¡Cisternas Sin Agua!

¿De qué estoy hablando cuando menciono un cambio en nuestra naturaleza y en una regeneración? Estoy hablando de lo que en idioma eclesiástico se ha dado en llamar Sanidad Interior. Porque esta práctica ministerial, al menos antes que apareciera el Covid19 y nos desparramara a todos institucionalmente, se cumplimentaba casi hasta el exceso en las congregaciones. Sin embargo, es necesario entendamos esto sí o sí: nadie puede hacerle sanidad interior a alguien que no fue salvo. Y que conste que cuando hablamos de sanidad interior, no estamos hablando de ninguna manera de liberación. Es muy cierto que se puede incluir, pero no es el centro de todo esto. Lo que llamamos sanidad interior, está asociado a quitar de tu mente las señales de derrota. Los puntos de quiebre, los puntos falsos de apoyo. Aquello que el nuevo nacimiento no trabaja. El nuevo nacimiento no procesa esto, es una acción de fe, es una acción en la cual la persona cambia su genética. Pero sigue pensando igual, le siguen doliendo las mismas cosas, se acuerda de las mismas cosas, no le viene ninguna clase de amnesia. Se acuerda de la gente que la ha herido, se acuerda de lo que ha hecho, de lo que no le han hecho, se acuerda de todo.

Entonces, esa persona que nació de nuevo, es expuesta a un proceso paulatino, lento, en el cual puede examinarse a sí mismo, y empieza a quitar, usando su propia voluntad y el poder de la nueva naturaleza que está dentro de él, para retirar aquello que era un motivo de quiebre. Lo que no se puede hacer es sanidad interior si no se ha nacido de nuevo. ¿No has visto a hermanos que han pasado por un curso completo y han salido igual a como estaban antes de empezar? ¿Se hizo mal el curso? ¡No! ¡Ellos no eran nacidos de nuevo! ¿Te lo digo más claro? ¡No estaban convertidos, todavía! Cuando el Espíritu Santo baja, en Hechos 2, empieza un proceso en los discípulos. En ese proceso, ellos son sanados de muchas cosas. Eso se ve, se lee, se puede entender. Es la reacción que tiene Pablo con Juan Marcos, al principio, ¿Recuerdas? Y cómo luego, al pasar el tiempo, dice: ¡Tráiganme a Juan Marcos! Algo pasó, se resolvió, lo trabajó.

Pregunto: ¿Cómo podemos predicar un evangelio perfecto, siendo imperfectos? ¡Qué desafío! ¿Verdad? La sanidad interior, que en algunos lugares fue utilizada como campo de experimentos de la llamada psicología cristiana, en la realidad fue el producto de una necesidad real. Había gente genuinamente convertida que, sin embargo, no podía resolver cosas que, teóricamente, deberían haber quedado resueltas con su conversión. ¡Debe ser un demonio!, gritaban los más impetuosos ante casos así. De acuerdo, respondían los más calmos: saquemos a ese demonio, entonces. Pelea espiritual de alto nivel y listo, el demonio salía. Sin embargo, tiempo después la misma persona seguía con el mismo problema. Pero, en realidad, ¿Estaba convertida esa persona? Sí, estaba convertida. ¿El trabajo de liberación, fue exitoso? Sí, fue exitoso. ¿Y entonces por qué no resuelve su problema?

Allí fue donde muchos líderes se dieron cuenta que había algo en algún recóndito interior de ese ser, llámese el alma, la mente, la voluntad, nadie lo sabía, porque nadie tenía ni la menor idea sobre esto hace algunos años. Había un bosquejo muy simple, o simplista, que evidentemente no alcanzaba. Debía haber algún derecho legal dentro de esa persona que determinaba que algo se estancara allí y no se lo pudiera expulsar.

(Jeremías 2: 13) = Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua. 

¿Primero dice qué cosa? Me dejaron a mí, fuente de aguas vivas. ¿Y después? Cavaron para sí, cisternas, cisternas rotas que no retienen agua. Ahora, yo sé que soy una cisterna de agua. ¿Y cómo lo sabes? ¿Por el modelo? No, para nada, sino por lo que Jesús les dijo. Jesús les dijo: si tú creyeres, de tu interior correrán ríos de agua viva. Esa conversación de Juan 4 con la samaritana. Jesús en el templo. Entiendo que Él es agua, entiendo que yo soy quien recibe el agua, pero aquí dice ¿Qué pasa si la cisterna está rota? Significa que no puede retener el agua. Y todos los maestros tenemos experiencias en esto más o menos similares. Enseñamos una y otra cosa para que, al mes, nadie se acuerde de lo que hemos enseñado. Es como vaciar agua y que el agua se pierda.

¿Y por qué se supone que pasa eso? Simple, porque hay una grieta, una rajadura. Entonces, de inmediato, la pregunta, es: ¿La conversión fue capaz de arreglar esa grieta, esa rajadura? No. ¿Y dónde está? Y no lo sabemos. Ahí es, entonces, donde empezamos a desarrollar el tema del rechazo y todo lo que lo sigue. Porque todos creemos que tiene que haber una lógica en esto.

(Isaías 55: 8) = Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. 

¿Por qué dice eso? Ahí tienes; gente que ha nacido de nuevo, pero que no piensa como Dios. Tiene sus propios pensamientos. Dios le está hablando a su pueblo, no está hablando con mundanos incrédulos. Mis pensamientos no son vuestros pensamientos. ¡Se lo está diciendo a su pueblo! Un pueblo que tenía la ley. ¿Sabes lo que era la ley? ¡El resumen de los pensamientos de Dios! ¿Por qué no vivían eso? Tiene que ver con el alma, tiene que ver con la sanidad interna, que si es realizada por un profesional, ya sea psicólogo o psiquiatra, obviamente registrados como cristianos, se va a dar cuenta en el acto si la persona entrevistada está mintiendo, pero no podrá ir más allá de eso. Me miente, punto. Pero si quien hace esa sanidad es un profeta, no sólo se dará cuenta de que la persona está mintiendo, sino que además se dará cuenta de quién le está hablando en cada momento de la entrevista. ¡Los ministerios siguen originándose en el Cielo, no en la Universidad! ´

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¿De Dónde Eres Nacido?

(Juan 3: 6) = Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. 

A propósito de este versículo, tengo una pregunta que, en un principio, puede sonar como tonta, ya que lo que voy a preguntar se ha expresado, predicado, enseñado y vociferado no una, sino diez, cien, mil veces. Sin embargo, créeme que la pregunta va a caber perfectamente: ¿Qué cosa es nacer de nuevo? Porque en esa medianoche, Jesús le responde algo a Nicodemo que, en honor a la verdad, a Nicodemo no le da ninguna respuesta. ¿Sabes qué? Jesús no tenía ninguna intención de que él entienda. Porque Nicodemo va a Jesús por curiosidad, no va por convicción o hambre y sed de saber más de Dios.

Él sabía quién era Jesús, y de hecho él mismo lo dice: sabemos que vienes de Dios, porque nadie puede hacer las cosas que tú haces si no viene de Dios. Jesús no le hace fácil el trabajo, no le aclara nada. Si yo te pido que me resumas, o me definas en pocas palabras lo que es nacer de nuevo, ¿Qué dirías? Porque la realidad es que hablamos mucho de ello, ¿No? Bueno; ahora te invito a que me expliques lo que significa nacer de nuevo, de una forma en que lo pueda entender cualquier persona. A diferencia del cambio de la mente, que es un proceso, el nuevo nacimiento es un evento. Es un acontecimiento único.

Uno no nace de nuevo en tres meses, nace en un instante. Por eso es que Jesús utiliza la palabra correcta, nuevo nacimiento. Podría haber dicho Nueva Gestación. La gestación dura nueve meses, pero el nacimiento dura unos minutos. No estoy hablando de todo un proceso de parto, eso puede ser más extenso. Pero cuando el proceso previo termina y comienza el alumbramiento, ese proceso es rápido. ¿Cómo definirías el nuevo nacimiento? Es interesante examinarlo sin influencias tradicionales o religiosas de cartón. ¿Es un evento? Sí, es un evento. ¿Pasa una sola vez? Sí, porque un evento es eso, algo eventual, único, irrepetible. Además, empieza y termina. Sería muy valioso poder encontrar respuesta clara a esto. El error surge que nosotros le llamamos evento a lo que no lo es, por ejemplo un espectáculo, que es algo organizado, no eventual.

¿Por qué digo todo esto? Porque nosotros manejamos un vocabulario, pero no sé hasta qué punto nosotros mismos llegamos a entender ese vocabulario. Y podría ir más lejos, todavía. Me bastaría repetirte una pregunta que un creyente me hace vía correo: ¿Qué significa nacer del agua y del Espíritu? Pude responderle algo porque me encontró justo haciendo un estudio sobre el agua, pero no puedo evitar ni simular que es una pregunta que, si no estás agarrado de algo, te mete en un problema. Ahora recapitulemos. Yo, y obviamente no soy el único ni mucho menos, puedo entender lo que es eso, pero mi duda es: ¿Cómo lo explico? ¿Cómo lo defino? Porque resulta casi divertido escuchar al evangelista desgañitarse diciendo que debemos nacer de nuevo del agua y del espíritu, un montón de gente que va a una iglesia vociferando ruidosamente ¡Amén! pero uniéndose a los incrédulos presentes a la hora de no entender nada de lo que este buen hombre está diciendo. Tenemos el “amén” demasiado fácil…

Debo decirte que, a partir de esto, hay algo más que aparentemente el Espíritu Santo ha puesto por carga en muchos corazones fieles, justos y sinceros. Ahondar sobre este tema. Porque las cosas más básicas y fundamento de la vida cristiana, esto es el nuevo nacimiento, el bautismo del Espíritu Santo, el nacimiento del agua y el espíritu, son repetidos de manera sostenida y permanente en todas las iglesias cristianas del planeta, pero si sacudes la estructura personal de cada hermano o hermana, incluido líderes y hasta los propios predicadores, te darás cuenta que nadie entiende ninguna de estas cosas. Decimos que creemos todo eso, y nadie podría dudarlo, pero: ¿Cómo podrías creer lo que no entiendes? Llévalo a una forma práctica y vivencial, ¿Cómo lo haces? Jesús dijo: Lo que es nacido de carne, carne es; lo que es nacido de espíritu, espíritu es. Punto. Recapitulemos:

Punto uno, conversión. Entiendo por conversión al proceso de que una persona entra al Reino por la puerta correcta, es decir, a través del arrepentimiento. Se alinea. Esto quiere decir que se predispone para amar a Dios con todo su corazón, con toda su alma y con toda su mente, y nace de nuevo. Aquí hay un proceso regenerativo. Nacer de nuevo. Regeneración. La persona cambia su genética en el nuevo nacimiento. Es una acción instantánea, en la que su naturaleza anterior queda destruida por completo. Por eso Pablo dice que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con Cristo. Por eso dice que el cuerpo del pecado fue destruido.

¿Qué es el nuevo nacimiento, entonces? Es el proceso en el espíritu en el que yo nazco de nuevo, de tal manera que mi genética completa, cambia. Vuelvo a tener una genética en donde el pecado ya no está presente. El gen del pecado, es extraído. De acuerdo, pero haré una pregunta que no te sonará descolgada, seguramente. ¿Por qué se supone que siga pecando una persona que nació de nuevo? Respuesta simple: por costumbre. Porque en los vericuetos de su mente, no acepta que pueda vivir sin pecar. Porque ha adoptado un patrón de pensamiento. El nuevo nacimiento, no cambia la mentalidad, cambia la naturaleza. No cambia tus pensamientos, cambia en esencia lo que tú eres. Por eso es que se puede entrar de inmediato al segundo punto. Y nadie podría entrar al segundo punto si no ha pasado el primer punto.

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Revestidos de Toda Justicia

Todos sabemos muy bien que hay una gran diferencia entre la dimensión del espíritu y las tres dimensiones de la tierra. Ya hemos dicho que Dios es luz y su Reino tiene muchas dimensiones. La tierra tiene solamente tres dimensiones. Nuestros pensamientos están adecuados para pensar en tres dimensiones. Para pensar conforme al tiempo. Pero el cielo no es tridimensional ni está sujeto a eso. La Biblia fue escrita desde la revelación del cielo hacia la tierra. Y hay cosas que Dios quiere que entendamos, y que solamente nuestro espíritu las puede entender. Y aquí es donde los misterios de Cristo se revelan.

Es tremendamente complicado pretender que el común denominador de las personas entiendan esto. Es más; no deja de ser muy complicado, incluso, lograr que lo entienda la que se llama a sí misma: La Iglesia. Estamos demasiado familiarizados por programación familiar, secular y mayoritaria, con la dimensión de las cosas materiales y visibles, con lo que se puede tocar y palpar, con lo que resiste un racionalismo heredado de Grecia e infiltrado en el cristianismo con alta potencia. Todo ese conglomerado, produce en el pueblo de Dios un grado de confusión e inseguridad que inevitablemente lleva al miedo y a la duda, dos factores que son diametralmente opuestos al simple hecho puro de vivir por fe.

(Gálatas 3: 27) = porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.

(28) Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.

Y acabamos de leer que si hemos sido bautizados en Cristo, estamos revestidos de Cristo. Ahora mira esto. El autor de esta carta a los Gálatas, es el mismo que escribió la carta a los Romanos. Y en Romanos 13:14, dice: sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne. Muy bien, pero ahora la pregunta, es: ¿Cómo es posible que estemos revestidos de Cristo en el bautismo, y ahora Pablo nos diga que nos vistamos de Cristo? Y si Cristo ha hecho su morada en nosotros, ¿Por qué tenemos que revestirnos de Cristo? Si en Él me muevo, estoy y soy, ¿Por qué me tengo que revestir otra vez de Él?

Y esto es muy importante de ver, porque entonces podremos darnos cuenta que nos movemos en varias dimensiones. Dice que cuando tu espíritu se une al Espíritu de Cristo, eres hecho una nueva criatura. Pero Pablo dice que debemos revestirnos del nuevo hombre. Entonces la pregunta es: ¿Por qué Pablo está haciendo una diferencia entre la sustancia que nos habita y el vestido? Yo creo que bien vale la pena esmerarnos para entender esto, que llamaríamos vestidos dimensionales.

Pablo está hablando de que cuando somos bautizados, somos revestidos de Cristo, y él termina diciendo: Porque sois uno en Cristo Jesús. Este revestimiento tiene que ver con la identidad. Todos en Cristo perdemos la identidad en cuanto a nuestro género, y también nuestra nacionalidad, porque no es mejor un judío que un griego. Tampoco es mejor un hombre que una mujer. No es mejor el libre que el esclavo. Cuando entramos en las aguas, en el bautismo de Cristo Jesús, (Y mira esto con la profundidad dimensional que tiene, y no en lo histórica y tradicionalmente literal) somos absorbidos en la identidad de Cristo. Dejo de ser yo, con una identidad individual, para ser parte del Gran Uno, que es la ciudad celestial.

Nuestra identidad es transformada en la totalidad de esta vestidura de Cristo. Estas vestiduras van a tener tres distintos tipos de forma. Primero esta, que absorbe nuestra identidad y nos hace uno. Aquí se da lo que decía Pablo: Ya no vivo yo, más Cristo vive en mí. La segunda forma en que nos revestimos, tiene que ver con la sustancia. Y esto es lo interno que va absorbiendo lo externo para transformar lo externo. Y aquí también es lo que decía Pablo, en 1 Corintios 15: esto corruptible tiene que vestirse de incorruptible. Esto, mortal, tiene que vestirse de inmortalidad. No te olvides que cuando Dios dice que somos imagen y semejanza de Él, nos dice que somos imagen, (que es icono) por Jesús, única figura humana visible de la deidad, y que somos semejanza porque somos un Espíritu igual a Él. Y por ende, necesitamos un cuerpo para manifestarnos en esta tierra.

Entonces, cuando Cristo viene a vivir en nuestro espíritu; cuando los dos espíritus se unen en uno. El que se ha unido con Cristo, un espíritu es con Él. Aquí va a empezar un proceso del Espíritu que va a comenzar a iluminar el alma. Y esto tiene que ver con la sustancia de Cristo. La sustancia de Cristo, es su naturaleza. Y esto ya tiene que ver con nuestro yo en la tierra, nuestro funcionamiento en la tierra. Porque esto que está en mí, que es la vida de Cristo, va a ir afectando todo mi ser interior, para que lo externo reciba el reflejo de esa luz.

Es como lo que sucede en la transfiguración. Dice que Jesús empezó a irradiar la gloria de Dios. El autor del evangelio pudo haberse quedado allí, era un resplandor de altísimo fulgor Él transfigurándose así. Pero se dio cuenta que aún sus vestiduras habían recibido una gloria diferente. Fíjate como aun sus vestimentas comenzaron a brillar. Aquí vemos como lo interior empieza a afectar lo exterior. Porque no era que Cristo estaba brillando y sus ropas permanecían naturales, como si nada ocurriera. Eso quiere decir que lo que está dentro de nosotros, afecta lo externo.

De todos modos, esta debe ser la escena bíblica que más contradictoria parece con el resto de la enseñanza clásica y tradicional. Porque en el marco de esa transfiguración, se aparecen personajes que ya estaban fallecidos, y esto choca con aquello que se nos ha enseñado por años, respecto a que los muertos no tienen ni pueden tener contacto con los vivos. Incluso se enseña en guerra espiritual que, cuando eso aparentemente sucede, (Casi sesiones espiritistas), en realidad son demonios los que simulan ser espíritus de parientes fallecidos. ¿Cómo interpretarlo, entonces? Como un hecho tre-dimensional. Yo sé que no entra en tu mente ni puedes entenderlo aunque te lo explique, así que te sugiero aguardar lo mismo que debí aguardar yo, que el Espíritu Santo me lo muestre un día con tanta claridad que alcance para convencer a un duro de cerviz como era yo.

Primero es llenado el espíritu de toda la plenitud de Dios, dice la Palabra. Entonces, esa luz va a empezar a iluminar mi entendimiento. Y esa luz va a empezar a iluminar todas mis células. Dijimos en algún momento algo que quizás ya, alguno de ustedes pueda haber experimentado y comprobado, que todo nuestro cuerpo se vuelve luminoso cuando es necesario que así sea. Cuando nuestros ojos están llenos de luz, viendo lo que Dios ve. Entonces, en el absoluto celestial, estamos vestidos de Cristo, y eso tiene que ver con nuestra sustancia. Y lo otro tiene que ver con el reflejo de Cristo en la tierra, a través de nuestras vidas.

Me tocó cambiar de empleo ya siendo adulto mayor. La empresa estatal donde trabajaba fue privatizada y se desprendió de más de la mitad de sus empleados. Se nos despidió correctamente, pero quedó sin trabajo mucha gente grande que ya no podía reinsertarse. A mí el Señor me cuidó y me dio un trabajo nuevo aún mejor que el que había perdido. El primer día que ocupé mi nueva oficina, me senté en mi escritorio para hacerme cargo de una tarea muy importante en el área de prensa, A los quince minutos se acercó una de mis nuevas compañeras, una señora que tenía serios problemas en su familia y me preguntó si yo tenía algo para decirle.

¡Sin conocerme me dijo que había visto alrededor de mi una luz y “algo” le dijo que yo tenía algunas palabras que la ayudarían! Lo único que se me ocurrió fue presentarle a Cristo y acompañarla a hacer una decisión de fe por Él. Ni vale la pena que te cuente el cambio rotundo que dio su vida, el de su matrimonio, sus hijos y su familia toda. Más tarde, con plena confianza con ella, su esposo y su casa, no pudo nunca explicarme coherentemente qué fue lo que vio en mí que la hizo venir a preguntarme eso cuando ni siquiera me conocía ni sabía que yo era creyente. Misterios que ahora sabemos que son muy poco misteriosos para los hijos genuinos del Dios de todo poder.

Entonces, en la primera manifestación del vestido, no tengo que hacer nada más que bautizarme en Él. Y recuerda que no siempre esto tiene que ver con una pileta llena de agua, vestidos blancos y gente dándose un chapuzón hacia atrás. Bautizarse es sumergirse, y debemos sumergirnos en Cristo sin necesidad de utilizar el agua literal. Es el Agua de Vida y alcanza y sobra. Como segunda manifestación, tengo que dejar que la sustancia de Cristo me invada. Y aquí es donde el entendimiento va a tener una importancia tremenda. En nuestro entendimiento, esto puede ser el bloqueo más grande para que todo esto suceda.

(Efesios 4: 17) = Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente,

Los “otros” gentiles, les dice Pablo. Eso significa que esta carta va dirigida a creyentes gentiles que, en otros tiempos, vivían como nuestro propio mundo secular vive actualmente, en sus vanidades y sus gratificaciones para la carne o la mente. Y la peor de todas las vanidades, Pablo sabe muy bien, (Quizás por propia experiencia), que es la vanidad de la mente, porque es la que te produce pensamientos que de ninguna manera tienen que ver con realidades. Esta palabra, Vanidad, en el griego, es la palabra mapahiotes. Esto significa Sin propósito, una gente ineficaz, con los ojos puestos en aquello que no es real. Entonces, cuando la mente anda en la vanidad, es porque nuestros propósitos no son eternos y estamos afanados por nuestros propósitos terrenales. Estamos buscando el éxito de este mundo, estamos buscando ser vistos, tener un gran título, estamos buscando cosas materiales.

Hay personas que dedican su vida a perseguir una herencia terrenal, y se pasan la vida peleándose con toda su familia porque tienen que tener eso. Pero no saben que tienen muchísimo más de esa herencia celestial. Perdieron años y años de sus vidas peleando por estas cosas, que como todos sabemos y muy bien, son absolutamente perecederas. Entonces, Pablo, aquí, les está diciendo que no quiere que ellos anden así, que son cosas terrenales. Y de alguna manera, tú lo has visto, son muchísimas personas las que, dentro de la iglesia, todavía siguen persiguiendo cosas terrenales.

Entonces dice que: no quiero que anden en la vanidad de sus mentes. ¿A nadie se le ocurrió pensar que si Pablo invierte tiempo y esfuerzo en enviarle esta carta a los Efesios es porque lo que les estaba sucediendo a ellos podía repetirse más adelante y en otros lugares? Evidentemente, no, porque si lo hubieran hecho, se hubieran dado cuenta que hoy mismo, a tantos y tantos años de escribir esto, él, esas mismas cosas sigue sucediendo como si nada hubiera pasado en medio. ¡Y resulta ser que en medio vino Cristo, murió por nosotros, resucitó y ascendió! Nada menos.

(18) teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón;

Estamos viendo cómo, la tercera forma de esta vestimenta, es el reflejo de Cristo en la tierra. Cristo tiene que ser visto a través de nuestras vidas. Eso y no otra cosa menor es manifestar el Reino de Dios en la tierra, hoy y ahora. Cristo tiene que ser escuchado a través de nuestras bocas. No como predicadores, sino de lo que sale de nuestras bocas en nuestra vida cotidiana. Lo que viene, despues de todo esto que estamos viendo, no es una iglesia evangelista o predicadora de lindos mensajes. Lo que viene, si es que de verdad queremos manifestar el Reino de Dios en la tierra, es vivir al evangelio en cada paso y acto de nuestras vidas. No vale de nada un gran predicador o maestro de la Palabra con una vida que deja un enorme caudal de dudas.

Una vida consagrada y de santidad probada, será lo único que le demostrará al mundo incrédulo que eso es mejor que esa vida de disipación y promiscuidad que, con la excusa de la libertad y el amor esconden sus comportamientos sucios y pecaminosos. Y esto no es ser retrógrada ni represor, esto es sostener lo que Dios dijo desde un principio: Él aborrece toda forma de pecado. Y así sigue siendo. Es Dios y no cambia, es inmutable. Por eso aquí dice que la vanidad de la mente, está relacionada con tener el entendimiento entenebrecido. Y dice: porque sois ignorantes. Y esto nos vuelve al punto que hemos estado viendo: ¿Dónde están puestos nuestros ojos? Porque hasta donde yo sé, hoy, y ya fuera de todo ese andamiaje de insulto mundano que tanto daña y marca nuestra vida, ser ignorante no es ser ofendido ni menoscabado, ser ignorante de algo es exactamente lo que la palabra nos muestra: desconocer algo, no saberlo, no haberlo visto, que no nos ha sido revelado. Eso es ignorar. Y es malo, siempre.

Entonces, y casi por inercia de vida, cuando estoy desenfocado del cielo, voy a poner mi mirada en las cosas terrenales. Yo no puedo ser ignorante de lo que Dios quiere hacer sobre mi vida. Esta tercera forma del vestido, es mi diseño en Cristo. El Verbo de Vida, es el libro de la Vida de los cielos. Es decir: el Verbo Viviente. Y el libro de la vida, está escrito con todos nosotros. En el diseño de Dios, cada uno de nosotros somos una parte de ese libro de vida. El Verbo de Vida se manifiesta en nosotros, como un alfabeto viviente. O una carta viviente diferente en cada uno de nosotros. Por eso es que el entendimiento, nos quita y nos saca de la ignorancia, y ahí empezamos a ser conocedores de los propósitos eternos de Dios. Claro está que para nosotros, los que formamos parte de una generación que ya está pasando por esta vida y dejando espacio para las siguientes, decir Libro de la Vida es sencillo y entendible. Para las generaciones actuales, yo debería convertir eso en Archivos de Vida, o APP, o algo actual y apto para ser entendido como una manera de llevar un estricto y al mismo tiempo amoroso control de todo. Eso también es Dios. Una faceta que no siempre nos tomamos el tiempo de ver y tener en cuenta.

Y cuando empiezo a entender esos conceptos, es porque mi corazón se rindió. Y esto no es ninguna tontería. Creo que todavía no tenemos ni la menor idea de lo que significa un corazón rendido de verdad. Lo que pasa es que el yo-ego de mi corazón, siempre anda buscando la que sea mi manera, no la divina. Y mi manera establece su propia justicia, y esa justicia es trapo de inmundicia, dice el Señor. Este es uno de los errores más frecuentes en la vida de los creyentes, así sean sinceros, sólidos y maduros. Pero resulta ser que, a pesar de todo lo que termino de decirte, estos trapos sucios de inmundicia son de todos modos una vestimenta.

O estamos vestidos de la justicia de Dios, o estamos vestidos de nuestra propia justicia. Dios quiere llevar, al menos a un remanente, a un entendimiento de gloria y de luz. Y que la iglesia no siga diciendo que como Jesús vive dentro de mí, ya todo está perfecto. Porque a eso lo viene repitiendo como papagayo desde hace decenas de años, y las cosas nunca han sido distintas a como son hoy. Y tú tienes ojos, naturales y espirituales, y además tiene algo de calle y conocimiento del mundo para saber más o menos con certeza como es que andan las cosas hoy. ¿Con qué ropa estamos vestidos? Los frutos que se ven de tu vida, son la mejor y única respuesta. Todo lo otro que hacemos girar en derredor de esta verdad, es discurso. A veces, sólido y genuino; pero a veces también puede ser teológico, religioso y falso. Tú y yo lo sabemos. No podemos decir que nadie nos advirtió sobre esto.

Mira lo que dice el verso 1 de Mateo 22: El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo fiesta de bodas a su hijo; Y después nos cuenta, con todo detalle, que ese rey  invitó a muchos a ese banquete, pero la gente que invitó a asistir rechazó la invitación. ¿Motivos? Todos los que se te ocurran, muy variados. Pero hoy algunos podrían ser: trabajo, redes sociales, distracciones, artes orientales, etc. Y fíjate lo que dice el verso 8: Entonces dijo a sus siervos: Las bodas a la verdad están preparadas; mas los que fueron convidados no eran dignos.

Dice que no eran dignos. ¿Tú sabes lo que significa ser digno de algo o para algo? Dignidad es cualidad de digno, es alguien que se comporta con decoro y se hace acreedor a un alto respeto. Es también ser portador de realce y de suma excelencia, no sólo en lo que hace, que siempre es importante porque es lo visible, sino mucho más en lo que es, que ya es patrimonio de Dios y de los que estamos más cerca. La dignidad está muy emparentada con la seriedad, que de ninguna manera es esa actitud circunspecta y casi solemne que hemos visto en tanta gente, sino en otra palabra que la resume con mayor precisión: integridad.++++++++

Yo creo que queda más que en claro que aquí estamos hablando del Reino de los Cielos. Y nos dice que hay gente que no es digna del Reino de los Cielos. Entonces Jesús, (Porque Él es el Rey), se enoja con ellos y dice que mandará a traer de los caminos, a cuanta gente encuentra dispuesta a venir. Si fuera en nuestra versión siglo veintiuno antes de la pandemia, ¡Llenó las iglesias! Las llenó de gente. Había muchísima gente. Y dice el verso 11: Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. Quiero ser claro con la interpretación de esto. Un hombre que está en una boda y no está vestido como para boda, es alguien que no tiene sus ropas limpias. No podemos hablar de vestimenta humilde ni de llena de oropeles, hablamos de ropa sucia, que es lo único que no haría apto a alguien para estar en una celebración. ¿Sabes lo que es no tener las vestiduras limpias, verdad? De eso habla. Por eso la reacción (12) Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Más él enmudeció.

Si alguien quisiera entrar al Reino con sus ropas espirituales o morales sucias, ¿Lo trataríamos de la misma manera? En principio, cometeríamos el error más antiguo que en el plano espiritual ha cometido y comete la iglesia: lo trataríamos de “hermano”, porque estamos convencidos por la tradición que todo lo que se mueve y respira dentro de un templo, se le llama “hermano”. ¿Sabes qué? Si se te mete un demonio y tú l tratas de maravillas y encima lo rotulas como “hermano”, ese demonio no se va más de allí, será bueno que lo sepas. Y, en segundo lugar, trata de saber cómo fue que se las compuso para estar allí sin pertenecer allí. Por eso no obtiene respuesta. Los demonios saben muy bien que cuando no tienen algo fuerte para decir, lo mejor que pueden hacer es no decir nada.

(13) Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.

(14) Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.

Un demonio no se puede atar, a eso lo han dejado muy en claro hombres y mujeres de Dios que de esto conocen mucho más que yo. Pero lo que sí se puede y se debe atar, es a quienes porten esos demonios y pretendan trasladarlos hacia adentro. Y finaliza con una sentencia que todavía hoy le sigue doliendo a todos los religiosos que suponen que por el simple hecho de estar todos juntos en un mismo lugar haciendo las mismas cosas, luego todos irán al mismo lugar celestial compartiendo la misma salvación. Eso, por lo menos, es desconocer la real obra de Dios, su más alto sentido de misericordia y, fundamentalmente, su estricto sentido de Justicia. Si pecas y te arrepientes, eres perdonado, restaurado y entras. Si pecas y no te arrepientes, ninguno de los pasos siguientes son posibles y, por consecuencia, no entras.

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Sinfonía en Blanco y Negro

(Apocalipsis 3: 20) = He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

(21) Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, (¿Al que venciere qué? Porque créeme que leemos como loros. Y entones decimos “al que venciere”, pero ¿Al qué venciere qué cosa? ¿La salvación? No, porque para salvación ya venció Él. ¿Qué es lo que hay que vencer? Tenemos que ir más atrás para averiguarlo). (Verso 15) = Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojala fueses frío o caliente!  (16) Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. (Yo no sé lo que tú has interpretado con esto de vomitarte de su boca, pero si tú eres parte del cuerpo de Cristo y éste te vomita de su boca, se me hace como que te quedas fuera del cuerpo, ¿No te parece?)

(17) Porque tú dices: (“Porque tú dices” Fíjate que estamos hablando con gente que está en engaño. Gente que se cree algo que no es. Porque tú dices, o sea: ellos dicen). Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. (¿Cómo estaba Adán cuando cayó? Desnudo) (18) Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez (Esa es la caída), y unge tus ojos con colirio, para que veas. (Y salgas de esa ceguera espiritual en la que andas y puedas sentarte con Él en el trono)

Porque el que vence la ceguera, se sienta con Él en el trono. Fíjate que en el lugar de concentración de Satanás, uno pensaría que lo peor que podemos encontrar es homicidio, droga o degeneración de valores, pero no. Lo que encuentras en el epicentro donde está Satanás, que la Biblia reconoce como tal, teniendo en cuenta que él no es omnipresente. Aquí, cuando nos habla de las siete iglesias, no nos habla de siete condiciones, ni de siete tiempos; esto puede estar sucediendo hoy en cualquier iglesia. (Apocalipsis 2: 12) = Y escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo; el que tiene la espada aguda de dos filos dice esto: (13) yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás, (Escucha: esta gente, en aquel tiempo, moraba en un lugar que aquí se describe para que hoy nosotros sepamos dónde está el epicentro de Satanás, porque Satanás no tiene un trono; nunca lo tuvo y nunca lo tendrá.

Trono habla de epicentro, del centro de sus operaciones, donde está la concentración satánica más fuerte. Igual que el trono de Dios, tampoco es una silla. Dios no se sienta, Él es Espíritu. Pero lo peor, es discutir a dónde poner la silla. ¡Entiende! ¡Dios no se sienta! Y menos mal, porque si un día Dios se sienta, no sé dónde vamos a parar todos nosotros. El trono es el epicentro, de donde emana toda su sabiduría, todo el centro de su control. Por eso les dice que moran donde está el trono de Satanás. O sea que esta gente vivía en el lugar donde mayor concentración de poder satánico había en ese tiempo). Pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe (Número uno: donde está la presión más grande de Satanás, la fuerza satánica más grande que existe es la de abortar el nivel de revelación que traes.

Eso es lo que sucede donde Satanás está personalmente. Y eso es en la iglesia. ¿Qué es lo primero que ocurre donde está el trono? Que retienes mi nombre, pero no has negado mi fe. O sea: la presión es abortar el nivel de fe que traes). Ni aún en los días de Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros donde mora Satanás. (Antipas fue un padre. Número dos: en el epicentro de Satanás, el espíritu paterno es echado fuera de la iglesia por títulos que n os inventamos en la tierra. (14) Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam. (¿Y esto que es? ¡Falsa doctrina! Estas son las cosas más fuertes que hace Satanás, y las tres son peligrosas. Y la gente se cree que una alta tasa de homicidios es un problema. Esos son resultados, son los síntomas de no tener la verdadera iglesia edificada allá).

(Verso 20) = Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos. (Escúchame: no es una viuda que está en la iglesia, es una cosa que seduce a los siervos). (Verso 24) = Pero a vosotros y a los demás que están en Tiatira, a cuantos no tienen esa doctrina, Doctrina. Ahí está otra vez. Cambió la palabra Mujer por Doctrina. Jezabel es una doctrina. ¿Y cuál es? Aquella que tiene el poder, pero que nunca termina. Alabamos a Dios por mil años, pero como estamos esperando que Él venga y nos interrumpa…nunca terminamos. Hay algo que tenemos que hacer sí o sí. Como primer paso, entender quiénes somos.

 

 

Hay una verdad inexorable que puede verse a través de toda la Biblia, aunque se destaca notoriamente en el Nuevo Testamento. Y esa verdad nos muestra que es en el entierro en donde pueden verse los tesoros escondidos. En esa segunda unción, de Marcos 14, donde se encierran los secretos del misterio de Dios. Por ejemplo, que tiene que haber pasado algo más que una muerte física, en la cruz, para que tú y yo hayamos quedado con  nuestros graves problemas solucionados y remediados. Porque mi problema no era físico, sino espiritual. Y si no queremos hablar de muertes espirituales, tratándose del Señor, pues entonces digámoslo de esta manera. Cualquiera que haya sido el tipo de muerte que tú tenías, ese es el tipo de muerte de la que Él tuvo que morir, para poder redimirte de ella.

Lo cierto es que una muerte física, no resuelve un problema espiritual. Tiene que haber pasado algo más. Claro está que, en el momento en que se toca, hay cosas que son como peligrosas para nuestra conciencia. Por eso te pregunta: ¿Cómo puede ser que muera espiritualmente? ¡Si es divino! Sabido es que, cuando la iglesia no entiende algo, dice que son meras teorías, y luego te prohíbe que toques el tema y olvidado el asunto. Luego crea una doctrina para justificar la razón por la cual eso no se debe tocar. Entonces, el que duda y se atreve a tocarla, pasa a ser un hereje. Esto es fundamento básico de la doctrina de Cristo. Esto es la cruz. Si no entendemos la cruz, entonces olvídate de ser apostólicos o de finalizar o de hacer nada que realmente valga la pena. Por eso quiero mostrarte algo en la segunda carta a Timoteo.

(2 Timoteo 1: 8) = Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios, (9) quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, (10) pero que ahora ha sido manifestada por la aparición (Ojo: aparición. No segunda venida, aparición) de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio,

Dice que sacó a luz la vida. Es decir que ahí estaba, pero lo reveló el hecho de que el evangelio produce vida e inmortalidad. O sea que la verdadera prédica, es la inmortalidad, no una fuga. El asunto, aquí, es vencer la muerte. El último enemigo, dice 1 Corintios, es la muerte. Y si la vamos a vencer, es por medio de lo que oímos, el evangelio. El verdadero evangelio es el que prepara, te va decodificando, te va abriendo las escrituras hasta que tú puedes ver en ellas que la muerte está vencida. Y cuando tú lo ves, la vences. No es que tú la vas a vencer, ya está vencida. La va sacar a la luz. Él quitó la muerte. Tú la vas a vencer al entenderlo. La herencia está allí, pero tú la empiezas a canjear cuando sabes de dónde viene. Estamos tratando de llegar a ese sagrado documento, pero todavía está en lugares celestiales.

Y como a nosotros se nos enseñó que estábamos en la tierra, todavía no hemos podido entrar a ese lugar celestial. Cristo nos dejó en el lugar donde dejó la herencia, en lugares celestiales. Pero la estructura griega de la iglesia, nos bajó de allí. Y nos puso en la tierra, a pelear mirando para arriba. Y todos nos inventamos que es una guerra donde siempre debemos mirar hacia arriba. Es más, cuando oramos, también miramos para arriba. Y cuando luchamos con demonios, ponemos el dedo hacia arriba, y todo el mundo está por encima de nosotros.  Cuando, en realidad, no hay nada en la tierra más alto que la iglesia. Que la iglesia genuina, se entiende. En muchos casos, gracias a Dios, incluye congregaciones. Pero no siempre, lo sabes.

(Efesios 1: 19) = Y cual la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, (20) la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos, y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, (21) sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero. (Sobre todo principado. Sentaron a Cristo en lugares celestiales, sobre todo principado). (Efesios 2: 5) = Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (Por gracia sois salvos) (6) y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,

Que está sentado sobre todo principado, autoridad, poder y señorío. O sea que nuestra posición inicial es sobre todo principado y toda potestad. Empezamos sobre. ¿Y entonces, por qué miramos hacia arriba? Estamos sentados en un lugar llamado lugar celestial. Y ya hemos visto que ese lugar celestial es la fuente u origen de todo lo que es eterno y perfecto. De manera que sí tenemos una conexión viable para la perfección que anda cambiando los sacerdocios que no la consiguen.

(Efesios 2: 1) = Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, (2) en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, (Sean salvos o no), (3) entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. (O sea que la naturaleza que nos hacía hijos de ira, es algo que era. Ya no es). (4) Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, (5) aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos) (6) y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús. (Hay que aclarar que en el griego original, a esta preposición que aquí se la traduce como “con Cristo”, en realidad es “en Cristo”. Esta es una de las doscientas cincuenta mil variaciones que la casa editora bíblica reconoce como tales, aunque para mí y muchos otros son simplemente errores. En Cristo Jesús).

Recuerda que Él es el primogénito entre esos muertos. La única persona que estaba en el GAN de Dios; que estaba en esa posición de vida eterna; fue reducido a naturaleza pecaminosa y volvió a ascender a su estado original, es Cristo. Es la única persona que ha logrado morir espiritualmente, y resucitar. Morir espiritualmente es estar destituido de la presencia de Dios, por causa de nuestras iniquidades y pecados. Resurrección es un recobro de facultades mentales. Es la palabra anastasis, en griego, y significa “recobrar memoria de quien uno es”. No tiene nada que ver con salir de la tumbas. Hay que entender esto, porque de otro modo vas a confundirte seguro. Estos versos que hemos leído, nos dicen que antes de comenzar, han acontecido seis cosas: número uno, crucifixión. Número dos: muerte. Número tres: sepultura. Número Cuatro: vivificación. Número cinco: resucitados. Número seis: sentados.

Recuerda que la posición de estar sentado, en la Biblia, es la posición de alguien que ha terminado su esfuerzo por llegar. Dios nos dejó sentados. Seis pasos para tener singularidad con Dios. O seis pasos hacia el trono de Dios. Vamos a verlo en algunas tipologías. David, cuando fue a regresar el arca al trono, o al epicentro donde le corresponde al arca, daba seis pasos y adoraba. Se levantaba, daba seis pasos y adoraba. Son tipologías de los seis pasos al trono de Dios. Cuando miras la mesa de los panes de la proposición, ves seis panes. Seis panes. Seis pasos que hizo Jesús y seis pasos que hicimos nosotros conjuntamente con Él, por el cual estamos en una unidad con Él. Ahí ves, una vez más, los seis pasos al trono. Vemos a Rut, cuando duerme a los pies de Booz y se levanta por la mañana, le dan seis medidas de cebada. Son los seis pasos de la muerte. Jesús.

(1 Reyes 10: 18) = Hizo también el rey un gran trono de marfil, (¿Cómo se obtiene el marfil? Sacándole los colmillos a los elefantes. ¿Qué hay que hacer con el elefante para sacarle sus colmillos? Matarlo. Entonces, ¿El trono proviene de qué? De muerte. Todo lo que tiene que ver con nuestro éxito, proviene de muerte. Los siete espíritus que salen del trono de Dios, que son la plenitud del Espíritu de Dios enviado a toda la tierra, ¿Salen del león o del cordero? Del cordero. La plenitud del Espíritu viene del entendimiento de la muerte y no de la gritería de Judá en la iglesia. La muerte. Si no entendemos este paso en este nuevo milenio, se nos va a hacer bien difícil fluir con lo que Dios nos quiere hablar. Hizo también el rey un gran trono de marfil, el cual cubrió de oro purísimo.

(19) Seis gradas tenía el trono, (¿Cuáles son? Crucifixión-Muerte-Sepultura-Vivificación-Resurrección-Sentados. Seis gradas. Seis pasos al trono. Una vez más, esa es la tipología, nosotros somos la realidad). Seis pasos. Vamos a ir a uno de esos seis pasos, y vamos a ver la consistencia y la sustancia real de nuestra herencia. Él lo hizo. Sabemos que Él lo hizo. Sabemos que Cristo fue crucificado. Sabemos que Él murió, que fue sepultado, que fue vivificado, que fue levantado de entre los muertos y que está sentado. Lo que no entendemos, es cómo lo hemos hecho nosotros. Él nos dejó su herencia en los lugares celestiales, pero como nosotros no sabemos cómo llegar allí, no la podemos apropiar. Entonces, ahora vamos a conciliar; vamos a ver cómo lo que Él hizo, lo hice yo. Porque si no lo hice yo, no es mío.  Si yo te envío al banco en mi lugar, con un dinero, tú puedes depositarlo, pero eso no quiere decir que va a salir de mi cuenta. Ahora, si te envío por mí, lo que yo te doy tiene que salir de mi cuenta. Porque tú no fuiste para ti, fuiste por mí.

Paso Número Uno: Crucifixión. Vamos a compartir escrituras que ni son nuevas ni tampoco demasiado profundas. Pero las vamos a ver con los ojos espirituales bien abiertos. Porque ya nos hemos perdido demasiado por estar dormidos y leer la Biblia como quien lee el periódico. Ojo: leer con los ojos abiertos es leer según el Espíritu y no según la doctrina que te hayan enseñado. (Gálatas 2: 20) = Con Cristo estoy juntamente crucificado, (Eso quiere decir que ya estás crucificado, no te puedes estar crucificando diariamente. Porque estás crucificado CON Cristo. Y dice que estás juntamente crucificado con Cristo. O sea que no estás crucificado cuando te das cuenta que Cristo te ama, o cuando ayunaste, o cuando estás sufriendo por el evangelio, o estás crucificando la carne diariamente. Todos esos son disparates. Tú ya fuiste crucificado con Cristo. O no eres salvo. Punto).

Ya no vivo yo (O sea: ¿Requisito para no vivir? Muerte. Dice: ya no vivo yo. ¿Quién? El hijo de mi mamá, el que nació con naturaleza pecaminosa. El que empezó como inquilino dentro de este cuerpo, no existe. – ¡No! ¡Es que yo todavía tengo memoria de cuando era niño! Es que el que murió dejó un mp3 con varios chips grabados con algo que se llama memoria. Que son tan reales que te pueden hacer reaccionar como el que antes vivía dentro de ti. Pero no eres tú. Por eso es que Romanos habla de reforma mental. ¡Es que es tan real! ¡Siento deseos de hacer las mismas cosas que hacía antes de conocer a Cristo! Es que es real. Pero la persona que ahora vive dentro de ti, no tiene deseos de hacerlas.

Eso, claro está, si es que has nacido de nuevo. O sea: no estás luchando contra tu naturaleza pecaminosa, tienes que madurar. Madurar y reformar la mente con lo nuevo que come la persona nueva que está dentro de ti. Recuerda que los hábitos son como canales tallados en el cerebro y producen demanda. Lo hiciste tantas veces de esa forma que te costará bastante modificarlo y llevarlo a la forma que ahora te demanda quien vive en ti. No es una cuestión de volver a ser pecador, es una cuestión de reacción automática. Pero quédate tranquilo, no eres pecador. Porque si eres pecador, no eres salvo. Ahora es cuando entiendes a Juan, que dice que quien nace de nuevo, no peca. De otro modo, Juan está loco, porque la iglesia está llena de gente que peca, ¿No es cierto?

Algunos pecan feo, y otros pecan porque nunca están dentro del propósito de Dios, y eso también es pecado). Ya no vivo yo,  (¿Lo dice o no lo dice?) más vive Cristo en mí.  (¿Quién vive en mí? Cristo. Escucha: yo no vivo aquí, aquí vive Cristo. Entonces, ¿Yo, quién soy? Esas son las cosas que no queremos decir. Por eso lo mataron a Él. Ya no vivo yo, vive Cristo. En el lugar donde yo vivía, y la vida que yo vivo, la interacción social que yo tengo, yo siendo el que vive en mí, que no soy yo sino Él. Por eso dice que lo hacemos en la fe del Hijo de Dios, y no en la nuestra. Porque es Él quien está viviendo en nosotros. Eres una nueva creación. Y se llama cristo. ¿Y qué es Cristo? Una re-creación. Es un nuevo hombre. Es el primogénito. Es el principio de la creación de Dios.

Cuando la biblia habla en Apocalipsis que Él es el principio de la creación, no se refiere a Génesis, se refiere a la verdadera creación de Dios, donde el primero es Cristo. Es el después de la resurrección, el primogénito, y todo lo demás que al darse cuenta de lo que Él hizo, son colocados dentro de Él. Es una nueva creación. Él hizo primero un hombre, que se convirtió en un multimiembro-hombre. Ahora está haciendo el segundo hombre, que también es un multimiembro-hombre. Es Cristo. Estamos crucificados con Él.  De allí que en su carta a los Romanos, Pablo diga en el capítulo 6 y verso 6: Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él. Escucha. Cuando alguien te diga que se equivocó porque le saltó el viejo hombre, dile de parte mía que vamos a orar por él, pero no para liberación como pretende, sino para salvación. Si tiene viejo hombre, no fue crucificado juntamente con Cristo, todavía.

Porque el que es salvo, no tiene problemas de viejo hombre. En todo caso, podrá tener problemas con el hombre nuevo, pero no con el viejo. Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado (¿Cuándo? ¡Juntamente con él! Estamos pasando el privilegio de que él fue muerto a nuestra cuenta. Cada vez que decimos: juntamente con.  Estamos conciliando ese primer paso. Para que el cuerpo del pecado ¿Cuál es el cuerpo del pecado? Adán. El pecado entró al mundo por un hombre. Por lo tanto, el cuerpo del pecado es Adán. Para que el cuerpo del pecado sea destruido. Con el fin de que tú no sirvas más a Adán.

Colosenses capítulo 3. Verso 9: No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, (10) y revestido del nuevo (Del nuevo hombre) el cual conforme a la imagen del que lo creó (¿Conforme a qué imagen es el nuevo hombre? O sea: el nuevo hombre se parece mucho ¿A quién? A Dios. Se va renovando hasta (Esa preposición, hasta, en el griego es En o Por) el conocimiento pleno.  O sea que mientras más entendemos, más nos vamos apropiando de lo que ya es una realidad en nosotros. Y el verso 11 dice: Donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos. O sea que Cristo está en todos y es todo, pero resulta ser que no está en todos, todavía. Pero esa es la meta: que Cristo esté en todo y en todos.

Nuestra meta no es humanismo. Nuestra meta es darnos cuenta que nosotros ya no somos, y que Él es todo en nosotros. Es una generación sin rostro, donde todos tenemos la misma cara: la de Él. Esa es la última generación. Donde ver a uno es ver al otro, porque estamos viendo al mismo. Que podamos decir como Él: Si me has visto a mí, ya lo viste. Es que nosotros tenemos esta imagen, que nosotros vamos a llegar a un lugar y vamos a ver a tres dioses. Jesús les decía: ¿Son tan tontos ustedes que, habiendo vivido tres años conmigo, ahora me piden ver al Padre? ¿Qué están mirando? Si me has visto a mí, ya lo has visto a Él. Y no es porque Él era igual, parecido o se portaba igual; es porque Él es Él. Porque Dios no tiene forma, a menos que un hombre le de forma. Tú no vas a ver a ningún Dios que no tenga la forma de ningún hombre.

Para que Dios pueda ser visto, necesita una forma. Y la forma que está creando para verse, es un nuevo hombre. ¿Tan difícil de entender es eso? Es que creemos que hombre es eso que anda caminando por allí. No, hombre es un vaso lleno de Dios. Esos que andan por allí, son seres humanos. Hombre es una cosa que estamos creando, está en proceso. Hombre es una deidad. Es que tenemos el vocabulario tan reducido a nada, que ya tenemos que empezar a inventar palabras nuevas para predicar la Biblia. Hombre no es cualquier payaso que tiene dos patas. Hombre es un vaso de tierra lleno de Dios. Y eso, señores, está en proceso. Ese es el plan de Dios: crear un hombre. ¿Qué hombre? ¡Él! A muchos se les paran los pelos de la nuca cuando uno dice esto, porque piensan: ¿Cómo va a decir que Dios va a ser un hombre?

¡Claro! ¡Jamás podría serlo si tú piensas en un hombre como en ese ser caído! Comparados con el que está arriba. Y el que está arriba, es Cristo. Y el sí es Dios. El problema es que cuando tú naces de nuevo, tú también estás arriba. En Cristo.  ¡Ah, no! ¡No puede ser! Y bueno, entonces quédate como un triste pecador salvado y perdonado por gracia. No es tan malo eso, pero sólo un problema: no es esa raza la que hereda. El único que es hombre completo, ahora, y por tanto es Dios, es Jesús. Él es el segundo hombre, de 1 Corintios 15. La biblia jamás dice que hay billones de hombres, dice que hay dos. El primer Adán, que murió y el segundo hombre, que es del cielo, que es Jesús. Dios hizo dos modelos. El primero, que no funciona y requiere un proceso, y el segundo, que se está formando.

Y lo que tenemos ya formado, es la cabeza. Y se está formando el cuerpo. Del segundo hombre. Hombre es una deidad. Se compone de seres humanos nacidos de nuevo. Entonces, como usamos la palabra hombre para una especie animal, cuando decimos que Dios es un hombre, nos asustamos. Pero fíjate cómo hemos usado nosotros la palabrita hombre, y vamos a ver lo que el libro dice. Dice que Cristo es el todo, en todos. Gálatas 5:24 dice: Pero los que son de Cristo, han crucificado la carne con sus pasiones. Así que, si no la has crucificado, no eres de Cristo. Esto es blanco y negro, no hay grises. No es que ahora seamos legalistas o demasiado estrictos, pero dice que los  que son de Cristo, han crucificado. No están crucificándola. La crucificaron en el sentido de que como crucificó a Adán, las pasiones ya se fueron. Las que todavía hoy te fastidian, sólo responden a tu memoria. Crucifixión.

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El Increíble Amor de Pacto

 

No conozco un tema más bendeci­do y a la vez más frustrante para mí y para todo lo que la vida me lleva a realizar, que este del pacto. Ha sido una fuente de bendición infinita porque por su medio he llegado a conocer mejor a Dios y a apreciar más completamente lo que Jesús hizo en la cruz. El pacto me ha ayudado a distinguir el amor de Dios de entre todos los otros. Y eso créeme que en esta sociedad en la que vivimos, no es poca cosa. Sin embargo, también ha sido motivo de frustración porque el tema está muy reñido con nuestra mentalidad moderna de la conservación personal.

Tratar de predicar sobre el pacto es humillarse. Primero, porque está más allá del alcance del predicador, del que yo suelo decir que es el hombre-mensaje, no el hombre que trae un mensaje; segundo, porque Satanás lo detesta tanto, que causa y trae toda clase de distracciones para que no lo oigamos. Antes de se­guir adelante, te propongo que hagamos una pausa para pedir la ayuda de Dios para compren­der Su amor de pacto. ¿Por qué es que Satanás odia tanto este sistema? Porque el pacto es la re­velación del amor y la fidelidad de Dios. El pacto revela la naturaleza de nuestra salvación. Es el secreto de la vida íntima con Cristo. En cuanto al amor, se refiere, el pacto es la medida de su realidad. Es la prueba que perdió Satanás y que todos los hombres sin Dios siguen perdiendo.

EL AMOR DE DIOS SE RESUME EN UN PACTO   La palabra amor ha perdido su sig­nificado en el mundo. Es difícil, dis­cernir el verdadero amor. Las Escri­turas no hablan de un amor que es en rea­lidad lujuria. Hablan de un amor superior -el fraternal. Habla también del amor eterno de Dios. Desafortu­nadamente nuestra palabra «amor» se usa para describir todas estas formas inadecuadamente. El amor de Dios se distingue de los otros esencialmente porque el Suyo es desinteresado. El amor de Dios es lo opuesto a la lujuria y del que busca su propio placer, pues Él se da a Sí mis­mo por Su pueblo y les enseña a hacer igual uno con el otro, Esto pudiera parecer algo mórbido y legalista de la «muerte del yo», pero en realidad lo que produce es una atmósfera vital de bondad, servicio y respeto mutuo.

La prueba del amor de Dios es la capacidad de hacer y de guardar el pacto. Hay muchas cla­ses de amor, pero únicamente el amor de Dios permanecerá cuando hay un pacto que guardar. Hace mucho tiempo cuando todavía se acu­ñaban monedas de plata, se podían morder para determinar si eran verda­deras. No era extraño ver a las perso­nas morder para determinar las mone­das de plata. La prueba de plata ge­nuina eran las marcas de los dientes en el metal suave. Hay una prueba para los diamantes también: se puede cortar un vidrio con uno verdadero. Por otra parte, las joyas de fantasía son muy bonitas, pero no pasarían la prueba. Mucho de lo que se hace pasar por religión está siendo probado. Dios dice que en los últimos días muchas «mo­nedas» van a tener las palabras correc­tas, pero que su metal no se puede morder. Y que muchos «diamantes» no cortarán el vidrio. Nadie quisiera enfrentar el juicio de Dios que viene sobre este mundo y la iglesia con la confianza puesta en «diamantes de fantasía» y «monedas falsificadas». Jesús habla de oro, plata y joyas pro­badas en el fuego. Propongámonos po­ner nuestro amor a la prueba del pacto y permitamos a Dios que nos refine mientras haya tiempo.

PACTOS EN LAS ESCRITURAS El amor eterno de Dios para el hombre, lo ha llevado a hacer pactos con él. La Biblia está compuesta del Antiguo y del Nuevo Pacto. Dentro del Antiguo hay numerosos pactos que Dios hizo con individuos y grupos. En Génesis 6, la palabra dice que el mundo entero era malo y que todo designio de sus pensamientos era continuamente el mal. Pero que Noé halló gracia ante los ojos de Dios. En otras palabras, Dios vio a Noé y le amó. Noé era un fiel hombre de familia y disfrutaba del respeto de su esposa y sus hijos, en un tiempo cuan­do el resto de la sociedad había caído en la perversión moral y espiritual.

Dios expresó Su amor para Noé, dándole un plan para escapar del juicio que venía. Le dio instrucciones para construir un arca y en Génesis 6:18 Dios promete establecer Su pacto con él. Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo. Después del diluvio, en Génesis 8:20-9: 17, se nos dice cómo sucedió. Generaciones más tarde, los des­cendientes de Noé intentaron construir una torre para alcanzar el cielo. Dios frustró sus esfuerzos y ellos cayeron en la confusión, pero la familia de Abra­ham es llamada para buscar una ciudad preparada para ellos. En Génesis 17:2, Dios dice a Abraham: Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera. Una vez más, el amor de Dios lo lleva a hacer un pacto.

Después que Israel es liberado de Egipto, Dios confirma Su pacto nuevamente diciendo: Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil, generaciones (Deuteronomio 7:9). Así estableció Dios Su pacto con Su pueblo Israel. Siglos después, las Escrituras men­cionan a David como un hombre a quien Dios amó de una manera muy especial. Fue un hombre conforme al corazón de Dios. Abías, su nieto, dice que Dios había hecho un pacto con David, que sus descendientes reinarían en Israel para siempre

(2 Crónicas 13:5) = ¿No sabéis vosotros que Jehová Dios de Israel dio el reino a David sobre Israel para siempre, a él y a sus hijos, bajo pacto de sal? El amor de Dios para este hombre lo llevó a hacer un pacto eterno con él y con sus descendientes. A través de toda la historia del tra­to de Dios con el hombre, Su amor ha culminado siempre en un pacto, en una relación de compromiso. En nin­guna parte se demuestra tan claramen­te como en la relación de Jesús con sus discípulos. Cuando su ministerio terre­nal llegaba a su culminación, los reúne en un aposento alto y les dice:

(Lucas 22: 15-20) = Intensamente he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de sufrir; Porque os digo que no volveré a comerla sino hasta que se cumpla en el reino de Dios. Y habiendo tomado una copa, después de haber dado gracias, di­jo: Tomad esto y compartidlo entre vosotros; porque os digo que de ahora en adelante no beberé del fruto de la vid, sino hasta que venga el reino de Dios. Y habiendo tomado pan, des­pués de haber dado gracias, lo par­tió, y se los dio, diciendo: Esto es mi cuerpo que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí. Y de la misma manera tomó la copa después de que habían comi­do, diciendo: Esta copa que es de­rramada por vosotros es el nuevo pacto en mi sangre

El gran amor del Señor Jesucristo por sus discípulos era el amor de pacto de Dios. El matrimonio es una parábola de la relación de Dios con Su pueblo. En Jeremías 31 :31-33, Dios discute esta relación. Se refiere a Sí Mismo como el marido de Israel y dice que ésta ha in­validado su pacto. Dice: He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.

En otro lugar habla de Israel como una adúltera. Eso por supuesto se refiere a la infidelidad de un cónyuge. Los profetas a menudo usaban el matrimonio como una forma parabólica de describir la relación en­tre Dios y Su pueblo. Pablo hace lo mismo en Efesios 5. Ahí compara a Cristo y a la Iglesia co­mo un marido y su esposa. El amor entre un hombre y una mujer debiera resultar en una relación de pacto. Una relación conyugal sin un pacto es ilícita. Una relación así no pasa la prueba del pacto e indica motivos lujuriosos y egoístas en vez del amor desinteresa­do que caracteriza a Dios. (Efesios 5: 28-33) = Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia. Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.

 

LA ESENCIA DE UN PACTO ES EL LIGAMIENTO DE DOS O MAS VI­DAS EN UNA SOLA VIDA Y EN UNA SOLA VOLUNTAD La palabra hebrea berit y la palabra griega diatheke, ambas traducidas pac­to, significan «un acuerdo mutuo que vincula y obliga». Fuera que el pacto estuviese establecido entre Dios y el hombre o entre un hombre y otro, el resultado era que los participantes que­daban vinculados y obligados en las condiciones del pacto. Ya no había dos voluntades en el asunto, sino una sola. Ambas habían empezado sus mis­mas vidas para guardar las condicio­nes. Hay una frase significativa en el An­tiguo Testamento que designa la he­chura de un pacto: «cortar un pacto».

La razón por ello es que se acostum­braba sacrificar un animal, partirlo por la mitad y ambos pactantes caminaban entre las piezas cuando el convenio era hecho. Esa acción significaba la muerte para ellos mismos. El animal era un sacrificio representativo que tomaba el lugar de cada participante. Caminar entre las piezas significaba que en el sa­crificio ambos quedaban vinculados y obligados (vea Gén. 15 y Jer. 34:18). En la hechura de un pacto, había la muerte a las voluntades individuales y la creación de una voluntad nueva Y mutua. Es decir, eran hechos uno en el pacto. Esta ceremonia representaba el más solemne de todos los compromisos.

Alguien que rompía un compromiso así, era llamado un «transgresor de pactos» y era considerado persona sin valor e indigna de confianza. Dios enseñó a Su pueblo esta clase de amor. Desde Abraham hasta Cristo, El les enseñó a hacer pactos y a guar­darlos. En el mismo corazón del pro­pósito de Dios, está Su deseo de hacer que Su pueblo sea como es Él y ense­ñarles a tener el mismo amor y la mis­ma unidad que hay en la Trinidad. Toda la ley y los profetas fueron en­viados para enseñar a Su pueblo sus caminos. En la naturaleza de un pacto ra­dican la expresión del amor de Dios y el fundamento para la unidad divina.

Él ha enseñado a Su pueblo por gene­raciones a «cortar un pacto». Les ha enseñado la importancia de amarse de­sinteresadamente y de amar la verdad sobre sí mismos. Les dio la gracia para perdonarse el uno al otro en sus rela­ciones de pacto. Israel se convirtió en el «pueblo del pacto». Habían nacido de una relación de pacto entre Dios y Abraham. Su existencia y su estilo de vida dependían del pacto. Entonces Dios envió a Jesús y cesa­ron las sombras, los símbolos y los sa­crificios de animales. Dios mismo vino en Su Hijo para ser «el Cordero de Dios». No solo era Dios, sino tam­bién hombre nacido de una virgen. Era el Hijo de Dios y el Hijo del Hombre sin pecado. Jesús vino a representar a Dios y al hombre. Juan el Bautista di­jo: «¡Ved el Cordero de Dios!»

Je­sús vino para entregarnos el Nuevo Pac­to, el pacto eterno que no dependía de símbolos ni de sombras, sino que estaba hecho en el sacrificio personal de Dios en beneficio del hombre. Jesús se convirtió en el sacrificio perfecto del pacto. Él es el único que ha podido representar perfectamente a Dios y al hombre. Fue el único apto para ser el sacrificio representativo de parte de Dios y del hombre, juntamos a ambos en Sí Mismo. Cuando aceptamos a Jesús como Señor, aceptamos también el Nuevo Pacto que El vino a establecer con Su sangre. El pacto provee todas las cosas que pertenecen a la vida, ahora y para siempre. La responsabilidad que adqui­rimos cuando entramos en un pacto con Él es obedecerle como Señor. Hay una nueva voluntad establecida en Cristo – la voluntad de Dios.

Entender la naturaleza del Pacto es tener una mayor apreciación de lo que dan a entender las Escrituras cuando dicen que somos uno en Cristo -uno con el Padre y uno con todos los que están en Cristo. En el cuerpo y en la naturaleza de Cristo, Dios y el hombre se unieron. En Su muerte y por Su sangre se hicieron uno. No solamente estamos nosotros ligados con Dios, sino que todos los que están en Cristo están unidos con nosotros por la san­gre de Jesús. ¡Un amor así es incomprensible!

Que Dios enviara a Su hijo es asom­broso, ¡Que El quisiera estar eterna­mente ligado conmigo revela un amor imposible de entender! Su nombre y Su vida están atados a mí. El está identificado conmigo y con toda mi fragi­lidad. La recompensa para El es que al estar ligado conmigo yo sea cambiado por Su amor desinteresado. Que llegue a conocer y a aceptar Su amor como algo más grande que mis propios de­seos egoístas. La evidencia de Su amor derramado en mi corazón y en mi vida es mi identificación con mis hermanos y hermanas y mis «lazos» de amor con ellos y mi actitud bondadosa hacia to­dos (aun con los que son menos madu­ros que yo). La fidelidad y el perdón de Dios se revelarán a través mío por el pacto que tengo con El y con Su comunidad.

LA NECESIDAD DEL ALTAR Por fe vemos a la distancia, pastos verdes y aguas apacibles. Amor, gozo y paz descansan como una bendición sobre los corderos en los prados. El Señor, erguido y alerta, está en el me­dio como un gran pastor. Toda clase de árboles produciendo frutos delicio­sos crecen por doquier. Pero, ¿cuál es la razón de la cerca alrededor de tanta abundancia y belleza? Y ¿qué signi­ficado tienen esas piedras agrupadas en la entrada de la puerta? ¿Qué hace un altar allí? ¿Está tratando Dios de que Su pueblo no entre?

No, por su­puesto que no. Lo que quiere dejar fuera es al lobo. El lobo ataca a los corderos. Gusta retozar en los prados entre los árboles frutales y oler las flo­res y «tener comunión con el rebaño», buscando la oportunidad de atacar a un cordero indefenso y devorarlo. El Buen Pastor lo sabe. La cerca re­presenta las relaciones de pacto. El Pastor está en la puerta y ministra en el altar. En el altar muere el egoísmo, la envidia, los deseos asesinos, la contienda y todo lo que está arraigado en el corazón humano. Sólo hay una vo­luntad que rige en la vida dentro de la cerca – la voluntad del Gran Pastor.

Cuando una persona entrega su vo­luntad delante de Jesús, da evidencia que es una oveja y no un lobo el que busca comunión. Casi todos los matrimonios se cele­bran ante un altar. Todos se debieran hacer así. Para que un hombre y una mujer lleguen a formar una nueva per­sona, tiene que haber, por necesidad, la muerte de las dos voluntades. El al­tar es la puerta a una vida unida en un pacto. Desafortunadamente muchos matrimonios no han sido hechos ante un altar. Si hay dos que se unen así, ambos buscan su propia gratificación. Y porque ninguno está dispuesto a mo­rir, sistemáticamente se destruyen uno al otro y al matrimonio.

EL AMOR ES LA VIDA DE UNA RE­LACION DE PACTO Que quede claro que un pacto no se puede dar por sentado. Cuando Dios ofrece Su pacto, El pide una respuesta definitiva. El sabe exactamente los nombres que están escritos en el pacto. «Yo conozco mis ovejas». El matrimonio y cualquier otro contrato bajo la figura del pacto, tiene que ser tan específico como sea posi­ble para que los pactantes sepan dónde están parados. La comunicación moderna está tan llena de lagunas e indirectas que se ha desarrollado el arte de «casi decir al­go». Se ha vuelto un hábito evitar ase­gurar un compromiso.

Los contratos vagos no merecen ni el tiempo ni el esfuerzo de nadie. Dios nos ha dicho exactamente lo que El proveerá – todo. El nos ha dicho exactamente lo que espera – fe obediente. Según el grado de claridad con que nos compro­metamos, así veremos la fidelidad de Dios. Cuando establecemos contratos vagos y por fuera de lo que ha sido el diseño divino, estamos procediendo como aquel hijo a quien su padre en un acto de amor le obsequia un arma para defenderse de la delincuencia y él decide utilizarla él mismo para delinquir. Así es como siente Dios el uso de nuestros sentidos y nuestros cuerpos cuando son efectuados por fuera de los contenidos de su diseño. Y esto que parece hasta ridículo si lo comparamos con el funcionamiento “normal” de cualquier sociedad, sigue siendo pecado y, como tal, pasible a muerte espiritual, con todas sus posteriores consecuencias.

CONCLUSION Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo. El propósito de la vida y del ministerio de Cristo es el de reconciliar a Dios y al hombre y al hombre con el hombre, El pacto en la sangre de Jesucristo es la base de nuestra unión eterna con Dios y uno con el otro. Algún día esta realidad ex­plotará sobre la Iglesia. El verdadero enfoque para la unidad no es que to­dos crean en las mismas doctrinas o que todos tengan los mismos méto­dos o que todos pertenezcan a la mis­ma denominación. La base para nues­tra unidad en Cristo es la misma que hay en la total unidad de la Trinidad.

Es la naturaleza pactante de Dios que está en la Trinidad y en el Cuerpo de Cristo. El señorío de Cristo y Su san­gre nos han provisto una vida y una voluntad común. La variedad de personalidades y mi­nisterios dentro de la Trinidad se hace posible por esta naturaleza pactante de Dios. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo no tienen que ajustarse al mismo oficio o función porque son de igual naturaleza – Dios. Cuando reconozca­mos nuestra naturaleza como pueblo de Dios y dejemos fluir nuestro amor de pacto uno hacia el otro, tampoco producirá rigidez o conformidad. Todo lo contrario, de nuestra seguridad en Dios y uno en el otro, manifestaremos al mundo la variedad hermosa y fruc­tífera que Dios ha colocado dentro de Su pueblo.

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La Rigidez de una Doctrina

(Apocalipsis 21: 2) = Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, (¿Qué es lo que está viendo Juan? La nueva Jerusalén)  descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.

¿Dónde estaba, entonces, la nueva Jerusalén, que es la iglesia? En el cielo. ¿Y qué estaba haciendo ahora? Descendiendo. Y esto es muy importante, porque si recuerdas bien, la Torre de Babel se construyó para alcanzar el cielo. Y por ahí todavía anda gente muy confundida tratando de alcanzar el cielo. Debes saber que la gente entendida, desciende del cielo. En suma: la verdadera Jerusalén desciende del cielo. La falsa quiere alcanzarlo. Y este es un problema, porque Cristo dijo que nos dejó sentados en los cielos. Y luego dice que vio descender a la nueva Jerusalén del cielo, de Dios. ¿Eso significa que el cielo es de Dios? No, porque hay una coma que separa las palabras. Dice del cielo, coma, de Dios. Y eso lo que significa, es que el cielo y Dios, son lo mismo. Y está vestida como la esposa del Cordero. Esa es la iglesia, en todas las páginas de la Biblia. La nueva Jerusalén desciende del cielo. ¿Lo estás viendo, allí?

(Verso 9-10) =  Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero. (¿Qué es lo que dice que le va a mostrar? A la desposada, a la esposa del Cordero. a la iglesia)  Y me llevó en el Espíritu (Lo llevó en el Espíritu, porque si hubiera ido en la carne jamás hubiera llegado a verla. En la carne todas parecen iguales. Babilonia se viste igualita a la Jerusalén celestial. Tiene la misma pechera, tiene las mismas piedras preciosas que las del Apocalipsis. Canta las mismas canciones. Y predica mayoritariamente mensajes muy parecidos) a un monte grande y alto,  (Fíjate. Cada vez que hay que ver una verdad, hay que subir a un monte. Es el mismo monte en donde a Moisés se le enseñó el modelo) y me mostró la gran ciudad (¡Un momento! ¡Me dijiste que me ibas a mostrar la esposa, no una ciudad! ¿Por qué haría eso? Porque la ciudad no es un montón de edificios, es gente. La ciudad es el pueblo. Y el pueblo, es la nación. Y la nación es la novia. Es decir que la iglesia y la ciudad, es una sola cosa.)santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios,

Cuando yo digo Iglesia, lo digo por terminología, hablando, como lo entiende la iglesia. Pero, la verdad, es que la iglesia es el remanente. El cuerpo de Cristo es otra onda. La iglesia es el cuerpo gubernamental de los hijos de Dios. Sólo que ya es tarde para cambiar eso. La iglesia es el cuerpo de representantes gubernamentales de la casa de Dios. No es toda la iglesia. No es todo el cuerpo de Cristo. ¿Puedes entender y creer que hay y habrá gente naciendo de nuevo hasta el último día? El día que el Señor esté retornando, todavía va a haber gente naciendo de nuevo. Hay una diferencia entre aquello que ocasiona su regreso, y aquellos que se benefician de aquello que lo ocasiona. Lo vamos a ver. Y termina diciendo que vio a la Jerusalén celestial descendiendo del cielo, coma, de Dios. ¡Dos veces te lo muestra! Por si no entendiste la primera…

(Verso 11) = teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, (¡Ah! ¡Una preciosísima piedra de jaspe! ¡No! Dice que era COMO de jaspe. No de jaspe, como jaspe) diáfana como el cristal.

(Verso 21)= Las doce puertas eran doce perlas; (¿Por qué perlas? Veamos: ¿Cómo se obtiene una perla? Se saca del mar. Sí, pero ¿Qué hay que hacer para obtenerla? Hay que sacrificar la ostra. Muerte, produce la puerta. Hay que entender la segunda unción de la muerte. La perla se obtiene a través de muerte. Él dijo: Yo Soy la Puerta) cada una de las puertas era una perla. Y la calle de la ciudad era de oro puro, transparente como vidrio.

Perdón; ¿Cuántas calles dice? Dice LA calle, entonces es UNA calle. ¡Já! ¿Nunca cantaste ese corito que dice: “Por esas calles yo voy a caminar”, en referencia a las calles de oro que encontraríamos en el cielo? LA calle. Una. Ya la vamos a encontrar, para que lo entiendas. Mientras, ten en cuenta lo corruptible y lo incorruptible. No es la calle. Era de oro puro, pero transparente como el vidrio. Bueh, está lejos de ser puro, creo. Te aviso que por más puro que sea, yo nunca he visto oro transparente. Escucha; o no es oro, o no es vidrio. O ninguna de las dos cosas. Porque oro puro y transparente, no puede ser. Y si lo es, es un título terrenal que le pusimos a algo espiritual que no entendimos o no pudimos o no supimos describir. ¿Te das cuenta como se van cayendo las antiquísimas vacas sagradas? Y cuidado, esto es sólo con la lógica griega. Todavía no estoy leyendo lo nuestro, que es la Biblia.

Escucha; para el que tiene dos o tres piezas de oro, esas calles de oro no lo impresionan. El que nunca las tuvo, está más que loco por verlas. Es como una psicología satánica que mantiene a la gente sufriendo sólo por ver lo que nunca tuvo. Vendría a ser un Dios tan cínico, que Él en el cielo hace todo lo que Él mismo no permite que se haga en la tierra. Porque aquí quiere que todos seamos uno y que tengamos una unidad tremenda, pero parecería ser que allá cada uno va a tener su mansión y una soledad tremenda. Escucha; ¿Para qué quieres tú una mansión para ti solo? Porque allá no habrá esposa, ni hijo ni hermanos ni padres, por toda una eternidad. Dime con total sinceridad, más allá de lo que tú imagines o no, ¿Para qué quieres una mansión para ti solo?

¿Nunca te lo preguntaste? ¿Cómo es que aquí en la tierra, donde cargamos con un cuerpo y todos los dolores de todos colores que ese cuerpo nos trae, él nos mete a todos encimados casi unos arriba de los otros, y allá cuando todo eso se libere y todo sea un remanso de paz, amor y felicidad, nos va a poner separados uno en cada una de las millones, billones y trillones de mansiones que debería preparar para todos los buenos creyentes que han muerto, hoy mueren y en el futuro morirán? ¿Tiene coherencia eso con lo que Dios mismo ha dicho en más de una ocasión? Como vidrio transparente era el oro puro. Oye… ¿No será que está hablando de la transparencia de la iglesia?

(Verso 22) = Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero. (Estamos sacando a la iglesia de la iglesia. Y fíjate que al final está el nombre de Dios por sobre el templo). (23) La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. (24) Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella.

Nota que más allá de aquella gente que representa la ciudad, hay naciones salvas. No todo el mundo forma parte de lo que yo llamo la Iglesia. La ciudad y la gente salva. Explícalo. No lo sé. Aún no sabemos todo. Porque ahí es donde nos metemos en errores. Pero lo cierto es que hay gente adentro y hay gente afuera. Todas eternas, pero diferentes. Pesadito es esto, ¿No? Está en Mateo 25 también. Entrad en el Reino preparado desde antes de la fundación del mundo. ¿Ah, si? ¿Pero cuando? ¿Cuándo fue que yo tuve hambre y me diste de comer? ¿Y que cuando estuve desnudo me vestiste? ¿Cuándo hice yo eso? ¡Está hablando con las naciones! No me he fijado cuantos entraron, lo que sé es que entraron. Porque de tal manera amó Dios… ¿a? Todo tu concepto del mundo va a tener que cambiar para poder ministrar correctamente en este tiempo.

Escucha; esta no es gente que se ganó su salvación por lo que hizo. Es decir: lo hicieron porque así lo sintieron como mandato. Entonces entraron porque lo hicieron, pero no es que decidieron hacerlo para entrar. Lo que quiero decir es que sus motivaciones estaban muy puras. Romanos 2 nos habla de eso. Que los que no tienen la ley en sus corazones, por haberlo hecho ya es ley y no van a ser juzgados por la ley, sino que la ley que ellos tienen en sus corazones los juzga a ellos mismos. Mucha de la gente que se rige por el libro, no está haciendo lo que cierta gente del mundo está haciendo para adelantar el Reino de Dios. Porque nosotros creemos que adelantar el Reino de Dios es cantar canciones, hacer vigilias, hacer ayunos y tener conferencias y campañas.

El mundo invierte y adelanta los propósitos de Dios y hace mucho más, a veces. El concepto de lo que es el mundo, está cambiando. Y las naciones que hubieran sido salvas, andarán a la luz de ella. Isaías 60 lo dice. Cuando amanezca sobre nosotros el Señor, las naciones andarían a nuestra luz. No es algo que emana, es la sabiduría. pero hasta que haya sabiduría para liderar naciones, nadie te va a seguir. Entonces ahora lo que tenemos que hacer si o sí, es saber y ver donde están los sacerdotes para ese tiempo que viene. Y además, tenemos que ver la calle de oro. Porque si hay una calle, yo la quiero encontrar. No se nos había ocurrido buscarla antes, porque creíamos que eran calles. Y como eran muchas, sonaba un poco cansador ponerse a buscarlas. Pero como resulta que ahora sabemos que es una, entonces sí la podemos encontrar. Esa calle está desde el modelo de Moisés.

(Éxodo 24: 1-2) = Dijo Jehová a Moisés: Sube ante Jehová, tú, y Aarón, Nadab, y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel; y os inclinaréis desde lejos. Pero Moisés solo se acercará a Jehová; y ellos no se acerquen, ni suba el pueblo con él.

(Verso 9-10) = Y subieron Moisés y Aarón, Nadab y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel; y vieron al Dios de Israel; y había debajo de sus pies como un embaldosado de zafiro, semejante al cielo cuando está sereno.

Acá está el modelo que vio Moises. Y Moisés vivió muchísimos años antes que Juan, y eso quiere decir que su vocabulario, era mucho más reducido y de menor calidad que el de Juan. Todos sabemos que el hombre va desarrollando su vocabulario según el tiempo que va pasando. Aunque convengamos que Moisés era muy diestro con sus palabras para su tiempo. Pero no lo puedes comparar con Juan que vive seis mil años después. Y él va a ver lo mismo que luego vio Juan, pero mira como lo está viendo él. Por ejemplo, dice que había bajo los pies del Dios de Israel, como un embaldosado de Zafiro. Y como no tiene que comparar eso que no eran mosaicos, sino como una loza pulida, lo compara con un cielo sereno. Vamos a ver qué clase de cielo, vio.

(Ezequiel 40: 17) = Me llevó luego al atrio exterior, y he aquí había cámaras, y estaba enlosado todo en derredor; treinta cámaras había alrededor en aquel atrio.

Nota que había un enlosado, una sola calle que le daba la vuelta a ese templo y tenía treinta cámaras. Treinta es el número de la estatura del varón perfecto, una calle rodeada de madurez. La misma que vio Moisés, este la está viendo diferente y ahora este si tiene dos o tres templos construidos para comparar los materiales. Él le llama enlosado, y tiene cámaras y está representado en un templo erigido en su tiempo. Sigamos, a ver si Cristo dijo algo de las calles de oro. Ya que hay calles de oro, para que nadie crea que somos herejes, vamos a buscar las calles de oro. Pero, por favor, entiende que es sólo una calle, y que no es una calle literal´

(Juan 19: 13) = Entonces Pilato, oyendo esto, llevó fuera a Jesús, y se sentó en el tribunal en el lugar llamado el Enlosado, y en hebreo Gabata.  

¿Dónde lo sentaron? En hebreos es la palabra lithostrots, y significa: embaldosado mosaico o tribunal romano. Estaba dispuesto de la siguiente manera: eran dos cámaras, dos cuartos, dos aulas. Tenía una pequeña división en el medio. De un lado la Deidad y la Santidad, mientras que del otro lado era reconocido como el lado común. Tenía dos puertas; una por el lado santo y una por el lado común. Este tribunal se usaba para juzgar y sentenciar los casos extremos, los casos capitales, los que eran para muerte. Y es aquí donde sientan a Jesús. Ahora bien; el Sanedrín, o sea, los líderes de la iglesia, cuando se sientan a juzgar a Jesús, se sentaron en el lado común en lugar de hacerlo en el lado divino. Porque lo querían juzgar por mano de un rey común y no del lado divino. De manera que la iglesia se reduce a mundanalidad para crucificar al Señor.

¿Quién lo crucifica? La iglesia. No fue Pilatos. El Sanedrín se sentó del lado común. Y la palabrita aparece en un solo lugar, en 2 Reyes 16:17-18. Y en esa ocasión, un líder judío, dominado por un gentil idólatra, entra en la Reforma, en este caso Pilatos, que es un gentil idólatra, es reducido a un judío apóstata, para matar al Señor. ¿Qué es el enlosado? Es la Vía Dolorosa, esa letra que tanto cantamos. Es la ruta que escogió Dios para traerte a tu estado final. Es una calle de oro, que termina en glorificación. Es decir: tu fe, tratada siete veces. Es la ruta que Él escogió, para traerte a la estatura del varón perfecto. Ese es el enlosado. Cuando lo vemos ahora, en la imaginación del templo final, lo que estamos viendo es la obra Redentora de Dios. La calle de oro. Aquello que nos trajo al estado que es hoy. Aquello que nos entrega un cuerpo glorificado. La ruta, el precio, el juicio. El tribunal. Esa es la calle de oro.

Lo que estamos cruzando, lo que estamos creando, cada día, con nuestras vidas, al caminar la misma vida que caminó Jesús. Dentro de este templo, que no es un edificio de mampostería, sino la iglesia, el cuerpo de Cristo, el pueblo de Dios, donde hay una calle de oro, que no es una calle, sino una gente transparente cubierta con oro, es decir, con una fe tratada siete veces. Fundamentado con doce apóstoles. Y no sus nombres, sino sus fundamentos. Un cubo, o sea: equilibrada al frente, con gente balanceada, sin ningún tipo de extremo en su vida. Todas son tipologías, analogías de como la iglesia termina. Donde no hace falta un templo, porque ellos son la iglesia y están llenos de la plenitud de Dios. Dentro de este templo, Ezequiel, capítulo 44.

Aquí dice que dentro de este templo, hay dos sacerdocios. Verso 9: Así ha dicho Jehová el Señor: Ningún hijo de extranjero, incircunciso de corazón e incircunciso de carne, entrará en mi santuario, de todos los hijos de extranjeros que están entre los hijos de Israel. (Es decir: ninguna persona gentil o no salva, entra.) (10) Y los levitas que se apartaron de mí cuando Israel se alejó de mí, yéndose tras sus ídolos, llevarán su iniquidad.

Estos si son salvos, aunque apartados. Cuando hablamos de apartados, no significa que no están en la iglesia. Apostatar, no es no estar en la iglesia. Apostatar es quitarle presión a la fe que entendiste, o sea: yo acompaño a este hombre, y entiendo lo que este hombre está haciendo. Y este hombre sigue predicando ese mensaje hasta que ese mensaje se pone muy pesado para mi porque me doy cuenta que ese mensaje puede arruinar mi reputación. Es decir que si llego a creer ese mensaje, yo sé que el costo será muy alto. Entonces apostato, me regreso a mi previo entendimiento. En la iglesia el apóstata es igual al apartado. La gran apostasía. Apostatar no es salirte de la iglesia, es peor. Porque es quedarte y hacerle creer a la gente que eres la iglesia verdadera, cuando en realidad te estas quedando atrás.

Eso es peor, -reitero, porque eso es la Anti. La palabra Anti Cristo significa algo que está en contra de, o que toma el lugar de. La peor mentira, es la más cercana a la verdad. Más rápido se salva una prostituta que alguien que está perdido así y no lo sabe. No son palabras populares, sólo necesarias. Los levitas que se apartaron. O sea que Dios va por un camino y ellos van por otro. Porque no quieren predicar lo que Dios les da para predicar porque tienen terror que la iglesia los abandonen y se queden sin su trabajo clerical. Y dice que se fueron tras sus ídolos. Y la palabra usada allí es idolón, que son nada menos que conceptos erróneos de Dios. Y en el final dice que llevarán su iniquidad. Pregunto: ¿Cómo puede ser que este sacerdocio lleve su iniquidad, si Cristo ya la llevó por nosotros? Porque ellos están en Adán, y Adán murió.

Estoy hablando de Esdras. Estoy hablando de Babilonia, que dice que su marido todavía no ha muerto, pero que ya quiere casarse con el otro. ¡O estás en Cristo o estás en Adán, no hay otra cosa! (Verso 11) = Y servirán en mi santuario como porteros a las puertas de la casa y sirvientes en la casa; ellos matarán el holocausto y la víctima para el pueblo, y estarán ante él para servirle. Lo está expresando según los tiempos en que vive. (12) Por cuanto les sirvieron delante de sus ídolos, y fueron a la casa de Israel por tropezadero de maldad; por tanto, he alzado mi mano y jurado, dice Jehová el Señor, que ellos llevarán su iniquidad.  (13) No se acercarán a mí para servirme como sacerdotes, ni se acercarán a ninguna de mis cosas santas, a mis cosas santísimas, sino que llevarán su vergüenza y las abominaciones que hicieron.

Si no conoces al Señor no eres parte de su pueblo y no puedes comer de las cosas santas. Las cosas santas son, por ejemplo, el maná escondido. No pueden ser parte de revelación alguna. No son pueblo. Dependen de ir a escuchar a un buen predicador y el nivel de entendimiento que tengan, para seguir caminando más o menos sin riesgo de tropezar y caer. (14) Les pondré, pues, por guardas encargados de la custodia de la casa, para todo el servicio de ella, y para todo lo que en ella haya de hacerse. (15) Mas los sacerdotes levitas hijos de Sadoc, que guardaron el ordenamiento del santuario (Atención: esta es gente que pagó el precio de la separación) cuando los hijos de Israel se apartaron de mí, ellos se acercarán para ministrar ante mí, y delante de mí estarán para ofrecerme la grosura y la sangre, dice Jehová el Señor. (16) Ellos entrarán en mi santuario, y se acercarán a mi mesa para servirme, y guardarán mis ordenanzas.

(17) Y cuando entren por las puertas del atrio interior, se vestirán vestiduras de lino; no llevarán sobre ellos cosa de lana, cuando ministren en las puertas del atrio interior y dentro de la casa. (18) Turbantes de lino tendrán sobre sus cabezas, y calzoncillos de lino sobre sus lomos; no se ceñirán cosa que los haga sudar. O sea que este remanente, ministra desde el reposo del Señor, de la manifestación de sus hijos, de la plenitud de Dios en la tierra.

(Esdras 2: 63) =  y el gobernador les dijo que no comiesen de las cosas más santas, hasta que hubiese sacerdote para consultar con Urim y Tumim. Urim es revelación. Significa revelación, luz, lumbrera, mientras que Tumim significa perfección, madurez. O sea que hasta que se consulte con alguien que tenga entendimiento en cuanto a la revelación y la madurez o el producto final, no pueden comer de las cosas santas. Es decir que ese ministerio que está confundido y no tiene identidad, depende de un ministerio lleno de revelación y de entendimiento del fin, para que su existencia tenga algún tipo de validez. Eso es lo que estamos haciendo ahora, sacando al pueblo de Babilonia. Eso no significa que hayan dejado de ser salvos. Podemos estar en Cristo y estar confundidos respecto a como salir de allí. Porque según el hombre piensa, así es. Y aunque seamos millonarios espirituales, podemos estar viviendo una pobreza terrible, por causa de la rigidez mezquina de nuestras doctrinas humanas y tradicionales.

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La Validez del Soldado

Lo  he dicho muchas veces y lo seguiré enseñando y proponiendo: solamente podemos cambiar nuestra manera de vivir, cambiando anteriormente nuestra manera de pensar. Y es esa la razón fundamental por la que nuestra mente es el campo de batalla más grande que tenemos contra el enemigo. Y que las influencias recibidas a través de los distintos canales de comunicación que hoy son tan florecientes, han impedido que ese cambio sea posible y afecte, primero nuestra propia vida y luego las de todos con quienes nos relacionemos. En otas épocas se podía elegir qué libros leer y cuales no tocar.

Pero hoy, la invasión intelectual que se produce por intermedio de las redes sociales y de todo el espectro residente en la Web es implacable, y es muy complicado para una mente debilitada por las urgencias de distinta índole ceder ante tentaciones de distinto calibre y terminar siendo víctimas de lo que habíamos sido puestos como señores. Esclavos de aquello que estaba bajo nuestro señorío. Hay cosas muy simples que al pueblo de Dios parecería imposible de conseguir.  Para lograrlo, tenemos que leer la Palabra, internalizarla muy adentro y luego conocer realmente a Cristo y no simplemente movernos en base a informaciones diversas que tenemos sobre Él. Está escrito.

Estamos en guerra, a eso creo que ningún creyente sólido, por mejor o peor fundamentado que haya sido respecto a esto, lo ignora. Sólo que el gran dilema de una guerra, y mucho más de estas características tan singulares, es conocer dos elementos claves: Quien es nuestro enemigo, cuál es su metodología operativa, su poderío y posibilidades, y quienes somos nosotros, quien soy yo y, esencialmente, quien es mi comandante. Con todos esos elementos en claro, las posibilidades de victoria no sólo son mayores, sino que me atrevo a decir que son ciertas ciento por ciento.

En lo que a mí respecta, mi mayor interés es conocer lo mejor que pueda a mi comandante, ya que cuando me de una orden, yo tendré que ejecutarla conforme a su diseño de batalla, y no de acuerdo con mis brillantes ideas personales. Mi comandante es Cristo, y yo vengo escuchando sobre él desde que me inicié en el evangelio. Sin embargo, todo lo que oí de Él y sobre Él, no fue suficiente para lo más importante que debo tener como soldado eficiente, que es conocer a mi comandante.

No puedo de ninguna manera entrar en una guerra y obedecer órdenes en las que en muchas ocasiones mi propia vida estará en juego, obedeciendo a un desconocido. ¿Y como conozco a mi comandante? Ejercitando a muerte lo que la propia palabra significa en idioma bíblico: teniendo comunión, identidad, intimidad y confianza mutua con él. Conoció Adán a Eva y Eva concibió. Esa es una clase de intimidad, pero no la única. Sin embargo, la palabra sigue siendo la misma. Intimidad con Cristo es saber cómo es, como piensa, que quiere de cada uno de nosotros y qué es importante o no importante para él. Eso evita el pecado y también los legalismos infames.

Por lo tanto, tratemos de ver quien es Jesús. Y no es nueva esa intención. Jesús les preguntó exactamente eso a sus primeros discípulos. ¿Quiénes dicen los hombres que yo soy? Para luego ser mucho más contundente y concreto cuando les dijo: ¿Y ustedes quien dicen que yo soy? Pedro se llevó el trofeo cuando respondió que para Él, Jesús era el Cristo, el Hijo del Dios viviente. ¿Qué harías tú si Él te preguntara eso mismo a ti, ahora? No lo sé. Lo que sí sé, es que hay una enorme mayoría que tiene un concepto equivocado de Cristo. Creo que la religión ha desfigurado la persona de Jesucristo. Lo pone tan moribundo en el Calvario, que nadie quiere encontrarse con ese Cristo lleno de sufrimiento y mucho menos ser como Él.

¿A qué mente racional e intelectualmente de excelencia se le podría ocurrir ir en sintonía con un hombre que conforme a lo que todavía se enseña en muchos lugares, nació solamente para sufrir, ser flagelado, escupido, ofendido y finalmente colgado de una cruz? ¿Qué hombre con formación profesional podría aceptar que todo eso es bueno y del gusto de un Dios al que aparentemente cuesta agradar y no un problema de estoicismo mezclado con un masoquismo auto flagelante que enseña que mientras más se sufre más contento estará Dios? ¿Habría alguien en el planeta lo suficientemente loco como para elegir eso como forma de vida, más cuando habita en un medio ambiente donde nadie vive así, incluso entre las cuatro paredes de lugares que se pasan todo el tiempo hablando de ese hombre y esa cruz?

Sin embargo, tú y yo sabemos que ese Cristo no se quedó allí. Sabemos perfectamente que si bien murió y fue sepultado como cualquier hombre de carne y hueso, Él se levantó al tercer día, caminó con ellos que no lo reconocieron, ascendió a los cielos y hoy está sentado a la diestra del Padre intercediendo por nosotros. ¿Por qué haría eso? Porque ante cada ataque satánico que argumente tener derechos sobre un hombre o una mujer pecadores por causa de la desobediencia de Adán, Jesucristo intercede entre ese pecado y su Padre esgrimiendo su sangre bendita como reaseguro total y definitivo de perdón, redención y salvación.

Pero ellos solamente se han quedado con ese Cristo crucificado, ese con rostro lastimoso que tanto les gusta mostrara a los demonios para desmoralizar a los cristianos que se sienten impotentes y frustrados por lo que aparentemente fue esa derrota. Por eso necesitamos avanzar para conocer quien realmente es Jesucristo. Su corazón, el palpitar de su corazón. Entenderlo de la manera correcta, que no es esa cuestión romántica apta para novelas de la tarde, pero tampoco tan áspera o dura, que es como les gusta presentarlo a los demonios. Y despegarnos para siempre de esa imagen de un Jesús débil, sangrante e impotente para frenar todo lo que le sucede. ¡Ese no es mi Dios! ¡Y tampoco es el tuyo!

Hay que aclarar que Cristo no vino a la tierra como Dios, tomó al hombre que era Jesús y vivió en su cuerpo como hombre ungido y lleno del Espíritu Santo. Él dependía del Padre. Lo dijo cuándo explicó que sólo hacía las cosas que el Padre hacía y decía lo que el Padre decía. Y cuando la situación lo imponía, se alejaba de sus compañeros y se iba solo a orar al Padre. El ministerio de Jesús. Todos hablamos del enorme ministerio de Jesús. ¿Recuerdas como comienza? Con un ayuno de cuarenta días en el desierto. Un desierto al que no fue llevado como castigo ni como juicio, sino como un severo entrenamiento de todas sus áreas al que el Espíritu Santo lo llevó simplemente para que luego volviera con poder. Fue tentado, es cierto, pero no como Dios, sino como hombre. Dios no puede ser tentado. Y la palabra que define lo que Jesús se trajo del desierto, es Autoridad.

Yo creo con total honestidad y sin el menor atisbo de crítica personalizada para con nadie, que la iglesia en su conjunto nos ha escondido la figura y la persona de Cristo por causa de la religión. La religión nos ha presentado un Cristo malhumorado, bravo, que anda buscando permanentemente a ver en qué nos equivocamos para poder condenarnos. Que nos señala, que nos acusa, que viene nada más que para ver nuestras derrotas. Es muy complicado imitar todo eso. Por eso no nos sentimos con la valentía de decir como dijo Pablo; imítenme a mí como yo imito a Cristo. Y no lo hacemos porque entendemos que nuestro testimonio está muy lejos de ser el adecuado para que la gente vea a Cristo reflejado en nuestras vidas.

Es mucho más fácil hablar con un borracho o un drogadicto que con un fariseo. Que hoy sería alguien que se cree santo simplemente porque va a la iglesia o porque ostenta un cargo importante. Escucha: un creyente genuino, jamás experimenta eso en su vida simplemente porque la característica, el ADN de Cristo está dentro de nosotros. Escucha; si el mundo va a ver a Cristo, lo va a ver en nuestras vidas. A la gente en su gran mayoría, les gustaría que Cristo se les aparezca, pero no es así el fundamento central de toda nuestra fe. Es verdad que Él se les ha aparecido a muchos hombres y mujeres, con diversas revelaciones y palabra, pero solamente por un tiempo. Porque tanto los personajes más importantes del evangelio como los más anónimos, necesitan desesperadamente vivir por fe, porque de otro modo jamás serán lo que Dios quiere que sean.

A mí me causa un poco de pena y otro poco de humor cuando escucho enseñar o predicar sobre un Jesús pobre y  casi menesteroso. Yo entiendo que lo que se pretende es sacar a Jesús del área de los ricos multimillonarios impíos y pecadores, y llevarlo al terreno de la gente humilde, carenciada y necesitada de lo mínimo para la subsistencia, pero no voy a negociar jamás aceptar que Jesús era, como se dice en Argentina cuando se quiere definir a un careciente marginado, “un pobre diablo”, no.

Y te llevo a un hecho concreto. El multiplicó los peces y los panes para darles de comer a los que estaban reunidos oyéndolo, ¿No es cierto? Eso me dice a mí que si Jesús hubiera sido como algunos de ciertos modernos hombres de Dios son, no hubiera dudado en hacer lo mismo en lo privado y armar una cadena de panaderías y un monopolio de venta de pescado, ¿No crees? Es insólito lo que llegamos a creer los hijos de Dios cuando dejamos que nuestros inteligentísimos ideales justicieros invadan la pureza y la riqueza del evangelio genuino. Jesús no era pobre. Jesús era el Hijo de Dios y ningún hijo de Dios será pobre. Lo que no significa que sea rico. Significa que tendrá todas sus necesidades cubiertas, está escrito; bastará con que lo creas y lo actives.

Escucha esto: una iglesia que elige no hablar de Satanás ni de guerra espiritual para no meterse en problemas, es una iglesia que no conoce a Cristo. Una iglesia que le teme a los brujos y los hechiceros y se preocupa cuando alguno se mete en sus templos, es una iglesia que no conoce el origen y la calidad del poder que tienen de parte de Cristo a su disposición si solo se deciden a activarlo por fe. Leen sus Biblias, estudian, se aplican, predican, enseñan, pero en el fondo de sus corazones, ¿Tú sabes que no creen en lo que ellos mismos proclaman como bueno?

Escucha: Abraham tenía un pacto tremendo con Jehová su Dios. Él era su sanador y no había enfermo en su casa. Pero cuando Cristo vino a la tierra, trajo un pacto nuevo que es más grande que el pacto de Abraham. Hoy estamos viendo una onda creciente que lleva a la iglesia a decir en voz muy alta que quien maldiga a Israel será maldito. Nadie negará eso, pero lo que me temo que la iglesia no está diciendo es que también será maldito aquel que maldiga a un hijo de Dios genuino y en servicio al Reino. De última, nadie me podrá rebatir ni desmentir que Israel, más allá del pueblo elegido o de la nación respetable que es hoy, fue nada más que un apodo que Dios le brindó a Jacob por luchar con él para ser bendecido.

Satanás está entrando en el mundo en este tiempo de una manera como nunca antes. Está entrando en las escuelas, en la misma iglesia inclusive. Él no ha perdido oportunidad de copar la tierra, hasta las calles, las carreteras, los mares a través de los pactos de brujería y hechicería. Hay momentos en que cualquiera de nosotros le preguntaría al Señor si sabemos que todo lo que está creado por Él y para Él fue creado, porque el enemigo ha avanzado tanto. La respuesta es una y muy simple: por nuestra ignorancia. Oseas dice eso, que el pueblo perece por falta de conocimiento, que como todos sabemos, se traduce correctamente como intimidad con Cristo. Oseas no dice que el pueblo perece porque Satanás es poderoso. Por eso es que la Vida Abundante que Jesús compró para todos nosotros en la cruz vendrá a nuestras vidas, cuando el conocimiento pleno llegue a nuestros espíritus y a nuestros corazones.

(2 Corintios 2: 11) = para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.

Fíjate el final de este verso. Dice que no ignoramos sus maquinaciones. ¿Pero es de verdad que no las ignoramos? Lo primero que Satanás te tira a tu mente es la idea de que si tú no te metes con él, él no se meterá contigo. Falacia total. Enorme mentira que puede ser corroborada por decenas, centenares, miles de testimonios de cristianos atribulados por el infierno de todas las formas y maneras que puedas imaginarte. Otra, es que Satanás ya está vencido, así que: ¿Para qué pelear con alguien que ya está vencido? Otra dice que las cosas viejas pasaron y he aquí todas son hechas nuevas. Entonces, ¿Para que prestar atención a esas maldiciones antiguas si todas las cosas viejas pasaron y todas son hechas nuevas? Otra más, es la que te dice que Cristo ha vencido en la cruz del calvario y su sangre tiene poder. Escucha; nadie está negando ninguna de esas cosas. ¿A quien se le ocurre que un creyente sólido negaría que la sangre de Cristo tiene poder? Tampoco, nadie niega que las cosas viejas pasan y he aquí todas son hechas nuevas.

Pero no podemos olvidar lo que dice Jeremías 31: 29-30: En aquellos días no dirán más: los padres comieron las uvas agrias y los dientes de los hijos tienen la dentera, sino que cada cual morirá por su propia maldad; los dientes de todo hombre que comiere las uvas agrias, tendrán la dentera. Esto significa que el pueblo de Israel conocía lo que era la maldición. Conocía, verdaderamente, lo que eran las decisiones de padres que todavía están pagando muchos hijos del Señor. Lo cierto, sin embargo, es que Dios quiere que entremos a un nivel de vida abundante donde lo que puedan haber hecho nuestros padres, no nos afecte. Si nuestros padres pecaron, habrán llevado su pecado y será justo, pero nosotros no llevaremos esos pecados que no nos pertenecen, no. Nuestro nivel correcto es el que dice la Palabra: las cosas viejas pasaron.

Algo quiero que quede claro: conque andes repitiendo versículos o textos completos de la Biblia, nada más, no esperes que pase gran cosa. Es mucha la gente que anda repitiendo todos los días y en todas las horas que Dios suplirá con sus riquezas en Cristo Jesús todo lo que les falte, y eso es bueno. Pero Pablo no lo dijo a eso para todos, sino para aquellos que sembraban en el Reino y no en el mundo impío. Dios no te va a prosperar para que tu vayas al Casino, o a beber alcohol o a salir de parranda. Dios te va a suplir cuando tú decidas dar de gracia lo que de gracia recibes. No es repetir el versículo, es vivir su espíritu.

Por eso, de lo primero que Satanás deseará convencerte es de que, si es verdad que las cosas viejas pasaron y todas son hechas nuevas, no tienes necesidad de renunciar a ninguna de las que te llevaban a pecar. Pero Satanás te incentiva a eso, porque él sabe que en el Verbo hay poder. Porque los títulos y las actas, se hacen con el Verbo. Y con el Verbo también es que se rompen los títulos y las actas. Te diré que en líneas generales, yo he visto que a mucha gente le da miedo conocer de Satanás. No debemos despreciar ni disminuir al que siente así, sólo lo hace por ignorancia. La Biblia es muy clara en todo su contexto cuando nos dice que no debemos tenerle miedo.

Hay una palabra que dice que las cosas viejas pasaron, y he aquí todas son hechas nuevas. Eso es válido para los traumas infantiles y otros desajustes emocionales, pero no para la participación de demonios. Hay gente que repite eso como papagayos y luego recomienda no meterse con el diablo para que el diablo no se meta con nosotros. ¿Sabes qué? El diablo se les mata de la risa, porque mientras los hombres no le prestan atención, él les destruye la vida, la familia, la iglesia. Además, es importantísimo que sepas que él puede imitar los dones, sin dudas.

La Palabra dice: En mi nombre echaron fuera demonios, pero yo nunca los conocí. ¿Recuerdas ese episodio? Eso quiere decir que en Su nombre un falso cristiano puede hasta echar fuera un demonio, pero eso no significa que sea miembro de Su familia. Lo que el diablo no puede hacer, es imitar los frutos. No se puede imitar una naranja cuando estás en un árbol de manzanas. No puedes simular que eres una uva, cuando en realidad eres una naranja. Los frutos dicen quienes somos. No necesariamente los tienen los que ostentan cargos o títulos, sino los que tienen una relación directa y personal con el Padre celestial.

No puedes tenerle miedo a Satanás. Aunque sabemos que hay gente que le teme. ¿Sabes quien le tiene miedo a Satanás?, el que no sabe quién es Cristo. Los que tienen a Cristo en sus vidas, le conocen hasta la respiración al diablo. Entienden como llega y se infiltra en las casas. Entienden como llega a través de los dibujos animados atormentando a los niños. Eso también es Babilonia. y no pueden derrumbar a Babilonia si tienen su mentalidad arraigada en sus mentes en forma de doctrinas religiosas o programaciones seculares. No pueden ir contra la Reina del Cielo, con todos los nombres de vírgenes que tiene, si han sido entregados a ella con sus nombres u otra clase de pacto. Tendrán que romper ese título, esa acta, para que cuando vayan contra ese espíritu inmundo, este no tenga derecho legal sobre sus vidas.

Por eso conviene recordar que la estrategia del diablo, en primer lugar, es asustarlos, decirles que no existe y que todos los que enseñan guerra espiritual o demonología son locos fantasiosos y místicos irracionales. Ese es libreto del infierno. Y ellos saben que tu debilidad, es su victoria, que tu debilidad es la puerta abierta a una fortaleza suya. Él sabe que tus miedos, son su fuerza. La buena noticia que te traigo es que ya no estás solo o sola. Que ya no tienes que andar buscando cisternas sin agua. Porque hay un Dios maravilloso que tiene ríos de agua viva, para que vuelvas a él y la unción retorne sobre ti de una manera poderosa. Somos demasiado ignorantes y para colmo de males, osados en hacer y decir cosas que no podemos entender.

Yo creo sin dudarlo que la Guerra espiritual forma parte del conocimiento inapelable que cada creyente debe tener si es que desea ser más que vencedor en Cristo Jesús. Lo que no creo es que esa materia sea una que hay que colocar por encima de todas las otras, y de sobremanera por encima de la Gracia del Dios de todo poder. Una cosa es entablar lucha contra el infierno, porque a eso siempre lo viviremos mientras estemos en este mundo, y otra cosa es proceder y hasta enseñar dando a entender que esto es mucho más importante que creer en Jesucristo, simplemente creer en Jesucristo. Hablar de Guerra espiritual es advertirte de los peligros, riesgos y pormenores de una batalla permanente, con la finalidad que nada te sorprenda. No hablar de guerra es como salir a un frente de combate llevando un pequeño cuchillo de cocina mientras dejamos en casa una batería de misiles. Y hablar solamente de guerra, es darle al enemigo un poder que no tiene. Una vez más hay que decirlo: en la última página de la Palabra de Dios, todavía dice que ganamos. Y yo lo creo.

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Levantados Para Ser Guardas

(Éxodo 24: 1) = Dijo jehová a Moisés: sube ante Jehová, tú, y Aarón, Nadab, y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel; y os inclinaréis desde lejos.

(2) Pero Moisés solo se acercará a Jehová; y ellos no se acerquen, ni suba pueblo con él. (¿Qué les dice? Regístralo. Haz de cuenta que tú eres el enviado)

(Verso 9) = Y subieron Moisés y Aarón, Nadab y Abiú, (¡Pero si serán cabezones! ¿No les dijo que sólo debía subir Moisés?) (10) y vieron al Dios de Israel, y había.

Recuerda: aquí hay cuatro mil años de diferencia en vocabulario. Y este no tiene todos los edificios para comparar lo que vio con piedras, como el otro. Este lo que tiene es un desierto al frente, todos los días. Entonces, si él va a expresar lo que vio, va a usar el vocabulario que es traído ¿De dónde? Del desierto. Estamos buscando la calle de oro. Porque ya sabes que no son calles de oro, sólo hay una. Creo que vamos a vivir todos en la misma calle. Imposible entenderlo.

Y dice: Y vieron al Dios de Israel; y había debajo de sus pies como un embaldosado de zafiro, semejante al cielo cuando está sereno.

Ahí tienes la calle. Aquí la rotula como “un embaldosado”; y semejante… a ver… ¿A qué digo que es semejante para que tenga mucha fuerza? ¡Al cielo! ¡Claro que sí, al cielo! Ahora traduce: ¿Qué está diciendo? ¡Ah, no lo sé! Pulido, suave.

Así que lo vio como un embaldosado bien pulido y brillante, y lo más pulido que tenía Moisés a mano, era el cielo. El otro la vio transparente como el vidrio, este como un embaldosado pulido. Y también Ezequiel vio la misma calle en la misma ciudad.

Sólo que Ezequiel va a describirla de otra manera; en primer lugar, porque tiene otro vocabulario y en segundo término porque vive en palacio. Pero que conste que va a ver lo mismo. Dios le está enseñando la misma casa, sólo que ya más adelantada.

(Ezequiel 40: 17) = Me llevó luego al atrio exterior, y he aquí había cámaras, y estaba enlosado todo en derredor;

Él aquí está viendo una calle que da la vuelta toda alrededor. Y dice que estaba rodeada de treinta cámaras. Treinta, recuerda, tiene que ver con madurez. Obviamente, tiene que ver con toda una historia y con el propio Jesús al comienzo de su ministerio terrenal. ¿Vamos a ver ahora dónde más está esa calle?

Vamos a Juan 19. En Éxodo, la palabra en hebreo, es libnah, y significa transparente, loseta o ladrillo, o un pavimento. En Ezequiel 40, es cahrispah. Este es un carbón encendido, o piedra que deslumbra, como los letreros de neón. Por eso él decía que era como vidrio, como cristal, pero transparente. En cambio este dice que es fluorescente la cosa esa. Le sacamos un poco más de la definición en el hebreo.

(Juan 19: 13) = Entonces Pilato, oyendo esto, llevó fuera a Jesús, y se sentó en el tribunal del lugar llamado el Enlosado, y en hebreo Gabata.

El Enlosado es una plataforma mosaica, un piso de losetas quebradas y bien pulidas. Eso es lo que está describiendo Juan. El tribunal era una plataforma. Eran dos habitaciones divididas por una línea; una entraba por el este y otra entraba por el oeste.

Una era la entrada santa, la otra era la entrada gentil. Esta plataforma se llamaba “El Enlosado”. El Gabata. La palabra ahí para el Enlosado, es lithos prothos. Y lo que hicieron, fue lo siguiente: La iglesia quería matar al Señor; Pilatos, no.

Entonces, para poderlo lograr, sentaron a Jesús del lado de los gentiles; para que Pilatos pudiera entrar a la corte. Porque él no podía entrar por el lado santo, tenía que entrar por el lado de los gentiles. Entonces, redujeron al Señor a un gentil, para poder matarlo.

En la calle de oro. La calle de oro, es la obra redentora del Señor. Es la forma que Dios ha escogido para que tú llegues a estar cubierto de oro purísimo, siete veces. La calle de oro, eres tú. Así que sí que hay calle de oro, pero quizás no la que te habías imaginado.

La calle de oro es la obra redentora, la forma que Él escogió para que tú fueras purificado como el oro, siete veces. Transparente, porque a través de ti, lo que se va a  ver eres tú. No te vas a ver tú, se va a ver Él.

(Apocalipsis 21: 22) = Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero.

Fíjate que en el producto final, no hay templo. O sea: construyan o no, me es indiferente. Porque el producto final, no requiere de ninguno. El templo que se está construyendo es la morada de Dios en el Espíritu. Allí es donde mora Él; no mora en templos hechos por manos de hombres.

La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brille. O sea: ningún tipo de reflexión. Porque la gloria de Dios, (ese es el nombre que tenía en Ezequiel), la ilumina, y el sol era su lumbrera. La ciudad tenía el nombre de Dios.

Y las naciones que hubieran sido salvas, caminarán a la luz de ella. Nota claramente que, la ciudad de Dios, no es todo el cuerpo de Cristo, porque hay naciones santas que van a caminar tras la sabiduría de Dios. Estamos hablando de un remanente. Con la plenitud.

Porque todo el mundo anda pensando que se va para el cielo, y les podemos decir que no. ¿Por qué? Porque Él anda en nosotros, reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando en cuenta sus errores. No tomando en cuenta sus errores.

Ese es el verdadero evangelio. Sal por allí y dile a la gente que Dios no tiene nada en su contra, que ya los perdonó. ¡Ese es el verdadero evangelio! Lo que pasa es que tenemos más fe para destrucción que para restauración.

El verdadero evangelio, es nuestro. Y ahí andamos nosotros con el Señor, reconciliando al mundo consigo mismo, sin tomarle en cuenta sus errores, esto es: sin hacerle juicio a ninguno. El único juicio que resta, es el de no aceptar la calle de oro.

Estamos hablando de la identidad del sacerdocio. Por eso vamos a volver a Ezequiel. Y hemos visto que lo que vio Ezequiel, sea o no sea físico, o relativo a una construcción física, sí se puede aplicar muy bien a lo que Dios está construyendo en el mundo del Espíritu.

Nosotros, la casa de Dios, la nueva Jerusalén. Ya sabemos que en esa casa hay una calle, hay una obra redentora, que termina como oro purísimo, o sea: con la fe tratada siete veces. Eso es lo que nos dice Santiago en su carta.

Terminamos transparentes, es decir, que no te veas tú, sino Él a través de ti. Cuando hablamos de la manifestación de los hijos de Dios, quiero que entiendas que no estamos hablando de manifestar a los hijos, sino de la manifestación que los hijos traen.

Es la manifestación DE los hijos. Es lo que los hijos traen. La Biblia dice que traen la gloria de Dios en vasos de tierra. Es Jesús, el Cristo, la esperanza de gloria. Podemos ver y entender, al acercarnos al Jordán, a la segunda unción, a este día número tres que ha comenzado desde la puesta en marcha de este nuevo milenio, estamos empezando a comprender su muerte y los tesoros escondidos que habían en la oscuridad, según Isaías 45, versos 1 al 3.

Fíjate que Hilcías también murió de lepra. También fue un rey que murió de lepra. La lepra es tipología de pecado en la Biblia. La lepra le dio en la cabeza. Cuando vemos que la cabeza muere llena de pecado, vemos el templo lleno de sus faldas. Eso está en toda la Biblia.

Tenemos que verlo muerto. Y vernos a nosotros muertos en su lugar. Quiero adelantarte algo. Ven conmigo a Mateo 27. Es en la muerte que está todo el poder. Es el entender lo que está consumado. Los evangelistas lo proclamaron, pero nosotros queremos explicarlo.

(Mateo 27: 57) = Cuando llegó la noche, (Eso es hoy. Porque la noche no es un tiempo cronológico, es una estación de Dios.) vino un hombre rico, (Ahí está la herencia) de Arimatea.

La palabra arimatea significa “de arriba” Nacido de arriba. José de Arimatea, es una parábola acerca de ti. Tú eres el hombre rico que nació de arriba. José de Arimatea. También fue discípulo de Jesús. Todos nosotros, en el segundo día de Dios, fuimos discipulados por Jesús.

(58) Este fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo.

(59) Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia, (60) y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña; y después de hacer rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue.

Muy sencillo. Ahí está Jesús, muerto en la cruz. José de Arimatea eres tú, y fuiste y buscaste al que murió en la cruz. Y lo pusiste, ¿En qué sepulcro? En el de José de Arimatea. Puso una piedra frente al sepulcro, y se fue. Entiende que este hombre, ahora anda despreocupado respecto a la muerte, porque su tumba ya está llena.

Cristo no murió en tu lugar; murió por ti. Murió como tú. Quien murió en la cruz, fuiste tú. Quien fue juzgado en la cruz, fuiste tú. Él no tenía pecado. Tú, refiriéndome al Adán que nos trajo hasta la cruz. No tenemos esa naturaleza, esa murió. Somos nueva creación.

La tumba está llena. Dice Hebreos capítulo 2, que Él gustó su muerte por nosotros. Como que se tornó nuestro copero. El copero era aquel que bebía todo lo que el rey iba a beber luego, para que el rey bebiera tranquilo sin pensar en envenenamientos.

Cristo gustó la muerte por ti, para que tú no vivas preocupado por ella. Dichoso el que ha resucitado en esa reflexión. Gustó la muerte por ti. No es un buen samaritano. Escucha: tú puedes ver la cruz y, emocionalmente, recibir un impacto que te hace llorar cuatro o cinco meses, pero se te pasa.

Porque no es la muerte física la que te afecta. Porque tu problema no era físico. Era espiritual. Y es en el área espiritual en la que todavía la iglesia anda peleándose entre sí. Si Él hubiera muerto en tu lugar, Él hubiera muerto como un buen hombre, pero de esa clase de sectas hay muchas.

El problema que tú tenías, Él te lo quitó y lo clavó en la cruz, junto contigo. Tú te mudaste para allá. Parece lo mismo, pero sin embargo hay un mundo entero de diferencia y distancia. La tumba de José de Arimatea, está llena.

Cuando cruzaron el Jordán, ¿Cuánto tiempo se pararon antes de cruzarlo? Tres días. Luego cruzaron, pusieron sus pies en el Jordán, Y las aguas se pararon ¿Dónde? Lejos de la ciudad de Adán. En el momento en que pisas el entendimiento de la muerte, las aguas se ruedan hasta Adán.

Adán muere. Adán es el hombre de pecado. El pecado entró al mundo por un hombre. El hombre de pecado es Adán. Eso es lo que Cristo vino a eliminar. El primer modelo fue cancelado en la cruz, y se construyó el último modelo.

El primer Adán, el último Adán. El primer hombre, el segundo hombre. No último hombre, segundo hombre. Pero último Adán. Y estamos en el primero o en el segundo. Y es posible estar en Cristo por fe, y caminar en Adán por entendimiento.

Porque Adán no es un nombre, es una clasificación. Cada cual a su debido orden. La palabra orden, es dacma, que tiene que ver con clasificación, batallón o brigada. Cada uno a su debido orden. Los que son de aquí, por acá; y los que son de allá, por allá.

Las personas que le tienen temor a la palabra de Dios, se esconden, al igual que Adán se escondió cuando Dios lo llamó. Están en Adán. Porque cuando estás en el GAN, le das la bienvenida a la palabra de Dios, por más reveladora que sea. Pero cuando no estás en el GAN de Dios, te asusta la verdad de Dios.

Volviendo al libro de Ezequiel, vamos a ver ahora el capítulo 44. Vamos a mostrarte qué sacerdocio hay. Y recuerda que el sacerdocio fue eliminado no por algo que hicieron, sino por algo que no entendían. Lo que los eliminó y contaminó, y además los volvió confusos, fue un entendimiento fragmentado.

El problema que tenemos muchos ministros, y me incluyo, es que a veces queremos arreglar a la gente, de ministrarla. Y nos quemamos. Porque el enseñarle a la gente a actuar diferente, no cambia su comportamiento.

Si fuéramos responsables por ministrar la palabra en lugar de atender sus necesidades, algo funcionaría mejor. Lo que sucede es que estamos preocupados con acción. Queremos ver que ellos tengan sus necesidades cumplidas. Y no nos damos cuenta que solamente ministrando la palabra de Dios es como sus necesidades serán atendidas.

Si sacamos más tiempo para ministrar a la gente que para ministrar la palabra, nos pasaremos la vida ministrando a la gente, hasta que eso nos termina por quemar. Un hombre siempre manifiesta lo que él cree que es. Si le enseñas al pueblo a comportarse de cierta manera, eso nunca va a cambiar la percepción que ellos tienen de ellos mismos.

Entonces, les cambiamos la percepción sobre sí mismos, enseñándoles quién es Cristo, porque nosotros y Cristo somos uno en la Biblia. Por eso dice que mirando la Biblia como un espejo, somos cambiados en la imagen que vemos.

Mirando a la Biblia como a un espejo. O sea que si cuando veo a la Biblia, puedo ver que de quien estoy leyendo es de mí, entonces cambio. Si cuando veo la gloria de Dios como si fuera el reflejo de mi rostro, entonces cambio. Si no, no.

Cuando me miro con Él es que me siento muy pequeño, y muero. Ahora bien; si pudiéramos cambiarle la identidad al pueblo, entonces sus acciones serían correspondientes a la identidad que ellos piensan tener. Es identidad lo que necesitamos.

Cuando nosotros nos convertimos en vencedores, no es porque estamos venciendo, sino porque nos hemos dado cuenta que vencimos cuando Cristo venció. No es algo que tú haces, es algo que ya está hecho y que tú ahora recién te has dado cuenta que lo puedes hacer.

Considerad los lirios. Tu hijito, ¿Qué hace para crecer? ¡Nada! Simplemente se levanta más grande cada mañana. El crecimiento es algo que te ocurre, no es algo que tú buscas. El crecimiento te ocurre a ti. Mucho tiempo pensamos que memorizar escrituras te hacía más maduro. ¡No! Es bueno memorizar escrituras, pero eso no te hace más maduro.

¡Entonces aprendo más hermenéutica! No te gastes, tampoco. Sólo te adoctrina más, y eso te impide ser más flexible con Dios. ¿Entonces no tengo que estudiar? ¡Sí tenemos que estudiar! No estamos hablando de eso. Estudiar es una necesidad, depende de tu función.

Aprende todo lo que puedas de la Biblia, que la tienes que usar para todo esto que ahora la estamos usando. Porque la necesitas para vivir, no para enseñar. Pero resulta ser que todo el mundo la quiere aprender para enseñar.

¿Y quién la vive? No es un libro de doctrina, es un manual de existencia. Considerad los lirios, que no se preocupan ni trabajan. Que sólo entienden dónde están sembrados y permiten que lo que viene de la tierra pase a través de ellos y los nutra.

Escucha: tú puedes ser disciplinado por simple disciplina o por naturaleza. O sea: te puedes portar bien por naturaleza. O portarte bien por obediencia. Pregunto: ¿Cuál será más difícil? De hecho: por obediencia. La otra te sale sola.

Tú te crees que era una cierta y determinada persona, entonces te comportas por la vida puntualmente acorde a esa persona que tú te crees que eres. Y esa es tu naturaleza. Entonces, tú puedes llegar a pensar que eres tan real (de realeza), tan gubernamental, que entonces caminas con autoridad.

El que le gusta mostrarse con falsa humildad, ese tal vez pueda confundirlo con arrogancia, orgullo o lo que sea, pero la verdad es que Dios quiere que camines con seguridad en la tierra. Y no que le pidas permiso a un pie para mover el otro.

Porque tú puedes llegar a pensar que eres importante, que tienes valor en el plan global de Dios, entonces levantarte cada mañana con un sentido casi abrumador de que eres parte de todo lo que Dios está haciendo en la tierra. Y no levantarte renegando porque tienes que pagar la renta.

Esa es una vida miserable. Y un creyente puede ser pobre, sin dudas, pero jamás miserable. Son cosas muy distintas. La pobreza es simplemente falta de dinero. Pablo la sufrió, muchos grandes la vivieron. Ser miserable pasa por otra parte.

Mira si los predicadores salieran por el mundo a hacer su trabajo sin otra motivación que juntar alguna ofrenda para pagar la renta, pobre de ellos, ¿No es cierto? No, tiene que haber algo más grande que te impulse, porque si no de todos los hombres, seríamos los más miserables.

Es el gozo de saber cuál es nuestra naturaleza, de saber que somos participantes de su divina naturaleza. El que se une con Dios un espíritu es con Dios. Somos su cuerpo. Hemos sido trasladados al Reino de su Hijo, estamos sentados en lugares celestiales.

Escucha bien esto y regístralo para siempre, por favor: si tú piensas que el llegar al cielo solamente es el resultado de tu partida física de la tierra, entonces todo el tiempo que tú permanezcas sobre este planeta, Satanás andará caminándote por encima.

Porque lo que pone a Satanás debajo de tus pies, no es el hecho de que tú lo bajes, sino de que Cristo te dejó sentado encima de él. Mientras anda gente mapeando ciudades, hay otros que andan buscando la voluntad de Dios y obedeciéndola. Eso hará que todo lo que exista en el medio, se tenga que ir.

Pablo cambió toda la configuración espiritual de la ciudad de Éfeso, y no tuvo que pelear con Diana ni con nadie. Ellos, lo único que hicieron fue persuadir y razonar con doce personas. Un predicador con una iglesia de doce miembros. Que se los había robado a otra iglesia que no quiso cambiar.

Fue a un lugar donde no quisieron cambiar, entonces se llevó a doce discípulos de allí a la escuela de uno llamado Tiranno, y allí los tuvo durante siete horas diarias durante dos años consecutivos. Y con esos doce, trajo una reforma a la ciudad. Y nunca hizo guerra espiritual.

Porque un principado, es un poder tras un principio. Y por más que tú ores al infinito, si tú no cambias los principios, cuando tú te levantas, el poder vuelve y toma acceso por los credos y principios establecidos en la tierra.

Lo que sucede es que es más fácil ser místico que responsable. Así que hay guerra, y hay responsabilidades. Hay un demonio que hay que detener en lo que algo cambie aquí. Si no, cuando tú te paras, él también. De no ser así, todo el mundo hubiera cambiado. Llevamos siglos haciendo conferencias sobre las armas convencionales. ¡Tiempo de armas modernas!

Los ancianos de cualquier cultura y formación intelectual suelen decir por igual que, si algo has hecho dos veces y en ambas te ha salido mal, cámbialo. Y por supuesto, no estoy hablando de ancianos venerables creyentes, estoy hablando hasta de viejos ateos, impíos y blasfemos. Pero tienen razón.

(Ezequiel 44: 9) = Así ha dicho Jehová el Señor: ningún hijo de extranjero, incircunciso de corazón e incircunciso de carne, (Fíjate que ya en el Antiguo Testamento había gente que podía separar los ritos del estado de los corazones) entrará en mi santuario, de todos los hijos de extranjeros que están entre los hijos de Israel. (Ahí vemos que nadie de afuera, al igual que vimos en Apocalipsis, ningún inmundo, ni borracho, ni perverso, entra).

(10) Y los levitas (Los levitas eran los ministerios que trabajaban por ritos) que se apartaron de mí (O sea: que se apartaron del propósito) cuando Israel se alejó de mí, yéndose tras sus ídolos, (La palabra ídolos, es la palabra eudolón, que significa: imágenes o falsos conceptos de Dios. O sea: la imagen es el falso concepto de Dios. Tus manos tallan lo que tú crees que Dios es. Por eso no es pecado la imagen en sí, sino tu concepto. Babilonia es una ciudad de imágenes labradas, donde la revelación de Dios fluye, y las imágenes labradas la detienen y la echan fuera. Porque están labradas en nuestra mente, son fortalezas. 1 Corintios 10 dice que las fortalezas son pensamientos. Porque la guerra más grande sigue estando entre nuestras orejas) llevarán su iniquidad.

(11) Y servirán en mi santuario como porteros a las puertas de la casa y sirvientes en la casa; ellos matarán el holocausto y la víctima para el pueblo, y estarán ante él para servirle.

(12) Por cuanto les sirvieron delante de sus ídolos, y fueron a la casa de Israel por tropezadero de maldad; por tanto, he alzado mi mano y jurado, dice Jehová el Señor, que ellos llevarán su iniquidad.  (Pregunto: ¿Qué hacen ellos llevando su iniquidad, cuando Cristo la llevó por nosotros? O sea que son gente que sigue creyendo que son pecadores salvados por gracia:

(13) No se acercarán a mí para servirme como sacerdotes, ni se acercarán a ninguna de mis cosas santas, a mis cosas santísimas, sino que llevarán su vergüenza y las abominaciones que hicieron. (¿Qué dijo Zorobabel en ese texto que leímos antes? Qué porque no entendían de dónde habían venido, porque no entendían quiénes eran, no podían comer de las cosas santas).

(14) Les pondré, pues, por guardas encargados de la custodia de la casa, para todo el servicio de ella, y para todo lo que en ella haya de hacerse.

Nota que hay, inmediatamente, dos grupos. Aquí vemos los levitas que sí son salvos, pero que como estaban confundidos, fueron excluidos de ciertas funciones. En Apocalipsis dice que había gente que era parte de la ciudad, y otras que le seguían a la ciudad. Ambas, salvas.

(15) Más todos los sacerdotes levitas hijos de Sadoc, (Esta es otra orden. El nombre Sadoc significa “justos”) que guardaron el ordenamiento del santuario cuando los hijos de Israel se apartaron de mí, ellos se acercarán para ministrar ante mí, y delante de mí estarán para ofrecerme la grosura y la sangre, dice Jehová el Señor. (Observa que cuando todo el mundo se apartó, ellos se mantuvieron.)

(16) Ellos entrarán en mi santuario, y se acercarán a mi mesa para servirme, y guardarán mis ordenanzas.

(17) Y cuando entren por las puertas del atrio interior, se vestirán vestiduras de lino; no llevarán sobre ellos cosa de lana, cuando ministren en las puertas del atrio interior y dentro de la casa.

Hay dos clases de órdenes sacerdotales: la que ministra por rutina y automatismo religioso y la que saben quiénes son, están en Cristo y le conocen. Por eso, no tratan de alcanzar lugares, comienzan a revelar principios.

Estos últimos no trabajan para ser, sino que trabajan porque son. Es un descanso, no es una preocupación de que si no lo hago bien no agrado a alguien. ¡Es que lo tengo que hacer porque si no quedo mal! Basta. Quedaste mal y te mataron por ello. Toda nuestra justicia era paño sucio. En todo el relato bíblico nos encontramos con estos dos tipos de sacerdocio.

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Con la Caña de Medir

Vamos a ver. Si yo tomo a un creyente y le hago esta pregunta: Dime, ¿Cómo naciste de nuevo? ¿Qué se supone que me responderá? Una mayoría me dirá algo así: No sé cómo fue que nací de nuevo, pero yo sé que sí lo hice. Entonces pregunto yo: ¿Cómo sabes tú que sí? ¿Recuerdas el ejemplo de esos diez millones de dólares que aparecen de un momento al otro en tu cuenta bancaria? Explícame como aquellos legendarios diez millones llegaron al banco y a tu cuenta. Y luego muéstrame algunos cheques o débitos canjeados, para que yo sepa y ya como has podido empezar a implementar eso. Es fácil decir que es por fe. Explicarlo es lo que queremos. Nota que aquellos antiguos sacerdotes no fueron excluidos del templo porque hicieron algo malo. Fueron excluidos porque no sabían algo. No es que eran gente mala, sino simplemente ignorantes en cuanto a su identidad. Recuerda que todas las cosas que le sucedió a Israel, son ejemplos para nosotros hoy, aquí y ahora. Sombra.

Mucha gente en la iglesia está quemada de estrés por causa de ministrar a la gente. Y eso sucede porque nos hemos ocupado en ministrar a la gente en lugar de ministrar la Palabra. Yo mismo lo he hecho por años, no me excluyo. Y te digo más: cada tanto sigo haciéndolo casi sin pensarlo. Ministrar a la gente, nunca le va a cambiar a esa gente, su concepto de sí mismo. Y si se portan bien es por respeto a ciertas reglas, por respeto a alguien o por obligación, y no por naturaleza. De manera que en el momento en que tú te tomas un descanso, por allá se manifiestan quienes verdaderamente son. Matan al pastor, eligen a otro y siguen subsistiendo. Son tristes realidades. Cuando estamos preocupados por las acciones del pueblo, jamás podemos cambiar las acciones del pueblo. El hombre siempre se manifiesta acorde a quien él cree que es. Y a menos que tú le muestres a esa persona que es lo que él o ella cree que NO es, él o ella no va a cambiar quien es, porque según el hombre piensa, eso es.

O sea que si yo trato con los síntomas de lo que tú manifiestas, no los cambio ni los cambiaré jamás. Lo que tengo que cambiar en ti es tu concepto de ti mismo, para que puedas empezar a vivir desde el entendimiento que tienes. La persona va a actuar de acuerdo a como ella se siente. Si te sientes líder, actúas como líder. si te sientes pobre, sientes como pobre, vives como pobre y trabajas como pobre y, en suma, terminas siendo pobre y te mueres dando lástima como pobre. Es por eso que yo siempre aconsejo a pensar de manera mucho más saludable que la realidad que nos rodea. Si vas a pedir trabajo en una empresa, pide ser jefe o supervisor, por lo menos, aunque luego te tomen como empleado o simple obrero raso. Pero siéntete supervisor y ellos siempre te tendrán en cuenta, aunque te mueras siendo empleado. Porque lo que emana de ti es lo que cambia a la gente, no lo que tú dices.

Si a la gente le enseñamos a actuar de cierta forma, ellos nunca van a cambiar la percepción de ellos mismos. Lo que tenemos que enseñarles, es quienes son. Si te digo quien eres y te cae la ficha y te es revelado del cielo quien realmente eres, entonces empiezas a vivir ya no por disciplina, sino por naturaleza divina. Hay una diferencia entre portarse bien por disciplina y portarse bien por naturaleza. Por naturaleza es una felicidad, por disciplina es un fastidio. O sea: ser bueno porque eres bueno y no porque tienes que serlo. Amar a tu esposa porque la amas y no porque estás casado y no te queda otra. Vencemos cuando entendemos nuestra naturaleza. La vida se vive de la naturaleza que somos, no de lo que la gente te dice. En suma: hay que vencer desde adentro hacia afuera, nuestra naturaleza es esa.

Hebreos 9, versos 9 al 11 nos dice que los fastidios externos, (Me gusta llamarlos así), que son los ritos esos tales como ponte tal cosa, quítate aquello, no te pintes, no uses eso, haz esto , no hagas lo otro, no perfeccionan a nadie en cuanto a la conciencia. No pueden perfeccionar a nadie. Dice: Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto, ya que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas. Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación,

Fíjate; parecería ser que leyendo esos versos se acabaría todo el legalismo, ¿Verdad? Pues no, no es así y tú, yo y miles más lo sabemos más que sobradamente. Así, entonces, toca que cuando vas a un lugar te muestran y te presentan como súper ungido, y en otros ni siquiera te prestan atención porque eres un clon de Belcebú. Y tú eres la misma persona. Lo  he vivido en carne propia y te imaginas que no soy una súper estrella ni mucho menos, pero para algunos cristianos soy una especie de kamikaze suicida, algo así como un equilibrista de esos que cruzan una cuerda sin otra ayuda que una larga vara cruzada y lo hace sin red de protección abajo, o sea que si se cae se mata, y se mata solo. Y para otros simplemente un resentido rencoroso, insujeto, rebelde y hereje que por algo no está en una iglesia como la gente… Y yo sigo siendo el mismo. Lo bueno es que por dentro hay suficiente paz como para tomar todo eso como lo que es: guerra con un ejército destinado a vencer: el nuestro.

Por eso cuando hablamos de fundamento apostólico, estamos hablando de que el entendimiento permeabiliza tu ADN. Porque es un algo que no tiene nada que ver con un mensaje que tú tienes, sino con algo que tú eres. Porque si tú tienes un mensaje, alguien seguramente va a aparecer para venir y quitártelo, o en el mejor de los casos, comprártelo. ¿No lo sabías? Los mensajes cristianos suelen venderse por muy buen precio, y no sólo en los ambientes religiosos. Pero cuando eres el mensaje viviente, entonces tu voz siempre está vigente. Y Esdras menciona el problema de que hay gente que no puede encontrar su identidad, no saben de donde provienen. Saben que son sacerdotes, pero no pueden encontrar cómo, ni de dónde. No pueden hacer ese registro. Los financistas a eso lo llaman conciliar. Algo así como: dime y explícame cómo es que lo que hizo Él, llegó a tu cuenta. Concíliame la cruz. Pasa los hechos de Jesús, a tu cuenta. Explícame tu genealogía. Dime quien eres.

Ahora; si un médico te pregunta como lo haces, ¿Te atreverás a decirle que es por fe? Y si el presidente de tu país te da una cita y te dice que necesita conocer a Dios, ¿Qué le vas a decir, que es simplemente por fe? Ahí viene cuando pierdes la oportunidad más maravillosa que te da el Reino. Porque estás hablando con una mente lógica, la de un funcionario, la de un político tal vez brillante, pero que necesita explicaciones. No estás hablando con otro ministro ni con un hermanito de día domingo. Porque en ese contexto sí, cuando dices solamente FE, se abren cien ventanas en sus ordenadores y aparecen centenares de mensajes. Pero ante el presidente no porque él no tiene instalada esa aplicación. Para esa clase de gente necesitas ir un poco más allá. ¿Fe? Te dice mirándote con asombro. “Es que la tengo, si no no podría gobernar esta nación” No entendió nada todavía, pero creo que tú tampoco.

Loguizomai es la palabra. Significa tomar inventario, concluir, pasar cuenta de un lado a otro, conciliar, imputar, o rendir equivalente a. Hacer una conciliación. Ahora lee así lo que está escrito: Así también vosotros, conciliaos muertos a Cristo. O sea que tu muerte no fue vecina a la suya, porque tu muerte fue en Adán. Concíliala. Hazla tuya. Averigua como. Averigua como fue. Tienes que averiguar. Aquí hay otro ejemplo, en Josué capítulo 18. (Josué 18: 1) = Toda la congregación de los hijos de Israel se reunió en Silo, y erigieron allí el tabernáculo de reunión, después que la tierra les fue sometida.

Lo primero que dice, presta mucha atención, es que toda la congregación se reunió, toda. No una parte, toda. Eso significa que no había divisiones, estaban todos en un mismo sentir. Y fíjate que a esta gente que se está reuniendo,  ya se le dio la tierra. Y recuerda por si se te había olvidado, que la tierra es Cristo. Entonces ahora a ti se te cruzan los ojos y me preguntas: ¿Cómo que la tierra es Cristo? ¡Claro! Porque Canaán representa a Cristo. Obvio que tú me tienes confianza y me crees todo lo que te digo, pero me pongo en tu lugar y estará bueno que te pruebe esto que acabo de decirte. Eso te permitirá verlo con tus propios ojos naturales y espirituales y no andar por ahí diciendo cosas porque el hermano las dijo. Si haces eso, corres un riesgo feo: decir alguna barbaridad por la que van a censurarte simplemente porque ese día, ese hermano que es bien normal y falible, se le ocurrió meter la pata y equivocarse. Vamos a Hechos 13. Te voy a comprobar que la tierra de Canaán es la plenitud de Cristo.

(Hechos 13: 32) = Y nosotros también os anunciamos el evangelio de aquella promesa hecha a nuestros padres, ¿Qué promesa se le hizo a esos padres? La tierra de Canaán. (33) la cual Dios ha cumplido (Eso significa que entonces Dios no le debe nada ni a Israel ni a los judíos) a los hijos de ellos, (¿Quiénes son los hijos de ellos? Nosotros) a nosotros, (Nota como la promesa de la tierra fue cumplida a nosotros, en la ascensión de Cristo)  resucitando a Jesús; como está escrito también en el salmo segundo: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy.

Esa es entonces la plenitud de Cristo también llamada tierra de Canaán. Pero para entrar en esa tierra debes vencer a los gigantes que están allí, esperándote. ¿Y cuáles son esos gigantes? Los falsos conceptos que vamos a derribar hoy. No es el cielo, y tampoco la tierra literal en la que tú vives, en mi caso, no es la tierra literal de Argentina. Ahora mira la tipología, vuelve otra vez a Josué 18:1: Toda la congregación de los hijos de Israel se reunió en Silo, y erigieron allí el tabernáculo de reunión, después que la tierra les fue sometida. Nota que están todos ahí porque la tierra les ha sido sometida, pero no la están disfrutando.

(Verso 2) = Pero habían quedado de los hijos de Israel siete tribus a las cuales aún no habían repartido su posesión. Fíjate como es el asunto; estaban en la tierra, pero no la habían repartido. Tenían los diez millones de dólares en el banco, pero estaban viviendo con un dólar por mes. (3) Y Josué dijo a los hijos de Israel: ¿Hasta cuándo seréis negligentes para venir a poseer la tierra que os ha dado Jehová el Dios de vuestros padres? Puedes notar que el problema no es con Dios, es con nosotros. (4) Señalad tres varones de cada tribu, para que yo los envíe, y que ellos se levanten y recorran la tierra, y la describan conforme a sus heredades, y vuelvan a mí.

La palabra Describan que vemos aquí, es la palabra griega kathab, y se traduce como inscribir, registrar, archivar, conciliar. Con esto lo que les está diciendo a ellos y también a ti, hoy mismo, es que te la apropies. Él la sometió bajo tus pies, entonces la tierra es tuya, no de ningún diablo, aunque eso parezca y en muchas iglesias así se enseñe. Satanás no es dueño de nada ni le pertenece nada, lo poco o mucho que tiene y ostenta, es lo que te está robando a ti, sólo porque tú se lo estás permitiendo. El concepto global, es: si estás en la tierra, aprópiala. Si estás en Cristo, manifiéstalo.

Entonces dice que conciliemos, nos consideremos muertos para poder encontrar nuestra genealogía. Estos hombres, en Esdras, no pudieron manifestar quiénes eran. Y la genealogía era importantísima, porque en aquel tiempo ese era tu documento de identidad. Tú te plantabas delante de alguien y empezabas a decirle que eras hija o hijo de Fulano, Mengano y Zutano, y así seguías con todo tu árbol genealógico hasta que llegabas a un sacerdocio o a un patriarca, entonces allí era cuando se te consideraba o no. Genealogía. Muy importante. Casi una pintura del famoso Status de hoy, ese que esgrimen ciertas familias con apellidos tradicionales de la rancia aristocracia de la ciudad, región o ciudad que sea en el mundo. El caso es que ellos no podían identificarse, entonces les dijeron que ellos no iban a poder comer de las cosas santas.

Ezequiel. Ezequiel tuvo la visión de un templo, y los teólogos todavía andan viendo los asientos y los corredores que van a hacer allá en Jerusalén, encima de una mezquita que no tiene ningún plan de derribarse, por el momento. Eso no me preocupa, pero temo que la construyan y que los cristianos van a ir a gastarse todo el dinero que deberían sembrar en sus tierras fértiles, que las hay y muchas, gracias a Dios, aunque también hay de las otras, estériles, manipuladoras y tramposas, para ir allá de turistas, a ver como se vuelven a sacrificar animales en un templo, aunque la Biblia diga que Cristo fue el sacrificio de una vez y para siempre.

Los idólatras cristianos del lado occidental de la tierra, lo que van a lograr cuando todo esto acabe si se mueven en esas direcciones, es hacer millonarios a los musulmanes. Y eso programando y haciendo excursiones, incentivadas por líderes a los cuales les dan el pasaje gratis y un porcentaje de todos los que lleve consigo. Esas son las verdades que todavía están para decir y que una gran mayoría no dicen porque esto no te hace popular, sino todo lo contrario. Entonces vamos a ver qué fue lo que vio Ezequiel. Dicen que vio el templo. Ezequiel no vio ningún templo, lo que vio Ezequiel fue a la iglesia. Y la describe con los muebles que había en su tiempo. Veamos cuando comienza la visión del templo en el capítulo 40.

(Ezequiel 40: 1) = En el año veinticinco de nuestro cautiverio, al principio del año, a los diez días del mes, a los catorce años después que la ciudad fue conquistada, en aquel mismo día vino sobre mí la mano de Jehová, y me llevó allá. Nota que la visión es espiritual, no es física. Por causa de haber atendido espiritualmente visiones del alma o del cuerpo, mucha gente se equivocó, erró el camino, o erró el blanco, que es mucho más complicado, y colaboró con el invierno en retrasar el desenlace que ya está decretado desde la cruz hacia aquí. Satanás es un enemigo derrotado, eso creo que no debe existir un creyente que no lo sepa. Pero tampoco debe haber uno solo que no haya estado o esté hoy mismo recibiendo golpes que le llegan desde el reino de las tinieblas. ¿Por qué? Porque a favor de la ignorancia del pueblo, ese reino todavía logra dilatar la ejecución de su caída final.

(2) En visiones de Dios me llevó a la tierra de Israel, y me puso sobre un monte muy alto, (Monte; subraya esto, por favor) sobre el cual había un edificio parecido a una gran ciudad, (O sea que lo que Ezequiel vio fue un edificio, pero parecido a una gran ciudad) hacia la parte sur. Creo que tú has aprendido a leer más o menos como lo he aprendido yo. Incluso, quizás hayas avanzado con alguna especialización superior en comprensión de texto. Lo que dice que es que vio en esa visión un edificio que era parecido a una gran ciudad. ¿Estás entendiendo bien lo que está diciendo? ¿Cómo sería un edificio que se parece a una ciudad? No tengo ni le menor idea, pero eso es lo que dice y, obviamente, no está hablando de un templo, aunque muchos y hasta oficialmente, hayan interpretado, decidido y enseñado que eso era lo que dijo. No.

Recuerda que cuando el hombre está en la tierra, y está viendo cosas en la otra dimensión, le está colocando rótulos o títulos a lo que ve, pero que son rótulos y títulos que él tiene de este lado, no de ese en el cual ahora ha entrado. Has leído por ahí que dice que vio una piedra, brillante, como jaspe. Pero no era jaspe, porque era transparente. Era como una rosa. Okey, decídete con qué la vas a comparar. No hay modo, en esa dimensión lo que vemos apenas se parece a cosas que hay aquí, pero no son esas cosas, son otras que aquí no existen. Estaba aquí, pero no era de aquí, era tangible pero no se lo podía tocar, comía peces como comemos nosotros, pero atravesaba paredes…¿Estás entendiendo? Dimensión de Reino.

¿Pero entonces en qué quedamos, es físico o es espiritual?  No es ni físico ni espiritual, es una materia que no es de este mundo. Alguien lo tiene que decir con todas las letras, aunque a partir de mañana sea el loquito que dijo eso… ¿Cuántas veces has escuchado o leído algo en este tenor? ¿Pocas, verdad? Quizás ninguna. Si escuchaste alguna, fuiste más afortunado o afortunada que yo, yo llegué a esto por simple y fresca revelación del Espíritu, los hombres que me enseñaron el Camino, siempre me hablaron en otro idioma. El idioma Reino creo que lo estoy aprendiendo, con mucha dificultad por causa de mis pobrezas de entendimiento espiritual, de su legítimo y auténtico propietario, nada menos.

Suponte que alguien le dice a alguien que vive en otro país, que la fragancia del Señor es como la fragancia de la rosa, de la flor. Y claro, si ese que vive en otro país jamás olió una rosa porque en ese país no las hay, seguramente le encontrará otro ejemplo para hablar de la fragancia de Cristo. A mí me gusta dar ejemplos de informática o de periodismo, son las dos cosas que más conozco. Pero eso no invalida los ejemplos con otros rubros que dan los demás. Moisés. La creación. Quinientos años después, él no está presente. Dios le dice: “Al principio de la Creación, hubieron estos principios”. Y allá agarra la lapicera Moisés. La birome. El bolígrafo santo. Hubo un huerto. ¿Cómo un huerto? ¡Bueno! ¡Era como un árbol, pero no era un árbol, pero se parecía a un árbol! Claro, te entiendo, pero tengo un problema: ¡No encuentro la semilla! Fíjate que después del diluvio todos los árboles renacieron, pero aquel dichoso árbol que perdieron, no aparece. ¿Sería un árbol? ¿O sería la forma de comunicarnos algo que él entendió? ¡Es que somos tan religiosos! Me contaron que en inglés dice que vio un marco. ¡NI siquiera vio la foto, sólo vio el marco del cuadro!

(3) Me llevó allí, y he aquí un varón, cuyo aspecto era como aspecto de bronce; (¿Y aquí qué deberíamos entender? ¿Acaso que estaba bronceado por el sol porque había andado de playa? ¿O me está hablando del altar del sacrificio y de la puerta de la ciudad que es Cristo, nuestra salvación? Me está hablando del Señor porque entiendo tipología) y tenía un cordel de lino en su mano, y una caña de medir; y él estaba a la puerta.

El bronce tiene que ver con el sacrificio del Señor. El lino nos habla de nuestra ropa, de nuestra salvación. Y dice que tenía una caña de medir y estaba a la puerta. Yo Soy la puerta, dijo Jesús. Estaba viendo a la iglesia, no a ningún templo de Jerusalén. Por una simple razón, entre otras: Cristo no se para en templos hechos por hombre. ¿Estás viendo la diferencia? Ahora vamos a ver el final de la visión. Verso 35 del capítulo 48 del Libro de Ezequiel. Último capítulo, último verso: En derredor (Él está hablando de lo que está viendo, ¿Recuerdas?)  tendrá dieciocho mil cañas. Y el nombre de la ciudad desde aquel día será Jehová-sama.

Jehová-sama. Nota que esta ciudad tiene el nombre de Dios y es lo único en la Biblia que tiene el nombre de Dios. Nosotros. Toda la Biblia te dice que tu nombre terrenal será cambiado y que serás llamado por el nombre de Dios. Se te dará un nombre nuevo, dice en Apocalipsis. Él, lo que vio, fue la nueva Jerusalén. ¿Lo entiendes? ¿Sí? ¡Gloria a Dios! ¿No? ¿No lo entiendes y tienes dudas? ¿Piensas que interpreto como me da la regalada gana y espero que me creas? Bueno, de acuerdo, está bueno que seas desconfiado. Entonces, para ti, Biblia. Lee tu Biblia, busca las grandes verdades y todos los misterios escondidos en ella. Repasa todo esto y lo encontrarás tu también, ¿Sabes por qué? Porque si el Espíritu Santo que te guía a toda verdad es el mismo que me guía a mí, el resultado no puede ser otro.

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Momento de Conocer los Ángeles

Yo creo y no me equivoco por mucho, que si hay personajes bíblicos que han despertado nuestro interés, nuestra curiosidad y hasta nuestra intriga, esos personajes son los ángeles. ¿Cuánto sabemos de ellos? Te lo digo de otro modo: lo que sabemos o creemos saber de ellos, ¿Es genuino o se trata de teorías, hipótesis, interpretaciones o revelaciones personales de ciertos ministros importantes y de alto prestigio, pero hombres y mujeres falibles al fin?

Porque aunque la Biblia menciona a los ángeles más de doscientas cincuenta veces, las referencias están generalmente relacionadas con algún tema puntual, pero no en sus estructuras esenciales. Yo creo que aprender lo que la Biblia tiene para decir acerca de los ángeles, sin duda puede ayudar en la comprensión de Dios y Sus caminos, de eso no tengo dudas. Pero lo que se aprende acerca de los ángeles mismos generalmente debe extraerse de descripciones implícitas más que en lugar de descripciones evidentes.

Yo confieso que tenía una idea de ellos un tanto infantil y más ligada a las pinturas de Miguel Angel que a lo que la Biblia tenía para decirme. Niños con bucles rubios, con alas, hasta con arco y flecha si se trataba de romanticismos. Sin embargo, un episodio que relató un respetado ministro que conocí, despertó mi intriga primero, mi curiosidad después, y mi interés finalmente. Este hombre contó que cuando su hijo varón era pequeño, sin que ellos se apercibieran, en una oportunidad se introdujo en el baño de la casa y se subió a un taburete con la intención de mirarse en el espejo de ese lugar.

Él y su esposa estaban en otro espacio de la vivienda cuando escucharon un fuerte ruido que venía del baño y corrieron asustados esperando lo peor, que el niño se hubiera caído y lastimado. Lo encontraron con el taburete caído y el de pie, a su lado, muy tranquilo. Cuando le preguntaron qué le había ocurrido, les dijo con total transparencia que se había caído, pero que el hombre que estaba allí lo había aferrado para que no se golpeara. Es obvio que en la casa no había nadie más que ellos tres. No existía hombre alguno. O sí, pero sólo para la vista del niño… Ángeles.

Ahora bien. Dialogando de las cosas del Señor con gente que lleva años en el Camino y no los ha perdido, sino ganado en madurez, conocimiento y unción, he podido comprobar que hay aspectos relacionados con los ángeles, que todavía mucha de esta gente, no tiene en claro. Uno de esos aspectos, es si son seres de comportamiento en obediencia ciega y automática o gozan de libertad de pensamiento y decisiones.

Las respuestas que yo he oído de la gente en mayoría, es que los ángeles son mensajeros de Dios y hacen todo lo que Él les ordena, cosa que es correcta, pero…¿Lo hacen respetando un modelo preestablecido de comportamiento o llegado el momento son capaces de innovar o hacer visible un grado de inventiva propia? Algo tengo claro, yo al menos. Los ángeles son seres muy singulares y por fuera de cualquier imaginación nuestra, pero no son de ninguna manera robots automatizados sin pensamiento propio. Si me lo permites y me acompañas, quiero probarlo con la Biblia en nuestras manos.

En principio, tendremos que entender y aceptar que los ángeles, si bien son seres espirituales creados, (Aseguran algunos estudiosos, que lo fueron todos al unísono y no progresivamente, pero eso es una tesis que menciono como información anexa, pero no me consta), tienen una personalidad que incluye las emociones. ¿De dónde saco esto? Del evangelio de Lucas, cuando relata aspectos del episodio del nacimiento de Jesús. Dice en el capítulo 2 y versos 13 y 14: Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!

Los ángeles alaban a Dios y cantan, a eso ya lo sabemos y, en algunos casos muy puntuales, hasta hay gente que ha grabado algo que aseguran es un coro de ángeles cantando. He sido músico y sé que es imposible cantar de manera automática, sin pensar ni sentir lo que se canta. Quien canta lo hace pensando y luego decidiendo como y en qué tono, nivel y contenido lo hace. Y mucho más cuando se trata de alabar a Dios con todas las fuerzas. De acuerdo, esto es sobrenatural y me trasciende, pero igualmente lo creo: Tienen emociones.

En segundo lugar, son seres inteligentes. Y a esto no lo traigo de los ángeles buenos, precisamente, sino del que moraba en la serpiente del huerto. Dice Pablo en 2 Corintios 11:3: Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. Hasta donde yo sé, Astucia es sagacidad, sutileza, habilidad para el engaño. Y esto no puede ser fruto de una mente rudimentaria o mediocre. La astucia, aunque sea para el mal, está ligada profundamente con la inteligencia. Son inteligentes.

También son seres con voluntad, y eso ya nos está hablando de libre albedrío. Y para confirmarlo, tengo una escritura que tendrás que leer con la sabiduría de entender que, cuando decimos diablo, decimos un ser usado por Satanás. Y la historia nos muestra que Satanás era un ángel. Mira lo que dice 2 Timoteo 2:26: y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él. Cautivos a voluntad del diablo, de un ángel caído, pero ángel al fin. Si alguien está cautivo a la voluntad del diablo, el diablo que es un ángel, tiene voluntad. Y si tiene voluntad, decide lo que cree mejor para sí, igual que tú o yo. Después de todo, Satanás fue un ángel que fue expulsado del cielo junto con muchos otros ángeles que decidieron seguirlo y eligieron pecar.

¿Por qué? Porque decidió buscar la adoración que le pertenece a Dios y eso lo hizo caer en pecado. Porque al pecado se lo elige y se lo decide. No existe tal cosa como “el hermanito cayó en pecado” Al pecado primero se lo piensa, luego se lo imagina, luego se lo fantasea, luego se lo planifica, luego se lo decide y finalmente se lo consuma. Muchos pasos previos que permiten arrepentirse y no pecar. Aquellos ángeles primarios no hicieron eso, decidieron pecar. Libre albedrío. Pedro 2:4 dice: Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio;

¿Es que Dios perdió su misericordia con esos ángeles que pecaron? No, la misericordia de Dios jamás desaparece. Pero para que exista perdón, Dios necesita que tu voluntad decida pedir perdón. Como consecuencia de tu arrepentimiento y clamor por perdón, el perdón se ejecuta y te redime. Judas 1:6 confirma esto: Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día;

Dicen algunos eruditos en este tema, (Yo no lo soy, apenas he podido reunir todos estos datos a partir de la Escritura, porque tengo tanto interés como tú en conocer más de cerca a quienes han sido colocados para ministrarnos), que para los ángeles aparentemente hubo una especie de período de prueba, parecido al momento cuando Adán y Eva estaban en el Jardín, Los ángeles que no eligieron pecar y seguir a Satanás, se han convertido en Ángeles “escogidos”.

Yo no termino de estar de acuerdo con esto. Creo firmemente que cuando se habla de ángeles de Jesucristo, no se refiere a serafines ni querubines, sino a mensajeros humanos, en este caso, “escogidos”. Cuando le está dando recomendaciones ministeriales a su discípulo Timoteo, Pablo le dice en su primera carta  5:20-21: A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman. Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, y de sus ángeles escogidos, que guardes estas cosas sin prejuicios, no haciendo nada con parcialidad.

Cuando habla de ángeles escogidos, es notorio que se refiere a una separación integral para Su Reino, una especie de ser aprobados en lo que llamamos Santidad. Mira lo que dice Marcos 8 desde el 35 al 38: Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará. Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles.

Es más que notorio y conocido que tenemos de la palabra Santidad y de su consecuencia individual, Santo, un conocimiento y una imagen que tiene mucho más que ver con lo propagado por el Catolicismo Romano que por la propia Escritura. Los ángeles no son dignos de adoración ni aptos para pedirles milagros. Son santos porque están apartados para servir a Dios como ministradores personalizados de cada hombre o mujer donde sean enviados. Eso es Santidad, no aquellas antiguas premisas de no tocar, no gustar, no nada.

Eso es legalismo humano y lo único que logró, fue convertir a la verdadera Santidad, en una burda imitación satánica burlesca, sin fruto y además perversa. Como ejemplo basten los monasterios de reclusión, verdaderas fábricas de homosexualidad y alcoholismo. Cuando habla de las maravillas de Su Cielo, el Salmo 89:5 lo describe así: Celebrarán los cielos tus maravillas, oh Jehová, Tu verdad también en la congregación de los santos. Incluso algo que no siempre se menciona. Si los ángeles escogidos son confirmados en su santidad, eso no significa que ellos hayan perdido su libre albedrío. Ciertamente, es una verdad inexorable que cada ser viviente toma decisiones en cualquier momento. Los ángeles podrían tener la capacidad para pecar, pero de ninguna manera eso quiere decir que ellos pecarán, ni por asomo será así. Luego sabrás el por qué.

De todos modos, para ayudar a entender este tema, tranquilamente podemos considerar la vida de Jesús el Cristo cuando estuvo en esta tierra. Debemos tener muy en cuenta que según lo que leemos en Hebreos 4:15, Él fue tentado en todo. ¿Leíste con atención y cuidado lo que dije? tentado EN TODO. ¿Te imaginas una de esas tentaciones bien grosas con las que muchos hombres y mujeres andan atribulados la mayor parte de su día y no saben como vencerla y dejarla desactivada de una vez por todas?

Bueno, de esa tentación, también fue tentado Jesús. Pero el texto te aclara por si las moscas, que no pecó. Porque muchos creen entender que ser tentado ya es pecado, pero no es así. Tentados somos todos, sacudidos por esas tentaciones que nos taladran nuestras almas o nuestra carne, también. Pero pecadores caídos, no todos. Algunos sí, debemos reconocerlo, pero no todos. No obstante, sabemos que Jesús tenía la capacidad de elegir lo que quería. Juan 10:17-18 lo prueba: Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.

Sin embargo, la absoluta prioridad de Jesús siempre fue la de complacer a Su Padre, y eso es siempre lo que Él eligió. Juan 4:34 es modelo: Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra. Del mismo modo, los ángeles escogidos alaban y sirven a Dios porque ellos lo eligen; ellos obedecen a Dios porque eso es lo que más desean hacer. Los seres humanos tienen libre albedrío, pero luchan con el pecado porque la naturaleza humana ha sido dañada por el pecado.

Esta es la razón por la que todos los seres humanos pecan. Así lo confirma Pablo en Romanos 5:12 cuando dice: Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. En función de esto, a los hombres nos resulta mucho más difícil ser buenos que ser malos. Los ángeles denominados como santos, no tienen una naturaleza pecaminosa. Ellos no están inclinados hacia el pecado, sino más bien hacia la justicia, haciendo todo lo que agrada a Dios.

En conclusión, los santos ángeles tienen un libre albedrío, pero la Biblia deja claro que ellos no pecarán. El apóstol Juan, al describir el cielo, escribió que allá no habrá llanto, ni clamor o dolor. En Apocalipsis 21:4 Juan señala: Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.  Y luego se consigna que allí no se le permitirá la entrada a quien haga lo malo.

Apocalipsis 21:27 lo expresa así: No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero. Es decir entonces que los ángeles que forman parte del cielo están libres de pecado. De todo esto se desprende que más allá de parecerse a los hombres en cuanto a su libertad de decisiones, sus actividades manifiestas demuestran su irrestricta fidelidad para con el Reino.

Y esta fidelidad ha quedado en evidencia en toda la Escritura a partir de los distintos servicios que ellos le han brindado al Reino. En Éxodo 14:19 hay una pintura precisa sobre esto en la antigüedad de aquel pueblo saliendo de Egipto: Y el ángel de Dios que iba delante del campamento de Israel, se apartó e iba en pos de ellos; y asimismo la columna de nube que iba delante de ellos se apartó y se puso a sus espaldas, Dios ya les había prometido esto.

Lo refleja algo que encontramos más adelante, siempre en Éxodo, pero en 23:20: He aquí yo envío mi Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado.  Claro servicio activo, como el que rescata 1 Reyes 19:5, en función de la huida de Elías, que escapando de Acab se dirige a Horeb y se queda dormido bajo un enebro: Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido; y he aquí luego un ángel le tocó, y le dijo: Levántate, come. Servicio. Un calificativo que se traduce como ángeles, siempre, pese a que su traducción genuina sea la de Mensajero.

Salmo 91. ¿Quién no ha leído en algún momento crítico de su vida la tremenda esencia de consolación y poderío que contiene este salmo? Su máxima riqueza consiste en que tengamos más que en claro las virtudes que encierra la simple condición de hijos de Dios morando a su sombra como el Omnipotente que es. Y en el lapso que va desde el verso 9 al 11, hay una definición que indudablemente nos demuestra que los ángeles no están ausentes de nuestro día a día. Dicen esos versos: Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, Al Altísimo por tu habitación, No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada. Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos.

 Esto te deja en claro muy puntualmente algo que diversos grupos esotéricos que buscan la explotación angélica como forma de seducción interpretan torcidamente: el único que les da órdenes a los ángeles, es Dios. El hombre no puede. Un rey impío como era Nabucodonosor, el de Babilonia, con referencia al milagro de la salvación de Daniel en el horno, lo expresa en Daniel 3:28: Entonces Nabucodonosor dijo: Bendito sea el Dios de ellos, de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que envió su ángel y libró a sus siervos que confiaron en él, y que no cumplieron el edicto del rey, y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a otro dios que su Dios.

Sobre este suceso, el propio Daniel y más adelante en este su libro, lo explicará como se resume en 6:22: Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen daño, porque ante él fui hallado inocente; y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho nada malo. Observen ustedes que entre el cuidado que él o los ángeles le prodigan al pueblo cruzando el Mar Rojo escapando de los egipcios y esto que se realiza en favor de Daniel, hay una diferencia. La que va desde una protección masiva, directamente a una acción de batalla en favor de UN hombre.

De todos modos, sigue siendo servicio, atención, cuidado. El mismo que Marcos, en su visión del evangelio, resume en 1:13 cuando expresa respecto a Jesús en el momento de su ida al desierto para ser tentado: Y estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado por Satanás, y estaba con las fieras; y los ángeles le servían. Servidores. Pero también custodios de almas, tal como los muestra Lucas en ocasión de la muerte de Lázaro el mendigo, en 16:22: Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado.

También han sido enviados a socorrer a hijos en problemas serios, tales como los que en su momento estaban viviendo Juan y Pedro, discípulos de Jesús al ser detenidos y puestos prisioneros. El libro de los Hechos en 5:17-20 lo relata así: Entonces levantándose el sumo sacerdote y todos los que estaban con él, esto es, la secta de los saduceos, se llenaron de celos; y echaron mano a los apóstoles y los pusieron en la cárcel pública. Mas un ángel del Señor, abriendo de noche las puertas de la cárcel y sacándolos, dijo: Id, y puestos en pie en el templo, anunciad al pueblo todas las palabras de esta vida.

Este evento es relatado por el propio apóstol y recogido en este mismo libro de los Hechos, pero en 12:7, cuando dice: Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos. Y si algo quedara pendiente respecto a la importancia que tienen estos seres en el diseño divino, cabe recordar lo que Pablo dice respecto a eso en Hechos 27:23-24: Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo.

De hecho, esto no es lo único o el todo sobre ángeles. Existe un verdadero caudal en nuestras Biblias que nos hablan de sus actividades e intervenciones sobrenaturales. Sin embargo, creo que con reproducir lo que Jesús le responde a la mujer que lo consultaba sobre como sería su vida conyugal en la resurrección, alcanza para cerrar al menos esta parte de este tema, sin desmedro de seguirlo próximamente, porque no está agotado ni mucho menos. En Lucas 20:34-36 encontramos una respuesta de Jesús que vale la pena examinar.

Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Los hijos de este siglo (Se traduce Sistema, en este caso mundano, natural), se casan, y se dan en casamiento; mas los que fueren tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo (Que es el Sistema del Reino, sobrenatural y de otra dimensión), y la resurrección de entre los muertos, ni se casan, ni se dan en casamiento. Porque no pueden ya más morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección. (Esto nos habla de eternidad, donde no será necesario la unión de hombre y mujer porque no habrá más reproducción conforme a las reglas humanas)

¿Qué más decir? ¿Qué añadir a todo lo mucho que se ha dicho y escrito? Se me ocurre que esta puerta de revelación queda abierta, que alguien seguirá indagando, escudriñando, buscando revelación y sustancia para algo más consistente y de mayor volumen o dirección. Cierro con el texto que encontramos en la carta a los Hebreos, capítulo 1, versos 5 al 14:

Porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi Hijo eres tú, Yo te he engendrado hoy, y otra vez: Yo seré a él Padre, Y él me será a mí hijo? Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Adórenle todos los ángeles de Dios. Ciertamente de los ángeles dice: El que hace a sus ángeles espíritus, Y a sus ministros llama de fuego. Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; Cetro de equidad es el cetro de tu reino. Has amado la justicia, y aborrecido la maldad, Por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de alegría más que a tus compañeros.

Y: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, Y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, mas tú permaneces; Y todos ellos se envejecerán como una vestidura, Y como un vestido los envolverás, y serán mudados; Pero tú eres el mismo, Y tus años no acabarán. Pues, ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies? ¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?

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A la Luz de la Revelación

En el Antiguo Testamento, todo el mundo trata de alcanzar la cruz y a Cristo, pero en el Nuevo Testamento se trabaja desde Cristo. En el Antiguo Testamento se trata de alcanzar los cielos, mientras que en el Nuevo Testamento esperamos a Jesús desde los cielos, mira Filipenses.

¿Entonces eso elimina la redención de nuestros cuerpos? No. ¿Eso elimina el futuro? No, yo estoy hablando de la posición que tienes que tener hoy, para que el futuro se haga una realidad. Estoy hablando de que comencemos a canjear la herencia que se nos dejó.

(Filipenses 3: 20) =   Más nuestra ciudadanía está (¿En dónde?) en los cielos, de donde (Dice “de donde”, o sea: desde allí mismo) también esperamos al Salvador, al señor Jesucristo.

¿Dónde está nuestra ciudadanía? En los cielos. ¿Y de dónde estamos esperando a Jesús? Desde los cielos, donde está nuestra ciudadanía. Si tú no estás en esa dimensión, tú no puedes ver el Reino. ¡Porque para ver, tienes que nacer de nuevo! Y si naciste, estás. Porque nacer, es estar en esa dimensión.

   (Esdras 2: 1) = Estos son los hijos de la provincia que subieron del cautiverio, de aquellos que Nabucodonosor rey de Babilonia había llevado cautivos a Babilonia, y que volvieron a Jerusalén y a Judá, cada uno a su ciudad;

 

¿Estás viendo? Dice que estos son los que salieron del cautiverio de Babilonia. Sabemos que salir de Babilonia es nacer de nuevo, y que cruzar el Jordán es cruzar la muerte. El Jordán se llama el descenso o la muerte, y Canaán es Cristo, la plenitud de Cristo.

Hechos 13 y versículo 32, nos dice que nuestra herencia, que fue hecha a los padres, se cumplió a nosotros, por medio de la resurrección de Cristo, de manera que ni se le debe nada a nadie, y la plenitud de Canaán es entender la herencia de Cristo.

Ese es el descanso que resta en Hebreos 4. Ahora, fíjate lo que dice aquí. Esta gente sale. Nosotros también salimos. Tanto hemos salido del mundo como hemos salido de la religión. Salimos de la primera unción. Estamos transicionando. Y ahora fíjate lo que dice el verso 62.

(Verso 62) = Estos buscaron su registro de genealogías, y no fue hallado, y fueron excluidos del sacerdocio, (63) y el gobernador (Ese es Zorobabel, que significa “nacido en Babilonia, pero destinado a salir”) les dijo que no comiesen de las cosas más santas, hasta que hubiese sacerdote para consultar con Urim y Tumim.

 

Aquí vemos un grupo de sacerdotes, que salieron, pero no pudieron encontrar su genealogía. No pudieron identificarse. En aquel tiempo, sin genealogía no podías hacer nada. Melquisedec también buscaba su genealogía, y la palabra dice que no se había encontrado entre la de ellos.

Porque, cuidado; no es que no tenía; ¡No estaba en la de ellos! Él era de otra tribu, de la cual nadie había dicho nada. Dice que, como no pudieron comprobar quienes eran, los trataron como contaminados. La palabra contaminados, en el hebreo, es la palabra gaal, y significa que fueron repudiados, fueron contaminados, o tratados como profanos.

Y se les dijo que no podían ministrar. Y no sólo eso, el gobernador les dijo que no podían comer más de las cosas santas. Sabemos que comer de las cosas santas, en la escritura, tiene que ver con la revelación de las cosas más profundas.

O sea que esta gente andaba confundida. Y confusión, recuerda, es Babilonia. Eran sacerdotes, por herencia. Estamos en Cristo, tenemos la herencia. Pero como no sabemos por qué, según el hombre piensa, así vive.

Tú no solamente estás perdonado. Todo el mundo está perdonado. Todos los drogadictos, todas las prostitutas y todos los asesinos y violadores también están perdonados. Hasta los políticos están perdonados por Dios.

 

Sí, porque cuando yo fuese levantado de la tierra, yo atraeré a todo hombre hacia mí y, si uno muere por todos, luego todos murieron. Todos fueron perdonados. No hay nadie en la tierra que pueda haber hecho algo tan malo que no pueda ser perdonado por el que se hizo sacrificio a sí mismo.

No hay que hacer ni otro juicio, ni otro sacrificio; nadie va a ser juzgado por ningún pecado, que ya fue juzgado por la cruz. Fuimos hallados culpables. La sentencia fue muerte. ¡Y nos mataron! El problema es que la iglesia sigue creyendo que solamente lo mataron a Cristo para que tú vivieras. Y no fue eso lo que Él vino a hacer.

Él vino a matar al que tú eras antes. Él vino para que tú murieras, y Él se mudara a tu cuerpo, y viviera Él en ti. Perdonado está el mundo. Pero la iglesia está operando en la misma capacidad; estamos perdonados. ¡No! Estamos perdonados, y hemos nacido.

Esto nos da el canje. El estar perdonados, no. Pero la iglesia todavía piensa que esto ocurre en el arrebatamiento. Entonces, mientras espere el futuro, no hereda la tierra. ¿Qué tierra? Me refiero a la plenitud de Cristo. No me refiero ni a Argentina, ni a México ni a Bután.

 

Tú no vas a heredar ninguna nación si no tienes antes la plenitud de Cristo. Los dones son para la iglesia, pero para salvar a tu ciudad, no te ayudan. Por eso nos ministramos los unos a los otros. Mira: dice que están contaminados, y que no pueden comer nada de lo sagrado hasta que lo consulten con Urim y Tumim.

Urim significa luz o iluminación. Era algo que estaba en el pectoral del sacerdote. Unas piedras para discernir cuál era la decisión de Dios para diversos asuntos particulares. O sea: esta gente que no tienen identidad y andan confundidos, no pueden comer nada sagrado, a menos que no venga por la revelación de otro.

Y Tumim, significa perfección. Uno que revela la verdad de Dios, dice la palabra en el hebreo. Y la palabra perfección, en el hebreo, significa verdad completa. Es decir, gente que ya ha llegado a unir los fragmentos de todo lo que Dios ha revelado y a entender cabalmente lo que dios está haciendo hoy.

Estas piedras se usaban, número uno: el ministerio tenía que cargar en su corazón el juicio del pueblo delante de Jehová. Lo tenía que hacer Aarón. Estamos hablando de un ministerio Urim-Tumim, que sería uno que carga con el juicio del pueblo en el corazón delante de Jehová. Uno que intercede con corazón sincero por el pueblo, delante de Dios. En Éxodo 28:30, está eso.

 

Otra cosa que hacía, era que venían, esto se lee en Éxodo 27:21, y muestra que a la palabra de un sacerdote Urim-Tumim, la gente sabía cuándo entrar y cuando salir. O sea que son ministerios que lideran al pueblo de Dios en los cambios y los kairos de Dios en su mover.

Estos sacerdotes no pueden ministrar porque no entienden quiénes son. Vamos a ver si los encontramos en alguna otra parte. Vamos a ir a Ezequiel capítulo 40. Sígueme con calma y tranquilidad. Estamos hablando de la identidad sacerdotal.

En Ezequiel, él vio una visión de un templo, y muchos enseñan que se trata del templo a construirse en Jerusalén en los últimos días. Hoy día no puede ser, no le hace, no viene al caso. Yo sólo te voy a mostrar la palabra, para que veas que Dios usa cosas naturales para mostrar cosas espirituales.

Recuerda que Moisés no estaba en el día de la Creación, y sin embargo la tuvo que escribir. ¿Cómo crees tú que él recibió el mensaje de la Creación? Por parábolas. Dios le tuvo que hacer el cuento de un huerto. ¿Habría un huerto? No lo sé.

No es lo importante, pero Moisés tiene que usar palabras para escribir lo que Dios le dijo. Y para Dios hablar con Moisés, equivalía a tener que decirle cosas naturales, porque ¿Cómo entendería las cosas espirituales si no entendía del todo las naturales?

 

Le está enseñando el principio de la Creación, por medio de un huerto. Cuando tú buscas la palabra huerto, te encuentras que es la palabra GAN, que significa ese único lugar en donde Dios y el hombre pueden morar juntos. La palabra dice que Jesús se llama Emanuel, Cristo.

Es el único lugar en donde Dios y el hombre pueden morar juntos. En Cristo. Ese es el GAN de Dios, ese es el huerto. ¡Pero es que tiene que haber un árbol! ¿Y entonces por qué no produjo su semilla más de ellos según su especie? ¡Pero es que vino el diluvio!

Pero los demás árboles están allí. Menos el del conocimiento del bien y el mal. ¡Es que no lo entiendo! Es que yo tampoco, sólo te lo estoy diciendo. Dios habla en parábolas. Y a veces nos quedamos encajados en los ejemplos. Dios nos dice que Abraham tuvo dos mujeres. Y no necesitamos estudiar a las dos mujeres, porque la misma palabra nos dice que son dos pactos.

¿Para qué vamos a estudiar a las dos mujeres? Vas a estudiar la mujer, si quieres saber cómo opera el pacto. Te da un ejemplo. Es como león, es como esto, es como aquello. Porque si tú entiendes cómo opera aquello, entonces vas a poder entender también cómo opera lo otro. Aquí, en el capítulo 40, es donde comienza la visión del templo.

 

(Ezequiel 40: 1) = En el año veinticinco de nuestro cautiverio, al principio del año, a los diez días del mes, a los catorce años después que la ciudad fue conquistada, en aquel mismo día vino sobre mí la mano de Jehová, y me llevó allá.

(2) En visiones de Dios me llevó a la tierra de Israel, y me puso sobre un monte muy alto, (Subraya ese monte alto, porque cada vez que la Biblia habla de un monte alto, está hablando de algo espiritual.) sobre el cual había un edificio parecido (¡Ya empezó!) a una gran ciudad, hacia la parte sur. (En la traducción del inglés dice que no vio una ciudad, sino como el marco de una gran ciudad. Pero dice que vio un edificio como una gran ciudad. ¿Era un edificio o era una ciudad? Era el marco, es decir: era un edificio o varios. ¿Cuántos edificios necesitamos para construir una ciudad? No lo sé, pero era un edificio parecido a una gran ciudad).

(3) Me llevó allí, y he aquí un varón, cuyo aspecto era como aspecto de bronce, (¡Y dale! ¿No ve bien que tiene que describirlo así? Bronce. Cristo, Tiene que ver con el sacrificio, el altar de bronce.) y tenía un cordel de lino en su mano, (¡Eso es salvación! Ya está viendo a un edificio, y lo primero que está viendo es al hombre que es la puerta del edificio, que es Cristo) y una caña de medir, y él estaba a la puerta.

 

¿Será uno literal? Claro, él lo va a explicar, con todos los laberintos literales que él conoce en su tiempo. Porque el hombre va a usar el vocabulario que él tiene, para interpretar lo que él vio. Y si lo recibiera veinticinco años más adelante, cuando los edificios son diferentes, entonces usaría otro vocabulario.

Tiene que usar lo que tiene a mano. Vamos a ver otra escritura en Ezequiel, a ver qué es lo que él vio. Estamos buscando el sacerdocio que tiene que operar, pero que no puede operar, porque no entienden quiénes son. Y lo tenemos que encontrar en la última casa, que es la casa de Dios. Mira Ezequiel 48, el último verso, el 35, hablando de ese edificio o de esa cosa que él vio.

(Ezequiel 48: 35) = En derredor tendrá dieciocho mil cañas. Y el nombre de la ciudad desde aquel día será Jehová sama. (A ver: ¿Dónde está este nombre en la Biblia? Vamos a Apocalipsis. Pero mientras vas hacia allá, detente un momento en Hebreos 12.)

(Hebreos 12: 18) = Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar,

O sea: el monte al cual nos hemos acercado, no es físico; es espiritual. Y luego sigue explicándote todo lo que hacía este monte físico. Sin embargo, el verso 22 dice que sí te has acercado a un monte, y este monte se llama Sion. Y no es algo al cual te vas a acercar, sino que es algo a lo cual ya te acercaste, ya estás.

 

Si lo buscas en su término original, dice que ya llegaste. Ahora bien; ¿Cuántos han ido a Sion? Yo no he ido, pero según la palabra, ya llegué. O sea, no he ido a uno físico, pero llegué al de Dios. Llegué cuando nací de nuevo.

Porque entiende bien, lo dice así: os habéis acercado al Monte Sion, coma; a la ciudad del Dios vivo. Podemos volver a usar el sujeto. Porque la coma me ha hecho usar el sujeto con el resto del predicado. Gramática pura.

O sea: llegué al monte Sion, coma. Llegué a la ciudad del Dios vivo, o sea: la que andaba buscando Abraham, coma, cuyo hacedor es Dios, con fundamentos apostólicos y proféticos, efesios 2:22, morada de Dios en el Espíritu.

La ciudad del Dios vivo, coma. A la Jerusalén celestial. No. Llegué a la Jerusalén celestial. Seguimos con el mismo patrón. Es otra coma. ¿Lo dice o no lo dice? Sí que lo dice. Pero si no te gusta la gramática, tendrás que arreglártelas con el que escribió el libro.

 

A la compañía de millares de ángeles. O sea, llegué. Ángeles son mensajeros. Dice: a la congregación de los primogénitos. ¿Cuántos son parte de la congregación de los primogénitos? Nosotros. Porque están inscriptos en los cielos. ¿Cuántos tienen sus nombres inscriptos en los cielos?

Entonces, los que tienen los nombres inscriptos en los cielos, coma, son la congregación de los primogénitos, coma, son la compañía de millares de ángeles, coma, son la Jerusalén celestial, coma, son la ciudad del Dios vivo, coma, son el monte Sion.

Es lo mismo, son distintos adjetivos. Que llegamos al mediador que nos hizo justos: Cristo. Somos nosotros. Entonces, la nueva Jerusalén ¿Es? Nosotros; el monte de Sion, ¿Es? Nosotros. La ciudad del Dios vivo, ¿Es? Nosotros. La compañía de millares de ángeles, ¿Es? Nosotros.

La compañía de los primogénitos, ¿Es? Nosotros. Nosotros podemos debatirnos y ayunar a ver si es Dios, pero ahí dice. Entendiendo eso, vamos a Apocalipsis. Tienes que entender estas cosas, porque Dios nos quiere sacar de algunos embrollos viejos.

 

(Apocalipsis 21: 2) = y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén,

Terminamos de ver que la nueva Jerusalén, era quién? Nosotros. Y aquí Juan la vio descender del cielo. ¿Y cómo voy yo a descender del cielo? Es que tú naciste de arriba, y cuando naciste de arriba, descendiste. Cada piedra, una vez hecha, se trae al templo.

Porque 1 Reyes 6, dice que las piedras no se traen al templo hasta que ya están acabadas. Y eso es importante, porque eso significa que ya tú eres importante cuando comienzas. Y lo que vamos haciendo, es entendiendo como obtuvimos la perfección. Para allá vamos.

Tú nunca serás más santo que el día en que naciste de nuevo. 1 Reyes 6, dice que las piedras se acaban. Ya terminadas se traen al templo, para que en el templo no haya ruido. Entonces, a través de las experiencias en los moveres de Dios, vamos descubriendo quienes somos.

Por eso Cristo decía: considerad los lirios; que no trabajan, ni se esfuerzan, ni se preocupan. ¿Quién de ustedes puede añadir un centímetro a la estatura de madurez que traes, preocupándote, trabajando, sirviendo o haciendo lo que sea? Nadie.

 

Él dice: considerad los lirios, que tienen más gloria que la de Salomón. Más gloria que la de Salomón, es la última casa. Está hablando de ti. Considerad los lirios. Los lirios son la última casa. Considera los lirios, que se revisten de más gloria que la de Salomón.

La última casa será mayor que la de Salomón. Los lirios serán la última casa. ¿Cómo crecen? No hacen nada. ¡Peligrosísimo este mensaje! ¿Cómo vas a decir públicamente a los creyentes que no hagan nada? Bueno, que sigan haciendo, entonces.

Si creen que eso los llevará a alguna parte. Considerad los lirios, que no se preocupan; sólo absorben las nutrientes de donde están plantados. ¿Y dónde estás plantado tú? En Cristo. El aceite que está en la caña del candelero, es lo que le da la luz al brazo.

El nutriente que está en el tallo de la planta, es lo que le da el verdor a la hoja. Lo que fluye en ti, es lo que viene de Él. Pero claro, cómo tú crees que eres un triste pecador salvado por gracia y no te puedes ver en esa igualdad, entonces vives como si jamás hubieras heredado nada. Porque según el hombre piensa, así camina.

 

Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. (¡Un momento! Tengo una duda: ¿Era la esposa o era la ciudad? Es que la ciudad y la esposa, es lo mismo. Mira el verso 10.)

(Verso 10) = Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, (Ahí tienes otra vez el monte) y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, (11) teniendo, (Número uno) la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante (Y aquí está el hombre, Juan, tratando de ponerle nombres terrenales a artefactos y colores que en su vida ha visto) al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, (Antes era semejante a una piedra, ahora es cómo piedra) diáfana como el cristal.

Piensa por un momento con tu inteligencia natural: ¿Qué clase de piedra será esa? Quiero que lo entiendas, porque nosotros leemos la Biblia muy religiosamente, y repetimos muchas cosas que ni siquiera parecen tener sentido.

El hombre, Juan, aquí, está tratando de ponerle color, forma y título a algo que está viendo en el mundo del Espíritu. Si te llega a pasar a ti, inténtalo, a ver cómo te sale. Las pocas veces que hemos tenido alguna visión nos ponemos tan ansiosos y nerviosos que tartamudeamos y no podemos explicarle a nadie lo que hemos visto u oído.

 

Entonces, él dice con el vocabulario que él quiere, para ese tiempo, que era como una piedra preciosísima, como de jaspe, diáfana como el cristal.  Más abajo, en otro orden, nos va a dar un poco más de detalle.

(Verso 21) = Las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era una perla. (¿Cómo se obtiene la perla? La tiene un animal, y hay que matar el animal para obtener la perla, ¿Verdad? Bueno, alguien tiene que dar la vida. La perla es la puerta, Cristo es la puerta.) Y la calle de la ciudad era de oro puro, transparente como el vidrio.

Si no he leído mal. Aquí dice que LA calle de la ciudad era de oro. ¿De cuántas calles está hablando? De una. ¿Y qué hacemos con todas esas canciones que hemos cantado y todavía estamos cantando, que hablan de aquel lugar donde veremos calles de oro, muchas, si sólo es una?

Pero luego presta atención más específica  lo que dice. Dice que la calle de la ciudad era de oro puro y transparente. ¿Has visto tú alguna vez oro puro transparente? Pero deberemos usar la calle. ¿Por qué? Porque él la vio en la nueva Jerusalén. Y la nueva Jerusalén está hecha de acuerdo con la tipología de los templos del Antiguo testamento.

Y los templos del Antiguo Testamento se hicieron de acuerdo con el modelo que vio Moisés en el monte. Entonces Moisés tiene que haberlo visto. Mira; no quiero que te hagas imaginaciones falsas porque el evangelio no es imaginación, es palabra.

 

¡Que hermosa y tremenda amplitud tiene todo esto! ¡Qué fácil es entender la Palabra de Dios cuando te sacas de los ojos y la mente toda la bibliografía histórica, geográfica y social que en cierra la Biblia que trae en conjunto a la bendita Palabra!

Y esto no es todo. Hay más, hay mucho más. Y no son pasajes nuevos, versículos nuevos de capítulos nuevos de libros nuevos. Es lo mismo que estuvo escrito allí desde hace miles de años. Lo mismo que has leído una y cien veces, pero que como no lo hiciste bajo la guía del amado y glorioso Espíritu Santo, no pudiste entender porque te faltó la luz para que te fuera revelado.

Uno de los gruesos errores de nuestros ministerios, han sido el saturar a las personas con pasajes, textos, versículos sentencias, principios y revelaciones. Y cualquier mediano hombre con mediana inteligencia sabrá más que bien que se puede extinguir una vida por dos motivos claramente opuestos: por ausencia de información, o por exceso.

Lo ideal, entonces, es el principio básico del Evangelio en todo su contexto escrito, visto y oído. establecer un suave y delicado equilibrio entre el conocimiento y la unción. Lo primero, es la intimidad que lleva a la confianza, que lleva a compartir el poder, que lleva a la autoridad. Y lo segundo, el material eternamente sólido que sostiene a ese poder, a esa autoridad y a toda revelación.

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La Almohada Más Suave

(Mateo 13:10-17) = Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado. Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden. De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis. Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyen pesadamente, Y han cerrado sus ojos; Para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y con el corazón entiendan, Y se conviertan, Y yo los sane. Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen. Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.

Dios no nos puede dar palabra ni entendimiento, que nuestro corazón no quiera recibir. Muchas veces nosotros pensamos que depende de Dios que nosotros entendamos o no. Eso no es así, ni lo dudes. Eso depende de mi actitud y de mi corazón al acercarme a él. Yo no sé si alguna vez no te ha pasado de encontrar una enseñanza tremenda de alguien, y todo emocionado consigue una copia de esa persona, la compra y se la regala a un amigo y le dice que tiene que ver eso. Y tiempo después, si es que lo vio al material, si es que se tomó el trabajo de ponerlo en un reproductor y poder verlo, y tu estás todo entusiasmado esperando a ver qué le pareció y te deprime cuando apenas te murmura que le resultó…interesante. Y eso, en el mejor de los casos, si es que lo vio.

La duda entonces que a ti te carcome, es por qué razón ese material no produjo en esa persona lo mismo que produjo en ti. Porque es la misma palabra, pero no es el mismo corazón. La revelación de Dios, sólo puede obrar en un corazón dispuesto. Muchas veces, muchos de nosotros endurecemos nuestros corazones en función de lo que sabemos. Porque el cada vez conocer más, puede endurecer nuestro corazón. Y es algo muy difícil de ver. El conocimiento en si, es algo que sólo tiene utilidad si hay vida detrás. Porque el conocimiento, por sí mismo, lo único que produce es cinismo. Por esa razón Salomón decía que todo eso era vanidad, y que aún conocer era vanidad. Y por si te quedan dudas, después dice que en los muchos libros sólo hay fatiga.

Porque no se trata que Dios no quiera hablar, es que en el corazón de Dios no está el darnos información. Lo que para nosotros es información, para Dios es revelación. Y la revelación solamente puede operar en un corazón dispuesto. Cuando yo entendí esto, dejé de ser tan generoso y amplio con la distribución de mis trabajos, porque tiempo después, cuando tomaba contacto con alguien a quien le había compartido enseñanzas, me hablaba como si jamás hubiera tomado contacto con ninguna de ellas. Distintas ópticas, distintas necesidades, distintos intereses, ¿Distinto Dios? No, el mismo, ¿Y entonces? Proceso.

Tenemos que entender que Dios se mueve conforme a procesos. Y esto debería ser muy comprensible para nosotros los seres humanos. Nacemos como niños indefensos. Y seguimos un proceso de crecimiento físico, de maduración emocional, y también de crecimiento intelectual. Es muy difícil encontrar un genio de tres años. Y no creo que encontremos un luchador imponente de cinco años. en todo hay un proceso. Si tú mañana desearas competir en una maratón y jamás diste un paso, hoy mismo tendrías que empezar por lo menos a caminar unos cuantos kilómetros, luego trotarlos y finalmente correrlos en velocidad. Proceso. Nadie cambia su estilo de vida sino es a través de un proceso que podrá durar más o menos tiempo en cada caso.

Todo es un proceso. Jesús mismo se sometió a un proceso. Dios es un Dios de procesos. En este momento, yo quiero creer que tú estás en el lugar para el cual te has preparado por años. Y mañana estarás en función de cómo te estés preparando hoy. Ese es el proceso. Lo sigue el mundo natural, lo sigue el mundo celestial, todo lo que hacemos es parte de un proceso. Porque no puedes hablarle a la gente, si primero no le hablas a la tierra. Eso inicia un proceso. El hombre y la tierra están más unidos de lo que el hombre cree. Dicen los que de esto saben mucho, que en cada hombre hay un reconocimiento del agua del lugar en el que nació. Porque dicen que tu compartes muchas sustancias químicas parecidas a las de la tierra. Si tú estás en un lugar que ha sido maldecido por Dios, aunque seas el mejor creyente del mundo, tú vas a tener problemas.

Eso sucede porque tú y la tierra, están estrechamente unidos. El nombre del primer hombre, Adán, significa Rojizo, tierra roja, porque de la tierra fue tomado. Hay una relación estrecha entre la tierra y nosotros. Muchas veces la tierra se alía a las tinieblas, porque es fácil de ser engañada. Y cuando eso pasa, nosotros somos enemigos. Pero, cuando se levantan los hijos de Dios, aquellos a quienes la Creación aguarda ansiosamente, la manifestación de los huios, la tierra se une con el propósito de Dios. Y a partir de allí, es mucho lo que la tierra y el hombre, el hombre y la tierra pueden hacer juntos, pero partiendo de la base de lo único que la tierra reconoce, que es la sangre. Y es por esta alternativa y otras similares, que resulta tan importante que nosotros entendamos el proceso, para poder movernos en sabiduría. A veces nuestros pensamientos no necesariamente son los pensamientos de Dios.

Nunca saques deducciones ni entretejas hipótesis. Nuestras deducciones no siempre son las más acertadas. Somos personas que se enredan en las palabras. ¿Has leído tú ese pasaje que dice que en la multitud de consejos está la sabiduría? Bueno, déjame decirte que esa palabra está equivocada. La escribió uno de los reyes más ciegos que hubo. Si tú tienes al Espíritu Santo de consejero guiándote a toda verdad, no necesitas ningún otro. Y no es una ocurrencia de alguien que yo tomé, o mía individualmente. Es una constancia de la propia historia bíblica, que me dice y te dice que, cada vez que Israel buscaba el consejo de muchos, se equivocaba y pagaba costos altos por esa equivocación. Diez espías una vez dijeron: “No podemos”. Pero dos dijeron que sí se podía. Y se pudo. ¿Multitud de consejos? ¿Sabiduría?

Lo que sucede es que tenemos tanta carnalidad puesta al servicio de la religión, que por momentos no terminamos de ponernos de acuerdo si obedecemos los mandatos genuinos de nuestra fe, o las disposiciones escritas por los hombres que nos precedieron y se arrogaron jerarquías que nadie les dio. Multitud no es sabiduría, sólo es multitud. Jesús no potenció su ministerio con las multitudes que lo siguieron, Jesús impactó su región con doce muchachos que ni siquiera terminaban de darse cuenta quien era Él. Tenemos que entender que en la Biblia hay hombres que hablaron por inspiración de Dios, pero también otros que lo hicieron por su propio corazón. Pablo, con todo lo que era Pablo, en un momento dado se atreve a decir que cierta expresión que deja, lo está diciendo él, Pablo, y no el Espíritu Santo.

Tenemos un concepto que es verdadero: Dios ama a todos. Dios quiere salvar a todos. Entonces si es así, que lo es, la pregunta que nos surge, es porque Jesús no se esforzó por predicarles a todos. Les habló en parábolas para que solamente le entendieran los que tenían oídos espirituales aptos para oír. Si no entendemos el proceso de Dios, vamos a querer cortar este y otros versículos parecidos de nuestras Biblias, porque nos estaría rompiendo la santísima tradición que nos enseña que estamos aquí en la tierra para evangelizar. La iglesia no está aquí para evangelizar. Dios añade los que van a ser salvos, cada día. A mí me enseñaron, recuerdo, que sólo la iglesia puede evangelizar. Me enseñaron equivocado. En Apocalipsis dice que hasta los ángeles pueden evangelizar.

Entonces, cuando yo no entiendo el proceso de Dios, hago de una tarea particular, mi agenda de vida. Y es allí donde nos equivocamos. Porque todo lo que Dios te va asignando, está asignado a tiempos. Hoy estoy sentado aquí compartiendo esto, pero no sé dónde estaré mañana y haciendo qué. ¿Tienes idea la cantidad de gente que llegó a un ministerio por una cuestión fortuita o circunstancial, pero sin que Dios nunca les dijera que hicieran eso? Es como si se hubieran creído que Dios necesita que nosotros le recordemos que tiene hijos. Y porque tenemos tanta confianza en el Espíritu Santo que nos arrogamos pensar que solamente nos puede usar a nosotros. ¿Cuántos saben que Dios no necesita de nadie? Él es Dios. Él puede hacer lo que quiera hacer con una mula, con un ángel o con un profeta.

Por eso dice en el pasaje que leímos, que somos dichosos porque un día Él nos compartió estas cosas. Para mí en lo personal, es un enorme privilegio poder compartir estas cosas con ustedes, sean quienes sean ustedes, sean cuantos sean ustedes. Jesús sabía que cuando Él vino en la carne, no era su tiempo de predicar. Él vino, simplemente, a hacer algo inicial, pero que era parte de un proceso. Por eso se me ocurre que lo mejor sería que cada uno de nosotros, nunca de por supuesto nada. Que siempre le demos al Espíritu Santo la última palabra. Y luego dejemos que Él tome decisiones.

Cada uno de nosotros sueña con que el Espíritu Santo lo use, pero no siempre recuerda que los que son nacidos del Espíritu son como el viento, que no saben de dónde vienen ni a donde van. Dijo alguien con mucho acierto, que eso puede ser un shock para una mentalidad europea. ¿Qué pasaría si a todos los que nos reunimos alrededor de esta página el Señor viene y nos dice que nos debemos quedar siete días orando dentro de nuestras casas sin salir, más allá de si se puede o no se puede por la pandemia? Allí es donde todos o casi todos empezaremos a orar y a darle a Dios argumentos sólidos por los cuales no podemos hacer lo que nos manda. Y Dios seguramente se dará cuenta que se olvidó que tiene muchos hijos y justo le erré feo al enviar a hacer un trabajo justo a los hijos que estaban más ocupados ‘atendiendo sus familias. Y concluye diciéndote: ¡Claro! Si tu no estás, ¿Quién la va a cuidar? ¡Tienes razón! Esa es la gran diferencia entre los que quieren servir al Señor y los que le sirven. Siempre va a haber un grupo que quiera servir al Señor, y son los que han muerto en sus planes, han muerto a sus propios anhelos y todo lo que tienen en la vida, es Dios. Y en ese proceso, Dios hace cosas extraordinarias.

(1 Pedro 2: 7-8) = Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, La piedra que los edificadores desecharon, Ha venido a ser la cabeza del ángulo; y: Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados.

¿Cuántos de ustedes entienden que aquí está hablando de Jesús? Te lo pregunto de otro modo: ¿Cuántos de ustedes creen que Jesús es la piedra angular? La piedra fundamental, el cimiento, la base, pero también la piedra de remate, la que conforma el ángulo perfecto. Eso te deja en claro que son dos piedras de las que se habla, y Cristo es ambas, Él es las dos piedras, la base, el fundamento y el ángulo, el cierre de todo. La Biblia habla de esos dos rasgos en Cristo. Es el que empezó y es el que termina. Y aquí dice que esta piedra fue rechazada. la piedra que los edificadores desecharon. La pregunta que surge aquí, es: ¿Cuándo fue que desecharon esta piedra los edificadores?

(Génesis 11: 3) = Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla.

Esto nos está hablando de la construcción de la Torre de Babel. ¿Cuál era la intención de los que edificaban esa torre? Más arriba en este mismo texto, te podrás dar cuenta cual es la intención. Hacerse un nombre. Esa era la motivación principal de todo esto, hacerse un nombre. ¿Por qué? Simple: Porque no conocen el nombre. Todo lo que no tiene nombre, está destinado a ser olvidado. Tú, ¿Te olvidas o no de algo que no tiene nombre? Absolutamente. Todo lo que no tiene nombre, es porque se va a desechar. Cuando digo desechar, quiero decir olvidar. Entonces, cuando aparece un dispositivo, tú no dices que viste una cosa, esa cosa tiene un nombre. Será un teléfono, será un ordenador, será un teclado. Tiene nombre. O sea que un nombre, está asociado a la existencia de lo que lleva ese nombre. Los hombres que quieren construir babel, no tienen nombre. Porque solo de uno descienden todos los nombres, y de ese recibe el nombre toda la Creación. Eso dice Pablo.

Antes que el hombre pecara, era él quien tenía el derecho de poner el nombre. Adán le pone el nombre a todos los seres que Dios creó. Ese es el rasgo que lo hace similar a Dios. Pero en el momento en que Adán peca y se desconecta de Dios, él pierde la autoridad de poner nombres. Ya no puede poner nombres, porque la autoridad que estaba sobre él, ha sido removida. Muchos años después, esta gente en la tierra de Sinar, necesitan un nombre. ¿Y sabes el dato curioso? Ellos anhelan lo mismo que Lucero había anhelado hace mucho tiempo. Él quería un nombre. El asunto está en que cuando uno ve a Dios cara a cara, lo que menos le interesa es cuál es su nombre propio. Sólo cuando Dios no está presente el nombre es importante. Porque hay un nombre que es sobre todo nombre. Entonces, mi nombre nunca va a poder competir con el nombre de Dios. Él me dio un nombre. Y mi nombre está debajo de su nombre. Pero Lucero quería que su nombre esté por encima. Él se ha esforzado porque su nombre sea conocido. Y lo ha hecho a través del engaño y del pecado.

Estos hombres de Babel, quieren construir un edificio que llegue hasta los cielos, para recibir un nombre ellos. Hagámonos un nombre. Cuando hay esfuerzo humano por tener un nombre, es porque el nombre de Dios no les ha sido revelado. ¿Y qué crees que hacen estos hombres instigados por Satanás? Buscan hacerse un nombre. Se dijeron unos a otros, fabriquemos ladrillos. Aquí es cuando el hombre desecha la piedra. El único que puede llevarte a los Cielos, es Dios mismo. la Piedra que desecharon los edificadores, es Cristo mismo. Hay una realidad insoslayable que tiene ejemplos inocultables: el hombre sin Dios busca consciente o inconscientemente, lo que está por encima de él. Lo llamará dios, tótem, Pachamama, Inti, Rayo, lo que sea, pero, aunque parece algo muy pagano, tiene un sentido de verdad. El hombre está reconociendo que hay algo que no puede controlar. Imaginate lo que tiene que ser para un aborigen pequeño escuchar por primera vez un tremendo trueno o quedar enceguecido por la potencia de un relámpago. ¿Te imaginas el susto que se agarra?

La Biblia dice que Dios es conocido por medio de las cosas hechas. ¿Qué quiere decir? que la Creación misma, publica la gloria de Dios. Entonces, resulta que todos los pueblos indígenas de la tierra eran tan sabios por una simple razón: no se encontró a ninguno de ellos que sea ateo. Todos esos pueblos, animistas paganos, creían en algo que estaba por encima de ellos. ¿Sabes por qué? Porque miraban la Creación. Entendían que los mares fueron hechos por alguien. Las montañas, los ríos, le daban una identidad, le daban un nombre. Justamente de eso habla el Salmo 19. Los salmos hablan de como la gloria de Dios es publicada por la Creación. Nosotros estamos en otra sintonía, que es la de procurar llegar a un fondo de verdad, a través de una fe explícita. Yo creo en Cristo. Yo creo en esto que creo por tal razón. Todos andábamos perdidos en la otra sintonía, pero un día Dios tuvo misericordia y nos hizo el favor, (Léase Gracia) de revelarnos quien era Él. Y de toda esa generalidad, nosotros encontramos algo específico. Conocimos a Jesús. La gente, en la época de Moisés, tenía un concepto general de las cosas. Ellos miraban toda la Creación y sacaban sus conclusiones. Correctas o incorrectas.

Fíjate el caso de Jacob. Jacob es un personaje que tiene dos facetas. Cuando todavía es Jacob y cuando es Israel. Miremos cuando todavía era Jacob. Él tenía que pasar por un proceso. Porque él nació siendo Jacob, pero murió siendo Israel. Completó el proceso. Que triste hubiera sido que él muera siendo Jacob. Me pregunto cuantos de ustedes estarán en medio de un proceso. Pablo dice que él se extiende a lo que viene. Él ya había visto todos los misterios que están escritos en sus libros, pero dice que desecha lo que está ahí y se extiende. Dicen los que saben que Pablo escribe eso unos tres o cuatro años de morir, pero parecen las palabras de alguien que está empezando el evangelio. Por eso es que él tenía más. Porque él no lo retuvo, recibía y lo daba. Hay gente que colecciona cursos, pero no los da, nunca da nada. Son pozos que nunca se llenan. En algún lugar tienen unos huecos inmensos. Están en todos los eventos, pero siguen iguales. ¿Dónde fallan? Todo conocimiento que viene de Dios, tiene un sentido de utilidad. Y es allí donde tú debes establecerte. El caso es que este hombre, Jacob, está escapando de su hermano.

(Genesis 28: 18) = Y se levantó Jacob de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, y la alzó por señal, y derramó aceite encima de ella.

A ver si estamos entendiendo. Él llegó a un lugar en donde pasó la noche. No tenía nada, ni una almohada. Eso te demuestra que él realmente no tenía nada. En el libro de Job, dice que La almohada más suave son las obras justas. Entonces, observa, él no tenía almohada. No te olvides que se llama Jacob. Suplantador. ¿Tiene obras justas? No. Entonces se pone de almohada una piedra. Piensa un poco a imagínate en medio del campo, ¿Te pondrías de almohada, para dormir cómodo, una piedra? Jacob si. ¿Por qué no enrolló su manto? ¿Por qué no juntó pasto o paja, algo más cómodo, más mullido? Escogió una piedra. No cuesta mucho interpretar que él no desechó la piedra. Por cuanto no desechaste la piedra, Jacob, a pesar que eres un suplantador, yo tampoco te desecharé. Él no desechó la piedra, se apoyó sobre él y durmió. Y bendita piedra, porque esa noche tuvo un sueño, y logró en una noche, lo que todos los hombres de Génesis no lograron en una vida. Fue hasta el trono de Dios, vio a los ángeles que bajaban y subían, ¡Sin tener que edificar nada! No se ensució sus manos con cemento.

Dice que se despertó sobresaltado por la mañana, preguntándose qué había sido eso que vio. No son los sueños que van a tener los prófugos de la justicia y tomó la piedra que había puesto de cabecera, y la alzó. Él estaba solo. Levantó la piedra y la ungió con aceite. Es más que obvio que este hombre no estaba viendo una simple piedra. Muchos años después, habría una mujer que rompería un frasco de perfume costoso sobre la misma piedra. Y esa piedra le dice que lo que ella hizo, lo hizo para su sepultura, y le asegura que donde se cuente sobre ese evangelio, se mencionará lo que ella hizo. Y en el mismo libro en el que nosotros conocemos la historia de esta mujer, conocemos la historia de un hombre que tuvo dos nombres. Jacob y luego Israel. ¿Por qué le dio dos nombres, Dios? Porque él no desechó a la piedra. Tiempo de repetirlo: ¡No deseches la piedra!

(19) Y llamó el nombre de aquel lugar Bet-el, aunque Luz era el nombre de la ciudad primero.

Bet-el. Casa de Dios. Esa piedra, entonces, aparece como fundamento de la casa. Este hombre, engañador, suplantador, se da cuenta que ha encontrado el fundamento correcto. Y dice que el único fundamento que necesita esa casa, lo acaba de encontrar. Y llama a ese lugar, Bet-el, que significa Casa de Dios. Esa noche él recibe revelación. No tenía una Biblia, no tenía una multitud de consejeros. Tenía hambre, tenía sed, anhelaba la bendición. la bendición del primogénito, él quería ser hijo. Tú no eres hijo si desechas la piedra. Sólo los hijos atesoran la piedra. Solo los hijos van a pelear para que sea la piedra el fundamento. Y si hay una iglesia que no tiene este fundamento, no es iglesia, no es casa de Dios, no es puerta del Cielo, por lo tanto no es lugar para un  hijo. El único lugar bueno para un hijo, es el lugar donde está la piedra.

Si el lugar del que tu dependes o en el que acudes a congregarte no está fundamentado en esa roca, en esa piedra, salte ya mismo de allí. No estamos para defender tradiciones, no estamos para defender denominaciones. Esta roca vino del Cielo, y cuando la vemos la ungimos y la levantamos por señal. No necesitas edificar un edificio para llegar a los Cielos, ¡Solo necesitas la roca!

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Elegimos lo que Creemos

Yo creo firmemente que el campo de batalla más grande que tenemos contra Satanás, es nuestra mente. Así lo hemos enseñado prolijamente en varios trabajos. De allí que sea tan valioso e importante saber las formas o modos de cambiar los pensamientos satánicos que nos invaden, por los de Dios. Cómo hacer que prospere el diseño de Dios en nuestras mentes y no que sea el diseño de Satanás el que gobierne nuestras vidas. Y esto es importante conocerlo y dominarlo, porque si un día se presenta la situación de tener que enfrentarse con demonios o con principados, lo primero que hará Satanás para enfrentarlos a ustedes, será hacerlos pensar que no están capacitados. Lo primero que les va a decir, (Se lo debo haber oído no menos de diez veces antes distintas personas) es que si ustedes se meten con él, él les va a destruir su familia. Lo que deja implícito que si no se meten con él, él los dejará tranquilos, cosa que es una absoluta mentira. O la otra estrategia que todavía le da resultado, que es la de confrontarlos preguntándoles quienes son ustedes para echarlo fuera a él. Amenazas, inspirar temor, burla, lo que yo llamo ninguneo, que es en argentino básico hacerles sentir que son muy pequeños e insignificantes para enfrentarlo a él. En suma, lo que Satanás hará para defenderse, porque sabe que tu palabra basta y sobra para echarlo fuera de donde se encuentre, es tratar de quitarte tu identidad. Que no sepas quien eres y que no tengas en cuenta que la sangre de Jesucristo te ha hecho uno con él.

 

Hemos dicho en alguna ocasión que lo primero que Satanás hará con quien quiera dominar, será quitarle su identidad. Trató de hacerlo con Jesús en el desierto, cuando esa tremenda prueba de cuarenta días, cuando permanentemente lo desafiaba a que si era realmente el hijo de Dios, tal cosa y si era el hijo de Dios tal otra, y luego insistió otra vez cuando él estaba en la cruz, influyendo en los que lo miraban morir para hacerles gritar que si era realmente el hijo de Dios que bajara de esa cruz y se salvara. Eso es lo que nos enseña que esta batalla será en tu mente, mucho más que por fuera. Por fuera, en todo caso, tendrás algunas consecuencias. Es en los pensamientos donde él va a colocar que no eres nadie, que no tienes autoridad, que no puedes echarlo fuera de nadie porque él es dueño de esa persona. Él siempre le va a decir a quien intente sacarlo de donde está, que esa persona es suya, que le pertenece porque hizo un pacto con él y le entregó su vida. Por esa razón es que digo que es necesario que cambiemos esa mentalidad satánica por la mentalidad de Dios. Ahí dice que el que tiene a Cristo, tiene la mente de Cristo. Y la mente de Cristo, es totalmente diferente a la mente influenciada por los demonios.

 

Lo que sí puedes estar seguro, es que si le das oportunidad, el diablo atacará tu alma a través de tu mente. Y él puede atacar tu mente de diferentes maneras. Porque es en el alma donde tenemos la mente y las emociones, pero él va a tocar a la mente en primer lugar, a los pensamientos, porque es el sitio que se utiliza como archivo para todo aprendizaje. La mente es lo más parecido a un disco duro de un ordenador. Allí se acumula toda la información que nos pertenece. Y la tenemos archivada allí desde nuestra niñez, casi te diría desde el vientre de nuestra madre. Hemos tenido informaciones verdaderas y falsas. Nadie, realmente, está vacío de su mente. Todos tenemos conocimientos verdaderos o conocimientos falsos. Verdades, mentiras, medias verdades que son medias mentiras disfrazadas. De allí que hemos sido afectados en nuestros pensamientos de diferentes maneras. Nuestra mente, entonces, jamás está vacía. Nuestra mente almacena la cultura de nuestras naciones de origen, la herencia que viene de nuestros padres, lo que hemos escuchado hablar por años, lo que nos han enseñado en la escuela, lo que nos deja el mensaje de la televisión, lo que nos enseñaron a través de la iglesia, lo que nos dieron aquellos líderes en los que confiamos, y así todo, información que sobreabunda.

 

Ahora; ¿Sabes lo que es realmente difícil sacar de nuestras vidas? Lo que nos ha quedado en el subconsciente a través de los años. Así que hemos sido formados a través de los pensamientos de otros, y somos el cúmulo de conocimientos malos o buenos. Si son buenos, tenemos victoria. Si son malos, hemos caminado de manera torcida. La Biblia dice que las profecías que se dan, en parte se conocen y en parte se profetiza. Y esa parte que nosotros tenemos conocimiento, si es malo, nos va a salir una profecía contaminada y mala. ¿Por qué? Porque la información que tenemos va a manosear la profecía. Por eso vemos que la gente se planta en una plataforma y comienza a predicar. Y todos sabemos que siempre, una parte de lo que todos nosotros predicamos, está contaminado con nuestras propias emociones, sentimientos y conocimientos. ¿Qué hacer para cambiar eso? Por el momento, darnos cuenta que nuestras mentes están siendo atacadas y no sólo por lo que ya tenemos como conocimiento como si fueran archivos, sino con dardos del maligno. Por eso la Biblia dice que nos pongamos el yelmo, que es un casco, en nuestra cabeza, que es el único elemento de la armadura que impide que los dardos del enemigo nos penetren en la cabeza y nos maten. En lo espiritual, esos dardos son pensamientos negativos o destructivos, que con nuestro yelmo colocado, van a rebotar y no se van a infiltrar en nuestras mentes.

 

Uno de los recursos valiosos para esa clase de combate, consiste en hacer siempre lo contrario a lo que un violento pensamiento que llega de pronto a tu mente te ordena. Con mucho cuidado y precaución, es cierto, pero con absoluta convicción que nunca el enemigo logrará que hagas su voluntad sin antes pelearlo a fondo. Escucha: lo peor que le puede pasar a un creyente no es enfrentarse a un endemoniado peligroso o a ciertos principados o potestades que rigen las calles, sino hacerle frente a la tremenda batalla que en algún momento se libra en su propia mente. Es en esa área en donde en más de una ocasión muchos de ustedes quizás hayan tenido derrota, al ser influenciadas sus mentes por argumentos que no venían de Dios, sino del propio infierno, que traen a nuestras vidas desaliento, tristeza y angustia. Ahora bien: ¿Cómo hacer para saber si esos pensamientos son de Dios o son satánicos? Mira; si tus pensamientos acarrean destrucción, temor o ruina, eso no viene de Dios, ten la certeza. Si tus pensamientos te deprimen o te ponen triste, esos tampoco vienen de Dios. Si tus pensamientos te hacen sentir culpable de un millón de cosas y que jamás vas a tener perdón por cada una de esas cosas, esos pensamientos no vienen de Dios. Porque los pensamientos de Dios te restauran, los pensamientos de Dios, te enseñan que aunque te hayas ensuciado con el pecado, Su sangre preciosa te redime y puedes salir de eso.

 

Los pensamientos de Dios, son aquellos que te traen honra, y que toda la alabanza y la gloria están encerrados en ellos. Así que tú tienes que entender que, cuando tu mente está siendo bombardeada por el infierno, o está siendo bombardeada por el cielo, porque créanlo, el cielo también bombardea nuestra mente, aunque en este caso con revelaciones, conocimientos, profecías, visiones, sueños, palabra fresca, etc. De todos modos, cuando llegan esos pensamientos a tu vida, esos que traen pleitos y discusiones en tu casa, más ruina, más dolores, más angustias, más temores, eso no viene de Dios. La gran pregunta que todos se formulan, es: ¿Cómo cambio todos esos pensamientos negativos por positivos que me acompañen a la victoria?

 

Miren: nosotros estamos siendo bombardeados por los medios de comunicación, en este tiempo, como nunca antes. Porque al estar en cuarentena, no tenemos otra salida o solución al tiempo libre que estar todo el tiempo con un teléfono, una PC o una Tablet buscando cosas o sencillamente delante de un televisor mirando las noticias. Nada de esto sería ni es malo en sí mismo, sino que el mal uso lo puede volver malo. Sería muy interesante y necesario orar a Dios y decirle simplemente: “Señor, en todo esto que está pasando, yo quiero saber la verdad y nada más que la verdad”. Eso ayudará a descartar todo mensaje subliminal guiado a manipular voluntades o algo peor. No puedes vivir bajo el engaño, porque si vives bajo el engaño, tus derrotas siempre serán mayores que tus victorias.

 

Y es muy curioso y confuso, también, lo que pasa dentro del ambiente de los cristianos. Hay un predicador que aseguraba en su momento que a este virus nacido en China, Dios lo había puesto en esa nación para destruirla. Lo argumentaba señalando que Dios estaba enojado con China, entonces le había enviado ese virus para quitarle la altivez a China. Pero resulta que otro predicador, sostenía que a este virus China lo había introducido en los Estados Unidos para detener su crecimiento y deteriorar su poderío económico, bélico y cultural. ¿Qué nos está mostrando esto? Que dos predicadores indiscutidos en cuanto a trayectoria, prestigio, doctrina y unción, a los que todo el mundo conoce, están hablando dos cosas diferentes, al punto que cualquiera de nosotros tranquilamente puede empezar a preguntarse quién tiene la verdad.

 

En mi país –lo pongo como ejemplo porque vivo aquí-, sucede eso en el plano de la política gubernamental. No digo ideológico porque las ideologías están desapareciendo y todo se trata de una lucha de intereses materiales. Lo cierto es que hay dos posiciones muy puntuales y precisas, y ambas tienen seguidores y detractores. Los argentinos son muy sanguíneos, así que los seguidores son muy seguidores, y los detractores muy detractores. Y los medios de comunicación defienden a unos y a otros. Si tú ves el noticiero de un canal, te encuentras con un país. Si ves el noticiero del otro canal, ves otro país totalmente opuesto al anterior. ¿Quién tiene la verdad? No interesa. Cada fracción popular le dará la razón al que tiene un discurso que coincide con el suyo. Así de simple. Y con esto del virus de Covid, sucede algo muy similar.

 

Hay muchas teorías en este momento, y la gente está tan confundida, que esa confusión ha llegado a la iglesia como estructura religiosa social. Hay predicadores que sostienen que la gente debe ir nuevamente a los templos, porque esto del virus dicen ellos que ha sido hecho y creado por el enemigo para evitar que la iglesia se congregue. Obvio que eso no es tan así. Porque no solo la iglesia está cerrada. También se cerraron los centros comerciales, las discotecas o clubes nocturnos, ¡Y hasta se cerraron los prostíbulos! Perdón por meter todo dentro de una misma bolsa, pero si vamos a hablar de estructuras sociales, todas estas son estructuras sociales con las que compartimos espacios, tiempos y problemas. Pero algo no me encaja con esa teoría predicada, entonces. Hay otros predicadores que enseñan que este es un castigo de Dios, mientras que otros, supuestamente más intelectualmente preparados, sostienen que este es un trabajo del poder económico que nos quiere someter a todos a través de las vacunas.

 

Lo cierto es que la confusión es grande, porque los que dicen estas cosas no son principiantes a los que nadie escucha ni conoce, sino hombres o mujeres considerados ungidos y verdaderos. Ideológicamente y como sucede con todo lo que gira por el planeta, en esto también la derecha le echa la culpa a la izquierda y la izquierda se la carga a la derecha. Y mientras tanto el pueblo de Dios que no actúa como mediocres sin cerebro dejándose influir, está en medio y no sabe de qué lado está la verdad o, al menos, una parte importante de ella. Yo creo que debemos orar y decretar que, en el nombre de Jesús, todo lo que esté detrás de esto, venga de donde venga, caerá y será derrotado. Porque nadie puede pretender ocupar el lugar de Dios y decidir quien vive y quien muere. Y mucho menos presionar a la gente para que crea y piense en lo que ellos quieren que la gente piense y crea.

 

Pero es tremendo el bombardeo psicológico y espiritual que el mundo está recibiendo en esta época, tanto que si digo que hay mucha gente que directamente se está endemoniando, sé que puede sonar hasta atrevido, fantasioso y exageradamente espiritualista o místico, pero yo sé que es así, se discierne. Es mucha la gente que ya no soporta el encierro y vive en un marco permanente de angustia y terror, una mezcla ciento por ciento letal para la salud espiritual y emocional de cualquiera. Hay personas que han pensado en el suicidio por esto. Pero mucho más graves es comprobar que hay gente cristiana que ha perdido su fe y su esperanza, en este tiempo. Yo creo que nuestro único socorro y liberación, es poder oír lo que Dios está diciendo en esta hora. En principio, cambiando nuestra manera de pensar conforme a los rudimentos del mundo que se nos penetran por los medios de comunicación y adoptando los pensamientos del Reino de Dios, que nos dicen que todo está en orden, aunque todo parezca una hecatombe. ¿Cómo puede ser que en países como el mío, donde hay tantos buenos creyentes y buenos ministros, nos hicieron una ley a favor del aborto legal y otra para unir en matrimonio a parejas del mismo sexo y nosotros ni enterados? ¡Ni cuenta nos dimos!

 

Satanás ha logrado distraernos a todos para que no nos demos cuenta que desde el infierno ha salido un ataque terrible contra los seres humanos, contra los niños, especialmente. No debes haber visto ciertos dibujos animados que le presentan a los niños manifestaciones de amor romántico entre niños varones o entre niñas mujeres entre sí, llevando a esas mentes en formación, la idea de que eso es algo absolutamente normal y pertenece a una época moderna donde las antiguas estructuras medievales han quedado atrás, eso dicen. Hemos sido atacados en nuestras mentes para cambiar lo moral por lo inmoral. Incluso ya en algunas clases sociales pronunciar estas dos palabras les suena como a cosa antigua y pasada de moda. ¿La moral que Dios instauró en su diseño era una moda? En la palabra de Dios, el principio básico es la solidaridad. En el principio de Dios, el diseño de la familia es maravilloso. El diseño de esposa y esposo es perfecto y el diseño contempla que vivan el uno para el otro y se protejan a sí mismos. El diseño de Dios para los hijos, es que sean honrados, amados, respetados, bienvenidos y deseados. Esa es la voluntad de nuestro Padre para nuestras vidas. Pero nuestras mentes están siendo atacadas con archivos que nos muestran que hoy se está perdiendo esa guerra en nuestras casas y en nuestra generación.

 

Todo debería comenzar desde la base del perdón. El perdón es el antídoto infalible contra el suicidio, contra el insomnio, contra la depresión. Es a partir del perdón de donde cambiamos todas esas estructuras mentales que nos tienen destruidos. Y pensar que hay tanto predicador profetizando ideas personales contra determinadas personas. Todo es a partir de la enseñanza de la televisión, que es la que te enseña a amar a algunos y a odiar a otros. Y que si no haces o vives ciertas cosas, tú no eres guapo o no eres hermosa. Estereotipos prefijados por reglas que sólo interesan y convienen a los que hacen monumentales cifras de dinero con ello. Te muestra a gente bebiendo hasta derrumbarse, fumando porquerías, de fiesta en fiesta en grandes yates y te asegura con valor de doctrina que eso es vivir la vida como la vida se merece que se viva. Sin embargo, miles de historias tristes con finales trágicos te dicen y me dicen que definitivamente, esa es una mentira más que el diablo consiguió que mucha gente pobre le crea.

 

Y después la corriente, la usual, la marca de cada creyente: que los cercanos se rían de él y se burlen. Pero es necesario saber y tener certeza que hay una enorme diferencia entre la gente que vive como le da la gana a la que vive conforme a los diseños el propósito y la voluntad de Dios, enorme diferencia. Nuestras vidas caminan en grandes victorias. Nuestras almas descansan, cada noche, en paz y en tranquilidad. Que no sufrimos de insomnios ni tenemos depresiones. Que tenemos autoridad para echar fuera los demonios. Que Dios nos ha dado el poder para deshacer las obras del diablo. Y que Dios vino a nuestras vidas para cambiar nuestros destinos en dirección a mayores victorias. Sin embargo, es notorio que hay una iglesia dormida que para colmo ahora se ve prácticamente anulada en su operatoria acostumbrada por los condicionamientos de esta pandemia. Eso impide que se enseñe principalmente a la gente a cubrir sus mentes, sus psiquis, que nadie se imagina que puedan ser tan vulnerables en estos tiempos de alta intercomunicación. Vulnerables a todo lo que se oye, se dice, a los mensajes subliminales. Un simple tema musical puede llevarte a la destrucción, así como otro tema puede acercarte a la unción del Espíritu Santo.

 

Y recalo una vez más en los medios de comunicación porque los conozco por dentro, y porque en estos tiempos es más que notorio para cualquiera que sea medianamente observador, que ellos son los que llevan a la gente a amar o a odiar con la misma intensidad a quienes ellos designen como protagonistas de ese amor o de ese odio. Y al ser testigos de esos tremendos contrasentidos, las personas en lugar de darse cuenta que están siendo engañadas y manipuladas, salen en la defensa de esos medios y acrecientan su odio para todos aquellos que piensan de manera opuesta. Eso, independientemente de personas corruptas que las hay en todas partes, es indispensable aclarar que casi siempre está manejado desde afuera. Y la gente es victima de engaño de una manera casi inocente e ingenua. Hay mucha gente que está maldiciendo a naciones simplemente por lo que han visto en televisión sobre ellas, se han creído el engaño y se han vuelto en contra de quienes no los habían molestado para nada. ¿Sabes qué terrible es cuando le cuentas a alguien que estás batallando duro contra el infierno que te quiere destruir tu familia o robar tus hijos, y te contestan que estás loco, que el diablo ya está vencido, que lo dejes en paz y no lo llames porque va a venir y la vas a pasar mal? Eso sucede porque una gran mayoría de cristianos le prestan más oídos a lo que dicen los personeros mundanos de Satanás que a los mensajeros de Dios. Tu fe viene por el oír, dice la Palabra. Así que si oyes más lo de ellos, ahí estará tu fe.

 

Escucha: no hay guerra que Dios pierda porque Él es varón de guerra. Y si Él lo es, tú también lo eres, varón o mujer de guerra. Pero si no conoces a Jesucristo es muy improbable que puedas creer en Él. Si Él es un extraño para ti y para tu estilo de vida, es imposible que puedas confiar en Él. Dice la palabra que no escaparán aquellos que tengan en poco su salvación. Tener en poco ese enorme acto de amor, es levantarte y vivir un día igual al que vive un incrédulo e incluso un impío. Siempre creímos que cuando leíamos Hebreos 2:3, que dice: ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, que esto tenía que ver con el mundo secular, incrédulo y pecador, pero no, no es así. Aquí está hablando con creyentes y el mensaje, a todas luces, es para la iglesia. ¿Me está diciendo que la iglesia desprecia su salvación? Te estoy diciendo que no todo lo que respira y se auto denomina iglesia, es iglesia. Eso te digo y lo confirmo simplemente observando el estilo de vida de muchos cristianos que se sienten más a gusto con no creyentes que con los que creen en Jesucristo.

 

Me pregunto qué ha estado enseñando la iglesia como iglesia estructurada hasta que la pandemia le cerró las puertas de sus templos. Muchas verdades, hay que reconocerlo, pero también varias mentiras disfrazadas de verdades sagradas, también es cierto. Por ejemplo, te enseñaron a vivir dependiendo de un pastor. A eso lo escuché y lo tomé como verdad indiscutida. Y no estoy queriendo significar que ese pastor no sea necesario, porque son dignos de alabanza los cinco ministerios básicos, porque sin ellos no habría edificación para la iglesia. Pero eso no significa que yo tenga que aprobar que ustedes se vuelvan dependientes de nosotros, de nuestras manos, de nuestras oraciones, de nuestra autoridad. No es así. Cuando Dios levantó a un pastor, es para que los guíe a pastos verdes y agua fresca. Cuando levantó a un profeta es para que nos dé una palabra certera y no manipulada. Cuando levantó a un maestro, es para que nos enseñe verdades que nos lleven a establecer el Reino en la tierra, y no para que nos quiten la autoridad de reyes y nos reduzcan a basuras vivientes. Cuando levantó un evangelista, es para que predique el evangelio del Reino, no imitaciones permisivas de humana conveniencia. Para eso fueron creados los ministerios, no para gritar desde un altar que tienes los mejores dones, y que solamente los que están bajo tu cobertura caminan en la verdad, mientras que los que no están bajo tu cobertura están influenciados por el diablo o su carnalidad.

Esa es la voluntad de Dios. La voluntad de Dios nunca fue que los apóstoles se crean los dueños del mundo porque están convencidos que están al frente de los cinco ministerios. Nunca la Biblia colocó a un apóstol como lo más importante o como la cabeza de todo. Esa no es la voluntad de Dios. La voluntad de Dios es que seamos un cuerpo donde hasta los más pequeños sean altamente valiosos y tengan una muy respetable e importante función. La voluntad de Dios es que en tu mente exista esa mentalidad de Reino y de cuerpo. Cuando tengo una mentalidad de cuerpo, ¿Sabes cómo trabajo? Trabajo con mentalidad de Reino, no de estrella rutilante del evangelio. Trabajo para Él y Su Reino, no para mí y mi reinito. Y cuando te llegue ese pensamiento que seguramente el infierno meterá en tu mente en algún momento, y que te hace sentir una basura, una poca cosa, una molécula inútil e indigna de ser tenida en cuenta, recuerda que Jesús en la cruz murió por ti. Y hasta donde yo sé, Jesús no iba a hacer tremendo sacrificio en esa cruz de ese calvario por seres que no valen nada o son una porquería. El murió por todos los que Dios dice que son sus hijos si lo aceptan. Esa es la verdad del Reino, ahora la conoces. Si quieres, puedes seguir quedándote con la mentira de Satanás. Yo creí y acepté la de mi Dios, por eso estoy aquí.

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Claves Para Entrar al Futuro

Quiero, con este trabajo, cumplir con una carga que el Señor ha puesto en mi vida desde hace algo más de un mes, y es la de hacer lo posible, lo que esté ministerialmente a mi alcance, para que la iglesia genuina que hoy está dispersa en centenares de rincones en el mundo, sepa y entienda que retornar a las fuentes del poder y la guía del Espíritu Santo no solo es lo recomendable, sino directamente lo imperativo, casi a nivel de mandamiento divino. Y digo casi, porque no voy a ser yo quien suelte ese mandamiento sin tener una orden precisa. Pero créeme que lo siento así. Y no he sido precisamente el gran predicador del Espíritu Santo, hay más de mil trabajos de audios y escritos que lo corrobora a eso. Pero también sé que es por algo que el Señor pone esta clase de carga en cada uno de nosotros, más cuando sé perfectamente que no soy ni seré jamás el único que está en este sentir. Y gloria a Dios por eso.

De hecho, esto no es nuevo. Yo creo fielmente, que en los albores del segundo siglo, la misma iglesia todavía incipiente, empezó a ignorar primero, a soslayar después y, finalmente, a despreciar cualquier forma de participación del Espíritu Santo. Y es obvio que a nosotros nos gusta mucho, cuando algo no nos funciona como es correcto, cargarle la culpa al mundo y su impiedad, su pecaminosidad y su secularidad. En esto, te aviso que no hay manera. Porque tú y yo sabemos que el mundo ni conoce, ni le importa, ni tiene en cuenta a Dios, ni a su Hijo Jesucristo y mucho menos a un Espíritu Santo del que apenas si llega a imaginar como una blanca paloma que se le confunde en sus neuronas como el legendario símbolo de la paz. Así que sin ninguna duda que ha sido la iglesia, que sí debería conocerlo, saber de Él y permitirle que la guíe a toda verdad, la que lo ha dejado a un lado y, en algunos sitios supuestamente cristianos, directamente lo han encerrado entre las cuatro paredes de una doctrina castrante.

Quiero dejar bien en claro que esta actitud que se le fue dando al Espíritu Santo, fue a favor de la exaltación del hombre, ni más ni menos. Porque el hombre eclesiástico, quizás portador de un llamado de Dios para el ministerio, creyó lógico y natural hacerse dueño de la iglesia. Como si fuera el premio merecido a su esfuerzo. Y fíjate en qué tiempo y momento, el Espíritu Santo pasa ya a ser relegado en un conjunto doctrinario conjuntamente con otros elementos más. Y aunque te parezca inconcebible, en una gran cantidad de grupos denominacionales, hoy todavía está ahí, en el montón, en un plano absolutamente secundario.

Claro está que, conjuntamente con otras doctrinas, esta sólo tenía que ser creída y confesada, punto. No tenía que ser ni vivida ni revelada, solamente creída y confesada, como cualquier otra doctrina. Eso te está diciendo que en algún momento, el propio pueblo cristiano, decidió doctrinar al Espíritu Santo, convertirlo en un ente etéreo del que se hablaba poco, se conocía poco y, por consecuencia, se esperaba poco. ¡Terrible! Resulta más que obvio, entonces, y ya desde lo más profundo de lo que es nuestra guerra espiritual, que el espíritu no santo que entonces ya regía a los grupos de cristianos, no permitió que el Espíritu Santo pudiera expresar libremente lo que significaba. Sólo se pudo manifestar en hechos aislados, como fueron aquellos tan recordados y hasta promocionados avivamientos históricos.

Mientras tanto, los gobiernos eclesiásticos humanos, en lugar de dejarle al Espíritu Santo la libertad divina de fluir a su antojo, decidieron encerrarlo en distintas doctrinas, ciento por ciento académicas y hasta con ciertos rigores científicos. Eso determinó esas enormes divisiones que se convirtieron en lo que hoy llamamos Denominaciones, a las cuales en muchos casos y sin tener ni la menor idea de lo que estamos diciendo, vemos como positivas, porque aseguramos que logran que alcancemos a más inconversos. MI pregunta quizás suene algo tonta, pero… ¿Para qué? ¿Qué le vamos a enseñar a toda esa gente que alcancemos?

Las diferentes doctrinas sobre el Espíritu Santo y la cualidad y calidad del gobierno eclesiástico humano, fueron los pilares sobre los que se asentó cada denominación y, como consecuencia, la división de su anterior pertenencia. Hoy, sabemos que en la iglesia gobierna una persona o un grupo de personas.  La gran pregunta, es: ¿Gobierna Dios a través de esa persona o de ese grupo de personas? La gran duda, entonces, es: ¿Quién gobierna la iglesia? Míralo así: si dices algo de Dios Padre que no encaja con lo enseñado, eres un hereje y a otra cosa. Lo mismo pasa con Jesucristo, donde salvo en muy puntuales y determinados grupos, nadie aceptará cosas raras. El grave problema, entonces, es el Espíritu Santo. La iglesia decidió tenerlo como una doctrina más. Y creo que lo hizo por conveniencias humanas.

Y el resultado de eso fue que la iglesia nunca más se unió, y que por el contrario, se empezó a dividir más y más. Y para intentar en un casi desesperado esfuerzo volver a unir a la iglesia, se armó una doctrina, que en realidad sería una sub doctrina, la de la Unidad en el Espíritu Santo. Por eso dicen los que saben mucho más que yo de esto, porque lo han escudriñado largamente, que mientras el Espíritu Santo sea relegado a una interpretación humana, a una doctrina, o a una especie de artículo de fe, la iglesia siempre estará dividida aunque anden todos repitiendo como papagayos la hermosura divina escrita en Juan capítulo 17. Porque mi deseo es aportar crecimiento y objetivos a la iglesia post pandemia, quiero compartir el capítulo 12 del Libro de los Hechos, tomando a Pedro como una tipología de la iglesia, para encontrar claves que nos permitan entrar en el futuro transparente.

(Hechos 12: 1-5) = En aquel mismo tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles. Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan. Y viendo que esto había agradado a los judíos, (Perdón: ¿Los judíos se alegraban que uno de ellos muriera por la espada de un rey impío?) procedió a prender también a Pedro. Eran entonces los días de los panes sin levadura. Y habiéndole tomado preso, le puso en la cárcel, entregándole a cuatro grupos de cuatro soldados cada uno, para que le custodiasen; y se proponía sacarle al pueblo después de la pascua. Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él. (La iglesia, su iglesia, hacía oración por él, recuerda esto)

Pedro era un pilar indiscutido de aquella iglesia. Era el que les había abierto el camino al Reino tanto a los judíos como a los gentiles, y era el que tenía las llaves. Pero las llaves del Reino, no aquellas que confundieron a Roma. Jesús le había dado esas llaves. Dice que Herodes había matado a Jacobo y, como ese suceso había agradado a los judíos, Herodes entendió que si metía preso a Pedro los judíos iban a estar aún más contentos, todavía. Demagogia que le llaman. De todos modos, Herodes pensaba tenerlo a Pedro detenido durante el tiempo de la Pascua, y ponerlo en libertad después que terminara la fiesta. A eso, súmale como símbolo un detalle que no es menor: Pedro, el que tenía las llaves del Reino, estaba preso. ¿Significado? El camino al Reino no es un camino lleno de flores, a veces encontramos espinas agudas, dolorosas.

(Versos 6-9) = Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel. Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos. Le dijo el ángel: Cíñete, y átate las sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Envuélvete en tu manto, y sígueme. Y saliendo, le seguía; pero no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión.

Lo primero que podemos ver es que apareció un ángel y una luz resplandeciente. ¿Sabes lo que significa esa palabra, resplandeciente? Una luz potente, que encandila, que conmueve, que empequeñece todo lo humano. ¿Quién vio esa luz? Nadie. Nadie la vio. ¡Peo había gente dentro de ese lugar! ¿Cómo que no la vio nadie? Nadie, es evidente. ¿Y entonces? ¿Cómo supo Pedro que hubo una luz? Por el relato se estima que en ese lapso Pedro tuvo una visión o tuvo un sueño. Porque nadie lo vio a eso. Por allí quizás los soldados vieron algo, pero más adelante del texto, veremos que esos soldados murieron todos, mandados a ejecutar por Herodes. De hecho nadie pudo consultarlos, ni el propio Pedro ni tampoco Lucas, que es quien escribe todo esto. Lo cierto es que Pedro estaba durmiendo y ve todo esto, en principio en una visión, y después se hace presente un ángel de luz. Lo segundo que vemos, es que le toca el costado para despertarlo. Tres elementos que no son casuales.

Es la clave, porque la iglesia sale del costado de Jesús. Y si el ángel lo toca en el costado, (Cosa que no tendría ninguna razón lógica o humana de ser) es porque le está haciendo recordar su naturaleza, que es como decir: la naturaleza de la iglesia. Su origen sobrenatural, de donde sale sangre y agua. ¿Alguna vez escudriñaste por qué es sangre y agua? Escudríñalo, tendrás revelación propia mucho más completa y mejor que todo esto. Dios quiere darte entendimiento, sólo espera que salgas a buscarlo. Porque fíjate que más adelante, Juan va a hablar mucho de la sangre y el agua, junto con el Espíritu, en el sentido de que son los tres los que dan un testimonio uniforme. El original griego deja implícito que ese despertamiento es como decirle que se levante y salga. Y le añade algo que no es menor, porque le dice que se levante, pronto. Esto, a la distancia, a mí me dice que cuando es tiempo de levantarse pronto, es porque también es tiempo de salir, ambas cosas van siempre juntas, imposible separarlas.

(Versos 10-16) = Habiendo pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma; y salidos, pasaron una calle, y luego el ángel se apartó de él. Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo lo que el pueblo de los judíos esperaba. Y habiendo considerado esto, llegó a casa de María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban reunidos orando. Cuando llamó Pedro a la puerta del patio, salió a escuchar una muchacha llamada Rode, la cual, cuando reconoció la voz de Pedro, de gozo no abrió la puerta, sino que corriendo adentro, dio la nueva de que Pedro estaba a la puerta. Y ellos le dijeron: Estás loca. Pero ella aseguraba que así era. Entonces ellos decían: ¡Es su ángel! Mas Pedro persistía en llamar; y cuando abrieron y le vieron, se quedaron atónitos.

Hay un detalle que no es menor en esta parte del relato. Dice que Pedro estaba atado en sus manos y pies con grilletes, era la usanza de la época, les garantizaba a los guardias que aunque dejaran al preso sin custodia, era prácticamente imposible que lograra sacarse esas cadenas y huir. Pero a Pedro, los grilletes no se le cortan ni se le disuelven en los aires por alguna mano mágica envuelta en luces de colores, simplemente se le deslizan y se le caen. Ahora imagínate la escena. No dice en ninguna parte que todo haya sido sigiloso o con ocultamientos, dice que se le cayeron las cadenas, que tienen que haber producido un estrépito importante, y se levantó. ¿Nadie oyó ese ruido? ¿Has escuchado alguna vez ruido de cadenas cayendo al suelo?  Los hombres que lo custodiaban a su lado, ¿No se despertaron? Raro, rarísimo, ¿Verdad?

¿Cómo se supone que deberíamos entender esto? En principio, como que lo que cae de manera sobrenatural, es ni más ni menos que una atadura terrenal. Dios determinó un tiempo de limpieza, de alineamiento. Y tengo la sensación que no tenemos todo el tiempo para conseguirlo, porque aquí se le dice a Pedro que se levante…pronto. Los que han estudiado profundamente los originales en esta orden de levantarse, han llegado a la conclusión que lo que se le dice es que se levante y se ponga de pie, nuevamente. Y las cadenas que se cayeron, muestran que lo que antes lo ataba, ahora ya no lo ata más. También nos hace ver y entender que de aquí en más, Pedro jamás podrá ser atado físicamente. Pedro es tipología de la iglesia.

Ceñirse, como se le ordena, es ceñir su cinturón, que es lo que equivale a ceñirse al pensamiento de Cristo, pensar cómo piensa Cristo, ajustarse a justicia y Verdad. Luego dice: Atate tu sandalia. Esto implica tiempo de caminar. La iglesia debe caminar porque tiene un destino, un objetivo. La iglesia no es quietud y comodidad, la iglesia es paso firme y esfuerzo al tono, ni minimizado ni exagerado. Luego le dice: Ponte tu manto. El manto estaba caído, evidentemente, si se lo tenía que poner es porque no lo tenía puesto. Ponte tu manto. ¿Manto profético tal vez? ¿Por qué no? ¿Suena fantasioso? Toda revelación del Espíritu suena fantasiosa a una mente racionalizada por el intelecto, que es la mente.

Después dice: ´Sigueme. Escucha: Pedro es invitado por el ángel a que lo siga, y piensa que él hasta ese momento, creía que lo que veía era una visión, hasta que llegó esta instancia. Yo creo que esto tiene que ver con un tiempo muy singular en el que la iglesia deberá moverse, que es caminar con ángeles de una manera que va más allá de una visión o de un sueño, sino con ángeles materializados con llaves en sus manos, ya que irán abriendo puertas. No se trata de habilidades humanas especiales, se trata de poder de Dios manifestado y visible. Esto rompe todas las estructuras mentales que como iglesia racional hemos tenido hasta hoy.

Sin embargo, lo más curioso y hasta gracioso lo tienes en el final de este último texto. Dice en el inicio que la iglesia estaba orando para que Pedro quedara libre. Y esa oración tiene una respuesta dramática y sobrenatural, como hemos visto. Pedro sale sin que nadie lo moleste, el ángel lo deja solo y él se va donde se suele reunir la iglesia, Golpea la puerta y lo recibe Rode, que es la encargada de darles la buena nueva de la presencia de Pedro en ese lugar. ¿Has visto lo que le responden? Que está loca, que como va a ser Pedro si Pedro está en prisión… Escúchame: ¿No estaban orando para que quedara libre? Y ahora que está libre, por poco lo meten ellos otra vez en la prisión. ¡¡Incrédulos!! En ese tiempo también había, relájate.

(Versos 17-19) = Pero él, haciéndoles con la mano señal de que callasen, les contó cómo el Señor le había sacado de la cárcel. Y dijo: Haced saber esto a Jacobo y a los hermanos. Y salió, y se fue a otro lugar. Luego que fue de día, hubo no poco alboroto entre los soldados sobre qué había sido de Pedro. Más Herodes, habiéndole buscado sin hallarle, después de interrogar a los guardas, ordenó llevarlos a la muerte. Después descendió de Judea a Cesarea y se quedó allí.

Aquí vemos que lo más impactante se da al día siguiente. Herodes manda a matar a todos los soldados que habían custodiado a Pedro. Días más tarde también se muere él, pero me quedo en primer término con la muerte de esos soldados. ¿No es como que el mundo incrédulo, secular, impío y pecador se encarniza en violencia contra sí mismo? Que Herodes elimine a sus propios soldados, ¿No es como el mundo contra el mundo y la iglesia mirándolo todo desde afuera? La pregunta, más allá de la locura herodiana, es: ¿Por qué los mata? La respuesta más sobria y atinente, es: como castigo a su mal desempeño como funcionarios públicos. ¿Qué nos enseña eso? Que cuando un funcionario público tiene un comportamiento que agrede, ataca o perturba a la iglesia, habrá una Justicia que está por encima de todas las justicias terrenales y se pagará por lo que se ha hecho en valores insustituibles.

(Versos 20-25) =  Y Herodes estaba enojado contra los de Tiro y de Sidón; pero ellos vinieron de acuerdo ante él, y sobornado Blasto, que era camarero mayor del rey, pedían paz, porque su territorio era abastecido por el del rey. Y un día señalado, Herodes, vestido de ropas reales, se sentó en el tribunal y les arengó. Y el pueblo aclamaba gritando: ¡Voz de Dios, y no de hombre! Al momento un ángel del Señor le hirió, por cuanto no dio la gloria a Dios; y expiró comido de gusanos. Pero la palabra del Señor crecía y se multiplicaba. Y Bernabé y Saulo, cumplido su servicio, volvieron de Jerusalén, llevando también consigo a Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos.

El problema es que la iglesia quiso ser entendida por el mundo. El mundo secular no tiene ni entendimiento ni respuesta para eso que pasó con Pedro. El mundo no puede con una iglesia que está en el Espíritu. Lamentablemente, la iglesia no se movió en ese nivel y academizó, intelectualizó, terrenalizó su presencia con la única finalidad de poder caerle simpática al mundo. Sacaron al Espíritu Santo de en medio y se empezaron a mover basados en sus propias sabidurías eclesiásticas humanas. Concretamente, el Espíritu Santo fue relegado a una doctrina y, en función que algunos lo aceptaron y otros no, se produjo una profunda división que lo único que logró fue darle más tiempo de vida a un infierno vencido.

Egipto, una potencia reconocida en la época, se quedó sin respuestas ante la postura de un Moisés que lo único que presentó como carta de triunfo, fue el creerle a su Dios. Moisés no fue ni amable ni simpático con Faraón. No quiso seducirlo, como la iglesia trata de hacer con el mundo secular que la rodea. ¡Lo confrontó directa y contundentemente! Escuché decir a alguien con mucha originalidad que Moisés no intentó explicarle a Faraón la doctrina del santo cayado. Dice que solamente se limitó a agarrar ese cayado y ponerlo como elemento base de las plagas.

El mismo pueblo que prefirió que soltasen a Barrabás que al Señor, el mismo pueblo que se alegró cuando Herodes mató a Jacobo, hermano de Juan, es el mismo pueblo que ovacionó, aplaudió y celebró diciendo que la voz de Herodes era la voz de Dios y no la voz de un hombre, pero Dios al instante estableció su Justicia Divina con Herodes por no darle la Gloria a Él, para ponernos ejemplo de que nunca debemos de robarle la Gloria a Dios. Aún cuando hablemos SU PALABRA, debemos dejar en claro que es La Palabra de Él en la boca de un hombre inmerecedor (Tal como yo mismo lo soy) de la gracia de Dios. El que se presente o se venda de otra manera, esconde un Herodes en su corazón y me temo que recibirá la paga justa como corresponde y merece.

Esto que ocurrió con Pedro, ocurrió con la iglesia, de la que dijimos que él era tipología perfecta en este episodio. Un poder desconocido para los hombres naturales se puso en marcha y lo despertó de su letargo de cautiverio primero, lo impulsó a levantarse y ponerse de pie, le abrió todas las puertas que le impedían llegar a la ciudad y al mundo y lo envió a las calles. Esa es la iglesia movida por el Espíritu Santo de Dios y no por motivaciones o sabidurías humanas. Y mucho menos por las castrantes tradiciones antiguas, aquellas a las que el espíritu de religiosidad nos hizo rendirle honores y gloria durante tanto tiempo.

Hoy el Espíritu Santo nos está despertando de nuestro largo letargo de cautiverios espirituales. Nos está tocando el costado para que entendamos que de allí es de donde salimos, nada menos que del costado de Cristo. Nos está empujando a levantarnos con rapidez y prontitud y a tomar en nuestras manos la misión que siempre estuvo latente: extender su Reino a toda la tierra. Y que nadie lo ponga en duda, que nadie crea que tiene mejores ideas e intenciones que el Espíritu Santo. Que tampoco supongan que esto es una doctrina más de las tantas que han ocultado por años a esta persona que es Dios mismo. Se trata simplemente de hacer honor a Su Palabra cuando en Juan 16:7-13 nos dice:

Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado. Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.

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Tiempo de Lugares Celestiales

Estos de ninguna manera son tiempos sencillos donde todo se hace con serenidad y sin prisas angustiantes. Muy por el contrario, el mundo entero observa el paulatino desgaste y derrumbe de sus más altas y hasta aquí indestructibles fortalezas. Es como si nada de lo plantado tuviera la suficiente seguridad. Sólo la Palabra de Dios y su Divina unción redentora es la que puede proyectarnos con confianza a un futuro incierto y cargado de nubarrones que presagian tormentas. (Esdras 1: 1) = En el primer año de Ciro rey de Persia, para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, despertó Jehová el espíritu de Ciro rey de Persia, el cual hizo pregonar de palabra y también por escrito por todo su reino, diciendo: (2) así ha dicho Ciro rey de Persia: Jehová el Dios de los cielos me ha dado todos los reinos de la tierra, y me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá. (Puedes anotarte por allí que en 2 Crónicas 36:22-23, recuentan los mismos datos).

 

Ciro era un hombre mundano, un rey mundano, y decretó que Israel saliera del cautiverio de Babilonia y reedificara el templo. Babilonia, tú ya lo sabes, es la palabra hebrea babel, que significa “confusión por mezcla”; y en el griego es babulon, que significa simplemente confusión. Zorobabel es el hombre que saca el primer grupo de remanente de Babilonia. Ahora, escucha: Babilonia, para nosotros, significa varias cosas; pero hemos entendido ya por medio de varios mensajes, que la ciudad es usada por Dios como una analogía, para mostrarnos cómo opera su Espíritu. La misma palabra nos dice que está dividida en tres partes: política, religión y economía. Se sienta sobre las muchas aguas, y Apocalipsis nos dice que las aguas son muchas naciones, linajes, muchas tribus de toda lengua.

 

O sea: Babilonia no es una denominación, Babilonia no es una secta, babilonia no es la Iglesia Católica. Es un espíritu y una actitud en creyentes en todas las iglesias, sectas, fuera del mundo, en el mundo, fuera de la iglesia, en la iglesia y en cualquier parte. Es una mentalidad que trabaja en contra del propósito de Dios. Salvo o no salvo.  Es una que dice que no será viuda, que no ve que su primer marido ha muerto, sin embargo piensa casarse con Cristo. Está vestida igual que la iglesia, con los mismos colores y las mismas perlas. Babilonia es una iglesia falsa dentro de otra iglesia. Es una mentalidad, ¿Me explico? Ahora bien; salir de Babilonia, tiene varias dimensiones. Podemos salir de Babilonia saliendo del mundo; podemos salir de Babilonia saliendo de la religión; o puedes salir de Babilonia cambiando tu mentalidad allí, donde ahora estás. Si logras acceder a esta última, las dos anteriores están solucionadas.

 

La realidad es que no sé ni puedo saber en qué nivel de esos andas tú. Lo que sí sé es que Dios dice que salgas de Babilonia. Porque Él dice “pueblo mío”, así que no le está hablando al mundo, te está hablando a ti, si es que tú aceptas ser pueblo de Dios. Ese es el tiempo que estamos viviendo. Cuando Babilonia comienza a caerse, todo el mundo anda enojado, menos los profetas y los apóstoles. ¿Por qué? Porque Babilonia destruye a los profetas y a los apóstoles, porque son los únicos que la pueden discernir. Babilonia es la doctrina que te enseña que no hay ninguno en la iglesia. Babilonia es inmensa. Es gigantesca, pero está cayendo. Y los únicos que están celebrando esto, son los apóstoles y los profetas. Todos los demás son mercaderes. Y la palabra dice que los mercaderes llorarán, porque se beneficiaban de ella.

 

Babilonia sí está cayendo. Babilonia es una ramera. Una ramera es una persona que no se compromete con nadie. No tiene compromiso, pacto ni alianza con nadie. La ramera es una persona que nunca te enseña su verdadera identidad. ¿Conoces tú gente así? La ramera es una persona que quiere que las cosas se arreglen de la noche a la mañana. Estas no son cosas literales. Son adjetivos y analogías que Dios usa para que tú puedas discernir cómo opera aquello que viene en contra de su propósito. Babilonia está en nuestro medio todo el tiempo. En Apocalipsis capítulo 2, Babilonia es una doctrina, se llama Jezabel. Que seduce a los líderes de la iglesia. Lo dice la palabra. Que le enseña esa doctrina, dice. ¿Dice o no dice? Sí dice.

 

Entonces, Babilonia es una doctrina. Y en ese caso, se llama Jezabel. Y nosotros la hemos reducido a dos o tres viudas en la iglesia. Lo que una mujercita viuda puede hacer en una congregación, no tiene nada que ver con lo que Babilonia puede hacer desde el mismo púlpito. Ciro es un rey mundano y dice: vamos a salir de Babilonia. Ciro es tipología de Cristo. ¿Y en qué puede Ciro ser tipología de Cristo, si Cristo no tiene nada con ser mundano? Sin embargo, es indudable cuando lo investigas, que Ciro es tipología de Cristo. El nombre de Ciro significa “sol”. La lumbrera esa que sale por el este todas las mañanas. Mira Malaquías capítulo 4.  (Malaquías 4: 2) = Más a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.

 

Ahí estamos viendo el adjetivo Sol, con mayúscula, refiriéndose a Cristo. Sol es la traducción del nombre Ciro. Pero no es conveniente determinar una tipología en base a una sola escritura, así que vamos a respaldarla con algo que está en 2 Pedro. (2 Pedro 1: 19) = Tenemos también la palabra profética más segura, (Ese es Cristo, del cual dice que lo vieron y palparon) a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana (Esta no es ninguna estrella grande como ahora lo llamamos, sino el sol, de eso se habla aquí) salga en vuestros corazones.

 

Vemos que Ciro es un rey mundano, pero que sin embargo lo que su nombre significa, se le aplica a Cristo. Ahora bien, una vez más quiero saber: ¿Cuándo y  cómo Cristo puede ser emparentado con lo mundano? Simple: cuando está en la cruz, y el cáliz de tu pecado y el mío es puesto en Él, y Él se convierte en pecado. Allí es mundano. Es la muerte de un rey gentil la que nos saca de Babilonia. Cuando Jesús es puesto en la cruz, sin pecado, en la cruz se le imputa el pecado tuyo y mío. En ese momento, entonces, ya no es sin pecado. Ahora es pecaminoso. Y en ese momento, Él es Ciro, y en ese decreto de “está consumado”, nos sacó de Babilonia.

 

Recuerda que Babilonia es confusión. Esta gente que son excluidos del ministerio, lo son no porque no estén en la misma onda que los demás, sino que hay unos cambios que están ocurriendo. Esta conciliación se hizo en el tiempo de reforma. Porque siempre que hay reforma, las vestimentas tienen que cambiar. Porque para cada mover de Dios que ocurre, hay una nueva unción y un nuevo vocabulario que la acompaña. Y no simples métodos para traerlos. Si recuerdas a Josué, que también es tipología de Cristo, en el libro de Zacarías, que es un libro de reforma. Cuando también se está reconstruyendo el templo, una vez más, con la unción de Zorobabel, y ahí vemos a Esdras y a toda esta gente trabajando una vez más unidos, vemos que ahí está el famoso refrán de: “El Señor te reprenda, Satanás”, cuando él está parado frente al trono, y hay una transición.

 

Y de repente, el sacerdote, está parado frente a Dios, (Y los sacerdotes somos nosotros, porque dice que Él y sus amigos serán señales para los tiempos finales). Ese es el hombre-pámpano, o el remanente, o la manifestación de los hijos de Dios, que está por manifestarse en este tercer día en el cual estamos desde el año dos mil en adelante. Cuando se para delante de Dios y oran por él, parte del cambio es quitarle las vestimentas viles. Recuerden que él está vestido de sacerdote. Son las vestimentas más sagradas del Antiguo Testamento. Pero en el momento en que hubo un cambio, aquello que era sagrado, ahora es vil. Era sagrado, él era levita. Y como levita, los mantos que traía, eran sacerdotales. Pero en el cambio, que está escrito en la carta a los Hebreos, que no es de lo levítico, sino de una tribu de la cual Moisés no escribió nada, y según el orden de Melquisedec y no de levítico, le cambia las vestiduras de gala, que no son las vestiduras de un sacerdote, sino las de un rey. Porque Melquisedec es sacerdote y rey. Y el cambio es que ahora, la unción que los cubre no es la sacerdotal de ministrar a gente, sino agregada de autoridad gubernamental. Hay un cambio. Se ponen mitra, se ponen corona, es sacerdote.

 

(Zacarías 3: 2) = Y dijo jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová que ha escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es este un tizón arrebatado del incendio?

(3) Y Josué estaba vestido de vestiduras viles, y estaba delante del ángel.

(4) Y habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de él, diciendo: quitadle esas vestiduras viles. Y a él le dijo: mira que te he quitado (¿Qué cosa?) tu pecado (Pecado es la palabra armatías, o sea: estás en error. ¿Por qué? Porque Dios salió del templo y ahora anda por allá, y tú todavía estás ministrando acá. Y ahora, lo que estabas haciendo, aunque era bueno en ese momento, ya no lo es. Ahora es pecado. ¿Cómo pecado? Porque es algo incorrecto y no estás dando en el blanco.

 

 Armatías. Pecado. Pecado no significa fumar marihuana; pecado significa no dar en el blanco. Y fumar marihuana, en todo caso, es no dar en el blanco. Pero no es lo único en lo que no se da en el blanco. La mayoría de la iglesia está en pecado. Y no fuma marihuana…supongo.) Y habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de él, diciendo: quitadle ahora esas vestiduras viles. Y a él le dijo: mira que he quitado de ti tu pecado, y te hecho vestir de ropas de gala. (¿Ropas cómo? De gala.)

(5) Después dijo: pongan mitra limpia sobre su cabeza. (La mitra es para los reyes) Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza, y le vistieron las ropas. Y el ángel de Jehová estaba en pie.

(6) Y el ángel de Jehová amonestó a Josué, diciendo: (7) así dice Jehová de los ejércitos: si anduvieres por mis caminos, y si guardares mi ordenanza, también tú gobernarás mi casa, también guardarás mis atrios, y entre éstos que aquí están te daré lugar.

(8) Escucha, pues, ahora, Josué sumo sacerdote, tú y tus amigos que se sientan delante de ti, porque son varones simbólicos. (Está hablando del tiempo de Melquisedec, de tú y yo, hoy.) He aquí, yo traigo a mi siervo el Renuevo.

 

Mi siervo, uno; el renuevo, muchos. O sea: el multimiembro cuerpo de Cristo. El remanente. Él es la vid, nosotros los pámpanos. Si vas a Isaías 11, dice que el espíritu de sabiduría, espíritu de ciencia, el espíritu de conocimiento de Jehová, el espíritu de temor a Jehová, está sobre él. Pero si lees el verso 1, dice que él es el tronco de Isaí, y de la raíz del tronco salen vástagos.  Claro, dicen que el vástago es Cristo, pero lo que es cierto de Cristo, hoy, es cierto de ti, porque tú estás en Cristo, ¿O no?  Porque dice que del tronco de Isaí, y el tronco de Isaí, es David. Y de ese tronco saldrá una raíz, y esa raíz es Cristo. Y de allí un vástago, y ese eres tú. Y sobre él, (No la raíz, sobre él) el vástago. ¿Qué vástago? El hombre-vástago. ¿Quién es ese? Cristo. ¿Y quién es Cristo? Nosotros en Él, y Él en nosotros, un solo cuerpo.

 

Son varones simbólicos de algo que acontece hoy. ¿Cuántos pueden verlo? Hay un cambio que nos dice que quitemos esas cosas sacerdotales y pongamos ropa de gala. Y cambia la forma en que se ministra. Y no es poco. (Isaías 6: 10 = Toma de los del cautiverio a Heldai, a Tobías y a Jedaías, los cuales volvieron de Babilonia; e irás tú en aquel día, y entrarás en casa de Josías hijo de Sofonías.

(11) Tomarás pues, plata y oro, y harás coronas, y las pondrás en la cabeza del sumo sacerdote Josué, hijo de Josadac. Un momento. ¿Estoy leyendo que dice que de plata y oro harán coronas? Sí, eso dice. Y dice que esas coronas serán colocadas sobre una cabeza? Cierto, eso dice. ¿Y cómo haremos para colocar coronas, con ese, muchas, sobre una sola cabeza?

 

Es que no es una, somos muchos. Es que está hablando de Cristo. Es que estamos en Él. Es que no podemos hablar de Cristo sin hablar de ti. Porque somos su cuerpo, de carne, dice la palabra. Somos su cuerpo de carne. Y no es un dicho, es una realidad. Somos el vaso y Él es el agua.  (12) Y le hablarás, diciendo: así ha hablado jehová de los ejércitos, diciendo: he aquí el varón cuyo nombre es el Renuevo, el cual brotará de sus raíces., y edificará el templo de Jehová. Un varón cuyo nombre es el renuevo. ¿Cuántos candeleros hay? Uno. ¿Cuántas luces hay en el Lugar Santo? Una. ¿Cuántas extensiones tiene? Siete. ¿Son diferentes o son parte del candelero? Es el mismo candelero. ¿Son siete partes o una sola pieza de oro? Una sola pieza de oro.

 

¿Cuántas luces hay? Una. ¿Cuántas luces son? Siete. ¿Son una o son siete? Son una y son siete. Somos uno, somos el candelero, la iglesia. Él es la caña y su expresión está en los brazos. Va a ser necesario que te de todas las tipologías, para que no te sientas mal cuando se te diga que Cristo y tú están unidos. Hemos hecho un Cristo tan inalcanzable, que nadie piensa alcanzarlo. Por eso nadie piensa que nadie va a ser perfecto aquí. Por eso pensamos que Él tiene que venir para que esto se perfeccione. Porque lo dibujamos de una manera que no entendemos. Tenemos un evangelio que no termina. (13) él edificará el templo de Jehová, y él llevará gloria, y se sentará y dominará en su trono, y habrá sacerdote a su lado; y consejo de paz habrá entre ambos.

 

Dice que se sentará, y que habrá sacerdote a su lado. ¿Quién crees tú que será ese sacerdote? Nosotros. Y consejo habrá entre ambos. Allí estás viendo claramente la tipología del cambio. Ciro es tipología de Cristo. ¿Cuántos están entendiendo eso? ¿Qué te estoy diciendo, entonces? Que nos hace salir de Babilonia, es la muerte de un rey lleno de pecado. Tienes que entender esto, porque este es el fundamento de los cristianos. (Efesios 2: 1) = Y él o dio vida a vosotros, (¿Cómo que me dio vida? ¿Estabas tú muerto? Recuerda: Cristo es el primogénito entre los muertos, sin embargo Lázaro resucitó primero. El hijo de la viuda, también, y el que cayó sobre los huesos secos allá en el Antiguo, también.

 

Entonces, pregunto: ¿De qué muerte es que Él resucita primero? Espiritual. Entonces, si resucita de muerte espiritual, ¿Cuál es el requisito para resucitar de muerte espiritual? Morir espiritualmente. Es que tenemos un hermoso enredo. Recuerda que en el Edén, es decir, en el GAN de Dios, no hay elevación, pero por causa de la visión, para que tú lo veas, Adán está caminando por allá, y cuando peca cae por acá. No cayó a ningún lugar, está parado en el mismo lugar y ocupando el mismo espacio. Su postura, su conciencia cayó. Él estaba ahora aquí, consciente de lo espiritual y casi inconsciente de lo natural. Tan inconsciente de lo natural, que no se está dando cuenta que está desnudo. En el momento en que cae, lo primero que hace es cubrirse, porque está más consciente del exterior que del interior.

 

O sea que él caminaba allí guiado por el interior, de la misma forma en que hoy tú te guías por el exterior. Antes que todo termine, nosotros vamos a estar en el mundo físico, guiados por el mundo interior. Eso es mejor que un don. Pero eso requiere carácter, y un entendimiento de qué pasó en la muerte. Estamos hablando del tercer día de Dios, no es más de lo mismo. Es otro día. El tercer día no mejora el Pentecostés, nos mueve al tabernáculo. No es la misma fiesta. La gloria mayor, no es más de la misma gloria. Si la tipología es correcta, y todo lo del Antiguo Testamento es sombra y tipo de lo que Dios está construyendo en el mundo del espíritu para el futuro, entonces, la primera gloria de Salomón fue mucho más grande que la de Zorobabel.

 

Porque la gloria de la casa de Zorobabel, no era externa, era interna. Y los materiales no fueron regalados, había que subir al monte a buscarlos, uno por uno. Era más trabajosa y más costosa la de Zorobabel que la de Salomón. La gloria era de otra clase. No era de esa que nos hace exclamar “¡Wow!”; era otra gloria. Es la gloria que nos hace su habitación. Es la gloria que nos hace su morada. Y sigue diciendo Efesios 2: cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados. Esa muerte es espiritual, no es muerte física. Todos estábamos en ese nivel donde cayó Adán. Y el primero que cayó allí, ¿Cuándo cayó allí? ¿Cuándo Cristo cayó allí? Cuando se le imputó el pecado. Y murió. A eso vino. Por un hombre entró, por un hombre sale. No es que por un hombre entró y por un Dios sale.

 

Y Él es el primero que va ahí, pero vuelve y sube. Es el primogénito de entre todos los muertos. Es el único que ha hecho eso. Nadie ha hecho eso antes; nadie lo ha hecho, más que Él. Entonces, tú nuevo nacimiento es colocarte dentro de Él, porque en la tierra hay dos hombres: el primer Adán, el último Adán. Y tú estás en el uno o en el otro. O sea que salvación, no es que tú naces de nuevo, sino que seas trasladado de un reino a otro. (2) en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, (3) entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

 

Presta atención, está diciendo que “éramos” hijos de ira. O sea: no somos pecadores salvados por gracia. Hoy, si pecamos, pecamos por ignorancia, por negligencia, por obstinación o por rebeldía, pero no por naturaleza. Porque dice aquí que, por naturaleza, éramos. Te voy a enseñar que no se ha levantado el hombre viejo, porque si se te levanta el hombre viejo, no has nacido de nuevo. Porque a eso vino Él, a eliminar a Adán. Adán era el hombre de pecado. El hombre de pecado, Adán, hay dos hombres en la tierra.  El primer Adán, el último Adán. El primer hombre, el segundo hombre. Dios está construyendo un hombre. El hombre es algo que está aquí; lo que está aquí es un ser humano. Hay una diferencia. El hombre camina en el GAN de Dios; el ser humano, no.

 

Por eso Pablo les recriminaba a ellos que se comportaban como meros hombres, y les decía: ¿Qué? ¿No saben que han nacido de nuevo? La única entidad que está en la tierra y que no es de la tierra, es la iglesia.  Somos nacidos de arriba. No es que viniste de arriba, sino que has nacido de arriba. Y no de arriba en elevación, sino de clase, de superioridad. (4) Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, (5) aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)  Ahí está la vivificación. (6) y juntamente con él nos resucitó, (¿Qué nos hizo qué? Nos resucitó. ¿Eso está escrito en pasado, verdad? ¡Nos resucitó!) y asimismo nos hizo sentar (Otra vez en tiempo pasado), en lugares celestiales con Cristo Jesús, (Lugares celestiales: Ouranos, asiento de poder y todo lo eterno, anótalo. Cielos.

 

No tiene nada que ver con nubes, no tiene nada que ver con elevación, y sí tiene que ver con dimensión: cielos. Morada de Dios. Desde el infinito para arriba, al infinito para abajo, el infinito a la derecha, el infinito a la izquierda, ocupando el mismo espacio que el mundo natural, está en el mundo espiritual. De esta dimensión hemos nacido. Ouranos. Asiento o fuente de todo lo que tiene verdadero poder y es eterno. Los dejó sentados en un lugar celestial. Y ahí mismo nos dejó todas nuestras bendiciones espirituales en lugares celestiales. Ahí mismo, nos dice en Efesios 3:10 que daremos a conocer la multiforme sabiduría de Dios en ese lugar. También nos dice que en ese lugar, vamos a tener guerra. Eso es aquí. Mucha guerra, porque donde esté Él, no es.

 

Es más; en Juan capítulo 3. Cristo habla de lo mismo y dice: Nadie ha subido al cielo sino el mismo que desciende del cielo, el que está hablando contigo que está en los cielos. ¿No lo entiendes, verdad? Calma, yo tampoco por ahora, pero ahí está. Mira bien: Juan capítulo 3, hablando con Nicodemo, y Nicodemo le pregunta: Oye, ¿Cómo entro? ¿Cómo salgo? ¿Cómo vuelvo a nacer? ¡¡¡Explícame el nacimiento!!! Es la misma pregunta que yo hice y seguramente también tú has hecho. Pero Él sí se lo dijo. Escucha, Nico; no estamos hablando de que tú vuelvas a entrar en el útero de tu mamá, esto es otra onda. En el verso 12 le dice: Si os he dicho de cosas terrenales, y no creéis, ¿Cómo creeréis si os dijere las celestiales? (13) Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo.

 

¡Bueno! ¡Pero la nueva Jerusalén desciende del cielo! ¿Sí, eh? ¿Y cuántos son parte de la nueva Jerusalén? ¿Cuántos subieron al cielo para descender? Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre que está ¿Dónde? En el cielo. ¿Pero, no estaba hablando con Nicodemo en la tierra? El Hijo del Hombre que está en el cielo. Es una dimensión. Le quiere decir que está parado en una dimensión que el otro todavía no tiene. Tú estás parado en una dimensión que aquel que no es salvo, no tiene. ¿Dónde estás? En lugares celestiales.

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Las Unciones de Jesús

Quiero examinar contigo en este trabajo, algunas piedras fundamentales para construir o para edificar lo que haya y se pueda edificar de manera eficiente en este siglo veintiuno. Y cuando hablo de construir, es más que obvio que no me refiero ni a mampostería ni a albañilería. Es de otra clase de construcción de la que quiero hablarte. Y de lo que quiero hablarte, es algo que está dividido en dos patrones diferentes. Segundo día, tercer día. Segundo milenio y este que estamos viviendo, tercer milenio. Escucha: El segundo día y el tercer día, son dos patrones diferentes en la palabra. Son distintos tiempos, distintos kairos de Dios. Estamos en la dispensación del Reino.

Lo que se está haciendo hoy y no se hace, basado en los fundamentos de lo que se hacía ayer, sería tan drástico de sobrellevar que se parecería mucho a que ayer hubiéramos estado trabajando dentro de un rectángulo, mientras que hoy estaríamos trabajando dentro de un triángulo. No puedes trasladar nada, porque las esquinas te sobresalen. No es arreglar lo mismo, no es mejorar lo mismo, no es hacer más de lo mismo. Es Reforma. Es la resolución de hacer algo totalmente diferente. O sea que estamos operando con otro tipo de tecnología espiritual. Usamos palabras como esas para que entiendas que para que las cosas externas funcionen todo el tiempo, inevitablemente debes trabajar antes sobre las internas.

A eso es que le llamamos tecnología, una palabra que estoy usando mucho en los títulos de los trabajos. Son los principios internos que te aseguran que luego algo funcione por fuera. O sea que la tecnología para manejar la gracia de Dios, hoy, es algo diferente a la tecnología que se usaba ayer. Lo que Dios hacía ayer por imposición de manos, hoy lo hará de otra manera. Ya lo sé, hay millones de personas yendo casi en masa a poner la cabeza para que alguien le imponga sus manos. No diré que ya no funciona, Dios es Soberano. Pero Él nos está enviando otras maneras, otros rudimentos para el día presente. No te asustes, nadie te cambiara el evangelio. Sólo te pasará a la última aplicación de sonido, lo que todavía tienes en algún pendrive, DVD, CD o, lo peor, en casetes…

La tecnología cambió. Eso, -reitero-,  no significa que ya no haya imposición de manos. Siempre hay de todo lo que hemos aprendido, lo traemos desde todos los tiempos. Pero el enfoque de Dios no es el mismo. Lo que se conseguía a través de una ministración, hoy se consigue a través de una impartición. No es simplemente un mensaje, es la forma de acarrear un mensaje. Un mensaje que te lleva a ciertos lugares y te coloca allí para que puedas vivir en esa dimensión. No es un mensaje que trae información, tampoco es un mensaje que te entretiene o te divierte, es una impartición que te habilita, que te faculta para que puedas caminar en cierta dimensión que antes de escuchar el mensaje, no podías caminar.

Las cosas se están acarreando, Dios dice que para cada tiempo tenemos bendiciones Suyas en lugares espirituales. Pero la forma de traer eso de donde está a nuestro ser, cambia de acuerdo a los tiempos con Dios. O sea: ya no es imposición de manos, ni conferencias más grandes, ni congresos más grandes, ni campañas más grandes, ni estadios más grandes, ni evangelistas más ungidos lo que estamos buscando. Es otra cosa. Como se dice hoy, es otra onda. El evangelista más ungido de hoy, no va a acarrear lo que Dios está haciendo hoy, con su tecnología ya en desuso. Podrá seguir ministrando a los que se quedaron cristalizados, pero no a los que eligieron avanzar con la nube.

Claro está, que este tercer día del que estamos hablando, parece pequeño, pero te recuerdo que es el tercer día de Dios al que me refiero, y como para Dios un día es como mil años y mil años como un día, este tercer día en el que hoy estamos, lleva muy poco tiempo transcurrido. Apenas un día divino, o menos. Eso es como cuando tú entras en la universidad. Eres el más nuevo, todos te hacen bromas y se burlan de tu calidad de novato, pero sigues siendo superior a todos los que se quedaron en tu anterior escuela secundaria y no entraron a la universidad, ¿Lo estás entendiendo? Así es esto. El tercer día de Dios, aunque reducido, siempre es mayor al segundo día. Lo aconsejable es transitarlo con fe, confianza y objetivos claros.

Y hay algunas piedras fundamentales en este cambio, que yo aspiro que tú entiendas. Número uno, es una revelación fresca de Cristo, o Jesús, o Jesús el Cristo, o Jesucristo, como mejor te guste llamarlo. Vamos a tener una fresca revelación de él. La palabra nos dice en 1 Corintios capítulo 3, verso 9, Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.

(10) Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, (Nota que todo esto se produce conforme a cierta gracia, pero fíjate que es una gracia de Dios pero que se le ha dado a Pablo, o sea: nota que la gracia apostólica, es la que edifica la casa de Dios. Son ministerios fundamentales. Y dice: que me ha sido dada, o sea que toda la gracia que Él tiene, me ha dado cierta gracia a mí como apóstol y es esta gracia la que edifica. Por eso Efesios 2:20 me dice que estamos edificados sobre fundamentos apostólicos y proféticos. Esto no es que un apóstol o un profeta sean o tenga que ser tu cabeza. Eso es hombre, y lo que aquí te va a funcionar es lo que es Dios, sí o sí, no negociamos por menos.

Esto es que los principios gubernamentales, la gracia, la dimensión, las dinámicas que operan en estos ministerios, deben ser las primeras dinámicas y fundamentos establecidos en la casa de Dios, para que luego cuando se establezca en la casa de Dios fe o prosperidad, no ocurran los extremos que hemos visto han ocurrido a través de los tiempos. Cuando la iglesia está bien fundamentada, no importa lo que tú le eches arriba, sino lo que haya dentro del cimiento. Cuando la iglesia no está fundamentada y se le enseñan otras cosas, entonces nos vamos a los extremos. Ahora examina tus alrededores y a ti mismo; ¿Cuántas bi8en fundamentadas has visto en los últimos tiempos? No me respondas.

Hemos cometido errores por causa de no haber entendido algunos títulos en la Biblia. A los primeros doce apóstoles, se los puede comparar con los que hemos tenido en el segundo día de Dios. Grandes hombres de Dios, fieles y dedicados a la obra de Dios. Muchos de ellos dando toda su vida para lograr lo que lograron hacer, y nos trajeron la estafeta hasta el día de hoy, deberíamos dar gracias a Dios por ellos. Pero resulta ser que estamos en el tiempo del pase de la estafeta. Así se dice que cuando los grandes hombres mueren, se les canta a todo lo bueno que han hecho, pero Moisés murió. ¡Pero es que no encontramos la tumba! No le hace, murió. ¡Es que no entiendo cuando murió! No le hace, murió. Moisés murió.

Fíjate, Josué estuvo treinta días lamentándose y enlutado por Moisés. No es normal eso, Dios se le tuvo que aparecer y decirle: ¡Oye! ¿Qué pasa? ¡Moisés murió! ¿Qué estás esperando, tu? Él no encuentra la tumba, y no entiende como todo ese mover se pueda haber terminado, porque él no lo vio terminar. No le hace, terminó. Moisés no es una persona, Moisés es tu doctrina, tu mensaje, la forma de hacer iglesia, la forma en que se reúne la iglesia. Todos los principios eclesiásticos que representan a Moisés, murieron. Y si vas a cruzar el Jordán, que significa descenso o muerte, para entrar en Canaán, que es tipología de Cristo, tú necesitas una tecnología diferente, que no está en Moisés, sino que está en Josué.

Son dos hombres diferentes. Entonces es una fresca revelación de él. ¿Por qué? Porque aquí dice que conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro (Esta palabrita: otro. Hay dos palabras Otro, en la Biblia. Otro de otra especie, otra clase, un vaso, una copa, es otra clase). Pero, entonces hay otro de igual clase. Un lápiz, otro lápiz. Dos lápices iguales. Esa palabrita Otro, de igualdad. Otro edifica encima, o sea que la gracia que se edifica en una iglesia es deliberada, es adrede, y es con estrategia. No puede venir cualquiera a predicar lo que le da la gana, o con un bosquejo de Spurgeon, porque estamos edificando iglesia, esos tiempos se acabaron. Que si anda un predicador conocido de la tele y anda por el barrio, vamos a invitarlo, se acabó.

Entiende: un solo mensaje fuera de orden, puede destrozar diez años de trabajo serio y honesto. Tú no traes al plomero después que has roto el piso, lo tienes que traer antes, para luego destapar la cañería. Se construye deliberadamente. “Estoy cerca, pastor, si quiere voy y predico en su iglesia. – Ajá…¿Y qué mensaje traes? – Tal – No…estamos en otra sintonía, te agradezco pero no… – ¡Es que necesito predicar, pastor, vivo de eso! – Ah, bueno, entiendo, toma esta ofrenda, entonces y ve en paz, pero a predicar no vengas…” Se ha sufrido mucho por falta de sabiduría. Mira, tú estás trabajando con como acomodarte para con la apostasía que según la Escritura está llegando y te viene uno que te predica de prosperidad y que poniendo un dólar recibes diez y listo, te desparramó todo.  edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica.

(11)     Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.

Nota que los apóstoles establecían claramente a alguien como fundamento, ¿A quién era? Nosotros estamos compartiendo un mensaje de Reforma, un mensaje de Reino. Entonces, una vez que se haya conseguido algo de reforma en la iglesia, (Y recuerda que hablar de reforma, en la iglesia, es hablar de cambios de paradigmas mentales) Que haya cambios externos es porque nosotros cambiamos primero, no porque los cambios externos sea lo importante. Estamos trabajando por dentro, pero el cambio siempre se aprecia por fuera. No se puede cambiar lo de afuera sin cambiar a la gente, eso sería como pintar la casa sin arreglarle las paredes que están por caerse. El que tiene que cambiar eres tú, no tu entorno religioso. Tiene que cambiar tu fundamento, tu doctrina, en qué estás basado, qué piensas, cual es tu concepto de Dios. Según el hombre piensa, así es él.

Cuando eso comienza a cambiar, entonces todo lo que tú tocas, cambia. El lente de tu vista, cambia. A la Biblia la ves diferente, la vida la ves diferente, la iglesia la ves diferente, a tu esposa la ves diferente, a todo lo manejas diferente, porque tú has cambiado. Es reforma. Entonces la pregunta, surge: ¿Y después de la reforma, qué van a predicar los apóstoles? Si estamos destruyendo todo lo que hoy con la Palabra estamos destruyendo, ¿Qué vamos a colocar en su lugar? La palabra dice que Cristo, pero… ¿No era que Cristo ya estaba puesto? Estaba puesto, sí, hemos predicado a Cristo por años y años. Mira; cuando estudiamos a los primeros apóstoles como ellos operaban, hoy es que entendemos los cinco ministerios de Efesios 4, donde te dice que cada uno de esos cinco ministerios tiene una gracia diferente, opera diferente y tiene un mensaje diferente, la configuración de su corazón es diferente, piensan diferente y tienen un enfoque diferente para la iglesia.

Uno es más militante que el otro. Otro oye a Dios con suma precisión individual, otro lo oye pero más generalizado, otro trae mensajes específicos, otros tienen poder para penetrar naciones, otros tienen poder para sojuzgar regiones, otros tienen alta capacidad para administrar de manera que a nadie le falte nada, o sea: cada uno tiene un corazón diferente. Estos son los ministerios de Efesios 4. Cuando los primeros apóstoles salieron, los que andaban con Jesús en la tierra, eran apostellos, eran enviados, fueron enviados a ministrar a la tierra. Esa palabra, Enviado, es la palabra Apostello, y significa apóstoles. En ese sentido, los cinco ministerios son enviados. Todos somos enviados por Dios. Si no has sido enviado por Dios, no tienes ministerio.

¿Y con qué métodos funcionaban? Proclamaban, testificaban, y señales y prodigios le seguían. ¿Cuál de los cinco ministerios hace eso? Los evangelistas. Entonces, eran apóstoles en el sentido de que fueron enviados, pero la gracia apostólica no llegó hasta que Pablo no se levantó. Que era totalmente diferente, nadie la había visto. Predicaba diferente, caminaba diferente, su enfoque era diferente, la pasta que él tenía era diferente. ¡Él era diferente a los demás! Su escala de valores era diferente. Le decían que no fuera a un lugar y él respondía que estaba listo no sólo para tener tribulación, sino para morir si era necesario con tal de poder terminar. Esa era una escala de valores que los demás ministros no tenían.

Ellos mismos le decían: ¡Pablo! ¡No vayas! ¡Te van a matar! La gente no entiende esto. La escala de valores de un apóstol es diferente, hay un espíritu de mártir sobre ellos. Por eso pueden terminar, porque no le temen a nada. Cuidado: si están llenos de temor, por ejemplo, al qué dirán los jerarcas de su denominación, no son apóstoles. Esa es la orden de ministros que Dios está desatando hoy. ¿Y qué van a predicar? A Cristo. ¿Y qué Cristo? No el evangelístico. Es otra fase de Cristo. Cristo es Dios mismo. La multiforme sabiduría de Dios. Así que vamos a entender al nuevo nacimiento, qué está consumado en Cristo y, finalmente, si eres tú samaritano o estás lleno de Cristo.

Vamos también a ver una reforma del concepto de Dios, el destino del hombre y las doctrinas fundamentales. No es que vamos a cambiar las doctrinas, es que al fin las vamos a entender y vamos a dejar de repetirlas como papagayos creyendo que eso ya nos hace teólogos del Nuevo Milenio. Lo que nosotros hemos presenciado en todo este tiempo en las naciones, son las masas que se congregan a recibir y a ver una revelación en parte, de Cristo. Una revelación fragmentada de Cristo. Se reúnen a ver su poder y es bueno que ese poder se pueda manifestar, pero lo que se ha visto en los últimos tiempos, tanto en eventos como en las ya famosas mega-iglesias, es que aparentemente hay mucho que está aconteciendo. Y no quiero ser negativo, pero lo que estamos viendo son masas que están siendo entretenidas por una revelación fragmentada de Cristo.

Lo que en realidad me preocupa, es que la mayor parte de toda esa gente, nunca estará satisfecha con esa revelación fragmentada. Con esa dimensión de Él, y que mientras más pasa el tiempo, más grande va a ser la desilusión, cuando sus ojos sean abiertos. Me asusta que se vayan a sentir satisfechos con una parte de Jesús, en lugar de la plenitud de Él. Fíjate que el poder de Dios, no es la plenitud de Dios. Más allá del poder de Dios, todavía queda una larga historia acerca de Dios por conocer. Y la iglesia se ha quedado estancada en las manos de Dios. En lo que Dios le puede dar. Y hemos creado una generación egocéntrica, que va a los sitios específicos a buscar de Dios, y que lo tiene como niño de los mandados. Cuídame la casa, págame la renta, cuídame a mi niño, bendíceme, prospérame, sáname. Dios no es tu criado. La realidad es que Dios está buscando a través de quien Él pueda terminar su obra en la tierra. Pregunta tonta: ¿¿Y ahora??

O sea que lo que estoy queriendo significar, es que lo que hemos tenido como revelación de Cristo, sólo es parte. Parte fragmentada, dice la palabra que conocemos en parte. Fragmentos del conocimiento de Jesús. Cuando Jesús anduvo en la tierra, tuvo dos unciones. La primera fue la unción de Hechos 10, versículo 38, donde dice que Jesús estaba ungido para hacer el bien, y que le traían a todos los dolientes, enfermos y él los sanaba a todos. Es la unción de hacer el bien. Es ahí donde la iglesia, generalmente hablando, se ha quedado estacionada. Muchos acamparon ahí. Aquellas grandes campañas, señales, prodigios, sanidades. Algunos se han movido un poco más allá, pero fue tras el mismo espíritu; prosperidad. Fe, pero no fe para entrar en una nación como mártir, sino fe para poder establecer mi propio negocio, fe para poder yo maximizar mi potencial, fe para yo sobresalir, pero que tú maximices tu potencial, sólo es un medio para que Dios pueda concluir su obra.

Y si esa no es la razón para la maximización de tu potencial, entonces tú eres una piedra de tropiezo y la Biblia te llama cizaña, y serás removido antes que terminemos. Esas son palabritas que nadie quiere oír, pero la Biblia es muy clara. Esa es la primera unción. La segunda se encuentra en Marcos 14, vamos a ir allá.

(Marcos 14: 3) = Pero estando él en Betania, en casa de Simón el leproso, y sentado a la mesa, vino una mujer con un vaso de alabastro de perfume de nardo puro de mucho precio; y quebrando el vaso de alabastro, se lo derramó sobre su cabeza.

(4) Y hubo algunos que se enojaron dentro de sí, y dijeron: ¿Para qué se ha hecho este desperdicio de perfume?

(5) Porque podía haberse vendido por más de trescientos denarios, y haberse dado a los pobres. Y murmuraban contra ella.

Fíjate; la iglesia, acostumbrada a usar la unción de Dios para bendecir al pueblo, se indigna cuando la unción de Dios se usa para otras cosas. ¿Qué haces metido ahí en ese monte, predicándoles a cuatro gatos? Desperdiciando unción. Trescientos es un número que habla del poder de Dios. Es la unción de Dios tipificada en números, los números son conceptos en la Biblia. El arca de Noé tenía trescientos codos de largo. Fue el arma sobrenatural que usó para salvar a su pueblo en aquel entonces.

El tabernáculo, 5 X 20 y 10 X 10 y 10 X 10. Trescientos codos, es la casa de Dios la plenitud de Aquel que todo lo llena. Trescientos fueron los hombres que ayudaron a Gedeón. Vemos, entonces, que trescientos tipifica el poder de Dios. Esa mujer usó el poder de Dios para ungir a Jesús para su entierro. No hubo milagros, no hubo señales, nadie salió bendecido, sólo se le estaba ministrando a Jesús. La gente que está acostumbrada a recibir, se indigna cuando a quien se ministra es a él y no a ellos. Esa unción es más alta que la primera.

Estaba siendo ungido para su entierro, porque en su sepultura, es donde están los tesoros escondidos en la oscuridad, del que habla Isaías en su capítulo 45 y versos 1 y 3. Los tesoros escondidos de la cruz. ¿Qué es lo que aconteció en la cruz que ha causado tanta bendición y que la gente no entiende? Estamos ungiendo al pueblo para entender la sepultura de Jesús. Por eso es que Él dice: Cuando hagas cena, hazlo en memoria de mi muerte. Y no significa que te acuerdes cuando Él murió, es que lo entiendas. Porque es en su muerte donde está la habilidad de vivir en poder de resurrección. Ahí termina el poder de Pentecostés, termina todo lo que es entendimiento fragmentado, termina todo lo que es revelación parcial. El sanar dolencias es tratar con los síntomas, no con la raíz del problema. Esta unción es más alta que la otra. Son menos las personas que concurren a ella.

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Procurando no ser Excluidos

Quisiera hablar de la identidad sacerdotal. Y para ello vamos a ir a la Primera Carta de Pablo a los Corintios, precisamente en el capítulo 3, donde el apóstol está hablando que él es un perito arquitecto. Él también decía que hablábamos en parte y profetizábamos en parte. Por eso, cuando en el capítulo 12 corrige algunas de las exageraciones en el pueblo de Corinto, donde se manifestaba el Señor por medio de todo lo que nosotros llamamos los dones, él ajustaba algunas de esas manifestaciones en aquel lugar, dijo que le mostraría a la iglesia de Corinto, un camino más excelente para obtener el objetivo.

 

Es muy interesante entender, entonces, que más allá de los dones, hay una forma más excelente de obtener el objetivo. Más allá de los dones todavía hay iglesia, más allá de los dones todavía resta Dios, más allá de los dones todavía hay poder, porque el poder de Dios no termina en sus manifestaciones.    Pablo dijo: te voy a mostrar un camino aún más excelente, para lograr lo deseado. Sabemos que lo deseado es un varón perfecto, es el Hijo de Dios, es un varón encarnado en la tierra, es un hombre. Dios está creando un hombre a su imagen.

 

Y cuando comienza a decir que hay un camino más excelente, dice: porque en parte profetizamos, y en parte revelamos las cosas, o en parte podemos discernir, en parte podemos interpretar. ¿Por qué? Porque tenemos una medida del Espíritu; estamos trabajando desde las arras del Espíritu.  Estamos trabajando con el sello del Espíritu, no por la plenitud. Pero Efesios 1:13 nos promete que la herencia es la plenitud del Espíritu. O sea que va a llegar el tiempo que el Espíritu que había sobre de él, habitaría sobre de la iglesia o el remanente, que es la iglesia dentro de la iglesia. +

 

Habría una plenitud de Espíritu depositado sobre un remanente en la iglesia, corporativamente, como lo había en Jesús. Estamos buscando la plenitud de Dios en la tierra. Tabernáculos. Pablo dice que conocíamos en parte porque veíamos como a través de un vidrio. Como de un espejo. Se veía medio empañado, no se veía claro. Pero que a medida que el día se acerca, y lo perfecto, (Lo perfecto allí es lo que él hablaba y llamaba ágape, y el ágape es el carácter, es el mérito aprobado), se manifiesta, eso ya no se necesitará porque ya no seremos más niños.

 

Por eso Pablo dice: Yo profetizaba en parte, pero cuando dejé de ser niño…Y le llamaba a toda la manifestación de los dones, parte de la niñez del creyente. Es impresionante ver que lo que la iglesia cree que es lo más grande de Dios, Pablo lo consideraba el crecimiento, la etapa de niñez. Había una forma más excelente de terminar. Y esa forma más excelente, es madurez. Es carácter. Claro, la iglesia prefiere que le impongan las manos a que le hablen de carácter. Y dije todo esto para decir que, cuando Pablo dice: cuando venga lo perfecto, podremos conocerle cara a cara, podremos hablarle cara a cara, como lo hablaba Moisés.

 

Te pregunto: ¿Cómo hablaba Moisés con Dios, si la Biblia dice que nadie puede verle cara a cara y vivir? Le hablaba sin enigmas, le hablaba sin parábolas, le hablaba cara a cara, como los amigos, dice el verso. Sin  rodeos, sin parábolas, sin enigmas, directo. Moisés tenía carácter, y Dios le hablaba claro, eso es cara a cara, no estamos hablando de visiones físicas. Y nosotros también anhelamos que Dios nos hable cara a cara, con esa misma claridad, ¿Verdad? Bien; requisito principal: carácter.

 

Y eso va a venir cuando la iglesia esté en la plenitud del Espíritu, es decir: otra onda respecto a lo que es hoy. Con nada que tenga que ver con niñez inmadura. Esa es la reforma que estamos experimentando. Gente que ya no depende de un pastor, ni de una imposición de manos, ni de un examen del don de lenguas. Cara a cara. Y allí juegan su rol los apóstoles. La palabra apóstol, tú lo sabes, es la palabra apostello, y significa enviado. Y en ese sentido, todos los ministros somos enviados. Es más: la iglesia es enviada, porque según Dios envió a Cristo, Cristo envió a la iglesia.

 

Entonces, todos tenemos algo que se llama apostello. Y no estamos hablando de título, sino de función. Los primeros apóstoles, fueron enviados por Dios. Claro, fueron los primeros ministros enviados del Nuevo Testamento, no tenemos problemas con sus títulos. Y no los tenemos, por todo lo que esa gente hizo. Pero si observamos su función, cómo trabajaron los primeros doce apóstoles, tendríamos que decir que son evangelistas. Porque, ¿Qué hicieron? Proclamaron el evangelio, y en segundo término, testificaron.

Además, también trajeron señales y prodigios. Y esas, hasta dónde yo conozco, son las tres funciones del evangelista. Si hacemos un estudio prolijo y meticuloso de los cinco ministerios, nos vamos a encontrar con que los apóstoles hacen otras cosas, como establecer iglesias. No que las fundan, las establecen. Pablo le hablaba a Roma, una iglesia que tenía una fe mundial, y le decía que estaba pidiendo a Dios que le permitiera ir a ella para restablecerla. Y estaba escribiéndole a una iglesia que ya era mundialmente famosa.

 

Pablo orando para que lo dejaran entrar a Roma, para poder establecer la iglesia. O sea: es posible estar dentro de una iglesia muy famosa, y sin embargo no estar bien establecido. Establecer una iglesia requiere discipulado, requiere espíritu paterno, requiere un hombre con sabiduría para decodificar la Biblia para los tiempos presentes. Pablo es el único que explica lo que acontece en la cruz. Los demás, sólo proclamaron la cruz.  Pero Pablo la explica a la cruz. Pablo es el primero, en el orden de apóstol, del Nuevo Testamento. Viene con un mensaje diferente.

 

(1 Corintios 3: 10) = Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica.

 

Dice que otro edifica, y esa palabra “otro”, existen dos en el Nuevo Testamento. Otro de otra especie, tal como decir un maletín y una cartera, son dos cosas diferentes. Pero decir un vaso y luego otro vaso, vendría a ser otro de la misma especie. Es decir que otro puede venir a poner el fundamento, pero siempre y cuando tenga la misma gracia. O sea que la iglesia ese edifica deliberadamente, no porque alguien llame por teléfono y diga que ya que está pasando por aquí viene para restablecer una iglesia.

 

Esto es como la construcción de un gran edificio. No pueden venir los plomeros ni los pintores antes que los constructores terminen de levantar las paredes y los tabiques. Se edifica deliberadamente. Estamos construyendo gente, mentalidades, una cultura corporativa. Un vocabulario, una tribu, una identidad. Estamos diseñando un dominio en el mundo del espíritu, un acceso para Dios, para que Dios pueda tener acceso a la sociedad, por medio de los recursos humanos entregados al dominio de la autoridad de la gracia del hombre clave en la casa.

 

Hay que edificar deliberadamente. La palabra dice que la iglesia es el candelero y que se edifica a martillo, de una sola pieza, y que no se ora por eso, sólo hay que hacerlo. Y es bajo el principio de Labán. Si quieres que tenga listas, ponle listas, pero si quiere que tenga pecas, entonces ponle pecas. Otro pone el fundamento, el cual ¿Es qué? Cristo. Y ahí está la razón de la pregunta, porque estamos de reforma, estamos reformando, hay que cambiar la forma de operar, tenemos cambio de leyes, no hay atrio, en suma: venimos hablando de reforma hace varios años, ya. ¿Y después? Algo nuevo. ¿Cómo qué? ¡Ah, no sé! Es nuevo, sólo Dios lo sabe. Todavía ni siquiera se lo ha dicho a sus profetas.

 

¿Qué fundamento trae el apóstol, entonces? El único que existe: Cristo. ¿Y por qué otra vez? Cristo fue proclamado, pero nadie explicó qué pasó en la cruz. ¡Oye! ¿Cómo somos salvos? ¡¡Por fe!! ¡Bueno, pero explícamelo! Mira, yo hice una oración de arrepentimiento y entrega y ahora sé que soy salvo, pero verás: yo soy un profesional, me apasiona el conocimiento y no puedo entender cómo es que la muerte y la sangre de un hombre, hace más de dos mil años, puede afectar mi vida hoy. ¡Explícame! ¿Qué vas a hacer?

 

Es un asunto de identidad. Si la perdemos o no sabemos encontrarla, no vamos a poder funcionar. Somos sacerdotes, cierto es, pero sólo si sabemos cómo serlo. De otra manera, apenas seremos creyentes tratando de ser sacerdotes. Por eso digo siempre que la reforma no es simplemente modificar los órdenes y metodologías de un culto evangélico tradicional. Eso sería volar demasiado bajo, mientras Dios viene volando muy alto. Entiendo que tenemos que revitalizar la palabra, y ver quién es Cristo.

 

Escucha esto: interactuar con Dios, no tiene nada que ver con ritos eclesiásticos ni ejercicios religiosos. ¿Entiendes tú la ley de los cielos? ¿Sabes cómo opera el mundo invisible? Porque ese es el GAN de Dios en el cual nosotros debemos operar. Y eso, aun estando en el mundo físico, porque ambos ocupan el mismo lugar geográfico. ¿Conoces tú la diferencia entre una restricción espiritual y un control legalista? ¿Sabes cuál es la diferencia entre estar restringido internamente a estar controlado externamente?

 

Estas cosas se tienen que definir para llegar al final. El final es una iglesia libre, restringida por voluntad propia. El Reino de Dios por dentro. Según va aumentando el Reino de Dios por dentro, se van soltando los grilletes de afuera. Y eso se construye por una mentalidad, por un estilo de vida espiritual, por una condición mental en el creyente. Eso es lo que me gustaría tremendamente dejarte en todos estos trabajos que alguna vez recibí como tú, asombrado; que luego acepté, creí y puse por obra, y hoy vengo a compartirlo casi textual porque su único autor es el Espíritu Santo de Dios, que para bendecirte, utilizó vaya uno a saber cuántos hombres y mujeres.

 

Nadie puede poner otro fundamento, entonces, que el que está puesto, que es Jesucristo. Y es muy importante que sepamos que todo lo que venimos hablando y lo que seguiremos viendo, es puntual y definitivamente cristo céntrico. Digo esto porque no es poca la gente que sostiene y cree fielmente que el mensaje del Reino suena mucho a Nueva Era, porque se habla mucho de que el hombre está hecho en semejanza a Dios. Pero no se entiende que lo que estamos diciendo es que debemos reducirnos, para que Dios sea visto en nosotros, y no que nosotros seamos Dios. Ojo: hay gente muy importante que hoy está dando un mensaje sobre esto que no está totalmente claro y está confundiendo a muchos.

 

En ese sentido, vamos a ver lo que hay en el Libro de Esdras, en el capítulo 1. Es todo lo contrario a la Nueva Era; es todo Dios, y nada de nosotros. Porque el que se une con Dios, es un solo Espíritu con Él. Tú mueres, y Él vive en ti. No es que tú eres Dios; es que tú mueres, y Él vive en ti. Juan lo dijo muy bien, aunque luego él no llega a cumplir fehacientemente con lo que había dicho, cuando dijo que era menester que él menguara para que Cristo creciera. Lo dijo, pero no lo hizo; y eso le costó la cabeza.

 

Cristo fue predicado, tanto en el mover de santidad como en el mover pentecostal. No sé si se predicó tanto en el mover carismático, porque aquí el énfasis estaba más puesto en el potencial del creyente. Casi se llegó a exagerar con esto.  Lo que sí tuvo de bueno es que se abrió el canal de libertad para comenzar a alabar con las manos levantadas. Que fue bueno sin dudas, pero que también tuvo exageraciones, cuando en algunos lugares se alababan más a los músicos que a Dios.

 

Pero Cristo tiene tres unciones, la primera está en Hechos 10:38, donde él fue ungido para hacer bien a todos. Esa es la unción más leve. Esa es la primera unción. El cruza su Jordán, Lucas 4; pasa por todas sus tentaciones, sale y comienza a sanar a todos los que son traídos a él. Muchos acamparon en este mover. Muchos acamparon en esta unción. A muchos les gusta este nivel de unción. Pero este es un fragmento, es una parte de la verdad; no es toda la verdad. Ese ministerio fluye a través de los dones, los cuales son las arras del Espíritu.

 

Hay muchos más. Después de las arras, hay uno que se llama la plenitud. No queremos cambiar la plenitud por las maravillas. Las maravillas son espectáculo, y nos atraen. Pero la plenitud, que es más sobria y no trae espectáculo, es más fuerte. La segunda unción, en cambio, es algo diferente. Esta se encuentra en Marcos 14.

 

(Marcos 14: 3) = Pero estando él en Betania, en casa de simón el leproso, y sentado a la mesa, vino una mujer (Recuerda que mujer, en la Biblia, siempre es iglesia)  con vaso de alabastro de perfume de nardo puro de mucho precio; y quebrando el vaso de alabastro, se lo derramó sobre su cabeza.

 

(4) Y hubo algunos que se enojaron dentro de sí, y dijeron: ¿Para qué se ha hecho este desperdicio de perfume?

 

(5) Porque podría haberse vendido por más de trescientos denarios, y haberse dado a los pobres. Y murmuraban contra ella. (Contra la forma de proceder de esa iglesia)

 

Aquí vemos alguna información que nos es dada en este verso, donde dice: se pudo haber vendido por trescientos denarios, y hacer bien con eso. Esta gente pertenece a la primera unción, donde el poder de Dios siempre se usaba para hacer el bien. Trescientos es el número que se usa en la Biblia para definir al poder sobrenatural de Dios. Habla de la unción, del poder sobrenatural. Trescientos también es el número de victoria en medio de caos en todas las escrituras.

 

Trescientos codos de longitud es el arca de salvación, el cual no es un barco sino una gente que Dios está edificando hoy para salvar a los ignorantes que ni cuenta se han dado que Dios se movió. El arca, es una gente con el poder sobrenatural de Dios, con la plenitud del Espíritu. Cincuenta codos de anchura, y con treinta codos de altura, que es la estatura del varón perfecto. Es una gente, no es un barco. La Biblia no habla de barquitos para niños, enseña a los niños la verdad, que Dios está levantando a gente.

 

Y a ese barco, es muy poca la gente que ayuda a construirlo, porque normalmente se lo construye mucho tiempo antes de que se necesite. La gente no entiende, y está ahí, usando el poder de Dios sin orar por nadie. ¿Por qué desperdician el alabastro? ¿Por qué desperdician ese perfume tan precioso del Señor, que cuesta trescientos denarios, si podíamos haber tenido una campaña y sanábamos a mil? Pero lo estaban ungiendo para el entierro, que es la segunda unción. El entendimiento de ese entierro.

 

Es la gente que entiende su entierro la que es capaz de caminar en un camino de resurrección. Gedeón también trabajó con trescientos hombres, nada más; ¿Recuerdas? El tabernáculo, cinco por diez, diez por diez, cinco por veinte, diez por diez y diez por diez, trescientos codos. La casa de Dios, el tabernáculo. El arca. Todo esto tiene que ver con el poder sobrenatural de Dios. Hay gente indignada porque hay ciertas iglesias que están usando bastante unción, se dan cuenta que esos ministros sí tienen unción, sí están ungidos, sí tienen revelación, sí hay un tremendo poder en sus reuniones, pero sin embargo se usa de manera diferente.

 

Y no entienden por qué, porque están encajados en la primera unción, donde cada vez que hay algo que se llama unción, hay que hacer el bien. Cristo dijo: yo sólo hago lo que veo que Él hace. Y muchas veces dejó al enfermo allí, al pobre aquí y el leproso allá.  En una ocasión, entró y sanó a uno, pero dejó a los demás en el estanque. En otra ocasión, levantó la cabeza, vio que venía una multitud, entonces se metió en un barco y se fue para el otro lado. Ese era Jesús el amoroso.

 

Luego hay una tercera unción, que es la unción del gozo. Como todo lo carnal, siempre llega primero. Esta unción del gozo, no es una unción del gozo en esperanza. No es un gozo que ahoga una realidad. No es una risa que viene para que tú te sientas bien en medio de una crisis. Ojo: está muy bueno que de pronto te invada una risa que permita que todos tus problemas se olviden por un buen rato y te permita caminar entre nubes de esperanza. Es algo así como el gozo que siente el jubilado cada vez que en el mes le llega su salario.

 

Todo eso está muy bueno y nadie va a desacreditarlo, pero el gozo del cual te estoy hablando no es un gozo que te determine que olvides lo que estás viviendo. Porque lo que está allí fastidiándote la vida por causa de alguna negligencia, no va a desaparecer con risa. Porque te puedes reír hasta que se te desarme la mandíbula, pero al igual que el alcohólico, tu problema está en el fondo del vaso. Este es ese mismo gozo del cual se dice que por el gozo que había delante, él camino hacia la cruz.

 

Este es el gozo de completamiento, o sea: este es el gozo del sí, el gozo de: “me río porque lo hice, no porque lo quisiera hacer”. Es una última unción, y esa no viene si no entiendes el entierro. Tres unciones. Hebreos 1:8 está para eso, allí. Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; Cetro de equidad es el cetro de tu reino. Y el Salmo 133 también contiene esas revelaciones. ¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos juntos en armonía! Es como el buen óleo sobre la cabeza, El cual desciende sobre la barba, La barba de Aarón, Y baja hasta el borde de sus vestiduras; Como el rocío de Hermón, Que desciende sobre los montes de Sion; Porque allí envía Jehová bendición, Y vida eterna.

 

Son tres niveles diferentes. Entonces, el Cristo que estamos conociendo hoy, es el de Marcos 14. Lo que estamos estudiando es esa unción que nos revela qué fue lo que se consumó en la cruz.  Recuerda que el hombre, según piensa, así es él.  Todos nosotros tenemos diez millones de verdades en el banco. Tú te levantas mañana y te das cuenta que tienes diez millones, punto, diez dólares en el banco. Es decir: los diez dólares que tú tenías, más los diez millones que llegaron.

 

Pero somos buenos creyentes, entonces no nos atrevemos a gastar ese dinero, porque no sabemos cómo llegó allí. Estoy hablando de los buenos creyentes, claro está. Imagínate que tú empiezas a gastártelos y por ahí aparece la mafia buscándote para reclamártelos. No lo toques hasta que no sepas de dónde viene. Tenemos que hacer una conciliación de cuentas allí, para saber cómo es que eso que está allí, es mío. Si no, aunque esté allí, yo no voy a poder vivir a ese nivel. Lo tengo ahí, pero como no sé cómo llegó ahí, no lo puedo gastar.

 

Entonces, lo que debemos hacer es una investigación. Por eso sería altamente interesante poder ver, en la Biblia, cómo los sacerdotes fueron excluidos del ministerio, porque no supieron cómo reconciliar lo que habían recibido. Y en función de su experiencia, cuando terminemos de examinar sus vidas y operaciones, podremos ver cómo hacemos nosotros para reconciliar lo recibido con el fin de no ser excluidos. Porque una cosa es que yo, tomando toda la autoridad que como ministro Suyo mi Padre me delega, salga a sentar doctrinas que no tienen nada que ver con su propósito, y otra muy distinta que sepa cerrar mi boca y abrir mis oídos, esperando que realmente sea Él quien diga lo que haya que decir, mientras yo hago silencio y sólo le presto mis cuerdas vocales, mi entendimiento y mi voz. Esto sería, a grandes rasgos, un ministro de Dios. Lo otro, apenas un aspirante a mini-astro de iglesia.

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El Engaño en Todas sus Facetas

 

La vida es una guerra continua. La única elec­ción que tenemos es contra quién vamos a luchar – Dios o Satanás. Cuando un hombre hace la paz con Dios, por medio de Jesucristo, en ese instante le declara la guerra a Satanás. Cuanto más caminamos con el Señor, más úti­les debemos ser para Dios y para su Reino; y eso es precisamente lo que nos hace peligrosos ante nuestro enemigo. Él no se pone tan nervioso con una veintena de personas que alcan­zan su salvación; como con un creyente que seriamente marca su curso dentro del Reino de Dios y determina, no importa el costo, permitirle al Se­ñor que cumpla Su voluntad en su vida. Esa perso­na se convierte en el blanco de aquél cuyo propó­sito es seducirlo, engañarlo y eliminarlo de su lla­mamiento y designio en Dios.

Es una batalla cotidiana de la que no tenemos conciencia, -por lo menos parcialmente, debido a nuestra ignorancia de las tácticas, estrategia y armas de nuestro enemigo. Este trabajo tratará con un aspecto de ese conflicto –el engaño– y cómo se relaciona con la vida del creyente. En vez de entrar en un estudio detallado del tema, esta será una introducción y material de asistencia pa­ra tratarse en un grupo o en la familia. Nuestra in­tención es abrir esta vital área de la verdad bí­blica. La definición bíblica de «engaño» es «desviarse del camino». Ser engañado es desviarse del cami­no que Dios ha trazado. «Desviarse del sendero» tenía un significado muy gráfico para el que vivía en el Medio Oriente, pues eso implicaba terminar en un desierto sin vías, ni señales, ni puntos de referencia, ni agua. Desviarse significaba la muer­te. Espiritualmente, desviarse del sendero de la verdad tiene resultados similares. Por eso es que el engaño es una de las tácticas favoritas del ene­migo.

Una definición de engaño dice: «imponer una idea o creencia falsa que causa desconcierto o im­potencia o promueve el propósito de alguien». Una definición muy práctica es la que dice: «creer estar bien cuando se está equivocado». El engaño es una trampa mortal para el creyente. A diferen­cia de otras armas más obvias en el arsenal del enemigo, esta hace caer al creyente en la red sin que él se dé cuenta de ello. Un creyente atrapado en alguna forma de engaño, está por lo general, totalmente inconsciente de haberse desviado del camino de la verdad y si se le pregunta contesta­rá que él sabe que está en el sendero correcto. Así es la naturaleza del engaño. Si tú piensas que es una pelea sucia, ¡tienes razón! La guerra de guerrillas entre el Reino de Dios y el dominio de las tinieblas no se libra abier­tamente con reglas y restricciones. No hay unifor­mes que distingan al enemigo, ni tretas prohibi­das. Un soldado recién llegado a un frente de combate le preguntó a un veterano: « ¿Cómo se conoce al enemigo?» «Cuando trata de matarte», replicó éste.

Las bajas del engaño en nuestra guerra son tan reales como las de Malvinas, Irak, o la Segunda Guerra Mundial. Por ejemplo, está la joven mujer cuyo matrimonio fue destruido por una de las «ayudantes de Dios» que le dijo que Dios le había revelado que su matrimonio no iba a durar mu­cho. La inseguridad y el temor que este engaño le causó destruyeron su vida. Y la señora de una congregación, engañada, hizo un trato con Dios de dar la mitad de su salario a la obra por el resto de su vida. Su insistencia en intentar cumplir con ese voto la llevó a la apostasía y a perder literalmente el jui­cio.

Estas bajas son verdaderas. Satanás no está ju­gando. El engaño pudiera no ser siempre tan efec­tivo como en estos tres ejemplos, pero el enemigo intentará torcer y distorsionar por lo menos nues­tro andar en la verdad lo suficientemente como para neutralizar nuestra efectividad en el servicio del Reino de Dios. Nadie está eximido del engaño. Puede venir a un individuo, a una familia, a un grupo, a una igle­sia, a un movimiento, o a una nación. Todos son vulnerables -nadie puede estar cien por ciento li­bre de su presencia. Todos los que han caminado con Dios, con excepción de Jesús, han experimen­tado un grado de engaño mezclado con su com­prensión de la verdad. Algunos podrán aproximar­se a un puntaje perfecto de claridad o viceversa, de engaño; pero la mayoría venimos por un pro­ceso que nos saca gradualmente de las tinieblas, del engaño y de la incredulidad en que estábamos antes de conocer al Señor, a un conocimiento de Él cada vez más completo con cada paso que da­mos.

FACTORES QUE CONDUCEN AL ENGAÑO El engaño no es alguna fuerza terrible que se desliza furtivamente para devorarnos de pronto como una criatura en la noche. El engaño co­mienza en nuestro propio corazón como un aspec­to de nuestra naturaleza caída. Casi toda forma de engaño puede ser rastreada hasta pequeñas «semi­llas» que yacen adormecidas en el corazón y que, en cierto punto, bajo las condiciones apropiadas, comienzan a crecer y a echar raíces. «El engaño comienza en nuestro propio co­razón como un aspecto de nuestra naturale­za caída». El engaño echa sus raíces y se alimenta de nues­tro ego. No solo del orgullo, sino de todo lo que está dentro de una persona que lo impulsa a pro­moverse o preservar su propia vida y bienestar. Todas las situaciones con las que he tratado don­de ha habido formas de engaño, tenían sus raíces en algún deseo, aspiración o motivo egoísta y no en Dios, Su Reino o Su propósito.

Las semillas del engaño son motivos y actitudes de los que pudiéramos no estar conscientes. Los motivos y las actitudes son el metro que yo uso para medir nuestro progreso en la vida. Son las operaciones internas de nuestro ser que nos im­pulsan a actuar o reaccionar de cierta manera en una situación específica. Si el enemigo encuentra en nosotros motivos y actitudes que no estén de acuerdo con la verdad bíblica, los estimula, los riega y los alimenta como semillas hasta que ger­minen y se desarrollen para llevar a cabo su pro­pósito. Por ejemplo, si una actitud de confianza en sí mismo y de independencia permanece sin cambiar o sin ser intervenida dentro del corazón de un hombre, lo podría dejar expuesto a todo tipo de engaño con respecto a sus propias habilidades y capacidad para habérselas sin necesitar a otros creyentes.

Un motivo sutil en el corazón pudiese ser el de­seo de las riquezas. Si no se sujeta a la luz y a la disciplina de la palabra de Dios, hará a la persona vulnerable al error con respecto a la prosperidad y a la provisión que vienen de Dios. Esta persona podría llegar hasta el extremo de ir en contra de la clara enseñanza bíblica sobre la honradez y la integridad en los asuntos de dinero, creyendo que está actuando de acuerdo con la bendición y el favor de Dios. A menudo, estos motivos y actitudes pasan desapercibidos hasta que echan su raíz y crecen. Hasta entonces nos damos cuenta de que nos he­mos apartado del camino trazado por la palabra de Dios. Cuando encontremos de nuevo el sende­ro, tendremos que contender con lo que hizo que nos apartáramos de la verdad de Dios.

CLASES DE ENGAÑO Hay básicamente tres clases de engaño: el en­gaño propio, ser engañados y engañar a otros. El engaño propio: Gálatas 6:3 dice:  … si alguno se cree que es al­go no siendo nada, se engaña a sí mismo.  A esto, Santiago 1:22 agrega: Demostrad ser hacedores de la palabra, y no solamente oidores que se enga­ñan a sí mismos. Estos dos versículos definen con precisión lo que es el engaño propio: Es vivir fuera de la reali­dad… creer y actuar como algo que no se es. Hay dos lados en esta situación. Uno, que la persona tenga una opinión más elevada de sí misma que la que deba tener (Rom. 12: 3), dando una impor­tancia exagerada a su vida y ministerio. El otro, que irónicamente está arraigado también en el ego, que la persona se sienta inferior impidién­dole funcionar dentro del marco legítimo que Dios le ha concedido. «Yo no sirvo para nada. Nadie se preocupa por mí en esta iglesia». Un respetado hombre de Dios lo ha catalogado como un «com­plejo de verruga», « ¡Soy una verruga en el Cuer­po de Cristo!»

El engaño propio hace que las personas justifi­quen el pecado abierto, la rebelión, la inmoralidad, el odio, el partidismo y un sinnúmero de otros pecados en que caen muchos cristianos pe­ro de donde no quieren salir. Sencillamente tuer­cen las Escrituras, las «direcciones» del Espíri­tu, las circunstancias, y el consejo de otros creyentes para que concuerden con sus ideas prede­terminadas y justifiquen su posición. La tragedia es que en realidad ellos creen que están bien. Ser engañados: Esta clase tiene su raíz en la anterior y es cuan­do Satanás o alguno de sus agentes vienen para generar impresiones, sueños, visiones, profecías, circunstancias y racionalizaciones que desvían al hijo de Dios de la verdad. Engañar a otros: Esto puede ocurrir en tres grados. Primero, está el engaño leve, que sucede cuan­do permitimos que impresiones incorrectas con respecto a nosotros mismos queden sin corregir porque eso nos pone en posición ventajosa o ha­lagadora. No estamos engañando activamente a nadie; solo permitimos que una falsa impresión quede sin corregir.

En segundo grado está el engaño moderado. Por lo general es cuando me proyecto a un nivel de espiritualidad que está muy por encima de mi crecimiento real. ¡Repito citas bíblicas, menciono nombres distinguidos, hablo de «verdades profun­das» para hacer creer a la gente que estoy al mis­mo nivel que el ministro más encumbrado, cuando en verdad no po­dría enseñar ni en una clase de niños en la Escuela Do­minical! Engaño serio es cuando atraigo gente a mis re­velaciones y cruzadas privadas, buscando activamente seguidores para que caminen en lo que yo creo es el sendero correcto, después de haber sido engañado yo mismo. Este último, sin menospreciar los otros, es letal. Sencillamente mortal.

AREAS DE ENGAÑO Todas las formas de engaño se pueden acomo­dar dentro de las siguientes nueve categorías:

  1. Engaño religioso.Es el más común. Su énfa­sis está en las acciones externas y en las apariencias y no en las cualidades del corazón. Es el tono afectado de la voz que se hace pasar por espiri­tual; el atuendo extravagantemente sencillo; los letreros religiosos; y los aparejos por todas partes que hacen una exhibición de espiritualidad. «Las semillas del engaño son motivos y acti­tudes de los que pudiéramos no estar conscientes».
  2. Engaño doctrinal.Es el desvío del significa­do claro de las Escrituras. Alguien toma un versículo aislado de su contexto y dice: «El Señor me ha mostrado que ya no es necesario que oremos.
  3. Engaño ético.El error aquí es por lo general hacer trampa, robar, o mentir con la supuesta aprobación del Señor. «Todo el mundo miente para no pagar impuestos. El gobierno no merece tanto de todos modos; es el sistema del Anticristo». Jesús pagó impuestos a un sistema tan o más corrupto que el nuestro.
  4. Engaño moral.Esta tendencia está marcada por una evasión de la responsabilidad de nuestras acciones remitiéndolas a otros. «Mi madre nunca me amó», o «El pastor no quiere ayudarme». En situaciones extremas las personas cometen actos crasos de inmoralidad alegando que el Señor les dio permiso especial o los condujo a hacerlos.
  5. Engaño intelectual. Una forma de manifes­tarse está en hacer un premio de la ignorancia. «Nada de educación; nada de enseñanza; solo la dirección del Espíritu Santo». Hace a un lado la mente que Dios nos ha dado y urge a las personas a vivir por impulsos y estímulos subjetivos. O pue­de sobre enfatizar la razón hasta el punto de de­sechar la dirección del Espíritu o la revelación de las Escrituras si no calza dentro de cierto patrón o esquema doctrinal.
  6. El zelote o fanático. Es uno que se ha nom­brado a sí mismo defensor de la fe. Nada es tan importante que su propio concepto de la verdad. Contradice, pisotea y destruye a otros para que su propio estandarte se mantenga en alto. Es­ta es la clase de engaño que motivó a los cruzados y a la Inquisición Española. Se olvida que Dios y su palabra permanecen por sí solos y no necesi­tan de nuestra defensa.
  7. Error místico. Estos son los de la «vida pro­funda» que están empapados en revelaciones, sue­ños, profecías y otras experiencias como un fin en sí. Por lo general tienen un aspecto espectral y dan la impresión de caminar en el aire, removidos de la realidad de la vida cotidiana.
  8. Engaño sexual. Es más común de lo que se pueda imaginar. Es encontrar una justificación para gratificar los deseos sexuales fuera de los lí­mites bíblicos del pacto o matrimonio. Va desde «permi­sos especiales para probar como funciona» hasta «experiencias en formas de relación más sublimes que las del matri­monio».
  9. Engaño espiritual. Incluye formas de extre­mismo sobre cualquier enseñanza o verdad. Na­ce de un deseo sincero de hacer la voluntad de Dios, pero lleva los mandamientos y los requisitos de Su palabra, más allá del intento del Señor.

SINTOMAS No nos sorprende que el engaño sea uno de los problemas más difíciles de diagnosticar en nuestra propia vida. Cuando se cree que están bien, estan­do mal, no hay preocupación para examinarse. Ofrecemos ahora algunos síntomas que pueden darse en un individuo o grupo:

Insipidez o falta de gozo. Cada vez que nos des­viamos del camino de la verdad, se debilita la alegría espontánea y la satisfacción de la vida cris­tiana.

Compulsión. «El Señor me obligó a hacerlo» o «Tengo que hacerlo». Ser empujados por la com­pulsión no es ni la libertad del Espíritu Santo ni el verdadero gobierno de Dios. Bajo el reino de Dios hay libertad de hacer preguntas, esperar y estar seguros que se está siendo dirigido por el verdade­ro Espíritu. La compulsión es una señal de un es­píritu que no es de Dios.

Fijación. Aquí está de nuevo la mentalidad de cruzada. No puede hablar de ninguna otra cosa que su doctrina o experiencia favorita. Todo el resto gira alrededor. Aunque la doctrina o la expe­riencia no sea necesariamente un engaño, el enfo­que desequilibrado sí lo es.

Exclusivismo. Tener comunión con base en una experiencia, doctrina, persona o grupo excluyen­do a los demás, es un engaño. Hay, -es verdad-, un lugar determinado en el que una «familia» se reúne para tener comunión; donde solamente miembros de la co­munidad estén incluidos. Sin embargo, la señal de engaño viene cuando hay una mentalidad de élite que dice: «Si no eres miembro de nuestro grupo o no has tenido nuestra experiencia, no va­les nada».

Dogmatismo y falta de tolerancia a puntos de vista opuestos. Cuando una opinión engañosa es retada, por lo general hay una reacción negativa acompañada por una renuencia, aún después de una prolongada consideración, de dar lugar a pun­tos de vista opuestos. Estos cinco síntomas ocurren en grados distin­tos según la extensión del engaño. Si están presen­te, no importa la intensidad, es señal segura de en­gaño en alguna forma.

LA SALIDA Si encontramos síntomas de engaño en nuestra vida y logramos identificar el área afectada, ¿Qué podemos hacer para volver al camino de la ver­dad? Hay siete pasos que he visto funcionar efec­tivamente cuando hay determinación de regresar al sendero trazado por Dios.

  1. Reconoce la posibilidad de ser engañado.1 Corintios 13: 12 dice que apenas conocemos parcialmente. Ninguno de nosotros tiene un conoci­miento cabal de las cosas, así que en nosotros residen la mezcla y el engaño parcial. No debe­mos ser tan intolerantes y fanáticos como para creer que solo nosotros podemos estar en lo co­rrecto. Tenemos que abrirnos a la posibilidad de que nuestros puntos de vista y nuestras formas de hacer las cosas pudiesen necesitar ajustes o correc­ciones.
  2. Determina limpiarte.Hay una elección que encarar en este punto. Están de por medio nuestra «dignidad y nuestra liberación». Pudiese ser que estemos más interesados en nuestra imagen y en «salvar las apariencias» que en salir limpios de nuestros problemas. Cuando Samuel señaló el pe­cado de Saúl, éste exclamó: «Yo he pecado; pero te ruego que me honres delante de los ancianos de mi pueblo y delante de Israel» (1 Sam. 16:30). Saúl apreciaba más su imagen de espiritual que el mismo estado de su corazón; esto terminó cos­tándole la vida.
  3. Establece una relación justa con la autori­dad espiritual.Por la misma naturaleza del engaño espiritual ésta es una necesidad indispensable. El ajuste individual y corporativo de aquellos que ve­lan por ti en el Señor es probablemente el me­dio más efectivo de salir del engaño. En la vida del apóstol Pedro, el Señor tuvo que hacer muchas correcciones hasta que Pedro se dio cuenta de la realidad de su manera de ser.
  4. Comprende que la unción, las señales, las vi­siones, las profecías, los sueños, los vellones, las circunstancias y las impresiones no son el criterio final de validez en la dirección.Todo esto está sujeto al juicio y al escrutinio de la palabra de Dios. Cualquier cosa que contradiga la palabra de Dios, sea en espíritu o en letra, es error y en­gaño.
  5. Acepta la poda del Señor. Las actividades religiosas que no den fruto están sujetas a ser podadas. Asistir a nueve reuniones semanales y em­plear tres horas de evangelismo al día pueden ser grandes disciplinas, pero si no son nacidas del Es­píritu y no dan fruto permanente, son lo que las Escrituras llama «madera, heno y hojarasca».

El fruto es del Espíritu, según las Escrituras, en la maduración del carácter y en el desarrollo del ministerio. Fruto en el carácter requiere una com­binación equilibrada de tiempo y de inversión en las dos áreas de la vida: la natural y la espiritual, en los siguientes cinco aspectos:

Mental-intelectual: Permite que la mente se ex­panda y crezca. Si todo lo que te ocupa son cosas espirituales, te volverás desproporcionado y seco.

Espiritual: Con la mira puesta en las cosas ce­lestiales y los pies bien asentados sobre la tierra.

Social: Conoce a tus vecinos, aunque no sean creyentes, y ten comunión con hijos de Dios que no sean de tu propio círculo.

Físico: Ejercítate, come bien y descansa apro­piadamente.

Familia: Separa tiempo para recrearte con tu familia; aprende a jugar juntos y disfruta de tu relación con cada miembro.

  1. Dale a tu hogar y a tu familia su prioridad bíblica. La raíz de todo ministerio con vida y que da vida es una vida de hogar equilibrada. La Bi­blia es bien clara al respecto. 1 Timoteo 3: 1-13 – indica que el engaño opera dentro de las demandas de la necesidad humana, pero que la verdadera espiritualidad siempre funciona de acuerdo con la revelada voluntad de Dios. Una causa bási­ca del fracaso y el engaño espiritual es la no im­plementación de las prioridades bíblicas que son: Dios y Su Reino, la familia (ambas la natural y la espiritual) y el matrimonio, y luego el ministerio o la vocación.
  2. Prepárate para la sensación de caminar contra la luz.

En alguna etapa de nuestra vida, llegaremos al punto A donde seremos confrontados con la de­cisión de caminar en el sendero de la verdad, ha­cia el punto C, o desviarnos del camino, hacia el punto B. Digamos que, por algún mal motivo, eli­jamos salirnos del camino de la verdad, siguiendo impresiones falsas, profecías o consejo errado. Cuando llegamos al punto B, nos damos cuenta que nos hemos apartado del camino y queremos regresar. Pensamos que podemos cruzar directa­mente del punto B al punto C. Sin embargo, no es posible. Se requiere que volvamos al punto donde abandonamos el camino y comencemos de nuevo. En este proceso, vamos a tener la sensa­ción de «caminar contra la luz». Creímos que to­da la dirección que recibimos era de Dios y si nos movemos contrariamente (de regreso) nos dará la sensación de estar actuando en desobediencia a Dios. Aquí es donde fracasa la mayoría de las per­sonas que quieren salir del engaño y donde se ne­cesita la mano fuerte y amorosa del espiritual.

PREVENCION y CURA Hay ciertos pasos que podemos dar y cualida­des que podemos cultivar que nos ayudarán a mantenernos dentro del sendero de la verdad.  Establece un fundamento seguro. Las tres piedras del fundamento cristiano son: una relación firme con el Señor Jesucristo, el bautismo en agua, y el bautismo en el Espíritu Santo.

  1. Aprende a mantenerte dentro de tu llama­miento en el Señor.No trates de ser lo que no eres.
  2. Manten tu ojo saludable. Jesús dice en Ma­teo 6:22 que «si tu ojo es saludable, todo tu cuerpo estará lleno de luz. Después explicó que esto significa tener un solo propósito y motivo. Nuestro propósito singular debe ser seguir los mandamien­tos de nuestro Señor Jesucristo, no importa el costo.
  3. Aprende a actuar con naturalidad y conserva tu simplicidad en Cristo. Existe una gran ten­tación en volverse «espiritual». Nos gusta sentir­nos fantasmales y dar la impresión que estamos en el mismo nivel de Elías. Lo que Dios hace es sen­cillo y directo. En raras ocasiones es complicado o místico.
  4. Deja que Dios purifique los motivos y las ac­titudes. Pídeselo ¡Él lo hará!
  5. Júzgate a ti mismo antes que Dios lo ha­ga.Mídete constantemente con la palabra de Dios. Si hay áreas donde no das la talla, especial­mente con respecto a los motivos y actitudes, entonces haz las correcciones tú mismo antes que el Señor tenga que corregirte y disciplinarte.
  6. Habla la verdad en amor.Aprende a con­frontar y a ser confrontado. Invita y acepta la confrontación de aquellos que están alrededor y sobre ti en el Señor. ¡Eso incluye a stu esposo-esposa también!).
  7. Aprende a discernir el silbo apacible.Hay una voz dentro de nuestros espíritus que debemos oír. Es la voz del Espíritu y si somos sinceros ad­mitiremos que en la mayoría de los casos que nos desviamos, la voz nos advirtió muy por adelanta­do. Pídele a Dios que te enseñe a seguir esa voz y a prestarle atención.
  8. Conoce a los que ministran en tu medio. Nunca sigas a un ministro que no viva según las normas de la palabra, ni lleve a cabo ninguna re­comendación en que no puedas confiar.
  9. Mantenga la primacía de lapalabra. Eso con res­pecto a señales, profecías, sueños e impresiones. No importa si alguien dice que el arcángel Miguel le dijo que mintiera en su declaración de impues­tos: va en contra de la palabra de Dios y ella es siempre el juez supremo en todas las situaciones.

En conclusión, el engaño es una de las armas que el enemigo usa para ponernos fuera de comi­sión y de ámbito en el Reino de Dios. Dediquemos tiempo pa­ra entender su operación y edificar defensas en su contra. No es algo para cultivar como hobby de fin de semana. Es lo que salvará tu vida actual y terrenal y te garantizará la Eterna y futura. Nada menos.

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Tu Enemigo Más Cercano

Sigo sosteniendo, con el correr de estos tiempos tan singulares que estamos viviendo, que hablar de diseños, de alguna manera sigue siendo hablar de Memfi y Boset. Sencillamente, y entre otras razones, porque en ellos había sangre real, ¿Recuerdas? Era un hombre que hoy rotularíamos como millonario, un hombre rico al que no le faltaba absolutamente nada de lo que necesitaba y más, casi que empezaba a sobrarle, cosa que en este mundo nuestro de hoy, resultaría poco menos que ofensivo.

Él era heredero de un abuelo que había sido colocado por Dios como rey. No fueron elecciones con los votos de personas manipuladas por los medios de comunicación sujetos a los grandes intereses monopólicos, tal como se usa en nuestros tiempos presentes, fue Dios quien colocó ese rey. Sin embargo, él se desvió en el camino y perdió la unción, perdió todo. Y al perderlo todo, sus hijos también murieron, lo mismo que toda su descendencia.

Pero Memfi-Boset se salvó, porque la mujer que lo cuidaba, la que se conocía como la aya, que era una persona que cuidaba su vida, lo agarró y salió corriendo para esconderlo. Él hizo lo que pudo y en cierta manera respondió, pero la carrera destruyó sus piernas y quedó lisiado. ¿Quieres saber como se sentía? Me ha tocado ministrar a mucha gente físicamente lisiada. Creyente y no creyente. Los creyentes intentan superar sus dramas interiores y aferrarse a las promesas del Dios Todopoderoso, pero los incrédulos no tienen esa posibilidad. de todos modos, ambos no dejan de sentirse como perro muerto.

Cuando lo mandaron a llamar, el que lo mandó a llamar fue David, recordando su amistad con su padre, el amado Jónatan, él le dijo: “Voy a hacerle bien a mi amigo, y si a alguien de su casa puedo hacerle el favor, lo haré para devolver el que a mi me hizo cuando yo estaba huyendo. Ahí siempre estuvo conmigo.” Por lo tanto buscó, y cuando fue encontrado, lo primero que le vino a la mente a Memfi-Boset, fue que lo iban a matar. Por eso, cuando le avisaron que el Rey lo llamaba, lejos de alegrarse mitad se entristeció y la otra mitad muy fuerte, se asustó.

Porque se dijo: “Tantos años escondido en un lugar de olvido, en un lugar de dolor, donde nadie o casi nadie prestaba demasiada atención en mí y ahora me acaban de encontrar, y el rey me mandó a llamar para exterminarme. Si hubiese sido un gaucho de nuestras pampas argentinas, hubiera exclamado: ¡Amalaya! ¡Suerte perra la mía!  Por lo tanto, él estaba creyendo que no iba a sobrevivir a esa visita real. Pero hete aquí que el rey lo mandó a llamar para restaurar y restaurarlo, porque en su sangre había realeza.

Es decir que en suma, lo mandó llamar para devolverle todas las tierras que fueron de su padre, Jonatán, y para regresarle la riqueza de un rey que a su juicio le correspondía por derecho adquirido. Y tiene que quedar en claro que él había crecido con una muy baja estima de sí mismo, por causa de su cojera, de su renguera fea y notoria, que hacía que muchos se burlaran de él al verlo y llegaran a la crueldad para lastimarlo. No te olvides que en esa época era muy duro tener un defecto físico, ya que eso se consideraba una maldición y nadie quería tenerlo cerca. Igual que a los leprosos.

Hoy, a grandes rasgos y tomando como base hipotética esta historia, las cosas siguen igual. El diablo, lo primero que hará con cada uno de ustedes, si puede, es quitarles su identidad. Cuando les quita la identidad de rey y la identidad de lo que Dios dice que ustedes son, allí tenemos un problema. Un problema que no es el diablo, no es la gente que te engañó en tu niñez, ni siquiera es el problema la gente a la que el diablo usa hoy para frenar tu carrera. Es cierto que la niñez es la marca más profunda y por eso es obligatorio salir de ella. Porque es la época en que nos estábamos formando y nos creíamos todo lo que nos decían. Y Satanás usó gente para venir a atormentarte y a destruirte, pero ya pasó.

Ese tiempo terminó, tu niñez ha concluido y tienes que salir de allí. Y a partir de allí, tendrás que encontrar la razón por la cual estás vivo. ¿Cuál sería, por ejemplo, el mayor privilegio para un ministro del evangelio? Predicar ante por lo menos veinte mil personas. ¿Sabes qué? Dios los mira y dice: son veinte mil cadáveres caminando. Respiran, se levantan, comen, duermen, se multiplican, se divierten, se reproducen, tienen hijos, pero sus almas están cautivas, Por lo tanto, nunca llegan a ejecutar el destino que Dios tenía para ellos. Se preguntan por qué sufren, por qué se sienten vacíos, aún teniendo todo lo que se supone que la gente debe tener. Cadáveres que respiran.

En primer lugar, tienen que salir sí o sí y de inmediato de esa esclavitud. ¿Y eso es posible o es una utopía que la decimos pero que no podemos cumplirla. Es fácil salir, sí, pero cuando tú colocas tu mirada en Cristo y le dices al diablo que hasta aquí ha llegado. De otro modo me temo que vas a estar gastando tiempo en cosas estériles y hasta dinero, si no estás prevenido. Lo que tienes que entender, es que cuando Dios nos dio el soplo de vida, Él nos hizo a Su imagen y a Su semejanza. En ese momento en que de alguna manera formó a la humanidad, la formó como algo diferente, nos llamó hijos, y nos llamó dueños de este planeta.

Y dice su propia palabra que nos puso como señores de este mundo, y nos dio la autoridad para dominarlo, gobernarlo y sojuzgarlo. Pero como hijos del Rey, la mayoría está teniendo más religión que relación con Dios. ¿Sabes por qué la mayoría de los líderes andan gritando que hay que reunirse sí o sí, como sea, pero hay que reunirse a pesar de la pandemia y todo lo que se nos aconseja desde el Estado? Porque no han entendido realmente que el Reino de Dios no necesita cuatro paredes para manifestarse. Esto a mí me ha demostrado que se están tocando mucho más vidas mediante las redes o internet, en este tiempo y obligados por estas circunstancias, que cuando se hacían esas enormes campañas donde se invertían miles de dólares. Es necesario entender eso. El Reino de Dios se establece por medio de nosotros.

Se necesita que el pueblo suba ya mismo al nivel de la unción y del poder del Espíritu Santo. Se necesita que el pueblo deje de buscar en fuentes que están secas. Que vayan a la fuente de agua viva, cuyo nombre es Jesucristo. Es este el tiempo de dejar a tras ir por las migajas y decidirse por el Cristo que tiene una mesa y un banquete para el pueblo. Mírate y procede conforme a como Dios te ve. Es correcto decir que tú no eres lo que dice Satanás, sino lo que dice Dios. Pero no es correcto decir que tú eres como te ve Dios y no como te ve Satanás.

Porque déjame decirte que Satanás te mira y te ve exactamente como te ve Dios, él no es ni ciego ni tonto. Sólo que luego tratará de convencerte a ti con sus mentiras para que termines creyéndole y viéndote una porquería cuando Dios dijo que eres su imagen y semejanza. Cuando Satanás te ofrece lo que te ofrece, te está mintiendo, nada le pertenece. Él es padre de mentira. ¿No le ofreció al mismísimo Jesús darle todos los reinos del mundo si postrado lo adoraba? ¿Y como iba a hacer para darle algo que no le pertenecía? Que tenga cierto dominio por causa de la ignorancia de la gente, puede ser, pero el dueño de todo el planeta es Dios y punto, no hay más nada fuera de Él.

(Salmo 24: 1) = Salmo de David. De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan. (2) Porque él la fundó sobre los mares, Y la afirmó sobre los ríos. (3) ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? (4) El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con engaño. (5) El recibirá bendición de Jehová, Y justicia del Dios de salvación. (6) Tal es la generación de los que le buscan, De los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob.

Yo me atrevería a decir con validez de certeza y palabra declarada, que por diferentes razones y motivos, esta es una generación que está buscando de verdad el rostro de Dios. Y que no puede de ninguna manera caer en el engaño de aceptar obsequios de un Satanás que no es dueño de nada. Lo dice este salmo, lo confirma Pablo, mira:

(1 Corintios 10: 23) = Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica. (24) Ninguno busque su propio bien, sino el del otro. (25) De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia; (26) porque del Señor es la tierra y su plenitud. (27) Si algún incrédulo os invita, y queréis ir, de todo lo que se os ponga delante comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia. (28) Mas si alguien os dijere: Esto fue sacrificado a los ídolos; no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por motivos de conciencia; porque del Señor es la tierra y su plenitud.

Algo está más que claro, entonces. Nadie puede meterse en una guerra de este calibre si antes no cierra todas sus puertas espirituales. Puertas de maldición, puertas de hechicería, que siempre es manipulación de voluntades por distintos medios. Puertas que quizás están abiertas tal vez desde anteriores generaciones, a favor de la ignorancia de tanta gente que, buscando la verdad, fueron engañadas por Satanás y terminaron dependiendo y siendo cautivados por brujos y hechiceros.

Tú debes tomar definitivamente las riendas de tu vida. Deja que se te rían cuando les digas que eres amo de tu destino. O que te lo censuren duramente los religiosos diciendo que no, que tú no eres dueño de nada porque eres propiedad de Dios, lo cual es verdad, pero se olvidan que Dios te dio una mente y una voluntad y que, a partir de lo que nosotros llamamos “libre albedrío”, Él jamás habrá de oprimir ni obligar a pensar o a actuar de ningún modo específico. Tú conocerás la Verdad, la Verdad te hará libre, y en función de esa nueva libertad en Cristo es como vivirás. Ese es el diseño.

Porque sólo llegarás donde tienes que llegar, a partir de tus decisiones. Desde aquel día en que como yo, seguramente tú le dijiste al Señor que querías ser diferente, que ya no querías ser igual a como eras y que te llenara con Su Presencia. Y Él lo hizo de tal modo que sanó todas tus heridas, que seguramente eran tan profundas como las mías. Allí fue donde nos hizo recuperar nuestra estima, cambió nuestras vidas y nuestro futuro de eternidad. Eso que Él hizo por mí en aquella noche, hoy tiene recompensa con las vidas que pueden ser cambiadas y sanadas con la libertad que impone el Espíritu Santo a través de este ministerio.

Tenemos que entender de una vez y para siempre, que somos hijos del Dios de todos los dioses. Suena como esotérico decirlo así, pero no puedo ni quiero evitarlo, porque así es. En la vida vas a ver y comprobar que te presentan, te anuncian, te promocionan y hasta te venden varias calidades de dioses. No los escuches. Simplemente diles que tú eres hija o hijo del único Dios, del que es el Dios de todos los dioses. Y atención con esto: No somos miembros de una religión, porque una religión como tal, lo único que merece es morir, ya que ha sido la causante de la muerte espiritual de tanta buena gente fiel y sincera, pero demasiado débil y crédula, que no es lo mismo que creyente. Credulidad habla de ingenuidad e ignorancia. Creyente habla de Fe. Y la Fe viene de Dios, no hay nadie más que la brinde.

No tenemos ni tendremos jamás nada que ver con esos espíritus religiosos de manipulación y de control. Esos que controlan tu mente psicopateando tu vida diaria, diciéndote como al pasar que si te llegas a ir de ese grupo en el que has reunido, caerá sobre ti la maldición de Coré. Que matan tu vida hasta la esclavitud, que hasta te ordenan no escuchar voces que hablan otra cosa que es la opuesta a la que ellos quieren implantar. Voces que lo único que están diciendo, (Que estamos diciendo), es que dependan del Espíritu Santo, no de los hombres, porque es el Espíritu Santo y no los hombres el único capaz de liberar a los cautivos. Amo la unción, pero no para bailar en una plataforma o para deslumbrar a inocentes espectadores cristianos incrédulos. Yo amo la unción y la quiero para desatar las cadenas que atan a las vidas y no las dejan ser salvas ni tener destino de eternidad divina.

Es necesario que entiendas esto que no sólo es valioso sino también muy importante: cuando Dios entra en un corazón, pero te estoy diciendo que entra de verdad, no con simulaciones hipócritas y religiosas, produce cambios. Y cambios que, cuando son vistos por gente que conocía a esa persona, no lo pueden creer y por poco piensan que se ha vuelto loco. Porque escúchame lo que te digo ahora: un solo hombre con un corazón cambiado es capaz de cualquier cosa, esto ha sido probado largamente por la historia bíblica.

Un hombre como Moisés pudo revolucionar a los que estaban esclavos y sacarlos de la esclavitud. Un hombre como Nehemías pudo impactar realmente a un grupo que estaba derrotado e inyectarles la fe para levantar los muros caídos. Un hombre tan cobarde como era Gedeón, escondiéndose en el trigo, cuando vino sobre él la palabra que lo transformó y lo llamó hombre esforzado y valiente, fue capaz de levantarse y activar apenas a trescientos hombres, con los cuales de una manera increíble le ganó una guerra a treinta y cinco mil que se enfrentaron a él.

Por lo tanto, ni siquiera usó las armas, usó los actos proféticos. ¿Estás entendiendo? ¡Actos proféticos! Incomprensibles para la religión intelectual. ¡Dile a un doctor en teología recién salido de la universidad que la solución es un acto profético! Los actos proféticos son aptos y valederos para los que se mueven por fe. Quebrar una vasija, en aquel momento, era ese acto profético, levantar las trompetas de guerra, las teas encendidas y simplemente ordenar que se fueran. Y ahí fue donde el enemigo empezó a confundirse a sí mismo y terminó por ser destruido. Y Gedeón no era valiente, era muy cobarde y tenía miedo. Tanto como cualquiera de nosotros y más, todavía. Pero Dios lo llamó, lo levantó y lo puso como alto vencedor.

Hoy Dios te está llamando a ti, pero necesita que dejes de buscar ayuda. Que en lugar de acudir a ministros prestigiosos, a asambleas supuestamente poderosas o simplemente a profesionales de las ciencias que atienden la mente y el alma, empieces a buscarlo a Él en oración. Allí estará la autoridad. Y eso es lo que el pueblo necesita para liberarse y liberar. No es complicado liberar a un cautivo. Los demonios obedecen a la autoridad de Cristo y salen de las personas a las que están atormentando, pero no alcanza la gente que sea capaz de lograrlo, porque una gran mayoría de ellos todavía andan por oficinas pastorales o consultorios psicológicos tratando de solucionar sus propios cautiverios.

¿Cómo liberarán a los cautivos desde adentro del mismo cautiverio que ellos? Hay pecado adentro. ¿Cuál? Uno, no entender los tiempos de Dios. Otro, no creer en la sangre de Cristo. Otro más, no confiar en que el Señor les dice que son perdonados. Y otro, no entender que los hombres no son la respuesta de sus vidas. Aprende: es muy cierto que los demonios pueden entrar en una persona a través de un ser humano. Tan real y tan cierto como que también por medio de un ser humano lleno de la unción del Espíritu Santo, tienen que abandonar el lugar en el que están y huir de ellos.

Te daré un consejo sano, sabio y desinteresado aunque no me lo pidas. Deja ya mismo de unirte al plan que el diablo tiene para destruir tu vida y el diseño que Dios ha hecho para ti. Deja en esta hora de permitir que el reino de las tinieblas avance en tu generación. Deja de permitirle que haga contigo lo que le da la gana. Porque si en verdad quieres ser un guerrero de Jehová de los ejércitos, primero tendrás que ser libre tú mismo, y luego ejercitarte. Sin maniobras de entrenamiento, no hay guerra eficaz. Ningún ejército que se precie de sí mismo deja de hacerlas. Busca tu libertad, cierra toda puerta que se presuma abierta en el nombre de Jesús.

Y no estamos hablando de culpa. La culpa jamás viene de Dios. La culpa es un espíritu maligno que viene de Satanás. Él trae siempre culpa a los que han pecado, pero jamás arrepentimiento. Porque el arrepentimiento es el que lleva al perdón y a la redención, mientras que la culpa a lo que más próximo lleva, es a la degradación total o directamente el suicidio. La culpa te condena, la culpa te destruye, la culpa te arruina la vida. El arrepentimiento, mientras tanto, te hace llorar, pararte en medio del camino, darte la vuelta en ciento ochenta grados y volverte al principio de ese camino para empezar de nuevo con otra clase de vida. Dile como le dijo Job a Dios mismo.

(Job 42: 1) = Respondió Job a Jehová, y dijo: (2) Yo conozco que todo lo puedes, Y que no hay pensamiento que se esconda de ti. (3) ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; Cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía. 4) Oye, te ruego, y hablaré; Te preguntaré, y tú me enseñarás. (5) De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven. (6) Por tanto me aborrezco, Y me arrepiento en polvo y ceniza.

Vamos a ver: ¿Quién dice Dios que eres tú? Él dice que eres Su Creación, imagen y semejanza de Él. No lo que dice tu gente, no lo que dice el diablo, eres lo que Dios dice que eres, la niña de sus ojos, el tesoro más preciado de su corazón. El que compara con la perla preciosa. El que compara con el mercader que vendió todo para comprar el tesoro. No te mires como basura, no te veas como te ve el mundo. Dile a Satanás que de acuerdo, algún error podrá haberte arrojado a la basura, pero ahí en la basura donde estás, te das cuenta que eres una perla de gran precio, la cual el mercader vendió todo para poder comprarla.

Es muy probable que tú mismo o tú misma te hayas destruido, ¿Sabes por qué? Porque el verdugo más grande de tu vida, eres tú mismo, tú misma, cuando te levantas cada mañana maldiciendo lo que Dios te ha dado. Cuando te acuestas cada noche maldiciendo el día que has tenido. Cuando maldices lo que Dios ha bendecido. Cuando dices que vaya a saber si te alcanzará lo que Dios ya e dijo que supliría todas tus necesidades. Cuando con tus actos le estás mostrando a Dios que crees que otras disciplinas terrenales son más eficaces que su poder y su amor.

Cuando dejas cada mañana cuando sales de tu casa, que tu lengua se inflame con libretos del infierno, aunque ya has leído que el infierno inflama la lengua de toda la creación, no es novedad. ¿Sabes cuantos supuestos cristianos permiten que sus lenguas se inflamen en contra de otros cristianos, justificándose a sí mismos en razón de que suponen estar defendiendo a Dios? Saulo de Tarso hacía lo mismo. Tuvo que sufrir horrores para poder llegar a ser Pablo. No necesitas llegar a eso, estás advertido antes. A Saulo él le hizo saber por Ananías que le era necesario pasar por muchas tribulaciones si es que deseaba ser útil y de bendición para el Reino. Eso no significa que sea una regla común para todos, pero sí significa que, si te llega a tocar, tendrás que aguantártelas como el buen soldado que eres.

¿Conoces a algún soldado de los buenos que se haya puesto a llorar de miedo en el frente de combate? Es muy probable que el miedo se le haya metido hasta los tuétanos y le haya hecho correr un sudor helado por la cervical, pero ni siquiera los que estaban a su lado se dieron cuenta que él sentía eso. Aferró su arma con decisión, con valor y con coraje y allá fue, a jugarse la vida en medio de las balas enemigas, porque sabía que sabía que sabía que el ejército al cual estaba representando, tenía el mejor general del universo y una guerra ganada desde el principio de todos los principios.

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Informe de Operaciones Bélicas

(Mateo 12: 43-45) = Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla. Entonces dice: volveré a mi cada de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada. Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación.

Estos pasajes son muy ilustrativos, para ver el comportamiento de los demonios. Y acá dice que ellos andan por “lugares secos” cuando no están ocupando el cuerpo de una persona. Pero se nota que a ellos no les gusta nada andar por esos lugares secos, porque dice que no hallan descanso allí. Por eso buscan cuerpos humanos, porque los cuerpos humanos ofrecen humedad y tibieza ideal que les sirve para acomodarse bien. Algo interesante que encontramos aquí, es que después de vagar un demonio buscará volver al lugar de donde salió. Siempre un demonio que haya sido expulsado, intentará volver al lugar de donde fue expulsado. Pero hay una condición básica para que lo logre: su antigua casa, tiene que estar: 1 – Desocupada. 2 – Limpia. 3 – Ordenada.

Primero dice Desocupada. Veamos: ¿Cuánto esta desocupada una casa? Simple: cuando no hay nadie adentro. Y eso quiere decir en términos espirituales que, cuando llega el demonio otra vez a esa casa, no encuentra a nadie en ella, es decir que el Espíritu Santo que debía estar ahí, no se encuentra. No mora allí el Espíritu Santo y tampoco otra clase de demonio, está desocupada. Pero, además, dice que está limpia y ordenada, lo cual nos quiere decir que está en condiciones habitables. Una casa limpia y ordenada, es habitable, es deseable. Normalmente estas condiciones se dan en personas que habiendo sido liberadas, después no se comprometieron con el Señor, no hubo cambios en sus vida, no oraron, no se alimentaron de Su Palabra, nada. Es decir: ¡La casa está limpia! El resultado de todo eso, es que ese demonio que salió vuelve, y lo hace acompañado de otros siete (Número de lo completo, significa “todos los que sean necesarios”) peores.

Es decir que, llevado al día a día natural, si no se produce un claro crecimiento espiritual, de hecho y por lógica consecuencia, habrá una evidente decadencia. La vida espiritual avanza o retrocede, nunca está en lo que en conducción de vehículos llamamos “punto muerto”. Debes subir. Si no subes, es porque bajas, así de claro. Si hoy no estás un poquito mejor que ayer, lo más probable es que estés un poquito peor. Por ese motivo es que siempre se aconseja ser muy diligentes y cuidadosos con nuestra vida espiritual. Es mucho más que ir a un sitio a decir amén cada quince minutos.

Mira; especulemos un poco. Pensemos en una persona que está metida en un vicio, cualquiera de los más arraigados que conoces. Alcohol, tabaco, drogas. Yo no estoy diciendo que si esa persona es liberada del demonio que lo impulsa a ese vicio luego éste, cuando salga, irá y regresará con otros siete peores. No quiero enseñar que eso ocurrirá exactamente así. Lo que sí es una realidad, es que es muy probable que, si no llena ese hueco que tiene dentro con el Espíritu Santo, es muy probable que las cosas vayan empeorando. Es lo que sucede cuando las personas no quieren dejar su vida de pecado. ¿Cómo sería eso? Un ejemplo: una persona va a ser liberada del vicio del tabaco. Se le practica la liberación y eso lo limpia por un tiempo, pero el problema radica en que él no quiere ni le interesa cambiar, se siente a gusto así.

Entonces vuelve al tabaquismo, y eso abre una enorme puerta espiritual por la que sale un simple vicio, débil y fácilmente desechable, para que entre un espíritu de tabaquismo, que es una entidad mayor y no tan sencilla de echar fuera. Sobre todo porque ni bien se instala en esa persona, de inmediato invita a sus “socios” a instalarse con él. Y ahí llegan Alcoholismo y Drogadicción, y ambos traen indefectiblemente la presencia de malas compañías. Porque las necesita para poder consumir todo eso de un modo que parezca compartido y placentero. Nunca olvides esto. Las que son horribles son las consecuencias del pecado, pero el pecado en sí mismo jamás lo es, todo lo contrario. Si el pecado se nos presentara como horrible, nadie pecaría. Y ya hemos visto que no es así.

El paso siguiente, sería el Robo, para poder sustentar la dependencia por las drogas. Esto no es ninguna novedad y creo que hay muy poca gente que lo ignore. Pero no concluye ahí la decadencia al precipicio, al robo le sigue la prostitución. Y no estoy hablando solamente de mujeres, esto también es ampliamente sabido y conocido. Tanto así que, en muchos casos, de la prostitución, que también es un demonio, pasamos directamente a otro que es de los más duros y complicados de sacar: la homosexualidad, que en principio se adquiere para poder acceder al dinero necesario para sostener todo lo otro. Y, finalmente, la obra satánica se completa con la Perversión total. Como podemos ver, una vida atrapada por Satanás puede terminar en una decadencia tan grande, en un pozo horrendo que no parece tener fin. Satanás trabaja así con los que se lo permiten. Él sostiene que no importa lo bajo que caigas, siempre podrás estar peor. Mira este caso.

(Marcos 5: 12-13) = Y le rogaron los demonios, diciendo: envíanos a los cerdos para que entremos en ellos. Y luego Jesús les dio permiso. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los cerdos, los cuales eran como dos mil; y el hato se precipitó en el mar por un despeñadero, y en el mar se ahogaron.

Yo quiero que recuerdes, por otros sucesos similares anteriores, o que has visto en otros evangelios, que Jesús solamente enviaba fuera a los demonios. Sólo en una ocasión, esta, ellos le pidieron entrar en los hatos de cerdos porque, -le dijeron-, no querían ir a vagar por los lugares secos. Es más que obvio que nuestra responsabilidad es hacer lo mismo que hizo Jesús. No podemos de ninguna manera instalar un foro y debate con los demonios, lo que debemos hacer es sacarlos fuera de donde están, si es que la persona que los tiene, desea liberarse de ellos. Hay gente a la cual no puedes liberar de sus demonios simplemente porque se han enamorado de ellos. Tú los sacas fuera y nada más. Donde vayan o no vayan ellos luego, es asunto de Dios, no nuestro. Otro caso.

(Marcos 1: 23-26) = Pero había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, que dio voces, diciendo: ¡Ah! ¿Qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Sé quien eres, el santo de Dios. Pero Jesús les reprendió, diciendo: ¡Cállate, y sal de él! Y el espíritu inmundo, sacudiéndole con violencia, y clamando a gran voz, salió de él.

Aquí. se nota claramente que en un mismo hombre habitaban muchos espíritus inmundos y ellos sabían muy bien quien era Jesús, por eso le dijeron que Él era el Hijo de Dios. Cuando Jesús les ordena que se callen, nos está mostrando que es muy práctico esto para enseñarnos que no debemos entrar en diálogo con ningún inmundo. Los espíritus inmundos, llamados demonios, no querían dejar la que consideraban como su casa, estaban muy cómodos allí. Como resultado de esto, el hombre comenzó a temblar y a sacudirse muy feo. He visto eso. Asusta, esa es la verdad. Si no estás bien plantado sobre tus pies de fe y confianza, asusta. Tal vez como asusta el león que ruge…aunque ya no le queden garras ni dientes… Mira esto otro.

(Lucas 10:19) = He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.

Esta es la autoridad que pone Jesús sobre todos los creyentes. En una sesión de liberación siempre se debe someter y sujetar toda violencia y escándalo, antes de iniciar la ministración. El diablo no deberá tener oportunidad de controlar, de llamar la atención ni de manipular una sesión de liberación. Los que saben de esto un rato largo, sugieren que se le aconseje a la persona exhalar en el aliento el demonio, dentro de sus posibilidades, para que no haya escándalos, golpes o griterías. Los demonios no son seres físicos, pero frecuentemente hablan o actúan a través de las personas donde se hallan.

De hecho, las manifestaciones más comunes en una sesión de liberación son: gritar, toser, llorar, eructar, sofocarse, jadear, gemir, quejarse, estornudar, bostezar, intentar vomitar, etc. Y noten que todas estas manifestaciones implican el uso del “aliento”, que es por donde el demonio sale de la persona. la mejor manera de liberar es decirle a la persona que respire muy profundamente y deje salir el aire cuando se ordena salir a los demonios. También existen manifestaciones que son muy comunes en sesiones de liberación, y que determinan la presencia inocultable de demonios en una persona.

1 – Risa o sonrisa en los labios. Este se trata de un espíritu de burla, o espíritu burlón.

2 – La persona mueve su lengua haciéndola entrar y salir rápidamente de su boca. Este es un espíritu llamado espíritu de serpiente, pero también puede representar un espíritu de lujuria, lascivia, fornicación, adulterio o perversión sexual.

3 – Rigidez o manos tiesas, dedos, piernas, puede indicar la existencia del vicio de la masturbación o un espíritu de muerte. Eventualmente podría ser un espíritu de odio, pactos o hechicería.

4 – Manos en forma de garras: podría ser un espíritu de odio, venganza, asesinato.

5 – Mirada vidriosa ausente: puede ser un espíritu de ocultismo, legión de demonios.

6 – Ojos que dan vuelta dentro de sus órbitas: hay alguna forma de ocultismo o hechicería-

7 – Goteo de la nariz: podría indicar un espíritu de lujuria.

8 – Mirada furtiva: la persona encuentra difícil mirar de frente o abrir los ojos: podría indicar lascivia, lujuria, pornografía.

De hecho, los niveles de guerra espiritual están bien definidos y a través de su comprensión podemos entender mejor la forma de operar del enemigo, tanto en la gente como en distintas zonas geográficas. No todos los demonios operan de la misma manera en las diferentes regiones. Ni siquiera los mismos demonios tienen métodos fijos o específicos. Cambian permanentemente con el fin de engañar a quienes los detectan. Los niveles de la guerra espiritual, son tres: NIVEL TIERRA, que tiene que ver con el corazón. NIVEL OCULSTIMO, que tiene que ver con lo espiritual y NIVEL AIRE, que está relacionado con lo estratégico. Paso a detallarlos.

NIVEL TIERRA: El nivel denominado “Tierra” comprende a los espíritus de menor grado que operan sobre las personas de cuatro maneras diferentes. Aquí es donde podemos ver como un individuo es sometido por los poderes de las tinieblas afectando su espíritu, alma y cuerpo. Enajenación: Esta manifestación es la más fuerte y peligrosa, ya que la persona está controlada totalmente, o sea, que su espíritu, su mente, su voluntad y su cuerpo, son sometidos por él o los espíritus que están dentro de la misma. En este caso esos demonios operan desde el interior de la persona.

(Lucas 8: 27) = Al llegar él a tierra, vino a su encuentro un hombre de la ciudad, endemoniado desde hacía mucho tiempo; y no vestía ropa, ni moraba en casa, sino en los sepulcros.

Posesión: Esta manifestación difiere de la anterior en que el espíritu inmundo no tiene control total de la persona, sino parcial. Esto quiere decir que la misma puede tener control de su voluntad. Aquí también los demonios operan adentro de la persona.

(Marcos 9: 17-18) = Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo, el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron.

Opresión: (Esto es tormento). En esta forma de manifestación, el espíritu opera desde afuera de la persona afectando un área de su espíritu, de su mente o de su cuerpo. En el caso del espíritu, el desánimo, el cansancio excesivo, el ver todo negativo, son evidencia de influencias de esta clase. En el caso de la mente, los bloqueos mentales, la falta de concentración, etc. Y en el caso del cuerpo, enfermedades diversas. Es importante destacar que en el caso de los cristianos, la opresión demoníaca se manifiesta como consecuencia de puertas abiertas en su vida, (Pecado, falta de confianza en Dios, falta de perdón, temor, ira, odio, etc.) o bien porque Dios lo permite con el propósito de formar el carácter del cristiano. La diferencia entre una y otra es que si es porque Dios lo permite, es por un tiempo y siempre se termina con mayor madurez espiritual.

(Lucas 6:  18) = y los que habían sido atormentados de espíritus inmundos eran sanados.

Influencia: Esto es tentación. Esta influencia está dada básicamente en manifestaciones externas, las cuales son producidas en el entorno de la persona a través de situaciones que intentarán llevarla a pecar. También se manifiesta induciendo pensamientos negativos, perversos, etc., que de no resistirlos oportunamente, se pueden tornar bastante peligrosos. Estos tipos de manifestaciones, van más allá de tener o no tener puertas abiertas en la vida y los creyentes son el principal objetivo de la misma.

(Lucas 4: 13) = Y cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de él por un tiempo.

Fortalezas Espirituales: Se denomina así a los patrones de conducta o estructura rígida alojadas en la mente de una persona la cual adquiere a través de distintos tipos de influencias a lo largo de la vida. Este tipo de influencias puede darse a través de espíritus inmundos, personas, cultura, tradiciones, música, televisión, internet, pecado, iniquidad, etc. Este fenómeno se manifiesta en forma individual o colectiva. Algunas formas de manifestaciones son: la religiosidad, el fanatismo, el humanismo la secularización, el ateísmo, los temores, la violencia, etc.

(Jeremías 9: 14) = antes se fueron tras la imaginación de su corazón, y en pos de los baales, según les enseñaron sus padres.

NIVEL OCULTISMO: El segundo nivel está relacionado con el ocultismo y opera a través de trabajos, maldiciones, conjuros, encantamientos, hechizos, magia, etc., y sus distintas manifestaciones.

(Hechos 19: 18-19) = Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos. Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata.

Este tipo de cosas son llevadas a cabo por brujos, magos, hechiceros, pai, espiritistas, adivinos, parapsicólogos, etc., los cuales trabajan tanto sobre personas como sobre territorios. En muchas ocasiones vemos en la calle ofrendas compuestas de elementos tales como maíz, caramelos, pochoclos, (Palomitas de maíz), bebidas, velas y gallinas muertas, las cuales pertenecen a los grupos afroamericanos como el Umbandismo. Estas ofrendas son realizadas para manifestar dos rituales diferentes: el primero es delimitar un territorio y el segundo agradecer el favor de un espíritu determinado que mora en el mismo lugar donde se encuentra la ofrenda mencionada.

Normalmente al hablar de ocultismo lo asociamos con sacrificios, pactos de sangre, danzas ritualistas, trabajos con velas de colores, etc. Sin embrgo existen otras formas de ocultismo muy sutiles que se disfrazan de ciencia o formas elevadas de espiritualidad a las que muchas personas se adhieren pensando que se trata de algo bueno para ellos, o sencillamente por la extrema tilinguería mediocre de suponer que eso enriqueces sus status. Tal ha sido y sigue siendo el caso de Nueva Era y de la Masonería, aunque de esto último habría que hablar mucho más extensamente y con documentación probatoria, es muy peligroso hablar por hablar. Un punto importante a tener en cuenta es que los grupos ocultistas encuentran gran oposición en los evangélicos y tratan de frenar la expansión del evangelio, realizando trabajos en contra de los pastores y los líderes de las iglesias, maldiciendo sus vidas.

Un caso concreto del que se conocieron de talles sobre esto, fue la convención de brujos llevada a cabo en Colombia el 31 de Octubre de 1998, donde el objetivo principal fue justamente orar en contra de los pastores y maldecirlos. Esta fecha fue elegida en concordancia con Halloween, una celebración de origen Celta, donde se invocan espíritus de muerte. Y si bien estamos hablando de muchos años atrás, es simplemente porque de esa convención tuvimos noticias reales, pero eso no quita que tales eventos se hayan seguido desarrollando y los objetivos repitiendo y ampliando.

En cuanto a personas inconversas, Satanás ha desarrollado estrategias basadas en el temor y la sugestión, motivando a muchos a depender de amuletos y talismanes y a buscar protección de los llamados espíritus guía o guardianes espirituales. en el nivel de ocultismo conocer las actividades de los grupos satánicos existentes en nuestras ciudades puede ayudarnos a entender su modo de operar y a tener mayor eficacia en nuestra oración de guerra.

Ahora bien; la forma de contrarrestar los efectos de este tipo de manifestación de las tinieblas, es orando más o menos con estos términos: 1 – Adoración, esto es reconocer a Dios por lo que Él es y por sus atributos, mucho más que por lo que puede darte o quitarte, según lo imagines. 2 – Pedir al Espíritu Santo revelación. Pedir perdón por la ciudad, pueblo, aldea o región en la que vives, en claro arrepentimiento. 3 – Tomar toda la armadura de Dios, la famosa que vemos en Efesios 6. 4 – Romper todos los trabajos realizados por el umbandismo, los hechiceros, sacerdotes de la Nueva Era, curanderos, espiritistas, parapsicólogos, etc., sobre los pastores, líderes, miembros de las iglesias y sobre tu propio lugar de residencia. 5 – Deshacer, quebrantar, todo tipo de maldiciones sobre los pastores, líderes, miembros de iglesias y la ciudad. 6 – Atar a los espíritus guías que operan a través de ellos. 7 – Pedir a Dios que el Espíritu Santo toque las vidas que habitan en tu ciudad para que tengan un encuentro con Jesús. 8 – Pedir a Dios cobertura de acuerdo con Efesios 6. 9 – Adorar a Dios en gratitud por la liberación de estas manifestaciones.

NIVEL AIRE: Esto es estratégico. Aquí es donde la confrontación toma una envergadura muy importante, ya que no tratamos con demonios, sino con principados, potestades y gobernadores. Estos espíritus reciben órdenes directas de Satanás y se les asigna el “control” de un sector geográfico específico, motivo por el cual se los denomina espíritus territoriales. Es importante destacar en este punto que los demonios son ángeles que se rebelaron en contra de Dios y decidieron seguir a Satanás y que se han sujetado a él a través de un orden jerárquico. Ya quedó demostrado en otra enseñanza anterior y por la propia palabra, que esto fue posible porque los ángeles también fueron creados, al igual que el hombre, con libre albedrío, es así que ellos pudieron decidir seguir al mal en lugar de seguir trabajando para el bien. Ángeles caídos.

Estas jerarquías, tal como lo hemos visto antes, son los principados, que son espíritus de muy alto rango, de muy alto nivel, que tratan de controlar a las naciones en base a las estrategias desarrolladas en virtud de las necesidades y el pecado de la gente. las potestades, que en este caso son espíritus de menor poder que los anteriores, y que implementan las estrategias mencionadas a través de espíritus de menor grado, los gobernadores, que son los que ejecutan las órdenes de sus superiores a través de lashuestes y estos, las huestes, que son espíritus denominados comúnmente demonios, que son los que llevan a cabo tareas encomendadas por sus superiores directamente con las personas.

La forma de ministrar con efectividad todo esto y contrarrestar de este modo los efectos de este tipo de manifestaciones de las tinieblas, es orando de esta manera: 1 – Pedir al Espíritu Santo revelación, esto es imperativo y obligatorio. Sin revelación no hay manifestación porque no hay detección. 2 – Tomar toda la armadura de Dios, la que vemos en Efesios 6 y colocársela puntualmente. Aunque en lo físico y material no se vea nada, en el ámbito espiritual la armadura es colocada y actúa a favor de quien la lleva. 3 – Pedir perdón por la ciudad, arrepentirse tomando la autoridad de representar en ese arrepentimiento a todo el caudal humano de la ciudad.  4 – Atar a los espíritus de menor grado llamándolos por sus nombres. (Ejemplo: espíritu de religiosidad te ato en el nombre de Jesús) 5 – En adoración, reconocer a Dios por lo que Él es y por sus atributos visibles e invisibles. 6 – Atar al hombre fuerte de tu ciudad. Primero deberás identificarlo. No es difícil, tiene que haber al menos una mayoría de placas o monumentos en su honor en ella. 7 – Atar a las potestades y principados de tu ciudad, identifícalos. Tampoco es difícil, bastará ver qué condición o clase de pecado es el más abundante en ella y esas serán esas potestades. 8 – Ordenarles que suelten a las personas que tienen cautivas. 9 – Adorar a Dios en gratitud porque Él se manifiesta a través de tu oración.

Es importante y necesario que sepas que, la oración de guerra, no expulsa necesariamente a los espíritus territoriales, sólo los paraliza para que la gente pueda tomar una decisión por Jesús cuando se le predica. Estos se irán cuando una gran parte de la población se convierta a Cristo. Y no estoy diciendo cuando una gran parte de la población concurra a una iglesia cristiana, aunque de pronto pueda incluirlo, estoy diciendo cuando se convierta. No siempre estas dos cosas vienen juntas. Hay veces que sí y hay otras que no. También es demasiado importante declarar todo el tiempo bendiciones proféticas sobre la ciudad, pues éstas actúan contra el poder de Satanás.

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