La Pornografía en Internet

images

     El siguiente artículo que lleva la firma de John Walker y que él titula como lees arriba, con el añadido de “Libre de un camino peligroso”, captó mi atención porque no sólo es tremendamente actual y vigente para el hombre y la mujer de este tiempo, sino que incluso se ha enquistado en algunos ambientes eclesiásticos y no en niveles inferiores, precisamente. Lo reproduzco de manera textual:

     “Había algo que Dios quería que yo le confesara a Rick Warren, pero estaba haciendo lo mejor que podía para evitarlo. Rick y yo habíamos pasado juntos lo mejor de la tarde, y así que el día se terminaba, empecé a pensar que yo ya estaba “fuera de peligro”. Habíamos terminado de guardar una grabación y pensé que ya íbamos a salir del estudio cuando Rick dijo que quería grabar sobre un segundo tema: “Qué hacer cuando un líder del equipo tiene un fracaso moral”. Fue un momento particularmente irónico, porque lo que Dios quería que yo le contara a Rick tenía que ver con mi propio fracaso moral con respecto a la pornografía en Internet. Todo el día estuve recibiendo ese sentido de convicción, pero ahora la presión del Espíritu Santo era inaguantable. Mientras todavía estábamos armando el paquete, yo seguía discutiendo con Dios: “¿Realmente quieres que le cuente? Te prometo que jamás volveré a hacerlo si tú me libras de hacer esto”.

     Justo cuando yo estaba pensando esto, Rick tomó su celular y llamó a su esposa, Kay. Espontáneamente, él le dijo que quería invitarme a cenar y le preguntó si estaba bien que él volvería a casa un poco más tarde. En ese punto, yo tenía la total convicción. Sabía que tenía que contarle a Rick, y que Dios no me dejaría ir hasta que lo hiciera. Así que, luego de cenar, confesé mi pecado oculto. Le dije que no quería quedarme atrapado en la cueva de la pornografía; que sabía que eso podía destruir potencialmente mi vida, y mi ministerio. Yo quería estar fuera de este círculo pecaminoso, pero necesitaba ayuda. Rick, inmediatamente me aconsejó, y establecimos métodos de responsabilidad para ayudarme a permanecer limpio, métodos que luego fueron formalizados por mi supervisor inmediato. Te imaginas el alivio que tuve esa noche. Además, el hecho de saber que tendría que reportar mi progreso a Rick, llegó a ser un fuerte elemento disuasivo para no volver a tropezar con ese pecado sexual.

     Te confieso esto hoy, porque quiero que sepas que no estás solo. Hace algunas semanas realizamos una encuesta confidencial en nuestra página de Internet www.pastors.com y los resultados sugieren que una cantidad significativa de líderes podría estar luchando con la pornografía de Internet. Es un problema desenfrenado dentro de la iglesia, y en el liderazgo de la Iglesia. Si eres como yo, probablemente nunca comprarías material pornográfico, pero la facilidad y la ambigua privacidad de la pornografía en Internet, me absorbió tan rápida y profundamente como es imposible de imaginar.

     Si estás luchando en este terreno, finalmente tendrá que ser Cristo en ti el que cambie tu deseo desde adentro hacia fuera. Él hace esto con la fuerza de su amor, y logra que no quieras sucumbir ante la tentación. Creo que la obra de Cristo en tu vida incluye dos pasos muy prácticos que debes dar mientras Dios te libera de este pecado: Debes confesarlo a alguien. Por un momento pensé que podía manejarlo por mí mismo. Francamente, ¿Quién quiere admitir esta clase de pecado? Con mis años de creyente pensé que podía imaginar alguna forma de salir de esto. Pero seguía cayendo en un ciclo de desesperación, tal vez te suene familiar, ¿no? Incliné mi rostro delante de Dios, juré que nunca más volvería a hacerlo. Pero luego me convencía a mí mismo que una última vez no me lastimaría, y rápidamente caía nuevamente en el espinoso camino de la pornografía que apesta en la Web en todo el mundo.

     Yo no era lo suficientemente inteligente como para evitar toda la pornografía de la Internet, pero tenía el conocimiento suficiente como para saber que necesitaba ayuda para salir de la arena movediza. No te engañes: Dios no puede ser burlado. Un hombre cosecha lo que siembra, y lo que tú haces en la oscuridad un día lo gritarán desde las azoteas. El hecho de confesar despoja el poder del pecado. La Biblia enseña claramente que mientras tus pecados permanezcan en oscuridad, tendrán sobre ti un poder descontrolado. Puedo testificar que el hecho de traer a la luz tus problemas con pornografía, realmente harás disminuir ese dominio. Entiéndeme claramente, no estoy diciendo que ya no lucharé con la tentación, sino que ahora que mis tentaciones están al descubierto -las voces lejanas del pecado son más fáciles de ignorar- y desde que mi pecado ha sido expuesto, confesado y perdonado, ya no tengo que preocuparme por mantener una reputación en lugar de pedir ayuda.

     Hay una segunda razón para confesar: es el primer paso para ser sanado de esta conducta pecaminosa. Santiago 5:16 dice: Por tanto, confesaos vuestros pecados unos a otros, y orad unos por otros para que seáis sanados….

     Debes hacerte responsable ante alguien. Confesar no quiere decir que seremos libres de las tentaciones para siempre, y esa es la razón por la que tienes que establecer un compañero ante el que tengas la obligación de dar cuenta. Hay una variedad de formas que pueden ayudarte a hacerte responsable: uno a uno, un pequeño grupo de oración, tu líder, tu esposa, poniendo límites en tu computadora. Yo uso todos los métodos existentes, y te aconsejo que también hagas lo mismo, porque seguramente quieres encerrarte a ti mismo dentro de una buena conducta, aun antes de que Dios cambie tu forma de deseo de tal manera que no quieras más tener acceso a esta pornografía. En la forma uno a uno, he tratado con varios amigos y ha sido muy fácil para mí. Mi actual supervisor en esta responsabilidad es un amigo llamado Pablo, que es un hombre cristiano, muy amable, pero un duro ex lugarteniente de la Armada. Una vez al mes, invito a Pablo para que revise mi caché de Internet, y vea qué sitios he visitado.

     Mi esposa también es una aliada en esta batalla. Silvina bloquea mi computadora y no me da las claves para entrar. Esto significa que la mayoría de los sitios pornográficos están bloqueados porque mi esposa ha hecho que la computadora los reconozca como tales. También, sí, esto fue vergonzoso, le di una lista de las direcciones de Internet con los sitios pornográficos que yo acostumbraba visitar. Ella creó bloqueos específicos para estos sitios, de tal manera que ya no podía más acceder a ellos. Una vez más, esto eliminó en gran parte mi tentación. Ahora me sentía muy cómodo usando mi propia computadora, pero nervioso cuando usaba una computadora desprotegida. Estoy feliz por los bloqueos que puso mi esposa.

     Y ahora Dios ha cambiado mis deseos. No lo hizo de la noche a la mañana -pudo haberlo hecho: Dios es poderoso para hacerlo- pero Dios fue cambiando lentamente mi forma de desear, y pasé de un deseo ilícito a un deseo de agradarle. Por el camino, Él me mostró que mi uso de pornografía tenía menos que ver con el sexo y la lujuria, y más que ver con la ira y la actitud pecaminosa del libre albedrío. Si luchas con la pornografía de Internet, por favor consigue ayuda. Tu vida es por mucho demasiado importante como para permitir que este persistente pecado la destruya. Y recuerda: Nada hay encubierto que no haya de ser revelado, ni oculto que no haya de saberse (Lucas 12:2). Tarde o temprano la máscara caerá y tu verdadero rostro será conocido.

Por: John Walker”

     Ahora, si crees que eres libre de esa clase de tentaciones, puedes sentirte en un nivel de superioridad para con el pobre John, pero sólo si eres verdaderamente libre. No te olvides que así como la investigación policial puede encontrar absolutamente todo lo que se haya hecho en una computadora desde su adquisición, aunque aparentemente hayas borrado todo, Dios no tendrá ningún inconveniente en hacerlo, también, y mucho mejor. No avergüences al hermano Walker ni con el pensamiento, sólo procura aferrarte a la mano del Señor con firmeza. No te olvides que la Palabra dice que El que esté firme, mire que no caiga… Y además añade que sólo el que esté libre de pecado, arroje la primera piedra…

Leer Más

Bajo el Estandarte del Amor

63ad7ece705aed69525d3d451548dcef

     ¿Qué regía la fe de los antiguos cristianos? El amor. Por primera vez, en el mundo pagano, la gente escuchaba asombrada, de un Dios que ama a aquellos que lo aman. El Dios de los cristianos amaba a toda la humanidad, y demostró su amor por medio de su propio sacrificio. Y es más; incentivaba a aquellos que lo amaban, a que también amasen y sirviesen a los otros. De hecho, los romanos paganos, amaban sólo a su familia, o a los de su de su clase social, o a aquellos que les era conveniente tener como amigos. Los cristianos amaban a todos. Ellos no entendían este amor. Yo me pregunto en cuantas ocasiones nosotros, como iglesia, defendemos bravamente los derechos de Dios, pero no por amor a la gente, sino a la organización a la que pertenecemos. Toda intercesión es por amor a la gente, es para que la gente con velos de oscuridad pueda venir a la luz y conozca a Dios.

     La motivación correcta para el evangelio, es el amor, no es la competencia. Te lo digo más ajustado, todavía: el centro de los cinco ministerios, es el amor. El cristiano tiene una cultura libre de diferencias étnicas y de clases. Los cristianos no se separaban de acuerdo al rango social o al grupo étnico. Pablo dice: Ya no hay esclavo ni libre. De paso me preguntaría si eso es exactamente lo que sucede en cualquier punto del mundo cristiano, hoy. No me respondas. Los romanos se preguntaban por qué un hombre noble permitía que su esclavo se refiriese a él como “hermano”. No les entraba en la cabeza, eso. La iglesia creó un patrón de relaciones humanas que no existía en la Roma anterior al cristianismo. ¡Fue un shock!

     Y fíjate que cuando leemos los textos de Pablo, nos damos cuenta de una serie de cosas. Por ejemplo, él no viene a anular la esclavitud. De hecho dice que, si tú eres esclavo, sirvas a tu amo con amor. Eso nos muestra que él no pretende hacer un cambio en el sistema en el que estaban inmersos. Pero sí el evangelio logra cambiar la relación entre las personas. Aquí es donde los historiadores sostienen que el Dios de los cristianos es un Dios de misericordia, que demanda de los cristianos, misericordia. Es que los cristianos verdaderamente creían en un Dios misericordioso y este Dios misericordioso requería que aquellos que los seguían también practicasen la misericordia con los demás. La misericordia no era parte de la vida en la Roma pagana, la cual era bien conocida por su crueldad.

     ¡De esto no tengo ninguna duda! Nosotros vemos partidos de fútbol y nos escandalizamos cuando alguna forma de violencia penetra en el desarrollo de un juego. ¡Ellos veían a hombres matándose con otros hombres como parte de un espectáculo semanal para el pueblo! Imagínate lo que se podía pensar de la palabra misericordia en un tiempo como ese y en un ambiente como ese. ¿Culturalmente, era conocida la misericordia? ¡En absoluto! Hubo un emperador que, dentro de la organización del cumpleaños número catorce de su hijo, hizo montar un espectáculo con gladiadores que se mataban entre sí. Yo me pregunto dónde se supone que podría entrar la misericordia en una cultura como esa. En ninguna parte. ¿Y el cristianismo fue capaz de cambiar eso? No sólo fue capaz de cambiarlo, ¡Lo venció!

Leer Más

Contra el Concepto de Autoayuda

Newtons Cradle Happy Drawing on Chalkboard

     Si existe algo de real validez en la vida cristiana, eso son las oraciones. No nos olvidemos que las reuniones de oración también fueron una parte vital de aquella iglesia que la mayoría hemos conocido. Yo me pregunto, ya, a esta altura de este examen que venimos desarrollando, si una iglesia moderna, que desee considerarse y ser considerada como tal y no como una Babilonia más, no debería tener como patrones inamovibles, por lo menos, a algunas de estas cosas que hemos venido mencionando. El problema más grave de nuestros tiempos es que, en lugar de estar enseñando doctrina apostólica, seguimos insistiendo con programas de auto-ayuda. Esos que te insisten a cada momento en que, para poder salir de tus problemas, tienes que ser más sabio. Mientras tanto, la doctrina apostólica que te mira desde arriba, desde los lugares celestiales en Cristo Jesús, te dice que ya tienes toda la sabiduría de Dios contigo, y que sólo te falta creerlo.

     Por eso es que la gran mayoría de libros que hoy inundan nuestras bibliotecas, son de auto-ayuda. Si yo grabara todas las semanas, estudios relacionados con el alma y sus problemas, aumentaría las visitas a mi Web por lo menos en un setenta por ciento, pero ¿Sabes qué? ¡No me interesa eso! ¡No es importante tener diez mil visitas diarias! ¡Lo importante es tener dos o tres que sepan de qué se está hablando y lo compartan! ¡Me interesa enseñar lo que edifica, no lo que acaricia el alma! Además, aplicar auto-ayuda es seguir viendo las cosas desde aquí abajo, en tanto que la Palabra de Dios nos dice que ya estamos sentados en lugares celestiales con Cristo. Lo que todavía no terminamos de entender y muchos de creer, es que ya nos fue dado todo. Que ya Jesús no nos puede dar nada más. Que ya tenemos todo lo que necesitamos para ser más que vencedores. Por eso es que Pablo dice que oremos para que nuestros ojos sean abiertos y podamos ver la supereminente grandeza. En suma: lo único que puede limitar el poder de Dios en tu vida, eres tú mismo.

     La enseñanza apostólica gira tremendamente en la revelación de Cristo en nosotros la esperanza de gloria. Cuanto más tenemos de Cristo, menos tenemos que escribir. Nunca vamos a ver a Dios como asistencialista. Él es un reformador. Sí que es nuestro ayudador, ciertamente, pero no bajo la mentalidad de asistencia. ¿Qué sería asistencialismo? Alguien que te quiere ayudar por el resto de tu vida. Él no desea eso, él quiere que tú camines o corras por ti mismo, sin ayuda. ¿Y si me caigo? Si te caes, te va a levantar. Pero sólo si te caes, no si te arrojas al piso como los niños consentidos. Estar plantados sobre bases apostólicas te permite saber quién eres en Cristo. Porque si no, un día te arrojan una bolsa negra con tierra de cementerio en la puerta de la iglesia y la mitad de la gente se aterroriza porque cree que se les va a morir el pastor.

     Y ese pastor, si es sabio y sabe dónde está plantado, lo único que hará será reírse, porque él sabe que cuando el infierno recurre a esas pantomimas del curanderismo, es porque los verdaderos dardos de fuego se le han acabado y ya no tiene con qué atacar. Los que se asustan de las cosas que hacen los brujos y los hechiceros, son los que no entienden todavía quiénes son en Cristo. Y no estoy hablando de subestimar a nadie. En ninguna clase de combate vence el que subestima al rival, sino el que lo respeta, pero espera confiado en las armas o fuerzas que posee.

     (Hechos 5: 11) = Y vino gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron estas cosas.

     Esto quiere decir, en primera medida, que se lo está diciendo a una iglesia que, evidentemente, hasta allí no tenía temor. ¿El temor? Sí, el temor. Y, una vez más, habrá que aclararlo. Cuando hablamos de este temor, hablamos del temor reverente del Señor. Hay una antigua versión bíblica que, en este texto, dice: Un profundo sentido de reverencia estaba sobre ellos. Este tipo de temor es otra de las marcas indelebles de un auténtico ministerio apostólico. Escucha: es suficiente con que el Espíritu de Dios se haga presente en un lugar para que ese tipo de temor innato se manifieste en la mayoría de los presentes. Y hay dos factores por los cuales alguien no podría experimentar ese temor. O no hay autoridad apostólica en ese lugar, o la gente se ha endurecido en sus pecados. Esto último es lo que pasó con Judas Iscariote, cuando Jesús le dio la posibilidad de arrepentirse. ¡Estaba sentado junto al Hijo de Dios al que acababa de entregar, recibiendo su misericordia, y no entendió que con su necedad había sacado boleto para el infierno!

Leer Más

La Proliferación de Los Sistemas

descarga

     La gran pregunta que se encierra en el título, es: ¿Cómo rompemos eso? Quisiera tener una respuesta más concreta y contundente que esta, pero no la encuentro. El sistema del monte babilónico, se basa en siervos. El sistema del Reino se basa en hijos. Tú, que me estás leyendo hoy, ¿Tienes hijos? ¿Sí? Entonces pregunto: ¿Tienen algún escalafón de importancia tus hijos en tu familia? No. ¿Uno es más valioso que el otro por la causa que sea? No, ninguno. ¿Y entonces por qué en lo que llamamos la iglesia, sí? En lo espiritual, cualquier apóstol sacará a la luz de inmediato todo esto. ¿Y si no lo hace y lo deja circular? ¡No es apóstol! Hay redes apostólicas por centenares que funcionan con mecanismos babilónicos. De acuerdo, ya no está presente la odiosa palabra Denominación, pero Babilonia sigue presente, viva y muy activa. Y a veces peor que en las denominaciones, porque en estas, a veces, había más humildad.

     Lo cierto es que este diseño de Lucero, es el que ha forjado, nos guste o no aceptarlo, toda la identidad del hombre caído. Es perverso lo que él ha hecho, porque él sabe que el problema del hombre es el rechazo. Tuvo que dejar el huerto por el pecado, fue rechazado por Dios. Y él pasa a ser el protector, el que se levanta para decirle: mira, yo estoy dispuesto a darte todo lo que perdiste, ¡Ven conmigo! Y ahí, cuando el hombre es puesto en un sistema de competencias, el monte pasa a ser genial, brillante, espectacular. Porque todo se trata de escalarlo lo más rápido que se pueda y, el que llega primero, gana. Ahí nace la palabra Líder. Oye: el Reino no funciona de esa manera. Jesús lo enseñó muy claramente. Contó que un hombre contrató a obreros por la mañana, a otros al mediodía y a otros por la tarde, pero que a todos les dio un denario como salario. ¿Qué está rompiendo Jesús, allí? El diseño del esfuerzo.

     ¡Ah, no! ¿Cómo ese que llegó a la tarde va a ganar lo mismo que yo, que vine por la mañana? ¡Me voy ya mismo al sindicato! ¡Vamos a hacer una huelga! Pero llega el patrón y le dice: ¿No te prometí que si trabajabas te iba a pagar un denario? Sí. ¿Y cumplí o no cumplí? Sí, pero… ¡Pero, nada! Lo que yo haga con mi dinero, con tal que a ti te cumpla lo pactado, es asunto mío. De allí que Babilonia toma mucho del diseño de lo que está escondido, de lo ruin. Y un sello indeleble del apóstol, es que él aborrece Babilonia. Y con argumentos muy fuertes contra ella. En algún momento, y cuando todavía no había Iglesia Evangélica, la Iglesia Católica era la representación visible de Babilonia. Lutero termina con eso casi sin proponérselo. Él sólo los confrontó por causa de la corrupción en las indulgencias. Pero él seguía en misa, mientras tanto.

     Más tarde, cuando aparece la Iglesia Evangélica, (Y el término “evangélica” nadie sabe muy bien cuándo y dónde apareció, porque el término correcto era Protestantes), y se establece, de hecho, construye otra Babilonia. Sin la figura de un Papa, al menos rotulado como tal, pero Babilonia al fin. Ahora; ¿Por qué es tan fácil que el hombre se meta con Babilonia? Porque en su anhelo está el llegar a la cima de esa montaña, de ese monte. Porque un día él fue tomado de allí y quiere retornar. Pero no por gracia, sino por esfuerzo. El tema de Babilonia es muy interesante y hasta electrizante, te diría. La parte financiera, la parte emocional, el corazón y Babilonia.

     Es real, existe, pero mucho cuidado, porque no siempre donde la hemos ubicado. No todo lo que se mueve y respira dentro de un templo es hermano, de acuerdo. Pero tampoco no todo lo que no adelanta y reforma en dirección al Reino es Babilonia, tampoco. Puede ser simplemente ceguera. La misma que tú y yo teníamos hace algunos años cuando militábamos alegremente en babilonias de todos los colores, sin saberlo. Babilonia tiene que ver con esa acción del espíritu del hombre, por querer tener las cosas de Dios por esfuerzo. Con sus propias herramientas. Propio de esa creación imperfecta, de la que Lucero fue juzgado y de la que cayó. Por eso es que podemos decir con total seguridad que los apóstoles son confrontadores muy firmes del legalismo, de los sistemas religiosos y de Babilonia. Por lo tanto, un verdadero apóstol, genuino del Señor, jamás construiría un modelo donde ellos hicieran las veces de un moderno Papa. Ellos aborrecen ese modelo. Ahora ya lo sabes; tú verás qué haces o no haces con esto.

Leer Más

Patrones de Conducta

interculturalidad1

     La iglesia viene desde hace mucho tiempo con una cultura mezclada. Cree, por ejemplo, que adoptando ciertos ritmos muy pegadizos y con bastante percusión afro-americana, eleva la calidad de la alabanza, pero no se da cuenta que está haciendo exactamente lo que le parece bien a la gente, sin tomarse el trabajo de preguntarle al Señor si a Él también le parece bien o no. Yo conozco su respuesta, pero creo que una gran mayoría, todavía no se ha tomado el trabajo de ir a buscarla, nada más que eso; no se necesita ser ni especial ni maravilloso para conocerla. Percusión. Tam-tam. África. Vudú. Punto.

     ¡Ay, hermano! ¿Pero eso no es demasiado discriminador? ¿No nos estamos alejando del mundo al que deseamos llegar para salvarlo? No. Lo que estoy haciendo es trazar una línea divisoria clara, exactamente en el lugar en donde Dios dice que hay que trazarla. Porque si la iglesia genuina no traza esa línea divisoria, los hombres religiosos van a hacerlo, y entonces mucho me temo que seguiremos entremezclados como estamos ahora. Nadie tiene muy en claro qué cosa es santa y que cosa es profana. Entonces, la pregunta que ahora viene a cuento, es la siguiente: ¿Para qué estaría hoy levantando apóstoles, el Señor? Mira, entre otras cosas, para que nos sienten a todos y nos digan algo así, como: “Hermanos, ¿Ustedes estaban hasta hoy haciendo negocios de tal y cual manera, verdad? Lamento comunicarles que no pueden continuar haciendo negocios así. Ya no pueden facturar en negro. Sabemos que se gana un buen dinero haciéndolo, pero nuestro Dios es un Dios que ama lo legal, y eso no lo es.”

     Otra: ¿Dónde están los hermanos que son médicos? Vengan acá. Hasta hoy ustedes recetaban medicamentos por toneladas porque los laboratorios reconocen muy bien eso y como recompensa les equipan las clínicas. Lamento decirles que a partir de hoy, sólo deberán extender recetas a quienes verdaderamente lo necesiten y en la cantidad que lo necesitan. Y que si los pacientes son creyentes, sólo les recetarán medicamentos si después de orar y esperar, no hay resultados a la vista. En suma, lo que carga el espíritu apostólico es esa capacidad de pesar la sustancia de las cosas. ¿De dónde nace esto? Recuerden que cuando decimos que ellos tienen una especial unción para los recursos fundacionales y de edificación, no es solamente en la iglesia. ¡Es válido para cualquier parte! ¿Qué hay detrás de estas comidas nuevas que han salido ahora? ¿Comida? ¿Y qué nos importa una comida más o menos? Nos importa, porque detrás de cada comida hay un espíritu, así que definitivamente, una comida es cultura.

     Y la ropa también es cultura. Y lo que lees, también lo es. Y la música es cultura. Entonces, lo que hacemos es quebrar esas estructuras de caminar, domo dice el viejo dicho, “Caminar como Vicente” ¿Y cómo camina Vicente? Para el lado que va la gente. Ahora, serás una persona que empezará a caminar, por fin, como viendo al invisible. Ese es el patrón de conducta que sí o sí está asociado al Reino de Dios. Por eso es importante el trabajo apostólico, ¡Pero apostólico genuino, no oportunista! Son grandes maestros, pero su enfoque siempre es fundacional. ¿De dónde vino esto? Parecen tonterías, pero créeme, todo aquello que hoy hacemos por ignorancia, mañana va a terminar encadenándonos. Ojo: aun lo que es bueno. Un evangelista de los modernos, por ejemplo, no va a dudar de poner un grupo de música pesada en una plaza si eso le trae gente. Un apóstol genuino, nunca te va a aceptar eso. Por esa razón, no puede extrañarle a nadie que sea uno de los ministerios que más enemigos cosecha.

     Porque resulta ser que, pese a todo lo dicho y dejado en evidencia, la gente en su mayoría va a defender la cultura asumida. Y el argumento teológico más utilizado, será: ¿Y qué tiene de malo? Yo no creo en ningún sistema político en el cual Dios no sea el centro. Tampoco creo en el capitalismo. El que piense que la iglesia debe estar enrolada con el capitalismo por la simple razón que es la obvia oposición a la izquierda socialista, se equivoca de medio a medio. Todo sistema que el hombre crea, es injusto. Todo sistema, no se escapa ni uno por bonito que parezca desde lejos. ¡Pero, hermano! ¿Y qué propone usted, algo así como una teocracia? De ninguna manera. Yo, lo único que creo fiel y fervientemente, es que Dios busca gente con principios. Gente con ética genuina y con altísimo sentido de Justicia para guiar una nación, sin que necesariamente sea cristiano.

     A mí no me parece que un país, cualquiera sea él, esté necesitando un presidente cristiano. Yo creo que alcanza y basta con que sea un presidente justo. Un presidente que tenga ética, que tenga moral genuina, no declamada ni promocionada desde los medios de comunicación afines. Y no afines por ideología o justicia, sino por la mera pauta publicitaria obligatoria, mínimamente. Yo creo en esa clase de gobiernos, los que por lo menos están en condiciones de mostrar al menos una de las características de Dios. Su justicia, su perdón, su paz, su misericordia. Es más que obvio que todos, absolutamente todos los sistemas políticos humanos, van a fallar. La verdad cruda es que no sabemos gobernarnos solos. Si no dependemos de Dios, estamos huérfanos y a la deriva. ¡Así está el mundo, hoy!

Leer Más

¿A Quién Debe Parecerse la Iglesia?

las-mejores-imagenes-cristianas-3-300x226

     Tengo una estadística elaborada por gente muy seria y desapasionada, que muestra que el setenta y cinco por ciento de los miembros de las iglesias cristianas, no están conformes con el andar de ellas en este tiempo. Lo que ocurre es que por años y años, la iglesia ha hecho un verdadero culto superior del activismo. ¿Y sabes lo que dice la Palabra?, que nosotros somos fuertes, si meditamos en Él. Y meditar, hasta donde yo sé, es escuchar quieta y atentamente. Y que no te quepan dudas, la gente, al menos en su gran mayoría, ama más a la iglesia que a Dios. Pero, a ver: ¿Es una ofensa, por ejemplo, hacer algo en homenaje a la iglesia? No. Lo que sí puede ser una ofensa, es hacer una fiesta en una casa, sin pedirle permiso o preguntarle si está de acuerdo al dueño de la casa. ¿Está claro? Así lo hacemos permanentemente como iglesia. Lo hacemos todo en su casa, pero no le pedimos permiso. Decimos que todo lo que hacemos es para Él, pero ni siquiera le preguntamos si le gusta o no, lo que estamos haciendo. Decimos que dependemos de Él, pero normalmente ya tenemos nuestros propios planes. De allí que no es ni aventurado ni mucho menos malintencionado decir que hoy no se depende de la voluntad de Dios, sino de las costumbres y las tradiciones. Pregunto: ¿Hay un novio que esté feliz de casarse con una novia que piensa así? No lo sé, pero todos nosotros seguimos pensando que sí…

     Hay gente que ha sido echada de una iglesia, sólo porque se atrevió a ir y decirle al pastor que Dios le había hablado y le había dicho algo opuesto a lo que el pastor pensaba. ¿Sabes qué? El mayor enfrentamiento, hoy, que tienen los auténticos creyentes de Reino, es contra una cultura enraizada en la iglesia. Una cultura que habla y sigue hablando de Dios, pero que lo ha sacado de sus agendas diarias hace mucho tiempo. Ese es el cambio más violento: ¿Vamos a seguir haciendo lo que ya sabemos que no está bien? Aquí hay uno que decidió no hacerlo, y ni por asomo presumo de ser el único, Dios me libre de serlo. Una iglesia, por exitosa que sea, jamás puede parecerse a su líder; tiene que parecerse al Señor.  ¡Es que yo ahora ya no pertenezco más a una denominación! ¡Me salí de ella hace tiempo! ¡Ahora formo parte de una red apostólica! Mira, hermano: si te saliste de un sistema antiguo, para caer en otro un poco más moderno, me temo que la cosa no ha cambiado demasiado, sigue siendo sistema por sistema. No es ese el tema. El tema es que nosotros dependamos, de una vez por todas, del Espíritu Santo conforme a lo que Él nos está diciendo.

     Para que quede claro, de lo que estamos hablando es de ser sensibles a la voz del Espíritu. Porque Él tiene soberanía como para hablarnos de la manera que sea, en el momento que sea y exponiéndonos lo que sea. Está en nuestra sensibilidad y discernimiento saber cuándo es Él y cuando es nuestra carne o el enemigo. Lo cierto es que es tarea apostólica salir a la palestra a decir que las cosas que se venían haciendo así y así, ya no se hacen más de esa manera y que ahora se tienen que hacer así y asá. Sin ir demasiado lejos, y sé que esto va a ser de identificación por no pocos, precisamente. ¿En cuántos lugares, todavía, se sigue celebrando, una vez al año y vaya uno a saber partiendo de qué argumento, El Día del Pastor? Y con fiesta, homenaje a toda la familia pastoral, obsequios, música dedicada y etc. ¿Día del Pastor? Perdón por mi pregunta tontuela, pero: ¿De dónde sacaron eso? Y digo más: ¿Cuáles son, entonces, los días del Evangelista, del Profeta, del Apóstol y del Maestro? ¡Ah, no! ¡Ellos no tienen su día! ¿Ah, no, eh? ¿Y pueden decirme por qué motivo? Ya, basta; mejor no me lo digas.

     Y eso no es todo: las personas que todavía insisten con celebrar estos días dedicados de homenaje, son las que luego, fuera de la iglesia, celebran los quince años de sus hijas exactamente como los celebra el ambiente mundano. Y arman las ceremonias de casamiento con los mismos rudimentos que vemos en las iglesias del catolicismo romano. Y hasta organizan las despedidas de soltero con las mismas “atracciones” anexas que acostumbra el mundo. Mira, hermano: el que acepta seguir cumpliendo con las tradiciones del sistema del mundo, termina siendo esclavo de ellas al punto de no poder tomar contacto con el Reino. Es mucho más simple de lo que lo hemos hecho. Conoceréis la verdad, y la verdad os hará… ¡Libres! Eso es todo. Yo no termino de entender hasta qué punto nosotros, somos capaces de proyectar un verdadero cambio, si por un lado decimos una cosa, pero por el otro vivimos casi de acuerdo con lo opuesto a lo que dijimos. Reitero algo dicho hasta el cansancio: no tenemos un bonito mensaje; ¡Somos o no somos el mensaje viviente! Y no se trata de legalismos o gustos personales, se trata simplemente de integridad.

Leer Más

Nuestros Dilemas Culturales

interculturalidad1

     En los tiempos antiguos, eran muchos los hebreos que creían en la existencia y la vigencia de un Dios llamado Jehová. Sin embargo, resulta ser que, todo lo que sabían de Dios, no les servía para poder saber lo que Dios, en un momento específico, estaba haciendo. Había un superlativo nivel de ignorancia. Otro tema de ignorancia, muy fuerte en ellos, era la cultura. La cultura que ellos mantenían, como pueblo hebreo, quizás los había apartado del resto, que en todo caso sí era un objetivo de Dios, que ellos no se mezclen, pero por el otro lado, no entendieron que, cuando vino el Espíritu Santo, Dios ya no veía a la gente no creyente como gente inalcanzable. O sea: Él quería acercarse a los que no eran judíos, pero por su cultura, sus discípulos no. Dios tuvo que hacer todo un proceso en ellos para que cayeran sus paradigmas, y que ellos pudieran acercarse a los gentiles, sin condenación. Es famoso el encuentro de Pedro, ahí en Jope, cuando tiene la visión en la casa de Simón, para poder ir luego a la casa de Cornelio. ¿Y qué es lo que se ve allí? Un nivel visible de ignorancia.

     ¿Ignorancia en qué sentido? En la voluntad de Dios, en lo que Dios quería en un momento. Lo que en este tiempo tú sabes de Dios, por lo que has aprendido en los últimos veinte años, puede ser tu ignorancia mañana, con respecto a lo nuevo que Dios desee darte. O sea: todo lo que yo sé de Dios, siempre tiene que estar sujeto a ser revisado por el Espíritu Santo. Yo no pienso mover las cosas hasta que Él no las cambie. Pero debo estar dispuesto a cambiarlas. Pablo, por un lado, es enemigo de la ignorancia. En segundo lugar, una carga que podemos ver constantemente en él, es el constante anhelo que él tiene de que nosotros veamos a Dios como Él realmente es. Y esto, nace de un hecho puntual y concreto: la ley desfiguró a Dios. Es bastante feo decir eso, pero es cierto. La ley desfiguró a Dios.

     Desfiguró tanto a Dios, que en un momento dado era más importante la ofrenda que Dios. Que en un momento de la historia, trescientos años antes de Cristo, por allí, el Padre dice: ¿Saben qué? Ya no quiero que me traigan ofrendas, se acabó. Él mismo, que había instaurado el sistema sacrificial, como una forma de trabajar con las faltas y pecados del hombre, los holocaustos y todo eso, en un momento determinado, dice: ¡Ya me harté! ¡Basta! Porque todo lo que hacemos sin revelación, al pasar el tiempo, termina ofendiendo a Dios. Aunque lo que hayamos hecho, sea para Él. Por ejemplo: todos sabemos que trabajar duro para que gente muy pobre pueda llevarse un plato de comida a la boca, es bueno y agrada a Dios. Pero mucho más lo agradará si la mercadería que se utiliza para elaborar esas comidas, es de primera calidad y no sobras que nadie quiere.

     Por eso, Pablo es muy duro con aquellas personas que hacen las cosas de Dios, pero sin considerar el corazón de Dios. Van a ver ustedes que Pablo es muy misericordioso con los no creyentes, aún con los más pecadores; pero con los religiosos, ni la menor ventaja. Él, es sumamente estricto, muy duro. Él es muy condenatorio. Ese, mi amado hermano, es el espíritu de Reforma. Ya en los tiempos de Pablo, en la época en que él vive, la iglesia estaba sufriendo el manoseo del conocimiento humano. Se empezaron a querer conjeturar o teorizar cosas. Ningún hombre de Dios genuino necesita del consejo de la gente cuando acaba de escuchar al Señor. La gente se aferra de ese versículo que dice que en la multitud de consejos está la sabiduría, y no se da cuenta que lo está diciendo un hombre que tuvo más de mil mujeres. Nadie necesita mil consejeros cuando tiene morando en su interior al Espíritu Santo. ¡Vaya impacto! ¿No crees?

     El peso del consejo, o el espíritu de consejo, sí es uno de los siete espíritus de Dios. El espíritu de consejo, es parte de los cinco ministerios. Cada uno de esos cinco ministerios, tiene acceso a ese espíritu de consejo. Pero, a veces es apabullado por la presión de la iglesia. Veamos este ejemplo que escuché. Un ministro que lidera una gran congregación, decide no hacer absolutamente nada sin orden expresa del Espíritu Santo. Pero, resulta ser que se aproxima el aniversario de la iglesia, y los diferentes sectores que lo ayudan, empiezan a presionarlo con “hacer algo”, porque siempre se hizo algo para esta fecha. Cierto es, la gente prefiere hacer algo por tradición o costumbre, a no hacer nada por orden del Espíritu Santo. Lo que vemos como iglesia, es el resultado de esa costumbre.

     Se supone que la misión de la iglesia, que es asamblea, es complacer al corazón del Padre, no al de la gente. Y ni quieras negarte, porque el infierno mismo se desata en tu contra en modo-planeta-tierra. Y todo porque un hombre, en algún momento, se atrevió y dijo que no iba a hacer nada hasta que Dios no se lo diga. ¡Qué peso tiene la cultura! Porque somos gente que de la boca para afuera decimos que vamos a hacer lo que Dios nos diga, pero que en el fondo, ya hemos decidido lo que queremos y lo que no queremos hacer. Lo he visto centenares de veces. Lo hemos visto centenares de veces. Es mucho más fácil decir: “Señor, bendice lo que vamos a hacer”, que decir: “Señor, ¿Quieres tú que hagamos?” Porque, créeme, ¡Es muy difícil no hacer nada! ¡Claro! ¡No somos unos vagos! De hecho que no son vagos, pero: ¿No deben esperar en silencio que Dios hable, y mientras tanto no hacer nada? Ah, sí, veremos…

Leer Más

Madurar no es Una Opción

frutas

     Enseñamos y predicamos que no hay mayor autoridad espiritual que la de un apóstol, ¿No es así? Y allí puede salir alguien a decir que, después de todo, si hoy son todos apóstoles, todos tienen la misma autoridad, ¿Verdad? Pues no es así, de ninguna manera. No hay dos personas que tengan la misma autoridad en toda la tierra, no las hay. Y por el otro lado, está todo aquello por lo cual tú has sido diligente.  Por eso es tan bueno que se cierren ciclos y que se terminen procesos. Cuando tú terminas un proceso, ganas autoridad. Ojo, no te estoy diciendo que ganes más consideración de parte de Dios, no. Dios no te quiere por tus obras. Estoy diciendo que ganas mayor autoridad ante lo que es la iglesia en su conjunto genuino. Aunque la imitación paupérrima que existe, te segregue.

     De ahí que sea tan importante establecer una cultura que nos incentive y acostumbre a no dejar las cosas a medias. Que cada uno que tenga un llamado de parte de Dios se meta a hacer lo que le han ordenado hacer, y que termine las cosas. Y eso me lleva a algo que, de tan frecuente y habitual, casi se nos ha convertido en un símbolo, pero que es un símbolo tan negativo que no podemos permitir que siga desarrollándose. Tanto europeos como americanos del norte, consideran al pueblo latinoamericano, como gente poco confiable. Porque, -dicen ellos-, si bien somos muy inteligentes y habilidosos, no tienen ninguna garantía que de pronto y de un momento para el otro, nos cansemos y los abandonemos.

     Por eso les cuesta tanto a los latinos conseguir buenos trabajos en Europa o donde quieran irse a residir. ¿Está mal que nos metan a todos dentro de una misma bolsa y generalicen de ese modo? ¡Claro que está mal! Pero convengamos en que hemos hecho, como pueblo, muchísimos méritos para que ellos piensen así de todos nosotros. Y eso empieza a solucionarse con acceso a la madurez, porque madurez necesariamente trae autoridad. La autoridad es una señal de madurez en todos los ministerios. ¿Quieres ver a un padre sin autoridad? Toma un momento cualquiera y haz la pregunta: ¿Dónde está tu hijo, ahora? Respuesta: No sé, debería estar aquí, pero no sé dónde puede estar. ¿Sabes que se nota en esa respuesta? Falta de autoridad. Claro, seguramente lo llamará por celular y el joven le dirá dónde está, pero eso es algo menor, ¿No debía saberlo antes?

     Los apóstoles son los peritos constructores del templo del Señor. Expertos, quiere decir peritos, aquí. El templo del Señor que aquí es la iglesia. Al contemplar su gloria y la majestad uno recibe el entendimiento, el enfoque y la resolución que son esenciales para tener verdadera autoridad apostólica. Partimos del hecho que los apóstoles tienen un diseño de edificación. O sea: ellos saben cómo se edifica la casa. Y no estoy hablando de mampostería, ni acero ni estructuras metálicas, queda claro. ¿Qué quiero decir con esto? Que el apóstol usa de la visión para poder ver algo terminado, donde todavía recién se está comenzando.

     Pero, hay algo interesante en forma de pregunta: ¿De dónde nace la revelación del diseño terminado de la iglesia? Del corazón del Padre. ¿Cómo quieres tu casa? No hay ni literatura, ni sermones, ni estudios, ni enseñanzas respecto a ello. ¡Sólo está en el corazón del Padre! Y allí hay que irlo a buscar. Y allí es donde aparece el apóstol, que normalmente, es una persona que sabe entender el corazón de Dios. Mira la casa, y tiene una mente que lo predispone a ver qué toda ella sea funcional. Si tú pones un profeta para hacer eso, lo resuelve abriendo un hueco en la pared donde no hay puerta y listo, se acabó el problema. Pero el apóstol tiene una visión más integral de lo que es la casa. Porque un apóstol siempre piensa en casa, mientras que un profeta sólo piensa en puerta.

     El apóstol, mejor dicho la unción apostólica, desata en la gente la necesidad de que todos edifiquemos. La carga apostólica, queda resumida en Gálatas 4:19: Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros. Esa es la carga apostólica. ¿Cuál es la obsesión de los apóstoles? Que Cristo se forme en su iglesia. En muy pocas palabras, esto es lo que nosotros llamamos: El Ministerio. El apóstol tiene carga por El Ministerio, no por Los Ministerios. ¿Y cuál sería El Ministerio? Cristo formándose en la iglesia. Hay que diferenciar el ministerio apostólico de las actividades que se concentran en lo que son más bien dones administrativos. El conseguir que las iglesias formen parte de una organización, o el enseñar acerca del gobierno de las iglesias, son cosas que pueden hacer personas que no tengan ninguno de los dones de capacitación que aquí se han enumerado. Y el resultado, obviamente, será bien diferente. Lo de Dios, impecable; lo del hombre, ahí andamos…

Leer Más

Mentalidades Monocromáticas Vigentes

AA1

     He contado en alguno de mis libros, que mi madre aceptó al Señor minutos antes de su muerte. Así que no me dio tiempo para enseñarle nada, mucho menos para cambiarle su mentalidad que por años estuvo culturalmente prisionera del catolicismo romano. ¿Y voy a dudar de su salvación por eso? Es como si dudáramos de la salvación del ladrón arrepentido porque no pudo bautizarse. Hay mandamientos que pueden y deben respetarse, de acuerdo, pero la ley del amor es mucho más grande que cualquier mandamiento. Por eso siempre vamos a pensar con cierto criterio coherente, que Dios no va a tratarnos a todos de la misma manera. Hay algunos que llegaron muy tarde al Señor, pero no tan tarde como para no salvarse. Dios tiene cuidado de las personas muy por encima de lo que nosotros podemos imaginarnos. Hay gente a la cual quisiéramos llevar a la salvación y no podemos. O no nos atrevemos. Y ni siquiera podemos imaginarlos convertidos. Sin embargo, Dios sabe cómo hacer ciertas cosas que nosotros no sabemos.

     Las personas que no van a poder cambiar su mentalidad por culturas muy fuertes, por ejemplo, o porque vienen con vidas muy destruidas y se tarda tanto en recomponerlos, deben ser atendidas de la misma manera y con la misma abnegación y entrega que a las otras. En este caso, lo mejor que podemos hacer es equiparlos de la mejor manera para lo que les queda de vida. Hay personas que vienen a la vida con un rol que, luego de ser cumplido, retornan a la casa del Padre, cosa que por allí les parece tremenda e injusta a los que quedan en esta tierra, pero que en los ámbitos espirituales es totalmente justa y sujeta al diseño divino. ¿Quieres un caso testigo? José. José, el padre carnal de Jesús.

     José vino a esta tierra casi con exclusividad para cuidar y proteger a María y al Jesús niño. Pasó las suyas para casarse con María y luego de casado, para andar a lomo de asno para huir y salvar al niño de la persecución de Herodes. Una vez que cumplió su tarea, se fue. José murió cuando Jesús era muy joven, todavía. ¿Cómo sé esto? Hay historiadores que lo mencionan, pero la mejor prueba es que, cuando Jesús comienza su ministerio, a la edad de treinta años, la que aparece de vez en cuando compartiendo y observando, es María. Pero José jamás se menciona dentro del tiempo ministerial de Jesús. De hecho, la última mención de José, al menos implícita, es cuando Jesús tiene doce años y se les pierde en el templo.

     Entonces, ninguno de nosotros puede saber para qué ha sido llamado cada uno, jóvenes, adultos y adultos mayores, como ahora se les dice, usando el eufemismo, a los ancianos. Yo no sé por qué tu madre es como es, vivió lo que vivió o no vivió lo que no vivió. Pero sí sé que una de las cosas más importantes que hizo tu mamá, fue traerte al mundo a ti. De hecho, en la mentalidad monocromática (Significa que todos debemos, obligatoriamente, ver las cosas del mismo color), que tenemos, parecería ser que la gente sólo vale si se convierte. Perdóname, pero ese es un pensamiento altamente sectario. La primera cosa buena que hicieron tus padres, fue traerte a este mundo. ¡Pero hermano! ¡Es que ellos no conocen al Señor! Puede ser, pero Dios los usó a ellos para que tú estés hoy, en este día, invirtiendo tu tiempo en esto.

     Creo que cuando la ley se convierte en algo tan obtuso, que no permite adaptarse al corazón del hombre, ya no sirve. Porque, veamos: ¿Qué es más importante para el Señor, el rito o el corazón? Y no estoy diluyendo ningún mandamiento, lo que es santo, es santo, y lo que es profano, es profano. De todos modos, los resultados del discipulado son inmensamente mensurables. De hecho, no existe un modelo de discipulado del que se pueda decir: ¡Aleluya! ¡Este es! El mayor problema en esto es que no existen indicadores que determinen cuándo una persona está lista y cuándo todavía le falta un golpe de horno. Una escuela de discipulado, entonces, apenas es una escuela de pretensiones.

     La duda, entonces, es: ¿Hay resultados concretos del discipulado que puedan determinarse? Sí, los hay. Uno de ellos, mejorar las relaciones con las personas. Hebreos 12:14 tiene, de alguna manera, la llave bíblica de eso: Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. O sea, a través del discipulado, van a aprender a llevarse bien. Ahora pregunto: ¿Muestran paz entre ellos, todos los cristianos que conoces? Y la otra: ¿Están todos ellos en santidad, esto es, en consagración plena al Señor? No me respondas, sólo piensa.

     En segundo lugar, victoria sobre las finanzas. 3 Juan 1: 2: Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma. Gran parte de los problemas financieros que tienen las personas, y estoy hablando de escasez, de endeudamiento, obedecen a mala administración, e ignorancia de las leyes espirituales. Fíjate que en esto, está comprobado fehacientemente que sólo un uno por ciento es culpa del diablo. En el resto, ya leíste el verso. Si tú tienes hoy problemas financieros, es porque tu alma algún problema tiene. Y ese es el problema que debes resolver primero. Luego vendrá el otro. Convengamos algo: la gente, cuando llega al Señor, sea como sea, llega estéril, árida, gris, cerúlea, cadavérica, casi. Es nuestra obligación como iglesia, y no estoy hablando de lo institucional sino de lo global, de lo humano, de lo corporal, convertirla en fértil, verde, aromática, llena de vida.

     En tercer lugar, viene la victoria sobre las emociones. O en las emociones. Tito 2:12, dice: enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, Normalmente la gente viene al Señor con muchísimas heridas en el corazón. Cosas que les pasaron, cosas que les hicieron, cosas. Entonces, la pregunta que haré y que aunque parezca descolgada tú y yo sabemos que no lo es, es: ¿Qué pasará con ese líder que un buen día se escapa con la hermanita de la alabanza como si fueran dos fugitivos de la justicia? Independientemente de lo que tú pienses al respecto, es notorio que hay un tema en sus emociones y sus sentimientos que jamás trabajaron. ¡Eran tus hermanos! Y ahora son dos fugitivos de la justicia. ¿De la justicia de Dios? ¡No! ¡Dios los conoce y tiene muy claro lo que ellos padecen! Es la justicia de los hombres la que los persigue. Y lo peor, casi en el nivel de venganza. Entonces, ¿Esto sería una defensa para con esos hermanitos fornicarios o adúlteros? ¡Ni lo sueñes! Sólo procura ser justicia genuina, algo que el hombre conoce muy poco, porque se deja influir por la suya propia.

     Claro está, y convengamos,  en que estos hermanitos jamás pudieron filtrar sus sentimientos. Qué podían permitirse sentir y qué no podían permitirse sentir. Cuando una persona rompe sus compromisos, ya sean estos matrimoniales o previos al matrimonio, lo que está mostrando es que no es una persona confiable para nadie. Y cuidado, porque no es un tema que tenga que ver necesariamente con una mujer. Si tú eres creyente fiel y tal como lo diseña el Señor, y tienes una empresa que necesita alianzas y sociedades, jamás podrías asociarte con alguien que haya pasado por un adulterio, sea hombre o mujer y tenga el dinero que tenga para aportar. Si no pudo ser fiel con la mujer o con el hombre con el cual dormía todas las noches, ¿Quién te asegura a ti que lo será con el dinero o las situaciones que tú pongas bajo su responsabilidad?

Leer Más

No Son Detalles Menores

Recuerdo que en una ocasión se publicó un libro que fue muy comentado, hasta con cierto humor y jocosidad en los ambientes cristianos, pero que de gracioso no tenía nada: “Igle-Burger”. Era una descarnada crítica para con la forma en que la iglesia en ese tiempo, (Que no es tan lejano a este) predicaba el evangelio. Un evangelio selectivo, donde la persona tiene la posibilidad de elegir lo que quiere.

Yo no estoy hablando de esto, yo creo que la iglesia en su conjunto, tiene que recuperar el corazón del evangelio. ¿Y cuál es el corazón del evangelio? El Reino. Sin embargo, yo quiero mostrarles un proceso que es coherente con casi todo lo que hemos venido hablando desde este púlpito cibernético. Sabemos que la iglesia debe dar a conocer el nombre de Dios.

Sabemos que la iglesia debe ocuparse en que la gente recupere la imagen que el pecado dañó. ¿Y cómo lo hacemos? Entonces, aquí hay algunos proyectos. Son de diferentes procedencias, pero todos tras un mismo objetivo. Van a darse cuenta que aquí aparece la palabra Ministerio, ya como algo práctico, no como algo teórico.

De lo que estoy hablando, no es de cómo ganar a la gente, sino de cómo recuperar la imagen perdida de un cristianismo respetable. De hecho, pasaríamos de ser una iglesia meramente evangelística, a ser una iglesia ciento por ciento transformadora. Sigue haciendo evangelismo y con el mismo énfasis. Pero que la visión no nos lleve una vez más a celebrar el número de gente convertida, sino de gente transformada.

Es un tema de apreciación. Porque a medida que cualquiera de nosotros va hablando algo de lo que la mayoría conocemos, la gente que nos rodea, en cada caso, va tomando una cultura. Si seguimos presionando a la gente a ganar almas sin prestar atención a lo que suceda luego con ellas, lo que estamos formando con nuestro discurso, con nuestra prédica, es una mentalidad numérica. Que podrá tener sus beneficios, pero que presenta un claro problema: esa mentalidad no va a cumplir con el propósito de Dios.

De allí que no se trata tanto que esté técnicamente mal. Pero no es el corazón de la tarea evangelística, no es el corazón de lo que Dios nos delegó. Y no estoy diciendo que la iglesia tenga que dejar de evangelizar, ni lo sueñes; no estoy hablando de eso, entiéndeme. No debes cambiar las formas, debes seguir evangelizando a full. Eso no es lo que debe cambiar. Lo que sí debe cambiar es el objetivo del evangelismo.

De allí que, si nuestro objetivo es transformar vidas, las personas que deben estar en la primera línea de trabajo no son, como otrora, los que son más hábiles en ganar almas. Los que ahora deberán entrar en el terreno de juego, son los que ya tienen vidas transformadas que pueden mostrar como testimonio viviente.

Porque debemos partir de una premisa indiscutible; cada uno da de lo que es. Yo vengo aquí y doy de lo que soy. Te bendice, no te bendice, te entretiene, no te entretiene, te alimenta, te desnutre, te interesa, te aburre. Es lo que yo soy llevado al trabajo ministerial. Ningún hombre tiene un buen o mal mensaje. Cada hombre es un mensaje viviente.

La cultura del evangelismo, por años, ha llenado las iglesias evangélicas de todo el planeta, pero no ha llegado a cambiar a ninguna de las ciudades donde esas iglesias están funcionando. Aunque un día utópico los cristianos lleguen a ser una mayoría en población, todavía seguirán –si no se cambia- siendo una minoría en influencia.

Algo debe estar mal, ¿No crees? De hecho, lo que está mal es el énfasis. Lo primero que deberemos saber en los comienzos de este trabajo, es que esto forma parte de un proceso, y esta es la fase inicial. El problema radica en el enorme esfuerzo que se hace en la acción, en el evento. Hay que ganar almas, hay que abrir una obra.

Sin embargo, si tienes una mentalidad de proceso, el trabajo no ha terminado. Veamos: hagamos un poco de teología natural. Teología natural es una percepción del mundo espiritual y de Dios, a partir de las cosas naturales. Cuando ustedes tienen un hijo, el nacimiento de un hijo es un acontecimiento. No se puede decir que es un evento porque evento deriva de eventual y un hijo es algo que se sabe y se espera.

Es un acontecimiento. La crianza de ese hijo, posteriormente, será un proceso. Entonces aquí cabe y viene la pregunta: ¿En qué momento termina la crianza de un hijo? La mayoría de los padres te va a decir que nunca. Porque uno podría pensar que termina cuando se casan y se van, pero cuando les nace un bebé, que viene a ser tu nieto, van a venir a preguntar cómo hacen esto o aquello con el niño.

Y no concluye allí, porque cuando ese niño ha crecido y llega el momento de comenzar sus estudios, seguramente van a  venir consultas respecto a qué colegio ir o cuál conviene más. En suma: la crianza de los hijos parece no terminar nunca. Es un proceso. Todo en la vida natural, es un proceso.

También el crecimiento en Dios es un proceso. ¿Cómo llegan las personas a las iglesias? Llegan, indefectiblemente, con cargas. Y hay cargas que son buenas y hay cargas que son malas. Vamos primero a lo bueno. ¿Qué puede traer de bueno alguien a un grupo? Habilidades, sueños, talentos, propósitos.

Pero, también acercan algunas otras cosas que no son precisamente agradables ni buenas. Iniquidad, heridas, amargura, ataduras. Y traen un carácter. De ahí la ventaja que en muchas congregaciones estiman en ganar niños para el Señor. Ellos no van a traer un carácter terminado, desarrollado.

Eso se da casi en todas partes, y es habilidad a cargo de los que ya están, saber o discernir qué hacer con todo eso que los nuevos traen. Si lo hicieran con cierta precisión, se evitarían problemas que, seguramente, van a presentarse más adelante. Y te los anticipo conforme a la experiencia vivida: pedofilia, adulterio, homosexualidad, fornicación, pornografía, adicciones.

Y todo esto, cuando se produce y se magnifica, nos hace perder de vista el epicentro, la causa esencial, la base de lanzamiento. Y todo eso, es no saber con claridad la calidad o cualidad de las cargas que la gente nueva trae. Falta discernimiento o sobra entretenimiento y las consecuencias están a la vista.

Entonces sale a la luz de que no existe ningún mecanismo de contención, te diría, a la manera de los antiguos pescadores. No tenemos hermanos capacitados para decidir qué pez dejamos en nuestros canastos y cuales devolvemos al mar. Y después, cuando salta el problema, que era obvio que iba a saltar, los responsables se caen moralmente y la depresión se hace un festín aún con los más ungidos.

Porque, veamos; hay lugares en donde se conoce muchísimo respecto al espíritu de Jezabel o al de Pitón, y se preparan en cursos extensísimos para combatirlos y derrotarlos, pero ¿Sabes qué? No disciernen ni por asomo cuando esos espíritus llegan al lugar y en quienes se depositan para operar.

Y te digo algo más: si eso sucede en una pequeña iglesia de cincuenta miembros, las posibilidades de que estos espíritus aparezcan y se hagan la gran fiesta, es muchísimo menor que en las llamadas mega-iglesias. Y no se puede evitar rememorar lo ocurrido a Pablo con la iglesia de Corinto.

Pablo se altera mucho con lo que sucede en Corinto y les escribe tres cartas, de las cuales nosotros conocemos dos, ya que sabemos que una se perdió. De todos modos, en las que hemos leído, hemos visto que toca temas muy fuertes para con ellos. Y haciendo constar que esa era una iglesia que tenía todos los dones, no eran improvisados religiosos templistas conservadores teólogos intelectuales.

Corinto era una iglesia muy avivada en el Espíritu, era una iglesia que profetizaba, cosa que no es común encontrar, ni en aquella época y mucho menos en esta, donde hay todavía mucha gente seria y honesta, aunque ignorante, que entiende y enseña que la profecía ya concluyó su tarea. Corinto tenía todas esas virtudes, pero un enorme defecto: no veía.

Y esto se asemeja mucho a la derrota de Josué por causa de un hombre que decidió tomar un manto babilónico, un siclo de plata, un lingote de oro. Y le dijo el Señor: Israel no podrá hacer frente a sus enemigos. Entonces, cuando pasa un tiempo y se genera un problema en una iglesia, lo primero que se debe tener en cuenta es si por casualidad, alguien del liderazgo no ha abierto una puerta.

Porque, si lo examinas con cuidado, si ves que en un lugar comienzan a pasar cosas negativas de todos los colores, y algunas mucho más fuertes que lo lógico, tu primer pensamiento no puede ser respecto a qué cosa pueda estar haciendo Satanás. Tu primer pensamiento tiene que ser: ¿Dónde está Judas?

¿Por qué digo esto? Porque sabemos, la Misma Palabra te lo asegura, que el diablo jamás podrá entrar a ningún lugar en el que los que están en eminencia, estén firmes en el Señor. Al que está en Cristo, el maligno no le toca, ¿Recuerdas? Pero cuidado; es al que está EN Cristo, no al que creen Cristo, habla de Él o, incluso, predica todos los domingos sobre su vida y obra. Eso es símil de un funeral: llenarnos la boca hablando de las cosas buenas que hacía el muerto cuando estaba vivo. Sólo un problema: ¡Cristo vive!

A esto que te voy a decir, se lo he dicho a más de un pastor: no se necesita que alguien se plante en la puerta de un templo para ver quién entra, como viene vestido y que rostro trae. Lo que se necesita es conocer si alguien de adentro y con poder, está tolerando el pecado. O está involucrado con el pecado, que es peor. ¿Por qué? Porque el diablo sólo hará lo que los genuinos hombres de Dios le permitan.

Hay algo que es inexcusable y que parecería darse de narices con cosas que yo mismo he dicho, aparentemente en contrario, pero no es así. A las ovejas, la única responsabilidad que se les ha dado, es la de juntarse para el bien y en unidad, presentar batalla. A los que se encargan de guiarlas por mandato del Espíritu Santo, la responsabilidad es la de protegerlas y alimentarlas. El problema se presenta cuando alguna de las partes deja de hacer lo que se le ha demandado.

Por eso es muy atinado e inteligente, cuando alguien te pide consejo u oración por un determinado lugar cristiano que no conoces, es pedirle al Señor que saque a luz todas las cosas que hay allí, y que si anda un Judas haciendo de las suyas, que sea expuesto para referencia de guerra. Si conoces algo al enemigo, ya sabes que él sólo puede tocar un ministerio, cuando encuentra una puerta abierta.

Y cuando eso ocurre, porque lamentablemente ha ocurrido y, hasta donde conozco, sé que sigue ocurriendo, no queda absolutamente nada por hacer. Cuando un ministro importante se mete en un terreno que no debería meterse, ya no hay nada más que hablar. ¿Qué se le va a decir, que se arrepienta? ¿Qué escuche la voz del Espíritu Santo? Está inmunizado para con todo eso.

Dice la palabra que los demonios saben y tiemblan. ¡Hay gente que peca horriblemente y sin temblar! ¿Qué le vamos a decir? ¿Vamos a ofrecerle restauración? ¡Si no está arrepentido, lo está disfrutando! Si esa persona no tiene temor de Dios para hacer lo que está haciendo, ¿Qué se supone que podríamos hacer los hombres, por mejor intencionados que seamos?

Hay una onda muy equivocada en cuanto a que en casos así los cristianos debemos ser buenitos y aguantarnos lo que sea. ¡Hay que poner la otra mejilla, hermano! ¿Ah, sí, eh? ¡Pues entonces ve, encuéntrate con ese pecador no arrepentido, hazte cómplice de sus pecados y luego, si quieres, sé buenito con él! Yo prefiero pasar por malo en esta…

Dios no tolera el pecado, es así de simple. Dios no tiene una mentalidad de tolerancia. Él nos ama, nos entiende y está ahí para ayudarnos, y en la medida que tú vayas ganando autoridad, mientras más autoridad tienes, menos posibilidad tienes de equivocarte. En ciertos niveles espirituales, hay cosas que antes hacías sin problemas, pero que ahora me temo que ya no te son permitidas.

No te puedes dar el lujo de equivocarte en la posición que Dios te ha dado, ¡No puedes!  Si tú toleras o crees que es natural pecar, entonces tengo que sugerirte que dejes el ministerio. Porque va a ver gente que va a sufrir por eso, después. Recuerda lo dicho tantas veces: Dios ama al pecador, pero no ama al pecado.

Si alguien sabe que tiene un problema y es consciente que no puede controlarlo ni manejarlo, lo honesto, lo sincero, su temor de Dios tiene que hacer que se haga a un lado. Sería más que interesante, que de manera voluntaria como debería hacerse en todos los casos con una declaración jurada de bienes, el liderazgo en general también abriera sus sitios de redes sociales para demostrar que no andan en nada raro.

Y no hay que sentirse demasiado mal si en medio de un grupo determinado, salta que uno o dos son falsos. En nuestro afán de pescar almas, entre tantos peces necesitados corremos el riesgo de meter algún tiburón asesino. No es nuevo, ya en el grupo de Jesús había uno que no era. Con la diferencia que Jesús jamás se durmió. Él sabía perfectamente quién era.

Para que no hiciera más desastre que el permitido, lo mantuvo más que ocupado todo el tiempo. E incluso, como lo testifican algunos textos, intentó ayudarlo a arrepentirse. Es más: ¡Le lavó los pies como símbolo de sometimiento y humildad! Escucha bien lo que digo: ¡Jesús le lavó los pies a Judas! Pero no le importó. Él lo entregó a Jesús después de eso.

Necesitamos entender lo que trae la gente que conocemos como nueva. De hecho, las personas que llegan nuevas a un grupo, son de tres tipos: 1- Son recién convertidos. Son los más regios, con ellos se puede intentar lo que sea que no se van a amilanar, ni a cansar, ni a pretender glorias u honores.

2- Estos son los que vienen salidos de alguna otra iglesia o grupo. Esto es más complicado, porque tiene una parte buena, se da cuenta que necesita algo. Y estoy hablando del que eligió salirse de donde estaba y venir con nosotros. No hablo de alguien que haya sido expulsado. Pero tiene una parte mala. Seguramente ha juzgado, criticado y hasta insultado con vocabulario santo.

3- Son personas no acostumbradas a reunirse en lugares organizados, que por alguna razón, te han elegido a ti para reunirse. Eso parece ser muy bueno, porque nos recuerda al hijo pródigo que vuelve a casa. Pero también puede ser malo, porque recuerda que cuando vuelve el hijo pródigo a la casa, el que se pone malo es el otro.

Cuando encontramos a alguien que está en condiciones que aparentemente son políticamente incorrectas, lo primero que deberemos hacer, antes de abrir ni el más mínimo juicio, es averiguar las causas. No te olvides que si bien sabemos que el diablo le produce mucho daño a la gente, créeme que la religión está ahí, casi de la mano del diablo en cuanto al mismo resultado.

Porque es una estructura que se lo pasa hablando de Dios, pero que por sus frutos te das cuenta que ni lo conoce ni lo tiene consigo. Y todas esas estructuras que no tienen a Dios pero simulan tenerlo, son tremendamente dañinas. Tenemos que tener en cuenta que hay un proceso de cuatro etapas en la vida de una persona con buenas intenciones espirituales.

La primera etapa se llama conversión. Ahora bien; esta palabra, en realidad, es una palabra que dice mucho y, al mismo tiempo, no dice nada. Y si no lo crees, te invito a que hagas un ejercicio muy simple. Cuando te encuentres con hermanos, pregúntales qué cosa significa convertirse. Y no te espantes de la calidad y cantidad de respuestas que tendrás.

Algunas de ellas, directamente insólitas. Hay hermanos que tienen una mentalidad de transformers. Se convierten en un auto, se convierten en un robot. Es decir, se convierten en su anterior forma, y en su anterior forma. Pregunto: ¿El objetivo de la conversión, cuál es?

Es simple, porque cuando Jesús vino no les dijo que debían convertirse, les dijo que debían arrepentirse, que el Reino de los Cielos se había acercado. Es decir que, arrepentirse, era de alguna manera, empezar a cambiar una mentalidad. Él dice algo muy práctico: no puedes entrar al Reino de los Cielos con la mente que tienes ahora.

Entonces, para los que vienen de una herencia católica, por ejemplo, la palabra arrepentimiento, está ligada a remordimiento. Está ligada a tirarse en el piso y llorar frente a la estatua de un santo que te caiga más simpático. El más buscado ha sido San Antonio, para poder conseguirse un marido. Nadie sabe muy bien qué clase de marido brinda ese buen santo, pero que se lo piden, se lo piden. San Expedito, otro que está muy de moda, ahora. Sobre todo con la necesidad de que lleguen los pedidos que vienen de China…

Y la gente está allí, se pone de rodillas, pone velas, hace rogativas, va de rodillas donde está la imagen de la Difunta Correa, el Gauchito Gil, entidades muy populares en algunas zonas de Sudamérica. Les adjudican milagros, sanidades. Parece terrible, no? Sin embargo, déjame decirte que todavía esa mentalidad está en la iglesia que llamamos cristiana.

Entonces, tú les dices que se arrepientan, y ahí pasan todos al frente, vienen, lloran, gritan, se tiran de los pelos, se lamentan, se tiran al suelo, patalean. Pero cuando concluye el culto, se van a sus casas exactamente iguales a cómo llegaron. Porque no ha habido un proceso genuino de arrepentimiento, sino de simple remordimiento.

La gente se lamenta y dice: ¡Oh! ¡He pecado! ¡Soy malo, estoy sucio! Pero se va y, dentro de una semana, retorna exactamente igual, con todas sus porquerías antiguas y modernas a cuestas. ¡No ha cambiado nada! Lágrimas por aquí, lágrimas por allá. ¡Todo fue un show!

¿Por qué? Porque tú mismo eres el primero en no ayudar a la gente a que entienda cómo entrar al proceso. Entonces la gente, cuando no ve condiciones, pone las suyas. Entonces claro; yo fluyo con unción evangelística y les digo: si ustedes quieren aceptar al Señor en este día, tendrán que obedecerle luego en todo lo que Él les mande. Y no piensan hacerlo, será mejor que no acepten nada, esperen.

La pregunta, es: ¿Jesús hizo eso? ¡Claro que lo hizo! ¡Él ganó a sus discípulos de esa forma! Ven y sígueme. Punto. Nada más. Y al instante, dejando las redes, lo siguieron. ¿Dónde nos perdimos en este tiempo? ¡No hay más que eso!

El objetivo de la conversión, es que la gente pueda entrar al Reino. Cuando la gente de verdad se ha convertido, todo es mucho más sencillo. No hay peor engaño que la gente piense que es salva, y trate de actuar como salvo, y no lo sea. La palabra nos manda a entrar por la puerta correcta.

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame. Yo creo que no hay forma de diluir esto. Primero te dice si quieres seguirle, eso significa que Jesús está en movimiento, Él no está parado.

Eso significa que este es un camino constante. Segundo, dice: niéguese a sí mismo. En el original, dice “niegue su psiche”, esto es: niegue su alma. Niega tus sentimientos, niega tu voluntad. Luego dice: tome su cruz. ¿Cuál cruz? La cruz que vas a recibir por seguir al Señor. ¡Ah! ¿Cuándo la trompeta suene en el día final? ¡No! ¡En este momento!

¡Pero es que ya tengo una cruz! Claro, ahora tienes la cruz de tus pecados; las vas a dejar aquí. Pero el Señor te va a dar la cruz de su obediencia. La cruz de tus pecados, es pesada. La cruz de su obediencia, es muy ligera en su carga. Pero sigue siendo cruz.

Te va a obligar a hacer cosas que no quieres hacer. Te va a poner en situaciones que no quieres estar. ¿Realmente estás dispuesto a esto? ¿Realmente quieres salvarte? ¿De verdad? Si crees que debes tomarte unos minutos para pensarlo, hazlo. Tómate unos minutos, unas horas, unos días, unos meses, unos años, para pensarlo. Si en ese lapso te toca partir o el Señor viene, te encontrará pensando. Claro, será tarde.

Se pretende que el gran cambio moral tenga punto de partida desde la iglesia, pero no estamos viendo precisamente a una generación de cristianos jóvenes capaces de traer eso. Sabemos que en cualquier instancia del mundo secular, la falta de control de las autoridades, puede posibilitar actos delictivos. Me pregunto qué sucedería si esa falta de control se manifiesta en la iglesia para con los jóvenes, ¿Acaso se comportarán todos santamente?

Ocurre que todavía existe una visión sumamente romántica de la iglesia. Sólo deberías preguntarte qué pasaría con todos esos maravillosos jóvenes que ves por ahí, si llegaras a mezclarlos con otros jóvenes, y los expones a un mensaje diferente. No te extrañes que, en casos, descubrirás que ni siquiera son convertidos.

¡Es que yo lo vi cuando hizo la oración aceptando a Cristo! Sí, pero el creyente sigue haciendo verdad aquello de que el árbol se conoce por sus frutos. No podemos creernos lo estético y externo, debemos observar las huellas que va dejando en su andar. Yo no puedo aceptar que con solo levantar una manito en una campaña evangelística alguien ya es cristiano.

Ni quieras saber la cantidad de gente que anda por allí con una presunción de salvación, y que todavía no ha pasado por un acto real de salvación. Esa persona nunca entró, nunca se arrepintió. Nunca, de verdad, sintió peso alguno por sus pecados. Nunca, en el fondo, nació de lo alto. Nunca nació del agua y el espíritu.

Estoy hablando del primer punto, la conversión. Estoy hablando que la conversión tiene que partir de un arrepentimiento. Metanoeo. Como sabemos que la gente no puede cambiar su mente en dos minutos y va a tener que vivir en un proceso, lo que se le debe pedir en la conversión es una decisión.

Una decisión de total rechazo para con su antigua manera de vivir, eso estoy diciendo. Ese es el arrepentimiento que predicó Pedro en su primer mensaje, es lo que el Señor está hablando, o sea: deja atrás todas esas cosas y ahora comienza a vivir de esta otra manera, en otra dirección.

Si antes ibas hacia el norte, ahora deberás ir hacia el sur. Si antes ibas hacia el este, ahora deberás ir hacia el oeste. Y no me importa nada lo que tu alma quiera, deberás hacer lo que Dios quiere. Aprende: tu opinión no vale nada. Lo que aquí simplemente importa es lo que Dios quiere para ti. ¿Entiendes eso?

Te estoy diciendo que ya no eres dueño de nada, no te pertenece nada, ni siquiera tus hijos, ni tu trabajo, ni tu dinero; todo eso le pertenece al Señor, porque Él te lo dio. Y entiende que todo lo que Él te dio, te lo puede quitar de un solo golpe. ¿Entiendes, verdad? Ahora pregunto: ¿Es ese el camino por el que quieres entrar?

No estamos esperando que tengas un cambio de mente instantáneo, porque sabemos que no es así. Si estamos esperando una decisión instantánea de tu parte. Lo otro es un proceso que vendrá después, como consecuencia de tu decisión. Es una decisión de fe. Sin dudas.

Le estás prometiendo al Señor sobre cosas que no gobiernas. Sí, Señor, te prometo que nunca voy a volver a hacer eso. Escucha: ¡Tú no gobiernas eso! No importa, porque al menos, sabes dónde y con quién te estás metiendo. Y para Dios es sumamente importante que quien llega a sus pies entienda lo que Él es.

La gente, cuando llega con sus cargas, llega totalmente desalineada. Es como un vehículo que tiene sus ruedas de distinta medida. Y aquí vamos a lo que Jesús dijo. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Ese es el alineamiento básico, el alineamiento que Dios pide.

¿Y cuál vendría a ser ese alineamiento? Corazón, alma, mente. Él le dice que tiene que amar a Dios con el corazón, con el alma y con la mente. ¿Entre tú yo? ¡Con todo lo que eres! En otra versión añade con todas tus fuerzas. Ahí incluye al cuerpo, también.

El alineamiento que Dios espera no siempre es que de pronto tú empieces a deshacerte de tu música pirata o arrojes a la basura tus estatuas de santos. Lo que Dios quiere es que tu alma se alinee en amor con Su soberana voluntad. Lo que me pidas, haré; donde me mandes, iré; lo que tú quieras, yo recibiré.

Es eso. ¿Por qué? Porque te amo, Señor. Ama al Señor con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Y Jesús dice: este es el primero y grande mandamiento. Ahora; eso apareció por primera vez para Israel con la ley, ¿Recuerdan eso? Era el gran mandamiento.

El primero, era: Oye Israel, el Señor uno es. El segundo era este: ama al Señor con todo tu corazón. Es interesante que Jesús nunca eliminó ese mandamiento. De hecho, Él no eliminó la ley. Eliminó sólo una parte muy pequeña, que era la parte ritual. Esta parte, entonces, sigue vigente hasta el día de hoy.

¡Y Jesús la valida, ese día! Le dice que ese es el primero y grande mandamiento. Entonces aquí tengo que retornar con esa clase de líderes que anteriormente te mostraba. ¿Realmente aman al Señor con todo su corazón, con toda su alma y con toda su mente? Creo que no, que están desalineados.

¿Qué pasa cuando una persona alineada, peca? ¿Es que puede pecar una persona alineada? Sí. ¿Y qué pasa cuando él peca? Le pasa lo que a Pedro, llora amargamente. Se siente mal, se llena de vergüenza, de culpa; se le rompe el interior, se le rompe su alma, ofendió a su Señor, se siente dolido.

¿Nunca te ha pasado que pactas una reunión con alguien que te la solicita supuestamente para hablar de algo que le ocurre a un familiar, pero que tú sabes que esa persona está en adulterio? ¿No has visto que cuando se sienta frente a ti, es una persona seca, gris, casi sin vida evidente? Es una persona dura, como si estuviera permanentemente diciendo: ¿Qué hice?

Cuando una persona que estuvo alineada en algún momento, peca y no se arrepiente, esa persona se llena de orgullo. Se vuelve soberbia. Y ni se te ocurra confrontarlo, porque seguramente te saldrá con que tú no tienes ningún derecho y que él seguirá haciendo lo que le dé la gana.

¿Qué hacer con una persona así? Dios no la quiere, ¿Tú la quieres? Porque dice que Él resiste a los soberbios. Y créeme que “resiste”, es una forma muy suave y hasta elegante de decirlo. Para poder entrar al Reino, una persona debe nacer de nuevo. Juan 3:6: Lo que es nacido de la carne, carne es. Lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.

Ahora voy a hacerte una pregunta, a ti que eres un acompañante dilecto de nuestros trabajos y que, por consecuencia, seguramente estás muy lejos de ser un tibio cristiano nominal. Piensa bien la respuesta. Hermano: ¿Qué es nacer de nuevo?

Jesús le responde a Nicodemo, algo que a Nicodemo no le responde nada. Porque Jesús no tenía ninguna intención de que él entienda. Nicodemo va a Jesús por curiosidad, no va por convicción. Él sabía quién era Jesús. Y de hecho, él lo dice: Sabemos que vienes de Dios, porque nadie puede hacer las cosas que tú haces si no viene de Dios.

Pero Jesús no le hace fácil el trabajo, no le aclara nada. Si yo te pido que me hagas un resumen o me digas en pocas palabras lo que es nacer de nuevo, ¿Qué dirías? ¿Porque no hablamos mucho de esto, no? Explícame qué es nacer de nuevo, de una forma que lo pueda entender cualquier persona.

Ahora bien; a diferencia del cambio de la mente, que es un proceso, el nuevo nacimiento, es un evento. Es un acontecimiento único. Uno no nace de nuevo en tres meses, ¡Nace en un instante! Por eso es que Jesús utiliza la palabra justa, nuevo nacimiento. Podría haber dio nueva gestación. Pero la gestación dura nueve meses, pero el nacimiento dura unos minutos.

¿Cómo definirías, entonces, nuevo nacimiento? Es un trabajo muy interesante y apasionante que puedes realizar. ¿Es un evento? Sí. ¿Pasa una vez? Sí. Empieza y termina. Pablo explica eso. Tómalo como tarea de investigación. No pienses que todo se te va a dar en la boca y casi masticado para que no te ahogues. Deberás aprender a cocinarte tu propia cena, de una vez por todas.

 Estudia qué cosa es el nuevo nacimiento. Y no me lo digas, porque yo estaré haciendo lo mismo y cada uno seguramente encontraremos más y más. Así es como funciona esto. Pensar otra cosa es suponer que hay maravillosos y vulgares. No es así, hay hijos de Dios y marginados por voluntad propia de su familia divina.

¿De dónde me saqué esta idea? De que nosotros los cristianos manejamos un vocabulario muy singular, pero me temo que no siempre lo entendemos. Y si no fíjate en la última expresión favorita de los predicadores famosos: ¡Debemos nacer del agua y del espíritu! Y todos gritan: ¡Amén! ¡Gloria a Dios! ¡Aleluya! Y si los recorres uno por uno, ninguno de ellos, (Y suma al predicador, si quieres), no tiene ni la menor idea de lo que es nacer del agua y el espíritu. Y los que lo saben, tienen enormes dificultades para explicarlo.

Y con el nacer de nuevo ocurre exactamente lo mismo. ¿Cuánto saben los miembros de una congregación respecto a eso? ¿Cuánto saben sobre ello aquellos que han llegado trasladados de otra congregación? ¿Cuánto saben de esto los que jamás oyeron hablar de Dios?

Las cosas más básicas, los fundamentos de la vida cristiana: el nuevo nacimiento, el bautismo del Espíritu Santo, el nacimiento del agua y el espíritu, la gente en su enorme mayoría, no los entiende. Dice que los cree, y nadie duda eso, peo la pregunta, es: ¿Cómo puedes creer lo que no entiendes?

Jesús dijo que lo que es nacido de carne, carne es y que lo que es nacido del Espíritu, espíritu es y listo, se acabó. Quiero repasar. Punto uno, conversión. Se entiende por conversión al proceso donde una persona entra al Reino por la puerta correcta, se alinea, es decir que se predispone para amar a Dios con todo su corazón, con toda su alma y su mente, y nace de nuevo.

Aquí hay un proceso regenerativo. Nacer de nuevo. Regeneración. La persona cambia su genética en el nuevo nacimiento. Es una acción instantánea en la que su naturaleza anterior queda destruida por completo. Por eso Pablo dice que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con Cristo.

Por eso dice que el cuerpo del pecado fue destruido. ¿Qué es el nuevo nacimiento? Es el proceso del Espíritu en el que alguien nace de nuevo de tal manera, que su genética completa, cambia. Vuelve a tener una genética en donde el pecado ya no está presente. El gen del pecado, es extraído.

¡Pero hermano! Si eso que usted dice es verdad, ¿Entonces por qué sigue pecando una persona que nació de nuevo? Por costumbre. Porque en su mente no acepta que pueda vivir sin pecar. Porque ha adoptado un patrón de pensamiento. El nuevo nacimiento, no cambia la mentalidad, cambia la naturaleza.

¡No cambia tus pensamientos! Cambia en esencia lo que tú eres. Por eso es que puede entrar de inmediato al segundo punto. Y no puede entrar al segundo punto sin haber pasado el primer punto, esto es: tú no puedes hacerle sanidad interior a una persona que no fue salva.

Y cuando hablamos de sanidad interior, no estamos hablando de liberación. Sí podemos incluirla, pero no es el centro de todo esto. Básicamente, lo que nosotros llamamos sanidad interior, está llamado a quitar de tu mente las señales de derrota, los puntos de quiebre, los puntos falsos de apoyo, aquello que el nuevo nacimiento no trabaja.

Porque el nuevo nacimiento, no procesa esto, es una acción de fe. Es una acción en la cual la persona cambia su genética, pero sigue pensando igual, le siguen doliendo las mismas cosas, se acuerda de las mismas cosas, ¡No le viene amnesia! Se acuerda de la gente que lo ha herido, se acuerda de lo que ha hecho, de lo que no le han hecho, se acuerda de todo.

Entonces, esa persona que nació de nuevo, la exponemos a un proceso paulatino, lento, en el cual puede examinarse a sí mismo, y empieza a quitar, usando su propia voluntad y el poder de la nueva naturaleza que está dentro de él, para retirar aquello que era un motivo de quiebre.

Cada vez que te acordabas de tal o cual cosa, llorabas. Muy bien, ya no vas a llorar, vamos a sacarlo. Cada vez que recuerdas aquello, vuelves atrás. Y no es que ya no vas a recordar, ¡Claro que lo vas a recordar! Pero ya eso no te va a hacer volver atrás.

Ahora bien; todo este proceso no se puede hacer si la gente no nace de nuevo. ¡No se puede hacer! Por esa razón es que hay gente que ha pasado meses por sanidad interior y están igual que antes de ir. ¿Estuvo mal hecho el trabajo de sanidad? ¡No! Esa persona todavía no se convirtió, ese es el problema.

Aclaremos bien: un trabajo de sanidad interior es para ayudar a alguien nacido de nuevo a salir de un antiguo problema que todavía lo tiene atado emocional o sentimentalmente. Pero una o varias sesiones de sanidad interior, no hacen de nacer de nuevo a nadie.

Fíjate; cuando el Espíritu Santo desciende, en Hechos 2, empieza un proceso en los discípulos, donde ellos son sanados de muchas cosas. Eso se ve, se lee, se puede entender. Es la reacción que tiene Pablo con Juan Marcos, al principio, ¿Recuerdas? Y que luego, al pasar el tiempo, dice que le traigan a Juan Marcos. ¡Algo pasó! Lo resolvió, lo trabajó.

¿Cómo podemos predicar un evangelio perfecto, siendo imperfectos? ¡Qué desafío! Hay un texto que nos trae luz en todo esto. Decía: Dos males ha hecho mi pueblo. ¿Cuál es el primero? Me dejaron a mí, fuentes de aguas vivas. Y el segundo, cavaron para sí, cisternas. Cisternas rotas, que no retienen agua.

Ahora: tú sabes que eres una cisterna de agua. ¿Y cómo lo sabes? Por lo que Jesús les dijo: si tú creyeres, de tu interior correrán ríos de aguas vivas. Esa conversación de Juan 4, con la samaritana. Jesús en el templo. Entiendo que Él es agua. Entiendo que yo soy el que recibo el agua, pero aquí dice que ¿Qué pasa si la cisterna está rota?

Significa que no puede retener el agua. Un ejemplo: yo enseño, enseño y enseño. Todas las semanas, todos temas nuevos. Y dentro de un mes, muchos no se acuerdan ni una letra de lo que aprendieron. Es como que he vaciado agua en un gran recipiente y, misteriosamente, el agua se ha escurrido, se ha evaporado, no está. ¿Por qué? Porque hay una grieta en la cisterna.

Pregunta inmediata: ¿La conversión, reparó esa grieta? Parece que no. ¿Y dónde están? No sé. Ahí es donde se empieza a desarrollar el tema del rechazo, ahí comenzó todo. En Isaías 55:8 dice: Porque mis pensamientos, (Dice el Señor) no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos, mis caminos.

¿Por qué dice eso? Ahí lo tienes, gente que ha nacido de nuevo, pero que no piensa como Dios. Dios le está hablando a su pueblo, no le está hablando a los asirios. Mis pensamientos no son vuestros pensamientos. ¡Se lo está diciendo a su pueblo1 ¡Al que tenía la ley!

¿Y qué era la ley? ¡El resumen de los pensamientos de Dios! ¿Por qué no vivían eso? En el versículo anterior, dice: Dos males ha hecho mi pueblo. ¡MI pueblo! No gente ajena, mi pueblo. El pueblo de Dios no se abre a sus problemas. Dice el salmo: Mientras callé, envejecieron mis huesos; en mi gemir, todo el día.

Conclusión: he visto a mucha gente solucionar sus problemas simplemente atreviéndose a hablar de ellos. Y cuidado, no estamos descubriendo nada nuevo. A ese proceso de catarsis ya lo usaban los griegos muchísimo tiempo antes. La rueda discursiva que se forma en los grupos de auto-ayuda no son un invento de los psicólogos, ya lo usaban los filósofos griegos y un montón de disciplinas afines.

Claro que nosotros tenemos la obligación de arribar a un lugar nuevo en todo esto. Porque cuando el hombre natural tiene una entrevista de esta naturaleza, todo lo que puede conseguir, es información que la persona le permite filtrar. En otras palabras: va a decir sólo lo que quiere decir. Y si el entrevistador sabe de lo que habla, se dará cuenta cuando le estén mintiendo.

Porque si el que entrevista es un profeta, no sólo se dará cuenta si le están mintiendo, sino que además descubrirá quién es el que le estaba hablando. Y ese es un lugar al que la ciencia no podía llegar. Ni la Psicología, ni la Psiquiatría, ni los que hacen Meditación Trascendental; ninguno podía llegar a ese simple ejercicio de catarsis, no podían.

Porque lo que es revelado por el Espíritu, es para el espíritu. Y con esto suelen descubrirse algunas cosas. La primera, es que la mayoría de la gente necesita poder hablar con alguien de sus problemas. La segunda, es que también la mayor parte de ellos sabía lo que le pasaba, pero lo que no sabía era por qué razón le pasaba.

Mucho de lo que tiene que ver con la sanidad de una persona, está relacionado con el proceso que Dios sigue con una vida. Porque la base para una positiva sanidad interior es la misma base que tenemos para todo lo demás, la fe. Y te vas a dar cuenta de algo extraordinario: la fe puede crecer o puede menguar.

De acuerdo, se puede hacer de la sanidad interior, un evento, y van a sonar mal; porque no es un evento. Sin embargo, deberemos retrotraernos al principal objetivo de todo esto, que es el de recuperar la imagen. ¿Te das cuenta, entonces, que esto no es algo que solamente pueda llevar adelante un solo ministro, por importante y encumbrado que crea ser?

¿Te das cuenta que la iglesia toda debe crecer? A mí todavía me asombra y me impacta ver cómo, el indiscutible y enorme crecimiento de muchos ministerios importantes, no va acompañado del crecimiento de la gente que lo acompaña o sirve en él. En todo caso, crece la fama del ministro titular, pero no crece la eficacia de su equipo, y en muchos casos tampoco crece su equipo.

Además, y como el árbol se sigue conociendo por el fruto, lo que vemos en el día a día, nos da el resultado de un proceso que no siempre resulta positivo. ¿No has prestado atención que, de cien iglesias que existen en un lugar cualquiera, noventa y nueve están predicando más o menos lo mismo?

Y no estoy hablando de unidad en el Espíritu, ni mucho menos; estoy hablando que por lo menos una se decida y se atreva a hablar de todas las cosas de las que nadie habla. Te puedo asegurar que de existir una sola que lo haga, va a marcar una enorme diferencia en toda la ciudad, por dura que esta ciudad sea.

Además, debemos recuperar la verdadera visión ministerial, que es la de capacitar a la gente para que ellos sean capaces de hacer la obra, no que el ministro solo desee realizarla para recibir honras y honres en soledad. ¡No es así! ¡No funciona así! ¿O no dice la Escritura que los ministerios son para perfeccionar, (Que es madurar) a los santos?

Sin embargo, todos sabemos que lo que llamamos la iglesia sigue caminando por causa de que un pequeño grupo la sostiene. Quita de las iglesias a los líderes y sus amigos y vas a ver cómo esa iglesia, por imponente o poderosa que parezca, se paraliza.

¿Y sabes por qué pasa eso? Porque la gente en lo global, no sabe edificar el cuerpo? ¿Por qué Jesús no tocó todos estos temas con los discípulos? ¿Por qué nadie en ese tiempo habló de sanidad interior? Entre otras cosas, porque todo el ministerio de Jesús giro en torno a un solo punto: desarrollar la fe en los discípulos.

La fe es necesaria para que, cuando venga el Espíritu Santo, sea el Espíritu Santo quien haga todo lo demás. Por eso es que no les da diseños de edificación. No les dice cómo levantar una iglesia, como elegir líderes. ¡No les dice eso! Les habla de tres elementos básicos: el amor a Dios y a la gente, la justicia y la fe.

Y esas tres cosas, necesariamente, nacen del corazón. Y Jesús les cambió el corazón. Pero no tocó su mente. Por eso es que ellos no entendieron que Él iba a morir, o que iba a resucitar. ¡No entendieron nada! ¿Y sabes qué? A Jesús no le afectó que no le entendieran. Él sabía que no lo iban a entender.

Él mismo, cuando explicaba las cosas, decía: yo sé que me escuchan y no me entienden, lo sé. ¡Él lo sabía! Ah, pero cuando venga el Espíritu…Claro, pero el Espíritu no podía venir si no había una plataforma de fe. Cuando el Espíritu viene, se mete hasta las coyunturas, y es el que empieza a manifestar los cambios.

Por esa razón y antes que alguien me lo pregunte, es que yo soy tan reticente y hasta contrario de los modelos. No porque los modelos sean malos, herejes o blasfemos, para nada, al contrario. Sólo que en un momento dado, la gente opta por abandonar al Espíritu Santo y seguir ciegamente al modelo. Y eso es mortal.

Sin embargo, acepto que exista una especie de croquis, patrón, concepto básico o modelo para saber para dónde vamos. Y por eso es que hablo de esto, aun cuando muchos hermanos me sugieren que no pierda mi tiempo con lo que, -según piensan ellos-, ya está perdido. Respeto su opinión, pero elijo pensar con la mente de Dios: nadie está perdido hasta que no está absolutamente perdido.

Y, atención con esto: si eres un profeta de Dios y aceptas algo de la fuente equivocada, has pactado con esa persona. Por eso trato con tanto cuidado el asunto de diezmos y ofrendas, que mayoritariamente, los ministerios tratan casi con desparpajo e indiferencia. Ignoran que no existe mayor extinguidor del Espíritu en un ministerio que aceptar dinero mal habido, a sabiendas.

Lo mismo ocurre con el llamado discipulado. Jesús no discipuló a todas las personas con las que se encontró. Él les predicó a la mayoría. Sólo discipuló a un grupo muy reducido. Se dolía por las multitudes que andaban como ovejas sin pastor, pero no eran ellos su objetivo primario.

No quiero modificar la palabra de Dios que dice que tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo. Él vino a salvar a ese mundo, pero eso no quita la verdad clara que muestra que Él se dedicó específicamente a los discípulos. Sólo discipuló a aquellos sobre los que tenía un nivel de responsabilidad.

A veces muchos preguntan qué cosa es una visión apostólica. ¿Sabes qué? Una visión apostólica es procurar formar una imagen de Dios en la gente. Hacer que esa gente se conecte con lo que para Dios es importante. ¿O todavía eres de los que piensan que mientras más iglesias evangélicas se abren, más feliz está Dios? ¡No! ¡No funciona así!

Eso podrá hacer feliz a los que llevan las estadísticas estructurales. A Dios lo que le interesa es la gente que se conecta con su destino. Todo esto, va generando una cultura. Porque eso es, en líneas generales, lo que todavía le falta a la iglesia del Señor: una cultura que identifique a ese Reino que, -asegura- vino a traer y nos dice que se ha acercado.

Leer Más

¿Encontraste Tu Cobertura?

Todavía recuerdo perfectamente a un matrimonio de hermanos que, ni bien finalizado mi programa radial, se llegó hasta la emisora para saludarme y bendecirme, y de paso hacerme saber que ellos me escuchaban cada sábado en clara y absoluta desobediencia a lo que se les había ordenado en su congregación. Ante mi sorpresa, me dijeron que, efectivamente, en más de una ocasión se les dijo que no debían escuchar nada que se difundiera por esa emisora, ya que la misma, les dijeron, no contaba con la cobertura de un importante grupo de líderes locales.

Yo no me quedé pensando en la prohibición en sí, que como toda prohibición, contenía un altísimo porcentaje de infantilismo espiritual. Me quedé pensando en el eje de esa prohibición, un eje que tiene que ver en una gran medida y ante una altísima necesidad de aclaración fresca y pura, con la esencia de este lo que habrá de ser este estudio: un poner blanco sobre negro respecto a lo que es realmente el liderazgo bíblico y, una evaluación como corresponde, a lo que es lo que conocemos como tal, lo que una enorme cantidad de hermanos fieles están viviendo y, en ciertos casos, padeciendo.

Porque lo que ellos me comentaron, tiene que ver con uno de los factores todavía más pronunciados, predicados, enseñados y batallados por parte de nuestro liderazgo contemporáneo en casi todas sus facetas: la cobertura. Eso de lo que nadie se atreve a hablar con claridad y con la Biblia en su mano, porque habrá que decir en honor a la verdad, que cada predicador sueña con que esa palabra lo beneficie en algo. Pero, como no es ese mi caso, -creo que ya te habrás dado cuenta-, fue que allí mismo me hice tres preguntas que no me extrañaría en absoluto te hayas formulado o te estés haciendo tú también por estas horas: Número uno: ¿Qué cosa es una cobertura? Número dos: ¿Qué base legal hay para que exista una cobertura? Número tres: ¿Quién estará en condiciones de ser, entonces, una cobertura?

La única idea previa que tenía y a la que quizás podía adherir, era la de un predicador al que alguna vez le había oído enseñar que si existe un hombre o una mujer, que alguna vez haya dado a conocer tres o cuatro principios espirituales que tú aceptaste, creíste y pusiste por obra en tu vida, ese hombre o esa mujer es tu cobertura. No necesariamente el pastor de tu iglesia, si no fue él quien aportó a tu vida esos principios. Sin embargo, como eso no fue avalado bíblicamente por este buen hombre, quedó allí como algo que te encaja, es cierto, pero que no puedes encarnar porque le falta una pata espiritual de enorme peso: la probanza de la Palabra.

Tiempo después, un par de hermanos que habían madurado mucho a la luz de la palabra y no de las espectacularidades del entretenimiento cristiano, me hicieron llegar un trabajo que habían bajado de Internet, algo que recién comenzaba a utilizarse en el ambiente. Pertenecía a un hombre que estaba trabajando, -aseguraba-, en un proyecto de iglesias en las casas, algo que a mí no me terminaba de cerrar del todo, pero que en este asunto de la cobertura, con mucha más sabiduría y conocimiento que otros, había brindado algunos pormenores que yo hoy, a muchísimos años de aquello, me he permitido tomar como base que sustente al menos una parte de este trabajo, que no tiene otra intención que la que emana del mandato a los cinco ministerios: perfeccionar a los santos y edificar el cuerpo, lo que equivale a decir: madurar al creyente y fabricar un cuerpo de muchos miembros, no de unos pocos considerados importantes.

Es muy sencillo comprobar que, pese a todo lo que se diga, (O no se diga, porque ¿Cuántos saben que los cristianos limpios y transparentes terminamos por amar al secreto y los pactos de silencio?) La enseñanza moderna conocida como “cobertura protectora”, ha generado muchísima confusión primero y una conducta bastante inestable después, en el pueblo de Dios. Esta doctrina, tan singular que amina y se difunde bajo la bandera de otros nombres, sostiene que los cristianos están protegidos, por ejemplo, tanto de los errores doctrinales como de los fracasos morales, cuando se someten a la autoridad de otro creyente o de alguna organización cristiana. ¿Alguna vez lo razonaste así?

Mi propia experiencia, y el sentir de algunos ministros bastante independientes que conozco, y con los que alguna vez he podido conversar sobre el tema con muchísima amplitud, nos ha llevado a entender que la doctrina de la cobertura es un asunto que perturba de una manera muy elocuente a la iglesia de nuestros días, como lo hizo en la de años atrás y como lo hará, seguramente, en la que se está gestando, si es que alguien no se atreve a salir a dar la cara y abrir la boca. Aunque esto demanda, con la prudencia, el respeto y la sobriedad del caso, una profunda reflexión libre de tradicionalismos por parte de nuestro pueblo. Quiero hacer notar que cuando hablo de ministros independientes, me estoy refiriendo a aquellos que no están agrupados, salvo en lo nominal, con ninguna de las clásicas organizaciones evangélicas tradicionales que conocemos.

Comencemos, entonces, por el principio, viendo la palabra esencial en este tema: Cobertura. Primero: ¿Está esa palabra en la Biblia? ¿Tú sabes que escrita de esa manera, no? Sí en la versión antigua de la Reina-Valera, pero no en la que todos tenemos ahora como versión clásica. Sí aparece una terminología muy parecida que tiene que ver con la cabeza cubierta de la mujer, en la primera carta de Pablo a los Corintios, que dicho sea de paso, sería un tema al que alguna vez deberíamos encarar por dos razones: para traerles claridad a quienes puedan estar en confusión y libertad a quienes puedan estar en esclavitud legalista. Eso, en el Nuevo Testamento. En el Antiguo, por su parte, sí la podemos encontrar algunas veces, pero siempre en referencia a ropas de vestir o a algún otro tipo de cubierta, pero jamás en lo espiritual y mucho menos para referirse a la autoridad o a la sumisión relacionada con el liderazgo.

De esto, hay algo que nos resalta inmediata y llamativamente: hay una muy escasa evidencia bíblica con relación a las coberturas, como para construir con ella toda una doctrina como se ha hecho. Pese a eso, la gran mayoría de hermanos, casi como papagayos, siguen repitiendo la consabida pregunta: “Hermano; ¿Quién es tu cobertura?” Como si de la respuesta, la no-respuesta, o el tenor de la respuesta, fuera algo así como una prueba de carbono 14 que determinara la autenticidad o legitimidad de una iglesia, un ministerio o una persona cualquiera.

Ahora bien; si tenemos en cuenta de la manera en que debemos tenerlo, que la Biblia guarda silencio con respecto a la idea de la cobertura, ¿Qué es lo que se quiere decir, entonces, con esa tan remanida pregunta de: ¿Quién es tu cobertura? Una gran mayoría, si las presionas un poco, te van a cambiar esa pregunta por otra muy parecida que también se nos ha hecho alguna vez, y hasta predicado, incluso: ¿A quién rindes cuentas por tu iglesia, tu ministerio o tu vida? Pero esto se enfrenta con otro inconveniente: la Biblia jamás dijo que deberíamos rendirle cuentas a otro que no fuera Dios. Escrituras al respecto, aún a riesgo de cansarte, abundan.

(Mateo 12: 36) = Más yo os digo: (Dice Jesús) que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. (El día del juicio, obviamente, deja ver que será ante Dios mismo que habrá que dar cuenta).

(Mateo 18: 23) = Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. (Si la semejanza es con el Reino de los Cielos, ¿Con quién tiene semejanza el rey a quien van a rendirles cuentas sus siervos?)

(Romanos 3: 19) = Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios. (Está más que claro: el juicio es únicamente de Dios y toda boca, toda boca, deberá cerrarse)

(Romanos 14: 12) 0 De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí. (Más claro aún: dice que “cada uno”, o sea tú, yo y todos los hombres y mujeres famosos dentro y fuera del evangelio, deberán rendir cuentas ante Dios)

(1 Corintios 4: 5) = Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios. (Otra vez el mismo concepto: “cada uno”, pero esta vez para lo bueno. De todos modos, es notoria la intención igualitaria divina).

(Hebreos 4: 13) = Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuentas. (Esto es contundente. Para ser legal la rendición de cuentas ante alguien más que el Señor, aquí no diría: “Aquel a quien tenemos que dar cuentas”, sino “a Dios, UNO de los que tenemos que dar cuentas”. Te lo aseguro: Dios lo hubiera dicho, porque no es Dios de confusión.)

(1 Pedro 4: 5) = Pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos. (Es Dios, sin dudas. Que yo sepa, no hay persona humana capaz de juzgar a muertos, ¿No?)

Ahora bien; todas estas escrituras dan base para que un creyente con corazón recto y sin resentimientos, rebeldías o intereses personales, pueda decir sin temor a equivocarse ni molestar u ofender a nadie: “Yo rindo cuentas a la misma persona a quien le rindes tú: a Dios”. No obstante, y donde quiera que tú te congregues, así sea en la congregación de más bondad, amor y misericordia y paciencia, prueba decir eso y vas a ver cómo, inmediatamente, cae sobre ti un profundo y oscuro manto de sospecha y, por allí, hasta de falsas acusaciones.

¡Pero es que estoy diciendo algo que es bíblico, hermano! No interesa, ellos tienen sus propias leyes y jamás confiarán en que tú puedes manejarte solo, sin que otro que no sea el Espíritu Santo te diga lo que tienes o no tienes que hacer. ¡Pero es que a ellos es a quienes no avala la palabra! No interesa. LA Biblia, en algunos grupos, camina detrás de los estatutos y ordenanzas denominacionales internos.

Lo cierto es que, la pregunta básica de ¿Quién es tu cobertura?, no solo no significa lo dicho, (A quien le rindes cuentas), sino a otra que va implícita como esta y que es, si vamos a ser absolutamente sinceros, sin ninguna clase de disimulo ni elegantes eufemismos, el fundamento real que les interesa a quienes te hacen la pregunta. Ya no: ¿Quién es tu cobertura?; sino la más usual de: ¿Quién te controla? La falsa enseñanza común sobre la cobertura, realmente se reduce a una cuestión acerca de quién controla a quien.

De hecho, la iglesia institucional moderna, está construida sobre la idea del control. Y no te lo estoy diciendo para que te indignes y te rebeles, te lo digo como enseñanza. Porque tú sabes tan bien como yo, que cuando se intenta ejercer control sobre la voluntad de otra o de otras personas, sea a través del método que sea, así sea el que parece ser el más digno, eso sigue teniendo un nombre que eriza la piel: Hechicería. ¿Hechicería? Sí, hechicería. ¿Tú que te creías, que eso era patrimonio de una vieja flaca, fea, vestida de negro, con sombrero de copa puntiaguda, nariz ganchuda con un grano grande en el tabique, con una escoba y una lechuza en el hombro, removiendo una gran olla donde hierven sus pócimas mágicas? ¡Despierta! Las brujas modernas tienen rostro y marketing televisivo.

(Miqueas 5: 12) = (Aquí Dios le está hablando a Israel, su pueblo, que es como decir a su iglesia; no al mundo, ¿Eh?) Asimismo destruiré de tu mano las hechicerías, y no se hallarán en ti agoreros. (Fíjate que esto podría tener que ver con brujas y adivinos, si fuera dirigido al mundo; pero se está refiriendo a la iglesia, no al mundo. ¿De qué está hablando, entonces? De la hechicería religiosa, que no se ejerce por brujería o el ocultismo en cualquiera de sus variantes, sino por directa manipulación de las voluntades mediante los dos sistemas clásicos jezabelinos: seducción o intimidación. Dulces promesas, o rudas amenazas. Y funciona, ¿Eh?)

(Apocalipsis 18: 23) = (Obviando a Gálatas 5:20, donde se coloca a la hechicería conjuntamente con otras obras de la carne que impiden entrar al Reino de Dios, en una palabra que va dirigida a la iglesia, y no al mundo, aterrizamos en este pasaje, donde viene hablando de Babilonia, la gran ramera, la iglesia falsa, la imitación sutil y satánica de algo que, exteriormente, es igualito a la iglesia, pero cuando se buscan los frutos, nos damos cuenta que no hay y que, por lo tanto, eso no es Dios) (Luz de lámpara no alumbrará más en ti) (O sea que, la luz del mundo, ya no habita allí) mi voz de esposo y de esposa se oirá más en ti. Porque tus mercaderes eran los grandes de la tierra; (Mercadería en la iglesia. Falsos ministros viviendo en la opulencia, la fama y el poder, al mejor estilo secular) puyes por tus hechicerías (Esto es: tus manipulaciones), fueron engañadas todas las naciones.

(Malaquías 3: 5) = Y vendré sobre vosotros para juicio; (Dios le habla a su pueblo. No importan los tiempos, el pueblo de Dios, somos nosotros) y seré pronto testigo (Alguien que ha visto el delito) contra los hechiceros y adúlteros (Manipuladores de la voluntad ajena y gente infiel para con Cristo, el esposo) contra los que suman mentira, y los que defraudan en su salario al jornalero (Empresarios cristianos que pagan menos de lo que corresponde, o pagan sueldos en negro, vistiéndolos con el rótulo muy religioso de “ofrendas de amor”) a la viuda (que es la iglesia que funciona sin la presencia de Cristo) y al huérfano (Los que todavía no han podido encontrar al Padre celestial) y los que hacen injusticia al extranjero, no teniendo temor de mí, dice Jehová de los ejércitos.

Naturalmente que nuestra gente, expuesta a estas cosas, muy raras veces se da cuenta y reconoce que es un espíritu de control el que verdaderamente está en el fondo del asunto. Generalmente se viste, se cubre, se arropa y se disfraza con sobrias vestiduras bíblicas. Hay dos maneras de predicar. La primera, es la que tiene que ver con el evangelio real, genuino, verdadero, y se expresa dejando que una palabra se revele y muestre lo que Dios está diciendo a su pueblo hoy, ahora.

El otro, es una simple cuestión de armado. Se tiene un tema, que puede ser social, político, filosófico, científico; una opinión sobre ese tema que puede ser personal, sectorial, denominacional o evangélica como credo de oposición. Para poder decir lo que se debe o lo que conviene decir desde un púlpito, hay que cubrir ciertas formas.

Entonces, usando la concordancia o el diccionario bíblico, se buscan dos o tres versículos que den el pie que, luego de leerlos como corresponde y, arrancando desde la lectura, se predica lo que ya estaba previsto, ¿Entiendes? Yo, mi hermano, enseño la palabra y añado, si la hay, revelación fresca sobre ella. Yo no reflexiono sobre una palabra, porque reflexión es opinión, y mi opinión no le interesa a nadie, ni bendice a nadie, ni tiene nada que ver con Dios que es espíritu, no alma humana. Tengo que ser imagen y semejanza, ¿No?

Por eso es que son muchos los cristianos que creen verdaderamente, y con un casi ingenuo convencimiento, que la cobertura es solamente un mecanismo protector. Sin embargo, si nos detenemos con tranquilidad y escudriñamos con objetividad esa doctrina de la cobertura, vamos a terminar descubriendo que está fundamentada en un estilo de liderazgo del tipo “Cadena de mando”, que es lo que vulgarmente se conoce como “verticalismo”. Esto es: uno arriba, un abajo, otro más abajo y muchos en el llano.

¡Pero es que eso se parece a la política del mundo, hermano! No. Te equivocaste. No se parece, ES politiquería igualita a la del mundo. Pero eso, ¿Es bíblico? Mira mi hermano; convengamos que, salvo a la hora del mensaje, la Biblia suele participar muy poco en las actitudes, decisiones y movimientos cotidianos de las diferentes organizaciones eclesiásticas. ¿Pero cómo puede ser eso? No sé cómo puede ser, pero lo que sí puedo decirte, es que sucede tan corrientemente que, casi, ha pasado a ser algo así como: “Y bueno, no es lo que dice la Biblia, pero es lo mejor que se nos ocurre para este tiempo tan complicado”.

Bueno; en este estilo verticalista de liderazgo, los que se encuentran en las posiciones eclesiásticas más altas, tienen un dominio sutil, pero dominio al fin, sobre quienes están por debajo de ellos. Allí, aunque no termines de creerlo y mucho menos de entenderlo del todo, es donde se fundamenta la doctrina de la cobertura. Porque es por medio de este control de dirección jerárquico que se afirma, se enseña, se adoctrina y se mentaliza que los creyentes por la simple sujeción, sumisión y obediencia irrestricta a ese orden jerárquico, ya están protegidos de cualquier error de cualquier naturaleza, tanto sea personal, congregacional, como denominacional. Es decir que, se nos dice: ya estamos cubiertos. Pregunto: ¿Cubiertos de qué? ¿Por quienes? ¿Con qué autoridad? Y, principalmente, ¿Con qué base bíblica?

El concepto es que todos deben someterse y responder a alguien que está en una posición más alta. En la gran variedad de las iglesias evangélicas, con una modalidad que arranca desde la post-guerra hacia acá, esto se traduce así: los laicos, que no es una concepción bíblica sino de la doctrina de los nicolaítas, deben dar cuentas de todos sus actos al pastor. Pero bajo las mismas reglas, ese pastor también debe dará cuentas a una persona, (O a un grupo de personas), que tenga más autoridad legal reconocida. Está bien; se me dirá que un ejército, (Y el pueblo de Dios lo es), funciona así. Pero en ese caso, te diré que en un ejército, sus generales siempre son elegidos por su gobierno, nunca mediante arreglos o componendas a espaldas de ese gobierno. Eso diferencia las cosas.

De modo que el pastor típicamente dará cuentas a la sede denominacional, a otra iglesia, a la que generalmente se le llama “iglesia madre”, o a un obrero cristiano influyente, a quien se considera que tiene un rango más alto en la pirámide eclesiástica. Como resultado, y aquí viene lo curioso, se dice que el laico, “está cubierto por el pastor” y que este, a su vez, “está cubierto por la denominación, la iglesia madre o el obrero cristiano”. En conclusión, el significado de todo esto, sería más o menos que la gente, al dar cuentas de lo suyo a una autoridad más alta, equivale a estar protegidos por esa autoridad. Podríamos entender que se hablara de avales, de respaldo, pero cobertura, es mucho más profundo. En todo caso, se puede tener alguna expectativa cuando esa autoridad está colocada allí por el Señor, no cuando ha sido puesta por el hombre y Dios sólo la soporta por misericordia. Si no crees esto, te pregunto: ¿Cómo vemos que haya funcionado, hasta ahora, esa supuesta cobertura? ¿Ha sido eficaz? ¿La iglesia es más que vencedora y el mundo se sujeta a ella?

Y después está la otra incógnita que en algún momento te pasa por la cabeza pero, por las dudas, no vayas a ponerte de punta con alguien, prefieres callarla. ¿Quién cubre a la iglesia madre? ¿Quién cubre a la máxima sede denominacional? ¿Quién cubre al obrero cristiano? Ya sé cuál es la respuesta. Ha sido permanentemente la más difundida. Es una respuesta cargada de facilismo, aprovechando quizás la comodidad y la apatía de un pueblo que escudriña muy poco las escrituras. Te dicen: “¡Dios lo cubre!” Dios cubre, personalmente, a las más altas autoridades. ¿Ah, sí? ¿y qué es lo que impediría, entonces, que Dios sea, directamente, la cobertura de los laicos o, aún, del propio pastor? Hay un problema aquí. Tenemos un problema aquí. Tenemos adentro un problema que tanto hemos criticado hacia afuera. Un orden de importancia que no está en ninguna Biblia. La suma de Dios-Denominación-Clero-Laicos. Dime la verdad, ¿No te suena conocido?

Sin embargo, el mayor problema es que este modelo, está violando el espíritu del Nuevo Testamento. ¿Sabes por qué? Porque detrás de la retórica espiritual, que la hay y mucha, de proveer responsabilidad legal, de tener una cobertura, surge amenazador el sistema de gobierno que carece de sustento bíblico y está inspirado por un espíritu de control. Lo más aproximado a esto que encontramos en la Biblia, es la palabra Sometimiento, control, dominio, sujeción.

(Romanos 13: 1) = Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.

Veamos: ¿Tú me quieres decir a mí que todos los dirigentes corruptos que han pasado por nuestros países, han sido establecidos por Dios? Entiende bien; los espacios que ellos han ocupado o están ocupando, sí. Porque a ellos, a esas personas, las elegimos nosotros, y como sucede con casi todo lo que rodea nuestras vidas, Dios va a respetar esas elecciones nuestras. Y lo va a hacer como lo hace con cualquier otra decisión que tenga el hombre, empezando si tú quieres, con la de irse al infierno en lugar del cielo. Cada uno de nosotros elige eso, creo que está bastante claro. Esto, además, es una clara evidencia que cuando el idealismo de extrema izquierda encontró en Jesús a un paradigma del revolucionario social, no entendió en absoluto las leyes del Reino de Dios, Pero, atención: esto es para lo legal, humano y administrativo, porque mira lo que Pablo die con respecto a eso:

(Gálatas 2: 4) = Y esto a pesar de los falsos hermanos introducidos a escondidas, que estaban para espiar nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesús, para reducirnos a esclavitud, (5) a los cuales ni por un momento accedimos a someternos, para que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros.

Está muy claro. En el plano espiritual, tanto en la sujeción como en el sometimiento, es a una autoridad que está sujeta a autoridad divina, eso es decididamente bíblico. Pero también lo es el no sujetarse ni someterse al control de falsos hermanos infiltrados que, si la Biblia dice que los hay, ¿Por qué nosotros vamos a suponer que en nuestros alrededores, no? ¿Y esa va a ser tu cobertura? Pregunto: ¿De qué te va a cubrir?

Creo, en principio, que el tema de la cobertura obedece, en síntesis, al trabajo sutil, lento, pero persistente, de un claro y definido espíritu de control, algo que parecería formar parte del diccionario extra bíblico con el que se manejan los seminarios de guerra espiritual, pero que más allá de que se llame o no así, su existencia y trabajo están más que probados y sólo en el marco de una enorme ignorancia no exenta de necedad, podría hacernos pensar que no existe.

La Biblia, es muy cierto, habla de sujeción y habla de obediencia. Principal y mayoritariamente se refiere al Señor, pero cuando tiene que ver con lo humano, delinea más bien los límites y parámetros. Esa especie de inmovilizada esclavitud a la que tantos buenos pero ignorantes creyentes se han sometido, no sólo no los acercará más a Dios o a la verdad, como ellos suponen y le han enseñado, sino que puede hacerlo pasible de cometer serios errores que los llevarán exactamente al lugar contrario a donde suponían que iban. El versículo que pondrá las cosas en su debido sitio, es este:

(Efesios 5: 21) = Someteos unos a otros en el temor de Dios.

Leer Más

La Gran Simiente de Bendición

Hoy quiero hablar sobre algo que tal vez hayamos leído en muchas ocasiones, pero no siempre tuvimos la idea o repentización para ahondarlo o profundizarlo. Leímos que Dios le dijo a Abraham que en su simiente serían benditas todas las naciones, así que creo que será muy importante conocer de qué se trata esa simiente de Abraham, y para qué existe.

Vamos a caminar a través de toda la Biblia, como casi es ya un clásico en esta Web, para poder acompañar y seguir a la simiente desde el principio hasta el fin, para ver quiénes son, para qué son y por qué son. Quienes son, por qué son y para qué son.

El propósito de este trabajo no es traer controversia. No fue jamás esa la idea y no lo será por más que en algún momento pueda parecerlo. Tienes mi palabra. Tiene que ser suficiente, viniendo de un hijo de Dios. Por eso es que en el inicio, quiero enfatizar nuestro deber como creyentes, en relación a la herencia de Dios.

Efesios 1 nos dice que Dios tiene una esperanza en nuestro llamado y en la herencia de los santos. ¿Cuántos saben que los santos tienen una herencia? Y voy a tomar en cuenta, en honra a todos ustedes que sé que son estudiosos, todas las variables de la lectura bíblica, aunque tú ya sabes en lo global no simpatizo demasiado con ello.

Porque una cosa es que hoy yo esté en oposición a todo lo que es ritualismo y teología vacía, y otra es que no haya tenido en algún momento que aprender lo mismo que tú. En principio, sabemos que la Biblia es un libro espiritual. Timoteo nos dice que pelees la buena milicia, Efesios nos da una armadura, Corintios nos da armas espirituales, Hebreos nos dice que llevamos una espada, pero nada de esto es literal, sólo son adjetivos que identifican características de la iglesia. Al igual que novia, árboles y otros.

A los que se olvidaron de las lenguas, adjetivo es un vocablo que describe una cosa o una función. La iglesia funciona de diversas maneras, y a cada una de esas maneras de su función, Dios le da un nombre. Somos sumisos como ovejas, pero somos militantes como soldados.

Somos firmes como el roble, y damos fruto como las ramas. Tenemos intimidad como novia y un sinfín de facetas más como cuerpo de Cristo. Lamentablemente se nos enseñó solo una: la novia. De ahí que, entonces, tenemos un ejército con faldas. Lo que faltan son pantalones.

El Reino de Dios tiene un rey, así que el Reino de Dios tiene que tener un pueblo. Para que exista un Reino, tiene que haber un rey, tiene que haber un pueblo que se someta al rey, y este pueblo tiene que tener un área en donde opera. El área donde opera se llama el Reino, el pueblo que opera se llama Reino, y tiene que tener un rey.

Ahora bien; este rey para ser rey, tiene que tener autoridad. Esta autoridad es su Reino. Su Reino termina donde comienza el reino de su vecino. Reino no es una palabra fantasma. El Reino es el área en donde tú tienes influencia. Y si tú eres rey, tu Reino es tu hogar.

Hay tres niveles de relación en el Reino. Siervos, una palabra que nosotros usamos mucho, tal vez demasiado. Sólo un problema: el siervo no sabe todo lo que dice el rey. Porque es siervo y vive en incógnita. Al siervo ningún rey le dice los misterios ni los secretos. El siervo es un esclavo.

Luego hay una etapa más íntima: amigos. Cristo dijo: ya no son mis siervos, son mis amigos. El amigo puede conocer, quizás, algunas de las cosas importantes del rey. No todas, porque el rey siempre se reserva algo más. Pero hay una etapa todavía más íntima, que se llama Hijos. Hijos de Dios.

Éste sí tiene derecho a saberlo todo, porque éste es el heredero. Si tú eres siervo, estás en la corte exterior. Si tú eres amigo, apenas estás en el Lugar Santo. Tienes que convertirte en un hijo, y saber que lo eres, para poder ingresar al Lugar Santísimo, donde habita el Padre, el Rey.

Ahora vamos a abrir nuestras Biblias en la carta a los Hebreos. Verás que suelo usar mucho esa carta. Lo que sucede que para mí, la carta a los Hebreos, es casi un resumen de toda la Biblia. Carta a los Hebreos, capítulo 1. Y dice el verso 3, hablando de Cristo:

El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos.

Porque ¿A cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy, (Y esa palabra “engendrado”, allí, no tiene nada que ver con el nacimiento en un pesebre, sino con ser coronado como Hijo heredero a la diestra del Padre. Habla de un día distinto, lo ve como la plenitud de aquel que lo llena, lo ve como un Cristo coronado, uno que a través de lo que padeció aprendió obediencia, y por eso vino a ser autor, por eso se convierte en autor de nuestra salvación)

Y te voy a decir algo que quizás le moleste a tu mascota: si Cristo hubiera fallado, no podría haber sido, entonces, autor de nuestra salvación. Él tuvo que pasar todas las pruebas y vencerlas, para convertirse en autor. Él nació con perfección inocente, pero Adán también nació igual. Adán falló, pero Cristo fue perfeccionado en prueba, de manera que cuando vino la tentación, Él venció.

Son dos métodos distintos de perfección. Yo puedo decir que este micrófono que ahora estoy usando, es perfecto, sin haberlo probado. Porque visualmente, técnicamente, todo está en orden, pero cuando lo enchufo en el toma-corrientes, puede fallar. Nada se sabe si es perfecto hasta que se prueba.

Cristo es perfecto, porque fue probado. ¡Funciona! Son dos tipos de perfección, y ese día, fue engendrado hijo. Muy importante, porque a todos los que le reciben, Él les dio potestad de ser hijos. O sea: puede ser que lo recibas y nunca llegar a serlo. Esa es la diferencia por la cual algunos tienen victoria y otros no.

Alguien dijo alguna vez y yo lo escuché, que hay gente que ha sido concebida pero que nunca nacieron. Porque el que nace, nunca cae. ¡Animo! La palabra se pone más aguda cada vez. A los que le recibieron les dio potestad, el derecho de ser hechos hijos.

¿Y cuál es la diferencia? Que tú naces como un hijo, claro. Un niño, pero el hijo no hereda hasta que es maduro. Tienes que tener veintiún años. Y muchos nunca maduran. ¿Cuántos están entendiendo la diferencia? Un niño posicional, técnicamente, o un hijo manifestado.

Hay muchos teóricamente bendecidos, y viven en pobreza. Hay muchos que lo dicen por fe, pero esa fe lleva años confesándose y no se manifiesta nunca. Entonces, Jesús es hecho superior a los ángeles. En el mundo, antes del Nuevo Pacto. Son dos sistemas. Hay un sistema de leyes antes y un sistema de leyes después.

Hebreos 10 nos dice: quita lo primero, para establecer lo último. La razón por la cual muchos de los que están allí, hoy, escuchando esto, tropiezan con este mensaje, es porque no han quitado lo primero. No puedes añadir lo nuevo a lo viejo. No cabe. Quita lo primero, para establecer lo último.

Las leyes carecían de poder para hacer perfecta la conciencia. Porque eran leyes externas. No te vistas, no te pongas, quítate, no hagas, deja de hacer. No uses ese color, usa aquel color. Párate de esta manera, que no se te olvide la corbata. Eso fue capital en una época, pero ¿Sabes qué? Nada de eso perfecciona la conciencia. Por eso Dios lo sacó de en medio.

Y Cristo cumplió toda la ley, porque yo no la puedo cumplir. Entonces, yo sólo la cumplo cuando me refugio en Su Gracia. No es que yo la tenga que vivir. Es que Él la vive por mí, a través de mí. Él cambió las reglas, y dijo: salte del medio, yo juego por ti.

Por eso yo no sufro de dolores de cabeza por mis cuidados estéticos. Lo externo no es para despreciarlo, Dios nos hizo con ello. Pero no es para perder el sueño por su cuidado. Lo que sí me preocuparía, y mucho, sería darme cuenta que no tengo unción.

Los ángeles estaban encargados de aquel viejo pacto. Miren los versos 3 y 4 del capítulo 2. ¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido primeramente anunciada por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales, prodigios y diversos milagros, y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.

Noten, principalmente, que los milagros no son elementos que se necesitan para montar un espectáculo cristiano. Los milagros son sucesos que emanan de Dios mismo y tiene como finalidad suprema confirmar Su Palabra. Mira el verso 2. Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución.

Fíjate que en contra de lo que se nos enseñó, los ángeles eran mediadores de la palabra. Los ángeles mediaban la palabra en el Antiguo Testamento. Rápido les voy a dar dos escrituras para confirmarlo. Hechos 7:53: Vosotros que recibisteis la ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis. Noten que los ángeles trabajaron efectivamente, acarreando la ley para nosotros. En los institutos bíblicos se los llama Teofanías.

Otra escritura, Gálatas 3:19: Entonces, ¿Para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador. Nota que la ley termina, en un momento dado. Todo tipo de ley. Y al concluir este verso nos queda más que claro que los ángeles sí tuvieron que ver con el acarreo del mensaje del evangelio.

Y eso, quiero advertirte, no empieza en Mateo, empieza en Génesis. Salmo 68:17 dice que: Los carros de Dios se cuentan por veintenas de millares de millares; el Señor viene del Sinaí a su santuario. Creo que no es necesario que te aclare que la palabra millares, aquí, es ángeles. Y eso, en referencia a cuando llegó al Sinaí con los diez mandamientos.

Deuteronomio 33:2 dice: Dijo: Jehová vino de Sinaí, y de Seir les esclareció; resplandeció desde el monte de Parán, y vino de entre diez millares de santos, con la ley de fuego a su mano derecha. Esta palabra que se traduce como “santos”, aquí, en el original hebreo, es la palabra ángeles.

Hebreos 12:22 dice: Sino que os habéis acercado al monte de Sion, la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles. Apocalipsis 5:11 añade: Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones. Cuando leemos “millones”, aquí, vuelve a ser la palabra ángeles.

Daniel 7:10 nos dice: Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él; el juez se sentó, y los libros fueron abiertos. Y eso no es nada, porque las cinco veces que aparece la frase “hijo de Dios” en el Antiguo Testamento, habla de los ángeles.

Déjame darte una escritura más porque es notorio que estamos pisando algunos viejos callos teológicos. Deuteronomio 32:8: Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones, (Nota que aquí está hablando de repartir naciones) cuando hizo dividir a los hijos de los hombres, estableció límites de los pueblos, (Es decir que repartió autoridad territorial) según el número de los hijos de Israel.

Todo eso está perfecto, como si Israel tuviera territorios. Sólo un problema: cuando Dios reparte tierra, Israel no existe. Lo hizo en Génesis 11. La expresión “hijos de Israel”, es la palabra ángeles. Es por eso que, cuando Daniel está orando, se topa con un príncipe territorial, y tiene que orar veintiún días, para poder atravesar con su petición.

Y luego, el príncipe territorial de Israel, aparece en Daniel 12:1, y también tiene territorio jurisdiccional. O sea: él tiene jurisdicción sobre un territorio. Es decir que, cuando el hombre cae, Dios se ve obligado a mantener su plan en órbita, y pone ángeles territoriales para gobernar, y para ejecutar, y para administrar la esfera terrenal.

Claro está que en Daniel sólo menciona los negativos, aquí en Hebreos no está hablando de que si son buenos o son malos, sino que el sistema antiguo estaba siendo administrado por ángeles. Y ese es mi tema. Pero, lo que sucede es que en Hebreos capítulo 2 y el versículo 5, hay un cambio de ministración, y dice: Porque no sujetó a los ángeles, (O sea: despojó la autoridad de los ángeles en ese momento) al mundo venidero, (Y aparentemente habla de algo futuro, pero recuerden que el escritor de Hebreos es un escritor contemporáneo, y que vive de este lado de la resurrección. Él vio a Cristo vivir, él vio a Cristo morir, lo vio resucitar y ahora han pasado treinta años, y está escribiendo que el Antiguo Testamento, aunque todavía está operando, ya no está vigente que hay un nuevo pacto. No tras la orden de Aarón, sino tras la orden de Melquisedec. Todo el libro habla lo mismo. Entonces dice “mundo venidero”, y en el original dice: “un mundo que ha comenzado y progresivamente se revela. Se va revelando. Tiene una acción completada, y que sigue progresando. Y entonces dice que no sujetó a los ángeles al mundo venidero) del cual estamos hablando.

Entonces, pregunto: ¿A quién  está delegado ese mundo? Muy importante, porque ahora los ángeles pasan a otro nivel de posición, y en el verso 14 del capítulo 1 de Hebreos, dice: ¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?

Fíjate que los ángeles fueron creados con el propósito de ministrar para la iglesia, o los herederos de salvación. Pero al caer el hombre, Dios se ve obligado a seguir su plan y administrarlo en la tierra, a través de los ángeles. ¿Me sigues, no? ¿No te estás perdiendo en ninguna maraña teológica, verdad? Apenas estamos entrando en lo que quiero enseñarte, o recordarte si es que por alguna vía ya lo sabías.

Entonces, si sigues leyendo, vemos que nos habla de la resurrección de Cristo, y nos dice en el verso 9 que, aunque todo está sujeto a Cristo, porque él está coronado en gloria, y ha ascendido a la gloria, aún no lo vemos sujetado. Y nos comienza a hablar desde el verso 9 hasta el verso 14, que Cristo se convierte en muerte, y a través de la muerte vence a la muerte, y que la razón por la cual no vemos todo bajo nuestros pies, es porque precisamente, aún le tenemos miedo a la muerte.

Y por eso lo trajo a él, para que se te vaya ese miedo a la muerte. Entonces, como tememos la muerte, Cristo nos explica que él probó muerte. O sea: Cristo se convierte en el copero. En el Antiguo Testamento, los coperos probaban el vino, probaban la comida, para que el rey viviera tranquilo y sin problemas ni preocupaciones.

Cristo, entonces, toma el lugar de un copero y les dijo a los discípulos: Yo soy el maestro, pero estoy entre vosotros, sirviendo. No vino como tú rey. Vino a servirte y que tú te convirtieras rey para luego decidir someterte a Su reinado. Él se convierte en copero y gusta la muerte por ti, para que tú vivas tranquilo sabiendo que no vas a tener vida eterna, sino que ya la tienes.

O sea que, el día que tú te mueras, tú sólo vas a sentirte más liviano. Porque el que sufre es el que se queda, no el que se va. Nada te detiene. Si te quitan esa carcaza que llevas puesta, ni cuenta te das, sigues derecho a tu destino. Porque tú vives eternamente, no morirás jamás. Lo entiendes, lo vives, está vigente en ti, y por eso tienes autoridad en la tierra.

Entonces dice que todo esto lo hizo, y vamos a ver a quién se lo hizo. Capítulo 2 y verso 16, dice: Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, (O sea que no hizo todo eso por los ángeles ni para los ángeles) sino que socorrió a la descendencia de Abraham. A la descendencia de Abraham. ¿Sabes quiénes son esos? ¡Nosotros!

Hebreos 6:17 dice que Dios quiso mostrar la certeza de su juramento a los herederos de la promesa. Gálatas 3:28 y 29, dice que no hay judío. ¿Qué crees que significa eso de que no hay judío? ¿Sabes qué significa? Que no hay judío. Ni griego, ni esclavo, ni libre, ni varón, ni mujer. Sólo uno en Cristo. Y si estás en Cristo, eres descendencia de Abraham y heredero según la promesa.

Así que me temo que están hablando de nosotros, están hablando con nosotros y nos socorrió a nosotros. Y el mundo venidero que ya comenzó con la ascensión, debe ser administrado a través de nosotros. Porque no se lo dio a los ángeles, sino a la descendencia de Abraham.

O sea: el sistema planetario y toda la condición de la tierra, o es gloria o culpa de la iglesia. Piensa un ratito, porque esta te pega como a las cinco de la mañana, más o menos. Vemos claramente que la simiente es Cristo. Gálatas 3:16 nos dice que no es a las simientes, sino a la simiente, una sola, refiriéndose al Hijo del Altísimo.

Pero en su cuerpo, nacido por fe tras la promesa de Isaac, nos convertimos en simiente. Pero veamos dónde se remonta la promesa, y comencemos en Génesis. Vamos a terminar en Apocalipsis. Si puedes ver este plan de esta manera, muchos me preguntan cómo puedo aprender yo este tipo de mensaje. Pero no es un mensaje, no es una doctrina; ¡Es una mentalidad!

Está basada en lo siguiente: Dios hace sentido, Dios no es bruto, Dios no es fantástico, su palabra tiene sentido. No seas tan místico y tan fantástico y busca la realidad. Cuando entiendes a Dios de esa manera, toda la Biblia te toma otra tonalidad. Es un cambio en tu forma de pensar, no en tu doctrina.

Son fortalezas. Es cómo vemos a Dios. La palabra doctrina significa tu creencia en Dios. La mayoría de nuestras creencias en Dios las obtuvimos antes de ir a ninguna iglesia. Ya vinimos con nuestra doctrina. Lo que tú crees que Dios es. Y luego tú lo sirves de acuerdo a como tú crees que Dios es.

Si tú ves a Dios como a un Padre amoroso, puedes entrar en plena confianza con Él, jugar y reírte a carcajadas en su compañía. Eso no será obstáculo para que, si un día fallas o te equivocas en algo, vayas y le digas: “Perdóname, Papá; te fallé.” ¿Y qué crees que hará Dios contigo? ¿Qué harías tú con un hijo tuyo que te falle feo pero venga y te lo confiese pidiendo perdón? Si te llevas por el pacto de amor que tienes con él, lo perdonarás y esperarás que no vuelva a fallar. Si te riges por la ley, no creo que tu hijo llegue a cumplir los dieciocho, porque lo matas antes.

Por eso, dale gracias a Dios que tu pacto con Él tampoco es basado en ley, porque si así fuera, tú tampoco estarías vivo hoy. Génesis 12:1: Pero Jehová había dicho a Abram: vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.

(2) Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.

(3) Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.

Vemos aquí que el primer verso dice que Jehová ya le había dicho esto a Abram. No se lo está diciendo, se lo había dicho ya. Y le dice: Vete de tu tierra, transforma tu mente, transfórmate de Reino. No eres italiano, no eres argentino, no eres español, no eres mexicano. Tú no eres judío, tú no eres griego. Eres una simiente de otro lugar. No has nacido de voluntad de hombre.

 Aquel hombre al que llamas padre, fue sólo un instrumento en la mano de Dios. Aquel hombre murió, tú volviste a nacer, de una simiente incorruptible. Has nacido de arriba, tienes una ciudadanía distinta. No eres de abajo, eres un hijo de Dios. ¡Sal de tu tierra!

Número dos: sal de tu parentela. Sal de tu espíritu cultural. Sal de tu costumbre. Sal de tu tradición. No pierdas tiempo en lo que tú cultura pierde su tiempo. Invierte tu tiempo de manera divina, sé disciplinado. Número tres: sal de tu casa. Sal de tu morada. Muévete con la nube. Nunca acampes con estacas muy profundas. Estate dispuesto a moverte todo el tiempo.

El Reino de Dios es un Reino progresivo y cambiante. Tres requisitos. Abraham puede ser un sinnúmero de cosas para ti, pero primero, sal de la tierra, sal de tu parentela y sal de tu casa. Y búscalo en tu Biblia: todo el que hizo algo para Dios, tuvo que pasar por estos tres requisitos.

Tus planes, tu vida, tienen que ser introducida y sumergida al plan de Dios. Porque Dios y su plan, no caben en tu agenda. Dios no se va a conformar ni se va a adaptar a tus tradiciones culturales. Él es rey. En Éxodo 3 nos dice que Dios le dice al pueblo: te saqué para introducirte. O sea: salimos para entrar.

Y sí; son muchos los que salieron del mundo, pero se quedaron en el Limbo; no entraron aún en el Reino. Y ese es el problema, por eso no entiendes. Porque a vosotros les es dado a conocer, pero a los que no entran, no. Pero cuando tú entras, cuando Dios sabe que en tu corazón eres uno con Él o no. Porque tú puedes andar por la vida diciendo que Cristo es todo en tu vida, pero Dios enviará a alguien que te pregunte tímidamente: ¿De verdad? Y esperará que respondas con seguridad y certeza: ¡De verdad!

Abraham salió y entró. Hebreos 11 nos dice que Abraham salió sin saber para dónde iba. Pero luego nos dice: y habitó. Llegó. El hecho de que no sabía para dónde iba, no quiere decir que se perdió. Él no sabía, pero Dios sí. Él llegó. El verso 2 está lleno de grandes promesas. Dice haré de ti. Fíjate; antes de Dios darte nada, te hace. Antes de Dios añadir nada a tu vida, primero te hace. Haré de ti.

Y esto es muy importante, porque Israel una vez pidió un rey. En Hechos 13:21 dice que Israel pidió un rey, y Dios les dio a Saúl. Pero luego, sin embargo, levantó a David. Ahí aprendes que lo dado perece, mientras que lo levantado es lo que permanece. Para que Dios pueda hacer cualquier cosa contigo, primero tiene que hacerte.

Abraham tiene setenta y cinco años, y déjame contarte una historia sin olvidar que estamos enseñando. Sale de Aram con un individuo llamado Lot. Aquí vemos siete promesas que están anticipadas por tres requisitos. Porque toda promesa de Dios, tiene requisitos, estén escritos o no.

Toda palabra profética es condicional. Cuando la voluntad de Dios es revelada al hombre, se topa con la voluntad del hombre. Y resulta ser que el hombre tiene libre albedrío. Escoges tú: vida o muerte. Cuando Dios profetiza, revela lo que Él quisiera para ti. Sin embargo, va a depender de ti someterte o no a lo profetizado.

Hace quince años un profeta del Señor, anónimo, desconocido antes y ahora, me miró y, sin conocerme y sin saber absolutamente nada de mí ni de lo que era o hacía, porque él era extranjero, me profetizó que mi voz iba a ser escuchada en todas las naciones. No dijo que yo iba a ir a todas las naciones, dijo que MI VOZ iba a ser escuchada en todas las naciones.

¿Y sabes qué? Yo dije amén, tomé esa palabra como cierta y empecé a moverme hacia adelante, sin saber dónde iba, todavía. Dios hizo todo lo demás y aquí estoy. Hoy, mi voz se escucha en todas las naciones. Punto. Pero, si me hubiera quedado sentadito en aquel banco esperando que todo eso llegara volando, ahí estaría todavía, mucho más viejo y, todavía sentado…

Siete promesas. Dice: haré de ti, te bendeciré, te voy a engrandecer, serás bendición, bendeciré al que te bendiga, maldeciré al que te maldiga, y serán benditas en ti todas las familias o naciones de la tierra. Hay siete promesas, y una de ellas es repetida dos veces.

Cuando Dios quiere enfatizar algo bíblicamente, usa la voz de la recurrencia, que es cuando repite dos cosas en el espacio de uno o dos versos. Dijo lo siguiente: haré de ti, te bendeciré, te voy a engrandecer, serás bendición. Propósito. Y luego dice: bendeciré al que te bendiga, y voy a maldecir al que te maldiga, y serán benditas en ti todas las familias. Serás bendición.

Vemos que dos veces incrusta el propósito dentro de la promesa. Le dice a Abraham la razón por la cual quiere hacer eso. Y no porque Abraham fuera lindo. Abraham era de Ur de los Caldeos y andaba adorando toneladas de dioses; era un gentil. No había judíos. Era un hombre pecaminoso. Pero el mejor intérprete de la Biblia, es la propia Biblia.

Y vemos que el Nuevo Testamento nos habla de esta promesa, pero le llaman con otro título. Gálatas capítulo 3. Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, (O sea: no es cierto que estamos aquí porque los judíos no quisieron. Ya van dos veces que te lo compruebo. Todavía no existe un judío, y ya Dios promete a un gentil bendición) dio de antemano la buena nueva (Esto es: el evangelio) a Abraham, diciendo: en ti serán benditas todas las naciones.

¿Cuál es el evangelio? Que va a venir una nación que será capaz de bendecir a todas las naciones. ¡Hay buenas nuevas! ¡Hay esperanza! Hay un pueblo que dejó un lugar que trasciende a todas las tinieblas y te puede bendecir, porque tiene el poder espiritual y las riquezas para hacerlo.

¡Esas son las buenas nuevas! Ese es el evangelio. ¡Arrepiéntete! Hay una nación que quiere darte ciudadanía. En ti serán benditas todas las naciones. Así que no somos una segunda opción. Y esto es importante, porque si tú te crees que en el evangelio entraste por segunda opción, es igual que pienses en tu mente que perteneces a un país del Tercer Mundo.

Y lo que se ha manifestado en el país del tercer mundo, por la forma en que piensa de él mismo, es lo que se te va a manifestar a ti en tu camino con Dios por pensar igual. La culpa no es del país, es de la mentalidad. Sólo hay un mundo. ¿De dónde salen tres?

No crean todo lo que se te diga, confiesa la verdad hasta que se manifieste. Sean pacíficos, pero no sean pasivos. La pasividad nunca avanza en el Reino de Dios. Todos los pasivos murieron en el desierto, pero tú y yo hemos salido para entrar. Somos gentiles los unos con los otros y nos amamos, pero para entrar, hay que despojar.

Juan 10:16, dice, está hablando Cristo: También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquellas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor. Mucho antes de que el judío tuviera una oportunidad de decidir. ¿Más escrituras?

Efesios 2:13-15 dice: Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz.

Romanos 3:30: Porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión. Efesios 2:18: Porque por medio de él (Que es Cristo), los unos y los otros (Los judíos y los gentiles) tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. (Judíos y gentiles tienen entrada por la misma puerta y por el mismo Espíritu.)

Gálatas 3:7: Sabed, por tanto, que los que son de fe, estos son los hijos de Abraham. Vuelve a Génesis, y continuemos buscando la promesa. Génesis 12. Vimos ahí las siete promesas, pero luego Dios sigue introduciendo su plan a través de la Palabra. Y en Génesis 18 vuelve a repetir la promesa.

Génesis 18 versículo 18. Cuando los ángeles vienen a visitar Sodoma y Gomorra para inspeccionar la condición, Abraham se encuentra frente a ellos y Dios dice: no voy a ocultar de Abraham lo que voy a hacer, porque yo sé que él mandará sus hijos tras mi ley.

Y dice el verso 18: Habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra. Está hablando de las siete naciones de la tierra, y nota que de las siete, sólo se repitió una. Serán benditas todas las naciones de la tierra.

Capítulo 22. Aquí vemos el lugar que se llama Jehová Jireh. Todo el mundo le da ese nombre a Dios. Pero aquí la palabra dice que Dios llamó así al lugar. Es un lugar en el monte de sacrificio. Tú no puedes encontrar provisiones en el llano. Tienes que entrar en el monte de sacrificio, entregar lo más preciado, entregar todos tus ídolos, entregar a todos tus Isaac, entregar a todo lo que se ubica entre tú y Dios, todos tus planes, todas tus agendas.

 Cuando lo sacrificas en el Monte Moriah, ese es un lugar de altura en Dios, de intimidad en Dios, de confianza en Dios que desata la bendición de Dios. La vida casual, nunca desatan las bendiciones de Dios. ¡Tienes que subir al Monte Moriah! Se llama el monte Jehová Jireh.

Si no, todo el mundo sería bendito, porque Jehová Jireh ama a todos igual. Ve tomando nota, porque estos son accesorios, extras, no es el estudio central. Génesis 22:15: Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo, (16) y dijo: por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu único hijo, (Noten por qué lo hizo) (17) de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos.

Escucha: tu descendencia es la iglesia, las puertas es el lugar de autoridad, de consejo y estrategia de cualquier ciudad. En otras palabras: todo el consejo del infierno, toda la autoridad del infierno, toda la sabiduría del infierno, tiene que ser tragada y poseída por la descendencia de Abraham, confirmando el mensaje del hombre.

En tu simiente, (Nosotros) serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste mi voz. Vuelve a repetirse la misma y única promesa de las siete, sólo sigue corriendo dentro de la Biblia, esta. Génesis 24. Están buscando la novia de su hijo, Rebeca. Rebeca viene a ser la novia, gentil.

Verso 60 del capítulo 24: Y bendijeron a Rebeca, y le dijeron: hermana nuestra, sé madre de millares de millares, y posean tus descendientes la puerta de sus enemigos. Una vez más, vemos a la iglesia gentil en tipología, poseyendo las puertas del infierno.

Génesis 26, versículo 4. Nuevamente reconfirma Dios a través de la Escritura, su promesa para la simiente. Versículo 4, ahora habla con Isaac: Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente.

Fíjate que, aunque te suene repetitivo, parece ser que a Dios se le ha metido en la cabeza que la iglesia sea una bendición. Sin embargo, la iglesia, queriendo conocer el futuro, ha creado un bloque mental. Número uno: nadie conoce el fin. Número dos: no interesa ni viene al caso.

Número tres: se hace más claro a medida que nos acercamos. Número cuatro: la doctrina que se nos ha enseñado muy probablemente es errada, porque nadie sabe; Cristo mismo dijo: nadie sabe. Y hemos cometido el error de elevar la doctrina a nivel de autoridad en la palabra, y hemos creado un monumento con ella. A mí no me gusta la doctrina esa, porque creó pasividad, termina en destrucción.

Termina entregándoselo al anticristo, termina con caos. De tal manera que obliga a Cristo a tener que rescatarnos. Y si Él nos va a rescatar, pues entonces a mí no me queda otra que esconderme mientras tanto, y ser un miserable, pobre y humilde siervo de Dios parado en una esquina, esperando que alguien me rescate de mi propósito.

Israel siempre hablaba de tiempos finales, refiriéndose a la cruz. Y que la escatología, es el último logos. Escatólogo. Logos, de la palabra, Cristo, Esca, último tiempo. Se refería a la venida de Cristo. ¡Ya vino! Así es que, cuando vamos al Antiguo Testamento, escatología, es futura. Pero, cuando estamos en el Nuevo Testamento, escatología, ya aconteció.

¿Y qué va a pasar mañana? ¡Y qué sé yo! Y tampoco me interesa, estoy muy ocupado hoy. Baste a cada día su propio afán. En la medida que nos acerquemos, vamos a saber un poco más. Mientras tanto, manos a la obra.

(Génesis 28: 14) = Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente.

Recuerden que hemos establecido que la simiente es la iglesia, así que quita ya tu mente del viejo Israel. Este trabajo se construyó como se debía construir. Empezamos por establecer que la simiente era la iglesia. Ahora han pasado veinticinco años, y nace Isaac. Y éste no nace por voluntad de hombre, nace por el Espíritu.

Es la promesa de Dios. Isaac tiene como hijo a Jacob. Malísimo el muchacho. Gentil, también, como su padre; y gentil como su abuelo. Todos gentiles. Y ahora están siguiendo a un Dios que nunca han visto. Ahora tienen un poco más de fe, porque han nacido de una manera sobrenatural. Pero siguen siendo gentiles.

Pero Jacob llega a un lugar llamado Peniel. Peniel significa “el rostro de Dios”. ¡Claro! Si cualquier persona se topa con el rostro de Dios, cambia. Por eso es que siempre decimos que, si tú has nacido de nuevo, cambias sí o sí. Y si no cambias, es porque quizás aún no has nacido de nuevo.

Jacob, entonces, se topa con Dios por primera vez, en Génesis 32:28. Y es la primera vez en toda la Escritura que vemos, no el nombre, sino la palabra Yisrael; Israel. Significa Prevalecer con Dios. Se compone de dos palabras. Tsará, que significa Tener poder o ser príncipe con Dios, más que vencedor o prevalecedor, fíjate los términos, y Elh, de Elohim, que significa poderoso, deidad o fuerza.

O sea: convertirse en más que vencedor por haber conocido al Todopoderoso. El ´termino aparece dos mil cuatrocientos ochenta y tres veces en el Antiguo Testamento, y siempre significa lo mismo, en todas sus conjugaciones. Tremenda revelación.

En el Nuevo Testamento, la palabra en distintas formas, (Israel, israelitas, israelíes) aparece setenta y ocho veces, y siempre significa lo mismo que las dos mil cuatrocientos ochenta y tres veces del Antiguo Testamento. No cambia. Nombre adoptivo de Jacob. O sea, estamos hablando de un apodo, de un sobrenombre. Como si habláramos de un español apodado Pepe porque se llama José, o Pancho porque tiene por nombre Francisco.

Pero, como ahora es un vencedor, le decimos por ahí: “El Israel”. Pero su nombre era Jacob. Escucha. Romanos 8:15: Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!

Gálatas 4: Cuando éramos niños ignorantes, éramos esclavos de este mundo; pero cuando llegó el cumplimiento de los tiempos, Dios envió a su Hijo, con el propósito de adoptar hijos. Por tanto, ahora somos hijos. Efesios 1:5: En amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad.

El ser un prevalecedor con Dios por haberse topado con Dios, es el apodo que se le da a todo el que hace lo mismo. Sea judío, griego, mexicano, argentino o chileno. Es un apodo. Si queremos hablar idiomáticamente de manera correcta, un adjetivo que describe algo que se ha hecho.

Escúchame: Abraham era gentil. Entonces, por nacionalidad, su hijo también. Y aunque es por promesa, hay relación sexual y todavía tiene naturaleza pecaminosa. Sólo es tipología de que la fuerza viene del Espíritu, porque Abraham ya estaba viejo, pero hubo simiente natural. Sigue siendo gentil por causa de su padre.

Jacob sigue siendo gentil. Ahora le dieron un apodo, pero no le cambian la nacionalidad. Ahora, están muertos todos, y Jacob tuvo doce hijos. Y como eran hijos del Israel, les llamaban: israelitas. Todos gentiles. Sígueme con cuidado, no te espantes. Son doce tribus. Se convierten en una nación. La palabra nación significa un grupo de gente que está definida por ética, o por geografía, o por política, o por credo. Esta gente, era nación por credo, no por tierra, ni por geografía, ni por política ni por ética.

Al igual que tú puedes ser mexicano y yo argentino, pero por credo, somos una nación. Ahora, todos los gentiles entran en cautiverio. Y están cuatrocientos años cautivos por el mundo, de Egipto. Reciben la Pascua de Dios, y son bautizados en el Mar Rojo. Mira la tipología de Dios.

Ahora entran en el Sinaí, a comenzar un nuevo viaje, porque han tenido una nueva experiencia, y no ya un solo hombre, sino toda una nación. Podríamos asumir y decir sólo para explicar el el mensaje, que Israel o Jacob tuvo una experiencia y nació de nuevo, entre comillas, pero las tribus no, hasta que experimentaron la Pascua, y como nación, otra vez entre comillas, es tipología, nacen de nuevo.

Y en un solo día ocurre el milagro más grande de toda la Biblia: todos son sanos simultáneamente. Todos eran enfermos, débiles, castigados por látigos y cargas pesadas. Tenían tuberculosis, tenían artritis, tenían vejez, tenían de todo. La palabra dice que no había ni un enfermo cuando salieron de Egipto. Y no se enfermaron durante cuarenta años. Movimiento soberano de Dios, todo muere en la cruz cuando naces de nuevo.

¿Qué pasa? Ahora Dios los reúne en el desierto, y les va a decir quién es y qué quiere. Éxodo 19. Verso 4: Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí.

(5) Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, (Requisito), y guardareis mi pacto, (Requisito número dos), vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. (La tierra, toda la tierra, es de Dios; nunca fue de Satanás; ni lo será)

(6) Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que les dirás a los hijos de Israel.

Doce tribus de gentiles acaban de nacer de nuevo, de ser bautizados, y compraron una Biblia. Y se les dijo dos cosas: Escucha mi voz y obedece. ¿Qué pasa? Dos requisitos: dar oído a mi voz y guardar mi pacto. Tres promesas: especial tesoro, reino de sacerdotes y gente o nación santa, la misma palabra.

¿Y qué acontece? En el próximo capítulo, que es el 20 y en los versos del 18 al 21, rehusaron la voz de Dios. Le dijeron a Moisés: no queremos oír la voz de Dios. Sube tú y tráenos un mensaje dominguero. Violaron el requisito número uno: no escucharon su voz.

Más adelante, capítulo 31 hasta el 34, vemos que Moisés se ve obligado a quebrar las tablas de la ley, porque mientras él las recibía, el pueblo no las guardaba. Hicieron el becerro. Requisito número dos: no escucharon su voz, ni tampoco guardaron su ley. Se anuló la promesa.

Rechazaron el derecho a un sacerdocio universal; una nación entera de reyes y sacerdotes, para bendecir al mundo. Entonces, Dios se ve obligado a introducir un prototipo y un sacerdocio levítico para sustentar la promesa. Y todo para un pueblo que sí obedeciera la voz y guardara el pacto.

En su mente, no era especial para el judío; porque en su mente él sabía que no había ningún judío, todos eran seres humanos. Lo que él hizo fue escoger lo que tenía. ¿Cómo lo sé? Deuteronomio 7. Mira lo que dice el verso 7: No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos;

Ahora ya lo estás entendiendo. A Dios, a veces, le gusta trabajar con lo peor, para él llevarse toda la gloria. Verso 8: sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto.

¿Y qué pasó? Pasó que pasaron los años y ellos siguieron cargando los ritos, las simbologías y todas esas cosas. Y cruzamos al Nuevo Testamento, mateo 21. Cristo vino a los suyos, y nuevamente no lo reconocen. Vino a empezar por ahí, porque ellos debían entender.

Tenían la ley todo el tiempo con ellos, y la ley hablaba de Cristo. Y Cristo les decía: vosotros escudriñáis las Escrituras diariamente, creyendo que en ella tienen eterna salvación. ¡Todos andaban buscando lo mismo! ¿Pero no se dan cuenta que ellas hablan de mí? ¿Tan tozudos, son que no se dan cuenta que soy yo la salvación?.

Y dijeron: Queremos un rey fuerte, literal, político, que nos libere de los romanos. Y él: ¡No! ¡Te equivocaste! Es universal, espiritual. No solo de los romanos, ¡De Satanás también! Pero ellos estaban obsesionados con que querían un rey fuerte. Y entonces les dice lo siguiente.

(Mateo 21: 33) = Oíd otra parábola: hubo un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña, la cercó de vallado, cavó en ella un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos. (Israel)

(34) Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió a sus siervos (Los profetas) a los labradores, para que recibiesen frutos.

(35) Más los labradores, tomando a los siervos, a uno golpearon, a otro mataron, y a otro apedrearon. (Hoy, gracias a Dios, no son tan violentos. Pero te cierran las puertas y empiezan a decir que eres hereje. Es una forma mucho más simple de matarte. No tienes puertas, no comes, te mueres.)

(36) Envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; e hicieron con ellos de la misma manera.

(37) Finalmente les envió su hijo, diciendo: tendrán respeto a mi hijo.

Y ahí viene cuando yo recién hace no tanto tiempo me di cuenta que había estado equivocado con esta escena. Yo siempre creí que ellos no sabían que era el Hijo, que lo habían rechazado, es cierto, pero que lo habían hecho en ignorancia, pero no. Cristo les dice en su sabiduría, a través de la parábola:

(38) Más los labradores, (Los administradores de la revelación, Israel, ya que ellos traían lo que era para todo el mundo, sólo porque Dios los escogió a ellos) cuando vieron al hijo, dijeron entre sí: este es el heredero; venid, matémosle, y apoderémonos de su heredad.

(39) Y tomándole, le echaron fuera de la viña, y le mataron. (Hebreos dice que Jesús murió fuera de la ciudad. Lo mataron a sabiendas. El judío sabía lo que hacía)

(40) Cuando venga, pues, el señor de la viña, ¿Qué hará a aquellos labradores? (Esto es: cuando el Señor venga en su Segunda Venida, ¿Qué crees tú que hará con esos que mataron a sabiendas?)

Detente. Pon el dedo ahí y no leas más. Isaías 5. Verso 1: Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado en su viña. Tenía mi amado una viña en una ladera fértil.

(2) La había cercado y despedregado y plantado de vides escogidas; había edificado en medio de ella una torre, y hecho también en ella un lagar, y esperaba que diese uvas, y dio uvas silvestres.

(3) Ahora, pues, vecinos de Jerusalén y varones de Judá, juzgad ahora entre mí (Dios) y mi viña (Israel).

(4) ¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres?

(5) Os mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña; le quitaré su vallado, y será consumida; aportillaré su cerca, y será hollada.

(6) Haré que quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerán el cardo y los espinos; y aun a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella.

(7) Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor.

Mateo capítulo 21. Los fariseos empiezan a temblar. Se están dando cuenta que a Cristo se le están encendiendo los ojos. Y Cristo les dice: ¿Qué crees tú que debo hacer yo con la viña? Enseguida la computadora de los fariseos empezó a producir un zumbido y uno de ellos, el más rápido en Informática, exclamó: ¡Isaías 5, Señor, ten misericordia! ¡Se está manifestando la palabra delante de nuestros ojos!

Mateo 21: 41: Le dijeron: a los malos destruirá sin misericordia, y arrendará su viña a otros labradores, que le paguen el fruto a su tiempo.

(42) Jesús les dijo: ¿Nunca leíste en las Escrituras: la piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos?

(43) Por tanto os digo, que el Reino, (Que la autoridad, que la administración) de Dios será quitado de vosotros, (Israel) y será dado a gente que produzca los frutos de él.

(44) Y el que cayere sobre esta piedra, (Como Jacob) será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará.

(45) Y oyendo sus parábolas los principales y los fariseos entendieron que hablaba de ellos.

¿Y la iglesia no? ¡Qué raro! El Reino, el derecho, ahora le corresponde administrar a la descendencia de Abraham. Pero, ¿Ahora qué pasa? Que Pablo nos explica en Romanos capítulo 9. Verdad te digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo, (2) que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón, (Pablo, siendo un Israel)

(3) Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, (Está hablando de Israel, según la carne) los que son mis parientes según la carne; (4) que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas; (5) de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén.

(6) No que la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que descienden de Israel (O Jacob), son israelitas, (7) ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: en Isaac te será llamada descendencia.

¿Y qué es esto? Esto es, no los que son hijos según la carne, o Israel natural, son los hijos de Dios. Sino los que son hijos según la promesa espiritual, son contados como descendientes. ¿Ha olvidado Dios a Israel? No. Tiene una puerta, la misma oportunidad, quiero este tiempo de Gracia.

Yo creo que Israel va a creer, a medida que la tribulación apriete, a medida que el tiempo se ponga peor y Él vea una iglesia gloriosa. En medio de ella, van a ser atraídos por un pueblo que sabe vencer esa tribulación. Pero la puerta es la misma, el Espíritu es el mismo y la forma, igual. Quiero darte ahora tres escrituras más.

Gálatas 4:22: Porque estamos hablando de la promesa, no se me ha olvidado. Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre.

(23) Pero el de la esclava nació según la carne, (Esta es ¿Quién? Agar) más el de la libre, por la promesa.

(24) Lo cual es una alegoría, (Un ejemplo, un modelo, un croquis, un patrón, una metáfora, una parábola, una similitud. Estamos comparando aquello que fue literal, con un principio espiritual) pues estas mujeres son los dos pactos; (Dos testamentos, dos contratos) el uno proviene del monte Sinaí, (Literal y natural) el cual sólo produce hijos para esclavitud; este es Agar. (Y está allá, donde van tantos a buscar agua bendita. Sólo produce esclavitud)

(25) Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual. (¡Pero es que yo creía que eso correspondía a Sara! Acá dice que es Agar.) Pues esta, junto con sus hijos, está en esclavitud.

(26) Más la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre.

(27) Porque está escrito: regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz; prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto; porque son más los hijos de la desolada, que de la que tiene marido. (Jeremías dice que Dios se divorció de Israel, y que la que no tenía hijos, eran los gentiles. ¡Y serán más los hijos de los gentiles! ¡Oh! ¡Todo al revés!)

(28) Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, (De la misma manera que Isaac) somos hijos de la promesa.

(29) Pero como entonces el que había nacido según la carne (Israel) perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora. (La religión y el mover de Dios)

(30) Más, ¿Qué dice la Escritura? Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre. (¡Tiene que nacer de arriba, vivir por fe, y ser nacido por el Espíritu de Dios! Pueden confirmar eso con Isaías 54 y verso 1 y 2. Es de ahí de donde Pablo extrae esa revelación y pasa algo formidable.)

1 Pedro, capítulo 2. Ahora Pedro le está hablando ¿A quién? A la iglesia. ¿Recuerdan que Dios le prometió tres cosas a Israel? Serán especial tesoro, serán un reino de reyes y sacerdotes y serán una nación santa. Y dice el verso 9: Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios. Y las palabras Linaje escogido, en griego, significan Especial Tesoro.

¿Para qué? Apocalipsis 22, versos 1 y 2: Después me mostró un río limpio de agua de vida, (Cuidado: no agua que tiene vida, sino agua DE vida. Porque todo lo que tiene vida, muere. Pero lo que ES vida, no.) Resplandeciente como cristal, (No DE cristal, cómo cristal) que salía del trono de Dios y del Cordero. (No era un río que había al lado del trono; dice que salía del Cordero; es el Espíritu de Dios)

(2) En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, (¡Qué raro! ¿Un árbol en dos lados a la vez? Era una especie de árbol. Proverbios dice que el árbol de vida es el deseo de Dios, cumplido. O sea: el Espíritu, y su deseo consumado.) que produce doce frutos, (Doce. Dios en pacto con toda la tierra) dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones.

¿Está hablando de sanidad física? La incluye. Está hablando de bendición en todas las líneas. Las sanidades físicas, anímicas y espirituales están incluidas. Dios no va a modificar su propósito por causa de tu doctrina. Termina como empezó: bendiciendo las naciones.

Yo amo tanto a Israel como amo a mi patria, la Argentina. De hecho, oramos por todas las naciones, esperando que todas vean la gloria de Dios. Pero si de verdad quieres ver a un judío nacido de nuevo, vas a tener que mostrarle el poder de Dios, porque los judíos en algún momento conocieron ese poder. Ellos vendrán cuando vean el poder, no una doctrina. Ellos, de doctrina ya tienen bastante, y mira para lo que les sirvió.

Debemos levantar a la iglesia como tal, para que tantos y tantos judíos que tanto trabajo tuvieron para llegar donde llegaron, puedan entrar también. La iglesia está compuesta por judíos y gentiles. Por todas las naciones. Todo linaje, toda lengua, toda tribu. Dios no es un Dios nacionalista. Dios es un Dios universal.

Leer Más

Cuando Llega la Noche

Este trabajo de hoy no es, de ninguna manera, uno de esos estudios que resultan impactantes o aptos para difundirlos en una página Web con un criterio de éxito. Pero es puntualmente lo que Dios ha querido entregarte hoy y, si debo ser obediente, allá iré con esto, adelante, sin detenerme a pensar si te agrada o te desagrada. No vine a agradar a los hombres, vine a servir a mi Padre celestial.

Quiero comenzar esto en el evangelio de Juan. Quiero ver allí uno de los milagros que aparecen en este evangelio, haciendo una aclaración semántica e idiomática necesaria: cuando el evangelio de Juan habla de la palabra milagros, en realidad lo que está haciendo es mencionar la palabra señales.

Esto significa que, detrás de cada milagro hay una señal o una enseñanza espiritual que se aplica a nuestra vida en el día de hoy. Porque no solamente son anécdotas o ejemplos pasados; no es un milagro simplemente algo que aconteció alguna vez, de donde extraemos el principio que en aquel día se utilizó, sino que son señales, o misterios escondidos, para nosotros usarlos en el día de hoy.

Este trabajo va a ser gravitante en tu vida, y yo quiero que luego de asumirlo lo incorpores a tu vida diaria y lo pongas por obra de manera cotidiana. Quizás suene a mensaje profético porque es revelación, pero lo cierto es que es muy sencillo, porque lo que revela es la esencia, la naturaleza de Dios.

Hay una naturaleza de Dios que es tan poderosa, pero que en medio de restauración y de avance, en medio de nuevos moveres del espíritu, en medio de nuevas formas, algunas de ellas sumamente pintorescas, a veces nos hacen olvidar lo simple y sencillo que es todo esto que no necesita de doctorados o master para ser entendido.

Ya nos aconseja y nos demanda la palabra en algún lugar, que no nos desviemos de esa simpleza que es base y esencia del evangelio. El evangelio es muy simple. El mayor problema que tiene esa simpleza, es que algunos de nosotros, muy preocupados en nuestros prestigios personales, lo hacemos demasiado difícil.

(Juan 6: 1) = Después de esto, Jesús fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias.

(2) Y le seguía gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos. (Noten que esta actitud no ha cambiado. Las multitudes aun giran en derredor de algo que se está ofreciendo. La gran mayoría de la iglesia todavía asiste por los peces y los panes. Donde se está dando algo, ahí hay multitudes. Pero Dios quiere algo más de la iglesia)

(3) Entonces subió Jesús a un monte, y se sentó allí con sus discípulos. (Y ustedes conocen el resto de la historia, aquí es donde está relatada la alimentación de los cinco mil)

(Verso 13) = Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido.

(14) Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo.

Noten que el mundo, o las personas, siempre están buscando una manifestación natural y literal, para decir que este es el que viene de parte de Dios. Sin embargo, ese es un error muy grande que nos lleva a grandes pérdidas en nuestros caminos con Dios.

Lo hemos dicho muchas veces, pero de una forma rápida y hasta pasajera, pero creo que este es el tiempo en que deberemos ponernos a enseñar un poco, en vez de decretar y profetizar a las potestades y principados y alimentar espíritu. He dicho muchas veces que no te pierdas lo divino, buscando lo espectacular. Porque hay veces que Dios no está en lo espectacular. El mundo está lleno de espectáculo.

(15) Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo. (Cuando vinieron a adularlo y alabarlo, se fue. Hoy no se hace eso, se hace exactamente lo contrario. Pero Jesús se fue porque no quería que lo coronaran rey, Él sabía que no había venido para eso al mundo.)

(16) Al anochecer, (Al anochecer. Fíjate, llega un momento en tu vida en que el espectáculo se termina, y se pone oscuro), descendieron sus discípulos al mar, (17) y entrando en una barca, iban cruzando el mar hacia Capernaum. Estaba ya oscuro. (Repetí conmigo: estaba ya oscuro) Y Jesús no había venido a ellos. (Noten que en el acontecimiento anterior, todo era luz, todo era maravilloso, todo era espectáculo, había milagros, multiplicación, había prosperidad, y todo el mundo quería que ese fuera el hombre del momento. Jesús se esconde y, en ese mismo momento, llega la oscuridad. Y en medio de la oscuridad vemos que ya está oscuro, y Jesús no viene. Me pregunto cuántos de ustedes habrán pasado por ahí. Vaya uno a saber por qué el Señor dispuso que hoy habláramos de esto, ¿No?)

(18) Y se levantaba el mar con un gran viento que soplaba.

(19) Cuando habían remado como veinticinco o treinta estadios, vieron a Jesús que andaba sobre el mar y se acercaba a la barca; y tuvieron miedo.

(20) Más él les dijo: Yo Soy, no temáis.

(21) Ellos entonces, con gusto le recibieron en la barca, la cual llegó enseguida a la tierra donde iban.

Ellos llegaron a donde iban. Llegaron al destino. Vemos que esta multitud no quería dejar a Jesús. Querían hacerlo rey, no querían dejarlo. Porque cuando las cosas se ponen buenas y entretenidas, uno trata de mantener el mover de Dios. Cuando Dios está haciendo algo maravilloso, uno quiere que se repita el evento.

Y tanta es la ansiedad de que continúe ese fluir, que a veces entramos en manipulación, o en el humanismo carnal, para tratar de producir lo que no está presente en el Espíritu para manifestarse. Ellos no querían dejar, pero llegó el anochecer. Ahora ya no era tan sencillo caminar, ya no estaba ese poder sobrenatural, ya no existía ese milagro para alimentarte. Muy por el contrario, sólo había fe y oscuridad.

Muchos están así y no quieren dejar irse a la presencia. Si están en una campaña, en un evento de conferencias o congresos, o simplemente un tiempo de valor delante de Dios y pasan cosas formidables, escucha: ¡Nadie quiere que todo eso se vaya!

¿Y cómo buscamos resolverlo? Simple: haciendo otra campaña la próxima semana, organizando otra conferencia o clínica y buscando ser ministrados por alguien con mucha unción. Eso tiene un nombre y ya me resulta odioso, perdón, se llama: activismo religioso.

Y hasta donde yo he podido ver y conocer, ningún activismo religioso garantiza frutos espirituales. Pero, y tomando modelo de lo vivido por los discípulos, hay experiencias en la oscuridad, que quizás jamás podrías recibir en medio de la luz. Tú ya sabes que lo nuestro es la luz y que nada tenemos que ver con la tiniebla. Pero no estoy hablando de tinieblas, estoy hablando de oscuridad, que es algo bien distinto.  

Sin embargo, son muchos los que no entienden ese principio de Dios. Y quiero ahora empezar a compartir varias escrituras que fundamentan y confirman lo que te estoy diciendo. Deja una marca allí en Juan, que es nuestro texto base, y vete conmigo al salmo 139.

(Salmo 139: 12) = Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; lo mismo te son las tinieblas que la luz.

Nota que para poder obrar con todo, a Dios no le hace falta luz, no le hace falta espectáculo, ni le hacen falta tinieblas. Para Él, la noche y el día, son lo mismo. ¡Él es Dios! Él opera de igual manera en el valle que en la montaña, en prosperidad o cuando no la hay. Dios sigue siendo Dios y siempre está al frente del asunto. Él no hace diferencia entre el día y la noche.

A veces creemos que cuando estamos en la noche, corremos el riesgo de estar fuera de la voluntad. Debemos aprender a decodificar, interpretar y traducir esos alaridos en la oscuridad. Y es obvio que no estoy hablando de la oscuridad que es resultado del pecado. Hay una oscuridad hacia la cual el Señor, a veces, te está guiando. En nuestras vidas, a veces, hay Samarias que tenemos que cruzar.

(Isaías 50: 10) = ¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios.

¿Se entiende que el poder de Dios está por encima de todo lo que te parezca tremendamente poderoso en esta tierra? ¿Te olvidas que cualquier poder satánico no es una creación de Satanás o alguno de sus demonios, sino una imitación pervertida de algo que sí es de Dios?

(Génesis 15: 12) = Más a la caída del sol sobrecogió el sueño a Abram, y he aquí que el temor de una grande oscuridad cayó sobre él. (

Nota que aquí cae el sol, es de noche, y es aquí cuando el pacto más importante, es ejecutado. ¡De noche! Este es el motivo por el cual, a veces, y de manera sorpresiva o insólita, Dios nos arroja de espaldas al suelo. Puede ser porque si estás de pie, no estás recibiendo nada. Solemos ser como las tortugas, sólo estando de espaldas nos decidimos a mirar para arriba.

(Isaías 45: 1) = Así dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por su mano derecha, para sujetar naciones delante de él y desatar lomos de reyes; para abrir delante de él puertas, y las puertas no se cerrarán: (2) yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos; quebrantaré puertas de bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos; (3) y te daré los tesoros escondidos, (La palabra que aquí se traduce como “escondidos”, es en origen la palabra oscuridad. Hay una oscuridad, entonces, que es plan de Dios para tu vida, en la cual se encierran verdaderos alaridos, pero también tesoros, que de otra manera nunca obtendrías)

Sin embargo, en apariencia, la iglesia desde afuera se ve bonita, entones ¿De qué se trata? Se trata de que el fruto de la iglesia no se mide por la condición de la iglesia, ¡Se mide por la condición de la nación en la que está esa iglesia! Todos los días nos rodean distinta clase de oscuridades. ¿Qué va a pasar con el dólar? ¿Qué va a pasar con nuestra moneda nacional? ¿Habrá devaluación? ¿Perderé mis ahorros? ¿Se encarecerán los créditos? ¿Qué pasará con los salarios?

Mira; en cada lugar las problemáticas son distintas, pero todas confluyen en una sola dirección: hay un manto de oscuridad cayendo sobre las naciones. Y eso nos concierne a nosotros, porque la justicia engrandece a la nación. Y el servidor entendido, consigue la benevolencia de los gobernantes. Sólo los entendidos.

Total dependencia. Vemos que Abraham fue puesto a dormir, y toda la dependencia del asunto, resta sobre Dios. Dios cruzó en el pacto dos veces: una por él y una por el hombre. Porque si sólo dependiera del hombre, ten la certeza de que la arruinábamos en el camino. De ese mismo modo es que nuestros ministerios serán confirmados por Él, o no lo serán. Es así de contundente. Negro o blanco, frío o caliente. ¡No hay tibios!

(Salmo 107: 22) = Ofrezcan sacrificios de alabanza, y publiquen sus obras con júbilo.

(23) Los que descienden al mar en naves, (Estábamos hablando de la embarcación en la oscuridad, en las aguas) y hacen negocio en las muchas aguas, (Fíjate que las cosas importantes no aparecen generalmente en las llanuras, hay que bogar mar adentro, hay que ir a las muchas aguas, hay que bucear en las profundidades oscuras donde la luz del sol no llega. Hay que ir donde ya tú no tienes sostén de las riendas de tu vida. La fe comienza cuando tú sales más allá del control de tu conocimiento. Por eso dice que hacen negocios en las muchas aguas. ¡No se pueden hacer negocios en aguas escasas, en charcos o lagunas! No hay nada valioso en la orilla)

(24) Ellos han visto las obras de Jehová, y sus maravillas en las profundidades.

¿Dónde vieron sus obras? En las profundidades. ¿Dónde vieron las maravillas? En las profundidades. Hay que entrar mar adentro para ver este tipo de manifestación. La iglesia está llegando a un nivel donde es tiempo que lleguemos a una profundidad, a una madurez espiritual, donde Dios pueda mostrarnos cosas que ahora no nos puede mostrar.

Hay manifestaciones de Dios que jamás serán observadas, si es que la iglesia no las puede mostrar de manera corporal. Un solo ministerio no es lo suficientemente grande y poderoso para manifestar a Dios. Así que más te vale que quites tus ojos de los ministerios. La importancia en los últimos días, es de la iglesia genuina en cuerpo global. Dios quiere manifestarse a través de esa iglesia.

(25) Porque habló, e hizo levantar un viento tempestuoso, que encrespa sus ondas.

¿Tú me quieres decir a mí que el problema de los discípulos fue un viento que fue levantado por Dios y no por Satanás? ¿Quién sopló? Dios sopló, Satanás no tiene poder para sacudir la iglesia. En esta ocasión fue Dios. Si la iglesia está experimentando oscuridad es porque Dios está soplando una tempestad porque quiere que en medio de tu alarido surja un tesoro que pueda bendecir tu vida.

(Salmo 105: 16) = Trajo hambre sobre la tierra, y quebrantó el sustento de pan.

(17) Envió un varón delante de ellos; a José, fue vendido por siervo.

(18) Afligieron sus pies con grillos; en cárcel fue puesta su persona.

(19) Hasta la hora que se cumplió su palabra, el dicho de Jehová lo probó.

¿Qué fue lo que se cumplió? ¡La palabra de Dios! ¿Quién trajo hambre? ¿Quién puso grillos? ¡Dios! ¿Y cuál fue el plan? ¡El plan de Dios! Dice que el dicho de Jehová lo probó. Muchos glorifican el hecho de José, y lo glorifican pasajeramente, pero José pasó diecisiete años de oscuridad.

Diecisiete años, hasta que la palabra de Jehová fue probada en él. Muchos corren a las iglesias para que haya un presbiterio profético y te digan algo hermoso, pero no pasan la prueba del dicho de Jehová. Dios no te habla para que te sientas bien, Dios te habla para revelarte el destino, con el propósito de que lo cumplas.

(Verso 25) = Cambió el corazón de ellos para que aborreciesen a su pueblo. Para que contra sus siervos pensasen mal.

Noten que Dios estaba encargado de todo el asunto. Dos o tres páginas antes, en el salmo 66, vemos como es de impresionante que Dios se preocupó de poner todo esto en la Biblia, para que en el momento y el tiempo en que se escondiera el sol, tú no perdieras tu ánimo.

(Salmo 66: 8) = Bendecid, pueblos, a nuestro Dios, y haced oír la voz de su alabanza.

(9) Él es quien preservó la vida a nuestra alma, y no permitió que nuestros pies resbalasen.

(10) Porque tú nos probaste, oh Dios; nos ensayaste como se afina la plata.

¿Quién te probó? Dios. Y déjame aclararte algo. Dios no trae desgracias a tu vida para probarte. No estamos hablando de desgracias o accidentes y que después digas que Dios te probó. Las pruebas de Dios, siempre terminan en victoria. Pero la ignorancia del hombre, siempre termina en derrota.

(11) Nos metiste en la red; pusiste sobre nuestros lomos pesada carga. (¿Cuántos se han sentido así, como que alguien te pescó y no puedes salir?)

(12) Hiciste cabalgar hombres sobre nuestra cabeza; pasamos por el fuego y por el agua, y nos sacaste a abundancia. (¿Qué dice que pasó? Las pruebas de Dios siempre te sacan a abundancia, siempre te maduran, siempre te traen a un nivel donde produces un tesoro que jamás podrías hacer de otra manera)

Vuelve ahora a recordar lo que leímos en el evangelio de Juan capítulo 6. En el evangelio de Marcos, hablando del mismo asunto y también en el capítulo 6, dice algo muy interesante. Mira el verso 46: Y después que los hubo despedido, se fue al monte a orar. ¿Cuántos saben que Dios, a veces, se va para otra parte? (Verso 47) y al venir la noche, la barca estaba en medio del mar, y él solo en tierra.

(48) Y viéndoles remar (Perdón; ¿Tú me quieres decir a mí que los estaba viendo? ¿Esta gente está por ahogarse y Él está sentadito en la orilla, comiendo pescaditos y mirándolos?) con gran fatiga, (Esto te dice que este no era un asunto casual, estaban fatigados) porque el viento les era contrario, cerca de la cuarta vigilia de la noche (Esto te dice que era la madrugada, y mientras ellos remaban tratando de ir hacia adelante, el viento los empujaba hacia atrás. Y el Señor, mientras tanto, sentadito en la orilla mirándolos remar con gran fatiga. ¡Señor! ¿Dónde estás? ¿Por qué no me ayudas? – Aquí estoy, hijo, viéndote. – ¡Entonces ayúdame! – Es que te estoy ayudando… – ¡Señor! ¡Reprende al diablo! No funciona, ¡Es Dios! Dice que era la cuarta vigilia de la noche, esto es, las últimas horas. O los últimos días, hablando proféticamente. Y ellos no lo podían ver a Él. Sin embargo, ellos no abortaron el esfuerzo. No estaban avanzando, las aguas venían en contra, pero siguieron remando igual, aunque con fatiga. Cuando estás en medio de tribulación, no cambies los principios, no cambies la fe, no cambies la milicia, ¡Sigue remando! Aunque en lugar de avanzar veas que vas hacia tras, ¡Sigue remando! Indudablemente esta gente no estaba avanzando nada, pero Cristo estaba maravillado, porque aunque iban para atrás, estaban remando para adelante.

(Salmo 44: 8) = En Dios nos gloriaremos todo el tiempo, (Léelo de nuevo; dice que todo el tiempo. No sólo en la iglesia. En la casa, en el trabajo, el día de pago, cuando hay poquito, nos gloriaremos en Dios. Todo el tiempo) y para siempre alabaremos tu nombre.

(9) Pero nos has desechado, y nos has hecho avergonzar; y no sales con nuestros ejércitos. (En otras palabras: cada vez que trato de ganar, pierdo.)

(10) Nos hiciste retroceder delante del enemigo, y nos saquean para sí los que nos aborrecen.

(11) Nos entregas como ovejas al matadero, y nos has esparcido entre las naciones.

(12) Has vendido a tu pueblo de balde; no exigiste ningún precio. (Y el verso 17 contesta las preguntas, y dice)

(Verso 17) = Todo esto nos ha venido, y no nos hemos olvidado de ti, y no hemos faltado a tu pacto.

Recuerda y entiende esto: en medio de todo lo malo, sólo el pacto te sostiene. Por eso, lo primero que se rompe en la iglesia cuando las cosas se ponen feas, es el pacto. Entonces, ya no es oscuridad de Dios, ahí es tinieblas por causa del pecado. Y ahí no encontramos ningún tesoro, sólo derrota. Pacto. ¿Se te están poniendo cada día más feas las cosas? Pacto.)

(18) No se ha vuelto atrás nuestro corazón, ni se han apartado de tus caminos nuestros pasos.

Nota que en medio de todo eso, lo importante es seguir adelante. Pero, ¿Por qué? ¿Por qué esta tormenta, Señor? ¿Por qué yo me siento así?  Siento como si decenas de caballos galoparan sobre mí, estoy cansado y sigo yendo como un barco a la deriva, hacia atrás. Mira lo que dice aquí.

(Isaías 50: 10) = ¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios.

(11) He aquí que todos vosotros encendéis fuego, (¿Quiénes encienden fuego? Nosotros. Ese es el problema. Nota que cuando no hay luz, no puedes encender fuego; Él quiere oscuridad. Si Él quisiera luz, Él es luz, Él te alumbraría. Fíjate como lo dice) y os rodeáis de teas; andad a la luz de vuestro fuego, (¿a la luz de qué fuego dice que andamos? De nuestro fuego. Cuando las cosas no parecen tener sentido, cuando todo anda mal, no te apoyes en tu propia prudencia. Dios no quiere que tú salgas del problema con tu propio fuego. Sólo estamos tirando principios, porque esto es lo único que va a perdurar en los últimos días. Cuanto las cosas están malas, ¡No te pongas a inventar! Es que si yo hago esto, puedo vencer aquello y entonces me puedo evitar eso otro. Olvídalo; cuando salgas por allí, Dios te pone el problema más adelante. ¡Él quiere que cruces el problema!) De mi mano os vendrá esto; en dolor seréis sepultados.

O sea: cuando estamos en oscuridad, no te pongas a hacer fueguito con dos palitos. ¡Confía en la luz de Dios! Eso se llama perseverancia. Cuando hay confusión, tienes que seguir adelante por fe. Porque, hay veces que no hay milagro, hay veces que no hay espectáculo. Pero Dios está orquestando su plan eterno. Y Él no va a fallar, Él va a vencer.

(Hebreos 11: 15) = Pero si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver.

Hablando del pueblo de Egipto, al cruzar el Mar Rojo. Si se ponían a pensar de la gloria anterior, podrían haber vuelto a ella. Nunca medites en una gloria pasada, porque Dios siempre va de gloria en gloria. Ya está escrito: la gloria postrera, será mayor que la de ayer. ¡Claro que hay victoria adelante!

Es por eso que tú ves que cuando Cristo llega allá a la tierra de los gadarenos, donde expulsa los demonios, allí habitaba la tribu de Gad, que fue la que se rehusó a poseer la tierra, y se quedó afuera, y terminó criando cerdos, para sobrevivir. Por eso no querían que Jesús autorizara a esos demonios a irse a ese hato de cerdos. Porque sabían que los animalitos se autodestruirían, y ese era su sustento.

Pero resulta ser que eran judíos, y los cerdos van en contra de la ley judía. O sea que, por no poseer la tierra, tuvieron que hacer hasta lo que era contrario a Dios para sobrevivir. ¿Conclusión? Tenemos que poseer nuestra tierra, aunque nos cueste. Porque si nos negamos, de todas maneras nos va a costar muchísimo más.

Fíjate que, a veces, la liberación de Dios viene de forma extraña. ¿Cuántos se acuerdan de José? El carpintero, el padre adoptivo de Jesús. Cuando vienen a decirle: “Mira; eso que te está sucediendo a ti con esa mujer, no es un engaño; soy yo que está obrando”. ¿Ah, sí, eh? ¿A cuántos les gustaría ser José?

¿Cuántos de ustedes dirían alegremente: ¡Sí Señor! Yo te creo? Que tú te ausentes cinco meses de tu casa y. cuando regresas, viene tu esposa con alta panza y te dice: ¿Sabes qué, mi amor? ¡Esto es de Dios! Ehhh… ¿De quién? ¡De Dios! ¿A cuántos les gustaría ser José?

Qué forma extraña de liberar a toda la humanidad, ¿Verdad? Haciendo pasar por esa tremenda experiencia a un pobre hombre. Y no lo deja ahí, sino que de pronto sale y le dice que hay un loco que piensa matar a todos los niños, y que se tiene que ir a Egipto para salvar a su familia. ¿Qué me vaya a dónde? ¡A Egipto, pues! ¡Aquí cerquita, a la vuelta, nomás!

¡Pero es que allá están los árabes! ¡Y yo soy judío! ¿Cómo voy a ir a Egipto? ¿Y tú me dices que los tengo que proteger en Egipto, justamente? ¡Si ahí son todos enemigos míos! ¡Señor! ¿Cómo se te ocurre mandarme a la casa de mis enemigos para protegerme? Tranquilo: la sabiduría de Dios, es más grande que la nuestra.

Lo mandó, precisamente, donde jamás él pensaría ir, a casa del enemigo. Y lo dejó allí dos años, no fue un día. ¿Cuántos hubieran entendido que ese era Dios que estaba detrás del asunto? ¿LA lógica no les hubiera dicho lo contrario? ¿Hubieran obedecido? Dios siempre sabe lo que está haciendo. Es el hombre el que no sabe nada y encima discute y se enoja.

Te digo más; a veces estamos orando por algo y, cuando Dios contesta nuestra oración, no entendemos. ¿Se acuerdan de Pedro? Toda la iglesia orando: ¡Liberta a Pedro, en el nombre de Jesús! ¡Sácalo de la cárcel! ¡Creemos en tu poder, aleluya! En ese momento golpean la puerta del lugar donde ellos estaban. ¿Quién es? Pregunta uno. ¡Pedro! ¿Qué? ¡Imposible! ¡Estaban orando para que Dios liberte a Pedro, llega Pedro bien libre y le cierran la puerta en la cara!

Decídete, o crees o no crees. Dios dijo que todos los reinos de la tierra serán reinos de nuestro Dios. ¡Él es el que está estremeciendo, los cielos en lo divino, y la tierra en lo natural! ¡Él está estremeciendo todos los reinos, y nada va a mejorar! ¡Porque mientras todo se va hacia abajo, el estandarte de la iglesia se irá hacia arriba, para que la única solución salga del Monte de Sion!

Nadie tiene problemas en obedecer algunos principios bíblicos cuando las cosas andan de maravillas y nos regocijamos en medio de congresos, festivales, conferencias, clínicas, campañas y retiros, pero muchos comienzan a tenerlos cuando saben que deben obedecerlos en medio de crisis y locura ambiente.

Ver el doblo de lo que hay cuando no tenemos nada, es imposible en lo natural. Si se desata una tremenda crisis económica como se prevé, vamos a ver quién sigue creyendo en prosperidad. LA mayor prueba de la prosperidad, será en los últimos tiempos.

Porque cuando cristo está en el barco, se multiplican los panes, pero cuando él se va para el otro lado, llega la oscuridad. Pero los panes tienen que seguir multiplicándose. Porque ya te dio el principio, ahora tienes que vivirlo. Y vivirlo, créeme, tiene algunas diferencias notorias con declamarlo  desde una plataforma.

Ya estamos en tiempos en los que muchas personas siguen cantando canciones de victoria, pero lo hacen sólo por fe, porque en su interior están más que preocupados. ¡Gloria adiós por su fe! Pero no pueden esconder su preocupación. Puedes decir: ¡Dios está hablando! Pero dilo sólo si te identificas con lo que has escuchado.

Cristo comienza a ministrar cuando cumple treinta años. El sacerdote no podía ejercer su sacerdocio hasta no cumplir treinta años. Cuando Pablo comienza a hablar de sus experiencias y comienza a enumerarlas en la Biblia, da la casualidad que menciona a treinta incidentes que le acontecen en su vida. Son la edad de la madurez en el espíritu.

Dios te va a tener mar adentro, bogando en medio de la tormenta, hasta que aprendas a ser sacerdote en tu vida personal y hasta que seas maduro en el espíritu. Vemos que Dios tiene un propósito, porque en medio de la madurez de la iglesia es que Él va a enseñar la luz a las naciones.

Lo que Él quiere manifestar en los últimos días, no se puede manifestar a través de una iglesia que sólo viene en busca de los peces y los panes. Dios está por manifestarse en el planeta, y necesita una iglesia madura. Ojo: el maduro no es el que profetiza, tampoco es el que hace un devocional cada mañana, menos el que lleva cincuenta años viniendo al templo. El maduro es el que acepta sus responsabilidades.

(Mateo 14: 27) = Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo, yo soy, no temáis!

(28) Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. (Nunca te lances con especulaciones, espera una palabra rhema de Dios. Necesitas que Él te hable)

(Salmo 107: 24) = Ellos han visto la obra de Jehová, y sus maravillas en las profundidades.

(25) Porque habló, e hizo levantar un viento tempestuoso, que encrespa sus ondas. (Mira que fuertes que son los vientos)

(26) Suben a los cielos, (Mira que altos que andan los problemas) descienden a los abismos, (Hay tiempos en que verdaderamente pareciera que estás sepultado en la oscuridad) sus almas se derriten con el mal. (Así andan algunos)

(27) tiemblan y titubean como ebrios, (¡Señor! ¿Qué hago? ¡Pastor! ¿Qué hago? ¡Néstor! ¡Dame un consejo! Todo el mundo está en la misma) y toda su ciencia es inútil. (Tal cual; toda nuestra ciencia va a ser inutilizada delante de Dios. Él nos va a mantener allí hasta que nuestra ciencia sea inútil y fluyamos con el entendimiento de Él, sólo con el entendimiento de Él.)

(28) Entonces claman a Jehová en su angustia, y él los libra de sus aflicciones.

(29) Cambia la tempestad en sosiego, y se apaciguan sus ondas.

(30) Luego se alegran, porque se apaciguaron; y así los guía al puerto que deseaban.

Dios está buscando llevarte donde Él dijo que te iba a llevar y donde tú ibas a llegar. Pero el método lo elige él. Al método lo escoge él. Y nuestro único deber es total dependencia y confianza en el Dios de todos los dioses.

Leer Más

Siete Principios Para Cambiar tu Nombre

En no pocos lugares he oído repetir casi hasta el cansancio que somos hijos de Abraham por la fe, porque eso es lo que dice la Palabra. Por supuesto que esto es así y nadie lo discute, pero convengamos que no es tan fácil como suena el asumir toda la personalidad de Abraham para nuestra vida, hoy. Porque, cuando vamos a tomar modelo de una figura, lo vamos a hacer en todo el contexto, no sólo en aquellas cosas donde ese personaje queda en la mejor posición.

Lo cierto es que Abram, así como te suena, sin la hache al medio y el añadido de la otra “a”, significaba El padre es Exaltado, y nació en Ur de Caldea, donde vivió con su padre y sus hermanos Nacor y Harán, y donde se casó con la entonces Saraí. Era descendiente de Sem, e hijo de Taré; fue fundador de la nación judía, (Aunque él, reitero, era caldeo), de los ismaelitas y de otras tribus árabes.

Supongo que tú conoces poco, algo, o mucho su historia. De todos modos, yo quiero rescatar en este trabajo y de esa historia, algunos principios muy singulares que se encuentran allí, escritos quizás desde siempre, y que son verdaderos eslabones obligados para poder convertirnos como lo hizo él, de Abram, en Abraham. O sea: De: El padre es Exaltado, en Padre de Multitudes.

Principios estos que te están aguardando para que, si los atraviesas y los cumples, no tengas luego nada que envidiarle al patriarca. Y también para que te vayas haciendo a la idea de que en los almuerzos y cenas del cielo, en la vida eterna, tú vas a compartir la mesa con él en un mismo nivel. Pero, fundamentalmente, para que hoy tu vida pueda salir, de una vez por todas, de la mediocridad, la chatura y la inexpresividad de un religioso más, y se convierta definitivamente en un estandarte que glorifique a Cristo.

(Génesis 12: 1) = Pero Jehová había dicho a Abram: vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.

Lo primero que podemos ver aquí es un llamado soberano de Dios. Le dijo: Vete de tu tierra y de tu parentela. No fue una sugerencia, una idea, una opción o un igualitario intercambio: ¡Fue una orden! Esa orden, quiero que entiendas, no era una orden que le resultara precisamente sencilla de obedecer a Abram. Porque para hacerlo, tenía que dejarlo todo, sin condiciones ni concesiones.

Cuando le dice que en él serán benditas todas las familias, hay que remitirse al original porque aquí el sentido es muy abarcativo y no se limita a pensar en los Pérez, los Rodríguez o los Martínez. Familia, aquí, es la palabra mishpachah y habla de un tipo, una clase o un género de gente o cosas; una especie de animales, un grupo de individuos relacionados, (Esto podría ser hasta un tribu, por ejemplo), o un grupo de cosas relacionadas, algo así como decir una categoría.

El principal concepto de michpachah es que la gente, los animales o las cosas que comparten parentesco o relación similar de algún tipo, forman una familia, un clan o sencillamente una especie. De allí que el término designe tanto a un grupo de familiares cercanos, o a toda una nación. Claro está que todo indica que Dios quiso separar a Abram del resto de su familia idólatra, para hacer de él y de sus descendientes esa nación mesiánica que traería salvación a todas las familias de la tierra.

En este pasaje, también, Dios promete grandeza para Abram, y lo bendice de muchas formas, incluyendo las bendiciones materiales. La dinámica de este hecho histórico tiene validez para el creyente de hoy. Esta es y será una constante en casi toda la lectura del Antiguo Testamento, que si bien es concretamente sombra de lo que habría de venir, de ninguna manera puede ser visto separado de esto último. ¿O alguna vez has visto salir al sol un cuerpo al que su sombra lo acompañe un momento y luego lo abandone? No. La sombra jamás abandona a su cuerpo físico.

En la carta de Pablo a los Gálatas, en el capítulo 3 y los versos 13 y 14, Dios promete dar a todos los creyentes las bendiciones de Abraham y nos dice que Jesús se convirtió en maldición por nosotros para que pudiéramos recibir “las bendiciones de Abraham”.

Esto, por supuesto, comienza con nuestro renacer, o el convertirnos en nuevas criaturas en Cristo Jesús. Pero las bendiciones de Abraham implican otras cosas, también. El Señor quiere que prosperemos, espiritual, emocional, física, así como también materialmente. Las bendiciones son nuestras por su promesa y no necesitamos excusar el hecho de que esté incluida la prosperidad material.

Todo esto es muy bueno y a cualquiera le gustaría recibirlo de parte de Dios, tal como Pablo en su carta a los Gálatas nos asegura que puede y que debe ser. Pero he aquí que necesita algo de parte nuestra; una condición puesta al servicio del propósito y de la voluntad de Dios.

(Génesis 12: 4) = Y se fue Abram, como Jehová le dijo: y Lot fue con él. Y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán.

Escucha bien: Dios le dice a un hombre de setenta y cinco años, que más allá de que los años se contabilizaran distinto o que la gente viviera más tiempo que ahora, no era un hombre joven dispuesto a corretear por el mundo en búsqueda de promesas invisibles, sino más bien a sentarse por la tarde a ver el ocaso y planificar cosas mucho más tranquilas y serenas, que salga de su casa, de su parentela, de su nación y que se vaya quien sabe adónde, (Porque no le da el sitio preciso, de entrada), que ahí se va a encontrar con una tierra tremenda que Dios ha preparado para él, para que funde sobre ella una gran nación.

Ponte en las sandalias de ese Abram. ¿Qué hubieras hecho tú? ¿Cómo hubieras reaccionado a esa propuesta de Dios? No interesa; Abram, todavía son su nombre modificado, respondió desplegando el primer principio indispensable para lograr el acceso a un nombre nuevo: Fue Obediente.

Claro está que esta historia no finaliza aquí. Muy por el contrario, este parecería ser el primer paso en una dirección hasta aquí misteriosa, oculta y escondida, pero más que vigente de manera permanente en el pensamiento de Abram y en la Palabra de Dios, la herencia de Canaán.

(Génesis 13: 1) = Subió, pues, Abram de Egipto hacia el Neguev, él y su mujer, con todo lo que tenía, y con él Lot.

(2) Y Abram era riquísimo en ganado, en plata y en oro, (Dice: riquísimo en oro, plata y ganado. No dice “rico” o con buena base económica; dice ¡Riquísimo! ¿Pero, no era que Dios busca a los pobres? Sí, pero de espíritu, no de bolsillo. ¿Cuántos saben que Dios no se especializa ni se caracteriza por levantar ministerialmente a desempleados o vagos?)

(3) Y volvió por sus jornadas desde el Neguev hacia Bet-El, hasta el lugar donde había estado antes su tienda entre Bet-El y Hai, (4) al lugar del altar que había hecho allí antes; e invocó allí Abram el nombre de Jehová.

(5) También Lot que andaba con Abram, tenía ovejas, vacas y tiendas. (Una vez más: ¿Te queda claro que tampoco Lot era un pobre gato, ¿No?)

(6) Y la tierra no era suficiente para que habitasen juntos, pues sus posesiones eran muchas, y no podían morar en un mismo lugar

(7) Y hubo contienda entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot; y el cananeo y el ferezeo habitaban entonces en la tierra. (Qué quieres que te diga: esto suena muy parecido a cuando el liderazgo de una gigantesca congregación, se pelea con el líder de la otra mega iglesia de la ciudad)

(8) Entonces Abram dijo a Lot: no haya ahora altercado entre nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos.

Este verso es, a todas luces, la síntesis concreta y casi perfecta de un primario discurso de unidad, de una unidad que supera la buena voluntad y el buen ánimo que pudieran tener un grupo de líderes de distintas denominaciones que un día deciden reunirse a tomar un café y dialogar un rato de temas comunes, aunque teniendo especial cuidado de no hacer mención de ninguno de sus puntos de divergencias. Me quedo con las formas de Abram: lo primero que interesa, es que somos hermanos, después podemos hablar de todo lo demás. Sin embargo, al principio básico que encontramos en la persona de Abram, aquí, está en el verso 9.

(9) ¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda.

Aquí nos encontramos con ese principio, el segundo, que Abram mecaniza de manera ostensible en el marco de este texto, y que lo señala como alguien merecedor de ese cambio de nombre tan necesario para ingresar al Reino de los Cielos que batalla en la tierra: Abraham fue Generoso.

Al tercer principio lo vamos a encontrar en ocasión de una guerra entablada entre el Amrafel, rey de Sinar, Arioc, rey de Elasar, Quedorlaomer, rey de Elam, Tidal rey de Goim y Bera, rey de Sodoma. Birsa, rey de Gomorra, Sinab, rey de Adma, Semeber, rey de Zeboim y el rey de Bela. El relato completo de este suceso está en el capítulo 14 del libro de Génesis, de donde leemos lo que sigue:

(Génesis 14: 10) = Y el valle de Sidim estaba lleno de pozos de asfalto; y cuando huyeron el rey de Sodoma y el de Gomorra, algunos cayeron allí; y los demás huyeron al monte.

(11) Y tomaron toda la riqueza de Sodoma y de Gomorra, y todas sus provisiones, y se fueron.

(12) Tomaron también a Lot, hijo del hermano de Abram, que moraba en Sodoma, y sus bienes, y se fueron.

(13) Y vino uno de los que escaparon, y lo anunció a Abram el hebreo, que habitaba en el encinar de Mamre el amorreo, hermano de Escol y hermano de Aner, los cuales eran aliados de Abram.

Aquí, cuando habla de Abram el hebreo, alude a un calificativo que parecería ser se le daba por parte de otros pueblos a la familia elegida, porque todos sabemos a partir de los datos que la propia Biblia proporciona, que Abram era oriundo de Ur de Caldea, es decir: no era hebreo.

(Verso 14) = Oyó Abram que su pariente, (En realidad era su sobrino), estaba prisionero, y armó a sus criados, los nacidos en su casa, trescientos dieciocho, y los siguió hasta Dan.

(15) Y cayó sobre ellos de noche, él y sus siervos, y les atacó, y les fue siguiendo hasta Hoba al norte de Damasco.

(16) Y recobró todos sus bienes, y también a Lot su pariente, y sus bienes, y a las mujeres y demás gente.

Aquí nos encontramos en el marco de este relato, con el que es el tercer principio tendiente a acceder a un nombre nuevo, conforme a la promesa. Abram fue Valeroso. Pudo haber evitado combatir, pudo haber enviado hombres a su servicio, pudo haber negociado con los adversarios, pudo haber hecho cualquier cosa, pero en lugar de ello, optó por arriesgarlo todo, incluso su propia vida, a favor de la libertad de su sobrino, un pariente que no había tenido precisamente buena predisposición hacia él.

Después de esta batalla tiene lugar un curioso y muy llamativo suceso al que resultaría totalmente imposible resumirlo en un hecho histórico y literal. Es más; si así se estudiara, no llegaríamos a ningún lugar y ni siquiera podríamos verle un costado coherente. Visto desde lo espiritual, en cambio, todo toma otro sentido.

(Génesis 14: 18) = Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino;

Punto primero: la palabra “Altísimo”, aquí, es la palabra elyon, y significa preeminente, relativo a las alturas, en lo más elevado; majestuoso, supremo, exaltado, alto en rango, encumbrado. Elyon deriva del verbo alah, que significa ascender. Aparece como adjetivo más de veinte veces, y describe a gobernantes exaltados, así como las más elevadas habitaciones en los muros del templo. Se convierte en un título divino cuando aparece junto a uno de los nombres de Dios, tales como El Elyon, o Elohim Elyon, Dios altísimo. Se puede comparar con la declaración de los ángeles en el nacimiento de Jesús, cuando dicen: Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres.

Además, este aparentemente rutinario de Abram con el rey de Salem se revela siglos después como un encuentro con un arquetipo de Jesucristo en su papel de sacerdote. Melquisedec significa “Mi rey es justo o legítimo”, y saluda a Abram con pan y vino, elementos que significan un símbolo clásico de un banquete real.

(Verso 19) = Y le bendijo, diciendo: bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; (20) y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano.

De estos textos salta a la vista el cuarto principio eminente en la consecución de un nombre nuevo que funcione en los ámbitos espirituales. Es más que evidente con todo lo que se relata, que Abram fue Bendecido. Recuerda que ser bendecido no implica necesariamente acceder a prosperidades materiales, aunque las incluya, sino estar en la mejor consideración por parte de Dios.

A la esencia siguiente, la vamos a encontrar prosiguiendo con la lectura de este texto, aunque comenzando desde el verso 21. En ella vamos a poder observar como Abram, todavía sin su nombre nuevo, con la “hache” al medio y la otra “a” añadida, soporta una de las tentaciones más fuertes que cualquier hombre pueda padecer.

(Génesis 14: 21) = Entonces el rey de Sodoma dijo a Abram: dame las personas, y toma para ti los bienes.

(22) Y respondió Abram al rey de Sodoma: he alzado mi mano a Jehová Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra, (23) que desde un hilo hasta la correa de calzado, nada tomaré de todo lo que es tuyo, paa que no digas: yo enriquecí a Abram.

Este pasaje, queda más que en evidencia, me exime de mayores comentarios. Tiene tanta, pero tanta similitud a ciertas actitudes, actividades, conductas y comportamientos que vemos a nuestro alrededor, que bien parece, -más que sacado del Génesis de la Biblia-, sacado del periódico de un día cualquiera, en cualquier país de cualquier punto del mundo.

Es como si un funcionario te dijera hoy algo así, como: “Mira; hagamos un negocio; tú me entregas a toda esa gente cristiana que conoces, con sus nombres y apellidos, e iglesias en las que se congregan, nombres de sus pastores, etc., para que yo no me equivoque, ni tampoco se me escape ninguno. A mí me interesa tener la gente. Tú te cobras el servicio quedándote con todo lo que ellos posean.

¿Verdad que más de un cristianito que has conocido, dudaría algunos segundos por lo menos, ante tamaño ofrecimiento? Sin embargo, fíjate con cuidado la respuesta que le da Abram en el verso 23, y allí tendrás una pintura clara de esta faceta particular del patriarca. Definitivamente, el quinto principio nos muestra con claridad que Abram fue Incorruptible.

Ahora tendremos que avanzar un poco en la historia para encontrar el principio que sigue. En el capítulo 18 del libro del Génesis, y con Abram ya transformado en Abraham, encontramos un diálogo casi mano a mano del siervo con su Señor. Jehová honra a Abraham revelándole su plan para destruir Sodoma y Gomorra, ciudades malvadas. Ahora bien; si a Abraham lo que más le interesaba era qué suerte iba a correr su sobrino Lot ante lo que se avecinaba, el sentido del texto nos deja al descubierto otra faceta digna de tener en cuenta.

(Génesis 18: 23) = Y se acercó Abraham y dijo:¿Destruirás también al justo con el impío?

(24) Quizás haya cincuenta justos dentro de la ciudad; ¿Destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él?

(25) Lejos de ti hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿No ha de hacer lo que es justo?

(26) Entonces respondió jehová: si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos.

(27) Y Abraham replicó y dijo: he aquí que he comenzado ahora a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza.

(28) Quizás faltarán de cincuenta justos cinco, ¿Destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: no la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco.

(29) Y volvió a hablarle, y dijo: quizá se hallarán allí cuarenta. Y respondió: no lo haré por amor a los cuarenta.

(30) Y dijo: no se enoje ahora mi Señor, si hablare; quizás se hallarán allí treinta. Y respondió: no lo haré si hallare allí treinta.

(31) Y dijo: he aquí ahora que he emprendido el hablar a mi Señor; quizás se hallarán allí veinte. No los destruiré, respondió, por amor a los veinte.

(32) Y volvió a decir: no se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor a los diez.

(33) Y Jehová se fue, luego que acabó de hablar a Abraham; y Abraham volvió a su lugar.

Tomemos este texto por partes. De esta conversación de Dios con Abraham, surgen tres principios importantes. El primero de ellos, es que descubrimos que la malvada Sodoma pudo haber sido perdonada a causa de diez personas justas. de esto aprendemos que no es la presencia del mal lo que pone fin a la misericordia y a la benignidad de Dios, sino la ausencia del bien.

En segundo término, aunque en ocasiones Dios nos inspira a orar, mostrándonos las cosas que habrán de acontecer, nuestra intercesión debe concordar con el carácter de Dios y su pacto con la humanidad. Así como Abraham, podríamos apelar a Dios para que preserve ante el mundo su nombre, honor y perfecta justicia.

Y, en tercer lugar, aunque frecuentemente medimos la capacidad de influir en otros términos cuantitativos, la aritmética humana no puede ser utilizada para calcular el impacto de los justos. Dios salva a través de los muchos o de los pocos. De todo esto surge que el sexto principio establecido y visible es que Abraham fue Poderoso en Oración.

Y, finalmente, cuando vamos llegando a la conclusión lógica y coherente de este trabajo, nos encontramos con la base que verdaderamente transformaría a Abraham en el personaje histórico y bíblico que es, luego de haber accedido, naturalmente, a su nuevo nombre. Para ello, tendremos que recurrir a la carta a los Hebreos.

(Hebreos 11: 17) = Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito.

Este capítulo 11, si lo observas con cuidado, verás que registra las victorias gloriosas de los llamados “campeones de la fe”. No obstante, los versículos 13 al 16 hablan de “aquellos que murieron sin haber recibido lo prometido2. Aun así, la Biblia dice que todos estos murieron creyendo, y se sintieron contentos de confesar que ellos eran sólo extranjeros y peregrinos que viajaban, por así decirlo, a través del territorio de aquel país. Porque, para los verdaderamente creyentes, vivir por fe es morir por fe.

La clave para la confesión de este grupo admirable en Hebreos capítulo 11, es que cuando recibieron la promesa de Dios se sintieron “plenamente convencidos”, como sucedió con Abraham y sus descendientes, de que la promesa era verdadera. De esa manera, abrazaron “Literalmente “saludaron”), aquella promesa en sus corazones. La palabra “confesar” nos ayuda a entender cuán espontáneamente estos mártires de la fe tomaron el camino de Dios, y nos legaron su testimonio, que su Palabra registra rindiéndole tributo.

Si bien es cierto que estas personas alcanzaron muchas victorias por medio de la fe, el texto dice que ninguno de ellos recibió todas las cosas que fueron prometidas. Que nosotros recibamos lo que “confesamos”, (Pedir, orar o esperar), no cambia el comportamiento o la actitud del creyente consagrado. La adoración y el andar en la fe no dependen de las oraciones contestada o no contestadas. Nuestra confesión del señorío de Cristo en nuestra vidas ha de ser consistente, una celebración diaria de profunda gratitud. Allí es donde encontramos el séptimo principio: La Maravillosa Fe de Abraham.

Claro que, para llegar a esta maravillosa fe, Abraham debió transitar por seis escalas previas que ahora quiero recordarte, como para que no te olvides de incorporar a tu vida como principio básico necesario para que tu nombre sea cambiado y puesto en victoria. ¿Deseas tener ese grado de fe que tenía Abraham? Deberás cumplir estos seis pasos o principios previos: 1.- Obediencia – 2.- Generosidad – 3.- Valentía – 4.- Recibir Bendición – 5.- Incorruptibilidad – 6.- Poderoso en Oración y, 7, Fe Inclaudicable.

Leer Más

Según el Hombre Piensa…

En el inicio de este trabajo, quiero ser claro y ciento por ciento honesto con mis oyentes. Soy una persona espiritual porque procuro de todas las formas que puedo, andar en el espíritu y no en la carne. Pero déjame decirte que tengo la certeza total de que no todo lo que nos pasa tiene origen espiritual. Hay causas que son bien naturales.

Y alguien, para tener una visión bien completa, de su vida y de su destino, tiene que saber darle, tanto a lo espiritual como a lo natural, la importancia que ambos estamentos se merecen. Hay gente que evade estar con otra gente porque suponen que estos ven demonios por todas partes. Y no es así, sólo los ven en donde los demonios se encuentran. Y no es culpa de los demonios si se instalan donde no corresponde o no le conviene a algún sector de poder.

Por algo tenemos dos ojos. Con uno podemos ver todo lo que nos ocurre en el ámbito espiritual, pero con el otro también estamos facultados para ver todo lo que tiene que ver con nuestro funcionamiento operativo como persona residente en un plano natural.

En primer lugar, decir que todo es del diablo, es equivocado, pero procurar solamente con estudios bíblicos cambiarle la mente a una persona, también es equivocado, porque no se puede excluir lo espiritual, ya que nosotros somos tanto naturales como espirituales.

Es interesante, entonces, que en la carta de Pablo a los Efesios, una carta que habla de guerra, de lugares altos, de revelación; que habla de Jesucristo reinando, te dice que nosotros hemos sido puestos a su derecha, dice acá, en el capítulo 1 y verso 10, que la iglesia está en una posición especial y que Jesucristo ha reunido cielos y tierra en Él.

En esta carta nosotros vemos cielos y tierra juntos, y eso es tremendo. En esta carta se nos habla de la reforma apostólica, se nos habla de los ministerios. De apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. Nos habla de que Jesucristo destruyó la cautividad que atrapaba a los hombres a través de su resurrección.

O sea: nos habla del misterio revelado en el capítulo 3, nos habla del poder que actúa en nosotros, nos habla de la multiforme sabiduría de Dios, que ha sido dada a conocer por medio de la iglesia a los principados. ¿Qué te estoy queriendo decir? Que es una carta de una revelación asombrosa.

Pero, me causa bastante curiosidad que en una carta de contenido tan elevado, también se hable de cosas bien básicas. Y para introducirlo donde quiero que examine, lo voy a acompañar al capítulo 4 de esta carta a los Efesios, en el versículo 17.

(Efesios 4: 17) = Esto, pues, digo y requiero en el Señor; que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, (18) teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; (19) los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.

(20) Más vosotros no habéis aprendido así a Cristo, (21) si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús.

(22) en cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, (23) y renovaos en el espíritu de vuestra mente, (24) y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

Alguna vez ha sido dicho desde aquí que somos pregoneros de la verdad. Hemos hablado de esa verdad y también de las causas por las cuales Satanás tiene a la gente cautiva. Él es mentiroso y tiene a mucha gente atrapada en esas líneas de mentiras.

Lo cierto es que podemos hablar de iniquidad, podemos hablar de maldiciones generacionales, pero esa es nada más que una parte de la verdad, una cara de la moneda. Fíjate; una persona tiene una alta posibilidad de repetir lo que vivió de niño con sus padres.

¿Y eso qué quiere decir? Quiere decir que si ese niño creció en un hogar en el que había violencia doméstica, es muy probable que, cuando ese niño se case, también llegue a ser un hombre violento que lastime a su familia. Está comprobado que por lo menos el setenta por ciento de los reclusos que hay en las cárceles por el motivo que sea, han tenido padres o madres en presidio.

Entonces, encontramos que hay un ciclo que se repite, de padres a hijos, que es más o menos como la inclinación, como la tendencia de repetir un poco la memoria genética que se tiene, los lazos genéticos que se han heredado de los padres.

Sin embargo, y gracias a entender cómo opera el mundo espiritual, podemos saber que el encargado, el guardián, el cuidador, el carcelero, el que anota en un libro lo que tú debes hacer y esa inclinación, es un espíritu heredado, un espíritu familiar que se encarga que esto se dé de esta forma.

Pero, cuando una persona ha orado y ha pedido perdón y ha roto ese poder, la gran pregunta es: ¿Por qué eso te puede repetir si se supone que ya se salió de eso? Entonces, llegamos a una conclusión: no basta que alguien ore por ti, o que tú reprendas eso o renuncies a eso, ya que al pasar los días, ves que, aunque eso fue quebrado, tienes tendencia manifiesta a cometer lo que antes cometías y que hoy retorna otra vez.

¿Cuál es la causa, entonces? Más adelante, en este pasaje, en el verso 27 que es un verso muy pequeño pero muy poderoso, dice: ni deis lugar al diablo. Porque resulta que el diablo solamente puede trabajar en una vida, cuando en esa vida hay lugar para él.

Voy a tratar de graficarlo. El diablo se sostiene dentro de ti, si es que él tiene de dónde agarrarse. Si no tiene de dónde agarrarse, sería como si intentara agarrarse de una pared de hielo. Él no va a poder y va a caer. Pero, si puede sostenerse dentro de ti, es porque hay algo que le permite sujetarse.

Entonces, gran parte de lo que hoy día se llama ministración profética, es descubrir qué es lo que tú tienes en tu vida, que le da lugar a que el diablo pueda sostenerse y permanecer en ti. Qué es lo que hay en tu familia, que le da lugar a que él pueda sostenerse, y a pesar de que eres un intercesor o un adorador, tu familia cae igualmente en desgracia, en situaciones desastrosas.

Esa es una parte de la verdad. Estoy diciendo que hay un responsable directo que aparece primero acá, que es el diablo. Y que lo hace porque tiene un lugar, un asidero. Y eso se llama derecho, legalmente. No quise usar esa palabra porque preferí usar la misma que Pablo usó aquí. Lugar. No deis lugar al diablo.

Veámoslo así: toma a una persona que de niño ha sufrido un tremendo abuso: trabajo, explotación, abuso físico, lo que sea. Ese mismo niño, cuando llega a adulto, tiende a ser una persona torpe, una persona que no confía en nadie. Ahora veamos: ¿Qué derecho tiene Satanás de provocarle, por ejemplo, pesadillas, temores, una persona que no se anima a dar pasos, no puede hacer negocios, etc.?

¿Qué derecho tiene el infierno para tenerlo sujeto a todo eso? En primer término, que esa persona todavía no haya podido resolver esa situación y guarde, por ejemplo, odio a todas esas personas que lo hicieron sufrir tanto cuando era niño. Pasa al frente cada vez que invitan a ser ministrados, se quebranta, llora, cae al suelo, tiembla, ríe, todo. Pero pasan los días y, en su ser íntimo, las cosas siguen igual.

Ante cualquier señal de las mencionadas, reacciona con el mismo patrón de comportamiento que ha sido permanente en su vida, y que tiene una causa. El diablo tiene un lugar adentro. Entonces alguien le dice que tiene que quebrar eso. ¿Y cómo se quiebra? Se le dice que tiene que perdonar a esas personas y todo va a estar resuelto.

Lo hace; perdona a todas esas personas con absoluta sinceridad, entonces el diablo ya no tiene de dónde agarrarse y fracasa en todos sus intentos de esclavizarlo nuevamente. ¡Fabuloso! Pero, pasan un par de semanas, alguien se le acerca, y esa persona vuelve a reaccionar tal cual lo hacía antes.

Entonces esa persona comienza a condenarse. Se dice que quizás no ha orado bien, o que ha orado por él un hermano que, seguramente, no tiene tanta unción como tiene el pastor que no quiso orar por él por falta de tiempo. Y todos los disparates que se te ocurran similares a estos, que el diablo le pone en la cabeza para confundirlo.

Cuando eso pasa en una persona así, es como cuando alguien descubre una medicina, se entusiasma, va toma la medicina y, a los pocos días, ve otra vez el síntoma. Entonces uno pierde la motivación y se siente frustrado. Claro está que, para entender esto, necesitamos levantar un poco nuestra vista, entender que debemos ver la situación desde un ángulo más alto y no a flor de tierra.

El asunto es ese; la persona que sufrió algún tipo de abuso, de maltrato que provocó que tenga alguna actitud de rechazo, de aversión a la gente, del temor al contacto, o lo que sea, cuando se la entrevista se le dice que tiene que tiene que perdonar, a lo que ella responde que no, que ya perdonó.

Entonces los consejeros suelen salir conque a lo mejor no perdonó bien, cayendo en la otra disyuntiva de la cual es difícil salir: ¿Qué cosa es perdonar bien? Y ahí andan, una y otra vez, por años, y hasta echando fuera demonios vecinos por las dudas.

Claro está que, en la práctica, eso no es tan complicado, porque Dios no es un Dios complicado. Ocurre que hay una ventaja que tiene Satanás, y es que él sabe esconder muy bien la llave. A él le gusta jugar al gato y al ratón, así que esconde la llave, y convierte a esto en la parte más difícil de una ministración, ¿Sabes cuál es?

Descubrir qué derecho tiene el diablo, descubrir qué lugar fue el que él usó para poder entrar. Eso es lo más difícil de una ministración. Porque una vez que has encontrado eso, lo otro es pan comido. El diablo no puede salir con muchedumbres. Cada persona es importante y sumamente individual, tanto para Dios como para el diablo. Así que eso de liberaciones masivas, no digo que no puedan producirse porque el poder de Dios todo lo puede, pero no es lo mejor.

Porque cada persona, por ser distinta, tiene un disparador diferente. A lo mejor en esta persona el temor entró porque vio una película de vampiros cuando tenía cinco años. Y en otra persona el temor entró cuando vio un accidente donde murió alguien. Y en otra persona el temor entró porque murió su mamá cuando era niño.

¡Cada uno tiene una historia diferente! Entonces yo, en la autoridad de mi Señor, cuando reprendo al temor, puedo sacudirlos a todos ellos, pero no resuelvo la causa de la entrada en cada uno, en particular, porque no la conozco. Si encontramos esa puerta de entrada y logramos romperla, cuando ese espíritu salga, estaremos totalmente seguros que esa persona ha quedado realmente libre.

Ahora bien; te decía que esa es una parte, nada más, de la moneda. Pablo habla de eso en Efesios 6. Habla de los principados, las potestades, gobernadores y huestes. Pero en el capítulo 4, y el cuatro es un número de hombre; en el capítulo 4, Pablo habla de los hábitos que las personas adquieren con el tiempo.

Volvamos otra vez, de manera ficticia, a esa persona que sufrió el abuso, y que cuando alguien intenta acercarse a él o a ella, retrocede. Esa persona ya fue ministrada. Salió el asidero del diablo, pero alguien se acerca y ella o el retroceden de nuevo. ¿Qué pasó?

Que esa reacción que ha tenido después de la ministración, ya no es porque el diablo está agarrado dentro de esa persona, sino que la reacción se debe a un disparador inconsciente, que sigue manifestándose allí, al igual que lo ha venido haciendo por años y años.

Lo que quiero decirte es que esa persona, acaba de reaccionar así, simplemente por hábito, por costumbre; no por presencias espirituales malignas. Está claro que Dios resuelve más que sencillamente la presencia espiritual que la cautivaba, pero lo que Él no hace ni hará, es resolver tu hábito.

Por eso vemos que hay gente que sigue amargada por costumbre. Así como hay gente que está enferma físicamente, por costumbre. Hay gente que cae en pornografía, por costumbre. Hay gente que es mentirosa, por costumbre. No es cuestión de echarle la culpa al diablo de todo, tanto de lo que le dejan hacer como de lo que la gente hace por su cuenta.

(Efesios 4: 28) = (Este verso es el siguiente al que leímos hoy que decía que no demos lugar al diablo) El que hurtaba, no hurte más, (Ojo: no está diciendo que eches fuera un espíritu de hurto) sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.

(29) Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.

(30) Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados  para el día de la redención.

(31) Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.

Fíjate que está comenzando a hablarnos en tono humano. Nos está diciendo: mira, hijo, ciertamente había un problema espiritual porque habías dado lugar al diablo, pero ¡Eso ya fue vencido! Ahora, tú tienes que cambiar tu manera de vivir, para que de esa forma, verdaderamente, la obra de Dios esté completa en ti.

Si nosotros solamente vemos la parte espiritual, estamos siendo ciegos, estamos siendo miopes, y no vemos todo lo que Dios ve. Se nos dice siempre que si solametne vemos la parte natural, somos cristianos carnales, pero si solamente vemos la parte espiritual, también nos está faltando algo.

Hay mucha gente, por ejemplo, que ha sido atada a un espíritu de pobreza. Y no importa cuánto quiera progresar, no va a poder. ¿Por qué? Porque ha hecho un pacto con la pobreza. Por eso, creo que ya es tiempo en que muchos cristianos lleguen, de una vez por todas, a la mayoría de edad. Ya no son niños fluctuantes, y deben vivir vidas que sean un testimonio para la gloria de Dios en ambientes donde aún no lo conocen.

Fíjate que ya no le asombra a nadie cuando una persona comienza a orar y a revelar misterios en esa oración, tampoco cuando alguien ora y un enfermo se sana. Tampoco impresiona a nadie, -y mucho menos a Dios- cuando tú oras y un demonio sale corriendo, porque Él sabe, y todos deberíamos saberlo también, que a todo eso lo hace Él, no los hombres que Él utiliza.

Pero si puede impresionar una persona que llega al Señor sin trabajo, con una familia destruida, con hijos en la droga y un matrimonio al borde del divorcio, y al cabo de unos meses el hombre encuentra un buen trabajo, los hijos cortan con sus adicciones y el matrimonio se restaura totalmente. ¡Eso es impresionante!

Eso es digno de elogio, porque es una gran parte de los hijos de Dios que no pueden llegar a esa condición. Porque se quedan en la esfera de la fe, y no de una fe efectiva, sino de una fe de palabra; una fe que es de la boca para afuera. Ahora vamos a volver a leer el verso 17, y ahora sí vamos a poder entender por qué razón es que el hábito no se rompe.

Cómo cualquiera de nosotros puede romper con un hábito fuerte. Porque no sé si puedes entender que son los hábitos los que realmente gobiernan nuestra vida. Hay una enorme cantidad de gente que todos los días se levanta casi de madrugada, ¿Y sabes qué? No lo hace porque tenga mucho qué hacer o porque tenga que ir a trabajar, lo hace porque todos los días se levanta a esa hora.

Así como hay gente que le resulta imposible dormirse antes de las doce de la noche. Y no porque esté haciendo algo interesante o esté muy descansado, simplemente es porque nunca se va a dormir antes de las doce de la noche. Claro está que resulta muy penoso que un hijo de Dios se deje gobernar por un hábito. Eso está bien para los animales o para aquellos que andan en tinieblas, pero no para los hijos de Dios. Porque, técnicamente, tenemos la capacidad y la autoridad para quebrar un hábito y poner otro si es que el anterior no nos sirve. Ahora mira lo que dice aquí.

(Efesios 4: 17) = Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente,

Mira; por empezar, esta carta no está escrita a paganos, está escrita a los hijos de Dios. Y acá Pablo dice: ¡por favor, les pido que no hagan eso! Eso quiere decir que ellos hacían eso. O sea: que había cristianos que caminaban como gentiles. ¿Quiénes eran los gentiles?

Es un término muy delicado para decir los no judíos. ¿Y quiénes eran los no judíos en aquella época? Los paganos. Y acá dice que no anden como ellos. Ahora bien; ¿Qué es un pagano, para Dios? Lo que dice a continuación: el que anda en la vanidad de su mente. ¿Y qué significa eso, cómo se traduce? El que anda pensando que lo que sabe y lo que piensa, es lo único que existe. Para Dios, esa persona es un pagano. No son solamente los que andan caminando detrás de santos o vírgenes de yeso o madera.

Los paganos para Dios no son ellos, solamente. Son todos, por igual, los que presumen que lo que entienden, es la única verdad. Bajo esa óptica, los cristianos también pueden llegar a vivir como los paganos. Eso es lo que está diciendo. Les dice: ¡Hermanos! ¡Les pido, les requiero, les exijo que no vivan como ellos! ¿Y cómo viven ellos? Léelo conmigo.

(18) Teniendo el entendimiento entenebrecido, (Esto quiere decir que hay oscuridad en su mente. ¿Quiénes son los paganos, entonces? Aquellos que tienen oscuridad en su mente y no ven la verdad) ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón.

Ahora bien; parece que tenemos en este pequeño pasaje, la explicación de cómo la mente se une al corazón, para provocar que el hombre se muestre en una actitud de vida terriblemente vergonzosa. El corazón y la mente están ligados. Entonces, a la luz de eso, tú puedes tener cristianos cuya mente ha sido ganada para el Señor. Conocen la Biblia, conocen los cánticos, conocen versículos de memoria, conocen doctrina, pero sus corazones no arden por Él.

Por el otro lado puede haber cristianos cuyos corazones pueden ser muy apasionados y andar totalmente rendidos a Dios, pero sus mentes son terribles laboratorios del diablo. Ignoran la Palabra, ignoran lo que Dios quiere. Por tal razón y conforme a cómo está escrito, lo que en el corazón y la mente hay provocan que vivan, tanto el uno como el otro, estilos de vida que no son los que Dios quiere.

Dios quiere tanto a la mente como al corazón, capturados por un espíritu nuevo, que le permita a la persona ser transformada. Por esto vas a ver que hay personas que no pueden cambiar su hábito, porque su corazón está herido, o porque su mente no se convence que puede cambiar.

“Es que yo siempre he sido así” – “¡Es que nunca he podido cambiar eso!” – “Es que mi padre era así, igual que yo”. O, en todo caso, y en el peor de los casos, te confiesan que no les da deseos de cambiar eso, que así se sienten bien.

Partamos del hecho de que Dios, el bien que te ganó, ganó tu mente y ganó tu corazón. Usando el idioma clásico del evangelismo, podemos decir que Jesucristo no vino solamente a ganar almas, vino también a ganar cuerpos, mentes y espíritus. Completos.

(Verso 22) = En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, (Dice: despojaos del viejo hombre. Escucha: ¿No era que estaba crucificado el viejo hombre? ¿Por qué, entonces, nos dice aquí que nos despojemos de él? Interesante para otro estudio, ¿No te parece?)

Dejemos al viejo hombre un lado, por un momento, y tomemos la primera parte del verso, donde dice: apártense de su manera antigua de vivir. Lo digo de otra manera y en los términos que estamos hablando: hermanos, ya no sean cautivos de sus propios hábitos, porque algunos de ellos son directamente nocivos.

Quiero consignar que alguna vez hemos hablado de estas cosas con hermanos que también eran psicólogos, y ellos sostienen con las bases de sus estudios, que un hábito no se puede eliminar, sino que se debe reemplazar. Si renuncias a un hábito de años y años, parece que deberás reemplazarlo por otra cosa que te permita hacer algo al respecto.

Obviamente, esa es la razón del fracaso de muchos cristianos que, después de haber orado, intercedido, quebrantado todo lo que espiritualmente podía ser un problema, todavía no han reemplazado sus hábitos antiguos por hábitos nuevos, de manera que tarde o temprano volverán a cometer los mismos errores que venían cometiendo y de los cuales intentaban huir.

Yo creo que esto es importante, porque después de tantos años en el Señor como muchos de nosotros mostramos, ya no queremos discursos ni teorías pintorescas, sino que necesitamos soluciones reales. Nadie quiere poner un pequeño parche en un lugar de su vida, quiere una vida diferente en lo que no le parece agradable a Dios.

Por eso es que, en el verso 23, dice: Renovaos en el espíritu de vuestra mente. Y debes saber que la palabra renovar es tremendamente poderosa, porque nos habla de que nuestra mente, (Y recuerda que tal el hombre piensa, el hombre es), tiene que ser transformada.

Porque, añade, si nuestra mente no es transformada, toda la obra de Cristo no llega a ser suficiente para hacerte un hombre nuevo. ¡Él lo hizo, sobradamente!, ¡Pero tú no te decides a tomar eso que Él hizo y hacerlo tuyo creyéndolo como válido! Los que conocen el mundo misionero sostienen que con los aborígenes se cometió ese error, porque se habló mucho del corazón, pero no se les dijo nada de la mente.

Y, entiende, a Dios le interesa de igual modo que tu corazón sea transformado, como que tu mente sea transformada. Y la educación cristiana cometió otro error. Todo es la mente, la mente y la mente, pero el corazón de los niños no fue capturado por Dios, de manera que cuando ellos salen, creen que conocen a Dios, pero lo conocen a este nivel. Necesitan conocerlo, también, treinta centímetros más abajo.

¿Y por qué digo que la educación cristiana ha fallado? Por tener una visión incompleta de la realidad. La realidad es tanto espiritual como natural. Se le puede enseñar a un niño a que escuche a su maestro, del mismo modo que se le puede enseñar a que escuche la voz del Espíritu. Todo pasa por lo que cree o no cree su maestro.

No me pueden decir que esa persona es un hijo de Dios educado, si no obedece a su maestro. Algo no está funcionando, eso no es correcto. Esto se trata con mucho amor y con disciplina. Un niño puede recibir una mala nota por haber olvidado de estudiar un punto de una lección, pero no puede ser sancionado por malcriado. Lo primero es un asunto de responsabilidad, lo segundo, de límites invisibles.

Curiosamente, los especialistas en la materia suelen hablar muy bien de la rebeldía juvenil. Lo ven como algo positivo para los jóvenes. Sin embargo, Dios tiene otra óptica del asunto. Él puede admitir la incapacidad de uno de sus hijos. Dios tolera que no podamos hacer algo. Pero jamás tolerará nuestra rebeldía. Satanás fue el primer rebelde.

Dios nos ve como seres multi-dimensionales. Donde hay una parte de responsabilidad, el diablo viene a engañarte. Podemos entender, entonces, que el diablo viene a alguien y lo perturba hasta forzarlo a hacer o decir algo que no quería hacer o decir. Cierto es, el diablo lo tentó, pero aquí rige lo que alguien dijo alguna vez: Acepto que el diablo te engañó, pero del diablo se encargará Dios, de ti me encargo yo.

Por eso es importante lo que Pablo nos está diciendo aquí. Porque no dice que la culpa de todo la tiene el diablo; dice que nosotros le damos lugar al diablo, y luego añade que renovemos nuestra mente, porque no todo lo que nos pasa es por su culpa. Hay cosas en las vidas que no cambian porque las mentes no quieren cambiar.

Entonces, la gran pregunta, es: ¿Y cómo cambio mi mente? Con la Palabra. El problema es que estamos viviendo en una generación que no lee la Palabra. Y eso provoca que esas mentes no tengan de dónde agarrarse para cambiar algo malo en bueno. Debes encontrar y entender qué es lo bueno.

Y eso no viene por revelación del Espíritu Santo, ¡Ya está escrito! Está todo escrito respecto a lo que tú debes saber para cambiar los hábitos perniciosos que tiene tu vida. Y no se trata de memorizar cuatro versículos. ¿Tú crees que con cuatro versitos sueltos podrás cambiar toda una estructura de vida que viene de tus padres, de tus abuelos y hasta de tus bisabuelos?

Es lo único que tenemos, por eso dice en Romanos  que el sacrificio que Dios quiere, es que nuestro entendimiento sea transformado, para que puedas acercarte a Él con hábitos nuevos. ¿Hay un espíritu de mentira sobrevolando tu familia desde la época de tus bisabuelos? ¡Échalos fuera en el nombre de Jesús! Pero luego cierra tu boca y no mientras más.

Si le pides a Dios que te mande un ángel para que te tape la boca para impedir que mientas, lo que vas a hacer es morderle el dedo al ángel. ¡No funciona así! Lo que debes hacer es tomar la decisión de no volver a mentir. Tienes una voluntad, no eres un animal. ¡Sométela! ¿Cómo puede ser que si el Espíritu Santo de Dios que es el rey del universo vive en mí, yo no pueda romper con un simple hábito?

Por eso es que encontramos una tremenda contradicción en una persona que no puede superar esto, que ya no es espiritual; es un asunto de conducta. Y lo dramático es que para lo espiritual podemos darte ayuda, pero en lo que tiene que ver con tu conducta y tus viejos hábitos, ya no podemos hacerlo.

Porque eso tiene que ver con la vida en tu casa, con la manera en que tú eliges y divides tu tiempo, de la manera que tú te organizas. En suma: eso tiene que ver con tu propia voluntad. Y es ahí donde hoy se está fallando. ¡Tiene que pasar algo que te proporcione una nueva manera de pensar!

Si Dios nos estuviera demandando algo que no podemos hacer, lógicamente que nos estaría poniendo en un serio problema. Pero no está haciendo algo así. Cuando hablo de iniquidad, estoy hablando de una puerta que se abre a mis antepasados, que le da derecho al diablo de empujarme en una dirección que no es buena para mí.

Cuando vienes a Cristo, puedes romper esa iniquidad cuando la entiendes. Pero lo que ha provocado años y años de iniquidad sobre tu familia, es lo que ha provocado que tú, cuando llegas a una bifurcación, te vayas por la derecha o por la izquierda, es decir, por donde siempre te has ido antes.

Entonces, lo que tú necesitas es que el Espíritu te ayude a entender, a través de la Palabra, que tienes derecho de elegir. Y que no todo camino que está abierto de izquierda a derecha será el que históricamente has tomado, sino que ahora tienes derecho y libertad para escoger el que te parezca hoy y ahora.

Y eso viene revelado, porque en la Palabra está escrito, y aquí te da una serie de elementos, mira lo que dice el verso 25: Por lo cual, desechando la mentira, (Ojo: dice desechando la mentira. No dice reprendiendo un espíritu de mentira. Dice que la deseches, que la saques de tu vida, que la arrojes al cesto de la basura) hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. (No dice que somos miembros de tal o cual iglesia; dice los unos de los otros, vayan donde vayan ellos, o no vayan)

(26) Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo.

Te está diciendo que no te enojes con nadie al punto de no poder dormir tranquilo. Y que no reprendas al espíritu de bronca. ¡Aquí no hay espíritu de bronca! Eres tú el que has decidido enojarte. De acuerdo, puede haber espíritus de ira, pero si te han ministrado y han orado echándolo fuera, ese espíritu ha tenido que irse.  Pero ahora eres tú el que tiene que adoptar una forma de vida que no dé lugar a que ese espíritu vuelva y encuentre la casa barrida y limpiada y se traiga a otros siete peores que él.

Tienes que tener muy en cuenta que cuando se encienden las alarmas de tu interior y sabes que dentro de cinco minutos vas a estar en condiciones de trompearte con todo el mundo, el dominio propio que debes tener si es que el Espíritu Santo mora en ti, deberá frenarte y convertirte en una persona llena de la paz de Cristo, que no es como el mundo la da. Eso es no darle lugar al diablo.

Y Pablo comienza a hablar en Efesios sobre cómo deben vivir los esposos. Te habla de cómo deben vivir las esposas. ¡Te habla de cómo tienen que vivir los hijos! ¿Y qué tiene que ver eso, la vida familiar en un libro de Guerra Espiritual en lugares celestiales?

Tiene que ver y mucho; porque los lugares celestiales pueden ser hermosos, pero si vivimos aquí abajo, eso es como tener una estampita y decir allí estoy yo, porque no es cierto. Tan importante como lo primero, capítulo uno, dos, tres, es lo segundo: capítulo cuatro, cinco, donde hablamos de cómo debemos conducirnos.

Dice: maridos, amad a vuestras esposas. Esposas, sujétense a sus maridos. Y los hijos caminen en obediencia a sus padres. No los provoquen a ira, o sea: empieza a darnos consejos. ¡Hermano! ¡Lo hace en una carta que es de revelación de guerra!

De entendimiento de los lugares celestiales. Te habla del tercer cielo, te habla de las profundidades de Satanás, y te habla de la familia. ¿Será que tenía mucho que decir, Pablo, y por eso metió de todo? No. Más bien se ve un orden de Dios en esto. Y creo que es el orden al cual Dios nos está llamando hoy. Creo que ninguno de los que escucha esto está en desconocimiento de lo que digo. Por eso está ahí.

Leer Más

¡La Palabra Nunca Muere!

Si tenemos coherencia con todo lo que hemos venido viendo y estudiando en los últimos años, podremos ver que aunque no terminemos de darnos cuenta por estar del lado de adentro del asunto, estamos viviendo tiempos muy importantes. Tiempos de pre-ordenación.

Dios en este tiempo está pre-ordenando distintos tipos de hombres y mujeres para distintas estaciones. Hombres y mujeres capacitados con distintas capacitaciones espirituales. En todas las generaciones de Dios, Él decide levantar al tipo de individuo, o el género de persona indicada para resolver el problema de ese tiempo.

En 1906, Dios levantó un ejército de hombres que estaban equipados para derramar el bautismo del Espíritu Santo sobre la tierra. Y rápidamente se esparció a través del planeta un movimiento llamado “el movimiento protestante, o movimiento del bautismo del Espíritu Santo”, y el poder del Espíritu comenzó a hacer muchas obras alrededor de la tierra.

Luego, pasaron muchos años hasta que, en los albores del 1940 y tantos, Dios visita la tierra nuevamente, y en lugar de llevarnos, levanta otra generación con un espíritu distinto, un espíritu carismático, y empezamos a ver otro tipo de manifestación. Y hubo sanidades y prodigios, y todo el mundo corría de campaña en campaña.

Se podía ver la manifestación del ministerio evangelístico en todo el planeta, y todo el mundo era sanado con sólo entrar en aquellas tiendas. Otro mover del Espíritu. Sin embargo, yo estoy fielmente convencido que hoy dios está levantando otro género.

Y este no es el género que está para traer el bautismo del Espíritu Santo. Este tampoco es un ejército que se está levantando para llevar a cabo grandes señales y prodigios de forma de sanidad en campañas evangelísticas. Más Dios está levantando una generación de un pueblo que tiene un corazón determinado para conseguir la meta para la iglesia de Dios.

Un corazón que tiene la vista fija en destino. Un corazón que quiere coronarlo rey para tirar sus coronas a sus pies. Un corazón militantes y de alto contenido bélico, espiritualmente bélico. Son equipamientos distintos. Quizás, viviendo en estos tiempos pensamos y decimos que mal que andan las cosas, pero Dios no se equivoca.

Hay una preparación dentro de nosotros que es adecuada para llevar adelante esta obra. Tú puedes decir al igual que yo: Yo estoy aquí, porque Dios me puso aquí. Y Dios no se equivoca. Lo que estoy queriendo decirte es que, si tú hubieras sido un poco más pasivo, no hubieras nacido en estos años.

Hay personas que siguen insistiendo con el antiguo “Dios es amor”, como si Dios fuera solamente eso, y ni piensan en algo que se llama guerra, pero pierden de vista algo muy importante: Dios no se equivoca. Isaías 41, dice que Dios pre-ordena las generaciones cada cual en su tiempo.

Y Dios siempre levanta una generación de hombres que resuelva el problema o el dilema presente. Fíjate en esto: cuando Dios trae una verdad, hay tres tipos de reacciones. El primero, está conformado por aquel que paga el precio, a veces hasta con su vida, para establecer la revelación.

Detrás de ellos se levanta otro tipo de persona que recibe la revelación, no tuvo que pagar el precio por ella; sólo la recibe por mano de otro. Este solamente la mantiene viva. Entonces hay una tercera generación, que tiene la oportunidad de reavivar lo que introdujo la primera generación, o abortarlo del todo y dejarlo opacar.

A mí me parece que estamos en medio de la tercera generación, donde Dios nos está poniendo una decisión en nuestro frente: o revivamos lo que nuestros padres pagaron el precio para establecer, o lo dejamos caer del todo. En toda la Biblia vemos el mismo principio.

Abraham, con una sola palabra, se atreve hasta sacrificar su propio hijo. Sale en busca de una tierra extraña, cuyo arquitecto y fundador es Dios. Sale por tierras lejanas, sin saber dónde iba, sólo con una palabra, sólo con una voz que ni conocía. Era un adorador de dioses ajenos, pero la voz de Dios lo mueve, y este con su vida, con su tiempo, con toda su familia, paga el precio para establecer una verdad.

Su hijo Isaac la mantiene, Jacob termina siendo un usurpador. Vemos también a Noé, que es un predicador de justicia, un pionero en sus tiempos, sus hijos la mantienen, y ya para el tiempo de sus nietos, había gran decadencia en los hijos de Noé.

Vemos también en el Nuevo Testamento, en el tiempo de los apóstoles, ellos pagan el precio con martirios en sus propias vidas. Pagaron el precio para fundamentar una iglesia. Cristo fue a la cruz y, con su vida, fundamenta los apóstoles, la carga por revelación de Cristo, y para el noventa no existe la iglesia en su primera generación. La deja caer. Es notorio que hoy el pueblo de Jesucristo está ante una decisión con Dios. O reavivamos lo que Dios nos ha dado, o lo dejamos caer del todo.

(1 Crónicas 12: 1) = Estos son los que vinieron a David en Siclag, estando él aún encerrado por causa de Saúl hijo de Cis, y eran de los valientes que le ayudaron en la guerra.

Los valientes, dice. Yo sé que muchos de ustedes han oído muchos mensajes sobre guerra espiritual, pero con este trabajo yo quiero depositar una simiente profética en tu vida, de una manera u otra activar en ti, que tu corazón esté girando con el corazón de Dios en esta hora. Dios es un varón de guerra, y este es Su nombre.

(2) Estaban armados de arcos, y usaban de ambas manos (De ambas manos. A esta gente no había cómo entrarle; como quiera que le entraras, ellos sabían usar las manos. Eso de izquierda o derecha, no existía con Dios. Eran ambidiestros) para tirar piedras con honda y saetas con arco. De los hermanos de Saúl de Benjamín; (3) el principal Ahiezer, después Joás, hijos de Semaa gabaatita; Jeziel y Pelet hijos de Azmavet, Beraca, Jehú anatotita, (4) Ismaías gabaonita, valiente entre los treinta, y más que los treinta; Jeremías, Jahaziel, Johanán, Jozabad gederatita, (5) Eluzai, Jerimot, Bealías, Semarías, Sefatías harufita, (6) Elcana, isías, Azareel, Joezer y Jasobeam, coreítas, (7) y Joela y Zebadías hijos de Jeroham de Gedor.

(8) También de los de Gad huyeron y fueron a David, al lugar fuerte en el desierto, (Lugar fuerte), hombres de guerra muy valientes para pelear, diestros con escudo y pavés; sus rostros eran como rostros de leones, y eran ligeros como las gacelas sobre las montañas.

(Verso 21) = Estos ayudaron a David contra la banda de merodeadores, pues todos ellos eran hombres valientes, y fueron capitanes en el ejército.

(Verso 24) = De los hijos de Judá que traían escudo y lanza, seis mil ochocientos, listos para la guerra.

(25) De los hijos de Simeón, siete mil cien hombres, valientes y esforzados para la guerra. (Esforzados)

(Verso 32) = De los hijos de Isacar, doscientos principales, entendidos en los tiempos, y que sabían lo que Israel debía hacer, (No había confusión, entiendes?) cuyo dicho seguían todos sus hermanos.

(33) De Zabulón cincuenta mil, que salían a campaña prontos para la guerra (Estaban preparados) con toda clase de armas de guerra, dispuestos a pelear sin doblez de corazón. (Dice que estaban dispuestos)

(34) De Neftalí, mil capitanes, y con ellos treinta y siete mil con escudo y lanza.

(35) De los de Dan, dispuestos a pelear, veintiocho mil seiscientos.

(36) De Aser, dispuestos para la guerra y preparados para pelear, cuarenta mil.

Fíjate cómo se repite la palabra disposición. Disposición. Esto no es algo que viene y te mueve, esto es una disposición. Esto no es algo que Dios viene y te bautiza con ello, esto es disposición. Este no es un mover de Dios que viene de repente y tú sales saltando como una gacela. Disposición.

(37) Y del otro lado del Jordán, de los rubenitas y gaditas, y de la media tribu de Manasés, ciento veinte mil con toda clase de armas de guerra.

(38) Todos estos hombres de guerra, dispuestos.

Pregúntate a ti mismo: ¿Estás dispuesto? Pregúntale a todos los hermanos con los que te encuentres: ¿Estás dispuesto? No es casual. Los que han recorrido mucho mundo lo saben. En todo el planeta Tierra, la sangre más cálida que se encuentra es la latina. En lo natural. En el espíritu, no.

Algo pasa cuando nacen de nuevo, yo no sé qué les pasa. En cualquier país latinoamericano tú andas por las calles y si las mujeres saben ser bien mujeres, pues ahí tienes a los hombres mostrándose bien hombres. Pero tú entras a una iglesia y te encuentras con hombres que parecen mariposas escuálidas volando de pétalo en pétalo.

¿Cristo les hizo eso? Jamás haría lo que no hizo con Él mismo. ¿O alguien va a venir a poner en duda la masculinidad de Jesús, sólo porque no se le conocieron amoríos. ¿Dónde compraron ese machismo? En los súper market del infierno, porque el evangelio no vende ese producto.

Entiende: Dios no quiere alterar, modificar ni invertir tu carácter, sólo quiere santificarlo. Cuando Dios llama a un valiente en la calle, lo llama para que sea valiente en la iglesia. Hay gente que vivió toda su vida prometiendo darle una paliza al que lo arruinaba en la calle, pero cuando entra a la iglesia permite que Satanás le haga cualquier cosa sin pelearlo.

Tiene una cuota de humor lo que te dije, pero es tristemente cierto. Y además peligroso, porque si a Satanás le dejas una puerta suficiente abierta, te mata. Sólo que él te mata corporalmente. Te da mucha cuerda, y luego te ahorca con ella.

(38) Todos estos hombres de guerra, dispuestos para guerrear, vinieron con corazón perfecto a Hebrón (Tenían un corazón perfecto, o sea: maduro) para poner a David (Escucha: David siempre es tipología de Cristo. O sea: vamos a olvidarnos de David y vamos a hablar de David, hoy, representando a Cristo. Este ejército estaba dispuesto, a que Cristo fuese rey) por rey sobre todo Israel. (Sobre todo Israel, no sólo sobre una parte restaurada) asimismo todos los demás de Israel estaban en un mismo ánimo para poner a David por rey.

Noten que esto no era sólo el ejército. Porque hay gente que tú sabes, siempre tiene una excusa. “¡No! ¡Es que él tiene ese llamado!” – “¡Qué bonito ora el hermano1 ¡Parece que el Señor le ha dado una gracia especial!” No. Disposición. Ahora di en voz alta el nombre del lugar donde vives. Por ejemplo, yo, Rosario. Y luego añade: Cristo es el Rey de tu nombre. Pero eso no sucede casualmente.

Pero noten conmigo el verso 16 del mismo capítulo: Asimismo algunos de los hijos de Benjamín y de Judá vinieron a David al lugar fuerte. Otra vez ten en cuenta tu lugar de residencia y di en voz alta: ¡Este lugar es fuerte! (17) Y David salió a ellos, y les habló diciendo: si habéis venido a mí para paz y para ayudarme, (Aquí viene Cristo y está diciendo: aquellos que vienen voluntariamente a nacer de nuevo) mi corazón será unido con vosotros;

Noten el requisito para ser miembro del ejército de Dios. El corazón unido en propósito con Él. No tu talento, no tu profesionalismo, no tu habilidad, no tu dinero, no tu gracia, no tu llamado; tu corazón determina tu posición con Cristo. Tú puedes ser ungido para cualquier cosa, pero si tu corazón no está en orden con Dios, no vas a tener éxito en esta hora.

Hay muchos ministerios microondas, que de la noche a la mañana andan por ahí haciendo yo no sé qué. Y le dan, y le dan, y avanzan y avanzan; suenan igualitos, se ven igualitos, parecen ser reales, pero no lo son. ¡No hay nada en el espíritu! ¡Está vacío en el espíritu!

Las mismas canciones, las mismas palabras, pero sin efecto alguno en la dimensión del espíritu. Es tiempo que el pueblo de Dios se levante con convicción personal, y que sus palabras sean palabras de reyes. Porque la palabra de rey es ley cuando se decreta. Esto no viene casualmente, tampoco es un llamado. Tienes que tener disposición.

Esto se practica. Los que van a la guerra, primero se entrenan. Esto es una cosa diaria. Diestro para la batalla con ambas manos. Listo, pronto. Cuando te reúnes donde sea en una forma corporal. Sus voces, sus ojos, sus manos, sus rostros, indican que no están aquí. Esa es la milicia que libera la ciudad. Sólo hay una forma de militar, y es de acuerdo con la Palabra de Dios.

Tú puedes ser un excelente músico, o puedes saber orar que eres una barbaridad haciéndolo y, así y todo, no estar haciendo nada en la dimensión del espíritu. Lo único que prevalece en tiempo de milicia y contradicción, son los principios de Dios y un carácter que te lleva consigo como revelación personal.

Su palabra tiene que ser revelada en tu corazón en esta hora. Es tiempo en que la Palabra de Dios, ya no sea un mensaje. Es tiempo que las conferencias ya no sean campañas. Es tiempo en que cada ministración sea adecuadamente elegida para hacer algo específico, y que esa canción o esa ministración haga algo, y que no se detenga hasta que no se abra la brecha.

Es tiempo en que cada vez que un grupo fuerte se reúne por dos o tres horas, hagan algo de efecto que afecte el destino de la ciudad donde se encuentran. Es tiempo de no perder el tiempo. Es tiempo de levantarnos con convicción y revelación personal de lo que estamos haciendo.

Quizás muchos de nosotros estamos en Cristo, pero lo cierto es que Cristo está en muy pocos de nosotros. Es la condición de tu corazón la que produce una fe agresiva. Fe agresiva. Esa es la fe que altera demonios. Es tiempo de tomar una decisión. Es tiempo de poner presión en la esfera del espíritu.

Tenemos que alcanzar lo que nos corresponde. Es muy fácil adaptarse a fórmulas. Si lo haces así, funciona así. Si lo haces de otra manera, funciona de otra forma.  Sólo un problema: las fórmulas carecen  de poder si no tienes revelación presente. No hay fórmula en la dimensión del espíritu. ¡Es una vida!

Una vida y una relación. Es una disposición de fluir con lo que el Espíritu está haciendo. ¿Sabes? Derribar fortalezas es cansador, no es divertido. No es una bendición orar en lenguas por espacio de una hora hasta que no te da más la garganta. Uno no se levanta con ese deseo.

Ese no es un llamado, es una disposición. No interesa si no te gustan algunas de las cosas que debes hacer, tienes una disposición que te hace levantar cada mañana diciendo: ¡Aquí voy! Solamente somos vasos para que Él los use. ¿Y tú?

No es una fórmula de fe, es una convicción divina. Revelación de la naturaleza del carácter de Dios. Tenemos que empezar a conocer a Dios en todas sus facetas. Dios es un varón de guerra y nunca pierde una batalla. Los seminarios nos han enseñado cientos de fórmulas casi mágicas y principios espectaculares. Yo sólo sé que Satanás sigue avanzando.

¡Algo está mal! O este asunto funciona, o desechamos la Biblia, ¿Qué vamos a hacer? Si Dios dice que todo lo podemos en Él; si Dios dice que Él es cabeza y nos pone por sobre de todo; si Dios dice que toda rodilla se dobla ante el poder de la Palabra, mi pregunta es: ¿Por qué no están doblando?

Miles de corazones genuinos gimen por ver a una iglesia no sólo en excelencia y prosperidad, sino también en un avance estratégico sobre la ciudad hasta que Cristo sea coronado rey en ella. No es una fórmula, es un estilo de vida en el espíritu. Una convicción divina, que nos lleva a la victoria. Tenemos que tener pacto con esa revelación.

Fíjate que Dios no tiene pacto con fórmulas; Dios no tiene pacto con movimientos; Dios sólo tiene pacto con lo que es rhema en tu vida. Cuando es rhema en tu vida, Él responde a tu voz. Ahí Él está determinado a fluir. Los hombres que serán usados en estos últimos días, son hombres determinados. Obviamente, lo que digo incluye a las mujeres, lo de hombre es genérico.

Hombres apasionados por el rostro de Dios, no por sus manos. Porque son muchos todavía los que buscan sus manos, no su rostro. Hombres que van a ser militantes, pero al mismo tiempo sensibles, y llenos de amor por el rey. Conocemos su naturaleza, y podemos amarlo siendo hombre. Podemos amarlo siendo mujer.

Hombres y mujeres que son motivados por causa y por comisión, y por la responsabilidad a la misma. Toda tu vida, todos tus planes, todos tus deseos, todas tus estrategias para el año, dependen de la causa de Dios. Vive para ser necesario en todo lo que Él quiere, y no para lo que a ti te da la gana.

Hombres que pagan el precio por llevar a cabo la obra de Dios. Esa es la iglesia que va a vencer. Necesitamos fe agresiva. Necesitamos que nuestra voz sea estandarte en la esfera espiritual. Que nuestras voces no sean címbalos que retiñen, sino que sean saetas, que sean arcos, que sean flechas llenas de las llamas ardiendo del trono de Dios que establece su palabra.

Mi especial motivación en este trabajo, es activar tu corazón. Tu mente tendrá que quedar inútil para que eso sea posible. Estoy hablándole a tu corazón. Es la inversa de lo que normalmente conoces. Apréndelo, aprovéchalo. Alimenta tu corazón. Es tiempo de abandonar la zona confortable.

¿Sabes qué? Necesitamos probar lo que creemos, para realmente creer en lo que creemos. A veces decimos que creemos en algo, y como nunca lo hemos visto, no terminados de estar seguros si creemos en ello. Necesitamos probarlo, para por lo menos caminar convencidos de que sí funciona.

Espero que todas estas cosas te sirvan para tu maduración y estrategia, pero recuerda que todos mis trabajos van dirigidos a la iglesia corporal y genuina, que en muchos casos tiene relación y vinculación con congregaciones cristianas, pero que en otros tantos no se le parece ni por asomo.

Convengamos en que la iglesia, en su gran mayoría, no ha experimentado todavía una gran victoria sobre la oscuridad, desde hace varias décadas. Tanto ha sido el tiempo en que el poder de Dios no habita en nosotros como debe habitar, que por falta de discernimiento le estamos llamando poder de Dios a lo que ni siquiera tiene nada que ver con Dios.

Y cuando nos ponemos a orar y le preguntamos a Dios por qué pasan todas estas cosas, entre otras consideraciones, el Señor suele decirnos que para tener victoria debemos tener un corazón como el de David, que era un corazón que palpitaba conjuntamente con el corazón de Dios.

David era un hombre tras el corazón de Dios. Lo que Dios pensaba, David pensaba. David llegó un día y sus hermanos le dijeron: ¡Oye! ¿A qué has venido, a ver la batalla? Y David dijo: ¿Qué batalla, manga de cobardes, si aquí nadie está peleando? Y tú, grandote ordinario, ¿Quién te crees que eres para hablarle a mi papá de ese modo? Seas ejecutado por el poder divino, ¡Ahora! ¿Lo fue o no lo fue?

Y ahí estaba todo Israel, creyendo que estaban en batalla. Y llevaban cuarenta días escondidos. El gigante riéndosele en la cara a la iglesia. El espíritu humanista trayendo desafíos circunstanciales y aparentemente ganadores. ¿Y ahora qué vas a hacer? Voy a equilibrar el valor del dólar.

¿Escuchaste? Todavía hay Goliat gritando burlas. ¿Dónde estarán los David del día de hoy? ¡Es verdad! ¡Funciona! Si una iglesia de forma corporal comienza a atacar y a bombardear la esfera espiritual, identificando las potestades correctas, con una voz convincente que sea rhema, retrocede la tiniebla.

Muchos me deben estar escuchando como no creyendo que es cierto. Sin embargo, está escrito en toda la Biblia, ¿Qué vamos a hacer? No lo creemos porque no lo hemos visto. Porque cantar, lo cantamos. ¡Oh! ¡Cristo es Rey! ¡Los muros caen! Es tiempo que la iglesia se levante.

Hermano; ¿La vida te presenta hoy muchos obstáculos? Dale gloria a Dios. La fe sólo se mueve y se manifiesta ante la presencia de obstáculos. ¿Cuántos sabían eso? La fe, sólo funciona si hay un obstáculo. Porque so no hay obstáculos, no hace falta fe.

Eso es lo mismo que la valentía, sólo existe en medio del temor. La valentía nunca existe fuera del temor. Uno se hace valiente cuando está asustado. El territorio está perfecto, hay mucho temor. ¿Dónde están los valientes? Por eso es que la fe se nos dio para conquistar e invadir. No para mantener.

¿No has escuchado esos que oran y dicen: ¡Gracias, Padre, porque hasta aquí nos has traído vivos! ¿Cómo que hasta aquí? ¡Si Él dijo que tendríamos vida en abundancia! Eso es básico, y ahora, ¿Qué vas a hacer con ella? La fe es para invadir y conquistar.

La fe no es para cantar y profetizar en la iglesia. La fe es para el cántico nuevo y la palabra profética. La fe no es para darle una profecía a un hermano que, aunque fallemos, es seguro que no nos va a delatar. La fe es para profetizar en la plaza más grande de tu ciudad.

La fe es para profetizar en un noticiero de la televisión. La fe es para profetizarle al presidente de tu país. La fe es un arma, no un escudo. Y no me escribas ahora para decirme que la palabra dice que debemos andar con el escudo de la fe, no me escribas, por favor. La fe se nos dio para invadir, no para mantener.

 (Números 13: 17) = Aquí vemos la misión de los doce espías, cuando Moisés los envía a la tierra. Los envió, pues, Moisés a reconocer la tierra de Canaán, diciéndoles: subid de aquí al Neguev, y subid al monte. (Hay que subir para reconocer) (18) y observad la tierra como es, y el pueblo que la habita, si es fuerte o es débil, si poco o numeroso; (19) cómo es la tierra habitada, si es buena o es mala; y cómo son las ciudades habitadas, si son campamentos o plazas fortificadas.

Vemos aquí que Moisés los envía para hacer tres cosas: Dime cómo está la tierra, cómo es la gente y cómo son sus ciudades. Tres cosas quería saber Moisés: cómo está la tierra, si es fértil o no, si es buena o no; cómo está la ciudad, si son fortificadas o no, qué tipo de gobierno tienen, cómo son sus leyes, si están en contra de nosotros o no, y cómo es esa gente. ¿Son gente poderosa o son gente débil?

(Verso 23) = Y llegaron hasta el arroyo de Escol, y de allí cortaron un sarmiento con un racimo de uvas, el cual trajeron dos en un palo, y de las granadas y de los higos.

(24) Y se llamó aquel lugar Valle de Escol, por el racimo que cortaron de allí los hijos de Israel.

(25) Y volvieron de reconocer la tierra al fin de cuarenta días. (Noten conmigo que todos, los doce, vieron lo mismo. Los doce vieron lo mismo).

(Verso 27) = Y les contaron, diciendo: nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y éste es el fruto de ella.

(28) Más el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, (Este “más” que leemos aquí, equivale a nuestro “pero”. Vamos a ir allí, pero… Podemos intentarlo, pero…) y las ciudades muy grandes y fortificadas; y también vimos allí a los hijos de Anac.

Vienen y le dan el anuncio. Le dicen: mira; la tierra esa produce que es una barbaridad. Sólo un pequeño problemita; las ciudades son muy fortificadas y esa gente no son latinos, son mucho más grandes, tipo mongoles, tirando a gigantes, ¿Viste?

(Verso 30) = Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés; (Principio número uno para tener victoria en la esfera del espíritu: tienes que silenciar las voces negativas, tienes que silenciar todo lo que no es de Dios. En una palabra: Si no tienes nada para decir, con fe, ¡Cierra la boca! Caleb, lo primero que hizo, fue silenciar las voces) subamos luego, (Número dos: ¡Actúa rápido! No lo dejes para mañana. Esto quiere decir: ¡Ahora! ¡Hoy es el día de salvación!) y tomemos posesión de ella, (Tres principios poderosos en la dimensión del espíritu: 1- Silenciar las voces negativas. 2- Actuar en el momento. 3- Tomar posesión. Ningún líder está autorizado a tomar posesión por ti. Tampoco te puede enseñar la posesión, tú tienes que tomarla.) Porque más podremos nosotros, que ellos.

(31) Más los varones que subieron con él, dijeron: no podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros. (Fíjate: todos vieron lo mismo)

(32) Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: la tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores, (¡Un momento! ¿Dónde vieron ellos eso? ¿Quién les dijo eso que ahora declaran como verdad absoluta? Ni te tomes el trabajo de buscarlo, fue simplemente su imaginación dictándoles eso. En ningún momento alguien les dijo: miren, esta tierra es tierra que se traga a los moradores. Ellos sólo asumieron eso. Fíjate, el diablo siempre va a inventar cosas amenazantes para amedrentar a los que están por fastidiarlo, y mientras ellos se las crean, él no va a cambiar su estrategia.) y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura.

(33) También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, (O sea: ellos se vieron así) como langostas, y así les parecíamos a ellos.

(Números 14: 1) = Entonces toda la congregación gritó, y dio voces; y el pueblo lloró aquella noche. (Noten que el temor es contagioso. Y además es expansivo. Al temor hasta los perros lo reconocen. Cuando tú te aceras a un perro, vas a ver que él te mira como analizándote. ¿Sabes qué? Está observando si le temes o no. Y su reacción será acorde a lo que haya descubierto. Un perro jamás atacará a alguien que demuestra no tenerle miedo. A lo sumo, hará mucho ruido ladrando, pero nada más. Ahora imagínate, si un perro es capaz de tener ese discernimiento, imagínate los demonios.)

(2) Y se quejaron contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la multitud: ¡Ojala muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojala muriéramos! (Noten que esto fue un pensamiento de ellos, que sería mejor estar en el otro lado que acá. ¡Y qué pasa? Que eso es muy peligroso, porque mira lo que dice en el final del capítulo)

(Verso 26) = Y Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo: (27) ¿Hasta cuándo oiré a esta depravada multitud que murmura contra mí, las querellas de los hijos de Israel, que de mí se quejan?

(28) Diles: vivo yo, dice Jehová, que según habéis hablado a mis oídos, así haré yo con vosotros. (¿Dónde murieron ellos? En el desierto. ¿Qué desearon ellos? Morir en el desierto. ¿Dónde murieron? En el desierto. Lo que tú permitas, Dios permite. Si tú permites, Dios permite. Lo que tú atas, Él ata. Lo que tú desates, Él desata. Si estás tranquilo y conforme, Él se queda tranquilo y conforme. Si estás cansado de la situación, entonces sé dispuesto.)

(Hebreos 4: 1) = Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado. (Nota que el reposo se alcanza)

(2) Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe (¿Por no ir acompañada de?) en los que la oyeron.

(3) Pero los que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que dijo: por tanto, juré en mi ira, no entrarán en mi reposo; aunque las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo.

(4) Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: y reposó dios de todas sus obras en el séptimo día. (5) Y otra vez aquí: no entrarán en mi reposo.

(6) Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia, (7) otra vez determina un día: Hoy, diciendo después de tanto tiempo, por medio de David como se dijo: si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones.

Ahora bien; si el reposo fuera el cielo, como tantos han enseñado por allí, ellos no estarían juzgados por no entrar en Canaán. Canaán es la herencia divina de Dios en la tierra. Está llena de gigantes, ¡Y en el cielo no hay ninguno! Pregunto: ¿Dónde vives? Donde quiera que vivas, repite lo que ahora yo voy a decir como mío, cambiando lo que debas cambiar: Canaán, es Rosario, es Argentina.

(Verso 9) = Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios.

(10) Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.

(11) Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia. (¿Cuál ejemplo de qué desobediencia? De Israel, que no poseyó la tierra.)
Eso es revelación.

El ejemplo que está usando es el de Israel, negándose a entrar a lo que Dios ya les había dado. Aquí, la palabra Reposo, es la palabra katapausis, en griego, y significa colonia espiritual, morada, un estado de presencia. No habla de descanso. La palabra no habla de descanso, sino de un lugar que provee descanso.

O sea que es un lugar en Dios sobre todo principado, potestad, sentados en lugares celestiales, bendecidos con toda bendición espiritual y con todo bajo nuestros pies, pero aun estando aquí y trabajando. Es un reposo mental, porque esa posición, esa disposición, esa postura, te paz en la mente, porque estás convencido de la victoria todo el tiempo.

Es una colonia, una dimensión. Romanos 5 dice que reinamos en vida. Podemos reinar en vida. Nosotros no estamos restringidos de su presencia y de su paz, a causa de nuestra escatología. A pesar que hay una paz futurista y eterna, también hay una provista para ti, Hoy.

Y la iglesia tiene que entrar en esa dimensión.  Tenemos que entrar en una dimensión en donde haya suficiente paz mental para la iglesia, para poder operar con victoria. Bajo la nube de confusión y tribulación, no vas a tener ninguna victoria. Tenemos que estar sobre la situación.

La situación existe, siempre va a existir, pero estamos puestos para estar sobre de ella, no en medio de las circunstancias. Es una posición en la dimensión del espíritu, que sólo viene por revelación personal. A esa no te la va a dar ninguna estrellita del tele-evangelio, a esa la vas a tener que obtener tú mismo.

Esa no se obtiene el domingo cuando vas a la iglesia, es un estilo de vida. Satanás, últimamente, está atacando vidas individuales, porque en lo corporal no va a venceré. Entonces te va a tacar cuando estés solo o sola, en tu casa, y no tengas a nadie que te ayude. Y si no estás en ese reposo, ahí es donde uno por uno pueden caer.

Ahora; en el verso 9, es la única vez que la palabra “reposo” significa sabático, o habla del reposo futurista, o del milenio, o del reinado de Cristo en la tierra y todo lo demás, cualquiera que sea tu formación doctrinal que no vienen al caso en esta hora.

Pero esa es la única vez que la palabra “reposo” se refiere al futuro, y es la palabra sabático o descanso. Pero el verso 10 es muy singular ya que parece una paradoja, porque dice: Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.

O sea: si no entras en el reposo, no vas a reposar. ¡Pero eso se sobreentiende! ¿Entones, eso a qué se refiere? A que hay una clase, una forma o un estilo de reposo, que asegura el otro reposo. Hay un reposo, ahora, que asegura el otro. Y luego te dice ¡Procurad! La palabra en griego es ¡Militad!

¿En qué quedamos, reposo o milito? Ambas cosas, ¡Milita para reposar! La palabra es procurar o laborar para no caer en semejante ejemplo, como Israel. Parece una dicotomía, una paradoja. La palabra dice que el Reino de tu dios es justicia, paz y gozo. Pero luego dice que Él no vino a traer paz. ¿Entonces en qué quedamos, viniste a traer paz o no viniste a traer paz?

Él dice que es el príncipe de paz, ¿Sí? Pero después te dice que es varón de guerra. No parece tener demasiado sentido el asunto, o eres paz o eres guerra, decídete. Bienaventurados los pacificadores dice por ahí, pero en otra parte te manda a que te pongas toda la armadura de Dios.

¡Por favor! ¡Decídete! ¿Una o la otra? ¡Es que no va a haber paz sin milicia! La paz nunca llega en ausencia de guerra. No puedes mantener lo que no existe. A la paz hay que introducirla. Entones salen algunos y te dicen que no, que ellos están manteniendo la paz. Me pregunto: ¿Qué Paz?

No hay paz. Vivo en una ciudad que es hermosa y con gente muy cálida, pero a ciertas y determinadas horas no puedes andar por ciertos y determinados lugares, si es que no quieres que te sacudan un poco y te roben lo que llevas. ¿Qué paz?

¡Es que estamos labrando la paz! ¿Qué paz? ¡Es que somos pacificadores! ¿Ah, sí? No sé tú, pero yo me considero en guerra permanente. Porque la verdadera paz, jamás es independiente de guerra. Porque la paz, en todo caso, es el resultado de haber resuelto un conflicto de cualquier forma.

Y no te confundas, la pasividad no es paz. La pasividad, en todo caso, es ignorancia de guerra, rebelión para con la guerra o, lo más triste, cobardía disfrazada elegantemente. ¡Es que ser guerrero no es mi llamado! ¿Ah, no? Fíjate, yo creía que todos éramos parte de un mismo cuerpo.

Tenemos que derribar las fortalezas en nuestra vida. Decimos que la iglesia se está restaurando, y sin embargo todavía cultivamos doctrinas que producen creyentes pasivos, casi estoicos. Tenemos esperanzas futuristas de libertad de nuestro dilema presente.

A mi modo de entenderlo, yo creo que hay demasiados espíritus culturales y sus influencias habitando en la iglesia. ¿Países que eligen gobiernos muy progresistas con libertades discutibles? Iglesias que se ponen permisivas con la fornicación, el adulterio, el aborto y la homosexualidad, “para estar a tono”… ¿Y el pecado?

Tenemos que destruir todas esas fortalezas y poner todo eso bajo nuestros pies. Baja auto estima. Ritualismo eclesiástico. ¡Es que nos hemos restaurado de eso! Sí, pero no sería extraño que cayeras en nuevos ritualismos restaurados. Eso cansa y determina que mucha gente se aburra y no quiera volver. ¡Es una misa con más ruido!

La palabra dice que son bienaventurados los pacificadores, no los pasivos ni los pacifistas. Pacificadores son los hacedores de la paz. En otras palabras, bienaventurados los que hacen la paz. ¿Y cómo se hace la paz? Ganando guerras. Claro, ahora da a entender que el príncipe de paz, también es varón de guerra.

Y que no vino a traer paz, sino división. Él trae una espada. Él no vino amando a las ovejas, Él vino como un profeta, trayendo división en los círculos religiosos. Él se manifestó a los suyos, no al mundo. Él vino a la iglesia y la partió por la mitad. Y todavía está tratando de hacer lo mismo.

Ahora; nosotros hemos podido decretar que ahora viene el príncipe de este mundo, pero gracias a Dios yo no estoy en adulterio, no soy inmundo, estoy limpio y aleluya, en mí no va a encontrar nada porque yo no tengo pecado. ¿No encontrará temor?

Cristo dijo: aquí viene el príncipe de este mundo y no tiene nada en mí. ¿Encontrará temor en tu vida? Porque si encuentra temor, encuentra nada menos que la raíz de su reino. Porque el temor es la raíz de la fluidez de Satanás. Lo que intento decir es que debemos levantarnos a una dimensión en la que no haya terreno común. Si hay temor en tu vida, Satanás tiene una autopista para correr en ella.

Sí, no me digas nada, ya lo sé; te quedaste bien calladito o calladita. ¿Habrá temor en algún área de tu vida? ¿Le temes al avance satánico? ¿Le temes a la recesión? ¿Temes profetizar? ¿Temes manifestar tu ministerio? ¿Temes comenzar con esa empresa que Dios te dijo hace diez años que debías empezar?

Porque si tienes temor, cualquier clase y medida de temor, en temor es donde reina Satanás. ¿Estás recibiendo algo de este trabajo? Lo difundí porque me dispuse a romper algo en el espíritu con esto. Porque antes de ministrar las vidas y llenarlas de la presencia de Dios, debemos sacar de ellas todo lo que molesta y no permite que sean llenos cómo deben ser.

Dios ha dicho que la iglesia ha llegado a ciertos niveles, los mantiene por cierta cantidad de tiempo, y luego los deja caer. Lo único que cabe es poner presión, alta presión, para ir más allá. Se ha llegado como a un tope en el espíritu, y cada vez que damos contra él, el ruido es grande y nos hace retroceder. Esto es un estilo de vida, no solamente corporal sino también en cada una de sus casas.

(1 Crónica 12: 8) = También los de Gad huyeron y fueron a David, al lugar fuerte en el desierto, hombres de guerra muy valientes para pelear, diestros con escudo (Recuerda que el escudo es la fe) y pavés; (Pavés era ceñir los lomos con el cinto. Habla de ceñir los lomos. Representa el área reproductiva de tu vida. Por eso en otra parte dice: ceñid los lomos de vuestra mente. Tienes que poseer tus pensamientos para tener productividad en Dios. Porque el hombre de doble ánimo no consigue nada con Dios. Tenemos que ceñir nuestros pensamientos, llevando cautivo que se exalta contra lo que la Palabra dice. Llevarlo cautivo) sus rostros eran como rostros de leones, y eran ligeros como las gacelas sobre las montañas. (¿Cuántos han visto correr a una gacela? Ultra liviana y tremendamente rápida, en el espíritu).

Saber qué estás haciendo. Tenemos que aprender a movernos en el espíritu, que tiene una velocidad muy superior a cualquier movimiento en la carne. Hay veces que la manifestación de Dios viene, y nadie sabe qué hacer con ella. Tenemos que aprender a trabajar con Dios, se puede aprender. Él es el Paracleto, vino para vivir contigo, y darte tiempo para que lo conozcas.

(Verso 32) = De los hijos de Isacar, doscientos principales, entendidos en los tiempos, (Entendidos en los tiempos, tenían discernimiento para este tiempo presente.)

No digo que eran escatológicos. Sabían lo que estaba aconteciendo en su día. Por eso es que más abajo dice que sabían qué hacer. Hay que saber qué hacer y cómo hacerlo. Es posible recibir esa revelación. Pero hay que militar para tener una convicción personal.

No puedes cantar cuando es tiempo de adorar. No puedes pretender adorar cuando hay ruido. Los demonios se te ríen en la cara y ridiculizan lo que tú llamas La Iglesia. ¡La iglesia del Señor no es ridiculizada por ningún minúsculo demonio creado!

Es necesario el discernimiento para obtener la victoria en esta hora. Satanás no es bruto. Él no perdió su sabiduría, sólo la pervirtió. Tenemos que aprender a operar como ejército y como nación. Todavía no hemos aprendido esas facetas de la iglesia. Milicia no es ruido, aunque lo incluya: es parte de la convicción personal de cada uno.

Dice el verso 33 que estaban prontos para la guerra con toda clase de armas. No sólo algunas, todas, y dispuestos a pelear sin doblez de corazón, o sea que todos tenían un mismo pensar, venían a lo mismo. El verso 38, dice: todos estos hombres de guerra, dispuestos para guerrear, vinieron con un corazón maduro a Hebrón. Hebrón es el lugar de unidad y de pacto.

Una iglesia de pacto, donde todo el mundo está dispuesto a hacer lo que sea necesario, cuando sea necesario, como sea necesario, con tal de que Él sea glorificado. Un corazón noble, entero, dispuesto, guerrero. En suma: un corazón que palpita con Él.

(Hebreos 4: 11) = Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia.

(12) Porque la palabra (Primero nos dice que militemos, y luego nos muestra qué es lo que tenemos. La palabra. No la imposición de manos, el soplar o hacer algunas otras triquiñuelas. La palabra. El énfasis de Dios en esta época, es la palabra) Porque la palabra de Dios, (No la de tu doctrina, la de Dios) es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; (Es más cortante que toda espada de dos filos) y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

(13) Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia;

Número uno: la palabra es viva. Eso significa que ES viva. No es que tiene vida, porque todo lo que tiene vida, muere. Pero la palabra ES viva, es eterna, no regresa vacía. Donde tú decretes la palabra, tiene que hacer lo que le enviaste. Hasta que no lo haga, no regresa. No se retracta, no se arrepiente, no se detiene.

Ella tiene vida para seguir existiendo por sí sola. La palabra de Dios, ES viva. No es algo que tiene vida, ES viva. La puedes enterrar en la doctrina, la puedes enterrar en religión, la puedes enterrar en la cultura, y aparentemente no ha hecho efecto, pasan los años, empieza un terremoto y resucita, porque la Palabra de Dios, ES viva.

La puedes enterrar en alguna ideología de moda, la puedes enterrar en el homosexualismo, la puedes enterrar en el liberalismo, la puedes enterrar en el humanismo y en todos los “ismos” que se te ocurran, pero cuando la palabra llega al grano de la perfección, sigue subiendo, porque ES viva. No es “a lo mejor”, ES. Pero todo eso depende de si tú lo crees o no lo crees cuando lo dices. Porque la palabra que no regresa vacía, es la de Dios. Y la palabra de Dios es la que Es viva en ti. Por eso no ha funcionado.

Número dos: Dice que es eficaz. Eso significa que es poderosa. La palabra eficaz es la palabra energeia, y no tiene que ver con energía, como lo inventaron algunos esotéricos, significa que es enérgica, que tiene fuerza. No la podemos atar, ninguna junta de notables la puede detener, ninguna ley del concilio, tampoco.

Tampoco la detienen la recesión, ni la depresión, ni el anticristo, ni el gobierno que te tocó puede amarrar la palabra. Ella tiene poder y se desata sola. La palabra de Dios es poderosa. Y después vienen a decirme que Satanás está venciendo a la juventud. Y no están equivocados, pero ¿Sabes cual es la causa? Que la iglesia no sabe qué hacer con esa juventud.

Hermano mío, puedes enterrar la espada del Espíritu en el corazón de tu hijo. Pasa uno, pasan dos, pasan tres, pasan cuatro; quizás pasen dos décadas y esté perdido en los suburbios sucios del mundo, casi dando con su frente en la cuneta llena de lodo.

Pero un día esa palabra empieza a temblar, empieza a cortar, y se desata, y empieza a usar su poder y, ¿Sabes qué? ¡No regresa vacía! Puede tardar veinte años, no interesa. ¡La palabra no muere! Tenemos que creer lo que predicamos, para que funcione.

Número tres: dice que es cortante. Eso significa que divide, separa, tiene un filo, corta la lógica y produce fe, divide el alma y el espíritu, no está restringida a sistemas doctrinales. Tiene un filo que corta y se libera ella misma. Pero esa es la espada del Espíritu, no la espada del hombre.

El espíritu siempre sabe qué hacer con la palabra. Me pregunto cuántos serán los hombres que verdaderamente sepan qué hacer con ella. ¿Sabes cuál es nuestra labor con la palabra? Ponerla en movimiento. Es lo único que necesitamos. Lo único que ella quiere, es que lo decretemos.

Pero con fe, porque sin fe es imposible. Muchos tomaron la espada del espíritu y se la dieron al hombre. Entonces, ahora la espada se llamaba “doctor en la palabra”. Y esos doctores, un día, dijeron que la palabra ya no liberta, y que la sangre ya no funciona, que la restauración no existe y que lo único que sirve es la prosperidad. Pero como la palabra sí existe sin doctorados, se ha desatado de la mano de los hombres y busca una generación que la decrete con fe para hacer lo que vino a hacer.

Hay una reforma espiritual que se está levantando, y está quitando el mando de la espada de la mano de los hombres, y la está poniendo en las manos de una generación,  de un ejército que es ambidiestro en el espíritu. Un ejército que entiende los tiempos y sabe qué hacer con ella.

La palabra de Dios es eficaz, Es vida y es poder. Dice que tiene dos filos, también. Y aquí te paso un secreto: hasta que la espada no sea un instrumento quirúrgico en ti, jamás funcionará en otro. La palabra dice que nuestras armas son poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, llevando cautivo todo pensamiento y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, cuando, nuestra obediencia sea completa. De otro modo, son palabras vacías.

No hay cosa creada que no sea manifiesta. La palabra es reveladora. O sea: ella manifiesta lo que está oculto. Expone todo lo que es Dios y quema todo lo que no es Dios. Es una palabra que revela el propósito de Dios. Cada mensaje, cada estudio, cada predicación debería afectar un destino.

Recuerda a Ester. Ester era huérfana, venía de Babilonia, igual que nosotros. Se encontró con un hombre llamado Mardoqueo, que la adoptó. Nosotros también somos adoptados, ¿Cuántos se acuerdan de eso? Y Mardoqueo le dice: “Oye, Ester; ¿No te has dado cuenta que hay una revuelta en la ciudad?” Ahora tú que me escuchas, piensa: ¿No te has dado cuenta que hay una revuelta en la ciudad?

Pero fíjate que Ester estaba ya cómoda, porque ella ya vivía en el palacio y tenía todo lo que necesitaba para sentirse bien y segura. Es decir que estaba aparentemente completa. Sin embargo, había olvidado el propósito por el cual había sido adoptada, y no se dio ni cuenta que Satanás estaba más que activo.

Y un día Mardoqueo viene y le dice: “Oye, ¿Tú que te crees? ¿Qué estás en Egipto? ¿Tú te crees que yo te traje aquí para que te la pases todo el día pintándote las uñas? ¿No te has dado cuenta que Satanás está destrozando la ciudad?” Ester, ¿Cuántos se acuerdan de ella?

Le dice: “Ester, tú saliste del anonimato, pero fue con un propósito. No fue para que te sentaras allí y tontearas todo el día y los fines de semana. El propósito no era que tú mejoraras tu aspecto externo y buscaras parecer más bonita. ¡Nadie te mandó a ser una estrella!”

Ester dijo en un momento: Quizás para esto fue que yo fui salvada. Quizás Dios te trajo ahí donde estás oyéndome, ahora, para hacer algo al respecto. No para que tuvieras fe para hacer que otro lo hiciera. Quizás te trajo a ti para hacerlo. Quizás.

¿Habrá algo, en la tierra, que tenga suficiente valor como para que tú te atrevas a dar la vida por ello? ¿Habrá algo que nos motive a hacer algo? ¿Será que hay una situación lo suficientemente grave, como para usar los principios bíblicos y ponerlos por obra?

El mundo paga el precio con los puños, y la iglesia amando a Dios. El mundo se levanta en manifestaciones y protestas porque está hasta la coronilla de abusos y la iglesia saltando alegremente y hablando en lenguas, cuando la única entidad en la tierra que tiene el poder para dividir, para separar acciones e intenciones humanas, es la palabra de Dios. Ninguna nación tiene dinero para salir de sus deudas, ninguna nación tiene dinero para terminar con el pecado, porque la única solución del pecado es la sangre del cordero.

Leer Más

Parecidos a Cristo

Se dice que en una ocasión le preguntaron al gran Mahatma Gandhi si no evaluaba la posibilidad de hacerse cristiano. Él miró fijamente a su interlocutor y, luego de reflexionar un momento respondió: “No estaría mal; el cristianismo es excelente. Particularmente, a mí me gusta mucho Cristo. Los que no me terminan de gustar son los cristianos, porque no se le parecen en nada.”

Mahatma Gandhi, hinduismo, en fin; tú ya sabes qué es lo que la gran mayoría de cristianos me respondería ante esta mención. Sin embargo, si el padre de mentira que es Satanás, basa su estrategia en comenzar desde una verdad para luego tergiversarla y así engañar, no veo por qué algo de lo dicho por Gandhi no sería cierto.

¿Se parecen los cristianos a Cristo? Mejor lo pregunto incluyéndome, porque yo no soy mejor que ninguno: ¿Nos parecemos los cristianos a Cristo? Sería bueno que abandones por un momento tu fraseología evangélica, esa que generalmente te permite responder a todo con textos bíblicos no siempre tomados en contexto, y lo pienses con seriedad y, fundamentalmente, con honestidad. ¿Te pareces a Cristo en algún momento del día? Tú ya tienes tu respuesta, yo ya he tenido la mía.

Ahora bien; no estoy aquí para arrojarte un recipiente lleno de culpas, ni para condenarte. Estoy aquí puesto por mi Padre para ayudarte a madurar. Porque eso es lo que se traduce de la palabra “perfeccionar” que leemos en la Biblia cuando se habla de lo que los ministerios deben hacer con los santos, que más allá de las conductas individuales, según Dios mismo, vienen a ser ustedes.

¿Por qué no soy como Cristo? Si digo que soy cristiano, estoy diciendo que soy un seguidor de Cristo. Y si soy de verdad un seguidor de Cristo, ¿Por qué no pienso o siento como Él sentía o pensaba y, esencialmente, por qué no hago ni una milésima parte de lo que Él hacía, cuando Él mismo dijo que yo haría cosas mayores que las que Él había hecho?

Desde la carta a los Filipenses, creo que puedo aportarte una mediana respuesta. Qué harás o qué no harás con esa respuesta, luego, ya no es asunto mío. Tú sabes cuándo te aprieta el zapato que te calzas y qué deberás hacer para que deje de martirizarte.

Pablo escribió esta carta como parte de una relación que tuvo con esta iglesia por encima de la que tuvo con las otras. Se dice que es muy probable que el apóstol lo haya hecho durante su primer encarcelamiento en Roma y para agradecerles a los filipenses cierta contribución que había recibido de parte de ellos.

Aprovechó, tal como era casi rutina en Pablo, para instarlos a mantener la unidad y disposición fraternal entre ellos. Incluso también los alertó  contra las peligrosas herejías que los amenazaban, muy probablemente relacionada con el judaísmo hebreo y con el gnosticismo griego.

Los teólogos tienen varios puntos de vista referentes a esta carta. Para mi gusto, es la más hermosa de las cartas de Pablo. Porque está llena de ternura, de calor y de afecto para con ellos. Nada que ver con las pomposidades acartonadas y entremezcladas con autoritarismos de dudosa índole que solemos ver hoy en nuestros ambientes.

Bueno; de ella yo quiero extraer algunos versos que, en sí mismos, no signifiquen formaciones o deformaciones doctrinarias, ya que no la repasaré en todo su contexto. Quiero, a partir de ella, no olvidarme de proporcionarte lo que te dije al principio: las causas o razones por las cuales no eres, somos, parecidos a Cristo.

(Filipenses 1: 27) = Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio, (28) y en nada intimidados por los que se oponen, que para ellos ciertamente es indicio de perdición, más para vosotros de salvación; y esto de Dios.

(29) Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él, (30) teniendo el mismo conflicto que habéis visto en mí, y ahora oís que hay en mí.

En líneas generales, este manual práctico para parecerse a Cristo que nos da Pablo, tiene la gran premisa que luego deberemos desglosar: Comportarnos como es digno del evangelio de Cristo. Creo que en tu Biblia deben haber suficientes historias de gente que fue digna del evangelio de Cristo, léelo.

Con lo primero que nos encontramos, es con que debemos estar firmes en un mismo espíritu. ¿En un mismo espíritu que Cristo? De modo abstracto, quizás sí; pero lo cierto es que la sugerencia con calibre de mandamiento humano, tiene que ver con nosotros. En un mismo espíritu unos con los otros, nosotros. ¿Lo estamos? ¿Lo estás tú con los hermanos que conoces?

Porque resultaría inconcebible que si no estuviéramos en un mismo espíritu que el que se sienta a nuestro lado cada domingo en el templo de la congregación a la que asistimos, cualquiera sea ella y cualquiera su denominación, es muy poco probable, por no decir imposible, pasar a la acción que sigue, que es la de combatir unánimes por la fe del evangelio.

Yo me pregunto cuántos de nosotros en este día, en este tiempo, habrá podido ver en alguna ocasión a gente cristiana emprendiendo un combate de manera unánime, esto es: todos con un mismo sentir, un mismo pensamiento, una misma idea y un mismo objetivo. Si tú has visto alguno, por favor, házmelo saber para poder glorificar al Señor ya mismo.

Porque luego encara en el verso 28 algo que todavía es plenamente vigente, si quieres encontrarlo. El temor, la aprehensión, la cobardía o como quieras llamar tú lo que embarga al creyente que siente de manera directa la amenaza y la presión de una oposición a veces feroz.

Aquí te dice que no debes estar en nada intimidado por los que se oponen. Claro, decirlo como Pablo y repetirlo yo desde aquí, suena sencillo y hasta fácil, ¿Verdad? Pero no suena del mismo modo cuando te das de cara con el demonio con rostro de hombre o de mujer que encarna la primea línea combativa de esa oposición.

¿Alguien ha visto alguna vez algo menos despiadado que un opositor cristiano atacando a su hermano en la fe simplemente por pensar diferente en algunos puntos doctrinales? Yo no lo he visto. Claro está que Pablo aquí se preocupa en hacerte saber que eso se da porque cada sector cree tener la verdad absoluta.

Pero para los que se oponen al verdadero evangelio, sólo hay indicio de perdición, pero para los que se mantienen perseverantes contra vientos y mareas, el indicio cierto es de salvación. Tú eliges. Claro está que tú eliges pero en el medio del silbar de las balas. Hacerlo en otro contexto sería demasiado sencillo.

Y fíjate como concluye este pasaje en los dos versos finales. Pablo nos dice que se nos ha concedido; Ojo: dije que se nos ha concedido) dos elementos básicos para el evangelio de Jesucristo: que podamos creer en él y que llegado el caso, también padezcamos por él. Con los Tesalonicenses y los Romanos, Pablo es más claro, aún.

(2 Tesalonicenses 1: 5) = Esto es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis.

(Romanos 8: 17) = Y si hijos, también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

Esto nos deja en evidencia que, cuando decimos que creemos en Cristo, no estamos haciendo gala de  mérito personal alguno, ya que el creer en Jesús nos llega a nuestro corazón como concesión hecha desde el cielo. Y Pablo lo cierra comparando todo eso a lo que él mismo vivió. Perseguidor cruel y casi asesino de la iglesia, convertido camino a Damasco, apaleado y martirizado a horrores por defender lo que antes perseguía.

Y la conclusión innegable y evidente es que, sin padecimientos, no hay dignidad ni ingreso al Reino. ¿Estás preparado? Cuidado que en los extremos está esperándote el masoquismo, no es allí donde debes ir. Sólo prepararte para, -como dice la palabra- cuando llegue la tribulación, no sólo soportarla, sino derrotarla y luego sacar jugosa lección de ella.

(Filipenses 2: 1) = Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, (2) completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa.

(3) Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; (4) no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.

Nunca estudié Lenguas, pero me agrada mucho cuando escudriño la palabra recalar en el lenguaje y la gramática, porque en muchas ocasiones he hallado tesoros escondidos en ella. Aquí leemos que si hay alguna consolación en Cristo, o algún consuelo de amor.

¡Qué fácil sería reducir esto a lo literal! Sin embargo, no es ese nuestro mandato. Quedarte con lo literal, no es precisamente escudriñar, investigar, buscarle la quinta pata a un gato que aparentemente tiene cuatro. Y de eso surgen algunas cosas que son pequeñas perlas para añadir.

Consolación habla del alivio de una pena o de una aflicción de una persona, mientras que consuelo, implica más o menos lo mismo: alivio que siente una persona de una pena, dolor o disgusto. A esas dos cosas podemos lograrlas en Cristo primeramente, y luego conduciéndonos en amor.

El verbo central aquí es consolar, que obviamente se refiere a aliviar por cualquier método la pena o la aflicción de una persona. Y aquí llegamos al epicentro, porque fíjate que cuando en Hechos 2 llega el Paracletos, que luego será llamado Espíritu Santo, su traducción fidedigna es, precisamente Consolador.

Y si bien un consolador es alguien que consuela, el infierno le ha otorgado ese nombre a elementos que tienen que ver con la promiscuidad, la pornografía y otras “bellezas“ por el estilo, lo que representa claramente una alta blasfemia a la cual, consciente o inconscientemente, muchos hombres y mujeres adhieren.

Lo cierto es que, de uno u otro modo, quien desee parecerse a Cristo, y sin caer en eufemismos o simulaciones hipócritas tan viejas como la propia humanidad, será alguien con capacidad divina para consolar. De allí que cuando te encuentres ante la pena ajena, no vayas con palabras hechas o fraseología necrológica, ve con lo que el Señor te dé para decir en ese tiempo y momento. Así es como funciona el consuelo.

Luego se nos habla de la comunión del Espíritu. Descartando la acepción de esta palabra para el catolicismo romano, donde se la reduce a un ritual material, por lo demás es para prestar debida atención. Comunión es: unión o contacto entre personas o cosas, un grupo de personas que comparten ideas similares, o la circunstancia de tener algo en común.

Quiero que entiendas y recuerdes que estamos hablando de comunión con el Espíritu Santo, no con otro ser humano, (Aunque en casos lo incluya). Quien desee seguir los pasos del Señor Jesús de manera fiel, deberá tener mucho en común con el Espíritu Santo de Dios.

(2 Corintios 13: 14) = La Gracia del Señor Jesucristo, el Amor de Dios, y la Comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén. (Jesucristo es la Gracia, el favor de la redención. Dios es el Amor, el Ágape, el carácter indomable e indestructible del hombre del Reino. Y el Espíritu Santo es la Comunión, que es como decir una de sus acepciones: común unión, o unión en común.)

Luego hace hincapié en el afecto entrañable, que es como decir íntimo, muy afectuoso y alguna misericordia, que es don de Dios. Cuidado, no se nos pide tremenda misericordia, sino alguna, un poco, algo. Es como si hubieran profetizado que el hombre de este tiempo, sin ser ni mejor ni peor que el de aquel, iba a olvidar totalmente este mandato divino: ser misericordioso.

Quien quiera parecerse a Cristo y ser testimonio viviente de su condición de seguidor fiel, tendrá que ser una persona con afecto límpido y transparente, misericordioso, lleno de gozo y sintiendo el mismo amor que él sintió, en unanimidad con sus hermanos. ¿Unanimidad dije? Unanimidad. ¿No es fácil, verdad?

Finalmente, se nos recomienda no hacer nada por vanagloria o contienda. ¿Sabes qué? Si tenemos en cuenta que vanagloria es la jactancia o presunción del valor de los propios méritos o cualidades, y contienda una guerra, una batalla, una discusión o un debate, créeme que aquí van a enrolarse muchísimos cristianos, porque hasta donde yo he podido observar, (No sé si tú lo habrás hecho, también) en la mayoría de las congregaciones y/o denominaciones, se suelen hacer las cosas motivados por estas razones.

El hombre Cristo, Tiene que ser humilde, considerando siempre a los demás como mejores, aunque no lo sean, y pensando siempre en hacer lo que conviene al conjunto y no a sus conveniencias personales. Y eso, considerando que humildad es la actitud de la persona que no presume de sus logros, reconoce sus fracasos y debilidades y actúa con cero orgullo.

(Gálatas 5: 26) = No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.

¿Cuántos conoces así? De hecho, nada que ver con pobreza material, (Aunque los diccionarios lo incluyan). Ser pobre no es sinónimo de ser humilde. Hay gente muy carenciada que tiene más orgullo y soberbia que otros con mayor poderío económico.

(Filipenses 2: 12) = Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, (13) porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.

(14) Haced todo sin murmuraciones y contiendas, (15) para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis  como luminares en el mundo; (16) asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme  de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado.

(17) Y aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y regocijo con todos vosotros.

(18) Y asimismo gozaos y regocijaos también vosotros conmigo.

Observa que para Pablo, y si eres lector de los evangelios, ya sabes que mucho más para Jesús, que es el Cristo, que es Dios mismo encarnado, la obediencia no es un mérito humano digno de reconocerse o aplaudirse; la obediencia es la única llave posible para ser y pertenecer a la élite del Reino. Y mucho más esa obediencia que no se muestra, que no se publicita, sino la que se cumple con el mínimo perfil.

¿Qué significa ocuparnos en nuestra salvación? ¿Eso le da un corte definitivo a la discusión aquella de la salvación se pierde o no se pierde, y es el testimonio claro de que sí se puede perder? En absoluto. Porque para que fuera así, debería decir Pablo que nos ocupemos DE nuestra salvación. Pero no; él dice que nos ocupemos EN nuestra salvación. Y esa mínima diferencia, es básica y definitoria.

Si yo me ocupo DE mi casa, la pinto, la reparo, la protejo de las inclemencias climáticas y hasta de todo lo impositivo y administrativo. Eso que hago evita, entre otras cosas, que yo pierda mi casa. Pero si yo me ocupo EN mi casa, allí ya la cosa se amplía mucho más: puedo pintar, escribir, componer música y cien variedades más de ocupaciones. Pero ninguna de ella determina que yo pueda perder mi casa, ¿Se entiende?

Siempre me llamó mucho la atención la expresión que el apóstol añade aquí: con temor y temblor. ¿Era necesario inscribir ambas? Lo era, porque el temor, que es un sentimiento de inquietud y miedo que provoca la necesidad de huir ante alguna persona o cosa, evitarla o rechazarla por considerarla peligrosa o perjudicial, es el paso previo o la causa por la que luego se producirá el temblor, que es un movimiento involuntario del cuerpo o de una parte de él, debido generalmente al frío, al miedo o al nerviosismo.

Con esto quiero arribar a esta conclusión: si tienes temor o temblor, eres ciento por ciento humano y nadie va a desairarte ni despreciarte, pero definitivamente no estás pareciéndote a Cristo. ¿Recuerdas aquello de que el Reino de Dios no es para los cobardes? En lo espiritual, por su parte, temor y temblor significan una sola cosa: temor reverencial de Dios y de las consecuencias de no andar en sus caminos. Tú eliges.

Lo que sigue, ha producido muchas polémicas santas. Si Dios es el que produce en nosotros el querer y el hacer, ¿Por qué hacemos tantas cosas malas y dejamos de hacer una cantidad similar de cosas buenas? Porque no tiene nada que ver con una usurpación de nuestra voluntad, que es como se ha interpretado mayoritariamente este texto.

Dios produce en nosotros el querer y el hacer en todo lo concerniente a su Reino y al andar de un ministerio de Reino. Pero en todo lo demás de la vida corriente de una persona, Dios jamás va a interferir en sus decisiones ni lo que su voluntad determine. De otro modo, Él incurriría en manipulación, y eso no tiene nada que ver con nuestro Dios, ya que técnicamente es hechicería.

Luego se nos dice que todo lo que hagamos, y no sólo dentro de nuestros ambientes, sino también fuera, debemos hacerlo sin murmuraciones ni contiendas. Recuerda que murmuración es el acto de decir algo o de conversar algo en perjuicio de alguien que está ausente, mientras que ya fue dicho que contienda es una batalla, pero también un debate o discusión.

¿Recuerdas haber leído algo respecto a Jesús debatiendo? No. ¿Recuerdas haber leído algo respecto a Jesús murmurando sobre alguien? No. Pues entonces ve, y haz lo mismo. ¿Qué ganarás con eso? Nada menos que ser irreprensible (Que es alguien que no necesita ser reprendido) delante de Dios. ¿Te parece poco? Parecido a Cristo, es alguien que tiene la simple autoridad de caminar en la verdad y, por consecuencia, no entra en polémicas ni debates.

(Filipenses 3: 1) = Por lo demás, hermanos, gozaos en el Señor. A mí no me es molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es seguro.

(2) Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de los mutiladores del cuerpo.

(3) Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.

(4) Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: (5) circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; (6) en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible.

(7) Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.

(8) Y ciertamente, aún estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, (9) y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; (10) a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte. (11) si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos.

Quiero hablar de los perros, porque siempre se ha enseñado este versículo con historia y tradiciones costumbristas de la época, cosa que si bien es correcta y no está para nada mal, no nos dice hoy lo que este versículo nos estaría diciendo hoy.

El término perro se empleaba como metáfora para designar a los que eran incapaces de apreciar lo grande y lo santo. También se los adjudicaban a los cínicos y a los propagadores de falsas doctrinas. Lo mismo que cuando el perro vuelve a su vómito, así vuelven al pecado los pecadores que han sido rescatados y no logran vencer las tentaciones por falta de fe.

Esto coloca al perro, en contraposición a lo que hoy es como mascota preferida, en una situación bastante pobre, y es bueno que se sepa para entender lo que está escrito sin influencias contemporáneas. Hay un texto que quiero compartir porque le otorga al que hoy es sindicado como “el mejor amigo del hombre”, a otra condición, por lo menos, novedosa.

(Deuteronomio 23: 18) = No traerás la paga de entre las hijas de una ramera ni el precio de un perro a la casa de Jehová tu Dios por ningún voto; porque abominaciones a Jehová tanto lo uno como lo otro.

Se cree con bastante coherencia de análisis de textos, que independientemente de la mención de la paga de una ramera, lo cual está bastante claro, también es abominación para Dios el precio de un perro, lo que según los teólogos en su gran mayoría, fue una alusión a la sodomía.

Llevado al hoy, ¿Qué diezmos deberá aceptar un ministerio? Aquellos que provienen del trabajo honesto y puro. No al dinero proveniente del delito o el lavado. La duda, es: ¿Y si se ignora su procedencia? El mismo concepto aplicado a comer lo sacrificado a los ídolos. Si se ignora, se toma; cuando se conoce, se rechaza.

Asimismo, los judíos de épocas posteriores llamaban perros a los paganos porque, según la Ley, eran impuros. El mismo Jesús utiliza este término para expresar de una manera contrastada, su doctrina de la gracia. Finalmente, en Apocalipsis se denomina perros a los excluidos del cielo.

Por tanto, guardarse de los perros (paganos, impíos, incrédulos, malignos) los malos obreros, (Esto habla de gente que está dentro de las iglesias, supuestamente trabajando para Dios), y los mutiladores del cuerpo, (Se refiere espiritualmente a los que con sus conflictos, confusiones doctrinarias o infiltraciones esotéricas, cercenan al cuerpo de Cristo llevándolo a la debilidad y vulnerabilidad. ¿Quieres parecerte a Cristo: Una sola doctrina, la de los apóstoles del primer siglo. Todo lo demás, religión de credo o denominación.

Cuando Pablo dijo que somos los de la circuncisión, les hablaba a los judíos, pero llevado al hoy, esto tiene que ver con pacto. Si te has convertido y declarado que Jesucristo es el Señor de tu vida, has hecho implícitamente un pacto con Dios por medio de la sangre del Hijo. La duda, es: ¿Vas a seguir moviéndote y confiando en la carne?

Fíjate; Pablo detalla lo que carnalmente eran sus méritos, que no eran pequeños ni insignificantes, precisamente. ¿Y de qué iba a servirle eso? De nada, ni siquiera de colchón para atenuar el golpe recibido en la entrada a Damasco, y mucho menos para devolverle la vista que en ese momento perdió.

¿Eres un profesional? ¡Gloria a Dios por tu título! ¿Eres un artista? ¡Gloria a Dios por tu talento! ¿Eres un científico de altísimo vuelo? ¡Gloria a Dios por tu talento! Pero, ¿Sabes qué? Hasta que no consideres todo eso como basura, no podrás realmente pertenecer al Reino. ¿Quieres parecerte a Cristo? Deberás considerar basura todo aquello que Él no haya santificado en tu vida.

(Filipenses 4: 8) = Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

(9) Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.

Creo que, de alguna manera, este texto final es el epicentro de esta carta. Porque en el primero de estos dos versos se resume de algún modo la síntesis de lo que necesitamos para derrotar definitivamente a nuestra carnalidad, que como es norma, se mueve a sus anchas dentro de nuestras elucubraciones mentales, por encima de la fe ciega y sin dudas que debemos experimentar en Dios Padre si es que deseamos parecernos a su Hijo el Cristo.

Lo primero que nos dice, es que tenemos que enfocar nuestra mente y nuestro pensamiento, en lo que es verdadero. Este es un adjetivo que significa algo que contiene verdad o que es verdad. Algo real, auténtico, sincero y veraz, que quiere decir que sólo habla con la verdad. ¿Parecidos a Cristo? Hablemos sólo verdad.

El segundo punto en el cual debemos pensar sin dejarnos influir por todo lo externo e, incluso, hasta por nuestros más cercanos entornos, es en todo lo honesto. ¿Viene alguien que te propone un negocio brillante, para ganar muchísimo dinero, pero tú sabes que detrás de esa monumental fortuna que te espera, hay droga, prostitución o similares delincuencias abundantes en la escala mundial? Tú no puedes ni siquiera dudar en tu respuesta. Son parecidos a Cristo sólo los que han hecho de su honestidad, una forma cotidiana de vida.

Después nos demanda pensar en todo lo que es justo. Este también es un adjetivo que, en este caso, define a quien obra según la justicia, la moral o la razón. También se refiere a la acción que se efectúa conforme a la razón y a la equidad. Algo merecido, que no puede ser censurado. Algo exacto en número o medida. Algo preciso, adecuado. Algo apretado o que ajusta bien con otra cosa.

En términos estrictamente espirituales, el justo es aquel que, habiendo recibido un mandato de parte de Dios, no duda ni vacila en obedecerle, aunque eso le cueste su reputación o la burla de medio planeta. ¿Caso ejemplo? Noé. ¡A quién se le podía ocurrir fabricar un barco en un lugar donde hacía años que no llovía? A Dios. Sólo un justo le creyó, obedeció y obtuvo victoria. Parecidos a Cristo, son todos aquellos portadores de esa clase de justicia.

Debes pensar en todo lo puro. El término puro, define algo que no está mezclado con otra cosa. Algo limpio de suciedad o impurezas. Algo casto, honesto, esencialmente en el terreno sexual. Honrado. Y, de hecho, te está diciendo que, en cuanto te pones a pensar en algo que a los ojos de Dios es impuro, no estás cumpliendo con este mandato. Los parecidos a Cristo, sólo piensan cosas limpias y de luz brillante.

Luego expresa que debemos pensar en todo lo que es amable. Es que; ¿Hay otra manera de pensar para un creyente? Amable califica a alguien que es complaciente, agradable y delicado en el trato con los demás. Amable es, en alguna medida, alguien digno o apto para ser amado. ¿Quieres parecerte a Cristo? Deberás ser pasible que los que se te acercan, te amen. Y, cuidado: aún tus enemigos, aunque parezca un contrasentido. ¿O no lo amó Pilatos; que quiso salvarlo? ¿O el soldado que confesó su divinidad?

Se nos dice que debemos ocupar nuestro pensamiento en todo lo que es de buen nombre. ¿Y qué cosa es de bue nombre? Si bien no existe una definición conjunta de esta expresión, se sobreentiende que se refiere al prestigio, la fama, el predicamento o similares que la conducta de una persona despierta en los demás. Alguien de buen nombre es alguien que posee la suma de todos los adjetivos anteriores.

Y mucho cuidado con las confusiones, aquí; porque de ninguna manera estoy hablando de promociones o marketing; hablo de buen nombre por todo lo anterior: rectitud, honestidad, pureza, etc. Para ser parecido a Cristo, en tu barrio deben hablar bien de ti en todo, aunque hablen mal por tu afición a ir a la iglesia, o hablar del Señor. Eso equivale a hablar bien en el cielo.

Y luego añade que debemos tener especial cuidado en pensar aquellas cosas que presentan alguna virtud. ¿Qué es la virtud? De hecho, algo que se le endilga o no a alguna persona. Es la cualidad de esa persona que se considera buena y correcta, La buena conducta, comportamiento que se ajusta a las normas o leyes morales. La capacidad para obrar o surtir efecto. Ser parecido a Cristo implica poseer virtud.

En el mismo tenor, debemos pensar en algo que sea digno de alabanza. Porque la alabanza, te cuento, no es esa música alegre que escuchas, cantas y hasta danzas en tu iglesia, aunque lógicamente la incluya. Alabanza es el elogio, expresión o conjunto de expresiones con que se ensalza, elogia o alaba a una persona o cosa. ¿Quieres ser parecido a Cristo? Piensa, encuentra o vive cosas y sucesos que sean dignos de alabanza.

El carácter y la conducta empiezan en la mente. Nuestros actos se ven afectados por aquellas cosas a las que damos cabida en nuestros pensamientos: De allí que Pablo recomiende a sus lectores Filipenses que se concentren en aquello que traerá consigo una vida digna y la paz de Dios.

Conclusión: ¿Quieres parecerte a Cristo? No estoy hablando de Jesús, ese pobre muchacho con rostro de sufrimiento y sangre en su rostro que tanto les gusta a los demonios mostrar: estoy hablando del Cristo, del ungido de Dios. ¿Quieres parecerte a Él? ¿Estás dispuesto a pagar el precio para que así sea?

Entonces procura buscar a todos esos hermanos que, lejos de ocupar cargos importantes en las estructuras eclesiásticas convencionales, por ahí andan como ilustres anónimos por el mundo, pero con firme convicción de su fe, y pone firme en un mismo espíritu con ellos.

Con el mismo criterio, es decir, en plena unanimidad con esos hermanos específicos, ponerse a combatir por la auténtica y genuina fe del evangelio. Y no dejarse intimida en lo más mínimo por los que se oponen, que no son externos, sino internos. Recuerda que no estás aquí como juez ni como verdugo, así que déjale a Dios ese juicio a los opositores y, mucho más, su sentencia y ejecución.

Conviértete en alguien que tenga auténtica capacidad divina para consolar. No estoy hablando, obviamente, de apelar a palabras o frases de circunstancias hechas y remanidas, sino a conceptos y poder divinos que permitirán que aquellos que están inmersos en un dolor, vean a Dios en tu vida y presencia.

Procura por todos los medios a tu alcance tener mucho en común con el Espíritu Santo, porque sólo Él es capaz de guiar a las personas a toda verdad. Y eso determinará que seas realmente una persona humilde, y no uno de tantos que simula, finge o evidencia expresiones externas de humildad sin poseerla.

Recuerda siempre que ser valiente no significa no sentir temor, sino tener armas internas para vencerlo. Cristo es tu mejor arma. Y esto no es casual ni superfluo. Recuerda siempre que el Reino de Dios no es para los cobardes, lo cual implica que aunque sean salvos, no verán a Dios cara a cara jamás.

No discutas nunca, ni debatas, ni polemices. El evangelio no es una opción que se lleva al análisis, es una verdad que se obedece o se desobedece. Y en la obediencia nace la autoridad. Y mucho más cuando se habla de sana doctrina. La única sana doctrina posible es la que proviene de los apóstoles del primer siglo. Todo lo demás, conclusiones humanas. Bien intencionadas, pero carne pura.

Lo que no pases por la cruz, es basura para Dios. Por más que el mundo lo aplauda, lo reconozca y hasta lo homenajee o lo convierta en idolatría. Sin cruz no hay santificación. Y no dejes de decir la verdad. Te convenga o no, te proporcione seguridad o riesgo, guste o no. Cristo es la Verdad. No puedes hablar otro idioma.

Serán cada día más parecidos a Cristo, todos aquellos que, entre otras cosas que aquí estamos mencionando, hayan hecho de su honestidad indiscutible e intachable, una forma cotidiana de vida. En su trabajo, en su matrimonio, en su paternidad, en su colegio, en su barrio, en su vida, en la iglesia…

Deberás ser alguien que sólo piensa en cosas limpias y de quien emana luz brillante. Toda forma de suciedad u oscuridad, son elementos extraños que se encuentran infiltrados entre el pueblo de Dios. Fuimos llamados a ser luz y no cómplices de la oscuridad. Fuimos llamados a ser limpios, y no enmugrentados por una sociedad cada día más sucia.

Yo no sé cómo, pero deberás ser una persona pasible a que, todos los que se te acercan a lo que sea, terminen amándote como persona, como ser humano, como un ser de esos que son cien veces aptos para colocar como punto de referencia para los más jóvenes.

¿Vives en un barrio simple, tranquilo o de clase media trabajadora? ¿Vives en un barrio cerrado, con buen confort y rodeado de vecinos pudientes y adinerados? Tu comportamiento tiene que ser exactamente el mismo, de modo tal que todos tus vecinos, sean cuales fueren, hablen bien de ti. Y por conductas intachables, no por dádivas o favores de dudosa procedencia.

Y si hablan mal por causa de que eres creyente, o sencillamente porque concurres a una iglesia, pues entonces déjalos que hablen. Cada palabra de burla, hiriente u ofensiva, es una alabanza a tu favor en los cielos. Dios sabe lo que hace y escucha todo, absolutamente todo. Lo tuyo y lo ajeno. Ten paz.

Yo no sé, independientemente de lo que hemos compartido aquí, si tú tienes en claro lo que es poseer virtudes, o al menos una virtud cierta. Esmérate en tenerla. Dios te ha suministrado todo lo que necesitas para que en algo relacionado con tu vida, seas virtuoso.

Con eso en cuenta, piensa, encuentra o vive cosas y sucesos que sean dignos de alabanza. Y de hecho, no te estoy hablando de que se compongan canciones en tu honor, estoy hablando de cosas que, cuando alguien te felicite, tú puedas decir lo mismo que yo trato de decir cuando alguien me felicita por estas cosas: no me des las gracias a mí, dáselas a Cristo. Yo sólo intento parecerme a Él.

Leer Más

Definiendo La Iglesia Genuina

Si hacemos un examen de todas las terminologías que se nos aplican a los creyentes, vamos a encontrar que en una gran mayoría de casos, se relacionan con una palabra central: llamado. O, mejor dicho: llamados. Los llamados a salir fuera o similares.

En la Biblia, la primera persona que fue llamada, fue el viejo Abraham, cuando todavía, obviamente, su nombre era simplemente Abram, sin la “hache” al medio; él fue y es el padre de la raza llamada, y fue llamado para salir de Ur de los caldeos.

 Este lugar de alguna manera tipifica el mundo. ¿Por qué digo esto? Porque ese era un lugar lleno de ídolos, donde Dios ya había abandonado a los hombres y no tenía más esperanza en ellos. Ellos formaban
parte de la raza creada, la cual tuvo cuatro grandes caídas.

La primera fue con Adán, la segunda fue con Caín, la tercera fue con la generación de Noé y la
cuarta fue en la torre de Babel. Con la cuarta caída, Dios ya no tenía ninguna esperanza en la raza creada, y Él quiso comenzar todo de nuevo.

Dios ahora quería una nueva raza, y que esa raza estuviera llamada. Entonces, Él hizo un llamamiento, y esto es algo muy significativo. Porque vemos que el evangelio de Mateo comienza
diciendo que Jesucristo es el Hijo de Abraham; Así que Él es, por lo tanto, un descendiente de la raza llamada.

Ahora veamos: responder a un llamamiento implica salir de una situación y entrar en otra. Que se te grabe, si luego en algún púlpito piensas hablar de llamamientos. Abraham tenía que dejar la situación de idolatría de Ur de los caldeos y entrar en otra situación.

Por lo tanto, tenía que cruzar el gran río Éufrates. Y allí Dios parecía decir: “sal, sal y cruza el gran río, deja la situación vieja; quiero que seas el padre de una nueva raza, una raza llamada”. Entonces él cruzó el río y llegó a ser un hebreo, que quiere decir “el que atraviesa un río”.

Porque, te recuerdo, hoy a la distancia todo el mundo cristiano ve a Abraham como un hebreo, pero mientras no venga un ángel a cambiar la Escritura, para nosotros él sigue siendo un caldeo devenido a hebreo. Si salió de Ur de Caldea, esa fue su procedencia y su identidad racial.

 ¡Aleluya! Hoy, nosotros también fuimos llamados, cruzamos el río y somos por lo tanto, la ekklesia, la asamblea de los llamados. Fuimos llamados y respondimos al llamamiento saliendo de “Ur de los caldeos”, atravesamos el río para ir a tierra de Canaán. Esta asamblea es la iglesia.

Y aquí es donde muchos comentaristas clásicos y tradicionales suelen acotar en el margen contiguo, que esa palabra asamblea, tiene directa relación con la congregación que conocemos y asistimos. ¿Sabes que no es así? Asamblea es cuerpo de representantes de Dios en la tierra: iglesia.

Pero en muchos casos, eso no es precisamente sinónimo de congregación evangélica, si a eso te referías. Porque si censuramos duramente a otros credos que en ciertos países son oficiales de haberse arrogado algo así como la propiedad de Dios para sí, nosotros que nos decimos genuinos, no podemos caer en la misma herejía.

El llamamiento de Dios a Abraham sucedió cuando él aún estaba en Mesopotamia. Este nombre significa “País entre los ríos” y es posterior a Alejandro Magno.  Los geógrafos griegos y romanos lo empleaban para designar todo el país situado entre el Tigris y el Éufrates, excepto las regiones montañosas donde se hallan las fuentes de ambos ríos y exceptuando asimismo, en el otro extremo, el final de la llanura babilónica.

Dentro de estos límites se distinguen la alta Mesopotamia, accidentada, fértil, y la baja Mesopotamia, que es un desierto, sobre todo en las proximidades del Tigris. El nombre actual dado a Mesopotamia por los árabes es “Jerizeh”, o sea: la isla.

Es una región de gran fertilidad, y produce, si se irriga, trigo, cebada, maíz, higos, dátiles, granadas, etc. En la antigüedad había todo un sistema de canales de irrigación que permitía el sustento de una densa población con un elevado grado de civilización. Grandes reyes como Rim-Sin de Larsa y Hammurabi de Babilonia se glorificaban por sus grandes obras en este aspecto.

(Hechos 7: 1) = El sumo sacerdote dijo entonces: ¿Es esto así?

(2) Y él dijo: varones hermanos y padres, oíd: el Dios de la gloria apareció a nuestro padre Abraham, estando en Mesopotamia, antes que morase en Harán, (3) y le dijo: Sal de tu tierra y de tu parentela, y ven a la tierra que yo te mostraré. 

A mí siempre se me ocurrió pensar qué hubiera hecho yo en lugar de Abraham. Que el Señor se me aparezca un día y me diga que salga de la ciudad donde vivo, que deje a todos mis familiares atrás y que me vaya a un lugar que Él va a mostrarme luego. No que ya me mostró, sino que va a mostrarme…no sé cuándo.

Creo que hubiera hecho lo mismo que hizo Abraham, dudar, quedarse como normalmente decimos: tildado. Y que la fe de Abraham no fue suficiente para atreverse a dejar su tierra y mucho menos a su padre, lo vemos en Génesis 11:31, donde podemos ver que fue Taré su padre quien lo llevó hasta Harán.

(Génesis 11: 31) = Y tomó Taré a Abram su hijo, y a Lot hijo de Harán, hijo de su hijo, y a Sarai su nuera, mujer de Abram su hijo, y salió con ellos de Ur de los caldeos para ir a la tierra de Canaán; y vinieron hasta Harán, y se quedaron allí.

Es indudable que en el principio de toda esta historia, la fe de Abraham era infinitamente pequeña, y que por esa razón él no se movía. Sabemos que la fe viene por el oír la palabra de Dios, entonces no es que Abraham no tuviese fe, sino que ésta era pequeña.

¿Qué necesitaba un hombre como Abraham para decidirse y moverse en la dirección correcta? Necesitaba que el Dios de toda la gloria terrenal y celestial apareciere en toda su magnificencia y le hablase varias veces, para que de ese modo su fe pudiese crecer.

Abraham continuó viviendo en Harán con sus parientes, conforme a sus decisiones personales. Sin embargo, es más que notorio que Dios no quería a su parentela ni que él continuase en Harán. Puesto que la fe de Abraham era pequeña, Dios tuvo que esperar hasta la muerte de Taré, su padre, para aparecerle nuevamente y hablarle. En este segundo llamamiento la fe de Abraham ya había crecido más un poco, y por fin llegó a Canaán

(Génesis 12: 5) = Tomó, pues, Abram a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y todos sus bienes que habían ganado y las personas que habían adquirido en harán, y salieron para ir a tierra de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron.

De más está explicar o aclarar que Canaán era el objetivo, el lugar donde Abraham debería llegar; sin embargo, como vimos, él no fue directamente a la buena tierra, sino que paró a mitad de camino, en Harán. Por eso, Dios le habló varias veces y este hablar reforzó y aumentó su fe.

Hoy, también, muchos paran a mitad de camino; por ejemplo, muchos hermanos, quizás algunos de ellos hoy están escuchando “casualmente” esto,  sienten que donde están no es el lugar correcto y tienen el deseo de salir, sin saber hacia dónde ir quedándose a mitad de camino, en Harán.

Sin embargo, Dios quiere llevarlos hasta “Canaán”, que es la iglesia. Este es el llamamiento de Dios. Ahora bien; la pregunta tradicional, estructural y clásica en este caso, es: ¿Cuál iglesia? Respuesta absoluta: la única que Dios ve desde su trono. Que no es una congregación u otra, sino una suma de todas ellas donde, en cada caso, hay un pequeño remanente santo. Esa es la iglesia genuina. Lo demás, Babilonia.

(Gálatas 3: 6) = Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia.

¿Sabes cuántas veces había leído este texto y pensado que no podía aportarme nada nuevo, nada que no supiera? Hasta que un día, el Espíritu Santo me hizo saber amorosamente que en realidad, no sabía nada como debía saberlo.

Porque yo era uno de los miles (O millones) de cristianos que iba a una iglesia y suponía que creer en Dios ya era suficiente y arreglaba todos mis problemas. Olvidé que los demonios también creen, y tiemblan. No. Creer en Dios es bueno y necesario, pero no suficiente.

Lo importante, además de creer en Dios porque allí comienza nuestro andar en la fe, es puntualmente Abraham y le valió que Dios se lo contara por justicia: creerle a Dios, que es mucho más difícil que creer simplemente en Dios. ¿Y sabes qué? ¡Ni te imaginas lo que cuesta y vale el último paso, que es confiar en Dios!

(Romanos 4: 9) = ¿Es, pues, esta bienaventuranza solamente para los de la circuncisión, o también para los de la incircuncisión? Porque decimos que a Abraham le fue contada la fe por justicia.

Claro está que cuando dice circuncisión, se refiere a los judíos, mientras que cuando habla de incircuncisión, está refiriéndose a los gentiles. Pablo apela a la vida de Abraham para demostrar que la gratuita dádiva de la salvación no está limitada a aquellos que han recibido la señal física de haber sido incluidos en el pueblo de Dios bajo el antiguo pacto, o sea, la circuncisión.

De todos modos, convendría consignar muy especialmente que la fe de Abraham vino del oír la palabra de Dios. Del mismo modo, nosotros, cristianos, tenemos fe a través de la palabra de Dios. Ahora; si tú sólo te limitas a oír Biblia sin revelación, jamás llegarás a tocar la palabra genuina.

Existen dos aspectos de fe: el primero, es la fe objetiva, es aquello en que creemos, es el contenido del plan eterno de Dios. Esta fe objetiva es algo fuera de nosotros e inmutable. El segundo, es nuestra fe, algo subjetivo, e interior, es aquello que recibimos al oír la palabra de Dios; por medio de esa palabra los elementos de la fe objetiva son infundidos hacia nuestro interior, en nuestro espíritu, produciendo la fe subjetiva. Por eso
dependiendo de nuestra apreciación por la Palabra, podemos tener poca o mucha fe

(Romanos 10: 17) = Así que la fe es por el oír, y el oír por la palabra de Dios.

Dios prometió a Abraham una descendencia y que ésta descendencia sería en el largo plazo, una gran nación. Ella sería tan numerosa como la arena del mar, (Teniendo en cuenta que la arena son pequeñas partículas de una roca llamada Cristo) y las estrellas del cielo.

Aquí podemos ver con bastante claridad dos aspectos de la descendencia. El primero, la arena del mar, se refiere a una descendencia terrenal, que vino por medio de Isaac y Jacob, es decir, la nación de Israel. Arena, reitero, es una mezcla de roca (Que es Cristo) y tierra, que es carne, hombre.

El segundo, como las estrellas del cielo, se refiere a algo celestial, es decir, la iglesia en el Nuevo Testamento. Todos los cristianos hoy forman parte de la descendencia celestial de Abraham, somos la iglesia, los hijos de Abraham. Podemos decir que cuando Abraham fue llamado, fuimos también
llamados en él.

Una vez más quiero aclarar, para evitar confusiones, frustraciones y decepciones, que Dios acepta y bendice a todas las congregaciones cristianas sin distinción, pero que sólo hace alianza de pacto y poder con aquellas que son absolutamente genuinas.

¿Y qué es una iglesia genuina? La que ha dejado atrás sus propias tradiciones institucionales o costumbristas, sus propias doctrinas particulares basadas en interpretaciones de hombres muy prestigiosos dentro de cada grupo, y ha encarado el estudio de la palabra limpia que está escrita en nuestras Biblias. El llamamiento de Dios a nosotros es según Su propósito.

(Romanos 8: 28) = Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

(29) Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito ente muchos hermanos.

La palabra “conformados” implica necesariamente la existencia de un molde o una forma, donde algo es colocado allí para que tome aquel formato. Como por ejemplo, un molde para torta en la cual se
coloca la masa y ésta adquiera la forma del molde.

 Dependiendo del caso, tú debes presionar la masa, cortar los excesos y amasarla hasta que ella
adquiera la forma deseada. En nuestra vida cristiana sucede lo mismo, debemos ser conformados a la imagen de Su Hijo. Algunas veces este proceso, exige un poco de “presión”, de “corte”, para que adquiramos la forma deseada.

Romanos 8:28 dice que : Todas las cosas ayudan a bien a aquellos que aman a Dios”. En este versículo las palabras “todas las cosas ayudan a bien” significan que cooperan para que seamos moldeados y conformados. Algunas veces, no son cosas aparentemente buenas para nosotros, pero buenas para “amasarnos” y “cortarnos” a fin de que tengamos la imagen del Hijo de Dios.

Y aunque cuando estás en el medio de una crisis no puedas verlo, eso no hace más que cumplir con una promesa del Señor, que es la de suplir todas nuestras necesidades. Dios no tiene la culpa de que tú sólo hayas pensando en el dinero. Esta, la de madurar, también es una necesidad tuya y Dios la está supliendo.

En el ejemplo de Abraham podemos ver como todas las cosas cooperan para el bien de aquellos que aman a Dios, de aquellos que son llamados según Su propósito. Abraham tenía un sobrino llamado Lot, y después de una discusión, Abraham permitió que Lot escogiese hacia dónde ir, separándose entonces de él.

Aparentemente Abraham perdió mucho, pues Lot eligió las llanuras, un lugar bueno para el pasto y para la agricultura. Abraham, de su parte, permaneció en la región montañosa. Entretanto, con esto, vemos que Abraham puso subir las montañas, ver todo lo que Dios le había prometido, y así fue guardado de descender hacia Sodoma y Gomorra. Gracias al Señor, todas las cosas ayudan para nuestro bien.

(Génesis 13: 14) = Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y hacia el sur, y al oriente y al occidente.

(15) Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre.

(Efesios 4: 1) = Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados.

Vemos cuán Grande gracia es ser llamado. En el caso de Abraham Dios preparó todo, hizo de él una gran nación y lo llevó al monte para ver toda la tierra que Él le daría De la misma manera que nuestro llamamiento es una gran gracia y debemos tener tal digno de Abraham.

(Efesios 4: 2) = Con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor.

Estos items son virtudes humanas que fueron elevadas por el Señor Jesús. Nuestra paciencia no dura mucho, ella tiene un límite. En el matrimonio esto es fácilmente visto cuando, por ejemplo, el marido tiene un mal temperamento, y la esposa lo soporta por un buen tiempo.

Sin embargo, llega un día en que ella no aguanta más, pierde la paciencia. Sin embargo, cuando experimentamos la paciencia que fue elevada por el Señor Jesús, la situación es diferente.
Esto sucede porque el Señor Jesús vivió una vida humana perfecta, experimentando todas las virtudes humanas y Él está en nosotros.

 Nosotros podemos poseer todas esas virtudes de Cristo que están disponibles en nuestro interior. Entonces podemos ser pacientes, humildes, mansos y soportarnos los unos a los otros. Y que conste que dije “podemos”, porque si hubiera dicho “debemos”, más del ochenta por ciento de los cristianos habrían quedado bajo condena.

(Verso 3) = Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.

Debemos mantener la unidad, con todo, sólo viviendo y andando con estas virtudes humanas elevadas es que podemos guardar la unidad. Te recuerdo que unidad, en términos espirituales, no es beber un café con alguien una vez por semana, es sencillamente estar en un mismo sentir.

Ser humilde es siempre dar un paso hacia atrás. Si cada uno considera a los demás superiores a sí mismo no habrá contiendas. Seremos perfectamente uno. Ser manso es no ser duro, violento; pero más bien, flexibles, maleables. Siempre digo, a modo de broma, que ser manso no es ser menso. Y más allá de los hermanos mexicanos que utilizan cotidianamente este término, creo que los demás también lo entendemos bastante claramente, ¿Verdad?

Cuando dos cosas duras se chocan siempre sucede un gran desastre. Seamos un poco más blandos. Ser paciente es ser con más calma, más lento. No vayamos demasiado rápido. Soportar los unos a los otros es ser, amplio, tolerante; no ser estricto.

Seamos un poco más flexibles. Nuestro andar debe tener estas cuatro virtudes humanas, y este es el andar de modo digno de nuestro llamamiento. Fuimos llamados para estar juntos y tal tipo de andar nos mantiene en la unidad. Esto es ekklesia.

Es muy bueno saber que somos la “ekklesia”, o la congregación de los llamados. Somos aquellos que fueron llamados hacia fuera de “Ur de los caldeos”, hacia fuera del mundo, cruzamos el río y llegamos a ser los hebreos. En esta salida, al inicio, nuestra fe era aún pequeña y paramos muchas veces a mitad de camino.

Pero gracias al Señor El siempre viene a darnos Su palabra reforzando nuestra fe, y por el fin llevándonos hasta “Canaán”, la iglesia. La Iglesia es la congregación de los que fueron llamados hacia afuera. Fuimos también llamados para ser conformados a la imagen de Su Hijo por medio de todas las cosas que ayudan para nuestro bien. Una vez que hayamos sido llamados, debemos andar de modo digno de ese
llamamiento para mantener la Unidad. Esto es la ekklesia.

Leer Más

¿En Verdad Faltan Cuatro Meses?

Es en el evangelio de Juan capítulo 4 en donde vamos a comenzar. Ahí donde está el pasaje de la mujer samaritana. Desde allí vamos a incursionar en un trabajo destinado a conocer las dinámicas que Dios posee para terminar su plan en la tierra. Porque, todos lo sabemos, es posible tener actividad eclesiástica toda una vida, y nunca terminar.

Estamos experimentando un mover en la tierra, que según quien y desde dónde se lo observe, recibirá distintas catalogaciones. Es indiferente el título o el término que tú pretendas colocarle. Pero dios está haciendo algo globalmente en la tierra. Y cuando Dios se acerca a la tierra, requiere de una gente madura que pueda ministrar su acercamiento.

El problema es que, la mayoría de las veces que Dios se acerca, la gente reacciona a su acercamiento. Así que ahora quiero darte una noticia: Dios no se acerca a la tierra para bendecir a nadie. La bendición es un producto que emana de la obediencia.

Mucha gente reacciona cuando Dios llega. Puede reaccionar de distintas maneras conforme al entendimiento que tengan de las diversas doctrinas que hayan recibido. O tal vez pueda hacerlo desde los ejercicios o ritos eclesiásticos recibidos siempre por herencia. Muy pocas veces hacemos lo que hacemos por revelación personal.

Alabamos levantando nuestras manos no porque así lo hayamos sentido desde nuestro ser interior, sino porque así lo hace todo el mundo y es lo que siempre hemos visto. Entonces, el mover de Dios produce risa, produce gozo, puede producir llanto, tiempo de gente tendida en el suelo.

Puede producir visiones, profecías y muchas otras cosas que no te detallo por falta de tiempo, pero no es a eso que Él viene. Eso es lo que produce su acercamiento, pero no es el propósito de su acercamiento. Dios sólo se acerca a la tierra para adelantar su propósito, para terminar su plan.

La palabra dice que somos mayordomos de su gracia, y que se requiere de los hombres que sean fieles en cuanto a la administración de la gracia de Dios. El problema es que para administrar la gracia de Dios, tenemos que entender qué es lo que Dios quiere hacer cuando Él se acerca.

Así es que yo quiero hablar en este trabajo de las dinámicas, de la tecnología, ese algo interno que hace que una cosa opere todo el tiempo. La tecnología del celular es la que lo hace encender o apagar cuando tú lo tocas. Eso es por tecnología. La misma que también existe en lo espiritual, y que determina que algo se mueva cuando Dios se acerca y lo toca.

Hay una reforma en la tierra, y su finalidad no es que tú lo pases bonito en un culto, riéndote sin parar, temblando como una hoja al viento o desparramado en el suelo sin poder ponerte de pie. Está muy bueno eso cuando viene del Espíritu Santo, pero no es la finalidad principal de Dios, créeme.

Dios está removiendo todos los aspectos limitantes de nuestra mente. Tenemos que redefinir nuestra vida humana y demandar cambios en ella. La reforma le pertenece a la iglesia. La reforma, entonces, es una reforma mental, porque la iglesia somos nosotros.

La iglesia tiene que ver con una calidad de existencia y no con un servicio el día domingo. La iglesia es la calidad de existencia que tú tienes en el planeta. Reducir a Dios o el mover de Dios a los acontecimientos de un culto, es ser bien pobre mentalmente hablando.

La meta es el Reino de Dios, la iglesia es apenas un medio, Es mucha la gente que busca toda su vida convertirse en ministro, y ministro es sólo un medio, un utensilio en las manos de Dios. La meta es llenar la tierra de su gloria. Así que la calidad de existencia que estamos buscando, es en el planeta, y no en el orden del culto.

Tenemos que manifestar, entonces, una mentalidad de tiempos finales y producir un rompimiento en el curso de eventos naturales esperados por el mundo. Porque el fin no viene a nosotros, hay que diseñarlo. El fin es profético. No hay un orden de culto, no hay un orden de eventos naturales en la tierra, que determine el fin.

Nada de lo que ocurre en la tierra determina el fin del plan de la iglesia. La iglesia tiene que terminar. O sea: el tiempo no nos va a venir, hay que crearlo. La palabra nos dice que en el tiempo de la cosecha, (Y todos saben que estamos más o menos en ese tiempo), hay que tener una cierta mentalidad para participar de ella.

Es decir que tú no puedes participar con cualquier mentalidad. Esto significa que la iglesia tiene que crear un ambiente para que Cristo regrese. O no regresa. Se necesita un poder para terminar. La cosecha o la siega demandaban cinco cosas.

Número uno, tienes que entender que el tiempo de la siega, es el tiempo en que todo lo que tiene vida, se cosecha. No solamente se cosecha al perdido, se cosecha la madurez de la verdad, se cosecha la madurez de la mentira, se cosecha la madurez de la dinámica operativa del ministerio de Dios.

Se cosecha la madurez del discernimiento de la iglesia, se cosecha la manifestación de los hijos de Dios. Se cosecha también la viña terrenal. Todo lo que tiene vida termina su ciclo en el tiempo de la cosecha. El tiempo de la cosecha también es un tiempo de separación, la cizaña tiene que ser arrancada.

 No puede haber cosecha sin que haya separación. Se van a observar muchas separaciones dentro de la iglesia. Y no porque haya peleas, sino porque es tiempo de cosecha. Todo lo que tiene vida, todo lo que está sembrado, todo lo que está en el suelo, tiene que ser cosechado.

Número dos, requerían también que tenías que tener cierta mentalidad y actitud requeridas. Tenías que ser positivo. Nadie podía participar de la cosecha con una cara de haberse desayunado con una mezcla de limón y vinagre. Tenían que tener gozo, y gozo auténtico. Y gozo, -reitero-, no es una sonrisa evangélica adquirida en las salidas de los templos. Gozo es una actitud  que no se doblega por ninguna circunstancia.

Gozo es una circunstancia en la vida que la atraviesa como sea, porque Cristo es más que vencedor en nosotros. Gozo es aquello que te levanta por la mañana y encara cada tribulación entendiendo que Dios te ha enviado y que eres parte de una generación apostólica.

Gozo es un carácter interno del creyente. Que después produzca risa o produzca sonrisa, es una reacción y no la substancia de lo que el gozo verdaderamente es. El gozo es un carácter interno en el hombre. Es lo que te levanta por la mañana. Tenía que tener gozo para participar de la cosecha. Tenía que tener una mentalidad positiva. Tenía que tener un nivel de excelencia, no podía ser mediocre.

Número tres. En el tiempo de tabernáculos y la cosecha, se recordaba el peregrinaje de Israel a través del desierto. O sea que tenía que tener una mentalidad de migración constante. De cambio en cambio, de fuerza en fuerza, de gloria en gloria.

O sea que, en tiempo de la siega, la gente tenía que vivir en tabernáculos, y la idea de vivir en tiendas respaldaba esa mentalidad de peregrinaje. Tenemos que entender que Dios quiere que tengamos peregrinaje continuo. Y no me refiero que estamos pasando por la tierra, sino que Dios siempre, durante toda una eternidad, durante el tiempo y en la otra vida, requiere cambio constante. El estilo de vida del Reino, es cambio.

Hay que cambiar constantemente. Uno de los problemas de la iglesia es que se estanca en cada mover de Dios. Dios está tratando de romper esa mentalidad, ¿Se han dado cuenta? Y el tiempo de la siega también significaba equipamiento personal. Todos los graneros estaban llenos, porque todo lo que estaba en el suelo, se recogía.

Es el mismo tiempo que tipifica el tiempo de José en Egipto, cuando en el tiempo del hambre, los graneros de José estaban llenos. Todos los graneros, el alfolí, tenían que estar llenos. En tiempo de cosecha, todo lo que se ha sembrado se recoge. Incluso en la iglesia.

Y por último, había un sacrificio de setenta animales. Setenta, el número de la iglesia alrededor del globo, significa que todo lo que la iglesia haga, tiene que tener un impacto global. No podemos hacer algo en la iglesia que sea foráneo a lo que Dos está haciendo en el resto del planeta.

Dirección, transición, cero-complacencia, enfoque, búsqueda. El tiempo de Esdras era mentalidad por la palabra. Lo que te estoy mostrando son las características adecuadas para el tiempo final. Esta es la mentalidad prescripta para provocar el ambiente necesario para que Cristo regrese.

Este es el requisito de la iglesia en el tiempo final. Estos son los componentes de la cultura de la iglesia. Si tú no defines la cultura de la iglesia, el que entra la define por ti. Gran cosa es que no haya malcriados y todos puedan someterse a la cultura establecida.

Lo que ocurre es que, si la iglesia no tiene una cultura clara y definida, se adapta a la cultura de la nación. Se supone que si yo entro al ambiente espiritual de, digamos, México, yo sienta lo mismo que en Argentina. El problema es cuando uno no define la cultura de la iglesia, adapta a la iglesia la cultura que lo rodea.

Y es por eso que en muchos lugares de los considerados muy importantes, la iglesia está tan inclinada al entretenimiento. Porque el entretenimiento para divertir al turismo es el eje de esas naciones. Cultura de Reino. El reino tiene su economía, tiene su gobierno, tiene su mentalidad, no se absorbe, no recoge lo que hay en el ambiente, lo cambia.

Es una mentalidad. Estoy hablando de las leyes internas que causan que una operación espiritual funcione todo el tiempo. El tiempo apostólico, es un tiempo de sabiduría. Es un tiempo de implementación. Es un tiempo en donde se edifica en pos de lo que Dios está haciendo.

(Juan 4: 1) = Cuando, pues, el Señor entendió que los fariseos habían oído decir: Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan (2) (Aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos), (3) salió de Judea, y se fue otra vez a Galilea.

(4) Y le era necesario pasar por Samaria. (Y aquí comienza el pasaje ese de la samaritana que seguramente la mayoría de ustedes conocen, no voy a leerlo todo.)

(Verso 30) = Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él.

(31) Entre tanto, los discípulos le rogaban, diciendo: Rabí, come.

(32) Él les dijo: yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis. (Yo tengo una comida que ustedes no entienden, no conocen, no saben)

(33) Entonces los discípulos decían unos a otros: ¿Le habrá traído alguien de comer?

(34) Jesús les dijo: mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra. (O sea: mi comida es hacer y terminar).

Y a pesar que el relato de la mujer samaritana es muy importante, yo creo que la idea central del capítulo no era la samaritana, sino unas palabras que  Jesús le eran necesarias decretar en la tierra. Déjame darte cuatro cosas que Dios está haciendo en este tiempo en la tierra, y luego veremos si podemos desarrollarlas.

Número uno: la adquisición de una mentalidad correcta para el tiempo. Fíjate, al Reino de Dios se accede de diferentes maneras en cada tiempo diferente. En cada mover de Dios, hay un distinto vocabulario para acceder al Reino de Dios. La forma en que tú hablas, expresa la fuente que te ha dado a luz. El vocabulario que posees, decreta el tiempo en que vives. Hay gente que está usando lenguas que ni los ángeles usan ya.

Número dos: tenemos que entender la tecnología correcta para el tiempo. La dinámica de operación, cómo trabajar la presencia de Dios, hoy. Hay veces que Dios se manifiesta en un altar. Muy pocos saben qué hacer con él cuando se manifiesta.

Claro, todos nos podemos divertir con Dios, pero hay algo que Dios quiere hacer, que va más allá de la bendición personal de la gente. Estamos hablando de descubrir la dinámica interna de un mover. La tecnología interna, lo que hace que su acercamiento, sea efectivo en las manos del hombre.

Todo lo que Dios está haciendo, nos debe incluir a nosotros. Nuestro vocabulario es importante, entonces, para expresar y capturar lo que Dios está haciendo en el momento. La articulación correcta para acceder al Reino de Dios, es necesaria.

Todo acercamiento de Dios a la tierra, tiene que ser manejable para el hombre. Deuteronomio 29:29, dice que las cosas secretas le pertenecen a Dios, pero las que han sido reveladas nos pertenecen a nosotros, y a nuestros hijos, y a los hijos de nuestros hijos.

O sea que tenemos que ser parte de lo que Dios hace en la tierra, no reaccionar a lo que Dios hace en la tierra. Tenemos que mover las aguas, y no esperar que alguien las mueva para recién lanzarnos. Ser los acarreadores de la gracia de Dios en la tierra.

El final es un movimiento progresivo, hacia una meta definida. No es un momento repentino. Es una secuencia de eventos de la iglesia, que lo produce. El fin, es terminar. ¡Alguien tiene que terminar! Literalmente, sería algo así como que tú ores una mañana y el Señor te conteste que ya no hay nada más que hacer. Eso es terminar. ¿No se te había ocurrido, no? ¡Claro, siempre nos enseñaron que Él te iba a interrumpir! Sin embargo, hay que terminar para que Él venga.

Número tres: tener una posición correcta. Tu posición espiritual, determina tu perspectiva. Lo que tú entiendes de Dios, determina cómo tú miras la vida. La cantidad de revelación que tienes, determina como ves lo que tú llamas la realidad. Romanos 12 nos dice que no podemos ser conformados a este tiempo, sino que tenemos que ser transformados.

Conformación y transformación, son dos palabras que indican cambio. O sea, como quiera que sea, estamos cambiando continuamente. De adentro para afuera, o de afuera para adentro. Siempre estamos cambiando. O estamos siendo moldeados por las circunstancias, o estamos cambiando las circunstancias.

Sólo que Dios recibe un método de cambio, el otro no lo acepta. Eso lo acepta transformación, no conformación. Transformación es cuando tú con tu interior y tu conocimiento, cambias la presión de grupo. Conformación es cuando la presión de grupo e hace conformar a ti a la identidad o la mentalidad que ellos proyecten.

Ahora; lo interesante de eso es que dice que tienes que transformar tu mente, y eso es reforma. Tienes que reformar tu mente, para que puedas entender la voluntad de Dios. Hay niveles de la voluntad de Dios que, sin primero cambiar, jamás vamos a entender.

A medida que nos estamos acercando al fin, nos estamos acercando a un área que nadie ha cruzado antes. Porque a nadie le ha tocado terminar antes que a nosotros. Así es que, en verdad, ninguna librería cristiana te puede ayudar en esto. El secreto, la clave, la llave, es discernir.

Y fíjate que no nos gusta discernir, nos gustan las cosas dadas, pero me temo que en esto no funciona. Aquí debes encender el chip del discernimiento, porque nadie ha pasado antes por aquí. Sería una bendición si el abuelito u otro anciano venerable de la iglesia me pudieran ayudar, pero ninguno de ellos pasó antes por aquí.

Número cuatro: tenemos que tener entendimiento en los tiempos de Dios. Dicen que Cristo oraba que se hiciera la voluntad del Padre en tu país, en tu ciudad, así como se hacía en los cielos. Ese término “así como”, es el término hos, que significa simultáneamente.

Contiene la idea de que cuando tú comienzas a operar en la tierra, con la dinámica con la que el cielo está operando cuando tú estás moviéndote, atraes el cielo a la tierra. Cuando tú descubres la presente ejecución de la palabra de Dios.

Si fuéramos a preguntarle a Dios cuál es la frase que en su mente tiene al frente, cuando la descubres, se acerca un paso más el fin. Cuando operas la dinámica que Dios quiere operar. ¿Recuerdas aquello de pide lluvia en tiempo de lluvia? ¿A quién se le ocurriría pedir lluvia cuando está lloviendo?

Claro, lo que ocurre es que lluvia tardía, significa tiempo de madurez. Pide madurez en el tiempo de madurez. Pide productividad en el tiempo de productividad. Pide ser cosechado, en el tiempo de la cosecha. Pide lluvia en el tiempo de lluvia. El problema es que se nos antoja comer y pedir naranjas, en el tiempo en que están entregando manzanas.

Entonces, claro; te llegan las naranjas, pero te llegan tarde y te cuestan el doble. Pero si pides lo que Dios está dando, está ahí en las estanterías, en los anaqueles, en las góndolas divinas. Y entonces lo recibes en seguida. Entonces, si pedimos lo que Dios quiere dar ahora, avanzamos el tiempo.

Hay gente pidiendo sanidad. Aunque Dios siempre será el que sana, lo que Dios está haciendo ahora es madurar gente, no sanándola. Hay gente que quiere profecía personal. La podrá  tener, pero no es el énfasis del momento. Hay quien le gusta sentirse bien, pero Dios no está en el negocio de hacer sentir bien a la gente.

Lo que Dios quiere, hoy, es terminar su plan. Religión es proceso sin progreso. Es un proceso que no hace progresar el plan de Dios. Una actividad que destruye, o no garantiza, el fin del ciclo que comenzó Abraham. Mira lo que dice allí, una vez más: Le era necesario.

Esa palabrita, necesario, es la palabra deo. Es la misma palabrita que se usa en Lucas 3:16, y significa: “no puedo salir de abajo del peso de la decisión que he hecho”. Me es necesario, estoy atrapado por la calidad de la decisión que he tomado. O sea: el énfasis es que Dios no lo mandó, sino que Él decidió que tenía que ir por allí.

Y lleva en sí esa carga, de su propia decisión. En Lucas 3 está usada de una manera negativa, donde la mujer encorvada no podía levantarse, porque estaba deo, o sea, no podía luchar en contra del peso de esa palabrita, deo, y no podía enderezarse. Estaba atada, y la palabra atada, allí es deo.

Ahora imagínate, una señora que anda encorvada, continuamente está buscando enderezarse, pero no podía porque estaba deo. Y Cristo dice: estoy deo, voy deo a Samaria. No puedo salir de este curso, hay algo que me compele, que me impulsa. Estoy yendo por un impulso que está combinado con mi propia decisión.

Me es necesario ir a Samaria. Vamos a dividir esto en cuatro o cinco tópicos. Número uno: la satisfacción del ministerio apostólico, es relativa al cumplimiento. Cristo es un ministerio enviado, estamos viviendo en tiempos apostólicos, el moer apostólico está en la tierra para hacer y terminar la obra de Dios.

Y dice: voy deo hasta Samaria. Y en Samaria es que, entonces, Él decreta estas palabras: Yo tengo una comida que ustedes no entienden, (Verso 32. Y el 34 dice) Mi comida es hacer la voluntad y terminarla. Esas son nuestras dos palabras del día y del tiempo presente: hacer y terminar.

Aquí vemos como Jesús usa cualquier oportunidad como conversación para entrar en otro nivel más alto. Dice: mi comida, aquello que me nutre, lo que me mantiene vivo, mi motivación interna, lo que me impulsa, lo que me guía, lo que me enfoca. Aquello que nutre mi cuerpo, mi ministerio, mi mensaje, es hacer y terminar.

Si la voluntad de Dios no se está transfiriendo en acción humana, me siento desnutrido. Si el orden de eventos terrenales no comunican el presente pensar de Dios, pierdo la motivación ministerial. Esta es la dinámica de la operación interna del acercamiento de Dios en la tierra, hoy: descubrir cómo hacer, y terminar su obra.

Lo que nutre la mentalidad apostólica, es terminar, a eso vienen. Nosotros somos una generación apostólica, porque tú has nacido en este tiempo porque Dios dice, en Isaías 41, que Él te escogió que vivieras en este tiempo desde antes de la fundación del mundo.

Una generación para terminar. Para terminar tenemos que adquirir una mentalidad diferente. Nada me satisface si no tiene relatividad con el avance hacia el final. Ese debe ser su sentir, para ser la mentalidad adecuada para este tiempo. Eso debe ser lo que te nutre. Esa debe ser tu comida, igual que la de Cristo, aquí tipificado en un ministerio enviado por Dios. Esto es lo que debe estar haciendo un clic en nuestra mente.

Número dos: tenemos que crear una perspectiva diferente. El próximo verso, el 35 de Juan 4, dice: ¿No decís vosotros, aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí, yo os digo: alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.

(36) Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega.

(37) Porque en esto es verdadero el dicho: uno es el que siembra, y otro es el que siega.

(38) Yo os he enviado, (Y ahí vemos el término apostólico, una vez más, de ser enviado igual que él fue enviado) a segar (Pero no podemos segar sin la mentalidad que estamos describiendo) lo que vosotros no labrasteis; otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores.

Esto es crear una perspectiva diferente. Porque cuando él les pregunta a los discípulos sobre la agricultura, ellos le dicen que faltaban cuatro meses. Quiero que entiendas que los discípulos conocían y entendían la economía agrícola, no estaban equivocados. Faltaban cuatro meses.

O sea: ellos miraron la siega, y el orden de eventos naturales de la tierra, calcularon el día que era, la estación del tiempo, todo en lo natural, y dijeron: faltan cuatro meses. Y Cristo dijo: cámbialo. Nunca existirá un orden de eventos naturales que produzca el fin. El fin es profético. Alza los ojos por encima de lo natural, y termínalo.

Mientras no entremos en la labor de Abraham, estamos diciendo, aún faltan cuatro meses. Tenemos que entrar en lo que labraron otros, no en lo que comenzamos a labrar nosotros. Hemos estado en ciclos eclesiásticos. Estoy cosechando lo que yo sembré cuando comencé mi ministerio. Y tenemos frutos de acuerdo a nuestros ministerios.

Pero,  ¿Sabías tú que es posible tener todo el éxito del mundo en un ministerio, y aún no adelantar el propósito de Dios? Hay que entrar en el ciclo que comenzó Adán. Y después Dios llamó a Abraham al mismo ciclo. Luego llamó a Moisés a adelantar y levantó la estafeta que dejó Abraham, el mismo ciclo. No otra visión, la misma.

Como si hubiera sido una carrera de relevos, de esas que solemos ver en las pruebas atléticas de los torneos o las olimpíadas. Y luego vinieron los profetas y levantaron la estafeta que dejó Moisés y Josué. No otra, la misma carrera. Luego vino Juan el Bautista, y se metió en la misma carrera.

Luego vinieron los apóstoles, y sembraron sus vidas en la misma carrera. Luego vino Martín Lutero y sembró su vida en la misma carrera. Tenemos que entrar en la labor de ellos, para poder terminar lo que ellos comenzaron. O sea: nuestro fin no es relativo a nuestro ministerio, sino a lo que nuestro ministerio hace para adelantar lo que ellos comenzaron.

Su contestación era correcta, pero lo estaban mirando según el orden natural. Una percepción natural formada por eventos naturales, en el planeta. Noticieros, el periódico, internet, las redes sociales, doctrinas, los planetas, los gobiernos, nada de eso determina el fin. Lo puede confirmar, pero no lo determina.

Escucha: si los tiempos de la iglesia están atados y relacionados con las estadísticas y eventos naturales de la tierra, entonces juntamente estamos diciendo, que aún faltan cuatro meses. Porque nada en la tierra nos está dictando que el fin llegó.

Porque en la tierra todo está negativo, ¿No es verdad? Pero resulta ser que el fin de la Biblia es positivo. La Biblia termina con la tierra llena de su gloria. Nada de lo que estás viendo hoy mismo en los noticieros, confirma eso; hay que hacerlo. No se va a manifestar, hay que crearlo.

Y dice que será cubierta la tierra de su gloria, como las aguas cubren el mar. El agua siempre busca su nivel, de manera que tiene que haber tanta gloria allí donde tú vives como en Rosario, donde yo vivo. Tanta gloria en Rosario como en África y tanta gloria en África como en Asia y hasta en la Antártida.

 El agua busca su nivel. La gloria también va a buscar su nivel, no se va a amontonar en un país de gente especial. Rápido ven conmigo a Isaías 48, para que veas que a veces Dios crea cosas que no tenemos ni idea que podían existir, pero sí las hace.

(Isaías 48: 3) = Lo que pasó, ya antes lo dije, y de mi boca salió; lo publiqué, lo hice pronto, y fue realidad.

(4) Por cuanto conozco que eres duro, y barra de hierro tu cerviz, y tu frente de bronce, (5) te lo dije ya hace tiempo; antes que sucediera te lo advertí, para que no dijeras: mi ídolo lo hizo, mis imágenes de escultura y de fundición mandaron estas cosas.

(6) Lo oíste, y lo viste todo; ¿Y no lo anunciaréis vosotros? Ahora, pues, te he hecho oír cosas nuevas y ocultas que tú no sabías.

(7) Ahora han sido creadas. Y esta palabra “ahora”, aquí, es la palabra Ahora. En este momento. Siempre presente. Y Dios está creando el fin a través de gente que está manejando su mover y no reaccionando a él. Yo quiero ser de los primeros. ¡Para allá vamos!

Yo te estoy diciendo proféticamente en este día: alzad los ojos, y mirad otra vez a la siega, y decid: ¡Ya! Porque el orden natural de las cosas, nunca lo va a terminar. Cada vez que mires vas a decir: faltan cuatro meses. Por eso es que siempre decimos que la tribulación es mañana.

Siempre es mañana. Pero no vamos a un país de esos en donde están matando a la gente en las carreteras todos los días, o a otros en donde los terremotos forman parte del decorado diario, o a otros tantos en donde los huracanes son invitados que jamás faltan a su cita anual, a predicarles escatología.

Porque a ellos seguramente no va a interesarles demasiado lo que pase mañana; ¡A ellos les está pasando ahora! Hay mártires por el evangelio, hoy. Mientras que una iglesia en el hemisferio occidental, andan en lo que ellos llaman un avivamiento, hay mártires por el evangelio en el hemisferio oriental.

Si lo que Dios hace en las Américas no funciona en la India, no es Dios. Dios es universal, no nacional. Y tenemos que quebrar el fluir natural de las cosas y crear el final. Quiero darte un verso que supongo nos va a ayudar a entender todo esto.

(2 Pedro 3: 11) = Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡Cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, (12) esperando y apresurándoos (Esa palabra, apresurándoos, es la palabra apresurando o acelerando la venida del Señor. ¿Cómo Dios nos va a exigir acelerar sobre lo que no tenemos ningún dominio? Es la iglesia y el Espíritu quienes dicen: ven; no las naciones.

Es el Espíritu y la condición de la iglesia, que dicen: ven. Dice: apresurando la venida del Señor. ¿Cómo que la vamos a apresurar si no tenemos control sobre ella? El problema es que sí tenemos ese control. ¡Hay que crear el final!. Es necesario que se produzca un decreto en la iglesia, entonces, que demande el cumplimiento de los tiempos.

Nunca veremos un fluir natural de eventos que nos dicten que el final ha llegado. Necesitamos una unción que diga: Esto es aquello que dijo Joel, y se acabó. ¿Y con qué autoridad haríamos eso? Con la misma que usó Pedro. Esto es aquello, y se acabó.

Cincuenta por ciento en error, y sin embargo Dios lo puso en el libro. Esto, es aquello. Clausurando, cerrando el ciclo, manifestando y encarnando profecías y escrituras que aún quedan por terminarse. El libro tiene que consumirse, tenemos que tragarnos el rollo, tenemos que encarnarlo.

Al igual que tú encarnaste la escritura que dice que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, serás salvo, ya para ti no funciona, porque tú ya la encarnaste, tenemos que encarnar el resto. Fíjate que esa escritura se acabó para ti; ya no es futura, aunque esté escrito en futuro.

Dice que el que confesare, pero como tú ya confesaste, ya tú no la usas más. Pero, todavía, a todo el resto le decimos: mañana…mañana…mañana será mejor. Un día se levanta otra generación, y: mañana será mejor. ¿Y el Señor? Sentado, esperando que los enemigos sean puestos por estrado de sus pies.

No podemos aguardar por un evento, señores; el fin es un proceso de eventos diseñados por la iglesia, que a su vez son diferentes a los que la tierra dicta que es la realidad. Tenemos que arribar a un lugar donde experimentamos dolor y carga interna por el fin. Que tu comida, como decía Cristo, aquello que te nutre, sea sólo hacer y terminar. Que no seas entretenido en otra cosa que no sea hacer y terminar.

Número tres: tenemos que cerrar el ciclo de productividad. Mira Amós 9:13, dice: He aquí vienen días, dice Jehová, en que el que ara alcanzará al segador, y el pisador de las uvas al que lleve la simiente; y los montes destilarán mosto, y todos los collados se derretirán.

Esto habla de cambio. Fíjate. Un día, cuatrocientos años fueron quebrados y toda una nación se preparó para recibir al Señor, sin la ayuda del redargüir externo de la manifestación del Espíritu, porque aún no había sido derramado. Cambio. Ciertamente, si hubiera un mejor mensaje para cambiar un orden testamentario, Dios se lo hubiera dado, pero sólo le dijo: cambia la mentalidad.

Es el mismo mensaje de hoy. Hay un cambio, una reforma en el planeta, se está manifestando de diferentes maneras en diferentes lugares. Pero no te dejes engañar por la terminología; lo que Dios está haciendo, es una reforma en el planeta para preparar el final.

Si no entramos en el cambio y el llamado soberano, nunca cerraremos el ciclo. Cristo dijo: he venido en el volumen del rollo que está escrito sobre mí. No vine independiente de aquello que comenzó antes de la tierra. Entré en lo que está escrito, desde antes de la fundación del mundo. Entró en el ciclo.

Tanto entró en el ciclo que le dijo a Juan. Mira, tiene que cumplirse también esto, así que bautízame, por favor. Estamos hablando de ministrar en tiempo, pero eterno. De ser de antaño, pero moderno. De ser antiguo, pero nuevo. Cosas viejas y cosas nuevas, que el escriba sabio sabe sacer en su ministración.

La aplicación moderna de un decreto de Adán. La ministración moderna del decreto de Enoc. Entrar en el ciclo en la misma mentalidad y la obra. Si nuestro concepto de vida y nuestro ministerio sólo nos incluye a nosotros, no será lo mejor que podrá pasarle a la iglesia como cuerpo de Cristo en la tierra.

Por eso es que digo que tenemos que ser eternos. Somos eternos. Es necesario entrar en el ciclo de labor de aquellos que se sembraron en el plan de Dios para consumarlo. Nuestro mensaje debe ser el fluir presente de decretos antiguos. Nuestras acciones ministeriales, deben ser la ejecución de la fase presente de una obra antigua.

Tenemos que tener cuidado con lo que estamos construyendo. Esta es la obra que comenzaron los patriarcas. La vida de Abraham se sembró en ella. Jacob peleó por participar en ella. Pablo fue enterrado en su fundamento, es solo una obra en la tierra. Tenemos que cerrar el ciclo.

¡Pero es que esto no se puede hacer! ¿Qué hago? Es una posición mental que determina qué haces como ministerio. ¿Romper y terminar con actividades foráneas y aisladas? ¿Producir un decreto con fundamentos para terminar el tiempo? No podemos desconectar nuestros ministerios de aquello que comenzó desde Adán. ¡Vamos a terminar!

Número cuatro: Debe haber una intención deliberada conectada a la construcción o como se dice por estas tierras, edificación. Que no está correcto, porque la palabra edificación en la Biblia tiene que ver con edificio, no con bendición. Y la gente tiende a confundirlo con bendición.

Cuando dice que el que profetiza lo hace para edificar, no está diciendo que lo haga para bendecir, está expresando que lo hace para construir una mentalidad positiva. Tiene que haber una intención deliberada, conectada con la edificación.

(Lucas 14: 28) = Porque ¿Quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?

(29) No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, (30) diciendo: este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar.

Aquí vemos algo muy interesante. La torre, en esta escritura, significa una estructura fortificada que repele todo avance hostil. Puedes ser tú mismo, puede ser tu ministerio, puede ser la música, puede ser la iglesia, puede ser tu empresa, en fin: lo que tú quieras ponerle. La torre que estamos construyendo.

Cada cual, cada uno de ustedes, tiene que estar construyendo algo, no lo sé. Pero lo que cada uno de nosotros construye, se llama torre. Y aquí dice que, ¿Quién, queriendo edificar? Y la palabra queriendo, significa que hay una intención deliberada, conectada a la construcción. O sea: el que está haciendo la torre, la quiere hacer. Eso significa que, cada palabra que se predica, es deliberada.

Cada canción que se canta, es adrede. Porque estamos construyendo una mentalidad en la gente, y no podemos contradecir la mentalidad con un cántico después de un mensaje, o con un mensaje después de un cántico. Tenemos que, deliberadamente, escoger canciones, predicaciones, y deliberadamente construir algo que no se autodestruya por no tener una intención de edificar.

No puedes, si estamos poniendo los bloques de abajo, colocar una viga para el techo. Primero deberás esperar que se erijan las columnas. Es deliberado. No puedes predicar Reino hoy, y luego traer mañana a uno que dice que Cristo viene ya. No porque no sea respetable, sino porque destruyes lo que terminas de construir.

Todo lo que hace en derredor del evangelio tiene que apuntar al mismo objetivo. Es deliberado, tienes que construir una nueva mentalidad. De otro modo, esto seguirá, seguirá y seguirá, y nunca vamos a terminar. La torre, alguien la quiere construir. Tiene que ser deliberado.

Luego dice: a ver si tiene. A ver si tiene. Esa palabra, allí es ischuo. Eso se traduce como robusto, saludable o cabal. A ver si tienen lo suficiente en el ministerio, empresa, persona, o la mentalidad para terminar lo que comenzaste. Si tienes el pensamiento necesario para el día. Si tienes la actitud positiva necesaria.

Si tienes las dinámicas operativas que son necesarias. Con qué cuentas, los recursos para terminar la mentalidad. Y no te me pierdas, lo que estamos construyendo, es gente. La restauración de la iglesia, es la restauración de personas. No son sus cuerpos ni sus espíritus, son sus mentes.

Capacitar a la gente para que lleguen a tener una mentalidad útil en las manos de Dios. No en la iglesia, en las naciones. La iglesia es un medio para crear una mentalidad que Dios pueda usar en las naciones, no en un culto de día domingo. Así es que, entonces, tiene que haber una intención deliberada.

Número cinco: los burladores. Estrategia satánica de tiempos finales. Porque es la estrategia satánica para abortar la mentalidad apostólica, que es hacer y terminar. Dice ahí: No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él.

La palabra burla o burladores, es la palabra empaizo. Significa hacer juego o gestos como un niño. Engañar, hacer gesto o deporte. El propósito del que está haciendo el gesto, es que tú termines en duda y abortes lo que estás haciendo.

Y te voy a comprobar con la Biblia, que donde quiera que haya una mentalidad de final, aparecerá un burlador. Porque el evento natural va en contra de esta mentalidad, porque lo natural siempre dice: faltan cuatro meses. Y el burlador anda en lo natural, no en el espíritu.

(2 Pedro 3: 1) = Amados, esta es la segunda carta que os escribo, y en ambas despierto con exhortación vuestro limpio entendimiento, (2) para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y Salvador dado por vuestros apóstoles; (3) sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán (¿Qué cosa dice que van a venir en los últimos días?) burladores, andando según sus propias concupiscencias.

(Verso 12) = Esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!

(13 Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.

(14) Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz. (Nota que cuando llega la mentalidad del tiempo final, lo primero que la Biblia dice que vienen, son los burladores.)

(Judas 3) = Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.

(4) Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.

(Verso 12) = Estos (¿De qué “estos” habla? De los que se metieron encubiertamente) son manchas en vuestros ágapes, (Ágapes, en este caso, son las iglesias. O sea que no estamos hablando del mundo, sino de gente de adentro) que comiendo impúdicamente con vosotros (Nota que están con nosotros, no vienen de afuera), se apacientan a sí mismos; nubes sin agua (Gente sin revelación) llevadas de acá para allá por los vientos, (Arrastrados por cualquier viento de doctrina, es decir: inmaduros. ¿Recuerdas cuál era la función de los cinco ministerios? Madurar gente para que no sean fluctuantes. ¿Qué tipo de gente ataca? Los que vacilan, gente fluctuante, que no han madurado) árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados; (13) fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas.

(14) De estos también profetizó Enoc (Nota que la iglesia de Judas, pudo defenderse de los burladores, porque entró en los decretos de Enoc. O sea: no fueron engañados porque vivían en aquello que estaba por manifestarse.) séptimo desde Adán, diciendo: he aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, (¿Qué tiempo es ese? Los tiempos finales) (15) para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él.

(16) Estos son murmuradores, (¿Sabes qué? Aquí está empaizo, la misma palabra que también se traduce como burladores. Estamos viendo cómo, cada vez que se manifiesta el final, vendrá gente que tratará de desalentarte y ridiculizarte. Llevamos cuarenta años predicando y nunca se ha dicho así. ¿Será que estamos locos nosotros? Para abortar la mentalidad que es necesaria tener para arribar al final. Podemos tener actividad eclesiástica toda una eternidad, como hemos tenido por más de dos mil años. Mira Pablo en hechos 20)

(Hechos 20: 17) = Enviando, pues, desde Mileto a Éfeso, hizo llamar a todos los ancianos de la iglesia.

(18) Cuando vinieron a él, les dijo: vosotros sabéis cómo me he comportado entre vosotros todo el tiempo, desde el primer día que entré en Asia, (19) sirviendo al Señor con toda humildad, y con muchas lágrimas, y pruebas que me han venido por las asechanzas de los judíos; (20) y cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas, (21) testificando a judíos y gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo.

(22) Ahora, he aquí, ligado (Aquí es Dio, voy atado bajo el peso de mi decisión. Voy Dio) yo en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de acontecer; (23) salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones.

(24) Pero de ninguna cosa hago caso, (Escucha: Pablo está diciendo: voy atado, voy ligado, voy bajo la presión de mi propia decisión. O sea: Pablo descubre que, para él poder terminar, tiene que…mira lo que dice el final del verso 24) ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.

Es decir que él viene con la idea fija y el objetivo claro y puntual de terminar. Él no tiene más que una cosa en mente: tengo que ir allá para terminar. Voy dio, voy a Jerusalén a terminar. Y fíjate en el verso 22 y verás que dice que va ligado en el espíritu. “E” minúscula, o sea: en su propio espíritu. Voy ligado en mi espíritu, a Jerusalén.

Y no sé lo que me va a pasar allí, excepto que Dios, porque allí die Espíritu Santo con letra mayúscula, excepto que Dios me está diciendo que no vaya. Y Pablo dice: ¡No me molestes! ¿Notan la madurez de un hijo de Dios cuando está encajado en el propósito, que ni el amor de Dios lo detiene?

Él está ligado en su espíritu y va a realizar una obra en la que Dios mismo le advierte que no la va a pasar bien. Le da una oportunidad de hacerse a un lado y que Dios se las arregle para modificar lo que quiera sin él, pero no. Él es un hijo maduro y le responde con seguridad que seguirá como sea, pese a todo y le venga lo que le venga.

Una relación con Dios de tal magnitud que ni el mismo Dios lo detiene, o sea: la mentalidad madura apostólica. Y no estoy enfatizando un ministerio, porque los ministerios sólo existen para trasladar la dinámica que ellos poseen. La idea es que la iglesia tenga la misma mentalidad.

Que tengamos una mentalidad apostólica, porque lo carismático nos quitó la punta de lanza, nos robó el filo. Ser pioneros una vez más. Ir más allá del área de confort. Ir más allá del área de control personal. En el área desconocida. Pablo dijo: ¡Voy! Y ni el Espíritu lo pudo detener.

Allá en Gabaón, lo que le pasó a Josué, cuando estaba tratando de terminar la batalla y estaban cayendo los granizos. Y se le estaba acabando el día y no había terminado. ¡Detuvo el sol! Y el universo en entero cooperó con la mentalidad de terminar. Aunque estaba científicamente equivocado.

Cuando la mentalidad de la iglesia se alinee, así como en el cielo, recién allí podremos empezar a hablar de terminar. Una mentalidad que diga: nada me distrae, nada me detiene. No tengo tiempo. Hacer y terminar. Y que no venga absolutamente nadie a decir que faltan cuatro meses. ¡Es ya! ¡Es ahora!

Leer Más

Simplemente: La Fe

Si me dejara guiar por las estadísticas de los controles internos de mi página, y considerando la cantidad de ingresos y el interés demostrado por los seguidores respecto a un determinado tema, te aseguro que debería hablar cada semana del alma y sus pormenores emocionales, sentimentales o de nuestra mente o voluntad. Sin embargo, no puedo ni debo grabar lo que a mí me parece que está bueno, ni tampoco lo que los hermanos piden o necesitan.

Debo hablar de lo mismo que está hablando mi Padre hoy. Porque al hacer esto, estoy ministrando con las mismas perspectivas conque ministró Jesús. Y si Él dijo que lo que él hizo nosotros haríamos, y aún mayores cosas, porque Él iba al Padre, para que eso sea cierto, deberemos estar en total dependencia y obediencia a la voz de Su Espíritu. Y ese Espíritu, el Santo Espíritu de Dios, hoy me ordena hablar de un tema que no sé cuántas veces habré tratado, aunque en mi ser íntimo tengo la sensación que muy pocas o ninguna: La Fe.

Estamos viviendo el cumplimiento de las palabras proféticas del apóstol Pablo a Tito, a Timoteo, a la Iglesia de los Corintios, de los Tesalonicenses. En estos días llama la atención con qué facilidad se sustituye La Fe, cuán fácil es, con los mecanismos que ya están insertados en la sociedad y con lo sofisticado de la filosofía humanista, que ya ha tomado gran parte de nuestro planeta.

Por esto encontramos sentido al cumplimiento de la advertencia profética del apóstol Pablo. Hace treinta años atrás, leer esta Escritura resultaba un poco difícil de entender en el contexto en que se vivía, veinte años atrás, se sospechaba ya, pero en nuestros días quien no entiende las epístolas proféticas de Pablo a Timoteo, 2º de Timoteo capítulo 3, Tito, Judas y 1º y 2º de Pedro, es porque no está compenetrado en la tragedia espiritual por la que atraviesa nuestro planeta. Es como si dijéramos: está afuera de nuestra realidad cotidiana.

En el entorno en que vivimos, comprobamos que La Fe es sustituida por muchas cosas terrenales; aún en aquellos lugares donde el confort es habitual y no hay necesidades humanas, se “perdió la fe”.
La iglesia del Señor debe recibir esta palabra profética que es como una antorcha que alumbra en un lugar oscuro a la cual -dice el apóstol Pedro- “hacéis bien en estar atentos”. Esta palabra ilumina a aquello que no se sabe qué es.

Compartimos este tema con temor y respeto porque toca las fibras más íntimas de la vida del creyente, en cuanto a La Fe. En el capítulo 11 de Hebreos, versículo 6 está puesto deliberadamente allí, que Sin fe es imposible agradar a Dios. En el versículo 1, Es pues, la fe, la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

Muchas palabras andan girando alrededor del mundo para atenuar esta realidad. Pero la Escritura dice claramente que donde no hay fe, es imposible agradar a Dios. Cuidado con esto: no dice que sea difícil, o complicado, dice que es Imposible. ¿Entiendes el significado de la palabra imposible, verdad? Y luego añade que Es necesario que el que se acerca a Dios, crea que le hay y que es galardonador de los que le buscan.

De acuerdo a lo que nos dicen las Sagradas Escrituras en cuanto a La Fe, no es poca la advertencia de vigilar este don tan hermoso que nos abre las puertas al crecimiento y al conocimiento de Dios. Porque La Fe, recuerda, aprende y entiende, es un don de Dios y no algo que el hombre pueda adquirir por allí. Todo lo que el hombre llama Fe fuera de Dios, apenas es creencia humana, carnal, incrédula y pagana, además de impía y pecadora.

Si tengo que mencionar, ahora, tres cosas están peleando, luchando, contendiendo hoy, contra La Fe, tengo que hablar de: La fe peleando contra las fórmulas, (Por supuesto, esto siempre dentro de las iglesias, de las congregaciones). La fe luchando contra programas humanos, muy bien intencionados, pero humanos ciento por ciento. Y La Fe luchando contra sistemas. Y te recuerdo que sistema, en muchos textos bíblicos, está escrito con la palabra Mundo.

Cuando La Fe no habita o no fluye, o no tiene injerencia en todo lo que el creyente hace en cuanto a las cosas del Señor, aparecen por lo menos estas tres cosas que te acabo de mencionar, con el agravante de que ninguna de ellas agrada a Dios. Aparecen las “fórmulas”. Las prácticas mágicas ocultistas no están tan distantes de las fórmulas que usamos los creyentes cuando no hay Fe.

Usamos “programas” -que si bien muchos podrán decirme, y tal vez en principio lo acepte, que son necesarios- nunca pueden estar por encima de La Fe. Por supuesto en las iglesias, antes de celebrarse los cultos, los músicos, los que dirigen, entre otros, se preparan teniendo en cuenta lo que sienten en sus corazones que deben hacer. Nadie podría censurarles mínimamente esto.

Sin embargo, nadie parecería tener demasiado en cuenta que Dios puede dar “avances” de lo que puede pasar en un culto. No hay nada de malo en traer nuestros programas, pero muchas veces el Espíritu Santo de Dios se mueve de una manera que parece decir: “Hoy, estos programas no los voy a usar”. ¡Entonces la realidad nos muestra que tienes que estar sensible a lo que Él dice! ¡Tienes que tener fe que es el Señor, el Espíritu y que te mueve a hacer lo que Él quiere! Pero si la fe no fluye cuando Dios habla y mueve con Su Espíritu… entonces hay “programa”.

Los sistemas, cada día son más sofisticados, y tan sofisticados que rodean, que es como decir camuflan, o directamente disfrazan ciertas cosas que hasta te hacen dudar. Hoy la ciencia ha tomado en sus manos las fórmulas, los programas y los sistemas…. y muchos se han desviado de la fe.

Sabemos muy bien que en la consejería pastoral, se ha notado que personas que han entrado en decadencia y en raquitismo espiritual, ha sido por haber abandonado la fe y abrazado “sistemas”, “programas” y “fórmulas”. Y es más que obvio que a eso no lo hicieron porque se les ocurrió de un momento para el otro esa feliz idea, sino porque alguien con mayor relieve se los sugirió o directamente ordenó.

Recuerda siempre que si el Espíritu de Dios no está alimentando La Fe, y como consecuencia de ello, La Fe no está fluyendo, es imposible agradar a Dios. Me pregunto y te pregunto: si no estás agradando a Dios por causa de tu carencia de fe reemplazada con programas humanos, ¿De qué Dios estás hablándole a la gente y qué esperas que Él haga contigo?

Para quien lea la Biblia con un mínimo de prolijidad y cuidado, verá que hay tres cosas más que aparecen en las Sagradas Escrituras -antes de introducirnos en el consejo bíblico- que respaldan esto: Dice que naufragaron de la fe, que se desviaron de la fe y que apostataron de la fe. Son tres calificaciones contundentes, claras, específicas, disímiles y precisas.

Pero, atención con esto: no se llega de una a otra así nomás. Pero permíteme decirte algo, amado hermano: Si quieres mantener viva la vida de Dios dentro de ti, tendrás que abrazar La Fe, por más pequeña que sea y tendrás que moverte por fe aunque todo lo que está alrededor de ti quiera destruirla.

Actualmente están las “fórmulas” -como dice la Escritura: En el nombre de Jesús, el que predica Pablo-, los “programas” y todo el espectáculo… porque detrás de todo esto donde el Espíritu Santo no obra está la “carne”, la organización humana y en el nombre de Cristo hacemos unos programas que consideramos maravillosos, pero el Espíritu Santo está afuera y no se puede “exhalar el perfume de Cristo” porque la realidad del culto es dar honor y gloria y que el Espíritu de Dios encienda todo lo que allí se hace (canciones, mensajes, ofrendas, etc.) Dando así honor y gloria al Padre. Si esto no ocurre, hay reunión de personas, no culto a Dios. ¿Más duro? No es iglesia, es club religioso.

Los “programas”, con la tecnología moderna, son cada vez más sofisticados, pero el Espíritu de Dios muchas veces no está en estos “programas”, está afuera. Sin fe es imposible. Aquel que cree que la tecnología, a través de sus avances electrónicos va a mejorar la presentación y desarrollo del culto está equivocado.

La Fe mejora todo lo que toca. Ningún sistema, fórmula o programa puede mejorar la fe. He conocido a personas viviendo en medio del campo, en sencillez de vocabulario y conocimientos y Dios está con ellas porque simplemente tienen Fe. No tienen “sistemas”, no tienen “programas”, no tienen “tecnología”, no tienen nada. Si tienen una precaria guitarra… ¡Con ella alaban a Dios! ¡Y el Espíritu Santo obra! ¿Qué ocurre? ¡Hay fe!

¡Gloria a Dios por la tecnología!… pero la tecnología tiene que estar al servicio del Espíritu Santo y de la fe en Jesucristo, y del obrar del Espíritu de Dios. Lo mismo ocurre en la vida personal -lo que haces, lo tienes que hacer en el nombre del Señor y por fe. Todo progreso en tu vida cristiana lo lograrás por Fe, porque si no abrazas la Fe en todo lo que emprendes, y necesitas tocar y ver y que te den la garantía y seguridad, (Si no, no lo haces) esto muestra dos cosas: la primera, que no eres convertido, o la segunda, que eres un niño.

Porque la Escritura dice: “por fe andamos, no por vista”. Pero en este siglo, donde todo se maneja por medio de aparatos, apretando botones… (Pronto vamos a apretar el teclado de la computadora y aparecerá en el monitor un programa que pretenderá hacernos salvos sin nuestro compromiso personal -haz la oración del pecador… el renunciamiento… di “acéptame”… te registran en el Libro de la Vida… y aún dicen que pueden limpiar la conciencia…)

La Escritura dice que el justo vivirá por Fe y el que retrocede no agradará mi alma.
Por eso, estas tres cosas (Sistemas, programas y fórmulas) son muy comunes en nuestros días donde tenemos tanto al alcance de la mano… y de pronto cuando no funciona la Fe, echamos mano a un “sistema” (tipo teléfono).

Tu comunión personal con Dios no depende de tu Compañía de teléfonos, depende de tu corazón.
Dice que algunos naufragaron. Esta palabra significa que “venían encima de” cabalgando o navegando encima de la fe y se les derrumbó. Y cuando naufragan de la fe, ¿Qué les queda?, “sistemas”, “fórmulas”, “programas”, “recuerdos”, “moldes”. Leamos lo que dice Pablo:

(1 Timoteo 1: 19) = Manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron en cuanto a la fe algunos.

Me gustaría detenerme un segundo en el término utilizado por Pablo: naufragaron. Él vivió esa experiencia y sabía muy bien de lo que estaba hablando. Un naufragio no es algo de lo cual, mayoritariamente, se salga con vida. Además, se pierde todo y no hay forma de volver a fojas cero y comenzar de nuevo. Un naufragio es un buque al fondo del mar y punto.

(1 Timoteo 6: 20) = Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia, (21) la cual profesando algunos, se desviaron de la fe. La gracia sea contigo. Amén.

Aquí cambia y utiliza el otro término, Desviaron. ¿Qué cosa es desviarse. Simple: ir en una dirección y, de pronto, sea por la causa que fuere, desorientarse y tomar otro camino que, inexorablemente, te lleva a otro lugar. Un arquero arroja su flecha luego de apuntar con mucho cuidado al blanco. Peo el disparo por alguna razón sale defectuoso y, desviándose, erra el blanco. ¿Sabes cómo se dice eso en griego? Amartías. ¿Sabe cómo se traduce? Pecado.

Habla de los que se introdujeron en la “mal llamada ciencia”, los que creyeron en todo esto…
Y no te estoy diciendo que la luz, la electricidad y su utilización por el hombre y el andar en automóvil y otros inventos y descubrimientos sea algo malo, dañino para el alma o el espíritu; simplemente digo que hoy la ciencia, está ofreciendo alternativas para sustituir la fe.

Es por esta causa que el Señor Jesucristo dijo en su momento: Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿Hallará fe en la tierra? Porque la tierra estará llena de “programas”, “sistemas”, “fórmulas”, y ahora también “ciencias alternativas”. Y atención con esto: El Señor está hablando a la Iglesia en 1 Timoteo, a través de Pablo. No le está hablando al mundo. Es una carta a la Iglesia de los últimos días.

En 1 Timoteo 4:1 dice: Pero el Espíritu dice CLARAMENTE que en los postreros tiempos algunos APOSTATARÁN DE LA FE, escuchando a ESPÍRITUS ENGAÑADORES Y A DOCTRINAS DE DEMONIOS”.

¿Tú te crees que estos espíritus vendrán con apariencias diferenciadas, de manera que puedan reconocerse fácilmente? ¡No! ¡Vendrán con engaño! ¡Te van a dar una réplica exacta, casi perfecta de lo real! Y te dirán: Esto es lo que el Espíritu dice ahora… Movimiento de la prosperidad, amplitud sexual, ¿Es necesario proseguir?

Tú lo creerás posiblemente, pero es ¡Falso!  Entonces es más fácil “apretar botones en los teclados del alma” que doblar las rodillas por La Fe. Hoy la cibernética ha llegado al corazón, donde van a aparecer las oraciones y devocionales cotidianos (Que hasta te hacen escuchar una oración hecha en lugar de la tuya, que debe brotar de tu corazón). Y cuando se termine el doblar de las rodillas, se estará apostatando de la fe.

Señor, ¿Hay hoy apóstatas de la fe? El Espíritu Santo responde: no cabe la menor duda.
¿Qué hace el “apostatar” de la fe? Abandona La Fe genuina y se abraza a “sistemas”, a “fórmulas”, a “programas”, a “moldes”. ¿Sabes lo que va a pasar en unos años más? Las iglesias van a estar llenas de personas por doquier que no querrán abrazar La Fe ni abandonar “sistemas”. Por dentro, no tienen fe, por fuera, no cambian las formas. Parece igual, ¿Quién lo detecta? El discernimiento de Espíritu que da Dios y el fruto. Por sus frutos lo conoceréis.

¿Cómo nos damos cuenta que una persona está en la fe? Porque obedece, porque es sumiso, porque busca a Dios, porque hace lo que debe hacer, camina en los caminos del Señor, no es un contumaz, ni es un rebelde que protesta a todo , que cuestiona todo, es una persona que refleja el carácter de Cristo.

Dijo el Señor en Lucas 18:8…pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿Hallará fe en la tierra? Pablo a los Romanos dice: el justo por la fe vivirá (Romanos 1:17) En Romanos 10:17 dice: así que la FE es por el OÍR, y el OÍR, por la Palabra de Dios. Si La Fe viene por oír la Palabra de Dios, ¿Por qué se oye tan poco de Dios?

Cada día se ven menos personas capacitadas para dar la Palabra, cada día hay menos gente para dar testimonio (Testificarle a otro), ¡Cada día hay menos maestros! ¿Qué pasa? ¡Los sistemas! ¡Los programas! ¡Las fórmulas! Y, además…los compromisos…

Si La Fe viene por el oír y el oír por la Palabra de Dios… ¡Tendría que abundar la Palabra de Cristo!
Leemos en Colosenses 3:16 La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. Versículo 17 Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo TODO en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.
Sin embargo… les invito a escuchar (O recordar algo escuchado), ¡Enrojecemos de vergüenza por lo que oímos!

Lejos de ser cristianos, los que tales cosas dicen, expresan que en ellos no mora el Espíritu de Cristo. Por esto el Espíritu vendrá a Sion (la iglesia) y hará una verdadera revolución, revolución de vida y pondrá muchas cosas en su lugar.

Cuando el Señor dice en Mateo 6:30 en relación con la provisión diaria -que es una de las “pruebas” de la vida- Hombres de poca fe ¿No hará el Señor más que esto a ustedes que son hijos?
Les reprocha porque no pueden creerle que Él puede proveerles a sus hijos más que a los pajarillos o vestirlos mejor que el lirio del campo. Y hoy -sobre todo con los problemas de economía que tenemos en nuestro país (Argentina)- es una buena oportunidad para ejercitar Fe. (La verdad es que mucho más no nos queda).

En cuanto a la provisión el Señor tuvo que reprocharles… ¡Hombres de poca fe! ¡El Señor provee a los pájaros! Si Dios alimenta a las aves y las orienta hacia dónde deben ir, ¿cómo no va a alimentarte a ti que vales mucho más que un pajarillo?

¿Cómo piensas que te va a abandonar y vas a morir de hambre? En cuanto a las “tormentas de la vida”, leemos en Mateo 8:26 ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? ¿Te encuentras en “tormentas”, dentro de un bote? ¿Temes? Jesucristo te dice:  ¿Por qué temes, acaso estoy durmiendo?

¿Se te mueve todo? Está Cristo dentro de tu vida y te dice: Yo estoy viviendo en ti, ¡Estoy tranquilo! Deben estar tranquilos. Señor, ¡Se “mueve todo”! ¡No mires las aguas! ¡No vivas por los síntomas! ¡No abraces los “sistemas” ni las “fórmulas”, ni los “programas”! Hay algunas personas que utilizan “fórmulas”: ¡Abracadabra! (Referencia al cuento de Aladino y la lámpara maravillosa), ¡Arroja los dados, toma todo! Y el día que el juego de la vida dice ¡Pon todo! Lloran, se quejan, se desesperan.

En cuanto a las tormentas de tu vida, ¿Te has encontrado que se mueven tus estructuras? De pronto, decimos ¡Señor! Cuidado, el Espíritu Santo te pregunta, ¿Dónde está tu fe? ¿Cómo piensas que voy a abandonarte en medio de las tormentas? ¿Un verdadero padre abandona a sus hijos en peligro? ¡No! ¡No!

¿Te cabe alguna duda que no te abandona en medio del peligro? Les digo diez mil veces: ¡No!
Dios no es un Padre que abandona cuando más lo necesitamos. ¿Dónde está tu fe, que piensas que voy a dejarte morir? -pregunta Dios. El día que esto ocurra, es porque decidí llevarte conmigo, de lo contrario, deberás seguir viviendo en esta tierra.

Hay otro pasaje que ilustra el accionar de la fe, Mateo 9:22, una mujer con sencillez dijo, si yo solamente toco el borde de su vestido, me sano (del ropaje de Jesucristo). Hacía doce años que estaba enferma. En cuanto a la sanidad de tu cuerpo y de tu alma necesitas obrar con fe para agradar a Dios y que virtud salga de Dios. Si uno no se acerca a Dios con Fe y lo único que le trae es lamento y protesta porque Dios no hace lo que le está pidiendo… ¡No va a pasar nada!

El Señor miró a esa mujer que estaba allí, acurrucada, después de haberle tocado el manto y que decía: ¡Uy, me atreví a tocarlo! El Señor dijo: ¿Qué te va a pasar? ¡Hija, tu fe te ha salvado! Y la mujer fue sanada. Deseo animarte que en todas las cosas de tu vida, en lo personal, en lo familiar, seas más atrevido en la fe y te abras paso entre aquellos que custodian, ¿Has encontrado un séquito que no te deja entrar? ¡Empuja! ¡Entra! ¡Métete! ¡Tómate del Señor!

Y estoy diciendo esto en medio de las pruebas y dificultades, desánimos, depresiones, necesidades financieras, ¡Ábrete paso! ¡Di con fe: si no me tomo del Señor, muero! Y si no tengo Fe no le puedo agradar por lo tanto lo único que me queda es esto y no hay otro camino.
Pero hoy, se está adormeciendo la conciencia de llegar con Fe porque hay “otras cosas” que se están vendiendo como cosas buenas y no lo son, ¡Son falsas! (Es similar a esas ventas apresuradas que se hacen en los trenes, medios de transportes colectivos, de mercadería muy barata de mala calidad)
En cuanto a la sanidad de tu vida, acércate con fe.

En cuanto a las pruebas, leemos en Lucas 22:32 que el Señor se pone de pie ante Pedro que ha pasado una prueba tremenda ¿Has pasado pruebas en tu vida? Algunos dicen: ¡No me hable!… ¡Gloria a Dios porque las pruebas producen paciencia!

Algunos, desesperanzados, contestan: Parece que yo sólo tengo ese don, no, no… Dios te va a dar otros dones. Escucha lo que Dios le dijo a Pedro. Él estaba lamentándose cabizbajo y el Señor le dice: “Pedro, yo he rogado para que tu fe no falte”. ¿Te falta algo? Tómalo de la plenitud de Cristo. Juan 1:16, dice: De su plenitud tomamos todos

Pero hay algo que el Espíritu Santo nos está diciendo en estos días: ¿Dónde está tu Fe? ¡Cuidado! ¡No aprietes botones cibernéticos! ¡Dobla las rodillas! No leas literatura superficial para tu alma, sin sustancia divina. ¡Lee la Biblia! Ahora hay revistas con “chistes cristianos”… muchos chicos las leen… pero no leen la Biblia. No vamos a decir que esto tiene una connotación de pecado grave, pero sí, declara que no se están nutriendo de lo más exquisito y necesario para el alma.

A ustedes; ¿Creen que les va a faltar la fe para cumplir con una promesa del Señor?
Dice: Por La Fe y la paciencia heredaron las promesas. Dios nos va a tratar, a todos nos está diciendo lo mismo. Romanos 4:20 habla de Abraham y dice que se fortaleció en Fe ¿Cómo lo hizo? Simple: dando gloria a Dios.

Deseo decir algo muy importante: ¿Vives protestando a Dios o te fortaleces dando gloria a Dios?
Si el diablo te aprieta di ¡Gloria a Dios! Y si te pisotea… ¡Gloria a Dios! Y si te oprime… ¡Gloria a Dios! ¡Yo confío en Ti! ¡Es el escudo de la Fe que apaga los dardos de fuego del maligno! Y su el diablo te envía dardos y dificultades casi imposibles de resistir… ¡Gloria a Dios! Y si te arroja a la desesperanza… ¡Gloria a Dios! ¡Resiste al diablo con la Fe!

Y si viene con mentiras… di: ¡No! ¡Escrito está! Esto es resistir. ¿O crees que te dan un balón para que hagas un gol? No te da ningún balón, te da la espada del Espíritu, y si tú no la usas, es porque no lees la Biblia. ¿Y qué le vas a decir al diablo? ¿Escrito está? ¿Dónde? (Pues tú no sabes dónde está escrito) Este es el problema de nuestra generación: no conocer la Biblia. ¿Cómo se apagan los dardos de fuego del maligno? El escudo de la Fe es la verdad de Dios, y… ¿Quién declara la verdad de Dios? ¡El que la conoce! Por eso es importante leer la Escritura y saber qué decir.

Dice la Escritura que Abraham se fortaleció en fe dando gloria a Dios, no cuestionando todo, protestando… cuando le pidió su hijo, él creyó que Dios podía resucitarlo ¡Aun después de muerto! Si Dios me lo dio… como me ama tanto… seguro que después que lo termine de matar ¡lo revivirá! ¡Esa era la fe de Abraham! (En vez de protestar y decir: primero me lo da, y ahora me lo quita)
Yo sé que no es fácil… hay situaciones muy difíciles… sobre todo en lo dificilísimo… pero cuando uno en estas circunstancias, después del aturdimiento empieza a decir ¡Gloria a Dios!, allí empieza a producirse un cambio, una obra… consolando a otros y a los que están necesitados.

Efesios 6:16 dice que debemos tomar el escudo de la fe para apagar todos los dardos de fuego del maligno. El escudo de la fe no es simplemente algo figurado, es la respuesta de Dios. La fe dice… “no es verdad, diablo mentiroso” (que Dios no me ayuda) La fe dice… “no es bíblico esto” (que tú me dices) La fe dice… “no es de Dios, esto” (es del diablo)

¡Sí, me va a ayudar! La Escritura dice: ¡No te dejaré, ni te desampararé! Siendo corregido… el diablo te dice: ¡Ya te “liquidó”! No… No… la Escritura dice: Dios al que ama, castiga. Los dardos de fuego son dardos de veneno. Recuerda, sin fe es imposible agradar. Caminar como Enoc. Dice la Escritura que antes de ser transpuesto dio evidencias de haber agradado a Dios. Por la Fe Enoc fue trasladado.

2º Corintios 13:5 (Se sabe que en realidad es la 3º de Corintios, pues la 2º se perdió) dice: Examinémonos si estamos en la fe. Capítulo 5:7 por fe andamos, no por vista. Hebreos 4:2, triste versículo. A los que mucho se les ha dado, que oyeron, vieron y escucharon… no les aprovechó, porque no oyeron con Fe.

¿Qué pasa cuando hay dos hermanos que tienen el mismo problema y en uno no pasa nada y en el otro actúa poderosamente? Este oyó con fe. El otro, escuchó un sermón más, bostezando, haciendo dibujitos… abre la Biblia para que pase el tiempo, pregunta la hora, ¡cualquier cosa! El apuro se le va cuando luego queda horas hablando afuera.

Mateo 23:23 El Señor reprocha a su pueblo, porque dejaron la justicia, la misericordia y la fe.
Digo lo mismo en el día de hoy. No hay un claro sentido de justicia. Se acepta la corrupción en muchos ámbitos como algo común (“coima”, soborno, “tírale algo”) El sentido de justicia desaparecerá… por eso, ¡Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia! ¡Serán saciados! En el mundo habrá muy poco sentido de justicia, prevaricación en los jueces, por conveniencia… la tierra se llena de violencia…

Revisemos nuestros avances y retrocesos. ¿A causa de qué, son?  Pablo le enseña a Tito, que era una persona joven, sobre los que andan en pleitos, divisiones, persisten en pecar, y enseñando cosas que son fábulas y le dice que los reprenda para que sean sanos en la fe. ¡Para que la fe no esté cimentada en sabiduría de hombres sino en el poder de Dios!

Hoy es muy común seguir la sabiduría de los hombres. El raquitismo, la anorexia espiritual se ha instalado, la falta de apetito por la Palabra de Dios. La fe viene por el oír la Palabra de Dios. Muéstrame un hombre, una mujer de fe y yo te mostraré un hombre y una mujer que oye de Dios y que crece.
Pablo, estando en la cárcel -después de solicitar la presencia de Juan Marcos- dice tres cosas: He peleado la buena batalla,  he acabado la carrera, (sin trampas), he guardado la fe.

1 Juan 5:4 Esta es la victoria que vence al mundo: vuestra fe. Lucas 17:5 Auméntanos la fe. ¿Cómo podemos hacer que la fe crezca en nuestras vidas? ¿Que aumente? obrando en consecuencia a la palabra de Dios. ¿Cómo aumentará mi fe? Jesús dijo: ¡Pedro, sal de la barca! Pero… yo no estoy acostumbrado. Va a llegar el momento en que no estarás acostumbrado y tendrás que aprender. ¡Yo estoy acostumbrado a pisar seguro!

¡Sal de la barca! De Pedro era el salir… de Jesús, el sostenerlo. ¿Quién me sostiene? -pensaba Pedro. Tenemos “flashes” donde Dios nos manda milagros por aquí, sanidades por allá para que sepamos que Dios está, pero de pronto te manda otro… y otra vez… y otra vez… como Pedro que por momentos lo hace caminar saliendo de la barca y otra vez cae, para que aprendamos a no mirar para abajo sino hacia arriba, donde está sentado Cristo que es el autor, el consumador de la fe. Cuando esto actúe, habrá obras.

La fe se traduce en obras, obras de Dios. La fe sin obras es muerta. Pero el que quiere agradar a Dios debe revisar su fe, si la está abrazando o si tiene colgada la cadenita, la pulserita de los mejores sistemas, CD, videos, mp3, las mejores computadoras… El Espíritu está diciéndote a ti: examínate.

Dios va a empezar a hacer cosas pequeñitas en la vida de cada uno para que se animen a creer que si tocan el manto del Señor van a empezar a ocurrir cosas en lo personal, en la familia, el padre va a orar por su hijo y se sanará, la madre orará con fe por otra cosa… empezarán a actuar por fe, para que se den cuenta que esta es una ley de Fe que funciona, ¡En Cristo Jesús! En todas las áreas de tu vida, en medio de tus necesidades físicas, pruebas, “tormentas”, temores, ¡No te dejaré ni te desampararé!

Y si necesitas algo, Dios que ve en eterno pondrá su mano sobre ti por el Espíritu Santo y te dirá: Yo he rogado al Padre, para que tu fe no falte. ¿Lo puedes creer? Meditemos. Si notamos en nuestro corazón que el pozo de aguas vivas, esa fuente que fluye, no fluye cómo quieres o debes, tal vez haya pasado como con los enemigos de Isaac: El diablo los tapó con basura.

Las “basuras” del tiempo del fin no serán groseras, serán ideales que sustituyen la fe.
La peor basura que tendremos que soportar será la cultura humanista, donde te dirá que no corrijas a tus hijos, donde te dirá que todo lo debes dejar hacer. ¡Y nacen mal educados! Y crecen sin límites. Y tendrás que enfrentar lo peor: mantenerte con tu misma mujer… ya no… Eso era de antes… ya saldrán leyes que permitirán hacer las cosas muy transitorias… Cásate con el que vas a ser feliz aunque te tengas que separar, divorciar, volverte a casar y divorciar… Te dice -la cultura humanista- “no tendrás que dar cuentas a nadie…” Pero la Biblia dice que todos tendremos que dar cuenta delante del Señor. Niégate a sistemas, programas, fórmulas. Y aunque te pongan la “ración del rey”… Las legumbres del cielo te harán más rozagantes.

Se te van a presentar propuestas indecentes que te traerán prosperidad económica… si no honran a Dios… ¡niégate! Mejor es lo poco con justicia que la abundancia donde hay “rapiña”.
Si sientes en tu corazón que estás quedando atrás y no eres digno, ¡Hay un camino vivo y nuevo! ¡Ha sido abierto para que tú puedas ser alcanzado! ¡Dios no te deja ni te abandona, sino que te invita y te renueva! Renueva tus votos con el Señor. ¿Te estás fortaleciendo en medio de las dificultades dando Gloria a Dios? ¿Se te mueve la barca? ¡Dios está contigo! Te van a golpear la puerta para suscribirte a sistemas muy extraordinarios… Cuando la unción de Dios no está aparecen las fórmulas y palabras de la sabiduría humana, pero la Fe está fundada en el Poder de Dios que es el Espíritu Santo.

Yo soy salvo… te tengo… pero ¿Cómo resuelvo las ecuaciones de mi vida? ¿Qué palabras uso?
Cuando todo es sombrío y hay dudas… ¿Es la fe la que me acerca al Dios que creo que existe? El Señor te hace a ti personal. Yo Soy tu Dios -dice- mío eres tú, yo te compré.  La cultura humanista va a ser lo que estamos viendo: una falta de respeto total por las autoridades… Nadie respeta a nadie… y así se crían los hijos, sin límites, sin respeto… y así será la generación del “tiempo del fin” que morirá sola porque no tendrán vallas de contención, porque muchos padres dirán “para que no se traume”, pero la Palabra de Dios dice que debo poner límites.

Serás parte de una generación que Dios usará. Cuando venga el hijo del Hombre para buscarte, con los últimos que queden en la tierra para transformarte al sonido de la final trompeta o antes, para decirte: Ha llegado tu hora… ¿Hallará fe? ¿O sistemas? ¿Habrá manos que se levantan clamando al Señor y confiando? ¿O dedos acusadores diciendo esto no pasó por esto o por lo otro? ¡No te voy a abandonar!

Busca un lugar a solas y dobla las rodillas y riega la fe con la oración porque ¡Sin fe es imposible agradar a Dios! ¡Dios es galardonador de los que le buscan! Joven, anciano, varón o mujer: renueva tu pacto. La fe en dios puede mover montañas. ¡Anímate a Creerlo!

Leer Más