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Elegimos lo que Creemos

Yo creo firmemente que el campo de batalla más grande que tenemos contra Satanás, es nuestra mente. Así lo hemos enseñado prolijamente en varios trabajos. De allí que sea tan valioso e importante saber las formas o modos de cambiar los pensamientos satánicos que nos invaden, por los de Dios. Cómo hacer que prospere el diseño de Dios en nuestras mentes y no que sea el diseño de Satanás el que gobierne nuestras vidas. Y esto es importante conocerlo y dominarlo, porque si un día se presenta la situación de tener que enfrentarse con demonios o con principados, lo primero que hará Satanás para enfrentarlos a ustedes, será hacerlos pensar que no están capacitados. Lo primero que les va a decir, (Se lo debo haber oído no menos de diez veces antes distintas personas) es que si ustedes se meten con él, él les va a destruir su familia. Lo que deja implícito que si no se meten con él, él los dejará tranquilos, cosa que es una absoluta mentira. O la otra estrategia que todavía le da resultado, que es la de confrontarlos preguntándoles quienes son ustedes para echarlo fuera a él. Amenazas, inspirar temor, burla, lo que yo llamo ninguneo, que es en argentino básico hacerles sentir que son muy pequeños e insignificantes para enfrentarlo a él. En suma, lo que Satanás hará para defenderse, porque sabe que tu palabra basta y sobra para echarlo fuera de donde se encuentre, es tratar de quitarte tu identidad. Que no sepas quien eres y que no tengas en cuenta que la sangre de Jesucristo te ha hecho uno con él.

 

Hemos dicho en alguna ocasión que lo primero que Satanás hará con quien quiera dominar, será quitarle su identidad. Trató de hacerlo con Jesús en el desierto, cuando esa tremenda prueba de cuarenta días, cuando permanentemente lo desafiaba a que si era realmente el hijo de Dios, tal cosa y si era el hijo de Dios tal otra, y luego insistió otra vez cuando él estaba en la cruz, influyendo en los que lo miraban morir para hacerles gritar que si era realmente el hijo de Dios que bajara de esa cruz y se salvara. Eso es lo que nos enseña que esta batalla será en tu mente, mucho más que por fuera. Por fuera, en todo caso, tendrás algunas consecuencias. Es en los pensamientos donde él va a colocar que no eres nadie, que no tienes autoridad, que no puedes echarlo fuera de nadie porque él es dueño de esa persona. Él siempre le va a decir a quien intente sacarlo de donde está, que esa persona es suya, que le pertenece porque hizo un pacto con él y le entregó su vida. Por esa razón es que digo que es necesario que cambiemos esa mentalidad satánica por la mentalidad de Dios. Ahí dice que el que tiene a Cristo, tiene la mente de Cristo. Y la mente de Cristo, es totalmente diferente a la mente influenciada por los demonios.

 

Lo que sí puedes estar seguro, es que si le das oportunidad, el diablo atacará tu alma a través de tu mente. Y él puede atacar tu mente de diferentes maneras. Porque es en el alma donde tenemos la mente y las emociones, pero él va a tocar a la mente en primer lugar, a los pensamientos, porque es el sitio que se utiliza como archivo para todo aprendizaje. La mente es lo más parecido a un disco duro de un ordenador. Allí se acumula toda la información que nos pertenece. Y la tenemos archivada allí desde nuestra niñez, casi te diría desde el vientre de nuestra madre. Hemos tenido informaciones verdaderas y falsas. Nadie, realmente, está vacío de su mente. Todos tenemos conocimientos verdaderos o conocimientos falsos. Verdades, mentiras, medias verdades que son medias mentiras disfrazadas. De allí que hemos sido afectados en nuestros pensamientos de diferentes maneras. Nuestra mente, entonces, jamás está vacía. Nuestra mente almacena la cultura de nuestras naciones de origen, la herencia que viene de nuestros padres, lo que hemos escuchado hablar por años, lo que nos han enseñado en la escuela, lo que nos deja el mensaje de la televisión, lo que nos enseñaron a través de la iglesia, lo que nos dieron aquellos líderes en los que confiamos, y así todo, información que sobreabunda.

 

Ahora; ¿Sabes lo que es realmente difícil sacar de nuestras vidas? Lo que nos ha quedado en el subconsciente a través de los años. Así que hemos sido formados a través de los pensamientos de otros, y somos el cúmulo de conocimientos malos o buenos. Si son buenos, tenemos victoria. Si son malos, hemos caminado de manera torcida. La Biblia dice que las profecías que se dan, en parte se conocen y en parte se profetiza. Y esa parte que nosotros tenemos conocimiento, si es malo, nos va a salir una profecía contaminada y mala. ¿Por qué? Porque la información que tenemos va a manosear la profecía. Por eso vemos que la gente se planta en una plataforma y comienza a predicar. Y todos sabemos que siempre, una parte de lo que todos nosotros predicamos, está contaminado con nuestras propias emociones, sentimientos y conocimientos. ¿Qué hacer para cambiar eso? Por el momento, darnos cuenta que nuestras mentes están siendo atacadas y no sólo por lo que ya tenemos como conocimiento como si fueran archivos, sino con dardos del maligno. Por eso la Biblia dice que nos pongamos el yelmo, que es un casco, en nuestra cabeza, que es el único elemento de la armadura que impide que los dardos del enemigo nos penetren en la cabeza y nos maten. En lo espiritual, esos dardos son pensamientos negativos o destructivos, que con nuestro yelmo colocado, van a rebotar y no se van a infiltrar en nuestras mentes.

 

Uno de los recursos valiosos para esa clase de combate, consiste en hacer siempre lo contrario a lo que un violento pensamiento que llega de pronto a tu mente te ordena. Con mucho cuidado y precaución, es cierto, pero con absoluta convicción que nunca el enemigo logrará que hagas su voluntad sin antes pelearlo a fondo. Escucha: lo peor que le puede pasar a un creyente no es enfrentarse a un endemoniado peligroso o a ciertos principados o potestades que rigen las calles, sino hacerle frente a la tremenda batalla que en algún momento se libra en su propia mente. Es en esa área en donde en más de una ocasión muchos de ustedes quizás hayan tenido derrota, al ser influenciadas sus mentes por argumentos que no venían de Dios, sino del propio infierno, que traen a nuestras vidas desaliento, tristeza y angustia. Ahora bien: ¿Cómo hacer para saber si esos pensamientos son de Dios o son satánicos? Mira; si tus pensamientos acarrean destrucción, temor o ruina, eso no viene de Dios, ten la certeza. Si tus pensamientos te deprimen o te ponen triste, esos tampoco vienen de Dios. Si tus pensamientos te hacen sentir culpable de un millón de cosas y que jamás vas a tener perdón por cada una de esas cosas, esos pensamientos no vienen de Dios. Porque los pensamientos de Dios te restauran, los pensamientos de Dios, te enseñan que aunque te hayas ensuciado con el pecado, Su sangre preciosa te redime y puedes salir de eso.

 

Los pensamientos de Dios, son aquellos que te traen honra, y que toda la alabanza y la gloria están encerrados en ellos. Así que tú tienes que entender que, cuando tu mente está siendo bombardeada por el infierno, o está siendo bombardeada por el cielo, porque créanlo, el cielo también bombardea nuestra mente, aunque en este caso con revelaciones, conocimientos, profecías, visiones, sueños, palabra fresca, etc. De todos modos, cuando llegan esos pensamientos a tu vida, esos que traen pleitos y discusiones en tu casa, más ruina, más dolores, más angustias, más temores, eso no viene de Dios. La gran pregunta que todos se formulan, es: ¿Cómo cambio todos esos pensamientos negativos por positivos que me acompañen a la victoria?

 

Miren: nosotros estamos siendo bombardeados por los medios de comunicación, en este tiempo, como nunca antes. Porque al estar en cuarentena, no tenemos otra salida o solución al tiempo libre que estar todo el tiempo con un teléfono, una PC o una Tablet buscando cosas o sencillamente delante de un televisor mirando las noticias. Nada de esto sería ni es malo en sí mismo, sino que el mal uso lo puede volver malo. Sería muy interesante y necesario orar a Dios y decirle simplemente: “Señor, en todo esto que está pasando, yo quiero saber la verdad y nada más que la verdad”. Eso ayudará a descartar todo mensaje subliminal guiado a manipular voluntades o algo peor. No puedes vivir bajo el engaño, porque si vives bajo el engaño, tus derrotas siempre serán mayores que tus victorias.

 

Y es muy curioso y confuso, también, lo que pasa dentro del ambiente de los cristianos. Hay un predicador que aseguraba en su momento que a este virus nacido en China, Dios lo había puesto en esa nación para destruirla. Lo argumentaba señalando que Dios estaba enojado con China, entonces le había enviado ese virus para quitarle la altivez a China. Pero resulta que otro predicador, sostenía que a este virus China lo había introducido en los Estados Unidos para detener su crecimiento y deteriorar su poderío económico, bélico y cultural. ¿Qué nos está mostrando esto? Que dos predicadores indiscutidos en cuanto a trayectoria, prestigio, doctrina y unción, a los que todo el mundo conoce, están hablando dos cosas diferentes, al punto que cualquiera de nosotros tranquilamente puede empezar a preguntarse quién tiene la verdad.

 

En mi país –lo pongo como ejemplo porque vivo aquí-, sucede eso en el plano de la política gubernamental. No digo ideológico porque las ideologías están desapareciendo y todo se trata de una lucha de intereses materiales. Lo cierto es que hay dos posiciones muy puntuales y precisas, y ambas tienen seguidores y detractores. Los argentinos son muy sanguíneos, así que los seguidores son muy seguidores, y los detractores muy detractores. Y los medios de comunicación defienden a unos y a otros. Si tú ves el noticiero de un canal, te encuentras con un país. Si ves el noticiero del otro canal, ves otro país totalmente opuesto al anterior. ¿Quién tiene la verdad? No interesa. Cada fracción popular le dará la razón al que tiene un discurso que coincide con el suyo. Así de simple. Y con esto del virus de Covid, sucede algo muy similar.

 

Hay muchas teorías en este momento, y la gente está tan confundida, que esa confusión ha llegado a la iglesia como estructura religiosa social. Hay predicadores que sostienen que la gente debe ir nuevamente a los templos, porque esto del virus dicen ellos que ha sido hecho y creado por el enemigo para evitar que la iglesia se congregue. Obvio que eso no es tan así. Porque no solo la iglesia está cerrada. También se cerraron los centros comerciales, las discotecas o clubes nocturnos, ¡Y hasta se cerraron los prostíbulos! Perdón por meter todo dentro de una misma bolsa, pero si vamos a hablar de estructuras sociales, todas estas son estructuras sociales con las que compartimos espacios, tiempos y problemas. Pero algo no me encaja con esa teoría predicada, entonces. Hay otros predicadores que enseñan que este es un castigo de Dios, mientras que otros, supuestamente más intelectualmente preparados, sostienen que este es un trabajo del poder económico que nos quiere someter a todos a través de las vacunas.

 

Lo cierto es que la confusión es grande, porque los que dicen estas cosas no son principiantes a los que nadie escucha ni conoce, sino hombres o mujeres considerados ungidos y verdaderos. Ideológicamente y como sucede con todo lo que gira por el planeta, en esto también la derecha le echa la culpa a la izquierda y la izquierda se la carga a la derecha. Y mientras tanto el pueblo de Dios que no actúa como mediocres sin cerebro dejándose influir, está en medio y no sabe de qué lado está la verdad o, al menos, una parte importante de ella. Yo creo que debemos orar y decretar que, en el nombre de Jesús, todo lo que esté detrás de esto, venga de donde venga, caerá y será derrotado. Porque nadie puede pretender ocupar el lugar de Dios y decidir quien vive y quien muere. Y mucho menos presionar a la gente para que crea y piense en lo que ellos quieren que la gente piense y crea.

 

Pero es tremendo el bombardeo psicológico y espiritual que el mundo está recibiendo en esta época, tanto que si digo que hay mucha gente que directamente se está endemoniando, sé que puede sonar hasta atrevido, fantasioso y exageradamente espiritualista o místico, pero yo sé que es así, se discierne. Es mucha la gente que ya no soporta el encierro y vive en un marco permanente de angustia y terror, una mezcla ciento por ciento letal para la salud espiritual y emocional de cualquiera. Hay personas que han pensado en el suicidio por esto. Pero mucho más graves es comprobar que hay gente cristiana que ha perdido su fe y su esperanza, en este tiempo. Yo creo que nuestro único socorro y liberación, es poder oír lo que Dios está diciendo en esta hora. En principio, cambiando nuestra manera de pensar conforme a los rudimentos del mundo que se nos penetran por los medios de comunicación y adoptando los pensamientos del Reino de Dios, que nos dicen que todo está en orden, aunque todo parezca una hecatombe. ¿Cómo puede ser que en países como el mío, donde hay tantos buenos creyentes y buenos ministros, nos hicieron una ley a favor del aborto legal y otra para unir en matrimonio a parejas del mismo sexo y nosotros ni enterados? ¡Ni cuenta nos dimos!

 

Satanás ha logrado distraernos a todos para que no nos demos cuenta que desde el infierno ha salido un ataque terrible contra los seres humanos, contra los niños, especialmente. No debes haber visto ciertos dibujos animados que le presentan a los niños manifestaciones de amor romántico entre niños varones o entre niñas mujeres entre sí, llevando a esas mentes en formación, la idea de que eso es algo absolutamente normal y pertenece a una época moderna donde las antiguas estructuras medievales han quedado atrás, eso dicen. Hemos sido atacados en nuestras mentes para cambiar lo moral por lo inmoral. Incluso ya en algunas clases sociales pronunciar estas dos palabras les suena como a cosa antigua y pasada de moda. ¿La moral que Dios instauró en su diseño era una moda? En la palabra de Dios, el principio básico es la solidaridad. En el principio de Dios, el diseño de la familia es maravilloso. El diseño de esposa y esposo es perfecto y el diseño contempla que vivan el uno para el otro y se protejan a sí mismos. El diseño de Dios para los hijos, es que sean honrados, amados, respetados, bienvenidos y deseados. Esa es la voluntad de nuestro Padre para nuestras vidas. Pero nuestras mentes están siendo atacadas con archivos que nos muestran que hoy se está perdiendo esa guerra en nuestras casas y en nuestra generación.

 

Todo debería comenzar desde la base del perdón. El perdón es el antídoto infalible contra el suicidio, contra el insomnio, contra la depresión. Es a partir del perdón de donde cambiamos todas esas estructuras mentales que nos tienen destruidos. Y pensar que hay tanto predicador profetizando ideas personales contra determinadas personas. Todo es a partir de la enseñanza de la televisión, que es la que te enseña a amar a algunos y a odiar a otros. Y que si no haces o vives ciertas cosas, tú no eres guapo o no eres hermosa. Estereotipos prefijados por reglas que sólo interesan y convienen a los que hacen monumentales cifras de dinero con ello. Te muestra a gente bebiendo hasta derrumbarse, fumando porquerías, de fiesta en fiesta en grandes yates y te asegura con valor de doctrina que eso es vivir la vida como la vida se merece que se viva. Sin embargo, miles de historias tristes con finales trágicos te dicen y me dicen que definitivamente, esa es una mentira más que el diablo consiguió que mucha gente pobre le crea.

 

Y después la corriente, la usual, la marca de cada creyente: que los cercanos se rían de él y se burlen. Pero es necesario saber y tener certeza que hay una enorme diferencia entre la gente que vive como le da la gana a la que vive conforme a los diseños el propósito y la voluntad de Dios, enorme diferencia. Nuestras vidas caminan en grandes victorias. Nuestras almas descansan, cada noche, en paz y en tranquilidad. Que no sufrimos de insomnios ni tenemos depresiones. Que tenemos autoridad para echar fuera los demonios. Que Dios nos ha dado el poder para deshacer las obras del diablo. Y que Dios vino a nuestras vidas para cambiar nuestros destinos en dirección a mayores victorias. Sin embargo, es notorio que hay una iglesia dormida que para colmo ahora se ve prácticamente anulada en su operatoria acostumbrada por los condicionamientos de esta pandemia. Eso impide que se enseñe principalmente a la gente a cubrir sus mentes, sus psiquis, que nadie se imagina que puedan ser tan vulnerables en estos tiempos de alta intercomunicación. Vulnerables a todo lo que se oye, se dice, a los mensajes subliminales. Un simple tema musical puede llevarte a la destrucción, así como otro tema puede acercarte a la unción del Espíritu Santo.

 

Y recalo una vez más en los medios de comunicación porque los conozco por dentro, y porque en estos tiempos es más que notorio para cualquiera que sea medianamente observador, que ellos son los que llevan a la gente a amar o a odiar con la misma intensidad a quienes ellos designen como protagonistas de ese amor o de ese odio. Y al ser testigos de esos tremendos contrasentidos, las personas en lugar de darse cuenta que están siendo engañadas y manipuladas, salen en la defensa de esos medios y acrecientan su odio para todos aquellos que piensan de manera opuesta. Eso, independientemente de personas corruptas que las hay en todas partes, es indispensable aclarar que casi siempre está manejado desde afuera. Y la gente es victima de engaño de una manera casi inocente e ingenua. Hay mucha gente que está maldiciendo a naciones simplemente por lo que han visto en televisión sobre ellas, se han creído el engaño y se han vuelto en contra de quienes no los habían molestado para nada. ¿Sabes qué terrible es cuando le cuentas a alguien que estás batallando duro contra el infierno que te quiere destruir tu familia o robar tus hijos, y te contestan que estás loco, que el diablo ya está vencido, que lo dejes en paz y no lo llames porque va a venir y la vas a pasar mal? Eso sucede porque una gran mayoría de cristianos le prestan más oídos a lo que dicen los personeros mundanos de Satanás que a los mensajeros de Dios. Tu fe viene por el oír, dice la Palabra. Así que si oyes más lo de ellos, ahí estará tu fe.

 

Escucha: no hay guerra que Dios pierda porque Él es varón de guerra. Y si Él lo es, tú también lo eres, varón o mujer de guerra. Pero si no conoces a Jesucristo es muy improbable que puedas creer en Él. Si Él es un extraño para ti y para tu estilo de vida, es imposible que puedas confiar en Él. Dice la palabra que no escaparán aquellos que tengan en poco su salvación. Tener en poco ese enorme acto de amor, es levantarte y vivir un día igual al que vive un incrédulo e incluso un impío. Siempre creímos que cuando leíamos Hebreos 2:3, que dice: ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, que esto tenía que ver con el mundo secular, incrédulo y pecador, pero no, no es así. Aquí está hablando con creyentes y el mensaje, a todas luces, es para la iglesia. ¿Me está diciendo que la iglesia desprecia su salvación? Te estoy diciendo que no todo lo que respira y se auto denomina iglesia, es iglesia. Eso te digo y lo confirmo simplemente observando el estilo de vida de muchos cristianos que se sienten más a gusto con no creyentes que con los que creen en Jesucristo.

 

Me pregunto qué ha estado enseñando la iglesia como iglesia estructurada hasta que la pandemia le cerró las puertas de sus templos. Muchas verdades, hay que reconocerlo, pero también varias mentiras disfrazadas de verdades sagradas, también es cierto. Por ejemplo, te enseñaron a vivir dependiendo de un pastor. A eso lo escuché y lo tomé como verdad indiscutida. Y no estoy queriendo significar que ese pastor no sea necesario, porque son dignos de alabanza los cinco ministerios básicos, porque sin ellos no habría edificación para la iglesia. Pero eso no significa que yo tenga que aprobar que ustedes se vuelvan dependientes de nosotros, de nuestras manos, de nuestras oraciones, de nuestra autoridad. No es así. Cuando Dios levantó a un pastor, es para que los guíe a pastos verdes y agua fresca. Cuando levantó a un profeta es para que nos dé una palabra certera y no manipulada. Cuando levantó a un maestro, es para que nos enseñe verdades que nos lleven a establecer el Reino en la tierra, y no para que nos quiten la autoridad de reyes y nos reduzcan a basuras vivientes. Cuando levantó un evangelista, es para que predique el evangelio del Reino, no imitaciones permisivas de humana conveniencia. Para eso fueron creados los ministerios, no para gritar desde un altar que tienes los mejores dones, y que solamente los que están bajo tu cobertura caminan en la verdad, mientras que los que no están bajo tu cobertura están influenciados por el diablo o su carnalidad.

Esa es la voluntad de Dios. La voluntad de Dios nunca fue que los apóstoles se crean los dueños del mundo porque están convencidos que están al frente de los cinco ministerios. Nunca la Biblia colocó a un apóstol como lo más importante o como la cabeza de todo. Esa no es la voluntad de Dios. La voluntad de Dios es que seamos un cuerpo donde hasta los más pequeños sean altamente valiosos y tengan una muy respetable e importante función. La voluntad de Dios es que en tu mente exista esa mentalidad de Reino y de cuerpo. Cuando tengo una mentalidad de cuerpo, ¿Sabes cómo trabajo? Trabajo con mentalidad de Reino, no de estrella rutilante del evangelio. Trabajo para Él y Su Reino, no para mí y mi reinito. Y cuando te llegue ese pensamiento que seguramente el infierno meterá en tu mente en algún momento, y que te hace sentir una basura, una poca cosa, una molécula inútil e indigna de ser tenida en cuenta, recuerda que Jesús en la cruz murió por ti. Y hasta donde yo sé, Jesús no iba a hacer tremendo sacrificio en esa cruz de ese calvario por seres que no valen nada o son una porquería. El murió por todos los que Dios dice que son sus hijos si lo aceptan. Esa es la verdad del Reino, ahora la conoces. Si quieres, puedes seguir quedándote con la mentira de Satanás. Yo creí y acepté la de mi Dios, por eso estoy aquí.

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septiembre 24, 2021 Néstor Martínez