¡Te Faltan Cinco Para el Peso!

El diamante de hoy es hombre, adulto, padre y abuelo. No esgrime odios ni rencores, tampoco diatribas tendientes a descalificar lo que otros estén haciendo o no haciendo conforme a sus propios rudimentos o echando mano a los divinos. Esto es como decir que su testimonio no se erige en juicio a otros, sino en un auto examen muy profundo de lo que a él mismo le pueda estar faltando para estar a la altura de los requerimientos divinos. Si lo logra o no, será tu conclusión, lector, cuando llegues al final de su casi confesión.

No hace mucho alguien me dijo algo similar que tiene que ver con este dicho popular en respuesta a mi planteo a modo de conclusión sobre mis fracasos personales que iban desde lo familiar hasta lo espiritual.
En esa respuesta se enumeraban mis supuestas virtudes y aquellos ítems en los que debía  trabajar para  poder llegar teóricamente al entero  que representaría el peso completo .

Esto abrió en mi ser una ventana para poder ver lo que Dios me estaba queriendo mostrar. Una y otra vez volvió a mi mente como un rompecabezas que solamente tenía un título, una imagen, una conclusión que estaba ahí,  y que yo solamente debía plasmar por escrito. Y finalmente comencé a armar el rompecabezas.

Ahora bien, que » falte cinco para el peso» era bueno o malo? A priori lo que se deduce es la representación de una frustración que surge por «casi» tener el TODO y no lograrlo  por muy poco. O sea: aquel sabor amargo a ser derrotado, llegando casi a la meta. ¿Esto solo me pasaba a mí? ¿O habrían más, que como parte de Reino de Dios, estarían pasando algo similar?

Dejando  de lado las situaciones que tienen que ver con mi vida en el campo de lo almático, me he planteado en el mundo espiritual  la alegoría del «peso», o sea lo completo  con la » Plenitud de Cristo»  y entonces dije: ¿Por qué siempre en toda mi vida sentí que cuando estaba a punto de llegar a esa plenitud por muy poquito (Aquí aparecerían los cinco que me faltaban), todo se frustraba? .Y ahí fue que vi el asunto desde otro lugar. Si el peso era la Plenitud de Cristo  y siempre me faltaba » algo» para  completar entonces la pregunta era: ¿Quien ponía esa diferencia? ¿La ponía yo con mi esfuerzo? ¿O la ponía Otro?…

Podría haber comenzado mi testimonio de Fruto Diamante contando mi largo y doloroso paso por  la religión con todas las consecuencias terribles que tuvo en mi vida,  pero es algo que ha sido descripto y plasmado en forma tan impecable por mis compañeros de milicia, que no es más que lo mismo que todos pasamos.

En Babilonia, en el mundo de la religión, sus miembros se «presentan» como portadores del «peso» completo, plenos, como  con sus vidas resueltas mostrándonos lo mejores que son al lado nuestro (Cuando en realidad son sepulcros blanqueados, con un buen marketing pero carentes de esencia divina), y por el contrario todos aquellos que hemos sido apartados para el Reino de Dios nos hemos sentido que » nos faltaban cinco para el peso».

Y ese abismo entre ellos y nosotros es el que nos hacía ver como rebeldes, sediciosos, alborotadores,  cuestionadores, desconformes con lo que veíamos, cuando en nuestro espíritu sentíamos y sabíamos que nos faltaban «cinco para el peso» y nos daba vergüenza, culpa, frustración, angustia, hasta que la libertad de Cristo vino a nuestra vida en distintos envases y momentos…y henos aqui!

Esta no es la página Web de Néstor Martínez !!! Esta es la manifestación de un cambio de Tiempos, una Bisagra que lo tiene a él como instrumento visible de un TODO en donde cada engranaje comenzó a ser acomodado en su lugar, aceitado, reparado, puesto a funcionar, con otras piezas en la estantería para comenzar a ser limpiadas para agregarse al funcionamiento de esta maquinaria  que ya no se puede parar.

Los fariseos o religiosos de este tiempo, o sea los religiosos de siempre, han sido expuestos y su «peso completo» resultó ser FALSO. Aquellos que nos faltan «Cinco para el peso» hemos salido, otros están por salir, otros saliendo y otros van a salir de la religión,  pero esos cinco que nos faltan no los ponemos nosotros, ni nuestro esfuerzo, ni Martínez, ni denominación alguna , esos cinco son  la naturaleza caída del hombre Adán (que nos impide la Plenitud), lo que le faltaba al joven rico y que nos falta a todos.

Esos cinco son la Gracia de Dios por Jesucristo que Él pone para poder llegar a la» Plenitud en Cristo». Entonces: ¡Gloria a Dios por faltarme cinco para el peso! Ahora sé que debo pedirle a El que los ponga, aceptarlos, guardarlos y ya no preocuparme mas!

Este es mi testimonio no muy distinto al de cualquiera de mis compañeros y hermanos que tan bien graficaron su experiencia  como Águilas juntándose al Cuerpo. Los bendigo y me bendicen!

Y así ha quedado dicho, con la expresión cargada de sinceridad y desprovista de necesidades figurativas personales, que tanto abundan en los ambientes relacionados con lo espiritual. Este diamante ha desplegado sus supuestas falencias, y ha evidenciado anhelar las virtudes que según su propia óptica le estarían faltando. El Señor, en su infinita misericordia y justicia será quien defina si es así como lo dice, o se minimiza. Ustedes harán el otro contrapeso de la idea, dejando entrever con lo que gusten expresar, si esto es así o le faltan esos cinco para el peso del título…

Néstor.-

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De Todo Nos Está Librando Dios…

Para el diamante de hoy, que es mujer, adulta, con años girando en derredor del cielo sin encontrar cielo apto para su sentir, tendremos que salir de los parámetros de América, y recalar en Europa. Concretamente en España. De allí proviene este testimonio. Allí es donde también nuestro Dios ha fijado su bendita Presencia y ha podido sacar de sus jaulas doradas a muchos hermanos fieles, y a otros los ha encontrado y capacitado como lo es, en este caso, para seguir con la obra incluso fuera de las fronteras preestablecidas. Diamante muy extraño, pero llegado para sumar con su muy singular historia, una serie compuesta por historias diversas, raras pero coincidentes en su esencia.

Para mí, al igual que para muchos de nosotros , el ver como Dios se ha movido en mi vida me parece todo un milagro.

Nací en una familia normal, la más pequeña de dos hermanos. Cuando tenía cuatro años, mi padre se mató en un camión, junto a su hermano menor. Mi madre quedó destrozada y sin ánimos para vivir. Después de pasar dos años como muerta en vida, dice que levantó sus ojos y nos miró y se le partió el alma al contemplarnos.

La infancia la recuerdo muy vagamente, rodeada de una tristeza infinita. Excepto por algún momento que a solas en mi habitación estuve rodeada de un amor indescriptible. «Yo pensaba que era mi padre, que según mi madre había sido muy amoroso conmigo». Más adelante supe que había sido Dios, que es Padre de huérfanos y defensor de viudas. Cuantas veces escuché decir a mi madre, parece que no voy sola, alguien me ayuda.

Pasé por la infancia rápido y llegué a la adolescencia apáticamente, no tenía interés ni por estudiar ni por trabajar, un desastre, lo único que quería era divertirme. Mi madre intentando que me formase y yo para nada, ella y mi hermano, mientras, trabajando con mucho esfuerzo.

Conocí a mi marido con catorce años y comenzamos nuestra andadura juntos con sus más y sus menos. Él es el menor de una familia numerosa y también había perdido a su madre, pero era buen trabajador en el negocio familiar. 

Y como andábamos solos (Mi madre se había casado de segundas y vivía en otra provincia y yo no me había querido ir con ella), decidimos casarnos, queríamos estar juntos y yo me quedé embarazada. No fue fácil, particularmente por parte de su familia, pero al final lo conseguimos.

Tuvimos a nuestra hija y después sin yo desearlo al muy poco tiempo, me volví a quedar embarazada. Esto me sentó muy mal y lo rechacé, qué pena!

El embarazo llegó a su fin y tuvimos un hijo precioso, el cual enfermó a los pocos días de vida (meningitis). En el hospital nos dijeron que llamásemos a nuestros padres, porque el niño no pasaría de esa noche, le estaba fallando el corazón. Pero entremedias Dios me había preguntado, lo quieres? Y yo le dije que sí, que me perdonase por haberlo rechazado.

Con esto que pasó he entendido que Dios habla y se manifiesta a todo ser humano cuando quiere y como quiera, yo no le había conocido todavía a través de una religión, como ocurrió años después. Nuestro hijo ni murió, ni se quedó tonto, ni cojo, como aseguraban los médicos. Hoy es directivo de una empresa que opera a nivel mundial.

Luchamos por nuestra familia a pesar de nuestras deficiencias. Más tarde le pedí al Señor trabajar, pero me dijo textualmente: Tu trabajo son tus hijos, esto ocurrió después de llegar a la religión a través de una amiga de la infancia, nos reuníamos en casas particulares, católicos y evangélicos. Al final me fui a la iglesia evangélica por considerar que era más fiel a la Palabra de Dios.

Me convertí al Señor en casa, cuando evaluando mi vida, vi lo lejos que estaba de todo el bien que anhelaba y de toda la maldad de la que era presa, me entregué al Señor. Anduve borracha de gozo y de amor por Dios por un tiempo.

Pero la cosa no había hecho nada más que empezar, la frustración que yo arrastraba, que anteriormente había evadido con la lectura de infinidad de libros (novelas) los cuales planté en la calle una noche, cuando me di cuenta de ello. La traspasé a la religión, y asistía a todo evento que se me presentase, de día con mis hijos y de noche sola. Sin la aceptación ni la compañía de mi marido, por mucho que le rogaba.

Esto acarreó graves problemas a mi familia y yo no fui consciente ni conocedora hasta años después, cuando se destapó todo. No entendía nada y lo peor es que hice responsable a Dios de no cuidar mi casa «cuanto desatino, que falta de conocimiento de Dios y sobre todo de mi misma». Si yo pensaba que le servía a Él yendo a todo evento religioso! pero lo hacía para mí, y no significaba que no amara a Dios ni a mi familia, simplemente estaba a oscuras.

Los años que siguieron fueron duros, me aparté de la iglesia y no quise saber nada de Dios, aunque continuamente le decía que si me moría, cosa que anhelaba, tampoco quería irme con Él. Pero el Señor prolongó su misericordia sobre mí, y sin saber cómo me volvió hacia Él. Volví a experimentar como otro nuevo nacimiento y comencé a agarrarme a Dios y a todas las promesas que me daba, una en especial fue y es; la que dice que Él restituiría lo que la oruga y el saltón destruyó.

Pasó el tiempo y yo anhelaba volver a la iglesia, pensaba que ahí estaríamos a salvo del mundo, sobre todo por mi hijo pequeño; que necedad. Después de esperar por tres años, entramos mi marido y yo, esa fue la condición que le puse al Señor para volver a la iglesia. Si este no hubiera querido yo sola no habría vuelto jamás.

En casa, el Señor había desarrollado una relación conmigo, Él me enseñó directamente muchas cosas, disipó mucha oscuridad,  ordenando las prioridades en mi vida y enseñándome  a examinar la intención de mi corazón siempre.

Cuando entramos a la iglesia me sorprendió no ver al Dios que me había acompañado por años, pero pensé que sería culpa mía. Más tarde comprendo que todos andábamos muy deficitarios del amor de Dios en nuestras vidas. una cosa es la que predicábamos y otra la que hacíamos. Un ambiente manipulador revestido de celo santo, donde hablar y decir las cosas tal como eran, era un delito imperdonable. Después de estar ocho años dentro, nos echan por no estar de acuerdo con su gobierno, que no tenía nada que ver con el gobierno de Dios.

Cuando los problemas en la iglesia se agravan, el Señor por medio de un enlace me hace entrar en esta página, Tiempo de Victoria. Escuchándola me doy cuenta de que soy parte de la Iglesia Universal de Cristo, mi temor desaparece.

Para acabar, hemos sido tocados en todos lo flancos, financieramente ha sido duro, pero mucho peor ha sido ver a mi familia enferma, espiritualmente hablando.

Aún así y todo tengo que decir, que de todo nos está librando Dios. Él nos da las puertas de nuestros enemigos internos y externos, no se cansa nunca de prolongar su misericordia y su gran amor sobre nosotros. Él es fiel aunque nosotros no lo seamos.

Combatimos para dejarles una herencia limpia y despejada de enemigos a nuestros hijos, pero sabemos que nuestra santidad es Jesucristo. Él es nuestra Tierra prometida. Y Él es el mejor Padre que hijo alguno haya podido tener.

A mí no termina de asombrarme la unidad que existe en la diversidad. Una unidad en espíritu, en el marco de una diversidad social, cultural y hasta regional y nacional. Ya, a estas alturas de estos trabajos enviados por hermanos frutos diamante, no nos caben dudas que, cuando se dice que Dios no es un Dios nacional, como alguna raza quiso suponer y hasta enseñar, no se nos está diciendo nada que no sea verdad. Dios es Dios y se mueve a su Soberana voluntad en cualquier lugar del planeta, con hombres y mujeres de diversas edades y en circunstancias disímiles una de la otra. Quizás tú tengas tu propio testimonio, similar o con variantes. No necesitas que te lo pidamos, sólo envíalo y el resto del mundo creyente te conocerá.

Néstor.-

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¡Libertad a los Cautivos de Sión!

El diamante que expone hoy, es un varón de Dios y reside en una  población de México. Y su testimonio, como podrán observar, se diferencia bastante de los anteriores. Fue un hermano que en su momento estuvo en las posiciones con las que sueña la gran mayoría de hombres que asisten a un templo cristiano, ser el pastor. La figura convocante, la que lidera todo el espacio y es punto de referencia para el resto. No obstante, de su propio relato se desprende que todo eso que tanto deslumbra a los inmaduros, en realidad termina siendo trapos sucios delante del Señor. Sobre todo cuando él tiene otros planes para esa persona.

Tenía veintiún años, era músico de rock, era mi sueño haciéndose realidad: Mi esposa, en ese tiempo mi novia, diecinueve años, cantante. Era el año 1998; de repente un día, ella me recibe en su casa y me dice: conocí a Jesús!! ¿Que Jesús? le digo, Jesús el hijo de Dios, que si murió por mi.!! Yo no entendía nada, yo era su amor, pero hasta este momento ya no. No puedo estar contigo, me estorbas, la Paz que Dios me dio no la quiero perder, me dijo, y terminó conmigo al poco tiempo. Dejo su canto para el mundo, para vivir para Dios. 

Yo, entonces me quedé con muchas preguntas en mi mente, por lo que estaba viendo. Era algo radical, de verdad. A los nueve meses le entregue mi vida al Señor, ya que me mostró que Él había hecho el cielo y la tierra, así es que pensé: cómo no iba a ser capaz de salvarme y transformarme, si me había hablado de varias maneras en los lugares donde iba a tocar.

Cuando le entregue mi vida, Él comenzó a quitar muchas cosas, ente ellas, el amor por mi banda; entonces deje la música y mis amigos. Me comencé a reunir con unos hermanos que se reunían en casas. A los pocos meses, me casé. Era precioso ese tiempo, aprendimos muchas cosas, había un algo especial que nos hacía creer que nosotros estábamos bien y la iglesia denominacional estaba mal; ahora entiendo que también en las casas las cosas pueden estar muy mal si Dios no gobierna.

Estábamos aprendiendo, aunque a los seis años aproximadamente, solo era el leer estudios, así es que había cierta enajenación con ciertos autores, que no nos estaba gustando ni a mi esposa y ni a mí, era como que faltaba algo. De aquello no quedó nada, al tiempo dejaron a Cristo; unos hermanos se hicieron judíos mesiánicos o algo así, otros de la Nueva Era o algo peor (Lo impresionante es que sabían que eso no estaba bien, hasta lo habían enseñado).

Por el 2005 habíamos dejado la congregación en paz y nos fuimos con una congregación muy pequeña que había dejado una iglesia muy conservadora porque no los dejaban hacer más, quería predicar con obras artísticas en parques, centro de rehabilitación prisiones etc. En esta congregación se había convertido un amigo mío de la banda con la que tocaba, luego mis demás amigos vinieron también. Entonces se comenzó una obra de ayuda (Tipo albergue) donde nos fuimos a vivir algunos, se construyeron unas casas en el lugar, yo pagué la mía: en esa época mis hijos tenian cinco y seis años.

Hacíamos todo lo que podíamos, formamos una banda de rock para el Señor con mis amigos, al tiempo yo enseñaba, entendiendo mi llamado de maestro, mi esposa oraba y atendía a las personas necesitadas, les daba palabra profética, y ánimo, pero esto, como se podrán imaginar, no les gustaba a los líderes que aunque tenían buenas intenciones, no era suficiente nunca. Allí lideraba la pastora, no su esposo, y les faltó sabiduría y madurez, lo que era reemplazado con mucho activismo religioso. Además, allí comenzó la manipulación y cada vez más fuerte, así es que comenzamos a vivir humillaciones y difamaciones por parte de los líderes.

 Muchos lo comenzaron a vivir también igual que nosotros. No obstante, aprendimos mucho allí sobre  perdonar y a amar al prójimo en medio de mucha adversidad. A los tres años, en una crisis muy fuerte de la congregación, recordé un mensaje que había escuchado y por necesidad de aprender busque ese mensaje que me había enseñado mucho, Evangelizando el Alma, se titulaba, y provenía de Tiempo de Victoria, a la que había hallado en una página web de España; era el año 2009.

Comencé a aprender y entender, todo me embonaba tan bien!, algo de lo que aprendía lo enseñaba en la congregación, pero tres años después, con mucha claridad, el Señor nos mostró que era tiempo de salir. Habíamos luchado por una unidad que cada vez era más difícil tener, vivimos mucho rechazo, gracias a Dios, un día antes de irnos, los lideres, la pastora y su esposo nos buscaron para arreglar situaciones. Allí nos pudimos despedir bien de ellos y darles las gracias; nos fuimos exactamente a los seis años, era el 2012. Había dejado mi casa, y entendía que había descuidado mucho a mi familia, tenía que atenderla, ese era el mandato de Dios. No quería que nadie me siguiera así que me fui en silencio.

Luego salieron siete familias aproximadamente, incluidos mis antiguos amigos, con los que por cierto traíamos una relación lastimada, y llegaron con nosotros. Venían heridos, sentidos, les dimos el apoyo que necesitaban, ya que mi esposa y yo nos sentíamos bien, con gusto los atendimos y comenzamos un ministerio nuevo en casa, y pasó lo que no quería, me fui convirtiendo sin darme cuenta y sin querer, en el pastor y mi esposa, en una gran ayuda para eso. Teníamos una palabra que el Señor nos dio cuando habíamos salido, ¡Isaías 61! Libertad a los cautivos de Sion, ¡Y esto significa tanto!! Los servimos con amor y ánimo, pero por falta de sabiduría y madurez, no hice las cosas bien y descuidé a mi familia de nuevo, otros seis años.

 Al principio en esta etapa pensé, ¡De nuevo a las casas! Con gusto, pero el Señor me mostró que no era ni los templos ni las casas el lugar, que el lugar era El MISMO, la comunión de hermanos en unidad verdadera. Mis hermanos no entendían (O no querían entender), ni veían lo que quería trasmitir. Había resistencia, algunos no concordaban, querían una congregación como muchas (Me recuerda cuando el pueblo de Israel quería un rey) todo se había tornado a lo tradicional y paré las reuniones. Para comenzar de nuevo, les ofrecí atenderlos en persona, pero ¡Oh sorpresa! ¡Se fueron a otras congregaciones!

Un profeta americano nos dio palabra increíblemente certera para mi familia y nos habló, sin él saber lo que estábamos viviendo. (Creo que el mismo profeta no la entendía, tanto como nosotros) La palabra que nos dio, nos animó a que continuáramos, porque era lo que él quería y los demás no nos entenderían, el Señor nos decía que resistiéramos, esto nos dio mucho ánimo, nos quedamos solos con una pareja de hermanos casi recién llegados pero con la misma visión que nosotros: buscar al Señor con sencillez de corazón fuera de los formatos protocolares religiosos.  No dejando de congregarnos pero de una manera como muchos dirían, informal, ¡Esas no son reuniones de iglesia!,, dirían otros, así lo veían los que ya no estaban.

Así buscamos al Señor. Ahora llevamos dos años, la pareja de mis hijos, mi esposa y yo, nos ha sido difícil por sentirnos solos en cierta forma, si extrañamos a los demás pero creo que es bueno lo qué pasó.  Hace aproximadamente tres meses, nos comenzaron a ministrar de manera especial los últimos audios de Tiempo de Victoria. Mi esposa, muchas veces que el Señor le mostraba algo, yo lo había visto o aprendido en Tiempo de Victoria, por lo cual Dios confirmaba mucho. Ahora  nos muestra el Señor que somos de esos diamantes, que no somos los únicos con este entendimiento, que con amor del Señor y valor, haremos huecos para que salgan a la verdadera libertad los hermanos presos de la religiosidad.!

Parte de mi familia se fue a una congregación conservadora que creen que el Señor ya no habla como antes, que cesaron algunos dones, y que si no es por la Biblia Dios ya no habla y más cosas. Yo creo que en la Biblia está escondida la palabra de Dios y se revela gloriosamente para quien le busca más allá del razonamiento y el intelecto, con un corazón humilde.  Y que también habla por medio de sus profetas, pero sólo los que se sujetan a Él. Dios es bueno y sigue hablando a su iglesia, su cuerpo, por medio de la cabeza que es Cristo, Gloria a Dios por eso! 

Aquí lo tienes. Quienes estamos en el otro lado del planeta y leemos estas reseñas de vida, no podemos menos que sorprendernos por algo que ya, a esta altura de nuestra supuesta madurez de hijos de Dios, no tendría que sorprendernos más, y es que vemos con total claridad y nitidez que Dios sí se está moviendo a lo largo y ancho del mundo, y lo que está llevando a cabo por encima de todo lo demás, es el recuperar a sus verdaderos hijos, los genuinos, que todavía se encuentran prisioneros en sus jaulas de cristal. No tengo dudas que tú mismo, tú misma, leyendo esto, no habrás podido contener tu emoción, ya que te habrás sentido más que identificado o identificada, casi representada fielmente.

Néstor.-

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Todavía Tengo Cosas Invisibles Preparadas

En esta ocasión, el diamante es mujer. Una mujer adulta, que reside en México. Tiene una historia eclesiástica que, seguramente, será similar a las de tantos y tantos que ahora van a leerla. Quiso compartirla porque pese a todo, eso le dejó una experiencia. Una experiencia que, al ser compartida, se convierte en enseñanza. Una enseñanza que, al ser aprendida, se convierte en punta de lanza. Y una punta de lanza que, a la hora de las definiciones, se convierte en el diamante que horada el cristal y permite la libertad plena.

Mi historia con Dios empieza desde antes de la fundación del mundo… me alcanzo hace veinte años, pero sé que siempre cuido de mí, después que, como muchos, llegamos a sus pies destruidos, al menos fue mi caso, en momentos de desesperación, le pedí a Dios que le diera a mi vida un giro de trescientos sesenta grados y vaya que lo hizo y aún más.  Nos convertimos mi esposo, mis hijos y yo y comenzamos a asistir a una congregación tradicional, con pastor, diezmo y la esposa del pastor. Había muy buena enseñanza, escuelita dominical, estudios, liberación y un mover del Espíritu increíble, pues había lenguas e interpretación de lenguas, ministración y todos los domingos pasaban cosas durante el culto, fue un tiempo hermoso, nadie quería que el culto terminara y mucho amor fraternal.

Un día el pastor de la congregación viajo a Estados Unidos y visito una Iglesia que tenía un culto corporativo, donde todos participaban, donde no había nada preparado, sino como el Espíritu se movía, cada uno se tomaba un tiempo para orar, otro para una alabanza o una enseñanza, etc. sonaba bonito y pues de regreso de su viaje nos dijo que era la mejor manera de reunirnos, que a partir de ese momento el único pastor sería el Señor Jesucristo como la cabeza de la Iglesia y nosotros Su Cuerpo. Cambiamos el orden de las sillas, se puso un micrófono al centro y se acabó la escuelita dominical, cada uno debía enseñar a sus hijos en casa…  

Al principio todo iba bien aunque costo trabajo que los hermanos y hermanas pudieran hablar delante de todos sin estar acostumbrados y sin saber que decir, pero poco a poco muchos fluían y pasaban a compartir algo de edificación, consolación y exhortación como menciona Dios en su palabra… hasta que las mujeres tomaron el control del tiempo y del micrófono por supuesto y lo usaron como desahogo de sus problemas, lo usaron para acusar a sus hijos que estaban portándose mal y también para demostrar a los demás lo usadas que eran por Dios… no solo mujeres, también uno que otro hombre y… pues… se acabó el orden.

 Quería cantar la hermanita que no tenía nada de voz, se hablaba cualquiera cualquier cosa y no había limite, se fueron desvirtuando las cosas, el culto era larguísimo y muchas cosas más… creo que la idea era buena pero no tuvimos la madurez que se necesitaba. Algunos años después dejamos de asistir, pues ese tipo de culto paso también a las casas de familia, una vez por semana, y no se respetaba el tiempo del anfitrión, y la gente nueva que llegaba no entendía muchas cosas que necesita saber pues la enseñanza se daba solo un día a la semana y no en el culto.

Dios nos movió de ahí, después de un tiempo llegamos a una congregación y ahora estamos en el otro extremo, en una congregación contemporánea que parecía que todo estaba bien pero en muy poco tiempo nos hemos dado cuenta de que no compartimos para nada la visión que tienen, como por ejemplo  para la gente nueva que llega usan una serie de evangelización con videos de la iglesia anglicana (Recién me di cuenta), después encuentros, luego pasos de sanidad, encuentro de matrimonios y mil actividades además de depender de una de las mega iglesias del país.

Quiero decirles que si llegamos ahí, fue por el afán de congregarnos en algún lugar y también quiero que sepan que todos estos años he escuchado los audios de Tiempo de Victoria con todo lo que El Señor ha puesto en Néstor  para compartir y que eso me ha abierto los ojos a muchas cosas que también mi esposo comparte, sin embargo en esa como en muchas congregaciones, hay gente que ama a Dios y que está atrapada, y sentimos carga por ellos y por eso como un diamante hay que romper el cristal para que salgan sin ser lastimados. Hemos empezado a hacerlo con la ayuda de Dios pues estamos convencidos que Jesús murió por su esposa, no por una empresa, muchos pastores teniendo su propio reino, su fama, sus redes sociales predicando un evangelio light, pero muchos gritan en silencio por algo mas y no pienso quedarme callada y hablar lo que Dios me ha enseñado a través de este tiempo de preparación.

Por ultimo quiero compartir algo que leí  aplicado a la Iglesia y que anhelo que pase con todo mi corazón:

¡Las necesidades son tan grandes, Señor! ¡Los problemas son tan severos! ¡Tu pueblo se halla en gran angustia! ¡Tú Santo y glorioso Nombre es blasfemado entre las Naciones! Antes descendiste ante los ojos de los hombres e hiciste cosas grandes y maravillosas— ¡incluso cuando no las esperábamos! ¡Pero Señor, las necesidades son mayores ahora de lo que jamás han sido antes! ¡Tus ciudades santas están desiertas! ¡Nuestra casa preciosa en la que adoraron nuestros Padres está quemada a fuego! ¡Todas las cosas agradables son ahora un montón de escombros! ¡Sion es un desierto asolado! ¿Cómo puedes estar en silencio, Oh Señor, cuando Tú sabes que Tu pueblo se halla en gran angustia y aflicción?

La respuesta de Dios es la misma hoy que lo fue a Isaías. Dios dice: Todavía tengo cosas invisibles y preciosas que voy a revelar y dar a conocer. Todavía no he agotado toda Mi sabiduría y Mis riquezas. Tengo pensamientos en Mi corazón que ningún hombre ha imaginado jamás. Y TENGO GRANDES COSAS PREPARADAS PARA LOS QUE ESPERAN EN MÍ.

Pero esperando en Dios, nunca supongamos que es sentarse en ociosidad; porque todo el tiempo que esperamos en Él, debemos fielmente hacer lo que Él dice…trabajando en las labores insignificantes, en la tienda, o en el molino, o recogiendo fruto de los sicómoros, o caminando detrás del arado, o predicando a multitudes en los foros de la tierra y viajando a lo largo y ancho, o sentados en casa, sin palabras qué decir, mudos—cuando Él dice que estemos quietos. Todo el tiempo haciendo Su voluntad, esperando que Dios obre. Y quiero estar ahí, en el camino de Dios, cuando el Cielo se acerque a la tierra.

Que Dios nos bendiga…

No hay mucho más que añadir. En cada testimonio que va llegando, hay retazos de vida de cada uno de nosotros. hay una identificación que nos lleva a pensar que no se trata de un mover local, personal o individual, sino un mover en el que Dios está detrás de todo empujando con su fuerza demoledora todo aquello que necesite ser empujado. Una vez mas y como siempre, cada lector tendrá una opinión, un juicio de valor y una idea que, quizás sí, quizás no, sea volcada al pie de este trabajo.

Néstor.-

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¡Ahora Mis Ojos Te Ven!

El diamante de hoy es varón y reside en Bolivia. Relata pormenores de su historia y, como viene ocurriendo con cada uno de los que el Espíritu está trayendo a este lugar, esa historia suya presenta claros y oscuros. Es muy llamativo e importante que, a la luz de las grandes verdades del verdadero y genuino evangelio del Reino, un testimonio no se convierta en esa pieza casi teatral a la que estamos acostumbrados, sino en una serie de vivencias con las que seguramente muchos coincidirán y otros no. Pero así es cuando se habla con pureza, rectitud y transparencia. Dios es quien conoce nuestros corazones, y suyo es el juicio. Nuestra, la obligación por amor, misericordia y responsabilidad, de darle crédito y oportunidad a cada uno, que es precisamente lo que el propio Dios ha venido haciendo con cada uno de nosotros.

Conocí a Dios cuando tenía veinte años. Fue una bonita joven la  que, con mucha paciencia y amor, me fue hablando de Jesucristo. Al principio me resistía, hasta, que al cabo de mucho tiempo,  acepte a Dios en mi vida. En aquella época tenía muchos problemas psicológicos y los ancianos de la iglesia me aconsejaron hacer un tratamiento psiquiátrico con un profesional cristiano y, si lo veía necesario, apartarme un tiempo de la iglesia para que no influenciase eso en mi curación.

Visto desde ahora, eso no tenía mucho sentido, me refiero a lo de apartarme de la iglesia. Pero lo hice, hice durante muchos años terapia con un psiquiatra cristiano, hasta que me dio el alta. Allí volví a la iglesia, pero por una serie de situaciones que no vienen al caso ahora, me fui. Con el tiempo conseguí entrar en un instituto de teología, pues quería aprender mucho más de Dios. Entré como miembro en una iglesia cercana de donde vivía, y en ella estuve muchos años.

Con el tiempo, hice amistad con hermanos y hermanas solteros y divorciados, pues yo estaba divorciado en aquel entonces. Sucedió algo que empezó a cambiar mi vida. Hacíamos reuniones con algunos hermanos en casa de unos y otros, además de asistir a la iglesia , y nos encontrábamos tan a gusto compartiendo y hablando del Señor libremente, que a veces se nos hacía de madrugada conversando, sobre todo los sábados por la noche. Luego, muchas veces sin dormir, íbamos al culto del domingo sin ningún cansancio y con mucho gozo .

Me paso algo muy raro que no entendía, en aquel momento. Empecé a encontrar los cultos, sobre todo el tiempo de predicación y alabanza como muy aburridos, sin contenido, vacíos, y solo deseaba que llegase el sábado para encontrarnos con los hermanos y seguir con nuestras conversaciones jugosas y amenas sobre el Señor. Con el tiempo fui acusado por el pastor y los diáconos (En esta iglesia se llamaban miembros del consejo, y yo formaba parte de él como tesorero) de una serie de falsedades, se me dijo que acatase la disciplina unos meses y todo volvería a la normalidad. Les dije que no me importaría aceptar cualquier disciplina si hubiese cometido las faltas que me acusaban, pero que no era cierto.

Se hizo público ese problema, se demostró que toda la acusación era falsa y cuando vi que se creaba una fuerte división en la iglesia , resolví irme para no perjudicar a hermanos, que no entendían que era lo que pasaba y sufrían por ese tema. Eso, lo reconozco, me dolió mucho más que cuando me divorcie. Intente asistir a otras iglesias, todas muy  lejanas de donde vivía, pero la realidad era que en todas me sentía como ausente, como que no formaba parte de eso. Conocí a mi esposa actual por internet y resolví, después de ponerlo en oración,  irme a vivir con ella y sus hijos a su pais: Bolivia.

Al cabo de un tiempo de residir en Bolivia, quise asistir a una iglesia evangélica y de ser posible bautista, pues es la que me parecía más fiel a la biblia. Acabé siendo maestro en la escuela dominical de jóvenes, con los que establecí una relación paterno espiritual, pues muchos sus padres residían en el extranjero buscando mejores oportunidades y yo a veces era para ellos como un modelo paternal. Un día, hará cinco años, buscando mensajes nuevos y frescos para darles a mis hijitos espirituales, encontré esta página Tiempo de Victoria y fue como si me hubiesen golpeado en lo más profundo de mi ser.

Era la respuesta a muchas de mis preguntas que me había hecho a lo largo de mi peregrinar en iglesias y a la vez me confrontaba muy profundamente, al nivel que, perdóneme Néstor, ya le pedí perdón a mi Señor en su momento,  me enojaba varias veces con usted.  No quería aceptar en algunas ocasiones lo que Dios me decía a través de usted, aunque en el fondo de mi corazón sabía que tenía razón y era para mi bien. La cuestión es que todo lo que aprendía y aplicaba y encarnaba en mi vida, lo enseñaba, así  también a los jóvenes. Y también a los hermanos, cuando tenía oportunidad.

Eso me creo un problema: la doctrina o la visión del liderazgo de la iglesia iba por un lado y yo con mi jóvenes por otro. Hasta el punto que mi Señor me indicó  claramente que saliese de esa iglesia, pues era pura Babilonia. Fue antes de navidad del año 2014. En una reunión para decidir en votación los cargos que debíamos ejercer en la iglesia, levante la mano y dije que antes de votar, nos pusiéramos de rodillas pidiendo al Señor su dirección. Solo contestó un hermano, diciendo que nos apurásemos en la votación, pues era hora del almuerzo.

Eso me confirmó lo que hacía días me indicaba el Espíritu Santo.  Me dolió mucho por mis jóvenes, pero ellos lo entendieron pues ellos mismos la mayoría  se fueron al cabo de poco tiempo de esa iglesia. Sigo en contacto con algunos de ellos, también con algunos miembros de la iglesia que también se fueron y no asisten a ninguna iglesia porque no ven presencia del Señor en ellas. Mi vida cada día cambia más, cada día mi Señor y Padre Celestial me revela nuevas cosas a través de su Espíritu que mora en mí y me dio la indicación por el mismo Espíritu de publicar lo que El  me revelaba a través de su página o directamente o a través de otros hermanos en algunas redes sociales.

Ansío cada día saber más de Él, conocerlo sin límites, y si El me considera de confianza ministrar cada día mas en su obra, pues eso es lo que me da más gozo y vida en abundancia. Pero lo que más me importa por encima de todo, es estar aprobado por El, pues le agradezco infinito me haya abierto los ojos y los oídos para conocerlo de verdad, siendo el peor de sus discípulos.

Apocalipsis 22:17 = Y el Espí­ritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la VIDA gratuitamente.

Job 42:4-6 = 4 Escúchame te ruego, y hablaré, Te preguntaré, y tú me enseñarás: 5 De oí­das te habí­a oído, Pero ahora que mis ojos te ven, 6 Me aborrezco y me arrepiento, echándome polvo y ceniza!

En estos testimonios simples, pero definitivamente genuinos, porque forman parte activa de las vidas de personas de carne y hueso que viven en alguna parte del planeta, vemos la casi increíble precisión con la que el Señor mueve sus hilos para que aquellos que él estima como Remanente Santo y aspirantes a ingresar a pleno en la jurisdicción divina de Su Reino, se vayan reuniendo en un determinado punto cibernético previamente preparado a ese efecto. Y no puedo dejar de glorificar al Padre por permitirme estar cerca a ese punto de reunión y formar parte de ello. Los lectores, supongo que también tendrán algo para añadir.

Néstor.-

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Te Hablaré, Te preguntaré, y Tú me Enseñarás…

Este nuevo diamante también es mujer, esposa y madre. De mayor edad que la anterior, pero de igual fuego y perseverancia. La primera de habla hispana y procedencia afin viviendo en los Estados Unidos de América. No es sencillo caminar en fe en el gran país del norte. Hay una profusa oferta donde se entremezcla todo y todo parecería estar al alcance del que lo desee. Sin embargo, de este testimonio, se desprende que, cuando el Espíritu Santo se dispone a tocar una vida, esa vida se modifica y cambia. Y cambia para bien, como debe ser dentro del Reino habitado por los hijos de Dios por adopción.
Mi primer encuentro con el evangelio fue cuando yo tenía doce años. En un programa de televisión por intermedio de un pastor joven, que predicaba en una casa. De ahí se fue a una biblioteca de la ciudad y luego a una pequeña bodega cerca de mi casa. Mis padres, no muy apegados a la religión, no me permitían asistir a la iglesia y yo salía a escondidas de mi casa para asistir. Después de un tiempo se dieron por vencidos y me dejaron en libertad para asistir a la iglesia, aunque con muchas restricciones.
En ese tiempo me casé, y pude asistir a las reuniones con libertad: Mi esposo y yo servíamos a la iglesia en la cocina. Éramos los cocineros oficiales, y teníamos bastante trabjo, ya que era una iglesia con muchas actividades y se organizaban cenas, comidas, desayunos, cafecitos para damas, etc. Fue una iglesia que en su momento, para los años 1990 en adelante abrazó el mover del Espíritu Santo que nos envolvió y nos cambio la vida.
Yo recuerdo haber sido sanada de una quebradura que no me permitía sentarme ni caminar bien, fue un milagro a la vista de todos los asistentes a esa reunión. Mi doctor preguntó que cómo había sucedido eso, estaban atónitos. Luego empezamos a trabajar en El Lagar, por dos años fuimos sumergidos en el poder del Espíritu Santo, junto con nuestros dos hijos. Eran experiencias que marcaron no solo nuestras vidas sino las de nuestros hijos, y también nos hicieron querer más de El. 
Creo firmemente que el Señor nos preparó para lo que luego había de venir. Durante el tiempo del Instituto Bíblico recuerdo que empecé a sentir una incomodidad muy grande, porque aunque se decía que el Espíritu Santo tenia toda la libertad, me di cuenta que la manipulación y la religiosidad eran parte importante en ese lugar. Éramos empujados a traer gente a como diera lugar, y de no hacerlo, eras castigado –decían- por no traer fruto.
Aunque la gente en las reuniones en casas empezaba a aprender y a crecer, se dividían para abrir más casas y traer «más gente al reino» y tú solo podías ejercer como un motivador. Se proyectaba un video que contenía las enseñanzas de algún líder y nada más; luego tomabas café y comías galletitas. Las ofrendas especiales eran cosa de cada año, y yo todavía no sé si la gente era generosa o tonta. Yo vi como personas ofrecían dinero mucho más allá de sus posibilidades y luego eran manipulados, diciéndoles que era una promesa al Señor y que se tenía que cumplir porque Dios no puede ser burlado.
Un pariente mío, vendió su casa para pagar la promesa al Señor. Imagínese!!! De ahí salían los hermanos que tenían posibilidades para liderazgo.  Yo, en ese tiempo, empecé a pedir dirección del Espíritu Santo porque sabía que algo no estaba bien. Que fue una iglesia que empezó verdaderamente bien pero que en algún momento se desvió y ahora nos encontrábamos que habíamos caído en esto.
Una vez, en una reunión, el Espíritu Santo me dio una palabra; discretamente se la di al pastor y me dijo, “-Si, si es una palabra de Dios. Escríbemela porque la iglesia no la va a entender, pero yo si-“. Yo no creo que la palabra fuera tan complicada o nosotros tan tontos como para no entenderla, Dios nos amonestaba por desviarnos y por supuesto que la íbamos a entender.
 Nuestro Señor nos abre el entendimiento cuando quiere explicarnos algo. Creo que la ignorancia es el arma más poderosa del infierno y el control más poderoso contra las personas. Enseñé a mis hijos la Palabra, nos la memorizamos en español y algunos versículos en Ingles. Todo iba bien hasta que ellos empezaron a cuestionar porque la Biblia decía algo y la iglesia lo hacía diferente. Causo una revolución porque en una ocasión mi hijo que en aquel tiempo tenia catorce años, le dijo a un líder que porque se les decía a los niños que el Antiguo Testamento eran solo historias lindas pero nada más, si no era así.
 El comenzó a hablar del Espíritu Santo, esto no causo ninguna gracia y mis hijos fueron expulsados de la reunión por rebeldes. Luego empezaron a decirle a mi esposo que yo no era buena para su ministerio, que lo estaba deteniendo de crecer. Que tal vez había cometido un pecado tan grande que Dios nos estaba castigando. Fue cuando desesperada le dije a Dios, como le dijo Job; Oye te ruego, te hablare, te preguntare y tu me ensenaras…
Ahí fue cuando me encontré con esta página de internet. Tiempo de Victoria, pese a que en aquel momento yo sentía que estaba en tiempo de desierto: Cuando empecé a leer, fue Luz entrando en mí. Muchas de las cosas que yo había pensado se estaban escribiendo ahí!!! Yo pensé, estos hermanitos están tan locos como yo!!! Al mismo tiempo que fui aprendiendo, yo misma tenia sueños, y revelaciones al leer su palabra que  luego compartía con la reunión de casa a la que asistía.
Los asistentes regresaban emocionados porque sentían que Dios les estaba hablando y aun traían sus dudas, las que exponíamos, luego orábamos y Dios nos respondía. La dueña de la casa no era parte de los asistentes felices y un día nos corrió. Luego el liderazgo de la iglesia nos consideró “no agraciados a su presencia”, por lo que fuimos relegados a la banca. Otro pastor más opresivo, pregunto si nos íbamos a ayudarle a él, por lo que nuestro pastor, alegremente, nos invitó a ir a ese lugar a bendecir a otros.
No voy a decir que no nos dolió, porque sí que nos dolió; sentimos que nos corrieron de una manera amable, pero nos corrieron… En un abrir y cerrar de ojos nos quedamos sin nada que hacer los domingos, se nos acabaron las actividades obligadas y, desde entonces, nuestro alimento viene del Cielo. Ahora, leemos los trabajos de esta página, luego toda la semana escudriñamos y en ocasiones vienen otras revelaciones que emanan de lo que hemos leído.
Es como si se nos diera una pauta y luego algo más se nos comunicara. Y así, pues, lo tomamos para ponerlo por obra. Hay veces que nos hemos sentido hasta mareados por las revelaciones que recibimos porque la verdad Néstor, usted dice lo que es y cómo debe ser sin temor, Así debe ser y yo lo tomo como ejemplo. Aun me he hecho muy selectiva con la «música» que escucho. En estos tiempos ha cambiado, y creo que los salmistas que están en mi lista para escuchar no son famosos pero si hay unción en lo que cantan. 
Hace unas semanas, mi compañera de trabajo me pidió que le ensenara lo que estaba aprendiendo de la Biblia, yo me preocupe un poco por las experiencias pasadas pero luego le dije, está bien, solo abróchate el cinturón porque esto te va a disparar a donde no te has imaginado antes. Y nada menos que esta semana, unas familias me dijeron, no tenemos dinero, no tenemos iglesia, pero podemos ir al parque y ahí nos enseñas lo que sabes y esa va a ser nuestro iglesia.
Sucede que mi primer idioma es el español, mientras que ellos hablan y leen solo en Ingles. Solo Dios puede ensenarles a esas personas en su idioma. Yo creo que mi única orden hasta el momento es pararme enfrente de ellos y esperar que el Espíritu Santo les hable a través de mi boca. Si alguien recibe alguna otra idea, bienvenida!!!
Isaías 61: 1) = El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel;
Esta confesión pública también tiene retazos de un alma castigada por las distintas inclemencias que se viven a diario bajo los techos de los templos. Sin embargo, ha quedado más que en claro que ninguno de esos avatares fue suficiente para frenar el avance de esta mujer y su familia, la que hoy se encuentra como la gran mayoría de todos nosotros: sabiendo muy bien lo que tiene que hacer en beneficio del Reino, pero en una ostensible soledad física muy distinta a esas enormes congregaciones de personas que, en el fondo, no siempre van detrás del mismo objetivo central, que es la extensión de ese Reino. Los lectores tienen la palabra, a nosotros se nos agotan las nuestras. Dios sigue hablando por medio de sus siervos, amigos e hijos.
 Néstor.-

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La Plenitud de Cristo: Su Iglesia

Otro fruto diamante. Joven, también. Mujer, esposa y madre. De Argentina. Forma parte de esos primeros frutos que sacudieron el árbol de las estructuras y recogieron el elemento maduro que cayó de él. Con una vida que no debe ser ni muy distinta ni muy opuesta a la vida de tantas y tantos que hoy por hoy todavía ocupan las instalaciones de templos, salones o centros cristianos de cualquier parte del planeta. Su testimonio es simple, es claro y es concreto. Y tan contundente que no deja espacio a la más minúscula duda.

Nací y me críe en “cuna cristiana”, como siempre escuché decir en mi familia, era la cuarta generación que mantenía la fe cristiana. Congregábamos en una de las asociaciones de iglesias (así lo llaman) más grande del país. Mis padres eran músicos y siempre trabajaban en el servicio de las reuniones o cultos (así llamábamos a ese momento sagrado) y como toda hija de músicos, me daban un lugarcito para cantar lo que ensayaba con mi papá. Fui creciendo con mis dos hermanos, nuestras únicas amistades eran de “la iglesia”. Terminaba la reunión y nos juntábamos en alguna casa para cenar y cantar, los adultos por un lado y los niños por otro.

Llegando a mi adolescencia mis padres se separan, pero yo sigo “congregando” hasta que se me empezó a dificultar ir a todas las reuniones: martes de oración, jueves ensayo de jóvenes, sábado reunión de jóvenes, domingo reunión general. Así que fui quedando a un lado porque si no iba a los ensayos, no podía cantar, si pasaban varias reuniones y yo no iba, la fe se “enfriaba”. Este es el manejo de la organización, si no cumples con todos los requisitos, no eres un verdadero hijo de Dios, eres un pecador y te vas al infierno.  Fui creciendo con esa carga y culpa, una mochila pesada, muy pesada. Como reniegue y por naturaleza humana, tenía mis amistades fuera de ese ambiente, porque no cuestionaban mis acciones. Pero ese vacío era inmenso, cada vez más grande, así que volvía a intentar “congregarme”, había algo en mí que me decía que eso no era todo, que había algo más, no sabía qué, pero sabía que eso no era vida.

A los 21 años me mudo a ciento sesenta kilómetros de mi ciudad natal, con mi mamá y mis hermanos. Parecía arrancar desde cero, dejando atrás mi pasado, conocer gente nueva. Todo seguía un plan perfecto. Y como tenía que ser, la casa que alquilábamos era de un primo de mi mamá, pastor de una congregación muy pequeña, me invitaron y dije sí, esto sí es empezar de cero. Conozco a quien luego sería mi esposo, tiempo después nos casamos y comenzamos a caminar juntos. Los dos servíamos activamente, yo “a cargo de la alabanza”, él siempre compartiendo una palabra, servir la santa cena, o lo que se necesitara, ya que al ser pocos, hacíamos todo lo que se hace en una “iglesia”. Servía sinceramente a tiempo completo, segura y confiada que esa iglesia era la verdadera, que había palabra de Dios, aunque no voy a negar que me sentía aliviada al faltar algún que otro día, no sentía esa presión de buscar que cantar, esquivaba esos pensamiento porque ¿Cómo una hija de Dios iba a pensar así? ¿Era el enemigo que quería alejarme del camino? Pasaron un par de años y la carga era cada vez más pesada, ¡Que difícil es guardar una apariencia!!!. Dejé de estudiar porque sentía que le quitaba tiempo a Dios, cuando lo hice me felicitaban, pero yo no sentía paz. Y otra vez pensaba que era el enemigo y tenía que luchar. ¡Gracias Dios! Porque todo, absolutamente todo lo que vivíamos fue y es permitido por Dios.

Un día mi esposo me hace escuchar unos programas de radio que estaban colgados en una página, ésta página, Tiempo de Victoria. Me quedé tildada, dije ¿Qué es esto? ¡Nunca escuché algo así en toda mi vida! Ahí empezó a hacer ruido (ruido de cristales rompiéndose) palabras como Babilonia, la Iglesia de Cristo,  la Salvación por gracia. Todos conceptos que había escuchado todos esos años pero que tenían fuerza, vida, causaban ruido en mí. Empezó la luz, el día, una venda estaba cayendo de mis ojos. ¡Gloria al Rey de reyes! No había forma de escapar,  Dios nos estaba llamando a salir de Babilonia y así lo hicimos, o mejor dicho, así lo hizo él, porque es su Espíritu obrando. Al principio intentamos salir a medias, asistir a la reuniones sin obligaciones, sin tener algún cargo, cantar cuando yo quisiera, pero ya no era lo mismo, lo que escuchábamos ya no era palabra verdadera. Obviamente porque una venda cayó de nuestros ojos.

Así fue obrando día a día en nuestras vidas, pero yo sentía que no estaba experimentando una vida victoriosa, sentía que Dios podía usar mejor a otra persona que a mí, porque estaba mirándome a mí misma y no a Cristo, veía obras en mí y cuando más quería dejar de hacerlas peor era. Que maravilloso cómo Cristo fue revelándose, volví a nacer cuando vi que mi condición humana no cuenta porque estoy crucificada junto con él, estoy en Cristo, sentada en lugares celestiales “y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús” Efesios 2:6 y nada puede cambiar eso!!! ¡¡¡Gloria a Dios!!! Ahí es cuando experimentas esa paz que sobrepasa todo entendimiento, cuando miras a Cristo. Tantas veces leí ese versículo, pero no se había hecho vida en mí.

Y como dijo Pablo “Lo tengo todo como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús mi Señor por amor del cual lo he perdido todo y lo tengo por basura” (Fil. 3:8). Esto es lo que está revelando a su Cuerpo, que es Cristo mismo, su Iglesia. Rompiendo cristales, estructuras religiosas, que aun saliendo de lo que llamaba iglesia, Él sigue rompiendo estructuras. Lo que no sea Cristo, es basura, por más bueno que parezca a nuestros ojos. Que su Espíritu Santo siga revelando la plenitud de Cristo.

“Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos,16 no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones,17 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él,18 alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,19 y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza,20 la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales,21 sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero;22 y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,23 la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo. (Efesios 1:15-23)

¡¡Gloria a Dios!!

Suavidad, ternura, paz, serenidad de agua mansa, es lo que trasunta de la vida de este diamante. No hay rencores, no hay odios, no hay sed de revanchas, no hay posturas enconadas con lo que, al fin y al cabo, dañó una parte importante de su vida. Hace falta contar con mucho amor interno para sentir de esta manera. Y este diamante mujer, esposa y madre, es más que evidente que lo tiene. Y que hoy ha resuelto olvidar esta etapa negra de su Camino con el Señor y dedicarse a servir desde el ángulo en que desde siempre fue elegida: el canto, la música, que es como decir –unción mediante-, con la adoración y la alabanza. Ustedes, lectores, sabrán qué decir, que aportar a esta y a otras tantas vidas como esta, que recorren a diario estas letras.

Néstor

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¡Cristo Es El Todo!

Otro diamante. Otra herramienta precisa y eficaz que el Señor habrá de usar en su momento y circunstancia, para destruir cristales de la religión hueca y vacía. En este caso es un varón, joven, fuerte. También es de Argentina, igual que el anterior, aunque no viven en la misma ciudad ni zona. El Señor en su infinita sabiduría es quien los va reuniendo tal como Jesús en su tiempo y momento lo hiciera con sus discípulos. Y el objetivo, aunque parezca increíble, después de tanto tiempo transcurrido y no aprendido ni aprovechado, predicar el único evangelio posible y existente: El Reino de los Cielos se ha acercado…

En mis escasos años de edad escuche decir una frase que por la forma particular  de hablar de quien la dijo me causo mucha gracia, y quedó grabada en mi mente a través de los años, refiriéndose a lo que interpretaba como religiones, dijo: “lo mismo, es todo lo mismo”.

Cada vez que surgía el tema de las religiones me resultaba gracioso nombrar la frase y recordar a quien la había dicho. Siempre manteniendo la postura de que aquel hombre, por ser incrédulo, estaba equivocado y que la religión evangélica a la cual pertenecía no era una religión, sino una vida. Un día escuche hablar de religiosidad, relacionada con estructuras humanas  y nuevamente recordé la frase pero ya con un poco de sospecha de la posibilidad de acierto, aunque sea en parte. Pero lejos aún de catalogar mi creencia como lo mismo a las otras religiones, sino que lo tomaba para marcar el error de algunos de mis colegas.

La sospecha se profundizó a través de los años y al ser guiado a alimentarme en esta página, escuche nuevos conceptos como espíritu de religiosidad, iglesia falsa, esfuerzo del hombre para agradar a Dios y Babilonia entre otros, me causaron gran asombro e intriga, esto llevó a que recibiera el verdadero evangelio de la gracia, el cual me marcaba claramente lo errado de la religión en general, ya que apuntaba siempre a obras del hombre para con Dios en cambio las buenas nuevas me mostraban lo que Dios hizo por mí.

Fue de mucha liberación y gozo el saber que no dependía de mis obras, sino de quien era, si hijo de Adan por simplemente haber nacido, o Hijo del Dios altísimo por medio de la Fe en su Hijo Jesucristo (Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre les dio potestad de ser hechos hijos de Dios los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.) Juan 1:12 y 13

Me sentía dichoso se haber recibido cierta revelación con claridad y toda mi visión de mi relación con Dios cambió, fui libre de todo lo relacionado con instituciones religiosas y centrado en su gracia comencé a vivir en su amor, sentirme en plena paz y demás experiencias hermosas, yéndose toda carga y esfuerzo cansador por agradarle, la vida surgía naturalmente, conforme a la nueva naturaleza que había recibido. Había sido libre de un tipo de religión, pero una vez más mi Padre ampliaba el significado de esa frase “lo mismo, es todo lo mismo” me mostró que seguía teniendo una mirada religiosa de mi vida, ya no tenía nada que ver con instituciones pero sí con formas de actuar y de evaluar las cosas, a las personas y a mí mismo conforme a estructuras personales que había adquirido y desarrollado a través de los años, incluidas las admiradas y elogiadas por muchas personas de mi entorno, pero no procedían de Dios.

Esta libertad en cuanto a las instituciones religiosas con todas sus formas, estructuras y fundamentos me llevó a asociarme con otros hermanos que estaban en la misma libertad, lo que nos unía era esa sensación de haber sido libres de un monstruo con el cual habíamos convivido, sido formados y dañados por muchos años pero que desde adentro estábamos lejos de verlo como tal, sino todo lo contrario, pero al ser llamados a salir fuera y conocerlo, la guerra o confrontación contra ese monstruo pasó a formar parte total de mi visión de creyente. Pero no pasó mucho tiempo para que acciones de la carne volvieran y destrozaran ese tan grande gozo que sentía, no podía concebir una buena relación con mi Padre celestial porque había acciones en mí que no procedían de Él y por ende contrarias a su voluntad. Aún más terrible era la idea de la posibilidad de no ser su hijo en realidad, porque pensaba que sí lo era, ¿Cómo haría tales actos pecaminosos?.

Fue un tiempo  de altibajos, de remontarme hasta la cumbre más alta del gozo de ser hijo del Dios altísimo y de caer hasta la terrible tristeza de haber roto esa relación por cometer acciones pecaminosas por menores que parecieran a la vista de otros hombres, podía percibir como una voz que me decía “de nuevo lo arruinaste todo” y caer en un gran pozo de desesperación en el cual las supuestas salidas que vislumbraba eran puertas a un pozo aún mayor; lo único que me devolvía a la cumbre era mirar a Cristo y a su obra y saber q estaba en Él, pero al sacar la mirada de Él, las inmensas paredes del pozo cubrían toda mi vista!

No fue hasta que estuve seguro de que no podía lograr escalar esas paredes, ni con todas mis fuerzas, mis capacidades, mis métodos, mis conocimientos sobre la Biblia, mis conocimientos sobre Cristo y sobre mi posición en El, ni con toda la ayuda externa de familiares y profesionales, consejos, aliento y oraciones de hermanos y que todo llego a ser “lo mismo”, (vanidad, corrupción, rebelión) que por su gracia mis ojos fueron abiertos y ¡¡¡Wow!!! ¡¡¡Vi a Cristo!!! y en su resplandor todo el resto perdió valor, toda situación perdió importancia, todo análisis quedo obsoleto, deje de ver al diablo en todo y comencé a ver la mano de Dios obrando en mí, lo cual me llevo a dar gracias por todo, sabiendo que por más fea que pareciera la situación que estaba atravesando, era la mano divina moldeándome, crucificando cada cosa que estimara de valor además de Cristo, aunque doloroso por nuestro orgullo y rígida programación, la sensación de sentir con total certeza sus manos moldeándome a la imagen de Cristo es indescriptible en palabras, por lo cual no puedo más que rogar al padre que conforme a su voluntad, Jesucristo resplandezca más y más en nuestros corazones y así queden expuestas todas las tinieblas que aún quedan disfrazadas de luz, (Gloria a Dios!!! porque esto está sucediendo en todo el mundo!) porque engañoso es el corazón más que todas las cosas.

Pude tocar 1 Corintios 1:30, Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención, Pero ya no en palabras como antes, sino como VIDA!!! ¡¡¡Solo a Él sea la gloria por los siglos de los siglos!!!

Sin que yo hiciera algo, el resplandor de Cristo el Señor me revela que la religiosidad era algo que abarcaba mucho más que meros templos y todo lo que de ellos surge, que el considerado monstruo estaba ahora muy expuesto como para dañarme, pero lo más peligroso y dañino estaba profundamente arraigado en mi interior, como una copia falsa de la vida que recibí en Cristo, una cerca a esa vida para que no pueda experimentarla ni presentarla ante principados y potestades, una cárcel bien confusa, hecha del más fino cristal, invisible a nuestros ojos y razonamientos aun cuando alguien la señale, pero no ante el resplandor de Cristo!, muy mezclada y disimulada con mis mejores deseos de servir a Dios, santidad, amor, devoción, lucha, pasión, agradecimiento, dedicación y demás adjetivos, tan, pero tan imperceptible que es la misma búsqueda de estas cosas enfocado en mí y evaluando mis obras como medida de mi condición ante Dios, en vez de mantener mi mirada en Cristo y mi posición en Él.

La rotura de esos cristales, porque no es uno solo, sino muchas facetas, es la que permite que la vida de Cristo fluya a través de las aberturas y ya no solo sea un sentir interno sino que inunde todo mi ser, espíritu, alma y cuerpo. Estas nuevas revelaciones y experiencias causaron en mí una sensación de privilegio entre los hermanos, lo cual fue otro de los cristales que Cristo hizo pedazos ante mis ojos a la vez que reveló que para cada uno Él tiene el diamante adecuado para cada cristal personal y específico. Maravilloso el día que Dios trajo a mi vida la revelación de que CRISTO ES EL TODO y que el resto “es todo lo mismo” es rebelión, y que mi unión con Él inicio y es sostenida por Cristo y no depende de mí fuerza sino de la suya, no de mis obras sino de su obra ya realizada! que en realidad por medio de Cristo estoy continuamente en Dios siendo más que suficiente como mediador por lo que no necesita nuestra ayuda y las acusaciones de Satanás no tienen poder ante mi victoria que es Cristo ¡Y nada ni nadie me saca de su mano! ¡¡¡Amén!!!

¡¡¡Gloria a Dios!!! Porque esto es parte de lo global y principal que nos ha sido revelado como cuerpo de Cristo y  la plenitud de Cristo, mucho más rica que lo individual. A él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén. Efesios 3:21

Excelente, diamante. Aquí vemos una mezcla de despertamiento, unción, revelación y acción. Todas son actitudes dignas de hijos del Dios viviente. Todas son armas esgrimidas para arrebatarle al infierno lo que el infierno cree poseer, pero en realidad no posee ni lo hará jamás. Porque a los hijos de Dios, que tienen un corazón conforme al suyo, Él los protege, y aunque se equivoquen y fallen una y otra vez, en el final, podrán cantar el único himno vigente: el de la Victoria sobre las potestades de las tinieblas.

Néstor.-

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¡¡¡Esto Es!!!

Quiero, desde hoy y periódicamente, que nuestros frutos diamante tengan voz y expresión. Desde un anonimato que no será por causa de evadir responsabilidades, sino por decisión ministerial de preservarlos de toda clase de guerra que se pretenda levantar contra ellos. Les debemos una cobertura total y genuina, y esta es la mejor forma. Lo que vas a leer a continuación, es el testimonio personal de uno de esos Diamantes, uno que nació de este ministerio rompiendo cristales de la religiosidad. Es una mujer. Pero no una mujer más, una mujer de Reino, autentica. A la que, seguramente, le costó algo más que un esfuerzo literario escribir lo que sigue…

«Dios sea alabado. Agradezco a Dios por el perdón de mis pecados, la salvación de mí alma y la corona de vida eterna que me promete en el cielo si le fuere fiel y firme hasta el fin». 

Así era como debía iniciarse lo que se le conocía como pasar al frente y «dar testimonio«, esto es,  pasar y contar algo que Dios había hecho.  Se hacía en horario de culto y antes de la palabra.. Es decir, antes de la predicación, del mensaje, del sermón o como se le llame a esto en otros lugares del mundo. Esto era parte de la estructura de un servicio de culto típico al que yo asistía hasta hace aproximadamente dos años. Y hoy, con la ayuda de mi Señor y con la certeza de estar sembrando a futuro, eso es lo que haré; voy a dar mi testimonio, y ya no por una enfermedad que el Señor sanó, o un trabajo que Dios me preparó, o el cambio de un vehículo por uno más moderno, sino nada menos que por la obra de liberación y justicia que mi Padre me quiso regalar. 

A la que concurrí, era una denominación de las más tradicionales doctrinalmente, bastante cerrada en sus fundamentos, comparándola con algunas otras. En ella se conocieron mis padres, se casaron, allí fui niña, adolescente y adulta joven. No tengo intención de detallar o puntualizar respecto a su doctrina local, porque al margen de cómo sea esa denominación, podemos ver que todas, de una u otra manera, son parte del sistema religioso.

A la que pertenecí, era a una de esas en las que debías seguir al pie de la letra las formas y doctrina para ser «aprobada por la institución primero, y además por Dios» . Me enseñaron que esas formas eran LA verdad, la única, la verdadera. Internamente poniendo lo máximo de mí, comprendía, pero lo que fue el disparador de una profunda desesperación guardada en lo profundo de mi ser, era que como podía ser que el servir al Señor o estar en Él podía ser tan excluyente.

¿Cómo era eso que, para tener al Señor, solamente era posible cumpliendo toda esa cantidad de formas, normas y leyes que parecían inaplicables muchas veces? ¿Es que Dios entonces era así de exclusivo? Eso me preguntaba. ¿Ese era Dios? Desde luego que había otros factores que se sumaban a mi malestar, como la corrupción, el desamor, la hipocresía, pero el mayor que producía en mi un pedido desesperado rogando luz, fue el que me predicaran continuamente un Dios excluyente: sólo para buenos que sigan las normas. ¿Y cuáles normas? Las que tenía estipulada ese lugar.

Pero…mi Padre celestial es tan bueno y nos conoce tanto, que creo que no con todos trata de la misma manera ni toma el mismo camino. Porque lo mío ha sido un proceso. Pienso que según de quien se trate, cada persona transitará distinto ese proceso según por lo que le haya tocado vivir o experimentar, ya sea dentro o fuera de una institución religiosa. Y cada uno puede o no asumir esas cosas de una u otra manera.

Como el Señor me conocía permitió mi salida mediante un proceso que no se manifestaba en lo externo pero sí interiormente. Y así fue hasta que un día, determinado en el cielo tal vez, llegó aquello que uno, generalmente, identifica diciendo algo así como: «Se me quito la venda de los ojos«. Porque de pronto supe con total certeza que «eso no era la verdad«. Yo no sabía cuál era, ni siquiera si la hallaría pero sabía, que sabía, que esa, o la que se honraba allí, no era. Ese día, todavía lo recuerdo con una mezcla de sensaciones y vivencias, fue como dar un verdadero salto al vacío…una renuncia a la mentira, sin importar cuanto  había invertido en ella. 

Al día siguiente de esa renuncia a esa gran mentira, llegué  a esta página… ¿Casualidad? Jamás. No existe. Sólo escuché, medité y dije: «Esto es» Eso sentí y creí. 

Mentiría si dijera que no pasé por la indignación, el enojo, la desilusión , la bronca, el duelo.. Porque se hace presente una gran pérdida..  Ya nada es igual a partir de allí. Uno jamás puede volver a ser el mismo. Y en esa otra vida, quedan personas que uno creyó que estarían siempre.

Aun así, no se puede evitar sentir una enorme paz y felicidad por ya no ser mas parte de ese sistema que aprisiona, ahoga, consume y desvía, sí uno comienza a lamentarse y condolerse por quienes aún están atrapados. Uno experimenta algo así como una desintoxicación y cada día trae algo nuevo, como si una parte más se iluminara en nuestro ser interior. Es allí que uno comienza a conocer a Dios, el de verdad,  el Real. No ese que me habían enseñado: duro, cruel, Castigador, excluyente, estructurado, insensible. 

Descubrí que Dios sí era y es amor, que sí era y es fiel. Que Dios es bueno y que para siempre es su misericordia. Entonces, ya deja de haber planificaciones de vida, del futuro, de proyectos conforme a nuestra mente humana, intelectual y finita. El Señor se ocupa de que nada quede sin cubrir y que nada puedas querer programar. Todo es HOY, y será el Espíritu Santo el que nos guía a toda Verdad y a todas las cosas. A Cristo no sé lo recita, ni se lo aprende,  a Cristo se lo vive, se vive en Él. No hay recetas ni pasos a seguir, es su guía, es SU GRACIA. 

Finalmente, te recuerdo que todo esto era un testimonio, como lo dije al principio, muy parecido en su contenido a los que acostumbraba a dar, pero ya muy diferente en su esencia, sólo por la gracia de Dios. Gracias doy a mi Padre porque me rompió el cristal de la religiosidad, porque me liberó del espíritu  de religión, porque hoy puedo decir que soy libre. Él está presente en todo y es porque uno entiende, recién allí, quienes somos realmente en Él y no es, precisamente, lo que vemos con estos ojos.

Dios tenga misericordia de los que aún están allí. Dios bendiga a los que han sido despertados y han comenzado a moverse. Dios se glorifique en todos los que como yo, hoy pueden celebrar ser parte de un Reino maravilloso y único. Ya nada volverá a ser como fue, porque no nos trajo hasta aquí para volver a atrás, nos trajo aquí para un Tiempo de Victoria. .

(Lucas 4: 18-19) =   El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor.

Tremendo, Diamante. Girones de tu alma dejaste en este texto. Los lectores seguramente tendrán cosas para decir y decirte. Los que publiquen sus comentarios aquí, sabrán que este Diamante los leerá como aliciente y respaldo. Los que elijan enviar correos u otra clase de mensajes, tengan la certeza que yo mismo me encargaré de que les lleguen a la autora. Gracias. Sean bendecidos con toda bendición.

Néstor.-

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Los Primeros Frutos-Diamante…

Quiero compartir hoy, pública y masivamente, una palabra y un testimonio que hace muy pocas horas pude transmitir a un grupo reducido de hermanos muy cercanos. Tiene que ver con una palabra que recibí del Señor más o menos hace unos cinco meses atrás. Cuando estaba orando en búsqueda de nuevas direcciones u horizontes para este ministerio, Él me dijo simplemente: Busca tus frutos Diamante…

Yo aprendí que cuando le pides a Dios que te de una palabra de dirección, generalmente eso es lo que Él hace. Darte UNA palabra. Y a partir de ella, tú debes procurar arreglártelas, ya sea investigando, escudriñando, estudiando, para llegar al punto central que sería el objetivo específico y preciso que esa palabra contiene. En este caso y más allá del fruto, la palabra es Diamante.

En realidad, todos sabemos qué cosa es un diamante, no necesito ahondar en lo concerniente a lo mineral, químico u orgánico. Sí quiero, -porque eso busqué y encontré-, compartirte el significado revelado que eso tiene en lo espiritual. La palabra que define Diamante, en griego, es adamas, y concretamente se puede traducir como Inalterable e Invencible. Ese, es el punto de partida.

Cuando se me ocurrió unificar lo recibido en estos últimos tiempos y lo uní a Moisés y Josué, que son de alguna manera los estandartes que simbolizan la capacidad de liberación de espíritus de religiosidad que tiene nuestro trabajo, la conclusión quedó tan clara que no puedo menos que asombrarme, si es que las cosas de Dios pueden seguir asombrándote, todavía.

La religiosidad crea, en torno a un individuo sincero y fiel, una especie de prisión de la que resulta imposible salir sin ayuda externa. Es una prisión muy especial, porque si bien puede verse el afuera, palpitar la libertad que existe en ese afuera, nos resulta imposible salirnos. Es, de alguna manera, una prisión de fino cristal. De buena calidad, a veces; mediocre, otras tantas, pero siempre cristal.

Y cuando quise averiguar cómo se puede trabajar ese cristal para derrumbarlo sin demasiado estrépito que pueda producir daño, el trabajo de vidriería, me trajo la respuesta: la única forma de horadar ese cristal y permitir así que lo que está prisionero en su interior pueda salir libremente, es un Diamante. Con un Diamante cortas el cristal, lo marcas, le sacas el hueco cortado y por ahí pasas y sales.

Hermanos. Ustedes que han recibido liberación espiritual, alimento, formación y dirección a partir del trabajo de este ministerio son, por revelación divina, esos frutos-Diamante. O sea: los encargados, ahora, de taladrar cristales religiosos que se encuentran aprisionando a hermanos fieles y hambrientos de lo verdadero. Pude reunirme personalmente con los primeros. Y lo pude hacer porque son medianamente cercanos. Pero tengo muy en claro que hay muchos más, geográficamente lejos, pero espiritualmente muy cerca. Para todos ellos, va esta palabra que Dios mismo puso en mi entendimiento.

(Ezequiel 3: 1) =  Me dijo: Hijo de hombre, come lo que hallas; come este rollo, (El rollo, aquí, es la Palabra) y ve y habla a la casa de Israel. (La casa de Israel, hoy, es la iglesia global, genuina, única)

(2)Y abrí mi boca, y me hizo comer aquel rollo. 

(3) Y me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre, y llena tus entrañas de este rollo que yo te doy. Y lo comí, y fue en mi boca dulce como miel. (La Palabra genuina siempre es dulce y bienvenida. La que rechazas y te adormece o aburre, es la palabra de hombre)

(4) Luego me dijo: Hijo de hombre, ve y entra a la casa de Israel, y habla a ellos con mis palabras. (Es decir que el mandato, aquí, no es para ir al mundo incrédulo, sino al pueblo religioso, supuestamente cristiano.)

(5) Porque no eres enviado a pueblo de habla profunda (Se refiere al humanismo filosófico disfrazado de religión) ni de lengua difícil, (Esto es al mundo cristiano ultra intelectual y literalista) sino a la casa de Israel. (Iglesia genuina, no babilónica)

(6) No a muchos pueblos de habla profunda ni de lengua difícil, cuyas palabras no entiendas; y si a ellos te enviara, ellos te oyeran. (Si un día Dios te enviara a ellos, allí sí te oirán. Pero hoy no te está enviando a ellos, sino a Su iglesia.)

(7) Mas la casa de Israel no te querrá oír, (Aquí tienes la causa, el motivo, por el cual son tantos los hermanos que conoces que no les interesa oír lo que tienes para compartirles. ¿Será porque son malos? No, mira…)  porque no me quiere oír a mí; porque toda la casa de Israel es dura de frente y obstinada de corazón(El mundo religioso no quiere oír la Palabra del Reino porque, en suma, no le interesa oír a Dios. Prefiere seguir con su propia agenda eclesiástica y humana)

(8)He aquí yo he hecho tu rostro fuerte contra los rostros de ellos, y tu frente fuerte contra sus frentes. (Esto te habla del epicentro de la guerra espiritual: mente contra mente. Mente de Dios, contra mente programada por Satanás, dios de este siglo que ciega el entendimiento para que no resplandezca la luz del Evangelio.)

(9) Como diamante, (¡¡Wow!! ¡Aquí apareces tú!) más fuerte que pedernal he hecho tu frente; (Esto es: tu entendimiento) no los temas, ni tengas miedo delante de ellos, (¿Recuerdas qué era lo que impedía que les hablaras? Eso, el miedo. ¿Sabes de dónde viene el miedo, verdad? Obvio, del dueño del imperio del miedo y la muerte, que no es Dios, precisamente. porque son casa rebelde. (Rebelde, sí, pero no imbatible. Todo lo puedes en Cristo que te fortalece.)

Ya está. Eso es. Tú, ahora, desde hoy, acompañas a ese pequeño grupo de hermanos que yo pude conocer y tratar porque viven relativamente cerca de mí, geográficamente. Pero, que en conjunto, ellos y tú, serán los encargados de horadar el cristal de la religiosidad y fabricar el hueco por el cual, van a salir los liberados que conformarán el establecimiento del Reino de los Cielos. Ese es el Reino que hoy ha llegado a tu vida, en cumplimiento de lo que Jesús predicó como único y verdadero evangelio.

 Todo lo demás, ha sido invento de hombre, que si bien ha sido usado por Dios para bendecir, igualmente, solo ha determinado demora, dilación y pérdida de tiempo para el logro del único objetivo central de nuestra presencia en la tierra: devolver el Reino usurpado a su legítimo propietario. ¿Quieres acompañarnos? Házmelo saber y te incluiré en nuestra nómina de trabajo. Te bendigo en Jesucristo y me honro en recibirte como compañero de ruta hacia el objetivo base de este ministerio, acceder a un genuino Tiempo de Victoria…Amén.

Néstor.-

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Predicándome a mí Mismo

(Romanos 3: 8) =  ¿Y por qué no decir (como se nos calumnia, y como algunos, cuya condenación es justa, afirma que nosotros decimos): Hagamos males para que vengan bienes?

El solo escuchar lo que cada uno quiere oir, se ha convertido en nuestros días en algo común y corriente. El diseminado sustantivo sensacionalismo (tendencia de los medios de comunicación a producir  sensación o emoción en el ánimo de las noticias, sucesos etc.) produce en el asiduo lector o televidente, un someter la voluntad despertando hábitos y costumbres fuera del renglón de la equidad sostenible por conductas sobrias y equilibradas. Televisión, videos en la pantalla chica, juegos electrónicos, Internet y sus diversas aplicaciones, el periodismo escrito en los matutinos como a su vez películas y literaturas de orden efectista, por lo general, predomina como centro de entretenimiento e información. El propósito principal que llevan los patrocinadores de estos medios de comunicación, es cambiar la manera de pensar de las personas para un fín determinado. Si yo me aboco diariamente a oír palabras contrarias a las buenas costumbres y estilos de vida, es indudable que se originan en mí distintos métodos de ver las cosas. La 1mera carta a los Corintios 15:33 respalda esta acotación expresando, «No erren; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres». El anunciar las buenas noticias de la palabra de Dios, contradice a una sociedad que discrimina la fehaciente realidad de un Dios creador y sustentador de la vida misma. Tiempo de apostasía en este tiempo del fín, donde se proclama a Cristo en gran parte del cristianismo como una simple figura de adorno, negando el verdadero sentido y propósito de la instauración del reino de Dios en la tierra. Las registradas profecías de Jesús y sus apóstoles como las de los profetas antiguos, tienen cumplimiento irrefutable en nuestros días. Las incrementadas inclemencias en la naturaleza, los conflictos bélicos de gran envergadura, las sediciones y alborotos, inmoralidad en gran escala y violencias de todo tipo, afligen cada vez más a la humanidad. No obstante, entre todas esas manifestaciones, una de las que más preocupa como señal en el mundo cristiano es el rechazo a la sana doctrina del Señor y el abandono de la genuina fe. Pablo Apóstol y profeta, en la 2da carta a Timoteo 4:3-4 dice lo siguiente: «Porque vendrá tiempo (y ahora es) cuando no soportarán la sana enseñanza, sino que teniendo comezón de oir, se reunirán con maestros que les prediquen lo que quieren oír, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas, (alegorías, rumores, leyendas, ficción, etc). Una de las razones de rechazar las Sagradas Escrituras, bien vale la redundancia, se debe a la verdad que ella encierra. La palabra pecado, que de forma  reiterada se menciona como transgresión, perdió su identidad en la mayoría de las Iglesias que se dicen cristianas, por encontrarla ofensiva e hiriente. Un gran siervo del Señor en una de sus predicas expresó «No suavises el evangelio, si la verdad ofende entonces deja que ofenda, la gente ha estado ofendiendo toda su vida a Dios». ¿Qué está produciendo este rechazar y el taparse los oídos para no escuchar las verdades anunciadas contra el mal? Un sumergirse en aguas profundas de la mentira, buscando las famosas perlas de los placeres y el dinero, a costa de lo que sea y como sea. Diversas finalidades en escala ascendente someten la existencia de la humanidad a una carnalidad sin precedentes, no obstante dejando atrás el pluralismo nos abocaremos a descubrir a través de la luz de la palabra del Señor, una en particular que ha originado en todos los tiempos, serios y graves problemas en el circundante globo terráqueo: LA CALUMNIA. ¿Sabía ud que la calumnia que se levanta contra el prójimo, es uno de los crímenes más graves que existen ante los ojos de Dios? Según la definición léxica de la Real Academia Española, la calumnia significa «Acusación o imputación falsa, hecha maliciosamente para causar daño y perjuicios a un tercero».
Este sentimiento lleva preferencia dentro de las maquinaciones de Satanás, porque a través del mismo, distorsiona y cambia situaciones mintiendo con alevosía, especialmente contra el pueblo del Señor.Tenga su Biblia en mano porque a través de una progresión de testimonios, comprobaremos lo grave de este calamitoso símbolo de la maldad.
Comenzamos con la 2da epístola a Timoteo cap. 3:3, que profetiza sobre el carácter desplegado en la humanidad en los postreros días. El amor fraternal entraría en una face aséptica, ocupando su espacio personas e instituciones ególatras, que son aquellos que se veneran exageradamente a si mismos, llevando un sombrío y solo propósito: «Corromper y utilizar las personas en beneficio propio». El afecto natural, que es el amor hacia la familia y la sociedad, perdería su valor dando lugar a pasiones implacables, intemperantes, crueles, llenas de avaricia y soberbias, blasfemando contra todo lo que se levanta en el nombre de Dios y contra Dios y en medio de ese dislocado accionar, el despliegue de bochornosas injurias y calumnias. A través de la Biblia, el Señor enfatiza y advierte de cuidarse de caer en las garras de ese espíritu inmundo de las acusaciones falsas. Dios es amor y sus propósitos son divinos y eternos para con su pueblo, más su justicia, que también lleva el sello de su amor, es irrevocable.
En el Salmo 101:5, la balanza de la equidad, reprueba de manera tajante, al que deshonra a su prójimo «Al que solapadamente infama (calumnia) a su prójimo, yo lo destruiré; No soportaré al de ojos altaneros y de corazón vanidoso» y en el libro de Levítico cap. 6:2-4, El Señor imparte mandamiento a Moisés, sentenciando la mentira; «Habló Jehová a Moisés, diciendo: Cuando una persona calumniare a su prójimo restituirá (indemnizará) el daño de la calumnia». En el salmo 15:1-3, David siervo del Dios Altísimo, declara: «Jehová, ¿Quién habitara en tu tabernaculo? ¿Quién morará en tu santo monte? El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón, Y EL QUE NO CALUMNIA CON SU LENGUA, ni hace mal a su prójimo», y continuando leemos en el salmo 109 vers. 29a, el cual testifica que la calumnia es considerada anatema (maldita), «Sean vestidos de deshonor y descrédito, los que me calumnian y sean cubiertos de confusión». Si existe un siervo del Señor en el antiguo tiempo del pueblo israelita que fue calumniado y perseguido, es el Rey David. En el salmo 31:13, se corrobora el pesar que produce el ser perseguido por causa de las difamaciones, «Porque oigo la calumnia de muchos; El miedo me asalta por todos partes, Mientras consultan contra mí e idean quitarme la vida, Más yo en ti confío, oh Jehová» (este versículo escrito por David lleva en sí un anuncio dual que se refiere a su situación que estaba viviendo como a su vez profetiza sobre la situación del Señor Jesús, antes de ser crusificado)». En los Proverbios de Salomón en el cap.10:18, hace referencia sobre la propagación de la calumnia «El que encubre (simula) el odio, es de labios mentirosos; Y el que esparse calumnia es necio», (ignorante, imprudente, obstinado y poco inteligente). En Lucas cap. 3:14, Juan el Bautista enfrenta a los militares que se acercaban para ser bautizados exhortándolos «A NO CALUMNIAR NI EXTORSIONAR A NADIE». La epístola a los Romanos en el cap. 3 vers. 8, puntualiza a aquellos que inventan mentiras contra los siervos del Señor, donde se les acusan de predicar y enseñar «hagamos males para que vengan bienes», motivo suficiente para despertar la ira de Dios contra los propagadores de semejante engaño. Concluyendo la trayectoria de estos breves pero concisos versículos contra la impiedad de los falsos testimonios, leemos en la 1mera epístola del Apóstol Pedro cap. 3:16, donde, semejante al versículo anterior, este Apóstol del Señor Jesús, condena la acción difamatoria contra los fieles hijos de Dios; «Teniendo buena conciencia, para los que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados (humillados) los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo».
Sí, no faltan ni faltaron falsas acusaciones a través de la historia contra el pueblo de Dios. Nunca Satanás abandonó el intento de maltratar a la Iglesia de Cristo a través de personas influyentes en gobiernos idólatras y ateos. Nerón, por ejemplo, emperador romano en el año 64 de la era gregoriana, envió incendiar parte de Roma con nefandos propósitos. Fue un gran incendio que sirvió en este monarca de mente diabólica, para acusar con ignominiosa calumnia, a los cristianos como ejecutores del incendio. Una vez más los mercaderes de la mentira se sirvieron de palabras infructuosas de las tinieblas, para perseguir y asesinar. Miles de cristianos tuvieron que sufrir muertes violentas en el circo romano y bajo indecibles torturas, la crucifixión.
Esta raíz de amargura no solo es reprobada y condenada por Dios, sino también por las leyes humanas, considerándose agravio hacia la persona, bajo juicio de acción penal. Es semejante a herir o suicidar a un semejante, depende del grado que conlleva el oprobio proferido.
El desparramar engaños acusando a alguien, es un fuego extraño que ofende a Dios y devasta la existencia del prójimo. Cuando se levanta una mentira se crea un ambiente creíble y de sospecha difícil de erradicar, por más que la persona afectada niegue semejante deshonra. Aquél que en algún momento de su vida ha defraudado a su prójimo con palabras inciertas dañando su reputación, debe dar un paso adelante con espíritu de arrepentimiento y restituir la credibilidad del injuriado pidiendo perdón personal y público, e indenizarlo por el daño causado. El perjudicado, por otro lado, no se vista de venganza sino actúe como Jesús actuó, perdonando las injurias por más graves que hayan sido, y deje que la justicia del Señor, obre justo juicio. Hemos llegado al fín de este comentario. Dediquemos de nuestro tiempo para reflexionar y pedir al Señor que ese espíritu no se enseñoree de nuestro ánimo y voluntad. Roguemos con corazón contricto y humillado que el Señor nos de su fortaleza para no difamar a nuestro prójimo. Oremos: «Señor, Nuestro Dios y Padre, ante todo te damos gracias por todo lo que tu haces por nosotros suplicando que perdones nuestras faltas que te hayamos cometido. Extiende, oh Señor, tu poderosa mano a nuestro favor, frenando nuestra lengua para no caer en la tentación de proferir palabras, que levanten calumnias y falsos testimonios contra nuestro prójimo. Oramos con toda súplica y reverencia en el santo y precioso nombre de tu amado Hijo Cristo Jesús. Amén.

Dios bendiga su palabra.

        Texto para tener presente
«Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad» Filipenses 4:8.

Nota: Esta acotación ha sido escrita con un solo propósito; descubrir el pecado de acusaciones espurias, esperando que su contenido guíe con sabiduría, a toda hija/o de Dios.

Vaya a la Biblia, una fuente de esperanza en Jesús.

Pedro José Amoroso

pamoruso704@hotmail.com

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El Día de la Justicia

Hay una guerra, actual, dinámica, potente, cruda, cruel y sin tregua. Pero no es algo nuevo ni que nos sorprenda si es que hemos sabido buscarla en nuestro manual de vida, La Biblia. El libro de Daniel nos brinda una mirada profética de como la guerra presente va a terminar. El rey Nabucodonosor tuvo un sueño y Daniel lo interpretó:
(Daniel 2: 31) =  Tú, oh rey, veías, y he aquí una gran imagen. Esta imagen, que era muy grande, y cuya gloria era muy sublime, estaba en pie delante de ti, y su aspecto era terrible. 

(32) La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce; (33) sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido. 

El rey había soñado con una enorme imagen de forma humana, brillante y terrible. Su cuerpo completo estaba hecho en metal resistente, y sin embargo, sus pies estaban hechos de barro. Daniel le señala que esta imagen representaba los reinos del mundo y el barro significaba la debilidad de los últimos poderes del mundo. Estos reinos serian menos brillantes y terribles mientras el fin se acercara. Entonces Daniel continuó:

(34) Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó. 

(35) Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Mas la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra. 

La piedra que Daniel describe aquí no es ninguna otra que Jesucristo mismo. Él es la Roca de los siglos y bajará del cielo para aplastar todos los reinos del mundo. Cuando el mundo vea esto ocurrir, la divinidad de nuestro Señor será innegable. Toda rodilla se doblará delante de él y toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor. ¿Lo hará en soledad, de manera fantasmagórica y etérea? Esa es la película, la realidad nos dice que tiene un Cuerpo, y que será ese Cuerpo su elemento ejecutor.

No vamos a derribar a los terroristas, los violadores, los narcotraficantes o los violentos con nuestras armas, bombas o misiles. No podemos librar al mundo de tan vil maldad por medio de la fuerza humana. Dios dice que el reino de Su hijo finalmente quebrantará y consumirá todos los imperios malvados. Si, habrá justicia, pero vendrá del Padre Celestial.

Que día será ese cuando todos los viles y despreciables del mundo despertarán delante del trono del juicio de Jesús. Ellos pensaran: “Se nos prometió el paraíso por nuestro sacrificio. Se nos dijo que tendríamos preciosas mujeres, y comida y bebida deliciosa por toda la eternidad.” Pero entonces de repente se darán cuenta que el mismo nombre que trataron de aniquilar completamente ahora está delante de ellos como su Juez.

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El Precio de la Renuncia

Todos somos especiales, diferentes, únicos e irrepetibles, pero si algo tenemos en común es el deseo de ser felices. Para alcanzarlo cada uno maneja sus propias herramientas en forma de creencias, aspiraciones, valores e ilusiones, pero por desgracia seguimos sin saber muy bien qué es lo que en realidad nos acerca o aleja de la ansiada felicidad. Unos piensan que el secreto está en poseer más cosas, otros que en vivir más experiencias, muchos lo sitúan en adquirir prestigio, poder, fama o relevancia, otros lo ponen en manos de las relaciones con familia, pareja o amigos, y otros muchos lo sitúan en el marco de fijarse metas y alcanzar objetivos. Pocos se dan cuenta de que la felicidad es un estado interno que no depende de lo que haces, tienes, consigues o te sucede, sino de la actitud que adoptas al respecto. ¿El resultado?

Tener un buen trabajo, comprar todo lo que deseas, conseguir pareja, tener amigos, ser importante o alcanzar tus objetivos seguramente te va a proporcionar un cierto grado de satisfacción, de eso no tengo dudas, pero tampoco las tengo acerca de que se trata de una satisfacción efímera que se desvanecerá rápidamente con el paso del tiempo si no se procesa desde la actitud adecuada.  Esto no solo va de permanecer encadenados al plan de vida establecido por la sociedad, los agentes económicos y los gobiernos, también va de ser esclavos de una serie interminable de deseos, planes, metas, aspiraciones y sueños que no nos permiten disfrutar de lo conseguido, incapaces de renunciar a nada y deseando constantemente algo más o algo nuevo.

Pero resulta evidente que lo nuevo nunca lo es por demasiado tiempo, y además funciona como una droga que nos convierte en adictos al consumo indefinido de todo tipo de bienes, relaciones y experiencias. Una especie de azúcar emocional del que cuanto más consumes más necesidad tienes. A mi me gusta describirlo como que uno sabe lo que quiere hasta que lo consigue, después sencillamente quiere otra cosa. Y estoy hablando de un tipo de inconformismo patológico que nos conduce hacia una espiral de insatisfacción permanente. Que nos permite disfrutar de fugaces momentos felices de la mano de nuestros logros, pero que nos aleja del verdadero bienestar que desemboca en una vida realmente plena.

En las sociedades modernas la gente feliz no interesa porque no consume demasiado. El verdadero negocio está en la gente insatisfecha que siempre quiere algo más, algo nuevo, y es precisamente ese inconformismo el que se fomenta a través de los valores y la propaganda con la que se nos bombardea a diario. Idolatría, fama, prestigio, posesión, relevancia, poder, comparación, influencia, envidia, ambición…

¿Te suenan de algo? Si no te suena a nada, entonces te felicito por ser ‘un bicho raro’, pero tan solo tienes que bucear un poco en las redes sociales, abrir un periódico o ver un rato la televisión para darte cuenta de lo que estoy hablando.

Está muy bien eso de tener inquietudes, proyectos, objetivos, sueños e ideales. Un inconformismo que nos permite progresar y mejorar en la vida, evolucionar como seres humanos y explotar nuestras capacidades. Pero todo ello visto desde una perspectiva sana y una actitud equilibrada que consiste en que nuestras ansias de más y mejor no nos impidan disfrutar y valorar todo lo que tenemos a nuestra disposición en el momento presente. Porque sentirnos felices y satisfechos, o todo lo contrario, está muy relacionado con la manera en que percibimos nuestra situación actual, con nuestra capacidad de apreciar lo que somos y poseemos aquí y ahora. Algo así como un persigue lo que quieres valorando lo que tienes. Si no eres capaz de sustraerte de la generación constante de necesidades que promueve la sociedad moderna, y de la ambición y el inconformismo patológico que esto genera, estarás condenado a perseguir sin descanso logros cuya satisfacción además de efímera, te convertirá en un drogadependiente desesperado por conseguir su siguiente dosis.

No confundas la satisfacción obtenida por esos logros con la felicidad, no tienen demasiado en común. Pero mientras te aclaras te cuento que aprender a renunciar resulta clave. El poder de la renuncia consiste en darnos cuenta de que no podemos elegir lo que somos ni podemos ser lo que queramos, de que no podemos conseguirlo ni tenerlo todo. El inconformismo y la ambición seguro han contribuido a que la raza humana haya avanzado y prosperado hasta lo que es hoy día, pero actualmente se han convertido en un grave problema psicológico que desemboca en miedo al fracaso, a no darlo todo, a no ser nadie, a ser menos, a no ser perfectos, a no hacer lo que otros hacen, a no conseguir lo que otros consiguen.

Y con este pésimo enfoque lo que obtenemos es frustración, estrés, angustia, depresión y vivir todo el tiempo pendientes de lo que nos falta, desvalorizando lo que ya tenemos en una especie de carrera vital desenfrenada dónde más siempre es mejor y la meta nunca se alcanza.

Debemos aprender que todo tiene un precio, averiguar cual es ese precio, lo que estamos dispuestos a pagar, lo que somos capaces de pagar, y tomar las decisiones consecuentes al respecto. Hemos de averiguar quienes somos, cómo funcionamos, y lo que somos capaces de hacer y soportar. Solo así podremos empezar a obtener certezas acerca de a qué podemos aspirar y a qué debemos renunciar. Todo ello para alcanzar un equilibrio entre lo que tenemos y a lo que aspiramos. Un equilibrio entre un inconformismo sano por lo que deseamos conseguir y una satisfacción igual de sana por lo que ya hemos conseguido. Toca elegir. Y elegir bien implica saber aceptar y saber renunciar, pero también implica pagar un precio.

¿Sabes ya cuál es el tuyo?

(Tito 2: 11) =  Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, (12) enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, (13) aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, (14) quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras. 

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Oscuridades en el Alma

(Éxodo 10: 1) = Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón; porque yo he endurecido su corazón, y el corazón de sus siervos, para mostrar entre ellos estas mis señales, (2) y para que cuentes a tus hijos y a tus nietos las cosas que yo hice en Egipto, y mis señales que hice entre ellos; para que sepáis que yo soy Jehová. 

(3) Entonces vinieron Moisés y Aarón a Faraón, y le dijeron: Jehová el Dios de los hebreos ha dicho así: ¿Hasta cuándo no querrás humillarte delante de mí? Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. 

(4) Y si aún rehúsas dejarlo ir, he aquí que mañana yo traeré sobre tu territorio la langosta, (5) la cual cubrirá la faz de la tierra, de modo que no pueda verse la tierra; y ella comerá lo que escapó, lo que os quedó del granizo; comerá asimismo todo árbol que os fructifica en el campo. 

(6) Y llenará tus casas, y las casas de todos tus siervos, y las casas de todos los egipcios, cual nunca vieron tus padres ni tus abuelos, desde que ellos fueron sobre la tierra hasta hoy. Y se volvió y salió de delante de Faraón. 

(7) Entonces los siervos de Faraón le dijeron: ¿Hasta cuándo será este hombre un lazo para nosotros? Deja ir a estos hombres, para que sirvan a Jehová su Dios. ¿Acaso no sabes todavía que Egipto está ya destruido? 

En el recuento de la historia de la liberación de Israel de Egipto, nos encontramos con que Egipto representa el sistema de este mundo, el sistema de pecado de este mundo, el sistema de tinieblas de este mundo. Recordemos que, cuando Adán cae en pecado, pierde el dominio de la tierra, y le entrega a Satanás el dominio de todas las cosas. Y en ese momento, nuestro destino es totalmente cambiado, y entra en acción del reino de las tinieblas.

Desde ese momento hasta hoy, el reino de las tinieblas está en acción sobre la tierra, y de la misma manera que Dios tiene misericordia sobre justos e injustos, y hace salir el sol sobre justos e injustos, y los cielos de continuo están derramando las misericordias de Dios cada día, de la misma manera, el mundo espiritual de las tinieblas, el reino del diablo también está en operación sobre la faz de la tierra.

Nosotros somos la Israel espiritual; somos la Judá espiritual. Es decir que, hoy, lo que Dios habla para Israel, hoy lo habla para nosotros, que somos la Israel espiritual por el Espíritu. Y el recuento de la liberación de Israel de su cautividad en Egipto, por espacio de cuatrocientos años, donde eran esclavos de un sistema en el cual ellos tenían que estar sometidos, no tenía libertad alguna, padecían tremendamente. Esto es lo que representa la vida sin el Señor, la vida fuera del Reino de Dios.

Y empieza Dios a hablar a través de Moisés, y empieza Dios, (Conocemos la historia de la zarza ardiente, cuando Dios le habla y le dice: ve a Faraón y dile: deja ir a mi pueblo, para que adore mi nombre) Deja ir a mi pueblo, para que adore mi nombre. Dios quiere ser adorado en toda la tierra. Y entonces conocemos la historia, cómo el corazón de Faraón comienza a endurecerse, y Moisés se acerca una y otra vez a Faraón, para insistirle que deje ir al pueblo, y que la razón de la libertad es para adorar a Dios.

Escucha: el conflicto principal en este mundo, es quién va a ser adorado. ¿Va a ser adorado el diablo o va a ser adorado Dios? Este es el conflicto que inició Satanás. Esta es la razón por la cual el reino de las tinieblas está activo todo el tiempo, porque Satanás está buscando atención. Satanás está buscando tenernos en cautividad, tenernos en una opresión, tenernos en un yugo que impida que lleguemos a la estatura del varón perfecto, que es Cristo Jesús. Que impida que entremos a la plenitud de nuestro destino. Y es Egipto, precisamente, lo que se opone a nuestro destino. Entonces, Moisés empieza a acercarse a Faraón, y aquí hay algo muy interesante.

(Verso 8) = Y Moisés y Aarón volvieron a ser llamados ante Faraón, el cual les dijo: Andad, servid a Jehová vuestro Dios. ¿Quiénes son los que han de ir? 

Faraón empieza a sentir, ya, la opresión de las plagas, empieza a ver qué Moisés tiene un poder que está acabando con Egipto, y dice: bueno, de acuerdo, voy a soltar a algunos, pero no a todos…¿Cuántos quieren ir a servir a Dios? ¿Quiénes han de ir?

(9) Moisés respondió: Hemos de ir con nuestros niños y con nuestros viejos, con nuestros hijos y con nuestras hijas; con nuestras ovejas y con nuestras vacas hemos de ir; porque es nuestra fiesta solemne para Jehová.

(10) Y él les dijo: ¡Así sea Jehová con vosotros! ¿Cómo os voy a dejar ir a vosotros y a vuestros niños? ¡Mirad cómo el mal está delante de vuestro rostro!

(11) No será así; id ahora vosotros los varones, y servid a Jehová, pues esto es lo que vosotros pedisteis. Y los echaron de la presencia de Faraón. 

Faraón empieza ya a sentir la opresión, empieza a ver ya un mover en el mundo espiritual que se está aproximando la liberación de Israel al gran momento en que Dios se va a manifestar en toda su grandeza. Entones dice que bueno, que va a dejarlos ir, pero que solamente va a dejar ir a los varones. Acá se quedan las hijas, acá se quedan los niños y aquí se quedan todos los bienes para el sacrificio.

La iglesia de hoy no ha entendido que la liberación de Dios tiene que ver con todo el pueblo. Porque el diablo tiene una mente sagaz y pensó: si dejo que liberen a las mujeres, los niños y la ofrenda, yo pierdo todo. Entonces, si se tienen que ir, que se vayan los varones. Y la iglesia se ha sometido al espíritu de Egipto y le ha dicho a Faraón que está bien, que se vayan los varones a servir a Jehová y las mujeres que se queden en su cautiverio.

Que los niños se queden en el cautiverio. Hay que entretener a los niños. Que la ofrenda para el sacrificio, se quede en cautiverio. Que se vayan solos los hombres. Esta es la obra del diablo. Desde el principio Dios ha estado lidiando con cautividad. Dios vino, y se manifiesta, y la gran proeza de Dios en el Antiguo Testamento, es la liberación del pueblo de Israel. Como lo saca a libertad, para introducirlos a la tierra prometida.

Hay una tierra prometida, y esa tierra prometida es el destino de Dios para cada uno de nosotros, pero el diablo es un diablo de cautividad. El espíritu de Egipto es un espíritu de cautividad, que va a tratar de retener no solamente una parte del pueblo de Dios, sino que vamos a ver que nosotros, como seres individuales, somos también la Sion celestial. Nosotros somos la ciudad celestial. Nosotros somos la habitación celestial del Dios vivo, y Satanás está muy interesado en que solamente una parte de nosotros entre a adorar a Dios, pero que otra parte no pequeña, quede cautiva, quede en yugo, quede bajo el dominio del príncipe de Egipto.

Egipto va a representar las tinieblas, va a representar el mundo espiritual. Vivimos en dos dimensiones. Vivimos en una dimensión natural y física, pero vivimos también en una dimensión espiritual. El mundo espiritual es real, el Reino de Dios es real, pero el reino de las tinieblas también es real, y está operando todos los días en medio de los seres vivientes, para traer cautividad, no solamente a los que están perdidos, sino también al pueblo de Dios.

¿Por qué razón gobierna el diablo sobre las naciones? El diablo gobierna con la única razón de obtener cautivos. ¿Y para qué quiere el diablo tener gente cautiva? Porque en todas las áreas en donde hay gente cautiva, consciente o inconscientemente, le están dando adoración a él y no a Dios. Con el dinero, con la fama, con el poder, con el sexo, con lo que sea. Pero Satanás es adorado en lugar de Dios.

Ahora bien; Dios no solamente libertó al pueblo de Israel, sino que la obra maravillosa de la cruz del Calvario, se va a manifestar en su plenitud. La obra de la cruz no termina cuando Jesús dice: Consumado es, y entrega el espíritu. La obra de la cruz termina, cuando dice que habiendo entregado el espíritu, descendió a las partes más bajas de la tierra, con el objetivo de llevar cautiva la cautividad.

Ahora; cuando leemos donde dice Llevar cautiva la cautividad, se arma una frase allí que, en el idioma español, no la entiende nadie. Un verdadero des trabalenguas intelectual donde nadie entiende nada. Eso, es hasta que el Espíritu Santo comienza a hablarte en serio respecto a la cautividad. Hay en el infierno toda una organización tendiente a la cautividad de las personas.

Vimos que Jesús descendió a las partes más bajas de la tierra, para llevar cautiva la cautividad. Y sucedieron varias cosas en las regiones bajas de la tierra. Sabemos que Jesús venció al diablo y que le arrebató las llaves de la muerte y del infierno, pero hoy quisiera hablar de una parte de la que nadie habla: llevó cautiva la cautividad. Y dice llevando cautiva la cautividad, ascendió, resucitó y, ascendiendo a los cielos, lo fue llenando todo y le dio dones a los hombres. Fíjate que los dones no vienen, sino hasta que es llevada cautiva la cautividad. Son muchos los que quieren tener y manifestar dones espirituales, pero muchos menos los que han sido liberados de regiones de cautiverio.

(Salmo 74: 1) = ¿Por qué, oh Dios, nos has desechado para siempre? (Dime: ¿No te identificas con esto? Hay centenares de oraciones así en el pueblo de Dios, en un solo día.) ¿Por qué se ha encendido tu furor contra las ovejas de tu prado?

(2) Acuérdate de tu congregación, la que adquiriste desde tiempos antiguos, La que redimiste para hacerla la tribu de tu herencia; Este monte de Sion, donde has habitado.

(3) Dirige tus pasos a los asolamientos eternos, A todo el mal que el enemigo ha hecho en el santuario.

Fíjate qué oración tan tremenda, esta. Pregunto: ¿Qué crees tú que son los asolamientos eternos? Los asolamientos eternos, hasta donde yo puedo ver, son los lugares de eterna perdición. Asolamientos son llamados los lugares desérticos. En resumidas palabras, son los lugares infernales, los que forman parte del llamado reino de las tinieblas. Dice: Dirige tus pasos a los asolamientos eternos. Esto significa que cuando una persona se pierde y se va al infierno, ha sido enviada a los asolamientos eternos.

Aquí en esta oración, entonces, se le está diciendo al Señor que hay una situación que se está alargando y que aparentemente, Dios se ha olvidado de aquel que hace esta oración. ¡Señor! ¡Te has olvidado de mí! ¿Nunca oraste así? Además, es una situación en la que, obviamente, hay una opresión. Entonces se levanta el Espíritu de Dios y dice: ¡Dios! ¡Aquí está la respuesta! ¡Levanta tus pasos y dirígelos hacia los asolamientos eternos! En otras palabras, le está diciendo que se dirija a los lugares infernales, y mira todo el mal que el enemigo ha hecho en el santuario.

(4) Tus enemigos vociferan en medio de tus asambleas; Han puesto sus divisas por señales.

¿Qué dice que han puesto en calidad de señales? Divisas. ¿Sabes lo que es una divisa, verdad? Es una bandera, un estandarte, algo que determina que pueda ser visto a la distancia y que de alguna manera representa o simboliza algo. Y dice que eso ha sido puesto en medio de las asambleas. ¿Recuerdas bien lo que era una asamblea, verdad? Exacto: una eklessia. Traducido a nuestro idioma cotidiano: una iglesia. Divisas por señales en medio de tus iglesias, sería la traducción correcta.

Dios va a dirigirse a los asolamientos eternos. (Ruinas perpetuas se les llama en la versión Biblia Textual) para responder a esta oración. Lo que el Espíritu Santo quiere que entendamos hoy, es cómo funcionan estas regiones llamadas asolamientos eternos o ruinas perpetuas. Y para eso vamos a tener que realizar un pequeño tour bíblico, ya que la Escritura siempre se encarga de explicar con claridad todo aquello que no siempre estamos preparados o dispuestos a aprender.

(Judas 23) = A otros salvad, arrebatándolos del fuego; (¿De qué está hablando, aquí? ¡Del infierno! Obviamente, no se está refiriendo a alguien que ya se murió. Nadie podría ir al infierno a sacar de allí a alguien que ya se murió. ¡Eso es antibíblico! Pero te dice que los arrebates, y eso significa que el fuego del infierno viene y te atrapa cuando estás vivo. Por eso te dice que los arrebates de ese fuego, porque ese fuego está teniendo una tremenda influencia sobre sus vidas) y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne.

Eso no es todo; vamos a ver ahora como hay gente que es pastoreada por las tinieblas. Así como los creyentes son pastoreados por Dios, así también los personeros de las tinieblas son pastoreados por las tinieblas y por la muerte. Lo interesante de todo esto es conocer cómo logra el diablo cautivar a las almas, como consigue cautivar trozos del interior de las personas.

(Isaías 7: 6) = Vamos contra Judá (Entiende: Judá es la iglesia) y aterroricémosla, y repartámosla entre nosotros, y pongamos en medio de ella por rey al hijo de Tabeel. 

Aterroricémosla y repartámosla. ¿Cómo opera la cautividad de Satanás? Él necesita que tu alma se fragmente. Porque el alma puede ser fragmentada. Y seguramente, tú habrás dicho alguna vez que algo o alguien te hizo pedazos el corazón. ¿Sabes qué? Ahí tu alma fue fragmentada. ¡Es que esta relación sentimental me dejó hecho pedazos! ¡Esa persona (Hombre o mujer, según el caso), me ha roto el alma. Perdón: ¿Cuántos de ustedes saben perfectamente de lo que estoy hablando?

Momentos traumáticos, momentos de los que no podías salir. Porque, entiende una vez más, el diablo es tu enemigo, lo enfrentes o no. Él va a buscar destruir a todo aquel que se quiera acercar a Dios. No interesa si es un adulto que puede defenderse o una criatura o una anciana indefensa. La maldad, es maldad a secas, sin añadidos elegantes.

Por eso dice: Vayamos en contra de Judá. Vayamos en contra de los elegidos de Dios. Aterroricémoslos. Por eso es que satanás está tan interesado en que el amor de Dios no prolifere en la iglesia. Quizás el mayor pecado de la iglesia ha sido, y sigue siendo, desconocer la calidad del verdadero amor de los unos por los otros. Porque el que ha sido perfeccionado en el amor, no tiene temor.

¿Y cómo va a hacerlo? Recuerda que en el salmo leímos que ellos han puesto divisas en medio del santuario. Entonces dice: vayamos, y aterroricémosla, y repartámosla. Por medio de circunstancias que te producen miedo, y si eres mujer mucho más, porque aunque seas muy fuerte espiritualmente, eres tremendamente frágil y por esa razón es que necesitas ser protegida. Ese es el diseño divino.

Y el miedo, cuando ataca, toma muchas y variadas formas. Miedo al desastre financiero, miedo a ser dejados, miedo a ser traicionados, miedos al sufrimiento, miedo a la oscuridad, miedos de todas las formas. Es decir que, cuando el diablo logra fragmentar el alma de alguien, va a tomar ese pedazo del alma y lo va a establecer en regiones de oscuridad. En regiones infernales.

¿Cuántos leyeron que estamos sentados con Cristo en lugares celestiales? Hay lugares celestiales, pero hasta que no te sientes con Cristo en esos lugares celestiales, déjame decirte que estás sentado en otro lugar. Lo que ocurre es que, como estamos muy acostumbrados a tocar teclas mecánicas o digitales y transitar por todo el mundo, tenemos la tendencia a esperar que el evangelio también sea algo automático. ¡Pero el evangelio no es automático!

Estamos sentados, quiere decir que Cristo compró para nosotros la posibilidad de sentarnos en la victoria absoluta en regiones celestiales. Porque cuando estás sentado en regiones celestiales, no puedes ser tocado por el diablo. El problema es que el alma está fragmentada, porque venimos de diversos trasfondos en que el diablo ha tratado de matarte, o ha tratado de fragmentarte, ha destruido las familias, los anhelos y todos tus sueños, y por una causa o por otra, tu alma es llevada cautiva.

¿Cuántas veces habrás visto a gente que un fin de semana prácticamente volaba en las alas del Espíritu Santo, reía, danzaba, oraba en lenguas, ministraba sanidades y milagros y, una semana después, la misma persona por poco se suicida víctima de una tremenda depresión? Entonces la gente lo mira y le dice: ¡No puede ser! ¡Creíamos que habías sido tocado por el Espíritu y que estabas inundado de gozo! Sí, efectivamente, su alma había sido tocada por el gozo, pero hay una parte de su alma que está en cautiverio, y que mientras no sea liberada, Satanás siempre tendrá derechos y posibilidades de absorberte hacia abajo.

Allí es donde el alma pasa a parecerse a una goma de mascar, esa que tú puedes tirar de un lado y se estirará largamente sin romperse, pero tampoco sin recobrar su forma normal. Fragmentada. Entonces Satanás toma ese fragmento del alma, y lo establece en regiones de oscuridad, para poder estar ministrándote miedos, inseguridades, ira, dolor, pecado.

Y hay gente que está, literalmente, atrapada. Gente atrapada en regiones de pobreza, que no pueden salir adelante hagan lo que hagan y se administren como se administren, que así como les ingresa una moneda, por algún lado les salta un problema que les lleva dos. Eso, si se me permite rotularlo, es una atadura. Están en un cautiverio. Cautivos en una región del infierno.

El hecho es que, de la misma manera en que Dios tiene diseños en el cielo, y nosotros cuando oramos decimos: Padre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en los cielos, como en la tierra. Lo que estamos haciendo aquí es tomar los diseños de Dios para que sean establecidos en nuestra vida, en el infierno sucede lo mismo.

Porque aseguran aquellos hermano que tienen mayor conocimiento y experiencia en este terreno, que es una realidad que, así como existen diseños y lugares celestiales, también existen diseños y lugares infernales. En los primeros, te ministra el Señor, en los otros, te ministra Satanás. Uno te lleva a Vida Eterna, el otro al lago de azufre y fuego, forma elegante y hasta poética de denominar a esa horrible tragedia eterna.

La gran pregunta que muchos se hacen cuando toman conocimiento de estas cosas, es: ¿Y cómo hago para salir de eso? El Hijo de Dios fue manifestado para deshacer las obras del diablo, no solamente en la faz de la tierra, sino hasta lo profundo del infierno. Él descendió para llevar cautiva la cautividad y el poder de Dios desciende hasta donde se encuentren los diseños del infierno para desbaratarlos y expulsarlos de las almas que tienen cautivas.

Y fíjate que dice: aterroricémosla. Donde quiera que hay terror, donde quiera que hay miedo extremo, donde quiera que hay un trauma doloroso, vamos a encontrar que hay una opresión demoníaca, y vamos a encontrar que hay cautiverios. En la gran mayoría de la gente hay cautiverios de este tipo. Hay áreas que no pueden salir. Son prisiones de las cuales no pueden salir.

Hay gente que está aprisionada por la comida, por ejemplo. No se trata que coman conforme a alguna dieta o no, sencillamente: ¡No pueden dejar de comer! ¡No pueden dejar de fumar! ¡No pueden dejar de consumir drogas! ¡No pueden dejar la pornografía! Son prisiones. Y después van a liberación, les echan fuera los demonios y, al corto tiempo, siguen igual o peor. ¿Por qué? Porque no tienen nada que ver con espíritus que los están atormentando desde afuera, sino con un cautiverio en el cual, el alma, está encerrada.

Entonces dice: aterroricémosla, y repartámosla entre nosotros, y pongamos en medio de ella por rey al hijo de Tabeel. La gran pregunta que queda en el aire, es: ¿Quién es el hijo de Tabeel? Tabeel significa “bueno para nada”. Y aquí hay algo muy puntual y de alto interés, porque el objetivo del diablo, precisamente, es que la iglesia llegue a ser una “buena para nada”. Te tengo malas noticias, hermano: En un examen rápido alrededor del mundo, podremos ver y comprobar que, la mayoría de las iglesias llamadas cristianas, hoy, están siendo “buenas para nada”.

Sin embargo, Dios no se ha ido de vacaciones al Caribe. Está enviando más y más revelación en este tiempo, y muchos que han podido acceder a ella, están aportando lo que saben con la finalidad de restaurarla. Los peores enemigos, por ahora, son los liderazgos pre-establecidos, que para no perder sus status quo, están empecinados en impedir esa restauración. No le hace. Dios está muy firme en la idea de levantar una iglesia gloriosa, sin mancha ni arruga, que impacte al mundo secular y que refleje de una vez por todas la tremenda gloria de Dios sobre toda la tierra.

Y dice: lo que yo hago, nadie lo va a estorbar. Y si bien durante mucho tiempo la iglesia ha sido, efectivamente, una buena para nada, porque la gran mayoría de la gente vive con el hijo de Tabeel en medio de ellas. Y sale por ahí un hombre poderoso que tiene a todos impactados porque es un gran empresario, pero la realidad nos muestra que en su intimidad espiritual, mora con el hijo de Tabeel.

Entones te dicen: es que no puedo prosperar en las áreas espirituales. Es que no puedo alcanzar la dimensión adecuada para adorar a Dios. ¿Por qué? Porque el príncipe de Egipto, es un cautiverio. Porque el que se encarga de custodiar los cautiverios, es el príncipe de Egipto. Y dice: Yo quiero que salgan los hombres a libertad. Pero las mujeres, los niños y la ofrenda, se quedan aquí, en cautividad.

Y entonces te encuentras con vidas espirituales que no sirven para nada. Son los que te dicen todos los días lo mismo. ¡Quiero salir de este vicio! ¡Quiero disciplinar mi vida! Pero no pueden. Gente atada por depresiones por generaciones y generaciones. Sin motivos valederos que la justifiquen. Y lo mismo con enfermedades raras. Son los que andan deambulando de cruzada de milagros en cruzada de milagros y no obtienen ningún resultado. Siguen enfermos. Son sanos, pero vuelven a caer enfermos. Cautivos en regiones infernales.

(Salmo 49: 14) = Como a rebaños que son conducidos al Seol, La muerte los pastoreará, (¿No has conocido a esa clase de gente que solamente habla muerte? Está ministrada por la muerte, independientemente del hombre o la mujer que pretendan pastorear su vida. Porque si te pastorea el Señor, siempre hablas vida, jamás pesimismo y derrota.) Y los rectos se enseñorearán de ellos por la mañana; Se consumirá su buen parecer, y el Seol será su morada. (Su morada terrestre, es el Seol)

(Salmo 30: 2) = Jehová Dios mío, A ti clamé, y me sanaste.

(3) Oh Jehová, hiciste subir mi alma del Seol; Me diste vida, para que no descendiese a la sepultura.

¿Dónde estaba el alma? Estaba en el Seol. Y fíjate que no estamos hablando aquí de alguien que está perdido. Estamos hablando de David, que era el ungido de Jehová. Sin embargo, por cuanto una parte de su alma estaba atrapada en el Seol, en la sepultura, él empieza a enfermar de muerte. Mi alma estaba en Seol, dice, y tú hiciste subir mi alma del Seol y me sanaste, para que no descendiese a la sepultura.

Hay enfermedades, que tienen claros diseños infernales. Todas las personas, sean creyentes o no, llevan consigo diseños celestiales y diseños infernales. Su fe determina simplemente el porcentaje mayor que rige sus vidas. Hay gente que habla mucho Dios y vive claramente infierno. Hay gente que, sin hablar tanto, muestra frutos de vivir conforme a los diseños de Dios y ha vencido sobre los de Satanás.

Ahora bien; en estos diseños infernales es donde el diablo atrapa el alma. Primero, te aterroriza. Pone al hijo de Tabeel, para que no puedas funcionar correctamente en todas las áreas de tu vida. Jesús quiere rescatarnos completamente, pero vemos en la liberación de Israel, que esa liberación no se logró de un solo golpe, sino que Faraón fue cediendo poco a poco, hasta que se liberó todo el pueblo.

Entonces aquí vemos como David es atrapado por el Seol y esto va a producir una enfermedad de muerte. Hay gente que no puede salir de enfermedades, porque una parte de su alma fue cautiva en el Seol. Hay niños que nacen de un vientre que anteriormente sacrificó una vida mediante aborto. Así es que esa criatura nace con su alma cautiva en las regiones de la muerte, así que por más que se alimente bien y se consuma todas las vitaminas habidas y por haber, su vida transcurrirá de enfermedad en enfermedad, hasta que ese cautiverio sea descubierto y pueda salirse de él. Ocurre lo mismo con tantas y tantas personas que son perseguidas por la muerte y tienen dos por tres accidentes terribles de los que escapan por poco a morir.

(Salmo 74: 20) = Mira al pacto, Porque los lugares tenebrosos de la tierra están llenos de habitaciones de violencia.

Hay varias regiones de cautiverio. El Seol es una de ellas. Aquí hemos visto cómo David quedó atrapado en el Seol y el Señor lo saca. Ahora veremos otra historia, la de Asaf, salmista de Dios, ungido de Dios. ¿Te estás fijando que Dios no le está hablando aquí a ningún inconverso? ¿Qué muy por el contrario, se está refiriendo a ungidos de Dios, a pueblo de Dios?

(Salmo 88: 6) = Me has puesto en el hoyo profundo, En tinieblas, en lugares profundos.

Hoyo profundo es una región de las tinieblas. ¡Es que no puedes salir! ¡Oras, lees la Biblia y nada, no puedes salir! ¡No puedes salir de este problema! Tienes ansiedades de comer todo el tiempo, no puedes salir, estás atrapado. Estás atrapado en lugares profundos, oyes la voz del diablo, eres acosado por pensamientos sexuales todo el tiempo. Es porque estás atrapado en una región espiritual, donde hay acoso sexual.

Porque muchas veces se viene de un trasfondo donde ha habido abusos sexuales, donde ha habido fornicación, adulterio en las líneas ancestrales, y entonces esto produce que desde pequeñitos, el alma quede cautiva, y luego se les añaden tus propios pecados, y entonces el alma vuelve a quedar cautiva, porque estás bajo diseño. Un diseño del infierno. Por eso dice: a unos arrebatarlos del fuego del infierno. ¿Por qué? Porque el fuego está produciendo una acción en sus vidas.

Quizás provienes de una madre o un padre alcohólico, y tú no quieres beber. Sin embargo, empiezas a crecer y vivir una vida de joven común, y un día caes en la cuenta que tú también estás bebiendo más de lo común. ¡Pero tú no querías! ¿Cómo sucedió si de verdad no querías beber? Sucedió porque hay una cautividad infernal que lo está produciendo. El infierno está ministrando ese pecado, para que no puedas salir de él. Y lo mismo pasa con la droga, con el tabaco o, incluso, con cualquier clase de adicciones sexuales.

Hay una enorme cantidad de gente que sinceramente quiere salir de esa urgencia extrema por alguna clase de pecado. Y las ministran, les echan fuera todos los demonios, andan tres o cuatro días en libertad, en las nubes y, de pronto, otra vez al pozo profundo. Eso se llama cautividad en regiones infernales. Y son atormentadas de manera permanente. Porque ellos quieren llevar una vida recta, pero fuera de Dios no hay paz, y sus pecados no les permiten entrar a la Presencia del Padre. ¿Cuántos saben que sin arrepentimiento no hay lugar para el perdón?

Todos sabemos que el Reino de Dios es Justicia, Gozo y Paz en el Espíritu Santo. Jesús dijo: fuera de mí, nada podéis hacer. Y es estricta verdad: fuera de Él hay tormento, hay fracaso, hay ruina. Fuera de Él es el mundo de las tinieblas, que tiene como propósito principal, destruir tu vida. Entonces dice: me has puesto en hoyo profundo. ¿Nunca has oído hablar a tu alma? ¿Nunca has sentido como que verdaderamente estás en un pozo sin salida?

(Verso 8) = Has alejado de mí mis conocidos; Me has puesto por abominación a ellos; Encerrado estoy, y no puedo salir. (Y ahora mira este)

(Salmo 142: 7) = Saca mi alma de la cárcel, para que alabe tu nombre; Me rodearán los justos, Porque tú me serás propicio.

¿Has prestado atención, o te has dado cuenta, que hay gente que no puede alabar? He visto mucha gente saltando, danzando y dando muestras de estar muy alegres y disfrutando, pero: ¿Sabes qué? A la hora de adorar, no pueden adorar. Están como atrapados, como que alguien o algo les retiró la lengua. Si esto no fuera como estoy diciendo, ¿Por qué crees que se inventaron los ministros de alabanza y adoración, (Esos que un pastor amigo denomina como “porristas cristianos”) que son los que se paran al frente para animar a la gente a que cante y alabe, cuando tendría que ser algo natural y consecuencia del clima espiritual ambiente?

La pregunta que habría que hacerles y, de paso, hacerse a sí mismos, es: ¿Por qué no puedes alabar al Dios que te está dando la vida? ¿Por qué no puedes alabar al Dios que te da todas las cosas, que te llena de misericordia? ¿Por qué no puede, un pueblo alabar a un Dios que tiene misericordia de él? Porque está atrapado. Encerrado estoy. Saca mi alma de la cárcel, para que alabe tu nombre…

Fíjate como actuaba Faraón. Él decía: ¡Ah! ¿Quieren salir a alabar? ¡Acá se quedan las mujeres, los niños y la ofrenda! ¡Que se vayan los hombres, si quieren! Atrapados. Y hoy hay miles y miles o millones, que siguen bajo el yugo de Faraón.

(Deuteronomio 4: 20) = Pero a vosotros Jehová os tomó, y os ha sacado del horno de hierro, de Egipto, para que seáis el pueblo de su heredad como en este día. 

Presta atención cómo, el mismo Señor, (Jehová lo llama aquí), habla de estos lugares.. Horno de hierro, dice. Hablar de un horno de hierro es hablar de una tremenda opresión, de tremendo dolor, habla de tremenda esclavitud. Claro, ahí es donde cualquiera de nosotros, que todavía y pese a todo seguimos siendo bastante religiosos, decimos: ¡Ah, no! ¡Yo ya salí de esclavitud! ¡A mí me salvó el Señor!

No te confundas, hermano; hay tantas regiones de esclavitud. Hay algunas cuyo común denominador, y lo corrobora la propia palabra, es la profundidad de sus tinieblas. ¿Sabes qué son las tinieblas? Tinieblas es la oscuridad total, cuando ni siquiera puedes ver lo que tienes delante de tus narices. Cuando te sale de tu interior un lamento y dices algo así, como: ¿Y ahora qué va a ser de mí?

Hay miles y miles de cristianos asustados por el futuro, que no tienen ni la menor idea de lo que les pueda pasar. Que están en ciertas y determinadas circunstancias graves y no ven solución ni salida alguna por ninguna parte. Están atrapados en tinieblas. Tinieblas es no poder ver. Tinieblas es no tener claridad. ¿Tienes una idea, aunque más no sea vaga, sobre cuanta gente hoy está viviendo en tinieblas?

Son los que vienen y te dicen: ¡Oh! ¡Es que ya ni siquiera sé para qué me llamó el Señor! En cuanto llega la voz del diablo y te empieza a oprimir, que no sirves para nada, que los Latinos no son nada fuera de Latinoamérica, que están predestinados a ser siempre pobres y quedarse pobres. Que eres un hombre sin honor porque un día pecaste o una mujer sin honra porque un día fuiste débil y caíste en pecado. ¡Te arrpentiste y fuiste perdonado! ¡No le creas sus mentiras!

Esto, que parece tan simple de resolver, sin embargo, es lo que tiene atrapados a miles y miles de hermanos. ¿Sabes por qué? Porque cuando el diablo les habla, ¡Ellos le creen! Y no sólo que le creen, sino que van y salen y lo repiten como una sentencia cumplida. ¡Soy una porquería! Vociferan. ¿Porquería? ¿Llamarías tú porquería, a lo mismo que Dios dijo que era Su Imagen y Su Semejanza? ¡No te atrevas! Esa es la consecuencia de un alma atrapada en regiones de tinieblas.

Y, lo peor de todo, si es que puede haber algo peor, todavía, es que esas regiones están inundadas de temor. Un temor casi insano, lindante con el terror, con el alto pánico. De todos modos, habrá que decir que es comprensible, porque da mucho miedo estar atrapado en esas regiones. Pero, dice el Señor: Yo no les he dado espíritu de temor, sino de poder, de dominio propio, y donde ha sido perfeccionado el amor, ahí no hay temor. Y el amor se perfeccionó.

Esto es el amor, que Dios nos amó primero. Y Cristo vino a morir en la cruz del calvario, y esa es la mayor manifestación de amor. Porque fue por amor que Él descendió a las partes más bajas de la tierra, para llevarse nuestra cautividad, para sacarnos, para demostrarnos que nunca más la voz del miedo, la voz de la intimidación, la voz del no puedes, la voz del fracaso, te perseguirá.

Hay voces. Cuando el alma está cautiva, empieza a oír voces en las regiones infernales. Dice que los enemigos vociferan en medio de la asamblea. ¿En dónde vociferan? Por eso le dice: Desciende, oh Dios, a los asolamientos eternos. Ahí es donde han puesto divisa. Ahí es donde están vociferando. Ahí es donde oyes la voz de la derrota. Allí es donde oyes la voz de la intimidación, esa voz que te dice: tú no puedes. Esa es la voz de Faraón. Ahí se quedan las mujeres y los niños. Que los hombres se vayan donde quieran. Estos son míos.

(Salmo 88: 11) = ¿Será contada en el sepulcro tu misericordia, o tu verdad en el Abadón?

Sepulcro. ¿Recuerdas como a David le es arrastrada su alma al sepulcro, para empezar a enfermar? El Abadón, mientras, es otra región espiritual. El Abadón. El Abadón es la región de la destrucción. Hay gente que está atrapada en la destrucción. Hay asignaturas demoníacas. Por eso es tan importante entender. El pueblo, con entendimiento, no perecerá. El pueblo, con visión, es el que sabe dónde va. El pueblo con entendimiento, es el que sabe cómo orar. Señor, dirige tus pasos a los asolamientos eternos. Dice: Será predicada tu verdad en el Abadón.

(12) ¿Serán reconocidas en las tinieblas tus maravillas, Y tú justicia en la tierra del olvido?

La tierra del olvido. Escuché alguna vez una tremenda enseñanza de una no menos tremenda figura del Señor respecto a esta tierra del olvido. Jamás lo había entendido así, jamás volví a verlo así por las mías. La tierra del olvido es un lugar en el espíritu en el que un alma está cautiva. Y cuando eso ocurre, el propietario de esa alma, está en el mundo, convive con el mundo, hasta puede estar en una iglesia y ser una figura valiosa, allí. Pero está permanentemente olvidado. Todo el mundo le pregunta su nombre a cada momento, porque nadie logra recordarlo, y eso que tienen nombres fáciles de retener. ¡No es un problema de memoria!

Son esos a los que, cuando alguien decide orar por los problemas o sanidad, ora por todos los que están pero, cuando llega su turno, lo pasa de largo sin verlo. O cuando forman parte de un grupo que ha logrado un lauro importante y se hace acreedor a una ceremonia de honor con entrega de medallas y todo eso. Todo el grupo recibe la suya y los aplausos respectivos, pero a él se lo olvidan, se les ha perdido su identificación y recibirá lo suyo una semana después, en una oficina, a solas con el que se la entrega sin siquiera felicitarlo. Todas estas cosas, y existen muchas más que a lo mejor tú puedes añadir, producen tristeza y hasta depresión. Alma cautiva en la tierra del olvido.

(Salmo 40: 1) = Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.

(2) Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.

¿Nunca has pasado por alguna instancia en donde tu alma parecería estar metida en un pozo de desesperación? El lodo cenagoso, aunque sea simbólico, es altamente real. Es como que quieres salir pero resbalas en ese barro maloliente y e vuelves a caer al pozo. Es como que quieres salir y te quedas atascado en el barro apelmazado y pastoso. Aquí habría que incluir a los que supuestamente y científicamente, tienen diagnosticado claustrofobia. ¿Claustrofobia? ¡El alma cautiva en un pozo de desesperación, tienen!

Y todo eso rodeado de lo que aquí llama Lodo cenagoso. ¿Recuerdas lo que significa el lodo en el plano espiritual, verdad? Exactamente, la iniquidad. Es la iniquidad con la que has sido rodeado, en la que has estado inmerso, tal vez por generaciones y generaciones. Sientes que el problema te asfixia, pero estás tan atado que no puedes salir y vas perdiendo el sentido por la asfixia reinante.

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Tiempo de Comer la Miel

Confío en que el Espíritu Santo, hoy, quiere traerte una palabra que indudablemente va a subirte a otro nivel de vida. Sé que los días parecen todos iguales, y que escuchar estos audios o leer estos trabajos, en muchos casos puede no ir más allá de un entretenimiento llevado a cabo con la esperanza de recibir algo más. Sin embargo, si por fin te atreves a creeré en esto que oyes y recibes, y ponerlo por obra con decisión, esto inexorablemente va a cambiar tu vida.

Para que eso sea posible, lo único que se necesita, es que tú, allí donde te encuentras, ahora, abras tus sentidos espirituales, y que haciendo algo que nunca hacemos porque no es mi estilo, hoy se me demanda pedirte, y es que ores conmigo diciendo así: Espíritu Santo, hoy profetizo sobre mí; vengo a declarar que yo soy todo lo que la Palabra dice que soy. Y yo acepto todo diseño dado por el cielo, para mi vida. Yo creo, yo recibo, lo que Dios tiene para mí. Llevo cautivo todo pensamiento, a la presencia de Jesús. Amén.

Busca el Libro de Apocalipsis, capítulo 4. ¿Cuántos de ustedes no anhelan escuchar la voz de Dios audiblemente? Allí donde estás, levanta aunque más no sea de manera imperceptible tu mano, no para que la vea yo, sino para que sea vista en los cielos y también en el infierno. Me pregunto cuántos de ustedes quisieran tener la experiencia que Pablo tuvo un día, de ser llevado al paraíso, estando vivo todavía.

O la experiencia de Ezequiel, y ser transportados y ver. Ahora vamos a buscar revelación en una Palabra que nos muestre que esto es posible. Y te voy a mostrar cómo es que tú puedes empezar a caminar en esa dirección. Así que, convengamos, esta no es una palabra que puedas meter dentro de un biberón. Tienes que comerla con tu espíritu y con todos los dientes que tenga tu espíritu. En el capítulo 4 de Apocalipsis, encontramos un diseño muy particular. Está hablando Juan, y dice:

(Apocalipsis 4: 1) = Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.

Siempre hemos tomado este pasaje como algo profético, algo futuro. Sin embargo, este pasaje está mostrando algo más que un evento futuro. El que tiene oídos, oiga. Está mostrando un diseño de revelación. Los misterios de Dios, no descienden al hombre. El que quiera entender los misterios de Dios, tiene que elevarse a la dimensión de Dios y tomarlos allí.

Por eso fue necesario que Pablo sea levantado. ¿Por qué no vino el Espíritu y le enseñó ahí, donde él estaba? Porque hay cosas que se aprenden en este plano natural. A veces, reunidos en algún lugar y simplemente cantando o adorando, estás aprendiendo cosas. Pero hay cosas que no se pueden aprender por medio de una prédica o una enseñanza.

El Espíritu Santo viene, nos llena de toda verdad, nos conduce. Pero hay revelaciones y revelaciones. No toda revelación tiene el mismo nivel espiritual. Hay revelaciones que son trascendentales. Por ejemplo: cuando Daniel ve una visión y le pide al Señor la explicación de esa visión, esa oración lo lleva a ayunar por veintiún días, pidiendo una respuesta, una explicación que no venía.

Ahora bien; luego, Daniel puede entender qué estaba pasando. No era que Dios no le había respondido, sino como dice la Palabra, Desde el primer día que dispusiste tu corazón, yo respondí. El tema era que esa respuesta, estaba ya encontrando oposición. ¿Qué palabra tan tremenda era, la que estaba enviándole Dios a Daniel, que un príncipe territorial tuvo que salir al encuentro de este ángel, para evitar que el mensaje llegue?

O sea que, como ya te dije, hay revelaciones y revelaciones. No todas son iguales, aunque todas son preciosas, valiosas, hermosas y maravillosas para los que la reciben, algunas van a costarte un precio. Hay revelaciones por las que vas a tener que pagar algo, y a veces alto. Hay gente que pretende que todo le sea revelado gratis, y déjame decirte que no es así como funciona esto.

Sólo la salvación es por gracia. Lo demás, te cuesta todo. Pero, aun así, hay revelaciones que Dios no las baja al plano del hombre. Entonces, el que quiera tomar esa revelación, tiene que aprender a escalar posiciones, para llegar al lugar donde la revelación desciende, y es factible traerla al plano natural. Necesito que te quedes pensando en eso. Voy a llevarte a otro lugar.

Hay lugares, físicamente hablando, donde es muy fácil orar. Pero también hay lugares, en donde es tremendamente difícil orar. Hay lugares donde tú simplemente levantas una mano, y los demonios salen. Pero también hay lugares en donde tú gritas, pataleas y los demonios se quedan mirándote. La persona es la misma, la unción es la misma. ¿Cuál es la diferencia?

Todo esto nos hace entender que, tal como está escrito en el versículo 1, que leímos: Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta (¿Abierta dónde?) en el cielo; (Una puerta abierta en el cielo. Y mira lo que dice acá.) y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.

¿Has notado que el Espíritu no desciende donde se encuentra Juan? No baja y le dice todo lo que va a suceder, no. Lo primero que hace es decirle: ¡Sube! Sube, y yo te haré entender. Este es otro nivel, de eso ya no tengo ninguna clase de dudas. Esto no tiene nada que ver con un culto dominguero, esto no se enseña en ningún seminario, esto no se comparte en una prédica de veinte minutos.

De lo que estamos hablando, es de una revelación sobrenatural del Altísimo. Que puede transformar una nación, que puede transformar tu vida. En mi Biblia yo tengo sesenta y seis libros escritos en un período de dos mil años por más de cuarenta personas.

Y en este libro, sin importar el trasfondo de las personas que escriben esta Biblia, podemos darnos cuenta que lo que aquí se comparte, es sobrenatural. Hay gente que te habla de ángeles como quien habla de las sillas o las butacas del templo. Con la misma claridad que tú puedes ver esas sillas o esas butacas que hay en tu templo, así esa gente que anda en ese nivel puede ver a los ángeles. Y también a los demonios, claro…

Y entonces, cuando uno de ellos se planta en el frente de tu congregación, no echa mano a su Biblia y te invita a leer tal o cual versículo, directamente comienza diciéndote que vino un ángel y le dijo que te dijera lo que te va a decir ahora. ¿Qué harás? ¿Le creerás o lo harás expulsar por loco? Y si lo hicieras, ¿Qué responderás cuando te pregunte cual fue la última vez que un ángel del cielo vino y te dio un mensaje?

¿Qué es lo que nos hace diferentes a nosotros, de los individuos de los que narra sus historias ese libro? ¿Dónde está la diferencia? La iglesia ha perdido su herencia espiritual. Ha conseguido que la iglesia, como institución, se convierta en algo estrictamente terrenal. ¿Sabes qué? Para que Jesús diera a luz la iglesia, se la pasó en ayuno, oración, quebranto, lágrimas, humillación, cruz. ¡Para que diera a luz la iglesia, tuvo que haber muerte!

Lamentablemente, nuestros sentidos hablan mucho. Tu oído, grita. Tus ojos, gritan. Entonces, mira; una iglesia que ha perdido su herencia espiritual, y por el otro lado, sentidos que nos agarran por todas partes. ¿Qué posibilidad tiene el reino del espíritu, para afectarnos, con tana distracción? Nuestros sentidos, son muy poderosos.

El primer recurso que tú necesitas para poder entrar a la dimensión del espíritu, es el siguiente: tienes que perderle el miedo al error. Yo quiero que tú me hables, pero si el diablo me habla antes de ti, ¿Qué hago? Mira; lo primero que debemos perder, es el miedo al error. ¡Yo quiero que haya palabra profética en mi iglesia, -dice el pastor-, pero me da miedo que venga alguien y diga cualquier cosa!

¿Sabes qué, hermano? ¡No funciona así!  El temor no es compatible con la fe. La primera cosa: ¿Tú quieres desandar el camino andado? Muy bien; ¡Somos una iglesia muy terrenal! Eso es muy triste. Se ha perdido la herencia espiritual. Eso es tremendo. ¿Y entonces, qué hacemos ahora?

Veamos, primer paso: perdamos el temor al error. ¡Pero es que podemos equivocarnos! Sí, pero podemos no equivocarnos, también. Y ahora te voy a decir por qué esto no es compatible con la fe. Busca Mateo capítulo 7. Creo que hoy el Señor te va a iluminar algo en tu entendimiento que hasta hoy, estaba a oscuras.

(Mateo 7: 10) = ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?

(11) Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?

Hermano…Dios quiere que le pidas. ¿Seguro? ¿No se fastidia si le pido? Si se fastidiara no le hubiera hecho decir a Jesús esto que dice aquí. ¡Pídele! ¿Y qué le puedo pedir? ¡Pídele cosas sobrenaturales! Hay gente que gasta sus oraciones en cosas tontas. Que el trabajo, que el dinero, que la salud. Yo no censuro eso, son necesidades reales, pero…`pregunto: ¿Cuánto hace que tú le has dicho al Señor algo así como: ¡Señor! ¡Dame una visita celestial!

¡Señor, yo quiero visitas angelicales, quiero moverme en el plano del espíritu! Ahora piensa: ¿Qué padre podría darle una piedra a un hijo si este le está pidiendo pan? ¿Tú crees que si tú le pides a tu Padre celestial que te dé una visión, Él te va a mandar a Satanás para que te la responda? Escucha algo que a lo mejor hace mucho que no escuchas: Sin fe, es im-po-si-ble agradar a Dios.

¡Es que: vaya a saber si Él quiere darnos eso! Quita el temor. Si se ponen de acuerdo unos cuantos, confiando y creyendo, Él va a responder. Ese es el primer paso, quita el temor. Busca conmigo la Primera carta a los Corintios, capítulo 2.

(1 Corintios 2: 6) = Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen.

(7) Más hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, (8) la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria.

(9) Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman.

(10) Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios.

(11) Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.

(12) Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido,

¿Sabes cuál es el mejor regalo que puedas tener durante tu vida? Poder escuchar la voz de Dios. Nada se compara con eso. Y cuidado; no estoy hablando de una emoción en el corazón, tampoco hablo de una impresión, algo así como: yo siento que eso…No. Todos tenemos eso. Mucho menos me refiero a una palabra profética que salga al cantar, eso es el jardín de infantes, es la guardería. Yo estoy hablando de mensajeros celestiales; hablo de palabra audible de parte del Espíritu de Dios. ¿Y cómo es que opera eso, hermano? Vete al libro del profeta Joel.

(Joel 2: 28) = Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones.

Escucha lo que te digo, hoy: el Espíritu Santo va a abrir este verso como nunca antes. Hay una serie de asuntos que hemos visto y leído muchísimas veces en este libro, pero puedo asegurarte que nunca jamás va a tornarse tan cierto, tan genuino, tan real y verdadero como en el tiempo que llega. Deja marcado este texto y ven conmigo a Génesis 15. Aquí Dios le había prometido algo a Abraham, ¿Recuerdas? Le había prometido un hijo. Él tenía más de setenta años cuando le promete esto.

(Génesis 15: 5) = Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia.

¿Te das cuenta lo que Dios está haciendo con Abraham, aquí? Lo está suspendiendo en los aires, lo está introduciendo en el mundo del espíritu. ¡Cuentas las estrellas, Abraham! ¡Si tú lo ordenas, yo lo hago, Dios mío, pero no creo que pueda! Así será tu descendencia, Abraham. Le está hablando de algo que va a ser espíritu y verdad, en base a lo que es verdad.

Escucha esto: lo primero que Dios activa en alguien a quien Dios va a levantar, es el área de los sueños. ¿Sabes por qué? Porque nuestros sueños, y no estoy hablando de esos que vives cuando duermes, sino de los que tienes cuando estás bien despierto, son la extensión de nuestra fe. ¿Verdad que ahora entiendes mejor a Joel? Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones.

Esencialmente, dice que nuestros ancianos soñarán sueños. Noten que estos sueños son un fruto del derramamiento del Espíritu Santo sobre toda carne en los postreros días. Ahora bien; ¿Cuántos de ustedes pueden creer que ya estamos en los postreros días? Y Él dice: yo, en los postreros días, derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y dice algo muy claro: vuestros hijos y vuestras hijas, vuestros ancianos, soñarán sueños.

Tener sueños respecto a cosas que necesitas para verdaderamente servir más y mejor al Señor, no es un sinónimo de inmadurez o irresponsabilidad, los sueños son la verdadera plataforma sobre la que luego se deslizará la fe auténtica. Los sueños no son para los tontos, son para los que tienen visión. Por eso, si tú te guardas tus sueños en tu corazón, te vas a ir a la tumba y no vas a ver ninguno realizado.

Lo que no te contaron todavía, es que los sueños que tienes, no son predicciones del futuro, sino imágenes del pasado. Porque eso, ¡Ya estaba en el corazón de Dios! Antes de la fundación del mundo, estaba. Porque los sueños no es soñar lo que va a pasar, es ver lo que Dios ya hizo.

Un ejemplo claro es el asunto de la sanidad física. Me pregunto quién o quiénes de ustedes no habrán sido testigos, al menos una vez en  sus vidas, de una tremenda y milagrosa sanidad de una enfermedad aparentemente sin remedio. Eso es posible, eso es real, yo lo he visto.

Sin embargo, si la sanidad física es algo tan probable y legítimo de esperar dentro del ambiente cristiano sincero, pregunto: ¿Por qué hay gente que no se sana? Quiero que entiendas algo; la sanidad no es un asunto que nace en la mente, pero la mente afecta. ¿Sobre qué derechos nosotros le podemos reclamar sanidad al Señor? Por la sangre de Jesucristo. ¿La muerte de Jesús nos da derecho de reclamar sanidad?

Ahora; ¿Cuándo ocurrió la muerte de Jesús, o va a ocurrir? ¡No! ¡Ya ocurrió! Entones, nosotros vamos a la cruz y tomamos la obra de la cruz para aplicarla sobre nuestra vida. Ahora; ¿Es lógico decir que por Él tú eres sano? ¡No, no es lógico! ¿Qué necesitas para hacer eso? ¡Creer! ¡Fe!

Supongamos que una persona tiene un problema en los huesos. Osteoporosis, reumatismo, lo que sea. Lo que hacemos es llevar la esfera de la fe, a la mente. ¡Es que yo sé que Cristo murió por mis enfermedades! No me interesa que lo sepas, ¡Lo que necesito es que lo creas!

A ver; empieza a imaginarte: ¿Cuándo serías sano? Vete sano de tus huesos. Fíjate cómo tus huesos empiezan a rellenarse de calcio. ¿Qué estás haciendo? Estás entrando al terreno del espíritu. Estás soñando con tu sanidad y declarando que tu sueño es real. Y no es el poder de tu mente, porque tu mente sólo es una plancha, ¿Entiendes? Son tus sueños, que son la extensión de tu fe. No es un asunto mental.

Yo no sé cuántos de ustedes, que están allí del otro lado compartiendo esto, necesitan verdaderamente de alguna clase de milagro de parte de Dios. No lo sé, pero lo que sí sé es que, si no son capaces de soñar como realizado ese milagro, jamás lo van a ver manifestado. Pero si son capaces de soñarlo, seguramente ese milagro los sorprenderá en cualquier momento de cualquier día de los próximos.

¿Pero entonces no tengo que orar? ¡Claro que tienes que orar! ¿Cómo supones que Dios sepa lo que quieres, si no se lo pides? ¡Óralo! Pero, al mismo tiempo, también atrévete a soñarlo como hecho. La palabra dice que los ancianos soñarán sueños. O sea que esos sueños, no son consuelo de tontos, son movidos por el Espíritu Santo, para expresar nuestra fe.

A ver; casi que te estoy viendo ese rostro de cierta incredulidad que no puedes evitar. Supones –con mucha lógica griega-, que esto no puede ser suficiente. Vamos a verlo desde otra óptica. Ven conmigo al Salmo 139. Es un salmo que te habla de la omnisciencia y omnipresencia de Dios.

(Salmo 139: 17) = ¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos!

(18) Si los enumero, se multiplican más que la arena; Despierto, y aún estoy contigo.

Hermano: los deseos y los sueños de Dios son sueños de paz, de bendición; no hay nada malo en el corazón de Dios, para ti. Él no te ha planificado ninguna enfermedad para enseñarte lo que es bueno; Él tiene pensamientos de paz, de bendición, de prosperidad y de grandeza. Él quiere verte dar fruto en todo.

Quiero que veas algo: si es cierto que eso está en el corazón de Dios, la pregunta, es: ¿Por qué no te llega? ¿Hablamos con la verdad? ¡Porque ni tú te lo crees! No me vengas a decir que el diablo te roba todo, porque el diablo está vencido. Él juega tenis con una raqueta agujereada. ¿Pero por qué mi marido no cambia? ¿Tú crees que tu marido pueda cambiar? ¡Qué sé yo, es tan agresivo! Listo; no lo crees, no sucede.

Es que soñar con eso ya no sería un sueño, sería una utopía. Basta; Dios le dio sueños a José, le dio sueños a David antes de ver el templo construido, que no lo vio; él lo vio por dentro de él. Lo que más tardó el Señor de cambiar a los esclavos que salieron de Egipto, fue su capacidad de soñar. Ellos habían perdido su capacidad de soñar porque estuvieron siendo esclavos por cuatrocientos treinta años.

La gente de Reino se maneja soñando con lo que desea ver cumplido y pidiéndole al Señor que se lo baje al mundo natural ya mismo. La iglesia, desde hace mucho tiempo, ha descendido a lo terrenal y, desde allí, pretende gobernar un mundo que lleva kilómetros de ventaja en todo. No podemos adorar o servir al Señor a partir de nuestros cinco sentidos.

Porque, te digo más, estos cinco sentidos, en realidad, no valen demasiado en el ámbito del espíritu. Los sentidos más poderosos, no están precisamente en la esfera de tu cuerpo. La Biblia nos muestra que la gente fue usada por Dios para ver cosas asombrosas. Quiero volver otra vez a Apocalipsis 4.

¿Sabes cuánto odia el diablo esta palabra? Él no se hace mucho problema porque tú vengas a escuchar que Dios te ama. De hecho, tú ya sabes que Dios te ama. Y tampoco el diablo se hace mucho drama por causa de que nosotros vayamos a escuchar todas esas cosas que hemos escuchado siempre. No deben mentir, hermanos. Tampoco adulterar, ni fornicar, ni tener empleados en negro. Ese no es ningún problema para el diablo.

Pero, cuando tú le empiezas a hablar a los espíritus de las personas; cuando tú vas a desencadenar sobre ellos algo que puede cambiar su historia, mira; ¡Hasta la luz se va! Quiero que percibas con tus sentidos espirituales lo que te estoy diciendo.

(Apocalipsis 4: 1) =  Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo;

Paréntesis. ¿Cuántos de ustedes que me están escuchando, quisieran que allí donde ustedes viven, Dios haga cosas tremendas? Bien; entonces te cuento que decir Avivamiento, es lo mismo que decir: Puerta abierta en el cielo, donde viene Dios y te dice: ¡Sube! Entonces, no se me ocurre algo más coherente y lógico que advertirles que ustedes, todos ustedes, tienen que aprender a abrir esa puerta. Porque a esa puerta, no la abre Dios, la abres tú.

Puedes cantar con las mejores voces de este planeta, los mejores músicos, y ni la cortina del cielo se va a abrir. El objetivo de un adorador, es que la puerta del cielo se abra. Que la ventana aparezca, que las gradas desciendan. En otras palabras: que el Reino de Dios, se conecte con el reino en el que nos movemos. Si puedes lograr eso, ya eres un adorador. Si no logras eso, sólo eres un cantante. Eres músico, pero no eres adorador. ¿Lo estás entendiendo? Mira; acompáñame por un momento, un poco más adelante en este libro de Apocalipsis. Vamos al capítulo 19.

(Apocalipsis 19: 11) = Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.

Juan dice: Entonces vi el cielo abierto. Dice vi, del verbo ver. Yo veo, tú ves, Juan vio. No se lo contaron, no lo soñó; ¡Lo vio! Yo creo en mi corazón, que la puerta que se abrió frente a Juan, aquí, jamás volvió a cerrarse. Y te doy un ejemplo que probablemente te sacuda.

Dicen que hay un lugar en los Estados Unidos, concretamente en Carolina del Norte, llamado Moravian Falls, que es el lugar exacto en donde un autor llamado Rick Joyner, tuvo la visión que lo llevó a escribir su libro “La Búsqueda Final”, que si no lo has leído, te recomiendo aquí y ahora.

Aseguran los que han estado allí, que Moravian Falls es un lugar en el que tú entras, y puedes tener la visión de un topo espiritual, pero igualmente empiezas a ver ángeles. Todos los profetas de Dios, al menos los que sí saben de qué se trata, realmente, la cualidad de ese ministerio, han acudido o acuden hoy mismo a ese lugar, simplemente a entrenarse.

Y fíjate que ese lugar es un pequeño pueblito, al cual algunos reconocidos profetas aseguran que no pueden acudir, o no se deciden o se atreven a hacerlo, porque aseguran que es demasiada la saturación profética la que existe allí. Se dice que un joven profeta fue allí por primera vez y cayó en trance por espacio de tres días. Entonces, la pregunta es: ¿Qué pasó en Moravian Falls? Moravian Falls, debe su nombre, a los hermanos moravos.

En ese lugar, la iglesia oró por espacio de cien años. A tal punto oró, que quedaron los cielos tan abiertos, que no interesa que el que llega sea un castrado espiritual, igualmente se le abre todo y puede ver lo que jamás habría soñado ver. ¿Por qué supones que pasa eso? Simple: ¡Porque es un pueblo con los cielos abiertos! Porque existieron hermanos, los moravos, que por cien años oraron en ese lugar. Me pregunto ¿Cuántos de ustedes quisieran ir hoy mismo a Moravian Falls?

Estoy seguro que la mayor parte de ustedes, los que me están escuchando, todavía acostumbrados a las rutinas de los templos babilónicos, habrán levantado su mano en señal de asentimiento a la pregunta. A los que lo hicieron, créanme que los entiendo. En otra época, y no hace tanto tiempo de eso, yo hubiera hecho lo mismo. Hoy tengo la obligación de preguntarles, casi con severidad magisterial, ¿Por qué no crean o levantan un Moravian Falls en ese lugar en el que viven?

Díganme la verdad: ¿Qué es lo que impide que cualquiera de nosotros pueda hacer eso mismo donde está viviendo ahora? Hace muchos años, viajé muchos kilómetros, y me mojé hasta los huesos porque era un día de tremenda lluvia, arriesgué a una pulmonía a mi esposa y a mi hijo menor, que en ese tiempo era muy pequeño, simplemente por ir a un estadio de fútbol a ver si recibía algo de la unción que, -aseguraban- traía ese visitante ilustre.

¿Y sabes qué? Me vine como fui, sólo empapado de agua y con un resfrío en ciernes. Porque a la tremenda unción de esa tremenda figura, no la vi ni en panfletos de promoción. Una unción que, sin embargo, y porque Dios es fiel, es paciente, es misericordioso y, esencialmente, porque conoce a fondo nuestros corazones, tuvo la gracia de hacerme llegar algunos meses después, en un lugar común, sin pompa, sin brillos y sin figuras, sólo por la oración de otro hombre de Dios como yo. Los cielos no se abren por las estrellas del evangelio, se abren por los corazones nobles y llenos de integridad.

Lo que trato de mostrarte, es que es imposible entrar a la dimensión del espíritu, sin oración. No importa dónde vayas y qué ungido profeta ponga sus manos sobre ti. En el mejor de los casos, eso te podrá durar algunos días. Pero si quieres ese ingreso de modo fluido, deberás esperar que se abran los cielos. Y los cielos, por mal que les pese a muchos famosos con poco tiempo en sus agendas, sólo se abren con oración sincera, genuina y desprovista de espectacularidades.

Y entiende esto: en la medida que los cielos se abran y la gloria de Dios comience a descender, y todos los presentes comiencen a recibir todo aquello por lo cual están clamando, al mismo tiempo, todos los que allí se encuentren, asimismo serán levantados. Si vamos a implantar de una vez por todas el Reino usurpado, será con una gran cantidad de personas recibiendo lo que deben recibir de manera directa desde esos cielos abiertos.

Que puedan ver el Reino de Dios en la dimensión del Espíritu, que puedan ver sus problemas resueltos, y no porque venta alguien y le ore, no porque vaya a venir un profeta y le profetice, sino porque Dios mismo los estará ministrando a través de los cielos abiertos. Cuando los cielos se abren, los milagros acontecen, la gente es sanada, los muertos son levantados.

Cuando los cielos se abren, la palabra de sabiduría abunda, todos tienen algo nuevo porque Dios les está hablando. Cuando los cielos se abren, la alabanza no puede detenerse, la adoración es sobrenatural. Cuando los cielos se abren, no tienes que hacer campañas de evangelismo, porque la gente vendrá a ti, y vendrá, y vendrá, y vendrá. ¿Por qué? Porque todos quieren ver a Dios, y ellos saben que tú lo tienes.

Entonces, ¿Cuál es tu parte? Abrir los cielos. La tarea que tenemos, es abrir los cielos de cada una de las ciudades, pueblos o aldeas en las que hoy estemos viviendo. Va a ser difícil, claro, pero si lo pudieron hacer los moravos, con la poca luz que tuvieron, ¿Cuánto más nosotros, que hemos entendido los diseños de Dios podremos hacerlo?

Es tiempo de plantar las rodillas y empezar a orar. ¿Por cuánto tiempo? ¡Por todo el que sea necesario para que los cielos se abran! Porque cuando los cielos se abran, llegarán en cada país, en cada nación, en cada cultura, los rudimentos divinos que permitirán ganar esa batalla e implantar el Reino de los Cielos en lugares donde reinaba Satanás. Porque Dios dice que no es con espada ni con ejército, sino que es con su Santo Espíritu. ¡Y yo lo creo! ¿Y tú?

Y en ese proceso, vas a poder ver a la gente por la cual has estado orando, venir corriendo y caer de rodillas ante nuestro Señor. La gente va a venir buscando sanidad, y va a salir sano, salvo, santo y lleno del Espíritu. Cielos abiertos. Hay centenares de ministerios que hoy se autodenominan con este título: Cielos Abiertos. Está muy bueno que así sea, pero… ¿Tienen sus cielos personales abiertos o sólo es marketing? Todos los avivamientos de la historia, fueron precedidos de adoración y oración.

(Apocalipsis 4: 6) = Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás.

Esto parece un enigma, ¿Verdad? Ese mar de cristal, existe. Hay gente confiable que asegura haber sido llevado por Dios a ese mar de cristal y haberse mojado en él. Sin embargo, ese mar de cristal, es un mar de revelación. Tú te introduces en él, y puedes ver todas las cosas.

Vamos a ver: ¿Dónde tiraban los pecados en el Antiguo Testamento? A lo profundo del mar. ¿Sabías tú que el fondo del mar es el lugar más oscuro de la tierra? Pasados los veinte o veinticinco metros de profundidad, oscuridad. Y mientras más vas descendiendo, mayor oscuridad. Hasta llegar a un lugar en el que la oscuridad, es absoluta. ¡Lo contrario del mar de cristal! Ahí no hay oscuridad.

El mar terrenal, esconde; el mar celestial, revela. Ahora; junto al mar, cerca del trono, hay cuatro seres vivientes. Y la descripción que les da Juan es asombrosamente exacta. Dice, y quiero que tomes nota: llenos de ojos, delante y detrás. Si tú vas a Ezequiel 10, vas a entender que esos ojos, son los espíritus de Dios.

Los querubines, son los seres más elevados en el Reino espiritual. Porque ellos son los que están más pegados a Dios. Ellos tienen ojos por todas partes. En Ezequiel 10, y tendría que leer ahora todo el capítulo, pero no puedo hacerlo por razones de tiempo, luego léelo tú, dice que cuando Dios se movía, estos seres con ojos, lo seguían, lo seguían y lo seguían.

En Ezequiel dice, que la gloria de Dios era la que se movía. Entonces, estos querubines lo que perseguían, era la gloria de Dios. La gente que ve, que tiene visitas angelicales, que ve visiones, es gente que está detrás de la gloria de Dios. Hay gente que quisiera tener una visita angelical, para entender algo, pero Dios no te responde esos caprichos.

Él te va a mandar a un ángel, para que te revele a Jesucristo. Él te va a dar una visión, para revelar parte de Jesucristo. Todo lo que viene del reino del espíritu, está dirigido a que Jesucristo sea exaltado. Así como la iglesia se hizo tan terrenal por mirar, por natural, necesitamos despertar en ellos un hambre por la gloria de Dios. La gloria de Dios debe ser la que dirija nuestra vista.

Porque esa es la gran diferencia de todas las diferencias. ¿Qué vieron los que creyeron? ¡La gloria! ¿Y los que no creyeron? ¡No vieron nada! Eso distingue a los que conocen a Jesús, y a la gente que no conoce a Jesús. Y eso, además, es lo que ha determinado que existan tantos errores en la teología que se enseña. Depende el profesor y su relación con el mundo espiritual, será lo que pretenda enseñarte como verdad.

Un día, Jesús preguntó: ¿Quién soy yo? ¿Quién dice la gente que soy yo? Bueno, unos dicen que eres Elías, otros, Juan el Bautista que recuperó la cabeza. Ajá, ¿Y para ustedes, quién soy yo? Dudaron, porque hasta ese día, Jesús no había dicho en ninguna parte, Yo Soy. El Hijo de Dios, o yo soy el mesías, no. Si alguien lo decía, Jesús decía así es, o así sea, pero Él nunca lo había dicho.

Entonces Pedro, es tomado por el Espíritu Santo y dice: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Y Jesús dice: bienaventurado eres tú, porque esto no te fue revelado por carne ni sangre, sino por mi Padre. Nota que, de los doce discípulos, uno recibe la revelación sobrenatural estando presente Jesús. ¡Uno solo recibe la revelación! La revelación, que para nosotros, hoy, aunque nos impacte, no nos resulta algo desconocido, para ellos era todo un misterio. ¿Quién era ese hombre, que hasta el mar se le sujeta?

¿Será Elías? Decían algunos. ¿Y por qué creían que podía ser Elías? Porque Elías no murió, sino que fue tomado por el Señor. Y estaba profetizado que regresaría. Por eso algunos creían que Él era Elías. Pero, es el Espíritu Santo el que desciende sobre Pedro, sin que sea Pentecostés, y le trae la respuesta.

(1 Samuel 14: 24) =  Pero los hombres de Israel fueron puestos en apuro aquel día; porque Saúl había juramentado al pueblo, diciendo: Cualquiera que coma pan antes de caer la noche, antes que haya tomado venganza de mis enemigos, sea maldito. Y todo el pueblo no había probado pan.

¿Quién va a una guerra en ayuno? Fíjate; Saúl es una tipología exacta de tanto liderazgo ciego que todavía anda por allí queriendo hacerse dueño de la iglesia del Señor. Él había oído que el ayuno era bueno y lo impuso allí, totalmente fuera de contexto. ¿Quién podrá ir a una guerra con el estómago vacío? Y eso no significa estar en contra del ayuno, significa establecerlo en el momento adecuado y guiado por el Espíritu.

(25) Y todo el pueblo llegó a un bosque, donde había miel en la superficie del campo.

(26Entró, pues, el pueblo en el bosque, y he aquí que la miel corría; pero no hubo quien hiciera llegar su mano a su boca, porque el pueblo temía el juramento.

Hermano: ¿Tú conoces alguna clase de abejas que hagan sus panales para la miel a ras de tierra? ¿No, verdad? Entonces coincidirás conmigo que a esto lo puso Dios para que ellos pudieran comer algo antes de entrar en combate. ¡Se parece tanto a esos líderes actuales que, por simple ocurrencia personal, no comen ni permiten comer de esa miel divina a todos los que andan con el hambre afilado en medio de la guerra!

(Verso 28) = Entonces habló uno del pueblo, diciendo: Tu padre ha hecho jurar solemnemente al pueblo, diciendo: Maldito sea el hombre que tome hoy alimento. Y el pueblo desfallecía.

(29) Respondió Jonatán: Mi padre ha turbado el país. Ved ahora cómo han sido aclarados mis ojos, por haber gustado un poco de esta miel.

(30) ¿Cuánto más si el pueblo hubiera comido libremente hoy del botín tomado de sus enemigos? ¿No se habría hecho ahora mayor estrago entre los filisteos?

(31) E hirieron aquel día a los filisteos desde Micmas hasta Ajalón; pero el pueblo estaba muy cansado.

(32) Y se lanzó el pueblo sobre el botín, y tomaron ovejas y vacas y becerros, y los degollaron en el suelo; y el pueblo los comió con sangre.

Noten: Dios les puso miel, y ellos matan animales y se los comen con sangre. ¡Y había maldición por hacer eso! Ustedes lo saben. ¿Pero dónde nació todo? De la ceguera del rey Saúl. Hermanos que han sido capturados por sectas, por el esoterismo, por el cientifismo, por el humanismo, por la psicología secular, por las filosofías griegas, y todo porque en sus iglesias no se les dio pan ni se les dio miel.

Por causa de aquella ceguera de Saúl, que hoy está representada por el espíritu religioso, los hermanos se ven en la necesidad de matar animales, o sea: comerse la basura, la basura que el mundo te da y que la iglesia, lamentablemente, en muchas ocasiones copia al detalle. Si a un joven nadie le muestra un demonio tal cual es, lo está dejando a su merced. Y la miel, como dice Jonatán más abajo, está puesta para que nuestros ojos se aclaren. Y tengo dos buenas noticias para ti: Dios quiere dártelo, sólo necesitas creerlo.

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En Medio de la Milicia

Algunos de los correos que recibo, me hablan de una cierta dependencia a estos trabajos, por causa, me explican, de la carencia de alimento genuino en donde esas personas se congregan. Es decir que, no se sienten en alianza plena con nuestro ministerio porque así se los haya revelado el Espíritu Santo, sino por la simple ausencia de otra cosa que sirva para alimentarlos y propender a su maduración.

Soy consciente, porque me tocó vivirlo antes, que cuando leen o escuchan uno de nuestros trabajos, hay algunas cosas muy interiores que se mueven en cada uno de ustedes, que determinan que al concluir y tener que volver a lo cotidiano, las diferencias que notan sean tremendas. Yo también pasé por eso. Entonces, la pregunta que queda flotando y yo quiero hacer en este tiempo, es: ¿Dónde está la restauración?

Invertimos buenos dineros en elementos técnicos que nos permitan acceder a todo lo que anda en la Web como cristiano, sin saber si al hacerlo, realmente estaremos transitando una senda que va camino a una restauración genuina. ¿Seremos restaurados? ¿Será que de verdad se levanten apóstoles y profetas genuinos en Latinoamérica? ¿Será que entre nosotros exista quien tenga suficiente hambre como para pagar el precio, y conseguir la verdadera palabra de Dios para este tiempo?

El pueblo está sediento. Amós dice que en los últimos días, viene tremendo hambre. Pero no es hambre de comida, es hambre de una palabra que traiga solución práctica para la problemática cotidiana. Hoy he preparado un trabajo que, casi en homenaje a un siervo de Dios de aquellos que en los años noventa sacudió nuestras vidas y las sacó para siempre de la mediocridad rutinaria de una religiosidad hueca y vacía, podría llamar algo así como: Preparación para la Venida del Rey.

(Lucas 1: 5) = Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, (El nombre Zacarías, significa “Dios recuerda”. Dios recuerda) de la clase de Abías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elisabet. (El nombre Elisabet significa: “Consagrada a Dios”. Consagrada a Dios.

(6) Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor.

(7) Pero no tenían hijo, porque Elisabet era estéril, y ambos eran ya de edad avanzada. (Aquí estamos viendo una hermosa tipología de Dios, el novio, y de Elisabet, la novia o iglesia de Dios. Sólo que esta iglesia, no tenía fruto.)

(8) Aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios según el orden de su clase, (9) conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó en suerte ofrecer el incienso, entrando en el santuario del Señor. 

(10) Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso.

(11) Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso. 

(12) Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió temor. 

(13) Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan. 

(14) Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento;
1:15 porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre. 

(16) Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos. 

(17) E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.  

Aquí vemos que Dios, en los últimos días, en la orden del incienso, cuando está la restauración de la alabanza, va a dar a luz un movimiento profético, que ha de preparar los corazones del pueblo, para recibir al Rey. Yo estoy hablando de un corazón dispuesto para recibir a un Rey, pero no un rey que viene a buscar la iglesia, sino a un Rey que viene a ser Señor de la iglesia.

Todo movimiento profético nace en el altar de adoración. Vemos que el movimiento profético viene para retronar el corazón de los padres a los hijos, y de los hijos a los padres, Viene a buscar la motivación correcta de cada cobertura. Con su pueblo, para que se unan según las coyunturas, y cada miembro aporta la parte que le corresponde, para llegar a la medida del varón perfecto, y no ser llevado por doquiera por cualquier viento de doctrina.

Dice que es un movimiento profético, Muchos debaten teológicamente, debaten escatológicamente; ¿Será Elías que viene? ¿Será Moisés que viene? ¿Quién será el que viene? Ahí dice claramente que no es Elías el que viene, sino uno tras el espíritu de Elías. Viene con el poder que tenía Elías. No viene con las ropas de Elías, no viene en la carne de Elías, viene tras el mismo espíritu, con la misma función, con la misma unción, con el mismo poder, con el mismo propósito. Elías fue levantado para ser el Rey y así volver al pueblo para unir el corazón de los padres con los hijos y de los hijos con los padres.

Malaquías, capítulo 4 versos 5 y 6 dice que el movimiento profético o Elías ha de venir antes del día temible del Señor, para hacer regresar los corazones de los padres a los hijos y de los hijos a los padres, no sea que la tierra sea herida como una maldición. Muchos debaten, debaten y debaten, pero no llegan a entender que todo lo que Dios hace de forma singular en el Antiguo Testamento, se convierte en algo plural en el Nuevo Testamento.

Él comienza con una semilla y termina con un fruto. Él tenía un altar, ahora son muchos altares. Él tenía un templo, ahora es un cuerpo con muchos miembros. Era una vez al año, ahora es a cualquier hora y en cualquier parte que tú levantes las manos. Estamos viviendo en un tiempo de multitud plural en el cuerpo de Cristo.

(Mateo 11: 12) =  Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, (Dice ahora) el reino de los cielos (Nota que dice el Reino de los Cielos, no el Reino en los cielos) sufre violencia, (La violencia existe en la tierra, no en el cielo. ¿Cuántos saben que ese reino del que se habla aquí, está parado aquí al lado tuyo, y no en los aires?) y los violentos lo arrebatan.

(13) Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan.

(14) Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir.

(15) El que tiene oídos para oír, oiga.

Aquí vemos a Cristo aplicando, espiritualmente hablando, que Juan el Bautista era el Elías que había de venir. Vamos a Mateo capítulo 17. Estoy solo confirmando que lo que viene es un movimiento profético, y que la señal para el movimiento profético, es la señal para la venida del Rey.

(Mateo 17: 11) = Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, (¿En qué quedamos? ¿Viene o ya vino? Acaba de decir que vino en el cuerpo de Juan, pero ahora te dice que viene) y restaurará todas las cosas.

(12) Mas os digo que Elías ya vino, (Sigue confundido. ¿Será que vino, viene o vendrá? Respuesta muy sencilla: Fue, es y siempre será. Es un espíritu profético que siempre prepara al pueblo de Dios para recibir el señorío del Espíritu Santo) y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos.

Les quiero mostrar cuatro corazones que Dios restaurará en esta hora. Cuatro corazones. Al igual que hay cuatro tipo de terrenos en donde cae la semilla, hay cuatro corazones que Dios quiere restaurar en este día. Para ir a eso, quiero utilizar la tipología de David. David siendo rey, una vez, cuando Absalón hizo una contienda en su contra, él se separó de su ciudad, y luego tenía que volver a Jerusalén, una vez que Absalón había muerto. Quiero comparar la venida del rey a Jerusalén, con la venida de nuestro rey a nuestra Jerusalén, que es la iglesia. 2 Samuel 19.

(2 Samuel 19: 10) = Y Absalón, a quien habíamos ungido sobre nosotros, ha muerto en la batalla. ¿Por qué, pues, estáis callados respecto de hacer volver al rey?

(11) Y el rey David envió a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, diciendo: Hablad a los ancianos de Judá, y decidles: ¿Por qué seréis vosotros los postreros en hacer volver el rey a su casa, cuando la palabra de todo Israel ha venido al rey para hacerle volver a su casa? 

(12) Vosotros sois mis hermanos; mis huesos y mi carne sois. ¿Por qué, pues, seréis vosotros los postreros en hacer volver al rey? 

Noten que la gente quiere hacer volver al Rey, los que lo dificultan, son los que pertenecen al liderazgo. ¿Por qué vamos a ser los últimos en permitir que Cristo venga, con todo su señorío, con todo su poder y con una motivación pura para el evangelio de Dios? ¿Por qué? Alegóricamente, a través de la vida de David, vemos que las trompetas están preparando un pueblo.

Porque el movimiento profético nos habla de unas trompetas futuras, nos habla de las voces como de trompeta, de una iglesia profética que anuncia la pureza del corazón de Dios, y que anuncia el poder de Dios, y lo revela en excelencia, en prosperidad, en salud, en poder. Una iglesia gloriosa que no es intimidada, una iglesia que sabe caminar a nivel de dimensión sobrenatural. Una iglesia que no es movida por espectáculo, una iglesia que produce los frutos del principio del Reino de Dios.

(Verso 8) = Entonces se levantó el rey y se sentó a la puerta, (La puerta siempre es el lugar de autoridad) y fue dado aviso a todo el pueblo, diciendo: He aquí el rey está sentado a la puerta. Y vino todo el pueblo delante del rey; pero Israel había huido, cada uno a su tienda. 

¿Qué es lo que pasa? Por las motivaciones impuras en el cuerpo de Cristo, por la división y la sub-división de la iglesia, cada uno anda en su propia casa, cada uno anda buscando su propia solución, porque no hay unidad en el cuerpo de Dios. División, contienda, sectarismo, nacionalismo ideológico, todo eso es lo que se está levantando contra el poder de Dios en este tiempo.

Muchos de nosotros no entendemos el verdadero propósito de Dios. Somos insensibles al Espíritu de Dios. Podemos estar ministrando en el Espíritu durante media hora continuada, y en un momento dejar caer el Espíritu y seguir ministrando igual, en la carne, sin darnos cuenta. La destrucción siempre viene de adentro, ya lo vamos a ver. Son las manifestaciones de la carne. Absalón significa carne.

Ellos dijeron: nosotros hemos preferido a Absalón, hemos preferido la carne, hemos preferido el espectáculo, hemos preferido las estrellas en el cuerpo de Cristo, hemos preferido los letreros de neón y los grandes títulos, en suma: hemos preferido todo el folklore del evangelio. Pero, hay un poder que todavía falta de ser manifestado, un poder que es el poder eterno, que siempre ha sido igual, que es el mismo ayer, hoy, mañana y siempre, es el poder del evangelio de Dios.

Dice ahí, en ese verso, que hemos ungido a Absalón sobre nosotros. Dios no lo puso, ellos lo ungieron. Basta. No podemos seguir con este tipo de espíritu en la iglesia. Es tiempo que todos lleguemos a un nivel de madurez. Fíjate que el hombre es idólatra por naturaleza. Abandonamos la adoración a estatuas y las cambiamos por hombres probos. Pero no nos damos cuenta que con esa idolatría, causamos que los ministros se infatúen y terminen por caerse. Estrategia satánica con excelentes resultados.

Si tú haces una compulsa bien intencionada y sin direccionamiento alguno, te vas a dar cuenta que mayoritariamente, la iglesia anda corriendo detrás del espectáculo. Mientras más impactante sea desde lo visual, mucho mejor. No interesa si deja algo espiritual o no, lo importante es que cautive, atrape, traiga y consolide a la gente en sus lugares. Lo voy a repetir una vez más aunque ya lo haya hecho diez, cien, mil veces, no lo sé: No te pierdas lo divino buscando lo espectacular. A veces, Dios no está en el fuego; a veces Dios no está en el terremoto. Cuatro tipo de terrenos.

(2 Samuel 18: 19) = Entonces Ahimaas (Y esto sucede después que Absalón muere) hijo de Sadoc dijo: ¿Correré ahora, y daré al rey las nuevas de que Jehová ha defendido su causa de la mano de sus enemigos? (Noten que Dios está haciendo, es derrotando al espíritu de Absalón. Dos conclusiones. Absalón, va hacia abajo. Babilonia, va a caer)

(20) Respondió Joab: Hoy no llevarás las nuevas; las llevarás otro día; no darás hoy la nueva, porque el hijo del rey ha muerto. (Aquí vemos a un individuo que quiere correr a dar las buenas nuevas, quiere correr con el evangelio, quiere correr a predicar la palabra de Dios, él quiere correr a anunciar el movimiento presente. Peo, resulta ser que hay un primer corazón que está bien errado. Noten el corazón del liderazgo de aquella ciudad, tal como se lee en el verso 5)

(Verso 5) = Y el rey mandó a Joab, a Abisai y a Itai, diciendo: Tratad benignamente por amor de mí al joven Absalón. Y todo el pueblo oyó cuando dio el rey orden acerca de Absalón a todos los capitanes. 

Aquí vemos favoritismo, aquí vemos a alguien pasándole la mano a la carne. No importa de dónde provenga, venga de su propia familia, venga de su propio linaje, venga de su propia iglesia, donde quiera que haya carne en estos días, hay que darle con la maza porque la carne tiene que caer en esta hora. ¡Basta de poner a gente que ni está llamada ni está ungida a hacer las cosas de Dios, sólo porque es obediente, fiel, no cuestiona nada y lo hace más o menos bien! ¡Basta!

A mí no me interesa lo que tú sepas hacer o no hacer; si no tienes el llamado o la unción de Dios para hacerlo, ¡Siéntate y déjale lugar a uno que haya sido enviado! Y aquí hay uno de los predicadores que quiere correr. ¡Yo voy a correr! Dice el verso 19. ¡Yo voy a correr y le voy a dar las noticias al rey! Joab le dice: oye, no vayas para allá. ¿Cómo vas a ir si acabamos de matar al hijo del rey? ¡No tienen nada que decir!

(Verso 21) = Y Joab dijo a un etíope: Ve tú, y di al rey lo que has visto. (Hay algo que está sumamente claro: el etíope, había visto) Y el etíope hizo reverencia ante Joab, y corrió. 

(22) Entonces Ahimaas hijo de Sadoc volvió a decir a Joab: Sea como fuere, yo correré ahora tras el etíope. (¡Eh! ¡Yo tengo veinte años en la iglesia! ¡Yo voy a correr!) Y Joab dijo: Hijo mío, ¿para qué has de correr tú, si no recibirás premio por las nuevas? 

(23) Mas él respondió: Sea como fuere, yo correré. Entonces le dijo: Corre. Corrió, pues, Ahimaas por el camino de la llanura, y pasó delante del etíope. (Es decir que corrió y se llevó por delante al que llevaba el mensaje. ¿Cuántos han visto de estos, por allí?)

(Verso 29) = Y el rey dijo: ¿El joven Absalón está bien? Y Ahimaas respondió: Vi yo un gran alboroto cuando envió Joab al siervo del rey y a mí tu siervo; mas no sé qué era. (¡No tenía nada que decir! Hay muchos que están hablando, el púlpito ha sido profanado, porque hay miles y miles de voces que hablan todos los días a pesar que no tienen nada qué decir. Por eso los corazones están gimiendo y los clamores están subiendo, diciendo: ¡Pon más material en tu página, porque no hay palabra en mi tierra!)

(30) Y el rey dijo: Pasa, y ponte allí. Y él pasó, y se quedó de pie. (Lo tomaron de la manita, le tocaron la campanita y le ordenaron: ¡Siéntate! ¿Sabes qué? Es tiempo de que se vuelva a tocar la campanita. Pero, en la iglesia restaurada, hay muchos que necesitan campanitas.)

Restaurando el primer tipo de corazón, que es el tipo de liderazgo, ese que se cree que lo sabe todo, pero curiosamente no tiene nada para decir. Es aquel que le pasa la mano a la carne porque quiere el folklore eclesiástico, todo eso que tanta gente trae a los templos, aunque luego nadie sepa muy bien a qué los trajo.  Número uno: tenemos que darle muerte a Absalón. Muerte a Absalón. Número dos: tenemos que ir a la puerta, como hizo el Rey. La puerta significa la alabanza y la adoración.

(2 Samuel 19: 11) = Y el rey David envió a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, diciendo: Hablad a los ancianos de Judá, y decidles: ¿Por qué seréis vosotros los postreros en hacer volver el rey a su casa, cuando la palabra de todo Israel ha venido al rey para hacerle volver a su casa? (Vemos que el pueblo quiere, el pueblo está deseoso de la verdad. Y muchos cubren esa verdad)

(Verso 14) =  Así inclinó el corazón de todos los varones de Judá, como el de un solo hombre, para que enviasen a decir al rey: Vuelve tú, y todos tus siervos. 

Aquí vemos que él y sus siervos se convierten en un solo hombre. Estamos viendo la manifestación de los cinco ministerios, para unificar el esfuerzo del cuerpo de Cristo. Para canalizar el potencial que tenemos. El énfasis de la iglesia “A”, con el énfasis de la iglesia “B”, con el énfasis de la iglesia “C”, son tres énfasis tras una sola causa. La unidad va mucho más allá de una taza de café compartida un día cada quince. ¿Cuántos saben que el salmo 133 dice que donde hay unidad, Dios bendice?

(Verso 18) =  Y cruzaron el vado para pasar a la familia del rey, y para hacer lo que a él le pareciera. Entonces Simei hijo de Gera se postró delante del rey cuando él hubo pasado el Jordán,

Aquí vemos el segundo corazón, el corazón de Simei. Esto significa: mi propia fama. Este es el corazón rebelde. Mira lo que dice aquí. Simei fue el hombre que maldijo a David el día que salió de Jerusalén por primera vez, por causa de la contienda de Absalón. Él fue el que se paró y le arrojaba piedras al rey, en clara rebeldía.

Quizás tú estás hoy allí, casi de manera casual, escuchando esto porque no tenías algo mejor para hacer, pero has sido rebelde ante Dios porque nunca quisiste aceptar el evangelio cuando te lo presentaban, tu corazón siempre ha cerrado las puertas, le arrojas piedras con tus propias palabras, maldices lo que Dios está haciendo.

A veces, lo hacemos con nuestro testimonio, a veces lo hacemos con nuestras doctrinas. Negamos el Dios Todopoderoso y Soberano, por causa de nuestras doctrinas. A veces no lo conocemos, pero tampoco lo queremos conocer. No queremos pagar el precio para llegar a esa intimidad. El corazón de Simei era un corazón rebelde.

(Verso 16) = Y Simei hijo de Gera, hijo de Benjamín, que era de Bahurim, se dio prisa y descendió con los hombres de Judá a recibir al rey David. 

Dios quiere tocar tu corazón. Hay un gran mover profético que está aquí para restaurar tu corazón. Pero tienes que darte prisa y descender, tienes que darte prisa y humillarte ante Dios. No importa si eres rebelde, no importa si nunca diste la cara, no importa cuánto ofendiste, no importa cuál fue tu error. Si es un corazón rebelde que se encuentra allí, escuchando o leyendo esto, Dios quiere restaurarlo para recibir al Rey hoy mismo, ¡Ahora!

(19) y dijo al rey: No me culpe mi señor de iniquidad, ni tengas memoria de los males que tu siervo hizo el día en que mi señor el rey salió de Jerusalén; no los guarde el rey en su corazón. 

Él dice: ¡Por favor! ¡No tomes en cuenta mis pecados! Él dice: ¡No te apures, yo lo escribí en mi palabra! En 2 Corintios dice que yo voy a amar al pecador, no tomando en cuenta sus errores, no tomando en cuenta su pecado, no tomando en cuenta su pasado. ¿Fuiste homicida? ¿Fuiste un asesino? ¿Fuiste un adúltero? ¡No interesa lo que hayas hecho1 ¡Dios dice: yo no voy a tomar en cuenta tu pasado! ¡Yo voy a perdonar todo tu pecado!

Él dice: según está el este retirado del oeste, así los arrojó yo al mar del olvido. No guarde su rey en su corazón. Porque yo, tu siervo, reconozco haber pecado. Pero tú debes reconocer que eres pecador. Adentro o afuera. Recuerda que pecado, es errar en el propósito de Dios. Hay tantos afuera como adentro.

De acuerdo, pero a esta altura tú te preguntas y me preguntarías por qué te estoy diciendo esto a ti, ¿Verdad? Quédate donde estás y sigue escuchándome; te estoy hablando de cuatro tipo de corazones. Corazones que no están en el propósito. Corazones que tiran piedras con el pensamiento. Que están en resistencia al poder de Dios. Para descender a recibir mi Señor. Número tres: tienes que humillarte y reconocer que hay uno que es más Señor que tú. Aquí vemos una tipología del que está perdido y estaba a ser restaurado. Estaba perdido, pero va a ser restaurado.

(Verso 23) = Y dijo el rey a Simei: No morirás. Y el rey se lo juró. (Vemos aquí el tercer tipo de corazón, vemos el verso 24)

(24) También Mefi-boset hijo de Saúl descendió a recibir al rey; no había lavado sus pies, ni había cortado su barba, ni tampoco había lavado sus vestidos, desde el día en que el rey salió hasta el día en que volvió en paz. 

Presta atención: el nombre Mefi-boset, significa “vergüenza destructora”. Aquí vemos una tipología de aquel que está descarriado. Dice, número uno, no había lavado sus pies. En Efesios dice: ponte el calzado de los pies con el Evangelio de la paz. No había predicado más el evangelio, se había enfriado en las cosas de Dios. No se había cortado la barba, había perdido el apetito por la Palabra de Dios, y sus ropas ya no estaban limpias. Porque se había alejado de la Gracia de Dios.

Es como aquella parábola que nos muestra que la semilla que cae entre las piedras, vienen las aves y se la llevan. Los problemas que te presenta esta sociedad, a diario, es como que de pronto te enfrían en el Señor. No sabes lo que va a suceder, no encuentras ninguna solución y, por eso, te has enfriado. Dice aquí el verso que él fue engañado por su siervo.

(Verso 26) = Y él respondió: Rey señor mío, mi siervo me engañó; pues tu siervo había dicho: Enalbárdame un asno, y montaré en él, e iré al rey; porque tu siervo es cojo. 

Nota que fuiste engañado. Quizás te fuiste detrás de una doctrina falsa. O tal vez te enrolaste en algún extremismo, no importa de qué parte venga. Hay mucha gente que anda buscando la verdadera palabra de Dios, el verdadero maná del cielo. Y entre ellos, hay muchos corazones descarriados, y Dios dice: Yo quiero restaurar tu corazón.

Nos había lavado los pies, no tenía zapatos, no había predicado la palabra desde que el Rey se fue. No se cortó la barba, perdió el apetito, y sus ropas andaban sucias. Pero, hay otro corazón en este día, que es muy importante. El cuarto tipo de corazón, va a conmoverte de una manera tremenda.

(Verso 31) = También Barzilai (Barzilai significa “Fuerte” o “Hecho de hierro”) galaadita descendió de Rogelim, y pasó el Jordán con el rey, para acompañarle al otro lado del Jordán. 

(32) Era Barzilai muy anciano, de ochenta años, y él había dado provisiones al rey cuando estaba en Mahanaim, porque era hombre muy rico. 

Aquí vemos una tipología de aquellos que cargaron la estafeta en el primer movimiento. Aquí vemos a aquellos que están un poco ancianos, hoy. Aquí vemos a aquellos Caleb Y Josué, que permitieron que nosotros empezáramos a entrar. Aquí vemos a aquellos que son de ochenta años, que cargaron el bastón en la primera vuelta.

El rey le dice, a esa gente: ¡Pasa conmigo, yo te voy a sustentar! ¡Pasa conmigo, vente para la ciudad! ¡Yo te voy a mantener! Eran aquellos que proveyeron toda su vida para el Evangelio. Por causa de la ignorancia, o por causa de lo que fuese. Por causa de la falta de utensilios económicos, por causa de venas suficientes para recibir la revelación del día, hicieron todo lo que pudieron para pasarnos la estafeta en el día de hoy, a una nueva generación. Y el rey te está diciendo: ¡Cruza el Jordán conmigo, no te quedes atrás! ¡Cruza el Jordán! Yo sé que te sientes indiferente, pero cruza conmigo. ¡Te voy a ayudar! Noten que interesante que está esto.

(33) Y el rey dijo a Barzilai: Pasa conmigo, y yo te sustentaré conmigo en Jerusalén. 

(34) Mas Barzilai dijo al rey: ¿Cuántos años más habré de vivir, para que yo suba con el rey a Jerusalén? 

Lo primero que dice, es: ¡Mira! ¡Yo no estoy muy fuerte, yo no puedo hacer eso que están haciendo ustedes! Quizás hoy mismo, ahora mismo, tu corazón está diciendo: Yo ya estoy cansado, no aguanto más todo esto. Pero Dios te dice: ¡No, hijo, todavía no! ¡Aún no se ha terminado la carrera! ¡Y tú no la terminas sin nosotros! ¡Tienes que venirte con nosotros, no te quedes atrás!

(35) De edad de ochenta años soy este día. ¿Podré distinguir entre lo que es agradable y lo que no lo es? (Dice: ojo, yo ya no tengo ni discernimiento, no estoy entendiendo esa palabra que ustedes tienen. Yo no puedo discernir ahora si esa alabanza es o no es de Dios. Yo ya no sé qué está pasando, yo ya no tengo discernimiento! ¿Para qué voy a cruzar contigo?) ¿Tomará gusto ahora tu siervo en lo que coma o beba? (¡No tengo apetito, no sé! ¡Esa palabra que tú predicas es demasiado profunda, no la entiendo! ¡Nunca la había visto así! ¡Esa palabra es distinta, en mis tiempos no se hablaba de esto1 ¡Sólo se hablaba del amor de Cristo! ¡Pero ahora tú me hablas de guerra, me hablas de varón de guerra, me hablas de milicia espiritual! ¡No entiendo, no sé distinguir lo que está pasando!) ¿Oiré más la voz de los cantores y de las cantoras? (¡No puedo concentrarme con esa alabanza! ¡Es muy exuberante, es muy violenta, es muy fuerte! ¡A mí todavía me gustan aquellos himnos antiguos! ¡A estos nuevos salmistas, no los entiendo!) ¿Para qué, pues, ha de ser tu siervo una carga para mi señor el rey? 

¿Te sientes una carga? ¿Te sientes que quisieras participar pero no te atreves? ¿Quisieras estar allá, al frente, compartiendo todo con los que traen lo nuevo, pero sientes que no puedes y te sabes una carga para ellos? Si inclinas tu oído, percibirás la voz del Señor que te dice: Cruza conmigo, que yo te voy a mantener. Hay otra posición para ti, olvídate de los títulos, olvídate de las luces de neón, olvídate de las estrellas, ellas sólo existen en el cielo!

¡Hijo! ¡Te necesitamos como parte indispensable del cuerpo! Necesitamos tu sabiduría, necesitamos tu experiencia, necesitamos tus años, necesitamos tu presencia. ¡Quiero que cruces el Jordán conmigo, dice el Señor! ¡Tú, que estás descarriado, no te quedes atrás! Vamos a preparar un corazón para recibir al Rey, para que Él sea Señor en nuestro corazón. Para que luego pueda venir por la iglesia. Primero tiene que ser Rey EN la iglesia, para luego venir SOBRE la iglesia y llevársela. Nadie verá al Padre si no entramos por un mismo Espíritu, sin el señorío del Espíritu. Tiene que convertirse en Señor de tu vida, en Señor de tu matrimonio, en Señor de tu ministerio.

Veo cuatro corazones, motivaciones impuras en el liderazgo de la iglesia de Dios. Veo los rebeldes que arrojan piedras con resistencia espiritual en medio de su pueblo. Veo el descarriado que ya cree que no hay solución. Entonces ya no predica, ya no habla, no evangelizas, ni siquiera te lavas los zapatos, tus vestimentas andan sucias porque te enfriaste, porque pensaste que ya no valía la pena.

Y por último tú, que me entregaste la estafeta, ¡No te quedes atrás! Te vamos a ayudar a discernir. Vamos a impactarte con la milicia, también. Tú, que nos entregaste todo lo que fue fundamento para nosotros, hoy, te vamos a sostener. Dios está diciendo: ¡Escuchad mis trompetas! ¡Y preparad un corazón conforme a la venida del Rey! Que el corazón del pueblo, vuelva a unirse con el corazón del Padre. Que palpite uno con él.

Que veamos la causa. Que veamos las viudas, las madres solteras. Que veamos la causa de la humanidad. Que paguemos el precio por buscar la solución para la problemática. Que produzcamos un evangelio que tenga sentido. Que sea relevante con la necesidad nacional. Una iglesia que pueda identificarse en todas aquellas áreas en que se necesite que esté identificada. Sin medias tintas ni medias aguas. Fría o caliente, jamás tibia.

Caminemos con el Rey. ¿Y por qué me ha de dar el Rey, tan grande recompensa? Hay una iglesia que cojea ostensiblemente. Lleva treinta y ocho años atravesando el desierto. Dos años para llegar a restauración y cuarenta vagando en medio del desierto. Desde que nació la iglesia hasta el día de hoy, van cuarenta jubileos, demostrando que se está acabando el tiempo del desierto, y Dios está diciendo: ¡Levántate! ¡Levántate!

Es que tengo mi cama preparada, ya tengo mi lecho listo para irme a dormir. Esto es lo que me enseñaron, esto es lo que aprendí. ¡Levántate! ¡Toma tu lecho y sígueme! ¡Levántate y resplandece en esta hora1 ¡Y prepara tu corazón para que el señorío de Cristo sea el todo en tu vida! ¡El todo en tu matrimonio! ¡El todo sobre tus hijos! ¡El todo, en todo!

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Estar Conscientes del Pecado

(Juan 17: 17) = Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.

En esta ocasión tocaremos otro asunto delante del Señor; Después de escuchar, ustedes seguramente se preguntarán: después de haber vencido, ¿Se encuentra nuestra vida en la cumbre, sin más posibilidad de progreso? En este trabajo hablaré sobre lo que una persona debe hacer una vez que ha vencido.

Muchos cristianos han vencido en realidad, y Cristo es verdaderamente su victoria. Pero desconocen cómo mantener esta vida y pronto vuelven a caer. Lo más inmediato que el cristiano debe esperar y anhelar después de haber obtenido la victoria, es que Dios lo libre de pecados específicos, los pecados que lo han perturbado y asediado continuamente.

Ningún cristiano que haya entrado en la experiencia de la victoria debe seguir cargando con ningún pecado en particular. El Señor ya nos salvó y ya es nuestra vida vencedora. Podemos decir: “Señor, te alabo porque la victoria de Cristo ha venido a ser mi victoria. Te doy gracias porque la santidad de Cristo ha llegado a ser mi santidad”.

Esta es Cristo, quien vive en nuestro lugar. Si un hermano estaba atado por su impaciencia, ésta debe desaparecer. Un hermano pudo haber estado lleno de dudas, y éstas pudieron haberle causado muchas molestias. Pudo haber sido una persona muy locuaz, y puede haberse sentido desesperado por esto. Una vez que una persona ha vencido, debe decirle a Dios: “Señor, vengo a Ti para que pongas todos estos pecados bajo mis pies”.

Es necesario eliminar muchos otros problemas relacionados con el pecado. Por ejemplo, puedes haber ofendido a otras personas. Ahora debes pedirles perdón. Antes, no contabas con la fuerza para pedirles perdón, pero ahora la tienes. Antes, pudiste haber estado atado a algo, pero ahora Cristo vive en ti, y eres libre.

En consecuencia, inmediatamente después de que un hermano o hermana empieza a experimentar la victoria, él o ella debe pedirle al Señor que lo libre de su pecado específico, es decir, aquel pecado que lo ha estado asediando y enredando constantemente.

Si uno permite que este pecado permanezca, no sólo otros dirán que no ha vencido, sino que uno mismo comenzará a dudar de que su experiencia de victoria sea genuina. Antes de recibir la vida vencedora, nadie tiene fuerzas para pelear la batalla, pero una vez que recibe la vida vencedora, tiene fuerzas para luchar. Ahora tiene la fe y el poder, y puede pelear la batalla.

El asunto depende de si uno pelea para vencer o vence para pelear. Uno nunca puede pelear para vencer, pero es correcto vencer para pelear. Por lo tanto, el asunto depende de si vamos de la batalla hacia la victoria, o de la victoria hacia la batalla.

Muchas personas luchan y se esfuerzan por vencer, y el resultado es un fracaso constante. Jamás alcanzaremos la victoria por nuestro propio esfuerzo. La victoria viene de Cristo y es Dios quien nos la da. Creímos que el Señor es nuestra santidad, nuestra perfección y nuestra victoria. Así que, todo lo demás debe ser desechado. Todo lo que el Padre no ha plantado será arrancado.

No necesitamos luchar con nuestras propias fuerzas, sino con la autoridad que Dios nos dio. Es cierto que la Biblia nos manda que luchemos, pero también dice que debemos luchar con fe. La Biblia también dice que debemos obtener victoria contra el enemigo, pero dice que debemos hacerlo por medio de la fe. La Biblia dice que debemos resistir al diablo, pero dice que debemos resistirlo con el escudo de la fe.

¿Proviene nuestro carácter particular de la vida de Cristo? ¿Provienen de la vida de Cristo nuestra perspicacia, nuestra locuacidad y nuestra manera persistente de pecar? Por supuesto que no, bien lo sabemos. Estas cosas no provienen de Cristo. Dado que no provienen de Él, podemos ordenarles que se vayan.

Si tratamos primero de resistirlas, para luego vencerlas, sin duda seremos derrotados. Si primero tratamos de luchar con nuestras propias fuerzas para vencer, con seguridad fracasaremos. Pero si primero vencemos y luego luchamos, y si luchamos sobre la base de la victoria, iremos de victoria en victoria.

Por lo tanto, la cuestión importante es si uno lucha para obtener victoria o si lucha sobre la base de la victoria. Luchar sobre la base de la victoria es decir: “Señor, te doy gracias y te alabo porque Tú has vencido. Ya que Tú venciste, puedo echar todos estos pecados de mí”.

Después que el cristiano ha experimentado la vida vencedora, debe decir: “Te doy gracias, Dios. Puesto que Cristo es mi vida, estos pecados no deben permanecer en mí. Deben irse”. Todo pecado que nos asedie incesantemente puede ser eliminado de inmediato. Este es el verdadero significado de la batalla espiritual. El pecado que nos ha asediado de continuo por mucho tiempo, puede ser desarraigado de nosotros con sólo un soplo. Esto es lo que significa la victoria.

En segundo lugar, nuestra vida debe ser siempre la misma que fue el primer día que experimentamos la vida vencedora. Cada mañana al despertarnos, debemos decirle al Señor: “Dios, aún sigo siendo débil e impotente delante de Ti No he cambiado nada; sigo siendo el mismo. Pero te doy gracias porque Tú sigues siendo mi vida y mi victoria. Creo que vivirás Tu vida en mí en el transcurso de este día. Dios, te agradezco porque todo proviene de Tu gracia y porque Tu Hijo lo ha logrado todo”. Hay otras cosas a las que debemos prestar atención.

Así que, existen dos clases de tentaciones con las que nos encontramos en nuestra vida diaria. La primera, no nos da tiempo de reaccionar, pues surge de repente; la otra se presenta de manera gradual; viene en forma de sugerencias graduales.

Una tentación no nos da tiempo de calcular, mientras que la otra sí. Nosotros pensamos que es más fácil vencer la tentación gradual que la tentación repentina. Pero después de entrar en la experiencia de la vida vencedora, todavía necesitamos hacer dos oraciones cada mañana al levantarnos. Si descuidamos estas dos oraciones, sin duda volveremos a fracasar.

La primera oración es decirle al Señor: “Líbrame de las tentaciones. No dejes que vengan a mí sin que tenga la oportunidad de pensar. No me permitas pecar sin tener tiempo de reaccionar”. El Señor puede librarnos de cualquier tentación en momentos en que no tenemos tiempo de pensar. Esta es una oración muy valiosa y ha salvado a muchos.

En esta ocasión no tengo tiempo para leerles todo el capítulo cinco de Romanos. Sólo puedo mencionarlo brevemente. Romanos 5:12-19 nos enseña unas cuantas cosas. Este pasaje nos dice que nuestra unión con Cristo es igual a la unión que tenemos con Adán.

Así como pecamos por estar unidos a Adán, asimismo tenemos justicia por estar unidos a Cristo. ¿Cuánto necesitamos esforzarnos para enojarnos? No es necesario hacer ningún esfuerzo para airarnos; nos enojamos tan pronto nos provocan.

Espontáneamente nos enojamos porque estamos unidos a Adán. Pecamos sin necesidad de determinación alguna de nuestra parte, simplemente por estar unidos a Adán; no necesitamos realizar ningún esfuerzo para pecar. Pero la vida en Cristo que Dios ha prometido opera sobre el mismo principio que nuestra unión con Adán.

Debemos decirle al Señor: “Así como fui unido a Adán y pequé sin tomar la decisión de hacerlo y sin pensarlo de antemano, asimismo hoy estoy en Cristo. Puedo ser paciente sin tomar ninguna decisión y sin tener tiempo de pensarlo. No necesito luchar por ser paciente.

Señor, en muchas de las cosas que me sobrevendrán este día, no tendré la oportunidad de reflexionar. Pero te agradezco y te alabo porque mi unión contigo es tan fuerte como mi unión con Adán. Cuando la tentación venga a mí hoy, Tú podrás expresar Tu mansedumbre, Tu santidad y Tu victoria por medio de mí, aun si el incidente sucede demasiado rápido para pensar o resistir”.

Si tomamos esta posición delante del Señor, venceremos la primera clase de tentación. Todos los días al despertarnos, debemos creer que Dios puede librarnos de las tentaciones de las cuales no tengamos tiempo de pensar. Cada mañana debemos creer en la vida de Cristo, y espontáneamente viviremos Su victoria. Así como nos enojamos sin pensar, podremos también disipar nuestra ira sin pensarlo. Todo esto depende de nuestra fe. Si tenemos fe, todo lo que Dios ha logrado llegará a ser nuestra experiencia.

La segunda clase de tentación no viene repentinamente, sino en forma gradual. Persiste y nos seduce repetidamente. ¿Qué debemos hacer con esta clase de tentación? Podemos hacer dos cosas: podemos no hacerle caso o podemos pelear.

Todo depende del Señor Jesús. Yo sigo siendo el mismo que antes: sigo siendo débil y todavía sigo siendo incapaz de resistir la tentación. “Señor no puedo vencerla. No sólo soy incapaz de lograrlo, sino que ni siquiera intentaré hacer nada. Señor, no puedo ser paciente, y no trataré de serlo.

No podía hacer nada antes y no puedo hacer nada ahora. Te doy gracias y te alabo porque no puedo lograrlo. ¡Aleluya, no puedo lograrlo! ¡Aleluya, me es imposible ponerle fin a esto!”. Al mismo tiempo debemos levantar nuestra cabeza al Señor y decirle: “Señor, Tú puedes hacerlo. Tú no eres débil en mí. Tú eres fuerte en mí.

Señor te doy gracias y te alabo porque Tú eres capaz”. Hermanos y hermanas, si tomamos esta posición, las tentaciones se irán. Cuando nos esforzamos y luchamos contra las tentaciones, parece que se niegan a irse. Pero cuando declaramos que no podemos lograrlo y que Dios sí, y luego nos gloriamos en nuestras debilidades y en el poder de Dios, las tentaciones se van.

Algunos hermanos preguntan si esto significa que no volveremos a pecar después de experimentar victoria. Mi respuesta es que con el tiempo todo esto se hará real en la práctica. Pero mientras tanto, existe la posibilidad de pecar. Según la Biblia, ¿qué clase de vida debemos vivir?

La Biblia nos muestra que la vida de un cristiano es una vida de fe. “Más el justo por la fe tendrá vida y vivirá”. El justo recibe la vida por la fe; ésta es la experiencia inicial. El justo también vive por la fe; ésta es la experiencia continua.

Tenemos dos mundos delante de nosotros. Uno es el mundo físico, y el otro es el mundo espiritual. Cuando ejercitamos nuestros órganos físicos, vivimos en el mundo físico, pero cuando ejercitamos nuestra fe, vivimos en el mundo espiritual. Cuando ejercitamos nuestros ojos para mirarnos a nosotros mismos, vemos que todavía somos pecadores; seguimos siendo impuros, orgullosos y no somos mejores que ninguna otra persona.

Pero cuando ejercemos la fe para vernos en Cristo, vemos que nuestro mal carácter y nuestra contumacia han desaparecido. Todo se ha desvanecido. Existen dos mundos en la actualidad, y todos los días tenemos que escoger entre ellos. El hombre tiene una mente, una parte afectiva y una voluntad.

Tenemos libre albedrío; por tanto, podemos vivir en el mundo que escojamos. Si vivimos según los sentidos de nuestros órganos físicos, en el mundo físico, le daremos sustantividad al mundo físico; pero si vivimos por la fe en el mundo espiritual, daremos sustantividad al mundo espiritual.

En otras palabras, cuando usamos nuestros sentidos, vivimos en Adán; pero cuando ejercemos nuestra fe, inmediatamente vivimos en Cristo. Siempre estamos en medio de estas dos cosas. Cuando vivimos por nuestros sentidos, vivimos en Adán; y cuando vivimos por la fe, vivimos en Cristo. Cuando vivimos en Cristo, todo lo que está en El será nuestra experiencia.

La Biblia no enseña que el pecado puede ser erradicado. Pero una vez que el creyente empieza a experimentar la vida que vence, según el principio de la obra de Dios y según Su provisión y Sus mandamientos, tal persona no debería volver a pecar.

Es posible que expresemos a Cristo todos los días y es posible que seamos más que vencedores todos los días, pero en el instante en que vivimos en nuestros sentimientos y según ellos, caemos. Tenemos que vivir diariamente por medio de la fe. Sólo entonces, podremos darle sustantividad a todo en Cristo.

¿Qué debemos hacer cuando caemos accidentalmente? Debemos ir de inmediato a Dios y poner nuestros pecados bajo Su sangre. Después, podemos acudir al Señor y decirle: “Dios, te doy gracias y te alabo porque Tu Hijo sigue siendo mi vida y mi santidad.

El expresará Su vida vencedora desde mi interior”. Podemos ser recobrados en un segundo. No es necesario esperar cinco minutos ni una hora. Dios nos perdona y nos limpia, pero nosotros creemos que debemos tener lástima de nosotros mismos y sufrir un poco más de tiempo antes de ser completamente limpios. Esto no es otra cosa que buscarnos problemas. Vivimos guiados por nuestros sentimientos y lo único que logramos es prolongar nuestra relación con Adán por una o dos horas más.

Algunos pueden pensar: “Si un hombre vuelve a caer y necesita que la sangre lo limpie después de que ha entrado en la experiencia de la victoria, ¿no es igual que los que nunca han entrado en ella?”. Oh no, hay una gran diferencia. Antes de experimentar la victoria, la vida de uno es un total fracaso. Puede ser que venza ocasionalmente, pero cae habitual y reiteradamente.

Sin embargo, después de vencer, su vida se convierte en una vida victoriosa. Si fracasa, fracasará ocasionalmente; pero en general, vence continuamente. Hay una gran diferencia entre las dos. ¡Aleluya, la diferencia es enorme! Antes prevalecía el fracaso y la victoria sólo era eventual.

Ahora, la victoria predomina y el fracaso es ocasional. Antes de que una persona llegue a vencer, sus fracasos son continuos. Los que tienen mal carácter, se enojan continuamente. Aquellos que tienen pensamientos impuros, tienen pensamientos impuros constantemente. Los que son obstinados, los son siempre. Los que son cerrados en su manera de pensar, siempre son cerrados. Los que son celosos, lo son continuamente.

Cada vez que alguno cae, cae en las mismas cosas, y la victoria es una experiencia muy escasa. Una persona se ve atada habitualmente a su mal carácter, su orgullo, su envidia o sus mentiras. Después de experimentar la vida vencedora, sólo caerá ocasionalmente, y aun si cae, no cometerá el mismo pecado.

Antes de que una persona experimente la vida vencedora, no sabrá qué hacer cuando caiga. No sabrá cómo restaurar su comunión con Dios ni cómo recibir nuevamente la luz de Dios. Se sentirá como si estuviese en la base de una gran escalera sin saber cómo volver a subir.

Después de vencer, es posible que caiga de vez en cuando, pero en unos segundos será restaurado. Inmediatamente confesará sus pecados y será limpio. El podrá darle gracias al Señor y alabarlo de inmediato. Y Cristo vivirá Su victoria desde su interior una vez más. Esta es la gran diferencia entre vencer y no haber vencido.

Quisiera que prestaran atención a 1 Juan 5:11-12, que dice: “Y éste es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en Su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida”. ¿Habían visto esto antes? ¿Cómo se nos da la vida vencedora? Se nos da en el Hijo.

Es imposible recibir la vida vencedora por otro medio que no sea el Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida. Cuando Dios nos da a Su Hijo, no solamente nos da una receta médica, sino al doctor mismo. Dios no meramente nos da la vida; Él nos la da en Su Hijo.

Tener la vida vencedora no es simplemente un asunto de recibir la vida, sino de recibir al Hijo de Dios. Por lo tanto, cuando nuestra relación con Cristo no es correcta, surgen los problemas. Una vez que dudemos de la fidelidad de Cristo y de Sus promesas, tendremos problemas en nuestro interior.

Dios no nos da la paciencia, la mansedumbre ni la humildad independientemente de Cristo. Él nos da la paciencia, la mansedumbre y la humildad en Su Hijo. Tan pronto surge algún problema en nuestra relación con Su Hijo, perdemos la victoria. Es por esto que necesitamos tener la debida relación con Cristo todos los días.

Todos los días debemos decir: “Señor, Tú eres mi Cabeza y yo soy un miembro Tuyo. Señor, Tú sigues siendo mi vida y mi santidad”. Si ponemos la mirada en nosotros mismos, no encontraremos ninguna de estas cosas. Pero si nuestra mirada se vuelve a Cristo, lo tendremos todo. Esto es fe.

No podemos aferrarnos a la santidad, la victoria, la paciencia ni la humildad aparte de Cristo. Una vez que tenemos a Cristo, tenemos la santidad, la victoria, la paciencia y la humildad. Hay un viejo proverbio que dice: “Mientras permanezca verde la montaña, no escaseará la leña”.

Dios no nos da “la leña”, sino “la montaña”. Mientras “la montaña” esté ahí, habrá “leña”. Nosotros creemos que el Hijo de Dios vive en nosotros. La causa principal del fracaso de muchos cristianos es que viven por sentimientos y no por fe.

Cuando caemos, no significa que todo lo que hayamos experimentado hasta ese punto haya quedado anulado o se haya perdido. Sólo significa que algo ha fallado en nuestra fe. Nunca debemos pensar que una persona tiene que caer después de haber vencido. Antes de vencer tenemos que caer.

Dios quiere que caigamos, y que caigamos miserablemente. Pero después de vencer, no tenemos que caer. Aun cuando caigamos, tales fracasos deben ser sólo ocasionales. Cuando estamos en Adán y nos sentimos fríos, insensibles e impuros, significa que en realidad estamos fríos insensibles e impuros. Pero cuando estamos en Cristo, debemos decirnos a nosotros mismos que tenemos santidad y victoria. Todo lo que afirmemos tener lo obtendremos.

Finalmente, examinemos lo que significa crecer. Estamos de acuerdo en que después de vencer debemos seguir creciendo. Algunos son demasiado orgullosos; creen que después de haber vencido ya han sido santificados y no necesitan avanzar. Puede ser cierto que hayamos vencido y que hayamos sido santificados, pero debemos darnos cuenta de que ser introducidos en una experiencia es lo mismo que pasar por una puerta.

Es imposible andar por el camino sin entrar por la puerta. Sólo podemos crecer después de haber vencido. Debemos comprender que el hombre posee libre albedrío, es un ser racional y tiene sentimientos. Cuando vencemos, solamente vencemos los pecados de los cuales tenemos conocimiento; no podemos vencer los pecados que ignoramos. Es por esto, que necesitamos el crecimiento.

¿De qué pecado estás consciente? Suponte que es la ira. Si verdaderamente has vencido en Cristo, tendrás la paciencia que vence la ira y no podrá crecer más en lo que a la paciencia se refiere.

Tu paciencia es la paciencia máxima, porque es la paciencia de Cristo. Es la misma paciencia que Cristo tuvo mientras vivió en la tierra durante Sus treinta y tres años y medio. Si tu paciencia no es una paciencia falsa, sino que es la paciencia de Cristo, no es posible tener más paciencia, porque tú ya tienes la paciencia de Cristo.

Solamente podemos vencer los pecados de los cuales estamos conscientes. Sin embargo, existen pecados de los cuales no estamos conscientes, y éstos no se incluyen en nuestra experiencia de la victoria de Cristo. Por consiguiente, necesitamos leer Juan 17:17 que dice: “Santifícalos en la verdad”.

Por un lado, tenemos 1 Corintios 1:30, que dice: “Mas por El estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho de parte de Dios sabiduría: justicia y santificación y redención”. Por otro lado, tenemos Juan 17:17, que dice: “Santifícalos en la verdad”.

Cristo nos santifica, y la verdad aumenta la medida de esta santificación. ¿Hay algún hermano que conozca toda la Biblia desde el día de su salvación? No, la conocemos gradualmente. La verdad nos dice lo que es correcto y lo que no lo es.

Por ejemplo, es posible que hace dos años no tuviéramos conocimiento de que cierto asunto era pecado. Ahora vemos que lo es. Es posible que hace dos semanas no tuviéramos conocimiento de que algo era pecaminoso, pero hoy nos damos cuenta de que es pecado. Muchas de las cosas que pensábamos que eran buenas y que aprobábamos, vienen a ser pecado para nosotros.

Hay una diferencia entre el pasado y el presente, porque cuanto más conocemos la verdad, más pecado descubrimos, y cuanto más pecado descubrimos, más necesitamos que Cristo sea nuestra vida. Cuanta más capacidad tenemos, mayor es nuestra necesidad de Cristo.

Necesitamos estudiar la Palabra de Dios diariamente de una manera cuidadosa para poder ver lo que es pecaminoso. Cuanto más veamos nuestros pecados, más tendremos que decirle al Señor: “Dios, muéstrame en estos asuntos que Cristo es mi victoria y mi suministro”.

Si deseamos crecer, es indispensable que tengamos la luz de la verdad. La luz de la verdad expondrá nuestros errores y nos mostrará nuestra propia vulnerabilidad. Una vez que la luz de la verdad exponga nuestra condición, nuestra capacidad aumentará, y cuanto más aumente nuestra capacidad, más podremos asimilar.

Me agrada mucho 2 Pedro 3:18 que dice: “Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo”. Este es uno de los pocos pasajes de la Biblia que habla del crecimiento. Crecemos en la gracia. ¿Qué significa crecer en la gracia? Nadie crece para entrar en la gracia; todos crecemos en la gracia. No es posible decir que crecemos para entrar en la gracia; sólo podemos crecer estando ya en la gracia.

¿Qué es la gracia? La gracia consiste en que Dios haga algo por nosotros. Crecer en la gracia significa que necesitamos que Dios obre más en nuestro lugar. Supongamos que Dios ya ha hecho cinco cosas por mí. Pero todavía quedan otras tres cosas que Él debe hacer.

Dado que mi necesidad ha aumentado, necesito que Dios haga más por mí. En esto consiste la relación entre la gracia y la verdad: la verdad pone de manifiesto nuestra necesidad, mientras que la gracia suple esa necesidad. La verdad nos muestra dónde está nuestra escasez, mientras que la gracia llena este vacío.

¡Aleluya! Dios no sólo tiene la verdad, sino también la gracia. En el Antiguo Testamento, los hombres fracasaban repetidas veces porque sólo tenían la verdad; ellos no tenían la gracia. Tenían la ley, pero no tenían la fuerza para guardarla.

Damos gracias y alabanzas al Señor, “pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la realidad vinieron por medio de Jesucristo” (Jn 1:17). Damos gracias al Señor por habernos mostrado la verdad y suministrado la gracia. ¡Aleluya!

Puedo decir delante del Señor: “Seré un mendigo para siempre. Siempre seré pobre. Tengo que venir a Ti hoy, y tendré que venir a Ti mañana y pasado mañana”. Agradecemos a Dios porque podemos hacerle peticiones todos los días. Podemos hacer súplicas el lunes, y luego pedir más el martes.

Si molestamos a Dios y le pedimos de esta manera, El dirá que hemos crecido en la gracia. Cuanto más veamos nuestros fracasos, más súplicas le haremos a Dios. Pediremos que Él se haga cargo de nuestro caso. Le diremos: “Señor todavía sigo siendo incapaz.

Necesito que Tú te encargues de estos asuntos”. Cuando nos demos cuenta de que hemos hecho algo incorrecto, lo primero que debemos hacer es decirle a Dios: “Te confieso mis pecados. (En estos casos, tú debes darle nombre propio al pecado. Debes llamar pecado al pecado). Dios, no me cambiaré a mí mismo.

He aprendido una lección más. No puedo cambiarme ni tengo la intención de hacerlo. Te agradezco porque ésta es otra oportunidad para gloriarme en mi debilidad. Te doy gracias, Dios, porque Tú puedes hacerlo. Te doy gracias porque puedes quitar mi debilidad”.

Cada vez que nos gloriemos en nuestra debilidad, el poder de Cristo extenderá tabernáculo sobre nosotros. Cada vez que digamos que no podemos lograrlo, Dios nos mostrará que El sí puede. Si hacemos esto continuamente, creceremos.

Existen muchos pecados que no reconocemos como tales. Pero una vez que nos demos cuenta de que lo son, debemos decir: “Dios, he pecado. Necesito que Cristo exprese Su vida en mí”.  “No puedo vencer este asunto. Señor, he descubierto que esto es pecado.

Tú has dicho que debemos amar a los hermanos entrañablemente, pero yo no consigo hacerlo. Esto sin duda es un pecado”. “Yo debo amar a esta persona pero no puedo. Esto es pecado. No te dejaré, hasta que pueda amar a esta persona”.

Al final, el amor del Señor inundará su corazón, y sentirás que puedes hasta morir por esta persona. No sólo la amarás, sino que la amaarás entrañablemente. Debido a que la amas entrañablemente, oras por ella toda la noche.

La verdad nos capacita para ver lo que es pecado, y la gracia nos suministra la fuerza para vencer el pecado. Una vez que descubrimos que algo es pecaminoso, no desistimos hasta vencer. Esta es la manera en que día a día crecemos en la gracia.

Podemos descubrir pecados todos los días, y cada día podemos encontrar fracasos, pero al mismo tiempo tenemos el suministro fresco de la gracia. “Porque de Su plenitud recibimos todos, y gracia sobre gracia” (Jn. 1:16). La recibimos cierto día, y seguimos recibiéndola una y otra vez.

Hubo una hermana que servía al Señor y tenía muchas ansiedades. Un día leyó Filipenses 4:6, donde dice: “Por nada estéis afanosos, sino en toda ocasión sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios por medio de oración y súplica, con acción de gracias”.

Ella pudo ver que la ansiedad era pecado y que no dar gracias también era pecado. Hermanos y hermanas, una vez que reconocemos un pecado tenemos que confesarlo al Señor y también debemos reconocer que el Señor vive en nuestro interior. Esto es lo que significa crecer.

Nuestra victoria en Cristo es absoluta; o sea que no es posible mejorarla. Pero la esfera de nuestra victoria siempre se expande. Cada persona recibe de parte del Señor diferentes grados de luz. Cuanta más luz un hombre reciba, más progresará.

Cuanto más una persona esté consciente de cierto pecado, mayor será la provisión que reciba de parte de Dios, y cuanto menos luz reciba de parte del Señor, menos suministro recibirá. Hermanos y hermanas, tenemos que conocer la relación que la verdad y la gracia tienen con nosotros.

Espero que todos le digamos a Dios todos los días: “Señor, no puedo lograrlo, ni tengo la intención de hacerlo”. Todos los días tenemos que orar al Señor pidiéndole que nos dé luz y gracia. Es posible que fallemos accidentalmente, pero podemos ser restaurados en un segundo.

Si hacemos esto día tras día, nuestro crecimiento sobrepasará nuestras expectativas porque será el trabajo exclusivo de Cristo. ¡Aleluya, ésta es la salvación plena! ¡Aleluya! Él nos está guiando hacia adelante. ¡Aleluya, Satanás no podrá hacernos nada! ¡Aleluya, Cristo ya venció!

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Anclados en Jesucristo

Es notorio, y creo que a los creyentes genuinos ya no les cabe ninguna duda, que existe un mundo paralelo al mundo natural, y que es precisamente el que otorga su influencia a este. Y al igual que los inicuos pueden manifestar lo que los demonios le dictan, nosotros también podemos manifestar lo que el Señor nos dicta, dentro de este mundo perverso. Y cuando digo perverso tú ya sabes que no estoy diciendo malo, sino torcido, que es el significado correcto de esa palabra.

Y nosotros tenemos toda la autoridad para manifestar eso, porque ahora Cristo es rey de esa otra dimensión. Siempre lo fue, pero había uno que por ciertas razones muy específicas, se convirtió en príncipe de los aires, pero la buena noticia es que ahora ya no lo es, aunque él todavía sigue creyéndose que lo es. Eso, hasta que un hijo de Dios bien plantado y haciendo valer la genuina autoridad que posee, lo saca volando de donde quiera que esté usurpando espacios.

Déjame decirte que el Reino ya está, no debes esperarlo. Sólo que existe en el espíritu, y está buscando las manifestaciones a través de su cuerpo, para traer un estandarte que busque a los reinos del mundo. De todos modos, desde esa base quiero partir ahora, para hablar de otro tema que tiene que ver con los principios del Reino.

Y recuerda que hemos dicho muchas veces que, buscando primeramente el Reino de Dios y su justicia, todas las cosas nos serán añadidas. El punto esencial para poder operar de acuerdo con los principios de la esfera de Dios, es el arrepentimiento. Así es que, entonces, tendríamos que cambiar nuestra manera de pensar.

Hemos entendido hasta hoy, que el Reino es un estilo distinto de pensamiento. Si pudiéramos resumirlo todo en una oración, te diría que participar del Reino, es operar en este mundo, a través de una filosofía distinta que la que este mundo tiene. Es decir que el arrepentimiento, cambia tu manera de pensar y apoya los principios de ese otro mundo.

Y los intenta manifestar aquí, y cuando eso se logra, tienen poder sobre la esfera natural. Son pensamientos. Principios, reglas, leyes, pensamientos o filosofías, son los títulos que les hemos puesto en el mundo, y para comprender lo que estamos hablando, quiero usar los mismos títulos, aunque continúe diciendo que se llaman principios y no filosofías.

Pero, para poder entender esto, debemos entender también, que este mundo tiene sus propios principios, sus pensamientos y su estilo de vida, en suma: su forma de operar. El que voy a darte ahora, es otro principio básico: Dios siempre comienza por lo negativo, y luego trae lo positivo. Él no llama al que está preparado; Él prepara al que va a llamar.

Si tú miras con cuidado en Génesis, Él comenzó la Creación y, de acuerdo con el mundo en el que existimos, la comenzó al revés. Fue la tarde y la mañana el primer día, dice. Fue la tarde y la mañana, el segundo día. Fue la tarde y la mañana el tercer día. ¿Y cómo no comenzó por la mañana? No, lo comenzó por la tarde. El Reino de Dios, es al revés al reino natural.

Él quita, para establecer. Toma lo negativo, le quita lo que le tiene que quitar, y luego establece los principios del Reino, para luego usarlo para su gloria. De esta manera, ningún vaso puede gloriarse en ninguna otra cosa que no sea la cruz. El quitó el Antiguo Testamento y estableció el Nuevo Testamento. Quitó la sangre de toros y machos cabríos y establece la sangre eterna de Cristo.

Quitó el templo físico, construye un templo espiritual. Sacó el hombre viejo, tenemos la nueva creación. El quita y establece. Recuerda que él comienza en la oscuridad, comienza cuando ya no hay más esperanza, cuando todo parece terminar, cuando está oscuro, cuando parece que el alba no va a llegar, entonces comienza el Espíritu de Dios a moverse.

Recuerden que cuando el Espíritu aparece, en la Creación, se comenzó a mover en medio de las tinieblas. Y es en medio de las tinieblas, en los últimos días, que el Espíritu de Dios va a comenzar a moverse otra vez y a traer la luz. Dice Romanos que la noche está avanzada. La noche no nos va a tragar, la noche se está acabando. Y llega la luz del alba, llega la luz del día, a través de la iglesia de Dios.

El arrepentimiento quita la forma vieja de pensar, para entonces Dios poder establecer, los principios de su Reino. Eso va a significar una dura sacudida a todas nuestras antiguas estructuras. Todo es al revés. Dijimos que en el Reino de Dios para subir, o tener éxito, tienes que bajar. En el mundo, te llevas por delante a todo el que se te cruce, para subir. Pero en el Reino de Dios es al contrario, aquel que sirve termina siendo el mayor.

En el mundo, mientras tú más guardas y confías en cuentas bancarias que han de terminar en bancarrota, aparentemente más tienes, pero: ¿Cuántos saben que hay recesión económica? ¿Cuántos saben que en la tierra de Gozén no existe eso? Pero en la tierra del mundo, sí. Cuando Dios sacuda al mundo financiero, si tu esperanza estaba en él, tú también serás sacudido. Es Dios quien está estremeciendo los reinos.

Incluyendo el reino financiero. Si tu apoyo está en las finanzas y rudimentos mundanos de la economía, entonces tú también estás siendo sacudido. Pero si tu apoyo está todo en dar para recibir, no importa lo que suceda con la recesión; Dios y la tierra de Gozén, traerán sustento. ¡Funciona! Muy poca gente lo enseña, pero créeme, es un principio.

(Hebreos 12: 25) = Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos. 

(26) La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo. (Hemos dicho que la Biblia es un libro espiritual, y que está hablando de estremecer o conmover lo natural y lo espiritual).

(27) Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles. 

(28) Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, (Esa palabra es favor o gracia) y mediante ella sirvamos a Dios agradándole (Y la palabra agradándole significa: sírvale sólo por intermedio de la Gracia, lo cual elimina el legalismo) con temor y reverencia; (29) porque nuestro Dios es fuego consumidor.

O sea: cuando uno trata de hacer obras para conseguir justificación, se maldice. Porque es blasfemia y decreta que la obra de la cruz no es suficiente. Sencillo; legalismo es maldición y hechicería. Dios está conmoviendo lo espiritual y está conmoviendo lo natural. Pero, entendemos como creyentes, que el juicio siempre comienza en la casa de Dios. Y cuando decimos eso, no nos vemos afectados individualmente.

Pero en este día y en este trabajo, yo quiero establecer un principio de Dios. De cómo, si Dios va a estremecer la iglesia primero, qué significa esto para ti, donde tú estás viviendo hoy. Porque resulta que la iglesia eres tú. Cuando él dice que va a conmover la iglesia, no tienes que preocuparte por el pastor, ni por las vigas ni por la madera, no se van a caer. ¡El que sí te puedes caer, eres tú!

Muchos piensan que Satanás es el que está zarandeando la iglesia, pero voy a darte una pequeña revelación que tal vez no conoces o quizás también el Espíritu te la haya hecho llegar a ti: ¡Las puertas del Hade, no prevalecerán contra la iglesia! Satanás no tiene dominio como para zarandear la iglesia. Por lo menos la que es genuina y está bien fundamentada. No estoy hablando de Babilonia, ella no es iglesia, es imitación.

El que sí está zarandeando la iglesia, es Dios. Ahora bien; si el juicio comienza en la casa, tenemos que descubrir cuál es la casa de Dios. Ahora, entiende conmigo que Cristo, en Hebreos 3:6 dice que fue fiel sobre la casa de Dios, ¿La cual somos? ¿La cual somos? ¡Nosotros! Entonces, pregunto: ¿Somos casa de quién? De Dios. Y pregunto de nuevo: ¿Y Dios vive dónde? En nosotros.

Gálatas 3:28-29 dice: Ya no hay judío ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay varón ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa. ¡Somos la casa de Dios!

Si esto es cierto, entonces Jerusalén es sólo un patrón y una sombra de lo verídico. No es la ciudad natural, sino una espiritual en la cual habita Dios, porque ya ha dicho en otra parte, que no habita en templos hechos por hombres. Romanos nos dice, en el capítulo 3 del 28 al 30:

(Romanos 3: 28-30) = Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley. ¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente, también de los gentiles. Porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión. 

De manera que sólo la fe trae a Dios a los dos grupos, sean circuncisos o no. Eso destruye doscientos años de teología. Abraham, según la escritura que leímos, salió buscando una promesa. Nos dice que si somos simiente de Abraham, porque sabemos que aquí no somos linaje literal de Abraham, pero que por la fe sí lo somos, entonces somos herederos de la promesa.

¿Qué promesa? Porque si yo voy a ser heredero de algo, lo primero que quiero saber, es qué es lo que heredé. Hay gente que sirve a Dios toda su vida y no sabe que es heredero. Me pregunto cuántos de ustedes le pueden dar gracias a Dios por tener revelación de su condición de heredero. Hebreos 11, versos 8 y 9, nos da un poco de entendimiento en cuanto a la promesa de Abraham

(Hebreos 11: 8) = Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; (¿A qué salió? ¡A recibir su herencia!) y salió sin saber a dónde iba.

(9) Por la fe habitó (¿Cuántos saben que habitó, significa que lo consiguió?) como extranjero en la tierra prometida (Es decir que logró entrar a la promesa, con siguió consumar su búsqueda. Llegó a la tierra prometida, la actual Jerusalén, allá en el Medio Oriente. Llegó ahí, habitó ahí. Pero dice que estando ahí, se sintió extranjero, como si fuera tierra ajena. ¿Por qué? ¡Si era la promesa! Era la herencia) como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa;

Vemos que llega a la tierra, pero se siente como que está en un sitio que no es cómo Dios le había dicho que sería. Tiene que haber algo más, porque me siento extraño, aquí. No es lo que él estaba buscando. ¿Y cómo lo sabes? ¡No sé! ¡Sólo sé que lo sé, que lo sé y que lo sé, pero no sé cómo es que lo sé! Verso 10 nos aclara el asunto.

(10) porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. 

No andaba buscando a Jerusalén, ¡Andaba buscando a la iglesia! ¡Pero no, hermano! ¡Ahí dice ciudad, no dice la casa de Dios! Él buscaba una ciudad espiritual. Apocalipsis 21, conmigo, que esto es solamente la introducción del tema del cual vamos a hablar.

(Apocalipsis 21: 9) = Vino entonces a mí uno de los siete ángeles (Aquí tenemos a Juan contándonos lo que vio desde el punto de vista eterno. Eterno porque está en el Tercer Cielo y no en la tierra. Entonces no lo ve en tiempo, lo ve en eternidad, donde el pasado, presente y futuro, sin tener cronología, existe a un mismo tiempo. Juan lo ve desde arriba, Daniel lo ve desde abajo. Daniel lo ve desde el punto de vista de tiempo, pero Juan no.) que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero. 

¿Qué fue lo que le ofrecieron a Juan? Enseñarle la esposa del Cordero. ¿Cuántos saben que somos la novia? Entonces lo está preparando a Juan, ¿Para ver qué? La iglesia. Y luego viene el verso 10 que, fíjate, dice que lo llevó en la carne…

(10) Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, 

Esto no significa que fue un hechicero, un espiritista que da vueltas como un trompo hasta que se le cae el moño. Lo llevó en ese mundo, no en este. Lo llevó en esta esfera, en la otra no. Y en esta esfera es que él vio lo que va a ver ahora. Un monte grande y alto, y le mostró la gran ciudad santa de Jerusalén. ¡Le iban a enseñar una novia, pero él vio una ciudad! ¿Se habrá equivocado? ¿O es que la novia y la ciudad son una sola y misma cosa?

Sígueme con cuidado y ni se te ocurra enojarte conmigo porque te digo esto. En todo caso, si vas a enojarte, enójate con la Palabra, ella es la que trae esto, no yo. Recuerda que te dije que el libro es espiritual y nos llama árboles, nos llama olivo, nos llama ramas, nos llama soldados, nos llama ciudad, nos llama Jerusalén, nos llama pan, nos llama hombres, nos llama un cuerpo, nos llama novia, nos llama esposa, y tú te miras a tu espejo y ves que no eres nada de eso. Espiritual…Entonces aquí y ahora, nos ha llamado ciudad.

(Apocalipsis 21: 2) = Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, (O sea que desciende desde el Tercer Cielo, no de la atmósfera esa de color azul que ves por la mañana. ¿Estás viendo la diferencia, verdad?) dispuesta (O preparada, la palabra correcta allí es Edificada) como una esposa ataviada para su marido.

¿Qué vio? La nueva Jerusalén, vestida como una esposa o una novia, lista para ser desposada. ¿Qué vio? ¿Estás aprendiendo algo? Todo esto es necesario, para que tú veas y entiendas, qué es lo que Él verdaderamente va a remover. No me interesa predicar sobre eso, lo que quiero es enseñarte que el que va a ser removido, eres tú. Para que sepas que Dios está hablando contigo, no con el mundano de la otra calle. Esto es una reafirmación de cuando él habla que el juicio comienza por la casa.

(Hebreos 12: 18) = Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, (En otras palabras: no nos hemos acercado a algo natural. Nos acercamos a algo que no se puede tocar, ¿Se entiende?) y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad, 

(Verso 22) = sino que os habéis acercado al monte de Sion, (¿Pero es que no puede ser! ¡Sión está en Jerusalén! No, este monte al cual nos hemos acercado, no se puede palpar, recuérdalo.) a la ciudad del Dios vivo, (Escucha: no dice que te vas a acercar, ¡Dice que te has acercado! Y no la puedes palpar, como si fuera mampostería o madera, ¡Porque es la iglesia!) Jerusalén la celestial, (¿Cómo que me acerqué a Jerusalén? A la celestial y divina. Gálatas dice: la Jerusalén de arriba, la madre de todos.) a la compañía de muchos millares de ángeles, (23) a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, (Pregúntale al cristiano que tengas más cerca, si su nombre está inscrito en los cielos. Si te dijo que sí, entonces tú te acercaste a él, te acercaste a la ciudad. Te acercaste a Jerusalén. Te acercaste a Sion. ¿Cuándo? Cuando te acercaste a Él. ¡Somos la casa de Dios!) a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, 

Luego nos encontramos con el capítulo 11 de la carta a los Hebreos, hablando de los hombres de la fe, en el verso 16 dice que: Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad. 

O sea que ellos buscaban una patria, pero dice que buscaban una mejor. Esto Es: celestial. La palabra, ahí, es divina en su naturaleza. Y dice que Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos, porque les ha, escucha bien: les ha, tiempo pasado, preparado una ciudad.

(Hebreos 13: 14) = porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir. (En inglés y en el original, dice: Porque no tenemos ciudad continua o eterna, sino que buscamos la que sí lo es.)

(Hebreos 2: 5) = Porque no sujetó a los ángeles el mundo venidero, acerca del cual estamos hablando;  La palabra mundo venidero, tiene la implicación de condición del mundo bajo gobierno del Mesías, o el Reino del Mesías. Casa de Dios. Uno que está a punto de manifestarse, o en formación y diseño)

(Efesios 2: 19) = Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, 

Veamos: Un conciudadano, es alguien que comparte con otro, ¿Qué cosa? ¡Una ciudad! Entonces. Yo que soy argentino y tú que eres mexicano, colombiano o español, igualmente somos conciudadanos de la Jerusalén celestial. Y dice que además somos miembros de la misma familia. La palabra familia es la palabra oikeros, que significa casa de Dios.

(20) edificados (Ahora habla de que tú eres edificado) sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, (21) en quien todo el edificio, (¡Ah! ¿Ahora somos un edificio?) bien coordinado, va creciendo (¡Huau! ¡Entonces el edificio tiene vida!) para ser un templo santo en el Señor; (22) en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.

¿Cuántos de ustedes han entendido lo que Dios está tratando de hacer al establecer estos principios? La importancia máxima de todo esto, eres tú. Porque es sin ti cuando no hay futuro. No hay futuro sin ti. Toda la creación se manifestó para que tú fueras edificado. Hasta Abraham se dio cuenta que faltaba algo. Salomón mismo decía: ¿Sabes qué? Yo tengo de todo, pero todavía me falta algo. David hizo todo lo que supuestamente no debía hacer. Él quería operar como si estuviera en el Nuevo Testamento. Él pecó y el entró al Lugar Santísimo, él se agarró de los cuernos y dijo: ¡Perdóname! Y alcanzó misericordia antes del tiempo. Gente que vivió antes del tiempo.

La mujer pecadora aquella, que viene donde Cristo y le dice: ¿Sabes qué? ¡Yo quiero comer! ¡Salte, los perros aquí no comen! ¡A mí no me importa que tú me llames perro! ¡Yo no estoy aquí de acuerdo a la ley; yo estoy aquí de acuerdo a tu corazón! ¡Y yo sé que tú viniste para alcanzarme a mí! Así que… ¡Ayúdame! Tipologías y sombras en toda la Biblia, que nos hablan que el corazón de Dios, era para ti. Ahora mismo, en este momento y aunque alguien te tome por loco si estás en público, sería bueno que repitieras en voz alta como declaración profética activada: ¡Todo es por mí! ¡Todo es por mí!

Ahora; si Dios va a conmover la iglesia, entonces me temo que vas a tener que prepararte para vivir días agitados. Si Jerusalén es el patrón de lo que verdaderamente va a acontecer en el espíritu, el proceso para que Jerusalén quede edificada, deberá ponerse en marcha ya mismo. Ahí tienes todo el Antiguo Testamento en movimiento. Recuérdalos: David, Salomón, José, todos. Todos edificando algo.

Fueron y siguen siendo esos principios: el tabernáculo, el templo. ¿Por qué se prepararon de esa manera? ¿Dónde iba cada pieza? Todo tiene que ver con qué queremos hoy para ser gloriosos. Y si no continúas de acuerdo con el patrón, me temo que nunca llega la gloria. Edifícalo de acuerdo al patrón, y luego llegará la gloria. Primero el patrón, luego la gloria. Él le dijo a Moisés: ¡Hazlo de acuerdo a lo que te mostré, y yo lo llenaré con mi gloria! Si Jerusalén es el prototipo, entonces su construcción, es el patrón.

De todos modos, es necesario que entiendas que lo que Dios va a conmover en ti, son principios, formas de pensar. Porque nosotros somos la iglesia. Ahí donde estás podrías decir en este mismo momento y sin temor ni a exagerar ni a equivocarte: ¡Yo soy la iglesia! Removiendo todo lo que no es Dios, para que sí permanezca lo que es Dios. O sea: la promesa es que te va a estremecer, el proceso es remover lo que se pueda mover, y el propósito es que permanezca lo inconmovible. El propósito final: convertirnos en iglesia gloriosa, la ciudad de Jerusalén.

¿Pero, cómo lo va a hacer? No sé, pero sí sé que la Palabra dice que entonces seremos una iglesia gloriosa, sin mancha y sin arruga. Y hasta donde yo conozco sobre lavado de ropas, lo único que es capaz de dejar una prenda así, es una buena lavadora, de esas que lavan, centrifugan y hasta planchan. Ahora, imagínate por lo que tiene que pasar cada prenda, dentro de la lavadora, para obtener ese resultado. Eso es lo que Dios hará con Su iglesia. ¡No será Satanás! ¡Él no puede tocar la iglesia! Obvio que hablo de la genuina. A Babilonia le sigue haciendo lo que le da la gana.

Dios está comenzando hoy a agitar a su iglesia. ¿Objetivo? Que comiencen a caerse las manchas. ¿No te dice la Palabra que lo sirvas con gracia, porque Él es fuego consumidor? ¡Ese es el calor del secado! En conclusión: el material, es la iglesia; las manchas, son su carácter. Eso significa que sí nos va a conmover. ¡Nos está conmoviendo! Y ese es el tiempo en donde hoy, precisamente, anda la iglesia metida. ¿Está agitada tu vida, últimamente? ¡Glorifica a Dios, sólo está haciendo funcionar la lavadora!

Es decir que, con su misericordia, él comienza a remover naciones, reinos, ministerios, gobiernos, pero lo hace para exponernos a nosotros qué es lo real y qué no lo es. Y si la iglesia fuera un poco más inteligente, ya hubiera aprendido qué es lo que va a permanecer y qué es lo que no va a permanecer. El comunismo parecía en un tiempo una tremenda amenaza para el evangelio. Sin embargo, un día el comunismo cayó, junto con la famosa cortina de hierro, y todavía América anda confundida porque no sabe cómo actuar.

Y, lamentablemente, un enorme porcentaje de la iglesia, tampoco sabe. Todavía andan dando vueltas por algunas estanterías llenas de polvo, una gran cantidad de libros con aspiraciones a bet-sellers, que ya nadie lee porque preanuncian la victoria de un anticristo llamado comunismo. ¿Sabes qué? Nadie discute ni pone en duda, hoy, que el comunismo fue uno de los muchos anticristos preanunciados por Juan, pero sí entendió que no era al punto clave de una derrota del evangelio. Dios sigue en victoria. Decir esto mismo hace algunos años, era ganarte la expulsión de la sinagoga de turno.

Porque la enseñanza para la iglesia, nunca será izquierda, derecha, comunismo, capitalismo, liberalismo o progresismo. La enseñanza clave para la iglesia fue y seguirá siendo que los sistemas del mundo no van a prevalecer. Porque si se cayó todo lo voluminoso que se cayó e hizo el estrépito que hizo al caerse, bien se puede caer cualquier otra cosa por importante o prestigiosa que parezca, incluidos algunos ministerios. Hemos llegado a ser una generación que superamos lo que tenemos de una manera tan rápida, que no tenemos tiempo de hacer una pausa para meditar correctamente en los sucesos que se desarrollan.

Vemos una película o una serie de televisión temporada uno, y al rato ya no sirve porque aparece la temporada dos. Y ahí nomás deja de servir la temporada dos porque sale la tres y así sucesivamente. Y no hacemos ni una breve pausa para meditar. ¡Se cayó un monstruo gigante que decían nos iba a devorar a todos! ¿Te cabe alguna duda que Dios está sacudiendo estructuras?

El principio del Reino, es obediencia. En la unción sacerdotal o carismática, existe la manifestación del perdón. En el principio del Reino, o la unción real, lo que prima es la obediencia. El Reino de Dios, es el dominio de Dios. Sin embargo, es mucho más sencillo recibir perdón, que permiso. Por eso es que primero hacemos lo que nos da la gana, y luego acudimos al perdón, en lugar de pedir permiso, y no fracasar.

Es decir que tú, en tu mente, prefieres hacer lo que crees que tienes que hacer, y si fallas, pedir perdón, que ir a pedir permiso, porque sabes que te van a decir que no, para después no tener que pedir perdón. En estos mensajes de ahora, es todo obediencia. Pide permiso, y si no, no hagas nada. Para que luego no tengas que pasarte la vida pidiendo perdón.

No vivas en la misericordia de Dios; úsala cuando sea necesaria. ¡Ahora vive en el poder de Dios! No es casual que el mundo secular e incrédulo esté marchando en dirección a un Nuevo orden Mundial. ¡Esa siempre fue la idea del Espíritu Santo! Pero aquí el que la está queriendo poner en marcha y a su modo, es Satanás. Por eso siempre digo que cuando quieres saber qué está haciendo Dios, mira lo que hace el diablo. Él obedece mucho más rápido que la mayoría de los cristianos y encara lo que Dios dice, aunque a su manera y en su beneficio.

Fíjate que por poco o por mucho, los reinos del mundo están pensando muy seriamente en establecer una unidad que les permita batallar en conjunto en contra de los grandes males que los aquejan. La iglesia, no. La iglesia cree que habrá un cielo bautista, un cielo pentecostal, un cielo carismático y un cielo conservador. Que dé gracias a Dios por no equivocarse tanto que la lleve a encontrarse con que no tiene cielo alguno.

La cuestión es que el mundo decreta aquello que nosotros deberíamos haber estado haciendo antes que ellos. Hemos visto el reino económico prácticamente en devastación. Es un tiempo de conmoción y remoción. Y no es Satanás, ¡Es Dios! ¿Y qué significa eso para nosotros? Dios nos va a conmover. Santiago nos dice que cuando venga la prueba, entonces va a salir a la luz las áreas que son y que no son de Dios.

Además de todo esto, Dios, para darnos luz, también está conmoviendo y removiendo las doctrinas y los mensajes. La falsa doctrina que es la religión y el legalismo, que si tú no sabes exactamente que tu doctrina es falsa, entonces no la cambias. La mentira más grande que existe, es aquella que contiene un enorme porcentaje de verdad. Y, peor todavía, usa la Biblia como respaldo. Dios está estremeciendo la idolatría de opiniones personales.

Algunos grupos supuestamente cristianos, argumentan que el estilo Jesús estaba emparentado directamente con el que denominan como pensamiento positivo. Y podría parecer que sí a un ojo de ignorancia, pero hay un problema: mientras Jesús le daba todo el poder de decisión a su Padre, estos quieren que Dios se ajuste a sus agendas personales. Estar en positivo significa que yo me alineo con su Palabra, pero Él no tiene que confirmar las mías.

La palabra que no vuelve vacía es la que sale de su boca, no de la tuya. Ahora tenemos los principios del Reino siendo predicados en la tierra. La restauración de la iglesia y el mensaje llamado: del Reino. Y también están los extremistas que quieren que haya señorío en toda oficina y reino político. ¡Mentiras! La palabra dice que el trigo y la cizaña van a crecer juntos hasta el fin. La luz y la tiniebla estarán juntas, pero se va a manifestar una posición en donde Dios pueda juzgar al mundo, porque nuestro sistema funciona mejor.

El juicio viene de acuerdo a la justicia. La medida es la iglesia, no Satanás. Así que la iglesia está siendo conmovida. Eso que ha hecho exterior, es para que tú te des cuenta que Dios es soberano y todavía está trabajando. Pero, no vemos cuando opera en nosotros. Entonces nos quedamos, soberanamente, esperando una manifestación, cuando ella sólo viene a través de ti. Lo que Dios quiere hacer en la tierra, lo va a hacer a través de ti.

¿Cuántos se acuerdan de la historia esa de Mateo 7, donde había dos hombres, y uno oyó lo que Él dijo e hizo lo que Él dijo, y lo comparó con el hombre prudente que edificó su casa sobre la roca. Y entones hubo otro hombre, que escuchó lo que Él dijo, pero no hizo lo que Él dijo. Y edificó su casa sobre la arena, y Él lo llamó un hombre insensato. Esa es una parábola tan sencilla, que sin embargo tiene algo oculto, un principio muy importante.

Hay algo que no se ve. Las acciones de un individuo, son de acuerdo con su pensamiento. Porque lo que tú haces, es producto de lo que tú piensas. La forma en que tú vives, me dice a mí la forma en que tú piensas. No me dice nada de mi Dios, me dice dónde estás tú. Porque el principio funciona, pero el arrepentimiento es el principio. No es cuestión de lloriquear, es cuestión de cambiar la manera de pensar.

¿Qué dijo él que ellos estaban dispuestos a escuchar y a obedecer? Dijo: entra por la puerta estrecha. Dijo: guárdate del falso profeta. Dijo: por sus frutos los vas a conocer. Dijo: todo árbol que no da buen fruto, será cortado. Dijo: ¡No todo el que me dice Señor, Señor, va a entrar! Luego dijo: Y yo declarare a algunos: ¡Nunca os conocí! El que oye estas palabra, y las hace, ese es el hombre prudente. ¿Quién está sacudiendo la rama? ¡Dios!

Pero si no lo haces, se te cae la casa, o la piedra que eres tú. La piedra viva se va opacando. Porque la casa de Dios va a terminarse, contigo o sin ti. La diferencia está en quién va a ser parte de esa casa. La Palabra nos dice en Proverbios 23:7, según el pensamiento de su corazón, así tal es el hombre. Proverbios 19:21 dice Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre, pero sólo el consejo de Dios permanecerá o prevalecerá.

Las ideas, siempre terminan en consecuencia. Trajo una mentalidad al mundo, llamado pragmatismo. Introdujo esta doctrina, y se ha infiltrado en la iglesia. Que significa, solamente, que la raíz o la verdad de cualquier filosofía, o significado, de cualquier idea, es su función o el resultado práctico. En otras palabras. El pragmatismo dice que el resultado de lo que yo pienso, está basado en mi conveniencia y no en la verdad.

Los principios bíblicos, son absolutos. Existen, sin tu opinión. No necesitan de tu apoyo para ser ciertos. Los llamados debates públicos, salieron de la boca del Seol. Toman verdades absolutas, y públicamente exponen opiniones, dando alternativa de acción al mundo, echándole agua a la verdad, y desglosándola como opinión. Sólo un problema: todas las opiniones son ciertas.

O sea: toman una verdad que no debe ser debatida; una verdad que es absoluta, y entonces le piden la opinión a un sinnúmero de personas. Y ahora hay un sinnúmero de personas, actuando de acuerdo con aquellos que ellos eligen como portadores de la estiman como mejor opinión. Pero, resulta ser que ¡La opinión no interesa cuando lo que se está debatiendo, es absoluto!

Ahora tenemos una humanidad que hace aquello en lo que se siente bien, decide servir de acuerdo con su opinión, porque si lo dijo el doctor Fulano de Tal, quien soy yo que no estudié teología para oponerme a su opinión. Olvidan un pequeño gran detalle: no importa lo que tú creas respecto de Dios. ¡Dios es Dios, con o sin tu apoyo!

Pero escúcheme, Néstor, ¿Usted realmente opina que la Biblia…? ¡No me interesa opinar, y mucho menos sobre la Biblia! ¡Yo no opino sobre la Biblia, la Biblia es lo que es y punto! Y lo que es la Biblia, es el consejo de Dios y a mí y a muchos otros más, nos basta y no nos interesa debatirlo con nadie. Ah, ¿Y entonces usted qué opina del aborto? ¡No me interesa opinar! Dios es el dador de la vida, ¡No tienes derecho!

Está bien, amigo, pero; ¿Usted no cree que es malo para la democracia y para la sociedad, eso de que se suponga que hay religiones que tienen la verdad y otras no? ¿No cree que en las escuelas debería existir el libre albedrío total, para que todas las religiones tengan el mismo tratamiento? ¡¡¡No!!! Pragmatismo.

Todavía en la iglesia existen casos en los que determinadas mujeres, sea por la causa que sea quedan embarazadas sin buscarlo, y luego comienzan a evaluar las conveniencias o inconveniencias de tener o no tener ese hijo. Y si al final deciden no abortar, no habrá sido por mandato de Dios, sino por evaluaciones de conveniencias personales. Eso sigue siendo pragmatismo y fue inventado en el infierno. Porque la pregunta siempre hubiera sido: ¿Es correcto o no? Y la respuesta, una sola: ¡¡¡No!!!

Los hombres tentados en lujuria, en la iglesia, piensan: Si hago esto, pierdo todo lo que obtuve. Entones realizan pactos. ¡No tienes que hacer pactos, tienes que tomar decisiones responsables! Okey, no visitaré a esa hermana joven y divorciada, porque la gente puede pensar mal. ¡No! ¡No lo harás porque no es correcto!

Iglesias con el llamado mega-crecimiento. Jamás predicarían estas cosas por temor a que la gente se les ofenda y se les vaya. Eligen predicar mensajes suaves sin contenido, pero que mantiene a la gente en sus bancos y sostienen sus ministerios con sus diezmos y ofrendas. Mega-iglesias. ¿Mega? ¡Eso no es nada que tenga que ver con mega, que es término divino! ¡Eso es simplemente pragmatismo satánico!

¿Qué está diciendo Dios, hoy? ¡Eso predica! Y que después se ofenda y se vaya el que tiene que ofenderse e irse. Algunos suelen decirme que por momentos soy demasiado confrontativo y ofendo. Escucha: ¡El mensaje de la cruz es ofensa! Me pregunto qué estás predicando tú, en lugar de ese mensaje. Si tu mensaje no ofende a nadie, no es el mensaje de la cruz, te lo puedo asegurar.

Lo cierto es que Dios jamás revela lo negativo, sin traer la solución. De otro modo es carne, es hombre y Satanás, no es Dios. Dios sólo revela lo negativo, para introducir lo positivo. Nunca te deja a mitad de camino. Pero el mensaje de la Biblia, es confrontativo, ni lo dudes. Cristo dijo: yo no vine a traer paz, vine a traer una espada. ¿Cuántos saben que donde él estuvo, hubo confrontación?

A veces, incluso, hasta puedo decirte que la buscaba. Hay dos dadores en la iglesia. Uno que siempre está buscando reembolso por su motivación, que es como decir: Déjame ver qué puedo sacar que me convenga en el asunto. Pragmatismo. Perdiste tu bendición.

Yo no sé si tú sabías que hay sitios en el planeta que no tienen lo que aquí y seguramente allí donde tu habitas, se conoce como impuestos. Y que no reciben nada a fin de año por sus deudas. Yo me pregunto qué sería de la situación de la iglesia, si no se ocupara de recaudar fondos con ciertos impuestos a la religión que les demandan a sus miembros. ¡Sonríe! Sólo tienes que mover diecisiete músculos para hacerlo, mientras que para tener esa cara de haber desayunado con vinagre, necesitas treinta y cuatro.

¿Tú deseas que tus hijos crezcan combatiendo este tipo de espíritu? Tú le enseñas, así que nunca le mientas. Te convenga o no te convenga; ¡Nunca! Aunque la verdad te lleve preso, ¡No mientas! ¡Es que si digo eso me van a meter preso! Cierto, pero si no lo dices, vas a ser fugitivo y maldito por Dios. ¡Es que yo no tuve la culpa, me compré ese teléfono celular de primer nivel porque estaba en oferta muy conveniente a cien dólares! ¡No seas mentiroso! ¡Nadie vende un teléfono de esos por cien pesos! ¿No te das cuenta que es robado? Pragmatismo.

Pagas una compra en la caja del market con un billete de cincuenta y la cajera te da el vuelto de un billete de cien. ¡Aleluya! ¡Dios me está bendiciendo! Cuando llegas al estacionamiento y estás por subirte a tu auto para irte, piensas: ¡Un momento! ¡Esa muchacha va a tener que poner de su sueldo para compensar la pérdida de caja que ha sufrido por su error! Pragmatismo. Porque no deberías hacerlo por esa pobre jovencita, deberías hacerlo porque no está bien. Punto. Sacúdete, porque si no te sacudes tú mismo, Dios lo hará. Y no será suave.

Todo el mundo viene a la iglesia a recibir, ¿No es así? ¡Claro! ¿Y qué habrá pasado con el Salmo 24, que dice que toda la tierra es de Jehová? ¿Cuántos son mayordomos de la tierra? ¡Es que el gobierno no hace nada! La iglesia es gobierno. ¿La iglesia? ¡Pero es que algunos líderes…! Claro. Busca en el estacionamiento y fíjate cuáles son los hombres o las mujeres que en lugar de arrojar papeles al suelo, lo hacen como corresponde, dentro de los cestos instalados para ese fin. Cuando los encuentres, levántalos como líderes. ¡Esos son los hombres que Dios respalda! Honestidad, Integridad, Corrección. Eso es Reino, no una junta que se mueve políticamente para ordenar a un amigo…

Escucha bien esto, y jamás te lo olvides: cuando todo te ande mal, lo único que te va a mantener vivo, son los principios de Dios. Lo único que te va a mantener en victoria, son los principios de Dios. Puedes pensar con esa mentalidad pragmática, y tener gozo momentáneo, pero este es eterno. Vamos a verlo desde 1 Samuel en el capítulo 22. Aquí estamos viendo a Samuel, cuando sale, y lo importante es ver que Samuel, ya era ungido por Dios, al igual que ya nosotros somos reyes y sacerdotes. Él era rey, y nosotros también somos.

Pero vimos en Hebreos que, a pesar que todo está puesto bajo sus pies, aún no lo vemos todo sujeto. Allí también David, en la cueva de Adulam, era rey, pero no lo estaba viendo manifestado. Estaba en una situación muy parecida a la que la iglesia está hoy. Y como ya hemos establecido que él es sombra de lo que la iglesia es, en la preparación del ministerio de David, vemos la preparación de la iglesia. David es tipología de la iglesia. Entonces, vemos aquí que todo está bajo los pies de Cristo, pero todavía no lo vemos así. Aquí vemos a David ungido como rey y huyendo de Saúl.

(1 Samuel 22: 1) = Yéndose luego David de allí, huyó a la cueva de Adulam; y cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron, vinieron allí a él. 

(2) Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos hombres.

(3) Y se fue David de allí a Mizpa de Moab, y dijo al rey de Moab: Yo te ruego que mi padre y mi madre estén con vosotros, hasta que sepa lo que Dios hará de mí. 

Noten aquí que cuando Dios sacude, David se encuentra en la cueva de Adulam. Eso significa refugio. Torre fuerte, refugio. Tú estás pasando por una época de refugio, una época de la cueva de Adulam, una época donde tú vas a ser sacudido. Nota el grupo de personas que le llegan a David. Los amargados de corazón, afligidos y endeudados. ¡Pavada de ejército! ¡Cuatrocientos afligidos, amargos y endeudados!

Teóricamente, reyes, pero posicionalmente, bajo el yugo del enemigo. Muy parecido a la iglesia. Cantan que son reyes de la tierra, que tienen toda la autoridad y que todo está bajo sus pies, porque así lo leen en sus Biblias. No tienen trabajo…andan a pie…necesita para la leche… Y cuidado, no estoy criticando, sólo describiendo realidades.

El mundo, cuando pasa por tu iglesia y te oye cantar y alabar, piensa que ustedes son gente que debe estar tremenda. Sólo un problema…sabe dónde tú vives. La alabanza, nunca tiene compromiso. La alabanza sólo crea preguntas; la adoración las contesta. Porque la adoración es un estilo de vida.

En esa cueva, que significa refugio, Dios trae grupo. Y nota que él dijo: ¡No me voy a mover de aquí, guarda a mis padres, en lo que recibo palabra de Dios! La iglesia no va a terminar su restauración, hasta que encuentre la estrategia de Dios. Es por eso que sus trompetas están tronando a través de sus voces proféticas en la tierra, trayendo dirección y estrategia.

Lamentablemente, muchos tienen oídos sordos a lo que Dios está diciendo a través de las trompetas que ya están sonando. Las trompetas no son literales, las trompetas son los oráculos de Dios que están declarando su palabra en el norte, sur, este y oeste, y muchos no se han preparado para la batalla, porque no conocen el sonido cierto de la trompeta que viene dirigida de este mundo.

En el refugio, Dios quiere que te identifiques con Cristo. Tienes que estar anclado en Cristo. ¡En la roca, no en la arena! De otro modo, cuando todo se empiece a sacudir, te caes. Durante todo el tiempo que estés en esta cueva, tienes que anclarte en Cristo. ¿Recuerdas al hijo pródigo? Salió, perdió toda su herencia, regresó y fue restaurado ciento por ciento. Todo fue restaurado, menos la herencia.

Si no estás anclado en Cristo, puedes perder tu herencia. Anclados con Cristo. No con tu ministerio, ¡Con Cristo! No con tus habilidades, ¡Con Cristo! No con el pastor, ¡Con Cristo! Anclados en el Rey de Reyes y Señor de Señores. Pregunto: Si tú eres un reconocido y prestigioso líder de alabanza, y tienes gran éxito eclesiástico y con las hermanitas. Y un día entra por la puerta alguien que tú te das cuenta de inmediato que es mejor que tú, ¿Vas a hacerte a un lado y dejarlo dirigir? Anclados en Cristo. Si te duele esto que dije, por favor, no digas nada. Sólo ponte a orar.

Dios quería que David estuviera bien anclado con Él, porque el líder no tenía que saberlo todo. Sólo tenía que tener seguridad en sí mismo. De esa forma puede canalizar la fuerza que le llega. Él no lo hace, él la distribuye. Alguien puede estar al frente de un tremendo grupo y no saber predicar. Pero sí puede saber elegir a los predicadores, y con eso ya está alimentada la tropa.

El que está seguro de sí, nunca teme que otro sea mejor. Pero, claro, jamás estarás seguro de ti mismo, si no estás anclado en Cristo. Y ahí es donde viene el espíritu de rechazo, y si no vences al espíritu de rechazo, el rechazo te vence a ti. ¿Y sabes lo que usa el enemigo para traer rechazo? Circunstancias, tu esposa o esposo, el pastor, el mensaje, cualquier cosa.

Si tú no te amas a ti mismo, Satanás se encargará de que seas rechazado. Tú puedes amar a tu prójimo exactamente en el mismo plano o nivel en que te amas a ti mismo. Ese es el motor que enciende la calumnia. Cuando tú calumnias con mentiras a alguien, estás tratando de ponerlo bien bajo, para tú poder sentirte más alto. ¡No funciona! ¡Se desmorona en cualquier momento y vienes volando a tu realidad!

¿Qué decía Jesús? Que no necesitaba ni los saludos, ni las felicitaciones ni el reconocimiento de los hombres, a Él le bastaba con que el Padre estuviera agradado de Él. Cuando tú buscas el aplauso de los hombres, persigues una gloria para ti. Cuando a ti no te interesa lo que piensen los hombres, sino lo que piensa el Padre, entonces es cuando tú estás buscando la gloria para el Padre. Y si a ti no te alcanza con la opinión positiva de Dios, es porque estás trabajando para la carne.

“…Es que…lo único que yo quiero es que los hermanos reconozcan mi trabajo…” ¿Sabes qué hará Dios? ¡Que nunca seas reconocido por nadie, hasta que se te vayan las ganas de ser reconocido! El día que dices: ¡De acuerdo! ¡Voy a servirte a ti, Padre, y no me importa lo que digan los hermanos, ni el pastor, ni nadie! El día que declaras eso, creyéndolo, será el día en que empezarás a ser reconocido, no antes…

Un famoso predicador de los años noventa, contaba que en medio de una campaña evangelística en la que ocurrían sanidades tremendas, venía gente tratando de tocarlo. Dice que él detuvo todo y, tomando el micrófono los miró fiero y les gritó: ¡Idólatras! ¡Si trataran de tocar a Dios como tratan de tocarme a mí, ya estarían sanos hace diez años!

Por eso, todavía, hay tanta gente que asiste a iglesias sin otro motivo que el de pasar al frente para que alguien lo toque, le ponga su mano en la cabeza, o algo similar. ¡Quédate sentado y cree! ¡Quédate en tu casa y cree! Decía un amigo mío que hay gente que ha perdido el cabello de tanta mano que le pusieron en su cabeza. Lo que necesita toda esta gente es anclarse en Cristo, no en la religión. En Cristo, no en la iglesia. Dios quiere que seas uno con Él, porque si de pronto todo fuera sacudido, Cristo no se caerá jamás.

Si manifestamos, entonces, y aceptamos que somos la iglesia, y que Dios está destrozando todo lo que acabamos de decir, algo no va a funcionar, a menos que nos anclemos en Cristo fuertemente. ¡Es que la respuesta tarda demasiado! No es la respuesta la que tarda, eres tú. Dios no es lento, tú lo eres. Aquel ejército de angustiados, se convirtió en un ejército de ambidiestros, porque eran diestros con ambas manos, para la batalla.

Hay personas que viven igual todos los años. Yo he dicho más de una vez en estos trabajos que, en cada nivel de unción, hay un régimen nuevo de amistades. Si tus amistades han sido las mismas en los últimos cinco años, es porque andas en la misma unción. Si tú solo conoces a esos, es porque jamás has ido a otra etapa donde hay otros. Y no es que no quieras conocerlos, es que el camino es hacia adelante.

Compartimos el camino, pero es mientras vamos subiendo. Pero, si ellos se atornillan adonde están y no quieren subir, tú comienzas a alejarte y llega un momento en que quedas muy lejos. Y tienes que dejarlos, pero no porque pierdas el amor por ellos, sino porque a medida que avanzas, crece el amor por Cristo.

(Hebreos 5: 13) = Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, (A ver; ¿Qué tendrá que ver la leche con la Palabra de Dios? Repite conmigo: el libro, es espiritual. Leche, significa que es una palabra de niños. No puede manifestar nada en este Reino, porque se la pasa comiendo papilla) porque es niño; (14) pero el alimento sólido (Ahora sigue hablando de la palabra, no de la carne) es para los que han alcanzado madurez, (Nota que la madurez se alcanza, no llega con el tiempo) para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.

Muy bien; esta palabra, dice lo siguiente: voy a parafrasear este mismo verso. La palabra madura, o sólida, profunda, o la revelación presente, o la estrategia de Dios, o este libro que gurdas contigo, cuando es visto a través de inspiración espiritual, es sólo han alcanzado la madurez. Esto es, que los maduros son, aquellos que, por el uso de la palabra madura, han ejercitado sus sentidos, para discernir entre el bien y el mal.

El maduro, entonces, es el que ha usado el libro para ejercitar sentidos, y no su espíritu. El maduro no es el que salta como un poseído y tumba las butacas del templo; eso es carne. Tampoco es el que termina despeinándose por causa del tembleque de un espíritu que la posee. Eso también es carne. A estas alturas me pregunto cuántos de ustedes estarán dando gracias a Dios por la restauración.

La palabra madura, es para las personas que han alcanzado madurez, porque han usado el libro para ejercitar los sentidos. El tacto, el olfato, la vista, el oído y el gusto. Eso se llama: Percepción Externa, no interna. O sea: que la persona madura es la persona que saca lo teórico y lo trae a un mundo práctico. Es aquel que saca lo profundo y ejercita discernimiento en este mundo. Eso es tener ejercitados sus sentidos, para discernir. La palabra discernimiento, significa: disputar, discriminar, ejecutar, rendir juicio. ¡Lo mismo que el diablo le ha dicho a la iglesia que no puede hacer! Ejecutar sentencia entre lo que está bien y lo que está mal, en el mundo natural.

La única entidad que tiene dominio para discernir el bien y el mal, es la palabra. Es una espada, de dos filos, que discierne pensamientos, principios, filosofías. Y los intentos del corazón, acciones. La palabra discierne las filosofías y las acciones. Nuestras armas son poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando principios. Y llevando cautivo todo pensamiento, todo principio mundano, a la obediencia a Cristo. ¡El maduro lo hace!

Es espiritual y afecta lo natural. Si maduras, si disciernes, si tratas de buscar cómo funciona hoy, Dios te habla. ¡No seas religioso! No es un libro de ayer, es un libro de hoy. La palabra dice, en Isaías 60, que hay tinieblas. Cierto, pero se verá una luz sobre de ti. Las naciones van a venir a tu resplandor. Y los reyes vendrán a tu luz, esperando de ti soluciones para sus crisis y sus problemas.

La palabra fuerte, es aquella que usa el que alcanza madurez. Y el que el alcanza madurez, es aquel que usa la palabra, para sacarte de un mundo teórico y discernir lo que es bueno o malo en el mundo práctico. Traer soluciones y alternativas. En el mundo no se predica capítulo y versículo. El mundo solamente entiende soluciones prácticas. A ellos no les interesa capítulo y versículo.

Soluciones prácticas que les traigan principios a sus dilemas sociales o emocionales. Las leyes que traen esos problemas no tenían ni tienen capítulo y versículo, tienen cumplimiento y crisis. Una vez solucionados estos problemas prioritarios, recién podremos explicar que esa solución vino desde el mundo espiritual. Y cuando se acepte entrar en esa dimensión, ahí sí podrás lucirte con tu capítulo y versículo.

Eso también se llama sembrar. Y como todo lo que el hombre sembrare, de eso mismo cosechará, si tú siembras todo lo que puedas hoy, en la humanidad, aunque ellos ni se den cuenta y mucho menos te lo reconozcan o agradezcan, y quizás no ahora, pero si en la próxima generación, el principio de Dios que es inamovible e inmutable se cumplirá y a tus descendientes les proporcione gran fruto tu siembra. Eso se llama tener un espíritu pionero. Eso se llama no ser Egoísta.

(Eclesiastés 8: 10) = Asimismo he visto a los inicuos sepultados con honra; (¿Cuántos saben que los sepelios y funerales de gente del mundo son más espectaculares y multitudinarios que los de cristianos?) más los que frecuentaban el lugar santo (Ahí estás tú) fueron luego puestos en olvido en la ciudad donde habían actuado con rectitud. Esto también es vanidad. 

Es decir: te pasaste toda una vida haciendo cosas para tu ciudad y, el día que te toca partir, a tu despedida solamente acuden tus familiares más cercanos. Y, en casos, ni siquiera la totalidad de la iglesia a la que asistías. ¡Nadie se acuerda de ti! Hay más escándalo por la muerte de un asesino, un político corrupto, un deportista adicto o un artista pervertido, que por la tuya. Pero mira cómo termina el verso: Esto, también es vanidad.

(11) Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos dispuesto para hacer el mal. 

Por cuanto no se discierne, rápidamente el juicio sobre la mala conducta en la tierra, es por eso que en el corazón de los hombres, hay disposición de hacer el mal. Por cuanto la iglesia no ejecuta rápido sentencia sobre lo que está bien y lo que está mal, es por eso que el pecado sigue creciendo.

Por cuanto la iglesia estuvo ausente en medio del debate de la oración en la escuela, de la aprobación de leyes pecaminosas, es por eso que el ocultismo, el satanismo y el esoterismo, ahora reinan en la escuela, y la degradación sexual acompañada de una violencia sin registros ni antecedentes, reinan en la sociedad.

Por cuanto la iglesia no ejecutó sentencia rápidamente sobre espíritus humanistas, es por eso que dentro de la iglesia hoy hay pragmatismo a raudales. Porque la iglesia no avanza a discernir lo que está correcto, entendiendo que eso era trabajo del gobierno y no de la iglesia, es por eso que la iglesia, hoy, prácticamente vive en un rincón.

Por cuanto Satanás tocó las playas y la iglesia, entonces, dijo que ir a las playas era pecaminoso y se salió de la maravilla del mar y el placer de la arena. Después Satanás tocó la música, y entonces la iglesia se salió de la música por años, hasta que entendió que le pertenecía santificarla, no huir de ella.

Satanás tocó los salarios, y la iglesia dijo: eso no es para mí. Satanás entró a la televisión, y la iglesia dijo que la televisión era una caja demoníaca. Satanás entró en la danza y la sensualizó y sexualizó, entonces la iglesia dijo: eso es carne. ¡Y la danza había nacido en la iglesia! ¡Y todavía seguimos cediéndole terreno! Un día nos vamos a encontrar con que el único lugar que tenemos permitido por nuestras propias ordenanzas religiosas, es el templo!

Y no es así, porque la palabra misma nos habilita: De Dios es la tierra y su plenitud. Y los propietarios legales de la tierra somos nosotros, no cuatro demonios inmundos. Ellos son los usurpadores. ¡Hay que sacarlos! Claro está que, para poder hacerlo y que funcione, tú, yo y todo el que diga ser creyente, tendrá que estar anclado en Cristo, porque con doctrinas evangélicas no alcanza, ya lo vimos.

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Cuando se Unen Cielos y Tierra

Estoy seguro que a ti, como me ha ocurrido a mí y supongo que a la mayoría de los cristianos, te enseñaron con lujo de detalles lo que ocurrió en el Edén. Te mostraron la historia del hombrecito desnudo cubriéndose con un taparrabos de hojas, con cara de “yo no fui, junto a una mujer casi sonrojada con cara de “yo tampoco”, cayendo de la consideración de Dios simplemente por comerse una fruta que tenían prohibida.

¿Y sabes qué? Te creíste la historia porque con esa disposición ibas a la escuelita, pero en tu interior algunas cuestiones te daban vueltas y vueltas y, ante la menor crisis de fe o discurso ateo de alguien que ponía a la ciencia como estandarte, tus argumentos te parecían tan infantiles y tan ridículos para gente adulta, que decidías callar y, de alguna manera, otorgar ventaja a los incrédulos.

Por eso, creo que este trabajo, además de aportarte riqueza en lo conceptual, va a destaparte algunos poros tapados por la rutina religiosa y otorgarte bases argumentales mucho más sólidas y a tono con lo que se te exige en la calle. No es el caso convertir a la fe en una ciencia matemática, pero tampoco suponer que cualquier persona más o menos instruida va a decidir creerse algo que no parece tener nada de coherencia a la vista.

El caso es este: resulta ser que lo que Adán provocó al pecar, fue una separación cósmica. Y entre Dios y el Cielo, se metió una nube grande de demonios, la fuerza y la potestad que opera en los aires. De tal forma que, cuando tú quieres orar a Dios, debes atravesar esta nube de demonios, primero, para poder llegar a Él.

¿Qué es avivamiento, entonces? Es cuando el Cielo se abre de tal forma, que hay una conexión directa entre la morada de Dios y la iglesia. ¡Eso es avivamiento! Los que trabajan en la alabanza, (Y no hablo de bandas de música eclesiástica, sino de auténticos adoradores y alabadores), saben lo difícil que es copar una reunión. Hay servicios en los que esos muchachos cantan y se dan cuenta que esas canciones no llegan ni al techo del templo o salón donde se encuentran.

Yo he vivido esto y en su momento no me di cuenta lo que ocurría. Era la época donde el furor se llamaba Marcos Witt, Alvarado, Himitian, Danilo Montero, etc. Y resulta ser que cualquiera de esas canciones que ellos difundían a raudales, una noche producía una verdadera explosión en la iglesia, mientras que al domingo siguiente, la misma canción, hacía bostezar a todo el mundo.

Entonces la pregunta era ¿Qué pasó? ¿Por qué hoy no funciona? Nadie entendió que hay niveles de opresión, que es como un anillo que nos rodea. Y Pablo describe a ese anillo. Él dice que son los espíritus que operan en las regiones celestes. Eso no existía, antes, ¿Se entiende? El hecho que ahora esté ahí, es consecuencia directa de lo que Adán hizo. Metió la pata con todo.

Ahora, veamos: ¿Cuáles son los dos mandamientos que Adán recibe? Ser fértil y gobernar. Ahora te voy a describir algo que nos falta. Ya sabemos que Adán tenía la capacidad de ver tanto lo natural como lo espiritual, ¿No es así? Entonces, cuando Adán peca, no sólo se separan los Cielos de la Tierra. Es por eso que Jesús ora y dice: van a orar así: venga a nosotros tú Reino.

Resulta ser, entones, que dentro de Adán pasa algo. Conocemos tan poco de nuestro ser, que es asombroso. Al igual que Dios tiene tres personalidades maravillosas, tres naturalezas extraordinarias, tú también eres un ser trino. Dentro de ti, hay tres partes.

Y fíjate que cada una de esas partes tiene funciones extraordinarias. Lo que sucede es que nosotros solamente vemos la más fea, que es la exterior. ¡Sí, hermana! ¡No interesa si todo el planeta te dice diariamente que eres tremendamente bonita! Tu parte exterior, sigue siendo la más fea de todo en el plano del espíritu.

Algo que tienes que entender, es lo siguiente: primero preguntaría, si estuvieras delante de mi vista, cuántos de ustedes creen que tienen un espíritu. A todos los que del otro lado me respondieron: ¡Yo! ¡Yo lo creo!, déjenme decirles que están equivocados. Ustedes no tienen un espíritu, ustedes SON un espíritu.

¿Sabes qué dice la Biblia? Que Dios ES Espíritu. Ahora bien; si también dice que somos a Su imagen, entonces, ¿Qué eres tú? ¿Perro? Perritos. ¿Gato? Gatitos. ¿Vaca? Vaquitas. ¿Espíritu? Espíritus. De hecho, el grave problema que la iglesia tiene, es que nos han enseñado que nosotros tenemos un espíritu. Y créeme que es muy diferente vivir pensando que tienes un espíritu, a vivir sabiendo que eres un espíritu que tiene un cuerpo.

Y esa es la razón por la que peleamos tanto para orar por una sanidad. A nivel de tu cuerpo, hay gente que tiene capacidades extraordinarias. Hay gente tan fuerte que puede levantar con sus brazos un camión. Hay gente que tiene una elasticidad asombrosa, puede contorsionarse de las formas más insólitas e increíbles sin que se le rompa ningún hueso.

Asimismo, hay gente que tiene una tremenda resistencia, puede correr una maratón de cuarenta y dos kilómetros y quedar con aire y energía suficiente como para después de la meta seguir corriendo con la bandera de su país, lo he visto muchas veces. Con esto, lo que quiero mostrarte, es que tu cuerpo tiene cualidades extraordinarias.

Ahora bien; imagina, o trata de imaginar, al menos, por un minuto, las cualidades que tiene tu alma. ¿Eh? ¡Sí, tu alma! Imagínate cómo ser la conformación que tiene tu alma que tiene la capacidad de controlar a tu cuerpo. Ya sé que te resulta muy poco posible, ya que deberíamos conocer mucho de psicología para poder decir tres o cuatro cosas que resulten coherentes respecto al alma, ¿No crees?

Eso no es nada, ahora trata de imaginarte las capacidades o cualidades que tiene tu espíritu. Que es a la imagen de Dios, encima. Tú observas a un grupo humano compacto, y puedes ver a los más jóvenes, como personas tremendamente llenas de vida, dinámicas, pletóricas. Ahora; ¿Podrías imaginarte cómo es el espíritu de estas personas?

Para darte una idea, yo vivo en una ciudad de un millón y medio de habitantes, y ¿Sabes qué? Siendo un hombre mayor, de una estatura media, no flaco esmirriado pero tampoco gordinflón, mi espíritu sé que puede tranquilamente abrazar a toda la ciudad donde vivo, con sus habitantes y todo. No estoy exagerando nada ni creando ninguna película de ciencia-ficción; sólo te estoy describiendo la cualidad, la calidad y la dimensión de cada uno de esos espíritus que son a imagen y semejanza de Dios.

La Biblia dice: Los cielos de los cielos, no pueden contener a Dios. O sea que: Dios es tan grande, que los cielos de los cielos, (Porque hay más de uno), no lo pueden contener. Sólo hay una cosa que sí puede contener a Dios, y esa cosa eres tú. O sea que lo que te estoy diciendo, es que tú eres más grande que los cielos de los cielos.

(2 Crónicas 6: 18) =  Mas ¿es verdad que Dios habitará con el hombre en la tierra? He aquí, los cielos y los cielos de los cielos no te pueden contener: ¿cuánto menos esta casa que he edificado?

Quiero que te quede claro: el único lugar en el que Dios cabe, es dentro de tu espíritu. ¡No cabe en otro lugar! Es extraordinariamente grande, y el único lugar en donde cabe exacto, es dentro de ti. ¡Cuán grande será tu espíritu, que Dios mismo puede caber dentro de ti! ¿Cómo sé esto? Sencillo, porque leí lo mismo que tú leíste alguna vez, y seguramente no entendiste. Pablo dice que Somos morada de Dios en nuestro espíritu. ¿Lo dice o no lo dice?

Yo añadiría que somos templos vivos de él. Y lo añado para que nadie se sienta tentado de modificar eso por otra clase de templos. Si tú entendieras, aceptaras y creyeras esto, tú podrías caminar sobre toda tu patria en tu espíritu. Podrías caminar sobre Colombia, sobre México, sobre Venezuela, sobre España, sobre Argentina, y retirar toda la oscuridad que hay allí en los cielos. Y, obviamente, también sobre todos los países que no he mencionado, no crean que están al margen; necesitaría un mapa para incluirlos a todos sin omitir ninguno.

Porque ya ha sido dicho, pero yo me tomaré el atrevimiento de repetirlo una vez más: Dios no necesita una multitud, sólo necesita UN hombre que le crea. Un hombre que sí entienda quién es Él. ¿Sabes lo que se produce cuando un hijo de Dios entiende que es espíritu? Se despierta todo un mundo delante de sus ojos.

Ya no es el pobrecito cristiano que está soportando por la fe los embates del diablo que lo quiere matar y aquí y allá. ¿Sabes qué? Se levanta y toda la oscuridad reinante tiene una sola opción: o sale corriendo ya, o sale corriendo luego. Pero que sale corriendo, es un hecho consumado. Porque se ha levantado alguien que está entendido en su naturaleza. Algo así como: Yo sé quién soy.

Y si hasta hoy tú no habías visto esto tal como te lo estoy contando, es porque el diablo ha puesto un velo en tus ojos para que no lo hagas, tal como lo ha hecho con cientos, miles y quizás hasta millones de cristianos. Porque a él le place que nosotros nos sigamos viendo muy pequeñitos con relación a él. ¿No has visto el poder que los medios de comunicación le otorgan a las cosas de Satanás? Alcohol, violencia, droga.

Eso sería más que previsible tratándose de medios de comunicación seculares, mundanos e incrédulos, ¿Verdad? Sólo un problema: esa prédica informática ha calado hondo en una gran parte de la población. Y, lamentablemente, con todo el dolor del alma debo reconocer que también en una gran parte de lo que llamamos la iglesia. ¿O no hay cristianos que tienen terror de las cosas satánicas? Ojo: yo no te digo que te hagas una fiesta, sólo que entiendas que eres hijo del más grande de todos, no de una imitación como son ellos.

Mira; cuando tú entiendes que eres, no sólo imagen de Dios, sino que eres un ser espiritual; eres capaz de cambiar el ambiente espiritual de una región con sólo haber puesto un pie en ella. Cuando uno entra en la dimensión del Espíritu, es cuando uno adquiere de verdad las características que Dios te ha dado, y que no las usas, porque vives asociado a la esfera de tu cuerpo natural.

No hay nada que tú no puedas hacer en el mundo espiritual. Lo que te estoy diciendo, por si no te cayó la ficha todavía, es que tú puedes hacer cualquier cosa en el nivel espiritual, ¡Cualquier cosa! El problema está en que como nunca te han enseñado esto, tampoco te han preparado para caminar en la dimensión del espíritu como un gigante, porque has crecido cantando aquello de “tú puedes tener paz en la tormenta”, cuando en realidad tú puedes ser un provocador de tormentas.

Y, además, puedes ser el más grande dolor de cabeza que el infierno va a tener. Un ejemplo: ¿Eres mexicano? Tú puedes ser esa persona que Dios utilice para libertar a México. Y lo mismo cabe para todos los demás países representados por cada uno de ustedes que visitan esta Web. ¡No es necesario un ejército! ¡Un solo hombre aferrado de la mano del Señor puede hacerlo!

Veamos: el diseño con el cual Dios creó al hombre, es un diseño espiritual. Por ejemplo: ¿Cuántos sentidos tienes tú en tu cuerpo? Cinco, ¿Verdad? Ahora trata de imaginarte cuántos sentidos tienes tú en tu espíritu. Y te doy un ejemplo que a lo mejor no conoces. ¿No te ha pasado que te suena el teléfono y, antes de atender, y sin mirar la pantalla del visor, tú es como que ya sabes quién te está llamando? Ese es un sentido del espíritu.

Algunos hablan de intuición, otros de premonición. Y como el ocultismo y la hechicería se valen de ellos, todos suponen que ambas cosas son satánicas. ¿Sabes qué? Satanás jamás podría imitar algo que no haya hecho Dios en primer término. ¿Has visto personas levitando suspendidas en el aire en alguna de esas películas de terror? Todos decimos: ¡Ah! ¡Eso es satanismo puro!

Cierto, es satanismo puro. La película y la promoción de todas esas cosas, pero ¿Sabes qué? Si Satanás consigue que una persona quede suspendida en el aire, ¿Tú crees que Dios no lo hará? ¡Dios tiene el poder para hacer eso, Satanás apenas imitó algo! Aprende: Satanás jamás podrá hacer algo que Dios no haya hecho antes.

Yo creo que ya hemos escuchado mucha teología. Hemos escuchado decenas, centenares de prédicas. Ahora, lo que necesitamos, es caminar en la dimensión del Espíritu. Lo que tú no has podido entender en diez años de escuchar prédicas, el Espíritu te lo da en diez minutos.

Para la palabra Conocer, en el griego, hay varias palabras, ustedes lo saben. Una de ellas, es Gnosis. Gnosis, significa Conocimiento, pero ese conocimiento que adquieres en el colegio, en la universidad, o sea: un conocimiento gradual e intelectual por el estudio. Gnosis.

Pero hay otro verbo, que es Oida. ¿Sabes que significa oida? En la Biblia lo traducen como Conocer, Conoció, pero en realidad es esto: en este instante, no lo entiendo, pero al minuto siguiente, lo tengo clarísimo. Es un conocimiento revelado en un instante. ¡Es lo que le pasó a Pedro! Cuando Jesús le dice que eso que dijo no se lo reveló carne y sangre, lo que le está diciendo es que eso que Pedro manifestó no es Gnosis, sino Oida.

Ahora bien; lo cierto es que tú puedes entrenar esa capacidad de tu espíritu de tal forma, que tú cada día puedes recibir algo que nunca nadie te enseñó. ¡Eso es extraordinario! Eso debe activarse en la gente. ¡Se puede activar en ti ni bien termines de escuchar o leer esto! Tú no sabías nada y de pronto te levantas y empiezas a decir que esto es así, aquello es así y esto otro de tal o cual forma. ¿Y quién te lo enseñó? ¡No lo sé1 ¡Sólo sé que lo sé!

Eso es conocimiento revelado. Cosas que ojo no vio ni han subido a corazón de hombre, son las que Dios tiene guardadas para aquellos que le buscan. ¡Cosas que ojo no vio! Resulta ser que Adán, entonces, tenía un ingreso completo al mundo celestial. Pecó, pero a pesar de haber pecado, ustedes van a ver que él mantuvo una relación con Dios al pasar los años.

Él murió en el Señor. Él no murió en el pecado. ¿Lo vieron? ¡El diablo no va a ganar! ¿Saben? Adán partió con el Señor, también. Su último hijo se llama set, me parece, y habla justamente de lo que Dios espera. Dice que ellos invocaron el nombre del Señor después de él.

Cuando tú analizas la vida de los que estuvieron después, y te doy un ejemplo: Enoc. Enoc es un caso de colección, es un caso extraordinario. Este hombre caminaba tan cerca de Dios, que un día el Señor se lo lleva a tomar un café y no volvió hasta hoy.

Dios determinó una ley. Cuando peca adán, la ley se activa y dice: el que peca, muere. Está establecido que los hombres se mueran, y después el juicio. Pero le caía tan bien Enoc a Dios, que un día Dios dijo: ¡Bueno! ¡Dejemos a un lado la ley por una vez! ¡Enoc, véngase para acá, conmigo! Y se lo llevó sin ver muerte, ¿O no?

Es un hombre que partió sin ver muerte. ¡Era tan hermosa la relación que tenían! Dice que después que tuvo hijos e hijas, él lo describe así hablando de Enoc, dice que él caminó con Dios muchos, pero muchos años. Caminó con Dios.

¿Se acuerdan ustedes de Jacob? Hombre sinvergüenza, le quita la primogenitura a su hermano, se hace pasar por él. No sólo eso, ¿Conoces tú algún hermano que le haya quitado la herencia con engaños al otro? Incluso engañando a su propio padre de la manera que lo hizo. Y fíjate que Jacob también es un caso de estudio.

Un día, él ve a un ángel. Y este hombre apasionado, ¿Recuerdas lo que hace? Va y lo agarra del cuello al ángel. ¿Recuerdas el pasaje? Yo me pregunto cuántos de ustedes se atreverían a ir y hacerle una llave de judo a un ángel. La reacción normal de un mortal cuando ve un ángel, ¿Sabes cuál es? Se tira al suelo, se asusta, se agarra de los pelos, dice ¡Ay de mí!, qué se yo. Pero este no, éste fue y le cayó encima.

Lo que sucede es que Jacob tenía una virtud muy singular, era sumamente apasionado con lo que quería. Si nosotros tuviéramos al menos la cuarta parte de la pasión que Jacob tenía para sus cosas, hace tiempo que Latinoamérica sería espiritualmente nuestra.

Lo que quiero decir, es esto: empezando con Adán, podemos hablar de Jacob, que peleó con el ángel. Con Enoc, que caminó con Dios, con Noé, que vio a Dios y éste le hizo construir algo que él nunca hubiera aprendido. Puedo seguir con Moisés, que recibió un entrenamiento particular de Dios. Dios se le manifestó, habló con él. Abraham comió con él, lo recibió en su casa, o David.

Cada persona de la Biblia, de los treinta y nueve libros del Antiguo Testamento, y todos los del Nuevo Testamento, tuvieron acceso al mundo espiritual. Todos esos hombres de Dios, hablaron de cosas, no que les enseñaron, simplemente, sino que las experimentaron. Ellos caminaron con Dios, vieron el mundo espiritual y tuvieron un entendimiento de lo que pasaba.

¿Y por qué la iglesia del siglo veintiuno, no? ¿Por qué la iglesia del siglo veintiuno, parece que estuviera caminando a ciegas? Te doy un ejemplo: entra un brujo a la iglesia, ¡Y nadie se da cuenta! Y no es nada eso, todavía van los ujieres y le dicen: ¡Bienvenido, hermano! ¡Increíble! ¡Esa clase de iglesia es la única en donde se le dice bienvenidos a los demonios!

La pregunta, e: ¿Por qué ocurren estas cosas? Respuesta: porque la iglesia no ve. ¿Qué es el Reino? Quiero que me acompañes a la carta de Pablo a los Efesios. Hagamos un resumen rápido. Les he descripto hasta este momento, todo este proceso de separación que tuvo que pasar Adán. Vamos a Efesios 1. Y te recuerdo que Efesios, es de alguna manera una carta de Reino. Es una carta que no habla de lo natural; habla de lo espiritual

(Efesios 1: 3) = Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,

Bien rápido: ¿Dónde nos bendijo? En los lugares celestiales en Cristo. O sea que tú no vas a poder ser bendecido hasta que no llegues a los lugares celestiales. Porque las bendiciones, siempre están en los lugares celestiales. Veamos: ¿Por qué ese cristiano no tiene trabajo? Porque su trabajo está en los lugares celestiales. ¿Por qué no tengo mi casa? Porque tu casa todavía está guardada en el lugar celestial.

¡Es que necesito que el Señor me de esas dos cosas! ¡Ya te las dio! ¿Pero y dónde está que no los veo? En el lugar celestial, así que ve allí y recógelo. ¿Y cómo hago? ¿Dónde queda eso? Ese es tu problema. Ese es el problema. No sabes cómo llegar a ese lugar. ¿Notas lo que Pablo está diciendo? Que nos bendijo en los lugares celestiales.

Entonces, mucha gente, ¿Qué ha dicho? Esta es filosofía sencilla: “Bueno…es que entonces en esta vida no tendré mucho, pero en la otra vida, un día, tendré todo…” Escúchame, pequeño animalito de dos patas, ¿No te das cuenta que allá en la gloria no vas a necesitar ni casa, ni vestirte, ni nada de eso? ¡Tú necesitas todo eso, aquí!

(4) según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,

A ver, ¿Cuándo dice que te escogió él? ¡Ah, sí! ¡Yo tengo cinco años de convertido! Pero no está hablando de eso. Tú tal vez tengas cinco años de convertido, pero antes que tú tengas este cuerpo, ya existías. Porque, -te recuerdo-, eres un espíritu eterno. Escucha: ¿Cómo Dios pudo haberte escogido antes de la fundación del mundo, si tú tienes treinta años, veinte años, cuarenta años, cincuenta años.

Escucha esto; los que han trabajado con niños, saben perfectamente que el concepto más difícil para enseñarle a un niño, es el concepto del tiempo. Un ejemplo: el pequeño te dice que ayer fueron al parque, cuando en realidad fueron hace dos semanas. ¿Sabes por qué le sucede eso? Porque cuando él viene, no tiene concepción de tiempo, es eterno.

Lo último que un niño asimila, es el concepto kronos, porque no está en su naturaleza el tiempo; porque es eterno. ¿De qué estamos hablando? Simple, estamos revelando cómo opera el mundo espiritual. Escúchame; si tú piensas que existes desde hace veinte, treinta, cuarenta, cincuenta o sesenta años, los que tengas, estás entendiendo esto como un ser físico. Pero, antes que tú estuvieras en ese estuche, que cada vez se va a poner más arrugado, más incómodo, más molesto, tú ya existías.

Jesús está orando, Juan 17, y dice: Padre, te agradezco por todo lo que has hecho, y una serie de cosas más, y luego dice: de los que me diste, no te perdí ninguno; sólo el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese. Y luego dice: Tuyos eran, y me los diste. ¿Cómo que tuyos eran? ¡Estaban en el mundo, eran unos pecadores tremendos! No, tuyos eran.

Cuando tú empiezas a entrar a la dimensión del espíritu, tú empiezas a descorrer el velo de lo temporal y empiezas a moverte en la eternidad. Todo lo que ustedes ven, aquí, va a pasar. ¿Sabes qué dice la Biblia? Que el que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre. No importa cuán bonita seas, o cuan guapo y galán seas; de aquí a unos cuantos años, te vendrán arrugas que ninguna crema te podrá borrar. Pero, si tú hoy descubres tu identidad en el espíritu, no hay tiempo, no hay limitación, no hay impedimento que pueda evitar que tú logres lo que quieras.

Escucha: si no entiendes esto vas a estar orando veinte años por una cosa y jamás te será dada. ¡No me diga eso, hermano! ¡No me maldiga! ¡No me ate con las palabras! Ni te maldigo ni te ato, sólo te digo lo que Pablo dice.. El día que tú pediste lo que sea que hayas pedido, al instante eso te fue concedido. ¿Qué? ¿Y entonces por qué no me llega? Ten paciencia.

(Verso 5) =…en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, (6) para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, (7) en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, (8) que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia,

Escucha: ¡No me digas que no sabes o no puedes! ¡Aquí dice que te dio toda la sabiduría y la inteligencia! ¡No hay nada que pueda hacerte pensar que no sabes nada! ¿Cuántos creen esto? ¡Dice que ya nos hizo sobreabundar! Pero hermano… ¿Sabe qué pasa?, que a mí me cuesta. – No; no se trata de que te cueste, ¡Se trata de que no crees! Mira lo que dice a continuación.

(9) dándonos a conocer el misterio de su voluntad, (¿Te das cuenta? Tú ya no puedes decir que no sabes cuál es la voluntad de Dios para tu vida, o que no sabes cuál es tu ministerio, o tus dones. Es un misterio, dice, pero no es ningún misterio para aquellos que han entrado a la dimensión del espíritu) según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, (¡Ah! ¡Muy bien! ¿Y qué es lo que Dios se ha propuesto en sí mismo?)

(10) de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.

¿Qué es el Reino? Reino es la unión de cielos y tierra. Es lo que el diablo quebró cuando se produjo el pecado, ¿Estás entendiendo? Entonces, cuando Jesús viene y dice: El Reino de los Cielos se ha acercado, está queriendo decir que ahora sí Cielos y Tierra se pueden unir de nuevo. Hechos 3:19-21, lo que ya hemos leído. ¿Qué es lo que tiene que ser restaurado? El Reino de Dios tiene que ser restaurado sobre la iglesia, cielos y tierra se deben unir.

Pero, ¿Cómo es esto? ¿No están unidos todo el tiempo? ¡No, no están unidos todo el tiempo! Nosotros los unimos. Entonces, ¿Qué sucede? Si yo te digo ahora que mires hacia tras, vas a ver lo que sea que tú ya sabes tienes detrás. Muebles, calle, no lo sé, donde quiera que me estés escuchando o leyendo. Lo único que tú no vas a ver es al ángel que está detrás de ti.

Para poder ver el ángel que está detrás de ti deberías hacer un esfuerzo bastante grande, porque no estás entrenado, pero hay un ángel allí. Tan cierto como que tú vives con personas a las que puedes ver y tocar, es que detrás de ti hay alguien que te guarda. Si ves el mundo espiritual, cuando te subes a un avión podrás ver la cantidad de demonios que te ven y dejan pasar, porque tus ángeles van contigo, resplandeciendo.

Pablo está caminando, por una de esas callejuelas, allá en Asia, y sale a su encuentro una joven que le dice: ¡Escúchenlos, porque ellos hablan de parte del Dios viviente! Pablo la mira, le pone su mano en la cara y dice: espíritu, ¡Sal de ella! Era un demonio. ¡Y a Pablo, nadie le iba a tomar el pelo! Aunque ella viniera y les dijera verdades. ¡Demonio, sal fuera! ¿Pero qué pasa, hermano Pablo? Nada hija, que ya eres libre. No todo el que me dice Señor, Señor, es de los míos, Yo debo saber quiénes son de los míos.

Cuando tú entiendes esto, entras en una zona de revelación. Hay lugares en los que Dios, incluso, ni siquiera te permite tomar contacto físico mínimo con nadie. Ni saludar dando la mano te deja. Cuando hay una comprensión del mundo espiritual, tú ya no te mueves a ciegas. Tienes un nivel mayor de entendimiento.

Los niños suelen ser así. Ellos tienen, por propia naturaleza virgen de contaminaciones civilizadas, un mayor ingreso al mundo espiritual. Para ellos lo espiritual forma parte de sus vidas, lo han visto desde recién nacidos. Por eso la gran mayoría de niños no quiere que se les apague la luz al ir a dormir. Porque para ellos la oscuridad no es algo, ¡Es alguien!

¡Bueno, hermano, pero tampoco vamos a exagerar tanto! No, es verdad, pero ¿Tú tienes dudas que los niños ven cosas en el plano espiritual que los adultos no vemos? Sí, claro, puede ser, pero lo que ocurre es que resulta un poco difícil de aceptar. ¡Claro! Cuando te enfermas de alguna patología de contagio, ¿Eres consciente que se te metieron en el organismo algunas bacterias infectadas que te la produjeron, verdad? Sí, claro. Ah, ¿Y entonces por qué no crees en el mundo espiritual? ¿Crees que te enferman unas bacterias invisibles que no puedes ver, pero no aceptas que ciertos demonios te opriman aunque no los veas?

Con esto, lo que te estoy enseñando es que, el enemigo que tú y yo tenemos, es invisible. Pero sólo se vuelve visible cuando tú o yo tenemos una visión espiritual, de otro modo jamás lo veremos. Ahora bien, te pregunto: si te he dicho que tú eres un ser espiritual, ¿Te parece que tienes o no tienes acceso al mundo espiritual?

¿Sí, verdad? ¿Cómo podrá sobrevivir un ser espiritual si no se le permitiera tener acceso al mundo espiritual? Pro y entonces, hermano, ¿Por qué todavía no veo nada? Simple; ¡Porque no estás entrenado! Porque hay un velo sobre tu entendimiento, que no te deja permear esa parte. Ahora; si tú aprendes a descorrer ese velo, tú puedes entrar a la dimensión espiritual y cambiar la situación.

¿Por qué? Porque lo que estás viendo en el mundo natural, es el reflejo de lo que ocurre en el mundo espiritual. Si tú pudieras ver, por ejemplo, en este momento, Jerusalén, Haifa, El Líbano, y pudieras ver lo que está pasando en el mundo espiritual, esa batalla que en estos tiempos todavía se libra en Israel, tú podrías ver que también se está librando encima de Israel.

Ahora bien; visto todo esto y observado al detalle, debo preguntarte: ¿Cómo podrás tú cambiar la situación espiritual de tu país, cualquiera que este sea, si ni siquiera sabes cómo es tu propio espíritu? ¿Cómo vas a poder cambiar los aires de un lugar, si ni siquiera puedes cambiar el de tu dormitorio? No importa quién te ore, no importa a cuantos congresos o conferencias asistas, si tú no tienes una comprensión del mundo espiritual, no podrás hacer nada.

¿Qué es adoración profética? Es ver cómo están adorando arriba, para repetirlo aquí abajo. Y cuando cielos y tierra se unen en lo mismo, explota el lugar. Eso es todo. Eso es adoración profética, lo otro es cántico nuevo. Y eso es muy común. La adoración profética es ver lo que está pasando en los cielos, y repetirlo tal cual aquí abajo. Cielos y tierra unidos. Venga a nosotros tu Reino. Y cuando cielos y tierra se unen, empieza a suceder de todo. La gente se sana, el gozo inunda el lugar. Eso es el Reino. ¿Y qué debe ser restaurado en la iglesia? El Reino.

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Pecados Invisibles

Te acordarás que cuando Gedeón fue a tomar la tierra y a liberarla de los madianitas, primero se habían juntado una gran cantidad de ejércitos, pero Dios los redujo a tan sólo trescientos, que tenían ciertas características. Y una de las cosas que dios le dijo a Gedeón, es que nadie que tuviese miedo, podía ser parte del ejército, porque ese miedo contagiaba a los otros soldados.

Entonces, una de las cosas más importantes que tenemos que tratar como soldados de Jesucristo, es nuestro temor. Y la palabra dice que el Señor venció la muerte, para por medio de su propia muerte, vencer al que tenía el imperio de la muerte, y que tenía sujetos a todos los que por el temor a la muerte, habían caído a servidumbre de ese sentimiento.

Cuando hablamos del temor de la muerte, no solamente hablamos del temor a morirte. La muerte es todo un imperio. La muerte es toda un serie de cosas, y el diablo maneja el temor para intimidarnos, para limitarnos, para detenernos, para que no podamos avanzar, y es una de las estrategias más importantes del diablo, el usar todo tipo de temores.

Temores financieros. No te das una idea de la cantidad de gente cristiana que tiene alto grado de temor por lo que su futuro laboral le tenga preparado. Uno de los temores más clásicos y hasta tradicionales en estos territorios latinoamericanos, es al de quedarse sin trabajo y vivir en la incertidumbre de cómo serán sustentados. Debo decirte que todos estos temores, provienen del imperio de la muerte.

Y Jesús vino, por medio de la cruz del calvario, a vencer al que tenía el imperio de la muerte. Porque nosotros, los hijos de Dios, no podemos ser controlados por el temor. El temor es una fuerza terrible, es una fuerza que paraliza el alma, es una fuerza que te va a hacer tomar todo tipo de decisiones equivocadas. Entonces, tenemos que saber que esta es una estrategia del diablo.

(1 Juan 4: 7) = Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. 

(8) El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. 

(9) En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. 

(10) En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. 

(11) Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. 

(12) Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros. 

(13) En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu. 

(14) Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo. 

(15) Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. 

(16) Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. 

(17) En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. 

(18) En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. 

(19) Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. 

Nota que aquí estamos viendo algo muy importante, que de alguna manera es la contraparte y lo que al mismo tiempo, nos lleva a vencer el temor. Y ese algo, es el conocimiento del amor de Dios. Conocer el amor de Dios y amarnos los unos a los otros, no es una opción más, es la esencia del evangelio. El que no ama a su hermano, no conoce a Dios.

Si alguno dice que conoce a Dios, pero por distintas razones se la pasa persiguiendo fieramente a los hermanos, deberé pedirle disculpas, pero tendré que decirle que de ninguna manera conoce a Dios, y es más, creo que incluso necesita salvación. Porque el Reino de Dios, necesariamente, se manifiesta en el amor de los unos por los otros.

Veamos: mientras más miedos tenemos, más estamos enfocados en nosotros mismos, más control personal tratamos de tener de todas las cosas. Es decir: yo temo, porque me estoy protegiendo a mí mismo. Cuando mi vida se transforma de ser egocéntrica, de estar pensando solamente en mí, en mis necesidades, en lo que a mí me afecta, en lo que a mí me puede pasar, es decir, todo lo mío: mis propiedades, mis cosas, y me enfoco a los demás, entonces es cuando empiezo a perder el temor.

Porque ya no me tengo que proteger yo mismo. Al estar yo amando, mi enfoque está en el dar, en ver qué puedo hacer por los demás. Y cuando dice aquí que el perfecto amor echa fuera el temor, esto es algo sumamente importante. Míralo así; imagínate que se produce un hecho imprevisto del tipo catástrofe y estás viendo a gente, incluso niños, corriendo riesgo de vida. ¿Vas a ponerte a pensar en los riesgos de echarle una mano y salvarlos? El perfecto amor, echa fuera el temor.

Lo que quiero decir es que, cuando dejamos de considerar riesgos propios, para ponernos a pensar en las necesidades ajenas, es cuando empezamos a crecer. La palabra te lo dice, cuando consigna que en esto se perfecciona el amor, en que demos la vida por los demás. Lo que quiero decirte es que el temor se va, indefectiblemente, cuando hacemos algo por los demás.

Y esta es la esencia de la guerra espiritual. La guerra espiritual no es el afán de irme a agarrarme a trompadas, a puñetazos con los demonios. Escucha; si tienes esa mentalidad, es probable que el diablo te haga alguna cosquilla que te va a doler. Porque lo único que vence al diablo, es el amor. El diablo no puede contra el amor. El amor vence todas las cosas.

Y si no, pregúntale a cualquier satanista que conozcas, qué les pasa cuando se enfrentan con alguien que tiene amor. ¿Sabes qué? Hay una sola fuente de amor y es Dios; el diablo no produce amor. La carne no produce amor. La única fuente de la que fluye el amor, es Dios. Y los que conocen más que yo de esto, dicen que hasta un inconverso puede ser imbatible ante el diablo si manifiesta amor. Porque al hacerlo, está manifestando algo que le pertenece a la naturaleza de Dios.

Y, por el contrario partida, y todos lo sabemos, hay mucho cristiano que no ama. Entonces el diablo lo golpea, y le roba, porque están enfocados en sí mismos. El cartón del blanco en el que los demonios se entretienen haciendo puntería, es el que tiene dos letras gigantes, dice. YO.

De hecho, el propósito central de la guerra espiritual, no es derrotar al diablo, es arrebatarle las almas para Dios. El propósito de la guerra espiritual, no es tener un gran enfrentamiento, sino salvar a la gente. Y esto conlleva a un gran amor. Porque entrar en las esferas peligrosas, es manifestar el perfecto amor. El amor es el poder más grande del universo.

Y será necesario para la guerra, porque la guerra sigue siendo guerra. No es ni cantar ni hacer fiesta, como tantas veces hemos visto. Puede haber eso en un momento de celebración de alguna victoria, pero la guerra es guerra y en algún momento puedes llevarte un golpe. De hecho, muchos que habían llegado atraídos por ese evangelio “light” que sólo preanunciaba goce y alegría, al sufrir ese golpe, se han amedrentado y se han alejado. ¿Motivo? Estaban haciendo guerra espiritual, pero por el motivo equivocado.

Querían ser los héroes de la congregación. Querían ser los grandes guerreros y deslumbrar a las hermanitas jóvenes. Demasiado ego para salir ileso en ese tipo de confrontaciones. Sin embargo, cuando estás por allá abajo sufriendo la cruz porque el diablo te golpea, hay una sola fuerza capaz de levantarte. Y esa fuerza es el amor de Cristo. Y entonces, sea lo que sea que estés viviendo, lo miras a Satanás y le gritas: ¡A mí no me detienes con esto!

Pero, sólo puedes decirle eso si estás seguro que nada en este mundo es tu tesoro ni tu riqueza. Que mucho más de todo lo que eres y todo lo que posees, es el amor que tú tienes por las almas perdidas. Y te dispones a arrebatárselas del fuego del infierno venga lo que venga y pase lo que pase. Y él lo sabe a eso, y tiene que someterse sí o sí.

Y es ese amor el que va a levantarte, aun en medio de cualquier clase de sufrimiento o dolor que estés pasando, porque el perfecto amor, echa fuera todo temor. Y así es como que sabes, que sabes, que sabes, que el que está permaneciendo en el amor, tiene el golpe final. Y al final verás la victoria, y verás los avivamientos. Y sabemos que muchos de los avivamientos de Latinoamérica y de muchas partes del mundo han sido posibles, porque hombres valientes entraron a arrebatar y a derribar los tronos del infierno.

Y el que ha tenido experiencias fuertes que le han permitido ir mucho más allá de un culto de domingo, y han logrado meterse en el corazón mismo de Dios y tener contacto con esa clase de amor, jamás vuelve a ser la misma persona. Viene y quiere que ese amor se desparrame por todo el planeta. Porque convengamos que la iglesia, tal como la conocemos, es simpática y amable en cuanto a los unos con los otros, pero todavía mucho lamento que no ha entendido la calidad de ese amor que da la vida hasta la muerte.

Creo que tampoco ha entendido al verdadero amor que vence todas las cosas. Y te doy un ejemplo: si ves que alguien corre un peligro inminente, ya sea en la calle, en un trabajo de altura o algo parecido, y te angustias por lo que pudiera pasarle a esa persona, tú estás siendo víctima y prisionero del temor, y mientras te sientas así, no podrás llevar la Palabra del Señor a las naciones, no estás habilitado.

¿Y cuál es la salida, entonces? No tener temor bajo ninguna circunstancia. Aun cuando no sepas lo que va a hacer el Señor en tal o cual situación, tú no vas a temer y vas a confiar en que, haga lo que haga Él, suceda lo que suceda, Dios sigue estando en control de todo y tú no debes ni puedes tener temor. Porque en la mayor cantidad de casos, a lo que más teme el hombre, es a perder totalmente el control de las cosas.

Cuando el hombre o la mujer sienten que no tienen control de una situación y que sí o sí deberán dejarla en manos del Dios en el que dicen creer y confiar, allí es donde el miedo los toma de tal manera que puede llegar incluso a paralizarlos y dejarlos absolutamente vulnerables a lo que Satanás quiera hacer con ellos.

De allí es donde extraeremos una verdad simple y sin aspavientos ni espectacularidades: la única forma de vencer al miedo, es confiando totalmente en Él. Claro está que, para confiar totalmente en Él, debes dar pasos enfrentando tus temores. Escucha: el temor no se vence porque alguien te ponga la mano encima, tampoco porque alguien te predique unas cuantas verdades. El temor se vence porque te atreves a enfrentarlo.

Porque te atreves a plantarte en el amor de Dios y entrar al territorio que más temor te produce. Estoy hablando de tu alma. Y presta atención, porque existe una gran diferencia entre vencer al miedo y solamente sobreponerse al miedo. Si tienes que quitarte algo que posees para dárselo a alguien que lo necesita, ¿Por qué vas a tener miedo que luego te falte? ¿No está el Dios de todo poder detrás de esa decisión?

¿Puede alguien que se diga creyente, suponer que va a servir a Dios y Dios no lo va a respaldar en todo lo que necesite? Si un lirio tiene una belleza que ni aún Salomón tuvo, ¿Cómo no va a prevalecer el Reino de Dios y su justicia? Si Él alimenta todas las aves del campo y todo el ecosistema sin ninguna ayuda humana, ¿Cómo no alimentará y sostendrá a quien le sirva?

Lo que sucede es que estamos tan llenos de mentiras y de sistemas, de temores, simplemente porque no lo conocemos a Él como debemos conocerlo. Escucha: si estás en servicio y Dios te pide algo, ¿Vas a pensar que si se lo das, luego Él desaparecerá de tu vida? El que no ama, no conoce a Dios. Y el perfecto amor, echa fuera todo temor. Cualquier otra cosa, tú lo sabes, es Babilonia.

(Apocalipsis 17: 1) = Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas; (2) con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación.

(Verso 4) = Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; (5) y en su frente un nombre escrito, un misterio: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA. 

Aquí estamos viendo como Babilonia es un sistema religioso y también de fornicación espiritual. Aquí ves cómo los reyes de la tierra han bebido del vino del furor de su fornicación, de la inmundicia de sus fornicaciones. Ella es ramera, ella es fornicaria. Ella viene y corrompe con un sistema religioso, con un sistema de hombre.

Y cuando hablamos de fornicación espiritual, el libro de Apocalipsis también nos habla acerca de estas fornicaciones, y de cómo Jezabel es una fornicaria que enseña a los hijos de Dios a fornicar. Y la fornicación espiritual tiene que ver con la idolatría. La fornicación espiritual es lo que se hace en muchas iglesias que pretenden abaratar el costo real del evangelio, un evangelio, si tú quieres llamarlo así, que no se tenga necesidad de pasar por la cruz.

Un evangelio que permita que se llenen los templos, que es lo que verdaderamente interesa. En suma, lo que se propone es un evangelio en donde la gente pueda sentir el goce y el calor de una relación, pero sin el compromiso de contraer un matrimonio. Sentir el impacto del Espíritu Santo y sus experiencias agradables, pero sin contraer ningún compromiso, eso se llama fornicación espiritual.

Y la reina de las rameras, dice que enseña a fornicar. El sistema religioso babilónico es ese, y nos guste reconocerlo o no, todos venimos de Babilonia. Se llame como se llame el lugar en donde hayas comenzado, las tradiciones y las costumbres religiosas, convierten a ese lugar en Babilonia. Y de allí vienes tú, yo y el noventa y cinco por ciento de los cristianos de hoy.

Y la Palabra, sin prestar demasiada atención respecto a si es uno u otro lugar, lo que dice abiertamente, es: ¡Salid de ella, pueblo mío! A ver: ¿A quién te parece que le está hablando, al impío o a su pueblo? Entonces, dice que salga de allí, pueblo mío. Y eso, si yo no leo mal, significa que el pueblo de Él está ¿En dónde? En Babilonia.

Porque no te dice que vayas a anunciarles a las naciones que salgan de Babilonia, te dice que salgas de ella a ti, que eres pueblo suyo. Babilonia, reitero, es un sistema religioso que está arraigado en la fornicación espiritual. Sin ir muy lejos, alguna vez hemos hablado del querubín protector del rechazo. Y cómo el rechazo original, va a ir formando murallas edificadas por este querubín protector, siendo muchas de ellas, murallas religiosas.

Porque es mucho más fácil ser religioso, que ser creyente en el espíritu. No te cortes el cabello, no te pongas pantalones, no te pintes, no… ¿Y el espíritu? Babilonia se opone a que le demos le prioridad al Espíritu Santo, porque sabe que con un solo movimiento, el Espíritu la deja fuera de combate. Porque Babilonia está edificada desde el mismo cimiento del rechazo original, y es fornicaria por naturaleza.

(Romanos 1: 21) = Pues habiendo conocido a Dios, (Escucha: ¿Está hablando de los que nunca conocieron a Dios o de los que sí lo han conocido?) no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, (Aquí está Babilonia, aquí está el sistema religioso) y su necio corazón fue entenebrecido. 

(22 Profesando ser sabios, se hicieron necios, (23) y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. 

El hombre, por naturaleza, es religioso. El hombre, por naturaleza, es babilónico. El hombre, por naturaleza, quiere adorar lo que puede tocar. Entonces, como no puede tocar al mundo invisible, entonces decide adorar lo que tiene más cerca cada día, al pastor, por ejemplo. Y es un error, de acuerdo, pero que se agrava y mucho cuando ese pastor, permite que alguien le prodigue una adoración que sólo le pertenece a Dios.

A la idolatría la llevamos encarnada. Y es tiempo de tomar un hacha y comenzar a derribar un árbol que no sólo ha corrompido tu ciudad, o tu provincia, sino que incluso puede haber llegado a corromper tu país completo, conjuntamente con todas las naciones de la tierra a las que ha podido conmover. Y es a eso a lo que viene el Reino de Dios, a darle con el hacha a ese árbol. Y recién una vez que ese árbol se derrumbe, es que podremos entrar a la plenitud de la gracia que nos lleva de gloria en gloria.

(Isaías 57: 3) = Mas vosotros llegaos acá, hijos de la hechicera, generación del adúltero y de la fornicaria. 

(4) ¿De quién os habéis burlado? ¿Contra quién ensanchasteis la boca, y alargasteis la lengua? ¿No sois vosotros hijos rebeldes, generación mentirosa, (5) que os enfervorizáis con los ídolos debajo de todo árbol frondoso, que sacrificáis los hijos en los valles, debajo de los peñascos? 

(6) En las piedras lisas del valle está tu parte; ellas, ellas son tu suerte; y a ellas derramaste libación, y ofreciste presente. ¿No habré de castigar estas cosas? 

Generación del adúltero, hijo de la hechicera y de la fornicaria. Dios le está hablando a siglos de generaciones latinoamericanas, que provenimos de culturas tremendamente derramadoras de sangre, fornicarias, hijos de la hechicera, hijos del adúltero, porque es abominable para quienes viven en el espíritu, ver las aberraciones de la idolatría que suceden en nuestros países de Latinoamérica. En algunos más, en otros menos, pero en todos algo.

Esto tiene que detenerse. Y nosotros somos una generación que se ha levantado como un dique, como una presa que detiene toda una maldición de siglos que viene trayendo toda una generación de adúlteros, de hechiceros. Y es esta la generación llamada a ponerle freno a eso y a decir que ya está, que hasta aquí llegaron, que ahora viene otro tiempo y bajo otros parámetros.

Y fíjate, que muchos de ustedes que hoy me están escuchando, quizás sean los primeros de su generación que se levantaron en contra de todas estas cosas, y detrás de ustedes viene toda una línea familiar de terrible idolatría, de hechicerías, de fornicaciones.

(Oseas 4: 12) = Mi pueblo a su ídolo de madera pregunta, y el leño le responde; porque espíritu de fornicaciones lo hizo errar, y dejaron a su Dios para fornicar. 

Quiero que ahora compares esto con lo que leímos hace un momento en Romanos 1. Habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, sino que siguieron sus razonamientos. Y aquí vemos a un espíritu que se llama espíritu de Fornicaciones, la Gran Ramera, la Babilonia, el sistema religioso es un sistema de fornicaciones. Y dice que el espíritu de fornicación los hizo errar y dejaron a su Dios para fornicar.

(13) Sobre las cimas de los montes sacrificaron, e incensaron sobre los collados, debajo de las encinas, álamos y olmos que tuviesen buena sombra; por tanto, vuestras hijas fornicarán, y adulterarán vuestras nueras. 

(14) No castigaré a vuestras hijas cuando forniquen, ni a vuestras nueras cuando adulteren; porque ellos mismos se van con rameras, y con malas mujeres sacrifican; por tanto, el pueblo sin entendimiento caerá. 

Aquí vemos que espíritus de fornicaciones los hicieron errar. Y que conste que estamos viendo un panorama de siglos, estamos viendo a un continente entregado a la idolatría, entregado a la hechicería, en la mayor parte de nuestros pueblos. ¿Por qué crees que abundan las drogas? La palabra droga, te recuerdo, es la palabra pharmakeia, y la palabra pharmakeia, es hechicería. ¿Usted me quiere decir que la droga sobreabunda en nuestros países por causa de la idolatría? Ni lo dudes. ¡Claro que es por eso!

Nadie tiene dudas en este pleno siglo veintiuno que estamos transitando, que existe una tremenda debacle moral de la gente. Las filas de lo que hoy llamamos la iglesia cristiana, están llenas de fornicación, a esto lo ignoran sólo los que deciden no querer verlo. ¡Hasta púlpitos están fornicando, y no sólo con sus testimonios de vida, sino con sus palabras, con sus doctrinas!

De hecho, esto que decimos no implica ninguna condenación para nadie. La Palabra dice que Él vino a restaurar el orden. Hay cosas que tenemos que hablarlas porque tienen que ser restauradas en la iglesia. Hay cosas que necesitan que un hacha las corte y las desguace. Tiene que haber un límite. Dios tiene un límite en su paciencia. La Biblia entera te muestra que es así.

No podemos seguir poniéndole un barniz de piedad a la iglesia. O somos transformadores, o somos gente genuina, o somos gente del Espíritu. ¿Por qué seguimos haciéndonos los distraídos y mirando para otro lado cuando algo corrupto nos pasa cerca? ¿A quién queremos engañar? ¿Crees de verdad que puedes engañar a Dios?

Porque al mundo no lo vas a engañar. El mundo sabe perfectamente las cosas que estás haciendo. Tus hijos, tu familia sabe perfectamente las cosas que estás haciendo. Tus amigos saben perfectamente en las cosas que andas o no andas. ¿A quién queremos engañar con el discurso de que somos del Dios Altísimo? En realidad, ¿Somos o nos hacemos?

Viniste a este sitio a buscar palabra. Y la palabra, hoy, es que el cielo está hasta la coronilla de lo que está viendo. Como lo estuvo en la época de Sodoma y Gomorra. Está hasta la coronilla de la inmoralidad de las naciones y de la inmoralidad de lo que hoy se llama iglesia.

El espíritu de fornicación los hizo errar. Por eso las hijas se van y fornican, por eso las nueras se van y fornican, los hombres se van tras las prostitutas, y otros hombres se van tras otros hombres como ellos, y otras mujeres se van con mujeres como ellas.

Venimos arrastrando una maldición milenaria, que tenemos que solucionar como iglesia. Cuando Abraham lloraba ante Dios y le pedía que no destruyera la ciudad. ¡Si hubiera cincuenta justos! No los hay. ¿Veinte? Tampoco. ¿Diez? Menos. Lo siento, Abraham, dijo Dios; tengo que destruir la ciudad. Y fíjate que Dios no estaba buscando intercesores. Abraham no dijo: ¡Si hubiere diez intercesores! ¡Si hubiere veinte pastores! Un justo puede detener la destrucción de una ciudad, por el simple hecho de estar unido a la santidad de Dios.

Porque la justicia y la santidad, valen más que las muchas obras religiosas. Y hay mucha gente religiosa con el dedo señalador que, lejos de conocer a Dios, su corazón se ha ido entenebreciendo por causa de lo que está en la tierra. Porque el espíritu de fornicación, está por todos lados, tratando de hacer errar a la gente.

(Romanos 1: 24) = Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, (25) ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. 

(26) Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, (27) y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. 

(28) Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; 

¿Cuántas cosas, hoy, en estos tiempos, hace la iglesia sin tener en cuenta a Dios? Terminamos de leer que dice: deshonrando sus propios cuerpos. De hecho, deshonrar sus propios cuerpos tiene que ver con fornicación, con inmoralidad, puntos que en lo espiritual, lo dice la palabra, corrompen el alma y la llenan de tinieblas.

Y entonces dice: deshonraron sus propios cuerpos. Veamos el cuerpo humano. ¿Cómo podríamos deshonrar un cuerpo humano? No teniendo en cuenta a Dios. Empezaron a tratar a sus propios cuerpos de cualquier manera. Empezaron a meterse en el cuerpo cualquier cosa. Nunca le preguntaron a Dios si eso era bueno para sus cuerpos, o no. Y allí empezaron los desarreglos de las malas comidas, las bebidas, porque lo importante, en muchos sectores sociales, parecería ser llenar el estómago y se acabó. Con lo que sea.

Quien haga esto, pregunto: ¿Estará deshonrando su propio cuerpo, sin tomar en cuenta a Dios? Hay muchas cosas de las que Dios nos quiere alertar. Por ejemplo, el excesivo cuidado por lo estético. Hay lugares que son verdaderos centros, emporios de las cirugías plásticas reconstituyentes, así se las denominan.

Satanás, era el arcángel de la belleza. Y al perder su status de belleza, y al poner Dios una enemistad entre él y la mujer, Satanás pasa a odiar la belleza de la mujer. Entonces, una de las cosas que hace el diablo, es corromper la belleza de la mujer, para volverla un instrumento sexual para el hombre. Y millones de mujeres aceptan un dicho popular que es moda en varios de nuestros países, y que dice: “No hay mujeres feas, sólo maridos pobres”.

Y todos ríen casi alegremente cuando escuchan esto, porque no han entendido el sacrificio de sangre que existe cuando miles de mujeres se entregan al bisturí, en la búsqueda de elementos físicos que les permitan ser más seductoras. Y maridos que envían a sus mujeres, y las entregan a ese altar. Porque es un altar de sangre, y hay un principado que se llama Lilith, y que corrompe la imagen de la mujer.

Es un principado de una mujer voluptuosa, muy bella, de impactantes formas, cuya misión es la seducción, unida con Jezabel, y demanda sangre. Y hasta llegan a decir dentro de nuestros ambientes, muchas mujeres, que se hacen cirugías de mejoramiento físico, porque hay mucha competencia dentro de la iglesia. ¡Esposas de pastores andan en eso!

No entienden que estamos hablando de sangre derramada a modo de sacrificio. Un sacrificio de sangre que enluta un país con miles de mujeres entregadas al espíritu de Lilith. Hombres entregando a sus propias mujeres para satisfacer sus propias lascivias. Esto es una abominación que deshonra el cuerpo y va en contra de la propia naturaleza de Dios.

Porque nadie podría ni siquiera suponer que Dios iba a formar en el vientre de una madre, a una criatura fea y detestable. Dios te formó en el vientre de tu madre, no la naturaleza abstracta que enseña la ciencia. Y si fue Dios quien te formó, Él decidió que tengas el rostro que tienes, la nariz que te tienes, el color de ojos que tienes y todo, absolutamente todo lo que te hace único en el planeta.

Pregunto: ¿Podrá una rosa decirle a un clavel: soy más hermosa que tú? ¿Bajo qué parámetros lo haría? ¡Bajo parámetros propios o, lo peor, incentivados por libretos del infierno! Porque, ahora lo preguntaré de nuevo pero desde otro ángulo: ¿Es que existirá una flor fea? Si existiera, nadie la ha encontrado, todavía. Y, pregunto: ¿No son ustedes, hermanas, mucho más importantes y valiosas que esas flores? Que si a eso vistió Dios con la grandeza de un lirio, ¿Cómo no habría de vestirte a ti con la hermosura de su propia identidad?

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