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Claves Para Entrar al Futuro

Quiero, con este trabajo, cumplir con una carga que el Señor ha puesto en mi vida desde hace algo más de un mes, y es la de hacer lo posible, lo que esté ministerialmente a mi alcance, para que la iglesia genuina que hoy está dispersa en centenares de rincones en el mundo, sepa y entienda que retornar a las fuentes del poder y la guía del Espíritu Santo no solo es lo recomendable, sino directamente lo imperativo, casi a nivel de mandamiento divino. Y digo casi, porque no voy a ser yo quien suelte ese mandamiento sin tener una orden precisa. Pero créeme que lo siento así. Y no he sido precisamente el gran predicador del Espíritu Santo, hay más de mil trabajos de audios y escritos que lo corrobora a eso. Pero también sé que es por algo que el Señor pone esta clase de carga en cada uno de nosotros, más cuando sé perfectamente que no soy ni seré jamás el único que está en este sentir. Y gloria a Dios por eso.

De hecho, esto no es nuevo. Yo creo fielmente, que en los albores del segundo siglo, la misma iglesia todavía incipiente, empezó a ignorar primero, a soslayar después y, finalmente, a despreciar cualquier forma de participación del Espíritu Santo. Y es obvio que a nosotros nos gusta mucho, cuando algo no nos funciona como es correcto, cargarle la culpa al mundo y su impiedad, su pecaminosidad y su secularidad. En esto, te aviso que no hay manera. Porque tú y yo sabemos que el mundo ni conoce, ni le importa, ni tiene en cuenta a Dios, ni a su Hijo Jesucristo y mucho menos a un Espíritu Santo del que apenas si llega a imaginar como una blanca paloma que se le confunde en sus neuronas como el legendario símbolo de la paz. Así que sin ninguna duda que ha sido la iglesia, que sí debería conocerlo, saber de Él y permitirle que la guíe a toda verdad, la que lo ha dejado a un lado y, en algunos sitios supuestamente cristianos, directamente lo han encerrado entre las cuatro paredes de una doctrina castrante.

Quiero dejar bien en claro que esta actitud que se le fue dando al Espíritu Santo, fue a favor de la exaltación del hombre, ni más ni menos. Porque el hombre eclesiástico, quizás portador de un llamado de Dios para el ministerio, creyó lógico y natural hacerse dueño de la iglesia. Como si fuera el premio merecido a su esfuerzo. Y fíjate en qué tiempo y momento, el Espíritu Santo pasa ya a ser relegado en un conjunto doctrinario conjuntamente con otros elementos más. Y aunque te parezca inconcebible, en una gran cantidad de grupos denominacionales, hoy todavía está ahí, en el montón, en un plano absolutamente secundario.

Claro está que, conjuntamente con otras doctrinas, esta sólo tenía que ser creída y confesada, punto. No tenía que ser ni vivida ni revelada, solamente creída y confesada, como cualquier otra doctrina. Eso te está diciendo que en algún momento, el propio pueblo cristiano, decidió doctrinar al Espíritu Santo, convertirlo en un ente etéreo del que se hablaba poco, se conocía poco y, por consecuencia, se esperaba poco. ¡Terrible! Resulta más que obvio, entonces, y ya desde lo más profundo de lo que es nuestra guerra espiritual, que el espíritu no santo que entonces ya regía a los grupos de cristianos, no permitió que el Espíritu Santo pudiera expresar libremente lo que significaba. Sólo se pudo manifestar en hechos aislados, como fueron aquellos tan recordados y hasta promocionados avivamientos históricos.

Mientras tanto, los gobiernos eclesiásticos humanos, en lugar de dejarle al Espíritu Santo la libertad divina de fluir a su antojo, decidieron encerrarlo en distintas doctrinas, ciento por ciento académicas y hasta con ciertos rigores científicos. Eso determinó esas enormes divisiones que se convirtieron en lo que hoy llamamos Denominaciones, a las cuales en muchos casos y sin tener ni la menor idea de lo que estamos diciendo, vemos como positivas, porque aseguramos que logran que alcancemos a más inconversos. MI pregunta quizás suene algo tonta, pero… ¿Para qué? ¿Qué le vamos a enseñar a toda esa gente que alcancemos?

Las diferentes doctrinas sobre el Espíritu Santo y la cualidad y calidad del gobierno eclesiástico humano, fueron los pilares sobre los que se asentó cada denominación y, como consecuencia, la división de su anterior pertenencia. Hoy, sabemos que en la iglesia gobierna una persona o un grupo de personas.  La gran pregunta, es: ¿Gobierna Dios a través de esa persona o de ese grupo de personas? La gran duda, entonces, es: ¿Quién gobierna la iglesia? Míralo así: si dices algo de Dios Padre que no encaja con lo enseñado, eres un hereje y a otra cosa. Lo mismo pasa con Jesucristo, donde salvo en muy puntuales y determinados grupos, nadie aceptará cosas raras. El grave problema, entonces, es el Espíritu Santo. La iglesia decidió tenerlo como una doctrina más. Y creo que lo hizo por conveniencias humanas.

Y el resultado de eso fue que la iglesia nunca más se unió, y que por el contrario, se empezó a dividir más y más. Y para intentar en un casi desesperado esfuerzo volver a unir a la iglesia, se armó una doctrina, que en realidad sería una sub doctrina, la de la Unidad en el Espíritu Santo. Por eso dicen los que saben mucho más que yo de esto, porque lo han escudriñado largamente, que mientras el Espíritu Santo sea relegado a una interpretación humana, a una doctrina, o a una especie de artículo de fe, la iglesia siempre estará dividida aunque anden todos repitiendo como papagayos la hermosura divina escrita en Juan capítulo 17. Porque mi deseo es aportar crecimiento y objetivos a la iglesia post pandemia, quiero compartir el capítulo 12 del Libro de los Hechos, tomando a Pedro como una tipología de la iglesia, para encontrar claves que nos permitan entrar en el futuro transparente.

(Hechos 12: 1-5) = En aquel mismo tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles. Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan. Y viendo que esto había agradado a los judíos, (Perdón: ¿Los judíos se alegraban que uno de ellos muriera por la espada de un rey impío?) procedió a prender también a Pedro. Eran entonces los días de los panes sin levadura. Y habiéndole tomado preso, le puso en la cárcel, entregándole a cuatro grupos de cuatro soldados cada uno, para que le custodiasen; y se proponía sacarle al pueblo después de la pascua. Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él. (La iglesia, su iglesia, hacía oración por él, recuerda esto)

Pedro era un pilar indiscutido de aquella iglesia. Era el que les había abierto el camino al Reino tanto a los judíos como a los gentiles, y era el que tenía las llaves. Pero las llaves del Reino, no aquellas que confundieron a Roma. Jesús le había dado esas llaves. Dice que Herodes había matado a Jacobo y, como ese suceso había agradado a los judíos, Herodes entendió que si metía preso a Pedro los judíos iban a estar aún más contentos, todavía. Demagogia que le llaman. De todos modos, Herodes pensaba tenerlo a Pedro detenido durante el tiempo de la Pascua, y ponerlo en libertad después que terminara la fiesta. A eso, súmale como símbolo un detalle que no es menor: Pedro, el que tenía las llaves del Reino, estaba preso. ¿Significado? El camino al Reino no es un camino lleno de flores, a veces encontramos espinas agudas, dolorosas.

(Versos 6-9) = Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel. Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos. Le dijo el ángel: Cíñete, y átate las sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Envuélvete en tu manto, y sígueme. Y saliendo, le seguía; pero no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión.

Lo primero que podemos ver es que apareció un ángel y una luz resplandeciente. ¿Sabes lo que significa esa palabra, resplandeciente? Una luz potente, que encandila, que conmueve, que empequeñece todo lo humano. ¿Quién vio esa luz? Nadie. Nadie la vio. ¡Peo había gente dentro de ese lugar! ¿Cómo que no la vio nadie? Nadie, es evidente. ¿Y entonces? ¿Cómo supo Pedro que hubo una luz? Por el relato se estima que en ese lapso Pedro tuvo una visión o tuvo un sueño. Porque nadie lo vio a eso. Por allí quizás los soldados vieron algo, pero más adelante del texto, veremos que esos soldados murieron todos, mandados a ejecutar por Herodes. De hecho nadie pudo consultarlos, ni el propio Pedro ni tampoco Lucas, que es quien escribe todo esto. Lo cierto es que Pedro estaba durmiendo y ve todo esto, en principio en una visión, y después se hace presente un ángel de luz. Lo segundo que vemos, es que le toca el costado para despertarlo. Tres elementos que no son casuales.

Es la clave, porque la iglesia sale del costado de Jesús. Y si el ángel lo toca en el costado, (Cosa que no tendría ninguna razón lógica o humana de ser) es porque le está haciendo recordar su naturaleza, que es como decir: la naturaleza de la iglesia. Su origen sobrenatural, de donde sale sangre y agua. ¿Alguna vez escudriñaste por qué es sangre y agua? Escudríñalo, tendrás revelación propia mucho más completa y mejor que todo esto. Dios quiere darte entendimiento, sólo espera que salgas a buscarlo. Porque fíjate que más adelante, Juan va a hablar mucho de la sangre y el agua, junto con el Espíritu, en el sentido de que son los tres los que dan un testimonio uniforme. El original griego deja implícito que ese despertamiento es como decirle que se levante y salga. Y le añade algo que no es menor, porque le dice que se levante, pronto. Esto, a la distancia, a mí me dice que cuando es tiempo de levantarse pronto, es porque también es tiempo de salir, ambas cosas van siempre juntas, imposible separarlas.

(Versos 10-16) = Habiendo pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma; y salidos, pasaron una calle, y luego el ángel se apartó de él. Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo lo que el pueblo de los judíos esperaba. Y habiendo considerado esto, llegó a casa de María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban reunidos orando. Cuando llamó Pedro a la puerta del patio, salió a escuchar una muchacha llamada Rode, la cual, cuando reconoció la voz de Pedro, de gozo no abrió la puerta, sino que corriendo adentro, dio la nueva de que Pedro estaba a la puerta. Y ellos le dijeron: Estás loca. Pero ella aseguraba que así era. Entonces ellos decían: ¡Es su ángel! Mas Pedro persistía en llamar; y cuando abrieron y le vieron, se quedaron atónitos.

Hay un detalle que no es menor en esta parte del relato. Dice que Pedro estaba atado en sus manos y pies con grilletes, era la usanza de la época, les garantizaba a los guardias que aunque dejaran al preso sin custodia, era prácticamente imposible que lograra sacarse esas cadenas y huir. Pero a Pedro, los grilletes no se le cortan ni se le disuelven en los aires por alguna mano mágica envuelta en luces de colores, simplemente se le deslizan y se le caen. Ahora imagínate la escena. No dice en ninguna parte que todo haya sido sigiloso o con ocultamientos, dice que se le cayeron las cadenas, que tienen que haber producido un estrépito importante, y se levantó. ¿Nadie oyó ese ruido? ¿Has escuchado alguna vez ruido de cadenas cayendo al suelo?  Los hombres que lo custodiaban a su lado, ¿No se despertaron? Raro, rarísimo, ¿Verdad?

¿Cómo se supone que deberíamos entender esto? En principio, como que lo que cae de manera sobrenatural, es ni más ni menos que una atadura terrenal. Dios determinó un tiempo de limpieza, de alineamiento. Y tengo la sensación que no tenemos todo el tiempo para conseguirlo, porque aquí se le dice a Pedro que se levante…pronto. Los que han estudiado profundamente los originales en esta orden de levantarse, han llegado a la conclusión que lo que se le dice es que se levante y se ponga de pie, nuevamente. Y las cadenas que se cayeron, muestran que lo que antes lo ataba, ahora ya no lo ata más. También nos hace ver y entender que de aquí en más, Pedro jamás podrá ser atado físicamente. Pedro es tipología de la iglesia.

Ceñirse, como se le ordena, es ceñir su cinturón, que es lo que equivale a ceñirse al pensamiento de Cristo, pensar cómo piensa Cristo, ajustarse a justicia y Verdad. Luego dice: Atate tu sandalia. Esto implica tiempo de caminar. La iglesia debe caminar porque tiene un destino, un objetivo. La iglesia no es quietud y comodidad, la iglesia es paso firme y esfuerzo al tono, ni minimizado ni exagerado. Luego le dice: Ponte tu manto. El manto estaba caído, evidentemente, si se lo tenía que poner es porque no lo tenía puesto. Ponte tu manto. ¿Manto profético tal vez? ¿Por qué no? ¿Suena fantasioso? Toda revelación del Espíritu suena fantasiosa a una mente racionalizada por el intelecto, que es la mente.

Después dice: ´Sigueme. Escucha: Pedro es invitado por el ángel a que lo siga, y piensa que él hasta ese momento, creía que lo que veía era una visión, hasta que llegó esta instancia. Yo creo que esto tiene que ver con un tiempo muy singular en el que la iglesia deberá moverse, que es caminar con ángeles de una manera que va más allá de una visión o de un sueño, sino con ángeles materializados con llaves en sus manos, ya que irán abriendo puertas. No se trata de habilidades humanas especiales, se trata de poder de Dios manifestado y visible. Esto rompe todas las estructuras mentales que como iglesia racional hemos tenido hasta hoy.

Sin embargo, lo más curioso y hasta gracioso lo tienes en el final de este último texto. Dice en el inicio que la iglesia estaba orando para que Pedro quedara libre. Y esa oración tiene una respuesta dramática y sobrenatural, como hemos visto. Pedro sale sin que nadie lo moleste, el ángel lo deja solo y él se va donde se suele reunir la iglesia, Golpea la puerta y lo recibe Rode, que es la encargada de darles la buena nueva de la presencia de Pedro en ese lugar. ¿Has visto lo que le responden? Que está loca, que como va a ser Pedro si Pedro está en prisión… Escúchame: ¿No estaban orando para que quedara libre? Y ahora que está libre, por poco lo meten ellos otra vez en la prisión. ¡¡Incrédulos!! En ese tiempo también había, relájate.

(Versos 17-19) = Pero él, haciéndoles con la mano señal de que callasen, les contó cómo el Señor le había sacado de la cárcel. Y dijo: Haced saber esto a Jacobo y a los hermanos. Y salió, y se fue a otro lugar. Luego que fue de día, hubo no poco alboroto entre los soldados sobre qué había sido de Pedro. Más Herodes, habiéndole buscado sin hallarle, después de interrogar a los guardas, ordenó llevarlos a la muerte. Después descendió de Judea a Cesarea y se quedó allí.

Aquí vemos que lo más impactante se da al día siguiente. Herodes manda a matar a todos los soldados que habían custodiado a Pedro. Días más tarde también se muere él, pero me quedo en primer término con la muerte de esos soldados. ¿No es como que el mundo incrédulo, secular, impío y pecador se encarniza en violencia contra sí mismo? Que Herodes elimine a sus propios soldados, ¿No es como el mundo contra el mundo y la iglesia mirándolo todo desde afuera? La pregunta, más allá de la locura herodiana, es: ¿Por qué los mata? La respuesta más sobria y atinente, es: como castigo a su mal desempeño como funcionarios públicos. ¿Qué nos enseña eso? Que cuando un funcionario público tiene un comportamiento que agrede, ataca o perturba a la iglesia, habrá una Justicia que está por encima de todas las justicias terrenales y se pagará por lo que se ha hecho en valores insustituibles.

(Versos 20-25) =  Y Herodes estaba enojado contra los de Tiro y de Sidón; pero ellos vinieron de acuerdo ante él, y sobornado Blasto, que era camarero mayor del rey, pedían paz, porque su territorio era abastecido por el del rey. Y un día señalado, Herodes, vestido de ropas reales, se sentó en el tribunal y les arengó. Y el pueblo aclamaba gritando: ¡Voz de Dios, y no de hombre! Al momento un ángel del Señor le hirió, por cuanto no dio la gloria a Dios; y expiró comido de gusanos. Pero la palabra del Señor crecía y se multiplicaba. Y Bernabé y Saulo, cumplido su servicio, volvieron de Jerusalén, llevando también consigo a Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos.

El problema es que la iglesia quiso ser entendida por el mundo. El mundo secular no tiene ni entendimiento ni respuesta para eso que pasó con Pedro. El mundo no puede con una iglesia que está en el Espíritu. Lamentablemente, la iglesia no se movió en ese nivel y academizó, intelectualizó, terrenalizó su presencia con la única finalidad de poder caerle simpática al mundo. Sacaron al Espíritu Santo de en medio y se empezaron a mover basados en sus propias sabidurías eclesiásticas humanas. Concretamente, el Espíritu Santo fue relegado a una doctrina y, en función que algunos lo aceptaron y otros no, se produjo una profunda división que lo único que logró fue darle más tiempo de vida a un infierno vencido.

Egipto, una potencia reconocida en la época, se quedó sin respuestas ante la postura de un Moisés que lo único que presentó como carta de triunfo, fue el creerle a su Dios. Moisés no fue ni amable ni simpático con Faraón. No quiso seducirlo, como la iglesia trata de hacer con el mundo secular que la rodea. ¡Lo confrontó directa y contundentemente! Escuché decir a alguien con mucha originalidad que Moisés no intentó explicarle a Faraón la doctrina del santo cayado. Dice que solamente se limitó a agarrar ese cayado y ponerlo como elemento base de las plagas.

El mismo pueblo que prefirió que soltasen a Barrabás que al Señor, el mismo pueblo que se alegró cuando Herodes mató a Jacobo, hermano de Juan, es el mismo pueblo que ovacionó, aplaudió y celebró diciendo que la voz de Herodes era la voz de Dios y no la voz de un hombre, pero Dios al instante estableció su Justicia Divina con Herodes por no darle la Gloria a Él, para ponernos ejemplo de que nunca debemos de robarle la Gloria a Dios. Aún cuando hablemos SU PALABRA, debemos dejar en claro que es La Palabra de Él en la boca de un hombre inmerecedor (Tal como yo mismo lo soy) de la gracia de Dios. El que se presente o se venda de otra manera, esconde un Herodes en su corazón y me temo que recibirá la paga justa como corresponde y merece.

Esto que ocurrió con Pedro, ocurrió con la iglesia, de la que dijimos que él era tipología perfecta en este episodio. Un poder desconocido para los hombres naturales se puso en marcha y lo despertó de su letargo de cautiverio primero, lo impulsó a levantarse y ponerse de pie, le abrió todas las puertas que le impedían llegar a la ciudad y al mundo y lo envió a las calles. Esa es la iglesia movida por el Espíritu Santo de Dios y no por motivaciones o sabidurías humanas. Y mucho menos por las castrantes tradiciones antiguas, aquellas a las que el espíritu de religiosidad nos hizo rendirle honores y gloria durante tanto tiempo.

Hoy el Espíritu Santo nos está despertando de nuestro largo letargo de cautiverios espirituales. Nos está tocando el costado para que entendamos que de allí es de donde salimos, nada menos que del costado de Cristo. Nos está empujando a levantarnos con rapidez y prontitud y a tomar en nuestras manos la misión que siempre estuvo latente: extender su Reino a toda la tierra. Y que nadie lo ponga en duda, que nadie crea que tiene mejores ideas e intenciones que el Espíritu Santo. Que tampoco supongan que esto es una doctrina más de las tantas que han ocultado por años a esta persona que es Dios mismo. Se trata simplemente de hacer honor a Su Palabra cuando en Juan 16:7-13 nos dice:

Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado. Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.

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septiembre 24, 2021 Néstor Martínez