Un Ejército con Objetivos Claros

Una de las palabras que para una gran cantidad de creyentes todavía permanece en cierta tiniebla de ignorancia, es la palabra Iniquidad. Está escrita muchas veces en nuestras biblias y se nos muestra claramente que incide y mucho en nuestro andar por esta vida representando al Reino de Dios. Sin embargo, creo que se hace necesario, como lo ha creído también mucha de la gente que hoy transita este sendero enseñando y ayudando a madurar a los hombres y mujeres que conforman el pueblo de Dios, dar un punto más, un aditamento más de donde tomarnos para afrontar lo que venga con fortaleza y autoridad vencedora.

(Génesis 2: 7) =  Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. (8) Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado.

(Génesis 1: 28) =  Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

El alma de Adán fue creada para habitar en Dios, en una morada celestial, en un jardín llamado Edén, revestido de la luz de Cristo. Todo el conocimiento, la sabiduría, la inteligencia, el consejo, el poder y el temor de Dios constituían esta vivienda espiritual. A través de ella, él podía gobernar la tierra con el pensamiento y la mente de su Creador. Esta morada era una fortaleza inexpugnable, esto significa que no podía ser penetrada por ningún mal. Era el aposento mismo de Dios en el hombre. Nuestro Creador le dio además una herramienta para reinar, que dejó en su total posesión: El Libre Albedrío, o lo que conocemos como La Voluntad. Esta nadie la podría tocar, ni aún Dios ni mucho menos el diablo.

Satanás entonces sedujo la mente de la mujer, quien usó su voluntad para entrar en el terreno propuesto por el diablo. Esto tuvo como consecuencia que el hombre, que dicho sea de paso estaba abriendo olímpicamente la boca sin prevención alguna, perdiera su habitación, su estatura espiritual: El Edén. Como consecuencia, su alma quedó separada de Dios y el hombre perdió su vida eterna, y su mente se redujo al dos por ciento de su capacidad y en el mejor de los casos, considerado aquí y ahora como una mente brillante, en tan solo un diez por ciento. El alma del hombre y sus pensamientos quedaron sumergidos en oscuridad y confusión, siendo la voz del diablo, la única que los alimentaría. De ahí en adelante el enemigo sería el proveedor de todo tipo de pensamientos inferiores, carnales, soberbios, pecaminosos, limitados y temerosos que son el material con la que el alma caída edifica su hábitat espiritual. Esto es lo que la Biblia llama Moradas de Maldad o Moradas de Iniquidad.

(Salmo 84: 10) =  Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, Que habitar en las moradas de maldad. La tierra está llena de gente que vive literalmente en una morada espiritual y almática totalmente opuesta al Edén. Estas estructuras de iniquidad controlan, dominan, afectan y llenan de males a las sociedades en las que el hombre caído vive.

(Salmo 74: 20) = Mira al pacto, Porque los lugares tenebrosos de la tierra están llenos de habitaciones de violencia. Después de la caída, Dios dejó de señorear la tierra a través de sus hijos y ahora gobierna la muerte y el diablo por medio de la iniquidad. El reflejo del Seol se hace visible edificando en los hombres todo tipo de pensamientos de muerte, y de miedo, que no los dejan avanzar. Si te parece exagerado esto que digo, mira a tu alrededor, donde quiera que vivas tu geográficamente y verás que no estoy exagerando demasiado, apenas advirtiendo porque es evidente que las fuerzas del reino de tinieblas, van por más.

(Salmo 49: 14) =  Como a rebaños que son conducidos al Seol, La muerte los pastoreará, Y los rectos se enseñorearán de ellos por la mañana; Se consumirá su buen parecer, y el Seol será su morada. La iniquidad moldea la mente del hombre, creando fortalezas que literalmente dictaminan nuestro comportamiento, Vemos en el caso del rey Nabucodonosor como Dios juzgó su orgullo y su iniquidad y éste adoptó una mentalidad de animal en la cual quedó cautivo. El comportamiento del hombre se conforma a su morada.

(Daniel 4: 25) =  Que te echarán de entre los hombres, y con las bestias del campo será tu morada, y con hierba del campo te apacentarán como a los bueyes, y con el rocío del cielo serás bañado; y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que conozcas que el Altísimo tiene dominio en el reino de los hombres, y que lo da a quien él quiere. Nota en estos pasajes cómo el mundo espiritual de tinieblas y de muerte, moldea las circunstancias del hombre en el mundo natural. Estas moradas son estructuras espirituales, mentales o emocionales desde las cuales funcionamos y desde donde tomamos toda decisión que no proviene de Dios. Todo lo que no está edificado en Dios, está edificado con iniquidad, que es el material que proviene de las tinieblas. Todos hemos construido este tipo de moradas alrededor de nuestra alma. Una morada es por así decirlo un molde invisible que rodea nuestra alma, que le da forma, personalidad e identidad. Estas estructuras están hechas por un conjunto de pensamientos que rigen todo lo que somos y determinan el fruto que producimos.

(Proverbios 23: 7) =  Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él. Come y bebe, te dirá; Mas su corazón no está contigo. El hombre es el reflejo de lo que mora en su alma. Un alma edificada por Dios, pensará, actuará y producirá fruto conforme a Dios. El hombre natural o cristiano nominal, sólo ser humano religioso que no ha sido edificado espiritualmente, pensará, actuará y producirá los frutos de una mente limitada y estructurada por la cultura y las circunstancias. A mí me gustaría que antes de mirar a tu alrededor para ver cuantos así están cerca de tu vida, te mires a ti mismo, a ti misma. Y no te sorprendas, tampoco te decepciones ni te deprimas, sólo cambia. Pero cambia ya, ahora.

Esta estructura o morada del alma, para este hombre imaginario, es el lugar de su seguridad o su inseguridad en el que él mismo se ha colocado. Esta es una mentira edificada en su interior que le dicta lo que tiene que ser. Es el lugar donde están construidas todas sus limitaciones. Es lo que hace que una persona piense de una manera o de otra. Estas estructuras de pensamiento y emociones han sido edificadas en su mente y en su corazón desde pequeño, son el producto de la iniquidad y no se deshacen con la frase: “Señor, Señor, ven a vivir en mi corazón”. Estas moradas deben ser deshechas por el poder de Dios, por nuestra determinación para derribarlas y por fe, cambiando la mentira por la verdad ilimitada de Dios. No se trata de repetir versículos, sino de empezar a creer en forma diferente con respecto a nosotros mismos. Vernos en toda la grandeza y poder con las que Dios nos ve, y actuar de esta manera no dando lugar a ninguna duda.

Podría pasarme un día entero mencionándote estructuras, moradas, habitaciones en el espíritu que una gran parte de la población muestra y evidencia. Pero sólo mencionaré algunas: Estas estructuras son, por lo general: Moradas de Temor – de Aflicción – de Enfermedad – de Escasez y Pobreza – Religiosas y Babilónicas –  Culturales – de Stress – de Incredulidad – de Orgullo y Egocentrismo – de Negligencia – de Adicción – de Rechazo – de Hábitos Destructivos – de Lujuria y de Complacencia. Cada uno de los pecados en los que hemos perseverado edificará una morada. Para derribarlas, primero tenemos que saber que existen y que están controlando nuestras vidas y no sólo las rigen sino que atraen hacia sí mismas aquello que proyectan.

Por ejemplo: una persona puede ir a la iglesia toda la vida y vivir en pobreza, temor, enfermedad, miedo al rechazo, etc. Estas cosas ejercen un poder que atrae pobreza, enfermedad y rechazo, porque el alma está establecida y fundamentada en lugares de tinieblas donde reinan la pobreza, la enfermedad y el rechazo. No importa que tanto esa persona proclame con la boca una verdad bíblica, mientras su alma siga establecida en esas estructuras de pensamiento, está anulando el poder de Dios en su vida y nunca saldrá adelante en esa área de su existencia. Sus fortalezas internas se vuelven una tradición, una forma de vida, una prisión que no le permite visualizarse en forma diferente. Esta persona ha aceptado una mentira y vivirá así hasta que decida destruirla por completo. La iniquidad formó esa fortaleza que necesita ser derribada.

(Marcos 7: 13) =  invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a estas. (14) Y llamando a sí a toda la multitud, les dijo: Oídme todos, y entended: (15) Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre.

Lo que hemos edificado desde nuestra niñez, nuestra forma limitada y tradicional de ver y entender el mundo es lo que nos contamina. Por lo tanto, esto es lo que proyectamos, hablamos y vivimos constantemente. Por eso es que hoy por hoy tenemos tantos cristianos enfermos, pobres, oprimidos, sin poder, con profundos problemas de carácter y pecado. Ellos nunca han destruido las moradas de iniquidad en las que fue formada su alma. Además, no se han establecido en moradas celestiales. Muchas personas recaen en sus pecados, porque por un lado quieren dejar esa forma de vida, y se alejan por un tiempo, pero nunca desarraigaron la iniquidad ni destruyeron la morada que edificó ese pecado en su alma.

Tenemos, como ejemplo, el caso de un alcohólico que cayó en esta esclavitud, por abusos que sufrió en su pasado. Su alma se edificó en una estructura de evasión y escapismo, usando el alcohol como salida. Luego, este hombre se vuelve al Señor, y entrega su alcoholismo a manos de Dios: fue liberado de espíritus de alcoholismo, pero nunca deshizo la estructura de escapismo. Tarde o temprano el diablo usará esa edificación para conducirlo a nuevas formas de evasión a través de otro pecado, como pornografía, violencia verbal o lo que sea.

Lo mismo sucede con la pobreza y la escasez. Por generaciones las personas vienen edificando dentro de ellas pensamientos de pobreza, de incapacidad y de limitaciones sin fin. Luego vienen al Señor, se llenan la cabeza de Biblia, inclusive hasta se vuelven distinguidos siervos  de Dios, pero nunca destruyen esas moradas. Esas son moradas de maldad, Dios no las edificó, por lo que causan que estos siervos vivan limitados continuamente en sus finanzas. Por más que siembren y siembren en el Reino de Dios, no prosperarán jamás en la medida que Dios preparó para ellos, porque sus almas están rodeadas de estructuras que atraen pobreza alrededor de ellos.

Con la boca confiesan a Dios, pero con sus pensamientos toman decisiones conforme a sus limitaciones financieras. Si van a edificar una iglesia, se la imaginan hecha de palos o en un taller mecánico. Dios no piensa así. Todo lo que Dios piensa y proyecta para nosotros, es grandioso. De hecho que no piensa en templos, pero si los imaginara, no serían mediocres, de eso no tengas dudas. Sólo llegaré a ser aquello que sea la esencia de mi morada espiritual; ya sean moradas de Dios o las moradas de iniquidad. La labor principal de la iglesia es edificar la morada de Dios en cada creyente, no llenarnos de biblia y de fórmulas humanas que niegan la eficacia del poder de Dios.

(Efesios 2: 20) =  edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, (21) en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; (22) en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.

Jesús vino a restaurar lo que se había perdido y una de estas cosas es precisamente la morada de Dios en el alma y en el espíritu del hombre. El rey David penetró la belleza y el poder de esas moradas pero no podía establecerlas en su interior, esto solo fue posible después que vino el Espíritu Santo en el Pentecostés. Sin embargo, el Padre le permitió entrar en ellas, disfrutarlas temporalmente y ver su magnificencia; la herencia de Jesús para nosotros.

(Salmo 91: 1) =  El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. (Parece algo incomparable vivir a la sombra, esto es: al cuidado y a la protección de Dios, ¿Verdad? Pero lee con atención: dice que eso es posible si primero habitas a su abrigo, lo que equivale a decir que lo amas, le crees, le obedeces y le eres fiel. Es condicional esto) (2) Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré. (3) Él te librará del lazo del cazador, De la peste destructora. (Escucha; buena época esta para leer todos los días esta promesa. Si vives todo lo anterior tal cual fue dicho, Él te librará de la peste destructora. ¿Esto incluirá al Covid19?) (4) Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad. (5) No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día, (Esto tiene que ver directamente con perturbaciones demoníacas. Demonios que producen terror por las noches sin causa aparente alguna y ni vale la pena aclarar lo que significan las saetas que tratan de herirnos durante el día) (6) Ni pestilencia que ande en oscuridad, Ni mortandad que en medio del día destruya. (Las mortandades a las cuales están pasibles las naciones, no deberían tocar a hijos de Dios morando al abrigo del Altísimo)

(7) Caerán a tu lado mil, Y diez mil a tu diestra; Mas a ti no llegará. (Esto es promesa. ¿Puedes creerla?) (8) Ciertamente con tus ojos mirarás Y verás la recompensa de los impíos. (Esto no siempre parecería ser así, ¿Verdad? Hay impíos probos que llegan al final de sus días con una alta suma de años y en una situación económica muy ventajosa. Sin embargo, esto no nos habla del aquí y el ahora, sino en lo que veremos allá y en el día postrero. Habrá Justicia)  (9) Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, Al Altísimo por tu habitación, (10) No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada. (De esta promesa se ha aferrado mucha gente en este tiempo. Pero sólo les ha funcionado a aquellos que, verdaderamente, han puesto a Dios como única esperanza y como abrigo de sus vidas.) (11) Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos. (12) En las manos te llevarán, Para que tu pie no tropiece en piedra. Hay una realidad que es genuina, la creas o no, la aceptes o no, la quieras vivir o no: tienes ángeles de Dios protegiendo tu día a día y también ángeles caídos intentando arruinarlo. A quien le crea tu mente, es quien tendrá dominio sobre ti.

(13) Sobre el león y el áspid pisarás; Hollarás al cachorro del león y al dragón. (Esto es un símbolo claro de guerra espiritual. Cachorro de león es un demonio incipiente, mientras que dragón es el estado final de Satanás y el cenit de su poderío.)(14) Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. (15) Me invocará, y yo le responderé; Con él estaré yo en la angustia; Lo libraré y le glorificaré. (16) Lo saciaré de larga vida, Y le mostraré mi salvación. Esta es una hermosa promesa vigente y activa. Sólo necesita para activarse que tu conozcas Su Nombre. Y no estoy hablando de que tengas información sobre eso, estoy hablando que tengas intimidad con Él.

¡Qué maravillosas son las moradas de Dios! Estas son opuestas a las moradas del diablo en las que la gente vive llena de inseguridad, temor, carencia, enfermedad y asaltados por el terror del impredecible futuro y de su humana fragilidad. Las moradas de Dios son verdaderamente seguras, inexpugnables, llenas de salud, de abundancia y de la tranquilidad de un futuro diseñado y protegido por Dios. Sin embargo, esto tampoco se edifica en un segundo simplemente porque repetimos la oración del pecador. Tenemos que edificar con material del cielo, con oro, con plata y piedras preciosas provenientes del Espíritu Santo de Dios. El que ha edificado su morada espiritual en Dios vivirá en paz, en seguridad, en salud, en la tranquilidad de que ninguna tragedia repentina vendrá sobre él. Quien edifica en Dios será próspero todos los días de su vida, porque su alma prosperó de lo terrenal a lo celestial.

Derribar las moradas de maldad depende primeramente de someter nuestra voluntad a Dios, para empezar a cambiar eficazmente la mentira por la verdad de Él. Tengo que saber, no tan solo creer, que nadie puede poseer mi voluntad, y que esta es mi herramienta más poderosa para entrar en el Reino de Dios y a su herencia. La mentira más grande que el diablo le ha hecho creer a los hijos de Dios, es que él puede poseer la voluntad del hombre. Dios le dio al hombre LIBRE ALBEDRÍO y nadie, ni Dios ni el diablo pueden tocar nuestra voluntad. Dios la selló para que fuera nuestra, porque por ella seremos juzgados.

El que entienda esto, podrá ser plenamente libre y podrá arrebatar todas las riquezas que Cristo compró por precio de sangre para él. En Cristo Jesús soy y tengo, lo que me atrevo a ser y a poseer de Su reino. Él ya nos dio todas las cosas pertenecientes a la vida y al mundo del espíritu. Él ya nos dio el Reino, esto significa que el Reino es Aquí y Ahora, pero sólo los violentos lo arrebatan. Mi voluntad unida al poder de Dios es el instrumento para derribar las moradas de maldad que por años me han gobernado. Por mi voluntad decido dedicar tiempo y amor para edificar mi ser interior y encontrarme con Jesús a cara descubierta hasta que lo logre.

(Lucas 11: 9) =  Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

Frases tales como: “El diablo no me deja orar” o “No puedo hacer la voluntad de Dios porque el diablo no me deja”, son una absoluta mentira. Tú eres dueño de tu voluntad y ni Dios ni el diablo te pueden forzar a nada. Tú tienes en tu voluntad el poder para tomar decisiones radicales de cambio. Algunas requerirán pelear, pero tú y sólo tú, decides si peleas con Dios para ganar o te rindes al diablo para perder. ¡LA DECISION ES TUYA!

Cuando Adán dejó la morada de Dios, se encontró desnudo y su morada alternativa fue esconderse y cubrirse con hojas de parra. Dios le preguntó entonces, ¿Dónde estás? Hoy, Dios te hace esta misma pregunta. ¿Dónde estás? ¿Desde que morada estás operando? ¿Cuál es tu condición de vida? ¿Qué estás produciendo en cada aspecto de ella? ¿Qué pasa en tus relaciones con otros? ¿En tu salud? ¿En tus finanzas? ¿En tu misión celestial? Cuando el mundo te observa, ¿Qué ve? ¿La realidad de las verdades celestiales están manifestadas en tu vida? O ¿vives una supuesta devoción a Dios, pero tu realidad está llena de limitaciones y de moradas establecidas en el derrotado territorio del diablo?

Dios nos está llamando a todos a buscar la verdadera realidad de las moradas donde operamos. Nos está llamando a ser agresivos contra todo lo que nos está impidiendo entrar en las maravillosas dimensiones de sus moradas. Nos está llamando a dejar la pasividad y el conformismo de una iglesia que se mueve en la mediocridad y que no está avergonzando a la sabiduría de este mundo. Sólo nos será posible dejar atónitos y humillados a los poderosos y sabios de este mundo, cuando la enfermedad no nos toque, cuando no tengamos que pedir prestado sino que seamos los mayores dadores del mundo. Pero esto sólo pasará cuando seamos el ejemplo encarnado del amor de Dios en la tierra, cuando el mundo perdido pueda ver la morada de Dios manifestándose en cada uno de nosotros. Si esto te parece una utopía, un delirio místico mío, o una fantasía digna de una escuelita dominical para niños, lo siento mucho, pero no perteneces a mi ejército.

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Por Los Frutos de Tu Vien

No hay nada más dulce y suave que ver a un recién nacido, tan pequeño y tan perfecto. Dios creó cada parte de nuestro cuerpo, nos formó como Él quiso. Y es a él a quien le gusta vernos nacer, crecer y utilizar para el bien todos los talentos y el potencial que ha puesto en nosotros. Cada uno de nosotros es único y especial para Dios; él nos ha formado con mucho amor y gran detalle. Nuestros corazones deben saltar de la alegría a la adoración cada vez que recordamos esto: somos una creación especial y maravillosa para Dios, y él se deleita en nosotros. Lo alabo porque soy una creación admirable! Sus obras son maravillosas, y lo sé muy bien! No debemos ver a los niños como una carga o como una responsabilidad demasiado difícil de asumir. Los niños son una bendición, una herencia de Dios y una recompensa por nuestras vidas. Debemos amarlos y apreciarlos. Es un gran privilegio y honor para Dios darnos hijos, verlos crecer y criarlos en el temor del Señor. Disfrutemos de este don de Dios.

Recuerdo cuando los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: “¿Quién es la persona más importante en el Reino de los cielos? Llamó a un niño y lo puso en medio de ellos. Y dijo: “De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por lo tanto, cualquiera que se humille como este niño será el más grande en el reino de los cielos. Los discípulos le hicieron una pregunta a Jesús. Suponemos que por dentro, todos querían escuchar Su nombre como respuesta. Jesús los sorprende al declarar que, no sólo para entrar en el reino de los cielos, sino para ser el más grande más allá, es necesario ser humilde como un niño. Somos humildes cuando reconocemos nuestras limitaciones y debilidades. Los niños piden ayuda cuando la necesitan y piden perdón cuando deben hacerlo. Luego continúan con lo que estaban haciendo sin guardar rencor. Necesitamos aprender de ellos para pedir ayuda a Dios y a otros sin avergonzarnos ni sentir que hemos fracasado. También debemos aprender a pedir perdón sin guardar rencor y luego seguir adelante con la ayuda y guía de Dios.

No dejemos que nuestro orgullo nos aleje de todas las bendiciones que Dios quiere darnos. Aprendamos de los niños y seamos humildes! Dios quiere que lo conozcamos y lo amemos desde nuestra infancia. Los padres somos responsables de enseñar a nuestros hijos a amar a Dios con todo su corazón, con toda su alma y con todas sus fuerzas. La mejor manera de hacerlo es a través del ejemplo. Si ven que nuestro amor a Dios y el deseo de agradarle son la base de nuestras acciones, aprenderán a vivir una vida que glorifique a Dios. También debemos leer y memorizar la Palabra de Dios en la familia. En la Biblia encontramos palabras de vida que nos enseñan lo que agrada a Dios y nos transforma. A medida que crecemos, nos enfrentamos a nuevos desafíos. Si recordamos un versículo bíblico aprendido durante la niñez, instantáneamente recibiremos la palabra necesaria de sabiduría, aliento o sanidad.

Dice que entonces ellos comenzaron a traer niños a Jesús para que los tocara, pero los discípulos reprendieron a los que los llevaban. Al darse cuenta de esto, Jesús se molestó y les dijo: “Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis, porque el reino de Dios es de los que son como ellos”. De cierto, de cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. Y cuando los abrazó, los bendijo, poniendo sus manos sobre ellos. Jesús reconoció el valor de los niños y les dio un ejemplo de cómo debemos recibir el Reino de Dios. ¿Has visto alguna vez a un niño recibir un regalo? Lo admira y muestra su placer saltando y riendo. Así es como debemos recibir el Reino de Dios en nuestros corazones, con gran alegría, valorándolo como el tesoro más precioso que podemos recibir (Eso leemos en Mateo 13, 44). Porque eso es exactamente lo que es! Dios desea bendecir a los niños y recibirlos como Sus hijos amados.

No olvidemos orar por los niños que Dios pone en nuestro camino. En este pasaje vemos que Jesús abrazó y bendijo a los niños, disfrutando de la espontaneidad que los caracteriza. No perdamos nunca este entusiasmo cuando nos acercamos a la presencia del Señor! Cuando recibimos a un niño, estamos recibiendo a Jesús. No vino a la tierra con un puño de hierro e imponente, sino que nació en un pesebre como un bebé. Jesús ve un gran valor en todo el ciclo de vida de los seres humanos, pero se identifica especialmente con el corazón sencillo y abierto de los niños. Jesús vio en los niños que lo rodeaban características como la humildad y la sinceridad. Se tomó el tiempo para abrazar a los niños, los reconoció como personas valiosas y no sólo como algo a tolerar, como era común en esa época. De la misma manera, debemos valorar a los niños que Dios pone en nuestro camino, no sólo a nuestros hijos, sino a todos los niños que nos rodean. Abramos nuestros brazos y corazones y aprendamos a apreciar cada uno de ellos.

Tengo la sensación que como Cuerpo de Cristo en la tierra, todavía hay muchas cosas puntuales que no tenemos claras. Una de ellas, es la significación que los niños tienen en nuestros contextos. En Mateo 18 leemos a Jesús diciéndole al que quiera oírlo que si quieren entrar al Reino de los Cielos, deberían humillarse como niños. Cabe aclarar que en esa sociedad, los niños tenían poco y escaso valor como personas, y eso era directa o indirectamente, una forma de humillarlos. Pero, como para mostrar el tremendo contrasentido que el Reino tiene con nuestros sistemas de vida, Él les aseguró que ese niño humillado y casi inexistente, sería considerado como mayor en el ámbito del Reino de su Padre. Siempre me pregunté si esa gente le habrá entendido el mensaje a Jesús. Viendo cómo sigue la historia, se me hace que no. Y es de eso, entre otras cosas, que Satanás se aprovecha con respecto a nuestros niños. Niños que luego serán adultos. Como tú o yo.

Porque creo que es en nuestra niñez en donde el diablo preparó un diseño de destrucción para cada uno de nosotros. Está comprobado que desde que es gestado en el vientre de la madre, hasta los seis o siete años de edad, es donde se forma el carácter de un niño. De allí que muchas veces lo que nos pasa en nuestra infancia marcará nuestra manera de vivir, de caminar, e incluso, hasta lo que puede llegar a rebotar y manifestarse en nuestros matrimonios. Hay algo que debes entender y aceptar sí o sí si es que quieres tener futuro de victoria en el evangelio.

El diablo odia la raza humana, y por ese motivo quiere destruirla a partir del momento en que le resulta más fácil: en la infancia o en la vejez. Vulnerables. Y por eso, es indispensable tratar con los adultos con problemas, porque si no solucionamos esos problemas en los mayores, ninguno de esos mayores podrá formar bien a ninguno de los niños que tenga a su cargo. Sé por experiencia de consejería que es mucha la gente que odia su propia infancia, las maldiciones que sus propios padres les lanzaron cuando estaban enojados y esencialmente ese enorme abismo que les impedía poder contarles sus problemas, sus angustias y sus miedos.

¿Cuantos de ustedes han vivido una gran parte de su vida tratando de ganarse el afecto o una palabra de aliento de sus padres? Mis padres eran excelentes personas, pero yo no tengo memoria de un abrazo de mi padre para mi. Y no por maldad, por incapacidad. ¿Cuántos de ustedes han escuchado de labios de su madre o su padre, incluso siendo creyentes, una expresión que diga más o menos: “cuanto alabo a Dios por haberte tenido”? ¿Cuántos de ustedes habrán escuchado exactamente lo contrario?

Es demasiada la gente que todavía cree que estas son solamente palabras motivadas por situaciones adversas, pero déjame decirte que no, que en el mundo espiritual estas palabras conforman decretos, y cada decreto lanzado en el ámbito espiritual, se convierte en un derecho legal que en algún momento va a cumplirse, te guste o no te guste, lo creas o no lo creas. Es un principio. Es igual que sucede con el bebé que estuvo a punto de ser abortado. ¿Sabes qué? Cuando sea grande y sepa expresarse, le preguntará a su mamá si ella quería tenerlo o pensó en abortarlo. Cuidado. Es el momento de responder con la verdad, porque ese niño está preguntando algo de lo que ya conoce la respuesta.

¿Alguien ha prestado atención a los anti-valores disfrazados de valores que les enseña Satanás a los niños de todas las edades a través de la televisión y, en muchos casos, de aparentes inofensivas caricaturas de dibujos animados? ¿Alguien se fijó en ese detalle? Creo que es la hora de romper ese velo invisible que hoy por hoy todavía ciega el entendimiento de la gente para evitar que resplandezca sobre ellos la luz del evangelio de la gloria de Cristo. Se ha enseñado y con no poco criterio, que los niños son cazados por el mal por las noches, justamente cuando sus padres duermen tranquilamente, como si los hubieran cubierto eficientemente contra todo ataque del infierno. Ignorancia.

Despotricamos ante el movimiento gay masculino porque nos choca y no nos gusta porque huele a pecado a kilómetros, y es así, es cierto, pero… ¿Alguien se detuvo un par de minutos a pensar si ese gay que pasea su obscenidad casi con desparpajo y orgullo, no es un niño que fue violado por familiares cercanos mientras sus padres perdían el tiempo en distracciones huecas? Esto es un ejército en guerra, convéncete de eso. Y la única manera de que este ejército no siga perdiendo soldados, es fortificando sus esencias en sus raíces, dejando de prestarle tanta atención a las ramas.

¿Se puede seguir vociferando desde las predicaciones que estamos ganando la guerra, que Satanás está vencido, mientras cientos de matrimonios nos piden oración por sus hijos que están en alguna forma de delito, o en pornografía, o en perversiones, o si son mayores, por sus nietos que están en las drogas?  ¿Esa es la imagen de una guerra  ganada?  Dios hoy está encendiendo las lámparas que serán aptos y suficientes para correr con toda oscuridad. Son muchos de ustedes los que yo imagino que han tenido sueños, visiones, revelaciones y eso déjame decirte que sí viene de Dios, no interesa si hay gente que te tiene por loco, ten la seguridad que es tu Dios el que está despertando a las generaciones.

Una generación nueva de hombres y mujeres que no siempre son nuevos, que sean capaces de dar la cara para decirles a ustedes que esto no tocará nuestra morada ni llegará a nuestra casa. Porque el poder de la sangre de Cristo es más grande que el poder de la sangre de los animales que sacrifican los brujos. Cuando la sangre de Jesús tocó la tierra en ese tremendo día glorioso, en ese mismo instante la tierra fue sanada y hoy estamos recuperando el diseño de Dios para nuestra generación. Pero Satanás ataca a los niños. Es muy probable que haya atacado tu vida en tu infancia. Hasta pudo haberte querido matar. Rompió los hogares de los padres porque él sabe que una casa con familia rota, es semillero de suicidio, de drogadicción, de delincuencia en todas sus facetas.

Los drogadictos, los homicidas, todos ellos se forman en los hogares. Hay mucha gente que sostiene que las prostitutas lo son porque nacieron en hogares donde nadie pudo defenderlas cuando fueron violadas. Y lo mismo es válido para la homosexualidad, aunque hoy esté admitida e incorporada a todos los quehaceres urbanos como algo normal y corriente. Y esto no es discriminación, porque discriminar es no amar, yo tengo muy en claro que ningún homosexual llega a tener felicidad plena aunque nadie lo moleste. Porque siente que está todo bien, pero siente que hay algo que no sabe explicar que no está bien y nunca lo estará. Está comprobado que cuando tu cerebro piensa y tu sientes algo relacionado con tu pasado que te lastima, te hiere, te humilla, te ofende y destruye, tienes que saber que Dios ya trató con eso y lo restauró en la cruz, pero ahora debes ser tú el que tome a ese asunto y lo saques definitivamente y para siempre de tu mente.

Nadie lo puede hacer en tu lugar. No te olvides, Dios sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas. Es cierto que no entendemos muchas cosas y tampoco tenemos respuestas para otras. No entendemos por qué el violador, el pedófilo, se ensaña con un solo niño aunque haya muchos más igualmente vulnerables a sus bajos instintos. No entendemos el motivo por el cual en una familia donde hay cinco niños, uno solo ha sido violado. ¿Será que habrá algo que acciona esa herencia de violaciones? ¿Habrá algún detonante para que esa herencia cobre vida? En Marcos 10:15 Jesús dice que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él.

Sucede que entendemos muy poco lo que significa espiritual y emocionalmente una ligadura de alma. Cuando he sugerido a alguien que corte con toda ligadura de alma se me han quedado mirando como quien acaba de decir algo extraño y fuera de lugar. Entiende esto: la relación sexual, que fue creada por Dios, no por Satanás, y que por consecuencia es algo bueno en gran manera, puro y santo, fue creada para ser disfrutada por la pareja humana en pacto. Lo llamamos matrimonio, porque esa es la consecuencia legal y civil de ese pacto, pero Dios nunca habla de matrimonio, Él simplemente dice que se unirá el hombre a su mujer ¿Y qué más? Serán una sola carne. Eso dice.

Y eso sucede. La relación sexual es para ser disfrutada en santidad y en una relación de compromiso que dure para siempre. En una relación que sea de amor, conforme al diseño de Dios. No es para andar haciéndolo como perros en la calle. Tener relaciones sexuales es hacerse uno con el otro, en todo. Una sola carne, ligados en alma y espíritu. Hay una transferencia mutua. Y Si acostarte con alguien con SIDA o sífilis te contagia por traspaso, lo mismo sucede en el mundo espiritual. Siempre es paralelo. Lo cierto es que Dios está haciendo algo en este tiempo y nadie lo podrá parar. Y para lograr eso, está levantando guerreros reales en todo el planeta.

Tienen distinto color de piel, hablan distintos idiomas, tienen distintas culturas y hasta celebran o ríen por distintas causas, pero todos están unidos bajo el mismo estandarte del Reino. Mírate. En plena pandemia y con todas las limitaciones eclesiásticas que has tenido, es cuando tu vida está dando más fruto. Ya sabes, igual que yo, que no estamos aquí para hablar o hacer lo que nos da la gana. Dios nos ha dado una orden y la estamos cumpliendo, pese lo que pese y cueste lo que cueste. Dios quiere darte directivas a ti. No a mí para que yo te las enseñe o te las traspase, ¡A ti! ¡Él quiere tener intimidad contigo, conocerte y que tú lo conozcas! No puedes seguir esperando que a tus líderes les caiga la revelación para que te las enseñen.

Ahí andan centenares de videos disfrazados de altas predicaciones cristianas, llenos de maldiciones en forma de declaración de hecatombes imprevisibles e imposibles de evitar, pero que por propia ignorancia supina, una gran parte del pueblo los agarra como verdades y encima sale a extenderlos, difundirlos y ampliar su llegada. Profecías de mentiras, profecías que son mitad verdad y mitad mentiras. Pero Dios te está diciendo que no te escondas en las cuevas, que como siempre ha sido desde el principio, en tu cuarto Su poder maravilloso e inigualable está a tu disposición, sólo búscalo. No esperes que Dios te venga a buscar a ti, sal ahora mismo a ver donde está y en qué anda y súmate.

A los que siguen diciendo y declarando como hace dos siglos que Cristo viene pronto, diles que no, que Cristo no va a venir por una iglesia que todavía ni siquiera ha sabido predicar su evangelio genuino, el del Reino. Cristo va a venir por una iglesia que no tenga manchas, que no tenga arrugas, que sea gloriosa y más que vencedora, por una iglesia que tenga la unción de los apóstoles y los profetas, la misma unción que tenían Elias y Eliseo, la de Moisés y Josué para sacar a un pueblo de la esclavitud. Es probable que seamos la última generación que esté sobre la tierra, pero no podremos estar así, enfermos de traumas y de falta de perdón, enfermos de machismo o de Jezabel.

Dios levantará una generación adulta, que no esté enferma de manipulación vendida como dirección divina, o de simple y monasterial  represión disfrazada de santidad. Dios está limpiando la iglesia, y eso está sucediendo hoy mismo, ahora. Será destruido el espíritu de la mentira y del falso Espíritu Santo, y de la falsa profecía dada a través de los medios de comunicación, que hoy por hoy tienen más llegada, atención y audiencia que aquellos que traen palabra ungida . Y todavía hay muchos creyentes que miran estas cosas por la televisión y creen que se alimentan con ellas, lo mismo que con lo que se distribuye a través de las redes sociales.

No tengo nada en contra de las redes porque en muchas de sus expresiones me sirven y las utilizo, pero nadie puede negar que si hay un elemento clave que la sociedad comercial secular encontró como verdadero filón para explotar las redes, ese elemento ha sido el egocentrismo de tanta y tanta gente, cristianos ingenuos y faltos de discernimiento incluidos. Está escrito y es indeleble: nuestro socorro viene de Jehová. Deja de buscar coberturas que no tienen nada que ver con este tiempo. ¿Sabes lo que dice la Palabra? ¿Quién te cubrirá? ¿Qué manto te vas a poner? Colócate en la cobertura del Dios poderoso, la única cobertura bíblica ciento por ciento.

Todo lo otro es doctrinal, denominacional, humano, interesado, imperfecto. Jesucristo ha tomado control de nuestras bocas y nuestras vidas, para decirte que en esta hora una generación de víboras caerá, pero la generación de Dios se levantará. Dios es Dios de los ejércitos, no hizo a la tierra para que Satanás se enseñoree de ella, no hizo los ríos para que los demonios se enseñoreen de ellos, no hizo al hombre para que permita que la tierra que es su herencia esté en manos usurpadoras. Él nos dijo que cada palmo que tomemos será nuestro. Como le dijo a Abraham, alza tus ojos y mira, todo lo que veas será tuyo. Iglesia: es hora de levantarse. Cristianos, es hora de dejar de una vez por todas al pasado atrás y dedicarse al espíritu que es mucho más importante que el alma.

Es hora de salir del evangelio de la manipulación, del evangelio de la codicia, del evangelio de la avaricia, de ese evangelio que te lleva a creer que porque estás en una función pastoral eres más que las ovejas que tienes a tu cargo. Y tú no eres más que esas ovejas, simplemente tienes una función a la que Dios te llamó para protegerlas, sanarlas y librarlas de contaminaciones. Y cuando comienzas a ver que esas ovejas se convierten en soldados, es cuando entiendes que ningún general, jamás, ganó una guerra solo. Y si quisiera hacerlo, su entrenamiento de general de mando y no de batalla física determinará que se muera antes de intentar nada.

Es obvio que la iglesia que conocemos no está preparada para esto, pero si lo estará aquella a la que Dios esta levantando en este tiempo. Esta será la verdadera iglesia, la que cerró sus puertas por la pandemia, pero las volvió a abrir para ser esa expresión sin mancha y sin arruga de todos los tiempos. Oremos para que cuando vuelva a abrir sus puertas, lo que ingrese por ellas sea conciencia bélica casi de nivel profesional y no pobres almas vapuleadas por sus pasados que han creído ver en la iglesia a un grupo de auto ayuda apto para tener la posibilidad de contar sus dramas. Eso no es iglesia. La iglesia no cuenta derrotas, la iglesia celebra con alabanzas su victoria. Y su victoria está centralizada en la figura de Jesucristo, nunca dejes que una figura humana lo eclipse o lo saque del primer lugar. Cuida tus hijos que son la próxima generación. Lo dice el Salmo 127:3: He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre.

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No es Tiempo de Quejarse

¿Cuánta gente escuchas quejarse en este tiempo? No más quejas, dice el Señor. Ayunemos de quejarnos por un mes. Por toda ésta temporada de pandemias, dudas y miedos. Él solo quiere gratitud, no quiere escuchar ninguna queja de nuestros labios. ¡Quiere que nos forcemos a la alegría! Viviendo cosas bonitas cualquiera está alegre. Pero a tener paz no lo puede enseñar la sabiduría terrenal.  Eso es estar en paz con nosotros y los demás. Pero, veamos: ¿Qué es quejarse?:

– Que hace mucho calor… – Que te hacen esperar… – Que es poco.. – Que es mucho.. – Que no te gusta la comida… – Que lata esta gente… este trabajo… – Que el dinero no alcanza… – Que mi familia es tal cosa… – Que mi esposo… – Que mi esposa… – Que mis hijos… – Que no soporto más esta situación… – Que no estoy contento/a.. – Que Dios no me escucha…no responde – Que Dios está lejos de mí … – Que no hay solución… – Que no hay remedio… – Que siempre estoy en necesidad… – Que siempre ando de mal humor.. – Que ando lamentando.. – Que no puedo… – Que está feo, que le falta…, etc, etc, etc

Mira como lo de la queja es tan serio que nos advierte la Palabra. (Santiago 5: 9) = Hermanos, NO OS QUEJÉIS unos contra otros, para que no seáis CONDENADOS; he aquí, el juez está delante de la puerta. Satanás siempre está tratando que te enfoques en tus circunstancias y no en tus actitudes. Esa es una de las formulas más exitosas para tener un espíritu DESAGRADECIDO, que te lleve a la amargura y de allí que tus oraciones no sean escuchadas. La mayoría de las veces tu problema es tu actitud y no las circunstancias que estás pasando. El enemigo te desvía de tu realidad o de la verdad y quiere que seas QUEJOSO/A Su astucia es tan terrible, y él engaña de una manera tan sutil que debemos andar con mucho cuidado. Los  quejosos nunca llegan a la tierra prometida. Decía el salmista en el Salmo 77:3: Me quejaba y desmayaba mi espíritu. Y Pablo añade en Filipenses 2:14: En todo cuanto hagáis evitad quejas.

Cuando tu reclamo es justo, y hay abusos, mentiras, injusticias, dolor, una situación difícil en tu hogar; primero ora y luego busca alguien confiable y desahógate. NUNCA, NUNCA, NUNCA ocultes los problemas, busca una solución para que los abusos paren. Pero no estés criticando a tus hijos o a tu cónyuge a media iglesia o a quien sea. Sé una persona discreta y prudente. Nos advierte la Palabra, de tener siempre un espíritu agradecido: 1 Tesalonicenses 5:17-18, dice: Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. Así que por no tener un espíritu agradecido, las personas viven con insatisfacción constante. Nunca están satisfechas. El contentamiento no forma parte de sus vidas. Buscan constantemente algo que nunca llega, porque cuando ya han alcanzado un deseo, automáticamente surge otro y así nunca termina el ciclo.

Si las cosas están bien, entonces están bien, y si no están, comienzan a sentirse frustrados. O sea, todo depende de las circunstancias que le rodean, entonces, somos el producto de circunstancias que no puedo cambiar. En realidad, que nosotros podemos ser dueños de nuestras circunstancias y no las circunstancias dueños de nosotros. ¿Cuál es la circunstancia que te agobia ?  ¿Sabías tú que Dios usa las tribulaciones para fortalecerte? ¿Sabías que si lo amas de verdad, al final, todo te ayudará a bien? ¿Sabías que después de la tormenta viene la calma? ¿Qué es lo que no puedes cambiar y tanto te agobia? ¿Has orado indefinidamente por esa situación? ¿Y ya has hecho todo lo que está en tus manos para resolver el tema?…familiar, de trabajo, de aspecto legal, deudas, de matrimonio, soledad, con mis hijos, amarguras y dolores del pasado, no puedo perdonar, me han engañado, enfermedad, etc…. ESFUÉRZATE y sé VALIENTE! Haz tú tu parte y Dios hará la suya. Espera en Él. Él nunca llega tarde.

  1. El quejoso siempre ve problemas, no halla verdaderamente un punto positivo. Su alma en constante insatisfacción es una bomba de tiempo. Los quejosos se concentran más en el problema que en la solución, Acaban de salir de Egipto con alegría, pero de pronto miraron hacia atrás que venia el faraón y ellos dijeron mejor estaríamos en Egipto… la murmuración no conoce la paciencia, no soporta limitaciones, vive y añora el pasado. 2. La gente que murmura y mucho se queja es peligrosa y hace mucho mal a los que le rodean. Después del Mar Rojo, los hijos de Israel, llegaron a Mara donde estaban las aguas amargas, después de Mara, salieron para el desierto de Sin, después de Sin, partieron para Refidin donde también se quejaron y murmuraron contra Moisés el siervo de Dios 3. La murmuración crea un ambiente de desconfianza y resentimiento, rompe la unidad y la armonía y fomenta el desaliento en el pueblo.
  2. La murmuración te lleva a desobediencia y condenación, porque es de la carne y no del Espíritu, 5. Cuando no te gusta la enseñanza de alguno de nosotros, salte de su página. No murmures y no le faltes al respeto en las redes. Eso trae maldición. Dios detesta la murmuración: y más cuando está dirigida a siervos que están enviados por Él. Ejemplo: Aarón el pastor auxiliar de Moisés y de Maria la directora de alabanza. Dios no soporta a personas que hablan de los siervos genuinos de Dios. No ataques cuando no estás de acuerdo con su enseñanza, tan sólo salte DISCRETAMENTE de su grupo. 6. La murmuración: y la queja provoca a ira y enojo al Señor, así sea con razones. Así que procuremos sacar la QUEJA de nuestros labios, cada día. El espíritu agradecido atraerá el favor del Señor sobre nosotros de una manera increíble.

Pues es un tiempo para erradicar este hábito que hizo que los hijos de Israel no entraran a la tierra prometida. Desde este momento, entonces, que sólo se halle en nuestra boca el AGRADECIMIENTO, aunque estemos en una tribulación inaguantable. El Señor sabe lo que necesitamos y Él es poderoso para ser nuestra pronta ayuda en nuestra tribulación.  ¿Sabes de dónde vienen la queja y la murmuración? La QUEJA viene de la INGRATITUD. Los corazones amargados llevan más carga de queja y de murmuración. Dice Job 7:11:  Por tanto, no refrenaré mi boca; Hablaré en la angustia de mi espíritu, Y me quejaré con la amargura de mi alma. Una persona quejosa es negativa, es pesimista, es obstinada, es impaciente, está insatisfecha, no tiene alegría, anticipador de desgracias, siempre anunciando malos momentos o que lo bien que estás pasando no te va a durar mucho.

La primera causa de quejas son las finanzas o la falta de contentamiento con lo que se tiene. El consumismo materialista crea una enorme insatisfacción. El que tiene $100 quiere $200. O sea, para alcanzar su contentamiento le falta $100. Tiene $ 100 de déficit. El que tiene $1000, quiere $2000. Tiene un déficit de $ 1000 para alcanzar su contentamiento. Así cuanto más tenga, más grande será su déficit de contentamiento. Y cada vez tendrá más déficit y más ingratitud. Y cada vez estará más lejos del Reino de Dios. Las otras causas de queja, son la comida, el clima, el tráfico, el país, la familia, la iglesia, el trabajo, se quejan de Dios, de la vida y de muchas ESTUPIDECES, aunque no precisamente en este órden.
La queja de la comida. Hoy día mucha gente es muy delicada para comer. La Palabra nos encarece a que sepamos comer de todo (todo lo que es LIMPIO). Una persona que tiene limitaciones para comer, hace sentir mal al que lo invitó. Un buen creyente debería saber apreciar todo lo que se le invita. El no hacerlo de ésta manera da un testimonio muy pobre de nosotros. 1 Corintios 10:27 dice: Si algún incrédulo os invita, y queréis ir, de todo lo que se os ponga delante comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia.

Obviamente aquí el incrédulo se trata de alguien que no cree en Jesús. Pero se asume que la comida presentada en la mesa es comida kosher. Siempre debes previamente poner a conocimiento del que te invita de que comes solamente limpio de acuerdo a Levítico 11. Imagínate que vas a casa de alguien inconverso para compartirle de Jesús y luego con toda su amabilidad te ofrece algo y le dices que no…Eso puede quebrar tu plan!! Así que la queja no tiene en el paquete de la salvación. Santiago 5: 9 dice: Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; el Juez ya está delante de la puerta. Si no extirpamos esta plaga de nuestros labios, tendremos consecuencias. Proverbios 10: 14 señala: Los sabios atesoran sabiduría, mas la boca del necio es una calamidad cercana. Todas las noches hay gente que piensa en otra gente y en animales abandonados a su suerte y/o abusados con un sufrimiento que no tiene nombre. Es más fuerte que ellos y es un dolor permanente en sus corazones. Su oración es por esta situación con el salmo 136 y también que no les sobrepase un dolor que de ninguna manera van a poder resolver.

Dios no tiene la culpa de todo esto. Es el hombre que por su codicia de dinero está destruyendo toda la tierra que el Padre nos entregó para enseñorearnos de ella. Así que Dios no va a intervenir para que cambien las cosas. Vamos a chupar las consecuencias de nuestro propio pecado. Estamos ya viviendo tiempos de tribulación y debemos preparar nuestro espíritu porque tenemos tantos rasgos pecaminosos en nuestra forma de ser y tanta ingratitud y tanta queja, que debemos cambiar con urgencia y dejar el egoísmo. ¿Qué no debemos hacer cuando somos objeto de murmuración o de queja?  1).- Nunca busques el origen de la murmuración: Porque la persona que murmura es una de dos cosas, un ignorante o una persona maliciosa. En cualquiera de los dos casos la persona no tiene integridad ni madurez. Por lo tanto no es una persona confiable. 2).- No Trates de defenderte o desmentirlo: porque cuanta más atención le das, más se agranda. 3).- No te pongas a la defensiva: Porque de hacerlo pruebas que lo que dicen es verdad. Shakespeare dijo en una de sus líneas, “páreseme que la dama protesta en demasía que sugiere que está tratando de tapar algo” La verdad es que el mucho defenderse da la impresión de culpa.

Tampoco nunca llames a las personas involucradas a confrontarse. Eso nunca ha servido para nada. No hay persona espiritual que cuando se le llama a confrontar diga toda la verdad. Dos personas que se confrontan terminan odiándose. No confrontes a nadie. No vale la pena. 4).- No pagues con la misma moneda. Quien te lo dijo ahhh… Ese hermano, si ese es muerto de hambre, o si cuando vino a aquí no traía nada yo lo recogí de la calle, etc.. 5).- No te amargues por lo que digan los otros de ti. Mas bien glorifica a Dios. Nunca vas a agradar a todo el mundo. Se libre y se una persona que sabe decir si, si o no, no y que siempre cumplas lo que prometiste.

Cuando alguien te falla, no te resientas, solo mantén una saludable distancia. Hazte más fuerte. No dejes que esto te hunda o te desanime, más bien que los comentarios negativos sobre tu persona sean un estímulo para enfocarte en lo positivo, y lucha por ser mejor. Evalúa lo que dijeron de ti y si hay algo de verdad, cambia lo que hace que la gente se queje de ti. 2).- Ora y habla bien de las personas que: murmuran y hablan mal de ti.  Hablemos bien de aquellos que hablan mal de nosotros. Y que otra persona pueda decir – qué pena que hables mal de él, él siempre se expresa bien de ti. Usa las buenas nuevas, para vencer las malas, porque se dice que es difícil criticar y hablar mal de una persona cuando sé está orando por ella. 3).- Dedícate a buscar soluciones creativas a los problemas que enfrentas. Piensa en frío, y sobre todo que todo lo que hagas o digas dé un resultado positivo. En vez de murmurar contra otros, busca siempre formas constructivas de animar y edificar a los demás. Invierte el tiempo que te sobra a la oración, a la familia y a tus hijos que tanto lo necesitan. 4).- Que nuestras palabras no sean un impedimento para el crecimiento espiritual de otros ni un estorbo para los que necesitan encontrarse con nuestro Señor y Salvador Jesucristo. En Conclusión este es un llamado a la conciencia y al perdón!! Pasa por alto la ofensa eso, se convertirá en un honor para ti.

No te QUEJES de tu PAÍS. PARTE 1. Hechicería de los pueblos. Una de las cosas más palpables para mí, cuando he observado el comportamiento religioso de ciertos pueblos, es que he visto una realidad alarmante: los pueblos que más practican hechicerías/brujerías/ocultismo son los más pobres, los más necesitados, los más explotados, ultrajados y oprimidos por sus gobernantes, tienen hambre y están carentes de muchísimos recursos básicos de sobrevivencia. Ten en cuenta algo: Toda crisis comienza primero en lo espiritual, así que jamás habrá crisis si no hay problemas con Dios, jamás habrá crisis si primero no hay quebrantamiento de mandamientos y quebrantamiento de los valores de Dios: todo esto precede a toda ruina y a toda calamidad. América Latina (aunque también en Asia y Europa y demás) es un ejemplo de todo esto: muchos países latinos están tan envueltos en hechicerías, paganismo y santería que van en franca decadencia espiritual, moral, social, familiar, económica.

Veo claramente como cadenas de intercesores a nivel mundial está «conteniendo» al mal que está a punto de desbordarse. Cuantos más intercesores tenga una nación, cuanto más creyentes en Cristo, haya, mayor será su fuerza espiritual, moral, económica, familiar, social y eventualmente los intercesores actuarán como «muros de contención» en tanto que se aproximan las señales proféticas. Aunque hoy día hay muchas crisis en todas partes, el verdadero creyente está viviendo por fe, y créelo o no, Dios le sostiene en medio de toda incertidumbre. Toda nación que tiene más hechiceros que creyentes va a ir más rápido hacia su propia auto-destrucción. Cuantos más hechiceros tenga una nación habrá más pobreza, enfermedad, sufrimiento y opresión. Mira a los pueblos oprimidos y hambrientos que hay sobre la tierra y evalúa que tanta práctica de hechicería hay entre ellos.

Mira como la ira y el juicio de Dios está llegando con la furia de los terremotos, tsunamis, huracanes, inundaciones, sequías, incendios, pestes. Nadie puede decir que el juicio llega a un pueblo que ora, que es obediente y que no está en rebeldía a Dios, o que no tiene delitos ni pecados. La violencia es un síntoma muy claro de la ferocidad de Satanás. Crímenes, narcotráfico, delincuencia, depravación sexual, secuestros, latrocinio, gobernantes corruptos que son ladrones y que son aconsejados por brujos y hechiceros, son apenas algunos de los aspectos que sufre una sociedad sin Dios y, mucha gente hoy día sigue cerrando sus ojos y oídos, sumergidos en sus prácticas, conjuros, satanismo, brujerías, etc. Llegará el día en que verán lo que han sembrado, ellos tampoco se librarán de las consecuencias de haber invocado a las tinieblas. Muchos de ellos hoy viven ya una vida miserable y tormentosa.

Dios dice en su palabra que Él es un Dios fuerte y celoso, y lo es , y no tolera el «Adulterio Espiritual», es decir: no podemos estar clamándole a Él por favores y luego darnos vuelta e ir a consultar muertos, o cristales o tarotistas. No podemos estar clamándole a Él por favores y luego darnos vuelta y comprar amuletos para la buena suerte. No podemos estar clamándole a Él por favores y luego darnos vuelta e ir donde el brujo o el espiritista. No podemos estar clamándole a Él por favores y luego darnos vuelta y consultar con el síquico o la adivina o hacernos leer las manos o las cartas… todo esto El detesta, aborrece. Mira aquí, Isaías 8:19
Y cuando os digan: Consultad a los médium y a los adivinos que susurran y murmuran, decid: ¿No debe un pueblo consultar a su Dios? ¿Acaso consultará a los muertos por los vivos? Deuteronomio 7:25
Pero tú deberás quemar en el fuego las esculturas de sus dioses. No codicies la plata y el oro que las recubren, ni caigas en la trampa de quedarte con ellas, pues eso es algo que aborrece el Señor tu Dios Deuteronomio 18:10-12  Nadie entre los tuyos deberá sacrificar a su hijo o hija en el fuego; ni practicar adivinación, brujería o hechicería; ni hacer conjuros, servir de médium espiritista o consultar a los muertos.  Cualquiera que practique estas costumbres se hará abominable al Señor, y por causa de ellas el Señor tu Dios expulsará de tu presencia a esas naciones.

En cuanto a consultar a los muertos: para generalizar diremos que la Palabra dice que ellos descansan en un lugar. Los que ya murieron no tienen conciencia de lo que pasa aquí en este mundo, ellos no velan por nosotros desde allá, ni pueden cuidarnos, ni pueden guardarnos, ni pueden concedernos peticiones, ya que si tuvieran que hacer todo esto jamás descansarían! No deberíamos encomendarnos nunca a ellos, ni pedir cosas, ni consultarlos, eso Dios aborrece. Ezequiel 13:21 Rescataré a mi pueblo de esos sortilegios, para que dejen de ser presa en sus manos. Así sabrán que yo soy el Señor. Sortilegios: Acción de someter la voluntad de alguien o de modificar el destino mediante el uso de brebajes, remedios mágicos, fórmulas y acciones de hechicería y/ brujería. Hay gente que piensa que hay «brujos buenos» y «brujos malos» y que está bien consultar con los «brujos buenos», pero esto es tan malo como consultar con los «brujos malos», no existe diferencia para Dios. Toda hechicería es abominación a Dios. Por otro lado, los brujos pueden proporcionar objetos para la suerte, que es todo tipo de amuleto que hoy día se usa para sacar la malas vibras, y tener suerte en el amor, dinero, salud: esto Dios aborrece. Así que el primer problema grave de las naciones del mundo es el involucramiento en ocultismo. Un pueblo que no practique ocultismo no atraerá sobre sí las desgracias y maldiciones que están escritas en el libro de la ley. Mira aquí, apenas un versículo de las consecuencias de la desobediencia. Deuteronomio 28: 27 Jehová te herirá con la úlcera de Egipto, con tumores, con sarna y con comezón de que no puedas ser curado. Jehová te herirá con locura, ceguera y turbación de espíritu, y palparás al mediodía como palpa el ciego en la oscuridad. No serás prosperado en tus caminos; no serás sino oprimido y robado todos los días, y no habrá quien te salve. Lean todo Deuteronomio 28 y vean las consecuencias cuando una nación desobedece a Dios. Hoy estamos viviendo todas esas maldiciones!!

NO TE QUEJES DE TU PAÍS. Parte 2. Consecuencias de la Desobediencia. Deuteronomio 28:15. Maldiciones por la desobediencia. Pero debes saber que, si no obedeces al Señor tu Dios ni cumples fielmente todos sus mandamientos y preceptos que hoy te ordeno, vendrán sobre ti y te alcanzarán todas estas maldiciones…. Deuteronomio 28:33-35 (pobreza-enfermedad- tormento) Un pueblo desconocido se comerá los frutos de tu tierra y todo el producto de tu trabajo; para ti sólo habrá opresión y malos tratos cada día. Tendrás visiones que te enloquecerán. El Señor te herirá en las rodillas y en las piernas, y con llagas malignas e incurables que te cubrirán todo el cuerpo, desde la planta del pie hasta la coronilla. Esto apenas es un ejemplo de lo que pasa como resultado de la desobediencia a Dios: pobreza y enfermedad. Donde se haya desechado a Dios hay pobreza y enfermedad. ¿Por qué te parece que comienza a haber tanto desempleo en el mundo? ¿Será que ya el hambre se está asomando por todas partes? Puedes buscar en tu Biblia, ya que hay mucho sobre esto.

Deuteronomio 28:45-48 Todas estas maldiciones caerán sobre ti. Te perseguirán y te alcanzarán hasta destruirte, porque desobedeciste al Señor tu Dios y no cumpliste sus mandamientos y preceptos.  Ellos serán señal y advertencia permanente para ti y para tus descendientes, pues no serviste al Señor tu Dios con gozo y alegría cuando tenías de todo en abundancia. Por eso sufrirás hambre y sed, desnudez y pobreza extrema, y serás esclavo de los enemigos que el Señor enviará contra ti. Ellos te pondrán un yugo de hierro sobre el cuello, y te destruirán por completo. Cuando nos alejamos de Dios y no le obedecemos, vienen consecuencias terribles en nuestro país y en nuestra sociedad, pero primero en nuestra familia y tanto peor si practicamos lo que Él abomina. Hay todavía muchos viviendo en abundancia y no reconociendo la bendición de Dios, practicando todo tipo de pecado, brujerías, hechicerías, lujurias y depravaciones. Todos éstos tendrán su juicio, solo es cuestión de tiempo. La cuenta regresiva ha comenzado PARA TODOS. Hay incontables pasajes bíblicos de como Dios nos enseña a aborrecer todo lo que El aborrece, pero ¿Será que lo deseemos saber o queremos seguir en caminos equivocados porque nos gusta?

Proverbios 3:1-3 Otras ventajas de la sabiduría  Hijo mío, no te olvides de mis *enseñanzas; más bien, guarda en tu *corazón mis mandamientos. Porque prolongarán tu vida muchos años y te traerán prosperidad. Que nunca te abandonen el amor y la verdad: llévalos siempre alrededor de tu cuello y escríbelos en el libro de tu corazón. Bueno, en todo caso es decisión de cada uno. La palabra dice que cosecharemos lo que sembramos, y así como hay castigo para los que se desvían, hay tremendas bendiciones para los que amamos, respetamos y servimos a un Dios Todopoderoso, que se llama el Altísimo Santo de Israel.

Cuando un país practica el ocultismo, sus gobernantes son de lo peor. Son corruptos y perversos de una manera escandalosa. El ocultismo abre puertas a la pobreza, enfermedad, delincuencia, pandillas, robos, crímenes, hambre, perversiones sexuales (pedofilia, homosexualidad, violadores, secuestros) etc. Ya en éste estado de cosas el sufrimiento del pueblo es inaguantable. Obviamente, uno debe denunciar los abusos y ls injusticias que suceden en el país. No se debería callar nunca cuando los gobernantes están haciendo injusticia. Finalmente NO son ellos los que gobiernan, sino el mismo Satanás que tomó el control de la nación. En éste estado alto de corrupción, lo único que queda hacer es oración de guerra y no estar resintiéndose ni quejándose del país. Porque la queja solo activará más maldición y más sufrimiento.

Un país en crisis espiritual, será objeto de los juicios del Altísimo. Comenzarán los terremotos, huracanes, inundaciones, hambre, enfermedad, pestes, muerte. Estos acontecimientos marcan el comienzo del Juicio De Dios sobre la nación. Y algo muy importante: 1).- ¿Cómo orar por un país en crisis? 2).-  ¿Cómo orar por un desastre natural? ¿Un huracán o un terremoto o cuando llega la destrucción? Les sugiero que no reprendan  al huracán, ni hagan orden que se desintegre, esto empeora la situación. Las oraciones que hagan se basarán en Daniel 9 y el Salmo 91. Para que aún en la calamidad a tí, que eres obediente al Señor, no te llegue la destrucción. Una situación de calamidad se ora con humillación y suplicando al Señor perdón por los pecados que hace el hombre en la tierra afectada.

Por eso dice la Palabra en 2 Crónica 7:14 Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oran, y buscan mi rostro, y se convierten de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, perdonaré sus pecados y sanaré su tierra. Si en cambio siguen reprendiendo y ordenando al huracán o al terremoto que se desintegre, cada vez vendrán peores huracanes y más catastróficos. Por eso la condición de sanidad de una nación es humillarse, suplicar perdón, arrepentirse, interceder con lloro, volverse al Señor y dice su Palabra que de esa manera el sanará la tierra. No hay otra manera. Si andan reprendiendo los huracanes y los juicios del Dios Altísimo, y poniendo decretos, lo único que harán es fortalecer la desgracia.

El hombre es muy soberbio y cree que puede ordenar en contra de los juicios de Dios!!! ¿No ven que cada vez son más feroces los huracanes y los terremotos? ¿Por qué oran en contra de Dios y sus juicios?? ¿Quiénes se creen que son??Urge entonces que se levante un grupo grande de intercesores en súplica!! Una situación de calamidad se ora con humillación y suplicando al Señor perdón por los pecados que hace el hombre en la tierra afectada. No hay mandamiento en las escrituras respecto a que podamos levantarnos y anular los juicios del Altísimo. Les dejamos aquí un ejemplo de cómo orar por una nación. Cada quien debe ser un intercesor de su país. A nosotros nos queda muy desubicado cuando la gente nos pide Oración por su país. Cada quien debe llorar por su país. Cada quien debe clamar por su país. Es responsabilidad (personal) de cada ciudadano orar por su patria sin parar. Hasta que Dios tenga misericordia y perdone y sane.

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Es Complemento, No Competencia

Los profetas tratan más con la visión, que es como decir el lugar en donde debemos estar. Pero el profeta no se ocupa de la, o las formas existentes para llegar allá. Es el maestro el especialista en enseñarnos cómo llegamos allá. De nuevo: el profeta viene y te dice que en dos años, deberemos estar allá. Cuando tú le preguntas cómo lo hacemos, te responde: No sé, Dios lo sabe. Yo, lo único que sé es que es así porque Dios me lo ha dicho. Ahí es cuando aparece el maestro y pregunta: ¿Dónde debemos estar? Allá. Muy bien. Y a partir de allí ese maestro se pone a trabajar para encontrar, rápidamente, la forma de armar un plan para llegar allá en el lapso de dos años. Y esa es la razón por la cual, el infierno, ha realizado un especial trabajo en cambiar la fuente de información que el maestro tiene.

Porque, ciertamente, el profeta no es bueno para guiar. ¿Sabes qué hace el profeta? Se calza su mochila y se va. ¿Y sabes cómo es su manera de guiar? ¡Sal corriendo y persíguelo! Él va a llegar allá, donde hay que ir, y jamás va a fijarse si alguno venía atrás. El pastor es el que va guiando, empujando y ordenando el andar de las ovejas procurando que nadie se quede. Pero el especialista en la ruta, es el maestro. Él tiene el GPS espiritual. Cuando estos dos ministerios, el de profeta y el de maestro, cooperan el uno con el otro, se forma un equipo que es altísimamente poderoso. Tienen una impresionante capacidad ministerial de complemento. En soledad, cada uno, por el contrario, se les genera algunos problemas muy singulares.

Cuando un profeta o un maestro están solos, no solamente son inofensivos, sino que incluso hasta se pueden tornar destructivos. ¿Por qué? Sin la influencia de los profetas, los maestros suelen ser tan prácticos que, el pueblo puede, por ellos, tener una buena doctrina, pero sin el fuego ni la visión que siempre hacen falta para progresar. Hay cierto carácter de cinismo que se va generando con los años en el maestro, cuando no tiene profetas cerca. Porque es muy práctico. Y esa, créeme, fue una de las razones por las que se fueron anulando los dones dentro de la teología. ¡Ah! ¡Hoy he visto un ángel! – ¿Ah, sí? ¿Y qué significa eso? – ¡Ah, no lo sé! – ¿Y entonces para qué lo dices? ¡Déjalo para ti solo! Porque lo importante no es que tú veas un ángel o dos, lo importante es que tú seas un buen papá.

Ahora; todas estas expresiones muy prácticas y hasta efectivas, con el correr de los tiempos, fueron cortando esa espontaneidad que es típica del ministerio profético. Claro está que por el otro lado, el error fue que ante cada circunstancia, el proceso se realizaba dentro de los conocimientos que se poseían, sin detenerse a pensar ni por un instante, que absolutamente nadie puede suponer que se lo sabe todo. Y quiero aportar una sentencia que, por venir de quien viene, deberías tener en cuenta. Depender solamente de lo que se conoce, nos convierte con el tiempo en una persona cínicamente práctica. Claro está que, así como en iglesias donde lo magisterial y teológico domina a lo espiritual, el espíritu griego se infiltra y llega un momento en que la frialdad provoca congelamientos y neumonías espirituales mortales.

¿Y en las otras, donde todo el mover es profético? Allí las cosas parecen ser mucho más espirituales, por lo que puedes ver a la gente en general, desde los líderes hasta el último de los ujieres, prácticamente levitando en el tercer cielo. Pero claro, al mismo tiempo, hay una mayoría de padres que no tienen ni la menor idea respecto a qué hacer para tener con qué pagarles el colegio a los niños. Esta dualidad es como si examináramos un automóvil. Mientras que su volante representa al maestro, su transmisión representa al profeta. Es más que obvio que se necesitan las dos cosas. ¿Dónde crees que llegarías en un auto que tiene tracción para moverse pero no tiene volante para dirigirlo? A colisionar con lo primer que se cruce. ¿Y dónde se supone que llegarás con uno que tiene un volante que anda perfecto, pero no tiene tracción y no se mueve?  ¿Te das cuenta que necesitamos ambas cosas para funcionar?

Porque si un profeta se deja llevar por su ministerio a pleno, llega un momento en que todo parece volar por los aires, pero la realidad nos muestra que no estamos yendo hacia ningún lado, y que en lugar de ser espirituales, como suponíamos, en verdad apenas estamos resultando místicos. Y créeme que hay una gran diferencia entre ser espirituales y ser místicos, ¿Entiendes? El espiritual, por ejemplo, tiene una lógica espiritual y sabe perfectamente por qué hace eso, mientras que el místico, no. ¿Ejemplo de misticismo? He sabido de personas que llegan a tomar entre tres y cuatro veces por día la Santa Cena. Navegan en las turbias aguas del absurdo.

Además, sin la influencia de un maestro, un profeta puede activar a todo el mundo, pero sin saber lo que hay que hacer. El corazón y el alma del ministerio del maestro, es el amor a la verdad. ¿Y de dónde nace este amor? Del mismo modo que decíamos que el amor a Dios está por encima del amor a las ovejas, vale la pena aclarar esto también. Este amor es la motivación que lo hace escudriñar las Escrituras, que son la base de toda verdad. Un maestro genuino puede cometer cualquier error porque es un ser humano falible; pero enseñar algo que sabe que no es verdad, si es genuino, jamás. Aunque le cueste su expulsión de la sinagoga de turno. Porque su compromiso es con la verdad, no con el líder.

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Las Bases del Conocimiento

Creo que a esta altura ya te diste cuenta que un ministerio, no es algo que tú te pones o te sacas conforme al momento. El ministerio es algo que te acompaña siempre, desde que saliste del vientre de tu mamá hasta que saludas y te metes en un ataúd. Y durante todo el día, estés donde estés y hagas lo que hagas. Es tan inseparable como la piel. Incluso en lo secular el maestro actúa como maestro, si es que alguien no parece entender algo que él ya sabe. Y, generalmente no sólo se preocupa por saber lo respectivo a su trabajo específico, sino que se toma el tiempo para conocer el de sus compañeros, también. Y no tiene nada que ver ni con Dios ni con la Biblia, sino conque su amor por eso lo lleva a desear que toda la gente haga lo que tiene que hacer, correctamente.

Además, el maestro es una persona que enseña permanentemente y sobre todo lo que conoce más que los demás. No necesita ni pizarra ni bolígrafo ni celular ni computadora, enseñar es su vida. Y si te pasa una receta de cocina y tú te pones a copiarla, te va a corregir hasta la ortografía de la receta. Puede llegar a resultar un tanto pesado para la gente común, ¿Para la gente normal? Pasemos a lo que es su don más importante, aunque todos lo sean por igual. En este caso es el fundamental que adorna y respalda su ministerio: la palabra de conocimiento. Es el don que más usa. Y créeme que es un recurso extraordinario. Este don pertenece a la famosa y conocida lista del Espíritu Santo, ¿Recuerdas? Es también ubicado o agrupado como don de habla.

En cuanto lo que más recurre durante su tarea, es a la precisión. La diferencia está en que, mientras el don viene del Espíritu, el recurso es una disciplina. Prueba a tu gente con un trabajo de investigación sobre lo que sea, y luego diles que te hagan un informe. Los informes más detallados, puntillosos, meticulosos y al milímetro en detalles, pertenecerán a los que tienen el don de maestros. Por eso, estoy convencido que es uno de los ministerios más fáciles de reconocer en la gente. Y aunque parezca increíble, no es tan fácil encontrar maestros de oficio, de ministerio, dentro de las congregaciones. La mayor parte del liderazgo establecido y tradicional, no sabe encontrar ni valorar a estas personas. Referente a la carga por la iglesia que tiene el maestro, esta tiene que ver ineludiblemente con el crecimiento. Obviamente que no me refiero al crecimiento numérico ni financiero. Hablo de crecimiento en conocimiento. Su versículo favorito, es el pueblo perece por falta de conocimiento, aunque luego va a explicarte que no se trata de teología, sino de intimidad. Lo sé porque lo repito dos o tres veces cada día. Con diferentes personas, claro…

Al igual que con el ministerio del pastor, no tenemos ningún ejemplo en el Nuevo Testamento de alguien que fuera solamente maestro. De allí que, al igual que el pastor, maestro es siempre una función, jamás un título. Fíjate que cuando le dijeron “maestro bueno”, a Jesús no le gustó. Lo que sucede, es que se toma al Libro de los Hechos como base sustancial ministerial, pero resulta ser que cuando Lucas escribe ese libro, no pretende de ninguna manera contar toda la historia de la iglesia. Él sigue un hilo muy delgado, que abarca la vida de Pedro, un poco, y la vida de Pablo, otro tanto. No pretende en modo alguno hacer una enciclopedia de la historia de la iglesia. Nunca lo quiso hacer y no hay esa intención en la Biblia. Y cuando no existen referencias, muchos se preguntan el por qué. Pasa que en ese tiempo esa iglesia no escribía sus historias porque ellos estaban convencidos que Jesús iba a retornar muy pronto, casi ya mismo, y por lo tanto no valía la pena, -según ese pensamiento- registrar historia alguna. ¿Quién la iba a leer?

Y ahí está la diferencia entre 1 Tesalonicenses y 2 Tesalonicenses. Cuando Pablo mismo, en 1 Tesalonicenses, parecería estar diciendo: “¡Ya nos vamos! ¡Ya nos vamos!”, mientras que en la segunda carta al mismo destinatario, cambia totalmente su postura y aconseja no dejar de hacer todas las cosas que se deben hacer para subsistir, porque nadie sabe ni el día ni la hora de ese retorno. De hecho, ellos no sabían qué cosa significaba ese Vengo en breve de Jesús. Por ese motivo, no había ninguna razón para escribir un libro de historia. Me pregunto si en este tiempo alguien podrá definir qué significa esa expresión de Jesús y a cuándo se refiere. De allí que lo que digo, que no hay nadie a quien se le llame maestro luego de Hechos 2, es muy cierto, pero tan cierto como que evidentemente hubieron muchos. En el Libro de los Hechos, capítulo 13 y verso 1, hay un texto bien bonito e ilustrativo.

 (Hechos 13: 1) = Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Níger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo. 

No sabemos si aquí se nos está diciendo que estas personas, eran profetas y maestros, todo junto en uno solo, los dos ministerios en uno, o bien está diciendo que algunos eran profetas y otros eran maestros, con ministerios separados. Fíjate que nos deja la misma duda que nos deja Efesios 4:11, cuando habla de pastores y maestros. No sabemos, en ninguno de los dos casos, si es alguien que tiene las dos cosas, o son dos personas distintas. La palabra “Y”, en griego es kai, y no nos ayuda mucho porque involucra las dos cosas. Con, esto y esto, adición. Pluralidad, singularidad. ¿Entonces, en qué me ayuda el verso? En que es evidente que se reconocía el oficio magisterial. De allí que coincidimos en que este ministerio, es un ministerio de equipamiento y capacitación.

¿Y qué cosa significaría eso? Que dentro de la cantidad de ministerios que podemos tener, están los ministerios de alcance, por ejemplo, el ministerio evangelístico, que es el brazo largo y de alcance. El ministerio apostólico también es un ministerio de alcance, territorial en este caso. El evangelístico, en cambio, va por personas, mientras que el apostólico va por regiones. El ministerio del maestro, en cambio, no es un ministerio de alcance. Cuidado, esto no quiere decir que un maestro no pueda evangelizar. Puede hacerlo, pero va a ser largo. Pero está bien, porque eso nos permite entender cuando ellos hacen énfasis en el equipamiento. Está dirigido hacia adentro de la iglesia. Cuando yo dudaba de mí ministerio oré, y el Señor me llevó al Salmo 22:22: Anunciaré tu nombre a mis hermanos; En medio de la congregación te alabaré. A mis hermanos, no a los mundanos. Listo.

¿Listo? No, listo nada; tuve dudas, entonces puse un innecesario vellón y volví a orar esperando palabra. El Señor, con justicia, debería haberse quedado en silencio, pero: ¿Cuántos saben que nuestro Dios es infinitamente misericordioso y tiene tremenda paciencia hasta con los incrédulos como fui yo? Él simplemente me mandó a Hebreos capítulo 2, sin especificar nada más. ¿Un capítulo completo? En realidad, no; porque el corazón me dio un brinco cuando llegué al verso 11 y 12: Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos, diciendo: Anunciaré a mis hermanos tu nombre, En medio de la congregación te alabaré. ¡Ahora sí, incrédulo! ¿Necesitas algo más para salir a enseñar a tus hermanos? Punto.

Porque por lógica simple, no tiene demasiado caso ponerte a equipar a los que están fuera de la iglesia. No tiene sentido. Obviamente que el equipamiento es dentro de la iglesia. Es la acción más usada en el ministerio de Jesús. Se lo llama Raboni, Rabí, más veces que con otro título. Los maestros tienden a ser muy prácticos. Es lógico. Por lo tanto, si en algo son breves, es cuando dan consejos. Yo me niego a dar consejos, apenas algunas sugerencias como para que la persona que me consulta, luego, decida por sí mismo lo que hará o no hará con mis sugerencias. Nadie, -a mi juicio-, está ni autorizado ni capacitado para decirle a otro con valor de orden a cumplir, como debe o no debe vivir aspectos de su vida personal. Aquello de que en la multitud de consejos está la sabiduría, tiene que ver más con el consejo de planos espirituales que con los asuntos del alma humana.

A veces me han escrito un correo contándome que cuando en su iglesia se ponen a saltar y a danzar, a él o a ella, eso, la ponen muy mal. ¿Sabes qué he respondido? De acuerdo, entonces no lo hagas. Déjalos danzar todo lo que se les dé la gana, pero tú quédate a un costado o sencillamente vete fuera del templo. Nadie podrá obligarte a hacer lo que no quieres hacer. Nadie puede manipular tu vida. Mientras tanto, ponte a orar y pídele al Espíritu Santo que te muestre la guía a toda verdad respecto a ese asunto. Allí tendrás la respuesta de si el equivocado eres tú o los otros. Punto. Porque nadie ha dicho que quien va a una iglesia deba ir con los zapatos bien preparados porque danzar será su trabajo principal. Pero tampoco nadie ha dicho que quien va a una iglesia y ve danzar a los demás, deba salir a reprender demonios bailarines, como alguna vez le oí a alguien…

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El Chef Siempre Tiene la Receta

Ahora quiero referirme a lo que más cerca tengo, el Ministerio del Maestro. Tiene una característica específica y puntual en el caso de ser un maestro genuino, y no uno formado a golpes de necesidad y urgencia por dudosas escuelas teológicas. Esa característica es El Amor por la Verdad. Amo la verdad, jamás podría enseñar algo que una denominación me obligara a enseñar, pero que yo sé, que sé, que sé, que no es una verdad bíblica. (Eso fue lo que hice, por eso estoy donde estoy y no de donde salí.) Y de eso hay mucho. Como hay muchos que tienen el don de enseñar, pero no necesariamente tienen el ministerio de la enseñanza. Y la enorme distancia y diferencia que existe entre ambos, aunque a muchos les pueda parecer que son la misma cosa, es que el que no tiene el ministerio, sino el don, sale a enseñar con alegría, pero no tiene el compromiso con la verdad que tiene el ministro magisterial. De allí que, mientras los que tienen el don de la enseñanza, son utilizados grandemente y con excelencia, muchas veces, en los lugares donde se le da preeminencia a la doctrina denominacional que corresponda, por encima de la verdad bíblica, a veces al ministro se lo posterga, se lo obstaculiza o, sencillamente, se lo desactiva.

El que tiene el ministerio del maestro, jamás aceptaría eso. Él tiene un estricto e irreductible compromiso con la verdad y necesita estar plenamente convencido que lo que está enseñando es puntualmente eso, la verdad. Muchas veces nosotros tenemos la tendencia de juzgar a un determinado trabajo, pero no la motivación que está detrás de ese trabajo. Y las iglesias, convengamos que a la hora de armar grupos de enseñanza, echan mano a lo que se supone que podrán ser buenos maestros, por ejemplo, tomando maestros de la escuela secular que se congreguen allí. ¿Y sabes qué? El maestro del Señor, no es un pedagogo, es un difusor de las verdades que Dios quiere que sus hijos conozcan. Alguien que tiene el carácter para enseñar la verdad, amarla y transmitirla.

Y esto, muestra una característica muy interesante del que yo llamaría maestro de oficio: el primero en poner en práctica lo que está enseñando, es él mismo. Ese es un rasgo muy distintivo del maestro. Tan fuerte es su compromiso con la verdad, que muchas veces, no se anima a enseñar algo que sabe que es lo correcto, porque todavía no lo puede vivir. Así de fuerte es su compromiso. Mientras, la especialidad que tiene el Ministerio Magisterial, es el entendimiento de diseños. Tiene una habilidad para poder comprender la dinámica con la que funcionan las cosas. Ocurre algo imprevisto y, mientras las personas en lo global acercan posibles soluciones o mecanismos, el maestro se queda en silencio y parece estudiar el problema para ver si le encuentra el diseño. Y no está figurando ni actuando, ¡Él es así en todo!

No somos buenos en lo más mínimo para hacer las cosas rápido. Te lo advierto: si deseas que algo salga rápido, vertiginoso, entregárselo a un maestro, no me parece que sea una decisión inteligente. Porque es muy difícil que un maestro encare algo si no lo ha entendido bien.  Si se pone a cocinar algo, puede desatar una hecatombe de ansiedad en los comensales, porque parecería ser que la comida no va a estar lista jamás. Sin embargo, que no te extrañe que, aun no siendo un cocinero ni mucho menos, si un maestro cocina, esa comida sale perfecta. Porque con anterioridad, se tomó el trabajo de estudiarse todos los detalles. Jamás viajo a un lugar sin pasar antes por el “maps”. Cuando salgo, me conozco hasta los arbolitos plantados allí. Eso causa mucha gracia en mi familia, porque la mayoría elegiría salir y “ver qué pasa” después. Yo acepto que la normalidad de las personas, eso sería lo que harían, y está muy bien; pero yo jamás ando perdido por allí preguntando qué ruta o que calle debo tomar para llegar a un lugar determinado. Yo ya lo sé, si no, no salgo.

Este entendimiento de diseños, es muy valioso cuando se trata de la iglesia. Porque todo lo que nosotros vivimos como personas naturales, como seres espirituales, nuestro caminar antes de Cristo, nuestro caminar en Cristo, responde a diseños. Entonces, los maestros no sólo ayudan a hacer un diagnóstico muy preciso respecto a por qué le pasa algo a alguien, sino que también tienen una mecánica para poder prever que esto no se repita. El rasgo más notorio que tiene el maestro, llama mucho la atención, ya que es el aprendizaje constante. No es maestro de verdad, si no está permanentemente aprendiendo. Constantemente el maestro está aprendiendo. Lee, escucha, ora, recibe, tiene revelación, tiene conocimiento, tiene ciencia, saca de aquí, extrae de allá, pero no lo utiliza para armar campañas, conferencias ni congresos para demostración y lucimiento. Lo utiliza simplemente para enseñar a todo aquel que no sabe lo que él sí ya sabe. Yo declaro, confieso y lo digo permanentemente: esto no es mío, esto es de otro ministro, a esto lo saqué de aquí y de allá y, en un momento dado, cuando toca, esto me ha sido revelado a mí. Y, -reitero-, no me avergüenza tomar de otros y compartirlo, porque yo no uso eso para mí beneficio, sino para el tuyo, eso está más que claro.

Sin embargo, a lo mejor no son los maestros los mejores invitados a una cena de simple diversión o pasatiempo. Porque él tiene una dinámica en su ADN y es la recibir y transmitir, así que todo, absolutamente todo lo que escuche, pasará por un tamiz de estudio, ordenamiento y preparación de libreto, por si acaso debe repetirlo ante otros. Tiene un lado bueno, jamás te va a decir que está todo bien si no entendió absolutamente todo lo que le has pedido, ordenado, solicitado o enseñado. Amor a la verdad. Todo esto, le otorga al maestro genuino, un carácter que no siempre le brinda multitud de amigos: es confrontador. Soy consciente de que un maestro no busca ser confrontador, lo sé por mí mismo, pero parecería ser que es inevitable que no termine siéndolo. Porque por el proceso de amar la verdad, entender el diseño y el aprendizaje constante, el maestro siempre exige que todos sean precisos con él, como él lo es con todos.

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Apacienta Mis Ovejas

 

(Juan 21: 15) = Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿Me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos. (16) Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas. (17) Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas. 

¿Prestaste atención a esta lectura? ¿La leíste bien en tu Biblia? ¿Sí? Entonces, dime: ¿Dónde está el engaño? Que el amor del pastor, no debe ser a las ovejas, debe ser al Señor. Y es ahí donde el pastor es engañado. ¿Cómo vas a ser pastor si no amas a las ovejas? Eso es lo que te dice no sólo la multitud, sino también los profesores de los seminarios. ¿Sabes? Aquí lo que leímos, no dice que ames a las ovejas, dice que ames al Señor. Porque, mira; cuando Pedro le responde que sí, que lo ama a Jesús, Él le responde en las tres ocasiones más o menos de manera similar: apacienta mis corderos, pastorea mis ovejas y apacienta mis ovejas. Es decir que, lo que faculta al pastor es el amar al Señor, y como consecuencia de ese amor al Señor, no a las ovejas, recién allí se le avala y habilita para pastorearlas. Parece una verdad de Perogrullo, pero no lo es: ¿Sabes la cantidad de veces que he tratado de hablar del Señor con un pastor, y él me ha respondido hablando de sus ovejas? Engaño.

Y allí es donde el diablo le pone la zancadilla y lo hace caer en la trampa al pastor. Porque de allí en más, ese pastor empieza a cuestionarse su escaso amor a sus ovejas, el qué pensarán ellas de él y todo eso que ha llevado, y sigue llevando, a lo que algunos humoristas del evangelio han dado en llamar, la aparición de las igle-burger, esto es: iglesias a pedido del consumidor. Y ese suele ser un motivo de quiebre entre un pastor y un profeta, porque el profeta se rasca la nuca, sabe perfectamente que el pastor es un fiel y sincero hombre de Dios, pero no puede entender por qué, todavía, está permitiendo o tolerando el pecado. No le da al profeta para entender que no está tolerando ni permitiendo el pecado, sólo le está dando a ese pecador una oportunidad más para sanarlo y restaurarlo.

¡Pero pastor! ¡Ya cayó diez veces en un año en lo mismo! ¡Tiene que ser cortado para que no contamine a los demás! – Pero no, siervo…démosle una oportunidad más, ¿Sí? No. El pastor está equivocado, porque verdaderamente deberían cortar a esa oveja, porque no es oveja. En todo caso está disfrazada con una piel de oveja, pero no lo es. Es decir que el engaño le hace cometer al pastor el más frecuente de los errores pastorales: hacerle pensar que la constante aceptación de los errores de las ovejas, es un sinónimo de su amor por ellas.  Cuando verdaderamente existe una unción pastoral, eso atraerá el amor de Dios para con la gente. La gente, cuando está con un pastor que tiene legitimidad sobrada y es absolutamente genuino, se levanta en amor y, si amaba a Dios antes de ello, ahora lo amará mucho más, todavía. La unción pastoral genuina, es una fuente de amor. Por eso es esta unción, la pastoral, la que mejor ministra la sanidad interior. Asimismo, aporta liderazgo a los creyentes, les ayuda a tomar decisiones, los respalda en sus proyectos.

En otro orden, más allá de la unción y como consecuencia directa de esta, se encuentra la autoridad. Y la autoridad pastoral genuina, desata edificación en la vida de los creyentes, la gente avanza. Y volviendo a la metáfora de las ovejas, que es la que da origen incluso al ministerio, Jesús dijo que el buen pastor, conoce a las ovejas. Las conoce de cerca, las conoce por su nombre. Eso implica una relación directa entre pastor y oveja, no es ni puede ser jamás alguien intocable.  No solo conoce al hombre o a la mujer de ese matrimonio, sino que conoce también a sus hijos, sabe sus nombres, sabe los problemas que tienen. Por eso es que resulta absolutamente imposible para un pastor pastorear una congregación de quinientas personas él solo. ¡Es imposible!

Y eso sin dejar de lado un rasgo casi central en la vida pastoral: la paternidad. Y fíjate que un ministro, cuando sabe perfectamente que lo es, suele tener mucho respeto por otro ministro. No quiere ser en absoluto invasivo. Sin embargo, cuando tiene una visita en su congregación, puede sonar casi hasta manipulador, ya que incide en todo o casi todo lo que la visita dirá.  Aseguran los que estudian a fondo estas características, que eso se trata solamente de cuidado paternal para con las ovejas, y temor a que estas se confundan. Puede ser, yo todavía tengo algunas dudas. Y las tengo por lo siguiente: yo, personalmente, no tengo ningún problema para sujetarme a un ministerio, cualquiera sea este.

Si toca que sea un apóstol, o un evangelista, otro maestro, un pastor o un profeta. Llego donde se encuentran y ya: me sujeto a todo lo que digan o hagan. Sin embargo, a lo que no me podré sujetar nunca, es a alguien que no tenga para nada definido qué clase de ministerio tiene, hace, pretende o imagina. ¿Y sabes qué? Está repleto de esto último. Y te digo por qué no me sujetaría a esto. Porque al no tener un ministerio definido, esta persona nunca desarrolló su habilidad, nunca ejerció una autoridad competente plena. De allí que entonces, no va a poder saber dónde poner límites, no va a poder desatar en la gente lo que ellos necesitan. ¿Y sabes por qué? Porque ni él mismo sabe lo que tiene, así que no podría saber jamás lo que tiene otro. Entonces, volvemos atrás y vemos que, cuando esa clase de persona se acerca a la visita y le señala todo lo que conviene que diga o que no diga, no está en realidad velando por la seguridad de las ovejas, está ejerciendo un alto espíritu de control. Muy abundante en los lugares en los que me ha tocado estar.

Y ahí entramos a una recomendación que Jesús dio con meridiana claridad. Él dijo que un ciego no puede guiar a otro ciego, Y no hablo de la persona en sí, en este caso. Puede que sea alguien de gran fe, pero de por sí, la fe no me va a dirigir a tomar decisiones correctas ni a hacer las cosas bien.  Entiende esto. La iglesia está en un proceso clarísimo de transición hacia una reforma, ¿Verdad? Esto está fuera de toda discusión y es el punto de partida para cualquier cosa que se diga aquí. Sin embargo, nadie, y mucho menos nosotros, podría empujar a Dios en ese proceso. ¡Es Dios quien tiene que mecanizarlo y lo hará en su tiempo, no en el nuestro! Además, Dios dejó cinco ministerios básicos, esto es, un equipo de personas. Entonces, ¡Necesitamos el equipo! No permitir que el equipo se forme, no es ni puede ser una estrategia pastoral, directamente es una maniobra satánica a partir del engaño de gente sincera y honesta, pero ingenua.

Fíjate que se habla de unidad, pero no hay unidad en el pueblo de Dios. Y esta vez no me refiero a sus líderes, que a partir de sus tremendos intereses personales, tanto materiales como de prestigios o simples egocentrismos, prácticamente la han tornado empresa imposible, sino de la gente, de las ovejas más comunes. Algo tiene base biológica. A medida que la oveja de un rebaño no se cruza con ovejas de otros rebaños, se va aislando y, por consecuencia, deteriorando. La endogamia, destruye la genética. Endogamia, te recuerdo: es la fecundación entre individuos de la misma especie. Práctica u obligación de contraer matrimonio personas de ascendencia común o naturales de una misma zona. Ahí es donde se ve el verdadero y genuino oficio de pastor. Porque un pastor de oficio, de ministerio pleno, no tiene ningún problema que sus ovejas se mezclen con ovejas de otros rebaños. De hecho, esto es altamente saludable.

Pero, claro, todos sabemos que existen muchos pastores que evitan esta clase de mezclas, tanto las más duraderas como las eventuales, como realizar congresos con profetas, apóstoles, etc. Cuando una persona evita estas mezclas, lo hace influenciado por el temor. Y ese temor, obviamente tiene una razón. Y la razón central es que él mismo, no tiene un ministerio de oficio. Una unción muy singular que es patrimonio casi exclusivo del verdadero pastor, es la de tener la habilidad de encontrar los dones escondidos que tiene la gente. Es de suma ayuda para que cada uno pueda fluir en cada uno de los dones que haya recibido. Ministra todo el tiempo enseñanza práctica. A un pastor-pastor, le interesa bien poco que la gente vea ángeles de a millares cantando a coro. A él le interesa mucho más que cada uno tenga una hermosa familia, que sus hijos crezcan sanos, en obediencia y que sus finanzas se desarrollen. Obviamente, esto no tiene discusión en cuanto a su conveniencia, pero… ¡La iglesia espera algo más de sus miembros!

Decía alguien que el pastor es el típico maratonista, porque quizás no sea muy bueno para competencias de velocidad, (Ese, en todo caso, es el profeta), pero en los cuarenta y dos kilómetros que dura una maratón ahí lo tienes, lento, firme, perseverante y sin cansarse. Al atardecer de una competencia que se largó al mediodía, quizás está llegando a la meta. Pero siempre llega. Finalmente, habrá que decir que el ministerio pastoral, es un ministerio que apunta mucho a la prevención. Su corazón está muy ligado y comprometido a evitar que pase esto. Y esto, puede ser un problema, una contingencia, una tentación masiva en los jóvenes. Todo, en función de una buena calidad de vida. Sin embargo, y toca reiterarlo, es un error clave enquistar al pastor por encima de los otros ministerios. Nunca fue diseñado así. Fíjate, este es un ministerio con unción magisterial, aunque llegado el momento y la necesidad, pueda fluir en cualquiera de las otras cuatro unciones. Sin embargo, para el trabajo de la iglesia conjunta, yo tengo clara cuál es mi ubicación: prepararla para funcionar sin necesidad de incorporar “porristas cristianos”, que son los que te obligan a estudiar, cantar y predicar.

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Un Modelo Inexistente

Hace algunas semanas que venimos hablando del ministerio pastoral. Es tiempo de ir cerrando estas evaluaciones. Ahora, escucha esto: en el Nuevo Testamento, no vemos que se le llame pastor a ningún individuo. Parece obvio, que esto siempre tuvo que haber sido un trabajo en equipo, lo cual no significa que los ancianos y pastores deban poseer la misma autoridad ni liderazgo. De hecho, el patrón de liderazgo del Nuevo Testamento suele ser que normalmente alguien dirija un equipo, como Pedro, y más tarde como Santiago en Jerusalén. Aun así, en cada caso sigue habiendo un equipo de ancianos y apóstoles. No vemos ni un solo ejemplo en todo el Nuevo Testamento, de una iglesia que esté liderada por una sola persona. No existe ese modelo. Y mucho menos que lo que diga esa persona resulte inapelable “por orden divina”. Siempre se habla de un equipo. Cuando uno entiende lo que es atender al rebaño, simplemente por un tema de humildad, uno se da cuenta que no lo puede hacer todo una sola persona. Es imposible. No se puede, no es posible. Se requiere más colaboradores.

A mí particularmente me impresiona cómo Jesús, el pastor de nuestras almas, el buen pastor, hace una oración con sus discípulos. De hecho, les pide que oren, para que el Señor envíe segadores, obreros a la mies. ¿Por qué? Porque él mismo, solo, no puede hacerlo. Él vino para algo específico y los discípulos van a ser enviados, pero aún ellos no pueden hacerlo todo. No hay ningún individuo que pueda hacer todo lo que se requiere para pastorear el rebaño de Dios. Aquellos quienes están bajo una sola persona que lo intente ser todo para todos, terminan inevitablemente siendo ovejas descuidadas. Ahora reflexiona por espacio de un segundo, no mucho más: ¿Estás viendo ovejas descuidadas a tu alrededor? Listo, ya tienes tu respuesta. Ese sistema podrá ser de prestigio y beneficio para unos pocos, pero es negativo para la mayoría. Y lo más grave, está en oposición al propósito de Dios.

Es imposible, no nos da, no nos alcanza, y a medida que envejecemos, peor. No se puede. Necesitamos un equipo. No se puede entender este ministerio sin la comprensión de una metáfora que el mismo Señor nos dio: pastor de las ovejas. De hecho, ante la carencia de explicación bíblica respecto a este ministerio, un pastor haría muy bien de tomar esta metáfora y hacerla suya. Un pastor es pastor si tiene ovejas para cuidar. No existe ni existirá tal cosa como un señor con título de pastor que no esté al cuidado de un rebaño de ovejas. De todos modos, si lo está haciendo, la metáfora será útil para entender de una vez por todas, todo lo que este ministerio está facultado y hasta obligado a hacer. Un buen pastor, al igual que el Señor, no es simplemente alguien a quien se le ha contratado para hacer un trabajo, sino que es alguien que ama a las ovejas tanto que daría su vida por ellas.

Y, de hecho, Jesús distinguió a los asalariados. Y no dijo maestros asalariados, dijo pastores asalariados, como un elemento peligroso, porque ellos no ponen sus vidas por las ovejas. El pastor quiere que sus ovejas tengan los mejores pastos, la mejor agua, y está atento para asegurarse que ellas estén bien protegidas. Y si quieren ver lo que es una imitación, vamos a ver algo en el evangelio de Juan, capítulo 21. ¿Sabes? El corazón del hombre es muy engañoso. Nuestro corazón es tramposo, jamás juega limpio. Obviamente, se necesita que se explique a qué nos referimos. Uno de los rasgos distintivos más fuertes del ministerio pastoral, es el amor. He visto muchos choques entre pastores y profetas, cuando deben enfrentarse con un problema bien doméstico de las iglesias locales, como es por ejemplo el pecado de alguien.

Ahí sale el pastor a hacer todo lo desesperadamente posible por ayudar a restaurar a la, o a las personas involucradas, mientras que si hay un profeta activo, su inevitable postura será la de cortar de la congregación a esa persona y punto. Debo decirte que los dos argumentos son válidos. Sin embargo, uno de ellos tiene más razón que el otro. Normalmente, lo que el pastor usa para argumentar que esta persona debe ser restaurada, es el amor. Pero el punto, es este: un eje motor dentro del ministerio pastoral, aunque debo consignar que, por su postura transversal, es o debería ser afín a los cinco ministerios, es el amor. Estoy diciendo que el amor es transversal porque, a menos que algo lo pueda obstaculizar, los cinco ministerios se mueven o deben moverse en amor.

Sin embargo, cuando se habla del amor se relaciona con el ministerio pastoral porque este, quizás, es el ministerio más afectuoso, más cálido, más paternal, más cercano a la gente. Y a eso lo podemos ver con claridad en cualquier lugar en donde los cinco ministerios estén presentes y representados por personas. Al pastor seguramente habrá quien vaya y lo abrace, mientras que el resto lo rodeará. Al profeta, sabes, más bien lo van a saludar de lejos. Sin embargo, aquí hay una imitación muy sutil, que hace que el diablo engañe al pastor en este tema: en lo que para el pastor, es verdadero amor. El diablo le tiende una trampa.

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Los Verdaderos Guardianes

Pablo un día está hablando, y está diciendo que se tenga un cuidado especial sobre todo el rebaño. Él dice que el Espíritu Santo los ha puesto como obispos. Y fíjate que esa recomendación gira en torno a la ficha técnica, en el cuidado. Pablo sabía que cuando él ya no esté presente, iban a aparecer otras personas que iban a querer destruir la iglesia.  Es impresionante cómo una persona, puede constituirse en un guardián del proceso de Dios. Lo que quiero mostrarte es que nadie pudo tocar la iglesia mientras tanto Pablo estuvo de pie. ¿Sabes cuándo comienzan los problemas plenos y graves en la iglesia? Cuando el último apóstol, Juan, muere. Cuando Juan muere, se levantan muchas cosas.

Ahí es donde te das cuenta de la cualidad y la calidad de ese manto que tenía Pablo. ¡Era tremendo! Para muchos, y me incluyo, Pablo fue el David del Nuevo Testamento. Es el que más lejos llega. Tú ya sabes que bajo el gobierno de David, es donde Israel logra su mayor extensión territorial, le pone límites a todos los enemigos, levanta un templo para el Señor, organiza toda la liturgia, organiza todo lo que eran las celebraciones, él hace que la gente venga a celebrar a Jerusalén tres veces al año. Tú no sé si sabes que en aquellos tiempos, ya había delincuencia notable. Y era mucha la gente que deseando venir a celebrar a Jerusalén, no podía hacerlo porque vivía retirado y hacer el viaje redundaba muchas veces en que algunos de los muchos ladrones que esperaban en los caminos les robaran todo. David creó un sistema de lo que hoy se llamaría seguridad ciudadana, y eso hizo que no sólo esa gente pudiera venir sin problemas, sino que incluso luego se permitiera el lujo de salir a pasear a cualquier hora y por cualquier lugar.

Por eso digo que Pablo es como un David del Nuevo Testamento. Edifica el templo, tenía un diseño muy claro del templo de Dios, y él era eso. De hecho, resulta muy poco posible referirse a un solo ministerio sin mencionar a otros. Sobre todo cuando aquel del que estamos hablando, bíblicamente no tiene demasiada base. Y sobre todo cuando ese ministerio que no tiene suficiente base bíblica, hoy es el que domina la iglesia. Las razones de esto, en realidad, no existen. Es como si en una puja de poderes, los pastores hubieran hecho más fuerza y mejor. No le hace, esto tiene que ver con el ámbito espiritual, no con el sistema eclesiástico o religioso. En estos últimos, el pastor tiene incidencia y trascendencia. En el otro, en el espiritual, sólo si ha sido llamado para ello, de otro modo, no existe. De hecho, ha llegado el tiempo donde los que son genuinos, deberán dar el paso que los falsos aún no han dado.

Por eso te cuento que, una de las características de los ministerios apostólicos, de los que son apóstoles, es que son ellos los que sostienen la seguridad de una región. O sea: el diablo no puede tomar control de esa región en tanto esa persona esté allí. ¿De dónde sacamos eso? De que los apóstoles, en esencia, son territoriales. ¿Y si se diera el caso en que el diablo sí tome control de una región? Hay que re-evaluar ese apóstol, su presencia no tiene la autoridad correcta. ¿Recuerdan uno de los títulos que sus guardias le otorgan a David? Le dicen: Rey, tú eres la lámpara de Dios. Eso le dijeron sus generales cuando casi lo matan en una guerra. Le pidieron que no fuera más a combatir, le dijeron que a él no le podía pasar nada porque…era la lámpara de Dios. ¡Qué tremendo! ¡Qué tremendo sería hoy, que la presencia de sólo un hombre, impidiera la labor satánica en una región!

Esa es la mayor autoridad apostólica. Nada que ver con tener mil iglesias bajo tu cobertura. La mayor autoridad es que el diablo no pueda tocar tu ciudad ni la región a la que has sido enviado. Enviado, apostellos. No es enviado a dónde le parezca mejor, es enviado donde Dios decide. ¡Así es como sí funciona!  Estoy de acuerdo en que en estos tiempos, y por imposición de intereses personales y sectoriales, cualquier líder de cierto predicamento ha sido erigido como apóstol, pero no menos cierto es que algunas denominaciones siguen enseñando que los apóstoles ya dejaron de ser y que hoy no tienen razón de existir. Allí es donde Satanás se ha levantado tranquilo y sin impedimentos para destruir todo lo que tenga color y olor a Dios. ¿Será que no es eso lo que ven tus ojos, habites donde habites en este tiempo? Ahora, antes de seguir con esto, reflexiona un momento y ponte en oración por tu país, sea cual fuere. ¿Lo has podido ver? ¿Sí? ¡Muy bien! ¡Ahora ya sabes cuántos apóstoles hay en tu patria! O no hay, depende…

Aquí está hablando Pablo, y noten sus palabras. Dice: Sé que cuando me vaya, vendrán otros. Ahora; ¿A quiénes les pide que cuiden el rebaño? A los obispos, no a los apóstoles. Y no digo pastores como he oído enseñar, porque la mayor parte de las versiones confiables de la Biblia dicen “obispos”, mientras que “pastores” sólo una versión de la que alguien se tomó para defender ese ministerio conforme a como hoy se lleva adelante. Lo lamento, sigue siendo indefendible. Lo cierto es que los apóstoles cuidan territorios, no rebaños. Y los obispos, ancianos o pastores, si tú quieres, cuidan rebaños, no territorios. ¿No es lo mismo? Aparentemente, no, aunque en el final los resultados de esa división de responsabilidades coincidan en una: porque quien cuida un territorio, finalmente está cuidando también un rebaño que habita ese territorio. A la inversa no es así, porque quien está cuidando un rebaño, de ninguna manera tendrá ni tiempo ni perspectiva para cuidar un territorio.

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La Unipersonalidad no es Buena

Tal como lo dice el título de hoy, la unipersonalidad no es buena y, además, tiene directa coincidencia y relación, este recurso recurrente, con el don principal. Porque si mi don es el de la reconciliación, para que haya reconciliación, constantemente estoy sanando de algo, a alguien o a algo.  Ahora, claro; cuando se empieza a entender esto, es cuando nos empezamos a preguntar cómo es que se puede aceptar un ministerio pastoral sin sanidad. Entonces tú vas a ver una congregación, y vas a ver ovejas todas heridas, sin capacidad para sanarse a sí mismas, y que tampoco tienen la capacidad de sanar a otros.

 ¿Esa podría ser una iglesia pastoral? Ni por asomo. Y eso te lleva a otra conclusión no menos triste: la gran mayoría no son ni siquiera iglesias pastorales. Ni siquiera llegaron a ser pastorales en todo el sentido de la palabra. Y en muchos casos, (Y esto es más triste, todavía), la causa radica en que los pastores de esas congregaciones, ni siquiera son pastores levantados por el Señor como tales. En el mejor de los casos, buenos hombres o mujeres con buenas intenciones. No le hace, no alcanza con eso. Aunque la junta de las juntas reunidas de viejos cabezones de la denominación, jure y perjure que sí.

Hay en algunos lugares, pequeños modelos de iglesias pastorales. En grandes naciones, por ejemplo. Y si nos apartamos de las motivaciones centrales de sus formas de trabajo, podemos extraer algo que resulte positivo. Entra una persona destruida a esa clase de congregaciones, y le realizan un trabajo tan personalizado y un seguimiento tan estricto, que al tiempo sale de allí un evangelista con todas las de la ley. Claro está que no van mucho más allá de convertir en un ser destruido en un evangelista, porque financieramente eso es lo que les interesa.

Entonces es aquí donde podemos disimular esto para rescatar lo anterior: ¡Salvaron a una persona de autodestruirse! ¿Será poca cosa, eso? No, no lo es. Sin embargo, yo he aprendido en esto a tener muy en cuenta la motivación o las motivaciones que impulsan las acciones. Porque eso es lo que Dios observa con mayor atención, no el supuesto «éxito” social o religioso del intento. ¡Excelente lo que haces! Y ahí sale Dios y te dice: “Para mí está muy lejos de ser excelente, porque él lo hace por conveniencias propias y no por amor”. Listo. Se acabó la discusión. Como siempre, Dios tiene razón.

¿Qué significa esto? Que si una iglesia está bajo la autoridad de un ministro pastor, pleno, genuino, esa iglesia de por sí ya logró su techo y es tremendamente efectiva. De hecho, no es eso lo que en mayoría se observa. Muy por el contrario, la mayor parte de las iglesias funcionan con ministros que también muestran poseer sus propios intereses personales, pero procuran llevarlos adelante sin perder su tiempo en cuidar o proteger de verdad a alguien.

 ¡Es muy pobre, eso! Lo que quiero significar con esto es que ni yo ni nadie que ame al evangelio, puede estar en desacuerdo con una congregación liderada por un pastor que solamente funciona con recursos e influencias pastorales. De acuerdo, no conocen nada más, ni pueden llegar mucho más lejos, pero en ese único ministerio que profesan, funcionan de manera excelente. Y eso, créeme, en este tiempo, ya es algo para celebrar.

Ahora bien; ¿Cuál es la carga que tiene por la iglesia el ministerio pastoral? La restauración. Esta, en grandes rasgos, es lo que podríamos denominar, imitando rotulaciones de otra gente, como la ficha técnica del ministerio pastoral. Claro está que se llega a la elaboración de esta ficha, después de un extenso análisis.  Comencemos por el principio más elemental de todos los que conocemos. ¿Qué es un pastor, realmente? Un pastor es alguien que cuida un rebaño. La palabra griega para pastor, ya lo dije antes, es poimen, cuya definición es pastor, alguien que cuida de los rebaños o de las manadas.

Pero, y mucho cuidado con esto, no me estoy refiriendo simplemente a alguien que les da de comer, sino que es alguien que las cuida, les saca los parásitos, las lleva a buenos pastos, les corta la lana, las atiende cuando se accidentan, las busca cuando se pierden, las ayuda a tener sus crías, las defiende de los depredadores. ¿Hace falta más? Todo eso está encerrado en la palabra pastor. Poimen. Que representa una función, jamás un título ni una jerarquía. No existe ese invento tan humano de auto-titularse como pastor y no contar con un rebaño para cuidar. Y cuidar, como dice aquí, es proteger.

 Pero proteger de verdad, no limitarse a decir: ¡Que Dios te acompañe, hermano! Y estos cuidados, que nosotros vemos tan naturales en el pastor, era más o menos lo que hacían los ancianos. Lo vemos así en el Libro de los Hechos, en la iglesia del Nuevo Testamento. Son algunos, no son todos, obviamente. ¿Entonces podemos decir que los ancianos cuidan y pastorean a las ovejas? Sí, claro que sí, es correcto. Dice en el Libro de los Hechos, capítulo 20. Pablo está hablando:

(Hechos 20: 28) = Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, (Hay una versión que aquí, dice pastores, en lugar de obispos. Confieso: no he visto yo a esa versión, se la he escuchado mencionar a otro ministro. Y no tengo por qué dudarlo. Si no fuera así o hubiera algún error, consciente o inconsciente, es asunto de ese ministro, no mío.) para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre. 

(29) Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. 

(30) Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. 

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Una Cuestión de Gobiernos

Hay una confusión en los últimos tiempos respecto al significado del verdadero consejo divino. No se trata de alguien que le dice a alguien lo que entiende que debe hacer para solucionar su problema, pero que después le deja en libertad para que lo decida por sí mismo y haga lo que mejor le parece. No, ese no es el consejo del cual se está hablando aquí. El consejo divino es decirle a alguien que si quiere vivir, tiene que caminar por la derecha, que si se inclina a la izquierda no vivirá. Y punto. ¿Le quedará a esa persona alguna duda que ese consejo vino del cielo? ¿Pero a eso no está en condiciones de hacerlo un profeta, también? Sí, pero no por un espíritu de consejo, sino por un espíritu de revelación. ¿Y cuál es la diferencia entre un espíritu de consejo y uno de revelación? Que uno viene al alma, y el otro va al espíritu. Pero el espíritu no necesita consejo, necesita revelación. Pero el alma sí necesita consejo. Porque, el espíritu es plenamente obediente, mientras que el alma te lo cuestiona todo.

Y eso, fíjate, fue lo que hizo el pecado; le quitó al alma la capacidad de gobernar. Convirtió a alguien en un muñeco maleable. Entonces hoy tienes a una persona adulta que no puede dejar de ver pornografía, o concurrir a prostíbulos, o beber alcohol hasta la borrachera, o consumir drogas. Eso es lo más patético que hay. ¿Por qué? Porque se está viendo con claridad como el pecado manipula la vida de una persona que ni siquiera está en condiciones de controlar sus esfínteres. ¿Y cuál sería la función correcta del espíritu de consejo? Insinuarle al alma cuál es la dirección correcta para que vuelva a recuperar el gobierno de sí misma. En cambio la revelación, no; eso es otra cosa. Sabes que tienes que modificar algo, pero ni siquiera sabes la razón. Fuera del alma no hay razón. Lo que trabaja el espíritu de consejo es, justamente, la autonomía que el alma debe tener para funcionar bien. Lo que trabaja el espíritu de revelación, es la fe. ¿Notan la diferencia, verdad? Para que tengas una idea respecto a lo que es el espíritu de consejo, es lo que tienen las madres respecto a las personas que conocen sus hijos.

Ahora bien; el don más eficiente que tiene el ministerio del pastor, es la palabra de reconciliación. El verdadero ministerio pastoral, genuino, llega a ser obsesivo con que la gente se reconcilie. Se reconcilie con Dios, se reconcilie con su familia, se reconcilie con su pasado, se reconcilie con sus hijos. En la comparación que venimos haciendo con el ministerio profético, éste te dirá que tienes que cortar con eso y a otra cosa. ¡Oye! ¡Si tu mamá no saca de ese altar a esa virgen, tú no le pises la casa hasta que no lo haga! Eso dirá un profeta, pero el pastor seguramente procurará conciliar. Y qué tremendo resulta ver cómo, cuándo por cualquier causa, justificada o no, dos pastores se pelean, están atacando de manera directa el don especial que tiene el otro. Lo voy a decir así: cuando un pastor le retira el saludo a otro pastor, él mismo se está produciendo un daño importante y terrible, porque está perdiendo autoridad sobre el don de la reconciliación. ¿Sabes cuántos pastores están enemistados entre sí, por causas que no tienen nada de espiritual?

Dicha sea la verdad con todas sus letras. No sé cuántos de ustedes saben de dos profetas que estén enemistados o sencillamente peleados entre sí, yo no conozco a ninguno. Pero sí sé, y supongo que algunos de ustedes también sabrán, de pastores que están tremendamente enemistados y peleados al punto de no soportarse en nada. Y es lo mismo para los demás ministerios. Sólo los pastores. ¿No es llamativo? ¿No parece el resultado de una bonita estrategia satánica? Quédate tranquilo, lo es. Porque no resulta demasiado complicado darse cuenta que el diablo ataca aquello que es, precisamente, lo que le da cierta fuerza al ministerio pastoral, que es su capacidad de ser reconciliador. Cuando se organiza un trabajo evangelístico, por ejemplo, y cada iglesia envía evangelistas para armar un equipo de trabajo conjunto, no hay problemas, pero cuando la visita de un ministro importante reclama la unidad en equipo de los pastores, ¡Ahí sí que hay problemas y muchos!

Y allí es donde cada pastor, como quiera que haya sido erigido, tiene que tener muy presente esto. Cada disputa que tiene un pastor y que no puede reconciliarla, le hace perder un trozo de la tela de ese manto de unción del cual hablábamos anteriormente. ¿Usted me quiere decir que cada vez que se pelea con alguien, un pastor pierde un pedazo de su unción ministerial? No te lo quiero decir, ¡Te lo estoy diciendo como verdad plena! ¿Y cuál sería el recurso recurrente? ¿A qué se estaría volviendo de manera automática, para cargar sus baterías? El recurso que más utiliza el pastor, es la sanidad. Por eso no es extraño que, cuando Jesús habló del buen pastor, y de la oveja que se va, siempre está asociado a ir y sanar. La toma en sus brazos y la sana. Y fíjate que, de las parábolas que Jesús relata, hay varias que tienen que ver con sanidad. ¿Un ejemplo? La del samaritano. Está hablando como pastor, justamente. Pero, reitero para que no se te olvide. Estoy hablando del pastor bíblico, no del que vemos a diario. A veces coinciden entre sí, a veces, no. La cuenta que te mostrará el estado real de la iglesia, es la que te dirá cuántos de un lado y cuántos del otro hay.

Sería muy feliz si tuviera la total certeza de pensar que en este nuevo año que comienza, podamos como iglesia volver al diseño original que el Señor tiene para todos nosotros. Que no es el de andar cuestionándonos entre nosotros, sino batallando contra el enemigo común que todos tenemos y que lamentablemente no todos ven. Hay extremos entre los cristianos. Hay lugares en donde Satanás casi es la figura principal de todo su andar y otros en los que sencillamente no existe. Estoy convencido que militar en el equilibrio justo y sano sería lo correcto y lo más efectivo. Si puedo desgranar un pedido de principio de año, que sea ese. ¿Amén?

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Los Fundamentos del Amor

En el anterior, estuvimos haciendo mención al ministerio pastoral, y creo necesario aclarar y poner blanco sobre negro algunas cosas para poder entender definitivamente de qué es que estamos hablando. La palabra pastor, viene de la palabra griega, en el Nuevo Testamento, que es poimen. ¿Qué significa? Uno que apacienta, que protege, que cuida, que atiende, que alimenta a un rebaño de ovejas. Un pastor es el que está al frente de un rebaño de ovejas, pero que las deja en libertad cuando retornan al redil. Te recuerdo: un rebaño es un grupo de ovejas en libertad de movimientos, buscando los mejores pastos. Un redil es un corral, una especie de prisión en donde la oveja está obligada y destinada a pasar la noche. El tema de mayor importancia para la iglesia, entonces, es conocer si la calificación de ovejas que se les otorga a los cristianos, tiene que ver con un rebaño más o menos libre, o con un redil acotado y estrecho.

Con relación al ministerio pastoral tal como lo conocemos, aunque difiera de su estructura inicial que se comparte en el pasaje de Efesios 4:11, su característica principal independientemente de la cualidad o calidad del hombre que lo ejerza, es su capacidad de renuncia. En una palabra: un pastor que desee cumplimentar su ministerio de la manera más aproximada a cómo fuera ideado y creado desde el cielo, deberá estar preparado para renunciar a casi todo. ¿Motivos? El amor a las ovejas. Dice la Biblia que el pastor da su vida por las ovejas. Y cuidado, no dice sus ovejas, dice Las ovejas, lo que significa que un pastor generalmente está apacentando ovejas de otra persona. Es más, como profesión literal, el pastor casi en su gran mayoría cuidaba ovejas que pertenecían a otra persona. El dueño de las ovejas las dejaba a su cargo, pero no eran suyas.

No es posible y no se puede aceptar, por ejemplo, a un pastor que no tenga espíritu de renuncia. No es parte del manto de la unción ministerial. La especialidad del ministerio pastoral, es el entendimiento del alma. Entiende profundamente el alma del hombre, o de la mujer, es indistinto. Porque también lo hace con los niños y los ancianos. ¿Por qué? Porque él tiene la capacidad de sanarlos, de aconsejarlos, de guiarlos, y no puedes hacer eso si no eres un graduado en el entendimiento del alma. De hecho, la gente llega a la iglesia como almas. No son seres espirituales funcionales, son almas. Sienten, pueden, no pueden, quieren, piensan, recuerdan, en suma: ¡Todo es alma! Cuando comparemos esto con el ministerio profético, van a comprobar por qué son dos idiomas completamente distintos. Porque el profeta no trabaja en el alma, sino en el plano del espíritu. Por eso es que nunca se entienden.

La especialidad que tiene este ministro, entonces, es el profundo conocimiento del alma humana. Eso le permite a él cocinar el alimento necesario para trabajar con el alma. Entonces, cuando escuchamos a un pastor predicar, pero a un pastor realmente levantado por el Señor para pastor, predicar, no podemos esperar grandes revelaciones en el espíritu, pero siempre la gente va a salir con su alma confortada, animados, desafiados, queriendo perdonar, queriendo resolver su vida, queriendo enfrentar su vida con nuevas fuerzas, porque es un mensaje que siempre va a ser un bálsamo, para que sus almas puedan ser usadas por Dios. Esa es la idea del ministerio pastoral. Y ese es el motivo mayor por el que, en estos tiempos, las iglesias en su inmensa mayoría, son ministradoras de almas, y de allí no pasan. ¿Y el espíritu? Bien, gracias; pero huérfano de sustento. ¿Motivos? El error por ignorancia o ambición humana: suponer que un ministerio puede ejercer autoridad sobre los cuatro restantes. Eso no es bíblico ni es correcto. Los resultados están a la vista. Y no son peores porque Dios es bueno.

Si hay un rasgo lineal que de alguna manera domina este ministerio, es el del espíritu de consejo. Por eso suena como algo absurdo que se reúnan pastores en un seminario sobre consejería. ¿Cómo enseñarán ciertos pastores a otros pastores algo que naturalmente ya tendría que estar en su genética ministerial? Hay muchos pastores que sostienen que si uno de ellos necesita asistir a un curso para saber cómo aconsejar, genéticamente, no es pastor. Porque dicen que es una acción del espíritu. Si ustedes leen en el libro de Isaías, cuando se habla de Jesús, dice espíritu de consejo. ¿Recuerdas respecto a los siete espíritus de Dios? El espíritu de consejo, es uno de los siete espíritus de Dios. Sin embargo, esto también debe ser tomado con sumo cuidado y hasta con delicadas pinzas, porque no vemos en todo el transcurso de los evangelios, a Jesús haciendo consejería. Siempre lo vemos dando palabra, pero no consejos personales.

Nadie, entonces, podría conseguir con un título lo que no le ha dado el Espíritu. Y a eso lo saben muy bien aquellos que, con sólo mirar a los ojos a alguien, tienen más que en claro lo que deben decirle, les agrade a ellos o no. Sabiendo, obviamente, que lo que se les está diciendo es la absoluta verdad y que, si realmente desean solucionar sus cosas, tendrán que obedecer. Porque lo que sale de esa boca no es una recomendación conforme a una sabiduría humana, sino un viento fresco de un espíritu de consejo. De todos modos, se ha sobre-enfatizado tanto esta característica, que se ha pasado de largo en cuanto a las permisividades. ¿Puede un pastor aconsejar respecto a una decisión personal o de familia de una persona? Si recibe palabra de Dios clara y contundente, sí que puede. ¿Debe un pastor recomendar a un joven o a una jovencita, con cuál de los hermanos o hermanas de la iglesia puede ponerse de novio? ¡Ni por asomo! Eso no es consejería, puede llegar a ser manipulación. Consciente o inconsciente, da lo mismo para el fondo del tema. Y lo más grave es que, técnicamente, se llama Hechicería.

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Un Examen Polémico

Quiero que tengas presente que aquel texto que nos habla de cómo el Espíritu Santo nos da los distintos dones, muy especialmente nos puntualiza que eso es individual, nos dice que a cada uno, ¿Verdad? A cada uno se le ha concedido la Gracia. O sea: todos tenemos la Gracia, ¿De acuerdo? Y si te quedaste en silencio cuando te pregunté si estabas de acuerdo, no te preocupes, tú también la tienes. Pero mira lo que dice de los ministerios. Y los dio a algunos. Escúchame, ¿Ya no es a cada uno, entonces? No. Cuando habla de los ministerios, ya no es a cada uno, es a algunos. A unos, (Que es como decir a algunos) constituyó apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros. Reitero, esto ya no es a cada uno, es a unos, o a algunos. Entonces ya no es posible que todos sean apóstoles, tal como parecería ser la onda, ¿No crees? Lo dice Pablo y yo lo creo. No todos pueden ser profetas, ni evangelistas, ni pastores, ni maestros. Unos y otros. Algunos.

Este pasaje que termino de leer, (Efesios 4:11) es el corazón de lo que generalmente llamamos Los Cinco Ministerios, mientras que algunos lo denominan como El Ministerio Quíntuple. Primero, porque es uno de los pocos pasajes en donde aparecen mencionados los cinco. Segundo, porque está expresado el origen y la función de los mismos, porque luego dice: A fin de. ¿Se vuelven a mencionar estos ministerios en otros lugares? Sí, pero no exactamente los mismos. Y se los menciona como que la gente ya los entendía. Por lo tanto, este capítulo 4 de Efesios, podríamos considerarlo como el más magisterial, o más claro, respecto al tema de los ministerios. ¿Está claro hasta aquí? Muy bien, entonces empecemos a ver el primero de los ministerios a examinar, el Ministerio Pastoral.

Resulta que en el Nuevo Testamento, no hay una sola persona a la que se le llame pastor. Ni una sola. Estoy hablando, obviamente, del Libro de los Hechos, para adelante. Recuerda que dijimos que encarábamos esto desde Hechos 2 hacia adelante. ¿Y por qué no hacerlo desde los evangelios? Simple: porque Jesús no habló tanto de la iglesia en los evangelios; habló del Reino. Pero sí la historia de la iglesia, abierta y expresamente dedicada, aparece a partir de Hechos 2. Entonces, cuando digo que no aparece ni una sola vez alguien al que se le llame pastor en el Nuevo Testamento, estoy hablando desde Hechos 2 en adelante, y hasta Apocalipsis. Sin embargo, sí por lo menos a veinte personas se las llama apóstoles, a unas cuatro o cinco personas se las llama profetas, a una sola persona se la llama evangelista, Felipe.

Y este versículo, el versículo 11, viene a ser el único en el que se menciona al ministerio del pastor como ministerio. Y claro, esto nos lleva a una pregunta importante: ¿Cómo pudo, este ministerio, mencionado una sola vez y sin definiciones mayores, sin un solo ejemplo en el Nuevo Testamento, llegar a ser el ministerio dominante en la iglesia? ¿Cómo sucedió? Y a esta altura tengo que aclarar, por si hiciera falta, que de ninguna manera estamos atacando al ministerio pastoral. Soy muy respetuoso de cómo están las cosas y no pienso armar ninguna revolución, ni «golpe de estado» en contra de eso. Pero alguien tiene que enseñar esto tal como es y sin eufemismos ni oscurantismos dudosos. La pregunta sigue siendo la misma: ¿Por qué pasó eso? Porque se creó un sistema religioso con el argumento de adorar mejor a Dios, y se terminó adorando al sistema, ¿Está claro?

Y no sólo eso, porque todavía hay más situaciones. El ejemplo más claro de pastor que tenemos, me lleva a tener que recorrer nuestra línea de estudio, Hechos 2, y poder ver a Jesús como pastor. Sólo allí podríamos tener cierto material para enseñar algo sobre el ministerio pastoral. Porque Jesús, a sí mismo se denomina como El Buen Pastor. O sea que lo que quiero decirte, es que nadie podría enseñarte demasiado respeto al ministerio pastoral, si no se hace uso de los evangelios. Además, siempre queda la posibilidad de que si Jesús se auto-denomina a sí mismo como El Buen Pastor, es porque por fuera de él, no habrá demasiados que sean buenos, ¿No te parece?

Obviamente, de Hechos para adelante, no hay herramientas. Ahora bien; para distendernos un poco, vamos a partir de una deducción. Nadie está muy seguro que sea la mejor, pero equivocada, aparentemente, no está. Creo que tiene coherencia. Es muy posible que lo que en este tiempo conocemos sobre el ministerio pastoral, se pueda asociar con el trabajo que hacían los ancianos en la iglesia. Entonces, como no tenemos mucha tela para cortar del ministerio pastoral, esa tela en parte aparece, cuando se habla de los ancianos. ¿Pero es posible verlo así? Yo creo que sí, que es posible, porque si existiera como tal el ministerio pastoral, él tendría que ser parte del equipo de ancianos. Entonces, lo que los ancianos están facultados de hacer, también lo podría hacer el pastor. ¿Entonces estaría más correcta esa denominación que titula a sus líderes como ancianos, en lugar de hacerlo como pastores? Sí y no, porque en la vía de los hechos concretos, supongo que se comportan del mismo modo. Y lo discutible y polémico, aquí, es el comportamiento, no el título. Hay más, seguramente que si, pero por hoy alcanza para la reflexión y el cambio, si fuera necesario.

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Un Derramamiento Global

El Libro de los Hechos en su capítulo segundo, tiene dos características: es el inicio de nuestra historia. El Espíritu Santo entre nosotros. Y por consiguiente y como consecuencia de esto, es la finalización de todo el tiempo de espera. Todos los profetas del Antiguo Pacto, en algún momento de su ministerio, dijeron esto: en los postreros días. ¿Lo vieron, no? Muy bien, ahora: ¿Sabes cuándo empiezan los postreros días? Justamente, en Hechos 2.  Por ejemplo, Joel dijo: en los postreros días, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne. ¿Y cuándo pasó eso? En Hechos 2. Hechos 2, entonces, nos guste o no, coincida con la doctrina de nuestra denominación o no, es nuestro epicentro espiritual, para marcar los tiempos del antes y el después. Y por una finalidad absolutamente pedagógica y técnica, podemos analizar a los cinco ministerios, precisamente a partir de Hechos 2. De otro modo, por mejor buena voluntad que tengamos, se vuelve complicado.

Cuando dice que Jesús descendió y luego ascendió y dio dones, la explicación que encuentro, es una explicación muy polémica, muy compleja. Ciertamente, algo había que hacer en las regiones bajas de la tierra, por lo cual Jesús tuvo que ir. Sabemos que él descendió, en las cartas de Pedro dice que él les fue a predicar a los espíritus que habían sido encarcelados. También sabemos que él, como hombre, de alguna manera tenía que morir, y como todo hombre estaba vendido al pecado, tenía que descender hasta lo más profundo. La explicación hasta la que llegamos, tratando de armar una especie de criterio de comprensión de este pasaje, nos llevó a revisar todo el proceso de formación y de creación que hubo en la tierra. Por eso es que no es sencillo. Y esta fue una conclusión al respecto. No la única, quizás, sí la que veremos aquí. Obvio que si de esto Hollywood te hiciera una película, seguramente te la llena de monstruos. ¿Y sabes qué? A lo mejor no andaría tan alejado de lo que debe haber sido la realidad…

Cuando hubo la caída de Lucero con sus ángeles, esto es, cuando cae la tercera parte de los ángeles a la tierra, ellos roban los ministerios y se los llevan como un trofeo. Entonces no había manera de poder establecer de manera permanente en los hombres, ese ministerio. Ahí empiezan a armonizar muchas cosas, porque en el Antiguo Testamento no tenemos ministros en el sentido absoluto, esto es, gente que funcione en el ministerio las veinticuatro horas. No hay. ¿No sería extraño que Lucero haya hecho eso con los ángeles? No, de ninguna manera es extraño. Él es ladrón, porque la palabra lo llama ladrón, y sabemos que los que cayeron, no fueron pocos. Ahora bien; ¿Qué pretendía Satanás? Hay un tema interesante que es necesario compartir, independientemente de lo que produzca en quien lee o escucha.

Suponte que un ministerio, es un manto. ¿Sabes lo que es un manto, verdad? Bueno; el ministerio es un manto, y todo el que es envuelto por ese manto, está capacitado para desarrollar ese ministerio. Esto significa que si el manto es un manto profético, aquel que esté envuelto por ese manto, puede funcionar como profeta competente. Ahora resulta ser que estos mantos, estaban sobre los ángeles antes de caer. Lucero tenía algunos de estos mantos, porque si no, no podía ejercer. Entonces vemos a Lucero, y hay muchas características de él escritas en Jeremías, en Isaías, en Zacarías, muchas, Jesús mismo habló mucho. Y todos esos mantos lo acreditaban para desarrollar todas esas características.

Por ejemplo, a Lucero se le llama El Querubín Protector, que significa después de todos los dilemas de traducción, algo así como alguien que envuelve desde arriba. Claro está que hasta el día de hoy, nadie sabe a quién estaba protegiendo Lucero. Porque no sé si entendiste que estamos hablando de un momento en que el hombre todavía no había aparecido en el gran escenario. ¿A quién cubría? Se ha revisado con mucho cuidado, incluso examinando puntillosamente la traducción o las traducciones, para ver si no nos llevaron a algún error, porque yo y muchos más hemos aprendido que nada de lo que está escrito en la Biblia está aleatoriamente o porque sí. Todo lo escrito tiene un significado y tiene que ver con algo que Dios considera importante que nosotros sepamos. ¡Tiene que haber una razón!

Entonces Lucero se rebela, los ángeles se rebelan, y ellos no sueltan el manto. Literalmente, ellos se bajan con esos mantos de la presencia de Dios. Y se los llevan al depósito donde están. Entonces, si Dios quería trabajar con el hombre o con la mujer, pero no había ese manto, lo único que le tocaba era darle temporalmente una habilidad para poder ministrar. Porque no había un derecho para que esa persona pudiera retener esa investidura. Había sido descalificada por el pecado. Entonces Jesús hace algo muy sencillo, baja a lo profundo, retira ese manto y se lo coloca a la iglesia. Y la iglesia, entonces, automáticamente, puede ejercer todos los dones, todas las funciones, que aún los ángeles podían hacer antes. No me digas nada; ¡De esto seguramente nadie te había hablado en tu vida! No te preocupes ni te deprimas; a mi tampoco.

Por eso no nos puede parecer raro que Felipe esté en un lugar y de pronto aparezca en otro. El que hace a sus ministros llama de fuego, dice la palabra. Entonces, Jesús tiene que venir a resolver algo en el hombre, para que él pueda sostener de manera permanente el ministerio del manto. Como el problema para que no haya esa permanencia era el pecado, ¿Qué hace Jesús? Resuelve el problema del pecado. Entonces allí es donde el hombre queda acreditado de poder sostener el ministerio de manera indefinida. Por eso dice que los dones son irrevocables. Pero, claro; el Señor no te va a retirar del ministerio, pero sí te va a retirar la autoridad si no lo ejercitas tal como es su diseño y eliges hacerlo para con el tuyo. Porque eso sigue siendo pecado, y el pecado siempre va a anular sino las bendiciones, al menos sí los frutos de esas bendiciones.

Pero, reitero algo que es muy importante: los dones siguen siendo irrevocables, de eso nadie tuvo, tiene ni tendrá dudas. Sin embargo, algo que hay que añadir aquí para que no quede descolgado de información. Los dones siguen siendo irrevocables, pero la autoridad sí que es revocable. Lo único que se puede asegurar, entonces, es que Pablo no está jugando de ninguna manera con términos raros. Él está describiendo algo muy poderoso. Cuando dice que ascendiendo llevó cautiva la cautividad, ahí habla de la muerte. Por lo tanto y como temporaria conclusión, puedo decirte que cuando los dones y la autoridad van de la mano, el ministerio es espiritual. Y todos los que viven con el Espíritu Santo en su ser interior, lo saben y lo valoran. Pero cuando la autoridad es revocada por corrupción, aunque los dones se manifiesten, su fin es camino de muerte.

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Dones, Ministerios, Operaciones

El don de enseñanza viene del Espíritu Santo, el ministerio de enseñanza viene de Cristo. Si ustedes examinan las diferencias entre los dones, los ministerios y las operaciones, eso aparece en Corintios, Efesios, Romanos, se van a dar cuenta que allí está el don de enseñar. El don de enseñar o el don de profetizar, que también está. Dice que a unos fue dado el don de enseñar, y a otros el de profetizar. Eso significa que el Espíritu Santo puede hacer que una persona enseñe o una persona profetice. Pero no los hace ministros. Hay una diferencia entre el don de enseñar y el ser maestro. Hay una diferencia entre el don de profetizar y ser profeta. ¿Cuál es la diferencia? El don viene del Espíritu Santo, el ministerio viene de Cristo.

Claro, lo que a primera vista de lo que se lee y no termina de entenderse, es la razón por la cual Jesús tuvo que descender, y que como consecuencia de eso, o a continuación de eso, él pueda liberar, pueda soltar los ministerios. La gran duda es si una cosa tenía que ver con la otra. La primera impresión de algunos fue de causa y efecto, o sea, que él tuvo que bajar para que luego se soltaran los ministerios, pero había otros que sostenían que los ministerios ya estaban presentes antes de esto. Desde el punto de vista técnico, mediante el cual hasta podríamos decir que Moisés fue un apóstol porque fue enviado, equipado y cumplió una tarea apostólica, o mediante el cual, asimismo, podríamos llamar a David profeta, catalogación que encajaría perfectamente. Pero si nos circunscribimos al Nuevo Testamento por una simple finalidad de estudio, resultaría que el Señor, podríamos hablar de que establece los ministerios, sólo a partir de Hechos 2.

Y de que, antes de eso, lo que se ve es una acción del Espíritu Santo que está en él, obrando a través de la fe de la gente. Entonces, cuando los discípulos, por ejemplo, van a sanar o a liberar, cuando Jesús los comisiona, técnicamente es la gracia de Cristo, es Cristo obrando en ellos, no son ellos. Por eso se entendería cuando Jesús les dice que tienen que ser revestidos. Todavía no estaban revestidos. Jesús se iba a ir, y cuando se fuera, se iba a llevar lo que obraba en los discípulos. Para explicar esto con más detalle, podría dar un ejemplo más gráfico. Cuando la iglesia donde tú te congregas, invitó a un evangelista de gran prestigio y unción, lo más seguro es que cuando su visita concluya, más de la mitad de la iglesia se imagine y sueñe con ser evangelista. ¿Por qué? Porque el que tiene el ministerio, suelta fe ministerial para ese ministerio. Es algo así como derramar de su unción de manera tal que la gente que es cubierta con ese manto, se siente motivada.

Claro está que, cuando ese hombre ungido como evangelista se va, cuando termina su trabajo y retorna a su lugar de residencia, ese simbólico y no tan simbólico manto de su unción, se va con él. No lo deja en la iglesia que visitó, se lo lleva. ¿Y qué crees que pasa? Que esa motivación evangelística que tantos hermanos demostraron tener, comienza a mermar, a mermar y a mermar, hasta pasado un determinado tiempo, extinguirse de ese lugar como si nunca hubiera estado. ¿Y sabes cuales quedan? Los tres o cuatro que, como ya los líderes locales sabían, tenían una motivación evangelística interna, no incentivada por terceros. Porque el don, es a eso a lo que me estaba refiriendo, es como una especie de prótesis que funciona solamente un tiempo. Por eso dice que el Espíritu Santo da como quiere, que en este caso puntual es como decir que lo da por un momento muy breve. Lo mismo pasaría si en lugar de ser un evangelista, como el ejemplo citado, el que viene a predicar es un profeta de oficio. Cuando se va el profeta, media iglesia anda dando palabra a la otra media. Es una especie de empatía ministerial divina por unción. Y pasa con los cinco ministerios. Lo sé, porque la mayoría de los que acompañan este ministerio, quieren ser maestros. ¡Gloria a Dios por ellos! Pero, no todos lo serán. Quizás algunos, los que sean enviados.

Ahora bien: la acción permanente del ministerio, sólo se da a partir de Hechos 2. Inclusive, cuando hablamos del Antiguo Testamento, van a darse cuenta que hay un fenómeno bien interesante en todos los profetas del Antiguo Testamento. En casi todos sus libros, (Jeremías, Isaías, etc.) empiezan diciendo algo así como: Y vino sobre mí palabra de Jehová, y me dijo: di a mi pueblo. Terminaba la palabra del Señor, ¿Y qué crees que pasaba? La palabra del Señor se iba. Entonces, si somos técnicamente correctos, ni siquiera nos animaríamos a llamar profetas a los profetas del Antiguo Testamento, porque no profetizaban todo el tiempo, porque no había un ejercicio absoluto del ministerio, sino más que era una acción del Espíritu Santo de Dios, que obraba en un intervalo de tiempo y que luego se iba. ¿Pero, está seguro de eso, hermano? No; por eso dije que esto es si estamos “técnicamente” correctos. Sólo un problema: esto no es técnico, es espiritual.

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Cambios en Su Naturaleza

Nosotros, en muchas ocasiones, cometemos el error de comparar los mensajes de Pedro y de Juan con los de Pablo, y no percibimos un detalle que no es menor: mientras Pedro y Juan hablan de lo que vieron y oyeron hacer y decir a Jesús, Pablo se aboca a examinarlo por lo que tiene en su conocimiento, ya que él no alternó de manera directa con él. Entonces, y en medio de ese examen, le escribe a los Efesios una carta en la que en algún momento les dice:

(Efesios 4: 8) Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, (¿Quién está diciendo Pablo que subió a lo alto? Jesús.) llevó cautiva la cautividad, Y dio dones a los hombres. (¿Quién hizo todo esto? También Jesús. Y luego, Pablo dice algo que, si fuéramos a escribirlo nosotros, hoy, seguramente lo encerraríamos entre paréntesis)

(9) Y eso de que subió, ¿Qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? (Esto te confirma algo que siempre se ha dicho pero que no todos terminan de creer: Jesús desciende a las partes más bajas de la tierra, a sus profundidades, cuando él muere.)

(10) El que descendió, (Otra vez, Jesús, es obvio), es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. 

Reitero: ¿Cuándo hizo eso? En el libro de los Hechos, capítulo 1, vemos que él ascendió. Estuvo cuarenta días con sus discípulos, después de resucitado, y luego ascendió. Y dice que el que descendió, es el mismo que ascendió. Y esto es interesante, porque a mí, quizás a ti y a muchos más, nos parece que no es el mismo, porque el que descendió, fue un hombre que pasó por el proceso de la muerte, pero que el que asciende, es alguien que ya no puede morir. Quiero decir que el que desciende, es alguien que no tiene toda la medida de Gloria que tiene Dios. Jesús mismo dijo, cuando está orando esa noche en el huerto, glorifícame, con la gloria que tuve antes de la fundación del mundo contigo, Padre. Entonces, el que desciende, en realidad no es el mismo que asciende, porque cuando asciende, él recupera mucha de la Gloria que él se había despojado. Por ahí está el pasaje que dice que Jesús se despojó a sí mismo haciéndose hombre, haciéndose siervo, siendo obediente hasta la muerte.

Entonces, déjame decirte que no entiendo lo que Pablo me está diciendo aquí. Yo me inclino por pensar que él está diciendo de una forma muy general que es el mismo, porque a todas luces salta ¡Que no es el mismo! Ha habido un tremendo y dramático cambio de naturaleza en Él. Tú eres libre de pensar y creer como pienses o se te ocurra de hacerlo, pero yo particularmente, creo que hay un gran cambio entre el Jesús que muere y el Jesús que resucita. Pero Pablo aquí dice que es el mismo, así que yo creo que no está queriendo hablar de su naturaleza, sino de que es el que conocimos, que no es otra persona en identidad humana. Es como decir que es el mismo que vimos, que el que resucitó no es un fantasma. Yo me quedo con algunas preguntas guardadas. Cuando Juan está en Patmos, él escucha al Señor, se da la vuelta y lo mira, y ¡Zácate! Cae al piso. Y dice que cae como muerto. ¿Por qué? Porque él pensaba encontrar al hombre menudo, moreno, que había sido su amigo, pero fue sólo verlo tal cual es HOY y caer como muerto. ¿Alguien cree que si hoy ve a Jesús, verá a ese hombre sufriente que la religión muestra siempre colgado en una cruz para deleite de los demonios? Ni lo sueñes.

Entonces, reitero, no sé hasta qué punto podemos decir que es el mismo. El que descendió, dice que es el mismo que también subió por encima de todos los cielos. ¿De todos los cielos? ¿Cómo que de todos los cielos? Sí. Eso, entonces, significa que hay varios cielos, ¿Verdad? Es evidente que sí. Y dice que lo hizo para poder llenarlo todo. Y mientras tanto, la mayoría de nosotros nos quedamos con una expresión casi bobalicona mirando eso azul que está por sobre nuestras cabezas, con la idea fi a y casi inamovible que ese es EL cielo de Dios. Pregunto: ¿Alguna vez obedecermos el mandamiento fino y casi exquisito que nos ordena escudriñar las escrituras?

(11) Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 

 (12) a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, 

Aquí me quedo. A fin de perfeccionar, dice aquí, aunque en realidad la traducción viene de una palabra que se ajustaría mucho más a madurar o capacitar que a perfeccionar, sobre todo como se usa el término perfección en occidente. Los cinco ministerios que aquí aparecen, se llaman Los Ministerios de la Ascensión, o Los Ministerios de Cristo. También se habla de ellos como de Los Dones Ministeriales. Todos estos nombres, son correctos. Imagínate por qué se llaman Los Dones de la Ascensión. Porque vienen cuando Cristo asciende. Pero también se llaman Los Dones de Cristo, ¿Por qué? Vas a darte cuenta, si eres capaz de hacer un estudio minucioso entre los dones, los ministerios y las operaciones, que el Espíritu Santo puede hacer que una persona enseñe. Pero no hace que una persona sea maestra. O sea que así como podemos encontrar el don de enseñanza, también podemos hallar el ministerio de la enseñanza. Porque una cosa es que yo decida enseñar y otra muy distinta, que mi Padre me envíe a hacerlo. Lo primero sólo me daría un trabajo, un oficio, en tanto que lo segundo, ni más ni menos que un Apostolado.

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Aquellos Que Huelen a Ovejas

Es tiempo de comenzar a examinar las bases sustanciales de los cinco ministerios más conocidos y difundidos, partiendo de los que se mencionan en Efesios 4. Son los que dan origen al llamado Ministerio Quíntuple y se supone o se entiende que conforman el andamiaje sobre el cual la iglesia en su conjunto debería transitar de manera fluida y sin contratiempos. No veo, en principio, ningún error por parte de Dios al crearlos, aunque sí pueden verse luego, diferentes matices plagados de errores por parte de los hombres que supuestamente hayan sido llamados y levantados para cumplimentarlos.

Por eso es que quiero ahora, cuando de alguna manera en muchos lugares se goza de cierta tranquilidad en cuanto al Covid, referirme  al más conocido de todos los ministerios que vemos en la Biblia y, en este caso, reproducidos en lo que conocemos como iglesia: el Ministerio Pastoral. Y como es un ministerio del cual casi todos nos sentimos demasiado cerca, creo que no les resultará difícil a ninguno de ustedes, antes que hablemos nada, anotar en un papel cinco características que más recuerdan o tienen presente sobre el Ministerio Pastoral. 

Y voy a decirles algo que les va a sonar irónico, pero aspiro a que no será lo único. El Ministerio Pastoral, es el ministerio del cual hay menor cantidad de información. Y eso, a pesar que es al mismo tiempo, el ministerio con el cual estamos más familiarizados. ¿Cómo hago para entender ese contrasentido? Es el ministerio del que menos encontramos en la palabra y el que más conocido nos resulta. ¿Qué pasó? Sin extenderme mucho más allá en esto, confieso que creo fielmente que lo que pasó tiene que ver estrictamente con los intereses y el egocentrismo humano.

Pasó, en principio, que no solamente en esto, sino en muchísimas cosas más, la iglesia parecería en ocasiones estar directamente en contramano con lo que Dios piensa. Porque en casos, en la iglesia se le otorga alta importancia a cosas que Dios prácticamente ignora y, por el contrario, cosas que para Dios son tremendas y vitales, en la iglesia ni siquiera parecen registrarlas. A mí, personalmente, me da la sensación clara que en alguna parte de toda esta historia, es como que nos perdimos.

Y elijo decir nos perdimos porque insisto en hablar en forma corporal. Pero sé que debería haber dicho: se perdieron. Y no sé con certeza quiénes fueron los que se perdieron y cuáles fueron las causas o los motivos que determinaron que eso les ocurriera. Pero, lo cierto es que seríamos más que hipócritas si cerráramos nuestros ojos a esa realidad y prefiriéramos no hablar del tema. Cuando una planta tiene espinas, lo mejor es tomar el tallo, aún a riesgo de lastimarse.

Quiero decir algo que quizás luego, y por imperio de las tradiciones y las costumbres, puede quedar en el olvido, pero que no por ello deja de ser cierto: todos los ministerios son importantes. Todos. Por esa causa estoy convencido que en Dios, es imposible salir a decir que un ministerio es más importante que otro. No acepto eso. No me importa lo que se use, la costumbre ni la tradición, no lo acepto.

Obviamente que, por no aceptarlo es que estoy aquí entregándote esto, y no acompañando al pastor a tomar el té con la hermana que cumple noventa años. Porque, de hecho, decir que un ministerio es superior a otro, al margen de no decir lo mismo que Dios ha dicho, nos empieza a armar una especie de categorización en la cabeza. Y lo peor es que eso no se va a quedar ahí, sino que a partir de esa categorización, por lógica consecuencia, dentro de la iglesia, se le va a dar mayor importancia a unas personas que a otras. Y allí exactamente es en donde entramos en directa colisión con el pensamiento de Dios.

Por consiguiente, me pregunto qué hacemos con tanta gente que cuando llega un apóstol, por ejemplo, tira su casa por la ventana para atenderlo a cuerpo de rey, mientras que si el que llega es un evangelista o un maestro, la atención y la dedicación indefectiblemente no será la misma. ¿Podemos juzgar o evaluar a alguien conforme al ministerio que ejerce? Para mi gusto, no; no podemos. Lo que no significa que no se esté haciendo y en gran cantidad.

Claro está que, por todo lo aprendido y del modo en que lo hemos aprendido, es muy probable que a lo largo de una enseñanza extensa, yo mismo y sin proponérmelo, desde luego, transmita esa idea de que un ministerio es más importante que otro. No me lo creas si así te llega, simplemente porque no es así. ¿Y sabes por qué no es así? Respuesta simple: Porque Dios mismo dijo que no era así. Y no hay nadie por encima de Dios para decir otra cosa y que esa otra cosa sea válida.

Hay una sola excepción y la muestra Pablo, cuando en un determinado pasaje , él de alguna manera cita algunos ministerios, colocándolos en un orden que podría presumirse como de categorización. Cuidado; no está explicitado que así sea, dije que podría presumirse, nada más. De todos modos, vamos a ser buenos con nosotros mismos y vamos a suponer que fue así. Esa fue la única. Después no hay otra cosa en la Biblia que nos permita pensar en categorías o jerarquías. Estos cinco ministerios, los que llamamos ministerios del Hijo, están en muchos lugares, pero decimos que son del Hijo por un pasaje que está en la carta a los Efesios.

(Efesios 4: 7) = Pero a cada uno (Repítelo conmigo: a cada uno. Y eso te incluye también a ti, ¿Amén? A cada uno) de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. 

Esto es muy profundo. Deberíamos leer varias versiones para ajustarnos. Está hablando de la gracia y aquí hay toda una dinámica girando para que algunos teólogos digan que aquí se está hablando de las gracias, que son los ministerios, mientras que otros dicen que no, que está hablando de la gracia de la salvación. Otros se inclinan a que es una acción de Dios, que es dador, en fin; es mucho más profundo esto que lo que se ve entre líneas,

Y fíjate que aparece dos veces la palabra Gracia, porque primero dice que a cada uno de nosotros se nos dio la gracia, y luego habla del don de Cristo, que también es gracia. Porque don es regalo. Y presta atención porque un solo versículo ya nos obliga a sumergirnos más profundo, aunque todavía queden unos cuantos que se resisten a creer que el evangelio es más profundo que lo elemental que conocen. Esto, apenas una síntesis. Es mucho más extenso, más profundo y más complicado si es que deseamos desterrar el error para siempre y encaminarnos ministerialmente como Dios dijo, y no como a nosotros se nos ocurre que es mejor. 

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En Los Umbrales de la Adoración Profética

Aquí es donde entra un tema que podríamos llamar como la mente de Dios. Y habrá que decirlo con sumo cuidado, esperando que ustedes lo reciban en la plena confianza, pero sin intentar entenderlo. Creo que por un proceso de administración de Dios Él, en algún momento, y por alguna muy buena razón o causa, decide no sanar completamente a alguna persona, porque así la puede cuidar mejor. Entonces, convengamos en que no es la salud un indicador de que todo está bien. El indicador que nosotros esperamos, es que la gente vea que esto es importante. De allí que los padres de niños que asisten a iglesias proféticas, están en un problema casi social: ¿Permitirán que sus hijos sean vacunados? No tengo una respuesta ahora, pero, pregunto: ¿La iglesia, como tal, debería tener alguna palabra al respecto o no? ¡Claro que sí! ¡Debería tenerla!

Ahora claro: ¿Cómo vas a responder a eso sin tener una mente apostólica? No podrás, vas a caer en el monocromatismo. Porque hay solamente dos respuestas a esa pregunta: o es o es no. No hay nada más. Porque en el tema salud, el Espíritu Santo actúa como una barrera elástica de contención, nunca como un guarda-rail de acero. En el primero, te acomodas, te vuelves a tu senda y te encauzas. En el segundo, si le pegas bien fuerte, te matas. Y seguidamente nos llegan las victorias en las decisiones. ¿Tiene que ver con el discipulado, esto? Sí. ¿Y cómo podría yo, entonces, saber si esta decisión que voy a tomar sobre este asunto, es la correcta? Vamos por partes: un solo ministerio actuando en la iglesia, no puede responder esto.

Míralo así, desde lo espiritual, netamente. Un pastor podrá ver las cualidades que tiene una persona, pero no puede discernir su futuro. El profeta, en cambio, podría intuir su futuro. Porque parte de su unción es prever lo que viene. De allí que cuando un consejo sale de un pastor y un profeta, en conjunto, el consejo es más completo. El siguiente punto es saber o poder reconocer los tiempos. Esto, indudablemente, está asociado a saber tomar decisiones. Y una característica evidente de una buena decisión, es que sea oportuna. Si es una buena decisión, pero tardía, en el fondo será una mala decisión.

El punto siguiente es desarrollar el carácter de adorador. Esto, en cada persona. Y cuidado que esta no es una alternativa, no es una opción. Una persona que no es una adoradora, es una persona que no califica para las cosas de Dios. Y no estoy hablando del que canta, la palabra dice adorador. Lo que sucede es que realmente no hay una cultura de adoración en la iglesia. Hay una cultura musical y de cánticos. Y esto también está relacionado con el desarrollo del guerrero, que en este caso, vendría a ser: el intercesor. La idea central es que cada creyente sea un guerrero. Que sepa pelear sus luchas, sus propias batallas. No pueden pedirme a mí ni a nadie a distancia que les pelee una batalla por ellos. Es hasta absurdo. Tres mil visitas diarias. Mil quinientos están bien, otros mil quinientos con problemas. ¿Mil quinientas batallas una sola persona? Imposible. Eso se pretende en la mayoría de las iglesias. Eso mismo, claro está, han incentivado algunos líderes.

Dios espera que nos ayudemos entre todos. ¿Nos estamos ayudando? ¡No! ¡En la mayor parte de los casos, (Y hablo de la iglesia estructural), nos estamos estorbando porque competimos! El pueblo cristiano tiene que ser una comunidad, de otro modo es apenas un calificativo hueco de día domingo. Y eso hasta que termina el culto. Allí es: adiós, que te vaya muy bien, y si comes, comes y si no comes joróbate y hasta el domingo que viene. ¡Ese es el modelo siglo veintiuno del pueblo cristiano! ¿Es ese el diseño de Dios? No me parece. No me cierra. Y cuando algo no te cierra, podrá tu mente estar afiebrada de mundanalidad o circunstancias, pero si algo espiritualmente no termina de cerrarte, no viene de Dios, Lo que viene de Dios, siempre cierra y encaja perfecto, como la piedra del ángulo.

Lo otro que se debe desarrollar es el sacerdocio familiar. Que cada persona que mañana va a formar una familia, tenga la responsabilidad de su casa. Hay muchos padres que piensan que porque llevan a sus hijos a la iglesia, los pastores los van a salvar. ¡Eso es un absurdo! Puede que una congregación les ayude a conocer un poco más del Señor, pero o traen su figura central desde la casa o no irán a ninguna parte.

El desarrollo del servicio personal, individual La diferencia entre esto y la colaboración, es que la persona cuando colabora, se suma a algo que se está haciendo. Pero cuando se habla de servicio, uno es capaz de hacer algo que nadie está haciendo. O sea: no dependo de los otros para hacer algo. Normalmente, los servidores son personas solas, porque siempre están con tiempo para mirar más allá. Tiene algo de profeta su servicio. Lo concreto es que todo ministerio, o todos los ministerios, si quieres tomar el plural, dependen pura y exclusivamente del nivel de mentalidad de cada hombre y de cada mujer que lo piense llevar adelante. No se gana nada capacitando a gente que jamás va a poder hacer nada porque no está dispuesta a cambiar lo más sustancial de sus errores cotidianos.

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El Espinoso Asunto de la Salud Física

¿Espinoso asunto? ¿Por qué? Porque en la dimensión del Espíritu, vas a darte cuenta que hay una relación directa entre lo espiritual y lo natural. ¿Qué quiero decir con esto? Que no vas a tener nunca a alguien lleno del Espíritu, viviendo mal. Jesús lo dijo bien claro: no sale agua dulce de una fuente amarga. Entonces, cuando la persona comienza a trabajar sus emociones, no puede ni debe tolerarse pensamientos que incluya a personas que ya están comprometidas. Allí sí es cierta aquella vieja premisa de: soldado que huye sirve para otra guerra. Aquí sí. Yo realicé un trabajo en mis producciones especiales que trata de demostrarte que no es así. Y no lo es en aquel punto que tocamos allí, pero en este, tengo que asumir que sí. Es necesario que una persona asuma tomar toda la responsabilidad por lo que se permite sentir. Esa es tu oración cotidiana, sea quien seas, tengas la edad y la condición civil y social que tengas. Yo soy responsable por lo que siento. ¿Te das cuenta que después de declarar en voz alta esto, nunca más vas a poder excusarte diciendo que robaste, defraudaste o simulaste sin darte cuenta?

¿Y cómo se llama esto? Se llama disciplina, se llama amor a Dios, se llama obediencia, se llama pacto, se llama compromiso, se llama muchas cosas, aunque en esencia es simplemente carácter. ¿Y entonces por qué estamos hablando de cambiar la mentalidad y no de cambiar el carácter? Porque hasta el día de hoy, nadie ha podido separar esas dos cosas con claridad. Donde está la mentalidad, está el carácter, donde está el carácter está la mentalidad. Entonces, para no meterme en los vericuetos de carácter y toda la terminología psicológica, prefiero hablar de mentalidad, porque ahí está asociada la mente y el corazón.

Aquí es donde nos encontramos con la victoria en la salud. Es imperativo que el creyente aprenda, de alguna manera y mediante alguna forma, a cuidar su cuerpo. Porque dice la palabra que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, y no es coherente que por seguir los dictados del sistema perverso en el cual vivimos, los creyentes descuiden ese templo y lo dejen derrumbarse. Quiero decir algo que no sé si todos saben. La salud es un área de guerra espiritual tremenda. Es un área de guerra. En este tiempo hay una batalla muy fuerte en esa atmósfera. ¿No te parece que así como se enseña que la iniquidad es tal o cual cosa, se debería enseñar cómo borrar las señales de la iniquidad que vienen a través de las enfermedades?

De allí que todo ministerio profético que tenga peso, o que se está proyectando en una dimensión de Reino, va a darse cuenta que necesariamente tendrá que tocar todo este tipo de temas. Es algo que no se puede evitar. Antes que ninguna otra cosa y como para que nadie se confunda y confunda a otros, hay que aclarar que el Reino es mucho más que guerra, guerra y guerra, o que adoración, adoración y adoración. Hay algo que es muy claro, y de tan claro, resulta casi ofensivo. La iglesia no quiere hablar de la salud ni de la sanidad física. Hay libros que son verdaderas confrontaciones para quienes los leen, porque desnudan todo el andamiaje satánico que rodea a los laboratorios de medicamentos. El problema subyace en que los creyentes que leen esos libros y los dan como válidos, después no saben qué hacer con lo que se les dice allí. ¡La iglesia no habla y mucho menos enseña sobre esto! ¡¡¡Nada!!! ¿Motivos? Yo no quisiera ofender a nadie, pero no son pocos los que aseguran que sólo se trata de incredulidad.

Desde las plataformas del Reino se habla mucho sobre el sistema de la religión, y está bueno que así sea porque se evita que tanta gente caiga prisionera de ritos, ordenanzas y estatutos insostenibles. Pero no se habla para nada de la salud, y la salud se lleva para “el otro lado” a tantos cristianos como la religión. Y tampoco se habla del entretenimiento cristiano, que desperdicia vidas con banalidades por encima de todo lo otro. Y cuando hablo de entretenimiento, me estoy refiriendo a todas las cosas que tú y yo hemos visto hacer en los templos, sin otra finalidad que la de cubrir un tiempo determinado para que el culto o reunión tenga una duración seria y no concluya, por poco, antes de comenzar. Entretener es todo eso que a ti te fastidia, pero que por respeto o sujeción mal entendida, te aguantas sin protestar y, mucho menos, sin confrontar a los encargados del entretenimiento religioso.

De hecho, todo lo que crece, cambia. Y todo lo que cambia, confunde y se desconoce. Toma un libro de matemáticas de tu hijo menor y fíjate si entiendes algo de lo que hoy ellos están dando en clase. Yo no soy precisamente un modelo en las matemáticas como para servir de ejemplo en esto, pero sí en lo que se da como Humanidades. Estuve en eso, dediqué gran parte de mi vida laboral a eso. Y sin embargo, en muchos de sus argumentos modernos, eso que yo manejaba y dominaba, hoy casi es chino básico. Y yo no hablo chino, obvio…Y respecto a la salud, las iglesias son  de alguna manera un modelo que puede servir de ejemplo. Hace algunos años, estaba muy mal mirado por la gente que el ministro se tomara un vaso de vino. Hoy, el vino ya no tiene importancia porque todos saben que ese ministro no se emborrachará, pero sí es muy mal visto que el mismo ministro tome medicamentos. En iglesias proféticas, eso es vital. Clave, central. Sin embargo: ¿Qué es mucho, y qué es poco? Gran duda existencial.

No es que nos regodeemos hablando de la antigüedad, tal como parecería ser el común denominador de la gente mayor; pero hace cincuenta años, por dar una cifra, ningún ministro de ninguna iglesia tocaba ni de paso el tema de la enfermedad y su consecuente espiritual: la sanidad física. No se hablaba del tema. Ni bien ni mal; ¡No se hablaba! Hoy día sí se habla y se encuentran puntos muy problemáticos que han sido mal enseñados o, directamente, no enseñados. En iglesias tradicionales se oraba por la salud de alguien y se ponía en las manos de Dios la sabiduría del médico que lo atendía. Hoy, en iglesias proféticas, la onda es más que clara: ¡No médicos! Fanatismo, dicen algunos. Fe, lo llama mi Biblia. Decisión, se me ocurre añadir, como elemento de unificación y no división. ¿Y yo que debo hacer, entonces? Seguramente esta será tu pregunta silenciosa. Respuesta: ¿Tienes al Espíritu Santo morando en tu ser interior? Entonces… lo que tengas garantía íntima para hacer, no lo que queda bien o se supone que debes hacer. Por mucho menos, ha partido mucha gente antes de tiempo.

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Mentalidades Monocromáticas Vigentes

Mi madre aceptó al Señor minutos antes de su muerte. Y no me dio tiempo para enseñarle nada, mucho menos para cambiarle su mentalidad que por años estuvo culturalmente prisionera de lo que siempre fue la religión oficial de mi país. ¿Y voy a dudar de su salvación por eso? Es como si dudáramos de la salvación del ladrón arrepentido porque no pudo bautizarse. Hay mandamientos que pueden y deben respetarse, de acuerdo, pero la ley del amor es mucho más grande que cualquier mandamiento. Por eso siempre vamos a pensar con cierto criterio coherente, que Dios no va a tratarnos a todos de la misma manera. Hay algunos que llegaron muy tarde al Señor, pero no tan tarde como para no salvarse. Dios tiene cuidado de las personas muy por encima de lo que nosotros podemos imaginarnos. Hay gente a la cual quisiéramos llevar a la salvación y no podemos. O no nos atrevemos. Y ni siquiera podemos imaginarlos convertidos. Sin embargo, Dios sabe cómo hacer ciertas cosas que nosotros no sabemos.

Las personas que no van a poder cambiar su mentalidad por culturas muy fuertes, por ejemplo, o porque vienen con vidas muy destruidas y se tarda tanto en recomponerlos, deben ser atendidas de la misma manera y con la misma abnegación y entrega que a las otras. En este caso, lo mejor que podemos hacer es equiparlos de la mejor manera para lo que les queda de vida. Hay personas que vienen a la vida con un rol que, luego de ser cumplido, retornan a la casa del Padre, cosa que por allí les parece tremenda e injusta a los que quedan en esta tierra, pero que en los ámbitos espirituales es totalmente justa y sujeta al diseño divino. ¿Quieres un caso testigo? José. José, el padre carnal de Jesús.

José vino a esta tierra casi con exclusividad para cuidar y proteger a María y al Jesús niño. Pasó las suyas para casarse con María y luego de casado para andar a lomo de asno para huir y salvar al niño de la persecución de Herodes. Una vez que cumplió su tarea, se fue. José murió cuando Jesús era muy joven, todavía. ¿Cómo sé esto? Hay historiadores que lo mencionan, pero la mejor prueba es que, cuando Jesús comienza su ministerio, a la edad de treinta años, la que aparece de vez en cuando compartiendo y observando, es María. Pero José jamás se menciona dentro del tiempo ministerial de Jesús. De hecho, la última mención de José, al menos implícita, es cuando Jesús tiene doce años y se les pierde en el templo.

Entonces, ninguno de nosotros puede saber para qué ha sido llamado cada uno, jóvenes, adultos y adultos mayores, como ahora se les dice, usando el eufemismo, a los ancianos. Yo no sé por qué tu madre es como es, vivió lo que vivió o no vivió lo que no vivió. Pero sí sé que una de las cosas más importantes que hizo tu mamá, fue traerte al mundo a ti. De hecho, en la mentalidad monocromática que tenemos, parecería ser que la gente sólo vale si se convierte. Perdóname, pero ese es un pensamiento altamente sectario. La primera cosa buena que hicieron tus padres, fue traerte a este mundo. ¡Pero hermano! ¡Es que ellos no conocen al Señor! Puede ser, pero Dios los usó a ellos para que tú estés hoy, en este día, invirtiendo tu tiempo en esto.

Creo que cuando la ley se convierte en algo tan obtuso, que no permite adaptarse al corazón del hombre, ya no sirve. Porque, veamos: ¿Qué es más importante para el Señor, el rito o el corazón? Y no estoy diluyendo ningún mandamiento, lo que es santo, es santo, y lo que es profano, es profano. De todos modos, los resultados del discipulado son inmensamente mensurables. De hecho, no existe un modelo de discipulado del que se pueda decir: ¡Aleluya! ¡Este es! El mayor problema en esto es que no existen indicadores que determinen cuándo una persona está lista y cuándo todavía le falta un golpe de horno.

La duda, entonces, es: ¿Hay resultados concretos del discipulado que puedan determinarse? Sí, los hay. Uno de ellos, mejorar las relaciones con las personas. Hebreos 12:14 tiene, de alguna manera, la llave bíblica de eso: Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. O sea, a través del discipulado, van a aprender a llevarse bien. Ahora pregunto: ¿Muestran paz entre ellos, todos los cristianos que conoces? Y la otra: ¿Están todos ellos en santidad, esto es, en consagración plena al Señor? No me respondas, sólo piensa.

En segundo lugar, victoria sobre las finanzas. 3 Juan 1: 2: Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma. Gran parte de los problemas financieros que tienen las personas, y estoy hablando de escasez, de endeudamiento, obedecen a mala administración, e ignorancia de las leyes espirituales. Fíjate que en esto, está comprobado fehacientemente que sólo un uno por ciento es culpa del diablo. En el resto, ya leíste el verso. Si tú tienes hoy problemas financieros, es porque tu alma algún problema tiene. Y ese es el problema que debes resolver primero. Luego vendrá el otro.

Convengamos algo: la gente, cuando llega al Señor, sea como sea, llega estéril, árida, gris, cerúlea, cadavérica, casi. Es nuestra obligación como iglesia, y no estoy hablando de lo institucional sino de lo global, de lo humano, de lo corporal, convertirla en fértil, verde, aromática, llena de vida. En tercer lugar, viene la victoria sobre las emociones. O en las emociones. Tito 2:12, dice: enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, Normalmente la gente viene al Señor con muchísimas heridas en el corazón. Cosas que les pasaron, cosas que les hicieron, cosas.

Entonces, la pregunta que haré y que aunque parezca descolgada tú y yo sabemos que no lo es, es: ¿Qué pasará con ese líder que un buen día se escapa con la hermanita de la alabanza como si fueran dos fugitivos de la justicia? Independientemente de lo que tú pienses al respecto, es notorio que hay un tema en sus emociones y sus sentimientos que jamás trabajaron. ¡Eran tus hermanos! Y ahora son dos fugitivos de la justicia. ¿De la justicia de Dios? ¡No! ¡Dios los conoce y tiene muy claro lo que ellos padecen! Es la justicia de los hombres la que los persigue. Y lo peor, casi en el nivel de venganza. Entonces, ¿Esto sería una defensa para con esos hermanitos fornicarios o adúlteros? ¡Ni lo sueñes! Sólo procura ser justicia genuina, algo que el hombre conoce muy poco, porque se deja influir por la suya propia.

Claro está, y convengamos,  en que estos hermanitos jamás pudieron filtrar sus sentimientos. Qué podían permitirse sentir y qué no podían permitirse sentir. Cuando una persona rompe sus compromisos, ya sean estos matrimoniales o previos al matrimonio, lo que está mostrando es que no es una persona confiable para nadie. Y cuidado, porque no es un tema que tenga que ver necesariamente con una mujer. Si tú eres creyente fiel y tal como lo diseña el Señor, y tienes una empresa que necesita alianzas y sociedades, jamás podrías asociarte con alguien que haya pasado por un adulterio, sea hombre o mujer y tenga el dinero que tenga para aportar. Si no pudo ser fiel con la mujer o con el hombre con el cual dormía todas las noches, ¿Quién te asegura a ti que lo será con el dinero o las situaciones que tú pongas bajo su responsabilidad?

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