¡Cristo Es El Todo!

Otro diamante. Otra herramienta precisa y eficaz que el Señor habrá de usar en su momento y circunstancia, para destruir cristales de la religión hueca y vacía. En este caso es un varón, joven, fuerte. También es de Argentina, igual que el anterior, aunque no viven en la misma ciudad ni zona. El Señor en su infinita sabiduría es quien los va reuniendo tal como Jesús en su tiempo y momento lo hiciera con sus discípulos. Y el objetivo, aunque parezca increíble, después de tanto tiempo transcurrido y no aprendido ni aprovechado, predicar el único evangelio posible y existente: El Reino de los Cielos se ha acercado…

En mis escasos años de edad escuche decir una frase que por la forma particular  de hablar de quien la dijo me causo mucha gracia, y quedó grabada en mi mente a través de los años, refiriéndose a lo que interpretaba como religiones, dijo: “lo mismo, es todo lo mismo”.

Cada vez que surgía el tema de las religiones me resultaba gracioso nombrar la frase y recordar a quien la había dicho. Siempre manteniendo la postura de que aquel hombre, por ser incrédulo, estaba equivocado y que la religión evangélica a la cual pertenecía no era una religión, sino una vida. Un día escuche hablar de religiosidad, relacionada con estructuras humanas  y nuevamente recordé la frase pero ya con un poco de sospecha de la posibilidad de acierto, aunque sea en parte. Pero lejos aún de catalogar mi creencia como lo mismo a las otras religiones, sino que lo tomaba para marcar el error de algunos de mis colegas.

La sospecha se profundizó a través de los años y al ser guiado a alimentarme en esta página, escuche nuevos conceptos como espíritu de religiosidad, iglesia falsa, esfuerzo del hombre para agradar a Dios y Babilonia entre otros, me causaron gran asombro e intriga, esto llevó a que recibiera el verdadero evangelio de la gracia, el cual me marcaba claramente lo errado de la religión en general, ya que apuntaba siempre a obras del hombre para con Dios en cambio las buenas nuevas me mostraban lo que Dios hizo por mí.

Fue de mucha liberación y gozo el saber que no dependía de mis obras, sino de quien era, si hijo de Adan por simplemente haber nacido, o Hijo del Dios altísimo por medio de la Fe en su Hijo Jesucristo (Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre les dio potestad de ser hechos hijos de Dios los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.) Juan 1:12 y 13

Me sentía dichoso se haber recibido cierta revelación con claridad y toda mi visión de mi relación con Dios cambió, fui libre de todo lo relacionado con instituciones religiosas y centrado en su gracia comencé a vivir en su amor, sentirme en plena paz y demás experiencias hermosas, yéndose toda carga y esfuerzo cansador por agradarle, la vida surgía naturalmente, conforme a la nueva naturaleza que había recibido. Había sido libre de un tipo de religión, pero una vez más mi Padre ampliaba el significado de esa frase “lo mismo, es todo lo mismo” me mostró que seguía teniendo una mirada religiosa de mi vida, ya no tenía nada que ver con instituciones pero sí con formas de actuar y de evaluar las cosas, a las personas y a mí mismo conforme a estructuras personales que había adquirido y desarrollado a través de los años, incluidas las admiradas y elogiadas por muchas personas de mi entorno, pero no procedían de Dios.

Esta libertad en cuanto a las instituciones religiosas con todas sus formas, estructuras y fundamentos me llevó a asociarme con otros hermanos que estaban en la misma libertad, lo que nos unía era esa sensación de haber sido libres de un monstruo con el cual habíamos convivido, sido formados y dañados por muchos años pero que desde adentro estábamos lejos de verlo como tal, sino todo lo contrario, pero al ser llamados a salir fuera y conocerlo, la guerra o confrontación contra ese monstruo pasó a formar parte total de mi visión de creyente. Pero no pasó mucho tiempo para que acciones de la carne volvieran y destrozaran ese tan grande gozo que sentía, no podía concebir una buena relación con mi Padre celestial porque había acciones en mí que no procedían de Él y por ende contrarias a su voluntad. Aún más terrible era la idea de la posibilidad de no ser su hijo en realidad, porque pensaba que sí lo era, ¿Cómo haría tales actos pecaminosos?.

Fue un tiempo  de altibajos, de remontarme hasta la cumbre más alta del gozo de ser hijo del Dios altísimo y de caer hasta la terrible tristeza de haber roto esa relación por cometer acciones pecaminosas por menores que parecieran a la vista de otros hombres, podía percibir como una voz que me decía “de nuevo lo arruinaste todo” y caer en un gran pozo de desesperación en el cual las supuestas salidas que vislumbraba eran puertas a un pozo aún mayor; lo único que me devolvía a la cumbre era mirar a Cristo y a su obra y saber q estaba en Él, pero al sacar la mirada de Él, las inmensas paredes del pozo cubrían toda mi vista!

No fue hasta que estuve seguro de que no podía lograr escalar esas paredes, ni con todas mis fuerzas, mis capacidades, mis métodos, mis conocimientos sobre la Biblia, mis conocimientos sobre Cristo y sobre mi posición en El, ni con toda la ayuda externa de familiares y profesionales, consejos, aliento y oraciones de hermanos y que todo llego a ser “lo mismo”, (vanidad, corrupción, rebelión) que por su gracia mis ojos fueron abiertos y ¡¡¡Wow!!! ¡¡¡Vi a Cristo!!! y en su resplandor todo el resto perdió valor, toda situación perdió importancia, todo análisis quedo obsoleto, deje de ver al diablo en todo y comencé a ver la mano de Dios obrando en mí, lo cual me llevo a dar gracias por todo, sabiendo que por más fea que pareciera la situación que estaba atravesando, era la mano divina moldeándome, crucificando cada cosa que estimara de valor además de Cristo, aunque doloroso por nuestro orgullo y rígida programación, la sensación de sentir con total certeza sus manos moldeándome a la imagen de Cristo es indescriptible en palabras, por lo cual no puedo más que rogar al padre que conforme a su voluntad, Jesucristo resplandezca más y más en nuestros corazones y así queden expuestas todas las tinieblas que aún quedan disfrazadas de luz, (Gloria a Dios!!! porque esto está sucediendo en todo el mundo!) porque engañoso es el corazón más que todas las cosas.

Pude tocar 1 Corintios 1:30, Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención, Pero ya no en palabras como antes, sino como VIDA!!! ¡¡¡Solo a Él sea la gloria por los siglos de los siglos!!!

Sin que yo hiciera algo, el resplandor de Cristo el Señor me revela que la religiosidad era algo que abarcaba mucho más que meros templos y todo lo que de ellos surge, que el considerado monstruo estaba ahora muy expuesto como para dañarme, pero lo más peligroso y dañino estaba profundamente arraigado en mi interior, como una copia falsa de la vida que recibí en Cristo, una cerca a esa vida para que no pueda experimentarla ni presentarla ante principados y potestades, una cárcel bien confusa, hecha del más fino cristal, invisible a nuestros ojos y razonamientos aun cuando alguien la señale, pero no ante el resplandor de Cristo!, muy mezclada y disimulada con mis mejores deseos de servir a Dios, santidad, amor, devoción, lucha, pasión, agradecimiento, dedicación y demás adjetivos, tan, pero tan imperceptible que es la misma búsqueda de estas cosas enfocado en mí y evaluando mis obras como medida de mi condición ante Dios, en vez de mantener mi mirada en Cristo y mi posición en Él.

La rotura de esos cristales, porque no es uno solo, sino muchas facetas, es la que permite que la vida de Cristo fluya a través de las aberturas y ya no solo sea un sentir interno sino que inunde todo mi ser, espíritu, alma y cuerpo. Estas nuevas revelaciones y experiencias causaron en mí una sensación de privilegio entre los hermanos, lo cual fue otro de los cristales que Cristo hizo pedazos ante mis ojos a la vez que reveló que para cada uno Él tiene el diamante adecuado para cada cristal personal y específico. Maravilloso el día que Dios trajo a mi vida la revelación de que CRISTO ES EL TODO y que el resto “es todo lo mismo” es rebelión, y que mi unión con Él inicio y es sostenida por Cristo y no depende de mí fuerza sino de la suya, no de mis obras sino de su obra ya realizada! que en realidad por medio de Cristo estoy continuamente en Dios siendo más que suficiente como mediador por lo que no necesita nuestra ayuda y las acusaciones de Satanás no tienen poder ante mi victoria que es Cristo ¡Y nada ni nadie me saca de su mano! ¡¡¡Amén!!!

¡¡¡Gloria a Dios!!! Porque esto es parte de lo global y principal que nos ha sido revelado como cuerpo de Cristo y  la plenitud de Cristo, mucho más rica que lo individual. A él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén. Efesios 3:21

Excelente, diamante. Aquí vemos una mezcla de despertamiento, unción, revelación y acción. Todas son actitudes dignas de hijos del Dios viviente. Todas son armas esgrimidas para arrebatarle al infierno lo que el infierno cree poseer, pero en realidad no posee ni lo hará jamás. Porque a los hijos de Dios, que tienen un corazón conforme al suyo, Él los protege, y aunque se equivoquen y fallen una y otra vez, en el final, podrán cantar el único himno vigente: el de la Victoria sobre las potestades de las tinieblas.

Néstor.-

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¡¡¡Esto Es!!!

Quiero, desde hoy y periódicamente, que nuestros frutos diamante tengan voz y expresión. Desde un anonimato que no será por causa de evadir responsabilidades, sino por decisión ministerial de preservarlos de toda clase de guerra que se pretenda levantar contra ellos. Les debemos una cobertura total y genuina, y esta es la mejor forma. Lo que vas a leer a continuación, es el testimonio personal de uno de esos Diamantes, uno que nació de este ministerio rompiendo cristales de la religiosidad. Es una mujer. Pero no una mujer más, una mujer de Reino, autentica. A la que, seguramente, le costó algo más que un esfuerzo literario escribir lo que sigue…

«Dios sea alabado. Agradezco a Dios por el perdón de mis pecados, la salvación de mí alma y la corona de vida eterna que me promete en el cielo si le fuere fiel y firme hasta el fin». 

Así era como debía iniciarse lo que se le conocía como pasar al frente y «dar testimonio«, esto es,  pasar y contar algo que Dios había hecho.  Se hacía en horario de culto y antes de la palabra.. Es decir, antes de la predicación, del mensaje, del sermón o como se le llame a esto en otros lugares del mundo. Esto era parte de la estructura de un servicio de culto típico al que yo asistía hasta hace aproximadamente dos años. Y hoy, con la ayuda de mi Señor y con la certeza de estar sembrando a futuro, eso es lo que haré; voy a dar mi testimonio, y ya no por una enfermedad que el Señor sanó, o un trabajo que Dios me preparó, o el cambio de un vehículo por uno más moderno, sino nada menos que por la obra de liberación y justicia que mi Padre me quiso regalar. 

A la que concurrí, era una denominación de las más tradicionales doctrinalmente, bastante cerrada en sus fundamentos, comparándola con algunas otras. En ella se conocieron mis padres, se casaron, allí fui niña, adolescente y adulta joven. No tengo intención de detallar o puntualizar respecto a su doctrina local, porque al margen de cómo sea esa denominación, podemos ver que todas, de una u otra manera, son parte del sistema religioso.

A la que pertenecí, era a una de esas en las que debías seguir al pie de la letra las formas y doctrina para ser «aprobada por la institución primero, y además por Dios» . Me enseñaron que esas formas eran LA verdad, la única, la verdadera. Internamente poniendo lo máximo de mí, comprendía, pero lo que fue el disparador de una profunda desesperación guardada en lo profundo de mi ser, era que como podía ser que el servir al Señor o estar en Él podía ser tan excluyente.

¿Cómo era eso que, para tener al Señor, solamente era posible cumpliendo toda esa cantidad de formas, normas y leyes que parecían inaplicables muchas veces? ¿Es que Dios entonces era así de exclusivo? Eso me preguntaba. ¿Ese era Dios? Desde luego que había otros factores que se sumaban a mi malestar, como la corrupción, el desamor, la hipocresía, pero el mayor que producía en mi un pedido desesperado rogando luz, fue el que me predicaran continuamente un Dios excluyente: sólo para buenos que sigan las normas. ¿Y cuáles normas? Las que tenía estipulada ese lugar.

Pero…mi Padre celestial es tan bueno y nos conoce tanto, que creo que no con todos trata de la misma manera ni toma el mismo camino. Porque lo mío ha sido un proceso. Pienso que según de quien se trate, cada persona transitará distinto ese proceso según por lo que le haya tocado vivir o experimentar, ya sea dentro o fuera de una institución religiosa. Y cada uno puede o no asumir esas cosas de una u otra manera.

Como el Señor me conocía permitió mi salida mediante un proceso que no se manifestaba en lo externo pero sí interiormente. Y así fue hasta que un día, determinado en el cielo tal vez, llegó aquello que uno, generalmente, identifica diciendo algo así como: «Se me quito la venda de los ojos«. Porque de pronto supe con total certeza que «eso no era la verdad«. Yo no sabía cuál era, ni siquiera si la hallaría pero sabía, que sabía, que esa, o la que se honraba allí, no era. Ese día, todavía lo recuerdo con una mezcla de sensaciones y vivencias, fue como dar un verdadero salto al vacío…una renuncia a la mentira, sin importar cuanto  había invertido en ella. 

Al día siguiente de esa renuncia a esa gran mentira, llegué  a esta página… ¿Casualidad? Jamás. No existe. Sólo escuché, medité y dije: «Esto es» Eso sentí y creí. 

Mentiría si dijera que no pasé por la indignación, el enojo, la desilusión , la bronca, el duelo.. Porque se hace presente una gran pérdida..  Ya nada es igual a partir de allí. Uno jamás puede volver a ser el mismo. Y en esa otra vida, quedan personas que uno creyó que estarían siempre.

Aun así, no se puede evitar sentir una enorme paz y felicidad por ya no ser mas parte de ese sistema que aprisiona, ahoga, consume y desvía, sí uno comienza a lamentarse y condolerse por quienes aún están atrapados. Uno experimenta algo así como una desintoxicación y cada día trae algo nuevo, como si una parte más se iluminara en nuestro ser interior. Es allí que uno comienza a conocer a Dios, el de verdad,  el Real. No ese que me habían enseñado: duro, cruel, Castigador, excluyente, estructurado, insensible. 

Descubrí que Dios sí era y es amor, que sí era y es fiel. Que Dios es bueno y que para siempre es su misericordia. Entonces, ya deja de haber planificaciones de vida, del futuro, de proyectos conforme a nuestra mente humana, intelectual y finita. El Señor se ocupa de que nada quede sin cubrir y que nada puedas querer programar. Todo es HOY, y será el Espíritu Santo el que nos guía a toda Verdad y a todas las cosas. A Cristo no sé lo recita, ni se lo aprende,  a Cristo se lo vive, se vive en Él. No hay recetas ni pasos a seguir, es su guía, es SU GRACIA. 

Finalmente, te recuerdo que todo esto era un testimonio, como lo dije al principio, muy parecido en su contenido a los que acostumbraba a dar, pero ya muy diferente en su esencia, sólo por la gracia de Dios. Gracias doy a mi Padre porque me rompió el cristal de la religiosidad, porque me liberó del espíritu  de religión, porque hoy puedo decir que soy libre. Él está presente en todo y es porque uno entiende, recién allí, quienes somos realmente en Él y no es, precisamente, lo que vemos con estos ojos.

Dios tenga misericordia de los que aún están allí. Dios bendiga a los que han sido despertados y han comenzado a moverse. Dios se glorifique en todos los que como yo, hoy pueden celebrar ser parte de un Reino maravilloso y único. Ya nada volverá a ser como fue, porque no nos trajo hasta aquí para volver a atrás, nos trajo aquí para un Tiempo de Victoria. .

(Lucas 4: 18-19) =   El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor.

Tremendo, Diamante. Girones de tu alma dejaste en este texto. Los lectores seguramente tendrán cosas para decir y decirte. Los que publiquen sus comentarios aquí, sabrán que este Diamante los leerá como aliciente y respaldo. Los que elijan enviar correos u otra clase de mensajes, tengan la certeza que yo mismo me encargaré de que les lleguen a la autora. Gracias. Sean bendecidos con toda bendición.

Néstor.-

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Los Primeros Frutos-Diamante…

Quiero compartir hoy, pública y masivamente, una palabra y un testimonio que hace muy pocas horas pude transmitir a un grupo reducido de hermanos muy cercanos. Tiene que ver con una palabra que recibí del Señor más o menos hace unos cinco meses atrás. Cuando estaba orando en búsqueda de nuevas direcciones u horizontes para este ministerio, Él me dijo simplemente: Busca tus frutos Diamante…

Yo aprendí que cuando le pides a Dios que te de una palabra de dirección, generalmente eso es lo que Él hace. Darte UNA palabra. Y a partir de ella, tú debes procurar arreglártelas, ya sea investigando, escudriñando, estudiando, para llegar al punto central que sería el objetivo específico y preciso que esa palabra contiene. En este caso y más allá del fruto, la palabra es Diamante.

En realidad, todos sabemos qué cosa es un diamante, no necesito ahondar en lo concerniente a lo mineral, químico u orgánico. Sí quiero, -porque eso busqué y encontré-, compartirte el significado revelado que eso tiene en lo espiritual. La palabra que define Diamante, en griego, es adamas, y concretamente se puede traducir como Inalterable e Invencible. Ese, es el punto de partida.

Cuando se me ocurrió unificar lo recibido en estos últimos tiempos y lo uní a Moisés y Josué, que son de alguna manera los estandartes que simbolizan la capacidad de liberación de espíritus de religiosidad que tiene nuestro trabajo, la conclusión quedó tan clara que no puedo menos que asombrarme, si es que las cosas de Dios pueden seguir asombrándote, todavía.

La religiosidad crea, en torno a un individuo sincero y fiel, una especie de prisión de la que resulta imposible salir sin ayuda externa. Es una prisión muy especial, porque si bien puede verse el afuera, palpitar la libertad que existe en ese afuera, nos resulta imposible salirnos. Es, de alguna manera, una prisión de fino cristal. De buena calidad, a veces; mediocre, otras tantas, pero siempre cristal.

Y cuando quise averiguar cómo se puede trabajar ese cristal para derrumbarlo sin demasiado estrépito que pueda producir daño, el trabajo de vidriería, me trajo la respuesta: la única forma de horadar ese cristal y permitir así que lo que está prisionero en su interior pueda salir libremente, es un Diamante. Con un Diamante cortas el cristal, lo marcas, le sacas el hueco cortado y por ahí pasas y sales.

Hermanos. Ustedes que han recibido liberación espiritual, alimento, formación y dirección a partir del trabajo de este ministerio son, por revelación divina, esos frutos-Diamante. O sea: los encargados, ahora, de taladrar cristales religiosos que se encuentran aprisionando a hermanos fieles y hambrientos de lo verdadero. Pude reunirme personalmente con los primeros. Y lo pude hacer porque son medianamente cercanos. Pero tengo muy en claro que hay muchos más, geográficamente lejos, pero espiritualmente muy cerca. Para todos ellos, va esta palabra que Dios mismo puso en mi entendimiento.

(Ezequiel 3: 1) =  Me dijo: Hijo de hombre, come lo que hallas; come este rollo, (El rollo, aquí, es la Palabra) y ve y habla a la casa de Israel. (La casa de Israel, hoy, es la iglesia global, genuina, única)

(2)Y abrí mi boca, y me hizo comer aquel rollo. 

(3) Y me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre, y llena tus entrañas de este rollo que yo te doy. Y lo comí, y fue en mi boca dulce como miel. (La Palabra genuina siempre es dulce y bienvenida. La que rechazas y te adormece o aburre, es la palabra de hombre)

(4) Luego me dijo: Hijo de hombre, ve y entra a la casa de Israel, y habla a ellos con mis palabras. (Es decir que el mandato, aquí, no es para ir al mundo incrédulo, sino al pueblo religioso, supuestamente cristiano.)

(5) Porque no eres enviado a pueblo de habla profunda (Se refiere al humanismo filosófico disfrazado de religión) ni de lengua difícil, (Esto es al mundo cristiano ultra intelectual y literalista) sino a la casa de Israel. (Iglesia genuina, no babilónica)

(6) No a muchos pueblos de habla profunda ni de lengua difícil, cuyas palabras no entiendas; y si a ellos te enviara, ellos te oyeran. (Si un día Dios te enviara a ellos, allí sí te oirán. Pero hoy no te está enviando a ellos, sino a Su iglesia.)

(7) Mas la casa de Israel no te querrá oír, (Aquí tienes la causa, el motivo, por el cual son tantos los hermanos que conoces que no les interesa oír lo que tienes para compartirles. ¿Será porque son malos? No, mira…)  porque no me quiere oír a mí; porque toda la casa de Israel es dura de frente y obstinada de corazón(El mundo religioso no quiere oír la Palabra del Reino porque, en suma, no le interesa oír a Dios. Prefiere seguir con su propia agenda eclesiástica y humana)

(8)He aquí yo he hecho tu rostro fuerte contra los rostros de ellos, y tu frente fuerte contra sus frentes. (Esto te habla del epicentro de la guerra espiritual: mente contra mente. Mente de Dios, contra mente programada por Satanás, dios de este siglo que ciega el entendimiento para que no resplandezca la luz del Evangelio.)

(9) Como diamante, (¡¡Wow!! ¡Aquí apareces tú!) más fuerte que pedernal he hecho tu frente; (Esto es: tu entendimiento) no los temas, ni tengas miedo delante de ellos, (¿Recuerdas qué era lo que impedía que les hablaras? Eso, el miedo. ¿Sabes de dónde viene el miedo, verdad? Obvio, del dueño del imperio del miedo y la muerte, que no es Dios, precisamente. porque son casa rebelde. (Rebelde, sí, pero no imbatible. Todo lo puedes en Cristo que te fortalece.)

Ya está. Eso es. Tú, ahora, desde hoy, acompañas a ese pequeño grupo de hermanos que yo pude conocer y tratar porque viven relativamente cerca de mí, geográficamente. Pero, que en conjunto, ellos y tú, serán los encargados de horadar el cristal de la religiosidad y fabricar el hueco por el cual, van a salir los liberados que conformarán el establecimiento del Reino de los Cielos. Ese es el Reino que hoy ha llegado a tu vida, en cumplimiento de lo que Jesús predicó como único y verdadero evangelio.

 Todo lo demás, ha sido invento de hombre, que si bien ha sido usado por Dios para bendecir, igualmente, solo ha determinado demora, dilación y pérdida de tiempo para el logro del único objetivo central de nuestra presencia en la tierra: devolver el Reino usurpado a su legítimo propietario. ¿Quieres acompañarnos? Házmelo saber y te incluiré en nuestra nómina de trabajo. Te bendigo en Jesucristo y me honro en recibirte como compañero de ruta hacia el objetivo base de este ministerio, acceder a un genuino Tiempo de Victoria…Amén.

Néstor.-

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Predicándome a mí Mismo

(Romanos 3: 8) =  ¿Y por qué no decir (como se nos calumnia, y como algunos, cuya condenación es justa, afirma que nosotros decimos): Hagamos males para que vengan bienes?

El solo escuchar lo que cada uno quiere oir, se ha convertido en nuestros días en algo común y corriente. El diseminado sustantivo sensacionalismo (tendencia de los medios de comunicación a producir  sensación o emoción en el ánimo de las noticias, sucesos etc.) produce en el asiduo lector o televidente, un someter la voluntad despertando hábitos y costumbres fuera del renglón de la equidad sostenible por conductas sobrias y equilibradas. Televisión, videos en la pantalla chica, juegos electrónicos, Internet y sus diversas aplicaciones, el periodismo escrito en los matutinos como a su vez películas y literaturas de orden efectista, por lo general, predomina como centro de entretenimiento e información. El propósito principal que llevan los patrocinadores de estos medios de comunicación, es cambiar la manera de pensar de las personas para un fín determinado. Si yo me aboco diariamente a oír palabras contrarias a las buenas costumbres y estilos de vida, es indudable que se originan en mí distintos métodos de ver las cosas. La 1mera carta a los Corintios 15:33 respalda esta acotación expresando, «No erren; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres». El anunciar las buenas noticias de la palabra de Dios, contradice a una sociedad que discrimina la fehaciente realidad de un Dios creador y sustentador de la vida misma. Tiempo de apostasía en este tiempo del fín, donde se proclama a Cristo en gran parte del cristianismo como una simple figura de adorno, negando el verdadero sentido y propósito de la instauración del reino de Dios en la tierra. Las registradas profecías de Jesús y sus apóstoles como las de los profetas antiguos, tienen cumplimiento irrefutable en nuestros días. Las incrementadas inclemencias en la naturaleza, los conflictos bélicos de gran envergadura, las sediciones y alborotos, inmoralidad en gran escala y violencias de todo tipo, afligen cada vez más a la humanidad. No obstante, entre todas esas manifestaciones, una de las que más preocupa como señal en el mundo cristiano es el rechazo a la sana doctrina del Señor y el abandono de la genuina fe. Pablo Apóstol y profeta, en la 2da carta a Timoteo 4:3-4 dice lo siguiente: «Porque vendrá tiempo (y ahora es) cuando no soportarán la sana enseñanza, sino que teniendo comezón de oir, se reunirán con maestros que les prediquen lo que quieren oír, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas, (alegorías, rumores, leyendas, ficción, etc). Una de las razones de rechazar las Sagradas Escrituras, bien vale la redundancia, se debe a la verdad que ella encierra. La palabra pecado, que de forma  reiterada se menciona como transgresión, perdió su identidad en la mayoría de las Iglesias que se dicen cristianas, por encontrarla ofensiva e hiriente. Un gran siervo del Señor en una de sus predicas expresó «No suavises el evangelio, si la verdad ofende entonces deja que ofenda, la gente ha estado ofendiendo toda su vida a Dios». ¿Qué está produciendo este rechazar y el taparse los oídos para no escuchar las verdades anunciadas contra el mal? Un sumergirse en aguas profundas de la mentira, buscando las famosas perlas de los placeres y el dinero, a costa de lo que sea y como sea. Diversas finalidades en escala ascendente someten la existencia de la humanidad a una carnalidad sin precedentes, no obstante dejando atrás el pluralismo nos abocaremos a descubrir a través de la luz de la palabra del Señor, una en particular que ha originado en todos los tiempos, serios y graves problemas en el circundante globo terráqueo: LA CALUMNIA. ¿Sabía ud que la calumnia que se levanta contra el prójimo, es uno de los crímenes más graves que existen ante los ojos de Dios? Según la definición léxica de la Real Academia Española, la calumnia significa «Acusación o imputación falsa, hecha maliciosamente para causar daño y perjuicios a un tercero».
Este sentimiento lleva preferencia dentro de las maquinaciones de Satanás, porque a través del mismo, distorsiona y cambia situaciones mintiendo con alevosía, especialmente contra el pueblo del Señor.Tenga su Biblia en mano porque a través de una progresión de testimonios, comprobaremos lo grave de este calamitoso símbolo de la maldad.
Comenzamos con la 2da epístola a Timoteo cap. 3:3, que profetiza sobre el carácter desplegado en la humanidad en los postreros días. El amor fraternal entraría en una face aséptica, ocupando su espacio personas e instituciones ególatras, que son aquellos que se veneran exageradamente a si mismos, llevando un sombrío y solo propósito: «Corromper y utilizar las personas en beneficio propio». El afecto natural, que es el amor hacia la familia y la sociedad, perdería su valor dando lugar a pasiones implacables, intemperantes, crueles, llenas de avaricia y soberbias, blasfemando contra todo lo que se levanta en el nombre de Dios y contra Dios y en medio de ese dislocado accionar, el despliegue de bochornosas injurias y calumnias. A través de la Biblia, el Señor enfatiza y advierte de cuidarse de caer en las garras de ese espíritu inmundo de las acusaciones falsas. Dios es amor y sus propósitos son divinos y eternos para con su pueblo, más su justicia, que también lleva el sello de su amor, es irrevocable.
En el Salmo 101:5, la balanza de la equidad, reprueba de manera tajante, al que deshonra a su prójimo «Al que solapadamente infama (calumnia) a su prójimo, yo lo destruiré; No soportaré al de ojos altaneros y de corazón vanidoso» y en el libro de Levítico cap. 6:2-4, El Señor imparte mandamiento a Moisés, sentenciando la mentira; «Habló Jehová a Moisés, diciendo: Cuando una persona calumniare a su prójimo restituirá (indemnizará) el daño de la calumnia». En el salmo 15:1-3, David siervo del Dios Altísimo, declara: «Jehová, ¿Quién habitara en tu tabernaculo? ¿Quién morará en tu santo monte? El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón, Y EL QUE NO CALUMNIA CON SU LENGUA, ni hace mal a su prójimo», y continuando leemos en el salmo 109 vers. 29a, el cual testifica que la calumnia es considerada anatema (maldita), «Sean vestidos de deshonor y descrédito, los que me calumnian y sean cubiertos de confusión». Si existe un siervo del Señor en el antiguo tiempo del pueblo israelita que fue calumniado y perseguido, es el Rey David. En el salmo 31:13, se corrobora el pesar que produce el ser perseguido por causa de las difamaciones, «Porque oigo la calumnia de muchos; El miedo me asalta por todos partes, Mientras consultan contra mí e idean quitarme la vida, Más yo en ti confío, oh Jehová» (este versículo escrito por David lleva en sí un anuncio dual que se refiere a su situación que estaba viviendo como a su vez profetiza sobre la situación del Señor Jesús, antes de ser crusificado)». En los Proverbios de Salomón en el cap.10:18, hace referencia sobre la propagación de la calumnia «El que encubre (simula) el odio, es de labios mentirosos; Y el que esparse calumnia es necio», (ignorante, imprudente, obstinado y poco inteligente). En Lucas cap. 3:14, Juan el Bautista enfrenta a los militares que se acercaban para ser bautizados exhortándolos «A NO CALUMNIAR NI EXTORSIONAR A NADIE». La epístola a los Romanos en el cap. 3 vers. 8, puntualiza a aquellos que inventan mentiras contra los siervos del Señor, donde se les acusan de predicar y enseñar «hagamos males para que vengan bienes», motivo suficiente para despertar la ira de Dios contra los propagadores de semejante engaño. Concluyendo la trayectoria de estos breves pero concisos versículos contra la impiedad de los falsos testimonios, leemos en la 1mera epístola del Apóstol Pedro cap. 3:16, donde, semejante al versículo anterior, este Apóstol del Señor Jesús, condena la acción difamatoria contra los fieles hijos de Dios; «Teniendo buena conciencia, para los que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados (humillados) los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo».
Sí, no faltan ni faltaron falsas acusaciones a través de la historia contra el pueblo de Dios. Nunca Satanás abandonó el intento de maltratar a la Iglesia de Cristo a través de personas influyentes en gobiernos idólatras y ateos. Nerón, por ejemplo, emperador romano en el año 64 de la era gregoriana, envió incendiar parte de Roma con nefandos propósitos. Fue un gran incendio que sirvió en este monarca de mente diabólica, para acusar con ignominiosa calumnia, a los cristianos como ejecutores del incendio. Una vez más los mercaderes de la mentira se sirvieron de palabras infructuosas de las tinieblas, para perseguir y asesinar. Miles de cristianos tuvieron que sufrir muertes violentas en el circo romano y bajo indecibles torturas, la crucifixión.
Esta raíz de amargura no solo es reprobada y condenada por Dios, sino también por las leyes humanas, considerándose agravio hacia la persona, bajo juicio de acción penal. Es semejante a herir o suicidar a un semejante, depende del grado que conlleva el oprobio proferido.
El desparramar engaños acusando a alguien, es un fuego extraño que ofende a Dios y devasta la existencia del prójimo. Cuando se levanta una mentira se crea un ambiente creíble y de sospecha difícil de erradicar, por más que la persona afectada niegue semejante deshonra. Aquél que en algún momento de su vida ha defraudado a su prójimo con palabras inciertas dañando su reputación, debe dar un paso adelante con espíritu de arrepentimiento y restituir la credibilidad del injuriado pidiendo perdón personal y público, e indenizarlo por el daño causado. El perjudicado, por otro lado, no se vista de venganza sino actúe como Jesús actuó, perdonando las injurias por más graves que hayan sido, y deje que la justicia del Señor, obre justo juicio. Hemos llegado al fín de este comentario. Dediquemos de nuestro tiempo para reflexionar y pedir al Señor que ese espíritu no se enseñoree de nuestro ánimo y voluntad. Roguemos con corazón contricto y humillado que el Señor nos de su fortaleza para no difamar a nuestro prójimo. Oremos: «Señor, Nuestro Dios y Padre, ante todo te damos gracias por todo lo que tu haces por nosotros suplicando que perdones nuestras faltas que te hayamos cometido. Extiende, oh Señor, tu poderosa mano a nuestro favor, frenando nuestra lengua para no caer en la tentación de proferir palabras, que levanten calumnias y falsos testimonios contra nuestro prójimo. Oramos con toda súplica y reverencia en el santo y precioso nombre de tu amado Hijo Cristo Jesús. Amén.

Dios bendiga su palabra.

        Texto para tener presente
«Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad» Filipenses 4:8.

Nota: Esta acotación ha sido escrita con un solo propósito; descubrir el pecado de acusaciones espurias, esperando que su contenido guíe con sabiduría, a toda hija/o de Dios.

Vaya a la Biblia, una fuente de esperanza en Jesús.

Pedro José Amoroso

pamoruso704@hotmail.com

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El Día de la Justicia

Hay una guerra, actual, dinámica, potente, cruda, cruel y sin tregua. Pero no es algo nuevo ni que nos sorprenda si es que hemos sabido buscarla en nuestro manual de vida, La Biblia. El libro de Daniel nos brinda una mirada profética de como la guerra presente va a terminar. El rey Nabucodonosor tuvo un sueño y Daniel lo interpretó:
(Daniel 2: 31) =  Tú, oh rey, veías, y he aquí una gran imagen. Esta imagen, que era muy grande, y cuya gloria era muy sublime, estaba en pie delante de ti, y su aspecto era terrible. 

(32) La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce; (33) sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido. 

El rey había soñado con una enorme imagen de forma humana, brillante y terrible. Su cuerpo completo estaba hecho en metal resistente, y sin embargo, sus pies estaban hechos de barro. Daniel le señala que esta imagen representaba los reinos del mundo y el barro significaba la debilidad de los últimos poderes del mundo. Estos reinos serian menos brillantes y terribles mientras el fin se acercara. Entonces Daniel continuó:

(34) Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó. 

(35) Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Mas la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra. 

La piedra que Daniel describe aquí no es ninguna otra que Jesucristo mismo. Él es la Roca de los siglos y bajará del cielo para aplastar todos los reinos del mundo. Cuando el mundo vea esto ocurrir, la divinidad de nuestro Señor será innegable. Toda rodilla se doblará delante de él y toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor. ¿Lo hará en soledad, de manera fantasmagórica y etérea? Esa es la película, la realidad nos dice que tiene un Cuerpo, y que será ese Cuerpo su elemento ejecutor.

No vamos a derribar a los terroristas, los violadores, los narcotraficantes o los violentos con nuestras armas, bombas o misiles. No podemos librar al mundo de tan vil maldad por medio de la fuerza humana. Dios dice que el reino de Su hijo finalmente quebrantará y consumirá todos los imperios malvados. Si, habrá justicia, pero vendrá del Padre Celestial.

Que día será ese cuando todos los viles y despreciables del mundo despertarán delante del trono del juicio de Jesús. Ellos pensaran: “Se nos prometió el paraíso por nuestro sacrificio. Se nos dijo que tendríamos preciosas mujeres, y comida y bebida deliciosa por toda la eternidad.” Pero entonces de repente se darán cuenta que el mismo nombre que trataron de aniquilar completamente ahora está delante de ellos como su Juez.

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El Precio de la Renuncia

Todos somos especiales, diferentes, únicos e irrepetibles, pero si algo tenemos en común es el deseo de ser felices. Para alcanzarlo cada uno maneja sus propias herramientas en forma de creencias, aspiraciones, valores e ilusiones, pero por desgracia seguimos sin saber muy bien qué es lo que en realidad nos acerca o aleja de la ansiada felicidad. Unos piensan que el secreto está en poseer más cosas, otros que en vivir más experiencias, muchos lo sitúan en adquirir prestigio, poder, fama o relevancia, otros lo ponen en manos de las relaciones con familia, pareja o amigos, y otros muchos lo sitúan en el marco de fijarse metas y alcanzar objetivos. Pocos se dan cuenta de que la felicidad es un estado interno que no depende de lo que haces, tienes, consigues o te sucede, sino de la actitud que adoptas al respecto. ¿El resultado?

Tener un buen trabajo, comprar todo lo que deseas, conseguir pareja, tener amigos, ser importante o alcanzar tus objetivos seguramente te va a proporcionar un cierto grado de satisfacción, de eso no tengo dudas, pero tampoco las tengo acerca de que se trata de una satisfacción efímera que se desvanecerá rápidamente con el paso del tiempo si no se procesa desde la actitud adecuada.  Esto no solo va de permanecer encadenados al plan de vida establecido por la sociedad, los agentes económicos y los gobiernos, también va de ser esclavos de una serie interminable de deseos, planes, metas, aspiraciones y sueños que no nos permiten disfrutar de lo conseguido, incapaces de renunciar a nada y deseando constantemente algo más o algo nuevo.

Pero resulta evidente que lo nuevo nunca lo es por demasiado tiempo, y además funciona como una droga que nos convierte en adictos al consumo indefinido de todo tipo de bienes, relaciones y experiencias. Una especie de azúcar emocional del que cuanto más consumes más necesidad tienes. A mi me gusta describirlo como que uno sabe lo que quiere hasta que lo consigue, después sencillamente quiere otra cosa. Y estoy hablando de un tipo de inconformismo patológico que nos conduce hacia una espiral de insatisfacción permanente. Que nos permite disfrutar de fugaces momentos felices de la mano de nuestros logros, pero que nos aleja del verdadero bienestar que desemboca en una vida realmente plena.

En las sociedades modernas la gente feliz no interesa porque no consume demasiado. El verdadero negocio está en la gente insatisfecha que siempre quiere algo más, algo nuevo, y es precisamente ese inconformismo el que se fomenta a través de los valores y la propaganda con la que se nos bombardea a diario. Idolatría, fama, prestigio, posesión, relevancia, poder, comparación, influencia, envidia, ambición…

¿Te suenan de algo? Si no te suena a nada, entonces te felicito por ser ‘un bicho raro’, pero tan solo tienes que bucear un poco en las redes sociales, abrir un periódico o ver un rato la televisión para darte cuenta de lo que estoy hablando.

Está muy bien eso de tener inquietudes, proyectos, objetivos, sueños e ideales. Un inconformismo que nos permite progresar y mejorar en la vida, evolucionar como seres humanos y explotar nuestras capacidades. Pero todo ello visto desde una perspectiva sana y una actitud equilibrada que consiste en que nuestras ansias de más y mejor no nos impidan disfrutar y valorar todo lo que tenemos a nuestra disposición en el momento presente. Porque sentirnos felices y satisfechos, o todo lo contrario, está muy relacionado con la manera en que percibimos nuestra situación actual, con nuestra capacidad de apreciar lo que somos y poseemos aquí y ahora. Algo así como un persigue lo que quieres valorando lo que tienes. Si no eres capaz de sustraerte de la generación constante de necesidades que promueve la sociedad moderna, y de la ambición y el inconformismo patológico que esto genera, estarás condenado a perseguir sin descanso logros cuya satisfacción además de efímera, te convertirá en un drogadependiente desesperado por conseguir su siguiente dosis.

No confundas la satisfacción obtenida por esos logros con la felicidad, no tienen demasiado en común. Pero mientras te aclaras te cuento que aprender a renunciar resulta clave. El poder de la renuncia consiste en darnos cuenta de que no podemos elegir lo que somos ni podemos ser lo que queramos, de que no podemos conseguirlo ni tenerlo todo. El inconformismo y la ambición seguro han contribuido a que la raza humana haya avanzado y prosperado hasta lo que es hoy día, pero actualmente se han convertido en un grave problema psicológico que desemboca en miedo al fracaso, a no darlo todo, a no ser nadie, a ser menos, a no ser perfectos, a no hacer lo que otros hacen, a no conseguir lo que otros consiguen.

Y con este pésimo enfoque lo que obtenemos es frustración, estrés, angustia, depresión y vivir todo el tiempo pendientes de lo que nos falta, desvalorizando lo que ya tenemos en una especie de carrera vital desenfrenada dónde más siempre es mejor y la meta nunca se alcanza.

Debemos aprender que todo tiene un precio, averiguar cual es ese precio, lo que estamos dispuestos a pagar, lo que somos capaces de pagar, y tomar las decisiones consecuentes al respecto. Hemos de averiguar quienes somos, cómo funcionamos, y lo que somos capaces de hacer y soportar. Solo así podremos empezar a obtener certezas acerca de a qué podemos aspirar y a qué debemos renunciar. Todo ello para alcanzar un equilibrio entre lo que tenemos y a lo que aspiramos. Un equilibrio entre un inconformismo sano por lo que deseamos conseguir y una satisfacción igual de sana por lo que ya hemos conseguido. Toca elegir. Y elegir bien implica saber aceptar y saber renunciar, pero también implica pagar un precio.

¿Sabes ya cuál es el tuyo?

(Tito 2: 11) =  Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, (12) enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, (13) aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, (14) quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras. 

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Oscuridades en el Alma

(Éxodo 10: 1) = Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón; porque yo he endurecido su corazón, y el corazón de sus siervos, para mostrar entre ellos estas mis señales, (2) y para que cuentes a tus hijos y a tus nietos las cosas que yo hice en Egipto, y mis señales que hice entre ellos; para que sepáis que yo soy Jehová. 

(3) Entonces vinieron Moisés y Aarón a Faraón, y le dijeron: Jehová el Dios de los hebreos ha dicho así: ¿Hasta cuándo no querrás humillarte delante de mí? Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. 

(4) Y si aún rehúsas dejarlo ir, he aquí que mañana yo traeré sobre tu territorio la langosta, (5) la cual cubrirá la faz de la tierra, de modo que no pueda verse la tierra; y ella comerá lo que escapó, lo que os quedó del granizo; comerá asimismo todo árbol que os fructifica en el campo. 

(6) Y llenará tus casas, y las casas de todos tus siervos, y las casas de todos los egipcios, cual nunca vieron tus padres ni tus abuelos, desde que ellos fueron sobre la tierra hasta hoy. Y se volvió y salió de delante de Faraón. 

(7) Entonces los siervos de Faraón le dijeron: ¿Hasta cuándo será este hombre un lazo para nosotros? Deja ir a estos hombres, para que sirvan a Jehová su Dios. ¿Acaso no sabes todavía que Egipto está ya destruido? 

En el recuento de la historia de la liberación de Israel de Egipto, nos encontramos con que Egipto representa el sistema de este mundo, el sistema de pecado de este mundo, el sistema de tinieblas de este mundo. Recordemos que, cuando Adán cae en pecado, pierde el dominio de la tierra, y le entrega a Satanás el dominio de todas las cosas. Y en ese momento, nuestro destino es totalmente cambiado, y entra en acción del reino de las tinieblas.

Desde ese momento hasta hoy, el reino de las tinieblas está en acción sobre la tierra, y de la misma manera que Dios tiene misericordia sobre justos e injustos, y hace salir el sol sobre justos e injustos, y los cielos de continuo están derramando las misericordias de Dios cada día, de la misma manera, el mundo espiritual de las tinieblas, el reino del diablo también está en operación sobre la faz de la tierra.

Nosotros somos la Israel espiritual; somos la Judá espiritual. Es decir que, hoy, lo que Dios habla para Israel, hoy lo habla para nosotros, que somos la Israel espiritual por el Espíritu. Y el recuento de la liberación de Israel de su cautividad en Egipto, por espacio de cuatrocientos años, donde eran esclavos de un sistema en el cual ellos tenían que estar sometidos, no tenía libertad alguna, padecían tremendamente. Esto es lo que representa la vida sin el Señor, la vida fuera del Reino de Dios.

Y empieza Dios a hablar a través de Moisés, y empieza Dios, (Conocemos la historia de la zarza ardiente, cuando Dios le habla y le dice: ve a Faraón y dile: deja ir a mi pueblo, para que adore mi nombre) Deja ir a mi pueblo, para que adore mi nombre. Dios quiere ser adorado en toda la tierra. Y entonces conocemos la historia, cómo el corazón de Faraón comienza a endurecerse, y Moisés se acerca una y otra vez a Faraón, para insistirle que deje ir al pueblo, y que la razón de la libertad es para adorar a Dios.

Escucha: el conflicto principal en este mundo, es quién va a ser adorado. ¿Va a ser adorado el diablo o va a ser adorado Dios? Este es el conflicto que inició Satanás. Esta es la razón por la cual el reino de las tinieblas está activo todo el tiempo, porque Satanás está buscando atención. Satanás está buscando tenernos en cautividad, tenernos en una opresión, tenernos en un yugo que impida que lleguemos a la estatura del varón perfecto, que es Cristo Jesús. Que impida que entremos a la plenitud de nuestro destino. Y es Egipto, precisamente, lo que se opone a nuestro destino. Entonces, Moisés empieza a acercarse a Faraón, y aquí hay algo muy interesante.

(Verso 8) = Y Moisés y Aarón volvieron a ser llamados ante Faraón, el cual les dijo: Andad, servid a Jehová vuestro Dios. ¿Quiénes son los que han de ir? 

Faraón empieza a sentir, ya, la opresión de las plagas, empieza a ver qué Moisés tiene un poder que está acabando con Egipto, y dice: bueno, de acuerdo, voy a soltar a algunos, pero no a todos…¿Cuántos quieren ir a servir a Dios? ¿Quiénes han de ir?

(9) Moisés respondió: Hemos de ir con nuestros niños y con nuestros viejos, con nuestros hijos y con nuestras hijas; con nuestras ovejas y con nuestras vacas hemos de ir; porque es nuestra fiesta solemne para Jehová.

(10) Y él les dijo: ¡Así sea Jehová con vosotros! ¿Cómo os voy a dejar ir a vosotros y a vuestros niños? ¡Mirad cómo el mal está delante de vuestro rostro!

(11) No será así; id ahora vosotros los varones, y servid a Jehová, pues esto es lo que vosotros pedisteis. Y los echaron de la presencia de Faraón. 

Faraón empieza ya a sentir la opresión, empieza a ver ya un mover en el mundo espiritual que se está aproximando la liberación de Israel al gran momento en que Dios se va a manifestar en toda su grandeza. Entones dice que bueno, que va a dejarlos ir, pero que solamente va a dejar ir a los varones. Acá se quedan las hijas, acá se quedan los niños y aquí se quedan todos los bienes para el sacrificio.

La iglesia de hoy no ha entendido que la liberación de Dios tiene que ver con todo el pueblo. Porque el diablo tiene una mente sagaz y pensó: si dejo que liberen a las mujeres, los niños y la ofrenda, yo pierdo todo. Entonces, si se tienen que ir, que se vayan los varones. Y la iglesia se ha sometido al espíritu de Egipto y le ha dicho a Faraón que está bien, que se vayan los varones a servir a Jehová y las mujeres que se queden en su cautiverio.

Que los niños se queden en el cautiverio. Hay que entretener a los niños. Que la ofrenda para el sacrificio, se quede en cautiverio. Que se vayan solos los hombres. Esta es la obra del diablo. Desde el principio Dios ha estado lidiando con cautividad. Dios vino, y se manifiesta, y la gran proeza de Dios en el Antiguo Testamento, es la liberación del pueblo de Israel. Como lo saca a libertad, para introducirlos a la tierra prometida.

Hay una tierra prometida, y esa tierra prometida es el destino de Dios para cada uno de nosotros, pero el diablo es un diablo de cautividad. El espíritu de Egipto es un espíritu de cautividad, que va a tratar de retener no solamente una parte del pueblo de Dios, sino que vamos a ver que nosotros, como seres individuales, somos también la Sion celestial. Nosotros somos la ciudad celestial. Nosotros somos la habitación celestial del Dios vivo, y Satanás está muy interesado en que solamente una parte de nosotros entre a adorar a Dios, pero que otra parte no pequeña, quede cautiva, quede en yugo, quede bajo el dominio del príncipe de Egipto.

Egipto va a representar las tinieblas, va a representar el mundo espiritual. Vivimos en dos dimensiones. Vivimos en una dimensión natural y física, pero vivimos también en una dimensión espiritual. El mundo espiritual es real, el Reino de Dios es real, pero el reino de las tinieblas también es real, y está operando todos los días en medio de los seres vivientes, para traer cautividad, no solamente a los que están perdidos, sino también al pueblo de Dios.

¿Por qué razón gobierna el diablo sobre las naciones? El diablo gobierna con la única razón de obtener cautivos. ¿Y para qué quiere el diablo tener gente cautiva? Porque en todas las áreas en donde hay gente cautiva, consciente o inconscientemente, le están dando adoración a él y no a Dios. Con el dinero, con la fama, con el poder, con el sexo, con lo que sea. Pero Satanás es adorado en lugar de Dios.

Ahora bien; Dios no solamente libertó al pueblo de Israel, sino que la obra maravillosa de la cruz del Calvario, se va a manifestar en su plenitud. La obra de la cruz no termina cuando Jesús dice: Consumado es, y entrega el espíritu. La obra de la cruz termina, cuando dice que habiendo entregado el espíritu, descendió a las partes más bajas de la tierra, con el objetivo de llevar cautiva la cautividad.

Ahora; cuando leemos donde dice Llevar cautiva la cautividad, se arma una frase allí que, en el idioma español, no la entiende nadie. Un verdadero des trabalenguas intelectual donde nadie entiende nada. Eso, es hasta que el Espíritu Santo comienza a hablarte en serio respecto a la cautividad. Hay en el infierno toda una organización tendiente a la cautividad de las personas.

Vimos que Jesús descendió a las partes más bajas de la tierra, para llevar cautiva la cautividad. Y sucedieron varias cosas en las regiones bajas de la tierra. Sabemos que Jesús venció al diablo y que le arrebató las llaves de la muerte y del infierno, pero hoy quisiera hablar de una parte de la que nadie habla: llevó cautiva la cautividad. Y dice llevando cautiva la cautividad, ascendió, resucitó y, ascendiendo a los cielos, lo fue llenando todo y le dio dones a los hombres. Fíjate que los dones no vienen, sino hasta que es llevada cautiva la cautividad. Son muchos los que quieren tener y manifestar dones espirituales, pero muchos menos los que han sido liberados de regiones de cautiverio.

(Salmo 74: 1) = ¿Por qué, oh Dios, nos has desechado para siempre? (Dime: ¿No te identificas con esto? Hay centenares de oraciones así en el pueblo de Dios, en un solo día.) ¿Por qué se ha encendido tu furor contra las ovejas de tu prado?

(2) Acuérdate de tu congregación, la que adquiriste desde tiempos antiguos, La que redimiste para hacerla la tribu de tu herencia; Este monte de Sion, donde has habitado.

(3) Dirige tus pasos a los asolamientos eternos, A todo el mal que el enemigo ha hecho en el santuario.

Fíjate qué oración tan tremenda, esta. Pregunto: ¿Qué crees tú que son los asolamientos eternos? Los asolamientos eternos, hasta donde yo puedo ver, son los lugares de eterna perdición. Asolamientos son llamados los lugares desérticos. En resumidas palabras, son los lugares infernales, los que forman parte del llamado reino de las tinieblas. Dice: Dirige tus pasos a los asolamientos eternos. Esto significa que cuando una persona se pierde y se va al infierno, ha sido enviada a los asolamientos eternos.

Aquí en esta oración, entonces, se le está diciendo al Señor que hay una situación que se está alargando y que aparentemente, Dios se ha olvidado de aquel que hace esta oración. ¡Señor! ¡Te has olvidado de mí! ¿Nunca oraste así? Además, es una situación en la que, obviamente, hay una opresión. Entonces se levanta el Espíritu de Dios y dice: ¡Dios! ¡Aquí está la respuesta! ¡Levanta tus pasos y dirígelos hacia los asolamientos eternos! En otras palabras, le está diciendo que se dirija a los lugares infernales, y mira todo el mal que el enemigo ha hecho en el santuario.

(4) Tus enemigos vociferan en medio de tus asambleas; Han puesto sus divisas por señales.

¿Qué dice que han puesto en calidad de señales? Divisas. ¿Sabes lo que es una divisa, verdad? Es una bandera, un estandarte, algo que determina que pueda ser visto a la distancia y que de alguna manera representa o simboliza algo. Y dice que eso ha sido puesto en medio de las asambleas. ¿Recuerdas bien lo que era una asamblea, verdad? Exacto: una eklessia. Traducido a nuestro idioma cotidiano: una iglesia. Divisas por señales en medio de tus iglesias, sería la traducción correcta.

Dios va a dirigirse a los asolamientos eternos. (Ruinas perpetuas se les llama en la versión Biblia Textual) para responder a esta oración. Lo que el Espíritu Santo quiere que entendamos hoy, es cómo funcionan estas regiones llamadas asolamientos eternos o ruinas perpetuas. Y para eso vamos a tener que realizar un pequeño tour bíblico, ya que la Escritura siempre se encarga de explicar con claridad todo aquello que no siempre estamos preparados o dispuestos a aprender.

(Judas 23) = A otros salvad, arrebatándolos del fuego; (¿De qué está hablando, aquí? ¡Del infierno! Obviamente, no se está refiriendo a alguien que ya se murió. Nadie podría ir al infierno a sacar de allí a alguien que ya se murió. ¡Eso es antibíblico! Pero te dice que los arrebates, y eso significa que el fuego del infierno viene y te atrapa cuando estás vivo. Por eso te dice que los arrebates de ese fuego, porque ese fuego está teniendo una tremenda influencia sobre sus vidas) y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne.

Eso no es todo; vamos a ver ahora como hay gente que es pastoreada por las tinieblas. Así como los creyentes son pastoreados por Dios, así también los personeros de las tinieblas son pastoreados por las tinieblas y por la muerte. Lo interesante de todo esto es conocer cómo logra el diablo cautivar a las almas, como consigue cautivar trozos del interior de las personas.

(Isaías 7: 6) = Vamos contra Judá (Entiende: Judá es la iglesia) y aterroricémosla, y repartámosla entre nosotros, y pongamos en medio de ella por rey al hijo de Tabeel. 

Aterroricémosla y repartámosla. ¿Cómo opera la cautividad de Satanás? Él necesita que tu alma se fragmente. Porque el alma puede ser fragmentada. Y seguramente, tú habrás dicho alguna vez que algo o alguien te hizo pedazos el corazón. ¿Sabes qué? Ahí tu alma fue fragmentada. ¡Es que esta relación sentimental me dejó hecho pedazos! ¡Esa persona (Hombre o mujer, según el caso), me ha roto el alma. Perdón: ¿Cuántos de ustedes saben perfectamente de lo que estoy hablando?

Momentos traumáticos, momentos de los que no podías salir. Porque, entiende una vez más, el diablo es tu enemigo, lo enfrentes o no. Él va a buscar destruir a todo aquel que se quiera acercar a Dios. No interesa si es un adulto que puede defenderse o una criatura o una anciana indefensa. La maldad, es maldad a secas, sin añadidos elegantes.

Por eso dice: Vayamos en contra de Judá. Vayamos en contra de los elegidos de Dios. Aterroricémoslos. Por eso es que satanás está tan interesado en que el amor de Dios no prolifere en la iglesia. Quizás el mayor pecado de la iglesia ha sido, y sigue siendo, desconocer la calidad del verdadero amor de los unos por los otros. Porque el que ha sido perfeccionado en el amor, no tiene temor.

¿Y cómo va a hacerlo? Recuerda que en el salmo leímos que ellos han puesto divisas en medio del santuario. Entonces dice: vayamos, y aterroricémosla, y repartámosla. Por medio de circunstancias que te producen miedo, y si eres mujer mucho más, porque aunque seas muy fuerte espiritualmente, eres tremendamente frágil y por esa razón es que necesitas ser protegida. Ese es el diseño divino.

Y el miedo, cuando ataca, toma muchas y variadas formas. Miedo al desastre financiero, miedo a ser dejados, miedo a ser traicionados, miedos al sufrimiento, miedo a la oscuridad, miedos de todas las formas. Es decir que, cuando el diablo logra fragmentar el alma de alguien, va a tomar ese pedazo del alma y lo va a establecer en regiones de oscuridad. En regiones infernales.

¿Cuántos leyeron que estamos sentados con Cristo en lugares celestiales? Hay lugares celestiales, pero hasta que no te sientes con Cristo en esos lugares celestiales, déjame decirte que estás sentado en otro lugar. Lo que ocurre es que, como estamos muy acostumbrados a tocar teclas mecánicas o digitales y transitar por todo el mundo, tenemos la tendencia a esperar que el evangelio también sea algo automático. ¡Pero el evangelio no es automático!

Estamos sentados, quiere decir que Cristo compró para nosotros la posibilidad de sentarnos en la victoria absoluta en regiones celestiales. Porque cuando estás sentado en regiones celestiales, no puedes ser tocado por el diablo. El problema es que el alma está fragmentada, porque venimos de diversos trasfondos en que el diablo ha tratado de matarte, o ha tratado de fragmentarte, ha destruido las familias, los anhelos y todos tus sueños, y por una causa o por otra, tu alma es llevada cautiva.

¿Cuántas veces habrás visto a gente que un fin de semana prácticamente volaba en las alas del Espíritu Santo, reía, danzaba, oraba en lenguas, ministraba sanidades y milagros y, una semana después, la misma persona por poco se suicida víctima de una tremenda depresión? Entonces la gente lo mira y le dice: ¡No puede ser! ¡Creíamos que habías sido tocado por el Espíritu y que estabas inundado de gozo! Sí, efectivamente, su alma había sido tocada por el gozo, pero hay una parte de su alma que está en cautiverio, y que mientras no sea liberada, Satanás siempre tendrá derechos y posibilidades de absorberte hacia abajo.

Allí es donde el alma pasa a parecerse a una goma de mascar, esa que tú puedes tirar de un lado y se estirará largamente sin romperse, pero tampoco sin recobrar su forma normal. Fragmentada. Entonces Satanás toma ese fragmento del alma, y lo establece en regiones de oscuridad, para poder estar ministrándote miedos, inseguridades, ira, dolor, pecado.

Y hay gente que está, literalmente, atrapada. Gente atrapada en regiones de pobreza, que no pueden salir adelante hagan lo que hagan y se administren como se administren, que así como les ingresa una moneda, por algún lado les salta un problema que les lleva dos. Eso, si se me permite rotularlo, es una atadura. Están en un cautiverio. Cautivos en una región del infierno.

El hecho es que, de la misma manera en que Dios tiene diseños en el cielo, y nosotros cuando oramos decimos: Padre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en los cielos, como en la tierra. Lo que estamos haciendo aquí es tomar los diseños de Dios para que sean establecidos en nuestra vida, en el infierno sucede lo mismo.

Porque aseguran aquellos hermano que tienen mayor conocimiento y experiencia en este terreno, que es una realidad que, así como existen diseños y lugares celestiales, también existen diseños y lugares infernales. En los primeros, te ministra el Señor, en los otros, te ministra Satanás. Uno te lleva a Vida Eterna, el otro al lago de azufre y fuego, forma elegante y hasta poética de denominar a esa horrible tragedia eterna.

La gran pregunta que muchos se hacen cuando toman conocimiento de estas cosas, es: ¿Y cómo hago para salir de eso? El Hijo de Dios fue manifestado para deshacer las obras del diablo, no solamente en la faz de la tierra, sino hasta lo profundo del infierno. Él descendió para llevar cautiva la cautividad y el poder de Dios desciende hasta donde se encuentren los diseños del infierno para desbaratarlos y expulsarlos de las almas que tienen cautivas.

Y fíjate que dice: aterroricémosla. Donde quiera que hay terror, donde quiera que hay miedo extremo, donde quiera que hay un trauma doloroso, vamos a encontrar que hay una opresión demoníaca, y vamos a encontrar que hay cautiverios. En la gran mayoría de la gente hay cautiverios de este tipo. Hay áreas que no pueden salir. Son prisiones de las cuales no pueden salir.

Hay gente que está aprisionada por la comida, por ejemplo. No se trata que coman conforme a alguna dieta o no, sencillamente: ¡No pueden dejar de comer! ¡No pueden dejar de fumar! ¡No pueden dejar de consumir drogas! ¡No pueden dejar la pornografía! Son prisiones. Y después van a liberación, les echan fuera los demonios y, al corto tiempo, siguen igual o peor. ¿Por qué? Porque no tienen nada que ver con espíritus que los están atormentando desde afuera, sino con un cautiverio en el cual, el alma, está encerrada.

Entonces dice: aterroricémosla, y repartámosla entre nosotros, y pongamos en medio de ella por rey al hijo de Tabeel. La gran pregunta que queda en el aire, es: ¿Quién es el hijo de Tabeel? Tabeel significa “bueno para nada”. Y aquí hay algo muy puntual y de alto interés, porque el objetivo del diablo, precisamente, es que la iglesia llegue a ser una “buena para nada”. Te tengo malas noticias, hermano: En un examen rápido alrededor del mundo, podremos ver y comprobar que, la mayoría de las iglesias llamadas cristianas, hoy, están siendo “buenas para nada”.

Sin embargo, Dios no se ha ido de vacaciones al Caribe. Está enviando más y más revelación en este tiempo, y muchos que han podido acceder a ella, están aportando lo que saben con la finalidad de restaurarla. Los peores enemigos, por ahora, son los liderazgos pre-establecidos, que para no perder sus status quo, están empecinados en impedir esa restauración. No le hace. Dios está muy firme en la idea de levantar una iglesia gloriosa, sin mancha ni arruga, que impacte al mundo secular y que refleje de una vez por todas la tremenda gloria de Dios sobre toda la tierra.

Y dice: lo que yo hago, nadie lo va a estorbar. Y si bien durante mucho tiempo la iglesia ha sido, efectivamente, una buena para nada, porque la gran mayoría de la gente vive con el hijo de Tabeel en medio de ellas. Y sale por ahí un hombre poderoso que tiene a todos impactados porque es un gran empresario, pero la realidad nos muestra que en su intimidad espiritual, mora con el hijo de Tabeel.

Entones te dicen: es que no puedo prosperar en las áreas espirituales. Es que no puedo alcanzar la dimensión adecuada para adorar a Dios. ¿Por qué? Porque el príncipe de Egipto, es un cautiverio. Porque el que se encarga de custodiar los cautiverios, es el príncipe de Egipto. Y dice: Yo quiero que salgan los hombres a libertad. Pero las mujeres, los niños y la ofrenda, se quedan aquí, en cautividad.

Y entonces te encuentras con vidas espirituales que no sirven para nada. Son los que te dicen todos los días lo mismo. ¡Quiero salir de este vicio! ¡Quiero disciplinar mi vida! Pero no pueden. Gente atada por depresiones por generaciones y generaciones. Sin motivos valederos que la justifiquen. Y lo mismo con enfermedades raras. Son los que andan deambulando de cruzada de milagros en cruzada de milagros y no obtienen ningún resultado. Siguen enfermos. Son sanos, pero vuelven a caer enfermos. Cautivos en regiones infernales.

(Salmo 49: 14) = Como a rebaños que son conducidos al Seol, La muerte los pastoreará, (¿No has conocido a esa clase de gente que solamente habla muerte? Está ministrada por la muerte, independientemente del hombre o la mujer que pretendan pastorear su vida. Porque si te pastorea el Señor, siempre hablas vida, jamás pesimismo y derrota.) Y los rectos se enseñorearán de ellos por la mañana; Se consumirá su buen parecer, y el Seol será su morada. (Su morada terrestre, es el Seol)

(Salmo 30: 2) = Jehová Dios mío, A ti clamé, y me sanaste.

(3) Oh Jehová, hiciste subir mi alma del Seol; Me diste vida, para que no descendiese a la sepultura.

¿Dónde estaba el alma? Estaba en el Seol. Y fíjate que no estamos hablando aquí de alguien que está perdido. Estamos hablando de David, que era el ungido de Jehová. Sin embargo, por cuanto una parte de su alma estaba atrapada en el Seol, en la sepultura, él empieza a enfermar de muerte. Mi alma estaba en Seol, dice, y tú hiciste subir mi alma del Seol y me sanaste, para que no descendiese a la sepultura.

Hay enfermedades, que tienen claros diseños infernales. Todas las personas, sean creyentes o no, llevan consigo diseños celestiales y diseños infernales. Su fe determina simplemente el porcentaje mayor que rige sus vidas. Hay gente que habla mucho Dios y vive claramente infierno. Hay gente que, sin hablar tanto, muestra frutos de vivir conforme a los diseños de Dios y ha vencido sobre los de Satanás.

Ahora bien; en estos diseños infernales es donde el diablo atrapa el alma. Primero, te aterroriza. Pone al hijo de Tabeel, para que no puedas funcionar correctamente en todas las áreas de tu vida. Jesús quiere rescatarnos completamente, pero vemos en la liberación de Israel, que esa liberación no se logró de un solo golpe, sino que Faraón fue cediendo poco a poco, hasta que se liberó todo el pueblo.

Entonces aquí vemos como David es atrapado por el Seol y esto va a producir una enfermedad de muerte. Hay gente que no puede salir de enfermedades, porque una parte de su alma fue cautiva en el Seol. Hay niños que nacen de un vientre que anteriormente sacrificó una vida mediante aborto. Así es que esa criatura nace con su alma cautiva en las regiones de la muerte, así que por más que se alimente bien y se consuma todas las vitaminas habidas y por haber, su vida transcurrirá de enfermedad en enfermedad, hasta que ese cautiverio sea descubierto y pueda salirse de él. Ocurre lo mismo con tantas y tantas personas que son perseguidas por la muerte y tienen dos por tres accidentes terribles de los que escapan por poco a morir.

(Salmo 74: 20) = Mira al pacto, Porque los lugares tenebrosos de la tierra están llenos de habitaciones de violencia.

Hay varias regiones de cautiverio. El Seol es una de ellas. Aquí hemos visto cómo David quedó atrapado en el Seol y el Señor lo saca. Ahora veremos otra historia, la de Asaf, salmista de Dios, ungido de Dios. ¿Te estás fijando que Dios no le está hablando aquí a ningún inconverso? ¿Qué muy por el contrario, se está refiriendo a ungidos de Dios, a pueblo de Dios?

(Salmo 88: 6) = Me has puesto en el hoyo profundo, En tinieblas, en lugares profundos.

Hoyo profundo es una región de las tinieblas. ¡Es que no puedes salir! ¡Oras, lees la Biblia y nada, no puedes salir! ¡No puedes salir de este problema! Tienes ansiedades de comer todo el tiempo, no puedes salir, estás atrapado. Estás atrapado en lugares profundos, oyes la voz del diablo, eres acosado por pensamientos sexuales todo el tiempo. Es porque estás atrapado en una región espiritual, donde hay acoso sexual.

Porque muchas veces se viene de un trasfondo donde ha habido abusos sexuales, donde ha habido fornicación, adulterio en las líneas ancestrales, y entonces esto produce que desde pequeñitos, el alma quede cautiva, y luego se les añaden tus propios pecados, y entonces el alma vuelve a quedar cautiva, porque estás bajo diseño. Un diseño del infierno. Por eso dice: a unos arrebatarlos del fuego del infierno. ¿Por qué? Porque el fuego está produciendo una acción en sus vidas.

Quizás provienes de una madre o un padre alcohólico, y tú no quieres beber. Sin embargo, empiezas a crecer y vivir una vida de joven común, y un día caes en la cuenta que tú también estás bebiendo más de lo común. ¡Pero tú no querías! ¿Cómo sucedió si de verdad no querías beber? Sucedió porque hay una cautividad infernal que lo está produciendo. El infierno está ministrando ese pecado, para que no puedas salir de él. Y lo mismo pasa con la droga, con el tabaco o, incluso, con cualquier clase de adicciones sexuales.

Hay una enorme cantidad de gente que sinceramente quiere salir de esa urgencia extrema por alguna clase de pecado. Y las ministran, les echan fuera todos los demonios, andan tres o cuatro días en libertad, en las nubes y, de pronto, otra vez al pozo profundo. Eso se llama cautividad en regiones infernales. Y son atormentadas de manera permanente. Porque ellos quieren llevar una vida recta, pero fuera de Dios no hay paz, y sus pecados no les permiten entrar a la Presencia del Padre. ¿Cuántos saben que sin arrepentimiento no hay lugar para el perdón?

Todos sabemos que el Reino de Dios es Justicia, Gozo y Paz en el Espíritu Santo. Jesús dijo: fuera de mí, nada podéis hacer. Y es estricta verdad: fuera de Él hay tormento, hay fracaso, hay ruina. Fuera de Él es el mundo de las tinieblas, que tiene como propósito principal, destruir tu vida. Entonces dice: me has puesto en hoyo profundo. ¿Nunca has oído hablar a tu alma? ¿Nunca has sentido como que verdaderamente estás en un pozo sin salida?

(Verso 8) = Has alejado de mí mis conocidos; Me has puesto por abominación a ellos; Encerrado estoy, y no puedo salir. (Y ahora mira este)

(Salmo 142: 7) = Saca mi alma de la cárcel, para que alabe tu nombre; Me rodearán los justos, Porque tú me serás propicio.

¿Has prestado atención, o te has dado cuenta, que hay gente que no puede alabar? He visto mucha gente saltando, danzando y dando muestras de estar muy alegres y disfrutando, pero: ¿Sabes qué? A la hora de adorar, no pueden adorar. Están como atrapados, como que alguien o algo les retiró la lengua. Si esto no fuera como estoy diciendo, ¿Por qué crees que se inventaron los ministros de alabanza y adoración, (Esos que un pastor amigo denomina como “porristas cristianos”) que son los que se paran al frente para animar a la gente a que cante y alabe, cuando tendría que ser algo natural y consecuencia del clima espiritual ambiente?

La pregunta que habría que hacerles y, de paso, hacerse a sí mismos, es: ¿Por qué no puedes alabar al Dios que te está dando la vida? ¿Por qué no puedes alabar al Dios que te da todas las cosas, que te llena de misericordia? ¿Por qué no puede, un pueblo alabar a un Dios que tiene misericordia de él? Porque está atrapado. Encerrado estoy. Saca mi alma de la cárcel, para que alabe tu nombre…

Fíjate como actuaba Faraón. Él decía: ¡Ah! ¿Quieren salir a alabar? ¡Acá se quedan las mujeres, los niños y la ofrenda! ¡Que se vayan los hombres, si quieren! Atrapados. Y hoy hay miles y miles o millones, que siguen bajo el yugo de Faraón.

(Deuteronomio 4: 20) = Pero a vosotros Jehová os tomó, y os ha sacado del horno de hierro, de Egipto, para que seáis el pueblo de su heredad como en este día. 

Presta atención cómo, el mismo Señor, (Jehová lo llama aquí), habla de estos lugares.. Horno de hierro, dice. Hablar de un horno de hierro es hablar de una tremenda opresión, de tremendo dolor, habla de tremenda esclavitud. Claro, ahí es donde cualquiera de nosotros, que todavía y pese a todo seguimos siendo bastante religiosos, decimos: ¡Ah, no! ¡Yo ya salí de esclavitud! ¡A mí me salvó el Señor!

No te confundas, hermano; hay tantas regiones de esclavitud. Hay algunas cuyo común denominador, y lo corrobora la propia palabra, es la profundidad de sus tinieblas. ¿Sabes qué son las tinieblas? Tinieblas es la oscuridad total, cuando ni siquiera puedes ver lo que tienes delante de tus narices. Cuando te sale de tu interior un lamento y dices algo así, como: ¿Y ahora qué va a ser de mí?

Hay miles y miles de cristianos asustados por el futuro, que no tienen ni la menor idea de lo que les pueda pasar. Que están en ciertas y determinadas circunstancias graves y no ven solución ni salida alguna por ninguna parte. Están atrapados en tinieblas. Tinieblas es no poder ver. Tinieblas es no tener claridad. ¿Tienes una idea, aunque más no sea vaga, sobre cuanta gente hoy está viviendo en tinieblas?

Son los que vienen y te dicen: ¡Oh! ¡Es que ya ni siquiera sé para qué me llamó el Señor! En cuanto llega la voz del diablo y te empieza a oprimir, que no sirves para nada, que los Latinos no son nada fuera de Latinoamérica, que están predestinados a ser siempre pobres y quedarse pobres. Que eres un hombre sin honor porque un día pecaste o una mujer sin honra porque un día fuiste débil y caíste en pecado. ¡Te arrpentiste y fuiste perdonado! ¡No le creas sus mentiras!

Esto, que parece tan simple de resolver, sin embargo, es lo que tiene atrapados a miles y miles de hermanos. ¿Sabes por qué? Porque cuando el diablo les habla, ¡Ellos le creen! Y no sólo que le creen, sino que van y salen y lo repiten como una sentencia cumplida. ¡Soy una porquería! Vociferan. ¿Porquería? ¿Llamarías tú porquería, a lo mismo que Dios dijo que era Su Imagen y Su Semejanza? ¡No te atrevas! Esa es la consecuencia de un alma atrapada en regiones de tinieblas.

Y, lo peor de todo, si es que puede haber algo peor, todavía, es que esas regiones están inundadas de temor. Un temor casi insano, lindante con el terror, con el alto pánico. De todos modos, habrá que decir que es comprensible, porque da mucho miedo estar atrapado en esas regiones. Pero, dice el Señor: Yo no les he dado espíritu de temor, sino de poder, de dominio propio, y donde ha sido perfeccionado el amor, ahí no hay temor. Y el amor se perfeccionó.

Esto es el amor, que Dios nos amó primero. Y Cristo vino a morir en la cruz del calvario, y esa es la mayor manifestación de amor. Porque fue por amor que Él descendió a las partes más bajas de la tierra, para llevarse nuestra cautividad, para sacarnos, para demostrarnos que nunca más la voz del miedo, la voz de la intimidación, la voz del no puedes, la voz del fracaso, te perseguirá.

Hay voces. Cuando el alma está cautiva, empieza a oír voces en las regiones infernales. Dice que los enemigos vociferan en medio de la asamblea. ¿En dónde vociferan? Por eso le dice: Desciende, oh Dios, a los asolamientos eternos. Ahí es donde han puesto divisa. Ahí es donde están vociferando. Ahí es donde oyes la voz de la derrota. Allí es donde oyes la voz de la intimidación, esa voz que te dice: tú no puedes. Esa es la voz de Faraón. Ahí se quedan las mujeres y los niños. Que los hombres se vayan donde quieran. Estos son míos.

(Salmo 88: 11) = ¿Será contada en el sepulcro tu misericordia, o tu verdad en el Abadón?

Sepulcro. ¿Recuerdas como a David le es arrastrada su alma al sepulcro, para empezar a enfermar? El Abadón, mientras, es otra región espiritual. El Abadón. El Abadón es la región de la destrucción. Hay gente que está atrapada en la destrucción. Hay asignaturas demoníacas. Por eso es tan importante entender. El pueblo, con entendimiento, no perecerá. El pueblo, con visión, es el que sabe dónde va. El pueblo con entendimiento, es el que sabe cómo orar. Señor, dirige tus pasos a los asolamientos eternos. Dice: Será predicada tu verdad en el Abadón.

(12) ¿Serán reconocidas en las tinieblas tus maravillas, Y tú justicia en la tierra del olvido?

La tierra del olvido. Escuché alguna vez una tremenda enseñanza de una no menos tremenda figura del Señor respecto a esta tierra del olvido. Jamás lo había entendido así, jamás volví a verlo así por las mías. La tierra del olvido es un lugar en el espíritu en el que un alma está cautiva. Y cuando eso ocurre, el propietario de esa alma, está en el mundo, convive con el mundo, hasta puede estar en una iglesia y ser una figura valiosa, allí. Pero está permanentemente olvidado. Todo el mundo le pregunta su nombre a cada momento, porque nadie logra recordarlo, y eso que tienen nombres fáciles de retener. ¡No es un problema de memoria!

Son esos a los que, cuando alguien decide orar por los problemas o sanidad, ora por todos los que están pero, cuando llega su turno, lo pasa de largo sin verlo. O cuando forman parte de un grupo que ha logrado un lauro importante y se hace acreedor a una ceremonia de honor con entrega de medallas y todo eso. Todo el grupo recibe la suya y los aplausos respectivos, pero a él se lo olvidan, se les ha perdido su identificación y recibirá lo suyo una semana después, en una oficina, a solas con el que se la entrega sin siquiera felicitarlo. Todas estas cosas, y existen muchas más que a lo mejor tú puedes añadir, producen tristeza y hasta depresión. Alma cautiva en la tierra del olvido.

(Salmo 40: 1) = Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.

(2) Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.

¿Nunca has pasado por alguna instancia en donde tu alma parecería estar metida en un pozo de desesperación? El lodo cenagoso, aunque sea simbólico, es altamente real. Es como que quieres salir pero resbalas en ese barro maloliente y e vuelves a caer al pozo. Es como que quieres salir y te quedas atascado en el barro apelmazado y pastoso. Aquí habría que incluir a los que supuestamente y científicamente, tienen diagnosticado claustrofobia. ¿Claustrofobia? ¡El alma cautiva en un pozo de desesperación, tienen!

Y todo eso rodeado de lo que aquí llama Lodo cenagoso. ¿Recuerdas lo que significa el lodo en el plano espiritual, verdad? Exactamente, la iniquidad. Es la iniquidad con la que has sido rodeado, en la que has estado inmerso, tal vez por generaciones y generaciones. Sientes que el problema te asfixia, pero estás tan atado que no puedes salir y vas perdiendo el sentido por la asfixia reinante.

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Tiempo de Comer la Miel

Confío en que el Espíritu Santo, hoy, quiere traerte una palabra que indudablemente va a subirte a otro nivel de vida. Sé que los días parecen todos iguales, y que escuchar estos audios o leer estos trabajos, en muchos casos puede no ir más allá de un entretenimiento llevado a cabo con la esperanza de recibir algo más. Sin embargo, si por fin te atreves a creeré en esto que oyes y recibes, y ponerlo por obra con decisión, esto inexorablemente va a cambiar tu vida.

Para que eso sea posible, lo único que se necesita, es que tú, allí donde te encuentras, ahora, abras tus sentidos espirituales, y que haciendo algo que nunca hacemos porque no es mi estilo, hoy se me demanda pedirte, y es que ores conmigo diciendo así: Espíritu Santo, hoy profetizo sobre mí; vengo a declarar que yo soy todo lo que la Palabra dice que soy. Y yo acepto todo diseño dado por el cielo, para mi vida. Yo creo, yo recibo, lo que Dios tiene para mí. Llevo cautivo todo pensamiento, a la presencia de Jesús. Amén.

Busca el Libro de Apocalipsis, capítulo 4. ¿Cuántos de ustedes no anhelan escuchar la voz de Dios audiblemente? Allí donde estás, levanta aunque más no sea de manera imperceptible tu mano, no para que la vea yo, sino para que sea vista en los cielos y también en el infierno. Me pregunto cuántos de ustedes quisieran tener la experiencia que Pablo tuvo un día, de ser llevado al paraíso, estando vivo todavía.

O la experiencia de Ezequiel, y ser transportados y ver. Ahora vamos a buscar revelación en una Palabra que nos muestre que esto es posible. Y te voy a mostrar cómo es que tú puedes empezar a caminar en esa dirección. Así que, convengamos, esta no es una palabra que puedas meter dentro de un biberón. Tienes que comerla con tu espíritu y con todos los dientes que tenga tu espíritu. En el capítulo 4 de Apocalipsis, encontramos un diseño muy particular. Está hablando Juan, y dice:

(Apocalipsis 4: 1) = Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.

Siempre hemos tomado este pasaje como algo profético, algo futuro. Sin embargo, este pasaje está mostrando algo más que un evento futuro. El que tiene oídos, oiga. Está mostrando un diseño de revelación. Los misterios de Dios, no descienden al hombre. El que quiera entender los misterios de Dios, tiene que elevarse a la dimensión de Dios y tomarlos allí.

Por eso fue necesario que Pablo sea levantado. ¿Por qué no vino el Espíritu y le enseñó ahí, donde él estaba? Porque hay cosas que se aprenden en este plano natural. A veces, reunidos en algún lugar y simplemente cantando o adorando, estás aprendiendo cosas. Pero hay cosas que no se pueden aprender por medio de una prédica o una enseñanza.

El Espíritu Santo viene, nos llena de toda verdad, nos conduce. Pero hay revelaciones y revelaciones. No toda revelación tiene el mismo nivel espiritual. Hay revelaciones que son trascendentales. Por ejemplo: cuando Daniel ve una visión y le pide al Señor la explicación de esa visión, esa oración lo lleva a ayunar por veintiún días, pidiendo una respuesta, una explicación que no venía.

Ahora bien; luego, Daniel puede entender qué estaba pasando. No era que Dios no le había respondido, sino como dice la Palabra, Desde el primer día que dispusiste tu corazón, yo respondí. El tema era que esa respuesta, estaba ya encontrando oposición. ¿Qué palabra tan tremenda era, la que estaba enviándole Dios a Daniel, que un príncipe territorial tuvo que salir al encuentro de este ángel, para evitar que el mensaje llegue?

O sea que, como ya te dije, hay revelaciones y revelaciones. No todas son iguales, aunque todas son preciosas, valiosas, hermosas y maravillosas para los que la reciben, algunas van a costarte un precio. Hay revelaciones por las que vas a tener que pagar algo, y a veces alto. Hay gente que pretende que todo le sea revelado gratis, y déjame decirte que no es así como funciona esto.

Sólo la salvación es por gracia. Lo demás, te cuesta todo. Pero, aun así, hay revelaciones que Dios no las baja al plano del hombre. Entonces, el que quiera tomar esa revelación, tiene que aprender a escalar posiciones, para llegar al lugar donde la revelación desciende, y es factible traerla al plano natural. Necesito que te quedes pensando en eso. Voy a llevarte a otro lugar.

Hay lugares, físicamente hablando, donde es muy fácil orar. Pero también hay lugares, en donde es tremendamente difícil orar. Hay lugares donde tú simplemente levantas una mano, y los demonios salen. Pero también hay lugares en donde tú gritas, pataleas y los demonios se quedan mirándote. La persona es la misma, la unción es la misma. ¿Cuál es la diferencia?

Todo esto nos hace entender que, tal como está escrito en el versículo 1, que leímos: Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta (¿Abierta dónde?) en el cielo; (Una puerta abierta en el cielo. Y mira lo que dice acá.) y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.

¿Has notado que el Espíritu no desciende donde se encuentra Juan? No baja y le dice todo lo que va a suceder, no. Lo primero que hace es decirle: ¡Sube! Sube, y yo te haré entender. Este es otro nivel, de eso ya no tengo ninguna clase de dudas. Esto no tiene nada que ver con un culto dominguero, esto no se enseña en ningún seminario, esto no se comparte en una prédica de veinte minutos.

De lo que estamos hablando, es de una revelación sobrenatural del Altísimo. Que puede transformar una nación, que puede transformar tu vida. En mi Biblia yo tengo sesenta y seis libros escritos en un período de dos mil años por más de cuarenta personas.

Y en este libro, sin importar el trasfondo de las personas que escriben esta Biblia, podemos darnos cuenta que lo que aquí se comparte, es sobrenatural. Hay gente que te habla de ángeles como quien habla de las sillas o las butacas del templo. Con la misma claridad que tú puedes ver esas sillas o esas butacas que hay en tu templo, así esa gente que anda en ese nivel puede ver a los ángeles. Y también a los demonios, claro…

Y entonces, cuando uno de ellos se planta en el frente de tu congregación, no echa mano a su Biblia y te invita a leer tal o cual versículo, directamente comienza diciéndote que vino un ángel y le dijo que te dijera lo que te va a decir ahora. ¿Qué harás? ¿Le creerás o lo harás expulsar por loco? Y si lo hicieras, ¿Qué responderás cuando te pregunte cual fue la última vez que un ángel del cielo vino y te dio un mensaje?

¿Qué es lo que nos hace diferentes a nosotros, de los individuos de los que narra sus historias ese libro? ¿Dónde está la diferencia? La iglesia ha perdido su herencia espiritual. Ha conseguido que la iglesia, como institución, se convierta en algo estrictamente terrenal. ¿Sabes qué? Para que Jesús diera a luz la iglesia, se la pasó en ayuno, oración, quebranto, lágrimas, humillación, cruz. ¡Para que diera a luz la iglesia, tuvo que haber muerte!

Lamentablemente, nuestros sentidos hablan mucho. Tu oído, grita. Tus ojos, gritan. Entonces, mira; una iglesia que ha perdido su herencia espiritual, y por el otro lado, sentidos que nos agarran por todas partes. ¿Qué posibilidad tiene el reino del espíritu, para afectarnos, con tana distracción? Nuestros sentidos, son muy poderosos.

El primer recurso que tú necesitas para poder entrar a la dimensión del espíritu, es el siguiente: tienes que perderle el miedo al error. Yo quiero que tú me hables, pero si el diablo me habla antes de ti, ¿Qué hago? Mira; lo primero que debemos perder, es el miedo al error. ¡Yo quiero que haya palabra profética en mi iglesia, -dice el pastor-, pero me da miedo que venga alguien y diga cualquier cosa!

¿Sabes qué, hermano? ¡No funciona así!  El temor no es compatible con la fe. La primera cosa: ¿Tú quieres desandar el camino andado? Muy bien; ¡Somos una iglesia muy terrenal! Eso es muy triste. Se ha perdido la herencia espiritual. Eso es tremendo. ¿Y entonces, qué hacemos ahora?

Veamos, primer paso: perdamos el temor al error. ¡Pero es que podemos equivocarnos! Sí, pero podemos no equivocarnos, también. Y ahora te voy a decir por qué esto no es compatible con la fe. Busca Mateo capítulo 7. Creo que hoy el Señor te va a iluminar algo en tu entendimiento que hasta hoy, estaba a oscuras.

(Mateo 7: 10) = ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?

(11) Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?

Hermano…Dios quiere que le pidas. ¿Seguro? ¿No se fastidia si le pido? Si se fastidiara no le hubiera hecho decir a Jesús esto que dice aquí. ¡Pídele! ¿Y qué le puedo pedir? ¡Pídele cosas sobrenaturales! Hay gente que gasta sus oraciones en cosas tontas. Que el trabajo, que el dinero, que la salud. Yo no censuro eso, son necesidades reales, pero…`pregunto: ¿Cuánto hace que tú le has dicho al Señor algo así como: ¡Señor! ¡Dame una visita celestial!

¡Señor, yo quiero visitas angelicales, quiero moverme en el plano del espíritu! Ahora piensa: ¿Qué padre podría darle una piedra a un hijo si este le está pidiendo pan? ¿Tú crees que si tú le pides a tu Padre celestial que te dé una visión, Él te va a mandar a Satanás para que te la responda? Escucha algo que a lo mejor hace mucho que no escuchas: Sin fe, es im-po-si-ble agradar a Dios.

¡Es que: vaya a saber si Él quiere darnos eso! Quita el temor. Si se ponen de acuerdo unos cuantos, confiando y creyendo, Él va a responder. Ese es el primer paso, quita el temor. Busca conmigo la Primera carta a los Corintios, capítulo 2.

(1 Corintios 2: 6) = Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen.

(7) Más hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, (8) la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria.

(9) Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman.

(10) Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios.

(11) Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.

(12) Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido,

¿Sabes cuál es el mejor regalo que puedas tener durante tu vida? Poder escuchar la voz de Dios. Nada se compara con eso. Y cuidado; no estoy hablando de una emoción en el corazón, tampoco hablo de una impresión, algo así como: yo siento que eso…No. Todos tenemos eso. Mucho menos me refiero a una palabra profética que salga al cantar, eso es el jardín de infantes, es la guardería. Yo estoy hablando de mensajeros celestiales; hablo de palabra audible de parte del Espíritu de Dios. ¿Y cómo es que opera eso, hermano? Vete al libro del profeta Joel.

(Joel 2: 28) = Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones.

Escucha lo que te digo, hoy: el Espíritu Santo va a abrir este verso como nunca antes. Hay una serie de asuntos que hemos visto y leído muchísimas veces en este libro, pero puedo asegurarte que nunca jamás va a tornarse tan cierto, tan genuino, tan real y verdadero como en el tiempo que llega. Deja marcado este texto y ven conmigo a Génesis 15. Aquí Dios le había prometido algo a Abraham, ¿Recuerdas? Le había prometido un hijo. Él tenía más de setenta años cuando le promete esto.

(Génesis 15: 5) = Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia.

¿Te das cuenta lo que Dios está haciendo con Abraham, aquí? Lo está suspendiendo en los aires, lo está introduciendo en el mundo del espíritu. ¡Cuentas las estrellas, Abraham! ¡Si tú lo ordenas, yo lo hago, Dios mío, pero no creo que pueda! Así será tu descendencia, Abraham. Le está hablando de algo que va a ser espíritu y verdad, en base a lo que es verdad.

Escucha esto: lo primero que Dios activa en alguien a quien Dios va a levantar, es el área de los sueños. ¿Sabes por qué? Porque nuestros sueños, y no estoy hablando de esos que vives cuando duermes, sino de los que tienes cuando estás bien despierto, son la extensión de nuestra fe. ¿Verdad que ahora entiendes mejor a Joel? Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones.

Esencialmente, dice que nuestros ancianos soñarán sueños. Noten que estos sueños son un fruto del derramamiento del Espíritu Santo sobre toda carne en los postreros días. Ahora bien; ¿Cuántos de ustedes pueden creer que ya estamos en los postreros días? Y Él dice: yo, en los postreros días, derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y dice algo muy claro: vuestros hijos y vuestras hijas, vuestros ancianos, soñarán sueños.

Tener sueños respecto a cosas que necesitas para verdaderamente servir más y mejor al Señor, no es un sinónimo de inmadurez o irresponsabilidad, los sueños son la verdadera plataforma sobre la que luego se deslizará la fe auténtica. Los sueños no son para los tontos, son para los que tienen visión. Por eso, si tú te guardas tus sueños en tu corazón, te vas a ir a la tumba y no vas a ver ninguno realizado.

Lo que no te contaron todavía, es que los sueños que tienes, no son predicciones del futuro, sino imágenes del pasado. Porque eso, ¡Ya estaba en el corazón de Dios! Antes de la fundación del mundo, estaba. Porque los sueños no es soñar lo que va a pasar, es ver lo que Dios ya hizo.

Un ejemplo claro es el asunto de la sanidad física. Me pregunto quién o quiénes de ustedes no habrán sido testigos, al menos una vez en  sus vidas, de una tremenda y milagrosa sanidad de una enfermedad aparentemente sin remedio. Eso es posible, eso es real, yo lo he visto.

Sin embargo, si la sanidad física es algo tan probable y legítimo de esperar dentro del ambiente cristiano sincero, pregunto: ¿Por qué hay gente que no se sana? Quiero que entiendas algo; la sanidad no es un asunto que nace en la mente, pero la mente afecta. ¿Sobre qué derechos nosotros le podemos reclamar sanidad al Señor? Por la sangre de Jesucristo. ¿La muerte de Jesús nos da derecho de reclamar sanidad?

Ahora; ¿Cuándo ocurrió la muerte de Jesús, o va a ocurrir? ¡No! ¡Ya ocurrió! Entones, nosotros vamos a la cruz y tomamos la obra de la cruz para aplicarla sobre nuestra vida. Ahora; ¿Es lógico decir que por Él tú eres sano? ¡No, no es lógico! ¿Qué necesitas para hacer eso? ¡Creer! ¡Fe!

Supongamos que una persona tiene un problema en los huesos. Osteoporosis, reumatismo, lo que sea. Lo que hacemos es llevar la esfera de la fe, a la mente. ¡Es que yo sé que Cristo murió por mis enfermedades! No me interesa que lo sepas, ¡Lo que necesito es que lo creas!

A ver; empieza a imaginarte: ¿Cuándo serías sano? Vete sano de tus huesos. Fíjate cómo tus huesos empiezan a rellenarse de calcio. ¿Qué estás haciendo? Estás entrando al terreno del espíritu. Estás soñando con tu sanidad y declarando que tu sueño es real. Y no es el poder de tu mente, porque tu mente sólo es una plancha, ¿Entiendes? Son tus sueños, que son la extensión de tu fe. No es un asunto mental.

Yo no sé cuántos de ustedes, que están allí del otro lado compartiendo esto, necesitan verdaderamente de alguna clase de milagro de parte de Dios. No lo sé, pero lo que sí sé es que, si no son capaces de soñar como realizado ese milagro, jamás lo van a ver manifestado. Pero si son capaces de soñarlo, seguramente ese milagro los sorprenderá en cualquier momento de cualquier día de los próximos.

¿Pero entonces no tengo que orar? ¡Claro que tienes que orar! ¿Cómo supones que Dios sepa lo que quieres, si no se lo pides? ¡Óralo! Pero, al mismo tiempo, también atrévete a soñarlo como hecho. La palabra dice que los ancianos soñarán sueños. O sea que esos sueños, no son consuelo de tontos, son movidos por el Espíritu Santo, para expresar nuestra fe.

A ver; casi que te estoy viendo ese rostro de cierta incredulidad que no puedes evitar. Supones –con mucha lógica griega-, que esto no puede ser suficiente. Vamos a verlo desde otra óptica. Ven conmigo al Salmo 139. Es un salmo que te habla de la omnisciencia y omnipresencia de Dios.

(Salmo 139: 17) = ¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos!

(18) Si los enumero, se multiplican más que la arena; Despierto, y aún estoy contigo.

Hermano: los deseos y los sueños de Dios son sueños de paz, de bendición; no hay nada malo en el corazón de Dios, para ti. Él no te ha planificado ninguna enfermedad para enseñarte lo que es bueno; Él tiene pensamientos de paz, de bendición, de prosperidad y de grandeza. Él quiere verte dar fruto en todo.

Quiero que veas algo: si es cierto que eso está en el corazón de Dios, la pregunta, es: ¿Por qué no te llega? ¿Hablamos con la verdad? ¡Porque ni tú te lo crees! No me vengas a decir que el diablo te roba todo, porque el diablo está vencido. Él juega tenis con una raqueta agujereada. ¿Pero por qué mi marido no cambia? ¿Tú crees que tu marido pueda cambiar? ¡Qué sé yo, es tan agresivo! Listo; no lo crees, no sucede.

Es que soñar con eso ya no sería un sueño, sería una utopía. Basta; Dios le dio sueños a José, le dio sueños a David antes de ver el templo construido, que no lo vio; él lo vio por dentro de él. Lo que más tardó el Señor de cambiar a los esclavos que salieron de Egipto, fue su capacidad de soñar. Ellos habían perdido su capacidad de soñar porque estuvieron siendo esclavos por cuatrocientos treinta años.

La gente de Reino se maneja soñando con lo que desea ver cumplido y pidiéndole al Señor que se lo baje al mundo natural ya mismo. La iglesia, desde hace mucho tiempo, ha descendido a lo terrenal y, desde allí, pretende gobernar un mundo que lleva kilómetros de ventaja en todo. No podemos adorar o servir al Señor a partir de nuestros cinco sentidos.

Porque, te digo más, estos cinco sentidos, en realidad, no valen demasiado en el ámbito del espíritu. Los sentidos más poderosos, no están precisamente en la esfera de tu cuerpo. La Biblia nos muestra que la gente fue usada por Dios para ver cosas asombrosas. Quiero volver otra vez a Apocalipsis 4.

¿Sabes cuánto odia el diablo esta palabra? Él no se hace mucho problema porque tú vengas a escuchar que Dios te ama. De hecho, tú ya sabes que Dios te ama. Y tampoco el diablo se hace mucho drama por causa de que nosotros vayamos a escuchar todas esas cosas que hemos escuchado siempre. No deben mentir, hermanos. Tampoco adulterar, ni fornicar, ni tener empleados en negro. Ese no es ningún problema para el diablo.

Pero, cuando tú le empiezas a hablar a los espíritus de las personas; cuando tú vas a desencadenar sobre ellos algo que puede cambiar su historia, mira; ¡Hasta la luz se va! Quiero que percibas con tus sentidos espirituales lo que te estoy diciendo.

(Apocalipsis 4: 1) =  Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo;

Paréntesis. ¿Cuántos de ustedes que me están escuchando, quisieran que allí donde ustedes viven, Dios haga cosas tremendas? Bien; entonces te cuento que decir Avivamiento, es lo mismo que decir: Puerta abierta en el cielo, donde viene Dios y te dice: ¡Sube! Entonces, no se me ocurre algo más coherente y lógico que advertirles que ustedes, todos ustedes, tienen que aprender a abrir esa puerta. Porque a esa puerta, no la abre Dios, la abres tú.

Puedes cantar con las mejores voces de este planeta, los mejores músicos, y ni la cortina del cielo se va a abrir. El objetivo de un adorador, es que la puerta del cielo se abra. Que la ventana aparezca, que las gradas desciendan. En otras palabras: que el Reino de Dios, se conecte con el reino en el que nos movemos. Si puedes lograr eso, ya eres un adorador. Si no logras eso, sólo eres un cantante. Eres músico, pero no eres adorador. ¿Lo estás entendiendo? Mira; acompáñame por un momento, un poco más adelante en este libro de Apocalipsis. Vamos al capítulo 19.

(Apocalipsis 19: 11) = Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.

Juan dice: Entonces vi el cielo abierto. Dice vi, del verbo ver. Yo veo, tú ves, Juan vio. No se lo contaron, no lo soñó; ¡Lo vio! Yo creo en mi corazón, que la puerta que se abrió frente a Juan, aquí, jamás volvió a cerrarse. Y te doy un ejemplo que probablemente te sacuda.

Dicen que hay un lugar en los Estados Unidos, concretamente en Carolina del Norte, llamado Moravian Falls, que es el lugar exacto en donde un autor llamado Rick Joyner, tuvo la visión que lo llevó a escribir su libro “La Búsqueda Final”, que si no lo has leído, te recomiendo aquí y ahora.

Aseguran los que han estado allí, que Moravian Falls es un lugar en el que tú entras, y puedes tener la visión de un topo espiritual, pero igualmente empiezas a ver ángeles. Todos los profetas de Dios, al menos los que sí saben de qué se trata, realmente, la cualidad de ese ministerio, han acudido o acuden hoy mismo a ese lugar, simplemente a entrenarse.

Y fíjate que ese lugar es un pequeño pueblito, al cual algunos reconocidos profetas aseguran que no pueden acudir, o no se deciden o se atreven a hacerlo, porque aseguran que es demasiada la saturación profética la que existe allí. Se dice que un joven profeta fue allí por primera vez y cayó en trance por espacio de tres días. Entonces, la pregunta es: ¿Qué pasó en Moravian Falls? Moravian Falls, debe su nombre, a los hermanos moravos.

En ese lugar, la iglesia oró por espacio de cien años. A tal punto oró, que quedaron los cielos tan abiertos, que no interesa que el que llega sea un castrado espiritual, igualmente se le abre todo y puede ver lo que jamás habría soñado ver. ¿Por qué supones que pasa eso? Simple: ¡Porque es un pueblo con los cielos abiertos! Porque existieron hermanos, los moravos, que por cien años oraron en ese lugar. Me pregunto ¿Cuántos de ustedes quisieran ir hoy mismo a Moravian Falls?

Estoy seguro que la mayor parte de ustedes, los que me están escuchando, todavía acostumbrados a las rutinas de los templos babilónicos, habrán levantado su mano en señal de asentimiento a la pregunta. A los que lo hicieron, créanme que los entiendo. En otra época, y no hace tanto tiempo de eso, yo hubiera hecho lo mismo. Hoy tengo la obligación de preguntarles, casi con severidad magisterial, ¿Por qué no crean o levantan un Moravian Falls en ese lugar en el que viven?

Díganme la verdad: ¿Qué es lo que impide que cualquiera de nosotros pueda hacer eso mismo donde está viviendo ahora? Hace muchos años, viajé muchos kilómetros, y me mojé hasta los huesos porque era un día de tremenda lluvia, arriesgué a una pulmonía a mi esposa y a mi hijo menor, que en ese tiempo era muy pequeño, simplemente por ir a un estadio de fútbol a ver si recibía algo de la unción que, -aseguraban- traía ese visitante ilustre.

¿Y sabes qué? Me vine como fui, sólo empapado de agua y con un resfrío en ciernes. Porque a la tremenda unción de esa tremenda figura, no la vi ni en panfletos de promoción. Una unción que, sin embargo, y porque Dios es fiel, es paciente, es misericordioso y, esencialmente, porque conoce a fondo nuestros corazones, tuvo la gracia de hacerme llegar algunos meses después, en un lugar común, sin pompa, sin brillos y sin figuras, sólo por la oración de otro hombre de Dios como yo. Los cielos no se abren por las estrellas del evangelio, se abren por los corazones nobles y llenos de integridad.

Lo que trato de mostrarte, es que es imposible entrar a la dimensión del espíritu, sin oración. No importa dónde vayas y qué ungido profeta ponga sus manos sobre ti. En el mejor de los casos, eso te podrá durar algunos días. Pero si quieres ese ingreso de modo fluido, deberás esperar que se abran los cielos. Y los cielos, por mal que les pese a muchos famosos con poco tiempo en sus agendas, sólo se abren con oración sincera, genuina y desprovista de espectacularidades.

Y entiende esto: en la medida que los cielos se abran y la gloria de Dios comience a descender, y todos los presentes comiencen a recibir todo aquello por lo cual están clamando, al mismo tiempo, todos los que allí se encuentren, asimismo serán levantados. Si vamos a implantar de una vez por todas el Reino usurpado, será con una gran cantidad de personas recibiendo lo que deben recibir de manera directa desde esos cielos abiertos.

Que puedan ver el Reino de Dios en la dimensión del Espíritu, que puedan ver sus problemas resueltos, y no porque venta alguien y le ore, no porque vaya a venir un profeta y le profetice, sino porque Dios mismo los estará ministrando a través de los cielos abiertos. Cuando los cielos se abren, los milagros acontecen, la gente es sanada, los muertos son levantados.

Cuando los cielos se abren, la palabra de sabiduría abunda, todos tienen algo nuevo porque Dios les está hablando. Cuando los cielos se abren, la alabanza no puede detenerse, la adoración es sobrenatural. Cuando los cielos se abren, no tienes que hacer campañas de evangelismo, porque la gente vendrá a ti, y vendrá, y vendrá, y vendrá. ¿Por qué? Porque todos quieren ver a Dios, y ellos saben que tú lo tienes.

Entonces, ¿Cuál es tu parte? Abrir los cielos. La tarea que tenemos, es abrir los cielos de cada una de las ciudades, pueblos o aldeas en las que hoy estemos viviendo. Va a ser difícil, claro, pero si lo pudieron hacer los moravos, con la poca luz que tuvieron, ¿Cuánto más nosotros, que hemos entendido los diseños de Dios podremos hacerlo?

Es tiempo de plantar las rodillas y empezar a orar. ¿Por cuánto tiempo? ¡Por todo el que sea necesario para que los cielos se abran! Porque cuando los cielos se abran, llegarán en cada país, en cada nación, en cada cultura, los rudimentos divinos que permitirán ganar esa batalla e implantar el Reino de los Cielos en lugares donde reinaba Satanás. Porque Dios dice que no es con espada ni con ejército, sino que es con su Santo Espíritu. ¡Y yo lo creo! ¿Y tú?

Y en ese proceso, vas a poder ver a la gente por la cual has estado orando, venir corriendo y caer de rodillas ante nuestro Señor. La gente va a venir buscando sanidad, y va a salir sano, salvo, santo y lleno del Espíritu. Cielos abiertos. Hay centenares de ministerios que hoy se autodenominan con este título: Cielos Abiertos. Está muy bueno que así sea, pero… ¿Tienen sus cielos personales abiertos o sólo es marketing? Todos los avivamientos de la historia, fueron precedidos de adoración y oración.

(Apocalipsis 4: 6) = Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás.

Esto parece un enigma, ¿Verdad? Ese mar de cristal, existe. Hay gente confiable que asegura haber sido llevado por Dios a ese mar de cristal y haberse mojado en él. Sin embargo, ese mar de cristal, es un mar de revelación. Tú te introduces en él, y puedes ver todas las cosas.

Vamos a ver: ¿Dónde tiraban los pecados en el Antiguo Testamento? A lo profundo del mar. ¿Sabías tú que el fondo del mar es el lugar más oscuro de la tierra? Pasados los veinte o veinticinco metros de profundidad, oscuridad. Y mientras más vas descendiendo, mayor oscuridad. Hasta llegar a un lugar en el que la oscuridad, es absoluta. ¡Lo contrario del mar de cristal! Ahí no hay oscuridad.

El mar terrenal, esconde; el mar celestial, revela. Ahora; junto al mar, cerca del trono, hay cuatro seres vivientes. Y la descripción que les da Juan es asombrosamente exacta. Dice, y quiero que tomes nota: llenos de ojos, delante y detrás. Si tú vas a Ezequiel 10, vas a entender que esos ojos, son los espíritus de Dios.

Los querubines, son los seres más elevados en el Reino espiritual. Porque ellos son los que están más pegados a Dios. Ellos tienen ojos por todas partes. En Ezequiel 10, y tendría que leer ahora todo el capítulo, pero no puedo hacerlo por razones de tiempo, luego léelo tú, dice que cuando Dios se movía, estos seres con ojos, lo seguían, lo seguían y lo seguían.

En Ezequiel dice, que la gloria de Dios era la que se movía. Entonces, estos querubines lo que perseguían, era la gloria de Dios. La gente que ve, que tiene visitas angelicales, que ve visiones, es gente que está detrás de la gloria de Dios. Hay gente que quisiera tener una visita angelical, para entender algo, pero Dios no te responde esos caprichos.

Él te va a mandar a un ángel, para que te revele a Jesucristo. Él te va a dar una visión, para revelar parte de Jesucristo. Todo lo que viene del reino del espíritu, está dirigido a que Jesucristo sea exaltado. Así como la iglesia se hizo tan terrenal por mirar, por natural, necesitamos despertar en ellos un hambre por la gloria de Dios. La gloria de Dios debe ser la que dirija nuestra vista.

Porque esa es la gran diferencia de todas las diferencias. ¿Qué vieron los que creyeron? ¡La gloria! ¿Y los que no creyeron? ¡No vieron nada! Eso distingue a los que conocen a Jesús, y a la gente que no conoce a Jesús. Y eso, además, es lo que ha determinado que existan tantos errores en la teología que se enseña. Depende el profesor y su relación con el mundo espiritual, será lo que pretenda enseñarte como verdad.

Un día, Jesús preguntó: ¿Quién soy yo? ¿Quién dice la gente que soy yo? Bueno, unos dicen que eres Elías, otros, Juan el Bautista que recuperó la cabeza. Ajá, ¿Y para ustedes, quién soy yo? Dudaron, porque hasta ese día, Jesús no había dicho en ninguna parte, Yo Soy. El Hijo de Dios, o yo soy el mesías, no. Si alguien lo decía, Jesús decía así es, o así sea, pero Él nunca lo había dicho.

Entonces Pedro, es tomado por el Espíritu Santo y dice: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Y Jesús dice: bienaventurado eres tú, porque esto no te fue revelado por carne ni sangre, sino por mi Padre. Nota que, de los doce discípulos, uno recibe la revelación sobrenatural estando presente Jesús. ¡Uno solo recibe la revelación! La revelación, que para nosotros, hoy, aunque nos impacte, no nos resulta algo desconocido, para ellos era todo un misterio. ¿Quién era ese hombre, que hasta el mar se le sujeta?

¿Será Elías? Decían algunos. ¿Y por qué creían que podía ser Elías? Porque Elías no murió, sino que fue tomado por el Señor. Y estaba profetizado que regresaría. Por eso algunos creían que Él era Elías. Pero, es el Espíritu Santo el que desciende sobre Pedro, sin que sea Pentecostés, y le trae la respuesta.

(1 Samuel 14: 24) =  Pero los hombres de Israel fueron puestos en apuro aquel día; porque Saúl había juramentado al pueblo, diciendo: Cualquiera que coma pan antes de caer la noche, antes que haya tomado venganza de mis enemigos, sea maldito. Y todo el pueblo no había probado pan.

¿Quién va a una guerra en ayuno? Fíjate; Saúl es una tipología exacta de tanto liderazgo ciego que todavía anda por allí queriendo hacerse dueño de la iglesia del Señor. Él había oído que el ayuno era bueno y lo impuso allí, totalmente fuera de contexto. ¿Quién podrá ir a una guerra con el estómago vacío? Y eso no significa estar en contra del ayuno, significa establecerlo en el momento adecuado y guiado por el Espíritu.

(25) Y todo el pueblo llegó a un bosque, donde había miel en la superficie del campo.

(26Entró, pues, el pueblo en el bosque, y he aquí que la miel corría; pero no hubo quien hiciera llegar su mano a su boca, porque el pueblo temía el juramento.

Hermano: ¿Tú conoces alguna clase de abejas que hagan sus panales para la miel a ras de tierra? ¿No, verdad? Entonces coincidirás conmigo que a esto lo puso Dios para que ellos pudieran comer algo antes de entrar en combate. ¡Se parece tanto a esos líderes actuales que, por simple ocurrencia personal, no comen ni permiten comer de esa miel divina a todos los que andan con el hambre afilado en medio de la guerra!

(Verso 28) = Entonces habló uno del pueblo, diciendo: Tu padre ha hecho jurar solemnemente al pueblo, diciendo: Maldito sea el hombre que tome hoy alimento. Y el pueblo desfallecía.

(29) Respondió Jonatán: Mi padre ha turbado el país. Ved ahora cómo han sido aclarados mis ojos, por haber gustado un poco de esta miel.

(30) ¿Cuánto más si el pueblo hubiera comido libremente hoy del botín tomado de sus enemigos? ¿No se habría hecho ahora mayor estrago entre los filisteos?

(31) E hirieron aquel día a los filisteos desde Micmas hasta Ajalón; pero el pueblo estaba muy cansado.

(32) Y se lanzó el pueblo sobre el botín, y tomaron ovejas y vacas y becerros, y los degollaron en el suelo; y el pueblo los comió con sangre.

Noten: Dios les puso miel, y ellos matan animales y se los comen con sangre. ¡Y había maldición por hacer eso! Ustedes lo saben. ¿Pero dónde nació todo? De la ceguera del rey Saúl. Hermanos que han sido capturados por sectas, por el esoterismo, por el cientifismo, por el humanismo, por la psicología secular, por las filosofías griegas, y todo porque en sus iglesias no se les dio pan ni se les dio miel.

Por causa de aquella ceguera de Saúl, que hoy está representada por el espíritu religioso, los hermanos se ven en la necesidad de matar animales, o sea: comerse la basura, la basura que el mundo te da y que la iglesia, lamentablemente, en muchas ocasiones copia al detalle. Si a un joven nadie le muestra un demonio tal cual es, lo está dejando a su merced. Y la miel, como dice Jonatán más abajo, está puesta para que nuestros ojos se aclaren. Y tengo dos buenas noticias para ti: Dios quiere dártelo, sólo necesitas creerlo.

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En Medio de la Milicia

Algunos de los correos que recibo, me hablan de una cierta dependencia a estos trabajos, por causa, me explican, de la carencia de alimento genuino en donde esas personas se congregan. Es decir que, no se sienten en alianza plena con nuestro ministerio porque así se los haya revelado el Espíritu Santo, sino por la simple ausencia de otra cosa que sirva para alimentarlos y propender a su maduración.

Soy consciente, porque me tocó vivirlo antes, que cuando leen o escuchan uno de nuestros trabajos, hay algunas cosas muy interiores que se mueven en cada uno de ustedes, que determinan que al concluir y tener que volver a lo cotidiano, las diferencias que notan sean tremendas. Yo también pasé por eso. Entonces, la pregunta que queda flotando y yo quiero hacer en este tiempo, es: ¿Dónde está la restauración?

Invertimos buenos dineros en elementos técnicos que nos permitan acceder a todo lo que anda en la Web como cristiano, sin saber si al hacerlo, realmente estaremos transitando una senda que va camino a una restauración genuina. ¿Seremos restaurados? ¿Será que de verdad se levanten apóstoles y profetas genuinos en Latinoamérica? ¿Será que entre nosotros exista quien tenga suficiente hambre como para pagar el precio, y conseguir la verdadera palabra de Dios para este tiempo?

El pueblo está sediento. Amós dice que en los últimos días, viene tremendo hambre. Pero no es hambre de comida, es hambre de una palabra que traiga solución práctica para la problemática cotidiana. Hoy he preparado un trabajo que, casi en homenaje a un siervo de Dios de aquellos que en los años noventa sacudió nuestras vidas y las sacó para siempre de la mediocridad rutinaria de una religiosidad hueca y vacía, podría llamar algo así como: Preparación para la Venida del Rey.

(Lucas 1: 5) = Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, (El nombre Zacarías, significa “Dios recuerda”. Dios recuerda) de la clase de Abías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elisabet. (El nombre Elisabet significa: “Consagrada a Dios”. Consagrada a Dios.

(6) Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor.

(7) Pero no tenían hijo, porque Elisabet era estéril, y ambos eran ya de edad avanzada. (Aquí estamos viendo una hermosa tipología de Dios, el novio, y de Elisabet, la novia o iglesia de Dios. Sólo que esta iglesia, no tenía fruto.)

(8) Aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios según el orden de su clase, (9) conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó en suerte ofrecer el incienso, entrando en el santuario del Señor. 

(10) Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso.

(11) Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso. 

(12) Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió temor. 

(13) Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan. 

(14) Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento;
1:15 porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre. 

(16) Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos. 

(17) E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.  

Aquí vemos que Dios, en los últimos días, en la orden del incienso, cuando está la restauración de la alabanza, va a dar a luz un movimiento profético, que ha de preparar los corazones del pueblo, para recibir al Rey. Yo estoy hablando de un corazón dispuesto para recibir a un Rey, pero no un rey que viene a buscar la iglesia, sino a un Rey que viene a ser Señor de la iglesia.

Todo movimiento profético nace en el altar de adoración. Vemos que el movimiento profético viene para retronar el corazón de los padres a los hijos, y de los hijos a los padres, Viene a buscar la motivación correcta de cada cobertura. Con su pueblo, para que se unan según las coyunturas, y cada miembro aporta la parte que le corresponde, para llegar a la medida del varón perfecto, y no ser llevado por doquiera por cualquier viento de doctrina.

Dice que es un movimiento profético, Muchos debaten teológicamente, debaten escatológicamente; ¿Será Elías que viene? ¿Será Moisés que viene? ¿Quién será el que viene? Ahí dice claramente que no es Elías el que viene, sino uno tras el espíritu de Elías. Viene con el poder que tenía Elías. No viene con las ropas de Elías, no viene en la carne de Elías, viene tras el mismo espíritu, con la misma función, con la misma unción, con el mismo poder, con el mismo propósito. Elías fue levantado para ser el Rey y así volver al pueblo para unir el corazón de los padres con los hijos y de los hijos con los padres.

Malaquías, capítulo 4 versos 5 y 6 dice que el movimiento profético o Elías ha de venir antes del día temible del Señor, para hacer regresar los corazones de los padres a los hijos y de los hijos a los padres, no sea que la tierra sea herida como una maldición. Muchos debaten, debaten y debaten, pero no llegan a entender que todo lo que Dios hace de forma singular en el Antiguo Testamento, se convierte en algo plural en el Nuevo Testamento.

Él comienza con una semilla y termina con un fruto. Él tenía un altar, ahora son muchos altares. Él tenía un templo, ahora es un cuerpo con muchos miembros. Era una vez al año, ahora es a cualquier hora y en cualquier parte que tú levantes las manos. Estamos viviendo en un tiempo de multitud plural en el cuerpo de Cristo.

(Mateo 11: 12) =  Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, (Dice ahora) el reino de los cielos (Nota que dice el Reino de los Cielos, no el Reino en los cielos) sufre violencia, (La violencia existe en la tierra, no en el cielo. ¿Cuántos saben que ese reino del que se habla aquí, está parado aquí al lado tuyo, y no en los aires?) y los violentos lo arrebatan.

(13) Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan.

(14) Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir.

(15) El que tiene oídos para oír, oiga.

Aquí vemos a Cristo aplicando, espiritualmente hablando, que Juan el Bautista era el Elías que había de venir. Vamos a Mateo capítulo 17. Estoy solo confirmando que lo que viene es un movimiento profético, y que la señal para el movimiento profético, es la señal para la venida del Rey.

(Mateo 17: 11) = Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, (¿En qué quedamos? ¿Viene o ya vino? Acaba de decir que vino en el cuerpo de Juan, pero ahora te dice que viene) y restaurará todas las cosas.

(12) Mas os digo que Elías ya vino, (Sigue confundido. ¿Será que vino, viene o vendrá? Respuesta muy sencilla: Fue, es y siempre será. Es un espíritu profético que siempre prepara al pueblo de Dios para recibir el señorío del Espíritu Santo) y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos.

Les quiero mostrar cuatro corazones que Dios restaurará en esta hora. Cuatro corazones. Al igual que hay cuatro tipo de terrenos en donde cae la semilla, hay cuatro corazones que Dios quiere restaurar en este día. Para ir a eso, quiero utilizar la tipología de David. David siendo rey, una vez, cuando Absalón hizo una contienda en su contra, él se separó de su ciudad, y luego tenía que volver a Jerusalén, una vez que Absalón había muerto. Quiero comparar la venida del rey a Jerusalén, con la venida de nuestro rey a nuestra Jerusalén, que es la iglesia. 2 Samuel 19.

(2 Samuel 19: 10) = Y Absalón, a quien habíamos ungido sobre nosotros, ha muerto en la batalla. ¿Por qué, pues, estáis callados respecto de hacer volver al rey?

(11) Y el rey David envió a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, diciendo: Hablad a los ancianos de Judá, y decidles: ¿Por qué seréis vosotros los postreros en hacer volver el rey a su casa, cuando la palabra de todo Israel ha venido al rey para hacerle volver a su casa? 

(12) Vosotros sois mis hermanos; mis huesos y mi carne sois. ¿Por qué, pues, seréis vosotros los postreros en hacer volver al rey? 

Noten que la gente quiere hacer volver al Rey, los que lo dificultan, son los que pertenecen al liderazgo. ¿Por qué vamos a ser los últimos en permitir que Cristo venga, con todo su señorío, con todo su poder y con una motivación pura para el evangelio de Dios? ¿Por qué? Alegóricamente, a través de la vida de David, vemos que las trompetas están preparando un pueblo.

Porque el movimiento profético nos habla de unas trompetas futuras, nos habla de las voces como de trompeta, de una iglesia profética que anuncia la pureza del corazón de Dios, y que anuncia el poder de Dios, y lo revela en excelencia, en prosperidad, en salud, en poder. Una iglesia gloriosa que no es intimidada, una iglesia que sabe caminar a nivel de dimensión sobrenatural. Una iglesia que no es movida por espectáculo, una iglesia que produce los frutos del principio del Reino de Dios.

(Verso 8) = Entonces se levantó el rey y se sentó a la puerta, (La puerta siempre es el lugar de autoridad) y fue dado aviso a todo el pueblo, diciendo: He aquí el rey está sentado a la puerta. Y vino todo el pueblo delante del rey; pero Israel había huido, cada uno a su tienda. 

¿Qué es lo que pasa? Por las motivaciones impuras en el cuerpo de Cristo, por la división y la sub-división de la iglesia, cada uno anda en su propia casa, cada uno anda buscando su propia solución, porque no hay unidad en el cuerpo de Dios. División, contienda, sectarismo, nacionalismo ideológico, todo eso es lo que se está levantando contra el poder de Dios en este tiempo.

Muchos de nosotros no entendemos el verdadero propósito de Dios. Somos insensibles al Espíritu de Dios. Podemos estar ministrando en el Espíritu durante media hora continuada, y en un momento dejar caer el Espíritu y seguir ministrando igual, en la carne, sin darnos cuenta. La destrucción siempre viene de adentro, ya lo vamos a ver. Son las manifestaciones de la carne. Absalón significa carne.

Ellos dijeron: nosotros hemos preferido a Absalón, hemos preferido la carne, hemos preferido el espectáculo, hemos preferido las estrellas en el cuerpo de Cristo, hemos preferido los letreros de neón y los grandes títulos, en suma: hemos preferido todo el folklore del evangelio. Pero, hay un poder que todavía falta de ser manifestado, un poder que es el poder eterno, que siempre ha sido igual, que es el mismo ayer, hoy, mañana y siempre, es el poder del evangelio de Dios.

Dice ahí, en ese verso, que hemos ungido a Absalón sobre nosotros. Dios no lo puso, ellos lo ungieron. Basta. No podemos seguir con este tipo de espíritu en la iglesia. Es tiempo que todos lleguemos a un nivel de madurez. Fíjate que el hombre es idólatra por naturaleza. Abandonamos la adoración a estatuas y las cambiamos por hombres probos. Pero no nos damos cuenta que con esa idolatría, causamos que los ministros se infatúen y terminen por caerse. Estrategia satánica con excelentes resultados.

Si tú haces una compulsa bien intencionada y sin direccionamiento alguno, te vas a dar cuenta que mayoritariamente, la iglesia anda corriendo detrás del espectáculo. Mientras más impactante sea desde lo visual, mucho mejor. No interesa si deja algo espiritual o no, lo importante es que cautive, atrape, traiga y consolide a la gente en sus lugares. Lo voy a repetir una vez más aunque ya lo haya hecho diez, cien, mil veces, no lo sé: No te pierdas lo divino buscando lo espectacular. A veces, Dios no está en el fuego; a veces Dios no está en el terremoto. Cuatro tipo de terrenos.

(2 Samuel 18: 19) = Entonces Ahimaas (Y esto sucede después que Absalón muere) hijo de Sadoc dijo: ¿Correré ahora, y daré al rey las nuevas de que Jehová ha defendido su causa de la mano de sus enemigos? (Noten que Dios está haciendo, es derrotando al espíritu de Absalón. Dos conclusiones. Absalón, va hacia abajo. Babilonia, va a caer)

(20) Respondió Joab: Hoy no llevarás las nuevas; las llevarás otro día; no darás hoy la nueva, porque el hijo del rey ha muerto. (Aquí vemos a un individuo que quiere correr a dar las buenas nuevas, quiere correr con el evangelio, quiere correr a predicar la palabra de Dios, él quiere correr a anunciar el movimiento presente. Peo, resulta ser que hay un primer corazón que está bien errado. Noten el corazón del liderazgo de aquella ciudad, tal como se lee en el verso 5)

(Verso 5) = Y el rey mandó a Joab, a Abisai y a Itai, diciendo: Tratad benignamente por amor de mí al joven Absalón. Y todo el pueblo oyó cuando dio el rey orden acerca de Absalón a todos los capitanes. 

Aquí vemos favoritismo, aquí vemos a alguien pasándole la mano a la carne. No importa de dónde provenga, venga de su propia familia, venga de su propio linaje, venga de su propia iglesia, donde quiera que haya carne en estos días, hay que darle con la maza porque la carne tiene que caer en esta hora. ¡Basta de poner a gente que ni está llamada ni está ungida a hacer las cosas de Dios, sólo porque es obediente, fiel, no cuestiona nada y lo hace más o menos bien! ¡Basta!

A mí no me interesa lo que tú sepas hacer o no hacer; si no tienes el llamado o la unción de Dios para hacerlo, ¡Siéntate y déjale lugar a uno que haya sido enviado! Y aquí hay uno de los predicadores que quiere correr. ¡Yo voy a correr! Dice el verso 19. ¡Yo voy a correr y le voy a dar las noticias al rey! Joab le dice: oye, no vayas para allá. ¿Cómo vas a ir si acabamos de matar al hijo del rey? ¡No tienen nada que decir!

(Verso 21) = Y Joab dijo a un etíope: Ve tú, y di al rey lo que has visto. (Hay algo que está sumamente claro: el etíope, había visto) Y el etíope hizo reverencia ante Joab, y corrió. 

(22) Entonces Ahimaas hijo de Sadoc volvió a decir a Joab: Sea como fuere, yo correré ahora tras el etíope. (¡Eh! ¡Yo tengo veinte años en la iglesia! ¡Yo voy a correr!) Y Joab dijo: Hijo mío, ¿para qué has de correr tú, si no recibirás premio por las nuevas? 

(23) Mas él respondió: Sea como fuere, yo correré. Entonces le dijo: Corre. Corrió, pues, Ahimaas por el camino de la llanura, y pasó delante del etíope. (Es decir que corrió y se llevó por delante al que llevaba el mensaje. ¿Cuántos han visto de estos, por allí?)

(Verso 29) = Y el rey dijo: ¿El joven Absalón está bien? Y Ahimaas respondió: Vi yo un gran alboroto cuando envió Joab al siervo del rey y a mí tu siervo; mas no sé qué era. (¡No tenía nada que decir! Hay muchos que están hablando, el púlpito ha sido profanado, porque hay miles y miles de voces que hablan todos los días a pesar que no tienen nada qué decir. Por eso los corazones están gimiendo y los clamores están subiendo, diciendo: ¡Pon más material en tu página, porque no hay palabra en mi tierra!)

(30) Y el rey dijo: Pasa, y ponte allí. Y él pasó, y se quedó de pie. (Lo tomaron de la manita, le tocaron la campanita y le ordenaron: ¡Siéntate! ¿Sabes qué? Es tiempo de que se vuelva a tocar la campanita. Pero, en la iglesia restaurada, hay muchos que necesitan campanitas.)

Restaurando el primer tipo de corazón, que es el tipo de liderazgo, ese que se cree que lo sabe todo, pero curiosamente no tiene nada para decir. Es aquel que le pasa la mano a la carne porque quiere el folklore eclesiástico, todo eso que tanta gente trae a los templos, aunque luego nadie sepa muy bien a qué los trajo.  Número uno: tenemos que darle muerte a Absalón. Muerte a Absalón. Número dos: tenemos que ir a la puerta, como hizo el Rey. La puerta significa la alabanza y la adoración.

(2 Samuel 19: 11) = Y el rey David envió a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, diciendo: Hablad a los ancianos de Judá, y decidles: ¿Por qué seréis vosotros los postreros en hacer volver el rey a su casa, cuando la palabra de todo Israel ha venido al rey para hacerle volver a su casa? (Vemos que el pueblo quiere, el pueblo está deseoso de la verdad. Y muchos cubren esa verdad)

(Verso 14) =  Así inclinó el corazón de todos los varones de Judá, como el de un solo hombre, para que enviasen a decir al rey: Vuelve tú, y todos tus siervos. 

Aquí vemos que él y sus siervos se convierten en un solo hombre. Estamos viendo la manifestación de los cinco ministerios, para unificar el esfuerzo del cuerpo de Cristo. Para canalizar el potencial que tenemos. El énfasis de la iglesia “A”, con el énfasis de la iglesia “B”, con el énfasis de la iglesia “C”, son tres énfasis tras una sola causa. La unidad va mucho más allá de una taza de café compartida un día cada quince. ¿Cuántos saben que el salmo 133 dice que donde hay unidad, Dios bendice?

(Verso 18) =  Y cruzaron el vado para pasar a la familia del rey, y para hacer lo que a él le pareciera. Entonces Simei hijo de Gera se postró delante del rey cuando él hubo pasado el Jordán,

Aquí vemos el segundo corazón, el corazón de Simei. Esto significa: mi propia fama. Este es el corazón rebelde. Mira lo que dice aquí. Simei fue el hombre que maldijo a David el día que salió de Jerusalén por primera vez, por causa de la contienda de Absalón. Él fue el que se paró y le arrojaba piedras al rey, en clara rebeldía.

Quizás tú estás hoy allí, casi de manera casual, escuchando esto porque no tenías algo mejor para hacer, pero has sido rebelde ante Dios porque nunca quisiste aceptar el evangelio cuando te lo presentaban, tu corazón siempre ha cerrado las puertas, le arrojas piedras con tus propias palabras, maldices lo que Dios está haciendo.

A veces, lo hacemos con nuestro testimonio, a veces lo hacemos con nuestras doctrinas. Negamos el Dios Todopoderoso y Soberano, por causa de nuestras doctrinas. A veces no lo conocemos, pero tampoco lo queremos conocer. No queremos pagar el precio para llegar a esa intimidad. El corazón de Simei era un corazón rebelde.

(Verso 16) = Y Simei hijo de Gera, hijo de Benjamín, que era de Bahurim, se dio prisa y descendió con los hombres de Judá a recibir al rey David. 

Dios quiere tocar tu corazón. Hay un gran mover profético que está aquí para restaurar tu corazón. Pero tienes que darte prisa y descender, tienes que darte prisa y humillarte ante Dios. No importa si eres rebelde, no importa si nunca diste la cara, no importa cuánto ofendiste, no importa cuál fue tu error. Si es un corazón rebelde que se encuentra allí, escuchando o leyendo esto, Dios quiere restaurarlo para recibir al Rey hoy mismo, ¡Ahora!

(19) y dijo al rey: No me culpe mi señor de iniquidad, ni tengas memoria de los males que tu siervo hizo el día en que mi señor el rey salió de Jerusalén; no los guarde el rey en su corazón. 

Él dice: ¡Por favor! ¡No tomes en cuenta mis pecados! Él dice: ¡No te apures, yo lo escribí en mi palabra! En 2 Corintios dice que yo voy a amar al pecador, no tomando en cuenta sus errores, no tomando en cuenta su pecado, no tomando en cuenta su pasado. ¿Fuiste homicida? ¿Fuiste un asesino? ¿Fuiste un adúltero? ¡No interesa lo que hayas hecho1 ¡Dios dice: yo no voy a tomar en cuenta tu pasado! ¡Yo voy a perdonar todo tu pecado!

Él dice: según está el este retirado del oeste, así los arrojó yo al mar del olvido. No guarde su rey en su corazón. Porque yo, tu siervo, reconozco haber pecado. Pero tú debes reconocer que eres pecador. Adentro o afuera. Recuerda que pecado, es errar en el propósito de Dios. Hay tantos afuera como adentro.

De acuerdo, pero a esta altura tú te preguntas y me preguntarías por qué te estoy diciendo esto a ti, ¿Verdad? Quédate donde estás y sigue escuchándome; te estoy hablando de cuatro tipo de corazones. Corazones que no están en el propósito. Corazones que tiran piedras con el pensamiento. Que están en resistencia al poder de Dios. Para descender a recibir mi Señor. Número tres: tienes que humillarte y reconocer que hay uno que es más Señor que tú. Aquí vemos una tipología del que está perdido y estaba a ser restaurado. Estaba perdido, pero va a ser restaurado.

(Verso 23) = Y dijo el rey a Simei: No morirás. Y el rey se lo juró. (Vemos aquí el tercer tipo de corazón, vemos el verso 24)

(24) También Mefi-boset hijo de Saúl descendió a recibir al rey; no había lavado sus pies, ni había cortado su barba, ni tampoco había lavado sus vestidos, desde el día en que el rey salió hasta el día en que volvió en paz. 

Presta atención: el nombre Mefi-boset, significa “vergüenza destructora”. Aquí vemos una tipología de aquel que está descarriado. Dice, número uno, no había lavado sus pies. En Efesios dice: ponte el calzado de los pies con el Evangelio de la paz. No había predicado más el evangelio, se había enfriado en las cosas de Dios. No se había cortado la barba, había perdido el apetito por la Palabra de Dios, y sus ropas ya no estaban limpias. Porque se había alejado de la Gracia de Dios.

Es como aquella parábola que nos muestra que la semilla que cae entre las piedras, vienen las aves y se la llevan. Los problemas que te presenta esta sociedad, a diario, es como que de pronto te enfrían en el Señor. No sabes lo que va a suceder, no encuentras ninguna solución y, por eso, te has enfriado. Dice aquí el verso que él fue engañado por su siervo.

(Verso 26) = Y él respondió: Rey señor mío, mi siervo me engañó; pues tu siervo había dicho: Enalbárdame un asno, y montaré en él, e iré al rey; porque tu siervo es cojo. 

Nota que fuiste engañado. Quizás te fuiste detrás de una doctrina falsa. O tal vez te enrolaste en algún extremismo, no importa de qué parte venga. Hay mucha gente que anda buscando la verdadera palabra de Dios, el verdadero maná del cielo. Y entre ellos, hay muchos corazones descarriados, y Dios dice: Yo quiero restaurar tu corazón.

Nos había lavado los pies, no tenía zapatos, no había predicado la palabra desde que el Rey se fue. No se cortó la barba, perdió el apetito, y sus ropas andaban sucias. Pero, hay otro corazón en este día, que es muy importante. El cuarto tipo de corazón, va a conmoverte de una manera tremenda.

(Verso 31) = También Barzilai (Barzilai significa “Fuerte” o “Hecho de hierro”) galaadita descendió de Rogelim, y pasó el Jordán con el rey, para acompañarle al otro lado del Jordán. 

(32) Era Barzilai muy anciano, de ochenta años, y él había dado provisiones al rey cuando estaba en Mahanaim, porque era hombre muy rico. 

Aquí vemos una tipología de aquellos que cargaron la estafeta en el primer movimiento. Aquí vemos a aquellos que están un poco ancianos, hoy. Aquí vemos a aquellos Caleb Y Josué, que permitieron que nosotros empezáramos a entrar. Aquí vemos a aquellos que son de ochenta años, que cargaron el bastón en la primera vuelta.

El rey le dice, a esa gente: ¡Pasa conmigo, yo te voy a sustentar! ¡Pasa conmigo, vente para la ciudad! ¡Yo te voy a mantener! Eran aquellos que proveyeron toda su vida para el Evangelio. Por causa de la ignorancia, o por causa de lo que fuese. Por causa de la falta de utensilios económicos, por causa de venas suficientes para recibir la revelación del día, hicieron todo lo que pudieron para pasarnos la estafeta en el día de hoy, a una nueva generación. Y el rey te está diciendo: ¡Cruza el Jordán conmigo, no te quedes atrás! ¡Cruza el Jordán! Yo sé que te sientes indiferente, pero cruza conmigo. ¡Te voy a ayudar! Noten que interesante que está esto.

(33) Y el rey dijo a Barzilai: Pasa conmigo, y yo te sustentaré conmigo en Jerusalén. 

(34) Mas Barzilai dijo al rey: ¿Cuántos años más habré de vivir, para que yo suba con el rey a Jerusalén? 

Lo primero que dice, es: ¡Mira! ¡Yo no estoy muy fuerte, yo no puedo hacer eso que están haciendo ustedes! Quizás hoy mismo, ahora mismo, tu corazón está diciendo: Yo ya estoy cansado, no aguanto más todo esto. Pero Dios te dice: ¡No, hijo, todavía no! ¡Aún no se ha terminado la carrera! ¡Y tú no la terminas sin nosotros! ¡Tienes que venirte con nosotros, no te quedes atrás!

(35) De edad de ochenta años soy este día. ¿Podré distinguir entre lo que es agradable y lo que no lo es? (Dice: ojo, yo ya no tengo ni discernimiento, no estoy entendiendo esa palabra que ustedes tienen. Yo no puedo discernir ahora si esa alabanza es o no es de Dios. Yo ya no sé qué está pasando, yo ya no tengo discernimiento! ¿Para qué voy a cruzar contigo?) ¿Tomará gusto ahora tu siervo en lo que coma o beba? (¡No tengo apetito, no sé! ¡Esa palabra que tú predicas es demasiado profunda, no la entiendo! ¡Nunca la había visto así! ¡Esa palabra es distinta, en mis tiempos no se hablaba de esto1 ¡Sólo se hablaba del amor de Cristo! ¡Pero ahora tú me hablas de guerra, me hablas de varón de guerra, me hablas de milicia espiritual! ¡No entiendo, no sé distinguir lo que está pasando!) ¿Oiré más la voz de los cantores y de las cantoras? (¡No puedo concentrarme con esa alabanza! ¡Es muy exuberante, es muy violenta, es muy fuerte! ¡A mí todavía me gustan aquellos himnos antiguos! ¡A estos nuevos salmistas, no los entiendo!) ¿Para qué, pues, ha de ser tu siervo una carga para mi señor el rey? 

¿Te sientes una carga? ¿Te sientes que quisieras participar pero no te atreves? ¿Quisieras estar allá, al frente, compartiendo todo con los que traen lo nuevo, pero sientes que no puedes y te sabes una carga para ellos? Si inclinas tu oído, percibirás la voz del Señor que te dice: Cruza conmigo, que yo te voy a mantener. Hay otra posición para ti, olvídate de los títulos, olvídate de las luces de neón, olvídate de las estrellas, ellas sólo existen en el cielo!

¡Hijo! ¡Te necesitamos como parte indispensable del cuerpo! Necesitamos tu sabiduría, necesitamos tu experiencia, necesitamos tus años, necesitamos tu presencia. ¡Quiero que cruces el Jordán conmigo, dice el Señor! ¡Tú, que estás descarriado, no te quedes atrás! Vamos a preparar un corazón para recibir al Rey, para que Él sea Señor en nuestro corazón. Para que luego pueda venir por la iglesia. Primero tiene que ser Rey EN la iglesia, para luego venir SOBRE la iglesia y llevársela. Nadie verá al Padre si no entramos por un mismo Espíritu, sin el señorío del Espíritu. Tiene que convertirse en Señor de tu vida, en Señor de tu matrimonio, en Señor de tu ministerio.

Veo cuatro corazones, motivaciones impuras en el liderazgo de la iglesia de Dios. Veo los rebeldes que arrojan piedras con resistencia espiritual en medio de su pueblo. Veo el descarriado que ya cree que no hay solución. Entonces ya no predica, ya no habla, no evangelizas, ni siquiera te lavas los zapatos, tus vestimentas andan sucias porque te enfriaste, porque pensaste que ya no valía la pena.

Y por último tú, que me entregaste la estafeta, ¡No te quedes atrás! Te vamos a ayudar a discernir. Vamos a impactarte con la milicia, también. Tú, que nos entregaste todo lo que fue fundamento para nosotros, hoy, te vamos a sostener. Dios está diciendo: ¡Escuchad mis trompetas! ¡Y preparad un corazón conforme a la venida del Rey! Que el corazón del pueblo, vuelva a unirse con el corazón del Padre. Que palpite uno con él.

Que veamos la causa. Que veamos las viudas, las madres solteras. Que veamos la causa de la humanidad. Que paguemos el precio por buscar la solución para la problemática. Que produzcamos un evangelio que tenga sentido. Que sea relevante con la necesidad nacional. Una iglesia que pueda identificarse en todas aquellas áreas en que se necesite que esté identificada. Sin medias tintas ni medias aguas. Fría o caliente, jamás tibia.

Caminemos con el Rey. ¿Y por qué me ha de dar el Rey, tan grande recompensa? Hay una iglesia que cojea ostensiblemente. Lleva treinta y ocho años atravesando el desierto. Dos años para llegar a restauración y cuarenta vagando en medio del desierto. Desde que nació la iglesia hasta el día de hoy, van cuarenta jubileos, demostrando que se está acabando el tiempo del desierto, y Dios está diciendo: ¡Levántate! ¡Levántate!

Es que tengo mi cama preparada, ya tengo mi lecho listo para irme a dormir. Esto es lo que me enseñaron, esto es lo que aprendí. ¡Levántate! ¡Toma tu lecho y sígueme! ¡Levántate y resplandece en esta hora1 ¡Y prepara tu corazón para que el señorío de Cristo sea el todo en tu vida! ¡El todo en tu matrimonio! ¡El todo sobre tus hijos! ¡El todo, en todo!

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Estar Conscientes del Pecado

(Juan 17: 17) = Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.

En esta ocasión tocaremos otro asunto delante del Señor; Después de escuchar, ustedes seguramente se preguntarán: después de haber vencido, ¿Se encuentra nuestra vida en la cumbre, sin más posibilidad de progreso? En este trabajo hablaré sobre lo que una persona debe hacer una vez que ha vencido.

Muchos cristianos han vencido en realidad, y Cristo es verdaderamente su victoria. Pero desconocen cómo mantener esta vida y pronto vuelven a caer. Lo más inmediato que el cristiano debe esperar y anhelar después de haber obtenido la victoria, es que Dios lo libre de pecados específicos, los pecados que lo han perturbado y asediado continuamente.

Ningún cristiano que haya entrado en la experiencia de la victoria debe seguir cargando con ningún pecado en particular. El Señor ya nos salvó y ya es nuestra vida vencedora. Podemos decir: “Señor, te alabo porque la victoria de Cristo ha venido a ser mi victoria. Te doy gracias porque la santidad de Cristo ha llegado a ser mi santidad”.

Esta es Cristo, quien vive en nuestro lugar. Si un hermano estaba atado por su impaciencia, ésta debe desaparecer. Un hermano pudo haber estado lleno de dudas, y éstas pudieron haberle causado muchas molestias. Pudo haber sido una persona muy locuaz, y puede haberse sentido desesperado por esto. Una vez que una persona ha vencido, debe decirle a Dios: “Señor, vengo a Ti para que pongas todos estos pecados bajo mis pies”.

Es necesario eliminar muchos otros problemas relacionados con el pecado. Por ejemplo, puedes haber ofendido a otras personas. Ahora debes pedirles perdón. Antes, no contabas con la fuerza para pedirles perdón, pero ahora la tienes. Antes, pudiste haber estado atado a algo, pero ahora Cristo vive en ti, y eres libre.

En consecuencia, inmediatamente después de que un hermano o hermana empieza a experimentar la victoria, él o ella debe pedirle al Señor que lo libre de su pecado específico, es decir, aquel pecado que lo ha estado asediando y enredando constantemente.

Si uno permite que este pecado permanezca, no sólo otros dirán que no ha vencido, sino que uno mismo comenzará a dudar de que su experiencia de victoria sea genuina. Antes de recibir la vida vencedora, nadie tiene fuerzas para pelear la batalla, pero una vez que recibe la vida vencedora, tiene fuerzas para luchar. Ahora tiene la fe y el poder, y puede pelear la batalla.

El asunto depende de si uno pelea para vencer o vence para pelear. Uno nunca puede pelear para vencer, pero es correcto vencer para pelear. Por lo tanto, el asunto depende de si vamos de la batalla hacia la victoria, o de la victoria hacia la batalla.

Muchas personas luchan y se esfuerzan por vencer, y el resultado es un fracaso constante. Jamás alcanzaremos la victoria por nuestro propio esfuerzo. La victoria viene de Cristo y es Dios quien nos la da. Creímos que el Señor es nuestra santidad, nuestra perfección y nuestra victoria. Así que, todo lo demás debe ser desechado. Todo lo que el Padre no ha plantado será arrancado.

No necesitamos luchar con nuestras propias fuerzas, sino con la autoridad que Dios nos dio. Es cierto que la Biblia nos manda que luchemos, pero también dice que debemos luchar con fe. La Biblia también dice que debemos obtener victoria contra el enemigo, pero dice que debemos hacerlo por medio de la fe. La Biblia dice que debemos resistir al diablo, pero dice que debemos resistirlo con el escudo de la fe.

¿Proviene nuestro carácter particular de la vida de Cristo? ¿Provienen de la vida de Cristo nuestra perspicacia, nuestra locuacidad y nuestra manera persistente de pecar? Por supuesto que no, bien lo sabemos. Estas cosas no provienen de Cristo. Dado que no provienen de Él, podemos ordenarles que se vayan.

Si tratamos primero de resistirlas, para luego vencerlas, sin duda seremos derrotados. Si primero tratamos de luchar con nuestras propias fuerzas para vencer, con seguridad fracasaremos. Pero si primero vencemos y luego luchamos, y si luchamos sobre la base de la victoria, iremos de victoria en victoria.

Por lo tanto, la cuestión importante es si uno lucha para obtener victoria o si lucha sobre la base de la victoria. Luchar sobre la base de la victoria es decir: “Señor, te doy gracias y te alabo porque Tú has vencido. Ya que Tú venciste, puedo echar todos estos pecados de mí”.

Después que el cristiano ha experimentado la vida vencedora, debe decir: “Te doy gracias, Dios. Puesto que Cristo es mi vida, estos pecados no deben permanecer en mí. Deben irse”. Todo pecado que nos asedie incesantemente puede ser eliminado de inmediato. Este es el verdadero significado de la batalla espiritual. El pecado que nos ha asediado de continuo por mucho tiempo, puede ser desarraigado de nosotros con sólo un soplo. Esto es lo que significa la victoria.

En segundo lugar, nuestra vida debe ser siempre la misma que fue el primer día que experimentamos la vida vencedora. Cada mañana al despertarnos, debemos decirle al Señor: “Dios, aún sigo siendo débil e impotente delante de Ti No he cambiado nada; sigo siendo el mismo. Pero te doy gracias porque Tú sigues siendo mi vida y mi victoria. Creo que vivirás Tu vida en mí en el transcurso de este día. Dios, te agradezco porque todo proviene de Tu gracia y porque Tu Hijo lo ha logrado todo”. Hay otras cosas a las que debemos prestar atención.

Así que, existen dos clases de tentaciones con las que nos encontramos en nuestra vida diaria. La primera, no nos da tiempo de reaccionar, pues surge de repente; la otra se presenta de manera gradual; viene en forma de sugerencias graduales.

Una tentación no nos da tiempo de calcular, mientras que la otra sí. Nosotros pensamos que es más fácil vencer la tentación gradual que la tentación repentina. Pero después de entrar en la experiencia de la vida vencedora, todavía necesitamos hacer dos oraciones cada mañana al levantarnos. Si descuidamos estas dos oraciones, sin duda volveremos a fracasar.

La primera oración es decirle al Señor: “Líbrame de las tentaciones. No dejes que vengan a mí sin que tenga la oportunidad de pensar. No me permitas pecar sin tener tiempo de reaccionar”. El Señor puede librarnos de cualquier tentación en momentos en que no tenemos tiempo de pensar. Esta es una oración muy valiosa y ha salvado a muchos.

En esta ocasión no tengo tiempo para leerles todo el capítulo cinco de Romanos. Sólo puedo mencionarlo brevemente. Romanos 5:12-19 nos enseña unas cuantas cosas. Este pasaje nos dice que nuestra unión con Cristo es igual a la unión que tenemos con Adán.

Así como pecamos por estar unidos a Adán, asimismo tenemos justicia por estar unidos a Cristo. ¿Cuánto necesitamos esforzarnos para enojarnos? No es necesario hacer ningún esfuerzo para airarnos; nos enojamos tan pronto nos provocan.

Espontáneamente nos enojamos porque estamos unidos a Adán. Pecamos sin necesidad de determinación alguna de nuestra parte, simplemente por estar unidos a Adán; no necesitamos realizar ningún esfuerzo para pecar. Pero la vida en Cristo que Dios ha prometido opera sobre el mismo principio que nuestra unión con Adán.

Debemos decirle al Señor: “Así como fui unido a Adán y pequé sin tomar la decisión de hacerlo y sin pensarlo de antemano, asimismo hoy estoy en Cristo. Puedo ser paciente sin tomar ninguna decisión y sin tener tiempo de pensarlo. No necesito luchar por ser paciente.

Señor, en muchas de las cosas que me sobrevendrán este día, no tendré la oportunidad de reflexionar. Pero te agradezco y te alabo porque mi unión contigo es tan fuerte como mi unión con Adán. Cuando la tentación venga a mí hoy, Tú podrás expresar Tu mansedumbre, Tu santidad y Tu victoria por medio de mí, aun si el incidente sucede demasiado rápido para pensar o resistir”.

Si tomamos esta posición delante del Señor, venceremos la primera clase de tentación. Todos los días al despertarnos, debemos creer que Dios puede librarnos de las tentaciones de las cuales no tengamos tiempo de pensar. Cada mañana debemos creer en la vida de Cristo, y espontáneamente viviremos Su victoria. Así como nos enojamos sin pensar, podremos también disipar nuestra ira sin pensarlo. Todo esto depende de nuestra fe. Si tenemos fe, todo lo que Dios ha logrado llegará a ser nuestra experiencia.

La segunda clase de tentación no viene repentinamente, sino en forma gradual. Persiste y nos seduce repetidamente. ¿Qué debemos hacer con esta clase de tentación? Podemos hacer dos cosas: podemos no hacerle caso o podemos pelear.

Todo depende del Señor Jesús. Yo sigo siendo el mismo que antes: sigo siendo débil y todavía sigo siendo incapaz de resistir la tentación. “Señor no puedo vencerla. No sólo soy incapaz de lograrlo, sino que ni siquiera intentaré hacer nada. Señor, no puedo ser paciente, y no trataré de serlo.

No podía hacer nada antes y no puedo hacer nada ahora. Te doy gracias y te alabo porque no puedo lograrlo. ¡Aleluya, no puedo lograrlo! ¡Aleluya, me es imposible ponerle fin a esto!”. Al mismo tiempo debemos levantar nuestra cabeza al Señor y decirle: “Señor, Tú puedes hacerlo. Tú no eres débil en mí. Tú eres fuerte en mí.

Señor te doy gracias y te alabo porque Tú eres capaz”. Hermanos y hermanas, si tomamos esta posición, las tentaciones se irán. Cuando nos esforzamos y luchamos contra las tentaciones, parece que se niegan a irse. Pero cuando declaramos que no podemos lograrlo y que Dios sí, y luego nos gloriamos en nuestras debilidades y en el poder de Dios, las tentaciones se van.

Algunos hermanos preguntan si esto significa que no volveremos a pecar después de experimentar victoria. Mi respuesta es que con el tiempo todo esto se hará real en la práctica. Pero mientras tanto, existe la posibilidad de pecar. Según la Biblia, ¿qué clase de vida debemos vivir?

La Biblia nos muestra que la vida de un cristiano es una vida de fe. “Más el justo por la fe tendrá vida y vivirá”. El justo recibe la vida por la fe; ésta es la experiencia inicial. El justo también vive por la fe; ésta es la experiencia continua.

Tenemos dos mundos delante de nosotros. Uno es el mundo físico, y el otro es el mundo espiritual. Cuando ejercitamos nuestros órganos físicos, vivimos en el mundo físico, pero cuando ejercitamos nuestra fe, vivimos en el mundo espiritual. Cuando ejercitamos nuestros ojos para mirarnos a nosotros mismos, vemos que todavía somos pecadores; seguimos siendo impuros, orgullosos y no somos mejores que ninguna otra persona.

Pero cuando ejercemos la fe para vernos en Cristo, vemos que nuestro mal carácter y nuestra contumacia han desaparecido. Todo se ha desvanecido. Existen dos mundos en la actualidad, y todos los días tenemos que escoger entre ellos. El hombre tiene una mente, una parte afectiva y una voluntad.

Tenemos libre albedrío; por tanto, podemos vivir en el mundo que escojamos. Si vivimos según los sentidos de nuestros órganos físicos, en el mundo físico, le daremos sustantividad al mundo físico; pero si vivimos por la fe en el mundo espiritual, daremos sustantividad al mundo espiritual.

En otras palabras, cuando usamos nuestros sentidos, vivimos en Adán; pero cuando ejercemos nuestra fe, inmediatamente vivimos en Cristo. Siempre estamos en medio de estas dos cosas. Cuando vivimos por nuestros sentidos, vivimos en Adán; y cuando vivimos por la fe, vivimos en Cristo. Cuando vivimos en Cristo, todo lo que está en El será nuestra experiencia.

La Biblia no enseña que el pecado puede ser erradicado. Pero una vez que el creyente empieza a experimentar la vida que vence, según el principio de la obra de Dios y según Su provisión y Sus mandamientos, tal persona no debería volver a pecar.

Es posible que expresemos a Cristo todos los días y es posible que seamos más que vencedores todos los días, pero en el instante en que vivimos en nuestros sentimientos y según ellos, caemos. Tenemos que vivir diariamente por medio de la fe. Sólo entonces, podremos darle sustantividad a todo en Cristo.

¿Qué debemos hacer cuando caemos accidentalmente? Debemos ir de inmediato a Dios y poner nuestros pecados bajo Su sangre. Después, podemos acudir al Señor y decirle: “Dios, te doy gracias y te alabo porque Tu Hijo sigue siendo mi vida y mi santidad.

El expresará Su vida vencedora desde mi interior”. Podemos ser recobrados en un segundo. No es necesario esperar cinco minutos ni una hora. Dios nos perdona y nos limpia, pero nosotros creemos que debemos tener lástima de nosotros mismos y sufrir un poco más de tiempo antes de ser completamente limpios. Esto no es otra cosa que buscarnos problemas. Vivimos guiados por nuestros sentimientos y lo único que logramos es prolongar nuestra relación con Adán por una o dos horas más.

Algunos pueden pensar: “Si un hombre vuelve a caer y necesita que la sangre lo limpie después de que ha entrado en la experiencia de la victoria, ¿no es igual que los que nunca han entrado en ella?”. Oh no, hay una gran diferencia. Antes de experimentar la victoria, la vida de uno es un total fracaso. Puede ser que venza ocasionalmente, pero cae habitual y reiteradamente.

Sin embargo, después de vencer, su vida se convierte en una vida victoriosa. Si fracasa, fracasará ocasionalmente; pero en general, vence continuamente. Hay una gran diferencia entre las dos. ¡Aleluya, la diferencia es enorme! Antes prevalecía el fracaso y la victoria sólo era eventual.

Ahora, la victoria predomina y el fracaso es ocasional. Antes de que una persona llegue a vencer, sus fracasos son continuos. Los que tienen mal carácter, se enojan continuamente. Aquellos que tienen pensamientos impuros, tienen pensamientos impuros constantemente. Los que son obstinados, los son siempre. Los que son cerrados en su manera de pensar, siempre son cerrados. Los que son celosos, lo son continuamente.

Cada vez que alguno cae, cae en las mismas cosas, y la victoria es una experiencia muy escasa. Una persona se ve atada habitualmente a su mal carácter, su orgullo, su envidia o sus mentiras. Después de experimentar la vida vencedora, sólo caerá ocasionalmente, y aun si cae, no cometerá el mismo pecado.

Antes de que una persona experimente la vida vencedora, no sabrá qué hacer cuando caiga. No sabrá cómo restaurar su comunión con Dios ni cómo recibir nuevamente la luz de Dios. Se sentirá como si estuviese en la base de una gran escalera sin saber cómo volver a subir.

Después de vencer, es posible que caiga de vez en cuando, pero en unos segundos será restaurado. Inmediatamente confesará sus pecados y será limpio. El podrá darle gracias al Señor y alabarlo de inmediato. Y Cristo vivirá Su victoria desde su interior una vez más. Esta es la gran diferencia entre vencer y no haber vencido.

Quisiera que prestaran atención a 1 Juan 5:11-12, que dice: “Y éste es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en Su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida”. ¿Habían visto esto antes? ¿Cómo se nos da la vida vencedora? Se nos da en el Hijo.

Es imposible recibir la vida vencedora por otro medio que no sea el Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida. Cuando Dios nos da a Su Hijo, no solamente nos da una receta médica, sino al doctor mismo. Dios no meramente nos da la vida; Él nos la da en Su Hijo.

Tener la vida vencedora no es simplemente un asunto de recibir la vida, sino de recibir al Hijo de Dios. Por lo tanto, cuando nuestra relación con Cristo no es correcta, surgen los problemas. Una vez que dudemos de la fidelidad de Cristo y de Sus promesas, tendremos problemas en nuestro interior.

Dios no nos da la paciencia, la mansedumbre ni la humildad independientemente de Cristo. Él nos da la paciencia, la mansedumbre y la humildad en Su Hijo. Tan pronto surge algún problema en nuestra relación con Su Hijo, perdemos la victoria. Es por esto que necesitamos tener la debida relación con Cristo todos los días.

Todos los días debemos decir: “Señor, Tú eres mi Cabeza y yo soy un miembro Tuyo. Señor, Tú sigues siendo mi vida y mi santidad”. Si ponemos la mirada en nosotros mismos, no encontraremos ninguna de estas cosas. Pero si nuestra mirada se vuelve a Cristo, lo tendremos todo. Esto es fe.

No podemos aferrarnos a la santidad, la victoria, la paciencia ni la humildad aparte de Cristo. Una vez que tenemos a Cristo, tenemos la santidad, la victoria, la paciencia y la humildad. Hay un viejo proverbio que dice: “Mientras permanezca verde la montaña, no escaseará la leña”.

Dios no nos da “la leña”, sino “la montaña”. Mientras “la montaña” esté ahí, habrá “leña”. Nosotros creemos que el Hijo de Dios vive en nosotros. La causa principal del fracaso de muchos cristianos es que viven por sentimientos y no por fe.

Cuando caemos, no significa que todo lo que hayamos experimentado hasta ese punto haya quedado anulado o se haya perdido. Sólo significa que algo ha fallado en nuestra fe. Nunca debemos pensar que una persona tiene que caer después de haber vencido. Antes de vencer tenemos que caer.

Dios quiere que caigamos, y que caigamos miserablemente. Pero después de vencer, no tenemos que caer. Aun cuando caigamos, tales fracasos deben ser sólo ocasionales. Cuando estamos en Adán y nos sentimos fríos, insensibles e impuros, significa que en realidad estamos fríos insensibles e impuros. Pero cuando estamos en Cristo, debemos decirnos a nosotros mismos que tenemos santidad y victoria. Todo lo que afirmemos tener lo obtendremos.

Finalmente, examinemos lo que significa crecer. Estamos de acuerdo en que después de vencer debemos seguir creciendo. Algunos son demasiado orgullosos; creen que después de haber vencido ya han sido santificados y no necesitan avanzar. Puede ser cierto que hayamos vencido y que hayamos sido santificados, pero debemos darnos cuenta de que ser introducidos en una experiencia es lo mismo que pasar por una puerta.

Es imposible andar por el camino sin entrar por la puerta. Sólo podemos crecer después de haber vencido. Debemos comprender que el hombre posee libre albedrío, es un ser racional y tiene sentimientos. Cuando vencemos, solamente vencemos los pecados de los cuales tenemos conocimiento; no podemos vencer los pecados que ignoramos. Es por esto, que necesitamos el crecimiento.

¿De qué pecado estás consciente? Suponte que es la ira. Si verdaderamente has vencido en Cristo, tendrás la paciencia que vence la ira y no podrá crecer más en lo que a la paciencia se refiere.

Tu paciencia es la paciencia máxima, porque es la paciencia de Cristo. Es la misma paciencia que Cristo tuvo mientras vivió en la tierra durante Sus treinta y tres años y medio. Si tu paciencia no es una paciencia falsa, sino que es la paciencia de Cristo, no es posible tener más paciencia, porque tú ya tienes la paciencia de Cristo.

Solamente podemos vencer los pecados de los cuales estamos conscientes. Sin embargo, existen pecados de los cuales no estamos conscientes, y éstos no se incluyen en nuestra experiencia de la victoria de Cristo. Por consiguiente, necesitamos leer Juan 17:17 que dice: “Santifícalos en la verdad”.

Por un lado, tenemos 1 Corintios 1:30, que dice: “Mas por El estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho de parte de Dios sabiduría: justicia y santificación y redención”. Por otro lado, tenemos Juan 17:17, que dice: “Santifícalos en la verdad”.

Cristo nos santifica, y la verdad aumenta la medida de esta santificación. ¿Hay algún hermano que conozca toda la Biblia desde el día de su salvación? No, la conocemos gradualmente. La verdad nos dice lo que es correcto y lo que no lo es.

Por ejemplo, es posible que hace dos años no tuviéramos conocimiento de que cierto asunto era pecado. Ahora vemos que lo es. Es posible que hace dos semanas no tuviéramos conocimiento de que algo era pecaminoso, pero hoy nos damos cuenta de que es pecado. Muchas de las cosas que pensábamos que eran buenas y que aprobábamos, vienen a ser pecado para nosotros.

Hay una diferencia entre el pasado y el presente, porque cuanto más conocemos la verdad, más pecado descubrimos, y cuanto más pecado descubrimos, más necesitamos que Cristo sea nuestra vida. Cuanta más capacidad tenemos, mayor es nuestra necesidad de Cristo.

Necesitamos estudiar la Palabra de Dios diariamente de una manera cuidadosa para poder ver lo que es pecaminoso. Cuanto más veamos nuestros pecados, más tendremos que decirle al Señor: “Dios, muéstrame en estos asuntos que Cristo es mi victoria y mi suministro”.

Si deseamos crecer, es indispensable que tengamos la luz de la verdad. La luz de la verdad expondrá nuestros errores y nos mostrará nuestra propia vulnerabilidad. Una vez que la luz de la verdad exponga nuestra condición, nuestra capacidad aumentará, y cuanto más aumente nuestra capacidad, más podremos asimilar.

Me agrada mucho 2 Pedro 3:18 que dice: “Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo”. Este es uno de los pocos pasajes de la Biblia que habla del crecimiento. Crecemos en la gracia. ¿Qué significa crecer en la gracia? Nadie crece para entrar en la gracia; todos crecemos en la gracia. No es posible decir que crecemos para entrar en la gracia; sólo podemos crecer estando ya en la gracia.

¿Qué es la gracia? La gracia consiste en que Dios haga algo por nosotros. Crecer en la gracia significa que necesitamos que Dios obre más en nuestro lugar. Supongamos que Dios ya ha hecho cinco cosas por mí. Pero todavía quedan otras tres cosas que Él debe hacer.

Dado que mi necesidad ha aumentado, necesito que Dios haga más por mí. En esto consiste la relación entre la gracia y la verdad: la verdad pone de manifiesto nuestra necesidad, mientras que la gracia suple esa necesidad. La verdad nos muestra dónde está nuestra escasez, mientras que la gracia llena este vacío.

¡Aleluya! Dios no sólo tiene la verdad, sino también la gracia. En el Antiguo Testamento, los hombres fracasaban repetidas veces porque sólo tenían la verdad; ellos no tenían la gracia. Tenían la ley, pero no tenían la fuerza para guardarla.

Damos gracias y alabanzas al Señor, “pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la realidad vinieron por medio de Jesucristo” (Jn 1:17). Damos gracias al Señor por habernos mostrado la verdad y suministrado la gracia. ¡Aleluya!

Puedo decir delante del Señor: “Seré un mendigo para siempre. Siempre seré pobre. Tengo que venir a Ti hoy, y tendré que venir a Ti mañana y pasado mañana”. Agradecemos a Dios porque podemos hacerle peticiones todos los días. Podemos hacer súplicas el lunes, y luego pedir más el martes.

Si molestamos a Dios y le pedimos de esta manera, El dirá que hemos crecido en la gracia. Cuanto más veamos nuestros fracasos, más súplicas le haremos a Dios. Pediremos que Él se haga cargo de nuestro caso. Le diremos: “Señor todavía sigo siendo incapaz.

Necesito que Tú te encargues de estos asuntos”. Cuando nos demos cuenta de que hemos hecho algo incorrecto, lo primero que debemos hacer es decirle a Dios: “Te confieso mis pecados. (En estos casos, tú debes darle nombre propio al pecado. Debes llamar pecado al pecado). Dios, no me cambiaré a mí mismo.

He aprendido una lección más. No puedo cambiarme ni tengo la intención de hacerlo. Te agradezco porque ésta es otra oportunidad para gloriarme en mi debilidad. Te doy gracias, Dios, porque Tú puedes hacerlo. Te doy gracias porque puedes quitar mi debilidad”.

Cada vez que nos gloriemos en nuestra debilidad, el poder de Cristo extenderá tabernáculo sobre nosotros. Cada vez que digamos que no podemos lograrlo, Dios nos mostrará que El sí puede. Si hacemos esto continuamente, creceremos.

Existen muchos pecados que no reconocemos como tales. Pero una vez que nos demos cuenta de que lo son, debemos decir: “Dios, he pecado. Necesito que Cristo exprese Su vida en mí”.  “No puedo vencer este asunto. Señor, he descubierto que esto es pecado.

Tú has dicho que debemos amar a los hermanos entrañablemente, pero yo no consigo hacerlo. Esto sin duda es un pecado”. “Yo debo amar a esta persona pero no puedo. Esto es pecado. No te dejaré, hasta que pueda amar a esta persona”.

Al final, el amor del Señor inundará su corazón, y sentirás que puedes hasta morir por esta persona. No sólo la amarás, sino que la amaarás entrañablemente. Debido a que la amas entrañablemente, oras por ella toda la noche.

La verdad nos capacita para ver lo que es pecado, y la gracia nos suministra la fuerza para vencer el pecado. Una vez que descubrimos que algo es pecaminoso, no desistimos hasta vencer. Esta es la manera en que día a día crecemos en la gracia.

Podemos descubrir pecados todos los días, y cada día podemos encontrar fracasos, pero al mismo tiempo tenemos el suministro fresco de la gracia. “Porque de Su plenitud recibimos todos, y gracia sobre gracia” (Jn. 1:16). La recibimos cierto día, y seguimos recibiéndola una y otra vez.

Hubo una hermana que servía al Señor y tenía muchas ansiedades. Un día leyó Filipenses 4:6, donde dice: “Por nada estéis afanosos, sino en toda ocasión sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios por medio de oración y súplica, con acción de gracias”.

Ella pudo ver que la ansiedad era pecado y que no dar gracias también era pecado. Hermanos y hermanas, una vez que reconocemos un pecado tenemos que confesarlo al Señor y también debemos reconocer que el Señor vive en nuestro interior. Esto es lo que significa crecer.

Nuestra victoria en Cristo es absoluta; o sea que no es posible mejorarla. Pero la esfera de nuestra victoria siempre se expande. Cada persona recibe de parte del Señor diferentes grados de luz. Cuanta más luz un hombre reciba, más progresará.

Cuanto más una persona esté consciente de cierto pecado, mayor será la provisión que reciba de parte de Dios, y cuanto menos luz reciba de parte del Señor, menos suministro recibirá. Hermanos y hermanas, tenemos que conocer la relación que la verdad y la gracia tienen con nosotros.

Espero que todos le digamos a Dios todos los días: “Señor, no puedo lograrlo, ni tengo la intención de hacerlo”. Todos los días tenemos que orar al Señor pidiéndole que nos dé luz y gracia. Es posible que fallemos accidentalmente, pero podemos ser restaurados en un segundo.

Si hacemos esto día tras día, nuestro crecimiento sobrepasará nuestras expectativas porque será el trabajo exclusivo de Cristo. ¡Aleluya, ésta es la salvación plena! ¡Aleluya! Él nos está guiando hacia adelante. ¡Aleluya, Satanás no podrá hacernos nada! ¡Aleluya, Cristo ya venció!

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Anclados en Jesucristo

Es notorio, y creo que a los creyentes genuinos ya no les cabe ninguna duda, que existe un mundo paralelo al mundo natural, y que es precisamente el que otorga su influencia a este. Y al igual que los inicuos pueden manifestar lo que los demonios le dictan, nosotros también podemos manifestar lo que el Señor nos dicta, dentro de este mundo perverso. Y cuando digo perverso tú ya sabes que no estoy diciendo malo, sino torcido, que es el significado correcto de esa palabra.

Y nosotros tenemos toda la autoridad para manifestar eso, porque ahora Cristo es rey de esa otra dimensión. Siempre lo fue, pero había uno que por ciertas razones muy específicas, se convirtió en príncipe de los aires, pero la buena noticia es que ahora ya no lo es, aunque él todavía sigue creyéndose que lo es. Eso, hasta que un hijo de Dios bien plantado y haciendo valer la genuina autoridad que posee, lo saca volando de donde quiera que esté usurpando espacios.

Déjame decirte que el Reino ya está, no debes esperarlo. Sólo que existe en el espíritu, y está buscando las manifestaciones a través de su cuerpo, para traer un estandarte que busque a los reinos del mundo. De todos modos, desde esa base quiero partir ahora, para hablar de otro tema que tiene que ver con los principios del Reino.

Y recuerda que hemos dicho muchas veces que, buscando primeramente el Reino de Dios y su justicia, todas las cosas nos serán añadidas. El punto esencial para poder operar de acuerdo con los principios de la esfera de Dios, es el arrepentimiento. Así es que, entonces, tendríamos que cambiar nuestra manera de pensar.

Hemos entendido hasta hoy, que el Reino es un estilo distinto de pensamiento. Si pudiéramos resumirlo todo en una oración, te diría que participar del Reino, es operar en este mundo, a través de una filosofía distinta que la que este mundo tiene. Es decir que el arrepentimiento, cambia tu manera de pensar y apoya los principios de ese otro mundo.

Y los intenta manifestar aquí, y cuando eso se logra, tienen poder sobre la esfera natural. Son pensamientos. Principios, reglas, leyes, pensamientos o filosofías, son los títulos que les hemos puesto en el mundo, y para comprender lo que estamos hablando, quiero usar los mismos títulos, aunque continúe diciendo que se llaman principios y no filosofías.

Pero, para poder entender esto, debemos entender también, que este mundo tiene sus propios principios, sus pensamientos y su estilo de vida, en suma: su forma de operar. El que voy a darte ahora, es otro principio básico: Dios siempre comienza por lo negativo, y luego trae lo positivo. Él no llama al que está preparado; Él prepara al que va a llamar.

Si tú miras con cuidado en Génesis, Él comenzó la Creación y, de acuerdo con el mundo en el que existimos, la comenzó al revés. Fue la tarde y la mañana el primer día, dice. Fue la tarde y la mañana, el segundo día. Fue la tarde y la mañana el tercer día. ¿Y cómo no comenzó por la mañana? No, lo comenzó por la tarde. El Reino de Dios, es al revés al reino natural.

Él quita, para establecer. Toma lo negativo, le quita lo que le tiene que quitar, y luego establece los principios del Reino, para luego usarlo para su gloria. De esta manera, ningún vaso puede gloriarse en ninguna otra cosa que no sea la cruz. El quitó el Antiguo Testamento y estableció el Nuevo Testamento. Quitó la sangre de toros y machos cabríos y establece la sangre eterna de Cristo.

Quitó el templo físico, construye un templo espiritual. Sacó el hombre viejo, tenemos la nueva creación. El quita y establece. Recuerda que él comienza en la oscuridad, comienza cuando ya no hay más esperanza, cuando todo parece terminar, cuando está oscuro, cuando parece que el alba no va a llegar, entonces comienza el Espíritu de Dios a moverse.

Recuerden que cuando el Espíritu aparece, en la Creación, se comenzó a mover en medio de las tinieblas. Y es en medio de las tinieblas, en los últimos días, que el Espíritu de Dios va a comenzar a moverse otra vez y a traer la luz. Dice Romanos que la noche está avanzada. La noche no nos va a tragar, la noche se está acabando. Y llega la luz del alba, llega la luz del día, a través de la iglesia de Dios.

El arrepentimiento quita la forma vieja de pensar, para entonces Dios poder establecer, los principios de su Reino. Eso va a significar una dura sacudida a todas nuestras antiguas estructuras. Todo es al revés. Dijimos que en el Reino de Dios para subir, o tener éxito, tienes que bajar. En el mundo, te llevas por delante a todo el que se te cruce, para subir. Pero en el Reino de Dios es al contrario, aquel que sirve termina siendo el mayor.

En el mundo, mientras tú más guardas y confías en cuentas bancarias que han de terminar en bancarrota, aparentemente más tienes, pero: ¿Cuántos saben que hay recesión económica? ¿Cuántos saben que en la tierra de Gozén no existe eso? Pero en la tierra del mundo, sí. Cuando Dios sacuda al mundo financiero, si tu esperanza estaba en él, tú también serás sacudido. Es Dios quien está estremeciendo los reinos.

Incluyendo el reino financiero. Si tu apoyo está en las finanzas y rudimentos mundanos de la economía, entonces tú también estás siendo sacudido. Pero si tu apoyo está todo en dar para recibir, no importa lo que suceda con la recesión; Dios y la tierra de Gozén, traerán sustento. ¡Funciona! Muy poca gente lo enseña, pero créeme, es un principio.

(Hebreos 12: 25) = Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos. 

(26) La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo. (Hemos dicho que la Biblia es un libro espiritual, y que está hablando de estremecer o conmover lo natural y lo espiritual).

(27) Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles. 

(28) Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, (Esa palabra es favor o gracia) y mediante ella sirvamos a Dios agradándole (Y la palabra agradándole significa: sírvale sólo por intermedio de la Gracia, lo cual elimina el legalismo) con temor y reverencia; (29) porque nuestro Dios es fuego consumidor.

O sea: cuando uno trata de hacer obras para conseguir justificación, se maldice. Porque es blasfemia y decreta que la obra de la cruz no es suficiente. Sencillo; legalismo es maldición y hechicería. Dios está conmoviendo lo espiritual y está conmoviendo lo natural. Pero, entendemos como creyentes, que el juicio siempre comienza en la casa de Dios. Y cuando decimos eso, no nos vemos afectados individualmente.

Pero en este día y en este trabajo, yo quiero establecer un principio de Dios. De cómo, si Dios va a estremecer la iglesia primero, qué significa esto para ti, donde tú estás viviendo hoy. Porque resulta que la iglesia eres tú. Cuando él dice que va a conmover la iglesia, no tienes que preocuparte por el pastor, ni por las vigas ni por la madera, no se van a caer. ¡El que sí te puedes caer, eres tú!

Muchos piensan que Satanás es el que está zarandeando la iglesia, pero voy a darte una pequeña revelación que tal vez no conoces o quizás también el Espíritu te la haya hecho llegar a ti: ¡Las puertas del Hade, no prevalecerán contra la iglesia! Satanás no tiene dominio como para zarandear la iglesia. Por lo menos la que es genuina y está bien fundamentada. No estoy hablando de Babilonia, ella no es iglesia, es imitación.

El que sí está zarandeando la iglesia, es Dios. Ahora bien; si el juicio comienza en la casa, tenemos que descubrir cuál es la casa de Dios. Ahora, entiende conmigo que Cristo, en Hebreos 3:6 dice que fue fiel sobre la casa de Dios, ¿La cual somos? ¿La cual somos? ¡Nosotros! Entonces, pregunto: ¿Somos casa de quién? De Dios. Y pregunto de nuevo: ¿Y Dios vive dónde? En nosotros.

Gálatas 3:28-29 dice: Ya no hay judío ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay varón ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa. ¡Somos la casa de Dios!

Si esto es cierto, entonces Jerusalén es sólo un patrón y una sombra de lo verídico. No es la ciudad natural, sino una espiritual en la cual habita Dios, porque ya ha dicho en otra parte, que no habita en templos hechos por hombres. Romanos nos dice, en el capítulo 3 del 28 al 30:

(Romanos 3: 28-30) = Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley. ¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente, también de los gentiles. Porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión. 

De manera que sólo la fe trae a Dios a los dos grupos, sean circuncisos o no. Eso destruye doscientos años de teología. Abraham, según la escritura que leímos, salió buscando una promesa. Nos dice que si somos simiente de Abraham, porque sabemos que aquí no somos linaje literal de Abraham, pero que por la fe sí lo somos, entonces somos herederos de la promesa.

¿Qué promesa? Porque si yo voy a ser heredero de algo, lo primero que quiero saber, es qué es lo que heredé. Hay gente que sirve a Dios toda su vida y no sabe que es heredero. Me pregunto cuántos de ustedes le pueden dar gracias a Dios por tener revelación de su condición de heredero. Hebreos 11, versos 8 y 9, nos da un poco de entendimiento en cuanto a la promesa de Abraham

(Hebreos 11: 8) = Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; (¿A qué salió? ¡A recibir su herencia!) y salió sin saber a dónde iba.

(9) Por la fe habitó (¿Cuántos saben que habitó, significa que lo consiguió?) como extranjero en la tierra prometida (Es decir que logró entrar a la promesa, con siguió consumar su búsqueda. Llegó a la tierra prometida, la actual Jerusalén, allá en el Medio Oriente. Llegó ahí, habitó ahí. Pero dice que estando ahí, se sintió extranjero, como si fuera tierra ajena. ¿Por qué? ¡Si era la promesa! Era la herencia) como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa;

Vemos que llega a la tierra, pero se siente como que está en un sitio que no es cómo Dios le había dicho que sería. Tiene que haber algo más, porque me siento extraño, aquí. No es lo que él estaba buscando. ¿Y cómo lo sabes? ¡No sé! ¡Sólo sé que lo sé, que lo sé y que lo sé, pero no sé cómo es que lo sé! Verso 10 nos aclara el asunto.

(10) porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. 

No andaba buscando a Jerusalén, ¡Andaba buscando a la iglesia! ¡Pero no, hermano! ¡Ahí dice ciudad, no dice la casa de Dios! Él buscaba una ciudad espiritual. Apocalipsis 21, conmigo, que esto es solamente la introducción del tema del cual vamos a hablar.

(Apocalipsis 21: 9) = Vino entonces a mí uno de los siete ángeles (Aquí tenemos a Juan contándonos lo que vio desde el punto de vista eterno. Eterno porque está en el Tercer Cielo y no en la tierra. Entonces no lo ve en tiempo, lo ve en eternidad, donde el pasado, presente y futuro, sin tener cronología, existe a un mismo tiempo. Juan lo ve desde arriba, Daniel lo ve desde abajo. Daniel lo ve desde el punto de vista de tiempo, pero Juan no.) que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero. 

¿Qué fue lo que le ofrecieron a Juan? Enseñarle la esposa del Cordero. ¿Cuántos saben que somos la novia? Entonces lo está preparando a Juan, ¿Para ver qué? La iglesia. Y luego viene el verso 10 que, fíjate, dice que lo llevó en la carne…

(10) Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, 

Esto no significa que fue un hechicero, un espiritista que da vueltas como un trompo hasta que se le cae el moño. Lo llevó en ese mundo, no en este. Lo llevó en esta esfera, en la otra no. Y en esta esfera es que él vio lo que va a ver ahora. Un monte grande y alto, y le mostró la gran ciudad santa de Jerusalén. ¡Le iban a enseñar una novia, pero él vio una ciudad! ¿Se habrá equivocado? ¿O es que la novia y la ciudad son una sola y misma cosa?

Sígueme con cuidado y ni se te ocurra enojarte conmigo porque te digo esto. En todo caso, si vas a enojarte, enójate con la Palabra, ella es la que trae esto, no yo. Recuerda que te dije que el libro es espiritual y nos llama árboles, nos llama olivo, nos llama ramas, nos llama soldados, nos llama ciudad, nos llama Jerusalén, nos llama pan, nos llama hombres, nos llama un cuerpo, nos llama novia, nos llama esposa, y tú te miras a tu espejo y ves que no eres nada de eso. Espiritual…Entonces aquí y ahora, nos ha llamado ciudad.

(Apocalipsis 21: 2) = Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, (O sea que desciende desde el Tercer Cielo, no de la atmósfera esa de color azul que ves por la mañana. ¿Estás viendo la diferencia, verdad?) dispuesta (O preparada, la palabra correcta allí es Edificada) como una esposa ataviada para su marido.

¿Qué vio? La nueva Jerusalén, vestida como una esposa o una novia, lista para ser desposada. ¿Qué vio? ¿Estás aprendiendo algo? Todo esto es necesario, para que tú veas y entiendas, qué es lo que Él verdaderamente va a remover. No me interesa predicar sobre eso, lo que quiero es enseñarte que el que va a ser removido, eres tú. Para que sepas que Dios está hablando contigo, no con el mundano de la otra calle. Esto es una reafirmación de cuando él habla que el juicio comienza por la casa.

(Hebreos 12: 18) = Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, (En otras palabras: no nos hemos acercado a algo natural. Nos acercamos a algo que no se puede tocar, ¿Se entiende?) y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad, 

(Verso 22) = sino que os habéis acercado al monte de Sion, (¿Pero es que no puede ser! ¡Sión está en Jerusalén! No, este monte al cual nos hemos acercado, no se puede palpar, recuérdalo.) a la ciudad del Dios vivo, (Escucha: no dice que te vas a acercar, ¡Dice que te has acercado! Y no la puedes palpar, como si fuera mampostería o madera, ¡Porque es la iglesia!) Jerusalén la celestial, (¿Cómo que me acerqué a Jerusalén? A la celestial y divina. Gálatas dice: la Jerusalén de arriba, la madre de todos.) a la compañía de muchos millares de ángeles, (23) a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, (Pregúntale al cristiano que tengas más cerca, si su nombre está inscrito en los cielos. Si te dijo que sí, entonces tú te acercaste a él, te acercaste a la ciudad. Te acercaste a Jerusalén. Te acercaste a Sion. ¿Cuándo? Cuando te acercaste a Él. ¡Somos la casa de Dios!) a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, 

Luego nos encontramos con el capítulo 11 de la carta a los Hebreos, hablando de los hombres de la fe, en el verso 16 dice que: Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad. 

O sea que ellos buscaban una patria, pero dice que buscaban una mejor. Esto Es: celestial. La palabra, ahí, es divina en su naturaleza. Y dice que Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos, porque les ha, escucha bien: les ha, tiempo pasado, preparado una ciudad.

(Hebreos 13: 14) = porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir. (En inglés y en el original, dice: Porque no tenemos ciudad continua o eterna, sino que buscamos la que sí lo es.)

(Hebreos 2: 5) = Porque no sujetó a los ángeles el mundo venidero, acerca del cual estamos hablando;  La palabra mundo venidero, tiene la implicación de condición del mundo bajo gobierno del Mesías, o el Reino del Mesías. Casa de Dios. Uno que está a punto de manifestarse, o en formación y diseño)

(Efesios 2: 19) = Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, 

Veamos: Un conciudadano, es alguien que comparte con otro, ¿Qué cosa? ¡Una ciudad! Entonces. Yo que soy argentino y tú que eres mexicano, colombiano o español, igualmente somos conciudadanos de la Jerusalén celestial. Y dice que además somos miembros de la misma familia. La palabra familia es la palabra oikeros, que significa casa de Dios.

(20) edificados (Ahora habla de que tú eres edificado) sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, (21) en quien todo el edificio, (¡Ah! ¿Ahora somos un edificio?) bien coordinado, va creciendo (¡Huau! ¡Entonces el edificio tiene vida!) para ser un templo santo en el Señor; (22) en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.

¿Cuántos de ustedes han entendido lo que Dios está tratando de hacer al establecer estos principios? La importancia máxima de todo esto, eres tú. Porque es sin ti cuando no hay futuro. No hay futuro sin ti. Toda la creación se manifestó para que tú fueras edificado. Hasta Abraham se dio cuenta que faltaba algo. Salomón mismo decía: ¿Sabes qué? Yo tengo de todo, pero todavía me falta algo. David hizo todo lo que supuestamente no debía hacer. Él quería operar como si estuviera en el Nuevo Testamento. Él pecó y el entró al Lugar Santísimo, él se agarró de los cuernos y dijo: ¡Perdóname! Y alcanzó misericordia antes del tiempo. Gente que vivió antes del tiempo.

La mujer pecadora aquella, que viene donde Cristo y le dice: ¿Sabes qué? ¡Yo quiero comer! ¡Salte, los perros aquí no comen! ¡A mí no me importa que tú me llames perro! ¡Yo no estoy aquí de acuerdo a la ley; yo estoy aquí de acuerdo a tu corazón! ¡Y yo sé que tú viniste para alcanzarme a mí! Así que… ¡Ayúdame! Tipologías y sombras en toda la Biblia, que nos hablan que el corazón de Dios, era para ti. Ahora mismo, en este momento y aunque alguien te tome por loco si estás en público, sería bueno que repitieras en voz alta como declaración profética activada: ¡Todo es por mí! ¡Todo es por mí!

Ahora; si Dios va a conmover la iglesia, entonces me temo que vas a tener que prepararte para vivir días agitados. Si Jerusalén es el patrón de lo que verdaderamente va a acontecer en el espíritu, el proceso para que Jerusalén quede edificada, deberá ponerse en marcha ya mismo. Ahí tienes todo el Antiguo Testamento en movimiento. Recuérdalos: David, Salomón, José, todos. Todos edificando algo.

Fueron y siguen siendo esos principios: el tabernáculo, el templo. ¿Por qué se prepararon de esa manera? ¿Dónde iba cada pieza? Todo tiene que ver con qué queremos hoy para ser gloriosos. Y si no continúas de acuerdo con el patrón, me temo que nunca llega la gloria. Edifícalo de acuerdo al patrón, y luego llegará la gloria. Primero el patrón, luego la gloria. Él le dijo a Moisés: ¡Hazlo de acuerdo a lo que te mostré, y yo lo llenaré con mi gloria! Si Jerusalén es el prototipo, entonces su construcción, es el patrón.

De todos modos, es necesario que entiendas que lo que Dios va a conmover en ti, son principios, formas de pensar. Porque nosotros somos la iglesia. Ahí donde estás podrías decir en este mismo momento y sin temor ni a exagerar ni a equivocarte: ¡Yo soy la iglesia! Removiendo todo lo que no es Dios, para que sí permanezca lo que es Dios. O sea: la promesa es que te va a estremecer, el proceso es remover lo que se pueda mover, y el propósito es que permanezca lo inconmovible. El propósito final: convertirnos en iglesia gloriosa, la ciudad de Jerusalén.

¿Pero, cómo lo va a hacer? No sé, pero sí sé que la Palabra dice que entonces seremos una iglesia gloriosa, sin mancha y sin arruga. Y hasta donde yo conozco sobre lavado de ropas, lo único que es capaz de dejar una prenda así, es una buena lavadora, de esas que lavan, centrifugan y hasta planchan. Ahora, imagínate por lo que tiene que pasar cada prenda, dentro de la lavadora, para obtener ese resultado. Eso es lo que Dios hará con Su iglesia. ¡No será Satanás! ¡Él no puede tocar la iglesia! Obvio que hablo de la genuina. A Babilonia le sigue haciendo lo que le da la gana.

Dios está comenzando hoy a agitar a su iglesia. ¿Objetivo? Que comiencen a caerse las manchas. ¿No te dice la Palabra que lo sirvas con gracia, porque Él es fuego consumidor? ¡Ese es el calor del secado! En conclusión: el material, es la iglesia; las manchas, son su carácter. Eso significa que sí nos va a conmover. ¡Nos está conmoviendo! Y ese es el tiempo en donde hoy, precisamente, anda la iglesia metida. ¿Está agitada tu vida, últimamente? ¡Glorifica a Dios, sólo está haciendo funcionar la lavadora!

Es decir que, con su misericordia, él comienza a remover naciones, reinos, ministerios, gobiernos, pero lo hace para exponernos a nosotros qué es lo real y qué no lo es. Y si la iglesia fuera un poco más inteligente, ya hubiera aprendido qué es lo que va a permanecer y qué es lo que no va a permanecer. El comunismo parecía en un tiempo una tremenda amenaza para el evangelio. Sin embargo, un día el comunismo cayó, junto con la famosa cortina de hierro, y todavía América anda confundida porque no sabe cómo actuar.

Y, lamentablemente, un enorme porcentaje de la iglesia, tampoco sabe. Todavía andan dando vueltas por algunas estanterías llenas de polvo, una gran cantidad de libros con aspiraciones a bet-sellers, que ya nadie lee porque preanuncian la victoria de un anticristo llamado comunismo. ¿Sabes qué? Nadie discute ni pone en duda, hoy, que el comunismo fue uno de los muchos anticristos preanunciados por Juan, pero sí entendió que no era al punto clave de una derrota del evangelio. Dios sigue en victoria. Decir esto mismo hace algunos años, era ganarte la expulsión de la sinagoga de turno.

Porque la enseñanza para la iglesia, nunca será izquierda, derecha, comunismo, capitalismo, liberalismo o progresismo. La enseñanza clave para la iglesia fue y seguirá siendo que los sistemas del mundo no van a prevalecer. Porque si se cayó todo lo voluminoso que se cayó e hizo el estrépito que hizo al caerse, bien se puede caer cualquier otra cosa por importante o prestigiosa que parezca, incluidos algunos ministerios. Hemos llegado a ser una generación que superamos lo que tenemos de una manera tan rápida, que no tenemos tiempo de hacer una pausa para meditar correctamente en los sucesos que se desarrollan.

Vemos una película o una serie de televisión temporada uno, y al rato ya no sirve porque aparece la temporada dos. Y ahí nomás deja de servir la temporada dos porque sale la tres y así sucesivamente. Y no hacemos ni una breve pausa para meditar. ¡Se cayó un monstruo gigante que decían nos iba a devorar a todos! ¿Te cabe alguna duda que Dios está sacudiendo estructuras?

El principio del Reino, es obediencia. En la unción sacerdotal o carismática, existe la manifestación del perdón. En el principio del Reino, o la unción real, lo que prima es la obediencia. El Reino de Dios, es el dominio de Dios. Sin embargo, es mucho más sencillo recibir perdón, que permiso. Por eso es que primero hacemos lo que nos da la gana, y luego acudimos al perdón, en lugar de pedir permiso, y no fracasar.

Es decir que tú, en tu mente, prefieres hacer lo que crees que tienes que hacer, y si fallas, pedir perdón, que ir a pedir permiso, porque sabes que te van a decir que no, para después no tener que pedir perdón. En estos mensajes de ahora, es todo obediencia. Pide permiso, y si no, no hagas nada. Para que luego no tengas que pasarte la vida pidiendo perdón.

No vivas en la misericordia de Dios; úsala cuando sea necesaria. ¡Ahora vive en el poder de Dios! No es casual que el mundo secular e incrédulo esté marchando en dirección a un Nuevo orden Mundial. ¡Esa siempre fue la idea del Espíritu Santo! Pero aquí el que la está queriendo poner en marcha y a su modo, es Satanás. Por eso siempre digo que cuando quieres saber qué está haciendo Dios, mira lo que hace el diablo. Él obedece mucho más rápido que la mayoría de los cristianos y encara lo que Dios dice, aunque a su manera y en su beneficio.

Fíjate que por poco o por mucho, los reinos del mundo están pensando muy seriamente en establecer una unidad que les permita batallar en conjunto en contra de los grandes males que los aquejan. La iglesia, no. La iglesia cree que habrá un cielo bautista, un cielo pentecostal, un cielo carismático y un cielo conservador. Que dé gracias a Dios por no equivocarse tanto que la lleve a encontrarse con que no tiene cielo alguno.

La cuestión es que el mundo decreta aquello que nosotros deberíamos haber estado haciendo antes que ellos. Hemos visto el reino económico prácticamente en devastación. Es un tiempo de conmoción y remoción. Y no es Satanás, ¡Es Dios! ¿Y qué significa eso para nosotros? Dios nos va a conmover. Santiago nos dice que cuando venga la prueba, entonces va a salir a la luz las áreas que son y que no son de Dios.

Además de todo esto, Dios, para darnos luz, también está conmoviendo y removiendo las doctrinas y los mensajes. La falsa doctrina que es la religión y el legalismo, que si tú no sabes exactamente que tu doctrina es falsa, entonces no la cambias. La mentira más grande que existe, es aquella que contiene un enorme porcentaje de verdad. Y, peor todavía, usa la Biblia como respaldo. Dios está estremeciendo la idolatría de opiniones personales.

Algunos grupos supuestamente cristianos, argumentan que el estilo Jesús estaba emparentado directamente con el que denominan como pensamiento positivo. Y podría parecer que sí a un ojo de ignorancia, pero hay un problema: mientras Jesús le daba todo el poder de decisión a su Padre, estos quieren que Dios se ajuste a sus agendas personales. Estar en positivo significa que yo me alineo con su Palabra, pero Él no tiene que confirmar las mías.

La palabra que no vuelve vacía es la que sale de su boca, no de la tuya. Ahora tenemos los principios del Reino siendo predicados en la tierra. La restauración de la iglesia y el mensaje llamado: del Reino. Y también están los extremistas que quieren que haya señorío en toda oficina y reino político. ¡Mentiras! La palabra dice que el trigo y la cizaña van a crecer juntos hasta el fin. La luz y la tiniebla estarán juntas, pero se va a manifestar una posición en donde Dios pueda juzgar al mundo, porque nuestro sistema funciona mejor.

El juicio viene de acuerdo a la justicia. La medida es la iglesia, no Satanás. Así que la iglesia está siendo conmovida. Eso que ha hecho exterior, es para que tú te des cuenta que Dios es soberano y todavía está trabajando. Pero, no vemos cuando opera en nosotros. Entonces nos quedamos, soberanamente, esperando una manifestación, cuando ella sólo viene a través de ti. Lo que Dios quiere hacer en la tierra, lo va a hacer a través de ti.

¿Cuántos se acuerdan de la historia esa de Mateo 7, donde había dos hombres, y uno oyó lo que Él dijo e hizo lo que Él dijo, y lo comparó con el hombre prudente que edificó su casa sobre la roca. Y entones hubo otro hombre, que escuchó lo que Él dijo, pero no hizo lo que Él dijo. Y edificó su casa sobre la arena, y Él lo llamó un hombre insensato. Esa es una parábola tan sencilla, que sin embargo tiene algo oculto, un principio muy importante.

Hay algo que no se ve. Las acciones de un individuo, son de acuerdo con su pensamiento. Porque lo que tú haces, es producto de lo que tú piensas. La forma en que tú vives, me dice a mí la forma en que tú piensas. No me dice nada de mi Dios, me dice dónde estás tú. Porque el principio funciona, pero el arrepentimiento es el principio. No es cuestión de lloriquear, es cuestión de cambiar la manera de pensar.

¿Qué dijo él que ellos estaban dispuestos a escuchar y a obedecer? Dijo: entra por la puerta estrecha. Dijo: guárdate del falso profeta. Dijo: por sus frutos los vas a conocer. Dijo: todo árbol que no da buen fruto, será cortado. Dijo: ¡No todo el que me dice Señor, Señor, va a entrar! Luego dijo: Y yo declarare a algunos: ¡Nunca os conocí! El que oye estas palabra, y las hace, ese es el hombre prudente. ¿Quién está sacudiendo la rama? ¡Dios!

Pero si no lo haces, se te cae la casa, o la piedra que eres tú. La piedra viva se va opacando. Porque la casa de Dios va a terminarse, contigo o sin ti. La diferencia está en quién va a ser parte de esa casa. La Palabra nos dice en Proverbios 23:7, según el pensamiento de su corazón, así tal es el hombre. Proverbios 19:21 dice Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre, pero sólo el consejo de Dios permanecerá o prevalecerá.

Las ideas, siempre terminan en consecuencia. Trajo una mentalidad al mundo, llamado pragmatismo. Introdujo esta doctrina, y se ha infiltrado en la iglesia. Que significa, solamente, que la raíz o la verdad de cualquier filosofía, o significado, de cualquier idea, es su función o el resultado práctico. En otras palabras. El pragmatismo dice que el resultado de lo que yo pienso, está basado en mi conveniencia y no en la verdad.

Los principios bíblicos, son absolutos. Existen, sin tu opinión. No necesitan de tu apoyo para ser ciertos. Los llamados debates públicos, salieron de la boca del Seol. Toman verdades absolutas, y públicamente exponen opiniones, dando alternativa de acción al mundo, echándole agua a la verdad, y desglosándola como opinión. Sólo un problema: todas las opiniones son ciertas.

O sea: toman una verdad que no debe ser debatida; una verdad que es absoluta, y entonces le piden la opinión a un sinnúmero de personas. Y ahora hay un sinnúmero de personas, actuando de acuerdo con aquellos que ellos eligen como portadores de la estiman como mejor opinión. Pero, resulta ser que ¡La opinión no interesa cuando lo que se está debatiendo, es absoluto!

Ahora tenemos una humanidad que hace aquello en lo que se siente bien, decide servir de acuerdo con su opinión, porque si lo dijo el doctor Fulano de Tal, quien soy yo que no estudié teología para oponerme a su opinión. Olvidan un pequeño gran detalle: no importa lo que tú creas respecto de Dios. ¡Dios es Dios, con o sin tu apoyo!

Pero escúcheme, Néstor, ¿Usted realmente opina que la Biblia…? ¡No me interesa opinar, y mucho menos sobre la Biblia! ¡Yo no opino sobre la Biblia, la Biblia es lo que es y punto! Y lo que es la Biblia, es el consejo de Dios y a mí y a muchos otros más, nos basta y no nos interesa debatirlo con nadie. Ah, ¿Y entonces usted qué opina del aborto? ¡No me interesa opinar! Dios es el dador de la vida, ¡No tienes derecho!

Está bien, amigo, pero; ¿Usted no cree que es malo para la democracia y para la sociedad, eso de que se suponga que hay religiones que tienen la verdad y otras no? ¿No cree que en las escuelas debería existir el libre albedrío total, para que todas las religiones tengan el mismo tratamiento? ¡¡¡No!!! Pragmatismo.

Todavía en la iglesia existen casos en los que determinadas mujeres, sea por la causa que sea quedan embarazadas sin buscarlo, y luego comienzan a evaluar las conveniencias o inconveniencias de tener o no tener ese hijo. Y si al final deciden no abortar, no habrá sido por mandato de Dios, sino por evaluaciones de conveniencias personales. Eso sigue siendo pragmatismo y fue inventado en el infierno. Porque la pregunta siempre hubiera sido: ¿Es correcto o no? Y la respuesta, una sola: ¡¡¡No!!!

Los hombres tentados en lujuria, en la iglesia, piensan: Si hago esto, pierdo todo lo que obtuve. Entones realizan pactos. ¡No tienes que hacer pactos, tienes que tomar decisiones responsables! Okey, no visitaré a esa hermana joven y divorciada, porque la gente puede pensar mal. ¡No! ¡No lo harás porque no es correcto!

Iglesias con el llamado mega-crecimiento. Jamás predicarían estas cosas por temor a que la gente se les ofenda y se les vaya. Eligen predicar mensajes suaves sin contenido, pero que mantiene a la gente en sus bancos y sostienen sus ministerios con sus diezmos y ofrendas. Mega-iglesias. ¿Mega? ¡Eso no es nada que tenga que ver con mega, que es término divino! ¡Eso es simplemente pragmatismo satánico!

¿Qué está diciendo Dios, hoy? ¡Eso predica! Y que después se ofenda y se vaya el que tiene que ofenderse e irse. Algunos suelen decirme que por momentos soy demasiado confrontativo y ofendo. Escucha: ¡El mensaje de la cruz es ofensa! Me pregunto qué estás predicando tú, en lugar de ese mensaje. Si tu mensaje no ofende a nadie, no es el mensaje de la cruz, te lo puedo asegurar.

Lo cierto es que Dios jamás revela lo negativo, sin traer la solución. De otro modo es carne, es hombre y Satanás, no es Dios. Dios sólo revela lo negativo, para introducir lo positivo. Nunca te deja a mitad de camino. Pero el mensaje de la Biblia, es confrontativo, ni lo dudes. Cristo dijo: yo no vine a traer paz, vine a traer una espada. ¿Cuántos saben que donde él estuvo, hubo confrontación?

A veces, incluso, hasta puedo decirte que la buscaba. Hay dos dadores en la iglesia. Uno que siempre está buscando reembolso por su motivación, que es como decir: Déjame ver qué puedo sacar que me convenga en el asunto. Pragmatismo. Perdiste tu bendición.

Yo no sé si tú sabías que hay sitios en el planeta que no tienen lo que aquí y seguramente allí donde tu habitas, se conoce como impuestos. Y que no reciben nada a fin de año por sus deudas. Yo me pregunto qué sería de la situación de la iglesia, si no se ocupara de recaudar fondos con ciertos impuestos a la religión que les demandan a sus miembros. ¡Sonríe! Sólo tienes que mover diecisiete músculos para hacerlo, mientras que para tener esa cara de haber desayunado con vinagre, necesitas treinta y cuatro.

¿Tú deseas que tus hijos crezcan combatiendo este tipo de espíritu? Tú le enseñas, así que nunca le mientas. Te convenga o no te convenga; ¡Nunca! Aunque la verdad te lleve preso, ¡No mientas! ¡Es que si digo eso me van a meter preso! Cierto, pero si no lo dices, vas a ser fugitivo y maldito por Dios. ¡Es que yo no tuve la culpa, me compré ese teléfono celular de primer nivel porque estaba en oferta muy conveniente a cien dólares! ¡No seas mentiroso! ¡Nadie vende un teléfono de esos por cien pesos! ¿No te das cuenta que es robado? Pragmatismo.

Pagas una compra en la caja del market con un billete de cincuenta y la cajera te da el vuelto de un billete de cien. ¡Aleluya! ¡Dios me está bendiciendo! Cuando llegas al estacionamiento y estás por subirte a tu auto para irte, piensas: ¡Un momento! ¡Esa muchacha va a tener que poner de su sueldo para compensar la pérdida de caja que ha sufrido por su error! Pragmatismo. Porque no deberías hacerlo por esa pobre jovencita, deberías hacerlo porque no está bien. Punto. Sacúdete, porque si no te sacudes tú mismo, Dios lo hará. Y no será suave.

Todo el mundo viene a la iglesia a recibir, ¿No es así? ¡Claro! ¿Y qué habrá pasado con el Salmo 24, que dice que toda la tierra es de Jehová? ¿Cuántos son mayordomos de la tierra? ¡Es que el gobierno no hace nada! La iglesia es gobierno. ¿La iglesia? ¡Pero es que algunos líderes…! Claro. Busca en el estacionamiento y fíjate cuáles son los hombres o las mujeres que en lugar de arrojar papeles al suelo, lo hacen como corresponde, dentro de los cestos instalados para ese fin. Cuando los encuentres, levántalos como líderes. ¡Esos son los hombres que Dios respalda! Honestidad, Integridad, Corrección. Eso es Reino, no una junta que se mueve políticamente para ordenar a un amigo…

Escucha bien esto, y jamás te lo olvides: cuando todo te ande mal, lo único que te va a mantener vivo, son los principios de Dios. Lo único que te va a mantener en victoria, son los principios de Dios. Puedes pensar con esa mentalidad pragmática, y tener gozo momentáneo, pero este es eterno. Vamos a verlo desde 1 Samuel en el capítulo 22. Aquí estamos viendo a Samuel, cuando sale, y lo importante es ver que Samuel, ya era ungido por Dios, al igual que ya nosotros somos reyes y sacerdotes. Él era rey, y nosotros también somos.

Pero vimos en Hebreos que, a pesar que todo está puesto bajo sus pies, aún no lo vemos todo sujeto. Allí también David, en la cueva de Adulam, era rey, pero no lo estaba viendo manifestado. Estaba en una situación muy parecida a la que la iglesia está hoy. Y como ya hemos establecido que él es sombra de lo que la iglesia es, en la preparación del ministerio de David, vemos la preparación de la iglesia. David es tipología de la iglesia. Entonces, vemos aquí que todo está bajo los pies de Cristo, pero todavía no lo vemos así. Aquí vemos a David ungido como rey y huyendo de Saúl.

(1 Samuel 22: 1) = Yéndose luego David de allí, huyó a la cueva de Adulam; y cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron, vinieron allí a él. 

(2) Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos hombres.

(3) Y se fue David de allí a Mizpa de Moab, y dijo al rey de Moab: Yo te ruego que mi padre y mi madre estén con vosotros, hasta que sepa lo que Dios hará de mí. 

Noten aquí que cuando Dios sacude, David se encuentra en la cueva de Adulam. Eso significa refugio. Torre fuerte, refugio. Tú estás pasando por una época de refugio, una época de la cueva de Adulam, una época donde tú vas a ser sacudido. Nota el grupo de personas que le llegan a David. Los amargados de corazón, afligidos y endeudados. ¡Pavada de ejército! ¡Cuatrocientos afligidos, amargos y endeudados!

Teóricamente, reyes, pero posicionalmente, bajo el yugo del enemigo. Muy parecido a la iglesia. Cantan que son reyes de la tierra, que tienen toda la autoridad y que todo está bajo sus pies, porque así lo leen en sus Biblias. No tienen trabajo…andan a pie…necesita para la leche… Y cuidado, no estoy criticando, sólo describiendo realidades.

El mundo, cuando pasa por tu iglesia y te oye cantar y alabar, piensa que ustedes son gente que debe estar tremenda. Sólo un problema…sabe dónde tú vives. La alabanza, nunca tiene compromiso. La alabanza sólo crea preguntas; la adoración las contesta. Porque la adoración es un estilo de vida.

En esa cueva, que significa refugio, Dios trae grupo. Y nota que él dijo: ¡No me voy a mover de aquí, guarda a mis padres, en lo que recibo palabra de Dios! La iglesia no va a terminar su restauración, hasta que encuentre la estrategia de Dios. Es por eso que sus trompetas están tronando a través de sus voces proféticas en la tierra, trayendo dirección y estrategia.

Lamentablemente, muchos tienen oídos sordos a lo que Dios está diciendo a través de las trompetas que ya están sonando. Las trompetas no son literales, las trompetas son los oráculos de Dios que están declarando su palabra en el norte, sur, este y oeste, y muchos no se han preparado para la batalla, porque no conocen el sonido cierto de la trompeta que viene dirigida de este mundo.

En el refugio, Dios quiere que te identifiques con Cristo. Tienes que estar anclado en Cristo. ¡En la roca, no en la arena! De otro modo, cuando todo se empiece a sacudir, te caes. Durante todo el tiempo que estés en esta cueva, tienes que anclarte en Cristo. ¿Recuerdas al hijo pródigo? Salió, perdió toda su herencia, regresó y fue restaurado ciento por ciento. Todo fue restaurado, menos la herencia.

Si no estás anclado en Cristo, puedes perder tu herencia. Anclados con Cristo. No con tu ministerio, ¡Con Cristo! No con tus habilidades, ¡Con Cristo! No con el pastor, ¡Con Cristo! Anclados en el Rey de Reyes y Señor de Señores. Pregunto: Si tú eres un reconocido y prestigioso líder de alabanza, y tienes gran éxito eclesiástico y con las hermanitas. Y un día entra por la puerta alguien que tú te das cuenta de inmediato que es mejor que tú, ¿Vas a hacerte a un lado y dejarlo dirigir? Anclados en Cristo. Si te duele esto que dije, por favor, no digas nada. Sólo ponte a orar.

Dios quería que David estuviera bien anclado con Él, porque el líder no tenía que saberlo todo. Sólo tenía que tener seguridad en sí mismo. De esa forma puede canalizar la fuerza que le llega. Él no lo hace, él la distribuye. Alguien puede estar al frente de un tremendo grupo y no saber predicar. Pero sí puede saber elegir a los predicadores, y con eso ya está alimentada la tropa.

El que está seguro de sí, nunca teme que otro sea mejor. Pero, claro, jamás estarás seguro de ti mismo, si no estás anclado en Cristo. Y ahí es donde viene el espíritu de rechazo, y si no vences al espíritu de rechazo, el rechazo te vence a ti. ¿Y sabes lo que usa el enemigo para traer rechazo? Circunstancias, tu esposa o esposo, el pastor, el mensaje, cualquier cosa.

Si tú no te amas a ti mismo, Satanás se encargará de que seas rechazado. Tú puedes amar a tu prójimo exactamente en el mismo plano o nivel en que te amas a ti mismo. Ese es el motor que enciende la calumnia. Cuando tú calumnias con mentiras a alguien, estás tratando de ponerlo bien bajo, para tú poder sentirte más alto. ¡No funciona! ¡Se desmorona en cualquier momento y vienes volando a tu realidad!

¿Qué decía Jesús? Que no necesitaba ni los saludos, ni las felicitaciones ni el reconocimiento de los hombres, a Él le bastaba con que el Padre estuviera agradado de Él. Cuando tú buscas el aplauso de los hombres, persigues una gloria para ti. Cuando a ti no te interesa lo que piensen los hombres, sino lo que piensa el Padre, entonces es cuando tú estás buscando la gloria para el Padre. Y si a ti no te alcanza con la opinión positiva de Dios, es porque estás trabajando para la carne.

“…Es que…lo único que yo quiero es que los hermanos reconozcan mi trabajo…” ¿Sabes qué hará Dios? ¡Que nunca seas reconocido por nadie, hasta que se te vayan las ganas de ser reconocido! El día que dices: ¡De acuerdo! ¡Voy a servirte a ti, Padre, y no me importa lo que digan los hermanos, ni el pastor, ni nadie! El día que declaras eso, creyéndolo, será el día en que empezarás a ser reconocido, no antes…

Un famoso predicador de los años noventa, contaba que en medio de una campaña evangelística en la que ocurrían sanidades tremendas, venía gente tratando de tocarlo. Dice que él detuvo todo y, tomando el micrófono los miró fiero y les gritó: ¡Idólatras! ¡Si trataran de tocar a Dios como tratan de tocarme a mí, ya estarían sanos hace diez años!

Por eso, todavía, hay tanta gente que asiste a iglesias sin otro motivo que el de pasar al frente para que alguien lo toque, le ponga su mano en la cabeza, o algo similar. ¡Quédate sentado y cree! ¡Quédate en tu casa y cree! Decía un amigo mío que hay gente que ha perdido el cabello de tanta mano que le pusieron en su cabeza. Lo que necesita toda esta gente es anclarse en Cristo, no en la religión. En Cristo, no en la iglesia. Dios quiere que seas uno con Él, porque si de pronto todo fuera sacudido, Cristo no se caerá jamás.

Si manifestamos, entonces, y aceptamos que somos la iglesia, y que Dios está destrozando todo lo que acabamos de decir, algo no va a funcionar, a menos que nos anclemos en Cristo fuertemente. ¡Es que la respuesta tarda demasiado! No es la respuesta la que tarda, eres tú. Dios no es lento, tú lo eres. Aquel ejército de angustiados, se convirtió en un ejército de ambidiestros, porque eran diestros con ambas manos, para la batalla.

Hay personas que viven igual todos los años. Yo he dicho más de una vez en estos trabajos que, en cada nivel de unción, hay un régimen nuevo de amistades. Si tus amistades han sido las mismas en los últimos cinco años, es porque andas en la misma unción. Si tú solo conoces a esos, es porque jamás has ido a otra etapa donde hay otros. Y no es que no quieras conocerlos, es que el camino es hacia adelante.

Compartimos el camino, pero es mientras vamos subiendo. Pero, si ellos se atornillan adonde están y no quieren subir, tú comienzas a alejarte y llega un momento en que quedas muy lejos. Y tienes que dejarlos, pero no porque pierdas el amor por ellos, sino porque a medida que avanzas, crece el amor por Cristo.

(Hebreos 5: 13) = Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, (A ver; ¿Qué tendrá que ver la leche con la Palabra de Dios? Repite conmigo: el libro, es espiritual. Leche, significa que es una palabra de niños. No puede manifestar nada en este Reino, porque se la pasa comiendo papilla) porque es niño; (14) pero el alimento sólido (Ahora sigue hablando de la palabra, no de la carne) es para los que han alcanzado madurez, (Nota que la madurez se alcanza, no llega con el tiempo) para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.

Muy bien; esta palabra, dice lo siguiente: voy a parafrasear este mismo verso. La palabra madura, o sólida, profunda, o la revelación presente, o la estrategia de Dios, o este libro que gurdas contigo, cuando es visto a través de inspiración espiritual, es sólo han alcanzado la madurez. Esto es, que los maduros son, aquellos que, por el uso de la palabra madura, han ejercitado sus sentidos, para discernir entre el bien y el mal.

El maduro, entonces, es el que ha usado el libro para ejercitar sentidos, y no su espíritu. El maduro no es el que salta como un poseído y tumba las butacas del templo; eso es carne. Tampoco es el que termina despeinándose por causa del tembleque de un espíritu que la posee. Eso también es carne. A estas alturas me pregunto cuántos de ustedes estarán dando gracias a Dios por la restauración.

La palabra madura, es para las personas que han alcanzado madurez, porque han usado el libro para ejercitar los sentidos. El tacto, el olfato, la vista, el oído y el gusto. Eso se llama: Percepción Externa, no interna. O sea: que la persona madura es la persona que saca lo teórico y lo trae a un mundo práctico. Es aquel que saca lo profundo y ejercita discernimiento en este mundo. Eso es tener ejercitados sus sentidos, para discernir. La palabra discernimiento, significa: disputar, discriminar, ejecutar, rendir juicio. ¡Lo mismo que el diablo le ha dicho a la iglesia que no puede hacer! Ejecutar sentencia entre lo que está bien y lo que está mal, en el mundo natural.

La única entidad que tiene dominio para discernir el bien y el mal, es la palabra. Es una espada, de dos filos, que discierne pensamientos, principios, filosofías. Y los intentos del corazón, acciones. La palabra discierne las filosofías y las acciones. Nuestras armas son poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando principios. Y llevando cautivo todo pensamiento, todo principio mundano, a la obediencia a Cristo. ¡El maduro lo hace!

Es espiritual y afecta lo natural. Si maduras, si disciernes, si tratas de buscar cómo funciona hoy, Dios te habla. ¡No seas religioso! No es un libro de ayer, es un libro de hoy. La palabra dice, en Isaías 60, que hay tinieblas. Cierto, pero se verá una luz sobre de ti. Las naciones van a venir a tu resplandor. Y los reyes vendrán a tu luz, esperando de ti soluciones para sus crisis y sus problemas.

La palabra fuerte, es aquella que usa el que alcanza madurez. Y el que el alcanza madurez, es aquel que usa la palabra, para sacarte de un mundo teórico y discernir lo que es bueno o malo en el mundo práctico. Traer soluciones y alternativas. En el mundo no se predica capítulo y versículo. El mundo solamente entiende soluciones prácticas. A ellos no les interesa capítulo y versículo.

Soluciones prácticas que les traigan principios a sus dilemas sociales o emocionales. Las leyes que traen esos problemas no tenían ni tienen capítulo y versículo, tienen cumplimiento y crisis. Una vez solucionados estos problemas prioritarios, recién podremos explicar que esa solución vino desde el mundo espiritual. Y cuando se acepte entrar en esa dimensión, ahí sí podrás lucirte con tu capítulo y versículo.

Eso también se llama sembrar. Y como todo lo que el hombre sembrare, de eso mismo cosechará, si tú siembras todo lo que puedas hoy, en la humanidad, aunque ellos ni se den cuenta y mucho menos te lo reconozcan o agradezcan, y quizás no ahora, pero si en la próxima generación, el principio de Dios que es inamovible e inmutable se cumplirá y a tus descendientes les proporcione gran fruto tu siembra. Eso se llama tener un espíritu pionero. Eso se llama no ser Egoísta.

(Eclesiastés 8: 10) = Asimismo he visto a los inicuos sepultados con honra; (¿Cuántos saben que los sepelios y funerales de gente del mundo son más espectaculares y multitudinarios que los de cristianos?) más los que frecuentaban el lugar santo (Ahí estás tú) fueron luego puestos en olvido en la ciudad donde habían actuado con rectitud. Esto también es vanidad. 

Es decir: te pasaste toda una vida haciendo cosas para tu ciudad y, el día que te toca partir, a tu despedida solamente acuden tus familiares más cercanos. Y, en casos, ni siquiera la totalidad de la iglesia a la que asistías. ¡Nadie se acuerda de ti! Hay más escándalo por la muerte de un asesino, un político corrupto, un deportista adicto o un artista pervertido, que por la tuya. Pero mira cómo termina el verso: Esto, también es vanidad.

(11) Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos dispuesto para hacer el mal. 

Por cuanto no se discierne, rápidamente el juicio sobre la mala conducta en la tierra, es por eso que en el corazón de los hombres, hay disposición de hacer el mal. Por cuanto la iglesia no ejecuta rápido sentencia sobre lo que está bien y lo que está mal, es por eso que el pecado sigue creciendo.

Por cuanto la iglesia estuvo ausente en medio del debate de la oración en la escuela, de la aprobación de leyes pecaminosas, es por eso que el ocultismo, el satanismo y el esoterismo, ahora reinan en la escuela, y la degradación sexual acompañada de una violencia sin registros ni antecedentes, reinan en la sociedad.

Por cuanto la iglesia no ejecutó sentencia rápidamente sobre espíritus humanistas, es por eso que dentro de la iglesia hoy hay pragmatismo a raudales. Porque la iglesia no avanza a discernir lo que está correcto, entendiendo que eso era trabajo del gobierno y no de la iglesia, es por eso que la iglesia, hoy, prácticamente vive en un rincón.

Por cuanto Satanás tocó las playas y la iglesia, entonces, dijo que ir a las playas era pecaminoso y se salió de la maravilla del mar y el placer de la arena. Después Satanás tocó la música, y entonces la iglesia se salió de la música por años, hasta que entendió que le pertenecía santificarla, no huir de ella.

Satanás tocó los salarios, y la iglesia dijo: eso no es para mí. Satanás entró a la televisión, y la iglesia dijo que la televisión era una caja demoníaca. Satanás entró en la danza y la sensualizó y sexualizó, entonces la iglesia dijo: eso es carne. ¡Y la danza había nacido en la iglesia! ¡Y todavía seguimos cediéndole terreno! Un día nos vamos a encontrar con que el único lugar que tenemos permitido por nuestras propias ordenanzas religiosas, es el templo!

Y no es así, porque la palabra misma nos habilita: De Dios es la tierra y su plenitud. Y los propietarios legales de la tierra somos nosotros, no cuatro demonios inmundos. Ellos son los usurpadores. ¡Hay que sacarlos! Claro está que, para poder hacerlo y que funcione, tú, yo y todo el que diga ser creyente, tendrá que estar anclado en Cristo, porque con doctrinas evangélicas no alcanza, ya lo vimos.

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Cuando se Unen Cielos y Tierra

Estoy seguro que a ti, como me ha ocurrido a mí y supongo que a la mayoría de los cristianos, te enseñaron con lujo de detalles lo que ocurrió en el Edén. Te mostraron la historia del hombrecito desnudo cubriéndose con un taparrabos de hojas, con cara de “yo no fui, junto a una mujer casi sonrojada con cara de “yo tampoco”, cayendo de la consideración de Dios simplemente por comerse una fruta que tenían prohibida.

¿Y sabes qué? Te creíste la historia porque con esa disposición ibas a la escuelita, pero en tu interior algunas cuestiones te daban vueltas y vueltas y, ante la menor crisis de fe o discurso ateo de alguien que ponía a la ciencia como estandarte, tus argumentos te parecían tan infantiles y tan ridículos para gente adulta, que decidías callar y, de alguna manera, otorgar ventaja a los incrédulos.

Por eso, creo que este trabajo, además de aportarte riqueza en lo conceptual, va a destaparte algunos poros tapados por la rutina religiosa y otorgarte bases argumentales mucho más sólidas y a tono con lo que se te exige en la calle. No es el caso convertir a la fe en una ciencia matemática, pero tampoco suponer que cualquier persona más o menos instruida va a decidir creerse algo que no parece tener nada de coherencia a la vista.

El caso es este: resulta ser que lo que Adán provocó al pecar, fue una separación cósmica. Y entre Dios y el Cielo, se metió una nube grande de demonios, la fuerza y la potestad que opera en los aires. De tal forma que, cuando tú quieres orar a Dios, debes atravesar esta nube de demonios, primero, para poder llegar a Él.

¿Qué es avivamiento, entonces? Es cuando el Cielo se abre de tal forma, que hay una conexión directa entre la morada de Dios y la iglesia. ¡Eso es avivamiento! Los que trabajan en la alabanza, (Y no hablo de bandas de música eclesiástica, sino de auténticos adoradores y alabadores), saben lo difícil que es copar una reunión. Hay servicios en los que esos muchachos cantan y se dan cuenta que esas canciones no llegan ni al techo del templo o salón donde se encuentran.

Yo he vivido esto y en su momento no me di cuenta lo que ocurría. Era la época donde el furor se llamaba Marcos Witt, Alvarado, Himitian, Danilo Montero, etc. Y resulta ser que cualquiera de esas canciones que ellos difundían a raudales, una noche producía una verdadera explosión en la iglesia, mientras que al domingo siguiente, la misma canción, hacía bostezar a todo el mundo.

Entonces la pregunta era ¿Qué pasó? ¿Por qué hoy no funciona? Nadie entendió que hay niveles de opresión, que es como un anillo que nos rodea. Y Pablo describe a ese anillo. Él dice que son los espíritus que operan en las regiones celestes. Eso no existía, antes, ¿Se entiende? El hecho que ahora esté ahí, es consecuencia directa de lo que Adán hizo. Metió la pata con todo.

Ahora, veamos: ¿Cuáles son los dos mandamientos que Adán recibe? Ser fértil y gobernar. Ahora te voy a describir algo que nos falta. Ya sabemos que Adán tenía la capacidad de ver tanto lo natural como lo espiritual, ¿No es así? Entonces, cuando Adán peca, no sólo se separan los Cielos de la Tierra. Es por eso que Jesús ora y dice: van a orar así: venga a nosotros tú Reino.

Resulta ser, entones, que dentro de Adán pasa algo. Conocemos tan poco de nuestro ser, que es asombroso. Al igual que Dios tiene tres personalidades maravillosas, tres naturalezas extraordinarias, tú también eres un ser trino. Dentro de ti, hay tres partes.

Y fíjate que cada una de esas partes tiene funciones extraordinarias. Lo que sucede es que nosotros solamente vemos la más fea, que es la exterior. ¡Sí, hermana! ¡No interesa si todo el planeta te dice diariamente que eres tremendamente bonita! Tu parte exterior, sigue siendo la más fea de todo en el plano del espíritu.

Algo que tienes que entender, es lo siguiente: primero preguntaría, si estuvieras delante de mi vista, cuántos de ustedes creen que tienen un espíritu. A todos los que del otro lado me respondieron: ¡Yo! ¡Yo lo creo!, déjenme decirles que están equivocados. Ustedes no tienen un espíritu, ustedes SON un espíritu.

¿Sabes qué dice la Biblia? Que Dios ES Espíritu. Ahora bien; si también dice que somos a Su imagen, entonces, ¿Qué eres tú? ¿Perro? Perritos. ¿Gato? Gatitos. ¿Vaca? Vaquitas. ¿Espíritu? Espíritus. De hecho, el grave problema que la iglesia tiene, es que nos han enseñado que nosotros tenemos un espíritu. Y créeme que es muy diferente vivir pensando que tienes un espíritu, a vivir sabiendo que eres un espíritu que tiene un cuerpo.

Y esa es la razón por la que peleamos tanto para orar por una sanidad. A nivel de tu cuerpo, hay gente que tiene capacidades extraordinarias. Hay gente tan fuerte que puede levantar con sus brazos un camión. Hay gente que tiene una elasticidad asombrosa, puede contorsionarse de las formas más insólitas e increíbles sin que se le rompa ningún hueso.

Asimismo, hay gente que tiene una tremenda resistencia, puede correr una maratón de cuarenta y dos kilómetros y quedar con aire y energía suficiente como para después de la meta seguir corriendo con la bandera de su país, lo he visto muchas veces. Con esto, lo que quiero mostrarte, es que tu cuerpo tiene cualidades extraordinarias.

Ahora bien; imagina, o trata de imaginar, al menos, por un minuto, las cualidades que tiene tu alma. ¿Eh? ¡Sí, tu alma! Imagínate cómo ser la conformación que tiene tu alma que tiene la capacidad de controlar a tu cuerpo. Ya sé que te resulta muy poco posible, ya que deberíamos conocer mucho de psicología para poder decir tres o cuatro cosas que resulten coherentes respecto al alma, ¿No crees?

Eso no es nada, ahora trata de imaginarte las capacidades o cualidades que tiene tu espíritu. Que es a la imagen de Dios, encima. Tú observas a un grupo humano compacto, y puedes ver a los más jóvenes, como personas tremendamente llenas de vida, dinámicas, pletóricas. Ahora; ¿Podrías imaginarte cómo es el espíritu de estas personas?

Para darte una idea, yo vivo en una ciudad de un millón y medio de habitantes, y ¿Sabes qué? Siendo un hombre mayor, de una estatura media, no flaco esmirriado pero tampoco gordinflón, mi espíritu sé que puede tranquilamente abrazar a toda la ciudad donde vivo, con sus habitantes y todo. No estoy exagerando nada ni creando ninguna película de ciencia-ficción; sólo te estoy describiendo la cualidad, la calidad y la dimensión de cada uno de esos espíritus que son a imagen y semejanza de Dios.

La Biblia dice: Los cielos de los cielos, no pueden contener a Dios. O sea que: Dios es tan grande, que los cielos de los cielos, (Porque hay más de uno), no lo pueden contener. Sólo hay una cosa que sí puede contener a Dios, y esa cosa eres tú. O sea que lo que te estoy diciendo, es que tú eres más grande que los cielos de los cielos.

(2 Crónicas 6: 18) =  Mas ¿es verdad que Dios habitará con el hombre en la tierra? He aquí, los cielos y los cielos de los cielos no te pueden contener: ¿cuánto menos esta casa que he edificado?

Quiero que te quede claro: el único lugar en el que Dios cabe, es dentro de tu espíritu. ¡No cabe en otro lugar! Es extraordinariamente grande, y el único lugar en donde cabe exacto, es dentro de ti. ¡Cuán grande será tu espíritu, que Dios mismo puede caber dentro de ti! ¿Cómo sé esto? Sencillo, porque leí lo mismo que tú leíste alguna vez, y seguramente no entendiste. Pablo dice que Somos morada de Dios en nuestro espíritu. ¿Lo dice o no lo dice?

Yo añadiría que somos templos vivos de él. Y lo añado para que nadie se sienta tentado de modificar eso por otra clase de templos. Si tú entendieras, aceptaras y creyeras esto, tú podrías caminar sobre toda tu patria en tu espíritu. Podrías caminar sobre Colombia, sobre México, sobre Venezuela, sobre España, sobre Argentina, y retirar toda la oscuridad que hay allí en los cielos. Y, obviamente, también sobre todos los países que no he mencionado, no crean que están al margen; necesitaría un mapa para incluirlos a todos sin omitir ninguno.

Porque ya ha sido dicho, pero yo me tomaré el atrevimiento de repetirlo una vez más: Dios no necesita una multitud, sólo necesita UN hombre que le crea. Un hombre que sí entienda quién es Él. ¿Sabes lo que se produce cuando un hijo de Dios entiende que es espíritu? Se despierta todo un mundo delante de sus ojos.

Ya no es el pobrecito cristiano que está soportando por la fe los embates del diablo que lo quiere matar y aquí y allá. ¿Sabes qué? Se levanta y toda la oscuridad reinante tiene una sola opción: o sale corriendo ya, o sale corriendo luego. Pero que sale corriendo, es un hecho consumado. Porque se ha levantado alguien que está entendido en su naturaleza. Algo así como: Yo sé quién soy.

Y si hasta hoy tú no habías visto esto tal como te lo estoy contando, es porque el diablo ha puesto un velo en tus ojos para que no lo hagas, tal como lo ha hecho con cientos, miles y quizás hasta millones de cristianos. Porque a él le place que nosotros nos sigamos viendo muy pequeñitos con relación a él. ¿No has visto el poder que los medios de comunicación le otorgan a las cosas de Satanás? Alcohol, violencia, droga.

Eso sería más que previsible tratándose de medios de comunicación seculares, mundanos e incrédulos, ¿Verdad? Sólo un problema: esa prédica informática ha calado hondo en una gran parte de la población. Y, lamentablemente, con todo el dolor del alma debo reconocer que también en una gran parte de lo que llamamos la iglesia. ¿O no hay cristianos que tienen terror de las cosas satánicas? Ojo: yo no te digo que te hagas una fiesta, sólo que entiendas que eres hijo del más grande de todos, no de una imitación como son ellos.

Mira; cuando tú entiendes que eres, no sólo imagen de Dios, sino que eres un ser espiritual; eres capaz de cambiar el ambiente espiritual de una región con sólo haber puesto un pie en ella. Cuando uno entra en la dimensión del Espíritu, es cuando uno adquiere de verdad las características que Dios te ha dado, y que no las usas, porque vives asociado a la esfera de tu cuerpo natural.

No hay nada que tú no puedas hacer en el mundo espiritual. Lo que te estoy diciendo, por si no te cayó la ficha todavía, es que tú puedes hacer cualquier cosa en el nivel espiritual, ¡Cualquier cosa! El problema está en que como nunca te han enseñado esto, tampoco te han preparado para caminar en la dimensión del espíritu como un gigante, porque has crecido cantando aquello de “tú puedes tener paz en la tormenta”, cuando en realidad tú puedes ser un provocador de tormentas.

Y, además, puedes ser el más grande dolor de cabeza que el infierno va a tener. Un ejemplo: ¿Eres mexicano? Tú puedes ser esa persona que Dios utilice para libertar a México. Y lo mismo cabe para todos los demás países representados por cada uno de ustedes que visitan esta Web. ¡No es necesario un ejército! ¡Un solo hombre aferrado de la mano del Señor puede hacerlo!

Veamos: el diseño con el cual Dios creó al hombre, es un diseño espiritual. Por ejemplo: ¿Cuántos sentidos tienes tú en tu cuerpo? Cinco, ¿Verdad? Ahora trata de imaginarte cuántos sentidos tienes tú en tu espíritu. Y te doy un ejemplo que a lo mejor no conoces. ¿No te ha pasado que te suena el teléfono y, antes de atender, y sin mirar la pantalla del visor, tú es como que ya sabes quién te está llamando? Ese es un sentido del espíritu.

Algunos hablan de intuición, otros de premonición. Y como el ocultismo y la hechicería se valen de ellos, todos suponen que ambas cosas son satánicas. ¿Sabes qué? Satanás jamás podría imitar algo que no haya hecho Dios en primer término. ¿Has visto personas levitando suspendidas en el aire en alguna de esas películas de terror? Todos decimos: ¡Ah! ¡Eso es satanismo puro!

Cierto, es satanismo puro. La película y la promoción de todas esas cosas, pero ¿Sabes qué? Si Satanás consigue que una persona quede suspendida en el aire, ¿Tú crees que Dios no lo hará? ¡Dios tiene el poder para hacer eso, Satanás apenas imitó algo! Aprende: Satanás jamás podrá hacer algo que Dios no haya hecho antes.

Yo creo que ya hemos escuchado mucha teología. Hemos escuchado decenas, centenares de prédicas. Ahora, lo que necesitamos, es caminar en la dimensión del Espíritu. Lo que tú no has podido entender en diez años de escuchar prédicas, el Espíritu te lo da en diez minutos.

Para la palabra Conocer, en el griego, hay varias palabras, ustedes lo saben. Una de ellas, es Gnosis. Gnosis, significa Conocimiento, pero ese conocimiento que adquieres en el colegio, en la universidad, o sea: un conocimiento gradual e intelectual por el estudio. Gnosis.

Pero hay otro verbo, que es Oida. ¿Sabes que significa oida? En la Biblia lo traducen como Conocer, Conoció, pero en realidad es esto: en este instante, no lo entiendo, pero al minuto siguiente, lo tengo clarísimo. Es un conocimiento revelado en un instante. ¡Es lo que le pasó a Pedro! Cuando Jesús le dice que eso que dijo no se lo reveló carne y sangre, lo que le está diciendo es que eso que Pedro manifestó no es Gnosis, sino Oida.

Ahora bien; lo cierto es que tú puedes entrenar esa capacidad de tu espíritu de tal forma, que tú cada día puedes recibir algo que nunca nadie te enseñó. ¡Eso es extraordinario! Eso debe activarse en la gente. ¡Se puede activar en ti ni bien termines de escuchar o leer esto! Tú no sabías nada y de pronto te levantas y empiezas a decir que esto es así, aquello es así y esto otro de tal o cual forma. ¿Y quién te lo enseñó? ¡No lo sé1 ¡Sólo sé que lo sé!

Eso es conocimiento revelado. Cosas que ojo no vio ni han subido a corazón de hombre, son las que Dios tiene guardadas para aquellos que le buscan. ¡Cosas que ojo no vio! Resulta ser que Adán, entonces, tenía un ingreso completo al mundo celestial. Pecó, pero a pesar de haber pecado, ustedes van a ver que él mantuvo una relación con Dios al pasar los años.

Él murió en el Señor. Él no murió en el pecado. ¿Lo vieron? ¡El diablo no va a ganar! ¿Saben? Adán partió con el Señor, también. Su último hijo se llama set, me parece, y habla justamente de lo que Dios espera. Dice que ellos invocaron el nombre del Señor después de él.

Cuando tú analizas la vida de los que estuvieron después, y te doy un ejemplo: Enoc. Enoc es un caso de colección, es un caso extraordinario. Este hombre caminaba tan cerca de Dios, que un día el Señor se lo lleva a tomar un café y no volvió hasta hoy.

Dios determinó una ley. Cuando peca adán, la ley se activa y dice: el que peca, muere. Está establecido que los hombres se mueran, y después el juicio. Pero le caía tan bien Enoc a Dios, que un día Dios dijo: ¡Bueno! ¡Dejemos a un lado la ley por una vez! ¡Enoc, véngase para acá, conmigo! Y se lo llevó sin ver muerte, ¿O no?

Es un hombre que partió sin ver muerte. ¡Era tan hermosa la relación que tenían! Dice que después que tuvo hijos e hijas, él lo describe así hablando de Enoc, dice que él caminó con Dios muchos, pero muchos años. Caminó con Dios.

¿Se acuerdan ustedes de Jacob? Hombre sinvergüenza, le quita la primogenitura a su hermano, se hace pasar por él. No sólo eso, ¿Conoces tú algún hermano que le haya quitado la herencia con engaños al otro? Incluso engañando a su propio padre de la manera que lo hizo. Y fíjate que Jacob también es un caso de estudio.

Un día, él ve a un ángel. Y este hombre apasionado, ¿Recuerdas lo que hace? Va y lo agarra del cuello al ángel. ¿Recuerdas el pasaje? Yo me pregunto cuántos de ustedes se atreverían a ir y hacerle una llave de judo a un ángel. La reacción normal de un mortal cuando ve un ángel, ¿Sabes cuál es? Se tira al suelo, se asusta, se agarra de los pelos, dice ¡Ay de mí!, qué se yo. Pero este no, éste fue y le cayó encima.

Lo que sucede es que Jacob tenía una virtud muy singular, era sumamente apasionado con lo que quería. Si nosotros tuviéramos al menos la cuarta parte de la pasión que Jacob tenía para sus cosas, hace tiempo que Latinoamérica sería espiritualmente nuestra.

Lo que quiero decir, es esto: empezando con Adán, podemos hablar de Jacob, que peleó con el ángel. Con Enoc, que caminó con Dios, con Noé, que vio a Dios y éste le hizo construir algo que él nunca hubiera aprendido. Puedo seguir con Moisés, que recibió un entrenamiento particular de Dios. Dios se le manifestó, habló con él. Abraham comió con él, lo recibió en su casa, o David.

Cada persona de la Biblia, de los treinta y nueve libros del Antiguo Testamento, y todos los del Nuevo Testamento, tuvieron acceso al mundo espiritual. Todos esos hombres de Dios, hablaron de cosas, no que les enseñaron, simplemente, sino que las experimentaron. Ellos caminaron con Dios, vieron el mundo espiritual y tuvieron un entendimiento de lo que pasaba.

¿Y por qué la iglesia del siglo veintiuno, no? ¿Por qué la iglesia del siglo veintiuno, parece que estuviera caminando a ciegas? Te doy un ejemplo: entra un brujo a la iglesia, ¡Y nadie se da cuenta! Y no es nada eso, todavía van los ujieres y le dicen: ¡Bienvenido, hermano! ¡Increíble! ¡Esa clase de iglesia es la única en donde se le dice bienvenidos a los demonios!

La pregunta, e: ¿Por qué ocurren estas cosas? Respuesta: porque la iglesia no ve. ¿Qué es el Reino? Quiero que me acompañes a la carta de Pablo a los Efesios. Hagamos un resumen rápido. Les he descripto hasta este momento, todo este proceso de separación que tuvo que pasar Adán. Vamos a Efesios 1. Y te recuerdo que Efesios, es de alguna manera una carta de Reino. Es una carta que no habla de lo natural; habla de lo espiritual

(Efesios 1: 3) = Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,

Bien rápido: ¿Dónde nos bendijo? En los lugares celestiales en Cristo. O sea que tú no vas a poder ser bendecido hasta que no llegues a los lugares celestiales. Porque las bendiciones, siempre están en los lugares celestiales. Veamos: ¿Por qué ese cristiano no tiene trabajo? Porque su trabajo está en los lugares celestiales. ¿Por qué no tengo mi casa? Porque tu casa todavía está guardada en el lugar celestial.

¡Es que necesito que el Señor me de esas dos cosas! ¡Ya te las dio! ¿Pero y dónde está que no los veo? En el lugar celestial, así que ve allí y recógelo. ¿Y cómo hago? ¿Dónde queda eso? Ese es tu problema. Ese es el problema. No sabes cómo llegar a ese lugar. ¿Notas lo que Pablo está diciendo? Que nos bendijo en los lugares celestiales.

Entonces, mucha gente, ¿Qué ha dicho? Esta es filosofía sencilla: “Bueno…es que entonces en esta vida no tendré mucho, pero en la otra vida, un día, tendré todo…” Escúchame, pequeño animalito de dos patas, ¿No te das cuenta que allá en la gloria no vas a necesitar ni casa, ni vestirte, ni nada de eso? ¡Tú necesitas todo eso, aquí!

(4) según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,

A ver, ¿Cuándo dice que te escogió él? ¡Ah, sí! ¡Yo tengo cinco años de convertido! Pero no está hablando de eso. Tú tal vez tengas cinco años de convertido, pero antes que tú tengas este cuerpo, ya existías. Porque, -te recuerdo-, eres un espíritu eterno. Escucha: ¿Cómo Dios pudo haberte escogido antes de la fundación del mundo, si tú tienes treinta años, veinte años, cuarenta años, cincuenta años.

Escucha esto; los que han trabajado con niños, saben perfectamente que el concepto más difícil para enseñarle a un niño, es el concepto del tiempo. Un ejemplo: el pequeño te dice que ayer fueron al parque, cuando en realidad fueron hace dos semanas. ¿Sabes por qué le sucede eso? Porque cuando él viene, no tiene concepción de tiempo, es eterno.

Lo último que un niño asimila, es el concepto kronos, porque no está en su naturaleza el tiempo; porque es eterno. ¿De qué estamos hablando? Simple, estamos revelando cómo opera el mundo espiritual. Escúchame; si tú piensas que existes desde hace veinte, treinta, cuarenta, cincuenta o sesenta años, los que tengas, estás entendiendo esto como un ser físico. Pero, antes que tú estuvieras en ese estuche, que cada vez se va a poner más arrugado, más incómodo, más molesto, tú ya existías.

Jesús está orando, Juan 17, y dice: Padre, te agradezco por todo lo que has hecho, y una serie de cosas más, y luego dice: de los que me diste, no te perdí ninguno; sólo el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese. Y luego dice: Tuyos eran, y me los diste. ¿Cómo que tuyos eran? ¡Estaban en el mundo, eran unos pecadores tremendos! No, tuyos eran.

Cuando tú empiezas a entrar a la dimensión del espíritu, tú empiezas a descorrer el velo de lo temporal y empiezas a moverte en la eternidad. Todo lo que ustedes ven, aquí, va a pasar. ¿Sabes qué dice la Biblia? Que el que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre. No importa cuán bonita seas, o cuan guapo y galán seas; de aquí a unos cuantos años, te vendrán arrugas que ninguna crema te podrá borrar. Pero, si tú hoy descubres tu identidad en el espíritu, no hay tiempo, no hay limitación, no hay impedimento que pueda evitar que tú logres lo que quieras.

Escucha: si no entiendes esto vas a estar orando veinte años por una cosa y jamás te será dada. ¡No me diga eso, hermano! ¡No me maldiga! ¡No me ate con las palabras! Ni te maldigo ni te ato, sólo te digo lo que Pablo dice.. El día que tú pediste lo que sea que hayas pedido, al instante eso te fue concedido. ¿Qué? ¿Y entonces por qué no me llega? Ten paciencia.

(Verso 5) =…en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, (6) para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, (7) en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, (8) que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia,

Escucha: ¡No me digas que no sabes o no puedes! ¡Aquí dice que te dio toda la sabiduría y la inteligencia! ¡No hay nada que pueda hacerte pensar que no sabes nada! ¿Cuántos creen esto? ¡Dice que ya nos hizo sobreabundar! Pero hermano… ¿Sabe qué pasa?, que a mí me cuesta. – No; no se trata de que te cueste, ¡Se trata de que no crees! Mira lo que dice a continuación.

(9) dándonos a conocer el misterio de su voluntad, (¿Te das cuenta? Tú ya no puedes decir que no sabes cuál es la voluntad de Dios para tu vida, o que no sabes cuál es tu ministerio, o tus dones. Es un misterio, dice, pero no es ningún misterio para aquellos que han entrado a la dimensión del espíritu) según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, (¡Ah! ¡Muy bien! ¿Y qué es lo que Dios se ha propuesto en sí mismo?)

(10) de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.

¿Qué es el Reino? Reino es la unión de cielos y tierra. Es lo que el diablo quebró cuando se produjo el pecado, ¿Estás entendiendo? Entonces, cuando Jesús viene y dice: El Reino de los Cielos se ha acercado, está queriendo decir que ahora sí Cielos y Tierra se pueden unir de nuevo. Hechos 3:19-21, lo que ya hemos leído. ¿Qué es lo que tiene que ser restaurado? El Reino de Dios tiene que ser restaurado sobre la iglesia, cielos y tierra se deben unir.

Pero, ¿Cómo es esto? ¿No están unidos todo el tiempo? ¡No, no están unidos todo el tiempo! Nosotros los unimos. Entonces, ¿Qué sucede? Si yo te digo ahora que mires hacia tras, vas a ver lo que sea que tú ya sabes tienes detrás. Muebles, calle, no lo sé, donde quiera que me estés escuchando o leyendo. Lo único que tú no vas a ver es al ángel que está detrás de ti.

Para poder ver el ángel que está detrás de ti deberías hacer un esfuerzo bastante grande, porque no estás entrenado, pero hay un ángel allí. Tan cierto como que tú vives con personas a las que puedes ver y tocar, es que detrás de ti hay alguien que te guarda. Si ves el mundo espiritual, cuando te subes a un avión podrás ver la cantidad de demonios que te ven y dejan pasar, porque tus ángeles van contigo, resplandeciendo.

Pablo está caminando, por una de esas callejuelas, allá en Asia, y sale a su encuentro una joven que le dice: ¡Escúchenlos, porque ellos hablan de parte del Dios viviente! Pablo la mira, le pone su mano en la cara y dice: espíritu, ¡Sal de ella! Era un demonio. ¡Y a Pablo, nadie le iba a tomar el pelo! Aunque ella viniera y les dijera verdades. ¡Demonio, sal fuera! ¿Pero qué pasa, hermano Pablo? Nada hija, que ya eres libre. No todo el que me dice Señor, Señor, es de los míos, Yo debo saber quiénes son de los míos.

Cuando tú entiendes esto, entras en una zona de revelación. Hay lugares en los que Dios, incluso, ni siquiera te permite tomar contacto físico mínimo con nadie. Ni saludar dando la mano te deja. Cuando hay una comprensión del mundo espiritual, tú ya no te mueves a ciegas. Tienes un nivel mayor de entendimiento.

Los niños suelen ser así. Ellos tienen, por propia naturaleza virgen de contaminaciones civilizadas, un mayor ingreso al mundo espiritual. Para ellos lo espiritual forma parte de sus vidas, lo han visto desde recién nacidos. Por eso la gran mayoría de niños no quiere que se les apague la luz al ir a dormir. Porque para ellos la oscuridad no es algo, ¡Es alguien!

¡Bueno, hermano, pero tampoco vamos a exagerar tanto! No, es verdad, pero ¿Tú tienes dudas que los niños ven cosas en el plano espiritual que los adultos no vemos? Sí, claro, puede ser, pero lo que ocurre es que resulta un poco difícil de aceptar. ¡Claro! Cuando te enfermas de alguna patología de contagio, ¿Eres consciente que se te metieron en el organismo algunas bacterias infectadas que te la produjeron, verdad? Sí, claro. Ah, ¿Y entonces por qué no crees en el mundo espiritual? ¿Crees que te enferman unas bacterias invisibles que no puedes ver, pero no aceptas que ciertos demonios te opriman aunque no los veas?

Con esto, lo que te estoy enseñando es que, el enemigo que tú y yo tenemos, es invisible. Pero sólo se vuelve visible cuando tú o yo tenemos una visión espiritual, de otro modo jamás lo veremos. Ahora bien, te pregunto: si te he dicho que tú eres un ser espiritual, ¿Te parece que tienes o no tienes acceso al mundo espiritual?

¿Sí, verdad? ¿Cómo podrá sobrevivir un ser espiritual si no se le permitiera tener acceso al mundo espiritual? Pro y entonces, hermano, ¿Por qué todavía no veo nada? Simple; ¡Porque no estás entrenado! Porque hay un velo sobre tu entendimiento, que no te deja permear esa parte. Ahora; si tú aprendes a descorrer ese velo, tú puedes entrar a la dimensión espiritual y cambiar la situación.

¿Por qué? Porque lo que estás viendo en el mundo natural, es el reflejo de lo que ocurre en el mundo espiritual. Si tú pudieras ver, por ejemplo, en este momento, Jerusalén, Haifa, El Líbano, y pudieras ver lo que está pasando en el mundo espiritual, esa batalla que en estos tiempos todavía se libra en Israel, tú podrías ver que también se está librando encima de Israel.

Ahora bien; visto todo esto y observado al detalle, debo preguntarte: ¿Cómo podrás tú cambiar la situación espiritual de tu país, cualquiera que este sea, si ni siquiera sabes cómo es tu propio espíritu? ¿Cómo vas a poder cambiar los aires de un lugar, si ni siquiera puedes cambiar el de tu dormitorio? No importa quién te ore, no importa a cuantos congresos o conferencias asistas, si tú no tienes una comprensión del mundo espiritual, no podrás hacer nada.

¿Qué es adoración profética? Es ver cómo están adorando arriba, para repetirlo aquí abajo. Y cuando cielos y tierra se unen en lo mismo, explota el lugar. Eso es todo. Eso es adoración profética, lo otro es cántico nuevo. Y eso es muy común. La adoración profética es ver lo que está pasando en los cielos, y repetirlo tal cual aquí abajo. Cielos y tierra unidos. Venga a nosotros tu Reino. Y cuando cielos y tierra se unen, empieza a suceder de todo. La gente se sana, el gozo inunda el lugar. Eso es el Reino. ¿Y qué debe ser restaurado en la iglesia? El Reino.

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Pecados Invisibles

Te acordarás que cuando Gedeón fue a tomar la tierra y a liberarla de los madianitas, primero se habían juntado una gran cantidad de ejércitos, pero Dios los redujo a tan sólo trescientos, que tenían ciertas características. Y una de las cosas que dios le dijo a Gedeón, es que nadie que tuviese miedo, podía ser parte del ejército, porque ese miedo contagiaba a los otros soldados.

Entonces, una de las cosas más importantes que tenemos que tratar como soldados de Jesucristo, es nuestro temor. Y la palabra dice que el Señor venció la muerte, para por medio de su propia muerte, vencer al que tenía el imperio de la muerte, y que tenía sujetos a todos los que por el temor a la muerte, habían caído a servidumbre de ese sentimiento.

Cuando hablamos del temor de la muerte, no solamente hablamos del temor a morirte. La muerte es todo un imperio. La muerte es toda un serie de cosas, y el diablo maneja el temor para intimidarnos, para limitarnos, para detenernos, para que no podamos avanzar, y es una de las estrategias más importantes del diablo, el usar todo tipo de temores.

Temores financieros. No te das una idea de la cantidad de gente cristiana que tiene alto grado de temor por lo que su futuro laboral le tenga preparado. Uno de los temores más clásicos y hasta tradicionales en estos territorios latinoamericanos, es al de quedarse sin trabajo y vivir en la incertidumbre de cómo serán sustentados. Debo decirte que todos estos temores, provienen del imperio de la muerte.

Y Jesús vino, por medio de la cruz del calvario, a vencer al que tenía el imperio de la muerte. Porque nosotros, los hijos de Dios, no podemos ser controlados por el temor. El temor es una fuerza terrible, es una fuerza que paraliza el alma, es una fuerza que te va a hacer tomar todo tipo de decisiones equivocadas. Entonces, tenemos que saber que esta es una estrategia del diablo.

(1 Juan 4: 7) = Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. 

(8) El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. 

(9) En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. 

(10) En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. 

(11) Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. 

(12) Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros. 

(13) En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu. 

(14) Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo. 

(15) Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. 

(16) Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. 

(17) En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. 

(18) En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. 

(19) Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. 

Nota que aquí estamos viendo algo muy importante, que de alguna manera es la contraparte y lo que al mismo tiempo, nos lleva a vencer el temor. Y ese algo, es el conocimiento del amor de Dios. Conocer el amor de Dios y amarnos los unos a los otros, no es una opción más, es la esencia del evangelio. El que no ama a su hermano, no conoce a Dios.

Si alguno dice que conoce a Dios, pero por distintas razones se la pasa persiguiendo fieramente a los hermanos, deberé pedirle disculpas, pero tendré que decirle que de ninguna manera conoce a Dios, y es más, creo que incluso necesita salvación. Porque el Reino de Dios, necesariamente, se manifiesta en el amor de los unos por los otros.

Veamos: mientras más miedos tenemos, más estamos enfocados en nosotros mismos, más control personal tratamos de tener de todas las cosas. Es decir: yo temo, porque me estoy protegiendo a mí mismo. Cuando mi vida se transforma de ser egocéntrica, de estar pensando solamente en mí, en mis necesidades, en lo que a mí me afecta, en lo que a mí me puede pasar, es decir, todo lo mío: mis propiedades, mis cosas, y me enfoco a los demás, entonces es cuando empiezo a perder el temor.

Porque ya no me tengo que proteger yo mismo. Al estar yo amando, mi enfoque está en el dar, en ver qué puedo hacer por los demás. Y cuando dice aquí que el perfecto amor echa fuera el temor, esto es algo sumamente importante. Míralo así; imagínate que se produce un hecho imprevisto del tipo catástrofe y estás viendo a gente, incluso niños, corriendo riesgo de vida. ¿Vas a ponerte a pensar en los riesgos de echarle una mano y salvarlos? El perfecto amor, echa fuera el temor.

Lo que quiero decir es que, cuando dejamos de considerar riesgos propios, para ponernos a pensar en las necesidades ajenas, es cuando empezamos a crecer. La palabra te lo dice, cuando consigna que en esto se perfecciona el amor, en que demos la vida por los demás. Lo que quiero decirte es que el temor se va, indefectiblemente, cuando hacemos algo por los demás.

Y esta es la esencia de la guerra espiritual. La guerra espiritual no es el afán de irme a agarrarme a trompadas, a puñetazos con los demonios. Escucha; si tienes esa mentalidad, es probable que el diablo te haga alguna cosquilla que te va a doler. Porque lo único que vence al diablo, es el amor. El diablo no puede contra el amor. El amor vence todas las cosas.

Y si no, pregúntale a cualquier satanista que conozcas, qué les pasa cuando se enfrentan con alguien que tiene amor. ¿Sabes qué? Hay una sola fuente de amor y es Dios; el diablo no produce amor. La carne no produce amor. La única fuente de la que fluye el amor, es Dios. Y los que conocen más que yo de esto, dicen que hasta un inconverso puede ser imbatible ante el diablo si manifiesta amor. Porque al hacerlo, está manifestando algo que le pertenece a la naturaleza de Dios.

Y, por el contrario partida, y todos lo sabemos, hay mucho cristiano que no ama. Entonces el diablo lo golpea, y le roba, porque están enfocados en sí mismos. El cartón del blanco en el que los demonios se entretienen haciendo puntería, es el que tiene dos letras gigantes, dice. YO.

De hecho, el propósito central de la guerra espiritual, no es derrotar al diablo, es arrebatarle las almas para Dios. El propósito de la guerra espiritual, no es tener un gran enfrentamiento, sino salvar a la gente. Y esto conlleva a un gran amor. Porque entrar en las esferas peligrosas, es manifestar el perfecto amor. El amor es el poder más grande del universo.

Y será necesario para la guerra, porque la guerra sigue siendo guerra. No es ni cantar ni hacer fiesta, como tantas veces hemos visto. Puede haber eso en un momento de celebración de alguna victoria, pero la guerra es guerra y en algún momento puedes llevarte un golpe. De hecho, muchos que habían llegado atraídos por ese evangelio “light” que sólo preanunciaba goce y alegría, al sufrir ese golpe, se han amedrentado y se han alejado. ¿Motivo? Estaban haciendo guerra espiritual, pero por el motivo equivocado.

Querían ser los héroes de la congregación. Querían ser los grandes guerreros y deslumbrar a las hermanitas jóvenes. Demasiado ego para salir ileso en ese tipo de confrontaciones. Sin embargo, cuando estás por allá abajo sufriendo la cruz porque el diablo te golpea, hay una sola fuerza capaz de levantarte. Y esa fuerza es el amor de Cristo. Y entonces, sea lo que sea que estés viviendo, lo miras a Satanás y le gritas: ¡A mí no me detienes con esto!

Pero, sólo puedes decirle eso si estás seguro que nada en este mundo es tu tesoro ni tu riqueza. Que mucho más de todo lo que eres y todo lo que posees, es el amor que tú tienes por las almas perdidas. Y te dispones a arrebatárselas del fuego del infierno venga lo que venga y pase lo que pase. Y él lo sabe a eso, y tiene que someterse sí o sí.

Y es ese amor el que va a levantarte, aun en medio de cualquier clase de sufrimiento o dolor que estés pasando, porque el perfecto amor, echa fuera todo temor. Y así es como que sabes, que sabes, que sabes, que el que está permaneciendo en el amor, tiene el golpe final. Y al final verás la victoria, y verás los avivamientos. Y sabemos que muchos de los avivamientos de Latinoamérica y de muchas partes del mundo han sido posibles, porque hombres valientes entraron a arrebatar y a derribar los tronos del infierno.

Y el que ha tenido experiencias fuertes que le han permitido ir mucho más allá de un culto de domingo, y han logrado meterse en el corazón mismo de Dios y tener contacto con esa clase de amor, jamás vuelve a ser la misma persona. Viene y quiere que ese amor se desparrame por todo el planeta. Porque convengamos que la iglesia, tal como la conocemos, es simpática y amable en cuanto a los unos con los otros, pero todavía mucho lamento que no ha entendido la calidad de ese amor que da la vida hasta la muerte.

Creo que tampoco ha entendido al verdadero amor que vence todas las cosas. Y te doy un ejemplo: si ves que alguien corre un peligro inminente, ya sea en la calle, en un trabajo de altura o algo parecido, y te angustias por lo que pudiera pasarle a esa persona, tú estás siendo víctima y prisionero del temor, y mientras te sientas así, no podrás llevar la Palabra del Señor a las naciones, no estás habilitado.

¿Y cuál es la salida, entonces? No tener temor bajo ninguna circunstancia. Aun cuando no sepas lo que va a hacer el Señor en tal o cual situación, tú no vas a temer y vas a confiar en que, haga lo que haga Él, suceda lo que suceda, Dios sigue estando en control de todo y tú no debes ni puedes tener temor. Porque en la mayor cantidad de casos, a lo que más teme el hombre, es a perder totalmente el control de las cosas.

Cuando el hombre o la mujer sienten que no tienen control de una situación y que sí o sí deberán dejarla en manos del Dios en el que dicen creer y confiar, allí es donde el miedo los toma de tal manera que puede llegar incluso a paralizarlos y dejarlos absolutamente vulnerables a lo que Satanás quiera hacer con ellos.

De allí es donde extraeremos una verdad simple y sin aspavientos ni espectacularidades: la única forma de vencer al miedo, es confiando totalmente en Él. Claro está que, para confiar totalmente en Él, debes dar pasos enfrentando tus temores. Escucha: el temor no se vence porque alguien te ponga la mano encima, tampoco porque alguien te predique unas cuantas verdades. El temor se vence porque te atreves a enfrentarlo.

Porque te atreves a plantarte en el amor de Dios y entrar al territorio que más temor te produce. Estoy hablando de tu alma. Y presta atención, porque existe una gran diferencia entre vencer al miedo y solamente sobreponerse al miedo. Si tienes que quitarte algo que posees para dárselo a alguien que lo necesita, ¿Por qué vas a tener miedo que luego te falte? ¿No está el Dios de todo poder detrás de esa decisión?

¿Puede alguien que se diga creyente, suponer que va a servir a Dios y Dios no lo va a respaldar en todo lo que necesite? Si un lirio tiene una belleza que ni aún Salomón tuvo, ¿Cómo no va a prevalecer el Reino de Dios y su justicia? Si Él alimenta todas las aves del campo y todo el ecosistema sin ninguna ayuda humana, ¿Cómo no alimentará y sostendrá a quien le sirva?

Lo que sucede es que estamos tan llenos de mentiras y de sistemas, de temores, simplemente porque no lo conocemos a Él como debemos conocerlo. Escucha: si estás en servicio y Dios te pide algo, ¿Vas a pensar que si se lo das, luego Él desaparecerá de tu vida? El que no ama, no conoce a Dios. Y el perfecto amor, echa fuera todo temor. Cualquier otra cosa, tú lo sabes, es Babilonia.

(Apocalipsis 17: 1) = Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas; (2) con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación.

(Verso 4) = Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; (5) y en su frente un nombre escrito, un misterio: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA. 

Aquí estamos viendo como Babilonia es un sistema religioso y también de fornicación espiritual. Aquí ves cómo los reyes de la tierra han bebido del vino del furor de su fornicación, de la inmundicia de sus fornicaciones. Ella es ramera, ella es fornicaria. Ella viene y corrompe con un sistema religioso, con un sistema de hombre.

Y cuando hablamos de fornicación espiritual, el libro de Apocalipsis también nos habla acerca de estas fornicaciones, y de cómo Jezabel es una fornicaria que enseña a los hijos de Dios a fornicar. Y la fornicación espiritual tiene que ver con la idolatría. La fornicación espiritual es lo que se hace en muchas iglesias que pretenden abaratar el costo real del evangelio, un evangelio, si tú quieres llamarlo así, que no se tenga necesidad de pasar por la cruz.

Un evangelio que permita que se llenen los templos, que es lo que verdaderamente interesa. En suma, lo que se propone es un evangelio en donde la gente pueda sentir el goce y el calor de una relación, pero sin el compromiso de contraer un matrimonio. Sentir el impacto del Espíritu Santo y sus experiencias agradables, pero sin contraer ningún compromiso, eso se llama fornicación espiritual.

Y la reina de las rameras, dice que enseña a fornicar. El sistema religioso babilónico es ese, y nos guste reconocerlo o no, todos venimos de Babilonia. Se llame como se llame el lugar en donde hayas comenzado, las tradiciones y las costumbres religiosas, convierten a ese lugar en Babilonia. Y de allí vienes tú, yo y el noventa y cinco por ciento de los cristianos de hoy.

Y la Palabra, sin prestar demasiada atención respecto a si es uno u otro lugar, lo que dice abiertamente, es: ¡Salid de ella, pueblo mío! A ver: ¿A quién te parece que le está hablando, al impío o a su pueblo? Entonces, dice que salga de allí, pueblo mío. Y eso, si yo no leo mal, significa que el pueblo de Él está ¿En dónde? En Babilonia.

Porque no te dice que vayas a anunciarles a las naciones que salgan de Babilonia, te dice que salgas de ella a ti, que eres pueblo suyo. Babilonia, reitero, es un sistema religioso que está arraigado en la fornicación espiritual. Sin ir muy lejos, alguna vez hemos hablado del querubín protector del rechazo. Y cómo el rechazo original, va a ir formando murallas edificadas por este querubín protector, siendo muchas de ellas, murallas religiosas.

Porque es mucho más fácil ser religioso, que ser creyente en el espíritu. No te cortes el cabello, no te pongas pantalones, no te pintes, no… ¿Y el espíritu? Babilonia se opone a que le demos le prioridad al Espíritu Santo, porque sabe que con un solo movimiento, el Espíritu la deja fuera de combate. Porque Babilonia está edificada desde el mismo cimiento del rechazo original, y es fornicaria por naturaleza.

(Romanos 1: 21) = Pues habiendo conocido a Dios, (Escucha: ¿Está hablando de los que nunca conocieron a Dios o de los que sí lo han conocido?) no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, (Aquí está Babilonia, aquí está el sistema religioso) y su necio corazón fue entenebrecido. 

(22 Profesando ser sabios, se hicieron necios, (23) y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. 

El hombre, por naturaleza, es religioso. El hombre, por naturaleza, es babilónico. El hombre, por naturaleza, quiere adorar lo que puede tocar. Entonces, como no puede tocar al mundo invisible, entonces decide adorar lo que tiene más cerca cada día, al pastor, por ejemplo. Y es un error, de acuerdo, pero que se agrava y mucho cuando ese pastor, permite que alguien le prodigue una adoración que sólo le pertenece a Dios.

A la idolatría la llevamos encarnada. Y es tiempo de tomar un hacha y comenzar a derribar un árbol que no sólo ha corrompido tu ciudad, o tu provincia, sino que incluso puede haber llegado a corromper tu país completo, conjuntamente con todas las naciones de la tierra a las que ha podido conmover. Y es a eso a lo que viene el Reino de Dios, a darle con el hacha a ese árbol. Y recién una vez que ese árbol se derrumbe, es que podremos entrar a la plenitud de la gracia que nos lleva de gloria en gloria.

(Isaías 57: 3) = Mas vosotros llegaos acá, hijos de la hechicera, generación del adúltero y de la fornicaria. 

(4) ¿De quién os habéis burlado? ¿Contra quién ensanchasteis la boca, y alargasteis la lengua? ¿No sois vosotros hijos rebeldes, generación mentirosa, (5) que os enfervorizáis con los ídolos debajo de todo árbol frondoso, que sacrificáis los hijos en los valles, debajo de los peñascos? 

(6) En las piedras lisas del valle está tu parte; ellas, ellas son tu suerte; y a ellas derramaste libación, y ofreciste presente. ¿No habré de castigar estas cosas? 

Generación del adúltero, hijo de la hechicera y de la fornicaria. Dios le está hablando a siglos de generaciones latinoamericanas, que provenimos de culturas tremendamente derramadoras de sangre, fornicarias, hijos de la hechicera, hijos del adúltero, porque es abominable para quienes viven en el espíritu, ver las aberraciones de la idolatría que suceden en nuestros países de Latinoamérica. En algunos más, en otros menos, pero en todos algo.

Esto tiene que detenerse. Y nosotros somos una generación que se ha levantado como un dique, como una presa que detiene toda una maldición de siglos que viene trayendo toda una generación de adúlteros, de hechiceros. Y es esta la generación llamada a ponerle freno a eso y a decir que ya está, que hasta aquí llegaron, que ahora viene otro tiempo y bajo otros parámetros.

Y fíjate, que muchos de ustedes que hoy me están escuchando, quizás sean los primeros de su generación que se levantaron en contra de todas estas cosas, y detrás de ustedes viene toda una línea familiar de terrible idolatría, de hechicerías, de fornicaciones.

(Oseas 4: 12) = Mi pueblo a su ídolo de madera pregunta, y el leño le responde; porque espíritu de fornicaciones lo hizo errar, y dejaron a su Dios para fornicar. 

Quiero que ahora compares esto con lo que leímos hace un momento en Romanos 1. Habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, sino que siguieron sus razonamientos. Y aquí vemos a un espíritu que se llama espíritu de Fornicaciones, la Gran Ramera, la Babilonia, el sistema religioso es un sistema de fornicaciones. Y dice que el espíritu de fornicación los hizo errar y dejaron a su Dios para fornicar.

(13) Sobre las cimas de los montes sacrificaron, e incensaron sobre los collados, debajo de las encinas, álamos y olmos que tuviesen buena sombra; por tanto, vuestras hijas fornicarán, y adulterarán vuestras nueras. 

(14) No castigaré a vuestras hijas cuando forniquen, ni a vuestras nueras cuando adulteren; porque ellos mismos se van con rameras, y con malas mujeres sacrifican; por tanto, el pueblo sin entendimiento caerá. 

Aquí vemos que espíritus de fornicaciones los hicieron errar. Y que conste que estamos viendo un panorama de siglos, estamos viendo a un continente entregado a la idolatría, entregado a la hechicería, en la mayor parte de nuestros pueblos. ¿Por qué crees que abundan las drogas? La palabra droga, te recuerdo, es la palabra pharmakeia, y la palabra pharmakeia, es hechicería. ¿Usted me quiere decir que la droga sobreabunda en nuestros países por causa de la idolatría? Ni lo dudes. ¡Claro que es por eso!

Nadie tiene dudas en este pleno siglo veintiuno que estamos transitando, que existe una tremenda debacle moral de la gente. Las filas de lo que hoy llamamos la iglesia cristiana, están llenas de fornicación, a esto lo ignoran sólo los que deciden no querer verlo. ¡Hasta púlpitos están fornicando, y no sólo con sus testimonios de vida, sino con sus palabras, con sus doctrinas!

De hecho, esto que decimos no implica ninguna condenación para nadie. La Palabra dice que Él vino a restaurar el orden. Hay cosas que tenemos que hablarlas porque tienen que ser restauradas en la iglesia. Hay cosas que necesitan que un hacha las corte y las desguace. Tiene que haber un límite. Dios tiene un límite en su paciencia. La Biblia entera te muestra que es así.

No podemos seguir poniéndole un barniz de piedad a la iglesia. O somos transformadores, o somos gente genuina, o somos gente del Espíritu. ¿Por qué seguimos haciéndonos los distraídos y mirando para otro lado cuando algo corrupto nos pasa cerca? ¿A quién queremos engañar? ¿Crees de verdad que puedes engañar a Dios?

Porque al mundo no lo vas a engañar. El mundo sabe perfectamente las cosas que estás haciendo. Tus hijos, tu familia sabe perfectamente las cosas que estás haciendo. Tus amigos saben perfectamente en las cosas que andas o no andas. ¿A quién queremos engañar con el discurso de que somos del Dios Altísimo? En realidad, ¿Somos o nos hacemos?

Viniste a este sitio a buscar palabra. Y la palabra, hoy, es que el cielo está hasta la coronilla de lo que está viendo. Como lo estuvo en la época de Sodoma y Gomorra. Está hasta la coronilla de la inmoralidad de las naciones y de la inmoralidad de lo que hoy se llama iglesia.

El espíritu de fornicación los hizo errar. Por eso las hijas se van y fornican, por eso las nueras se van y fornican, los hombres se van tras las prostitutas, y otros hombres se van tras otros hombres como ellos, y otras mujeres se van con mujeres como ellas.

Venimos arrastrando una maldición milenaria, que tenemos que solucionar como iglesia. Cuando Abraham lloraba ante Dios y le pedía que no destruyera la ciudad. ¡Si hubiera cincuenta justos! No los hay. ¿Veinte? Tampoco. ¿Diez? Menos. Lo siento, Abraham, dijo Dios; tengo que destruir la ciudad. Y fíjate que Dios no estaba buscando intercesores. Abraham no dijo: ¡Si hubiere diez intercesores! ¡Si hubiere veinte pastores! Un justo puede detener la destrucción de una ciudad, por el simple hecho de estar unido a la santidad de Dios.

Porque la justicia y la santidad, valen más que las muchas obras religiosas. Y hay mucha gente religiosa con el dedo señalador que, lejos de conocer a Dios, su corazón se ha ido entenebreciendo por causa de lo que está en la tierra. Porque el espíritu de fornicación, está por todos lados, tratando de hacer errar a la gente.

(Romanos 1: 24) = Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, (25) ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. 

(26) Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, (27) y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. 

(28) Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; 

¿Cuántas cosas, hoy, en estos tiempos, hace la iglesia sin tener en cuenta a Dios? Terminamos de leer que dice: deshonrando sus propios cuerpos. De hecho, deshonrar sus propios cuerpos tiene que ver con fornicación, con inmoralidad, puntos que en lo espiritual, lo dice la palabra, corrompen el alma y la llenan de tinieblas.

Y entonces dice: deshonraron sus propios cuerpos. Veamos el cuerpo humano. ¿Cómo podríamos deshonrar un cuerpo humano? No teniendo en cuenta a Dios. Empezaron a tratar a sus propios cuerpos de cualquier manera. Empezaron a meterse en el cuerpo cualquier cosa. Nunca le preguntaron a Dios si eso era bueno para sus cuerpos, o no. Y allí empezaron los desarreglos de las malas comidas, las bebidas, porque lo importante, en muchos sectores sociales, parecería ser llenar el estómago y se acabó. Con lo que sea.

Quien haga esto, pregunto: ¿Estará deshonrando su propio cuerpo, sin tomar en cuenta a Dios? Hay muchas cosas de las que Dios nos quiere alertar. Por ejemplo, el excesivo cuidado por lo estético. Hay lugares que son verdaderos centros, emporios de las cirugías plásticas reconstituyentes, así se las denominan.

Satanás, era el arcángel de la belleza. Y al perder su status de belleza, y al poner Dios una enemistad entre él y la mujer, Satanás pasa a odiar la belleza de la mujer. Entonces, una de las cosas que hace el diablo, es corromper la belleza de la mujer, para volverla un instrumento sexual para el hombre. Y millones de mujeres aceptan un dicho popular que es moda en varios de nuestros países, y que dice: “No hay mujeres feas, sólo maridos pobres”.

Y todos ríen casi alegremente cuando escuchan esto, porque no han entendido el sacrificio de sangre que existe cuando miles de mujeres se entregan al bisturí, en la búsqueda de elementos físicos que les permitan ser más seductoras. Y maridos que envían a sus mujeres, y las entregan a ese altar. Porque es un altar de sangre, y hay un principado que se llama Lilith, y que corrompe la imagen de la mujer.

Es un principado de una mujer voluptuosa, muy bella, de impactantes formas, cuya misión es la seducción, unida con Jezabel, y demanda sangre. Y hasta llegan a decir dentro de nuestros ambientes, muchas mujeres, que se hacen cirugías de mejoramiento físico, porque hay mucha competencia dentro de la iglesia. ¡Esposas de pastores andan en eso!

No entienden que estamos hablando de sangre derramada a modo de sacrificio. Un sacrificio de sangre que enluta un país con miles de mujeres entregadas al espíritu de Lilith. Hombres entregando a sus propias mujeres para satisfacer sus propias lascivias. Esto es una abominación que deshonra el cuerpo y va en contra de la propia naturaleza de Dios.

Porque nadie podría ni siquiera suponer que Dios iba a formar en el vientre de una madre, a una criatura fea y detestable. Dios te formó en el vientre de tu madre, no la naturaleza abstracta que enseña la ciencia. Y si fue Dios quien te formó, Él decidió que tengas el rostro que tienes, la nariz que te tienes, el color de ojos que tienes y todo, absolutamente todo lo que te hace único en el planeta.

Pregunto: ¿Podrá una rosa decirle a un clavel: soy más hermosa que tú? ¿Bajo qué parámetros lo haría? ¡Bajo parámetros propios o, lo peor, incentivados por libretos del infierno! Porque, ahora lo preguntaré de nuevo pero desde otro ángulo: ¿Es que existirá una flor fea? Si existiera, nadie la ha encontrado, todavía. Y, pregunto: ¿No son ustedes, hermanas, mucho más importantes y valiosas que esas flores? Que si a eso vistió Dios con la grandeza de un lirio, ¿Cómo no habría de vestirte a ti con la hermosura de su propia identidad?

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Entrenamiento de Reino

Ya sabes tú que, paralelamente con el mundo natural, existe un mundo invisible, otra dimensión, llamada El Mundo del Espíritu. Y que es allí, en ella, donde reina el Señor. Porque también sabes que el Señor es espíritu, por lo tanto reina en esa esfera. Una esfera que, estando paralela con la nuestra, la natural, es la que produce su influencia en todo lo que existe en esta esfera.

También hemos sabido que los inicuos, o aquellos que a través de tinieblas o ignorancia, no teniendo conocimiento, eran influenciados constantemente por espíritus caídos que residen en la otra esfera. Ellos, sin saberlo, manifiestan la voluntad de estos espíritus. Y que nosotros, los creyentes, también éramos vasos vacíos y que íbamos a ser identificados e influenciados por es otra esfera, sólo que en este caso no de los espíritus caídos, sino de la del Reino de Dios.

Nosotros, a veces pensamos que no podemos manifestar victoria en medio de un mundo perverso, pero vimos claramente que si el inicuo que no tiene el favor de Dios, puede manifestar lo que un demonio le dice desde la otra esfera, cuánto más nosotros, podríamos manifestar en esta esfera, aquello que nos dicta los principios del Reino de Dios.

Hemos procurado, utilizando la palabra, identificar la voz de Dios sin cometer errores que determinen que manifestemos las influencias satánicas. De hecho, sabemos que Satanás habla en tercera persona del singular. Siempre usa su voz, su personalidad, para que tú creas en ti mismo. Él jamás te va a decir “haz esto” o “ustedes hagan esto”, sino que pone en tu mente la decisión de decir: “Yo voy a hacer esto”.

Entonces, como tú estás diciendo que tú vas a hacer esto, cosa que estás diciendo con tu propia voz, te convences a ti mismo, porque antes de creer en alguien externo, en primera instancia siempre vas a elegir creer en ti mismo por encima de todos los demás. O sea que Satanás usa tu propia voz para convencerte de que es tu propia decisión. Lo que muchas veces ignoramos, es que nosotros no tenemos nunca decisiones propias; o somos influenciados por el Espíritu Santo o lo somos por demonios.

Creo que por todo lo estudiado, ya más o menos conocemos bastante respecto a las artimañas de Satanás en esa área. Y lo más maravilloso, es saber que tenemos el poder para vencer en este mundo presente. Lo único que nos va a quedar pendiente para que eso sea una realidad, es la perseverancia y la entereza para encarar esta batalla no como si fuera una sola y la única, sino como parte de una guerra que ya está ganada.

Ahora bien, si esa esfera está presente y allí reina Dios, porque Dios es Espíritu, todo va quedando más claro. Es decir: Dios reina en todas las esferas, pero resulta ser que desde esa esfera es que Él establece su trono y reina sobre todas las demás. Nosotros vivimos en un mundo natural, pero estamos expuestos a ser influenciados por el otro mundo, por la otra esfera.

No somos de aquí. Muy por el contrario, somos nacidos de allá, operando aquí. Entonces vemos que Cristo llegó a la tierra predicando un evangelio llamado Evangelio del Reino. Hay mucha controversia en cuanto a eso, pero quiero quitar todos los extremos y ver qué es lo que Dios nos quiere decir a través de eso. Recuerda siempre que no puede existir nada falso, nada que sea imitación, si antes no existe un original.

Esto te deja en evidencia que jamás podría existir un falso profeta, si es que antes no apareció uno genuino. Porque en todo extremo, necesariamente siempre hay un punto de verdad. De otro modo, no habría nada a lo cual añadir un extremo. El extremo, siempre es el exceso de algo que es cierto. LO que nos falta entender, entonces, es qué es eso.

Sabemos que Cristo trajo principios. Principios son leyes, reglas, fundamentos que operan en ausencia de tu conocimiento, con tu conocimiento, con tu apoyo o sin tu apoyo. Son principios, y funcionan. O sea que tenemos principios en el mundo natural. Esos principios requieren que tú hagas ciertas cosas para superarte. En el Reino de Dios, hay otros principios que tienen que operar para tú superarte. En el Reino de Dios, la manera de subir, siempre es bajando. En nuestra sociedad, es trepándose encima de la gente.

Son principios distintos. Los principios funcionan como la ley de gravedad. ¿Quién la entiende? Salvo los especialistas, nadie. Nosotros solamente sabemos que estamos pegados al suelo. Sin embargo, aunque tú jamás vayas a la escuela y te enteres por tu maestro como es el asunto, la ley de gravedad sigue funcionando. Es una ley, es un principio.

Ahora bien; en este lado de acá, hay unos principios que son los que nos dan la victoria en este lado de acá. Y si entonces pudiéramos encontrar la raíz, los principios, y ponerlos por obra en nuestras vidas, andaríamos más que victoriosos en esa esfera, todo el tiempo. Por eso es que, cuando comenzamos a desarrollar un tema tan profundo como este, lo primero que debemos tener en cuenta, es que la Biblia es un libro espiritual.

Resulta que muchas personas leen la Biblia una sola vez, o van y la estudian en un curso teológico y la cristalizan, se creen sinceramente que ya la saben, que ya la entendieron. Cierto es que entendieron, que sacaron una interpretación, de ella sacaron una deducción, llegaron a una conclusión y, entonces, cada vez que leen ese mismo pasaje, ese mismo pasaje les dice siempre lo mismo.

Allí es cuando la Biblia, entonces, se convierte en un libro secular, un libro de historia, que no tiene ninguna vida. Pero si tú entras a la Biblia no sabiendo nada y la abres en neutro y con la mente abierta, para que ella se convierta en fuente inagotable, vas a descubrir que la Biblia te habla a tu vida, Hoy. Y además te da principios para hoy. La razón por la cual muchos no la entienden, es porque quieren verlo desde un punto de razonamiento físico, cuando es algo que no fue inspirado desde el lado de acá.

Por eso es el único libro que, a pesar de que lo queman, lo destruyen y lo combaten y lo prohíben de todas las maneras, nunca desaparece. Porque si siempre fuera la misma interpretación, entonces, pregunto: ¿Para qué leerlo? Ya lo leí una vez, ya lo entendí, ponlo en tu biblioteca, al lado del de Harry Potter y el del Principito. El problema es que la Biblia no es ni ficción, ni ciencia ficción ni historia, sino un libro que tiene vida.

De manera que es un libro espiritual, para un pueblo espiritual. Nuestro mayor fracaso ha sido que tomamos algunas escrituras espirituales y hacemos fuerza para meterlas dentro de lo literal. Y no funciona así, y además no nos conviene. Donde lo espiritual trae una aplicación que demanda responsabilidad, lo hacemos literal y futuro.

Donde la Biblia habla de bendición, entonces lo hacemos espiritual y ahora. Y ese ha sido el patrón, pero, noten conmigo cuidadosamente, la vamos a estudiar de acuerdo con el uso apropiado de la etimología. Vamos a ver el punto teológico, vamos a ver el punto original o exegéticamente, y vamos a verlo de acuerdo con el texto o el tópico.

Pero, recuerden que la palabra es espiritual. La escritura es espiritual. Pregunto: ¿Cuántos de ustedes creen eso? Yo creo que este es el fundamento de la revelación. Si no entendemos que la Biblia es espiritual, vas a quedarte con el primer aprendizaje que tuviste. Porque ahí muere la Biblia.

La palabra misma nos dice, en 1 Timoteo 6:12, que peleemos la buena batalla. En 1 Timoteo 1:18 nos dice que militemos una buena milicia. Efesios 6:13 dice que nos pongamos toda la armadura de Dios. 2 Corintios 10:4 nos dice que nuestras armas no son carnales, sino que son poderosas en Dios. Hebreos 4:12 nos dice que tenemos una espada de dos filos. Ahora te pregunto: ¿Cuántos de ustedes tienen ese equipaje, efectivamente, en sus casas? Ninguno, es espiritual.

¡Es espiritual! Todos ustedes saben que esto es cierto, pero también que es eminentemente espiritual. Sí que hay una batalla, pero es en el espíritu. No tenemos una espada de verdad, no tenemos un armazón de verdad, pero sí hay una batalla, sí hay una milicia, y sí tenemos armas, o algo que funciona como un arma, pero que no es un arma. ¿Cuántos están viendo que es una tipología, es una sombra, es una analogía, es una verdad establecida, para explicar algo espiritual?

La batalla es en el espíritu. Él dice que prepara una mesa delante de nuestros enemigos. Escucha, piensa: ¿Cuántos conoces que se hayan sentado a comer delante de un enemigo? Ninguno, pero tenemos una mesa de bendición en medio de un mundo pervertido. La mesa no está en el cielo, ¡La mesa está aquí, porque allá arriba no hay enemigos! ¡Los enemigos están acá abajo!

Es decir que tenemos una mesa de la cual podemos comer, ahora. ¿Cuántos saben que eso es espiritual, que nunca verás una mesa literal, donde tú vas a comer algo que te va a bendecir en el mundo? Pero hay una mesa allí que dice: Aquí hay sanidad, Aquí hay prosperidad, Aquí hay bendición, en tanto que del otro lado te dicen que hay enfermedad, que hay miseria, que hay maldición. ¡Tú no quieres eso! ¡Tú has accedido a lo otro!

La palabra dice que cuando dos o tres están congregados en su nombre, ahí está Él. Pregunto: ¿Cuántos lo han visto literalmente, allí? Pero lo creen, ¿Verdad que sí? ¿Por qué? Porque es un libro espiritual. ¿Estás entendiendo? Mira conmigo Mateo capítulo 19, un momento, para que veas una aplicación espiritual.

(Mateo 19; 28) = Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros (Aquí tranquilamente puedes decir en voz alta: ¡Parece que está hablando conmigo!) que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.

Aquí siempre se creyó que se estaba hablando de los doce apóstoles, y que esto era futurista, y que ocurriría cuando Dios se siente en un llamado Trono. Pero noten la escritura cuidadosamente. Primero, esto está siendo decretado en medio de la Cena del Señor, y ellos están discutiendo sobre autoridad. Lo puedes ver en otro evangelio, donde los apóstoles se están peleando para ver quién va a ser mayor en el Reino.

Luego, él instituye la Cena, y mientras está cenando, les dice que ellos van a reinar en doce tronos. Pero, si la Biblia es espiritual, fue espiritual para ellos también, y representativo de la iglesia, y no de Israel. Jesús les dice: de cierto te digo, en la regeneración. Noten esa palabra con mucho cuidado, y ahora vayan al libro de Tito, capítulo 3.

(Tito 3: 5)= (Está hablando con la iglesia, y dice) nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,

¿Cuántos han sido regenerados? Entonces debemos estar reinando sobre las doce tribus. ¿Cuántos saben que eso iba a acontecer cuando viniera la regeneración? ¿Cuántos saben que la regeneración ya ocurrió? Es espiritual. ¿Cuántos pueden ver que la aplicación es espiritual? No lo dudes ni lo minimices: o es espiritual o es literal, no hay término medio.

Tenemos que entender que la Biblia usa ejemplos físicos y presentes, para establecer verdades proféticas futuras y espirituales, para aquello que había de venir que hoy es y que siempre ha sido desde antes de la fundación del mundo, pero era misterio escondido, y ahora se ha manifestado: tú y yo, el Reino de Dios.

Tenemos que entender esto. No puedo continuar si no se entiende correctamente esto. Tenemos que entender que la aplicación bíblica, es espiritual. Mira, hermano; la Biblia nos dice que somos soldados, epístolas, ramas, embajadores, reyes, sal, niños, siervos, hijos, novia, ovejas, edificio, pan, casa, habitación, templo, luz, trigo, pescadores, árboles o semillas. Pero ninguna de esas cosas somos; somos humanos, somos todo lo que dice la Biblia, en característica, en faceta y en formas. ¡Es un libro espiritual!

Tú puedes buscar la palabra Árbol en griego, en hebreo, en arameo, en español, en inglés, ¿Y sabes lo que te dice? ¡Árbol! Árbol con raíces, con tronco, con ramas, con frutos, pero: ¡Tú no eres ningún árbol! Pero la Biblia te dice que lo eres. ¿De qué está hablando, entonces? De que la iglesia tiene características como un árbol que da fruto, que es fuerte, que es estable, que tiene hojas, que da sombra, que es albergue, que tiene raíces y que está fundado.

O sea que la Biblia es espiritual, ¿Lo entiendes? Ahora bien; con esto en mano, puedo advertirte algo que no siempre se tiene en claro: para poder entender un Reino, lo primero que debes saber es que tienes que tener un rey. ¿Cuántos tienen un rey? Quiero que entiendas una cosa, el rey siempre manda, no sugiere. Muchos tienen a Cristo como Salvador, no como rey.

Rey de tu matrimonio, rey de tu forma de pensar, rey de tu dinero, rey de tu vida, rey de tus actitudes, rey de tu comportamiento. ¡Si no, no es rey! Sólo tenemos un problema: tú no lo coronas rey, ¡Él es rey! Contigo o sin tu participación, él es rey. No puedes tomar la parte de Salvador y arrojar fuera la de Rey. Él es rey. Y entra para reinar, no para ser ignorado.

O sea que ya tenemos un rey. ¿Y qué se necesita luego? Un pueblo que esté sujeto a ese rey. No podemos tener un reino sin un pueblo que se sujete al rey. Primera pregunta: ¿Tenemos un pueblo que se sujeta al rey? Segunda pregunta: ¿Tú te estás sujetando al rey?

Luego viene la jurisdicción, porque todo pueblo que se sujeta a un rey, tiene una geografía en la que se sujeta a ese rey, una jurisdicción, unos límites establecidos. Ahí es donde la iglesia anda batallando. Yo quiero expresar hoy cuales son nuestros límites, para que tú tengas autoridad para empezar las manifestaciones de justicia en la tierra, hoy. Me pregunto a cuántos de ustedes les gustaría vivir una vida de estandarte, que sea ejemplo a las naciones.

Vamos a entrar en la palabra de Dios, entonces. Quiero que vaya conmigo a la carta a los Hebreos, en el capítulo 2. La razón por la cual muchas personas no reciben revelación, es porque no saben adorar a Dios. Creen sinceramente, pero con sincera equivocación, que adorar a Dios es cantar canciones lentas y románticas. De todos modos, Dios no le revela nada a nadie que no tenga compromiso; Él no les arroja perlas a los cerdos.

(Hebreos 2: 1) = Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos.

(2) Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, (3) ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, (4) testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.

(5) Porque no sujetó a los ángeles el mundo venidero, acerca del cual estamos hablando;

Nota que el capítulo comienza diciendo que pongamos atención a las cosas que hemos oído. El escritor de Hebreos, comienza el capítulo diciendo: ¡Atiéndeme! ¡Pon atención a lo que acabas de escuchar, no vaya a ser que te descarriles! Entonces, para entender qué es lo que escucharon, vamos a ir al capítulo 1 por un momento.

(Hebreos 1: 1) = Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, (Noten que Dios habla por medio de los hombres), (2) en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; (3) el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,

Recuerden que el sacerdote, mientras ministra, no puede sentarse, de manera que la posición de Cristo significa que Él ya terminó su tarea. Reitero: un sacerdote no se puede sentar hasta que no haya terminado toda su ministración. Cristo vino para cumplir la ley, no para abrogarla.

¿Qué nos está diciendo estos tres versículos? En primer término, que Él es heredero. El heredero no va a heredar, ya heredó. Él ES heredero, él es heredero de todo, todo lo que existe, le pertenece. Siempre fue de él, nunca se lo dio a nadie, siempre ha sido de él y siempre lo será. Él es heredero, no te olvides de lo que acabas de escuchar: a Cristo le pertenece todo.

En segundo lugar, dice que Él hizo el universo. No lo hizo un científico, ni lo va a desbaratar ningún extraterrestre que venga en un OVNI. Él lo hizo, Él lo sustenta, Él lo determina, Él es el creador de todo el universo. Cristo hizo el universo, a ver si lo entiendes y dejas de darle entidad a gente que no la tiene.

En tercer espacio, Él es el resplandor de su gloria. ¿Quieres ver al Padre?, observa a Cristo. Si me has visto a mí, has visto al Padre. El Padre se llama Gloria. Cristo resplandece la naturaleza del Padre. Así que Cristo no es cualquier hombre, no fue simplemente un profeta. Cristo era la exacta imagen de aquel que es Padre de todos los reyes de la tierra.

En cuarto lugar, no era una persona parecida al Padre, era la misma imagen de su sustancia, era Dios hecho carne, era hombre y era Dios, pero hecho carne. Dios habitó entre los hombres. Y dice el autor en el capítulo dos que no te olvides de esto, porque si te llegas a olvidar de esto, vas a descarrilarte.

En el quinto episodio, dice que sustenta todas las cosas con la palabra de su poder. Y esa palabra, allí, es la palabra rhema, y poder significa continuo. De manera que es Él quien todavía, con palabras llenas de fe, sustenta la tierra girando para este lado, y al mismo tiempo, dándole vuelta al sistema, al mismo tiempo inclina su eje.

No hay bomba, no hay nadie, no hay nación, no hay persona que pueda violar una ley, un principio establecido por Dios. Él sigue sustentando la tierra, y hasta que Él diga, ella seguirá girando a la misma distancia. Si te vas para allá un kilómetro, te frizas, si te vas para acá un kilómetro, te quemas. Pero Dios, con su gracia, nos mantiene dando vueltas exactamente donde pertenecemos.

Y no te olvides de esto, porque si te olvidas, cuando venga un enemigo extraño a tu nación a decir que va a apretar un botón, tú vas a entrar en pánico creyendo que se termina el mundo. ¡Nadie tiene derecho a romper o a violar lo que sólo Dios establece y sustenta por su palabra! Es que los misiles… Nadie. Es que el armamento nuclear… ¡Nadie! Es que el narcotráfico o el terrorismo… ¡¡¡Nadie!!!

En sexto término, fue purificación de nuestros pecados. Bajo Cristo, no hay pecado. Bajo Cristo, fuimos perdonados. Y, finalmente, en séptimo y último lugar, dice que se sentó a la diestra. Recuerda una vez más, que los sacerdotes no se pueden sentar, a menos que hayan terminado la ministración.

Lo que ocurre, es que Cristo cumplió toda la palabra. Esto me dice a mí y te dice a ti que, si se sentó, fue porque terminó. De otro modo, Él no se hubiera sentado. ¿Qué habrá terminado Cristo ¡Para allá vamos! Capítulo 2 de Hebreos. Somos ejército.

(Hebreos 2: 1) = Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos.

(2) Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles, fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución,

Nota que en tiempos antiguos, la palabra nos fue dada por medio de ángeles. ¡Es que no, hermano! ¡Los ángeles no predican! ¿Ah, no? Pues entonces discútelo con el autor de Hebreos, porque él acaba de decir, aquí, que la palabra antes nos fue dada por medio de ángeles. Y lo podemos ver claramente en Hechos 7:53 que dice: Vosotros, que recibisteis la ley por disposición de los ángeles, y no la guardaste.

Gálatas 3:19 nos dice: Fue ordenada por medio de ángeles, en mano de un mediador. Noten que los ángeles traían la manifestación de la palabra. Otras escrituras, como el Salmo 68:17, Deuteronomio 33:2, Deuteronomio capítulos 19 y 18, nos hablan de manifestaciones teofánicas, donde el Espíritu de Dios se manifestaba de forma angelical en la montaña.

Dios habló a los hombres a través del fuego, del humo, a través de terremotos. Manifestaciones angelicales que traían una revelación a un mediador, y este a su vez, nos traía la palabra. Vemos que los ángeles nos administraban la palabra de Dios en un tiempo. Es muy importante que entiendan, que los ángeles trabajan juntamente con Dios en su plan eterno.

No lo sabían todo, porque ellos están en el nivel de siervos, y el siervo no lo sabe todo, pero el hijo sí. Hay muchos cristianos que viven en el nivel de siervo. Los siervos, sólo obedecen. Ese es un buen paso, pero después de siervo te conviertes en amigo y después de amigo te conviertes en hijo. No puedes heredar siendo siervo, tienes que convertirte en hijo.

Hay personas que no tienen herencia, hoy, porque son siervos, no son hijos. El siervo no sabe lo que habla el maestro; sólo el hijo. Los ángeles que están en ese nivel, quisieran saber las cosas de Dios, pero sólo obedecen y continúan ministrando, ¡Qué obediencia! Así que vemos que los ángeles ministraban la palabra en el pasado. Sígueme con cuidado, que te voy a dar el plan de Dios desde la “A”, hasta la “Z”. De Génesis a Apocalipsis.

 (3) ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, (4) testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.

Nota que las señales, milagros y prodigios, sólo se manifiestan para confirmar la obra de Dios, no para bendecirte a ti ni para que te sientas bonito. Los milagros y las señales, vienen para confirmar lo que Dios está haciendo. Para que creas en dios de una vez por todas. Pero, esas señales y prodigios nos deben seguir a nosotros, confirmando lo que nosotros estamos intentando expresar al mundo, en lugar de que nosotros andemos corriendo detrás de esas manifestaciones, viajando a veces miles de kilómetros para ir a verlas, como si fueran una novedad desconocida.

(5) Porque no sujetó a los ángeles el mundo venidero, acerca del cual estamos hablando;

En otras palabras; hay un mundo, que ellos llaman mundo venidero ahí en la palabra, que no va a estar sujeto a ángeles. Eso me deja entender que el mundo anterior al que sea el mundo venidero, sí estaba sujeto a ángeles. ¿Podemos deducir eso de la Escritura, aunque suene raro? ¿Que si el mundo venidero no va a estar sujeto a ángeles, eso nos diría que el mundo que no es el venidero, sí que lo estuvo?

Ahora bien; para poder nosotros ministrar de acuerdo con lo que esta nueva esfera nos dice, nosotros tenemos que tener derecho. Porque sin derechos, tu autoridad es ilegal y nada responde al nombre de Cristo. ¡Tienes que tener derecho! O sea, cuando tú tienes derecho, tú tienes autoridad. Cuando tú sabes que estás en algo que te pertenece, te comportas muy distinto a cuando estás en algún lugar que no te pertenece.

Lo que te estoy diciendo es que, si estás en un territorio que no te pertenece, andas con cuidado, con disculpas, con permisos, pidiendo perdón, que no quiero ofender a nadie, yo sé que esto no me pertenece, pase usted y todo eso que hacemos en casa ajena. Pero cuando estás en tu casa, das un salto ante lo que seas y gritas: ¡Deja eso que es mío! ¡Quiere entrar en tu casa un extraño y tú lo echas fuera sin preguntarle ni cómo se llama! ¿Te queda claro lo que te digo?

Eso es tener autoridad en el lugar en que tú ya sabes que tienes el derecho. Donde no tienes derecho, automáticamente tú te comportas de otra manera. Es instantánea la reacción. En aquel primer mundo, los ángeles administraban regiones territoriales, en lo que el hombre era establecido en su autoridad. Cuando Lucero fue creado, como un instrumento, al igual que el cuerpo humano, que no necesita de nada artificial para hacer música para Dios, lo puede hacer con su voz, de sí mismo.

Entonces, cuando Lucero estaba trabajando con Dios, los ángeles administraban el plan de Dios con él. Los ángeles trabajan con Dios, pero Dios le da autoridad a Lucero para ciertas áreas. Enseguida se le fue a la cabeza, como nos suele pasar a la gran mayoría de nosotros cuando se nos delega algo importante. Entonces Lucero cae, pero cuando dice que cae, de lo que cae es de una posición ministerial, no de un lugar. Si un ministro valioso llegara a caer, será porque hizo algo indebido y, como consecuencia natural de ello, ha perdido su autoridad. De allí es que cayó, no de un lugar geográfico o físico.

¡La Biblia es un libro espiritual, te lo dije! Dice que cayó y fue arrojado por tierra, y la palabra arrojado, significa humillado. O sea que ahora anda humillado por lo que hizo. Pero tenía acceso, porque él y la tierra eran una sola cosa. El cielo es el trono y la tierra es su estrado. Es decir que había una ministración continua y angelical entre cielos y tierra. Todavía para el tiempo de Job aparecía por ahí arriba.

La rebelión se encuentra ahora entre los ángeles que trabajan con Dios. Estos están encargados del plan, hasta que Dios crea al hombre. Ellos tienen que haber sabido que Dios estaba a punto de hacer algo, porque entonces se enaltece Lucero y dice: ¡Yo voy a ser dios! ¡Yo voy a ser esto, aquello y lo otro! ¡Yo, yo, y yo!

Entonces cae Satanás, y con él una tercera parte de la cubierta administrativa. Apocalipsis nos dice que perdió la batalla, lo cual nos está diciendo que no tiene fuerza suficiente. Apocalipsis dice que no prevaleció, lo que en griego significa que no tiene fuerza suficiente. No prevaleció significa que es muy débil para intentar algo contra Dios.

Los ángeles, entonces, en aquel tiempo, una vez que Adán ha sido creado y cae, tienen que volver a tomar dominio de la jerarquía, porque el hombre pierde su autoridad. En Génesis 1:1, cuando Dios creó los cielos y la tierra, recordarás que fue luego que hizo la expansión.

La expansión, es el espacio que existe entre aquí y la parte de abajo del trono de Dios. No el trono y el tercer cielo. Los cielos de los cuales se habla en Génesis 1:1, es la atmósfera, los universos, el aire donde vuelan los aviones y los pájaros y aquí, lo que tú respiras. Todo lo que existe entre la tierra y aquella plataforma, sea invisible o no, no me preguntes, no está escrito, no nos interesa. El tercer cielo, donde habita Dios.

Eso ahí arriba es eterno, eso no fue creado. Él crea una expansión, pero no fue en Génesis 1:1. De manera que el trono y la tierra, eso era todo una belleza. En la creación, la expansión dividió su habitación del planeta. Entonces, caen la tercera parte de los ángeles, pero Dios no detiene su plan. Ahí hay un principio muy fuerte: el fracaso de los terrenales, no altera el plan de Dios.

Hubo una revolución y cayó una tercera parte, pero el plan continúa. Y Él va a crear al hombre, pero para que no haya desventaja. Acuérdense que la tierra ya estaba creada en perfección, no había mares, era tierra, la palabra nos dice que salía un vapor de adentro. Este era un planeta hermoso, que era estrado del trono de Dios. No había mares, no había cielos, sólo Dios y su tierra.

Pero ocurre un cataclismo, un juicio, que es el primer juicio en la tierra. El primer juicio fue a la jerarquía angelical, por desobediencia, y noten que los juicios, siempre son por desobediencia. Ese es el único pecado. Hubo ese juicio, entonces, donde se humilla Satanás, se le quitan los rangos del ejército, ya no tiene autoridad; es despojado y es dejado sin trabajo. Y ahora andan por ahí, una tercera parte de aquellos ángeles que trabajaban para Dios y que fueron engañados por él.

Esa es la segunda etapa de la tierra, y no me da el tiempo para ir a las Escrituras y expresar qué acontece en todo eso. Pero luego viene la tercera etapa de la tierra, que es el Edén. Edén significa Casa de Placer, significa Delicia, o La Casa de Adam. En el Edén, Dios trae una tipología, un prototipo, un ejemplo, de lo que era la primera fase de la tierra.

Entonces es como que Dios dice que Él no se va a quedar allí sin saber qué hacer, que si ese hombre no querer trabajar con él, no le hace. Que va a seguir con la otra parte del plan para el planeta y que el hombre haga lo que quiera. Y parece que Satanás se enteró de eso y dijo: ¡Yo me voy a exaltar antes que llegue el hombre! ¡Pero llegó el hombre!

Entonces, él crea el Edén, prototipo, tipología o un ejemplo, de lo que era todo el planeta. Entones ahora prepara ese Edén, que dice Casa de Adam, y Adam significa Bañado en Sangre, que tiene que ver con la presencia de Dios envuelta en sangre, en hombre. O sea: es Emanuel, Dios con los Hombres. De otra manera, estamos hablando que el Edén era la casa de Dios.

Tenía el trono, pero cuando dice ahí que se paseaba en el aire del día, esa frase Aire del Día, habla de una presencia manifestada, no de un espíritu. Presencia manifestada. Entonces, crea el Edén, y en el Edén, y estoy hablando de los ángeles, porque los ángeles tenían gobierno, no te me pierdas. Y te estoy explicando esto para que entiendas por qué él tuvo que poner ángeles a sujetar el mundo. ¡Tuvo que hacerlo!

Entonces, Adán está en el huerto con Dios. Para estar en ese tipo de esfera, tenemos que tener en primer lugar, presencia compartida. Para andar en una esfera divina, tienes que tener presencia compartida, no sólo los domingos por la tarde. Si un marido ve a su esposa sólo los domingos por la tarde, ese matrimonio no tiene demasiado futuro. ¡La tiene que ver a diario!

En segundo término, tienes que entender su carácter. No puedes compartir su presencia, sin entender su carácter. Ya sabes que la palabra es un espejo perfecto, y que él está tratando de revelar a través de ella, es su corazón. Así que la letra mata, pero el corazón de Dios, vivifica. No te olvides que la palabra de verdad, es Cristo, y que la palabra que nosotros cargamos sobre nuestras espaldas, es la letra que trata de expresar la plenitud de aquel que todo lo llena.

Ella lo expresa en su interpretación, más su revelación siempre suele ser progresiva. Él dijo que tenía mucho más para decirnos, pero que nosotros no íbamos a poder sobrellevarlo, así que recién cuando viniera su Espíritu, el paracleto, él nos iba a ir ayudando para que pudiéramos entender más y más. Eso te da a entender que no se dijo todo, sino que hay mucho más por decir.

Ahora, algo muy importante: para tener ese tipo de Edén una vez más, esto es, la culminación de nuestro plan en tener esa presencia, tienes que tener responsabilidad compartida. La pregunta, es: ¿Por qué Dios creó el Edén, y no restauró la tierra entera? Porque tienes que tener responsabilidad compartida. Si alguien tiene un problema con tu esposa, de inmediato tiene un problema contigo, porque el problema de tu esposa pasa a ser también tu problema, ¿Se entiende?

Si alguien está molestando a tu esposa, te está molestando a ti. Dios quería que el hombre entendiera algo muy claro: Satanás tiene guerra con Dios. Y Dios es mi papá. Y la guerra de mi papá, es mi guerra. Si estás en contra de mi Padre, te las vas a tener que ver conmigo, también. Por eso es que digo que para tener esa relación que estamos buscando, tienes que tener relación compartida.

También tienes que comenzar a entender su carácter, y también tienes que ser responsable de las cosas que estás cosechando en el Reino de Dios. ¡Y estamos en batalla! Hay personas que no quieren batalla, entonces ellos no tienen relación con Aquel con el que tú tienes relación. Porque si tú lo amas, lo que a Él le pasa, también te pasa a ti.

Tenemos que volver ahí, porque recuerden que en Génesis 5:1, la Palabra nos dice que él creó a Adán y Eva, o creó varón y hembra, y los llamó Adam. Eva no se llamaba Eva antes de la caída. O sea que, la unidad que vamos a tener con Cristo en el mañana, es cuando seamos de un mismo carácter y de una misma naturaleza. Hueso de sus huesos, carne de su carne, sangre de su sangre.

Pero, el hombre cae. Vimos que el árbol del conocimiento era que Dios quería tener la voluntad o el dominio de decidir por ti, lo que está bien o lo que está mal. Ahora tienes dominio sobre todo. Tienes dominio sobre toda la tierra. Él le dijo: señorea sobre los peces, señorea sobre el ganado, ten dominio en toda la tierra. Multiplícate, fructifícate, sojúzgala, señorea, ¡Pero no me toques este árbol! ¡Yo quiero decidir por ti!

Eva fue decepcionada por Satanás. Muchos culpan a la mujer, no le permiten hacer nada y hay lugares nuestros, por ahí, donde todavía casi ni les dejan abrir los ojos en las iglesias, con el cuento de que pueden ser factor de tentación para los hombres santos. ¡Escucha! ¡Ningún hombre santo va a ver a una mujer de un modo libidinoso por una falda más larga o más corta! Sin embargo, Eva cayó por causa de ignorancia o por lo que no sabía. Porque cuando Dios dio la instrucción respecto al árbol, Eva no estaba allí. Y Adán, siendo como la mayoría de los hombres latinos, se guardó la instrucción y no le dijo nada.

Esto le podrá parecer gracioso a más de uno, pero si te digo que Eva es la iglesia y Adán es el sacerdote, entonces la cosa cambia, porque vemos con claridad que en una gran mayoría, los ministros de Dios no tienen una comunicación correcta para expresar el plan de Dios y Eva anda confundida e indolente, a causa de hombres que no saben expresar lo que Dios está haciendo hoy. Muy bien; el hombre cae, ¿Y qué es lo primero que aparece? Un querubín con la espada inflamada. El hombre pierde autoridad en esta esfera, y enseguida los ángeles comienzan a tomar jerarquía. Ahí vemos al primero.

(Deuteronomio 32: 8) = Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones, Cuando hizo dividir a los hijos de los hombres, Estableció los límites de los pueblos Según el número de los hijos de Israel.

Quiero que entiendas bien lo que voy a decirte. Aquí en donde en nuestras Biblias leemos hijos de Israel y en otras versiones hijos de Adán, se está hablando de ángeles, ya que las tribus de Israel todavía no habían sido divididas en este entonces. En los originales, más concretamente en las escrituras encontradas en el Mar Muerto, ahí dice ángeles.

La traducción que realiza La Biblia al Día es, tal vez, la que traduce de manera más cercaba a esos originales. Ahí dice: Cuando Dios dividió el mundo entre las naciones, le dio a cada una de ellas un ángel como supervisor. Vemos aquí, entonces, que los ángeles son hechos supervisores del mundo sujetado a ángeles, Mira el capítulo 17 de Hechos. Y se va a poner mejor, esto, te lo aseguro.

(Hechos 17: 26) = Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; (Toda la tierra. Noten que el plan no ha cambiado) y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; (¿Cómo lo prefijó? Con un ángel como jerarquía. Los ángeles como jerarquía.)

Así que vemos que Adán comienza su ministerio, pero no lo termina, porque él no supo cómo comunicar a la iglesia, el plan de Dios. Y que no se diga que la iglesia de este tiempo, la iglesia no puede terminar la restauración, porque andamos confundidos con lo que Dios está haciendo. ¡Saca la cara de la televisión y métela en la Biblia! Cualquiera sea tu país, nunca votes por ideologías mundanas o simpatías nacidas de promociones televisivas. A la hora de votar, ¡No mires el televisor, mira tú Biblia! Y si quieres ser más terrenal y más práctico, te lo modifico: ¡No mires tu televisor, mira tu refrigerador!

Sin embargo, aquí vemos algo muy interesante. Vuelve a salir una generación perversa, y ustedes conocen la historia de Noé, donde Dios decide acabar con todo lo que existe. Y noten que sí acabó con todo lo que existía, pero el cielo y el planeta permanecen.

(Génesis 9: 1) = Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra.

Aquí es donde podemos volver a decir que el fracaso de parte de los hombres, no altera el plan de Dios. Es lo mismo que le dijo a Adán. Fructifícate, multiplícate y llena la tierra. Sólo que esta vez, en lugar de decirle que tuviera dominio sobre las aves y el resto de los animales, le dijo que ellos iban a estar sometidos a él. Por eso fue que pudieron entrar al arca, porque se sometieron a la voz de Noé.

Pueden leer ahí que dice: Y el temor y el miedo de vosotros estará sobre todo animal. O sea que los animales van a someterse, automáticamente, al decreto de tu voz. Escucha: si nosotros no tenemos jurisdicción en este planeta hasta el milenio, como enseñan algunos, entonces esa orden a Noé, es ilegal. Y te digo más, todavía: el juicio a Adán hubiera sido ilegal. Y estos hombres están del lado de allá, donde no tienen ni el Espíritu para hacerlo.

(Marcos 1: 15) = (Cristo está predicando y dice) diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.

Noten que Él dice: se ha cumplido. Él está citando las profecías de Daniel. Hay dos teorías alrededor de esto, te las voy a leer. Una: el Reino no será establecido hasta la Segunda Venida, pero cuando Él dijo eso, entonces su intento era, precisamente, establecerlo. Pero no pudo ser. Se equivocó, falló, no cumplió su propósito. De manera que fue rechazado por Israel y entonces dijo: ¿Sabes qué? Lo voy a posponer y lo hago cuando vuelva. Esa es una teoría.

La otra, es: vino a establecerlo, lo logró, y con el Espíritu, se está propagando en toda la tierra. Y no era un Reino político, no era un Reino judaístico, no era un Reino materialista, no era un Reino terrenal. Pero sí lo estableció. ¿Estás viendo? Nosotros no rechazamos el hecho que el Reino es actual, pero aguardamos su manifestación en plenitud, en gloria, con la llegada de nuestro Rey.

Ahora bien; los judíos no tenían problemas con eso. Los judíos no entendían la letra de los profetas. Dice la palabra en Hechos que ellos no entendían las palabras, y que escudriñaban las Escrituras buscando Vida Eterna, sin entender que Él era el que estaba frente a ellos. Ellos no hicieron eso una doctrina. Ahora, en la dispensación, hemos adoptado una mentalidad judaística y lo hemos hecho doctrina, cuando ni el mismo judío en ese momento lo tomó como doctrina.

Sólo que ese judío no pudo entender la palabra profética, de la misma manera que hoy, todos aquellos que todavía siguen y respetan la doctrina de la dispensación, tampoco la entienden. Miles y miles de cristianos andan por la vida predicando, diciendo, enseñando y proclamando que ya no existen los profetas. ¡Sí existen! Pero ellos, sin apoyo del Espíritu Santo al que niegan y frenan, no pueden verlos ni creer que lo son.

Es muy importante, entonces, que tú entiendas que o bien Cristo falló en su venida en establecerlo y lo pospuso, o lo logró. ¡Es una de las dos, sí o sí! Así que tendremos que verlo en la Escritura, no hay otro modo válido y seguro. Siempre hay alguno que, pese a su confianza y deseos de entender, no lo hace con claridad.

(Juan 6: 14) = Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo.

(15) Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo.

Es decir que, si Cristo hubiese venido a hacer algo literal en aquel momento, aquí tuvo la mejor oportunidad. ¡Pero la rechazó! Entiende, entonces, que el mensaje que te estoy trayendo, no está hablando de manifestar algo en ausencia de nuestro Rey. O establecerlo por completo. Pero, es progresivo.

Esa escritura, ¿Sabes lo que te dice? Te dice que Él dijo que no había venido a ser un rey literal, Él no trajo como dice nuestra simpática izquierda, un nuevo concepto político o ideológico. Si hubiera sido así, ¡Aquí le dieron la mejor oportunidad de su vida! Sin embargo, él se apartó de eso. Y luego, incluso, se permitió decirle a aquel juez: Tú dices que yo soy rey, pero yo te digo que mi Reino no es de este mundo. Y en los originales es mucho más interesante, todavía, porque allí dice que Su Reino, AHORA no es de este mundo. Lógico que ahí es donde nos queda la pregunta: ¿Luego sí, verdad?

Cristo es Rey, ¿Cuántos lo creen? Y bueno, es imposible ser Rey sin que exista un Reino sobre el cual regir. Entonces vemos que los ángeles tienen esta jerarquía. Cristo está citando a Daniel. Daniel nos menciona algo relacionado con la jerarquía de los ángeles.

Hay una vez que Daniel está orando, y está esperando una bendición de Dios, está esperando una manifestación, y el ángel tiene que venir y tiene que travesar el principado de Persia y tarda veintiún días en pasarlo. Llega el ángel y Daniel le dice: ¡Oye! ¿Dónde estabas? Y el ángel le responde: ¿Qué te pasa, Daniel? ¿No te das cuenta que tuve que pelear con el ángel de Persia, y tuve que llamar a Miguel para que me ayudara, y me costó veintiún días derrotarlo? ¿Qué es lo que quieres, ahora?

¡Yo te oía desde el primer día llamándome, pero hay una jerarquía, hay unos demonios puestos allí! Porque los ángeles fueron puestos como jerarquías, pero una tercera parte de ellos, son caídos. Entonces, esos son los principados y potestades que existen hoy y que llevan títulos de ciudades. Pero no solamente Daniel menciona los malos, sino que también menciona a los ángeles buenos.

(Daniel 12: 1) = En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro.

Noten que había ángeles buenos puestos, también. Sólo que Daniel no está en su tierra, sino que está en otra tierra, en la cual está dominando otro espíritu. Es decir que, cuando él comienza a orar, tiene que venir el ángel de la tierra de él, que responde a su llamado. Pero tiene que atravesar por milicia peleando batalla en contra del ángel que dominaba esa tierra.

Me pregunto cuántos de ustedes, en estos momentos, empiezan a darle gloria a Dios por el simple hecho de saber que ahora, en el nombre de Jesucristo de Nazaret, tenemos el poder más que suficiente para pelear esas mismas batallas nosotros, sin necesidad de acudir a los ángeles.

(Hebreos 2: 5) = Porque no sujetó a los ángeles el mundo venidero, acerca del cual estamos hablando;

Me pregunto yo, entonces, y seguramente te lo estarás preguntando tú también, cuándo es que comienza este mundo que aquí llaman como venidero. La expresión “mundo venidero”, significa un mundo que por certeza o por compulsión, implica el diseño pronto a ser manifestado. Es como si un mundo espiritual, cierto y verdadero, estuviera siendo forrado con una capa aislante que se llama mundo natural.

Mundo venidero es un mundo que está pronto a manifestarse. Venidero quiere decir primeramente que viene, y en segundo lugar, ¡Que viene ya! Sólo falta saber que es ¡Ya! En el marco de los dos mil y tantos años de la iglesia. Cuando Cristo dijo: venga su reino y hágase su voluntad, esta palabra Hágase, en griego, se traduce como: “vaya manifestándose progresivamente”.

¿Cuántos saben que la oración de Cristo siempre fue respondida? Veamos; continuemos aquí para ver si el escritor nos puede explicar cuándo comienza. El verso 5 nos dice que no sujetó a los ángeles el mundo venidero, acerca del cual estamos hablando. ¿Has visto lo que dijo? Dijo: Estamos. Esto es tiempo presente. Estamos. Y estaban hablando de eso hace más de dos mil años. No es nuevo el mensaje.

(6) pero alguien testificó (Fíjate el detalle: el escritor de esta carta jamás la firmó y se mantiene en anonimato, y tampoco te dice aquí quien fue el que testificó lo que va a decir. ¿Sabes qué? Así tiene que llegar a ser la iglesia. Sin nombres de hombres firmando y cobrando copy right por las cosas del Espíritu Santo. De todos modos yo te lo digo, cuando dice que alguien testificó, está hablando de David) en cierto lugar, diciendo: ¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él, O el hijo del hombre, para que le visites?

(7) Le hiciste un poco menor que los ángeles, Le coronaste de gloria y de honra, Y le pusiste sobre las obras de tus manos; (8) Todo lo sujetaste bajo sus pies. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a él; pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas.

Mira; en esto que termino de leerte, está el plan de Dios de Génesis a Apocalipsis. Vamos a verlo. Verso 6. ¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él? Se refiere al hombre en estado caído, que no merece ser recordado por Dios. Ahí estamos hablando de Adán y su caída.

Luego dice: ¿O el hijo del hombre, para que le visites? El Hijo del Hombre, es Cristo. ¿Recuerdan cuándo él se los pregunta a sus discípulos, verdad? El hijo del hombre es Cristo, y fue visitado por Dios. Emanuel, Dios con los hombres. Ahí hemos visto desde el Génesis, hasta el nacimiento.

¿Cuántos lo está viendo como lo pude ver yo? Vemos desde la caída hasta la visitación de Dios. Ahora sígueme con cuidado. Dice después: Lo hiciste un poco menor que los ángeles. Me toca el turno de matar una vaca sagrada evangélica, ahora.

Cristo no fue menor que los ángeles cuando estuvo en la tierra, vivo. ¡Resucitaba muertos, sanaba los enfermos, rodaba las piedras, era trasladado! ¡Todo lo hacía igual o mejor que los ángeles! Cuando fue enterrado, fue un poco menor que los ángeles, simplemente porque los ángeles no mueren. O sea que fue menor que los ángeles, tres días, no treinta y tres años.

La palabra en el original, dice brakus, que significa “por poco espacio de tiempo”. Es decir que lo hizo un poco menor que los ángeles, por poco espacio de tiempo. Tres días, concretamente. El tiempo que Cristo está sometido a la cruz, muerte, entierro, ese es el tiempo que él pasa por debajo del nivel de los ángeles. Mientras estaba vivo, era superior. El hombre siempre es superior al ángel.

No te olvides, si te enseñaron otra cosa, que ellos son ministradores a favor de los herederos de salvación, y Cristo es el primogénito de los herederos. Pregunto: ¿Has roto definitivamente con las estructuras doctrinales que te metió en la cabeza Babilonia? ¿Sí? Entonces puedes decir en voz alta, como para que te escuchen en todas partes: ¡Soy mayor que los ángeles!

Lo que sucede es que el mundo antiguo estaba sujeto a ángeles, porque el hombre estaba caído. O sea que cada región tiene una potestad o un ángel bueno. Dependiendo de la ciudad en la que tú entres, tú sabes quién está reinando en ella. De acuerdo con las características que producen influencia de este lado, desde aquel lado.

Tú ingresas a Las Vegas, y cualquier cristiano medianamente informado, sabe qué demonio hay allí. Perversión, Lujuria, Avaricia. Las personas de una región caracterizan lo que está funcionando como reino dominante allí. Así que queda claro que él es un poco menor que los ángeles, por espacio de tres días.

Pero, luego dice: Lo coronaste de gloria. Ahora bien; Cristo es el sumo sacerdote. Los sacerdotes, en el Antiguo Testamento, entraban a ministrar al santuario. Ellos entraban con unas ropas muy finas, con efod, campanillas, lino, colores vivos, esto es: algo elegante, precioso.

Y entraban, pero cuando llegaban al Lugar Santo, ahí se quitaban sus vestimentas, ellos tenían que dejar sus vestimentas allí. Entonces iban en ropa interior, su atavío hebreo, y entraban hasta el Lugar Santísimo a ministrar la sangre en el propiciatorio, en el arca en aquel entonces, encontrado en el Lugar Santísimo.

Resulta ser que el sacerdote tenía una soguita amarrada en el pie, porque si él no andaba bien con Dios , ni eran expiados los pecados del pueblo, él caía patas para arriba muerto, lo sacaban tirando de esa soga atada a su pie. ¿Y por qué no entraban a sacarlo? Porque todos tenían terror que, si entraban, Dios también los liquidara a ellos.

Cuando él llevaba la sangre, si todo andaba bien, la gloria llenaba el lugar. Y el hombre salía emocionado, muy contento, y venía aquí y tomaba la ropa, se volvía a vestir y comenzaba a danzar, y se oían las campanas, y todo el pueblo se alegraba y salía en gloria.

Cristo fue enterrado, y enterrado, dejó la ropa ahí, encontraron los paños, él salió para afuera, maría lo iba a tocar y él le dijo: ¡No me toques! ¿Pero qué te pasa? ¡Es que al sacerdote no se lo puede tocar! ¡Nadie lo puede tocar mientras esté ministrando!

Entonces subió hasta el cielo, llevó su propia sangre al propiciatorio, y fue sentado a la diestra de su Majestad, y los libros fueron abiertos. ¡Sí! ¡Libres! Cumplió la ley hasta en su muerte, dejó los paños, no lo tocaron. Subió y bajó en gloria.

En aquel momento, subió, O sea que cuando en Hechos lo vieron subir, no fue la primera vez que subió. Él subió cuando María lo interrumpió. Esa misma noche, volvió. Fíjate que rápido subió y bajó. Sabemos que bajó, y que ya tenía que haber estado vestido de gloria, porque ahí le dice a Tomás: ¡Tócame! ¡Ahora puedes tocarme! ¡Tócame!

Y ya te lo dije: sacerdote que está en ministración, no puede ser tocado. Eso quiere decir que cuando enfrenta a Tomás, todo ya está consumado. Ya derramó la sangre, se abrieron los grifos, fue sentado a la diestra o al poder del Padre, y le dice a Tomás: ¡Ahora ya puedes tocarme, porque yo ya terminé!  ¿Cuántos lo están viendo, ahora? Ahí, en ese momento él es coronado de gloria y honra, y todo es puesto bajo sus pies.

Aquí vemos la visión, y la visión de la estatua tiene el oro fino, los pies de bronce, y sabemos que todo eso es Persia, Babilonia, Roma, Grecia, en fin, literalmente en aquel momento. Pero, entonces vemos que la aplicación literal de la Biblia, tiene un propósito profético y espiritual. O sea: lo literal era lo que estaba, y lo espiritual es lo que va a acontecer. Y ese es nuestro problema, que estamos buscando manifestaciones de Daniel literalmente.

(Daniel 2: 34) = Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó.

La piedra es la piedra del ángulo, la piedra que desecharon los israelitas. Es Cristo, que no fue cortado de manos, no fue nacido de voluntad de hombre, no fue nacido de voluntad de mujer, fue engendrado del Espíritu por la voluntad del Padre, es una piedra que hoy es piedra angular, que no fue cortada ni nacida de mano. Dice que aquella piedra cayó, e hirió la imagen y la desmenuzó. Significa que cuando Cristo llegó a la tierra, algo quedó hecho pedazos. A lo mejor no fue literal, pero ya en el otro mundo fue desmenuzado.

(35) Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Más la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra.

¡La piedra fue hecha un gran monte! ¿Por qué un gran monte? Pedro nos dice que somos piedras vivas, que nos vamos acercando a la piedra del ángulo, y una piedrita más, y otra piedrita más, y otra más, y otra, y otra, y se está convirtiendo en un gran monte. Y la palabra Monte, en la biblia, siempre significa Reino. Y el Reino está llenado toda la tierra.

(Verso 44) =  Y en los días de estos reyes (¿Qué reyes? ¡Los romanos! Barro, hierro. ¿Quiénes reinaban cuando llegó Cristo? Los romanos) el Dios del cielo levantará un reino (¿Cuándo lo va a levantar? En esos días.) que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; (Repite conmigo: Yo no le voy a dar lo que tengo, a nadie. Dios no tiene ninguna preferencia nacional, no te confundas ni te dejes confundir con doctrinas novedosas. Ni griego ni judío, en Cristo sólo uno.) desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre,

(45) de la manera que viste que del monte fue cortada una piedra, no con mano, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo por venir; y el sueño es verdadero, y fiel su interpretación.

(Daniel 7: 9) = Estuve mirando (Aquí tenemos otra visión de estos días) hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, (Este es un nombre poderoso, el Anciano de Días, nuestro Dios) cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente.

(Verso 13) =  Miraba yo (¿Qué estaba mirando) Esa misma visión) en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él.

Veamos: este que estaba con las nubes, ¿Iba subiendo o venía bajando? Digámoslo otra vez: vino al Anciano de Días. ¿Y dónde está el Anciano de Días, arriba o abajo? ¡Arriba! ¿Y cuándo fue que subió? ¡Cuando salió de la tumba! ¿Y qué fue lo que se le dio?

(14) Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.

¿Cuándo? Cuando subió. Él vino a buscar un Reino, y no se fue sin conseguirlo. Él vino a buscar Lo Que se había perdido. ¿Cuántos creen que lo consiguió? ¿Cuántos saben que él no pierde una batalla? Sólo que el Reino opera aquí, y a través de aquellos que entienden sus principios.

Fue entonces que terminó la primera faceta del plan de Dios, y comienza el mundo venidero. Ahora ya no reina Satanás, allá; reina Cristo. Pero dice que a ese mundo, no lo gobiernan los ángeles. Entonces me toca preguntar: ¿Quién lo gobernará? ¿Cómo podemos manifestar aquí lo que queremos, entendiendo que tenemos el derecho de toda esta esfera, pero ahora los principios no son ejecutados por ángeles o decretados por ángeles?

¡Alguien está encargado! Los ángeles andan casi ansiosos esperando algo. La palabra dice que ellos son obedientes a la voz de Dios. Salmo 103 dice que ellos son obedientes. Pero son ángeles ministradores, para los herederos de salvación. ¡Por eso cambió la música! ¡Por eso cambió la canción! Para que a través de nuestros decretos llenos de fe, le diéramos auge a un mundo, a otra dimensión llena de ángeles, que han de tomar dominio, porque ahora los ejecutantes de los principios del Reino, es Él, el Primogénito y nosotros el cuerpo, la plenitud de aquel que todo lo llena.

Los ángeles no gobiernan ese mundo, sólo que hay espíritus caídos que son tercos. Por eso, Efesios 3:10 nos dice, que la multiforme sabiduría de Dios será dada a conocer, ahora, por medio de la iglesia, a los principados y potestades. ¿Por qué les vamos a dejar saber? Porque fueron destronados.

Cristo dijo: ¡Toda autoridad me es dada a mí! Lo dijo antes de irse. En el cielo, pero no allá arriba, porque en el trono él siempre la tuvo. Está refiriéndose de aquí al trono. En la esfera, en la atmósfera. Aquí, donde están todos los demonios. Toda autoridad me es dada a mí en los cielos y en la tierra. ¡Por eso tienes derecho! ¡Id! Porque es imposible que nos den una comisión, sin primero darnos la licencia para llevarla a cabo.

Lo pusiste todo bajo las obras de sus manos, todo lo sujetó bajo sus pies, fue sentado a la diestra del Padre. Salmo 110 dice: Siéntate aquí, hasta que todos tus enemigos sean puestos por estrado de tus pies. Entonces tú gimes: ¡Cristo, ayúdame! Y escuchas que él te dice: ¡No puedo! ¡Pero por qué Señor? ¡Porque mi Padre me mandó a sentarme! ¡Entonces levántate, Señor, y ayúdame! No… ¡Está consumado!

¡Pero es que tu palabra dice que eres mi pronto auxilio en mi tribulación! Sí, claro, pero quiero recordarte que el auxiliar no es el que trabaja, es el que ayuda. ¡El que trabaja, eres tú! ¡Y él es tu ayuda, pero siempre y cuando tú trabajes en la misma dirección! Es tiempo de levantar el estandarte del Reino de Dios.

Quiero que puedas entender que esta clase de mensajes, son de alguna manera la llave de ingreso al Reino. Así que es tiempo de preguntarte: ¿Cómo se nos daría una llave de un Reino que, según enseñan algunos, todavía no existe? ¡Oh! ¿No será que sí existe y ya está aquí? ¿Cuántos saben que Pedro usó esa misma llave y se sumaron tres mil en un solo día?

(Hebreos 2: 8) = Todo lo sujetaste bajo sus pies. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a él; pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas.

Escúchame: lee esto en voz alta, ahí en la calle o junto a las personas que te rodean, y luego míralos y diles: ¡Sí! ¡Eso es cierto! Porque si pretendemos ser auténticos y genuinos hijos de Dios, de ninguna manera nos vamos a permitir la licencia salvaje de ser hipócritas. Es una realidad: nosotros vivimos aquí, y todavía no vemos que todo esté sujeto al Reino de los Cielos. ¡Es cierto! ¿Por qué será?

¡Es que yo soy sólo un hombre! Ah, y aquellos que hoy están en gobierno, ¿Qué crees que son? Y un detalle: yo soy un hombre con Dios, y ellos sin Dios, ¿Qué te parece el detalle? La iglesia tiene que levantar un estandarte que traiga juicio a los reinos del mundo. Porque Dios jamás va a juzgar al mundo de algo que todavía existe en la iglesia. Cuando nuestro sistema funcione mejor, el sistema del mundo cae. No antes.

(9) Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos.

¿Cuántos de ustedes se acuerdan que los reyes tenían un copero? Y el copero venía y todo lo que se iba a tomar el rey, primero lo probaba él. Y el rey lo miraba. Si se quedaba sobrio y tranquilo, el rey comía y bebía lo que fuera con gusto. Y créeme que los reyes siempre comían con gusto y placer, sin temor.

Se decían para sí mismos: voy a comer tranquilo y todo lo que me dé la regalada gana. Nada me puede pasar, porque yo tengo un copero eficiente y dedicado. Cristo dijo: Yo gusté la muerte por ti. ¡Ahora estoy en el otro lado! ¡No fracasé, vencí! Primero tenía que hacerlo a pie o a lomo de burro, pero ahora me traslado y estoy en todas partes. Primero era uno y lo tenía que hacer solito, pero ahora estoy en el cuerpo, que es la plenitud de toda la tierra. Está mejor ahora. Porque ahora yo puedo subir, bajar, meterme donde quiera. Estoy contigo, estoy pegado a ti. Es mejor ahora, ¡Yo ya probé la muerte! Funciona y está bueno. ¿Por qué no me sigues?

Y dice que cuando regrese, tu cuerpo será igualito que el de él. Vas a poder subir, bajar, ir para allá, volver para acá y hacer cualquier cosa. Ahora tenemos cinco sentidos. Estamos limitados a la esfera de los cinco sentidos. En el mundo de allá se opera con mucho más que esos cinco sentidos. Cuando tú cuerpo sea glorificado, posición o distancia es un pensamiento. El que tenga oídos, que oiga. Gustó la muerte.

(10) Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, (¡Vamos a terminar todos en gloria!) perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos.

(11) Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos,

La tentación que Cristo sufrió, no fue lujuria no fue pereza, no fue si ir a la sinagoga o no. La tentación de Cristo fue abortar la voluntad del Padre. En todas las escrituras, no vemos más que una sola voluntad entre Cristo y el Padre, hasta que llega a Getsemaní. Ahí vemos dos voluntades. Que no se haga la mía, sino la Suya.

Por primera vez divides la voluntad cuando te enfrentas a la muerte. El pecado era el aguijón de la muerte, ¡Pero el pecado ya fue vencido! ¡El probó la muerte! Lo único que te atemoriza para ir para adelante en un mundo perverso es la contradicción, la amenaza de oposición, persecución y muerte.

Pablo dijo: ¡Para mí, morir es ganancia! ¡Para mí, morir es vivir!  ¡Ya Cristo gustó la muerte por mí! ¡Si te matan, llegas primero! ¡No hay que tener temor a nada, no hay problema si el estar ausente del cuerpo es estar presente ante tu Rey, entonces tú quieres estar al frente de la batalla! Tú debes establecer todo su propósito, y si te mueres intentándolo, te mueres por una causa, no te mueres por vago, no te mueres esperando, no te mueres por ilusiones, no mueres por sueños; ¡Mueres por una causa, y llegas primero! Pero no hay muerte para ti, porque para ti, morir es vivir en Cristo.

Fíjate que el verso 11 dice que seremos tentados igual que él, es decir que estamos siendo entrenados para reinar. ¿Y qué pasa con la iglesia? Está en una trinchera, con tres soldados de distintas compañías, batallones, que se han reunido allí para combatir en contra de un enemigo que los está atacando. Y, en lugar de tejer entre los tres una estrategia conjunta para defenderse primero y pasar al ataque con éxito después, se pelean entre ellos para ver quién es más importante en la trinchera.

¿No es estúpido ponerse a discutir entre solados de un mismo ejército por tonterías, mientras el enemigo los ataca a los tres por igual? Eso es lo que hoy está haciendo la iglesia. ¿Cuántos pueden ver que ya está establecida la autoridad que necesitamos? Lo que ahora falta, es que nos conformemos a esa dimensión.

(Colosenses 2: 8) = Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. 

(9) Porque en él habita corporalmente (O sea: la plenitud de Dios habita en él corporalmente, no sólo en ti. Cuando estamos unidos corporalmente, allí está la plenitud de Dios) toda la plenitud de la Deidad,  (10) y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad. (Noten que él es cabeza de ese Reino).

(11) En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo;  (12) sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.

(13) Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados,  (14) anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, (Es decir que había uh acta contra nosotros que nos quitaba todos los derechos, pero él la anuló) que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, (15) y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. (¡Cierto es! ¡Ahora tenemos derecho!)

(Hebreos 2: 17) = Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. 

Vemos que Dios no solamente hizo esa gran obra, que no solamente ascendió y tomó dominio sobre todo principado y potestad. Vemos que no solamente nos dijo que ahora podíamos ir y hacer discípulos a las naciones. Y recuerda que el discípulo se sujeta al maestro. Predicar el evangelio no sujeta a nadie.

Haced discípulos, de naciones. Él dice: ¿Sabes qué? Yo soy Cristo. Yo soy Dios, me convertí en carne. Tengo un linaje eterno, de ser divino. Siempre lo fui, siempre lo seré. Soy sacerdote por toda la eternidad. Y yo fui tentado igual que eres tentado tú, aquí y ahora.

Es probable que en este día, alguien allí, del otro lado, tenga timidez y mucha vergüenza y no puede comportarse como si verdaderamente tuviera dominio. Como que sí pertenecemos, y no como obligados a estar siempre pidiendo permiso a la tierra para existir.

Cristo dice: yo te entiendo. Yo te entiendo, porque fui tentado igual que tú. La tentación es abortar la voluntad del Padre, por temor a la oposición. La oposición trae muerte, y yo sé que tú puedes tener temor de ella. Pero él dice: ¿Sabes qué? ¡Yo ya la probé por ti! Ya no vas a morir.

La paga del pecado es muerte. Si fracasas, no te van a juzgar. Si tu hijo le rompe un cristal a tu vecino con su pelota, tú lo vas a castigar, pero no lo vas a juzgar. Juicio sería hacer que lo pague, pero al cristal lo vas a pagar tú, que eres su padre. Ya Dios pagó tu deuda.

Quizás te corrija, por amor, como un padre corrige a su hijo. Pero no te va a juzgar si tratar de hacerlo bien. Él dice: tengo misericordia. Es más que justicia. Justicia sería que si tú vas a exceso de velocidad por una ruta, el policía te labre una infracción. Ibas a exceso de velocidad, es justo.

¿Y sabes qué sería misericordia? Dejar pasar esta infracción porque entiende que ibas rápido porque llevabas un enfermo al hospital. Yo sé que tú quizás seas el primero de tu generación que has intentado caminar en contra de este sistema. Si te caes, yo tengo misericordia

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El Ministerio Perdido

En el contexto bíblico en general, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, hay mucho texto que refleja fielmente palabras expresadas por Dios mismo o por Jesús, indistintamente conforme al área que sea. Sin embargo, hay muy pocos versos en los que Dios mismo, en persona, deje algún concepto específico o preciso respecto a su palabra. El que voy a leerte, es uno.

(Jeremías 23: 29) = ¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?

Jehová, Dios, te está diciendo que su palabra es como fuego. Y luego añade que es como un martillo que quebranta la piedra. Sabemos que en algunos textos suele filtrarse algo de contenido poético, pero la pregunta surge de inmediato: ¿De qué está hablando, aquí, Jeremías?

Claro está que si comparamos este verso con lo que leemos en la carta a los Hebreos, donde dice que Su palabra es más cortante que espada de dos filos, que penetra hasta partir: los huesos, las coyunturas, los tuétanos y discierne las intenciones del corazón. Me pregunto si podemos comparar estos dos versos, el de Jeremías y este de Hebreos. Porque si lo hiciéramos, nos daríamos cuenta que ambos hablan de lo mismo.

Porque acá dice que Mi palabra, es como martillo que quebranta la piedra. Y aquí es donde descubrimos de inmediato que nosotros, tú mismo allí donde te encuentres, eres piedra viva. Somos piedra vivas, y estamos construyéndole un edificio al Señor. Un edificio hecho con piedras vivas.

La piedra que derrumbó al gigante Goliat, ¿Recuerdas? Los gigantes caen, pero no por las piedras que Dios manda. Caen por nosotros. Parafraseando aquel tremendo episodio que seguramente conoces, puedo decirte que Dios es el David, la honda que utiliza es su Espíritu Santo. Pero la piedra eres tú. ¡Sí, créelo! ¡Tú eres el instrumento que Dios ha elegido para tumbar gigantes!

En ciertos casos, cuando nos damos de cara con un enemigo fuerte y aguerrido, solemos clamar por ayuda para vencerlo. Ahí es donde Dios te mira y te pregunta: ¿Y para qué se supone que te mandé a ti? Tú eres la ayuda que se necesita, no hay nada más que buscar.

Sin embargo, no es de eso que quiero hablarte en este trabajo, sino de algo que cuando lo encontré, me impactó y no dudé en guardarlo para compartirlo, acto magisterial ciento por ciento. No estoy pretendiendo méritos que no me corresponden, estoy describiendo rutinas ministeriales del maestro. Buscar para encontrar, encontrar para compartir.

Y tiene que ver con uno de los cinco ministerios, que quizás sea el que más vaivenes ha soportado. Porque el pastor, independientemente de que nadie puede explicar las razones, que ni siquiera son bíblicas, es el que lidera todo. El evangelista es incorporado de buen grado porque se necesitan más almas. El maestro se sienta con sus alumnos alrededor y hace fluir su unción, y hoy estamos repletos de apóstoles. Pero… ¿Y el profeta?

Yo no puedo comprender cómo es que la iglesia ha sobrevivido tanto tiempo sin profetas. Realmente, el diablo fue tan astuto, tan tremendamente astuto, que nos dejó toda la iglesia armada y puesta de pie, pero sin profetas. ¿Alguien pensó que una iglesia gloriosa podía prevalecer en esas condiciones?

Y te digo más; se han levantado hasta pintorescas teologías, para justificar y asegurar que los profetas ya no existen. Que sí fueron necesarios para levantar aquella primaria iglesia que vemos en el libro de los Hechos, pero que ya no están vigentes. Permíteme decirte con el debido respeto por cualquiera que sea tu doctrina denominacional, que esa es una reverenda mentira del diablo.

Porque sin la voz del profeta, el pueblo inexorablemente se pierde. Y cuando tú ves lo que la iglesia ha hecho durante tantos años, después que Jesús la dejó, entiendes que solamente ha sido por la tremenda misericordia y gracia de Dios que la iglesia no ha sido despatarrada y desbaratada. Porque ya podríamos haber ganado a las naciones.

Pablo fue más efectivo que los otros y, más o menos en cuarenta años invadió con la Palabra, Europa. Y nosotros, en más de dos mil años, todavía no hemos podido ganar ni siquiera la mitad del mundo. ¡Y ni hablar de Latinoamérica, para ser más puntuales! Por eso quiero ir a un texto que, seguramente, algo te va a mover en tu ser interior.

(1 Samuel 13: 19) = Y en toda la tierra de Israel no se hallaba herrero; porque los filisteos habían dicho: Para que los hebreos no hagan espada o lanza.

(20) Por lo cual todos los de Israel tenían que descender a los filisteos para afilar cada uno la reja de su arado, su azadón, su hacha o su hoz.

(21) Y el precio era un pim por las rejas de arado y por los azadones, y la tercera parte de un siclo por afilar las hachas y por componer las aguijadas.

(22) Así aconteció que en el día de la batalla no se halló espada ni lanza en mano de ninguno del pueblo que estaba con Saúl y con Jonatán, excepto Saúl y Jonatán su hijo, que las tenían.

Por favor, quiero que entiendas con la mayor claridad esto que acabo de leerte. Yo sé que desde el inicio, muy probablemente te suene a algo muy lejano y que no tiene nada que ver contigo, pero déjame decirte que, a poco que lo escudriñemos debidamente, esto va a tomar otro color y te llevará a pastos que hasta hoy tal vez no habías degustado.

Veamos: Saúl, es la antítesis evidente de cualquier buen gobierno de Dios. Saúl es el peor de todos los gobiernos. Es mejor no tener rey a tener un Saúl. Saúl había sido ungido por Dios para ser rey. No fue una segunda opción, ¡Dios escogió a Saúl! Y le dio una tarea y un propósito. Pero Saúl tenía varias promesas. Y este Saúl del que estoy hablando, llegó a aceptar una imposición tan grande como esta.

Los filisteos, dijeron: no va a haber herrero en Israel. Curioso el tema que parte desde una profesión que por allí se nos pasa desapercibida. Porque, veamos: ¿Quiénes son los herreros? Simple: son los profetas. Son los que preparan las lanzas, son los que preparan los azadones, son los que preparan los martillos. ¿Estás entendiendo lo que digo, un poco más que cuando comencé? Buenísimo, sigamos.

Ahí estaba el pueblo. Ahí está Israel y es libre, pero no tiene un herrero. Entonces, ¿Qué crees que tenía que hacer Israel, en cada ocasión que necesitaba algo de hierro? Tenía que bajar donde estaban los filisteos y pedir por favor que les afilaran una herramienta u otro elemento.

¿Y hoy? ¿Hay profetas, hoy? Reconocidos sin dudarlo por toda la iglesia, yo creo que no. Y es por eso que permanentemente, cuando la iglesia necesita algo de hierro forjado, tiene que acudir a pedírselo o a buscarlo al mundo filisteo, que creo ya te habrás dado cuenta representa al mundo secular.

Por eso es que aunque parezca un enorme contrasentido casi incoherente, tenemos personas que dicen ser cristianas, militando alegremente y con enorme entusiasmo en todas las ramas del esoterismo que se te ocurran. Y, si me dejas ir un poco más profundo, te diría que en ciertos casos muy puntuales, hasta en el ocultismo. ¿Te cabe alguna duda que caen violentamente en el lazo de Satanás?

Porque ya te lo dice muy claramente la palabra, que sin profeta el pueblo indefectiblemente se pierde. No sabe, no entiende, no aplica, no sabe pelear. No es casual que por dos mil años los profetas han estado dormidos en la iglesia del Dios viviente. No había herreros en Israel.

Hoy tampoco. ¿Y sabes qué es lo más terrible? ¡Qué así y todo, hemos tratado de hacer guerra! Hemos tratado de ir a la pelea como Saúl. ¿Cuántas espadas había en Israel, cuando él va a la batalla? Dos. ¡Dos! ¿Quién se supone que va a una guerra con dos espadas?

Satanás puede dejarle a la iglesia construir todos los edificios que se les ocurra. Puede dejarle la liturgia, los cánticos, los himnos, que salten, dancen, remolineen, giren, se caigan, lloren, tiemblen, sueñen, tengan visiones o lo que sea. Pero, cuando se empiezan a levantar profetas en la iglesia, entonces algo va a moverse y de verdad. Cuando aparecen los herreros y empiezan a escucharse los sonidos de martillos en la fragua.

Allí es donde el enemigo empieza a preocuparse. ¿Sabes por qué? Porque esos herreros están forjando espadas. ¿Sabes para qué son las espadas, verdad? Para atravesarte de largo a largo y de ancho a ancho. Por eso el diablo no se ha hecho problemas con que aparezcan multitud de pastores, o maestros, o evangelistas. ¡No hay problemas con ellos! Pero profetas no, por favor…

Y aún en estos tiempos, pleno siglo veintiuno, estando ya en el tercer día de Dios; diciendo todos: ¡El Señor viene pronto! ¿Cómo podemos entender que si él dejó cinco ministerios, ahora solamente va a venir a buscar dos o tres?  ¿En qué parte de la cabeza se nos metió que podemos ser una iglesia completa, llegar a la multiforme estatura de Cristo, sin profetas?

Y aún en este tiempo y con todo lo que gracias a la misericordia y la revelación de Dios y su Espíritu Santo, todavía proliferan líderes que aseguran que: ¡No hay profetas! Y después miras la iglesia y, independientemente de si es grande, mediana o pequeña, lo que ves de cualquier manera, es una iglesia derrotada. No tiene dirección de lo que Dios está haciendo.

¡No saben para dónde y en qué cosa está soplando el Espíritu Santo! ¿Por dónde? ¿Cuál es la voluntad de Dios, hoy? ¡Pero hoy! ¿Eh? Y no me vengas con la vieja cantilena de salvar almas, buscar el avivamiento, no. ¡Te estoy hablando de ahora! Andan perdidos. Por eso es que nos encanta perder soberanamente nuestro tiempo discutiendo de doctrina.

Estamos que si lenguas, no lenguas, si profecía, no profecía, si sanidad milagrosa, no sanidad milagrosa y sí médicos y medicamentos. ¿Sabes por qué? ¡Porque no hay visión! Porque cuando hay herreros, ahí es donde sabemos para qué son las espadas, los azadones y los martillos.

Créeme que cuando tomé contacto con esto, fue un impacto muy grande descubrir detrás de algo escrito desde siempre, ¡Que no había herreros en Israel! Se abrió como un cuadro de colores. Un pueblo libre, en apariencia, con Saúl gobernando, pero totalmente dependientes de los filisteos. ¡Hasta tal punto que los filisteos les cobraban a los israelitas por afilarles las hachas para talar árboles!

La iglesia, si tú quieres el pueblo de Israel, cautivo. No puede pelear. De todas las doctrinas que ha peleado el legalismo y la religión, la más golpeada ha sido la guerra espiritual. Reconozcamos que ha habido excesos, seguramente que sí, y eso le ha dado muy mala prensa a la guerra espiritual entre los líderes autodenominados “serios”. Pero, ¿Sabes qué? ¡Tú no puedes sacar a la guerra de la palabra!

La Biblia es un libro de guerra. Hay un Dios llamado Jehová de los ejércitos. Yo le he dicho siempre a mi pueblo que a la Argentina no se la va a tomar con palabras o canciones. SE la va a tomar con violencia espiritual, porque así es esta guerra. Porque el príncipe de este siglo, no está dispuesto a  soltarla.

Este es un tiempo en que cada uno de nosotros puede ser herrero. Tenemos un plan como iglesia, pero cuando Dios dice: ¡Ya!, lo mejor que podemos hacer, es arrojar ese plan a la basura, y seguir lo que Dios va a hacer. Porque hay un plan sobre todo plan, y es el Señor.

Necesitamos profetas en la iglesia. Y ni se me ocurre la idea de ir a pedirle permiso a ningún pastor al frente de algo de lo que jamás ha sido puesto por Dios al frente, para que permita operar a un profeta. Porque, iglesia que no tiene profetas activos, es iglesia extraviada. Puede ser muy hermosa, muy seria, tremendamente influyente y muy exitosa en cuanto a movimientos y actividades. Pero, sin un profeta al menos, espiritualmente no tiene ni la menor idea hacia dónde va.

Porque no habrá forma que pueda discernir los kairos o tiempos de Dios, o las estrategias de Dios. Es una iglesia que corre en dirección contraria. Creo que no te descubro nada si te cuento que hubo profetas del Señor que tuvieron visiones muy claras, con bastante antelación, respecto a lo que luego sería el episodio de las Torres Gemelas. Y no les fueron mostradas para que se entretuvieran, sino para decirles que desde ese momento, lo que ocurriera o no ocurriera en ese lugar, era en parte responsabilidad de ellos.

Ellos entendieron que había un juicio contra los Estados Unidos de América en marcha. Concretamente, sobre su economía, sobre las bases estructurales de todo el andamiaje de las finanzas. Y en ese orden se movieron. Les faltó un milímetro de entendimiento. El juicio era mucho más fuerte que una simple caída de las bolsas de valores o de la moneda propiamente dicha. Lo demás, está a la vista y en el recuerdo.

Esto, en alguna medida, nos enseña que, además de todo lo que tú ya sabes, los profetas también han sido levantados para adelantarnos lo que Satanás planea hacer a modo de ataque. Para anticiparnos de lo que viene por delante. Para que te pongas en la brecha y te arrepientas por una nación que está a punto de ser juzgada.

¿Cómo podría yo saber qué plan tiene Dios para mi Argentina, o tú para tu patria? Dímelo. ¿Acaso vas a ir a buscarlo en tu Biblia? ¡No! ¡Tú lo que necesitas es una rhema de Dios! Pero si te llega, entonces discierne muy bien qué harás con ella. Porque no basta tener una visión y pasar al frente el domingo, en tu iglesia, a relatarla como testimonio. Lo que debe hacerse es orar y clamar buscando dirección de Dios para saber qué hacer con esa revelación.

¡Dónde voy? ¿Cuál es el lugar seguro? ¿Hay realmente un lugar seguro? Vienen  tiempos muy difíciles para el mundo. Y si no hay profetas en la iglesia, la iglesia andará perdida, hablando de lo que Dios no habla, y callando lo que Dios está gritando. Y te digo más: la iglesia que no tenga ministerio profético, va a ser absorbida por las estrategias del anticristo.

Porque no va a poder descubrirlo. ¿Sabes por qué? Porque el anticristo no necesariamente es una persona; ¡Es un espíritu! Y si no hay profetas que lo disciernan, el resto andará confundido y engañado. De hecho, ya lo está haciendo, por eso es que han entrado y siguen entrando cosas muy extrañas a la iglesia. Y no hay un portero que le prohíba el ingreso a los que traen esos espíritus, ¿sabes por qué? ¡Porque no hay profetas!

¿Tú crees que la mayoría de la medianía va a reconocer al anticristo, si han bebido ya de ese espíritu? El espíritu del anticristo, es un espíritu de ceguera. Y hay visiones al respecto. Gente que ha visto a pescadores poniendo incienso a sus redes. ¿Y eso qué puede significar? Gente que adora sus denominaciones, sus sistemas. El incienso es sólo para Dios.

Pero hay muchos ministros, pseudo ministros y mini-astros poniendo incienso en sus ministerios. ¿Y sabes qué? Tú ministerio es basura. Hay un solo ministerio, que es el ministerio de Jesucristo. Cuando empezamos a hablar de nuestro ministerio, de nuestra denominación, de nuestra teología más que de Él, tenemos un problema muy grave, hermanos. Creamos toda esa estructura con la excusa de adorarlo mejor a Él, y ahora terminamos adorando las estructuras…

El único que merece toda la adoración, la gloria y la honra, es Jesús. Es el único que merece todo el incienso de su pueblo. Sin embargo, en estos tiempos hay verdaderas organizaciones que le meten duro incienso a todos sus sistemas religiosos. Pregunto, dime: ¿Tú crees que esas personas podrán reconocer al espíritu del anticristo? Ya están bastante confundidos, hoy. Por es que necesitamos profetas. Herreros.

Porque, ¿Dónde se forman los herreros? Los herreros son expertos en el manejo del fuego. Quiero decir con esto que el fuego, para ellos, está muy lejos de ser un elemento peligroso. Muy por el contrario, es un elemento controlado. Ellos saben que, para forjar ciertos metales, necesitan sí o sí el fuego. Eso eliminaría esas desesperadas preguntas de clamor, tales como: ¿Por qué me están pasando estas cosas? ¿Por qué tengo tantos problemas todos juntos?

¿Por qué tantos años con esto? ¡Ya no puedo soportarlo! Espérate. Pero, ¿No puede ser el diablo? ¡Claro que puede ser el diablo! El se te va a venir con todo, sin dudas, pero; ¡No le permitas eso! Pero si has hecho todo lo que tienes que hacer y la cosa sigue, piensa un momento: ¿No será que el Señor te está entrenando con fuego? ¿No será que te está preparando el horno para que seas un buen herrero?

Cierto es que hay problemas que nos los ganamos por nuestra propia ineptitud. Pero hay otra cosa que es el trato de Dios, y que a veces es un trato bien extraño. Si quieres ser un buen herrero, un buen profeta, tienes que saber manejar el fuego y manejarte dentro del fuego. Esa gente que se desparrama toda ante la primera crisis, es gente que tiene que estar lejos del fuego. Tienes que acercarte al fuego, tienes que arremangarte y darle para adelante.

El fuego, en este caso, no es tu enemigo. Tú debes saber avivar ese fuego para que, cuando tenga la más alta temperatura posible, introducir en él tus metales. Y cuando estos metales se enrojezcan de temperatura, tomar la maza y usando ese yunque, empezar a modelar, a dar forma específica y precisa a tu ministerio. Los antiguos solían decir que la espada que no es templada, no sirve ni para escarbarse los dientes.

Muy por el contrario, una espada bien templada, puede partir en dos de un solo golpe una columna del tamaño que quieras. Queremos ser eficaces en el Reino. ¡Es que yo no tengo fuerzas, no aguanto! Bueno, está bien, pero entonces no te metas en la batalla; quédate en paz y en meditación y oración de retaguardia. ¡Ni se te ocurra ir al frente a estorbar dando consejos que nadie te ha pedido!

Necesitamos movernos con el fuego, necesitamos movernos con el viento. Y llegarnos a observar cómo trabajan esos herreros en sus casas. ¿Quieres saber qué hacen ellos allí? Te lo voy a leer de mi Biblia, pero le pido al Espíritu Santo que te revele esta palabra directamente a tu mente, sin pasar por mi comentario. Porque a esto lo tiene que enseñar Dios mismo, no puede hacerlo un hombre.

(Jeremías 51: 20) = Martillo me sois, y armas de guerra; (¡Está hablando Dios en persona!) y por medio de ti (Aquí tú deberías decir en alta voz para que se escuche en el infierno: ¡Por medio de mí!) quebrantaré naciones, y por medio de ti destruiré reinos.

(21) Por tu medio quebrantaré caballos y a sus jinetes, y por medio de ti quebrantaré carros y a los que en ellos suben.

(22) Asimismo por tu medio quebrantaré hombres y mujeres, y por medio de ti quebrantaré viejos y jóvenes, y por tu medio quebrantaré jóvenes y vírgenes.

(23) También quebrantaré por medio de ti al pastor y a su rebaño; quebrantaré por tu medio a labradores y a sus yuntas; a jefes y a príncipes quebrantaré por medio de ti. (Y no termina ahí, mira)

(24) Y pagaré a Babilonia y a todos los moradores de Caldea, (¿De quiénes está hablando? ¡De todo el sistema religioso!)  todo el mal que ellos hicieron en Sion (¿Y qué era Sion? ¡Exactamente; la iglesia!) delante de vuestros ojos, dice Jehová.

¿Cuál es el arma de la que está hablando Dios, aquí? ¡Tú! ¡Tú eres el arma! ¿Cuál martillo? ¡Tú eres el martillo! Déjate de buscar espadas, mírate frente a un espejo. ¿Lo estás viendo? ¡Esa es la espada de Dios! Si tú tomas la real dimensión de esto, cuando tú entras al ámbito del maligno, tú apenas mueves tu mano y todo lo que hay allí tiene que someterse.

Si tienes que meterte en la cuna de la brujería, o ir a sentarte frente al mismísimo trono de Satanás, si Dios te ha dicho que vayas, no puedes ni debes tener miedo. ¡Ay de ese trono! Porque tú presencia será lo que Dios use para destruir eso.

Ahora; ¡Dónde se forjan las espadas? ¿Dónde se construyen los martillos? En la herrería. Es en el Ministerio Profético. Allí es donde se nos enseña a pelear, se nos enseña quiénes somos en realidad. Para qué Dios te ha puesto en ese país donde estás, y no en otro. Para que realices tu destino, lo que debes hacer. Porque si no tienes eso, estás bajo el gobierno de Saúl.

Y el gobierno de Saúl es un gobierno estéril, de pura apariencia, pompa, ¡Y dicen que es el ungido de Jehová! Un hombre que  aborrece a Dios. Su corazón jamás se ha alineado con el del Padre. Y que siente enormes celos por David y quiere matarlo. Saúl es un hombre que aborrece la adoración. Está atormentado por espíritus. Él quiere hallar consuelo y paz porque el ungido de Dios está allí, pero al mismo tiempo lo odia.

No nos vamos a ganar simpatizantes si nos levantamos como profetas contra todo lugar falso. Al contrario, nos vamos a ganar muchos problemas. Porque el sistema babilónico, acepta todo, menos a los profetas. ¡Ustedes serán mi martillo! ¿Y cómo se hace un martillo, recuerdas? ¡Con fuego! A golpes.

Ustedes me serán armas de guerra, y por medio de ti, quebrantaré naciones y reinos. Esta es la palabra que quiero para mi vida y para la de todos los que comparten estas cosas. Esto es gobierno, esta es la genuina intercesión. No se trata de: ¡Señor, hazlo! Se trata de: ¡En el nombre de Jesús, sea hecho!

Cuando eres conducido por el Espíritu Santo, te vuelves alguien que no puede participar de ninguna organización. Cualquier organización le pregunta a uno de sus miembros que hará mañana y ese miembro le muestra su agenda con horarios, lugares y acciones. Pero alguien guiado por el Espíritu, ante la misma consulta, sólo podrá responder: ¡No sé! ¡Hasta que él no me lo diga, no sé! ¿Tú crees que será bienvenido en esos consejos o juntas de viejos cabezones que todavía controlan la iglesia?

El ejército de David está formado por menesterosos, de endeudados. ¡Pero él no está hablando de dinero! Te puedo asegurar que Él no está hablando de plata. ¿Nunca te preguntaste por qué decides hablarle a una persona y cuando llegas a su lado, no puedes ni abrir tu boca? ´¡Porque el Espíritu no te lo permite! ¿Y cuándo te sucede todo lo contrario? Es divino. ¡Es lo más glorioso ser dependiente de Él! Eso no es esclavitud ni dependencia sufrida, ¡Eso es auténtica libertad, aunque todavía hoy no la entiendas!

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Introducción a un Flagelo Antiguo

Tengo la certeza que la proclamación de este trabajo no obedece a simples pautas ministeriales de ubicación sistemática, sino a una influencia divina que lo trae justo al lugar en donde, a toda luces, comienzan a desarrollarse acontecimientos negativos y contraproducentes para la fe. Todos estamos viendo con bastante claridad cómo está caminando el mundo en el cual habitamos. Y los habitantes de cada una de las naciones representadas por los hermanos y hermanas que buscan cobijo y nutrimento en este ministerio, creo que también deben tener sus propios testimonios locales, nacionales o regionales. En suma, todo ese movimiento negativo y peligroso, nos lleva a asegurar que el pueblo de Dios necesita, más que nunca, afirmarse en su santidad y su genuina autoridad apostólica. Claro está que, como toda autoridad es producto de la obediencia, habrá que ver hasta qué punto cada uno de nosotros está siendo obediente a nuestro Señor y no a nuestras propias comodidades, conveniencias e ideas personales.

La respuesta para tu nación, para la mía o para cualquiera de las aquí representadas, no está afirmada en los partidos políticos que compiten por su gobierno en todas sus estructuras, sino en si mi pueblo se humillare sobre el cual mi nombre es invocado, y se volvieren de sus malos caminos, entones yo me volveré a vosotros, y sanaré vuestra tierra. Esa es la respuesta de un gobierno que es mucho más alto que el gobierno del hombre. Es esa voz la que está hablando, preponderantemente, sobre América.

(2 Timoteo 2: 19) = Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo. 

El fundamento de Dios está firme y está sellado de manera tal que el Señor conoce a los que son suyos, por lo que indudablemente deberán apartarse de toda iniquidad aquellos que resuelven invocar el nombre del Señor. Y aquí nos encontramos con un problema sustancial en la iglesia de hoy, y es que muy pocas iglesias y muy pocas personas, entienden el concepto de lo que es esa palabra que es crucial y básica en este texto que hemos leído: iniquidad. Si yo pregunto a un auditorio de, digamos, cien personas, qué cosa entienden por iniquidad, puedo asegurarte que las respuestas, no serán menos de diez o doce, distintas, todas bien intencionadas y hasta bien encaminadas, pero ninguna expresada con certeza. Y no te estoy hablando de religiosos domingueros, te estoy hablando de creyentes con, al menos, aspiraciones de madurez.

Comencemos por algo concreto: la iniquidad, no es el pecado. Cuando el Señor se manifiesta a Moisés, conforme lo podemos leer en el libro del Éxodo, en el capítulo 34, Moisés está clamando a Dios para que se muestre en su Gloria, y el Señor viene a él, lo esconde en la peña, y dice en el verso 6: Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; (7) que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado.

Quiero que notes que el mismo Dios, pasando en medio de su gloria y con dirección a Moisés, le hace referencia de tres cosas: la iniquidad, la rebelión y el pecado. Por lo tanto, no hay que ser extremadamente teólogo para interpretar que apartarse de iniquidad, no es lo mismo que apartarse de pecado. Indudablemente, son dos cosas diferentes. En todo caso, el pecado es el fruto de la iniquidad.

Ahora veamos: ¿Qué es lo que significa la palabra Iniquidad? Iniquidad significa: lo que está torcido. Cuando Satanás todavía era Luzbel, antiguamente, era perfecto en todos sus caminos; era el arcángel de la belleza, de la alabanza. Y ahí es donde se tuerce de los caminos de Dios, y dice: ¡Caíste tú, oh querubín protector! El día que se llenó tu corazón de iniquidad. Vemos que la iniquidad, entonces, es el principio de todo lo que se tuerce de Dios.

No solamente son los diez mandamientos. No solamente son los pecados como los concebimos y que nos resultan casi obvios a la enorme mayoría de nosotros. La iniquidad es la simiente del diablo, la simiente demoníaca en la cual nacemos todos, en la cual venimos trayendo la herencia de nuestros padres, de nuestros abuelos. Como dice el rey David: En iniquidad fui formado, en pecado me concibió mi madre. En iniquidad fui formado.

Y tenemos una herencia de iniquidad, que dice la palabra de Dios, que el Señor visita hasta la tercera y cuarta generación. La iniquidad. No visita el pecado, no visita la rebelión, pero sí visita la iniquidad. Y como decíamos hace un momento, el pecado es el fruto, pero no es el árbol. Para que haya un fruto, tiene que haber un árbol. Y ese árbol, es la iniquidad. Es lo torcido que está dentro de nosotros, es nuestra herencia espiritual, y que el Señor no solamente lo visita para castigarlo, para enderezarlo, sino que es el lugar en donde vienen la mayoría de los ataques del diablo.

Dice la palabra de Dios que la maldición no tiene sin causa. Que como un ave en su vagar, empieza a buscar donde posarse, y donde encuentra la iniquidad, ahí es donde se aferra la maldición. La iniquidad, entonces, es ese árbol de maldad que traemos todos, y que como si fuera una posta de atletismo, vamos pasando de generación en generación, y se va torciendo de lo que tú recibes de tus padres, lo tuerces todavía tú más, se lo pasas a tus hijos, tus hijos a tus nietos y así sucesivamente, de generación en generación, una herencia de iniquidad.

Entonces dice: apártese de iniquidad. Este es el fundamento. Dios nos está hablando de retomar el fundamento divino. La roca de nuestra salvación es Jesucristo pero, para venir a Él, es importantísimo entender nuestra iniquidad. Es una lucha de dos simientes. Es la simiente de Dios que entra al corazón del hombre, y necesariamente se va a enfrentar a la simiente de iniquidad que mora en nosotros. Y si nosotros no quitamos y desarraigamos la iniquidad de nuestras vidas, vamos a tener lo que hoy tenemos: una iglesia que está llena de pecados, una iglesia que está llena de problemas.

Dice Ezequiel 18:30: Por tanto, yo os juzgaré a cada uno según sus caminos, oh casa de Israel, dice Jehová el Señor. Convertíos, y apartaos de todas vuestras transgresiones, y no os será la iniquidad causa de ruina. La causa número uno de ruina, es la iniquidad. Entonces, cuando venimos al Señor, quiero pensar que la mayoría, tiene la intención de dejar sus malos caminos. Y digo “tiene la intención”, porque a través de la experiencia ministerial, que obviamente no es la única y está respaldada por muchas más, vemos que la gente en muchas ocasiones, sigue caminando en su iniquidad y su pecado.

La iglesia sigue teniendo la máscara del domingo, la máscara de la iglesia. Y entonces vemos que es mucha, muchísima, demasiada tristemente, la gente que vive una clase de vida dentro de la iglesia y otra muy distinta y hasta opuesta, cuando está fuera. Y a esto lo saben muy bien tanto los pastores como aquellos hermanos que trabajan en lo que llamamos Sanidad Interior. Meses y meses ministrando a la misma gente de los mismos problemas. La gran pregunta, es: ¿No se sanan o no quieren salir? Creo que ni lo uno ni lo otro, más bien quiere, pero no pueden.

El problema es que no tenemos el fundamento correcto. Y el fundamento correcto, dice: este es el fundamento de Dios. Y tiene un sello. No podemos quitar el sello de ese fundamento: Apártese de iniquidad el que invoca el nombre del Señor. Entonces, como no entendemos lo que es iniquidad, quitamos esa parte del versículo y solamente nos quedamos con invocar a Dios. Pero este no es el sello. ¿Todo el que invocare el nombre de Dios, será salvo? No. Todo el que se apartare de iniquidad e invocare el nombre del Señor, será salvo.

De hecho, Dios nos está llamando a volver a un fundamento. Y es altísimamente necesario limpiar a la iglesia de iniquidad. La iniquidad va a maldecir la tierra. La iniquidad es todo lo torcido que está dentro de nosotros, todo lo que se tuerce del pensamiento de Dios. Y cuando digo todo lo que se tuerce del pensamiento de Dios, va mucho más allá de los mandamientos. Nuestras culturas se tuercen del pensamiento de Dios. Tenemos formas de hacer las cosas, nosotros, en Latinoamérica. Venimos de culturas de tanta corrupción, de tanta trampa, de tanto engaño, de tanto fraude, de tanta mentira, de tanta piratería.

Todo eso es parte de una cultura que venimos arrastrando, y nos convertimos al Señor o invocamos el nombre del Señor, pero seguimos arrastrando una estructura de iniquidad, a través de la cual nos movemos. Y nos parece muy normal hacer cosas a la manera latina, que están totalmente torcida del pensamiento de Dios. La iniquidad va formando en nosotros estructuras, va formando en nosotros moradas, que son como moldes que nos encajonan a pensar, a movernos de una cierta manera, y ya no podemos cambiar.

Lo estamos viendo en la iglesia de hoy. Se quieren hacer tantas cosas. Pero es tanta la gente que se han moldeado a sus estatutos y a sus formas, que ya Dios no puede hacer nada nuevo. La vida misma tiene que ver con lo que se renueva, con lo que va siendo revelado por Dios. ¿Cuántos pueden decir que hay una enorme diferencia entre la revelación que trajo Martín Lutero y lo que hoy se oye? Dios va llevando a su iglesia de gloria en gloria, de luz en luz, de revelación en revelación.

De momento en que nos encajonamos en algo que nos pareció fructífero, que nos pareció que así tenía que ser, y ya impedimos que Dios se siga moviendo. Entonces, me estoy moviendo en una iniquidad. Me estoy moviendo porque me estoy torciendo de lo que Dios quiere hacer conmigo. Hay muchos hombres fieles, honestos, sinceros, que insisten en seguir haciendo hoy las cosas tal como las hacían hace veinte años, y no entienden que para hoy, Dios tiene algo nuevo, distinto, diferente. Lo que hicieron hace veinte años fue muy bueno, pero hoy es otro tiempo que necesita de otras cosas. Dios lo sabe y así lo demanda, pero si los hombres no lo oyen y se obstinan en seguir en la misma…

La iniquidad tuerce nuestra manera de pensar. La iniquidad es nuestra más grande fuente de ruina financiera y espiritual. La iglesia hoy necesita guerreros, pero no puede usar guerreros que están sucios de iniquidad. Cristo se expuso en la cruz para derrotar al pecado. Públicamente se humilló. El guerrero, hoy, para estar limpio, tendrá que hacer lo mismo. Es suficiente con tomar la decisión de reunirse para arrepentimiento, el resto déjalo al Espíritu Santo, que seguramente vendrá y convencerá a todos de sus pecados, para arrepentimiento.

El problema radica en que, cuando el Espíritu Santo convence de pecado, resulta directamente imposible resistirlo sin correr a confesarlos públicamente. No son muchos, lamentablemente, pero hay algunos ministerios que han estado trabajando en esa dirección. Y créeme que los resultados han sido sencillamente increíbles. Plataformas gigantescas, como las que se usan ahora para presentar a grandes luminarias, de pronto llenándose de gente que ha venido disparada desde donde se encontraba a clamar por perdón para sus pecados actuales. Y no estoy hablando de pecaditos modestos, estoy hablando de cosas grossas. Pastores y líderes confesando problemas con la homosexualidad, con la fornicación, con el adulterio, con dobles vidas, con la pornografía. Y nosotros, como iglesia, tapando y tapando todo eso para que el mundo no se entere y pueda seguir creyendo en nuestro mensaje. ¿Y Dios? ¿Tú crees que Dios va a usar una plataforma mugrienta como esa para elevar su bendita y santa palabra? ¿Tan pobre imagen de Dios, tienes?

Hay corazones nobles, muchos gracias a Dios, que literalmente se desangran viendo el estado de lo que todavía muchos insisten en llamar iglesia, mientras que otros ya decidimos denominar como babilonias. Porque aquellos que tengan corazones de profetas, esto es: sensibles a lo que el Espíritu les muestra, están viendo las almas de las personas que regularmente asisten a los templos, (Con sus respectivos liderazgos incluidos), con sus almas realmente deterioradas, pobres, mediocres, derruidas, y se preguntan con no poco criterio: ¡Señor! ¿Y en estos vasos vas a depositar tu Gloria nueva? ¿Para qué orar y clamar pidiendo nuevas revelaciones si la tierra donde esa semilla debería ser plantada sigue llena de escombros, malezas y toda clase de alimañas? Y cuando digo escombros, me refiero a rencores pasados, heridas emocionales no sanadas. Y cuando digo malezas, hablo de contenidos muy dudosos producto de doctrinas no menos antojadizas y privadas. Y cuando menciono alimañas, directamente y sin eufemismos simuladores, me refiero a demonios.

Vidas cuyos caracteres no han sido cambiados, porque la iniquidad los tiene moldeados. La iniquidad es un molde que no te deja fluir ni entrar, para conformarte a la imagen de Dios. ¡La imagen de Dios, es recta! Conformarnos a Su imagen, es salir de la iniquidad, salir de nuestros moldes de pensamiento, moldes de temor. Estructuras de temor, son iniquidad. ¡Es que yo no puedo hablar! ¡Tengo miedo que me echen! ¡Por eso no quiero predicar! Miedo. Escucha: ¿Qué fundamento divino es el miedo, sino la misma raíz y la misma sustancia de lo que se opone a Dios? Dice la palabra que, ciertamente el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor de Dios. Y recuerda que perfeccionado, siempre es madurado.  Iniquidad, volvemos a la iniquidad. Necesitamos tener el fundamento básico de Dios, que es. ¡Apartaos de iniquidad! Por eso es que necesitamos saber qué cosa es la iniquidad, cómo te la sacas de encima.

Comencemos por aclarar que Dios no está señalando a nadie. Dios, en su misericordia, te quiere instruir. Antes que llegue el huracán o el tsunami, Dios quiere que conozcas las pautas mínimas y básicas que te salvarán la vida. Y Dios dice: ¡Hazle entender a mi pueblo a qué obedece su cojera! El pueblo camina con mucha dificultad porque arrastra una iniquidad notoria y notable. Y de nada vale que se santifique con formas externas, dándole mucho más importancia a cómo te ves por fuera, o a cómo actúas en tu vida diaria, por fuera, que al real estado de los vasos, por dentro, que siguen llenos de iniquidad. Una estadística efectuada en Estados Unidos, reveló que para la gente, lo más relevante del cristianismo, son sus bodas y funerales… Así nos ve el mundo que, se supone, tenía que venir corriendo a la iglesia a buscar soluciones. ¿Crees que vendrá, si piensa eso?

En mi país no es muy distinto. Una boda no parece ser una boda con todas las de la ley, si no pasa por alguna iglesia, cualquiera, que sea una que permita la pompa, el vestido blanco, las canciones, las flores y el brillo. Pregunta tonta que se me ocurre: ¿Y Dios? ¿En qué posición de este equipo de incrédulos pretenderemos ubicar a Dios? Solamente se me ocurre añadir algo: ¿Tú crees que Jesucristo fue a la cruz, murió, batalló y resucitó, para que nosotros solamente usemos todo esa historia para hacer bodas y funerales? No sé qué piensas tú, eres libre y yo respeto lo que sea, pero créeme: ¡Yo no acepto ser cristiano para hacer bodas y funerales! ¡No es ese mi llamado ni mi mandato!

¡Cristo no nos llamó para armar pompas y festivales, nos llamó para que resplandeciéramos en Su Gloria y lleváramos la Verdad hasta el último confín de la tierra! Cuando pedro salió a predicar, lleno del Espíritu Santo: Varones, hermanos: a ese Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Rey. Y compungidos de corazón, dijeron: varones, hermanos, ¿Qué haremos? La verdad es que todos nosotros crucificamos a Jesús. Él murió por nuestros pecados, molido fue por nuestras iniquidades, por nuestras rebeliones fue traspasado, fue horadado, fue vituperado, Y seguimos cargando nuestras iniquidades, pecando de cualquier forma. Mira: yo no sé lo que ocurriría si un día Dios le quitara esa tapa de hipocresía que la iglesia se ha puesto por sobre su cabeza.

¡Ah! ¡Si nosotros pudiéramos vernos a nosotros mismos, en el estado en el que Él nos ve! No se trata de llenar los templos un día domingo. Se trata de ser hijos de Dios. Romanos dice que Jesucristo fue declarado hijo de Dios con poder, por causa del espíritu de santidad que moraba en él. Es la santidad de Dios lo opuesto a la iniquidad. La santidad de Dios, te orienta hacia lo que él está hablando, hacia lo que él está diciendo. ¡Cómo me tengo que mover hoy! No ayer, no hace un año atrás; ¡Hoy! Es como Jesús le dijo a Nicodemo: los nacidos de Dios, son como el viento, que oyes su sonido pero no sabes de dónde vienen ni para dónde van. Porque así son todos los nacidos de Dios. Dios necesita una iglesia sensible, a la que él pueda soplar y llevarla donde necesita que vaya, y no sensible a su propia agenda acomodaticia y conveniente.

Y se va torciendo. Iniquidades religiosas. Iniquidades que imponen llenarse de formas, pero que conllevan perder la sustancia. La santidad no es hacer un montón de cosas. La santidad proviene de qué tanto estemos unidos al Espíritu de Dios. Porque es el Espíritu del Santo el que te santifica. Mientras más unido estás al Espíritu de aquel que es Santo, tu espíritu se empieza a impregnar de su santidad. Su santidad es la luz que ilumina sobre ti, y empieza a ver, a iluminar y a mostrarte todas las cosas desalineadas con la voluntad de Dios que están en tu forma de pensamiento, en tu idiosincrasia heredada de la cultura del país en el cual hayas nacido. En las formas latinoamericanas de querer hacer las cosas. De la forma religiosa de querer hacer las cosas.

Dios dice: Mientras más nos fundamos tú y yo en un mismo espíritu, más fluirá tu poder y tu unción, Por eso dice el Señor: Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Y no estamos hablando de cuanto te mueras, hermano. Cuando nos muramos, todos vamos a ver a Dios. Corrijo: todos los hijos de Dios vamos a ver a Dios en ese día, en la Vida Eterna. Es más; yo no creo que en el cielo haya una parte en la que se vea a Dios y otra parte en la que no se lo vea. Está más que claro que está hablando de algo que sucede aquí en la tierra. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. En nuestros corazones, en donde la luz resplandece. Donde somos alineados con lo que el cielo está hablando. Hay necesidades vitales de las que Dios está hablando sobre nuestra tierra. Hay cosas que tienen que suceder en nuestra tierra, antes que esta nación, y todas las que están representadas por los que escuchan, se hundan.

La bendición no es solamente el dinero. Hay gente que está tan preocupada por el dinero en mi país. Y no hablo de incrédulos, ni de impíos ni de empresarios fraudulentos, hablo de hermanos de mejor nivel. Ellos dicen: “¡Es que Dios me quiere bendecir, me quiere dar más, quiere que haga más y mejores negocios!” ¿Sabes qué? Es muy cierto que Dios te quiere bendecir, pero no necesariamente impulsándote a vivir a dos mil kilómetros por hora ganando dinero. Dios te quiere bendecir limpiándote, purificándote y eliminando de tu vida toda iniquidad. Dios te quiere mostrar sus caminos y te quiere llenar de su sabiduría y su gloria, y que cuando abras tu boca, no hables nada más que de dinero, sino que el sonido de la gloria de Dios sea la que salga de tu boca!

Salva vidas! ¡Sana a los enfermos! ¡Corrige lo torcido! ¡Humilla lo altivo! ¡Y levanta lo caído! Esas son las voces que transforman. Esas son las voces que pueden y deben hacer la diferencia. Voces de hijos de Dios que se plantaron delante de su presencia y creyeron que le había. Así dice la palabra: El que se acerca a dios, crea que le hay. Y que es galardonador de los que le buscan. Cree que le hay, para que no hagas las cosas a tu manera, sino creyendo que le hay. Creyendo que hay un Dios, y él es el Rey, y no yo. La iniquidad, maldice la tierra.

(Salmo 58: 1) = Oh congregación, ¿pronunciáis en verdad justicia? ¿Juzgáis rectamente, hijos de los hombres?

(2) Antes en el corazón maquináis iniquidades; Hacéis pesar la violencia de vuestras manos en la tierra.

(3) Se apartaron los impíos desde la matriz; Se descarriaron hablando mentira desde que nacieron.

(4) Veneno tienen como veneno de serpiente; Son como el áspid sordo que cierra su oído,(5) Que no oye la voz de los que encantan, Por más hábil que el encantador sea.

La iniquidad nos aparta desde el vientre. La iniquidad nos hace buscar nuestros propios caminos. La iglesia, hoy, depende más del hombre que de Dios. No te ofendas, esta es la verdad. Le decimos a los incrédulos: ¡Invita a Jesús a vivir en tu corazón! Pero de alguna forma, muchos de los que pasan sus días diciendo eso, no creen. Creen que Jesús está en el pastor. Porque siguen viviendo una estructura religiosa católico romana, que venimos arrastrando de generación en generación. Entones, si el pastor no ora por ti, si el pastor no te resuelve el problema, te sientes solo y abandonado. Y ahí es donde muchos se van de la iglesia. ¿Sabes por qué? Porque en el fondo nunca creyeron que el que tiene todas las respuestas y las soluciones, sino apenas en un hombre que dice tener una investidura. Y que conste que dije que “dice tener”, porque tú y yo sabemos que no todos los que dicen tenerla, verdaderamente la tienen.

A mí no me caben dudas, seguimos arrastrando estructuras romanas. Ya no tenemos ídolos de madera, pero tenemos otros ídolos. El tan publicitado sueño americano, fue uno de ellos. Hoy la llamada iglesia cristiana, al menos la que más coherencia bíblica ha evidenciado, está dividida en más de cuarenta mil denominaciones, alrededor del mundo. Y lo peor, cada uno dice tener la absoluta verdad. Y no se contentan con eso, aseguran que todos los demás están equivocados y se perderán. ¡Terrible! Sostienen para fundamentar las divisiones, el texto que dice que si dos no están de acuerdo, no pueden caminar juntos. Claro, pero se olvidan que existe otro que asegura que ninguna casa dividida prevalece. ¿Te das cuenta? Se atrevieron a destruir una parte del cuerpo de Cristo a partir de un solo versículo, sabiendo que un versículo es nada más que una parte de un todo llamado evangelio, epístola o lo que sea, pero no el contexto total.

¿Tú sabes que Dios jamás nos dio la opción de dividirnos en denominaciones? Si es cierto que tantos de nosotros dicen ser extraordinariamente bíblicos, ¿Me pueden decir en qué parte de esa Biblia se nos muestra que Dios nos avala para dividirnos en cuarenta mil denominaciones? Contaba un hombre de Dios que, hablando con un pastor importante de un importante país, este le decía que andaba muy atareado porque tenía a su cargo cinco mil iglesias. ¿Sabes qué le contestó este hermano? ¡Tremendo! ¡Nada que ver con Jesús, que solamente tenía una! ¿Seguiremos siendo tan bíblicos? ¿Sí? Entonces acéptalo o déjalo, pero lo cierto es que hay una sola iglesia, un solo Padre, un solo Espíritu Santo, un solo Cuerpo de Cristo. Y sin ninguna opción a la división. Es nuestra iniquidad la que nos hace pensar que estamos en lo correcto.

Hay muchos líderes de muy buena voluntad, además de gran prestigio internacional, que están haciendo denodados esfuerzos en búsqueda de la unidad. Pero cometen un error: suponen que están trabajando en pro de la alternativa de unidad. ¿Y sabes qué? No es ninguna alternativa la unidad, es mandamiento. Estar divididos no es una opción celestial. Aunque jamás pretendió Dios que estuviéramos unidos en una misma forma de pensar. Porque somos seres humanos, pero la iniquidad es la que nos impide esa conexión. Porque yo tengo mis formas, mis estructuras. ¿Sabes? Esas son moradas de iniquidad, que me hacen pensar que soy bíblico. Si eres bíblico, ya está escrito: Yo soy de Pablo, yo soy de Apolos, yo soy de Jesús. Ahí está el texto. Y el otro que no debes olvidar porque es el fundamento: apártate de iniquidad.

Dios no puede hacer nada mientras nuestras iniquidades nos estén dando forma y sustancia. Y voy a decir algo que a algunos les va a sonar demasiado petulante, pretencioso y hasta soberbio o autoritario, pero lo voy a decir en el Señor: necesitamos volver a la Biblia sin tamices ni filtros denominacionales. A la Biblia-Biblia, sin necesidad que me la explique ningún otro que no sea el Espíritu Santo. Un avivamiento de Biblia, podría decirte. Y cada vez que leas algo en ella que no te guste, tendrás que hacer fuerza de voluntad, ponerte firme como un soldado en batalla y decir: ¡Esto también es palabra de Dios! ¡Y abandonar esa fea y satánica costumbre de arrancarle páginas a la Biblia porque no coinciden con nuestra doctrina denominacional! NO estoy diciendo que cambiemos lo que no se debe cambiar, estoy diciéndote que tenemos que volver a leerla, sin prejuicios doctrinales grupales y, esencialmente, tenemos que creerla tal como está y, lo más importante: ¡Ponerla por obra!

Tenemos que volver al evangelio del amor de Cristo, al evangelio del Espíritu. Mi Reino no es de este mundo, dijo Jesús. Es un Reino del Espíritu, desarrolla el espíritu, es en el espíritu, donde vamos creciendo como un cuerpo, hasta la estatura del varón perfecto. La iniquidad es lo que se va torciendo, y la iniquidad va dándole forma a quienes nosotros somos. La identidad, en la mayoría de la gente, no es Cristo Jesús. Vemos a los cristianos, alrededor de la tierra, y vemos sus identidades. Y en una gran mayoría, no vemos el resplandor de la Gloria de Dios en ellos. Hay mucha mente cristiana que todavía funciona con un grado de iniquidad que alarma. Cristianos fieles dando gloria a Dios por ese electricista que le trajo a su casa pobre, a realizar por unos pocos pesos, una conexión ilegal a la energía, que le evitará pagar exorbitantes facturas. ¡Le están dando gloria a Dios por ayudarlos a robar energía!

Si en tu mente llena de iniquidad se levanta un deseo de poseer determinada cosa o de hacer algo no del todo claro, y luego las condiciones se dan como para que lo hagas y cumplas con tus deseos carnales, lo último que deberás hacer es darle gracias a Dios por ello. ¡Dios no estuvo allí, sólo te dejó hacer! Una pastora recordaba que en una ocasión reprendió y exhortó a un miembro de su congregación por estar en fornicación con una hermanita de la iglesia. ¿Sabes qué le respondió el muchacho? ¡Pero es cristiana, no es inconversa! Ah, claro, para este hermano, parece que cristiano con cristiana no es fornicación el sexo fuera del matrimonio. ¿Y cómo lo llamaríamos, entonces? No lo sé. Sólo sé que hay iniquidad detrás de eso, y de la fuerte.

La iniquidad se podría representar como serpientes mordiéndose las unas a las otras. Y así hemos sido y seguimos siendo, en muchos lugares, los cristianos que supuestamente nos seguimos llamando: “hermanos”… ¿Hay respeto por la justicia en nuestras iglesias, hoy? Y no me refiero a justicias humanas, claro está. Y eso, nos lleva a otra pregunta: ¿Habrá justicia entre los hijos de Dios? Es iniquidad también escuchar algo por alguna red social y darlo como cierto, empezando a compartirlo y distribuirlo con todos tus contactos, sin que se te ocurra siquiera por un momento, chequear a ver si lo que se te dice allí es cierto o es invento. Por eso el Señor nos da ese fundamento básico: El Señor conoce a los que son suyos, y apártese de iniquidad el que invoca el nombre del Señor.

La iniquidad no solamente va a afectar nuestra forma de pensar, no solamente va a ser enemistad entre nosotros y Dios, sino que también muy probablemente va a afectar tu salud. Porque la iniquidad comienza a pasar del espíritu al alma y luego al cuerpo, y dicen los que la han estudiado con mayor profundidad, que se empieza a volver como un agua o aceite que van convirtiendo cuerpos sanos y dinámicos en gelatinas pegajosas e inestables. Hay un salmo que nos habla de eso.

(Salmo 109: 18) =  Se vistió de maldición como de su vestido, y entró como agua en sus entrañas,
y como aceite en sus huesos.

Aquí está graficado con claridad, la iniquidad empieza a llenar los órganos, empieza a llenar los huesos. ¿Nunca has visto a gente con artritis? Los que conocen mucho más que yo de esto, aseguran que eso es lisa y llanamente producto de la iniquidad. Es gente que no puede perdonar, de gente que está ligada a los bienes materiales, y sus manos están indicando lo que están agarrando. Garfios, casi. Están agarrando sus rencores, todo algún mal mayúsculo que le hicieron, y entonces se agarran de sus bienes. Y la iniquidad, entonces, empieza a torcer esos huesos, empieza a torcer la columna, los huesos comienzan a secarse por causa de la iniquidad. También los órganos, tales como el hígado, los pulmones, los riñones, cargados por la iniquidad. Por eso es tan importante entender qué es la iniquidad.

¡Señor! ¡Nadie nunca te había hablado antes de iniquidad! Entonces tú necesitas entender y cómo limpiarte de iniquidad. Hay casos de personas que trabajan muy duro, bien, por derecha, sin fraudes ni delitos, que además son fieles y sirven al Señor, ofrendan y diezman regular y justicieramente y, sin embargo, parecería ser que nunca pueden salir de vivir apenas con lo justo. Es cuestión de recibir un determinad dinero para que el diablo venga y se lo saque de un golpe. ¿Qué pasa, Señor? Esa suele ser su pregunta en oración. Hasta que Dios les responde: es iniquidad, hijo; iniquidad. ¿Iniquidad? ¿Y qué cosa es la iniquidad, Señor? Y ahí viene cuando Dios, en su infinita paciencia y misericordia, comienza a enseñarles.

Y los lleva a Su Palabra, y al descubrimiento de ciertos principios, como el que nos habla del árbol que produce el pecado, esto es: el árbol genealógico. Padres, abuelos, ancestros que habían cometido cierta clase de pecados específicos, esos que tú has batallado por años y que ahora, ves casi con pavor que comienzan a querer entronizarse en tus hijos. ¿Por qué ocurre eso? Porque ese árbol, sigue dentro tuyo. Y aunque quieras servir a Jesucristo y andar por la vida con inmaculada blancura, el poder sin romper de ese árbol, seguirá llevándote al tropiezo y al fracaso. Allí está la explicación, también, del por qué en muchos casos la obra de brujos, hechiceros y satanistas prospera y causa estragos en alguna fracción de la iglesia. Iniquidad.

Cualquier ocultista puede lanzar una  maldición sobre cualquier persona, pero sólo se desarrollará y tendrá efecto, donde encuentre iniquidad. Si conociste a tus padres, como sucede con la mayoría, será bueno que estudies y examines la calidad de pecado o pecados que, sabes, ellos tuvieron. En una familia, por hermético que sea un secreto, siempre se saben todas las cosas. Y si también conociste la vida de tus abuelos, fíjate en lo mismo. Si tú tienes alta tentación para caer en esa misma clase de pecados que cayeron ellos, eso se llama iniquidad. Y si no conociste a tus abuelos y tampoco a tus padres, toma especial atención al pecado que más te haya perseguido. Y esa será una raíz de iniquidad que desde algún lugar llegó a tu vida.

Algo a lo que todos los creyentes deberemos prestar suma atención, es a nuestros sueños. Dios nos habla y en muchas ocasiones hasta nos corrige a través de los sueños. Presta suma y especial atención a lo que regularmente estás soñando. ¿Nunca tuviste un sueño en donde te veías haciendo algo que jamás harías en estado consciente? ¿No pensaste que puede ser Dios que te ha estado mostrando iniquidades de familia que hay en tu vida? El dilema es cómo combatirla, como desprenderse de ella. No es un asunto que pueda resolver un ministro que viene, predica sobre la iniquidad, llama al frente a todos los que quieran cortarla, les pone la mano en sus cabezas, ora por ellos y ya está. ¡No funciona así! Escucha: el problema de la iglesia es que  no sabe santificarse, porque desconoce la iniquidad. Somos más o menos duchos en procurar buscar alguna cuestión oculta en otros, pero totalmente inocuos y hasta inútiles en buscarlas en nosotros mismos.

Yo te sugiero que desde hoy mismo, ahora mismo, ni bien termines de escucharme o leer esto, comiences a buscar en tu vida, antepasados, historias, sueños, situaciones, circunstancias. Dios te puede hablar a favor de tu ruptura de iniquidad de la manera que se le ocurra. ¡Tú eres el que deberá estar atento! De acuerdo con decisiones que tomas, actitudes que tienes, etc. Él te puede decir en cualquier momento: ¡Cuidado! ¡Eso es iniquidad! Y resulta increíble, a veces, porque cosas que hasta allí te parecían tan normales, comienzas a ver que en realidad, estaban absolutamente desalineadas de la verdad de Dios.

Y atención con esto: no te estoy hablando de ninguna manera de gente corrupta que estaba esperando la oportunidad para hacerle daño a la gente, ¿Eh? ¡En lo más mínimo! Te estoy hablando de esa gente que ves todos los días y te parece sencilla y normal. Una reacción desacostumbrada, una mentirita blanca para protegerte. Ahí es cuando Él llega y te dice: ¡Aléjate de iniquidad! Miles y millones de cristianos, atormentados con sueños pornográficos, por ejemplo. ¡No sé por qué me pasa esto, si yo no soy así! Tú no, pero en el pasado generacional, tal vez sí. Y si no lo has desarraigado…

El mejor ejemplo es con la gran mayoría que venimos del catolicismo romano. ¿Tú crees que ya te has liberado de todas las ataduras de idolatría que tenías allí? ¿No dice Oseas que por causa del pecado de idolatría, Dios nos entrega a fornicación? ¿Se entiende lo que digo, verdad? Gente que viene de trasfondos homosexuales, y de repente tienes un sueño de lo más raro y te despiertas sudando y te preguntas cómo tú has podido estar soñando eso. Simple: es porque todavía hay rastros de iniquidad en tu sangre. Hay que podar esa maleza, hay que limpiar ese terreno sucio. Hay que sembrar en él semillas del cielo, peo antes tenemos que limpiar el terreno.

No podemos pretender que semillas de gloria sigan siendo sembradas en terrenos llenos de escombro, en estafetas torcidas que estuvimos heredando. Dios nos está llamando a volver al fundamento, y que colaboraremos para que la gente pueda limpiarse de iniquidad. Y escucha esto: tú puedes ser el pastor de todos los pastores, el apóstol de todos los apóstoles o el ministro de todos los ministros que, si no te has limpiado de iniquidad generacional en tu vida, en cualquier momento esa iniquidad te puede hacer tropezar seriamente y hasta caer herido de gravedad. ¿No has visto bastante de esto, ya? ¿Y qué te creíste, que era toda gente mala que había entrado infiltrada a la iglesia? En algunos casos puede ser, pero no en todos. ¿Y qué pasó, entonces? Gente buena que no se protegió de su iniquidad familiar y se confió.

¡Pero hermano! ¡Yo soy ministro ordenado y reconocido, estudié todo lo que había que estudiar y, le aseguro, en el seminario jamás me enseñaron eso! Ya lo sé. Pero yo te estoy mostrando páginas vivas de la Biblia, que hasta donde yo sé, es el verdadero seminario del cielo. Y tiene un sello indeleble. El Señor conoce a los que son suyos, y apártese de iniquidad el que invoca el nombre del Señor.

Hay materiales escritos por autores confiables respecto a esto. Lo cierto es que todos confluyen en que la gente, puede perfectamente decidir y poner en práctica activa el ejercicio de limpiarse de iniquidad. Repito: no se trata de una oración masiva inter-radial que va a liberarte a la distancia a partir de mi voz, de ninguna manera. No es por allí donde funciona esto. Muy por el contrario, Dios quiere que a esto lo tomemos con muchísima seriedad, que lo despojemos de todo show mediático y que, esencialmente, nos escudriñemos. Es decir: Dios quiere que entiendas de una vez por todas por qué razón a veces actúas como actúas.

Dios quiere que entiendas tu trasfondo cultural. ¿Cuál es en realidad tu trasfondo religioso? Viniste a Jesús, de acuerdo, un día y todo empezó a cambiar, pero: ¿Te tomaste el trabajo de desarmar toda esa estructura religiosa que traías porque fue puesta en ti desde niño? No nos engañemos y me incluyo: éramos adoradores de ídolos la gran mayoría de nosotros. Yo hacía un viaje por año a un santuario de una virgen de mucho prestigio en Argentina. Ni siquiera sé a qué iba ni si creía, pero iba por temor a que si no lo hacía, “la virgen me castigara”. ¿Y te crees que a eso lo podía solucionar pidiéndole al pastor que orara por mí? ¿No has visto cuanta gente anda dando vueltas alrededor de las visitas que llegan a una iglesia, buscando que estas las toquen en el convencimiento que si lo hacen, serán sanadas o liberadas? Idolatría evangélica. Idolatría.

Vienen a acercarse a Dios, cada domingo, dicen, pero vienen de cualquier manera. En una ocasión que estaba invitado a una iglesia, me quedé afuera, junto a la puerta de ingreso, medio inmerso en las sombras que rodeaban en la noche las luces de la puerta. Llegó un matrimonio casi a los gritos, peleándose y casi insultándose. Estuvieron un rato discutiendo feo en la puerta y finalmente entraron. Cuando me tocó entrar y subir al púlpito, los busqué con la mirada. Los dos estaban con unas sonrisas de bondad y paz, sus manos levantadas y adorando a Dios en el mejor de los éxtasis. ¿De verdad? ¿Entonces cuando simularon, antes al pelearse feo o ahora, al mostrar bienestar? Hasta donde yo sé, la palabra habla de levantar manos santas, ¿No es así? ¿Serían santas esas manos levantadas? No me tocaba a mí juzgarlo, pero me sirvió para no creer que dentro de nuestros ambientes es oro todo lo que reluce, ni que todo lo negro es petróleo.

¿Y qué de todos esos hermanos que andan permanentemente pidiendo dinero prestado a otros hermanos, y cuando llega el momento de devolver, les retiran el saludo y se hacen los ofendidos? En la que fue mi última congregación, había una librería muy surtida con material de muy buen nivel. ¿Sabes cuál era el mayor problema que tenía la hermana que la regenteaba? Poder pagar el material nuevo que compraba, porque le resultaba imposible percibir el dinero que los hermanos le debían cuando compraron libros a crédito. Iniquidad. No solamente robándole a Dios, que como hay tanto fraude y engaño, es un tema del que muchos prefieren no hablar, sino también robándole a los propios hermanos. ¿No es eso iniquidad? Por eso digo que es necesario que cada uno se escudriñe. Y no dije que se examine, dije que se escudriñe, que es mucho más profundo y además bíblico, como mandamiento.

No podremos hacer absolutamente nada de lo que como iglesia deberemos hacer si deseamos ser fieles al mandato y devolverle el Reino usurpado a su legítimo propietario, si no erradicamos primeramente nuestras iniquidades. No vale de nada hacer clínicas, congresos, festivales proféticos y todo lo que periódicamente se organiza, si todo cae en un saco roto de perversiones causadas por las iniquidades no resueltas. Hay casi un ochenta por ciento de cristianos padeciendo distintas enfermedades. Un porcentaje de adictos que no está muy preciso, pero que de todos modos asusta, ya que se reparten las adicciones las drogas clásicas y tradicionales que el mundo también padece y, las otras mucho más peligrosas: las adicciones a medicamentos.

Y aquí es donde aparece otro espíritu del que seguramente alguna vez debes haber oído hablar, si es que buscas material y alimento de esta misma calidad por otros rumbos: el espíritu de pharmakeia, palabra a la que luego se le dará la forma social de Farmacia. Este es un espíritu que crea dependencia y esclaviza. Y eso, a favor de que muy difícilmente la gran mayoría de cristianos hayan sido llamados alguna vez a convertir sus cuerpos a Dios. Conozco a mucha gente que con total y absoluta sinceridad y arrepentimiento le entregó de verdad su corazón a Jesucristo, pero esa misma gente no le terminó de entregar nunca su cuerpo al Señor. Ese el consejo más sabio que tengo hoy: entrégale tu cuerpo al Señor. Deja de ser tú el señor de tu cuerpo y deja ya mismo de meterle todas esas porquerías que le metes día a día.

Tienen reales desórdenes alimenticios que les producen enormes malestares y enfermedades. Y por causa de ese desorden, quedan desguarnecidos. Porque donde hay desorden, hay tinieblas. Lo ves en Génesis 1:2 a eso, con total claridad. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Tú eres agua. Tú eres tierra. Esa es tu composición primaria. ¿Sabes cuánta gente va a todas las campañas a pedir oración por sanidad de diferentes dolencias, y después se van a sus casas y se siguen metiendo y metiendo venenos de todos los colores, nombres, marcas y calidades? Hay dos clases de personas, aquí: los que no tienen ni la menor idea de cómo cuidarse a sí mismos, y los que ni siquiera aman a sus propios cuerpos.

Dios te está diciendo en esta hora: ¡Convierte tu cuerpo, hijo mío, porque tu cuerpo es el templo de mi Espíritu Santo, no te lo olvides nunca! Te lo repito una vez más por si te hiciera falta: ¡Eres el templo del Espíritu Santo de Dios! Y el templo del Espíritu Santo de Dios no puede ni podrá ser tratado de cualquier manera. Ahora; si en lugar de llevarte por la Palabra de Dios, te dejas llevar por lo que te muestra, te propone y te vende la televisión, entonces lisa y llanamente, estás recibiendo con agrado todas las teorías de la iniquidad que también hizo estragos con tus antepasados. Y lo peor, con tu permiso, legítimamente autorizados.

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Un Remanente Llamado Jacob

A través de este trabajo, y ya como casi es norma permanente, vamos a tener unos principios que son aplicables tanto para la iglesia como cuerpo, lo que todavía opera como iglesia local, cualquiera sea tu ministerio individual, para tu familia y para tu vida personal y privada. Dios quiere traer, en este tiempo, una revelación, una fotografía profética, de lo que realmente es una iglesia gloriosa en los últimos días.

Dios quiere revelar, línea sobre línea, renglón sobre renglón; una parte aquí, otra parte allá, qué cosa es el misterio que ha sido escondido, y que hoy está siendo revelado por sus apóstoles y profetas. Digo por los suyos, no necesariamente esto incluye a los centenares o miles que han sido nombrados por las distintas denominaciones sin tener un llamado concreto y mucho menos haber sido enviados por el Padre.

Dios, hoy, está unificando su iglesia. Y no se trata de una unificación mental, y mucho menos una unificación doctrinal. Es una unidad, una unificación en propósito. La unidad del cuerpo de Cristo, es basada en la unidad del corazón, y no de la unidad de la cabeza. Ninguna persona será jamás igual a otra persona. Cada uno es un mundo aparte.

Pero, cuando se trata del propósito del Reino de Dios y la necesidad de que sea establecido en la tierra, nuestros mundos personales se destrozan, porque es la única manera de que podemos unificarnos todos solamente para la gloria de Dios. Esa es la meta de Dios en este tiempo, por eso está levantando una iglesia que sea madura, excelente, que tenga prosperidad, audacia y sea militante y verdadera pasión por Jesucristo.

La pregunta, entonces, suele ser: ¿Y cómo alcanzaremos la tierra? Respuesta muy sencilla: no hay que hacer tanto esfuerzo en la tierra; lo que tenemos que hacer es levantar el estandarte de Cristo en todos los reinos que existen; levantar la excelencia en el andar de la iglesia en todas sus facetas. Si tú me escribes y yo te respondo a la semana por causa de exceso de trabajo, es regla permitida. Si tú me escribes y yo jamás te respondo, aunque te conste que recibí tu correo, es falta de excelencia.

Creo que la iglesia, al decir que debe levantarse en excelencia, no solamente deberá circunscribirse eso a la atención o a la gentileza. También tendrá que ver con la integridad global que construya, a partir de la integridad personal de aquellos que la conforman. Levantar excelencia en nuestra vida personal. Demostrar la excelencia de Cristo en nuestro trabajo.

Demostrar la excelencia de Cristo en nuestras escuelas. Demostrar que la victoria de Cristo es práctica; funcionaba ayer, funciona hoy, funciona mañana, y siempre será mejor que ninguna otra excelencia mundial. Porque el Reino de Dios es más excelente en naturaleza, es más excelente en poder, es más excelente en todo lo que Dios nos ha dado, porque Cristo es la excelencia de Dios.

Y para confirmar todo esto y que no sea simplemente una serie de deseos de buena voluntad sin sustento, sino la base sólida sobre la cual deberán plantarse todos aquellos que deseen seguir los pasos de Jesús, vamos a ir a un libro de esos que seguramente lees todos los días en tus devocionales: el libro del profeta Abdías. Anterior a Amós y posterior a Jonás, seguramente ha pasado de largo todas las veces que anduviste por esa región bíblica.

Déjame decirte antes de ir al texto, que estamos viviendo un tiempo de doble intensidad. Un tiempo en donde la velocidad con la que está trabajando el Espíritu, está dejando atrás a muchas personas. Tenemos que entender que Dios calcula la velocidad con la cual se mueve, de acuerdo al remanente, y no a la iglesia conjunta. Siempre que haya un cuerpo de personas que se levante y se mueva con la nube, él continúa moviéndose.

Es tiempo de estar protegido con la nube. Si te quedas rezagado, te vas a quemar con el sol de la persecución. Dios está trayendo intensidad espiritual a la iglesia. Me pregunto cuántos de ustedes se han sentido bastante incómodos en este último tiempo, simplemente tratando de establecer lo que Dios les ha dicho en sus vidas. Claro, eso significa que el resto, no está tratando de hacer nada.

Porque todo aquel que ha entrado en la genuina ruta del Reino, ahora, está sintiendo una gran intensidad en el espíritu, y se siente fuera de ambiente cuando se da cuenta que todos los que lo rodean no sienten nada parecido. Hay una velocidad inmensa en el espíritu. ¿Encontraste el libro de Abdías? Es un solo capítulo.

(Abdías 1: 15) = Porque cercano está el día de Jehová sobre todas las naciones; como tú hiciste se hará contigo; tu recompensa volverá sobre tu cabeza. 

Nota que como tú hiciste, será contigo; tu recompensa vendrá sobre tu cabeza. Esta es una fotografía, un video, un flash de la iglesia en los últimos días. El que recoge la siega, está alcanzando al sembrador. En la ley de Gálatas, aquel que siembra y recoge. La ley de la prosperidad, que no sólo se aplica al dinero, sino que también se aplica en forma espiritual, todo lo que tú siembres en esta era, va a ser cosechado más rápidamente.

Pero, por la otra cara de la moneda, vemos que hay menos tiempo para el arrepentimiento. Hay intensidad en el espíritu. Lo que tú siembres hoy, no vas a tener que esperar mil años para cosecharlo. Está brotando rápidamente. Pero, por la misma manera, del otro lado de la moneda, si tú estás en pecado, te queda menos tiempo para arrepentirte. Hay un tiempo de doble intensidad en el espíritu. Si vamos al libro anterior del que leímos, el de Amós, en el capítulo 9 y el verso 13, podemos leer:

(Amós 9: 13) = He aquí vienen días, dice Jehová, en que el que ara alcanzará al segador, y el pisador de las uvas al que lleve la simiente; y los montes destilarán mosto, y todos los collados se derretirán. 

Noten que el que ara, va a alcanzar al segador. Y el pisador de las uvas, al que lleva la simiente. Se está acelerando tanto la producción de Dios, que ni bien tú lo siembras, ya viene otro cosechando lo que tú sembraste. Pero, por el mismo motivo, si tú siembras mal, más rápido vendrá la respuesta del mal sobre tu cabeza. En la misma cara de la moneda, si tú estás mal, menos tiempo te queda para el arrepentimiento.

El día de salvación, es hoy y la iglesia se está levantando. Es un tiempo de doble intensidad. Sin embargo, estando en medio de la transición, es muy fácil no sentir la velocidad con la cual el Espíritu se está moviendo. Estando involucrados en la transición de la iglesia, estás aceptando que todas las cosas que tú estás acostumbrado a hacer, dentro de no muchos meses, ya no vas a poder hacerlas. Y será prudente que no te enojes con nadie por ello, es Dios.

Queremos crecimiento, de eso no tengo ninguna duda, pero de la misma manera, tampoco tengo dudas que nadie está demasiado sujeto a los cambios que ese crecimiento nos impone. Todo lo que crece, cambia. Todo lo que crece experimenta dolor. Por eso Dios está madurando a la iglesia. Es tiempo en que la iglesia se deje de andar ministrándose los unos a los otros, y pase a ser definitivamente el bálsamo de Galaad que ministre a las naciones.

(Abdías 1: 17) = Mas en el monte de Sion (¿Quién es el monte de Sion? La iglesia. Hebreos 12, dice: Se han acercado a la Jerusalén celestial; se han acercado a las incontables huestes de ángeles. Noten que el tiempo es pasado, y no presente ni futuro. Se han acercado a la asamblea universal. Ya se han acercado a la iglesia de los primogénitos. Se han acercado a la ciudad del Dios vivo. Se han acercado al monte Sion. Hebreos 12:22 en adelante, nos dice que ya todo esto aconteció, y que somos nosotros aquel monte, aquella ciudad, aquel linaje escogido, aquel pueblo, aquella iglesia de los primogénitos). habrá un remanente (¿Quiénes son el remanente? Si tú me escuchas hoy por primera vez porque te aburres en la iglesia donde estás, pasa de largo, no eres remanente…todavía…) que se salve; y será santo, y la casa de Jacob recuperará sus posesiones. (Noten que el requisito para recuperar posesiones, es santidad. El monte de Sion, el remanente será santo, y a causa de su santidad, la casa de Jacob recuperará sus posesiones).

(18) La casa de Jacob será fuego, y la casa de José será llama, y la casa de Esaú estopa, y los quemarán y los consumirán; ni aun resto quedará de la casa de Esaú, porque Jehová lo ha dicho. 

La casa de Jacob y la casa de José, es la casa de alianza con Dios. Representa pacto con Dios. Pero, ¿Qué más han hecho estos dos hombres? Uno recibió la bendición, o la promesa, soberanamente. El otro, luchó con Dios para obtenerla. Estamos viviendo en un tiempo donde no importa cómo tú debas adherirte a tu posesión, no importa el precio que tengas que pagar, no importa si a ti te llega soberanamente o tienes que pagar un gran precio. La importancia es que consigas la bendición de Dios.

La casa de José y la casa de Jacob, serán aquel remanente. Eso se llama: Alianza. Eso se llama: Pacto. Créeme que son dos palabras muy importantes en esta década. Alianza, recuerda, es un compromiso, y el que tiene compromiso, no falla. La casa de Jacob será fuego, la de José será llama. Significa alianza y pacto.

Más la casa de Esaú, significa la carne; significa el mundo; significa todo lo que no es el remanente. Desde adentro del Reino de Dios, hasta afuera del Reino de Dios. Todo brazo de la carne será cortado, y no quedará resto en los últimos días. Porque la casa de Jacob y la casa de José, la va a quemar. ¿Cómo podrá hacerlo? Con el fuego de la revelación.

La casa de Jacob, será fuego, y quemará y no quedará resto de la casa de Esaú; así lo ha dicho Jehová. Por eso Corintios nos dice que el día llegará en que el fuego revelará la obra de cada uno, y aquello que es hojarasca, (Y cabe aclarar que la misma palabra que aquí se traduce como hojarasca, es la que hemos leído traducida como estopa, la casa de Esaú), quedará quemada.

Podemos ver, entonces, que Dios está estremeciendo los reinos del mundo, y también está estremeciendo a la iglesia, con gran intensidad en esta hora. Si miran en la página anterior, en el capítulo 9 y versículo 8 del libro de Amós, dice:

(Amós 9: 8) = He aquí los ojos de Jehová el Señor están contra el reino pecador, (La palabra pecador, aquí, proviene de la palabra armatías, que significa torcido, estar mal en cuanto al propósito de Dios. Y no se refiere solamente al mundo, sino también a aquellos que están en la iglesia, y aún no caminan de acuerdo al propósito de Dios. Se refiere a todo brazo carnal que exista en la tierra. Todo aquello que es nacido más no es engendrado por el Espíritu de Dios) y yo lo asolaré de la faz de la tierra; mas no destruiré del todo la casa de Jacob, dice Jehová.

Este mensaje, mi énfasis en este estudio, para que nadie esté con dudas, es que vivimos en un tiempo en que la mayoría del cuerpo de Cristo, cree que las cosas se van a poner tan malas, que debido a la situación mundial, a Cristo no le va a quedar otra que venir a rescatarnos del problema, antes que el mundo nos trague vivos. Sin embargo, en la Palabra de Dios, nunca vemos al mundo tragándose a los hijos de Dios.

Esaú será estopa, y será quemado. Y Jacob será el remanente que recupere todo. Y al final dice que no destruirá del todo la casa de Jacob. ¿Por qué menciona a Jacob? Porque él está estremeciendo los reinos del mundo, pero también paralelamente, simultáneamente, está estremeciendo el propio Reino de Dios.

Resulta que en el mundo hay muchos altares a los que erróneamente se les llama: “reinos”. El hombre, en el mundo, adora el reino de su propia justicia, adora el reino de su economía, adora el reino de su ideología política, adora el reino de su gobernabilidad, adora el reino del arte, adora el reino de la trama y todos los reinos que se te ocurran están en el mundo. Esos reinos son los que están siendo estremecidos, pero al mismo tiempo, Dios también está estremeciendo la casa de Jacob.

Hoy hay recesión en muchísimos lugares del planeta. Escucha: ¡No son los gobiernos, es Dios que está estremeciendo la tierra y sus sabidurías humanas! Es una guerra contra el dios mamón, que es el que preside toda la perversidad que hay en las finanzas mal habidas y las mil formas de ganar dinero por métodos ilegales. Se espera que en cualquier momento ese dios caiga al suelo.

Mientras tanto, en el reino de Dios, aquellos que tienen su esperanza en sistemas financieros del mundo, van a caer conjuntamente cuando caigan los del mundo. ¿Dónde está tu confianza? ¿Dónde está tu fe? ¿Dónde está tu vida? ¿Dónde está tu corazón? Aquellos que no confían en Jehová y confían en el sistema judicial, cuando descubran que el sistema judicial verdaderamente no protege a nadie, ellos también quedarán desolados.

Cuando Dios termine de estremecer los reinos del mundo, el mundo se va a quedar sin altares en donde adorar. Ahí será cuando no les quedará otra alternativa que mirar a la iglesia. Y para ese entonces, seguramente la iglesia ya habrá sido limpiada de todos aquellos que juntamente con ellos cayeron, y sólo van a ver un altar blanco, un altar de oro, un altar puro, en el cual pueden venir las riquezas del impío a las manos del justo, y la gran siega antes del día de la venida del Señor.

Es Dios quien está estremeciendo la tierra. Es Dios quien está quitándole la tapa al pecado en la iglesia. Es Dios quien está cortando el exceso de peso en los últimos días. Cuando Dios termine de hacer temblar la tierra y los cielos, la iglesia estará purificada, y el mundo deseoso de conseguir un altar en el cual pueda adorar nuevamente como acostumbraba hacerlo con los reinos del mundo. Es el plan de Dios; siempre lo ha sido y siempre lo será. Hermanos, la iglesia no se va en derrota; la iglesia se va gloriosa.

 (Amós 9: 9) = Porque he aquí yo mandaré y haré que la casa de Israel sea zarandeada entre todas las naciones, como se zarandea el grano en una criba, y no cae un granito en la tierra.

Creo que está más que claro, ¿No es cierto? ¿Quién estremece la iglesia? ¡Dios! Porque el juicio siempre comienza en la casa de Jehová. Y dice que la zarandeará como el grano en una criba y ni un granito caerá en la tierra. Esto quiere decir que toda la cizaña va a caer, pero el trigo va a permanecer de pie. Es decir que este es un fuego que no debemos temer, a menos que tú no seas cizaña. Porque el trigo no se quema, sólo se purifica. La cizaña es la que va a ser quemada.

(10) A espada morirán todos los pecadores de mi pueblo, que dicen: No se acercará, ni nos alcanzará el mal.

¿Qué espada? La espada de dos filos, el fuego de revelación. Está aconteciendo ya. Por todos lados se están derrumbando estructuras muy poderosas y enormes. La paz y quietud que había en muchas congregaciones, hoy está alterada por el zarandeo permanente que el Espíritu está llevando a cabo en esos lugares, coincidan o no doctrinariamente con el mover presente.

Sistemas mundiales que parecían indestructibles, están cayendo. El clamor del remanente está levantando un soplo nuevo en todas las naciones. Esto va más allá de formas en los cultos, es un nuevo mover que está penetrando lenta pero vigorosamente. Y las naciones, finalmente, podrán ser benditas en la simiente de Abraham.

En Malaquías 3 dice que va a haber un fuego purificador, que Cristo está sentado en medio del templo, como jabón purificador. En Isaías 4, dice que él va a lavar la inmundicia de Israel. En Hebreos 12:27, dice que una vez más va a estremecer los cielos y la tierra.

Nuestro problema es que siempre estamos hablando de Israel. la iglesia de Dios es el Israel espiritual, y a quien Dios está purificando es a su iglesia, a quien le está lavando la inmundicia, es a su iglesia, y la tierra estremece bajo nuestros pies la apatía que la iglesia ha mostrado durante los últimos años, para que al fin nos levantemos y hagamos algo por la problemática mundial.

(Abdías 1: 21) = Y subirán salvadores al monte de Sion para juzgar al monte de Esaú; y el reino será de Jehová.

Salvadores, dice. Nota que es plural, salvadores. La palabra salvadores, yashá, significa personas que son amplias y abiertas de corazón. La implicación es que proveen espacio para la restauración. En el monte de Sion habrá salvadores. Está hablando de ministerios de restauración. Está hablando de aquellos ministros con corazones abiertos que procrean espacio para restaurar.

Y dice que esos salvadores juzgarán al monte de Esaú. Noten que vamos a juzgar. Dando un ejemplo tan poderoso que no les quede otra que cambiar. El mayor problema de la iglesia, hoy, en Latinoamérica, es que ataca la situación, pero no provee la solución. Si la iglesia proveerá la alternativa, la situación cambiaría enseguida. Cuando tengamos una alternativa que sea mejor que la del mundo, el mundo dejará la que tiene y acepta la de Dios.

Pero, primero tiene que funcionar, si no funciona, no la quiere. Por eso es que Dios está madurando a la iglesia. El próximo evangelismo, será corporal y mundial. No va a ser de puerta en puerta, va a ser de nación en nación. Significa que cuando tú adoras en el espíritu, todo aquel que adora en la carne, queda juzgado.

El pueblo de Dios juzga con ejemplos, no con leyes. El que camina en justicia, puede juzgar la injusticia. El que camina en madurez es el único que puede juzgar al inmaduro. Ha llegado el tiempo y la hora que la ignorancia no será bendecida por Dios. Sí tú eres inmaduro, es culpa tuya, de nadie más.

Porque Dios de ninguna manera bendecirá ignorancia, cuando ha revelado verdad. La ignorancia nunca es bendecida por Dios. No hay excusas para ser niños en el evangelio. Dios está levantando un ejército. Vete a la carta a los Hebreos, pero mantén en tu mente lo que hemos dicho respecto a la casa de Jacob.

(Hebreos 12: 15) =  Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados; (16) no sea que haya algún fornicario, o profano, (La palabra Profano, es irreverencia a Dios. Irreverencia a Dios, puede ser muchas cosas. Una de ellas es levantarse y salir por la puerta e irse, justo cuando el Espíritu se estaba empezando a mover) como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura.

Noten que el problema de Esaú, era que fue irreverente. Que por una sola comida, vendió su primogenitura. Aquí, la escritura nos compara con la primogenitura de Esaú, queriendo decir que tengamos cuidado de no vender nuestra primogenitura como hizo Esaú. Y eso, nos está dando a entender, que tenemos primogenitura. Porque si no la tuviéramos, jamás nos diría que tuviéramos cuidado con ella. Por eso es que dice: Tengan cuidado, que por ser irreverentes pierdan la primogenitura. Tengan cuidado que por comida, o por cosas naturales, se pierdan el poder espiritual que Dios está levantando.

(17) Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas.

Estamos en doble intensidad, y la nube se está moviendo. Tienes que moverte hoy. Quizás mañana ya no haya tiempo. Y después andes llorando buscando la nube que ya se te habrá ido muy lejos para alcanzarla. Y serás de aquellos que siempre ven el mover de Dios, pero nunca participan. Siempre sabes lo que está aconteciendo, pero nunca eres pionero en lo que está ocurriendo.

Es mejor estar en las líneas frontales, que ver la batalla de lejos. Porque el que ve la batalla de lejos, es el que recibe todos los azotes. Más, el que está en el frente de batalla, sólo lleva la bandera de victoria. Y entonces continúa la Escritura hablando, sobre que nos hemos acercado al monte de Sion, verso 22.

(Verso 22) = sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, (23a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos,(24a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.

(25) Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos.

(26) La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo.

(27) Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles.

(28) Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; (29) porque nuestro Dios es fuego consumidor.

(Efesios 3: 10) = para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales,

Y eso es lo que está sucediendo ahora, cuando se levantan los salmistas y dicen que su nombre de guerra es Jehová. Ahí es cuando las potestades tienen que doblar sus rodillas a la milicia espiritual y al rugir del león de Judá en medio de su pueblo. Y dice que removerá el cielo y la tierra, y dice el verso 27: Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles.

A ver, entendamos: las cosas que son hechas, son hechas por el brazo de la carne. Todavía está hablando de la casa de Esaú. Porque el brazo de la carne hace cosas, pero el brazo de Dios, crea cosas. Todo lo que sea hecho por el hombre, va a caer. Especialmente en la iglesia. Primeramente en la iglesia. ¡Y gracias a Dios por eso!

Y añade el verso 28: Así que, recibiendo  nosotros (Tiempo pasado) un reino (Algunos todavía lo están buscando no sé en qué nube por allí. Yo ya recibí el mío) inconmovible, (Entonces está comparando cosas con reinos. Dice que todas las cosas serán movidas, pero que nosotros hemos recibido un reino. O sea que cosas y reino, son los mismos adjetivos. Es el mismo sujeto en este pasaje. Las cosas que son hechas o los reinos que son establecidos por el brazo del hombre.) tengamos gratitud, (Noten que el Reino de Dios es inconmovible y jamás será tragado por el reino de Esaú. Ni por la religión, ni por la carne, ni por el pecado, ni por el SIDA, ni por las drogas, ni por el alcohol, ni por la política, ni por las finanzas; no importa la oposición, el Reino de Dios es inconmovible.)

La palabra Reino es la palabra basileia y significa la influencia del dominio de Dios. Somos el Reino de Dios. Un presidente gobierna sobre una nación; un gobernador gobierna sobre una provincia; un alcalde gobierna sobre un municipio. Y un rey gobierna sobre su Reino. Muchos quieren ir al Reino y no se han dado cuenta que el Reino eres tú. Tú eres el poder de Dios, porque Dios se manifiesta a través tuyo. Eres parte del Reino de Dios. ¡Dilo en voz alta que te escuchen en el infierno! ¡Yo soy parte del Reino de Dios!

Las cosas que van a ser movidas, podemos ver a través de nuestras ventanas. Sólo tienes que encender tu televisor y comprobar que la educación se está desintegrando. A veces miramos al mundo y decimos que las cosas se están poniendo tan feas y malas, que un día de estos, directamente no vas a poder salir a la calle. ¡Y no me digas que jamás pensaste o dijiste algo así! Pregunto: ¿En quién has creído?

La educación, se está desintegrando. Las naciones y sus poderes, se están desintegrando, no conocen ni quiénes son sus enemigos. Las grandes potencias, necesitadas de armar conflictos que justifiquen sus negocios e inversiones bélicas, no saben con quién pelearse. Cuando una nación no tiene un enemigo común, se desintegra. Porque ahora no sabe qué hacer.

Se pasó toda una vida diagramando formas de combatir con un determinado enemigo histórico, y el día que se enemigo decidió abandonar las rencillas, se quedó sin hipótesis de conflicto, y como ya tiene una fortaleza creada en eso, hoy no sabe qué hacer sin probabilidad de guerra. Entonces la gente de estas naciones, vive bajo altos grados de incertidumbre.

La economía se desvanece frente a nuestros ojos. Los poderosos no están haciéndose más poderosos, ¡Se están desintegrando! La sexualidad tiene un violento ataque de confusión. Ahí andan miles de hombres que no saben si quieren ser hombres o mujeres, y otras tantas mujeres que no saben si quieren ser mujeres o quieren ser hombres.

El movimiento gay ya no se satisface con evitar persecuciones o discriminaciones, sino que ahora luchan seriamente por espacios de poder. Anhelan llegar a ser los que gobiernen el mundo. ¿Y Dios? Dios dice que los dejemos, porque ellos no se han dado cuenta todavía que, si un día llegan a gobernar el mundo, el mundo tendrá tiempo para una sola generación más. ¿Cómo y con quienes van a engendrar las siguientes?

El error es creer que esos movimientos, al unificarse, se están haciendo más fuertes. No es así. Mientras más se unifiquen, más rápido se acaban. No tienen capacidad de reproducirse. Entonces descubrimos algo. ¡El mundo no se está poniendo peor, se está poniendo mejor para la iglesia! Cuando hay tinieblas en la tierra, ahí el que se mueve, es el Espíritu de Dios.

La religión se está acabando. No se están haciendo más fuerte. La razón por la cual están gritando, es porque se están muriendo. Cuando gritan es porque están doloridos. Entonces, la realidad es que no se están poniendo peor, las cosas. Todo es depende de con qué ojos tú lo estás mirando. Vamos a ver a Génesis 25 y a continuar persiguiendo a esta generación, que es la iglesia de los últimos días.

(Génesis 25: 19) = Estos son los descendientes de Isaac hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac, (20) y era Isaac de cuarenta años cuando tomó por mujer a Rebeca, hija de Betuel arameo de Padan-aram, hermana de Labán arameo.

(21) Y oró Isaac a Jehová por su mujer, que era estéril; y lo aceptó Jehová, y concibió Rebeca su mujer.

(22) Y los hijos luchaban dentro de ella; (Escucha: ¿Hay o no hay batalla espiritual?)

No esperaban a nacer para pelearse. Así y todo, hay muchas personas que no creen que estemos en batalla. Déjame decirte un secreto. Mientras estemos en la tierra y haya manifestación satánica, hay batalla. La enemistad fue puesta por Dios en Génesis 3:15. Él fue el que dijo: Yo pondré enemistad. Y si Dios puso enemistad, no serás tú el que la solucione. Hay guerra. Y la guerra la empezó Dios. Y lo que Dios empieza, tú no lo puedes cancelar.

Así que, guste o no guste, hay batalla. Y aunque no te guste la batalla vas a tener que aceptarla, porque si no, Dios te va a tener que llevar, porque acá abajo hay guerra. Y acá abajo, hay solamente dos bandos. El que está con Dios, recoge, y el que no está con Dios, desparrama. O sea que estás con, o en contra. Si tú te la pasas diciendo que Dios no te puede sanar, eso es anticristo. Si te la pasas diciendo que Dios no te puede prosperar, eso también es anticristo.

Algunos ya no estamos buscando a un hombre, sino que lo estamos viendo en todas las naciones. El anticristo es aquel que niega a Cristo en la carne. ¡Ese hermano no tiene poder de Dios! Anticristo. El espíritu de anticristo, es aquel que niega el poder de Dios en la tierra. ¿La religión? ¡Anticristo.

(Verso 22) = Y los hijos luchaban dentro de ella; y dijo: Si es así, ¿para qué vivo yo? Y fue a consultar a Jehová; (23) y le respondió Jehová: Dos naciones hay en tu seno, Y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas; El un pueblo será más fuerte que el otro pueblo, Y el mayor servirá al menor.

Noten que la simiente de esta mujer, no eran dos niños, eran dos naciones. La nación de Jacob y la nación de Esaú. Y después dice que un pueblo será más fuerte que el otro. ¿Qué pueblo era más fuerte? El pueblo de Jacob. ¿Y quiénes son Jacob? El remanente de la casa de Dios.

Desde antes de su nacimiento, la casa de Jacob estaba destinada a ser más fuerte que la estopa, que la hojarasca, que la carne, que el pecado, o la casa de Esaú. Y desde muy pequeño salió batallando con Esaú, agarrándolo de una piernita, como diciéndole: ¡Ey! ¡Quédate quiero que tú no vas para ninguna parte! En Gálatas 4 vemos que, cuando compara los dos pactos, también vemos por allá por el final del capítulo, vemos que dice Dios:

(Gálatas 4: 29) =  Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora.

(30) Mas ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre.

(31) De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre.

En toda la Biblia está escrito que el Reino de Dios prevalece, no que se va en una gran fuga. Se va en gloria. Obviamente, esto significa que tenemos mucho trabajo para hacer para poder ir para ninguna parte. Porque la gloria de Dios, tiene que arrasar la tierra, y no vemos que ahora esté ocurriendo eso. Vemos que aquí hay dos naciones. Vemos que Jacob está destinado a ser más poderoso que la casa de Esaú.

(Salmo 24: 1) = Salmo de David. De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan.

¿De quién es la tierra? ¡De Jehová! ¿De quién es la plenitud de la tierra? ¡De Jehová! ¿De quién es el mundo entero? ¡De Jehová! ¿Y de quién son los que habitan el mundo? ¡De Jehová! La palabra mundo, aquí, significa sistema. Por eso es que Él dice que seamos sal de la tierra, pero también luz al mundo. Porque Cristo murió por el mundo, no por la tierra; la tierra ya era de él.

Eso mismo a lo que nosotros generalmente le huimos, es lo que Dios vino a rescatar. El sistema mundial. Son autoridades establecidas por Dios, pero como la iglesia estuvo permanentemente inhibida de ocupar esos espacios de poder, todas esas sillas en todas las naciones han sido ocupadas por Satanás.

La iglesia es el prototipo de una sociedad excelente en la tierra, destinada a influenciar positivamente el resto de las naciones. Pero, como nosotros no capitalizamos, Satanás sí lo hizo. De tal manera que, hoy en día, es muy raro ver una silla de poder ocupada por el poder de Dios. Están todas llenas por el poder de Satanás.

Lo que Dios estableció, fue la posición. Al hombre que ocupe esa posición, lo elige el hombre. Y como a la iglesia generalmente no le gusta elegir a nadie, los más pícaros la han convencido de una supuesta posición ideológica y ahí van. Años transitando por las mismas sendas. Años pasando crisis y necesidades por causa de transitar por esas sendas. La iglesia no tiene ideología, la iglesia tiene a Cristo. Y todo lo que coincida con Cristo, está habilitado. Y todo lo que no coincida con Cristo, será rechazado. Venga de quien venga y tenga el nombre que tenga. De otro modo, esclavos del sistema y nada más. Y no estamos aquí en esclavitud a hombre.

Así es que, cuando la iglesia adopta la otra rutina, que es la de no comprometerse, Satanás ocupa ese espacio y  pone en el poder a sus hombres. Y entonces la iglesia pasa a vivir bajo el yugo de Satanás, mientras cada domingo cuando se congrega, canta bien fuerte que tiene victoria. ¿No suena algo hipócrita? Puede ser, pero mucho más suena a ignorancia.

(Verso 2) = Porque él la fundó sobre los mares, Y la afirmó sobre los ríos.

(3) ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo?

(4) El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con engaño.

(5) El recibirá bendición de Jehová, Y justicia del Dios de salvación.

(6) Tal es la generación de los que le buscan, De los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. Selah. (Es la casa de Jacob aquella que sube al monte de Jehová).

(7) Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, (Alzad, oh puertas de acceso para Dios, vuestra autoridad. Alzad vuestra autoridad, oh puertas de gloria. ¿Qué gloria? El rey de reyes. ¿Qué gloria? Cristo Jesús, la esperanza de gloria. Alzad tu autoridad, y permitid que el rey de gloria entre. ¿Y que entre adónde? ¡A la tierra!) Y alzaos vosotras, puertas eternas, Y entrará el Rey de gloria.

¿Quién es el rey de gloria? ¡El Rey de reyes, el Señor de señores! Levanta tu autoridad. Dale acceso al pueblo de Dios. Dale acceso a la autoridad de Cristo en la tierra. Ahí vemos grandes puertas levantándose en el cielo. Somos las puertas de gloria. ¿Por tu boca, sale dios o sale Satanás? Deberías estar lleno de Dios, así que de tu boca tendrá que salir Dios. Y ten cuidado, porque mañana por la misma boca puede salir Satanás. ¿Cómo dice, hermano? Que si le sucedió a Pedro, es porque le puede ocurrir a cualquiera.

Que quede claro: somos puertas que damos acceso a influencias espirituales. Levanta tu autoridad, y permite que el Rey de gloria sea manifestado. Eso significa que, sin autoridad, no se puede manifestar. Porque Cristo no pide permiso, Él toma posesión.

Cuando Él anduvo por acá le dijo a uno: vaya a la aldea y consígame un cuarto, por favor. ¡Pero ese asno no es suyo! Usted vaya y dígale que el Rey quiere ese asno. La tierra es de Él. Y cuando tú te comportas como si fuera tuya, entonces es cuando la posees. Cuando tú tienes una autoridad que es excelente, atraes a personas hacia ti.

Toda autoridad es reconocida por autoridad. Por eso es que siempre digo y repito: si la iglesia tuviera autoridad, los gobiernos la reconocerían. Porque los gobiernos terrenales también respetan autoridad. De eso se trata la política. ¿Quién es el Rey de gloria? Jehová, fuerte y valiente. Y luego dice: alzaos vosotras, puertas eternas. Somos eternos. Y entrará el Rey de gloria, Jehová de los ejércitos.

Dios quiere entrar, como varón de guerra, y traer una plomada en las naciones. Entendiendo que este es Jacob, ahora vamos a ver dónde te encuentras tú en el camino de la iglesia gloriosa. Quiero que me acompañes a verlo con mayor claridad a partir del texto que encontramos en Génesis capítulo 29.

(Génesis 29: 15) = Entonces dijo Labán a Jacob: (Labán, te recuerdo, era el suegro de Jacob. Su nombre significa tornarse blanco, mezcla de ladrillo, o altar de piedra. La implicación es convertirse en un altar de piedra santificada. La idea es que a partir de aquí, tu te3 conviertas en un altar de piedra blanca, santificada para Dios) ¿Por ser tú mi hermano, me servirás de balde? Dime cuál será tu salario.

(16) Y Labán tenía dos hijas: el nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Raquel.

(17) Y los ojos de Lea eran delicados, pero Raquel era de lindo semblante y de hermoso parecer.

(18) Y Jacob amó a Raquel, y dijo: Yo te serviré siete años por Raquel tu hija menor.

(19) Y Labán respondió: Mejor es que te la dé a ti, y no que la dé a otro hombre; quédate conmigo.

Y a partir de este momento, será muy convenientes que prestes suma atención a lo que digamos, ya que será necesario que te vayas identificando, a partir del relato original y sus implicancias, con las pruebas que tú en lo personal y privado, puedas estar viviendo. Eso, para que puedas entender en qué sitio espiritual estás, precisamente, de esa iglesia que se llama Jacob. El remanente de Dios, la iglesia gloriosa.

El nombre de Raquel, significa “viaje largo”, donde los elementos principales son el sexo femenino. Tiene la tipología de Eva, la cual vive en decepción. Entonces, Raquel significa un viaje largo en decepción. El nombre Lea, significa “cansancio o agraviarte”, que lleva como conclusión, congregar o reunirte en asamblea, en una nación. En otras palabras, Lea significa un tiempo de agravio, que te convierte en una nación.

Raquel significa un viaje largo en medio de la decepción. Jacob, o la iglesia, están en un lugar llamado Labán, y Labán tiene como meta, purificar un altar blanco, fuerte y santificado. El primer principio que vemos aquí, es que la iglesia, pidió a Raquel, no a Lea. Raquel, te recuerdo, significa un viaje largo en decepción. Significa el deseo tuyo y no el deseo de Dios.

La palabra nos dice que Labán le dijo a Jacob: Es mejor que te la de. ¿Por qué Dios prefiere que nosotros experimentemos nuestros propios deseos, antes de experimentar Su voluntad? Porque hasta que tú no estés cansado de ser un rutinario dominguero; hasta que tú no estés cansado de ministraciones con brazos carnales; hasta que tú no estés cansado de sentarte en el banco, silla o butaca de una iglesia y nunca ver el poder de Dios; hasta que tú no estés cansado de fracasar vez tras vez en el intento de administrar su ministerio; hasta que tú no estés hasta la coronilla de una iglesia vacía de la unción de Dios; hasta que no estés harto de denominaciones llenas de la carne, entonces no vas a clamar a Dios para que derrame su poder divino.

Es cuando el pueblo de Dios está cansado, y ya no aguanta más de ver otro culto, otra reunión, otro servicio como de costumbre, que se pone de rostro al suelo y clama por el verdadero mover de Dios. Es una lástima que tengamos que llevar tantas derrotas para desear lo verídico. Porque, hasta que tú no estás cansado de lo falso, tú no pides lo real. Es la costumbre de la iglesia.

Samuel escogió, cuando fue a escoger a David, escogió a todos los reyes errados. Es este, decía, yo sé que tiene que ser este. ¡Yo llevo veinticinco años ungiendo reyes! ¡Tiene que ser este! Samuel; ¡Te equivocaste! ¿Cómo que me equivoqué? ¡Esto es costumbre, tradición! ¡Tiene que ser grande, por lo menos un codo más de estatura! ¡Fuerte, bien parecido! ¿Cómo que me equivoqué? Samuel; ¡Te equivocaste!

Está bien, Señor; me equivoqué un poquito. Entonces tiene que ser el de al lado, porque sólo es un poco más bajito. ¡No, Samuel! ¡Ese tampoco es! Experimentó todo lo errado, para luego experimentar que el corazón de Dios estaba en David. El mocoso ese que andaba con las ovejas.

El pueblo de Dios tiene que manifestar un deseo en él por la verdad. Porque si no la manifiesta, vas a dar un viaje bien largo, enamorado de Raquel. Y eso se llama decepción. Y aquí vemos que el primer estudio que Jacob debe cursar, es de siete años. Hablo del tiempo cronológico. Estoy hablando de una etapa en tu vida. Siete significa perfección, significa el tiempo que te toque a ti aprender esa lección, ese principio.

Hay personas que llevan cuarenta años persiguiendo a Raquel. Muchos experimentaron a Raquel en sus primeros años de su vida cristiana, pero luego se divorciaron de ella. Los que han crecido más rápido, seguramente es porque no les agrada los viajes largos. Raquel: decepción en viaje largo.

¿Cuántos, en la iglesia, se encontrarán en esa estación, en esa etapa? Persiguiendo su propio deseo, persiguiendo su propio anhelo, viviendo sus propios planes, y todavía no ha clamado a Dios por lo verídico. Cuando Jacob descubre que no se le dio a Raquel, porque Dios no siempre te va a dar lo que tú quieres, sino que te va a dar lo que sea de su voluntad.

Porque muchos son los planes del hombre, pero sólo el propósito de Dios prevalece. Entonces, experimenta otros siete años más. Otro kairos, otra estación. Siete años más. Otra etapa, otra era, donde tiene que perfeccionarse, experimentando la voluntad de Dios. Lea: la voluntad de Dios.

Entonces, lo primero que podemos ver aquí, es que tu propia voluntad es un viaje muy largo y termina en decepción. Es decir que tiene que pasar una etapa hasta que tú estés perfeccionado, en el entendimiento de la voluntad de Dios. Siete años. Un tiempo, no estoy hablando de años. Siete años pueden ser treinta, siete años puede ser una semana.

Siete años es hasta que tú aceptes en tu corazón lo que Dios está haciendo. Si tú has estado errado por treinta años, no importa. Ponte cenizas en tu pelo, rásgate la ropa y glorifique al Dios de todo poder, porque Lea ha llegado a tu vida. Siete años experimentando la voluntad de Dios.

(29) Y dio Labán a Raquel su hija su sierva Bilha por criada.

(30) Y se llegó también a Raquel, y la amó también más que a Lea; y sirvió a Labán aún otros siete años.

Aquí queda en evidencia que, después de experimentar tu deseo, y después de reconocer la voluntad de Dios, no puedes salir corriendo como si ya lo entendieras todo. Ahora necesitas otra etapa en tu vida, madurando en la voluntad de Dios. Pregunto: ¿Dónde se encontrará la iglesia, hoy?

¿Persiguiendo a Raquel? ¿Aceptando a Lea? ¿O madurando en el propósito de Dios? Vayan ubicándose ustedes mismos. Siete años, otra estación con Dios. Perfeccionando, madurando, y t4eniendo más y más revelación y entendimiento en lo que verdaderamente es la perspectiva eterna y voluntad de Dios para su iglesia en la tierra. Luego de esto vemos que ahí, y sólo entonces, las lecciones aprendidas a través de estos episodios, comienzan a dar frutos.

(31) Y vio Jehová que Lea era menospreciada, y le dio hijos; pero Raquel era estéril.(Nota que tu voluntad y tus deseos, nunca traen fruto para Dios. Fue Lea quien comenzó a dar frutos).

(32) Y concibió Lea, y dio a luz un hijo, y llamó su nombre Rubén, porque dijo: Ha mirado Jehová mi aflicción; ahora, por tanto, me amará mi marido.

Rubén es el primer fruto. Significa “Ha mirado”. Significa que cuando tú ya eres maduro en la voluntad de Dios, ahí es donde nace la verdadera visión. Allí es donde obtienes la visión por el propósito. Y cuando tú obtienes esa visión es, entonces, como Abraham y como Moisés, no habrá arma forjada contra ti que prevalezca, porque estás maduro en la voluntad de Dios, y el primer fruto, es nada menos que visión de Dios.

Rubén es el primer fruto. Visión de Dios. Ha mirado. Vista recobrada. Era un pueblo que estaba en la oscuridad, pero ahora tiene ojos para ver. La visión de Dios ha llegado a su iglesia. Una vez que se ha divorciado de Raquel, se casa con Lea y madura en su propósito.

(33) Concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: Por cuanto oyó Jehová que yo era menospreciada, me ha dado también éste. Y llamó su nombre Simeón.

El segundo fruto, es Simeón. Oído y entendimiento para la voluntad de Dios. Una vez que experimentas sui voluntad, ya nunca más puedes experimentar derrota, sino que sólo puedes experimentar el propósito de Dios. Y luego vendrá la visión. Un oído obediente para seguir las instrucciones y para que la obediencia suma sea manifestada.

Oído entendido, para la visión de Dios. El problema con muchos de nuestros líderes, es que no tienen oído. Tienen visión, pero no tienen oído. No quieren escuchar más visión. Dios tiene mucha visión. ¿Cuántos saben que la visión de Dios es más grande que la nuestra?

(34) Y concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: Ahora esta vez se unirá mi marido conmigo, porque le he dado a luz tres hijos; por tanto, llamó su nombre Leví.

El nombre Leví significa Unidad. Primero viene la visión, luego viene el oído entendido, y si uno es obediente a lo que Dios dice, la iglesia de Dios comienza a unificarse en el propósito de Dios. Unión del uno con el otro. Leví significa Unidad, unión el uno con el otro.

(35) Concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: Esta vez alabaré a Jehová; por esto llamó su nombre Judá; y dejó de dar a luz.

Adoración y gratitud al Dios viviente, porque ha nacido una nueva visión, un nuevo oír del Espíritu, y una nueva comunión ministerial que nos trae la victoria. Alabanza y adoración, el fruto que se produce una vez que ha llegado la visión y el oído entendido, que nos une en propósito como un remanente que se llama Jacob.

En este momento sería muy bueno que reflexiones para tu adentro, y te preguntes dónde estás tú. ¿Estarás, acaso, dentro de estos siete años? ¿Estarás detrás del deseo de tu empresa? ¿O será que todavía eres muy joven y solamente estás enamorado de tu novia sin espacio para pensar en nada más?

Porque, convengamos en que también hay mucha gente que vive en una miseria tan grande, en todos los aspectos, que necesita desesperadamente acudir semanalmente a una iglesia con la idea de que así dios no tendrá otro remedio que bendecirlo grandemente de una vez por todas. ¿Cuál es la realidad de tu deseo, hoy? ¿Qué es lo más deseas en tu corazón? ¿Será Dios o el ministerio?

Buena pregunta es esa, ¿Verdad? Es como preguntarte: ¿Será la guitarra, o será el sonido de la guitarra? ¿Será que te seduce pararte delante de un montón de gente y lucirte, o será que verdaderamente sientes carga por adorar o alabar a Dios? No respondas nada, sólo piénsalo. En el capítulo 32, vemos la próxima lección, versículo 24.

(24) Así se quedó Jacob solo; (Es notorio que luego de todo esto, viene un tiempo de soledad. Hermano; cuando tú empiezas a hacer la transición y decides abandonar el corral lleno de gallinas y te conviertes en un águila, entonces comienzas a volar solo. Los demás no van a venir hasta que vean la victoria. Y para tener victoria, tienes que ser distinto. No seas del grupo, no seas del montón, sé de aquellos que son especiales delante de Dios) y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba.

(27) Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob.

(28) Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.

¿Quién era Jacob? La iglesia, ¿Verdad? ¿Quién era Jacob? El remanente, ¿No es cierto? ¿Quién es Israel? Oh, gloria. Vamos de nuevo. ¿Quién es Jacob? La iglesia, ¿Verdad? Y entonces el nombre de Jacob fue cambiado, ¿Y ahora se llama? Israel. ¿A quién pertenece la promesa? ¡A la iglesia!

Jacob luchó con Dios y llamó a aquel lugar, Peniel. Eso significa “Cara a cara con Dios”. Esto nos enseña que uno lucha cara a cara con Dios, en intimidad con Dios, que uno paga el precio por conseguir la presencia de Dios, uno lucha contra potestades y principados, contra la oposición, contra la religión, pero paga el precio que sea necesario, para estar cara a cara con Dios.

Y hay un fruto muy grande. Tú entras luchando, pero sales transformado en el Israel de Dios. Es una lección muy grande, hay un grupo de hombres y mujeres que se están levantando, que ya no son Jacob, son israeles de Dios, que no se detienen ante nadie y que se han convertido en oráculos de Dios. Daniel 11:32 dice que aquellos que conocen a Dios, harán grandes hazañas.

Luchar con Dios, hasta que Dios te dé la bendición. Muchos quieren ministerio, muchos sienten el llamado y se creen que ya están prontos para dar el ministerio. Al ministerio hay que darlo a luz en oración. Al ministerio hay que darlo a luz en intercesión. Hay un precio, a veces. ¿Cuántos están dispuestos a ser transformados por Dios?

De hecho, cuando se pregunta esto a la gente, hay un coro casi en nivel de ovación que responde un monumental “¡Amén!”, pero cuando Dios llega con el primer pedido o directiva, empiezan a arrugarse y arrugarse hasta hacerse muy pequeñitos e inofensivos.

Cuando Juan miró en el cielo y dijo: veo uno que se parece a un león de Judá. Y después volvió a mirar, y dijo: y veo al Cordero. ¿Cómo?  ¿En qué quedamos, vio al león o vio al cordero? Hay muchos que viven la vida del cristiano, mirando para el cordero. Sólo un problema, el cordero fue transformado. Ahora, lo que hay es un león. Ya no hay cordero. Es el león de la tribu de Judá.

¿Cuántos saben que el león ruge? Si el diablo viene a tocar tu puerta, entonces tú tomas la personalidad de ese León de Judá y le ruges en la cara. Vas a ver cómo se va corriendo. Vamos a ver ahora el capítulo 33, allí está de alguna manera, el resultado de todo lo que hemos estado viendo.

(Génesis 33: 1) = Alzando Jacob (Que ahora es Israel)  sus ojos, miró, y he aquí venía Esaú, (Que por lo que vemos, estaba lejos de darse por vencido. Sólo que Jacob, ahora es transformado. Recuerden que Jacob salió huyendo de Esaú, al igual que Israel de Egipto. Al igual que nosotros salimos corriendo del mundo, gracias al Dios que nos rescató. Pero en ese proceso, somos transformados en Israel, y volvemos al mundo. Sólo hay santificación para preparación, para volver a entrar al mundo del cual saliste. Jacob salió corriendo, pero esta vez no corrió) y los cuatrocientos hombres con él; (Cuatrocientos hombres. ¿Para qué eran los cuatrocientos hombres? Para degollar a Jacob. Sólo un problema, que ya Jacob no vivía; sólo Cristo en él Ya no vivo yo, sólo Cristo vive en mí). entonces repartió él los niños entre Lea y Raquel y las dos siervas.

(2) Y puso las siervas y sus niños delante, luego a Lea y sus niños, y a Raquel y a José los últimos.

(3) Y él pasó delante de ellos y se inclinó a tierra siete veces, (2 Crónicas 7:14, dice: Si se humillare mi pueblo, yo sanaré ¿Qué? ¡La tierra! Después de haber pasado por esto, y aunque el león de Judá es poderoso, y la iglesia entiende el poder que tiene, será humilde delante de los ojos de Dios, algo que no tiene nada que ver con pobreza; tiene que ver con humildad de espíritu. Y se postrará siete veces ante el mundo, y aún seguirá  teniendo autoridad sobre el mundo. Noten lo que sucede. ¡Se postró siete veces! Significa: las veces que sean necesarias) hasta que llegó a su hermano.

La religión, hoy, es tu enemigo, pero cuando la iglesia Jacob se convierte en Israel, la religión va a venir buscando, con cuatrocientos hombres, destruirte. En aquel entonces, la iglesia de Dios va sólo a ponerse de rodillas, y el redargüir del Espíritu Santo trae a todos aquellos que eran sus enemigos, a besar su cuello. Y nos ganamos al mundo, y al resto de la iglesia. Esa es la gran siega. Esa es una iglesia gloriosa, grande, pero de rodillas.

(4) Pero Esaú corrió a su encuentro y le abrazó, (Entiende, hermano, nuestra labor no es convencer al mundo. Nuestra labor es ser transformados, y el mundo te abrazará. Porque el mundo sabe que está mal, pero no tiene alternativa. Cuando la iglesia cambia de Jacob a Israel y se convierte en estandarte, el mundo, la religión y todos aquellos que eran tus enemigos, van a venir corriendo, y te abrazarán. Esa es la gran siega que dice que todas las naciones subirán al monte de Jehová, y la ley ciertamente, saldrá desde Sion. Esa es la iglesia de Dios. ¿Cuándo? En los últimos días, antes de la venida de Cristo) y se echó sobre su cuello, y le besó; y lloraron.

¿Cuántos han entendido que hay un proceso en la vida cristiana? ¿Cuántos pueden ver que estos principios son aplicables a tu iglesia, a tu vida, a tu familia, a tu empleo, y a la iglesia corporal de Cristo? ¿Dónde te encontrarás tú en este día?  ¿Será que tú estás luchando con Dios para ser transformado? ¿O será que tú todavía andas persiguiendo a Raquel?

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Mientras Llega el Tiempo Divino

Quiero comenzar este trabajo en la carta de Pablo a los Gálatas en el capítulo 4. Y lo que deseo es traer un  mensaje a la iglesia en general, que estoy seguro va a responder a muchas preguntas que a veces en silencio la hacemos al Señor. En medio de un tiempo militante y de verdades reveladas, solemos a veces tener preguntas que ni siquiera nos atrevemos a formulárselas a ningún creyente simplemente porque suponemos que son tontas.

Sin embargo, Dios siempre quiere contestar. La verdad es que Dios habla todo el tiempo y tenemos que ejercitar la disciplina necesaria para desarrollar un oído que resulte apto para oír la voz del Cielo. De allí que esta palabra que te va a llegar ahora, está diseñada tanto para ti de modo individual o para lo que sea tu ministerio, o tu familia, tu matrimonio, tus hijos.

(Gálatas 4: 1) = Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, (Nota que mientras tú no madures, espiritualmente sigues siendo esclavo, de lo que sea que te tiene atado. Mil disculpas por fastidiarte tan pronto, pero dime la verdad: cuando yo estaba leyendo eso, ¿No te fue mostrado lo mismo? Es normal que de cuando en cuando la Biblia te clave una espada. Ahí lo dice. Dice que somos herederos, pero que si somos niños, en realidad todavía somos esclavos) aunque es señor de todo;

(2) sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre.

3 Así también nosotros, (Escucha: ya se acabó de lo que estaba hablando y ahora te avisa que está hablando contigo, no con una multitud abstracta.) cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo. (El mayor problema aquí es que algunos eran niños, pero otros todavía lo son

4 Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, 

Vemos dos cosas señaladas en estos cuatro versos: Uno, que es el tiempo señalado por el Padre. Y Dos, que hay una tal cosa llamada El Cumplimiento del Tiempo. Quiero incentivar para formular y formularnos algunas preguntas, inspirado por el Espíritu, a ver si puedo hacer la misma pregunta que a veces nosotros nos hacemos.

No quiero hacer esto como si fuera una crítica, sino simplemente para que tengamos una respuesta concreta a esa pregunta. Reitero, esto es no es de naturaleza crítica, sólo queremos desarrollar la mente de Cristo. ¿Por qué, -me pregunto yo y tantos más-, envió Dios a su Hijo al mundo, en el tiempo en que lo hizo? ¿Por qué no lo envió quinientos años antes? ¿Por qué no lo envió en 1970 u 80? ¿Por qué lo envió en ese tiempo?

La palabra nos dice en Isaías 42, que Él tiene dominio sobre las generaciones, y las llama desde el principio. Así es que muy bien pudo haber enviado a su Hijo en otro tiempo. ¡Si todas las generaciones están pre-determinadas por su consejo! Tú puedes pensar que quizás fue porque el mundo estaba lleno de perversidad en esos días, y tal vez era cuando realmente hacía falta que Cristo viniera.

Claro está que, si fuese esa la respuesta, podemos preguntar por qué, entonces, no lo envió en el tiempo de Noé. La palabra dice que en el tiempo de Noé, el corazón del hombre era continuamente malo. Tanta fue en aquel entonces la maldad, que Dios se arrepintió de haber creado al hombre.

Otros podían decir, quizás que hoy es peor que en los días de Noé. Así es que, entonces, ¿Por qué no lo envió ahora? Sin embargo, podríamos diferir en esto, porque recuerda que en los días de Noé, solamente fueron hallados ocho justos. Y que incluso no eran ocho, era uno. Sólo que por autoridad delegada y bendición de padre, se salvaron dos o tres malhechores allí.

Pero hoy, ¡Somos más los justos! Así que no podemos estar peor hoy que en el tiempo de Noé. Doscientos millones de cristianos, dicen algunas encuestas serias. Cuantos llenos del Espíritu, cuántos justos, no lo sé, espero que todos. Pero si así no fuera, igual hay más justos que los que había en el tiempo de Noé. De allí que quiero, hoy, desatar un principio que tiene que ver con aquellos ocho justos y todos los que puedas contar como buenos, hoy.

Esto, aunque no tenga relación directa con el tema debo decirlo, es importante, porque es la justicia la que detiene el juicio. Tu ciudad puede estar bajo juicio porque tal vez se lo merece. Y pueden ocurrirle cosas graves. A menos que un justo sea capaz de detener ese juicio. ¿Serás tú el que se lo pida al Señor con la autoridad de sentirte justo?

Si el diseño de Dios es reconciliar y restaurar, su deseo es que nadie se pierda y que todos tengan vida eterna. Así que hoy que abunda la iniquidad, vamos a darle fuerza a este principio. Hay algo que todavía está presente, que restringe el juicio: se llama la iglesia gloriosa. Vamos a reconciliar el orden divino. Está bien, hermano, pero… ¿Y hasta cuándo estaremos en eso? ¡Hasta que ganemos!

Entonces, la contestación no depende de la iniquidad ni de la abundancia, hemos visto que en el tiempo de Noé era peor que en el tiempo de hoy. Consecuentemente, peor que en el tiempo que vino Cristo. Sin embargo, la duda sigue flotando: ¿Por qué no nació en otro tiempo? La única respuesta la encontramos en Gálatas 4, donde dice: el cumplimiento del tiempo. El cumplimiento del tiempo. El tiempo contiene un grado de poder. Y si es tiempo divino, ese poder ya sabes de dónde proviene. Satanás no es divino, olvídalo.

Vamos a estudiar eso sí me acompañas, y ahora vamos a ver lo mismo pero desde un ángulo mucho más cercano a ti. Ahora la pregunta, es: ¿Por qué tú naciste cuando naciste y en el lugar que naciste? ¿Por qué no naciste hoy? ¿Por qué no naciste cuando estaba Cristo? ¿Por qué tuviste que nacer el día que naciste? Mira Isaías 41.

(Isaías 41: 4) = ¿Quién hizo y realizó esto? ¿Quién llama las generaciones desde el principio? Yo Jehová, el primero, y yo mismo con los postreros. 

Así que te queda claro que tú no naciste por casualidad el día que naciste. Fuiste llamado por Dios desde el principio para ser manifestado en este tiempo. Entonces podríamos preguntarnos qué vinimos a hacer en este tiempo, cuando aparentemente no podemos hacer nada. Claro que pensar de esta manera, sería poco menos que insultar a Dios y su poder administrativo.

Porque, primeramente, empecemos porque Dios nunca se equivoca. Y la iglesia y el Reino de Dios, siempre es la solución del problema del mundo. Y nosotros hemos nacido ahora, porque tenemos un equipamiento espiritual, una preparación interna, sea latente o que tú no la hayas descubierto, pero está allí, y Dios te preparó precisamente para ser la respuesta o la solución de este tiempo.

No tienes que recibir, sólo tienes que efectuar. Tú tienes lo que necesitas para este tiempo. No importa cuál sea la tribulación, tú estás equipado para vencerla. Porque Dios sabe a quién pone, cuándo y dónde y por qué. ¡Y nunca se equivoca! Dios no tiene agendas temporales, no experimenta como algunos de nuestros ministerios. Él es el principio, el arche de la creación. Arche es diseño.

Y tiene un plan eterno. Y nosotros no llegamos a ser por casualidad, sino que fuimos escogidos en él desde los principios. Cristo fue inmolado desde el fundamento de la tierra. Efesios dice que nos escogió en él, antes de la fundación del mundo. Pablo aclara que el misterio estaba escondido desde los siglos en Dios. Nos dice en Tito, que fuimos llamados con santo llamamiento, antes de los tiempos de los siglos. Ahora lo quiere ejecutar a través de ti y de mí.

Pero, ¿Por qué nacimos ahora y no en otro tiempo? Vamos a verlo desde otra óptica. Una óptica cotidiana y más íntima de verlo. Es un principio sencillo el que me propongo impartir desde este mensaje. NO es momento de andar buscando revelaciones espaciales, estamos en la tierra.

Demasiados creyentes viven en un estado de frustración constante, por el tema de saber si están en el tiempo de Dios, o no. Y la efectividad de lo que tú haces, depende de la seguridad que tú tengas, de estar en la voluntad de Dios, o no. Vale la pena mencionar que, no hay cosa que produzca más poder en un creyente, que saber que está haciendo lo que Dios quiere que él haga.

Quiero repetir esto: no hay cosa que produzca más poder en un creyente, que entender que está en el propósito de Dios, que está en el tiempo de Dios, y que lo que él está haciendo, es la voluntad de Dios. Porque la mayoría de los cristianos que he conocido se han pasado la vida haciéndose la famosa pregunta: ¿Será, o no será? Una gran parte de nuestras luchas y debates, como creyentes, giran en derredor de esta raíz. ¿Dónde vivo? ¿Dónde trabajo? ¿Con quién me caso? ¿Cuándo me mudo? ¿Me salgo de la iglesia? ¿Me quedo en la iglesia? ¿Predico o me quedo callado? ¿Doy cien o no doy nada? ¿Qué hago?

Ejemplo: como niños espirituales nos preguntamos, a veces, cuál es la descripción del trabajo de Dios. O sea que vivimos en un estado confundido de: ¿Qué puedo contar yo? ¿Con qué puedo contar de parte de Dios? ¿Qué se supone que Dios pueda hacer para mí? Sí, obvio, somos muchos los que creemos que Dios puede hacer cosas milagrosas, pero esa creencia cambia su tonalidad cuando preguntamos: ¿Lo haría por mí?

Tú sabes que Dios sana, tú sabes que Dios prospera, pero esa no es la duda. La duda, es: ¿Lo haría Él por ti? Sabemos que Él sostiene al mundo, ese es parte de su trabajo. Porque dice la Biblia que su palabra sostiene todo lo que es creado. Sabemos que es creador, pero: ¿Qué hay de su voluntad para tu vida? ¿Compras esa casa, o no? ¿Inviertes en ese nuevo negocio, o no? ¿Será de Dios? ¿No será de Dios? ¿Y qué hay de ese llamado?

Cuidado, porque por ahí tienes el teléfono descolgado, o el celular sin batería, por eso no suena. La duda, es: ¿Te lanzas al destino de Dios, o te quedas en la embarcación un tiempo más? Como niños espirituales, como nuevos creyentes, esto es normal, una duda normal. Quizás algunos todavía andan confusos en este tiempo, lo cual es un poco triste, pero siendo ya maduro, no debería ser esa su batalla.

Te digo: si tú llevas seis o más meses en el evangelio, tú ya debes eliminar algunas de estas preguntas. A medida que vamos madurando, entramos en una dimensión más profunda e inquisitiva. De allí que nuestras preguntas ya tienen que dejar de ser personales, para pasar a ser, por ejemplo, para saber qué está haciendo Dios a nivel corporal, para nosotros poder ser parte de ello.

Mira; sabemos que Dios sana. Él lo ha declarado por su propia boca, está establecido en la palabra, es parte de su descripción de trabajo. Jehová tiene un nombre, Rafa. Tiene nombres que identifican su funcionamiento. Hemos presenciado sanidades. Sabemos que es parte de mi herencia. Por su llaga fuimos sanados, dice. Todo eso lo sabemos. La pregunta, es: ¿Cuándo

Si tú sabes que Dios sana, te quedas preguntándote cuándo te quita ese dolor que tienes. La pregunta no es si sana o no sana. La pregunta es cuándo te va a sanar a ti. Hay muchísimos que jamás hablarían con Dios de ese modo, pero hay unos cuantos que sí, te lo aseguro. Me pregunto para preguntarles: ¿Cuántos de ustedes que me están escuchando tienen preguntas así?

Y no me digan que ninguno, porque entones me equivoqué de mensaje, discúlpenme. Algunos fueron sanados instantáneamente, pero otros no. Otros fueron progresivos. Otros fueron sanados cuando iban caminando. Otros, fueron por la obediencia. Aún en el propio ministerio personal de Cristo, vemos que hay variaciones en los métodos de sanidad. Pero, entendemos que Él sana. El problema, es ¿Cuánto serás sano tú?

Sabemos que Dios libera. Sabemos que Él es fiel y que no permite que nadie sea tentado más allá de lo que él mismo puede soportar, y que tiene una puerta. ¿Dónde está la puerta? Que con cada tentación, hay un escape. Pero, la mitad de la iglesia, no escapa. Entonces, la pregunta no es si Dios libera o no libera, la pregunta, es: ¿Cuándo te libera a ti?

Y si realmente libera, Dios, ¿Por qué siempre parece que llega en el último segundo? Dios siempre llega, lo sabemos. ¿Pero por qué tiene que ser a las 11.59.59? Porque Dios sólo tiene una hora: Hoy. No ayer ni mañana, siempre es hoy. Calculo de deberíamos haber aprendido ya el estilo de Dios para dejar de preocuparnos, ¿No te parece?

Cuando no te preocupas, desatas el tiempo de Dios. Hay ciertas características que son parte de Dios, ¿No es así? Sabemos que Dios prospera, lo hemos visto. La palabra dice en Filipenses que Él suplirá todas tus necesidades. Entonces tú me dices: ¡Pero es que tengo muchas! Repetimos la escritura como loros.

Somos mucha confesión, pero vacíos de adentro. Declaraciones voluntaristas y victoriosas, las que quieras, pero: ¿Las creemos? ¡Porque si no las creemos, aunque las aullemos y vociferemos, no las activamos! Porque Dios no se mueve por recursos técnicos o dialécticos, Dios se mueve por fe.

Así que este tema creo que es muy importante, porque sobre él gira la mayoría de nuestras incógnitas, que nos atan de poder entrar en lo que estamos haciendo. Porque si estamos preocupados por estas cosas que, sin desacreditarlas para nada, no son realmente importantes, no nos queda demasiado tiempo libre y fresco para encarar cosas verdejamente importantes y de fondo para el Reino. Por eso es que él dice: buscad primeramente el reino de Dios y su justicia…

Eso quiere decir, pasado en limpio: “Busca primeramente el señorío mío en tu vida; haz todo lo que yo estoy haciendo, y yo me encargo de todo lo demás y corro con todos los gastos. Muchos no pueden hacer la voluntad de Dios porque están demasiado preocupados por ver cómo van a pagar la cuenta, como van a afrontar los gastos.

El tiempo de Dios, es un misterio en la vida de muchos creyentes. Mira una de las respuestas que, a mi entender, nos va a bendecir. Número uno: yo creo que hay tres cosas que tienen que estar presentes, para poder desatar del cielo todas las bendiciones. En primer lugar, tu fe. Marcos 11:23 dice que cuando pidas, tienes que creer que ya lo tienes.

O sea que tienes que creer, tienes que tener fe. Y esto no es un problema, porque todos tenemos una medida de fe. Y además, creo que queda claro por la palabra, que no vivimos por causa de nuestra fe, sino de la fe del Hijo de Dios. Y esa fe no necesita ayuda, está ahí. Eso sí; está ahí cuando tú sabes vivir a través de ella. Eso significa salir de la tuya y entrar en la de él. Son dos dimensiones totalmente distintas.

Número dos: para desatar las bendiciones de Dios en tu vida, saber el tiempo de Dios, su voluntad, tienes que entender la voluntad de Dios. O sea: tienes que tener fe, pero también tienes que saber cuál es la voluntad de Dios. Por ejemplo: no es correcto preguntar si Dios sana. ¡Sí, sana! Tampoco puedes tildar el equipo preguntando si Dios prospera. ¡Sí, prospera! ¡Está establecido!

Tenemos que tener fe y entender que es voluntad de Dios sanar y prosperar. Es como un disco rígido; esas dos aplicaciones ya están archivadas y son válidas y vigentes hoy mismo. Sólo tienes que operar apretando una tecla que dice “fe”, y no “enter”. Por eso, los recursos funcionan cuando sabemos estar en la voluntad de Dios en fe.

Pero, cuando el tema es un poco más personal o individual, entonces las cosas ya no nos llegan tan claras; por ejemplo, para fundar un matrimonio. Si alguien te hace esa pregunta: ¿Con quién debo casarme? Tu primera respuesta debería ser: ¿Quién te gusta? Y esa persona que te gusta, ¿Te produce un fuego que empieza a quemarte? Pues entonces, cásate.

¡Pastor! ¿Cuántos hijos cree usted que debo tener? Perdón… ¿Cuántos hijos crees mantener con tu trabajo? Sin embargo, algunas cosas no son tan obvias. Entonces, tenemos que aprender a meditar y a oír la voz de Dios. Esperar a ver si la paz interna rige cada decisión.

Porque aquí, en tu cabeza, tú sabes, no hay paz. Nunca hay paz. Hay confrontación de reinos las veinticuatro horas. Si te dejas llevar por tu mente, nunca haces nada durante las veinticuatro horas. No sirve. De pronto sale algo que no te parece demasiado lógico, pero resulta que por dentro, tú sabes, que sabes, que sabes, que no sabes cómo, pero sabes, que de alguna manera eso que parece ilógico, va a salir bien. Tenemos que esperar eso para saber su voluntad.

Número tres: tú puedes tener toda la fe del mundo, y puedes tener la voluntad de Dios establecida en tu vida, pero si no tienes el tercer ingrediente, no se manifiesta: el tiempo de Dios. Porque ahí en este ámbito, solamente manda Dios. Este señorío, es de él; nadie se lo quita. El tiempo de Dios. Cuando Dios quiere, ahí está. Cuando Dios llega, ahí está. Nunca tarde, nunca temprano. Pero hay un tiempo divino para ti, y el tiempo de Dios, es soberano. Tú no lo controlas, sólo Dios lo desata.

Un orador dijo una vez: “Lo más poderoso que existe en el planeta, es una idea, para la cual su tiempo ha llegado.” Porque, claro, tú puedes tener una buena idea, que presente excelentes soluciones para la problemática que te aqueja. Pero si la introduces antes de tiempo, fracasas. ¡Y era tremenda! Pero se mandó fuera de tiempo.

O bien puedes titubear, no saber si dios te va a bendecir o no; (¡Así está la mayoría de los creyentes!) y esperar tanto por algo que supones habías sido enviado al otro lado del río, que cuando al fin te decides y sales, ¡Ya se cayó el puente! Vete a Eclesiastés, vamos a ver algo allí.

(Eclesiastés 3: 1) = Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. (Dice que tiene Su hora, no cualquiera).

(2) Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; (3) tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; (4) tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar; (5) tiempo de esparcir piedras,  (Recuerda; somos piedras vivas. Hay tiempo de esparcir piedras) y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; (6) tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; (7) tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, (¡Uy! ¡Si los latinos aprendiéramos eso!) y tiempo de hablar; (8) tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; (Lo terminas de leer; hay un tiempo en que se puede aborrecer algo o alguien) tiempo de guerra, y tiempo de paz. 

(9) ¿Qué provecho tiene el que trabaja, de aquello en que se afana? 

Y la implicación es la siguiente: ¿Qué provecho le sacas a tu afán, si tu afán está fuera de tiempo? Este es el corazón de este mensaje. Tenemos que aprender a abrazar el mover presente de Dios, porque si no, todo tu esfuerzo por entrar en su voluntad, será nulo.

Si Dios está presente como varón de guerra, y tú quieres entrar cantando baladas sobre la paz y el amor humano, creo que te equivocaste de camino. Porque jamás entrarás en la voluntad de Dios con tus propios planes. Tienes que abrazar el tiempo presente. Pablo dijo: yo sembré pero otros riegan. Otro cosecha y otros aumentan.

Tenemos que entender los tiempos de Dios. Por ejemplo: hay tiempos que yo llamaría de dádiva extravagante. En esos tiempos hay mucha gente que da, da y da, sin preguntar si debe dar o no, y sin saber muy bien por qué da lo que da. Pero hay tiempos que no hay dádiva extravagante, y si llegas a dar algo, te quedas sin nada.

Está más que claro que a muchos ministros les gustaría mucho que e se tiempo de dádiva extravagante durara para siempre, pero tienen que saber que de ninguna manera será así. Las naciones pasan tiempos así, y los que están al frente se adjudican méritos que no tienen en lugar de darle gracias a Dios. Y luego, llegan otros que aseguran que los anteriores dilapidaron, en lugar de meditar un par de minutos y ver que simplemente Dios retiró su dádiva.

Sin ir demasiado lejos, e independientemente de donde habites tú, este es un tiempo no apto para inversiones de largo plazo en el nivel secular, no lo es. O sea que tenemos que aprender a abrazar el tiempo presente de Dios. Hay tiempo que es para cosechar, y si no cosechas, se te pasa el tiempo de cosecha y ese año no tienes absolutamente nada.

Tenemos que ser gente sensible al poder del tiempo de Dios. Como iglesia, tenemos que aprender a abrazar lo que Dios está haciendo. ¿Dónde estás? ¿Qué estás haciendo? Es como hacer surf. Si encaras a la ola, la ola te desparrama y te tragas medio kilo de arena, además de raspones y magulladuras. Si esperas que la ola pase, vas a tener que nadar contra de la corriente con la panza en la tabla, que no es tarea sencilla. Pero si te subes a la cresta de la ola y te vas con ella, ¡Ella te lleva!

Y el problema con mucha gente es que, cuando viene el mover de Dios, se ve, se oye ruido, se siente en el ámbito espiritual, y ves a todo el mundo entrar con el mover de Dios. Pero, cuando la ola retrocede, no se oye nada. Y el problema es que todo el mundo quiere seguir disfrutando de una ola que ya se retiró. Dios viene y se va. Trae un mover, y retrocede. Pero entra soberanamente, y se va en silencio.

Y entonces cuando la gente entra en la carne, para seguir manifestando lo que manifestaba Dios. Pero ahora ya Dios no está, y tiene que manifestarlo él, porque ha creado una demanda, y todo el mundo está esperando que él haga lo mismo y ya no puede, entonces también allí es donde empiezan a caerse ídolos.

Dios se mueve a través de distintos ministerios. Por ejemplo: hay tiempos proféticos, tiempos pastorales. Y quizás tú digas: ¡Es que a mí me gusta cómo predica el hermano Pepe, y me ponen a predicar al hermano Toto! Esa, créeme, es una sensación muy triste.

Porque tú puedes creer que un ministerio profético es tremendo, y lo es. Es una unción muy buena y muy fuerte. Sin embargo, durante mucho y tiempo y casi que te diría hasta hoy mismo, el ministerio profético ha dependido para poder dar a conocer su mensaje o extender su manto, del permiso otorgado o no otorgado por otro ministerio, que si bien ya aclaramos que no es ni puede ser superior, como tampoco inferior, de ninguna manera puede constituirse en el epicentro de la prolongación o no de una impartición divina. Y estoy hablando del ministerio pastoral.

Está bien; hay tiempo de gozo, hay tiempo de risa, pero también hay tiempo de corrección. Hermosos se verían tú y tu hijo, en el preciso momento en que tú lo corriges por algo que ha hecho mal, y él se te ríe en la cara sin darte ni la menor importancia. Todavía hoy hay gente en la iglesia que mientras el Señor procura corregirnos y encaminarnos al objetivo divino, ellos andan de carcajada en carcajada, asegurando que eso es Dios y no lo otro. ¡No estamos en tiempo de risa! ¡Dios, hoy, no se está riendo!

Dios está madurando a su cuerpo, y el tiempo de madurez, créeme, de gracioso no tiene nada. Son tiempos de decisiones que afectan vidas y sistemas. Si tú estás ahí escuchándome, entendiéndome y coincidiendo con lo que digo, tú no puedes extender esto donde lidera alguien que no lo comparte, porque a menos que tú seas el conductor, cuando tú introduzcas esta palabra, causas división. Y ninguna casa dividida prevalece…

De todos modos, el hecho de que Dios esté trayendo un mover, eso significa que hay un mover presente, y hay que abrazarlo. Pero…hermano… ¿Y cómo sabré la voluntad de Dios? Pregúntate: ¿Qué está haciendo Dios? Por sus frutos los conoceréis. Es decir que si te apuras, divides y no vences.

Dios siempre comienza con un hombre y una voz. Siempre comienza de manera singular. Y produce según su especie. Es un principio. Pero, si no sabes aprovechar lo que Dios está haciendo, entonces me temo que no tienes el poder del tiempo divino en tu vida.

Y te doy un ejemplo bien doméstico y cotidiano. Tú no vienes a ninguna iglesia para adorar a Dios. ¡No! ¿Cómo dice eso? ¡Claro que yo vengo a la iglesia a adorar a Dios! ¡Vengo todas las reuniones! No, estás equivocado. En realidad, ¡Tú naciste para adorar a Dios! Y si dependes de ir o no ir a un templo para adorar a Dios, creo que equivocaste la ruta, hermano.

Lo cierto es que, lo entiendas o no lo entiendas, tu vida tiene que ser una permanente adoración a Dios. ¿Y congregarte? ¡Claro! ¡Pero para buscar dirección corporal, no para entretenerte con coritos y poemas! En tu lugar de congregación, ya no puede ser predicada una palabra que te recuerda que no debes pecar. Ahora deben darte una dirección de marcha y tenerte al tanto de lo que Dios está diciendo hoy, ahora, en este mismo instante. Y luego, como corresponde a cualquier ejército bien organizado, salir a ejecutar las órdenes.

Con eso, lo que te estoy enseñando es que el énfasis regresa a la Palabra, que es precisamente de donde salió. Reitero: tenemos que abrazar lo que Dios está haciendo ahora. No es un tiempo de paz espiritual. Tampoco es un tiempo de pacifismos globales. Menos es un tiempo de gozo o impactos emocionales, a menos que se produzcan por una victoria que determine que un Reino se ha introducido dentro de otro y lo ha recuperado a su propietario legal.

Dios tiene sólo una palabra para los próximos años: avance territorial. Y cuando aprendes a fluir con Dios, puedes gozarte en medio de la guerra. Porque cuando tú vas a una guerra, tú puedes ser uno de dos clases de soldados: el que sabe que está ahí y no puede hacer otra cosa; sabe que aunque se rebele no va para ninguna parte; sabe que aunque se quede en las barracas, siguen cayendo los misiles; no importa dónde se siente, hay guerra en todo alrededor. Así es que, si tú quieres ser un rebelde, te mueres sin gozo.

Pero hay otro soldado que entra y dice: ¡Muy bien! ¡Ya estoy aquí! ¡Así que mejor, me gozo! Escúchame hermano. ¡Gózate! Pero es que… ¡Gózate! ¡O ganas tú, o te ganan! ¿Sabe qué pasa, hermano Néstor? ¡Es que a mí no me gusta la guerra! Ah, claro, pero a Satanás sí que le gusta. ¡Es que el pastor Fulano es el que ora siempre por mí! Mira; se acabó el tiempo soberano; cada cual cosecha lo que siembra.

La luna de miel con Dios, se acabó, La única luna de miel que vas a tener ahora, es tu tiempo de intimidad con Dios. Porque en la calle, guerra. Guerra, guerra y guerra. Así es que, al igual que existen las cuatro estaciones naturales, también existen estaciones espirituales. Por más que enciendas tus motores de fe, si no es el tiempo de Dios, se te agota la batería.

En otras palabras, tenemos que aprender a recibir lo que ya está hecho. Porque a lo mejor, nuestra calidad de agentes del Reino, nos lleva a batallar por cosas que debemos obtener. Pero hay cosas que ya se han recibido, no hay que tratar de obtenerlas. Salvo que, aunque exista una tremenda quietud externa, en el fondo esto no es de ninguna manera pasivo. Es plena intensidad y conflicto interno.

Es una paradoja. Ya está hecho, Dios lo hizo. Está presente y debemos aprender a abrazarlo. No se trata de tratar, se trata de creer. Hay gente que no se puede llenar con el Espíritu de Dios porque está tratando denodadamente de ser llenos. El Espíritu ya fue dado. Él no lo da todos los días, Él ya lo dio en Pentecostés. Lo único que está de nuestro lado, ahora, es la capacidad de recibirlo.

¿Cuántas veces te ha pasado que te pones a orar por alguien en un lugar santísimo y esa persona comienza a orar en lenguas cada vez más fuerte? ¡Cállate! En el Lugar Santísimo no se habla, se recibe. ¡Señor! ¡Por favor! ¡Ten misericordia de mí! Escucha: no le pidas sin saber tú primero que es lo que quieres.

Por eso te digo que tenemos que aprender a abrazar lo que ya está hecho. Sabemos que hay violencia. Y no le estoy quitando la violencia bíblica al mover de Dios. Pero la violencia se batalla desde una postura de victoria. Tienes que aprender a luchar desde una postura de victoria. La voluntad de Dios, no es obligatoria. La gente teme tanto estar fuera de la voluntad de Dios, como si estar fuera de ella te maldijera.

La voluntad de Dios no es un regimiento sobre tu vida. Cuando la Biblia habla de la voluntad de Dios para ti, se asemeja mucho al testamento que alguien deja al morir para que se beneficie algún o algunos herederos. Sí tú quieres, la tomas; si no la quieres, no la tomas. Eso es lo que Él quisiera para ti.

Porque cuando tú crees que estar fuera de la voluntad de Dios lo fastidia a Él, es cuando entonces te fastidias tú. Porque estás operando en temor, no en fe ni en amor. Es algo que Él ha deseado para ti, y lo que hay que hacer, es ir al banco y canjearlo. ¡No tienes que trabajar para obtenerlo! ¡Ya está firmado, es tuyo!

Por eso es que digo que ya no tenemos que luchar para obtener lo que ya es nuestro. Tenemos que saber fluir con lo que ya nos es dado. Pero, claro, eso es internamente violento. Juan dice que la obra de Dios es creer que Él vino. Es muy fuerte para algunos, creer eso. Mira Ezequiel 44.

(Ezequiel 44: 15) = Más los sacerdotes levitas hijos de Sadoc, que guardaron el ordenamiento del santuario cuando los hijos de Israel se apartaron de mí, ellos se acercarán para ministrar ante mí, (Número uno, y número dos) y delante de mí estarán para ofrecerme la grosura y la sangre, dice Jehová el Señor. (Para sacrificio, número dos.)

(16) Ellos entrarán en mi santuario, y se acercarán a mi mesa para servirme, (Número tres, para servir a Dios) y guardarán mis ordenanzas. 

(17) Y cuando entren por las puertas del atrio interior, se vestirán vestiduras de lino; no llevarán sobre ellos cosa de lana, cuando ministren en las puertas del atrio interior y dentro de la casa. 

(18) Turbantes de lino tendrán sobre sus cabezas, y calzoncillos de lino sobre sus lomos; no se ceñirán cosa que los haga sudar. 

No te ceñirás con nada que te haga sudar, cuando estás adentro. No puedes tratar de obtener lo que ya es tuyo. ¡Sólo recíbelo! Te aseguro que faltan palabras en el idioma español para llevar este mensaje. ¡Tenemos que aprender a recibirlo! No trabajes por lo que ya está hecho. Es pasivo interior, pero es una guerra exterior creer que es tuyo. Sin embargo, te lo aseguro y te lo firmo ya mismo: ¡Sí que lo es!

La voluntad de Dios, el tiempo de Dios es divino. Este es su dominio, esta es su soberanía. Y quizás tú tengas fe y conozcas cuál es Su voluntad, pero llevas años esperando. Y aparentemente, no va a llegar. Pero tú quédate tranquilo y sigue poniendo presión en el espíritu.

Presión en el espíritu, pero por fuera tranquilo. ¡No sudes! ¡Es tuyo! Pero no le quites la presión, sigue creyendo, porque en el momento en que dices que ya no va a llegar, quitas la mano y la represa de Satanás, ahogas tu vida y tienes que volver a comenzar.

¡Es que parecería como que no estoy haciendo nada! Si quitas la presión, vas a ver la diferencia. No quites la presión. ¡Va a llegar ese tiempo divino! Cuando el tiempo de Dios llegue a tu vida, Él desatará el ministerio de su Hijo para tu sanidad. El ministerio de su hijo para tu prosperidad. ¡Va a desatar a Cristo Jesús en medio de tu ministerio!

La palabra dice: ¡Aguarda! Aguarda a Jehová, pero esfuérzate, y aliéntese su corazón. No es pasivo, es una guerra. La guerra es recibirlo. Un silencio de parte de Dios, jamás debe ser confundido con ignorancia de parte de Dios. Hay veces que Dios no dice nada, y eso significa que estás fuera de la voluntad.

A veces queremos poner señales delante de Dios. Claro está que el justo camina por fe, no por señales. Tu fe está trabajando, mantenla activa. Tienes fe, sabes lo que dios quiere para ti, pero parecería ser que nunca termina de llegar. ¿Sabes qué? Hay un tiempo divino para ti. No le quites presión a la fe, no te eches hacia atrás.

Hay un momento en que llega un área divina. Ya tú has hecho todo lo que a ti te corresponde, pero hay un área que es soberana. Y esa área es el tiempo de Dios.

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Por si Fuéramos Esparcidos

(Génesis 1: 11) = Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras. 

(2) Y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí. 

(3) Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla. 

(4)Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra. 

Debo haber leído este pasaje no menos de diez o quince veces, sin exagerar. O quizás más, no lo sé, no he llevado la cuenta. Y sin embargo, al leerlo esta mañana buscando otra cosa, algo tintineó en mi cerebro de un modo muy singular, exactamente como cuando sé, que sé, que sé, que llega algo que debo compartir. Y como mi mayor trabajo en esta vida es ser obediente, aquí voy.

Mira nuevamente el verso 4, porque allí está el extremo de este ovillo que, si el Señor quiere, vamos a desenrollar ahora. Despacio, como se debe leer la Palabra, no la letra escrita. Y dijeron: (¿Quiénes son estos que dijeron lo que luego dijeron? Los hombres que encuentras en el final del capítulo anterior) Vamos, edifiquémonos una ciudad. (¿Cómo que van a edificar una ciudad si Dios los había enviado al campo y se los había aclarado muy bien, dejando traslucir que le desagradaba que se levantaran ciudades? Respuesta simple y antigua: desobediencia) y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; (¿Tú sabes que esto a mí me hace acordar de los primeros pasos hacia la caía de aquel hermoso Lucero de la Mañana, que nació siendo creación de Dios y luego decidió ubicarse junto a Él, y de ser posible, por encima de Él?) y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra. 

Si tú sigues leyendo Génesis, verás que verdaderamente fueron esparcidos sobre la faz de toda la tierra. Pero se salieron con la suya: se hicieron un nombre. Un nombre que, nos guste o no reconocerlo, todavía rebota en nuestros oídos en estos tiempos, cuando en lugar de oír el único nombre que está por sobre todo nombre, que es el del Señor Jesucristo de Nazaret, oímos diversidades inventadas por esos mismos hombres, o sus descendientes. Bautistas, Pentecostales, Hermanos Libres, Cuadrangulares, Presbiterianos, Nazarenos, y decenas o centenas de nombres propios más.

Entonces no podemos menos que mirar hacia adentro y reflexionar: ¿Dónde comenzó todo esto? Es más: ¿Cómo comenzó? Y si tú quieres añadirle algo: ¿Por qué comenzó? Tengo que llevarte del Antiguo Testamento de los albores de la Creación al Nuevo Testamento, en una de las cartas de Pablo, en este caso, a los Romanos.

(Romanos 10: 13) = porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. (Este es un principio inalterable de Dios que todavía hoy, funciona)

(14) ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quién les predique? (Este es el paso previo a lo que vulgarmente llamamos como La Gran Comisión, esto es: id y predicad el evangelio hasta lo último de la tierra)

(15) ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!

Mira; creo que la lógica de Pablo es tan sencilla que casi resulta ingenua. La lógica simple de Pablo estima que, para que tú te pongas a hacer algo para el Señor, tienes que haber sido enviado. Enviado. Punto y aparte, a otra cosa. No se trata de querer, no se trata de buscar, no se trata de anhelar, y ni siquiera se trata de ser fiel, honesto y sincero: para hacer, tienes que haber sido enviado.

Por eso es que él dice: ¿Cómo predicarán si no fueren enviados? Ustedes recuerdan el contexto del pasaje del cual es sacado este texto, ¿Verdad? Habla del oír, del pensar, de la salvación. Pero en el verso 15 que es el que nos interesa, él dice ¿Cómo van a predicar? ¡Cómo se atreven a predicar si no han sido enviados!

No creo ser el primero ni el único que, ante un problema por parte de un consiervo que busca consejo, porque no ve adelantos en su trabajo ministerial, yo suelo preguntarle si cree que verdaderamente lo ha llamado el Señor a ese ministerio. De hecho, las respuestas son educadas, medidas, respetuosas y hasta complementadas con esa sonrisa evangélica que tanto conocemos, pero el gesto me dice que mi pregunta no le cayó para nada bien. Y sin embargo es una pregunta llena de amor y buenas intenciones, no una crítica.

He oído a hombres y mujeres de Dios hablar sobre este asunto y ellos sostienen que, según sus experiencias personales, el cincuenta por ciento de los ministros que se encuentran al comando de una iglesia, no han sido enviados por el Señor a esa tarea. A mí, en lo personal, me parece que se quedaron cortos. O tuve mala fortuna en donde me tocó observar.

En lo que yo he visto, no dudo de sus mejores intenciones y hasta de su honestidad, pero en el fondo, creo que ellos supusieron o les pareció que habían sido enviados. Tuvieron algo que se llama presunción, que coincido con otros hermanos, se parece mucho a la fe, pero no es fe; es sólo presunción. Un sentir que se expresa con: “me parece”, “yo creo”, “tengo la sensación”, “supongo” o el clásico y tradicional: “yo siento”.

Déjame decirte que todo eso forma parte de la presunción. Fe, en todo caso, y desde lo personal, es decirte: yo tengo certeza total que he sido enviado para enseñar. No para pastorear, no para evangelizar, no para profetizar, aunque de pronto si Dios lo necesita pueda fluir temporariamente en esos ministerios. Pero enseñar sí, eso es lo que el Señor puso en mi vida.

Y peguntarle a un ministro con problemas si está seguro que Dios lo envió a ejercer ese ministerio, es lo mismo que encararse con alguien que asiste a una iglesia y preguntarle: ¿Tú eres salvo? Claro, esta pregunta también suena como ofensiva, incluso hasta desubicada si se quiere, pero es necesario saber con quién y de qué estamos hablando.

Entonces sale uno que te dice: ¡Pero no, hermano! Si alguien se te acerca o te escribe pidiéndote ayuda ministerial, se supone que…! ¡No! En estas cosas, yo mejor nunca supongo nada. Hace ya bastante tiempo que descubrí que lo importante para mi vida no es lo que yo supongo, sino lo que yo conozco.

Y después viene la otra. La gran mayoría de los hombres o mujeres a los que me ha tocado hacerles esa pregunta, respecto a si cree que ha sido enviado a ese ministerio que hoy está ejerciendo, se me queda mirando y ahí salen las respuestas un tanto evasivas. Y…tanto así como llamado, no se, pero a mí me gusta hacer esto. A mí también me gusta cantar, pero no tengo voz ni para cantar el himno nacional de mi país. No fui enviado a cantar, seguramente.

De todos modos, muchos podrán decirte que, pese a no haber sido enviados específicamente a ese ministerio, igualmente Dios lo ha bendecido mucho en su trabajo. Pero resulta que Dios no te bendice porque estás bien, te bendice porque te ama, porque tiene alta misericordia y porque en suma, el ministerio que tú estás ocupando, es suyo. Pero lo cierto, es que no le otorgó esa Comisión para su vida. No lo hizo.

Y el gran problema de no haber recibido una clara Comisión por parte de Dios, es que la persona no entiende sus límites ni sus capacidades. Vamos a revisar qué dice la palabra a continuación. En este texto que acabamos de leer, dice “cómo predicarán” La palabra predicarán, en el griego es kerusso. Kerigma es predicar y kerusso es predicarán. Y luego dice que cómo predicarán si no fueron enviados.

Y la palabra enviados es la palabra apostellos. De ahí viene nuestro más conocido término, apóstol. O sea que lo que allí dice, es: ¿Y cómo kerusso, sino fueren apostellos? ¿Cómo predicarán si no han sido enviados? Ya te estoy dando la definición de apóstol, enviado.

Pero veamos la primera palabra, kerusso. Es muy importante, porque esa palabra significa “ser heraldo”. Quizás alguno de ustedes pueda recordar alguna de esas imágenes de la Edad Media, donde existían castillos y señores feudales. Cuando un rey o una autoridad querían comunicar su voluntad al pueblo, enviaba un kerusso. Mandaba un heraldo con un mensaje. Y él tocaba una trompeta y todos se reunían en la plaza principal de la aldea.

Y ahí el heraldo sacaba el edicto o el documento y lo leía. Generalmente les informaba a los súbditos que subían los impuestos y todas esas cosas. Y los oyentes, no podían hacer nada en contra de la persona. De hecho, no la podían tocar. ¿Por qué? Porque él no estaba allí por su propia voluntad.

En principio, él había sido enviado. Y en segundo lugar, él fue enviado porque tenía un mensaje que comunicar. Y el mensaje, era más importante que el enviado. O sea: el mensaje, siempre es más importante que el portador del mensaje. El mensaje, siempre es más importante que el enviado. Y es por el mensaje que la persona no puede ser tocada. Porque quien toca la persona, toca a quien envió el mensaje.

La palabra kerusso, entonces, significa: primero, ser heraldo, o en general proclamar. Esta palabra aparece, por ejemplo, en Mateo 3:1, donde se traduce como predicando. En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea. Aparece en Marcos 1:45, donde se traduce como publicar. Pero ido él, comenzó a publicarlo mucho y a divulgar el hecho, de manera que ya Jesús no podía entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera en los lugares desiertos; y venían a él de todas partes.

En Lucas 4:18, donde se lee como pregonar. El Espíritu del Señor está sobre mí,  Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;  Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;  A pregonar libertad a los cautivos,  Y vista a los ciegos;  A poner en libertad a los oprimidos; Y en el verso 19 como predicar. A predicar el año agradable del Señor.

En Lucas 12:3, como se proclamará. Por tanto, todo lo que habéis dicho en tinieblas, a la luz se oirá; y lo que habéis hablado al oído en los aposentos, se proclamará en las azoteas. En Hechos 10:37, como predicó. Vosotros sabéis lo que se divulgó por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan: Romanos 2:21, que predicas. Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas que no se ha de hurtar, ¿hurtas? 

En Apocalipsis 5:2 es que pregonabas. Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos? Y en 1 Pedro 3:19, al acto de Cristo después de su resurrección al proclamar su victoria a los espíritus angélicos caídos. En el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, Jesús fue donde estaban los ángeles caídos y les kerusso, les predicó.

En segundo lugar, la palabra kerusso significa predicar el evangelio como un heraldo. Mateo 24:14, dice que será predicado. Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin. En Marcos 13:10 es sea predicado. Y es necesario que el evangelio sea predicado antes a todas las naciones. Marcos 14:9, se predique. De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella.

En Marcos 16:15 dice predicad. Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. En el verso 20, dice predicaron. Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén. En Lucas 8:1 dice predicando. Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él,

En Lucas 9:2, a predicar. Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos. En Lucas 24:47, que se predicase. Y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. En Hechos 8:5, dice predicaba. Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. Hechos 19:13, predica. Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo.

En Hechos 28:31, leemos predicando. Predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento. Romanos 10:14 dice quién predique. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quién les predique? 1 Corintios 1:23 habla de predicamos. Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura;

También en 1 Tesalonicenses 2:9: Porque os acordáis, hermanos, de nuestro trabajo y fatiga; cómo trabajando de noche y de día, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios. Y, en 1 Timoteo 3:16, dice predicando. E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, Visto de los ángeles, Predicado a los gentiles, Creído en el mundo, Recibido arriba en gloria.

Creo que no exagero nada si digo que la palabra kerusso, es el centro del ministerio cristiano del Nuevo Testamento. Keruks, mientras tanto, significa portavoz. O sea que el keruks, tiene un kerusso, que es mensaje. Y el mensaje, es el kerigma. Todas derivan de lo mismo. Keruks es el portador, kerusso es el hacerlo y kerigma la palabra que se predica.

En pocas palabras, aquí está diciendo Pablo cómo predicarán, como kerusso. Y está hablando de proclamar, está hablando de un mensaje real, está hablando de un heraldo; está hablando de un encargo para transmitir una palabra que no nace en el hombre. O sea, no es el keruks, no es el portador el que crea la palabra. Él solamente la repite.

El rey ordenaba que se presentara ante él un keruk, un portador. Y cuando lo tenía frente a él. Le ordenaba que llevara un kerigma a la población. Y él escuchaba atentamente esa palabra, y luego iba, se plantaba delante de la gente y decía: ¡El rey dice! Y daba la palabra encargada.

De hecho, es lógico que si yo estoy siendo enviado a dar un mensaje, tengo que saber el mensaje. También es lógico que si me están enviando a entregar un mensaje, yo tengo que saber a quién entregárselo. Por eso, la segunda pregunta que se le formulará a quien pida ayuda ministerial, es: ¿Dónde fue enviado? Porque podría ser que las cosas no funcionaran por no estar en el lugar correcto.

Escucha: es bien posible que una persona esté haciendo lo que Dios le dijo, de la manera en que Dios le ordenó hacerlo, pero no en el lugar donde Dios quería que fuera. Lo que estoy queriendo decirte, amado hermano ministro, es que si tu ministerio no te funciona y tienes certeza que has sido llamado a ejercerlo, muy probablemente estás haciendo lo correcto pero en el lugar equivocado.

¿Y cuál es la consecuencia de eso? Que jamás llegará a tener un fruto de ciento por uno. Como mucho, tendrá sesenta. Esas tres escalas: a treinta, a sesenta y a cien, están en proporción directa a esta precisión: el qué, el donde y el cómo. Si estás en el lugar donde has sido enviado, haciendo lo que Dios te ordenó y del modo en que Dios quiere que lo hagas, tu cosecha será del cien, nada menos.

Esto es muy parecido a los famosos y casi legendarios test vocacionales que solían hacerse en los últimos grados de la escuela primaria o, en su defecto, en los últimos años del nivel secundario. Se suponía que iban a descubrir qué habilidades tenías tú y en qué profesión la podías aplicar. La realidad técnica nos dice que no siempre funcionó por una sencilla causa: esos test estaban orientados más a saber qué era lo que a ti te gustaba que respecto a tus capacidades para hacerlo.

O sea que, si vamos a verlo con la óptica cristiana, ese es un trabajo absolutamente relacionado con tu alma. Ellos no entienden ni jamás podrían entender nada que tenga que ver con un llamado divino. Sin embargo, no se puede dentro de nuestro ambiente elegir a una persona para ejercer un ministerio, simplemente dejándome llevar por un test vocacional.

Mira; en la mayoría de las obras abiertas por iglesias-madre hay a cargo personas que aterrizaron allí por otras razones, pero como trabajaron más o menos bien y parecen estar a gusto, las autoridades de la iglesia responsable terminan por nombrarlos y ordenarlos. Pero, pregunto: ¿Alguno de esos ministros se detuvo a pensar por un momento si esa gente que está designando ha sido llamada y enviada por el cielo a hacer ese trabajo? Y es importante, porque cuando Dios e envía, siempre lo hace a un lugar y a una clase de ministerio que Él ya sabe que está en tu genética.

Estábamos en la primera palabra del texto que leímos, así que ahora quiero que recalemos en la segunda: apostellos. Esta palabra se conforma de dos vocablos. El primero es un prefijo, Apo, y la segunda que es la que le da movimiento, es stello. Es la unión de dos palabras.

¿Y qué significa Apo? Significa Lejos. En varios sentidos: dé lugar, de tiempo, de relación. De, desde. Como prefijo por lo general denota separación, partida, cesación, terminación, reversión. Y stello, mira lo que significa: fortificado de la base, fijar firmemente, detenido, reprimir, abstenerse de asociarse con, apartarse, evitar. ¿Cómo traduzco apostellos, entonces? Apartado para una misión. Enviado para una misión.

De todos modos, lo que verdaderamente impresiona, es el peso que le da la palabra stello. Fortificado. Porque generalmente a apóstol lo traducen como enviado, y nada más. Pero no es alguien a quien quisieron sacarse de encima y lo enviaron lejos, ¡No! Es un enviado especial para una misión especial que solamente él puede llevar a cabo.  Apostello. Apartado. Apartado lejos, pero firmemente.

Apartado lejos, que le impide asociarse con otras personas. Ha sido apartado, no se puede asociar con otras cosas. Apartado lejos para una misión. Apartado lejos, pero capacitado. Resumiendo, el ministerio no es como tener hijos. Porque el primer hijo puede salir medio torcido, pero el segundo le sale un poco más recto. A la tercera ya seguramente te sale bien. ¡Es que jamás nos enseñaron a ser padres!

De acuerdo, aprendemos por experiencia. Entendido, aprendemos comiendo del árbol del conocimiento del bien y del mal. Entonces pregunto: ¿De qué te sirve tener el árbol de la vida, si vas a aprender por conocimiento y error? ¡Es que yo no sabía esto cuando me metí al ministerio! Obvio, te metiste comiendo del árbol del conocimiento. No del árbol de la vida.

Porque es imposible que Dios te envíe para algo, sin que te diga cómo hacerlo. Estamos analizando las dos palabras que usa Pablo: predicarán y enviados. ¿Cómo predicarán si no fueren enviados? Más, aun: ¿Cómo podrán ir y abrir sus bocas, si no tienen qué decir? ¿Cómo podrán ir lejos, si no están firmes ni consolidados en sus lugares?

Hay muchísimas personas que tienen claro que Dios los ha llamado para algo, pero en concreto no saben para qué. Entonces, muchos de ellos, lo primero que hacen, es abrir una iglesia. Ese es un error muy frecuente, demasiado frecuente. No se dan cuenta que, al abrir una iglesia, están tomando una decisión de vida. Mejor dicho: de por vida.

Y tal vez no era ese su destino en el Señor. Quizás Dios quería levantarlos en alguna clase de ministerio itinerante y no al frente de una congregación. Una cosa es al ministrar en lo que fue enviado, toda su unción queda de manifiesto. Pero a la hora de pagar los gastos fijos de esa congregación, el dinero no alcanza. ¿Qué pasó? Pasó que Dios sigue respaldando su verdadera unción, pero no respalda sus finanzas. Eso significa que algo no está bien.

¡Es que no entiendo por qué me respalda en lo central pero no con el alquiler del salón! Perdón: ¿Será que Dios quiere que tengas un salón? ¡Pero es que sin un salón no puedo ministrar! Sí que puedes, sólo debes tener ingenio. ¡Pero es que la mayoría de los ministerios que conozco tienen sus salones! Entonces ahí te está guiando la tradición, no el Espíritu. ¿Y si has sido llamado, por ejemplo, para ministrar a jóvenes directamente en las calles, donde pasan la mayor parte de sus horas, y no en un salón?

Entonces, como no tenemos esta plataforma de claridad, nos guiamos por un sentido común, Dios me llama. Y sí; eso está fuera de toda discusión. Lo que te falta especificar es a qué te está llamando. Bueno, es que… ¡Dios me está llamando a predicar! ¿Ah, sí, eh? ¿Y a quienes, se puede saber? ¡Bueno! ¡A los que no conocen al Señor! ¿Y qué vas a hacer, campañas masivas? ¿Vas a predicar en las plazas con riesgo que la policía te lleve preso por alterar el orden, que es como toman a uno que está con la Biblia, mientras que miran para otro lado si son hare-krishnas o esotéricos vendiendo pirámides?

Ves a esta persona diez años después, y su situación sigue igual. Siente que tiene un llamado y responde y va. Pero supongo que va al lugar equivocado. Y no está yendo al lugar en donde Dios lo necesita. Y cómo anda con lo justo y pasando necesidades, ahora se ha convencido de otra cosa: que su ministerio es tan potente que el enemigo le está poniendo zancadillas cada cinco minutos. Entones, para él, estar en el ministerio pasa por sostenerse con uñas y dientes.

A mí particularmente, y no soy el único, créeme, me da la sensación que eso no es un ministerio. Es más; tengo la certeza que en algún lugar de tu camino, tú giraste a la derecha cuando la realidad dice que debías girar a la izquierda, ¿Se entiende? En alguna parte erraste el camino. ¿Sabes qué? Es como errar el blanco. ¿Sabes de qué estoy hablando, verdad?

Claro que, en medio de todas estas crisis, fíjate una vez más en la lógica tan sencilla de Pablo: ¿Cómo predicarán si no fueran enviados? ¿Cómo pueden llevar un mensaje si no han sido consolidados firmemente en su base, para ir más lejos? Apo: lejos. Apartado. Stello. Consolidado firme. Y allí es donde se me ocurre, (O no, no lo sé), formularme la pregunta: ¿Quiénes son, concretamente, los apostellos a kerusso? Respuesta tan simple que desacomoda: los hijos de Dios por adopción. ¡Ah, todos los cristianos! No te creas. Eso pensaba yo también hasta recién, pero mira:

(Juan 1: 6) = Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. (Va a hablar de Juan el Bautista)

(7) Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. 

(8) No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz. 

(9) Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. (Ahora está hablando de Jesús, el Cristo. Jesucristo, si lo quieres con su nombre correcto)

(10) En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. (Cierto; muchos conocían a Dios, a Jehová, pero no al Cristo, su Hijo. Muchos, todavía; demasiados, siguen sin conocer su nombre, siquiera; sólo Dios Padre. NO está solo, tiene al Hijo y al Espíritu. Eso es el evangelio)

(11) A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. (Ahora empieza a examinarte: ¿Lo has recibido tú? ¿Sí? ¿Estás seguro o segura? Acompáñame a ver lo que viene)

(12) Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; (13) los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. 

¿Leíste bien? A todos los que le recibieron. A todos los que le recibieron, les dio potestad, que es derecho, autoridad, de ser hechos hijos de Dios. Y tú me acabas de asegurar que eres uno o una de los que le recibieron, ¿Verdad? Pero cuidado, añade que es: a los que creen en su nombre. La palabra potestad, aquí, es la palabra exousía, que aquí se traduce como Potestad.. Es una palabra sumamente poderosa. Se la traduce como capacidad, privilegio, fuerza, competencia, libertad, maestría, (Concretamente magistrado, sobrehumano, potentado) influencia delegada: autoridad, derecho, dueño, jurisdicción, libertad, poder, potencia, potestad.

A los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio capacidad de ser hechos hijos de Dios. ¿Y entonces qué pasa cuando tú ves a una persona que hace, hace y hace, pero nunca llega a ser hijo? ¿Qué puede haber pasado con él? No le recibió. ¡Pero es que no, hermano! ¡Es que ese hermanito tiene muchos años de creyente! Puede ser, pero no le recibió. La señal de que una persona recibió al Hijo, es que él tiene competencia, autoridad, potencia. ¿Para qué? Para ser hijo.

Aquí surge un problema que, lamentablemente, es muy frecuente. ¿Qué es predicar el evangelio? Es algo que en algún momento lo hemos hablado, lo hemos mencionado y hasta lo hemos juzgado. Kerusso, un mensaje divino, pregonado por un apostello, es decir alguien a quien Dios envió a hacerlo. ¿Cómo podemos saber, nosotros, si la gente está recibiendo al Señor? ¡Si hace la oración de entrega, lo recibe! Ah, claro; Pero… ¿Y si esa oración verdaderamente fue genuina, por qué la gente no llega a ser hijo?

En este mismo pasaje, estamos en Juan capítulo 1, dice en el verso 12: Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; (Reitero y enfatizo: a los que creen en su nombre).  Y la palabra creer, en el griego es pistis. Pistis es creer, pero dice en su nombre. Ahora bien; cuando yo te digo que lo que mayoritariamente se escucha como prédica es hablar de lo que es o no es la iglesia, llegamos a entender que, entonces, la iglesia se predica a sí misma. Porque ellos, en el fondo, no están haciendo que la gente conozca el nombre de quién es Él, sino el nombre de la congregación.

Y si quieres una prueba legítima de lo que digo, observa los tratados que se reparten en ocasión de campañas evangelísticas puerta a puerta. Un salmo, un versículo, algunas palabras alusivas y al pie, indefectiblemente, el nombre de la congregación que realiza el operativo. ¡Tienen que conocer el nombre de Jesucristo! Porque conocer y creer en ese nombre los llevará a ser hijos. ¿Es necesario el otro? Es que…es para que sepan dónde ir después que se conviertan… ¡Tienen que ir a Cristo! Después que Él los lleve donde estén predestinados a vencer. Porque los hombres no estamos predestinados, pero la iglesia sí. Y para victoria, no para entretenimiento y derrota.

¿Qué se pone en la puerta de las iglesias? Iglesia Cristiana Pan y Vino. ¿Qué es lo que se está exponiendo ahí afuera? ¿Cuál es el nombre que están presentando? Pan y Vino, que es el nombre de los que pagan el alquiler del salón o los gastos fijos del edificio. Y eso, fíjate, a mí me lleva a recordar el pasaje con que iniciamos esto: hagámonos un nombre por si fuéramos esparcidos.

¿Pero, entonces, qué es lo que debería escribirse afuera? Jesús. ¡Pero es que Jesús no es el nombre de la iglesia! ¿Ah, sí, eh? Hubiera jurado que sí lo era. ¡Es que usted no entiende, hermano! ¡En mi país se necesita tener una personería jurídica que la otorga la Secretaria de Culto de la Nación, pero eso sólo es posible si se le presenta con un nombre! En el mío, también, claro que lo sé. Y es correcto que se haga eso, que se organice un fichero de cuito y se presenten todos los papeles que sean necesarios, pero eso no obliga a pregonar en la puerta de tu congregación lo que para ti no sea lo más importante.

Hay negocios de venta de comida, créeme, que parecen tener más discernimiento que la mayoría de las iglesias. “Venta de tortas El Shaddai”. Son creyentes, seguramente, pero fíjate que ellos en su pequeño negocio de venta de tortas, están pregonando un nombre que en la iglesia no se pregona. ¿Y sabes qué? Luego pasas por uno de esos lugares donde te venden aguas milagrosas, ángeles custodios y aceites energizantes o fluidos para atraer o ahuyentar parejas, y ¿Con qué te encuentras? Conque encima de la puerta de ingreso a sus fétidos salones, hay un letrero que dice: “¡Jesús es el Señor! ¡¡¡Ellos anuncian el nombre que nosotros deberíamos anunciar!!! Y lo hacen para vender porquerías…

¿Qué crees que sucedería si todas las iglesias de tu ciudad tuvieran ese letrero sobre sus puertas? Internamente estarían un poco confundidos a la hora de pagar servicios o recibir donaciones, pero la gente seguramente se asombraría al comprobar que todas tienen y anuncian… ¡El mismo nombre! Yo personalmente adhiero a la teoría de varios hombres y mujeres de Dios, algunos de ellos muy conocidos. Creo que muchos no son hijos todavía, porque en lugar de conocer el nombre que está por sobre todo nombre, sólo conocen el nombre de su iglesia. Bautista, Asambleas, Presbiteriana, Cuadrangular, Hermanos Libres, Hermanos Prisioneros, no…este se me chispoteó.

Debemos entender que, ninguna instancia humana, por buena que sea, puede formar hijos. Porque Dios le dio los hijos a una familia, a un matrimonio. Hay un diseño para tener hijos. Y sólo habrá hijos en una congregación donde Él es la cabeza y la iglesia es el cuerpo. Y muy difícilmente una iglesia así, si la hubiera, pondría un letrerito de ese tipo en su entrada. Ese negocio de venta de tortas que te decía tiene más discernimiento. Porque están pregonando al Todopoderoso, el Shaddai.

Esto demuestra que en el fondo, algo se está haciendo mal. ¡Pero, hermano! ¡Usted está en contra de las denominaciones y se nota! Déjalo que se note. Y es cierto, estoy en contra de las denominaciones. Estimo que lo único que han logrado es dividirnos, y ninguna casa dividida prevalece. Es más: creo que las denominaciones no existen. ¿Cómo que no existen? ¡Existen y Dios las usa! Eso es cierto, en lo natural y carnal existen y, efectivamente, Dios las usa. Pero no porque sea su voluntad usarlas. Y no estamos hablando de esa denominaciones que poseen miles de iglesias, muy bien puede ser una sola que sea el principio de otra denominación. Entiende: denominación. De-nominación. Nominación por nombre. Pregunto: ¿No leyeron Génesis 11? Hagámonos un nombre, por si fuéramos esparcidos.

Haz una prueba simple. Cuando te encuentres con algún hermano de otro lugar, dile que tú eres un cristiano que se congrega en tal o cual ciudad, donde tú vives. Vas a ver qué va a hacer lo indecible para saber en qué iglesia, de qué denominación. ¡Necesita etiquetarte! ¡Necesita saber bajo qué nombre humano te congregas! El nombre divino, parecería no importar demasiado. Sin embargo, lo que podemos ver es que la gente siente temor de no tener un nombre. Y cuando alguien dice que pertenece a la iglesia tal o cual, entonces ya ponen en marcha sus sistemas propios de base de datos y, en menos de tres minutos, lo tienen catalogado y ubicado.

¿Sabes qué? Pablo enfrentó eso. Él dijo no es de Cefas ni de Pablo; somos uno. Y nosotros, aunque todos decimos gloria a Dios y gritamos aleluya en el mismo tono, encarnizadamente defendemos nuestros nombres. Cuando alguien me pregunta qué soy, yo digo que soy cristiano. Entonces luego me preguntan a qué iglesia voy. A la iglesia cristiana. ¡Sí! ¿Pero a cuál? A la única, las demás son Babilonia. ¿Y dónde está esa iglesia? En Rosario. ¡Claro! ¿Pero en qué calle? En varias. Aquí es donde puede producirse el primer cortocircuito. ¡Es que a los propios líderes no les gusta que los confundan con los de la otra denominación!

Y los miembros. Muy pocos hijos, la gran mayoría visita o montón religioso. Pero ¿Y por qué? Porque no les predicaron el nombre que está por sobre todo nombre, le predicaron un nombre denominacional, interno. ¿Pero y por qué cometieron ese error tan grave? Porque los que les predicaron, no eran kerussos, no tenían el mensaje que baja del cielo. Les predicaron lo que mejor se les ocurrió. Y cuidado, no digo que con mala intención, ¿Eh? ¿Qué va! Si a veces fueron más que bien intencionados.

¿Y entonces? Simple y ya el propio Pablo lo aclaró: no eran kerusso porque no eran apostellos. ¿Y eso cómo se traducía? Simple: no tenían mensaje, eran nubes sin agua porque no habían sido enviados, sólo habían sido ordenados por su denominación o delegados por la junta denominacional de su iglesia. Y este de hoy es el resultado: mucha gente, mucha religión, unos cuantos siervos y muy pocos hijos. ¿Y sabes qué? Los que heredan el Reino, son los hijos. Los demás, lamentablemente y aunque sean excelentes personas, se quedan afuera. ¿Acaso dónde está el lloro y crujir de dientes? ¡No! ¡No seas tremendista ni apocalíptico! ¡No dije eso! Dije afuera, sólo afuera. Todavía confío en la misericordia del Señor.

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Aquello que Nadie nos Enseñó

Hay un relato en el libro de los Hechos, capítulo 2, que se desarrolla luego del Pentecostés, cuando Pedro está predicando en la que luego será una iglesia llena de vitalidad, como lo eran mayoritariamente las del primer siglo, las primitivas, las que no se congregaban en templos. Allí él dice:

(Hechos 2: 41) = Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.

(42) Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.

Hoy quiero hablar de las cosas en las que ellos perseveraban. Este es el producto del Pentecostés; desciende el Espíritu Santo y, como consecuencia de ello, la iglesia va a perseverar en ciertas cosas del fruto, del producto, del bautismo del Espíritu Santo. ¿Cuál era, entonces, la doctrina de los apóstoles? Comunión unos con otros, partimiento del pan y oraciones. ¿Qué fue lo que determinó esto?

(43) Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.

No es casual. Una de las cosas que, estamos viendo, la iglesia ha perdido, es el temor de Dios. La iglesia primitiva se movía en el temor de Dios. O sea: era tan sensible, tan preciosa la presencia, la inundación, el sumergimiento en el Espíritu Santo, que la gente se había vuelto tan sensible, que no querían ofender, no querían contristarlo.

El ser sensibles al Espíritu Santo, los hacía perseverar en estas cosas. Ellos perseveraban en la doctrina de los apóstoles. Y en estos tiempos en los que Dios está levantando una reforma apostólica, que no se trata de un evangelio nuevo, sino de una revitalización de verdades indiscutibles que están escritas desde siempre, y que curiosa y llamativamente se han dejado de guardar.

Parecería que hoy el mayor éxito de la iglesia es aumentar el número de sus miembros. Sin embargo, nadie podría asegurar con certeza cuántos de esos miembros entrarán al Reino de los Cielos. No todo el que me dice Señor, Señor, entrará al Reino de los Cielos, ha sido dicho.

Estamos a las puertas, y entrando ya, a una era apostólica, la cual tiene que hacer visible y manifestado, lo que es la gloria de Dios en la tierra. El mundo, afuera, tiene que ver algo diferente. Hasta hoy, lo que el mundo está viendo mayoritariamente en la iglesia evangélica, es religión. Está viendo abusos, está viendo una cantidad exagerada de gente enferma, de gente llena de problemas. Esto no está impactando la tierra.

La gente dice: ¿Y qué voy a ir yo a hacer ahí si lo que hacen es igual a lo que se hace en otras partes donde no pasa nada? Yo creo en la guerra espiritual, las influencias satánicas y todo eso. Pero si un mundo perdido nos está diciendo con claridad que no quiere ni pisar nuestras iglesias, algo nos está diciendo que no podemos o no queremos ver.

Hay demasiada religión, demasiadas tradiciones estériles. El mundo no necesita eso. El mundo está clamando y está gimiendo por encontrarse con su Salvador. Pero, desgraciadamente, lo que la mayor cantidad de gente cristiana puede ofrecerle hoy a un mundo perdido, es religión.

Y todo por la falta de entendimiento y la falta de comunión personal con Jesucristo. Aprendemos a decir que no somos una religión, sino que somos una relación personal con Cristo, pero todo eso no pasa de ser uno más de los tantos dichos que nos han enseñado y que repetimos como papagayos sin vivirlo.

Pero, como los sabemos de memoria, los repetimos a cada momento, como quizás pueda estar repitiéndome alguno a la distancia en desacuerdo con lo que digo. Sin embargo, y le duela a quien le duela, la verdad es que es muy poca la gente que tiene verdaderamente una relación personal con Cristo.

Una relación personal tal vez tenga que ser explicada en todo un extenso contexto, pero que se puede sintetizar en una conversación, en un diálogo permanente, de ida y de vuelta. Donde tú hablas y Él te responde. Donde Él te hablar y tú oyes su voz y le respondes. ¿Cuántos hay así allí, del otro lado?

Eso es cuando puedes mirar a aquel con quien tienes comunión, a cara descubierta. La religión no puede ofrecer eso. A eso solamente lo consigue una relación. Y una relación es santa, no es de cualquier manera. Acercarnos a un Dios santo, tiene requisitos.

Si bien la cruz del calvario es la puerta, la única puerta, pese a que hoy se están predicando centenares de evangelios sin cruz. Hemos reducido el evangelio a cuatro leyes espirituales. Ese podrá ser el evangelio según alguien, pero no según la Biblia que yo leo todos los días, o la que tal vez también leas tú.

Y es tan triste ver que en las cuatro leyes espirituales se omite el arrepentimiento. No es necesario que te arrepientas, no es necesario ver la condición de tu alma; Jesús murió por tus pecados, entonces confiesa conmigo que Él es tu Señor y tu Salvador y listo, asunto terminado.

Ese no es el evangelio de Jesucristo. El evangelio de Jesús empieza con la cruz del calvario. Y sin la cruz del calvario, no hay salvación. Sin la crucifixión de la carne, no hay salvación. Y Pedro, dice: con muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: sed salvos de esta perversa generación. Y los que recibieron su palabra, fueron bautizados. Sed salvos de esta perversa generación.

¿Nunca te preguntaste por qué es tan diferente la predicación que lees en la Biblia, a la que hoy vemos y oímos en la mayor parte de nuestros ambientes? Respuesta simple: antes predicaban para llevar almas al Reino de Dios.  Hoy se predica para atraer gente a los templos a cualquier costo.

El evangelio es lo más poderoso que existe sobre la faz de la tierra. No hay nada más poderoso que Jesucristo, el Hijo del Dios viviente, se haya hecho carne para habitar en medio de nosotros, y traer otra vez el Reino de Dios a la tierra.

En la muerte y en la resurrección de Cristo nos da la capacidad absoluta de ser seres bi-dimensionales. Seres conformados, no automáticamente, sino conformados, a la imagen de Dios. Y una de las grandes cosas, es que dice que perseveraban en la doctrina de los apóstoles.

Seamos sensatos: las doctrinas se han perdido. Las doctrinas de los apóstoles se han diluido. La doctrina de los apóstoles se ha ido quedando atrás. Hay tantas doctrinas, que la de los apóstoles se ha quedado en alguna vitrina, para ser recorrida, admirada pero luego inmediatamente olvidada por la iglesia que debería respetarla.

Porque mientras Dios dice que toda esa palabra encerrada en aquella doctrina apostólica es veraz, que es una palabra que salió del cielo y contiene vida, nosotros nos hemos empecinado en modificarla, introducirle añadidos que no estaban escritos en el principio y hasta tergiversarla si es conveniente a planes privados.

Todo eso, que fue mutando en nuevas y hasta pintorescas u ocurrentes doctrinas, determinó que la iglesia fuera paulatinamente perdiendo el poder. Ese poder que Jesucristo había comprado a precio de sangre para ella, pero que ella resignó utilizar a favor de adoptar doctrinas diferentes y hasta opuestas a la básica.

Y esta doctrina, que es una de las más grandes herencias que Jesucristo nos dio, donde radica el total y absoluto poder de Dios, que de ninguna manera vendrá a alguien por una imposición de manos, y que hoy se encuentra diluida, opacada o sencillamente olvidada, está tan mal entendida que no podemos extraer de ella el enorme potencial que ella contiene.

Y esto es, lo que normal y mayoritariamente, el pueblo cristiano evangélico ha dado en llamar: la Santa Cena. Por eso, cuando leemos que ellos perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión los unos con los otros, no podemos dejar de entender que, al decir que perseveraban, se nos está diciendo que ellos hacían todo lo que esa doctrina apostólica decía, continuamente. Eso es perseverar.

Y luego vemos dice que perseveraban en el partimiento del pan. Y, poco a poco, esta doctrina del partimiento del pan, fue quedando rezagada. Hay algunas iglesias, congregaciones, denominaciones, quizás, que toman la Santa Cena una vez al mes. Otras no les parece tan importante y lo hacen una vez al año, así que si ese día tú te enfermas o tienes un problema, tendrás que esperar todo un año para poder compartirlo.

Lo que vemos hoy es algo muy flagrante: algo pasó en el ínterin, pero lo cierto es que la iglesia ha perdido el poder que tenía la iglesia primitiva. Cierto es que hay algunos hombres y mujeres, pequeños grupos, ministerios aislados, que manifiestan algo de ese poder, pero no lo hallamos en el conjunto corporal.

A mi modesto entender, creo que hemos perdido la esencia del evangelio. Y decir eso es como decir que hemos perdido la esencia de la herencia más poderosa que ha existido, existe y existirá en el universo. Y allí es donde aparece la llamada Santa Cena.

La mayoría de los ministros, y lo digo así porque no es mi caso, gracias a Dios, han asistido a institutos, seminarios y hasta universidades donde aprendieron ciertas enseñanzas que luego nos transfirieron, y que gracias a Dios, en lo personal, yo ya he dejado a un lado.

Bueno; una de las cosas que se han enseñado y todos o casi todos hemos aprendido alguna vez, es lo concerniente a la Santa Cena desde una óptica total de religiosidad. Que hizo de ella, de la Santa Cena, simplemente un ritual. Es, simplemente, el recordar el pacto.

Vamos a recordar el pacto, hermanos. Abren la Biblia y nos hacen leer 1 Corintios 11 con toda ceremoniosidad y solemnidad y luego ahí vamos, a la pequeña copita con el trocito de pan, o lo he visto, la versión más pobre de Latinoamérica, una sola copa grande con un platito lleno de pedazos de galletitas saladas.

Y ahí están todos los cristianos, anunciando una vez más la muerte del Señor y masticando con gesto solemne el trocito de pan o galleta y empinando de un sorbo la pequeña copa o un sorbo breve de la grande, previa limpieza con una servilleta preparada para tal efecto. Y eso se hizo un ritual.

Pero, debo decirlo, la Santa Cena jamás fue un ritual en la iglesia primitiva. La santa Cena, era la herencia más poderosa que Jesús nos había dejado. No hay modo que te lo enseñe si no es a partir de la propia Biblia. Ven conmigo al evangelio de Juan, capítulo 6. Y quiero que prestes mucha atención, porque lo que te voy a compartir es tan poderoso que puede cambiar rotundamente tu vida.

(Juan 6: 51) = Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.

(52) Entones los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede este darnos a comer su carne?

(53) Jesús les dijo: de cierto, de cierto os digo: si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis la sangre, no tenéis vida en vosotros.

Ahora bien; antes que alguien entienda que haya propósitos de canibalismo en esta enseñanza, deberé preguntarles a todos los que hoy son oyentes de este trabajo: ¿Cuántos de ustedes saben que cada palabra que salió de la boca de Jesús, tenía un propósito y estaba perfectamente diseñada?

Yo no encuentro en ningún lugar de mi Biblia un relato donde Jesús pida perdón a sus seguidores diciendo que le han entendido mal, o pidiendo perdón por haberse expresado confusamente, o que en realidad quiso decir algo distinto a lo que estaban entendiendo ellos. No existe ningún episodio así.

Muy por el contrario, lo que sí reiteró en muchas ocasiones, fue que Él se limitaba a decir lo que le oía decir al Padre, así como también hacer lo que veía al Padre hacer. Cada palabra que Él eligió para mostrarnos el Reino invisible, para enseñarnos las verdades del Reino espiritual, fue cuidadosamente escogida, porque simbolizaba una verdad concreta para nosotros.

Ahora bien; cuando Él elige, para este texto, el verbo Comer y el verbo Beber, indefectiblemente tiene que ver con algo que se hace diariamente. Es simple: si tú no comes, salvo que sea por ayuno divino, comenzarás a debilitarte, a desnutrirte, y si no bebes, comenzarás a deshidratarte con el consiguiente proceso.

Cuando Jesús elige estos verbos: comer y beber, es porque está enseñando respecto a algo que es vital para todos nosotros. Les estaba hablando en su idioma. Jesús siempre les habló a ellos en un idioma que ellos pudieran entender. El Reino de los Cielos es como un pastor, el Reino de los Cielos es como una puerta, en fin; les hablaba en su lenguaje y con ejemplos cotidianos que ellos entendían.

Entonces, está claro que está hablando de algo que tú necesitas todos los días, y dice: si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis la sangre, no tenéis vida en vosotros. En realidad, son nuestros espíritus los que comen la carne y beben la sangre de Jesús, ¿Entiendes? Sólo un problema: somos espíritus.

Yo soy espíritu. Tú eres espíritu. Vivimos en dos realidades al mismo tiempo: una espiritual e invisible y otra tangible, material, física, aquí en la tierra. Cuando tú tomas esa copa y bebes ese vino y tomas ese trozo de pan y te lo comes. Es tu cuerpo físico el que lo hace. Comes pan y tomas vino.

Sin embargo, lo que tú quizás ignoras, es que tu espíritu no está comiendo pan ni tomando vino. Tu espíritu está comiendo la carne de Jesús y bebiendo su sangre. Tu espíritu, no tu carne. De otro modo si, como muchos han salido a censurar a los que han traído esta enseñanza, estarías cometiendo canibalismo.

Por eso, lo cierto es que tú espíritu está, verdaderamente, comiendo el cuerpo de Jesús. Y quiero que conste con todas las aclaraciones del caso, que de ninguna manera estoy hablando de una transustanciación como se enseña por allí. Los elementos aquí en la tierra, no se transforman. No importa la jerarquía de quienes hayan enseñado esto.

Sin embargo, no es menos cierto que ni el vino es vino ni el pan es pan. Es sangre y es carne en el mundo espiritual. Hay tantos cristianos que andan por la vida con sus espíritus prácticamente famélicos, hambrientos, sedientos, debilitados, sólo porque no comen del cuerpo del Señor y no beben de su sangre. Y si lo hacen, por simple liturgia ritual, tampoco les sirve porque no tienen entendimiento de lo que hacen.

Beben como si fuera nada más que para recordar un pacto, pero no lo están bebiendo como si fuera algo vital para subsistir como espíritus llenos de Dios. Entonces dice: si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y comer significa lo que ya estás viendo: comer todos los días.

Por eso dice luego que ellos perseveraban. Perseverar es otro verbo que significa, precisamente, hacerlo repetidamente, todos los días, hacer algo de continuo. De hecho, no de vez en cuando. Eso no es sinónimo de perseverar. Y dice que todos los días, que todos los días, partían el pan ¿Dónde? En las casas.

¿Cuándo dice que lo hacían? Todos los días. ¿Y qué era lo que hacían? Partían el pan. ¿Y en qué lugar lo hacían? En las casas. Reitero lo leído en Hechos 2:42: (Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.

Fíjate que esto produjo nada menos que el temor de Dios viniese. ¿Por qué? Porque cuando tu espíritu está, literalmente, bebiendo de la sangre de Jesús, tú espíritu estará bebiendo de la vida misma. Dice la palabra de Dios que la vida está contenida en la sangre.

Yo necesito, en realidad mi espíritu necesita, beber de la sangre de Jesús, porque allí está contenida la vida. Por eso, la Santa Cena es algo que deberíamos tomar todos los días, en casa, con nuestra familia. Porque al tomarla todos los días, nuestro espíritu comienza a fortalecerse.

Un ejemplo sencillo. Allí donde estás, haz este ejercicio. Levanta tu mano, tal como normalmente te hacen hacer los predicadores en la iglesia. Déjala levantada y no la bajes. ¿Qué crees que pasará? Pasará que, transcurrido un buen rato, ese brazo que has levantado, comenzará a dolerte. ¿Por qué? Porque le está faltando irrigación de sangre. ¿Sabes? La falta de sangre produce dolor.

Donde hay sangre, el dolor va a ser absorbido por la sangre. Siguiendo con el ejemplo que te di, es vital para tu brazo recibir la sangre, porque de lo contrario, paulatinamente, se va a ir muriendo. Es la famosa y temida gangrena. Su conclusión parcial o total, siempre es muerte. Así están muchos espíritus de los cristianos.

Problemas, sufrimientos emocionales o sentimentales, enfermedades, son moneda corriente en cristianos que no han dejado que la vida de la sangre de Jesús penetre en sus vidas, en sus cuerpos, esencialmente en sus espíritus. Si l sangre está habitando en tu espíritu y tu espíritu controla el resto de ti, deberías estar al margen de todo lo mencionado antes.

Si tu espíritu está famélico, tiene hambre, tu cuerpo empieza a afectarse, tu alma empieza a afectarse. ¿Por qué? Porque no tiene la nutrición correspondiente para vivir. Por eso es que hay muchos espíritus que están en un estado de letargo y adormecimiento porque les falta la vida.

No hemos entendido que el mayor legado de Dios, lo que transmite todo lo que es Jesucristo, donde se hace la transferencia de espíritu a espíritu, de todo lo que es Jesús dentro de tu propio ser, es a través de beber de su sangre y comer de su carne.

La sangre es donde está todo el poder. Dice: Él era el Verbo, y el Verbo era la vida, y la vida era la luz de los hombres. Cuando tu espíritu empieza a beber todos los días de esa sangre, tu cuerpo natural está tomando simplemente una bebida llamada vino, pero tu espíritu está genuinamente, verídicamente, bebiendo todo lo que contiene esa sangre divina.

Porque en esa sangre está la vida de Jesús, y la vida es luz. Y es allí donde tu espíritu empieza a llenarse de esa luz poderosa de Dios, con todo lo que eso significa. Por eso no se trata sólo de recordar un pacto, sino de que todo tu espíritu esté lleno de la sangre de Jesús.

Entonces, esa vida recibida va a empezar a salir, va a empezar a traslucirse a través de tu alma y a través de tu cuerpo. En el mundo espiritual el diablo, el reino de las tinieblas, sabe quiénes son los que están con un espíritu famélico, muerto de hambre, desnutrido, adormecido, sin poder, y aquellos que, por el contrario, están llenos de la plenitud de Cristo en sus vidas.

Por eso, cuando el diablo te ve, no ve a la persona que tú eres; él ve a un espíritu sumergido en la sangre de Jesucristo, y por consiguiente no te puede tocar. Porque dice la palabra que: Al que está en Cristo, el maligno no le toca. No dice al que estudia respecto a Cristo, o al que habla mucho de Cristo, o ni siquiera al que cree en Cristo. Dice que es al que está EN Cristo. Y estar en Cristo, es ser una misma sangre con Él.

Y que conste, que se sepa, que se entienda y se aprenda. No se trata simplemente de invocar la sangre de Jesús para ser más que vencedor. Se trata, eminentemente, de estar lleno, repleto en tu espíritu de esa sangre. Es importante lo que habla tu boca, es cierto, lo hemos enseñado. Pero mucho más importante es tener certeza desde qué lugar en el espíritu habla tu boca.

El enemigo lo sabe porque lo está viendo. Por eso es que cuando estás en plena batalla, es muy válido decir en voz alta: ¡La sangre de Jesús me cubre! Pero esa cobertura sólo será posible si en tu espíritu hay sangre para derramar y cumplir con tu orden. De otro modo, sólo serán palabras vacías y nada ocurrirá. Cuando no funciona no es que Dios esté sordo o no exista, es que tú estás vacío porque no te has tomado el trabajo de llenarte.

En la sangre está contenida toda la victoria contra el diablo. En cada gota, la sangre habla. Dice que la sangre de Jesús habla, más que la sangre de Abel. La sangre produce un sonido en el mundo espiritual, resuena. Cuando ese sonido se planta delante de un endemoniado, aquello que lo posee se tiene que ir. Y sin necesidad de que diez diáconos forzudos lo sostengan. Solos, uno contra uno.

El diablo conoce más de la sangre que todos los cristianos juntos. El diablo pide sangre, pide sacrificios, pide abortos, pide homicidios y derramamientos de sangre en guerras o atentados. Porque él conoce que el que tiene el poder de la sangre, vence en el mundo espiritual.

Y él cree que mientras más sangre tenga más poder tiene, y eso es verdad, sin dudas. Sólo que aunque tuviera toda la sangre del mundo, esa sangre jamás se compararía al poder de la sangre de Jesús. Quien comiere mi cuerpo y bebiere mi sangre, no puede ser vencido. Tiene vida eterna.

La sangre vence el poder del pecado. Con su sangre venció al poder del pecado. Y también dice que perseveraban en la comunión. ¿Sabes qué? Nuestra comunión, generalmente, suele estar matizada de problemas, celos, envidias, contiendas. ¿Sabes por qué? Porque no está la sangre de Jesús en medio. Si lo estuviera, no podría haber disensos, ya que sangre con sangre se une y es imposible dividirlo.

La sangre regenera todo lo que está corrupto. ¿Notas que tu alma se ha corrompido, ya que tienes pensamientos impuros que no sabes cómo combatir y derrotar? La sangre. Porque decimos Jesús, pero la sangre proviene del Padre, no simplemente de Jesús.

La sangre y el cuerpo de Cristo es lo que une los cielos y la tierra. Sólo la sangre puede transmitir la vida. Sólo la sangre puede transmitir la herencia. Los cielos y la tierra se unieron en el vientre de María, cuando sobrenaturalmente la sangre del Padre por el Espíritu. El Espíritu y la sangre trabajan conjuntamente.

Cuando la sombra del Omnipotente cubrió a María, una gota poderosa de la sangre del Padre penetró ese óvulo. Y fue entonces que los cielos y la tierra se hicieron uno. La sangre es una llave, tiene el poder de abrir. La sangre abrió la tumba. La sangre rasgó el velo del templo. La sangre abrió los cielos y los sigue abriendo.

Perdimos la herencia más gloriosa, porque la hicimos ritual, la hicimos religión, la hicimos un pequeño y minúsculo pacto. Y si no, fíjate. Ellos oían a Jesús, veían milagros, señales y maravillas en Jesús, pero aun así no siempre lo entendían. Sin embargo, dice que cuando llegó y partió el pan, sus ojos fueron abiertos.

El texto que leímos dice que si comemos y bebemos su cuerpo y su sangre, Él nos resucitará en el día postrero. La sangre tiene el poder de la resurrección. Dice la palabra que por su sangre fue resucitado entre los muertos. En la sangre y en su poder fue donde se contuvo todo el poder de la resurrección.

Dice: Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. No necesitas sermones, necesitas comer y beber de Él. Y no es casual, pero usa el verbo permanecer, que es otro que se utiliza diariamente. Es algo que está de continuo allí.

Entonces la mujer atribulada llega donde está el pastor y le pide que ore por ella, por su problema. “Porque a mí, Dios no me oye”, se justifica. Se olvida de la palabra que dice: El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece. Y tampoco ha recordado o quizás ni ha leído a Juan 15:7: Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

Pregunto con toda indisimulada inocencia: ¿Necesitas que te explique la ligadura que hay entre un texto y el otro? Y si todavía tienes dudas y me tomas por defensor del canibalismo, tal como le pasó a alguien que ya estuvo enseñando esto, mira lo que dice Juan 6:57: Como me envió el padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.

De la misma manera que me envió el Padre, y yo vivo por el Padre. Divina conexión entre él y el Padre. El que come mi carne y bebe mi sangre, de la misma manera es enviado, y vive. Oh, no soy yo el que hace las obras, decía. Es el Padre en mí. Y ahora vamos al pasaje clásico y tradicional del ritual evangélico:

(1 Corintios 11: 23) = Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; (24) y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.

(25) Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.

(26) Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.

Ahora veamos: ¿Qué significa eso de “la muerte del Señor anunciáis?” En el ritual, generalmente decimos: “Señor, anunciamos tu muerte”, mientras todos participan. Pregunto: Si lees que el Señor te dice que anuncies el evangelio, ¿Tú te paras en una plaza y dices a los gritos: ¡Anuncio el evangelio!? ¿O lo haces hablando extensamente acerca del evangelio?

Yo creo que hablas acerca del evangelio, ¿Verdad? Y está perfecto que así sea. Todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis. ¿Qué es lo que está diciendo aquí? ¿Cómo tomaban la Santa Cena en la iglesia primitiva?

En principio, hay algunos puntos en los que quiero ser preciso. Quiero que imagines en este momento, a alguien a quien amas, a alguien por quien gustosamente darías tu vida. Un día, esa persona que amas, es asesinada de manera violenta y sanguinaria. Imagina la crisis que vivirás en ese momento.

Y cuando estás llorando desgarradoramente y lamentándote, aparece un hombre y te dice: esto que estás pasando, eso que le ha ocurrido a la persona que amabas, es por causa de todo lo malo que tú has hecho. Por tu culpa pasaron todas estas cosas. ¿Por mi culpa?

Este es el cuerpo. Tomad y comed; este es mi cuerpo, que por vosotros es partido. Lo que Jesús te está diciendo aquí es que, por causa tuya, su cuerpo es partido. Es por causa de su amor. Su amor y el amor del Padre lo enviaron. Pero es por culpa tuya.

Imagínate a Jesús, clavado en la cruz. Pero no ese Jesús de los cuadros pintados por hombres que no pudieron ni siquiera pensar en cómo fueron realmente esas cosas. Si lo hubieran hecho, esos cuadros no serían vendidos por demasiado fuertes, hasta rozando lo inapropiado desde lo estético. ¿Quién querría tener un cuadro con un hombre desfigurado, lacerado, traspasado y lleno de sangre de la cabeza a los pies?

Bueno, esa figura, de repente, hace contacto con tu espíritu, y te dice: Este es mi cuerpo, que por…y aquí puedes poner tu nombre y apellido…es partido. Claro, esta figura que te doy no se parece en nada a la que se presenta en el evangelio de este tiempo. ¡Jesús murió por ti!, te dicen. ¡Qué bueno! respondes tú. ¿Y qué debo hacer ahora? – Mira; conque empieces a venir todos los cultos a la iglesia, leer tu Biblia, orar un poco y traer tus diezmos y ofrendas al altar, ya está.

No mi hermano; no está nada. Eso no es así. Aquellos de la iglesia primitiva no entendían el evangelio así. Este es mi cuerpo que por vosotros es partido. Escucha: no sé cómo habrá sido tu vida antes de conocerlo a Él. A lo mejor, al igual que la mía, no fue de excesos pecaminosos. Sin embargo, de cualquier manera, con nuestras mentiras y nuestras idolatrías, aportamos lo nuestro para clavarlo allí en esa cruz.

No me interesa aquí referirme a los incrédulos, a los que todavía no han tenido convicción de ese pecado, a los que no les interesa ni esto ni nada parecido. Quiero referirme a todos esos supuestos cristianos que, una vez convertidos y redimidos por esa sangre derramada por ese hombre en la cruz, por causa de todo lo malo que ellos hicieron, salir de la iglesia un domingo e irse corriendo a cometer los mismos pecados anteriores.

(Verso 27) = De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.

(28) Por tanto, pruébese cada uno  así mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.

(29) Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.

(30) Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen.

(31) Sí, pes, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; (32) más siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo.

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