¿De Qué Justicia Estamos Hablando?

003 - De Que Justicia Estamos Hablando

     Que los tiempos cambian, no pueden quedarle dudas a nadie. Que las cosas que en otros tiempos eran inapelables e irrevocables, hoy se sujetan a cuestiones que en otra época ni siquiera eran tenidas en cuenta, mucho más. Que la ambición de poder por parte de la naturaleza humana obra en todo eso con diferentes estrategias oscuras, tampoco es un secreto.

     Una de las áreas de controversia en los últimos años, tiene que ver con la justicia terrenal. En diferentes latitudes del mundo, (Y mi país no es la excepción), la credibilidad y confianza en jueces y fiscales va decreciendo día a día. A las causas hay que buscarlas en las diferentes maniobras políticas domésticas, pero tienen rebote en hechos concretos, puntuales. Y de hecho, no estamos hablando de extinguidas ideologías, estamos hablando de intereses, específicamente de dinero y poder o la inversa.

     En otras épocas no tan lejanas, la consolidación del poder pasaba por la fuerza directa, sin simulaciones ni eufemismos. El que poseía el control de las armas, tomaba el control del poder. Pero a un mal notorio solía oponérsele otro no menos oscuro: las rebeliones. Nuestras historias están repletas de estos episodios y, supongo, cada uno habrá tomado en su tiempo y momento la postura más acorde a sus convicciones íntimas. Porque, hasta donde yo lo entiendo, el creyente no tiene una ideología política nacional por una simple razón: el creyente pertenece a un Reino monárquico que tiene un Rey indiscutido. El resto obedece.

     Hoy, los poderes procuran sostenerse no ya a partir de las armas o la fuerza, sino de lo que todavía denominan como justicia. Hay retazos de la historia bíblica que nos muestra la endeblez de esa supuesta justicia humana. En 2 Samuel 8:15, leemos: Y reinó David sobre todo Israel; y David administraba justicia y equidad a todo su pueblo. Listo. El rey era el juez y, su sentido de la equidad y la justicia, podía alegrar o amargar a todo un pueblo.

     Pero David tiene un hijo, Absalón, que terminará cometiendo alta traición, todos conocen la historia. Y fíjense en qué se afirmaba él para que sus paisanos le depositaran su confianza y le avalaran lo que pensaba hacer. En 2 Samuel 15:4, expresa: Y decía Absalón: ¡Quién me pusiera por juez en la tierra, para que viniesen a mí todos los que tienen pleito o negocio, que yo les haría justicia!  ¿Verdad? No, propaganda. Auto-promoción, si quieres un término más actualizado. Pero muy claro en el sentido de que tanto David por el lado positivo, como Absalón por el lado sedicioso, sabían perfectamente que ejecutar justicia era un anhelo de todo un pueblo. ¿Y sabes qué? Lo sigue siendo.

     La gente del común, esa que se levanta todas las mañanas, concurre a sus trabajos, cuida a su familia y aspira a vivir más o menos con dignidad, sin caer en los facilismos ideológicos o de la politiquería mediocre, sólo quiere ser tratado con justicia y equidad. No es de los corruptos que pretende privilegios o favoritismos, pero tampoco de los que aceptan mansamente ser esclavizados por otros hombres sin detenerse por un momento a pensar que, allá arriba, en el Trono de la Gracia, está el que no permitirá de ninguna manera que uno solo de sus justos, (Obedientes), vea corrupción ni padezca injusticias.

     Ya lo ha dicho el autor de Eclesiastés, cuando en el capítulo 5 y verso 8, consigna: Si opresión de pobres y perversión de derecho y de justicia vieres en la provincia, no te maravilles de ello; porque sobre el alto vigila otro más alto, y uno más alto está sobre ellos. ¿Está más que claro, verdad? Debería estarlo, sobre todo para tantos y tantos cristianos que, a diario, son víctimas de las propagandas disfrazadas de los intereses mezquinos y se convierten en defensores o atacantes de causas que tienen mandos altos, sin detenerse a pensar ni por un instante, que ellos son hijos por adopción de uno que está mucho más alto que todos los demás.

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¿Fue Dios o Fue la Suerte?

Fue Dios o Fue la Suerte

     Mucha gente confía en el azar, o en la suerte. Incluso algunos cristianos participan en juegos de azar, comprando loterías y cupones, poniendo en ellos su esperanza de una vida mejor. ¿Es correcto esto? ¿Debemos los cristianos participar en juegos de azar? ¿Debemos poner nuestra fe y confianza en la suerte? Aunque te parezca increíble, algunos han creído hallar sustento en la Biblia para tales prácticas.

     (Hechos 1: 26) = Y les echaron suertes. Y la suerte cayó sobre Matías; y fue contado con los once apóstoles.

     Es evidente que los apóstoles usaron el método de “echar suerte” para escoger entre dos candidatos a ser el sucesor de Judas entre los doce. La gran pregunta, es: ¿Por qué lo hicieron?  La razón está en que la suerte, se utilizaba en aquella época para adoptar decisiones en ciertos casos, que no estaban claros en la Palabra de Dios.

     Y te podrá parecer más raro, todavía: se usaba como un medio de consulta a Dios. Cuando había varias posibilidades, se hacía uso del azar, entendiendo que éste era dirigido por Dios. La escritura de Proverbios 16.33 parece confirmar esto: La suerte se echa en el regazo, más de Jehová es la decisión de ella. Y otra en el mismo sentido está en Proverbios 18.18: La suerte pone fin a los pleitos, y decide entre los poderosos.

     La Biblia no especifica la manera en que se echaba a suerte, pero la tradición judía y algunos documentos de Mesopotamia, hablan de la utilización de trozos de madera o piedras pequeñas, que eran echados o arrojados al suelo y, depende como cayeran, determinaban resultados. También hay textos que hablan del uso de una cuerda, Salmo 16.6; Isaías 34.17.

     Según Levítico 16.8, se usó en la elección de los machos cabríos para el sacrificio.  En Josué 18.6 leemos que se la usó para el reparto de la tierra prometida. En 1Samuel 14.36-46 y Jonás 1.7, también para determinar al culpable de alguna transgresión. Ya en el Nuevo Testamento, en Lucas 1.9 vemos que los turnos del sacerdocio eran decididos por suerte. Y, finalmente, en Mateo 27.35 vemos que también es conocido el hecho de que los soldados que crucificaron a Jesús echaron suertes para repartirse sus vestidos.

     Así, pues, existen evidencias bíblicas del uso de la suerte a la hora de tomar ciertas decisiones. Ahora bien, ¿Quiere esto decir que el cristiano depende de la suerte para tomar sus decisiones? ¿O que debemos participar de los juegos de azar?  No, no, y no. Esto no tiene nada que ver con los juegos de azar que fueron inspirados en la Diosa Fortuna. La Diosa Fortuna, aclaro, es un ídolo de la mitología romana. Su alegoría solía ser la rueda de la fortuna, una especie de ruleta que significaba el azar o lo aleatorio de la buena o mala suerte.

     Desde esta perspectiva, la suerte, es una serie de creencias espirituales y sobrenaturales que tienen más que ver con la superstición y el pensamiento ilusorio, que con la razón o la verdad, y mucho menos con la Biblia.  Además de ser utilizada esa superstición de manera muy sutil e inteligente por los personeros del infierno. El cristiano no depende de los juegos de azar para tener suerte, sino de Dios. Y como David en el Salmo 16.5, decimos: Dios es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerte.

     El pasaje de Hechos 1.26 es el último en que vemos su uso en el Nuevo Testamento. Personalmente, considero que tanto la ocasión como la decisión fueron un error de los apóstoles. Pues, se adelantaron a la decisión de Cristo mismo, quien ya había decidido levantar a Pablo para ocupar dicho lugar.

     Por otro lado, tenemos la clara advertencia contra el depositar nuestra confianza en la suerte, en vez de en Dios, para que las cosas nos vaya bien. Isaías 65.11-12: Pero vosotros los que dejáis a Jehová, que olvidáis mi santo monte, que ponéis mesa para la Fortuna, y suministráis libaciones para el Destino; yo también os destinaré a la espada y todos vosotros os arrodillaréis al degolladero, por cuanto llamé, y no respondisteis; hablé, y no oísteis, sino que hicisteis lo malo delante de mis ojos, y escogisteis lo que me desagrada.

     En este pasaje, Dios se queja que su pueblo le dejó por las prácticas de azar, y anuncia castigo para quienes actúen así. El cristiano cree en la voluntad de Dios, y que ésta, dirige el universo, más que en sucesos aleatorios y supersticiones. También creemos que ya contamos con la Palabra de Dios que responde a casi todas las cuestiones importantes de la vida cristiana. Y es por ella que el cristiano debe dirigir sus pasos, no por la suerte.

     Entonces vendrá la pregunta: ¿Y si somos invitados a comprar una rifa o sorteo como colaboración para una buena obra? Eso es otra cosa. Podemos colaborar sin comprar la rifa o, si la adquirimos, no depositar ninguna confianza en resultar vencedores. Es el corazón el que Dios mira para ver cuáles son sus intenciones. Tú puedes engañar a otros o, incluso, engañarte a ti mismo, pero a Dios no vas a engañarlo. Y eso se llama: Justicia. Que es inapelable, infalible y no depende de ninguna suerte.

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Ese Lugar Tan Temido (Audio)

007 - Ese Lugar Tan Temido

Si eres un cristiano nuevo, esto no es para ti. Pero si tienes algunos años acudiendo a iglesias y escuchando predicaciones, conferencias o sermones, a ti va la pregunta: ¿Cuántas veces te han predicado respecto al infierno? Me imagino tu rostro al leer esto. Me sumaría a ti en la idea de que todo se trata de algo simbólico que se ha magnificado con la idea de hacer pensar al hombre, sólo que…Acabo de recordar aquello de que la mejor mentira de Satanás, hasta hoy, ha sido la de hacernos creer que no existe. Pregunto: ¿Y sin con el infierno es similar?

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Con el Discernimiento y la Revelación

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     Para el mundo secular, que un hombre ingrese a un pequeño templo cristiano de un poblado menor del estado de Texas, en USA, y asesine a más de una veintena de personas, es sólo una noticia más. Una noticia que, en todo caso, va a ser seguramente asociada a todo lo que gira en derredor de esta clase de sucesos en los últimos tiempos.

     Habrá prensa que asegure que ISIS está detrás de esto, por odio a los cristianos como fanáticos musulmanes que son. Habrá otra prensa que elija evaluarlo desde el ángulo de los excesos que se cometen en el país del Norte por la exagerada  libertad en la venta de armas poderosas. Y habrá otra prensa, un tanto más conservadora, que no desea comprometerse en demasía, que lo enfocará por el lado de la irresponsable acción de un demente.

     Con la autoridad que me otorga el haber formado parte activa de esa prensa hasta no hace muchos años, déjenme que les diga lo que exactamente pienso hoy: no les creo. No porque piense que mienten, (Aunque muchos lo hacen) o porque suponga que tienen intereses al respecto, (Que seguramente otros los tengan). No les creo porque sólo manejan una pequeña parte de la información, pero no el conjunto. Y si me dejas arriesgar un punto más: creo que ese conjunto no lo llegaremos a conocer. No, al menos, oficialmente.

     Porque los cristianos, en torno a esta clase de sucesos, también suelen esgrimir sus propias hipótesis, en la mayor parte de los casos, llevados por posturas doctrinales sectoriales o por directos intereses ideológicos o políticos. Los que repiten historias antiguas saldrán a decir que si Dios no pudo salvarles la vida a esas inocentes víctimas, debe ser porque estarían en pecados que se lo impedían. Una verdadera falta de respeto, como cualquier opinión ligera e irresponsable que se vierte sin conocimiento absoluto de lo actual y de lo pasado.

     Otros eligen cargarles las culpas a los pastores de esa congregación, que váyase a saber en qué andarían; otros a los demonios que poseyeron a ese hombre que, -dice uno de los artículos que leí- supuestamente era maestro de escuela dominical de niños, y así. Una retahíla de argumentos de mayor o menor inconsciencia e irresponsabilidad y, esencialmente, total y absolutamente carentes de la menor cuota de conocimiento bíblico, y mucho menos de conciencia espiritual.

     Porque, ¿Qué diríamos hoy de un hombre que apareciera de pronto haciendo señales y maravillas por doquier, sanando enfermos y hasta resucitando muertos en el nombre de Dios, y de improviso y ante una acusación no demasiado fundamentada ni probada, es acusado, encarcelado, juzgado, sentenciado y ejecutado, conforme a las leyes de su país de residencia por supuesta subversión? Puede que dijéramos lo mismo que se ha dicho respecto a este triste suceso de Texas. ¿Y sabes qué? Estaríamos juzgando nada menos que a Jesús.

     Mi sugerencia, que parte de la misma base que tienes tú, seguramente, carencia mayoritaria de información clara, es que no busquemos ni causas ni motivos, sino señales. Cierto es que Dios ha permitido esto, porque así como puede permitir asuntos que pasan entre personas que ni lo conocen ni les importa, así también lo hará entre personas que sí lo conocen y a las que sí les importa. El dilema a buscar resolver en oración, es: ¿Cuál es el mensaje? ¿Qué deberemos tener en cuenta de aquí en más? ¿Para qué Dios ha permitido esta aparente nueva expresión de tragedia? Si alguien tiene al menos una respuesta para todas estas preguntas, será muy bueno que lo comparta. Eso será ministrarnos unos a otros.

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Pasos Para Evitar el Engaño

 

Cuando un testigo hace el juramento en una corte de justicia, en un tribunal, generalmente jura decir “la verdad, toda la verdad, y nada más que la verdad.” Todos sabemos demasiado bien que a eso es mucho más fácil decirlo que realmente hacerlo. Especialmente difícil es conocer “toda la verdad y nada más que la verdad”, respecto a nosotros mismos.

La Biblia está llena de ejemplos de personas que se engañaron a sí mismas pensando ser mejores de lo que eran. El orgullo y la exaltación del yo, fallas fatales en nuestra naturaleza caída, son las que nos impiden reconocer la verdad de lo que somos.

Vemos la historia de un hombre así: Adonías era el cuarto hijo del rey David y menor que su medio hermano Absalón, pero la ambición lo cegó y quiso ser el sucesor del trono de su padre en Israel. Cualquiera hubiera pensado las cosas dos veces después de ver el intento abortivo de Absalón por apoderarse del trono. Pero así es el engaño en un hombre impulsado por un ego orgulloso y por la ambición. Está seguro que triunfará donde otros “menores que él” han fracasado.

Las Escrituras hacen a menudo observaciones profundas sobre el carácter de las personas con palabras sencillas. Veamos cómo describe a Adonías. Para ello deberemos recalar en el primer libro de los Reyes, capítulo 1, versos 5 y 6.

Entonces Adonías, hijo de Haguit se rebeló, diciendo: yo reinaré. Y se hizo de carros y de gente a caballo, y de cincuenta hombres que corriesen delante de él. Y su padre nunca le había entristecido en todos sus días con decirle: ¿Por qué haces así? Además, éste era de muy hermoso parecer; y había nacido después de Absalón.

El versículo seis implica claramente que las malas ambiciones y su carácter descuidado eran el resultado de la negligencia de su padre. Realmente, la historia está colmada de relatos de naciones que han sufrido bajo la tiranía de hombres que no recibieron la corrección de sus padres. De todos modos, Adonías, sin el reto de la disciplina de su padre, engañado por su parecer físico, y empujado por la ambición del poder, conspiró para robarse el trono. Pero cuando el plan fue descubierto, el rey David, que ya era un anciano, coronó inmediatamente a Salomón.

Cuando su conspiración fracasó, Adonías huyó, entró en el tabernáculo y se asió de los cuernos del altar en busca de misericordia. Determinado en deshonrar a su padre, Adonías pidió para él a una de las esposas de David. Salomón se airó por la audacia de la petición de Adonías y finalmente lo mandó matar. Las palabras de Adonías a Betsabé son un indicio de su enorme arrogancia que controlaba su vida y del engaño que finalmente lo llevó a la muerte.

(1 Reyes 2: 15) = Tú sabes que el reino era mío, y que todo Israel había puesto en mí su rostro para que yo reinara; más el reino fue traspasado.

El reino nunca había sido suyo, ni nadie más que unos cuantos de sus cómplices si acaso lo consideraban rey. Pero un hombre impulsado por la ambición egoísta proclamará una mentira como si fuera la verdad hasta convencerse él mismo en el proceso. El alarde que todo Israel lo había aceptado como rey y su funesta traición frustrada, junto con sus palabras de aparente inocencia, todo confirma su indisposición de arrepentirse y su afán de exaltar su ego.

Es nuestra intención hoy dejar al descubierto la trampa sutil del engaño y ofrecer consejos positivos para entrar en una relación más honesta con Dios. Para eso, tenemos que reconocer primero, que detrás de toda esta trágica historia de Adonías, está la obra de Satanás, el arquitecto maligno que diseñó y ejecutó el plan. La acción maligna de Adonías es una repetición de la rebelión de Lucifer.

(Isaías 14: 13-15) = Tú que decías en tu corazón: subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono. Seré semejante al Altísimo. Más tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo.

La inmensidad del pecado del diablo y sus consecuencias abren los ojos para ver la seriedad del problema del engaño personal. Y no es el único caso que veremos de este tema. El otro ejemplo bíblico es la historia de Aarón y el becerro de oro. Mientras Moisés estaba en el Monte Sinaí recibiendo los mandamientos, los israelitas se rebelaron y persuadieron a Aarón que les hiciera un ídolo, un becerro de oro.

Cuando Moisés regresó y los confrontó, Aarón recurrió a una táctica que es usada con frecuencia cuando se descubre el pecado en las personas y el engaño en el que están: contó sólo la parte de verdad que lo hacía quedar bien a él y terminó diciendo lo que rescata Éxodo 32:24: Y lo eché (al oro) en el fuego, y salió este becerro.

Por supuesto que había mucho de verdad en la historia que Aarón le contó a Moisés: era cierto que los israelitas le habían pedido que les hiciera un ídolo; era cierto que Aarón les había pedido el oro; era cierto que Aarón había echado el oro en el fuego; era cierto también que los israelitas sacaron un becerro de oro del fuego. Todo eso era cierto, pero lo que Aarón omitió decir fue que él mismo había hecho el ídolo de oro fundido. Su defensa de sí mismo ilustra que no importa cuántas medias verdades se hilvanen, el resultado sigue siendo una mentira. Si Moisés hubiera aceptado la versión editada de Aarón, este hubiera pasado el resto de su vida engañado por la historia. “¡Todo lo que hice fue echar el oro en el fuego y –miren qué sorpresa-, del fuego salió este becerro!”

Miren; yo creo que hay unas cuantas cosas que debemos saber sobre el auto engaño. Dios está opuesto inalterablemente a toda clase de pecados, pero debemos saber que todo pecado no es el mismo; por ejemplo, lo que llamo pecado deliberado, es la desobediencia franca e intencionada contra la voluntad de Dios, como el pecado de David cuando adulteró con Betsabé y después mandó a matar al esposo de esta. También está el pecado que resulta del engaño, como el pecado de Eva cuando comió de la fruta prohibida, ella simplemente dijo: La serpiente me engañó, y comí…

Tal vez la peor clase de pecado es el que procede del auto engaño. Parece que es el más trágico, porque un hombre que se ha engañado a sí mismo no puede arrepentirse, pues no cree que haya hecho algo malo. Eso es lo que rescata Juan en 1 Juan 1:8 cuando dice: Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Ser engañados es creer una mentira, como Eva. Engañarse uno mismo es mentirse y terminar creyéndonos nuestra propia mentira, esto es: creer que estás muy bien cuando en realidad estás muy mal.

Presencié en la que en algún tiempo era nuestra congregación, un hecho que me dejó reflexionando durante mucho tiempo. Un joven líder se enfrentó en una ocasión con un anciano de la congregación. Este buen hombre parecía ser la encarnación de la piedad y de la gracia espiritual. Su apariencia era quieta y dignificada y oraba con elocuencia y fervor. También tenía un carácter violento, que explotaba cuando algo contrariaba sus deseos. En una reunión, una tarde, este joven líder lo enfrentó y confrontó. -¿Por qué es que usted siempre se enoja mal cuando alguien no está de acuerdo con su punto de vista? – Le preguntó. El rostro del anciano se puso rojo y comenzó a manifestar un leve temblor de cólera. ¿Enojado?, casi aulló. ¡¡¡Yo no estoy enojado!!! Tomando un lápiz que tenía en su mano, lo arrojó hecho pedazos sobre la mesa agregando enseguida: ¡Esta es una indignación justa! No sé si algo le pasó que lo convenciera que su “indignación justa” en verdad no tenía nada de justa.

Convengamos en que el auto engaño tiene claros síntomas. Son diferentes factores que están de manera permanente, siempre presentes cuando existe por parte de alguien engaño de sí mismo. Ítems que es necesario recordar y examinar.

1 – Arrogancia y Orgullo. El orgullo de Lucifer lo condujo a su caída. Dice en Ezequiel 28:17: Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor.

2 – Ambición Egoísta. El deseo de ser “el número uno” es muy poderoso hasta en los cristi9anos devotos. Este deseo proviene básicamente cuando se ponen los intereses propios en primer lugar. En el mundo se le reconoce por lo que es: el deseo del éxito a cualquier costo. En la iglesia la misma ambición desnuda puede ser vestida con cierta justificación piadosa: ¡Todo lo que hago es para Jesús! Eso me suena igual a cuando piden un aplauso para Jesús, cuando en realidad ese aplauso es recogido por el predicador como propio.

3 – Actitud de Superioridad. “Dios, te doy gracias porque no soy como muchos otros”. La parábola de Jesús sobre el fariseo y el publicano fue referida a “Unos que confiaban en sí mismos como justos, y veían a otros con desprecio”, lo que da como resultado una actitud condescendiente y crítica hacia los demás y por supuesto, una vida frustrada y miserable. Las personas que están engañándose de esta manera sienten que nadie las aprecia y por lo general no expresan gratitud.

4 – Atribuyéndose lo que Viene por la Gracia de Dios. Este es un engaño poderoso y sutil que puede terminar en la tragedia y el desastre. Los hombres y las mujeres a quienes Dios ha dado dones o ministerios poderosos están expuestos al peligro de comenzar a actuar con orgullo, como si hubiera sido su propia rectitud y santidad lo que hizo que Dios los escogiera. La experiencia de ser usado por Dios de una manera muy especial y que sus propias oraciones sean contestadas en una forma dramática, puede ser intoxicante y se puede subir a la cabeza.

Lo que se dice con la intención de ser un testimonio “Para la gloria de Dios”, a menudo emerge como un alarde orgulloso: “Yo oré y ayuné tres días por ese hombre y Dios gloriosamente lo salvó, lo sanó y lo liberó”. ¡A dios sea la gloria! Por supuesto, pero que conste que ¡Sólo yo estaba orando por ese hombre! Nuestra actitud debe ser como la de Pedro y Juan que dijeron lo que leemos en hechos 3:12: Varones israelitas, ¿Por qué os maravilláis de esto? ¿Por qué nos miráis así, como si por nuestro propio poder o piedad le hubiéramos hecho andar? Ellos querían que todos supieran sin dudas que sólo Dios es la fuente de toda gracia.

Con todos estos elementos en tus manos, sólo necesitarás que te comparta cinco pasos que deberás desandar para tener una relación más honesta que la que hoy tienes, con Dios. Son –te diría-, cinco maneras específicas para enfrentar la tendencia hacia el auto engaño. Todos tenemos esta clase de luchas de vez en cuando. Sólo que algunos la sufren más seguido que otros. Los cinco pasos.

1 – Humíllate. Las escrituras son claras cuando dicen que esto es algo que tenemos que hacer nosotros mismos. Así lo dice Santiago en 4:10 de su carta: Humillaos en la presencia del Señor, y Él os exaltará. Nosotros tenemos que tomar la iniciativa para evita el fariseísmo y la arrogancia. Si no lo hacemos, finalmente Dios nos pondrá en situaciones que nos humillarán. Mejor es, entonces, humillarse uno mismo. Duele menos.

Esta era la postura de David cuando oró conforme a lo rescata el Salmo 139:23-24: Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos. Y ve si hay algo en mí camino de perversidad. Sin embargo, cuando pedimos la verdad con respecto a nosotros mismos, necesitamos estar preparados cuando Dios enfoque su luz en alguna área oculta y desagradable de nuestra vida.

2 – Confiesa y Arrepiéntete. Digo confiesa y arrepiéntete porque muchas veces lo que pasa por  arrepentimiento no es suficiente para destruir nuestro propio engaño. Necesitamos confesar a alguien (Y no estoy hablando de rutinas armadas como parte de una liturgia o rito especial, sino coloquial) lo que nos pasa y no sólo a Dios. Porque para el juicio, Dios es más que suficiente, pero para humillarnos, necesitamos que otra persona lo sepa. Hay liberación y redención cuando se le dice a alguien que tú has sido egoísta, orgulloso, arrogando o creído. Y el arrepentimiento significa más que decir que lo lamentas o lo sientes mucho. Adonías lo sintió cuando fue sorprendido intentando robarse el trono. Pero no se arrepintió. Una buena definición de arrepentimiento es la que dice que hay que “cambiar la manera de hacer las cosas”.

Si tú, por ejemplo, has estado diciendo eso que no sé a quién supuestamente cristiano se le dio por denominar como “mentirillas blancas” para justificarte a ti mismo, ¡Detente ya mismo! ¡Comienza ahora ya mismo a decir la verdad y nada más que la verdad. ¡No existe tal cosa como mentirillas blancas! ¡La mentira es y siempre será oscura! Pide perdón por ello y acepta tu responsabilidad. No te justifiques a ti mismo. Las personas que están engañándose a sí mismas continuamente se están justificando.

3 – Acepta el Perdón y la Restauración. Algunas personas encuentran difícil perdonar y otras ser perdonadas. Aceptar el perdón y la restauración significa comenzar de nuevo la vida con una perspectiva honesta y limpia. Lamentablemente, algunos cristianos parecen detenerse en la confesión y el arrepentimiento, pero caen en otra trampa: la lástima de sí mismos. Entonces empiezan con esos latiguillos que no por conocidos dejan de asombrar y preocupar: “No sirvo para nada”, “Dios ya no me ama”. Recordemos que esta lástima de sí mismo prolongada ha paralizado a muchos creyentes. Y además esconde un proverbial grado de incredulidad, o por lo menos, de falta de comunión genuina con Dios. Porque si la tuvieran, sabrían que el amor de Dios no tiene absolutamente nada que ver con tus merecimientos o tus méritos terrenales, sino con su propia esencia. Dios no te ama porque tú eres digno de ser amado. Dios te ama porque si no te amara no sería Dios.

4 – Busca la Sabiduría de Otros. Normalmente, cuando alguien expresa pedirme consejo, suelo responder que me limitaré a darle algunas sugerencias bien intencionadas producto de mi sabiduría personal y experiencias vividas. Y añado que eso lo deberá tener en cuenta para tomar sus decisiones, pero que sólo deberá hacerlo cuando el Espíritu Santo le revele una palabra clara respecto al tema que sea. Y lo hago porque con total honestidad es así como creo que funciona esto.

Sin embargo, debo reconocer que otra forma exitosa de evitar engañarse uno mismo, es buscar continuamente el consejo de otros. Allí es donde calza lo que hemos leído en Proverbios 11:14, cuando expresa: Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; más en la multitud de consejeros hay seguridad. En nuestros días, cuando hay tantas voces conflictivas y fuerzas espirituales, el aislamiento y la independencia son lujos que ningún cristiano sincero se puede permitir.

Si bien nada sustituye oír directamente de Dios, la revelación privada necesita confirmación. Pablo exhortó a los corintios a juzgar las profecías cuando dijo, en 1 Corintios 14:29, que dos o tres profetas que hablen y que los demás juzguen. Hasta la revelación de los profetas necesita ser examinada y evaluada. Eso no significa desconfianza de Dios, sino el reconocimiento de la debilidad humana. Muchos zelotes religiosos no quieren que sus revelaciones sean sujetadas a un liderazgo pluralizado por temor a ser confrontados y restringidos, aunque otros tienen sus buenas razones por haber visto cómo algunos de esos supuestos liderazgos desactivaba algo que Dios quería hacer en un sitio sencillamente porque no había recurrido a ellos, sino a desconocidos a los cuales no querían respaldar por temor a ser desplazados de sus privilegios. De todos modos, cuando se busca el consejo de otros, se llega a resultados beneficiosos por una sencilla razón: A Dios no se le escapa nada: ni siquiera la mala intención de algunos.

Un sabio consejo de manera oportuna: a) Desanima una actuación impulsiva y riesgosa. B) Aprovecha fructíferamente la sabiduría colectiva. C) Nos recuerda que somos sólo una parte y no el todo, como tantos han querido mostrarse. D) Provee un antídoto para el orgullo y la soberbia espiritual, que es la peor de las soberbias, y e) Aminora las posibilidades del engaño y del error.

5 – Comprométete a Servir a Otros. Pablo dice, en Romanos 12.10: Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros. Cuando los discípulos de Jesús estaban discutiendo sobre quién era el mayor, él les ofreció la llave de la grandeza: Lucas 22:26 rescata esa respuesta: Más no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve. La pregunta que cabe aquí, entonces, es: ¿Queremos ser grandes ante los hombres o ante Dios? Recuerdo a un ministro muy prestigioso haber recibido una propuesta por parte de un anónimo espectador de su ministerio. Este hombre le preguntó: ¿Estaría usted dispuesto a humillarse y entregar su ministerio a otro hombre? – ¡Jamás!, fue la orgullosa respuesta del ministro. Para conocer la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, se necesita una obra profunda de Dios en cada uno de nosotros, para que por nuestra voluntad y regularmente sirvamos a otros.

Y esto es todo. O, mejor dicho, quizás no sea el todo que necesitamos, pero al menos una parte, un costado por donde comenzar. Lo más complicado de todo cambio en nuestras formas de vivir es modificar en primer término, nuestras formas de pensar. Porque tal el hombre piensa, el hombre es. Desde siempre. Por eso es que hemos visto en las Escrituras la tragedia que puede ser el resultado de engañarse a sí mismo. La mejor actitud que podamos tener para mantener una relación honesta con Dios y una apreciación cabal de nosotros mismos, la podemos encontrar en el evangelio de Lucas, capítulo 17 y verso 10. Cuando dice: Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos.

Si vivimos como siervos humildes, honestos y fieles, nos mantendremos libres del auto engaño. Y podremos esperar las palabras de gracia de boca del padre cuando nos diga: Bien hecho, siervo bueno y fiel; en lo poco fuiste fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor. Qué es lo que nos enseñaron que debemos esperar todos en el final de nuestra carrera, y está bien que así lo hayamos aprendido. Sólo un leve detalle. Los que entremos como hijos, seguramente estaremos pasando por este trance en otras condiciones. Pero claro está que, para llegar a hijos, deberemos estar permanentemente muy lejos del auto engaño. Esa, créeme, ya es una tremenda batalla digna de ser ganada.

 

 

 

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Modificando la Ley de Dios

 

Tres incidentes recientes y sin aparente relación entre sí, han traído a mi atención la rebelión del hombre contra las normas de Dios y sus intentos de establecer un relativismo moral basado en su propio criterio. Primeramente, tuve ocasión de oír a un supuesto erudito de la Biblia, evangélico él, atacar la autoridad de la Biblia. Se mostró intensamente crítico de la doctrina que dice que Dios no sólo dio una palabra infalible, sino que también protegió su transmisión. Dicha doctrina, decía él, terminaría con el llamado “escolasticismo bíblico”, y tenía razón. Hombres de letras así ya no determinarían entre la variedad de textos cuál fuese el auténtico. O sea: ya no opondrían a Dios contra Dios mismo.

En un segundo incidente, un hombre sexualmente pervertido admitió que no tenía tanta actividad sexual como sus amigos casados; que algunas cosas no le satisfacían; que el peligro de una infección era una inconveniencia (Y al mismo tiempo una realidad); y que a veces podía costarle muy caro. “Pero, -decía él-, no hay nada igual”. Cuando se le preguntó el por qué, sonriendo casi con burla simplemente dijo: “Por la excitación del pecado”.

El tercer incidente tiene que ver con un hombre que ha resumido el pensamiento de algunos otros, consignando que la ley bíblica es demasiado prescriptiva; un estilo de vida así está obviamente a un nivel moral “inferior”, mientras que el Espíritu Santo nos lleva a un plano moral “superior”. Incluso dicho por este hombre, de férrea formación conservadora y, por ende, no del todo amigable con el Espíritu Santo. Ahora pregunto: ¿Superior que la ley de Dios? ¿Qué serían los preceptos morales superiores que podría ofrecer? O, ¿Qué orden nuevo le había mostrado el Espíritu Santo a él? Como respuesta a estas preguntas, primeramente fue muy vago y después se volvió muy enojado. ¡Otra vez nosotros estábamos siendo prescriptivos con él! Sin embargo, él estaba equivocado. Es la Palabra de Dios y no nosotros la que prescribe. Con toda claridad e infaliblemente dice en Isaías 30:21: Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda.

Casi desde el mismo comienzo, el problema del hombre ha sido su rebelión contra el camino prescriptivo de Dios. Por esta razón, estuvo listo para escuchar el reto del tentador, cuando le dijo: ¿Conque Dios os ha dicho? Es una forma rebelde de decir: “Allí va ese Dios estrecho, prescribiendo otra vez, cuando el derecho de todos los hombres es ser su propio dios, determinando la ley y lo que es bueno y malo para él. ¿Por qué tiene que haber una ley y una rectitud prescrita por Dios? “Sería más espiritual, (Y recuerda que Satanás es un ser espiritual, aunque totalmente contrario al Espíritu de Dios), y los hombres podrían alcanzar un nivel superior si se libraran de las prescripciones de Dios.”

Pero después de Adán, ¡Dios siguió prescribiendo! La Biblia es su ordenamiento para el hombre. Nos dice lo que Dios requiere de los hombres. La Biblia no es un libro inspiracional; nos dice la verdad con respecto a nosotros mismos y la proclama abiertamente: No hay justo, ni aún uno, dice Romanos 3:10. Por medio de ella, el Espíritu Santo nos trae convicción de pecado y nos hace caer de rodillas llorando. ¡Qué humillante! La Biblia es un libro inspirado, no necesariamente inspirador y un libro de mandamientos, no de sugerencias amistosas.

Pero los hombres hoy han abandonado la ley de Dios como el estándar definitivo de la moralidad. Voluntariamente han hecho a un lado su ley en favor de sus propios caminos y han insistido que el hombre es la medida de todas las cosas.

En un editorial largo e intenso, un famoso y prestigioso medio de comunicación norteamericano expresaba horror con respecto a la posición contra el aborto que un senador había tomado, y su conclusión fue: “Y nos preocupa más cada día que los políticos que se oponen a la libre elección comienzan a no importarles lo que sus votantes piensen de este asunto. Después de todo, según lo ha proclamado recientemente el senador, sus instrucciones no vienen de los votantes mortales, sino del Monte Sinaí. Podríamos estar –seguía diciendo el diario-, al borde de verdaderos problemas.” La idea de que el hombre debe buscar a Dios para encontrar la ley y no a los hombres, (O en este caso a los votantes); era sumamente ofensiva para este editor.

En mi país ocurrió días atrás un hecho muy similar. Un sacerdote católico, (Más allá de las obvias diferencias que todos nosotros tenemos y sostenemos con ellos), salió a la palestra a hablar conforme a las leyes de Dios respecto a la fornicación. Leí sus declaraciones en un diario on-line y dejando de lado cualquier diferencia no pude menos que estar absolutamente de acuerdo con las palabras y la palabra con las que este hombre tocaba el tema. El periodista que hizo la entrevista dejó en evidencia que en modo alguno pensaba como el cura, pero lo tremendo venía al concluir la nota, en el espacio que ocupan generalmente los comentaristas, gente que desde sus cuentas de redes sociales comenta y opina sobre cada nota. Leer esas opiniones me dejó cavilando un buen rato y entendiendo hasta qué punto las tinieblas se han apropiado de la sociedad en su conjunto mayoritario.

El asunto en discusión es, por supuesto, de señorío, o dicho en lenguaje moderno, de “soberanía”. El señor y soberano de una sociedad es su dios y legislador. Es el dueño de todas las cosas, y estas viven por su gobierno total, se mueven y son y tienen su ser bajo él.

Nuestro problema es que nuestro soberano ya no es el Dios de las Escrituras. Los pueblos y las naciones han hecho al estado el soberano. La palabra “soberanía” fue omitida en algunas constituciones de países muy importantes; sus redactores sintieron que el término se podía aplicar únicamente a Dios y no a un gobierno civil. Pero esos gobiernos afirman ahora rutinariamente su soberanía, es decir, su deidad y señorío sobre el hombre. El legislador de cualquier sistema es siempre el verdadero dios de ese orden social. En lo que concierne a millones de personas en nuestros días, el señor sobre esos países claramente no es el Dios de las Escrituras.

Nuestras leyes de ahora son un testigo de que hay otro dios que nos domina. El homosexualismo está legalizado, el aborto en algunos lugares, también, y en unos pocos años se ha extinguido a más de ocho millones de vidas. Nuestras leyes, las importantes y las frívolas, son generalmente humanistas en su propósito y la premisa religiosa de la democracia desde tiempos antiguos hasta el presente es muy evidente: vox pópuli vox dei. O sea: “La voz del pueblo es la voz de Dios”. Este nuevo dios habla ciertamente, pero no con gracia.

El punto moral está así íntimamente ligado con la cuestión de la soberanía. ¿Quién es el señor? ¿Cristo o el estado? ¿Dios o el hombre? La mayoría de las naciones del mundo están en la gran necesidad de confesar lo que Isaías dice: Jehová Dios nuestro, otros señores fuera de ti se han enseñoreado de nosotros; pero en ti solamente nos acordaremos de tu nombre. Así dice 26:13.

Los que creen que el Dios trino de las Escrituras es el Señor obedecerán cada palabra suya. Conocerán que la palabra de Dios es inspirada por el Espíritu Santo, que la palabra que Dios ha exhalado es ley, gracia, salvación y reprensión. A través de esta palabra prescriptiva y en ella, el Espíritu habla del pecado, de la justicia o la rectitud y de juicio, y como leemos en 2 Corintios 3:17: Y donde el Espíritu del Señor está, hay libertad.

Por supuesto que los hombres definen la libertad de diferentes maneras. El hombre en rebelión contra Dios define su rebelión como libertad. Los hombres guardadores de su pacto ven a la ley de Dios como libertad. Realmente, Santiago la define como La ley perfecta…de la libertad, en 1:25, y nos informa que su ley es perfecta y nuestra libertad. Todos los que comprenden esto, son hacedores y no oidores olvidadizos.

Cuando se discute el relativismo moral, hay una distinción sutil pero básica que tiene que hacerse. El término “relativismo moral” se refiere generalmente a las normas humanistas de nuestros días, éticas de situación, existencialismo y escuelas de pensamiento similares. La moralidad, en tales pensamientos, es desvestida de todo carácter obligatorio y se convierte “en lo que me satisfaga”. Sin embargo, ese relativismo es únicamente con respecto a la ley moral a la que el hombre se opone, en este caso, la ley de Dios. Lo que el hombre está diciendo en realidad es que su propia voluntad es la ley moral absoluta, y que todas las cosas tienen que traerse a la corte del hombre “todopoderoso” para ser juzgadas. Toda ley entonces es relativa al hombre.

La Biblia, no obstante, es muy clara en que la ley es relativa a Dios. Es una expresión de su soberanía; manifiesta su santidad y su rectitud (O juicio), y testifica de su vida y espíritu. No podemos estar en el Señor ni ser de él y desobedecer su palabra-ley. Así ha sido dicho por hombres eminentes y probos de nuestra sociedad: “Para bien o para mal, quien sea o lo que sea que reciba nuestra preferencia y obediencia suprema es dios para nosotros. Dios ha revelado su voluntad; el hombre tiene que decidir quién será Dios”.

El relativismo moral, es decir, las éticas humanistas, infectan a muchos que profesan creer la Biblia de cabo a rabo. Un ejemplo lo da un pastor de una denominación grande que hace unos años decía que los triunfos que esa iglesia había logrado con la ordenación de las mujeres y los “derechos” de los homosexuales. Decía él que si los hombres que profesaban ser evangélicos y/o reformados, (Es decir, que creían en la Biblia), hubieran permanecido firmes, ambas causas hubieran sido derrotadas. ¿Qué fue lo que indujo a estos ostensiblemente creyentes pastores a votar en favor de esos derechos tan singulares? Su postura era esta: necesitamos hacer nuestra defensa y testimonio en el punto clave; es decir, en la necesidad de nacer de nuevo, y mantener abiertas nuestras líneas de comunicación en los asuntos “circundantes”. Un conocido profesor de seminarios y conferencista internacional ha dicho a sus estudiantes que si bien él cree en la infalibilidad de las Escrituras, piensa que no es sabio enfatizarlo por ser una doctrina que divide.

Sin embargo, hay un problema en este enfoque. Si sentimos que tenemos la libertad de acercarnos a la Palabra de Dios y tomar de ella cualquier cosa menos que su totalidad como nuestro estándar, hemos negado su finalidad y su autoridad. La tratamos entonces como un recurso para usarse a nuestra voluntad, una voluntad humana. Observa lo que pasa: los pastores en esa denominación que transigieron hicieron su defensa en un punto, la salvación del hombre. Si esta es nuestra línea de batalla, somos humanistas en verdad, porque nuestro Señor dice claramente conforme lo leemos en Mateo 6:33: Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia; y todas estas cosas os serán añadidas.

Para el Señor su reino y su justicia son primeros. Nuestra salvación debe verse en términos de los propósitos del Reino de Dios; somos salvados para glorificar, alabar y servir a Dios. El propósito de nuestra salvación está centrado en Él. De manera que podemos profesar y creer toda la Palabra de Dios, pero sí hacemos de nuestra salvación el enfoque del evangelio y no el reino de Dios, habremos introducido una norma extraña y estaremos en el mismo terreno que los humanistas. La ley es, entonces, la voluntad del hombre, no la infalible y santa palabra-ley de Dios.

Es un pensamiento humanista y una negación del estándar absoluto de Dios imponer nuestra voluntad al Señor. Si hubiera que elegir entre nuestros deseos y la ley de Dios, la ley de Dios tiene que prevalecer. No nos atrevamos a racionalizar nuestros deseos para convertirlos en causas santas. Hace unos años advirtieron a alguien que no se endeudara. Él respondió que su causa era la obra del Señor y que entendía que estaba en lo correcto tomando deuda para cumplirla. Porque su protesta fiel era basada en que lo que quería hacer, era excelente y muy importante para el Reino de Jesucristo. De nuevo él, -aseguraba- estaba en lo cierto. Porque él pensaba que eso justificaba el endeudarse fuertemente por la causa, y en sus propios ojos era una marca de fe. Pero estaba bien equivocado.

La Biblia advierte contra las deudas. Lo que planeaba hacer era un pecado y el pecado jamás se convierte en virtud aunque se haga supuestamente por amor a Dios. La idea de este hombre era buena, pero el Señor quería obviamente que procediera a un paso más lento que el que él quería. Es pecado y no menos ofensivo para Dios que el pecado de los incrédulos que el hombre escoja el tiempo más oportuno para él y se lo imponga a Dios. El pecado sigue siendo pecado, no importa quién lo cometa. Sus pecados y los míos no son menos temerosos porque creamos en el Señor, ni son menos evidentes de un relativismo moral en nosotros. De hecho, el hombre de esta anécdota se endeudó, no pudo cubrir su deuda, fue embargado y perdió bienes personales y la obra que planificaba jamás fue realizada. Y para colmo de males, les retiró el saludo y el trato a todos los hermanos que le habían efectuado aquella advertencia sabia. Necio total.

Claro está que el mundo en que vivimos se caracteriza por una ley que dice: “Haz lo que quieras: exprésate, realízate, sé libre.” Nuestras leyes son hechas por el hombre. Nuestro dinero no tiene ningún respaldo; nuestra política no está gobernada por la ley de Dios, sino por la voluntad y el voto de los hombres. Donde quiera que se vuelva el énfasis es humanista y relativista. Es fácil citar evidencias del relativismo moral, pero que nos centremos en Dios, nosotros mismos, es otra cosa. Queremos que nuestras vidas sean el centro y cuando somos salvos, a menudo le pedimos a Dios que acepte nuestra centralidad.

Hace unos años conocí a un líder de segundo nivel en una iglesia que era un hombre generoso y de enorme capacidad de donación para las causas supuestamente cristianas. Claro, también era un adúltero que pensaba que por los muchos servicios que hacía a la iglesia el Señor miraría para otro lado cuando él se hacía esas escapadas periódicas con su amante. De hecho, casi se sentía con “derecho” para pecar ocasionalmente. Si nosotros pensamos que sólo podemos ir parte del camino en nuestra obediencia a Dios, limitando y escogiendo las leyes que nosotros creamos son más “necesarias”, somos pecadores y no mejores que este líder. No podemos poner a Dios a deuda con nosotros ni comprar exenciones ni indulgencias. Nuestro Señor nos enseña que habiendo hecho todo lo que él requiera, todavía debemos decir lo que leemos en Lucas 17:10: Siervos inútiles somos; hemos hecho sólo lo que debíamos haber hecho.

Lo que se necesita en nuestro día es una adherencia y obediencia inflexibles a toda la palabra de Dios. Debemos responder al llamamiento con fidelidad bien clara y definida. Vale la pena leer el pasaje de Josué 24:15: Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.

En los días del Señor, Roma y Grecia eran los centros del humanismo, del relativismo moral y de la “revolución” sexual. Las condiciones  morales de entonces eran tal vez peores, mucho más notoriamente perversas que ahora. Este tipo de conducta es de esperarse de los hombres caídos. Es, después de todo, la consecuencia lógica de su caída. También es de esperarse que una sociedad que abandona la ley perfecta de Dios se sentencia a sí misma, como es sentenciada por Dios en un juicio severo. El capítulo 28 del libro de Deuteronomio y el capítulo 26 del libro de Levítico, se expresan claramente. En el universo de Dios y en el tiempo de su elección, todo hombre que niegue su señorío paga hasta la última blanca, que es como decir hasta el último centavo.

Sin embargo, el mundo antiguo fue cambiado por la inflexible fe de la iglesia primitiva y el mundo ahora sólo puede ser cambiado por el poder de Dios produciendo salvación y santificación en nosotros y a través nuestro. En todas las épocas, el pueblo con poder son los fieles hijos de Dios por la adopción de la gracia, porque Tal como bien lo dice Juan en 1:12: A todos los que le recibieron, les dio el derecho de ser hechos hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre.

El mundo manifiesta lo que se espera de él. El problema es que los que profesan ser cristianos no están manifestando fe. El cristiano es inevitablemente victorioso cuando es fiel. Lo leemos en 1 Juan 5:4: Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. Somos llamados para ser “Hombres de Dominio”. Si somos fieles, ¿Quién podrá hacernos frente en el establecimiento de la ley de Dios y su patrón?

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Cimentando Una Nueva Generación

 

Es indudable que estamos entrando en un tiempo de labrado. Y cuando digo labrar, me estoy refiriendo a labrarte a ti, labrar tu mente, tu forma de pensar. La Biblia nos dice en efesios capítulo 1, que estamos bendecidos con toda bendición espiritual en lugares celestiales.

Sin embargo, estos son depósitos de bendición. Y como tú bien sabes, bendición no es aceite, no es un pequeño pañuelo santo. Bendición es como se denomina a los depósitos espirituales que resulten útiles para operar en el mundo natural, y están provistos por Dios.

Son dones, son habilidades, son unciones, son manifestaciones o interacciones de ángeles. Distintas actividades espirituales, que están depositadas en el mundo del espíritu para la operación de la iglesia. Pero, a medida que los tiempos van cambiando, los depósitos espirituales también van cambiando.

Lo que antes funcionaba, ya hoy no está funcionando. Hay cambios en los depósitos espirituales. El mundo nos indica que estamos viviendo en una era de información. Tú no tienes más que ver las noticias y te vas a dar cuenta que las naciones, unas más, otras menos, se están preparando para penetrar asuntos desconocidos en este siglo veintiuno.

Y en función de ello, ya tienen todos sus sistemas preparados y aceitados. Tienen sus tarjetas, tienen sus elementos electrónicos, la industria de la telefonía celular ha avanzado pasos tremendamente gigantescos. ¿Y de dónde sacan toda esa información? ¿De dónde consiguen esa sabiduría para prepararse con tanta anticipación?

De hecho, yo creo, y no soy el único, obviamente, que el mundo espiritual sigue yendo mucho más adelantado que el mundo natural. Y que el mundo natural es sólo un reflejo del mundo del espíritu. Y el hecho de que el mundo reconozca y acepte estar viviendo lo que de alguna manera podríamos llamar como la era de la información, nos está indicando que el mundo del espíritu ya tiene que haber reorganizado su funcionamiento.

Y la iglesia, casi siempre, ha estado reaccionando. De pronto nos damos de cara con algo que sucede y ya; ahí nos dimos cuenta que ocurrió. Y recién allí intentamos reaccionar respecto a eso que ha pasado. Por eso es que, independientemente de los matices que cada ministerio del Señor posee en la tierra, el mandato global inexorablemente será ese: preparar a la iglesia genuina para encarar esta parte de los tiempos.

Claro está que, a los cristianos nos acontece lo mismo que a los operadores informáticos. Se van a dormir con un programa instalado en sus ordenadores, el cual se conocen al dedillo, casi de memoria, y resulta que a la madrugada alguien decide cambiar esa programación y ya, al despertarse, se encuentran con que tienen el mismo aparato, con el mismo monitor, pero no encuentran nada de lo que ayer operaban a ciegas.

Es más o menos lo que sucede en una gran parte de la iglesia. Gente que hasta ayer oraba de un modo determinado por un asunto determinado, hoy ya no encuentra respuestas a esas oraciones y no ocurre nada a su favor. Su método de oración parece no funcionar como antes y la insatisfacción toma ventaja a pasos agigantados.

De hecho, en el ámbito espiritual está pasando exactamente lo mismo. Todo está desarrollándose a una velocidad tal que ya nadie acierta saber dónde está parado, aunque no se están dando cuenta que Dios está colocando a cierta gente en ciertos sitios que anteriormente parecían reservados a otra gente que hoy ya no está.

Y es con eso en mente que quiero llevarte un principio fundamentado en la vida de José. José, más allá del personaje real, es un carácter de una tipología del Antiguo Testamento. Porque la Biblia está escrita en parábolas. Y porque la parábola, aprende, es el lenguaje del Reino.

Parábola significa algo así como colocar al lado una aseveración metafórica, un ejemplo, una similitud, una semejanza. Algo similar o metafórico. O sea: es poner al lado, una visión paralela. Dios, siendo Espíritu, necesita hablarnos a nosotros con puntos naturales, porque nosotros estamos más conscientes del mundo natural que del mundo espiritual, por causa de la caída.

Y a pesar que Cristo ya restauró ese efecto, eso progresa de acuerdo a la renovación de nuestra mente. De manera que nosotros ahora nos estamos renovando para entrar en un tiempo donde las operaciones van a ser un tanto distintas que estas.

La gente se asusta cuando oye la palabra “siglo venidero”, o “nuevo mundo”, u “otro milenio”. Son términos que antes eran científicos, pero que ahora son realidad. Que antes eran futuros, pero que ahora ya no lo son. Y que por más feo que suene el nombre, estamos viviendo en el tiempo en que estamos preparándonos para entrar.

Ahora bien; si la palabra completa es una profecía, es una parábola, la Biblia es una parábola, porque Dios nos habla a través de parábolas. El lenguaje del Reino, es un lenguaje de parábolas. Toda la palabra contiene unción, no la interpretación. Sólo la palabra de Dios contiene unción, no su interpretación.

De manera que la palabra tiene que predicarse o decretarse, de manera que impartición o inseminación, para que habilite a la persona, y esa persona pueda manifestar y encarnar lo que esa palabra contiene como principios para tu vida. Es una concepción interna. Es un penetrar y concebir con tu ser interior.

Recuerda que tú no eres de este mundo, tú eres naturalmente sobrenatural. Eres espíritu y hecho en semejanza a Dios. Aunque andes por esta vida cubierto o forrado por fibras materiales. O sea que tiene que haber afinidad entre tú y este libro que llamamos Biblia.

Porque fue el Espíritu el que escribió el Libro, y tú eres espiritual. Tú no eres de este planeta, aunque vivas en este planeta. De manea que hay cosas de este siglo presente, que deben enojar o por lo menos fastidiar a nuestro método de pensamiento. Porque, naturalmente, no estamos creados para fluir con este siglo.

Debe haber cosas en este siglo; en realidad debería decir: en este sistema, con las que de ninguna manera podríamos estar de acuerdo. Es algo que va en contra del viaje de tu fibra, de una manera natural. Resulta incomprensible ver como algunos, aun siendo creyentes, o al menos declarándose como tales, pueden fluir tan alegremente con este sistema.

Esa, creo yo, es una mente no renovada. Pero la salvación nos trae a un estado como el de durante la caída. Recuerda que cuando el hombre cayó, no se peló las rodillas, cayó por dentro. El hombre no se pegó un porrazo contra el suelo, sino que su mentalidad disminuyó en la frecuencia de fluidez.

Pero Dios lo va a estar restaurando en este tiempo. Así es que, para manifestar la perfecta voluntad de Dios en este tiempo, tenemos que labrar nuestra mente. Eso es, puntualmente, lo que dice Romanos 12. Renovaos la mente, por la palabra, para que puedas ver o entender, la perfecta voluntad de Dios.

O sea que, la perfecta voluntad de Dios viene progresivamente a nuestra vida, según nuestra computadora interna se va a actualizando al día presente. Vamos renovando nuestra mente, hasta que entendemos la perfecta voluntad de Dios.

Estamos llegando hoy a ese tiempo de información, o sea: la iglesia no será bendecida por ignorancia en este siglo veintiuno. Quizás lo haya sido antes por necesidades impostergables, pero no hoy, no ahora. ¿Por qué? Porque vivimos en un mundo casi saturado de información.

Reitero: antes, la ignorancia quizás podía tropezar con bendición. Pero en este siglo, seguramente no será así. De manera que nos tenemos que ir preparándonos. Aquellos que se queden estáticos y no persigan esa indispensable preparación, se irán quedando atrás, lejos y perdidos, hasta ver casi desaparecer la nube.

Dios está buscando una generación que le arranque el manto futurista a la palabra. Escucha: cuando escribieron este asunto, eran más de dos mil años atrás, y siempre miraban hacia el frente, pero ya esos dos mil años largos pasaron. O sea que ya no es todo futuro.

La mayoría corresponde a nosotros, para los cuales los fines del mundo han llegado. O sea que tenemos que arrancarle el manto futurista a la palabra de Dios, y desarrollar la habilidad de manejar la palabra correctamente para penetrar debidamente en el siglo presente.

Es decir: no ver solamente la parábola, sino ver qué principio, que patrón, que moraleja, que conclusión trajo la parábola. Eso es lo que debe cumplirse, no la parábola. La parábola, en todo caso, es sólo el recipiente. La Biblia es el recipiente, el mensaje es lo que hay que encarnar.

Y allí es donde se desatan todos los debates teológicos que se te ocurran, porque la gente anda desesperada viendo cómo hace para encarnar la parábola. La parábola no va a ser encarnada. La parábola fue usada para proyectar un principio, y ese principio es el que tiene que ser manifestado.

Mientras más allá de la superficie podamos entrar proféticamente, más te adentrarás a este siglo. O sea: la substancia del Libro, no es letra; es vida y es espíritu. El resto es el envase. Si de buena fe pudiéramos cambiarle algo a la Biblia, la dejaríamos igualita por dentro, pero en la tapa le pondríamos: Constitución del Creyente.

Y no vas a pensar que eso sería herejía, porque no sería así. Muy por el contrario, creo que estaría mucho más cerca de la realidad que seguir llamándola Santa Biblia. Revisa tu mente. Si esto te chocó, te fastidió o te enojó, voy a comprenderte, pero déjame decirte que todavía ni renovaste tu mente ni reformaste absolutamente nada, sigues de pleno en  la religión convencional que te trajo hasta aquí.

En Deuteronomio 29:29, dice que las cosas secretas pertenecen a Jehová; más las cosas reveladas son para nosotros y para nuestros hijos, para siempre. Las cosas secretas, son de Dios, pero las que son reveladas, son nuestras. Son tuyas. ¡El Libro te pertenece! ¡No es patrimonio de los ministros ni los ministerios!

¿Por qué aseguro eso? Porque el Libro es la revelación de Dios. Lo que no es revelado, no nos pertenece, pero lo que Dios ha revelado, eso sí que nos pertenece. O sea que tenemos que cambiar nuestra posición para con la Biblia. La tenemos en un lugar tan alto, tan sagrado, tan apartado de la vista de todos, que no la podemos poseer. Pero resulta ser que es tu Libro.

Es decir que las cosas reveladas, son tuyas. Tú las posees. El resorte que mueve todo es que tienes que poseer tu constitución. No simplemente leerla. Poseerla. ¿Y qué es poseerla? Simple; encarnarla. Porque el propósito de poseerla es que cumplas lo que en ella está escrito.

No la parábola. Los principios, las moralejas que la parábola bíblica nos trae como constitución. Nos entregó el Libro para manifestar los principios que en él se encierran. En Hechos 3 dice que cristo está reservado en los cielos; que está detenido, que está reprimido en las nubes, hasta la restauración de todo lo que profetizaron los profetas.

O sea: Cristo está detenido en los cielos, hasta que los principios y depósitos espirituales se activen. Recuerda que cuando Dios habla, le habla a mil generaciones, no solamente a la persona que dirige la palabra. Y cuando se cumplan o se restauren esos principios, entonces Cristo tiene permiso para regresar.

Mira Mateo capítulo 13 y verso 51. Aquí tenemos a cristo, en esta parte de Mateo, donde están todas las parábolas relacionadas con el Reino. Está en primer lugar la parábola del sembrador que nos habla del Reino que Dios siembra en la tierra.

Luego viene la parábola de la mostaza, que habla del poder creciente del Reino. Luego viene la parábola de la levadura, que nos habla del método de ósmosis del Reino. Como empieza en una esquina y termina leudándolo todo. Luego nos explica la parábola de la cizaña, donde vemos la separación en la gran siega.

A todo el mundo le encanta la siega, pero no entiende que para el tiempo de la siega ocurren las grandes separaciones en la iglesia. Luego nos habla de un tesoro, y ahí Dios nos refleja el derecho de la propiedad del Reino de Dios en la tierra. Luego nos habla de una perla que nos habla del valor del Reino, del precio del Reino de Dios. Muchos, todavía, creen que el precio es el diezmo.

Creo que te equivocaste de punta a punta, amado; te cuesta todo entrar en el Reino. Luego viene la parábola de la red, y eso nos habla de la gracia entrando en pacto. Hay gran separación, porque la gracia trae peces buenos y malos. En el tiempo de pacto, justo antes de la boda, hay separación. Y ahí está nuestro versículo.

(Mateo 13: 51) = Jesús les dijo: ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos respondieron: sí, Señor.

Con una mano en el corazón, ¿De verdad tú crees que ellos habían entendido algo de lo que Él les quiso decir mediante las parábolas que te mencioné? Obvio, yo pienso lo mismo que tú, que quizás algunos pocos y contados, pero la gran mayoría, no entendió ni pepa. Y sin embargo hicieron como se hace en la mayor parte de las iglesias que conozco cuando el pastor dice algo. ¡Amén, pastor!

(Verso 52) = Él les dijo: por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.

Esto es muy interesante, porque vemos que el que es entendido en la enseñanza de lo que es el Reino de los Cielos, es semejante a un padre responsable. Porque, escucha, hay una diferencia enorme entre el mensaje acerca de Cristo, con el mensaje que Cristo predicó.

El mensaje acerca de Cristo, es el que la mayoría de la iglesia ha adoptado, pero el que Cristo predicó, apenas se está entendiendo en parte, hoy. Dice que el maestro docto en la palabra del Reino, sabe sacar cosas nuevas. Y la palabra allí, en griego, es kainos, y significa cualitativamente nuevo, o sea: en un orden sucesivo, el mejor de su especie.

Y es la misma palabra utilizada, y ahora agárrate de lo que tengas a mano, cuando la palabra dice: eres nueva criatura. Sin embargo, eres la misma persona, te reconocemos igual, pero tú estado de calidad es mejor. Es como tener el último modelo de automóvil. Es la misma marca, forma y figura que sus antecesores, pero es el mejor porque trae todas las innovaciones. Es la misma palabra que se usa cuando se dice que habrá una nueva tierra y un nuevo cielo.

¿Cómo va a ser eso? ¿Y cómo podría saber yo cómo va a ser eso? Lo único que sé porque la Biblia lo dice y yo lo creo, es que va a ser. Probablemente algo que no sé cómo denominar pase como un rayo y purifique todo el planeta, porque hasta el planeta gime por los hijos de Dios. No será otro planeta distinto. ¡Será el mismo, pero renovado!

Hay una renovación en marcha. Escucha: no es que el planeta vaya a estallar en mil pedazos y luego venga una bola nueva desde el cielo. Tampoco es un cuerpo nuevo, es el mismo pero renovado. Esa es la palabra nueva que usa. Y saca cosas nuevas. Numéricamente, nuevos, es renovar, calidad, dedicar o consagrar algo nuevo.

La palabra que tiene que ver con algo que nunca existió, es la palabra neos. No es kainos. Y neos significa existencia reciente, o sea: ¿De dónde salió esta masa? Pero eso no es lo que dice Pedro, así que será bueno que te pongas a estudiar.

Dice: y cosas viejas. La palabra palaos, es decir: antiguas. Tiene la implicación, como está hablando de Reino, dice que el maestro, que el docto en el Reino es el que puede tomar principios eternos, antiguos, de siempre, que Dios tiene en todo el Libro, y darle una calidad presente, relativa para el día de hoy.

Y a eso le llamamos iluminación, le llamamos revelación, le llamamos profético, le llamamos un mensaje presente. Poder aplicar los principios a la necesidad presente. Dice que el maestro docto en la palabra, es aquel que extrae depósitos espirituales que trascienden el tiempo. Trascienden sistemas eclesiásticos. Trascienden programas de iglesias. Vienen por generaciones, y todavía funcionan hoy en tu vida si los aplicas y te actualizas.

O sea: la Biblia tiene que ser entendida con un nuevo punto de vista de relación. La palabra es Cristo, no el Libro. Y tiene que ser consumada por los hombres. La palabra se encarnó y habitó entre los hombres. La Biblia nos dice que seamos hacedores de la palabra. La palabra dice que la leche se la bebe el creyente. Que la carne se la come el creyente. Que te tragues el rollo del Libro. Que la palabra madura la discierne el creyente.

Que es la espada de nuestro espíritu. Dice que es la palabra que se guarda en tu corazón. Deberíamos quemar todo lo que está de más, porque somos portadores de una palabra que es fuego consumidor. Lo que te quiero decir con esto, es que la Biblia se hizo para consumarse.

Cristo está esperando que se consumen los principios bíblicos y se encarnen en su cuerpo. Una generación que le arranque el velo futurista a la palabra, y la encarne y haga desaparecer la necesidad del Libro y diga: se acabó esta vida, que venga la otra.

Es tu herencia, tienes que poseerla. Son depósitos espirituales. Principios, normas, reglas que trascienden. El Libro contiene puertas a lo sobrenatural. Tiene ventanas de depósitos fundamentales. La vida de los caracteres encierra depósitos divinos.

Tomemos un personaje bíblico como ejemplo o modelo. No digo al azar, porque en la vida del evangelio no existe esa palabra de origen satánico. Tomemos a José. Si el nombre de José fuera un depósito espiritual y tú lo tomaras como tal y lo encarnaras en tu vida, tendrías la ocasión de utilizarlo en tu vida personal y con toda certeza te funcionaría igual que le funcionó a José.

Y esto no está limitado a identificación personal, porque cuando Dios habla, trasciende generaciones. Toma lo antiguo, toma lo eterno, encárnalo y opera en la funcionabilidad de la vida presente. Elías, Eliseo, Pablo, Juan son otros modelos. Porque no se trata de lo que ellos hicieron, sino de lo que Dios dijo a través de lo que hicieron.

Ese es el mensaje, ese es el principio o la suma de ellos. Esa es la moraleja. Pero no, la mayoría se quedan estancados en la parábola. Y entonces allí viene el debate, las interpretaciones doctrinales denominacionales. Pero la palabra nos dice que, en los últimos días, como Janes y Jambres desafiaron a Moisés, así va a ser la guerra en los últimos días.

Porque esa guerra no va a ser de debates, va a ser de poderes. Y cómo tú sólo vas a poder tener poderes, encarnando los principios de la Biblia, así también quedará en evidencia que jamás los tendrás memorizándola. Hay mucha gente que se memorizó toda la Biblia y sin embargo no puede vivir.

Porque resulta que no tienes que ser necesariamente salvo para memorizarte la Biblia. ¿O no hay incrédulos de una memoria prodigiosa? ¿Qué les puede costar recitarte de memoria y de corrido, sin equivocarse una letra, ni una coma, todito el salmo 119? ¿Y eso lo hará salvo?

Nuestro ojo está entrenado para reconocer ciertas unciones depositadas. Estamos demasiado acostumbrados a ver en la Biblia, unciones amorosas. Porque hemos sido expuestos mayoritariamente a la unción pastoral. Entonces vemos que, aun cuando Jesús les habla bien fuerte a los fariseos y a sus propios discípulos, que todo eso se los dijo en amor.

Y sí lo dijo en amor, de eso no tengo dudas. ¡Pero no lo dijo amorosamente! Se puede hablar en amor y no ser amoroso. Si yo te digo: ¡Arrepiéntete de la vida que llevas y las mentiras que dices, deja de pecar y vuelve al Señor!, estoy siendo duro, aunque te digo lo que te digo por amor, no por odio o por rencor.

Estamos a ver ciertas unciones depositadas en la Biblia. Pero ahora hay otras unciones que nos están corriendo el velo. Porque son puntualmente las que necesitamos para penetrar este tiempo presente. Entonces ahora, los mismos versos que antes te mostraban a Lázaro como un mendigo en una puerta, ahora se te aparece como una manifestación profética.

Hay un depósito allí que ahora, en el tiempo presente, deberá ser actualizado, tal como se hace con todas las aplicaciones de nuestros ordenadores, tablets o celulares. Cuando tú cambias ese ojo, es cuando empiezas a ver lo más profético de Cristo y a él mismo, ministrando como realmente lo hizo y no como nos lo han presentado solamente bajo el barniz de un amor singular.

Sin embargo, a medida que nos vamos actualizando y recibiendo mayor revelación, algunas cosas están comenzando a cambiar. Por ejemplo: al leer la Biblia hoy, estás pudiendo ver algunas cosas que antes no veías. Versículos que durante años no te dijeron nada, hoy se abren a un nuevo entendimiento de manera casi asombrosa.

Ahora bien; te estarás preguntando el motivo por el cual antes no veías lo que ahora sí puedes ver. ¿Es que estará jugando Dios con nosotros? En absoluto. Lo que hoy se nos revela con claridad y que antes ni siquiera podíamos ver, es exactamente lo que necesitamos ahora. Por eso se revela ahora y no antes.

Creo fielmente que Dios está buscando una generación profética. Y cuando la encuentre, sé que la va a levantar en batalla espiritual de inmediato. Porque la que viene no es una generación romántica, sino proféticamente guerrera. De allí que podemos compararla con historias antiguas que hoy nos llegan como sombra de lo que va a venir.

(Génesis 49: 1) = Y llamó Jacob a sus hijos, y dijo; juntaos, y os declararé lo que os ha de acontecer en los días venideros.

Días venideros. ¡Alto ahí! ¡Stop! Días venideros. 2017. Ese es el año en que tú estás escuchando por primera vez esto. Puede pasar el tiempo, pero eso es siempre hoy. Y decretó depósitos espirituales en la vida de sus hijos, que habían de trascender generaciones, para activarse en los días necesarios. Los días venideros son los días de hoy.

Escondió en la vida y en los caracteres de sus hijos depósitos y principios que no eran tan necesarios en su vida, como si lo eran como ejemplo, dice Corintios, para nosotros, para que no cometamos semejante error y, en los días venideros, esto es, hoy, pudiéramos prevalecer.

¿Dónde andan escondidos los hijos de Jacob? No son historias. Dios no está interesado en historias. Son depósitos espirituales. De principios, días postreros, días venideros. Aquel día, tiempo de lluvia tardía, todo se refiere a hoy. Ya no es futuro, tampoco es la historia de José.

Es lo que Dios, en su soberanía, utiliza a la vida de José como un envase, y dentro de las experiencias de José, deposita lo que tú necesitas para vencer en el tiempo de la lluvia tardía. Palabras creativas fueron decretadas a sus hijos. Y desata palabras proféticas para un kairos posterior. Para el tiempo de hoy.

¿Cuántos saben que la palabra de Dios no regresa vacía, hasta que se levanta la generación que fue la indicada cuando se decretó? Los días venideros. Palabras proféticas. Hebreos 2 y versículo 5, nos dice que Dios no sujetó el mundo venidero del cual estamos hablando, a los ángeles. ¿Cuántos se acuerdan de eso?

Dios no sujetó, (pasado) al mundo venidero (futuro), del cual estamos hablando (presente). ¿En qué quedamos, Dios? O sea que, si no se lo sujetó a ángeles, se lo sujetó a otra persona. Más abajo dice que el no socorrió a los ángeles, sino a la simiente de Abraham.

O sea que, sujetó el mundo venidero, o la mayordomía del sistema venidero, no a ángeles, como era antes, (Por eso estaba el príncipe de Grecia, el príncipe de Persia), porque no había un Adán que tomara el lugar. Adán se había caído.

Se supone que no es así ahora. De hecho, todavía hay príncipes negativos por ahí, pero son ilegales. Por eso los podemos correr. Pero el mundo venidero, ahora, está bajo la mayordomía de la simiente de Abraham. De manera que, el mundo venidero, no es uno que está viniendo, es el que estamos administrando.

Estamos penetrando en un área que trae muchísimos cambios. Distintas plataformas, distintas mentalidades que ocupan ciertas plataformas de operación, que no son adecuadas para el tiempo, no van a proporcionar victoria. Por eso conviene echarle un vistazo a la vida de José. Vuelve a Génesis 49.

(Génesis 49: 8) = Judá, (Judá es uno de los hijos de Jacob que acaba de recibir un depósito para la última generación) te alabarán tus hermanos. (¿Qué dice aquí? Tendrás favor de tus hermanos. La generación de Judá, es una generación que, antes de la llegada de Cristo, va a tener favor humanitario.) Tu mano en la cerviz de tus enemigos. (O sea: vamos a tener la mano en el cuello de nuestros enemigos. Va a ser una generación victoriosa, no una amedrentada por demonitos diminutos que no sabe cómo sacárselos de encima. Es la generación de aquella gente que se acercó a David, y que cuando no tenían nada que hacer, se tiraban a los pozos a pelear con los leones y qué se yo cuántas tonterías aparentes más, casi sin explicación. Una generación violenta. Dice que la mano de Judá, de esta generación, no le va a quitar la mano del cuello al enemigo. ¿A cuántos les gustaría vivir con el cuello de sus enemigos en la mano? La generación de Judá es la generación de los últimos días) los hijos de tu padre se inclinarán a ti.

(9) Cachorro de león, Judá; de la presa subiste, hijo mío. Se encorvó, se echó como león, así como león viejo: ¿Quién lo despertará?

(10) No será quitado el cetro de Judá, (Esto significa que la generación de Judá tendrá autoridad) ni el legislador de entre sus pies, (Apocalipsis 2:26 dice que habrá una generación que tendrá autoridad sobre las naciones. Isaías 60 nos dice que las naciones vendrán a nosotros. Cuando hablamos de 4tener autoridad sobre las naciones, no estamos hablando de gobiernos literales, sino que tenemos autoridad sobre los reinos del mundo. Aunque sí puede suceder que la iglesia tenga una posición de consulta respecto a los reyes terrenales.) hasta que venga Siloh, (No va a salir de su mano el cetro) y a él se congregarán los pueblos. (O sea que la autoridad de la generación-Judá estará vigente hasta que venga Siloh. Cristo. O sea: va a haber una generación que no va a ver derrota, sólo va a ser transfigurada en su presencia. ¿Eres Judá?)

O sea que la vida de los hijos de Jacob, encarnan depósitos que son principios que nosotros podremos tomar como si fueran chips de nuevos aparatos de informática, introducirlos en nuestros antiguos discos duros de nuestras mentes, y poder actualizar nuestra oración.

Tú podrás orar más o menos así: “El cetro no va a salir de mi casa hasta que no venga el Señor. Yo soy de una generación profética y tengo mi mano en el cuello del enemigo”. Y tú comienzas a decretar los depósitos que a ti te pertenecen. Lamentablemente, la iglesia todavía escucha mensajes, los compara con exposiciones bíblicas, se va a su casa y el domingo que viene regresa a lo mismo.

Cuando la Biblia dice en Génesis 3:15 que va a haber una generación que va a derrotar el gobierno de la simiente satánica, y luego tú ves a David matando a Goliat, ¿Qué crees que viste? ¿Dónde le pegó? ¿Y con qué le dio? Con la roca. Con una de las cinco, no dice cual, es cualquiera de ellas. No hay una superior, todas están en su bolsa de pastor-soldado.

Va a haber una generación como la de David que va a destrozar a los gigantes de la tierra, simplemente con la roca. Son depósitos espirituales. El gobierno satánico será derrotado con la palabra de Dios. Pero tiene que levantarse la generación-David.

No lo puedes hacer tras la generación de Esaú o de otros. Tiene que ser como David. Y no mentalmente, sino actualizada. José. ¿Qué depósitos hay? Número uno: el favor del padre. Es una generación que tiene favor sobrenatural. Vive en una dimensión que siempre satisface al Padre.

Una generación que siempre anda bien con papá. Una generación que siempre agrada al Padre. Y es imposible agradar al Padre sin fe. Es una generación que vive en fe, que entiende lo que es fe. Que no es aparente, que no se escuda en métodos importados. Es una generación que alaba y que glorifica a Dios.

Una generación que cede a la voluntad de Dios y que siempre anda contenta con el Padre. Tiene el favor del Padre. La generación de José, también tiene una capa de colores. Capa siempre habla de cobertura, de unción. Pero capa, también, nos habla de realeza, de gobierno, es una generación gubernamental.

Y contiene varias unciones. Habla de redes apostólicas y no de concilios cerrados. José es un símbolo de alta cobertura de varios colores. De manera que la capa de varios colores, se refiere a la suma de muchas unciones. Habla de que hay habilidades distintas. Distintas dimensiones de operación, que están entrelazadas con distintos ministerios.

Que su cobertura no es simplemente vertical, sino horizontal, entrando en un nivel de red apostólica, que es lo que Dios está entretejiendo en el espíritu y no por membresía, como algunos tienen por costumbre. Es una autoridad que te causa problemas. Recuerda que la capa de colores, le causó problemas. Los hombres-José, siempre andan metidos en problemas, por causa de su autoridad.

Número dos: es una generación que trae un espíritu profético. José siempre luchó para entender qué era la realidad. No sabía si era el sueño o el pozo, si era la pureza o la perfección sexual, no sabía si hacer el bien o caer en la cárcel. Siempre estaba luchando para destrozar lo que aparentemente era realidad, y manifestar aquello que no se veía.

Como en 2 Corintios, capítulo 3 y versículo 14 en adelante: consiguiendo lo invisible, y cancelando lo visible. Vivió proféticamente, arrancando el sitiado de la realidad falsa que programa Satanás para hacernos entender que nuestros sueños y visiones son falsos, cuando en verdad son la realidad.

El símbolo José alcanza el depósito profético que Dios le ha dado, y en contra de todo lo que aparenta ser verdad, lo manifiesta. Y la actitud es una bien clara: nadie lo mueve. Pero no dice que no vio nada. Tampoco que no le duele lo que le preguntan si sintió. Es una generación penetrante.

Es hora de penetrar la corteza natural al mundo sobrenatural. Las cosas que se ven, no son exactas. Las que no se ven, sí lo son. Uno de los máximos deseos ministeriales genuinos de este tiempo, es el tratar de cambiar la mentalidad respecto a cómo se vive en el planeta.

No vivimos como se debe vivir. No fuimos creados para vivir así. Hay una dimensión superior de vida, que es llegar a la soberana vocación. Y la soberana vocación no es un ministerio; la soberana vocación no es tocar ni cantar, ni viajar, ni predicar internacionalmente.

La soberana vocación es un estilo de vida superior al que la gente de hoy ha entendido. Hay una soberana vocación, pero para ello debemos destrozar el sitiado que hoy conocemos como la realidad. Recuerda que el príncipe de este mundo ciega la mente de los desobedientes. Salvos o no. La palabra dice que si nosotros no hacemos lo que oímos, nos engañamos a nosotros mismos y no necesitamos un enemigo.

Número tres: Génesis 41:37-44. Tenía dominio sobre las naciones. Una generación que tiene soberanía sobre el mundo secular. Los cambios drásticos de la decadencia del mundo secular, no afectan tu agenda.

Número cuatro: Génesis 45 versículo 8. La generación de José es padre a Faraón. Habla de un depósito de espíritu paterno. Esta es una generación que prefiere ver a sus hijos ir más lejos que ellos. Es una generación que no le pone trabas u obstáculos a sus hijos para no permitirles ir más lejos que ellos.

Una generación que no se intimida con el logro de sus hijos, sino que se enorgullece de ello. Un espíritu paterno. Y no solamente en la iglesia, porque dice que a Faraón, le servimos de cobertura al gobierno literal de las naciones. La iglesia no es política; es superior a la política.

Un mentor a la guía nacional. La palabra nos dice que seamos luz, que iluminemos, que guiemos. El mundo es sistema. Que seamos luz para preservar al mundo. ¿Por qué querrá Dios preservar algo que no sirve? La generación de José, conforme a Génesis 45:10, es pionera en nuevas condiciones de vida.

Número cinco: trasladó el fuego a la tierra de Gozén. Preparó el arca de Noé, un lugar de protección con la verdad. Era una generación que tenía iluminación profética, y a causa de ello, tuvo que instalar un lugar seguro para el pueblo de Dios. Estaba labrando el siglo posterior al de él.

Cuando llegó el momento de la necesidad, todo estaba alojado en el espíritu. No estaba reaccionando, sino que penetró y vivió un siglo anterior al de él. Era pionero de nuevas condiciones de vida. Un pionero es una persona que consigue nuevos lugares geográficos espirituales.

No consigue ayuda ni apoyo, porque para donde va, nadie había llegado todavía. Él mismo no ha llegado. Crea seguidores por su certeza y autoridad. Porque un pionero tiene seguidores sin haber llegado. Si ha llegado, ya no es pionero. Liderazgo de intención de una nueva condición de vida.

Un nuevo día, un nuevo patrón, la nube se mueve, transición a Dios. Y la generación de José se da cuenta cuando su chip interno es actualizado en el espíritu y no cuando se manifiesta en lo natural. Una generación que se mueve calculadamente y no por emociones.

Que cada mover es preciso. Estamos en una era de información. Hoy nos estamos preparando para esto, porque entendemos que mañana habrá que utilizar lo aprendido. No estamos caminando sin ton ni son. Sabemos lo que estamos haciendo y qué es lo que debemos esperar. Pioneros de nuevas condiciones de vida.

Número seis: Fue un proveedor y un distribuidor para la nación y su demanda. No solamente para la iglesia, para el mundo también. A José, que fue vendido por siervo, afligieron sus pies con grillos y con cárcel afligieron su persona. Hasta la hora que se cumplió su palabra. El dicho de Jehová lo probó.

Dios usa generaciones, las envía como pioneras. Sufren de grillos en los pies y de persecución por gubernamentación apostólica, por pioneros de nuevos entendimientos, pioneros de nuevas geografías espirituales, penetradores a nuevas dimensiones de operación.

Y sufren, pero es para preparar un lugar de alimentación y productividad futura. Dios hace eso. Recuerda; José no es una persona, es un envase de depósitos espirituales para la generación de hoy. Proveedor y distribuidor, provee a la nación.

Número siete: invirtió en el futuro de su nación. En Génesis 50, versículos 24 y 25, la generación está por morir. ¡Escucha! José está por morir, y dice: no quiero que dejes mis huesos aquí. La generación de José, muere, pero invierte en el futuro de su pueblo.

Recuerda esto: José es la generación de los días venideros; es la generación de la lluvia tardía. Pleno siglo veintiuno, acaba de morir. Entiende esto: la tipología no se sigue letra por letra, pero te da una idea de lo que va a pasar. Dice: ¡Lleva mis huesos!

¿Qué significado tiene esto? Para nosotros, afectos como somos a las literalidades, casi algo macabro. Para la historia del Reino, es otra cosa. ¡No dejes mis huesos en Egipto!, grita él cuando sabe que se muere. -¡Papá! ¿Pero dónde vamos?  Nos mandaron al desierto.

¿Se pueden imaginar eso ustedes? Todos esos millones de personas atravesando el Mar Rojo y la cajita con los huesos de José ahí con ellos. ¡Ridículo! Cierto, tanto como ponerse a dar vueltas alrededor de una ciudad creyendo que se va a derrumbar.

Pasan diez años. Ya los cabezones dijeron que non quieren entrar a la tierra. Se formó una democracia. Dios se tragó la tierra, al sistema democrático de la iglesia. Esa se me escapó. Y ahí salen algunos niños. ¡Papá! ¿Qué hay en esa caja? José. ¿Qué cosa? ¿Quién? José. ¿Cómo que José? Los huesos de José.

Ah… ¿Y quién era José, papá? – ¿Es que tú no entiendes quién era José? Era un hombre de depósitos espirituales. Era un hombre que tenía una vida de pionero. Un hombre que proveyó para la nación, tanto para Egipto como para nosotros. Él también nos preparó un arca de verdad. Nos preparó la ciudad de Gozén, y pasó el ángel de la muerte y nosotros fuimos librados. Y antes de morir nos dijo que él quería entrar.

Hay una promesa que aún está por cumplirse, y hay que penetrar por medio del coraje a través de esta tierra de gigantes, pero más allá está la tierra de Canaán, que fluye con luces y leche y miel. Una tierra de bendición. ¿Se imaginan ustedes? Treinta años. Se está muriendo la gente viva, y el muerto sigue.

Un hombre profético, aun después de muerto dijo que quería entrar. La caja habla de que tú no eres esclavo, no eres egipcio, no que perteneces a tierra de mundo secular, tú perteneces a una sangre superior, tú tienes una vida soberana. ¡No te quedes en Egipto! ¡Sal de Egipto!

La gente toda acurrucada y derrotada, y los huesos profetizando que deben entrar. Cruzaron dos cajas en el Jordán. El arca y la caja con los huesos de José. Toda la generación murió, pero José entró. Ya lo sé, me dirás que él murió y que lo que entraron fueron sólo sus huesos. ¿Recuerdas tú el día que se rasgó el velo en el templo?

Dice la palabra que fueron vistos en Jerusalén. Yo me imagino que si alguien tenía que ser visto, tenía que ser de los buenos. ¡Tenía que ser Moisés! ¡Tenía que ser Enoc! Tenía que ser la gente nueva. Y ahí, entonces, en tierra prometida y en cuerpo glorificado.

Una generación que dice: aunque yo no entre, pago el precio para construir el templo. Toma el plano, toma la estrategia, toma el oro, toma la plata. Yo no tuve tiempo, hijo, pero vete tú con Salomón, ahora, y penetra la perfecta voluntad de Dios.

Número Ocho: una generación dedicada a la voluntad de Dios. Aquí vemos cuando sus hermanos vienen y le dicen. Somos nosotros. Y él les dice: ustedes lo intentaron para mal, pero todo fue el plan de Dios. Una generación que entiende que nada le puede acontecer que no esté bajo el Reino del Padre.

Actualiza tu equipo. Y ya no digas más “¡Waw! ante cada sorpresa asombrosa del Señor. Basta de esa iglesia que vive diciendo ¡Waw!. Actualízate. Una generación que entiende que no te puede suceder absolutamente nada que el Señor no permita.

Pilatos, no tienes autoridad, a menos que Dios te la permita. Si mi papá te da permiso, puedes tomar mi vida. Porque a mí nadie me la quita, yo la dejo en manos de Él. Si papá me lo dice. Si no, la mano en el cuello, ¿Recuerdas? Pregunto: ¿Cuántos están viendo el principio que deseamos penetrar, hoy? Si entendemos esta simbología, entiendes todo lo demás.

(Génesis 49: 22) = Rama fructífera es José (Eso significa una generación que tiene fruto. Árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da fruto a su tiempo, dice el Salmo 1. Cuando la palabra dice que da fruto a su tiempo, habla de dar fruto estratégico. Dar fruto relevante. Que da naranjas cuando hacen falta naranjas, no cuando la gente quiere uvas. Fruto en tiempo. Que predica el mensaje adecuado, para aliviar el dilema necesario. ¿Y por qué lo comparo con este verso? Porque dice) Rama fructífera junto a una fuente, (Aquellos árboles plantados junto a la fuente, dan fruto en tiempo, no fuera de tiempo. No se le da un Pentecostés en tiempo de tabernáculos. Estás fuera de la relatividad presente. Tu computadora y la de Dios no están alineadas en el mismo programa. Relativa a la necesidad presente) cuyos vástagos, (Estas son ramas, departamentos, iglesias, almacenes de depósitos del Reino) se extienden sobre el muro. (¡Estamos actualizando la Biblia! No es un libro de historia. Una generación que no entiende limitaciones. Que no está limitada a los recursos nacionales. Que no está limitada a los recursos de su propio vástago, sino que se extralimita por encima de los muros de diferencia, por encima de los muros doctrinales, y que se unen intercambiando unciones y habilidades.)

(Cantares 4: 12) = Huerto cerrado eres (Habla de la iglesia, obviamente), hermana mía, esposa mía; fuente cerrada, fuente sellada.

(13) Tus renuevos son paraíso de granados, con frutos suaves, (Los vástagos tienen frutos y están llenos de potencial de paraíso; pero la fuente está cerrada. La generación de José es en la que los vástagos dicen: ¡Basta de limitaciones! Y se extralimita y sale más allá, y cruza y se extiende, para que el fruto sea palpable en las naciones) de flores de alheña y nardos; (14) nardo y azafrán, caña aromática y canela, con todos los árboles del incienso; mirra y aloes, con todas las principales especias aromáticas.

(15) Fuente de huertos, pozo de aguas vivas, que corren al Líbano.

(16) Levántate, Aquilón, y ven, Austro; soplad en mi huerto, despréndanse sus aromas. Venga mi amado a su huerto, y coma de su dulce fruta.

Tenemos todo lo que se necesita, pero las fuentes están cerradas. Pero la generación que se está levantando es la que va a extralimitarse y salir más allá de los muros que hoy contienen lo que se llama iglesia. Vuelve a Génesis 49. Mira lo que dice aquí: cuyos vástagos se extienden sobre el muro; le causaron amargura, la asaetearon. O sea, más allá del muro, hay persecución. Y le aborrecieron los arqueros. ¿Cuántos estarán diciendo en este tiempo: me han dado dos o tres flechazos?

(24) Más su arco se mantuvo poderoso, y los brazos de sus manos se fortalecieron (Esta palabra, fortalecer, habla que la habilidad, la fortaleza del arco, depende de su flexibilidad. Se nos dice que la generación de José es fuerte en batalla porque, como el arco, es flexible. Una generación que va más allá de su gusto personal. Que vive más allá del enfoque familiar. Que prueba un vino que no le gusta, y se lo traga de todas maneras) por las manos del fuerte de Jacob (Por el nombre del Pastor, la Roca de Israel).

(25) Por el Dios de tu padre, el cual te ayudará, por el Dios Omnipotente, el cual te bendecirá con bendiciones de los cielos de arriba, con bendiciones del abismo que está abajo, (¿Cómo? ¿No era que todo lo del abismo era malo?) con bendiciones de los pechos y del vientre.

Déjame darte algunas escrituras para no ser rígido. Salmo 57:4: Mi vida está entre leones; estoy echado entre hijos de hombres que vomitan llama; sus dientes son lanzas y saetas, y su lengua espada aguda. Salmo 64: 1-3: Escucha, oh Dios, la voz de mi queja; guara mi vida del temor del enemigo. Escóndeme del consejo secreto de los malignos, de la conspiración de los que hacen iniquidad, que afilan como espada su lengua; lanzan cual saeta suya, palabra amarga, para asaetear a escondidas al hombre íntegro.

Veamos: ¿Qué decía el verso 25 de Génesis 49? Con bendiciones de los cielos de arriba. Esa es una tipología de bendición de la generación de José. Con bendiciones del abismo que está abajo. Dos bendiciones. Hay bendiciones de pechos y bendiciones de vientres.

(Verso 26) = Las bendiciones de tu padre fueron mayores que las bendiciones de mis progenitores. Cinco bendiciones. Pero la fuente está arriba. Es de donde salen los recursos para labrar la iglesia genuina que viene. Porque los depósitos están arriba, no en las mentes carnales de hombres de abajo.

Pero la generación de José será la que bendiga a esa iglesia. Con nuevos depósitos de arriba. Extraer lo divino e introducirlo en la tierra por medio de revelación. Job 11:7 dice: ¿Descubrirás tú los secretos de Dios? ¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso? Escucha: los secretos, ¿Los habrás de encontrar tú?

Salmo 36:6 dice: Tu justicia es como los montes de Dios, tus juicios abismo grande. Oh Jehová, al hombre y al animal conservas. Esto habla de conocimiento profundo. De la habilidad de penetrar en las profundidades bíblicas y extraer las bendiciones ocultas y los tesoros escondidos en el Libro.

Entendimiento. Revelación y propósito para la generación presente, extraídos desde la Palabra. Cuando dice que habrá bendición de los pechos, habla de una generación con provisión, nutrición, una generación capaz de producir vida. Y luego, bendecida en el vientre. Ese es el poder de dar a luz el propósito de Dios. Y no viento, como Sion siempre ha dado. Una generación que tendrá el poder de dar a luz el propósito de Dios.

Y la última, aquí, dice: las bendiciones de tu padre, fueron mayores que las bendiciones de tus progenitores. Hasta el término de los collados eternos, serán sobre la cabeza de José. Y sobre la frente del que fue apartado de entre sus hermanos. Noten que por la autoridad gubernamental, no confraterniza como tienen por costumbre los hermanos. Porque esa misma autoridad causa intimidación que impide intimidad.

El relato de José no es un cuento, es una proyección profética para una generación del futuro. Dice que la gloria de José, va a exceder la gloria de sus antepasados. Pregunto: ¿No es eso lo que dice la palabra de la iglesia? ¿No dice que los tiempos postreros serán más gloriosos que los tiempos primeros?

Amós 2:10 habla de profetas y de nazarenos, y es el verso que voy a usar para cerrar, porque el nazareno es separado de sus hermanos. De manera que esta bendición habla de un mover apostólico gubernamental que produce una separación por su capa de muchos colores.

(Amós 2: 10) = Y a vosotros os hice subir de la tierra de Egipto, y os conduje por el desierto cuarenta años, para que entréis en posesión de la tierra del amorreo.

(11)  Y levanté de vuestros hijos para profetas, y de vuestros jóvenes para que fuesen nazareos. ¿No es esto así, dice Jehová, hijos de Israel?

(12) Más vosotros disteis de beber vino a los nazareos, y a los profetas mandasteis diciendo: no profeticéis.

Una generación que dijo: ¡No! ¡No queremos aceptar el mover profético! Viene la generación de José, que ha de ser nazarena, separada de entre sus hermanos. Y no porque así lo quiera, sino porque está instituido. La gente los mira y se creen que son locos. Y hasta les preguntan: ¿Por qué tú eres así? Para esa pregunta, yo ya tengo mi respuesta. ¿Habrás encontrado la tuya, hoy?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Considerando Nuestra Identidad

 

La motivación de esta enseñanza no es para ir en contra de lo que pueda haberse establecido ni para llevarle la contraria a alguien. No tiene un espíritu de milicia o de batalla. No estoy en este ministerio con esa mentalidad, estoy para impartir palabra en su espíritu, para que tú entiendas lo que estamos haciendo como iglesia de Dios.

Ya sabemos que no deseamos provocar a Dios al no querer poseer la tierra. Recuerda que poseer la tierra no es otra cosa que tener dominio y paz. No se trata de que tú comandes todo lo que está sobre el planeta. Lo que sí se puede asegurar es que vas a tener victoria sobre todo lo que exista en el planeta.

Y que si tú no te metes en la tierra y tratas de hacer eso, jamás llegarás a tener paz. Porque entrar en la tierra, es el reposo de Dios. Hasta que tú no vivas en el nivel que Dios quiere que tú vivas, no vas a tener reposo. Es cierto también en el ejército natural, aquellos que van al frente salen mucho mejor que aquellos que se quedan rezagados.

Siempre en la parte de atrás se levanta el polvo, caen granadas y nadie sabe muy bien de donde vienen los balazos. Cuando ves por donde avanza el enemigo, te defiendes mejor. Si Dios no fuera Omnipresente, quiero imaginarme que Él siempre estaría en las filas del frente de la batalla.

(Lucas 11: 1) = Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos.

(2) Y les dijo: cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. (Venga tu Reino. Venga tu Reino) Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. (Hágase tu voluntad, como se hace en el cielo, que también se haga en…donde quiera que tú vivas. En mi caso, en Rosario, Santa Fe, Argentina)

(3) El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.

(4) Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. (O sea que nuestros pecados son perdonados cuando nosotros perdonamos a los que nos deben. Hay personas que no quieren o no pueden perdonar a alguien, hasta que ese alguien venga y se disculpe. No cobres por el perdón. Dios no te cobró nada por perdonarte a ti) Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal.

Vemos aquí que, cuando los apóstoles le preguntan al Señor: ¿Cómo debemos orar? Él les dice que oren de la siguiente manera; pídanle al Padre que aquello que opera en el cielo, opere también en la tierra. Pídele al padre que, según funciona el Reino de Dios en el cielo, queremos verlo funcionar aquí en la tierra.

Véngase tu Reino. ¿Qué es lo que pasa? Que a través de la historia podemos observar que se han levantado grandes controversias en el pueblo de Dios. Cada vez que Dios trae una verdad, o revela una verdad a la iglesia o a la nación de Dios, se levantan extremos.

Hay un extremo que es el pueblo que se une a la verdad que se revela. Hay otro extremo. Hay un pueblo que recibe esa verdad y aborta todo lo que había aprendido y exagera, y todo se convierte en lo que acaba de aprender. No mantiene un fundamento firme.

Y el péndulo comienza a mecerse entre los obstinados que dicen que eso no puede ser Dios, porque yo llevo veinte años en esto y siempre se ha hecho así, y aquellos que le dicen que es un anticuado y que nada de lo que él hace sirve, y todo ahora se hace así.

Los dos están mal. Son dos extremos. Todo extremo es malo, y es considerado pecado. Pero entones surge lo que hemos llamado como un remanente, que es un pueblo que recibe una verdad, la madura y la ejecuta, y ya al ejecutarla carece de entrada y está buscando más verdad.

Entonces le llega la próxima verdad. No aborta la que aprendió, sino que acrecienta su conocimiento,  y continúa creciendo de gloria en gloria. Este es aquel que se convierte en Bautista, y luego se convierte en Pentecostal, pero sigue siendo Bautista.

Después llega un Movimiento de Santidad y añade santidad a su vida, pero sigue siendo lleno del Espíritu y le sigue gustando la Palabra. Luego viene el Movimiento Carismático, pero le gusta la Palabra, le gusta la santidad, ora en lenguas y ahora es carismático.

Luego viene el Movimiento de la Prosperidad, pero sigue siendo santo, le gusta la Palabra, sigue adorando a Dios, ora en lenguas y prospera. Luego viene el Movimiento de la FE, y ahora usa el dinero con fe para manifestar al Reino de Dios en la tierra.

Esa podría ser, en esencia, la idea de Dios. Porque Dios se revela a su pueblo de gloria en gloria. Toda la verdad de Dios está presente, pero la revelación o la iluminación, es progresiva. Es un poco aquí y otro poco allá. Si Dios nos llegara a dar todo de un golpe, no quedaría nadie en pie.

Por eso es que te digo que, mal que les pese a quien le pese mal, la palabra que vas a oír ahora, de aquí en más, constituye el mensaje del Reino. Y no es un invento nuevo. Dios trajo fe para que luego se pudiera, en base a esa fe, instaurar su Reino. Dios sabe lo que hace, el que se sigue equivocando, es el hombre.

Cuando apareció el primer movimiento de la prosperidad, era con la intención de utilizarlo para mover el Reino, no tus finanzas particulares. Eso después se alteró a pedido de las necesidades personales de los distintos ministerios y allí quedó el intento, casi en un fraude más de los tantos cosechados en Babilonia.

Y era complicado enseñar eso, porque hace algunos años tras, hablar de dinero, era casi como hablar favorablemente de pecado. El dinero no es pecaminoso. Se necesita y en buena cantidad para extender el Reino de los Cielos. Lo pecaminoso es el amor al dinero y el buscarlo para provecho personal por encima del ministerial.

Claro, que cuando hablamos de expandir el Reino, lo primero que deberemos hacer es recordar a quienes ya lo sepan y enseñarle a los que todavía lo ignoran, qué cosa es la que vamos a expandir. ¿Qué es el reino? ¿Un grupo nuevo de religiosos? ¿Un grupo de iglesias en cada esquina de una ciudad?

Claro está que Dios usa siempre estas palabras como palabras gravitacionales. Cuando tú dices Prosperidad, por ejemplo, alrededor de esa palabra se conglomera gente de distintas denominaciones y entendimientos doctrinales, que ahora dicen creer en la prosperidad y lo llaman dl “Movimiento de la Prosperidad” Esas son cosas de hombres. No le hace. Es cierto, a pesar de todo lo falso que sin ninguna duda hay en ello.

Porque el simple hecho de que algo que existe es falso, está indicando que tiene que haber algo de ese estilo que sí es cierto. Porque no puede haber algo falso que no se haya copiado de algo legítimo. YA lo hemos enseñado así: no puede haber una copia si no hay un original.

No se puede pervertir lo que no existe. No hay nada que hacerle. Si te dicen payaso es porque tienes los zapatos grandes o la nariz larga. Hay algo que es verdad. Hay depósitos que luego se han pervertido, es cierto, pero el depósito genuino existe, está.

¿Qué cosa podría ser un extremo si no existe un centro? La antigua Geometría te enseñaba eso. Un extremo, ya sea social, ideológica o incluso doctrinal siempre será la sobre exageración de una verdad. Hay una verdad y es buena. Sobre enfatizarla puede pervertirla y convertirla en pecaminosa. Pero eso no anula que esa verdad exista.

El Reino de Dios, entonces, es una verdad que necesitamos entender. Y será muy bueno que puedas entenderlo hoy y aquí, antes que vengan a vendértelo o presentártelo lo que elegantemente podríamos denominar como “falsas voces”.

Recuerden esto: cuando hablamos de un falso profeta, no es nada diferente que hablar de un falso pastor, o un falso evangelista. Siempre hablamos de falso profeta. Hay falsos maestros, también. Pero cuidado, porque lo que es falso es la persona, no el don. El faso es el profeta.

O sea: un falso profeta es una persona que usa el don con malas motivaciones. Si tú conoces la persona, ya entonces dejó de ser falso lo que sea. Hay falsos mecánicos, también. Hay falsos plomeros. O sea: en todo reino, en toda categoría, hay buenos y hay malos. Eso se ve en la escuela. Hay quien va a enseñar por vocación y amor a sus alumnos, y luego percibe un justo salario, y hay quien va sólo por un salario. Así que, no puedes abortar la verdad, por temor a los extremos.

Muy bien; la pregunta, entonces, sigue siendo: ¿Qué es el Reino de Dios? La palabra Reino, es la palabra basileia, en griego, creo que lo hemos enseñado alguna vez, y significa lo siguiente: Fundamento de poder o una influencia. Es un territorio, o una jurisdicción; es un dominio del rey.

Son los súbditos que se someten al rey los que se constituyen como Su Reino. Es un ámbito o una dimensión. También puede ser una especie. Porque usamos la palabra reino para decir: el reino animal, el reino vegetal, el reino mineral. Estamos hablando de una especie, o de un grupo definido.

Cuando hablamos de reino, hablamos de la jurisdicción o del área donde tú tienes dominio. Tu casa es tu reino. Allí tienes dominio. Pero tú autoridad por dominio concluye donde comienza la de tu vecino. Allí es donde termina tu reino.

Y esto es importante, porque nosotros siempre hemos aprendido que el Reino es una nube con un cielo y una casa no sé dónde. Que fue un problema, porque Reino es donde Dios tiene autoridad, y resulta ser que dios tiene autoridad en el cielo, en la tierra, en el infierno y en donde se te ocurra.

Así que, entonces, el Reino incluye a un lugar, pero no se limita a un lugar. Es la jurisdicción en donde Dios tiene influencia. ¿Dios tiene influencia en tu vida? Entonces tu vida es el Reino de Dios. No tienes que ir a buscarlo. Salmo 145:13: Tu reino es reino de todos los siglos, y tu señorío es en todas las generaciones.

Hay enseñanzas que dicen que el Reino está suspendido hasta el milenio. Aquí dice que es en todas las generaciones. ¿Es esta una generación? De hecho que sí. Salmo 146:10, dice: Reina Jehová para siempre, y Sion, (La cuál es la iglesia) de generación en generación.

Hebreos 2:7, dice: Lo coronaste de gloria, y todo lo pusiste bajo sus pies. Un momento, eso será: ¿Cuándo subió o cuando regrese? Cuando subió. Ya pasó. Mateo 28:17, dice: Toda autoridad me es entregada a mí en el cielo y en la tierra. ¿Será mañana? ¡No! ¡Ya se le entregó!

En el cielo y en la tierra, también. Colosenses 1:13, dice: Nos ha librado del reino o de la potestad (La palabra potestad significa del derecho de) las tinieblas, y nos ha trasladado, (Verbo pasado) al reino de su Hijo. Ya llegó. Por eso estás ahí, escuchándome.

Dice: El reino de Dios, (Hablándole al judío), será quitado de vosotros, y entregado a otras gentes. ¡Ya lo tengo! Ya le fue quitado. Escúchame; son escrituras. Ni siquiera estoy enseñando ni predicando, sólo estoy leyendo la Biblia.

Lucas 12:32: ¡No temas! Porque a Dios le place daros el reino. Sería imposible darte algo que no llega hasta mañana. Entiende. Dice: Buscad primeramente el reino, (¿Cuándo? ¿Mañana? ¿Cuándo te mueras? Oye: cuando te mueres no tienes que buscar nada, ya está. Fue. ¡Es ahora cuando lo tienes que buscar!

Buscad primeramente el reino, de su influencia, de su poder, de su autoridad, de su propósito, de su objetivo, y yo corro con los gastos, dice Dios. Los embajadores no se preocupan por las cuentas que deben, de todo eso se ocupa el área de finanzas de sus países de origen.

Mateo 6:12, dice: El reino de los cielos sufre violencia. ¡Un momento! ¿Cómo que sufre violencia? ¡En las nubes no hay violencia! Escucha bien: es el Reino DE los cielos; no el Reno EN los cielos. Tú, quizás, eres DE Colombia, o de México, pero estás EN Estados Unidos.

En mateo 3, en los versículos 1 y 2, Juan el Bautista viene predicando, y dice: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Claro que se ha acercado, porque todavía no ha nacido nadie de nuevo, por eso todavía no está allí. Cristo dice: Si nacieres de arriba, puedes entrar en el reino.

Entonces, fíjate, entras cuando naces, no cuando mueres. Ya entraste en el Reino. Lo que viene, ahora, es manifestarlo. ¿Y cómo no vas a poder? ¡Si está aquí! Cristo decía: Si con el dedo de Dios expulso demonios, ciertamente, el reino de Dios ha venido sobre de ti.

El Reino de Dios no es una nube. No sale por un dedo, la nube. Es una autoridad delegada. Cristo vino por primera vez y, en Mateo 4:17, predicando, dice: Arrepentíos, porque el reino de Dios se ha acercado. Cristo está tres año y algo más en la tierra, y en el libro de los Hechos, cuando comienza a despedirse de la gente, antes de irse, habla tremendo seminario de cuarenta días y cuarenta noches hablando acerca ¿De? El Reino de Dios.

Pablo en la ciudad de Roma, bien en el final de su ministerio, en el último capítulo de Hechos y en el versículo 23, dice: Vinieron muchos a él, a la posada, y les declaraba y les testificaba el reino de Dios, desde la mañana hasta la tarde.

Los versos 30 y 31 del mismo capítulo, dicen: En una casa alquilada, recibían los que venían, enseñándoles el reino de Dios. Me parece a mí que un mensaje tan popular durante la iglesia primitiva, el único mensaje que Cristo predicó, tiene que ser restaurado.

Y muchos se han equivocado y no han entendido la restauración. Porque el producto de nuevas alabanzas, no es la innovación de nuevos instrumentos. El producto de nuevas alabanzas es el resultado de una nueva mentalidad. Y es imposible entender restauración, sin primero entender el verdadero mensaje de la Palabra de Dios.

Y la razón por la cual anda tanta gente que no sabe muy bien para dónde ir, es porque se ha restaurado casi todo, menos el mensaje. ¡Empezaron al revés! El mensaje restaura tu forma de pensar, y al cambiar la forma de pensar, el estilo de ministración cambia.

Lo que necesitamos entender es: ¿Cuál es el mensaje del evangelio? Y créeme o no, el setenta por ciento de la iglesia, lo desconoce. Cuando la iglesia predica tanta destrucción en los tiempos finales, y tenemos tantos maestros proféticos en la televisión, hablando de Gog y de Magog, sobre si el judío esto o aquello, que si los vamos a destruir y que ya mismo explota el planeta. ¡Esas no son buenas nuevas!

Esas no son buenas noticias. Ese no es un buen mensaje. Jamás se lo predicarías tú a tus hijos. El temor no es el ancla para atraer a la gente al Reino de Dios, y buenas noticias no es que Argentina vaya a estallar. Jamás sería buena noticia que la tierra estalle.

Todo evangelio que carece de buenas noticias, no es el evangelio de Dios. Toda palabra que no conlleva esperanza en ella, no ha salido de la boca de Dios. Pero, entonces, ¿Cuál es la verdad? Tenemos que entender, entonces, cuál fue el mensaje que predicó nuestro Rey.

(Marcos 1: 14) = Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del Reino de Dios, (¿Qué evangelio predicaba Jesús? El evangelio del Reino de Dios) (15) diciendo: (O sea: de esto consta el evangelio del Reino de Dios. Lo predicaba diciendo. O sea; lo que estoy por decir, describe el mensaje. Y dice, citando a Daniel) el tiempo se ha cumplido. (La esencia del mensaje del Reino, es: que no tenemos que esperar nada, lo que tenía que pasar, ya pasó. ¡El tiempo se ha cumplido! Está claro en blanco y negro, no necesita interpretación.) El reino de Dios se ha acercado. Arrepentíos y creed en este evangelio. (¿Cuál? ¡El evangelio del Reino!)

¿Cuál es la noticia del Reino? Había un rey llamado Satanás, y ya no será rey. Va a ser destituido, yo voy a ser instituido rey, y comienza un nuevo reino. ¡El Reino de Dios! Y comienza a crecer, cada vez que alguien nace de arriba. Es la piedra que es cortada sin manos. Cristo. Que luego se convierte en un monte que llenará toda la tierra. La iglesia.

De manera que el Reino tiene mucho que ver con un tiempo ya cumplido. Un tiempo que ya está vigente. Un tiempo que ya comenzó. Sigue aumentando progresivamente, y no cancela manifestaciones literales futuras. Pero Dios es el mismo ayer, hoy, mañana y siempre. Dios es Rey hoy, mañana y siempre.

El Rey reina ayer, hoy, mañana y siempre. El Rey tiene súbditos ayer, hoy, mañana y siempre. No tiene principio, no tiene fin. Es de generación en generación. No lo puedes suspender con tu doctrina. Si Dios no tuviera poder hoy, todos nosotros andaríamos perdidos en las que andábamos perdidos antes de conocerle a Él. Si Dios pudo cambiarme a mí y a tantos que yo he conocido, Dios puede cambiar al planeta entero.

Mateo capítulo 13. Aquí Cristo enseña a las congregaciones de personas que iban a escucharlo, y eran los simples los que siempre entendían lo que Él quería decir. Pero los fariseos, los religiosos, los intelectuales, siempre se enojaban. Así que, entonces, en este trabajo yo voy a intentar hacer lo que hizo Cristo, y si tú eres fariseo, religioso o intelectual, te vas a enojar. Y eso será un termómetro que evaluará la temperatura de este trabajo. Pero si tú eres sencillo y abierto, te vas a regocijar de gozo al escucharlo.

No le estoy enseñando al diablo, le estoy enseñando a la iglesia. Él usaba parábolas. Traía un ejemplo físico y literal, para expresar un principio más profundo y espiritual. Y cuidado, porque no estoy diciendo que Cristo ya haya comenzado un reino literal, donde Él se sienta en un trono literal y terrenal, y está reinando ahora en la tierra. En una ocasión, cuando vieron la multiplicación de los panes y los peces. Quisieron venir a buscarlo para convertirlo en rey. Y esto es muy importante, porque la iglesia ha asumido una mentalidad muy judaística, siempre otorgando a Israel literal y nacional, una victoria final más soberana que la nuestra.

Si Cristo hubiese venido para ser rey de los judíos, los judíos quisieron hacerlo rey y Él se escondió. Y si no lo hizo ayer, tampoco vendrá a hacerlo mañana. En Juan 18, cuando quisieron apresarle, Él dijo: Mi reino no es de este mundo. El original, dice: Mi reino no es de este mundo, ahora.

Porque el tiempo del verbo es algo presente y que continúa. No es de este mundo ahora. Y lo que significa la palabra Mundo, allí, es de este Sistema. O sea: mi reino no es con metralletas ni con atentados terroristas. Mi reino no es con espadas.

Si yo quisiera llamo y una legión de ángeles viene para ayudarme, pero no quiero. Porque yo no milito en este lugar, mi Reino no es de este planeta. Mi autoridad proviene de otro lugar, mi influencia proviene de otro lugar. Yo soy más alto que tú, presidente del país que sea.

Porque tú no tendrías dominio alguno si mi Padre no te lo diera. ¡Se los dijo! MI autoridad, la forma en que yo opero, es superior a la vuestra. La forma en que Dios piensa, los caminos de Dios son más altos que los nuestros. Vienen de otra dimensión que trasciende esta dimensión.

Todavía hay muchos hermanos que preguntan si la iglesia debería estar involucrada en política. La respuesta sigue siendo que no, porque la iglesia está por sobre la política, si es que es iglesia genuina. Babilonia, no; Babilonia hasta arma partidos políticos propios. Y presenta candidatos electorales. ¡Madre mía! No los votan ni los ujieres. Y hacen bien; el Espíritu Santo los está guiando a toda verdad.

Nosotros, como iglesia, tenemos derecho a entrar al trono de Dios y atar y desatar lo que necesitemos en nuestra tierra. La política no puede hacer eso. Ahora bien; para entender lo que te voy a decir, primero tienes que entender que nuestro libro, la Biblia, es eminentemente un libro espiritual.

Son parábolas, son analogías. Las parábolas que Él nos habla, son metáforas, son ejemplos. Nos hablan de cosas literales, para que tú entiendas principios espirituales. La palabra nos llama Ovejas, Siervos; nos llama Hombres, Luz, Trigo, Cuerpo, Casa, Morada, Semilla, Soldados.

En otras partes te dice que tú eres un árbol, una novia, y eso incluye a los varones; te dice que eres un ejército, Pan, somos Nueva Creación, Reyes, Nación Santa, Sacerdotes, y tú no eres ninguna de esas cosas, tú eres Juan, Pedro o María.

Son adjetivos que demuestran tu operación como parte del Reino de Dios. Como novia, tienes la intimidad. Como árbol, estás plantado y das fruto. Como soldado, sabes militar. Como Rama, te quedas centralizado en la vid y el olivo. Son características de la iglesia.

Lamentablemente, la iglesia, ha optado por ser una novia, y ha abortado el resto de sus características. Y entonces se la pasa amando a todo el mundo. Ama tanto que ama al diablo, también. Somos edificio, somos un templo, somos sal, somos luz. ¿Cuándo has visto a un hermano que brille como una lámpara de quinientos wats?

No tiene problemas con decir: yo soy luz. Pero no se atreve a decir: Yo soy el Reino de Dios. Te pueden decir Novia, aunque seas varón, y eso no te ofende. Pero si te digo que eres parte del Reino de Dios, ahí se te caen las medias. En Timoteo somos soldados, y militamos. En Efesios tenemos armadura. En Corintios se nos da un arma. En Hebreos dice que tenemos una espada.

Y tú no tienes coraza, ni tienes armas, ni tienes ninguna espada. Y no peleas con nadie. Es una batalla espiritual, es la batalla de la fe. Entonces, ¿Por qué en un soplo somos espirituales, y cuando se trata de Israel, se acabó, todo es literal? ¿Qué tenemos en la parábola del sembrador?

Dios no es un Dios nacionalista. Vale la pena mencionar lo siguiente: Abraham, era gentil. Su hijo Isaac, también. Jacob, también. Gentil. Jacob decidió humillarse delante de Dios. Y como se humilló, se le dio un adjetivo: Tú eres un Israel, se le dijo. Eres un príncipe con Dios.

Seguía siendo gentil. Israel ahora tiene doce tribus, todos gentiles. Sin israelitas, porque a Jacob ahora le llaman de apodo Israel. Y al igual que mis hijos son todos Martínez, ellos ahora son israelitas, pero no tienen nada que ver con una nación. Difícil entender esto de una, ¿Verdad?

Dios quiere todo linaje, toda lengua y toda tribu, igual. No es un Dios nacionalista. Nunca lo fue, ni lo será. Dios es Espíritu, no es judío. ¿Qué tiene la parábola del sembrador? Ustedes seguramente la conocen muy bien, y por causa del tiempo, por eso no la voy a leer.

Pero dice que alguna cae junto al camino. O sea: junto al evangelio, no adentro. Otra dice que cae pero que no tiene mucha raíz, o sea la de la inconstancia. Hay muchos creyentes que tienen inconstancia. Tú le puedes dar otras interpretaciones; la palabra es viva.

Otra dice que se ahoga por las cuestiones del mundo, o sea: la avaricia. Y una cuarta parte de este terreno da fruto, y de esta cuarta parte, sólo una tercera parte produce cien, o sea: en la minoría, siempre está el remanente, siempre está el terreno fuerte y bueno.

Y Él comienza a predicar esta parábola. Y luego continúa, y le habla de la parábola del trigo y la cizaña en el verso 24. ¿Y por qué les leo estas parábolas? Porque todas están explicando qué es el Reino de Dios. Y en el verso 24 les refirió otra parábola, diciendo:

(Mateo 13: 24) = El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; (25) pero mientras dormían los hombres (Los hombres estaban dormidos) vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.

(26) Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.

(27) Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿No sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?

(28) Él les dijo: un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?

Fíjate el accionar de estos buenos muchachos de la iglesia. ¿Cizaña? ¿Gente falsa? ¡Vamos a sacarlos a patadas a todos! ¡No vamos a permitir que ningún falso se siente en nuestros bancos! Y Él les responde que no, que de ninguna manera, que esto es algo que necesita discernimiento, porque si se hace en la carne, se corre el riesgo de sacar el trigo bueno y dejar la cizaña donde está.

Alguna vez enseñamos lo que era el discernimiento, ¿Recuerdas? Es algo que le corresponde a Dios. Tú no sabes decidir en las cosas del espíritu, no alcanza con la riqueza intelectual de tu mente para ver en ese ámbito invisible al ojo humano. Si no te da Dios discernimiento, no lo tienes.

Conclusión de lo leído: la cizaña y el trigo crecerán juntos. Y eso significa que va a haber guerra hasta el fin. Tú no vas a tener paz nunca, así que acostúmbrate a ser militante. Puedes pensar y hasta decir que la cizaña va a estar a tu alrededor hasta el fin. No busques lugares sin cizaña, no los hay. Y si existiera algún lugar ciento por ciento perfecto, cuando tú llegas allí, lo arruinas.

(Verso 30) = Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero,

Recapitulemos: la cizaña, se va primero. Luego continúa hablando del Reino de Dios y dice que es similar a una semilla de mostaza. Y ahí nos habla de la reacción múltiple de tamaño del Reino, que comienza insignificante, pero que luego termina arrasando con todo. No yéndose en una gran fuga.

No importa donde la siembres, está destinada a quedarse con todo. Esa es la enseñanza de la parábola. Yo la quiero leer. Tú estás allí porque sabes la palabra, sino no estarías allí. Luego comienza a decir la parábola de la levadura. De las tres medidas. Que no es otra cosa que el ósmosis del Reino de Dios.

Empieza por aquí y lo leuda todo. El verdadero Reino de Dios, donde lo plantas, se queda con todo. Porque es un Reino que trasciende. Es un Reino más poderoso que todos los reinos de la tierra. Cuando tú lo crees, claro. Es imposible plantar el Reino y que no se quede con todo.

Tenemos más fe en destrucción que en restauración. Se nos hace más sencillo pensar en catástrofe que en restauración social. ¿A qué Dios estás sirviendo? Es una mínima porción de lógica, ya que te gustan tanto los griegos y su cultura infiltrada en la iglesia.

Los discípulos, a todo esto, se quedan un poco atontados con lo que están oyendo, y piensan para dentro de sí que ese hombre les está dañando toda su teología. Y le piden que les explique la parábola esa, porque están sumamente enredados. Ellos venían aprendiendo según la ley y los escribas, pero este hombre no enseña como los escribas.

Tú, -le dicen- enseñas con autoridad; ¿Qué es lo que traes? Entonces, se queda un grupo pequeño, como esos a los que nadie les gusta tener ni como alumnos ni como oyentes de una conferencia, pequeño, reducido. Se van las multitudes que vinieron por los peces y los panes, y preguntan: Maestro; explícanos bien este asunto. Y ahí comienza el Maestro a explicar el Reino de Dios.

(Verso 36) = Entonces, despedida l gente, entró Jesús en la casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: explícanos la parábola de la cizaña del campo.

(37) Respondiendo él, les dijo: el que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. (¿Quién siembra la buena semilla? El Hijo del Hombre. ¿Quién es el Hijo del Hombre? Cristo.)

(38) El campo es el mundo; (¿Qué es el campo? El mundo) la buena semilla son los hijos del reino, (¿Quiénes son los hijos del reino? Nosotros. Somos buena semilla) y la cizaña son los hijos del malo. (¿Qué es la cizaña? Los hijos del malo. ¿Quién es el malo? Satanás. Entonces, aprende: Satanás tiene hijos.)

(39) El enemigo que la sembró es el diablo, (Diablo, no es Satanás. Diablo, es la persona usada por Satanás. No es un espíritu, es una persona.) la siega es el fin del siglo, (Del kairos, de la era, del sistema) y los segadores son los ángeles.

(40) De manera que (Igual que, de la misma forma que. Si entiendes cómo se hace uno, entiendes que esto será igual)  como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. (¿Qué siglo? Este siglo.)

(41) Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino, (¿Quién es el Reino de Dios? Nosotros.) a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad.

¿Te das cuenta ahora el porqué del ímpetu casi ofensivo de este mensaje? ¿O la necesidad de una voz profética? Alguien que te diga sin dudarlo ni acomodarlo que el juicio comienza por la casa de Dios. ¿Cómo vamos a juzgar al mundo, si tenemos el mismo espíritu que el mundo?

Y dice que va a recoger de su Reino, a todo lo que parece, pero no es. A la forma de religión que niega el poder de Dios y lo reduce a conceptos, filosofías y vana palabrería. No lo dudes; hay un clamor por excelencia espiritual. Dios dice: no estoy hablando del mundo, todavía; primero voy a limpiar la iglesia.

Recogerá de su reino a todos los que sirven de tropiezo. A todos los cabezones, a todos los obstinados, todos los que hacen iniquidad, todos los que no hacen nada y no dejan haer lo que Dios quiere que se haga. ¿Por qué pegamos tan duro, a veces, desde aquí? Porque queremos que la mayoría se convierta en trigo.

Y eso, antes que la cizaña se arranque. Por eso siempre estoy aclarándolo: mi trabajo es para la iglesia, no para el mundo. Amo al pecador igual que cualquier evangelista, pero mi objetivo es que la iglesia madure. No que crezca en número. No me interesan los números. Me da lo mismo si entran mil, dos mil o diez mil personas por días a mi Web. Quiero que los que entran, salgan maduros. Y brindaré por uno solo que salga así.

(42) Y los echarán en el horno de fuego, (¡Uy! ¡Yo no sé qué es lo que hace la gente con estas escrituras!) allí será el lloro y el crujir de dientes.

(43) Entonces, (Esto es: después que la cizaña ya no esté en el medio, estorbando) los justos resplandecerán (Claro, hoy no pueden resplandecer porque, cada vez que se mira la iglesia, se ve doble ánimo. Se ven algunos buenos, es cierto, pero también se ven a otros pésimos. No deficientes; ¡Pésimos! Eso no atrae a nadie. Pero cuando Dios la limpie, las naciones van a venir, porque van a ver la gloria de Dios resplandeciendo ahí adentro.)

Claro, para ese entones, los discípulos estaban planchados, acostados por un golpe en las costillas espirituales que los había dejado sin oxígeno. Y corrían de un lado al otro, desesperado, buscando el cesto de las ofrendas. Querían salvarse con eso. ¿Igual que hoy?

Luego dice: Además. Y a nuestros amigos que escribieron la Biblia les gustaba mucho los títulos. Yo no sé en realidad por qué les gustaban tanto los títulos. Pero además, me indica a mí que no ha terminado de hablar, aunque titulen lo que sigue como se les ocurra. Es el mismo contexto.

(44) Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.

Dijimos que el que siembra la semilla, ¿Es quién? Cristo. Dijimos que la semilla son los hijos ¿Del? Reino. Dijimos que la cizaña son los hijos ¿Del? Malo. ¿Qué el enemigo, es? El diablo. Y que la siega, ¿Es? El fin del siglo. Nota que el verso 24 dice que el reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró una buena semilla en SU campo.

¿Quedó claro? Mira el verso 31. El reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza que un hombre tomó y sembró en SU campo. ¿Todavía no lo ves? Mira el verso 41. Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles y recogerán de SU reino. ¡Cambió la palabra campo por Reino! ¿Se dieron cuenta?

Estaba sembrando en su campo, pero después vino a recoger de su reino. Por eso te dije que reino no es solamente los súbditos, la iglesia, sino la jurisdicción donde funciona el poder de Dios. En todas partes. Su jurisdicción. ¿Dónde funciona el nombre de Jesús? En todas partes.

En Alemania, en China, en Japón, en el cielo, en la tierra y en el infierno. Toda rodilla dobla, no hay otro nombre más alto, a esto lo hemos enseñado. Entonces, esto te muestra que tú eres parte del Reino de Dios, pero de ninguna manera eres todo el Reino de Dios.

Hay miembros en el Reino de Dios, que no son redimidos: los ángeles. Son parte, son compañeros tuyos. Son los ministradores para los herederos de salvación. Dice que un hombre, Cristo, encontró un tesoro, y lo ve, pero lo esconde. Por eso Cristo habla en parábolas.

Es así: Cristo camina, y comienza a percibir el verdadero propósito. Recuerda que Cristo fue ungido desde el Espíritu, y tiene que vivir como vives tú, y va siendo y madurando en las escrituras. Comienza a reconocer que Dios tiene un propósito, y que hay un tesoro, que son los hijos de Dios reinando en su creación.

Pero no puede divulgarlo, porque dice la palabra que, si Satanás supiera, o cualquiera de los príncipes hubiera sabido, que Cristo venía a hacer lo que hizo, no lo hubieran crucificado. ¡Se lo tenía que callar! Encontró una verdad, encontró un tesoro, encontró una revelación, pero él no podía tirar las perlas a los cerdos, tenía que guardarla.

Entonces la esconde de nuevo. Es como cuando tú encuentras un especial, pero sólo queda uno de ese producto, y tú escondes en la tienda lo que vas y consigues lo que necesitas para venirlo a buscar. ¡No me digas que nunca lo hiciste!

Cristo encuentra esa verdad, la esconde y comienza a hablar en parábolas, para que los que son de Dios entiendan, pero que los que no son de Dios, siempre salen confundidos. Los fariseos siempre se enojan, pero los sencillos siempre aprenden.

Entonces está gozoso y entiende que hay un principio que Dios quiere que sus hijos reinen, pero se acuerda que satanás tenía derecho legal en la tierra, que el mayordomo del planeta era Adán. Adán tenía la mayordomía terrenal. Pero Adán, en desobediencia, le había entregado el título de la tierra a Satanás.

Entones, Cristo no podía hacer nada en cuanto a su revelación, porque no le pertenecía la tierra para hacerla. Entonces, gozoso por lo que encuentra la entierra de nuevo, y dice Hebreos 12 que, por el gozo que había delante de él, fue hasta la cruz, y en Filipenses nos dice que dejó toda reputación, y no escatimó ser igual a Dios, y se redujo en semejanza de hombre, y fue hasta la cruz y ¡Compró el campo!

Compró la tierra. Compró el planeta, por eso la tierra tiembla a media tarde, por eso se avergüenza el sol cuando su sangre toca este planeta, redime el título de la propiedad para entregárselo al verdadero Hijo de Dios. El Reino de Dios, es ahora. ¿Dónde vives tú? Ese lugar, te pertenece.

No se trata de controversias. ¿Te imaginas la bofetada que se le da a Dios cuando se le dice: “Señor, sácame de aquí”? Miserable, ignorante, tú no entiendes lo que yo he hecho por ti; tú no sabes que yo creé este planeta para ti, yo lo hice para ti. Lo perdiste y lo volví a redimir; di mi vida, me resurgí; ahora estoy confinado a un cuerpo. Yo estaba en todas partes, ahora soy un cuerpo, y dependo de un cuerpo en la tierra para hacer lo que quiero hacer. ¿Y todavía me pides que te saque de ahí?

¡Es una bofetada en el santo rostro de Dios decirle que te saque de este infierno! ¡No es un infierno, la tierra es buena! Y te pertenece. Es una mentalidad distinta. Al entender esto, toda la palabra de Dios cambia. Por eso estos mensajes son distintos. Porque se ha entendido eso.

No somos ningunos peregrinos, ¡Somos embajadores! Está bien, hermano, pero…es que tenemos un destino más lejano… Mira; cuando llegue el tiempo lejano, podrás encargarte del tiempo lejano; por ahora, debes administrar el Reino de Dios. Es el ahora y el después del Reino.

Sin el ahora, el después nunca llega. No se trata de escatología, es una mentalidad. Puede se que afecte un tanto la escatología, pero no es un mensaje escatológico. El movimiento profético no tiene nada que ver con escatología. Esca, habla de los tiempos finales, y Logos, habla de la palabra.

Y cuando los judíos hablaban de escatología, hablaban de promesas futuras. Pero, en el Nuevo Testamento no encontramos ninguna promesa futura, porque el éscatos, ya había llegado. La última palabra, el éscatos de Dios es Cristo.

Ahora; si quieres hablar de escatología, vamos a hablar de la cruz. Ahora, después de saber esto, debemos preguntar: ¿Qué tenía valor, el tesoro o el campo? ¡El campo1 Él compró el campo. Lo hizo todo para redimir el campo, para poder tener el derecho. Por eso dijo: toda autoridad me es dada a mí en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra. ¡Y yo que creía que en la tierra todavía no!

¿Cómo no vas a tener el derecho de atar potestades y dominios y principados si no tienes derechos? ¿Cómo vamos a militar en guerra espiritual y después salir huyendo en una gran fuga? ¿Cómo vamos a hablar de restauración y de enseñar a través de la palabra que la tierra va a ser destruida?

¿Cómo vamos a decir que reinamos en Cristo y que toda rodilla dobla, pero se lo vamos a entregar al anticristo? ¿No quedamos en que toda rodilla dobla? ¿Y qué, acaso el anticristo no tiene rodillas? ¡Si no tiene se la colocamos, pero lo que sé es que todo demonio va a doblar sus rodillas ante el poder de Dios!

(Mateo 24: 36) = Pero el día y la hora nadie sabe, (Te lo vengo diciendo hace años: ¡Nadie sabe! Eso significa que todos los mapas están equivocados. ¡Nadie sabe! En otro texto dice que nadie lo sabe, ni siquiera el Espíritu. Y si el Espíritu no lo sabe, nadie lo sabrá, porque no habrá quien envíe revelación. Entonces, ¿De dónde se supone que salen esos mapas? Nunca compres todo lo que se te vende. Investiga el producto, primero. Tampoco compres todo lo que yo te diga, estudia. Te desafío a que estudies. Pregúntale al Señor esta noche, cuando ores) ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.

(37) Más como en (Metáfora, analogía, comparación, similitud, un ejemplo físico para que entiendas un principio profético) los días de Noé, (Igualito a como sucedió en los días de Noé. O sea: si quieres saber el fin, estudia el tiempo de Noé. Este Señor se las sabe todas, ¿Eh? Si quieres saber más o menos cómo es el fin, saca a Noé de la escuelita bíblica infantil, y considéralo palabra de Dios. Quítalo de las manos de los dibujos de los niños y enséñaselo al pueblo maduro de Dios. Como en los días de Noé) así será la venida del Hijo del Hombre.

(38) Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, (¿Quiénes estaban comiendo y bebiendo en el día del diluvio? ¿Los impíos o los justos? Los impíos, los justos fabricaban el arca.) casándose, y dando en casamiento, (¿Quiénes se estaban casando y dándose en casamiento, los impíos o los justos? Los impíos) hasta el día en que Noé entró en el arca, (¿Quiénes entraron en el arca, los impíos o los justos? Los justos) (39) y no entendieron hasta que vino el diluvio, (¿Quiénes no entendían, los impíos o los justos? Los impíos) y se los llevó a todos, (¿A quiénes se llevó el diluvio, a los impíos o a los justos? A los impíos.) Así será también cuando venga el Señor.

(40) Entonces estarán dos en el campo, el uno será tomado, el otro será dejado. (¿El impío o el justo? ¿Cuál es el sujeto? ¡El impío! Es el mismo tema, no ha cambiado. Como en los días de Noé)

(41) Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, (¿Quién va a ser tomada? ¡La impía!) y la otra será dejada. (Igualito que en el día de Noé. La justa no fue tomada, fue guardada. Ojo: no estoy anulando el arrebatamiento, de ninguna manera. Será porque así está escrito. Sólo estoy reorganizando tu mapa)

Pueden pensar lo que quieran, pero aquí no estamos dando ninguna interpretación extraña, sólo estamos leyendo la Biblia como ella está escrita. A la gran mayoría de ustedes les enseñaron sólo los últimos dos versos, pero eso no empieza allí, sino mucho antes.

Como en los días de Noé, así también será cuando venga Jesús. Habrán dos, y uno será tomado, ¿Noé o los impíos? Los impíos. Hay un texto en 2 Pedro 3:7 que dice: No perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos. Pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.

Esto es simple lectura bíblica, pero te abre de tal manera tu panorama que te permite caminar por las calles con la frente bien alta, porque ahora sabes a qué has venido a este planeta. De otra manera no funciona tu autoridad. No va a funcionar si no entiendes esto.

(Génesis 6: 5) = Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.

(6) Y se arrepintió jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón.

(7) Y dijo Jehová: raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho.

Triste esto, ¿Verdad? Dios decide volver a empezar. Escucha; yo todavía creo en el mismo Dios. El problema más grave es que todavía hoy, nosotros, la gran mayoría, pretende meter a Dios en una caja. Dios es eterno, Él no tiene prisa. Si tú no haces lo que tienes que hacer, Él levanta otra generación, Él no tiene prisa. Él no está destinado a tener que culminarlo todo de acuerdo con un mapa que tú inventaste.

(Verso 13) = Dijo, pues, Dios a Noé: he decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí yo los destruiré con la tierra. (Noten que la violencia en la tierra, lo que aparenta estar mal en la tierra, no es culpa de la tierra, es culpa de los hombres. ¡La tierra es buena! Y fíjate que su primera intención fue destruirlo todo. Él tiene todo el poder, así que dijo: mira, mejor vamos a empezar todo de nuevo, ¿Sí? Volvamos a Génesis, que se acabe todo esto. Pero luego vemos que no fue así. Y en el verso 14 comienza a decirle a Noé: constrúyete un arca, y le comienza a dar dimensiones)

Ahora presta atención a esto: Él encontró solamente a un justo en toda una generación perversa, sólo uno. En el tiempo de ahora, al que encontró justo fue a Cristo. Uno. Él es la justicia de Dios. Como en los días de Noé, encontró sólo a un justo, en una generación perversa.

Construye una embarcación de seiscientos pies de largo. Esos son más o menos doscientos metros de largo. Eso medía la embarcación. Dos campos de fútbol. Caben cinco o seis mil camiones allí, uno al lado del otro. ¡Tremendo! No se construyó un barco igual hasta 1939. Y lo construyó en un tiempo y en un lugar en donde no había agua.

Y tú hablas de tener fe. Yo me pregunto hoy: si tú vivieras de vecino de Noé, ¿Lo considerarías un viejo loco o le ayudarías a martillar? Somos todos bastante religiosos, pero yo creo firmemente que una gran mayoría de nosotros hubiera pensado que ese viejo estaba rematadamente loco y hubiéramos pasado lejos del arca, por las dudas. Y fíjate que esto tiene mucho que ver con el eje de lo que estamos hablando, porque los que creyeron, esos son los que fueron guardados. Los otros, mientras, fueron arrasados por algo.

(Génesis 7: 1) = Dijo luego Jehová a Noé: entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación.

(2) De todo animal limpio tomarás siete parejas, macho y su hembra; más de los animales que no son limpios, una pareja, el macho y su hembra.

(Verso 8) = De los animales limpios, y de los animales que no eran limpios, y de las aves, y de todo lo que se arrastra sobre la tierra, (Aquí se fastidió un poco la evolución, porque si todos provienen del mono, con meter un mono y una mona, bastaba. Porque; ¿Para qué iba a guardar a todos los animales, si todos provenimos del mismo? Hubiera hecho una canoa y con una parejitas de mono era suficiente)

Le dice que construya esta arca, y a nosotros nos dibujan el arca con una ventanita arriba. La palabra sólo menciona una ventana, claro. Porque la palabra no menciona todo lo que tiene que mencionar, sólo menciona lo necesario. Pero sólo menciona una ventana.

Imagínate tú a un barco del tamaño de dos canchas de fútbol de largo, y qué se yo de cuántos metros de altura, con todos los animales de la selva, durante más de un año, comiendo como deben comer y, obviamente, realizando el resultado biológico animal como producto del comer, todo ahí adentro.

Y todo eso, ¡Con una sola ventana! Escucha: ¡No quedaba nadie vivo ahí adentro! ¡Un año entero comiendo y lo que sigue, ahí adentro! ¡Y con una sola ventana arriba! ¿Te imaginas eso? Es indudable, tenía que tener más ventanas. Es que somos tan religiosos.

Lo que sí sabemos, y no por dimensiones, sino que, como él tiene que enviar a una paloma para investigar si el agua había retrocedido o descendido, tenemos que entenderé que la ventana tenía un ángulo diagonal y armada de tal manera que Noé no pudiera ver hacia abajo, porque no debía ver el juicio.

Por eso tiene que enviar a la paloma para ver si hay tierra seca. Porque él no podía ver, si se hubiera podido asomar, no hubiera necesitado de la paloma. Imagínate el molde de la ventana, que cuando él se asoma al borde, no ve horizonte, dice que sólo ve cielo.

Y le dice que todos los animales vengan, pero Noé no tuvo que llamar a ningún animal. Él se limitó a sentarse en la puerta del arca y ver cómo iban llegando todos los animales, soberanamente, de pareja en pareja y de géneros razas distintas. Comienzan a acercarse a un arca espiritual.

Por eso no debes temerle a las tinieblas. Porque cuando tú termines de hacer todo lo que puedas, ya habrás terminado tu arca. Y cuando tú termines tu arca, el Señor será quien se encargue de guardarte. Y cuando Él te guarde, Él se encarga del inicuo. Y luego, vuelves a la tierra que restauraste.

Hay cuatro o cinco principios que este estudio debería causar en tu vida. Número Uno: Esto no es controversia. Esto, lo que debe producir en tu vida, es entendimiento del precio. El precio que Cristo pagó. Entonces, ¿Cuánto me cuesta ser parte de eso? ¿El diezmo, me cuesta? No. Te cuesta todo.

Porque Él dio todo, y tú tendrás que dar todo. Y será como con Abraham e Isaac. Tú deberás poner lo que más amas y Dios decidirá si lo sacrificas o te manda el cordero enredado en la zarza. Porque si tú no das todo, jamás serás beneficiario de todo lo que Él tiene.

Tú cosechas lo que siembras. Mientras más das, más recibes. Tiempo, talento, dinero, todo. Te cuesta todo. Esto te cuesta todo. A la gente no le gusta el mensaje del Reino, porque es el mensaje que dice: ¡Ahora es el día de salvación! No mañana, ¡Ahora!

Ahora s cuando debes hacer algo por tu país, por tu provincia, por tu estado, por tu región, por tu ciudad, por tu pueblo, por tu aldea. El mensaje del Reino es ese mensaje que dice que no esperes que Dios lo haga; ve y pon tus manos sobre el arado.

Es el mensaje que dice: ¡Sal del bote y camina sobre las aguas! Es el mensaje que dice: Arriésgate, o no hay ventaja. Es el mensaje que dice: depende de Dios, y no del hombre. Es el mensaje que dice: ¡Sé un ministro, y no un asalariado! Es el mensaje que dice: ¡Sé un creyente y no un cristiano!

Es el mensaje que dice: ¡Aviva el don que hay dentro de ti y no dependas de la oración del hermano! Es el mensaje que dice: ¡Yo soy un hijo de Dios y tengo autoridad ahora, mañana y siempre! Te va a costar todo, vas a tener que entregarle el señorío a Dios. Dios va a tener que convertirse en Señor de tu conciencia.

Número Dos: Entender este mensaje, te cambia el estilo de vida. Tú eres un hijo del rey. Tienes que aprenderé a vivir en excelencia. Tienes que aprender a tener sabiduría. Los hijos del rey van a las mejores escuelas, siempre tienen la mejor preparación.

Tú vas a tener que cambiar tus prioridades. No me interesa de qué grupo social vengas. Puede salir del rancho más pobre del barrio, pero no vas a terminar en el rancho más pobre del barrio. Yo tengo mis prioridades, mucho me temo que tú tendrás que reajustar las tuyas.

Cuando tú eres un hijo del rey y lo reconoces, tú haces lo que sea necesario para prepararte como hijo del rey. Los hijos del rey son inteligentes, no son ignorantes. Siempre van a la escuela y se preparan secularmente. Entramos entrando en una etapa en donde lo más importante ya no va a ser el dinero, va a ser la información.

Si tú no te preparas, joven que me escuchas, no vas a tener ninguna relatividad social, te va a costar mucho encontrar empleo. Y si la iglesia tampoco se prepara, le cierran la puerta, porque no va a poder pasar las leyes que van a ser desatadas para existir como gobierno eclesiástico.

Es tiempo de preparación secular, es tiempo de preparación académica. Es tiempo de ser excelentes. Somos embajadores, no somos tristes pobres pecadores salvados por gracia. Somos gente con misión, con propósito y autoridad delegada. Somos hijos de un rey que vive ayer, vive hoy, vive mañana y para siempre.

Ya basta de vivir como cucarachas corriendo despavoridas huyendo de un insecticida llamado Anticristo. Es tiempo de levantar la cabeza y decir: yo sé reinar en vida. Romanos 5:17 dice que reinaremos en vida, no en muerte. ¡En vida!

Número Tres: El mensaje del Reino imparte a tu vida enemistad real. Aprendes a odiar todo lo que no es Dios. Tienes que recibir enemistad. ¡Es que el hermano es lindo! Odio a Satanás a través del hermano, y no le permito que se manifieste. Es reino contra reino. La batalla va a ser transferida. Ya no estoy pendiente de mis problemas; estoy pendiente del problema de Dios. Por eso es que nos gusta, no es la escatología, es el trabajo.

Número Cuatro: afecta tu perspectiva. Dios es eterno, no tiene prisa. Él es el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Se toma tres generaciones para hacer cualquier cosa. Es el Dios de ayer, hoy y mañana. Es el Dios Padre, Hijo y Espíritu. Siempre en tres dimensiones.

Para afectar a una sociedad positivamente, tienes que afectarla en tres dimensiones y en tres generaciones a la misma vez. Los viejos, los hombres y los niños. Atacar la ciudad en tres dimensiones, cambia tu perspectiva. No son pocos los que se van a salvar. Son tantos que en todas las iglesias del mundo, no cabrán.

Prepara y ensancha tu mente. Ensancha tu tienda, y comienza a creer juntamente con Dios, para la gran cosecha, y no prediques destrucción. Si alguien te pregunta cuál es el evangelio, no le digas sálvate porque se va a destruir todo y te vas para el infierno. Dile que aproveche que hay un barco espiritual gigantesco que está recibiendo de buen grado a todos los que son traídos por el Espíritu Santo.

Número Cinco: Afecta tu conciencia. Este mensaje afecta tu conciencia. De hoy en adelante nunca más vas a mirar al problema ambiente como algo que está más allá de tu responsabilidad. Desde hoy en adelante, yo soy parte de la solución. Entender al Reino no es otra cosa que considerarse parte de la solución.

Cristo predicaba y nadie le decía nada, hasta que Él decía: hoy se cumple esta escritura en tus oídos. Hoy se cumple. ¡Yo soy el que lo va a hacer! Esto es lo mismo. A nadie le molesta lo que se diga aquí. Lo que sí fastidia y a muchos, es que digamos que se puede comenzar ya mismo a vivirlo.

De manera que, a todos los que de una u otra manera estamos para alimentar al pueblo, debemos dedicarnos a ello y despreocuparnos de la cizaña. Ella va a seguir estando allí aunque tratemos de erradicarla. Alimentemos el trigo. La cadena siempre se rompe por el eslabón más débil. Es tiempo de quitarle el biberón a la iglesia, y empezar a darle comida bien sólida.

Él dijo: en mi nombre echarán fuera demonios. Te dio dominio sobre el reino satánico para libertar. Hablarás nuevas lenguas. Te dio el reino universal para la unidad de las naciones. Tocarás serpientes y no te harán daño. Te dio dominio sobre el reino animal.

Beberás cosa mortífera y no te hará daño. Te dio dominio sobre el reino mineral. Y pondrás manos sobre los enfermos, y sanarán. Te dio dominio sobre todos los reinos de la tierra. Ahora sal a la calle y manifiéstalo. Esa es tu responsabilidad. Ese es tu mandato. Esa es la orden del Rey.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Una Familia Llamada Iglesia

 

Hay algo que todos sabemos pero que no siempre se nos ha enseñado, y es que cada cierto tiempo, se producen ciertas manifestaciones de Dios, esa lámpara que puesta en un lugar alto, ilumina a todos. Y se produce un auge de diferentes áreas; ciencia, tecnología, comunicación, cambios de estrategias políticas.

No es fácil encontrar momentos así. Los estudiosos han hilvanado alrededor de tres, comenzando desde el siglo dos. Y eso sin hacer un trabajo más exhaustivo, cosa que deberíamos dejarle a los historiadores. UN ejemplo de esto, es el principio del siglo veinte.

Es interesante, por ejemplo, que al iniciarse el siglo veinte, se desatan una cantidad e avivamientos en diferentes partes del mundo, en lugares que no estaban conectados por esos focos de avivamiento inicial. Por ejemplo: en 1902, empieza un avivamiento en Australia y Nueva Zelanda.

En 1904, aparece el famoso avivamiento de Gales, donde cerca de cien mil personas aceptan a Jesucristo. Incluso deben recordar seguramente el avivamiento de Corea, en 1905, de Manchuria en 1906. Y más cerca, en casa, tenemos el avivamiento de 1909 en Valparaíso, Chile, dentro de lo que era la Iglesia Metodista.

También está el avivamiento de 1906, en California, el famoso avivamiento de la calle Azuza. Sumando y restando, fácilmente podemos hablar que, a principios del siglo veinte, de manera no sincronizada, hubo más o menos diez avivamientos en el mundo, que sacudieron el globo terráqueo, en diferente magnitud y en diferente forma.

Cada uno de ellos, el de Manchuria, el de Gales, el de la calle Azuza, es digno de ser estudiado, porque tuvo repercusiones en muchísimos niveles. Por ejemplo: del avivamiento de la calle Azuza, se sabe que doscientos misioneros empezaron un proceso de salida, que terminaron en India, África y muchos lugares más, de una forma absolutamente dirigida por el Espíritu.

Lo que pasó en Valparaíso, en el avivamiento de 1909 es muy particular, porque provocó un remezón muy fuerte en una de las ciudades más emblemáticas y antiguas de Chile. Esto no es casual. Eso muestra que Dios está predisponiendo la atmósfera, está creando un entorno, un ambiente, para generar una cantidad de cambios.

Ha habido gente con muy buena intención, que ha tratado de mostrar que hay un patrón en los avivamientos. Y ciertamente puede que se encuentre alguno, como el arrepentimiento, como el hambre de Dios, como la búsqueda intensa del Espíritu Santo y volver a los diseños, pero en particular, cada avivamiento es muy distinto.

El de Pensacola, en Florida, en los Estados Unidos, que duró cerca de cuatro años, lo que sucedió en mi país en los principios de los años noventa. Todos ellos tienen particularidades muy singulares. Y nosotros, como seres humanos cometemos ciertos errores, como el de tratar de encuadrar cómo debe ser cada avivamiento.

Los avivamientos, básicamente, son temporales, y tienen como objetivo, no resolver los problemas. Avivamiento es diferente a transformación. Un avivamiento, puede generar transformación en ciertas áreas, pero en esencia un avivamiento está diseñado por Dios, para responder al hambre de su iglesia, de su comunidad, de su gente.

Y, de paso, habilitar dones, habilitar acciones, que por causa de la religión han quedado empolvados, empacados o archivados. La iglesia, se ha quedado con la nostalgia de querer ver avivamientos cada cierto tiempo, en cada generación.

El asunto está en que es Dios quien genera los avivamientos, aunque ciertamente, el hombre los puede provocar con los elementos que te mencionaba recién: hambre de Dios, búsqueda intensa por el Espíritu Santo, deseo de volver a los patrones correctos.

Pero más allá de eso, aún los avivamientos se tornan distractivos, cuando no tienen como perspectiva el establecimiento de algo permanente. El avivamiento es algo temporal. Aunque hubo un avivamiento que quizás fue el más grande de la historia, duró cien años, aunque tampoco logró expandirse más allá de ciertos límites geográficos.

Si se generó algo muy particular. Por ejemplo, por cien años se leyó la Biblia sin parar. Esas son proezas impresionantes. Ahora bien; ¿Es posible que Dios mande un avivamiento en este tiempo? Es posible que sí, obviamente. Pero es irresponsable esperar que un avivamiento resuelva lo que nos corresponde resolver a nosotros.

Hay gente que está orando y pidiéndole a Dios que mande un avivamiento porque de otro modo, dicen, nos iremos todos a la basura. Y no se trata de eso, porque en el fondo, si ustedes quieren un avivamiento escomo exigirle a Dios que haga algo que ya hizo y no aprovechamos.

Es como venir a poner un poco de orden y acomodar todo lo desacomodado. Pero en modo alguno alguien puede suponer que un avivamiento es algo que se eternizará para siempre como parte de un decorado de fiestas y celebraciones de gloria.

Un avivamiento, en suma, es una respuesta temporal a una situación temporal. La iglesia ha esperado desesperadamente, en cada generación, un avivamiento. Y son pocos los avivamientos como tales. Han llegado pero de un modo muy espaciado en el tiempo, mucho más de lo que se espera.

Entonces, aquí surge algo muy particular, y es el entendimiento de por qué Dios está haciendo lo que está haciendo en la iglesia. ¿Por qué no se están recuperando ministerios? ¿Por qué no se está dando hambre de volver a más?

¿Por qué no está poniendo en sus hijos, el deseo de buscarlo? ¿Por qué hay una insatisfacción general con la iglesia actual? ¿Por qué nos sentimos defraudados al ver lo que está pasando, y sabemos que Dios nos quiere dar más? ¿Por qué todo esto está creciendo en la gente?

Ese es, exactamente el preámbulo, el escenario en el que Dios nos pone, para que luego podamos obrar en una dirección correcta. ¿Por qué no nos hemos puesto de acuerdo para estar insatisfechos? No nos hemos puesto de acuerdo para hablar de esto o de aquello.

Cuando tomo contacto por alguna vía con hermanos europeos, al menos los de habla hispana que conozco, me doy cuenta que están en lo mismo que nosotros. Y cuando ese contacto lo tengo con hermanos de Latinoamérica, sucede exactamente lo mismo.

¿Y qué es lo que sucede? Sucede que el Espíritu Santo, está soltando un solo mensaje en todas partes. ¿Y qué se podría prever hoy, en este momento, en este día? Prevemos que estamos apenas en el preámbulo de una manifestación de Cristo, que va a restaurar muchos de los diseños que están mal hechos.

Y allí es donde toma y hace sentido abrir escuelas, elaborar proyectos que estén por encima de los antiguos y clásicos eventos. ¿Por qué? Porque empezamos a mirar con seriedad que Dios nos está empujando hacia cierta dirección.

Porque si hay un punto específico y crucial respecto al por qué poner en marcha o implantar una reforma en estos días, es el de poder ver y comprobar la ineficacia que tiene lo que conocemos como la iglesia cristiana de estos tiempos.

Fíjate que se ha avanzado mucho en números, pero ese no es un sinónimo de haber avanzado en gente eficaz. Lo cierto es que la iglesia no tiene un impacto en las naciones. Y puedo poner por ejemplo a la que se estima como la nación más evangelizada de Latinoamérica, que es Guatemala.

Es una nación que se jacta, si cabe usar este término, de tener más o menos un setenta por ciento de cristianismo. Entonces, de lo que estamos hablando, es que si una nación tiene el setenta por ciento de cristianismo, esta nación debería ser una lumbrera donde el resto de las naciones se podría ver reflejada.

Y se preguntarían qué es lo que está pasando en esta nación que notoriamente es una nación santa. Con un setenta por ciento de cristianos, tiene que tener gobierno dominante, tiene que tener una clara voz autorizada, tiene que ser lo que le da forma a una nación.

Dios no nos manda solamente a evangelizar gente, nos envía a discipular naciones. De hecho, nosotros tenemos una responsabilidad como nación, y Dios llama a su pueblo: “nación santa”. Obviamente, no tenemos un concepto de nación.

Venimos arrastrando una serie de conceptos que le han quitado la fuerza y el poder a la iglesia. Y nosotros no hemos sido eficaces, y contrariando notoriamente la palabra, las puertas del Hades han prevalecido ostensiblemente en la iglesia.

Cuando Jesús les preguntó a sus discípulos quién creían ellos que era Él y pedro le dijo que Él era el Hijo del Dios viviente, él dijo: sobre esta roca, la revelación del Cristo dada por el Padre, yo edificaré mi iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán en contra de ella.

Claro está que hoy, lo que vemos, es que las puertas del infierno sí prevalecen contra la iglesia. Nos encontramos con una iglesia terriblemente dividida, golpeada una con la otra, en una constante guerra, ministerios contra ministerios y todo el mundo buscando el mejor lugar.

Y todo esto tiene un nombre: corrupción. En todo esto, la iglesia está tan enferma como el mundo, hay tanto pecado adentro de la iglesia como afuera, en el mundo. En conclusión: es lo mismo estar afuera de la iglesia que adentro.

No somos una gente de cambio, somos una organización religiosa. Es decir que venimos a estar en el mismo nivel, casi, que el que estaba la iglesia católica cuando una gran mayoría de nosotros salió de ella. Por eso ya no es novedad que hoy día exista un verdadero éxodo de gente que se va de las iglesias, entre otras cosas, porque ya no aguanta la religiosidad.

Porque ya no aguantan la hipocresía, la falsedad, y que desde el púlpito se diga una cosa y luego en la vida diaria, se haga otra cosa totalmente opuesta. Creo que deberíamos ser más que coherentes con lo que predicamos.

Y todo esto lleva a hacer un alto. Suspender un día y de improviso toda nuestras agendas de activismo religioso. Porque se activismo es el que no ha permitido que toda esa gente se tome unos minutos, siquiera, para escuchar a Dios.

Y yo hablé, dijo Jesucristo, y toda palabra que sale de mi boca se cumplirá y cumplirá el propósito para el cual fue enviada. Y yo hablé que toda casa dividida no prevalecería, y tal como está la iglesia, die el Señor, no va a prevalecer.

Esto, dicho así, parecería ser demasiado fuerte, porque hay mucha gente que prácticamente ha dado su vida para servir en su iglesia. Pero allí es donde debemos girar nuestro rostro hacia atrás y a hacia los costados, y ver con honestidad todas las cosas que están corruptas.

De allí que toma color y vigor lo que Pablo le escribe a los Gálatas, cuando les dice que lo sorprende que en tan poco tiempo ellos se hayan desviado del evangelio del Espíritu que él les había predicado, para seguir otro evangelio. Y luego aclara que no es que haya otro evangelio, sino que el que él les predicara, se había corrompido.

Si esto sucedió en los pocos años que Pablo dejó a los Gálatas, imagínate ahora, más de dos mil dieciséis años después. Y que encima no venimos de la raíz primaria de los apóstoles del primer siglo, sino que venimos heredando una serie de patrones y formas que, incluso, derivan de la iglesia romana.

Entonces nos encontramos con que hoy tenemos un sistema de iglesia, supuestamente cristiana y libre, que conserva en sus organizaciones un claro sistema piramidal papal. Porque si bien no tenemos un Papa como la iglesia Católica, estamos divididos en un centenar de denominaciones, cada una con su papa.

Y de la misma manera en que la gente del catolicismo es fiel a los dictados de su Papa, aunque estuvieran equivocados, así también estos son fieles a su pequeño papa denominacional, aunque sus doctrinas contengan errores que en algunos casos son decididamente graves.

Esta es una real raíz de corrupción que venimos arrastrando, y que necesitamos como apóstoles y profetas, dice la palabra de Dios, que la iglesia está fundamentada en la piedra angular que es Jesucristo, y sobre el fundamento de apóstoles y profetas.

Entonces, los apóstoles y profetas tienen que tener el diseño del cielo. Porque Pablo decía que como perito arquitecto, él ponía el fundamento. O sea que, para yo ser un apóstol, indefectiblemente necesito ser un perito arquitecto.

¿Pero, un arquitecto de qué? ¿Qué es lo que voy a edificar? Dice la palabra que el edificio de Dios, es un edificio espiritual. Un edificio espiritual unido por las coyunturas que va creciendo, todos juntos, hasta alcanzar la unidad y la estatura del varón perfecto.

Hoy evidentemente no tenemos un edificio espiritual, porque lo que hemos edificado no está coordinado entre nosotros. Estamos edificando otra cosa, y esta otra cosa está sentenciada, por la misma palabra de Jesucristo, que no va a prevalecer.

Esto, indudablemente nos tiene que llevar a hacer un alto, y a preguntarnos con honestidad qué es lo que estamos edificando. Porque cuando miramos todos los patrones babilónicos, nos vemos reflejados. “¡Hagámonos un nombre!” Y bueno, eso es lo que hoy desea hacer la iglesia cristiana.

Cada uno se hace un nombre, le pone su nombre a la pirámide, y todo el mundo es fiel al nombre de la pirámide. Ahora bien; si bien esto ha conseguido que avance la cantidad numérica de cristianos, la realidad es cuántos de esos cristianos, realmente, son a imagen de Dios.

Hoy, Dios está diciendo a muchos hombres y mujeres del mundo que, si bien él sabe que ellos lo aman con total fidelidad y sinceridad, también está viendo que esa fidelidad no abarca sus ministerios. Y Dios quiere levantar ministerios a Su semejanza.

Tenemos corazones para Dios, amamos a Dios, muchos han dado prácticamente sus vidas por Jesús, pero sus ministerios están muy lejos de ser a imagen y semejanza de Dios. Son a imagen y semejanza de estructuras que se vienen arrastrando de Babilonia y de Hollywood.

Recordemos que uno de los mayores evangelistas de Latinoamérica, ha sido los Estados Unidos. Y la fuerza más grande de los Estados Unidos para comunicar, es Hollywood. Y entonces se ha montado un sistema de entretenimiento, con base en grandes bandas de alabanza y todo añadido que atraiga a la gente superficialmente.

Pero, esto no es el evangelio de Jesucristo. Jesús vino a dar su vida por nosotros, y la piedra angular, que es la piedra que hace que luego el edificio crezca correctamente. Claro está que hoy se edifica con computadoras, ya no con piedras angulares.

Pero, antiguamente, se necesitaba una piedra angular, perfectamente cortada a noventa grados en cada ángulo. Y se llamaba angular, porque los ángulos eran los que iban a dictaminar como crecería el edificio hacia arriba y hacia los lados.

Si esta piedra no estaba perfectamente cortada en los ángulos de noventa grados, el edificio se iba a erigir torcido y terminaría por derrumbarse. Si esta piedra está fragmentada, no va a poder sostener un edificio que se sostenga y prevalezca.

Dios está llamando a su pueblo, hoy, a mirar la obra completada de Cristo. No es posible edificar el edificio de Dios, si Cristo no terminó su obra. Sin embargo, Cristo sí terminó su obra, Él dijo: Consumado es. En Juan 17 dice: Padre, he terminado la obra que me diste que hiciera. Mi Reino está en medio de vosotros.

La obra que Jesucristo vino a hacer en la tierra, es redimir al hombre y volvernos al Jardín del Edén, con el dominio y la autoridad. Él es el primogénito de los hermanos y el último Adán. Él no es el último Moisés, es el último Adán.

El modelo que Jesús vino a restablecer, es el jardín del Edén y, obviamente, a traer la nueva Jerusalén. No en un futuro, cuando la tierra explote, porque no sé si leíste Juan 3:16, Dios ama al mundo. Y si Dios ama a la tierra, Dios no va a buscar que la tierra arda, se queme o explote.

Si alguien supone que el pensamiento de Dios es que unos poquitos veamos arder y achicharrarse a millones y millones de personas en alguna hecatombe o en el infierno, yo creo que está absolutamente equivocado. Ese no es el corazón de Dios. No, al menos, del dios que yo conozco.

El corazón de Dios es que todos se salven, y es nuestra misión llevar la obra del evangelio. No salvados por decreto, sino por una decisión fundamentada en creer lo que Jesús hizo en la cruz. Sin embargo, millones de personas ignoran o rechazan la iglesia cristiana, por causa de los modelos equivocados que estamos llevando.

Es mucha la gente, y especialmente la gente joven, que está muy bien preparada y que es inteligente, que está harta de tanta religiosidad y, esencialmente, de los excesos cometidos en el afán de pedir dinero. Es como si la iglesia se hubiera convertido en un negocio para pocos.

Además, el festival de los egocentrismos. Si tengo una iglesia de veinte mil miembros, entonces soy el hombre más importante de la ciudad. ¿De dónde sacaron eso? Porque: ¿Qué pasa con el que tiene una iglesia de cincuenta miembros en una tremenda zona de persecución y muerte?

Para Dios, el parámetro jamás fueron los números de personas reunidas. Pero la iglesia se ha enfocado en los números, porque hay un tremendo ego en los hombres que la conducen. Si no mueren a su ego y sacrifican su alma en la cruz, no están entrando al Reino.

Es frecuente que, cuando se organiza alguna conferencia importante en alguna ciudad importante, los líderes que participan de ella son los que de alguna manera tendrán protagonismo directo o indirecto en sus jornadas. Los que no están invitados a participar, se borran y no apoyan. Ego.

No tienes más que ingresar a los buscadores más emblemáticos de Internet y vas a poder ver cómo, cuándo pones el nombre y apellido de alguien con palabra de profundidad, saltan centenares de artículos que los defenestran y agreden. Y no salen del mundo, sino de otros sectores de lo que llamamos la iglesia.

Hay un velo puesto sobre los ojos del entendimiento de miles de supuestos cristianos, y hay un increíble aumento de la incredulidad interna. Y la gente ya no cree en la obra terminada de Jesucristo, porque cuando se quiere mirar y ver reflejada en sus seguidores, sólo ve negocios, fraudes, celos y egocentrismos rutilantes.

Es como si Jesucristo hubiera venido a hacer una obra y sólo hubiera logrado hacer la mitad, dejando la otra mitad para cuando él vuelva y arregle todo. ¿De dónde sacaron eso? Por eso doctrinas como las del rapto, que no es otra cosa que salir huyendo porque no puedes contra el diablo, han calado hondo en muchos cristianos decepcionados.

Por eso decimos que es muy importante retornar al origen. Al amor, a la misericordia, al amarnos los unos a los otros. Hoy, el cuerpo que decimos conformar, ni siquiera es funcional en cuanto a sus órganos. ¿Cómo se puede entender que, en lugar de celebrar el éxito de una congregación, la del otro barrio se pone celosa y quiere destruirle lo conseguido? ¿Cuerpo?

Se habla, se predica, se enseña y se declama a cada paso, unidad. Pero ¿Sabes qué? Dentro de esta estructura piramidal que se ha construido, jamás va a ser posible lograr unidad. Se viene hablando de ella por años, pero jamás se ha llegado mucho más allá que compartir un café un día a la semana.

Lo único que puede hacer pensar en una posibilidad de unidad, es con un cambio de las estructuras, volviendo a un edificio espiritual unido por sus coyunturas, que fue el modelo inicial. Y lo que primero debemos hacer en ese contexto, es expresarnos, ayudar a abrir los ojos. Esto.

Es como lo que Jesús le decía a Pablo en el ingreso a Damasco. Pablo, cuando todavía era Saulo de Tarso, creía que estaba haciendo las cosas excelentes para Dios cuando en realidad estaba persiguiendo a su iglesia. Él era en cierto modo fiel, pero no estaba en el modelo correcto.

Entonces, Jesús se le aparece y le dice: “Te he llamado para que seas mi ministro, para que abras sus ojos, y para que ellos se conviertan de las tinieblas a la luz.” Por eso digo que entonces, lo primero que debemos hacer, es aportar lo nuestro para abrir los ojos de la gente.

Y no estoy hablando solamente de gente del común, yo creo que debemos hacer lo posible para abrir los ojos de los ministros que hoy caminan en error. Dios mismo está hablando claramente. Y será Dios mismo el que ponga en el corazón de ciertos y determinados ministros la verdad clara y diáfana.

Porque podrá haber muy buena predisposición en la gente que se reúne en los distintos lugares del mundo, pero necesariamente los primeros que deberán cambiar sus conductas serán los que están en eminencia en la iglesia.

Porque si ellos no se humillan para creer en el cuerpo, y que el cuerpo tiene una cabeza, y que ninguno de nosotros tiene el modelo, aunque anden muchos por allí asegurando que tienen el modelo del éxito, y que por ciertos convenios fructíferos ese modelo es transferible.

Pero si ese modelo no es el modelo del Reino y del edificio celestial, apenas será un modelo para plantar iglesias que luego reditúen ingresos. Triste y mediocre. Entonces, nadie puede tener el modelo, porque si se trata del modelo genuino de Dios, a ese modelo lo tenemos que tener todos juntos.

Pero te digo algo que es triste pero al mismo tiempo positivo. Es muy probable que gente que hoy tiene grandes ministerios, no quiera doblarse para buscar íntimamente a Dios. Pero habrá otros que sí. Así que en esa fuerza de los que sí van a surgir, habrá una decantación justa y clara. Se separará lo verdadero de lo falso. Y eso se llama Juicio.

Por lo tanto, y reconociendo que como iglesia hemos fallado en la lectura real de cómo llevar adelante el destino de toda una generación, nos dispongamos a trabajar duro y en serio. Teniendo en cuenta que muy lejos de ser héroes, somos apenas ministerios de transición.

Estamos puestos y levantados para dejarles algo mejor a nuestros hijos para que ellos determinan una explosión espiritual poderosa en nuestros nietos. Si no pensamos de este modo, seguiremos encerrados en nuestros egocentrismos y haciendo, como decimos en Argentina que es muy futbolera, algo así como tirar un centro e ir corriendo a cabecearlo al gol. Todo hecho por nosotros. Y así no funciona.

De hecho, todo pasa por el engaño, por el error. ¿Tú crees que todos los grupos que se denominan a sí mismos como cristianos, no están creyendo fielmente que están siguiendo a Cristo como única cabeza? Claro está que, que lo crean es una cosa, pero que lo hagan, es otra.

 Porque, te explico: decir: “Jesucristo es mi fundamento”, es muy vago. Porque después veremos que ese Jesucristo es modificado conceptualmente en cada uno  de esos grupos. Como ejemplo, y no quisiera que nadie se ofenda, vemos que el catolicismo romano tiene a Jesucristo, pero a un Jesucristo apoyado en su madre.

Tienen a Jesucristo, lo honra y hablan muy bien de él, pero: ¿Tienen verdaderamente un fundamento claro de quién es Jesucristo y su verdadera importancia respecto a las otras figuras con las que lo rodean? ¿O seguirán creyendo que Jesús es un buen muchacho que necesita a su madre para que le arregle todos los asuntos?

Fíjate: tienen el nombre de Jesús, pero no es el Jesús correcto. Y como te dije, no quisiera que nadie se me ofenda, pero: ¿Tú crees que todas las denominaciones evangélicas tienen al Jesús correcto en sus corazones? ¿No tendrán algún Jesús intelectual por allí, infiltrado?

Jesucristo es el rey de Reyes y señor de Señores, así que todo aquel que presuponga, piense o enseñe que Jesús no tiene Reino, no tiene al Jesús genuino. Por eso, si dices que eres cristiano, lo primero que tienes que definir es quién es y qué representa Cristo Jesús.

Porque será sobre el entendimiento de esa obra terminada de Jesús que fundamentarás tu fe en primer lugar, y el funcionamiento operativo de la iglesia, más tarde. Cuidado, porque la piedra es angular porque tiene líneas, pero la mayor parte de los cristianos aún no se han alineado con esa piedra.

Entonces, la piedra angular que es Jesucristo, determina que su Reino está en medio de nosotros. Claro que, de pronto otra organización religiosa determina que Jesucristo todavía no tiene Reino, que tiene que venir un día a establecerlo en Jerusalén, la cual Jesús dijo que no quedaría piedra sobre piedra.

¿Para qué vendría Jesús a destruir a Jerusalén, a destruir el templo, si después su propósito iba a ser volver a edificar un templo de piedra, para volverse a sentar en un trono de un reino terrenal, cuando él mismo dijo que su Reino era espiritual?

Entonces estamos viendo un Jesús que no tiene reino, un Jesús que va a establecerse en la tierra, un Jesús que va a edificar otra vez un templo para volverlo a destruir. Entonces este Jesús y el Jesús que tiene Reino, y su Reino no es de este mundo, son dos percepciones de Jesús totalmente opuestas y diferentes.

Aquí esto nos está dando la luz de ver que la piedra angular no es simplemente decir tengo a Jesús. Cuál es mi percepción de lo que es Jesús, de lo que Él vino a establecer. Y él no podría establecer un edificio o una ciudad celestial, si él mismo no compusiera los límites o los parámetros de esa piedra angular.

Él, por necesidad absoluta, se pasó cuarenta días después de la resurrección, hablando acerca del Reino de Dios. Y por resolución absoluta, tenía que haber puesto los parámetros del Reino. ¿Te imaginas un seminario completo sobre el Reino de Dios, dado nada menos que por el Rey de reyes y señor de señores?

Obviamente que Él en ese momento les enseñó a la iglesia primitiva, cómo edificar. Y ninguno de ellos edificó su propio reino. Y ninguno de ellos predicó que Jesús regresaría a sentarse en Jerusalén. Ninguno de ellos. Fueron los fariseos los que creían estas cosas.

Por eso digo que es muy importante definir qué es Jesús como la piedra angular. A partir de allí tú y yo tenemos que meternos con Dios y meditar. Porque como peritos arquitectos necesito conocer la dirección vertical y la dirección horizontal, hacia donde se proyecta la ciudad celestial.

Ahora bien; partiendo de la base que el único que puede hacer la obra es Dios, la única forma en que Dios pueda hacer algo, es que se encuentre en la gente, (Pastores, apóstoles, profetas y pueblo), una gente que averigüe, que indague, que inquiera de Dios. Gente que se disponga a empezar nuevamente a leer la Escritura, desde cero.

Y decir: Señor; tú revélame a mí. Porque déjame decirte que es tremenda e inimaginable la cantidad de líderes y ministros, (Algunos de ellos muy importantes); que no leen la Escritura. Que basan sus entendimientos por lo que dijo uno o por lo que dijo el otro, pero no se meten ellos, íntima y personalmente con Dios.

Por eso, una de las cosas que Dios está hablando está reflejadas en muchas Biblias en sus letras rojas. Que es lo que Jesús dijo. Porque si vamos a conocer la piedra angular, vamos a conocerla a través de Jesús. Porque uno de los problemas que tenemos, es que tratamos de conocer a Jesús a través de Pablo. Y todo esto viene de la estructura que venimos heredando de la Iglesia Católica.

Como nadie puede llegar a Jesús porque necesita un intermediario, que pueden ser la virgen o los santos, esto se transfiere a la iglesia cristiana, y entonces, ¿Cómo vamos nosotros a interpretar a Jesús? Mejor vamos a interpretar a Jesús a través del apóstol Pablo.

Y entonces leemos al apóstol Pablo, que según Pedro es el más difícil de ser interpretado, y muchos tuercen lo que él dice. Y así agarramos al apóstol más difícil de interpretar, para ponerlo como filtro, y entonces conocer a Jesús. Cuando tendría que ser al revés.

Tenemos que conocer a Jesús que es la piedra angular, y Jesús nos va a decir qué quiso decir Pablo. Ese es el orden correcto de las cosas. Necesitamos salir de la ignorancia. La iglesia necesita estudiar. Pero no cursar materias en una facultad, aunque no lo censuro, sino meterse a estudiar con Dios.

¿Sabes cuáles son los hombres o las mujeres que marchan hoy varios pasos delante de todos nosotros en el mundo espiritual y su conocimiento? Aquellos que, por diversas razones, no tienen a quien seguir. Porque lo que les llega siempre les llega directamente del cielo.

Porque el primer contacto el Señor siempre lo hará contigo en lo que tú vayas a serle útil. Pero si tú le muestras tus dudas y tus ignorancias, seguramente va a enviarte apóstoles, profetas o maestros que con sus enseñanzas te confirmarán lo recibido. ¡Así es como funciona!

Me decía un ministro que un día se le ocurrió preguntar a su iglesia si sabían que Jerusalén había sido destruida y nadie se atrevió a responder nada. Otro día preguntó cuántos se comprometían a leer el capítulo 26 de Lucas para comentarlo el domingo próximo y media iglesia levantó la mano. ¡Y Lucas tiene sólo 24 capítulos! Así es el cristianismo de este tiempo en su gran mayoría.

Además, en muchos casos, autómatas de la religión. Yo me enojaba mucho en las campañas electorales cuando se me acercaban jóvenes a recitarme un discursito que se tenían aprendido de memoria.

Y recuerdo que solía decirles: ¿Ustedes no tienen una mente capaz de armar algo espontáneo? Mi tristeza fue total cuando me sucedió exactamente lo mismo pero con un supuesto grupo de evangelización de una prestigiosa congregación de mi ciudad.

¿Cómo hacía Jesús? Los mandaba a predicar el evangelio, a sanar enfermos, a liberar endemoniados y a resucitar muertos. ¿Y sabes qué? ¡Ellos volvían que no cabían dentro de sí mismos porque decían con impacto que hasta los demonios se les sujetaban!

Y esto, que parecería muy sencillo examinarlo así, como si fuera el periódico del lunes con todos los resultados deportivos del domingo, tiene una enorme y clara diferencia. La última es una enseñanza celestial, dependiente del Espíritu Santo. La anterior, una enseñanza griega, dependiente de nuestras habilidades para elaborar manuales de evangelismo.

Tenemos que cambiar muy especialmente todos nosotros, los que suponemos o pretendemos ser ministros del Señor, a semejanza del ministerio de Jesús. Pero no de Jesús de Nazaret, sino de Jesús Rey de reyes y Señor de señores. Porque como dice 2 Corintios 5: Si alguna vez conocimos a Jesús de esa manera, ya no le conocemos así.

No tenemos que modificar nuestros corazones, porque creo firmemente que en su gran mayoría, los ministros de hoy tienen un corazón noble y entregado. Lo que debemos modificar son las formas, llevarlas a imagen y semejanza del ministerio de Jesús. Dejar la mente y usar el espíritu.

Claro que después nos vamos a encontrar con que es mucha la gente, (Obviamente, cristiana) que asegura que no termina de entender nuestros trabajos, pero eso no debe preocuparnos ni distraernos. Nosotros debemos entregar al pueblo lo que estamos bien seguros que vienen de Dios. Después, Él será quien dé el crecimiento o no.

Porque uno es el que siembra, otro es el que riega y Dios es el que da el crecimiento. Yo sé que estos trabajos en muchos casos han quedado en el olvido, a un costado, por personas que no entendieron nada de lo que aquí se decía. Pero también sé que han cambiado vidas de manera casi dramática.

Y eso es lo que confirma y gratifica nuestro trabajo. Así sea de uno solo. Por eso yo siempre estoy repitiendo algo que primeramente me tocó vivir a mí, por eso es que lo sé. Si después de oír esta palabra sigues siendo el mismo cristiano que eras antes de oírla, entonces déjame decirte que no entendiste nada.

También debemos tener en cuenta que, tal como se puede leer en Daniel, algunas cosas que hoy se están diciendo y no son entendidas por una gran mayoría, recién lo serán en algunos años, en los tiempos en el que Dios abra sus ojos y sus oídos espirituales.

Porque hoy es muy fácil leer en la Biblia algunas historias, relacionarlas con todo lo demás y salir a predicarla sin problemas. Pero ahora imagínate a Isaías: Un niño nos es nacido; un hijo nos es dado. Dios con nosotros. ¡Huau! ¿De qué está hablando este Dios mío? ¡No le entiendo!

Hay un mover incipiente en Alemania, que comienza a desarrollarse a partir de las reuniones en las casas. Pero no con el manual del pastor que dice qué hay que hacer y qué no hay que hacer, sino con la participación de gente responsable que apela al Espíritu Santo para ver qué se hace o no.

Porque lo que hemos heredado de la Babilonia conocida, es que la gente en los templos ni siquiera se conoce entre sí. ¿Cómo vas a llamarle hermano a alguien que ni siquiera sabes cómo se llama? Quieras o no, algunas reuniones evangélicas se desarrollan casi con la impersonalidad fría de las misas.

En la iglesia primitiva no era así. Los hermanos se conocían. Es más; conocían los problemas de cada uno. Se ayudaban entre sí, porque ¿Cómo podía ser que uno tenga toda esa abundancia y el otro hermano amado no tenga para comer ni él ni su familia?

Eso sería armar un cuerpo fuerte. Que empieza a ser fuerte en las casas, y esencialmente en la koinonía. Perseverad en las oraciones, en la comunión de los santos, en la doctrina de los apóstoles y en el partimiento del pan. Eso es iglesia. Cualquier otra cosa es club. Y para colmo de males, elitista.

Yo creo que para encontrar perlas santas lo que sebe hacer tiene tres pasos indispensables: 1) Tener comunión permanente con el Señor, pero no para pedirle cosas personales, sino revelación global. 2) Adorar de manera genuina, en espíritu y en verdad. 3) Tener comunión sincera entre los hermanos.

Claro que de todas estas cosas mencionadas, hay una que surge casi con preponderancia por sobre las demás, y es el tema del carácter. Definitivamente, creo que todos identificamos al diablo como un adversario, y somos unánimes en eso.

Pero creo que no todos hemos sopesado el estorbo que significa en nuestro trabajo para el Reino, un carácter que todavía no haya sido desarrollado. Porque eso, paulatinamente, va a provocar que el proyecto fracase. Porque los grandes hombres y mujeres del evangelio descubrieron que, pese a tener tremendas unciones para realizar toda clase de milagros, señales y maravillas, no era suficiente para modelar sus caracteres.

Todos esos hombres y mujeres cometieron errores muy serios. Incluso, algunos de ellos, murieron antes de tiempo por causa de esos errores. Porque no supieron o no pudieron desarrollar su carácter. Entonces, a partir de eso, llegaron a cometer errores infantiles.

Normalmente, los ministros de Dios suelen tener dos caras bien definidas. Una, la que todos ven, la que ayuda, la ministerial, la pública, la que tiene empuje. Pero también se ve la otra, la que los muestra como padres, como esposos, como hijos, como gente que no cuida su salud, que no descansa bien, que cae en celos, que tiene problemas de rechazo y que comete errores por ser aceptado.

Y eso te confronta con una realidad. Les pasó a ellos, hace muchos años, y les está pasando a muchos ministros en este tiempo. Anónimos, desconocidos o prestigiosos y famosos. Cada nación tiene sus pormenores respecto a la instrumentación del evangelio. Son sus áreas débiles.

Y, de alguna manera, en el espíritu se puede empezar a entender que, si no se trabaja arduamente con eso, el Espíritu Santo no va a venir a hacerlo. Todos sabemos que existen dos áreas de desarrollo: la que viene de parte del Espíritu Santo y la que llega por contacto con los hermanos.

Ahora bien: uno de los puntos esenciales para que un ministro no tenga una formación correcta de su carácter, es el de no haber tenido buenos ejemplos. La mayoría de nosotros ha aprendido a ministrar viendo ministrar a otros. Sucede en todos los órdenes de la vida. Nos comportamos conforme a lo que hemos visto hacer o no hacer.

Eso determina que muchos ministerios existentes al día de hoy, estén siguiendo patrones que tienen que ver más con la gente que los formó que con Jesucristo y su modelo perfecto. Eso, aunque todavía no puedas verlo, genera lo que todavía hoy llamamos tradición.

En pocas palabras: cuando nosotros transmitimos algo que no necesariamente es bueno, o que no es lo mejor, también estamos transmitiendo errores. Y somos varios los que nos resistimos a eso. LA primera reforma en tu vida se plantea cuando tú dices: ¿Por qué voy a seguir este diseño si no lo veo correcto?

Yo empecé ministrando en un tiempo en el que ministrar era sólo para algunos pocos. Y llegó un momento en que eso se convirtió en un problema. Porque no podía ministrar lo que el Señor me daba en un lugar en el que a veces, lo que el Señor me daba, allí no se creía.

Algo muy importante de conocer es que la capacidad, no tiene nada que ver con el propósito. Dios no viene a levantar a los capacitados, Él capacita a los que va a levantar. Aprende: si buscas al señor con sinceridad y clamor, Él te va a conducir al lugar correcto, por extraviado que andes ahora.

Porque en el proceso de ir avanzando, lo primero que se pierde, es la dependencia al Espíritu Santo, por el afán del ministerio. Somos personas a las que les gusta planificar. Pero vas a darte cuenta que Dios no es compatible con la planificación.

La gente es atrevida, la gente es burlona, la gente publica cosas por Internet sin la menor idea de lo que es la ética. Editan prédicas o estudios sólo para mostrar supuestos errores, aunque sin especificar demasiado dónde están esos errores. Es gente corrupta, es gente mala.

Ese, aunque esos estudios o predicaciones tuvieran errores, no es el Espíritu de Dios. Dios nunca le jugó a espaldas de los que debía exhortar. Ese es el tremendo riesgo de acometer contra hombres y mujeres con nombres y apellidos. Dios puede humillarte al instante siguiente. ¡Es contra los sistemas satánicos nuestra batalla, no contra los utilizados por ellos!

Si quieres verdaderamente edificar un Reino, tendrás que hacerlo acumulando rocas, pero nunca jamás arrojando piedras. Por eso es que nos ha tocado ser partícipes de muchos cambios. Muy pocos de nosotros funcionan ministerialmente cómo funcionaban aquellos con los que empezamos.

¿Recuerdas cuando hablábamos de la conversión, de recibir a Cristo y todo eso? Se supone que este debería ser un tema al cual la iglesia lo tiene más que claro, ¿Verdad? Muy bien; déjame decirte que no, que no lo tiene claro en absoluto.

¿Quieres otros pequeños temas en los que la iglesia todavía anda perdida? Uno: ¿Cuál es el nombre de Dios? Otro: ¿Cómo es la educación en la iglesia? Claro está, entonces, que en esencia, es mucho más fácil hablar de ángeles y demonios, porque tú no puedes invocarlos para que sean examinados por el concilio.

De hecho, estas cosas no son manejables para el hombre, pero por seguirlas al extremo, nos hemos corrido de las otras cosas que sí son manejables. Como por ejemplo lo es: buscar al Señor, recibir palabra de dirección y el presentarla para ser evaluada y pesada. Y luego, recién, soltarla.

Hay un elemento que nosotros debemos recuperar es el de la educación en las casas. ¿Alguna vez pensaste que en Israel no había colegios? ¿Cómo funcionaba el sistema educativo en Israel? No se trata de que copiemos eso, ya que Israel es un borrador y hoy día tenemos el diseño final.

Israel, en todo caso, era el plano, pero hoy día ya tenemos el edificio construido. Pero hay un elemento que es vital en la educación. El gran problema de tratar el carácter, es que nosotros hemos concedido eso a otras personas.

Piensa un momento: ¿En qué etapa de la vida se desarrolla el carácter de una persona? Normalmente, tesis más, tesis menos, entre los cuatro y los catorce años. Ahora, esa ventana se ha achicado. Antes era hasta los diecinueve, pero ahora se ha achicado.

Te doy un ejemplo simple. Hoy día hay una muy mala idea de meter a los niños, lo más pequeñitos que sea posible, en un centro educativo. Cuando la palabra hablaba del destete, que se producía alrededor de los seis años, en algunos casos.

Hoy es normal ver a niños de dos años en centros educativos. ¿Cómo denominar eso? Hay una gran parte de cristianos que rotulan a eso simplemente como egoísmo materno. Al margen de aquellos casos puntuales que por razones de enfermedad u otras importantes o graves, descartaremos.

Hoy día hay niños llenos de alergias a todo, y ese es un tema de rechazo crónico. Escucha: hace cincuenta años eso no existía. Se supone que era porque los niños pasaban más tiempo en casa. La sobreabundancia de alergias se debe a que hoy pasan la mayor parte del tiempo fuera de la casa.

En esos años formativos, hasta que egresa de bachiller, ¿Cuánto tiempo de calidad pasaron los padres con el niño? Pasa un promedio de seis a ocho horas, en un colegio, de lunes a viernes; sólo suma. La casa es un hotel, va sólo a dormir allí.

Donde genera relaciones, donde descubre el mundo, donde hay una persona totalmente desconocida y con principios y valores que se ignoran, que será la responsable de decirle a ese niño lo que es verdad y lo que es falso, que no pertenece a la casa.

Cuando un niño termina el colegio, aunque sea hijo de cristianos fieles, tiene más del mundo que de su familia. Hay casos de abusos, hay casos de maltratos, allí empieza el rechazo y una serie de cosas más que van a signar su vida.

¿Por qué todo eso? Porque la idea básica de la Educación a nivel de países, es que sea una formación de cultura lo que se establezca allí. Porque no es posible transmitir conocimiento sin cultura. A la vez que tú transmites conocimiento, transmites cultura.

¿Recuerdas en la antigüedad cercana, aquella época casi bohemia en que tanto auge tuvo la poesía?  La poesía, la música. Años 1930, 40, 50. ¿Cuál era la escena? Que el poeta, que el artista, tenía un cigarrillo en la mano, siempre, se acostaba tardísimo, también se levantaba muy tarde, tenía un grupo de acólitos con los que siempre se movía, de tal manera que, el que quería escribir, no solamente aprendía a escribir, sino que además también aprendía un estilo de vida.

Cualquiera que haya pasado por alguna Universidad más o menos abierta en sus conceptos, habrá visto que uno de los pocos docentes autorizados a fumar en clase, eran los de Literatura. Porque existía la idea de que para escribir, el escribiente tenía que estar relajado. Y las promociones de las empresas tabacaleras lograron convencer a mucha gente que el cigarrillo relajaba.

Y ese es un proceso que nos sirve de modelo para entender que muy difícilmente se pueda tomar un conocimiento sin tomar la cultura que lo acompaña. Otro ejemplo: el diseño de modas. Yo soy uno de los que cree que necesitamos diseñadores de modas para hombres y mujeres, pero que no sean formados en academias.

Porque en el momento en que entran a un centro educativo, van a ser afectados por la cultura. No es que quieran, es que no es posible separarlo. Te doy un ejemplo: va a tener que ver modelos. ¿Y dónde salen publicados los vestidos de los modelos? En las revistas.

Ahora te pregunto: ¿Qué proclaman esas revistas? Chismes, Viagra para las mujeres, intercambio de parejas, movimientos homosexuales, o sea: hay una cultura casi necesaria que acompaña a todo lo relacionado con el ambiente del diseño de la moda.

¿Y qué va a hacer un creyente cuando se enfrente con todas estas cosas mientras busca lo que considera que no es nocivo? Ahora bien; en esa etapa juvenil, donde alguien se está formando como profesional, ¿No retiene imágenes? ¿No es una esponja que absorbe todo?

¿Tú eres de los que todavía creen que alguien va a entrar a una mina de carbón vestido con ropas blancas, y va a salir de ella sin una mínima mancha? Yo entiendo que podemos necesitar diseñadores, gente creativa para el buen vestir, pero que no tengan que pasar por ese proceso.

Yo creo que las cosas que necesitan creatividad, tienen que ser un don, porque el mundo no tiene que tener nada para enseñarnos. Y eso se aplica a otras áreas. Porque, ¿Cuál es la idea ingenua que tienen muchos como padres? Que solamente va a esos lugares a estudiar, nada más.

Olvídalo, eso no es posible. La educación, definitivamente, es impartición de cultura, quieras o no. No hay forma de separarlo. Los mejores diseñadores, son gays. El diablo tomó la moda. Cierto. Tú puedes ir a sus clases solamente a estudiar diseño, pero, honestamente, ¿Crees que no impartirá nada de lo que mora en su interior?

Y me referí a la moda porque fue lo primero que se me ocurrió, pero hay muchos más. ¿Qué ambiente más seguro hay que un hogar? Entonces, algo que se debe recuperar como iglesia, es que los hijos se eduquen en la casa.

¡Pero es que no estamos preparados, para eso! Claro que no estamos preparados. Y nos va a costar muchísimo prepararnos, pero ¿Sabes qué? No se trata que saques un Einstein, se trata de que con todas tus fuerzas, y hasta donde sea posible, cuides el depósito de Dios en esta vida.

Y no es ningún proyecto burbuja, créeme. ¡Pero de todos modos tendrán que enfrentar al mundo! Cierto, pero mínimamente, después que hayan encontrado a Dios, y eso les dará más y mejores armas. Sabiendo lo que tienen adentro y que les sirve para vencer afuera.

¿Y tú quieres mandarlos afuera sin que sepan lo que tienen dentro? Recuerda algo que ya te he dicho: tú serás absorbido por la cultura del mundo cuando no tengas una cultura propia. Entonces, es buen momento este para preguntarte: ¿Qué cultura crees tú que tenemos hoy, como iglesia?

Y si pensaste en la cultura evangélica, déjame decirte ya mismo que para mi gusto es demasiado fofa. Necesitamos desesperadamente una cultura de Reino. Pero no la tenemos porque todavía no hemos visto al Reino como debemos verlo. ¿Y entonces qué cultura tenemos? Simple: no la tenemos.

Eso es algo que sí o sí debemos desarrollar. Y que te conste que para no atosigarte, no estoy respaldando todo esto que te estoy diciendo con versículos bíblicos, que los hay y muy precisos. Lo que sí puedo decirte, es que los padres cristianos deben recuperar a corto plazo, mínimamente, la mayordomía sobre sus hijos.

Porque es triste decirlo, pero es normal que un niño de doce años diga en cualquier momento: la que tiene razón es mi maestra, mi papá no sabe nada. O mi mamá no entiende de esto, es mi profesora la que está en lo correcto.

Y yo diría que si algo está ayudando a que la iglesia vuelva a sus principios, donde cada miembro educaba a su hijo en su propia casa, es el ambiente casi de terror que se está viviendo afuera. Narcotráfico, robos, terrorismo.

Seguramente que a esta altura tú estás pensando que todo esto será muy loable, pero que en tu caso es imposible porque trabajan los dos, tú y tu marido y el niño tiene que quedarse con alguien sí o sí. Lo he oído y hasta lo he dicho yo mismo, ¿Y sabes qué? Me respondieron que en ese caso, uno de los dos debería dejar de trabajar.

Y si la respuesta va a ser que en ese caso seguramente van a pasar necesidades, ya tengo la respuesta subsiguiente que me dieron a mí: ¡No! ¡Porque cuando tú decides meterte en el diseño de Dios, Él es quien corre con todos los gastos! Y yo no lo probé en esto, específicamente, pero en otras áreas, déjame decirte que sí funciona.

¿Usted me está diciendo que volver al principio es el padre trabajando y la madre cuidando a los niños? Sí, eso es lo que dije. ¡Pero eso es machismo arcaico y fuera de tiempo! ¡No1 ¡No es machismo, es diseño de Dios! No es machismo, Dios nos libre del machismo.

¿Qué mejor tutora habrá que una madre? ¡Pro es que soy una profesional! Correcto, pero entonces mientras ejerces tu profesión, no tengas hijos, Espera y tenlos luego. No tiene mucho sentido que un día tu hijo le diga mamá a la niñera. Tampoco lo puede criar la abuela. Ella lo debe malcriar, no educar.

La iglesia debe modificar lo que no es propio de ella. La escuela dominical, por ejemplo, viene del año 1800, no es parte de la iglesia primitiva. Y se creó para alfabetizar a los niños. Porque en la era victoriana, los niños pequeños trabajaban, y lo hacían de modo tal que abandonaban el colegio.

Entonces hubo un hombre que se llenó de misericordia, y abrió su congregación los domingos por la mañana, que era el único día que los niños no trabajaban, y los traía para enseñarles a leer, y en ese proceso los evangelizaba. Ahí surge la escuela dominical.

Nunca fue el diseño de Dios que sean otras personas las que enseñen a nuestros hijos. Después aparecerá el llamado líder de jóvenes. ¿Sabes cuál es la realidad hoy día? ¿Sabes a quién admiran los jóvenes de las congregaciones, en lugar de admirar a sus padres? ¡Al líder de jóvenes!

Sin proponérselo, y en la mayoría de los casos con su cómoda complicidad, los líderes de jóvenes les están robando a los padres de esos muchachos el rol de ser emblemas para ellos. Escucha esto que leí en alguna parte: No tenemos el derecho de reinventar la iglesia.

Te puedes dar cuenta, hoy, que la familia está, de lunes a viernes, entre colegio, trabajo, facultad, separados. En una de esas, cenan juntos, no lo sé. Llega el sábado, y el muchacho se va a su reunión de jóvenes. No está con sus padres. Llega el domingo y van a la reunión, pero al joven lo mandan por allá lejos, a alguna actividad especial para ellos, y para que no se aburran o molesten en el templo.

¿Dónde está toda la familia unida en este proceso? Además de eso, que el grupo para discipular solo a hombres, el otro que discipula sólo a mujeres. A la larga, te vas a dar cuenta que nosotros, lejos de defender un modelo de familia unida, lo que hacemos es promover un modelo de familia dividida. Disfuncional.

Yo creo fielmente que el líder de jóvenes tiene que ser el padre de cada uno de esos jóvenes. ¡Pero es que no están preparados! Pues se deben preparar si es que desean servir al Señor como dicen. El gran problema del sistema babilónico, es que anula la función del cuerpo.

Convierte a la persona en alguien que sólo debe escuchar. Al punto tal que de pronto no necesitamos nosotros educar a nuestros hijos, no necesitamos discipularlos, no necesitamos identificar sus puntos débiles, fortalezas o llamados ministeriales, ataduras o iniquidades. ¡Todo lo hace la iglesia!

Y ahí andan los padres, desesperados buscando a pastores para que encarrilen a sus hijos desviados. Atroz. Y cuando alguno de ellos logra encaminarlo, pasa a ser el héroe de la película, incluso hasta para el joven rescatado.

Hay algo que la iglesia en general ha perdido: la imagen masculina y la del padre como tal. Yo reconozco que una gran parte de mi formación e información, yo la recibí de mis amigos, de gente que tuve circunstancialmente cerca, no de mis padres. De acuerdo, fue así, no se puede cambiar. ¿Pero tendrán mis hijos, y los hijos de mis hijos, que repetir esa historia?

Yo particularmente creo que Dios nunca tuvo en su corazón que hubiera ministerios para trabajar con personas específicas de la familia. El diseño de Dios, era que la familia misma resuelva eso. ¿Quiénes ayudaron a Noé con el arca? Sus hijos. Punto y aparte. ¿Buenos, regulares, malos? Sus hijos. Listo.

De hecho, esto no tiene nada que ver con esos ministerios que están plantados en lugares muy complicados por la droga, el alcohol o el delito, donde sí tienen y deben hacer de padres para muchos jóvenes rescatados de la basura, porque los verdaderos no están en condiciones de hacerse cargo.

Pero esos son casos puntuales, donde de alguna manera la iglesia pasa a armar una especie de familia sustituta para reemplazar las que no existen. Nada que ver con congregaciones normales donde la mayoría de sus miembros se reparten en familias.

El setenta por ciento de la iglesia de Latinoamérica, está compuesto por mujeres. ¿Por qué? Porque venimos de un modelo equivocado. Venimos de la iglesia Católica, y ¿Qué figura preponderante tenía esa iglesia en la familia? La abuela. Ella era la que se imponía sobre marido, hijos, yernos y decidía quien y cuando se bautizaba o tomaba su comunión.

Y ese modelo ultra femenino ha quedado enraizado en la iglesia evangélica. Así va a ser complicado impactar a la sociedad como familia. Porque la cabeza del modelo anda por ahí, perdido, evadiendo responsabilidades.

Y eso es grave, porque las esposas deben admirar a sus maridos, no a sus pastores. ¿Por qué los hombres de la iglesia son así? Porque la misma iglesia no ayuda a los hombres a ser hombres. Venimos de modelos distorsionados. A la mayoría los educaron sus madres, no sus padres.

De allí que el varón latinoamericano promedio, para mi gusto, es demasiado pasivo. Pero este es un tiempo en el que Dios nos está quitando velos. Nos está confrontando con cosas que dábamos por sentadas. En suma, nos está incomodando.

Pero también nos está dando diseños, y a partir de ello, nos está hablando de varias formas. Por eso no tiene sentido que no aproveches esta apertura de cielos que hay en este tiempo. En primer lugar, un llamado de atención muy serio para comprobar si lo que sabemos es lo correcto.

Y cuando lo averigüemos, de lo que se tratará es que nosotros tengamos la honestidad y la disciplina para verificar de dónde hemos sacado nuestros puntos de fe con los que manejamos nuestras vidas. Y no es un hecho de consumo masivo, es algo estrictamente personal.

Asimismo, es notorio que estamos mirando el diseño de Dios. Como ya fue dicho, debemos subir a Sion y desde allí mirar todas las cosas. Si las miramos desde abajo, vamos a entender que hay una explicación para todo. Pero la explicación no justifica el desvío.

Si nosotros subimos a Sion, vamos a entender lo que Dios tiene en su corazón. Estamos en un clarísimo proceso de búsqueda. No hay una sola persona que pueda venir y decirnos que ya llegó, y que lo hizo por tal o cual ruta. Entonces sí es posible que todavía cometamos errores. No importa, estamos avanzando.

 

 

 

 

 

 

 

 

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¿Cómo Sé si Soy Salvo?

 

 

Me gustaría iniciar este trabajo refiriéndome a algo que todos llevamos y no todos sabemos conducir: nuestro carácter. El tema del carácter es un tema que forma al ser humano desde su nacimiento. Es el recurso básico con el cual va a cumplir después con todo lo que tenga que hacer.

El carácter le permite al hombre poder completar las acciones. Cuando algunos especialistas de este tema empezaron a ver los motivos por los cuales la iglesia estaba fracasando en esta gestión de hacer lo que Dios le estaba pidiendo, no se encontraron con que los planes eran malos, se encontraron con personas.

Y esas personas, (Gente en realidad), estaba formada por lo que es. Y lo que es, es su madurez, su esencia. Ellos empezaron a ver que el problema de las personas se empezó a manifestar a través de los celos, la ira, la contienda, la tristeza.

Algunos de estos especialistas trataban de relacionarse con los pastores para hablar del Reino, y con lo primero que se encontraban era con la resistencia de una persona a una idea nueva. Pero no porque era la idea, sino porque se la estaba llevando otro.

Y eso, que tantos de nosotros hemos vivido tantos años dentro de la iglesia, es lo que en este tiempo se empezó a ver en los distintos cuerpos pastorales. El que es y se siente parte de la iglesia, no piensa que el pastorado o el liderazgo puedan tener problemas de carácter.

El miembro de iglesia raso piensa que es él quien tiene el problema. Que como está abajo y le falta mucho aprendizaje, por no ser el pastor. Pero muchos de ellos, luego, cuando han llegado a ser pastores y se relacionan con otros pastores y líderes, (Algunos de ellos muy reconocidos) se encuentran con la misma problemática que tenían quince años atrás, cuando todavía estaban trabajando en alguna parte de la congregación y no eran líderes.

¿Con qué se encuentran? Con que no saben perdonar, con que son iracundos, con que tienen pensamientos de celos y cosas parecidas. Entonces se observó que el establecimiento del Reino, se daba de narices en alguna medida con este problema del hombre, no del Reino.

Y el problema del hombre era que no habían formado un carácter que les permitiera estar a esa altura. Allí fue donde estos especialistas empezaron a ver ciertas estadísticas que los sorprendieron y no gratamente, precisamente.

Vieron, por ejemplo, que al menos un setenta por ciento de los pastores de los Estados Unidos, lucha con la depresión. Un treinta por ciento de los pastores ha tenido o tiene algún problema de adulterio. Que un cuarenta por ciento de la iglesia tiene problemas con la pornografía. O que un cuarenta por ciento de la iglesia tiene problemas de ansiedad.

Y realmente, allí, no hay manifestación de Cristo. Por el contrario, sí hay manifestación de hombres que aún no han sido formados. Todos sabemos que en un lapso no muy prolongado esos hombres van a ser formados y van a entrar en un proceso serio de madurez, pero el problema es hasta cuándo se podrá sostener esto.

Y allí esta gente pudo ver que no existían herramientas bien desarrolladas en la iglesia como para poder trabajar el carácter de esta gente. Como ejemplo, puedo decirte que la iglesia le tenía mucho miedo a la palabra psicología.

No es mi intención hacer una apología de la psicología, pero muchas personas descartaron los procesos psíquicos del hombre, pensando que simplemente resolviendo el problema espiritual ya resolvían el todo del hombre. Pero quedó el hueco en la parte física y en la parte almática del hombre.

Y básicamente fue eso lo que a muchos de estos especialistas los motivó: ver que las estadísticas estaban dando en contra de la iglesia, y que eso estaba trabando poder dialogar y poder establecer lo que hoy se está entendiendo como reforma.

Claro, la duda que se presenta inmediatamente es cómo se toma esto a partir de la conversión. Porque de alguna manera, el discurso evangélico de que cuando venimos a Cristo somos nuevas criaturas y las cosas viejas pasaron y todas son hechas nuevas, presenta algunas falencias.

Porque cuando se empieza a trabajar con la gente, se manifiesta la certeza de que hay tremendos hoyos que, de algún modo, a nosotros mismos nos pone en tela de juicio el grado de seriedad con la que algunas personas puedan estar conduciendo un grupo de gente.

Fue nada menos que Jesús el que dijo que era muy complicado que un ciego tratara de guiar a otros ciegos. ¿Cómo podemos realmente ver este tema de la conversión? ¿Es verdad que la gente se está convirtiendo o todo no va más allá de una puesta en escena simulada sin contenido espiritual cierto?

Porque da la sensación de no haber compatibilidad entre lo que se anuncia como una nueva criatura en Cristo, con esto tan terrible que estamos viendo en el interior íntimo de nuestras congregaciones. Es una flagrante contradicción de la que, lamentablemente, muchos culpan a Dios.

No son pocos, (Y aún de gente de adentro) que comienza a pensar que tal vez Cristo no sea suficiente para solucionar esas cosas, pero los genuinos hijos de Dios sabemos que esa es una indiscutible mentira del diablo: Cristo sí es suficiente.

De todos modos, tenemos que llegar a una conclusión: o Cristo no es quien dicen que es o esto que se está viendo no es real. Quiero decir: o Jesús lo completa todo o Jesús no lo completa nada y la gente anda por allí diciendo que sí.

Soy uno de los que está absolutamente convencido que la obra de Jesús está absolutamente terminada. Eso significa que Él ya completó su obra. Pero que una obra ya esté terminada, no significa que ya esté manifestada. La manifestación la establecemos nosotros.

Cuando Jesús viene a la vida del hombre, necesariamente le da la plenitud. Sin embargo, aún no es manifestado en el hombre. El problema, entonces, radica en si Cristo está, realmente, en el corazón del hombre. Si Cristo está en el corazón del hombre y somos coherentes con lo que la palabra de Dios dice, el hombre no tendría que tener problemas de pecado.

El que tiene a Cristo, no peca. Sin embargo, se conocen iglesias que sostienen el pecado y en las que hay práctica de pecado. Entonces dicen que sí, que los perdonen, que se equivocaron, vuelven a los retiros, a la sanidad interior. Entonces nosotros pensamos: si se supone que tiene a Cristo, ¿Por qué sigue pecando?

Quizás algunos de los que hoy me están escuchando pueda estar diciendo en este momento: “Yo tengo a Cristo en mi corazón, pero sin embargo sigo pecando en tal o cual osa. ¿Tengo a Cristo? Por eso no es poca la gente que le pregunta a Dios, realmente, cómo es el tema de la salvación.

No han podido terminar con ese tema, claro está; pero hasta dónde han podido entender, han entendido lo siguiente. Han entendido algunas cosas, especialmente con relación al corazón. Durante mucho tiempo se pensaba que corazón era una parte entre otras partes.

Luego la mayor parte de los cristianos entendieron que el hombre es mucho más que cuerpo, alma y espíritu. El hombre también es cuerpo, alma, corazón y mente. No sería extraño que, de la misma manera que Dios instituyó los cinco ministerios, también haya establecido al hombre en cinco partes.

Sin embargo, no es el punto global el que estamos tratando aquí, sino el puntual. El punto, entonces, es que el corazón existe. La biblia habla de que el hombre está formado con un corazón. Y la misma Biblia dice que el corazón es engañoso, más que todas las cosas.

Y termina diciendo: ¿Quién lo conocerá? Como si fuera un desafío: ¿Quién lo conocerá? Y el pasaje termina hablando de Jehová. Y Jehová se jacta de algo: Él dice: Yo lo conoceré. Jehová, entonces, es el que conoce las profundidades del corazón.

Ahora bien; si nosotros no conocemos nuestro corazón, ¿Cómo es que sabemos que Jesús está allí? ¿Qué es el corazón? ¿Cuál es la función del corazón? ¿Por qué el corazón y por qué no otras partes? Quiero decirte algo práctico: tanto la psicología como la Biblia sostiene que en el corazón se guardan los deseos.

Primer punto. Y para aquellos que comprenden un poco de psicología y de lo que se llama “dinámica psíquica”, se les esclarece un punto importante. Comprueban que el deseo, es el motor de la motivación. Queda claro: no hay motivación si previamente no hay deseo.

Por lo tanto, cuando cualquiera de nosotros tiene un determinado deseo, es porque somos motivados, sacudidos, impulsados. Cuando hay deseo, hay motivación. Entonces, nuestro corazón tiene deseo, y va a ser movilizado por ese deseo.

¿Y qué deseos tiene el corazón? ¿Y cómo se genera un deseo? Esa última, es una pregunta bastante más profunda que la anterior. Ahora, claro; esto que yo te digo ahora, es algo que cualquier psicólogo que no tiene a Cristo y no conoce a las escrituras tendría que estar de acuerdo, porque Freud, sin conocer y siendo un total profeta de las tinieblas, él termina diciendo que el hombre es impulsado por deseos ocultos.

O sea: Él, Freud, hablaba de los deseos ocultos. ¡Y él no estaba hablando de la Biblia1 Sin embargo, la Biblia llama a esos deseos ocultos, concupiscencia. La palabra de Dios habla de la palabra concupiscencia en la carta de Santiago. Y la palabra concupiscencia, originalmente, significa deseo.

No es una palabra mala, en sí misma, como muchos interpretan. No es mala la concupiscencia. Concupiscencia es deseo. Y allí es donde leemos que el corazón tiene concupiscencia, tiene deseos. Y nos surge la pregunta: ¿Qué tipo de deseos tiene el corazón?

¿Qué es un deseo? Respuesta simple: un deseo no es ni más ni menos que aquello que uno necesita. Es decir que nosotros solamente podemos desear, aquello que creemos que estamos necesitando.

Y retrotrayéndonos a la historia, nos encontramos con un hombre que tiene un corazón, que tiene una necesidad. Y esa necesidad genera un deseo. Ejemplo: yo sólo tengo deseos de comer, cuando tengo una necesidad de comer.

¿Y qué pasa con los deseos sexuales o los deseos por drogas? ¿Qué deseo implicaría necesitar de esas cosas? El deseo de calmar una angustia. Hay una necesidad y aparece un deseo. Sabemos que algo nos producirá placer, entonces tenemos necesidad de ello y lo buscamos.

Entonces, hasta aquí tenemos un hombre que tiene un corazón, que tiene necesidades que activan deseos, y ese deseo genera una motivación. Hasta aquí hablando de la estructura psíquica, es decir; de la dinámica espiritual del hombre.

Pero, la Biblia dice que cuando el hombre cae de la presencia de Dios en el libro de Génesis, él, en Dios, tenía todo el diseño que le proporcionaba plenitud. El hombre era pleno. Y sabemos que cuando el hombre cayó, perdió las características que le eran inherentes a su creación.

Entre otras, esas características, eran: identidad, seguridad, el propósito. Estas características que el hombre tenía estando en Cristo, cuando sale de Cristo, genera una ausencia en el corazón. El hombre no lo sabe, porque no conoce su corazón.

Pero ahora tiene una necesidad, y esa necesidad, activa un deseo. Ahora, el hombre se mueve por la tierra buscando, justamente, propósito, identidad. Todos vamos a encontrarnos en algún momento con las personas que buscan un propósito, porque son personas que están aburridas, no saben hacia dónde se dirigen, y tienen una angustia permanente que buscan calmar con placeres inmediatos.

O, por el otro lado, tienen ausencia de identidad, y son personas que todo el tiempo van a estar buscando saber quiénes son. Hasta en su sexualidad. No saben si son hombres, si son mujeres, si son cristianos, si son musulmanes.

Personas que no saben cuál es su rol, su oficio, van de un lugar para el otro. O bien personas que tienen un problema de seguridad. Se sienten con la necesidad de seguridad. Y van a ser personas que van a procurar, todo el tiempo, provisión, trabajo, dependencia de alguna medicación o, sencillamente, dependientes del médico.

¿Por qué logran todo eso? Porque resulta ser que el corazón, que como decíamos es el centro, tiene a su alrededor algo que hemos dado en llamar: mente. La mentalidad es la forma en que una persona organiza su vida.

Por eso por allí alguien dice de otra persona que tiene una mentalidad de esclavo. Eso significa que esa persona ha organizado su vida para depender. Otro puede tener mentalidad de conquistador. O sea que esa persona organiza su vida para ganar cosas.

La mente intenta proteger, es como una guardiana, que protege los deseos del corazón. LA mente está diseñada para proteger el corazón. Ahora bien; cuando el hombre se desconecta de Dios, también se rompe la conexión entre la mente y el corazón, por lo que la mente deja de saber lo que hay en el corazón.

Es decir; lo sabe, pero no es consciente. Es como decir que no nos es revelado a nosotros. El único que tiene esta revelación, es Cristo. Por eso dice la palabra que el Espíritu gime por nosotros, por cosas que nosotros no sabemos.

Porque él sí conoce nuestras profundidades. Él pide por las necesidades que tenemos, porque él si sabe cuáles son, nosotros no. Entonces resulta ser que esa mente, que tiene una necesidad, (El corazón tiene necesidad de seguridad, tiene necesidad de propósito, identidad) anda buscando por el mundo quien pueda cuidar el corazón.

Organiza la vida de esta forma. Entonces un día va caminando frente a una iglesia, por ejemplo, y escucha que adentro hay alguien que está diciendo que Jesús puede darnos provisión, seguridad, propósito e identidad y, la mente que quiere proteger al corazón, interpreta lo siguiente:

Die: si Jesús viene acá, va a proveerme todo esto. Ahora claro; la intención de la mente, no es morir; la intención de la mente es que Jesús venga a proveer todo lo que el corazón está necesitando. Como no puede hacer que Jesús entre al corazón, la mente construye un corazón.

Y en ese lugar que termina de construir, coloca a un Cristo intelectual. La mente coloca allí a un Jesús intelectualizado, es decir: un pensamiento de Cristo. Construye un corazón y dice: yo tengo a Cristo en mi corazón, o sea, en el corazón que la mente inventó, y ahí coloca a ese Jesús.

Empieza a vivir conforme a las ordenanzas, porque la mente sigue obedeciendo a ese Jesús, se restringe a ese Jesús, y al cumplir todas esas ordenanzas, un gran parte de la vida de esa persona, se ordena. Porque es imposible que no se ordene, los principios espirituales van a surtir su efecto.

El tema es que esta persona, todavía no murió. Su corazón sigue deseando provisión, seguridad, propósito, identidad. Entonces, cuando esta persona entra en un verdadero riesgo de vida, la mente, al ver que ese Cristo que es un Cristo intelectual, no lo está defendiendo, va a buscar otros recursos.

Entonces esa persona, con su corazón mental, asume que le entregó todo a Cristo, pero cuando tiene que hacer algo que choca contra su carnalidad, se retrae. Y le sucede eso simplemente porque no murió. Ahora bien; el mensaje del evangelio que hemos enseñado, no es de ninguna manera un evangelio de muerte para salvación.

Es más bien un evangelio de provisión para contención. Hemos desarrollado un evangelio dónde, en la necesidad del hombre, hemos negociado la necesidad del hombre, y le hemos dicho que Cristo le va a proveer. Y allí dejamos al evangelio, como un evangelio de milagros, un evangelio de provisión, un evangelio donde vivimos en un reino supermercadista. O donde las personas vienen, buscan de Dios lo que quieren, y después se van y siguen con su historia.

  Yo no me atrevería a decir que Dios no vaya a proveer, ni se me ocurriría pensarlo. Porque por su inmensa misericordia, Él va a venir y nos va a proveer lo que necesitamos y hasta se va a colocar en donde le estamos pidiendo que se coloque.

Pero, en el momento de tener que morir, vamos a tener que morir. Por una cuestión muy simple y elemental: ninguno puede resucitar, si primero no murió. Entonces esa persona, que tiene a Jesús en su mente, se sabe la Biblia de memoria, no logra morir a tener que permitir que sea otro el que ocupe el lugar que él anhela, porque esta persona necesita identidad, y la identidad viene por la aprobación de los demás.

Esa persona que necesita identidad, todavía no murió. Por lo tanto va a requerir que los demás lo aprueben, lo acepten, lo cuiden, lo honren. Y si él le da lugar a que otro hombre tenga la razón y las personas se vayan detrás de él, eso significaría que su trabajo dejaría de existir.

Claro, estoy hablando de algo virtual, imaginario, porque eso tal vez no sucedería, pero me temo que en sus fantasías, sí. Entonces lo que hace una persona así, es poner una línea de defensa muy potente; está defendiendo su corazón.

Esto está significando, no sé si te has dado cuenta, que una persona sí puede tener a Cristo en su corazón, y sin embargo todavía no lograr tener estabilidad en su vida. Y en lo dicho sería bueno rescatar algunas perlas muy valiosas.

La primera, reitero, es que el papel de la mente es proteger al corazón. ¿Eso qué quiere decir? Quiere decir que si el corazón se convence de algo, la mente lo va a justificar. Y te digo más; en su intento de justificar al corazón por cualquier decisión que este tome, la mente es capaz de construir una realidad ficticia.

La segunda perla encontrada, es que ahora sabemos que se ha predicado en muchos lugares a un Cristo que satisface necesidades. Y como la necesidad está ligada al deseo, cuando tú predicas que si alguien necesita sanidad que venga,  o si necesita prosperidad que venga, entonces la gente se acerca no para morir, sino para que una necesidad suya se satisfaga.

Ahora bien; el punto es este: toda la vida vamos a tener necesidades, y en el momento en que Cristo ya no me satisface, me salgo de allí y me voy a ver qué puedo encontrar que sí me satisfaga. Por ejemplo: la posibilidad de caer en adicciones, léase en drogas, o en adulterio, se eleva cuando la persona tiene angustia.

Si el joven está observando que la familia está en crisis, es muy factible que se refugie en las drogas. Si está viviendo una relación matrimonial donde no encuentra lo que ellos necesitaban, no es nada raro que alguno de los dos caiga en adulterio. Porque de lo que se trata es de conseguir una satisfacción.

Y aquellos hermanos que han ministrado parejas en adulterio o hijos alcohólicos, o drogadictos, cuentan que es muy impresionante la manera en que ellos justifican lo que están haciendo. Y la tercera perla, que es muy fuerte, casi tremenda, es la manera en que podemos construir un corazón artificial, donde llevamos un concepto de Cristo.

“Escucha, hombre; si tú repites en este momento: Señor, te acepto en mi corazón”, estamos haciendo de un concepto, una realidad. Introducimos a Cristo, y si verdaderamente es o no es, lo dejamos por el momento en un espacio neutro, en este corazón, y la mente se encarga de justificarlo.

Entonces, tú le dices a una persona: Tú has nacido de nuevo, todas las cosas pasaron, eres nueva criatura, y a los dos meses esa persona cae en pecado; ¿Cómo se explica esto? ¿Cómo se lo explicas a él?

Y la cuarta perla que también me parece muy fuerte, es que cuando éramos ovejitas rasas de una congregación veíamos celos, soberbias, contiendas. Y hoy, rodeado de gente supuestamente madura y con altísimas responsabilidades eclesiásticas, nos toca ver lo mismo.

Ahí es donde generalmente nos preguntamos: ¿Y entonces qué cambió? Es como volver a ver una película vieja mediante un sistema tecnológico ultra moderno. Sin embargo, cuando repasamos lo dicho recién respecto a la relación corazón-mente, es como si por primera vez escucháramos una explicación coherente de por qué, una persona que ha nacido de nuevo, puede volver a pecar.

Ahora bien; la pregunta que nos toca, entonces, es: ¿Cómo hacer que esa mente no termine organizándole la vida a esa persona, que ahora va a vivir una vida religiosa, porque el Jesús de su mente así se lo pide, pero en realidad no murió a su vieja naturaleza?

Claro; si Jesús viene al corazón de esa persona, ocurre lo siguiente: hasta este momento, la persona tiene deseos personales. Esos deseos personales, es lo que llamamos concupiscencia. Suponte4 que entre el deseo de esa persona y Dios, hay una línea recta. Y si esa persona no puede caminar con rectitud hacia Dios, indefectiblemente va a desviarse.

Ejemplo: imagínate que el deseo de esta persona, es la aprobación de la gente. Si es un ministro fiel y recibe algo genuino de Dios, no va a poder caminar en dirección al cumplimiento de ese pedido de Dios, sino que su mente lo llevará a caminar conforme a la aprobación de la gente.

¿Pero qué pasa cuando Cristo viene al corazón de esta persona? Los deseos de Jesús, se convierten en su deseo. Entonces es imposible que esta persona peque, porque el deseo de Jesús, por ser Hijo, es el Padre.

Jesús ahora desea al Padre, y el Padre, por cuanto tenemos al Hijo, nos desea a nosotros. Y se produce una unión. Ese es un camino de justicia, porque es un camino recto. Esta persona, ahora, es imposible que peque. Por eso dice la Biblia que el que tiene a Cristo, no puede pecar.

No puede, no es que no quiere. No puede, porque su deseo no es otra cosa que Dios. Pero cuando en ese corazón no está Cristo, sus deseos son los de la persona: aprobación, identidad, propósito o seguridad.

Entonces, nos encontramos con una persona que se va a desviar continuamente, aunque en su mente va a volver a hacer fuerza para volver a ubicarse. Porque va a recordar que no puede desear lo malo, que no puede tener celos, que los efectos de la carne son pleitos, ira, contienda, divisiones, porque su Cristo mental se lo enseñó.

Pero todavía no ingresó al corazón de la persona. Cuando tú vives algo así y consultas a Dios porque ya los hombres no te dan respuestas sólidas, Dios te empieza a enseñar respecto a la importancia que la muerte tiene a partir de la adoración.

Quiero que me entiendas bien; esa consulta que aparentemente es muy elegante y muy ministerial, en realidad es mucho más simple y hasta humillante. Porque tú en dos palabras le estás diciendo al Señor si Cristo en verdad está en tu corazón o no, y si está o no está, ¿Cómo es que puedes saberlo?

Esto, que si lo dices en voz alta en cualquiera de nuestras pomposas iglesias, va a determinar que seas mal mirado, y murmurado como un cristianito débil e inseguro, en realidad es el ADN específico de la gente de Reino y de Reforma. ¿Cómo sé si soy salvo?

Adoración. Debemos entender que la adoración es la atmósfera, el único ambiente espiritual en el cual el hombre puede morir. En el momento en que adoran, las personas pueden derramarse delante de Dios. Pueden entregarlo todo, porque en ese momento no te importa nada.

Claro está que, si cierra la puerta de la adoración, vuelve a activar su corazón. Por eso Dios busca adoradores que le adoren en espíritu y en verdad. Él está buscando gente que realmente pueda morir, porque es ahí donde el Espíritu de Dios se ubica.

¿Nunca pensaste, cuando leías que Dios busca adoradores que le adoren en espíritu y en verdad, que Dios exageraba un poco? ¡Si ya tiene toda la tierra y todo el cielo para Él! ¿Encima pretende esto, ahora? ¡Es que no es para Él, es para ti! Porque si no pasas la adoración en espíritu y en verdad, no pasas por el proceso de la muerte.

No obstante, hay personas que han aprendido el evangelio y han aceptado un Cristo intelectual, que todavía no han aprendido a adorar. Han convertido la adoración en un asunto enteramente musical. Un tema de música lenta y algunas mímicas aprendidas: levantar las manos, llorar o pasar momentos emocionalmente lindos.

Y a todo eso, después, vamos a llamarlo un culto tremendo, ungido y con presencia de Dios manifiesta. ¿Por qué hubo gente que se emocionó y lloró? Cuando tú logras adorar en espíritu y en verdad, así sea en el mayor silencio, es cuando mueres y el Espíritu de Dios logra hacerse uno contigo.

¿Tú eres de los que crees que puede volver a vivir una persona muerta? En tu respuesta está tu nivel de madurez. Sólo puedo decirte que el evangelio todavía no ha podido establecerse como debería, es porque no se ha experimentado el paso principal que conlleva: morir en tu carne, para que Cristo pueda vivir al frente de tu vida. Por eso es que la palabra dice: Con Cristo estoy juntamente crucificado; y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí.

Tengo para mí que algo que se necesita imperiosamente es algo que muchos seguramente soslayarán, y es que hay que volver a predicarle a la iglesia. El mundo nos llama “los evangelistas”, y si algo hacemos “los evangelistas”, es no evangelizar. ¿Alguien se ha preguntado el por qué?

Yo creo que es, en primer lugar, porque antes de evangelizar con certeza y vigor a otros, debemos tener bien claro nuestra propia evangelización. Si todo pasa por ser miembro de una buena congregación o estar ayudando a un conocido pastor, creo que pasa por el camino de circunvalación del evangelio.

Ocurre que somos demasiado orgullosos para aceptar que hemos estado equivocados y que debemos volver a empezar desde cero. Y entonces allí es donde aparece nuevamente el corazón y la necesidad de ser y sentirse aprobados y aceptados.

Y digo todo esto con sumo cuidado, porque soy consciente que al decir esto, estoy dando a entender que debemos llevar a lo que llamamos la iglesia, a una verdadera conversión. Entones surge la pregunta: levantar la mano, pasar al frente, repetir la oración del pecador, ¿Funciona?

La gran verdad es que no lo sé. Lo que sí sé, es que así como hay personas que un día se convierten y al día siguiente ya empiezan a ser personas totalmente distintas y dramáticamente cambiadas, así hay otras que llevan quince o veinte años de con vertidas y todavía están peleando con antiguas alimañas espirituales.

De todos modos, también creo que si alguien cree estar convertido y sólo ha incorporado a un Cristo intelectual, esa persona necesariamente deberá convertirse de manera genuina y comenzar desde cero. Y eso es adoptar el principio del carácter, que es saber adorar, saber morir.

Nadie sabe si Jesús puede entrar a un corazón si no es a través de la mente de esa persona, pero sí se sabe perfectamente que, si Cristo no entra a tu corazón, tú vas a empezar a ir a la iglesia, orar y leer la Biblia, pero indefectiblemente vas a seguir pecando.

Hagamos historia. Conforme lo vemos en la escritura, en cada ocasión en que había una manifestación poderosa de Dios, la gente caía postrada de rodillas. Y se generaban dos cosas: primero, venía sobre ellos un temor impresionante, literalmente, un temor a morir.

Es que la gente quedaba aterrorizada, y eso me lleva a pensar las veces en que Jesús tuvo que decir: “No temas”. Porque la primera cosa que Dios te produce cuando se te aparece, y no hablo de un Cristo intelectual, es temor de muerte. La reacción que tuvo Pedro cuando Él se le apareció en la barca.

La segunda cosa para ver, es que interesante como Jesús, o la palabra, o el Espíritu Santo y los profetas, exaltaban a los adoradores. Si tú piensas en un David, si tú piensas en María, cuando le vacía el frasco de alabastro en la cabeza de Jesús, parece tan poco oportuno, o tan elevado el privilegio que le concede el Maestro a la mujer cuando le dice que cuando se predique el evangelio se hablará de lo que hiciste, nos deja pensando qué tendrá de especial que ella haya hecho esto.

Porque después no sabemos si murió como mártir, si dio su vida por Cristo o algo así. Sólo pasa a la historia por haberle vaciado en la cabeza a Cristo un frasco muy costoso de perfume, pero literalmente es como que cada vez que Dios se choca con un adorador, el cielo queda en silencio, y literalmente, el Señor tiene que decir algo, tiene que manifestar algo, porque parecería ser que es algo que no puede quedar sin respuesta.

Hay algo más para añadir. No hay ningún ejemplo en la Biblia de alguien que haya visto a Dios súbitamente, y no haya entrado en pánico. La primera manifestación del que ve a Dios, es temor. ¡Ay de mí! Lee Isaías, lee Ezequiel, lee Daniel, ¡O lee Juan!

Juan, que conoció a Jesús en la carne, mira cómo reacciona en el Apocalipsis, cuando se da vuelta escuchando la voz de Jesús y, según sus propias palabras, cae como muerto. Pedro, reitero, cuando en la barca en medio de los peces le dice: ¿Quién eres tú? ¡Apártate de mí que soy hombre pecador!

Hoy tienes allí a toda esa gente recibiendo a Cristo, con todos sus aros, incluso los varones, con todos sus tatuajes, su música rock y todo el andamiaje mundano y hasta satánico y aparentemente no les sucede nada. ¿Lo están recibiendo o sólo lo están registrando en sus mentes?

La segunda cosa, que te iba a decir, es cómo Dios reacciona cuando ve un adorador. Y te vuelvo una vez más a dar como ejemplo lo de María y su frasco de alabastro. Una simple mujer que rompe un frasco de perfume caro para ungir a Jesús y que, además, enjuga sus lágrimas con su cabello.

Y él le asegura que donde quiera que de allí en adelante se predique ese evangelio que Él vino a predicar, será mencionado ese acto que ella termina de protagonizar. ¡Huau! ¿Qué tiene la adoración que despierta en Dios semejante ovación?

En cada oportunidad que Dios se encuentra con un adorador, se producen chispas de luz gloriosas. Si la iglesia no supiera de intercesión, no supiera de los ministerios, pero sólo supiera adorar, sería una explosión. Si sólo supiera adorar.

Dios no les niega nada a sus adoradores. Y es impresionante, pero en una ocasión estuve viendo algunos capítulos de una serie que trataba sobre los vikingos, porque quería conocer más aspectos de su cultura religiosa, sus dioses, Odín y todo eso, y recuerdo que me llamó mucho la atención una escena.

Era cuando un grupo de estos guerreros vikingos, todos hombres muy feroces, promiscuos y totalmente apartados de cualquier clase de expresión de amor o de ternura, van a consultar a un brujo por causa de una expedición de guerra y conquista que iban a efectuar.

Y recuerdo que lo que llamó mucho mi atención y, confieso, me chocó un poco con cierta repugnancia, que cuando terminaron de hablar con el brujo, todos pasaron y lamieron su mano, literalmente. En ese momento yo todavía ignoraba que uno de los significados de la palabra adorar era, precisamente, “lamer la mano”. Ellos se humillaron ante el brujo, como persona en eminencia, así de simple.

Lo que sucede es que la palabra proskineo, es la palabra que nosotros traducimos como “adorar”. Y proskineo, en griego, significa literalmente, “lamer la mano del amo”. En suma: eso significa adorar: lamer la mano del amo.

Quiero que entiendas algo: ¿Tú crees que Dios necesita que nosotros le lamamos la mano? No. Él busca gente que se humille al punto que pueda lamerle la mano, como un perro. Si a ti te preocupa que se arruine la parte de las rodillas de tus pantalones, tú nunca podrás ser un adorador.

Lo que mencionaba de los vikingos, es la puesta en práctica de un principio de Dios, aunque en este caso aprovechado en favor de las tinieblas. Humillarse. Ahora piénsalo de este modo: ¿Podrá humillarse hasta ese punto, alguien que no ha muerto?

No. Por eso es que la adoración genera ambientes de muerte. No es un lugar en donde alguien quiera danzar, es un lugar en donde la gente quiere morirse. Quiere quedarse en el piso, como alfombra, mientras piensa y dice: “Sólo tú eres digno, Señor”.

 Imagínate lamiendo la mano de alguien. ¿Pudiste? No debe haber mayor acto de humillación que ese. Lo que sucede es que hemos confundido adoración con emocionalismo amoroso. Pensamos que estamos adorando a Dios porque le decimos: “Te amo”, “te necesito”.

 No. Esa, en todo caso, es parte o consecuencia de la adoración, pero no el eje central de la adoración. El eje central de la adoración es morir al yo, y decirle te amo y te necesito a Dios, es el fruto de esa adoración. Porque la adoración está atrás, es el instante en donde puedes pensar y decirle al Señor que reconoces que estás muerto sin Él.

Adorar es la oportunidad que Dios nos da de arrojarnos al piso, antes que Él arroje al piso a todos. Y no cualquiera puede adorar. Sólo los hijos de Dios tenemos ese derecho. Es muy diferente a como normalmente se toma la adoración, como un momento hermoso, emocional.

Y es por eso que la iglesia no ha podido morir, porque la iglesia sigue sosteniendo el corazón de las personas, y tratándolas de una forma suave. Ponen hermosas melodías que hacen que la gente sienta deseos de llorar y luego salgan a contar lo linda que estuvo la reunión.

Nadie presta atención en demasía que mucha de la gente que va a una iglesia está angustiada por algún problema serio, y que cuando se abre la puerta de la posibilidad de llorar, se aflojan los cimientos internos y lloran por todo. Y después salen del lugar y aseguran que Dios las tocó.

Y quizás sea así porque Dios no es cruel, entonces si alguien está llorando seguramente Dios va a acercarse a él o a ella y la va a consolar. Y esa persona va a sentirse mejor. Pero eso no es adorar, eso es una forma de ministración directa por parte de Dios, pero no consecuencia de la adoración. El que ministró fue el Espíritu Santo en la vida de esa persona. Entonces, la pregunta que surge, es: ¿Nosotros, podemos ministrar a Dios? Son dos cosas diferentes.

(Efesios 1: 3) = Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, (4) según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, (5) en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, (6) para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, (7) en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, (8) que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, (9) dándonos a conocer el misterio de su voluntad según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, (10) de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.

Resulta que la palabra muerte, significa separación. Porque el hombre muere, y no es que se separa de Dios; se separa todo. No sólo se separó el hombre. Se separó el cielo de la tierra, se separaron principados y potestades, y muchas otras cosas más.

El plan de Dios, el misterio de su voluntad según su beneplácito, se propuso reunir todas las cosas en Cristo, y eso se unió. Por eso es entendible que Él no pueda aceptar la mezcla. Porque si en Cristo estaban todas las cosas y se desunieron, ahora no pueden venir cosas que no venían de él.

Están siendo reunidas todas las cosas en Cristo. Eso es lo que, entre otros aspectos, podemos entender como bases sustanciales de una reforma: volver a Cristo. Entonces, si la iglesia hoy se constituye en algo que Jesús no era antes de la muerte del hombre, Él lo va a expulsar.

Es una cuestión obvia. Todo cuerpo tiene tendencia natural a rechazar los gérmenes o lo que no le pertenezca. Ese es, -no te olvides-, el mayor obstáculo médico de un trasplante. ¡Lo vemos a diario! ¿Por qué no entender, entonces, que Cristo va a rechazar de su cuerpo todo aquello que no provenga de su sustancia natural?

Por eso dice que él está re-uniendo todas las cosas según su diseño. Y uno de los factores en los que ´si tiene que ver absolutamente la iglesia, es en la obediencia con que se conduzca respecto a este y a todos los pormenores. Porque así como nosotros podemos dar sugerencias, Dios no da sugerencias; Dios da instrucciones, mandamientos, determina lo que es y lo que no es.

Lo que sucede es que nos han vendido una imagen de un Dios muy pequeño, una especie de Dios llavero o navaja suiza, que esa que trae decenas de utilidades, aunque es pequeña al punto de caber en un bolsillo. Pero cuando nos ponemos frente a ese Dios de gloria que la Biblia nos muestra, es imposible que con algo de honestidad, podamos pensar que podamos manipularlo a nuestro antojo.

Claro está que en estos tiempos, el mayor problema del hombre está asociado a su insatisfacción, de deseos fuera de lugar, pero estamos probablemente viviendo una de las eras con mayor cantidad de rebeldía. Y si tenemos en cuenta que la palabra Reino hace referencia a autoridad, algo se desencaja.

Fíjate que una de las grandes mentiras que la influencia griega nos ha hecho creer, es que la democracia es el mejor sistema para el hombre. Y si no lo crees o no lo puedes ver, todavía, mira lo que dice la Biblia en el libro de Génesis.

Cuando se encuentra Eva con la serpiente, ésta le propone ser como Dios, conociendo lo bueno y lo malo. Esa es la propuesta que le hace la serpiente a Eva, le dice: si tú comes del árbol, vas a ser como Dios. No le dice que va a ser mayor a Dios, le dice que va a ser como Dios, conociendo lo bueno y lo malo.

Y dice que Eva deseó la fruta, porque era agradable a sus ojos. Entonces vemos que el problema de ella no fue comerla, el problema de ella fue desearla. Ahora mira esto: esta misma serpiente, le ofrece lo mismo que tuvo el mismo Satanás en ambientes del cielo.

Porque en la Biblia leímos que dice que Satanás dijo: subiré a lo alto, y seré como Dios. Entonces vemos que la palabra “como”, lo pone a una altura igual. El planteo de Satanás no era ser superior a Dios; el planteo de Satanás era que él también podía opinar sobre lo que estaba bien o lo que estaba mal.

El problema de pretender conocer lo que está bien o lo que está mal, es que te da independencia. Satanás deseaba que se lo considerara dentro de la asamblea del cielo, con capacidad similar a Dios para tomar decisiones respecto a lo bueno o lo malo.

Y eso es, exactamente, lo que le propone a Eva, subir a esa asamblea, porque le dice ser cómo Dios. Y este principio, es un principio que Dios termina destruyendo en el libro de Génesis capítulo 11, cuando destruye Babel. Y lo destruye porque dice que el hombre quería subir hasta el cielo, también.

Y estaba construyendo algo que Él no había decidido. ¿Y cómo destruye Dios esta rebeldía? Con confusión. Entonces empezamos a tomar principios. Y resulta que cuando el hombre quiere y desea conocer lo bueno y lo malo, está tomando una clara independencia de Dios.

Ese es el primer punto. Claro está que Reino, no es ni más ni menos que la voz de Dios ejerciendo su autoridad. Eso es Reino. Y la palabra que sale de Dios, es la que trae autoridad. Y la autoridad establece poder. Un policía levanta su mano y tú te detienes. Pero no lo haces porque ese hombre posea poder, lo haces porque ese hombre ejerce una autoridad que manifiesta ese poder.

Mirémoslo así: si yo recibo autoridad, yo tengo poder. ¿Poder para qué? El poder no tiene otra finalidad que la de ejecutar cosas. La iglesia necesita hacer reunir a todas las cosas en Cristo Jesús. Y para eso necesita poder. Poder para reunir todas las cosas en Cristo Jesús, que es el plan de Dios.

¿Y por qué no lo hemos logrado? Porque no hay poder. ¿Y por qué no tenemos poder? Porque resulta ser que no hemos recibido de la autoridad ese poder, sino que nosotros subimos al monte y decidimos con Dios lo que está bien y lo que está mal.

Entonces allí no recibimos autoridad, sino que nosotros mismos definimos la autoridad. Ahora vamos con el poder que tiene nuestra propia autoridad, pero no viene la autoridad del cielo, que es en el único lugar en donde reside el poder.

El tema con la obediencia, es que es el único diseño de Dios, por medio del cual nosotros podemos recibir autoridad. No es un capricho de Dios. No es que Dios dice: “Mira, yo mando a hacer algo y ustedes se callan la boca y tienen que hacerlo”.

No. Porque Dios no es un déspota. Tampoco es un tirano. Es un Rey. El tema es que: ¿Cómo puede hacer el Rey para entregarte poder, si tú no te sujetas a ese Rey? Si te rebelas al Rey, ¿De qué manera podrías recibir autoridad de él?

Si te subes con él, no estás recibiendo autoridad, estás poniéndote a la altura de él. Cuando las personas se rebelan a Dios, se están rebelando no sólo a él, sino que también están resistiendo el poder de Él. No lo quieren. Quieren hacer las cosas con su propio poder.

La autoridad no es una persona. Autoridad no es un rol. Autoridad es una función que viene de Dios. Tal es este principio, que David no quiso tocar a Saúl, aun cuando Saúl lo quería matar. ¿Será por eso que la iglesia no tiene poder? ¿Será por eso que la iglesia hace tantas cosas que no funcionan?

Es porque decidió en su corazón lo que está bien y lo que está mal, cuando eso sólo le corresponde a Dios. “A mí me ha parecido bien hacer esto”. “A mí no me ha parecido bien hacer aquello”. ¡Qué interesante! Esta fue, justamente, la tentación de Satanás en el huerto: serán como Dios, conociendo el bien y el mal.

Ahora bien; ¿Recuerdan ustedes la escena donde Jesús se encuentra con el centurión? Y Jesús le dice vamos a tu casa, y él le dice: No Señor, no soy digno que tú entres en mi casa; sólo di la palabra y él será sano. Y dice que Jesús se asombró y le dijo: ¡Grande es tu fe, hombre, que ni aun he hallado en Israel!

¿Por qué será que esta persona pudo funcionar? Él mismo lo explica: porque yo soy un hombre bajo autoridad. Digo ve, y van. Digo vengan, y vienen. Y está el otro ejemplo, cuando David y Saúl están en la misma cueva, pero Saúl no lo ha visto a David, y David sí lo ha visto a Saúl.

Y cómo David nunca quiso dañarlo a Saúl. ¿Por qué? Porque David estaba bajo autoridad, y sabía que Saúl también lo estaba. La cumpla o no, estaba bajo autoridad. El Rey lo puso. Hoy hay mucha gente que desea una reforma sustancial, pero creo que cada uno la quiere hacer a su manera. Y tiene libertad para hacerlo, de hecho, pero qué bueno sería que existiera una unidad de propósito.

Sin ir más lejos, hoy se trata con mucha irreverencia a la unción de Dios. A pesar que la palabra advierte que Dios protege a su ungido, hay muchos que creen que eso solamente es válido para Jesús, y no es así. Cada hombre o mujer que ha recibido unción, ha recibido una parte de Dios en sí mismo. Y tocarlo a él o a ella, es tocar a Dios mismo. ¡Alguien debe decirlo!

Y es la obediencia el diseño por medio del cual se puede recibir esa unción de autoridad. Y no sólo es válido en esto. Hay estudios muy serios que revelan que, en todo lo que el ser humano pueda ser obediente, va a prosperar.

Entonces nos encontramos con personas que son obedientes a reglas económicas, son obedientes en el estudio. Van a prosperar en el estudio y van a prosperar en lo económico. Pero a lo mejor, fueron rebeldes a sus padres. Se pelearon con sus padres. Por lo tanto, no van a tener autoridad como padres, sobre sus hijos.

Y es muy interesante ver familias que están muy bien económicamente, que les ha ido muy bien en los estudios, pero se han peleado con sus padres, los han deshonrado, nunca más se reconciliaron y, el día que llegan a ser a su vez padres, sus hijos son los que se rebelan contra ellos.

Si uno puede prestar atención va a comprobar que, en todas las áreas en donde uno tiene problemas, es porque en esa misma área esa misma persona ha sido rebelde. Es decir que, se subió a la plataforma del padre, de la autoridad, y dijo: yo puedo opinar igual que él.

A partir de ese momento, se corta la unción, la autoridad de poder, y no se puede ejercer dominio sobre el área donde se estaba trabajando. Porque es el diseño de Dios. Así funciona el Reino. El Reino funciona con una autoridad que proviene de Dios, como un aceite que desciende sobre la barba de Aarón, sobre el cuerpo y hasta sus pies.

Pero si alguien se enferma de vanidad o soberbia y procura ponerse a la altura de la cabeza del Reino, que podrá parecer algo inconcebible, pero créeme que ocurre, entonces a esa altura es imposible que ese aceite de la unción lo toque, porque se está derramando hacia abajo, y él está arriba.

Con eso podemos ver que la obediencia es mucho más que simplemente un capricho. Es un diseño necesario para poder tener gobierno en las áreas donde vayamos a ejecutar. Y esto no es humanoide, es bíblico. Jesús no vino sólo a morir. Básicamente, él vino a padecer humildad, a padecer obediencia.

(Filipenses 2: 1) = Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, (2) completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa.

(3) Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; (Aquí está eso de no ponerse a la altura de tu autoridad) (4) no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.

(5) Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, (Y aquí empieza) (6) el cual, siendo en forma de Dios, (Porque Jesús era igual a Dios, Eva no. Eva quiso ser como Dios, por eso se subió al árbol del conocimiento. Entonces Jesús tenía que redimir esto, tenía que hacer el camino inverso. El camino inverso al hombre. El hombre quiso ser como Dios. Pero Jesús hizo el camino inverso. El cual, siendo en forma de Dios) no estimo el ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse, (7) sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; (Jesús era un hombre) (8) y estando en la condición de hombre, (Esto es lo que hace a Jesús tremendamente victorioso) se humilló a sí mismo, (fíjate que no lo humillaron, él se humilló) haciéndose obediente hasta la muerte, (Escucha bien esto: Jesús se hizo obediente; no era obediente. Porque él no tenía necesidad de ser obediente, porque él era Dios. De hecho, Jesús sólo puede hacerse obediente en la modalidad Hijo. Él se convierte en hombre, y se hace obediente) y muerte de cruz. (Ahora bien; una vez que murió, entonces, ¿Qué pasó? Que Dios recién allí pudo exaltarlo)

(9) Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, (10) para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; (11) y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

Ese es el camino. Él se hace obediente. Y después va a decir la palabra que por lo que padeció, también fue perfeccionado. ¿A qué vino Jesús? Vino a traerle de nuevo a la humanidad el modelo de la obediencia. Por eso es coherente en este tiempo la rebeldía que hay.

Porque si estamos instituyendo Reino, estamos instituyendo un plano de obediencia. Por lo cual el enemigo vendrá con el anti diseño en este tiempo, que es la rebeldía. Allí nos vamos a encontrar con que el trigo y la cizaña van a ser muy separados.

Van a estar los obedientes y van a estar los rebeldes. Y en ambos casos se pondrá de manifiesto la profusa actividad de un espíritu de independencia, que deberemos asociar necesariamente al antiguo asunto del árbol del conocimiento del bien y del mal.

Entonces, ¿Por qué razón la iglesia no puede estar ni en humildad ni en obediencia? Simple. Porque no está construida la pirámide santa que tiene a Dios en su cúspide y desciende de manera organizada por obediencia a autoridad, sujeta a autoridad.

En la iglesia podremos encontrar algún grado de sujeción en diversa gente, pero no por entero como lo desglosa la palabra cuando dice: someteos los unos a los otros en amor. ¿Qué gana una iglesia donde la gente está sujeta a su pastor, pero el pastor no está sujeto a Cristo? Hay desobediencia, no importa en quien. Y si hay desobediencia, no hay autoridad. Punto.

Lo que sucede es que Dios tiene con nosotros una doble relación. Por un lado, Él es Padre, pero por el otro, es Rey. Son dos cosas diferentes, pero que a su vez trabajan de la mano. Él se manifiesta, en el momento de la adoración, como Padre. Pero en el momento de la conquista y de la ejecución del Reino, Él va a trabajar como Rey.

En lo que es el amor, o en lo que es la contención, o en lo que es nuestra relación con Él, Él siempre va a estar. Nadie va a estar entre Dios y nosotros. En lo que concierne con el Reino, mientras tanto, nadie podrá pelear ninguna batalla en soledad. Cada uno deberá cumplir con un rol diseñado en el cielo. Por el Rey.

Hoy sobreabundan las organizaciones por fuera del diseño divino, aunque lo parezcan. Las redes apostólicas paternales. Donde la máxima figura pone su mano sobre tu hombro y te dice: yo no soy tu apóstol, soy tu padre. Y eso es muy curioso, porque en la Biblia se nos dice que a nadie deberemos llamar padre, porque un solo Padre hay en los cielos.

Dios nunca jamás va a transferir su calidad de Padre celestial a ningún hombre, por prestigioso, importante o promocionado que sea. De otro modo, la gente siempre tendrá como excusa válida para cualquier barbaridad que cometa, que sus líderes no se lo advirtieron. ¿Y el Espíritu Santo?

Recorriendo iglesias y hablando con hermanos buenos, fieles, sinceros, en muchas ocasiones algunos supieron decirme que les encantaría ser como Pablo, como David u otros héroes bíblicos. Yo me quedé pensando lo que le escuché hace poco a alguien. Dice que Dios le dijo que para ser como David, era necesario que Él, Dios, le enviara a un Saúl.

 

 

 

 

 

 

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Requisitos Para la Victoria

 

(Gálatas 2: 20) = Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios.

Anteriormente hemos estado viendo la clase de vida que llevamos y la clase de vida que Dios requiere de nosotros. Vimos la manera en que el hombre obtiene la victoria y la manera en que Dios nos muestra que podemos alcanzarla. Hemos podido ver lo que es la vida vencedora y las características de ésta. En esta ocasión hablaremos sobre la manera de experimentar dicha vida. En primer lugar estudiaremos una pregunta muy importante: ¿cómo podemos empezar a experimentar esta vida y cómo podemos ganar a Cristo?

El versículo que acabamos de leer nos muestra la manera de experimentar esta vida. Vayamos a la primera parte de Gálatas 2:20 y concentrémonos en la parte que comienza con: Ya no vivo yo. Esta es la vida que debemos experimentar: Ya no vivo yo.

Por un lado, puedo decir: Ya no vivo yo, pero por otro, la vida que vence significa más vive Cristo en mí. Esto es lo que abarcamos en los últimos capítulos. La carta que Pablo escribió a los Gálatas nos muestra que él entró en la experiencia de esta vida.

Examinemos la manera en que él entró en la experiencia de esta vida. El camino por el que Pablo entró, es el mismo por el que nosotros debemos entrar. La entrada de Pablo concuerda con dos frases. La primera aparece antes de la porción que citamos del verso 20 que dice: Ya no vivo yo, más vive Cristo en mí.

Y la segunda frase viene después. La primera frase es: Con Cristo estoy juntamente crucificado. Esta es la primera condición para empezar a experimentar esta vida. La segunda frase es: La vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe, la fe en el Hijo de Dios. Esta es la segunda condición para entrar en la experiencia de esta vida. Por medio de estas dos condiciones, Pablo ganó a Cristo como su justicia, santificación y victoria. Examinemos estas dos cosas detalladamente.

La primera condición es: Con Cristo estoy juntamente crucificado. ¿Qué quiere decir esto? ¿Por qué debemos ser crucificados con Cristo antes de poder tener la vida que vence? ¿Cuántas personas viven en nosotros hoy? Todos sabemos que tan pronto creemos, el Señor viene a vivir en nosotros.

Dice en 2 Corintios 13:5: ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados? Nosotros los que creímos en el Señor, sabemos que no estamos reprobados. Es un hecho que el Señor está en nosotros, pero desafortunadamente Él no es el único que vive en nosotros; también nosotros vivimos dentro de nosotros mismos. A fin de experimentar al Señor como vida que vence, nosotros necesitamos salir. Salir significa que tenemos que soltar. Si nosotros salimos, experimentaremos la vida que vence.

El asunto no depende de si Cristo vive en nosotros o no, puesto que en el minuto en que creímos, Cristo comenzó a vivir en nosotros; no depende de si Él está en nosotros. El problema radica en si nosotros nos hemos mudado o no. Como coarrendatarios del Señor somos muy sucios; hemos cometido toda clase de pecados. Tan pronto como nos mudemos, todo estará bien. Por lo tanto, la primera condición es que nosotros nos mudemos; tenemos que irnos a otro lugar.

La Palabra de Dios dice: Con Cristo estoy juntamente crucificado. Pero ¿acaso hemos tenido éxito nosotros aun cuando hemos tratado de mudarnos muchas veces? Hemos procurado morir muchas veces, pero aún seguimos vivos. Hemos tratado de dar muerte a nuestro yo muchas veces, pero no lo hemos conseguido todavía.

Algunas veces parece que hemos muerto, pero todavía seguimos vivos. Frecuentemente hemos tratado de crucificarnos a nosotros mismos, pero todavía no estamos muertos. ¿Cuál es el problema? Necesitamos mirar más de cerca este asunto ahora.

En esta ocasión todos entienden lo que es la cruz. Sabemos que cuando el Señor fue crucificado, no sólo quitó nuestros pecados, sino que también crucificó nuestra persona. Ya conocemos la enseñanza de Romanos 6. Sabemos que cuando el Señor murió en la cruz, no sólo llevó nuestros pecados, sino que también crucificó consigo nuestro viejo hombre.

Sabemos que el problema del pecado fue resuelto, y que nosotros mismos fuimos crucificados juntamente con El. Hemos prestado mucha atención a esta verdad por muchos años. Si bien es cierto que fuimos crucificados juntamente con Cristo, ¿por qué esta verdad no ha tenido mucho efecto entre nosotros?

Es cierto que el Señor fue clavado en la cruz, ¿pero por qué no estamos muertos aún? El Señor me llevó a la cruz, pero todavía sigo siendo yo. Aún sigo atado, aún soy débil, sigo cayendo y aún carezco de poder.

La Biblia dice que yo fui crucificado juntamente con Cristo, pero ¿por qué estoy tan escaso de poder? Muchos cristianos salvos, continúan esforzándose esperando que a la postre podrán vencer. Sin embargo, la victoria siempre parece estar lejos de ellos.

Debemos darnos cuenta que una cosa es que el Señor Jesús efectúe la salvación y otra muy distinta que nosotros recibamos esta salvación. Una cosa es preparar la comida, pero otra cosa es comerla. Una cosa es que el Señor logre algo por nosotros, pero es otra cosa que nosotros recibamos lo que Él logró.

Pablo nos enseñó que debemos recibir la muerte del Señor. Romanos 6 nos muestra que cada uno de nosotros está muerto. ¡Aleluya! ¡Todos nosotros estamos muertos! Romanos 7 nos muestra que aunque cada cristiano debe estar muerto, en realidad todavía seguimos vivos.

Si deberíamos estar muertos, ¿por qué todavía estamos vivos? Romanos 6 nos muestra la verdad objetiva, mientras que Romanos 7 nos muestra la experiencia subjetiva. Romanos 6 presenta el hecho, mientras que Romanos 7 presenta la experiencia.

En la actualidad hay muchos cristianos que conocen el significado de Romanos 6, donde se nos dice que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con Cristo. Ya saben que no deben seguir siendo esclavos del pecado, que son libres de la esclavitud de la ley y que diariamente deben darse por muertos al pecado.

 Aunque ya saben todo esto, nada funciona para ellos. La enseñanza continúa siendo enseñanza, y ellos todavía siguen siendo los mismos. La enseñanza nos muestra que fuimos crucificados juntamente con Cristo, pero nosotros decimos que todavía estamos vivos.

La enseñanza nos dice que fuimos librados del pecado, pero nosotros decimos que el pecado todavía está en nosotros. La enseñanza nos dice que fuimos librados de la esclavitud de la ley, pero nosotros decimos que todavía estamos bajo la ley. ¿Cuál es el problema?

Romanos 7 nos habla de un hecho grandioso: el hombre no está de acuerdo con lo que Dios ha hecho. El hombre no está dispuesto a aceptar el juicio de Dios. ¿Por qué Dios nos puso en la cruz? Él nos puso en la cruz porque sabe que no podemos hacer nada y porque somos absolutamente inútiles.

Es imposible que podamos mejorar, corregirnos o tener algún progreso. No somos buenos absolutamente para nada. No tenemos otra esperanza que ser crucificados. La cruz no es otra cosa que la valoración de nosotros mismos. La cruz nos evalúa y determina que sólo merecemos morir.

Según la evaluación que Dios hace de nosotros, lo único que merecemos es la muerte. Lo que Dios determina al evaluarme es que debo morir. Si entendemos que la cruz es el informe de la evaluación que se hace de nosotros, que somos absolutamente inútiles y que ni siquiera podemos tener pensamientos rectos, estaremos de acuerdo con que no merecemos otra cosa que la muerte. Dios dice que sólo merecemos morir y que somos completamente inútiles. Pero ¿hemos de seguir tratando de producir algo bueno por nosotros mismos?

Míralo así: un criminal que ha sido condenado a muerte, ya no piensa en mejorar ni tiene necesidad de progresar. Lo único que espera es la muerte. Dios dice que lo único que merecemos es morir y que no hay posibilidad alguna de enmendarnos ni de corregirnos. No podemos tener más progreso. La decisión final de Dios es que debemos morir. Nosotros solamente merecemos morir.

Pensamos que antes de ser salvos no podíamos mejorarnos ni corregirnos ni enmendarnos por nuestra propia cuenta y que debíamos abandonar nuestro pasado. Pero ahora que somos salvos, creemos que debemos tratar de mejorarnos, corregirnos y progresar por nosotros mismos, a fin de agradar a Dios.

Así que, después de ser salvos, decidimos ser buenos. ¿Cuántas veces hemos determinado ser buenos? ¿Cuántas veces hemos tenido éxito en llegar a ser buenos? Le hemos hecho muchas promesas a Dios. Le hemos dicho que obedeceremos esto y aquello que Él nos ha dicho.

Le hemos prometido que madrugaremos y que seremos fervientes el día siguiente. Sin embargo, a pesar de todas nuestras promesas, ¿cuánto hemos logrado? Una hermana dijo que ella le había prometido a Dios más de treinta cosas, pero que no había podido cumplir ninguna de ellas. No hemos aceptado la valoración que Dios ha hecho de nosotros. No hemos aceptado el juicio de Dios sobre nosotros. Aunque ya hemos sido sentenciados a muerte, todavía seguimos buscando un doctor.

¿Qué es la cruz? La cruz significa que Dios perdió toda esperanza en el hombre. La cruz nos dice que Dios ha abandonado toda esperanza en el hombre. ¿Qué es la cruz? La cruz nos dice que Dios proclama: “No puedo mejorar al hombre ni corregirlo ni hacer que progrese. Solamente puedo clavarlo en la cruz”.

Lo extraño de esto es que ya conocemos este hecho. Ya sabemos que Dios nos considera un caso perdido y que sólo merecemos ser crucificados. Pero al mismo tiempo, seguimos pensando que no somos tan malos. Por lo tanto, seguimos tomando determinaciones todos los días.

Decimos: “Dios, te prometo que haré esto y aquello. De ahora en adelante, no perderé la paciencia”. Ninguna de estas promesas tiene objeto. A veces creemos que nuestras decisiones no son lo suficientemente fuertes y tratamos de obrar mejor la próxima vez.

Nos trazamos más metas y después de enojarnos, hacemos votos de no perder la calma la próxima vez. Pero cuando nos encontramos con que todavía conservamos nuestro mal carácter, tomamos una tercera decisión. Era así como Pablo vivía: Porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo (Ro. 7:18).

Él siempre estaba tomando decisiones; luego fallaba y volvía a tomar nuevas determinaciones, y volvía a caer una y otra vez. Esta no solamente era la vida de Pablo, sino que hoy sigue siendo la experiencia común de muchos de nosotros. ¿Hemos cesado ya de tomar nuestras propias determinaciones? Dios dice que sólo merecemos morir y que no somos buenos para nada. Él dice que no hay más esperanza en nosotros.

¿Qué significa ser crucificado juntamente con Cristo? Significa que Dios ha abandonado toda esperanza en nosotros, y que nosotros también hemos abandonado toda esperanza en nosotros mismos. El hecho de que Dios nos crucifique juntamente con Cristo, quiere decir que Él no tiene esperanzas en nosotros.

Dios conoce nuestra verdadera condición; Él sabe que somos absolutamente inútiles y que no tenemos esperanza. ¿Qué significa estar juntamente crucificado con Cristo? Significa que hemos abandonado toda esperanza. Reconocemos que nunca podremos agradar a Dios. Él no puede hacer otra cosa que condenarnos a muerte. No hay esperanza en el hombre carnal. Lo único que nos resta por hacer es morir. Sólo somos dignos de muerte.

Nuestro problema es que conocemos muy bien Romanos 6, pero todavía seguimos tomando decisiones como la persona de Romanos 7. Todavía seguimos haciendo promesas a Dios y aún seguimos pensando que podemos servir para algo.

Entendemos claramente Romanos 6, pero todavía nos comportamos según Romanos 7. En Romanos 6 Dios le dijo a Pablo que él era inútil; en Romanos 7, Pablo se dijo a sí mismo que era inútil. Dios sabe a qué atenerse con respecto a nosotros. El abandonó toda esperanza en nosotros hace mucho tiempo.

Según Su evaluación, no valemos nada. Él ya nos ha dicho que somos inútiles. La pregunta es ¿cómo nos valoramos a nosotros mismos? Si nosotros también abandonamos toda esperanza en nosotros mismos y declaramos que somos inútiles, inmediatamente experimentaremos liberación.

Dios permite que perdamos la paciencia, que seamos orgullosos, celosos y deshonestos. El permite que el pecado nos ponga de cabeza. Es así como Él nos comunica que nosotros no podemos hacer nada. Pero, ¿cómo respondemos? Pensamos que nuestra primera decisión no fue lo suficientemente firme y que tenemos que tomar una determinación aún más firme.

Creemos que esto tal vez funcione la segunda vez, pero no produce resultados. Es así como experimentamos Romanos 7. Romanos 6 es meramente la enseñanza, mientras que Romanos 7 nos conduce a la realidad de Romanos 6.

Si alguien dijera que yo soy terriblemente corrupto, yo gritaría: “¡Aleluya! Yo, soy totalmente corrupto”. ¡Aleluya! Pablo no podía hacer nada por sí mismo. El sufrió durante muchos años. El sólo merecía ser crucificado. Hoy, si tú declaras que no sirves para nada, experimentarás liberación inmediatamente.

Aquellos que tratan de ser buenos nunca serán salvos. Asimismo, los cristianos que se deciden a ser buenos cristianos, nunca vencerán. La cruz de Dios no ha cometido un error al juzgarnos. Hay algo que me agrada hacer todos los días: me encanta declarar que yo era inútil ayer, que soy inútil hoy y que seré inútil mañana. Seré inútil por siempre.

Dios quiere que nosotros aceptemos la evaluación que la cruz hace de nosotros porque al hacerlo aceptamos al Señor como nuestra santificación, nuestra perfección y nuestra victoria. Si todavía acariciamos alguna esperanza y conservamos aunque sea un poquito de fe en nosotros mismos, Dios tendrá que seguir trabajando en nosotros.

Dios no cesará de obrar en nosotros hasta que abandonemos por completo toda esperanza en nosotros mismos. Dios tiene que llevarnos al punto en que no tengamos ninguna esperanza en nosotros mismos. El hace esto para que aceptemos la cruz. Él nos lleva a ese punto porque desea que comprendamos que somos totalmente impotentes. El desea que reconozcamos esto. Aunque muchas personas son conscientes de que no pueden hacer nada por su cuenta, aun así no han vencido. ¿Por qué sucede esto? Porque Dios también requiere que cumplamos otra condición.

Tenemos que perder toda esperanza en nosotros mismos. Pero esto por sí solo, no nos conducirá a la victoria. Una cosa es reconocer que no podemos lograr nada, pero es otra dejar de intentarlo. ¿Puedes ver que todavía estás tratando de hacer las cosas por tu cuenta? Ya que sabes que no puedes lograrlo, deberías haber desistido de tus propias obras. ¿No te das cuenta de que todavía sigues intentando aun cuando dices que no puedes lograrlo?”.

He ahí el problema de muchas personas. Aunque saben muy bien que no pueden hacer nada y están conscientes de que son completamente impotentes, aun así, continúan luchando y esforzándose. El resultado es que todavía no hay victoria y que aún no pueden vencer.

Para llegar a experimentar la vida vencedora, hay dos condiciones muy importantes relacionadas con rendirnos. Lo primero que tenemos que hacer es reconocer la evaluación que Dios nos hace: no podemos hacer nada por nuestra cuenta. En segundo lugar, no debemos tratar de hacer nada.

Debemos abandonar por completo toda esperanza en nosotros mismos. Una vez un hermano me dijo que no podía creer. Yo le dije que debía dejar de tratar de creer. Él dijo: “¿Qué clase de enseñanza es ésta?”. Yo le dije: “Todo lo que necesitas hacer, es decirle a Dios que no puedes creer. Dios espera que reconozcas que no puedes creer”.

¿Qué significa estar crucificado con Cristo? Significa que a partir de ese momento, ya no soy responsable de mi victoria ni de mi fracaso. Todos mis asuntos están en las manos de Cristo. El primer significado de estar crucificado con Cristo, es soltar. El segundo significado es no tratar de tomar el control.

 Tú debes decirle a Dios: “De ahora en adelante, te ofrezco mi ser. Desde ahora, mi victoria y mi paciencia son Tu preocupación”. Una vez un hermano preguntó qué significaba ser victorioso. Le dije que ser victorioso es renunciar, lo cual, a su vez, es expirar. Significa que la victoria, ya no es asunto de uno.

En cierta ocasión en que me encontré con una hermana, le dije: “Sólo necesitas hacer una cosa. Solamente dile a Dios que de ahora en adelante no puedes hacer nada y que no eres responsable de nada”. No podemos evitar airarnos, ni reprimirnos ni rendirnos.

De ahora en adelante debemos rendirnos y ya no preocuparnos. Cuando venimos a Dios, con frecuencia le decimos que no podemos hacer algo o que no podemos hacer nada. Sin embargo, al alejarnos de Su presencia, volvemos a tomar las cosas en nuestras manos. Lo que traigamos a Dios cuando vengamos delante de Él, debe quedarse con Él cuando salgamos de Su presencia. Aquellos que saben dejarle las cosas a Dios, experimentarán liberación.

Tenemos que decir: “Dios no tengo la intención de vencer ni tampoco trataré de hacerlo”. Esto es estar crucificado juntamente con Cristo. ¡Cuán maravilloso es esto! “Con Cristo estoy juntamente crucificado”. Al despertar tú en la mañana, Satanás puede decirte que no eres muy bueno y que sigues siendo el mismo en este o aquel aspecto.

Tú puedes entristecerte por esto. No obstante, ¿qué hará? Debe decir: “Por mucho tiempo he sabido que soy totalmente corrupto. He abandonado toda esperanza en mí mismo. No tengo la intención de tener ningún progreso valiéndome de mis propios medios”.

Si dices esto, inmediatamente mejorarás. ¡Esto es maravilloso! No se trata de una enmienda sino de un intercambio. Tú tienes que aferrarte a los hechos que Dios ha realizado. Si tuvieses alguna utilidad en ti mismo, Dios no te habría llevado a la cruz.

Dios te ha clavado en la cruz y te ha puesto en Cristo porque tú eres sumamente corrupto; por tanto, debes abandonarlo todo. ¿Qué debes hacer en la práctica? Tú debes decir: “Dios, no puedo enmendarme ni tengo la intención de corregirme. Señor de ahora en adelante no puedo más; ya no trataré de lograr las cosas, ni tengo la intención de hacerlo”. ¿Se atreven ustedes a soltarlo todo?

Si creen que pueden llegar a ser santos, con seguridad fracasarán. Si creen que pueden llegar a ser perfectos, sin duda alguna fracasarán. Si creen que pueden llegar a ser pacientes, ciertamente fracasarán también. Dios nos ve fuera de toda posibilidad de enmienda o de arreglo.

¿Puedes decir con Pablo que estás crucificado? Tú eres sumamente corrupto e inútil, y lo único que merece es ser clavado en la cruz. Esto fue lo que Pablo quiso decir. Cuando estuve en Pekín, le pregunté a un hermano si estaba rendido. Él dijo: “Doy gracias al Señor y lo alabo porque estoy acabado”.

Este es un requisito básico: debemos ver delante de Dios que somos completamente inútiles y que no hay manera de mejorarnos ni de corregirnos. Todo lo que tenemos que hacer es decirle al Señor: “De ahora en adelante, te entrego todo a Ti Hazlo todo por mí”.

Algunos hermanos y hermanas, reconocen que no pueden vencer. Reconocen que están acabados y que fueron crucificados juntamente con Cristo. Pero, ¿Por qué no vencen todavía? ¿Por qué siguen fracasando? ¿Por qué la victoria todavía no es una realidad para ellos? Hermanos y hermanas, hay otra palabra que no podemos olvidar.

Estoy juntamente crucificado con Cristo. Me rindo. Dios dice que soy absolutamente corrupto y yo también digo que soy absolutamente corrupto. Dios dice que soy absolutamente inútil, y yo también digo que lo soy. Él dice que solamente merezco morir, y yo estoy de acuerdo con El.

 “Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí”. Esto es un hecho. Es un hecho que ya no vivo yo, y también lo es que Cristo ahora vive en mí. ¿Por qué ya no soy yo quien vive? Dos menos uno es uno. Al sustraer a Adán lo que queda es obviamente Cristo solo. Antes vivíamos los dos juntos; ahora uno se ha ido y Cristo es el único que queda. Este es un hecho. ¿Pero cómo puede manifestarse este hecho? El único camino es la fe.

El evangelio de Dios nos muestra que Dios nos ha dado a Su Hijo. El Hijo de Dios ha llegado a ser nuestra justicia, nuestra redención y nuestra santidad. No tenemos que recibirlo como nuestra vida primero, y después esperar que Él nos dé Su perfección, Su paciencia y Su mansedumbre.

Él ya es nuestra vida. La Biblia nos muestra que Cristo ya es nuestra Cabeza. Así como la cabeza se preocupa por el cuerpo, es responsable por él y lo gobierna, así mismo es Cristo para con nosotros. No necesitamos pedirle que sea nuestra Cabeza, y tampoco necesitamos pedirle que nosotros seamos Su Cuerpo. Él ya es nuestra Cabeza, y nosotros ya somos Sus miembros.

Esto requiere fe de nuestra parte. Por un lado, ya nos rendimos a Él; pero, por otro, ¿creemos que Cristo es nuestra Cabeza y que tiene el lugar apropiado en nosotros siendo responsable por nosotros y rigiéndolo todo por nosotros? ¿Creemos que Él es nuestra Cabeza como la Biblia lo dice, y que como tal El asume toda responsabilidad?

La palabra de Dios dice que Él es la Cabeza. ¿Creemos nosotros que El verdaderamente es nuestra Cabeza? ¿Creemos que ya no tenemos ninguna responsabilidad sobre nosotros y que de ahora en adelante El será responsable por todo, aun en este instante?

La palabra de Dios también nos muestra que Él es la vid y nosotros los pámpanos. No dice que El será nuestra vid y nosotros seremos Sus pámpanos. No dice que nosotros llegaremos a ser Sus pámpanos y El llegará a ser nuestra vid en un futuro cercano o cuando nuestra condición espiritual mejore.

Debemos llevar fruto de la misma manera en que El lleva fruto. Debemos estar llenos de virtudes de la misma forma en que Él lo está. Él nos da toda la savia, la vida y el poder para que llevemos fruto. Él es la vid y nosotros ya somos los pámpanos. Él nos suministra Su vida, Su santidad, Su perfección y todo lo que Él es.

¿Creemos esto? ¿Creemos que Él es nuestra vid y nosotros Sus pámpanos? Al creer en Él como nuestro Salvador fuimos completamente unidos a Él. (Por supuesto, todavía había mezcla. Ahora, incluso la mezcla ha desaparecido). ¿Crees esto? No tienes que tratar de hacer algo para unirte a Él, porque Dios ya te ha hecho una sola vid con el Señor. ¿Crees que Él te tratará de la misma forma que un árbol trata sus ramas? Tú no llevas fruto para El, sino que El llevas fruto por medio de ti.

Dios también nos ha mostrado que la unión entre el Señor Jesús y nosotros es como la relación entre la comida y nuestro cuerpo. Él es la sangre que bebemos y la carne que comemos. Él es quien sustenta nuestra vida. Así como el alimento suple todas nuestras necesidades interiores y así como morimos cuando somos cortados de este suministro, así mismo es el Señor Jesús para con nosotros.

Dios nos muestra en Su palabra que estamos unidos al Señor Jesús. Él es nuestra Cabeza, nuestra vid y nuestro alimento. No tenemos que pedirle a Dios que nos dé poder para vivir como Jesús vivió. Él ya nos dio a Su Hijo, quien es responsable por nosotros, vive por nosotros y es el poder de vida a nosotros.

Dios nos lo dio a fin de que toda Su perfección, Su comunión, Su gozo y Sus riquezas, puedan expresarse en nuestro vivir. Antes no entendíamos esta verdad y tratamos de desarrollar nuestra propia santidad, negando así la santidad de Dios. Ahora por un lado, cesamos de nuestras propias obras.

Pero esto no es suficiente. Dios dice que Él nos dio Su vida. Debemos creer que Él es nuestra vida. Él puede expresar en nosotros todo lo que tiene. Él nos dará todo lo que necesitemos. Necesitamos creer que El ya hizo esto.

La clave de la victoria es comprender que no es algo que viene gradualmente. Por fe sabemos que Cristo ha llegado a ser nuestra victoria. La victoria es simplemente Cristo, y la fe da sustantividad a todo lo que Cristo es en nosotros. La gracia de Dios nos ha dado al Señor Jesús. Lo único que nos queda por hacer es recibir por la fe lo que Dios nos dio. Cuando esto suceda, la vida, el poder, la libertad y la santidad de Cristo se manifestarán en nosotros.

Esta unión misteriosa ha sido lograda por Dios. Él ha logrado que las riquezas inescrutables de Cristo, vengan a ser nuestras. ¿Creemos esto? ¿Creemos que todo lo que es de Cristo es nuestro ahora? ¿Creemos que Dios nos ha dado Su santidad, Su perfección, Su vida, Su poder y Sus riquezas?

Dios nos ha unido a Él y lo ha hecho nuestra Cabeza, nuestra vid y nuestro alimento. Ahora Él es nuestra justicia, nuestra santidad y nuestra redención, y Él vive por medio de nosotros. ¿Creemos esto? Dios nos invita a creer que nuestra unión con el Señor es la misma que Cristo tiene con Él, y al mismo tiempo nos ordena que creamos.

En tal unión, toda Su paciencia, Su mansedumbre, Su pureza y Su bondad vienen a ser nuestras. Así como creímos que Él es nuestra justicia, ahora también debemos creer que Él es nuestra santidad. Muchas personas han fracasado en este preciso asunto. A pesar de que conocen el camino que Dios nos da para ser victoriosos, no tienen fe. Saben que no tienen el poder, pero no conocen el poder de Cristo. Saben cuán corrupta es su propia carne, pero no ven que Dios les ha dado las riquezas de Cristo como un don.

¿Cómo recibimos un don? No necesitamos hacer nada, sólo recibirlo. Al creer en la Palabra de Dios, recibimos Su gracia. Este es el evangelio. Cuando recibimos algo por fe, el Espíritu Santo hace de nuestra fe el punto de partida de los milagros de Dios. Si un hombre nunca ha experimentado el poder de Dios, no lo apreciará tanto. Pero aquellos que lo han experimentado, conocen la realidad de esta fe.

Cuando creemos que todo lo que está en Cristo es nuestro, el Espíritu Santo hace que todo ello venga a ser nuestro. ¡Cuán maravilloso es este evangelio! Todo lo que es de Cristo llega a ser nuestro por la fe. Por la fe, la vida perfecta de Cristo llega a ser expresada en nuestro cuerpo mortal día tras día. Por la fe, no sólo ya no vivo yo, sino que también Cristo vive en mí. Más allá de cualquier duda, Cristo vive en nosotros y en nuestro lugar. Pero esto sólo puede producirse por la fe.

Dios no puede pedirnos que creamos aquello que es increíble. Algunos pueden desistir y renunciar si se les pide que lo hagan, pero no pueden creer. Aunque dicen que creen, dicen que prefieren esperar unos días más para ver lo que sucederá.

Es cierto que desistir o renunciar es un paso importante. Pero un paso aún más importante, es permitirle al Señor Jesús expresar Su victoria en nosotros. Una vez que lo soltamos todo debemos creer. Dios dice que si creemos que el Señor murió por nosotros en la cruz, nos dará vida eterna, y que si creemos que Él vive en nosotros, nos dará la vida vencedora.

Estoy consciente de que muchos han fallado en esto. No pueden creer que el Señor vive en ellos y tampoco pueden creer que el Señor haya vencido por ellos. Recibimos gracia para vencer de la misma manera en que recibimos la gracia del perdón. Nosotros le decimos a un pecador que Jesús murió por él en la cruz y que cuando él crea, sus pecados serán perdonados.

Si la persona cree, sus pecados ciertamente le serán perdonados. Si le pregunta si ha creído o no, puede ser que diga que sí; pero si le pregunta que si sus pecados han sido perdonados, es posible que diga que no. ¿Por qué sucede esto? Tal vez diga: “He escuchado que cuando a un hombre le son perdonados sus pecados, experimenta gozo y paz; y yo todavía no siento gozo ni paz.

Debo arrodillarme y orar hasta que sienta gozo y paz. Sólo entonces podré decir que mis pecados fueron perdonados”. Si alguien dice algo así, usted posiblemente le diría: “Aunque se arrodille y ore un año entero para recibir gozo y paz, no lo lograría. Usted sentirá gozo y paz, cuando crea que ellos le vendrán”.

De la misma manera, si cumple con la condición para que Dios le conceda victoria, es decir, si suelta el asunto, si renuncia y si pierde las esperanzas en usted mismo, inmediatamente puede creer que ha recibido la vida vencedora. El hijo de Dios vive Su victoria en usted. Una vez que crea, el resultado vendrá espontáneamente. Pero si espera que el resultado venga, nunca verá el resultado ni aunque se arrodille y ore.

Hermanos y hermanas, si desean esperar resultados antes de atreverse a decir que tienen la vida vencedora, entonces sólo creen en su propia experiencia y no en la Palabra de Dios. Una vez que creamos en la Palabra del Señor, la experiencia, el sentimiento y la victoria vendrán.

 Pablo nunca dijo que podía sentir que había vencido. Él dijo: La vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe, la fe en el Hijo de Dios. Aunque piense que está frío y aunque no tenga ninguna razón para sonreír, de todos modos puede darle gracias al Señor y alabarlo diciendo: La vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe, la fe en el Hijo de Dios.

Es posible que me vea saludable y vigoroso. Pero en realidad no existe un día en que no me sienta cansado. Según mis sentimientos, no hay un día que me parezca emocionante. Todos los días al despertarme me siento frío e indiferente. Satanás viene a mí muchas veces y me dice: “No experimentas ningún sentimiento de gozo. Todos los días estás frío y eres indiferente. ¿Es esto tener a Jesús viviendo en ti?

Antes eras frío e indiferente y hasta ahora sigues siendo el mismo. ¿Es esto experimentar la victoria de Cristo?”. Cuando esto sucede Dios siempre me da una respuesta. Le digo a Satanás: “Si yo sintiera algo, sería yo quien viviría. Pero si creo, vivo por la fe en el Hijo de Dios. Si siento algo, será mi carne que la siente. Pero si creo, viviré por la fe en el Hijo de Dios. Es mi carne la que siente, pero yo creo la Palabra de Dios”.

Si crees en la Palabra de Dios, el Señor expresará la victoria en ti. Dios dice que mientras cumplas con la condición, Cristo vivirá Su victoria por ti. Por consiguiente, podrás decir: “Dios, te agradezco y te alabo. Lo que siento no cuenta para nada. Mis sentimientos son la mentira más grande del mundo.

Mis sentimientos y Satanás se llevan muy bien. Dios, te doy gracias porque puedo creer en Tu Palabra y no en mis sentimientos”. Sólo la Palabra de Dios es verdadera; todos los sentimientos son mentira. Por lo tanto, no importa qué clase de tentación venga y no importa qué sientas tú, debes decir: “Vivo por fe, la fe en el Hijo de Dios. No tengo ninguna responsabilidad. Simplemente lo suelto todo ahora”.

Una vez que sueltes todo y creas, verás que el Hijo de Dios lucha la batalla por ti. El vencerá en tu lugar. El Hijo de Dios te quitará tu mal carácter, la obstinación, el orgullo y la envidia. ¡Aleluya, sólo hay un vencedor en todo el mundo! ¡Aleluya, todos somos débiles! ¡Aleluya, todos somos un fracaso y todos somos inútiles! ¡Aleluya, sólo el Señor es vencedor! ¡Aleluya, en toda la historia hay un solo vencedor! ¡Aleluya, ésta es la razón por la que nos jactamos en el Señor Cristo!

¿Qué tenemos que no hayamos recibido? ¿De qué nos podemos jactar? ¿Extiendes tu dedo para señalar a los ladrones o a las prostitutas? De no ser por la gracia de Dios estaríamos en la misma condición de ellos. ¡Aleluya, no somos corregidos sino intercambiados!

Todo lo que tenemos que hacer es cumplir con estos dos requisitos. Por una parte, no podemos hacer nada ni debemos tratar de hacer nada. Por otra parte, vivimos por la fe del Hijo de Dios. Esta es la victoria. ¡Aleluya, Él lo ha logrado todo! Tenemos que pedirle a Dios que nos muestre que Su Hijo ha logrado todo y que nosotros no tenemos ninguna participación en Su obra. Esto es lo que significa la victoria.

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El Valor de la Segunda Generación

 

En este trabajo quiero hablar de un pueblo, de un remanente, de una generación. La tribu que está recibiendo una serie de mensajes que, si escuchamos la repercusión, si escuchamos lo que está diciendo cada cual que ha podido sentarse bajo la ministración espiritual, podemos ver que hay una línea paralela entre todos ellos, que dice. Esto está tremendo, se me ha agitado toda mi vida, mi fundamento está cambiando, ¡Tenemos que hacer algo!

Toda la gloria y la honra sea para el Altísimo, pero la idea primaria tiene absoluta razón. Tenemos que hacer algo. Pero cuando yo hablo de que hay una generación que está introduciendo un nuevo espíritu en la iglesia, esa generación que a la vez introduce el mover presente de Dios, está expulsando el mover viejo, el anterior.

Es imposible echar vino nuevo en odres viejos, ¿Cuántos hace ya un buen rato que se dieron cuenta de eso? Y no es que uno sea mejor que el otro, no es que uno sea más importante que el otro, sino que es un principio de Dios. En cada uno de sus moveres, Dios utiliza vasos distintos.

Si tú has tenido el privilegio de participar de algún mover de Dios, y hoy siente4s que Dios está usando más a otros que a ti, tienes razón, no te estás equivocando. Él está dispuesto a seguir usándote, pero será si tú puedes ser flexible y puedes ceder tu lugar a los vasos que llevarán las banderas en este tiempo.

Es imposible echar el vino fresco en un odre viejo. Se rompe el odre. Ahora bien; cuando yo le hablo a esta generación, estoy hablando de la que se está levantando de espíritu. Pero, ¿Cuántos saben que aunque tú decidas cambiar y establecer lo que Dios está diciendo hoy, todo eso va a tomar tiempo?

¿Cuántos entienden que algo profundo y grande no va a suceder de la noche a la mañana? Mira todo el tiempo que tardamos en llegar a poder ver este desaguisado que tenemos. ¿Tú crees que de la noche a la mañana podremos arreglarlo?

Gracias a Dios que por el tiempo que resta en la sabiduría eterna de Dios, se están acelerando las cosas. De manera que para poder correr a la velocidad que es necesaria, Dios está levantando a una generación fuerte y que no anda, sino que corre en el espíritu.

Una generación que no entra a sacar cuentas para los próximos diez años, para ver si se puede. En lugar de eso se lanza, y luego va averiguando en el camino. Si llegáramos a establecer y a cambiar la mentalidad hasta cierto grado en el cuerpo de Cristo, todavía nos falta saber si tú llegas hasta el fin de tu carrera, y haces la parte que a ti te corresponde, ¿Se mantendrá?

¿Se mantendrá el esfuerzo de tu vida? ¿Producirá frutos, lo llegarás a ver tú con tus ojos? ¿O tendremos que empezar todo de nuevo cuando venga la próxima generación? ¿Cuántos saben que el avivamiento de Dios ha intentado comenzar varias veces, y el entendimiento ha llegado hasta su punto clave, y de momento, el hombre que se atrevió a tener toda la persecución por decir algo diferente, murió? Y se enterró todo. Esto habla, si yo no entiendo mal, de la presencia innegable de dos generaciones. Abre tu Biblia en el libro de los Jueces, en el capítulo 2

(Jueces 2: 6) = Porque ya Josué había despedido al pueblo, y los hijos de Israel se habían ido cada uno a su heredad para poseerla.

Antes de continuar tienes que entender que Josué había hecho todo lo que Dios le había dicho que hiciera, entran a la tierra, poseen todo lo que les pertenece, reparten la tierra, tienen grandes victorias después de tanta muerte en el desierto. Se levanta una generación que ve el poder de Dios, ve como cruzan el Jordán, entran y derrotan Jericó, en fin; todo. Todo ese poder

(7) Y el pueblo había servido a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué, los cuales habían visto todas las grandes obras de Jehová, que él había hecho por Israel.

(8) Pero murió Josué, hijo de Nun, siervo de Jehová siendo de ciento diez años.

(9) Y lo sepultaron en su heredad en Timnat-sera, en el monte de Efraín, al norte del monte de Gaas.

(10) Y toda aquella generación también fue reunida a sus padres. Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni a la obra que había hecho por Israel.

¿Cómo es posible que entre tanto milagro, entre tanta victoria, entre tanta declaración, pagar un precio tan grande, para llegar a establecer lo que Dios dijo, y que sólo exista por una sola temporada? Quiero advertirte que este trabajo traerá un principio que, si tú estableces, estarías demostrando que tú estás bien en serio en esta cosa. Que esto es para gente seria y para tomarlo muy en serio.

Sería una pena muy grande que después de tanto ministro competente que hoy tenemos, que cuando a ti te toque irte a tu casa, la próxima generación no sepa nada de lo que hoy se sabe, y vuelva a lo mismo. Se atrasará la venida de Cristo y el Señor tendrá que buscar a otro hombre que se atreva a hablar de cosas distintas.

Y que se atreva a pagar el precio, y que comience a educar a otro pueblo, para que ellos dejen de dudar y comiencen a creer y no vuelvan a caer otra vez en los mismos errores. Y como Dios no tiene prisa, porque Él no vive en el tiempo kronos, es decir en tu tiempo, todo volverá a fojas cero.

De manera que hemos visto en generación tras generación, el vano intento. Dicen las Escrituras que Sion trataba de dar a luz y daba a luz viento. ¡Ahí viene el mover de Dios! Y cuando empieza, parece que puede ser, pero resulta que después se queda sólo en lo teórico.

Una generación constituye varios períodos de tiempo en el compendio bíblico. La definición es: cuerpo de seres que constituyen un solo paso o etapa. Esto lo puedes dividir de muchas maneras. Por ejemplo: una generación puede ser desde su nacimiento hasta su muerte.

Una generación también puede ser desde tu nacimiento hasta el nacimiento de tu hijo. Y cuando hablamos de liderazgo en el marco de la palabra de Dios, siempre vemos que ese liderazgo es de cuarenta años. Por eso los líderes actuales están siendo cambiados.  Se enojan, pero no le hace; no pueden cambiarlo.

Ahora tenemos que explicar lo que esto implica. No importa cómo tú quieras definir la palabra generación, o el tiempo que le corresponda a una generación. Jamás será una sola la generación que vea la venida de Cristo. Necesitas dos. Necesitamos dos generaciones para ver a Cristo.

Cristo vendrá coronado sobre dos generaciones. En 1 Pedro la palabra, refiriéndose a la iglesia, nos llama Nación Santa. Nación es el título que se le da a un grupo de personas que son de una misma raza, de un mismo lugar geográfico, que tengan una misma convicción. Eso es una nación. Lamentablemente, la iglesia se ha comportado como muchas cosas, menos como una nación.

Una nación tiene gobierno, tiene estructura, implementa leyes, tiene embajadores, etc. La iglesia ha sido más una novia que otra cosa. Así y todo, somos una nación. Somos la nación de Dios. La única nación que no tiene límites en la tierra, es la nación de Dios.

Porque la nación tiene el mismo dominio en Argentina, que en África, que en China. No hay una línea en el agua de los mares que diga: hasta aquí llegó el poder de Dios. La nuestra es la única nación sin límites. Cuando te pregunten si eres ciudadano de tal o cual país, diles que no, que eres ciudadano de arriba. ¿De arriba dónde? Déjalos que les agarre tortícolis por mirar para arriba. Luego diles que es arriba de superior, no de altura geográfica.

Somos la nación de Dios, y cada nación lleva adentro una generación. En el tiempo de Josué se levantó una generación que no conocía a Dios, ¿Y qué pasó con eso? Que eso dio a luz una generación que no entendía. Una generación vino a tomar el poder y el dominio sin las mismas convicciones que la nación que acababa de morir.

Cuando hablemos de nación, quiero que pienses en la tuya, a la que tú perteneces, donde Dios dispuso que nacieras. Pero cuando hablemos de generación, quiero que pienses en la iglesia. Porque Dios siempre ha puesto a su nación dentro de otra nación, para que esa nación sea luz a las naciones.

Y aquí nos encontramos con una paradoja, porque somos una nación dentro de otra nación, pero al mismo tiempo muchísimo más grande. Somos la nación de Dios, pero cabemos dentro de la del mundo, pero sólo para operar como luz y traerlas a ellas al conocimiento de la nuestra.

Es como un espía que se disfraza sólo por un tiempo. Vamos a ver la tipología en la Palabra de Dios. Así que ahora te ruego que te coloques los oídos espirituales. Vamos a comenzar con esta tipología en el evangelio de Lucas, capítulo 19. Observemos el verso 28, estamos hablando de la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén.

(Lucas 19: 28) = Dicho esto, iba delante subiendo a Jerusalén.

(29) Y aconteció que llegando cerca de Betfagé y de Betania, al monte que se llama de los Olivos, envió dos de sus discípulos, (30) diciendo: id a la aldea de enfrente, y al entrar en ella hallaréis un pollino atado, (Un pollino atado, subraya eso, por favor) en el cual ningún hombre se ha montado jamás; desatadlo, y traedlo.

Noten que este pollino, o un borriquillo, como dicen algunas otras traducciones, es el hijo del asno o la asna; es decir, es la cría del asno. Y no está adiestrado para llevar gente, nadie se ha montado encima de él, todavía, está en estado salvaje. El Señor dijo: desatadlo y traedlo. Desatadlo y traedlo.

(31) Y si alguien preguntare: ¿Por qué lo desatáis? Responderéis así: Porque el Señor lo necesita.

Ahora bien; esto me enseña a mí una cosa; el Señor va a conseguir lo que necesita, para entrar como rey a Jerusalén. Porque aquí hablamos de la entrada a la Jerusalén terrenal, pero está viniendo otra entrada por allí. Es todo tipología. La Biblia es un compendio de ejemplos.

El va a volver a entrar en Jerusalén, coronado como rey. Y para hacerlo, va a obtener lo que necesita. Él dijo;: consígueme ese borreguito y, si te pregunta para qué lo quieres, diles que yo lo necesito. Él va a hacer lo que sea necesario para hacerlo, pero lo va a hacer.

Entonces, número uno, vemos que hay un pollino. Número dos, que el pollino está atado. Número tres, que el pollino no es diestro, y número cuatro, aunque no es diestro, el Señor lo necesita. Repítelo conmigo y dítelo a ti mismo: aunque no es diestro, el Señor lo necesita. Esto proviene de la palabra en Zacarías, y para no llevarte a ciegas a la revelación, vamos a ver a Zacarías.

(Zacarías 9: 9) = Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino, hijo de asna.

Dice que viene coronado sobre un asno y un pollino. Estos dos animales, (Porque son dos, no uno en distinto período) representan a dos generaciones. La del asno y la del pollino. Zacarías dijo que el señor viene y que viene coronado. Y lo estoy viendo sobre un asno, pero también lo veo sobre un pollino. Esto te muestra que el Señor viene coronado sobre dos generaciones.

(Mateo 21: 1) = Cuando se acercaron a Jerusalén, y vinieron a Betfagé, al monte de los Olivos, Jesús envió dos discípulos, (2) diciéndoles: id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego hallaréis una asna atada, y un pollino con ella, desatadla, y traédmelos. (Subraya esta última expresión: traédmelos)

(3) Y si alguien os dijere algo, decid: el Señor los necesita, y luego los enviará.

(Verso 6) = Y los discípulos fueron, e hicieron como Jesús les mandó; (7) y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y él se sentó encima.

Noten que el Señor vino cabalgando sobre un asna y un pollino. ¿Te imaginas si esto fuera natural? ¿Cuántas veces lo leíste? ¿Cuantas veces te lo predicaron? ¿Nunca prestaste atención a este detalle? ¿Será que Mateo estaba borracho y veía doble? ¡Es espiritual!

¿Cómo se te ocurre que el Señor va a venir montado en una asna y también en un pollino, que es mucho más pequeño? ¿Y explícame por qué en las historietas cristianas sólo se ve un burrito y no los dos que dice la Biblia? ¿Cómo lo explicas literalmente? ¡Ahí viene el rey! Y el pobre hombre con un pie en cada animal y haciendo equilibrio.

Vino sobre la asna y sobre su pollino. Vino sobre dos generaciones. La generación presente y la que viene llegando. Es imposible que una sola generación lo vea. Porque tú no te mueres cuando nace tu hijo. ¿Estás escuchándome sola o solo o con algunos de tus hijos? Hay dos generaciones ahora mismo allí.

Cristo viene sobre dos generaciones. Y esto está hablando de la entrada triunfal a Jerusalén. ¿Quién es Jerusalén, ahora? La iglesia. ¿Y qué viene a hacer Él? A buscar la iglesia. ¿Y cómo es que viene? Sobre dos generaciones. Ahora veamos la condición de esto.

El verso 10 dice que el resultado es que entró en Jerusalén y toda la ciudad se conmovió. ¿Cuándo se conmueve una ciudad? Cuando ve dos generaciones bajo el dominio del Señor. No una, dos. Hemos operado de una en una todo el tiempo. Nos hemos concentrado en una sola cosa. Sin embargo, el único que opera de dos en dos y por eso nos lleva ventaja, hoy, es Satanás.

Mientras nosotros andamos ocupados en hacer lo nuestro, religioso ciento por ciento, él anda ocupado en que todos los dibujos para niños sean diabólicos. Dos generaciones. Porque cuando esos niños cumplan dieciocho años, no tendrá que convencerlos de nada, ya serán suyos por adoctrinamiento permanente. Marcos saca una lupa espiritual y comienza a verlo en detalle. Y hablando del mismo suceso, del mismo evento.

(Marcos 11: 1) = Cuando se acercaban a Jerusalén, junto a Betfagé y a Betania, frente al monte de los Olivos, Jesús envió a dos de sus discípulos, y les dijo: id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego que entréis en ella, hallaréis un pollino atado.

¡Un momento! Mateo vio dos, pero Mateo, todo su libro, está mirando espiritualmente todo el dominio apostólico de Jesús. Siempre habla de Reino y de reyes. ¿Cuántos saben que eso es cierto? Él, todo lo que vio lo vio de modo corporal, y lo vio de rey. Lo vio apostólicamente establecido.

Lucas, sólo vio el pollino. Marcos, sólo vio el pollino. La ley de recurrencia, en la Biblia, establece, en nuestros seminarios e institutos bíblicos, que cuando Dios quiere enfatizar algo, lo repite dos veces. Entonces atendamos al pollino por un momento, porque tiene una implicación muy fuerte.

Dice: hallaréis un pollino atado. Y vuelve y enfatiza nuevamente: en el cual ningún hombre ha montado; desatadlo y traedlo. Nadie está adiestrando el pollino, nadie ha tomado tiempo con él. No sabe hacer las cosas de Dios. ¡Está atado! ¡Desátalo! La palabra en griego, dice: ¡Libéralo!

¡Desátalo! ¿A quién? A la generación más joven. Gracias a Dios ahora se les está dando un poco más de oportunidad. Porque por décadas y décadas perdíamos a nuestros jóvenes, por causa de no ser permitido que exhibieran sus talentos.

¡Desátalo! Y tráemelo a mí. Y si alguien te pregunta cómo tú permites que los jóvenes hagan esto, diles que el Señor los necesita. ¡Diles que Cristo los llamó! Salgan y hallaréis un pollino atado. ¡Afuera! Estaba atado afuera, a la puerta. No estaba adentro, estaba afuera, en la puerta. En la esquina de un recodo, titubeando entre dos caminos. Atados. Parados afuera, en un recodo.

(Verso 4) = Fueron, y hallaron al pollino atado afuera a la puerta, en el recodo del camino, y lo desataron.

No sabían si entrar o ir al mundo. Por eso se repite dos veces, no es porque se equivocó uno de los evangelios. Cristo viene sobre dos generaciones. Estaban parados fuera de la puerta. Yo he visto muchas iglesias llenas que en realidad, estaban vacías, porque no estaban adentro, estaban afuera.

Hay instituciones, hoy, que son tradicionales, gigantes y numerosas, pero que están vacías. No te dejes llevar por las estructuras poderosas, están en la arena. La mayoría de los líderes prominentes de hoy, fueron jóvenes criados en la iglesia, que se fueron de ella enemistados por diez o quince años y luego retornaron.

Por eso, cuando hablo de generación, no estoy hablando de tus hijos. Lo que quiero decir es que debemos sentar ejemplos suficientes como para que la generación que llega vea condiciones aptas para quedarse y sembrar, en lugar de empezar a buscar la puerta de salida. Eso ya pasó.

Exhibir una clase de victoria que represente el anhelo de nuestros hijos. Convertirnos en los héroes que seremos modelos para ellos. Es imposible que un hijo aspire hacer lo mismo que tú estás haciendo, si tú estás viviendo en derrota. Serán hijos muy fieles, pero no son tontos.

Y mucho menos si eres de los que te pasas proclamando victoria y vives pidiéndole ayuda a todo el mundo. Podrán ser errores sinceros, pero déjame decirte que son sinceramente diabólicos. Porque son influenciados por Satanás.

Sabemos que hay victoria, pero hay que tener autoridad. Y ahora estoy hablando de estrategia. Dice que fueron  y hallaron al pollino atado fuera de la puerta. No estaban adentro, estaban afuera, en medio del recodo del camino. Y lo desataron. ¡Lo liberaron!

Y unos de los que estaban allí dijeron: ¿Qué estás haciendo con esos jóvenes? Déjame que me encuentre con ellos. Dios quiere usarlos y es mi deber ayudarlos. Dios quiere usar dos generaciones. Y cuando hablo de juventud, no me refiero a niños y adultos, me refiero al que tiene la visión que hoy yo te estoy compartiendo, y aquellos que terminen esa visión puesta por obra.

Y eso, sean nuestros hijos, o no lo sean; sean jóvenes, o no lo sean. Dos generaciones, que son dos kairos de Dios. Entonces, vemos que Jesús es coronado sobre un asno y un pollino. Esa es una tipología de dos generaciones. Cristo lo dijo muy bien, proféticamente, en Juan capítulo 17.

(Juan 17: 4) = Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese. (Noten que la manera de glorificar a Dios, es terminando lo que comenzamos.)

(Verso 9) = Yo ruego por ellos; (Está hablando de los discípulos); no ruego por el mundo, sino por lo que me diste; porque tuyos son.

(10) Y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos.

Ese es un principio central: tú eres glorificado en tu fruto. O sea que la glorificación de Cristo dependía de la obra que hicieran sus discípulos. La gloria, la alabanza, el honor de Cristo, si es que él tuvo algún honor, fue que sus apóstoles afectaran el mundo entero. Y en el verso 15, no hablando ya sólo de sus discípulos, sino también de nosotros, dice:

(Verso 15) = No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.

(16) No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. (Cristo no era del mundo, pero ¿Dónde operó? En el mundo.)

(17) Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.

(18) Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo.

(19) Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.

Ahí lo dijo con claridad: dos generaciones. O sea: yo me santifico a mí mismo, para que ellos al ver el testimonio mío, también se mantengan santificados. Cristo se santificó por Él y por los otros. Porque la verdad no santifica, pero Él era la verdad.

(20) Más no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos.

¿Cuántos de ustedes son creyentes? Entonces, la manifestación de la verdad que predicamos, es lo que santifica a la próxima generación. Sólo la manifestación, la verdad. Y te lo voy a comprobar con otra escritura que anda por aquí cerca.

(Verso 6) = He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste;

No dijo que predicó ese nombre, dijo que lo manifestó; no dijo que explicó o enseñó el nombre, dijo que lo manifestó. Sabes que muchas personas dicen: ¡pero si en el nombre de Jesús hay poder! ¿Y entonces por qué ese nombre no funciona para algunos?

Porque decir “En el nombre de Jesús”, es un poco más profundo que la mera repetición, al estilo de los papagayos, de una frase que dice: “En el nombre de Jesús”. Escucha esto: los hebreos ponían los nombres de sus hijos con relación a lo que querían que ese niño fuera.

Y con un poder de creencia muy fuerte, el jovencito se tornaba en lo que ellos esperaban. O sea que, cuando hoy tú dices: ”En el nombre de Jesús”, lo que realmente dices, es en el CARÁCTER de Jesús, echa fuera los demonios. Es bajo el carácter de Jesús. Un carácter que, dice, está por sobre todo otro carácter.

Fuera del carácter de Jesús, no eres nada. De manera que una generación se santifica, y la verdad revelada, santifica la próxima. Cuando revelamos la verdad de lo que hemos predicado. Yo, por ejemplo, ahora, estoy revelando y decretando el propósito, con la finalidad de cambiar la mentalidad de la generación presente, de manera que de aquí a diez años, disfrutemos de una iglesia totalmente profética y apostólica.

Esta es una iglesia que comienza a moverse en poder y empieza a hacer y decir cosas que nunca antes había hecho ni dicho. Eso determinará que muchos jovencitos de hoy, mañana puedan decir que desean ser hombres importantes como fueron sus padres. Incluso, superarlos. ¡Y está muy bueno que así sea! Claro, si tú no eres nada ni tienes aroma o gusto a nada, no culpes a tus hijos si no quieren ser como tú.

Por eso tenían éxito los súper héroes del cine o los comics, porque ellos siempre ganaban. Y todos queríamos imitarlos y ser como ellos. Parece humorístico, pero esto no es ningún chiste. Que la generación quiera seguir los pasos de un referente divino, y no satánico.

Pero hasta ahora, los referentes divinos han sido de baja a mediana categoría, y me incluyo, obviamente. Pero ahora que hemos entendido y comenzamos a decretar, y no sólo decretar, sino también manifestar, explicar, mostrar, quedará a la vista de todos y no podrán decir: “A mí no me lo predicaron”.

Hoy vivimos en un mundo de confusión global. Un mundo que todo lo tiene, y no sabe por qué. Cuando la tierra tiene de más y no sabe por qué, se ve a leguas. Cuando tú no conoces el propósito de una cosa, de hecho es que tú no puedes saber para qué sirve esa cosa.

En la tierra hoy tenemos de toda clase de avances, ¿No es así? Pregunto: ¿De qué nos han servido? Hay un enorme caudal de gente que habla maravillas de países que tienen un enorme avance respecto de otros. Pero cuando tú ves la calidad y cualidad moral de esos países, te quedas preguntándote qué clase de avance es el que tienen.

Si lo observas con cuidado y sin dejarte influir por los llamados “medios de comunicación”, que no son otra cosa que los portadores y gestores de lo peor a partir de sus propias necesidades comerciales y las de aquellos que sustentan con sus pautas sus programaciones, incluidos algunos estados y gobiernos, podrás ver que lo que ha llegado es atraso, no avance.

¿No terminas de aceptar lo que te propone la televisión en casi toda su programación? ¡¡¡Apaga el aparato!!! ¡No es obligatorio ver televisión! Lee un buen libro, escucha buena música, sal a caminar por un parque, vete a la costa del mar y simplemente míralo. El universo muestra la gloria de Dios, no el avance tecnológico.

Todo lo que esté entrando a tu casa, si sabes con claridad que no es de Dios, ciérrale la puerta. Vigila en qué andan tus hijos, por excelentes muchachos que sean. Mira sus mp3, sus aplicaciones, sus juegos instalados, sus programas favoritos. No te dejes sorprender por lo desagradable.

Y si eres de los que han convencido que ponerles límites a los niños es anticuado, déjame decirte que el que escribió ese libreto, es mucho más anticuado, se llama Satanás, ¿Te suena? Una generación que no tiene propósito es una generación que todo lo abusa.

No hay un tiempo mayor al que vivimos ahora, donde todo lo tenemos y todo lo abusamos. Porque donde el propósito no es conocido, el abuso es inevitable. Si tú no entiendes para qué es una cosa, terminas abusando de la cosa. Y la iglesia no es la excepción. Si no sabes para qué es, la abusas.

Si no sabes para qué es tu esposa o tu esposo, la abusas o lo abusas. Si no sabes para qué Dios creó la planta de coca, la procesas y te vuelves un drogadicto. Donde el propósito no se conoce, el abuso es inevitable. La coca en la carretera, mata; pero en la ciencia, ayuda. La diferencia está en que el de la ciencia fue a estudiar cuál era el propósito de la planta.

Repito: vivimos en una generación que lo tiene todo y no sabe por qué. De manera que lo que está existiendo en las naciones, es una generación que está gobernando y no tiene propósito. La iglesia es la única respuesta a la problemática mundial.

De manera que tenemos que producir una generación con propósito nacional. Porque tú vives en una nación, y si nosotros no lo hacemos, Satanás lo va a hacer. Tenemos que crear un pueblo que entienda la razón de su existencia. Una generación que entienda el porqué de las cosas, que tenga importancia y entendimiento. En Proverbios hay una escritura que usamos mucho.

(Proverbios 22: 6) = Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.

Y gloria a Dios, porque la revelación antigua todavía funciona. Si tú instruiste bien a tu hijo cuando niño, ¿Quién lo apartará de Dios? Pero no es lo que dice en hebreo, lamentablemente. Yo no sé por qué la Biblia es así, pero; dice que cuando el niño llega a su camino, (La palabra camino es la palabra recodo); en otras palabras, cuando llegan a esa edad donde no saben qué hacer, ahí es donde tú los tomas de la mano y lo instruyes para donde tienen que ir.

Y eso no sucede, hasta que son jóvenes. Que cuando lleguen al recodo del camino, no lo saques y los traigas. En hebreo dice: “la entrada de la decisión”, o “En el recodo de la boca”. La boca de dos caminos. Cuando la revelación está en el eje central de tu vida, ahí es donde va tu propósito.

Y si cuando es tiempo que ellos tengan propósito, nosotros no le damos uno, Satanás se lo dará. ¿Y cómo podemos cuidar que no se pierda el propósito de nuestro esfuerzo? ¿Cómo podemos hacer para que toda nuestra obra y toda la persecución que se nos va a venir encima, por ser distintos y diferentes, pero pagando el precio y estableciendo algo importante, el plan y el proyecto continúen?

De eso hablo cuando hablo de espíritu paterno. El que yo oí decir esto, ya no está, partió con el Señor. Pero yo y quien sabe cuántos más, seguimos hablando de lo mismo. Y así será seguramente, y si el Señor no viene antes, dentro de muchos años cuando estas voces sean reemplazadas por otras.

Finalmente, quiero compararlo con el cuidado de una mujer embarazada. De esta manera todo el mundo lo entiende. Cada nación está preñada por una generación. En cada nación tenemos que tener la visión para el pollino. Y recuerda que no estoy hablando de tus hijos, estoy hablando de los sacerdotes de Dios que Él está levantando hoy en la iglesia.

Primero: al igual que una mujer cuando tiene deseos que sus frutos salgan saludables, lo primero que tendrá que observar es con quién toma la alianza. La nación tiene que tener cuidado con su alianza. Nehemías capítulo 13.

(Nehemías 13: 23) = Vi asimismo en aquellos días a judíos que habían tomado mujeres de Asdod, amonitas, y moabitas; (24) y la mitad de sus hijos hablaban la lengua de Asdod, porque no sabían hablar judaico, sino que hablaban conforme a la lengua de cada pueblo.

No había una generación pura, había una generación mixta. ¡Ten cuidado con tu alianza en este tiempo! ¡Ten cuidado dónde te arrimas! ¡Ten cuidado con quién te pasas la mayor parte de tu tiempo! ¡No tires perlas a los cerdos! ¡Guarda la revelación como María, en su corazón!

No la divulgues cuando no eres entendido, y no sufrirás persecución innecesaria. Algunos toman estos mensajes y tratan de explicarlos sin tener profundidad, y son azotados en sus propias congregaciones. ¡Guarda la revelación en tu corazón, hasta que se convierta en rema en tu vida, y deja que tu vida exprese el mensaje!

Segundo: como toda mujer que concibe, tiene que observar una buena dieta. Una muy buena dieta, superior a la que te da cualquier buen nutricionista. Qué ves, qué oyes, qué comes. Porque la palabra que se está predicando crea un estandarte, lo que hace tremendamente difícil que después el pueblo pueda alimentarse de un estandarte menor. Hay cosas que no te son permitidas en este nivel.

Porque cuando Dios comienza a hablar y crea un nivel de autoridad, mensajitos convencionales de sana moralina, van a desanimar al pueblo. ¿Qué tenemos que hacer, entonces? Llenar ese vacío con madurez. Y todos empezamos a fluir en ese nivel. Y no lo tomes como un obstáculo, tómalo como una oportunidad.

¿Por qué siempre van a esperar que venga un extranjero a llenar ese vacío? ¿Por qué no tú? ¿No usan el mismo libro? Mucho cuidado con la dieta. Siéntate a comer donde haya buenos churrascos de revelación. No me comas pavaditas que se te van a quedar atragantadas.

Una vez que recibes revelación de Dios, para dar fruto a una nueva generación, tienes que tener cuidado con cómo te alimentas. Porque de lo que comas tú, comen  tus hijos. Si comes religión y costumbres, ese será su futuro. Si comes palabra de Dios, ese será su futuro. Tú eliges; tú decides.

En tercer lugar, como toda mujer que quiere dar a luz una buena generación, tiene que tener un buen ritmo de ejercicios. Es imposible que si una mujer que está por dar a luz en un parto normal, le pida a la vecina que vaya y haga los ejercicios previos correspondientes. ¡Es responsabilidad de ella!

Ejercicio. En otras palabras, desarrollo de facultades propias. Si la próxima generación va a observarte a ti, es porque tú has desarrollado las mismas facultades que predicaste. Tienes que ejercitarte. Vete a 2 de Reyes para demostrarte eso rápidamente. Un pasaje bíblico muy popular.

(2 Reyes 6: 4) = Se fue, pues, con ellos; y cuando llegaron al Jordán, cortaron la madera.

(5) Y aconteció que mientras uno derribaba un árbol, se le cayó el hacha en el agua; y gritó, diciendo: ¡Ah, señor mío, era prestada! (En los últimos días, si la unción que tú tienes es prestada, se te va a caer.)

(6) El varón de Dios preguntó: ¿Dónde cayó? Y él le mostró el lugar. Entonces él cortó un palo, y lo echó allí; e hizo flotar el hierro.

(7) Y dijo: tómalo. Y él extendió la mano, y lo tomó.

Extiende tu mano y búscala. No te la va a traer, tienes que ir a buscarla. Por eso hay que ejercitarse, nada va a venir caído desde el cielo a tu mano sin trabajo. No existen los modelos importados, tienes que ejercitar tu propio potencial. Así podrás dar a luz el hijo natural.

En cuarto lugar, si tú estás preñado con una generación que va a tener la victoria, necesitas cuidar tu estado emocional. No te excites demasiado con la revelación. Que no sea sobredimensionada tu emoción, que pase a convertirse en un espíritu religioso. No te salgas de tu caudal. Sé sobrio, y entendido.

Recibe e impacta, deja que la espada te corte, estabilízate y muévete. Pero hazlo con exactitud y dirección. Súmale el impulso vivido. Cuando recibas algo no salgas corriendo y saltando y te pases una semana así. Gózate un ratito, luego acuéstate y, en la soledad de tu cuarto, dile: “Señor, ya lo he recibido, gracias Señor, pero ahora háblame, por favor.

Y en quinto término, tienes que velar tu peso. No puedes estar en sobrepeso si quieres dar a luz un niño saludable. En otras palabras, no andes de aquí para allá buscando a ver a dónde hay más, y recibiendo más y más hasta que te pongas bien gordo, te caigas patas para arriba y no te puedas levantar.

No comas de más, mastica bien lo que tienes; trágalo y luego espera hacer una buena digestión. Hay muchos grupos que todavía no entendieron lo que tienen que hacer cuando Dios dispone llevar adelante un cambio completo. Y lo demuestran haciendo congresos y conferencias todas las semanas. Si andan tan ocupados con eso, ¿Cuándo se supone que hará lo que Dios dice?

En sexto lugar, tienes que dar a luz tu propio hijo, no llamar a tu vecina. En otras palabras: vas a pasar por los dolores de parto. Hay personas que lo hacen de manera espectacular, pero hasta ahí. Ahí se les termina la nafta, el combustible, la gasolina espiritual. ¿Sabes qué? Va a doler. Pero se olvida todo cuando veas la carita colorada de tu bebé. Y en séptimo y último lugar, tienes que aceptar la responsabilidad.

(Deuteronomio 11: 18) = Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestras almas, y las ataréis como señal en vuestra mano, y serán por frontales frente a vuestros ojos.

(19) Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes, (20) y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas; (21) para que sean vuestros días, y los días de vuestros hijos.

De la única manera que la visión se transfiere a la otra generación es escribiéndola que se entienda, de manera que el que la lea pueda correr en la misma dirección. Sabemos todos estos versos, pero son demasiadas todavía las iglesias cuyos miembros no saben cuál es la visión. Y eso por una sencilla razón: sus líderes tampoco lo saben.

Si tú no sabes para dónde vas, tienes un problema más que grande y serio. Porque nunca sabes cuándo llegas. Escribe tu visión. Interpreta lo que la revelación ha significado para ti, y cómo se aplica a tu vida allí, donde tú vives, en lo natural y en lo práctico. Sácalo de lo espiritual y llévalo a un sentido práctico.

Y comienza a leer, a tachar, a volver a escribir y así hasta que todo eso tenga sentido y veas que se puede lograr. Y entonces, recién allí somételo a la consideración de los demás. Diles: miren, Dios me dio esto, ¿Qué crees que podemos hacer?

Y allí entonces crea un patrón, un ejemplo de lo que se puede hacer. Y luego coloca un tiempo, un objetivo. Porque si lo haces sin tiempos fijos, te lleva una eternidad. ¿Para cuándo lo vas a terminar? Que tus hijos entiendan para qué fue que tú te esforzaste y hasta sufriste.

Y que cuando vean la victoria, ellos puedan entender qué era lo que tú querías decir con la palabra victoria. Que entiendan que antes estaban allá lejos, y que ahora han adelantado muchos pasos. Eso es victoria. Si no lo escribimos nosotros, el mundo lo hace. Y será distinto, claro. Pero por eso es que el mundo avanza cada año más y más.

Haz el esfuerzo, pero sin ir a morirte. No trates de morir por algo por lo que Cristo ya murió. Paga el precio, sí, pero sólo para establecer aquello por lo cual Él murió. Por eso es que digo y seguiré diciendo lo que ya fue dicho hace mucho tiempo. Cristo vendrá coronado en dos generaciones. La que hoy me está escuchando, y la que viene detrás si la que hoy escucha es capaz de poner por obra lo que escucha.

Pero hazlo y hazlo pronto, porque si le das al diablo veinte años más, ¡Ay de los que tengan hijos en ese tiempo! Pero no te asustes ni te preocupes, mamá. ¡Cristo tiene poder! ¡Cristo tiene poder! Él dijo que en el mundo tendríamos aflicción, pero que no temiéramos, porque Él ha vencido al mundo.

 

 

 

 

 

 

 

 

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¿Habrá Alguno Como Dios?

 

Miqueas fue contemporáneo del gran profeta Isaías y su libro tiene un estilo muy parecido. De hecho, en algunas ocasiones a este libro se le llama “Isaías en miniatura porque es una presentación mucho más breve de lo que es esencialmente el mismo mensaje que el de la profecía de Isaías.

El tema de esta breve profecía se encuentra en el significado del nombre del profeta. Espero que tengan ustedes una Biblia que les ayude con el significado de los nombres hebreos porque con frecuencia estos nombres son muy importantes. Por ejemplo, en el libro de Génesis el nombre del hombre que se hizo famoso por ser el hombre más viejo que jamás haya vivido en el mundo es de por sí una profecía.

De hecho, cuando nació Matusalén, su padre Enoc aprendió algo que no olvidó nunca y estaba oculto en el nombre de Matusalén. Matusalén vivió un total de 969 años y su nombre quiere decir “cuando él muera, vendrá. El año en que él murió llegó la inundación, de manera que eso nos enseña algo acerca del significado de los nombres hebreos.

El nombre Miqueas quiere decir “¿Quién es como Dios o ¿Quién es cómo Jehová? Por lo tanto, esta es su pregunta repetida. Al parecer a dondequiera que iba este hombre preguntaba “¿Quién es como Jehová, “¿Quién es como Dios? hasta que la gente comenzó a llamarle de ese modo.

Se ha llegado incluso a sugerir que ese era el mote por el cual conocían a este hombre. ¿Podemos imaginarnos a la gente que estaba alrededor de Miqueas mirándole al pasar por la calle y diciéndose a sí mismos: “Aquí viene el viejo “Quién es como Dios?

Como quiera que de esto sea, es de lo que habla Miqueas en este libro, que tiene como tema central la santidad y, además, la concepción del gran mensaje de Dios al mundo hoy, que es cómo ser semejantes a Dios. Ese, además, el tema de la epístola de Pablo a los Efesios.

Yo creo que es muy instructivo unir estos dos mensajes a fin de que nos demos cuenta que el Antiguo y el Nuevo Testamento enseñan la verdad de muy diferentes maneras. Eso es lo que hace que el Antiguo Testamento nos resulte tan revelador y si no entienden ustedes el Nuevo Testamento lean el Antiguo.

¿Recuerdas tú la historia del filósofo griego Diógenes? Era un hombre que iba todo el día con una linterna, buscando a un hombre honesto. Incluso a plena luz del día llevaba su linterna para despertar la curiosidad. Cuando alguien le preguntaba a Diógenes “¿Por qué vas por ahí con una linterna a plena luz del día? les contestaba: “Estoy buscando a un hombre honesto. Es como la búsqueda de Miqueas.

(Miqueas 1: 1) = Palabra de Jehová que vino a Miqueas de Moreset en los días de Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá; lo que vio sobre Samaria y Jerusalén.

El libro se divide en tres partes. Los primeros tres capítulos describen el fracaso de la nación. Este es un mensaje que transmiten muchos de los profetas, pero en este libro lo que encontramos es una imagen de la falta de santidad y, a continuación, una maravillosa sección, en los capítulos cuatro y cinco, que es una visión del futuro, del que es semejante a Dios. Esta es una sección con una predicción esperando la venida de Cristo, el Mesías. Los tres últimos capítulos nos muestran la súplica que le hace Dios a esta nación.

En el primer capítulo hay una imagen magnífica de Dios que se aproxima con el fin de juzgar a esta nación de Judá por causa de su amargo fracaso y por no ser capaces de ser santos a pesar de que Dios les ha provisto todo cuanto precisan para ser semejantes a Dios. Eso es algo que nos resulta familiar ¿verdad? ¿Por qué no somos nosotros santos? Tenemos todo cuanto necesitamos, en el Espíritu Santo, para ser santos. Por lo tanto, este libro nos viene como anillo al dedo porque estamos en la misma barca. En la primera sección tenemos una imagen preciosa y poética de un Dios que sale y desciende sobre este pueblo.

(Verso 3) = Porque he aquí, Jehová sale de su lugar, y descenderá y hollará las alturas de la tierra.

(4) Y se derretirán los montes debajo de él, y los valles se hendirán como la cera delante del fuego, como las aguas que corren por un precipicio.

(5) Todo esto por la rebelión de Jacob, y por los pecados de la casa de Israel. ¿Cuál es la rebelión de Jacob? ¿No es Samaria? ¿Y cuáles son los lugares altos de Judá? ¿No es Jerusalén?

(6) Haré, pues, de Samaria montones de ruinas, y tierra para plantar viñas; y derramaré sus piedras por el valle, y descubriré sus cimientos.

Todo esto es una imagen de la destrucción que causarían los ejércitos de Asiria que, cientos de años después, asolarían el campo y destruirían todo cuanto hallasen a su paso. El profeta dice que este es el juicio de Dios. En los versículos 10 al 16 encontramos algo muy interesante, aunque en otro idioma que no sea el original, puede resultar difícil de ver.

Estos profetas eran equivoquistas y aunque algunas personas dicen que un juego de palabras es la peor forma de humor, la Biblia está llena de ellos, pero a nosotros nos cuesta trabajo hallarlos si no entendemos el hebreo. Si pudiesen ustedes leer el original en hebreo, se darían cuenta de que hay un montón de juegos de palabra en los nombres de las ciudades mencionados por Miqueas. Dice el versículo 10:

(Verso 10) = No lo digáis en Gat, ni lloréis mucho; revuélcate en el polvo de Bet-le-afra.

Gat significa “llorar y el profeta hace un juego de palabras con ese nombre y, de esta manera, sucede en todo. Va escogiendo los nombres de ciudades y los relaciona con el juicio de Dios. En este caso y según otra versión, diría: No lloréis en la ciudad del llanto; en la ciudad del polvo, revolveos en él (Bet-le-afra significa polvo.)

(11) Pásate, oh morador de Safir, desnudo y con vergüenza; el morador de Zaanán no sale; el llanto de Betesel os quitará su apoyo.

En la Ciudad de la Belleza, la belleza quedará en vergüenza (pues ese es el significado de Safir-belleza.) En Zaanan (que quiere decir Marcha) no marcharán. En la Ciudad de los Vecinos acabarán con un vecino inútil. En la Ciudad de la Amargura harán amargo duelo.

(Verso 13) = Uncid al carro bestias veloces, oh moradores de Laquis, que fuisteis principio de pecado a la hija de Sion; porque en vosotros se hallaron las rebeliones de Israel. (En este versículo 13 está Laquis, que quiere decir caballo, la Ciudad del Caballo o ciudad de un solo caballo. Miqueas dice: “Oh habitantes de la Ciudad Caballo. Es un juego de palabras tras otro)

En el capítulo 2 se describe de un modo muy gráfico la total destrucción del pueblo, incluyendo los gobernantes, los profetas, las mujeres y los niños.

En el capítulo 3 leemos el motivo por el que Dios les juzga de este modo. Miqueas ha estado buscando la santidad y la busca donde sería de esperar encontrarla, entre los gobernantes de la nación, entre los representantes de Dios, pero lo que encuentra es corrupción, opresión, soborno e injusticia por todas partes.

Miqueas expone esta lamentable situación en Jerusalén y dice que el motivo por el que Dios está juzgando a este pueblo es que aquellos a los que les ha sido concedida la autoridad para actuar en nombre de Dios se han olvidado de que son responsables ante El.

Esto es algo que siempre nos afecta ¿no es cierto? Porque siempre que nos encontramos en un puesto de autoridad se nos dice que recordemos que también tenemos una autoridad sobre nosotros. Poco importa si eres una autoridad en la iglesia, como anciano, o en la ciudad, como alcalde o parte del consejo, o si has sido nombrado presidente de tu clase o si diriges tu propio grupo.

El Nuevo Testamento nos recuerda que es preciso que los amos no olviden que tienen también un amo en el cielo y que Dios tiene toda la autoridad y es el responsable. (Efesios 6:9) Por lo tanto, el hombre que olvida este hecho usa el poder para su propio provecho y eso fue precisamente lo que había corrompido a aquella nación. El profeta nos lo resume en el capítulo 3, versículo 11:

Sus jefes (O gobernantes) juzgan por soborno, sus sacerdotes enseñan solo por paga y sus profetas predicen por dinero…

Hay tres clases diferentes de gobernantes en la nación: los dirigentes espirituales, los gobernantes civiles y los dirigentes morales y aunque precisamente ellos debían haber sido santos, son los más impíos porque no han sabido reconocer que cuando el hombre ocupa un puesto de responsabilidad de cualquier clase, lo ocupa con el fin de representar a Dios.

Esto se aplica incluso a los jóvenes que ocupan cargos en las escuelas. Estamos representando a Dios en esos cargos. Pablo dijo: No hay autoridad (O poderes) que no provenga de Dios. (Romanos 13:1) Y eso no se refiere solo al gobierno civil, sino que se aplica a todos los niveles.

Pablo les llama los ministros de Dios para bien y cuando los gobernantes, sean civiles, espirituales o morales, reconocen que son representantes de Dios, siempre hay un buen gobierno, pero cuando se olvidan, se produce la corrupción, la opresión, los sobornos, la agonía y las lágrimas.

En el capítulo 4, encontramos un pasaje que es una visión maravillosamente exaltada, en el que el profeta eleva sus ojos y mira a lo largo de los siglos más allá del retorno de Babilonia, después del gran imperio occidental de Grecia, del Imperio Romano y los tiempos de los Cesares, más allá de la Edad Media con Martín Lutero y la Reforma y John Wesley e incluso más allá de nuestra propia época, a la venida del que es semejante a Dios. Este es el más precioso de los pasajes mesiánicos en las Escrituras (capítulo 4, versículos 1-4):

Acontecerá en los últimos días que el monte de la casa de Jehová será establecido como cabeza de los montes, y será elevado más que las colinas; y correrán a él los pueblos. Muchas personas vendrán y dirán: Venid, subamos al monte de Jehová y a la casa del Dios de Jacob, para que él nos enseñe sus caminos y nosotros caminemos por sus sendas.,

Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. El juzgará entre muchos pueblos y arbitrará entre naciones poderosas, hasta las más distantes. Y convertirán sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en podaderas. No alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra. Cada uno se sentará debajo de su vid y debajo de su higuera. Y no habrá quien los amedrente, porque la boca de Jehová de los Ejércitos ha hablado.

Eso aún tiene que suceder. Las naciones no olvidarán nunca cómo hacer la guerra, nunca obedecerán a esta palabra de convertir sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en podaderas hasta que no venga Aquel que sabe gobernar en santidad. El resto del capítulo 4 describe cómo se reunirá Israel y por fin derrotará a sus enemigos.

El capítulo 5 empieza con un nuevo pensamiento. El profeta le dice a Israel (versículo 1): ¡Reúne ahora a tus tropas, ciudad de tropas! ¡Nos han sitiado! [Esa era una imagen del ejército asirio que se había reunido alrededor de la ciudad] ¡Con vara herirán en la mejilla al juez de Israel!

Pero además es una imagen del día en que un gran ejército asirio, procedente del norte, descenderá contra Israel. El motivo por el que viene este ejército se menciona en este versículo:¡Con vara herirán en la mejilla al juez de Israel!

Esta es una referencia bastante rápida a la primera venida del Señor Jesús, cuando se halló ante Pilato y los gobernantes de la nación y le golpearon con una caña y le colocaron una corona de espinas sobre la cabeza y le vistieron con un manto de púrpura, inclinándose ante él, haciéndole burla, golpeando en la mejilla al gobernante de Israel (Mat. 27:27-30)

El profeta ve de repente de dónde vendrá este gobernante. Este es uno de los grandes pasajes proféticos del Antiguo Testamento (versículo 2): Pero tú, Belén Efrata, aunque eres pequeña entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será el gobernante de Israel, cuyo origen es antiguo, desde los días de la eternidad.

Desde la eternidad, desde siempre y para siempre. ¿Recuerdas tú cuando vinieron los sabios del Este buscando al rey de los judíos que había nacido? Le dijeron a los gobernantes de Jerusalén: “¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?

Y los principales sacerdotes les contestaron: “en Belén de Judea. (Mat. 2:1-6) ¿Cómo lo sabían? Porque 700 años antes, Miqueas les había dicho: “Pero tú, Belén Efrata, (es decir, Belén en la tierra de Efrain) aunque eres pequeña entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será el gobernante de Israel, cuyo origen es antiguo, desde los días de la eternidad.

Y luego en el versículo 3 hay un paréntesis: Sin embargo, Dios los abandonará [a la nación de Israel] hasta el tiempo… Y por eso es por lo que Israel ha estado vagando en derrota, sin un rey, sin un templo y sin sacrificio durante siglos.

Una de las maravillas del mundo es que esta nación de Israel sigue manteniendo su identidad, a pesar de hallarse dispersa entre las naciones. Les abandonará hasta el tiempo….en que dé a luz la que ha de dar a luz, y vuelva el resto de sus hermanos para reunirse con los hijos de Israel.

Y mirando de nuevo al que había de venir de Belén Efrata (versículo 4): El se levantará y los apacentará con el poder de Jehová, con la grandeza del nombre de Jehová, su Dios y se establecerán, porque entonces será engrandecido hasta los fines de la tierra.

Setecientos años a través del espacio de los siglos Miqueas ve claramente a Aquel que habría de surgir de entre las tinieblas para cumplir estas profecías. Su venida es desde la eternidad porque es el Dios-hombre, el único hombre santo que jamás ha caminado sobre la tierra, el que es semejante a Dios.

En los capítulos 6 y 7, en un pasaje de poder y belleza, Jehová vuelve a suplicar a su pueblo y a mostrarles el camino de la santidad. En la actualidad oímos hablar mucho acerca del dialogo, de que necesitamos hablar con aquellos a los que nos oponemos. En este caso, Dios tuvo una controversia con su pueblo y lo habló con ellos en este pasaje. El profeta dice (capítulo 6:1-2):\

Oid, por favor, lo que dice Jehová: ¡Levántate, pleitea junto a los montes, y que oigan las colinas tu voz!, Oid, oh montes, el pleito de Jehová, vosotros los poderosos fundamentos de la tierra; porque Jehová tiene pleito con su pueblo y contenderá con Israel.

Eso prepara el escenario. Aquí Dios habla y he aquí lo que dice (versículos 3-5): Pueblo mío, ¿que te he hecho o en qué te he agobiado? ¡Responde contra mí! Yo te hice subir de la tierra de Egipto. De la casa de esclavitud te redimí y envié delante de ti a Moisés, a Aarón y a María. Recuerda, oh pueblo mío, que maquinó Balac, rey de Moab, y que le respondió Balaam hijo de Beor desde Sitim hasta Gilgal, para que conozcas los actos de justicia de Jehová.

¿Qué crees tú que va a responder el pueblo a esto? Aquí tenemos su respuesta (versículos 6-7): ¿Con qué me presentaré a Jehová y me postraré ante el Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año? ¿Aceptará Jehová millares de carneros o miríadas de arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mi vientre por el pecado de mi alma?

¿Qué es lo que quieres Dios? (¿No es eso lo que dice tantas veces la gente?) ¿Qué es lo que me pides? Escuchemos a la misericordiosa respuesta de Dios, que es uno de los más hermosos versículos de toda la Biblia (versículo 8): “¡Oh hombre, el te ha declarado lo que es bueno! ¿Qué requiere de ti Jehová? Solamente hacer justicia, amar misericordia y caminar humildemente con tu Dios.”

Esa es la respuesta, ¿no es cierto? Así es como podemos ser semejantes a Dios: caminando en humildad ante Dios. Después de todo él es el que puede hacer que seamos semejantes a Dios, santos, pero los israelitas no lo consiguieron, de modo que aparece de nuevo la declaración de juicio, cuando por fin Dios se ve obligado a hacer que despierten de su insensatez y de su debilidad. La descripción del juicio se resume y continúa hasta que llegamos al final del capítulo 7, donde el profeta concluye el mensaje con una imagen maravillosa de Dios. Fíjese cómo empieza (versículos 18-20):

¿Qué Dios hay como tú, que perdona la maldad y olvida el pecado del remanente de su heredad? No ha guardado para siempre su enojo, porque él se complace en la misericordia. Volverá a compadecerse de nosotros. Pisoteará nuestras iniquidades y echará nuestros pecados en las profundidades del mar.[Como alguien dijo en cierta ocasión: “y luego pondrás un letrero diciendo “prohibido pescar.] Concederás la verdad a Jacob y a Abraham la lealtad que juraste a nuestros padres desde tiempo antiguos.

¿Qué camino hay que seguir para ser santos? Dejar a un lado nuestra maldad, confesando nuestra culpa ante Dios, esperando que él perdone nuestras iniquidades y que eche nuestros pecados en lo más profundo del mar. ¿No es eso lo que dice el Nuevo Testamento? Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. (Iª Juan 1:9)

¿Cómo se puede caminar en humildad ante Dios? Juan contesta diciendo que debemos de andar en luz de la misma manera que él es luz, es decir andar de una manera abierta y honesta, no intentando ocultarle nada a Dios. No debemos pretender ser lo que no somos ante él.

Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia de todo pecado. (Iª Juan 1:7) La pregunta de Miqueas resuena en nuestros oídos. ¿Quién como Dios? El único que es como Dios es el hombre que camina con el Señor Jesucristo, que es Dios mismo en el que es semejante a El.

“Padre, te damos gracias por permitirnos ver tu corazón que derrocha amor, aunque en toda justicia debes juzgar a los pueblos para que sean conscientes de sus caminos insensatos. Pero tu corazón está constantemente suplicando y bajo el trueno del juicio y de la oscuridad de la destrucción está ese latido de amor, de preocupación, dispuesto siempre a perdonar, a restaurar y a traernos de nuevo a ti para que tengamos comunión contigo. Ayúdanos, pues, a recordar esta pregunta: “¿Quién como Dios? Lo pedimos en el nombre de Cristo, amen.”

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La Gran Oficina de Control Final

 

Rara vez alguien deja de caminar con el Señor como consecuencia de un solo suceso cataclísmico aislado. Más bien, hay un largo período de declinación, un “galanteo asiduo”, por alguna razón u otra o por algún medio u otro, que resulta eventualmente en la separación.

La mayoría hemos visto situaciones como las del joven brillante y con gran potencial, que ha tenido un encuentro con Jesucristo que le ha cambiado su vida. Durante meses o años vive de la inercia de su experiencia inicial. Luego vienen las inevitables presiones o el “galanteo asiduo”.

Pudiese ser una novia no convertida, o tal vez la atracción de una carrera o un logro educativo que no está de acuerdo con el máximo propósito de Dios para su vida. Un anhelo de volver a sus viejas amistades y a su vida pasada pudieran separarlo de Dios. No importa lo oculto o lenta que esta atracción sea, el efecto es que se aparta de hacer la voluntad que Dios le ha revelado.

Este “galanteo” insidioso y continuo es muy común en nuestros días y se siente en todos los aspectos de la vida cristiana. La Biblia describe esta presión como “el misterio de la iniquidad”; como algo que no se puede entender pero que se puede describir en su intento de apartar a los cristianos de su ética bíblica y su moralidad básica.

Pareciera ser mejor para nuestro crecimiento la persecución abierta que la marea sutil y continua del humanismo que erosiona la vida cristiana, porque al menos así quedan claros los puntos en disputa. Desde el Renacimiento del Siglo XVIII, el mundo occidental ha sido inundado por confusas filosofías, teorías psicológicas y de comportamiento; investigaciones científicas y pseudo-intelectuales que han multiplicado su ataque contra la autoridad de las Escrituras.

El resultado ha sido la emergencia de esta sociedad individualista, amoral y técnica. Nuestra sociedad es un conglomerado de personas desesperadas y solitarias que luchan como un toro salvaje dentro de una red. Mi propósito no es volver a enunciar los problemas, ni repasar lo mal que están las cosas, más bien es el de detallar con sencillez cuáles son los puntos en tensión y sugerir un consejo práctico que nos ayude a mantener el curso.

Las palabras de Jesús acarrean problemas para quien las oye. Su declaración de que Él es el Camino, la Verdad y la Vida son totalmente inaceptables para esta generación. Nuestra sociedad, que prefiere una filosofía pluralista, nos aceptaría más si acordáramos no repetir el reclamo del Señor.

El pluralista que defiende la tesis de más de una solución viable para el dilema humano, se ha embarcado en un curso de colisión con quienes sostenemos que Jesucristo es la única y final solución que Dios ha provisto. Por supuesto, tenemos que evitar la sobre-simplificación ingenua; porque la iglesia se enfrenta a una serie de problemas que son complejos e intrincados. Sin embargo, con cada problema hay una provisión dada por dios para que lo acompañe.

Desafortunadamente, en su búsqueda de la libertad, el progreso y la dignidad del hombre apartado de Dios, nuestra sociedad se ha desprendido de su fundamento. Los valores básicos y la moralidad esencial para preservar nuestra civilización están siendo erosionados.

Los puntos en tensión son determinantes. La sobrevivencia de nuestra civilización occidental y nuestra forma de vida es lo que está en juego. Tenemos que enfrentar la posibilidad de un genocidio espiritual; es decir, el creciente deseo en nuestra sociedad de deshacerse de personas como nosotros, porque insistimos que la palabra de Dios, el Hijo de Dios y el plan de Dios son las respuestas que ellos buscan.

Lo cierto es que a muy pocos les gusta oír hablar de moralidad básica. Nuestra sociedad nos ha lavado tanto el cerebro, que también los cristianos tienen la tendencia de poner un oído sordo a este tema. Sin embargo, no hay nada mejor para nosotros ahora que ser instruidos en lo que es bueno y lo que es malo.

Debemos considerar cuidadosamente lo que es moral, inmoral y amoral. ¿Quién tiene la autoridad para definir lo que es malo? ¿Permitiremos que otros nos impongan sus normas de conducta? ¿De qué manera afecta la moralidad a mi individualidad y libertades personales?

La mayoría de nuestras respuestas a estas preguntas pudieran parecernos correctas al principio, pero no hemos tomado en cuenta la gran influencia corrosiva que la televisión y los otros medios de comunicación ejercen sobre el mundo y la iglesia.

La televisión en particular regula nuestro pensamiento consciente e influye, más de lo que pensamos, en nuestra conducta. Cuando hablamos de individuos como John Dewey o Sigmund Freud, por ejemplo, que han causado un grave daño a la moralidad cristiana, tenemos que incluir también a los productos de la televisión con su influencia sobre millones.

En 1 Corintios 15:33, el apóstol Pablo escribió estas palabras a una iglesia que había sido influenciada e infectada por las filosofías mundanas: No se dejen llevar por los que dicen tales cosas. Si les hacen caso pronto estarán llevando una vida como la de ellos. Dice una versión popular, en tanto que la clásica señala: NO erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.

Velad debidamente, y no pequéis, añade el verso 34, que es como decir: despierten, y no pequen más. No debemos suponer porque amamos al señor, oramos y confiamos en Cristo que no hayamos sido influenciados por nuestra sociedad y por teólogos, pastores y maestros tendenciosos que enseñan lo que está de moda. Sus innovaciones antibíblicas tienen inevitablemente una influencia negativa en la iglesia. Cuando ya todos lo hacen es muy fácil descuidarnos o hasta transigir con la verdad.

El estándar de la Palabra de Dios, como una cadena segura que nos ancla, no puede ser quebrada. Esta verdad fue declarada por Jesús en Juan 10:35. La Escritura no puede ser quebrada. Jesús vio la Palabra de Dios como un estándar permanente y una influencia restringente para la humanidad.

Las ramificaciones de esta verdad debieran tener un gran impacto sobre nosotros. Si las Escrituras no pueden ser quebrantadas y nosotros lo hacemos, ¿Cuáles serán las consecuencias en nuestras vidas? Si las Escrituras no se pueden quebrantar, entonces ellas nos quebrantarán a nosotros eventualmente. La ley de gravedad puede ser desafiada, reemplazada o interrumpida, pero no quebrantada. Con el tiempo, la gravedad reclamará su propio derecho igual que la ley de Dios.

La sociedad o el individuo pueden burlarse, rechazar o negar las Escrituras, pero la palabra de Dios no puede ser quebrantada. Es como un hombre que salte del piso número setenta y cinco de un edificio gritando: “Soy libre, soy libre”, con el tiempo tendrá que enfrentarse a la ley de la gravedad y con una parada estrepitosa, igual que la sociedad, tendrá que considerar la ley de Dios.

Todas las civilizaciones pasadas, presentes y futuras, tendrán que enfrentarse con la naturaleza eterna de Dios, su Palabra y su propósito inexorable. Los hombres pasan por sus revoluciones sexuales, morales y éticas gritando, “Soy libre”, pero como el hombre que se atrevió a desafiar la ley de la gravedad, tendrá que habérselas con la palabra eterna de Dios. Su palabra no puede ser quebrantada. En el final esta nos quebrantará a nosotros.

Su palabra es como una cadena. Las Escrituras usan muchas metáforas semejantes, como el yugo, que contrasta con las así llamadas libertades perseguidas tan asiduamente en nuestros licenciosos días. En Romanos 6:16 el apóstol Pablo deja bien claro que no existe tal cosa como una libertad personal total. Somos, dice el apóstol, esclavos del pecado para muerte, o de la obediencia para justicia. ¡De cualquier manera seguimos esclavos!

La verdadera libertad es yb don del creador. Jesús vino para hacernos libres. La humanidad sólo tiene dos opciones: esclavitud del pecado o esclavitud de la obediencia. El mundo y muchos en el pueblo de Dios están empecinados en “sentir” su vida, sin entender el lugar ni el propósito de la palabra de Dios.

Muchos piensan que todo credo que establece normas o que saca a las personas de su individualismo tiene que ser desechado como legalista. Pero sin la palabra de Dios y sus claros requisitos y prescripciones, todos nos estaríamos ahogando en un mar de subjetividad en el que las únicas guías son “yo siento” o “yo pienso”.

El individualismo es la anarquía con un vestido psicológico moderno. La individualidad es bíblica y debe ser cuidadosamente preservada. El individualismo destruye a la verdadera libertad y felicidad. Este “ismo” es la raíz y causa de la disolución de agrupaciones esenciales que se basan en la lealtad y la mutualidad, como la familia y la institución eclesiástica. El individualismo se encuentra con mayor facilidad en una sociedad opulenta. La descripción de “independientemente rico” es una alusión reveladora de la asociación del individualismo con la riqueza.

El apóstol Pablo en 1 Corintios 12:12 presenta un mensaje profundo del lugar adecuado de la individualidad en la iglesia. Dios trata con individuos. Él ama a cada uno personalmente y no nos absorbe en el colectivismo. Hay un cuerpo y una familia a la que tenemos que pertenecer, y si nos relacionamos debidamente, podremos distinguir entre el individualismo y la individualidad. De hecho, cuando digo familia y pertenencia, me estoy refiriendo a la iglesia de Dios en su conjunto y no a un grupo que se rotule a sí mismo como tal, porque no siempre necesariamente lo es.

El Reino de Dios está integrado por la justicia, la paz y el gozo. Estos son probablemente los artículos más escasos en el mundo de hoy. Dios los ha prometido a la humanidad con el entendimiento que detrás del concepto del Reino de Dios están los principios de vida y de conducta que conducen a la libertad y a la felicidad. La verdadera libertad radica en tener la madurez y la perspicacia que nos prohíbe hacer cualquier otra cosa que la voluntad de Dios, tal como alguna vez lo habremos leído en 1 Juan 3:9 o Romanos 6:16.

En contraste, vemos en nuestra sociedad que no tiene verdadera libertad, un aumento de angustia mental, ansiedad y depresión, todo en proporciones epidémicas. La razón es que se ha ignorado, rechazado y suplantado los mandamientos de Dios.

Él ha enviado pacientemente a sus mensajeros esperando que respondamos positivamente. Nos ha dado repetidas oportunidades para que nos arrepintamos y podamos ser rescatados de las consecuencias inevitables de nuestra conducta. Pero nuestra sociedad continúa en su rebelión.

La pregunta que todos deben hacerse es si Dios requiere que obedezcamos o no. Si la respuesta es afirmativa, entonces la insistencia individualista de reclamar “su libertad” y su resistencia a la “esclavitud” que esa obediencia demanda, tienen que desaparecer. Sucederá si logra ver que la verdadera felicidad, la prosperidad y el éxito, están inextricablemente relacionados con la obediencia a la voluntad de Dios.

Tenemos que decidir este asunto tan esencial: la verdadera libertad viene con la obediencia a la ley de Dios y que esta afecta directamente el gozo y el fruto de nuestra vida cristiana. También afecta nuestra conducta ética y moral. Esto debería ser presentado ante un sitio que se encargue de pesar y medir lo correcto y emitir su fallo.

Suponte que sales de pesca y de pronto “sientes” que atrapaste un enorme pez de por lo menos medio metro de largo, con un peso seguro de quince kilos, según tus cálculos. Sin embargo, eso que “sientes” se enfrenta de pronto a los encargados de pesar y medir tu pieza para pagarte lo correcto.

Y resulta ser que esos funcionarios a tu juicio parecerían ser demasiado legalistas, ya que ellos ni se conmueven ni se dejan influenciar por lo que tú sientes, y determinan que tu pez sólo mide veinticinco centímetros y no llega a pesar dos kilos. ¿En base a qué datos supones te pagarán lo pescado?

Es verdad que parecía mucho más grande y se sentía mucho más pesado. Es más, tú querías que fuese mucho más grande y más pesado, pero la realidad de lo que acaba de determinar esta gente te produce decepción primero, y un principio de depresión posteriormente.

Sin embargo, es precisamente a partir de allí que tengo una buena noticia para ti. Porque después de la depresión, vendrá una decisión tuya de aceptar la realidad. Y cuando lo hagas, aparecerá la justicia, la paz y el gozo. ¿Sabes por qué? Porque Dios habita en la verdad. El pecado siempre es una mentira mezclada con depravación humana.

La tensión emocional, la ansiedad y la culpa son una plaga, para los salvos y los que no lo son, porque hemos cuestionado la palabra de Dios. Como la serpiente en la tentación de Eva, hemos preguntado: ¿Conque Dios ha dicho? Para luego negar las consecuencias de nuestra desobediencia con un ¡No moriré! Ninguno de los siguientes criterios que se usan para juzgar pasará la prueba:

Racionalidad: No veo ningún daño en ella. Emoción: Siento que es lo que debemos hacer. Estadísticas: Todos lo hacen. Egoísmo: Lo haré si yo quiero. Intuición: Presiento que está bien. Conciencia: Mi conciencia no me molesta. Inocencia: No sabía que era malo. Consecuencia: No le hace daño a nadie, sólo a mí. Motivación: Dios conoce mi corazón.

Sin embargo, lo malo no es malo porque nos entristezca, nos impida realizar nuestra voluntad, o nos niegue un placer personal. ¡Lo malo es malo porque Dios dice que es malo! Eso es, precisamente, lo que hace brillar con tanta claridad el mensaje cristiano en este asunto de la ética; sabemos la verdad de Dios y su palabra y hemos alcanzado esa posición moral y ética: lo malo es malo porque Dios dice que es malo.

Consecuentemente, no tenemos por qué engañarnos con la ética de la situación, ahogarnos en un mar de irrealidad subjetiva, o continuar en nuestra terquedad, preguntándonos por qué no estamos experime3ntando la justicia, el gozo y la paz.

En años recientes, hemos visto la intrusión en el cristianismo de un “creyenserismo fácil”, o lo que otros llaman “El evangelio azucarado”. Uno de sus peligros es que hace que las personas pierdan su motivación de llegar a ser maduras y santas.

“Dios sabe que somos pecadores” y “Dios nos ama como somos”, no es toda la verdad sino se le suma que Él no quiere dejarnos así. “Todo lo que tenemos que hacer es creer e instantáneamente lo tenemos todo.” Pero los frutos de este evangelio azucarado (Nuestra falta de influencia y pérdida de credibilidad como cristianos, y nuestra incapacidad de distinguir entre los “salvos” y los “no salvos”) debiera de hacernos buscar una comprensión clara de la palabra de Dios y de su estándar para una sociedad que se está destruyendo a sí misma mientras nosotros ingenuamente la observamos citándole versículos de la Biblia.

Una de las premisas del verdadero evangelio es que Dios quiere un pueblo distinguible ética y moralmente. Un pueblo que sepa y pueda vivir como Dios dijo que debíamos vivir sin que eso le cueste esfuerzo ni sacrificio. Eso traerá vidas porque ese es el único testimonio válido.

Como en la mayoría de las cosas en nuestras vidas, tenemos que buscar el equilibrio elusivo entre los extremos. Por una parte está el “creyenserismo” fácil con su estándar demasiado bajo. Demanda tan poco que la persona que está no ve la necesidad de comprometerse con ello.

“Si se puede ser un cristiano y continuar haciendo lo mismo de siempre, ¿Para qué molestarse?” Por otra parte, los zelotes religiosos por lo general establecen estándares de conducta demasiado elevados. Las demandas humanas y el idealismo religioso siempre conducen al fariseísmo y finalmente a la desesperación. Nadie puede vivir continuamente con gozo en una situación rodeada de demandas “religiosas”.

Pero Dios tiene su estándar, su control de peso y medida personificada en su Hijo. El estándar es la obediencia absoluta y la perfección espiritual y, aunque es imposible que el mortal lo alcance, Jesucristo lo ha logrado para nosotros.

Él nos imparte ahora esa suministración del Espíritu de Jesucristo, la seguridad de nuestra justicia en Él y la energía moral necesaria para no caer en la desesperación. Así, Dios en su infinita sabiduría, provee el estándar perfecto (Siendo conformados a la imagen de su Hijo), y los medios necesarios para alcanzar sus requisitos.

Cuando Jesucristo dijo claramente: “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos”, estaba expresando la motivación del Nuevo Testamento que nos llama a nuestra moralidad personal y progreso espiritual, dentro del contexto de la obediencia por amor.

Nuestro nivel de aspiración está determinado por la medida de comprensión de lo que está en juego y por nuestra determinación de alcanzar esa aspiración. El saber y el hacer la voluntad de Dios dependen de nosotros. La obediencia comienza con la decisión interna de actuar y de conducirnos de cierta manera. El deseo de obedecer es un fruto de la regeneración, pero también es una evidencia de que Dios está obrando en nosotros para querer y hacer su beneplácito.

Las escrituras deben ser siempre nuestro estándar de vida, de amor y de conducta personal, no sólo cuando “sentimos” el Espíritu, sino siempre, pues su significado claro nunca deja de requerir nuestra obediencia. Muy rara vez nuestra sociedad usa la palabra de Dios para resolver algún asunto. Para algunos tiene sólo una autoridad limitada, pues la colocan en igualdad con otras fuentes de autoridad, pero para la mayoría, su pronunciamiento significa el fin del asunto.

Para nuestro Señor, las Escrituras fueron siempre terminantes. Para él, debían ser reconocidas, comprendidas y obedecidas lo sintiera uno o no, y sin importar el costo de la inconveniencia personal. Jesús dijo que él había venido para hacer la voluntad de su padre y cumplir con la ley y los profetas. Él era la verdad y sabía que las Escrituras eran el poder de Dios y no podían ser quebrantadas.

Para Jesús, la voluntad revelada de Dios estaba en las Escrituras y no en los impulsos subjetivos del hombre: “Yo creo”, “Yo siento”. Las Escrituras eran siempre su autoridad final y su norma de conducta. Reconoció públicamente su autoridad y nunca la sustituyó. En su vida privada y en su vida pública se entregó al estándar de vida y de conducta de Dios.

Aun sabiendo que sería el juez de todos los hombres, Jesús se limitó constantemente para ajustarse en conformidad con la ley de Dios. Cuando tuvo el conflicto mortal con Satanás, las palabras “escrito está” lo decidieron todo y evidentemente para el tentador también. Desafortunadamente, la mayoría no parece resolverlo tan fácilmente.

El salmista del 73:2 estuvo muy cerca de “deslizarse” cuando observó que los impíos se enriquecían y los mundanos prosperaban. Se quejó porque sus intentos de caminar en santidad y de seguir la palabra de Dios como su norma de moralidad resultaron en más castigo para él y eso le parecía injusto. La mayoría de nosotros nos hemos visto bajo presiones similares. Igual que Habacuc, yo también me sorprendo por la degeneración humana y la conducta bestial que Dios permite con paciencia.

El salmista estaba perturbado por la aparente prosperidad de los malos: Dice en el verso 16: Cuando pensé para saber esto, fue duro trabajo para mí. Pero cuando entró en el santuario del Señor, viendo como Dios ve, su perspectiva cambió: entonces, dice en el verso 17: comprendí el fin de ellos.

El énfasis en lo natural e inmediato parece obscurecer la visión de lo eterno. Sin embargo, nuestra perspectiva de la eternidad es un contexto necesario para lograr entender los asuntos morales. Tenemos que recordar que Dios, conforme lo que leemos en Hechos 17:31: ha establecido un día en el cual juzgará a todo el mundo en justicia por medio de un Hombre a quien ha designado, habiendo presentado pruebas a todos los hombres al resucitarle de entre los muertos. Este hombre es Jesucristo quien personifica la oficina de control.

La resurrección y el juicio son seguros. Daniel dice en 12:2 de su libro que: Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua. El apóstol Pablo declara, en 2 Corintios 5:10 que Todos debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno sea recompensado por sus hechos en el cuerpo, de acuerdo a lo que haya hecho, ya sea bueno o malo.

Este es un universo moral, a pesar de las apariencias presentes que sugieren lo contrario. Si aceptamos y nos regimos por esa oficina de control, es decir por su Hijo, en vez de ceder a las presiones de nuestra sociedad para transigir con sus principios, sabremos la diferencia entre lo bueno y lo malo y estaremos protegidos para no desviarnos de la voluntad de Dios.

 

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Este es un tiempo en el que la iglesia, a través de muchos de sus hombres y mujeres sintonizados en la frecuencia auténtica de Dios, está hablando de reforma. Pero déjame decirte que debes tener mucho cuidado, porque reforma no siempre significa qué cosa nueva hay que hacer, sino también qué cosa antigua jamás se ha modificado.

Después que terminó ese primer concilio en  el año 49, en Jerusalén, donde se trató el tema acerca de la conversión y la salvación de los gentiles, y su relación con el sistema mosaico, la iglesia como tal, no volvió a convocar.

Pero hay un momento en la historia de la iglesia, en donde empiezan a utilizarse unos términos, y empiezan a quedar en desuso, otros. Por ejemplo, el término Obispo se hace muy común. Es un término bíblico, definitivamente. El término anciano va desapareciendo, y queda el de pastor.

El término presbítero va a desaparecer, aunque era un término muy importante, era un término usado ministerialmente en la iglesia. Hay un movimiento muy fuerte entre el año 90 y el año 150. En esencia. Se producen movimientos muy particulares. Te recuerdo que estamos hablando de las dos primeras generaciones de los primeros discípulos.

Si consideramos que más o menos para el año 90 o 95, el último de los discípulos partió, y allí ingresamos a esos años que hemos llamado “los de los padres de la iglesia”, pero la verdad que todos ellos, y no se salva ninguno, ya tienen un estigma griego bastante marcado. Unos más que otros.

Es más que notorio que si has examinado atentamente los escritos de Pablo, si hoy estás escribiendo cosas a la iglesia, deberías tener en algunas de ellas, semejanzas con el estilo de escritura que tenía Pablo, ¿Verdad?

Sin embargo, y revisando mucho material de aquellos tiempos, podemos observar que en cada uno de esos trabajos, se va introduciendo paulatinamente, pero cada vez con mayor fuerza, lo que hoy podríamos denominar como el culto a la razón.

Me gustaría, por un momento, proyectarte a una escena que viene a ser, todavía, el epicentro de este problema: en el huerto, había dos árboles. Uno, era el árbol de la vida, y el otro, era el árbol del conocimiento.

Ese entorno, ese escenario, se ha repetido muchísimas veces en la vida de la iglesia, hoy día. En este tiempo, es mucho más fácil aceptar a una persona porque tiene títulos académicos, que porque Dios le dio una palabra.

Es tomada más en serio una persona porque tiene doctorados y post-doctorados, que porque simplemente Dios lo levantó y lo estableció como ministro. La gente le resta credibilidad a aquella persona que no tiene formación.

Y eso es un poco lo que quedó de la espuma de esta ola, que es ese culto a la razón que entró a la iglesia, en cierto momento. Por eso quisiera proyectarte dos elementos que considero importantes en este asunto. El primero, es que en Dios hay sabiduría. Y hay inteligencia.

Estas dos cosas son dos virtudes muy particulares que Dios tiene y que las da a sus hijos, por gracia. Durante todo el Antiguo Testamento, la sabiduría y la inteligencia, eran más o menos como un don. Era como el don de lenguas, era algo que iba y venía.

Hablando de Salomón y tratando de ser eminentemente justo con él, hubo un momento en que él fue ungido por una unción de sabiduría que es evidente, está en la palabra, y lo sabemos. Pero como era un don, esta unción iba y venía, y dependía del carácter y el corazón del ungido para mantenerlo.

Nosotros podemos decir que Salomón empezó siendo sabio y terminó siendo necio. Porque los dones no son posesión de nadie, ya que el Espíritu da como Él quiere. Ese principio se mantuvo desde el Antiguo Testamento, hasta el Nuevo Testamento.

Cuando Cristo aparece en la escena, él es hecho sabiduría de Dios. La palabra dice que él es sabiduría de Dios. Por lo tanto, la sabiduría dejar de ser una unción temporal, y pasa a ser una posesión en Cristo. Espero que entiendas la migración que se ha dado.

Hoy día nosotros podemos tener, así como el ministerio profético, podemos tener una unción de sabiduría sobre nuestra vida, pero no ya desde el punto de vista de algo temporal, ni siquiera algo por nuestra propia virtud, sino en Cristo.

Porque Cristo ha sido hecho, -dice Pablo- sabiduría de Dios. Por eso, en Corintios y en Romanos, se habla muchísimo respecto a las profundidades de la sabiduría de Dios. Esa sabiduría que es inagotable; tan alto que no puedo estar encima o tan bajo que no puedo estar debajo, tan ancho que no puedo estar afuera, pero que nosotros tenemos acceso a eso que ojo no vio ni oído oyó, sino que Dios lo tiene reservado para nosotros, hoy.

Los que procuramos enseñar las cosas de Dios podemos hacerlo con cierta excelencia, porque tenemos la sabiduría de Dios en nuestras vidas, de otro modo no podríamos hacerlo. Lo que yo enseño y comparto, no lo aprendí en una universidad. Jamás pisé una universidad en calidad de estudiante.

Lo que quiero dejarte claro es que hoy día, tú tienes acceso a eso. Claro, eso no significa que tú le pongas de nombre a tu hija, Sofía. No caigas en ese terrible error. Sofía era una diosa griega, que no tiene absolutamente nada que ver con la sabiduría de Dios.

Era una diosa arrogante, que se levantaba en contra del conocimiento de Dios. Por eso es mucho mejor preguntarle al Señor antes de cometer ese tipo de errores y darle cualquier nombre a una criatura. Sofía era una de las principales diosas del Partenón griego, y era la que estaba detrás de todo el pensamiento filosófico y de toda esa tenencia de pensamiento tan fuerte que tenían los griegos.

Sofía no es la sabiduría de Dios. La sabiduría de Dios, está en Cristo. La sabiduría de Dios, está asociada al árbol de la vida. Yo creo que a esta altura de estos trabajos, tú ya no tienes ninguna duda que el árbol de la vida que estaba en el huerto, era Cristo mismo.

Absolutamente coherente. Entonces, cuando Adán tiene la oportunidad de entrar y de comer del árbol de la vida, y no lo hace por causa de incredulidad, automáticamente, él se niega a comer de Cristo mismo.

Por eso es tan importante la invitación que Jesús hace en Juan, a partir del capítulo 14, cuando dice que debemos comer su cuerpo y beber su sangre, para poder tener comunión con él. Él nos ofrece, otra vez, tener acceso al árbol de la vida.

Ahora bien; cuando nosotros empezamos a tener esa comunión con él, gradualmente la sabiduría de Dios llena nuestra vida. Por eso es absurdo pensar que un hijo de Dios, que conoce al Padre, que está unido al Padre, cometa estupideces.

¿Por qué? Porque la sabiduría de Dios no se plasma en que yo entiendo principios bíblicos, se plasma en el hecho de que tomo decisiones correctas en mi vida, cada día. La tentación que viene de parte de la serpiente hacia Adán y Eva, es muy particular.

La fuente de la fortaleza de la vida del hombre, es el deseo. Nosotros, en esencia, vivimos y nos movemos por el deseo. El deseo es una fuerza impresionante que nos empuja hacia adelante. Cuando el deseo está enfocado en Dios, nosotros podemos ser útiles a Dios en toda nuestra vida.

Ejemplo: el deseo del hijo, era el Padre. Porque lo que el Padre me dice, digo. Lo que el Padre me dice que haga, hago. Pero cuando mi deseo no está en Dios y yo digo que soy cristiano, mi vida es una de pecar, arrepentirme, pecar, arrepentirme, pecar, arrepentirme.

¡Hermano, ayúdeme! ¡He vuelto a enamorarme de la persona equivocada! ¿Por qué me pasa eso? – Simple, porque tu deseo no está puesto en Dios. ¡Hermano, ayúdeme! ¡He vuelto a caer en la pornografía1 ¡No entiendo por qué me pasa esto una y otra vez! Porque tu deseo no está en Dios.

El deseo, nace de la angustia, y la angustia viene por la necesidad no satisfecha. Así funciona el proceso. Entonces, detrás de cada angustia, hay una necesidad. Tú estás allí, del otro lado, por necesidad. Necesitas escuchar esto, necesitas aprender esto.

No puedes negarme que te produce mucha angustia que Dios venga y te desparrame todas tus costumbres y tradiciones y empiece a cambiarlo todo. ¿Y por qué crees que Dios lo haría de ese modo, llevándote a ese grado de angustia? Simple; porque Dios quiere que tu deseo se enfoque en Él.

Por eso, cuando Eva mira el fruto del conocimiento, dice que lo ve deseable. ¿Y qué es lo que le propone la serpiente a Adán y Eva? Les dice: ustedes serán igual a Dios, en un aspecto. No les dice que van a ser iguales a Dios y que van a hacer grandísimos, no. Les dice solamente que conocerán todas las cosas.

¿Sabes por qué Dios es Dios? Porque Él sabe lo que te va a pasar mañana y tú no lo sabes. No hay nada escondido de su mirada. Tú te levantas y Él te dice: Yo soy Dios, porque se de dónde vienes y hacia dónde vas. Y además sé qué día y a qué hora tú vas a morir. Yo lo sé, porque soy dios.

¿Tú te crees algo? Dime: ¿Qué sabes tú de tu futuro? Eso le dice a Job. A ver, ponte de pie y dime: ¿Qué sabes tú? ¿Te crees con el derecho de decirme que no es justo que te pase lo que te está pasando? Ponte de pie, Job, y dime: ¿Qué sabes tú de tu futuro?

¿Crees que puedes juzgarme? Dime, ¿Qué te va a acontecer mañana? – No sé, Señor. – Entonces, cállate. La serpiente les dice que serán como dioses, porque podrán saber todas las cosas, el bien y el mal. No les ofrece el poder de Dios, les ofrece conocimiento.

Ustedes conocen el desenlace de esta historia. El gran problema de la gente de la iglesia que todavía peca, es que su deseo no está en Dios. El día que tu deseo esté en Dios, tú has muerto al pecado y al mundo. Eres intocable.

Ese árbol del conocimiento, nunca fue quitado del plano humano. El árbol de la vida, dice que quedó vigilado por un ángel con una espada llameante de fuego. ¿Por qué Dios ya no le permite comer del árbol de la vida a Adán, después de pecar?

Tú sabes que en Génesis 1:2, dice que la tierra estaba desordenada y vacía, y entendemos que en ese momento se produce la caída de Lucero, es decir: el momento en que Lucero se convierte en Satanás. Y todo lo que estaba bajo su gobierno, queda en tinieblas.

Lucero era el portador de luz, es probable que fuera él el que hacía brillar toda la gloria de Dios sobre la tierra. El que traía luz a la tierra que y estaba creada desde Génesis 1:1. Cuando peca, Lucero se opaca y no da más luz, y todo lo que estaba bajo su responsabilidad de iluminar, queda todo sumido en tinieblas.

Hasta ese momento no había tiempo, no hay referencia de tiempo. Pero en Génesis 1:3, cuando Dios hace la luz, ahí se crea el tiempo. Incluso desde la parte física propiamente dicha, donde hay luz, energía, hay espacio y hay tiempo. Todo se combina.

Situación que se va a cerrar en Apocalipsis 22:5, cuando dice que no habrá más necesidad de luz de sol ni de luna, porque ahora Dios va a ser la luz y el Cordero su lumbrera, y nosotros, su iglesia, deberemos ser quienes alumbremos a todas las naciones.

Y no con la luz propia, nuestra, sino con la que reflejamos, y según con lo que le dice Dios a la iglesia de Tiatira, al que venza le va a dar el Lucero de la Mañana. O sea que nosotros vamos a tomar ese lugar que tomaba Lucero, antes.

En Apocalipsis 22:5 se cierra el tiempo de la luz solar, creada artificial, para que vuelva a brillar en todo su esplendor la luz de Dios, la luz verdadera. Y dice que lo va a hacer a través nuestro. En ese paréntesis de creación de tiempo, Dios crea al hombre.

Lucero cae en la eternidad, cuando no había tiempo. Entonces, lo que le corresponde, es un juicio eterno. Cuando Dios crea al hombre, previendo que él iba a caer, crea el tiempo. ¿Para qué? Para que cuando caiga, caiga en el tiempo cronológico.

De modo que el tiempo es una especie de colchón amortiguador de la caída. Entendiendo esto, podemos definir al tiempo cronológico, como una ventana de misericordia en la justicia eterna de Dios para darle paso a la gracia, y el hombre pueda ser salvo.

Pero concluida la obra de Dios, se acaba el tiempo. De hecho, Apocalipsis 8:10 dice que el tiempo no será más y no se necesita más la luz solar. ¿Por qué? Porque ahora la luz verdadera brilla. Tal como lo dice Juan: le veremos cara a cara, como él es. Y esos vamos a ser nosotros.

O sea: se termina lo temporal, lo provisorio y lo necesario para ir transformándonos, discipulándonos, ya que no va a ser necesario porque volveremos a vivir la plenitud de la eternidad en la cual dios nos pensó. Pero creó esta situación parea que no caigamos eternamente, como Lucero.

Es decir que Dios les evita acceder al árbol de la vida, porque en esta situación caída, si comían del árbol de la vida, quedaban enclavados en una situación de pecado pero de juicio y sentencia eterna. Algo que, obviamente, sería irreversible.

Entonces, lo que a primera lectura parecería ser una antojadiza prohibición, pasa indefectiblemente a ser una ventaja para el hombre que Dios brinda. Es como si Él les dijera que no toquen ese árbol todavía, que ya vendrá la oportunidad para abrir la puerta para acceder, ser limpiados y conectarse nuevamente con la eternidad.

Ahora bien; ese árbol del conocimiento, no fue quitado. Sí fue quitado el árbol de la vida, y hoy día el árbol de la vida está disponible en el huerto, para los que saben llegar a Sion. Porque el huerto está en Sion. Pero el punto en cuestión es que el árbol del conocimiento nunca se removió de aquí.

Y siempre ha habido gente oficiosa para ir a buscar ese fruto y compartirlo. Después de que los apóstoles parten, ustedes saben que el cristianismo va ganando terreno muy rápido. Y llega un momento en que un emperador llamado Constantino, se hace cristiano.

Si eso es verdad o no es verdad, Dios lo sabe. Él se hace cristiano y lleva el cristianismo a todas partes del imperio, y se produce un proceso de sustitución. Los que antes eran templos dedicados a los dioses paganos, ahora se entregan a los obispos y se les permite allí levantar comunidades y congregaciones.

Esta aparente victoria que sería salir de la catacumba a la luz pública y poder pararse en lugares que antes estaban tomados por los ídolos, a la larga va a tener consecuencias muy duras. En el año 325, se produce algo que se llama el concilio de Nicea.

Y es básicamente que, lo que pretende Constantino, es unificar lo que la iglesia creía en todas partes. ¿Recuerdan ustedes que había dos polos? Uno estaba en Antioquía y el otro estaba en Alejandría. Él convoca a los obispos, y van a llegar más de trescientos, pero hay un dato interesante.

Todos los obispos tenían un origen griego. No hay un solo obispo que viniera con un perfil hebreo. Todos son griegos. Se había levantado una doctrina que se llamaba “el arrianismo”. Esta doctrina estaba creando una confusión muy grande en la iglesia, ya que entre otras cosas, negaba la divinidad de Cristo.

Entonces en ese año 325, Constantino reúne a los obispos y allí es donde les pide que se pongan de acuerdo. Entonces, fruto de ese concilio, se promulga lo que se llama “El credo niceno constantinopolitano”, que se redacta ese año y que luego, en el año 381 es ampliado.

Antes de ese momento, la iglesia tenía un resumen, un documento muy interesante. De hecho, en realidad, tenía dos documentos. La iglesia tenía, primero, algo que se llama La Didache, que era considerada la doctrina de los doce apóstoles.

Era un resumen, un compendio de lo que la iglesia creía, más o menos en los primeros ciento cincuenta años. Ahí se hablaba de los dos caminos, de la liturgia, de la disciplina, de los profetas, de compartir la cena del Señor. Ese era uno de los documentos.

El otro documento, era uno que se llamaba El Símbolo de los Apóstoles. Supongo que por ahí puedes recordar esto porque quizás en algún momento de nuestras vidas, lo aprendimos. Dice algo así: “Yo creo en Dios Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Yo creo en Jesús, el Mesías, hijo unigénito de Dios” ..¿Lo recuerdas, verdad?

Eso, reitero, se llamaba El Símbolo de los Apóstoles. Esta oración, si tú quieres, era el resumen de la confesión de fe. En todo este tiempo en que venimos aportando cosas para retornar al diseño original, muchas voces se han levantado, diciendo que no se está cuidando la sana doctrina.

No tengo ninguna duda que tú debes haber escuchado esa expresión en muchas ocasiones. Es bien cómico el asunto, porque la gente  habla de oídas. Sale uno y te dice que no está de acuerdo con las cosas que predica un determinado ministro.

Haz una prueba rápida. Dile que te mencione tres cosas que predica ese ministro con las que ese hermano dice no estar de acuerdo. Te puedo garantizar que el silencio más sepulcral será su única respuesta. ¡No sabe! ¡Sólo repite algo que escuchó! El tema esencial es ver a quien se lo escuchó.

Haz otra prueba si es que tu incidencia en la iglesia te permite hacerlo. Reúne a unos cuantos ministros, por lo menos más de diez tendrían que ser, dales una hoja en blanco a cada uno y diles que te escriban allí los fundamentos principales de lo que ellos entienden como la sana doctrina.

Se han hecho pruebas así, ¿Sabes cuáles fueron los resultados? No pudieron encontrar dos respuestas similares que estuvieran de acuerdo. Ahora yo pregunto: ¿A qué se le llama la sana doctrina en el Nuevo Testamento?

Entonces, hoy día, de acuerdo con la comodidad de cada ministro, esto es sana doctrina y aquello que no me gusta, me condiciona, me rebaja poder o control o no coincide con lo que enseña nuestra denominación no es sana doctrina.

Porque ni esa persona ni la mayoría de ellas se han puesto a revisar, aunque más no fuera por un momento, lo que en realidad era la sana doctrina para la iglesia apostólica de los primeros siglos. Entonces, para algunas personas, que las mujeres no hablen, es sana doctrina.

Para otras personas, que se profetice con la cabeza cubierta, es sana doctrina. Y tú terminas preguntándote por qué toda esa gente se ha metido en esos tremendos vericuetos teológicos de los cuales luego no sabe cómo salir. ¿Sabes por qué? Simple, porque no se lo preguntó al Señor.

Últimamente estuvo entrando un viento judaizante a la iglesia, y te encuentras con pastores muy serios que ahora están orando con la cabeza cubierta, cuando la Biblia dice que no es correcto que el hombre ore con la cabeza cubierta. Pregunte  entonces por qué se cubren los judíos.

Que la señal de la presencia del Espíritu Santo es el hablar en lenguas. No es verdad. Hay casos en que el Espíritu Santo vino y hubo oración en lenguas, y otros casos en los que no. ¿y a eso van a llamarle luego la sana doctrina?

Las manifestaciones del Espíritu Santo, ¿Son la sana doctrina? ¡La gente no sabe! Pero así y todo, se atreve a juzgar. Por eso es que sus palabras, suelen volverse en su contra. Porque hablan sin conocer, mínimamente, primero, la verdad.

Si vas a juzgar, investiga. Ten herramientas, ten documentos, ten pruebas que te permitan pararte y decir que eso está mal por esto, por esto y por esto. La gente, en la mayoría de los casos, no es seria; habla de oídas. No tiene la escuela de tomarse el trabajo de revisar para cuestionar.

¿Quieres el mejor consejo de hermano mayor y periodista retirado? ¡No te comas todo lo que oyes, lo que ves o lo que lees! ¡Venga de quien venga! Revisa, estudia, haz funcionar la mente que Dios te puso allí para que nunca seas un mediocre que se deja pensar por otros. En todos los terrenos. Eso evitará que seas alguien a quien pueden llevar de la nariz para donde les conviene a sus intereses.

Ni a mí, ni a ninguno de los ministros que en estos tiempos estamos con palabra diferente a la iglesia tradicional nos molesta que se analice, se estudie y se revise lo que decimos. No existe un hombre que hable ciento por ciento, palabra de Dios. Eso eran los profetas del Antiguo Testamento, pero ya los del Nuevo no pudieron serlo por causa de sus corazones.

Estos dos documentos que te he mencionado, son los únicos documentos que tienen autoridad histórica para poder decir qué era lo que la iglesia creía. Esto es historia. Ahora bien; ¿Qué decía el credo de los primeros cristianos? Te lo voy a leer completo.

“Yo creo en Dios Padre, Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Yo creo en Jesús, Mesías, Hijo unigénito de Dios, nuestro Señor, quien fue concebido por el Espíritu Santo, nacido de María la virgen. Sufrió bajo Poncio Pilato, fue crucificado, murió y fue sepultado. Descendió donde los muertos, al tercer día resucitó y ascendió al cielo. Está sentado a la diestra del Padre, y regresará para juzgar a vivos y muertos. Yo creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Universal, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de los muertos y la vida eterna. Amén.”

Este documento data más o menos del año 140, aproximadamente. Es posible que ya en este momento, haya habido cierta infiltración de pensamientos que no eran del todo puros. ¿Por qué digo eso? Porque no veo a Pablo haciendo esta oración.

Hay muchas oraciones de Pablo. Sin embargo, sí podemos ver que en varios pasajes, esto es coherente con lo que Pablo enseñaba. Por ejemplo, cuando dice que grande es el misterio de la piedad. Jesús presentado en el mundo, ¿Recuerdas, verdad?

Hay partes, entonces, en las que nosotros podemos decir que eso está bastante puro, que está muy bien. Ahora; cuando se reúnen en el año 325, en el concilio de Nicea, ellos sacan una actualización de este credo, que es la siguiente:

“Creemos en un solo Dios Padre que es Todopoderoso, creador del cielo y la tierra; de todo lo visible, e invisible. Creemos en un solo Señor, Mesías, Jesús, hijo único de Dios, nacido del Padre, antes de todos los siglos. Dios de Dios, luz de luz, Dios verdadero, de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza que el Padre, porque en todo fue hecho, que por nosotros y por nuestra salvación bajó del cielo, por obra del Espíritu Santo, se encarnó de María, la virgen, se hizo hombre.

Por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato, padeció y fue sepultado. Resucitó al tercer día, según las Escrituras, subió al cielo y está sentado a la derecha del Padre. De nuevo vendrá con gloria, para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Creemos en el Espíritu Santo, creador y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y con el Hijo reciben una misma duración en gloria, y que habló por los profetas.

Creemos en la iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. (Antes de que te asustes, te explico que católico significa universal. No dice romana, tranquilo. En ese momento, la iglesia Católica como hoy la conocemos, todavía no existía.) Reconocemos un solo bautismo para el perdón de los pecados, esperamos la resurrección de los muertos y la vid del mundo futuro. Amén.”

Van a notar que en este credo, ya aparecen los elementos típicos griegos. ¿Cuáles son? La dualidad: visible, invisible. Ese juego aparentemente inofensivo, hasta el día de hoy nos persigue. Cuando tú te encuentras con otro creyente y dices que quieres hablarle del mundo espiritual, estás hablando como un griego.

Cuando decimos que hemos visto algo en el espíritu, estamos hablando como un griego. ¿Pero y entones cómo debería decirlo? Simple: he visto. No puedo hablar de mundo espiritual ni de realidad espiritual. Es la realidad. El mundo por un lado y en paralelo lo espiritual, están unidas ambas cosas.

No necesitamos separarlas. El pensamiento griego, es un pensamiento abundante en dicotomías. Tiene un serio problema, no puede concebir en un solo recipiente, dos naturalezas. De allí que el arrianismo genera un problema: o Jesús era Dios, o Jesús era hombre. No les entra en la cabeza que Jesús era Dios-hombre. No cincuenta por ciento Dios y cincuenta por ciento hombre. Ciento por ciento Dios y ciento por ciento hombre.

Déjame decirte que esto genera un problema muy serio que no se revuelve orando, se resuelve discutiendo. Y cuando te digo que en el año 325, noventa y nueve por ciento de los obispos que van representando a la iglesia, de las dos partes eran griegos, ¿Qué esperaban?

Varios de estos discípulos, padres de la iglesia, como Orígenes, como Clemente, eran anteriormente, oradores griegos; eran filósofos. Entonces ellos se paraban y empezaban sus alocuciones. No eran predicaciones, eran típicas alocuciones griegas, pero esta vez evidentemente, con pensamiento cristiano.

Ninguno de nosotros puede decir si eran salvos o no eran salvos. Lo que estamos diciendo es que, su manera de pensar griega, no fue transformada. No dudo de que en su corazón amaban al Señor. El amor todo lo cree. Pero por la manera que ellos tejen, uno puede darse cuenta de la estructura de su pensamiento.

Los grupos donde lo que voy a decirte es habitual, saben de lo que hablo. Cuando un niño tiene una visión, no actúa como lo hace un adulto. Ellos no tienen ningún inconveniente para decirte la visión porque no van a  perder el tiempo en explicarte cómo suponen que vieron lo que vieron. Ellos sólo desean decirte lo que vieron.

Un niño viene y te dice: ¿Sabes una cosa? Vi un ángel. Ni se le ocurre decirte que en el espíritu vio a un ángel. ¡Ese de ellos es el lenguaje del Espíritu! Eres tú el que empieza a buscar explicaciones que puedan ser aceptables para la mayoría. ¡No pierdas tu tiempo!

¿Y cómo viste ese ángel? – Pues como lo verías tú, con los ojos abiertos. Y claro, porque si cerraras tus ojos, ya estarías haciendo una especie de abstracción, ¿Verdad Pero cuando uno de ellos te dice algo así, estamos hablando de una visión muy genuina, muy pura.

¿Qué estoy queriendo demostrar con esto? Que nosotros nacemos en este mundo, sin esa diferencia entre lo visible e invisible o lo natural y lo espiritual. Nacemos sin esa diferencia. Y es en la educación escolar donde nos fabrican esa distinción.

Y hoy día, con cincuenta años de iglesia, la mayoría sigue aferrado de esa enseñanza escolar y desechando lo genuino y natal. Verán ustedes que el esfuerzo del credo uniceno, es ratificar que Jesús es igual a Dios. Ese era su esfuerzo.

Fue un buen esfuerzo, digno de aplauso. Dicho sea de paso, del arrianismo va a venir todo el pensamiento que construirán la plataforma principal de los Testigos de Jehová. Jesús no es igual a Dios. Pero el asunto está que en espíritu, este credo uniceno, pese a esa dicotomía de la que te hablaba, en esencia es bueno.

Respetó la estructura del credo original, la amplificó ratificando que Jesús es igual a Dios. Más adelante hubo más concilios, unos peores que los otros. A medida que pasaban los años los concilios fueron siendo cada vez peores.

Hay uno interesante en el año 500, que se llama El Credo de Atanasio, que es atribuido también a Ambrosio de Milán y es redactado un poco después del año 500. Se vuelve a agarrar el credo apostólico que se había llamado Credo Niceno, hay otra vez una reunión de obispos, y se lo vuelve a armar. Y este es el resultado. Y nota como va deteriorándose la pureza que había en el credo apostólico, ya para el año 500.

“Todo el que quiera salvarse debe, ante todo, mantener la fe católica. El que no guardare esa fe íntegra y pura, sin duda perecerá eternamente. Y la fe católica es esta: que adoramos un solo Dios en Trinidad y Trinidad de unidad. Sin confundir las personas, sin dividir las sustancias.

Porque es una la persona del Padre, otra la del Hijo y otra la del Espíritu Santo. Más la divinidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo es toda una, e igual la gloria eterna, la majestad. Así como es el Padre, así el Hijo, así el Espíritu. Increado es el padre, increado es el Hijo, increado es el Espíritu Santo.

Incomprensible es el Padre, incomprensible es el Hijo, incomprensible es el Espíritu Santo. Eterno es el Padre, eterno es el Hijo, eterno es el Espíritu Santo, y sin embargo no son tres eternos, sino un solo eterno, como también no son tres incomprensibles, ni tres increados, sino un solo increado y un solo incomprensible.

 Asimismo, Omnipotente es el Padre, omnipotente es el Hijo, omnipotente el Espíritu Santo, y sin embargo no son tres omnipotentes, sino un solo omnipotente. Asimismo el Padre es Dios, el Hijo es Dios, el Espíritu Santo es Dios, y sin embargo no son tres dioses, sino un solo Dios.

Asimismo Señor es el Padre, Señor es el Hijo y Señor el Espíritu Santo, y sin embargo no son tres señores, sino un solo Señor, porque así como la verdad cristiana nos obliga a reconocer que cada una de las personas de por sí es Dios y Señor.

Así la Religión Católica nos prohíbe decir que hay tres dioses, o tres señores. El padre por nadie es hecho, ni creado, ni engendrado. El Hijo es solo del Padre, no hecho ni creado, sino engendrado. El Espíritu Santo es del Padre y del Hijo, no hecho, no creado, ni engendrado, sino procedente.

Hay, pues, un Padre, no tres padres, un Hijo, no tres hijos y un Espíritu Santo, no tres espíritus santos, y en esta Trinidad nadie es primero ni postrero, nadie es mayor ni menor. Sino que todas las personas son co-eternas, juntamente y co-iguales, de manera que en todo, como queda dicho, se ha de adorar la unidad en Trinidad y la Trinidad en unidad.

Por tanto, el que quiera salvarse, debe pensar así de la Trinidad. Además, es necesario que para la salvación eterna, que también crea en la encarnación de nuestro Señor Jesús, el Mesías. Porque la fe verdadera que creemos y confesamos, es que nuestro Señor Jesús, el mesías, es el Hijo de Dios, es Dios y hombre, Dios de la sustancia del Padre, engendrado antes que todos los siglos, y hombre de la sustancia de su madre, nacido en el mundo.

Perfecto Dios y perfecto hombre, subsistente de forma racional y de carne humana, igual al padre, según su divinidad, inferior al Padre según su humanidad, quien aunque sea Dios y hombre, sin embargo no es dos sino un solo Mesías.

Uno, no por conversión de la divinidad en carne, sino por la asunción de la humanidad en Dios. Uno, totalmente, no por confusión de sustancias, sino por unidad de personas. Pues como el alma racional y la carne es un solo hombre, así Dios y hombre es un solo Mesías, el que padeció por nuestra salvación, descendió a los infiernos, resucitó al tercer día, de entre los muertos, subió a los cielos, está sentado a la diestra del Padre Dios Todopoderoso, desde donde va a venir a juzgar a los vivos y a los muertos.

A cuya venida todos los hombres resucitarán con sus cuerpos, y darán cuenta de sus propias obras. Y los que hubieren obrado bien irán a vida eterna y los que hubieren obrado mal, al fuego eterno. Esta es la fe católica, y quien no la crea fielmente, no puede salvarse.”

Eso pasa, apenas, en el año 500. Este credo es la semilla del pensamiento teológico actual. Así que tenemos un Dios incomprensible. Eso va a dar lugar a que se levante el clero, porque los únicos que pueden entender a Dios, son ellos.

Los laicos no entienden nada y deben ponerse por debajo del clero, de los líderes espirituales, para que ellos que sí entienden y reciben, puedan compartir con los que no entienden lo recibido. Paulatinamente, la Iglesia Católica se establece como una potencia mundial.

Pero lo que te leí recién sigue vigente. Si tú no crees en lo que dice allí, tú no eres salvo. Y punto. No hay nada más allá. En la primera parte de este credo de Atanasio, lo que mayoritariamente se hace es ponderarse a ellos mismos. Hay una necesidad de ratificarse en el poder, ellos.

Esos son años oscuros, terriblemente oscuros. Siglo once, siglo doce, se entra en todo lo que se llama “el oscurantismo”, una época en donde literalmente, la luz de la verdad pudo brillar apenas en pequeñas llamitas casi como de cerillas y en muy pocos lugares.

Sabemos perfectamente que la verdad nunca se extinguió, pero nadie ha logrado, todavía, hacer el hilo de secuencia, para poder ver cómo se mantuvo. Porque en ese tiempo no había escrituras que circularan y tampoco había oficios como el de apóstol o el de profeta.

Todos esos fueron anulados. Había otros que han quedado hasta el día de hoy. Aparece el concepto de sacerdote, de cura, y mucho de eso se toma de los rituales paganos. De hecho, gran parte de lo que el culto hoy día es en la iglesia evangélica, fue tomado de los cultos paganos griegos y romanos.

Tener un grupo que cantaba, usar un pulpitum para predicar, cómo se levantaba la ofrenda, etc. Si leyeras como se realizaba un culto pagano, podrías encontrar similitudes impresionantes con lo que ves cada domingo donde quiera que te congregues.

Y esto no es algo que a mí se me ocurre decir o inventar porque estoy enojado con alguien, esto es historia. Tú puedes revisarlo y hay mucha información a disposición del que quiera investigarla. Una de las bondades de Internet es que se puede acceder a documentos muy serios con mínimo esfuerzo.

Más o menos, en el siglo quince, hay algo que quiero que te des cuenta ahora. Cristo se manifiesta a nosotros como luz verdadera, no solamente en Juan 1, cuando dice que la luz verdadera venía este mundo. Puedo decirte que la luz verdadera ha iluminado muchas veces a la humanidad.

¿Qué quiero decir con esto? Dice la palabra en los evangelios, que a una lámpara no se la pone debajo de la cama, sino en un lugar elevado, para que se ilumine toda la habitación. Cada cierto tiempo, cuando se produce densa oscuridad, Cristo se manifiesta como luz.

Y de repente empieza a haber una diversa cantidad de manifestaciones en distintas áreas. Por ejemplo: en el siglo quince, con auge de reyes y un poder papal impresionante, empieza a desarrollarse un espíritu aventurero en la gente.

Recodarán ustedes, viendo los mapas antiguos del mundo, que estaba el continente conocido. ¿Cuál era el continente conocido? Europa, más Asia y parte de África. Eso era el continente conocido. Y luego se miraba más allá de las costas del continente, monstruos marinos impresionantes.

Porque esa era la mentalidad de la gente, que pensaba que más allá estaban los monstruos prestos a devorárselos si se aventuraban cerca de ellos. No te olvides que la mayoría de pensadores y gente con formación de esa época, pensaba que la tierra era plana, pensaban que era el sol el que giraba alrededor de la tierra y no como es, a la inversa.

Tampoco existía, y a esto hay que aclararlo, la tecnología capaz de dilucidar estas dudas. Esto es sí y no. Y si había algo, no estaba al alcance de todos. Pero en el siglo quince, empieza a aparecer esto. Empieza a darse un auge en comunicación muy grande.

Empieza, por ejemplo, a finales del siglo quince, a constituirse la Armada, los marinos españoles y genoveses. Se estaban aventurando hacia el oeste. Antes, su objetivo era el este. Los portugueses empiezan a bajar hacia las costas de África y buscan descender más a ver hasta dónde llegaban.

España y Portugal son dos naciones muy especiales. Portugal va a estar muy asociada a la esclavitud y al tráfico de gente de África a las Américas. Pero, inicialmente, esto surge como exploración, y no con la finalidad propiamente de tráfico de personas.

Ellos comienzan a recorrer el continente. ¿Por qué? Porque en el año 1453, los turcos otomanos, toman Constantinopla. Y el gran problema de tomar Constantinopla, que es una ciudad de paso, era que ya no había el libre acceso a los productos exóticos.

¿Qué productos exóticos? La canela, el clavo de olor, la hora de laurel, en suma; las especies. Entonces, para 1492, seguimos en el siglo quince, aparece Cristóbal Colón y descubre lo que en ese momento se conoce como “Las Indias”, aunque hoy todos sabemos que en realidad había llegado a las Américas.

Para 1522, Hernando de Magallanes completa toda la exploración hacia el oeste, y son las primeras naves las que, literalmente, navegan alrededor del mundo. Vasco da Gama, en 1457, siglo quince, rodea el Cabo de Buena Esperanza y navega cruzando el Océano Índico, hasta el sudoeste de la India.

O sea que los mercaderes portugueses y españoles continúan avanzando hacia el oriente en 1517 y llegan en ese mismo año, el 1517, el año que Lutero clava las noventa y cinco tesis en la Catedral de la Universidad de Witenberg.

El mismo año llegan a China; qué interesante. Quiero que empieces a fijarte en algo. Míralo desde el Espíritu. La reforma de Lutero, es parte de lo que estaba pasando en la tecnología. Unos cuarenta años antes de él, Gutenberg inventa la imprenta. El primer mecanismo gráfico con metal, ya que hasta antes se hacía con madera.

Lutero no hubiera podido tener esa facilidad para dar a conocer sus principios, sus enseñanzas, si no hubiera utilizado la imprenta. En rigor, siendo honestos con la historia, el que enciende la reforma, es un hombre de apellido ganso. ¿Ganso? John Huss. Huss es ganso.

Él muere en el siglo quince, en la hoguera, en la frontera entre Suiza y Alemania, en Constance. Muere por hereje. Este hombre es el que enciende la luz y trae la manifestación de Cristo. Quiero que entiendas lo que estoy diciendo. Él trae la manifestación de Cristo.

Cristo no se manifiesta simplemente porque él decide. Hay un acuerdo entre cielos y tierra para que él se manifieste. Si tú observas Hechos 2, la gente estuvo diez días atrayendo al cielo. John Huss es quemado por su fe. Y lo más tremendo es que al ser quemado, él dice “Oh Dios, ustedes están asando a un ganso, pero en cien años vendrá un cisne que no podrán asar”.

Y en el escudo de Lutero, está un cisne. Él fue un profeta. La palabra profética más fuerte que un profeta puede dar, es muriendo. Cuando Esteban muere, él abre la puerta para que Saulo se convierta. Entiende que a los pies de ese joven Saulo, estaba la ropa de todos los que estaban apedreando a Esteban.

Estamos a las puertas de una tremenda manifestación de Cristo, y te digo por qué. En los últimos tres años han muerto más cristianos por defender su fe que en los veinte años anteriores. Los cristianos están siendo decapitados como ovejas.

Son profetas que están abriendo la puerta de una manifestación de Cristo que va a traer la reforma. Quiero que entiendas bien eso; hay un acuerdo. Por favor, mira más allá de tus narices nacionales o regionales. Mira el mundo, mira las naciones, mira los cielos, ¿Qué está pasando?

Los islámicos y los extremistas, son el extraño ejército que está usando Dios mismo, para que venga una manifestación de Cristo sin precedentes a nuestra generación. Sólo revisa las cifras de los que están muriendo cada mes en Siria, en Libia, en Afganistán.

Las cifras actuales: tres de cada diez cristianos, están siendo asesinados. Tres de diez. ¡Treinta por ciento! Se están igualando las cifras de las persecuciones de los césares. No parece, pero es así. Entonces, cuando investigamos eso y descubrimos que están muriendo tantos cristianos, le preguntamos al Señor qué está pasando.

¡Pro es que el diablo, hermano! ¡Un momento! Aquí el diablo está al margen, esto es otra cosa. Allí es donde los apóstoles y profetas deben mirar. Y procurar con diligencia mirar qué está pasando. John Huss es quemado, y exactamente noventa y siete años después, aparece Lutero.

En la heráldica del escudo de Lutero, la figura del cisne, un cisne que no pudieron asar. Para cuando Lutero formula la reforma, hay tecnología, hay exploración, hay expansión económica. Lutero desautoriza a los Papas, y dice: ellos nada son.

Y empieza a caerse la estructura. Tal es así que hoy día, los historiadores, ven como determinante este detalle: que gracias a la reforma de Lutero, Calvino y todos los otros, es que se establecen los estados democráticamente, porque literalmente termina el período feudal.

Hacer una lectura profética de la reforma, es muy interesante. Todo lo que pasó en el mundo enero en ese siglo, en el siglo dieciséis, coincidió. Si Lutero hubiera aparecido cien años antes, sin la imprenta, sin la expansión, sin la exploración, no hubiera podido tener el impacto que tuvo.

A eso es a lo que nosotros le llamamos las manifestaciones de Cristo, ¿Entiendes? Cuando la luz se levanta, alumbra. A los que son hijos, les trae revelación de Dios. A los que no conocen a Dios, les trae desarrollo, inteligencia y tecnología.

¿Por qué? Porque toda dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces. O sea: es de Él que nace la tecnología. ¡No es pese a él,  como algunos predican! ¿Cómo se les ocurre? ¿De qué Dios me están hablando?

Algunos estudios muy serios llevados a cabo por hombres especialistas en estos temas desde el ángulo cristiano, han llegado a la conclusión que la esclavitud en América prácticamente comienza con la llegada de Colón. En las carabelas de Colón viajaron negros africanos en calidad de esclavos. No sabe cuántos porque estaban considerados infrahumanos, así que no figuraban en ninguna nómina.

Claro que con Cristóbal, también llegaron sacerdotes. Y quiero recordarte aquí que Lutero, en esencia, era un sacerdote. Él era un monje. Renuncia a la Iglesia Católica en algún momento, o lo expulsan, como sea. En el fondo, sabemos que él no quería dejar la iglesia católica. Lutero.

Lo que él quería hacer, era cambiarla. Más que querer abrirse de ella, fue empujado a hacer eso. Cuando él cuestiona las indulgencias, cuando cuestiona las bulas, cuando empieza a cuestionar la autoridad papal, ahí es donde le dan el empujón para que se salga.

Pero él, en el fondo, reconocía que la iglesia católica era un instrumento de Dios. Esto te lo cuento para que te des cuenta que pese a todo, en Lutero todavía no estaba la luz completa. De hecho, en la reforma de Lutero hay cosas buenas y hay cosas malas.

Dentro de no mucho tiempo vamos a cumplir quinientos años de la reforma. Es en esa dese4speración de pérdida de autoridad de la iglesia católica, que es puesto este Papa argentino. Que contra todo principio de regulación papal, se convierte en el primer jesuita que en toda la historia se sienta en el trono de Pedro, según sus creencias vaticanas.

Lo que casi nadie sabe, es que dentro de la orden jesuita, está prohibido que sus componentes tomen posesión de esa clase de niveles jerárquicos. Entonces la pregunta que surge, es: ¿Por qué lo ponen a él? En esencia, porque Argentina en el símbolo tribal es Rubén, y Rubén era el primogénito, el hermano mayor.

Y porque en el plano espiritual, a los argentinos se les suele hacer caso. Hay una cuestión implícita de autoridad allí. Debo decirte que los profetas no están solamente de este lado, del nuestro. También los hay del otro lado y ellos saben leer con suma claridad lo que se está restaurando. Ese es un diseño tan importante que hoy día lo está usando la Iglesia Católica, según su conveniencia e interpretación, claro.

Vuelvo a una escena que les dije. Diez personas. ¿Con quién hago alianza? Si eres listo, vas a buscar al primogénito, porque en ausencia de la presencia cierta del Padre, el primogénito toma su lugar. Por eso, las alianzas que debemos tener como iglesia, tienen que tener un sentido de inteligencia tremendo.

Lo profético no es para lucimiento de una conferencia, es para entender cómo debemos movernos y qué es lo que está pasando. Volviendo a la conquista, tengo que decirte que entre los curitas esos que llegan acompañando a los conquistadores, algunos de ellos eran de verdad creyentes.

¿Creyentes con sotana? ¡Sí! ¿Sabes por qué? Porque los pensamientos de Lutero pegaron muy, pero muy fuerte. Provocaron una explosión. Entiende esto a nivel geográfico: toda Europa, es del tamaño de Argentina. Lo que Lutero escribía en Alemania, a los dos días estaba en España, en Austria, en Suecia

Fíjate que sus manuscritos, todo lo que él escribía, se metían en toneles de vino, donde la mitad de tonel estaba lleno de vino y la otra mitad estaba seco, y ahí se metían los escritos. Y eso circulaba y ¿Dónde crees que se metían? En el lugar en donde más vino consumen: los conventos, los monasterios.

Vaciaban el vino, abrían el fondo y allí estaban los documentos de Lutero, y los leían los sacerdotes, cuidándose de que no se enterara el abad principal. Lutero empieza a sacar a las monjas de claustro, clandestinamente. Por ejemplo, a la que es su esposa, la saca en un  tonel de vino, una noche, escondida, porque las monjas de claustro no podían salir.

Y no era ningún chiste, esto. Era un asunto donde te jugabas la vida, porque el Papa tenía ojos en todas partes, y al que descubrían en esto primeramente lo encarcelaban, y luego lo desaparecían de manera misteriosa. O lo ejecutaban públicamente.

¿Y qué hace Lutero? Empieza a rescatar a los curitas y las monjas de sus claustros y a sacarlos clandestinamente de los conventos y monasterios. Se consigue un castillo abandonado, allí levanta su fortaleza y hasta monta una escuela donde luego aprenderán los refugiados que empiezan a llegar de muchos lugares. Ex monjas, ex curas, llegaban y dejaban sus prendas en la entrada y ahí mismo salían a predicar a Cristo.

Fue impresionante lo que pasó, fue muy fuerte. Si pudiéramos verlo, este hombre era un guerrero en el espíritu impresionante. Hacía guerras espirituales tenaces. Si se peleaba con el diablo cuerpo a cuerpo. Lo describe puntillosamente a eso en uno de sus escritos.

No era algo romántico, era guerra pura. No se parecía en nada a lo que hoy son los luteranos. ¡Para nada! Era un hombre puro fuego. Sus seguidores iban a llevar la reforma hasta la India. No fue poca cosa. Entonces, muchos de los curas que llegaban a América, comprobaban algo que era bueno para ellos: que el Papa estaba lejos.

Los primeros en defender a los esclavos, fueron los sacerdotes. Bartolomé de las Casas, por ejemplo, en la parte del Perú, y todo lo que era la mita, los obrajes, donde los hacían trabajar las veinticuatro horas. Fue un cura el que dijo que eso no era humano y que no podía permitirlo.

Mandó cartas al rey a otras autoridades hasta que consiguió que ellos tuvieran tiempos de descanso y buena alimentación. Pensar que ellos eran católicos o evangélicos, en ese tiempo era inapropiado, porque no había una forma establecida.

Estudiando la reforma de Lutero, salta a la vista que no puede haber reforma sin dos cosas: comunicación y vigor espiritual. Fuerza. Si estás de acuerdo con lo que digo pero no se lo recomiendas a nadie que esté buscando algo genuino, ¿Te crees que vamos a llegar muy lejos?

Sólo hazles una pregunta: ¿Qué puede haber en este tiempo más importante que volver al diseño original de Dios? ¿Qué agenda, qué programa, qué actividad eclesiástica grupal puede tener más importancia que eso?

Debo decirte que hoy día hay un notorio malestar en la gente en general, apuntando a un solo pensamiento: está cansada de la iglesia. Mucha cosas se han convertido en simples sacaderos de plata y todo parecería ser lo mismo.

La gente está aburrida e indignada de ver cómo se cubren los pecados, del doble discurso, del sistema de murmuración que prevalece por sobre la transparencia y la frontalidad íntegra. Los jóvenes están dejando las iglesias, ¿Sabes por qué? Porque ven hipocresía, favoritismos y fraude, demasiado fraude.

Hoy día más que nunca se están abriendo las iglesias en las casas. Personalmente no sé si esa puede ser una solución, porque también me ha tocado ver a muchas que luego de un tiempo se convierten en más de lo mismo. No es el liderazgo solamente, ni siquiera es la gente: es el sistema.

La gente lee y escucha de todo y luego decide. Hoy ya nadie puede controlar lo que la gente de su iglesia ve, escucha o lee. Es cierto que hay casos donde eso es peligroso y puede ser muy malo, pero hay otros muchos casos en donde eso ha salvado a muchos de irse al precipicio junto con guías ciegos.

Me pregunto hasta cuándo vamos a seguir como si nada sucediera mientras estamos pasando por una crisis horrible. Dios está juzgando muy en serio a la iglesia y una gran mayoría de hermanos que concurren a ellas no se han dado cuenta, todavía.

El primer paso de una reforma, y te lo digo por experiencia profesional, es la comunicación. Dios está obrando, se está moviendo, y es el tiempo justo para empezar a hacer cosas que hace mucho tiempo debieron haberse hecho.

El segundo punto valioso es el vigor. Tú necesitas ser persistente. Este tiene que ser nuestro tema por años. Tú no puedes pensar que porque escuchaste a cuatro hermanos hablando de lo mismo y guardaste sus mensajes y sus trabajos en formato libro ya formas parte de la reforma.

¿Qué reformó Lutero? Podría yo resumir la reforma de Lutero, en tres puntos esenciales. En primer lugar, recupera el papel de la Biblia. Y me refiero a papel como rol, no como material físico. La biblia como instrumento de Dios para comunicar su voluntad al hombre.

Se ve como algo pequeño, pero tienen que darse cuenta que la iglesia está saliendo del oscurantismo. Antes jamás había tenido una Biblia en su mano. A la misa, el sacerdote la celebraba en idioma latín y colocándose de espaldas a la gente.

Entonces tú te preguntas: ¿Y cuánta gente hablaba latín? ¡El clero hablaba latín! Y la gente, muchos de ellos fieles, consecuentes, sinceros, iba a misa. ¿Y entendía algo? ¡No entendía nada! ¿Y qué veían sus ojos? ¡La espalda de un hombre que decía cuidarlo!

Esa imagen muestra cabalmente cuál era la realidad espiritual de ese momento. Entonces Lutero agarra y dice: “Hermanos, la Biblia nos comunica la voluntad de Dios”. Y es muy llamativo, porque el primer libro que Gutenberg había impreso con su nuevo invento, había sido la Biblia, en alemán.

Y después empiezan a salir las Biblias. Y claro, una Biblia en latín era una cosa reservada para los sacerdotes, peo una Biblia en alemán era otra cosa, estaba al alcance de alguien común. Es como si te dijera una Biblia en español.

La Biblia en español, la famosa Biblia del oso, en parte se va a escribir en Suiza, en parte se va a escribir en España. Con aquellos dos, Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera. Todos estos eran hombres que tenían que escapar por sus vidas, y que se dan el tremendo trabajo de hacer una traducción de la Biblia, ¡Imagínalo!

¿Conoces lo que es una concordancia, verdad? Para cada palabra de la Biblia hay un detalle de todos los capítulos y versículos donde esa palabra está. Ahora están las electrónicas en internet, pero la Strong fue pionera y líder. ¿Sabes cuánto tardó un hombre en construir una concordancia? Quince años.

¿Sabes lo que era Buscar eso? En el principio creo Dios. En el principio, principio, principio. Llegó hasta Apocalipsis. Vuelta a Génesis 1. Creó, creó, creó. ¡Terrible! ¡Esos son trabajos hormiga! ¿Qué tenía esta gente? Vigor. Quince años.

Hoy día escribimos la palabra, hacemos enter y al instante tenemos todos los versículos dónde está esa palabra. Traducir la Biblia al español, la Biblia del oso. ¡Pero tiene errores! Sí, muchísimos, pero era un primer esfuerzo para que la Biblia vuelva a la gente.

La segunda cosa que recupera Lutero, y la más famosa, es la salvación por fe. Eso lo saben todos, para nosotros hoy eso es de lo más simple. Pero cuando él no sabía cómo averiguarlo y hasta encontrar el salmo que finalmente lo llevó al libro del profeta Habacuc, las cosas fueron bien diferentes.

Y la tercera cosa que Lutero reforma, es el Cristo centrismo. ¿Y qué es esto? Lo que pone a Cristo como el eje de todo. Le devuelve a Cristo su papel, su rol. Hay cuatro expresiones que utiliza Lutero. Él dice: sola fidéi, sola grazzia, sola scriptura, solo Cristos.

¿Qué significa eso? Sólo fe. Es la fe lo único que Dios necesita para salvarte. No obras, no indulgencias, no pagos. No pagos. “¡Hermana, si usted quiere que su esposo sea salvo, va a tener que hacer un pacto con el Señor. Comience por traerle una buena ofrenda!” ¿Ah, sí? Ya Lutero lo resolvió eso en el 1500.

Dios es fiel, Dios es bueno, él es nuestro Dios, somos su pueblo. Él pone en auge la palabra justificados, Romanos 5:1. Justificado. Sólo gracia. Siguiendo las enseñanzas de Pablo, podríamos decir que Lutero era bastante paulino, él consideraba que el ser humano es injusto, imperfecto e incapaz de salvarse por sí mismo.

No hay manera que tú por tus esfuerzos, te salves. Entones, tiene que intervenir la gracia de Dios, definitivamente. Lutero pasa de tener un juez, a tener un Padre. Él lo expresa así. Él dice, un día, en uno de sus escritos: ¡Qué alegría fue descubrir que estoy frente a mi Padre y no frente a un juez!

Es u  cambio de mentalidad absoluto, ¿Verdad? Luego viene sola scriptura, y eso tiene que ver con la devolución de la palabra. Significa solo scriptura. Él no logra hacer comentarios de toda la Biblia. Hace comentarios de Génesis, de Salmos, de Hebreos, de Romanos y de Gálatas.

En muchos sermones, en muchas conferencias, utiliza el Nuevo Testamento de Erasmo, que era el Nuevo Testamente griego más famoso, pero no el más preciso. Entonces hay errores, es cierto, pero son errores cometidos porque esto era muy nuevo, muy inicial.

Y por último, está la cristología, el cristo centrismo. O sea: es Cristo el centro de todo lo que nosotros somos, no hay nada más. Ahora bien; en medio de todo, Lutero siguió celebrando misas hasta que murió; siguió bautizando infantes, es decir que él no logró ver todo.

Y esto tiene que ser necesariamente un poco crítico, porque más o menos en el lapso que vive Lutero, Dios levanta otras personas. Unos años después, nace Calvino, por ejemplo. Él no era alemán, pero este hombre termina siendo un erudito impresionante.

Este hombre es el primero en escribir Institución Cristiana, que en ese momento era un libro de bolsillo, aunque hoy es un mamotreto de gran tamaño. Y ahí resume un poco lo que era el pensamiento cristiano, o lo que debería ser en ese momento.

Lutero y Calvino no coincidieron en la mayoría de los puntos. Sí coincidieron en estas cuatro cosas que dije. Tanto uno como el otro estaban de acuerdo en las cuatro cosas que mencioné y en los tres puntos que se reformaron. Pero había otros puntos en los que no lograron coincidir.

De hecho, la mayoría de nosotros hoy está más que convencido que, si aquellos reformadores se hubieran puesto de acuerdo, todos podríamos haber ido más lejos. Pero no logró darse este proceso. Y un dato interesante para que ustedes se den cuenta que esto no quedó en Teología, es que Calvino llegó a ser gobernador de Ginebra.

Él fue la máxima autoridad de Ginebra por espacio de más de veinte años. Ginebra se convirtió en una ciudad noventa y nueve, punto, noventa y nueve, llena de cristianos. Estaban prohibidas las cantinas y los bares, los prostíbulos y una gran cantidad de cosas similares.

Entonces, ellos nunca vieron que la religión fuera algo que debería quedarse en los templos. Quiero que entiendas, ellos siempre llegaron más lejos. Su objetivo, era la educación. De los tres. Su objetivo era formar ciudades con principios de Dios.

Nosotros pensamos que cuando alguno de nosotros hoy habla de transformación, está hablando de algo nuevo, pero por favor, ya lo vieron los reformadores en el siglo dieciséis. ¡Y lo hicieron! Hubo unos avances impresionantes en Zúrich. Y Ginebra, les digo, por espacio de veinte años, literalmente fue un lugar muy especial, tanto que no llama la atención que todavía ambas ciudades sean base de tremendas organizaciones mundiales.

Eso sucede porque ese terreno se limpió muchísimo. Los cristianos maduros que han estado en Suiza, esencialmente en Ginebra, aseguran que no más llegar y darse cuenta que se respira un aire muy distinto al que se respira en cualquiera de nuestras ciudades.

Ellos miraban las ciudades, como objetos de conversión. Ellos entendieron algo que hoy día, a la iglesia le está costando entender: Jesús nos manda a discipular etnos. Así dice en los originales: Id y haced discípulos a todos los etnos. Es el equivalente a naciones, pueblos.

Debemos acostumbrarnos a pensar cómo piensan los profetas. Evangelizar una ciudad, no es ir a tocar una puerta para ofrecer un librito con las cuatro leyes espirituales. Evangelizar tiene que ver con el hecho de hablar a la ciudad desde las alturas, y declarar la ciencia y el conocimiento de Dios sobre la gente.

No tiene que ver con ir a tocar timbres ni golpear puertas. Si quieres y puedes hacerlo, hazlo, porque es bueno y suma. Pero de lo que estoy hablando aquí, es de lo que dice Efesios 3, de que nosotros podamos movernos en la dimensiones, en las alturas, y desde ahí hablar la sabiduría de Dios, a los principados y las potestades.

No entendemos que los profetas ya han pasado el símbolo hace mucho tiempo. Y si no lo hicieron, deberían haberlo hecho.

Ahora bien; ¿Qué aspectos positivos tenemos de la reforma de Lutero? Entre muchas importantes, el descubrir el corazón del evangelio. ¿Cuál es? La justificación por la fe. Él habla tanto acerca de evangelizar, que de allí aparece el término “evangélico”.

Es de allí que viene. Por causa del excesivo énfasis que él hacía de predicar el evangelio. Ahí empieza todo. Primero, protestantes, porque protestaron. Hoy ya ese título no tiene nada que ver con la iglesia actual, porque esta iglesia jamás protesta por nada. Es como si todo lo que se le dice y se le hace por parte de los gobiernos terrenales, estaría correcto.

La mejor prueba de esto, (Al menos en mi país), la tenemos en las vísperas de las elecciones presidenciales. Allí los distintos candidatos suelen pedirle prestado a los pastores los púlpitos de sus iglesias. Y allá van, a lo mejor un domingo, sacándole tiempo a la palabra de Dios para compartir la suya, que en la mayor parte de los casos, es mentirosa e interesada.

Entones, como ya no calificábamos para protestar nada, nos endilgan el rótulo de evangélicos, por causa del énfasis que hacían del evangelio, del evangelismo. Lutero abre la Biblia a todos. Él dice que la interpretación de la Biblia es libre.

¿Qué decía antes la iglesia católica? Que solamente ellos podían interpretar la Escritura. Descubren la doctrina del sacerdocio universal. Esto es en parte, quiero ser crítico con esto. Lutero y los reformadores, van a llegar a esta verdad: todos somos sacerdotes del Dios Altísimo.

¡Gran noticia! ¿Y dónde no logran dar el paso? Dicen: eres sacerdote, pero en tu casa. ¡Aquí solo pueden subir, los sacerdotes de los sacerdotes! ¿Notan la diferencia? O sea: todos somos sacerdotes, pero no todos podemos presidir.

No logra romper con el paradigma Clero-Laico. No logran romper. Entonces, sí eres sacerdote. No necesitas que yo vaya a orarte. Pero cuando hay que bautizar, ¡Ah, no! ¡A eso sólo lo puede hacer un pastor! A eso, no lograron verlo.

Esta reforma debería volver al formato original y abandonar tradiciones. ¿Quién dice Dios que puede bautizar? ¡Todos! ¿Cómo que todos? ¿No tiene que ser un pastor? ¿De dónde sacaron eso? ¿Era pastor Juan el Bautista? ¿Felipe era pastor? Abandonaron la ley para seguir la tradición. ¡Jesús rompió eso!

En lo profundo, más allá de lo tradicional, lo que no se logra romper es con el oficio del viejo cura. Más catolicismo incorporado a la iglesia evangélica. Porque date cuenta que, lo que antes hacía el cura, ahora lo hace el pastor. Ese paradigma, no se logró romper.

Dio un importante empuje a la adoración. Si ustedes quieren, Lutero es uno de los más antiguos exponentes de la himnología.  Lutero compuso muchísimos himnos. Se opone a la autoridad del papado y a las supersticiones de la iglesia.

Es muy interesante que la mayoría de los sacerdotes del siglo catorce y quince, ni siquiera sabían leer. Claro, aquí es donde tú te preguntas cómo hacían para dar la misa. Simple: se inventaban palabras. Cómo nadie entendía el latín, nadie les entendía.

Y no te creas que te lo estoy diciendo en broma, aunque lo parezca. Lutero relata el nivel de ignorancia que había. Por eso él abre una escuela para niños y también para adultos. Para enseñarles a leer. Y ahí es donde llegan sacerdotes a aprender a leer.

Por eso habla de superstición. Había mucha superstición. Entonces, imagínate para una mente que salía de todo ese contexto animista, pagano, ¿Sabes lo que era para ellos la hostia y la copa? Era todo un misticismo tremendo. ¡Beber a Dios!

Eran asuntos muy fuertes. Ese, por ejemplo, fue un tema que nunca lograron armonizar los reformadores. Algunos de ellos pensaban que el pan y el vino, literalmente se convertían en la sangre y el cuerpo de Jesucristo.

Y otros decían que era un símbolo. Esta discrepancia, hasta el día de hoy persiste. Hay una verdad que no podemos ni debemos minimizar. Lutero fue un buen siervo de Dios, sin dudas. Porque sin su iniciativa, jamás se hubiera producido una reforma. Un hombre muy valiente.

¿Qué aspectos negativos tenemos? Que desarrolla una eclesiología centralizada. O sea: no logra romper la estructura clerical. Ya te expliqué anteriormente, esto. Otro tema delicado es que se inclinó mucho hacia los ricos y poderosos, y se aleja bastante de los pobres. Además, era un poco antisemita.

Sí, él era muy duro con los judíos. Como no se querían convertir, los trataba muy duro. En el proceso de estos reformadores, hay algo que se despierta, para ser precisos, y hoy día lo podemos entender, y es que se despierta el espíritu de la profecía.

O sea: empiezan a hablar de esta manera: Así dice el Señor. Eso se había perdido por espacio de más de diez siglos. Pero, ese “así dice el Señor”, empieza a apoyarse más en: “así dice la Biblia”. Ellos le dan un peso tremendo a la Escritura, como ya te lo mencioné anteriormente.

Ellos devuelven considerablemente el valor de la Escritura. Y eso es bueno, pero también sabemos que no es suficiente. Porque dependiendo de la traducción que tú utilices, puede que hasta encuentres errores. Es posible eso, sí.

Hay gente que utilizando la versión interlineal de Francisco La Cueva ha entrado en verdaderas crisis, cuando en un texto de Hebreos, esta versión de La Cueva dice “sí” y en el mismo texto la Reina Valera dice “no”. ¿Cómo era eso? Muy claro. En la interlineal y en el griego original decía “sí” y en la Reina Valera decía “no”.

Amo la Biblia, ella es mi compañera diaria casi en mayor medida que persona alguna en la tierra. Por eso digo estas cosas con altísimo cuidado. Necesitamos revisiones bíblicas ejecutadas por personas llenas del Espíritu Santo de Dios y no del espíritu de Grecia.

El problema más grave que hay con los eruditos que han realizado la mayoría de las revisiones, es que tienen una mente griega terrible. Está claro que cuando tú lees la Biblia, en el lenguaje original, vas a encontrarte con que tenemos un problema: hay una cantidad considerable de palabras que no las tenemos en el idioma español.

Y quieras o no, para eso, tú necesitas buscar una palabra que se acerque. Y es ahí donde podemos acercarnos de verdad, o alejarnos. ¿Por qué? ¿Cuántos de la iglesia conocen griego, o hebreo o arameo? Muy pocos, ¿Verdad? Entonces dependemos de traducciones.

Yo sé que Dios utiliza todo lo que se mueve para sus fines. De hecho, llegado el caso que sea necesario, puede usar hasta el diablo, pero: ¿Hasta qué punto nosotros podemos considerar la infalibilidad de la traducción? No digo de la Biblia, que sí es infalible; digo la traducción.

Eso te enseña a ser un poco desconfiado en esto del estudio de la palabra. Por ahí te encuentras con que la versión clásica, que es la que yo mayoritariamente uso y más me gusta, tiene una palabra que no me cierra, ahí mismo tengo que ir a los originales, porque no puedo correr el riesgo de interpretar algo torcido y torcerlos a todos ustedes por no tener precaución y fijarme.

Pero aún hay originales y originales. Los manuscritos que han aparecido y que han dado origen a lo que conocemos han sido una enorme bendición, pero sabemos que hay manuscritos guardados que son mucho más antiguos que estos, todavía.

Sería bueno estar orando para que aparezcan los manuscritos del primer siglo. Porque ya para el año 90 circulaban muchos manuscritos de lo que hoy llamamos la escritura. Se han encontrado manuscritos muy impresionantes del evangelio de Mateo en arameo.

Y todavía hay una discusión si el primer evangelio de Mateo fue escrito en hebreo o en arameo. Hay alguna Biblia dando vueltas por allí, una traducción fue tomada exclusivamente del arameo. Aunque hay que decir que el Antiguo testamento fue escrito en ambos idiomas, hebreo y arameo.

Lo que sí sabemos, es que tienen que salir a luz versiones más puras de la palabra. Necesitamos eso. Claro que han aparecido versiones muy interesantes, tal el caso de la Biblia textual. Es muy interesante la Biblia Textual, pero es una Biblia que muy difícilmente sea adoptada por la iglesia evangélica tradicional. ¿Por qué? Porque rompe muchas tradiciones.

Literalmente en esta versión, te cortan todos los pasajes que no están en los originales, te los tiran a un lado. A mí me parece muy sano. Porque si algo fue añadido, que bueno me resultará que me digan que eso fue añadido.

Por ejemplo, ese famoso pasaje que dice que este género no sale sino con oración y ayuno, ha sido uno de los más polémicos. Porque por un lado Jesús les dice a sus discípulos que vayan, que Él les da autoridad sobre toda enfermedad, sobre toda obra del mal del enemigo, y cuando ellos vuelven él les dice: ¡Ah, no! ¡Pero este no sale sino con ayuno y oración!

¿No te parece una contradicción extraña? Pues ahí está la explicación: este pasaje fue añadido con mucha posterioridad. En el original más antiguo que tenemos hasta hoy, no está ese pasaje. Pero; ¿Cuánta teología se ha hecho en base a eso?

¡Ah! ¿Van a hacer liberación? ¡Entonces ya mismo empezamos con ayuno y oración! Entonces tú dices esto y salen tres o cuatro a decirte que estás equivocado, que el ayuno y la oración para un trabajo de liberación, es muy importante. ¡Nunca dije lo contrario! Lo único que dije es que ese pasaje en los originales no está.

Yo no estoy diciendo si es importante o no; estoy diciendo que no está, que fue añadido después. Te quedan mirando como diciéndote que igualmente no están de acuerdo con lo que estás diciendo. ¡Estoy enseñando Biblia! Pero ellos prefieren quedarse con la tradición.

La tradición es que cuando era pequeño, a mí me enseñaron esto. Yo mismo enseñé esto en el grupo de jóvenes, luego en la escuela dominical y finalmente desde el púlpito, y no voy a cambiarlo ahora. ¡No lo cambies! Pero te recuerdo que uno tiene que tener fidelidad a la palabra y al Espíritu, no a la tradición.

Pero quiero que entiendas que esto es difícil, aún hoy. Por eso estoy diciendo que necesitamos que aparezcan versiones cada vez más puras. La Biblia Textual, te repito que es muy buen material, pero ¿Tú sabes que no tiene presupuesto? Esa Biblia no está saliendo al público, porque no hay plata.

Todos le ponen su dinero a la Reina Valera. ¡Hasta los masones! ¿Y por qué crees que lo hacen? No te puedo responder, ahí te lo dejo. Ponlo en oración y quizás Dios te lo muestre. Yo no tengo hoy su permiso para hacerlo.

De hecho, la imprenta más importante que sacaba la Biblia Textual, estaba en Venezuela. Te imaginas que no estamos hablando de una Editorial demasiado rica, ¿Verdad? Los reformadores no logran romper todo lo que había que romper.

Y quizás no lo vieron, quiero que seamos comprensivos con esto. Yo no creo que se hayan comprometido. No quiero pensar que por compromisos no confrontaron. Porque fueron muy valientes. Yo creo que más fue un punto ciego, sencillamente no lo vieron.

Es honesto decir que, aún antes de Lutero, hubo gente que buscó a Dios. Hay documentos, oraciones. Hay testimonios como el de Madame Guyón, muy interesante. Una mujer que vive antes de Lutero y antes de John Huss, que tenía una vida y una comunión con el Señor impresionante.

¡Pero es que era católica, hermano! Sí, pero quiero que me entiendas que en esa época, todo era católico. Todo. Los reyes eran católicos, todo era católico. Entonces, no es muy justo decir que eran católicos, porque en realidad su pensamiento no iba muy de acuerdo con lo que la iglesia católica pensaba.

A madame Guyón, casi la queman por hereje. ¿Por qué? Porque ella tenía experiencias místicas con Cristo. Se iba con el Señor a pasear. Ha habido durante toda la historia de la iglesia, gente que ha guardado el fuego del Espíritu. Nos quedamos con los íconos más importantes, pero había más gente.

 

 

 

 

 

 

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La Incertidumbre de lo Desconocido

Muchas veces me he preguntado cómo debemos llamar, rotular o describir al suceso que, comenzando en los ámbitos espirituales, concluye en los naturales, y que es la simple acción de parte de Dios de traer vino nuevo, revelación, unción fresca. Para mi gusto mitad creyente y mitad antiguo periodista, su título sería: Transición. Ya hemos mencionado muchas veces esta palabra. Creo que es tiempo de examinarla con mayor profundidad.

Vivimos en una sociedad que está cambiando muy rápidamente en toda la tierra. La sociedad política, los gobiernos, la economía global ha sufrido cambios. En realidad, hemos visto cambios por todas partes hacia donde miremos. Y cuando hay mucho cambio en la sociedad, se pierde la valorización de incidentes individuales.

Es muy fácil olvidar la importancia de un hecho, cuando éste es superado por otro de manera inmediata. La informática y la  telefonía celular son, de alguna manera, el modelo más palpable de lo que digo. No terminas de aprender a operar con un sistema o aplicación y ya es obsoleta, ha sido reemplazada por una nueva con mayores posibilidades.

Es como si eso se convirtiera en un espíritu y todo el mundo quiere superar el hoy con el mañana. Y eso, de hecho, sin darle mayor importancia a lo que aconteció hoy. Ojo porque es un espíritu. Estará bueno en Rocky o Rambo, pero no en Congresos, conferencias, clínicas o seminarios cristianos.

Es un espíritu que te dice: vamos a mejorar ahora con el mañana. Hay cambios en gobiernos, cambios en la economía, cambios en poderes, en naciones, grandes cambios en el mundo natural. Así es que, como el mundo natural y el mundo espiritual son un paralelo, podemos esperar entonces grandes cambios en el mundo espiritual.

Y es por eso que nos sentimos como nos sentimos, porque están aconteciendo cambios. Dios está removiendo todo lo que es fariseo, está destruyendo todo lo que es política religiosa, estructuras que no son de Él y cambiando, incluso, generaciones de líderes obsoletos por otros alineados con nuevos moveres.

Es notorio que en los últimos años, los epicentros de las oraciones de los santos tuvieron alta calidad de respuesta. Hemos visto caer sistemas que parecían omnipotentes y derrumbarse muros que parecían eternos. Y todo por una oración sistemática, precisa y puntual, sin palabrerío religioso innecesario.

Es indiscutible que las naciones más poderosas han debido mutar en cuanto a sus hipótesis de conflictos. Enemigos antiguos han desaparecido y, por contrapartida, han urgido nuevos. Cambios. Es como estar viviendo lo que yo estimo que estamos viviendo: un período de transición. Cambiando de lo viejo a lo nuevo. ¿Tiempo? Sólo Dios lo sabe.

De manera que, por causa de todas estas cosas, la iglesia se encuentra en un estado de parto. Todo estado de parto, conlleva dolor. Poco o mucho, sigue siendo un tiempo de dolencias personales. Cambian las anatomías de los cuerpos y sus metabolismos cuando una mujer está en estado de parto.

El cuerpo completo de la mujer es afectado por muchos cambios en su tiempo de estado. Las hormonas parecen volverse locas. Por momentos la mujer ríe alegremente y al instante siguiente parecería querer asesinar a alguien. Su tamaño corporal cambia, su cuerpo es estrechado. Comienzan a crecer partes que antes no eran tan grandes y a achicarse otras que eran mayores. Estoy hablando del cuerpo de Cristo, no del de tu esposa.

Las emociones se vuelven locas; se llora, se ríe. Los gustos comienzan a cambiar en el cuerpo que está por dar a luz. Repito: estoy hablando de la iglesia, no de tu mujer. Hay cambios químicos. Y luego comienzan los verdaderos dolores de parto. Comienzan las contracciones. Comienzan, y van incrementando.

De hecho, te estoy ilustrando con ejemplos naturales, lo que ocurre en los ámbitos espirituales. Si puedes entender lo que sucede con una mujer preñada en lo natural, vas a poder entender también lo que está sucediendo hoy, ahora, en este tiempo con la iglesia.

Fíjate: tú puedes ir a todas esas clases especiales que dictan para las que van a dar a luz, y están muy buenas. Pero eso sólo va a eliminar el temor. Al dolor no lo va a eliminar nada ni nadie. ¡Tiene que doler! ¡Es bíblico que duela! Yo puedo revelarte con estas clases algo que te quitará el temor a lo que viene, pero al dolor no te lo puedo evitar. ¡Va a dolerte!

Y así continúa la situación hasta que el fruto y la madre se unen en un momento de transición. Delicado y muy doloroso, al mismo tiempo. Y siempre involucra riesgo, porque se puede perder el fruto y se puede perder la madre. Momento de confusión y de gran transición.

Esto significa que Dios está por dar a luz algo. Tanto en lo personal, en tu vida, como en el núcleo corporal de Cristo. Y cuando todo está en el dolor máximo, y la mujer, que es la iglesia, mira la cara de su marido buscando apoyo, y se aferra fuertemente de su mano.

Y cuando llega el Gran Médico, ella quisiera oír las palabras: “descansa, muchacha, que voy a eliminarte el dolor”, pero la realidad es que en lugar de eso, él dice: ¡Empuja! ¡Empuja! Ahí es donde algunas mujeres miran a sus maridos como diciéndoles: ¡Te odio, tú me hiciste esto! Involucra muchas emociones y dolores, pero cuando viene el fruto, todo ese dolor se olvida. ¡Empuja! ¡Empuja! ¡Empuja! Dios está soplando sobre Sión.

(Hebreos 11: 8) = Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y Salió sin saber a dónde iba. (Noten que en transición, nadie sabe para dónde va. Es normal. ¡Es que estoy confundido! Es normal. ¡Es que no te entiendo! Es normal. Hay un sube y baja de emociones. Es normal. ¡Es que duele tomar la decisión! Es normal. Y ahí estás exactamente donde quiero traerte con este trabajo: en la cama de la sala de parto. Ahora empuja.)

(9) Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac (No Ismael) y Jacob, coherederos de la misma promesa; (10) porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.

La iglesia. Fue llamado de un lugar para ir a un lugar que no conocía. ¿Sabes qué? Nadie lo conoce, porque hasta que no lleguemos, no sabemos qué es. Muchos de nosotros han recibido la revelación de que hay una transición, pero no estamos allá todavía, estamos aquí, contigo.

¡Pero explícame como será! No lo sé, el justo camina por fe. ¿Pero, para dónde vas? No sé, estoy siguiendo la nube. Moisés tampoco sabía para dónde iba, pero el pueblo lo seguía. Es difícil dirigir o guiar cuando el guía también está transicionando junto con el pueblo.

Hay riesgo en ese involucramiento. Es normal. ¡Es que a mí me gustaría que fuera de otra manera! No le hace, eso no cambia la verdad. Es normal. Es de temer cuando no se conoce el camino. Somos gente que nos gusta mucho tener el control personal sobre todo.

Seguridad, nos gusta viajar por rutas familiares. Tú probablemente te levantas, y si eres tradicional, es probable que tomes todos los días la misma ruta para tu trabajo. Porque prefieres ir por donde conoces, que aventurarte en lo desconocido. El ser humano, en esencia, es así. También es normal.

Pero, cuando hay un suceso nuevo, hay incertidumbre. Y es aquí donde muchos optan por retornar a lo acostumbrado. Y dejan de empujar. Y si no hay pujo, no hay parto natural, sólo cirugía realizada por terceros. Porque sólo el que empuja da fruto.

 Isaías 43:18 dice: He aquí que hago cosa nueva. Es un cambio espiritual, transicional. Recuerda que el peor enemigo del futuro, es el pasado. El peor enemigo del progreso, es la costumbre. Escucha: si tú quieres algo que nunca has tenido, vas a tener que hacer algo que nunca has hecho. Si quieres poseer algo que nunca has tenido, tienes que hacer algo que nunca has hecho. Haciendo lo mismo todos los momentos de todos los días, no se consigue nada nuevo.

(Isaías 43:18) = No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas.

(19) He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿No la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, (Estamos pasando por un desierto espiritual) y ríos en la soledad. (Tiene que ser espiritual lo que Dios está haciendo)

(Salmo 55: 19) = Dios oirá, y los quebrantará luego, el que permanece desde la antigüedad; por cuanto no cambian, ni temen a Dios.

Temer a Dios tiene que ver con ser flexible, porque ser flexible con Dios, significa que confías en su dirección, aunque no sepas para dónde vas. No cambiar, es falta de reverencia, falta de temor a Dios. Será quebrantado el que permanece igual desde el tiempo antiguo.

Rehusar a cambios, es admitir que no tenemos a Dios. Habla de ritualismo en cualquier forma, corporal o individual. Siempre orando de la misma manera. Siempre intentando sanar a la gente con el mismo método. Tu ministración nunca cambia. Todos los años eres igual.

Pero, cuando abrazas lo desconocido, entonces tenemos que clamar: ¡Dios mío! ¡Ayúdame! Y Dios dice: Eso es precisamente lo que quería oír. Porque cuando tú reconoces y aceptas que eres débil, allí es donde se manifiesta mi fuerza.

Dios quiere llevarnos a un nivel de dependencia en Él. Sacar el pie fuera del bote, donde sólo Dios puede cubrirte. Caminar en fe, es caminar más allá del área que tú puedes administrar con tus propias habilidades, es moverse fuera de todo control humano.

Muchos nacen, viven y mueren, y nunca caminaron en fe. La fe siempre te impulsa más allá del control que tú puedas tener sobre la situación. Pero no nos gusta vivir de ese modo. Sin embargo, es el único probado que nos lleva a Su presencia.

Marcos 2:22 nos dice que somos odres. El odre puede ser individual, puede ser la iglesia en general, puede ser un ministerio, una simple congregación. Porque un odre no es otra cosa que la bolsa o la vasija en la cual se añejaba o se preparaba o se guardaba el vino.

(Marcos 2:22) = Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar.

Cuando el vino nuevo viene, que es una revelación fresca de Dios, la estructura que añejaba la revelación antigua, se rompe. No se puede evitar. Es normal. Sólo mira la historia de la iglesia. No va a cambiar su patrón. Es el mismo de ayer que sigue operando hoy. Y seguirá operando mañana.

Claro, nuestro problema es que, como no sabemos para dónde vamos, siempre que llegamos a un lugar, nos creemos que esa es la última etapa. Entonces, cuando alguien abre la boca, enseguida sale uno a decir que es hereje. Porque están convencidos que ya llegaron.

Los que estaban antes que nosotros, también pensaron que ya habían llegado, y también lo pensaron los que habían llegado antes que ellos, y así sucesivamente por todos los tiempos. Sin embargo, mientras ellos se sentaban y discutían sus formas aprendidas, Dios seguía revelando más y más de cada porción de su plan eterno.

Lo que a ti te obstaculizaron para no permitirte llegar donde finalmente estás hoy, es algo que deberás tener muy en cuenta para no hacer lo mismo con la generación que viene detrás de ti. Pasa la estafeta y luego córrete de lugar, hazte a un lado, no molestes.

Los odres, entonces, pueden ser individuales o pueden ser grupales, corporales. Pero el odre, cuando el vino se echa, tiene que tomar la forma del vino. El odre siempre rodea la forma del vino. Cuando el vino es echado en el odre, produce gases. Inoportuno y feo, ¿Verdad? Pero también es normal.

El vino añejo, es suave. Una vez que lo pruebas, seguramente dirás que ese es el mejor, el único, el verdadero. De hecho, en el ámbito natural, cuando quieres tomar buen vino, mientras más añejo sea, mejor. No le descubro nada a nadie si hablo de los altos valores que tienen en el mercado los vinos reserva, añejos.

El vino nuevo, en cambio, corta. Es difícil al gusto. No tiene buen sabor al principio, te diría que hasta resulta incómodo. No me gusta esa palabra, es muy ruda, no tiene amor. Puede ser, pero es la verdad sin anestesias, edulcorantes ni almíbares oportunistas.

Antes se ministraba mejor. El odre no es el que le dice al vino qué tipo de vino debe ser. Es el vino el que le da la forma al odre. Todo lo que tiene vida, cambia. Las flores, los árboles, todo. Los animales, sus hijos. Lo que no cambia, es porque ha muerto. El cambio, es clara evidencia de vida. Lo que no tiene vida, no cambia, pero lo que tiene el soplo divino, cambia constantemente.

(Jeremías 48: 10) = Maldito el que hiciere indolentemente la obra de Jehová, (Indolencia significa mediocridad. Maldito es el que hace las cosas a medias para Dios. Excelencia. ¡Es que yo quiero cantar una canción para el Señor! ¿Sabes cantar? ¡No, pero con la unción! Siéntate. Practica en tu casa, afina, ensaya, luego ven y haz una prueba. Si tienes excelencia, cantarás. Si no la tienes, te quedarás sentado oyendo a los que sí la tienen. Dios quiere lo mejor. Y si él te quiere cantando, tiene que haberte dado como talento primero y convertido a dones después, una voz de excelencia). Y maldito el que detuviere de la sangre su espada. (Si tu espada no tiene sangre, tú eres maldito. ¡Es que no me gusta la guerra! No le hace, maldito. Maldito el que tiene la espada limpia)

(11) Quieto estuvo Moab desde su juventud, (Desde que nació se quedó igual. Así hay muchos creyentes. Nacen y se quedan en estado de feto. Y no es uno nuevo, lleva años sentado en un banco que ya tomó la forma suya.) y sobre su sedimento ha estado reposado. (Ha estado tan quieto que el sedimento del vino se ha ido al fondo y ahora está muy pesado. Ahora ya no se mueve. Se le fue todo el sedimento al fondo) y no fue vaciado de vasija en vasija, ni nunca estuvo en cautiverio; por tanto, quedó su sabor en él, y su olor no se ha cambiado.

Apesta a carne, ya. Huele a ti, dice. El que no cambia, termina oliendo a él. Fíjate: Moab es un espíritu que se rehúsa a cambiar. Oye: si el vino no se cambia de vasija en vasija, se convierte en vinagre. Apesta. Tienes que ser cambiante.

Y la idea de cambiar el vino, dicen los mejores enólogos, es para que al final sea transparente. Para que no te veas tú, sólo Dios. Pero, el que no hace eso, huele a él. Su fragancia no cambia. Es Ismael. Rehúso a cambio. 2 Corintios siempre nos habla que cambiamos progresivamente.

(2 Corintios 3: 17) = Porque el Señor es el Espíritu; (Noten que el Señor, en el Nuevo Testamento, es el Espíritu) y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. (No cautiverio)

(18) Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados…

Nosotros nos miramos en el espejo de la palabra, y tenemos que transformarnos, según lo que vamos viendo. Cada día el espejo nos revela más la imagen de Dios. La verdad siempre está presente, pero su iluminación, su revelación, es progresiva.

Y cada vez que pones la cara en el espejo, la idea es que no hagas como dice Santiago, que te miras y después se te olvida lo que viste, sino que cambies y vayas modificándote, según lo que has visto. El necio se ve en el espejo, se da cuenta que no tiene la misma imagen, pero va y se pone un traje. El sabio se baña, primero. Se quita todo lo sucio, primero, y luego se viste.

Dios quiere que lo revelemos, que seamos como Él, que pensemos como él, que tengamos el mismo propósito que Él. Por eso está hablando de los niveles que está hablando.. ¿Cómo romper el yugo de la transición? ¿Cómo permanecer flexible? ¿Cómo podemos asegurar cada paso que damos? Te voy a dar tres ejemplos bíblicos y luego algo que saldrá de un corazón.

(Apocalipsis 6: 17) = Porque el gran día de su ira ha llegado, ¿Quién podrá sostenerse en pie? (Vemos que en el cielo hay un momento de silencio, de transición)

(Apocalipsis 8: 1) = Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.

(2) Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.

(3) Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono.

(4) Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.

(5) Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto.

Vemos que en un tiempo de transición, cuando Dios está por hacer algo en la tierra, hay algo que siempre ocurre entre la meditación y la acción. Aquí vemos que hubo incienso y oración. Incienso y oración. Siempre subió oración. Antes de que Él se girara en los cielos, y trajera un nuevo mover en la tierra. Vamos a ver otro ejemplo, vayan al libro de los hechos, capítulo 10. Aquí vemos a Pedro y Cornelio.

Hechos 10: 1) = Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada La Italiana, (2) piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre.

(3) Este vio claramente una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio.

(4) Él, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios.

Aquí vemos otra transición. En aquel tiempo, la iglesia era judía, todo el mundo era judío, los gentiles no tenían acceso. Estaban solos en la sinagoga, los judíos. Pero era un tiempo de transición. La pared intermedia ha sido quebrantada, pero no le ha sido revelado a nadie. Pablo nos dice que la iglesia se componía de judíos y griegos por igual, pero a este hombre le corresponde iniciar una transición.

¿Se imaginan ustedes? La iglesia era sectaria, era sólo de judíos. Esto era un cambio muy grande, nunca se había escuchado en la historia bíblica, que el gentil pudiera entrar, que el gentil también fuera iglesia, pero a este hombre le corresponde traer un nuevo mensaje.

Pero vemos que, nuevamente, las oraciones estaban subiendo a Dios. Las oraciones siempre preceden a una transición. Si hay algo que tú deberías estar haciendo ahora, es orar. No por tu abuelito, no por tu nietito, no por tus hijitos, no por tus finanzas, sino que debes orar por la revelación de Dios. Y decirle a Dios que quieres estar presente en esta transición.

Pedro está atribulado, se mueve en obediencia, aunque en su mente es como hacerles un favor a los perros, porque él y los gentiles no se llevan en absoluto. Pero marca el emerger de una nueva iglesia. Gentiles y judíos por igual. Una transición es precedida por oración, y es la oración la que trae revelación. Vemos que este hombre oraba y daba. No te retractes, empuja. Hechos 16 es otro hermoso ejemplo, vemos a Pablo tratando de conseguir la dirección del Señor.

(Hechos 16: 5) = Así que las iglesias eran confirmadas en la fe, y aumentaban en número cada día.

(6) Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia. (Me pregunto yo cuantos ministros pasarán por un determinado lugar y tendrán suficiente discernimiento y revelación para saber si Dios quiere que hablen en esos lugares o no. Está buscando la dirección, pero algo pasa, que en Asia no le es permitido.

(7) Y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió.

(8) Y pasando junto a Misia, descendieron a Troas.

(9) Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: pasa a Macedonia y ayúdanos.

Rogándole, rogándole. Había una iglesia orando. Porque había un hombre rogando, y la iglesia ante los ojos de Dios, es un hombre, un cuerpo. Había un cuerpo orando, por entendimiento. Había un cuerpo que quería la palabra y estaba orando. En Asia no había oración, en Bitinia no había incienso, pero en Macedonia sí había oración. Y ahí fue donde Dios llevó la palabra.

Ora, ora y ora, y que Dios visite tu ciudad, tu región, tu provincia, tu estado, tu nación. Tienes que permanecer flexible en oración y dádiva. ¡Empuja! ¿Qué no debemos hacer? Primero: nunca introduzcas cambios drásticos. Toda transición conlleva tiempo.

En toda transición, se pierden odres. Es inevitable. Segundo: nunca defiendas la verdad. La verdad, siempre prevalece. Si es de Dios, no se cae. Nunca defiendas un mensaje, porque esto no es un mensaje, es una mentalidad. Tampoco defiendas tu forma de ver a Dios, sólo vívelo.

Nadie que no posea la autoridad como para introducir cambios en un sector definido, debe intentarlo. Nunca te identifiques con una verdad. Tú no eres de la fe, tú no eres de la prosperidad, tú no eres pentecostal, tú no eres de la santidad, tú no eres del Reino; tú eres de Cristo.

Nunca te identifiques con una sola verdad, porque una sola verdad es una verdad parcial. Y eso no es evangelio. Nunca se debate la verdad, porque la verdad no se trata de un debate, se trata de cambiar tu forma de pensar. No es una doctrina, no es un movimiento, no es un campamento. Tampoco una denominación, no lo defiendas. Repito: vívelo.

Ora, escudriña y que Dios te dé nueva luz en todo el compendio bíblico. Tengo gran interés de que comiences a leer la Biblia de nuevo, pero con nuevos ojos. No te muevas de ningún lugar, no te vayas de ninguna iglesia. Espera en Dios, Él te dirá qué hacer y cómo hacerlo.

No trates de restaurar denominaciones, porque esa no es la intención de Dios. Tú no puedes, sólo Dios puede separar a Ismael. Y no todas son Ismael. Recuerda que dentro de cada denominación hay Ismael y hay Isaac. No toques el grano.

No te familiarices con la unción de un hombre conocido. Hay mucho espíritu de familiaridad en lo que hoy llamamos la iglesia. Eso neutraliza el poder de Dios. Cristo no pudo hacer milagros en su tierra, porque estaban familiarizados con él.

¡Este es el hijo de Fulano, viste y calza igual que yo! ¡Qué ore el abuelito! No hay ningún abuelito, sólo hijos de Dios auténticos o simples desconocidos. A esa clase de gente las podemos llamar neutralizadores. ¿Eso es un demonio? No, es una mente renovada.

Son gente que procura que cualquier persona que los impacta con poder de Dios manifestado o, en todo caso, los impresiona vivamente por su autoridad divina, se convierta en uno igual a ellos. No ganan nada, pero el ministro lo pierde todo. Por espíritu de familiaridad.

Esto puede sonar incongruente, pero lo cierto es que no podemos recibir nada espiritual fuerte de alguien a quien consideramos co-igual o colega. Y si nos tratan de corregir, mucho menos. Y no se trata de imponer nada, se trata de dejar fluir autoridad divina. Los discípulos caminaban, comían, bebían y dormían junto con Jesús, pero no invadían su privacidad ni Él lo hacía con las suyas. Hoy eso no existe.

Cuando tu autoridad es vista como la proveniente de un colega o un amigo, cuando se corrige algo, siempre eso se recibe como una ofensa personal. Esto es un balance del evangelio completo, que es el ideal del creyente, no una denominación aislada.

Cuando tú miras a tu referente como un amigo del alma, el día que te corrige en algo, tú te ofendes. Y sales a decir que tu amigo te ofendió. ¡No era tu amigo, era la persona que Dios puso allí en tu beneficio! ¡Y no lo supiste o no lo pudiste ver!

Mientras menos conoces de un ministro, en lo personal, más recibes de su ministerio. Y no porque él tenga algo que ocultar, sino porque simplemente no es eso para lo cual llegó a tu vida. Por eso yo no dejo que me conozcan demasiado. No tengo nada que ocultar, tengo mis vestiduras blancas, pero quiero ser efectivo.

Cuando tú tienes algo importante que decir, tu vida será solitaria. ¿Lo quieres? Paga el precio. Y no es orgullo, créeme; yo no quiero ser ídolo de nadie. Pero para que tú recibas bendición, dirección y unción fuerte y fresca en tu camino, alguien por allí tendrá que haber pagado el precio.

Resumiendo el plan de Dios de Génesis a Apocalipsis. Dios quiere manifestarse; crea un hombre, vive dentro del hombre. El hombre fue destituido de su presencia, porque no quiso que Dios fuera Sumo Sacerdote de su conciencia. Entonces, el hombre vive sin Dios. Espíritu humanístico.

Satanás consigue el título de la tierra y de operar en ella ilegalmente a través de la caída de un hombre. Dios, entonces, tiene que restaurar esa autoridad. Para hacerlo, tiene que entregarla a Satanás, un hombre igual al que perdió. Así es que, él mismo se convierte en hombre.

Viene a la tierra y cambia su vida, por el título de la propiedad. Toma el título de la propiedad, pero como no se queda muerto, resucita e intercede, para ver que sus embajadores echen fuera al inquilino ilegal. Estamos aquí para avanzar el Reino de Dios.

Cuando el orden de Dios, dentro de su Reino, opere como es debido, y podamos ser un ejemplo que juzgue las naciones, porque somos mejores que ellas en todas las áreas de la vida, entonces Dios dirá: este es mi siervo, en quien tengo complacencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Una Autopista al Reino

 

(Hechos 14: 19) = Entonces vinieron unos judíos de Antioquía y de Iconio, que persuadieron a la multitud, y habiendo apedreado a Pablo, le arrastraron fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto.

(20) Pero rodeándolo los discípulos, se levantó y entró en la ciudad; y al día siguiente salió con Bernabé para Derbe.

(21) Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, (22) confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.

(23) Y constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído.

Quiero que pongas toda tu atención en el verso 22, otra vez. Lo hemos leído, pero en el final nos dice algo que no siempre concita nuestra atención como debe: es necesario que, través de muchas tribulaciones, entremos al Reino de Dios.

(Mateo 11: 28) = Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

(29) Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; (30) porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

Creo que la mayor parte de la crisis que en estos tiempos se vive dentro de las iglesias, (Ni hablemos de la de afuera), se debe principalmente al egoísmo de la gente. Personas que se congregan suponiendo que es obligación de Dios responder sus oraciones, que creen que la iglesia está obligad a atenderlos, a cuidarlos, a ministrarlos, a discipularlos.

Sin embargo, ese no es el evangelio que podemos leer en la palabra. Ninguno de nosotros va a encontrar un evangelio donde Dios te llama para darte luego todo lo que tú quieras. Es más: Él ha sido tremendamente honesto. Cuando Jesús habla acerca de lo que sus discípulos van a sufrir, les dice que van a ser perseguidos, apedreados, que tendrán que huir de ciudad en ciudad.

En ningún momento Él les dijo que esto iba a ser fácil. Por eso comencé leyendo un pasaje en el que Pablo es dado por muerto, ¿Sabes por qué? ¡Porque lo apedrearon! Y no fue la primera ni tampoco la única vez. Él va a ser apedreado varias veces.

Él va a tener fracturas en muchas partes del cuerpo, y no una vez. En esta ocasión que leímos, en este pasaje tan impresionante, te llega a impresionar el nivel de determinación que tuvieron estos hombres para seguir a Jesús. Impresiona.

Impresiona, porque cuando los vemos y comparamos, llegamos a palidecer al darnos cuenta que no alcanzamos, con todo lo que hoy día tenemos, con toda la libertad que tenemos, con todas las ventajas que tenemos, no alcanzamos ni medianamente al esfuerzo que ellos hicieron.

¿Cuánta gente abandona el camino y se va porque no recibe lo que suponía que debía recibir y se enoja? ¡Qué importa si Dios lo puso en ese lugar con un motivo! ¿Saben más que Dios? No lo sé, pero sí sé que hay gente que va al médico y le dice que medicamento debe recetarle, porque resulta que sabe más que él. Esa es la ironía en la que muchos viven.

Sentimos que tenemos el derecho de escoger la alimentación, como un niño de cinco años diciéndole a su madre qué cosa es la que debe cocinarle, como si fuera una persona entendida y adulta. O simplemente cuando se nos confronta y se nos lleva a arrepentirnos y no ser tan soberbios, saltamos airadamente protestando porque nos han herido.

Voy a decirte algo que no siempre será aceptado, bienvenido o aplaudido, pero que no deja de ser definitivamente cierto: el mejor lugar en el que puedes estar, es aquel en donde Dios te ha enviado a estar. Porque Él envió a su hijo a hacer exactamente eso: obedecer a su voluntad por encima de todo.

Durante todos los años que Él estuvo en esta tierra fría y oscura, para Él que era la vida y la luz verdadera, éste era el peor lugar en donde Él podía estar. Sencillamente porque este lugar no quería nada con su Padre. Y cada desprecio que le hacían al evangelio de Dios, cada palabra dura, cada falta de fe, era un golpe, no sólo al rostro del Padre, era un golpe directo a Jesús.

Cada incredulidad de sus discípulos, le golpeaba y le taladraba el corazón. Tenemos esa imagen de Semana Santa, Católica, con un Cristo crucificado, con unos clavos que le entran en la palma de sus manos y atraviesan sus dos pies, pero ¿sabes? Jesús fue crucificado muchas veces.

Cada vez que sus discípulos no creían en Él, un clavo de incredulidad atravesaba, no solamente su mano o su pie, sino también su corazón. Porque a Dios le duele nuestra incredulidad. Le duele hasta nuestra preocupación. ¿Qué pasaría si un hijo tuyo se sintiera preocupado y deprimido porque cree que tú, como padre o madre, no eres capaz de cuidarlo?

¿Verdad que ninguno de tus hijos te ve así, no? Eso es porque seguramente creen en ti, y saben que de una manera u otra, tú te arreglarás para que a ellos no les ocurra nada malo. Dios es igual. Mejor dicho, es mejor. Y tus preocupaciones, a Él le caen del mismo modo que le caería a ese padre o a esa madre.

Y ahí estamos nosotros, con esa imagen tan de Hollywood de Semana Santa, con ese Jesús caminando y arrastrando los pies, que se cae tres veces, que por cierto no se cayó ni una, que tiene un rostro demacrado y triste, cuando dice que fue sonriendo a la cruz.

Y todo, y quizás lo único que Él tenía en ese momento, que no era ni siquiera la confianza de sus discípulos, ellos no entendieron, ni siquiera la compañía de aquellos que se decían sus amigos; lo único que Él tenía, era la satisfacción de saber que estaba haciendo lo que era la voluntad de su Padre.

Deja de lado los que han abandonado las iglesias porque el Señor los sacó de ellas para una misión de otro plano, y vete a lo más abundante que, en el terreno de los egoísmos, allí puede verse. Gente que se va porque no la dejan cantar los domingos, otra porque no los ponen en cargos importantes o, en suma, gente que busca un evangelio donde se sienta cómodo. ¿Es que el evangelio puede ser cómodo para alguien?

Lamentablemente, al pasar los años, muchas de esas personas, son insaciables. Porque donde vayan van a encontrar que necesitan, y no hay. Claro, será por eso que Jesús dijo: “Tomen mi yugo, si se sienten bien, y aprendan de mí, si les parece” ¿Será esto lo que dijo?

Mira un evangelista que llega y dice: ¡Atención! ¿Cuántos quieren recibir a Cristo en este día? ¡Es mi deber advertirles que los que quieran recibir a Cristo, se van a morir! Y nunca más van a poder decidir lo que ustedes quieren, porque van a pertenecerle a un amo como un perrito pertenece a su dueño. Sólo harán lo que él diga. ¿Quieren recibir a Cristo?

¡Ese es el evangelio! Es necesario que a través de muchas aflicciones entremos al Reino. ¡Es que yo pensaba que se ingresaba al Reino declarando ser profetas, o apóstoles! En realidad, parecería que no, que lo que nos introduce al Reino es morir y pasar por aflicción.

Hay una diferencia entre estar en la salvación y estar en el Reino. Hay mucha gente que es salva, pero que no está en el Reino. ¿Por qué? Porque no está dispuesta a sufrir. Ese es el evangelio de Jesucristo. Importa muy poco lo que tú quieras; importa lo que el Padre quiere.

Lamentablemente, hay un sentido tan ausente de quién es Dios. Hemos fabricado un Dios tan a nuestra imagen, tan a nuestra manera, que hemos perdido mucho de lo que es el sano temor de Dios. Porque si tuviéramos el temor de Dios, te puedo asegurar que no discutiríamos con él.

Te puedo asegurar que la adoración siempre sería una adoración extraordinaria, porque entendemos que la base que me une con él, es entender que le temo. ¡Es Dios! No es un viejito bonachón con cara de Santa Claus. ¡Él es Dios! Y el día en que él deja de decir tu nombre, tú te mueres.

Entonces, debes soltar inmediatamente todo lo que te cansa y no te deja adelantar. Nadie puede correr con peso, debe soltar si quiere rendir. Hablo de soltar todo lo que te resulta un estorbo. Porque, es fácil soltar el pecado, pero es muy difícil soltar lo que te gusta.

Es difícil soltar tu relación familiar, o aquellas cosas que no son malas de por sí. ¿Por qué deberías soltar eso si aparentemente te ayuda? Ahora, si Dios te ha dicho que lo sueltes, ¿Por qué vas tan despacio, si es tiempo de hacerlo?

Yo creo que el Reino de Dios no es algo  tan difícil como se pinta hoy día. Lo que sucede es que lo hemos complicado tanto que parece algo tremendo. Creo que los ministerios, aparente de manera absolutamente espontánea, cuando nosotros hemos aprendido a ser siervos.

Pero, ¿Te imaginas tú a un profeta que dice que nunca fue siervo? Dios tenga misericordia de esa pobre gente que va a estar alrededor de él. Y esto es válido para cualquiera de los cinco ministerios de Efesios 4. La base de un ministerio, es haber sido siervo antes de ejercerlo.

Porque nuestro ministerio central y cervical, es servir al Señor. Cuando tú entiendes eso, importa muy poco que Dios te cambie de carrera, de cambie de trabajo, te cambie de lugar. Todo cambio, todo proceso de dejar o de asumir, es más sencillo cuando entiendes que eres siervo.

Que no ganas nada peleando con Dios, porque creo haber escuchado que tú le entregaste tu vida, no tus fines de semana. Le dijiste: Señor, entra a mi vida, toma mi familia. Entonces, deja que Él tome a tu familia. Que Él separe para el ministerio a los que Él quiere separar para el ministerio.

Que Él sea, realmente, el Dios de nuestro hogar. Que no sea el pequeño letrero en la puerta que dice: “Dios es el Dios de este hogar”. Que sea eso sin necesidad de letrero. Porque allí se hace lo que Él quiere. Se va donde él dice. Es necesario que por muchas aflicciones entremos al Reino de Dios.

Dice en este mismo pasaje y es impresionante, quiero que entiendan. Los discípulos, Pablo, es apedreado en el verso 19 y es dado por muerto. Puedes imaginarte cómo quedó si lo dieron por muerto. Entonces se acerca Bernabé y algunos discípulos y comprobaron que no estaba muerto.

Al rato, Pablo se levantó, entró en la ciudad y se tomó un permiso por cuarenta días, para recuperarse de las heridas. Entró a la ciudad, y al día siguiente salió con Bernabé. ¿Sabes lo que era viajar en caballo y carreta en ese tiempo? ¿Y, sobre todo, para una persona que había sido apedreada el día anterior?

Y dice el verso 22 que, apenas llegó, confirmaron los ánimos de los discípulos. Escucha: quiero que entiendas otra vez la escena. Pablo tiene parches por todos lados. Tendría que haber viajado con un quiropráctico de cabecera. Alguien que le acomode los huesos permanentemente, porque lo van a azotar más de una vez.

Cuarenta azotes menos uno. Apedreado más de una vez. Parecería que los ángeles se hacen a un lado cuando vienen las piedras sobre él. Entiende esto, por favor. Este hombre tiene que haber sido muy cabeza dura, porque con una sola apedreada lo mataron a Esteban. Parece un gato, no se sabe cuántas vidas tiene.

Llegó todo descangayado, con todos sus huesos alborotados y fuera de lugar y, ¿Qué crees que hizo? Confirmar el ánimo de los discípulos. Y los exhortaba a que permanezcan en la fe. ¿Por qué crees que lo hacía? Porque al verlo, algunos supongo que querían estar en cualquier lugar del universo, menos allí.

Entonces Pablo, se supone que acordándose de Mateo, dice: el Señor dijo que hay un camino que es angosto, una puerta que es estrecha, y que hay una cruz que debemos llevar. Ser cristianos, no es para cobardes. Los cobardes no heredan el Reino.

Cuando se comparte el pan y el vino, se debería pedir que, si en el lugar hay algún cobarde, será mejor que se retire sin participar. Porque compartir el pan y el vino significa reconocer y aceptar que se sufrirá lo que sea por él. Lo que sea necesario, no por gusto masoquista, desde luego.

Esa es la iglesia que Jesús dejó. No era una iglesia que peleaba por sus derechos. No los tenía. La única cosa por la que peleaban, era por servir al Señor. Vas a darte cuenta que, al pasar los años, la gente que más dura en la iglesia, no es necesariamente la gente más ungida, o la más rápida, o la más lista. Es la más perseverante.

La clave de todo este andar que el Señor nos ha puesto por delante a cada uno, es la perseverancia. ¿Y qué cosa es perseverar? Sintetizándolo, es seguir adelante a pesar de los problemas, a pesar de las dificultades, a pesar que no vemos nada. Es seguir y seguir.

Vivo en una zona donde en cierta época del año, allá por marzo o abril, descienden nieblas sumamente espesas a primera hora de la mañana. Ni te imaginas lo que son las autopistas cercanas y el riesgo que significa salir a ellas en este tiempo y a estas horas. De hecho, hace algunos años, por esa precisa causa, tuvieron un trágico accidente reconocidos pastores de mi ciudad, costándole a dos de ellos su partida a estar con el Señor, tal vez antes del tiempo que Dios deseaba que eso ocurriera.

Pero voy a esto: cuando hay niebla en la ruta, ¿Cuál es la indicación más precisa y contundente que te dan las autoridades de tránsito? ¡No te detengas! ¡Pero es que no se ve nada! ¡No importa, no se detenga! Y luego de proponerte que enciendas tus luces correspondientes, disminuyas tu velocidad.

Escucha: hay momentos en nuestra vida de fe, que vamos a estar en zona de niebla cerrada. Y si a eso le acompaña una crisis de esas que suele derrumbar al más valiente, seguramente vas a querer tomarte un tiempo para reflexionar y seguir, ¿no es así? Bueno, la orden divina es la misma: ¡No te detengas! Sigue avanzando y disminuye la velocidad, pero no pares.

El diablo está observando tus reacciones. Si en cada ocasión que él te pone un problema tú te detienes, él ya sabe entonces cómo neutralizarte por completo. Tu reacción debe ser la del boxeador que recibe un golpe que casi lo manda a la lona. Trata de encarar al rival y arroja golpes, no tanto por técnica de ataque, sino para que el rival no se dé cuenta que está mareado y a punto de caer y entonces venga y lo remate.

La receta básica es que las cosas no son del que corre, ni tampoco del que hace y hace. Las cosas son acorde con la misericordia que Dios otorga en cada caso. ¿Y en qué se manifiesta la misericordia de Dios contigo, específicamente? En que Dios la activa cuando ve que obedeces lo que Él te ha enviado a hacer.

Que de pronto puedas decir algo así: “Yo no era nada, yo no tenía ni parte ni arte en todo lo que tenía que ver con el Reino de Dios. Hubiera sido un simple mortal trabajando como esclavo de un tremendo sistema faraónico de lunes a viernes, esperando el fin de semana sólo para dormir un par de horas más y descansar.

Toda tu meta en la vida, hubiera sido tener un título, una casa y un auto. Y luego, lo único que te faltaría sería acceder a un buen retiro y una buena jubilación. ¡Qué vida más hueca, pobre, mediocre y miserable! ¿No crees? Escucha: ¿Quién dijo que vivir se trata de eso, nada más?

Sin embargo, resulta ser que un día Dios te llamó. Y no te llamó para que simplemente seas un mueble casi de accesorio en un lugar. Te llamó para que le ayudes a construir un Reino. Te llamó para seas colaborador de su obra. Y para que la gente pueda conocerlo a través de nuestra difusión testimonial. ¡Para eso te llamó!

No te llamó para seas un altísimo jerarca religioso y ni un prestigioso hombre del evangelio, ¡Te llamó para que obedezcas sin cuestionar y hagas lo que él te diga que hagas!  Te llamó para lo que él quiera hacer contigo. O sea: el Creador del Universo, el que formó los cielos y la tierra, te llamó y te dijo: te necesito.

No puedes vivir las vidas suficientes para agradecer a Dios solamente por eso. Fíjate que en momentos en la mayoría de las personas descansan, ven novelas, juegan play, usan sus celulares o simplemente beben y se divierten barato por allí, nosotros adoramos, oramos, alabamos, estudiamos.

¿Sabes qué? Es la consecuencia y el precio de ser colaboradores del más grande del universo. Y eso, que a los quince o veinte años no parecería sonar demasiado interesante o alentador, se va modificando con el correr de los años. Llega un momento en que lo único que te interesa y te importa es saber que Dios te conoce.

Y, ¡Ojo! No estoy diciendo que necesites tener noventa años para eso. No. Lo que necesitas es haber alcanzado un nivel básico de sabiduría para saber y entender que, en esta vida, todo se trata de él, nada más que de él. Esta es la única manera de no convertir cualquier reunión espiritual en una carga y una obligación pesada, sino en un verdadero privilegio que no quieres que se termine nunca.

Ya no importa demasiado la cotización del dólar. ¿Conoces al Señor? Sí. Entonces ten paz y estarás bien. ¡Y no es pensamiento positivo! Es la realidad. Hazte cargo de sus asuntos, y Él se hará cargo de los tuyos. ¿Te parece un mal negocio, ese? ¡Funciona!

Es mucha la gente cristiana que vivía sus vidas agitadamente, llenos de ansiedad, haciendo planes y planes y casi no deteniéndose a comer para poder cumplirlos que, un día, cansada ya de tanto esfuerzo y poco resultado, hizo un trato con su Dios: ellos se ocuparían de los asuntos del Reino, y Él lo haría con sus vidas. ¿Sabes qué? Testimonios ajenos y propios garantizan que no pasa un solo día que Dios no te demuestre su fidelidad.

Porque al pasar los años, lo que va a quedar en tu memoria y vas a transmitir a tus hijos, es que Él abrió el mar, que lo que era imposible, se hizo. Es que Él te dejó vender tus anillos de matrimonio o la guitarra que tanto amabas, para poder hacer lo que Él mismo te pidió hacer.

Entones aquí sale uno de esos agarrados que nunca faltan, y pregunta: ¿Y por qué tengo que vender mis cosas si es para hacer algo para Él? ¿No podía vender algo Él o sacar dinero de la nada? Porque es necesario que por muchas aflicciones entremos al Reino de los cielos.

¿Aflicciones? Sí, dije aflicciones. Esa es la palabra correcta, aflicciones. Porque la palabra literal es tribulaciones, ya lo sé, pero: ¿Sabes qué significa esa palabra? Es el vocablo lipsis, que se traduce como presión. Es lo que los que viven en las grandes ciudades experimentan al ascender o descender de los vagones del metro.

Presión. Estrechez. ¿Y para qué haría Dios eso? Para probar tu corazón, para ver dónde está depositada, verdaderamente, tú esperanza, tu confianza. Claro, cuando hablamos de tribulación, de aflicción y de persecución, son verdaderamente palabras temibles, fuera de moda.

Porque la palabra de este nuevo tiempo, es, esencialmente, prosperidad. “¡Dígale al que está a su lado, Aquí está el nuevo millonario!” Bueno, claro, pero es que usted hermano a lo mejor no se da cuenta lo que una persona millonaria puede hacer para el Reino de Dios. ¡No podemos negarnos a la riqueza y a la prosperidad!

Sí me doy cuenta, por eso digo lo que digo. Lipsis. Presión. La perseverancia sólo es posible si le creemos a Jesús. Si tú no crees, ni modo habrá que puedas perseverar. ¿No te he dicho que si crees, verás? Tú ya lo sabes, no es ver para creer; es creer para poder ver.

Si tú perseveras, es porque estás creyéndole a Él. Fíjate que Jesús fue tan franco con sus discípulos; tan franco, tan claro y tan específico, que si a ellos les hubiera quedado alguna duda respecto a lo que debían aprender, era porque sus mentes estaban en otra parte y no por falta de claridad.

(Mateo 24: 13) = Más el que persevere hasta el fin, éste será salvo.

El que persevere hasta el fin. ¿Sabes? Hay cosas que el Señor nos va a pedir que hagamos, que parecen ridículas. Me viene a la memoria Juan 20, cuando María llega al sepulcro y lo encuentra vacío. Ella, inmediatamente, corre de regreso a donde estaban los discípulos reunidos, ¿Recuerdas el pasaje, verdad?

Y les cuenta lo que había pasado. ¿Le creyeron? ¿Leíste ese pasaje, verdad? ¿Le creyeron? ¡No! Le dijeron: ¡Mujer, estás loca! Y ella no fue a los inconversos, mundanos, impíos y paganos, fue a los discípulos. Hay muchos hombres y mujeres de Dios desparramados por el mundo a los cuales Dios los ha llevado de pronto a hacer cosas muy locas.

De todos modos, no sólo yo, que a lo mejor lo hago en lo mínimo, sino que la mayoría de aquellos que sirven en ministerios de largo alcance, saben perfectamente que, pese a esas cosas locas que en algún momento deberán hacer, lo más grandioso de cada misión es la colección de manifestaciones divinas que la adornan.

De hecho, no creo estar diciendo nada nuevo, hoy. Sólo trata de ser una leve exhortación a perseverar, a estar firmes en la fe, a no negociar con Dios, y aceptar que Él les pida lo que les quiera pedir. Si tú no le pones condiciones, tampoco Él te las pondrá, cuando tú le pidas lo que tu corazón anhela.

Él complacerá los deseos de tu corazón, si es que tú aprendiste a deleitarte en Él. Ese es el evangelio de siempre, lo demás son cuentos, muletillas, discursos, marketing evangélico. Tú te vas a dar cuenta un día, que entraste al Reino. ¿Sabes cómo? Dándote cuenta que ya nada te mueve.

¡Bienvenido al Reino! No hay luces artificiales, no empiezas a profetizar y a predicar y la gente se cae, te mirarás en el espejo y te verás exactamente igual que ayer, ningún brillo brota de ti. Pero ha cambiado algo. Tú miras a tu alrededor, y nada de lo que ves a tu alrededor, -tienes certeza-, puede moverte de donde estás.

Ese es el Reino. Y si tu duda es en qué momento vas a saber eso, mi respuesta es que no sé cómo ni con qué fórmulas, pero lo vas a saber. ¿Quieres entrar al Reino? Sólo persevera. Deja que Dios siga presionando. No le pidas que suspenda eso.

Obedece. En algún momento tú sabrás que has entrado allí. Y se cumplirá una palabra: y hallaréis descanso para vuestras almas. Sabrás que no es por esforzarte más que tendrás más. Entraste al lugar correcto. Y ni siquiera pensar en la idea de dejar al Señor habrá de parecerte tan, pero tan ridícula, que ni siquiera es algo que te haga perder tu tiempo pensando.

Y mirarás a los que viven mirando hacia atrás con tanta tristeza que te llevará a desconocerlos como hermanos. ¿Quiénes son estos? Porque sencillamente nuestros ojos y nuestra mente se van renovando, en la medida en que nosotros podemos conservar la posición que Dios nos ha dado, aunque no entendamos lo que está pasando.

De eso se trata. Esa es la vida de Dios. Y sabes que eso va a traer un gozo tremendo a tu vida. A lo mejor, vas a tener que enterrar varios sueños, está bien, pero vas a vivir por otros. Por sueños extraordinarios que vienen del Padre. No hay forma de mover a un hijo que entró al Reino.

Y en este sentido, la presión que a veces viene, aún de parte del diablo, suele ayudar para bien. Porque él termina trabajando para Dios, sin que lo sepa. Él sin quererlo nos ayuda a que el trabajo sea bien hecho. Creo que estamos transitando tiempos que nos demandan vivir en luz.

Porque dice la palabra que somos gente de luz. A la incredulidad, Jesús la describe de esta forma: la Luz vino a este mundo, y los hombres amaron más las tinieblas, porque sus obras eran malas. Eso quiere decir que nosotros amamos la luz por una razón; porque nuestras obras son buenas.

 Lo que ya se ha comenzado a formar en muchos creyentes, es una cultura de luz. Confesar pecados viejos sin que nadie los obligue, caminar derechos delante de Dios aunque nadie nos esté controlando, esforzarnos aún en medio de tanta debilidad, de tanta ceguera, de tanta miopía, en ser fieles a Dios.

Nada puede ser inmediato, todo esto es normalmente progresivo. Sólo debes perseverar y mantener tu fe en Dios, veas lo que veas, sientas lo que sientas, vivas lo que vivas. Aprende a vivir con lo que Dios te da. Y gózate en eso, no despotriques. Cada queja de un cristiano es una alabanza al infierno. ¡Es que si yo tuviera “eso”, sería feliz! ¿Sabes qué? Estás haciendo que “eso” que anhelas, se aleje. Porque nuestro gozo no puede ser por lo que viene, sino por estar donde estamos.

(1 Pedro 5: 6) = Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; (7) echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.

Hay un altísimo porcentaje de seres humanos en el planeta peleando todos los días contra el stress. ¿Y qué cosa es el stress? Es el irrefrenable deseo de controlar lo que no puedes controlar. Jesús dice: echando toda vuestra ansiedad. ¿Tú crees que eso incluye la preocupación?

¡Sí, claro! ¿Y por qué yo debo ponerlo sobre Él? Porque lo conozco. Dice que Él tiene cuidado de mí. Ninguno de nosotros sabe qué es lo que va a suceder mañana, pero es una bocanada de aire fresco saber que Él tiene cuidado de todos nosotros.

Te quiero animar a que seas parte de esa iglesia sin techo, nombre, denominación ni autoridades humanas, que quiere seguir a Jesús, no por lo que pueda recibir de Él, sino porque quiere servirle. Porque quieren agradarle en todo lo que hagan y en todo lo que Él pida.

Nadie te podrá asegurar que no vas a tener problemas. De hecho, la palabra dice que sí vas a tenerlos. Pero dice algo más. Número uno: siempre vas a tener paz. ¿Por qué debo celebrar eso? Porque la paz es sencillamente extraordinaria. Te das cuenta lo que vale, cuando no la tienes.

Número dos: porque Él es fiel. Y si Él dijo que iba a cuidar de ti, lo va a hacer aunque tus hijos te dejen, aunque quedes solo o sola, aunque parezca que absolutamente nadie quiere estar ni cerca de ti, ten paz; Él se quedará. Siempre. Él es fiel. Su nombre es fiel y Verdadero.

Nada de Él es mentira. De hecho, debo reconocer y advertirte que a veces, su verdad es un poco chocante. Quisiéramos que nos lo haga más fácil, pero no lo hace fácil. En algún momento alguna no muy agradable va a llegar. Este mundo no es el nuestro, y se sacude para hacernos saltar fuera. Estamos de paso por aquí.

Pero, ¿Recuerdas lo que Él dijo respecto a eso? El mundo te va a tratar mal, pero no te hagas problemas; yo ya lo vencí. Eso no implica que lo que te pase no te va a doler, ¡Claro que te va a doler! Pregúntale a Pablo, antes de llegar a Listra si no es así como te digo.

Sin embargo, si te tocara sufrir, vas a descubrir que es sufrimiento tiene un sentido. No estás sufriendo en la cárcel por robar o matar; estás sufriendo por la justicia de Dios. No es lo mismo sufrir con un sentido claro, que sufrir por errores, pecados o castigos lógicos.

Por eso Pablo dice, respecto a esto, que él añade su sufrimiento a los sufrimientos de Cristo, para que el cuerpo sea formado. Hoy me toca alentar tu fe. Hoy me toca exhortarte a mantener tu fe, a no moverte. A darle al Padre lo que Él te pida. Y al César lo que es de César, desde luego.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Una Vez Más, Jezabel

 No es la primera vez que vamos a incursionar sobre este tema. No es la primera vez que alguien te va a hablar de Jezabel. No es ni nuevo ni desconocido para la mayor parte del pueblo de Dios, la actividad sencillamente satánica de este espíritu, que determina siempre una maldición.

Sin embargo, bien vale formularse la pregunta: ¿Por qué sigue causando graves problemas y por qué, todavía, le sigue proporcionando al infierno pequeñas y grandes victorias en sendas batallas? La guerra ya está ganada en la cruz del calvario, es cierto, pero mientras efectivizamos como cuerpo de Cristo en la tierra esa victoria, cotidianamente podemos estar perdiendo pequeñas escaramuzas, con heridos y hasta muertos en combate.

Las concepciones machistas y feministas no sólo han deteriorado al mundo secular, sino también a la iglesia. Porque aferrándose a una palabra cierta y genuina, en muchísimas congregaciones se ha producido una verdadera discriminación femenina.

Pero tomándose de esos errores, movimientos feministas a los cuales han adherido no pocas hermanas en Cristo, han desconocido la validez de la palabra, sus mandamientos precisos y claros y hasta las causas que su desobediencia pueden traerle a los transgresores.

La influencia de Jezabel tiene su raíz en la brujería, y hace que las mujeres renieguen de la protección y el lugar que les asigna la palabra de Dios. Porque esa Palabra no dice que son menos valiosas o importantes, ya que Dios no hace acepción alguna de persona.

Lo que sí especifica esa palabra, es que ellas tienen un grado físico de debilidad que las posiciona como dignas de protección y cuidado, (Vasos más frágiles), al tiempo que sólo cuando tienen el sacerdocio de su esposo en vigencia se transforman en imbatibles.

(Isaías 3: 12) = Los opresores de mi pueblo son muchachos, y mujeres se enseñorearon de él. Pueblo mío, los que te guían te engañan, y tuercen el curso de tus caminos.

Isaías escribió estas palabras hace miles de años, pero son una buena descripción de la sociedad notablemente matriarcal en la cual los americanos hemos vivido por más de dos generaciones. La dominación femenina ha influenciado muchísimo, -y por épocas también controlado-, los sectores de la vida social y espiritual. Los resultados desafortunados de esta práctica son evidentes en las familias, las iglesias y el gobierno.

Cuando los hijos se crían en una atmósfera de temor, inseguridad y frustración, las familias carecen de fortaleza. Tales son los resultados, los productos que derivan de la sistemática castración de los hombres en el ámbito de lo social, lo espiritual, e incluso lo físico.

Existe una poderosa fuerza impulsora que opera a través de la dominación femenina y que ha convertido a las iglesias en grupos sin poder, llenos de discordia, calumnia y corrupción. Es la misma fuerza que ha invadido el terreno de las finanzas, el comercio, la religión, que se expresa con franca desfachatez por la magia y la brujería que afectan todos los niveles de la sociedad. Y esta práctica, que tiene su fermento inicial en Jezabel, tiene mujeres pero también hombres como adeptos, porque unas y otros utilizan y fomentan este poder para manipular y controlar a la gente.

La influencia de Jezabel tiene su raíz en la brujería y hace que las mujeres renieguen de la protección y el lugar que les asigna la palabra de Dios. También existe un espíritu que corresponde o que es complementario a Jezabel, al cual llamamos “el espíritu de Acab”. Causa la destrucción del sacerdocio familiar, da lugar a la holgazanería y la pereza de los hombres que permiten que las mujeres manden y controlen, pero las desprecian y odian por esa actitud.

El espíritu de Acab, con raíces en la destrucción del sacerdocio familiar, lleva al hombre al abandono de sus responsabilidades como cabeza de hogar. No sólo rehúsa ejercer el liderazgo espiritual, sino que a menudo tampoco se encarga de traer el sustento para su mujer e hijos.

No presta atención a la admonición escritural de que el hombre que no trabaja, no coma, cuestión que podemos leer en la Segunda Carta a los Tesalonicenses, en el capítulo 3 y verso 10, y que si alguno no provee para los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo, asunto que vemos en 1 Timoteo 5:8.

El hombre debe proporcionar a su familia tanta seguridad material como espiritual. Si no lo hace, se opone a Dios. En cuanto es responsable de la protección espiritual de su esposa e hijos, desempeña el rol activo de profeta y sacerdote para ellos.

Si se les enseña a las niñas con mayor cuidado todo lo que se refiere al orden divino en el hogar, y lo importante que es que el hombre sea un hombre de Dios, que es cabeza de la familia, elegirían pareja con más atención.

Las elecciones malas y precipitadas han dejado a muchas mujeres con un cúmulo de experiencias que las amargaron por años y que, de no ser por la intervención de Dios, jamás pueden cambiar. Muchos se casan apurados, pero después les sobra tiempo para arrepentirse.

Varios hombres rondan a la mujer de espíritu jezabelino. Esto se debe a que sienten que es dura y puede soportar cualquier castigo o abuso que quieran infringirle. Si fuera suave, femenina y sumisa, les harían sentir terriblemente mal cuando beben, adulteran o ignoran de cualquier manera el compromiso que tienen con ella.

Para liberar la conciencia buscan una mujer de espíritu dominante y entonces racionalizan (Falsamente), que sólo está recibiendo lo que merece cuando ellas lo maltratan y burlan su confianza. Sería bueno fijarse cuántas mujeres jezabelinas atraen a esta clase de hombres. Pasan toda la vida en la infelicidad, la frustración y la más amarga desilusión.

Estas fuerzas espirituales hacen su más tremendo y notable daño cuando pueden operar sin que se las detecte. Es una triste realidad, pero aquellos que son más activos en estos manejos para controlar a otros, ignoran generalmente el hecho de que ellos mismos están siendo controlados e impulsados.

Afortunadamente, quienes escuchen esto podrán estar alertas al peligro, pues verán la conexión que existe entre el matriarcado y la brujería. Aquí no se intenta un ataque a las mujeres, pero sí se quieren dar a conocer las obras del enemigo para atraparlas, degradarlas y esclavizarlas.

La palabra de Dios presenta a la reina Jezabel como ejemplo cumbre de la dominación femenina y la práctica de la brujería. En apocalipsis la falsa profetisa de Tiatira se indica con el nombre de Jezabel. Ambas se caracterizan por sus intentos para controlar a quienes están a su alrededor mediante falsas doctrinas y el uso de poderes ocultos.

Ambas ocultan sus planes bajo la cobertura de la religión y las “buenas causas”. Con frecuencia, hoy, mujeres y hombres cristianos son engañados y manejados por las simulaciones religiosas de estas fuerzas demoníacas, multitudes participan de falsos cultos religiosos. Y siempre el resultado final es terrible y desastroso.

El encantamiento, el sortilegio, es una clase específica de brujería que se usa para conseguir los propios fines mediante la operación de un poder espiritual manipulador. Obra a través de la mente y el ego del encantador y es llevado a cabo por espíritus que controlan la mente, trabajan para someter y dominar la mente, las emociones, la voluntad y el cuerpo según los caprichos y el deseo de control del encantador.

Con engaños y brujería, la reina Jezabel consiguió que su marido le permitiera usurpar autoridad en el reino de Israel. Al admitir esto, él se entregó a la promiscuidad espiritual de ella. En Tiatira, Jezabel fue juzgada porque sus pensamientos, sentimientos y propósitos se consideraban perversos delante de Dios.

Así como Satanás buscó que se le rindiera culto, esta clase de mujeres trabajan para convertirse en el centro de la atención y el halago y demandan obediencia a cada una de las órdenes. Consciente o inconscientemente, el encantamiento siempre se usa para que quien encanta reciba culto y adoración.

Como Satanás cuestionaba desafiando la validez de la palabra de Dios y así originaba dudas, (Por ejemplo en el edén o al mismo Jesús), también aquellas a las que impulsan demonios jezabelinos emplean las mismas tácticas. Directa o indirectamente, a través de actitudes, emociones e insinuaciones cuestionan a los que les rodean. Y esto está pensado para generar dudas respecto de la masculinidad o virilidad de una persona, su valor y capacidad.

Una mujer puede decir a su marido que si fuera un hombre de verdad sería capaz de hacer más dinero. O puede ser más sutil y sólo mencionar que le gustaría tener esto o aquello pero que, por supuesto, sabe que no pueden comprarlo.

El hombre ya sensibilizado, y sintiéndose un incapaz frente a la necesidad de más dinero, se hallará presionado para asegurar a su mujer lo que ella quiere. A continuación, en la campaña de intimidación e insinuación, se encuentra la afirmación hablada o implícita de que si la amara realmente, proveería para todas sus necesidades. A menudo ella decide trabajar fuera del hogar al enfrentar la insatisfacción por lo que su marido aporta.

Estas maniobras pueden causar una increíble presión y obligar al hombre a tomar una resolución para demostrar su valor y preservar la autoestima. Una mujer impulsada por espíritus jezabélicos nunca ve saciadas sus constantes “necesidades” e interminables demandas. Eventualmente, disgustado y frustrado, el marido es llevado a una vida de derrota y desesperanza por las exigencias y quejas sin fin de su mujer.

Puede ser que con enojo él acceda a que ella trabaje fuera de la casa para satisfacer su voracidad por las cosas que no puede brindarle. Espero que esto la pacifique. Pero más y más ella asume el control y el manejo de la economía familiar. A medida que el desalentado hombre va entregando responsabilidades, hace también la más tremenda de todas las abdicaciones al desprenderse del liderazgo espiritual de la casa y la familia.

La vida del marido se convierte en una serie de pasivos pero furiosos rechazos a participar, a comprometerse. Y va replegándose bajo la mirada orgullosa de ella, su lengua hiriente, los estallidos emocionales, el chantaje en la intimidad conyugal.

Cada vez más él se encierra en la lectura, el sueño, el alcohol, el trabajo, la televisión, el adulterio, o alguna otra cosa que, fuera del hogar, sea un  medio para el afecto y la satisfacción. Para demostrar su virilidad y escapar de los golpes castradores a su ego masculino, se puede separar físicamente de su mujer.

Si se vuelve repulsiva para él con su obsesión de dominio, acusaciones y gritos, tal vez sufra de impotencia. El impulso sexual, fuerte como es, puede ser bloqueado, sofocado por el tremendo caudal de los dañinos estallidos femeninos.

Porque no importa lo que él haga, nada es suficiente, nada está bien hecho, según ella. Si va a la iglesia, es probable que se siente atrás, temeroso de la lengua filosa y criticona de su mujer. Ella habla a  la familia de temas espirituales y él se muestra más y más callado.

Las criaturas criadas en esta atmósfera crecen con los mismos deseos de manejar las vidas de quienes les rodean. Muchas veces las mujeres divorciadas tienen fuertes espíritus jezabelinos. Es obvio que el mismo espíritu opera en la vida de muchos que no están divorciados pero cuya experiencia matrimonial está repleta de contiendas y los hijos llenos de rebeldía.

El modelo de rebelión de la madre frente a la autoridad paterna en el hogar, influye poderosamente en la conducta de los niños y los torna rebeldes. La queja continua y el marcar y remarcar cada una de las debilidades del marido va minando el respeto de los hijos hacia él. Esto, a su vez, se convierte en una fuente de profundos conflictos y turbaciones para las criaturas.

El espíritu de Jezabel no siempre asume una actitud agresiva, autoritaria o insolente, abiertamente dominante o despótica. Existe una forma más sutil de manifestación. La mujer es exteriormente dulce y mansa, un cuadro de modestia y humildad con ciertos meneos femeninos.

Pero en realidad es un puño poderoso de la más terrible determinación y rebelión que pueda imaginarse bajo un guante de suave terciopelo. ¡No hay ni siquiera un hueso débil en su cuerpo! Está tan determinada a seguir su camino como las mujeres más abiertamente rebeldes, y es una experta en el arte del chantaje conyugal. Lo que en verdad hace es generar disgusto en los hombres por causa de sus arrogantes actitudes.

A menudo, una mujer puede quejarse de su marido con tal sutileza o tacto que no se note que está quejándose. Por ejemplo, puede decir con dulzura: “Bueno, durante meses esperé que esto estuviera hecho, pero el papi está tan ocupado que no tiene tiempo para terminarlo…”

Esta suave y velada crítica es interpretada por los chicos como que al padre no le importan las necesidades familiares, sobre todo cuando se trata de la sufriente mamá. Repetida durante años, esta conducta puede dañar la estructura de la familia. La esposa adopta una “dulce” actitud de mártir para captar la atención de cuanta parte dañada del hogar.

Otra forma en que los espíritus actúan es haciendo que el marido nunca tenga un descanso frente a las exigencias de ella. Continuamente la mujer quiere hacerle sentir culpable y negligente cuando, en realidad, él se esfuerza para trabajar y ganar el sustento.

Y si el dinero es suficiente, están las quejas por el tiempo que pasa trabajando. Ella se satura de proyectos interminables para el hogar, muchos de los cuales podría manejarlos sola, y así absorbe todas las energías y el tiempo libre de él. Es evidente que nunca leyó acerca de la mujer que “considera los caminos de su casa, y no come el pan de balde”, como dice el Proverbios 31.

Las falsas enfermedades constituyen otro camino para dejar de lado las responsabilidades y, al mismo tiempo, conseguir simpatía de los demás. Si el hombre está cansado y quiere descansar, es haragán. Si quiere posponer algo porque está molesto o enfadado, o quizás fatigado, es porque la negligencia le hace descuidar las necesidades  familiares. Muchas mujeres hacen de este procedimiento una verdadera ciencia y mantienen al marido en constante estado de tormento, culpa y hartazgo para ocultar, con frecuencia, la realidad del propio descuido de las tareas del hogar.

Un hombre tiene un profundo sentido del bien y del mal, y ha luchado con su conciencia toda la vida. Al asumir el papel de conciencia del marido, la mujer provoca batallas interminables. Pero lo que necesita es poner su espíritu bajo control y convertirse en la esposa idónea, mansa y suave de la cual habla la palabra en 1 Pedro 3:1-6.

El chantaje en la intimidad conyugal y el racionar las relaciones son otra forma de la estrategia jezabelina. Desgraciado el hombre que cede ante estas conductas. Esta situación es el origen de gran parte del desacuerdo conyugal. Muchas mujeres usan el sexo como una herramienta para obtener sus propios fines y para especular con el marido hasta que éste siente como si estuviera frente a una prostituta.

Si está disgustada, comunicará así su malhumor y su rebeldía, aun cuando se muestre sumisa, y por supuesto que el marido no halla ninguna gratificación en un episodio forzado. Sin decir una palabra, ella puede lastimar muy seriamente el ego masculino y quizás hasta contribuya a su impotencia junto a ella y dé lugar a profundas dudas acerca de la propia virilidad en la castigada mente del marido. Esta impotencia es una cruz que ha llevado a muchísimos hombres a los brazos de otra mujer, el alcohol o a otras formas de escapismos ante la amarga derrota que sufren con la mujer que aman,

Ella está edificando su propia derrota también, porque al intentar atarlo a su lado, controlarlo y dirigirlo, lo obliga a rebelarse y buscar satisfacción en otra parte. El bocado de sexo que le da es tan degradante para él que se va tornando repulsivo, y en vez de anhelante anticipación, comienza a temer y esquivar ese contacto. La mujer nunca va a ganar en esta clase de contienda, en verdad siempre pierde mucho más de lo que le puede dar cualquier concesión que arranque al marido.

A menudo, las mujeres cristianas hablan mucho de la sumisión y la obediencia al marido, pero tanto el marido como los hijos saben que todo eso es nada más que palabrerío. Cuando le pregunta a él qué debería ella hacer y le responde tal como esperaba, todo está bien.

Si no lo hace, se inicia una serie de determinadas maniobras calculadas para obligarlo a cambiar de decisión. No tiene ni el más mínimo deseo de someterse con agrado a lo que él le expresa y la campaña para lograr sus propios fines conducirá a las contiendas y al enojo. Entonces ella, “mansamente”, afirma que jamás puede hablarle de algo sin que él se sienta molesto.

En vez de creer que Dios le dará a su marido sabiduría para guiar la familia por su posición y autoridad y también por las oraciones de ella, se lanza a obtener las cosas por sus desviados caminos. Este manejo constante y la presión que causa, son captados por los hombres, les agravian y dan lugar a numerosos problemas.

El espíritu de Jezabel entra a la familia cuando el orden divino de autoridad se desconoce o se ignora. El orden de Dios es fundamentalmente simple: la autoridad del hombre es Cristo; la autoridad de la mujer es el hombre; la autoridad de Cristo es Dios. 1 Corintios 11:3 lo da a conocer.

Las amistades, la muerte, las circunstancias, la economía, la guerra, el hambre, nada puede modificar el hecho de que la cabeza de cada mujer es el hombre y tampoco alterar el hecho de que Dios es la cabeza de Cristo. Cualquier desorden en la estructura de la autoridad familiar que Dios establece predispone a la mujer y los hijos al ataque satánico.

Cuando una mujer escoge o es aparentemente obligada a ejercer el liderazgo familiar, se coloca en una posición para la cual no la ha capacitado en cuerpo, alma y espíritu. Ella es el vaso más frágil, cuando se coloca en autoridad no tiene posibilidad de elegir sino que debe emplear los métodos y las técnicas de la dominación, segura que Dios no aprueba. La rebelión es como el pecado de adivinación y cuando una mujer usurpa la autoridad que le corresponde al hombre, no importa cuán noble sea la motivación, termina usando el poder oculto para lograr sus fines.

Una reacción natural y mundana es lograr autoridad a partir de la necesidad. Dado que la mujer no está mental, física o espiritualmente diseñada para manejar o ejercer autoridad, su conducta pronto se vuelve sensual. Por sus limitaciones, se ve forzada a consentir y manipular para obtener el control, recurriendo a las lágrimas, al enojo, a los berrinches y las falsas enfermedades para presionar.

En este punto las sus acciones se tornan demoníacas, controladas por demonios, porque está fuera de la voluntad de Dios. La mujer en rebeldía dará lugar a hijos rebeldes, no importa lo sincera que sea para justificar su posición. Esta es una de las razones principales para esta generación de rebeldes americanos, llena de anarquía y desorden.

Por supuesto que hay casos en los cuales las mujeres arrojadas a la posición de autoridad familiar por la muerte o la separación legal del cónyuge. En situaciones así, la palabra de Dios les ofrece protección a través de un nuevo matrimonio, los ancianos y los pastores de la iglesia y, en algunas instancias, a través de un pariente masculino.

La disciplina de los hijos es un área donde la influencia de Jezabel se nota con frecuencia. Las Escrituras instruyen a los padres a tomar la vara de la corrección para evitar que la necedad se ligue al corazón del muchacho. Nuestra sociedad negativamente influenciada admite que en vez de sobornar, manipular y trampear para conseguir la obediencia, se les presione, se les acose.

“Si me quisieras, no harías tal cosa”, es una expresión muy común que, al usarse una y otra vez con un niño, lo pone bajo la continua presión de demostrar su amor. Esta víctima jamás está segura si su amor es creído y aceptado. Este tipo de molestia puede causar problemas físicos y espirituales y también abrir la puerta a un espíritu que haga difícil o imposible el dar o recibir amor.

Las emociones fuertes son otra forma de la disciplina jezabelina. Amenazada con tormentas de llanto, recriminaciones, cataratas de enojo, una familia puede estar forzada bajo el poder de un espíritu que la controla. Los demonios de temor, fracaso y rechazo, son una verdadera plaga en esa casa, y quienes la habitan aprenden que obedecer cada capricho es mejor que padecer continuos estallidos.

Otro cruel método de control es un silencio que es una especie de control hipnótico o de encantamiento. La persona sobre la que recae este tratamiento a menudo queda preguntándose qué habrá hecho y debe encarar todos los esfuerzos posibles para descubrir cómo ha ofendido o lastimado. Una vez más, quien está ejercitando el espíritu de control se convierte en el centro de la atención y es también quien debe ser apaciguada y suavizada.

A menudo, las empresas están invadidas por espíritus jezabelinos que controlan. Fue inevitable que esto sucediera en una sociedad estructurada y controlada por esta influencia maléfica. Como rutina, muchas compañías usan el análisis grafológico y la astrología como un medio más para admitir el mejor personal disponible.

La telepatía y otras prácticas de control mental se emplean con frecuencia en la presentación de una planificación de ventas para anticipar y programar la reacción del cliente. La palabra de Dios dice que, en los tiempos del fin, el sistema de la gran ramera va a estar conducido por mercaderes que engañarán a las naciones con sus hechicerías.

A medida que nos internamos en una sociedad intensamente computarizada, no resulta difícil ver que estamos más cerca ya de este período. Los espíritus jezabelinos han hecho parte de su maligna obra en el ámbito de lo espiritual. Iglesias enteras están bajo el poder y el control de unas pocas familias y otros líderes espirituales.

Esta forma de presión conduce, cada año, a la renuncia de miles de pastores desalentados. En vez de honrar y obedecer a aquellos que les guían, el rebaño se convierte en un dolor para sus conductores. Cuando más espiritual se vuelve la iglesia, es cuando más peligrosa se hace la operación de los espíritus Jezabel.

Frecuentemente, personas con espíritus jezabelinos de control, engañan a otros que están buscando la voluntad de Dios mediante la operación o el uso de la profecía con raíces en el alma. Estos espíritus siempre tratan de seducir a la gente para una persona y sus peculiares “enseñanzas” más que destacar la figura de Jesucristo.

Una táctica consiste en buscar almas en duda o incertidumbre espiritual mediante el uso de falsos dones, encantando a las personas para que se liguen a ellos y sus causas. Ellos promueven la idea de que son seres “espirituales”. La palabra de Dios declara que aquel que habla de sí mismo busca su propia gloria y/o culto. Lamentablemente, mucho de lo que se toma como “palabra de ciencia” y “palabra de sabiduría” podría muy bien llamarse adivinación carismática.

Los efectos de insospechadas prácticas de brujería con tan calamitosos personajes como el contacto abierto con lo oculto. Confusión, suicidio, ceguera espiritual, pérdida de los hijos y hogares destrozados son unos pocos de sus resultados. Impotencia en los maridos, frigidez en las mujeres, dudas y temores, todo ello trabaja en conjunto para impedir y destruir cualquier relación sexual significativa y satisfactoria. Recordemos que el enemigo viene para robar, matar y destruir.

Las personas guiadas por espíritus jezabelinos pueden ser reconocidas. Están motivadas e impulsadas por el ansia de dominar, no hay mansedumbre ni sabiduría en ellas. Rodeadas de las más amargas envidias y codicias en el hogar y la iglesia, las vidas de quienes están más cerca permanecen en un estado de confusión constante. Y así se manifiestan otras obras malignas, incluyendo la rebelión. A menudo, también están presentes la violación de las leyes del hombre, la calumnia, la difamación.

Debemos prestar atención siempre al fruto del Espíritu en las vidas y los ministerios. Si el fruto malo se está manifestando, es porque la sabiduría con la cual esos seres están actuando surgió en lo natural y se convirtió en una extensión de sus deseos de poder y atención.

Ña entrada de un espíritu jezabélico da a las fuerzas demoníacas un poder de seducción que no proviene del Señor. El carisma que el Espíritu Santo imparte atrae a la gente a Cristo y la libertad. Los poderes satánicos enfatizan una personalidad y generan servidumbre, esclavitud. Los infelices atrapados en tales ligaduras anhelarán la libertad y entonces sufrirán la culpa porque se sentirán desleales.

Otra de las características de las personas bajo un espíritu de jezabelino de control es la incapacidad para transmitir o entregar autoridad. En lugar de permitir a las personas que trabajen, constantemente interfieren y obstaculizan. A menudo hacen las tareas ellos mismos intentando así demostrar la incompetencia de los otros. Impulsados a controlar, dominar y organizar la vida de quienes están alrededor, esta gente hace que todos los que conviven con ellos se sientan al borde de su resistencia nerviosa.

La víctima de cualquiera de estas formas de presión o de una combinación de ellas que deba soportarlas por un tiempo, termina siendo, de alguna manera, un lisiado. La confusión le aturde. Los temores le atormentan y, con frecuencia, se vuelve tan indecisa que le resulta difícil tomar hasta la más simple decisión. A menudo, las dudas y los recelos harán de ella alguien espiritualmente inmaduro y débil.

Dios ha provisto una señal o advertencia interior para prevenir la sumisión a esta influencia insidiosa. Josafat sintió algo en el espíritu respecto de una alianza con Acab y pidió que se consultara la palabra del Señor. Los profetas mentirosos de Jezabel dieron una falsa predicción de victoria. Pero insatisfecho, Josafat pidió un profeta de Dios y vino Micaías para advertir de los espíritus mentirosos que operaban en los falsos profetas. Por creer una mentira, Acab pagó con su vida y Josafat vio a su ejército humillado en la derrota. Dios advierte que si no amamos la verdad, él hará que creamos una mentira. Si nos sometemos a la esclavitud y a las autoridades no escriturales que Dios no ha establecido, estamos pidiendo ser derrotados y sometidos por el engaño, la falsedad.

Aunque este espíritu ha afectado a los hombres, parece alcanzar los más perniciosos límites en la vida de las mujeres. En el espíritu de cada hombre, (salvo o no), está el conocimiento de que la mujer fue engañada en el jardín, no el hombre. Adán fue llevado al pecado por su mujer y, por causa de esto, los hombres dudan y se rebelan ante una mujer que busca el liderazgo o que intenta usurpar la autoridad que les pertenece a ellos. Pueden reaccionar y hacer el intento de escapar a través de una dosis excesiva de indulgencia que se nota en los deportes, los negocios, el adulterio. Pero la voz de la ley subsiste como cierta.

Por esta razón, muchos maridos perdidos se resisten a aceptar a Cristo y otros se resisten a recibir el bautismo de Jesús en el Espíritu Santo. El militante empujado por la conducta de su mujer quiere dejar esto de lado. La esposa bombardea con grabaciones, libros y testimonios, tratando de forzar al marido para hacer lo que está bien, y siempre falla. Ciertamente, el enfoque que hacen no es escritural. De manera instintiva, el hombre sabe que el liderazgo espiritual es una prerrogativa masculina. La escritura es clara al decir que un marido incrédulo va a ser ganado por la calma y obediente sumisión de la mujer, a medida que vea su vida y su andar espiritual. Una mujer debe ser y hacer más que hablar el camino de Dios, si es que quiere ver a su familia haciendo realidad el deseo de su corazón.

La inicua esclavitud de los espíritus jezabelinos sólo puede ser quebrada con un ministerio Elías. Estas fuerzas demoníacas odian y temen los ministerios de los Elías, porque tales hombre san resistido con éxito la seducción física y espiritual de Jezabel.

No se les puede comprar con las inteligentes pretensiones y maniobras del enemigo, y son odiados y calumniados por generar conflictos y disturbios. El enemigo de aquellos a quienes ellos vinieron a rescatar. Sólo con la destrucción demoledora de las fortalezas de Jezabel puede restablecerse la justa autoridad de Dios.

En Malaquías 4:5 y 6, Dios dice que los corazones de los padres (No las madres) se volverán a los hijos, porque Elías los hará volver. Los predicadores de esta verdad ayudarán a los hombres de todo el mundo a darse cuenta de su responsabilidad para ocupar el lugar de profeta y sacerdote en la familia, cobijando y protegiendo a la mujer y los hijos.

Las mujeres serán aliviadas de la carga y la lucha de superar el peso de un liderazgo para el cual Dios no las creó. A medida que el hombre se ubique en su justo lugar para amar, cuidar y proteger, la mujer encontrará la bendición y la realización que Dios pensó para ella. En un sentido muy real, esto compromete a las esposas a orar para que sus maridos se ubiquen bajo el liderazgo y la autoridad espirituales que les son propios.

Muchas veces, una mujer ora por años para que el marido venga al Señor y fielmente pide a otros que también lo hagan. Pero pocas veces se da cuenta de que, cuando Dios le contesta, pone al hombre en acción y de inmediato lo ubica como cabeza del hogar.

En vez de un dependiente débil, de un lisiado espiritual, la mujer encuentra un rival poderoso que crece aceleradamente y que pone distancia con ella en los asuntos espirituales siempre que de verdad se lo propone. Por causa de la estructura divina de la autoridad, el hombre recibirá sabiduría y conocimiento que le equiparán para su liderazgo. Muchas mujeres atrapadas en este remolino se preguntan si es justo que Dios haga tales cambios. Con frecuencia, rastros de dominación y protesta masculina, inteligentemente ocultos por años, salen a la luz como rebeldía reveladora de su presencia.

Isaías 3 y 4 advierte con firmeza acerca del juicio que caerá sobre los que resisten el orden de Dios. La mujer será avergonzada con calvicie y sus partes más secretas serán puestas al descubierto. ¿Puede ser que esto sea una alusión a las epidémicas proporciones del cáncer femenino y la quimioterapia que a menudo resulta en calvicie? En Isaías 3:24, el profeta habla de hediondez y cabeza rapada. Otra vez la referencia es muy similar a ciertos síntomas del cáncer.

Isaías 4:1 y 2 hablan de un tiempo cuando todos se arrepentirán y buscarán el camino de la sumisión escritural. En la iglesia de hoy, Dios está llamando al regreso a la sumisión bíblica, al discipulado, a la restauración. Si has estado practicando brujería, dominando a tu esposo, al pastor, a tus hijos, a tus amistades, al grupo de oración, arrepiéntete y renuncia de una vez y para siempre a esta fuerza del mal, en el nombre de Jesús. Si notas que has estado bajo ese tipo de influencia, por el tiempo que sea, renuncia y liga esas cuerdas que te han estado sometiendo.

Puedes orar no exactamente como yo lo diré, sino con tus palabras, aunque tomando como base estas premisas: “Padre, vengo a ti en el nombre de Jesús, el Pastor de mi alma. Confieso como pecado y renuncio a cualquier cosa que haya estado haciéndome manejar a otras personas. Renuncio a todo espíritu jezabelino y proclamo mi liberación en el nombre de Jesús.

Porque Jesús murió en la cruz por mis pecados y se hizo maldición por mí, pagando mi deuda ante Dios por cada una de mis fallas, declaro que toda maldición relacionada a los espíritus Jezabel sea rota, sea cual sea su origen. Y con aquellas que arrancan de siete generaciones antes por ambos lados de mi familia.

También te pido, Padre, que saques toda ligadura que pueda haber entre mi vida y aquellos que han practicado sortilegios o magia, brujería, o hechicería en contra de mi persona o de mi hogar. Guíame a los que no te conocen para hablarles de ti y ayúdame a someterme de todo corazón a tu verdad.

Padre, Jesús dijo que todos aquellos que creyéramos en Su nombre, echaríamos fuera demonios, y yo soy creyente y, en el nombre de Jesús, ordeno ahora que todos los espíritus vinculados a cualquier influencia jezabelina me dejen en este mismo instante, y creo que soy completamente libre en el nombre de Jesús.

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Cuando Una Nación Está en Guerra

 

Si hay algo que me pone feliz con relación a este trabajo ministerial, ese algo es saber qué detrás de este micrófono hay un tremendo terreno fértil para sembrar palabra profunda. No es necesario explicar que esto tiene todas las características de un ministerio profético, aunque sin espectacularidades innecesarias.

Si tú eres uno de los que corren detrás de los milagros, aprende algo en este día: no te pierdas lo divino por buscar lo espectacular. Porque cuando encuentras un ministerio profético, no puedes utilizarlo para recibir, sino para dar. Para dar todo lo que tú tienes para que Dios pueda usarlo.

Es un pacto con Dios, un lugar de comunión; donde tú y Dios van a estar de acuerdo en hacer la voluntad de una manera activada y práctica en la tierra. A través de un ministerio profético, tu ministerio puede ser confirmado, tu llamado, tu don.

Pero por sobre todo, la palabra profética al ser profetizada, o al ser declarada, imparte en tu espíritu la activación de lo que escuchas. Esta palabra no muere, sino que se mantiene viva en tu espíritu, causando que tú seas responsable cada vez que tú operes en ese asunto.

¿Me explico? El día que tú quieras hacer algo que va en contra de lo que se está diciendo aquí, ese día la palabra se levanta y te juzga. Esa es la diferencia de una palabra profética. No es nada que yo haya estudiado, simplemente es la unción que hay sobre el ministerio.

Es una unción distinta, tú ya lo sabes porque, o lo has percibido o directamente lo has discernido. Y te lo digo para que acapares al máximo lo que aquí te compartimos. Porque es a través de la palabra que recibes la profecía propia que quizás estás buscando. Y no vas a encontrarlo a menudo ni en cualquier lugar.

Es la impartición de la palabra la que va a madurar y la que va a cambiar nuestras vidas. Por eso es que digo y ahora repito una vez más: no te pierdas lo divino por buscar lo espectacular. Porque hay veces que Dios no está en el fuego ni en el terremoto. Hay veces que Dios está en el silbo apacible de lo que estás diciendo.

En Mateo capítulo 13 y, comenzando desde el verso 18, tenemos la explicación de la parábola del sembrador. Siempre digo que, cuando acostumbramos a observar las escrituras con la mente y el entendimiento cristalizados en la interpretación clásica de las mismas, hacemos de la Biblia un libro muerto.

Porque le prohibimos que exprese más revelación. La verdad siempre está presente, pero la revelación es progresiva. Es un poquito aquí, un poquito allá. Es línea sobre línea, renglón sobre renglón. Es de fuerza en fuerza, de gloria en gloria.

A medida que nos vayamos acercando a tiempos de definiciones, oiremos hablar más y más sobre estos temas que tú estás escuchando en esta hora.  Son temas proféticos, lo que significa que vivimos el día de mañana, en el día de hoy. Preparando así el camino, para lo que ha de venir.

La palabra de revelación está en la Biblia desde Génesis a Apocalipsis. El requisito para recibir revelación, es no saber nada. Cuando tú no sabes nada, la Biblia habla. Cuando tú lo sabes todo, la Biblia es un libro como cualquier otro. Cuando tú leas la Biblia, asegúrate que tus ojos estén puestos en la búsqueda de la verdad sin tener algo predispuesto.

Por ejemplo: muchos de nuestros predicadores se conocen todas las parábolas de memoria, y qué significa cada una. Para ellos, todas las parábolas terminaron de entregar sus mensajes; cesaron. Pero mientras tú mantengas tu mente abierta y tu corazón dispuesto a que Dios hable, aunque lo que diga contradiga tu doctrina, tú eres un candidato a ser usado en el espíritu de revelación.

(Mateo 13: 18) = Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador: (19) cuando uno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.

(20) Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; (21) pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.

(22) El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo (O este Kosmos, o este sistema mundial)  y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.

(23) Más el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.

Quiero enfatizar el verso 21, míralo conmigo una vez más: pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza. Noten que este verso no implica que puede ser, o quizás, o tal vez, o si acaso, aparece la persecución.

No. Indica que tú le puedes poner el sello, que te puedes plantar en esto, que está respaldado en toda la escritura. Cuando tú recibes verdad que rompe yugos, viene persecución. No te está diciendo que la esperes, pero sí te está advirtiendo que estés preparado por si llega.

Porque te vendrá aflicción y te vendrá persecución. Hay muchas personas que creen que la gente de la iglesia es pacifista. Cristo dijo: Bendito aquel que hace la paz. Pero la paz sólo se consigue a través de guerra. Tú no puedes retener lo que no tienes. Mientras haya manifestación satánica en la tierra, no hay paz.

Paz es Shalom. Shalom es Cristo. Si el mundo no lo tiene, hay que introducirlo. Y para ello hay que ser confrontativo, porque no es aceptado socialmente. Vas a confrontar: ¡Prepárate! Aquí la palabra nos dice claramente. Explícitamente, que viene aflicción y persecución por causa de la palabra.

Elimina el espíritu de rechazo en tu vida. El enemigo no está interesado en tu vida, sólo está interesado en impedir la fluidez de la palabra recibida. Cuando tú dejas que tu cuerpo, que tú persona sea un canal de esa palabra como epístola abierta, entonces sí tú eres una amenaza para Satanás.

De otra manera, Satanás no te molesta. Tú puedes asistir a la iglesia durante todos los días de tu vida, y jamás ir en contra de Satanás. Alguien dijo alguna vez: si no te has topado contra Satanás, es porque vas caminando en la misma dirección que él.

Si estás haciendo lo que tienes que hacer, no habrá otra alternativa a estar de frente contra él todo el tiempo. En contra del avance satánico. Avanzando con el evangelio de Cristo. Timoteo lo dice de esta manera en la segunda carta y tercer capítulo: Y todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús, padecerán persecución. 2 Timoteo 3:12.

Es algo que está prometido en la palabra de Dios. Va a haber persecución. Y cuando hablo de persecución, no me refiero al Armagedón, no me refiero a estudios escatológicos, no me refiero a doctrinas dispensacionalistas. Me estoy refiriendo a confrontación natural en la tierra, en este tiempo.

Vivimos en una hora donde la madurez, templanza y estabilidad son requisitos para ser victoriosos en la vida de creyente. Dios está levantando un pueblo a un nivel de consumación de escritura. Un pueblo que vive el mañana en el día de hoy, donde se comienzan a ver las primeras señales de una reforma plena.

Pero es imperativo entender que Dios siempre prepara a su pueblo antes de introducirlo a un nuevo nivel de ministración. Es imposible que el pueblo avance a lo que sea que viene mañana, sin primero ser preparado para lo mismo. Dios no lo permite.

Hay creyentes que llevan cuarenta años en la misma espera, y es porque no han pasado la prueba para ir a la próxima. Muchos te preguntan cómo es que en todo este tiempo se ha llegado donde se está. La respuesta tiene que ser muy sencilla: cuando Dios dice algo, yo lo hago. Punto. No discuto con Él.

Es propósito de Dios que la iglesia madure. Porque está bien nacer, está bien ser niño, está bien tomar leche, pero todo en la vida crece, porque lo que no crece, está muerto. Si las flores no brotan, algo les pasa. Si tu hijo tiene tres años y no camina, llévalo al médico.

Todo lo que tiene vida, cambia y crece. Porque, precisamente, la prueba fundamental de que algo tiene vida, es que crece. Hay personas que viven en la misma situación que el año pasado. ¡Estás dormido! ¡O estás muerto!  No hay ninguna razón por la cual un creyente deba vivir en el mismo nivel de victoria todos los años.

Hay gente que le da gracias a Dios todos los años sólo porque cumplió otro año más, vivo. ¡Es normal estar vivo! Dios te condiciona, te acondiciona y te prepara para llevarte a otra etapa. Si no escuchas lo que Dios está diciendo con el espíritu, vas a permanecer en la misma esfera.

Pablo en Timoteo también nos declara que en los últimos días, se van a levantar odiadores del evangelio. Escuchaste bien: personas que odian el evangelio. Amadores de sí mismos, que harán todo lo posible por detener al evangelio de Cristo.

Y si no estamos firmes en la convicción de lo que Dios quiere que nosotros hagamos, entonces el avance de la iglesia será detenido por simple falta de convicción en esa área. Las estrategias más elevadas de Satanás, van a ser desatadas en los últimos días.

Toda la artillería del enemigo, más su sabiduría ancestral, ya sea a través de la política, ya sea a través de las leyes, a través de la prensa, a través de la televisión, a través de las escuelas, a través del propio sistema pleno en filosofías mundanas, humanistas y liberales, será desatada en contra.

Y todo eso, claro está, con el propósito central de detener el propósito de Dios en la tierra. Es más; ya está sucediendo. Hay lugares del mundo en el que se entregan preservativos a los niños de edad escolar primaria, con la finalidad de incentivarlos a tener sexo sano.

En grados menores de la misma escolaridad primaria, se enseña y se aprende que el homosexualismo es un estilo de vida alterno. No me gusta ser ni pragmático, ni ultra-fundamentalista ni mucho menos segregador o clasista, simplemente porque el Dios en el cual creo, y su Hijo, no lo fueron ni son. Pero hay algo que no puedo admitir que venga de parte de Dios en todo esto. Más bien del lado opuesto, ¿Verdad?

Pregunto: ¿Y la iglesia en qué anda? Sigue alabando a Cristo en un templo. Entonces, a medida que la iglesia aumente en autoridad, en influencia, y comience a prosperar en el propósito de Dios, va a haber un levantamiento y una ola de persecución en la tierra.

No esperes que se queden de brazos cruzados, sería subestimarlos pensar así. Este tipo de mensajes, (Y no porque sea yo quien lo da, porque son muchísimos los que andan diciendo lo mismo) te prepara el espíritu para ser y sentirte fuerte en el día en que lo necesites.

Alguien tiene que decirlo. Y a muchos nos ha tocado la bendición de hacerlo. Escucha: ¿Cuántos se acuerdan de la parábola del joven rico? Hay promesas en la palabra que nos dicen que, las riquezas del impío, están reservadas para el justo. Y noten que dice justos, no la iglesia.

Hay algunos que no les va a tocar ni un centavo. Y eso va a suceder antes de irnos, no después. Egipto y los israelitas constituyen la tipología perfecta de esa revelación. Cuando Israel salió, salió con el oro, no lo vino a buscar después.

Entonces, si eso ha de acontecer antes del retorno de nuestro Señor, ¿Tú crees que el mundo se va a quedar de brazos cruzados? Por menos que eso se alborotan. Va a haber confrontación a través de leyes, a través de sistemas que serán levantados para intimidar a la iglesia.

Muchas iglesias serán cerradas en ese tiempo. No lo estoy profetizando para no activarlo, pero así será. Porque estas son iglesias que no operan con los principios de Dios en las finanzas, por lo tanto, no van a poder cumplir con las leyes requeridas en cuanto a las cargas impositivas legales.

La palabra nos enseña que a los impuestos debemos pagarlos. Lo que nuestros gobernantes hagan o no hagan con ello, es un asunto entre esa gente y Dios. Y Dios es justo, relájate. Dios está preparando a su iglesia. Pero no para un rapto ni un escape, sino para una enorme confrontación que servirá, entre otras cosas, para zarandear y dejar en pie a la verdadera y genuina iglesia gloriosa, sin mancha y sin arruga.

Y cuando la oscuridad cubra todos los valles, ese será el momento más propicio para la manifestación y la gloria de la luz de Cristo. Será el tiempo propicio para levantar los ojos y ver que la siega está lista, está madura y hay que traer hacia nuestro reino y manifestar el carácter de Cristo en medio de un mundo perdido. Para enseñar y declarar que el Reino de Dios es el primero y es el último, es el Alfa y es el Omega, es el principio y es el fin.

Al joven rico, Cristo le describe el secreto de la prosperidad en el madero de la cruz. La enseñanza de esa parábola, implica que a través de la cruz, hay un principio que prospera a un ser humano. Y el joven, asombrado de la enseñanza, le pregunta a Cristo, ¡Pero Señor! ¿Y los que hemos dejado todo?

Y el señor responde: No hay quien haya dejado casa, ni hermano, ni hermana, ni padre, ni madre, ni mujer, hijos ni tierras, por mi causa o la del evangelio, que no reciba cien veces más, ahora. No mañana, ahora. Y por si decir ahora no fuera suficiente, luego explica que es en este tiempo.

Dice: no hay nadie que no muera por mi causa, que no reciba todo lo que enterró por mí, ahora, en este tiempo. No en el tiempo venidero, como dicen las Escrituras para otros asuntos que algunos mezclaron también con este. Ahora. En este tiempo.

Pero, la promesa no termina. Dice: con persecuciones. ¿Cuándo? ¡En este tiempo! Ahora. En el mismo tiempo que recibes la bendición, no la recibes sin tener que arrebatársela a un mundo que se cree dueño de ella. Casas, hermanas, hermanos, madres, padres, hijos, tierras, con persecuciones. Y, en el siglo venidero, entonces, vida eterna.

Hay un punto y una coma que divide el tema completo. Gramática sencilla. Son dos temas distintos: lo que se consigue ahora, y lo que se consigue después. El problema es que aquí, para conseguir nuestra herencia, padecemos confrontación, porque hay actividad satánica.

Allá no la hay. Allá simplemente la recibimos. Luego, para contestarle la pregunta a Pedro, le dice: ¡Pedro! ¡No te preocupes! Porque los primeros serán postreros, y los postreros serán primeros. ¿A qué se refiere? A esta escritura le han dado mil y un usos en la palabra.

Pero cuando leemos el contexto, los primeros era el joven rico, que lo tenía todo y no estaba dispuesto a perderlo por el evangelio. Los postreros, los últimos, eran aquellos que habían enterrado todo a través de la cruz. Y se quedaron sin nada. Últimos en el área financiera. ¡Los últimos serán primeros!

A esto se refiere la palabra. El último en el área financiera, el que veas entrar de toda la palabra, es como el dinero opera en el Reino de Dios. Cuando habla de los últimos, es de los últimos de la lista de los que tienen. Pedro no tenía, lo había entregado todo. Por eso Él le dice algo así como: no te preocupes, tú lo entregaste todo, pero en el final lo tendrás todo.

Entonces vemos, a través de estas promesas, que la iglesia sí va a prosperar. Y observa a la prosperidad con ojos espirituales, no materiales. Aunque no debemos ser más buenos que Dios. El dinero forma parte de esa prosperidad. En la Escritura, tú no encuentras un pasaje relacionado con la gloria de Dios, que esté separado del dinero. Haz un estudio de eso si no terminas de creerlo.

Siempre están entrelazados. En la parábola sobre las minas y el dinero, se nos marca que debemos ser responsables en su utilización. Jamás dice que debemos odiarlo, regalarlo o evitarlo. Esa parábola enseña que, de acuerdo cómo tratamos la mayordomía del dinero, es nuestra autoridad para con las ciudades.

Así que vemos que aquellos que crucifican el sistema mundano, en cuanto a las finanzas se refieran, son aquellos que van a tener la prosperidad de llegar primeros en esa área. Porque Dios nos da poder para obtener riquezas para establecer su pacto.

Y aquel que ha muerto a través de la cruz, no tiene motivos erróneos, sino que quiere establecer el propósito de Dios en la tierra. Y a través de ese concepto, tanto se bendice él como el Reino de Dios. El tema no es finanzas. El tema es que sí vamos a avanzar a un nivel que va a producir una confrontación.

Es imposible que la iglesia prospere sin que el mundo se enoje. ¿Por qué te crees que mientras todas las formas religiosas orientales, africanas y oficiales son bienvenidas y vistas como elementos que otorgan status y distinción, la fe auténtica en nuestro Señor sigue viéndose como una superstición de ignorantes y pasible de ser prohibida, sancionada y marginada?

(Hebreos 11: 24) = Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, (25) escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, (26) teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios, porque tenía puesta la mirada en el galardón.

(27) Por fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey, porque se sostuvo como viendo al Invisible.

Noten que hasta en el Antiguo Testamento, las cosas que no se ven, son eternas. Se sostuvo a algo invisible, que no tenía posesión de ello. Pero al igual que Abraham, que caminó proféticamente por encima de una tierra, para luego proclamarla y declararla, y cuatrocientos treinta años después fue poseída por sus hijos.

De una manera profética él poseyó la tierra cuatrocientos treinta años antes, sólo caminando y sin saber lo que decía, declarando que esta sería la tierra para la simiente. Una iglesia profética es aquella que camina proféticamente en el día de hoy, declarando los límites y confines del Reino de Dios, donde quiera que lleve el evangelio de Cristo. Vemos que Moisés salió de Egipto no temiendo, ustedes conocen la historia en Éxodo capítulo 1. Vemos el episodio de Faraón y los hijos de Israel.

(Éxodo 1: 7) = Y los hijos de Israel fructificaron y se multiplicaron, y fueron aumentados y fortalecidos en extremo, y se llenó de ellos la tierra.

¡Nota que la iglesia estaba creciendo! La palabra en Corintios nos dice que era la iglesia del desierto. Los israelitas estaban creciendo. Eran fructificados, eran aumentados y fueron fortalecidos en extremo. Dios comenzó a prosperar de adentro hacia afuera a su pueblo.

(8) Entretanto (Cuando la iglesia comenzaba a crecer y hacerse fuerte, llega un plan satánico) se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no conocía a José, y dijo a su pueblo: (9) he aquí, el pueblo de los hijos de Israel es mayor y más fuerte que nosotros. (Cuando la iglesia comienza a ser más integral que el mundo, más fuerte en poder, algo va a suceder.)

(10) Ahora, pues, seamos sabios para con él, para que no se multiplique, y acontezca que viniendo guerra, él también se una a nuestros enemigos y pelee contra nosotros, y se vaya de la tierra.

Ustedes conocen la historia. Aquí fue donde ellos comenzaron a atribular a los hijos con más trabajo, con más castigo, con menos alimento. Fíjate que el avance de la iglesia produjo casi automáticamente, un enojo en el sistema mundano.

El propósito de Satanás, en aquel entonces, era doblegar tu propósito. Atribularte hasta el punto que tú dijeras: ¡Está bien! ¡Me voy a ir de esta ciudad! ¡Me quedo en mi iglesita cantando coritos y no voy a predicar a las calles! ¡Que se encarguen los líderes de todo!

Satanás va a intentar que nuestras rodillas se doblen. Cuando el destino de la iglesia aparece en tu vida, sólo tienes un segundo para arrebatarlo. ¿Cuántos se acuerdan de José? Tantos años esperando. El día que lo llamaron, no le dieron oportunidad a ir a orar en lenguas para interpretar el sueño.

Le dijeron: interprétalo ya. Y si no lo llegaba a interpretar, ¿Sabes qué? Pierde la oportunidad. Me pregunto cuántos de ustedes estarán listos para arrebatar su destino. Satanás quería destrozar el saber interno, esa convicción de que somos quienes somos.

Más en medio de aquel ataque satánico, la iglesia continua creciendo. La única semilla que tú puedes arrojar a la tierra y pisotearla, y darle de puntapiés y tirarla donde tú quieras, y produce sin importar el clima, es la semilla de Dios.

Puedes enviar las parteras, son hermanas hebreas, hermanas en la carne, hermanas en la iglesia. Son los ministros contrarios, son las doctrinas de demonios que vienen en tu contra tratando de matarte. Pero últimamente dicen: “No sé qué hacer, esta gente no es como la gente de iglesia que he conocido. Esta gente está dando a luz el propósito de Dios. Es una semilla efectiva.”

No importa qué ataque venga contra la semilla. La semilla de Dios, es buena. Y resulta que Dios dice en Mateo 13, que nosotros somos los hijos del Reino, sembrados en el mundo. Y lo que Dios siembra, produce. Entonces vemos que aprieta la persecución, pero también vemos que aumenta el crecimiento.

Fíjate que estoy diciendo que la persecución no va a detener a la iglesia. Lo que quiero que se entienda es que vendrá persecución, y el que no esté firme, no podrá mantenerse en pie en medio de ella. Porque la iglesia no es el montón, es la que permanece.

La persecución no permitía terminar el logro, y Faraón dice: ¡Mátalos! No importa cómo, pero mátalos. Y ahí nace Moisés. Siempre que el pueblo de Dios está en depresión, Dios levanta una voz. Y Moisés nace y la historia comienza a tejerse en otra dimensión.

(Éxodo 2: 1) = Un varón de la familia de Leví fue y tomó por mujer a una hija de Leví, (2) la que concibió, y dio a luz un hijo; y viéndole que era hermoso, le tuvo escondido tres meses.

Y ustedes conocen la historia, ese es el nacimiento de Moisés. Lo ponen en la canasta, lo tira río abajo. Y la hija de Faraón observa la canasta mientras su hermana va por la orilla, la hija de Faraón levanta la canasta y manifiesta su deseo de quedarse con ese niño.

Entonces, una de las sirvientas de la hija de Faraón, dice: bueno, pero entonces voy a buscarte a alguien que te lo cuide. Y Dios, en su sabiduría, financió el crecimiento de Moisés a través del mundo. Se lo entrega a su propia madre, pero esta vez con finanzas. Y su madre, que antes no tenía para criarlo, ahora tiene de sobra para hacerlo. ¿Cuántos saben que dios es bueno? Pero claro, entiende, si la madre no lo suelta, no lo recibe. Y hay muchos que no lo sueltan.

(Verso 10) = Y cuando el niño creció, ella lo trajo a la hija de Faraón, la cual lo prohijó, y le puso por nombre Moisés, diciendo: porque de las aguas lo saqué.

Ahora; aquí transcurre un período de tiempo. Porque primero leímos que Moisés salió de Egipto, no temiendo. En medio de la persecución, sin temor. Vamos a ver la preparación de Moisés para llegar a ese nivel. Es un prototipo de la preparación de la iglesia.

Moisés, en estos primeros tiempos, pasa tres meses y luego es entregado a la hija de Faraón. La hija de Faraón lo regresa a su madre, y después que el niño está crecido, pasa un tiempo con su madre. Es un kairos, es un tiempo, es un lapso durante el cual hay una preparación en Moisés.

Me imagino a su madre diciéndole: ¡Moisés! Escúchame bien, hijo. Tú no eres como el resto, Moisés. ¡Moisés! Va a llegar el día en que vas a ir a vivir en el sistema mundial. Pero tu pueblo es Abraham, Isaac y Jacob. ¡Esa es tu sangre, Moisés!

¡Por tus venas corre sangre divina! ¡Tú eres hijo del Dios viviente! ¡No te olvides! ¡Tú no eres como ellos, tú eres de una generación distinta! La madre preparando a Moisés. Ella sabía que en uno o dos años tendría que entregar a ese muchacho.

¡No importa, Moisés, lo que te enseñen, el único Dios viviente, es Dios! El verso 11, dice: En aquellos días sucedió que, crecido ya Moisés, salió a sus hermanos. Ahí aconteció otro tiempo. Un lapso muy grande entre la entrega de la madre a la escuela de los egipcios, hasta el tiempo en que él decide acudir a sus hermanos.

Las escuelas egipcias eran las mejores en astrología, sabiduría y religiones paganas. Vayan al Libro de Hechos un momento. Capítulo 7, y versículo 22. Y fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios; y era poderoso en sus palabras y obras.

Sabemos a través de estudios históricos que hemos realizado, que Moisés pasó unos treinta y cinco años en estas escuelas, porque comenzaban a la edad de cinco años. La madre lo debe haber tenido unos cuatro años, como mucho, y de allí hasta los cuarenta años, que es donde la Escritura nos dice que él sale y acude a sus hermanos.

Y llegó a ser de los mejores en las instrucciones del sistema del mundo. Era poderoso en las palabras del sistema mundial. Cuando hubo cumplido la edad de cuarenta años, otro kairos, otro tiempo, otra preparación. No sólo los tres o cuatro años con su madre, vino esos treinta y cinco años de preparación en las escuelas egipcias.

Dice: cuando había cumplido cuarenta años le vino al corazón el visitar a sus hermanos, los hijos de Israel. Madre que me estás escuchando; ¡No importa donde esté tu hijo! No importa por qué rincones ande, si en sus días prematuros le impartiste la palabra de Dios, mil años de sistema mundial no podrán contra la semilla; cuando llegue a ser maduro, regresa a los pies del Señor.

Muchos creen que Moisés recibió el llamado en el arbusto aquel que quemaba. La palabra dice que le vino al corazón. Ese fue el llamado. No fue el árbol. En el árbol fue comisionado. El llamado fue cuando le vino al corazón visitar a sus hermanos. Porque ese “vino al corazón”, sólo lo hace Dios. Ese es el llamado de Moisés. Le vino al corazón visitar a sus hermanos. Vamos a ver como acontece eso.

(Verso 23) = Cuando hubo cumplido la edad de cuarenta años, le vino al corazón visitar a sus hermanos, los hijos de Israel.

(24) Y al ver a uno que era maltratado, lo defendió, e hiriendo al egipcio, vengó al oprimido. (Vemos que lo primero que hace cuando recibe el llamado, es salir a ministrar. Salió a ministrar y mató al primero. Vengó a un oprimido. Otras traducciones dicen: lo mató.)

(25) Pero él pensaba que sus hermanos comprendían que Dios les daría libertad por mano suya. (Entendía su llamado. Él sabía en su corazón que Dios lo había llamado a ser libertador. Y él pensó que el mundo entendería. Si sales prematuro, nadie te entiende. Anótalo por allí, que eso está bueno. Si sales prematuro, vas a ser mal entendido.) Más ellos no lo habían entendido así.

(26) Y al día siguiente, se presentó a unos de ellos que reñían, y los ponía en paz, diciendo: varones hermanos sois, ¿Por qué os maltratáis el uno al otro?

(27) Entonces el que maltrataba a su prójimo le rechazó, diciendo:¿Quién te ha puesto por gobernante y juez sobre nosotros?

Noten que discernimiento tremendo tenía Moisés, que en el momento en que recibe el llamado, él sabía las dos aplicaciones de su ministerio. Libertador y Juez. Sólo un problema; que el brazo de la carne, sólo libera a uno. En cambio el brazo del espíritu, libertó a la nación.

Dios nunca te lleva a una esfera en el espíritu, hasta que estés preparado. Moisés, entendiendo su llamado, acude a ese llamado, y como la mayoría de nosotros nos lanzamos con todo y nadie nos entiende, y hasta nombres hiriente nos endilgan, y sólo el que es obediente y perseverante sigue adelante, así también sucedió con Moisés. Las salidas prematuras nunca son bien entendidas. El brazo de la carne sólo libertará a uno. Es con el brazo del Espíritu que libertaremos las naciones. Noten el verso 29.

(Verso 29) = Al oír esta palabra, Moisés huyó, y vivió como extranjero en la tierra de Madián, donde engendró dos hijos.

A ver, un momento, aquí hay algo que no me cierra. Yo acabo de leer en Hebreos que el salió, dice, no temiendo. Pero resulta ser que aquí dice que salió huyendo. Vayan a Éxodo capítulo 2 un momento.

(Éxodo 2: 14) = Y él respondió: ¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros? ¿Piensas matarme como mataste al egipcio? Entonces Moisés tuvo miedo.

Hay una aparente contradicción, porque Hebreos dice que salió no teniendo miedo. Pero Éxodo dice que salió como un cobarde. ¿Qué resulta de todo este enredo? ¡Salió dos veces! Cuando sales prematuro, sales con miedo, pero cuando salió con el poder de Dios, salió sin temer nada. ¡Fueron dos salidas de Egipto! La primera, en temor; la segunda, en victoria.

Hay una esfera para la iglesia, hay un lugar donde tenemos que llegar, donde la sal y la luz invade, preserva, causa sed y causa irritación en la herida mundial. Donde la iglesia ministra directamente las naciones, pero no podemos tener miedo. Por lo tanto, tiene que haber una preparación para llegar a ese nivel.

Dios está declarando a través de los profetas y los apóstoles que este es tiempo de entrenamiento. Los días que vienen demandan fortaleza espiritual. Dios tuvo que enviar a Moisés al desierto para prepararlo espiritualmente. La ministración de este milenio va a requerir todo lo que el creyente tenga por dentro. Por eso es que Dios está tratando con tu carácter.

Le estamos echando la culpa a Satanás, y no es él. Estamos reprendiendo un demonio de sequía y es el Señor que lo secó. Tu ministerio nunca excederá tus fundamentos. Va a llegar la hora a la iglesia donde, la palabra persecución y ministerio, serán inseparables.

Si tu vida no estremece al reino de las tinieblas, tú no registrarás en absoluto esto de lo que estoy hablando. Pero si tu vida es reconocida en la esfera espiritual, entonces prepárate. Entiende: si tú te levantas por la mañana y Satanás no se preocupa, no te preocupes.

Pero si tú eres de los que cuando te despiertas, satanás pega un salto y se enloquece, entonces tienes que prepararte. Los apóstoles y los profetas están quebrantando y confrontando la iglesia. Derrotando y quebrantando falsa religión, falsos fundamentos, decepciones en medio de nuestras iglesias, preparando al pueblo para una victoria corporal, no individual.

Sabemos que tenemos victoria sobre la pobreza, victoria sobre la enfermedad, victoria en liberación personal, pero la iglesia corporal está en vergüenza nacional. Hay un nivel para la iglesia donde las palabras no caerán al suelo, y así como el espíritu de Samuel, todo lo que hablemos será y acontecerá, y los reyes comenzarán a temblar a la venida y el avance de los hijos del Reino de Dios.

Pero las voces que estamos escuchando, son las voces de las oficinas y ministerios de gobierno, que no están sugiriendo, están comandando. Prepárate en el espíritu. Es hora de infantería espiritual. No son sugerencias. Si quieres permanecer de pie, es imperativo.

La hora ha llegado en que todo lo que el movimiento de la fe nos ha enseñado e impartido en las vidas, será retado por el ataque satánico. Todos tus mensajes serán desafiados. Todas tus canciones serán retadas. Todas tus oraciones serán confrontadas. Todo lo que has declarado será confrontado por Satanás.

¿Así que andas predicando que vas a reinar? ¡Vamos a ver si es verdad! ¿Con que eres esposo fiel? ¡Vamos a ver si es verdad! ¿Conque caminas en santidad? ¡Vamos a ver si es cierto! ¿Así que andas declarando que tienes poder? ¡Vamos a ver si puedes con el mío! Serás retado en los días que vienen.

Es un tiempo en el que no va a ser suficiente participar vocalmente con las canciones que se canten. Es un tiempo en que la iglesia toda deberá aprender a orar y a alabar y adorar a Dios en espíritu y en verdad, donde vas a salir más allá del entendimiento de palabras ya formuladas y vas a entrar en un cántico nuevo.

Todo, espíritu, alma, cuerpo concentrados, no batallando contra el aire, como decía Pablo, sino con entendimiento de las grandes hazañas conseguidas en la esfera espiritual. Y va a ir más allá del razonamiento, más allá del entendimiento, diseñado en el infinito, con las alas del Espíritu Santo.

Esa es la única vía para llegar a un nivel espiritual tan alto que a las tinieblas no les quede más que abrir brecha por donde pueda penetrar la nueva revelación que llevará a todos a la victoria final profetizada. Con todo esto delante de tus ojos, pregúntate: ¿Será que vamos a poseer o simplemente seremos arrebatados?

Porque si te vas mañana, no tienes motivos para estar militando tanto. El que está militando no se va para ninguna parte. Y no hablo de Argentina. Puede ser Venezuela, Colombia, México, Chile, Brasil, Perú, España, qué sé yo dónde pondrá el Señor su primer gol en este partido final.

Hay un rugir de un ejército. No es un ministro que se ha vuelto loco; es Dios que está obrando e intercediendo en dinámico movimiento a través de su cuerpo. ¿Para qué, para irnos? ¡No! Para introducir un Reino en medio de otro.

¿Y qué podemos hacer nosotros, y tomo por ejemplo a mi patria, acá casi en el fin del mundo, pegados al polo sur, pequeño retazo de tierra para muchos desconocida? Sigue uniendo palabras al Espíritu. Porque la palabra de Dios, no regresa vacía. La victoria de Dios, sigue siendo elevada en los cielos.

Y que la palabra no regresa vacía, significa que Dios no la recibe hasta que no cumple lo que fue enviada a hacer. La palabra se queda flotando en la esfera espiritual. Y las potestades ya se sienten pesadas, porque las palabras se están amontonando sobre de ellas, y a pesar que llevan siglos parados en posición, la balanza se está desbalanceando, la palabra de Dios y las potestades, una y otra vez, hasta que las derrumbamos.

Hay un cambio de guardia en la esfera espiritual. Primero lo espiritual, luego lo natural. Todo lo que sea genuino tomará posiciones y puertas de ciudades, autoridad. Y cuando todo eso esté manifestado, allí veremos la primera muestra de lo que realmente es el Reino de Dios.

¿Cuánto tiempo falta? ¿De qué me estás hablando? Dios no tiene tiempo. Todo lo que está bajo el sol tiene su tiempo, ¿Verdad? Verdad, pero hay un detalle: Dios no vive bajo el sol, vive por sobre el sol y por sobre todo lo que se te ocurra pensar e imaginarte. ¡Eso es lo que se llama Eternidad! Por eso es que Dios tiene para siempre lo que quiere hacer, pero tú no. Si tú quieres ver la consumación, levántate tú que duermes que la luz de Cristo te alumbra.

(2 Pedro 1: 10) = Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección, porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás.

Nota que para estar firme, tú eres quien tiene que procurarlo, no viene solo por algo mágico. Tienes que procurar hacer tu elección y tu vocación, firme. ¿Lo hace Dios? ¡No! ¿LO hace tu pastor? ¡No! ¡Procúralo! Es un estilo de vida.

(11) Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Cuando haces tú vocación firme, le abres la puerta al poder de Dios. La palabra Reino es la palabra Basilea, no es un lugar en el cielo. Reino significa: todo lugar, ya sea geográfico o espiritual donde el dominio de Dios sea aceptado y conocido, es traducido la palabra poder. Dunos. Es una palabra que nos da fuerza. Porque el Reino de Dios no es otra cosa que el poder y el señorío de Dios en operación.

Cuando estás firme en tu vocación, tienes amplia entrada en el poder de Dios. Todo el mundo anda hablando del cielo. Escucha: Dios no está interesado en que tú te vayas al cielo. Él está interesado en que restauremos la tierra.

Dice: venga tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra. Él dijo: no los saques de allí, déjalos allí; sólo guárdalos del mal. Así que de aquí no te vas a ninguna parte hasta que no termines, ¿Comprendido? Por eso es que la gritería de los apóstoles y los profetas está girando en toda la tierra. ¿Qué es lo que Él dice que debemos hacer para estar firme?

(Verso 5) = Vosotros también, poniendo toda vuestra diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud, a la virtud, conocimiento; (6) al conocimiento, dominio propio, al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; (7) a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.

Todo esto es lo que necesitamos para poder estar firmes cuando venga lo que tiene que venir. Es hora de decir: ¡Señor! ¿Qué harás en mí? ¡Elimina todo lo que sea piedra de tropiezo! ¡Quiero pasar la prueba, e introdúceme en la próxima! ¡Pero acrecienta mi espíritu, acrecienta mi alma, imparte templanza, no me importa el precio, ¡Porque yo quiero ser usado en esta última salida de la iglesia como ejército!

Una gran mayoría no sabe lo que ora cuando nace de nuevo. Se tiran de rodillas y claman: ¡Señor, úsame! Y así llegan a trastornar toda su vida, se les dañan todos sus planes. De hecho, esos llamados para ser usados eran sinceros, pero en ignorancia.

Es tiempo que oremos que la palabra se cumpla en nosotros. Tenemos que obedecer las estrategias divinas. Ustedes le llaman revelación, pero en realidad son estrategias divinas. No son sugestiones. A veces nuestros estudios teológicos no pueden ver lo que estamos hablando en estos trabajos.

Sin embargo, nosotros debemos seguir ese sentir que llevamos dentro, porque sabemos que es Dios el que lo está produciendo. Tenemos que trabajar con una unción muy singular, porque a la iglesia genuina se le darán los milagros creativos nuevamente. Recuerden que cada vez que Juan el Bautista salía, detrás venía Cristo.

La voz profética del movimiento profético tras el espíritu de Elías y Juan el Bautista está declarando, y al igual que le ocurriera a Juan el Bautista que perdió la cabeza, la nación se está enojando. Pero cuando Cristo vino con los milagros creativos, se enojó la iglesia, y los fariseos eran sus enemigos.

Sería casi lógico y hasta natural que al pueblo genuino le esperen ambas manifestaciones. Está todo en la Biblia. Regresará la unción apostólica-profética a la iglesia en todo su apogeo para el fin de esta década. Sin embargo, apenas estamos comenzando a entrar en ese nivel.

Apenas la iglesia está entendiendo que esto de separación de Estado-iglesia, es una doctrina de demonios. Apenas estamos entendiendo que la sal no funciona si no se sacude encima de algo. Que la sal preserva, y causa sed, sana enfermedades, pero siempre produce irritación.

Eso te está dejando en evidencia que, cuando tú trates de salar al mundo, va a haber irritación. Va a haber una confrontación. Y los mayores golpes vendrán a través de leyes que serán desatadas para restringir o avergonzar a la iglesia.

Entiende bien esto: la iglesia le está declarando la guerra a una nación. El reino de Satanás es, en efecto, un reino; no son figuritas de nuestra imaginación. Están vivos, y el poder que utilizan son hombres que tienen el entendimiento ciego.

Cuando uno declara una guerra, la nación completa es afectada. Sin embargo en la nación de Dios, muchos ni se han enterado. ¿Cómo es posible que estemos declarando una guerra universal y el sesenta por ciento de la iglesia no se ha enterado? ¿Por qué? Porque somos iglesia, y no nación de Dios.

La nación debe manifestarse. Cuando una nación está en guerra, su apariencia total cambia. Viene una gran sobriedad para esa nación. Los que nunca leían las noticias o miraban los noticieros, ahora están pegados a las pantallas. Hasta los niños aprenden la fraseología de guerra. La nación entera es afectada. ¡Es tiempo de ser sobrios!

En una nación la gente está velando por si ocurren ataques de guerrilla en sus ciudades. ¡Estamos en guerra! ¿Cuántos estarán velando? Cuando una nación es afectada por una guerra, hay mayor concentración de verdad presente. Los noticieros ya no hablan tonterías; usan todo su tiempo en la verdad del día.

Por eso te digo: no es tiempo de leer cuentos o historietas de Adán y Eva, es tiempo de tener revelación presente que sirva para poder aplicarla en el día presente. La única noticia que interesa es aquella que responde a la problemática del día.

Es tiempo que los oráculos de Dios se levanten, y los mensajes de puntos uno, dos y tres, se sienten. Dios está levantando una raza de predicadores que están levantando estandartes especiales en sus púlpitos de difusión. Y esos estandartes son los que obligan a otros cientos a sentarse.

Cuando una nación está en guerra, se oyen voces de protesta. Hacen manifestaciones frente a las casas de los gobiernos y gritan: ¡No queremos guerra! ¡No manden a nuestros hijos a la guerra! Escucha: ¡Es muy tarde, hay guerra! Voces religiosas y doctrinas de demonios en nuestros propios campamentos que no quieren entender que la milicia espiritual es para hoy. Y si no los preparan, van a caer.

Todo el estado emocional de una nación cambia cuando hay guerra. Todo el mundo cambia emocionalmente. Hay una gran sobriedad en el espíritu de la nación. De momento, todo el mundo es estudioso e inteligente. Puedes encender tu televisor y ver el avance de la guerra.

En la televisión se podrá ver el avance de la verdad presente. Vemos a grandes hombres que portaron la palabra de Dios con eficiencia, derrumbarse ante ataques en determinadas áreas donde estaban vulnerables. Y se los critica por ello, cuando sabemos que tenían más preparación espiritual que todos nuestros países juntos.

Sobriedad es el gran secreto. Para que cada oración sea efectiva y haga daño al enemigo. Para que cada petición se reciba con convicción y no nos mantengamos adivinando a ver si Dios nos escuchó. Él te oye hasta cuando tú suspiras.

Hay un letrero espiritual que va por sobre ti y dice: prepárate, prepárate, prepárate. Peligro, peligro, peligro. Cantando canciones de que Cristo reina en la tierra. Prepárate para estar al nivel de lo que cantas. Cuando una nación está en guerra, vemos el avance satánico en plena televisión.

Vemos las drogas, las epidemias, los homosexuales avanzando en esa televisión. Ganando terreno. Todos los días más muertes, más abortos, más homosexuales, más perversión. El avance del reino opuesto, el cual es nuestro enemigo ocupando las primeras planas y los horarios centrales de la televisión.

Los cristianos casi en permanente perfil bajo, como si esa guerra les pasara por el costado y no tuviera nada que ver con ellos. Sal a la calle, confronta a tu enemigo. No es el enemigo de Dios, recuerda, es tu enemigo. Dios no tiene enemigos, a Él todos se le sujetan. Y a ti, cuando estás en Él, también, es un principio básico que jamás será modificado.

 

 

 

 

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¿Qué Necesita tu Alma?

 

Tu cuerpo, es una maravillosa máquina creada por Dios, que tiene una multifacética forma de comunicarse y de recibir información. ¿Cuántos sentidos tienes? Cinco. ¿Y cuál es el sentido más grande? El tacto. Y es el más grande porque estás rodeado por ese sentido. Eres un ente sensorialmente activo.

Todo tu cuerpo es un solo órgano de sensibilidad. Al mismo tiempo que tú me estás escuchando, estás sintiendo la incomodidad del piso, o si hay una pequeña astilla que esté rozando tu pierna, tú la estás sintiendo, no interesa qué tan ocupado por los otros sentidos estés. Todo tu cuerpo está rodeado por un maravilloso sentido que es el tacto.

Tus sentidos fueron diseñados por Dios para que reciban información. Y te digo algo: las cámaras fotográficas profesionales cada vez traen mayor volumen y alcance de objetivos, pero de todos modos no hay una, por moderna que sea, que pueda compararse con tus ojos.

Tus oídos. Tus oídos tienen la capacidad de distinguir la distancia del sonido. Tú puedes percibir algo que sucede en un entorno cercano, medio y lejano. De todos nuestros sentidos, es el menos desarrollado. Nuestro oído. Un pequeño perrito tiene siete u ocho veces más capacidad auditiva que nosotros.

El olfato. ¿Sabes cuál es el animal que tiene el mejor olfato del mundo? ¡El cerdo! Por eso en algunos lugares los utilizan para desenterrar trufas. Las trufas sólo son percibidas por los cerdos, tienen una capacidad olfativa impresionante. ¡Deberían estar en los aeropuertos revisando maletas! Pero, claro, son menos elegantes que los perros. Y también menos ágiles y versátiles, por eso los reemplazan.

Ahora bien; el punto es este: tú tienes cinco sentidos, ¿Verdad? Ahora imagínate, por un momento, cuantos sentidos tiene tu alma. ¿Es que mi alma tiene sentidos? ¡Por supuesto que sí! Y algunos más que cinco. No tengo dudas que el alma es una maravillosa creación, extraordinaria.

Sería interesantísimo que sepas, al menos, algo de lo que tu alma es capaz de hacer. ¿Nunca te pasó que suena tu teléfono y tú piensas y dices casi sin tardar una milésima un nombre como autor de esa llamada que todavía no has atendido? ¿Y que luego vas y atiendes y efectivamente era esa persona la que te llamaba? Los que están cercanos a ti te dicen: ¿Cómo lo supiste?

Y entonces tú te quedas pensando, con un gesto de desorientación y dices: “No sé…no sé por qué lo pensé”. Estás en un lugar y de repente tienes una sensación muy fuerte de que algo ha sucedido en tu casa. Sin dudarlo pides un teléfono porque te juegas lo que no tienes que algo está ocurriendo en tu casa.

Las madres, sin ir más lejos. Tienen una capacidad altamente desarrollada para percibir el dolor de sus hijos en la distancia. Una mamá siempre sabe cuándo su hijo ha sufrido algo, sin que nadie se lo diga. Con esto te estoy diciendo que la capacidad de premonición es una capacidad del alma del hombre.

Otro indicador son los niños muy pequeños, de no más de dos años. Tienden a escaparse de algunas personas a las que por algún motivo repelen y se acercan confiadamente a otras que tampoco conocen sin miedos ni desconfianzas. Los niños pequeños perciben lo que es la empatía.

La empatía es un proceso psico-biológico muy especial, que hace que de manera instantánea un niño se conecte con alguien. Fíjate que dejas a dos niños bien pequeños un par de minutos a solas y en menos de ese lapso ya son amigos del alma. Y todo sin que ningún adulto les diga que pueden hacerlo.

Lo que sucede es que los seres humanos, cuando crecemos, ya no nos movemos más por empatía, sino que lo hacemos por simpatía. Las riquezas del alma se pueden apreciar más en las mujeres. El pastor recibe a la hermanita nueva con la mejor de sus disposiciones y no vacila en comentarle a su esposa que le agrada esa dama, que le parece muy espiritual.

Casi se cae de espaldas cuando su esposa le responde que a ella no le gusta un gramo, que está segura que hay algo en esa jovencita que no es bueno. Que no puede ni sabe explicarlo, pero que algo no le cae bien. Y mayor será la sorpresa cuando, en el correr del tiempo, ese hombre se da cuenta que su esposa tenía razón.

La pregunta, entonces, es: ¿Por qué una mujer tiene mayor capacidad de descubrir el lado oscuro de alguien que un varón? Fácil, porque una mujer es esencialmente emocional, mientras que un hombre es esencialmente racional.

Tu alma tiene una tremenda capacidad para comunicarse de una forma que tú ni siquiera entiendes. Te doy un ejemplo: una jovencita que no ha tenido conciencia de padre con el suyo. Su padre, más que padre, ha sido un juez para ella. Fue el jefe, pero no fue su padre para ella.

Cierto día ella conoce a una persona que tiene la capacidad de ser padre. Es emocionalmente maduro, es protector, y le da el lugar que ella nunca tuvo. Aunque él es casado, ella se va a entregar a él. No es raro encontrar que una joven soltera termine enamorada de un hombre casado, mucho mayor que ella, ¿Por qué? Porque su alma se comunicó con el alma de él, y el alma de él la sedujo.

Y aunque ella dice que sabe que no le conviene, que sabe que no tiene ningún futuro aceptable con él, que tiene muy claro que está dilapidando su vida con ese hombre, pero no puede dejarlo. Esa capacidad del alma femenina de ser emocionalmente muy activa, en este caso se convierte en su perdición.

Nuestras almas se conectan. Y créeme que no siempre se conectan bien o convenientemente. De allí extraemos el pensamiento básico de que tu alma no sirve para conducir tu vida. Es como darle un vehículo de competición a un niño de diez años.

Nuestra alma, lamentablemente, es muy voluble. Por un momento se puede sentir muy bien, y al momento siguiente, sólo por una mirada dura de alguien, se puede sentir muy mal. Aquellas personas que son gobernadas por el alma, Pablo, en la carta a los Corintios 3, las llama “psíquicos”.

¿Quiénes son los psíquicos? Son pe3rsonas gobernadas por su psiquis, que es la palabra base de donde traducimos la nuestra, alma. ¿Y cuál es el problema de ser gobernados por el alma si es que el alma es algo tan tremendo? Que no mide sus riesgos.

No sabe tomar cuidado de su destino. Es como un niño. El lugar más seguro para el alma de una persona, es bajo su espíritu. Porque el espíritu del hombre ha sido creado por Dios para gobernar todo tu ser. ¿Y qué pasa cuando una persona viene a Cristo?

En el momento en que esa persona aceptó a Jesucristo, su alma que estaba en pecados, estaba llena de odios y una serie grande de problemas, recuerdos, ataduras, fue liberada por la sangre de Jesucristo, por la obra de Cristo en la cruz. Empezó un proceso de restauración en su alma.

Cuando Adán peca, ustedes van a ver que pasan tres cosas. Número uno, su cuerpo debe morir, porque la paga del pecado es muerte. O sea que, aun cuando Dios lo perdonó, él iba a morir. ¿Qué pasó con su alma? Cayó en cautiverio. Fue apresada.

Y te das cuenta de esto, por varios síntomas que se presentan en Génesis 3. Número uno: Adán se esconde. Yo te hago una pregunta. Recuerda que Adán usaba el ciento por ciento de su cerebro. En el siglo 10 antes de Cristo, David escribe un salmo y dice: ¿Adónde huiré de tu presencia? Si subiere a lo alto, allí estás tú. Si descendiere al Seol, ahí estás tú.

Este es David, que no tenía el ciento por ciento de su cerebro funcionando. Mucho menos que Adán. Sin embargo, el sí entendía que era imposible esconderse de Dios. Entonces tengo que preguntarte: ¿Cómo puede ser que Adán pretenda esconderse de Dios?

¿Se volvió estúpido en un instante? ¿A quién se le podría ocurrir esconderse de Dios? Yo lo puedo entender en ti o en mí, porque hemos nacido con un cerebro casi nuevo, ¿Entiendes? ¡Pero no él! ¡Él conocía a Dios cara a cara! ¿Y qué dice? Me escondí…y tuve miedo…

Segunda cosa: le entran sensaciones que él nunca había experimentado. Le entró miedo, temor. ¿Por qué dice que viene el temor? Lo explica Juan, ¿Recuerdas? El que tiene temor es porque no ha sido desarrollado en el perfecto amor. Eso fue lo que pasó: en un instante, el amor que había en él, salió.

La tercera cosa que aparece en ese instante, todo en el alma, recuerda, es la auto-justificación. ¿Recuerdas lo que hace? Se da cuenta que está desnudo. ¿Eh? Dice Dios: “¡Oye Adán, siempre estuviste desnudo, hijo! Entones, no es el problema que ahora está desnudo, siempre lo estuvo; ahora adquiere vergüenza.

Entonces se hace un delantal. Oye, Néstor, ¿Por qué has llegado tarde al trabajo? ¡Es que el bus no pasó a horario! ¡Es que el bus pinchó un neumático! ¡Nos detuvo una marcha contra la pobreza en Ruanda! Cada vez que nos justificamos, lo que sale a resurgir, es nuestra escasa madurez en el alma.

¿Por qué llegaste tarde, Néstor? Porque anoche estuve viendo televisión hasta muy tarde y me dormí. Punto. Que pase lo que tenga que pasar, yo digo la verdad. Y ni hablar de las justificaciones infantiles. Vas a darte cuenta que un niño, por pequeño que sea, da diez vueltas antes de reconocer que fue él quien hizo la travesura. Antes de confesarle a su mamá que fue él quien le rompió ese florero que ella tanto amaba, van a cargar con la culpa el perro, el gato y hasta la pobre tortuga.

A medida que una persona crece, debería tener mayor capacidad de reconocer sus errores. Y esto es clave en el plano político y de la función pública. ¿Cuántos funcionarios conoces que hayan salido por televisión a reconocer que cometieron un error y fracasaron en su gestión? Yo, en Argentina, ninguno. Espero que en tu país tengas mejor panorama.

Tres cosas acontecen en el alma de Adán en un instante: pierde la lucidez, la claridad, la inteligencia que tenía. Dos: se introduce el temor en él. Y tres, la auto-justificación, el no reconocer su responsabilidad. Y eso es terrible, porque ¿Qué es lo que le dice a Dios, recuerdas?

La mujer que me diste, me hizo comer esto. En otras palabras, lo que quiso decirle fue: Dios, tú eres el culpable de mi situación, porque la mujer que me diste me hizo pecar. Si tú no me hubieras dado mujer, yo no pecaba. ¿Y qué dice Eva? ¡La serpiente me engañó! Es muy gracioso, pero el único ser que no se auto-justifica en ese pasaje de Génesis, es la serpiente.

El diablo sabía que no podía justificarse, se quedó calladito. ¿Y qué le pasó al espíritu de Adán? El espíritu de Adán, igual que la Bella Durmiente, que se pincha la mano con una planta embrujada o algo así y cae dormida, el espíritu de Adán empieza a adormecerse.

Te explico esto para que sepas lo que pasa cuando viene una persona a Cristo. Cuando una persona viene a Cristo, el proceso empieza a revertirse. Su cuerpo, a no ser que Jesucristo venga en los próximos años, va a morir, pero temporalmente, porque Dios le va a dar un cuerpo nuevo.

¿Y qué pasa con el alma de esa persona que acaba de venir a Cristo? ¿Es salva? ¿No es salva? Lo que pasa, es esto: la salvación, en su alma, le va a llevar toda su vida. Cada día, su alma va a ir creciendo en Dios. Si esa persona que recibió a Cristo sale y toma su automóvil y se va.

Al llegar a su casa y descender del auto, da un portazo para cerrarlo y se olvida de sacar el dedo. Mira; yo te puedo asegurar que, a pesar de haber recibido a Cristo hace veinte minutos, esa persona no va a murmurar hermosas palabras cargadas de poesía cuando se aplaste el dedo.

Muy por el contrario, le va a brotar de inmediato la antigua cloaca que habitaba allí antes de conocer a Cristo. Y enseguida vendrá la culpa. ¿Pero cómo puede ser que he aceptado a Cristo como Señor y ya estoy diciendo palabrotas así? Puede ser porque tu mente no es borrada cuando llegas a Cristo.

Y si no, haz la prueba. Tú has venido a Cristo no sé cuánto tiempo hace, pero estoy seguro que todavía recuerdas cosas desagradables que pasaron en tu vida anterior. No te viene amnesia. Te digo más: hay algunos pecados muy visibles que te cuesta horrores dejarlos.

Tenemos que aprender a hablar de nuevo, porque nos pasamos todo el tiempo hablando en sentido negativo. Hablamos muerte, no hablamos vida. A medida que pasa el tiempo, tu alma aprende un nuevo vocabulario. Nuestra mente comienza a tener paradigmas nuevos.

¿Y qué pasa con el espíritu de esa persona que acaba de venir a Cristo? Es despertado en un área. Es despertada su capacidad intuitiva. Ejemplo. ¿Nunca te pasó por la cabeza el pensamiento ese que una gran parte de cristianos ha expresado, respecto a lamentarse de no haber llegado a Cristo diez o veinte años antes?

¿Por qué no lo habré conocido antes? Ahora bien; yo te pregunto: ¿Acaso no escuchaste hablar del evangelio antes? En la zona donde vives, ¿Nunca viste en una esquina, o en una plaza a alguien con una Biblia en la mano predicando la salvación?

Seguramente que sí, pero a ti no te importaba. Hacías zapping en el televisor, encontrabas a un hombre predicando y tú lo cambiabas de canal de inmediato. Pasaste una noche por la puerta de un hermoso templo, donde se oía una maravillosa música y voces angelicales, dos jovencitas muy simpáticas te invitaron a entrar y pusiste no sé qué excusas y te fuiste.

Otras personas que viven quince o veinte años en un barrio justo al lado de una iglesia evangélica, y lo único que prestaron atención era si las jovencitas que iban allí les sonreían o lo tenían prohibido. Porque no sé si ustedes saben que hay una clase de hombres jóvenes que tienen como especial desafío infiltrarse en las iglesias para ver si las jovencitas que están allí son tan difíciles de seducir como dicen.

¿Y cómo no te das cuenta de todas esas cosas? Porque todavía no tienes la capacidad de intuición que sólo la presencia del Espíritu Santo en tu espíritu puede proporcionar. Y si no toma a un recién convertido y fíjate cómo se saca de encima, con elegancia, diplomacia y mucho respeto, pero con firmeza a cualquiera de esos vendedores de ilusiones falsas disfrazados de religiosos que andan tocando timbres en las puertas de las cosas. ¿Y cómo puede reaccionar así alguien que no tiene el menor conocimiento doctrinario, ni jamás ha pisado un seminario sobre sectas? Simple: por mera intuición. ¿O prefieres que le llame discernimiento?

Hay algo dentro del espíritu que se despierta cuando alguien viene a Cristo. Antes, como eso estaba dormido, tu pasabas por el medio de la iglesia, estaban cantando a todo volumen y tú ni escuchabas. O peor todavía; los mirabas andar por las plazas y decías para ti mismo: ¡Fanáticos!

Yo fumaba. Cuando me convertí, a los treinta y un años de mi vida, fumaba. No mucho, no una exageración, pero a veces un paquete de veinte cigarrillos diarios los fumaba. ¿Y sabes qué? Nadie me dijo que eso estuviera prohibido, o que fuera considerado por Dios como pecado. Sin embargo, a los pocos días, interiormente yo ya había comenzado a luchar contra el cigarrillo. ¿Motivos? No los tenía ni los conocía, pero el Espíritu me estaba diciendo que eso no era bueno ni correcto. Lo dejé.

Hay una parte del espíritu del hombre, que aunque este esté en pecado y nunca haya conocido la salvación, igual funciona. ¿Qué parte es? La conciencia. La conciencia es la única parte del espíritu del hombre que nunca cae dormida.

Entonces ese morenito del África que no conoce nada del mundo occidental ni del oriental, que vive por allá por un alto cerro, y sale una mañana con su lanza a cazar, y ve a otra persona y, cuando está por matarla con su lanza, algo dentro de él le dice que no está bien que haga eso.

Con esto quiero decirte que la conciencia está activa en todo ser humano. Y aunque muchos quisieran desconectarla, no pueden hacerlo. ¿Cuántos han leído la obra de Feder Dostoievski, “Crimen y Castigo”? Es un trabajo muy interesante respecto a cómo actúa la conciencia del hombre.

El protagonista principal de la obra, mata a una anciana usurera que prestaba dinero a alto interés. Cuando la mata cree estar haciendo lo correcto, pero luego se arrepiente. Y llega al extremo de estar caminando por la calle, ver a un policía y creer fielmente que lo está siguiendo a él. De hecho, termina entregándose a la policía solo, sin que lo descubran.

¿Sabes qué dice la Biblia al respecto? Mi conciencia me enseña, aun cuando estoy dormido. De tal forma es eso, que tú jamás podrás decirle nunca a Dios respecto a un pecado, que no sabías lo que estabas haciendo. Tu conciencia no te lo permitirá por una sencilla razón: sí lo sabías.

Y eso, con gente que no conoce a Dios. Cuando venimos a Cristo, la parte más extensa de nuestra conciencia, se activa. Ejemplo: hoy día vivimos en una sociedad en donde el sexo es sumamente fácil de conseguir y ejecutar. Y la conciencia del hombre moderno, no lo ve como malo.

Pero resulta ser que un hijo de Dios, sí lo ve como malo. Y es por eso que Pablo dice: Todo me es lícito; más no todo me conviene. Ejemplo: a ti te gusta la música, y además de todo lo que te han vendido como cristiano, también tienes otros discos de lo que se te ocurra o corresponda según tu cultura. Lamento decirte que vas a tener que desprenderte de ese material.

¿Pero por qué, hermano? ¿Decir eso no es sonar demasiado legalista? Sí, pero sucede que tú estás buscando ascender de nivel espiritual, por eso visitas esta página, ¿Verdad? Entonces déjame decirte que, si quieres ascender a otra dimensión espiritual, primero vas a tener que abandonar algunas cosas que atesorabas, esa especie de baales que hasta aquí no parecían estorbarte.

Ocurre que cuando un sacerdote va creciendo en el ámbito del espíritu, su libertad para hacer cualquier cosa cada vez es menor. Hay determinadas cosas que no hay problemas que las practique el hermanito que se sienta por allá, en el último banco. Pero si tú quieres estar en la plana mayor del Reino, entonces mucho me temo que hay ciertas cosas que ya no te están permitidas.

Porque si tú quisieras ser profeta o adorador, por ejemplo, tendrás que tener cuidado con varias cosas. Primero, ya no puedes tocar cosa que contenga muerte. Segundo, ya no podrás comer lo que te venga en gana. El profeta ni siquiera puede enterrar a sus parientes.

El profeta no puede ser amigo de todos, o de cualquiera que se le aparezca a su lado, porque hay amistades que lo van a afectar. El profeta no puede escuchar cualquier música, porque algunas músicas están destinadas a volver a hacer dormir tu espíritu.

Sin ir más lejos, a esto lo puedes comprobar muy fácilmente con la música que, precisamente, llamamos cristiana. Tú y yo ya sabemos perfectamente que no toda esa música que te venden como cristiana es capaz de despertar tu espíritu. Hay músicas y músicas.

Lo que estoy queriendo explicarte, o tratando de hacerlo, al menos, es que tu espíritu se va despertando por etapas. No existe tal cosa como un cristiano que ya accedió a todo y que ya se sabe todo. Jamás. Cuando tú no obedeces a tu espíritu, tu espíritu se calla.

Pablo dice que no contristemos al Espíritu, y está hablando del Espíritu Santo. ¿Y sabes qué significa contristar? Que no lo entristezcamos. ¡Hermano, ayúdeme! ¿Por qué cree usted que yo no puedo oír la voz de Dios? Tiene que ser porque el Espíritu te habló muchas veces y tú no le hiciste caso, de tal manera que en este tiempo ha decidido callarse.

El Espíritu Santo nunca grita; a Él lo escucha aquel que quiere escucharlo. Un ejemplo de esto, más que interesante, sucede con los discípulos que están camino a Emaús. ¿Recuerdas ese pasaje? Estos discípulos están caminando y Jesús se acerca a ellos.

Y de repente empiezan a conversar con él. Durante casi todo el día ellos conversan con él, y más de la mitad del tenor de la charla de ellos, es lo que le había pasado a Jesús. ¡No lo reconocieron! Y él aparentemente les sigue el juego y les pregunta una y otra cosa.

Y ellos se asombran y le preguntan a dónde estuvo él que no se enteró de todo el alboroto que había ocurrido. Y se genera todo un ambiente. Yo te pregunto: ¿Cómo puede ser que estos dos hombres que dice que eran discípulos, y aunque no lo sabemos muy bien, se estima que eran del grupo de los ciento veinte, no reconocieron al que antes habían visto? La explicación está allí mismo, dice que sus ojos estaban velados.

Pregunto: ¿Por qué estaban velados los ojos de los discípulos? Respuesta: porque estaban tristes. La tristeza apaga nuestros ojos espirituales. Muchos me preguntan: ¿Por qué no veo a Dios? No tengo respuesta directa, pero piensa: ¿No has visto a toda esa gente que está con una tremenda crisis o un altísimo dolor quizás por alguna pérdida? No pueden ver a Dios, aunque quieran.

Entonces empiezan esos lamentos que tanto conocen todos los pastores del planeta: “¡Dios me abandonó! ¡Estoy solo! ¡Nadie me ama!” Lo que sucede es que la tristeza adormece los ojos del espíritu. ¡Dios estuvo allí! Pero no lo vieron. Esa es la principal razón por la cual una persona con depresión, se puede matar.

No ve nada de todo lo bueno que tiene. A la jovencita la dejó el novio y sufre. ¡Pero es joven! Mañana puede encontrar a otra persona que la merezca y la sepa hacer doblemente feliz, pero no; ¡No ve nada! Y un día en el pico de la crisis atenta contra su vida.

¿Cómo puede tomar la decisión de suicidarse una persona joven? Y ahí salen los cultores de la desesperanza a decir sueltos de cuerpo: ¿Pero y como, no era cristiana ella? ¿Dónde estaba dios cuando ella decidió matarse? Dios estaba allí, le habló, pero ella no lo quiso o no lo pudo escuchar.

El problema, -reitero- es que la tristeza cierra los ojos espirituales. Sugerencia válida para todo el que me escucha: Ten mucho cuidado con la tristeza. Aunque tenga por lógica humana alguna justificación, pelea por mantener el gozo. Cuando alguien trata de guiar al pueblo y está triste, se cumple aquella palabra que dice que un ciego no puede guiar a nadie a ninguna parte; que ambos caerán al pozo.

Estos discípulos estaban bien tristes, porque habían visto cómo Jesús había sido asesinado. Y su tristeza, aunque estuvieron todo el día caminando con él, no les permitió verlo, reconocerlo. Llega el final del día, y ellos están en la puerta del lugar donde tienen que entrar y le dicen:

Ha sido tan bueno haber estado charlando contigo, ¿No quieres entrar con nosotros y quedarte a comer? Primero no accede, pero finalmente entra con ellos y se sienta a la mesa. En la mesa hay pan y vino. Jesús se sienta, toma el pan, lo parte, y les dice: “Este es mi cuerpo, que por ustedes es partido”. ¡Y recién allí se les cae el velo!

Y Jesús desaparece. ¿Dónde está? ¿Dónde se fue? ¿Por dónde salió? Jesucristo, el Hijo del Dios viviente, gastó todo un día, para que solamente dos de sus discípulos dejaran de estar tristes. El pan y el vino, hacen lo contrario de lo que hace la tristeza: te abre tus sentidos espirituales.

Hay una realidad: nuestro espíritu tiene ojos, también. Nuestro espíritu tiene mente. Dice la palabra que nosotros tenemos la mente de Cristo. ¿Y entonces por qué pienso cosas feas? ¿Por qué olvido a veces cosas importantes de Dios? ¿Por qué si tengo la mente de Cristo, de pronto me vienen estos pensamientos que no parecen dignos de la mente de Cristo?

Respuesta simple: porque tu espíritu tiene una mente, y tu alma tiene otra mente. LA idea bíblica, entonces, y por eso dice todo lo que habrás leído cien veces, es que tú utilices la mente de tu espíritu, no la de tu alma. Y te puedo dar un ejemplo clásico y cotidiano ciento por ciento.

Tu alma tiene la tremenda capacidad de acordarse de todo lo malo. Hay algo que se llama impresión psico-neuronal. ¿A cuántos les ha pasado, o les pasa, que estando durmiendo, por la noche, de pronto sienten que se caen y tiene  una reacción corporal acorde a una caída?

¿Te ha pasado eso alguna vez? No podemos saber qué nos está ocurriendo, pero sí podemos asegurar que parece tremendamente real. Resulta que hace muchos años, cuando tú eras un niño, al volver del colegio, tú que eras bastante travieso, te gustaba ir por el borde de la vereda o por algún paredón angosto caminando como los que hacen equilibrio circense en la cuerda.

Un día de esos, cualquiera, casi sin fecha, un pie se te deslizó del paredón, del borde, y te fuiste abajo. Eso creó un sello en tu mente, igual a como marcan al ganado con hierro candente. Eso es lo que te dije se llama impresión psico-neuronal. Ese suceso de tu infancia quedó grabado en tu mente.

Y es para toda tu vida. Hace muchos años te pasó eso, y muchos años después, tú ya estás casado, y estás durmiendo en tu lecho matrimonial, junto a tu esposa, y en la mitad de la noche le das tremendo puntapié. ¿Por qué? Porque esa impresión ha quedado dentro de tu mente. A eso se le llama Trauma.

Los traumas son impresiones psico-neuronales que no se apartan. Hay gente que por diversas causas les teme a distintos animales. Arañas, hormigas, abejas, ratas. Repulsión en algunos casos, puede ser, pero temor no. ¿Sabes por qué? Porque lo normal para un hijo de Dios, es no temer a nada.

Tú fuiste creado por Dios para no ser gobernado por tus temores. El ejemplo que te di, si quieres, llévalo al terreno de la física. ¿Podrá, acaso, una persona que tiene un peso entre setenta u ochenta kilos, caerse aterrorizada por otro espécimen vivo que no pesa mucho más de treinta o cuarenta gramos?

¿Qué estoy queriendo decirte con todo esto? Que ante cuestiones así, tu alma no razona, simplemente reacciona. Las impresiones psico-neuronales, no son lógicas. El alma es compleja. Un ejemplo más: ¿Cuántos quisieran tener el corazón que David tenía? Para muchos, es el personaje favorito de la Biblia, David.

¿Cómo puede ser que en el corazón de un hombre tan santo, en una oscura esquina de ese corazón, haya estado escondido un homicida y un adúltero? ¿Cómo el dulce pastor de Israel, un día se convierte en asesino y adúltero? ¿Lo has pensado así alguna vez? ¿Qué le pasó a David ese día?

Perdóname, pero tú no te levantas cualquier día y vas y matas a alguien. Ahora reflexiona: nosotros somos personas que no le llegamos ni a las suelas de las sandalias de David. David era una persona extraordinariamente sensible a Dios. ¿Cómo pudo haber hecho eso? Y ya adulto, ni siquiera se puede excusar en que era joven.

Tan sórdido es lo que él hace, que Dios le tiene que traer un profeta. A él, que casi le leía los pensamientos a Dios. Aquel de quien Dios dice: “David es conforme a mi corazón”, no se dio cuenta que había pecado, hasta que viene Natán y se lo dice.

Por eso es que Pablo dice que el que esté firme mire que no caiga. El que crea que está firme. Ninguno de ustedes puede saber ni imaginarse de lo que serían capaces si se les presenta la oportunidad. Líbrame de tentación, es la oración. No manda tentaciones para entrenarme. Líbrame. Tu lugar más seguro, siempre, es en obediencia a Dios.

¿Dónde estaba el homicida de David? ¡En su corazón! En alguna parte escondida. Fruto de eso es que David escribe el Salmo 51: ¡Ay de mí! Porque fui concebido en pecado. ¡Límpiame! ¿Recuerdas ese salmo tan terrible, verdad? Es la más viva expresión de dolor y arrepentimiento.

Todo este tipo de cosas habitan en el corazón que está en el alma. Mira cómo es nuestra alma. En la Biblia dice que el deseo de Dios es que nuestro espíritu, nuestra alma y nuestro cuerpo, sean totalmente santificados. Claro está que el punto es este:

La salvación que entró a tu vida, debe llenar toda tu alma. Debe irradiarse a toda tu alma. Ese es un proceso que va a llevar su tiempo, y te voy a enseñar cómo tú puedes acelerar ese proceso. Toda persona sabe lo siguiente: para que un niño crezca sano, ¿Cómo se entiende que debe ser su alimentación?

Debe tener una alimentación sana. Esto significa que debe tener vitaminas, proteínas, carbohidratos. Tiene que tener una dieta adecuada. Debe comer frutas, debe comer legumbres, etc. ¿Y qué necesita, también, para crecer sano? Ejercicio. Necesita hacer deporte, necesita respirar aire fresco.

Ahora; ¿Qué necesita tu alma para ser sana? ¿Sanidad Interior? Es un paliativo que no menosprecio ni soslayo, de hecho el setenta por ciento de la iglesia la necesita y la hace. También necesita liberación. Necesita que tu iniquidad sea quebrada. Necesita que salgas de cautiverios espirituales donde has quedado prisionero.

¿Y qué necesita tu espíritu? Necesita despertar a otras áreas. Entonces, ¿Qué sucede? He empezado con un texto, que si no entiendes esto que te estoy diciendo, no vas a poder entender el texto. Encara a quien esté predicándote y pregúntale: Apocalipsis 4: 1-2; ¿Qué le pasó a Juan?

¿Cómo puede ser que estando ya en medio de una visión, el Señor te diga Y estaba yo en el espíritu? Te doy la explicación. Yo estoy grabando esto y mis ojos están atentos a lo que voy a decir, pero mi alma tranquilamente podría estar pensando en otra cosa.

Porque aún en la mayor situación de unción, nuestra alma seguramente está pensando algo que en muchas ocasiones nada tiene que ver con lo central. ¿Qué está pasando con tu espíritu? Necesitas un toque de shofar. ¿Qué tiene de especial el shofar?

Lo mismo que los otros instrumentos de viento, el shofar es tocado mediante el viento que produce el hombre. La palabra espíritu, en hebreo, es nefesh. La palabra espíritu en griego, es pneuma. ¿Sabes qué significan nefesh y pneuma? Aire.

O sea que, cuando alguien toca un instrumento de viento, está tocándolo con su propio espíritu. De todos los instrumentos que existen, los de viento son los más elevados en su autoridad espiritual. Jesús los mira a sus discípulos y les dice: Recibid el Espíritu. ¿Y qué? Sopló.

¿Cómo les hizo recibir el Espíritu? Soplando. ¿Cómo Adán recibe el espíritu de Dios? Dios se lo sopla en su nariz. Lean Apocalipsis, dice: Y entonces se escuchó una trompeta. Y van a ver que a cada sonido de trompeta, un juicio cae sobre la tierra. Los instrumentos de viento son muy poderosos.

El shofar es un instrumento muy especial cuando está en manos de un profeta. Y cuando lo hace sonar, lo que sucede es que se une el mundo espiritual con el mundo natural. Tan tremendo es esto, que el regreso de Jesús en el arrebatamiento, es antecedido por una trompeta.

¿Y por qué tendrá que tocarse la trompeta? Porque cuando lo hagan, tu espíritu levantará sus manos y dirá: ¡Estoy listo! Suena la trompeta y, los que son de él, se levantan como un resorte. En cambio, para los que tengan sus espíritus dormidos, la trompeta tocará en vano, no la oirán.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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