La Purificación Ritual (Micro -Audio)

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Quiero creer que, desde que se inventaron las religiones, (Que es la mecánica para procurar llegar a la deidad en la que se cree), se inventaron los rituales. Dónde quedará eso luego que el hombre entienda que fe y convicción no siempre van de la mano con religión, no lo sé. Pero hay cosas que hay que decir antes de disimular errores.

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Revitalizando Nuestro Porvenir

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     En Mateo 24:44 Jesús dice, Por tanto, también vosotros estad preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora que no pensáis.

     Una característica de la novia de Cristo es la expectación a Su pronta venida. La novia de Jesús vive con una expectación continua y gozosa ante Su inminente regreso -porque Él puede regresar en cualquier momento. De hecho, esto de ninguna manera habilita extremismos, que como todos sabemos, significa la sobre-exageración de una verdad. No podemos decir ¡Viene ya! Y despreciar trabajo, estudio o capacitación “porque no vale la pena”, ni tampoco confiarnos en que por este siglo no vendrá, y lanzarnos a vivir como la carne se le antoja. Equilibrio.

     Sin embargo, Jesús advirtió que en los últimos días, ministros malvados infiltrarán en la iglesia con el propósito de poner a dormir a la novia. Ellos intentarán robar su corazón lleno de amor por el novio argumentando, Mi señor tarda en venir (versículo 48). Este evangelio es predicado por aquellos que no quieren pagar el precio para obedecer los mandamientos de Cristo.

     Ellos realmente no quieren que Jesús regrese, porque ellos tienen hábitos pecaminosos y llevan una doble vida. De hecho, ellos han preparado una doctrina para justificar su continuidad en el pecado. ¿Cuál es el resultado de esta falsa enseñanza? Primero, ésta termina en mundanalidad, porque aquéllos que creen en ella quieren disfrutar del éxito y prosperidad del mundo.

¡De ninguna manera cedas a esta doctrina de retraso! Si tú eres parte de la novia de Jesús, tú estarás tan enferma/o (Es indistinto) de amor por tu Señor que no serás capaz de caer en dicha doctrina. En su lugar, tú gritarás, “Mi Señor dijo que yo debo estar lista, como novia e iglesia suya que soy, en todo momento para Su regreso. Yo sé que Él está cerca – yo lo puedo sentir. Mi corazón clama dentro de mí ‘¡He aquí, el novio está por llegar!’”

La primera iglesia estaba ampliamente despierta, presta de atención a las palabras de Jesús. Sus lámparas estaban en buena condición y flameantes; y ellas tenían un buen abastecimiento de aceite. Pedro resumió el espíritu de la primer iglesia de esta manera: esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios…, Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva (2 Pedro 3:12-13). De igual forma, Pablo dice: …de tal manera que nada os falta en ningún don mientras esperáis la manifestación de nuestro Señor Jesucristo (1 Corintios 1:7).

     ¿Sugerencia? Vive tu vida personal como si el Señor retornara esta noche. Vive tu vida ministerial como si lo hiciera a fin de año. Confía en Él aunque tarde todo este siglo. Él vendrá, de eso nadie tiene ni va a tener duda alguna. El cuándo, no está dicho con precisión porque a Dios no le interesa que lo sepas, le interesa de sobremanera que lo creas.

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La Hora de Clamar (Micro – Audio)

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Nadie pone en duda que los cristianos reservan minutos u hora del día para la oración, y está bien que así sea. ¿Pero y el clamor? Porque la Biblia está repleta de historias donde gente creyente debía clamar para vencer. ¿Será este el tiempo del clamor? ¿Será este el momento en donde, a partir de ese clamor, llegará la victoria esperada y definitiva?

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Tiempo de Sacarte el Manto

300x300     En un conocido pasaje de Juan capítulo 13, Jesús toma su manto, una vasija y les lava y limpia los pies a sus discípulos.  Él les dice a ellos, Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros, porque ejemplo os he dado para que, como yo os he hecho, vosotros también hagáis. (Juan 13:14-15).

     Algunos cristianos devotos han tomado literalmente  este versículo. Ellos han hecho como costumbre el ofrecer el servicio de “lavar los pies.” Esto es loable desde el punto de vista social y humano, pero se queda como un mero ritual y se pierde el verdadero significado de lavar los pies.

     Después que Jesús lavó los pies de los discípulos, Él  se puso de nuevo su manto, se sentó y les preguntó, ¿Saben lo que yo he hecho por ustedes?” En otras palabras, “¿Comprenden el significado espiritual de lavar los pies?”

     Yo creo que la pregunta del Señor es para nosotros, hoy, también. ¿Comprendemos nosotros la profundidad de lo que Él hizo al lavarles los pies a sus discípulos? Sobre todo, algo muy poderoso y profundo está sucediendo. Cristo les estaba enseñando a su iglesia una de las lecciones más importantes.

     Jesús no estaba instituyendo una regla que debía cumplirse por la iglesia durante siglos, como la Santa Cena o el Bautismo en agua. De ser así, Él lo habría instituido desde el principio del entrenamiento de los discípulos.  Él mismo se habría sometido al lavado de pies como lo hizo con el bautismo en agua. Yo creo que Jesús nos estaba dando un ejemplo de manifestación física de lo que Él  más desea, “quitarse el manto.”

     Yo creo que si nosotros comprendemos lo que Jesús hizo al lavarles los pies a los discípulos, entonces comprenderemos los conceptos de servicio y sumisión. Lo anterior nos permite observar que el servirnos los unos a los otros en amor y sumisión,  y con temor de Dios significa mucho más que recibir órdenes o rendir cuentas a una autoridad mayor. Estas verdades gloriosas son expuestas solamente en el contexto de “quitarnos el manto.”

     ¿Y qué cosa sería “quitarnos el manto”? Descender al nivel humano que se encuentra en el que recibe el lavado de sus pies. Cuando tú ves a un ministro lavando los pies de gente común, ¿Estás viendo a un grupo de personas todas iguales, o a alguien con nivel y jerarquía tener un gesto de humildad y descender al nivel de sus ministrados? Si te quitas el manto, nadie notará diferencias entre unos y otros. Si lo mantienes sobre tus lomos, todos sabrán que lo tuyo no es humildad, sino apenas “un gesto” de humildad. Y aunque delante de la gente parezca lo mismo, puedo asegurarte que delante de Dios, ni por asomo.

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El Fabricante de Perlas

29.10-Alianza-piedras-de-color-Navas-700x400-700x400     Me agradaría que hoy te tomes el trabajo de leer una vez más, esta profecía de Isaías:

  ¡Pobrecita, fatigada con tempestad, sin consuelo! He aquí que yo cimentaré tus piedras sobre carbunclo y sobre zafiros te fundaré. Tus ventanas haré de piedras preciosas; tus puertas, de piedras de carbunclo, y toda tu muralla, de piedras preciosas.

   Todos tus hijos serán enseñados por Jehová, y se multiplicará la paz de tus hijos. Con justicia serás adornada; estarás lejos de la opresión, porque no temerás, y lejos del temor, porque no se acercará a ti.  (Isaías 54:11-14).

   ¡Qué maravillosa profecía! Las “piedras sobre carbunclo” mencionadas en el versículo 11 son joyas. Si tú tienes conocimiento sobre joyas, sabes que en algún momento el diamante fue una pieza de carbón que fue trabajada durante años por elementos químicos . La Palabra de Dios nos está diciendo: “¡Tus aflicciones te van a transformar en algo hermoso -algo preciado para mí!”

   Las “ventanas de piedras preciosas”  mencionadas aquí, son un tipo de cuarzo hecho cristalino por el fuego. El aspecto de las  “ventanas” tiene que ver con los ojos o visión. Dios nos está diciendo que al confiar en Él durante nuestras aflicciones,  Él  nos dará una clara visión y discernimiento. Las aflicciones nos permitirán ver lo invisible tan claro como un cristal transparente.

   Muchos eruditos creen que la frase “puertas de cristal” se puede interpretar mejor como “puertas de perlas.” Las perlas son formadas  de un grano de arena que se ubica en el vientre de una ostra. El grano es inyectado con fluido, después es rallado e irritado hasta convertirse en una perla.

   Por favor; medita en todo el proceso de rallado y de irritante fricción en tu vida. ¿Qué es lo que Dios está haciendo? ¡Él está creando una perla! Toda perla es un recuerdo de sufrimiento, dolor y fricción.

   Yo creo que en este pasaje Isaías está hablando de la belleza de Jesucristo. En otras palabras, cuando la presencia de aflicción es permitida con el objeto de alcanzar un propósito, ésta hace que la gente sea transformada a semejanza del bello carácter de Cristo. La aflicción nos hace más y más como Jesús. Pero deberé retornar a algo que es clave para no caer en gravísimas confusiones: esto es así cuando Dios permite que sufras. Nada que ver con buscar sufrir para lograrlo, eso no es Dios, es diablo.

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Ser Agrio no es una Opción (Micro – Audio)

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En la foto que ilustra este trabajo de hoy, el bebé tiene un rostro pleno en acritud por una razón más que justificada: ha probado el sabor del limón. Sin embargo, en nuestros ambientes, hay gente que anda por ellos con un rostro permanente similar al del niño, pese a que ni a probado el limón ni tampoco el vinagre. ¿Por qué será?

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Cortar Por lo Sano (Micro – Audio)

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Uno de los recursos de venta más populares es el de presionar al potencial cliente a que tome una decisión de compra de forma inmediata. De ese modo no se le da tiempo de pensar y la probabilidad de una buena venta, siempre es posible. El evangelio y sus decisiones, reciben una presión similar, pero su mayor mérito es no caer en ella.

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Cuando Sí se Oye tu Clamor

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     Cuando no son pocos los que se preguntan si de una aflicción fuerte puede resultar algo positivo, la respuesta llega de inmediato: Las aflicciones nos enseñan a postrarnos  y a clamar al Señor cuando nos encontramos en problemas y dificultades.
Conozco, Jehová, que tus juicios son justos y que conforme a tu fidelidad
me afligiste. (Salmo 119:75).
 

     David está diciendo, “Señor, yo sé por qué tú me afligiste. Tú viste que cuando todo marchaba bien, yo me alejé, empecé a perder interés, y por tanto, permitiste que tribulación viniera a mí. Tú sabías que ésta doblegaría mis rodillas y me quebrantaría. ¡Mi aflicción  fue evidencia de tu fidelidad para conmigo!”

     Conozco a mucha gente que ha tenido que pelear contra terribles ataduras en sus vidas—drogas, alcohol, tabaco -y tentaciones diarias. Sin embargo, yo le digo a toda esta gente: “Dios tiene cuidado de usted. Él  sabe la miseria por la que usted está pasando y  solamente Él  puede librarlo.”

     El Señor no te dice a ti constantemente, “Eres miserable por lo que has hecho. Me has fallado y ahora estás pagando el precio.” ¡No! Tú no le sirves a un Dios como ese. Tú le sirves a un Padre amoroso que siente tu dolor desde el primer momento en que tú te afligiste. No importa cómo tú iniciaste tu aflicción, Dios se duele contigo y quiere librarte.

     Tú puedes pensar que Dios no te está ayudando para nada, pero desde el primer momento en  el que Él escuchó tu clamor, Dios entró en acción. Déjame mostrarte lo anterior:

     Dios oyó el gemido de ellos y se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob. Y miró Dios a los hijos de Israel, y conoció su condición. (Éxodo 2:24-25). Aquí la palabra conoció significa, “Él empezó a actuar.” Dios escuchó su clamor y empezó a tomar acción en su lugar.

     Claman los justos, y Jehová oye y los libra de todas sus angustias. (Salmo 34:17). Toda vez que tú te postras sobre tus rodillas, Dios inmediatamente obra en tu lugar. 

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Los Paralelos No Sirven (Micro – Audio)

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Trazar paralelos en la Biblia, a veces tiene algún sentido, aunque no siempre. La Palabra habla por sí misma y dice lo que dice para que el Espíritu Santo diga a tu mente y tu corazón la verdad de lo que dice. Si partimos de ello, sabremos qué es lo que está por venir y en qué envase lo hará.

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Cuando Parece que no Llegas…

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     Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que por medio de ella han sido ejercitados. (Hebreos 12:11).

     Aquí Dios está hablando acerca de su propio corazón así como del nuestro. Para Dios, el disciplinarnos no le produce gozo sino tristeza y dolor. Sin embargo, cuando Él juega el rol de juez, Él permanece a lado de sus hijos mientras los disciplina. Inclusive Él espera la más mínima señal de arrepentimiento para terminar con su juicio y disciplina. Él anhela decir, “Suficiente – no más. Me duele mucho corregirte.”

     Creo que tú debes estar de acuerdo con este asunto sobre el dolor de Dios. Cuando otros tratan de lastimarte, tú debes traer tus pensamiento cautivos, y decir, “¡O Dios, déjame orar por mis enemigos, por aquéllos que están tratando de herirme.”

     Dios ama al más malvado, al pecador más vil que vive en la calle, y si Él ama a esa persona, ¿Cuánto más Él ama al cristiano que e hiere a ti y que se ha hecho tu enemigo?

     Tal vez tú ya tienes idea de cuán lejos estamos del corazón de Dios. Todavía tenemos mucho que aprender sobre Su corazón. No, Él no se deleita en enjuiciar. Él no encuentra placer en la destrucción del malvado, ni en la corrección de Sus hijos. Por el contrario, el hacer esto le provoca un terrible dolor.

     Déjame decirte en lo que el Señor se deleita: ¿Qué Dios hay como tú, que perdona la maldad y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en la misericordia. Él volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades y echará a lo profundo del mar todos nuestros pecados. (Miqueas 7:18-19).

     Quizás tú eres padre. Quizás tus hijos no siempre se comportan correctamente. Quizás en algún momento tú tengas que aplicar un correctivo para que ellos reaccionen y se enmienden de sus errores. Ahora pregunto: ¿Disfrutarás cuando los veas sufrir esos correctivos? ¿Reirás alegremente cuando ellos se desangren por causa de tu disciplina? ¿No, verdad? Porque los amas y no quieres que sufran. Entonces, ¿Por qué sigues pensando que a Dios si le place castigarte por un error cometido? No creas las mentiras del infierno y dale gracias a Dios por su gran compasión disponible para todos. ¡Él se deleita en la misericordia!

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Confesar es un Derecho (Micro – Audio)

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Resulta más que obvio que cuando se habla de confesión, nuestra imaginación vuela de inmediato a un sacerdote católico romano oyendo a un ser arrodillado por fuera de su pequeña cabina. Sin embargo, lo que nuestras Biblias dicen de eso, no es precisamente lo que nuestra imaginación nos brinda.

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El Cumplimiento de los Tiempos

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     En un libro publicado en el año 1996, y titulado “La Búsqueda Final”, al cual, creo que todo cristiano con ánimo de crecer debería leer, el autor desglosa una serie de conclusiones que, asegura, son producto de visiones recibidas de manera divina y sobrenatural. Si esto a algunos les suena demasiado fantástico, igualmente pueden leerlo con el ánimo de comparar símbolos y metáforas y traerlos al tiempo presente, nada menos que veintidós años después. En esa idea, decidí reproducir el siguiente párrafo de esa obra.

     “Una gran guerra civil espiritual ahora se asoma ante la iglesia. Muchos harán todo lo que esté a su alcance para evitarlo. Esto es comprensible e incluso noble. Sin embargo, las consecuencias mutuas nunca harán mantener una paz duradera. Esto solo hará que el conflicto final sea mucho más difícil cuando llegue, y éste llegará.

     El Señor está ahora preparando un liderazgo que estará dispuesto a luchar una guerra civil espiritual para liberar a los hombres. El punto principal será la esclavitud versus la libertad. Lo secundario, que será el primario para algunos, será el dinero. De igual manera como en la guerra civil norteamericana  en ciertos momentos parecía como si fuera a destruir la nación entera, lo que se avecina a la iglesia en algunos parecerá como el fin de ella.

    Sin embargo, de igual forma como la nación americana no sólo sobrevivió sino que continuó adelante hasta llegar a ser la nación más poderosa sobre la tierra, lo mismo sucederá con la iglesia. No será destruida, sino que lo serán las instituciones y doctrinas que han mantenido a los hombres bajo esclavitud espiritual.

     Aún después de esto, la justicia perfecta en la iglesia no se logrará de la noche a la mañana. Existirán las luchas por los derechos de las mujeres y otros temas para liberar a la Iglesia de otras formas de racismo y explotación. Estas todas son causas que deben ser confrontadas.

     Sin embargo, en medio de la próxima guerra espiritual, la Fe, la Esperanza, el Amor y el Reino de Dios sobre el cual están fundamentados, comenzarán a ser vistos como nunca jamás lo han sido. Esto comenzará a atraer a todos los hombres hacia el Reino. El reinado de Dios está próximo a ser demostrado como uno mayor que cualquier gobierno humano.

     Y recordemos siempre que, con el Señor, “mil años es como un día”. Él puede hacer en nosotros en un día lo que pensamos que tomaría mil años. La obra de liberación y de exaltación de la iglesia será una obra realizada más rápidamente de lo que pensamos es humanamente posible. Sin embargo, no estamos hablando de posibilidades humanas.”

     Lo que acabas de leer, reitero, fue publicado hace veintidós años, por lo que presumo que fue escrito bastante tiempo antes. Igualmente, y te agrade o no lo profético, no podrás evitar, como no lo pude hacer yo, de establecer ciertos paralelismos entre lo escrito y lo vivencial actual. Ya sabes que no es mi costumbre promocionar trabajos propios ni ajenos, pero fui guiado por el Espíritu Santo para, excepcionalmente, hacerlo con esto. El tiempo te dirá y nos dirá a todos las razones de estas decisiones compartidas.

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Conforme a la Fuente, su Contenido

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     Seguramente que muchos de ustedes han escuchado hablar, o conocen algo de la música de Mozart. Este genio de la música, tenía una conexión espiritual tan poderosa, que sus biógrafos relatan que él podía estar conversando en una mesa con unos amigos de cualquier cosa, y de repente, algo lo poseía. Algo era como que lo tomaba. Y él, casi compulsivamente, empezaba a anotar en cualquier cosa que fuera apta para escribir delante de él las notas de una música que él empezaba a escuchar en su cabeza. Eso podía durar unos minutos, o podía durar horas, e incluso uno o dos días.

     Después de ese tiempo, él caía como muerto, exhausto, y podía llegar a dormir varios días. Nadie podía explicar su comportamiento. Como él, en un instante era, -decían ellos- inspirado. ¿Sabías que la palabra “inspirado” significa “soplado”? Pedro dice que la palabra profética fue escrita por hombres inspirados, esto es: soplados, por el Espíritu de Dios. Él era un hombre inspirado, pero no precisamente por el Espíritu de Dios. Él tenía serios problemas en su mente. Era un masón de alto rango y tenía prácticas muy particulares.

      Otro ejemplo de eso, es Beethoven. Escucha: técnicamente, componer una sinfonía, es algo muy difícil. No sé cuántos de ustedes han visto alguna vez la partitura de una sinfonía, y cuántos de ustedes podrían entenderla. Yo soy músico y he podido verlo. Es tremendo lo que hace el director de la orquesta, cuando maneja los compases, y tiene que detectar lo que está haciendo el primer violín, el segundo, y así con cada uno de los instrumentos, que son muchos.

     Y, con todo eso, procurar conformar la sincronización melodiosa necesaria. Que no sería raro ni asombroso, si no tuviéramos presente que Beethoven era sordo. Hijo de Madre tuberculosa y padre sifilítico, nació con varios problemas, entre ellos el padecer sordera. Y cuando él termina de componer la Novena Sinfonía, él estaba más sordo que una tapia. Pero él no perdió la capacidad que tenía para, -como el mismo lo decía- “ver” la música.

     Yo no sé, tampoco, si ustedes conocen el nombre real e identificatorio de la famosa Quinta Sinfonía. La Tercera, por ejemplo, se llama “Heroica” y estuvo dedicada a Napoleón. La Sexta, “Pastoral” y así sucesivamente, pero de la Quinta casi nadie lo sabe. Se llama “Del Destino”. “Cuando la Muerte Toca tu Vida”. De allí el tan famoso y conocido “tan-tan-tan-tan” de sus primeros compases.

     Lo cierto es que Beethoven vivía paranoico con la muerte. Hoy día nosotros aplaudimos sus obras, igual que las de Mozart, pero todos esos hombres fueron poseídos por espíritus que los utilizaban a ellos como canales de creación musical. La música de Mozart es muy especial. Musicalmente, es extraordinaria, pero espiritualmente es terrible. Sólo que a esto no se lo puede decir en voz alta ante una multitud, aunque sean cristianos. Muchos de ellos, convencidos que la clásica es la mejor música y la más pura, saldrían a defenderlo con uñas y dientes. Es cuestión de discernimiento, no de conocimiento técnico musical.

     Porque cierta clase de esa melodía transmite una opresión tan espantosa, que el que no está avisado no sabe lo que le ocurre. Y todo porque brota y nace de un hombre oprimido. Está escrito que no puede fluir agua dulce de una fuente amarga. Así, tampoco puede salir algo bueno de Queen o Mike Jagger el de los Stones, o quien sea que desees añadir a esta nómina. Porque aunque seas unos excelentes músicos, conforme sea la fuente, así será la música. Conforme sea el árbol, así serán sus frutos.

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Discernir a los Justos (Micro – Audio)

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Cuando los creyentes dialogan entre sí en la búsqueda de consensos o disensos en cuanto a ver qué dones son los más necesarios o más atractivos, muy pocos hacen pie en el Discernimiento. Sin embargo, éste y otros trabajos, nos enseñan que es el Prioritario si es que se desea salir más que vencedores. 

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Un Corazón Permeable

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     Es muy factible que en toda tu vida de creyente, jamás hayas escuchado un mensaje, sermón o predicación basado en la vida de María Magdalena. Sin embargo, y dejando a un lado esa curiosa estigmatización conque muchos de nosotros encaramos algunas escrituras, es notorio que María Magdalena simboliza claramente a la novia cuyo corazón está completamente entregado a Cristo. La vida de esta mujer está marcada por su amor y afecto por Jesús.

     María Magdalena no fue una doctora en teología. Cuando los discípulos se juntaron para discutir asuntos profundos acerca de la cruz, ella probablemente permaneció en silencio, pues las mujeres en ese tiempo rara vez hablaban en público sobre cuestiones espirituales en la presencia de los hombres. Sin embargo, ella tenía algo que ellos no poseían – ¡Ella tuvo una revelación!

     El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro, y vio quitada la piedra del sepulcro. (Juan 20:1). María vino a la tumba mientras otros todavía dormían. Cuando ella encontró la piedra removida y el cuerpo de Jesús desaparecido, ella corrió para encontrar  a Pedro y a Juan.

Cuando los discípulos llegaron al sepulcro, ellos entraron y vieron  los lienzos bien doblados – pero no el cuerpo. Ellos comprendieron claramente que Jesús no estaba allí. Entonces, la Biblia dice de los dos discípulos ...vio, y creyó (versículo 8) Ellos recordaron las palabras de Jesús hacia ellos acerca de Su resurrección en el tercer día. Dos versículos adelante leemos, Y volvieron los discípulos a los suyos. (Versículo 10) Ellos estuvieron satisfechos al saber que Jesús ya no estaba más allí, por tanto regresaron a sus labores diarias.

¿Acaso no es esta la iglesia de hoy? Muchos cristianos dicen, “Yo he visto el poder del evangelio, entonces, por supuesto que yo creo.” Ellos identifican su relación presente con Jesús por mero conocimiento mental. ¡No sucedió eso con María! Conocimiento no fue suficiente para ella. Ella quería a Jesús mismo y ella no se iba a mover Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro (Versículo 11).

     El espíritu de María estaba clamando, “Este mundo es intolerable sin Él. No me puedo ir a casa.” Ella simplemente amaba al Señor y tenía la determinación de pararse en esa tumba hasta que su quebrantado corazón encontrara respuestas. Pronto, el corazón devoto de María le trajo una visitación divina. …mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro, y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. (Versículos 11-12).

     Fíjate el detalle que es clave: mientras los otros discípulos regresaron a su casa, María estaba viendo lo que nadie más pudo haber visto -porque su corazón estaba entregado a Jesús. Hoy son muchos los que acuden a institutos o seminarios porque quieren, con toda fidelidad, poseer una palabra nueva, fresca, reconstituyente y apartada de todo el lenguaje casi copiado del evangelio eclesiástico. Y no se dan cuenta que, al igual que la legendaria María Magdalena, con amar a Cristo y tener un corazón permeable, es suficiente.

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¿Qué Herencia Dejaremos?

 

Creo una gran parte de nosotros, vivamos donde vivamos, pertenezcamos a la nacionalidad que pertenezcamos, tenemos más o menos en claro las diferencias culturales que existen entre nuestros pueblos. Sin embargo, creo firmemente que no sabemos en absoluto cómo es que esas culturas se han formado y tienen  vigencia plena hasta el día de hoy.

Debemos partir de una premisa si es que deseamos estudiar esto con seriedad y profundidad. La cultura, es todo lo que de una u otra manera, produce una sociedad. A pesar de eso, debemos convenir en que esa definición es muy grande.

Porque a partir de esa clase de evaluaciones, concluimos en que decimos mucho, pero definimos poco en lo específico y concreto. Sin ir más lejos, algo que es común a todos los pueblos de habla hispana es, precisamente, su idioma. Todos hablamos español y, con distintos matices, podemos entendernos perfectamente. Siempre y cuando no incursionemos en el tema de la alimentación. Porque es allí donde todo se complica, ya que iguales comidas tienen en los diferentes países sudamericanos, también distintos nombres.

Yo me sigo preguntando cómo puede ser que, si en verdad todos los sudamericanos hablamos alguna forma del idioma español, luego nos encontramos con que tenemos tanta y tantas diferencias. Y eso nos lleva a preguntarnos cómo, en realidad, es que se forma una cultura.

Deberíamos realizar una especie de viaje para ver cómo es que Dios desarrolló una nueva cultura en su pueblo. Hay un proceso que Dios empezó con su pueblo y que muy bien se puede explicar paso por paso. Allí podremos ver cómo es que Dios formó una cultura en la gente.

Concretamente. Podemos ver cómo Dios formó una cultura partiendo simplemente de una pareja: Abram y su esposa Sara. Abram sin “hache”, todavía, y sin la otra “á” de énfasis fonético. Al punto de que él llegó a ser el padre de una gran nación.

Consideren ustedes que Abram no sale de un país monoteísta, ordenado, con grandes valores de principios. Sale de Caldea, que es el lugar de donde vino casi toda la astrología y muchas prácticas oscuras hasta el día de hoy. Sale de un entorno complicado.

Si te llegas a encontrar con Abraham, no se de qué modo, ni se te ocurra decirle qué complicados son estos tiempos, porque los que él vivió, sí que lo fuero  y aún mayores de lo que podemos estar viviendo en este tiempo.

Sin embargo, tuvo que haber un proceso, y ese es el camino por el cual yo quisiera transitar hoy. Por favor, si tienes a mano tu Biblia, tómala y acompáñame a leer algo en el libro del Génesis, capítulo 24. El Espíritu Santo nos ayuda a entender cómo, él, desarrolló una cultura nueva en sus hijos.

(Génesis 24: 7) = Jehová, Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra de mi parentela, y me habló y me juró, diciendo: a tu descendencia daré esta tierra; él enviará su ángel delante de ti, y tú traerás de allá mujer para mi hijo.

La manera en que Abraham habla aquí, es vital para entender cómo se inicia un proceso cultural, una transformación. El primer punto, era que él deje la casa de su padre. Abraham no podía cambiar su cultura si permanecía en la casa de sus padres.

Era necesario, para él, dejar la casa de sus padres. Y él lo sabe, porque dice: él me tomó de la casa de mi padre. Ahora fíjate que se va a generar todo un proceso en Abraham, porque él sale con su padre, y se quedó atorado en la mitad de la ruta, en Aram,  por muchos años, hasta que él puede continuar su ruta.

De hecho, muere su padre y él vuelve a retomar la ruta. Cuando Dios nos quiere separar de un entorno, es un error tratar de tomar algo que está ahí. Cada vez que los hijos, cuando eran retirados, tomaron algo, se metieron en problemas.

Pregúntale a Raquel, pregúntale a Abraham de Lot. Cada vez que nosotros, cuando Dios nos está separando de una cultura,  de un entorno, porque nos quiere llevar a otra etapa, no podemos exponernos a aferrar un poco de aquello de lo que Dios nos está separando.

Entonces, Dios saca a nuestro amigo, él es llamado arameo, Aram era uno de los hijos de Set. Va a decir más adelante Jacob: mi padre era un arameo. Cierto, era arameo. Sin embargo, el primer lugar de donde Abraham es tomado, es una nación importante: Caldea.

Caldea es tanto una región como una nación. Lo más apropiado sería decir Mesopotamia.  Caldea, su cultura, estaba íntimamente ligada a un fundamento astrológico muy fuerte. En Caldea, en Ur específicamente, había dioses casi para cada cosa.

¿Y qué cosa buena se podría sacar de Caldea? Veamos. Si tú te vas por un tiempo a vivir a un país distinto al tuyo, indudablemente vas a adquirir un nuevo vocabulario para muchas cosas. Todos sabemos que muchas palabras que en nuestros países significan cosas inofensivas y podemos mencionar tantas veces queramos, en otros lugares son verdaderas groserías que harían poner colorado hasta el mismísimo diablo.

Lo que quiero decirte, es que es imposible interactuar con un medio sin ser afectado. Mientras más jóvenes somos, más fácilmente se nos pega la cultura que nos rodea. Si tú llevas un niño de cuatro o cinco años a vivir a otro lugar, al cabo de tres o cuatro meses, esa criatura ya está hablando con el acento de ese lugar. Y lo logrará con mucha mayor facilidad que los adultos.

¿Por qué? Porque lo primero que se altera en un entorno nuevo, es el lenguaje. Es la manera más inmediata de lo que se ha dado en llamar “Proceso de Asimilación Cultural”. Es imposible que tú estés seis meses con un determinado grupo social que adopta costumbres singulares, sin que alguna de esas costumbres se te adhiera.

Y eso se da porque, al estar insertados en un contexto social, nosotros interactuamos todo el tiempo. En algunos lugares, se vende un tubérculo llamado patata, todos lo conocen. En mi país, a eso le llamamos papa, así como suena, igual al jefe católico: papa.

Si yo estoy en un país donde a la papa se la llama patata, es probable que cuando yo la pida, me digan que no hay. Pero eso será hasta que entiendan que yo por ser argentino, a la patata la llamo papa. Al tiempo, una de las dos partes tendrá que cambiar para poder entendernos. O yo me acostumbro a llamarla patata o ellos empiezan a decirle papa. De otro modo, no habrá comunicación ni entendimiento.

Lo que estoy queriendo decirte es que, si deseas incorporarte a otra cultura, deberás optar por dos soluciones prácticas inamovibles: o tú te adaptas a ellos, o ellos se adaptan a ti. Ahora bien: yo soy argentino y puedo, llegado el caso, interactuar con la cultura colombiana o mexicana, sin volverme colombiano ni mexicano.

Es más; podría perfectamente incorporar algunos elementos muy valiosos de las culturas colombiana o mexicana, -los sigo tomando de ejemplo-, pero puedo también desechar lo que no me parece bueno de cualquiera de ambas culturas.

 Ahora bien; ¿Qué pasa, sin embargo, cuando una persona no tiene una cultura propia que le permita juzgar la cultura externa. Tengo hermanos argentinos que en la época de crisis económica de nuestro país, allá por los años dos mil, fueron a probar fortuna a Europa, más concretamente España.

Un matrimonio estuvo muchos años en Barcelona, pero siguió conectado con sus familiares y sus amigos de aquí, siguieron comiendo lo que comían acá y hasta siendo fervorosos hinchas de fútbol de los equipos de mi ciudad, que son los dos bien fanáticos. Obviamente, cuando nuestra situación mejoró, ellos no tardaron en retornar.

El otro matrimonio, también en esa hermosa ciudad catalana, se movió con otros prismas. Se contagiaron rápidamente del natural castizo catalán, además de aprender velozmente su dialecto doméstico, modificaron sus dietas alimenticias y hasta se hicieron simpatizantes del Barsa. ¡Y no por Messi, sino por sentirse catalanes!

Con esto quiero mostrarte a un modelo de gente que se incorporó a una cultura, se adaptó a ella lo mejor que pudo, pero no perdió ni su esencia ni su propia cultura. Y está la otra, la que decidió borrar su propia cultura para adoptar como suya, de manera forzada, la cultura del lugar de residencia.

Ahora bien; teniendo en cuenta todas estas importantes minucias, podemos preguntarnos: ¿Qué saca de bueno, Abraham, de Caldea? Cuatro cosas. Una de las cosas que fueron importantes para Abraham, fue entender que en Caldea había una clara comprensión de los sacrificios.

Eso que aprendió Abraham, cuando era más joven, cuando vivía en Caldea, le va a servir el día que Dios le habla y le dice: “Quiero que sacrifiques a mi hijo”. Y nota que no le explica todo el detalle Dios, de por qué el sacrificio y todo eso. Sólo le dice que suba y le sacrifique su primogénito. Punto.

Sin embargo, Abraham sabía, por lo que aprendió en Caldea, cuál era el valor de un sacrificio. La segunda cosa, es que los caldeos tenían lo que han dado en determinar cómo Cosmovisión Integral. ¿Y eso que significa? Para ellos, lo visible y lo invisible, eran una sola cosa.

Algo que los griegos, más tarde, van a cortar completamente. ¿Y eso que quiere decir? Que para un caldeo, era normal consultar lo que los astros decían. Ahí aparece todo el tema de los signos zodiacales y todo ese asunto. Porque las estrellas estaban conectadas con ellos.

Ellos podían analizar y evaluar que lo que las estrellas le decían, era puntualmente lo que les pasaba. Ellos no tenían conciencia de esa distancia que cualquiera de nosotros, con el simple acto de levantar la cabeza hacia el cielo, por la noche, puede notar.

En el tiempo de Jesús, cuando Él nace, y ahí van los tres hombres esos con los tres regalitos; estoy hablando de los que conocemos como los tres reyes magos, ellos eran caldeos. Ahora dime si eso que ellos hacían, no era preciso. Ellos sabían que había nacido un rey.

¿Y cómo lo sabían? Las estrellas se lo dijeron. La tercera cosa: tenían un preciso y profundo sentido de lo que significaba un pacto. ¿Quién le enseña, a Abraham, a hacer un pacto? Los caldeos. De hecho, Abraham era un hombre de pacto.

Y fíjate, sin ir más lejos, que el tema pacto no es propio de la cultura latinoamericana. Por eso es que nuestra gente, incluyendo a los cristianos que asisten a iglesias, anda flotando de aquí para allá y de allá para acá, sin haber desarrollado en lo más mínimo ningún sentido de pacto.

Los pactos, por norma, son de mutuo acuerdo. Por eso es que, cuando se decide romper un pacto, la única manera legal de hacerlo es consensuando esa ruptura las dos partes. Hay mucha gente que no entiende esta clase de pactos. Me pregunto cómo harán, llegado el caso, para entender los pactos de Dios.

Y mucho más si es un profeta o un apóstol. Por eso es que ningún líder moderno es capaz de asegurar que está en un verdadero pacto con sus liderados. ¡Si ni siquiera sabe cuándo es el cumpleaños de cada uno! Eso no es un pacto.

¿Y cómo es que sabe, Abraham, las formas de hacer un pacto con Dios? ¿Dónde lo aprendió él, a eso? En Caldea. Escucha: hay cosas que aprendiste en el mundo, cuando no conocías a Dios, que van a servirte luego, cuando conozcas a Dios.

¡Es que yo dejé atrás todo lo que es del mundo! ¡Ah, sí, eh? Pero déjame decirte que hay algunas cosas muy buenas en el mundo, que te sirven para entrar en la mentalidad que Dios quiere darte. Abraham, antes de que Dios lo llamara, sabía lo que era hacer un pacto.

Lo último: Caldea y todos sus aledaños, tuvieron muy en claro lo que significaba ser y tener un concepto de Reino. Hay ciertos países hoy en el medio Oriente que se creen los amos del mundo. Y no le piden permiso a nadie para hacer las cosas que hacen, buenas y de las otras.

Esa mentalidad es característica de Mesopotamia. Ellos tenían un alto concepto de lo que es gobernar. ¿Y qué genera esto? Que cuando Abraham sale de Caldea y va a pasar por un proceso, él se lleva esas cuatro cosas dentro de él, porque en eso se formó.

Entre nosotros, cuando somos niños, siempre alguien nos dirá que debemos portarnos bien, respetar a nuestros mayores y no inmiscuirnos en sus conversaciones, y saludar a todos los mayores que llegan a casa. Y a eso le llamamos educación, aunque el término correcto sería Cultura.

Por eso no me extraña en absoluto pensar que en la niñez de Abraham, alguien en Caldea le enseñó que un buen caldeo jamás rompía un pacto. ¿Recuerdas cuando después de todos los desaguisados que le hizo su sobrino Lot, cuando éste es secuestrado, Abraham hace honor al pacto que ellos habían tenido y se mete en guerra para liberarlo.

Y no fue una guerra mano a mano con otro rey, la peleó por lo menos contra media docena de reyes. ¡Es que era para defender a su sobrino! ¡No!, No era ese el tema; es porque él había hecho un pacto con él. Y llegó un momento en que Lot y él deciden separarse.

¿Notas cómo se rompe el pacto? ¡De común acuerdo! Desde ese momento, Lot por allá y Abraham por acá. En algún momento Dios va a conectar algunas cosas sueltas, pero nada más. Dentro de todo proceso de asimilación cultural, también hay cosas negativas.

En el caso de los caldeos, por ejemplo, ellos estaban sujetos bajo un yugo muy pesado. Era toda esa relación que tenían con el mundo espiritual. Es como esa persona que depende del horóscopo y un día te dice que no puede salir porque se entera que en su signo es un día malo, así que se queda en casa.

Eso, se llama esclavitud. Cuando Abraham sale, y tú ya sabes cómo sale, él sale con un concepto claro de lo que es creencia. En Caldea, no había ateos. Había un dios para cada cosa que se te ocurriera. Eso quiere decir que Abraham manifestaba un culto, tenía una creencia para con ciertas entidades.

¿Entonces podríamos decir que él ya tenía fe? No. Él no tenía fe, tenía creencias. Entonces Dios hace un proceso en él, y lleva a Abraham a través, precisamente, de tres procesos a convertirse en el padre de la fe.

Lleva la creencia, primero a la promesa, luego al pacto, y por último al juramento. Te vas a dar cuenta que, las primeras veces que Dios habla con Abraham, le dice a manera de promesa que hará esto, aquello y lo otro.

Pero luego hace un pacto. Y luego, al final, hace un juramento. Que es, fíjate, lo que sostiene al pueblo de Israel hasta el día de hoy. Porque Dios le juró a Abraham, que nunca se olvidaría de sus descendientes. Dios se lo juró, ¡No fueron palabritas sueltas!

Entonces, Dios procesó la creencia de Abraham, y la volvió, ¿Qué cosa? ¡Fe! ¿Y cómo? A través de la promesa, el pacto y el juramento. Por eso es que hay tanto detalle de la vida de Abraham en Génesis, para que entendamos cómo es el proceso que Dios hizo.

Y fíjate que conforme a estadísticas muy serias, la gran mayoría de los seres humanos es gente que cree en algo. Que la Virgen de Luján, que la Virgen de Guadalupe, que San Expedito, etc. Pero eso no es fe, porque la fe viene del cielo; eso es creencia.

Cree en una estatua, cree en un palo tallado, cree en una pirámide, en un trozo de cristal. Y si está untando con queso un pedazo de pan y el queso toma una figura que le parece una copia de la estatua de una virgen, ya está: también va a creer en eso. Pero eso es creencia, no fe.

¡Sí que es fe, sólo que distinta a la de ustedes! Eso van a decirte. Pero no es así. Para que una persona tenga fe, debe haber desarrollado en su vida, tres cosas: Promesa, Pacto y Juramento. Claro, todos comenzamos así, creyendo que dios nos ha dado una promesa.

Y de pronto esa persona está esperando el cumplimiento de esa promesa durante años. Y ahí sigue, firme y con plena certeza que será como según ella Dios le dijo que sería. ¿Qué se supone que desarrolla esa persona durante todos esos años? Fe.

Por la fe, Abraham, al ser llamado, obedeció, saliendo para un lugar que habría de recibir como herencia. Y salió sin saber adónde iba. El pueblo, luego de completar la etapa Caldea, él, y cuando hablo de él es su descendencia, llega a Egipto.

Los descendientes de Abraham llegan a esta segunda estación, teniendo en cuenta que Egipto no era precisamente un lugar bueno, en muchos sentidos. Sin embargo, era un lugar que Dios preparó para sus hijos. De hecho, hay un pasaje revolucionario en la palabra, donde Dios llama a Egipto su hijo.

Es bastante difícil de entender eso, ¿No es cierto? Mi hijo, Egipto. Sin embargo, hay un sentido en todo eso. Egipto tenía varios picos muy complicados y peligrosos. Primero, la idolatría. En esencia, todos esos pueblos de la antigüedad, eran pueblos idólatras.

Nadie podría decir que Egipto era más idólatra que Babilonia o que Persia. Eran la misma cosa. Pero, Egipto llegó a desarrollar cosas muy precisas, que subsisten hasta el día de hoy. Cosas que no pasan con los babilonios o con muchos pueblos.

¿Cuántas cosas quedaron de los medos? Casi nada. Hay algunas culturas que se han mantenido hasta el día de hoy, por lo que dejaron. Idolatría, tal como lo mencioné, Orgullo. Y ese tema es muy interesante, cuando hablo de orgullo. Era una nación muy altiva.

Egipto tiene varios períodos, y en cada uno de ellos, se desarrollan muchos elementos particulares. Por ejemplo, ellos afirmaban que el Faraón era, literalmente, dios. Era dios. Eso llevaba a la idolatría a un nivel de gobierno. Porque tú no estabas frente a un rey, estabas frente a un dios.

No todos los pueblos antiguos tuvieron ese carácter. Había un elemento de falsa prosperidad. La vida de Egipto, dependía del Río Nilo. Es muy simple; si había una sequía, esto es: el nivel del Río Nilo bajaba, Egipto se moría.

Pero ellos, constantemente, hacían gala de su prosperidad, como si ellos pudieran controlar el río. Es muy interesante que ustedes puedan entender por qué vino la primera plaga. Para juzgar las aguas. La altivez de Egipto, estaba sujeta a las aguas.

El día que todas las aguas se vuelven rojas como la sangre, se les acabó el orgullo. El Río Nilo, no les servía para nada. La cuarta cosa, es la mezcla. Tú recordarás cómo, cuándo Moisés sale con toda la gente, se mezclan egipcios en el grupo, que luego van a dar muchos problemas.

Egipto es una tierra de mezclas. Por último, probablemente, junto con los aztecas, sean el reino más claro en su culto a la muerte. Literalmente, el culto de Egipto era un culto a la muerte. Si alguien pregunta cuál es la entidad gobernante en Egipto, esa es la muerte.

Todo lo que ellos construían, giraba en torno a la muerte. ¿Qué puede sacar el pueblo de Dios, (Estoy hablando de los descendientes de Abraham; estoy hablando de Jacob y su familia; cuando ellos entran en esos años en Egipto y se quedan doscientos y algo más) de bueno en su permanencia en Egipto?

¿Habrá habido algún proceso de asimilación? Fíjate que sí la hay. Tómate unos minutos para entender esto, escucha: cuando entra Jacob a través de la mano de José, a Egipto, ellos entran en un momento muy particular, había una gran sequía en la tierra.

Jacob, con la idea de que ellos van a ser guardados en Egipto. Pero en la mente de Dios, es Jacob quien guarda a Egipto. ¿Por qué? Porque la salvación para Egipto, vino de la mano de José. El Faraón podía decir que veía vacas por aquí y por allá, pero no sabía qué hacer con las vacas.

Es José el que dice que hagan esto, aquello y lo otro, y ellos pasan esa etapa. Y si tú terminas de leer el libro de Génesis, vas a ver que la familia de José queda en muy buena posición. Como sería de buena esa posición, que ellos comenzaron a esclavizar a egipcios.

José tenía el segundo cargo más alto en Egipto. Y ellos fueron acomodados en la región más próspera de Egipto. Y ellos fueron de los primeros en esclavizar a los propios egipcios. En pocas palabras: esa generación, y especialmente los descendientes de ellos, se llenaron de orgullo.

Uno de los problemas de recibir algo en tu mano por lo cual no peleaste, es que te infla en tu orgullo. ¿Y cuál es la consecuencia de esto? ¿Cómo es que Dios humilla a los egipcios y a su pueblo? A través de la esclavitud.

¿Cuántos años esperan ellos para clamar pidiendo ayuda? Cuando Moisés va, ya con la instrucción de sacar al pueblo, y reúne a los ancianos y les dice que se preparen para salir de allí, ¿Cuál es la respuesta de ellos? Simple: el propio pueblo de Israel no creyó en Moisés.

¿Cómo puede ser que exista ese nivel de orgullo en la gente? Dios trató con el orgullo. Muchos años después, el pueblo de Dios tiene que gemir por ayuda. ¿Qué entienden ellos? Que el orgullo va a traer, como consecuencia, la esclavitud.

Entienden que deben tener un corazón humilde delante de Dios. Segunda cosa que se asimila en Egipto: reconocen el poder de Dios. Una cosa es que Dios sea el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, y otra cosa es que sea tu Dios.

Básicamente, la fe de los padres de los hebreos de la generación de Moisés, no necesariamente era la misma fe que ellos tenían. Habían pasado muchas generaciones. Ellos no habían visto las poderosas obras de Dios.

¡Es que nuestro padre dejó su tierra en Ur de Caldea, casi sacrifica a su hijo Isaac! ¡Sí, pero eso es cuento viejo! Yo quiero que algo pase en mi generación. Entonces Dios lo hace. ¿Qué hace Dios? Él muestra su poder, dentro de Egipto, a su pueblo y a Egipto, a través de las diez plagas.

En tercer lugar se genera, asimismo, un sentido de identidad como pueblo. Había entrado una familia dividida, pero entró. Debería salir una nación. No sale una nación, porque van a formarse como nación, pero recién más adelante.

Por último, se valora a los primogénitos. La parte negativa que Egipto genera en el pueblo de Dios: tolerancia a la mezcla. Esto les va a dar muchos problemas por el resto de sus vidas a Egipto, como nación.

Segunda cosa: el apego a lo mínimo necesario. ¿Para qué me voy a esforzar peleando por llegar a hacer ABC, si con sólo “A” estoy tranquilo? Esa es una mentalidad de esclavo. Ellos la adquirieron en Egipto, y le va a traer problemas a Moisés, más adelante.

Va a tener un pueblo de gente que vive de reclamo en reclamo. ¿Tienes presente todas las escenas de distintos reclamos, verdad? Dice la palabra en Nehemías 9:10: Entonces hiciste señales y maravillas contra Faraón; contra todos sus siervos y contra todo el  pueblo de su tierra; pues supiste que ellos los trataban con soberbia, y te hiciste un nombre como el de hoy.

Ese es Egipto. El sello de Egipto, es el sello de soberbia. Por eso fue tan importante lo que pasó con la salida. Cuando todo el ejército de Faraón queda bajo las aguas, y nota que no muere Faraón, Dios no quería que muera, quería que vea su propia humillación.

Sus famosos y tremendos carros de guerra, fueron reducidos a nada. Ese día el imperio faraónico se derrumbó. Nunca más Egipto recuperó su gloria. Después tenemos el tema de la Pascua. La Pascua tiene un sentido muy especial. No era un rito. Dios estaba desarrollando una cultura nueva en su pueblo, a través de la Pascua.

En primer lugar, Dios quiebra el poder de los dioses egipcios a los que los hebreos habían servido por espacio de cuatrocientos años. Literalmente, Dios destruye todo el poder que hasta allí parecía haber en Egipto.

En segundo término, la Pascua valoriza a los hijos, y en especial a los primogénitos. Todos los que celebraron la Pascua, recibieron hijos nuevos. Esa generación tuvo primogénitos que nacieron dos veces. La primera, en lo natural; y la segunda, cuando sobreviven la Pascua.

Tercero: crea el sentido de pueblo y pertenencia. Los que están comiendo esta Pascua, son el pueblo de Dios. Ya no es si eres judío o no; hubo judíos que no hicieron la Pascua y se murieron. Como había egipcios que hicieron la Pascua, sin ser judíos. Se crea un nuevo pueblo. No es por el sello genético que ellos habían recibido. El nuevo pueblo siempre es por la obediencia.

Cuarto: establece un principio de tiempos, a partir del cual él controla la historia. ¿Qué elemento creó Dios para administrar los tiempos del hombre? El sol y la luna. ¿Sabes tú cuál era el dios oficial del imperio egipcio? El sol.

Cuando los hombres le rinden culto a la creación, la prostituyen, la contaminan. Entonces, pasó algo; en la época de Moisés, con la Pascua, Dios hace varias cosas que están asociadas a volver a recuperar el orden de ese desorden que la esclavitud y el pecado habían creado.

Dentro de las plagas que se levantan en Egipto, cada una de esas plagas va a quebrar una estructura de confianza de los egipcios. En la novena plaga, Dios recupera al sol. Dice que cubre la tierra con oscuridad.

La fiesta inmediata, es la Pascua. El día diez tomarás una oveja, el día catorce la sacrificarás, y ese será el principio. Desde esa festividad, tú empezarás a contar los meses. Ese era el mes primero. Para que pueda hacerse esto generación tras generación, Dios tenía que recuperar lo que se había contaminado.

¿Y qué era lo que se contaminó? El sol, la luna y las estrellas. Y Dios las recuperó en la novena plaga. Entonces, a partir de la Pascua, el sol recupera la característica de marcar los tiempos. Y eso no fue simplemente un fenómeno físico o astronómico, sino que el cielo y las estrellas estaban dando testimonio de los tiempos de Dios.

Y pasan cosas extraordinarias, porque cada una de estas plagas va a quebrar la economía de Egipto, la confianza de los egipcios, la soberbia. Van a darse cuenta que los egipcios se aguantaban para pedir ayuda. Vienen las ranas y todo eso y ellos dijeron que esperarían el día siguiente para resolverlo. O sea que durmieron toda la noche con las ranas haciéndoles cosquillas en los pies.

 Era un tema de orgullo. ¿Qué es lo que rompe el orgullo de una persona? Siempre es la muerte. Supongo que ninguno de ustedes habrá visto alguna vez un muerto orgulloso, ¿Verdad? ¿Qué quiero decir con esto? Que hay gente que sólo va a escuchar a Dios, luego de vestirse de luto.

Eso le pasó a Faraón. Eso le pasó a Egipto. Esta fiesta, dice la palabra en Deuteronomio 7:6: Tú eres pueblo santo para el Señor. El Señor tu Dios te ha escogido, para ser pueblo suyo entre todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra.

Cuando ellos salen de Egipto, valorando a los primogénitos, viendo cómo todas sus creencias en los dioses de Egipto se fueron al piso, no están saliendo las mismas personas que entraron. Hubo un proceso en ellos.

Canaán, siguiente etapa. Era muy fácil para Dios llevar a su pueblo de un punto “A” a un punto “B”. Pero no era el problema que ellos llegaran. Para Dios, lo más importante era cómo llegaban. Qué características tenían ellos al llegar.

Ustedes se van a dar cuenta que se levantan dos generaciones en ese viaje de treinta y ocho años que hace Israel desde Egipto hasta Canaán. Ahora bien; por lo que tardaron, -treinta y ocho años-, cualquiera diría que se cruzaron medio mundo, pero lo cierto es que esa distancia era de apenas unos cientos de kilómetros. ¿Por qué tardaron tanto?

Porque era necesario, para poder entrar a Canaán, cambiar algunas asimilaciones culturales que se habían dado, y adquirir otras nuevas. ¿Por qué no recibe Abraham a su hijo, apenas Dios lo promete? Porque Isaac tenía que nacer en un hombre que tenía la fe desarrollada.

Y eso se generó en él varios años después que recibió la promesa. Esta primera generación, la que sale de Egipto, tiene una mentalidad de esclavos, que dice la palabra que es más fuerte que su experiencia de libertad.

Y eso es correcto, porque la dependencia pasiva se expresa en una clara ausencia de motivación. “¡Ay, Señor, dame esto, dame aquello, dame lo otro! ¡Manda un avivamiento! ¡Manda profetas! ¡Resuelve el problema de la violencia y la corrupción en el mundo!

Escucha: ¿Por qué no te dejas de pedir y pedir, y te pones en una posición de expectativa activa? No de expectativa pasiva. Hay una diferencia, ¿La estás viendo, no es cierto? ¡Es que nosotros estamos esperando que Dios haga algo tremendo!

¿Ah, sí, eh? ¿Y tú qué haces mientras tanto? ¿Yo? ¡Espero en Él! Pregunto: ¿Estás esperando que Dios haga algo en tu vida? ¿Sí? ¿Y cómo lo estás esperando, activo, empujando, luchando, o en pasividad total?

La primera generación claro que quería ver cosas gloriosas, querían entrar a Canaán. Pero no estaban listos. Dios sabe que no estamos completos; Él va a ser el que termine el trabajo. Pero él sabe, también, lo que es mi responsabilidad.

No hay amor ni pasión en esta primera generación para lo que Dios les quiere entregar. Fácil; el resumen de los espías después de recorrer la tierra de Canaán. Esclavos exigentes. Seremos pobres, pero con altas expectativas.

Por lo tanto, su nivel de fe era mínimo. Su nivel de unanimidad como pueblo, también era escaso. Su propósito. Ellos seguían a uno que iba delante, pero no sabían en absoluto para dónde iban y qué cosa tenían que hacer.

No había unidad de propósito; apenas existían causas paralelas que llevaban a mucha gente a sumarse, pero una gran mayoría sin saber exactamente qué estaban haciendo allí. Pero la siguiente generación, la que va a entrar experimento que el desierto cumple su propósito en la mente y en el corazón del pueblo.

¡Qué bueno es saber que el desierto tiene un propósito! Y sería bueno que lo repitieras para ti mismo. Y no como una fórmula mágica, sino simplemente para que no te lo olvides cuando estés allí. Si un día andas en un desierto de prueba, podrás decirte a ti mismo: el desierto tiene un propósito.

Cuidado, Dios no está arrojando dados contigo. Si estás en el desierto, deja de gritar y enfócate en lo que debes hacer en este tiempo. Segundo tema: la dependencia de Dios se expresa, no en reposar en la necesidad, sino en la obediencia a las instrucciones.

Yo quiero depender de Dios no por lo que necesito cada día, sino porque quiero obedecerle en todo. Y tercero: el poder del pueblo, la fuerza, la vitalidad, depende de su relación con Dios. Nunca Israel fue un pueblo guerrero, no tenían esa experiencia.

Toda su audacia y todas sus proezas que ellos hicieron de la mano de Jacob, fue sólo por obedecer a Dios. Su nivel de fe, aumentó. Y también su nivel de unanimidad y de propósito. Cuando treinta y nueve años después están en el mismo lugar en donde sus padres habían dicho: no entramos, esta vez nadie dijo nada.

Ellos habían aprendido algo: Era esto, o desierto. A la luz de eso, y cuando ellos experimentan ese tiempo en Canaán, ¿Qué es lo que se genera en esa atmósfera? ¿Cuál es el proceso de asimilación cultural, allí? En primer lugar, se desarrolla la cultura del trabajo.

Te pregunto: ¿Qué cultura del trabajo tiene un esclavo? Ninguna. Pero en Canaán, si no plantas la tierra, te mueres de hambre. Ya se acabó el maná, hace rato. ¿Qué se levanta, entonces, allí? Cultura del trabajo, de esfuerzo.

Número dos: Se conecta la prosperidad económica, honrando a Dios a través de los diezmos, primicias y ofrendas. ¿Por qué? Porque es en ese tiempo en el que Dios empieza a darles las reglamentaciones para que ellos un sufran necesidad más adelante.

Por un lado, debes entender que es necesario que hagas tu mejor esfuerzo, que debes trabajar, que debes disponerte. Pero por el otro lado, tú nunca vas a poder decir que tienes lo que tienes por lo que hiciste. Si tú llegas a esa conclusión, habrás adelantado mucho camino.

¿Qué quiere decir eso? ¿Que tú debes trabajar? Sí. Pero no con esa mentalidad de: “si no trabajo, me muero”. Esa es la mentalidad de un impío. Tú debes tener una cultura de trabajo que gire en torno a la palabra. Esfuerzo. Haré mi mejor esfuerzo.

Sin embargo, sabemos que de por sí, el trabajo es injusto. Que de ninguna manera, y no importa cuánto te paguen, va a ser justo. Entonces tú te asocias con Dios y empiezas a tener una mentalidad diferente, a partir de lo que Dios hizo.

Como esta gente entendía lo que era el pacto, qué fácil les resultaba diezmar. Ellos sabían lo que era un pacto. No habría necesidad de predicar una hora y media previa a levantar la ofrenda y los diezmos. Quien  entendiera lo que es pacto, obraría en consecuencia.

¿Por qué la gente no maneja el pacto? Porque no le gusta tener responsabilidades. Y eso, ¿qué provoca en la gente? Mezcla. Cuando las tribus se establecen en Canaán, en lugar de limpiar la tierra como Dios les había pedido, ellos se entremezclan con naciones extranjeras.

Eso determinó que quedaran con malos vecinos. Y eso, tarde o temprano, por un tema de asimilación cultural, va a afectar a la gente. Hay una influencia cultural de las naciones vecinas. Dice la palabra en Deuteronomio 26:8-9:

El Señor nos sacó de Egipto. Parecería que está hablando, igual que cuando se habló de Abraham. Con mano fuerte y brazo extendido, con gran terror, con señales y milagros, y nos ha traído a este lugar y nos ha dado esta tierra, una tierra que mana leche y miel.

¡Es que yo me quiero ir de este país, estoy cansado! ¡Que la economía, que la inseguridad, que la corrupción! ¿Sabes qué es lo que tiene de malo tu país? A sus habitantes. ¿De verdad crees que si te vas del país, tus problemas van a resolverse como por arte de magia?

El ser humano, por naturaleza, piensa que desapareciendo se resuelve la cosa, pero el asunto es este, o sea: hay un nivel de responsabilidad que yo tengo sobre la tierra. Dios me creó ligado a la tierra. Al punto que mi ADN tiene algo de polvo de esa tierra.

Eso hace que tú estés asociado a lo que va a pasar en esta tierra. Si tú te vas de tu país, tú te estás llevando a tu país adónde quiera que vayas. Porque tu país no es la tierra, tu país eres tú. ¿Cómo uno escapa de lo que es? Eso pasó con Israel.

En Caldea, la creencia Dios desarrolla en Fe. En Egipto, el orgullo en humildad. A través del éxodo, de la esclavitud ellos adquieren identidad. Y por último, en Canaán, de la división llegan a la dependencia. ¿Y por qué no entraron treinta y ocho años antes? Porque estaban divididos.

¿Cómo se resuelve la división? Dependiendo. Y no me refiero a otra persona. Si tú dependes de Dios y yo dependo de Dios, inevitablemente vamos a estar unidos. Porque lo que me une contigo y que te conozca, es que tú estés unido a Dios. No puedo tener unidad en nada con religiosos.

En ese grado de unidad, el contacto que vamos a tener para hacer las cosas, será el Espíritu Santo, nada menos. Algo está claro: Dios no va a volver a crear al hombre. Lo creó una vez y punto. El hombre pecó y se contaminó. ¿Se llenó de inmundicia? Sí.

¿Y qué empieza a hacer Dios? Lo restaura. Esta restauración implica un cambio de cultura. Una vez que se estructura toda la nación, ustedes van a darse cuenta que Israel empieza a pedir un rey. Ahora, pregunto: ¿De dónde sacan ese modelo?

De mirar a los vecinos. ¿Cuántas veces has comprado cosas que luego no te has atrevido a usar por el simple hecho de ver que los vecinos la tenían? ¡Tú no eres igual que ellos, asúmelo! Todos los modelos de gobierno, en la tierra, son similares entre sí.

Hay reyes, primeros ministros, emperadores, dictadores. Es el mismo cuento. Entiende esto: todo sistema apoyado en la sabiduría del hombre, va a estar establecido sobre cosas que son torcidas. Entiende bien esto, por favor. Suponte que viene un tiempo de elecciones para ciertos países.

Y ahí la iglesia vuelve una y otra vez con el concepto de: oremos para que Dios ponga un cristiano. Déjame decirte que si tú eres inteligente y has entendido algo, lo que debes hacer es precisamente orar para que Dios no ponga un cristiano allí.

¡Pero no, hermano! ¿Cómo se le ocurre? ¿No tiene idea de la bendición que sería tener a un cristiano gobernando una nación? Cierto, pero me pregunto y te pregunto qué pasaría si ese cristiano no cumple su función como debe. ¿Cómo oramos, después?

¡No! ¡Queremos que sea un cristiano pero que tenga la sana doctrina de…! Escucha; partimos de una premisa: es imposible que el hombre en injusticia, obre justicia, sin intervención de Dios. Veamos; ¿Qué esperas tú de un gobernante? Que tenga apego por la rectitud.

Nada más que eso. Te digo que ni siquiera me importa demasiado qué fe tenga. ¿Cómo dice eso, hermano? Escucha bien; lo que una nación necesita para poder prosperar, es que sus autoridades tengan rectitud. Y no hay forma de acceder a rectitud sin Dios.

Vas a ver que Dios les da permiso a ellos para que pongan sus reyes. Y se van a manifestar, tarde o temprano, todos los problemas que ya había en otros reinos. Injusticia, idolatría, abuso de los débiles. ¡A eso, lo hizo hasta David! Él abusó de los débiles.

¿Recuerdas al esposo de Betsabé? Acuerdo con naciones impías. Conspiraciones y asesinatos. ¿Pasó en Israel? Sí señor, claro que pasó. ¿Y por qué pasa eso? Porque es el gobierno de las naciones. ¿Qué es lo que dice Jesús sobre los reinos de la tierra?

Mi Reino no es de este mundo. Y a eso lo dice cuando lo quieren nombrar rey. ¿Recuerda cuando Él hace esas manifestaciones gloriosas, la gente sale corriendo, contenta, y gritando que ya tienen un rey. Y Jesús no cae en el juego.

Es lo mismo que cuando en una ciudad quieren poner de concejal al pastor que tiene la iglesia más grande, ¿Sabes qué? ¡Ya lo agarraron! ¡Es que reconociendo sus virtudes, queremos que sea concejal1 ¡Te están tomando el pelo, hermano!

Si tú eres un hombre de Dios genuino, tú no necesitas de ellos; ¡Ellos necesitan de ti! ¿Pero entonces debemos negarnos? Mira, no voy a darte una clase del cristiano y la política. Sólo voy a decirte que la política es el arte de lo posible. Y una de las cosas posibles es encontrar gente con alguna clase de poder y bastante ingenuidad para poder usar en nuestro beneficio, no en beneficio de la gente.

Dios estableció un gobierno sobre su pueblo. ¿Cuál era el gobierno que Él quería? Inicialmente, Él quería que toda la nación fuera de reyes y sacerdotes. Sin embargo, es muy complicado para Dios hacer realidad eso por causa del pecado del pueblo.

Israel es gobernado, en sus distintos procesos, primero por los sacerdotes. Cuando Aarón está a cargo de todo, las cosas medianamente funcionaban. ¿Recuerdas la batalla? ¿Quién estaba gobernando allí? Aarón. Hubo períodos, al comenzar la historia de Israel, donde los sacerdotes gobernaron, y al terminarla.

Estos dos períodos, marcan el principio y el fin de este tiempo de gobierno. También Dios había asignado, después de los sacerdotes, cuando muchos de ellos se habían prostituido, levantar a los profetas. Ahí aparece nuestro primer profeta, Samuel.

Samuel se levanta, ¿Y quién es el que gobierna ahora en Israel? No ya el sumo sacerdote; ahora gobierna el profeta. Por un largo proceso, por un largo tiempo, los profetas, de hecho gobernaron bastante tiempo, ellos administraban la justicia y la injusticia en Israel.

Cuando aparece Saúl, hay un tiempo todavía en donde se cruzan las dos líneas de la administración de los profetas y los reyes, se van a dar cuenta ustedes que, en la época de Samuel había dos gobiernos, el de Samuel y el de Saúl.

Y la gente estaba ahí un poco al medio. Saúl quería ir a la guerra, pero no perdía de vista y esperaba la aprobación de Samuel. Cuando llega David, Samuel parte y se retira a un lado, desaparecen de la escena varios profetas, porque David opera como rey y como profeta.

Y cuando falla en ver sus propios defectos, Dios le manda profetas: Natán. ¿Qué estás haciendo, rey? Fíjate que a lo largo de este espinoso camino, hemos perdido algunas cosas. Y una de ellas, quizás la más importante que hemos perdido, es saber cuál es la legalidad de la autoridad.

¿Quién es el que pone reyes? Hoy tal vez ya no se ordenan reyes, pero sí se siguen ordenando determinados liderazgos en la iglesia: pastores, profetas, apóstoles, y nos cabe preguntarnos cómo es que funciona esto. David, siempre se supo juzgado.

Ese es el problema de los gobiernos. Ellos se corrompen cuando creen que ya no pueden ser juzgados. Cuando ellos se perpetúan en el gobierno, la posibilidad de que haya una auditoría en la siguiente gestión, que ya no es la del partido al que ellos representan, es peligrosa.

Porque ellos van a descubrir muchas cosas que hicieron malas. Entonces, buscan eternizarse en el poder para poder lavar una mano con la otra y así evitar el juicio. David era rey, pero él sabía que estaba siendo observado. ¿Y sabes? Todos los reyes de Israel y de Judá, sabían que estaban siendo observados.

En algunos casos, ¿Cómo lo resolvían? Fácil, contrataban un sicario y lo hacían liquidar. Pero no había ningún problema, Dios levantaba otro profeta. En otros casos, hicieron algo más interesante, se consiguieron sus propios profetas.

¿Recuerdas la época de Jeremías? Dios había dicho: viene Babilonia, y tú debes darle tributo, debes humillarte y aguantarte. Estarás bien con ellos, te cuidarán. ¡Ay no, mi rey! ¡El Señor me ha dicho que usted debe romper su pacto con Babilonia! Hasta ahí llegó.

Sacerdotes, profetas y reyes administraron, en lo que llamamos el Reino, un largo tiempo todo lo que acontecía en Israel. ¿Cuáles son los elementos culturales que se asimilan en ese tiempo? Cosas buenas. Uno, Dios ejerce autoridad aún por encima del hombre.

Dos, lo que juzgan los ojos, no es lo que juzga Dios. Él tiene un juicio distinto. Cosas negativas: la injusticia y el egoísmo son parte de la naturaleza caída del hombre. Sea David, sea Samuel, sea quien sea. También acuerdos a la forma de las naciones. Israel asimila eso.

Cásate con la princesa del Tal Reino para que así tengamos paz. ¡Pero es que ella es Sidonia! ¡Pero es que ella es Fenicia! No importa, total ahí lo resuelven ustedes. ¿Recuerdas? Y esperan que los reyes envejezcan, como en el caso de Samuel o Salomón, para levantar altares a todos los dioses, o para desvirtuar lo que Dios había establecido.

Dense cuenta que Egipto dejó un anti-valor, algo negativo: las mezclas. Egipto permaneció en el corazón de Israel más tiempo que el propio imperio. Israel, fácilmente toleraba las mezclas. ¿Qué pasa cuando una iglesia tolera las mezclas? ¡Es Egipto!

Es una iglesia en Egipto. En esencia, tú tienes un Dios que no tolera las mezclas. No mezclarás las semillas, no mezclarás los tejidos, no unirás a un animal de una especie con otro de otra especie, ¡No lo hagas! ¡No lo hagas! Porque a cada cosa Dios la creó de esta manera.  Tercero, tolerancia a la idolatría. ¿Por qué? Básicamente, obedecer a los hombres antes que a Dios, ya es idolatría. Porque tú te estás sujetando a una autoridad que no es Dios.

(1 Samuel 8: 11) = Dijo, pues: así hará el rey que reinará sobre vosotros; (¿Quieren reyes, verdad?) tomará vuestros hijos, y los pondrá en sus carros y en su gente de a caballo, para que corran delante de su carro; (12) y nombrará para sí jefes de miles y jefes de cincuentenas; los pondrá asimismo a que aren sus campos y sieguen sus mieses, y a que hagan sus armas de guerra y los pertrechos de sus carros.

(13) tomará también a vuestras hijas para que sean perfumadoras, cocineras y amasadoras.

(14) Asimismo tomará lo mejor de vuestras tierras, de vuestras viñas y de vuestros olivares, y los dará a sus siervos.

(15) Diezmará vuestro grano y vuestras viñas, para dar a sus oficiales y a sus siervos.

(16) Tomará vuestros siervos y vuestras siervas, vuestros mejores jóvenes, y vuestros asnos, y con ellos hará sus obras.

(17) Diezmará también vuestros rebaños, y seréis sus siervos.

(18) Y clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido, más Jehová no os responderá en aquel día.

Pregunto: ¿Ustedes creen que Israel no tenía más que claro el precio que les iba a costar tener un rey? ¿Y saben qué? A pesar de eso, igual pidieron rey. Yo creo que puedes ver con claridad como un mismo pueblo fue afectado en su ADN con el correr de los tiempos.

De todas formas, todos nosotros venimos a ser nada más que la suma de varias generaciones. Y no sólo en lo genético, sino también en lo social. ¿Qué pasa cuando hacemos algo que hacemos sin saber por qué? Simplemente lo hacemos porque hemos visto que todos lo hacen. Es obvio que estás asimilando algo, pero: ¿De dónde nace?

Vamos a la siguiente etapa: Babilonia-Asiria. ¿Qué pasa en ese momento? Entendemos que cuando estamos hablando de un imperio, como lo son Egipto, Babilonia y otros, tenemos una doble connotación en nuestra señalización.

Por un lado está el Reino, que tuvo un tiempo de origen y apogeo, en algunos casos se extinguieron y en otros quedaron reducidos a casi nada. Peo por el otro lado estamos hablando del sistema espiritual que ese reino representa.

Por ejemplo, en el libro del Apocalipsis, habla de los testigos que están siendo asesinados en Egipto. Pero no está hablando de Egipto, está hablando de Jerusalén. Entonces, es muy interesante que tengamos una mentalidad profética en este asunto.

No estamos hablando solamente de ese territorio, sino de lo que espiritualmente operó en ese momento determinado. Una de las características de Babilonia y Asiria, que aunque las mencionemos juntas tuvieron grandes diferencias entre sí, es el hecho de que es a través de ese gobierno que Israel de alguna forma, se divide.

Hay toda una situación que se genera un poco antes de que Roboam tome el gobierno. Y ahí aparece una división muy importante entre los diez reinos del norte y los dos del sur. Hay un mito en todo esto, y es que las diez tribus se perdieron, cosa que no es cierta. En realidad ellos fueron asimilados por otras tribus.

Y si alguna se perdió, estamos hablando que fueron una mínima cantidad. El proceso tuvo toda una migración que se generó en esos años. Sin ir más lejos, los levitas no tenían territorio. Había levitas en todas las tribus. Por lo tanto, la tribu de Leví nunca se extinguió.

Estaban dispersos en todas partes. Por eso se habla de que eso es un mito. El famoso tema de las tribus perdidas, es un mito. Ya la historia ha demostrado que no pasó. En el año 722, aproximadamente, Asiria va contra el reino del norte, toma preso a Oseas, se genera toda la hecatombe y se lleva cautiva a una parte de la población.

El reino del sur duró un poco más, hasta el 586, que es Nabucodonosor quien esta vez, en una tercera operación da el golpe definitivo. Hubo dos deportaciones antes. La tercera es la final, cuando el templo es destruido, y ahí entramos en una época de silencio y mucho dolor para Israel, como tal.

¿Cuál es la diferencia básica entre Asiria y Babilonia? Analicemos por un momento a Asiria. ¿Qué pasa con los asirios? Ellos usan el destierro. Por ejemplo, en 2 Reyes 17:6 dice: Halah, en Habor junto al río Gozán, y en las ciudades de los medos.

Se agarra a los judíos y se los lleva a esos lugares. Se los deporta. Pero hace algo muy interesante Asiria; trae gente de otras partes y hace que ellos ocupen el territorio de los judíos. Eso se llama migración. Hace que venga otro tipo de habitantes y ocupen el lugar del norte.

La tercera es la asimilación. Los que quedaron en Israel, se mezclaron con la gente del este. Y de ellos surgió un grupo étnico conocido como los samaritanos. En síntesis, los samaritanos son un producto de Asiria muy inteligentemente elaborado.

Los asirios eran muy crueles, mucho más crueles que los babilonios. Eran extremadamente drásticos y castigaban con mucha violencia cualquier intento de subversión. Por su lado, los babilonios que aparecen un poco después y atacan  al reino del sur, utilizan el destierro.

Recuerdan ustedes que la primera deportación, cuando Daniel y todos los muchachos son llevados, esa es la primera deportación. Pero, ellos se llevan a lo mejor de Israel. Y no los llevan para esclavizarlos, sino que los llevan para asimilarlos culturalmente.

Babilonia valora al pueblo de Dios. Ellos saben que nosotros somos especiales. Asiria, no. Asiria es una aplanadora. Babilonia trabaja en base a la imposición. Por ejemplo, después de la primera invasión, ellos colocan a Sedequías como rey.

Era un títere de Babilonia en ese sentido, lo ponen ahí como gobierno. Pero les crea la sensación de que ellos todavía gobiernan. Atacan, quitan las defensas, se llevan a lo mejor de Israel y ponen un rey que le correspondía en el cargo, Sedequías, pero él debe pagar tributo a Babilonia y sujetarse a sus directivas.

No así asiria. Asiria es más drástico, es más violento. Lo tercero, es el nivel de tolerancia. Leyendo 2 Reyes 25:27-30, vemos que Joaquín es sacado de la cárcel. Joaquín es un rey que es llevado cautivo, pero vive en Babilonia con bastante comodidad.

Estuvo un tiempo en la cárcel y luego está relativamente libre. Jeremías 29:5, Ezequiel 8:1. Los judíos tienen oportunidad de construir sus casas. Por eso escribe el profeta Ezequiel y dice: Estaba yo en mi casa. ¿Y dónde era su casa? En Babilonia.

De allí que, técnicamente, no eran esclavos-esclavos, sino que Babilonia trata de mantener un perfil bajo para que no te des cuenta que eres esclavo. Te crea una falsa imitación de libertad de gobierno, y te contagia la certeza de que tú puedes hacer lo que te dé la gana, cuando en la vía real de los hechos, muy pronto averiguas que no es precisamente así.

Creo que se nota la diferencia entre Asiria y Babilonia, ¿Verdad? Se casaron, Jeremías 29:6. La gente se podía casar, y prosperaron en el comercio. Tanto así que cuando se da el edicto de Ciro, en el año 538, muchos judíos no quieren volver.

Se hicieron de buena vida, tenían sus negocios, en suma: se acomodaron a Babilonia. Cuando Ciro da el edicto y les permite volver, ustedes saben que Dios levanta a Zorobabel, que era de familia real; levanta al sumo sacerdote Josué y levanta a dos profetas, a Hageo y a Zacarías, y ellos son los que vuelven, todo el cuento, toda la historia que conocemos; de reedificar el templo, que tardan más de quince años, los muros, en fin.

Y van volviendo, paulatinamente, todos los judíos que no habían podido ser asimilados a las culturas de Asiria y Babilonia. ¿Por qué no se desesperaron por volver? Porque en ese tiempo Jerusalén era ruinas.

De tener una casa, comodidades, un negocio, volver a la nada, ¿Qué podía motivarlos para volver? Lo primero que Dios desarrolló en Abraham: su fe. Si ustedes ven la manera que los profetas como Nehemías y todos ellos, hablan acerca del volver, es una queja permanente pero con un tema central: la fe. No es que vengan que vamos a ser libres de nuevo, porque Babilonia supuestamente era libre, entre comillas.

El regreso de ellos es muy interesante de observar. ¿Recuerdas cuando Daniel es llevado a Babilonia? ¿Qué es lo primero que hacen con él? Cambiarle el nombre. Ya no te llamarás más Daniel. La segunda cosa que le quieren cambiar, es su dieta.

¿Qué quiere hacer Babilonia con estos jóvenes judíos? Quiere asimilarlos a su cultura. Porque el cambiar el nombre, tiene un tremendo significado en el espíritu. Noten que Jesús lo hizo, noten que Dios lo hizo. No es un cambio de nombre simplemente por capricho.

Hay un sentido muy fuerte en lo que se está haciendo. ¿Y sabes qué es lo que hace Babilonia? Le cambia el nombre al pueblo. En lugar de ser Yehudah, se transforma en Yehud. Le cambia el nombre a la nación. Judea. Conforme a la conocemos, de Judá pasa a ser Judea.

Judea es el nombre babilónico. No es el nombre que Dios le había dado. En segundo lugar, su territorio es desmembrado. Pierden más del cincuenta por ciento de su territorio original. Los asirios se quedan con grandes parcelas, los babilonios con otras.

Sólo recuperan mil seiscientos kilómetros de lo original. Nada. Así te trata Babilonia. Tercero: hostilidad social. Hay mezcla de los antiguos israelitas con componentes étnicos de trasfondo cultural idólatra traídos de Mesopotamia por los reyes asirios Esarhadón y Asurbanipal.

¿Y quiénes son ellos? Samaritanos. Los samaritanos se van a convertir en una molestia. Todos podemos comprobar eso simplemente leyendo Juan 4. La mujer samaritana con Jesús, discutiendo respecto a cuál es el lugar en donde debemos adorar, si el pozo de Jacob o el templo de Jerusalén.

Esa discusión no existía. Era inimaginable, porque Dios había determinado cuál era el lugar. Ven y subamos a la casa del Señor. ¿Cómo procesó Asiria a los expatriados? Asimilación cultural. Es en este proceso donde el arameo tiene una explosión muy fuerte, y si bien era un idioma muy antiguo, porque viene desde Aram, y Aram es descendiente de Sem, estamos hablando de muy atrás, no era el idioma que los hebreos hablaban.

Les cambió el nombre, les redujo su territorio y les cambió el idioma. ¿Qué es lo que normalmente hace un país cuando conquista otro? Les cambia el nombre. Les impone el idioma. Todos nosotros hablamos el idioma del país que nos conquistó.

¿Qué idioma se habla en mi país, Argentina? Español. Fuimos conquistados por españoles. ¿qué idioma se habla en Brasil? Portugués. Fueron conquistados por los portugueses. ¿Por qué el primer don del Espíritu Santo fueron…las lenguas?

¿Qué es, entonces, lo que el Espíritu Santo quiebra en el Aposento Alto? Sus idiomas nacionales. ¿Qué establece? En el Aposento Alto, la iglesia es conquistada. El Señor les da un nuevo idioma. En segundo lugar, les da un territorio, Jerusalén, Judea.

El gran éxito de Asiria, y compáralo con Egipto, es que cuando los judíos salen de Babilonia, salen de Babilonia. ¿Pero, qué pasa con los samaritanos? Los samaritanos se mueven con el pueblo de Israel. Se consideran judíos. ¡Pero no lo son!

No entres por caminos de samaritanos. La cuarta cosa, crear rivalidad territorial. ¿Por qué? Al norte, Judea estaba limitada con Samaria; al este, limitaba con el Jordán y la casa de Tobías. ¿Quién era él? Un poderoso clan amonita. Al sur, limitaba con el territorio de los idumeos. Le arrebataron a Judá todo ese terreno, y se llegó a llamar: “Tierra de los hijos de Edom”. Al oeste, estaba limitado con un territorio que estaba bajo el control de la ciudad de Asdod.

Estaban rodeados de hostilidad territorial, y adentro de los samaritanos y hostilidad social. Es decir que la capacidad de movimiento que tenían, era mínima. Por último, Babilonia les da un pequeño regalo de salida: la sinagoga.

¿Por qué surge la sinagoga? Porque el templo fue destruido. En el 586, cuando Nabucodonosor arrasa con todo por la terquedad del rey, por rodearse de falsos profetas, el templo es destruido y allí, entonces, aparece un elemento que hará a Israel, Israel. ¿Cuál es el elemento? El templo.

¿Por qué? Porque el templo era la expresión visible de su fe. Vamos a ver; elementos de asimilación cultural dentro del período Asiria-Babilonia: Entender que la justicia es más importante que los sacrificios.

Babilonia y asiria son reinos injustos. De la obediencia a Dios, dependía la supervivencia de la nación. Estos son dos valores positivos que ellos sacan de su tiempo bajo asiria y Babilonia. Lo negativo: la mezcla se establece en la cultura de la nación a través de dos cosas: los samaritanos y la sinagoga.

¿Por qué las sinagogas siguen activas en el tiempo de Jesús, cuando el templo se había reedificado? ¡Es que lo edificó la casa de Herodes, y ese hombre ni siquiera es reconocido por todo Israel! Es verdad, pero si esa no es la casa de Dios, ¿Entonces por qué se molestan cuando esa casa es reedificada?

¡Eso no es un lugar santo! Pero, si no es santo, ¿Por qué Jesús va a purificarla? ¡Se meten en un problema! Bueno…en realidad…ehhh…es que sí es la casa… ¿Ah, sí, eh? Y si esa es la casa, ¿Por qué sigue funcionando la sinagoga?

¿Te das cuenta en el vericueto que Babilonia mete a Israel? Otro punto: apoyase en alianzas humanas, antes que en Dios. Eso es terrible. Babilonia destruye Judá, y Asiria destruye el norte, porque ambos pueblos rompen su alianza con ella y se alían a Egipto. Luego viene un olvido a las promesas y al pacto a cambio de la protección de reyes paganos. Isaías 31: 1-3

(Isaías 31: 1) = ¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, (2) pero él también es sabio, y traerá el mal, y no retirará sus palabras. Se levantará, pues, contra la casa de los malignos, y contra el auxilio de los que hacen iniquidad.

(3) Y los egipcios hombres son, y no Dios; y sus caballos carne, y no espíritu; de manera que al extender Jehová su mano, caerá el ayudador y caerá el ayudado, y todos ellos desfallecerán a una.

Esta es la sentencia final de todos estos pueblos. Estoy hablando de Israel. Y ahora llegamos a un conocido hasta nuestros días. Grecia, el cuerno pequeño de Daniel. Grecia es un reino completamente diferente a los anteriores. Es la cumbre máxima de la creación del infierno.

Por muchos años permaneció escondido, sin mucha fuerza, hasta que se levanta un hombre llamado Alejandro. Alejandro el Grande. Este hombre es educado por Aristóteles. DE Aristóteles recibe el conocimiento y también el homosexualismo. Recibe el entrenamiento. Recibe toda la base de la hechicería que iba a utilizar, todas las herramientas que luego el pensamiento griego iba a establecer en todo el mundo.

Este hombre, el leopardo de Daniel, la cuarta bestia, el que va rápido y que es feroz. Ese es Grecia. Atraviesa los Alpes, está en Babilonia, está yendo para India, quiere destruir a India, está decidido, pero le dicen que descanse en Babilonia y muere, extrañamente, a los treinta y tres años.

El logra un reino en apenas trece años que con quista la mitad del mundo. Era un hombre cruel. Se relata, por ejemplo, cuando venció a los sirios, como en un día hizo crucificar a veintidós mil personas. ¡En un día! Ese era Alejandro.

Dios le pone un freno, él muere súbitamente, y muere sin poder dejar un sucesor. Él tenía siete generales, cuatro de ellos los más importantes, se disputan el control de la herencia de Alejandro. Tres de ellos son los más fuertes de todos, y estos tres se dividen todo.

Antígono, Ptolomeo y Seleuco. Estos tres se dividen todo. Antígono todo lo que es Macedonia; Ptolomeo Egipto, ahí va aparecer la dinastía de los ptolomeos, donde el último de ellos se va a casar con una conocida reina egipcia: Cleopatra.

Y aparece otra casa, la de Seleuco, los seleucidas, que tenían la porción más grande del territorio, y que ellos van a quedar administrando lo que era Siria. Siria abarcaba lo que era Judea. La casa seleucida.

Estos cuatro generales hacen cosas que saben hacer los reyes: se envenenan entre ellos, se matan entre ellos, la madre de Alejandro trata de meter al hijo bastardo  de Alejandro, lo matan al hijo de Alejandro, o sea: todo un cuento, muy de novela, y eso genera un montón de cosas muy terribles.

Los griegos tenían una forma muy grosera de gobernar. ¿Qué hace el exponente máximo, Antíoco Epífanes IV? En primer término, este hombre cambia el nombre de Judá otra vez, y profana el templo. Luego intenta imponer el culto a dioses griegos. Y por lógica consecuencia, suprime el culto a Dios. Manda a que se coman los alimentos que eran considerados impuros, bajo pena de muerte de no hacerlo.

Grecia se distingue muy de lejos de lo que es Asiria, o Babilonia, o Egipto. Es asombrosa la influencia de Grecia en las naciones de la tierra. Desde los deportes y las Olimpíadas, hasta la Filosofía, la Historia, la Economía, la Democracia, el Arte, el Teatro, todo eso es de origen griego.

Nosotros usamos días de la semana que vienen de la cultura griega, así como los nombres de los meses, de las estaciones. Todo ha sido capturado por Grecia, siendo que Grecia, en su momento, apenas era una isla minúscula en medio del Mediterráneo, para que se cumpla la palabra dada por Dios al profeta Daniel.

Hay que buscar con lupa para encontrar qué cosa positiva podría haber sacado el pueblo de Israel, de Grecia. Se ha encontrado una, tal vez: la unidad en torno a la defensa de su fe. Claro que esto tiene que ver con la última etapa de los griegos, que es la dinastía Moné en Israel.

¿Y qué fue lo malo? La helenización de la población judía. Hay un texto en Daniel 3:16-18, donde Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: no es necesario que te respondamos sobre este asunto.

He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará.

Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado.

La única manera de vencer al espíritu griego, es con radicalización. Porque todo se trata de carnalidad. Grecia constituye el imperio de los sentidos, de la sensualidad. Puedes vencer eso no dando ninguna concesión, siendo estricta y absolutamente radical.

Cuando venimos a Dios, -yo creo que todos hemos pasado por ese proceso-, no venimos como hojas blancas; venimos con una cultura. Fíjate el conflicto en el que nos metemos. Nos predican un evangelio que es ajeno a nuestra cultura.

Por empezar, nos dicen que si creemos y repetimos algo, vamos a ser salvos. Y eso, justamente cuando hemos crecido en el marco de una cultura que no honra su palabra. Si fuéramos europeos o japoneses, tal vez esto funcionaría.

¿Por qué? Porque estas culturas le otorgan muchísima validez y responsabilidad a la palabra empeñada. Peo nosotros los latinos, en lo más mínimo. Listo, cualquier cosa te llamo y arreglamos. Espera sentado que te llame algún día. Se olvidó.

Entonces nos predican un evangelio así, y como en nosotros el paganismo es natural porque venimos de una raíz pagana, te guste o no, lo aceptes o no, y como también venimos de cierta forma de idolatría. ¡Perdón! ¡Yo no, hermano! ¡Yo vengo de una familia evangélica! ¡Ah! ¡Perdón, entonces! Decía que nosotros, como también venimos de alguna forma de idolatría…

…Muy rápidamente podemos reemplazar a la virgencita de los zapatos por el diezmo, la promesa, el ore por mí, sáneme, libéreme. Y ese asistencialismo en el que todos nosotros hemos crecido, donde para cado paso que íbamos a dar debíamos ir a ver al cura, nos marcó a fuego.

Tanto es que hoy, cuando asumimos nuestra fe y decimos alegremente que somos cristianos, nos olvidamos que también debíamos asumir una genuina cultura cristiana. Claro, la pregunta que queda girando en nuestra mente, es: ¿Cuál es la cultura de la iglesia?

Y así nos convertimos en un pueblo que usa una terminología muy asociada al oriente, como Israel y todos esos lugares, con una mentalidad latinoamericana. ¡Genial! Porque así nosotros somos capaces de hacerlo, pero a la latinoamericana. O sea: por arribita, atado con alambre.

El gran problema es que la iglesia en general, no tiene una cultura, en este momento, que se pueda identificar desde lejos. Tú llegas con una cultura de afuera, te expones a muchas cosas internas en la iglesia, bautizarte, hacer tal o cual cosa, sujetarte, etc.

Y una gran mayoría de los hijos de Dios no logran jamás reemplazar su cultura anterior. Porque la iglesia no se lo exige. En el libro de Ester hay un pasaje muy impresionante. Cuando el enemigo del pueblo se acerca al rey y le dice: No te conviene tener este pueblo aquí. Porque son un reino dentro de tu reino. Ellos tienen sus propios calendarios, tienen sus propias cosas, en suma: no te respetan.

 Y a fuero de ser honesto, no lo respetaban. Fíjate que nosotros hablamos de Misah como el primer mes, pero ese es el nombre que le dio Babilonia. ¿Y qué nombre le había dado Dios? ¡Mes primero! Recuerda cómo Dios redime el sol y la luna, que habían sido contaminadas en Egipto.

Entonces, frente a una iglesia que no tiene una cultura definida, el que llega, se cree con la libertad de imponer su cultura. Y si se lo permiten, se crea una iglesia a su imagen y semejanza. Con lo que le gusta y sin lo que no le gusta. No importa lo que les guste o no a los demás.

Y eso pasa porque la iglesia no tiene una cultura. Si tú vas a una mezquita, seguramente te van a hacer sacar los zapatos para entrar. Y tú podrás argumentar lo que mejore te plazca, pero lo cierto es que si no te sacas los zapatos, no entras. Y punto.

¿Por qué el Islam es tan impositivo? Porque el Islam es reino. El Islam, trae cultura. Nosotros, en cambio, recibimos un cristianismo sin cultura. Eso, claro está, aunque originalmente sí la tenía. Quien modela esa cultura, es Pablo, y la expone a la iglesia. Lo cierto es que esa cultura se perdió.

Sin importar de qué tribu eran, es indudable que había algo en Israel que los unía. Ese algo tan poderoso, era la ley. Los saduceos creían algunas cosas, los fariseos otras tantas, los esenios por allá, los herodianos por acá, los zelotes tenían otra idea. Sin embargo, en el fondo, todos respetaban la ley.

Claro está que eso es algo con lo que no contaba Grecia. En el año 168, Antíoco emite un decreto donde prohíbe la práctica de todo rito. Matatías, el asmoneo, comienza una revuelta a causa de esto. Él rechaza la idea de servir a dioses que no son el único Dios.

¿Y qué hacen los griegos? Van pueblo por pueblo, en delegación, matando cerdos en las plazas, y llamaban a la gente para que se los coma, con el atenuante de que si no lo hacían, los matarían a ellos. Esa es Grecia.

Matatías ve que un judío está a punto de comer y entonces va y, delante de todo el pueblo, lo mata. Un judío acaba de matar a otro. Él y sus hijos, escapan, y todo el pueblo se queda en estado de shock. Por un lado los griegos, obligándote a comer lo que ellos no comen, y por el otro un anciano judío aullando como descosido para que no coman.

Al mero estilo de las guerrillas, Matatías bajaba por asalto a los pueblos, destruía todos los altares griegos y circuncidaba a los hombres a la fuerza. La fe no es una elección. Cuando la fe en una familia es una elección, eso significa que ellos nunca desarrollaron cultura.

Si tus nietos tienen que aceptar a Cristo, tú no formaste cultura, sólo los hiciste religiosos. Tiene que llegar el momento en que la iglesia evangélica termine de hacer campañas evangelísticas para cristianos. O para familias de cristianos. Eso es absurdo. Simplemente absurdo.

¡Pero no, hermano! ¡Cada persona tiene que tomar su decisión por Cristo! Si tú fueras judío, te hubieras dado cuenta que no existía elección. Tú tienes la fe de tus padres. La asumes o te mueres. Punto y aparte.

 Matatías, muere. Y el primero de sus hijos, Judas Macabeo, Judas martillo, sigue sus pasos. Golpean, golpean y golpean. Cuando muere Judas, sigue Jonatán, el siguiente. O sea: todos los hijos de Matatías, van a seguir el camino de su padre.

Y no sólo eso, cuando ellos recuperan Jerusalén, quien gobernaba eso era Antíoco Epifanes, uno de esa dinastía de guerreros griegos. Antíoco IV. No le enseñes a un griego lo que es pelear. Sin embargo, Judas Macabeo los vence.

A tal punto, que los griegos le piden tregua. ¿Qué hace Judas? Acepta darles tregua, pero bajo ciertas condiciones. Primero, recuperan Jerusalén. Segundo, ellos ungen al sumo sacerdote. ¿Y a quién pone como sumo sacerdote? A su hijo Jonatán.

Tercero, no tenemos rey, el rey es el sacerdote. Y es interesante, porque recuperaron el diseño perdido gracias a Grecia. Grecia tocó lo único que era intocable para ellos: su fe. ¿Y de dónde sacamos eso? De 1 y 2 Macabeos. ¡Pero es que eso es de la Biblia católica! ¡Es que nadie te dice que te leas el resto, sólo esos dos libros! ¡Son libros históricos, eso pasó!

Judas y sus hermanos logran recuperar toda la extensión que era de Israel. De los mil seiscientos kilómetros que los asirios les dejan, Judas recupera todo el territorio que David tenía. Para el año 63 antes de Cristo, más o menos, ya aparece Roma.

Y Roma toma el control de todo este territorio.  Y ahí pone a uno de la familia de Herodes. El senado lo nombra rey. Pero nunca fue un rey que vino de la voluntad de la gente ni de Dios. Mientras tanto Grecia, busca de manera permanente que los santos se contaminen por la comida de ellos.

¿Qué produce Grecia? El noventa por ciento de lo que llamamos cultura occidental, es invento griego. Ahí están los que aceptan la resurrección y allí los que no la aceptan. Hay diferencias, de acuerdo, pero que nadie toque la ley. Le ley es la ley.

¿Por qué Jesús era respetado? Porque él hablaba de la ley. Todos los que respetaban de que el templo era el lugar santísimo, esos eran los saduceos, y los otros eran los fariseos. La palabra fariseo significa separatista, divisor. Ellos no reconocían la supremacía del templo.

Pero ambos respetaban la ley. Había un montón de gente a su alrededor, gente que había llegado en este proceso, gente que Asiria y Egipto habían tratado de mezclar en sus culturas, pero ¿Sabes qué? Ellos se daban cuenta quienes eran y quienes no eran.

Cuando Jesús nace, él respeta la cultura de su pueblo. Se circuncida al octavo día. ¡Pero es que eso era la ley! ¿Y en qué crees tú que se basaba la cultura de Israel? Judas recupera Jerusalén, ¿Recuerdas? Toma el templo, y ustedes saben que Antíoco levantó una imagen de Zeus olímpico, ¡En el templo1 ¡Y sacrificó un cerdo en el altar!

Eso hizo reaccionar a los judíos, que a pesar de ser bastante mansos, cuando alguien se metía con eso les saltaban a la yugular. O sea que, la única forma de vencer a Grecia, es con violencia. Será conveniente que entiendas en el espíritu lo que estamos hablando, no es carne.

Entonces él va, y cuando logran recuperar el templo, ellos pasan lo que es un proceso de purificación. Decretan un ayuno por muchos días, y lavan desde el altar hasta el último cuchillo, cada día, con agua. Eso se llama la fiesta de la purificación y se logra concretar el 25 de diciembre.

Ahí aparece la fiesta de la purificación. Desde esa fecha, Israel recuerda la purificación del templo, por lo que pasó. Quiero ser concreto y claro: la ley unía a esa gente, pero la interpretación de esa ley era lo que la dividía.

Aquí, entonces, va a surgir un tema que es tremendo y que Jesús denunció: las tradiciones. Él dijo: A causa de vuestras tradiciones, han invalidado mi palabra. Jesús nunca se estrelló contra la ley, la guardó y la respetó. Pero él no respetó la tradición.

Porque Dios no dio la tradición. Dio la ley y la ley formó una cultura. La pregunta, entonces, es: ¿Cómo podemos transformar un país, si no tenemos cultura? Quiero que entiendas dónde estamos llegando. Yo puedo ver que Dios formó una cultura en dos mil años, usando a los reinos de la tierra.

No tuvo ningún problema, él es Dios. Pero guardando que su pueblo asimilara sólo aquello que en la economía divina, era útil. Israel siempre cuestionó la mezcla. La mezcla es el enemigo número uno de la iglesia. Cuando la gente en las iglesias se reúne en oración y le piden a Dios que haga algo por sus ciudades, no se detienen por un momento a pensar qué cosa pueden hacer ellos como iglesia.

Pero cuando sabes que los fundadores de la masonería fueron dos pastores presbiterianos; que las fundadoras del espiritismo moderno fueron dos hijas de pastor; que el más grande movimiento ateo que se generó por el filósofo Niestche, hombre que provenía de un hogar evangélico; cuando llegamos a entender lo que el cristianismo ha deformado por no tener cultura te dan ganas de dejar de orar por avivamiento.

Las naciones no necesitan avivamiento. Porque pedir avivamiento es arrojarle la responsabilidad a Dios, cuando él ya nos ha dado a nosotros demasiado para hacer, que nos corresponde. Hay gente que le exige a Dios que haga algo ya mismo. ¡Y se lo exige en oración!

Es casi imperativo que la iglesia tome conciencia, conocimiento y puesta en marcha de una genuina cultura de Reino. Si de verdad tú tienes amor por tus próximas generaciones, tú debes dejarle una cultura. Yo no sé si Dios enviará avivamientos o no, ese es un tema que le compete sólo a Él. Pero nuestra responsabilidad es administrar correctamente lo que ya nos dio.

Y además, también es responsabilidad de cada uno de nosotros, saber y entender por qué hacemos la mayor parte de las cosas que hacemos. Y poder explicarlas. Y tener argumentos para respaldarlas. ¿Y eso en qué nos beneficia? En que podremos dejar a las generaciones venideras, una cultura que ellos puedan entender y seguir sin temor a estar equivocados.

Cuando lo que tú puedes transmitir está fundamentado, tú transmites conocimiento. Cuando en cambio lo que transmites son simples costumbres, lo que tú transmites es tradición. El pueblo de Dios es un pueblo entendido…en los tiempos, en las sazones, -hay diferencia- y en su destino.

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Pasos Hacia la Libertad

Algo es indudable: cada uno de nosotros ha llegado a Cristo de un modo diferente. Pero lo cierto es que cuando llegamos a Él, sea por la senda que sea, encontramos de inmediato lo que necesitamos. Comenzando por un grado de paz que hasta allí no conocíamos, pasando por una liberación interna también desconocida, y concluyendo por una certeza externa que nos potencia al máximo nuestras posibilidades.

Sin embargo, y habrá que aclararlo, no todo es tan sencillo ni tan inmediato cómo podemos suponer. Alguien dijo alguna vez con mucho tino, que si los cristianos estuviésemos todos llenos del Espíritu Santo, tal como es el mandato, la consejería pastoral y la sanidad interior se quedarían desoladas y sin trabajo.

Pero, la realidad nos muestra que no es así, sino puntualmente todo lo contrario. Que los pastores en muchas ocasiones se granjean la antipatía de algunas de sus ovejas, por causa de no poder atenderlas debidamente en sus necesidades y que, en las congregaciones donde la Sanidad Interior está medianamente organizada, los turnos para atención se entregan con meses de adelanto. ¿Y a eso le llamaremos Iglesia de Jesucristo? ¿A eso llamaremos el Evangelio del Reino?

Pregunto: ¿Cuál es el problema, entonces? El evangelio en sí mismo, o en su esencia, seguramente que no. Las ataduras que traemos de nuestra vida anterior y que no hemos podido o sabido romper adecuadamente, puedo asegurarte que, en muchos casos, sí. Bien; este trabajo apunta, una vez más, a ayudar a desatarnos de las que todavía nos ligan a yugos de alguna clase de esclavitud.

(Gálatas 5: 1) = Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

Conocimos a una mujer que era cristiana desde su niñez, que cuando las cosas no le salían como ella deseaba, solía atacar verbalmente a las personas, fuerte y mal. Cuando alguien se lo hacía ver, se excusaba declarando que era hija de vascos y estaba en su ADN ser “cabrona”, que es como aquí se le llama a las iracundas o de enojo fácil.

Se supone que su procedencia ancestral vasca, le tendría que estar justificando sus reacciones, porque la leyenda de la tozudez de los vascos era bastante conocida y hasta famosa entre la inmigración de esos tiempos. Claro está que ese comportamiento era su herencia espiritual. Porque es más que obvio que, leyendas y famas al margen, y aun habiendo algo de cierto en el asunto, es notorio que no todos los vascos tienen que ser iguales.

Lo cierto era que había un área en la que el enemigo tomaba claramente ventajas en su vida. El haberse convertido, no había cambiado su carácter y ella solamente se excusaba. Cuando tuvo un encuentro personal con Cristo y el Señor le mostró el problema, ella se arrepintió, renunció a su pecado de ira y amargura al hablar y se declaró libre de la atadura por el poder de la sangre de Jesucristo.

1.- CADENAS QUE ATAN AL PASADO: Muchos creyentes batallan con problemas como el que describí en esa mujer, que les impiden notoriamente su crecimiento espiritual. Estas ataduras son como eslabones de una cadena que nos mantienen firmemente unidos al pasado, en un área de debilidad en la que nuestros antepasados, que no eran creyentes, eran vulnerables. Esta herencia espiritual negativa se manifiesta porque abrimos alguna puerta, dándole al enemigo el derecho legal de entrar. Estas ataduras generalmente afectan nuestra mente, voluntad y emociones, influenciando nuestro comportamiento con explosiones de ira, rebelión, depresión, amenaza de suicidio, hambre compulsiva, mentiras, robo, pecado sexual, adicción a químicos, comportamiento destructivo y muchos otros más.

(2 Corintios 12: 20-21) = Que no haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desórdenes; que cuando vuelva, me humille Dios entre vosotros, y quizás tenga que llorar por muchos de los que antes han pecado, y no se han arrepentido de la inmundicia y fornicación y lascivia que han cometido.

Muchos cristianos que luchan contra estos problemas llevan vidas de derrota, limitados por la culpa. Tratan de cambiar su conducta por sí mismos, sólo para caer en lo mismo más profundamente y desesperarse. Deben ser liberados de las cadenas que los tienen sujetos. Una gran mayoría supone, -porque no hay nada que se los avale-, que el simple hecho de la conversión termina con todas estas cosas. Eso es evangelio mágico, una variante doctrinal que muchas congregaciones han adoptado indebidamente. En la conversión, tu espíritu se somete al Espíritu Santo, pero tu alma, luego de un pequeño lapso donde queda despatarrada por el tremendo shock, reacciona y pelea cada centímetro de la vida del protagonista. Y esgrime sus propias armas, que a la hora del crecimiento, resultan piedra de tropiezo indudables.

Una de ellas y muy importante, la falta de perdón. Gente que ha sido lastimada, herida, rechazada o humillada, se ha llenado de rencor y resentimientos. Encuentra a Cristo, lo acepta como Salvador y Señor de su vida y se predispone a vivir como Dios quiere, y servirle lo mejor que pueda, pero si no corta con aquello que marcó su vida, el resentimiento continúa, la falta de perdón se manifiesta y la relación con el Señor se deteriora. Si a esto se le suma un estado permanente y constante de pena y disconformidad, el cuadro se completa de tal manera que resultaría poco menos que una epopeya sacar a alguien de ese sentir.

A esto habría que agregarle las adicciones a toda aquella cosa que pueda producir hábito o dependencia, el rechazo y una pobre imagen de sí mismos, que determinan que mucha gente esté literalmente tratando a Dios de mentiroso. ¿Por qué? Porque se llaman basuras a sí mismos, mientras que Dios dice que son SU imagen y semejanza. ¿Llamarás tú a Dios basura? Las relaciones sexuales ilícitas y cualquier forma de ocultismo también son durísimas cadenas de muy poca probabilidad humana de romper. Sería interesante ampliar nuestro concepto sobre algunas de ellas que significan, por sí mismas, en llaves que abren esas ataduras ancestrales.

2.- FALTA DE PERDÓN: Parafraseando al Padrenuestro, alguien dijo alguna vez: “Perdónanos por arrojar basura y desperdicio, así como nosotros perdonamos a quienes nos la arrojan.” Sí; parece una linda paráfrasis, tal vez ingeniosa y punzante, pero déjame decirte que lo siento mucho: debería ser real. Porque perdonar significa terminar definitivamente con el deseo de devolver la “basura”, no recordar más el asunto. Significa renunciar a la ira y al resentimiento y, de ese modo, liberar al deudor y, de paso, romper una atadura que nos perjudica solamente a nosotros mismos. Es una decisión de la Voluntad. Y entiende definitivamente esto, por favor: nosotros podemos decidir perdonar a una persona que nos ofendió, nos guste o no hacerlo.

(Mateo 6: 14-15) = Perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. (¿Consigues ahora entender el porqué de esa falta de relación que tienes tú con el Señor? ¿No has podido ver, aun, que si no perdonas de una vez y para siempre “esa” vieja ofensa recibida, jamás podrás establecer esa comunión divina con Él, que tanto ansías?)

(Efesios 4: 31-32) = Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como también Dios os perdonó en Cristo.

(2 Corintios 2: 10-11) = Y al que vosotros perdonáis, yo también; porque también yo lo que he perdonado, si algo he perdonado, por vosotros lo he hecho en presencia de Cristo.

Ponemos al perdón en su perspectiva correcta al darnos cuenta que cualquier injusticia que sufrimos de parte de otro es pequeña comparada con nuestro propio pecado contra Dios. En otras palabras, la “basura” que le hemos entregado a nuestro amante Padre celestial es peor que toda la “basura” que otras personas nos han arrojado a nosotros. Si queremos recibir el perdón de Dios debemos perdonar. Lo que nos ayuda a perdonar a quienes nos ofenden es la gratitud hacia Dios por su misericordia para con nosotros, y el deseo de demostrar esa gratitud obedeciendo Su Palabra.

3.- HERIDAS DE ORGULLO: La falta de perdón crea una atadura entre la persona que ha sufrido la ofensa y la persona que la ocasionó. Esto se rompe con el perdón, las dos partes se liberan y el Espíritu Santo puede sanar y restaurar. De hecho, el nuevo vínculo con el Señor llena de amor a la persona. La historia tiene protagonistas. Se cuenta de un caso en que el orgullo de una mujer fue profundamente quebrantado cuando su hija se divorció, pero cuando se enteró que estaba embarazada de su último novio, directamente se puro furiosa. Varios días luchó en contra de su ira, de su enojo y de su disgusto. Después se llenó de culpa sabiendo que debía perdonar, porque era cristiana.

Sentía como que el enemigo le estaba robando la familia. El marido estaba enojado, la hija estaba avergonzada y ella tenía tanta soberbia que no podía admitir un hijo ilegal en su medio ambiente. Sabía que tenía que hacer guerra espiritual y que la llave era el perdón. Primero le dijo a la hija, cara a cara, que estaba en contra de lo que hacía, pero que había decidido perdonarla. Después le pidió al Señor que la perdonara a ella misma por su enojo, por su soberbia y por su actitud egoísta. Entró en guerra diciéndole a Satanás: No me importa lo que estás tratando de hacerle a mi familia. El amor y la provisión de Dios son mayores que todo lo que tú puedes hacer. Tu ataque está roto en el nombre de Jesús y Dios nos ayudará a superar esta situación y mantenernos juntos. Los veintiún años invertidos en mi hija, no se van a perder por este problema aislado.

Luego la madre oró así: Dios; te entrego todo mi ser. Cualquiera sea tu plan para mí como abuela. Te pido que ministres a mi hija, que la acerques a tu corazón y que nos unas en tu amor. Por favor, Señor; trae a este niño seguro al mundo. Gracias porque será una bendición para todos nosotros. La atadura de esa madre se rompió cuando perdonó a su hija: las emociones negativas dejaron de atormentarla. La joven siguió estudiando, vive ahora con su bebé y sus padres y el Señor está restaurando una relación entre ellos basada en el amor.

4.- EL PROCESO DE LA AFLICCIÓN: (Proverbios 15: 13) = El corazón alegre hermosea el rostro; más por el dolor del corazón se abate el espíritu. Sin dudas; la aflicción es causada por varios factores: una relación rota, la pérdida de un ser querido o del trabajo, por sueños que no se concretan. También puede ser consecuencia de un aborto o de esterilidad; puede deberse a malos entendidos con otras personas o desconcierto contigo mismo. También podemos estar en desacuerdo con Dios sintiendo que Él nos abandona cuando más lo necesitamos.

La aflicción es la consecuencia de un proceso natural sobre una situación determinada y por un tiempo razonable. Los psicólogos dicen que normalmente puede durar entre uno y tres años. Es un proceso de sanidad que si no se resuelve, prolonga la aflicción y abre la puerta a problemas espirituales, físicos y emocionales, y es una traba para el crecimiento espiritual. Para poder liberarse de esta aflicción, la persona debe estar en condiciones de decirle a Dios: Señor; no entiendo esta tragedia, pero decido creer en tu amor por mí y deposito mi confianza en ti. Recién entonces Dios puede, como dice Isaías: Derramar el óleo de gozo en lugar de luto.

5.- LA ESCLAVITUD DE LAS ADICCIONES: Aquella que concurre cuatro veces a la semana al instituto de belleza para mantener una apariencia exterior impecable; la que es adicta a las telenovelas; el que vive en el gimnasio modelando su figura por encima de la media habitual; el que no compra carne porque no le alcanza el dinero, pero asiste al estadio de fútbol a ver a su equipo favorito pagando un boleto más caro que la carne; la que se mata por mantener su casa impecable con prioridad sobre la atención de su esposo o sus hijos; los que son adictos al alcohol, las drogas o el juego, todos, pero absolutamente todos, tienen comportamientos dependientes.

El diccionario define la adicción como Rendir la voluntad a algo de manera obsesiva. El gran peligro en la adicción es el hecho de rendirse, de entregarse a otro poder permitiendo que la voluntad se torne pasiva. Muchos adictos niegan que hayan entregado su voluntad e insisten en repetir. Puedo abandonar eso en cualquier momento. Pero las cadenas no se rompen hasta que no deciden entregarse al poder del Espíritu Santo para ser liberados. La Escritura nos advierte en 1 Pedro 2:11: Os ruego que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma.

Ejemplo: una mujer y su marido mostraban ser un ejemplo como familia. Incluso iban, con sus dos hijos, todos los domingos a las reuniones de una congregación cristiana. Ella aparentaba ser un modelo de esposa y madre, pero lo que nadie sabía era que hacía diez años que venía consumiendo drogas recetadas y profusas bebidas alcohólicas. Trabajaba como enfermera y no tenía dificultades para conseguir las necesarias recetas de los médicos; especialmente para bajar de peso. Ella declaró que sabía que no tenía que hacerlo, y que cada vez que tomaba una píldora, clamaba a Dios que la ayudara, pero no se podía controlar. Sabía que como madre dejaba mucho que desear, pero no podía dejar de tomar esas píldoras. Después tomaba vino para tranquilizarse. Pero la realidad era que lo hacía para escapar.

Un día la vino a visitar su cuñada y le contó cómo hablaba con Dios. Ella pensó que también le gustaría enormemente hablar con Dios de esa manera. Después conoció a un misionero que la desafió a que invitara a Jesús a ser Señor de su vida. Recibió a Cristo en su corazón, pero siguió con sus viejos hábitos. Otro día se sorprendió al leer en su Biblia que su cuerpo era templo del Espíritu Santo. Entonces oró: Señor, si tu Espíritu habita en mí, yo no quiero abusar de algo tan sagrado. Por favor, ayúdame a terminar con esto. Estaba determinada a liberarse de la atadura de las drogas, así que fue a su cartera y sacó de ella todas sus píldoras. Esa noche las arrojó por el inodoro de su baño y nunca más volvió a tomarlas. Tampoco tuvo reacciones en su cuerpo por la falta, es decir; no padeció ninguna clase de síndrome de abstinencia. Tres semanas después, mientras tomaba vino como de costumbre, escuchó una voz demasiado clara que le decía: Este será tu último trago. Miró alrededor pero no vio a nadie. Pero ella sabía que era el Señor quien le hablaba y que debía dejar también inmediatamente la bebida. Arrojó al lavabo el resto de lo que quedaba en su copa y nunca más volvió a beber. El poder de Dios rompió la atadura.

6.- LAS RAÍCES ESPIRITUALES DE LA ADICCIÓN: Las adicciones, ya sean drogas, alcohol, música rock, gratificaciones personales, pornografía, perfeccionismo o negativismo, generalmente se manifiestan como el deseo de escapar a diversas circunstancias. Un profesional cristiano dijo alguna vez que: Todas las adicciones tienen una raíz espiritual. El ser humano es rebelde y egoísta por naturaleza; desea reconocimiento y satisfacción. La adicción es un reflejo directo de nuestra atadura interna a este pecado de rebelión. La sanidad no es completa hasta que no se haya cortado con esta atadura.

Las adicciones no solamente tienen causas espirituales, sino consecuencias espirituales. Hay muchas maneras en que las adicciones pueden ser destructivas espiritualmente. Hay formas, por ejemplo, de idolatría espiritual que crean adicción. Consumen energía y llaman la atención. Crean una barrera entre el adicto y Dios, e impiden la obediencia a Dios y, finalmente, perpetúan el pecado. Muchas veces la persona es llevada a la adicción debido al abuso del que fue víctima en la niñez. Por ejemplo: violación, rechazo, una mala imagen de sí mismo, falta de perdón, culpa o aflicción. Si en la herencia familiar existen comportamientos de este tipo, hay que tomarlo en cuenta y lidiar con él. Pídele al Espíritu Santo que te muestre la raíz que causa la adicción, ya sea la tuya o de la persona por quien tú estás orando, y busca la sanidad y la liberación en esa área.

Este puede ser un camino largo y difícil. Las adicciones no siempre se rompen instantáneamente, como en aquel caso de la mujer drogodependiente y alcohólica que mencionamos. Los adictos, a veces, pueden luchar bastante tiempo antes de sobreponerse a sus compulsiones. El consejo y la ayuda de grupos cristianos colaboran en parte. La victoria se logra en oración, en disposición para aceptar la ayuda de otros y, esencialmente, en experimentar la confianza precisa en la misericordia de Dios. Si deseamos ser libres, podremos romper las ataduras de la adicción por el poder de la sangre de Jesús y andando en su Espíritu. Y un pequeño anexo que quizás te sorprenda, aunque si ya estás maduro, no deberías. Si tienes debilidad por escucharme, sea por los motivos que sea y esgrimiendo los argumentos más espirituales que encuentres, siempre ten presente que sentarte a cada momento a sintonizar esto y llevarlo a tus oídos, independientemente de la bendición o el alimento que te produzca, también puede ser una adicción. Y toda adicción debe cortarse.

7.- RECHAZO Y UNA AUTOIMAGEN NEGATIVA: Las palabras, ya sean nuestras o de otros, tienen el poder de sanar o de lastimar el espíritu. Una encuesta indica que se necesitan, por lo menos, cinco afirmaciones positivas para contrarrestar los efectos de un solo comentario negativo. Por eso es que Proverbios 15:4 y 18:21, expresa: La lengua apacible es árbol de vida, más la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu. Un pastor oró en una ocasión con una atractiva mujer de alrededor de cuarenta años de edad que se creía gorda y fea. Ella había crecido en el campo y, cada vez que la familia pasaba por otros campos donde veían cerdos comiendo, solían hacerle bromas señalando que los que estaban comiendo eran juanitas, en relación con su nombre.

Atada por las palabras de su madre, Juana luchó con una imagen “gorda” de sí misma por toda su vida. Rechazaron y rompieron esa maldición durante una sesión de oración donde hicieron, incluso, guerra espiritual. Luego declararon que ella era creación divina, hecha para su gloria y le dieron gracias a Dios por haber hecho a Juana a su imagen. Ella fue liberada de la atadura y se comenzó a ver a sí misma desde una nueva óptica. Otro caso notable es el de una mujer a la que de modo ficticio, llamaremos Rosa. Su hijo, al que llamaremos Roberto, y que había sido normalmente buen alumno, cuando cursaba quinto grado, empezó a tener malas calificaciones. La opinión de la maestra, era que él podía hacer las cosas mucho mejor. Orando, Rosa recordó el día en que su suegra se enojó con su marido, porque él le reprochó que fuera tan exigente en la escuela con su hermana menor. Ella, entonces, le contestó textualmente: Espera que Roberto crezca y vas a ver lo que se siente cuando no puedes controlar a tu hijo en la escuela. Roberto, entonces, sólo tenía seis meses de edad.

(Isaías 54: 17) = Ninguna arma forjada contra ti prosperará y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová. (Rosa usó este versículo para, en oración, romper esas palabras pronunciadas hacía tanto tiempo. Naturalmente, el muchacho mejoró y llegó a ser el mejor promedio de su colegio).

8.- RELACIONES SEXUALES ILÍCITAS: (1 Corintios 6: 16-18) = ¿O no sabéis que el que se une con una ramera es un cuerpo con ella? Porque dice: los dos serán una sola carne. Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; más el que fornica contra su propio cuerpo peca. Esto significa que cualquier relación sexual fuera del matrimonio, ya sea heterosexual, homosexual o cualquier otra, es pecado y el pueblo de Dios está continuamente siendo alertado contra ese pecado. Las enfermedades que se transmiten por contacto sexual, son lo que Pablo advierte en Romanos 6:23 cuando dice: Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. Las consecuencias del pecado sexual pueden ser la muerte física, emocional o espiritual. Este tipo de pecado abre la puerta para la influencia demoníaca.

Una víctima de incesto o violación puede creer que no tendrá relaciones sexuales normales, creyéndose atada de alguna manera a su agresor. Puede afectar su relación con Dios y con otras personas, sus emociones y su autoimagen. El perdón al agresor es lo único que puede liberarla, aunque un intenso tratamiento de consejería, aquí, podría ser necesario y positivo. La consecuencia frecuente del pecado sexual es el aborto. Los defensores de la vida insisten en que esto trae serios conflictos espirituales, tanto a las mujeres que deciden abortar como a la nación que lo autoriza.

9.- ESPÍRITU DE MUERTE: Satanás oprime a estas mujeres, inyectándoles pensamientos en la mente. Las bombardea con sentimientos de culpabilidad, condenación, remordimiento, auto-justificación, hastío, odio a sí mismas e ideas de suicidio. Los demonios vienen por la puerta abierta que el aborto ha dejado al enemigo. La mujer debe ser liberada de estos espíritus. Una jovencita de dieciséis años, después de un aborto, se entregó al Señor. Comenzó a estudiar para terminar su escolaridad mientras se preparaba para ser médico-misionera. Más tarde, en la Facultad, conoció a un joven que había vuelto a los caminos del Señor y quedó embarazada. Su novio no quería el bebé y ella no quería abandonar su carrera, así que lo abortó. Pero esta vez las consecuencias fueron más intensas. Ella dice que todo le resultaba muy irónico, ya que estaba dispuesta a mentir, engañar y matar “para trabajar para Jesús”. Posteriormente ella se arrepintió y recibió el perdón de Dios, pero no se podía perdonar a sí misma.

Esa falta de perdón permitió al enemigo asentar su pie. El espíritu de suicidio se apoderó de ella. Estaba tan deprimida bajo su influencia que podía escuchar a los demonios cantándole: ¡Vas a morir! ¡Vas a morir! Esto duró varias semanas. Su liberación se produjo cuando Dios le habló en la iglesia a través de su palabra. (Salmo 118: 17-19) = No moriré sino que viviré y contaré las obras de Jehová. Me castigó gravemente el Señor, más no me entregó a la muerte. Abridme las puertas de la justicia, entraré por ellas, alabaré al Señor. Se dio cuenta que tenía una opción. No tenía que morir, podía vivir. Esos pensamientos suicidas habían sido del diablo. Un día llegó a su casa decidida y, en voz alta, dijo: ¡Basta! ¡Se acabó, diablo! Se perdonó a sí misma y perdonó a los hombres que le habían hecho daño. Casi pudo ver cuándo rechazando estos espíritus, “algo” se iba de ella y de su vida.

10.- ACTIVIDADES EN EL OCULTISMO: Deuteronomio 18:9-14, declara que las prácticas ocultas son abominación a Jehová. Esto se refiere a la Astrología, (Lectura de Horóscopos), lectura de las Manos, Tabla Ouija, Tarot, Adivinación del Futuro, Brujería, Magia, Sociedades secretas, hechicería, Juego de la Copa y más. Un gran número de cristianos, aunque tú no puedas creerlo, se exponen permanentemente a la actividad demoníaca yendo a adivinos y diciendo luego entre sonrisas: ¡Ah! ¡Pero yo no me los tomo en serio! No le hace. Eso no cambia el hecho de que la Palabra de Dios lo condena. Los malos espíritus sí que se lo toman en serio.

Oros compran inocentemente o aceptan como regalos, objetos que tienen algún significado en el mundo del ocultismo. Por ejemplo: máscaras indígenas, souvenir de Grecia con dioses míticos, mapas del mundo con los signos del zodíaco, pinturas hindúes y adornos que representan deidades orientales. La advertencia hecha por Dios a los israelitas, es apropiada para nosotros en el día de hoy. (Deuteronomio 7: 25) = Las esculturas de sus dioses quemarás en el fuego, no codiciarás plata ni oro de ellas para tomarlo para ti, para que no tropieces en ello, pues es abominación a Jehová tu Dios. No son pocos los creyentes que ya sea por desconocimiento e incredulidad, atesoraban objetos o libros de ocultismo y Nueva Era, que pasaban por momentos malos, y que luego de quemarlos en el nombre de Jesús, experimentaron un notable cambio en sus vidas y una especie de claridad para el mejoramiento de su relación con el Señor.

Esto no es ocurrencia, moda ni invento de estos días. En el Libro de los hechos 19:18-19, detalla que cuando Pablo predicaba en Éfeso, los que se convertían quemaban los libros de ocultismo. Dice: Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos. Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos ellos: y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata.

SIETE PASOS PARA CAMINAR EN LIBERTAD

1.- Identifica el área de conflicto. Pídele al Espíritu Santo que te muestre cualquier área de atadura a la que debas prestarle atención. 2.- Confiesa y arrepiéntete delante del Señor de los pecados que el Espíritu Santo te muestre. 3.- Perdona, por decisión propia, todo lo que veas que es una atadura; inclusive, perdónate a ti mismo. Libera tu enojo ante Dios, tu sentimiento de que Él te dejó caer.

4.- Recibe el perdón de Dios y su sanidad. 5.- Renuncia al pecado y cierra la puerta en cualquier área donde el enemigo pudiera entrar. 6.- Pídele al Espíritu Santo que te ayude a romper con los patrones de conducta a los que estás acostumbrado. 7.- Permite que el Espíritu Santo vaya formando en ti, cada día, la imagen de Cristo.

(Efesios 4: 31) = Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.

(Gálatas 5: 1) = Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

(Verso 13) = Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.

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