Confesar es un Derecho (Micro – Audio)

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Resulta más que obvio que cuando se habla de confesión, nuestra imaginación vuela de inmediato a un sacerdote católico romano oyendo a un ser arrodillado por fuera de su pequeña cabina. Sin embargo, lo que nuestras Biblias dicen de eso, no es precisamente lo que nuestra imaginación nos brinda.

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El Cumplimiento de los Tiempos

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     En un libro publicado en el año 1996, y titulado “La Búsqueda Final”, al cual, creo que todo cristiano con ánimo de crecer debería leer, el autor desglosa una serie de conclusiones que, asegura, son producto de visiones recibidas de manera divina y sobrenatural. Si esto a algunos les suena demasiado fantástico, igualmente pueden leerlo con el ánimo de comparar símbolos y metáforas y traerlos al tiempo presente, nada menos que veintidós años después. En esa idea, decidí reproducir el siguiente párrafo de esa obra.

     “Una gran guerra civil espiritual ahora se asoma ante la iglesia. Muchos harán todo lo que esté a su alcance para evitarlo. Esto es comprensible e incluso noble. Sin embargo, las consecuencias mutuas nunca harán mantener una paz duradera. Esto solo hará que el conflicto final sea mucho más difícil cuando llegue, y éste llegará.

     El Señor está ahora preparando un liderazgo que estará dispuesto a luchar una guerra civil espiritual para liberar a los hombres. El punto principal será la esclavitud versus la libertad. Lo secundario, que será el primario para algunos, será el dinero. De igual manera como en la guerra civil norteamericana  en ciertos momentos parecía como si fuera a destruir la nación entera, lo que se avecina a la iglesia en algunos parecerá como el fin de ella.

    Sin embargo, de igual forma como la nación americana no sólo sobrevivió sino que continuó adelante hasta llegar a ser la nación más poderosa sobre la tierra, lo mismo sucederá con la iglesia. No será destruida, sino que lo serán las instituciones y doctrinas que han mantenido a los hombres bajo esclavitud espiritual.

     Aún después de esto, la justicia perfecta en la iglesia no se logrará de la noche a la mañana. Existirán las luchas por los derechos de las mujeres y otros temas para liberar a la Iglesia de otras formas de racismo y explotación. Estas todas son causas que deben ser confrontadas.

     Sin embargo, en medio de la próxima guerra espiritual, la Fe, la Esperanza, el Amor y el Reino de Dios sobre el cual están fundamentados, comenzarán a ser vistos como nunca jamás lo han sido. Esto comenzará a atraer a todos los hombres hacia el Reino. El reinado de Dios está próximo a ser demostrado como uno mayor que cualquier gobierno humano.

     Y recordemos siempre que, con el Señor, “mil años es como un día”. Él puede hacer en nosotros en un día lo que pensamos que tomaría mil años. La obra de liberación y de exaltación de la iglesia será una obra realizada más rápidamente de lo que pensamos es humanamente posible. Sin embargo, no estamos hablando de posibilidades humanas.”

     Lo que acabas de leer, reitero, fue publicado hace veintidós años, por lo que presumo que fue escrito bastante tiempo antes. Igualmente, y te agrade o no lo profético, no podrás evitar, como no lo pude hacer yo, de establecer ciertos paralelismos entre lo escrito y lo vivencial actual. Ya sabes que no es mi costumbre promocionar trabajos propios ni ajenos, pero fui guiado por el Espíritu Santo para, excepcionalmente, hacerlo con esto. El tiempo te dirá y nos dirá a todos las razones de estas decisiones compartidas.

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Conforme a la Fuente, su Contenido

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     Seguramente que muchos de ustedes han escuchado hablar, o conocen algo de la música de Mozart. Este genio de la música, tenía una conexión espiritual tan poderosa, que sus biógrafos relatan que él podía estar conversando en una mesa con unos amigos de cualquier cosa, y de repente, algo lo poseía. Algo era como que lo tomaba. Y él, casi compulsivamente, empezaba a anotar en cualquier cosa que fuera apta para escribir delante de él las notas de una música que él empezaba a escuchar en su cabeza. Eso podía durar unos minutos, o podía durar horas, e incluso uno o dos días.

     Después de ese tiempo, él caía como muerto, exhausto, y podía llegar a dormir varios días. Nadie podía explicar su comportamiento. Como él, en un instante era, -decían ellos- inspirado. ¿Sabías que la palabra “inspirado” significa “soplado”? Pedro dice que la palabra profética fue escrita por hombres inspirados, esto es: soplados, por el Espíritu de Dios. Él era un hombre inspirado, pero no precisamente por el Espíritu de Dios. Él tenía serios problemas en su mente. Era un masón de alto rango y tenía prácticas muy particulares.

      Otro ejemplo de eso, es Beethoven. Escucha: técnicamente, componer una sinfonía, es algo muy difícil. No sé cuántos de ustedes han visto alguna vez la partitura de una sinfonía, y cuántos de ustedes podrían entenderla. Yo soy músico y he podido verlo. Es tremendo lo que hace el director de la orquesta, cuando maneja los compases, y tiene que detectar lo que está haciendo el primer violín, el segundo, y así con cada uno de los instrumentos, que son muchos.

     Y, con todo eso, procurar conformar la sincronización melodiosa necesaria. Que no sería raro ni asombroso, si no tuviéramos presente que Beethoven era sordo. Hijo de Madre tuberculosa y padre sifilítico, nació con varios problemas, entre ellos el padecer sordera. Y cuando él termina de componer la Novena Sinfonía, él estaba más sordo que una tapia. Pero él no perdió la capacidad que tenía para, -como el mismo lo decía- “ver” la música.

     Yo no sé, tampoco, si ustedes conocen el nombre real e identificatorio de la famosa Quinta Sinfonía. La Tercera, por ejemplo, se llama “Heroica” y estuvo dedicada a Napoleón. La Sexta, “Pastoral” y así sucesivamente, pero de la Quinta casi nadie lo sabe. Se llama “Del Destino”. “Cuando la Muerte Toca tu Vida”. De allí el tan famoso y conocido “tan-tan-tan-tan” de sus primeros compases.

     Lo cierto es que Beethoven vivía paranoico con la muerte. Hoy día nosotros aplaudimos sus obras, igual que las de Mozart, pero todos esos hombres fueron poseídos por espíritus que los utilizaban a ellos como canales de creación musical. La música de Mozart es muy especial. Musicalmente, es extraordinaria, pero espiritualmente es terrible. Sólo que a esto no se lo puede decir en voz alta ante una multitud, aunque sean cristianos. Muchos de ellos, convencidos que la clásica es la mejor música y la más pura, saldrían a defenderlo con uñas y dientes. Es cuestión de discernimiento, no de conocimiento técnico musical.

     Porque cierta clase de esa melodía transmite una opresión tan espantosa, que el que no está avisado no sabe lo que le ocurre. Y todo porque brota y nace de un hombre oprimido. Está escrito que no puede fluir agua dulce de una fuente amarga. Así, tampoco puede salir algo bueno de Queen o Mike Jagger el de los Stones, o quien sea que desees añadir a esta nómina. Porque aunque seas unos excelentes músicos, conforme sea la fuente, así será la música. Conforme sea el árbol, así serán sus frutos.

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Discernir a los Justos (Micro – Audio)

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Cuando los creyentes dialogan entre sí en la búsqueda de consensos o disensos en cuanto a ver qué dones son los más necesarios o más atractivos, muy pocos hacen pie en el Discernimiento. Sin embargo, éste y otros trabajos, nos enseñan que es el Prioritario si es que se desea salir más que vencedores. 

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Un Corazón Permeable

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     Es muy factible que en toda tu vida de creyente, jamás hayas escuchado un mensaje, sermón o predicación basado en la vida de María Magdalena. Sin embargo, y dejando a un lado esa curiosa estigmatización conque muchos de nosotros encaramos algunas escrituras, es notorio que María Magdalena simboliza claramente a la novia cuyo corazón está completamente entregado a Cristo. La vida de esta mujer está marcada por su amor y afecto por Jesús.

     María Magdalena no fue una doctora en teología. Cuando los discípulos se juntaron para discutir asuntos profundos acerca de la cruz, ella probablemente permaneció en silencio, pues las mujeres en ese tiempo rara vez hablaban en público sobre cuestiones espirituales en la presencia de los hombres. Sin embargo, ella tenía algo que ellos no poseían – ¡Ella tuvo una revelación!

     El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro, y vio quitada la piedra del sepulcro. (Juan 20:1). María vino a la tumba mientras otros todavía dormían. Cuando ella encontró la piedra removida y el cuerpo de Jesús desaparecido, ella corrió para encontrar  a Pedro y a Juan.

Cuando los discípulos llegaron al sepulcro, ellos entraron y vieron  los lienzos bien doblados – pero no el cuerpo. Ellos comprendieron claramente que Jesús no estaba allí. Entonces, la Biblia dice de los dos discípulos ...vio, y creyó (versículo 8) Ellos recordaron las palabras de Jesús hacia ellos acerca de Su resurrección en el tercer día. Dos versículos adelante leemos, Y volvieron los discípulos a los suyos. (Versículo 10) Ellos estuvieron satisfechos al saber que Jesús ya no estaba más allí, por tanto regresaron a sus labores diarias.

¿Acaso no es esta la iglesia de hoy? Muchos cristianos dicen, “Yo he visto el poder del evangelio, entonces, por supuesto que yo creo.” Ellos identifican su relación presente con Jesús por mero conocimiento mental. ¡No sucedió eso con María! Conocimiento no fue suficiente para ella. Ella quería a Jesús mismo y ella no se iba a mover Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro (Versículo 11).

     El espíritu de María estaba clamando, “Este mundo es intolerable sin Él. No me puedo ir a casa.” Ella simplemente amaba al Señor y tenía la determinación de pararse en esa tumba hasta que su quebrantado corazón encontrara respuestas. Pronto, el corazón devoto de María le trajo una visitación divina. …mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro, y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. (Versículos 11-12).

     Fíjate el detalle que es clave: mientras los otros discípulos regresaron a su casa, María estaba viendo lo que nadie más pudo haber visto -porque su corazón estaba entregado a Jesús. Hoy son muchos los que acuden a institutos o seminarios porque quieren, con toda fidelidad, poseer una palabra nueva, fresca, reconstituyente y apartada de todo el lenguaje casi copiado del evangelio eclesiástico. Y no se dan cuenta que, al igual que la legendaria María Magdalena, con amar a Cristo y tener un corazón permeable, es suficiente.

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¿Qué Herencia Dejaremos?

 

Creo una gran parte de nosotros, vivamos donde vivamos, pertenezcamos a la nacionalidad que pertenezcamos, tenemos más o menos en claro las diferencias culturales que existen entre nuestros pueblos. Sin embargo, creo firmemente que no sabemos en absoluto cómo es que esas culturas se han formado y tienen  vigencia plena hasta el día de hoy.

Debemos partir de una premisa si es que deseamos estudiar esto con seriedad y profundidad. La cultura, es todo lo que de una u otra manera, produce una sociedad. A pesar de eso, debemos convenir en que esa definición es muy grande.

Porque a partir de esa clase de evaluaciones, concluimos en que decimos mucho, pero definimos poco en lo específico y concreto. Sin ir más lejos, algo que es común a todos los pueblos de habla hispana es, precisamente, su idioma. Todos hablamos español y, con distintos matices, podemos entendernos perfectamente. Siempre y cuando no incursionemos en el tema de la alimentación. Porque es allí donde todo se complica, ya que iguales comidas tienen en los diferentes países sudamericanos, también distintos nombres.

Yo me sigo preguntando cómo puede ser que, si en verdad todos los sudamericanos hablamos alguna forma del idioma español, luego nos encontramos con que tenemos tanta y tantas diferencias. Y eso nos lleva a preguntarnos cómo, en realidad, es que se forma una cultura.

Deberíamos realizar una especie de viaje para ver cómo es que Dios desarrolló una nueva cultura en su pueblo. Hay un proceso que Dios empezó con su pueblo y que muy bien se puede explicar paso por paso. Allí podremos ver cómo es que Dios formó una cultura en la gente.

Concretamente. Podemos ver cómo Dios formó una cultura partiendo simplemente de una pareja: Abram y su esposa Sara. Abram sin “hache”, todavía, y sin la otra “á” de énfasis fonético. Al punto de que él llegó a ser el padre de una gran nación.

Consideren ustedes que Abram no sale de un país monoteísta, ordenado, con grandes valores de principios. Sale de Caldea, que es el lugar de donde vino casi toda la astrología y muchas prácticas oscuras hasta el día de hoy. Sale de un entorno complicado.

Si te llegas a encontrar con Abraham, no se de qué modo, ni se te ocurra decirle qué complicados son estos tiempos, porque los que él vivió, sí que lo fuero  y aún mayores de lo que podemos estar viviendo en este tiempo.

Sin embargo, tuvo que haber un proceso, y ese es el camino por el cual yo quisiera transitar hoy. Por favor, si tienes a mano tu Biblia, tómala y acompáñame a leer algo en el libro del Génesis, capítulo 24. El Espíritu Santo nos ayuda a entender cómo, él, desarrolló una cultura nueva en sus hijos.

(Génesis 24: 7) = Jehová, Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra de mi parentela, y me habló y me juró, diciendo: a tu descendencia daré esta tierra; él enviará su ángel delante de ti, y tú traerás de allá mujer para mi hijo.

La manera en que Abraham habla aquí, es vital para entender cómo se inicia un proceso cultural, una transformación. El primer punto, era que él deje la casa de su padre. Abraham no podía cambiar su cultura si permanecía en la casa de sus padres.

Era necesario, para él, dejar la casa de sus padres. Y él lo sabe, porque dice: él me tomó de la casa de mi padre. Ahora fíjate que se va a generar todo un proceso en Abraham, porque él sale con su padre, y se quedó atorado en la mitad de la ruta, en Aram,  por muchos años, hasta que él puede continuar su ruta.

De hecho, muere su padre y él vuelve a retomar la ruta. Cuando Dios nos quiere separar de un entorno, es un error tratar de tomar algo que está ahí. Cada vez que los hijos, cuando eran retirados, tomaron algo, se metieron en problemas.

Pregúntale a Raquel, pregúntale a Abraham de Lot. Cada vez que nosotros, cuando Dios nos está separando de una cultura,  de un entorno, porque nos quiere llevar a otra etapa, no podemos exponernos a aferrar un poco de aquello de lo que Dios nos está separando.

Entonces, Dios saca a nuestro amigo, él es llamado arameo, Aram era uno de los hijos de Set. Va a decir más adelante Jacob: mi padre era un arameo. Cierto, era arameo. Sin embargo, el primer lugar de donde Abraham es tomado, es una nación importante: Caldea.

Caldea es tanto una región como una nación. Lo más apropiado sería decir Mesopotamia.  Caldea, su cultura, estaba íntimamente ligada a un fundamento astrológico muy fuerte. En Caldea, en Ur específicamente, había dioses casi para cada cosa.

¿Y qué cosa buena se podría sacar de Caldea? Veamos. Si tú te vas por un tiempo a vivir a un país distinto al tuyo, indudablemente vas a adquirir un nuevo vocabulario para muchas cosas. Todos sabemos que muchas palabras que en nuestros países significan cosas inofensivas y podemos mencionar tantas veces queramos, en otros lugares son verdaderas groserías que harían poner colorado hasta el mismísimo diablo.

Lo que quiero decirte, es que es imposible interactuar con un medio sin ser afectado. Mientras más jóvenes somos, más fácilmente se nos pega la cultura que nos rodea. Si tú llevas un niño de cuatro o cinco años a vivir a otro lugar, al cabo de tres o cuatro meses, esa criatura ya está hablando con el acento de ese lugar. Y lo logrará con mucha mayor facilidad que los adultos.

¿Por qué? Porque lo primero que se altera en un entorno nuevo, es el lenguaje. Es la manera más inmediata de lo que se ha dado en llamar “Proceso de Asimilación Cultural”. Es imposible que tú estés seis meses con un determinado grupo social que adopta costumbres singulares, sin que alguna de esas costumbres se te adhiera.

Y eso se da porque, al estar insertados en un contexto social, nosotros interactuamos todo el tiempo. En algunos lugares, se vende un tubérculo llamado patata, todos lo conocen. En mi país, a eso le llamamos papa, así como suena, igual al jefe católico: papa.

Si yo estoy en un país donde a la papa se la llama patata, es probable que cuando yo la pida, me digan que no hay. Pero eso será hasta que entiendan que yo por ser argentino, a la patata la llamo papa. Al tiempo, una de las dos partes tendrá que cambiar para poder entendernos. O yo me acostumbro a llamarla patata o ellos empiezan a decirle papa. De otro modo, no habrá comunicación ni entendimiento.

Lo que estoy queriendo decirte es que, si deseas incorporarte a otra cultura, deberás optar por dos soluciones prácticas inamovibles: o tú te adaptas a ellos, o ellos se adaptan a ti. Ahora bien: yo soy argentino y puedo, llegado el caso, interactuar con la cultura colombiana o mexicana, sin volverme colombiano ni mexicano.

Es más; podría perfectamente incorporar algunos elementos muy valiosos de las culturas colombiana o mexicana, -los sigo tomando de ejemplo-, pero puedo también desechar lo que no me parece bueno de cualquiera de ambas culturas.

 Ahora bien; ¿Qué pasa, sin embargo, cuando una persona no tiene una cultura propia que le permita juzgar la cultura externa. Tengo hermanos argentinos que en la época de crisis económica de nuestro país, allá por los años dos mil, fueron a probar fortuna a Europa, más concretamente España.

Un matrimonio estuvo muchos años en Barcelona, pero siguió conectado con sus familiares y sus amigos de aquí, siguieron comiendo lo que comían acá y hasta siendo fervorosos hinchas de fútbol de los equipos de mi ciudad, que son los dos bien fanáticos. Obviamente, cuando nuestra situación mejoró, ellos no tardaron en retornar.

El otro matrimonio, también en esa hermosa ciudad catalana, se movió con otros prismas. Se contagiaron rápidamente del natural castizo catalán, además de aprender velozmente su dialecto doméstico, modificaron sus dietas alimenticias y hasta se hicieron simpatizantes del Barsa. ¡Y no por Messi, sino por sentirse catalanes!

Con esto quiero mostrarte a un modelo de gente que se incorporó a una cultura, se adaptó a ella lo mejor que pudo, pero no perdió ni su esencia ni su propia cultura. Y está la otra, la que decidió borrar su propia cultura para adoptar como suya, de manera forzada, la cultura del lugar de residencia.

Ahora bien; teniendo en cuenta todas estas importantes minucias, podemos preguntarnos: ¿Qué saca de bueno, Abraham, de Caldea? Cuatro cosas. Una de las cosas que fueron importantes para Abraham, fue entender que en Caldea había una clara comprensión de los sacrificios.

Eso que aprendió Abraham, cuando era más joven, cuando vivía en Caldea, le va a servir el día que Dios le habla y le dice: “Quiero que sacrifiques a mi hijo”. Y nota que no le explica todo el detalle Dios, de por qué el sacrificio y todo eso. Sólo le dice que suba y le sacrifique su primogénito. Punto.

Sin embargo, Abraham sabía, por lo que aprendió en Caldea, cuál era el valor de un sacrificio. La segunda cosa, es que los caldeos tenían lo que han dado en determinar cómo Cosmovisión Integral. ¿Y eso que significa? Para ellos, lo visible y lo invisible, eran una sola cosa.

Algo que los griegos, más tarde, van a cortar completamente. ¿Y eso que quiere decir? Que para un caldeo, era normal consultar lo que los astros decían. Ahí aparece todo el tema de los signos zodiacales y todo ese asunto. Porque las estrellas estaban conectadas con ellos.

Ellos podían analizar y evaluar que lo que las estrellas le decían, era puntualmente lo que les pasaba. Ellos no tenían conciencia de esa distancia que cualquiera de nosotros, con el simple acto de levantar la cabeza hacia el cielo, por la noche, puede notar.

En el tiempo de Jesús, cuando Él nace, y ahí van los tres hombres esos con los tres regalitos; estoy hablando de los que conocemos como los tres reyes magos, ellos eran caldeos. Ahora dime si eso que ellos hacían, no era preciso. Ellos sabían que había nacido un rey.

¿Y cómo lo sabían? Las estrellas se lo dijeron. La tercera cosa: tenían un preciso y profundo sentido de lo que significaba un pacto. ¿Quién le enseña, a Abraham, a hacer un pacto? Los caldeos. De hecho, Abraham era un hombre de pacto.

Y fíjate, sin ir más lejos, que el tema pacto no es propio de la cultura latinoamericana. Por eso es que nuestra gente, incluyendo a los cristianos que asisten a iglesias, anda flotando de aquí para allá y de allá para acá, sin haber desarrollado en lo más mínimo ningún sentido de pacto.

Los pactos, por norma, son de mutuo acuerdo. Por eso es que, cuando se decide romper un pacto, la única manera legal de hacerlo es consensuando esa ruptura las dos partes. Hay mucha gente que no entiende esta clase de pactos. Me pregunto cómo harán, llegado el caso, para entender los pactos de Dios.

Y mucho más si es un profeta o un apóstol. Por eso es que ningún líder moderno es capaz de asegurar que está en un verdadero pacto con sus liderados. ¡Si ni siquiera sabe cuándo es el cumpleaños de cada uno! Eso no es un pacto.

¿Y cómo es que sabe, Abraham, las formas de hacer un pacto con Dios? ¿Dónde lo aprendió él, a eso? En Caldea. Escucha: hay cosas que aprendiste en el mundo, cuando no conocías a Dios, que van a servirte luego, cuando conozcas a Dios.

¡Es que yo dejé atrás todo lo que es del mundo! ¡Ah, sí, eh? Pero déjame decirte que hay algunas cosas muy buenas en el mundo, que te sirven para entrar en la mentalidad que Dios quiere darte. Abraham, antes de que Dios lo llamara, sabía lo que era hacer un pacto.

Lo último: Caldea y todos sus aledaños, tuvieron muy en claro lo que significaba ser y tener un concepto de Reino. Hay ciertos países hoy en el medio Oriente que se creen los amos del mundo. Y no le piden permiso a nadie para hacer las cosas que hacen, buenas y de las otras.

Esa mentalidad es característica de Mesopotamia. Ellos tenían un alto concepto de lo que es gobernar. ¿Y qué genera esto? Que cuando Abraham sale de Caldea y va a pasar por un proceso, él se lleva esas cuatro cosas dentro de él, porque en eso se formó.

Entre nosotros, cuando somos niños, siempre alguien nos dirá que debemos portarnos bien, respetar a nuestros mayores y no inmiscuirnos en sus conversaciones, y saludar a todos los mayores que llegan a casa. Y a eso le llamamos educación, aunque el término correcto sería Cultura.

Por eso no me extraña en absoluto pensar que en la niñez de Abraham, alguien en Caldea le enseñó que un buen caldeo jamás rompía un pacto. ¿Recuerdas cuando después de todos los desaguisados que le hizo su sobrino Lot, cuando éste es secuestrado, Abraham hace honor al pacto que ellos habían tenido y se mete en guerra para liberarlo.

Y no fue una guerra mano a mano con otro rey, la peleó por lo menos contra media docena de reyes. ¡Es que era para defender a su sobrino! ¡No!, No era ese el tema; es porque él había hecho un pacto con él. Y llegó un momento en que Lot y él deciden separarse.

¿Notas cómo se rompe el pacto? ¡De común acuerdo! Desde ese momento, Lot por allá y Abraham por acá. En algún momento Dios va a conectar algunas cosas sueltas, pero nada más. Dentro de todo proceso de asimilación cultural, también hay cosas negativas.

En el caso de los caldeos, por ejemplo, ellos estaban sujetos bajo un yugo muy pesado. Era toda esa relación que tenían con el mundo espiritual. Es como esa persona que depende del horóscopo y un día te dice que no puede salir porque se entera que en su signo es un día malo, así que se queda en casa.

Eso, se llama esclavitud. Cuando Abraham sale, y tú ya sabes cómo sale, él sale con un concepto claro de lo que es creencia. En Caldea, no había ateos. Había un dios para cada cosa que se te ocurriera. Eso quiere decir que Abraham manifestaba un culto, tenía una creencia para con ciertas entidades.

¿Entonces podríamos decir que él ya tenía fe? No. Él no tenía fe, tenía creencias. Entonces Dios hace un proceso en él, y lleva a Abraham a través, precisamente, de tres procesos a convertirse en el padre de la fe.

Lleva la creencia, primero a la promesa, luego al pacto, y por último al juramento. Te vas a dar cuenta que, las primeras veces que Dios habla con Abraham, le dice a manera de promesa que hará esto, aquello y lo otro.

Pero luego hace un pacto. Y luego, al final, hace un juramento. Que es, fíjate, lo que sostiene al pueblo de Israel hasta el día de hoy. Porque Dios le juró a Abraham, que nunca se olvidaría de sus descendientes. Dios se lo juró, ¡No fueron palabritas sueltas!

Entonces, Dios procesó la creencia de Abraham, y la volvió, ¿Qué cosa? ¡Fe! ¿Y cómo? A través de la promesa, el pacto y el juramento. Por eso es que hay tanto detalle de la vida de Abraham en Génesis, para que entendamos cómo es el proceso que Dios hizo.

Y fíjate que conforme a estadísticas muy serias, la gran mayoría de los seres humanos es gente que cree en algo. Que la Virgen de Luján, que la Virgen de Guadalupe, que San Expedito, etc. Pero eso no es fe, porque la fe viene del cielo; eso es creencia.

Cree en una estatua, cree en un palo tallado, cree en una pirámide, en un trozo de cristal. Y si está untando con queso un pedazo de pan y el queso toma una figura que le parece una copia de la estatua de una virgen, ya está: también va a creer en eso. Pero eso es creencia, no fe.

¡Sí que es fe, sólo que distinta a la de ustedes! Eso van a decirte. Pero no es así. Para que una persona tenga fe, debe haber desarrollado en su vida, tres cosas: Promesa, Pacto y Juramento. Claro, todos comenzamos así, creyendo que dios nos ha dado una promesa.

Y de pronto esa persona está esperando el cumplimiento de esa promesa durante años. Y ahí sigue, firme y con plena certeza que será como según ella Dios le dijo que sería. ¿Qué se supone que desarrolla esa persona durante todos esos años? Fe.

Por la fe, Abraham, al ser llamado, obedeció, saliendo para un lugar que habría de recibir como herencia. Y salió sin saber adónde iba. El pueblo, luego de completar la etapa Caldea, él, y cuando hablo de él es su descendencia, llega a Egipto.

Los descendientes de Abraham llegan a esta segunda estación, teniendo en cuenta que Egipto no era precisamente un lugar bueno, en muchos sentidos. Sin embargo, era un lugar que Dios preparó para sus hijos. De hecho, hay un pasaje revolucionario en la palabra, donde Dios llama a Egipto su hijo.

Es bastante difícil de entender eso, ¿No es cierto? Mi hijo, Egipto. Sin embargo, hay un sentido en todo eso. Egipto tenía varios picos muy complicados y peligrosos. Primero, la idolatría. En esencia, todos esos pueblos de la antigüedad, eran pueblos idólatras.

Nadie podría decir que Egipto era más idólatra que Babilonia o que Persia. Eran la misma cosa. Pero, Egipto llegó a desarrollar cosas muy precisas, que subsisten hasta el día de hoy. Cosas que no pasan con los babilonios o con muchos pueblos.

¿Cuántas cosas quedaron de los medos? Casi nada. Hay algunas culturas que se han mantenido hasta el día de hoy, por lo que dejaron. Idolatría, tal como lo mencioné, Orgullo. Y ese tema es muy interesante, cuando hablo de orgullo. Era una nación muy altiva.

Egipto tiene varios períodos, y en cada uno de ellos, se desarrollan muchos elementos particulares. Por ejemplo, ellos afirmaban que el Faraón era, literalmente, dios. Era dios. Eso llevaba a la idolatría a un nivel de gobierno. Porque tú no estabas frente a un rey, estabas frente a un dios.

No todos los pueblos antiguos tuvieron ese carácter. Había un elemento de falsa prosperidad. La vida de Egipto, dependía del Río Nilo. Es muy simple; si había una sequía, esto es: el nivel del Río Nilo bajaba, Egipto se moría.

Pero ellos, constantemente, hacían gala de su prosperidad, como si ellos pudieran controlar el río. Es muy interesante que ustedes puedan entender por qué vino la primera plaga. Para juzgar las aguas. La altivez de Egipto, estaba sujeta a las aguas.

El día que todas las aguas se vuelven rojas como la sangre, se les acabó el orgullo. El Río Nilo, no les servía para nada. La cuarta cosa, es la mezcla. Tú recordarás cómo, cuándo Moisés sale con toda la gente, se mezclan egipcios en el grupo, que luego van a dar muchos problemas.

Egipto es una tierra de mezclas. Por último, probablemente, junto con los aztecas, sean el reino más claro en su culto a la muerte. Literalmente, el culto de Egipto era un culto a la muerte. Si alguien pregunta cuál es la entidad gobernante en Egipto, esa es la muerte.

Todo lo que ellos construían, giraba en torno a la muerte. ¿Qué puede sacar el pueblo de Dios, (Estoy hablando de los descendientes de Abraham; estoy hablando de Jacob y su familia; cuando ellos entran en esos años en Egipto y se quedan doscientos y algo más) de bueno en su permanencia en Egipto?

¿Habrá habido algún proceso de asimilación? Fíjate que sí la hay. Tómate unos minutos para entender esto, escucha: cuando entra Jacob a través de la mano de José, a Egipto, ellos entran en un momento muy particular, había una gran sequía en la tierra.

Jacob, con la idea de que ellos van a ser guardados en Egipto. Pero en la mente de Dios, es Jacob quien guarda a Egipto. ¿Por qué? Porque la salvación para Egipto, vino de la mano de José. El Faraón podía decir que veía vacas por aquí y por allá, pero no sabía qué hacer con las vacas.

Es José el que dice que hagan esto, aquello y lo otro, y ellos pasan esa etapa. Y si tú terminas de leer el libro de Génesis, vas a ver que la familia de José queda en muy buena posición. Como sería de buena esa posición, que ellos comenzaron a esclavizar a egipcios.

José tenía el segundo cargo más alto en Egipto. Y ellos fueron acomodados en la región más próspera de Egipto. Y ellos fueron de los primeros en esclavizar a los propios egipcios. En pocas palabras: esa generación, y especialmente los descendientes de ellos, se llenaron de orgullo.

Uno de los problemas de recibir algo en tu mano por lo cual no peleaste, es que te infla en tu orgullo. ¿Y cuál es la consecuencia de esto? ¿Cómo es que Dios humilla a los egipcios y a su pueblo? A través de la esclavitud.

¿Cuántos años esperan ellos para clamar pidiendo ayuda? Cuando Moisés va, ya con la instrucción de sacar al pueblo, y reúne a los ancianos y les dice que se preparen para salir de allí, ¿Cuál es la respuesta de ellos? Simple: el propio pueblo de Israel no creyó en Moisés.

¿Cómo puede ser que exista ese nivel de orgullo en la gente? Dios trató con el orgullo. Muchos años después, el pueblo de Dios tiene que gemir por ayuda. ¿Qué entienden ellos? Que el orgullo va a traer, como consecuencia, la esclavitud.

Entienden que deben tener un corazón humilde delante de Dios. Segunda cosa que se asimila en Egipto: reconocen el poder de Dios. Una cosa es que Dios sea el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, y otra cosa es que sea tu Dios.

Básicamente, la fe de los padres de los hebreos de la generación de Moisés, no necesariamente era la misma fe que ellos tenían. Habían pasado muchas generaciones. Ellos no habían visto las poderosas obras de Dios.

¡Es que nuestro padre dejó su tierra en Ur de Caldea, casi sacrifica a su hijo Isaac! ¡Sí, pero eso es cuento viejo! Yo quiero que algo pase en mi generación. Entonces Dios lo hace. ¿Qué hace Dios? Él muestra su poder, dentro de Egipto, a su pueblo y a Egipto, a través de las diez plagas.

En tercer lugar se genera, asimismo, un sentido de identidad como pueblo. Había entrado una familia dividida, pero entró. Debería salir una nación. No sale una nación, porque van a formarse como nación, pero recién más adelante.

Por último, se valora a los primogénitos. La parte negativa que Egipto genera en el pueblo de Dios: tolerancia a la mezcla. Esto les va a dar muchos problemas por el resto de sus vidas a Egipto, como nación.

Segunda cosa: el apego a lo mínimo necesario. ¿Para qué me voy a esforzar peleando por llegar a hacer ABC, si con sólo “A” estoy tranquilo? Esa es una mentalidad de esclavo. Ellos la adquirieron en Egipto, y le va a traer problemas a Moisés, más adelante.

Va a tener un pueblo de gente que vive de reclamo en reclamo. ¿Tienes presente todas las escenas de distintos reclamos, verdad? Dice la palabra en Nehemías 9:10: Entonces hiciste señales y maravillas contra Faraón; contra todos sus siervos y contra todo el  pueblo de su tierra; pues supiste que ellos los trataban con soberbia, y te hiciste un nombre como el de hoy.

Ese es Egipto. El sello de Egipto, es el sello de soberbia. Por eso fue tan importante lo que pasó con la salida. Cuando todo el ejército de Faraón queda bajo las aguas, y nota que no muere Faraón, Dios no quería que muera, quería que vea su propia humillación.

Sus famosos y tremendos carros de guerra, fueron reducidos a nada. Ese día el imperio faraónico se derrumbó. Nunca más Egipto recuperó su gloria. Después tenemos el tema de la Pascua. La Pascua tiene un sentido muy especial. No era un rito. Dios estaba desarrollando una cultura nueva en su pueblo, a través de la Pascua.

En primer lugar, Dios quiebra el poder de los dioses egipcios a los que los hebreos habían servido por espacio de cuatrocientos años. Literalmente, Dios destruye todo el poder que hasta allí parecía haber en Egipto.

En segundo término, la Pascua valoriza a los hijos, y en especial a los primogénitos. Todos los que celebraron la Pascua, recibieron hijos nuevos. Esa generación tuvo primogénitos que nacieron dos veces. La primera, en lo natural; y la segunda, cuando sobreviven la Pascua.

Tercero: crea el sentido de pueblo y pertenencia. Los que están comiendo esta Pascua, son el pueblo de Dios. Ya no es si eres judío o no; hubo judíos que no hicieron la Pascua y se murieron. Como había egipcios que hicieron la Pascua, sin ser judíos. Se crea un nuevo pueblo. No es por el sello genético que ellos habían recibido. El nuevo pueblo siempre es por la obediencia.

Cuarto: establece un principio de tiempos, a partir del cual él controla la historia. ¿Qué elemento creó Dios para administrar los tiempos del hombre? El sol y la luna. ¿Sabes tú cuál era el dios oficial del imperio egipcio? El sol.

Cuando los hombres le rinden culto a la creación, la prostituyen, la contaminan. Entonces, pasó algo; en la época de Moisés, con la Pascua, Dios hace varias cosas que están asociadas a volver a recuperar el orden de ese desorden que la esclavitud y el pecado habían creado.

Dentro de las plagas que se levantan en Egipto, cada una de esas plagas va a quebrar una estructura de confianza de los egipcios. En la novena plaga, Dios recupera al sol. Dice que cubre la tierra con oscuridad.

La fiesta inmediata, es la Pascua. El día diez tomarás una oveja, el día catorce la sacrificarás, y ese será el principio. Desde esa festividad, tú empezarás a contar los meses. Ese era el mes primero. Para que pueda hacerse esto generación tras generación, Dios tenía que recuperar lo que se había contaminado.

¿Y qué era lo que se contaminó? El sol, la luna y las estrellas. Y Dios las recuperó en la novena plaga. Entonces, a partir de la Pascua, el sol recupera la característica de marcar los tiempos. Y eso no fue simplemente un fenómeno físico o astronómico, sino que el cielo y las estrellas estaban dando testimonio de los tiempos de Dios.

Y pasan cosas extraordinarias, porque cada una de estas plagas va a quebrar la economía de Egipto, la confianza de los egipcios, la soberbia. Van a darse cuenta que los egipcios se aguantaban para pedir ayuda. Vienen las ranas y todo eso y ellos dijeron que esperarían el día siguiente para resolverlo. O sea que durmieron toda la noche con las ranas haciéndoles cosquillas en los pies.

 Era un tema de orgullo. ¿Qué es lo que rompe el orgullo de una persona? Siempre es la muerte. Supongo que ninguno de ustedes habrá visto alguna vez un muerto orgulloso, ¿Verdad? ¿Qué quiero decir con esto? Que hay gente que sólo va a escuchar a Dios, luego de vestirse de luto.

Eso le pasó a Faraón. Eso le pasó a Egipto. Esta fiesta, dice la palabra en Deuteronomio 7:6: Tú eres pueblo santo para el Señor. El Señor tu Dios te ha escogido, para ser pueblo suyo entre todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra.

Cuando ellos salen de Egipto, valorando a los primogénitos, viendo cómo todas sus creencias en los dioses de Egipto se fueron al piso, no están saliendo las mismas personas que entraron. Hubo un proceso en ellos.

Canaán, siguiente etapa. Era muy fácil para Dios llevar a su pueblo de un punto “A” a un punto “B”. Pero no era el problema que ellos llegaran. Para Dios, lo más importante era cómo llegaban. Qué características tenían ellos al llegar.

Ustedes se van a dar cuenta que se levantan dos generaciones en ese viaje de treinta y ocho años que hace Israel desde Egipto hasta Canaán. Ahora bien; por lo que tardaron, -treinta y ocho años-, cualquiera diría que se cruzaron medio mundo, pero lo cierto es que esa distancia era de apenas unos cientos de kilómetros. ¿Por qué tardaron tanto?

Porque era necesario, para poder entrar a Canaán, cambiar algunas asimilaciones culturales que se habían dado, y adquirir otras nuevas. ¿Por qué no recibe Abraham a su hijo, apenas Dios lo promete? Porque Isaac tenía que nacer en un hombre que tenía la fe desarrollada.

Y eso se generó en él varios años después que recibió la promesa. Esta primera generación, la que sale de Egipto, tiene una mentalidad de esclavos, que dice la palabra que es más fuerte que su experiencia de libertad.

Y eso es correcto, porque la dependencia pasiva se expresa en una clara ausencia de motivación. “¡Ay, Señor, dame esto, dame aquello, dame lo otro! ¡Manda un avivamiento! ¡Manda profetas! ¡Resuelve el problema de la violencia y la corrupción en el mundo!

Escucha: ¿Por qué no te dejas de pedir y pedir, y te pones en una posición de expectativa activa? No de expectativa pasiva. Hay una diferencia, ¿La estás viendo, no es cierto? ¡Es que nosotros estamos esperando que Dios haga algo tremendo!

¿Ah, sí, eh? ¿Y tú qué haces mientras tanto? ¿Yo? ¡Espero en Él! Pregunto: ¿Estás esperando que Dios haga algo en tu vida? ¿Sí? ¿Y cómo lo estás esperando, activo, empujando, luchando, o en pasividad total?

La primera generación claro que quería ver cosas gloriosas, querían entrar a Canaán. Pero no estaban listos. Dios sabe que no estamos completos; Él va a ser el que termine el trabajo. Pero él sabe, también, lo que es mi responsabilidad.

No hay amor ni pasión en esta primera generación para lo que Dios les quiere entregar. Fácil; el resumen de los espías después de recorrer la tierra de Canaán. Esclavos exigentes. Seremos pobres, pero con altas expectativas.

Por lo tanto, su nivel de fe era mínimo. Su nivel de unanimidad como pueblo, también era escaso. Su propósito. Ellos seguían a uno que iba delante, pero no sabían en absoluto para dónde iban y qué cosa tenían que hacer.

No había unidad de propósito; apenas existían causas paralelas que llevaban a mucha gente a sumarse, pero una gran mayoría sin saber exactamente qué estaban haciendo allí. Pero la siguiente generación, la que va a entrar experimento que el desierto cumple su propósito en la mente y en el corazón del pueblo.

¡Qué bueno es saber que el desierto tiene un propósito! Y sería bueno que lo repitieras para ti mismo. Y no como una fórmula mágica, sino simplemente para que no te lo olvides cuando estés allí. Si un día andas en un desierto de prueba, podrás decirte a ti mismo: el desierto tiene un propósito.

Cuidado, Dios no está arrojando dados contigo. Si estás en el desierto, deja de gritar y enfócate en lo que debes hacer en este tiempo. Segundo tema: la dependencia de Dios se expresa, no en reposar en la necesidad, sino en la obediencia a las instrucciones.

Yo quiero depender de Dios no por lo que necesito cada día, sino porque quiero obedecerle en todo. Y tercero: el poder del pueblo, la fuerza, la vitalidad, depende de su relación con Dios. Nunca Israel fue un pueblo guerrero, no tenían esa experiencia.

Toda su audacia y todas sus proezas que ellos hicieron de la mano de Jacob, fue sólo por obedecer a Dios. Su nivel de fe, aumentó. Y también su nivel de unanimidad y de propósito. Cuando treinta y nueve años después están en el mismo lugar en donde sus padres habían dicho: no entramos, esta vez nadie dijo nada.

Ellos habían aprendido algo: Era esto, o desierto. A la luz de eso, y cuando ellos experimentan ese tiempo en Canaán, ¿Qué es lo que se genera en esa atmósfera? ¿Cuál es el proceso de asimilación cultural, allí? En primer lugar, se desarrolla la cultura del trabajo.

Te pregunto: ¿Qué cultura del trabajo tiene un esclavo? Ninguna. Pero en Canaán, si no plantas la tierra, te mueres de hambre. Ya se acabó el maná, hace rato. ¿Qué se levanta, entonces, allí? Cultura del trabajo, de esfuerzo.

Número dos: Se conecta la prosperidad económica, honrando a Dios a través de los diezmos, primicias y ofrendas. ¿Por qué? Porque es en ese tiempo en el que Dios empieza a darles las reglamentaciones para que ellos un sufran necesidad más adelante.

Por un lado, debes entender que es necesario que hagas tu mejor esfuerzo, que debes trabajar, que debes disponerte. Pero por el otro lado, tú nunca vas a poder decir que tienes lo que tienes por lo que hiciste. Si tú llegas a esa conclusión, habrás adelantado mucho camino.

¿Qué quiere decir eso? ¿Que tú debes trabajar? Sí. Pero no con esa mentalidad de: “si no trabajo, me muero”. Esa es la mentalidad de un impío. Tú debes tener una cultura de trabajo que gire en torno a la palabra. Esfuerzo. Haré mi mejor esfuerzo.

Sin embargo, sabemos que de por sí, el trabajo es injusto. Que de ninguna manera, y no importa cuánto te paguen, va a ser justo. Entonces tú te asocias con Dios y empiezas a tener una mentalidad diferente, a partir de lo que Dios hizo.

Como esta gente entendía lo que era el pacto, qué fácil les resultaba diezmar. Ellos sabían lo que era un pacto. No habría necesidad de predicar una hora y media previa a levantar la ofrenda y los diezmos. Quien  entendiera lo que es pacto, obraría en consecuencia.

¿Por qué la gente no maneja el pacto? Porque no le gusta tener responsabilidades. Y eso, ¿qué provoca en la gente? Mezcla. Cuando las tribus se establecen en Canaán, en lugar de limpiar la tierra como Dios les había pedido, ellos se entremezclan con naciones extranjeras.

Eso determinó que quedaran con malos vecinos. Y eso, tarde o temprano, por un tema de asimilación cultural, va a afectar a la gente. Hay una influencia cultural de las naciones vecinas. Dice la palabra en Deuteronomio 26:8-9:

El Señor nos sacó de Egipto. Parecería que está hablando, igual que cuando se habló de Abraham. Con mano fuerte y brazo extendido, con gran terror, con señales y milagros, y nos ha traído a este lugar y nos ha dado esta tierra, una tierra que mana leche y miel.

¡Es que yo me quiero ir de este país, estoy cansado! ¡Que la economía, que la inseguridad, que la corrupción! ¿Sabes qué es lo que tiene de malo tu país? A sus habitantes. ¿De verdad crees que si te vas del país, tus problemas van a resolverse como por arte de magia?

El ser humano, por naturaleza, piensa que desapareciendo se resuelve la cosa, pero el asunto es este, o sea: hay un nivel de responsabilidad que yo tengo sobre la tierra. Dios me creó ligado a la tierra. Al punto que mi ADN tiene algo de polvo de esa tierra.

Eso hace que tú estés asociado a lo que va a pasar en esta tierra. Si tú te vas de tu país, tú te estás llevando a tu país adónde quiera que vayas. Porque tu país no es la tierra, tu país eres tú. ¿Cómo uno escapa de lo que es? Eso pasó con Israel.

En Caldea, la creencia Dios desarrolla en Fe. En Egipto, el orgullo en humildad. A través del éxodo, de la esclavitud ellos adquieren identidad. Y por último, en Canaán, de la división llegan a la dependencia. ¿Y por qué no entraron treinta y ocho años antes? Porque estaban divididos.

¿Cómo se resuelve la división? Dependiendo. Y no me refiero a otra persona. Si tú dependes de Dios y yo dependo de Dios, inevitablemente vamos a estar unidos. Porque lo que me une contigo y que te conozca, es que tú estés unido a Dios. No puedo tener unidad en nada con religiosos.

En ese grado de unidad, el contacto que vamos a tener para hacer las cosas, será el Espíritu Santo, nada menos. Algo está claro: Dios no va a volver a crear al hombre. Lo creó una vez y punto. El hombre pecó y se contaminó. ¿Se llenó de inmundicia? Sí.

¿Y qué empieza a hacer Dios? Lo restaura. Esta restauración implica un cambio de cultura. Una vez que se estructura toda la nación, ustedes van a darse cuenta que Israel empieza a pedir un rey. Ahora, pregunto: ¿De dónde sacan ese modelo?

De mirar a los vecinos. ¿Cuántas veces has comprado cosas que luego no te has atrevido a usar por el simple hecho de ver que los vecinos la tenían? ¡Tú no eres igual que ellos, asúmelo! Todos los modelos de gobierno, en la tierra, son similares entre sí.

Hay reyes, primeros ministros, emperadores, dictadores. Es el mismo cuento. Entiende esto: todo sistema apoyado en la sabiduría del hombre, va a estar establecido sobre cosas que son torcidas. Entiende bien esto, por favor. Suponte que viene un tiempo de elecciones para ciertos países.

Y ahí la iglesia vuelve una y otra vez con el concepto de: oremos para que Dios ponga un cristiano. Déjame decirte que si tú eres inteligente y has entendido algo, lo que debes hacer es precisamente orar para que Dios no ponga un cristiano allí.

¡Pero no, hermano! ¿Cómo se le ocurre? ¿No tiene idea de la bendición que sería tener a un cristiano gobernando una nación? Cierto, pero me pregunto y te pregunto qué pasaría si ese cristiano no cumple su función como debe. ¿Cómo oramos, después?

¡No! ¡Queremos que sea un cristiano pero que tenga la sana doctrina de…! Escucha; partimos de una premisa: es imposible que el hombre en injusticia, obre justicia, sin intervención de Dios. Veamos; ¿Qué esperas tú de un gobernante? Que tenga apego por la rectitud.

Nada más que eso. Te digo que ni siquiera me importa demasiado qué fe tenga. ¿Cómo dice eso, hermano? Escucha bien; lo que una nación necesita para poder prosperar, es que sus autoridades tengan rectitud. Y no hay forma de acceder a rectitud sin Dios.

Vas a ver que Dios les da permiso a ellos para que pongan sus reyes. Y se van a manifestar, tarde o temprano, todos los problemas que ya había en otros reinos. Injusticia, idolatría, abuso de los débiles. ¡A eso, lo hizo hasta David! Él abusó de los débiles.

¿Recuerdas al esposo de Betsabé? Acuerdo con naciones impías. Conspiraciones y asesinatos. ¿Pasó en Israel? Sí señor, claro que pasó. ¿Y por qué pasa eso? Porque es el gobierno de las naciones. ¿Qué es lo que dice Jesús sobre los reinos de la tierra?

Mi Reino no es de este mundo. Y a eso lo dice cuando lo quieren nombrar rey. ¿Recuerda cuando Él hace esas manifestaciones gloriosas, la gente sale corriendo, contenta, y gritando que ya tienen un rey. Y Jesús no cae en el juego.

Es lo mismo que cuando en una ciudad quieren poner de concejal al pastor que tiene la iglesia más grande, ¿Sabes qué? ¡Ya lo agarraron! ¡Es que reconociendo sus virtudes, queremos que sea concejal1 ¡Te están tomando el pelo, hermano!

Si tú eres un hombre de Dios genuino, tú no necesitas de ellos; ¡Ellos necesitan de ti! ¿Pero entonces debemos negarnos? Mira, no voy a darte una clase del cristiano y la política. Sólo voy a decirte que la política es el arte de lo posible. Y una de las cosas posibles es encontrar gente con alguna clase de poder y bastante ingenuidad para poder usar en nuestro beneficio, no en beneficio de la gente.

Dios estableció un gobierno sobre su pueblo. ¿Cuál era el gobierno que Él quería? Inicialmente, Él quería que toda la nación fuera de reyes y sacerdotes. Sin embargo, es muy complicado para Dios hacer realidad eso por causa del pecado del pueblo.

Israel es gobernado, en sus distintos procesos, primero por los sacerdotes. Cuando Aarón está a cargo de todo, las cosas medianamente funcionaban. ¿Recuerdas la batalla? ¿Quién estaba gobernando allí? Aarón. Hubo períodos, al comenzar la historia de Israel, donde los sacerdotes gobernaron, y al terminarla.

Estos dos períodos, marcan el principio y el fin de este tiempo de gobierno. También Dios había asignado, después de los sacerdotes, cuando muchos de ellos se habían prostituido, levantar a los profetas. Ahí aparece nuestro primer profeta, Samuel.

Samuel se levanta, ¿Y quién es el que gobierna ahora en Israel? No ya el sumo sacerdote; ahora gobierna el profeta. Por un largo proceso, por un largo tiempo, los profetas, de hecho gobernaron bastante tiempo, ellos administraban la justicia y la injusticia en Israel.

Cuando aparece Saúl, hay un tiempo todavía en donde se cruzan las dos líneas de la administración de los profetas y los reyes, se van a dar cuenta ustedes que, en la época de Samuel había dos gobiernos, el de Samuel y el de Saúl.

Y la gente estaba ahí un poco al medio. Saúl quería ir a la guerra, pero no perdía de vista y esperaba la aprobación de Samuel. Cuando llega David, Samuel parte y se retira a un lado, desaparecen de la escena varios profetas, porque David opera como rey y como profeta.

Y cuando falla en ver sus propios defectos, Dios le manda profetas: Natán. ¿Qué estás haciendo, rey? Fíjate que a lo largo de este espinoso camino, hemos perdido algunas cosas. Y una de ellas, quizás la más importante que hemos perdido, es saber cuál es la legalidad de la autoridad.

¿Quién es el que pone reyes? Hoy tal vez ya no se ordenan reyes, pero sí se siguen ordenando determinados liderazgos en la iglesia: pastores, profetas, apóstoles, y nos cabe preguntarnos cómo es que funciona esto. David, siempre se supo juzgado.

Ese es el problema de los gobiernos. Ellos se corrompen cuando creen que ya no pueden ser juzgados. Cuando ellos se perpetúan en el gobierno, la posibilidad de que haya una auditoría en la siguiente gestión, que ya no es la del partido al que ellos representan, es peligrosa.

Porque ellos van a descubrir muchas cosas que hicieron malas. Entonces, buscan eternizarse en el poder para poder lavar una mano con la otra y así evitar el juicio. David era rey, pero él sabía que estaba siendo observado. ¿Y sabes? Todos los reyes de Israel y de Judá, sabían que estaban siendo observados.

En algunos casos, ¿Cómo lo resolvían? Fácil, contrataban un sicario y lo hacían liquidar. Pero no había ningún problema, Dios levantaba otro profeta. En otros casos, hicieron algo más interesante, se consiguieron sus propios profetas.

¿Recuerdas la época de Jeremías? Dios había dicho: viene Babilonia, y tú debes darle tributo, debes humillarte y aguantarte. Estarás bien con ellos, te cuidarán. ¡Ay no, mi rey! ¡El Señor me ha dicho que usted debe romper su pacto con Babilonia! Hasta ahí llegó.

Sacerdotes, profetas y reyes administraron, en lo que llamamos el Reino, un largo tiempo todo lo que acontecía en Israel. ¿Cuáles son los elementos culturales que se asimilan en ese tiempo? Cosas buenas. Uno, Dios ejerce autoridad aún por encima del hombre.

Dos, lo que juzgan los ojos, no es lo que juzga Dios. Él tiene un juicio distinto. Cosas negativas: la injusticia y el egoísmo son parte de la naturaleza caída del hombre. Sea David, sea Samuel, sea quien sea. También acuerdos a la forma de las naciones. Israel asimila eso.

Cásate con la princesa del Tal Reino para que así tengamos paz. ¡Pero es que ella es Sidonia! ¡Pero es que ella es Fenicia! No importa, total ahí lo resuelven ustedes. ¿Recuerdas? Y esperan que los reyes envejezcan, como en el caso de Samuel o Salomón, para levantar altares a todos los dioses, o para desvirtuar lo que Dios había establecido.

Dense cuenta que Egipto dejó un anti-valor, algo negativo: las mezclas. Egipto permaneció en el corazón de Israel más tiempo que el propio imperio. Israel, fácilmente toleraba las mezclas. ¿Qué pasa cuando una iglesia tolera las mezclas? ¡Es Egipto!

Es una iglesia en Egipto. En esencia, tú tienes un Dios que no tolera las mezclas. No mezclarás las semillas, no mezclarás los tejidos, no unirás a un animal de una especie con otro de otra especie, ¡No lo hagas! ¡No lo hagas! Porque a cada cosa Dios la creó de esta manera.  Tercero, tolerancia a la idolatría. ¿Por qué? Básicamente, obedecer a los hombres antes que a Dios, ya es idolatría. Porque tú te estás sujetando a una autoridad que no es Dios.

(1 Samuel 8: 11) = Dijo, pues: así hará el rey que reinará sobre vosotros; (¿Quieren reyes, verdad?) tomará vuestros hijos, y los pondrá en sus carros y en su gente de a caballo, para que corran delante de su carro; (12) y nombrará para sí jefes de miles y jefes de cincuentenas; los pondrá asimismo a que aren sus campos y sieguen sus mieses, y a que hagan sus armas de guerra y los pertrechos de sus carros.

(13) tomará también a vuestras hijas para que sean perfumadoras, cocineras y amasadoras.

(14) Asimismo tomará lo mejor de vuestras tierras, de vuestras viñas y de vuestros olivares, y los dará a sus siervos.

(15) Diezmará vuestro grano y vuestras viñas, para dar a sus oficiales y a sus siervos.

(16) Tomará vuestros siervos y vuestras siervas, vuestros mejores jóvenes, y vuestros asnos, y con ellos hará sus obras.

(17) Diezmará también vuestros rebaños, y seréis sus siervos.

(18) Y clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido, más Jehová no os responderá en aquel día.

Pregunto: ¿Ustedes creen que Israel no tenía más que claro el precio que les iba a costar tener un rey? ¿Y saben qué? A pesar de eso, igual pidieron rey. Yo creo que puedes ver con claridad como un mismo pueblo fue afectado en su ADN con el correr de los tiempos.

De todas formas, todos nosotros venimos a ser nada más que la suma de varias generaciones. Y no sólo en lo genético, sino también en lo social. ¿Qué pasa cuando hacemos algo que hacemos sin saber por qué? Simplemente lo hacemos porque hemos visto que todos lo hacen. Es obvio que estás asimilando algo, pero: ¿De dónde nace?

Vamos a la siguiente etapa: Babilonia-Asiria. ¿Qué pasa en ese momento? Entendemos que cuando estamos hablando de un imperio, como lo son Egipto, Babilonia y otros, tenemos una doble connotación en nuestra señalización.

Por un lado está el Reino, que tuvo un tiempo de origen y apogeo, en algunos casos se extinguieron y en otros quedaron reducidos a casi nada. Peo por el otro lado estamos hablando del sistema espiritual que ese reino representa.

Por ejemplo, en el libro del Apocalipsis, habla de los testigos que están siendo asesinados en Egipto. Pero no está hablando de Egipto, está hablando de Jerusalén. Entonces, es muy interesante que tengamos una mentalidad profética en este asunto.

No estamos hablando solamente de ese territorio, sino de lo que espiritualmente operó en ese momento determinado. Una de las características de Babilonia y Asiria, que aunque las mencionemos juntas tuvieron grandes diferencias entre sí, es el hecho de que es a través de ese gobierno que Israel de alguna forma, se divide.

Hay toda una situación que se genera un poco antes de que Roboam tome el gobierno. Y ahí aparece una división muy importante entre los diez reinos del norte y los dos del sur. Hay un mito en todo esto, y es que las diez tribus se perdieron, cosa que no es cierta. En realidad ellos fueron asimilados por otras tribus.

Y si alguna se perdió, estamos hablando que fueron una mínima cantidad. El proceso tuvo toda una migración que se generó en esos años. Sin ir más lejos, los levitas no tenían territorio. Había levitas en todas las tribus. Por lo tanto, la tribu de Leví nunca se extinguió.

Estaban dispersos en todas partes. Por eso se habla de que eso es un mito. El famoso tema de las tribus perdidas, es un mito. Ya la historia ha demostrado que no pasó. En el año 722, aproximadamente, Asiria va contra el reino del norte, toma preso a Oseas, se genera toda la hecatombe y se lleva cautiva a una parte de la población.

El reino del sur duró un poco más, hasta el 586, que es Nabucodonosor quien esta vez, en una tercera operación da el golpe definitivo. Hubo dos deportaciones antes. La tercera es la final, cuando el templo es destruido, y ahí entramos en una época de silencio y mucho dolor para Israel, como tal.

¿Cuál es la diferencia básica entre Asiria y Babilonia? Analicemos por un momento a Asiria. ¿Qué pasa con los asirios? Ellos usan el destierro. Por ejemplo, en 2 Reyes 17:6 dice: Halah, en Habor junto al río Gozán, y en las ciudades de los medos.

Se agarra a los judíos y se los lleva a esos lugares. Se los deporta. Pero hace algo muy interesante Asiria; trae gente de otras partes y hace que ellos ocupen el territorio de los judíos. Eso se llama migración. Hace que venga otro tipo de habitantes y ocupen el lugar del norte.

La tercera es la asimilación. Los que quedaron en Israel, se mezclaron con la gente del este. Y de ellos surgió un grupo étnico conocido como los samaritanos. En síntesis, los samaritanos son un producto de Asiria muy inteligentemente elaborado.

Los asirios eran muy crueles, mucho más crueles que los babilonios. Eran extremadamente drásticos y castigaban con mucha violencia cualquier intento de subversión. Por su lado, los babilonios que aparecen un poco después y atacan  al reino del sur, utilizan el destierro.

Recuerdan ustedes que la primera deportación, cuando Daniel y todos los muchachos son llevados, esa es la primera deportación. Pero, ellos se llevan a lo mejor de Israel. Y no los llevan para esclavizarlos, sino que los llevan para asimilarlos culturalmente.

Babilonia valora al pueblo de Dios. Ellos saben que nosotros somos especiales. Asiria, no. Asiria es una aplanadora. Babilonia trabaja en base a la imposición. Por ejemplo, después de la primera invasión, ellos colocan a Sedequías como rey.

Era un títere de Babilonia en ese sentido, lo ponen ahí como gobierno. Pero les crea la sensación de que ellos todavía gobiernan. Atacan, quitan las defensas, se llevan a lo mejor de Israel y ponen un rey que le correspondía en el cargo, Sedequías, pero él debe pagar tributo a Babilonia y sujetarse a sus directivas.

No así asiria. Asiria es más drástico, es más violento. Lo tercero, es el nivel de tolerancia. Leyendo 2 Reyes 25:27-30, vemos que Joaquín es sacado de la cárcel. Joaquín es un rey que es llevado cautivo, pero vive en Babilonia con bastante comodidad.

Estuvo un tiempo en la cárcel y luego está relativamente libre. Jeremías 29:5, Ezequiel 8:1. Los judíos tienen oportunidad de construir sus casas. Por eso escribe el profeta Ezequiel y dice: Estaba yo en mi casa. ¿Y dónde era su casa? En Babilonia.

De allí que, técnicamente, no eran esclavos-esclavos, sino que Babilonia trata de mantener un perfil bajo para que no te des cuenta que eres esclavo. Te crea una falsa imitación de libertad de gobierno, y te contagia la certeza de que tú puedes hacer lo que te dé la gana, cuando en la vía real de los hechos, muy pronto averiguas que no es precisamente así.

Creo que se nota la diferencia entre Asiria y Babilonia, ¿Verdad? Se casaron, Jeremías 29:6. La gente se podía casar, y prosperaron en el comercio. Tanto así que cuando se da el edicto de Ciro, en el año 538, muchos judíos no quieren volver.

Se hicieron de buena vida, tenían sus negocios, en suma: se acomodaron a Babilonia. Cuando Ciro da el edicto y les permite volver, ustedes saben que Dios levanta a Zorobabel, que era de familia real; levanta al sumo sacerdote Josué y levanta a dos profetas, a Hageo y a Zacarías, y ellos son los que vuelven, todo el cuento, toda la historia que conocemos; de reedificar el templo, que tardan más de quince años, los muros, en fin.

Y van volviendo, paulatinamente, todos los judíos que no habían podido ser asimilados a las culturas de Asiria y Babilonia. ¿Por qué no se desesperaron por volver? Porque en ese tiempo Jerusalén era ruinas.

De tener una casa, comodidades, un negocio, volver a la nada, ¿Qué podía motivarlos para volver? Lo primero que Dios desarrolló en Abraham: su fe. Si ustedes ven la manera que los profetas como Nehemías y todos ellos, hablan acerca del volver, es una queja permanente pero con un tema central: la fe. No es que vengan que vamos a ser libres de nuevo, porque Babilonia supuestamente era libre, entre comillas.

El regreso de ellos es muy interesante de observar. ¿Recuerdas cuando Daniel es llevado a Babilonia? ¿Qué es lo primero que hacen con él? Cambiarle el nombre. Ya no te llamarás más Daniel. La segunda cosa que le quieren cambiar, es su dieta.

¿Qué quiere hacer Babilonia con estos jóvenes judíos? Quiere asimilarlos a su cultura. Porque el cambiar el nombre, tiene un tremendo significado en el espíritu. Noten que Jesús lo hizo, noten que Dios lo hizo. No es un cambio de nombre simplemente por capricho.

Hay un sentido muy fuerte en lo que se está haciendo. ¿Y sabes qué es lo que hace Babilonia? Le cambia el nombre al pueblo. En lugar de ser Yehudah, se transforma en Yehud. Le cambia el nombre a la nación. Judea. Conforme a la conocemos, de Judá pasa a ser Judea.

Judea es el nombre babilónico. No es el nombre que Dios le había dado. En segundo lugar, su territorio es desmembrado. Pierden más del cincuenta por ciento de su territorio original. Los asirios se quedan con grandes parcelas, los babilonios con otras.

Sólo recuperan mil seiscientos kilómetros de lo original. Nada. Así te trata Babilonia. Tercero: hostilidad social. Hay mezcla de los antiguos israelitas con componentes étnicos de trasfondo cultural idólatra traídos de Mesopotamia por los reyes asirios Esarhadón y Asurbanipal.

¿Y quiénes son ellos? Samaritanos. Los samaritanos se van a convertir en una molestia. Todos podemos comprobar eso simplemente leyendo Juan 4. La mujer samaritana con Jesús, discutiendo respecto a cuál es el lugar en donde debemos adorar, si el pozo de Jacob o el templo de Jerusalén.

Esa discusión no existía. Era inimaginable, porque Dios había determinado cuál era el lugar. Ven y subamos a la casa del Señor. ¿Cómo procesó Asiria a los expatriados? Asimilación cultural. Es en este proceso donde el arameo tiene una explosión muy fuerte, y si bien era un idioma muy antiguo, porque viene desde Aram, y Aram es descendiente de Sem, estamos hablando de muy atrás, no era el idioma que los hebreos hablaban.

Les cambió el nombre, les redujo su territorio y les cambió el idioma. ¿Qué es lo que normalmente hace un país cuando conquista otro? Les cambia el nombre. Les impone el idioma. Todos nosotros hablamos el idioma del país que nos conquistó.

¿Qué idioma se habla en mi país, Argentina? Español. Fuimos conquistados por españoles. ¿qué idioma se habla en Brasil? Portugués. Fueron conquistados por los portugueses. ¿Por qué el primer don del Espíritu Santo fueron…las lenguas?

¿Qué es, entonces, lo que el Espíritu Santo quiebra en el Aposento Alto? Sus idiomas nacionales. ¿Qué establece? En el Aposento Alto, la iglesia es conquistada. El Señor les da un nuevo idioma. En segundo lugar, les da un territorio, Jerusalén, Judea.

El gran éxito de Asiria, y compáralo con Egipto, es que cuando los judíos salen de Babilonia, salen de Babilonia. ¿Pero, qué pasa con los samaritanos? Los samaritanos se mueven con el pueblo de Israel. Se consideran judíos. ¡Pero no lo son!

No entres por caminos de samaritanos. La cuarta cosa, crear rivalidad territorial. ¿Por qué? Al norte, Judea estaba limitada con Samaria; al este, limitaba con el Jordán y la casa de Tobías. ¿Quién era él? Un poderoso clan amonita. Al sur, limitaba con el territorio de los idumeos. Le arrebataron a Judá todo ese terreno, y se llegó a llamar: “Tierra de los hijos de Edom”. Al oeste, estaba limitado con un territorio que estaba bajo el control de la ciudad de Asdod.

Estaban rodeados de hostilidad territorial, y adentro de los samaritanos y hostilidad social. Es decir que la capacidad de movimiento que tenían, era mínima. Por último, Babilonia les da un pequeño regalo de salida: la sinagoga.

¿Por qué surge la sinagoga? Porque el templo fue destruido. En el 586, cuando Nabucodonosor arrasa con todo por la terquedad del rey, por rodearse de falsos profetas, el templo es destruido y allí, entonces, aparece un elemento que hará a Israel, Israel. ¿Cuál es el elemento? El templo.

¿Por qué? Porque el templo era la expresión visible de su fe. Vamos a ver; elementos de asimilación cultural dentro del período Asiria-Babilonia: Entender que la justicia es más importante que los sacrificios.

Babilonia y asiria son reinos injustos. De la obediencia a Dios, dependía la supervivencia de la nación. Estos son dos valores positivos que ellos sacan de su tiempo bajo asiria y Babilonia. Lo negativo: la mezcla se establece en la cultura de la nación a través de dos cosas: los samaritanos y la sinagoga.

¿Por qué las sinagogas siguen activas en el tiempo de Jesús, cuando el templo se había reedificado? ¡Es que lo edificó la casa de Herodes, y ese hombre ni siquiera es reconocido por todo Israel! Es verdad, pero si esa no es la casa de Dios, ¿Entonces por qué se molestan cuando esa casa es reedificada?

¡Eso no es un lugar santo! Pero, si no es santo, ¿Por qué Jesús va a purificarla? ¡Se meten en un problema! Bueno…en realidad…ehhh…es que sí es la casa… ¿Ah, sí, eh? Y si esa es la casa, ¿Por qué sigue funcionando la sinagoga?

¿Te das cuenta en el vericueto que Babilonia mete a Israel? Otro punto: apoyase en alianzas humanas, antes que en Dios. Eso es terrible. Babilonia destruye Judá, y Asiria destruye el norte, porque ambos pueblos rompen su alianza con ella y se alían a Egipto. Luego viene un olvido a las promesas y al pacto a cambio de la protección de reyes paganos. Isaías 31: 1-3

(Isaías 31: 1) = ¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, (2) pero él también es sabio, y traerá el mal, y no retirará sus palabras. Se levantará, pues, contra la casa de los malignos, y contra el auxilio de los que hacen iniquidad.

(3) Y los egipcios hombres son, y no Dios; y sus caballos carne, y no espíritu; de manera que al extender Jehová su mano, caerá el ayudador y caerá el ayudado, y todos ellos desfallecerán a una.

Esta es la sentencia final de todos estos pueblos. Estoy hablando de Israel. Y ahora llegamos a un conocido hasta nuestros días. Grecia, el cuerno pequeño de Daniel. Grecia es un reino completamente diferente a los anteriores. Es la cumbre máxima de la creación del infierno.

Por muchos años permaneció escondido, sin mucha fuerza, hasta que se levanta un hombre llamado Alejandro. Alejandro el Grande. Este hombre es educado por Aristóteles. DE Aristóteles recibe el conocimiento y también el homosexualismo. Recibe el entrenamiento. Recibe toda la base de la hechicería que iba a utilizar, todas las herramientas que luego el pensamiento griego iba a establecer en todo el mundo.

Este hombre, el leopardo de Daniel, la cuarta bestia, el que va rápido y que es feroz. Ese es Grecia. Atraviesa los Alpes, está en Babilonia, está yendo para India, quiere destruir a India, está decidido, pero le dicen que descanse en Babilonia y muere, extrañamente, a los treinta y tres años.

El logra un reino en apenas trece años que con quista la mitad del mundo. Era un hombre cruel. Se relata, por ejemplo, cuando venció a los sirios, como en un día hizo crucificar a veintidós mil personas. ¡En un día! Ese era Alejandro.

Dios le pone un freno, él muere súbitamente, y muere sin poder dejar un sucesor. Él tenía siete generales, cuatro de ellos los más importantes, se disputan el control de la herencia de Alejandro. Tres de ellos son los más fuertes de todos, y estos tres se dividen todo.

Antígono, Ptolomeo y Seleuco. Estos tres se dividen todo. Antígono todo lo que es Macedonia; Ptolomeo Egipto, ahí va aparecer la dinastía de los ptolomeos, donde el último de ellos se va a casar con una conocida reina egipcia: Cleopatra.

Y aparece otra casa, la de Seleuco, los seleucidas, que tenían la porción más grande del territorio, y que ellos van a quedar administrando lo que era Siria. Siria abarcaba lo que era Judea. La casa seleucida.

Estos cuatro generales hacen cosas que saben hacer los reyes: se envenenan entre ellos, se matan entre ellos, la madre de Alejandro trata de meter al hijo bastardo  de Alejandro, lo matan al hijo de Alejandro, o sea: todo un cuento, muy de novela, y eso genera un montón de cosas muy terribles.

Los griegos tenían una forma muy grosera de gobernar. ¿Qué hace el exponente máximo, Antíoco Epífanes IV? En primer término, este hombre cambia el nombre de Judá otra vez, y profana el templo. Luego intenta imponer el culto a dioses griegos. Y por lógica consecuencia, suprime el culto a Dios. Manda a que se coman los alimentos que eran considerados impuros, bajo pena de muerte de no hacerlo.

Grecia se distingue muy de lejos de lo que es Asiria, o Babilonia, o Egipto. Es asombrosa la influencia de Grecia en las naciones de la tierra. Desde los deportes y las Olimpíadas, hasta la Filosofía, la Historia, la Economía, la Democracia, el Arte, el Teatro, todo eso es de origen griego.

Nosotros usamos días de la semana que vienen de la cultura griega, así como los nombres de los meses, de las estaciones. Todo ha sido capturado por Grecia, siendo que Grecia, en su momento, apenas era una isla minúscula en medio del Mediterráneo, para que se cumpla la palabra dada por Dios al profeta Daniel.

Hay que buscar con lupa para encontrar qué cosa positiva podría haber sacado el pueblo de Israel, de Grecia. Se ha encontrado una, tal vez: la unidad en torno a la defensa de su fe. Claro que esto tiene que ver con la última etapa de los griegos, que es la dinastía Moné en Israel.

¿Y qué fue lo malo? La helenización de la población judía. Hay un texto en Daniel 3:16-18, donde Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: no es necesario que te respondamos sobre este asunto.

He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará.

Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado.

La única manera de vencer al espíritu griego, es con radicalización. Porque todo se trata de carnalidad. Grecia constituye el imperio de los sentidos, de la sensualidad. Puedes vencer eso no dando ninguna concesión, siendo estricta y absolutamente radical.

Cuando venimos a Dios, -yo creo que todos hemos pasado por ese proceso-, no venimos como hojas blancas; venimos con una cultura. Fíjate el conflicto en el que nos metemos. Nos predican un evangelio que es ajeno a nuestra cultura.

Por empezar, nos dicen que si creemos y repetimos algo, vamos a ser salvos. Y eso, justamente cuando hemos crecido en el marco de una cultura que no honra su palabra. Si fuéramos europeos o japoneses, tal vez esto funcionaría.

¿Por qué? Porque estas culturas le otorgan muchísima validez y responsabilidad a la palabra empeñada. Peo nosotros los latinos, en lo más mínimo. Listo, cualquier cosa te llamo y arreglamos. Espera sentado que te llame algún día. Se olvidó.

Entonces nos predican un evangelio así, y como en nosotros el paganismo es natural porque venimos de una raíz pagana, te guste o no, lo aceptes o no, y como también venimos de cierta forma de idolatría. ¡Perdón! ¡Yo no, hermano! ¡Yo vengo de una familia evangélica! ¡Ah! ¡Perdón, entonces! Decía que nosotros, como también venimos de alguna forma de idolatría…

…Muy rápidamente podemos reemplazar a la virgencita de los zapatos por el diezmo, la promesa, el ore por mí, sáneme, libéreme. Y ese asistencialismo en el que todos nosotros hemos crecido, donde para cado paso que íbamos a dar debíamos ir a ver al cura, nos marcó a fuego.

Tanto es que hoy, cuando asumimos nuestra fe y decimos alegremente que somos cristianos, nos olvidamos que también debíamos asumir una genuina cultura cristiana. Claro, la pregunta que queda girando en nuestra mente, es: ¿Cuál es la cultura de la iglesia?

Y así nos convertimos en un pueblo que usa una terminología muy asociada al oriente, como Israel y todos esos lugares, con una mentalidad latinoamericana. ¡Genial! Porque así nosotros somos capaces de hacerlo, pero a la latinoamericana. O sea: por arribita, atado con alambre.

El gran problema es que la iglesia en general, no tiene una cultura, en este momento, que se pueda identificar desde lejos. Tú llegas con una cultura de afuera, te expones a muchas cosas internas en la iglesia, bautizarte, hacer tal o cual cosa, sujetarte, etc.

Y una gran mayoría de los hijos de Dios no logran jamás reemplazar su cultura anterior. Porque la iglesia no se lo exige. En el libro de Ester hay un pasaje muy impresionante. Cuando el enemigo del pueblo se acerca al rey y le dice: No te conviene tener este pueblo aquí. Porque son un reino dentro de tu reino. Ellos tienen sus propios calendarios, tienen sus propias cosas, en suma: no te respetan.

 Y a fuero de ser honesto, no lo respetaban. Fíjate que nosotros hablamos de Misah como el primer mes, pero ese es el nombre que le dio Babilonia. ¿Y qué nombre le había dado Dios? ¡Mes primero! Recuerda cómo Dios redime el sol y la luna, que habían sido contaminadas en Egipto.

Entonces, frente a una iglesia que no tiene una cultura definida, el que llega, se cree con la libertad de imponer su cultura. Y si se lo permiten, se crea una iglesia a su imagen y semejanza. Con lo que le gusta y sin lo que no le gusta. No importa lo que les guste o no a los demás.

Y eso pasa porque la iglesia no tiene una cultura. Si tú vas a una mezquita, seguramente te van a hacer sacar los zapatos para entrar. Y tú podrás argumentar lo que mejore te plazca, pero lo cierto es que si no te sacas los zapatos, no entras. Y punto.

¿Por qué el Islam es tan impositivo? Porque el Islam es reino. El Islam, trae cultura. Nosotros, en cambio, recibimos un cristianismo sin cultura. Eso, claro está, aunque originalmente sí la tenía. Quien modela esa cultura, es Pablo, y la expone a la iglesia. Lo cierto es que esa cultura se perdió.

Sin importar de qué tribu eran, es indudable que había algo en Israel que los unía. Ese algo tan poderoso, era la ley. Los saduceos creían algunas cosas, los fariseos otras tantas, los esenios por allá, los herodianos por acá, los zelotes tenían otra idea. Sin embargo, en el fondo, todos respetaban la ley.

Claro está que eso es algo con lo que no contaba Grecia. En el año 168, Antíoco emite un decreto donde prohíbe la práctica de todo rito. Matatías, el asmoneo, comienza una revuelta a causa de esto. Él rechaza la idea de servir a dioses que no son el único Dios.

¿Y qué hacen los griegos? Van pueblo por pueblo, en delegación, matando cerdos en las plazas, y llamaban a la gente para que se los coma, con el atenuante de que si no lo hacían, los matarían a ellos. Esa es Grecia.

Matatías ve que un judío está a punto de comer y entonces va y, delante de todo el pueblo, lo mata. Un judío acaba de matar a otro. Él y sus hijos, escapan, y todo el pueblo se queda en estado de shock. Por un lado los griegos, obligándote a comer lo que ellos no comen, y por el otro un anciano judío aullando como descosido para que no coman.

Al mero estilo de las guerrillas, Matatías bajaba por asalto a los pueblos, destruía todos los altares griegos y circuncidaba a los hombres a la fuerza. La fe no es una elección. Cuando la fe en una familia es una elección, eso significa que ellos nunca desarrollaron cultura.

Si tus nietos tienen que aceptar a Cristo, tú no formaste cultura, sólo los hiciste religiosos. Tiene que llegar el momento en que la iglesia evangélica termine de hacer campañas evangelísticas para cristianos. O para familias de cristianos. Eso es absurdo. Simplemente absurdo.

¡Pero no, hermano! ¡Cada persona tiene que tomar su decisión por Cristo! Si tú fueras judío, te hubieras dado cuenta que no existía elección. Tú tienes la fe de tus padres. La asumes o te mueres. Punto y aparte.

 Matatías, muere. Y el primero de sus hijos, Judas Macabeo, Judas martillo, sigue sus pasos. Golpean, golpean y golpean. Cuando muere Judas, sigue Jonatán, el siguiente. O sea: todos los hijos de Matatías, van a seguir el camino de su padre.

Y no sólo eso, cuando ellos recuperan Jerusalén, quien gobernaba eso era Antíoco Epifanes, uno de esa dinastía de guerreros griegos. Antíoco IV. No le enseñes a un griego lo que es pelear. Sin embargo, Judas Macabeo los vence.

A tal punto, que los griegos le piden tregua. ¿Qué hace Judas? Acepta darles tregua, pero bajo ciertas condiciones. Primero, recuperan Jerusalén. Segundo, ellos ungen al sumo sacerdote. ¿Y a quién pone como sumo sacerdote? A su hijo Jonatán.

Tercero, no tenemos rey, el rey es el sacerdote. Y es interesante, porque recuperaron el diseño perdido gracias a Grecia. Grecia tocó lo único que era intocable para ellos: su fe. ¿Y de dónde sacamos eso? De 1 y 2 Macabeos. ¡Pero es que eso es de la Biblia católica! ¡Es que nadie te dice que te leas el resto, sólo esos dos libros! ¡Son libros históricos, eso pasó!

Judas y sus hermanos logran recuperar toda la extensión que era de Israel. De los mil seiscientos kilómetros que los asirios les dejan, Judas recupera todo el territorio que David tenía. Para el año 63 antes de Cristo, más o menos, ya aparece Roma.

Y Roma toma el control de todo este territorio.  Y ahí pone a uno de la familia de Herodes. El senado lo nombra rey. Pero nunca fue un rey que vino de la voluntad de la gente ni de Dios. Mientras tanto Grecia, busca de manera permanente que los santos se contaminen por la comida de ellos.

¿Qué produce Grecia? El noventa por ciento de lo que llamamos cultura occidental, es invento griego. Ahí están los que aceptan la resurrección y allí los que no la aceptan. Hay diferencias, de acuerdo, pero que nadie toque la ley. Le ley es la ley.

¿Por qué Jesús era respetado? Porque él hablaba de la ley. Todos los que respetaban de que el templo era el lugar santísimo, esos eran los saduceos, y los otros eran los fariseos. La palabra fariseo significa separatista, divisor. Ellos no reconocían la supremacía del templo.

Pero ambos respetaban la ley. Había un montón de gente a su alrededor, gente que había llegado en este proceso, gente que Asiria y Egipto habían tratado de mezclar en sus culturas, pero ¿Sabes qué? Ellos se daban cuenta quienes eran y quienes no eran.

Cuando Jesús nace, él respeta la cultura de su pueblo. Se circuncida al octavo día. ¡Pero es que eso era la ley! ¿Y en qué crees tú que se basaba la cultura de Israel? Judas recupera Jerusalén, ¿Recuerdas? Toma el templo, y ustedes saben que Antíoco levantó una imagen de Zeus olímpico, ¡En el templo1 ¡Y sacrificó un cerdo en el altar!

Eso hizo reaccionar a los judíos, que a pesar de ser bastante mansos, cuando alguien se metía con eso les saltaban a la yugular. O sea que, la única forma de vencer a Grecia, es con violencia. Será conveniente que entiendas en el espíritu lo que estamos hablando, no es carne.

Entonces él va, y cuando logran recuperar el templo, ellos pasan lo que es un proceso de purificación. Decretan un ayuno por muchos días, y lavan desde el altar hasta el último cuchillo, cada día, con agua. Eso se llama la fiesta de la purificación y se logra concretar el 25 de diciembre.

Ahí aparece la fiesta de la purificación. Desde esa fecha, Israel recuerda la purificación del templo, por lo que pasó. Quiero ser concreto y claro: la ley unía a esa gente, pero la interpretación de esa ley era lo que la dividía.

Aquí, entonces, va a surgir un tema que es tremendo y que Jesús denunció: las tradiciones. Él dijo: A causa de vuestras tradiciones, han invalidado mi palabra. Jesús nunca se estrelló contra la ley, la guardó y la respetó. Pero él no respetó la tradición.

Porque Dios no dio la tradición. Dio la ley y la ley formó una cultura. La pregunta, entonces, es: ¿Cómo podemos transformar un país, si no tenemos cultura? Quiero que entiendas dónde estamos llegando. Yo puedo ver que Dios formó una cultura en dos mil años, usando a los reinos de la tierra.

No tuvo ningún problema, él es Dios. Pero guardando que su pueblo asimilara sólo aquello que en la economía divina, era útil. Israel siempre cuestionó la mezcla. La mezcla es el enemigo número uno de la iglesia. Cuando la gente en las iglesias se reúne en oración y le piden a Dios que haga algo por sus ciudades, no se detienen por un momento a pensar qué cosa pueden hacer ellos como iglesia.

Pero cuando sabes que los fundadores de la masonería fueron dos pastores presbiterianos; que las fundadoras del espiritismo moderno fueron dos hijas de pastor; que el más grande movimiento ateo que se generó por el filósofo Niestche, hombre que provenía de un hogar evangélico; cuando llegamos a entender lo que el cristianismo ha deformado por no tener cultura te dan ganas de dejar de orar por avivamiento.

Las naciones no necesitan avivamiento. Porque pedir avivamiento es arrojarle la responsabilidad a Dios, cuando él ya nos ha dado a nosotros demasiado para hacer, que nos corresponde. Hay gente que le exige a Dios que haga algo ya mismo. ¡Y se lo exige en oración!

Es casi imperativo que la iglesia tome conciencia, conocimiento y puesta en marcha de una genuina cultura de Reino. Si de verdad tú tienes amor por tus próximas generaciones, tú debes dejarle una cultura. Yo no sé si Dios enviará avivamientos o no, ese es un tema que le compete sólo a Él. Pero nuestra responsabilidad es administrar correctamente lo que ya nos dio.

Y además, también es responsabilidad de cada uno de nosotros, saber y entender por qué hacemos la mayor parte de las cosas que hacemos. Y poder explicarlas. Y tener argumentos para respaldarlas. ¿Y eso en qué nos beneficia? En que podremos dejar a las generaciones venideras, una cultura que ellos puedan entender y seguir sin temor a estar equivocados.

Cuando lo que tú puedes transmitir está fundamentado, tú transmites conocimiento. Cuando en cambio lo que transmites son simples costumbres, lo que tú transmites es tradición. El pueblo de Dios es un pueblo entendido…en los tiempos, en las sazones, -hay diferencia- y en su destino.

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Pasos Hacia la Libertad

Algo es indudable: cada uno de nosotros ha llegado a Cristo de un modo diferente. Pero lo cierto es que cuando llegamos a Él, sea por la senda que sea, encontramos de inmediato lo que necesitamos. Comenzando por un grado de paz que hasta allí no conocíamos, pasando por una liberación interna también desconocida, y concluyendo por una certeza externa que nos potencia al máximo nuestras posibilidades.

Sin embargo, y habrá que aclararlo, no todo es tan sencillo ni tan inmediato cómo podemos suponer. Alguien dijo alguna vez con mucho tino, que si los cristianos estuviésemos todos llenos del Espíritu Santo, tal como es el mandato, la consejería pastoral y la sanidad interior se quedarían desoladas y sin trabajo.

Pero, la realidad nos muestra que no es así, sino puntualmente todo lo contrario. Que los pastores en muchas ocasiones se granjean la antipatía de algunas de sus ovejas, por causa de no poder atenderlas debidamente en sus necesidades y que, en las congregaciones donde la Sanidad Interior está medianamente organizada, los turnos para atención se entregan con meses de adelanto. ¿Y a eso le llamaremos Iglesia de Jesucristo? ¿A eso llamaremos el Evangelio del Reino?

Pregunto: ¿Cuál es el problema, entonces? El evangelio en sí mismo, o en su esencia, seguramente que no. Las ataduras que traemos de nuestra vida anterior y que no hemos podido o sabido romper adecuadamente, puedo asegurarte que, en muchos casos, sí. Bien; este trabajo apunta, una vez más, a ayudar a desatarnos de las que todavía nos ligan a yugos de alguna clase de esclavitud.

(Gálatas 5: 1) = Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

Conocimos a una mujer que era cristiana desde su niñez, que cuando las cosas no le salían como ella deseaba, solía atacar verbalmente a las personas, fuerte y mal. Cuando alguien se lo hacía ver, se excusaba declarando que era hija de vascos y estaba en su ADN ser “cabrona”, que es como aquí se le llama a las iracundas o de enojo fácil.

Se supone que su procedencia ancestral vasca, le tendría que estar justificando sus reacciones, porque la leyenda de la tozudez de los vascos era bastante conocida y hasta famosa entre la inmigración de esos tiempos. Claro está que ese comportamiento era su herencia espiritual. Porque es más que obvio que, leyendas y famas al margen, y aun habiendo algo de cierto en el asunto, es notorio que no todos los vascos tienen que ser iguales.

Lo cierto era que había un área en la que el enemigo tomaba claramente ventajas en su vida. El haberse convertido, no había cambiado su carácter y ella solamente se excusaba. Cuando tuvo un encuentro personal con Cristo y el Señor le mostró el problema, ella se arrepintió, renunció a su pecado de ira y amargura al hablar y se declaró libre de la atadura por el poder de la sangre de Jesucristo.

1.- CADENAS QUE ATAN AL PASADO: Muchos creyentes batallan con problemas como el que describí en esa mujer, que les impiden notoriamente su crecimiento espiritual. Estas ataduras son como eslabones de una cadena que nos mantienen firmemente unidos al pasado, en un área de debilidad en la que nuestros antepasados, que no eran creyentes, eran vulnerables. Esta herencia espiritual negativa se manifiesta porque abrimos alguna puerta, dándole al enemigo el derecho legal de entrar. Estas ataduras generalmente afectan nuestra mente, voluntad y emociones, influenciando nuestro comportamiento con explosiones de ira, rebelión, depresión, amenaza de suicidio, hambre compulsiva, mentiras, robo, pecado sexual, adicción a químicos, comportamiento destructivo y muchos otros más.

(2 Corintios 12: 20-21) = Que no haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desórdenes; que cuando vuelva, me humille Dios entre vosotros, y quizás tenga que llorar por muchos de los que antes han pecado, y no se han arrepentido de la inmundicia y fornicación y lascivia que han cometido.

Muchos cristianos que luchan contra estos problemas llevan vidas de derrota, limitados por la culpa. Tratan de cambiar su conducta por sí mismos, sólo para caer en lo mismo más profundamente y desesperarse. Deben ser liberados de las cadenas que los tienen sujetos. Una gran mayoría supone, -porque no hay nada que se los avale-, que el simple hecho de la conversión termina con todas estas cosas. Eso es evangelio mágico, una variante doctrinal que muchas congregaciones han adoptado indebidamente. En la conversión, tu espíritu se somete al Espíritu Santo, pero tu alma, luego de un pequeño lapso donde queda despatarrada por el tremendo shock, reacciona y pelea cada centímetro de la vida del protagonista. Y esgrime sus propias armas, que a la hora del crecimiento, resultan piedra de tropiezo indudables.

Una de ellas y muy importante, la falta de perdón. Gente que ha sido lastimada, herida, rechazada o humillada, se ha llenado de rencor y resentimientos. Encuentra a Cristo, lo acepta como Salvador y Señor de su vida y se predispone a vivir como Dios quiere, y servirle lo mejor que pueda, pero si no corta con aquello que marcó su vida, el resentimiento continúa, la falta de perdón se manifiesta y la relación con el Señor se deteriora. Si a esto se le suma un estado permanente y constante de pena y disconformidad, el cuadro se completa de tal manera que resultaría poco menos que una epopeya sacar a alguien de ese sentir.

A esto habría que agregarle las adicciones a toda aquella cosa que pueda producir hábito o dependencia, el rechazo y una pobre imagen de sí mismos, que determinan que mucha gente esté literalmente tratando a Dios de mentiroso. ¿Por qué? Porque se llaman basuras a sí mismos, mientras que Dios dice que son SU imagen y semejanza. ¿Llamarás tú a Dios basura? Las relaciones sexuales ilícitas y cualquier forma de ocultismo también son durísimas cadenas de muy poca probabilidad humana de romper. Sería interesante ampliar nuestro concepto sobre algunas de ellas que significan, por sí mismas, en llaves que abren esas ataduras ancestrales.

2.- FALTA DE PERDÓN: Parafraseando al Padrenuestro, alguien dijo alguna vez: “Perdónanos por arrojar basura y desperdicio, así como nosotros perdonamos a quienes nos la arrojan.” Sí; parece una linda paráfrasis, tal vez ingeniosa y punzante, pero déjame decirte que lo siento mucho: debería ser real. Porque perdonar significa terminar definitivamente con el deseo de devolver la “basura”, no recordar más el asunto. Significa renunciar a la ira y al resentimiento y, de ese modo, liberar al deudor y, de paso, romper una atadura que nos perjudica solamente a nosotros mismos. Es una decisión de la Voluntad. Y entiende definitivamente esto, por favor: nosotros podemos decidir perdonar a una persona que nos ofendió, nos guste o no hacerlo.

(Mateo 6: 14-15) = Perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. (¿Consigues ahora entender el porqué de esa falta de relación que tienes tú con el Señor? ¿No has podido ver, aun, que si no perdonas de una vez y para siempre “esa” vieja ofensa recibida, jamás podrás establecer esa comunión divina con Él, que tanto ansías?)

(Efesios 4: 31-32) = Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como también Dios os perdonó en Cristo.

(2 Corintios 2: 10-11) = Y al que vosotros perdonáis, yo también; porque también yo lo que he perdonado, si algo he perdonado, por vosotros lo he hecho en presencia de Cristo.

Ponemos al perdón en su perspectiva correcta al darnos cuenta que cualquier injusticia que sufrimos de parte de otro es pequeña comparada con nuestro propio pecado contra Dios. En otras palabras, la “basura” que le hemos entregado a nuestro amante Padre celestial es peor que toda la “basura” que otras personas nos han arrojado a nosotros. Si queremos recibir el perdón de Dios debemos perdonar. Lo que nos ayuda a perdonar a quienes nos ofenden es la gratitud hacia Dios por su misericordia para con nosotros, y el deseo de demostrar esa gratitud obedeciendo Su Palabra.

3.- HERIDAS DE ORGULLO: La falta de perdón crea una atadura entre la persona que ha sufrido la ofensa y la persona que la ocasionó. Esto se rompe con el perdón, las dos partes se liberan y el Espíritu Santo puede sanar y restaurar. De hecho, el nuevo vínculo con el Señor llena de amor a la persona. La historia tiene protagonistas. Se cuenta de un caso en que el orgullo de una mujer fue profundamente quebrantado cuando su hija se divorció, pero cuando se enteró que estaba embarazada de su último novio, directamente se puro furiosa. Varios días luchó en contra de su ira, de su enojo y de su disgusto. Después se llenó de culpa sabiendo que debía perdonar, porque era cristiana.

Sentía como que el enemigo le estaba robando la familia. El marido estaba enojado, la hija estaba avergonzada y ella tenía tanta soberbia que no podía admitir un hijo ilegal en su medio ambiente. Sabía que tenía que hacer guerra espiritual y que la llave era el perdón. Primero le dijo a la hija, cara a cara, que estaba en contra de lo que hacía, pero que había decidido perdonarla. Después le pidió al Señor que la perdonara a ella misma por su enojo, por su soberbia y por su actitud egoísta. Entró en guerra diciéndole a Satanás: No me importa lo que estás tratando de hacerle a mi familia. El amor y la provisión de Dios son mayores que todo lo que tú puedes hacer. Tu ataque está roto en el nombre de Jesús y Dios nos ayudará a superar esta situación y mantenernos juntos. Los veintiún años invertidos en mi hija, no se van a perder por este problema aislado.

Luego la madre oró así: Dios; te entrego todo mi ser. Cualquiera sea tu plan para mí como abuela. Te pido que ministres a mi hija, que la acerques a tu corazón y que nos unas en tu amor. Por favor, Señor; trae a este niño seguro al mundo. Gracias porque será una bendición para todos nosotros. La atadura de esa madre se rompió cuando perdonó a su hija: las emociones negativas dejaron de atormentarla. La joven siguió estudiando, vive ahora con su bebé y sus padres y el Señor está restaurando una relación entre ellos basada en el amor.

4.- EL PROCESO DE LA AFLICCIÓN: (Proverbios 15: 13) = El corazón alegre hermosea el rostro; más por el dolor del corazón se abate el espíritu. Sin dudas; la aflicción es causada por varios factores: una relación rota, la pérdida de un ser querido o del trabajo, por sueños que no se concretan. También puede ser consecuencia de un aborto o de esterilidad; puede deberse a malos entendidos con otras personas o desconcierto contigo mismo. También podemos estar en desacuerdo con Dios sintiendo que Él nos abandona cuando más lo necesitamos.

La aflicción es la consecuencia de un proceso natural sobre una situación determinada y por un tiempo razonable. Los psicólogos dicen que normalmente puede durar entre uno y tres años. Es un proceso de sanidad que si no se resuelve, prolonga la aflicción y abre la puerta a problemas espirituales, físicos y emocionales, y es una traba para el crecimiento espiritual. Para poder liberarse de esta aflicción, la persona debe estar en condiciones de decirle a Dios: Señor; no entiendo esta tragedia, pero decido creer en tu amor por mí y deposito mi confianza en ti. Recién entonces Dios puede, como dice Isaías: Derramar el óleo de gozo en lugar de luto.

5.- LA ESCLAVITUD DE LAS ADICCIONES: Aquella que concurre cuatro veces a la semana al instituto de belleza para mantener una apariencia exterior impecable; la que es adicta a las telenovelas; el que vive en el gimnasio modelando su figura por encima de la media habitual; el que no compra carne porque no le alcanza el dinero, pero asiste al estadio de fútbol a ver a su equipo favorito pagando un boleto más caro que la carne; la que se mata por mantener su casa impecable con prioridad sobre la atención de su esposo o sus hijos; los que son adictos al alcohol, las drogas o el juego, todos, pero absolutamente todos, tienen comportamientos dependientes.

El diccionario define la adicción como Rendir la voluntad a algo de manera obsesiva. El gran peligro en la adicción es el hecho de rendirse, de entregarse a otro poder permitiendo que la voluntad se torne pasiva. Muchos adictos niegan que hayan entregado su voluntad e insisten en repetir. Puedo abandonar eso en cualquier momento. Pero las cadenas no se rompen hasta que no deciden entregarse al poder del Espíritu Santo para ser liberados. La Escritura nos advierte en 1 Pedro 2:11: Os ruego que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma.

Ejemplo: una mujer y su marido mostraban ser un ejemplo como familia. Incluso iban, con sus dos hijos, todos los domingos a las reuniones de una congregación cristiana. Ella aparentaba ser un modelo de esposa y madre, pero lo que nadie sabía era que hacía diez años que venía consumiendo drogas recetadas y profusas bebidas alcohólicas. Trabajaba como enfermera y no tenía dificultades para conseguir las necesarias recetas de los médicos; especialmente para bajar de peso. Ella declaró que sabía que no tenía que hacerlo, y que cada vez que tomaba una píldora, clamaba a Dios que la ayudara, pero no se podía controlar. Sabía que como madre dejaba mucho que desear, pero no podía dejar de tomar esas píldoras. Después tomaba vino para tranquilizarse. Pero la realidad era que lo hacía para escapar.

Un día la vino a visitar su cuñada y le contó cómo hablaba con Dios. Ella pensó que también le gustaría enormemente hablar con Dios de esa manera. Después conoció a un misionero que la desafió a que invitara a Jesús a ser Señor de su vida. Recibió a Cristo en su corazón, pero siguió con sus viejos hábitos. Otro día se sorprendió al leer en su Biblia que su cuerpo era templo del Espíritu Santo. Entonces oró: Señor, si tu Espíritu habita en mí, yo no quiero abusar de algo tan sagrado. Por favor, ayúdame a terminar con esto. Estaba determinada a liberarse de la atadura de las drogas, así que fue a su cartera y sacó de ella todas sus píldoras. Esa noche las arrojó por el inodoro de su baño y nunca más volvió a tomarlas. Tampoco tuvo reacciones en su cuerpo por la falta, es decir; no padeció ninguna clase de síndrome de abstinencia. Tres semanas después, mientras tomaba vino como de costumbre, escuchó una voz demasiado clara que le decía: Este será tu último trago. Miró alrededor pero no vio a nadie. Pero ella sabía que era el Señor quien le hablaba y que debía dejar también inmediatamente la bebida. Arrojó al lavabo el resto de lo que quedaba en su copa y nunca más volvió a beber. El poder de Dios rompió la atadura.

6.- LAS RAÍCES ESPIRITUALES DE LA ADICCIÓN: Las adicciones, ya sean drogas, alcohol, música rock, gratificaciones personales, pornografía, perfeccionismo o negativismo, generalmente se manifiestan como el deseo de escapar a diversas circunstancias. Un profesional cristiano dijo alguna vez que: Todas las adicciones tienen una raíz espiritual. El ser humano es rebelde y egoísta por naturaleza; desea reconocimiento y satisfacción. La adicción es un reflejo directo de nuestra atadura interna a este pecado de rebelión. La sanidad no es completa hasta que no se haya cortado con esta atadura.

Las adicciones no solamente tienen causas espirituales, sino consecuencias espirituales. Hay muchas maneras en que las adicciones pueden ser destructivas espiritualmente. Hay formas, por ejemplo, de idolatría espiritual que crean adicción. Consumen energía y llaman la atención. Crean una barrera entre el adicto y Dios, e impiden la obediencia a Dios y, finalmente, perpetúan el pecado. Muchas veces la persona es llevada a la adicción debido al abuso del que fue víctima en la niñez. Por ejemplo: violación, rechazo, una mala imagen de sí mismo, falta de perdón, culpa o aflicción. Si en la herencia familiar existen comportamientos de este tipo, hay que tomarlo en cuenta y lidiar con él. Pídele al Espíritu Santo que te muestre la raíz que causa la adicción, ya sea la tuya o de la persona por quien tú estás orando, y busca la sanidad y la liberación en esa área.

Este puede ser un camino largo y difícil. Las adicciones no siempre se rompen instantáneamente, como en aquel caso de la mujer drogodependiente y alcohólica que mencionamos. Los adictos, a veces, pueden luchar bastante tiempo antes de sobreponerse a sus compulsiones. El consejo y la ayuda de grupos cristianos colaboran en parte. La victoria se logra en oración, en disposición para aceptar la ayuda de otros y, esencialmente, en experimentar la confianza precisa en la misericordia de Dios. Si deseamos ser libres, podremos romper las ataduras de la adicción por el poder de la sangre de Jesús y andando en su Espíritu. Y un pequeño anexo que quizás te sorprenda, aunque si ya estás maduro, no deberías. Si tienes debilidad por escucharme, sea por los motivos que sea y esgrimiendo los argumentos más espirituales que encuentres, siempre ten presente que sentarte a cada momento a sintonizar esto y llevarlo a tus oídos, independientemente de la bendición o el alimento que te produzca, también puede ser una adicción. Y toda adicción debe cortarse.

7.- RECHAZO Y UNA AUTOIMAGEN NEGATIVA: Las palabras, ya sean nuestras o de otros, tienen el poder de sanar o de lastimar el espíritu. Una encuesta indica que se necesitan, por lo menos, cinco afirmaciones positivas para contrarrestar los efectos de un solo comentario negativo. Por eso es que Proverbios 15:4 y 18:21, expresa: La lengua apacible es árbol de vida, más la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu. Un pastor oró en una ocasión con una atractiva mujer de alrededor de cuarenta años de edad que se creía gorda y fea. Ella había crecido en el campo y, cada vez que la familia pasaba por otros campos donde veían cerdos comiendo, solían hacerle bromas señalando que los que estaban comiendo eran juanitas, en relación con su nombre.

Atada por las palabras de su madre, Juana luchó con una imagen “gorda” de sí misma por toda su vida. Rechazaron y rompieron esa maldición durante una sesión de oración donde hicieron, incluso, guerra espiritual. Luego declararon que ella era creación divina, hecha para su gloria y le dieron gracias a Dios por haber hecho a Juana a su imagen. Ella fue liberada de la atadura y se comenzó a ver a sí misma desde una nueva óptica. Otro caso notable es el de una mujer a la que de modo ficticio, llamaremos Rosa. Su hijo, al que llamaremos Roberto, y que había sido normalmente buen alumno, cuando cursaba quinto grado, empezó a tener malas calificaciones. La opinión de la maestra, era que él podía hacer las cosas mucho mejor. Orando, Rosa recordó el día en que su suegra se enojó con su marido, porque él le reprochó que fuera tan exigente en la escuela con su hermana menor. Ella, entonces, le contestó textualmente: Espera que Roberto crezca y vas a ver lo que se siente cuando no puedes controlar a tu hijo en la escuela. Roberto, entonces, sólo tenía seis meses de edad.

(Isaías 54: 17) = Ninguna arma forjada contra ti prosperará y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová. (Rosa usó este versículo para, en oración, romper esas palabras pronunciadas hacía tanto tiempo. Naturalmente, el muchacho mejoró y llegó a ser el mejor promedio de su colegio).

8.- RELACIONES SEXUALES ILÍCITAS: (1 Corintios 6: 16-18) = ¿O no sabéis que el que se une con una ramera es un cuerpo con ella? Porque dice: los dos serán una sola carne. Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; más el que fornica contra su propio cuerpo peca. Esto significa que cualquier relación sexual fuera del matrimonio, ya sea heterosexual, homosexual o cualquier otra, es pecado y el pueblo de Dios está continuamente siendo alertado contra ese pecado. Las enfermedades que se transmiten por contacto sexual, son lo que Pablo advierte en Romanos 6:23 cuando dice: Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. Las consecuencias del pecado sexual pueden ser la muerte física, emocional o espiritual. Este tipo de pecado abre la puerta para la influencia demoníaca.

Una víctima de incesto o violación puede creer que no tendrá relaciones sexuales normales, creyéndose atada de alguna manera a su agresor. Puede afectar su relación con Dios y con otras personas, sus emociones y su autoimagen. El perdón al agresor es lo único que puede liberarla, aunque un intenso tratamiento de consejería, aquí, podría ser necesario y positivo. La consecuencia frecuente del pecado sexual es el aborto. Los defensores de la vida insisten en que esto trae serios conflictos espirituales, tanto a las mujeres que deciden abortar como a la nación que lo autoriza.

9.- ESPÍRITU DE MUERTE: Satanás oprime a estas mujeres, inyectándoles pensamientos en la mente. Las bombardea con sentimientos de culpabilidad, condenación, remordimiento, auto-justificación, hastío, odio a sí mismas e ideas de suicidio. Los demonios vienen por la puerta abierta que el aborto ha dejado al enemigo. La mujer debe ser liberada de estos espíritus. Una jovencita de dieciséis años, después de un aborto, se entregó al Señor. Comenzó a estudiar para terminar su escolaridad mientras se preparaba para ser médico-misionera. Más tarde, en la Facultad, conoció a un joven que había vuelto a los caminos del Señor y quedó embarazada. Su novio no quería el bebé y ella no quería abandonar su carrera, así que lo abortó. Pero esta vez las consecuencias fueron más intensas. Ella dice que todo le resultaba muy irónico, ya que estaba dispuesta a mentir, engañar y matar “para trabajar para Jesús”. Posteriormente ella se arrepintió y recibió el perdón de Dios, pero no se podía perdonar a sí misma.

Esa falta de perdón permitió al enemigo asentar su pie. El espíritu de suicidio se apoderó de ella. Estaba tan deprimida bajo su influencia que podía escuchar a los demonios cantándole: ¡Vas a morir! ¡Vas a morir! Esto duró varias semanas. Su liberación se produjo cuando Dios le habló en la iglesia a través de su palabra. (Salmo 118: 17-19) = No moriré sino que viviré y contaré las obras de Jehová. Me castigó gravemente el Señor, más no me entregó a la muerte. Abridme las puertas de la justicia, entraré por ellas, alabaré al Señor. Se dio cuenta que tenía una opción. No tenía que morir, podía vivir. Esos pensamientos suicidas habían sido del diablo. Un día llegó a su casa decidida y, en voz alta, dijo: ¡Basta! ¡Se acabó, diablo! Se perdonó a sí misma y perdonó a los hombres que le habían hecho daño. Casi pudo ver cuándo rechazando estos espíritus, “algo” se iba de ella y de su vida.

10.- ACTIVIDADES EN EL OCULTISMO: Deuteronomio 18:9-14, declara que las prácticas ocultas son abominación a Jehová. Esto se refiere a la Astrología, (Lectura de Horóscopos), lectura de las Manos, Tabla Ouija, Tarot, Adivinación del Futuro, Brujería, Magia, Sociedades secretas, hechicería, Juego de la Copa y más. Un gran número de cristianos, aunque tú no puedas creerlo, se exponen permanentemente a la actividad demoníaca yendo a adivinos y diciendo luego entre sonrisas: ¡Ah! ¡Pero yo no me los tomo en serio! No le hace. Eso no cambia el hecho de que la Palabra de Dios lo condena. Los malos espíritus sí que se lo toman en serio.

Oros compran inocentemente o aceptan como regalos, objetos que tienen algún significado en el mundo del ocultismo. Por ejemplo: máscaras indígenas, souvenir de Grecia con dioses míticos, mapas del mundo con los signos del zodíaco, pinturas hindúes y adornos que representan deidades orientales. La advertencia hecha por Dios a los israelitas, es apropiada para nosotros en el día de hoy. (Deuteronomio 7: 25) = Las esculturas de sus dioses quemarás en el fuego, no codiciarás plata ni oro de ellas para tomarlo para ti, para que no tropieces en ello, pues es abominación a Jehová tu Dios. No son pocos los creyentes que ya sea por desconocimiento e incredulidad, atesoraban objetos o libros de ocultismo y Nueva Era, que pasaban por momentos malos, y que luego de quemarlos en el nombre de Jesús, experimentaron un notable cambio en sus vidas y una especie de claridad para el mejoramiento de su relación con el Señor.

Esto no es ocurrencia, moda ni invento de estos días. En el Libro de los hechos 19:18-19, detalla que cuando Pablo predicaba en Éfeso, los que se convertían quemaban los libros de ocultismo. Dice: Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos. Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos ellos: y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata.

SIETE PASOS PARA CAMINAR EN LIBERTAD

1.- Identifica el área de conflicto. Pídele al Espíritu Santo que te muestre cualquier área de atadura a la que debas prestarle atención. 2.- Confiesa y arrepiéntete delante del Señor de los pecados que el Espíritu Santo te muestre. 3.- Perdona, por decisión propia, todo lo que veas que es una atadura; inclusive, perdónate a ti mismo. Libera tu enojo ante Dios, tu sentimiento de que Él te dejó caer.

4.- Recibe el perdón de Dios y su sanidad. 5.- Renuncia al pecado y cierra la puerta en cualquier área donde el enemigo pudiera entrar. 6.- Pídele al Espíritu Santo que te ayude a romper con los patrones de conducta a los que estás acostumbrado. 7.- Permite que el Espíritu Santo vaya formando en ti, cada día, la imagen de Cristo.

(Efesios 4: 31) = Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.

(Gálatas 5: 1) = Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

(Verso 13) = Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.

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Doce Pasos Para el Éxodo Final

Hemos estado hablando en varios de los últimos trabajos sobre lo que podríamos llamar, migración mental, que es salir de ciertos falsos conceptos de libertinaje extremo de los moveres de Dios en la tierra. Para ello es necesario vivir otro éxodo, similar a aquel de Faraón y Egipto, pero con otras características mucho más modernas; una especie de Éxodo Siglo Veintiuno.

Y quiero que recuerdes que, cuando en este tiempo hablamos de éxodo, estamos hablando de la salida de algunos fundamentos mentales que, obviamente, tenemos que cambiar. Y esto puede, o no, incluir movimientos físicos, aunque mayoritariamente nos estamos refiriendo a la mentalidad que tenemos, a veces, y que no son viables para consolidar el propósito de Dios.

Quiero compartir contigo algunos principios que tienen que ver con ese éxodo, y que para encontrarlos, deberemos recordar en primera instancia que, la Biblia, es un libro de acceso; es un pedazo de tecnología para alcanzar la palabra de Dios,

Por ejemplo: cuando Abraham sale de Ur de los Caldeos, esa era una ruta muy frecuentada, él no fue el único que salió ese día. El día que salió Abraham, él iba caminando con su mula a su lado, y sus camellos y todas sus posesiones móviles, con sus mujeres y su personal estable.

Sin embargo, cuando Abraham estaba saliendo, miles de personas iban y venían por ese camino, o saliendo por la misma puerta. Y a no ser por revelación, nadie sabría que en Abraham se encontraría esa tecnología divina tan especial y particular llamada Fe.

O sea, reitero, la Biblia es una tecnología para alcanzar la palabra de Dios. Cuando Abraham salió de Ur de Caldea, era una salida común. No había cómo pararse en un muro y decir: mira lo que va por ahí. Porque por ahí salieron muchos. Pero dentro de Abraham había un mundo de depósitos, que son aplicables para el tiempo de hoy.

Cuando tú quieres hablar de edificación, tú estás abriendo la puerta del espíritu que se llama Esdras, y a través de Esdras, tú encuentras habilidad para detectar errores del pasado. A través de la unción Esdras, tú encuentras como reintegrar un pacto, como encontrar franqueos espirituales.

Eso lo encuentras en Esdras 7 y versículos 5 y 6. Pasión para inquirir, poder para congregar como un solo hombre. Exponer y articular claramente la palabra. Todo esto está escondido en un lugar en el espíritu llamado Esdras. Es solamente uno.

A través de un lugar en el espíritu llamado Nehemías, tenemos la mentalidad para el séptimo mes, tenemos toda la mentalidad adecuada para vivir en el tiempo del tabernáculo. Si quieres hablar de gobierno eclesiástico y como se gobierna en la tierra, entonces tienes que ir al lugar en el espíritu llamado Daniel, o llamado José, para aprender cómo vivir en medio de Babilonia adecuadamente, sin contaminar nuestras vestimentas.

Reitero: te estoy explicando que el libro, es un libro de tecnología para alcanzar los principios aplicables a nuestra vida. Daniel nos expresa cómo se vive en Babilonia, efectivamente. José nos habla de gobierno en la tierra, y cómo podemos llegar a tener, como iglesia, una postura y una posición en la ciudad, que sea respetada por los go9biernos terrenales.

Si quieres aprender cómo salir de Babilonia, entonces vete al lugar espiritual que se llama Zorobabel. Nacido en babilonia, pero destinado a escapar. De Babilonia se escapa por medio de los principios Zorobabel. No son historietas, es un libro lleno de principios para aplicar a nuestra vida.

Y ahora vamos a ir a Éxodo, no para estudiar la historia del éxodo de Israel, sino para ver cuáles son los principios para producir un éxodo en este pleno siglo veintiuno, con todo lo que ello implica. De un punto “A” a un punto “B”. Presta mucha atención porque tú serás parte de ese éxodo, o no serás nada para el Reino de Dios. Ser parte de ese éxodo es una parte del precio a pagar para pertenecer a ese Reino.

De esa manera se usa la Biblia. De otra manera es una religión muerta, y no nos sirve. Porque no nos da principios que sean aplicables a hoy. Hoy vemos una generación que se está moviendo por medio de una jornada llamada Destino. Un mover posicional, una relocalización espiritual.

Exige cambios de fundamentos y de mentalidades; exige que seamos relativos para vivir en el tiempo de hoy. Porque tenemos que entender el tiempo que estamos viviendo. Y destaco una vez más que, cuando yo uso la palabra tiempo, no me estoy refiriendo al tiempo cronológico, sino a la estación o el kairos de Dios.

Es un estilo de vida destinado a un espacio. Hay ciertas condiciones de vida destinadas desde antes de la fundación del mundo, que deben exhibirse hoy, si es que vamos a prevalecer. La iglesia tiene que andar de acuerdo a los tiempos. Y te doy un ejemplo climático tomando como base mi país.

Si tú viajas a España desde Argentina en pleno mes de Enero, irás a abordar el avión en pantalón bermudas y musculosa. Pero, al llegar a Madrid, cuando bajes, quedarás petrificado de frío y, por poco, convertido en una copia de aquella estatua de sal, pero de hielo. Es pleno invierno.

Así se verá una iglesia que no se atreve a vestirse con una mentalidad adecuada para el tiempo. Es inútil, no puede entrar ni impactar a una sociedad. Está petrificada, helada. Una estatua de hielo. Tenemos, definitivamente, que tener una mentalidad adecuada para el tiempo.

Y entiéndeme que, cuando hablamos de cambio, estamos hablando de nosotros. Si estamos bien, vamos a estar mejor. Si estamos mal, entonces mejoramos. Pero son principios aplicables. Esto sirve para transicionar en tu empresa, en tus estudios, son principios de transición; donde quiera que los apliques, funcionan.

Vamos al libro del Éxodo, en el capítulo 12. Recuerda que tenemos que salir de esta perversa (Escorio) generación. Una generación que tiene una mentalidad que Cristo llamó Mundo, que se encuentra tanto fuera de la iglesia, como dentro de la iglesia.

Recuerda que Babilonia está dividida en tres partes: política, finanzas y religión. Y que está sentada sobre muchas aguas, que representan muchas gentes, cualquier pueblo y cualquier nación. O sea: es algo que se encuentra en cualquier parte, tanto adentro como afuera, o afuera como adentro.

Ya no es un lugar físico, es una postura espiritual que alguna gente observa, ya sea por ignorancia o porque son usados por el enemigo. Sea como sea, Babilonia va a caer. De manera que tenemos que salir de esa mentalidad. La vida es una jornada.

Estamos siendo re-definidos. Dios, lo que está haciendo, es redefinir a la humanidad. Así que vamos a ver si es que podemos expandir tu mente un poco en cuanto al propósito de Dios. Dios está redefiniendo lo que entendemos es ser un ser humano. La tierra no ha visto un ser humano, todavía.

Por eso gime, esperando la manifestación de sus hijos. Porque lo que ha visto, es el ser humano en estado caído. Y nosotros, que estamos redimidos, aún estamos en construcción. No hemos llegado a la perfección para la cual hemos sido creados. Lo que Dios está haciendo, es redefiniendo a la humanidad, no tiene nada que ver con un ministerio ni con una reunión el domingo.

Porque, en todo caso, la reunión del domingo es el medio, no la meta. Decir que estamos en avivamiento, o que estamos en gloria, porque tenemos cierto éxito basándonos en la calidad del servicio o de la reunión del domingo, es cometer una grave injusticia para con el propósito de Dios.

Lo diré una vez más: Dios está redefiniendo la humanidad. La palabra nos dice en Pedro que estamos siendo edificados. O sea que es un proceso. Estamos siendo edificados, para ser un real sacerdocio. Una combinación nunca antes vista en la Biblia. Nadie sabe lo que es eso, todavía.

Un real sacerdocio. Antes era real o era sacerdocio, jamás eran ambos. Pero, lo que Dios está haciendo, es una combinación nueva. La estamos descubriendo según vamos avanzando. Recién cuando Dios termine con nosotros es que podremos hacer cosas más grandes que Cristo en la tierra, tal cual Él mismo lo profetizó.

Y fíjate que Jesús tampoco era la meta, es el medio. La meta es una calidad de existencia en las naciones. La iglesia es la escuela en donde preparamos gente para ser standard en la sociedad. Por eso no es adecuado que alguien que no trabaja, predique. No tiene standard para impartir.

Lo que tú impartes, es la sustancia que tú tienes en tu vida, no la información a la que accedes. ¿Cómo vamos a ayudar a un pueblo a llegar a una posición, redefinir la humanidad a una excelencia de vida, si nosotros mismos estamos por debajo de lo que queremos manifestar.

A mí me causa mucha gracia, aunque convengamos que dé gracioso no tiene nada, esa gente que dice estar en el ministerio a tiempo completo y tú los ves que se levantan a las diez de la mañana, que estudian cursos inservibles y viajan a nada por todo el planeta. ¿Tiempo completo? Escucha y aprende: si no trabajas de verdad, no tienes nada para impartir.

Verás; es mucha la gente, (¡Pero mucha! ¿Eh?) que no le gusta esto que estoy diciendo. Le cae muy mal y, si se te cruzan, te miran muy torcido. Sin embargo lo que ellos sientan o piensen no le hace, sigue siendo verdad. Yo te estoy hablando de la iglesia a la que Cristo va a venir a buscar, no de una iglesia de vagos.

Y si no revisa tu Biblia y encontrarás que, en toda la palabra, no hay un solo desempleado, desocupado, que haya sido llamado por Dios. Todos los que Él llamó estaban trabajando y tuvieron que dejarlo todo para servirle. No recibían planes especiales ni cobraban paros laborales. Ahora sí, Éxodo 12.

(Éxodo 12: 1) = Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo: (2) este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero de los meses del año.

(3) Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: en el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia.

(4) Más si la familia fuere tan pequeña que no baste para comer el cordero, entonces él y su vecino inmediato a su casa tomarán uno según el número de las personas; conforme al comer de cada hombre, haréis la cuenta sobre el cordero.

(5) El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras.

(6) Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes.

(7) Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer.

(8) Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán.

(9) Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus entrañas.

(10) Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego.

(11) Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua de Jehová.

(12) Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová.

(13) Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto.

(14) Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis.

(15) Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya levadura en nuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo, será cortado de Israel.

(16) El primer día habrá santa convocación, y asimismo en el séptimo día tendréis una santa convocación; ninguna obra se hará en ellos, excepto solamente que preparéis lo que cada cual haya de comer.

(17) Y guardaréis la fiesta de los panes sin levadura, porque en este mismo día saqué vuestras huestes de la tierra de Egipto; por tanto, guardaréis este mandamiento en vuestras generaciones por costumbre perpetua.

(18) En el mes primero comeréis los panes sin levadura, desde el día catorce del mes por la tarde hasta el veintiuno del mes por la tarde.

(19) Por siete días no se hallará levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado, así extranjero como natural del país, será cortado de la congregación de Israel.

(20) Ninguna cosa leudada comeréis; en todas vuestras habitaciones comeréis panes sin levadura.

(21) Y Moisés convocó a todos los ancianos de Israel, y les dijo: sacad y tomaos corderos por vuestras familias, y sacrificad la pascua.

(22) Y tomad un manojo de hisopo, y mojadlo en la sangre que estará en un lebrillo, y untad el dintel y los dos postes con la sangre que estará en el lebrillo; y ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mañana.

(23) Porque Jehová pasará hiriendo a los egipcios, y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará Jehová aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para herir.

(24) Guardaréis esto por estatuto para vosotros y para vuestros hijos para siempre.

(25) Y cuando entréis en la tierra que Jehová os dará, como prometió, guardaréis este rito.

(26) Y cuando os dijeren vuestros hijos: ¿Qué es este rito vuestro? (27) vosotros responderéis: es la víctima de la pascua de Jehová, el cual pasó por encima de las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios, y libró nuestras casas. Entonces el pueblo se inclinó y adoró.

(28) Y los hijos de Israel fueron e hicieron puntualmente así, como Jehová había mandado a Moisés y a Aarón.

(29) Y aconteció que a la medianoche Jehová hirió a todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito del Faraón que se sentaba sobre su trono hasta el primogénito del cautivo que estaba en la cárcel, y todo primogénito de los animales.

(30) Y se levantó aquella noche Faraón, él y todos sus siervos, y todos los egipcios; y hubo un gran clamor en Egipto, porque no había casa donde no hubiese un muerto.

(31) E hizo llamar a Moisés y a Aarón de noche, y les dijo: salud de en medio de mi pueblo vosotros y los hijos de Israel, e id a servir a Jehová, como habéis dicho.

(32) Tomad también vuestras ovejas y vuestras vacas, como habéis dicho, e idos, y bendecidme también a mí.

(33) Y los egipcios apremiaban al pueblo, dándose prisa a echarlos de la tierra; porque decían: todos somos muertos.

(34) Y llevó el pueblo su masa antes que se leudase, sus masas envueltas en sus sábanas sobre sus hombros.

(35) E hicieron los hijos de Israel conforme al mandamiento de Moisés, pidiendo de los egipcios alhajas de plata, y de oro, y vestidos.

(36) Y Jehová dio gracia al pueblo delante de los egipcios, y les dieron cuanto pedían; así despojaron a los egipcios.

(37) Partieron los hijos de Israel de Ramesés a Sucot, como seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños.

(38) También subió con ellos grande multitud de toda clase de gentes, y ovejas, y muchísimo ganado.

(39) Y cocieron tortas sin levadura de la masa que habían sacado de Egipto, pues no había leudado, porque al echarlos fuera los egipcios, no habían tenido tiempo ni para prepararse comida.

(40) El tiempo que los hijos de Israel habitaron en Egipto fue de cuatrocientos treinta años.

(41) Y pasados los cuatrocientos treinta años, en el mismo día todas las huestes de Jehová salieron de la tierra de Egipto.

(42) Es noche de guardar para Jehová, por haberlos sacado en ella de la tierra de Egipto. Esta noche deben guardarla para Jehová todos los hijos de Israel en sus generaciones.

(43) Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: esta es la enseñanza de la pascua: ningún extraño comerá de ella.

(44) Más todo siervo humano comprado por dinero comerá de ella, después que lo hubieres circuncidado.

(45) El extranjero y el jornalero no comerán de ella.

(46) Se comerá en una casa, y no llevarás de aquella carne fuera de ella, ni quebraréis hueso suyo.

(47) Toda la congregación de Israel lo hará.

(48) Más si algún extranjero morare contigo, y quisiere celebrar la pascua para Jehová, séale circuncidado todo varón, y entonces la celebrará, y será como uno de vuestra nación; pero ningún incircunciso comerá de ella.

(49) La misma ley será para el natural, y para el extranjero que habitare entre vosotros.

(50) Así lo hicieron todos los hijos de Israel; como mandó Jehová a Moisés y a Aarón, así lo hicieron.

(51) Y en aquel mismo día sacó Jehová a los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus ejércitos.

Quiero extraer, de este relato tan conocido del legendario éxodo del pueblo de Israel, doce principios que tienen que ver con el hoy. No olvidando aquella epopeya, claro está, pero no limitando esto a una clase de historia hebrea, sino a elementos sustanciales para la vida de fe de este tiempo presente.

Y, quiero advertirte, que en lo que viene, nos vamos a ir por encima de la revelación angosta de la salvación. Por eso, ya no vamos a ver al éxodo como una salida de un lugar en donde no conoces a Dios, a un lugar en donde sí lo conoces, que es como mayoritariamente se ha predicado este relato, sino desde una óptica mucho más profunda, elevada y profética.

Por eso es que a partir de este momento, vamos a considerar a Egipto como la mentalidad presente, y a Canaán como la tierra o el destino espiritual que Dios desea para nosotros. Y recuerda que no es tan importante salir, sino que lo importante en grado sumo, es entrar. Es mucha la gente que salió, pero recuerda que solamente dos entraron.

Dos tipos de mentalidades entraron, dos características entraron, dos posturas espirituales entraron. Todos los que tenían un carácter distinto a Josué y Caleb, no entran. Y no es una historia sobre Josué y Caleb, es tipología. Estudia las características de la personalidad de Josué, y esa es la mentalidad que llega. Las otras, mueren en el desierto. La Biblia no es un libro de historia, es un libro de principios.

Número Uno: La Transición siempre proviene de Crisis. Repasa el verso 29. Y aconteció que a la medianoche Jehová hirió a todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito del Faraón que se sentaba sobre su trono hasta el primogénito del cautivo que estaba en la cárcel, y todo primogénito de los animales.

Imagina este episodio si es que puedes. A medianoche, se levantan los egipcios y contemplan horrorizados que sus hijos primogénitos han sido ejecutados. Y en ese grupo sacudido por el juicio, también está Faraón, el rey, el omnipotente, el que nada envidiaba a los dioses porque se creía y se decía un dios. Y hubo un gran clamor.

Y fíjate que lo primero que dice, es que la transición ocurre en el día de la crisis. Porque la medianoche, en la Biblia, no es un tiempo cronológico. Es un tiempo donde algo está por morir y algo está por nacer. En el fin de una era, y en el comienzo de otra. Estamos hablando de la medianoche, la hora más oscura del día.

La hora de la crisis. Es en medio de una crisis en donde Dios hace la transición. En la hora más oscura de la noche, pero, al mismo tiempo, es la hora donde está naciendo un nuevo día. Es la hora donde hay un gran clamor en Egipto, en la mentalidad Egipto. O, si lo prefieres, Babilonia. Religión. Tradición. Llámalo como mejor te guste.

Cuando están clamando por el dolor, porque el primogénito es muerto. Es el día donde el poder productivo del sistema, acaba de morir. Donde el poder regenerativo del sistema, ya no ofrece soluciones. Egipto, ahora, carece de poder reproductivo, porque su primogénito está muriendo.

En Hebreos 9, y versículos 9 y 10 dice que los ritos externos conforme a la carne, se mostraron insuficientes para perfeccionar la conciencia del hombre. El primogénito de un sistema que una vez fue bueno, ya no tiene poder reproductivo. Y hay un clamor, y mientras la religión clama porque ha perdido su reproducción, es un nuevo día para aquel que ha oído la voz profética del tiempo presente.

Egipto es un sistema de vida. Un sistema de orden o servicio a Dios. Es unan forma de acercarnos a Dios. Egipto es una posición mental. La palabra nos dice que, al mismo tiempo, en Isaías 60, cuando tinieblas fuertes cubrirán la tierra, al mismo tiempo va a haber una gente que tiene una luz que resplandece sobre ellos.

Por eso, es en medio de crisis que siempre es adecuado para transicionar. La palabra nos dice: levántate y resplandece. La palabra levántate, implica una orden de algo que uno hace. No es algo que Dios hace por ti. Es una decisión personal. De cuando uno se levanta con toda la intención y resplandece adrede.

Levántate tú y resplandece. ¿Cuándo? Cuando las tinieblas cubren la tierra, es cuando la iglesia funciona mejor. No es el momento de irte al cielo. Principio número uno: la transición de la reforma, ocurre cuando el clamor de la muerte reproductiva del sistema, se está escuchando.  Y en todas partes hay una voz unísona que dice: la religión se muestra insuficiente, entonces es tiempo de transicionar. Es tiempo de hacer un nuevo éxodo.

Número Dos: Es necesario tener una voz profética y apostólica que le dé dirección al pueblo. Tiene que ver con el texto que hemos leído. El verso 1: Habló Jehová a Moisés y a Aarón… Ahí vemos al ministerio apostólico y profético. No le habló al pueblo de Israel, no le habló a los líderes de la tribu, no le habló a los padres de las casas; le habló a dos hombres, para mover a toda una nación.

No hay mover de Dios en la tierra que no tenga la estampa de la cara de un hombre al frente. Si no reconocemos la voz que ha sido levantada para dirigir al pueblo en el momento, te quedas preso en Egipto. Necesitamos tener una voz, un mensaje que nos dirija a través del desierto.

Recuerda que reforma no es el resultado de la manifestación de los dones. Un don no cambia la mentalidad de un creyente. Escucha: en medio de un pueblo sordo, del mismo pueblo, Dios levanta a un Moisés que lo estuvo preparando en una cueva. Necesitamos saber cuál es la fuente de nuestra gracia.

Hay multitud de voces, pero cada iglesia debe tener una fuente primordial de la gracia que lo fundamenta. Si no la tienes, te vas a perder en el desierto. ¿Cuál es la fuente que te guía por encima de las voces populares del día? ¿A quién se parece tu oración?¿Qué vocabulario identifica tu mensaje? ¿Cuál es la cultura de tu iglesia?

¿Cuál es el Cristo que estás forjando? ¿De dónde sacas tú los principios que aplicas cuando diriges lo que sea que diriges, un grupo, un ministerio, una iglesia? Esos principios te llegan de tu padre espiritual aunque tú no quieras reconocerlo. Porque padre no es el que engendra, es el que cría.

Padre no es el que te trae al evangelio, es el que te ayuda a transicionar en los momentos difíciles de la vida. Y lo que te ayuda del padre no es su persona, sino su mensaje que fundamenta tu vida, porque lo que se va contigo al trabajo, lo que se va contigo a la escuela, lo que se va contigo a la empresa, lo que se va contigo cuando vas a predicar, lo que está presente todo el tiempo contigo, que te da el padre, es el fundamento de su mensaje. Tenemos que diferenciar cuál es la gracia primordial de nuestro ministerio, si es que vamos a salir adecuadamente. Si no, vamos a ser confundidos por las voces, y no vamos a entrar en Canaán.  Necesitamos un Moisés.

Número Tres: La reforma es un nuevo comienzo. Mira el verso 2: este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero de los meses del año. ¿Te imaginas? Yo cumplo mis años en diciembre. Suponte que ya va llegando el día, estoy preparando mi torta, mi pastel, y sale Dios y me dice que no, que ahora vamos a empezar de nuevo y que en lugar de diciembre, arrancamos otra vez de enero 1.

Eso fue lo que hizo, cambió la agenda completa. Cambió el calendario. Él dijo: este día os será el primero de los meses. No me interesa qué día es, yo lo cambio. O sea que reforma, es un nuevo comienzo. No puedes venir trayendo viejas agendas, gastadas e inservibles para hoy.

Tienes que venir cancelando las voces que tenías planificadas para el año, porque ya no serán relativas a lo que tú estás construyendo en tu ministerio. Es una nueva agenda completa. No puedes acarrear, dentro de un nuevo mover bloques babilónicos y clones de ideas importadas que no son identificadas con la singularidad de nuestros ministerios.

Sólo Egipto, sólo Asiria, sólo babilonia construyen con ladrillo. La casa de Dios no se edifica con ladrillo. Porque los ladrillos son hechos por moldes, donde todo el mundo tiene un mismo carácter, todo el mundo viste igual, todo el mundo canta las mismas canciones, todo el mundo se parece, lo viste a uno y ya los viste a todos. Son clones ministeriales.

Sólo Babilonia y Egipto edifican con ladrillo. Pero, cuando el Señor de las alturas comienza a decir: vamos a edificar la casa, lo primero que te dice es: quiero que vayas con una idea singular a la cantera, y labres una piedra, y la belleza de la casa de Dios es que cada es diferente.

Son muros de piedras individuales, cada casa tiene su unción, cada casa tiene su gracia, cada casa tiene su visión, cada casa tiene su dimensión, cada casa tiene su cultura; tenemos que identificar quiénes somos dentro del mover de Dios. Si no nos identificamos, la gente nos identifica, y tampoco entramos.

Necesitamos entender que reforma es un nuevo comienzo. No se pueden traer viejos títulos, tampoco viejas posiciones. Cuando la reforma comienza, comienza en nuevas posiciones, nuevas funciones, nuevos títulos, nuevos maestros, nuevo todo. ¡Es que yo llevo treinta años en la iglesia! No interesa, siéntate y aprende, luego ves si puedes ser de ayuda o de estorbo.

Vuelve a levantarte con otra dimensión, con otra calidad, para que puedas ser útil en esto que es nuevo, porque no es el mismo año de ayer, es un nuevo calendario. Tenemos un grave problema; la gente quiere cruzar la cerca y venirse del otro lado creyendo que ya está restaurado. ¡No! ¡Acabas de salir, todavía no sabes nada!

No sabes para dónde vas, no tienes una guía cierta, no tienes dirección. Y cuando te pisan un callo, como de la abundancia del corazón habla la boca, sale todo lo que traías del otro lado. Son modelos babilónicos, modelos importados, son clones, son ladrillos para la edificación. No pueden incorporarse al nuevo mover; es borrón y cuenta nueva, es una nueva agenda. Hoy será el primero de los meses. ¡Es que ya comenzó el año! No me interesa, comienza de nuevo.

¡Es que teníamos una campaña evangelística como todos los años en esta fecha! Cancélala. Hay reforma. Escucha; Dios no necesita tu prioridad con él. Dios dice: es un asunto de valores, yo soy primero, y se acabó. Dios primero en tu vida, significa que todo lo que tú haces, depende de lo que Dios está haciendo.

Casarte o no casarte, depende de la presente ejecución de Dios. Y con quién casarte, inclusive, depende de lo que Dios está diciendo. Cuando hijos tener, depende de lo que Dios está diciendo. Dónde vas a vivir, depende de lo que Dios está haciendo. Dónde vas a trabajar, depende de dónde ayudes mejor al Reino de Dios desde tu trabajo.

Todo tiene que ver con Dios primero. Toda tu vida tiene que ser agendada por Dios. No nos engañemos, son muy pocos los que hacen eso. Porque lo que la mayoría quiere hacer, es meter a Dios en sus vidas ya organizadas por ellos. ¡No cabe! Tu vida tiene que ser vaciada en Dios.

Es el primero de los meses. No va a haber una transición buena, completa y libre, si no tenemos una nueva escuela. Cuando los israelitas llegaron al desierto, todo era nuevo. Entonces comienza a llover una cosa rara del cielo. Le llamaron “Maná”. Maná significa: “¿Qué es eso?”

Y si miran en Números, las mujeres que llevaban años cocinando en Egipto, ahora están tratando de inventar una nueva receta. Porque llegó el Maná, pero no vino con ninguna receta. Dice que lo hirvieron, lo cocinaron, lo pusieron a la parrilla, lo pusieron a la plancha, lo pusieron al horno, lo levantaron y lo arrojaron por el aire como las pizzas, no sabían qué hacer con el Maná.

O sea que hasta la comida, hasta los mensajes se preparan distintos cuando cruzas. Todos tienen que aprender todo de nuevo. Sólo que en este mover, los fundamentos que no pierden valor, con el tiempo son acarreados con nosotros. Y el crecimiento es rapidísimo. En un año vas a entender mucho más de lo que te imaginas. Es un nuevo comienzo.

Número Cuatro: Es necesario un entendimiento de sacrificio. Mira el verso 3: Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: en el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia.

Dice que tome cada uno un cordero, aunque luego añade que si su familia no era muy grande, debería compartir ese cordero con su vecino. Pero cada uno tenía que tener algo para sacrificar. Cada uno. Y el verso 6, dice: Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes.

O sea que todos tenían que tener algo para el sacrificio, y todos tenían que sacrificar al mismo tiempo. Es que en nuestra iglesia estamos en otra onda. ¡No! ¡Lo que pasa es que están en religión! Todos sacrificamos al mismo tiempo. Cualquier otra cosa que hagas, es religión. El sacrificio del éxodo, es simultáneo.

Hay un tiempo pre-determinado para inmolar el cordero. Hay un momento específico para matarlo. ¡Es que yo todavía no estoy listo1 Le estoy dando tiempo al tiempo, estoy observando… Repito: hay un tiempo pre-determinado para matar el cordero. Si te quedas atrás, no sales.

Los grupos enteros tienen que actuar como un solo hombre eso nos da un sentido de identidad. Estamos sacrificando juntos. No pueden sacrificarse tres o cuatro hombres con su familia y el resto disfrutar del sacrificio, sin costo alguno y desde una cómoda platea. Todo el pueblo tiene que inmolar un cordero.

Habla de sacrificio personal, habla de involucración. Un sacrificio personal provocado por la experiencia de una transición. Si tú no estás sufriendo la pena de la transición, tú no estás transicionando. Si tú no te encuentras con el diablo frente a frente y cara a cara, es porque lo llevas de la mano.

Hay gente que nunca tiene problemas con nada ni con nadie, discúlpame, no puedo entender eso. Porque Satanás se encarga que tú tengas por lo menos un problema diario. Por eso, cuando tú comiences a transicionar, ahí vas a conocer a Satanás. Y ahí podrás probar que el poder de Dios es mayor. De otro modo, sólo tendrás letra. Y la letra sola, mata, ¿Recuerdas?

Dice que hay un tiempo pre-determinado, entre las dos tardes. No era ni de día ni era de noche. Es el tiempo de confusión, donde la mente no te apoya porque no está todo claro. No es totalmente de día ni es totalmente de noche. Es en medio de esa confusión que es el tiempo de sacrificarse para hacer un éxodo correcto en Dios.

¡Es que yo estoy esperando confirmación y tener paz para moverme! Escucha: no puedes esperar que Dios te confirme lo que ya te dijo por su palabra; no lo hará. Ya lo dijo. Sólo falta tu obediencia, él terminó su parte. Ahora viene la tuya. O no viene nada.

Porque toda transición es pre-determinada por Dios. Son moveres de peregrinaje continuo en Dios. Una mentalidad de peregrinaje y sacrificio. Habla de pacto y de compromiso. Todo el mundo tiene que sacrificar algo en una transición. No hay tal cosa como un grupo transicionando y el único que sufre es el conductor.

Todos tenemos que tener un sacrificio, un cordero inmolado. Todos tenemos que estar involucrados en la transición. Todos tenemos que pagar el precio al mismo tiempo. No puede venir hoy tú y mañana el otro. Es una decisión. Nunca se comienza la transición si no te detienes un momento y dices: lo voy a hacer.

No viene soberano, es una decisión personal. La reforma es deliberada, no es soberana. Es una decisión, aquí es donde se quedan muchos. Porque la palabra es muy bonita, tener revelación es tremendamente atractivo, pero hasta que tú no digas que comienzas a producir cambios profundos en tu vida, nunca es verdadera transición.

Si tú tienes un ministerio, cualquiera sea, y en tu próxima tarea no produces ningún cambio respecto a lo anterior, esto que estoy diciendo te entró por un oído y se te escapó por el otro. Por eso estamos hablando de éxodo. Tiene necesariamente que haber un éxodo.

Número Cinco: La Mentalidad de Peregrinaje incluye urgencia. Éxodo 12: 11 dice: Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua de Jehová.

En este nivel, la apatía ya no es aceptable. Tampoco lo es la complacencia. La transición trae consigo un sentido de urgencia. Dice que la comas vestido. No puedes venir con la mentalidad de que a ti no te gusta comer con las zapatillas deportivas puestas, sino con buenos zapatos. No le hace, ¡Ponte las zapatillas! Si debes salir de urgencia perderás un tiempo precioso buscándolas y poniéndotelas.

Y no interesa si a ti el cordero te gusta más hervido que asado. Ahí dice que tendrá que ser asado, y así tendrá que ser. Deberás seguir al pie de la letra los más mínimos detalles. Sólo de ese modo accederás a un éxodo correcto. Cuando José recibe el sueño de que el hijo de Dios tenía que salir e ir a Egipto, era una palabra confusa, además era solamente un sueño. Entiende: el hombre simplemente está soñando que tiene que lllevar a su pequeño hijo justamente a la tierra del enemigo.

Y todo eso, sólo para poder guardarlo de otro enemigo. ¿A quién se le podría ocurrir guardar a su hijo de un enemigo en la casa de otro enemigo? Pero la palabra dice que José se levantó de noche. Fíjate, si esperaba hasta la mañana lo mataban a él y al hijo. Urgencia.

Dice que estaban vestidos con los lomos ceñidos. Los lomos se ceñían cuando se usaba una especie de cinturón que apretaba esas faldas que ellos usaban. Porque en aquellos tiempos los hombres eran los que usaban faldas, mientras que las mujeres usaban unas faldas cortas que, sea por higiene, sea por seguridad de ataques machistas, usaban atadas a sus piernas, quedando como unas especies de pantaletas muy similares a nuestros bermudas de hoy.

Quisiera ver qué hacen con esta palabra aquellos que todavía insisten en prohibir determinadas prendas femeninas en sus iglesias. Entonces se ceñían los lomos porque, la idea, era que no tropezaran corriendo. O sea que la idea era: saca todo del medio, todo lo que te produzca peso, para que transiciones correctamente.

¿Y qué produce peso innecesario? Puede ser un amigo, un ministerio, un mensaje, sea un principio, sea un fundamento, sea lo que sea. Hoy, en la palabra, en el Nuevo Testamento, eso se traslada a la aplicación que es ceñir los lomos de vuestro entendimiento. Ciñe, quítale del medio todo lo que te entorpece para salir corriendo.

Esto es un éxodo. O lo haces como Dios dice, o no sales. Tienes que echar fuera todo lo que entorpece la carrera. Ceñir los lomos de vuestro entendimiento. El espíritu del momento, para la iglesia, es urgencia. Cero complacencias. Tienes que tener pasión, intensidad. Sugiere que hay un destino, porque nadie se viste sin tener adonde ir.

Observa: mientras el pueblo estaba vestido y listo para irse a un destino, Egipto andaba clamando y lamentándose por lo mal que andaban las cosas. ¿Te suena parecido a algo que hayas visto ayer, antes de ayer o en algunos de estos últimos días?  Y eso fue en la misma noche, en el mismo tiempo y en la misma zona geográfica. Dos mentalidades completamente distintas: Babilonia y La Iglesia.

Número Seis: Hay un Énfasis en Pureza Personal. Mira el verso 15: Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya levadura en nuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo, será cortado de Israel.

(Verso 17) = Y guardaréis la fiesta de los panes sin levadura, porque en este mismo día saqué vuestras huestes de la tierra de Egipto; por tanto, guardaréis este mandamiento en vuestras generaciones por costumbre perpetua.

(Verso 19) = Por siete días no se hallará levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado, así extranjero como natural del país, será cortado de la congregación de Israel.

Dios permite cualquier equivocación en el intento de consumar tu destino, menos tener una motivación incorrecta. O sea: por fuera siempre vamos a tener errores. Lo que Dios anda permanentemente juzgando, son los corazones incorrectos. Esto es pureza interna en la casa. Somos, definitivamente, la casa de Dios.

Se te mueve la levadura de tu casa. Dice que será por siete días, eso significa el tiempo completo ordenado por Dios. En el Nuevo Testamento, 1 Corintios 5:6-11 nos habla de un punto de vista diferente. Donde dice que no celebréis la fiesta con levadura, en alguna parte habla de la levadura de los fariseos, en otra parte habla de fornicación con levadura.

Aquí vemos a fornicación como un motivo alterno y también adverso al propósito de Dios, o prostituyendo lo que Dios está haciendo, por causa de una unidad incorrecta conforme al tiempo. No queremos ser fornicarios en cuanto al propósito de Dios. Queremos ser vírgenes en cuanto al propósito de Dios. No podemos tener impureza personal.

Es cuando la tienda de Acán se mira; todo aquel que se guarda el diezmo es cortado. Hoy por la misma causa no te expulsan de las iglesias, pero te retiran de todas las actividades. El Espíritu Santo, hoy, busca la señal del pacto, como lo hacían en el Antiguo Testamento.

En el Antiguo Testamento, la señal del pacto era el corte del prepucio, Ya sé que muy pocos o nadie te lo habrá dicho antes, pero: ¿Cómo crees que autorizaban a los hombres a entrar al templo? Mostrando el pacto, no había otra. Puede parecer grosero esto, hoy, pero así era. Y por esa causa las mujeres no entraban, se quedaban afuera. Ellas no podían demostrar que eran lo que aseguraban que eran. Los hombres, sí.

Hoy, gracias a vivir en la era de la Gracia, no estamos sujetos a esa humillante alternativa de control. ¡Gracias a Dios por la Gracia! Sin embargo, hoy es el Espíritu Santo el que se planta en la puerta de los templos y examina a cada uno que llega. Si no hay señal de pacto en su corazón, entra pero no recibe nada.

En griego, la palabra es sincero, o sinceraa. Los artífices tallaban la estatua, y cuando había errores pequeños, le ponían una cera para tapar las grietas. Y cuando la estatua era puesta en las casas, en los bordes de las ventanas y el sol le daba, con el tiempo el sol derretía la cera y se veía la imperfección.

Dios dice: cuando te pongas bajo el sol; cuando la luz resplandezca; cuando la revelación de la palabra venga sobre ti, no queremos ver grietas ni cosas cubiertas con cera; queremos gente sin cera. Sincera. Poder equivocarte, porque el único que nunca se equivoca es aquel que nunca hace nada.

Esa es la única equivocación que tuvo, el no hacer nada. Pero, si estás haciendo algo, seguramente alguna vez, o varias, te vas a equivocar. Lo que no puede estar incorrecta, es tu motivación. Fíjate que los pecados de los que dios se ríe cuando entras en el atrio, cuando pasas al Lugar Santo, ahí Dios te guiña un ojo y te dice: ojo, ahí tienes una manchita, por las dudas no te acerques mucho al Lugar Santísimo.

Y si no lo escuchas, empezará cada vez más fuerte, cada vez más firme, a decirte: la mancha, la mancha, ¡La mancha! Y no te está discriminando, ¡Te está cuidando! Porque él sabe que si entras con esa mancha de pecado en el Lugar Santísimo te tiene que matar, sin concesiones. Estamos llegando a ese lugar, donde no podemos tener manchas internas. Casa sin levadura.

Número Siete: Un estilo de Vida Inmune a la Crisis. Mira el verso 22. Y tomad un manojo de hisopo, y mojadlo en la sangre que estará en un lebrillo, y untad el dintel y los dos postes con la sangre que estará en el lebrillo; y ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mañana.

(23) Porque Jehová pasará hiriendo a los egipcios, y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará Jehová aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para herir.

No queremos al heridor. O sea: estamos de un estilo de vida donde decimos: no es permitido que el heridor toque mi casa. No es permitido. Claro que para que no sea permitido, Dios, cuando pase a juzgar la tierra. Los ataques, la tribulación, las cosas que están sucediendo hoy, porque eso es progresivo.

Estamos viendo que los reinos del mundo vendrán a ser reinos de nuestros dioses. Esto es algo que lo vemos diariamente en los noticieros. Como los reinos del mundo, cada día, tienen menos soluciones para la problemática del día, y la iglesia sigue creciendo.

Lo único que está creciendo en la tierra, es la iglesia; todo lo demás visiblemente está menguando. Claro, estoy hablando de la iglesia genuina del Señor, no de la congregación de la esquina de tu casa. Ahí sólo está yendo más o menos gente de acuerdo con el espectáculo programado.

Por esa causa es que el mundo se está unificando en globalización, para hacerse más fuertes. Porque individualmente están perdiendo fuerza notoriamente. Piensa que cuando Él vea la sangre sobre tu casa, a ti no te va a tocar lo que le toque al que está juzgando.

Usamos eso para salvación, está muy bien, es muy bonito, estamos salvos, gracias a Dios. Pero lo que Dios está diciendo, es: si yo no veo sangre de sacrificio en tu casa, el heridor te tocará también a ti. El que no sacrifica en la transición, queda al descubierto al enemigo.

Tiene que haber sacrificio. Tiene haber la marca de un sacrificio personal. Si tú no estabas involucrado. Si no sacrificaste, si no saliste con dolor como todo el mundo, si tú no saliste cuando salió David, si tú te quedaste atrás con Jonatán, si tú no tienes esa sangre del sacrificio, si tú no tienes esa sangre de la persecución, si tú no tienes esa sangre de la oposición, si tú no tienes esa sangre que dice: yo sacrifiqué para llegar a donde estoy, el heridor sí tiene derecho a visitarte.

Entiende bien; más allá de la sangre de Cristo, estamos hablando del sacrificio para transicionar. Hay gente que dice: ¡Señor! ¿Por qué me está pasando esto? Porque la nube se movió y tú no estabas bajo la nube, por eso. Sólo debajo de la nube hay protección.

Cierto es que Dios nos ama a todos igual, que él no favorece a nadie. Lo que sí sucede es que algunos aplican sus principios y otros no los aplican. Tienes que tener la marca de que has sacrificado. Exactamente, justamente, a la hora pre-determinada.

Un estilo de vida llamado “no es permitido” y la marca del sacrificio en el dintel de tu puerta. El sacrificio, a veces, puede ser una unidad incorrecta. Y te doy un ejemplo claro y válido. Abraham jamás pudo ver o acceder a la promesa hasta que no se separó de Lot. Cuando se separó de Lot, alzó los ojos y vio el destino por primera vez.

Estuvimos quince años sembrando, regando, trabajando, acompañando, invirtiendo y sujetándonos en obediencia a un lugar. Y no podíamos florecer en nada. Fue solamente dejar atrás ese lugar, sin previo aviso, por decisión de obediencia para que, desde el día siguiente, el jardín de las bendiciones empezara a nacer, crecer, desarrollarse y producir fruto en abundancia. Funciona.

Número Ocho: Es una Noche Solemne. Es noche de guardar para Jehová. Mira el verso 42. Es noche de guardar para Jehová, por haberlos sacado en ella de la tierra de Egipto. Esta noche deben guardarla para Jehová todos los hijos de Israel en sus generaciones.

Esta palabra guardar, aquí, es la palabra solemne. Y no se refiere a una vigilia, donde tú vienes a hablar un rato con los hermanos, a tomar café con galletitas y a dormir. Velad. Mientas Egipto andaba clamando y preocupado, Israel andaba velando, toda la noche.

Todo el tiempo de la crisis más oscura de la tierra, quien tenía la posición adecuada para el día, era Israel. Mientras Dios estaba destruyendo a Egipto, Israel permanecía en vela, vigilante. Dios está destruyendo todo lo que se opone al éxodo. Las plagas no vinieron porque Dios quisiera traer plagas. La plaga vino a lo que se opuso a la reforma.

Jesús, en Getsemaní, pedía a ver si alguien podía velar con él. Mientras Cristo estaba dando a luz una nueva vida en la tierra, Pedro andaba durmiendo. Y así es hoy; mientras Dios anda alumbrando un nuevo día en la iglesia, en Su iglesia, hay gente atontada, vaya uno a saber con qué, que no se da cuenta de la llegada de ese nuevo día espiritual.

La mejor revelación que tengo para ti en este día, es que hoy estamos viviendo en el año 2017. Esa es la revelación. Es un nuevo día. Hay una generación nueva ahí afuera, una generación educada; es una generación plena en recursos informáticos, de información global, de postura correcta para el día.

Es una gente que no tiene temor a nada. Es una generación que no le teme a nada. Y si no lo crees, mira sus deportes de riesgo y de alto riesgo. Yo recuerdo que lo más peligroso que debo haber realizado en mi vida, en lo deportivo, fue darle una patada a un grandote que jugaba en el equipo rival.

La de hoy es una generación finamente aceitada para manejar el ochenta o noventa por ciento de sus asuntos desde su celular. ¿Avance? ¿Progreso? No lo sé con certeza. Pero lo que sí te puedo asegurar, es que esa generación de ninguna manera cabe en la estructura eclesiástica tradicional que conocemos.

Esto no le da permiso a nadie para hacer lo que le da la gana. No confundamos libertad con rebelión. Lo que estoy tratando de decir es que ahí afuera, anda una generación que necesita ser contenida primero, incorporada luego, y utilizada más tarde, por una iglesia apropiada a su estilo. ¿Puede hacerse esto desde la Biblia? Siempre se pudo, la misma Biblia, escrita en diversos tiempos, te lo está probando.

Dios es el que le ha puesto una característica distinta a la generación de este tiempo, porque ese es el tipo de mentalidad que se necesita para poder terminar. Necesitamos gente con una mentalidad global y abarcativa que nunca podrá ser reducida a una mentalidad nacional y mucho menos templista.

El mundo hoy es un valle amplio que impone que la iglesia avance en los conocimientos de la moderna tecnología, con la finalidad de capitalizarla para pastorear a ese mundo. No nos han llamado a ser pastores o ancianos de una cosa llamada iglesia. Dios nos ha llamado a ser pastores o ancianos de ciudades, de regiones, de provincias, de naciones.

El árbol del Apocalipsis, es la iglesia de Dios y tiene doce hojas. Verde, con frutos relativos a su tiempo, para ser sanidad a las naciones, no a la iglesia. Para eso son las páginas Web de internet, para pastorear al mundo, no para proyectar promocionalmente a los vasos utilizados.

Porque hemos sido llamados a bendecir a la nación, no a la iglesia. Hemos sido llamados a gobernar la nación, no la iglesia. Hemos sido llamados a ser sal de la tierra, preservar el planeta, no cuatro paredes un domingo por la tarde. Sal de la tierra.

Una mínima, modesta y casi inexistente página Web. Un estudio simple, aunque cargado con las profundidades que el Espíritu Santo quiera otorgarle. Apto para que sea leído por la ancianita de la esquina o el chino que no tiene ni la menor idea de lo que es la iglesia porque jamás nadie le habló de ella. Para que el mundo entienda que la iglesia no es lo que generalmente le es presentado como la iglesia.

Tenemos que velar por la noche, que es el momento de oscuridad y tinieblas. La palabra dice que el pastor pastorea por la noche, no los domingos a la mañana. Hay mucha, pero muchísima gente que cree que está pastoreando porque predica un bonito mensaje el domingo por la noche. ¡Por favor!

Buscando la estrategia para edificar la mentalidad del día, capitalizando lo que tenemos. Porque hay muchos que se resisten a lo nuevo escudándose en ese pasaje que dice que en los últimos días, la sabiduría va a aumentar. ¿Y por qué vamos a creeré que la sabiduría que aumenta sólo es la de Satanás? ¿Por qué no puede ser la de la iglesia? La sabiduría aumenta en el mundo, y la capitaliza el que tiene sentido.

Si la iglesia no entra con fuerza en los dominios de Internet, se va a meter la pornografía, el ocultismo u el esoterismo. Bueno, ya están metidos, se te cruzan a cada rato. Tuve que cambiar de servidor de mi Web hace algunos años, porque se me filtraban avisos de “prestigiosas” tarotistas y señoritas todo servicio.

Los muchachos, entre ellos tus propios hijos, van a ver internet donde sea. Si no pueden en su casa, lo harán en la escuela o en la casa de algún amigo. Así que habrá que poner palabra abundante para ver si en una de esas se tropiezan con algo bueno.

Y no te confundas, a la tecnología también la creó Dios; y lo hizo para nosotros. Y Satanás, siempre que puede, la va a pervertir. Porque, -te informo por si lo ignorabas-, Satanás no crea absolutamente nada, sólo pervierte lo que puede o le permiten.

Número Nueve: No hay Relación sin Circuncisión. Todos tenemos que estar circuncidados personalmente. Obviamente, estoy hablando de que tenemos que tener la marca del pacto, nada que ver con cortes estremecedores. Eso habla de alianza y de participación corporal. Esto es algo que mata el espíritu de independencia.

Y aquí hay diferentes posiciones, aunque la más popular es aquella que dice que si tú te tienes que separar de la iglesia para darle valor a tu revelación, esa revelación no viene de Dios. Porque Dios siempre enviará su revelación para su pueblo. Sin embargo, hay un leve detalle: cuando decimos iglesia, de ninguna manera estamos hablando de credos, denominaciones o congregaciones; estamos hablando de la única iglesia que Dios reconoce.

Toda revelación es para la iglesia, eso es innegablemente cierto. Tan cierto como que si la compartes vas a tener problemas, porque las interpretaciones previas te van a conseguir centenares de opositores. Todo esto se encuentra en Éxodo 12: 43-48.

Número Diez: Hay un Favor de Dios Concedido para el Éxodo. Mira los versos 35 y 36: E hicieron los hijos de Israel conforme al mandamiento de Moisés, pidiendo de los egipcios alhajas de plata, y de oro, y vestidos. Y Jehová dio gracia al pueblo delante de los egipcios, y les dieron cuanto pedían; así despojaron a los egipcios.

Veamos: cuando tú transicionas apropiadamente, el favor de Dios va a estar contigo. Oye: no te estoy diciendo que no vas a tener guerra, eso es imposible. Lo que te estoy diciendo es que, en cualquier clase de confrontación espiritual bélica que tengas, serás más que vencedor en Cristo Jesús.

O sea que tenemos que transicionar correctamente, como hizo David. David cantó la canción del arco. Cuando murió Saúl, él dijo: no lo publiques en Gad; no lo publiques en ninguna parte. Él honró lo que Dios había ungido, transicionó correctamente. Yo quiero destruir religión, tradición, dogma de hombre, principios erróneos, en suma, todo lo que es anti bíblico. Pero la unción de Dios no se toca.

Hay que transicionar correctamente. Se lleva consigo todo lo que no pierde valor con el tiempo. Mientras, todo lo que sea anti bíblico, al infierno con ello. Y no te asustes con esta palabrita; está en la Biblia, no es invento mío para manipularte. Se llama infierno, es real y tendría que estar bajo tus pies. ¿Amén?

Número Once: Debemos Salir de Nuestro Lugar. A esto lo vamos a extraer del libro de Josué, capítulo 3 y verso 3: Y mandaron al pueblo, diciendo: cuando veáis el arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y los levitas sacerdotes que la llevan, vosotros saldréis de vuestro lugar y marcharéis en pos de ella.

Escucha: tú no puedes transicionar y mantener la postura que traes, tienes que moverte. Tienes que salir de tu lugar. Hay mucha gente que quiere salir, pero mentalmente, con conocimiento, pero no se mueve. Mira lo que dice: con el fin o con el propósito de que sepas para dónde vas porque nadie ha pasado por aquí.

Escucha: nadie sabe para dónde va, porque esta es la primera vez que estamos terminando. Cuando comienzas a llegar a este nivel, hay una nueva perspectiva. La forma de reconocer a Dios, cambia. Cuando vives en el desierto, conocer a Dios es muy fácil, porque Dios mostraba su presencia con una nube que producía sombra en todo el campamento.

Pero, ¿Qué pasa? Pasa que cuando te acercas al Jordán, Dios dice: no te voy a dar nube ni te voy a dar columna de fuego. Ahora, entonces, la unción, o Dios, se encuentra sobre los hombros de algunos hombres. Y Dios dice: cuando veas el arca, cuando veas la presencia de Dios sobre los hombros de algunos sacerdotes, sal de tu lugar y no les quites los ojos de encima.

Lo impresionante es que el arca era un cajón pequeño, y ellos eran como tres millones de personas. El arca era muy pequeña. Dice que había que tener un espacio como de dos mil codos entre la primera fila y el arca. Son dos canchas de fútbol, algo más de doscientos metros.

A esa distancia, el siervo de la primera fila ve el arca del tamaño de una caja de fósforos. Ahora imagínate de qué tamaño la ve el último de la última fila. Y Dios les dijo que no le quitaran los ojos de encima a eso. Eso quiere decir que seguir a Dios, demanda enfoque. Demanda una vida sin distracción. No podemos estar distraídos en programas religiosos.

Porque en una de esas el arca gira y se te pierde. Si escuchas mensajes como este de vez en cuando, te quedas atrás. Porque el arca sigue y tú no creces con ella. Tienes que buscar a ver quiénes tienen el arca de Dios encima. Y cuando los encuentres, no les quites los ojos de encima. Cero adulación, cero idolatría, sólo atención.

¿Y cómo saber quién tiene el arca? Muy sencillo: el arca es pesada. No es un mensajito liviano, es algo denso, fuerte, profundo y duro. Es algo que le pesa en el alma a la persona que lo lleva, porque su vida, el mensaje y el arca, son una sola cosa. Pero que luego también produce eso en quien lo recibe.

(Hebreos 10: 35) = No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón.

Repite para dentro de ti: mi confianza en Dios, recibirá buen premio. Escucha; no te estoy hablando de fe. La confianza es superior a la fe. Es mucha la gente que tiene fe en dios, pero que no termina de confiar en Él. Hay un mundo de diferencia. Estamos hablando de hijos maduros. Dice que no pierdas la confianza, porque cuando hay confianza, hay grande galardón.

(36) porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.

Aquí está la tentación. “Yo hice, pero Dios no hace”. Diezmo y ofrendo, pero no prospero. Me profetizaron, pero no he visto cumplimiento. Aquí, la tentación es pensar que somos más íntegros que Dios. Y ese es un pecado terrible en la iglesia. Por falta de confianza. Apenas lo pensamos, pero Dios ya lo sabe.  Porque es necesario que tengas paciencia, porque habiendo hecho la voluntad de Dios,…después que tú obedeces obtienes la promesa.

(Éxodo 2: 15) = Oyendo Faraón acerca de este hecho, procuró matar a Moisés, pero Moisés huyó de delante de Faraón, y habitó en la tierra de Madian.

(16) Y estando sentado junto al pozo, siete hijas que tenía el sacerdote de Madián vinieron a sacar agua para llenar las pilas y dar de beber a las ovejas de su padre.

(17) Más los pastores vinieron y las echaron de allí; entonces Moisés se levantó y las defendió, y dio de beber a sus ovejas.

¿Cuántos de ustedes están viendo lo que yo veo? Las ovejas no van a beber de este vino nuevo, sin que algunos de estos “moiseses” primero las defiendan de algunos pastores. Tuvo que ahuyentar a algunos pastores, porque no dejaron que las siete hijas, la iglesia de Dios, pudieran recoger agua fresca. No te creas que vas a hacer esto, y ganarte a todo el mundo.

Número Doce: La Salida es en un Solo Día. El verso 51 de Éxodo 12, dice: En aquel mismo día, sacó Jehová a los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus ejércitos. En un solo día. No es de a poco. La salida es una decisión, y se sale en un día. Porque la jornada es toda una vida, pero la salida es en un momento.

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¿Cómo Sé lo que Dios Quiere?

Cuando alguien comienza a orar pidiendo dirección para algo específico, además de estar haciendo lo correcto ante los ojos del Señor, al mismo tiempo se expone a la duda clásica y antigua: ¿Será voluntad de Dios? ¿Será ocurrencia mía? ¿Hay un método para conocer la voluntad de Dios?

Los hijos de Dios pueden y deben conocer la voluntad de Dios. El conocimiento de la voluntad de Dios se relaciona con la persona; y no tiene nada que ver con la técnica. Cuando el Señor atrae a los hombres, no los atrae a todos de la misma manera o por las mismas causas.

Nosotros somos los amantes de las generalizaciones y las metodologías ortodoxas cristalizadas e inamovibles, Dios no, de ninguna manera. Él se maneja con cada uno de nosotros como lo que somos: hijos individuales y únicos regidos por patrones diferentes.

A algunos, Dios los atrae por medio de su intelecto, a otros les conmueve por sus emociones y aún a otros por medio de su voluntad. Por lo general, la voluntad es el medio que Dios menos utiliza para atraer a los hombres. Y si me obligas a mostrarte el de mayor uso, se me produce un empate entre las emociones y el intelecto.

Tan empate resulta que todos sabemos perfectamente que hay denominaciones prestigiosas enteras conformadas a partir de uno u otro elemento citado. O es una congregación pulcra regida por la mente inteligente de sus miembros, o es un bullicio desordenado en gente con sus emociones desatadas y liberadas.

Muchos aman las verdades de la Biblia. Desean conocer más de estas verdades y esperan que otros puedan ser edificados con ellas. Pasan horas estudiando la Biblia y son versados en estudios bíblicos. Cuando no pueden interpretar un pasaje, se sienten frustrados.

Cuando creen que pueden interpretar un pasaje, se alegran. Tales personas sólo se acercan a la Biblia con su mente. No llevan necesariamente una vida cristiana apropiada. Hay que admitir que es difícil llevar una vida cristiana auténtica sin usar la mente.

Pero aquellos que sólo tienen una comprensión intelectual de las doctrinas, no experimentan la vida cristiana que es apropiada. Porque la vida conforme a Cristo, es un algo que nos sale desde adentro, no hay modo en que pueda entrarnos desde afuera.

Hay otro grupo de personas que no son tan brillantes; no son muy versadas, pero tienen mucho celo. Ríen y lloran con gran facilidad. Tienen sus emociones a flor de piel. Cuando tocan la Biblia, son conmovidas fácilmente.

Se mueven solamente cuando sienten que algo arde en su interior. En su celo, les predican a todos los que se encuentran y no se detienen ni aunque queden afónicos. A dondequiera que van, llevan consigo un aire de emotividad y pueden convertir una predicación en una representación teatral.

Pero cuando su celo se desvanece, ni siquiera diez personas lograrían hacerlos mover un solo centímetro. Tales personas tienen un alma fuerte. Pueden avivarse fácilmente, y pueden avivar a muchos cuando sus corazones están ardiendo.

Pueden llorar o reír con otros, pero cuando baja la ola de sus emociones, no pueden llevar a nadie al Señor. Tocan a otros con su emotividad. Cuando se encuentran avivados, tienen un buen concepto de sí mismos, pero cuando se enfrían, nada hará que los haga emprender algo. Tales cristianos no son útiles al Señor.

Supongamos que un hombre tiene una mente despejada delante del Señor, unas emociones equilibradas, un buen conocimiento de la Biblia, y celo por servir a otros. Todas estas cosas son maravillosas, pero si el Señor nunca ha tocado su persona, no puede servir debidamente a Dios.

 Necesita que Dios toque su voluntad. Si el espíritu de un hombre está muerto delante del Señor, ese hombre es inútil para Dios; su espíritu necesita ser regenerado. Damos gracias al Señor, porque nuestro espíritu ha sido renovado y regenerado. ¿Has sido renovado y regenerado, verdad?

Este espíritu es nuestro hombre interior. Todo creyente ha recibido la vida de Dios en su espíritu. El mismo Espíritu que habitó en Pablo también habita en un hermano débil. Si somos del Señor, la nueva creación que tenemos en nuestro espíritu será la misma que en los demás, pues Dios no hace acepción de personas.

Somos nosotros, en nuestra manía irrompible de fabricar mitos e ídolos humanos, los que llegamos a creer que existen hombres que están en una especie de balcón más cercano al trono de Dios que el resto de sus congéneres. Y no es así. Yo te lo aseguro y te lo firmo, no es así. Aunque miles de oportunistas, ambiciosos y corruptos te lo afirmen en sus vibrantes discursos.

Sin embargo, cuando el hombre interior expresa la vida del Señor, pueden verse grandes diferencias, las cuales se relacionan con la constitución natural del hombre. La mente, la parte emotiva y la voluntad, son las facultades naturales del hombre, mientras que el Espíritu Santo, quien mora en su interior, y su espíritu regenerado, han venido a ser el hombre nuevo, el hombre interior.

Sin embargo, la persona aún tiene un hombre exterior, el hombre viejo, el hombre natural. El hombre exterior se relaciona con el pecado. Al hombre viejo se le puso fin en la cruz, pero la vida de la vieja creación aún permanece. Es una batalla que dura desde el primer día de tu conversión, hasta el último de tu partida. Con escaramuzas plenas de victorias y algunas otras también de derrota.

Puesto que el hombre interior sólo puede expresarse por medio del hombre exterior, las expresiones y manifestaciones son diferentes en distintas personas. La vida interior se ve estorbada por el hombre exterior. ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? Decía Pablo.

Por lo tanto, el hombre exterior debe llegar a su fin. De no ser así, siempre habrá obstáculos que impedirán que el hombre sirva al Señor. De esta clase de personas, no exagero nada si digo que estamos viendo de a millares. Y no precisamente en el mundo impío, incrédulo y pecador, eh?

A fin de que la persona salva y regenerada pueda expresar la vida del Señor, necesita dar dos pasos. El primero es creer, que consiste en recibir la vida nueva, y el segundo, es consagrarse, que consiste en entregar al Señor su hombre exterior para que la vida nueva se exprese.

 Es como tener una casa rodeada por un terreno. Podemos pensar que la casa es el hombre interior, y que el terreno que la rodea es el hombre exterior. Si la casa pertenece a una persona, y el terreno a otra, habrá problemas.

Por consiguiente, tan pronto como un hombre cree, debe consagrar su vida al Señor. La consagración consiste en entregar nuestro hombre exterior al Señor, para que le pertenezca a El, de la misma forma que el hombre interior.

Muchos creyentes no se han definido todavía. Cuando se les pregunta si son salvos, dicen que sí. Pero a pesar de que son salvos, su hombre exterior nunca ha sido tocado. La vida interior que tienen está limitada al no poder expresarse.

Otros, en una especie de sobreactuación de modestia, eligen decir que no saben muy bien si el Señor terminará brindándoles la salvación. Déjame decirte que estos tienen escasas probabilidades si no cambian su forma negativa y desconfiada de pensar.

Por consiguiente, no debemos simplemente creer en el Señor y quedarnos en la etapa de ser salvos y regenerados. También debemos consagrar nuestro hombre exterior al Señor. Si un hombre está dispuesto a consagrar al Señor su mente, su parte afectiva y su voluntad, expresará la vida del Señor.

El problema que vemos hoy, es que aunque muchos se han consagrado, lo hacen a su propio antojo. Se consagran sólo cuando quieren hacerlo, y cuando no quieren, no lo hacen. La mayoría de las personas son guiadas por su intelecto y sus emociones, y su interés fundamental es satisfacer su propia carne.

Muchos se comunican con el Señor valiéndose de su mente y de sus emociones. Son pocos los que se comunican con El usando su voluntad. Es fácil encontrar creyentes que valoran las doctrinas de la Biblia.

 Si les explican bien Mateo 24 o Apocalipsis, se complacen en escuchar tales mensajes. No se requiere mucho esfuerzo para escuchar un mensaje que no nos exige pagar ningún precio. Después de escuchar un buen mensaje, regresan contentos a casa, pero no sucede nada más.

Otros tienen emociones sensibles. Siempre están activos trabajando para el Señor. Estos son mejores que los que son insensibles, pero son tan inestables como las olas del mar. Quizás ellos preparen un mensaje con mucho celo.

Después de compartir el mensaje, es posible que piensen secretamente en su corazón cuán bueno fue su mensaje y cuántos fueron conmovidos. Quizás estén tan gozosos que no puedan dormir en toda la noche.

(Muchas personas no pueden dormir por causa del dolor, pero éstos no pueden dormir por causa del gozo). Estas personas se complacen con las actividades de la carne. Aunque estén sirviendo al Señor exteriormente, en realidad se satisfacen a sí mismas.

 No han entregado su voluntad plenamente al Señor. Deben consagrar su voluntad incondicionalmente al Señor y ser disciplinadas por El. Antes de ofrecer algún servicio válido al Señor, deben permitirle que guíe su mente y su parte emotiva, a fin de no ser gobernadas por una mente activa ni ser impulsadas por sus emociones.

No me agrada oír cuando la gente pregunta cómo conocer la voluntad de Dios. Todos nosotros ya deberíamos tener una respuesta clara al respecto. La voluntad de Dios sólo es revelada a quienes han consagrado su voluntad a El.

El no nos obliga a hacer nada, pues siempre espera que nosotros estemos dispuestos. No es tan importante conocer la voluntad de Dios como estar dispuestos a hacerla. Tenemos que decirle al Señor: “No se haga mi voluntad, sino la Tuya”.

Cuando pongamos a un lado nuestro yo, conoceremos la voluntad de Dios. Una vez en una reunión de dos hermanas le preguntaron al líder si la voluntad de Dios se basaba en las circunstancias, en la Biblia o en otros principios.

Al escuchar esto, el hombre se afligió mucho, y les respondió de una manera severa (aunque en su corazón no había dureza): “Conocer la voluntad de Dios no es un asunto de métodos. Ustedes pueden tener los mejores métodos, y aplicarlos en detalle, paso a paso, pero aún seguirán sin conocer la voluntad de Dios”.

Mientras hablaba, sus ojos estaban fijos en las dos hermanas. Entonces les preguntó: “¿Qué clase de personas son ustedes? El conocimiento que una persona tenga de la voluntad de Dios tiene que ver con la persona misma.

Si la persona no es recta, el método no producirá ningún resultado. ¿Puede Dios revelar Su voluntad a personas como ustedes? No necesitan hacer muchas preguntas, no necesitan pedirle métodos a Dios.

Dios puede revelar Su voluntad de muchas formas; puede revelarla por medio del viento, del trueno, de un niño o de una burra. Sólo necesitan preguntarse si personas como ustedes son aptas para conocer la voluntad de Dios”.

En Génesis 18, cuando Dios estaba a punto de destruir la ciudad de Sodoma, fue a ver a Abraham, porque no podía ocultarle lo que iba a hacer. Abraham era amigo de Dios. Santiago 2:23 dice: Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios.

El no era un esclavo de Dios, porque el esclavo no sabe lo que hace su señor; sólo el amigo conoce la mente de un amigo Juan 15:14-15 dice: Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.

No había barreras entre Abraham y Dios, y por esto Dios no podía ocultar lo que iba a hacer. Lot era pariente de Abraham; él pudo haber tenido mucho conocimiento espiritual, pero Dios no habló con él; sólo habló con Abraham.

Sería muy extraño si Lot se me acercara y me preguntara: “¿Cómo puedo conocer la voluntad de Dios?” Abraham era apto para conocer la voluntad de Dios, pero Lot no. Sería inútil que Lot supiera cuál era la voluntad de Dios. Lot aún seguiría siendo Lot.

¿Quién eres tú? ¿Eres Abraham o eres Lot? Muchos prestan atención sólo a los métodos para conocer la voluntad de Dios. Es necesario conocer los métodos, pero debemos ser como Abraham para comprenderlos.

Si es alguien como Lot, quien está aprendiendo estos métodos, aunque sean los mejores, de nada servirán, porque es una persona que vive en el mundo. No ha puesto fin a su relación con el mundo ni con la posición que tiene en él.

Necesitamos aplicar la luz de Dios para ver si en nosotros hay pecados, sean grandes o pequeños. ¿Hemos cometido alguna injusticia? ¿Le debemos algo a alguien? ¿Hemos sido negligentes en nuestro comportamiento o hemos sido incorrectos en nuestras palabras, gestos o actitudes? ¿Estamos todavía aferrados a algo? Todos estos pecados, grandes y pequeños, afectan nuestra aptitud para conocer la voluntad de Dios.

En cuanto a conocer la voluntad de Dios, Pablo dijo que no debemos ser insensatos, sino entender cuál es la voluntad del Señor. En Efesios 5:17 lo dice textualmente: Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cual sea la voluntad de del Señor.

Hay un punto de partida para conocer la voluntad de Dios, y hay una continuación para la misma. Si no se tiene el comienzo apropiado, no se puede conocer la voluntad de Dios. Pero aun teniendo un buen comienzo, si uno no es la persona apropiada, seguirá sin conocer la voluntad de Dios.

¿Alguna vez en tu vida te has consagrado incondicionalmente al Señor? No me refiero a dedicarte a ser un predicador, sino a consagrarte a El para hacer Su voluntad. Tú no necesitas preocuparte con respecto a la voluntad de Dios; sólo tienes que consagrarte de manera sincera.

Debes comprender que necesitas una relación directa con la voluntad de Dios, y ésta no debe ser afectada por los hermanos. Si el Señor quiere que yo vaya al sur o al norte, iré al sur o al norte, no al este u oeste..

No me afectará la opinión de ninguna persona, cosa o circunstancia. Aún así, mis ojos no estarán puestos en el sur o el norte, sino en Dios mismo. El peligro que existe entre los obreros de Dios es que pueden convertir la obra en el centro de su atención.

No podemos desarrollar ningún apego a la obra, ni a las personas ni a las circunstancias. Debemos relacionarnos directamente con Dios y poner nuestros ojos exclusivamente en El. Los siete espíritus de Apocalipsis son enviados por toda la tierra, pero no tienen relación alguna con la tierra.

(Apocalipsis 1: 4)= Juan, a las siete iglesias que están en Asia. Gracia y paz a vosotros, del que es, y que era y que habrá de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono.  Otro: (Apocalipsis 5: 6)= Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra.

 Estos siete espíritus están delante del trono de Dios y se relacionan solamente con Dios. Debemos consagrarnos plenamente a Dios por lo menos una vez, para poder ejecutar Su voluntad. Este es el punto de partida en nuestro conocimiento de la voluntad de Dios. Sin este punto de partida, nunca podremos entender la voluntad de Dios como se debe.

El punto de partida para conocer la voluntad de Dios es una consagración incondicional. Pero si uno desea avanzar en dicha voluntad, debe eliminar todos los obstáculos. Si eres obstinado, envidioso, orgulloso o tienes pequeños problemas de índole semejante, estás enfermo espiritualmente y no podrás conocer la voluntad de Dios.

Si tú deseas impedir que tu oído escuche algo, no necesitas tapártelo con una vara ni un escritorio; basta con un pequeño dedo. El mismo principio se aplica al conocimiento de la voluntad de Dios: un pequeño obstáculo será suficiente para impedirnos conocer Su voluntad.

Alguien, una vez, daba un paseo por un jardín. Después de un rato se cansó y se sentó en unas sillas debajo de un árbol. Entonces, dijo: “Hay una estrella brillante en el cielo, pero no puedo verla porque una hoja me impide verla.

Pregunto, prosiguió mirando a su acompañante, si alguien se me acerca y me habla de las muchas maneras de ver la estrella, no podría verla aun cuando los métodos de observación que me sugiriera fueran muy buenos.

La razón es que mi posición no es la indicada; estoy parado en el lugar equivocado”. Las palabras que esa persona dijo en esa ocasión, todavía están frescas en nuestra mente.  Porque esas palabras nos explican que una pequeña hoja puede impedir que veamos la luz de una enorme estrella.

Muchas veces, cosas muy pequeñas ocultan la voluntad de Dios. Si después de buscar la voluntad de Dios muchas veces, no obtienes una visión clara, la solución no es cambiar de método, sino de persona.

Si descubres que no puedes conocer la voluntad de Dios, esto indica que algo se interpone entre tú y Dios. Puede ser que ya Dios te haya hablado y que tú no hayas estado dispuesto a obedecerlo. Entonces, debes eliminar estos obstáculos.

Una vez que hayas puesto fin a estos problemas, conocerás la voluntad de Dios. Para conocer la voluntad de Dios, debemos prestar atención a la persona más que a los métodos. Nunca olvides que el Reino de los Cielos se rige por principios, no por métodos.

También puede suceder que un mismo método no se aplique a todas las personas. (1 Samuel 17: 32)= Y dijo David a Saúl: no desmaye el corazón de ninguno a causa de él; tu siervo irá y peleará contra este filisteo. (Verso 38)= Y Saúl vistió a David con sus ropas, y puso sobre su cabeza un casco de bronce, y le armó de coraza. (Verso 39)= Y ciñó David  su espada sobre sus vestidos, y probó a andar, porque nunca había hecho la prueba. Y dijo David a Saúl: yo no puedo andar con esto, porque nunca lo practiqué. Y David echó de sí aquellas cosas.

David se ofreció para pelear contra Goliat, y Saúl le prestó su armadura. Pero como no le ajustó bien ni podía caminar con ella, decidió quitársela. Si tienes frío y alguien te presta un abrigo que es de talle más pequeño que el tuyo, estarás incómodo. Sólo podemos usar ropa que tenga nuestra talla.

Dadas las diferentes condiciones del hombre, Dios ha designado diferentes maneras para que éste lo conozca. Algunos le pueden conocer con cierta facilidad, mas para otros es muy difícil. En todo caso, Dios tiene un camino para que el hombre conozca Su voluntad.

Por tal motivo, por todas y cada una de estas razones mencionadas, no debemos tratar de aprender ningún método. Lo que tenemos que hacer es consagrarnos al Señor, eliminar los obstáculos y mantener una relación personal con El. Simple, antiguo, concreto y…muy escaso…

Que pasa si eres un ministro y los hermanos te preguntan cual es la manera de conocer la voluntad de Dios. Ellos quizás se ofendan, pero tú no puedes responder otra cosa que la verdad, y la verdad es que no hay razón alguna para que un creyente haga esa clase de preguntas.

Qué bendición sería si pudiésemos consagrarnos por completo al Señor para conocer Su voluntad. ¿Qué somos nosotros? Aunque la tierra, el sistema solar y el universo sean tan vastos e inmensurables, ¡nunca se pueden comparar con la voluntad de Dios!

¡Cuán glorioso es que un pecador, un hombre de polvo, pueda conocer la voluntad de Dios! Una vez que un hombre llega a conocer la voluntad de Dios, viene a ser superior a una simple criatura. Esta es la meta del Nuevo Testamento.

 Aquellos que no conocen la voluntad de Dios, ni siquiera son aptos para ser llamados cristianos y están desperdiciando las provisiones de Dios. Los que no conocen la voluntad de Dios, no pueden laborar para El.

Si un siervo no conoce el deseo de Su amo, ¿cómo puede ser un siervo? Es posible que un incrédulo no tenga conocimiento de la voluntad de Dios, pero es inexcusable que nosotros no conozcamos Su voluntad.

En tiempos remotos y en sociedades altamente patriarcales, machistas, las madres preparaban a sus hijas para un futuro matrimonio, enseñándoles las mil y unas formas de anticiparse el deseo de su esposo para complacerlos. Crease o no, el éxito o fracaso de muchos matrimonios, dependían de eso.

Bien; los tiempos han cambiado y gloria a Dios por esos cambios, pero la vida en el evangelio sigue siendo una vida de dependencia, no de independencia. Tú estás sujeto a la voluntad de Dios, no de hombre, pero para cumplimentarla, debes conocerla previamente.

Un cristiano debe primero que todo ser un amigo de Cristo: uno que conoce Su voluntad, antes de llegar a ser un esclavo Suyo: uno que le sirve. Necesitamos hacernos la pregunta: “¿Somos amigos del Señor?

¿Podemos considerarnos, verdaderamente, sus amigos? ¿Hay alguna barrera entre El y nosotros? ¿Conocemos Su voluntad?” Sólo después de que hayamos llegado a ser sus amigos, podremos llegar a ser Sus esclavos y trabajar para El.

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El Significado de las Parábolas

Cuando veo el trabajo arduo de muchos ministerios de avanzada, que hoy andan con una palabra rhema desatando ataduras religiosas y liberando cautivos espirituales, me pregunto cómo hizo Dios para encontrar gente capaz de representarlo a él en la tierra. Como Dios consigue un grupo de personas que él pueda usar en la tierra.

Lo que te estoy tratando de mostrar, es que Dios no puede usar a todo el mundo como generalmente decimos, sino a gente que ha llegado a un determinado nivel. Que no significa que Dios ande efectuando casting en las universidades teológicas. Más bien tiene un ojo puesto en el suelo, para ver cuántas y cuáles son las rodillas que allí se clavan, y de qué están hechos esos corazones.

La palabra nos dice en Efesios capítulo 4 y verso 7 en adelante, que todos tenemos una medida de gracia conforme al don de Cristo. El don de Cristo es la unción-Cristo. Así se llamaba Jesús, el ungido de Dios, el Cristos. La unción de Cristo era un espíritu sin medida, que llevaba cinco componentes: apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros.

O sea que, lo que estoy queriendo mostrarte era que el Señor ministraba en las cinco capacidades. Cuando el Señor fue levantado a la diestra del Padre, se vio con un problema de logística: ya no necesitaba la unción, porque la unción sólo se necesita en la tierra. No se necesita en la diestra del Padre.

Pero Cristo dejaba un cuerpo en la tierra: su iglesia. La iglesia es parte del cuerpo de Cristo. Porque la iglesia en verdad es la cámara de representantes que legisla sobre el cuerpo. Cuando Cristo asciende, se quita ese don, lo rompe en cinco componentes, lo envía a la tierra, y el don capacita hombres y los dota con cinco características del corazón de Cristo. Apostólico, profético, pastoral, evangelístico y magisterial.

La palabra nos dice que todos tenemos una medida de acuerdo al don. Por lo que el don, ahora, no está ya en Cristo, sino en hombres. Y nuestra medida aumenta, de acuerdo con el ministerio al que estamos expuestos. Nuestra medida aumenta, de acuerdo a la gracia que se manifiesta en nuestro medio.

Ahora bien; Él trajo estos cinco ministerios, no para enfatizar títulos y posiciones en la iglesia, sino para que perfeccionasen, (Y esa palabra, ahí es Madurar), para que maduraran a los santos, para que los santos pudieran hacer la obra. Y esto continuará así hasta que todos lleguemos a una pre-determinada estatura, llamada El Varón Perfecto. Sea la que sea, tiene que ver con madurez en la tierra.

O sea: Dios sólo llamó ministerios para madurar gente. Tú puedes tener una iglesia de diez mil miembros, puedes salvar a toda tu ciudad, y sin embargo nunca terminar. Porque el fin es relativo a la madurez de la gente. Llamó a cinco ministerios para madurar gente.

A veces me gusta decir, con cierto sentido del humor, tan escaso en nuestros ambientes, que es posible madurar gente sin doctrina. Y la prueba está en que tenemos mucha gente religiosa, inmadura, y mucha gente que no conoce a Dios que sí es madura.

Creo que nuestro error, porque me incluyo, ha sido el de entender a un ministerio como una transmisión de doctrina y dogmas, y no de principios que puedan madurar a la gente en la sociedad. Eso es lo que Dios nos llamó a hacer, no nos llamó a hacer otra cosa. El trabajo de un ministro es madurar a una persona.

Lo que sucede es que a mucha gente le da pena el predicar profundo. Quiero advertirte, por si no lo has visto todavía, que yo no soy uno de esos. A mí no me dan pena los dormidos e inmaduros, a mí me da mucha pena, aquí sí, los muertos espirituales o los madurados en error.

Hay algo muy singular para todos los que hemos sido llamados. Porque, te explico, todos hemos sido llamados; ninguno levantó por sí mismo ningún ministerio. Y todos los que hemos sido llamados, ha sido para que maduremos gente, no para que la entretengamos. Vamos a ver qué dice Jesús al respecto.

(Lucas 18: 35) = Aconteció que acercándose Jesús a Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando; (36) y al oír a la multitud que pasaba, preguntó qué era aquello.

(37) Y le dijeron que pasaba Jesús nazareno.

(38) Entonces dio voces, diciendo: ¡Jesús, hijo de David, ten misericordia de mí!

Nota que cuando la gente ve o a escucha un alboroto de alguna multitud, inmediatamente se pregunta qué estará aconteciendo allá. Me ha tocado ir por una autopista, encontrarme con un amontonamiento de vehículos, circulando muy lentamente.

Hasta que no llegas al lugar del problema, tú pregunta, es: ¿Qué está pasando? Y sólo porque has visto una multitud. Eso me dice una cosa, que la multitud atrae gente. No necesariamente con propósito, pero las atrae. Lo que quiero dejarte en evidencia es que, el tener multitud, no significa que se tenga propósito. La multitud tiene poder de atracción.

Una iglesia, dependiendo de en qué ciudad se encuentre, cuando llega a cierto número de asistencia, comienza a crecer sola, aunque esté en error. Porque la multitud va a traer más gente. Y cuando alguien llega a una ciudad y quiere visitar una iglesia con algo espiritual importante, asume que donde esté la mayor cantidad de gente, es donde están pasando las cosas más importantes.

 Lamentablemente para todos los que coinciden con esta apreciación, en la Biblia vemos que Dios nunca hizo nada con las multitudes. Nunca. Si tú encuentras un episodio donde sí lo haya hecho, yo aprenderé algo que jamás había visto. Nunca hizo nada a través de multitudes.

 Es más, si veía multitudes, trataba de esconderse por allí con unos pocos para hacer lo que había venido a hacer. Porque el propósito de Dios no son las multitudes, sino la calidad de la gente. Y no vamos a terminar hasta que no maduremos a la gente. Vamos a ver algunas anécdotas al respecto. Hechos 19.

(Hechos 19: 23) = Hubo por aquel entonces un disturbio no pequeño acerca del Camino. (O sea: el evangelio)

(24) Porque un platero llamado Demetrio, que hacía de plata templecillos de Diana, daba no poca ganancia a los artífices; (25) a los cuales, reunidos con los obreros del mismo oficio, (Subraya eso, por favor), dijo: varones, sabéis que de este oficio obtenemos nuestra riqueza.

Ustedes conocen la historia. Pablo entra a la ciudad de Éfeso, y comienza a destrozar a Diana, que es el principado de la ciudad, sin siquiera mapearla ni hacer cartografía. Y con esto no desprecio la cartografía ni el mapeo, sólo establezco principios básicos de una autoridad genuina.

Pablo tampoco había hecho ningún seminario de guerra espiritual. No tenía Google ni Wikipedia para consultar respecto a Diana. Incluso, el procónsul dijo que nunca blasfemó contra la diosa. O sea: no la mencionó en oración. Hay un estilo de guerra espiritual que la iglesia tiene que comenzar a entender, que va mucho más allá de andar por la vida buscando demonios.

Pablo sólo pasó dos años en la escuela de Tiranno, ministrando a doce hombres, no a una multitud. Doce. El mejor predicador de su tiempo. Una iglesia de doce hombres. De diez a tres de la tarde, siete días a la semana; de diez de la mañana a tres de la tarde. Razonando y persuadiendo.

Estas palabras tienen que ver con estar construyendo, deliberadamente, una mentalidad. Con doce personas. Y dejó tal capacidad de madurez que, cuando se fue, dijo: no soy responsable de la sangre de nadie en Éfeso. Sin embargo, sólo había ministrado a doce hombres.

Y todo Éfeso experimentó una revolución. Y Diana fue destruida, sin que él atar a Diana. Un principado es un poder tras un principio, anótalo. Es un poder espiritual, apoyado por un credo o principio terrenal. Y tú puedes atar a todo lo que te dé la gana, pero el espíritu es espíritu, y sólo se ata mientras tú oras. Cuando tú te levantas, él se desata junto contigo. Y sigue reinando en la ciudad en donde tú lo ataste.

Porque mientras haya mentalidades en la tierra que le den acceso, él sigue reinando. Entonces, la guerra efectiva no es atar al demonio, sino cambiarle la mente a la gente. Por encima del mapeo espiritual de la ciudad, está la mentalidad de la gente que habita en esa ciudad.

Por eso estamos hablando de cambiarle la mentalidad a la gente, no de salir a cazar demonios. Si la mentalidad cambia, los demonios tienen que irse porque ya no tienen cabida en el lugar. Por eso dice la palabra: no deis lugar al diablo. Una mentalidad cómoda o mediocre da lugar al diablo y a toditos sus demonios.

Así es como hizo Pablo. Pablo entró en Éfeso y produjo una revolución. Aquí Demetrio está reuniendo gente con u oficio similar. O sea: hay dos formas para decir Congregación, o para decir multitud mixta. Puede ser una congregación de diferentes clases de personas, o una de gente con una búsqueda similar, u oficio similar.

Cuando es un oficio similar, la reunión es fuerte. Cuando hay diferentes clases, la reunión no lo es. La gente que vino a la reunión de Demetrio, entendía el propósito de su reunión. Eran todos del mismo oficio y andaban preocupados por su negocio.

(Verso 26) = Pero veis y oís que este Pablo, no solamente en Éfeso, sino en casi toda Asia, ha apartado a muchas gentes con persuasión, diciendo que no son dioses los se hacen con las manos. (Dice a muchas gentes, pero Pablo sólo trabajó con doce. Claro, estos doce, luego, salieron e impactaron a toda la ciudad. Es más, yendo un poco más atrás, verso 8 dice:)

(Verso 8) = Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios.

(9) Pero endureciéndose algunos y no creyendo, maldiciendo el Camino delante de la multitud, se apartó Pablo de ellos y separó a los discípulos discutiendo cada día en la escuela de uno llamado Tiranno.

Te lo paso en limpio. Pablo enseñó y predicó lo que debía enseñar y predicar en ese lugar. Cuando observó que en lugar de aceptar la enseñanza una gran cantidad de personas no sólo no creían, sino que lo insultaban, a él y al evangelio, dividió la iglesia y se llevó a doce discípulos a otro lugar.

O sea que hizo exactamente eso que hoy nos costaría la expulsión y disciplina en cualquier congregación evangélica. Pablo separó de la congregación a doce hombres que sí entendieron, y se los llevó. Obvio, esto no te da ninguna licencia para dividir una iglesia, pero Pablo sí lo hizo.

(10) Así continuó por espacio de dos años, de manera que todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron la palabra del Señor Jesús.

Todos los que habitaban en Asia. ¡Les hizo escuchar el evangelio a todos los que habitaban en Asia, con sólo doce hombres! En términos bélicos es la misma cosa. Cualquier país tiene fuerzas armadas muy numerosas de tierra, mar y aire, pero suele obtener las victorias más brillantes de la mano de un grupo pequeño llamado de inteligencia.

¿Por qué? Porque cada hombre del cuerpo de inteligencia, vale por un batallón completo de los otros. Saben un poco de todo, no son mediocres, son de espíritu excelente. Dios quiere una iglesia de hombres así.  Pero mira cómo sigue esto.

(Verso 28) = Cuando oyeron estas cosas, se llenaron de ira, y gritaron, diciendo: ¡Grande es Diana de los Efesios!

(29) Y la ciudad se llenó de confusión, y a una se lanzaron al teatro, arrebatando a Gayo y a Aritarco, macedonios, compañeros de Pablo.

(30) Y queriendo Pablo salir al pueblo, los discípulos no le dejaron.

(31 También algunas de las autoridades de Asia, que eran sus amigos, le enviaron recado, rogándole que no se presentase en el teatro.

(32) Unos, pues, gritaban una cosa, y otros otra; porque la concurrencia estaba confusa, y los más (Los más, los más), no sabían por qué se habían reunido.

Vemos que en el verso 28, el grupo inicial que se reúne con un mismo oficio, y con el propósito de discutir qué hacer acerca del problema de los templecillos de Diana, grita a una voz. O sea: cuando hay un propósito o hay algo que se desata en el mundo espiritual que se llama: una voz, sea positiva o negativa.

Ellos se reunieron en un solo acuerdo, pero el fundamento espiritual de su congregarse, era una confusión. Es decir que, tenían un acuerdo en actividad, pero confusión en su fundamento. Había acuerdo en lo que estaban haciendo, pero confusión en el propósito.

Había una unidad de actividad, pero el fundamento producía confusión. Porque dice que los más, o sea la mayoría, no sabía para qué se habían reunido. O sea que, la multitud de la reunión comenzó a traer más gente, pero aquella mayor cantidad de gente que se sumó, no sabía por qué se había reunido el grupo original.

Pero estaban gritando igual. Mucha gente se arrebató en el espíritu del momento, pero no tenía un propósito eterno. Sólo estaban congregados por causa de una actividad que tenían planificado llevar a cabo. Escucha el peligro de lo que te estoy diciendo.

El primer grupo, tenía entendimiento, mientras que el segundo grupo fue atraído por el ruido de aquellos que tenían el entendimiento. Lo mismo acontece en el mundo eclesiástico. Tenemos un núcleo de gente que sí sabe lo que quiere, y el resto viene porque lo atrae la mucha gente y están unidos en actividades.

Un ministerio puede producir ruido con sonidos, trompetas, milagros, manifestaciones, sanidades, y mucha es la gente que es atraída sin entendimiento. Estos pueden estar totalmente confusos y sin entendimiento de espíritu, y al mismo tiempo no tener propósito en su unidad, de manera que rinden su unidad sin poder para alabanza del Reino.

Podemos tener miles de personas, y no ser efectivos en la alabanza y el propósito de Dios, reduciendo así todas sus reuniones a mero activismo religioso. Mira ahora como sigue este relato, ya con el procónsul hablando y expresando:

(Verso 37) = Porque habéis traído a estos hombres, sin ser sacrílegos ni blasfemadores de vuestra diosa. (Ahí comprobamos como Pablo jamás dijo nada en contra de Diana. No estaba orando en guerra espiritual en contra de la diosa. Lo que hizo fue cerrarle las puertas, por medio de cambiarle la mente a la gente. Si la guerra espiritual tal como nos la enseñaron hubiera funcionado, ya tu ciudad y la mía no tendrían demonios. Y no te fastidies, sólo te estoy diciendo una verdad que generalmente se oculta por intereses personales. ¡Pero hermano! ¿Entonces usted no cree en la oración? ¡Claro que creo en la oración! ¡No tienes idea lo que me toca orar a veces! Pero si no le cambiamos la mentalidad a la gente, no estamos adelantando nada y, todo lo que oramos, batallamos y reprendemos, al instante siguiente se evapora y todo vuelve igual o peor que antes. ¿No lo has visto con tus propios ojos?)

(38) Que si Demetrio y los artífices que están con él tienen pleito contra alguno, audiencias se conceden, y procónsules hay; acúsense los unos a los otros.

(39) Y si demandáis alguna otra cosa, en legítima asamblea se puede decidir.

Aquí el procónsul le está diciendo que este tipo de reunión, no es legítimo. Él le dice: escúchame, si quieres tener problema con este varón y quieres acusarlo de algo, lo puedes hacer, pero necesitas un fundamento legítimo. O no te puedes congregar. O sea: es posible tener congregación y no tener fundamento legítimo.

(40) Porque peligro hay de que seamos acusados de sedición por esto de hoy, no habiendo ninguna causa por la cual podamos dar razón de este concurso.

Lo que él quiere decir, y yo te recuerdo y reitero hoy, es que una reunión sin propósito, es ilegal ante Dios y el Espíritu Santo. Todo lo que hacemos tiene que tener un propósito, y el propósito es relativo al avance del Reino de Dios en la tierra, y no nuestra visión, para colmo, humana, o tradicionalista, o religiosa, o ritualista, o costumbrista.

Cualquier tipo de congregación o cualquier tipo de reunión, si un fundamento espiritual es llamado ilegal, o fuera de orden espiritual, si no tiene un significado mental para el avance del Reino. Conclusión: la iglesia tiene que estar conectada al avance del propósito eterno, y no como mero seguimiento de algo que se haya visto.

Tiene que estar conectada con el propósito y con entendimiento. Mi pregunta, ahora, hoy, para ti, es: ¿Cómo tu iglesia está conectada al avance del Reino de Dios? Y te lo recuerdo por si se te olvidó: el avance del Reino de Dios es madurar gente en la sociedad, no llenar un templo con gente.

La numerología nunca fue el deseo de Dios. El único que contó números en la Biblia fue David, y fue Satanás quien lo indujo. Y cuando lo hizo, a Dios le causó mucho enojo. Ojo: la tierra se va a salvar, seguro. También la vamos a llenar de su gloria y las masas van a venir a buscar soluciones a la iglesia, pero tiene que ser a causa de una calidad, porque es la calidad la que atrae la multitud.

Ahora bien; con multiplicidad numérica, el poder de influencia se incrementa en una iglesia. Con multiplicidad numérica. Miren Hechos 19: 32 una vez más: Unos gritaban una cosa y otros gritaban otra, Porque la concurrencia estaba confusa. Y los más no sabían por qué se habían reunido.

Tener el grupo por sí solo, no es suficiente. Tener gente o cantidad, funciona como la presión de grupo. La palabra nos dice: no corras con la multitud a hacer maldad. Participan sin un razonamiento mental, arrebatados en la atmósfera del ambiente.

Algunas de las razones por las cuales a la gente les gusta ser parte de iglesias grandes, es porque en medio de ellas pueden hacer lo que les da la gana. Otros, porque en iglesias grandes, la presión de grupo les permite hacer lo que no se atreven a hacer cuando están solos.

Hay gente que sólo en grupo actúa de cierta manera, y a solas son otra persona diferente. A otros les proporciona cierto nivel de status o arrogancia pertenecer a la iglesia más grande de su ciudad. Hay distintas razones por las cuales la gente se siente más cómoda en una iglesia. Usualmente, porque lo relacionan con una fuente que puede suplir su necesidad.

La gente viene a la iglesia con una mentalidad de receptividad. Viene a buscar que me cuiden los niños, que me eduquen la gente, que me eduquen a los jóvenes, que me arreglen mi matrimonio, que ministren las enfermedades, en suma: la iglesia, la gran niñera.

Hubo una vez un grupo que seguía a Jesús, pero que estaba dispuesto a matar a Jesús para conseguir lo que Jesús tenía. Había una vez que un ciego clamó desde la orilla de la carretera, y alguien sale y le grita que se calle, mientras que el que le gritó también andaba siguiendo a Jesús por lo mismo que quería el ciego.

Quiero que veas que es posible seguir a Jesús y no estar sirviendo a Dios. Vamos a ver esto en la historia de la Biblia, porque quiero ver cuál es la postura de Jesús respecto a la multitud, y qué hace él al respecto. Y aunque te suene raro, lo vamos a ver desde el Antiguo Testamento.

(Éxodo 12: 35) = E hicieron los hijos de Israel conforme al mandamiento de Moisés, pidiendo de los egipcios alhajas de plata, y de oro, y vestidos.

(36) Y Jehová dio gracia al pueblo delante de los egipcios, y les dieron cuanto pedían; así despojaron a los egipcios.

(37) Partieron los hijos de Israel de Ramesés a Sucot, como seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños.

(38) También subió con ellos grande multitud de toda clase de gentes, y ovejas, y muchísimo ganado.

Nota que cuando Israel salió de Egipto, junto con ellos salió una gran multitud de gente mixta, die la palabra. Ahora claro; Israel sabía por qué estaba saliendo, pero la multitud, no. La multitud vio la victoria. No entendían el propósito por el cual Israel se estaba reuniendo alrededor de una Pascua, pero les pareció conveniente, porque se estaban llevando todo el oro.

Entonces, de allí salió Israel por propósito, y una multitud inmensa por conveniencia. Israel murió en el desierto, por causa de la multitud. A esto lo sabemos, en muchas ocasiones se lo hemos oído o leído a grandes, medianos y pequeños ministros. Pero igualmente vamos a confirmarlo.

(Números 11: 1) = Aconteció que el pueblo se quejó a oídos de Jehová; y lo oyó Jehová, y ardió su ira, y se encendió en ellos el fuego de Jehová, y consumió uno de los extremos del campamento.

(2) Entonces el pueblo clamó a Moisés, y Moisés oró a Jehová, y el fuego se extinguió.

(3) Y llamó a aquel lugar Tabera, porque el fuego de Jehová se encendió en ellos.

(4) Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo, y los hijos de Israel también volvieron a llorar y dijeron: ¡Quién nos diera a comer carne!

¿Quién produjo el deseo de comer carne? Una gente que continuaba buscando. Aquí, Egipto es la mentalidad atrasada, Canaán es la mentalidad que necesitamos poseer, son dos posturas espirituales. Y rumbo a esa madurez mental, siempre hay gente que desea el maná viejo. Que quiere volver atrás, porque se le hace más fácil. No tienes que trabajarlo.

Entonces te dicen cosas así: “Es que me gusta más cómo se predicaba antes, era más sencillo. Se leía un versículo, se predicaba media hora sobre este versículo y listo, todos nos íbamos contentos…” claro, no interesa que lo que se dijera ni siquiera fuera relativo al verso, pero al menos no había que andar buscando textos y páginas en Biblias nuevitas y sin uso.

En los tiempos pasados era así. Había una falta de corazón hacia Dios en esta gente. Porque ellos no estaban con Dios, estaban con Israel, por causa de lo que Israel le podía ofrecer, porque Faraón quedó despojado. Entonces se fueron con ellos, pero inyectaron una mentalidad egipcia en los israelitas.

Una influencia negativa, en contra del enfoque y el  propósito del avance de la iglesia. Y esto, mayoritariamente, causado por una multitud que no viene por el propósito, sino por conveniencia. Ahora, recuerda esto, que el énfasis es que Dios nos ha llamado a madurar gente, no a estar pendiente del que no entiende.

Y te voy a explicar por qué, porque esto parece contradictorio en algunas áreas, con los conceptos que hemos aprendido. Pero estamos usando la Biblia, ¿Amén? Quiero traer el Antiguo Testamento a la mentalidad presente. Comienzan a oír una palabra, que les acuerda de la simplicidad y de lo angosto de las previas enseñanzas, haciéndole más fácil a la congregación aparentar estar en la verdad presente.  En vez de aplicar presión para tener crecimiento rápido, más responsabilidad, mayor disciplina, y mayor profundidad en la palabra.

Lo que hacemos es que nos apretamos un poco, para que a todo el mundo le guste, y aparentar tener una iglesia contenta en el mover presente. Pero en verdad, no es lo que estamos llamados a hacer. Estamos llamados a madurar gente.

O sea: estamos hablando de una iglesia que carece de presión positiva para un aumento de la capacidad mental. La palabra nos dice que Dios no construye su casa con multitud mixta. En el libro de Esdras, capítulo 4, hubo una vez una gente que quiso ayudar a construir. Y mira lo que dice:

(Esdras 4: 1) = Oyendo los enemigos de Judá y de Benjamín que los venidos de la cautividad edificaban el templo de Jehová Dios de Israel, (2) vinieron a Zorobabel y a los jefes de las casas paternas, y les dijeron: edificaremos con vosotros, porque como vosotros buscamos a vuestro Dios, y a él ofrecemos sacrificios desde los días de Esar-hadón rey de Asiria, que nos hizo venir aquí.

(3) Zorobabel, Jesúa, y los demás jefes de casas paternas de Israel dijeron: no nos conviene edificar con vosotros casa a nuestro Dios, sino que nosotros solos la edificaremos a Jehová Dios de Israel, como nos mandó el rey Ciro, rey de Persia.

Que claro: la multitud mixta, no participa en la construcción del templo. Estamos viendo tiempos de reforma, y en los tiempos de reforma vamos a ver separaciones entre lo que es la gente de propósito y las multitudes. Gente que recibe a Jesús, pero no sirve a Dios.

Gente que no se pierde un servicio o una reunión, pero al mismo tiempo no levanta el propósito de Dios. Por eso es que hay un énfasis en enfoque, y en abortar toda relación política o de conveniencia. La verdad es que, si tú vas a hacer lo que Dios te ha llamado a hacer, no vas a estar bien con todo el mundo, es imposible.

Quisiéramos que fuera así, pero no. En cada nivel de unción, hay un nuevo círculo de amistades. Porque, lamentablemente, hay gente que no viaja con las unciones de Dios, y se queda estable en algunos campamentos. Yo no estoy hoy donde estaba hace cinco años; seguimos creciendo.

Y si la gente no crece con uno, lamentablemente no te sobra el tiempo para visitar hacia abajo. Si dispusiéramos de más tiempo, andaríamos buscando a aquellos a los que sólo les hablamos una vez y no quisieron escuchar, no sea que hoy hayan cambiado de modo de pensar. Pero no hay tiempo.

(2 Reyes 17: 24) = Y trajo el rey de Asiria gente de Babilonia, (¿De dónde la trajo? De Babilonia) de Cuta, de Ava, de Hamat y de Sefarvaim, y los puso en las ciudades de Samaria, en lugar de (En lugar de, en sustitución de) los hijos de Israel; y poseyeron a Samaria, y habitaron en sus ciudades.

(Verso 29) = Pero cada nación se hizo sus dioses, y los pusieron en los templos de los lugares altos que habían hecho los de Samaria; cada nación en su ciudad donde habitaba.

(Verso 33) = Temían a Jehová, y honraban a sus dioses, según la costumbre de las naciones de donde habían sido trasladados.

(34) Hasta hoy hacen como antes: ni temen a Jehová, ni guardan sus estatutos ni sus ordenanzas, ni hacen según la ley y los mandamientos que prescribió Jehová a los hijos de Jacob, el cual puso el nombre de Israel;

Vemos aquí, a través de estos versos, que el trasfondo continuó siendo el mismo desde que salieron de Egipto, la misma mentalidad. Comenzaron a viajar y siempre traían gente que no tenían que traer, y se subdividía el propósito de Dios. NI servían a Dios ni se decidían a rendir culto correcto a sus dioses, o sea: cada cual trajo su propia cultura.

Y respecto a esto hay una enorme verdad: si tú no defines tu cultura, la iglesia la define por ti. La cultura es lo que todavía hoy se siente cuando tú entras a un templo. Es una especie de orden divino al cual todo el mundo se somete. Si tú vienes a mi casa, tú sientes una atmósfera a la cual te sometes automáticamente.

Pero luego te vas a la casa de otra persona, que puede ser otro hermano en Cristo, y sientes otro ambiente, que es la cultura que ellos han creado con las leyes y los principios con que en sus casas se rigen. Asimismo, hay casas a las que tú entras y no sientes nada, porque no hay ningún orden espiritual.

Incluso, es como que se percibe un desorden, que significa falta de orden. Y lo ves en los niños si es que los hubiera. Tienen comportamientos extralimitados que, en casos, te producen deseos de salir tú mismo a poner un poco de límites y orden correcto.

Y no se trata de que uno de los miembros de la familia ande dando órdenes como si fuera un comandante en jefe. Hay muchísimas casas donde no es necesario que nadie de ninguna orden, tú notas que hay un orden ya establecido en una cultura que indica sus conductas y principios asumidos como valores constantes.

Así es la iglesia. Las cosas se expresan conforme a como las dices, a como las cantas. Si en lugar de dar sugerencias respecto a la palabra de Dios, enseñas y predicas la palabra, y que el que quiere seguirla que la tome y el que no, que la deje. Además, si enseñamos la verdad, la gente aprende la verdad. Si no queremos molestar u ofender, jamás tendremos el ciento por ciento de la iglesia unida.

Cuando tú lees que esa viuda casi miserable ofrendó esas pocas monedas que era todo lo que tenía, no entiendes el verdadero mensaje que encierra ese texto. Allí te está dejando en evidencia que la ofrenda jamás será voluntaria. Lo que en todo caso sí es voluntario, es la cantidad que ofrendas. La viuda dio todo, otros dan una parte, y otros apenas algo. No puedo ni mencionar a los que no dan nada. Lo siento.

¿Entonces cuando se recoge la ofrenda en una iglesia, debo poner algo sí o sí? No lo sé, pero lo que sí sé es que a la ofrenda no se la recoge porque no es siembra, no se la levanta porque no está caída. Yo pondría un recipiente en la entrada y que la iglesia al entrar deje su ofrenda sin que nadie se lo pida ni manipule sus bolsillos. ¿Y si no deja nada? No es iglesia, es visita.

Es muy clara la palabra cuando dice que nadie se presentará delante de Jehová con las manos vacías. ¡Es que donde yo asisto ni siquiera hay presencia de Dios, es todo activismo religioso! ¿Ah, sí, eh? ¡Y qué estás haciendo allí todavía? ¿No has leído donde dice: “huye de ella, pueblo mío”? Son simplemente leyes, Dios no sugiere nada.

 (Nehemías 10: 28) = Y el resto del pueblo, los sacerdotes, levitas, porteros y cantores, los sirvientes del templo, todos los que se habían apartado de los pueblos de las tierras a la ley de Dios, con sus mujeres, sus hijos e hijas, todo el que tenía comprensión y discernimiento,

Nota, en el tiempo de la reforma, quienes eran los que se congregaban; los que tenían entendimiento y discernimiento. Cuando Nehemías y Esdras comienzan a restaurar y traen el libro, y la gente se reúne como un solo hombre, en el capítulo 8 verso 1 comienzan a pedirle a Esdras que traiga el libro de la palabra y empiezan a hacer una reforma.

Y en el capítulo 10 y verso 1 hacen un pacto, y renuevan con Dios, vemos que la gente que está congregada es gente de entendimiento y discernimiento. Ese es un proceso, esa es la plomada que Dios está buscando. Dios no puede juzgar naciones sin tener una casa sobre la cual pararse, que esté a plomo.

Hay una escritura respecto a esto que se encuentra en el libro de Amos, capítulo 7. No tiene directamente que ver con este trabajo, pero es útil para explicar lo que acabo de decir. En este capítulo se habla de tres visiones de destrucción: langostas, fuego y plomada.

Tres veces Dios trata de traer juicio a la tierra, pero los profetas detienen su mano. Pero luego, cuando va a hacerlo la última vez, el profeta no puede detener su mano, y ahora te explico por qué. Primero quiero compartir el texto al que te mandé.

(Amós 7: 1) = Así me ha mostrado Jehová el Señor: he aquí, él criaba langostas cuando comenzaba a crecer el heno tardío; y he aquí era el heno tardío después de las siegas del rey.

(2) Y aconteció que cuando acabó de comer la hierba de la tierra, yo dije: Señor Jehová, perdona ahora: ¿Quién levantará a Jacob? Porque es pequeño.

(3) Se arrepintió Jehová de esto: no será, dijo Jehová. (No pudo hacer juicio)

(4) Jehová el Señor me mostró así: he aquí, Jehová el Señor llamaba para juzgar con fuego; y consumió un gran abismo, y consumió una parte de la tierra.

(5) Y dije: Señor Jehová, cesa ahora; ¿Quién levantar a Jacob? Porque es pequeño. (Esto es: es inmaduro)

(6) Se arrepintió Jehová de esto: no será esto tampoco, dijo Jehová el Señor.

(7) Me enseñó así: he aquí el Señor estaba sobre un muro hecho a plomo, y en su mano una plomada de albañil.

(8) Jehová entonces me dijo: ¿Qué ves, Amós? Y dije: una plomada de albañil. Y el Señor dijo: he aquí, yo pongo plomada de albañil en medio de mi pueblo Israel; no lo toleraré más.

O sea: cuando Dios encuentra una casa perpendicular sobre la cual pararse, es entonces que dice: Ahora no hay quien me detenga. Pero mientras lo que esté aconteciendo allá, está aconteciendo aquí, Dios no tiene donde pararse. Tiene que tener una casa a plomo. Plomo tiene que ver con perpendicular.

Perpendicularidad es la sustancia que Dios necesita para hacer algo en la tierra. Él no vino para que un montón de gente ande entretenida los fines de semana. Cuando Dios tiene ese ejemplo, dice: ¿NO han visto a mi siervo Job, que no hay como él en la tierra?

Job es la iglesia. Entonces Satanás dice: ¡No! ¡Lo que pasa es que tú la proteges mucho! ¡Dámela un ratito para que la vapulee y vas a ver si no se vende! Y Dios dice: está bien, pero no puedes matarla, tiene vida eterna. Y allí se empiezan a atravesar tiempos difíciles. Y habrá que ver si ese plomo se sostiene dentro de estos tiempos.

Cuando él encuentre una casa perpendicular, entonces puede juzgar la tierra. Mientras no la encuentre, no puede. Vamos a trasladarnos ahora al Nuevo Testamento. En Mateo capítulo 13. Y vamos a ver allí cómo Jesús lidió con este problema.

(Mateo 13: 1) = Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar.

(2) Y se juntó mucha gente; (Ahí la tienes: multitud) y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa. (Escucha: ¿Alguna vez alguien te predicó con revelación respecto a qué estaba haciendo esta gente en la playa? ¿No? A mí tampoco, pero algo me salta a la vista con sencillez: ¡Estaban en la playa! Punto. ¿Y qué tenemos que hacer con esas congregaciones que les prohíben a sus miembros ir a la playa en verano? ¡Ah, no lo sé! Ellos estaban en la playa.)

(3) Y les habló muchas cosas por parábolas…

(Verso 10) = Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas en parábolas?

Es como si hoy le hubieran dicho: ¡Eh, Jesús! Te conocemos, te queremos y te bancamos, pero; ¿Qué onda con esas parábolas? Escucha: Jesús llevaba tiempo predicando, cuando de repente cambia su estilo de traer la palabra, y comienza a predicar en parábolas, deliberadamente.

Realizó un cambio en su prédica, y comienza a tratar con las multitudes. Hubo un cambio en las formas de traer la palabra. Y dice aquí la parábola del sembrador que, si la palabra no produce, es porque tu corazón no está bien con Dios. Ese es el tema central de la parábola del sembrador.

Que si el terreno no produce, el problema es con el terreno, no con la semilla. O sea que, si la palabra no produce nada en tu vida, el problema está en tu corazón. Ese es el tema del cual estamos extrayendo esto. Ahor observa esto: Cristo no está predicando en parábolas para simplificar el asunto.

Fíjate que las parábolas siempre existieron. No era algo nuevo, de ninguna manera fue un invento de Jesús. Dios siempre habla en parábolas. De hecho, el verso 34 dice: Todo esto habló Jesús por parábolas a la gente, y sin parábolas no les hablaba.

De hecho, sin parábolas ya no les habló más, comenzó a usar esta tecnología comunicacional. Como puedes imaginarte, la parábola es algo sumamente profundo. Si no aplicas tu mente por completo, no la entiendes. Y la revelación está en que hoy, todavía, cuando estamos viendo mensajes proféticos de escrituras que hemos visto decenas de veces, no me digas que faltan cuatro meses, ya está aquí.

Una vez más quiero recordarte que, nuestro llamado, es para madurar gente. Y vemos que Cristo, deliberadamente, cambia la aplicación de su palabra. En  Marcos 4 y Lucas 8 hace lo mismo, cuando habla de la misma parábola.

La palabra Parábola significa: una comparación, poner al lado de, o proverbio. Es un proverbio. En Hebreos 9:9, vemos cuando se habla del Antiguo Testamento, dice que quería a dar entender el Espíritu que aquello era simbólico. Ahí vemos que todo el edificio del tabernáculo, era una parábola.

Y nadie en verdad entiende lo que Dios quiere a través de ella, si no entiende o discierne la alegoría, o la metáfora de la verdad que proyecta, no la interpretación de la letra en cuanto a lo que es un efod. Enfatizamos más el significado literal de las cosas, que la verdad que proyecta, cuando la verdad que proyecta es la palabra, y el significado sólo el recipiente para traer la palabra.

No sé si me estoy haciendo entender. Cuando Dios dice: Sara tuvo dos hijos, lo que es importante no es los hijos de Sara, sino los dos tipos de acercamiento a Dios que sus hijos representan. El mensaje de Dios, eran dos pactos, no dos hijos. El resto, era letra.

Era la articulación para llegar a la palabra. Escucha: hay gente que lee la Biblia y nunca toca la palabra de Dios. Antes de que hubiera un libro, la palabra existía. No te confundas. No me reduzcas a Dios al libro. Antes de que hubiera un libro, Dios es.

La Biblia es un pedazo de tecnología, para alcanzar la palabra. Ejemplo: tú me escuchas semana tras semana durante un mes. Y si al final del mes yo te pregunto qué dijo Dios, tú no me vas a repetir textualmente cada uno de los cuatro o cinco mensajes del mes. Simplemente vas a hacer una breve síntesis y me vas a decir: Dios dijo esto. ¡Esa es la palabra! Todo lo demás que yo haya dicho, fue el caparazón para proteger el mensaje.

Entonces, si la gente no oye la palabra, no madura. ¿Por qué? Porque la tenemos hasta la coronilla de caparazón. Por eso es que dice que la letra mata y el Espíritu trae vida. La palabra es un espíritu, y si lo llegas a tocar una vez en tu vida, cambias para siempre. El hecho de que la gente no cambie, es que no ha tocado la palabra.

Es imposible tocar a Dios y no cambiar. Imposible. Ahora; al libro te lo lee hasta un borracho, o un drogadicto. Y no sólo eso, hasta te lo memorizan y te lo predican si se da. Escucha: hay gente ahí afuera que se sabe el libro de memoria. En los neuro-psiquiátricos te recitan capítulos y versículos de memoria.

Hay gente que empezó a concurrir a una iglesia religiosa y un día la abandonaron, tal vez precisamente por eso, y se volvieron al mundo, resentidos, enojados y llenos de rencor. Pero, igualmente, se saben el libro de memoria. Pero jamás tocaron a Dios, sólo tuvieron un contacto con la religión.

Vamos a ver de dónde saca Cristo las parábolas. Son tipologías, son sombras, son figuras. Es una cosa figurativa, simbólica, metafórica. Vamos a ver algo en el primer libro de los reyes, capítulo 4 y verso 29. Allí se está hablando de la prosperidad y sabiduría en el reino de Salomón.

(1 Reyes 4: 29) = Y Dios dio a Salomón sabiduría y prudencia muy grandes, y anchura de corazón como la arena que está a la orilla del mar.

(30) Era mayor la sabiduría de Salomón que la de todos los orientales, y que toda la sabiduría de los egipcios.

(31) Aun fue más sabio que todos los hombres, más que Etán ezraíta, y que Hemán, Calcol y Darda, hijos de Mahol; y fue conocido entre todas las naciones de alrededor.

(32) Y compuso tres mil proverbios, (Nota que el fundamento de los proverbios es la sabiduría) y sus cantares fueron mil cinco.

(33) También disertó sobre los árboles, desde el cedro del Líbano hasta el hisopo que nace en la pared. Asimismo disertó sobre los animales, sobre las aves, sobre los reptiles y sobre los peces.

(34) Y para oír la sabiduría de Salomón venían de todos los pueblos y de todos los reyes de la tierra, adonde había llegado la fama de su sabiduría.

Nota que Salomón, un hombre sabio, produce proverbios. Aquí, en esta parte del mundo, siempre se ha rendido homenaje y respeto a la sabiduría ancestral de Oriente. Sin embargo, aquí te dice que la sabiduría de Salomón superaba a la oriental.

Sin ir más lejos, hemos leído el Proverbio 31 que habla de la mujer virtuosa, y hemos luchado para que nuestras esposas lleguen a ese nivel, y jamás entendimos que ese proverbio se refería a la iglesia, no a tu mujer. Porque es más profundo que la superficie.

Está diseñado de esa manera, y te digo por qué, ahora. El resultado de la sabiduría, es la habilidad de hablar en proverbios. Poder de articular y de codificar principios eternos y divinos, para traerlos y aplicarlos en cuestiones terrenales. Como traer la ley del espíritu, e implementarla en una situación o circunstancia terrenal.

Cuando tú lees un proverbio, tienes que enfocarte a aplicar tu mente, y concentrarte. Escucha: el proverbio está diseñado para hacer trabajar tu mente. No se lee como el periódico. Tú no puedes leer un proverbio y pasar al verso dos sin tener claro lo que decía el uno.

Son momentos selah. La idea del proverbio es superar tu habilidad mental. La habilidad de alimentarte en la vida por medio de la madurez mental. Como cuando en la escuela se te enseñó álgebra, aunque nunca fueses a ser ingeniero. Pero, el solucionar ecuaciones, trabaja ciertos músculos mentales, que te dan una mentalidad saludable, en otras áreas de la vida.

O sea: la idea de memorizar la historia, no es aprenderse el cumpleaños de Cristóbal Colón: es poder desarrollar memoria en cualquier cosa; retener información en el mañana, que cuando alguien te diga algo, nos e te olvide. La gente olvidadiza, es gente que no ha trabajado duro en historia.

La escuela está diseñada para desarrollar tu mente, no para producir conocimiento. Para eso está diseñado el proverbio. Una nueva cultura se desató en Israel, cuando Salomón fue rey. El pueblo de Dios era conocido como el pueblo más entendido de la tierra, porque fue el único que hizo eso. ¿Por qué? Por proverbios. Ahora; Vamos a ver qué dice Proverbios, que para qué son los proverbios. Porque Proverbios se introduce a sí mismo.

(Proverbios 25: 2) = Gloria de Dios es encubrir un asunto; pero honra del rey es escudriñarlo.

Nota que a Dios le trae gloria encubrir el asunto, pero le da honra a los reyes, (Y nosotros somos los reyes y los sacerdotes, recuerda), descubrirlo. O sea: la búsqueda de lo que Dios esconde, nos trae honra a nuestra vida. Y no por lo que encontraste, sino por lo que desarrollaste mentalmente, buscándolo.

Es como cuando atravesamos problemas en la vida. Dios no tiene gloria en que tú atravieses el problema. La gloria que Él saca, o extrae, es la madurez que produce el atravesar el problema. Tenemos que entender que, lo que Dios está buscando, es tener una gente superior en la tierra.

Lo que sucede es que tenemos esos grandes pensadores carnales que suponen que la gente que se mete a la iglesia es gente que no ha tenido, tiene, ni tendrá victoria en la sociedad. Y pensamos que vamos a terminar. Mira ahora Proverbios 1. El mismo proverbio te explica, no sé cómo no lo habíamos visto hasta ahora, con esta mentalidad que poco vamos adquiriendo. Fíjate lo fácil que lo vas a ver.

(Proverbios 1: 1) = Los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel.

(2) Para entender sabiduría y doctrina, para conocer razones prudentes, (3) para recibir el consejo de prudencia, justicia, juicio y equidad; (4) para dar sagacidad a los simples, (Así se les llamaba a los ignorantes; a esa clase de personas que seguramente conoces que, cuando les explicas algo del Señor, te miran y te dicen: ¡Es que no entiendo! ¿Y qué hacemos los ministros cuando la iglesia no entiende? Rebajamos la profundidad del mensaje. ¿Cuándo vamos a terminar, así?) y a los jóvenes inteligencia y cordura.

(5) Oirá el sabio, y aumentará el saber, y el entendido adquirirá consejo.

(6) Para entender proverbio y declaración, palabras de sabios, y sus dichos profundos.

(7) El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.

Fíjate cómo este libro se introduce a sí mismo y te explica para qué es. No es para leerlo en devocional porque justo tiene la misma cantidad de días que el mes. ¿Sabes la cantidad de gente que recibió esa directiva y llegó a memorizarlos a todos, pero jamás entendió lo que decían ni para qué lo decían?

Están diseñados para darte una explicación de las cosas. O sea que, si te aplicas a entender el proverbio, entonces, aunque nunca tengas sabiduría, la vas a obtener. El leer los proverbios nos da la habilidad de poseer sabiduría. Ahora, nosotros pensaríamos que si las personas son simples, lo mejor que podríamos hacer es darles un mensaje sencillo. El problema es que si tú le das un mensaje sencillo, ellos jamás podrán producir uno por sí mismos. Es la misma diferencia entre darte peces o enseñarte a pescar.

Porque la idea es que se desarrolle la mente. La palabra dice aquí que apela a aquellos que están inclinados a la sabiduría. Requiere una activación mental. David, también salmista, requería sabiduría. Cuando Natán vino y le dijo su parábola de las manzanas podridas en el saco sin fondo, David entendió la parábola muy bien, la interpretó correctamente, y juzgó; pero no pudo ver que hablaba de sí mismo.

Igual que hoy la iglesia entiende los mensajes y se larga a predicarlos, pero no entiende que el mensaje hablaba con ella. Muchos siguen a Jesús, pero no sirven a Dios, Conectados a ministerios, pero no conectados a Dios. De eso hay súper abundancia.

La falta de sencillez en un mensaje, cuando se le da al pueblo, de hecho está ayudando al pueblo, a mejorar su habilidad de atenerse a la soberana vocación, Repetiré esto: la falta de sencillez en un mensaje, de hecho ayuda al pueblo a desarrollar la mentalidad que se requiere para obtener la soberana vocación.

Lo diré una vez más: el hecho de que el mensaje no sea sencillo de entender es, en hecho, lo que se necesita para desarrollar la mentalidad que es necesaria para obtener la soberana vocación. Nota, entonces, que la parábola no era algo nuevo cuando Jesús las empieza a usar en sus predicaciones.

(Ezequiel 24: 3) = Y habla por parábola a la casa rebelde, y diles: así ha dicho Jehová el Señor: pon una olla, ponla, y echa también en ella agua;

(Verso 18) = Hablé al pueblo por la mañana, y a la tarde murió mi mujer, y a la mañana hice como me fue mandado.

(19) Y me dijo el pueblo: ¿No nos enseñarás qué significan para nosotros estas cosas que haces?

¿Es que no nos vas a explicar qué quiere decir el mensaje? ¿Te das cuenta, verdad? No es de hoy, es de siempre. Pero Dios no cambió el método, fíjate. Porque, si no hubiera funcionado, Cristo hubiera usado uno mucho mejor, ¿No crees?

(Ezequiel 20: 49) = Y dije: ¡Ah, Señor Jehová! Ellos dicen de mí: ¿No profiere éste parábolas?

Esto es un equivalente a decir: ¡Señor, no entendemos nada de lo que dice este hombre! ¿En qué dialecto está hablando? Parábolas. Lo que estamos viendo es que, cuando Jesús decide hablar en parábolas, no es que él se inventó una terminología nueva o un idioma distinto. Simplemente es el estilo de Dios para madurar a su gente.

(Isaías 6: 9) = Y dijo: anda, y di a este pueblo: oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, más no comprendáis.

(10) Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya en él sanidad.

Aquí vemos que Dios no quiere que ellos sean sanos. Ahora; él lo repite en Mateo 13. En Mateo 13, vemos que Jesús contesta lo mismo. De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis y no percibiréis, porque el corazón de este pueblo se ha engrosado. Nota que el problema es el corazón del pueblo.

Con los oídos oyen pesadamente y han cerrado sus ojos. Para que no vean con los ojos y oigan con sus oídos, y su corazón entienda, y se conviertan y yo los sane. Créeme que no son pocos los que se quedaban muy confundidos con este texto bíblico por años y años, porque se decían: ¿Pero es que no viniste a eso, a sanar gente?

Es como contradictorio, ¿Has visto? Has venido a sanar gente. Entonces, ¿Qué pasa? Es que a ellos no se les daba a entender. Sin embargo, a los discípulos, ordenó que se les dieran los misterios del Reino. Todos pensaban que él venía a sanar, pero hay un aspecto en la mentalidad apostólica, donde a través del ministerio de la palabra, actualmente lo que está trayendo es juicio a los corazones rebeldes.

O sea: hay distintas dinámicas dentro de la ministración de la palabra, trayendo a un pueblo a una ministración donde la palabra los juzgue, para que su corazón cambie. Este tipo de ministerio nos traerá a la superficie a todos aquellos que verdaderamente están siguiendo a Dios, en oposición con aquellos que solamente vienen a recibir algo de Dios.

Tiene que haber una separación. Los que persiguen cumplir con los propósitos de Dios, y los que buscan solamente tener sus necesidades mínimas asistidas. Él dice que esta gente tenía un corazón pesado. Pero, sin embargo, no faltaban a un culto. En cada actividad de la iglesia estaban presentes. ¡Donde quiera que iba Jesús, ahí estaban ellos!

No podía salir de un lugar que las multitudes ya estaban allí. Salía de la casa de Pedro y todos corriendo a buscarlo. Se iba a sentar en una barca y la multitud colmaba la playa. Pero no había cambio. O sea: muchos pensaron que Jesús había sido un tanto malo cuando dijo eso, pero hay que entender que él está tratando, -y lo dijo-, a un grupo de corazones rebeldes, que están comprometidos con ministerios, pero no con él.

Entonces dijo: a esta gente no me da la gana que oigan y sean sanos. Está hablando con gente con un corazón engrosado, un corazón que no es para Dios, sino solamente para la necesidad personal. Y hubo un tiempo en que la iglesia le dio cabida a eso, igual que Jesús, que durante un tiempo predicó a multitudes, pero luego vino otro tiempo donde empezó a ministrar en parábolas.

Y comenzó a decir, ¿Sabes qué? Hasta aquí te di peces, te di pan, te di sanidades, te di milagros, te di resurrecciones, liberaciones, ¿Y todavía no entiendes? Ahora, si quieres entender, inclínate a la sabiduría. A mi modesto entender, creo que la iglesia, hoy, está entrando en esa etapa.

(Marcos 4: 10) = Cuando estuvo solo, los que estaban cerca de él con los doce le preguntaron sobre la parábola.

(11) Y les dijo: a vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; más a los que están fuera, por parábolas todas las cosas.

Ahora, escucha: esos que él dice que estaban fuera, eran gente que estaba con él en todos los servicios. O sea que vamos a llegar al día en que vamos a tener que tomar una decisión, respecto a si vamos a seguir cargando con todo lo que no es relativo, o vamos enfocarnos en él. Porque eso es lo que dice la palabra, que estamos llamados a servirle a él, no a la gente.

Seguid a Dios, y la oveja nos seguirá. La verdad es que se nos engancha eso de querer ayudar a toda la gente que, lo único que logramos, es que se nos atrase todo el propósito genuino. Sabemos que eso nace de un corazón de nobleza, pero la verdadera nobleza quiere madurar a la gente, porque ese es el verdadero corazón de Dios.

Así que, su propósito es madurar la gente, revelar verdad a los que están unidos con él, y cancelarles la verdad a las multitudes que no tienen ninguna intención de establecerlo. Es por eso que él dice que no arroja perlas a los cerdos. Cualquiera que quería cumplir la palabra se quedaba y le preguntaba: Maestro, he quedado un tanto confundido, ¿Puedes explicarme la parábola? Y él se la explicaba sin problemas.

(Marcos 7: 13) = Invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a estas.

(14) Y llamando a sí a toda la multitud, les dijo: oídme todos, y entended; (15) nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre.

(16) Si alguno tiene oídos para oír, oiga.

Fíjate cómo le hablaba a las multitudes: si tienes oído, escucha, sino, adiós. Te lo recuerdo por si no te diste cuenta: este es el Señor, ministrando la palabra. O sea que tenemos que ir elevando el nivel de nuestra palabra, hasta que desarrollemos una mentalidad adecuada.

(Verso 32) = Y le trajeron un sordo y tartamudo, y le rogaron que le pusiera la mano encima.

(33) Y tomándole aparte de la gente, metió los dedos en las orejas de él, y escupiendo, tocó su lengua; (Fuera de la vista de la multitud, ¿Te queda claro?) (34) y levantando los ojos al cielo, gimió, y le dijo: Efata, es decir: sé abierto.

(35) Y al momento fueron abiertos sus oídos, y se desató la ligadura de su lengua, y hablaba bien.

(36) Y les mandó que no lo dijesen a nadie; pero cuanto más les mandaba, tanto más y más lo divulgaban.

(37) Y en gran manera se maravillaban, diciendo: bien lo has hecho todo; hace a los sordos oír, y a los mudos hablar.

Pregunta: ¿Por qué te crees que separó al muchacho para sanarlo? Si revisas con cuidado el ministerio de Jesús, vas a comprobar que, cada vez que iba a hacer algo de ese tipo con alguien, primeramente lo separaba de la multitud. O cerraba la puerta detrás de los que tocaban la flauta y se metía solo a resucitar al enfermo, o agarraba y se llevaba al otro ciego aparte para hacer barro y ponérselo en los ojos.

O primero quebraba la doctrina popular de la multitud y decía: No pecó él ni pecó su padre, esa doctrina está errada, tiene salvación. Y comenzaba a cambiarla. Porque en la multitud, la atmósfera tiene una configuración diferente. La configuración de este estudio es diferente al de la semana pasada. Tu espíritu discierne eso, no lo estoy inventando, lo sabes.

Escucha esto: la separación del laico y el ministro, fue cosa de hombres, no de Dios. El quería un pueblo de reyes y sacerdotes, y de todos, todos, todos ministros competentes. Él de ninguna manera quería un laico y un ministro. En Apocalipsis 2 dice que esa es una de las doctrinas que a Dios no le gusta. Los nicolaítas.

O sea que lo que estoy tratando de decirte y que entiendas, es que Dios no quería dos niveles en la iglesia. Sí quería que su Reino tuviera un nivel, y el mundo otro. Y que fuéramos sacerdotes a las naciones. No sacerdotes a la iglesia. Hemos reducido el plan de Dios a ministrarle a nuestra gente, en vez que nuestra gente ministre a las naciones.

Y nos vemos obligados, porque obviamente, tenemos dos niveles, uno que está inclinado a sabiduría, y otro que siempre anda detrás buscando los peces. Tenemos que acelerar este proceso, no hace falta tener que estudiar veinte años para entender el propósito de Dios.

Entonces, tenemos que presionarnos a entender, tenemos que oír, tenemos que desarrollar la mente. La palabra eklesía, de la cual deriva la más conocida, iglesia, significa: aquellos que son llamados fuera de la multitud. Un grupo que puede ser usado en las manos de Dios. Y de eso se trata.

Jesús habló en parábolas, precisamente, para definir a quien se podía y a quien no se le podía depositar los misterios del Reino. Hay cosas que decir que a veces no se pueden decir por causa de los niveles. Y eso te atrasa el propósito. Así que nosotros, que somos los ministros, tenemos unirnos en una acción común e igualitaria: madurar la mentalidad de nuestra gente.

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Sólo las Cosas Imposibles

Quiero que leamos dos versículos. En Lucas 18:27 dice: El les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios. En 2 Corintios 12:9 dice: “Y me ha dicho: Bástate Mi gracia; porque Mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.

En Lucas 18:27 el Señor Jesús dijo que lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios. Nosotros sabemos en qué ocasión el Señor dijo esto. Un joven rico había venido a Él y le había preguntado: ¿Qué he de hacer para heredar la vida eterna?

Debido a que le preguntó, qué tenía que hacer, el Señor le contestó: Los mandamientos sabes: No adulteres; no mates; no hurtes; no digas falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre. El Señor le hizo una lista de cinco cosas. Le dijo al joven rico, que para heredar la vida eterna, la vida increada de Dios, por medio de las obras, debía cumplir estas cosas.

Esto tiene que ver con lo que uno debe hacer y con lo que no debe hacer. El joven rico pensaba que si heredar la vida eterna era sólo cuestión de dejar de hacer ciertas cosas y de cumplir otras, él podría lograrlo. De hecho, él dijo haber guardado todos estos mandamientos desde su juventud; entonces el Señor le dijo: Aún te falta una cosa.

En esta ocasión no tenemos tiempo para profundizar en este pasaje. Sólo extraeré de él un principio. Cuando el joven le preguntó al Señor qué debía hacer para heredar la vida eterna, el Señor sólo le mencionó cinco cosas. ¿Por qué el Señor no le dijo las seis cosas? ¿Por qué no le dijo todas las condiciones de una vez? ¿Por qué después de estas cinco cosas le dijo: Aún te falta una cosa?

La única razón era demostrarle que él no podía lograrlo. La vida eterna es un regalo de Dios, es Su gracia, y el hombre no puede obtenerla por medio de ningún tipo de obra. El Señor primero le habló al joven rico de cinco cosas y después añadió: Aún te falta una cosa, porque deseaba que el joven supiese que no podría heredar la vida eterna por obras; es imposible obtener vida eterna por las obras.

Pero el joven rico ignoraba esto. El seguía declarando que podía lograrlo. Desde su juventud había guardado los mandamientos de no adulterar, no matar, no hurtar, no decir falso testimonio y honrar padre y madre. Por lo tanto, el Señor añadió una cosa más: Aún te falta una cosa. El Señor sabía que había una cosa que no podía hacer. El Señor conocía bien a este joven y sabía que había una cosa que no podía vencer.

En la actualidad el Señor hace lo mismo entre nosotros en relación con la vida vencedora; El aplica hoy el mismo principio. Quizás algunos hermanos o hermanas digan que no son tan orgullosos ni tan envidiosos ni tan obstinados como otros. Quizá piensen que son mejores que otros en muchos aspectos, mas Dios sabe que hay algo en cada uno de nosotros que no podemos vencer.

Dios permite que esto permanezca en nosotros, a fin de demostrarnos que esto es imposible para el hombre. Mientras no cometamos adulterio, ni robemos, ni matemos, ni digamos falso testimonio, y mientras honremos a nuestros padres, creemos que podemos hacerlo todo. Si otros nos preguntasen si hemos vencido, podríamos decirles que hemos vencido en este o en aquel asunto.

 Podemos pensar que todo está bien. Pero la pregunta hoy no es cuántas cosas ya hemos vencido, sino si existe alguna que no hayamos vencido. Dios permite que algo permanezca en nosotros para mostrarnos que todavía hay alguna cosa que no podemos hacer.

Vimos que según la evaluación que Dios ha hecho de nosotros, sólo merecemos ser crucificados. Dios entiende cabalmente que no podemos vencer el pecado y que nunca podemos hacer el bien. Pero aunque Dios dice que somos inútiles, seguimos pensando que somos útiles en alguna forma.

Dios nos conoce muy bien, pero nosotros no nos conocemos a nosotros mismos. No importa cuán buenos digamos ser, Dios dirá que aún nos falta una cosa. El mal carácter persigue a algunos permanentemente. La terquedad siempre sigue a otros.

 Quizás algunos no sean orgullosos ni envidiosos, pero su obstinación nunca los abandona. Todavía les falta una cosa. Siempre habrá alguna cosa que no podamos vencer. No tenemos el poder para vencer ese pecado. Quizás otras personas no sean orgullosas, celosas ni contumaces y tampoco se enojen fácilmente, pero se encuentran llenos de sus propias palabras; no pueden vivir sin estar hablando continuamente.

Pueden gloriarse de no haber cometido este o aquel pecado, pero el Señor aún les dirá que les falta una cosa. Algunos son incapaces de soltar su dinero, aunque nunca llegan a cometer un pecado grave. Sin embargo, su pecado es la avaricia; es una mancha que permanece en ellos.

Dios dice que todavía les falta una cosa. Aún queda algo porque Dios quiere demostrarnos que no podemos vencer. Tal vez deseemos llevar una vida perfecta, pero queda una cosa que da testimonio de que no la hemos alcanzado. Esta es la primera condición: admitir que aún nos falta una cosa. Para algunos es el orgullo, para otros puede ser la envidia, la locuacidad o los pensamientos impuros. Quizás otros tengan más de una cosa.

Las palabras del Señor indican que al hombre le es imposible conseguir la salvación, recibir la vida, obtener la victoria y la vida abundante. Sin embargo, el joven no creyó en su incapacidad. Su respuesta fue bastante osada: Todo esto lo he guardado desde mi juventud.

¡Cuán presuntuosa fue su respuesta! ¡Cuánta confianza en sí mismo se nota en estas palabras! El creyó tenerlo todo. Pero el Señor le dijo que aún le faltaba una cosa. Quizás un hombre diga que no tiene orgullo ni envidia ni obstinación ni locuacidad ni algún otro de los pecados ya mencionados; pero aún le falta una cosa. Si se fuese a casa y meditase un poco, podría ver que aún le falta una cosa.

Dios ha concluido que nosotros nunca lograremos nada. El ya determinó que somos incapaces. Él ha discernido y ha visto que no podemos obtener nada. Ya lo dijo. El asunto ahora radica en cómo responderemos nosotros. ¿Por qué permite Dios que caigamos tan frecuentemente después de haber sido salvos? ¿Por qué hemos estado fracasando constantemente desde el día en que fuimos salvos hasta ahora?

Muchos hermanos confiesan con lágrimas que no pueden vencer este pecado o aquél. No crean que no comprendemos sus frustraciones; sabemos que algún pecado les ha venido molestando, pero damos gracias al Señor y lo alabamos porque no pueden superarlo.

Tú te has rendido; has reconocido tu derrota; Dios te ha mostrado que no puedes vencer. Él no tiene necesidad de mostrarte muchos pecados. Solamente te deja ver uno solo, y éste será suficiente para demostrarte que no puedes vencer.

Quizás una hermana haya vencido toda clase de pecados, mas no consigue vencer el pecado de la mentira. Miente en el instante en que abre su boca. Cuando habla, salen mentiras de su boca. Ella reconoce que éste es un pecado que no logra vencer.

Otra hermana quizás no pueda vencer su mal carácter. Ella se enoja en el minuto en que es provocada. Inmediatamente después de enojarse confiesa su pecado; pero inmediatamente le vuelve el mal carácter. Cada vez que pierde la paciencia, sabe que tiene que confesar su pecado; habiendo acabado de hacer su enojo, éste vuelve a explotar. Esto la perturba mucho, pero no encuentra otra cosa qué hacer. Ella continúa perdiendo la paciencia una y otra vez.

Tal vez un hermano haya logrado vencer muchos pecados, pero no logra vencer el pecado de fumar. Aunque es un buen hermano, no puede vencer este pecado. Otra hermana quizás venza toda clase de pecados, pero no logra vencer el pecado de comer constantemente y a deshora.

¿Por qué los cristianos tienen experiencias diferentes? Dios permite que estas cosas permanezcan en nosotros para probarnos que nada podemos hacer. Pero a pesar de que Dios dice que nada podemos lograr, nosotros seguimos insistiendo en tratar de lograr algo. A pesar de que Dios dice que no tenemos esperanza, nosotros seguimos pensando que tenemos esperanza.

Necesitamos ver que todas nuestras decepciones y fracasos, y todas nuestras penosas derrotas son usadas por Dios para mostrarnos que no podemos. Es así como Dios nos pregunta si ya nos dimos cuenta de que hemos fracasado lo suficiente.

Él nos demuestra de este modo que jamás lograremos vencer. El permite que fracasemos una, dos, diez veces y aun veinte veces, para que veamos que no podemos hacer nada. El permite que constantemente fracasemos a fin de mostrarnos nuestra incapacidad.

 Él nos permite tener estas experiencias para que reconozcamos delante de Él que no podemos vencer. El primer paso para obtener liberación es reconocer que no podemos lograrlo. Para que una persona pueda ser salva, debe primero reconocer su incapacidad.

De la misma manera, para poder vencer, también debe reconocer su incapacidad. Una vez que lleguemos a este punto, Dios podrá comenzar a obrar. Desafortunadamente, el joven rico que se acercó a Jesús, se fue desilusionado. Es una lástima que se hubiese alejado triste a pesar de haber visto su incapacidad.

¿Por qué dio Dios la ley al hombre? No necesitamos examinar todas las leyes que Dios ha dado en estos cuatro mil años. Sólo necesitamos observar los diez mandamientos que Dios dio a los israelitas en el monte Sinaí. ¿Cuál fue el propósito de estos mandamientos?

Dios les dio los diez mandamientos a los israelitas, no para que los guardaran, sino para que los quebrantaran. ¿Qué significa esto? Dios sabe que el hombre no puede guardar la ley y también conoce que todos somos pecadores. Sin embargo, el hombre se niega a aceptar el juicio de Dios.

Sólo cuando una persona fracase después de intentar cumplir la ley, reconocerá que es pecadora. El libro de Romanos nos dice que Dios dio la ley al hombre para que éste la quebrantara, no para que la guardara. Cuando el hombre llega a comprender que no puede guardar la ley, viene a ser subyugado y se humilla. Dios invirtió cuatro mil años en ayudar al hombre a ver que no puede lograr nada. Después envió a Cristo para que el hombre lo recibiera y fuera salvo por El.

En estos últimos dos mil años, muchos pecadores han sido salvos. Fuimos salvos a pesar de que éramos pecadores. Esto debería ser suficiente para habernos humillado; pero no sé si esto ha mejorado en algo su mal carácter o su orgullo. Es posible que haya habido algo que llamemos mejora, pero en realidad es represión.

Anteriormente su mal humor se manifestaba externamente; ahora queda reprimido adentro. Antes, nuestro orgullo se manifestaba exteriormente; ahora lo reprimimos. Pero cuando la represión llegue a cierto punto, no podremos reprimirnos más, y todo quedará fuera de control. Dios nos muestra que no podemos lograr nada. Nos dice que nadie puede poner fin a sus pecados. Mientras haya alguna cosa que el hombre no pueda hacer, su incapacidad quedará de manifiesto.

Somos inútiles. Para poder recibir liberación de parte de Dios, lo primero que debemos hacer es reconocer que no podemos hacer nada y no intentar nada. Tenemos que decirle a Dios: Dios, me rindo ante Ti Estoy acabado. Ya no lucharé”. Esto es lo que significa rendirnos.

La primera condición para obtener liberación es decir: “No puedo lograr nada. No trataré de luchar más, ni seguiré peleando. Antes yo había tratado de dejar mi orgullo un poco, mas ahora Señor, no tengo intención de cambiarme a mí mismo.

Anteriormente procuré cambiar un poco mi mal carácter; pero Señor, ya dejaré de intentarlo. Creí haber corregido mi lengua, pero ya no lo seguiré intentando. No puedo hacer nada. No trataré de cambiarme a mí mismo. Me doy por vencido”.

¿Qué sucede cuando vemos que el Señor murió en la cruz por nosotros? ¿Qué sucede cuando creemos? Inmediatamente dejamos de tratar de hacer el bien. Somos salvos tan pronto creemos. Igualmente cuando vemos que el Señor nos ha llevado a la cruz, y nos ha crucificado allí, cesamos de luchar y no tratamos de mejorar.

Una vez que creemos que el Señor está en nosotros y que vence en nuestro lugar, detenemos nuestras obras y permitimos que Dios nos rescate. Decimos: “Señor, nunca mejoraré y tampoco tengo la intención de intentarlo. No haré nada de hoy en adelante. No tomaré el control ni me preocuparé por nada. Soltaré todo a partir de hoy, y los problemas ya no serán míos”. Esto es lo que significa rendirnos. Esto es lo que significa soltar.

Algunos han dicho que soltar es muy difícil. Al llegar la tentación deben sostener una pelea, y al comenzar a enojarse, piensan que deben luchar. Una vez que se proponen hacer algo y fracasan, piensan que sólo tienen que tomar una decisión más firme la próxima vez.

Sin embargo, otra determinación traerá otra derrota, y una nueva promesa sólo traerá consigo otra promesa quebrantada. Cuantas más determinaciones tomemos, más fracasaremos. Si la primera decisión no fue lo suficientemente firme, aunque la segunda lo sea más, tampoco traerá resultados.

Romanos 7 describe esto muy detalladamente: Porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo (v. 18). Ninguna promesa que hagamos sirve para nada, porque no hemos soltado. Aún seguimos administrando nuestros propios asuntos; no podemos decir que fuimos crucificados juntamente con Cristo ni que ya no vivimos nosotros. Soltar significa morir, renunciar; significa abandonar todo esfuerzo por tomar control y olvidarnos del asunto. Cuando ya no seamos capaces, Dios podrá obrar. Por tanto, la primera condición es soltar los asuntos.

Esto es lo que significa soltar y rendirnos. Esto es lo que significa estar crucificados con Cristo. Debemos decirle al Señor: “No renuncio porque sea capaz; renuncio porque no puedo tolerar más esto. No soy capaz de hacer nada; no logro manejar las cosas. Es por esto que tengo que renunciar.

Mi mal carácter persiste; mi orgullo aún está presente; mi obstinación y mi envidia todavía están conmigo. No puedo hacer nada al respecto. Lo único que me resta por hacer es rendirme y renunciar. Sólo puedo decir que en lo sucesivo todo queda en Tus manos”.

Sin embargo, cuando aparezcan “posibles compradores”, no debemos alarmarnos. Hay muchos “compradores” que vienen cada día a ofrecernos sus productos. Lo único que debemos hacer es dejar todo en las manos del Señor. No debemos preocuparnos ni tratar de hacer nada. Esto es lo que significa vencer; esto es lo que significa rendirse.

¿Sabe lo que es la tentación? Un hermano una vez dijo que siempre era tentado a airarse; otro hermano decía que era tentado a ser obstinado; otro decía que era tentado continuamente por pensamientos impuros, y otro se quejaba de que era tentado por su lengua precipitada.

Parece que existieran mil clases de tentaciones para mil diferentes clases de personas. Pero en realidad sólo existe una única tentación en el mundo. Creemos que las tentaciones nos conducen al mal carácter, al orgullo, a la avaricia o al adulterio.

Pero para Satanás sólo hay una tentación: la tentación de incitarnos a hacer algo. Satanás no trata de inducirnos a perder la paciencia ni a que seamos orgullosos, avaros ni adúlteros. Él nos tienta a que nos movamos. Si él logra movernos, prevalecerá sobre nosotros. No importa cómo nos movamos.

Si él logra iniciar en nosotros algún movimiento, ya hemos fracasado. En el momento en que nos movamos, él podrá ganar la victoria sobre nuestra oración y sobre nuestra lectura de la Palabra. Quisiera poder decirles esto con lágrimas en mis ojos. No debemos movernos.

Tan pronto como nos movamos, seremos derrotados. Podemos luchar contra Satanás y podemos pelear contra él y resistirlo; pero en el momento en que nos movamos, él habrá obtenido total victoria. Debemos entender que la clave de nuestra victoria es permanecer firmes, no tomar el control. Una vez que tratemos de manejar la situación, fracasaremos. Dios desea hacernos a un lado para permitir que Su Hijo venza por nosotros.

Gálatas 5:17 dice: Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí; para que no hagáis lo que quisiereis. Este versículo no dice que nosotros nos oponemos a nuestros deseos ni que nuestros deseos se oponen a nosotros, sino que el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne.

Nosotros no desempeñamos aquí ningún papel. Estos dos partidos se oponen el uno al otro. ¿Qué significa esto? Un hermano se lamentaba una vez porque sus únicos deseos eran el pecado y la impureza; no podía evitarlo. Pero en realidad es la carne la que lucha contra el Espíritu, y el Espíritu el que se opone a la carne. Nosotros no tenemos parte en esta batalla. Es así como Dios nos libra. Si nos hacemos a un lado y dejamos que el Espíritu luche contra nuestros deseos, y los deseos contra el Espíritu, experimentaremos liberación.

Cuando somos tentados y decimos: “Señor, sálvame, aquí viene otra vez más la tentación”. El diablo entrará aún antes de abrir la puerta. Tenemos que dejar que el Señor se haga cargo por completo del asunto. Cuanto más oremos, más desesperados estaremos; y cuanto más repitamos nuestra oración, más difícil se nos hará soltar el asunto.

Un hermano dijo una vez que cuando Pedro se hundía en el agua, solamente clamó: “¡Señor, sálvame!”. Soltar es orar usando una frase corta. Si uno continúa diciendo “Señor, sálvame…” cinco o diez veces, ya habrá sido derrotado. A esta clase de oración la llamo, la oración del ahorcado.

Esto es como una persona que sigue tratando de ahorcarse una segunda y aún una tercera vez después de fracasar en el primer intento. Cuando una persona ora repetidas veces así, demuestra que aún no lo ha soltado todo. Trata de echar mano de la victoria con sus oraciones; trata de vencer con sus propias fuerzas.

El resultado será invariablemente el fracaso. Si deja de orar tanto, todavía tendrá la posibilidad de vencer. Recuerden que Satanás trata de hacer que nos movamos. Mientras nos movamos, inclusive en nuestra oración, él obtendrá lo que quiere.

Suponte que tú pierdes la paciencia cada vez que te provocan. ¿Qué harías hoy? ¿Qué harías si alguien continuara provocándote con sus palabras y la provocación se volviera cada vez peor? “Señor, no tomaré el control de este asunto; mi mal carácter ya no es responsabilidad mía; la victoria es Tu responsabilidad.

No puedo controlar mi mal carácter. Señor, Tú debes hacerte cargo de esto”. Si puedes decir esto, en verdad habrás soltado el asunto. El Señor tomará el control, y tú manifestarás la paciencia de Él. Podrás darle gracias y alabarlo, diciendo: “Señor, ya no quiero responsabilizarme de esto”.

Pero si piensas que no puedes soportar más la provocación, y oras: “Señor, líbrame porque estoy a punto de perder la paciencia”. Quince minutos te parecerán quince horas. Aunque tal vez no te llegues a enojar exteriormente, estarás ardiendo por dentro. Esto no es victoria. Satanás no necesita que tú pierdas la paciencia de modo exagerado. Todo lo que tienes que hacer es moverte un poco, y él obtendrá la victoria.

Vencer significa no moverse. Vencer es no hacer caso de la situación y darle la espalda. Si no te mueves, haces la situación a un lado y te alejas, estarás soltando el asunto. La victoria no tiene nada que ver contigo. Tú ya estás muerto; es Cristo quien vence por ti. La victoria significa que tú mueres y Cristo vive.

Esta no siempre es la manera en que muchas personas le entregan sus asuntos al Señor. Por un lado, dicen haber entregado todo a Dios; pero por otro, están intranquilos en su corazón; siguen mirando atrás. Mientras tú tomes el control, Él no lo tomará, sino que te lo dejará a ti.

Si dejas de tomar el control, entonces Él lo hará y asumirá toda la responsabilidad. Si deseas seguir tomando el control, será asunto tuyo reprimir tu mal carácter y tendrás que hacerlo todo por tu cuenta. ¿Qué significa rendirse? Significa dejar el dinero en el suelo, dar la espalda y marcharse.

Sólo necesitas decirle al Señor: “Señor, te entrego todo a Ti De ahora en adelante no me importa si soy malo o bueno”. Una vez que te entregues a Dios de esta manera, Dios tomará lo que tú le hayas entregado. Todo lo que debemos hacer es entregarle al Señor lo que tenemos.

Primero tenemos que abandonar las cosas para que Dios recoja lo que ya abandonamos. Sin embargo, siempre esperamos que Dios recoja antes de que nosotros soltemos el asunto. Pero Dios desea que nosotros soltemos el asunto antes de recogerlo El.

En el caso de Dios, o Él toma todo o no toma nada. El nunca tomará la mitad, dejando la otra mitad a nuestro cargo. Nosotros tenemos que renunciar el día treinta y uno, y Dios asumirá el cargo en el día primero. Si tratamos de renunciar gradualmente, Dios nunca tomará el control.

Uno de nuestros mayores pecados es tener un corazón incrédulo. Tratamos de controlarnos y reprimirnos todos los días. Somos nosotros los que nos controlamos y nos reprimimos. Nos preocupa qué sucedería si no nos reprimiéramos o si dejáramos de tomar el control. Al predicarle el evangelio a un incrédulo, le decimos que ya no tiene que preocuparse de nada, porque Cristo murió por él, y que sólo necesita creer, y recibirlo todo.

De la misma forma, fuimos crucificados con Cristo, y Él ahora vive en nosotros. Damos gracias a Dios y lo alabamos porque Cristo es nuestra Cabeza y nosotros somos Sus miembros. Cristo es la vid y nosotros Sus pámpanos. Él es nuestra vida y nuestro todo. Una vez que seamos quitados de en medio; una vez nos rindamos, renunciemos y nos hagamos a un lado, Cristo comenzará a tomar el control.

Si un incrédulo trata de ponerse fin a sí mismo, el diablo vendrá a morar en él. Dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada. Entonces va, y toma otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí” (Mateo 12:44, 45). Para los creyentes es como el caso de dos familias bajo un mismo techo.

Cuando una de ellas se mude, la otra seguirá allí. Si un hombre no es salvo, no será victorioso aunque desista de todas sus obras. Pero si es salvo, el Señor le concederá plena victoria tan pronto cese de sus obras. Una vez que el yo sale, viene la victoria. Una vez que nos mudemos, venceremos. Renunciar y soltar significa deshacernos de nosotros mismos y mudarnos a otro lugar. Esto es lo que significa rendirse incondicionalmente.

No es necesario que hagas nada. Ni siquiera es necesario que sueltes o creas. Si puedes pronunciar una alabanza, entonces hazlo; y si no puedes, no hay necesidad de que lo intentes. Si puedes venir delante del Señor, entonces hazlo. Ven delante de Él, no importa si estás vivo o muerto. Esto es todo lo que necesitas hacer. Esto es lo que significa soltar”.

Hermanos, somos demasiado complicados. Dios dice que no tenemos que hacer nada, pero aún queremos seguir haciendo muchas cosas. Muchos hermanos y hermanas dicen haberlo soltado todo, pero han convertido esta acción en una especie de trabajo. Luchan constantemente entre soltar y no soltar. Así que siguen ejerciendo su propia fuerza. Soltar las cosas significa que uno ya venció. Esto es la victoria.

En 2 Corintios 12:9 dice: Y me ha dicho: Bástate Mi gracia; porque Mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo extienda tabernáculo sobre mí.

Esto nos muestra que no sólo debemos considerarnos débiles, impotentes e incapaces, sino que también debemos regocijarnos en nuestra debilidad, impotencia e incapacidad. ¿Dice acaso este versículo que debemos lamentarnos por nuestras  debilidades?

No. Dice que debemos regocijarnos por nuestras debilidades y que además debemos gloriarnos en ellas. ¿Qué significa gloriarnos en nuestras debilidades? Todo el mundo se lamenta por sus debilidades, pero los vencedores se glorían en ellas porque tienen fe. ¿Creen ustedes que tienen problemas? ¿Les parece que tienen fracasos? Necesitan ver que sus problemas y fracasos son una bendición; el fin de ellos es ayudarlo a vencer.

Hermanos y hermanas, no crean que ustedes pueden cambiar. Dentro de cinco años todavía seguirán perdiendo la paciencia. La victoria radica en que Cristo vive por ustedes. Ustedes pueden declarar: “Te doy gracias Señor y te alabo porque no puedo lograrlo, pero Cristo sí”.

Desearía decirle esto a todo el mundo. No le tengo miedo al mal carácter; no me amedrenta una personalidad fuerte; tampoco le temo al orgullo desmedido. Sólo temo a aquellos que no ven su propia incapacidad, y que no ven que Cristo es capaz.

Es bueno que ustedes alaben a Dios por su victoria; pero también deben alabarlo por sus debilidades. Sus debilidades tienen la función principal de manifestar el poder de Cristo. Doy gracias a Dios de que (Y aquí menciona tu nombre y apellido) es totalmente corrupto.

Le doy gracias a Cristo porque Su poder puede una vez más ser perfeccionado en mí. Le digo al Señor que no hay nada bueno en mí y que no tengo ni santidad, ni paciencia ni calma. Doy gracias al Señor y le alabo porque no tengo ninguna de estas cosas y porque tampoco me esfuerzo por tenerlas. “Oh Señor, desde ahora te lo entrego todo. Desde ahora es Tu Hijo el que vencerá por mí”. Si tú haces esto, inmediatamente vencerás. Tú puedes vencer en menos de un minuto; es más, en menos de un segundo.

Lucas 18 nos muestra un joven rico que no pudo vencer; mientras que Lucas 19 nos muestra a Zaqueo, quien logró la victoria. “He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado” (Verso 8).

El obtuvo la victoria en ese instante. Zaqueo logró hacer lo que el joven rico no pudo. Lucas 18 nos muestra que para el hombre es imposible, mientras que Lucas 19 nos muestra que para Dios todo es posible. El hombre de edad avanzada de Lucas 19 pudo hacer lo que el joven de Lucas 18 no pudo.

En Lucas 18 el joven no pudo hacer lo que el Señor le dijo que hiciera. En Lucas 19 el Señor no tuvo que decirle mucho al hombre viejo, y aun así, éste creyó. El joven rico no pudo lograr nada, porque no creyó en Dios. El viejo y toda su casa eran hijos de Abraham; ellos tenían fe, y la salvación llegó a aquella casa. Esta fue obra de Dios.

Tenemos que agradecer y alabar al Señor pues no podemos amar ni perseverar ni humillarnos ni ser mansos. Pero no hay ni un solo versículo en la Biblia ni una sola palabra de Dios que diga que debemos llevar una vida que nosotros podemos vivir, ni que debamos hacer lo que nosotros podemos hacer.

Dios siempre nos pide que hagamos lo que no podemos hacer y nos pide que llevemos una vida que nosotros no podemos vivir. Cada mañana al despertarme, doy gracias a Dios porque es un día más que Él tiene para realizar Sus milagros. En la noche vuelvo a darle gracias y lo alabo de nuevo por los milagros que hizo ese día.

Hoy Dios me está capacitando para soportar lo que yo no puedo; para amar lo yo no puedo amar; para hacer lo que yo no puedo hacer, y para actuar de una forma que yo no puedo. Démosle gracias al Señor y alabémosle. Todos los días podemos experimentar las palabras: “Lo que es imposible para el hombre, es posible para Dios”.

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¿Ha Desaparecido el Legalismo?

Hace nada menos que la friolera de veinticuatro años, una noche de aquellas donde el hambre y la sed de Dios se habían apoderado de muchos de los que hasta allí sólo cumplíamos con el rito evangélico de asistir regular y cumplidoramente a cada culto, reunión o servicio organizado por nuestras iglesias, dimos en aterrizar en una iglesia de las grandes de mi ciudad, por causa de la visita de un predicador que no conocíamos.

Moreno. Bueno, no quiero usar eufemismos; mucho más que moreno, sencillamente negro, negro petróleo. Llamativamente, grandes ojos verdes. Cuerpo de oso polar pero, paradójicamente, aspecto fino, cuidado. Y cuando todos esperábamos al predicador clásico de domingo especial por la noche, de traje, corbata y anteojos, este moreno se nos presentó como profeta, de remera o chomba, como se llame esa camiseta de salida sport en tu país, y centelleantes zapatillas, (¡Sí, zapatillas!) blancas.

Ocupar el púlpito de esa iglesia, (O, en realidad, de cualquiera de las que nosotros conocíamos o asistíamos en mi ciudad), con ese aspecto, en otro tiempo que no fuera ese, donde un aparente despertamiento relacionado con una impartición de la unción nos había sacudido a todos nuestras teologías llenas de telarañas estructurales, hubiera significado el malestar del pastor principal, el disgusto de sus ayudantes y la santa indignación de los congregados. Sin embargo, no fue eso lo que sucedió, sino todo lo contrario.

Ese enorme moreno se plantó en la plataforma, abrió sus gruesos labios en una enorme sonrisa que mostraba dos filas de dientes blancos que hacían juego solamente con sus zapatillas, pero que contrastaban con todo el resto de su humanidad, y simplemente predicó un mensaje que, veinticuatro años después, yo quiero compartir contigo. Más que contigo, tal vez, con aquellos que tú conoces y los sabes fieles, sinceros, pero adormilados, estupidizados, atolondrados, embotados y hasta atontados en la fría prisión ancestral de las estructuras religiosas, con los que si los amas, deberías compartir estos audios.

Y recuerdo perfectamente que lo primero que nos dijo fue que hay mucha gente, (Gente cristiana, obviamente), que solamente se viste muy bien  los sábados y domingos, pero que en el resto de la semana linda con la calidad de pordiosero, con el debido perdón y respeto por los pordioseros.

Convengamos que hoy, en las iglesias evangélicas, (Tanto a favor del trabajo pastoral o en oposición a él), hay mucha gente que manifiesta una enorme dinámica espiritual y es capaz de oír lo fresco, la revelación nueva, y salir de inmediato a ponerla por obra en sus vidas, pero hay otra gente, que no es mala ni peor que la mencionada, pero que todavía sigue firmemente ligada y unida a toda suerte de tradiciones. De hecho, eso nos tiene que recordar aquellos tan clásico y veraz de que un reino dividido, jamás prevalece.

(Juan 19: 30) = Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: consumado es. (Repite conmigo: consumado es. Otra vez: consumado es. Eso quiere decir: se terminó. Se acabó. ¿y qué es lo que se acabó. Entre otras cosas, el tiempo de las tradiciones. Quiero caminar por toda la Biblia y revelar unos cuantos principios, verdades, que son necesarias para romper raíces tradicionales que traemos dentro, a pesar de formar parte, en algunos casos, de iglesias de avanzada)

Gran paz cubre a los que aman la palabra y nada les ofende. De manera que cuando aquí comencemos a revelarte ciertas cosas, no te vayas a ofender. Porque gran paz cubre a los que aman la palabra y nada les ofende. Me gustaría que allí donde estás, y para ti y tu Señor, no para mí, puedas decir en voz alta: nada me ofende. ¿Lo dijiste? Gracias, ahora puedo seguir tranquilo.

(Juan 1: 4) = En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. (Nota que lo que ilumina a los hombres, es la vida que se encierra en él.)

(5) La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. (En otras palabras: el mundo, o la oscuridad, o la ignorancia, o la tiniebla, no pueden comprender, mentalmente, no pueden percibir, no admitieron, no recibieron, no pudieron acaparar o abrazar la luz que entró en ella)

(Verso 10) = En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.

(11) A lo suyo vino, y los suyos no lo recibieron.

Eso significa que vino a su propio pueblo, y su propio pueblo no lo reconoció. Hoy podrías decir que vino a tu iglesia, y tu iglesia no sabía quién era. Así están las iglesias hoy, si viene Cristo no lo reconocen. Si no viene vestido de primera marca el domingo no puede ser él. Sin embargo, él andaba con unas sandalias que seguramente se le ensuciaban con tierra, y se le veían los dedos con tierra pegada por fuera.

(12) Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; (13) los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

(Verso 16) = Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.

(17) Porque la ley por medio de Moisés fue dada (Grábatelo: la ley es de Moisés) pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. (A esto también grábatelo: la gracia y la verdad vinieron con Jesucristo).

(18) a Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

Noten como, de qué manera, por medio de qué cosa, conocemos al Padre. Sólo podemos conocer al Padre, dejando que Jesús lo revele. No Moisés. Sólo la gracia revela al Padre, la ley no. Fue Cristo quien pudo revelar al Padre, Moisés no pudo.

Ahora bien; si Cristo vino a los suyos, y los suyos no lo reconocieron, sea porque estaban ciegos, o estaban en tinieblas; porque habla de que las tinieblas no pudieron comprenderlo, entonces estamos hablando de un mundo o de un reino que estaba en cautiverio.

La religión, el legalismo o la tradición, es sinónimo de cautiverio. Y si tú estás cautivo de Satanás, o cautivo de la iglesia, no importa. La fuente de la cautividad es una sola. Cautiverio es cautiverio; esté adentro o esté afuera. Porque sigues estando atado. Cautiverio es cautiverio.

Es imperativo entender cuál es la voluntad de Dios en ciertas áreas, para que después de haber sido liberados, no vivamos en cautiverio. De hecho, ellos no pudieron entender que Jesús estaba allí por causa de sus costumbres. Las costumbres, ciegan el entendimiento.

Por causa de ir detrás de las costumbres, perdieron la revelación. Recuerden que en aquellos días, decían: “Oigan, ¿Han escuchado de un hombre llamado Jesús? – ¡Sí, pero estamos esperando al Mesías! – Pero…oye…este hombre es distinto, está haciendo todo lo que las profecías dicen… – ¡Ya lo sé, pero nosotros estamos esperando al Mesías! – ¡Pero mira! Los ciegos están viendo, los muertos están resucitando, los cojos están caminando, ¡Este hombre es distinto! – Sí, ¡Qué bonito! ¡Pero yo estoy esperando el Mesías!”

Así es hoy. “¿Estás enterado?, hay un movimiento en la iglesia que está en las afueras de la ciudad, esa pequeña que jamás nos preocupó! – Ya lo sé, ¡Pero yo estoy esperando el arrebatamiento! – ¡Pero mira que están pasando cosas tremendas! – Sí, me dijeron, ¡Pero yo estoy esperando a Cristo, viene ya! – Pero, ¿Qué te cuesta venir un día y ver lo que están haciendo allí? – No puedo, tenemos que permanecer en nuestros cultos por si Cristo viene ese día!”

No le cabe ninguna duda a nadie con dos dedos de frente: a la tradición, siempre se le pierde la revelación. Hay personas que si Cristo ni viene un día domingo, se van a quedar, porque en el resto de la semana nadie sabe en qué ni dónde andan.

Hoy estamos corriendo el mismo riesgo de perdernos lo que Dios está haciendo, por causa de algunas costumbres. Vamos a preparar el fundamento. Vamos a ir a la palabra, y vamos a ver cómo la tradición es un estorbo a los ojos de Dios.

¿Cuántos tienen claro que Cristo le dio una tremenda paliza a Satanás, desde la cruz? Y no sólo eso, sino que fue una paliza eterna. Es irrevocable. Le dio duro al diablo. Y él nos entregó a nosotros esa victoria, para que nosotros la apropiáramos.

Escucha esto con toda atención: tú no puedes tocar a Satanás. Tú jamás le darás una paliza a Satanás. Tú no eres ninguna clase de desafío o reto para Satanás. Sólo Cristo tuvo esa victoria, y nosotros la apropiamos, y resistimos al enemigo, parados sobre la victoria ya obtenida por Jesús.

Sin embargo, a veces creemos que le hemos dado una paliza al diablo, y lo que hacemos es haber tocado la gloria de Dios. Tú no le has dado ninguna paliza al diablo. Ni tú, ni yo, ni nadie. ¡Cristo le dio una paliza, y parados en esa victoria, resistimos al enemigo hasta que él tiene que huir de nosotros!

Depende de nosotros administrar esa victoria. En realidad no la tocamos, pero podemos administrar la victoria. De todos modos, sabemos que Cristo venció al enemigo, con el arma que tenía el enemigo. Hebreos 2:14 nos dice que por medio de la muerte destruyó al que tenía el imperio de la muerte, esto es: Satanás.

De manera que con la muerte, destruyó la muerte. Tomó el arma que tenía Satanás, la muerte, y por muerte destruyó a aquel que tenía el imperio de la muerte. De manera que ya no lo tiene, lo destruyó. Lástima que por cuatro mil años, el hombre estaba bajo el yugo del temor de la muerte.

Jesús toma el arma, y con esa arma, vence a Satanás. Y ahora nosotros deberíamos haber apropiado esa victoria, ¿Entiendes? Sólo que hay un problema: Satanás cree que ha vencido a Jesús en la cruz. Pero, al tercer día, ¿Qué sucede? Todo aquello tiembla y es el mismo ayer, hoy, el día que movió la roca, y todos los siglos.

Se levanta Jesús. ¿Se imaginan a Satanás? ¡Ese era mi imperio, la muerte! ¡Pero la muerte no lo detuvo! ¿Y ahora qué hago? ¿Qué voy a hacer yo, ahora, si lo único que tenía para vencer yo, en la tierra, era la muerte, y la muerte no está funcionando?

¿Qué hago? ¡Ah, ya lo sé! Voy a cegar el ojo del entendimiento de su pueblo, para que no pueda ver la victoria que en verdad tiene. Y comenzó el legalismo. Satanás usa el plan “B”: cegar los ojos de tu entendimiento. Él sólo quiere oscurecer la cruz. No la cruz típica, sino la victoria que existe en la cruz.

Si tú no entiendes las victorias que tuviste, entonces vas a tener que proseguir intentando conseguir victorias que ya son tuyas. De manera que, perdiendo el tiempo en hacer algo que ya está hecho y completado, no haces lo que tienes que hacer.

Y esa y no otra es la historia de la división de la iglesia. Algunos están haciendo, y otros están tratando de complacer a Dios por algo que ya fue hecho. Él está tratando de que tú no entiendas cuál fue la victoria. Vamos a Gálatas capítulo 3. Nuestro hermano Pablo. Vamos a verlo aquí de una manera muy sencilla.

(Gálatas 3: 1) = ¡Oh gálatas insensatos! ¿Quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado? (El verso dice en el texto original: ¿Quién te hechizó? Ustedes, que pudieron percibir con claridad, la obra y la victoria que se obtuvo en la cruz, ¿Cómo ahora estás hechizado? Noten que fuerte que es la connotación)

(2) Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? (La implicación es que está hablando con un grupo de personas que tiene el Espíritu Santo. Porque acaba de decir que lo recibieron. ¡Pero también les dijo que están hechizados! De manera que es posible estar llenos del Espíritu Santo, y hechizados!

(3) ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?

¡Naciste de nuevo en el Espíritu! ¿Y ahora te quieres perfeccionar por tu manera de vestir? Naciste por el Espíritu, ¿Y ahora te quieres perfeccionar de acuerdo con la cantidad de maquillaje que usas? Naciste en el Espíritu, ¿Y ahora te quieres perfeccionar de acuerdo con la longitud de la falda que usas? ¿O si usas o no usas pantalones? ¿Cómo es que empezaste en el Espíritu y terminaste en la carne? ¿Quién te hechizó?

Quiero que tengas presente que quien dice todas estas cosas no era un muchachito moderno que llegó ayer a la iglesia dejando en la entrada el porro de marihuana y la botella de cerveza. ¡Pablo lo dice! Y nos deja en claro que, la raíz de la hechicería, es oscurecer la victoria de la cruz.

Cuando no entendemos la victoria de la cruz, abrimos la puerta a que Satanás nos hipnotice con su plan “B”. Recuerda lo dicho: Ya está consumado. La cruz es nuestro único punto de victoria. Es la única base de tu victoria. Nada de lo que tú hagas te justifica con Dios.

Tenemos victoria por lo que hicimos hoy. No importa si tienes zapatos, si no tienes zapatos, si usas corbata, si tienes el cabello largo o bien cortito. Nada de eso te justifica con Dios, sólo la cruz. La evidencia de un pueblo que está hechizado, es un pueblo legalista y carnal.

Dicho en otras palabras: justificarse por reglamentos, es volver a la carne. El justificarse es volver a la carne. Reglas, ceremonias, leyes, no traen justificación. Para justificación, sólo Él y la cruz. Romanos 10:4. Sígueme cuidadosamente, esto es un estudio, no una opinión personal.

Y es para que lo impartas en tu vida y lo compartas con todo aquel que esté trayendo falso testimonio por espíritu legalista. Si vamos a ser una iglesia que vamos a restaurar y a producir ministros que salgan a predicar, tenemos que entender esto.

(Romanos 10: 4) = Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree.

El fin de toda justicia, es Cristo. El fin de toda obra para justicia, es Cristo. Después de Cristo no interesa lo que hagas, ya se terminó. ¡Pero es que tenemos que vestirnos así porque dicen que esta es la manera adecuada! Ya Cristo vistió de la manera adecuada, y no veo que tú estés vistiéndote como él.

¡Es que a mí me gustaría ofrecerle a Dios por lo menos veintiún días de ayuno! Cristo ya ayunó cuarenta por ti. No importa lo que a ti se te ocurra para justificarte; ya Cristo lo hizo. El fin de toda obra para justificación, es Cristo. En una palabra: de Cristo para acá, nada que tú hagas te servirá para justificarte.

Todo lo que tú te atrevas hacer, él ya lo hizo mejor que tú. ¿Por qué mejor no apropias la victoria de él? La recibes para ti y te salvas de todo el trabajo. Y vives tranquilo y libre, y si se da que puedes predicar en bermudas y camiseta de colores, predicas con esa ropa. ¡Si la unción jamás estuvo encerrada en una corbata!

La palabra nos dice que a través del hombre Jesús y su muerte, nuestro viejo hombre muere para ser libre de la ley, y casados con otros. Cristo. Si no aceptamos esa justificación total, e intentamos perfeccionarnos con obras de la carne y esfuerzos humanos, observando reglas que nos amarran, entonces caemos en maldición de hechicería.

(Gálatas 3: 10) = Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley para hacerlas.

O sea: todos los que dependen de cómo deben vestirse, qué color de ropa es adecuada para venir a la iglesia y qué clase de ropa debe usar la mujer, están malditos. Por eso siempre andan con cara de haber desayunado con vinagre y limón. ¿Has visto alguna vez un legalista alegre? Yo no, ¿Sabes por qué? Porque están bajo maldición. Y lo peor es que no lo saben. Bueno; no lo sabían, ahora se enteraron.

Y concluye diciendo que no puedes permanecer en todo lo que está escrito en la ley. ¡No puedes hacer todo lo que está escrito, no trates! ¡Por eso es que Cristo murió por ti! ¡Porque tú no puedes! Porque si lo intentas de todas maneras, y un día se te olvida de hacer una sola cosa: culpable. Si tratas de cumplir la ley, te vas a caer de rostro al suelo. ¡No puedes! Nadie cumple la ley, por eso Cristo la hizo por nosotros.

(11) Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, porque: el justo por la fe vivirá.

Y voy a insistir con el vestir porque ha sido y sigue siendo una de las tremendas asignaturas pendientes, tanto del testimonio cristiano como del comportamiento legalista. Hay una forma de vestir decente, que no tiene parámetros de prohibiciones o sugerencias. Tú, mujer, sabes perfectamente qué ropa te sienta decentemente y qué ropa te convierte en seductora o algo más fuerte.

Pero eso tiene que ver con una convicción interna, con una conducta de vida, con una manera de ser decente y despojada de toda intención maliciosa. Pero si a eso lo quieres transformar en un punto de justificación, entonces estás más que frito. Jamás una prenda de vestir te justificará lo que Cristo ya te justificó.

Creo que algunas de estas cosas, gracias a Dios, ya quedaron en la historia casi humorística de un supuesto movimiento de santidad, pero no puedo evitar recordar que había iglesias en las que, si una mujer llegaba con una falda que a juicio de sus ujieres era demasiado corta, se le entregaba una falda complementaria de papel para que la usara mientras participara del culto.

(Verso 15) = Hermanos, hablo en términos humanos: un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade.

Escucha: no le añadas nada al pacto. Si ya el pacto está completo, ¿Qué haces añadiéndole? Gritamos que somos salvos por fe, pero le añadimos reglamentos respecto a cómo vestirnos, como hablar, cómo pintarnos o no pintarnos, cómo cortarnos o no cortarnos el cabello. ¿Somos salvos por fe?

Esto es simple conciencia, no palabra. Y debería aconsejarte, si me lo permites, que jamás prediques conciencia, sólo predica la palabra. Esa es la que no vuelve vacía. Todo lo demás, es hojarasca, créeme. Además, entiende esto de una vez por todas: a nadie le interesa tu opinión. Sólo interesa la palabra. La única manera en que el cuerpo de Cristo puede ser maldito, es cuando tú mismo le abres la puerta a la maldición, saliendo de la gracia y cayendo en la ley.

(Gálatas 5: 4) = De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.

Ahora entendiste este verso, ¿Verdad? Si estás dependiendo de la ley, te caíste de la gracia, y estás en maldición. Porque ya Cristo se convirtió en maldición por ti. ¿Qué haces, entonces, viviendo una vida maldita, con una carga pesada? Cambia el yugo, enyúgate con Cristo que su carga es liviana. Los que se justifican con la ley, se desligan de Cristo, y como se desligan de Cristo, caen de la gracia.

(Gálatas 2: 16) = Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.

(Gálatas 1: 6) = Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente.

Lo que te está diciendo Pablo, aquí, es que si tú no operas en la gracia, tu evangelio es diferente. No es el que yo conozco. Y recuerda que Pablo tenía la misma batalla, porque él estaba peleando con aquellos que querían la circuncisión, que es una obra de la carne, para justificar una salvación que sólo venía por fe. Es el mismo principio, por eso estoy usando esto.

(7) No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.

(8) Más si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. (¿Te lo paso en limpio? ¡Sea maldito! Ese es Pablo hablando. Me seduce la autoridad de Pablo.)

(9) Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema. (Maldito. Blasfemia. ¿Cómo te atreves? Añadirle a la obra de la cruz, es blasfemia. Hechicería.)

(10) Pues, ¿Busco ahora el favor de los hombres, (A la organización a la cual pertenezco) o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? (A las estructuras de mi denominación) Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.

Me gustaría quedarme un buen rato repitiendo esto último que he leído, para que no se te borre. Para que jamás lo pongas en práctica. Para que vayas corriendo a decírselo a quien ya sabes que deberías decírselo. Si todavía hago cosas para agradar a los hombres, no soy siervo de Cristo. No soy siervo de Dios.

(Gálatas 6: 12) = Todos los que quieren agradar en la carne, éstos os obligan a que os circuncidéis, solamente para no padecer persecución a causa de la cruz de Cristo.

Buscan agradar a los hombres. ¿Sabes por qué lo hacen? Porque no quieren ser perseguidos. Quieren ser aplaudidos y reconocidos por los mismos hombres a los que buscan agradar haciendo y diciendo lo que a ellos les agrada que digan.

(13) Porque ni aún los mismos que se circuncidan guardan la ley; pero quieren que vosotros os circuncidéis, para gloriarse en vuestra carne.

¿Sabes lo que significa esto? Que ellos te ordenan una batería de estatutos a ti, pero ninguno de ellos puede cumplir con ninguno de los que te ordenan. Los primeros que se les desbarrancan son sus propios hijos.

(14) Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo.

(15) Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación.

(16) Y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos, y al Israel de Dios.

Nota que al que anda conforme a la gracia, la paz y la misericordia le sigue. Vemos que ellos no quieren sufrir persecución, que ellos mismos no pueden cumplir ni mantener la ley, se quieren gloriar en sus propios logros. Y miren que aquí dice: a ellos y al Israel de Dios, o sea que no hay predilección nacional: estamos hablando tanto de judíos como de la iglesia de Dios. Hombre espiritual.

 Jeremías 17:5 dice: maldito el varón que confía ¿En quién? En el hombre. No obstante, muchos son sinceros al intentar hacerlo. Más del setenta y cinco por ciento de la iglesia de hoy, opera bajo maldición. Por eso son tan necesarios ministerios atrevidos que sean capaces de decir lo que todos piensan y la mayoría calla.

De hecho, no se trata que tú salgas a vociferar palabrotas en contra de las estructuras. Ni se te ocurra ir si Dios no te manda. Obviamente, la mayoría de la iglesia quiere justificarse por esfuerzos, habilidades, métodos, organizaciones y reglamentos.

Cuando esto opera según el esfuerzo de la carne, su corazón se aparta de Dios. Porque dice Jeremías 17:5 y Mateo 15, que el que de labios le honra, está lejos de Él. Conclusión: operar en legalismo, es ciento por ciento carnalidad. Jamás celo santo, como quieren presentarlo. Y quiero que algo quede claro: no estoy hablando del pueblo legalista, estoy hablando del sistema.

(Gálatas 2: 19) = Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios. (Noten que es imposible vivir para Dios y estar vivo para la ley.)

(Colosenses 2: 13) = Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, (Repítelo para ti mismo hasta que lo entiendas y lo aceptes: por todos los pecados. Por todos.) (14) anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, (Sabemos que Cristo no vino a destruir la ley, vino a cumplirla. Romanos nos dice que la ley es santa y el mandamiento es santo, bueno y justo. O sea: el no vino a romper la ley, pero la quitó de en medio. Esta es la ley y ella nos justificaba. Y Cristo dijo: dame ese papelito. Y fue y lo clavó en la cruz. Y de allí en más, esa fue y sigue siendo, nuestra única justificación) (15) y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

Así es que, cuando alguien venga y te pregunte por qué tú no haces tal o cual cosa que, por reglamento interno, es obligatorio realizar para ser parte de un determinado grupo, tú mejor respuesta indudablemente será: ¡Porque ya Cristo la hizo por mí!

El agarró aquella ley y dijo que la iba a cumplir. Y que luego que la cumpliera, cuando cada uno de nosotros estuviera en necesidad de cumplirla, lo que teníamos que hacer era simplemente mirarlo a Él. Por eso dice que Él quitó la ley del medio, para justificación. La ley existe. ¿Cuántos saben que un mundo sin  ley no sirve?

Pero de ninguna manera para justificarte. No te justifiques con la ley, que para justificación, no sirve. Porque Cristo se convirtió en tu justificación, y quitó ese papelito del medio. En la cruz yo fui justificado. Cuando Cristo fue justificado con Dios, yo fui justificado con él.

¿Sabes lo que dice el legalismo? ¡Jesús! ¡Te amamos, te respetamos! Pero…me temo que tu obra no es suficiente. ¡Qué osadía! Yo sé que moriste por mis pecados, pero para ser justificado, me voy a afeitar toda la cara. Con barba no puedo pretender salvación, dice la ley.

¿Te imaginas? Hay caras que con barba no se favorecen, es cierto, pero también hay otras que si no les pones una buena barba, mejor no las mires. El que dice que la obra de la cruz no es suficiente, blasfema. ¿Cómo podemos atrevernos a decirle a Dios que su trabajo en la cruz no es suficiente para nosotros agradarlo a él?

Dios aborrece el legalismo. Porque él aborrece toda la obra satánica. Recuerdo que en una época se habían puesto casi de moda las vigilias en las iglesias. Los jóvenes encantados, porque podían compartir con los o las que les habían movido el corazón. ¿Pero vigilia para Dios? En todo caso, para beber chocolate y comer galletitas. Al día siguiente les preguntabas que había dicho Dios y te miraban como si estuvieras loco.

¿Quieres un buen ejemplo de legalismos y tradiciones? Con mi debido respeto por las personas que están allí, los adventistas. Ojo: hermenéuticamente, están correctos: sábado es sábado. ¿Cuántos saben que el sábado es sábado? Sólo un problema: nadie será justificado por venir a una iglesia el día sábado.

Tú puedes ir a esa misma iglesia cuando a ti se te da la gana o sientes necesidad espiritual de ir. Porque ya Cristo te justificó. Y ya no tienes que guardar un día, ahora guardas los siete. Allí fue donde ellos erraron. ¡Es que tiene que ser sábado, sino estás fuera! Y tu le dirás: Bueno, yo entré con Cristo, no sé quién es el que está fuera.

Romanos 14:6 dice que el que hace caso de un día, que haga caso de un día, y el que no hace caso de un día, que haga caso del otro día. Y al que le gusta el lunes, que vaya el lunes, y al que le gusta el martes, que vaya el martes. Y al que le gusta el Señor, si llega algo que nutre, alimenta y revela, va todos los días.

Conclusión válida para ellos y para todo el resto: no tenemos que ir a la iglesia ni el sábado ni el domingo, sólo estar justificados por Cristo es lo importante. Hay lugares en donde las reuniones más importantes son los domingos por la mañana, y en otros son los domingos por la noche. ¿Quién será más santo? ¡Ninguno!

Te doy un ejemplo hipotético que Dios quiera jamás se produzca. Si viniera un bombardeo por una guerra que destrozara todos los templos, ¿Qué harían? ¿Acaso dejarían de estar justificados por no tener una reunión en un lugar llamado iglesia, cuando en realidad eso se llama templo?

¿No se podrían hacer esas reuniones en una casa de familia, por ejemplo? O si ninguna casa fuera lo suficientemente grande como para recibirlos a todos, ¿No se podrían reunir en una plaza pública? ¡Claro que sí! Ahora; si la reunión fuera en una casa o en una plaza, ¿Obligarías al pastor a ir de saco y corbata, y a su esposa con un velo en la cabeza?

Y si fuera en una época de mucho calor, ¿No se podría venir en remera o camiseta? Y si el calor es sencillamente agobiante, ¿No se podría predicar de bermudas? ¡Já! Yo sé que esto te causa gracia, pero llegará un momento, estoy seguro, que me dirás: “Bueno, pero hasta ahí, nomás. Más allá es pecaminoso?

¿Pecaminoso? ¡Podemos hacer cualquier cosa! ¡Somos libres en Cristo Jesús! ¡Él quiere ver corazones fundidos con su corazón, no estéticas religiosas! La unción no está en la ropa. Hay personas que jamás han ido a una playa porque es pecado. ¡Pecado es no ir! ¿Te imaginas lo que es vivir en zonas caribeñas y no ir a la playa? Ese sí que es un pecado: el pecado de ignorar una de las tantas maravillas que Dios le regaló al hombre.

¡Pero es que hay jóvenes haciendo topless! ¡No las mires! Deléitate con la obra de Dios, esas aguas azules, esas arenas blancas, esas olas desafiantes, esa espuma refrescante. ¿O no se ven jóvenes sin ropas en algunos programas de televisión? ¿Acaso tú te sientes obligado a verlos? ¿O a consumir por ografía ya que tienes paga la conexión a Internet?

¿Cuándo tú llamas por teléfono en la madrugada a ese líder en el cual confías, para pedirle que ore por ti por causa del problema que te aqueja, le exiges que se ponga un saco y una corbata? ¡Religioso! ¡Tradicionalista! ¡Legalista! Todo eso está maldito.

(1 Timoteo 4: 1) = Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; (Quiero recordarte que doctrina es algo que existe en la iglesia, no en el mundo) (2) por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, (3) prohibirán casarse (¡Huau! Me parece que se abrió una lata de gusanitos, aquí. Doctrina de demonios, dice. ¿Cuáles son? Prohibir casarse) y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad. (Abstenerse de alimentos, dice. ¡Qué raro!)

 Fíjate. La ley dice que no se puede comer langostas ni camarones. ¿Cuántos de ustedes han comido langostas? ¿A cuántos les gustan los camarones? ¿Estás viendo? Si tú comes camarones y eres legalista, eres un hombre con dos mentes. Porque la ley dice que no la puedes comer.

Pero visita la casa del legalista y verás que le encanta comer camarón. Para él es comida de clase, de nivel, de alto status. La palabra dice que no podemos comer camarones, ni pescados, ni langostas, ni nada de eso. Sin embargo, en la gracia, ya no estamos bajo la ley, y puedes comer tanto langostas como cerdo.

Y eso sí lo hacemos porque nos gusta. Claro, si tú no vives en Argentina donde es manjar el cerdo pequeño asado, seguramente lo estimarás como pecado. Ahora bien; ¿Cuántos de ustedes saben que se puede comer cualquier cosa, siempre y cuando la santifiques a Dios? Cuando los pentecostales experimentaron aquel gran avivamiento, donde nació luego la Unión de las Asambleas de Dios, cometieron un gran error.

Muchos pensaron que el avivamiento vino por lo feos que eran. Era ese tiempo el tiempo del Movimiento de la Santidad, entonces nadie se pintaba ni se hacía nada que embelleciera el cuerpo. Sin embargo, el avivamiento no vino porque ellos se destrozaran así, el avivamiento vino porque vivían con el rostro contra el suelo pidiéndolo a Dios.

Pero si alguna hermana ponía el rostro maquillado contra el piso, seguramente el avivamiento venía también. Como quiera que tengas el rostro postrado en el piso: con maquillaje, sin maquillaje, con pantalones, sin pantalones, con mucha ropa o desnudo, si tienes la cara contra el piso y clamas, Él viene. ¡Dios vino por lo que eran, no por lo que hacían! La unción es independiente, definitivamente, de cualquier recurso externo.

La ley dice que tú no puedes usar una prenda de dos tejidos. Tiene que ser de tejido puro. ¿Cuántos tienen dinero para comprarse, por ejemplo, un traje de tejido puro? ¿Sabes cuánto vale un aparato de esos? Y el legalista, ¿Cómo se viste? Hasta donde yo lo he visto, casi siempre con lo más barato que hay.

Y no por ratón, sino que como está viviendo bajo maldición, tampoco le alcanza el dinero que gana. Se le escurre y tiene que salir a comprar segunda mano. Entonces llega con saco azul, pantalón verde, camisa a cuadros y corbata amarilla. Una pintura. Onda Picasso, claro. Surrealismo puro. O ridículo, como quieras.

Te predica el legalismo, pero te usa un tejido de quince mezclas, porque sale más barato. Dios aborrece las mezclas. Y eso es definitivamente cierto. ¡Pero no está hablando de ropa! ¡Está hablando de todas las mezclas que has visto, estás viendo y todavía tendrás que ver dentro de las iglesias! Por la mañana escuela bíblica. Por la tarde, en el mismo salón, clases de Yoga.

Es increíble cómo se están atando ellos mismos de manera innecesaria. Santiago nos dice que, el que ofendiere la ley en un solo punto, aunque guarde correctamente todos los demás, se hace culpable de todos. Si una mujer, por imposición de reglamento interno, jamás fue a su iglesia vistiendo pantalones, pero en su casa se puso uno porque era de un pijama y tenía frío, es culpable, pecó.

Pude ver mujeres que acudían al altar con un velo en sus cabezas, pero estoy seguro que cuando clamaban por sus familias inconversas en sus casas, no se ponían ningún velo. Y en cada clamor que se eleva hacia Dios, se constituye un altar. Sin dudas: Satanás quiere oscurecer la cruz. Para  gastar todos tus esfuerzos trabajando haciendo nada.

Y hay algo más, todavía. ¿Qué tal con los ciudadanos de segunda clase? Los divorcios. ¡Esta iglesia salva a todo el mundo! Menos a los divorciados, claro…Romanos 7. En Romanos 7, Pablo hace una analogía de la ley, con el matrimonio.

(Romanos 7: 1) = ¿Acaso ignoráis, hermanos, (Pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto éste vive? (Noten que no está estableciendo una ley; está haciendo que tú te recuerdes de la ley. Está diciendo: “Tú eres ignorante; ¿No te acuerdas lo que la ley decía? Estaba hablando con un pueblo que conocía la ley. Sólo entra en detalles. Sólo le menciona la porción de la ley, automáticamente, a todas aquellas personas se les prende la pantalla con lo que la ley decía. Decía: ¿Acaso hermanos, (Eran judíos) eres ignorante, no te acuerdas lo que decía la ley? Como que el que estaba vivo, estaba atado por la ley mientras estaba vivo. Y luego continúa, pero recuerda que no está estableciendo nada, está recordando.)

(2) Porque la mujer casada (¿Qué está haciendo? Recordando la ley) está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido.

Esa era la ley. Era muy sencillo. ¿Adulteras a alguien? La ley decía: mátalo. Eres libre. Ahora cásate. ¿Qué hacemos nosotros? ¿Te divorciaste? Jamás te vas a poder volver a casar, porque él está vivo. ¿Sabes lo que le tienes que decir? ¡Mátalo! ¿Cómo vas a hacer solamente la mitad de la ley? ¿Y a la otra mitad, dónde la dejas?

Ellos no tenían problemas con re-casarse, ¡Los mataban! Hoy, todavía, nosotros decimos que no, que es cadena perpetua. ¡Es que mi marido se fue a Rusia con otra mujer y no quiere volver! No importa, cadena perpetua; debes esperar que regrese un día. Una sola cosa dije y sigo diciendo en honra a tantos y tantos ejecutados al amanecer, por la santa iglesia, con una sonrisa en los labios de los ejecutores: Dios quiera que jamás te pase a ti.

Te doy un ejemplo: tú estás al frente de una iglesia y, entre sus miembros más fieles, tienes a una joven mujer a la cual su esposo se le ha ido con otra dama. Y ella empieza a clamar a Dios, a clamar y a clamar para que regrese. Pasan dos años, y ella sigue clamando. Un día se entera que él tramitó los papeles para el divorcio y ella está obligada a firmarlos porque la ley así se lo demanda.

Firma todo, pero sigue clamando, clamando y clamando. Pasan cinco años y se entera que el hombre se casó con aquella dama y ahora ya tiene dos hijos y vive en otro país. Sigue clamando, clamando y clamando. Hasta que un buen día entra por la puerta de la iglesia, un príncipe azul que la sacude por dentro sin proponérselo. Sólo verlo, y… Ya no tienes ganas de seguir clamando por el que se fue.

Pasan los meses, ella tiene todavía una corta edad, no tiene hijos, es atractiva y llena de vida. Sigue siendo fiel a Dios y a su iglesia, pero ya no clama por su ex marido. Simplemente se enamora de este muchacho que conoció, y el joven, también cristiano fiel, se enamora de ella. Pregunto: ¿Qué vas a hacer? Porque tu mente te dice una cosa, pero tu corazón te dice otra, ¿Verdad?

Ahora es cuando tú, si me tuvieras frente tuyo, me mirarías con ojos torcidos y me preguntarías: “Hermano… ¿Usted está a favor del divorcio?” – Y yo te respondería que ese es, estrictamente, asunto mío. Y que no te daré ninguna respuesta. Lo que quiero saber es qué harías tú con esa situación. Y no me respondas nada. En el corazón del noventa por ciento del que oyó esta historia, ya el Espíritu puso una respuesta.

Tú que hoy me estás escuchando, ¿Sentiste la voz de Dios hablar a tu corazón respecto a esto? Amén. ¿Y cuántos de ustedes sintieron la otra voz que les dice que no, que es imposible? No los veo desde este lugar, pero los discierno. Déjame decirte que esa es la batalla que tenemos, que no sabemos a quién obedecer. La ley o la gracia. Digo: si te pasara a ti, ¿A quién acudirías, a la ley o a la gracia?

(Verso 4) = Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó a los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios.

(5) Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte. (En otras palabras: cuando estás en legalismo, el pecado reina en ti)

(6) Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra. (¿Dónde habla de divorcio, allí? Los predicadores de este tiempo serán diestros para entrar con estrategias puntuales que derriben todo lo que no es Dios. Escudriña la palabra de Dios, siervo de Dios, y busca la verdad sin prestarle atención a lo que diga otro.)

(Romanos 6: 14) = Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.

Te lo digo en palabras cotidianas: el pecado no tiene dominio sobre ti, cuando estás sobre la gracia. Pero cuando eliges parte sobre la ley, sí que lo puede tener. Tiene derecho legal. Por eso el legalista se pasa toda una vida tratando de no pecar.

El que vive en la gracia no necesita atormentarse con la existencia del pecado porque ya lo ha dejado atrás. Y si un día peca en algo, será leve y por causa de ignorancia, pero de inmediato se arrepiente, busca el perdón y lo obtiene, porque tiene a un tremendo abogado, a Jesucristo el justo.

Es preciso que entiendas a esta altura de este trabajo, que de ninguna manera estoy propiciando el libertinaje religioso ni diciéndote que tienes permiso para vivir como te dé la gana. Sólo te recuerdo que todo, absolutamente todo lo que tienes a tu alrededor te  es lícito, pero que no todo te conviene. Y, esencialmente, no permitirás nunca que nada te domine.

¿Sabías que los hombres legalistas son los más proclives a caer en adulterios? Hay estadísticas muy serias al respecto, ¿Y sabes por qué? Porque generalmente sus mujeres se ven horribles. Y no porque lo sean, sino porque por el propio legalismo de sus maridos, que generalmente son líderes o ministros, tienen tendencia a afearse por causa de no caer en “provocación o seducción”.

¿Conclusión casi lógica? El ministro, acostumbrado como está a ver esa cosa pálida y jugando a ser cada vez más fea que es su mujer, y sumado a su falta de auténtica santidad, suele embobarse muy fácilmente ante la primera niña bien vestida y maquillada que se le cruza, aún dentro de su propia congregación.

Escucha lo que te digo en este día para que se te grabe para siempre: la mujer de un ministro tiene que ser la cosa más hermosa que haya pisado el planeta. Y si no lo es por naturaleza, ¡Pues que trate por todos los medios a su alcance, sin caer en asuntos anti naturales, claro está, de serlo.

Las pasiones traen los frutos de la carne. Yo, y millones más como yo, creemos que un hombre tiene que tener una sola mujer. Pero, claro, si Satanás interfiere en eso, ¿Qué vas a hacer después? Allí es donde está el misterio, y donde tú seguramente vas a tener que buscar a Dios.

Y yo no te voy a decir nada, pero vas a hacer como David: cuando la desgracia toque tu puerta, vas a tener que arrimarte a la gracia. Yo no sé cómo estás delante de tu Padre, pero si no llegas a estar como corresponde, en lugar de afligirte con la culpa, busca cobijarte en su gracia, arrepiéntete y no peques más.

(Hebreos 8: 7) = Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, (Está hablando del Antiguo, del primer pacto) ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo. (Traduzco: si todas aquellas leyes hubieran estado bien, no hubiera hecho falta que viniera Cristo a implementar el segundo pacto.)

(8) Porque reprendiéndolos dice: he aquí vienen días, dice el Señor, en que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto; (9) no como pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos no permanecieron en mi pacto, y yo me desentendí de ellos, dice el Señor.

(10) Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor; pondré mis leyes en la mente de ellos, (Nota dónde están las leyes ahora) y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo; (11) y ninguno enseñará a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: conoce al Señor; porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos.

(12) Porque seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades.

(13) Al decir: nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer.

El Antiguo Testamento, mi querida hermana, mi respetado hermano, es la sombra del Nuevo Testamento. Tipologías para las estrategias de la victoria de hoy, nada más. Saca a Moisés de la alabanza, y deja que la danza y las trompetas se regocijen en Cristo Rey.

Saca a Moisés de la recepcionista. Tú sabes; en algunos lugares los llaman porteros, en otros ujieres principales. Son aquellos o aquellas encargados de filtrar los visitantes. ¿Tienes barba larga y fea? No entras. ¿Tienes falda demasiado corta? No entras.

Me pregunto: ¿Por qué no ponen a Cristo en la puerta, que seguramente les va a decir que vengan todos los que estén cargados y trabajados que Él los hará descansar? Saca a Cristo de la palabra, que dice: si no te arrepientes te vas para el infierno. Y pon a Cristo en el púlpito, que dice: la voluntad de mi Padre es la siguiente: sígueme, y serás libre.

Si debo serte honesto al ciento por ciento, no sé qué es lo que me llevó a grabar este trabajo una vez más. Reciclado, modificado en algunos pormenores, aggiornado a las nuevas esencias, pero antiguo en su concepción. No lo sé, porque ando todos los días buscando qué cosa dijo Dios ayer.

Sin embargo hoy no pude hacer eso y decidí volver a retomar un camino antiguo que ya había transitado antes. ¿Quizás discernir que, detrás de este micrófono hay un amplificador que lleva mi voz a alguien que hace años está luchando duramente con alguna atadura producto de conceptos legalistas? Quizás, no lo sé.

Lo que sí sé es que si mi Padre me envió hoy a repetir esto una vez más, es por amor a ti, pura y exclusivamente por amor a ti. Dejándote a un costado a ti, a ti, a ti y a mí mismo, que quizás cuestionamos estas repeticiones, sólo porque una ovejita amada anda por ahí perdida y apartada del rebaño corriendo riesgos con el lobo voraz que la busca para devorarla.

Escucha: yo no puedo tomar decisiones por ti, pero sí puedo enseñarte la verdad. Y la verdad es que en Cristo Jesús eres libre. Y si un prisionero una mañana recobra su libertad, ¿No sería una barbaridad mayúscula que decidiera retornar a la prisión simplemente porque es hora de almorzar?

Hay una delgada línea divisoria entre la sumisión, obediencia y sujeción, con la esclavitud por manipulación emocional. Es una delgada línea, tan delgada que en muchos casos se pierde de vista, se mimetiza y se fusiona. Pero no tienen nada en común. Obediencia es gloria a Dios, y esclavitud es alabanza al diablo. Tú eliges. ¿Vives en la gracia? Glorificas. ¿Vives en la ley? Eres esclavo.

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Si Yo no Puedo, ¡Tú Puedes!

 

(Gálatas 2: 20) = Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

Gálatas 2:20 es un versículo que conocemos bien. En esta ocasión hablaremos más de esto. Sabemos que la vida vencedora es Cristo y también que la vida vencedora consiste en que Cristo vive en nosotros. La pregunta es ¿cómo podemos entrar en la experiencia de esta vida?

Cristo desea ser nuestra vida y puede hacernos victoriosos; pero, ¿cómo puede El ser nuestra vida? ¿Cómo puede Cristo expresar Su vida en nosotros? Hemos oído el evangelio y sabemos que Jesús es el Salvador; pero, ¿cómo lo podemos tomar como nuestro Salvador?

Conocemos la salvación efectuada en la cruz; pero, ¿cómo podemos unirnos a esta salvación? La pregunta que estudiaremos en este mensaje es ¿cómo podemos unirnos a Cristo y qué debemos hacer para que Él llegue a ser nuestra vida y viva en nosotros?

No vamos a examinar ni el comienzo ni el final de este versículo. Comenzaremos en medio del versículo. Allí encontramos una expresión maravillosa: Y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí. Podemos decir: “Ya no vivo yo, mas Cristo”. ¿Qué significa “ya no vivo yo, mas Cristo”? Estas seis palabras significan victoria.

Se refieren a la vida vencedora de la que hemos estado hablando. La vida vencedora es sencillamente (1) “ya no vivo yo” y (2) “más Cristo”. Esta es la vida vencedora. En tanto que se cumplan “ya no viva yo” y “más Cristo”, hay victoria. Si a “ya no vivo yo” añadimos “más Cristo” tenemos la victoria, y todos los problemas quedan resueltos.

Pero todavía quedan algunas preguntas. ¿Cómo puede un cristiano dejar de ser él para ser Cristo? ¿Cómo puede uno obtener esta vida? ¿Qué camino debe uno tomar antes de llegar a no ser uno sino Cristo? Esta es la razón por la que tenemos que estudiar Gálatas 2:20 detenidamente.

Según Gálatas 2:20, “ya no vivo yo, mas Cristo” se halla en el medio. Antes de este pasaje, tenemos una oración gramatical y después tenemos otra. Tenemos que ver cuál fue el punto de partida de Pablo en el que comenzó a experimentar esto de ya no vivo yo, mas Cristo.

Si podemos descubrirlo, podremos tomar el mismo camino y también experimentaremos ya no vivo yo, mas Cristo. Por lo tanto, tenemos que atravesar por lo que Pablo atravesó y seguir el mismo camino que él tomó. Su camino también debe ser el nuestro.

Veamos ahora cómo puede uno experimentar no vivo yo, mas Cristo. Necesitamos comenzar desde la primera oración de este versículo. Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí. ¿Cómo pudo Pablo llegar al punto en el que podía decir ya no vivo yo, mas Cristo?.

Este es un pasaje muy conocido. Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo. El “yo” queda excluido, pues está en la cruz. El “yo” ha muerto. Por tanto, puedo decir que ya no vivo yo. Sin embargo, ésta no es la primera vez que entre nosotros se predica esta verdad en cuanto a estar crucificado con Cristo. Hace mucho sabemos que estamos crucificados con Cristo. ¿Por qué la doctrina de nuestra crucifixión con Cristo no ha producido resultados?

¿Cuántos años has escuchado acerca de la doctrina de la crucifixión con Cristo? La has oído por más de diez, veinte, treinta años. ¿Produce esto algún resultado en tu vida? Por favor, sé franco con nosotros. ¿Cuánto ha obrado esto en ti? No mucho.

Te haré la misma pregunta ti. ¿Cuánto te ha guiado la doctrina de la cruz? ¿Cuán efectiva es en ti? ¿Tienes el poder que Pablo tenía? Hemos conocido la doctrina de la crucifixión con Cristo por más de diez, veinte o treinta años, pero no ha producido un resultado en nosotros.

Es posible que digamos que hemos hecho algo, pero ha sido tan poco que podría decirse que es insignificante. Ni siquiera podemos decir cómo Pablo: Con Cristo estoy juntamente crucificado, y tampoco podemos repetir las palabras “ya no vivo yo”.

Tal parece que la doctrina no ha tenido mucho efecto en nosotros. No estoy aquí repitiéndoles simplemente la doctrina de la cruz; ya sabemos mucho al respecto. Deseamos ver hasta qué grado la crucifixión con Cristo debe operar en nosotros y lo que debemos hacer antes de poder decir que estamos crucificados con Cristo.

Cuando el Señor Jesús fue clavado en la cruz, nosotros no le matamos, ni nos matamos a nosotros mismos. Cristo mismo murió allí, y Dios nos incluyó en Su muerte. Todos conocemos bien esto. Sin embargo, quisiera hacerles una pregunta: Si bien es cierto que Dios nos crucificó, ¿qué debemos hacer y qué proceso debemos atravesar antes de poder decir en realidad que estamos crucificados con Cristo?

Ya vimos lo que Dios hizo por nosotros, pero no vimos qué nos corresponde a nosotros. Aunque vimos que Dios nos crucificó, no sabemos cómo debemos considerar nuestra propia crucifixión. Quisiéramos ahora ver cuál es nuestra responsabilidad en nuestra crucifixión con Cristo.

¿Por qué crucificó Dios a Cristo? Esto es algo que nos interesa a todos; no se trata de algo solamente para mí. Cada uno de nosotros debe examinar esto cuidadosamente. ¿Por qué quiso Dios crucificarnos con el Señor Jesús? Puedo explicar este punto con una historia.

Una vez un ladrón fue declarado culpable ante un juez. Puesto que el crimen no era demasiado grave fue sentenciado sólo a diez años de cárcel. Otro ladrón también fue hallado culpable, y el juez lo sentenció a muerte. ¿Por qué uno fue sentenciado a muerte, y el otro sólo a diez años de cárcel?

 Porque todavía había esperanza para aquel que fue encarcelado. El juez todavía tenía esperanzas en él, y el país también tenía esperanzas en él. Aún existía la posibilidad de que este hombre llegara a ser un buen ciudadano. Después de diez años de encarcelamiento, saldría libre.

 Pero la nación no tenía esperanzas en el otro criminal, pues había cometido un crimen demasiado grave. El país no deseaba tener a tal persona, y la única manera de castigarlo era sentenciándolo a muerte. ¿Cómo nos ve Dios a nosotros hoy? Él nos crucificó. ¿Por qué hizo esto?

 Es posible que lo que voy a decir no sea muy alentador, pero es la verdad: Dios no tiene ninguna esperanza en nosotros. El perdió todas las esperanzas en nosotros. Dios considera nuestro caso imposible y sin esperanza. La carne es completamente corrupta, y no existe otra solución que la muerte.

Ni la obra del Señor Jesús, ni el poder de Dios, ni el Espíritu Santo pueden cambiar nuestra carne. Ni leer la Biblia ni orar pueden cambiar nuestra carne. Lo que es nacido de la carne, carne es. No hay esperanza y la carne nunca puede cambiar. Dios ha juzgado que la muerte es el merecido destino de la carne.

Dios perdió toda esperanza en nosotros. Por tanto, nos incluyó en la crucifixión de Cristo. No tenemos esperanza; la única solución es la muerte. Por esto, lo primero que Dios requiere de un cristiano después de que éste es salvo, es el bautismo.

El bautismo es la declaración de que Dios ha abandonado toda esperanza en la persona y la ha crucificado. También es nuestra declaración de que merecemos morir y de que les pedimos a otros que nos quiten de en medio y nos entierren.

¿Han visto ustedes que el bautismo es la declaración de Dios y nuestro reconocimiento de nuestra propia muerte? Equivale a decir “amén” a la evaluación que Dios hace de nosotros. Dios dice que merecemos morir y nosotros damos un paso adicional sepultándonos. Ya perdí toda esperanza en mí mismo. No hay absolutamente ninguna esperanza en mí. Sólo merezco morir y hoy estoy en pie sobre la base de la muerte.

Muchos cristianos han olvidado lo que hicieron en el momento del bautismo, y muchos han olvidado la evaluación que Dios hace de nosotros. ¿Cómo nos valora Dios? Según Su evaluación, nosotros debemos morir. Lo único que merecemos es la muerte. No hay otro camino.

Es inútil tratar de repararnos o remendarnos. No existe ninguna posibilidad de enmienda, y tampoco podemos cambiarnos a nosotros mismos. Somos completamente inútiles y no hay otra cosa que podamos hacer, excepto morir.

Por consiguiente, Dios nos incluyó en la muerte del Señor Jesús. Dios muestra cómo nos evalúa al ponernos en la cruz. Recuerden que la cruz es la valoración que Dios hace de nosotros. Dios nos ha mostrado que sólo merecemos morir y que no tenemos esperanza alguna.

Pero, ¿aceptamos nosotros este hecho? Los seres humanos con frecuencia se contradicen a sí mismos y muchas veces tienen pensamientos incongruentes. Por una parte, decimos durante años que estamos crucificados con Cristo; pero por otra, seguimos abrigando esperanzas en nosotros mismos. Por un lado, pensamos que no podemos hacer nada; y por otro, esperamos un día ser capaces. Nos mantenemos tropezando y cayendo, y aun así, conservamos la esperanza de vencer.

Hubo una mujer de la cual se cuenta que había mantenido el ataúd de su difunto esposo en frente de su puerta por treinta años. Ella no permitía que lo enterraran. Decía que su esposo sólo estaba dormido, y que ella esperaba que resucitara. Nosotros tenemos esta misma clase de esperanza con respecto a nosotros mismos.

 Por una parte, creemos que lo único que merecemos es la muerte y que estamos muertos en nuestras transgresiones. Pero por otra parte, pensamos que en tanto que haya aliento en nosotros, podemos servir para algo. Creemos que hemos fracasado porque no hemos sido lo suficientemente fuertes en nuestra resolución de vencer, y que lo lograremos, si lo intentamos con más ahínco la próxima vez.

Pensamos que hemos fallado porque no hemos estado velando y que podríamos permanecer firmes ante la tentación si en la siguiente ocasión velamos más vehementemente. Nos parece que hemos fracasado porque no hemos resistido la tentación y que venceremos si la resistimos la próxima vez.

Nos imaginamos que hemos fallado esta vez porque no hemos orado lo suficiente, y que si la próxima vez lo hacemos, venceremos. ¿Podemos ver lo que estamos haciendo? Dios nos ha crucificado y nos ha declarado muertos.

Pero todavía no hemos visto que estamos muertos; no hemos reconocido este hecho. Aún pensamos que la llama que ha sido apagada, se podrá encender nuevamente, si la soplamos lo suficiente. Es por esto que todavía seguimos soplando continuamente.

¿Qué significa estar crucificado con Cristo? A fin de experimentar esta verdad, hay una condición necesaria que nosotros debemos cumplir. Debemos decirle a Dios: “Tú has perdido toda esperanza en mí, y también yo la he perdido. Tú me das por perdido y yo también me considero perdido.

Tú crees que merezco morir y yo también lo creo. Tú me consideras incapaz y yo también me considero incapaz. Me estimas inútil para hacer cualquier cosa y yo también me considero así”. Tenemos que permanecer sobre esta base constantemente.

Este es el significado de ser crucificado juntamente con Cristo. Lo que Dios hizo no se puede cambiar, pues constituye hechos cumplidos. Sin embargo, por nuestra parte, tenemos una responsabilidad que debemos cumplir: aceptar la evaluación que Dios hace de nosotros.

Dios ha perdido las esperanzas con respecto a nosotros; así que también nosotros tenemos que perder las esperanzas en nosotros mismos. Cuando perdemos la esperanza en nosotros, podremos experimentar “ya no vivo yo”.

El problema que predomina hoy es que la mayoría de los cristianos no han querido abrir los ojos. No han visto que Dios perdió toda esperanza en ellos y dejó de exigirles cosas. Él sabe que somos absolutamente inútiles. Todos somos corruptos hasta lo más profundo de nuestro ser. Somos absolutamente inútiles.

No servimos para otra cosa que la muerte. El único camino que nos queda es morir. Nunca podemos cambiar y estamos desahuciados. Somos completamente malignos y sólo merecemos morir. Esta es la valoración que Dios hace de nosotros, y no debemos tener ninguna otra clase de valoración delante de Dios.

Tenemos muchos conceptos acerca de nosotros mismos. Estamos llenos de esperanza en nosotros mismos. Por lo tanto, tenemos que ver en este mensaje cómo podemos echar mano de la realidad de que fuimos crucificados juntamente con Cristo.

Dios ha abandonado toda esperanza en nosotros. Entonces, ¿qué debemos hacer? Debemos decirle a Dios que también nosotros hemos abandonado la esperanza en nosotros y tenemos que dar un paso más. Por el momento pongamos a un lado Gálatas 2 y examinemos Lucas 18:18-27.

Personalmente valoro mucho este pasaje de la Palabra. Nos revela la primera condición necesaria para obtener la victoria. Síganme con paciencia en el estudio de esta porción, y veamos lo que realmente dice. Un hombre principal vino al Señor Jesús y le preguntó acerca de la vida eterna, la vida de Dios.

La vida eterna incluye tanto la salvación como la victoria. Por consiguiente, en los siguientes versículos, se habla tanto de la salvación como de la entrada en el Reino de Dios. Vemos que la esfera abarca tanto la salvación como la victoria.

Este hombre importante vino al Señor Jesús, y le preguntó qué debía hacer para heredar la vida eterna. El Señor le hizo una lista de cinco condiciones muy rigurosas: “No adulteres; no mates; no hurtes; no digas falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre”.

Ningún joven, por importante que fuera, podría guardar estos mandamientos. Era imposible que un joven gobernante no cometiera adulterio ni matara ni hurtara ni dijera falso testimonio y honrara a su padre y a su madre. Ningún joven gobernante podía cumplir estas cinco condiciones.

Sin embargo, sorprendentemente este joven respondió a Jesús: “Todo esto lo he guardado desde mi juventud”. Él no había quebrantado ninguno de estos mandamientos ni una sola vez. Era como si dijese: “Maestro, ¿hay alguna otra condición? Porque si no, entonces yo debo heredar la vida eterna. Yo soy apto para obtener vida eterna”.

Pero el Señor le dijo que todavía le faltaba algo. “Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y repártelo a los pobres, y tendrás tesoro en los cielos; y ven, sígueme”. ¿Puede ver que todavía le falta una cosa? ¿Qué significa faltarle una cosa?

El Señor Jesús le dijo que todavía le faltaba una cosa, y que no era apto si no la tenía. ¿Significa esto que quien viene al Señor tiene que vender todo lo que posee o que quien cree en el Señor Jesús tiene que abandonarlo todo?

No. Debemos reconocer que muchos ricos pueden recibir vida eterna. Pero ¿por qué no vemos que muchos de ellos sean salvos? ¿Por qué son tan pocos los ricos que se salvan? Algunos han dicho: “No puedo vender todo lo que tengo”. El v.26 indica que algunos que escucharon estas palabras murmuraron: “¿Quién, pues, podrá ser salvo?”. Sin embargo, en el v.27 el Señor Jesús dijo: “Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios”.

El Señor le estaba demostrando al joven gobernante, que la salvación es inalcanzable para el hombre, pero el joven no quiso aceptar este hecho. Él pensaba que podía abstenerse de cometer adulterio, de matar, de hurtar, de decir falso testimonio y que podía honrar a su padre y a su madre.

El propósito de lo que le dijo el Señor, era demostrarle que la salvación y la victoria son imposibles para el hombre. Sin embargo, este joven pensaba que era posible obtenerlas. Por lo tanto, el Señor le puso una condición más.

Con esto le estaba diciendo: “Puesto que tú dices que puedes guardar estas cinco condiciones, te pondré una condición más. Puedo seguir añadiendo un requisito tras otro, para ver si puedes guardarlos todos”. Cuando el joven comprendió que no podía cumplir las condiciones que el Señor le ponía, se entristeció mucho y se marchó.

Si tú tratas de ser salvo, o si tratas de vencer, Dios con frecuencia te pondrá “una cosa” delante tuyo. Frecuentemente creemos que hemos hecho un buen trabajo. Nos enojábamos con facilidad, pero ahora podemos controlarnos. Éramos orgullosos, pero ahora podemos humillarnos.

Teníamos celos de otros, pero ahora no somos tan envidiosos. Éramos muy locuaces, pero ahora no hablamos tanto. Creemos que no estamos tan lejos de la victoria y que hemos vencido bastante. Pero aunque no seamos impacientes, orgullosos, celosos ni habladores, seguimos teniendo una cosa, un defecto.

Parece que todo lo demás ha sido solucionado, pero que todavía nos hace falta una cosa. Puede ser algo muy insignificante. Puede ser un gusto exagerado por la comida, o tal vez no podamos levantarnos en la mañana antes de las ocho o las nueve.

Parece extraño que podamos vencer muchos pecados y que a la vez seamos incapaces de vencer este pecado. Somos inútiles en este asunto. Gastamos todo nuestro esfuerzo en vencerlo. Es posible que les pidamos a otros que nos despierten o tal vez usemos un despertador, y ni siquiera así logramos despertarnos. No podemos explicarlo. Podemos vencer muchas otras cosas, pero no conseguimos vencer este asunto.

Este es el principio establecido en Lucas 18, el principio de que todavía nos falta una cosa. Dios nos comprueba que no somos capaces. Tarde o temprano tendremos que reconocer que no somos capaces. Quizá el Señor nos permita llegar a ser capaces en algo, pero nos mostrará que todavía nos falta una cosa.

Él debe mostrarnos que hay por lo menos una cosa que no podemos hacer. Para poder darnos la victoria, Él debe mostrarnos primero que nosotros no podemos obtenerla. La victoria es un don de parte de Cristo; no podemos vencer en nosotros mismos. Por consiguiente, Dios dejará una o dos cosas que no podamos vencer. Así nos demostrará que “todavía nos falta una cosa”.

Es posible que el joven gobernante pudiera cumplir cinco o cincuenta o inclusive quinientas condiciones, pero Dios le puso algo delante de él para mostrarle que no era capaz. Amigos, el primer paso hacia la victoria es comprender que no somos capaces.

Una vez que comprendamos que somos impotentes, hemos dado el primer paso. Todos los aquí presentes tienen algo que no pueden vencer. Es extraño que siempre fracasemos en esto. Para algunos es su mal genio, sus pensamientos impuros, su locuacidad, su incapacidad para levantarse temprano, sus exigencias dogmáticas, su envidia o su orgullo.

No entendemos por qué, pero siempre hay algo que uno no puede vencer. Todos los que deseen vencer, tienen que descubrir delante de Dios aquello que les falta. A cada uno le falta “una cosa” en particular. Por lo menos carece de “una cosa”. A veces hay más. Cuando estemos delante de Dios, Él nos demostrará que no somos capaces.

Permíteme decirte: cuando tú eres impotente para hacer algo, Él llega a ser muy capaz. He aquí el principio de la victoria”.  La manera de vencer es ver que siempre falta una cosa. Tú puedes pensar que tienes razón en esto o aquello. Es posible que pienses que puedes hacer algo, pero Dios tiene que demostrarte que no puedes hacer nada.

Todos los que deseen vencer, deben descubrir primero aquello que no pueden hacer. Uno sólo puede descubrir su incapacidad por medio de este asunto particular. ¿Tienes algún pecado particular? ¿Hay en tu vida un pecado que no puedes vencer?

Aquellos que son demasiado amplios nunca pueden cruzar la puerta de la victoria. Tú debes conocer las áreas específicas en las que eres débil. Esto te demostrará que necesitas vencer algo. Para algunos es el orgullo. Para otros es la envidia. Para otros puede ser su sensibilidad, pues el cambio más leve los afecta.

Para algunos, son sus pensamientos impuros. Para otros, es su exagerada locuacidad. Para otros es su meticulosidad excesiva. A algunos les gusta hablar de otros y esparcir rumores. Otros no pueden controlar sus apetitos físicos. Siempre hay algo que uno no puede vencer. Después de oír esto, espero que tú te detengas y escribas en tu Biblia las siguientes palabras: “Aún te falta una cosa”. Tú tienes que descubrir cuál es.

Al joven de Lucas 18 le faltaba vender todo lo que tenía. Temo que algunos por allí también son incapaces de soltar su dinero. Para algunas personas tal vez el problema no sea el dinero, pero todavía les hace falta una cosa. Si tu problema no es apego al dinero, ¿cuál es?

Escribe el pecado que te es imposible vencer. Si sabes dónde está tu debilidad, podrás ser específico delante de Dios en cuanto a vencer tal pecado. Cada persona tiene que percatarse dónde está su problema específico. Toda persona tiene su debilidad específica y debe pedirle a Dios que lo ilumine y le muestre su debilidad.

Cada persona tiene, por lo menos, una cosa que no puede vencer. Para algunas personas puede ser más de una cosa. Tú tienes que descubrir aquello que no puedes vencer. Una vez que veas que no puedes, podrás ver que Dios sí puede. Si no ves tu propia debilidad, no verás el poder de Cristo. ¿Por qué Dios dejó una o dos cosas no resueltas en nuestra vida? Para mostrarnos que no somos capaces de hacer nada por nosotros mismos.

Este es un principio general de las Escrituras, y es un principio muy importante. Al declarar que el Señor Jesús fue crucificado por nosotros, es muy fácil olvidar que al mismo tiempo opera este principio. Dios sabe que tú eres incapaz y que yo soy incapaz. Él sabe que nada bueno procede de la carne.

Él lo sabe desde hace mucho tiempo, pero parece que nosotros no lo sabemos. Nosotros no comprendemos que nada bueno puede provenir de la carne. Como resultado, seguimos esperando y procurando hacer lo posible por agradar a Dios.

Dios sabe que nuestra carne es inútil. Pero nosotros lo ignoramos. Es por eso que Él nos dio la ley. El propósito de la ley es demostrarle al hombre que es pecaminoso e impotente. La ley no fue dada para que la guardáramos; Dios sabe que no podemos guardar la ley. La ley fue dada para que la quebrantásemos.

No fue dada para que el hombre la guardara, sino para que la quebrantara. Dios sabe que vamos a quebrantar la ley, pero nosotros no lo sabemos. Por tanto, nos dio la ley y permitió que la quebrantásemos. Es así como llegamos a saber lo que Dios ya sabe, y es así como llegamos a estar conscientes de nuestra impotencia.

Como cristianos declaramos que estamos por encima de la ley. Pensamos que los diez mandamientos son la ley, pero olvidamos que todos los mandamientos del Nuevo Testamento también son la ley. Por medio de estos mandamientos Dios nos demuestra que no podemos cumplirlos.

Dios tiene que llevarnos al punto en que confesemos que no podemos lograrlo. Sólo entonces podremos reconocer la sabiduría que Dios ejerció al crucificarnos, y sólo entonces comprenderemos que somos inútiles y que la única manera de solucionar nuestro problema es la muerte. De no ser así, creeríamos que es un error que Dios nos crucifique porque todavía pensamos que podemos hacer algo.

Es por esto que Romanos 7 es tan valioso. La persona descrita en Romanos 7 estaba en una constante lucha. ¿Por qué luchaba? Porque todavía estaba llena de esperanza en sí misma, aunque Dios ya había perdido esperanza en ella.

Este hombre trataba de agradar a Dios y de guardar la ley. Pero el resultado fue un fracaso total. Al final tuvo que reconocer cuán sabio fue Dios al crucificarlo. Era correcto que Dios lo crucificara. Dios dijo que tal hombre debía morir y el hombre reconoció que debía morir.

Muchos cristianos no vencen porque no han fracasado lo suficiente. Todavía no han cometido suficientes pecados; por eso no han vencido. Si cometieran más pecados, les sería más fácil vencer. Si vieran la corrupción de la carne, les sería más fácil vencer.

La persona de Romanos 7 estaba tan desesperada que finalmente clamó y dijo: “¿Quién me librará del cuerpo de esta muerte?”. Se dio cuenta de que él no lo lograría, así que preguntó si alguien lo podría librar del cuerpo de muerte. Al descubrir que era un asunto de “alguien”, ya iba en camino de la victoria.

Una vez que vio que había “alguien”, ese alguien podía acudir a rescatarlo inmediatamente. Por tanto, lo primero que tenemos que ver es que según el punto de vista de Dios somos absolutamente inútiles delante de Él. Dios ve que somos absolutamente inútiles.

De la misma forma, debemos vernos a nosotros mismos como absolutamente inútiles. Si no hemos llegado a ver nuestra absoluta incapacidad, nunca aceptaremos la evaluación que hace la cruz y nunca podremos llegar a decir que estamos crucificados juntamente con Cristo ni que ya no soy yo quien vive. Si todavía tenemos esperanza en nosotros, quiere decir que creemos que aún somos útiles y no diremos: “Ya no vivo yo”.

Creo que necesitamos examinar un asunto más. Muchos hermanos y hermanas ya saben que no son capaces de hacer nada. Quizás usted sabe que no puede hacer nada. Pero debo preguntarles otra vez: ¿Es capaz o no? Hermanos, ¿han muerto a toda esperanza en ustedes mismos? ¿Todavía creen que pueden vencer?

Antes vimos hechos objetivos, ahora estamos viendo algo subjetivo por primera vez. No hay duda de que Cristo vencerá en tu lugar, pero hay una condición para que Él pueda hacerlo: tú debes reconocer que eres impotente. ¿Eres capaz o no?

Dios ha permitido que fracases muchas veces, pero sigue vivo tu corazón. ¿Eres capaz o no? Todo depende de esta pregunta crucial. Tu futuro avance depende de esto. Si continúas diciendo en tu corazón que puedes y que eres capaz de lograr algo por tus propios esfuerzos, Cristo no puede vivir por ti.

Cristo sólo puede vivir por los que son absolutamente incapaces. La victoria está a la espera de aquellos que han fracasado completamente. Solamente aquellos que han fracasado por completo pueden vencer. Si alguien no ha fracasado totalmente, Dios no podrá vencer por él. Esta es la primera condición. La primera condición es confesar que somos incapaces.

Una cosa es decir que no podemos lograrlo, y otra cosa es cesar de intentarlo. ¿Han visto que existen estas dos cosas? No podemos lograrlo y no debemos tratar de hacerlo. Muchas veces sabemos que no podemos lograrlo, y aun así, continuamos tratando de hacerlo.

La primera condición para obtener victoria es comprender que no podemos lograrlo; y la segunda es desistir de intentarlo. Si admitimos que no podemos lograrlo y cesamos de intentar, venceremos. El problema es que aunque sabemos que no podemos lograrlo, nos esforzamos al máximo por lograrlo.

Queremos valernos de nuestras fuerzas. Pensamos que si oramos más, podremos lograrlo o que si tomamos determinaciones más firmes, podremos permanecer en pie. Aunque no podamos lograrlo, seguimos intentándolo.

Supongamos que tenemos en frente un objeto que pesa 100 kilos, y supongamos también que tú sabes que sólo puedes levantar 50 kilos. No hay posibilidad de que puedas levantar 100 kilos. Sin embargo, muchas personas tratan de levantar un peso que saben muy bien que no pueden levantar.

Dicen: “Sé que no puedo hacerlo, pero ¿por qué no intentarlo?”. No pueden hacerlo y aun así hacen el intento. Una cosa es que una persona sea incapaz de hacer algo, y otra que desista de intentarlo. Puesto que sabemos que no podemos lograrlo, no tenemos que tratar de hacerlo.

“Señor, no puedo vencer y no tengo la intención de tratar. No lo intentaré más”. Tus manos deben soltar el asunto completamente. Soltar las cosas no es algo insignificante. Ya que sabes que no puedes hacerlo, debes permanecer en esa posición y dejar de intentarlo.

He conocido muchos hermanos que repetidas veces cometen pecados. Confiesan que no han podido vencer. Pero al preguntarles si todavía están tratando de vencer, ellos se rinden y dicen: “¿Qué otra cosa podemos hacer? Nos damos por vencidos”. Dios lo ha puesto en la cruz y ha abandonado esperanza con respecto a ti. Pero es necesario que también tú reconozcas que no puedes hacerlo; también debes reconocer esto.

Desafortunadamente todavía tratamos de lograr cosas por nosotros mismos. ¿Qué significa tratar de lograrlo? Permítanme tomar la ira como ejemplo. Suponte que tú eres una persona que se enoja fácilmente y que no puede controlar su ira. Cuanto más lo intentas, más fracasas.

Al final reconoces que no puedes hacer nada en cuanto a tu mal carácter. ¿Qué debes hacer? Tú sabes con certeza que no tienes manera de controlar tu mal carácter, y sin embargo, tratas de hacerlo. ¿Qué harás después? Tratarás de ser más cuidadoso al hablar. Luego harás lo posible por evitar a las personas con las que no te llevas bien y sólo hablarás con aquellas con quienes tienes una buena relación.

Tú evitarás relacionarte con los que te provocan y huirás de ellos. Cada vez que estés a punto de perder la paciencia, harás lo posible por controlarte. Tratarás de controlarte con más oraciones. ¿Qué es esto? Esto es ser incapaz y al mismo tiempo tratar de hacer cosas.

Por un lado no puedes lograrlo, pero por otro, sigues tratando de realizarlo. Aunque no puedas hacer nada, te seguirás esforzando por hacer algo. Esta clase de persona nunca vencerá. Nunca podrás llegar a decir: “Con Cristo estoy juntamente crucificado”.

Recuerden que la condición para obtener la victoria es reconocer que somos incapaces y que la barrera más grande es intentar. La victoria procede de Cristo, y es el Cristo que vive en nuestro lugar. La vida vencedora requiere que tomemos una posición firme y declaremos: “No puedo hacer nada y no seguiré intentándolo.

 Señor, hazlo Tú por mí. No trataré ya de labrar mi propia victoria”. Si hacemos esto, venceremos. Dios no puede hacer nada por aquellos que constantemente tratan de hacer algo. Él no puede hacer nada por ellos. Si tratamos de hacer algo y si nos decidimos a hacerlo, Dios se detendrá en el momento en que nosotros intervengamos.

Cristo vive en nosotros a fin de expresarse por medio de nosotros. El problema es que nosotros tratamos de preservar la integridad de nuestro propio trabajo. Debemos rechazar por completo nuestro propio trabajo antes de que Cristo pueda expresar Su vida por medio de nosotros.

Si tratamos de ayudarlo sólo un poco y comenzamos a introducir obras humanas, Su gracia se irá. Si Cristo no vence en nuestro lugar, cualquier victoria que tengamos, será algo nuestro. El poder de Cristo no tiene como fin suplir lo que nos falta.

La vida de Cristo no tiene como fin llenar los vacíos que tengamos en nuestras vidas. Él quiere vivir en nuestro lugar. Si deseamos que Cristo viva en nuestro lugar, no debemos vivir nosotros. Primeramente debemos saber que no podemos lograr nada, y Dios tendrá libertad para actuar.

No trate de prolongar la batalla. En el momento en que tratemos de luchar, perdemos. No obstante, tenemos esperanzas de lograrlo y creemos que sería maravilloso si lo hiciéramos. Pero mientras estamos en esta lucha, Cristo no expresa Su vida en nosotros.

En todo empeño humano, siempre existe la posibilidad de superposición. Suponte que tengo un sirviente en mi casa. Si él renunciara, tendría que contratar a otro, pero le pediría al primero que se quedase otras dos semanas a fin de enseñarle al siervo nuevo todos los oficios.

El hombre siempre tiene la necesidad de retener una cosa hasta que otra lo reemplace. Antes de que el primer sirviente se vaya, el nuevo sirviente tiene que venir dos semanas antes de su partida. Pero con Cristo esto nunca sucederá. Si nosotros no decidimos irnos, El nunca tomará ninguna iniciativa.

Cuando nos detengamos nosotros, El comenzará. Pensamos que El obrará mientras nosotros todavía estemos laborando; pero esto nunca sucederá. Cuando cesemos nuestras obras por completo, Cristo comenzará la Suya. Mientras aún sigamos haciendo algo, Cristo no se moverá ni un centímetro.

Vimos lo que significa: “Ya no vivo yo, mas Cristo”. Pero ¿cuándo experimentaremos “más Cristo”? Esto sólo sucederá cuando se cumpla “ya no vivo yo”. Esperamos hasta ver que Cristo y nosotros estemos allí al mismo tiempo; esto jamás sucederá.

No podemos lograr nada, y tampoco debemos tratar de hacerlo. Nuestras manos deben soltarlo todo sin reservas. Todo debe quedar en las manos del Señor; tenemos que entregarle todo a Él. No podemos lograr nada y tampoco debemos intentarlo. Si hacemos esto, venceremos.

Pero esto no es suficiente. Muchas personas se dan cuenta de que no pueden hacer nada y lloran y se lamentan. Por supuesto, es bueno llorar. Muchas veces nuestros pecados sólo pueden ser lavados con nuestras lágrimas. Con frecuencia hemos derramado muchas lágrimas delante del Señor.

Pero también debemos darnos cuenta que muchos cristianos siguen el ejemplo del joven rico, que se marchan tristes al ver que no pueden vencer, sólo ven sus problemas y que les falta una cosa. Puesto que ellos no pueden hacer nada, piensan que Dios tampoco puede. Por lo tanto, piensan que no tienen esperanza al no poder repartir todos sus bienes a los pobres. Pero esto no es así. No, todavía hay esperanza.

Siempre me ha parecido muy significativo que después de Lucas 18 esté Lucas 19. ¿Sabe de qué habla el capítulo diecinueve? Es la historia de Zaqueo. ¿Quién era este hombre? Era un hombre de edad avanzada; mientras que el hombre del capítulo dieciocho era joven.

Tanto el joven como Zaqueo eran ricos. En términos humanos, se espera que el joven sea más generoso, y el anciano más egoísta. Pero es asombroso ver que cuando Zaqueo descendió del árbol, sin que Señor le pidiera que repartiera su dinero, él de su propia iniciativa decidió devolver cuadruplicado lo que había tomado por fraude y repartir la mitad de sus bienes a los pobres.

Inmediatamente estuvo dispuesto a entregar todo su dinero. El Señor Jesús le pidió al joven rico que diera su dinero y éste no pudo hacerlo. Pero este hombre anciano, a quien el Señor no le pidió que diera su dinero, lo dio voluntariamente. ¿Por qué se ve esta diferencia?

Porque las cosas que son imposibles para el hombre, son posibles para Dios. En el caso del joven rico vemos lo que es imposible para el hombre, mientras que en el de Zaqueo vemos lo que es posible para Dios. ¿Qué es posible para Dios?

El Señor Jesús dijo que Zaqueo también era hijo de Abraham y que la salvación había llegado a su casa. Esto significa que Dios lo había salvado. El joven rico sabía que era imposible para él; pero no pidió a Dios la salvación. Para el hombre es imposible, más para Dios es posible.

¿Qué hace un cristiano cuando ve su impaciencia, sus pensamientos impuros o su pecado carnal o espiritual? Anhela el día en que será librado de estos problemas. Es maravilloso que ustedes vean que no pueden vencer algo. Regocíjense en el hecho de no poder hacer nada”.

En 2 Corintios12:9 dice: “Y me ha dicho: Bástate Mi gracia; porque Mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo extienda tabernáculo sobre mí”.

¿Pueden ver esto? La debilidad no es algo por lo que debamos lamentarnos o llorar. La debilidad es algo en qué gloriarnos. Tú tal vez hayas dicho: “Agradezco al Señor y lo alabo por haberme hecho vencer”. ¿Pero alguna vez has llegado a decir: “Le agradezco al Señor y lo alabo por haber permitido que fracasara miserablemente”?

Tú alabas al Señor y le das gracias por darte paciencia; pero ¿alguna vez le has dado gracias y lo has alabado por tu carácter incontrolable? ¿Le has llegado a dar gracias y lo has alabado por tu orgullo? ¿Has llegado a darle gracias y a alabarlo por tu envidia?

¿Le has dado gracias y lo has alabado por tu impureza interior y por tu pecado? Si tú tienes estos problemas, debes darle gracias al Señor y alabarlo por ellos. Lo primero que debes hacer es darte cuenta de que no puedes superarlos. En segundo lugar, debes renunciar a tratar de lograrlo. Y en tercer lugar, debes alabar al Señor y darle gracias por esa incapacidad. ¡Aleluya! No puedo hacer nada. ¡Aleluya, no puedo hacer nada!

¿Por qué dijo Pablo: “De buena gana, me gloriaré más bien en mis debilidades”? Pablo dijo que consideraba su debilidad motivo de gloriarse. Porque su debilidad le daba a Cristo la oportunidad de manifestar Su poder y de que dicho poder extendiera tabernáculo sobre él.

El poder de Cristo no puede extender tabernáculo sobre los que no tienen debilidades. Sólo aquellos que tienen debilidades pueden llegar a experimentar el poder de Cristo que extiende tabernáculo. Me gloriaré más bien en mis debilidades, porque mis debilidades le dan al Señor la oportunidad de obrar en mí y de manifestar Su poder y actuar en mí.

¿Tienen algún pecado que ni siquiera pueden confesar? ¿Hay algo que no puedan consagrar a Dios? ¿Existe algún obstáculo que no puedan quitar? ¿Carecen de alguna cualidad delante del Señor? ¿Qué van a hacer? ¿Van a entristecerse? Si es así, entonces están en la situación del joven rico.

Él se entristeció y ustedes también. Finalmente seguirán el mismo camino que él. Él se marchó triste, y ustedes también lo harán. Pero no hay por qué entristecerse. El error del joven rico no fue darse cuenta de lo que le era imposible, sino no ver lo que es posible para Dios.

El error del joven rico no radicaba en su propia impotencia, sino en no aplicar la capacidad de Dios. No es pecado descubrir nuestras propias debilidades, pero sí es pecado no creer en el poder de Dios. No es pecado ser incapaces de dar el dinero, pero sí lo es no creer que Dios pueda hacer apta a una persona para hacerlo.

No es pecado tener mal carácter, pero sí lo es no creer que Dios pueda llegar a ser nuestra paciencia. No es pecado tener un pecado insuperable, pero sí lo es no creer que Dios pueda vencer tal pecado por uno.

Es un hecho glorioso que un hombre comprenda que es inútil.

El propósito del Señor era mostrarle al joven rico su incapacidad. Pero cuando el joven regresó a casa, no estaba contento sino triste. Una vez que el Señor muestra que uno no puede hacer nada, inmediatamente revela que Dios puede hacer algo.

El Señor no le muestra a uno su incapacidad con fin de desanimarlo, sino de que crea que Él tiene una excelente oportunidad para trabajar en uno. Usted debe decirle: “Señor, no puedo hacer nada y tampoco quiero intentarlo. Te agradezco y te alabo porque no puedo hacer nada”.

Una vez que uno comprenda que no puede hacer nada y que es totalmente incapaz, y cuando pueda ver que solamente el Señor puede hacer algo, le dará gracias a Él y lo alabará. Entonces entenderá que es muy natural dar gracias al Señor y alabarlo.

Es posible que anteriormente te hayas lamentado por tus debilidades o hayas derramado lágrimas por tus pecados. Pero hoy puedes gloriarte y dar alabanzas. Puedes decir: “Señor, te agradezco porque no puedo hacer nada. Te agradezco porque no tengo posibilidad de vencer. Soy incapaz. Me regocijo porque estoy incapacitado. Me regocijo porque no puedo hacer nada. Solamente Tú puedes hacerlo todo”. Si haces esto, vencerás.

Lee ahora 2 Corintios 12:9 ¿Qué es lo que crees que debes hacer acerca de tus debilidades? ¿Debes llorar? No hay necesidad de hacerlo. ¿Entonces qué debes hacer? Debes regocijarte en tus debilidades. Tú debes gloriarte en tus debilidades; debes estar contento de poder jactarte de tus debilidades porque cuando tú eres débil, entonces el poder de Cristo extenderá tabernáculo sobre ti.

 Dime: ¿Puedes acudir al Señor Jesús hoy y decirle: ‘Señor Jesús, he estado cometiendo tal o cual pecado por más de diez años. Te agradezco porque no puedo dejar de hacerlo; Señor Jesús he tratado de abandonar esto durante cuatro años y he fracasado completamente.

Te doy gracias y te alabo porque traté de dejar de pecar siete u ocho veces el año pasado sin ningún éxito. Te agradezco porque no puedo hacer nada. Te agradezco porque soy débil. Te agradezco porque no puedo lograrlo. Señor Jesús te agradezco porque peco.

De ahora en adelante reconoceré que no puedo dejar de pecar y tampoco intentaré hacerlo. Oro pidiendo que Tú dejes de pecar por mí. Si tú no dejas de pecar por mí, yo no podré hacerlo por mi cuenta. No usaré más mi propia fuerza para dejar de pecar. Simplemente dejaré que Tú hagas esto en mi lugar. Te agradezco y te alabo porque Tu poder se perfecciona en mi debilidad’.

Debo decirles que Dios sí puede lograrlo. Si deseamos tener un entendimiento completo de que hemos sido crucificados juntamente con Cristo, debemos comprender que no podemos lograrlo y que tampoco debemos intentarlo.

Por último, debemos darle gracias a Dios y alabarlo porque no podemos lograrlo. Ni nuestra debilidad ni nuestros fracasos ni nuestros pensamientos ni nuestros hábitos ni siquiera nuestro mal carácter nos estorbará. El Señor Jesús es capaz. Repito, El puede.

El Señor Jesús hará un milagro en todos aquellos que reconozcan que no pueden hacer nada. Debemos ver que no podemos hacer nada y debemos permanecer sobre la base en la cual Dios nos ha puesto. Dios nos ha mostrado que no podemos hacer nada.

A los ojos de Dios, solamente merecemos la muerte. Debemos decir: “Señor, sólo merezco la muerte. Ya no trataré de cambiarme o de mejorar. Vengo a Ti tal como soy con mis debilidades. Te agradezco porque no puedo lograrlo”.

En los últimos meses Satanás ha venido a mí y me ha hablado muchas veces. El nunca desiste, siempre me pregunta: “¿Has logrado vencer? Veo que sigues siendo el mismo”. Yo entonces le respondo: “Si fuera asunto mío me preocuparía. Pero el Señor es mi victoria”.

Luego el diablo me dice que no soy bueno en esto o aquello; pero yo solamente le digo: “Doy gracias al Señor y lo alabo porque no soy bueno”. El viene a decirme que soy débil, pero yo sólo le digo: “Eso es maravilloso, ahora Cristo tiene la oportunidad de manifestar Su poder”.

 Podemos ver entonces lo valioso que es ser débil. ¡Qué gozo es ser débil! No tenemos ningún temor y nuestros corazones se llenan de agradecimiento y alabanzas al darnos cuenta de que no podemos hacer nada por nuestra cuenta.

Nuestra incapacidad no es un obstáculo sino una ayuda. Cuanto más impotentes seamos para alcanzar la victoria, más oportunidad tendrá Cristo de manifestar Su poder. Él se especializa en ocuparse de nuestra incapacidad y debilidad.

Cuanto más desvalidos, débiles y fracasados seamos, más oportunidad tiene nuestro Señor de manifestar Su poder en nosotros. ¡Aleluya! ¡Jesús es el Salvador! ¡Aleluya! Él es nuestro Señor. ¡Aleluya! El es nuestra vida. ¡Aleluya! Su poder nos es dado a propósito para extender tabernáculo sobre nuestras debilidades. Nuestros ojos deben estar puestos en El y no en nosotros mismos.

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Entendiendo Los Tiempos Divinos

No son pocos los trabajos en los que de ida o de retorno dejamos deslizar dos palabras: los tiempos. Y por las urgencias que demanda el estudio central, muy pocas veces nos tomamos un momento para examinar el significado de esas dos palabras. Cuando decimos los tiempos, utilizamos la palabra kairos, y no la palabra cronos.

Tiempos cronológicos, es la medida de tiempo que todos conocemos, pero es importante saber que Dios vive en eternidad y no en tu tiempo o en el mío. Y que ese tiempo en el que Dios vive, es determinado por la iglesia, y no por ciertos o determinados hechos mundiales.

Es muy importante entender que los tiempos de los que estamos hablando, son períodos o estaciones, en las cuales la importancia es lo que estamos dispuestos a llevar a cabo durante ese período. Hemos dicho en algún momento que la iglesia, a  través de la mayordomía y la administración por la gracia y los misterios de Dios, determina tiempos y sazones en el espíritu y en la esfera natural.

La mayordomía de la iglesia global, pertenece a la persona de Cristo Jesús, cabeza de la iglesia. Y nosotros somos la plenitud de aquel que es la cabeza. De manera que la cabeza sin nosotros, no está completa. El gobierno de los principios de Dios en la tierra, es la iglesia.

La administración de la iglesia, produce el avance de la perspectiva eterna de Dios. La perspectiva o el plan eterno de Dios, es un plan eterno porque Él vive en eternidad. Él vive para siempre para lograrlo. Los que tenemos prisa somos nosotros, porque vivimos prisioneros en el tiempo cronos.

Muchos piensan que las cosas acontecerán independientemente de los hechos de la iglesia, pero déjame decirte que yo no creo que eso sea así. Las Escrituras nos demuestran, claramente, que sin el avance de la iglesia, la perspectiva eterna es detenida.

Sé perfectamente que esto es un tanto confrontativo, pero sigue siendo la verdad. Y la verdad te hace libre y no necesita de tu opinión. Según Dios nos va revelando su voluntad, la responsabilidad se hace más pesada en los hombres de la iglesia.

Hemos visto ya como la mayordomía y la administración es nuestra responsabilidad. La condición de las naciones, hasta cierto punto determinado, es determinada por la preservación de la iglesia. Eclesiastés dice que como la sentencia no era ejecutada rápidamente, el mal en el corazón de los hombres era continuo.

Como la justicia no se ejecuta, el mal es continuo en el corazón de los hombres. La justicia de la cual habla la Biblia, no es justicia de nuestras policías, ni de nuestros sistemas de protección programados. La justicia que engrandece una nación, es Cristo Jesús la esperanza de gloria.

Si Cristo Jesús no es aplicado a las naciones de forma práctica, y no estoy hablando de capítulos o versículos, no engrandeceremos la nación. La promesa es que en nosotros, la simiente de Abraham, las naciones serían benditas.

De manera que la palabra que estamos escuchando es una muy sobria, que causa responsabilidad, pero a la misma vez que causa la responsabilidad, te habilita para llevarla a cabo. Por eso, en este trabajo quiero hablar de un detalle muy importante, que debe ser observado cuando escuchamos una declaración que nos activa y nos anima a correr con la revelación.

Cuántos saben que cuando algo es decretado que confirma conocimientos internos de nuestra vida, nos animamos de tal manera que queremos correr en el momento que la recibimos. Pensamos que ya lo tenemos por entendido, y que podemos correr por la revelación y salir a hacer lo que dijo el predicador.

Trayendo entendimiento de los tiempos, quiero que entiendas primeramente que, a pesar o independientemente del hecho de que todos estos mensajes tienen aplicación individual, el énfasis del ministerio profético, es activar el poder de la iglesia corporal.

No podemos cruzar el Jordán uno a uno. Porque la verdad es que muchos han cruzado, pero hay otros que están rezagados. Pero, cuando la unidad del entendimiento vaya en pos de la victoria, la iglesia obtendría el respeto nacional que le pertenece.

Entendiendo que el principio y las leyes de Dios, son el equivalente a la ley de gravedad. No la puedes ver, nadie te la recuerda, pero funciona todos los días y en cualquier lugar del mundo. No importa el peso que tengas. No es una cuestión de flacos o gordos, igualmente funciona para los dos por igual.

Tú no la entiendes del todo, pero a pesar de que no la entiendes, la ley de la gravedad, al igual que las leyes y principios de Dios,  funcionan. Son leyes. Recibes por el espíritu, caminas por fe y dejas que tu mente sea iluminada según vas caminando.

El fuerte celo de cumplir la voluntad de Dios, a veces se convierte en nuestro peor atraso. Es muy fácil que en este mundo tan velozmente cambiante, que en medio de las transiciones que Dios nos está trayendo, todo se ponga a girar vertiginosamente. Algo quedará visible: los cinco ministerios con sus cinco unciones.

 El pastor, comencemos por el más conocido; el verdadero pastor, es el que huele a ovejas. Todos los demás, quizás puedan ser muy buenas personas con ambiciones, o caracteres de gerentes de empresa. Aptos para una función, pero no la que han encarado. ¿Tienen un llamado? Pregúntale a nivel de juramento.

El verdadero pastor es ese hombre al cual tú puedes llamarlo, por el motivo que sea, a cualquier hora de la noche y no se molesta. A mí no me llames, te aviso; no tengo ese llamado ni esa unción. Doy gloria a Dios por la que se me ha dado, pero esa no me habilita a lo que te dije.

El evangelista, sólo ve perdón para el pecado. Cuando un evangelista se arroga el control de una iglesia, tiene una iglesia carnal. Porque él siempre está perdonando todos los pecados. No puede salir del programa pre-establecido de Dios es amor y nada más que amor. ¿Cuántos saben que Dios es muchas cosas más?

Son corazones distintos. El maestro siempre está buscando revelación más profunda, me consta. Si se arroga el control de una iglesia, la llena de cabezones que parecen Biblias con patas, caminando. Sin embargo, si es maestro, no puede ni debe ser cabeza.

El profeta, mutila la iglesia, se predica todos los días del año. Estaría mutilada la iglesia, buscando revelaciones espirituales y todos caminando como si el piso estuviera lleno de cáscaras de huevo. Por eso, la verdadera cabeza de la iglesia, es el apóstol, que nos aplica con el entendimiento, y es el único ministerio que puede capacitar a los otros cuatro. Estoy hablando de apóstoles apostellos, esto es: enviados por Dios, no por juntas, concilios o convenciones.

Muchas veces, cuando un pastorcito es cabeza, se le van todos los apóstoles genuinos, que por ahí no tienen nada que ver con gente conocida o de prestigio. A veces se culpan a los creyentes por andar pasándose de iglesia en iglesia como si formaran parte de un tour evangélico, pero la razón muchas veces es que la unción no cabe dentro de ella.

Pero es muy sencillo que en la transición de ser alimentados por otros ministerios; en la transición de un movimiento a otro; en la transición de la impartición de una verdad, (Las hubo de santidad, de milagros, carismáticos, de prosperidad) que causó divisiones, peleas y angustias.

Sin embargo, Dios tenía la idea de que el protestante fuera santo, que fuera lleno del Espíritu Santo, que quien lo fuera, impusiera sus manos para que cada miembro de acuerdo con lo que aportara, edificara el cuerpo de Cristo hasta la medida y la estatura del varón perfecto.

Pero, a medida que se están cerrando los tiempos, y se están reuniendo; cuidado, dije: re-uniendo, volviendo a unir algo que estaba unido y se desunió, es como decía la palabra, y sería bueno que fuéramos directamente a ella, para no cometer errores.

(Efesios 1: 7) = En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, (8) que hizo sobreabundar para con nosotros en sabiduría e inteligencia, (9) dándonos a conocer el misterio (Algo que ha sido dado a conocer, ya deja de ser misterio. Ellos quizás aún no entienden, pero ya no es misterio. ¿Conoces el misterio?) de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, (10) de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.

Y dice que al reunirse las cosas de los cielos y la tierra, va a haber una transfusión, o una infusión, o un injerto de un Reino en otro, que produce una contradicción, una confrontación, o una persecución, si es que se me permite decirlo de esa manera.

Pero, como los tiempos se están aligerando, y lo sobrenatural se está convirtiendo en algo natural, y lo espiritual se está introduciendo en lo natural, y se están reuniendo las cosas, tanto las de los cielos como las de la tierra, la manifestación angelical aumenta, la sensibilidad espiritual aumenta, empezamos a perder conciencia del cumplimiento de la transición.

Miren la palabra cumplimiento, nuevamente. Dice que la reunión de las cosas que están en los cielos y en la tierra; en otras palabras, la consumación del plan eterno de Dios, es llevada a cabo a través de la administración, o la dispensación, o dispensar, es la palabra oikónomos, mayordomía, de los cumplimientos de los kairos de Dios.

Supongo que no debo recordarte que aquellos que somos administradores o mayordomos, debemos ser hallados fieles en nuestra misión. También sabemos que cada uno de nosotros debe ministrar el don que ha recibido, a sus hermanos.

Ocurre que en medio de una transición, es muy sencillo olvidarnos que una transición a una nueva estación, no indica la próxima, hasta que la previa no esté cumplida. De manera que a veces nos convertimos en piedra de tropiezo, por medio de tratar de conseguir la voluntad de Dios que llevamos a cabo.

En otras palabras: tú puedes estar tan celoso haciendo las cosas de Dios, que te conviertes en piedra de tropiezo. Hay un lugar en donde Satanás introduce un paralelo. Porque lo que Satanás no puede destruir, en sustancia, entonces levanta un paralelo satánico para desacreditarlo.

Cuando vino el movimiento de la fe, como Satanás no lo pudo destruir, levantó lo que llamaban: confesión positiva. De profético, adivinos. De prosperidad, materialismo. Siempre introduce lo necesario para desacreditar la verdad introducida. Porque a la verdad de Dios no la puede destruir.

La palabra cumplimiento, significa plenitud, consumar lo que ya está predestinado, una medida completa, satisfacer plenamente, o suplir lo necesario. Ahora bien; en la administración de los tiempos, es necesario que la plenitud se lleve a cabo, tanto individual como corporalmente.

Cuando Dios levantó en auge el ministerio del evangelista, el propósito era que toda la iglesia de Dios tuviera un ojo evangelístico. Cuando Dios levantó el ministerio del maestro a nivel de conferencias internacionales, era para despertar hambre por el conocimiento de la palabra en todo el pueblo de Dios.

No era para demostrar talentos individuales para escudriñar escrituras, ni sorprenderte  a ti con revelaciones asombrosas a cada momento, sino abrirte el entendimiento para que tú también consigas revelación. Reproducir ese espíritu militante en ti, para que cuando el diablo muestre lo que no le pertenece, tú se lo puedas quitar.

Hasta que cada kairos de Dios; hasta que casa sazón de Dios no haya hecho su efecto en ti, no estarás listo para el próximo. Entonces, resulta ser que la iglesia Latina que estuvo dormida por más de treinta años, ha comenzado a despertarse a la verdad presente. Pero resulta ser que la impartición de treinta años, no la obtuvo.

Por eso podemos ver que hay algunos que se están dando golpes muy fuertes. Es momento, entonces, de traer advertencia espiritual en cuanto al avance en la administración de tiempos. Muchas veces oímos la declaración y queremos avanzar sin que la verdad haya sido revelada y haya suplido la necesidad de nuestro espíritu.

En otras palabras: si un médico te receta una medicina porque tú tienes una enfermedad ya histórica, y te está tratando con esa medicina, él no va a cambiarte la medicina, hasta que ella no haya hecho el efecto que se espera haga. Recién después habrá de recetarte algo más liviano o más fuerte, según sea el caso.

Vamos a ver tres ejemplos en las escrituras en este trabajo. Vamos a ver un ejemplo corporal a nivel de iglesia local. Vamos a ver un ejemplo en forma individual, para aquellos que la necesiten de esa manera. Y luego vamos a ver un ejemplo en forma universal, donde tenemos que observar cuidado con este principio de Dios que está en todas las escrituras.

(Hechos 13: 14) = Ellos pasando de Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia; y entraron en la sinagoga un día de reposo, y se sentaron. (Está hablando de Pablo y Bernabé)

(15) Y después de la lectura  de la ley y de los profetas, los principales de la sinagoga mandaron a decirles: varones hermanos, si tenéis alguna palabra de exhortación para el pueblo, hablad.

(16) Entonces Pablo, levantándose, hecha señal de silencio con la mano, dijo: varones israelitas, y los que teméis a Dios, oíd: (Noten que uno de los requisitos para oír, es el temor a Dios) (17) El Dios de este pueblo de Israel escogió a nuestros padres, y enalteció al pueblo, siendo ellos extranjeros en tierra de Egipto, y con brazo levantado los sacó de ella.

(18) Y por un tiempo (Kairos) como de cuarenta años los soportó en el desierto; (19) y habiendo destruido siete naciones en la tierra de Canaán, les dio herencia en su territorio.

(20) Después, (Otro kairos), como por cuatrocientos cincuenta años, les dio jueces, hasta el profeta Samuel. (Otro kairos).

(21) Luego (Otro kairos) pidieron rey, y Dios les dio a Saúl hijo de Cis, varón de la tribu de Benjamín, por cuarenta años.

(22) Quitado este, (Otro kairos), les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: he hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero.

Ahora bien; ¿Qué significa un varón conforme al corazón de Dios? La misma escritura leída lo explica: Quien hará todo lo que yo quiero. En otras palabras: un varón con un corazón conforme al corazón de Dios, es un varón que hace todo lo que Dios quiere. La medida del varón perfecto, es hacer todo lo que Dios dice. Caminar en el espíritu, es caminar en la palabra. ¡Sólo obedece la palabra y andarás en el espíritu!

(23) De la descendencia de este, y conforme a la promesa, Dios levantó a Jesús por Salvador a Israel.

Estamos viendo aquí un orden cronológico de tiempos sucesivos, que incluyen períodos o kairos, en la vida de los hijos de Israel. ¿Por qué el Espíritu, si lo que quería decir era que Cristo vino como Salvador de Israel, no fue directamente al tema y dijo: levantó a Cristo tras el trono de David?

Y en vez de decirlo así, empieza desde la salida de Egipto, a través del desierto, a través de los jueces, a través de los profetas, para luego ver a Saúl, para luego ver a David, para luego mencionar el tema del pasaje, que es Cristo. ¿Por qué se tomó ese tiempo?

Es porque hay un principio, en el cual Dios siempre funciona, para ver que se establezca la madurez o la plenitud del kairos indicado por Dios. Lo podemos ver en el orden creativo de la creación, que él creó un día a la vez, y nunca regresa a la gloria anterior.

Cuando crea el primer día, dijo que estaba bueno en gran manera, pero jamás retornó allí. Sólo a lo que llamamos la iglesia, hoy, le gusta ir para atrás. Dios nunca mira hacia atrás en su orden creativo. Una gloria siendo mayor que la otra.

Noten bien, claramente, lo que está aconteciendo aquí. Número uno: la iglesia, pasó un tiempo en el desierto. En el desierto, sus manos fueron diestras para la batalla, para conquistar la tierra de Canaán. Número dos: Luego de salir del desierto, (Puedes ir identificándote), atravesamos una etapa en donde estábamos dominados por jueces.

La palabra jueces, es la palabra chatach, y significa vindicar, preanunciar o litigar; ejecutar ley. Esto es equivalente a un espíritu religioso y legalista. Salieron del desierto y entraron a la religión. No sé cuál de los dos es peor. Luego del kairos de la religión, introduce a Samuel.

En el original, la palabra es Shemuel y tiene dos raíces. La palabra shama, que significa oír inteligentemente y proclamar y su complemento, que significa Elohim y habla de la divinidad de Dios, todo resumido en Shemuel, uno que oye inteligentemente y proclama el corazón de Dios.

Cuando el pueblo escucha la voluntad de Dios a través del ministerio profético, pidieron seguidamente un rey. Cuando pidieron un rey, Dios le dio a Saúl. Saúl significa “lo pedido”. Nos dio lo que pedimos. Lo que tú permitas, Dios permite. Saúl era hijo de Cis, que significa “uno que se doblega y le gusta tender trampas”.

En otras palabras: el pueblo de Dios, entendiendo que el cetro nunca iba a partir de Judá, (promesa en Génesis 4:10), sabía que había un rey que había de venir. Pero la promesa no se refería a Saúl, sino a David. Pero cuarenta años antes, según la proclamación de los profetas, comenzaron a percibir por el espíritu que se acercaba un tiempo en el que era necesario tener un rey.

Se adelantaron, y pidieron un rey. Todos conocen la historia de Saúl. Creo que hubiera sido mucho mejor no pedirlo, créeme. Saúl es dado por Dios. Pero David fue levantado por Dios. Vamos a verlo en la palabra. Seguimos en el Libro de los hechos. Verso 21.

(21) Luego pidieron rey, y Dios les dio a Saúl. (Nota que dice “les dio a Saúl”) hijo de Cis, varón de la tribu de Benjamín, por cuarenta años.

(22) Quitado este, (Indicando que para cumplir la plenitud del tiempo, primero Dios tiene que quitar tus pedidos, para levantar su voluntad) les levantó por rey a David, (Hay una gran diferencia entre un levantamiento y algo que es dado)

 David significa “amigo de Dios”. El nombre de su padre tiene que ver con sacerdocio, y eso nos sirve como raíz para tener al genuino Cristo Jesús. Este que es levantado, viene con recomendaciones de Dios: un varón conforme a mi corazón. Saúl no trajo recomendaciones internas, eran todas externas.

Era alto, bien parecido, y fuerte. David trajo recomendaciones internas, un corazón conforme al corazón de Dios. Comparando a Efesios 4:13 donde dice que los cinco ministerios han de operar en la iglesia, hasta que todos consigamos la medida, la estatura del varón perfecto.

Cuando buscas la frase varón perfecto y la frase conforme a  mi corazón, ¿A qué no adivinas? Es lo mismo. En otras palabras que el propósito de Dios a través de las declaraciones proféticas, no es que tú consumas la revelación, sino el crecimiento que produce la búsqueda de la revelación.

Cuando Dios te profetiza, él obtiene gloria cuando tú manifiestas lo profetizado. Ese goce es tuyo. Cuando tú lo obtienes, estás listo para darte otra meta. La gloria de Dios es en el crecimiento y la madurez que se produce en el desarrollo tras la búsqueda del cumplimiento de la profecía.

Cuando uno obtiene lo que Dios declaró, uno está muy contento, pero dios dice: “Atiende esto y déjate de estar saltando de alegría que todavía tengo más planes para ti”. Es infinito. Pero, la madurez que produce, es lo que dios consigue de su parte en ti.

Su propósito, entonces, es, impartir la plenitud de su corazón en la iglesia, para revelarlo a las naciones. A través de cinco pedazos; cinco características que quiere impartir en nosotros el corazón perfecto conforme al corazón de Dios. Esa es la meta de Dios, independientemente de qué profecía te haya dado a ti.

Vemos que de manera corporal, un pueblo puede pedir la manifestación ¿Cómo lo hacemos? Y esto de ninguna manera es para retractar, o atrasar o amenguar el avance de la iglesia, sino para avanzar con entendimiento y estrategia, entendiendo que Satanás no está sentado mientras tú avanzas, y permitiendo que a través de cada avance, Dios trabaje primero en nosotros, para que la labor sea consumada del todo en nuestra vida y luego en las naciones. Vamos a verlo de forma individual. Vayan a Gálatas capítulo 1. En Gálatas, podemos ver la persona de Pablo.

(Gálatas 1: 15) = Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre y me llamó por su gracia,

Noten que Pablo declara que él fue llamado por Dios desde el vientre de su madre. Pablo era un hijo de fariseo, cuando por entonces todavía se llamaba Saulo. Pero era hijo de fariseo. Y el hijo de fariseos, alrededor de los dos años, era introducido a la Torá, los primeros cinco libros de lo que hoy son  nuestras biblias.

En aquellos tiempos, en una temprana edad de dos años, derramaban un frasco de miel sobre la Torá, para que antes de esclavizarlo memorizando la Torá, sólo pudiera recordar que la Torá es dulce. Fariseos. A la edad de doce años, la Torá está memorizada, y el que la oye, es dulce.

Perfecto en la ley, entendido en los profetas. Saulo. Aquel que matara a los cristianos. Saulo, completamente convencido de un llamado desde el vientre de su madre, con la Torá memorizada como fariseo, fariseo de fariseos, de los que se levantan a las cinco y suena la cafetera, las pantuflas al lado de la cama, la toalla bien doblada en su lugar, su traje ya preparado, planchado con excelencia, no tiene una arruga ni nada desarmado. Camina las calles con una perfección abrumadora. Era muy difícil moverse delante de un fariseo. Usaban unos sombreros que tenían unos colores brillantes y llamativos, para que todo el mundo los viera.

Sin embargo, siendo perfecto en la ley y en las escrituras. Y sabemos que era muy celoso y no descansaba yendo de sinagoga en sinagoga, haciendo lo que él creía que era la voluntad de Dios. Ponemos a Saulo bien abajo, pero si la mitad de los cristianos tuvieran lo que tenía Saulo, ya Cristo hubiera regresado. Por eso Dios lo llamó. Dios no llama a los vagos. Era celoso, pero sin revelación. Él quería agradar a Dios. Ahí mismo, en Gálatas, noten el verso 13.

(Verso 13) Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo (Kairos) en el judaísmo, que perseguía de sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba; (14) y en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres. (Noten que era celoso, pero por tradiciones.)

(1 Timoteo 1: 12) = Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio, (13) habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; más fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad.

O sea: no solamente era celoso en las tradiciones, sino que además era ignorante e incrédulo. ¡Pablo! ¡Incrédulo! ¿Puedes imaginártelo? Pero era fariseo, entendía las escrituras, sabía que era llamado por Dios. ¡Era imposible! ¿Qué paradoja es esta? ¿Cómo podía ser que un hombre tan entendido en la palabra de Dios, fuera incrédulo y afecto a las tradiciones de hombres? Silencio.

(Hechos 26: 9) = Yo ciertamente había creído mi deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret; (Había creído saber. Pero no sabía nada. Así hay muchos. Y no estoy enseñando en contra de nadie, sólo estoy aportando a que la palabra llegue donde deba llegar.)

Celosos por tradiciones, incrédulos al mover de Dios, creyendo que lo saben todo y no saben nada. Lo único que saben, es que son llamados. Pero, por el celo de su llamado, son tropiezo al Reino de Dios. Ahora es el momento en el que puedes decir “amén” o “Señor ten misericordia conmigo”.

Dice el verso 10: lo cual también hice en Jerusalén. Yo encerré en cárceles a muchos de los santos, habiendo recibido poderes de los principales sacerdotes, (Hizo lo que hizo con permiso, no a espaldas de la iglesia! ¡Lo hizo con el respaldo de la iglesia!) y cuando los mataron, yo di mi voto.

(11) Y muchas veces, castigándolos en todas las sinagogas, (¡Ey! ¡Estamos leyendo palabras de un hombre llamado por Dios!) los forcé a blasfemar; y enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extranjeras. (La religión enceguece a los hombres, la fe genuina les trae luz)

(12) Ocupado en esto, (Y ahí está el tema: ocupado en el desarrollo de lo declarado, perdemos la sensibilidad del cumplimiento en nosotros.) iba yo a Damasco con poderes y en comisión de los principales sacerdotes, (Esto es, con todo el respaldo de la iglesia)

(Juan 16: 2) = Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rin de servicio a Dios.

A mí, cuando me reunía con ellos, los principales líderes evangélicos de mi ciudad, jamás me trataban como maestro del Señor o ministro; me decían casi socarronamente “el locutor”. Gloria a Dios por ellos y gracias al Señor por su amor y su misericordia, que permitió que con el correr de los años, un simple y anónimo locutor pudiera ser de alguna utilidad para Su Reino.

¿Cómo es posible que Saulo, siendo entendido, conociendo la palabra, celoso y trabajador en la obra, estuviera en contra de la voluntad de Dios? Voy a repetir esas características: eres entendido, conoces la palabra, eres fiel y celoso, muy trabajador en la obra. Sin embargo, eres piedra de tropiezo.

(Hechos 9: 1) = Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, (2) y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, (Así llamaban en ese tiempo al Evangelio) los trajese presos a Jerusalén.

(3) Más yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; (Eso se llama Revelación) (4) y cayendo en tierra, oyó (Nota que el segundo requisito para oír, es caer en tierra) una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?

(5) Él dijo: ¿Quién eres, Señor? (Ciego. No lo conocía. Pese a que creía saberlo todo, en realidad no sabía nada. Ahora se estaba manifestando su ceguera) Y le dijo: yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón.

¿Sabes qué cosa es el aguijón? El aguijón era un instrumento afilado que ponían en la armadura de los bueyes donde eran enyugados para trabajar. Este instrumento afilado iba atrás, para que el buey sólo caminara hacia adelante. De manera que si se torcía, se clavaba.

Lo que Jesús le dice es que no puede continuar trabajando así. Es muy difícil. Está yendo en contra de Su voluntad. Está al revés. Debe mirar para el otro lado, porque el aguijón lo va a estrellar. Saulo, creyendo que estaba haciendo la voluntad de Dios, iba exactamente en dirección contraria. ¿Cuántos habrá así, hoy? Que llevan veinte años tratando de hacer algo, pero nunca lo han hecho.

 ¿Nunca se habrán preguntado si por una de esas grandes casualidades, no estarán equivocados? En primer lugar, toma nota: Dios lo detiene. Y es lo mismo que está sucediendo en este tiempo, en muchísimos lugares. Dios está deteniendo, hoy, a todos aquellos que creen saber mucho y en verdad no saben nada. Además, Dios está humillando al que es idólatra de lo que cree y no quiere caer en tierra. La palabra dice que, a menos que caigas en tierra y mueras, no produces nada.

(6) Él, temblando y temeroso, (Noten que para ser obedientes, primero tienen que ser temerosos. Antes, no le temía a nadie. Ahora se levanta temeroso) dijo: Señor, ¿Qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: levántate, (Dile ahora a algún hermano que tengas cerca: ¡Levántate!) y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.

(7) Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, más sin ver a nadie. (Así son los de la religión. Dios derriba a uno de ellos y los demás se quedan con la mandíbula caída y los ojos perdidos en el horizonte. El que está cegado por la religión, oye pero no escucha.

(8) Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco, (9) donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.

Número uno: es detenido. Número dos: cae en tierra. Número tres: se levanta sin visión. Su propia revelación, ahora está opacada. Ahora no ve nada, ni la de él ni la de nadie. Número cuatro: Dios lo pone en una posición en donde tiene que ser llevado de la mano, dependiendo de los hermanos. Número cinco: sin comer ni beber, en total dependencia de Dios.

Número uno: lo detiene. No tienes unción. Están levantando la unción de todo lo que no es Dios. Número dos: humilla al que quiera seguir operando sin unción. Número tres: pierdes tu revelación y no entiendes la del otro. Número cuatro: te enseña a depender de tus hermanos. Y por último, sólo dependes de Dios.

Saulo, un hombre que no necesitaba ayuda. ¡Era perfecto! Jamás se levantaba un minuto tarde por la mañana; fariseo. Ahora anda ciego y llevado de la manita por los demás. Dependiendo de que otro lo guíe, cuando hasta allí era él el que quería guiar a todos los rebaños. Lo podemos ver de otra manera, nota el verso 10. Abróchate el cinturón, ahora.

(10) Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: heme aquí, Señor.

(11) Y el Señor le dijo: levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora, (12) y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista.

(13) Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuantos males ha hecho a tus santos en Jerusalén; (14) y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre.

¡Claro! Nosotros lo leemos así, en este idioma Reina-Valera tan conocido y cotidiano, y no alcanzamos a darle dimensión al episodio tal cual como sucedió. Lo que Ananías le está diciendo a Jesús, es algo así como: ¡Escucha! ¿Tú me estás diciendo que yo le ponga manos a este individuo? ¿De verdad me estás pidiendo eso? ¡Te equivocaste, Jesús!

Ananías era un hombre piadoso, según la ley. Con buen testimonio de todos los judíos. Su labor en el evangelio, se oía en todas partes, era muy reconocido el hombre. Lo que se podría decir, un discípulo intachable. Y en el verso 11 él dice: ¿Cómo? ¿A Saulo? ¿Qué lo toque, me dices? Sí, Ananías, si le vas a imponer mano, lo tienes que tocar.

¿Yo? ¿A Saulo? ¡Mira! ¡Tienes que estar equivocado! ¡Yo tengo veinte años en el evangelio, Señor! ¿Acaso no sabes quién es Saulo? El Señor le dice quién es Saulo. Fíjate ahora de qué manera le responde Jesús a este hombre verdaderamente espantado con la orden recibida.

(15) El Señor le dijo: ve, porque instrumento escogido me es este, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; (Y entonces sucede lo que le está sucediendo a muchos: ¡Imposible! ¿Cómo este muchachito que acaba de nacer de nuevo, va a tener un ministerio más grande que el mío? ¡No puede ser! ¡Él va a ir a los gentiles, va a ir a los reyes! ¿Y yo simplemente un discípulo?)

¿Cómo podría ser eso? Dios está levantando una generación que no se detiene a nada que no sea el propósito de Dios. Y si tú en todo tu entendimiento y sabiduría, estás complaciente con la alabanza entre los judíos, te vas a quedar. Saulo, recién terminado de nacer de nuevo; Ananías tiene que imponerle manos para que él sea enviado a un ministerio veinte mil veces más grande que el suyo.

Vamos a verlo una vez más de forma universal. Si tú tienes un llamado en tu vida, no te detengas en la primera fase. Persigue el llamado celestial. De gloria en gloria. Un llamado o un ministerio en desarrollo, no llega a culminarse sin establecer metas cortas. Cuando tú establezcas la meta, rige toda tu vida de acuerdo con la meta.

No digas que no te dio tiempo o dudes si no sería voluntad de Dios, no. Sólo que tú has sido algo lento. Si estableces la meta, cúmplela. De otro modo, no llegas. Ese es el consejo, la sugerencia o la motivación más sabia que hoy puedo compartirte y dejarte. Déjame ahora matarte una vaca sagrada histórica.

(Juan 2: 1) = Al tercer día se hicieron unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús.

(2) Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos. (¿Cuántos han tenido a Jesús en sus bodas?)

(3) Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: no tienen vino.

(4) Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora.

(5) Su madre dijo a los que servían: haced todo lo que os dijere.

(6) Y estaban allí seis tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros.

(7) Jesús les dijo; llenad estas tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba.

(8) Entonces les dijo: sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron.

(9) Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de donde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo, (10) y le dijo: todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; más tú has reservado el buen vino hasta ahora.

(11) Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él.

Aquí vemos una manera universal de los kairos de Dios y entendiendo los tiempos nuevamente. Ya lo hemos visto de forma corporal, a través del pedido de Saúl. Lo hemos visto en forma individual como Saúl, celoso por Dios, aún no estaba preparado para la comisión de Dios.

Vimos como Ananías, en cambio, estando más que preparado, se quedó estancado y rezagado. Ahora bien: el tema central de esta parábola en el pasado o el recuento bíblico, no es si era vino o si era uva, o si era naranja, o si era néctar de pera, o si era una boda o un cumpleaños de quince.

Me produce escozor en la piel ver como algunos teólogos salen a  buscarle cinco patas a un gato que a todas luces no tiene más que cuatro. El tema central de esta parábola, es: Aún no es mi hora. Puedes repetirlo conmigo aunque yo no te escuche: aún no es mi hora.

La madre de Jesús sabía que Jesús iba a ser grande. Ella sabía que Jesús era hijo del Altísimo. Ella sabía que Jesús iba a poseer el trono de David. Ella sabía que Jesús reinaría sobre la casa de Jacob. María también sabía, a través de los mensajes angelicales, que su Reino no terminaría.

También vemos, en el recuento del evangelio, que ella se los dijo, que Jesús salvaría al pueblo de Dios. Ella sabía que este muchacho iba a ser algo especial, pero no sabía ni cómo ni cuándo. Ella lo tuvo, y sabe que lo tuvo por una manifestación divina. Se lo guardó en el corazón, pero no tenía la revelación de cómo iba a hacerlo, ni cuándo.

De manera que le pone presión a Jesús para que manifieste algo. “¡Eh, Jesús! ¡Hijo! ¡Yo sé que eres especial. ¡Haz algo, ahora!” Jesús le responde: Mujer… (Ni siquiera le dice madre) no es mi tiempo, todavía. Sujétate y deja que llegue la revelación.

Habían pasado treinta años. Según la ley hebrea y judía, donde los niños estaban puestos bajo tutores, y a la edad de treinta años eran traídos al padre, para que ese padre le delegara su reino al hijo. Ya Jesús había sido bautizado. Y ella buscaba la manifestación.

Jesús, durante su ministerio, había predicado y dicho: Nadie echa vino nuevo en odres viejos. ¡Hablando de sí mismo! En otra ocasión, dijo: Es necesario que yo me vaya, para que el paracleto, el consolador, el Espíritu, venga. O sea: es necesario que yo desaparezca, para que aparezca el vino nuevo.

El odre viejo tenía que ser roto, antes de preparar el odre nuevo. El odre viejo, en esta ocasión, siendo el sistema de aquel entonces, y a través de la cruz preparó un odre nuevo llamado La Iglesia de Dios, en la cual el día de Pentecostés, se derrama el vino verdadero que trae vida a las naciones.

Entendiendo que no era su tiempo, en su sabiduría, transforma el agua en vino, como tipología y sombra de lo que había de venir, sólo tres años después. El agua era la palabra, que era Él mismo. Y el vino, el Espíritu Santo. Dentro de la iglesia de Dios.

De allí que estamos viendo que Jesús no puede depositar este vino nuevo en aquella estructura. Era necesaria la cruz para preparar vino nuevo. Para ser transformado de letra, a espíritu. De la palabra, a la vida de la palabra. Del agua, al vino.

La importancia no era si era vino o era jugo de uva. La importancia era el kairos, y el principio de Dios en consumarlo. En el verso 6, dice que había tinajas. Todos los que alguna vez leímos por lo menos respecto a los símbolos más precisos, sabemos que las tinajas en la Biblia representan a los hombres. Y aquí se confirma cuando vemos que, curiosamente, eran seis, que es el número de hombre, de humanidad.

Te recuerdo que en la Biblia, los números siempre suelen ser conceptos. Las tinajas o los hombres. Llenadlas de la palabra. Y que se permanezcan quietos. Luego sacad lo que recibiste en el espíritu, por fe y observa la manifestación.

El problema con la iglesia es que quiere entenderlo a través de su mente, pero las tinajas se llenaron de la palabra, y antes de ser transformados en vino, hubo que caminar. Si no caminas, Dios no te da revelación. Si tú no has recibido una revelación, retrocede a la última revelación, y camínala. Y Dios te dará otra.

Dios no arroja sus perlas a los cerdos. Dios va a darte una revelación, si tú eres un canal de bendición. La revelación nunca es para provecho personal. Ahora bien: ¿Cuál es la importancia de todo esto que hemos dicho aquí? Que el púlpito no ha llegado.

Hay un resultado muy importante en todo esto. Vete conmigo al Libro de los hechos capítulo 5. El mundo no quiere que tú le sirvas agua. Quiere vino. No quiere la letra; quiere la vida. Quiere lo práctico del evangelio. En el libro de los Hechos, hay un recuento que explica el resultado de correr con una revelación sin que el cumplimiento haya primero sido establecido.

(Hechos 5: 31) = A este, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, (Aquí Pedro y Juan están perseguidos y están dando un discurso) para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados.

(32) Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen.

(33) Ellos, oyendo esto, se enfurecían y querían matarlos. (Ahí está el espíritu religioso nuevamente)

(34) Entonces levantándose en el concilio un fariseo llamado Gamaliel, doctor de la ley, venerado de todo el pueblo, mandó que sacasen fuera por un momento a los apóstoles, (35) y luego dijo: varones israelitas, mirad por vosotros lo que vais a hacer a estos hombres.

(36) Porque antes de estos días se levantó Teudas, diciendo que era alguien. A este se unió un número como de cuatrocientos hombres; pero él fue muerto, y todos los que le obedecían fueron dispersados y reducidos a nada.

(37) Después de este, se levantó Judas el galileo, en los días del censo, (¿Qué censo? El censo que se llevó a cabo y que determinó que María fuese al lugar indicado para el nacimiento de Jesús) y llevó en pos de sí a mucho pueblo. Pereció también él, y todos los que le obedecían fueron dispersados.

Cuando Satanás no puede destruir la revelación de Dios; cuando Satanás no puede destruir el avance de la perspectiva eterna de Dios, introduce un paralelo. Siendo espíritu, percibe muchas veces antes que nosotros que va a suceder algo importante, y levanta el paralelo antes que la manifestación de lo genuino.

De manera que, cuando las naciones descubren que lo que se ha levantado es falso, se dispersan y no quieren saber nada del asunto. Un día después llega lo genuino, ¿Y qué es lo que acontece? Que nadie quiere oír. Justamente cuando viene el Redentor, se levantan dos.

Estoy seguro que de los cuatrocientos y del grupo que siguió a ese Judas durante el censo, ninguno estaba disponible para oír las palabras de Cristo. Porque sólo un kairos anterior fueron decepcionados. ¿Entonces? ¿Qué significa eso?

La iglesia está declarando victoria. Está cantando que van a poseer la tierra. Están diciendo que Cristo es rey. Y que toda la tierra proclamará su gloria. Está diciendo que todo lo puede en Cristo que la fortalece. Que no habrá arma forjada que prevalezca contra ella. Está diciendo que tiene dominio y que es próspero. Y el mundo está observando.

Esto es una equivalencia que nos sirve para entender los tiempos de Dios. Creo fervientemente que en este tiempo, lo que mayoritariamente está haciendo Dios, es madurar el carácter de la verdadera iglesia. Y lo hace para que el fruto del Espíritu, pueda balancear los dones del Espíritu Santo.

Esa es la única manera en que las naciones vendrán. El departamento de evangelismo más grande que tiene una iglesia, es su testimonio. Su testimonio, su vida diaria, lo que opinan tus compañeros de trabajo, de la escuela, de la universidad, de la oficina, tu familia, tu esposa, tus hijos. Deberías orar más para que el señor te revele sus propios tiempos, aunque estos no siempre coincidan con los tuyos. ¿Me acompañas?

Padre: En el nombre de Jesús. Observa la posición de cada uno de nosotros. Señor: permite que nuestro entendimiento pueda abrazar y acaparar lo que nos has dicho en nuestros días. Ciertamente estamos emocionados, porque a tu semejanza estamos hechos.

Pero más que la emoción y los sentimentalismos, queremos Señor tener sobriedad y entendimiento, para que podamos exclamar juntamente con Pablo: no estoy peleando contra el aire, sino que sé lo que estoy haciendo. Señor: trata con nuestro carácter, con nuestra lealtad y nuestra fidelidad, con nuestro compromiso.

Señor: tienes toda la libertad para operar en mi vida, de acuerdo con tu voluntad. Llévame a un nivel de operación que tú deseas, Señor. Queremos exaltarte y adorarte sobre nuestro ministerio, sobre nuestra visión, sobre de nuestros anhelos.

Queremos que tú seas nuestro estandarte. Transfórmanos en una medida, a través de la cual las naciones puedan ser evaluadas. Permite que este kairos presente, y esta estación en que estás trayendo tu pueblo. Toma rienda suelta en mi espíritu, en mi alma y en mi vida.

Enséñame, Señor, cómo aplicarla y llevarla a cabo. Para que sólo con caminar podamos expresar tu carácter en perfección. Ahora Padre, sella la revelación dentro de cada uno de ellos, por tu Espíritu. En este ambiente sereno donde tú eres el Señor de todo, imparte, Señor, y activa los dones de su milicia en cada uno de ellos.

En el nombre de Jesús, permite que sean impartidos en este día, cualquiera sea este día. Que la palabra quede viva dentro de ellos. Te doy gracias por todos los testimonios que van a aparecer en los meses venideros, de acuerdo con la impartición de tu palabra, me doblego ante el pueblo y ante tu presencia, para darte toda la gloria y toda la honra.

Y te pido Señor que tú, sobre todo, seas glorificado en nuestro esfuerzo. Que cada uno de los momentos invertidos en tu palabra y en tu ministerio, sean de provecho al ciento por uno. No es de uso en esta página ni lo hago como rutina, pero hoy siento que debo pedirle al pueblo que está allí, escuchando y atesorando, que se levante con un “amén” que selle, decrete, declare y profetice victoria en el tiempo divino.

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Todo lo Que Digas, te Será Hecho

Quiero suponer que a través de toda tu militancia cristiana, habrás conocido muchas verdades que necesitamos imperiosamente para defendernos correctamente y para devolver cada ataque satánico como corresponde. El valor de las palabras que se pronuncian, que se expresan, seguramente habrá sido una de esas verdades.

Quiero comenzar este trabajo en esa dirección, yendo al evangelio de Lucas en el capítulo 6 y verso 45. En este pasaje, Jesús expone un principio espiritual muy poderoso. Dice: El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón, habla la boca.

Acompáñame ahora al salmo 33. Recordaba la validez de las respuestas que tienen los niños para con la enseñanza. Si tú le enseñas a un niño algo bien, es muy difícil que ese niño se lo olvide. En cambio los adultos, les enseñas algo con la misma dedicación, se impactan, les seduce de sobremanera la enseñanza y te felicitan durante todo el día. Pero a la semana ya está, se olvidaron de todo.

Y eso no es bueno, porque cuando Jesús habla, ¿Vieron la parábola del sembrador? ¿Saben ustedes que hay tres tipos de terrenos? Hay un terreno en que las aves del cielo vienen y se roban la semilla porque estaba junto al camino, ¿Se acuerdan? Y dice que esa semilla que cae junto al camino, esa palabra del Reino, si no es entendida, viene el malo y se la lleva. O sea: una palabra que no es entendida, es una palabra perdida.

El problema está en que si una palabra no es entendida, tendría que haber algún tipo de respuesta. Yo puedo decirte que se te está quemando tu casa y tú te me quedas mirándome con los ojos fijos pero sin verme. ¡Oye! ¡Se te está quemando la casa! ¿No me estás creyendo? ¡Amén! ¡Claro que le estoy creyendo, se quema!

Con eso quiero ejemplificarte que lo que yo te diga, necesariamente tendrá que provocar una respuesta en ti, una reacción. Podrías pararte como un resorte y salir corriendo, por ejemplo; o tomar el celular y llamar los bomberos; o avisarle a tu vecino para que haga algo. ¡Se te quema la casa! No puedes quedarte allí, como estupidizado y sin reaccionar.

Y lo digo porque a los ministros, y esencialmente a los maestros o predicadores, les ha costado y les sigue costando, mucho trabajo entender a las personas adultas. Cuando aprenden algo, aunque sepan que es muy bueno, igualmente no lo viven. Y dije todo esto, porque en este trabajo te voy a hablar, te voy a explicar, respecto a cómo puedes cambiar todo lo que te rodea.

De muy malo que sea, a como Dios quiere que sea. Te voy a mostrar cómo opera el reino de la fe y cómo puedes, en los próximos días, cambiar todo lo que te rodea que no está de acuerdo con el propósito y la voluntad de Dios y entrar en un nivel distinto de vida.

Y antes de leer el salmo 33 que es donde te mandé, quiero comentarte que en ese texto de Lucas que hemos visto, dice que el hombre saca lo que hay en su corazón, y eso es exactamente lo que habla. En la palabra, si prestas atención, Jesús dice que el hombre come de lo que entra, pero también de lo que sale. Hay un proceso muy especial.

(Salmo 33: 6) = Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca.

(7) Él junta como montón las aguas del mar; Él pone en depósitos los abismos.

(8) Tema a Jehová toda la tierra; teman delante de él todos los habitantes del mundo.

(9) Porque él dijo, y fue hecho; Él mandó, y existió.

¿Tienes alguna remota idea respecto a cuál es la peor enfermedad que una persona pueda tener? La falta de expresión, perder la voz. Y te explico por qué. Porque es a través de la boca que alguien crece en la fe. Una persona muda, es una persona altamente incapacitada de poder cambiar su entorno. No puede.

Todo lo que Dios hizo, lo hizo hablando. Si ustedes leen Hebreos 11, van a entender que todo fue hecho por la palabra de Dios. Por eso, estoy convencido que hay algo que los latinos, la gente de habla hispana, pareceríamos no entender bien, y es cómo opera el mundo espiritual y el mundo en sí mismo, a partir de las palabras que nosotros lanzamos.

(1 Juan 1: 5) = Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.

Vivo en Argentina y en una ciudad que pertenece a una provincia que debe ser una de las más costosas en la provisión de la energía eléctrica. El costo por kilowatt en Rosario es muy superior, incluso, al de la ciudad capital del país, Buenos Aires. No sé la razón ni corresponde que la analice en este trabajo.

Lo que sí puedo decirte, es que desde el momento mismo en que entregué mi vida a Jesucristo, y tomé para mí su promesa de suplir todas mis necesidades, procedí con la energía eléctrica del modo más espontáneo y libre que encontré. A mí me gusta tener mi casa y los ambientes donde trabajo, bien iluminados.

Será muy atendible desde el punto de vista estético y cultural tener esos ambientes casi en penumbras evaluándolos como parte de un sentido de recogimiento. No sé, a mí me hacen acordar aquellas antiguas catedrales católicas, donde la semi-penumbra más las estatuas de santos y crucifijos, más que paz y sosiego inspiraban un aura de terror.

No es casual ni fortuito que la aparición de salones iluminados a giorno con luz blanca a raudales, fueron reemplazando paulatinamente a las viejas estructuras eclesiásticas convencionales iluminadas apenas con pequeñas lámparas que hacían hasta dificultoso leer la Biblia en su interior. Allá cada uno con sus gustos y sus concepciones de elegancia, a mí me gusta tener mucha luz y así lo hago. Todavía el señor me sustenta para poder pagar los costos en la factura que me llega.

Y este verso dice que Dios es luz, y nosotros sabemos que la luz está constantemente compitiendo con las tinieblas. Por eso es tan importante el sol, por ejemplo. ¿Sabías que las estadísticas dicen que hay un 33 por ciento más de suicidios los días nublados que los días con pleno sol? Algo debe querer decir.

De hecho, un día nublado, (Aunque sé y respeto que haya gente a la cual le agrada), resulta más deprimente que un día de sol. Cuesta bastante salirse de casa cuando afuera está todo de color gris oscuro. Si por la ventana de tu dormitorio penetra un fuerte rayo de sol, tu das un salto en tu cama y te levantas sin dudarlo. En cambio sí está todo gris y nublado… ¿Cuántos no resisten la tentación de quedarse en cama aunque no estén enfermos?

Eso me lleva a decirte algo que es un secreto a voces. ¡Cómo nos condiciona para lo positivo la luz! Escucha: no hay niño sano al que le guste la oscuridad. Y no hablo de miedo, hablo de sensación de bienestar. Los niños quieren luz. Alguna vez supe de un niño pequeño que le preguntaba a su mamá por qué motivo tenía que haber noche, si era tan fea toda oscura como estaba. ¡Vaya pregunta!

Claro, cuando se habla de estas cosas no puedes menos que recordar ese verso que está en apocalipsis y dice que en aquel día, ya no habrá más noche. ¡Qué tremendo! Es que la naturaleza de Dios es esa, estar en luz. Es mucha la gente que todavía no puede entender esto.

Como será que en Juan 3, dice que los hombres amaron más la oscuridad que la luz. Y por eso crucificaron a Jesucristo; porque sus obras eran malas, y la luz que él irradiaba las sacaba a la luz pública. De hecho, la oscuridad está ligada al pecado, está ligada a la muerte. Mientras que la luz está ligada a la santidad, a la vida.

Vamos ahora a Isaías 14. Supongo que tú sabes algo sobre Satanás, ¿Sí? Bueno; ¿Cuántos saben que Satanás no fue siempre Satanás? Antes era un ángel tremendamente hermoso, muy simpático y buena gente que se llamaba Lucero y fue creado por Dios. Realmente fue un arcángel. Es uno de los tres arcángeles mencionados en la Biblia, de alto nivel, de alto rango.

Lucero, que era tan tremendo, se corrompió y se destruyó a sí mismo. Claro, la pregunta que segurametne te estás haciendo y que yo también me hice alguna vez, es ¿Por qué se corrompió? Ahí vamos, porque hay una explicación en Isaías 14 y verso 12.

(Isaías 14: 12) = ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones.

(13) Tú que decías en tu corazón: subiré al cielo; en lo alto, junto a las est4rellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte.

¿Te diste cuenta cómo inicia este último verso? Tú que decías. El problema de Lucero empezó por causa de sus palabras. Cuidado, porque la oscuridad nació también por las palabras. Si tú lees en el libro de Génesis 1 dice: y dijo Dios, sea la luz. Lo primero que ellos hacen, en el proceso de restauración de la creación, 1:3 de Génesis, es restaurar la luz. Porque en el verso 2 dice que las tinieblas cubrían todo.

Pero en el verso siguiente, dijo Dios: sea la luz. ¿Por qué? Porque Dios es luz. No tiene luz, no fabrica luz, ES luz. Vayamos a Génesis 3. El hombre fue creado también por la palabra de Dios, ¿No es cierto? En Génesis 1:26 dice: Y dijo Dios: Hagamos al hombre a a nuestra imagen. Pero, así como el hombre fue creado por la palabra que habló Dios, también él pecó por la palabra.

(Génesis 3: 4) = Entonces la serpiente dijo a la mujer: no moriréis.

¿Qué instrumento utilizó Satanás para engañar al hombre y llevarlo a cometer su primer pecado? Su palabra. No la tocó, no la lastimó, no la presionó ni la encantó. Le habló. Ahora mira de qué el señor acusa de pecado, ve al verso 17, que es cuando el Señor vuelve y se descubre toda la tramoya que había hecho Satanás.

(Verso 17) = Y al hombre dijo: por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: no comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.

Vuelve a leerlo. ¿Cómo dice? Por cuanto obedeciste ¿A qué cosa? A la voz. No lo dudes, la palabra es tremenda. Y si no repasa tu vida, tus antiguos problemas, angustias, tristezas, y piensa: un golpe físico duele menos que una palabra violenta. Una palabra puede destrozar una vida.

La palabra es destructora por sí misma, y es vivificadora por sí misma. ¿Por qué? Porque tiene un secreto, Isaías 55, vete allí. Hay un poder que tiene la palabra, que Dios le ha dado. ¿Alguien recuerda cómo se produce el sonido en el ser humano? ¿Lo que nosotros normalmente llamamos: la voz?

Tú tienes unos músculos muy delgados, que se llaman cuerdas vocales. Son músculos. Por eso es que a medida que vamos creciendo nuestra voz va cambiando, porque nuestros músculos van cambiando. Se van engrosando y fortaleciendo, y tus cuerdas vocales, también.

Para que se produzca el sonido, esa membrana, esos músculos, deben ser activados por una corriente de aire. Entonces, cuando sacamos aire de dentro de nosotros, y ese aire pasa a través de las cuerdas vocales, se genera un sonido, como una trompeta, un clarinete, un trombón o cualquier instrumento de aire.

Ahora bien; en la Biblia, la palabra expirar o soplar, está ligada a proyectar mi espíritu. Lo aclaro: dice la Biblia, que Dios es Espíritu, ¿Verdad? Bien; ahora, la palabra espíritu, en el griego, es pneuma. Ustedes ya saben que de ahí se deriva nuestra más conocida neumático.

Para los que conocen poco de automovilismo, quiero aclarar que el neumático no es la llanta de metal, sino el elemento, generalmente caucho, que se llena de aire. Cuando Dios crea al hombre, dice que lo hace del polvo de la tierra. Pero cuando ya está listo el muñequito de barro inanimado, como si fuera un maniquí de los que hay en las tiendas para exhibir ropa, Dios se acerca y sopla en su nariz aliento de vida.

Eso es soplido. Ahora compara lo que te acabo de decir. Dios es Espíritu. La palabra espíritu, aliento o viento. Y dice que Dios lo sopla en el hombre. ¿Qué es lo que dios sopla dentro del hombre, entonces? Sopla su propio Espíritu, por eso es que el hombre es a su imagen.

O sea que nosotros, somos seres neumáticos; somos seres soplados. Entonces, cada vez que tú hablas, sale aire de dentro de ti. Fíjate que una persona se puede deshidratar, simplemente hablando, si no toma agua. ¿Por qué? Porque el aire que sale está mezclado con partículas de vapor.

A esto lo puedes comprobar muy fácilmente cuando hace mucho frío en el entorno, tú hablas y al hacerlo sale vapor de tu boca. Y eso ocurre porque la temperatura exterior es mucho menor a la temperatura interior. Cuando no hace frío extremo eso no se ve, lo que no quiere decir que no exista. Sí existe y sigue saliendo, pero al equiparar las temperaturas, es invisible al ojo humano.

Cuando alguien habla, en el mundo espiritual, no sólo salen palabras, sino que tu espíritu es proyectado por lo que tú dices. Porque soplar, es un ejercicio tanto del cuerpo, como del espíritu. Jesús miró a sus discípulos, sopló sobre ellos y les dijo: recibid el espíritu. Jesús nunca les impuso las manos. Sólo sopló sobre ellos. Y el Espíritu luego estuvo en ellos.

Entonces, cuando una persona habla, hay un ejercicio que es, primero, natural: sus cuerdas trabajan, sale aire de su diafragma y todo lo que científicamente se conoce. Pero hay un proceso que es espiritual, que está saliendo también, aire de su espíritu.

Por eso un “te odio”, o “nunca te he querido”, no es sólo una palabra, no es solamente sonido, es un ejercicio del espíritu, y el espíritu que tú tienes, tanto puede golpear como puede abrazar. Mira lo que dice en Isaías 55, este verso es tremendo.

(Isaías 55: 11) = Así será la palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.

¿Estás entendiendo? Aclaremos algo: este es un principio universal del cual no estás exento. Lo que quiero decir es que toda palabra que sale de tu boca, tampoco vuelve vacía. Y he dicho toda palabra, ¿Eh? ¡Toda palabra! Repítelo para ti mismo todas las veces que sea necesario hasta que lo entiendas: ¡Toda palabra!

Porque toda palabra provoca algo. Y tengo un ejemplo para mostrarte, el de Elías y Jezabel. Jezabel dice: para mañana a esta hora, Elías estará muerto; háganle saber esto a él. Y Elías, que acababa de tener una victoria tremenda en el Monte Carmelo, recibe el mensaje, y se deprime, y le da miedo. Y se escapa.

Hay muchos ejemplos en la palabra, de cómo una persona es intimidada por lo que escuchó. La intimidación, utiliza esencialmente una vía rápida para llegar, una especie de autopista, que se llama la palabra. Es por eso que, cuando dos personas se pelean, lo primero que hacen, es amenazarse. ¡Te voy a! ¡Te voy a!

Se están intimidando. No tenemos cuernos como tienen algunos animales que los usan, precisamente, para amenazar a sus rivales y tratar de intimidarlos, o rugir fuertemente para asustar, así que usamos lo que mejor sabemos: las palabras. “Si me sigues haciendo renegar, me voy a ir y te voy a dejar solo”. ¿Ves? Esa es una intimidación a un niño. ¿Se va a ir esa mamá de verdad y lo va a dejar solo? ¡No! ¡Jamás! ¿Y entonces? Se lo dice como amenaza para lograr un resultado.

Sin embargo, y partiendo de este ejemplo, lo que una amenaza logra es, precisamente, destruir lo único que a ese niño le inspiraba seguridad y tranquilidad: la presencia de su madre. Porque no hay ni habrá nada que le dé más seguridad a un niño que saber que mañana estará agarrado de la mano de su mamá.

Una cosa es ejercer disciplina si algo no funciona como debe funcionar, pero otra cosa es implementar elementos destructivos. En el libro de Josué, en el capítulo 10 y versos 12 y 13, cuando Josué hace detener el sol, ¿Sabes lo que utiliza? La palabra. ¡Sol! ¡Detente! ¿Qué crees que está saliendo ahí de Josué?

Primero: en el mundo natural, ¿Qué sale? Salen palabras, sonidos. Pero, en el mundo espiritual, ¿Qué sale? Proyecta su propio espíritu. Lo que sale de él, es fe. ¿Cómo expresa una persona su fe? Por sus palabras. Cuando le da la orden al sol de detenerse, algo sale de su espíritu. ¿Y qué es lo que sale de su espíritu? Fe.

De hecho, todos los que me están escuchando ahora hablan el idioma español, ¿Verdad? Sin embargo, muchos de ustedes y por distintas razones, quizás también hablan inglés, o portugués, o alemán o alguna otra lengua que necesitan por motivos valederos. Muy bien; el espíritu que tú tienes, habla fe. Ese es su idioma.

Y no tienes que enseñárselo, ya lo aprendió de Dios. Entonces, el problema del hombre es cuando deja hablar a su espíritu y cuando permite que hable su mente. Por eso es que Pablo dice que, a veces, es mejor orar con el espíritu. ¿Por qué? Porque con el espíritu tú dices lo que no entiendes, pero que implica un ejercicio en el cual se está liberando fe.

Las lenguas son fantásticas, porque ejercitan tu fe. La persona que no acepta hablar en lenguas o no cree en ellas, lo que está haciendo es restringir su propia fe. La fe tiene que ser entrenada como si fuera un músculo cualquiera. Nadie puede tener fe de la noche a la mañana, es un ejercicio. Es una progresión en Dios, es algo que se forma con los años.

Una persona que viene caminando con Dios desde hace años, tendrá mucho más fe que la que acaba de dar el primer paso en su compañía. Y ninguno es mejor que el otro, sólo comenzó antes. Y vuelvo al ejemplo del niño pequeño. Un niño nacido en mi país, Argentina, obviamente que aprende a hablar en español, ¿Verdad?

 Sí, pero no habla todo el español. Hay palabras que no conoce, otras que todavía no conjuga bien, otras de las que todavía no conoce bien su significado. Así que, a medida que se va ejercitando en el idioma va aprendiendo y su vocabulario se hace más amplio. Del mismo modo, entiende, tu espíritu crece cuando tú hablas y cuando la fe sale de ti. Por eso tiene tanto valor la alabanza, ya sea que cantes o soples instrumentos a aire.

Es lo mismo que el entrenamiento deportivo. Ningún equipo de ninguna disciplina deportiva sale a disputar su partido sin antes hacer una larga sesión de calentamiento muscular. Cuando salen al campo de juego sus músculos ya están listos para la alta competencia y su exigencia. ¿Qué pasaría si lanzaras a un equipo a competir sin ese ejercicio previo? Distensiones, desgarros, mala performance y derrota. Lo mismo sucede con el creyente. No puedes llegar a la palabra de Dios sin saber muy bien de qué se trata, gritar amén y salir corriendo de nuevo a ver la novela. ¡No puedes! Distensión, desgarro, mala performance y derrota.

En Números capítulo 24 hay otro ejemplo. No voy a leerlo. En ese capítulo hay un hombre que se llama Balaam. Este Balaam es un hombre que tenía mucho poder en su palabra. A él lo contratan para que maldiga a Israel. El final es muy distinto, pero vayamos por partes.

(Números 24: 10) = Entonces se encendió la ira de Balac contra Balaam, y batiendo sus manos le dijo: para maldecir a mis enemigos te he llamado, y he aquí los has bendecido ya tres veces.

Algo es sumamente claro: Dios no permite que Balaam maldiga a Israel. Claro, pero esto te deja pensando muy seriamente el asunto, porque, pregunto: ¿El Dios de Israel, creador del universo, no era suficientemente poderoso como para no preocuparse por lo que pudiera decir uno de sus hombres creados?

Cierto, pero Dios jamás transgrede sus propias leyes, y Dios sabe que nuestras palabras pueden proyectar luz o pueden proyectar oscuridad. Y Dios nunca permitirá que se proyecte oscuridad o muerte sobre el pueblo, aunque eso venga de un hombre.

Cuando tú lees lo que les pasa en Números 14 a los espías que vuelven de inspeccionar la tierra, eso te deja pensando. ¿Lo recuerdas, verdad? Es un pasaje sumamente triste. Porque de los doce espías, diez dan un informa negativo, y entonces tuercen la fe de la gente.

O sea: la fe de esa nación de más de un millón de personas, es seriamente afectada por la incredulidad de diez personas. Dos de ellos tenían fe y hablaron fe. Pero la gente, que era muy democrática, resolvió aceptar lo que dijo la mayoría. Y esa decisión determinó que toda una generación quedara condenada a morir en el desierto sin entrar a la tierra prometida. Por moverse en democracia.

¿Y cómo contaminan al pueblo esos diez? Por las palabras. Y te podría dar muchísimos ejemplos más, pero el punto en cuestión, es este: ¿Cómo afecta la oscuridad a la gente hoy, en este tiempo presente? ¿Por qué en las casas de tantos hermanos hay extrema pobreza, enfermedad, división y destrucción? ¿Por qué ese matrimonio todavía tiene que estar agrediéndose?

Porque, en principio, no han aprendido lo que significa el poder de las palabras. Aseguran los consejeros matrimoniales cristianos que, normalmente, lo primero que hacen es anular las palabras que se puedan haber dicho durante tanto tiempo. Eso es muy triste, porque Satanás está detrás de las palabras.

¿Cómo se casa una pareja? Respondiendo a la clásica pregunta: ¿Aceptas por esposo o por esposa? Y entonces ella o él dirán Sí, acepto. ¿Qué crees? ¿Acaso que lo que te casa es un documento firmado en las oficinas del Estado? ¿O que lo hace el pastor cuando ora bendiciendo esa boda? No, mi hermano; no mi hermana: lo que te casa es tu pacto de palabra hecho delante de Dios.

Eso es el matrimonio: un pacto de palabra. Y los invitados, más allá de comerse y beberse todo lo que le pongas en la mesa, están allí con un propósito divino: ser testigos presenciales, oculares y auditivos de ese pacto. Cada uno de ellos podrá jurar que escuchó cuando él o ella, voluntariamente, dijo que aceptaba a esa persona por esposo.

Entonces, ¿Cuál se supone que debería ser la base de un matrimonio? La promesa realizada con palabras. Claro está que, bajo esa misma óptica, te puedo asegurar que hay parejas que ya se han divorciado hace años por sus palabras, aunque sigan viviendo juntas por el qué dirán los hermanos…

Se podrán llevar a cabo todos los esfuerzos habidos y por haber para restaurar ese matrimonio, pero si ellos no modifican su manera de hablar, es muy difícil que algo cambie. Porque lo que Satanás hace en la oscuridad, es tratar de destruir tu vida a través de las palabras que se vierten sobre ti.

Por eso la depresión es un problema. Porque la depresión te lleva a hablar. Y ahí comienzas a decir y a declarar que ya no das más, que prefieres morirte, que no tiene sentido estar vivo, etc. Y no te das cuenta que cada palabra que tú plantas, puede traer luz o puede traer tinieblas. Porque ninguna palabra vuelve vacía.

Entonces, bajo esta perspectiva, puedo asegurarte que toda palabra pronunciada traerá luz o traerá tinieblas. Será vehículo del Dios de amor, o será vehículo del destructor. Y no hay término medio, así que si aceptas una sugerencia bien intencionada, es mucho mejor que, cuando estés enojado, te calles.

Está dicho: si quieres crecer en la fe, vas a tener que prestar muchísima atención a tus modos de hablar. Y no es ninguna broma lo que digo. Porque aunque aceptes a Jesús con arrepentimiento genuino, lágrimas en los ojos y la mejor predisposición para no pecar, si no modificas tu vocabulario y sigues derrochando palabras de oscuridad, esa misma oscuridad te impedirá disfrutar y disponer de tu nueva vida. Jesús lo dijo: del buen tesoro del corazón, habla el hombre.

(Proverbios 18: 21) = La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos.

Entonces, cada vez que Dios quiere crear algo en el corazón de la gente, supongamos, la gran meta de Dios es hacer de ti una persona que le cree. Porque cuando tú le crees a Dios, has pasado del umbral natural al umbral espiritual. Vivimos en dos dimensiones. En la dimensión natural, nos vemos como nos vemos y nos conocemos como nos conocemos.

En esa dimensión usamos nuestros relojes, (En realidad, hoy usamos nuestros celulares también como relojes portátiles), armamos nuestras agendas en función de nuestros tiempos libres u ocupados y todo eso. Es decir que, en el plano natural, hay un orden de tiempo, de circunstancias, de limitaciones y también de ventajas.

En el mundo espiritual, mientras tanto, en la carta a los Efesios, Pablo dice que ya hemos sido bendecidos con toda bendición espiritual, en los lugares celestiales en Cristo Jesús. Pero tú tienes a esa persona que no tiene para movilizarse mañana, que no tiene dinero para ir mañana a trabajar.

Pero, en el plano espiritual, se dice que esta persona ha sido bendecida con toda bendición espiritual. Pero, claro, resulta que hay un velo. Un velo que separa lo natural de lo espiritual. Fíjate el tabernáculo. En el tabernáculo había un área que era natural, y había un área que era espiritual.

El área espiritual, voy a empezar por allí, era el Lugar Santísimo. Todo lo demás, era el área natural. Incluido el Lugar Santo, aunque te parezca novedoso lo que digo. Entonces, cuando Jesús muere en la cruz, dice que el velo del templo se rasgó.

Y eso ocurrió para decir y demostrar que ya no había necesidad de esta separación, y que nosotros, siendo naturales, también estaríamos de allí en más aptos para hacerlo en el plano espiritual. ¿Por qué? Porque ustedes habrán escuchado proclamar que en Cristo tenemos esto, tenemos aquello y aquello otro, pero resulta que de pronto nos enteramos que esa persona que lo proclama por ahí no tiene para comprar el pan de este día para llevar a sus hijos.

Ha habido una dicotomía, una especie de contradicción, y es de que, conociendo la palabra y teniendo tantas promesas, exista tanta esterilidad por otro lado, en mucha gente, y no haya resultados. Ahora bien; si tú observas con cuidado a esa persona que no tiene para comprar el pan, vas a ver que su problema no es precisamente Dios, sino que su problema resulta ser él mismo.

 ¿Y en qué parte de él está el problema? ¿Acaso en su mente? Sí, en parte, pero no sólo en su mente. Para tú saber qué es lo que hay en su mente, tienes que escucharlo hablar. Tú puedes darte cuenta cómo piensa una persona, por cómo habla. Tú escuchas hablar a alguien, y puedes ver si está amargado, si está feliz, si está triste, si es inteligente, si es medio lelo, si lee mucho, lee poco, o no lee nada.

Es como se nos enseñaba a los estudiantes de locución, cuando se nos decía que mientras más leyéramos, mejor dicción y expresión oral tendríamos. Pero, lo que le impide cruzar de este lado, donde están todas sus bendiciones, es la incapacidad, no tanto de creer, porque a lo mejor quiere creer, y cree, sino la incapacidad de cambiar su lenguaje.

Eso, claro está, conjuntamente con permitir que tú fe crezca. ¿Y cómo crece tu fe? Cuando depositas tu confianza en Dios y, así pase un mes, dos, cinco, un año, y la respuesta a tu petición, a tu clamor, no llega, tú sigues confiando y esperando. Podría firmarte que si logras hacer eso, el día menos pensado la respuesta llega.

Declara la palabra. Ya sé que la aceptas, ya sé que la crees, ya sé que la pones por obra, ya sé que la enseñas, ya asé que la predicas. Ahora te pido que la declares. Si estás pidiendo, no sé, un trabajo, simplemente cambia tu forma de pedirlo. Ya no digas “Señor, dame un trabajo”. Empieza a declarar: “Gracias Señor por el trabajo que me has dado. Es el mejor que podía existir para mí.”

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¡Volvieron las Águilas!

En el principio de este trabajo, quiero compartirte un relato mitad poético, mitad espiritual, aunque integralmente real. Dice que: Nubes negras rodaron ominosamente encima de las colinas Occidentales, y los rayos pasaron con suma rapidez a través del cielo. En un valle verde y fértil muy abajo, dos aves juntas en un gallinero reaccionaron de diferentes maneras.

Aunque se parecían mucho, las aves realmente eran tan diferentes como del día a la noche. La gallina, con su cabeza abajo y su pico ocupado en la basura del corral, aceleró a su paso cuando ella caminó rasgando entre el desecho y la suciedad buscando gusanos, desperdicios, y pedazos de maíz.

Sabiendo que su tiempo era corto, y que ella tendría que tomar pronto refugio en la seguridad del granero, ella trabajaba afanosamente para conseguir la comida antes de que la furia de la tormenta llegue plenamente. Bastante extraña era la apariencia y las acciones del otro pájaro. Él se sentaba en un poste del cerco, su cabeza alzada hacia el cielo y sus ojos afilados penetrantes que escudriñaban hacia las nubes.

Estiró sus alas lentamente, y las ráfagas de viento casi lo alzaron de su travesaño. Era un espectáculo conmovedor ver la extensión maravillosa de sus alas y fácilmente se podía ver que las plumas de sus alas que antes habían sido recortadas para prevenirlo de irse lejos volando, habían crecido una vez más a su plena longitud. Era obvio que este pájaro no era una gallina.

Lejos sobre la granja, en una cima de una montaña no muy  lejos de la granja, el granjero había tomado un huevo del nido de un Águila. Él lo había puesto debajo de una gallina clueca (Que es como se le llama al estado en que esta ave se muestra predispuesta a empollar sus crías) y lo había criado junto a sus polluelos.

Con mucha paciencia él la había criado y la había intentado domar y hacer de ella un ave domesticada para él. Pero desde el comienzo ella no se había acostumbrado a la rutina de la granja. Andaba siempre solitaria, y no encontraba ningún compañerismo con los otros polluelos ni  con las gallinas.

Y a pesar que desde  el día en que salió del cascarón no conoció ningún otro ambiente además de la vida doméstica alrededor de ella, todavía de lo profundo de adentro de sí, algo de la naturaleza salvaje, libre del águila clamaba que esto no era su “casa verdadera”.  

Cuando creció más, sus alas les habían sido recortadas. Incapaz de volar, se sentaba en el gallinero del corral, mirando hacia arriba siempre… su cuerpo confinado a la tierra, pero su corazón en el cielo. No sabiendo el porqué de su incapacidad, pero sabiendo todavía que había un llamado constante desde adentro de su corazón para remontarse a las más altas alturas de los lugares celestiales.

El aguilucho extendió sus alas que el granjero no había mantenido cortadas, y al hacerlo sus ojos vieron otra gran águila que montaba vuelo hacia las alturas sobre las nubes de la tormenta en las nubes borrascosas.

En ese momento sus oídos captaron el sonido de un lamento penetrante y agudo de aquella águila en el cielo. De repente una ráfaga de viento lo tomó debajo de sus alas extendidas y lo alzó al poste. Con un  chillido estridente de victoria y libertad, él dejó el gallinero para siempre y voló hacia el cielo para encontrarse con aquéllos de su propia especie.

Amado hermano o amigo, yo espero que tú puedas entender lo que yo estoy tratando de decir. Yo no tengo el menor interés en águilas o cualquier otro tipo de aves solamente por amor a ellas. Ni tampoco Dios, pero Él si seguro tiene mucho que decir sobre las águilas en la Biblia.

Y lo que Él tiene que decir es respecto a algo muy significante para sus santos, el Cuerpo de Cristo, aquéllos que son llamados al supremo llamamiento en Cristo Jesús. Las águilas son simbólicas de una cierta clase de cristianos.

(Isaías 40: 31) = Pero los que esperan en Jehová. Levantarán sus  alas como las águilas.

El proceso de “remontar” alas como de águilas es un proceso muy necesario para los Hijos de Dios que han de ser arrebatados al trono de Dios, conformados a la imagen del Hijo de Dios, para gobernar y regir con Él para siempre. Pero sólo viene este proceso a aquéllos que esperarán en Su Presencia hasta que la Gloria que brilla de Su rostro los cambie e ilumine de la imagen del terrenal, en la imagen del Rey Celestial.

No todos los que disfrutan y gozan de las bendiciones de la gracia de Dios y quién cree en Jesucristo para salvación de sus almas, destruirán los ídolos de tierra que están en el templo “de sus corazones”, y pagarán el precio para seguir con Dios a los lugares celestiales.

 Pero Dios ha predestinado aquéllos que El antes conoció, y Él se ha propuesto que Su gloria se manifestará en ellos. Porque la iglesia está predestinada, no los hombres. Los hombres deberán decidir si forman parte de esa iglesia, o no. ¡Qué oportunidad! ¡Qué gloria! ¡Qué llamamiento supremo! ¡Alaba a Dios por Sus riquezas inescrutables, y por Su amor y misericordia hacia los hijos de hombres!

Las gallinas también son simbólicas de las personas. La única vez que la Biblia nos habla de ellas, fue donde Jesús las usó como una tipología o ejemplo simbólico de las personas de Jerusalén que no podían oír su mensaje ni podían responder a Su llamado.

Viajaron en grupos, eran terrenales. Ellos pusieron sus ojos en las cosas de este mundo, mientras rasgaban para encontrar una existencia vana, y nunca alzaron anteriormente sus cabezas para verle a El que era de arriba, de lo celestial.

 Ellos comieron de las limosnas que se les echaban a ellos en el granero, buscando llenar más sus barrigas avariciosamente en el granero, de la mucha suciedad de sus carnes. La gallina es por naturaleza un ave inmunda, y comerá cosas muertas y de toda inmundicia.

Ellos se alegran su existencia con las cercas de derecha a izquierda cercadas en el gallinero, y están satisfechos con él. Pero el águila no. Porque ella ha heredado una naturaleza que no puede y no sobrevivirá en la cautividad del ave del corral.

Para estar contenta y cumplir su propósito en la vida, ella debe volar libremente en los espacios abiertos y anchos entre las nubes del cielo. Pareciera que estuviera solitaria allí, porque no hay muchos que se atreverán a subir a las tales alturas, pero al águila no le importa, porque no está en su naturaleza mezclarse con las multitudes, o con la mayorías.

Es mucho lo que nosotros podemos aprender sobre nuestro llamamiento celestial, cuando nosotros consideramos lo que la Biblia dice sobre las águilas. Deuteronomio 32:11 nos dice cómo el aguilucho nace y recibe su primera lección en el arte de remontarse a los cielos.

Que los santos-águila oigan cuidadosamente. Dice que el águila-madre “excita su nidada”, “revolotea encima de sus polluelos”, “extiende sus alas”, y “los toma y los monta sobre sus plumas.” Ha llegado la hora cuando el aguilucho debe dejar el nido y debe lanzarse solo.

Pero mirando hacia abajo de las alturas vertiginosas de la cresta de la montaña, él no está listo para empezar esta nueva y peligrosa empresa. Él  “no había pasado antes por este camino”, y él está renuente de empezar. Nadie se arroja a una piscina sin antes observar si ella contiene agua.

Así que el águila-madre empieza haciéndole las cosas incómodas para él en el nido. El nido es tan suave, tan seguro, tan cómodo, y él se satisface permaneciendo solo allí. Nada de ese negocio de “probar sus alas” desea él. Así el águila-madre “excita su nidada”.

Ella deshace su suave cama, rompe los vástagos hasta que los palos afilados se sienten dentados hacia fuera. En otros términos, ella empieza a hacerle la vida muy miserable a él en ese lugar que una vez había parecido tan bueno.

¿Oh, santos de Dios, parece que Dios los está tratando severamente a ustedes? ¿Él está rompiendo su suave nido, y cómodo? ¿Es ese el lugar de Dios que una vez te satisfizo tu necesidad y ahora en tu vida parece áspero, duro, e incómodo?

 ¿Qué está pasando? El Señor está alistándote para empujarte fuera a las alturas que nunca has soñado ir. ¿Ahora los bordes afilados de eso que una vez fue consuelo, están ahora a punzándote feamente con pesar y dolor?

¿Tú has estado preguntándote cuál será el problema, y quizás hasta dudas que verdaderamente estés o no en la voluntad de Dios? No dudes más, sino espera en la fe por el próximo gran paso de la obra de Dios que está por entrar adelante en tu vida. No es la ira de Dios que intenta destruirte.

Es el amor y la sabiduría de nuestro Dios haciéndote tomar otro gran paso en su plan y propósito para Su Iglesia. Nosotros, por naturaleza, amamos la seguridad. Así que el Señor tiene que enfermarnos absolutamente de nuestro “nido” para hacernos lanzar afuera en los viajes espirituales pioneros hacia los cielos, a los “lugares celestiales” del Padre.

Con todo el aguilucho no sale del nido todavía. Así que el águila-madre empieza a “revolotear encima de su aguilucho.” En otros términos, ella empieza a golpearlo con sus alas. Parece que las alas debajo de las cuales él se escondió de todo peligro pareciera ahora que se ha vuelto su más grande enemiga.

¡Qué suceso más espantoso¡ Para escapar esas alas terribles, él sube al borde del nido, y cuando ella extiende sus alas el salta sobre sus lomos. Hacia donde ella va ahora, él también irá. Porque  el nido ha dejado de ser el refugio fuerte y cálido que fue una vez.

Va el águila madre ahora, y mientras ella se remonta a lo alto en el cielo, con el aguilucho bien arraigado a ella. Alto sobre las nubes ella va, y de repente, sin advertir, ella deja caer hacia abajo el aguilucho, dejándole colgado de la nada. Él chilla de miedo cuando él da volteretas a través del aire, pero instintivamente sus alas se extienden hacia fuera y procuran aferrarse al aire.

Abajo, abajo, abajo, él cae y sus alas no probadas no pueden funcionar lo suficiente para sostenerlo. Cuando parece toda la esperanza, perdida y  está a punto de chocar contra las piedras de abajo, súbitamente el águila-madre desciende por debajo de él y lo lleva sobre sus plumas.

¡Gloria a Dios, que alivio! Otra vez se remontan en las alturas de los cielos. pero en sus alas. ¡Qué sentimiento tan glorioso! Pero así como él piensa que todo está marchando bien y él está por encima en el tejado del mundo, al fondo lo deja caer de nuevo fuera de ella.

Y el proceso vuelve a empezar de nuevo. En este tiempo sus alas empiezan a operar un poco mejor, se fortalecen un poco más. Hasta que finalmente él aprende cómo remontarse a las corrientes del aire y volar solo, no necesitando más a la madre para que lo rescate de caerse.

Pero a veces un aguilucho es sacado del nido y se niega a volar. Él no desea probar sus alas. Él solo espera cada vez hasta que el águila-madre lo recoja y lo levante hacia los cielos sus plumas. Vez tras vez el proceso se repite hasta que el águila-madre se convence de que no hay esperanza para él, que ella no puede enseñarle a lanzarse solo.

 Ahora; si él fuera una gallina, alguien se preocuparía de él, de alimentarlo y protegerlo. Pero no es así para el águila. O ella aprende a volar por ella misma, o ella se muere de hambre o se ve presa de las bestias salvajes.

Sabiendo esto, el águila-madre lo toma alto a los cielos por un último intento. Entonces con un chillido salvaje de dolor y desilusión, ella lo arroja a él y vuela lejos, mientras lo deja caer a su muerte en las piedras de abajo.

Los santos-águila tienen un entrenamiento especial. El revoloteo de sus alas nos hace a veces pensar que allá va a pegarnos hasta morir. Pero la Biblia dice que si nosotros no recibimos castigo o disciplina, es una señal buena de que nosotros no somos los Hijos.

Cuando nosotros estamos finalmente deseosos de dejar el nido, habiendo confiando plenamente en Él, entonces Él nos lleva a alturas de gloria que antes habíamos experimentado. Bien, todo parece maravilloso, y nosotros estamos regocijándonos en nuestras nuevas y gloriosas experiencias.

Entonces de repente nos deja caer al fondo, y Él no está allí. Cuando nos deja a nosotros caer de las alturas vertiginosas de la gloria a las profundidades de nuestra oscuridad y desesperación, nosotros extendemos nuestras débiles alas desesperadamente y sin éxito, y nos preguntamos por qué Dios nos ha dejado perecer así.

¡De repente Él está allí! Y cuando Él nos lleva en las plumas del águila de nuevo a los cielos, nuestra fuerza y gozo vuelven de nuevo. Sólo para encontrarnos con que el proceso debe repetirse otra vez. Vez tras vez, hasta que finalmente nosotros nos vemos capaces de usar en nuestro Dios “las alas” y nos mantenemos hacia delante en lo alto por el poder de Su fuerza dentro de nosotros.

Pero algunos que se ofrecen a ser Hijos manifestados de Dios, como los santos-águila, se niegan a entrar a este reino. Ellos se rebelan contra el proceso de Dios. Ellos se resisten al ser expuestos en el horno de fuego, Ellos aman el nido allí arriba, la seguridad de Sus plumas, pero ellos desprecian el castigo, la disciplina, la necesidad de aprender a estar de pie exclusivamente en lo celestial.

Él es paciente. Él es sufrido. Él trabaja con ellos, mientras está dándoles oportunidad tras oportunidad. Pero algunos no aprenderán, no rendirán sus espíritus rebeldes a voluntad. Así que Él los deja caer a la destrucción en las piedras escarpadas a su naturaleza terrenal carnal finalmente.

 Tú los has visto, e igualmente yo. Y yo me he preguntado cómo es que aquellos que una vez volaron entre las estrellas pudieran caer tan bajos tanto que podrían acabarse. ¿Cómo pudieron algunos que tenían tal revelación, tales dones maravillosos y ministerios, ha llegado al punto dónde ellos aceptarían recibir tales doctrinas heréticas de demonios?

¿O de haber abaratado su ministerio y vender el regalo de Dios para la fama y la fortuna? Ha pasado así, y tú lo sabes. No quiere decir que la revelación verdadera del Espíritu sea menos verídica. Ni quita de la realidad del don que Dios les dio.

Hubiera sido mejor que se hubiesen ellos quedado como las gallinas, en la seguridad del granero. Pero ellos habían orado para ser águilas, y Dios les contestó. Pero las pruebas habían sacado a la luz, la naturaleza rebelde que no se sometería totalmente a las obras y disciplina del Espíritu Santo.

Y ellos recayeron. Ahora una gallina puede caerse de su travesaño, o del gallinero, pero ella nunca cae tan lejos. Porque allá nunca sube a las grandes alturas. Pero cuando un águila se cae, se cae muy lejos y es vista por muchos.

 Pero es necesario, porque no debe haber rebeldes entre aquellos que hacen sus nidos en las cimas de las montañas borrascosas y vuelan hacia las nubes en medio de la tormenta. Aquellos que reinan con Cristo deben gobernar desde los cielos. Porque allí está el trono.

Muchos cantan “yo volaré.”, y sueñan con un arrebatamiento algún día que los llevará fuera de esta maldita tierra, más allá de la luna y en los cielos azules, o a algún sitio geográfico en este universo físico a una gran cena toda preparada y cargado con los postres y comidas para ellos comer.

Y ellos no conocen nada de los propósitos de Dios a cerca de Sus santos-águila que realmente serán quienes alcanzarán el trono para gobernar y reinar con Cristo. Pero el tiempo está en nuestras manos. Y el Espíritu está quitando el velo y está revelando los secretos ocultos de Su Palabra a aquellos que son llamados al supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Así que Él está enseñándonos a entrar los lugares celestiales. Y a veces pareciera una experiencia espeluznante, Pero Su Presencia gloriosa está allí, mientras, confortándonos y tranquilizándonos. ¡Alaba a Dios por esto!

El corral es muy restringente. Tú puedes ir hasta aquí, y no más lejos…Las gallinas se quedan en el corral, y las rojas permanecen en su sitio destinado de corral. Sería escandaloso si las gallinas de un corral se escaparan a comer en otro corral y comieran de su maíz, o pusieran sus huevos en el lugar indebido. No  importa si tú estás en el corral metodista, o Bautista, o pentecostal, o cualquier otro.

 Tú puedes cacarear y puedes cantar acerca de las ventajas de tu propio corral  particular por encima de los otros, pero simplemente tú estás seguro y permaneces dentro de tus límites preestablecidos por cada corral. No es así con las águilas. Ningún patio ni corral podría sostenerlas.

Ponlas en una jaula y ellas se marchitarán y se morirán. Ellas sólo pueden vivir felices en el hallazgo que les da la libertad de los cielos abiertos. Hay muchos campos dónde las águilas se reúnen. La revelación ilimitada. La verdad fluye para ellos como un poderoso río. Ningún credo, estatutos, o la declaración rígida de creencias podrá separar el cuerpo de Cristo.

 Hay dulce comunión entre todos los que moran en este lugar, y ninguna división hecha por los hombres. El culto celestial, los dones del Espíritu, y las liberaciones gloriosas están al orden del día aquí.  La rutina monótona embotada de un “corral” del sistema religioso es para siempre cosa del pasado para aquellos que suben con las alas de águilas en este lugar en Dios. Que variedad de tesoros gloriosos en el Espíritu Santo hay para aquellos que se atreven a creer, y que conforme a su propósito “es el llamado.”

Algunos no pueden creer que todo esto sea posible. “Sabemos lo que nosotros tenemos ahora”, ellos dicen. “Nosotros podemos verlo, y por lo menos es algo aunque no sea gran cosa. Pero nosotros no podemos ver este sueño fantástico que tú estás deseando.

Más vale pájaro en mano que buitre volando, y nosotros no dejaremos este orden presente mientras en nosotros no exista algo mejor.” Sí, Abraham tenía a Ismael. Isaac era sólo una promesa. Pero él era la promesa de Dios. Fue Abraham quien dijo: “O que Ismael pueda vivir ante ti, Dios…”

Pero Dios dijo: “En Isaac te será llamada descendencia.” Ismael fue un guerrero poderoso, uno ser admirado por el hombre natural. Él podía producir. Y él era el hijo de Abraham. Pero él era un niño de rebelión. Y él se mofó al destetar de Isaac.

Y Dios lo rechazó. Durante muchos años Isaac fue sólo una promesa, y una que parecía imposible  de hacerse realidad. Abraham debió esperar pero procuró hacer algo de su voluntad para que esta se cumpliese.

 Pero, él  lo que hizo fue un enredo peor de las cosas. Dios debió traer esto de su voluntad pensó…y él lo desea… Pero nosotros sabemos muy poco de este pequeño  niño Isaac. Sólo que él fue circuncidado, que él creció, y que fue destetado.

 ¡Gloria a Dios, hay aquellos hoy quiénes están destetándose de la leche de las tradiciones de ayer, y empezando a comer de la carne fuerte de la Palabra de Dios! Isaac era un niño que tenía un espíritu sumiso.

Él ascendió en los lugares altos con su padre y cuando él llegó al monte Moriat, bajó con la vida de resurrección, en figura. Él estaba siendo hecho en la imagen de ese que fue inmolado desde la fundación del mundo.

No te conformes con la experiencia de Ismael terrenal y su existencia. La vida  de Isaac está esperando por aquellos que están dispuestos a crecer. Puede parecer que nunca vendrá, pero Dios no llega tarde. Este supremo llamamiento es para aquellos que con paciencia y fe no se contentarán  con menos de la Verdad y la Realidad. ¡Aleluya!

El profeta Ezequiel y el Apóstol Juan vieron los dos las visiones acerca de los Hijos de Dios. Nosotros encontramos en las historias de Ezequiel 1 y Apocalipsis 4, los cuales estaban separados por más de 600 años el uno del otro, y todavía ambas visiones tenían esto en común: que las criaturas vivientes tenían “El rostro de un águila.”

Y Juan dijo que era un “águila volando.” No un águila confinada a la tierra. ¡Gloria a Dios! Juan vio la Gran Tormenta que estaba por suceder en la tierra. Pero él vio, el tipo, el símbolo de aquellos que serían como “águilas volando” para subir en medio de esta tormenta.

Mira las gallinas, cómo ellas echan a correr para buscar refugio cuando se desata la tormenta. Amontonándose juntas en su aflicción, esperando que su refugio no caiga contra  ellas, mientras están temerosas a causa de cada relámpago y rayo. Ten lástima de aquellos que no pueden encontrar el refugio, quizás condenados a la muerte ahogándose o por el granizo.

No es así para el águila. La misma tormenta que golpea a las pobres criaturas terrestres, produce los fuertes vientos  que alzan el águila fácilmente sobre las nubes de la tormenta. Apocalipsis 12:12 habla de ambas situaciones cuando dice:

“Por consiguiente alegraos, vosotros los cielos, y vosotros los que moráis en ellos. Ay de los moradores de la tierra y del mar!: Sí, la tormenta está rompiendo, y su furia total caerá en aquellos que no han aprendido las maneras del águila.

Dios está liberando a muchos hoy de su existencia atada a lo terrenal, alzándolos por el Espíritu Santo a los lugares celestiales en Cristo. Y lo terrenal sin valor será, a la luz de Su gloria y gracia. Ellos no temen la tormenta.

La misma persecución y tribulación que traerán sobre una iglesia muerta, reincidente, llena de esfuerzos carnales, causará a los santos-águila volar a las alturas que antes ningún hombre logró desde que el Hijo Modelo (Jesucristo) dio el ejemplo.

 “No teman a la tormenta, mis pequeños, porque no sois ustedes Hijos de la tempestad ni de la ira. Buscad. Alzad sus ojos y alzad cabeza y regocijaos, por que sois Hijos de redención, y ustedes han heredado la naturaleza celestial.

Yo he abierto las puertas de la prisión. ¡Se tú libre de la cautividad! No te entrampes con los malos caminos que te ofrecen los sistemas mundiales, pero aprende de los caminos de nuestro Dios, y  síguelo. Así deberás subir por encima de los que está por acontecer en la tierra, para probar a sus moradores. Y no temeréis porque yo estoy con vosotros, dice el Señor.”

(1 Corintios 15: 47) = El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre que es el Señor es del cielo.

(48) Cual es el terrenal, tales también los terrenales: y como es el celestial, tales son también los celestiales.

(49) Y así como nosotros hemos traído la imagen del terrenal, nosotros también traeremos la imagen del celestial.

(2 Corintios 3: 17) =  Porque el Señor mismo es el Espíritu: y donde está el Espíritu del Señor, hay libertad.

(18) Pero todos nosotros, a cara descubierta (quitado el velo) mirando la gloria del Señor, seremos (transformados, transfigurados) en la misma imagen de la gloria del Señor, así como por el Espíritu del Señor.

(Efesios 1: 3) = Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo que nos ha bendecido con todas las bendiciones espirituales en los lugares celestiales en Cristo Jesús.

(Efesios 1: 20) = La cual fuerza que operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentó a Su propia mano derecha en los lugares celestiales.

(Efesios 2: 6) = Y juntamente con Él nos resucitó y a si mismo nos hizo sentarnos en los lugares celestiales en Cristo Jesús.

(Efesios 3: 10) = Para que la multiforme sabiduría de Dios sea dada ahora conocer a los principados y poderes (de oscuridad) en los lugares celestiales  por medio de la iglesia la multiforme sabiduría de Dios, (11)  según el propósito eterno que Él se propuso en Cristo Jesús nuestro Señor.

(Hebreos 3: 1) = Por tanto, hermanos santos, copartícipes del llamamiento celestial.

(Hebreos 11:16) = Pero ahora ellos anhelaban una patria mejor, es decir, una celestial: y por eso Dios no está avergonzado de ser llamado su Dios: porque Él les ha  preparado para ellos una ciudad.

 Hebreos 12: 22) = Porque os habéis acercado al monte de Sión, a la Ciudad del Dios viviente, la Jerusalén celestial.

(2 Corintios 5: 1) = Porque nosotros sabemos que si nuestra casa terrenal de este tabernáculo se disolviere, nosotros tenemos un edificio de Dios, una casa no hecha de manos, eterna en los cielos.

De estas escrituras nosotros podemos ver rápidamente que nuestro llamamiento es un llamamiento celestial. Que otros se ocupen de cuidar las cosas terrenales. Permite que los muertos entierren a los muertos. Pero que los pocos que están llamados a este supremo llamamiento estén sobre los negocios del Padre.

Este cuerpo terrenal, o “la casa”, sólo es temporal. Lo para que Él ha preparado a los suyos es eterno, en los cielos. ¡Alaba a Dios! La ciudad de la cual nosotros somos una parte, la novia de Cristo, es sobre todo una ciudad celestial, no una parte de los sistemas de este mundo.

Nota que el lugar en la regiones celestiales que nosotros hemos de heredar, están ahora ocupados por los demonios, principados y poderes, un lugar que ellos usurparon de Adán. Desde este lugar son ellos “gobernantes de las tinieblas de este mundo.”

Pero Dios se ha propuesto  traer a un pueblo que ascenderá o tomarán este lugar y lanzarán a Satanás y su ejército hacia afuera. Jesús lo hizo, y Él era el Modelo. Pero Él se propuso no estar solo en esto, y fue sembrado como una semilla viviente que deberá producir una gran cosecha a Su semejanza.

Nota que las escrituras arriba citadas nos  muestran que la imagen de la naturaleza terrenal que nosotros hemos traído del pasado será cambiada. Nosotros traeremos la imagen del celestial, del que ha sido exaltado hasta lo sumo en los cielos, Jesús Cristo nuestro Señor. Ahora, mirando Su gloria, está provocando esto una transformación desde adentro de nosotros. ¡La gloria a Dios!

Note que estos lugares celestiales dónde nosotros estamos morando no están en alguna situación geográfica a unos mil millones de millas de la tierra. Ellos son “los lugares celestiales en Cristo.” Estaría muy conformador saber, si fuera verdad, que Satanás y su ejército estuvieron ahora mismo lejos unos millones de millas en el espacio exterior.

 Pero esto no es así, te basta con solo mirar aquí mismo en la tierra para descubrir que los poderes de las tinieblas están aquí mismo, trabajando en los corazones y vidas de hombres y mujeres. Pero cuando Pablo habla de esto, dice, ellos son “los espíritus en los lugares celestiales.”

 En lugar de simplemente de aceptar y creer lo que la Biblia dice sobre estas cosas, la imaginación de los hombres ha extendido una fábula y un mito de la verdad de la Palabra de Dios. ¡Pero ahora Dios está quitando el velo fuera de nuestras mentes y está revelando Su Verdad!

 ”Sus ojos miran desde muy de lejos”  (Job 39:29). El águila se distingue por su gran visión. Y es así también con los santos-águila. Ellos pueden creer en cosas que para otros, cuyos ojos estaban clavados para las cosas terrenales, no pueden ver, o concebir.

 Donde no hay visión, las personas perecen. (Proverbios 29:18) Pero hay visión en los santos-águila. Ellos son los pioneros de la fe, los que abren el camino hacia nuevas esferas en los nuevos reinos del Espíritu.

Noé era un santo-águila. Él vio el juicio viniendo, y se preparó. Otros no tenían la misma visión, y perecieron. Enoc tenía la visión de águila, y él vio al Señor que venía con sus santas decenas de millares. Él profetizó de estas cosas, y caminó con Dios.

Elías vio la venida de una fuerte inundación de lluvia vivificante, cuando sólo vio una pequeña nube con forma de la mano de un hombre. Moisés vio la liberación del pueblo de Dios y la destrucción de sus enemigos cuando toda fuerza y circunstancia natural lo negaron.

 La visión de los santos-águila de Dios nunca ha estado limitada por las limitaciones de circunstancias naturales. Isaías, Joel, Malaquías. Cada profeta de Dios ha tenido la visión del águila. Jesús tuvo la visión más penetrante que cualquier santo-águila en vida haya existido.

Nada escapó los ojos de aquel qué había venido a llevar a Su pueblo a la victoria. “Los cielos fueron abiertos” a Él, y ningún poder de las tinieblas podría escapar su vista. Él vio los corazones de hombres como nunca nadie más pudo hacerlo.

Ellos no tenían que expresar sus dudas, críticas, o sus necesidades. Sus ojos escudriñaban las partes más íntimas. Él era el Capitán de los Santos-Águila. Él era el Modelo para mostrarnos el rastro de las Águilas.

La revelación del Espíritu de los santos águila trabaja de dos maneras diferentes. Apocalipsis 4: 6-8 nos dice que ellos estaban “llenos de ojos por delante y detrás.” También “ellos estaban llenos de ojos por dentro y fuera: y ellos no descansan de día ni de noche, mientras dicen Santo, santo, santo, Señor Dios todo poderoso.”

Ezequiel 1:18 dice “sus ruedas estaban llenas de ojos alrededor de ellas cuatro”, y era espantosa la revelación.

Primero están los ojos de dentro, que escudriñan las partes más íntimas. El profeta que Jeremías nos da a un verdadero cuadro cuando él dice: El corazón es engañoso y perverso sobre todas las cosas, quién podrá conocerlo? Pero la respuesta entra en el próximo verso: Yo el Señor que escudriño la mente y pruebo el corazón. (Jeremías 17:9-10)

Ningún hombre realmente sabe lo que está en su propio corazón, hasta que Dios lo procese y lo ponga a prueba. Pero hoy Dios está poniendo a un grupo de personas a través del fuego y su luz, revelando la verdadera condición de sus corazones.

Santos que siempre habían pensado que ellos eran muy santos y limpios, ahora encuentran que todo el tiempo habían existido arraigados en lo profundo de su misma naturaleza y corazón, espíritus  inmundos que ellos nunca antes habían reconocido. Horrible es esta revelación en ellos, pero muy necesaria.

 Al ver el ego de uno no queda más que retirarse y mirar para atrás con revulsión y aversión y llorar a Dios para liberación. Para la obra que va a tener en nosotros sus santos en este siglo, Dios debe tener un pueblo verdaderamente santo en EL (nótese que digo en EL).

En Job capítulo 42 el hombre de Dios ve la gloria de Dios de repente y también la vanagloria de su propia justicia, y sus cambios y entonces su actitud cambia enteramente al final. Entonces así es cuando viene la liberación viene.

 Él dice: “Por consiguiente yo hablaba lo que no entendía: cosas que eran demasiado maravillosas para mí, qué yo no comprendía. “De oídas te había  oído, pero ahora mi corazón te ve. Por eso yo me aborrezco, y me arrepiento en  polvo y cenizas.

 Durante más de 30 capítulos de este libro de Job, el firmemente mantiene su inocencia y rectitud. Pero cuando él se encuentra con Dios cara a cara, él ve de repente que su peor pecado había sido su propia justicia y rectitud.

Él había culpado a Dios de todos sus problemas, y se había visto así mismo. Pero él consiguió su visión “de águila”, y de repente los ojos de adentro empezaron a ver a su propia naturaleza de Adánica tal como es. Entonces Dios puede ahora sacarlo de todos sus problemas y dificultades.

 Isaías era un venerado profeta de Dios. Él habló con Dios, fue oído por toda la nación, y caminó en las cortes del rey. Pero un día (Isaías 6) tuvo una visión de Dios, y también los ojos de adentro de la vieron como  Isaías aparecía ante los ojos de Dios.

Y este viejo hombre de Dios y piadoso clamó en su miseria: “¡miserable de mí! Porque soy hombre muerto, porque yo soy un hombre de labios inmundos,  y moro en medio de un pueblo de labios sucios: ¡han visto mis ojos al Rey, el Señor de los señores.”

Gloria a Dios por los ojos de adentro y de afuera, parque inmediatamente allí vino una limpieza y  liberación! Note el orden de los eventos: Primero vino el operar de los ojos de adentro, entonces los ojos de afuera pudieron hacer su obra.

Después de que él había visto su propia condición deshecha y lo había confesado así, entonces él pudo ver la condición del pueblo y podía atender a ellos en su necesidad profetizando el juicio de Dios. Pero no antes de eso. Demasiados están intentando expulsar los demonios de otros hoy en día, mientras sus propias vidas están llenas de malos espíritus.

Los celos, envidia, la codicia, la maldad, el temor. Ve lo que le pasó a los hijos de Esceva en Hechos 19:13 cuando ellos intentaron expulsar los demonios de alguien más, antes de que ellos mismos hayan ido a la Cruz. “Saca la viga de tu propio ojo, entonces así podrás expulsar la partícula del ojo de tu hermano claramente.”

No te sorprendas cuando empieces a ver cosas en tu vida que nunca habían estado allí, hebreos 6:7-8 nos dice que la misma lluvia produce “hierbas provechosas a aquellos  para los cuales es labrada” que también trae espinas y cardos.

 Labra un huerto y entenderás lo que yo quiero decir. Durante el frío, el invierno oscuro y helado no producirá nada. Pero cuando la semilla buena se siembra y las lluvias cálidas de la primavera vienen, nace todo tipo de cizaña y cardos inimaginables.

 ¿De dónde vinieron? ¿Cómo entraron en la tierra si usted no las sembró? Ellas estaban allí todo el tiempo, pero se necesitó el arar y las lluvias calurosas para que estas nacieran. Así las mismas lluvias tardías de avivamiento que trae el verdadero fruto del Espíritu a luz en nuestras vidas, también trae cada obra e intención fea oculta que había estado inactiva latente adentro y que nunca había sido expuesta o había venido a la luz. Entonces viene la verdadera liberación, cuando nosotros vemos nuestra necesidad y acudimos a Dios. Dios debe tener y tendrá un pueblo que será “santo así como Él es santo.”

Los verdaderos santos águila también tienen penetrante y clara por fuera, y el enemigo no puede penetrar sus defensas. Jesús es el ejemplo perfecto y el modelo. Nadie alguna vez lo engañó con las palabras halagadoras y suaves.

Ningún hipócrita mentiroso religioso pudo alguna vez soportar aquella mirada penetrante. Aun cuando uno de sus propios discípulos estaba poseído por el diablo, Jesús no fue engañado. No importa que él fuese uno de los líderes, y que expulsaba demonios en el nombre de Jesús.

Sus más profundos pensamientos e intenciones del corazón son manifiestas en la vista de ese gran Capitán de los Santos Águila. Esto es un salvavidas que Dios ha preparado para la Iglesia. Ve cómo un hombre y su esposa trajeron su ofrenda engañosa a la Iglesia, mientras esperando compartir igualmente con los demás, pero no dispuestos a consagrar todos como los otros lo hacían. ¿La Iglesia fue engañada?

 No. Para el ojo del águila estaba allí, “mirando desde lo Lejos hacia afuera.” Y sus pecados fueron descubiertos y vino el juicio. Los hipócritas y pecadores “no se atrevían a juntarse a ellos”, porque los secretos de sus corazones de hombres se hicieron manifiestos.

¡Qué glorioso testimonio! 1 Corintios 14:25 declara que esta operación es para la iglesia local, Porque la Biblia dice que cuando un incrédulo entra, los santos hablarán los secretos de su corazón “Así los secretos de su corazón son hechos manifiestos; y cayendo así en su rostro él rendirá culto a Dios, declarando que Dios está en ustedes verdaderamente”

Ve usted ahora esto suceder en las iglesias locales? No a menudo. Pero yo le digo una verdad, amado, que esto está viniendo. Porque los santos águila están ahora siendo empujándolos hacia fuera de su “nido” y están aprendiendo a entrar los lugares celestiales.

 Usted entiende, claro, que yo no estoy hablando esto en un sentido natural, carnal como si los cuerpos de las personas estarán volando alrededor en el cielo como platillos voladores u hombres de Marte. ¡Qué tontería!

Y todavía las personas parecen incapaces de tomar y entender lo que significa estar sentados o arrebatados a lugares celestiales en Cristo. Pero sucederá. Entonces deberá este mundo ver la mayor manifestación de Dios en la carne humana, que haya sucedido desde que nuestro Señor Jesús estuvo aquí en la tierra.

Se han ido mi tiempo y mi espacio, y hay todavía tanto decir acerca de los santos águila. Pero tengo que decir  una palabra más.  Deuteronomio 28:49 y 2 Samuel 1:23 que los dos hablan de la ligereza del águila. “Más ligeros eran que las águilas”.  Esto es característico de esta gran ave.

Otro lugar que dice: “Como el Águila que arroja contra la presa.” (Job 9:26) Joel dice: “Ellos correrán como valientes.” Mateos dice la venida del Hijo de hombre será “como el relámpago que sale del oriente, y se muestra hasta occidente”,  Porque donde quiera que esté el cuerpo muerto allí se juntarán las ÁGUILAS”. (Mat 24:27-28)

Sí, Él hará una obra rápida. Y Él usará a Sus santos águila que son rápidos para oír, rápidos para creer, y rápidos para obedecer. El tiempo está a nuestras manos, el llamado continua. ¡Suelta cada estorbo terrenal y despójate de todo peso, y sube con las alas de águila a los lugares celestiales a dónde tu perteneces!

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Patrones de dos Mundos

 

Si quieres que te diga cómo hemos estado en estos últimos años como iglesia, no se me ocurre ningún otro ejemplo mejor que el de un puzle, también conocido en otros sitios como rompe-cabezas. ¿Has visto alguno? ¿Has juzgado a armarlo? ¿Qué necesitaste para animarte? Tener el modelo terminado, saber qué es lo que debes armar. Bien; la iglesia ha jugado a armar un puzle sin tener el modelo terminado a la vista.

Todos hemos leído la Biblia y, en muchos casos, hemos llegado incluso a tocar la genuina palabra de Dios encerrada en ella. Pero cuando lees la Biblia, aprendes o aprendes a reconocer diseños en ella. Cuando lo consigues, puedo asegurarte que la Biblia se convierte en otra Biblia.

Porque de pronto tú te encuentras leyendo cosas que muchas veces antes habías leído y jamás habías entendido, y que ahora se te presenta totalmente iluminada ante tus ojos espirituales por una sencilla razón: ahora entiendes diseños.

¿Qué le dijo Dios a Moisés? Le dijo: te voy a llevar al monte, y allí te voy a mostrar mi tabernáculo; y conforme a lo que veas, conforme al modelo, dice la palabra exacta, tú harás en el desierto. O sea que para Moisés no fue ningún problema hacer el tabernáculo en términos de cómo lo hago, porque hasta la manera de cómo construir cada accesorio Dios se la dio.

Y nosotros, como iglesia global, olvida credos o denominaciones evangélicas, hemos tratado de construir cosas sin tener diseños. Haz una prueba, pero hazla el domingo en tu iglesia. Pregúntale a quien te parezca, para qué cree él o ella que Dios creó al hombre.

Vas a poder comprobar que vas a tener una enorme variedad de respuestas, desde las más pintorescas hasta las más extrañas, créeme. ¡Porque quería que lo alabe! Ahí tienes al Dios ególatra que crea un hombrecito para que lo alabe, nada más, cuando no hay modo en que nosotros podamos superar la adoración o la alabanza angelical que él ya tiene desde siempre.

Es que no; él nos puso aquí para cuidarle el jardín. ¡No somos jardineros! ¿Quién dice que nacimos en reposo y directos a trabajar? Hay un montón de paradigmas que no son correctos. Que si te das cuenta y te pones a pensar, te preguntas de dónde habremos sacado esas cosas.

Por eso, lo que voy a tratar de enseñarte en este día, es algo que a quienes lo recibimos alguna vez, directamente del Espíritu o de parte de alguno de los hombres de Dios que andan gritando verdades por allí, nos ha cambiado literal y espiritualmente la vida.

Y eso es descubrir los diseños de Dios, algo de lo que habla mucha gente y es poca la que nos enseña algo. Dios, es un Dios de diseños, ese es el punto de inicio. Y para dar inicio, tendremos que analizar un poco nuestro génesis, nuestro principio.

Por la Palabra nosotros entendemos lo siguiente: en la Biblia, en Génesis 1, dice que Dios nos hizo a Su imagen. Imagen y semejanza. La palabra imagen, es en el hebreo la palabra selen. Tiene varios significados, cuyos principales son: sombra, fantasma o ilusión.

O sea que Dios crea al hombre para que él sea una sombra de lo que él es, para que sea su imagen. Bajo ese patrón, nosotros encontramos una dinámica muy interesante. En el libro de Génesis capítulo 2 y verso 7, es muy interesante porque tenemos dos relatos de la creación. A ver si se entiende por qué. Ponte a pensar a ver si descubres por qué es que hay dos relatos.

(Génesis 2: 7) = Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.

Él sopló, dice, aliento de vida. La palabra aliento, está muy ligada a la palabra espíritu. En hebreo es nefesh. Y significa viento o aliento. La vida que se ve expresada allí, está muy ligada a poder proyectarse, la palabra es chai, en hebreo, de una manera totalmente sobrenatural.

El significado es vaciar, traspasar de un envase a otro. Es una transmisión. Dios no sopló algo extraño al hombre; Dios sopló lo que había dentro de él. Dice la Biblia que él es Espíritu. Y eso generó en Adán, dos elementos. Generó un cuerpo y generó un espíritu.

El cuerpo era de arcilla, barro; y el espíritu era el aliento. No dice en ninguna parte que Dios creó el alma. Pero resulta ser que sí hay alma. Lo que aquí vemos son dos componentes: la tierra para el cuerpo, y el aliento para el espíritu. Cuerpo y espíritu.

En esta dinámica creativa, vemos que el cuerpo se formó del polvo de la tierra, y el espíritu se formó del aliento de vida que vino de Dios. La aparición del alma, por su parte, es muy particular, porque el alma surge para que puedan interactuar la materia y el espíritu.

Cuando planchas una ropa y le colocas un paño húmedo entre la plancha y la prenda, cuando apoyas la plancha sobre ese paño húmedo, se produce un nuevo elemento hasta allí ausente: vapor. El contacto del calor con la superficie húmeda provoca vapor, es instantáneo.

El vapor es la reacción que genera la misma agua o humedad, frente a la acción de la temperatura. El alma aparece en una situación muy interesante. Por eso es que el problema grande en la liberación, es el alma. No es el cuerpo ni el espíritu, el problema más grande que tenemos, es el alma.

El alma se interactúa, para que estos dos elementos tan extraños; la tierra que se convierte en un cuerpo y el espíritu que es de una naturaleza absolutamente divina, puedan interactuar, surge como un intérprete de ambos y que le da a Adán la capacidad de ser consciente de dos cosas: que es materia, pero que también es espíritu.

Por eso Adán es llamado “alma viviente”. Es muy interesante este término. Dios, tú sabes que es Padre, tú sabes que es Hijo y tú sabes que es Espíritu, ¿No es así? Es una sola entidad. No tenemos tres dioses, tenemos un Dios. Oye Israel, Jehová uno es.

No tenemos tres, tenemos un Dios. Pero tenemos una expresión, llámese persona, llámese personalidad, llámese manifestaciones, lo que tú quieras utilizar. El punto es que tenemos tres manifestaciones maravillosas de esa divinidad que llamamos Dios: el Padre, el Hijo, el Espíritu Santo, e interactúan de una manera poderosa.

A la luz de ese patrón, el hombre Adán tenía un cuerpo, tenía un alma y tenía un espíritu. Tanto como Dios es un ser Trino, nosotros también somos seres Trinos. ¿Por qué Dios crea al hombre? Vamos a ver la carta a los Romanos 9:21.

(Romanos 9: 21) = ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?

Dios crea al hombre para ser un vaso. Y cuando te hablo de vaso, te hablo de una característica vital: estamos puestos para tener un contenido.

(Verso 23) = Y para ser notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria.

Entonces, cuando tú te sirves una bebida, (Espero que sea un refresco sin alcohol), no dices que estuvo muy bueno el refresco sino que es muy bueno el vaso. ¿Dices eso? ¡No! ¡Si nadie se toma un vaso, se toma un refresco! ¡Así que lo que va a estar bueno o no, es el contenido, no el vaso!

O sea que lo notorio de la gloria, entonces, no es el vaso; es lo que el vaso contiene. Es muy cierto que los vinos de excelencia suelen apreciarse mejor cuando se vierten en recipientes adecuados. Los que alguna vez hemos transitado espacios muy selectos, (En mi caso por razones de trabajo, no de abolengo propio), sabemos que un catador de vinos finos usa para probar su bebida, un pequeño cuenco de plata.

 Asegura que eso no contamina el sabor del vino en absoluto, mientras que cualquier otro material, sí. Pero de todos modos, y dejando de lado estas pequeñas excepciones que las hay, siempre lo que verdaderamente tendrá importancia y valor sumo es el contenido, no el vaso usado. La manifestación de la gloria, entonces, viene por el contenido que está en nosotros.

(Juan 14: 20) = En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros.

Nosotros somos vasos creados para contener a Dios. No estamos solamente para alabarlo, no estamos solamente para cuidarle el jardín; somos las únicas criaturas que existen en el mundo, que pueden contener a Dios dentro de ellos.

Somos la única, no hay otra. Y el enemigo sabe esto, y ha diseñado filosofías para hacernos creer que nosotros somos primates evolucionados, monos, orangutanes universitarios, o sea: una especie más del reino animal y no es así.

El reino animal es maravilloso, de hecho, y muestra con claridad la gloria de Dios, pero no existe animal alguno en este planeta que pueda contener a Dios, por una sencilla razón: sólo el hombre fue hecho a imagen y semejanza.

Y nosotros tenemos una naturaleza tripartita; los animales no tienen espíritu. Tienen algún tipo de alma que los hace conscientes parcialmente, pero nosotros somos trinos igual que Dios es trino. Somos seres hechos a su imagen.

Dios quiere vaciarse dentro del hombre. Entrar y morar en él. La gente ve al hombre y ve el estuche, ve el vaso. Pero cuando nosotros permitimos que salga el contenido, entonces la gente puede percibir la gloria de Dios en nosotros. De eso se trata.

Ahora bien; Dios nos pone en una estructura de gobierno. Por años la iglesia ha vivido como viven los que sueñan. ¿Qué diferencia hay entre un soñador y alguien que tiene visión? Los dos son muy parecidos, el soñador y el visionario.

¿Pero sabes qué? El problema del soñador, es que sólo hace eso, sueña. El visionario, en cambio, descubre el “cómo lo hago”. ¿Cómo funciona? El problema de la iglesia es que nos han dicho que somos dueños de todo, pero en la realidad concreta nos encontramos con que no tenemos nada.

Tú como yo eres cristiano y latinoamericano. Te pregunto: ¿Cuántos presidentes de cualquiera de nuestros países, cristianos, has conocido? Tengo como en una velada imagen de mi memoria alguien en Guatemala, aunque no podría acertar hace cuánto tiempo y cómo le fue. En mi país han gobernado brujos y tarotistas, pero cristianos genuinos, que yo recuerde, ninguno.

¡Bueno, hermano! ¡Es que el nuestro es sólo un gobierno espiritual! ¿Ah, sí, eh? ¿Tú me estás diciendo que le hemos dejado lo natural al diablo? Creo que no es así como funcionan las cosas. Nos han hablado que gobernamos, que caminamos por calles de oro, o que somos columna y baluarte de la verdad, pero la verdad es que la iglesia no ha afectado al mundo como debería haberlo hecho.

Y ese no es un problema de la iglesia, es un problema del liderazgo de la iglesia. No hemos entendido el concepto de gobierno que Dios nos ha dado. Mira lo que dice en el Salmo 8 y verso 5. Este versículo es poderoso, muy poderoso. Está hablando de lo que Dios ha hecho con el hombre.

(Salmo 8: 5) = Le has hecho un poco menor que los ángeles, (Un poco menor, sólo un poco menor), y le coronaste de gloria y de honra.

La palabra que se utiliza aquí es mashal, y significa gobernar, apoderarse, dominador, dominar, enseñorear, gobernante, gobernar, príncipe, regir, regla, reino, reinar, señoreador, señorío, aun tirano. Pero me impresiona la parte del verso que dice que lo has hecho un poco menor que los ángeles.

¿Esto es gobierno? La palabra señorear nos habla de gobierno. ¿Y entonces por qué no gobernamos? ¿Por qué no afectamos? ¿Por qué están pasando en algunos de nuestros países, las cosas que están pasando? Y no hablo de las malas.  Porque la iglesia está aprendiendo a gobernar.

No es por otra cosa, no es por ningún tremendo grupo de intercesores. Hay gente que ha establecido un tiempo profético para que las cosas empiecen a darse. Pero lo que cambia, lo que afecta, es el gobierno.

Yo pregunto: ¿De qué sirve que seamos miles de cristianos en un país si no podemos afectar para nada ninguna de sus leyes? Somos miles, y a veces hemos salido en inmensas marchas para Jesús. ¿Quién nos da la hora? Ni una miserable foto en un miserable diario o revista. Ni un segundo de televisión, que sí se los otorga a orientalistas, ocultistas y hasta islámicos.

Pregunto: a la hora de dictar alguna nueva ley que tenga que ver con el aborto, el matrimonio o la homosexualidad, ¿Nos llaman  para consultarnos a ver qué pensamos al respecto? En la mayoría de los países, no. Entonces, ¿En qué medida afectamos?

Es bien empírico todo esto, parecemos soñadores. Somos luz de las naciones, ellas caminarán a nuestra luz. Una sola pregunta tengo: ¿Cuándo se supone que va a empezar a ocurrir eso? Para mí, este es el tiempo. Y no hablo de cristianos presidentes ni tampoco ocupando espacios en los palcos oficiales los días de fiesta patria; hablo de cristianos preparados para aconsejar a un presidente en duda.

Siempre he dicho y sostenido que es muy bueno orar, pero tengo la obligación de añadir esto: ¿De qué sirve que una iglesia completa esté orando, si no tiene una auténtica visión gubernamental? “¡Señor, hazlo!” “¡¡Señor, toca!” “¡Señor, cambia!” Está bien, pero… ¿Y para qué te puso Dios a ti, allí?

¿Para qué te di mi Espíritu, y te he puesto delante de todos, si luego vas a pedirme que yo haga el trabajo? Cuando un intercesor tiene una mente de Reino, el infierno se preocupa bastante. Pero puedes tener cien intercesores que no entienden lo que es autoridad, y esa oración no pasa del techo.

Por eso es que la mayoría de las reuniones de oración que hay en las iglesias, son aburridísimas. Y lo sabemos por experiencia, cuando se mueve algo de Dios en esas reuniones, entonces no sólo nadie se aburre, sino que todo el mundo quiere estar allí y nadie piensa en irse a su casa.

(Verso 6) = Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies.

Presta atención: no dice que algunas cosas fueron puestas debajo de sus pies, ¡Dice que todo! Escucha: tenemos un Dios de absolutos. Tenemos un Dios de calidad total. Es cien por ciento, no es que algunas cosas las tendrás. ¡Es cien por ciento!

Él no quiere que se pierda ni uno, por ejemplo, sino que todos procedan a salvación. ¡Ese es un Dios de absolutos! Todo pusiste bajo sus pies. Cuando alguien se mete a ministrar a la gente en liberación, y ese alguien tiene visión de Reino y concepto de autoridad divina, no está ministrando el hermano Fulanito o la hermana Menganita; ¡Es Dios mismo!

Ya no hay sesiones de veinte días ni trabajos de liberación de ocho horas. Es un par de golpes fuertes, justos y que pase el que sigue. ¡Es Dios! No es el diván de psicoanálisis donde el hermanito repite semana tras semana sus problemas. No puedo verlo a Jesús así, te lo confieso. Para mí, cuando la luz llega a una vida, las tinieblas salen disparadas de ella. Y a otra cosa.

Ese es un concepto claro de autoridad. Dice que la gente se admiraba, no de lo que Jesús decía, sino de que él hablaba como quien tiene autoridad. Ese era el punto. Ahora, ubícate con esto. Algo poderoso que pasó en nuestra primera creación, es que los cielos y la tierra estaban juntos.

Cielos y tierra, operaban juntos. Dios no creó el cielo allá y la tierra acá. Y si me quieres decir algo, subes. No era ese el diseño de Dios, había una comunión entre lo natural y lo espiritual. A tal punto, que Adán podía ver al árbol de la vida como quien veía un árbol de ciruelas.

¡Así de claro! No tenía que pedir un momento para meditar o concentrarse. Él podía tener una percepción clara de lo espiritual. Él podía ver el monte del Señor, podía ver a los ángeles. A tal punto que ve al querubín con la espada.

Si Dios puso un querubín con una espada custodiando el árbol que no quería que Adán comiera, fue por dos razones: primero, porque Adán sabía muy bien dónde se encontraba ese árbol. Y en segundo término, porque tenía todas las condiciones internas para verlo sin problemas. Porque si no, ¿Para qué poder un cuidador si él no podría haberlo encontrado?

Había una relación entre lo visible y lo invisible. ¡La santidad era tangible! Yo no sé cómo explicar esto, pero los vestiditos de Adán y Eva, eran vestidos de santidad que eran tangibles. ¿Qué quiero decir con tangibles? Que los sentidos humanos, los cinco, podían percibir esta cobertura santa.

No sucede siempre, pero sucede. Hay una materialización de algo que es etéreo. Sácate tus sandalias, porque la tierra que pisas es santa. El día que me bauticé, mientras los demás reían y hacían bromas, yo no podía parar de llorar. Y no era por emoción, ¡No había nadie de mi familia viéndome! Mi familia no era creyente, estaba solo.

No sé de qué lloraba, pero no podía detenerme. Hoy sé que cuando salí del bautisterio, me di de narices con la santidad de Dios. Y nadie puede mantenerse en pie y sobrio delante de su santidad. Es nuestra común reacción ante una santidad tangible.

La iglesia del Reino del siglo veintiuno, debería ser portadora de una santidad tangible, que cuando alguien pise el lugar, caiga despatarrado y sepa que con pecado allí no se puede estar. Si la santidad tangible fuera moneda corriente, se acabarían los ministerios de liberación.

¿Tú te crees que alguien con un demonio podría entrar a un lugar donde hay santidad tangible? Y pensar que Adán creció en esa atmósfera, dice que la gloria reposaba sobre el huerto del Edén. No bajaba, estaba allí. Permanecía.

Eso era al principio. Hablemos de las funciones propias. El cuerpo del hombre, lo hace consciente del mundo. El alma lo hace consciente de sí mismo, y el Espíritu lo hace consciente de Dios. Cada parte que el hombre adquiere, determina un grado de conciencia.

Tu cuerpo te hace consciente de lo natural, tu alma te hace consciente de ti mismo. ¿Recuerdas quien dijo: “Pienso, luego existo”? Y el espíritu nos hace conscientes de Dios. O sea que hay funciones propias para cada una de nuestras partes.

Ahora bien; esto puede ser usado por Dios o puede ser usado por las tinieblas. Y esto implica lo siguiente, que así como hay funciones propias, también hay moradas que actúan de esta manera. Los sentidos afectan al cuerpo, el yo afecta el alma y Dios afecta el espíritu.

Como habitación. Todos estos sistemas vitales a nivel orgánico, reposan en el cuerpo. Si a ti te toman una radiografía, no va a salir el alma. Si te meten a un tomógrafo y te hacen todo un escaneo, igualmente tampoco van a encontrarte el alma. Lo que van a encontrar son tus órganos internos, tus sistemas que operan. ¿Por qué? Porque estos habitan en el cuerpo.

Pero hay otras cosas que habitan en el alma. Y hay otras cosas que habitan en el espíritu. Y nosotros, simplemente para recalcar, damos abrigo, somos hotel, somos hospedaje, de tres elementos diferentes. De lo natural, de lo espiritual y de lo almático.

Antes de la caída, había una dinámica que operaba, que era muy diferente a la que se dio después de la caída. ¿Cómo funcionaba esto? El cuerpo, el alma y el espíritu, tenían una tipología de comportamiento muy particular.

¿Cómo? El cuerpo afectaba en cierta forma al alma, dándonos una percepción del mundo natural. Y el espíritu afectaba al alma, dándole una percepción del mundo espiritual. En el alma habitan nuestras emociones, habita nuestra mente y habita nuestra voluntad.

Estos tres elementos del alma, estaban bajo absoluta cobertura del espíritu. No del Espíritu Santo, del espíritu del hombre. Y todo esto estaba sujetando al cuerpo, por eso es que el cuerpo del hombre, entonces, era inmortal. Porque el alma es inmortal y también el espíritu es inmortal.

Entonces el cuerpo podía ser consciente de lo sobrenatural, porque en entonces no existía la sobrenaturalidad. Entonces, tan claro como tú puedes mirar a cualquier persona que ahora esté a tu lado, entonces se podía mirar a Dios. Entendías a Dios. Hablabas con Él.

Pero hoy día, nosotros tenemos que hacer un esfuerzo para tratar de vivir en el espíritu. Pero para adán, era lo natural vivir en el espíritu. Había una relación, una dinámica muy particular. Nota que el alma estaba puesta, simplemente, como algo o alguien que vinculaba a dos extremos.

Vinculaba el cuerpo y vinculaba el espíritu, era la única tarea que tenía el alma. Y en ese proceso había conciencia. Ahora bien; ¿Dios creó el cuerpo? Sí. ¿Y Dios creó el espíritu? Sí. Y el alma aparece, en esa manifestación de unidad, como el eslabón débil de estos tres elementos.

El cuerpo es la cubierta externa del alma. El alma es el envoltorio externo del espíritu. Es como pelar cebollas. La parte más dura es el cuerpo, es como el caparazón de la tortuga. Antes de la caída, el espíritu controlaba todo el ser por medio del alma.

Si no utilizara el alma, Dios tendría autómatas. El espíritu manejaba todo el ser a través del alma, porque en el alma estaba la voluntad. Entonces, el órgano de la voluntad le daba al hombre la capacidad de elegir, pero también en el alma estaba la conciencia.

Si a ti te quitan el alma, lo que queda de ti es un robot. No tienes voluntad propia. Antes de la caída, el poder del alma estaba bajo el control del espíritu. Pero como el alma era el eslabón más débil de esta cadena, esto era controlado por el espíritu.

Para que el espíritu gobierne, el alma tiene que dar su consentimiento. Pero, esta decisión le corresponde al alma, que es la base de la personalidad. O sea: el espíritu del hombre no gobierna por fuerza, gobierna por influencia.

Y el Espíritu Santo hace lo mismo, Él no viene a gobernar por imposición. Tú tienes un señor, un caballero que te dice: yo estoy a la puerta y llamo, si tú quieres que yo pase, vienes y me abres. Si no, me quedo afuera. El diablo, en cambio, sí gobierna por fuerza. Esa es la diferencia, ¿Entiendes?

El Espíritu Santo nos persuado; el espíritu demoníaco nos toma y nos obliga. Entonces, el espíritu lo que hacía para gobernar al cuerpo, era hablarle al alma. Y el alma escuchaba y luego hacía lo que se le decía, se sujetaba.  Son detalles a considerar.

El alma es el eje de todo el ser. ¿Por qué? Porque ahí está la voluntad. Es una bisagra. No sé cómo se le llama en tu tierra a ese elemento que sirve para unir a una puerta al marco. Aquí le llamamos bisagras. Y una bisagra une a una pared, a un marco, a algo fijo, con algo que es más ágil y se mueve, la puerta.

Entonces, tú quieres entrar y entras. Pero si se rompen las bisagras, entonces el acceso es cortado, ya no hay comunicación entre lo débil, que se mueve, llámese puerta, y lo fijo, llámese estructura de edificio o marco. Esa puerta, entonces, ya no sirve para entrar a ninguna parte.

En vista del poder y la influencia del alma, la Biblia llama al hombre “alma viviente”. ¿Por qué? Por el papel que tenía el alma. Un papel central. Veamos un poco el cuerpo. Esto nos va a ayudar a entender lo que viene a continuación.

Cuando hablamos del cuerpo, la palabra en griego es la palabra soma, somático viene de allí.  Y el cuerpo tiene los sentidos, tiene los sistemas y tiene los órganos. Eso es lo que hace a una persona, viviente.

En una ocasión hicieron una evaluación del costo en dólares que podría tener cada uno de los órganos del cuerpo humano, conforme a su importancia y gravitación. ¿Sabes cuánto arrojó la cifra final? Que un hombre tendría un valor aproximado a los cuarenta y cinco millones de dólares. ¿Te das cuenta?

Claro que eso se puede hacer en algo concreto y material como es el cuerpo, el soma. Lo que me estoy preguntando es qué valor deberíamos darle, entonces al alma o al espíritu. Yo, francamente, no creo que se pueda valorar en dinero algo tan preciado y etéreo.

Hombre natural. La palabra de Dios, en 1 Corintios, y este texto es muy interesante. Cuando Pablo habla de esto, y el que más detalla es, precisamente, Pablo, los términos que él va a utilizar para mostrar esto, es altamente interesante.

(1 Corintios 2: 14) = Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

Pablo dice aquí “el hombre natural”, y la palabra que utiliza en este caso, es síquicus. El hombre es síquicus. El hombre natural. El hombre animal, dice otra versión. El hombre animal no entiende las cosas que son del Espíritu. Ahora ya sabes por qué algunas veces reaccionan así cuando les presentas el evangelio.

Porque está síquicus. ¿Y eso? Que tienes que ser más pneumáticus. El alma. La palabra alma viene del vocablo psique. El alma tiene la mente, tiene la voluntad y tiene los sentimientos.

(1 Corintios 3: 1) = De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.

Cuando habla de los carnales en este versículo, la palabra es sarxicos. Sarx es carne, así que sarxicos es carnal. El hombre natural no es un hombre nacido de nuevo. El hombre carnal es un hombre nacido de nuevo, que ha recibido al Señor como su Señor y Salvador, pero que ahí anda, ¿No?

Ahora bien; cuando Pablo habla del espíritu, habla como pneuma. El espíritu tiene conciencia, intuición y comunión.

(1 Corintios 2: 15) = En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.

El espiritual juzga todo, pero no es juzgado de nadie. La palabra que se utiliza, pneuma. Aliento, soplo, espíritu. Esta transmisión de diseños, tú la vas a ver en todo

(1 Corintios 15: 48) = Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales.

El celestial, que es Dios, se derramó en Adán, e hizo que Adán sea celestial. Y para todos los animales sobre los que él señoreaba, era casi como Dios mismo. No era Dios, pero se parecía. Y además era señor de todos ellos, así que se le obedecía y punto.

Tal el espiritual, así fueron los espirituales. ¿Hubo una transmisión de diseños? Sí; eso es lo que hemos leído en Génesis, justamente. Adán era cuerpo, era alma y era espíritu. Alineado de esa forma. El espíritu gobernando sobre el alma, y el alma gobernando sobre el cuerpo.

Para que el espíritu gobierne sobre el cuerpo, eso es muy difícil. El espíritu tiene que valerse de alguien intermedio para gobernar sobre el cuerpo. Vamos a ver. ¿Tú recuerdas lo que es el tabernáculo, verdad? Así como Dios se reflejó en Adán, Adán se reflejó en muchas cosas.

Tú vas a encontrarte con que el espíritu es el Lugar Santísimo del tabernáculo. El alma, equivale al Lugar Santo y el cuerpo, que es lo visible, equivale al Atrio. Es una similitud. Si quieres, es una transmisión de diseños. No es casual.

Cualquier persona podía entrar al patio. Está bien, tenías que ser judío, y además no tenías que ser mujer, por lo demás entraban todos. En el Lugar Santo, sólo podían entrar los sacerdotes. Y al Lugar Santísimo, sólo podía entrar el sumo sacerdote.

Ahora es lo mismo. Es muy serio un caso de liberación donde el espíritu malo haya entrado al Lugar Santísimo, o sea: al espíritu. Eso se llama satanismo. Nunca, en toda la historia de la Biblia, se profanó el Lugar Santísimo. Sólo se profanó hasta el Lugar Santo.

Es más; lo que representaba la gloria del Lugar Santísimo, esto es el arca, desapareció. Listo. Para que nadie ose profanarlo. Cuando eso pasa al nivel del hombre, es muy serio.

(1 Corintios 3: 16) = ¿No sabéis que sois templos de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?

¿Dónde moraba el Espíritu de Dios en el tabernáculo? En el Lugar Santísimo. ¿Dónde mora el Espíritu de Dios en el hombre? En su espíritu. Perfecto.

(1 Tesalonicenses 5: 23) = Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo.

 Veamos ahora el nivel de altares. Ahí está Adán, con el cuerpo, el alma y el espíritu. Ahí está, el mismo trío. Y tenemos el fenómeno a nivel de los altares del tabernáculo. Empecemos con el espíritu. Un altar donde sólo descendía Dios, que era el propiciatorio, que era la tapa del arca, ¿Entiendes?

Era el lugar en donde Moisés hablaba cara a cara con el Señor. Bueno, cara a cara es un decir. Moisés tenía algunos problemas. Y no con su cara, sino con la cara del Señor. Luego está el altar de bronce, donde se hacía expiación por el pecado. Los altares son lugares de encuentro.

Cuando hay un altar y uno pone una ofrenda, puede venir el Espíritu de Dios o pueden venir otros espíritus a comer de esa ofrenda. Ahora ya sabes por qué hay tantos demonios en el alma, es por el tipo de ofrenda que hay en el alma.

Ahora hablemos de las tierras, también obedecen a un patrón, veamos: volvemos con el trío. Cuerpo, alma y espíritu. Y tenemos la tierra. La tierra en la cual se movió tanto el Antiguo Testamento. Empecemos con el cuerpo: Egipto. Hombre, lugar de hierro.

El desierto es el alma. El que vive bajo el gobierno del cuerpo, vive bajo el gobierno de Faraón. Necesita conocer la libertad de Cristo. El que vie en el desierto, vive en aridez, en esterilidad, el cristiano almático. El cristiano carnal.

Y el espíritu, ¿A qué equivale? A Canaán. Tú has sido llamado para entrar a Canaán, no para quedarte en el desierto, ni para quedarte tampoco con ese Faraón. Por eso, vivir en el espíritu es vivir en Canaán. Leche y miel, fertilidad. Posesión, gobierno, establecer.

Mis doce tribus toman la tierra. Ya no somos más parias ni extranjeros sin tierra; establecemos gobierno en Canaán. Seguimos con otros diseños: campamentos. ¿Campamentos? Sí. Ahí tenemos al cuerpo, al alma y al espíritu. Eso se proyectó por toda la palabra, y yo te estoy dando sólo algunos ejemplos.

Ahí está cómo acampaban las tribus. Acampaban al norte, al sur, al este y al oeste. No era algo aleatorio ni por orden de llegada, no. Siempre, frente a la puerta principal, la tribu de Judá. Judá es alabanza. Empecemos por ahí.

Atrás, Benjamín. El último. Tú cuidas la retaguardia. Era el más pequeñito. Y es importante estudiar esto, porque cada tribu tenía un propósito. Unos eran los que manejaban los arcos, otros hacían otras cosas. Ahora bien; ¿Dónde están los tres campamentos?

El espíritu está relacionado con el tabernáculo. El tabernáculo se llamaba, en el libro de Éxodo, el campamento de Dios. Cuando habla del campamento de Dios, no se refiere a todos ni a las doce tribus. El tabernáculo, que por cierto estaba al medio.

Estaba al centro de todas las tribus, ¿Lo recuerdas, verdad? Luego, estaba el campamento de los levitas. ¡Es que yo quiero vivir cerca de la presencia de Dios! ¡Pues entonces hazte levita! ¿Cómo es esto? ¡No lo entiendo! Simple: ¡Hazte un adorador!

Y el cuerpo, que equivale a las otras doce tribus que rodeaban todo esto. O sea que si uno quería llegar al campamento de Dios, tenía que pasar primero por donde estaban las doce tribus, luego por el campamento de los levitas, y recién allí encontraba el tabernáculo.

Reitero: este es un diseño, un patrón de Dios que vemos permanentemente repetido. Cuando uno aprende a descubrir los diseños de Dios, es muy fácil. Puede conectarse, se aferra a su parabólica y se conecta con las ondas de Dios.

Porque reconocemos diseños. Los trabajos se hacen a una enorme velocidad cuando se aprende a reconocer diseños. También lo podemos ver a nivel de cielos. Ahí está Adán, otra vez con el trío: cuerpo, alma y espíritu, ¿Y qué tenemos acá?

Tenemos el tercer cielo, que se llama “morada de Dios”. Nosotros sabemos que, al menos, hay tres cielos. Si hay más, no tenemos un registro bíblico, pero sí de otros documentos que llegan a hablar de siete cielos.

Los cielos hablan de primero, segundo y tercero. Pero sabemos que Pablo tuvo la experiencia de llegar a cierto lugar. Nosotros podemos ver, entonces, al segundo cielo como la morada de los demonios, porque ellos habitan en regiones celestes también.

Ellos habitan en los cielos, ¡Pero no en los cielos de Dios! Ellos habitan más abajo. Y tenemos los cielos que nosotros percibimos en la esfera terrenal. Los cielos humanos. ¿Dónde fue que se cometió la abominación asoladora de Antíoco y Epífanes? En el Lugar Santo.

¿Dónde fue que Israel, que había salido lleno de fe de Egipto, fracasó? En el desierto. ¿Dónde son las moradas donde habitan los seres demoníacos? En el segundo cielo. ¿Notas que hay un patrón, verdad? Se dice que los cristianos no pueden tener demonios, pero se dice mal.

¡Pero no, hermano! ¿Cómo van a tener demonios personas que tienen el Espíritu Santo? ¡No pueden convivir! ¡Es que no habitan en el mismo lugar! Están en lugares totalmente diferentes. El Espíritu Santo habita en el espíritu del hombre, mientras que los demonios habitan en el alma.

Llegamos a niveles de ausencias tan fuertes dentro del hombre, hoy día, que el alma no tiene ninguna relación con su espíritu. Hoy convivimos con seres humanos que son más animales que espirituales. Hay un bloqueo, hay un muro entre el espíritu y el alma.

El modelo que Dios mandó, los diseños se fueron aplicando en una armonía completa. Pero, en determinado momento, surgió la muerte. En la carta a los Romanos, 5:17, Pablo describe la introducción de la muerte con mucha claridad.

(Romanos 5: 17) = Pues si por la transgresión de uno solo reino la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, lo que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.

He leído todo el verso, pero en realidad lo que más me interesa es la primera parte. Porque dice que por la transgresión de uno solo, reinó la muerte. ¿Por qué? Porque toda la humanidad estaba en los lomos de Adán. Estaba en el patrón. Adán era el diseño, el patrón., el modelo.

Entonces tú tienes un original, un patrón, un diseño manchado, todas las fotocopias te van a salir manchadas. Entonces la muerte se introduce, y lo que sucede es que la muerte corta esa transmisión de diseño, que era de vida a vida, y la suspende.

Y se produce otro fenómeno. En Santiago 1:15 se nos aclara: Lo que antes era una transmisión de vida, ahora se va a convertir en una transmisión de muerte. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.

Entonces, la muerte también se transmite. Y el patrón empieza a deteriorarse, y con cada generación que va pasando, los descendientes de Adán cada vez caen más. Podemos encontrar en los primeros doce capítulos de Génesis, por lo menos seis caídas de Adán. Una, peor que la otra.

Realmente, desobedecer una instrucción del Señor, fue la primera, pero no fue la más seria. Tú sabes que cuando Adán peca, Dios no corta su comunión con él. Pero mira lo que pasa en Génesis 6. A tal punto que Dios se hastía de la maldad del hombre y destruye todo.

Dios no destruyó a Adán, entonces el hombre fue cayendo cada vez más. Adán antes de pecar, Adán después de pecar. La muerte entró en él por el pecado. Este Adán, manchado ya por el pecado, totalmente contaminado, engendró pecado a todos sus descendientes.  Esto es muy doloroso y fue terrible para el Señor. Veía a su obra maestra autodestruyéndose.

(Génesis 5: 3) = Y vivió Adán ciento treinta años, y engendró un hijo a su semejanza, (¿A qué semejanza lo engendró? A la suya.) conforme a su imagen, (Ya no a la imagen de Dios) y llamó su nombre Set.

¡Qué claro! Engendró un hijo conforme a su semejanza y a su imagen. ¿Cuál imagen y cuál semejanza? La de un Adán contaminado por la muerte. Cual el terrenal, tales también los terrenales. Cuando él habla de terrenal, quiere decir que Adán empezó a perder las características celestiales.

Transmisión de diseños. Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte también pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. Entonces todos los que vienen y nacen después de Adán, con este patrón de pecado, van a manifestar un patrón caído, un patrón de muerte, una manifestación de contaminación.

Hijos, hijas. Todos. La muerte pasó a todos. Es muy interesante el término que utiliza Pablo. Dice: pasó a todos los hombres. Y el término es “a través de”.

(Génesis 2: 17) = Más del árbol de la ciencia del bien  y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

La muerte afectó al alma. ¿Cómo? Fue sujetada a servidumbre. Inmediato, eso fue inmediato. En cambio, en el cuerpo va a ser al final de estos años. Morirás y tu cuerpo volverá al polvo. En cambio el alma es juzgada en ese instante, inmediatamente. Es puesta en esclavitud.

Y el espíritu queda sin gloria, esto es progresivo. Lentamente, el espíritu del hombre va perdiendo los atributos que tenía. Jacob todavía podía ver a los ángeles y pelear con ellos. Pero con cada generación que va pasando, el espíritu del hombre se adormece y entra en un coma virtual.

El espíritu del hombre no está muerto en un sentido plano, está en coma. Hasta que Cristo viene y nos da vida. Pero estar en coma es casi estar muerto, porque no hay una actitud consciente. Entonces el espíritu de un hombre que no conoce a Dios, está en coma.

Fue anulado hasta tal punto que cayó en coma; mira qué terrible. La muerte, ¿Afectó el cuerpo? Sí. ¿Afectó el alma? Sí. ¿Afectó el espíritu? Sí. Ahora bien; ¿Qué crees que pasó con el alma durante la caída? Vamos a ver. Tenemos una serie de elementos.

Adquiere conocimiento natural. (Génesis 3: 7) = Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.

El conocimiento natural es la antítesis de la revelación. Hay gente que quiere adquirir lo espiritual a través del conocimiento natural. Y es por eso que muchos seminarios bíblicos, son llamados cementerios bíblicos. Porque no se dan cuenta que pueden tener a la gente durante años estudiando teología, enriqueciendo su entendimiento, pero limitando su espíritu.

Están con el patrón confundido. Busca  un entendimiento, pero no buscan revelación. El idioma del Reino es revelación. El idioma del mundo y de la oscuridad, es entendimiento. ¡Tienes que entender! No, no funciona así. Va a entender, pero después que le sea revelado.

Entonces aparece la auto-justificación en el alma. Verso 7, tú los estás viendo, cosiendo las hojas de higuera. (Verso 8) = Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.

Esto se llama incapacidad para enfrentar a Dios. Sin embargo, el verso 8 te muestra algo más: ¿Quién puede esconderse de Dios? Es casi ridículo. Es muy tonta la reacción de Adán. ¿Adónde huiré de tu presencia? Dijo David. ¿Es que en algún momento Adán pensó con seriedad que podía esconderse de Dios? Casi como el avestruz, que ve el león y va y mete su cabeza en un hoyo y deja tremendo cuerpo afuera.

Él no verá el peligro, pero convengamos que para el león es mucho más fácil, tiene la comida servida y sin resistencia. Eso sí, el león se comerá un avestruz sin stress. Es imposible esconderse de Dios. El hombre se bloquea a lo espiritual y actúa tontamente.

Luego viene la instancia del temor. (Verso 10) = Y él respondió: oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.

Por esta causa sobrevendrá la excusa. (Verso 12) = Y el hombre respondió: la mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí.

Fíjate que no sólo es una excusa para evadir responsabilidades, también es una acusación. Y toda acusación generalmente procede del infierno. A él se lo llama Satanás, el gran acusador de los hermanos. Podemos ver ya a la simiente de Satanás operando en él.

Esa era el alma y los efectos de la caída, pero ¿Qué pasa con el espíritu? ¿Se introduce la muerte? Sí. ¿Se introduce la desnudez, que como ya hemos visto, es ausencia de santidad tangible? Sí, El hombre se convierte en Icabod. ¿Qué significa Icabod? Sin gloria.

Se introduce la maldición: maldita será toda la creación por tu causa. Se introducen las espinas. Se introduce el sudor. Esfuerzo. Se introduce el sacrificio. Debo matar un animal para vestirte. Se introduce la espada. Contienda.  Todo esto pasó por la decisión de Adán. No fue algo sencillo.

Debemos necesariamente volver a los diseños si es que deseamos trabajar en liberación en serio. Cualquiera que opere en esas áreas tiene que conocer perfectamente cómo se mueven el alma, el espíritu y el cuerpo en cada persona.

Veamos: ¿Qué pasa con la creación? La creación es puesta bajo maldición. ¿Y qué significa esto? (Génesis 3: 17) = Y al hombre dijo: por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: no comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.

Maldita será la tierra por tu causa. Esto provoca que toda la creación sea alterada. Yo no sé si hasta antes de la caída había días y noches, pero sé con mayor seguridad que lo más sombrío sobre la creación aparece después que Adán peca.

Yo no sé si Adán dormía, pero el cansancio surge después de Génesis 3. Y con el cansancio tiene que venir la oscuridad de la noche. El diablo afectó a través de la muerte el cuerpo, el alma y el espíritu, pero por sobre todo el cuerpo y el espíritu son afectados de tal manera que el alma se va a convertir en el ente regulador del hombre.

Ya no el espíritu. La muerte fue llenando toda el alma. Entonces, por tal razón, la mente del hombre también es llenada por la muerte. La voluntad del hombre cae bajo la muerte, y también la emoción del hombre cae bajo la muerte.

(Romanos 7: 23) = Pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.

(Verso 25) = Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, más con la carne a la ley del pecado.

Genera una dualidad que no tenía Adán. Todo su ser alababa, servía y honraba a Dios. Pero ahora toda la mente se va en cautiverio, porque toda el alma es cautivada por Satanás.

(Gálatas 5: 17) = Porque el deseo de la carne (Está hablando específicamente de la voluntad) es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.

Adán no tenía ese problema, él no tenía que pelear para obedecer a Dios. No tenía que hacer un esfuerzo mental para eso. Sus emociones también.

(Romanos 1: 21) = Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.

Dice que el corazón, que es la fuente de todas las emociones, fue entenebrecido. Con la muerte tomó todas las áreas. La mente ha generado lo que es la cultura, ha generado lo que es la ciencia y la filosofía. Todo eso salió de la mente del hombre, y si la mente estaba bajo oscuridad de muerte, ¿De qué cultura de Dios me hablas?

La mal llamada ciencia, dice más adelante, porque esa ciencia no provino de la fuente correcta. Salió agua amarga de una fuente amarga. Sería interesante ver cómo se diseñó toda esa cultura, toda esa ciencia y toda esa filosofía. Porque ese no es un sistema que Dios haya creado.

Por eso es que vemos las injusticias que vemos hoy día. Nacieron de un alma entenebrecida. En la voluntad, ¿Qué creó? La política. Los modos de gobierno. ¿Cómo te impongo mi voluntad? ¿Cómo te obligo a que seas mi siervo? Dios no creó la esclavitud.

Él no creó la servidumbre. La política y los medios de gobierno nacen por la voluntad del hombre de ejercer gobierno por la fuerza. La emoción provoca el ocultismo. Todo el modelo económico para tener, tener y tener. Consumismo puro y ciego.

Todo el modelo económico es incubado en una emoción bajo un patrón de muerte. Entonces hoy día tenemos los gobiernos sobre la economía, del tipo del Fondo Monetario internacional que obedecen a la muerte. ¿Tú sabías que en este momento hay en el mundo dinero suficiente como para terminar con el hambre en todo el planeta?

Hay dinero suficiente como para que no haya una persona sin comida en la tierra. ¡Hay dinero! Pero, ¿Cuánto cuesta cada misil de esos que suelen arrojarse en aras de guerras inexplicables y muy poco claras y convincentes? Cuando un país invade a otro por razones más o menos justificables, el dinero que se invierte en esa invasión, alcanza y sobra para darle de comer a todos los hambrientos del mundo.

Pero el sistema de dinero que tenemos, nace de un patrón emocional caído y de muerte. Entonces el alma, que es el yo consciente del hombre oscuro, es capaz de crear las cosas más horrendas como soluciones mágicas. Y son verdaderas abominaciones.

Veamos Nimrod, caso de estudio.  Es uno de los descendientes de Noé. (Génesis 10: 8-10) = Y Cus engendró a Nimrod, quien llegó a ser el primer poderoso en la tierra. Este fue vigoroso cazador delante de Jehová; por lo cual se dice: así como Nimrod, vigoroso cazador delante de Jehová. Y fue el comienzo de su reino babel, Erec, Acad y Calne, en la tierra de Sinar.

 En este pasaje nosotros encontramos varios rastros. La palabra poderoso, en el hebreo, es gibor, literalmente es tirano. Lo que está diciendo acá, entonces, es que Nimrod fue el primer tirano. Gobierno en la tierra. La palabra Nimrod, es rebelde. Literalmente, rebeldía, egoísmo.

Delante de Jehová. Ese delante significa “en contra de Jehová”. No quiere decir que él caminara delante del Señor en buenos términos, sino en contra. Es como que alguien diga: ¡Se puso en contra de mi en actitud de desafío! Ese es Nimrod.

Ahora bien; este Nimrod, construyó el primer reino, la primera ciudad asentada con nombre y acta de fundación. Se llamaba Babel. ¿Sabes cuántas ciudades construyó? Ocho. Ahí ya tenía un diseño, había un patrón.

Ahora, nota esto: esas ciudades, obviamente, tenían el patrón de Nimrod. Eran ciudades rebeldes. Toda la basura idolátrica y ocultista ha salido de Babel. Y de Babel se ha dispersado. Vamos a ver: un hombre caído, Nimrod. Este fue instigado por Satanás.

Además de ser caído ya, también fue usado por Satanás. Eso ya es terrible. Porque ya era bastante malo que esté caído. Caído y manipulado, ya es como demasiado, ¿Entiendes? Satanás se introdujo en él, y él operó. ¿Y qué operó? Él operó un diseño.

¡Un momento! ¿Con qué argumentos me está diciendo que él se introdujo en Nimrod? Simple. ¿Quién fue el primero que se le ocurrió que podía ascender y ser igual que Dios? Subiré y me sentaré allá, a los lados del norte, donde habita el Altísimo. ¿Qué quiso hacer Nimrod?

Exactamente lo mismo. ¿Tú crees que una persona, por muy pecadora que sea, por muy caída que sea, se le podría ocurrir construir una torre que llegue al cielo? Ese no es un patrón ni siquiera de un hombre caído. Ese es un patrón demoníaco.

O sea: Satanás se introdujo en Nimrod, y él expresó el diseño. Hizo un diseño. Porque Satanás también tiene diseños. ¡Tú, querubín perfecto! ¿Recuerdas a Ezequiel 28? En el original griego, dice: Tú, el que hacía diseños.

Ahora; este diseño, el diseño de Satanás, creó Babel. La gente en babel vivió en alto grado de miseria. Se han encontrado registros muy serios que demuestran que en babel había hambre y estratos sociales muy deteriorados. Sin embargo, podías encontrar en Babel, también, jardines colgantes.

Eso se llama opulencia. Pirámides escalonadas. Todo un sistema impresionante de apariencia de gobierno eficaz, pero había pobreza al grado de miseria, todo lo que seguimos viendo hoy día. Ese es un diseño caído. Isaías 14:17 dice, hablando de Satanás: Que puso al mundo como un desierto, que asoló sus ciudades, que a sus presos nunca abrió la cárcel.

Está hablando de Satanás, ¿No es así? Ahora; ¿Cuándo puso él al mundo como un desierto? Y ten en cuenta que la palabra desierto, aquí, en el hebreo, es guarida de demonios. O sea que dice que puso al mundo como guarida de demonios.

Entonces, nos habla más adelante que tenemos lucha contra el espíritu de este mundo. De hecho, contra las guaridas de demonios que hay acá. Y no sólo eso: dice que asoló sus ciudades. ¿Cuándo asoló sus ciudades? Que a sus presos nunca abrió la cárcel.

La capital de Asiria, fue una de las ciudades que él fundó. Fue Nínive. Y los asirios eran las personas más ruines, más crueles que podía haber. Los babilónicos todavía tenían algo de misericordia, pero los asirios no conocían esa palabra.

Eran tan crueles que parecía que los aztecas y los incas habían salido de una película de Heidi. Ellos desollaban a la gente. Le quitaban toda la piel sin matarla, con una técnica sumamente especial y refinada. Y la dejaban que se deshidrate al sol. Sin piel.

No se sabe cómo ellos podían despellejar entera a una persona, a tal punto que se le pueda ver el hueso del cerebro. Y lo dejaban así, era una muerte agónica espantosa. No llevaban esclavos. No hubo rey que se salvara de los asirios, los pasaban a espada.

De las diez tribus que se llevó Asiria, no volvió ninguna. De las dos que se llevó Babilonia, ambas volvieron, setenta años después. Pero de los asirios no volvió nadie. Cuando habla del anticristo, un profeta menor, dice: por cuanto no me obedeciste a mí, tú servirás al asirio.

Busca en tu concordancia la palabra asirio al terminar de escucharme y vas a ver de qué se está hablando en los tiempos del fin. No dice el babilónico, no dice el Faraón. Lo más adecuado y lo más parecido al perfil del anticristo, es el asirio.

¿Ahora entiendes por qué Jonás no quiso ir? Él no quería ir no por rebelde, él quería que estos se mueran. Es muy probable que la familia de Jonás hubiera sufrido alguna pérdida. Él va y se sienta y dice: quiero ver el juicio de Dios cayendo. 

Él no era un hombre rebelde. El sólo había sido testigo de lo que los asirios eran capaces de hacer. Mira; yo creo que ni tu ni yo hubiéramos ido corriendo a los asirios para que se salven. Así que será mejor que no juzguemos tan feo al pobre Jonás.

Este Nimrod dio origen a Babilonia. Creó Babel. Y Babel es el patrón original de todas las culturas. Todas ellas se formaron bajo la estructura de Babilonia. Por eso es más que interesante que en estos tiempos existan tantos problemas con el Medio Oriente.

Y no sólo eso, conforme a algunas interpretaciones que no son descabelladas en lo literal, se presupone que la última batalla se va a librar en esa zona. Y es más interesante aun cuando sabemos que ahí era donde estaba ubicado el huerto del Edén.

Muy cerca de esta localidad, a Ur de los caldeos. Los patrones de Babilonia se expandieron. Tú puedes encontrar pirámides. ¿Dónde se hicieron pirámides por primera vez? ¡En Babel! ¡Egipto no existía en esa época! Cuando los caldeos gobernaban, los egipcios no eran ni un pueblo.

Los primeros zigurats aparecen en Babel. Y tú luego vas a ver pirámides en todas las culturas de la tierra. ¡En todas! Australia, América, Norteamérica, Europa. Pirámides. Son diseños que vinieron de Babel. Su efecto, sin embargo, no llegamos ponderarlo en toda su dimensión.

De lo que fue la caída, quiero decir. Nos vamos a quedar con dos elementos que son bien importantes. Si Adán hubiera considerado lo que iba a pasar, yo estoy convencido que él nunca hubiera tomado esa decisión.

Nota que el pecado se manifiesta cuando él come el fruto, no cuando Eva come el fruto. Porque ella come primero, y no pasa nada. Y es por eso que él se confía y dice: ¡No pasó nada! ¿Estás bien, Eva? ¡Sí! Y nos dijo que el día que comiéramos moriríamos, ¡Pero a ti no te pasó nada, estás bien viva!

A lo mejor el Señor no quiso decir esto, exactamente, lo interpretamos mal. Cuando analizamos la caída de Eva, podemos ver que fue un ataque directo de Satanás al alma. , a sus sentidos, a su manera de pensar. El pecado entra al género humano, cuando Adán peca.

Esto produce un elemento terrible, aún a tal punto que Adán y Eva, que eran una sola carne, se separan. Por eso el primer elemento que es necesario que guardes en tu mente, es el elemento de diseños. Todo obedece a un patrón de Dios o a un patrón de Satanás.

No hay patrones intermedios, no existe eso. O es de Dios o es del diablo. Cuando entendemos este modelo de diseños o patrones, podemos ayudar mucho mejor a la gente que lo necesita. No podemos hacer de un caso de estudio todo un tratamiento.

No podemos ministrar, por ejemplo, a la masonería utilizando ciertos métodos porque sabemos que funcionaron una vez. No, Dios no funciona así. Sin embargo, sí existen elementos que son vitales, que están metidos y son las estructuras que sostienen.

Cuando nosotros aprendemos a agarrar esos elementos, puedes ministrar tan fácil un rechazo como una epilepsia, porque los patrones van a ser casi los mismos. Las variaciones van a ser mínimas y podemos observarlas con claridad.

Los patrones no cambian. Debemos prestarle atención a los diseños y luego dedicarnos a las adicciones. Así podremos ministrar con mucho mayor éxito asuntos tan graves como el de la homosexualidad. Eso está en el rubro adicciones, igual que el alcoholismo, o pornografía.

Las adicciones tienen prácticamente sojuzgada la parte de la voluntad. No tanto la mente ni tampoco las emociones, es la voluntad. Entonces ese demonio está asociado al área de la voluntad. Golpeas allí y se cae todo lo demás.

Pero si te das de cara con un tema de Nueva Era, ahí no se trata de la voluntad, allí el asunto está con la mente. La batalla es con el espíritu que está localizado en la mente. Patrones. Se necesita un breve tiempo para entender el diseño principal y otro de igual duración para sacarlo de allí.

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¡Señor! ¡Quiero tu Presencia!

 (Ezequiel 1: 1) = Aconteció en el año treinta, en el mes cuarto, a los cinco días del mes, que estando yo en medio de los cautivos junto al río Quebar, los cielos se abrieron y vi visiones de Dios. (Qué bueno que aún en cautiverio, Dios te habla).

(2) En el quinto año de la deportación del rey Joaquín, a los cinco días del mes, (3) vino palabra de Jehová al sacerdote Ezequiel hijo de Buzi, en la tierra de los caldeos, junto al río Quebar; vino allí sobre él la mano de Jehová. La mano de Jehová viene sobre el pueblo en dos maneras. Hay dos palabras en hebreo. La mano cerrada, es juicio, y la mano abierta, es revelación. Dios siempre viene primero con la mano abierta, y si no se le obedece, la cierra).

(4) Y miré, y he aquí venía del norte un viento tempestuoso, y una gran nube, con un fuego envolvente, y alrededor de él un resplandor, y en medio del fuego algo que parecía como bronce refulgente, (5) y en medio de ella la figura de cuatro seres vivientes. Y esta era su apariencia; había en ellos semejanza de hombre.

(6) Cada uno tenía cuatro caras y cuatro alas.

(7) Y los pies de ellos eran derechos, y la planta de sus pies como planta de pie de becerro; y centelleaban a manera de bronce muy bruñido.

(8) Debajo de sus alas, a sus cuatro lados, tenían manos de hombre; y sus caras y sus alas por los cuatro lados.

(9) Con las alas se juntaban el uno al otro. No se volvían cuando andaban, sino que cada uno caminaba derecho hacia adelante.

(10) Y el aspecto de sus caras era cara de hombre, y cara de león al lado derecho de los cuatro, y cara de buey a la izquierda en los cuatro; asimismo había en los cuatro, cara de águila.

(11) Así eran sus caras. Y tenían sus alas extendidas por encima, cada uno dos, las cuales se juntaban; y las otras dos cubrían sus cuerpos.

(12) Y cada uno caminaba derecho hacia adelante; hacia donde el espíritu les movía que anduviesen, andaban; y cuando andaban, no se volvían.

(13) Cuanto a la semejanza de los seres vivientes, su aspecto era como de carbones de fuego encendidos, como visión de hachones encendidos que andaba entre los seres vivientes; y el fuego resplandecía, y del fuego salían relámpagos.

(14) Y los seres vivientes corrían y volvían a semejanza de relámpagos.

Vemos aquí un sinnúmero de aplicaciones bíblicas que van a permitirme extraer de esta porción, una revelación, una ilustración aplicable a todas nuestras vidas, independientemente de tus procederes, llamados credo, creencias o persuasión doctrinal.

Algo que todo el mundo pueda aplicar a su propia vida. Estos seres que estamos describiendo, y que en sus características no podemos evadir la idea de que son horribles, ya que tienen qué se yo cuantas caras, ojos y alas por todas partes, con patas de becerro y cara de buey, y de águila y de león. No son bonitos, de hecho.

Pero tienen el privilegio de llevar el trono de Dios sobre sus espaldas. Y yo no sé cuál es tu pasión en este tiempo, pero si estos horribles animales tienen el privilegio de vivir en la presencia de Dios, veinticuatro horas al día y permanentemente, yo quiero saber qué características tienen ellos, que les da ese privilegio. Porque yo también quiero la presencia de Dios veinticuatro horas al día, eternamente.

El trono de Dios estaba sobre ellos. Había una expansión, estaba el trono. Ellos eran, literalmente, las ruedas del trono de Dios. Cuando Dios se quería mover, los querubines se movían. Todo era como un relámpago, porque Dios piensa y hace. Hecho está.

Estos animales eran el transporte del trono, la autoridad, el dominio, el lugar de la presencia de Dios. La tipología en el Antiguo Testamento nos habla de cuando David trata de traer el arca y las pone sobre bueyes. Fue una ofensa delante de Dios. Porque los bueyes originales eran estos animales en el cielo. Y su sustitución en la tierra, eran los levitas, o los hombres.

Pero, durante el reinado de David, pusieron el arca en un carro nuevo, y lo llevaban sobre ruedas. Esto es importante, porque David logra, proféticamente, vivir en tipología la vida de Cristo. Tenía el mismo pensamiento, estaba rendido a su voluntad, prestaba sus miembros, su cuerpo, sus manos, su mente, sus pies.

Hizo una tienda y un monte, abrió las cortinas, instituyó adoración y alabanza con bullicio, (Eso para los religiosos que todavía no les gusta) y todo el mundo podía ver el arca, quitó el velo, instituyó adoración veinticuatro horas al día. Puso turnos de adoración.

Entra a la ciudad con el arca y se quita la ropa. Entra por el este. Cristo entra también semidesnudo en la corte de los gentiles por el este de la ciudad, y sale afuera, al monte. Y es crucificado. Por eso David danzaba y vivía lo que Cristo iba a sufrir en tipología.

Y vemos que Dios le otorga el privilegio de reconocerlo públicamente como un hombre conforme a su corazón. ¿Qué cosa es un hombre conforme al corazón de Dios? Simplemente un hombre que siente como Dios, ve las cosas como las ve Dios, piensa como piensa Dios, actúa como Dios actuaría, reacciona como Dios reaccionaría, se enoja con lo que a Dios le enoja, se goza con lo que Dios se goza, y nunca va en contra de lo que Dios quiere hacer.

Un hombre conforme al corazón de Dios, tras el propósito de Dios, tras el estilo, tras la mente, tras la visión de Dios. Proféticamente danzando un sacerdocio conforme al orden de Melquisedec, cuando aún el sacerdocio levítico estaba instituido.

El verso 4 dice que del norte viene un viento. Y esto es muy importante, porque Isaías nos dice, en el capítulo 14, que el monte de Dios está en el norte, y Hebreos dice que el monte de Dios, es la iglesia. Dice Isaías capítulo 2, que en los últimos días el monte de la casa de Jehová, será cabeza sobre todos los otros montes.

La palabra monte en esta ocasión, es la palabra Reino. El Reino de Dios será cabeza sobre todos los reinos, por las rodillas dobladas ante su presencia. Pero mira qué paralelo hermoso. Llega un viento tempestuoso. En hechos capítulo 2, le llamaron “un viento recio”, que llenó la casa.

Dice que vino una gran nube. La palabra dice ahí en Hechos, que se llenó la casa de lenguas de fuego. Dice que era fuego envolvente. La palabra envolvente es la palabra intermitente. O sea eran las lenguas de fuego en el capítulo 2 de Hechos.

Vemos que dice que era como bronce refulgente. La palabra original, es la palabra amber. Es un color que refleja la gloria de otro. No es otra cosa que una tipología de un viento tempestuoso, trayendo el propósito de Dios a la tierra, en el poder del Espíritu Santo.

Un viento recio que llena la casa de una nube. Tiembla la tierra, y hay fuego envolvente sobre las cabezas de todas aquellas personas que se encontraban en el aposento alto en aquel día. Pero junto con esto, acontece algo muy importante: los querubines, tenían el Espíritu de Dios, y cuando el Espíritu se movía, ellos se movían.

Pero cuando el Espíritu fue derramado, el Espíritu te fue dado a ti. Y ahora el trono de Dios en querubines no puede moverse, porque sólo se mueve cuando se mueve el Espíritu. El Espíritu se mueve, los querubines se mueven. Y a pesar de que el Espíritu se quiere mover, es mucha la gente que no lo reconoce, o directamente no lo deja.

Pero vemos unas características que quiero describir aunque sé que en algún momento pueden producirte gracia o arrancarte una sonrisa. De todos modos, te recomiendo que no pierdas la esencia de lo que se está diciendo. Yo veo diez características en estos animales, que le permiten a ellos estar ante la presencia de Dios eternamente. Uno: versos 6 y 8.

(6) Cada uno tenía cuatro caras y cuatro alas.

(7) Y los pies de ellos eran derechos, y la planta de sus pies como planta de pie de becerro; y centelleaban a manera de bronce muy bruñido.

(8) Debajo de sus alas, a sus cuatro lados, tenían manos de hombre; y sus caras y sus alas por los cuatro lados.

La primera revelación que Dios le brinda a quien esté dispuesto a verla, es que estos seres eran transparentes. Repite conmigo: transparencia. En la primera oportunidad que tienen para expresarse, en la Biblia, son honestos y se revelan tal como son. Feos, sí, pero no esconden nada.

Transparentes. TE dicen: “Mírame, soy feo; tengo ojos, tengo alas, tengo cuatro caras, tengo dieciséis alas, tengo dieciséis manos, tengo dieciséis caras, tengo pies de becerro, cara de águila, cara de buey, cara de león, cara de hombre, me veo horrible, ¡pero este soy yo! Soy un hombre honesto, transparente, este soy yo.

No cubierto con taparrabos babilónico, no cubierto con coberturas religiosas, no engañando a nadie, no dándose por encima de todo el mundo, gente transparente que si tiene que pedir ayuda para salvar su matrimonio va y se la pide al más modesto hermanito que encuentra ungido. Esa gente transparente, siempre tiene la presencia de Dios.

Eran sinceros, no aparentaban lo que no eran. Los veías en la iglesia y eran igual que en la calle. Eran iguales que en su casa. Hasta eran iguales en sus habitaciones conyugales. Eran iguales con sus hijos. Eran los mismos hombres por la mañana, por la tarde y por la noche. Eran gente honesta, y la honestidad es, necesariamente, una particularidad que trae la presencia de Dios.

Santiago dice que el hombre de doble ánimo, con dos caras, con dos pensamientos, con dos estilos de vida, no engaña a nadie y nunca recibe nada de parte de Dios. La palabra nos dice en Corintios, que vamos siendo transformados de gloria en gloria.

La gloria es la manifestación de Dios. La gloria se manifiesta cuando tú lo glorificas. Cuando tú das gloria, se manifiesta la gloria. La palabra gloria significa la exacta representación de otro. La gloria es como un espejo. Cuando te miras en la gloria empiezas a darte cuenta donde estás limpio y dónde todavía tienes mugre que debes sacar. ¡Señor! ¡Cámbiame aquí, lávame aquí! Y allí comienza tu transformación de gloria en gloria hasta que llegas a la misma imagen que tu redentor. Dos:

(8) Debajo de sus alas, a sus cuatro lados, tenían manos de hombre; y sus caras y sus alas por los cuatro lados.

¡Qué raro! Aquí yo veo disposición de servicio. Tenían cuatro caras. En esta cara estaba la cara de hombre, y esta faceta tenía cuatro manos. Aquí estaba la cara de águila, y tenía cuatro manos. Estaba la cara de buey, y tenía cuatro manos. Aquí estaba la cara de león, y tenía cuatro manos, Había dieciséis manos dispuestas a servir.

Servicio. Muchas manos siempre buscando qué hacer. No se volteaban, no se golpeaban, había dieciséis manos para servir. Es mucha la gente que clama a Dios y le pide que lo use, pero cuando tiene que hacer tres o cuatro cosas anda quejándose por allí que se sienten usados.

El siervo sólo hace lo que alguien le ordena hacer, mientras que el que tiene espíritu de servicio, busca qué puede hacer. El que tiene espíritu de servicio, no busca autoridad, busca responsabilidad. No busca posiciones jerárquicas, pero sin embargo siempre se posiciona. No busca reconocimiento, sólo busca servicio.

Hace falta un bautismo de espíritu de disposición para el servicio en la iglesia del Señor. Alguien así jamás se impresiona por los títulos, siempre trabaja voluntariamente. ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo para el Reino de los Cielos sin que nadie te lo pidiera?

Manos a los cuatro lados, y no se peleaban. Siempre hay suficiente tarea para hacer. Recapitulemos. Condición primera: transparencia delante de Dios. Nunca vengas a ser ministrado en el Señor tratando de esconder tu problema. Él lo ve. Ven tal como eres.

No vengas buscando que la gente diga lo que tú quieres oír. Hay gente que tiene problemas, pero entonces eleva el problema a la misma autoridad que el consejo que se le da. Si el consejo que se le da no tiene autoridad para solucionar su problema, ¿Por qué busca consejo?

El consejo de la palabra, siempre es mayor al problema. Si no lo crees, entonces, el consejo nunca resolverá tu problema. Tienes que establecer eso en tu vida, antes de pedir consejo. Lo que se me diga, será la solución a mi problema. ¡Y no discutas!

Recuerda al querubín del cual estamos hablando. Cuatro caras y qué se yo cuantas manos, ¿Sí? Tenía cara de león, cara de águila, cara de hombre y cara de buey, pero tenía una sola voz. No había discusiones entre ellos. El león no opinaba una cosa y el águila otra.

Tenían cuatro distintas características, de hecho. El león, tú sabes, el hombre, el águila, el buey, muy distintos. ¡Pero una sola voz! Primero tenían honestidad, eran transparentes; segundo, tenían disposición de servicio; tercero, tenían una sola voz.

Donde la dirección del Espíritu les movía, todos se movían para el mismo lugar. Nadie estaba disconforme con la opinión del otro pensando que sería mejor hacer las cosas como él mismo opinaba. Simple: ¡Todos hacían lo que el Espíritu decía que hicieran!

Pero, sin embargo, los cuatro eran distintos. Pero estaban unidos, eran un solo cuerpo. Era un solo ser viviente. Tenían dieciséis alas, dieciséis manos, cuatro rostros, pero una sola voz. Me pregunto qué es lo que estará pasando en la iglesia del Señor que no hay una sola voz. Ahora deja una marca visible allí y vamos a 1 Reyes un momento, al capítulo 22, para que veas lo que pasa cuando no hay unidad.

(1 Reyes 22: 19) = Entonces él dijo: oye, pues, palabra de Jehová; yo vi a Jehová sentado en su trono, y a todo su ejército que estaba junto a él, a su derecha y a su izquierda.

(20) Y Jehová dijo: ¿Quién va a inducir a Acab, para que suba y caiga en Ramot de Galaad? Y uno decía de una manera, y otro decía de otra. ¡Vamos a hacerlo así! ¡No! ¡Así a mí no me gusta! Y mientras se desarrollan esa clase de discusiones, salió un espíritu)

(21) Y salió un espíritu y se puso delante de Jehová y dijo: yo le induciré. Y Jehová le dijo: ¿De qué manera?

(22) Él dijo: yo saldré, y seré espíritu de mentira en boca de todos sus profetas.

¿Quién te parece que puede haber sido este? Escucha: mientras la iglesia no se decide respecto a qué hacer, Satanás sale y lo hace todo por ti. Es la capacidad de tomar decisiones. Es la capacidad de tener reverencia entre los ministerios. La unidad alrededor de una sola causa. Una iglesia tras un solo propósito. Con una sola visión. Con un solo pensar. ¡Con la mente de Cristo! Y dice que cuando ellos volteaban, no tropezaban. Iban ordenados en sus movimientos, pese a que dice que se movían como relámpagos. Pese a ello, consigna que no tropezaba el uno con el otro. Tenían cuatro llamados distintos.

El buey significa servicio, fuerza, sacrificio, trabajo, dependencia, gente con la cual se puede contar. El águila, habla de la visión y del futuro, de la voz profética, la libertad, la dirección y posesión. El león habla de Reino, milicia, representación, realeza, autoridad.

Dos: ausencia de temor. El hombre habla del liderazgo, mayordomía, responsabilidad, inteligencia, ministerio apostólico. Pero, lo que yo veo en la cuarta característica, es que el león no quería ser buey. Ni el buey quería ser león. Cada cara, tenía cuatro caras. Cada uno de ellos tenía su cara original al frente, pero las otras tres restantes en conjunto a su alrededor.

Simultáneamente, cada cual cedía su lugar para dar lugar a que se produjera lo que Dios quería hacer. Sabían lo que venían a hacer. El buey era buey, siempre iba a ser buey, nunca iba a dejar de ser buey. El águila no quería ser buey, y el buey no quería ser águila.

El que vino a ser buey, vino a servir y no quería usarlo como plataforma para convertirse en predicador. Vino a servir, es servidor, y su única ambición es ser el mejor servidor de los servidores. Y el águila vino con visión, y siempre tiene estrategia, y no quiere ser otra cosa; quiere mejorar su estrategia. El hombre vino a liderar y no quiere irse, se quiere quedar liderando. Es gente que sabe a qué vinieron a esta tierra.

Hay gente que pasa por ciertas iglesias sólo para llenar sus portafolios. Eso, estimando que todavía alguien use portafolios en algún lugar del planeta. El hombre, sabía que era hombre. Cada uno de nosotros vino a realizar una tarea para el engrandecimiento del Reino. ¿La vimos? La hacemos. ¿No la vimos? La hará otro.

¿Entonces alguien pudo haber venido solamente a moverse en el mundo de la informática para favorecer con su tarea a los ministerios cibernéticos? Obviamente que sí. Es más: vinieron para llegar a ser verdaderos puntales, números uno en esa tarea que realizan con máxima excelencia de hijos del rey.

Gente que sabe a qué vino. Es necesario saber para tener la presencia de Dios las veinticuatro horas del día. Transparencia, servicio, una sola voz y entendimiento de propósito. Entendimiento de propósito. A qué viniste. Que sea esa tu pregunta durante todo lo que resta de este año y el próximo completo. ¿A qué vine? Dime la verdad: ¿Realmente crees que sólo viniste a recibir algo cada fin de semana y punto? Volvamos a Ezequiel.

(11) Así eran sus caras. Y tenían sus alas extendidas por encima, cada uno dos, las cuales se juntaban; y las otras dos cubrían sus cuerpos.

Además de manos, tenían alas. Y con las alas permanecían cubiertos mientras andaban. Las alas cubrían todo su cuerpo. Habla de reverencia absoluta. Para tener la presencia de Dios, hay que tener reverencia absoluta. Toda altivez estaba cubierta, todo orgullo estaba cubierto, toda vanidad estaba cubierta. Había gratitud, había respeto.

 Su cabeza estaba cubierta. Reconocían que era un privilegio servir a Dios. Eran postrados de espíritu, reconocían su propia insuficiencia. La palabra dice que nuestra justicia son paños sucios. Ellos entendían que era un privilegio poder estar en la puerta del altar. Y eso se llama Reverencia.

La ministración es por gracia, Dios nos ha dado la gracia de poder ministrar en sus atrios. No éramos dignos de hacerlo. Estas son algunas de las características, de los requisitos para que el trono de Dios esté depositado en tu vida.

Y luego dice que no se miraban, que no discutían, que no tropezaban, que cuando el espíritu se movía, todos se movían. No se volvían, eran flexibles a la dirección del Espíritu. No había un tira y afloja en el evangelio; no había un tira y afloja en el ministerio.

Cuando Dios quería usar al buey, todos se convertían en buey. Cuando Dios quería águila, todos volvían el rostro y, al sonido del relámpago exclamaban casi a coro: ¡Águila presente, a tu disposición! Cuando quería hombres, ejército formado delante de Dios.

(9) Con las alas se juntaban el uno al otro. No se volvían cuando andaban, sino que cada uno caminaba derecho hacia adelante.

Si el águila iba para una dirección, todo el mundo olvidaba sus conveniencias o gustos personales y allá iba, conjuntamente con el águila. Se convertían en una rueda. ¿Qué quiere Dios? ¡Eso hacemos! Flexibles. Que no significa maleables a cualquier idea rara; todos flexibles a la voz del Espíritu.

(14) Y los seres vivientes corrían y volvían a semejanza de relámpagos.

Hecho está, Padre. ¡Presentes en el servicio! Nosotros los cristianos, en muchísimos lugares, todavía ni siquiera podemos organizarnos para comenzar un culto, un servicio o una reunión a tiempo. Siempre tenemos que andar esperando a alguien (Generalmente importante) que se retrasó.

¿Te das cuenta ahora, por qué los querubines tienen legítimo derecho a tener a Dios todo el tiempo? Sólo tenemos un problema: los que portan el trono de Dios, hoy, no son los querubines. El Espíritu ya no está en las ruedas, está en ti.

Ausencia de rebelión. Unidos en propósitos. La palabra no dice que se congreguen, dice que estemos concertados y unidos. Congregarse es estar uno al lado del otro. Concertados es estar uno casi dentro del otro. Y esa, amado hermano, es una barrera impenetrable.

Porque mientras estén uno al lado del otro, los puedes dividir, pero cuando están entrelazados, se convierten en un tabernáculo, y esa es la madurez del cuerpo de Cristo. Y cuando hablo de madurez no hablo de edades cronológicas, hablo de estabilidades espirituales y emocionales.

 (13) Cuanto a la semejanza de los seres vivientes, su aspecto era como de carbones de fuego encendidos, como visión de hachones encendidos que andaba entre los seres vivientes; y el fuego resplandecía, y del fuego salían relámpagos.

Carbones de fuego encendidos. Un grupito desanimado no era, ¿Verdad? Encendidos. Eso es tener un avivamiento continuo. Ahí tienes a ese anciano que, a la hora del esfuerzo, tiene la misma dinámica que muchos de veinte. Porque no es afectado por cuestiones externas, sino que vive del fuego interno que lo impulsa y lo consume.

Porque Dios no te llamó para estar aplastado por fuerzas externas, te llamó para estar por encima de todo principado, sobre toda potestad, sentado en lugares celestiales con Cristo Jesús. Proverbios 20:27 dice que La lámpara de Jehová, es el espíritu del hombre.

Salmo 104:4 dice que los vientos mensajeros son flamas de fuego. Son sus ministros. Dice que él andaba entre los carbones encendidos. Dios se pasea en medio de la gente avivada. Dios dice siempre en su palabra que no te acerques a nada que esté muerto. Que no lo toques, que te contamina.

Dice que se paseaba entre los carbones encendidos. Pero siempre hay dos o tres carboncitos apagados. No te acerques al apagado, sigue encendido, hay que quedarse en el pequeño grupo encendido. Y tú que te estás apagando, no des lástima ni pena, no te pongas a llorar; corre un poco más rápido y alcanza al fuego de Dios y enciende tu lumbre. ¡Avívate!

En un avivamiento no hay subes ni bajas, es gente que no es movida por sus constancias o inconstancias. Sus vidas sólo se basan en la opinión de Dios. Su posición mental, es inconmovible. La mirada está fija en su palabra y en la naturaleza de Dios.

Dios es un Dios de cambio. Todos sus métodos van cambiando, nunca hace algo igual dos veces. Pero lo que es igual ayer, hoy, mañana y siempre, es su naturaleza. Tenemos que poner fe y confianza en su naturaleza. Él no miente, Él es fiel, Él es íntegro, Él es justo, es amor, es confiable. No hay variación en Él, es el Alfa y el Omega, el Principio, el Fin, el Autor y Consumador inmutable, eterno Dios. Él es Dios, puedes confiar en Él. Mantén tu avivamiento con la mente fija en su naturaleza, y nada te moverá.

(Verso 15) = Mientras yo miraba los seres vivientes, he aquí una rueda sobre la tierra junto a los seres vivientes, a los cuatro lados.

(16) El aspecto de las ruedas y su obra era semejante al color del crisólito. Y las cuatro tenían una misma semejanza; su apariencia y su obra eran como rueda en medio de rueda. (Aquí vemos cuando, las ruedas que mueven el trono pasan a ser el Espíritu que te mueve a ti. Una rueda sobre la tierra. Su rueda dentro de una rueda.)

(17) Cuando andaban, se movían hacia sus cuatro costados; no se volvían cuando andaban.

(18) Y sus aros eran altos y espantosos, y llenos de ojos alrededor en las cuatro.

Aquí estamos hablando de visión global. Las ruedas en la tierra. Las ruedas de Dios, en la tierra. El pacto de Dios con la tierra. Si tú quieres tener la presencia de Dios en tu vida, tienes que expandir tu visión. Dios es multi-generacional. Dios es un Dios universal. No es un Dios nacional. No es un Dios de una sola generación. No es tu Dios, es el Dios de todo el universo.

Tienes que tener visión global, tienes que tener hambre por la cosecha, tienes que tener sed por la gran siega, tienes que tener un espíritu evangelístico. Nunca te puedes cansar de alcanzar almas, ¡Tienes que tener visión global! Puedes ser profeta, puedes ser pastor, puedes ser ministro, puedes ser lo que sea, pero antes que nada, eres un evangelista del Señor, tienes que tener visión global.

Mentalidad de Reino. Eso significa que no estás pendiente de tus propios problemas; estás pendiente del Reino de Dios. Ya tus pertenencias son algo insignificante, tú perteneces a algo mayor. Estamos hablando de que toda tu agenda, toda tu vida, todo lo que tú eres, sea ahogado por lo que Dios está haciendo. Y que lo que tú eres, sea el resultado de tu labor dentro de ese plan.

Esa es la vida de un verdadero creyente. Dios no cabe dentro de tu familia. Es toda tu familia la que tiene que entrar dentro del propósito de Dios. Dios jamás se va a ajustar a tus circunstancias. Siempre que dios llega, rompe todo molde, y hace un odre nuevo.

Tenemos que salir de nuestra tierra, salir de nuestra parentela, nuestra cultura, nuestras costumbres, nuestras tradiciones, y entrar en la ciudadanía de otra ciudad. No somos ciudadanos de Argentina, somos ciudadanos del cielo.

(Verso 21) = Cuando ellos andaban, andaban ellas, (Las ruedas), y cuando ellos se paraban, se paraban ellas; asimismo cuando se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban tras ellos; porque el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas.

Pero si un día Dios llama al león y hay un maullido de gato de respuesta, o llama al águila y escucha un piar de pollito, o llama al buey y le llega un balido de oveja, y finalmente llama al hombre y lo que oye son quejas, lamentos, excusas y necesidades insatisfechas, algo no está sucediendo convenientemente.

El Espíritu de Dios estaba en el cielo. Lo sopló dentro de Adán. Adán abortó el Espíritu de Dios. El Espíritu se fue al cielo. Durante todo el Antiguo Testamento, Dios está introduciendo un plan. Y cuando la gente se volvía un poco loca, el Espíritu de Jehová volvía sobre el hombre. No se quedaba con el hombre, porque no había redención; se venía sobre el hombre, corregía la situación y se volvía a ir.

Por eso los profetas decían: Y volvía el Espíritu de Jehová sobre de mí. Por eso hacían cosas locas, porque el Espíritu los potenciaba para hacerlas. Ojo, no los poseía, porque el Espíritu Santo no posee a nadie, sólo guía. La posesión puede ser producida por un espíritu, pero ten la seguridad que no es el Santo.

Luego, Emanuel, Espíritu sin medida sobre los hombres. Camina con Jesús por espacio de tres años y lo potencia para cumplir con la totalidad de su ministerio. Cristo llegó hasta la cruz y allí es donde el Espíritu lo abandona. Cristo siente un vacío y es donde exclama: ¡Padre! ¿Por qué me abandonas? Cristo fue engendrado del Espíritu de Dios.

Pero luego va hacia abajo y lo resucita en poder. Sigue con su cuerpo glorificado, llega hasta el cielo, deposita la sangre en el propiciatorio celestial. Y luego, cuando se va en su ascensión, lo derrama. Todo el Espíritu de los querubines, todo aquello que Dios tenía guardado arriba, lo derrama para los seres humanos y nunca ha vuelto a regresar.

Dios no hace nada por la carne, lo hace todo a través de su Espíritu. Sin embargo, lamentablemente, hoy ese Espíritu sigue enjaulado en la iglesia. Pregunto con total honestidad para una respuesta tuya en el mismo nivel: ¿Ves a Dios en el lugar donde te reúnes como iglesia? ¿Lo ves?

Si oyes la voz de Dios, escuchas que Él está diciendo: A mí me gusta saltar, pero ellos no saltan. Yo profetizo, pero ellos no declaran. Yo danzo, pero ellos dicen que la danza es satánica. Yo sano las enfermedades, pero ellos dependen de los médicos. Yo quiero salir a las calles, pero ellos se encierran en los templos. Yo quiero desatar a los cautivos de la tierra, pero esos cautivos no vienen a las iglesias porque no me ven allí.

(Ezequiel 1: 19) = Y cuando los seres vivientes andaban, las ruedas andaban junto a ellos; y cuando los seres vivientes se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban.

(2) Hacia donde el espíritu les movía que anduviesen, andaban; hacia donde les movía el espíritu que anduviesen, las ruedas también se levantaban tras ellos; porque el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas.

Habla de humildad. ¡No pobreza!  Humildad. Y su visión: un pueblo que no tiene voluntad propia, y que sólo son movidos por la voluntad del Espíritu. Puede subirle sus propios deseos, pero dirá: no Señor, seas tú mi Sumo Sacerdote en todas mis decisiones. Un hombre verdaderamente libre, es alguien que sabe hacer pero que elige dejar que otro haga por él.

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