Aprendiendo Mansedumbre y Humildad

Un nuevo testimonio. Un nuevo diamante. Llegó en estos días y es publicado como prueba irrefutable de que para cada hombre o mujer que conforman la iglesia genuina, nada es permanente ni cristalizado. Que todo puede cambiar y modificarse para pasar a ser más que vencedor en Cristo Jesús. Este relato así lo dejará en evidencia.

Los hijos de Dios sabemos que el Señor, que nos conoce mejor que nosotros, sabe cómo llevarnos hacia sus caminos, cuando desde antes de la fundación del mundo hemos sido escogidos por él, para andar en ellos. Provengo de una familia católica, pero desde muy niño entre en rebeldía contra varias prácticas que observaba. Peleé contra el catolicismo, pensaba en mi juventud que era ateísmo, para después darme cuenta que mi contrariedad  era contra la religión.

Sin embargo volví a las reuniones dominicales  buscando encontrarme con Dios Y al no encontrarlo allí, estudié, (No practiqué, estudié), varias religiones y leí varios libros de los que cada religión considera sagrados, entre ellos la Biblia: Leí muchas, pero muchas veces Mateo capítulos 5, 6 y 7, y pensaba para mi adentros, y también se lo decía a mi único hijo en ese tiempo y a mi esposa; cumplir con lo que dice Jesucristo dice allí es muy difícil, ¿Será que eso si se puede?, y seguía leyendo. Tengo que decir que el Señor me puso en la tarea de estudiar la historia de los Judíos apoyado en la Biblia, y digo que fue el, porque aunque yo no era aún Hijo de Dios, fue el camino que el utilizo para llevarme a sus pies.

Leyendo la Biblia más como soporte histórico, me fui adentrando en las enseñanzas de Jesucristo, hasta que algún día de aquellos le pregunté, ¿Señor quien tiene la verdad? ¿Cuál es la verdad? Unos dicen que es esta, otros que es esta otra, Pero… ¿Dónde está?. Hace un poco más de siete años, un amigo muy querido que era en ese tiempo cristiano y que en este tiempo se conserva como hijo de Dios, nos hizo una visita para compartir una idea de negocios. Pues no hablamos de negocios, hablamos más de cuatro horas de la Biblia.

Me pasó un tratado de los que hacen en las congregaciones, ellos lo llamaban el plan de salvación y cuando leí “ yo soy el camino, la verdad y la vida y nadie va al Padre si no por mí”, fue inmediatamente palabra revelada a mi vida, literalmente cayeron las vendas de mis ojos, Jesucristo es la verdad, no era una idea, es una persona. A partir de esa revelación, empecé a tener intimidad en las mañanas con esa verdad, la única verdad que todo hombre debería conocer.

El, entonces, nos invitó a la congregación a la cual asistía, al otro día fuimos y estuvimos allí por siete años. Como yo decía antes que el camino de Dios era difícil de llevar y que si uno se metía con él era para no devolverse, pues bien en mis oraciones le dije que yo al conocerlo no quería devolverme, batalle durante un tiempo contra el adulterio, en mi primera época como Hijo de Dios se levantó contra mí una guerra, donde era atacado constantemente en esta área de mi vida, algún día de esos fuertes ataques llame al amigo el cual mencione antes solicitando oraciones de apoyo para mí porque estaba siendo atacado, su respuesta no se me olvida y todavía respondo a algunos hermanos lo mismo;  – yo puedo orar mucho por usted, pero el que decide es usted.

La determinación era mía, me determine por el Señor, buscando material sobre auto  liberación encontré un trabajo en la web que se llama; Soldado que Huye no Sirve para la Guerra, este fue mi inicio en Tiempo de Victoria. Esto sucedió unos seis años atrás, seguíamos asistiendo a la congregación en la cual iniciamos a reunirnos, estudiaba en la semana la Biblia y temas que llegaban a mi cabeza, muchas pero muchas veces esos temas eran comunes con lo que escuchaba los domingos por parte del Pastor, los audios de Tiempo de Victoria y lo que yo había estudiado. Por solicitud del pastor iniciamos a trabajar en las llamadas células, y apoyar al grupo de parejas de la congregación como expositores en cursos para parejas.

Hace tres años pasamos unas circunstancias muy duras en nuestro trabajo. Paralelamente, alguien de un cargo alto en la congregación me llamo y me dijo que tenía una palabra de Dios para mí. Yo quiero recalcar en este punto y a quien me esté leyendo que ponga mucha atención, porque yo al escuchar las palabras y lo que requerían de mi lloré, lloré porque Dios me quería utilizar para algo supuestamente profético, tenía que ver con dinero, en esos momentos, yo estaba viviendo problemas económicos a nivel familiar y empresarial.

Yo tengo una empresa propia, teníamos un contrato que nos estaba llevando a la quiebra, sin embargo esto me acercó más al Señor, mi esposa renunció a su trabajo, yo renuncié a un trabajo de docente, nos dedicamos de lleno al trabajo en la empresa, parecía una locura porque con las deudas que teníamos y los problemas que se nos presentaron, dejar esa estabilidad económica era algo a los ojos de cualquiera, una locura, pero en oración permanente le decíamos a Dios que quitara todo lo que nos estorbara, que limpiara, que él era quien debía tomar las riendas y así fue.

 Mucha gente de confianza se fue de la empresa, y después de dos años podemos decir que el Señor nunca, nunca nos abandonó, siempre estuvo a nuestro lado, nunca nos faltó nada de lo esencial, es más; teníamos un poco más, nuestra vida en la congregación a raíz del supuesto acto profético se fue dañando, yo ahora digo que a uno como hijo de Dios lo pueden engañar muy fácil. Repito, yo lloré porque Dios me utilizaría para algo profético suyo. El Pastor no ataco este problema desde su raíz, varia gente salió afectada y porque no decirlo: estafada.

Cuatro años atrás antes de este suceso, una mañana escuche una voz audible que me dijo: Tiatira, estudie mucho Apocalipsis 2, hace un poco más de un año todo fue revelado y expuesto a la luz en la congregación a la cual asistíamos, hablamos con el pastor, le llevamos lo que Dios había puesto en nuestras mentes y corazones, respecto a cómo Jezabel operaba en la congregación, y ahora lo puedo afirmar opera en muchas congregaciones: Les expuse el caso a algunos hermanos, y alguien me preguntaba que debíamos hacer, a lo cual respondimos con Apocalipsis 2:24 = Pero a vosotros y a los demás que están en Tiatira, a cuantos no tienen esa doctrina, y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás, yo os digo: No os impondré otra carga; (25). pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga. (26)Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, (27)y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre.

El Espíritu Santo me mostraba en las mañanas cosas de la congregación, yo esperaba y escribía con la guía de él, le llevaba el Pastor en reuniones de el con nosotros, (Cuando hablo de nosotros, me refiero a mi esposa y yo), el en la reunión del domingo desvirtuaba en publico lo que nosotros le decíamos en privado, empezamos a preguntarnos si debíamos permanecer allí.

Entre los temas abordados, fue el tema de la cobertura espiritual,  en este tema yo fui desobediente al Señor, el Espíritu Santo me reveló lo que nosotros mal llamamos cobertura, y como se utiliza esta cobertura para colocar personas debajo de un hombre. Yo en mi mente pensé salir corriendo a contarlo, Dios me dijo aun no es tiempo, sin embargo yo fui y le entregue el escrito que Dios me había entregado al pastor de la congregación, desobedeciendo al Señor. Otra cosa que nos mostró el Señor primero a mi esposa y yo con dudas que fuera cierto; fue el tema del diezmo, no den allí, si usted sabe que lo que usted da a alguien no es utilizado de acuerdo a lo que el Señor requiere, no dé, Dios le está  permitiendo ver a usted que el dinero no es invertido de acuerdo a su propósito, no puede seguir dando por cumplir con el diezmo, nosotros no debemos dar el diezmo, debemos darlo todo donde el diga y como lo diga, él es el dueño no yo, no el líder, no el pastor. Todo es del Señor y el dispone.

Entré en una confrontación muy fuerte, con el tema de la congregación, mi esposa si lo tenía claro, hasta que el Señor me ha venido confirmando que debía salir, yo hago una oración casi todos los días, Señor que toda decisión que yo tomo, que todo camino que emprenda que sea de acuerdo a los propósitos tuyos para con nosotros, no permitas Señor que desvíe mi camino, cuando yo me desvíe te doy permiso Espíritu Santo para que me des un golpe en la cabeza y me muestres, que toda mentira, que todo engaño, que toda manipulación, sea quitada de nuestras vidas. Señor no permitas que nosotros pensemos que estamos haciendo lo tuyo y que estemos haciendo cosas que parecieran tuyas y no sean, danos discernimiento, entendimiento, sabiduría, poder y autoridad, en tus manos estoy Señor.

Como describía anteriormente después de una serie de circunstancias que a nivel personal, familiar y empresarial estamos afrontando ya, desde hace más de tres años, hemos pasado del lloriqueo, el “ore por mí”, o: “Señor, quítame esto”, o: “¿Por qué Señor a nosotros?”, a un estado donde se nos ha mostrado que pese a las circunstancias, a lo que vemos, a lo que oímos, a lo que percibimos, él siempre está allí, él no nos ha abandonado, pero dice, quita tus ojos de la circunstancia, quita los ojos del problema y mírame a mí, no llores, no solloces, no hables, mírame a mí.

 Y así fue, empezamos a mirarlo a él, empezamos a orar en ese sentido, como si fuera hecho, empezamos a declarar en oración, que era el quien abre nuestro camino, quien guarda nuestro sendero, él es quien va adelante, él es quien llevaba nuestras cargas; Señor tu palabra dice que venid a mí los cargados y cansados, que tú los harás descansar, Señor yo estoy cargado y cansado, y sabes que Señor, ahí te entrego mis cargas, estoy cansado de esto de  esto y también de esto y además de esto, todo esto te lo entrego.

Pasaba el tiempo y no pasaba nada todo igual, lloriqueando, amargándome, llamando al Pastor a los hermanos oren por mí, hoy tengo una reunión, pastor, con los que nos deben un dinero y no quieren pagar ore por mí por favor, hoy tengo que pagar el salario y no tengo el dinero, oren por mí, hoy amanecí aburrido, acongojado, oren por mí. Todo eso, hasta que en una madrugada, me fui a la escritura;

Mateo 11: 28Venid á mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar. (29) Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. (30) Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

Señor, Señor, por Dios, y la leí, una, dos, tres, muchas, muchas veces, y otras tantas más, allí dice claramente llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallareis descanso a vuestras almas. Aprended de mi a ser manso y humilde, aprended de mi a ser manso y humilde y después de eso, después de haber aprendido de mí la humildad y la mansedumbre hallareis descanso. ¡Aaaahhhh! ¡Pero además debes llevar mi yugo!

 O sea que primero debo aprender de Jesús a ser manso y humilde y así después hallaré descanso a mi alma. Ojo que dice descanso al alma, no al espíritu, no al cuerpo, porque el alma es la que se deprime, la que lloriquea, la que le da rabia, la que patalea, el espíritu siempre está presto. Listo Señor, si tú quieres que yo aprenda mansedumbre y humildad que así sea, Señor enséñame a ser manso y humilde como tú, para yo poder hallar consuelo a esta alma mía.

Y así fue, empezaron a llegarme actitudes de alguna persona a la que estimo mucho, que, para mí en ese tiempo, eran muy inaceptables, en mi mente. ¡Lo voy a llamar y lo voy a insultar! ¿Cómo es posible que haga eso?, muy dentro de mí – Mansedumbre y humildad.  Seguían llegándome cosas sobre esa persona por muchos medios de sus actividades, – Mansedumbre y humildad. Mi esposa se sulfuraba por cualquier cosa, decía cosas muy hirientes. – Mansedumbre y humildad. Mis quejas al Señor eran en las mañanas, otras veces en el baño, diciéndole Señor de ti aprendo mansedumbre y humildad.

Mi padre terrenal, el que me concibió, gastaba el dinero que había dejado mi madre y yo con necesidades financieras Él decía que no tenía dinero y yo a sabiendo que lo gastaba con una mujer que lo estafaba, y así varias circunstancias. Se cumplió el tiempo, mis cargas fueron quitadas, tenemos los mismos inconvenientes, pasan las mismas cosas por las que antes me preocupaba, ahora le digo Señor, ese problema es tuyo, yo te miro Señor, yo te busco, mi meta eres tú.

Tú eres quien abre caminos, tu eres quien me protege y me cubre. Aquí confieso algo, en mis oraciones matutinas, yo a veces le decía al Dios todopoderoso que no me soltara, porque yo lo soltaba, pero que él no me soltara, entonces me veía como saltando de una mano gigante donde yo estaba y el Dios quien era quien me tenía en su mano, alcanzaba a tomarme de mi brazo con su gigante mano antes que cayera al abismo, en mi mente estaba la imagen de yo colgado con un brazo estirado de donde Dios me agarraba para que yo no cayera, yo bamboleándome en un vacío, pero el agarrándome a mí.

 Ahora le digo Señor tu no me sueltas pero yo Señor tampoco te suelto, yo me aferro a ti, me veo en estos momentos, sobre una mano gigante donde yo reposo, y esa mano tiene su otra mano en forma de coca sobre la otra donde yo reposo, o sea que estoy soportado por una y cubierto por otra, ahora digo: Señor ya no me suelto, Señor yo no me suelto me aferro a ti ante cualquier circunstancia, yo sé que tu no me sueltas, pero yo tampoco te suelto Señor.

Me imagino la mano en un movimiento brusco moviéndose de un lado para el otro y yo pegado como garrapata a los pliegues de sus dedos,    Y O    N O    L O    S U E L T O, remueve Señor lo que tengas que remover, tumba lo que tenga que tumbar, pero yo Señor estoy aquí sustentado por ti, protegido por ti, aferrado a ti, pegado como garrapata a ti y no te suelto.

Después de estas circunstancias tan duras en ese tiempo, pero tan fáciles de sobrepasar ya en este otro tiempo y viéndolas en retrospectiva, hubo otra solicitud expresa del Señor, arreglen con sus hermanos, arreglen con su Pastor, arreglen con su congregación, después de sentarnos y hablar claramente con algunos de nuestros hermanos con los cuales teníamos quejas, contra el mismo Pastor, el Señor nos mostró que nos debíamos ir.

Ahora no asistimos a ningún lugar físico, estamos tratando de organizar junto con mi esposa y nuestros hijos, un  encuentro semanal más abundante que el que hacemos casi a diario como familia, que no sea solo la oración y quizá leer un capítulo de la Biblia, si no impartir en nuestra casa las enseñanzas que el Señor en su infinita misericordia y bondad nos ha impartido por medio de su espíritu, hermanos y circunstancias.

Podría extenderme más, pero lo dejare hasta aquí, dándole infinitas gracias a Dios, y a ustedes hermanos, un agradecimiento especial a Néstor por prestarse a ser instrumento para el Señor.

Puedo ser formal y gentil y dar gracias por esa mención y ese agradecimiento hacia mi persona. Pero antes que formal y gentil, tengo la obligación ministerial y espiritual de ser honesto y transparente. Y en esa convicción es que declaro y proclamo que nada tengo que ver yo con este mover, que sólo soy un vaso más o menos útil que, en este caso, ha sido utilizado como para que hombres como este diamante, puedan expresar sus vivencias sin temor a nada, ya que están poniendo sus vidas a los pies del Trono de la Gracia. Y deben haber más, seguramente, que serán inspirados por este relato.

Néstor.-

Leer Más

Afectando Generaciones Futuras

A ti te gusta leer los salmos? ¿Extraes de ellos la riqueza de los depósitos espirituales acumulados allí o solamente te regocijas en tu corazón, en tu alma, en tu mente, en tus emociones, con el romanticismo casi poético que los salmos tienen? Porque…si tú llegaras a estar en esta última condición, lo que voy a compartir en este trabajo, quizás te signifique toda una novedad; casi una revelación podría arriesgar. Sí, en cambio, tienes ojos espirituales como para “ver” profundidades, esta enseñanza te va a despertar algunos interrogantes que seguramente te habrás formulado en más de una oportunidad.

(Salmo 110: 1)= Jehová dijo a mi Señor: (Recuerda que el que está hablando es David, que Jehová es Jehová y que su Señor, indudablemente, es su futuro descendiente: Cristo) siéntate a mi diestra, (Sentarse, en el idioma del Reino de los cielos, no es depositar sus glúteos en un sillón, sino tomar una posición más elevada) hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.

(2) Jehová enviará desde Sión (Desde la Iglesia), la vara de tu poder; (Es decir: la autoridad del poder de Cristo) domina en medio de tus enemigos.

(3) tu pueblo (Esto es: usted, su esposa, su marido, sus hijos, sus padres, sus hermanos) se te ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder, (No habla de un día cronológico; habla del día en que el pueblo decrete y active por fe ese poder) en la hermosura de la santidad. Desde el seno de la aurora tienes tú el rocío de tu juventud.

(4) Juró Jehová, (Cuidado que es Dios mismo el que está jurando, no lo olvide) y no se arrepentirá; tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.

Aquí está el extremo de este ovillo, de esta madeja. Porque tú, al igual que yo mismo y que muchos otros, hemos leído este texto, nos hemos enterado que el sacerdocio de Cristo es según el orden de Melquisedec, nos hemos dado por informados y satisfechos, y gloria a Dios, y aleluya. Pero ni por asomo se nos ha ocurrido, (O debería decir: se nos ha revelado) a una gran mayoría, preocuparnos por saber: Número Uno: ¿Quién es Melquisedec? Número Dos: ¿Qué significa un sacerdocio según el orden de Melquisedec?

Muy bien: a un hombre de Dios, apóstol de estos tiempos, sí se le reveló y se le ocurrió. Estuve oyéndolo en varias oportunidades cuando, en la unción profética y magisterial más tremenda que yo haya conocido, desgranó por espacio de varios días revelación y enseñanza con relación a este sacerdocio. Recuerdo haber aceptado esa palabra, haberla creído y puesto por obra, por lo tanto asumí el derecho y la libertad de tomar, de aquella enseñanza recibida, tres o cuatro puntos muy primarios a partir de los cuales podré compartir contigo este estudio, este trabajo. Es un fundamento sumamente valioso, porque creo que Dios está haciendo hoy y ahora, y no tiene sentido reducirlo a una mínima proporción cuando su difusión se hace imperiosa.

(Hebreos 6: 13)= Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo.

Conforme a la ley de Dios, cuando tú juras, haces un pacto inmutable e inamovible. O cumples con el juramento o te deshaces en mil pedazos. Por eso Cristo le ordena al hombre –que Él sabe que es imperfecto e inconstante-, que no jure. Porque no desea que el hombre se autodestruya totalmente por la ligereza de un juramento. Muchos de los que todavía juran, hoy, -incluso por Dios y los Santos Evangelios-, no saben a lo que se exponen. La historia y sus hechos nos muestran que de un modo u otro, la ley de Dios se cumple.

Aquí dice que Dios, no encontrando uno mayor que Él para jurar su promesa a Abraham, juró por sí mismo. Es decir que le dice: “Yo te juro que voy a hacer esto contigo, Abraham. Y si no lo hago, me deshago” Entonces pregunto: ¿A cuántos de los que están leyendo esto les gustaría llevar a Dios a hacer un pacto personal al máximo? ¡No me lo puedo imaginar! Que se acerque a ti, te llame por tu nombre y te diga: “Yo te prometo (Aquí pon tu nombre) que haré contigo tal cosa y si no te la cumplo, yo, Dios me deshago.” ¡¡Aleluya!!

(Verso 14)= Diciendo: de cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente.

(15) Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa. (Aquí hay un detalle que vamos a tener muy en cuenta: Abraham alcanzó la promesa)

(16) Porque los hombres ciertamente juran por uno mayor que ellos, y para ellos el fin de toda controversia es el juramento para confirmación.

(17) Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento;

Fíjate que el juramento que Él hace a Abraham, incluye a los herederos de la promesa. Y nosotros, en Cristo, según Gálatas 3: 28 y 29, somos los herederos de la promesa. O sea que por cuenta suya, Dios jura por sí mismo. Para que tú te sientas seguro y tengas la certeza de que la herencia, efectivamente, viene.

(18) Para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.

(19) La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo, donde Jesús entró por nosotros como precursor, Lo que aquí vemos es que Jesús atravesó un velo. Pero no lo atravesó porque Él era bueno, o era grande, o mejor que nosotros; lo atravesó como primogénito en esperanza y confianza en cosas inmutables en las cuales Dios no puede mentir. Y esto te dice a ti, -además-, que hay otro grupo de gente que va a poder cruzar el mismo velo. Precursor, tú sabed, quiere decir: uno que va primero, pero que mantiene la puerta abierta para que tú entres después.

Es decir que Cristo es el patrón y nosotros el cumplimiento. Y a pesar que muchos en la iglesia están pensando que Cristo viene a rescatarlos de sus problemas terrenales. Hay gente que está pensando en atravesar el velo. El mismo que atravesó Cristo y que fue ni más ni menos que su propia carne.

Lo que te estoy diciendo es que hay gente que va a atravesar el velo llamado “la carne” y va a entrar en otra dimensión, aquí en la tierra, viviendo más allá de las limitaciones de la carne, aquí en la tierra.

Eso, para que tú lo entiendas definitivamente, sería vivir del otro lado de ese velo, donde la conciencia de la muerte ya no le atribula ni le atemoriza. Porque la muerte, en suma, es una sensación angustiosa que viene de su razón. Para Dios la muerte no existe. Porque estar ausente del cuerpo –equivalente a morirse- es estar presentes en Él, lo entiendes?

Visto desde la perspectiva de Dios, tú nunca te mueres. Porque, -dice su Palabra-, el hombre fue escogido desde antes de la fundación del mundo, no cuando el hombre nace. El hombre tenía vida antes de nacer y tiene vida después que muere. Cuidado con lo que estás entendiendo. ¡No es filosofía oriental, es Biblia! No te estoy hablando de reencarnación, por favor, te estoy hablando de predestinación global que tú, con tu decisión personal, puedes llevar a lo individual.

Sabemos que somos hechos en semejanza a Dios. Lo que no hemos visto, todavía, es hasta qué nivel alcanza esa imagen y semejanza. El día que podamos verlo, ya no le tendremos tanto miedo a la enfermedad y a la muerte.

Ahora: para poder superar este tipo de emociones, hay que vivir del otro lado de la carne, porque si vivimos de este lado del velo, no lo conseguiremos nunca. Un detalle: hasta que no entramos en esa dimensión, no somos amenaza para el enemigo. No podemos hacerle ningún daño a Satanás mientras nos desvivimos guardando este bastión tan débil llamado cuerpo de carne. Por eso es que dice: “El que quiera salvar su vida”…

El verso 19, termina diciendo: …hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.

Aquí nos volvemos a encontrar otra vez con este hombre: Melquisedec. Cristo es sacerdote según los principios del sacerdocio de Melquisedec. Por eso es que los fariseos tenían problemas con Cristo. Porque Cristo no era de la tribu de Leví y dentro del sacerdocio levítico, dentro de la ley que prevalece en el tiempo de los fariseos; si tú vas a ser sacerdote, las leyes que lo gobernaban eran las leyes levíticas. Tú no podías ser sacerdote de un orden y vivir bajo otro gobierno.

Estamos en tiempos de restauración y reforma. Y cuando hay una reforma, hay un cambio de sacerdocio. Pero cuando hay un cambio de sacerdocio, se impone también un cambio de ley. No se puede cambiar un orden sacerdotal y operar sobre los mismos principios que el orden que se está reformando.

Presta atención que dice: “Hecho Sumo Sacerdote para siempre”, según el orden de Melquisedec. Es decir que lo primero que da a entender, es que este es un orden eterno. No ministra bajo el yugo de las tribulaciones temporales; Vive en un nivel que está más allá del velo de lo temporal; es un ministerio que no está limitado por el tiempo cronológico.

Entonces, no es simplemente otro líder, otro pastor, otro ministro, otro título. Es una naturaleza, una posición espiritual, una sustancia que iguala en título. El orden de Melquisedec es eterno. Es antes que lo levítico y posterior a lo levítico también. Dice Cristo: “Tú, Señor, ministra según estos principios y Él es el primogénito”. Esto es: el orden de Melquisedec es, en suma, un compendio de principios gubernamentales de una ley que gobierna el Nuevo Testamento. El problema es que nosotros, en pleno 2003, todavía andamos en leyes y legalismos del siglo pasado. Aún dentro de la restauración, la reforma y la renovación, no terminamos de entender la gracia.

(Hebreos 7: 1)= Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo.

Lo primero que tenemos que hacer, es notar el tiempo en que aparece Melquisedec y compararlo con el actual para comprobar si este orden está llamado a aparecer una vez más y en qué condiciones.

¿Qué atmósfera, qué cultura, qué incidentes rodean la aparición de Melquisedec? ¿Qué sucedió en la tierra en la que apareció este hombre? Porque pensemos: aquello que hizo que apareciera entonces, es lo que tendrá que volver a suceder para que vuelva a aparecer.

Dice que él salió a recibir a Abraham. Es evidente que Abraham hizo algo más allá de lo levítico; algo más que el entendimiento del hombre. Tan espectacular que Melquisedec dispone ir a darle una mano apareciendo como dos mil años antes de su tiempo.

Abraham conoce a este hombre, quinientos treinta años antes de que hubiera un levítico sobre la tierra. Es decir que Melquisedec es pre-levítico y también es post-levítico. Antes que apareciera la ley, ya Abraham operaba en este orden. Es decir que entró en un orden que en realidad no comenzaría hasta dos mil años después. Una aparición que afectó todas las edades y todas las generaciones de la Biblia.

Esta es la misma gente que Dios está levantando hoy. Gente que está construyendo algo que es eterno, no temporal. Gente que afecta generaciones con lo que hace, no su vida. Ahora bien: ¿Cuáles son las condiciones que prevalecen notoriamente en el marco de la aparición de este personaje?

(Verso 2)= A quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo.

Mucha atención con esto, porque es adecuado para aquel al que no le agrada diezmar y busca en la Biblia textos para afirmar su posición y, de paso, tranquilizar su conciencia. Antes que hubiera ley, ya existía el diezmo. Y Abraham le dio los diezmos de todo, (¡De Todo!) A uno que apareció dos mil años antes de lo que se tenía previsto. ¿Quieres que te lo pase en limpio? Por si no lo has terminado de ver con claridad: Había diezmo antes de la ley; había diezmo durante la ley y, bajo diferentes condiciones, eso es cierto, también hay diezmo después de la ley.

Porque después viene Cristo, tras el orden de Melquisedec, que es lo que realmente interesa, no el tiempo cronológico en que se desarrolla lo que vamos a mencionar, para siempre, diezmando también. ¡Oh fariseos, hipócritas! Que diezmáis la menta y el comino, pero olvidáis la misericordia y la justicia; os es necesario hacer esto sin dejar de hacer aquello. ¿Lo recuerdas, verdad?

El diezmo es eterno. Si tú no estás diezmando, sea por la causa o el argumento que sea, es indudable que no estoy hablando contigo. Estoy hablando con la iglesia genuina, no la nominal; ni siquiera la evangélica en su conjunto. Había una ley sobre el diezmo que, efectivamente, fue borrada por la gracia. Pero conjuntamente con la ley, tú lo sabes, había una promesa de Dios para quien la cumpliera. El problema que tenemos, entonces, es que si bien la ley fue caducada por la gracia, la promesa sigue intacta. Tú ya no diezmas por la ley, diezmas para acceder a la promesa.

El caso es que la iglesia da su diezmo. Lo trae, tal cual como lo dice la palabra y no por ley, al Alfolí. Alfolí, ya lo he enseñado en otro estudio, es Granero. Granero es el lugar en el que se guarda el alimento. ¿Quieres tú algo para estudiar, escudriñar y buscar revelación? Estudia el Alfolí. Pero no el diezmo. El diezmo encierra una promesa, se da y funciona, eso es todo. El Alfolí, en cambio, es otra historia muy diferente porque, si un día el Señor te mostrara a tí tal cual Él lo ve, es probable que a tí se te caerían las medias aunque estuviéramos en pleno verano. No es doctrina particular. No es teología revolucionaria. ¡Es Biblia! ¡Siempre estuvo allí!

Dice que Abraham le dio los diezmos de todo. Diezmo de su dinero, de su tiempo, de su inteligencia, de sus dones, de todo.

…Cuyo nombre significa primeramente Rey de Justicia, y también Rey de Salem, esto es, rey de paz; sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principios de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre.

(4) Considerad, pues, cuán grande era este, a quien aún Abraham el patriarca dio diezmos del botín.

Quiero recordarte que el escritor escribe esta carta al pueblo judío. Y Abraham era el referente máximo de los judíos. Decir Abraham, con los judíos, era la llave maestra para abrir las puertas de una conversación válida.

Y al escritor de Hebreos les está diciendo a ellos: hay un nuevo orden en la tierra. ¡Y fíjate si será grande que hasta Abraham le llevó sus diezmos! Esto sólo consiguió que los judíos le prestaran atención en serio.

Dice que no tiene genealogía. Y si no tiene genealogía, por el orden levítico, no tiene derecho a ministrar. ¿Pero quién es este individuo que no tiene principio, que no tiene fin, que no tiene padre ni madre? No te olvides que, conforme al orden levítico, el derecho a la herencia, al linaje y a existir, se basaba en el árbol genealógico. Si tú no eras N.N., hijo de…hijo de, e hijo de, tú no existías.

Sin embargo, aquí aparece alguien que no tiene nada de eso y Abraham, el mismísimo Abraham se saca su sombrero, simbólicamente hablando, ante su presencia. En el original del verso 4, donde dice “Cuan grande era este”, se lee “Este hombre”. Y te lo digo porque Melquisedec aparece quinientos treinta años antes que la ley. Hay muchos que creen que es una teofanía, es decir: una aparición etérea. No interesa demasiado lo que se cree: la Biblia dice que es un hombre. Si se manifestó, se dejó de manifestar, si era espíritu, si se encarnó o como a ti se te ocurra, no lo sé. El tema es que, cuando él aparece, la Biblia lo llama HOMBRE. Cuando tú apareces, la Biblia también te llama hombre, y tú existes desde antes que tuvieras un cuerpo.

Otra: Este hombre, Melquisedec, conocía el sacerdocio antes de que el sacerdocio fuera establecido. Y aquí está el escritor de Hebreos, tratando de enseñar la supremacía de Cristo por sobre Moisés, diciendo que hay un nuevo camino por donde acercarse al trono de Dios. Por el velo, el cual viene a ser, mi querido amigo, hermano, tu propia carne.

No sé si te has dado cuenta, a esta altura, que nos está hablando de un sacerdocio que tiene acceso al mundo eterno, y que no funciona sobre las leyes y principios de Aarón. Cuando hay una reforma, siempre hay un nuevo fundamento, una nueva esfera o ámbito de realidades para el sacerdocio.

Ahora: cuando cambia la iglesia por medio de una reforma, el sacerdocio tiene que cambiar para poder estar alineado con la iglesia. El problema de hoy en día es que quieren cambiar la iglesia, pero el sacerdocio no ha cambiado. No estoy hablando de hombres, ni de nombres, ni de títulos; estoy hablando de sustancia, de los principios sobre los cuales operan.

Dice la palabra: “considera cuan grande”. La palabra GRANDE, aquí, es la palabra PELIKOS, y significa: “Alcance de influencia”, “Fortaleza de Carácter Interno”, “Calidad Moral”. Considera qué PELIKOS es este hombre. Considera el principio que tiene. Un principio, al decir de un hombre de Dios que marcó mi vida y este ministerio, “Témpano”, esto es: pequeño en la superficie, voluminoso debajo del agua. Considera la sustancia de su carácter moral, su influencia. Aparece quinientos treinta años antes que la ley describiendo un sacerdocio que no comienza hasta dos mil y tantos años después. Cómo habrá sido de grande que afectó a las generaciones de dos mil años con una sola aparición.

Abraham, cuando le da sus diezmos a este hombre, no está tratando de comprar un oficio, una posición o un título; está invirtiendo en una sustancia, en un carácter, en algo que es eterno. El alfolí del que habla la palabra, es el lugar de la inversión. Tú inviertes, al dar tu diezmo en el alfolí, en el lugar en donde almacenas tu propio alimento. Pero hermano… ¿Qué pasa, entonces, cuando el alfolí que me corresponde está vacío? Ayuda a llenarlo. Pero; ¿Y si no me lo permiten? Cambia de alfolí. Una cosa es un soldado muerto en batalla y, otra muy distinta, una oveja muerta de hambre. Leví invierte en su propia destrucción a través de Abraham.

(Verso 5)= Ciertamente los que entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir de sus hermanos, aunque estos también hayan salido de los lomos de Abraham.

(6) Pero aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenía las promesas.

(7) Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor.

Dicho sea muy de paso, este es un principio que hoy, en la iglesia casi no se respeta.

(8) Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí uno de quien se da testimonio de que vive.

(9) Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos, porque aún estaba en los lomos de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro.

Melquisedec es el orden del sacerdocio que destruye el orden levítico. Y en Abraham, Leví invierte en su propia destrucción. Fíjate si este hombre será importante, que vale la pena invertir en él aunque viene a sobrellevarse mi ministerio. Repito: equivale a invertir en un nuevo hombre que viene a destruir lo que tú eres. Pero también a introducir un orden superior, aunque eso sea lo que te destruya a ti mismo.

En Abraham, Leví invierte dos mil años antes de la gracia Melquisedec, pero quinientos treinta años antes de la ley. Mire lo que dice el verso 3: Hecho semejante al Hijo de Dios. Eso significa una copia, un duplicado, semejante. Melquisedec es una réplica del original.

Consideremos la grandeza, el PELIKOS de Melquisedec y su habilidad para afectar a las generaciones futuras. Hasta Abraham le da los diezmos y viene tras el orden que en definitiva, es una copia fiel de Cristo. Los diezmos a Cristo.

Leer Más

A la Sombra de los Becerros de Oro

La palabra Delivery, que significa reparto o entrega, es una actividad parte de la función logística que tiene por finalidad colocar bienes, servicios e información directo en el lugar de consumo, esto es: al cliente final. En el ámbito empresarial, la gestión del delivery se preocupa del diseño, planificación, implementación y mejoramiento de los flujos asociados a la entrega, generalmente sujeta a restricciones de tiempos y costos.

Ahora bien: tú te preguntas a esta altura del tema, qué podría tener que ver una labor como la que describo, con una iglesia cristiana. Mi respuesta respaldada por años de experiencia y contribuciones desinteresadas de gran parte de hermanos diseminados por el planeta, es que sí tiene que ver, y mucho. Hay centenares, quizás miles de congregaciones delivery, que son aquellas que llevan a sus miembros, exacta y puntualmente lo que sus miembros desean y solicitan, y no lo que Dios dice que hay que darles.

(Gálatas 1: 10) = Pues, ¿Busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.

Esto significa una sola cosa: que aquel ministro de Dios que quiera agradar a los hombres, no es siervo de Cristo. Y Pablo, en este pasaje, nos demuestra con toda claridad, que jamás en su mente, él tuvo la idea de agradar a la gente. Jamás en la mente del apóstol, que predicaba la cruz de Cristo, se instaló la idea de enseñar un evangelio que se adaptara a los gustos o disgustos de la gente a la cual estaba dirigido.

Para Pablo no existía ninguna clase de evangelio a la carta. Para él, el evangelio era menú único, y el que tenía hambre y sed lo tomaba como era, y el que no se iba a comer a la casa del vecino de la acera de enfrente. La iglesia del Señor no puede tener un evangelio a pedido de sus miembros por una sola y simple razón: el evangelio es uno solo y, al igual que con todo lo demás, lo tomas o lo dejas, así de simple.

Tú no puedes pedirle a quienes dirigen una iglesia que te preparen un evangelio light, esto es, fresco, liviano, o diet, de bajas calorías, sin demasiadas complicaciones, profundidades ni obligaciones. Tampoco puedes pedir a ese ministro que te prepare tu plato preferido porque no es un chef, es un ministro.

Entones, a ti te gusta que te hablen de la prosperidad porque todavía andas acariciándole la espalda a Mammon, y le pides eso. Y si es posible que lo prepare sin ese ingrediente tan pesado, que se llama infierno. Otros, son más humildes y piden el plato de la casa, que como todos sabemos, es el de las promesas de bendición.

Y cuando le preguntan si lo desea con todos los ingredientes, pide como especial favor que lo preparen del mejor modo, pero sin añadirle compromiso. ¡Oiga!, le dicen, ¿No desea que le agreguemos una pizca de santidad, como aderezo? – ¡No! ¡Nada! ¡A mí me gusta solo!

Allí es cuando se presenta el grupo especial de alabanza que recorre las mesas, (Digo los bancos), preguntándole a la gente qué canciones quieren oír y cantar. La mayoría, por supuesto, les pedirá que canten lo que está de última moda, lo que oyen a cada momento en las radios cristianas, los canales cristianos y en las casas de música cristianas.

¡Es que me gustan esas canciones nuevas que han dejado de pronunciar la palabra pecado y han empezado con la de libertad y hacer lo que sintamos en nuestros corazones! Como corolario de este ficticio restaurant, hay una especie de buzón de sugerencias, donde se lee: “Aceptamos sus sugerencias porque deseamos brindarle un buen servicio. Sólo le costará veinte dólares”.

“Porque, -van a justificar los responsables de ese lugar-, nuestro deseo es que quienes vienen aquí se sientan cómodo y a gusto.” Escucha mi hermano o amigo que hoy estás allí, del otro lado. Déjame decirte que esto jamás estuvo ni por asomo en la mentalidad del apóstol Pablo.

Eso, convengamos, tampoco estaba en la mentalidad de la iglesia del primer siglo. ¿Te parece que fue promocionalmente acertado, si se pensaba atraer a gente nueva a la iglesia, el juicio público que se le hizo a Safira y Ananías? ¿Te parece que podrían empujarse por entrar todos los que vieron desparramarse a estos dos por el simple hecho de haberle robado a Dios?

He visto gente que a la salida de una reunión se queja con el pastor porque no le gustó la alabanza del día. Y ahí está el pobre hombre tratando de darles explicaciones para que no se enojen y se vayan. ¿Por qué no les dice la verdad, que esa alabanza no era para ellos y por eso les pasó indiferente? ¿O vamos a ser tan egocéntricos que pensamos que un ministerio completo hará algo que nos satisfaga individualmente?

¿Sabías que hay congregaciones que realizan encuestas entre sus miembros, para tener una idea de lo que desean que el pastor predique? ¿O que salen por el barrio donde funciona la iglesia a preguntarle a los vecinos, (¡Vecinos no creyentes!) cómo les gustaría que fuera la iglesia?

Los resultados de esas encuestas dentro y fuera del ambiente eclesiástico han arrojado resultados muy sintomáticos en dos puntos esenciales. 1) Que no canten tanto ni tan fuerte. 2) Que prediquen bien corto. Es como decirles que hagan una especie de pequeña misa de quince o veinte minutos y listo, todos a casa.

A eso le puedes sumar, si quieres, tanta gente que se demora exprofeso en cualquier cosa y termina llegando a la iglesia cuando faltan cinco o diez minutos para concluir el culto. Eso sí; de ninguna manera se van a perder el saludo del pastor que les da la mano a todos los que se van retirando.

Existe en la Biblia una historia bastante conocida, de una iglesia que vivía en el desierto. Quiero examinarla con ustedes. Tenía un nombre esa iglesia. Se llamaba “Iglesia Evangélica El Becerro de Oro”. ¿No la recuerdas? Te lo refresco ya mismo. Éxodo capítulo 32.

De todos modos, y por lo que me ha tocado ver en los templos durante mi estadía en ellos, es que a muchos les gustaría de sobremanera que ese capítulo de ese libro, no existiera en sus Biblias. Sin embargo, Pablo dijo con referencia a él, que esas eran cosas que se habían escrito para nuestra enseñanza, par amonestación, para que nosotros no caigamos en semejante ejemplo de desobediencia.

Antes de leer donde te mandé, te recuerdo que anteriormente, por ahí por el capítulo 20, Moisés baja del monte, y les dice el mensaje que Dios le había dado a Moisés. Diles esto: No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen de ninguna cosa que esté en el cielo, en la tierra o debajo de la tierra. No las honrarás, no te inclinarás a ellas, porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte y celoso, que visito la maldad al que tal hace hasta la tercera y cuarta generación.

Eso fue en el capítulo 20. Después Moisés vuelve a subir al monte donde él tenía encuentros con Dios. Y mientras él estaba allí, llevó al joven Josué junto a él, Josué era una especie de aprendiz en el ministerio. Finalmente, Josué fue el que introdujo a los israelitas a la tierra prometida.

Pero, entretanto que él se fue a buscar a Dios, dejó de encargado a la congregación, o sea a la iglesia evangélica “El Becerro de Oro”, A Aarón su hermano. ¿Quién era Aarón? Aarón era el sacerdote, el que entraba al tabernáculo que Dios había diseñado, ellos lo habían construido, y él era como el puente, el que ligaba a Dios con el pueblo.

Eso es lo que era Aarón. Era un sacerdote, era un líder, era el que de alguna manera dirigía al pueblo de Dios, a la iglesia en el desierto. Y para que tengas una clara visión espiritual de lo que estamos hablando, vamos a ver lo que sucedió en el capítulo 32.

(Éxodo 32: 1) = Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, (Viendo el pueblo, la iglesia, que Moisés se tardaba en descender del monte) se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron: levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.

Este es el pueblo, la gente, que lejos de tener paciencia o confianza o fe, empezó a  murmurar cada vez más fuerte y a pedir más acción, que pasara algo. ¡Oye! ¿Tú eres el ayudante del pastor que anda de viaje? ¡Pues haz algo, no está pasando nada, nos estamos aburriendo, nos vamos a ir a la otra iglesia donde hay milagros por docenas!

Entonces le pidieron dioses para adorar, para no perder tiempo y por las dudas que Moisés, que estaba tardando demasiado, decidiera no regresar. Dice Pedro que algunos tienen por tardanza a la segunda venida de Jesucristo. ¿Entiendes la similitud?

Entonces, como parece ser que Jesús está tardando demasiado y vaya uno a saber si realmente viene, comienzan a inventar recursos, métodos, teologías, doctrinas, en suma: dioses nuevos especialmente preparados para sí mismos. Y como ya se tardó más de dos mil años Jesús en venir, ya han salido algunos predicadores que aseguran que entendimos mal, que en realidad Jesús no va a volver.

Además, observa que ellos fueron donde estaba Aarón, el sacerdote, el hermano del líder principal, y le pidieron que les hiciera dioses. No ellos, no sus conocidos, no los orfebres que allí había, que seguramente no eran pocos. ¡Le pidieron a Aarón que él mismo les hiciera los dioses!

Y no un solo Dios, como el que aparentemente estaban creyendo hasta allí, ¡Muchos! Que los fabricara, que los inventara si no sabía qué hacer o cómo hacerlos. ¿Qué les había dicho Dios en Éxodo 20? No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te inclinarás a ellos ni los honrarás.

Sin embargo el pueblo, diciéndole al pastor cómo querían que fuera su congregación. No se conformaban con Jehová, ni tampoco con Cristo. Querían que se inventaran otras cosas para entretenerse, en tanto Moisés volvía, si es que volvía. Y allí el pueblo vino al líder a informarle que querían una iglesia a gusto de ellos mediante un delivery especial.

¿Y qué hace Aarón? Lo consiente, tal vez por temor a que se le vayan. Seguramente pensó: si se me van, se me van los diezmos, y algunos son grandes. Así que lo mejor es congeniar con ellos y asunto arreglado. ¿Recuerdas lo que dijo Pablo? Si yo agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.

Los ministros, y hablo de los que han sido levantados por Dios y no por los hombres, han sido levantados para agradarle a Él y no a ustedes. Y el evangelio de moda desde hace unos años es el evangelio de darte lo que tú le pides, no lo que tú verdaderamente necesitas conforme a como Dios lo entiende.

Escuché a alguien decir con bastante criterio, que el evangelio no es como la constitución de ciertos países, que cuando cambian sus gobiernos, sus legislaturas flamantes entran y le cortan, recortan, sacan o añaden artículos a gusto y necesidad presente. De hecho, la palabra de Dios no se parece en nada a la constitución de un país. Nadie puede quitar, añadir no modificar una letra de ella, sin caer en gravísimo pecado.

Entonces aquellos le dijeron: haznos dioses que vayan delante de nosotros, que nos dirijan. ¡No les bastaba con Dios! ¡Querían a alguien a quien pudieran ver y que les dijera lo que tenían que hacer! Hoy podría estar ocurriendo lo mismo en muchos lugares. Y no necesariamente por culpa total de la gente, sino que también tienen gran responsabilidad los ministros participantes.

A mí no es poca la gente que me escribe contándome sus problemas, algunos de ellos tremendamente graves. Y generalmente sus correos terminan todos o casi todos con la misma pregunta: ¿Qué debo hacer? Jamás le digo a nadie lo que deben o no deben hacer.

Me limito a mostrarles algunos conceptos básicos relacionados con el pecado para que no caigan en él, y luego les sugiero que deben buscar respuesta en el Espíritu Santo que seguramente mora en ellos, al igual que en mí, y que es el único autorizado a guiarlos a toda verdad. Si los hombres intentamos tomar su lugar, podemos en cualquier momento convertirnos en guías ciegos llevando al hoyo a todos nuestros guiados. ¿Sabes qué clase de juicio implicará eso?

Y fíjate que en el final de ese versículo dice respecto a Moisés: no sabemos qué le haya acontecido. Ellos estaban impacientes. ¡Cuánto está tardando Moisés! ¡Nosotros no podemos esperar, queremos acción en esta iglesia del desierto! ¡Queremos milagros! ¡Queremos experiencias tremendas!

La gente de mi país, en los años 90, andaba peregrinando de iglesia en iglesia, para ver en cuál de ellas la gente se caía cuando oraban por ella y en cuales no pasaba nada. Cierto es que en las que no pasaba nada, probablemente no estaba el Espíritu Santo presente, pero tan cierto es como que en las que sí aparentemente pasaban cosas, esas cosas a veces eran digitadas por fuera del Espíritu Santo.

Los países que tienen gobernantes que buscan eternizarse en el poder a cualquier costo, generalmente empiezan por desconocer y luego si pueden hasta tergiversar sus propias leyes. Hay iglesias cuyos ministros, ambiciosos de tener un lugar donde pasen cosas tremendas que traigan multitudes, no han vacilado en desconocer a la propia Biblia y a todo lo que en ella se dice. Lo que vale es lo que allí se siente.

A esta altura de nuestras vidas de fe, no podemos permitirnos el lujo de abandonar la palabra de Dios genuina y entrar en doctrinas de dudosa procedencia, sólo porque de cuando en cuando eso produce alguna alternativa sobrenatural. ¿Quién les dijo que todo lo sobrenatural proviene de Dios? ¿Quién inventó eso? ¿Es que ahora me dirán que los demonios son seres naturales?

Muy bien; eso fue lo que hizo Aarón: abandonar la palabra de Dios. La única que se conocía hasta ese momento. Esto nos deja una enseñanza: ¿Podemos los ministros de Dios desviar al pueblo? Si dejamos la Biblia a un lado, ¡Claro que podemos hacerlo! Igualito a como lo hizo Aarón.

Mi pregunta en este día, para ti que eres líder de lo que sea: ¿Qué harás tú en una situación como esa? No me respondas. Una cosa es darme una respuesta allí, cómodamente sentado en tu casa, sin ninguna perspectiva de nada, y otra ante la posibilidad de hacerte de una enorme fortuna o de un tremendo prestigio personal. Sólo piénsalo.

(Verso 2) = Y Aarón les dijo: apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y traédmelos.

(3) Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón; (4) y él los tomó de las manos de ellos, y le dio forma con buril, e hizo de ello un becerro de fundición. Entones dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto.

Claro, la Biblia dice que hizo un becerro y todo queda en una nebulosa, ¿Verdad? ¿Sabes lo que es un becerro? Es la cría de una vaca menor de tres años de edad. Aquí en Argentina, país muy rico en vacas, los llamamos terneros, o terneritos. Su carne es muy codiciada y de muy buen precio en la venta para el típico asado criollo. Rebobinamos: Aarón juntó todo el oro de sus paisanos y…¡Les hizo un ternero para que lo adoraran!

Escucha: hay gente que piensa que porque alguien les pide dinero con dudosas promesas, sus problemas se terminarán. Ni lo sueñes. Es muy probable que no sólo no se les terminen sus problemas viejos, sino que con esa actitud ahora se estén añadiendo problemas nuevos.

Cuando a ti te seduzcan desde un púlpito, desde la televisión, desde una página Web o de donde sea, y te aseguren que si envías una ofrenda de amor de, digamos…mil dólares, todos tus problemas serán solucionados por el Dios de todo poder, recuerda esto: esos, al decir de Pablo, son obreros fraudulentos, ni lo dudes. No porque Dios no pueda hacer ese o cualquier otro milagro que tú necesitas, sino porque Dios jamás te cobrará un centavo por hacerlo, si es Su voluntad y si Él quiere. Eso se llama Soberanía.

Por eso Pablo les recordaba a los Corintios algo que hoy sería necesario repetir: Él les decía: Yo no busco lo vuestro, sino a vosotros. En cambio esos obreros fraudulentos de los que te hablaba, son lo opuesto; no te buscan a ti, buscan lo tuyo, lo que tú posees.

Por eso podemos decir sin temor a equivocarnos, que hay mucha gente que va y cree que le está dando a Jehová lo que está dando, cuando en realidad se lo está dando al becerro de oro. ¡Al ternero! Porque todo aquello que es manipulado para sacarle a la gente, es hechicería, y como tal, un becerro de oro moderno.

El que tenga oídos para oír, que oiga. ¡Pero hermano! ¿Entonces usted está en contra de dar ofrendas? ¡Ni por asomo1 ¿Cómo voy a estar en contra de algo que Dios mismo instituyó? De lo que estoy en contra es de utilizar esa palabra, ofrenda, para manipular emociones y lograr donaciones millonarias. Una ofrenda es un acto de generosidad y obediencia voluntaria, jamás una imposición obligatoria.

Pero mira como concluye este último verso. Dice que dijeron: ¡Israel! ¡Desde ahora serás llamada Iglesia del Becerro de Oro! ¡Estos son tus dioses que te sacaron de Egipto! Un momento. ¿Quién los sacó de Egipto? ¿El ternero ese o Dios usando a un hombre llamado Moisés?

Fíjate lo que hizo Israel. Comenzó a atribuirle al becerro de oro, el poder divino de haberlos sacado de la esclavitud de Egipto. Ahora escúchame bien para que luego no andes diciendo que nadie te lo advirtió: cuando nosotros comenzamos a atribuirle a la gente algo que en realidad está haciendo Dios, ya nos hicimos becerros de oro.

¿A quién se le ocurriría promocionar internacionalmente a alguien como ese hombre que ha tocado y sensibilizado a millones con su talento? A un ministro supuestamente cristiano. Mi pregunta, es: ¿Tendrá sustento bíblico claro, eso? Si ese libreto publicitario no salió del cielo porque no coincide con la palabra de Dios, ¿De dónde supones que salió?

Cierto es que andan por el mundo decenas de siervos y siervas de Dios ungidas, desplegando todo su poder en sanidades, milagros y maravillas. ¡Gloria a Dios por eso! Pero de ninguna manera daremos la gloria a esos hombres o a esas mujeres. Ellos sólo han sido instrumentos temporarios.

He oído a miembros de algunas iglesias asegurar muy sueltos de cuerpo que ellos están dispuestos a dar sus vidas por su pastor. Ni te cuento lo que se ha sabido luego del manejo financiero de ese hombre. Pero pregunto: ¿Por qué vas a dar la vida por un hombre, por mejor que este sea, si ya Jesús lo hizo? ¿Estás declarando que el sacrificio llevado a cabo en la cruz no fue suficiente?

¡Israel! ¡Estos son ahora tus dioses! No entiendo hasta qué punto puede encaramarse la idolatría en gente que dice ser cristiana. Y si les llegas a tocar sus becerros de oro, ¡Cómo se te ofenden! Claro, no se ofenden de la misma manera cuando algunos de esos hombres, pagados de sí mismos, se atreven a pisotear con su indiferencia la sangre de Jesucristo.

Ellos se fabricaron esos becerros. Y luego van y los tocan, pero no lo aceptan. Dicen que fue el Espíritu Santo el que los tocó. Yo sé que Dios utiliza hombres y mujeres para bendecir, porque Dios es Espíritu y todo espíritu necesita un cuerpo para operar en la tierra. Tengo una noticia: el cuerpo de Cristo es la iglesia, no una persona suelta. Aunque debería aclarar que la iglesia, claro, es la que Dios acepta como tal, no necesariamente la que está inscripta en los registros de culto de las naciones.

(Verso 5) = Y viendo esto Aarón, (¿Viendo qué cosa? ¡Su iglesia! ¡Tres millones de miembros! Sin embargo, una vez más, habrá que decir que los números jamás son indicadores de algo divino, sólo son números. Un cura sanador de mi ciudad ha reunido a trescientas mil personas en un día. NI todas las iglesias evangélicas juntas de aquí lo han conseguido jamás. Sólo números. Ha dicho alguien por allí que el calvario se ha vuelto un circo de tres pistas. Está bien, lo entiendo, soy un hombre mayor. Pero hace años que me han dejado de gustar los circos. Aunque tengan danza y le llamen profética.) edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón, y dijo: mañana será fiesta para Jehová. (¿Fiesta para Jehová por el poder de un becerro? Ahí nació el adagio: vox-populi / vox-dei. Voz del pueblo, voz de Dios. ¡Hermosa mentira satánica!)

Esto te demuestra una vez más que, como ministros, hay un poder limitado, pero poder al fin, que le permite a un ministro del Señor caer en tentación, desviarse del camino, desbarrancarse en el agujero de corrupción más negro y hediondo, y llevarse consigo a una multitud que, en casos, es sincera, fiel y honesta en su fe. Pero total y absolutamente carente de discernimiento.

Una vez más tengo que reiterar algo que ya me han escuchado muchas veces: no se crean todo lo que oyen o leen. ¡Ni siquiera lo que me oyen o me leen a mí! Examínenlo todo a la luz de las Escrituras. A mí, personalmente, si lo examinas con cuidado, me haces un favor. Porque si cometo un error y tú me lo marcas, yo lo enmiendo y evito caer en juicio y desgracia. El error puede estar en la mente de cualquier hombre. Por eso sigue y seguirá siendo maldito el hombre que confía en el hombre.

Y dice que edificó un altar. Pregunto: ¿Para qué sirve un altar, lo recuerdas? ¡Para ofrecer sacrificio! ¿Es que vamos a volver a ofrecer sacrificios? ¿Otra vez volveremos a ofrecerte holocaustos? En Apocalipsis 11:1, el Señor le dice a Juan: “Mira, mide el templo a ver si está hecho conforme a mi diseño. Mide el altar, y ve qué sacrificios son los que se están ofreciendo.”

¿Por qué habrá dicho eso? Respuesta simple: porque es mucha la gente, todavía, que cree que le está sacrificando a Dios su alabanza, cuando en realidad se la está sacrificando al becerro de oro. Porque le atribuyen a los seres humanos, a los que sólo son polvo de la tierra, lo que sólo Dios puede hacer. Y creen que les están ofreciendo a Jehová Dios sacrificio de alabanza.

Y es incienso de adoración al becerro, que se regodea y se pavonea allá arriba, y al finalizar la reunión se para en la salida a firmar autógrafos en las Biblias de los asistentes. A mí me gustaría preguntarle a esa gente, para qué quiere el autógrafo de un becerro de oro en su Biblia.

¿Vas a adorar esa firma? ¿Vas a incorporarla a tu colección distinguida de eminencias cristianas? ¿Qué diferencia hay entre eso y lo que conocemos como la farándula artística? Debería decir que ninguna, pero lo cierto es que sí hay una diferencia, y no es a favor nuestro. Ellos, al menos, no son hipócritas.

Y finalmente, Aarón dice que mañana sería fiesta para Jehová. ¿Tú qué crees, sería fiesta para Jehová? ¡Pero ellos creían que era una fiesta para Dios! Hay muchos que creen que están haciendo fiesta para Dios, pero cuando le atribuyen a la gente lo que sólo Dios puede hacer, la realidad es que están danzando y haciendo fiesta con el becerro.

Dijeron: hagamos fiesta para Jehová. Esta palabra, Fiesta, en el hebreo, significa algo así como: ¡Vamos a divertirnos! ¡Vamos a pasarla bien aquí dentro de la iglesia! He oído a supuestos artistas o cantantes cristianos, invitando a la gente a sus conciertos, diciendo que vengan, que nos vamos a divertir mucho.

A mí se me ocurre preguntar: ¿Qué tendrá de divertido, por ejemplo, que caiga el juicio de Dios sobre Safira y Ananías? ¿Qué tendrá de divertido que los falsos profetas se metan en la iglesia? Escucha: ningún lugar habilitado para rendir culto a Dios es para divertirse. Normalmente, cualquier lugar a tal efecto, debe cumplir con dos aspectos sobresalientes.

El primero, es adorar a Dios, sin extender esa adoración absolutamente a nadie más. De ninguna manera esto significa danzar alrededor de un becerro o del talento de un determinado don. Y la segunda es venir a escuchar a ver qué dice Dios en su palabra. Porque su palabra es el pan que alimenta nuestra vida.

Claro está que hay un tercer punto que queda supeditado al cumplimiento de estos dos primeros. Si nosotros cumplimos con estos dos puntos mencionados, aparecerá de manera automática un tercero: habrá milagros, sanidades, liberación y aliento de parte de Dios.

Pero nunca jamás alguien que se diga cristiano podrá decir que va a la iglesia, donde quiera que ella se congregue o reúna, a pasar un buen rato. Porque cuando a uno le dicen que cometer un fraude es producir una afrenta a Dios, eso no tiene nada de divertido.

Por eso es que a tanta y tanta gente no le gusta el mensaje de la cruz. Les es locura. Entonces lo toman y lo modifican, lo alivianan, lo endulzan y hasta lo tergiversan a gusto de los que oyen. Así se llega que en muchos lugares al pastor lo llaman Director y al pecado le dicen Error.

Y después te condicionarán los temas. ¡No digas nada de los homosexuales, es discriminación! ¡No hables de adulterio, hay parejas no del todo claras que pueden ofenderse! De hecho, si llamas a cada cosa por su nombre, ¿Me quieres decir qué tiene de divertido o atractivo, eso?

Hay recursos mucho más atractivos. ¡Venga, Dios lo quiere hacer rico, hoy! ¡Espere su milagro financiero! Traiga su ofrenda, haga una colecta para fabricar su becerro de oro. Escucha de una vez por todas, y entiende: nuestro Dios no es ningún becerro de oro.

Becerros de oro, recuerda, son los dioses que nosotros mismos fabricamos. Y eso es eminentemente vanidad. Y están mudos. Tienen boca, pero no hablan. Tienen oídos, pero no oyen. Ellos son, en todo caso, un reflejo de quienes los hacen.

 (Verso 6) = Y al día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas de paz; y se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a regocijarse.

He visto a mucha gente, (Con muchos cristianos incluidos) ir a ver un espectáculo secular a un auditorio y ahí están, ¡Tres horas antes! En mi tierra, un partido de fútbol medianamente importante, convoca a una multitud que está allí dos o tres horas antes.

Y ves en el lugar a muchos hermanitos, con sus camisetas, sus banderas, sus sombreros, saltando, cantando y gritando porque, -aseguran- es la alegría del folklore. ¿Ahora al fanatismo le llaman folklore? Quisiera que a algunos de ellos los vieras en su vida cristiana. Todo triste, medido, lánguido, aburrido. Al gozo y la alabanza la dejan para el domingo en el estadio.

Sin embargo, a mí me ha tocado asistir a tremendas conferencias de tremendos hombres de Dios que han pasado por mi país, y allí estábamos, dos horas antes para encontrar un buen lugar y disfrutando de las siete u ocho horas que duraba el evento. Pero, ¿Y el domingo siguiente? Daba pena ir a la iglesia de todos los domingos. Hasta parecía que se habían quemado los focos por la oscuridad que se veía. Claro, ¿Es todo responsabilidad de la gente que asiste? No, sólo la mitad. ¿Y la otra? No te lo diré, sólo piensa.

Y dice en el final que el pueblo se sentó a comer y a beber. Ahí lo tienes, ¿Estás viendo? ¡Hicieron fiesta! Ahora, veamos: ¿Tiene algo de malo hacer una fiesta cristiana? Fíjate que no, porque dice que los primeros cristianos, perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en el partimiento del pan y en las oraciones.

Por si no te diste cuenta, el partimiento del pan era que comían juntos, que tenían convivencia entre ellos. ¡Eso es sano! Y eso es plan de Dios para su pueblo, los cristianos tenemos que saber convivir entre nosotros. Pero el centro de nuestras reuniones es uno solo: adorar a Dios y escuchar su palabra.

Y después podemos hacer reuniones donde convivimos y nos divertimos, pero sin sacrificar el mensaje del evangelio. Ese es el meollo de este asunto. Y dice que luego de comer y beber, se levantaron a regocijarse, Ese verbo, regocijar, es una palabra hebrea que significa: reírse a carcajadas. Pero de una manera desaforada.

Sin embargo, la palabra hebrea implica, escucha bien, que hubo un desenfreno de índole sexual entre los que hicieron fiesta a Jehová. En el capítulo 10 de la primera carta a los Corintios, Pablo hace mención de este episodio, y habla de cómo se sentaron a comer, a beber y hacer fiesta para Jehová, pero que se desenfrenaron de tal manera, que cayeron en la lujuria de la carne.

Y ya hemos aprendido que no podemos amar al mundo ni a las cosas que están en el mundo. Y cuando dice las cosas, no está hablando de elementos materiales o físicos. Las cosas son, por ejemplo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, de lo cual alguna vez hemos hablado más extensamente.

Esas son las cosas que no debemos amar. ¿Y qué hizo Israel? Eso. Todos los que se fabrican becerros de oro, caen en inmoralidad sexual. En perversiones que ni siquiera entre los gentiles se nombra. Y las ovejas son desviadas. ¡Pobres de aquellas que les toque un pastor como Aarón!

¡Pero también son responsables! Cierto. Tienen cada una Biblia para examinar si lo que se les dice está allí o no. Si alguien les dice algo que no está en la Biblia o en ella se lo toma a la inversa, pues entonces no tienen ni la menor obligación de obedecer. Sujeción sí, esclavitud no.

(Verso 7) = Entonces Jehová dijo a Moisés: anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido.

La palabra hebrea que se traduce aquí como corrompido, significa que se depravaron, se envilecieron. Significa violar. Es decir: violaron la palabra de Dios. Violaron los principios de Dios. Violaron lo establecido por Dios. Se hicieron y le atribuyeron a algo que era obra de sus mismas manos, con una ofrenda de oro que ellos hicieron, el poder de haberlos sacado de Egipto.

(8) Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto.

Se apartaron, dice. Y es cierto, pero: ¿Por qué fue que se apartaron? Entre otras razones, porque su líder pretendió erigirles una iglesia al gusto de cada uno de ellos. Como si hubieran llamado a un delivery santo. Y dice que se hicieron un becerro de fundición y lo adoraron. ¿Por qué dice que lo adoraron? Porque cuando alguien se hace una estatua de fundición y le atribuye poderes que solamente Dios tiene, eso es adoración. Eso es un ídolo.

(9) Dijo más Jehová a Moisés: yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz.

La cerviz, te recuerdo, es la zona que tenemos apenas encima del cuello en la parte trasera, es decir, la nuca. ¿Y qué significa, entonces, ser de dura cerviz? Significa ser alguien de cuello erguido, de alguien que no se inclina ante nada ni ante nadie. Es el absoluto símbolo estético de la soberbia.

Pablo dice que recibamos con mansedumbre la palabra que nos ha sido predicada. Y esa mansedumbre habla de una cerviz inclinada, que habla de humildad delante de Dios. ¡Sí, Señor; lo que tú digas! Porque Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.

A los que tiemblan ante su palabra. Pero el soberbio, el que tiene dura cerviz, como tenían esos tres millones de miembros de esa iglesia del desierto, eran soberbios. Claro, más adelante se nos da a entender que hubo gente, -los levitas- que no consintió eso. Pero cuando levantaron la voz, la mayoría los hizo callar.

(10) Ahora, pues, déjame que se encienda mi ira en ellos, y los consuma; y de ti yo haré una nación grande.

Fíjate lo que dios le está diciendo a Moisés: Le dice algo así, como: “Escucha Moisés, yo voy a hacer de ti una nación grande, pero ahora hazme el favor, hazte a un lado que los voy a aniquilar a todos.” Y a continuación, viene uno de los pasajes más extraordinarios sobre el tema de la intercesión.

Sobre este tema sobre la oración a favor de otros, para que el juicio de Dios se detenga, y la misericordia de Dios salga por delante. Eso no significa que no llegue el juicio, sino que lo retarda, dándole oportunidad a la gente para que se arrepienta. Y respecto a eso, uno de los padres de la iglesia, dijo una frase que impacta. Ojo: no es palabra de Dios, pero sí tiene sabiduría de Dios.

El que lo dijo fue Agustín de Ipona, más conocido como San Agustín. Él dijo: “La oración, es la fuerza a favor del hombre, pero es la debilidad de Dios”. He visto resultados asombrosos a partir de larguísimas intercesiones. He visto a Dios regocijarse bendiciendo a alguien que parecía no tener salida.

Sin embargo, si bien somos muchos procurando servir a Dios por distintos medios y canales, el problema grave es que hay algunos como Moisés y algunos como Aarón. Y los aarones de este tiempo son cómplices de muchos de los pecados del pueblo, y les dan en sus templos el evangelio que ellos desean: liviano y sin mención de la palabra pecado.

Ahí tienes al evangelio de la súper-gracia, que es el más bienvenido de todos. En él puedes hacer y vivir como te da la gana porque todo tiene a la gracia como corolario obligado. Dios está obligado a cubrirte con su gracia hagas o lo que hagas. ¿De qué Biblia sacaron eso? La mía debe ser muy antigua porque dice lo contrario.

Antes no éramos creyentes, es cierto. Pero ahora estamos justo en el momento en que tú y yo, en nuestro lugar secreto, en el que sea nuestro cuarto de oración, deberemos orar. ¿Por quién o por quienes? Por todos los que hoy siguen siendo miembros de esas iglesias conducidas por becerros de oro. Ah, y deberás orar por los becerros, también.

Te estoy diciendo que deberemos orar por todos aquellos que los mismos cristianos han hecho dioses, y les atribuyen a ellos, ahora, que los toquen, que los bendigan, que los ministren. Orar por eso, duele. Porque sigue doliendo ver como tantas y tantas ovejas son llevadas casi al matadero.

Porque ellas están confiadas, son ingenuas y no se dieron cuenta todavía que lo único que quieren de ellas, es su lana. Tantos falsos apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. Falsos que sólo quieren abusarlas. Pablo decía que no quería lo de ellos, sino a ellos. Y que si era necesario, él pondría de su bolsillo para bendecirlos a ellos. ¿Has visto mucho así en los liderazgos convencionales? Los capítulos 11 y 12 de la primera carta a los Corintios, habla de eso.

(Verso 11) = Entonces Moisés oró en presencia de Jehová su Dios, y dijo: oh Jehová, ¿Por qué se encenderá tu furor contra tu pueblo, que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte?

(12) ¿Por qué han de hablar los egipcios, diciendo: para mal los sacó, para matarlos en los montes, y para raerlos de sobre la faz de la tierra? Vuélvete del ardor de tu ira, y arrepiéntete de este mal contra tu pueblo.

Escucha, escucha, escucha. Ese arrepentirse de Dios, no es igual al de nosotros. Porque Dios es santo, y él no tiene de qué arrepentirse. El problema está en la traducción. Aquí significa que Dios decidió, al final, por la intercesión de Moisés, no derramar su ira en ese momento. Les dio tiempo para arrepentirse.

(14) Entones Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo.

(15) Y volvió Moisés y descendió del monte, trayendo en su mano las dos tablas del testimonio, las tablas escritas por ambos lados; de uno y otro lado estaban escritas.

¿Qué es lo que estaba escrito en esas tablas de piedra? Los diez mandamientos. Los diez mandamientos de la ley de Dios, son inamovibles, no caducaron. Están escritos para que entiendas que no podrás guardarlos sin ayuda de Jesucristo.

(16) Y las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios grabada sobre las tablas.

Ahora seguramente me estás siguiendo a mí con un libro en tus manos. Un  libro que te acompaña desde que te convertiste o que decidiste seguir a Jesucristo. Se llama La Biblia, y es escritura divina. Ese libro, es obra de Dios.

(17)  Cuando oyó Josué el clamor del pueblo que gritaba, dijo a Moisés: alarido de pelea hay en el campamento. (Fíjate; era tal el ruido que hacían en la fiesta para Jehová, que Josué creyó que se estaban peleando.)

(18) Y él respondió: no es voz de alaridos de fuertes, ni voz de alaridos de débiles; voz de cantar oigo yo.

Y aquí hay un principio muy importante. Aquí vemos a un Moisés que tipifica y simboliza al líder que ha madurado. Que tiene el discernimiento al ciento por ciento. Que han pasado los años y Dios lo ha tratado, Dios lo ha quebrantado; ha humillado su orgullo y lo ha convertido en simple siervo.

Lo mandó cuarenta años al desierto para formarlo. Y pensar que algunos creen que con un titulito de doctor en Teología ya son los grandes ministros. Al siervo de Dios no lo hace un papel. Y ahí está Moisés. Pero está Josué, que simboliza al aprendiz para el ministerio.

Y se nota claramente, el discernimiento de Josué estaba sumamente pequeño, reducido. Él dice: ¡Se están peleando! Y Moisés dice: ¡No! ¡Están cantando! Es la diferencia entre un muchacho inexperto y un hombre hecho. Sin comunión con Dios, aunque sobren manuales y títulos, no hay ministro.

Si tú quieres ser ministro, deberás esperar que sea Dios mismo quien te formule el llamado y, posteriormente, abra sus puertas para que te levantes. Pero deberás tomar modelo, dirección y punto de referencia en hombres consagrados, y no en astutos que sólo pueden enseñarte las técnicas para conseguir más y mejores ofrendas y todos los diezmos. Eso no es un ministerio del Señor.

Creo que no le descubro nada nuevo a nadie si digo que para muchos pastores la iglesia es un negocio, una empresa a la que hay que atender y manejar como tal. Claro que: si la iglesia es un negocio, ¿Quién o quiénes serían los clientes? ¿Y cuál sería la mercadería que está en venta allí?

(19) Y aconteció que cuando él llegó al campamento, y vio el becerro y las danzas, ardió la ira de Moisés, y arrojó las tablas de sus manos, y las quebró al pie del monte.

Observa bien lo que lees aquí. Dice que vio las danzas. Había música involucrada en el problema. ¡Y supuestamente, era música para Dios! La palabra que se tradujo como Danzas, es una palabra hebrea, que significa “dar vueltas en movimientos corporales alrededor”. Una rueda, un círculo. Esa es una expresión bíblica de alabanza. Y es la misma palabra que se tradujo aquí por danzas,

Dando vueltas alrededor. Cuando es alabanza a Dios, nosotros nos estamos regocijando en Dios. Esa es la expresión genuina de alabanza. Pero ellos estaban danzando alrededor del becerro de oro. De lo que ellos mismos fabricaron y le atribuyeron las cosas.

Y cuando Moisés ve esto, dice: ardió la ira de Moisés. Pregunto: ¿Quién lo entiende a Moisés? Primero lo aplaca a Dios, cuando le dice: no te enojes con tu pueblo.  Y luego cuando baja del monte y se encuentra con la festichola corrida se enoja él. El problema está otra vez en la traducción.

La ira de Moisés significa, ahí en el hebreo, el celo. El celo de Moisés por lo santo. El celo de Moisés, así les había dicho en el capítulo 20. Yo estuve cara a cara con Dios y me dijo: dile a mi pueblo: no tendrás dioses ajenos delante de mí. No te inclinarás a ellos, ni les honrarás. Y esas dos palabras significan: no habrá nada de sombra entre tú y yo.

No pongas en medio entre tú y yo, nada que te quite de la vista, que sólo él merece. Eso significa. Entonces, ardió el celo de Moisés, y Pablo, en la segunda carta a los Corintios, capítulo 11, les dijo a los Corintios: Porque yo los celo con celo de Dios.

Porque yo los h e querido desposar como una esposa virgen, a Cristo. Pero me temo que como la serpiente, con su astucia, engañó a Eva, así vuestros sentidos se han extraviado de la sincera fidelidad a Cristo. ¿La qué? La sincera fidelidad a Cristo. Y ojo, ¿Eh? Porque los que dan alrededor de los becerros, pueden ser sinceros. Pero más ojo, aún: no es sinceridad a Cristo. Esa es muy diferente.

Y ardió la ira de Moisés. El celo de las cosas de Dios lo consumía. Me recuerda la escena de ls cambistas en el templo. ¡Han hecho de la casa de mi Padre una cueva de ladrones! Y los corrió a azotes a todos, porque el celo de su casa lo consumía.

Me pregunto cuántos de ustedes que me está escuchando saldría a darles garrotazos santos en la cabeza a quien quiera que osara ofender a su madre, o a su hermana, a su esposa, a su hija. Eso también se llama celo. ¿Reaccionan de la misma manera cuando escuchan que alguien de adentro de la iglesia se burla del evangelio convirtiéndolo en una cueva de ladrones? No me respondas.

Se nos ha enseñado, y correctamente, que el creyente no debe ser ni agresivo ni vengativo, que más bien tiene que ser pacífico, sereno y contemporizador. De acuerdo, pero permíteme aclararte que eso es cuando las cosas se desarrollan medianamente normales.

Pero, ante una anormalidad tal como sería de encontrarnos con gente que falsifica el evangelio para beneficiarse, lo mínimo sería reaccionar con celo santo y, por lo menos, salir a decirlo con todas las letras. Muy bien; eso estamos haciendo unos cuantos. Lástima que no todos. El celo de Dios guarda lo santo de Dios.

(Verso 20) = Y tomó el becerro que habían hecho, y lo quemó en el fuego, y lo molió hasta reducirlo a polvo, que esparció sobre las aguas, y lo dio a beber a los hijos de Israel.

(21) Y dijo Moisés a Aarón: ¿Qué te ha hecho este pueblo, que has traído sobre él tan gran pecado?

No son muchos los que entienden el significado de la rotura de las tablas por parte de Moisés. Es como si les hubiera dicho, con esa acción: ¿No quisieron nada con Dios? Esto fue lo que hicieron con la palabra de Dios, miren. Y ahí mismo las hizo pedazos.

Después dice que agarró el becerro y lo quemó. ¿Tienes idea lo que pesaba ese becerro? ¡Imposible que lo tomara y lo moviera un hombre solo! Eso quiere decir que Josué y otros más que estaban con Moisés y compartían su ira, su celo, colaboraron para eliminar el becerro.

Porque dice que termina la historia con el becerro reducido a polvo. Es como si les dijera a esa gente: ¡Miren! ¡Esto es en lo que ustedes confiaban! ¿Lo ven? ¡Es sólo polvo, igual que ustedes! Cuando nosotros le atribuimos al hombre lo que sólo Dios puede hacer, estamos confiando en el polvo. Y, una vez más te debo recordar lo dicho por Dios: Maldito el hombre que confía en el hombre.

Porque, ¿Qué es el hombre par que de él tengas memoria? Sólo polvo. No beses más ningún anillo. Y no estoy hablando de otras religiones que por ahí no tienen nada que ver contigo; más bien me estoy refiriendo a actos simbólicos. Besar un anillo es someterse a una autoridad que no tiene de Dios. Pregunto: ¿Puede o no puede una jerarquía eclesiástica conducirse de un modo tal que tuerza el camino de aquellos que lo siguen? Sí, puede; ¡Claro que puede!

La palabra lo confirma en Apocalipsis 19:10 y Apocalipsis capítulo 21. Es cuando a Juan se le aparece el ángel que le estaba revelando las cosas. Y dice Juan que cuando vio al ángel, se postró a sus pies para adorarlo. Pero el ángel le dijo: ¡No hagas eso! ¡Adora a Dios, yo soy consiervo tuyo! ¡Somos iguales tú y yo!

¿Por qué me adoras a mí si soy consiervo tuyo? ¡Adora a Dios! Esa palabra, Adorar, es la palabra griega proskuneo. Y significa postrarse en adoración. Ese es el primer significado, pero otro significado, es: lamer la mano de tu amo como un perro lame la del suyo. Eso es adorar.

O sea que al único que le podemos lamer o besar la mano, es a Dios. De ninguna manera lo harás con un becerro. No nos debemos postrar ante nadie más que no sea Dios mismo. Y a esta altura me pregunto qué tan delgada es la línea que no podemos rebasar.

¿¿De verdad tú no crees que hay muchísima gente adorando a los becerros que ellos mismos se han fabricado? Cuando pedro entró a la casa de Cornelio, dice que Cornelio salió a recibirlo. Y que al verlo, al instante se postró. ¡Se postró para adorar a Pedro!

No sé cuánta ignorancia o pecado hay en el que quiere besar una mano o un anillo. Sí sé que hay mucha vanidad y pecado en el que extiende su mano para que se la besen. Y no creas que sólo es un problema de aquellos, ¿O no has visto a hermanitos desesperados para que una supuesta estrellita cristiana les firme sus biblias?

Yo me pregunto: toda esa gente, ¿Alguna vez los has visto rendirse a al Dios verdadero? Espero que tú hayas tenido mejor fortuna que yo; yo no he visto a ninguno. Y fíjate lo que dice en el verso 20 que leímos. Que no sólo se los redujo a polvo, sino que encima se los dio a beber. ¿Te das cuenta? ¡Se los hizo tragar!

Ahora tengo una duda: ¿Cómo estaba ese oro fundido que les dio a beber? ¡Caliente! ¿Qué crees? ¡Ese era Moisés! ¡Y después se fastidian cuando uno dice tres o cuatro cosas que van en contra de sus becerros de oro! ¡ ira si les hubiera tocad un Moisés! ¡Les hubiera hecho abrir la boca y tragarse hasta la última gota de polvo de oro fundido!

Y en el verso siguiente Moisés, que todavía no puede entender cómo es que Aarón cayó en ese pecado, va y le pregunta: ¿Qué te hicieron, Aarón, que fuiste capaz de permitir esto? ¿Qué te hicieron? ¡No puedo entenderlo si no me lo explicas con claridad! Y mira la respuesta de Aarón.

(Verso 22) = Y respondió Aarón: no se enoje mi señor; tú conoces al pueblo, que es inclinado al mal.

¿Qué no me enoje? ¿Cómo que no me enoje? ¡Claro! ¡Me voy a poner muy contento que les fabricaste dioses falsos para que adoren! ¡Qué escena! ¿Verdad? Yo me la imagino, tal como cuando pablo reprendió públicamente a Pedro, allá en Gálatas capítulo 3, ¿Recuerdas?

Porque como la conducta de Pedro no era digna conforme al evangelio, sino que en su simulación e hipocresía arrastró a los discípulos, yo –dice Pablo- le dije públicamente: Pedro; ¿Por qué haces esto? Esto no va conforme al evangelio.

¿Saben qué hizo? Cometió un error clásico y tradicional: querer congraciarse con toda la gente antes que con Dios. Y Pablo termina diciendo que lo resistió cara a cara, porque era de condenar, porque arrastró con su hipocresía a los discípulos, así dice.

Y ahí vemos a un Pedro para nada soberbio. Él aceptó la reprensión. Y eso que lo resistió cara a cara, y públicamente. Y ahora, cuando viene uno que dice dos o tres cositas pequeñas que salpican un poco la enorme figura del líder del lugar, salen cinco o seis a querer llevárselo puesto santamente.

¿Sabes por qué pasa eso? Porque se asustan cuando alguien les demuestra que lo han descubierto. ¿Sabes qué? Si todas estas cosas te asustan, el evangelio no es para ti. Porque el evangelio es para los valientes. Dice la palabra que el Reino de Dios no es para los cobardes.

¿Sabes cuál es la razón por la cual, muchos ministros que conocen esta verdad no son capaces de decirla en sus iglesias? Porque la gente se asusta primero, se enoja después y hasta puede irse de allí, de última. ¿Y cómo se suponen que debe hablarles, como Aarón? Y bueno…no te enojes, Moisés, ellos son así, ¿Viste?

Ahí tienes: empezó a echarle la culpa al pueblo. Lo cobarde le salió a relucir. Tú conoces al pueblo, -le dijo- y le faltó añadir que al pueblo es conveniente darle lo que es su gusto. Hay que darle una iglesia conforme a su pedido, con un veloz delivery llevándole lo que necesita, no otra cosa. Tú los conoces, Moisés, es un pueblo inclinado al mal… ¿Ah, sí, eh? ¿Y por eso tú les propiciaste más todavía ese mal creándole dioses falsos?

(Verso 23) = Porque me dijeron: haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.

(24) Y yo le respondí: ¿Quién tiene oro? Apartadlo. Y me lo dieron, y lo eché en el fuego, y salió este becerro.

Primero, argumentan que Moisés demoraba en retornar, lo cual da a entender que le están echando la culpa a Moisés de sus posteriores decisiones. Luego vemos que Aarón, en lugar de poner las cosas en su lugar, no tiene mejor idea que pedirles una ofrenda. Seguramente para la gloria de Dios y la excelencia en el servicio.

Y después Aarón le da a Moisés un argumento tan ingenuo que por poco Moisés se cree que había magia  allí. Me dieron el oro y a mí se me ocurrió, ya sea como para hacer algo que los entretenga un rato, echarlo en el fuego. ¿Y sabes qué? ¡No me lo vas a poder creer! ¡Al rato salió este becerro!

A mí no me termina de entrar en la cabeza la idea que Aarón pretendiera que Moisés le creyera el asunto ese de que echó un poco de oro en el fuego y como por arte de magia salió un ternero. ¿Cómo podría Moisés creerse esa mentira? Bueno, es que a lo mejor…A lo mejor anda, ¿No leíste en los primeros versículos que decía que Aarón le dio forma con buril?

Indudablemente, no hay ni puede haber otro argumento genuino que el de tomarse todo el tiempo en hacerles ese becerro simplemente porque a la gente le gustaba eso, quería eso. Si la gente quiere un avivamiento, se lo fabricamos de cualquier modo. Si la gente exige sanidades, pues contratemos supuestos enfermos del pueblo vecino. Si quieren caer tocados por el Espíritu, ahí vamos. Y si no se caen, los empujamos y listo.

(25) Y viendo Moisés que el pueblo estaba desenfrenado, porque Aarón lo había permitido, para vergüenza entre sus enemigos, (26) se puso Moisés a la puerta del campamento, y dijo: ¿Quién está por Jehová? Júntense conmigo. Y se juntaron con él todos los hijos de Leví.

La palabra Desenfrenado que leemos aquí, se tradujo del hebreo pará, que significa aflojar, dejar. Es decir, aflojaron en los principios de Dios, y dejaron a Dios y su palabra. Pero la palabra desenfreno también tiene una implicación de promiscuidad sexual.

Ahora bien: ¿Por qué dice que estaban desenfrenados? Porque Aarón lo había permitido. ¡Pobre pueblo el que danza alrededor del becerro, cuando el becerro les permite de todo! Y el final del verso 26 tiene mucha similitud con lo que Jesús dijo, aquello de: el que conmigo no recoge, desparrama.

De hecho, aunque muchos de nosotros no podamos entenderlo, hay muchos que, llamándose cristianos, asumen encarnizadas y hasta feroces defensas a conocidos becerros de oro. Y defienden hasta los que le danzan alrededor. Oye: o estás con Cristo o eres anti-Cristo. O estás en contra del pecado o a favor de él. En esto no puede haber tres posiciones ni posiciones neutras. Es blanco o negro; es frío o caliente.

(Verso 27) = Y él les dijo: así ha dicho Jehová, el Dios de Israel: poned cada uno su espada sobre su muslo; pasad y volved de puerta a puerta por el campamento, y matad cada uno a su hermano, y a su amigo, y a su pariente.

¿Sigues pensando que es muy duro decir algunas verdades que todos conocemos pero que una gran mayoría esconde? ¡Duro es lo que hizo Moisés! ¿Entiendes lo que les dijo? Les dijo que fueran y buscaran a todos esos idólatras que danzaban alrededor del becerro, que sacaran sus espadas y que les cortaran la cabeza. Y sin distinción de parentela. Al amigo, al tío, a la abuelita, al que fuera.

A todos los que diciéndose cristianos no dudan en danzar alrededor de un becerro de oro, vayan y córtenle la cabeza. Claro, hoy no es así en lo literal, aunque en un sentido espiritual sí que es así. Eso se llama disciplina, y fue instituido por Dios, no lo inventó ningún hombre deseoso de sacarse de encima a un molesto.

(28) Y los hijos de Leví lo hicieron conforme al dicho de Moisés; y cayeron del pueblo en aquel día como tres mil hombres.

Este va a ser el destino inexorable de todos los idólatras, tanto de los que adoran muñecos de yeso o madera, como de los que adoran hombres que se auto-titulan como líderes. Dios les va a cortar la cabeza. Y aquí es momento de llevarte un alerta, para todos ustedes.

Cuando veas rodar las cabezas, no te asustes. Cuando veas que sale a la luz un conglomerado de trapisondas que por años estuvieron escondidas detrás de una fachada de dignidad santa, entenderás que es Dios el que está detrás de todo ese asunto, y no el mundo secular envidioso.

Fui testigo de la caída de un pastor por causa de un grosero adulterio. Era un  hombre al que se le conocía esa debilidad, pero nunca nadie había advertido a nadie. Cuando finalmente cayó, vi a mucha gente llorar por eso. ¿Por qué lloraban? ¿Acaso estaban llorando la caída de un becerro de oro? Porque hombre de Dios dudo mucho que haya sido. ¿Valían la pena esas lágrimas de gente sana y honesta?

(29) Entonces Moisés dijo: hoy os habéis consagrado a Jehová, pues cada uno se ha consagrado en su hijo y en su hermano, para que él dé bendición hoy sobre vosotros. (Está más que claro: la bendición es para los que guardan el pacto)

(30) Y aconteció que al día siguiente dijo Moisés al pueblo: vosotros habéis cometido un gran pecado, pero yo subiré ahora a Jehová; quizás le aplacaré acerca de vuestro pecado.

¿Qué hizo anteriormente? Intercedió a su favor, para que la misericordia de Dios se extendiera. Pero no los dejó así. Llegó un momento en que los enfrentó. Les dijo: ustedes han cometido un gravísimo pecado.

(31) Entonces volvió Moisés a Jehová, y dijo: te ruego, pues este pueblo ha cometido un gran pecado, porque se hicieron dioses de oro, (32) que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito.

(33) Y Jehová respondió a Moisés: al que pecare contra mí, a éste raeré yo de mi libro.

(34) Ve, pues, ahora, lleva a este pueblo a donde te he dicho; he aquí mi ángel irá delante de ti; pero en el día del castigo, yo castigaré en ellos su pecado.

(35) Y Jehová hirió al pueblo, porque habían hecho el becerro que formó Aarón.

¿Saben cuál fue el castigo que Dios le propinó al pueblo? Que ninguno de esa generación entró a la tierra prometida. No se quedaron sin castigo. Y no se quedarán sin castigo aquellos que transgreden esa delgada línea de la adoración y se fabrican becerros de oro.

Es necesario, en el final de esta historia, realizar el mismo acto que Moisés intentó luego delante de Jehová. Interceder por todos nuestros hermanos que andan por allí enamorados de sus becerros de oro, y procurar no caer nosotros en el mismo error, tal vez pensando que inventamos una manera nueva de adorar a Dios.

Leer Más

Todas Las Veces Que Sean Necesarias

Lo que voy a decirte en este trabajo, no es el fruto de una idea personal ni de una reacción ante circunstancias personales. Es el resultado de muchas consultas con empresarios y comerciantes creyentes. Una gran mayoría de ellos, se podría decir que un ochenta y cinco por ciento, ocultan su vergüenza a la hora de decir con toda franqueza que, si no fuera por algunos compromisos eclesiásticos muy fuertes, entre un postulante a un puesto de trabajo que venga recomendado por algún pastor de alguna iglesia y otro no creyente, si tuvieran que tomar una decisión en función de la eficiencia laboral y los réditos laborales para su empresa, optarían por el no creyente. Al preguntarles por qué motivo, la respuesta fue unánime: una gran mayoría de cristianos no tiene ni la menor idea de lo que significa la palabra: Responsabilidad.

A mí mismo, en no pocas ocasiones, hermanos en Cristo, que trabajan como empleados de otros hermanos en Cristo, me han dicho que si tienen que efectuar algún servicio para su iglesia, sus jefes o patrones “tienen que entender” que primero está la obra para el Señor y después sus obligaciones terrenales, y que por lo tanto, ese día no van a trabajar o bien van más tarde o se retiran antes. Aquí hay dos errores muy notorios: Estoy totalmente de acuerdo en que conforme a las costumbre y hasta tradiciones, el templo de una congregación es el lugar de reunión de un grupo llamado Iglesia del Señor, pero servir a Dios no significa literalmente servir al templo. Por lo tanto, si hubiera que ir a orar por un enfermo terminal y no hay quien lo haga, podría ser que cualquier creyente lo entendiera como motivo valedero y justificado. Pero si lo que hay que hacer es pintar una puerta de los sanitarios del templo, el tema ya es muy diferente. En cualquier empleo, cualquier patrón le paga a cualquier empleado para que cumpla con un trabajo. Y ambos tienen derechos y obligaciones. Ser miembros de una congregación evangélica no cambia las cosas.

Por ese motivo y, entre otras cosas muy importantes, es que entrego esta palabra, aquí, para que la iglesia del siglo veintiuno, que eres tú, sepa que hay cosas de las cuales la Biblia habla con suma claridad y, que esa claridad, abarca un espectro muy amplio, que va desde el más anónimo de los creyentes, insignificante en su importancia ministerial, hasta llegar a los más prominentes considerados casi como estrellas rutilantes.

(1 Timoteo 1: 3)= Como te rogué que te quedases en Efeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina, (4) ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora.

Pablo le está dando a Timoteo, en esta carta, pautas muy claras con respecto a sus futuras responsabilidades en el liderazgo de la incipiente iglesia en crecimiento. La Responsabilidad en la Doctrina (1) es el primer punto que elige tocar. Pero cuidado: esto no significa responsabilidad denominacional para sus respectivas doctrinas. La Biblia jamás fue escrita para que cada hombre, conforme a sus opiniones particulares, interpretara cada verso, cada texto, conforme a lo que tradicionalmente se usa en su denominación. La Biblia contiene doctrina. Lo que no contiene es la palabra Denominación. Hay una sola doctrina. Lo entendamos o no lo entendamos, y es la doctrina de los apóstoles. El asunto es ver cuán cerca o cuán lejos de ella estamos transitando. Ah, y si vemos que estamos lejos, retornar donde debemos…

Aquí hay tres puntos que, si los hombres les hubieran prestado atención y los hubieran escudriñado, tal cual es el mandamiento, jamás se hubieran equivocado tan feo. 1) Desde el principio mismo, Satanás empezó a combatir contra la iglesia del Señor a través de la infiltración de “diferentes” doctrinas. Y nosotros seguimos dando gracias a Dios por las denominaciones. ¿Quién nos enseñó a orar así? 2) Ya se contaban desde los púlpitos, fábulas humanistas en reemplazo de la verdadera palabra. Esto sigue sucediendo porque, a un sector no despreciable de autodenominados cristianos, les gusta más un discurso con bases realistas que hablar de un poder de Dios sobrenatural que ni conocen ni jamás han visto ni experimentado. Tristísimo. 3) Dice ya Pablo que estas dos cosas, de ninguna manera puede traer edificación, sino disputas, polémicas, roces, contiendas. Pese a ello, hay grupos que insisten en predicar que en el disenso está en el enriquecimiento de la profundidad del evangelio. La edificación es por fe, no por intelecto y, como tal, es producto de la revelación del Espíritu Santo, no de un mejor o peor seminario bíblico.

(5) Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, (En la que llamamos la iglesia del Señor, evidentemente, hay corazones que no están limpios) y de buena conciencia (Esto quiere decir que también hay mala conciencia) y de fe no fingida. (Esto demuestra que la hipocresía de simular una fe que no se tiene, no es un invento de este tiempo. Pablo ya sabía que Satanás daba esa letra, ese libreto) (6) de las cuales cosas desviándose algunos, se apartaron a vana palabrería.

Vana palabrería. ¿Nunca te tocó, en alguna iglesia de Zimbabwe o Etiopía, por supuesto, de ninguna manera allí en donde tú vives, claro está, tener que tragarte un mensaje lleno de vana palabrería? ¿No? ¡Gloria a Dios, hermano! ¡Eres un privilegiado del Señor! ¿Y qué es la vana palabrería? Es una palabra griega, MATAIOLOGIA, conformada por una combinación: Por un lado MATAIOS, que se traduce VANO, y LOGOS, que todos sabemos es una de las acepciones de PALABRA. Es una palabra que indica un hablar fútil, sin valor alguno, vacío, charlatanería sin significado, y parloteo ocioso. Aquí, esta palabra, describe a quienes suponen ser maestros, les gusta oírse a sí mismos hablar, pero no tienen nada sustancioso que decir. Pregunto: ¿En todas las congregaciones del pueblo de Dios, predica la palabra el más ungido, el que la ha recibido del Espíritu o aquel que por jerarquía le corresponde hacerlo? Mira como termina este texto:

(7) queriendo ser doctores de la ley, (Maestros de la palabra, doctores en teología, profesores de seminarios o institutos, master en divinidades) sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman. (Atención hermanos que aman predicar: Jesús no trajo un mensaje novedoso; Él era el mensaje viviente. Simple. Sed imitadores de Cristo. Única manera de entender lo que decimos y afirmamos)

(Verso 18)= Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia, (19) manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron en cuanto a la fe algunos, (20) de los cuales son Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar.

Aquí nos encontramos con otra cláusula indiscutible: Responsabilidad en la Batalla (2), porque eso es lo que dice en la escritura original donde nosotros leemos milicia. Para poder ser responsables en ese punto, dice aquí, no en una congregación carismática, es que deberemos ser conforme a la palabra profética recibida. De ninguna manera habla de herencia eclesiástica, producto de estudios universitarios o decisiones de alguna junta de notables teólogos. La conciencia de la cual habla Pablo aquí, no es otra cosa que lo que luego será llamado “guía del Espíritu”. Yo me pregunto cuántos hermanos fieles, que buscan más de Dios, están trabados, imposibilitados y asfixiados por decisiones denominacionales y tienen que, -y se dan perfectamente cuenta de ello- tomar la decisión de desobedecer la voz del Señor por tener que sujetarse a la voz de hombres que están jerárquicamente por encima de ellos en sus determinados sectores. Eso es naufragar en la fe por no oír a sus conciencias. Porque el resultado de esa decisión, siempre será el mismo: frustración, resignación, apatía, indiferencia, adormecimiento y muerte espiritual. Así de concreto. ¿Nunca lo has visto?

Y un párrafo final para la cuestión de Himeneo y Alejandro. ¿Quiénes eran? Himeneo, cuyo nombre significa “Perteneciente al dios del matrimonio”, fue un maestro pernicioso de Efeso que se desvió de la verdad tanto en la fe como en la práctica. Entre otras cosas, enseñó que la resurrección ya se había efectuado. Alejandro, mientras tanto, tiene una historia similar compartiendo ese dudoso cometido con Himeneo y Fileto. Pero mira lo que dice Pablo después: a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar. ¿Usted me está diciendo que un creyente, un hijo de Dios, puede entregar a otro que blasfemó y metió la pata hasta las nalgas a Satanás? ¿Así nomás? ¿Y la misericordia, hermano? Pregunto: ¿Cuántos problemas ha tenido en la vida por tratar de ser más misericordioso y más bueno que Dios mismo? Yo no sé de qué manera fue porque la Biblia no lo dice y no me interesa adherir a hipótesis de seres humanos. Lo que sí sé es que Pablo dice que él los entregó a Satanás “pa’ que aprendan”. Y asunto terminado; de Himeneo, Fileto y Alejandro no hay más noticias bíblicas de allí en adelante. ¡Cuánto nos falta, por Dios, cuánto! Siguiendo la Escritura, ¿Qué tendríamos que hacer hoy con tanto blasfemo que anda suelto por allí jugando al predicador? No me atrevo ni siquiera a pensarlo. Soy demasiado religioso, todavía.

(Capítulo 2: 1)= Exhorto ante todo a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres. (Esto es, ni más ni menos que Responsabilidad en la Oración (3). Y agrégale, si es que lo leíste bien, por TODOS los hombres) (2) por los reyes y por todos los que están en eminencia, (Sí tenemos que orar por los que no hacen las cosas como deberían. Dios va a moverlos cuando el pueblo ore declarando su señorío en una nación. ¡Pero es que me cuesta! ¡Son tan corruptos! ¿De qué me sirve a mí orar por esa mala gente? Mire:) para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. (¿No tienes paz? ¿No puedes vivir de manera piadosa, es decir: espiritual? ¿Te cuesta ser honesto por las necesidades que padeces? No sea que no estés cumpliendo con tu responsabilidad de oración. Aquí lo tienes muy claro. ¿Y por qué debo hacerlo? Lee:)

(3) Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, (4) el cual quiere que TODOS los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. (¿Suficiente o hay que buscar otro motivo?)

(Verso 8)= Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda.

(9) Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, (10) sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad.

Aquí entramos que lo que podríamos determinar como Responsabilidad en el Testimonio (4). Y estoy hablando de testimonio, no de figuración, simulación o el clásico “hacer como qué”. Recuerda, como ejemplo gracioso pero válido, que podemos hacer como que creemos, hacer como que adoramos, hacer como que alabamos, hacer como que oramos y hasta hacer como que predicamos, pero lo que no podemos hacer, es hacer como que ofrendamos. Allí el testimonio es meter la mano al bolsillo y sacar algo concreto. Voy a transcribirte el mismo texto según la Nueva Versión Internacional, que es una traducción al castellano directamente de los originales, sin pasar por otros idiomas, como ha sucedido con la versión clásica de Reina Valera.

Quiero pues, que en todas partes los hombres levanten las manos al cielo con pureza de corazón, sin enojos ni contiendas. En cuanto a las mujeres, quiero que ellas se vistan decorosamente, con modestia y recato, sin peinados ostentosos, ni oro, ni perlas ni vestidos costosos. Que se adornen más bien con buenas obras, como corresponde a mujeres espirituales que profesan servir a Dios.

(Capítulo 3: 1)= Palabra fiel: si alguno anhela obispado, buena obra desea. (Aquí no se refiere al obispado monárquico, que es el que más conocemos y que se desarrolló más tarde. La palabra griega EPISKOPOS, designa a una especie de supervisor del andar local y geográfico de la parte de la iglesia que allí se encuentre. Pablo utiliza, en otros textos dos nominaciones para significar lo mismo: Presbítero y Anciano. Aquí deberemos observarlo desde el ángulo del liderazgo. Por lo tanto, esta parte nos hablará de la Responsabilidad en el Ministerio (5), y cada uno sacará sus propias conclusiones)

(2) Pero es necesario que el obispo sea irreprensible (O sea: que nadie lo pueda acusar de nada raro) marido de una sola mujer (En contra de todo lo que se ha enseñado y practicado, aún hasta la crueldad, Pablo aquí no habla de alguien divorciado y vuelto a casar. Tampoco hace demasiada referencia a una poligamia que ya se estaba extinguiendo como tradición y costumbre de ese tiempo. Habla de que un líder debe ser un marido ejemplar, con una exacta noción espiritual de la fidelidad, ya que él sabía que allí era donde Satanás apuntaría sus dardos para derrotar a cuantos ejercieran algún tipo de liderazgo) sobrio (Íntegro, de palabra, no acartonado o solemne) prudente (No estómago resfriado) decoroso (Ningún loquito suelto podrá ministrar el reino de Dios) hospedador (Exigirle a sus ovejas las cosas que él mismo acostumbra a hacer) apto para enseñar (En el mundo, se enseña lo que se ha aprendido, pero en el reino de Dios, sólo se puede enseñar lo que se ha aprendido, creído y puesto por obra) (3) no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas (Estas cinco Palabras Deberían formar parte de todos los documentos de identidad de quienes ejercemos algún tipo de liderazgo) sino amable, apacible, (La palabra amable sugiere un carácter equitativo, razonable, paciente, moderado, justo y considerado. Es lo opuesto a áspero, hiriente, sarcástico, cruel y contencioso. La persona con un carácter amable no insiste en priorizar la letra de la ley por sobre la misericordia y el amor) (4) que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (5)(pues quien no sabe gobernar su propia casa, ¿Cómo cuidará de la iglesia de Dios?; (6) no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. (Yo soy así hermano. Ese es mi carácter. Y si a usted no le gusta, ya mismo se puede ir a otra iglesia! Cuidadito. Eso puede significar caer en condenación, se da cuenta hermano pastor?)

(7) También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y lazo del diablo. (A esto no siempre se le ha prestado la debida atención. Se aprovecha que en nuestra sociedad, existe un respeto formal por cualquier clase de autoridad religiosa, independientemente de la forma o el estilo de vida que tenga. Pero claro, una cosa es ser una autoridad religiosa conocida y respetada y otra, muy distinta, ser el líder de un lugar adonde la gente no creyente acude porque se da cuenta que quiere vivir de la misma manera que ve vivir a los que allí están, ¿Se entiende?

(Capítulo 4: 1)= Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos (Estamos hablando de los postreros tiempos de la iglesia, no de tu vida personal. La iglesia lleva dos mil años. Postreros tiempos podrían ser ciento cincuenta o doscientos años. Es decir que podría haber comenzado hoy. O ayer, entiendes?) Algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; (2) por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, (3) prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad.

Escuche: aquí vamos a hablar de una de las mayores responsabilidades que tenemos como hijos de un Dios que es esencialmente celoso de nosotros: La Responsabilidad de la Fidelidad (6). Y convengamos que si los postreros tiempos pueden haber comenzado ya, la apostasía también puede haber empezado. Pero hay algo mucho más tremendo detrás de esto: Si viniesen espíritus engañadores, usando a hipócritas mentirosos para enseñar doctrinas de demonios, ¿A qué lugar vendrían? ¿Dónde sería probable escucharlos? Acertaste; en cualquier cosa que se dé en denominar iglesia. Y que naturalmente no tenga nada que ver con la Iglesia con mayúsculas, la real y verdadera del Señor. Es notorio que la fidelidad será el punto en que los creyentes verdaderos podrán probar y comprobar la acción de los predicadores, líderes y demás figuras del evangelio.

La Apostasía, es una terminología que tiene implicancias seculares y bíblicas. Secularmente, su traducción es “defección”, o “revuelta”. Por ejemplo, una revuelta militar y la alteración del orden constitucional de una república. ¿Tendrá que ver eso en algo con la condición histórica espiritual de muchos países de Latinoamérica? Bíblicamente, mientras tanto, señala en sentido amplio rebelión contra Dios; la no obediencia a él, ya sea por desviación de la ley o deserción por intereses personales. En la traducción directa de los originales al español que se encuentra en la Nueva Versión Internacional de la Biblia, el término utilizado en lugar de “apostatarán de la fe”, es “abandonarán la fe”. Infidelidad. Ahora bien: ¿Qué dice la palabra con respecto a esas enseñanzas y doctrinas apartadas de Dios?

(4) Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias; (5) porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado. (Atención: hay todavía mucho pueblo de Dios que practica determinadas abstinencias rituales. Escudriñad.)

(6) Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo (Ahora agrego yo: Si tú no enseñas esto y lo cambias por lo que ha implementado tu doctrina denominacional, no sólo no serás buen ministro, sino que entrarás en el terreno de la rebelión, de la apostasía, de la herejía y de la blasfemia contra el Espíritu Santo que, por si lo has olvidado, es el pecado sin perdón. No juegues con esto, por favor.) Nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido.

(7) desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad. (Este aspecto de la fidelidad es muy amplio. Incluye la predicación de leyendas, esa es la palabra utilizada en los originales, cuestión muy proliferante en los primeros tiempos de la iglesia. Hoy todavía hay mucha leyenda, mitología y superstición disfrazada con barniz cristiano. Pero también tiene que ver con fábulas contemporáneas, más relacionadas con lo científico. En este tiempo es muy abundante hablar de la sanidad interior o sanidad del alma. No se puede ocultar que es una necesidad en el pueblo de Dios. Pero a favor de todo esto, se ha lanzado la fábula que dice que, más importante que la palabra y la presencia del Señor en la vida de un enfermo, es la presencia de profesionales “especialmente” preparados para esta tarea. Gloria a Dios por los profesionales, pero el evangelio y sus consuelos y sus ayudas, todavía siguen teniendo a la unción del Espíritu Santo como epicentro, jamás la de Freud. La piedad en la que debemos ejercitarnos, es –ya quedó dicho- la espiritualidad. Es imposible tratar de buscar a un creyente no-espiritual. Porque si no es espiritual y Dios es espíritu, no es imagen y semejanza, ¿Se entiende?) (8) porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, (Ojo: no hagas de este texto una doctrina anti-gimnasios) pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera. (¿Te queda alguna duda que Piedad es Espiritualidad y no Lástima o Compasión como creías?)

(9) Palabra fiel es esta, y digna de ser recibida por todos. (10) que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen. (Aprende: Cristo murió en la cruz por TODOS, pero no todos serán salvos. Porque de una manera coherente y ordenada, donde quiera que leas, la Palabra dice que los que creen serán salvos, en tanto que los que deciden no creer, tendrán toda una eternidad para lamentarlo. Lo lamento, este es el evangelio. Lo otro es universalismo y, en el fondo, incredulidad del sacrificio de Cristo en la cruz. ¿Estás de acuerdo hermano? ¿Tomas en serio tu responsabilidad de ser absolutamente fiel? ¿Eres líder? ¿Eres pastor? ¿Eres maestro? ¿Eres responsable de una célula, racimo, grupo de crecimiento o como quiera que se llamen tus reuniones caseras? Entonces lee las cuatro palabras del próximo versículo, coincidan o no con lo que tu doctrina denominacional enseña:)

(11) Esto manda y enseña. (¡Hermano! Yo soy siervo de un Dios de amor, de un Dios que amó al mundo hasta dar su único hijo, de un Dios misericordioso. Yo no puedo ni debo mandar, yo debo sugerir, recomendar, convencer. ¡¡Basta!! Aquí dice MANDA. Y si usted no lo hace, será infiel pese a su supuesto y sobredimensionado amor, sugerencia, recomendaciones y convencimientos humanistas)

(Capítulo 6: 3)= Si alguno enseña otra cosa y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina qu es conforme a la piedad, (4) está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, (5) disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; (¿Conoce algunos?) apártate de los tales.

(6) Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; (7) porque nada hemos traído a este mundo, y sun duda nada podremos sacar.

(8) Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.

(9) Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición: (10) porque raíz de todos los males es el amor al dinero, al cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.

Aquí está hablando de una de las responsabilidades de mayor gravitación en el pueblo de Dios si es que hemos de entender los problemas testimoniales vividos: La Responsabilidad en la Honestidad (7). Esto parecería ser algo implícito en la vida de un creyente, pero la realidad y los testimonios, precisamente, nos dicen que es una asignatura pendiente todavía en la iglesia del Señor. Sería valiosísimo que cada uno de nosotros tomaran las palabras que siguen, como personales, igual que si Pablo nos las hubiera escrito a nosotros personalmente.

(11) Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. (Mansedumbre, según las traducciones directas de los originales, implica una disposición pareja, tranquila, equilibrada en espíritu, no pretenciosa, y que mantiene las pasiones bajo control. La palabra, que es PRAOTES, se la traduce mejor al castellano como “mansedumbre”, pero no con el sentido de debilidad, sino de poder y fuerza contenida. La persona que posee esta cualidad perdona las injurias, corrige las faltas y gobierna muy bien su propio espíritu.)

(12) Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.

(13) Te mando delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Jesucristo, que dio testimonio de la buena profesión delante de Poncio Pilato, (14) que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo, (15) la cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y sólo Soberano, Rey de reyes y Señor de señores, (16) el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible, a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén.

Siete responsabilidades de fondo para el creyente. Siete, no lo olvides, es el número de Dios porque es el número de lo completo. Siete veces perdonar, fue la duda de Pedro. Y el Señor le dijo: siete no, setenta veces siete. ¿Eso quiere decir cuatrocientas noventa veces? En absoluto. Significa “Todas las veces que sea necesario”. Aquí lo vamos a aplicar proféticamente en que, a partir de estas siete responsabilidades, tendremos que tener todas las que sean necesarias para cumplir con el propósito de Dios para: extender su reino, glorificar su nombre y darle victoria a su iglesia.

Nº 1: RESPONSABILIDAD EN LA DOCTRINA
Nº 2: RESPONSABILIDAD EN LA BATALLA
Nº 3: RESPONSABILIDAD EN LA ORACIÓN
Nº 4: RESPONSABILIDAD EN EL TESTIMONIO
Nº 5: RESPONSABILIDAD EN EL MINISTERIO
Nº 6: RESPONSABILIDAD EN LA FIDELIDAD
Nº 7: RESPONSABILIDAD EN LA HONESTIDAD

Leer Más

Caminando Con el Espíritu

(Mateo 3: 1) =  En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, (2) y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

(Mateo 4: 17) =  Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

(Mateo 3: 2) = Y diciendo: arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

(Mateo 4: 17) = Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

(Mateo 6: 9) =  Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

(10) Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. (Hágase tu voluntad, como en cielo, de igual manera aquí en Rosario, (Yo lo digo mencionando a la ciudad argentina donde vivo, tú puedes hacerlo con la que te corresponde).

Estos tres versículos tienen algo en común y es que hablan del Reino de Dios. Esa palabra, todavía en muchos de nuestros ambientes cristianos, es muy misteriosa a causa de los extremismos. Muchas veces la iglesia aborta la verdad por temor a lo desconocido.

DE allí que, conforme al ministerio que ha sido puesto en mis manos, quiero hoy traer un merismos, una clarificación, una división, una separación de lo que es Dios y lo que no es Dios con respecto a este tema. Y recuerda que estamos hablando de vida en el Espíritu.

La palabra Reino, tú ya lo sabes, es la palabra basileia. Es una palabra que significa lo siguiente: Dominio real, o sea: la influencia o el dominio que ejerce un rey. Es la esfera o la jurisdicción de ese dominio. Donde quiera que el rey ejerza su autoridad, es considerado su Reino. Si yo fuera rey de Rosario, mi reino se extendería hasta las fronteras donde se acaba la ciudad de Rosario. De ahí en adelante, es el reino de otro. El reino tuyo, en tu casa, termina donde empieza la cerca de tu vecino. La jurisdicción o el alcance del dominio de la persona encargada, es el Reino.

Entonces, aquí estamos viendo dos cosas. Una es el dominio de Dios, la influencia de Dios y otra es el alcance que tiene esa influencia, la jurisdicción. La segunda cosa a considerar, es el pueblo, porque un rey que no tiene un pueblo en su reino, no es rey. Un presidente que no tiene nación, no es presidente. Un gobernador que no tiene un pueblo, no tiene sobre quien gobernar. Es decir que el Reino, son aquellos que son sumisos al rey, o que responden a la influencia del dominio del rey.

O sea que un rey tiene un pueblo, un rey tiene una jurisdicción, un rey tiene influencia, y todo esto es considerado, Su Reino. Como consecuencia, nosotros venimos a ser parte del Reino de Dios. Y fíjate que la Palabra habla del Reino DE los cielos y no el Reino EN los cielos. Yo nací en un pequeño poblado del interior de Argentina llamado Rueda, pero hoy estoy viviendo en una enorme ciudad llamada Rosario. Entonces, yo soy DE rueda, pero estoy EN Rosario.

En términos espirituales, no estoy representando mi naturaleza terrenal, sino mi procedencia divina. Romanos 14:17 también nos dice que el Reino de Dios es Justicia, Paz y Gozo, EN el Espíritu. Ahora; la palabra espíritu, es una especie de palabra fantasma en la palabra. Porque la gente cuando piensa en el espíritu, piensa en un fantasma. Inconscientemente, esa es la imagen que tenemos del espíritu, que es un fantasma que posee las personas…

Escucha: el Espíritu de Dios, es Dios. Pero el Espíritu también es una esfera. Es la esfera eterna, es la esfera de donde todo lo natural proviene. Si se pudiera, con un cuchillo, rasgar la esfera natural, detrás de esa cortina, encontraríamos el mundo del espíritu. Yo soy espíritu, y estoy forrado de naturaleza. Yo vivo adentro. La silueta mía existe en el espíritu, aunque yo no tuviera un revestimiento para que tú puedas verme. La iglesia, la calle, todo está en el espíritu. Porque todo lo que se ve, proviene de lo que no se ve.

Ahora bien;: entendiendo entonces el Reino, tenemos que entender que habla de una dimensión, habla de un alcance, habla de un pueblo que responde a Dios, habla de la influencia del rey. La palabra dice: arrepentíos, porque la influencia de Dios; arrepentíos, porque la jurisdicción de Dios; arrepentíos, porque el pueblo de Dios; arrepentíos, porque la esfera de Dios, se ha acercado.

Y dice arrepentios. Y gramaticalmente, la palabra arrepentir, se divide en dos, arre, que es un prefijo, arre, pentir. Pentir es una palabra, arre es un prefijo. ¿Y qué cosa es un prefijo? Algo que se pone delante de una palabra, para expresar en qué tiempo está la palabra. Prefijo, es antes, y arre, significa volver. Es, por ejemplo, de donde sacamos la palabra Re-gresar. Volver atrás. Dar media vuelta y empezar de nuevo. O sea que arre, dice vuelve atrás.

La palabra pentir, significa ápice, topo, lugar alto, o la cima de la intelectualidad. La cima del intelecto. En otras palabras, ¿Qué está diciendo? Vuelve a colocar tu mente en el ápice en el cual fue creada. Vuelve a pensar, de la manera que fuiste creado a pensar. Lo que ocurre es que estamos programados para fluir de acuerdo con el sistema terrenal. Todo lo que aprendemos, viene por información. Pero la información, es dictada por la creación.

Un médico le dice a otro como vivir la vida, pero él tampoco sabe como vivir la suya. Entonces, cuando no sabemos nada, vamos a leer un libro que escribió uno que tiene problemas de lo mismo que escribió, y nadie sabe nada. Sí tu quieres saber qué está mal con el producto, tienes que ir al manufacturador. Si yo quiero saber qué le pasa a mi micrófono, tengo que ir a la casa que lo fabricó. Ellos lo hicieron, ellos lo conocen. Ellos saben.

Ahora, si a mi se me daña el micrófono y voy a preguntar que es lo que tiene a la fábrica de lavarropas, seguramente que no me darán una respuesta convincente. Siempre que tengas problema con un producto, deberás ir al que creó u originó el producto. Eso significa que tenemos que volver al origen. Y Cristo y Juan el Bautista, ambos dijeron: atiéndeme; la influencia de Dios, la dimensión espiritual, la jerarquía de Dios, ¡Está aquí!

¡Y yo quiero que tú fluyas en ella! Pero para ello, tú tienes que reprogramar tu mente. Tienes que pensar como pensaba Adán, antes de la caída. Tienes que pensar de acuerdo a como fuiste creado. Y para comprobar que estamos al revés, a nosotros se nos enseñó que primero están los que llegan primero, mientras que el Reino de Dios dice que los primeros son últimos. A nosotros nos enseñaron que si guardamos dinero en el banco con buenos intereses, nos haremos ricos, pero Cristo dice que si das, recibes.

Nosotros pensamos que el más grande es el que se trepa por encima de todo el mundo para llegar primero, pero Cristo dice que los que más se humillan son los que son exaltados. Es un Reino al revés, estamos programados de una manera al revés. Y ese es un problema, porque de una u otra manera, la influencia llegó, y lo vamos a ver en la palabra.

Llegó, pero todavía no sabemos fluir de acuerdo a lo que se dicta de esa esfera, porque estamos programados en la tierra. Y de ahí depende la victoria de unos y el fracaso de otros. Por eso algunos en diez años andan dando vueltas por el mundo, y otros en cuarenta años todavía no saben a qué fueron llamados.

Arrepentíos, es la palabra metanoneo en griego, y significa: un cambio de corazón hacia Dios. El cambio en la forma de operación mental, producido por un conocimiento revelado, que trae un punto de vista más sabio que el que llevábamos. Y ocasiona una reflexión, seguida por una acción. O sea que tú descubres algo que funciona mejor que lo que hacías, reflexionas en ello, y accionas correspondientemente. Por ejemplo: dos, más dos, más dos, es seis. Durante seis años de tu vida inicial, dos más dos, más dos, es seis.

Y luego te llega una señorita muy bonita, tú tienes como diez años, más o menos, y mientras tú que ya has aprendido a diferenciar entre los nenes y las nenas, miras embobado a tu nueva señorita, ella te dice que dos por tres, es seis. Y ahí es donde tú dices: ¡¡¡Herejía!!! Yo sé matemáticas, llevo seis años en el asunto. Dos, más dos, más dos, más dos, es seis. Dos por tres, no existe. Y así somos nosotros en la Biblia, también. ¡Es que no1 ¡Yo llevo veinte años haciendo esto! ¿Cómo puedes venir a decirme que hay otra cosa mejor? Es que dos por tres, es mejor que dos más dos, más dos, más dos; ¡Se llega más rápido! Y eso no anula a dos, más dos, más dos, sólo lo mejora.

Entonces vemos que, cuando la revelación llega a nuestra mente, decimos: ¡Pero que tontos! ¡Tanto palito que tuve que sumar! Así es que, desde hoy en adelante, cuando necesite llegar a seis, voy a usar la multiplicación. ¿Y qué se supone que he hecho al decir esto? ¡¡Me arrepentí!! No derramé ni una lágrima, ni se me torció la boca en una mueca fea, ni tuve que venir arrastrándome al altar, ni necesité que nadie me pusiera una mano en la cabeza. Por eso es que dice que la palabra liberta. Sólo cuando tù la recibes de esa manera.

Dispuestos a arrepentirnos, constantemente. Arrepentimiento es la forma de fluir con Dios. No es una mala palabra. Es buenísima. Yo todos los días me arrepiento, porque yo todos los días quiero saber más. Si te digo que no deberías ir a acostarte a dormir sin aprender algo nuevo, ¿Te sonaría como muy bueno o como religioso? Ahí tienes tu respuesta.

El dice: arrepentíos, porque el Reino de Dios se ha acercado. La frase “se ha acercado”, es la palabra eggizo, en griego. Y significa referente a espacio, acción ya completada, con resultados continuos. O sea: el Reino de Dios está, y progresivamente se va manifestando. Cuando Cristo dijo Venga Su Reino, la palabra venga, indica: manifiéstese progresivamente.

Tiene la implicación de cuando alguien infla un globo, y sopla, y sopla y el globo se va hinchando con el aire, y parece que va a estallar y se va a ir para el otro lado, bueno, así estaba el Reino de Dios cuando vino Cristo. Y de eso, ya han pasado largamente más de dos mil años.

Ahora bien; la palabra nos dice ahí mismo, en mateo 4 y versículo 23, que Cristo, comenzó a predicar el Reino de Dios, y dice: Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

A ver, ¿Qué evangelio dice que predicaba? El evangelio del Reino. Noten que Cristo comenzó predicando el evangelio del Reino, y lo último que hizo fue hablar con los discípulos, cuarenta días, acerca del Reino. Y eso es un poco engañoso, porque la revelación siempre ofende. Mira lo que te voy a decir. Cristo nunca predicó nada sobre nacer de nuevo. No está en la Biblia. Sólo un viejo que vino a hacerle una pregunta en una medianoche, y él se la contestó.

Y el viejo vino no porque quería saber qué es nacer de nuevo, sino que vino porque había visto el Reino. Vino porque en el fono de su corazón le gustaban esas manifestaciones. Y su pregunta era cómo era que él podía participar de ellas. Y entones es ahí donde él le dice: ¡Ah! ¡Tienes que nacer de nuevo! Si manifestamos el Reino, los observadores quieren entrar. Pero, si comprometemos o exigimos nacer de nuevo, sin manifestar el fruto de esa relación, nadie va a querer entrar.

Él nos envió a predicar el evangelio del Reino. Peo la palabra predicar, y aquí vuelve nuevamente la gramática a influir en la Biblia, es pre-dicar. Es anunciar de antemano. Él anunciaba de antemano, la caída de espíritus. La palabra dicar, significa: declarar la sustancia, la esencia, de ángeles caídos. Cristo anunció, cuando llegó, desde que comenzó su ministerio, la primera frase que sale de su boca, fue: cambia tu manera de pensar. Vuelve al ápice de tu creación. Comienza a fluir como Dios te creó para fluir, porque yo estoy anunciando que los que tienen dominio ahora, ya no lo van a tener. Está anunciando la caída de las potestades que dominaban.

(Colosenses 1: 13) =  el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, (Ojo; dice trasladado. ¿Cuántos saben que eso es pasado? ¿Cuántos saben que trasladado, está escrito en tiempo pasado? O sea: algo que ya ocurrió. Y nos ha trasladado, dice, al Reino.)

¡Pero no, hermano! ¡Es que yo estaba esperando que un día! ¡Basta! Ya te trasladó, lo dice aquí. ¿Por qué? Porque Reino, es formar parte de la influencia del rey. El Reino, es estar bajo la jurisdicción del rey. El Reino, son aquellos que fluyen de acuerdo con las leyes del Rey. El Reino, es todo aquel que está sometido bajo el Rey. El Reino, es la iglesia de Dios.

Claro está que, una parte del Reino, son ángeles que no son redimidos. O sea que eso me dice que el Reino incluye no solamente a los que son redimidos, sino también a otros seres que también responden a la palabra de Dios. Y mi ciudad tiene límites, la tuya también. ¡Pero la jurisdicción del Reino de Dios, no tiene límites! Todos los sitios geográficos conocidos y por conocerse, tienen límites, pero el Reino de Dios funciona en el cielo, funciona en la tierra, funciona en el infierno y en toda la tierra, donde quiera que tú abres la palabra de Dios, la influencia de Dios, funciona.

De hecho, entonces, no podemos limitar al Reino a una nube flotante. Si viajas en avión, vas a ir permanentemente por encima de todas las nubes, y no vas a ver mansión alguna por ahí. Ahora; ¿Qué significa que nos trasladó de la potestad? La potestad es el dominio o el derecho que tenían esos espíritus. O sea: habían espíritus que tenían derechos y potestad sobre nuestras vidas. Pero Cristo dijo que nos trasladó del derecho, que nos trasladó de ese dominio, y nos insertó en el dominio o en el Reino de su Hijo.

Somos personas naturales, espirituales forrados de naturaleza. Tenemos cuerpos para hacer contacto con la naturaleza. Y que conste, el cuerpo es interesante y muy importante. El cuerpo es tu pasaporte. Escucha bien: sin cuerpo, no tienes licencia para estar en la tierra. Espíritus sin cuerpo, no pueden habitar en la tierra. Es por eso que podemos echar a los demonios fuera. No me confundas carnalidad con carne. A la carne la necesitas. Cuando te dicen que estás en la carne, suena a exhortación fuerte, sin embargo es algo cierto. Si no estamos en la carne no existimos.

La potestad o el dominio de estos espíritus, operaba legalmente sobre nuestra vida, pero él nos trasladó del dominio y nos insertó en el dominio de Dios. La esfera espiritual, es la esfera invisible. La esfera natural, es la esfera visible. Nosotros vivimos en la visible, pero somos influenciados por la invisible. Nosotros estábamos aquí, influenciados por demonios que estaban allá, que tenían derecho a influenciar nuestra vida, porque cuando Adán cayó en el jardín, le cedió la potestad y el gobierno de la tierra a Satanás, lo cual lo convirtió a él en el príncipe de este siglo o sistema. El sistema de la tierra. ¿Te suena familiar esto, no?

Pero ahora, resulta ser que Cristo dice que hay otro sistema, hay otro rey, con otra legislación. Él tiene otra constitución, su sistema es distinto, y si tú cambias la manera de pensar, dice, puedes fluir conmigo. Sólo tenemos un problema: ¡Nos dejó acá! Él trasladó la influencia, pero no la localización. Entonces, al igual que estábamos aquí y Satanás invitaba a que hiciéramos lujuria, ese día lo hacíamos. Fornicación. Ahí mismo, hecho. O sea: bien determinados a manifestar inmediatamente, la dictadura de espíritus caídos.

Lo hacíamos en ignorancia, porque pensábamos que nosotros éramos los dueños de nosotros. Es muy astuto Satanás, porque Satanás habla en tercera persona. Él jamás te va a decir que hagas tal o cual cosa, él usará tu voz y lo que saldrá de tu boca, es: yo hago. Y Satanás usa tu voz, porque tú siempre crees en ti mismo. Satanás nunca te dirá: haz esto. La voz de Dios, es más fuerte que la voz de Satanás. Cuando Dios te dice: haz y tú respondes que no, que no lo harás. Ese “que no”, no eres tú, es Satanás.

Entonces, cuando el mandato de Satanás nos llegaba, ¿Lo manifestábamos el mismo día o nos tomábamos unos cuantos? El mismo día. Entones viene Cristo y te dice: ahora estos demonios no tienen derecho. Adán tenía dominio sobre la tierra. Tenía dominio sobre los peces, tenía dominio sobre las aves, tenía dominio sobre el ganado, sobre todos los cuadrúpedos, tenía dominio sobre las tempestades, sobre todo. Él gobernaba la tierra, porque fue creado para gobernar.

Al caer, el hombre perdió su potestad con Dios, pero no su misión. Quería seguir gobernando. Es por eso que ahora, el mundo sigue siendo gobernado por el hombre, sólo que el hombre, no tiene a Dios. Entonces llega Cristo, y va y le dice a Zaqueo: Yo vine a buscar LO QUE se había perdido. No LOS, LO. Es decir que no estamos hablando de cristianitos ni ovejitas, estamos hablando de dominio, que es lo que en ese momento se perdió. O la excelencia del Reino, la potestad, la sanidad, el ambiente de jardín se perdió.

En Hechos 3:21 dice también que Cristo está retenido en los cielos, hasta la restauración de todas las cosas. No de g ente, ¡De cosas! Y eso, incluye a la gente. Pero Cristo vino, ¿Y qué hizo? Los peces le pagaron impuestos. Restauró eso. Se montó sobre un burro, ¡Lo restauró! Los vientos le obedecieron. ¡Los restauró! La mar se aquieta, ¡La restauró! Resucitan los muertos, ¡Los restauró! Todo lo que Adán perdió, Él lo restauró. Le quitó las llaves y luego le dice a la iglesia: ¡Tengo las llaves!

Toda potestad, todo dominio, todo derecho me es dado a mí en el cielo y en la tierra. Por eso es que luego nos dice a todos: ¡Id! ¿Cómo nos va a enviar a hacer una labor a un determinado lugar, sin que tengamos un mínimo derecho para hacerlo? Es como tener policías sin placas. Nosotros no tenemos que pedir permiso en la tierra para existir. Nos pertenece.

Entonces Cristo te mira y te dice: ¡Escúchame! ¡Ahora, ellos ya no tienen influencia sobre tu vida! Deja entonces de estar obedeciendo lo que ellos te dicen. O sea que, los espíritus caídos, aunque existen, no tienen dominio sobre nosotros. Tras el velo natural de todo lo que se ve, hay una dimensión sobrenatural que se ubica en el espacio, no en el tiempo. El espíritu es eterno, el tiempo es acotado y con límites.

(2 Corintios 4: 18) =  no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.

Escucha; a esto lo predicamos casi todos los días en todos los lugares del mundo, pero ¿Sabes qué? ¡No lo estamos haciendo! ¡Es que…usted no sabe, hermano, cómo es en mi país..! Basta. Tienes los ojos puestos en el reino que no es. Arrepiéntete. Cristo dijo, en una ocasión, que su Reino no era de este mundo. O sea que lo que quiso decir es que Su poder, Su influencia, no provenían de tu sistema. Porque tú no tienes ninguna autoridad, a menos que mi Padre te la otorgue.

Él sabía de dónde provenía su poder. El origen de mi dominio, es emitido desde la dimensión espiritual. Todo lo que yo hago en la esfera natural, proviene de principios dictados desde el mundo espiritual. Sea para bien o para mal. Fíjate; Cristo nos dejó en la tierra, porque Él quiere cambiar y tocar la materia. Él quiere alterar este planeta. Y lo único que puede tocar naturaleza, es naturaleza. O sea que nos dejó para que, a través de nuestra carne, podamos extender la influencia de Dios.

Al igual que Satanás pervierte la tierra, a través de vasos dispuestos a fluir con él, Dios quiere restaurar la tierra, a través de vasos dispuestos a fluir con Él. Es el Cuerpo de Cristo y el cuerpo del anticristo. Satanás es cabeza del anticristo, Cristo es cabeza de la iglesia genuina. Ambos están aquí, ahora. Ninguno tiene su trono, aquí. Pero ambos tienen su influencia, aquí. El problema que estamos experimentando, es que el reino de Satanás está avanzando más que el reino de la iglesia, porque son más obedientes a su sistema, que nosotros al nuestro.

Nuestra mente tiene contacto con la dimensión natural y la información que ella dicta. Y esta tiene que ser arrepentida y renovada, de acuerdo con Romanos 12 1 y 2. Para operar todas sus decisiones, guiados por la otra dimensión: la esfera del espíritu. Ahora bien; hay espíritus caídos ilegales, potestades y principados que rigen en las esferas espirituales. Que continúan engañando al hombre para que coma del árbol del conocimiento.

Ahora; al ellos hacernos ver su sistema, nos hacen creer que la realidad es lo que se ve y se palpa. De manera que hoy se piensa que lo que se ve es la realidad, la que tiene vida y responde a vida. Por eso es que te digo que tenemos que tener algo en el corazón, para poder entender lo que Dios nos ha dado en nuestra mente. Lo espiritual cambia lo natural. Funciona, pero sólo si tú lo crees. La parte del evangelio que tú no creas, jamás se te manifiesta.

Si tú no crees en sanidad, tú jamás serás sano. Si no crees en prosperidad, te quedas pobre. Si no crees que dar es recibir, nunca das y nunca recibes. La parte del evangelio que tú no quieras creer, Dios no te obliga. Pero no recibes nada en esa área.

Ahora escucha esto: vivir en el espíritu, no es necesariamente vivir como un espiritista, ni tampoco tiene que ocurrir un domingo, en una iglesia, cuando hay una intensidad emocional: ¡Es un estilo de vida! Y, aunque te cueste creerlo, es lo más normal que hay. Es tan normal como es para el pez vivir en el agua. ¡Nadie le enseña al pez a vivir en el agua! Tú lo echas al agua, y él vive. Entonces, si somos espíritus, ¿Cómo no va a ser normal vivir en el espíritu?

Es tan normal, que no lo podemos entender de tan sencillo que es, y tenemos que meter teología para tratar de identificar lo que hay con tanta profundidad, que terminamos dañándolo. Y hay tiempos como este, donde nadie termina de saber qué es lo que significa. ¿Será que esa palabra será mía? ¿Será de Dios? ¿Será Satanás? ¿Seré yo?

¡Es que el espíritu está hablando por intermedio de…! Escucha: soy Néstor, y estoy hablando. El espíritu no me visita ni me posee, y entonces toma mi cuerpo, y… ¿Lo usa para predicar? Bueno, hoy me levanté a las cinco de la mañana, medité un rato sobre lo que ustedes deberían oír y luego armé lo que están oyendo. Tan espiritual y profético como si abandonara todo los apuntes que tengo y me pusiera a hablar sólo por el espíritu.

No es un conjunto de leyes; pasos uno, dos y tres, para vivir en el espíritu. Sólo la religión tiene pasos, porque siempre está basada en obras. Vivir guiados por principios del Reino de Dios constantemente, veinticuatro horas, eso es vivir en el espíritu. Vivir guiados por los principios de Dios, veinticuatro horas. O sea que, cada  vez que a mí me toque meter la mano en el bolsillo para tratar con dinero, la ley mía dice: da y recibirás.

Vivir en el espíritu es actuar de acuerdo con los principios que mi constitución dicta. Cuando alguien me ofende, yo tengo dos alternativas: fluir con el reino de Satanás o con el de Dios. Si fluyo con el de Dios, estoy viviendo en el espíritu.

(Hechos 17: 28) =  Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos.   

En él vivimos. Constantemente en él vivimos. Somos parte de él. No tenemos que convertirnos en parte de él un domingo en un templo, ¡Somos parte de él! Somos naturaleza. No tiene nada que ver con profetizar, no tiene nada que ver con ayunar cuarenta días. Ser espiritual no tiene nada que ver con verse bien horrible y no usar maquillaje, no tiene nada que ver con vestirse de una manera u otra.

Vida en el espíritu, es una comunión constante. Es permitir que Dios nos llene de tal manera, que gobierne en todas las áreas de nuestras vidas. Todos seremos juzgados por la conciencia, y donde la palabra es silenciosa, la conciencia nos juzgará. Y cuando no sabes qué hacer, apela a la conciencia. Si la palabra no es clara en algo, la conciencia es dominio. Hay niveles de autoridad: Cristo, la palabra y conciencia. En ausencia de la palabra, la conciencia es la que reina.

Seremos juzgados por la conciencia. Entonces estamos en un problema, porque como todos violamos la conciencia, entonces necesitamos a Cristo. Permitir que Dios gobierne en toda nuestra vida, de manera que automáticamente reaccionemos como actuaría él en vez de nosotros. O sea: que cada vez que yo me encuentre con una circunstancia, yo actúe en ella igual que cómo actuaría Dios si estuviera presente ahí. ¡Eso, es caminar en el espíritu! No encuentro cómo expresarlo más sencillo. Caminar en el espíritu, es preguntarte: ¿Qué haría Dios en esta situación? Y hacerlo. No tiene nada que ver con profetizar, ni tener dones, ni ser muy espiritual.

(1 Corintios 15: 45) =  Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. 

(46) Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. 

(47) El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. 

(48) Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales. 

Aquí hay un principio, dice que lo espiritual no es primero. O sea: primero lo natural, después lo espiritual. Fíjate; como estamos en el mundo natural, Dios espera que primero manifestemos las cosas naturales, para luego entrar en el mundo espiritual. Es un principio. Si tú no sirves en lo natural, tampoco sirves para Dios. Porque Dios, donde te quiere usar, es en lo natural. Ahí fue donde dañamos todo. Quisimos ser tan espirituales, que abortamos la tierra. De manera que no servimos para nada en el planeta.

Dios dijo que fuéramos testimonio. Testigos, anunciáramos y expresáramos, el Reino de Dios. Es imposible hacer esto, sin afectar en lo natural. Imposible. Entonces, como no entendemos, inventamos los tratados. Como no entendemos, salimos de lo espiritual, a los programas de hombre. Y vamos a pasar trataditos por debajo de las puertas. Dios bendiga todos esos esfuerzos, pero todos sabemos que el fruto es mínimo. Conmigo no funcionó, eso. Me dieron tratados para que tenga y guarde. No funcionó, Y ahí es donde va mayoritariamente el dinero de la iglesia.

Entonces, esa gente que se presupone a sí misma como grandes evangelistas, se te plantaban delante y te decían: ¡Usted tiene que nacer de nuevo! Y a ti te daba ganas de responderle: ¿Para parecerme a ti? ¡Ni lo sueñes! Es un principio. Si tú violas ese principio, jamás manifiestas el Reino de Dios. Y tampoco puedes demostrar que Dios funciona mejor que Satanás. Somos miembros de un Reino, ellos son miembros de otro. Ellos están funcionando de acuerdo con sus layes, nosotros tenemos que funcionar de acuerdo con las nuestras.

Si obedecemos del todo; o sea, si caminamos en el espíritu, es indiscutible que nuestra vida tiene que ser mejor en lo espiritual, en el mañana y en el hoy. Si no es mejor hoy que la del mundo, en algún lado no estás caminando en el espíritu. ¿Por qué? Porque: o somos mentirosos nosotros, o Dios. Igual que Satanás usa vasos para manifestarse en la tierra, Dios quiere usar vasos para manifestarse en la tierra.

La palabra nos dice, en Efesios 2, que el propósito de la iglesia es convertirse en morada de Dios. Dios no te quiere visitar, quiere vivir aquí. Morada de Dios. Morada de Dios, ¿Dónde? En el espíritu. De eso se trata la fiesta de los tabernáculos, que ya estamos por experimentar y algunos todavía no están preparados.

Hechos 8:12; Hechos 20:25; Hechos 28:23. Todos hablan de los apóstoles predicando y testificando, el Reino de Dios. En hechos 17:7, dice la palabra que ellos venían anunciando que había otro rey. Y el alcalde de aquella ciduad, decía: ¿Quiénes son esos que han alborotado la tierra y han virado el mundo, ¿Cómo? Patas arriba. ¿Por qué? Porque los primeros serán últimos y los últimos serán primeros. Porque dar es recibir y recibir es dar. Porque ellos viraron el mundo, operar de acuerdo a un sistema, que era totalmente contrario al que existía.

Era el sistema en el que ellos estaban acostumbrados a moverse, así que no hubiera sido fácil para nada que siguieran nuestro sistema. Un discípulo aprende lo que tú sabes, y lo vive. En ninguna parte se nos envía a predicar Cristo sana o Cristo salva. Manifestando el Reino, el poder de Dios, Cristo decía: si los demonios son expulsados, si un cáncer sale de ti, si tú ves el poder de Dios fluyendo, seguramente, el Reino de Dios ha venido sobre ti.

O sea que hay una parte, en obras, que no hemos entendido. No somos justificados, pero sin obras no hacemos nada, no te me vayas a los extremos. ¿Qué dice este verso? Que primero hubo un Adán, terrenal y luego un Cristo espiritual. Primero, hubo un cuerpo terrenal, y luego hubo un cuerpo, espiritual. Hubo un hombre carnal, ahora hay un hombre espiritual. Primero nació Ismael, después nació Isaac. Primero hubo un Antiguo Testamento, ahora hay un Nuevo Testamento. Primero, vino la ley, después vino la gracia. Primero viene el gobierno en tu casa, luego viene el gobierno en la casa de Dios. Primero lo natural, después lo espiritual.

Las cosas naturales y externas, son importantes, porque ellas constituyen nuestro testimonio al mundo, de que Cristo sana y salva, libera y prospera, una vida humana. Ahora tú sabes por qué el mundo actúa para con la iglesia, como actúa. Muchas veces, nuestro deseo espiritual ahoga nuestras responsabilidades. Y ese, es un error causado por ignorancia. Y te doy un ejemplo bien simple. Un día viene un enorme profeta de enorme prestigio, y te profetiza que vas a tener un gran ministerio. Entonces tú, a partir de ahí, te parece que cortar el césped de tu casa ya no es tarea para ti, un futuro gran ministro. Ese es un error. Si no puedes cortar el césped de tu casa, menos podrás ejercer un gran ministerio para el Señor.

Hay personas a las que se les dicen que van a ser grandes salmistas o líderes de oración y, a partir de allí, ya no quieren ni lavar un plato, quieren pasarse todo el día orando y alabando. ¡Te volviste a equivocar! Primero lo natural, después lo espiritual. Escucha: si tú por cualquier causa que sea, no puedes arreglar tu casa, mucho menos podrás arreglar la casa de Dios. Si tú no puedes llegar a horario a tu trabajo, tú no necesitas una palabra de conocimiento para saber si debes llegar a horario, o no. ¡Tienes que llegar a horario! ¿Por qué? ¡Porque tú trabajas para Cristo, y llegar tarde, habla de los creyentes y habla del Reino de Dios!

¿Qué crees que pasa con estas cosas? Que los empresarios, incluso los que asisten a iglesias, eligen dejar para un segundo término a los aspirantes cristianos, y por ahí te incorporan más rápido a no creyentes que no van a perder su tiempo en otra cosa que no sea el trabajo para el cual les están pagando. ¡Claro que también hay muchísimos que van a trabajar hace años y nadie sabe que son cristianos! Eso es peor. Entonces viene el dueño de la empresa donde tú trabajas, que también es cristiano, y te dice a ti, que eres el jefe de sus contadores, que faltó el muchacho que hace el café. ¿Qué le vas a responder, que esperarás a ver si es la voluntad de Dios que tú vayas a hacer café? ¡Ve y hazlo, cabezón!

¡Es que no me corresponde hacer eso! ¿Ah, no, eh? ¿Y quien te dijo que a Jesús le correspondía ir a colgarse en una cruz por ti? Escucha; cuando tú haces algo que no es lo que te corresponde hacer, y mucho más si es de menor nivel, alguien va a mirarte y se va a sentir tocado, ¿Sabes por qué? Porque tú representas al Rey, y lo que hagas, será como si lo hiciera él. Primero lo natural, después lo espiritual. Muchos quieren atender y proteger a la esposa del Cordero, y no pueden siquiera con la suya…

(1 Pedro 2: 12) =  manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras. 

Escucha lo que te voy a decir, a ti, joven. Si tú no obedeces la voz de tu papá que quiere que no te equivoques y seas un hombre de bien, jamás escucharás la voz del Espíritu Santo. Si haces trampa en la escuela cuando tienes un examen, jamás vas a obedecer los principios de la Biblia. Si no sabes seguir instrucciones en la escuela, no vas a poder seguir instrucciones divinas. Primero lo natural, después lo espiritual.

Dios te entrena en lo natural, para poder fluir con poder espiritual. Dios te está observando. Muchos no saben por qué no se acaba de abrir la puerta. Primero lo natural. Cuando lo natural exprese a Dios, Dios te usa. Dios no quiere ser expresado inadecuadamente. Si eres un irresponsable que no puedes mantener un empleo, tampoco tendrás ministerio.

Hoy en día, muchos ministerios están llenos de gente que no tuvo éxito en el mundo, y como no tenían nada que hacer, se fueron a estudiar para ser tele-predicadores, como si ser predicadores fuera la posición más baja del mundo. Por eso no tienes nada que decir. En la Biblia no hay ni un desempleado que fuera llamado por Dios.

(Tito 2: 7) =  presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, (8) palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros.

La forma de vestir, tu casa. Si el gobierno fuera tu casa, o alguien importante viniera y tocara la puerta de tu casa, ¿Tú tendrías que pedirles que esperen un momento porque estás haciendo alguna cosa rara o los harías pasar de inmediato? Ahora; si tu vecino fuera a tu casa, ¿El sentiría que conocer a Cristo vale la pena? ¿Es tu casa una que está dentro de las mejor arregladas del barrio? Tu césped en la vereda, ¿Está igual o mejor cortado que el de tu vecino ateo? Si no lo está, ni te gastes en predicarle.

Las paredes de tu casa, ¿Están pintadas o se están descascarando, despellejando? ¡Qué hermosa casa! ¿Quién vive ahí? Ese que anda borracho todas las noches… Ah, ¿Y en esa casa toda destartalada, vive otro igual? No, ahí vive un pastor de una iglesia cristiana…No te extrañe que tu interlocutor te diga algo así, como: ¡Eh! ¡Si ahí vive el líder, ni pienso imaginarme lo que serán sus liderados! Tiene razón… Primero lo natural, después lo espiritual.

Y ni hablar de los autos, de los carros. El motor tose, escupe, se estremece y cada tanto funciona. Los resortes de los asientos lastiman las sentaderas de los pasajeros, suena todo, menos la bocina. Los frenos funcionan siempre y cuando no se los necesite de urgencia. Las puertas están trabadas por el óxido sin limpiar y todos tienen que entrar por la única que funciona. Y, en medio de todo eso, y justo en el vidrio de la única puerta que funciona, hay una calcomanía que dice: “Cristo es mi proveedor”.

Aprende esto que es un principio, y apréndelo con el auto, con el carro. Cuida el que tienes, conviértelo en lo mejor que se pueda. Porque si tu no cuidas el carro que hoy tienes, como sea que fuere, Dios jamás te va a dar uno nuevo. Porque cuando yo pase con ese auto delante de los incrédulos, ellos puedan por lo menos pensar: ¡Mira cómo ha cambiado la vida de ese hombre desde que es cristiano!

Leer Más

La Verdad Está en el Verso 22

Una de las preguntas más reiteradas que recibo en promedio de tres o cuatro por semana, es referente a cómo se puede hacer para entrar a dimensiones más profundas con el Espíritu Santo. Hay muchísima gene que está consciente de estar caminando demasiado en la carne y quiere saber casi con desesperación que rutinas poner en práctica para, finalmente, poder cumplir con la palabra que demanda andar en el espíritu. Cómo hacer para entrar en un nivel mayor de fertilidad, de fruto, de desempeño, de efectividad, de resultados concretos con el Espíritu Santo.

La verdad siendo dicha en toda su expresión es que, todos nosotros y al pasar los años, cuando venimos al Señor la primera vez, estamos muy llenos de entusiasmo, anhelantes de lo que el Señor va a hacer. Sin embargo, al pasar los años, te decía, es como que tu vida se te cansa, te das cuenta que ya no tienes la misma fuerza que tenías al principio, que ya no haces ninguno de esos tremendos esfuerzos y sacrificios que antes hacías casi habitualmente para ir donde quiera que te dijeran que iba a haber palabra o ministración con poder.

Es así, entonces, que a nadie podría extrañarle que tu vida comience a caer en una rutina. Y que conste que hoy, nosotros, en este tiempo, la llamamos rutina. En los tiempos de Jesús seguramente la llamaban religiosidad. Y es eso, sea rutina, sea religiosidad, lo que de uno u otro modo comienza a ahogar a la verdadera vida espiritual de las personas. Es como que de pronto vas y te sientas a escuchar a un tremendo predicador y te das cuenta que, si bien estás allí, en realidad, espiritualmente, estás muy lejos de estar allí.

Así es que constantemente, los creyentes, tienen que volver a la fuente para ver si están manteniendo cómo deben el espíritu con el cual comenzaron esa carrera. Y será muy bueno que dejes de lado a las personas a las cuales quisieras ayudar y pienses por un momento y relacionado contigo y nadie más, lo que estoy diciendo. Porque no es importante que llegues como llegues, lo realmente importante es que llegues bien. Lo voy a aclarar para que no se te enrede. No es importante sólo llegar, sino cómo llegar.

Entones, cuando la gente se te acerca y te pregunta por qué razón es que el Señor no les habla o no los utiliza, o porque no llegan a poder ver siquiera una vez alguna manifestación poderosa de Su Espíritu. Es gente que quisiera meterse en las aguas profundas y entender verdaderamente los misterios de Dios, o poder provocar cambios en la vida de la gente, y entonces te pregunta qué tiene que hacer, qué necesita para poder lograr eso que desean tan fervientemente.

Hay una respuesta, pero no sé si es la que la gran mayoría espera o supone. Porque la verdad es que, si fuera algo tan difícil, muy poca gente llegaría a la estatura a la que Dios quiere que todos lleguemos. La verdad es que si se llama Gracia el camino que has empezado, es porque es una senda de Gracia, es una senda de Regalo, de Favor, donde Dios te pide muy pocas cosas, aunque ciertamente habrá que decir que son cosas muy importantes.

Pregunto: ¿Cuántos de ustedes quisieran ser gente como Daniel? No sé cuántos dijeron ¡Yo!, pero me sumo, porque. ¿Quién no quisiera ser como ese extraordinario varón del cual no se registra ninguna caída? Por eso creo que será oportuno tomar a la vida de Daniel, dos o tres ejemplos de su vida, para ver si por obediencia el Señor nos lleva a partir de esa palabra, exacta y puntualmente donde Él desea llevarnos a todos en este día.

¿Cuántos de ustedes creen que estamos viviendo tiempos babilónicos? Estamos viviendo tiempos realmente muy confusos. La palabra Babilonia deriva de confusión. Y no sólo eso, la palabra está ligada específicamente a confusión religiosa. Ustedes se darán cuenta que Babilonia aparece en el libro de Génesis capítulo 10, y ya en el 11 se habla de una confusión de lenguas que provoca que ellos se dispersen. Babel es sinónimo de confusión. No sólo eso, si ustedes hablan de Babilonia, Babilonia fue la cuna del ocultismo, fue la cuna de la astrología, de los poderes de la noche, los mágicos, es la cuna del erotismo. O sea: Babilonia no fue simplemente una nación que tuvo una época de oro, sino que también es un espíritu de una era.

Hoy día, entones, aunque estamos en el siglo veintiuno, caminamos todavía por las calles de Babilonia. Es la verdad. Y vamos a ver cumplidos muchos elementos que están profetizados en el libro de Daniel. La clave para los próximos años en el nivel profético, es el libro de Daniel. Daniel habló, precisamente, de lo que vamos a vivir y de lo que ya estamos viviendo. Esto es mucho más profundo que lo que muestro aquí, pero como de lo quiero hablar es de otra cosa, baste con decir que ya estamos viviendo el tiempo de Daniel. Daniel nos habla de etapas muy importantes de la vida de la iglesia, y dice al finalizar casi Daniel, que Los entendidos son como las estrellas que brillan a perpetua eternidad. Y luego dice: Los que enseñan justicia a la multitud.

Yo estoy seguro que la mayor parte de los que nos juntamos en este rincón del aire cibernético, no sólo queremos ser como Daniel, sino que también queremos ser llamados Justos. Queremos ser llamados Entendidos. Vamos a ver: ¿Por qué crees que hay tanto auge hoy día de los que acuden al Tarot, de los que consultan el horóscopo? ¿Por qué razón, cuando aparece alguien que aparenta poder predecir el futuro se llena de dinero? Simple: porque la gente quiere saber qué hacer y cómo hacerlo, para no equivocarse.

Y ahí llegan a todas las consejerías que se conocen, las clásicas y tradicionales preguntas de los hermanos: ¿Por dónde voy? ¿Qué hago? Mira; Daniel se levanta en un momento de la historia tan oscuro, pero tan oscuro. El templo había sido arrasado, él fue tomado preso por el rey babilónico con unos pocos muchachos, estaban lejos de su ciudad, lejos de su fe, lejos de su gente, pero no lejos de Dios.

Y Dios le da la misión a este muchacho, de establecer el gobierno de Dios en una circunstancia que de ninguna manera podría ser más complicada, más difícil. Y dice en el capítulo 4 del libro de Daniel, que es cuando aparece el famoso sueño de Nabucodonosor, y que por sus consecuencias de alguna manera le da la entrada oficial al ministerio de Daniel. Mira como dice.

(Daniel 4: 7) = Y vinieron magos, astrólogos, caldeos y adivinos, (¡Mira qué gente vino a ayudar al rey! Magos, astrólogos, caldeos y adivinos. Cada uno es una tipología diferente de una autoridad espiritual) y les dije el sueño, pero no me pudieron mostrar su interpretación, (Aquí está hablando un rey, desesperado porque sabe que tiene un sueño, él no conoce al Dios verdadero, pero sabe que ese sueño es vital para los futuros años, y nadie de los que tiene a su alcance lo puede ayudar) (8) hasta que entró delante de mí Daniel, cuyo nombre es Beltsasar, como el nombre de mi dios, y en quien mora el espíritu de los dioses santos. Conté delante de él el sueño, diciendo: 

Yo quiero que notes como fue introducido Daniel en este gran escenario. Mira quién es el que describe a Daniel. Es el propio rey. Y mira lo que dice él de Daniel. Entró delante de mí Daniel cuyo nombre es Beltsasar, como el nombre de mi dios. Él le cambió el nombre a Daniel, no te olvides. Cuando él es tomado preso, le cambian el nombre de Daniel por el de Beltsasar. Como el nombre de mi dios, el dios que él supuestamente tenía, y quien mora el espíritu de los dioses santos.

En el libro de Daniel, cinco veces se hace referencia a Daniel como aquel en quien mora el espíritu de los dioses santos. No dice el Espíritu del Dios santo, dice el espíritu de los dioses santos. Yo quiero que por un momento trates de imaginar lo que te estoy diciendo, porque esto es muy poderoso. ¿Cómo puede un rey pagano, que adora al sol y a las estrellas, que tiene un séquito de astrólogos, magos y adivinos, reconocer a un muchacho y describirlo de esta forma? En él mora el espíritu de los dioses santos.

Lo primero que habrá que notar, es que Nabucodonosor no ve un espíritu, ve varios espíritus en él. Dice: El, (Singular) espíritu de Los (Plural) dioses santos. Él ve a Elohim, dioses. Él no recibió una clase de Torá, de Ley Judía, sin embargo ya tiene la capacidad de ver a este hombre, y ve en él el Espíritu de Dios. Ahora; ¿qué rasgo de Dios ve en él? ¿Su poder? ¿Su magnificencia? ¿Su autoridad? ¿Qué es lo que él ve? Su santidad. Lo que distingue a Daniel de su generación, es eso: su santidad.

¿Sabes por qué no se cuenta ni in solo error de Daniel? Porque no lo tuvo. ¿Y saben por qué no lo tuvo? Porque el Espíritu de Dios habitaba en él. Ahora te pregunto: ¿Acaso ese mismo espíritu no habitó, por decirte algo, en Elías? Sí habitó, pero Elías pecó. ¿No habitó ese mismo espíritu en David, el amado? Sí. ¿Y David, pecó o no pecó? Si vas revisando los personajes que Dios nos permite conocer en la Escritura, muy pocos, (Hasta donde yo recuerdo, dos), registran su vida sin que haya abierto en sus vidas una clara actitud de pecado.

Entones es aquí donde te preguntas por qué el señor te lleva a compartir esto. Mira; estimo que lo que tú necesitas para crecer en el Señor, no es conocer más; lo que necesitas desesperadamente, es Santidad. La palabra clave, después de cuatro mil años de Biblia, sigue siendo esta: Santidad. Sin santidad, nadie verá al Señor. Cuando hablo con algunos hermanos muy honestos y fieles, deseosos de servir mejor al Señor, descubro que muy pocos de ellos quieren pagar el precio de vivir en santidad. En el mismo libro de Daniel, si tu ves en el verso 9, vuelve a repetirse.

(9) Beltsasar, jefe de los magos, ya que he entendido que hay en ti espíritu de los dioses santos, (Aquí se lo dice otra vez) y que ningún misterio se te esconde, declárame las visiones de mi sueño que he visto, y su interpretación. (Noten como él, a su modo y con sus raras palabras, de alguna manera está reverenciando al que considera como Dios de Daniel. Más adelante, en el verso 18, miren lo que dice el rey)

(Verso 18) = Yo el rey Nabucodonosor he visto este sueño. Tú, pues, Beltsasar, dirás la interpretación de él, porque todos los sabios de mi reino no han podido mostrarme su interpretación; mas tú puedes, porque mora en ti el espíritu de los dioses santos. (¡Otra vez! Nadie puede, ¡Pero tú si puedes! Porque mora en ti, el espíritu de los dioses santos)

No hay cosa que muestre más, que refleje más a Dios a los demás, que Su Santidad en nuestra vida. No hay poder más grande que va a afectar el corazón de la gente, que la santidad de Dios en nuestras vidas. A la luz de eso, lo que más o menos sucede, para que puedas darte cuenta, es que cuando venimos al Señor, estamos delante de una escalera, pero llega un momento en que llegamos a un techo. Y no subimos más, ahí como que nos quedamos estancados.

Y pueden pasar muchos años, y el hermano no retrocede, pero tampoco crece. Y su vida comienza a convertirse en una rutina, en una religiosidad repetitiva. El Señor no nos ha llamado a que nosotros nos estanquemos. Él nos ha llamado a que en este tiempo seamos más llenos de Él que ayer, y que mañana estemos más llenos de Él que hoy. El punto es que hemos confundido ese ser más llenos, con conocer más.

Si ustedes prestan atención y se fijan con detalle, se darán cuenta que Jesús jamás tuvo la intención de que sus discípulos se convirtieran en gente súper entendida. Es más: muchas cosas Él ni siquiera se las explicó. Y te digo más; cuando ellos un día le pidieron que les siguiera hablando, Él les respondió que no, que ahora a eso no lo iban a poder soportar.

Pero sí puso una línea clara delante de ellos, de lo que significa estar de este lado o estar del otro lado. Se dio el trabajo de enseñar detenidamente Mateo 5, Mateo 6, Mateo 7 por darte un ejemplo, respecto a los principios que rigen una vida de santidad. Él no vino a dar mandamientos, los mandamientos estaban escritos. Seiscientos setenta mandamientos, dados por Dios a través de Moisés. ¿Hizo eso a Israel santo? No.

¿Cuál es el mandamiento más importante? Amaras al Señor con todo tu corazón. ¿Qué era lo que tenía escrito en la frente el Sumo Sacerdote? Santidad a Jehová. ¿El pueblo de Israel era santo? ¡No! Podemos tener una Biblia santa, y no vivir santamente. Podemos tener un Dios santo, y no vivir santamente. Alguna vez hemos tocado el tema de la conciencia. La santidad está muy ligada a la conciencia. Baste decirte que la conciencia es un reflejo de la Justicia de Dios en nosotros. Cómo puede afectar en el espíritu, y a la vez afectar en el alma. Lo explicamos. Ahora bien; en la carta a los Hebreos. Hebreos capítulo 10.

(Hebreos 10: 19) = Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, (20) por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne (21) y teniendo un gran Sacerdote sobre la Casa de Dios (22) acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.

Todos entendemos que, cuando Cristo murió en la cruz, el velo del templo se rasgó. ¿Y qué significaba que el velo del templo se haya rasgado? Lo que die acá, que tenemos un camino nuevo para poder llegar hasta la presencia misma del Señor. El Lugar Santísimo, era el lugar en donde moraba la dulce Presencia del Señor. Entonces, cuando el velo se rasga, es la señal visible, no subjetiva, visible, de que ya no hay nada que nos pueda separar de una comunión íntima y directa con Dios. Vamos a repasar lo que dice.

Así que, hermanos, teniendo libertad. (Escucha: ¡Tienes libertad! Hoy tienes libertad. El pueblo de Israel no tenía libertad para hacer esto.) para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, (¿Tienes la sangre de Jesucristo a tu disposición? La tenemos.) por el camino nuevo y vivo (El camino nuevo y vivo, ¿Sigue expedito hasta el día de hoy? Sí, sigue) que él nos abrió (Él lo abrió, no lo abriste tú. El abrió ese velo. Ese camino, ¿Sigue abierto, hoy? Sí, sigue abierto.) a través del velo, esto es, de su carne (21) y teniendo un gran Sacerdote sobre la Casa de Dios. (Pregunto: ¿Tenemos ese sacerdote, hoy día?)

Hermano, hasta este momento, de todos los puntos que se mencionan, todo está a nuestro favor. No hay nada de lo que hemos leído, que ponga un freno para que nosotros no podamos llegar más profundamente con Dios. Y fíjate que no estoy hablando de cosas menores, ¿No?

(22) acerquémonos En este caso Dios no se va a acercar, eres tú el que deberá hacerlo. En primer término) con corazón sincero, (En segundo lugar) en plena certidumbre de fe, (Tercero) purificados los corazones de mala conciencia, (Y en cuarto) y lavados los cuerpos con agua pura.

Los versos anteriores, son recursos que Dios ya ha provisto. Es decir: no hay nada que tú puedas haber hecho para abrir el velo. No hay forma en que tú pudieras haber conseguido la sangre de Jesús, si él no te la otorga. No hay manera de que tú te hagas un camino nuevo para llegar a Dios. Yo soy el camino, la verdad y la vida, fue lo que se dijo. Nadie viene al Padre sino por mí. Hay un solo camino. Y ese camino está administrado por el Hijo. Él es el centro de peaje y de control. Tú no pasas si Él no dice que pases.

Ahora bien; es momento de darte una buena noticia: todos los obstáculos e impedimentos que había para que tú transites por ese camino, fueron quitados. Lo único que debes hacer es ponerte en una vía, en una carretera, y apretar el acelerador hasta que te canses. No hay nada que pueda detener tu acercamiento al Señor. Entonces, cuando alguien te pregunta si hay algo o alguien que pueda impedirle tener más de Dios, respóndele que no, que no hay nada.

De parte del cielo, nada. Todo está liberado, todo está libre, todo está abierto. Tú puedes ser, mañana, el próximo Elías de esta nación. El punto es el verso 22. Porque es allí donde nosotros fundimos motores. Lee bien y presta atención. No dice que el Señor se acercará. Tampoco dice que oremos para que Dios se acerque. Dice acerquémonos. Si alguien te pide que te le acerques, está en ti acercarte o no, obedecer a esa persona, o no. Si esa persona es un desconocido y tú eres una mujer, tal vez no te acerques. Pero si es tu marido o tu novio o un amigo conocido, no dudarás en acercarte a ver qué quiere decirte. Dios te dice que te acerques.

Lo que nadie puede hacer, y Dios tampoco, es llegarte donde tú estás y decirte: ¡Ven para acá, ahora mismo! No, eso era lo que hacía la Ley. La palabra es: acerquémonos. Ahora bien; de estas tres o cuatro cosas que acabo de decirte, depende tu futuro. Porque de esto depende lo que mañana ustedes van a poder o no van a poder hacer. Yo no sé cuáles son tus deseos, tus proyectos, tus ilusiones, pero sea cuales fueren, todo depende de ese verso que estamos examinando.

Porque todo lo que el cielo podía hacer, ya lo ha hecho. Ya no hay más nada que el cielo pueda hacer por ti, ya lo hizo Jesús en su momento. Por eso es que Él dijo en un momento dado: Todo está consumado. Todo ha sido hecho. ¿Sabes qué es lo que tú necesitas para desarrollar tu ministerio, o sencillamente para encarrilar convenientemente tu vida? El verso 22.

¿Sabes qué necesitas tú hoy, para mañana ser un profeta a las naciones? El verso 22. ¿Sabes qué necesitas tú, nuevo cantautor cristiano, para que tu música llegue finalmente a todas las naciones? El verso 22. ¿Sabes qué necesitan todas aquellas hermanas que pretenden y están dispuestas por capacidades y conocimientos técnicos valederos, para cambiar la moda en el mundo entero? ¡El verso 22!

Yo creo que muchos de ustedes ya se han dado cuenta, y me sumo como testigo y como ejemplo viviente, si quieres, que Dios no elige necesariamente gente capaz. Cristo se regocija y le dice: ¡Padre, me regocijo en ver que tú has guardado todas estas cosas para los más niños, para los más pequeños! Y te puedo asegurar que de este lado del aparato desde el cual estás oyendo mi voz, ahora, yo puedo saber casi con certeza al menos una parte de tus pensamientos: ¡Yo quiero eso! ¡Yo quiero más!

Yo no sé cuántos de ustedes tienen hijos o nietos que en este momento están cursando los últimos años de la escuela secundaria, que es como llamamos aquí al paso previo a una universidad. O tal vez algunos de los que están escuchándome, pese a que aseguran que los jóvenes no quieren perder tiempo oyendo audios, sean jóvenes en ese nivel escolar. ¿Tienen alguna remota idea de lo que deberían hacer si es que desean, como no dudo que sea, cambiar el país donde habitan y convertirlo en algo mejor y digno de ser vivido? ¿Qué creen que necesitan para lograrlo? ¡El verso 22!

Yo no sé dónde estás tú, hoy. Es probable que te estés congregando en la iglesia más obtusa del planeta, en una que todavía no ha podido creer en nada de lo que la Biblia dice que debemos creer. Y, sin embargo, si logras poner por obra y hacer rhema en tu vida al verso 22, tú puedes sacar a esa iglesia de ese ostracismo mortal en el que anda. Y te lo digo con absoluta autoridad testimonial. No depende del medio ambiente, ¡Depende de ti! Yo sé dónde estaba, cómo estaba, de dónde salí y como estoy hoy. No me lo contaron ni lo leí en ningún librito raro.

La carga que tú tienes en tu corazón, para cambiar un pequeño pueblito, se pone en macha y estalla simplemente poniendo en marcha el verso 22. ¿Qué cosas dice el verso 22? Dice: acerquémonos. Oye; no es importante sólo que te acerques. Aquí hay requisitos y, ¿Sabes qué? El cielo no va a cambiar esto por tu buena cara. Hay principios de Dios.

Mira; si yo estuviera allí, personalmente, delante de ti y no a través de un audio, y preguntara cuántos quieren servir a Dios que levanten su mano, ¿Tú crees que quedaría alguien con su mano sin levantar? Entonces Dios les dice: miren, aquí está este galardón, acérquense. Cuando tú te quieres acercar, hay una barrera invisible que impide que tú llegues. Y esta barrera es, justamente, lo que dice en el verso 22. Esos cuatro requisitos que ya estuvimos repasando. Y sólo llega a tomar el trofeo, el que cubre los cuatro.

Entonces no es que Dios no te quiere. Hay mucha gente que yo he oído decir que Dios lo está desechando, que no lo quiere cerca. ¿Sabes qué? ¡No! ¡Eres tú el que se está desechando! Hay otros que aseguran que no califican para trabajar para el Reino. ¿Sabes qué? Acerquémonos. ¿Cómo? Lo dicho: con un corazón sincero.

A mí me gustaría mucho que todos ustedes, hoy, cuando terminen de escucharme a mí, mediten todo lo más que puedan en este verso. La Biblia dice que no hay nada más engañoso que el corazón. La sinceridad del hombre, no es profunda. La única sinceridad que nace de la verdad, es la que nace del Espíritu de Dios. Escucha: llevo mucho tiempo en el ministerio. Y si bien no es lo mío, me ha tocado lidiar con matrimonios que en algún momento de sus vidas se casaron amándose, y hoy no se pueden ni ver uno al otro. ¿Cómo puede alguien llegar a tener esa actitud? El corazón cambia, y cambia mucho.

Si tú te guías por el corazón, estás en un problema, porque mañana o a más tardar pasado mañana, te vas a dar cuenta que estás a la deriva. Ahí dice: acerquémonos con corazón sincero. A mí me gustaría mucho escuchar de parte de alguien una definición lo más clara posible de lo que es sinceridad. ¡Dímelo! Sinceridad significa esto, esto otro y aquello. ¿Lo hiciste? Ahora voy a leerte algunas otras versiones, para que puedas apreciar esta palabra con mayor amplitud y riqueza.

Está bastante buena la traducción de la Biblia King James, en inglés, respecto a la palabra sincero. Allí dice: Acerquémonos con un corazón verdadero. La palabra en el lenguaje griego, para sincero, es aletinos. ¿Sabes qué significa eso? Verdad. ¿Sabes, entonces, qué es sinceridad? Un corazón en donde hay verdad. No es un sentimiento. Cuando dice: acerquémonos con corazón sincero, te está diciendo: acerquémonos con un corazón lleno de verdad.

Entonces, mucho me temo que es tiempo, hora y momento para hacerte una pregunta con tanto filo como una espada doble: ¿Tú estás viendo verdad en tu corazón? ¿Cuántas veces, de nuestro corazón sólo salen excusas? ¿Cuántas veces, y a partir de los argumentos más raros y hasta pintorescos, les decimos a las personas cosas que no son verdad? Y cuidado; no es que queramos mentir, es que somos muy ligeros para hablar. Y a la larga, esas palabras pesan.

Acerquémonos con un corazón lleno de verdad, un corazón sincero. ¿Qué significa sinceridad? ¡Verdad! Die: acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe. Dicho de otra forma: en absoluta convicción de lo que creemos. Les leo otra versión: Por eso, acerquémonos a Dios con corazón sincero y con una fe completamente segura. Leo otra versión, las estoy comparando. Acerquémonos con corazón sincero, con fe plena.  Mantengamos una amistad sincera con Dios, teniendo la plena seguridad de que podemos confiar en Él.

En plena certidumbre. La palabra certidumbre, se deriva de certeza. Certeza quiere decir que no cambia. Es decir que nuestra fe no puede creer hoy día, y mañana no creer. La fe verdadera, (y ese es el problema, no toda la gente tiene fe real). La fe verdadera no nace de la mente, nace del espíritu. No nace de nuestro corazón. Nuestro corazón un día cree y al otro día no cree. Nuestra mente cree, pero sólo si lo entiende.

La fe de Dios, (Y aquí Pablo nos habla de la fe de Dios en muchas partes de la Palabra), nace del espíritu. Así con minúscula, porque es de nuestro espíritu de donde nace, no del Espíritu Santo. La fe es el idioma que nos permite entendernos con Dios. La fe. Y mucho cuidado; si en algún momento piensas que Dios no te escucha, porque no te respondió a un pedido como querías, o que te ha abandonado, eso no es fe, eso es creencia. La fe es inamovible, te responda Dios, o no te responda, tú crees igual.

La fe no es que hoy crees y mañana no crees. La fe es una roca y te lleva a creer en aquel en el que un día creíste. Y conlleva una seguridad y una certeza que no puedes explicar. Es como decir: yo sé, que sé, que sé y no pienso cambiar mi forma de creer porque esa es la fe que ha vencido al mundo. Cuando el mundo ve a una persona así, convencida de lo que cree pase lo que pase, ¿sabes qué es lo que hace el mundo? Retrocede. Esta es la fe que ha vencido al mundo.

Y tu corazón no tiene nada que ver con esta clase de fe. Tu corazón, en todo caso, hace mucho tiempo que te incentivó para que pusieras un kiosco y vendieras cigarros. Tu mente tampoco tiene nada para aportar, porque no hay manera que ella pueda entender lo que está pasando. Pero tu fe, que nace de tu espíritu, dice: ¡Yo no me muevo! He decidido creer y voy a permanecer creyendo. En el proceso, muchas veces estamos rodeados de creyentes incrédulos.

¡No le creen a Dios! Si el Señor dice que tiene cuidado de ti, descansa, hermano. O no lo crees. Si el Señor dice que lo va a hacer, déjate de buscar caminos alternativos o un plan “B”. ¡Lo va a hacer! El consejo más sabio que puedo darles a los que me escriben con algún problema importante, es: primero, preguntarles si creen que Dios verdaderamente está en control de sus vidas. Si obtengo un sí como respuesta, entonces de inmediato les digo: Ok. Entonces… ¡Relájate!

¿En qué clase o forma de Dios has creído? Las pruebas, lo único que hacen, es determinar el tamaño de tu Dios. Tú respondes a las pruebas, desde el punto de vista del tamaño que tu Dios tenga. Acerquémonos con corazón lleno de verdad. Acerquémonos absolutamente convencidos de lo que creemos, en plena certidumbre de fe. ¿Sabes por qué? Porque sin fe, es imposible agradar a Dios.

En este proceso, generalmente los cristianos están esperando que Dios los use, pero no siempre le creen. Ni lo dudes, hay momentos en que Dios va a probar tu fe. Que para algunos es fácil, pero para otros les cuesta todo. Además, todos lo saben pero nadie lo recuerda, luego. La fe debe ser probada. Fe que no se prueba, es de cartón. ¿Crees en un Dios de imposibles? Lo vas a tener que demostrar.

Leer Más

El Reino En la Sociedad Moderna

El propósito de este trabajo, es meditar y dar estrategias para tener más precisión en la expresión del Reino de Dios, y terminar la obra que en tu vida tiene que expresarse. Hoy en día cuesta mucho entender cómo operan los sistemas sociales, y su efecto en la vida de las personas. Nosotros como gente de Reino, tenemos que desarrollar habilidades que vayan a la par con los avances sociales, la diferencia es que la implementación de estas habilidades, pueden crear culturas, principios eternos que permanecen, con el objetivo de que el Reino y su Gobierno se expresen en las generaciones que vienen detrás de nosotros.

Y les estoy hablando a ustedes, no como a gente cristiana, si no como a gente de Reino; con gobierno y entendimiento, para establecer implementando la esencia, por lo cual has nacido, no desarrollando patrones de dirección de origen religioso. Como hemos visto, somos innovadores, es decir, somos gente con una creatividad con habilidades para crear dentro de las adversidades, la cultura adecuada a los tiempos que nos rodean.

Entendemos que en el Reino no hay guerra, la única guerra es la mentalidad interna que tiene la persona, al entender que las exigencias de la vida trascienden toda la mentalidad religiosa, y también los programas que carecen de implementación para expresar lo que Dios nos ha confiado. El Reino se vive bajo un entendimiento de lo que se ha cumplido en la palabra.

Ustedes son gente que entiende que estamos más allá de la Biblia, un libro ya consumado, pero que en la actualidad es necesario usar para la gente que no puede ver el Reino de Dios fuera del contexto. Tenemos que vivir en unos de los niveles básicos: Los apóstoles no tenían Biblia, lo único que tenían era la ley, pero entendían que la ley estaba siendo cumplida, y que ellos eran parte del cumplimiento.

Estaban escribiendo una vida más allá de la ley. Igual es hoy, vivir una vida en Reino y Gobierno más allá de la Biblia, tiene que entenderse, ya que el Reino no se limita a un libro que se cumplió. La Biblia solo te habla y te introduce al Reino, entrando en ello solo prevaleces por tu entendimiento. El Reino es antes que un libro, eso lo entendemos a plenitud. Por eso me dirijo a Ustedes como gente de Reino y no como gente religiosa o dogmática.

Y me refiero al: Carácter interno de la persona, el cual es la magnitud y la anchura del dominio y la esencia de sus motivaciones, la perspectiva de sus vidas, la mentalidad y postura que posees ante las circunstancias. La madurez de tu carácter, determina los alcances y el dominio de la expresión de los paradigmas o patrones gubernamentales, por medio de las características de la expresión de tu persona.

También es menester el entender que la obra de Dios y su efecto en la humanidad, implica más allá de gozarte, requiere de una responsabilidad madura de parte de tu persona. Todo está muy bonito entre las cuatro paredes de un templo, salón o lo que sea que estés usando como punto de congregación. El problema real surge cuando te sales a la intemperie, al mundo secular que no conoce ni gusta de capítulos y versículos.

De hecho, cuando no sabemos balancear nuestras emociones y sentimientos, podemos ser movidos por medio de motivaciones sin fundamento. Y no es algo ocurrente, sino recurrente, de lo que pueden dar fe cientos y cientos de hermanos de todas las latitudes que, de un modo u otro, han estado o están hoy sujetos a los vaivenes de estas motivaciones erróneas.

Claro que, todo lo que es parte de nuestra persona nunca será falso, porque es parte de nuestra personalidad. Por ejemplo, cuando uno llega a una cierta edad, tenemos ciertas decisiones que tomar para nuestro desarrollo personal. Cuando tenemos que decidir para trabajar, y es nuestra primera experiencia, hay sentimientos respecto al futuro. Allí es donde surgen preguntas que quizás más de uno de ustedes se haya formulado o se esté formulando hoy mismo.

¿Qué acontecerá? ¿Y si me equivoco? ¿Podré hacerlo? O tal vez es un deseo, porque por fin uno saldrá de casa y tendrá la libertad de tomar decisiones, o será como huida o escape a la realidad que nos rodea, por causa de las experiencias de nuestra niñez o recientemente. Tal vez los efectos del pasado influencien en las decisiones de tu vida en la actualidad. Son sentimientos, que son parte de nuestra persona, pero que tenemos que balancear para que estos sentimientos sean parte del desarrollo del carácter de la persona y no una limitante en nuestra vida.

Claro, que: Los sentimientos varían de acuerdo a la experiencia y situaciones que atravesamos como personas en las diferentes etapas de nuestras vidas. Por eso es que personalmente suelo oponerme a toda metodología cristalizada, que da a entender que para cada cosa Dios tiene una forma y no se mueve de ella. Quienes así piensan, todavía no entendieron del todo el significado de la palabra Soberanía.

Los sentimientos o deseos siempre probarán la manera de pensar que posees, es decir que los deseos no te piden permiso para hacerse sentir en tu persona, pero si son balanceados por los principios y valores de tu carácter y madures personal. Hoy por hoy miles de cristianos en todo el planeta pelean más en contra de deseos que no les agradan, que con los vericuetos de los llamados ministeriales que puedan tener. Es decir: es más lo que se padece por el ataque externo de los demonios que por los imperativos internos del Reino.

De hecho, cuando decidimos trabajar con los sentimientos, acortamos el tiempo del proceso de madurez de nuestra persona. Porque debemos aprender de una vez por todas y de una vez para siempre, que mientras más tiempo le dediquemos a nuestras almas, menos tiempo dispondremos para ministrar nuestro espíritu. Y cuando tú observas las características del final de los tiempos o de la misión encerrada en los diferentes llamados, entenderás que lo primero necesariamente es enviado por el infierno para frenar lo segundo.

No me malinterpretes, no es que sea emocional o sentimental, todo esto es parte de ti, pero es dirigido por el dominio de tu carácter interno (Reino), que hace que no pierdas el sentido por el mismo Reino. Hay sentimientos que son molestos, por causa de las experiencias que pasamos, y no queremos sentir ciertas emociones por temor o por no volver a pasar por la misma experiencia. La mejor prueba es que hay muy pocas personas que no deseen vivir en pareja y formar una familia, pero será suficiente con que se tenga una mala experiencia, (Infidelidad, violencia, fraude, engaño), para que luego cueste muchísimo volver a reincidir.

Por ejemplo: En la familia, hay ciertas tradiciones o costumbres que rodean y forma parte de la cultura familiar. Como padres, tenemos que entender que tenemos ciertos deseos, metas u objetivos para desarrollar y expresar a nuestra pareja, y por ende a nuestros hijos. Estos deseos cuando no lo sabemos balancear y trasmitir a nuestro círculo familiar, pueden ser una limitante al desarrollo familiar. Es decir, si vemos al hijo como medio para lograr metas o cosas que nosotros no logramos, es limitar la identidad del hijo. En mi país, eso se ve a raudales con el fútbol. Padres que no saben qué tiene un balón por dentro, pretenden que sus hijos se conviertan en nuevos Messi…

Entonces los educamos mediante nuestra manera de pensar, pero no entendemos que el hijo tiene en sí una esencia diferente a la nuestra como padres. Queremos lo mejor para ellos, pero no siempre lo mejor es lo que pensamos, y más cuando en ellos, sus metas en la vida trascienden la nuestra. Porque nos olvidamos que cuando decimos que queremos lo mejor, estamos declarando que lo que pensamos y queremos, es lo que a nosotros nos parece lo mejor. Faltará preguntarles a ellos si creen lo mismo. Cuando no entendemos que la madurez del hijo depende de su entendimiento como tal, y nosotros le imponemos o le decimos como actuar, pero el hijo no tiene convicción, obedece para no ser regañado o abusado, y entonces va y lo hace, pero no hay esencia en él.

Por lo tanto, y a partir de ello, hay una crisis interna dentro de la personalidad del hijo, que se refleja en su comportamiento posterior;, relación con personas, su profesión, su matrimonio, etc., pero siempre existirá una limitante en ellos como personas, si no sabemos tatar y educarlos de acuerdo a sus características, me refiero a su carácter, emociones, sentimientos, metas, objetivos, etc. Tengo un caso que por cercano no me presenta ninguna fisura como ejemplo: una joven mujer, que hoy es abogada, termina trabajando en asistencia social, porque esa es su vocación. Abogada fue porque su padre, prestigioso abogado penalista, la obligó a que lo fuera…

(Génesis 6: 1) = Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, (2) que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas. 

(3) Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años. 

(4) Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre. 

(5) Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. 

(6) Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. 

Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón era de continuo solamente el mal. Aquí vemos el tiempo de Noé, obviamente, pero traído al hoy, podemos encontrar algo interesantísimo.

En primer lugar, que la mentalidad que posee la persona, define las circunstancias que le rodean. Muchas de las cosas que le suceden a una persona, sea donde sea, o que ocurra incluso en el entorno de esa persona, tiene que ver con su mentalidad ante determinadas cosas.

Observa que la maldad, por ejemplo, y por hablar de algo muy grosso, no viene por las experiencias o forma de actuar en la vida, viene por la mentalidad que posees. Distintas personas, ante un hecho similar, tienen y demuestran distintas reacciones. Lo que a algunas les mueve a risa, a otras les despierta un furor asesino. ¿Están enfermos, acaso? Puede, pero es su mentalidad la que le está dictando los pasos a seguir.

Ninguna experiencia es dolorosa en la vida, solo que la mentalidad (postura interna o gobierno interno) hace que estas experiencias lo sean. Lo mismo que a algunos les produce una reacción de rechazo y salen vertiginosamente a modificar su error o falla, a otros los deprime de tal modo que hasta llegan al suicidio.

Ahora claro, siempre en la vida habrá situaciones que serán diferentes a la forma de pensar que tenemos, por lo tanto, lo que tenemos que tratar es con nuestra mentalidad y no con la situación. Nunca te olvides que lo más complicado y negativo en nuestras vidas, es comprobar que los demás, sean amigos o familiares cercanos, jamás se comportan como deseamos o esperamos, sino como a ellos les parece bien.

Cuando hablamos de gobierno interno, decimos que esto, es la habilidad de transicionar en la vida y que se expresa mediante tu constante madurez por medio de tu mentalidad y entendimiento. La mayoría de las personas sueña y fantasea, (Y no es malo eso), con ser gobierno de algo importante. No entiende del todo que, si no comienza por hacer prevalecer un gobierno interno en su propia vida, jamás podría ser apto para gobernar a otros.

Cuando nos oponemos al cambio, nos limitamos a nosotros mismos. De hecho, esto que es absolutamente cierto, está siendo utilizado en la política humana con fines egoístas y absolutos como los que generalmente esgrimen las fuerzas políticas cualquiera sea su ideología. Proponerle un cambio a gente que por uno u otro motivo no se siente bien como está, es tentador. El problema radica en que luego, el noventa y cinco por ciento de esos cambios, terminan siendo para peor y no para mejor.

Las emociones o los sentimientos, por su parte, siempre demandarán de nosotros cambios constantes, nunca se estacionan, lo que se requiere es que nuestra madurez sea la apta para expresarse. Por lo tanto, dejemos de pensar que nuestras emociones o sentimientos son el enemigo, y entendamos que son parte de nuestra persona. La diferencia está en que las emociones son balanceadas por la madurez de nuestro carácter.

La maldad, en todas sus expresiones, mayoritariamente viene por causa de la mentalidad que poseemos. Independientemente del uso satánico que todos conocemos respecto a cualquier clase de maldad, ello sólo será posible si existe en la persona que es víctima, una mentalidad que lo posibilite.

El desbalance emocional es por medio de cómo vemos las circunstancias y experiencias que rodean nuestro desarrollo en Dios. Las circunstancias que rodean nuestra vida, nunca serán malas, solo que nuestra percepción de la vida es lo que definirá el proceso de esta misma. Alguien dijo alguna vez y con mucho tino que: No importa cuál sea tu problema, siempre tendrá solución. Lo que sí importa, es tu actitud ante el problema.

Gobierno Interno es la percepción que tenemos de la vida, y es adecuar esta percepción al proceso de nuestra existencia en cada etapa y fase de nuestra madurez en Dios. Gobierno interno es, precisamente, poseer la capacidad y la habilidad de desestimar cualquier clase de gobierno externo, por tentador que resulte, si eso obstaculiza el desarrollo de la extensión del Reino.

Gobierno Interno, es la esencia que gobierna nuestra vida, que no es movible ante las circunstancias que rodean cada fase de la existencia, sino que tiene la habilidad de adecuar cada fase, emociones y sentimientos a la esencia de tu carácter en Dios. Tú ya lo sabes, pero bien la pena reiterarlo una vez más: El conocimiento sin obras, no es válido en la gracia. Y cuando digo obras, obviamente que no me refiero a si asistimos al culto, oramos una hora diaria, o cumplimos una actividad; eso es parte, pero yo me refiero puntualmente a aplicar la palabra a la vida práctica.

De allí que, en función y razón de ello, voy a expresar lo más político que puede contener este mensaje. Y cuando digo político, no me refiero a ideológico, tú ya sabes que el creyente no tiene ni debe tener otra ideología que no sea la divina. Lo que digo es que el conocimiento de las realidades sociales, es una herramienta muy fuerte para la extensión del Reino.

Tú no puedes decirme, como me ha tocado oír, que para ser un buen miembro del Reino de Dios, al menos deberías visitar Israel una vez en tu vida. ¿Visitar Israel? ¿Sabría esa persona que entre los oyentes de su afirmación, había gente que pasaba días sin comer por falta de dinero? Eso no es mirar la extensión del Reino con fe, eso es hacerlo desde la óptica de un buen pasar y un estómago lleno.

Así es que, en amor y honor a estas verdades, te sugiero e invito a recorrer y examinar algunas aplicaciones prácticas, que es lo que el mundo secular nos demanda a gritos. Ellos saben que nosotros, como iglesia del Señor Jesucristo, sabemos muchísimo de capítulos y versículos, pero hete aquí que lo que ellos necesitan ahora, casi desesperadamente, son soluciones prácticas.

La solución a los problemas de nuestra época requiere un abordaje despiadadamente cándido, sin perturbar con discursos inútiles los valores religiosos, morales o culturales de cada lugar o región. Toda ciencia es, esencialmente, un medio hacia un objetivo. El medio (O la estrategia) es el conocimiento. El objetivo es el control. Más allá de ello, queda pendiente una sola pregunta: ¿Quién será el beneficiario?

Estas armas disparan situaciones, en vez de balas; propulsadas por el tratamiento de datos, en vez de reacción química, disparando su origen de bytes de informaciones, en vez de granos de polvo; a partir de un ordenador (computadora) en vez de un fusil, manipulado por un programador de computadoras en vez de un franco-tirador de elite.

No producen ruido de explosión evidente (Serían las llamadas armas silenciosas), no causan daño físico o mentales aparentes, ni interfieren de manera evidente con la vida cotidiana social de cada uno. Produce sin embargo, un infaltable » ruido», causa inevitables daños físicos y mentales, e interfiere de forma visible en la vida social cotidiana, o más bien circunstancias para un observador y gente de discernimiento muy adiestrado, para aquel que sabe que mirar y observar exactamente.

Escucha: Esta estrategia es sutil e inteligente, ya que hace que la gente en nuestra sociedad sea limitada en sus habilidades de solucionar y llegar al punto de partida a su crecimiento, y por consiguiente, un factor vital: La herencia mental o la cultura del Reino (si así lo entiendes) es perpetrada sin piedad y agredida limitando su desarrollo y madurez en el individuo.

Analiza con detenimiento lo que estoy diciendo…La sociedad no puede comprender esta arma, y entonces no puede creer que sea en realidad atacada y sometida por esta esencia silenciosa. Este es el tiempo que enfrentamos y en que nuestros hijos estarán desarrollándose…Si seguimos jugando con los teléfonos celulares, prestándole más atención a lo que dicen las redes sociales, (Escritas por gente a sueldo de organizaciones muy específicas), que a lo que ven nuestros ojos de la realidad palpable, mucho me temo que dentro de algunos años, la situación será similar o peor a la de los tiempos de Noé.

Las personas (hombres, mujeres, niños,… Todo nivel de cultura), pueden sentir instintivamente que algo no va bien, pero en razón de la naturaleza de esta arma silenciosa, ellos no pueden expresar su sentimiento de manera racional, o tomar en mano el problema con inteligencia. En consecuencia, no saben cómo gritar por ayuda, y no saben cómo asociarse con otros para defenderse. Si no manejan alguna clase de información seria y bien intencionada, (Sólo de una iglesia genuina podría salir algo así), terminarán siendo funcionales a los mismos intereses que han creado este caos.

Como fatídica consecuencia, el arma silenciosa de la que hablamos, es un tipo de arma biológica. Ella ataca la vitalidad, las opciones y la movilidad de los individuos de una sociedad; conociendo, manipulando y atacando la fuente espiritual, social y natural de sí mismo, así como sus fuerzas y debilidades físicas, mentales y emocionales. ¿Quieres un ejemplo muy visible del excelente resultado que les ha dado esas maniobras? Hoy por hoy, cualquier religión ocultista, esotérica, orientalista o directamente satanista, tiene mejor prensa en el marco social que cualquier cosa que resuma Biblia.

Dijo alguien que: «Cuando tú asumes la apariencia de poder, las personas te lo dan pronto.» Es una regla de oro mediante la cual han llegado a acceder a tremendos niveles de poder, personajes de la catadura de Hitler o Sadam Hussein. La experiencia, sin embargo, ha mostrado que el método más simple para volver eficaz un arma silenciosa, es ganar el control de las personas y mantenerlas en ignorancia de los principios básicos de los sistemas; por un lado, siempre llevándole a la confusión, desorganización, y distracción con temas sin importancia real.

Esto es obtenido con: 1 -Descomprometiendo sus mentes y espíritus; saboteando sus actividades mentales; Proveyendo programas educativos de baja calidad en matemáticas, lógica, diseño de sistema y economía, y desmotivando la creatividad, entre otros programas.

2 -Comprometiendo sus emociones, aumentando su egocentrismo y su gusto por las actividades emocionales y físicas: multiplicando sus confrontaciones y ataques emocionales (Violación mental y emocional) por medio de un estanque constante de violencia, de guerra, de sexo en los medios de comunicación social – en particular la TV y los periódicos. Y dándole lo que ellos desean – en exceso – para el espíritu, y privándole de lo que realmente necesitan.

3 -Rescribiendo la historia y la ley, y sometiendo a las personas a distracciones, de forma que sea capaz de desplazar sus pensamientos sobre sus necesidades personales hacia prioridades externas altamente fabricadas (artificiales).

Medios de comunicación: Mantener la atención de las personas adultas: distraídos, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivándolos con temas sin importancia real.

Enseñanza: Mantener a las personas en ignorancia de las verdaderas matemáticas, de la verdadera economía, de la verdadera ley, y de la verdadera historia.

Espectáculos: Mantener en entretenimiento a las personas debajo del nivel del sexto año de primaria.

Trabajo: Mantener a las personas ocupadas, ocupadas, ocupadas, sin tiempo para pensar, y llevarlos de vuelta a la granja con los demás animales.

A continuación, te presento una tabla, en la cual ilustro el impacto de esta arma silenciosa y su desarrollo en la vida del individuo y la sociedad. Analiza con tu entendimiento lo que rodea tu entorno, ya que puede ser que seas una presa más de cualquier estrategia de esta arma y si no, ve a tus seres queridos. Y en caso que no, ve a tu sociedad.

De hecho, en caso de no ver nada… no hemos entendido el bombardeo de información actual; en la cual, nuestros hijos están siendo educados y creciendo bajo la presión de esta arma invisible y silenciosa. ¿Has prestado atención respecto a la cantidad de horas que tus hijos pasan con cada uno de los elementos técnicos que, -se nos asegura-, mejorarán su comunicación, y cuántas escatiman a la oración, el estudio de la Palabra y la adoración misma? No me mires con ojos religiosos. Una cosa es jugar a la iglesia y otra muy distinta ser un auténtico hijo de Dios por adopción.

Esta es, a grandes rasgos, una tabla de estrategias del arma silenciosa: Sistema actual: Mantener a las personas en ignorancia. Resultado del Control: Menos organización y estrategias de libertad.

Sistema actual: Crear preocupación e inquietud. Resultado del Control: Menos defensas.

Sistema actual: Atacar el núcleo familiar. Resultado del Control: Controlar la educación de la juventud.

Sistema actual: Reducir la liquidez y dar más créditos o indemnizaciones. Resultado del Control: Mas dejar hacer, dejar pasar y proveerse de más datos de información. Aumentando los niveles de ansiedad.

Sistema actual: Conformismo social. Resultado del Control: Simplicidad en la programación o cultura mental.

Sistema actual: Minimizar las quejas contra los impuestos. Resultado del Control: Máxima cantidad de datos económicos, mínimos problemas restrictivos. Sistema actual: Estabilizar el consentimiento. Resultado del Control: Simplicidad de desarrollo de sus capacidades.

Sistema actual: Establecer condiciones-marco. Resultado del Control: Simplicidad de los problemas, solución limitada de los problemas actuales. Sin discernimiento.

Sistema actual: Apretar las agendas. Resultado del Control: Control total del conocimiento obtenido por esta arma, y sus etapas en el entendimiento del individuo.

Sistema actual: Maximizar el control. Resultado del Control: Resistencia mínima al control.

En la política nada ocurre por casualidad. Cada vez que un acontecimiento surge, se puede estar seguro que fue previsto para llevarse a cabo de esa manera.

El mundo se divide en tres categorías de gentes: Un muy pequeño número que produce acontecimientos, un grupo un poco más grande que asegura la ejecución y mira como acontecen, y por fin una amplia mayoría que no sabe lo que ha ocurrido en realidad.

Entiende, estamos en una guerra permanente, económica, una guerra sin muertos. Una guerra desconocida, una guerra permanente, sin muertes aparentemente, sin embargo una guerra a muerte.

Leer Más

Cuando Dios Arenga su Ejército

Es indudable que va llegando un tiempo en que vamos a tener que abandonar los eufemismos religiosos y encarar directamente los problemas y asuntos que se produzcan por su nombre, sin minimizar ni disimular nada, cueste lo que cueste. De allí que aquellos que pretendemos haber salido de los rudimentos elementales del evangelio y haber entrado en las jurisdicciones del Reino de Dios, sabemos que es necesario meditar, para poder encontrar y como consecuencia dar estrategias, que serán útiles para tener más precisión en las formas en que expresemos el Reino de Dios, y de ese modo terminar la obra que en tu vida tiene que manifestarse.

Hoy en día cuesta mucho entender cómo opera el ámbito social que te rodea, que te acompaña en este mundo, y que efecto causa en la vida de las personas. Nosotros, como gente de Reino que aseguramos ser, tenemos que desarrollar habilidades que vayan en sintonía con esos avances sociales. En todo caso, la diferencia estará en que la implementación de estas habilidades, puedan crear culturas, principios eternos que permanezcan, con el objetivo de que el Reino y su Gobierno se expresen en las generaciones que vienen detrás de nosotros.

Desde este espacio yo tomo contacto con ustedes, considerándolos no ya como  a simple gente cristiana, si no como a gente de Reino; Esto quiere decir: gente con gobierno y con entendimiento, un entendimiento puesto en vigencia para establecer implementando la esencia, por lo cual cada uno de ustedes ha nacido, y no desarrollando patrones convencionales de dirección de origen religioso.

Como hemos podido comprobar con hechos concretos y visibles, somos precisamente innovadores, es decir, somos gente con una creatividad con habilidades para crear dentro de las adversidades, la cultura adecuada a los tiempos que nos rodean. Y si en tu caso personal, sientes que todavía no eres eso, entonces déjame decirte que de ninguna manera estás desechado ni marginado, sólo te falta crecer, madurar y entrar efectivamente a formar parte del Reino.

Y fíjate que pese a todo lo que se pueda andar diciendo a lo largo y ancho del planeta, somos gente que entendemos que en el Reino no hay guerra, que la única guerra existente es la mentalidad interna que tiene la persona, al presuponer ligeramente, que las exigencias de la vida trascienden toda la mentalidad religiosa, y también todos los programas que carecen de implementación para expresar lo que Dios nos ha confiado.

Yo solamente soy uno, entre muchísimos, de los que está convencido que el Reino se vive bajo un entendimiento de lo que se ha cumplido en la palabra. Ustedes, por ejemplo, que no por casualidad están allí escuchando esto, son gente, que entiende que estamos más allá de la Biblia, un libro ya consumado, pero que en la actualidad es necesario usar para la gente que no puede ver el Reino de Dios fuera del contexto.

Y quiero dejar bien claro esto, blanco sobre negro, para no dar lugar a que nadie deseoso de producir daños, salga a decir que hay un ministerio que pretende militar en el evangelio por fuera de la Biblia. Jamás dije ni diría eso. Amo a la Biblia porque de ella se desprende todo, pero absolutamente todo lo que los creyentes estamos o no estamos en condiciones de hacer en nombre de Jesucristo. Lo que termino de decir, es que en un determinado nivel espiritual, ya la Biblia no te trae nada nuevo. Sólo te va a respaldar lo que el Espíritu Santo te diga hoy mismo, esta mañana, esta tarde, esta noche, ahora.

Tenemos que vivir en unos de los niveles básicos: Fíjate que los apóstoles no tenían Biblia, lo único que tenían era la ley, pero entendían que la ley estaba siendo cumplida, y que ellos eran parte del cumplimiento. O sea que: estaban escribiendo una vida más allá de la ley. Bueno; hoy es igual, vivir una vida en Reino y Gobierno más allá de la Biblia, tiene que entenderse como un avance progresivo y necesario dentro de los lineamientos de la Palabra escrita, esa Palabra que un día conocimos, creímos, amamos y guardamos.

¿Y todo esto por qué? Porque está más que claro y probado que el Reino no se limita a un libro que se cumplió. La Biblia solo te habla y te introduce al Reino, pero cuando consigues entrar allí, solo prevaleces por tu entendimiento. Y no estoy hablando de visiones raras o delirios místicos imposibles de probar; hablo de rudimentos normales para la vida espiritual de aquellos que se cobijan bajo el diseño de Dios y siguen a morir los dictados de Su Palabra.

El Reino es una jurisdicción divina, antes que la riqueza y hasta la unción de un libro, a eso lo entendemos a plenitud. Por eso es que en este trabajo en especial, yo me dirijo a ustedes como a gente de Reino y no como a una gente religiosa o dogmática, que por ahí también forma parte de nuestros lectores u oyentes, pero que sin ninguna duda no alcanzarán a dimensionar lo que aquí estamos hablando. Y no estoy subestimando ni soslayando, sólo estoy describiendo el sentir de mucha gente que hoy está espiritualmente en un lugar en el que yo mismo estuve y no hace tanto tiempo atrás.

Y cuando hablo de gente de Reino, no estoy hablando de seres maravillosos, perfectos e incólumes, me estoy refiriendo al carácter interno de la persona, el cual es la magnitud y la anchura del dominio y la esencia de sus motivaciones, la perspectiva de sus vidas, la mentalidad y postura que posees ante las circunstancias. Por otra parte, la madurez de tu carácter, -Eso de lo que tanto despliegue dialéctico he realizado en estos tiempos-, determina los alcances y el dominio de la expresión de los paradigmas o patrones gubernamentales, por medio de las características de la expresión de tu persona. Nadie es lo que dice ser, a menos que todos los que lo observan, coincidan en que es realmente lo que dice ser.

De hecho, el entender que la obra de Dios y su efecto en la humanidad, implica beneficios que van más allá de gozarte, requiere de una responsabilidad muy madura de parte de tu persona. Porque cuando no sabemos balancear nuestras emociones y nuestros sentimientos, muy fácilmente podemos ser movidos por medio de motivaciones sin fundamento. Qué es lo que a mi muy modesto entender, es lo que ha estado sucediendo y aun ocurre en muchísimas áreas de lo que globalmente llamamos Cristianismo.

Claro está que, todo lo que es parte de nuestra persona nunca será falso, porque es parte de nuestra personalidad. Las implicancias de la hipocresía y la simulación vienen más adelante. Por ejemplo, cuando uno llega a una determinada edad, tenemos ciertas decisiones que tomar para nuestro desarrollo personal; nadie va a hacerlo en nuestro lugar. Entonces, cuando tenemos que decidir prepararnos para trabajar, y es nuestra primera experiencia, nadie puede desconocer ni negar que hay variados sentimientos respecto al futuro.

Y ahí es donde empiezas a preguntarte: ¿Qué acontecerá? ¿Y si me equivoco? ¿Verdaderamente podré hacerlo? O tal vez es un deseo, porque por fin uno saldrá de casa y tendrá la libertad de tomar decisiones, o será como una huida o un escape a la realidad que nos rodea, por causa de las experiencias de nuestra niñez o recientemente. Tal vez sean los efectos del pasado que influencien en algún punto en las decisiones de tu vida en la actualidad. Son sentimientos, obviamente, pero que son parte de nuestra persona, y, como tales, ameritan que los tengamos que balancear correctamente, para que estos sentimientos sean parte del desarrollo del carácter de la persona y no una barrera limitante en nuestra vida.

Claro que deberemos tener en cuenta algunos pormenores muy importantes: El primero de ellos, es que los sentimientos varían de acuerdo a la experiencia y a las situaciones que atravesamos como personas en las diferentes etapas de nuestras vidas. Los sentimientos o deseos siempre probarán la manera de pensar que posees, es decir que los deseos no te piden permiso para hacerse sentir en tu persona, pero si son balanceados por los principios y valores de tu carácter y madurez personal.

De allí que, cuando decidimos trabajar con los sentimientos, acortamos el tiempo del proceso de madurez de nuestra persona. Y te pido por favor y delante del Señor, que no me malinterpretes. No te estoy diciendo que todo sea emocional o sentimental, ya que todo esto es parte de ti. Sí te estoy diciendo que es dirigido por el dominio de tu carácter interno (Esto es, el Reino), que hace que no pierdas el sentido por ese mismo Reino.

Escúchame: tú sabes tan bien como yo y como cualquier ser humano bien nacido, que hay sentimientos que son molestos, por causa de las experiencias que pasamos, así es que por esa misma y estricta razón que no queremos sentir ciertas emociones, ya sea por temor o por no volver a pasar por la misma experiencia.

Y te doy un simple ejemplo: En una familia, hay ciertas tradiciones o costumbres que rodean y forman parte de la cultura familiar. Entonces nosotros, como padres, tenemos que entender que existen ciertos deseos, metas u objetivos para desarrollar y expresar a nuestra pareja, y por consecuencia a nuestros hijos. Estos deseos, cuando no lo sabemos balancear y trasmitir a nuestro círculo familiar, pueden ser una limitante al desarrollo familiar. Es decir, si vemos a nuestro hijo como medio para lograr metas o cosas que nosotros no logramos, eso es definitivamente limitar la identidad del hijo.

Fíjate que los educamos conforme a nuestra manera de pensar, pero no entendemos que un hijo tiene en sí una esencia diferente a la nuestra como padres. Nadie pone en duda que queremos lo mejor para ellos, pero resulta ser que no siempre lo mejor es lo que nosotros pensamos que es mejor, y más cuando en ellos, sus metas en la vida, trascienden la nuestra. ¿Cómo podría yo entender que lo mejor para mi hijo es una buena formación informática, cuando yo no sólo no la tengo, sino que ni siquiera la conocía, hace algunos años?

Cuando no entendemos que la madurez de un hijo depende de su entendimiento como tal, y nosotros le imponemos o le decimos cómo actuar y cómo no actuar, pero ese hijo no tiene convicciones propias, obedece por no ser regañado o reprendido, pero no hay esencia en él y mucho menos entendimiento claro de eso que está incorporando a su vida solamente porque sus padres así se lo demandan. Si ese hijo luego no es feliz o se frustra, no será su culpa, sino la de sus padres. Por eso es tan maravillosa la obediencia a Dios como Padre. Él no se equivoca y obedecer, siempre es acertar.

En cambio en estas circunstancias humanas, cuando ocurren esa clase de errores con sus respectivas decepciones o frustraciones, hay una crisis interna dentro de la personalidad del hijo, que se refleja en su comportamiento, en su relación con las personas, y en una serie no liviana de cuestiones más. Pero siempre existirá una limitante en ellos como personas, si no sabemos tratar y educarlos de acuerdo a sus características, me refiero a su carácter, emociones, sentimientos, metas, objetivos, y no como a nosotros nos parece mejor.

(Génesis 6: 5) = Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. 

Aquí vemos esto que se escribe con relación al tiempo de Noé, pero hay algo interesantísimo por encima de lo ya conocido. Lo primero que se puede observar, es que la mentalidad que posee la persona, es lo que define las circunstancias que le rodean. Fíjate que la maldad no viene por las experiencias o por la forma de actuar en la vida, sino que viene por la mentalidad que posees. Mira como dice lo mismo la Biblia Textual:

Vio entonces YHVH que la maldad del hombre se había multiplicado en la tierra, y que toda forma de pensamiento de su corazón era solamente el mal continuamente.

Ninguna experiencia es dolorosa en la vida, solo que la mentalidad (postura interna o gobierno interno) hace que estas experiencias lo sean. Alguien lo explicó con mayor claridad alguna vez: no es problema el problema, sino tu actitud ante el problema. A similar problema hay diferentes actitudes y reacciones. Por eso hay gente que se sobrepone y gente que se deprime y se apaga.

Ahora, siempre en la vida habrá situaciones que serán diferentes a la forma de pensar que tenemos, por lo tanto, lo que tenemos que tratar es con nuestra mentalidad y no con la situación. No podemos tener la jactancia o la pretensión de adaptar a toda una sociedad a nuestra forma de pensar. Lo que sí podemos hacer es, dentro de esa sociedad, elegir en qué lugar queremos estar y donde no nos agrada estar. Eso es lo que llamaos gobierno interno.

Cuando hablamos de gobierno interno, decimos que eso, es la habilidad de transicionar en la vida y que se expresa mediante tu constante madurez por medio de tu mentalidad y tu entendimiento. Por eso es que la Biblia dice que los cinco ministerios por igual, sin que ninguno le saque ventaja a otro, son para perfeccionar, (Que todos ustedes ya saben que es madurar) a los santos. De hecho, cuando nos oponemos al cambio, nos limitamos a nosotros mismos.

Porque debes entender que las emociones o los sentimientos, siempre demandarán de nosotros cambios constantes; nunca se estacionan, así que lo que se requiere es que nuestra madurez sea la apta y suficiente para expresarse. Por lo tanto, dejemos de pensar que nuestras emociones o sentimientos son el enemigo, entiende, son parte de nuestra persona, la diferencia es que las emociones son balanceadas por la madurez de nuestro carácter. No podemos eliminar a las emociones de nuestras vidas, sólo podemos madurar.

Y eso es lo que nos asegura que la maldad viene por causa de la mentalidad que poseemos. Así como el desbalance emocional es por medio de cómo vemos las circunstancias y experiencias que rodean nuestro desarrollo en Dios. Aprende y recuerda que las circunstancias que rodean nuestra vida, nunca serán malas, solo que nuestra percepción de la vida es lo que definirá el proceso de esta misma.

Gobierno Interno, entonces, es la percepción que tenemos de la vida, y también es adecuar esta percepción al proceso de nuestra existencia en cada etapa y en cada fase de nuestra madurez en Dios. Y no termina allí: gobierno Interno, asimismo, es la esencia que gobierna nuestra vida, que no es movible ante las circunstancias que rodean cada fase de la existencia, sino que tiene la habilidad de adecuar cada fase, emociones y sentimientos a la esencia de tu carácter en Dios.

El conocimiento sin obras, no es válido en la gracia. Pero mucho cuidado con esto: cuando digo “obras”, no me refiero a si asistimos a un culto, oramos una hora diaria, le llevamos comida a una familia que vive en la calle o ayudamos a cruzar la peligrosa avenida a un ciego. Todo eso quizás es parte, pero a lo que me refiero, es a aplicar la palabra a la vida práctica. Lo que normalmente conocemos como “poner por obra la Biblia”. Allí recién, y no antes, es donde la gente de Reino se instala por encima de la Biblia.

Ahora bien: el conocimiento de las distintas realidades sociales que imperan en cada uno de los países que con mayor asiduidad y presencia ingresan a diario en esta página Web, es una herramienta sumamente fuerte para el engrandecimiento y la extensión del Reino. De hecho, no solamente lo vemos en una expresión teórica o académica, sino que tiene una sencilla, clara y directa aplicación práctica que ningún hombre o mujer de Reino deberá desconocer.

La solución a los problemas de nuestra época requiere un abordaje casi despiadadamente contundente, que actúe correctamente, aunque sin perturbar los valores religiosos, morales o culturales de la población a la cual geográficamente se pertenece. Toda clase de ciencia es, esencialmente, un medio hacia un objetivo. El medio, vale aclararlo (Y que es la estrategia) es el conocimiento. El objetivo, como supongo que ya te ha quedado en evidencia, es el control. Más allá de ello, queda pendiente una sola pregunta: ¿Quién será el beneficiario?

Obviamente que estas armas disparan situaciones, en lugar de disparar balas. Situaciones que son propulsadas por el tratamiento de datos, en lugar de reacción química, disparando su origen de bytes de informaciones, en lugar de granos de polvo; a partir de un ordenador (Normalmente llamado computadora) en vez de un fusil, manipulado por un programador de computadoras en lugar de un prolijo y entrenado franco-tirador de elite.

No producen ruido de explosión evidente (Son las armas silenciosas), no causan daño físico o mentales aparentes, ni interfieren de manera evidente con la vida cotidiana social de cada uno. Pero, sin embargo, producen un infaltable » ruido», que es clara causa de infinitos daños físicos y mentales, e interfiere de forma visible en la vida social cotidiana, o más bien en circunstancias claras para un observador y para gente de discernimiento muy adiestrado, o sea, para aquel que sabe mirar y observar exactamente lo que una mayoría ni siquiera ve.

Escucha: esta estrategia es sutil e inteligente, ya que hace que la gente en nuestra sociedad, sea limitada en sus habilidades de solucionar y llegar al punto de partida a su crecimiento, y por consiguiente, un factor que consideramos vital: La herencia mental o la cultura del Reino (Si así lo entiendes) es perpetrada sin piedad y agredida limitando su desarrollo y madurez en cada uno de los que anhelan poseerla.

No lo tomes superficialmente ni lo desestimes como ligero, analiza con detenimiento lo que te estoy diciendo. Creo que ya te has dado cuenta que la sociedad no puede comprender la peligrosidad y la efectividad de esta clase o forma de arma. Así que entonces no puede creer que sea en realidad atacado y sometido por esta esencia tan silenciosa. La gente todavía no registra ni la sutileza ni lo subliminal. No lo ve.

Sin embargo, y por todo lo que está ocurriendo a tu alrededor y que seguramente tú estás viendo con claridad, este es el tiempo que enfrentamos y en el cual nuestros hijos o nietos estarán desarrollándose. Las personas (Ya sean hombres, mujeres, ancianos o niños, (O sea: todo nivel de cultura), pueden sentir instintivamente que algo no anda bien, pero en razón de la naturaleza de esta arma silenciosa, ninguno de ellos podrá expresar su sentimiento de manera racional, o tomar en mano el problema con inteligencia. En consecuencia, nadie acierta a saber cómo gritar por ayuda, o como asociarse con otros para defenderse.

En consecuencia, el arma silenciosa de la que estoy hablando y que está muy lejos de ser una ocurrencia de una imaginación muy fantasiosa, es de alguna manera, un tipo de arma biológica. Porque ella ataca la vitalidad, las opciones y la movilidad de los individuos de una sociedad; conociendo, manipulando y atacando la fuente espiritual, social y natural de sí mismo, así como sus fuerzas y debilidades físicas, mentales y emocionales.

Alguien dijo alguna vez algo que me quedó grabado. No sé por qué razón hoy vino a mi mente y lo recordé completo: «Cuando alguien asume la apariencia de poder, las personas se lo dan pronto.» Tremendamente cierto. Tan cierto como que si una persona rica necesita dinero en un lugar donde es conocido, sobrarán quienes se lo ofrezcan.  Mientras que si quien lo necesita es un pobre, en las mismas condiciones, no logrará recibir un solo centavo. La apariencia es reina y señora de los egocentrismos.

Además, la simple experiencia ha mostrado que el método más sencillo para volver eficaz un arma silenciosa, es ganar el control de las personas y mantenerlas en ignorancia de los principios básicos de todos los sistemas, tanto a los que ellos tienen acceso como a aquellos que por diversas razones se hallan lejos. Por un lado, siempre llevándole a la confusión, a la desorganización, y a la distracción, con temas sin importancia real. El deporte en una gran mayoría de sus disciplinas más populares y los avatares del ambiente artístico, son un claro ejemplo.

Pero, además de estos elementos visibles muy claros y conocidos, esto también es obtenido con: Rutinas, sentencias y muletillas destinadas a eliminar cualquier clase de compromiso de sus mentes y de sus espíritus, saboteando de esa manera sus actividades mentales. Proveyendo programas educativos de baja calidad en materias básicas como matemática, lógica, diseño de sistema y economía, y desmotivando de esa manera cualquier clase y calidad de creatividad, entre otros programas. El gris gana la batalla.

También compromete sus emociones, aumentando su egocentrismo y su gusto por las actividades emocionales y físicas: multiplicando sus confrontaciones y ataques emocionales (violación mental y emocional) por medio de un estanque constante de violencia, de guerra, de sexo en los medios de comunicación social, en particular la televisión y los periódicos. ¿Y cómo lo hacen?  Dándole lo que ellos desean – en exceso – para el espíritu, y privándolos de lo que realmente necesitan. Miras un programa con un enorme predicador y su palabra ungida ocupa no más de un diez por ciento del espacio. ¿El resto? Canciones promocionales de artistas cristianos, muchas sin unción, anuncios, promociones y mucho glamour santo.

También reescribiendo la historia y la ley, y sometiendo a las personas a distracciones, de forma que sean capaces de desplazar sus pensamientos sobre sus necesidades personales, hacia prioridades externas altamente fabricadas y artificiales. Gente con tremendos problemas financieros o de familia, puesta a trabajar en ayuda económica o de sanidad interior para con otros que están iguales o peores que ellos.

En lo que respecta a los medios de comunicación, parecería ser que su tarea prioritaria es la de mantener la atención de las personas adultas a cualquier costo. Esto es: mantenerlos distraídos, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivándolos con temas muy explosivos en la apariencia, pero sin importancia real en lo concreto. Me levanto por la mañana y sintonizo los canales de noticias más importantes de mi país y, conforme a lo que veo, ya sé perfectamente que es lo que me están ocultando con eso. Eso se llama aprender a leer entre líneas, que es mínimamente obligatorio si es que no quieres quieres terminar cautivo de ellos y, a corto o mediano plazo, pensando de todas las cosas exactamente como a ellos les conviene que pienses.

Con relación a la enseñanza, la idea central siempre será la de mantener a las personas en ignorancia de las verdaderas matemáticas, de la verdadera economía, de la verdadera ley, y de la verdadera historia. ¿Por qué? Razonamiento simple: si tú ignoras todas estas cosas, luego te creerás sin cuestionar absolutamente nada todos los números que te arrojen como reales, todos los sistemas económicos que te vendan como genuinos, todas las acusaciones, juicios, sentencias y consecuencias que te muestren como expresión de justicia y todas las implicancias, resultados o errores que te brinden como retazos de una historia mediática.

También el mundo del espectáculo tiene relación directa con los personajes de un lado y del otro de este sainete en tres actos llamado vida nacional o regional. Aquí también lo prioritario es mantener entretenidas a las personas, de ser posible, en un nivel tanto intelectual como moral, (¡Y ni hablemos de espiritual!), por debajo del nivel de un sexto año de escuela primaria, que aquí en Argentina es el ciclo inicial. Esto es: apto para personas con un máximo de doce o trece años de edad. ¿Se entiende? Olvídate de profundidades y riquezas culturales, mejor el bullanguero “chan-chán” de la mediocridad llevada al pseudo-arte.

En lo concerniente al trabajo, al mundo laboral en sí, la idea es mantener a las personas ocupadas, muy ocupadas, si es posible, tremendamente ocupadas, sin tiempo para pensar, y luego llevarlos de vuelta a la granja con los demás animales. Obvio, una metáfora simbólica. ¿O tal vez no?

A continuación, te presento una tabla, en la cual algunos hombres de Dios que también militan en el Reino, han ilustrado el impacto de esta arma silenciosa y su desarrollo en la vida del individuo y la sociedad. Quiero que analices con tu entendimiento lo que te rodea, esto es, tu entorno, ya que puede ser que, aún sin saberlo, seas presa fácil de cualquier estrategia de esta arma. Y si no terminas de creerlo, por favor, observa a tus seres queridos. Y en caso que no alcances a ver nada allí, mira a tu sociedad.

Claro está que, aún en caso de no ver nada, todavía, es porque seguramente no hemos entendido el nivel, la densidad y la calidad del bombardeo informativo actual; en el marco del cual, nuestros hijos están siendo educados, entrenados y, por qué no, creciendo bajo la presión de esta arma invisible y silenciosa.

La tabla que han preparado los especialistas del tema nos habla de: El sistema actual se fundamenta en mantener a las personas en la máxima ignorancia que sea posible respecto a todos los temas de fondo, incluidos los que tienen que ver directamente con ellos. El resultado de ese control, es una menor organización y también menor cantidad de estrategias de libertad. Un prisionero, te diría, casi voluntario y estupidizado.

Una vez más, el actual sistema está aceitado y altamente preparado y hasta entrenado en crear preocupación e inquietud en la población. Es suficiente con una hora de televisión (Y no estoy hablando de canales secundarios, sino de los considerados como “sobrios”), y la desesperanza empieza a hacer estragos en la psiquis de cada espectador. El resultado de esto, es que las personas comienzan a andar por la vida diaria, sea en el ámbito que sea, con menores defensas. Esto es: están mucho más vulnerables a todo.

Otra estrategia, si tú quieres seguir llamando así a lo que yo llamaría trapisonda, que para quien no lo entienda, significa una mezcla de crueldad, delito, fraude y estafa moral, es la de atacar el núcleo familiar. Creo que esto no va a necesitar demasiada ampliación ni aclaraciones por mi parte, vivas donde vivas y en el sector social que vivas, a esto lo estás comprobando a diario. La pedofilia, el abuso laboral infantil, la violencia de género, el feminismo a ultranza, leyes favorecedoras de la homosexualidad y el aborto, en fin; podríamos estar centímetros y horas detallando cada uno de esos casi diabólicos ataques. El resultado de esta estrategia, lo puedes ver a tú alrededor: controlar la educación, la formación, el comportamiento y hasta las conductas de la juventud. Fíjate en que anda, mayoritariamente, la juventud de tu lugar de residencia y ahí tienes tu respuesta.

Después llega la estrategia financiera de reducir al máximo la liquidez y propiciar más créditos e indemnizaciones. El crédito, que en un principio parecería ser la hermosa solución para acceder a valores inalcanzables para determinados estratos sociales, todos lo sabemos, termina siendo la gran espada de Damocles que sentencia y si cabe hasta ejecuta a uno y a cada uno que caiga en sus redes y luego se vea envuelto en esa telaraña de intereses de la cual no puede salir. Esto produce como resultado un dejar hacer, un dejar pasar, esto es: indiferencia para con todo lo que no te toque de cerca, así como intentar proveerte de mayores datos de información aumentando, de esa manera, los niveles ya altos de ansiedad.

Asimismo, los poderes a cargo de esta debilitación general, esgrimirán todos los argumentos y artilugios que sean necesarios para producir un necesario conformismo social. Cuando el común denominador de las personas crea entender que es una bendición tener para comer todos los días son mayores aspiraciones o proyectos, ese día la estrategia que estamos mostrando habrá resultado vencedora, ya que podrá manejarse dentro de una simplicidad en sus programaciones tendientes a establecer una cultura mental acorde.

Y ahí es donde aparece lo impositivo. ¿Qué nación no tiene quejas en su población por la calidad o el elevado costo de sus impuestos? Muy pocas o ninguna. Las grandes diferencias, en todo caso, estarán radicadas en la prestación que cada estado cumple a partir de esas recaudaciones, pero no en su volumen que siempre es alto. La estrategia es minimizar las quejas de los usuarios al mínimo posible, ya que con ello se logrará la máxima cantidad de datos económicos que producirán mínimos problemas restrictivos.

Cuando el poder central consiga estabilizar el consentimiento de cada uno de los pasos que se den, así sea para perjudicar al máximo de la sociedad, ese día se habrá logrado una simplicidad tal en el desarrollo de sus capacidades que absolutamente nada de lo que se diga o haga podrá modificarlo. Al establecer las condiciones inherentes al marco, se logrará la simplicidad de los problemas, la solución ilimitada de los problemas actuales sin poner en vigencia ni en marcha el menor grado de discernimiento.

Finalmente, bregarán para apretar las agendas, que es como decir controlar y articular los movimientos de las grandes concentraciones humanas, con la finalidad de que piensen, actúen, decidan y se muevan conforme a sus planificaciones privadas. Todo esto se logrará sin dudas a partir de esa silenciosa arma comunicacional destinada a lavar cerebros desprevenidos e implantar en ellos la semilla del pensamiento único. De esta manera, lograrán la nada despreciable resultante de maximizar su poder de control y debilitar al máximo, (O mejor dicho al mínimo) cualquier clase de resistencia.

Tenemos que entender de una vez por todas y para siempre, como gente de Reino y no como simples religiosos, que en la política de cualquier nación del planeta, nada ocurre por casualidad. Cada vez que un acontecimiento surge, se puede estar seguro que fue previsto para llevarse a cabo de esa manera. Entonces aparece una izquierda atea, pragmática, déspota y proclive a la homosexualidad y el aborto, que da lugar al nacimiento de una derecha que, como no podría ser de otro modo, suma a la iglesia religiosa, y con la excusa de no darle lugar a aquella izquierda, es capaz de aceptar y asumir los extremos más miserables de la pobreza, la degradación y hasta la prostitución como medio natural de vida. A eso lo logran con la religión, pero jamás lo conseguirán con la gente de Reino. Porque la gente de Reino no tiene otra ideología que no sea la de Jesucristo, que podrás imaginarte, no era ni de izquierda ni de derecha, era Justicia y Amor, nada menos.

Tendrás que saber, si es que todavía lo ignoras, que el mundo se divide en tres categorías de gentes. Un muy pequeño número que produce acontecimientos, un grupo más grande que asegura la ejecución de esos acontecimientos y observa cómo se producen y, por fin, una inmensa mayoría que no sabe ni tiene la menor idea de lo que ha sucedido.

Esto quiere decir, por si todavía no lo h as entendido hermano de Reino, que estamos en medio de una guerra permanente. Una guerra mediática, económica, una guerra sin muertos físicos, una guerra desconocida. Reitero: una guerra aparentemente sin muertes, pero que sin embargo y valga la paradoja, es una guerra a muerte.

Y voy a insistir con algo que te dije al principio. No soy autor total de esto que has escuchado, así que no puedes de ninguna manera pensar que todo se trata de la enfebrecida imaginación de un resentido o un hereje que se lanza por la vida a decir cosas sin sustento. Esto es en su mayor porcentaje, autoría de otros hermanos que están en el mismo sentir, que aguardan órdenes divinas específicas y precisas que, seguramente, no tienen que ver con participar en gobiernos terrenales y, mucho menos, intriga r para derrumbarlos. Eso es politiquería y ya hay demasiado hombres y mujeres ocupados en ella y viviendo de ella.

Nosotros somos gente de Reino y nuestra tarea, mira el descubrimiento que te voy a hacer, es aportar nuestro grano de arena para la extensión de ese Reino. Que no es una jurisdicción geográfica, aunque en algunos casos y en parte, pueda incluirla. Es una jurisdicción espiritual a la que van llegando solamente los que el Señor ha seleccionado y elegido para servir. Los que estamos aquí no estamos por mérito humano alguno. Hay muchos que han sido excelentes personas en sus vidas seculares o religiosas, pero hay otros que han sido verdaderas basuras y ahora han sido restaurados por el tremendo poder de Dios y transformados en puntales de esta reforma.

Tú no has estado hoy allí escuchándome por simple curiosidad o porque no tenías otra cosa que hacer. Tú has estado allí, hoy, porque el Espíritu Santo te puso allí tal cual un día me puso a mí a escuchar lo que un muchacho muy joven me hablaba respecto a un Jesucristo distinto al que las distintas religiones me presentaban. Un Cristo vivo que no colgaba ya de ninguna cruz, un Cristo de amor que de ninguna manera se agradaba de las crueldades legalistas y un Cristo de poder que lo manifestaba sin problemas ni tapujos en función de la extensión de su Reino y de la eliminación de cada uno de los enemigos de ese Reino.

Leer Más

Tres Niveles Para Servir al Reino

Una noche fui invitado a predicar a una congregación bastante numerosa que estaba celebrando su aniversario, por lo que se debía interpretar que la invitación que me habían efectuado, debía halagarme notablemente. Un instante antes de subir a la plataforma, el hermano que oficiaba de conductor de la reunión, me preguntó cómo deseaba yo que me presentara.

Era norma por aquellos tiempos, que los que conducían los servicios consultaran a los ministros invitados, porque la decisión del estilo de su presentación, era algo que debían decidir ellos mismos. O sea: nosotros. En este caso, yo mismo. Te confieso que por un momento estuve tentado, (no me preguntes por quien), de hacerlo como la gran mayoría que había presenciado: ¡Ahora! ¡El gran siervo de Dios!

Pero de inmediato me arrepentí. No porque estuviera muy iluminado, ya que todavía había mucha oscuridad dando vueltas en mi mente y mi alma. Tuve temor que esa presentación cayera mal y me criticaran por ello. Y al pensar esto, el Espíritu por una milésima de segundo iluminó mi entendimiento. Y entendí que si era un siervo de Dios, de verdad, lo último que podía ser, era grande.

Recuerdo que la vocecita de la tentación me soplaba al oído: “¡Pero si todos lo hacen! ¿Quién eres tú menos que ellos para no hacerlo? ¡Tú también eres grande! Menos mal que no cedí a la seducción. Allá los que usaban esa presentación. Los había visto arder de ira cuando los criticaban por eso, y hasta declarar, a modo de sentencia divina, que, ¡Se las verían con el mismísimo infierno por criticar al siervo!

Así que, un tanto desorientado, recordé algo que había oído decir a un predicador hondureño, y pensé en hacerme presentar como un simple amigo de Dios. De inmediato me imaginé la reacción: ¿Eh? ¿Amigo de Dios, hermano? ¿Usted sabe lo que está diciendo? Perdóneme, pero rotularse así me suena como un poco exagerado en la confianza, casi irrespetuoso, casi irreverente. ¿Cómo va a ser amigo de Dios? En ese pensamiento andaba cuando me decidí y le dije: preséntame como un hijo de Dios, nada más. Y el muchacho respondió al instante lo que no me esperaba: ¿Hijo de Dios? ¡Pero hermano! ¡Ese es solamente Jesús! Así que me quedé en silencio, pensando en cómo debía presentarme para que nadie me criticara.

Fue mi experiencia hace muchos, muchísimos años, cuando todavía bebía biberón con leche adulterada y ya me las daba de hombre que comía asado a la parrilla. ¡Iluso! De ilusos está llena la religión. Y supongo que el infierno, también. Sin embargo, esto que te he contado, seguramente una de las dudas que en algún momento ha embargado a cualquier predicador internacional itinerante, o incluso a algún pastor de alguna congregación de las multitudinarias, o de cualquier cristiano que suponga tener un ministerio también, de supuesto gran alcance. ¿Cómo me presento¿ ¿Cómo Siervo, como Amigo, o como Hijo? La Biblia, claro está, habla de todo, pero la duda siempre está. Es una permanente batalla entre el respeto por la Palabra y la religiosidad de los hombres. Bien; te propongo dejar de lado las pequeñas soberbias miserables de hombres también muy pequeños, y vamos a estudiar, desde la Palabra misma, qué es lo que realmente somos, para poder definir cómo presentarnos en sociedad.

SIERVO

La pregunta, es: ¿Qué es, literalmente, un Siervo? A mí no me gusta demasiado recalar en los hechos históricos o sociales, con el fin de extraer de ellos alguna buena moraleja. No es mi estilo, ni es mi sentir. Creo en el evangelio como una serie inagotable de principios espirituales, fruto de la guía del Espíritu Santo de Dios, que deberán ser develados mediante la revelación que el mismo Espíritu dará. Por lo tanto, baste aclarar que un Siervo, era literalmente un esclavo, un criado, un sirviente de un determinado amo, que era su dueño y señor y sin derecho alguno más allá de obedecer ciegamente y sin saber motivos ni objetivos, lo que ese amo le ordenara. Vamos a ver ahora qué es lo que dice la Biblia.

(1 Samuel 3: 8) = Jehová, pues, llamó la tercera vez a Samuel. Y él se levantó y vino a Elí y dijo: heme aquí; ¿Para qué me has llamado? Entonces entendió Elí que Jehová llamaba al joven.

(9) Y dijo Elí a Samuel: ve y acuéstate; y si te llamare, dirás: habla, Jehová, porque tu siervo oye. Así fue Samuel y se acostó en su lugar.

Fíjate con cuidado quién es, aquí, el que rotula al servidor de Dios como siervo: Elí. Elí era un sacerdote con mucho poder, pero con enorme debilidad. Permitió que sus hijos Ofni y Finés hicieran barbaridades pecaminosas en el templo y, por esa causa, Dios decidió levantar al niño Samuel y entenderse con él. Sin embargo, Elí tenía bien claro el rol del hombre ante su creador. Humildad y un reconocimiento de indiscutible señorío y posesión. Un pagano impío desobediente y corrupto puede, llegado el caso, tener muy en claro que quien desee ser algo dentro del Reino, tendrá que tener un espíritu de siervo.

(Job 1: 7) = Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: de rodear la tierra y de andar por ella.

(8) Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?

Dios mismo declara a Job varón perfecto y recto, y así y todo se le somete a prueba, no a causa de sus pecados, sino a pesar de su rectitud. La prueba perseguía dejar restablecida su rectitud, así como darle una visión más profunda de la naturaleza de Dios y una más clara comprensión de la condición humana. Mientras que Satanás se proponía demostrar que Job era un pecador, la meta de Dios era poner de manifiesto para siempre la sinceridad de la fe de Job. Dios no permite que se nos pruebe para ver si fallamos, sino para fortificar nuestra fe. La prueba es, de hecho, una manifestación de la confianza de Dios en nuestra fidelidad o integridad.

Sin embargo, lo más notorio en este texto, es que a la palabra Siervo como rótulo al hombre o a la mujer de Dios, lo utiliza el propio Dios, avalándolo implícitamente y dejando de lado cualquier subestimación o visión peyorativa. Asimismo deja traslucir, de paso, algunas de las condiciones elementales que un siervo debe tener. 1.- Varón perfecto, que es como decir: Varón Maduro. 2.- Varón Recto, sin dobleces ni dobles mensajes o comportamientos. 3.- Temeroso de Dios, que no es pusilánime, sino valiente hasta la osadía por reverencia. 4.- Apartado del mal. Entonces es buen momento para preguntarse y preguntarte a ti: ¿Quieres ser tú un Siervo de Dios? Te ruego que tengas muy presente estos cuatro aspectos, entre otros no mencionados aquí, pero obvios en su practicidad.

(Romanos 1: 1) = Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios.

Pablo se auto-denomina Siervo a sí mismo. Pero en este texto, la palabra se usa en el sentido de alguien que recibía salario; que a veces tenía notables habilidades y responsabilidades, y que por lo general recibía buen trato y protección legal. Pero no podía renunciar a su trabajo y elegir a su empleador. Entre este tipo de siervos, había quienes eran educados y hábiles, y trabajadores comunes y corrientes.

(Gálatas 1: 10) = Pues, ¿Busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.

Pablo rechaza aquí la insinuación de que es un oportunista que busca el favor de la gente enseñándoles lo que quieren oír. Y agrega  que si así lo hiciera, no sería siervo de Jesucristo. ¿Qué estás haciendo tú, siervo, desde tu ministerio? ¿Estás agradando a Dios aunque ello redunde en contra hasta de tu reputación, o estás intentando agradar a los hombres? Está en juego tu categoría de Siervo.

(Hebreos 3: 5) = Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la asa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir.

Lo que se está dando a entender aquí, complementariamente, es que Cristo es indiscutiblemente estimado con mayor gloria que Moisés, porque éste, -aquí lo dice-, era un mero siervo, un miembro de la casa de Dios. En contraste, como Dios, Cristo es tanto constructor como Señor de la casa; es la consumación de todo lo que anticipó Moisés.

Supongo que con estas escrituras resultará más que suficiente como para no tener ninguna duda que el calificativo de “Siervo de Dios” es bíblicamente legítimo y avalado por Dios mismo al referirse Él así, con respecto a determinados personajes. Siendo así, ya no quedaría nada por agregar y ni falta haría que se hiciera ningún estudio esclarecedor, ¿Verdad? Sin embargo, la Biblia misma nos muestra que la posición de Siervo, es meramente transitoria, y además previa para otro estado tan valioso e importante como este.

AMIGO

(Juan 15: 12) = Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros, como yo os he amado.

(13) Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.

(14) Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que os mando.

(15) Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor, pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os la he dado a conocer.

La terminología de siervo-maestro y del hijo-padre, describe de una forma vívida la relación íntima que debe existir entre los creyentes, Cristo y el Padre. Pero ninguna tiene un sentido tan profundo como la que utilizó Jesús al llamar a sus discípulos, Amigos, porque ella encierra identificación y amor.

Esto nos lleva, inexorablemente, a indagar más sobre la terminología de Amigo. Porque pese a que algunas de sus acepciones clásicas son las de “compañero”, “conocido” o “hermano”, esta palabra en el devenir de los tiempos, se ha poetizado, subliminado y hasta bastardeado. Es como la palabra “señor”, que siendo en su conformación un calificativo de alto honor, termina siendo utilizada para cualquiera como un simple tratamiento protocolar. Amigo, hoy día, se le llama tanto al adversario político, al que si se lo puede eliminar se lo elimina, como al amante que no tiene ganas de comprometerse demasiado con una relación sentimental más seria. Es notorio que según el concepto de Jesús, Amigo tiene que ser muy otra cosa que las mencionadas.

(Proverbios 17: 17) = En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia.

Es indudable, y a nadie se le puede escapar aunque de pronto lo parezca: la verdadera Amistad se demuestra mejor, no tanto en los buenos tiempos, cuando todo anda a las mil maravillas, sino en los momentos de crisis y dificultades. Un Amigo es una persona familiar. Este sustantivo aparece más de ciento ochenta veces en la Biblia. La palabra que lo identifica es re’a y su raíz es el verbo ra’ah, que quiere decir “asociarse con” y “ser compañero de”. Aquí constituye una receta para una saludable amistad: un Amigo debe amar en todo tiempo. Ahora bien; con todos estos elementos, toma conciencia del significado y valor de una Amistad con Dios.

(Juan 3: 29) = El que tiene la esposa, es el esposo; más el amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo está cumplido.

En lo histórico, lineal y literal, el amigo del esposo, aquí, muy bien puede haber sido Juan el Bautista. Su gran gozo, entonces, se debía al privilegio de haber sido enviado como precursor, a preparar la gente para el esposo divino. En lo espiritual, en cambio, no estará descolocado para nada interpretar que, partiendo de la base de que la esposa es la iglesia y el esposo es Cristo, el amigo en cuestión puedes ser tú mismo, o yo, o cualquiera de los que verdadera y genuinamente le hemos entregado nuestra vida a Cristo.

(Santiago 2: 23) = Y se cumplió la escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios.

Este texto está inserto en un contexto general en el que Santiago viene hablando de la fe y las obras, las prioridades, consecuencias y efectos. Y con referencia a Abraham, la base hay que hallarla en Génesis 15, donde la fe de Abraham le valió precisamente que todo le fuera contado por justicia. Y con respecto a esa Amistad ente Dios y Abraham, la misma no es la consecuencia de una mente imaginativa que concurre a una iglesia. Esto está en 2 Crónicas 20:7, donde leemos: con referencia a las victorias sobre Moab y Amón: Dios nuestro, ¿No echaste tú a los moradores de esta tierra delante de tu pueblo Israel, y la diste en descendencia de Abraham tu amigo para siempre? Esto se confirma y corrobora en Isaías 41:8, cuando el profeta, hablando de la seguridad de Dios para Israel, dice: Pero tú, oh Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, a quien yo escogí, descendencia de Abraham mi amigo.

Listo. Lo ha dicho Dios. No se discute más. Abraham fue Amigo de Dios. Todo lo demás que a ti se te ocurra, también. Pero lo que estábamos tratando de confirmar y probar, era esa Amistad. Ha sido probado. ¿Qué queda como remanente de los orígenes y motivos de esa Amistad? Algo muy simple y no tanto: el origen lo pone Abraham al creerle a Dios. Todos lo sabemos: no basta creer EN Dios; los demonios también creen y tiemblan. Es necesario creerle A Dios y, como último y crucial paso: CONFIAR en Dios. Procuremos creerle a Dios, entonces, y también a nosotros nos será contado por justicia. Sigamos luego por ese camino y, como corolario de ese hecho previo, podremos también ser considerados Amigos de Dios, nada menos, aunque a muchos religiosos esto los espante. ¿Y allí termina todo, entonces? En absoluto. Falta un estado que nadie puede ni debe ignorar o desconocer: ser Hijo.

HIJO

(Salmo 2: 7) 0 Yo publicaré el decreto: Jehová me ha dicho: mi hijo eres tú, yo te engendré hoy.

Esto es una palabra profética que, obviamente, tiene que ver con Cristo. Sin embargo, si nosotros, la iglesia, somos el cuerpo de Cristo, su brazo ejecutor en la tierra, esta declaración profética de Dios, también nos cabe perfectamente. Mi hijo eres tú… ¿Y qué es, linealmente, un hijo? Es el símbolo de su casa, es su descendencia, su familia, su linaje, su primogénito y su simiente.

(Isaías 9: 6) = Porque un niño no es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre admirable, consejero, Dios fuerte, Padre eterno, príncipe de paz.

Aquí tenemos varias cosas para ver, pero la primera ubica en su preciso lugar una confusión muy reiterada en el pueblo cristiano. Este texto, obviamente, se refiere al nacimiento y posterior ministerio de Jesucristo, pero tiene un detalle que siempre será necesario tener presente. El niño que nos es nacido, es Jesús, gestado por el Espíritu Santo en estado virginal y parido por María, esa virgen, en un pesebre de Belén con la apoyatura paterna aunque no biológica de José, el carpintero de Nazaret. El hijo que nos es dado, en tanto, es Cristo, la deidad partícipe de la trinidad y Señor de señores. La unidad por encarnación de ambos, origina la figura de Jesucristo, el nombre que está por encima de todo nombre.

Luego vemos que se ofrece el cuádruple nombre y los atributos del Niño, que es el Mesías, quien nacería para reinar por siempre sobre el trono de David. Le dice Admirable, Consejero. Parecen, ambos, nombres que expresan sus cualidades de guía y líder político. Él es la Palabra viva, el guía infalible, la inextinguible sabiduría de la Verdad y el Camino. Sobre él descansará el imperio, que es la autoridad para gobernar, es decir, Dios Fuerte. El niño es Dios encarnado, el Omnipotente. La palabra traducida como “fuerte”, tiene el significado adicional de “héroe”. El Señor es el héroe infinito de su pueblo, el guerrero divino que ha triunfado sobre el pecado y la muerte.

Padre Eterno, mientras expresa el cuidado paternal que viene de Cristo. Este título no entra en conflicto con el de la primera persona de la Trinidad. Jesús dijo a Felipe: El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. Eterno, también significa “presente en todas partes”; el Señor posee los atributos de eternidad y Omnipresencia mientras reina sobre el trono de David y dentro de los corazones de los redimidos. Príncipe de paz: su reino está caracterizado por Shalom, bienestar, prosperidad, felicidad y casi de la enemistad. El Nuevo Testamento afirma que el establecimiento del reino estará antecedido por su triunfo sobre Satanás. Reino: no hace falta demasiado: es la jurisdicción espiritual sobre la que tiene gobierno Dios.

(Mateo 3: 17) =Y hubo una voz de los cielos, que decía: este es mi hijo amado, en quien tengo complacencia.

Esta es una reiteración del original. Las palabras de la voz celestial tomadas del Salmo 2:7, un cántico real, y de Isaías 42:1, un cántico del siervo, declaran que Jesús es el mesías Rey que viene a cumplir la misión del siervo del Señor. Lo cierto es que si la iglesia, esto es: nosotros, somos verdadera y genuinamente cuerpo ejecutor  de Cristo en la tierra, esta expresión del padre nos cabe, nos compete y nos pertenece con toda legitimidad.

(Mateo 5: 9) = Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Aclaremos: la palabra “bienaventurados” que leemos aquí, en todo este contexto de las bienaventuranzas, es la palabra griega makarios, que viene de la raíz mak, que indica algo grande o de larga duración. Se trata de un adjetivo que denota felicidad, alguien muy bendecido, digno de ser congratulado. Es una palabra de gracia que expresa un regocijo y una satisfacción especiales, concedidos a la persona que experimenta la salvación.

Lo que nos da a entender específicamente este verso, es que si dios es el supremo pacificador, sus hijos deberán seguir inexorablemente su ejemplo. La expresión “pacificadores” que aquí se utiliza, es la palabra eironopolos, que implica a algo o alguien pacificatorio, que practica la paz. Viene de la raíz eiro, que significa unir, prosperar, implica, asimismo, derramar, pronunciar, hablar, hacer, mandar. También abarca mostrar o dar a conocer los pensamientos divinos o afirmar algo. Un pacificador, por lo tanto, no se limita ser una persona que tiene paz o se muestra pacífica, sino que incluye notoriamente a quien lo proclama, lo evidencia y lo enseña.

(Juan 1: 12) = Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.

Entendamos, entonces: yo no soy un hijo de Dios porque soy un fantoche (Que es como decir: Payaso), que quiere fantasear o aparentar. Tampoco porque un grupo de notables de la religión lo hayan decidido en alguna reunión de comisión. Soy un hijo de Dios porque ese es mi derecho por recibirle a Él y por creer en su nombre. “Derecho” es la palabra utilizada en otra versión en lugar de “celestial”. Gálatas dice que todos somos hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.

(Juan 5: 20) = Porque el Padre ama al hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis.

En ningún sentido Jesús actuó independientemente del Padre. Por el contrario, comprendía que como el padre y Él eran uno, hacía sólo lo que el Padre le mostraba. Entonces, la autoridad de Jesús no es usurpada, sino derivada de la autoridad del Padre. A la inversa, no se puede honrar al Padre sin honrar al Hijo. Entonces, por favor, escucha y entiende. Tú, a lo sumo, lo máximo que puedes hacer, es ver las actitudes y las acciones de las personas. Y eso no alcanza para medir quien ha recibido al Hijo y cree en su nombre, y quién no. Por lo tanto, tú no puedes dejar de honrar a cada hermano, pues corres el riesgo de intentar honrar al Padre sin hacerlo con el Hijo.

(Romanos 8: 14) = Porque todos los que son enviados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.

La frase: Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, es más que una alusión para designar a los crisitanos. Describe el estilo de vida de aquellos que son hijos de Dios. Pablo está alentando a vivir, no de acuerdo a la carne, sino para hacer morir las obras de la carne. Por lo tanto, ser guiados por el Espíritu de Dios supone hacer morir progresivamente los apetitos pecaminosos de la naturaleza inferior. Esto explica que aunque todos los cristianos son de alguna manera guiados por el Espíritu de Dios, hay diversos grados en la actitud de aceptar la dirección del Espíritu. Mientras más plenamente sea guiada la gente por el Espíritu Santo, más obedecerán la voluntad de Dios y mejor se confirmarán en sus estándares santos.

La palabra griega traducida como “son guiados”, es un participio presente y debe ser entendida como que: “muchos son guiados continuamente por el Espíritu de Dios”. Esta guía divina no se reduce al conocimiento objetivo de los mandamientos de la Escritura y al esfuerzo consciente por obedecerlos (Aunque lo más seguro es que los incluya). Por el contrario más bien se refiere al favor subjetivo de ser receptivos a los impulsos del espíritu Santo a lo largo del día. Impulsos que si de verdad vienen del Espíritu Santo, nunca nos inducirán a actuar en cont5ra de lo que se enseña en la Escritura.

Lo que se percibe como la dirección subjetiva del Espíritu Santo, especialmente en las decisiones más importantes, o en los impulsos para hacer algo poco usual, debe ser sometido a la confirmación de varios consejeros para que nos ayuden a protegernos de errores y a mantener una clara visión de las normas objetivas de la Escritura.

Entonces llegamos a una simple conclusión: si tú ministras y te haces llamar Siervo, está bien. Si, en cambio, adoptas el calificativo de Amigo de Dios, indudablemente que estará mejor. Y si en última instancia comienzas a caminar la vida como Hijo de Dios, va a estar muchísimo mejor, todavía. Porque es una consecuencia transitiva, progresiva y no estados finales, salvo el último. Son distintas plataformas sobre las cuales se apoyan los estados consecutivos siguientes: Es la materia Literatura Uno, que te da la posibilidad de estudiar, rendir y aprobar Literatura Dos.

Esta es una pequeña pero importante asignatura pendiente por parte de los cristianos. Estamos acostumbrados a cristalizarnos en diferentes estados, como si ellos fueran completos y definitivos. Estamos tan impactados y enamorados del Cordero de Dios que no vacilamos en pretender ser lo mismo. Cuidado. No te olvides que el Cordero es un animal de transición y que, Espiritualmente, simboliza la provisión de Dios para el sacrificio, pero la historia no termina allí, en el cordero. Termina en León de Judá. Nos consideramos sencillas ovejas del Señor, cuando la historia no termina en ovejas, sino en caballos de honor. Que no se conforman con lo que comen al ras del piso, sino que escarban y buscan más, más y más.

Tú comienzas siendo Siervo. Le perteneces íntegramente a tu señor por legítimo derecho adquirido, y obedeces toda orden suya sin replicar, con la poca o mucha información que se te haya dado, sin preguntar y en total sumisión. Tú señor simplemente te da una orden y tú la cumples. No es necesario más, con eso alcanza. Después Él dice: ya no eres Siervo, ahora eres mi Amigo. Entonces tú sigues recibiendo directivas, las sigues cumpliendo con obediencia, pero ahora eres informado con mayor alcance y profundidad de todo lo que rodea a la directiva recibida. Propósito, causa, motivaciones. Es decir: tú harás lo mismo, pero mucho más informado que cuando eras Siervo. Y, finalmente, pasarás a la condición de Hijo. Allí repites todo lo anterior pero con dos añadidos: Primero, que ya no cuentas con información sobre algunas cosas, sino que te es permitido saber todo lo que hay que hacer. Y segundo, recibes herencia. Porque las cosas son muy claras y pueden probarse o comprobarse. El Siervo y el Amigo no heredan al señor de la casa, pero el Hijo sí. Y hacia allí vamos.

Leer Más

¿Cuál es Tu Mentalidad, Hoy?

Yo no sé cuántos de ustedes han podido entender y descubrir que el libro de Zacarías, es un libro de transición, un libro que nos promete principios y nos brinda depósitos espirituales, para lo que será el mover gubernamental en el día de hoy. De ese libro quiero, en este trabajo, rescatar algunos puntos convertidos en perlas brillantes, que examinaremos bajo la lupa del entendimiento y puliremos bajo el horno de la comprensión.

(Zacarías 10: 1) = Pedid a Jehová lluvia en la estación tardía. Jehová hará relámpagos, y os dará lluvia abundante, y hierba verde en el campo a cada uno. 

(2) Porque los terafines han dado vanos oráculos, y los adivinos han visto mentira, han hablado sueños vanos, y vano es su consuelo; por lo cual el pueblo vaga como ovejas, y sufre porque no tiene pastor.

(3) Contra los pastores se ha encendido mi enojo, y castigaré a los jefes; pero Jehová de los ejércitos visitará su rebaño, la casa de Judá, y los pondrá como su caballo de honor en la guerra. 

(4) De él saldrá la piedra angular, de él la clavija, de él el arco de guerra, de él también todo apremiador. 

(5) Y serán como valientes que en la batalla huellan al enemigo en el lodo de las calles; y pelearán, porque Jehová estará con ellos; y los que cabalgan en caballos serán avergonzados. 

(6) Porque yo fortaleceré la casa de Judá, y guardaré la casa de José, y los haré volver; porque de ellos tendré piedad, y serán como si no los hubiera desechado; porque yo soy Jehová su Dios, y los oiré. 

(7) Y será Efraín como valiente, y se alegrará su corazón como a causa del vino; sus hijos también verán, y se alegrarán; su corazón se gozará en Jehová. 

(8) Yo los llamaré con un silbido, y los reuniré, porque los he redimido; y serán multiplicados tanto como fueron antes. 

(9) Bien que los esparciré entre los pueblos, aun en lejanos países se acordarán de mí; y vivirán con sus hijos, y volverán. 

(10) Porque yo los traeré de la tierra de Egipto, y los recogeré de Asiria; y los traeré a la tierra de Galaad y del Líbano, y no les bastará. 

(11) Y la tribulación pasará por el mar, y herirá en el mar las ondas, y se secarán todas las profundidades del río; y la soberbia de Asiria será derribada, y se perderá el cetro de Egipto. 

(12) Y yo los fortaleceré en Jehová, y caminarán en su nombre, dice Jehová.

Lo que vemos, en principio, es que Dios nos dice que pidamos lluvia estratégica, y que pidamos, exactamente, lo que Dios está dando. Que estamos viviendo un tiempo caracterizado por lluvia, y el padre demanda que en el tiempo de lluvia tardía, la transición del desierto a la plenitud, pidamos precisamente lo que Él nos quiere dar. Y como no quisiera quedarme con un solo texto es que, partiendo del verso 1, vamos a ver lo mismo pero desde otra óptica, en el libro de Deuteronomio, capítulo 11.

(Deuteronomio 11: 1) =  Amarás, pues, a Jehová tu Dios, y guardarás sus ordenanzas, sus estatutos, sus decretos y sus mandamientos, todos los días. (Cuatro cosas contiene esta receta, y tienes que guardar las cuatro todos los días, nos dice el verso. Ahora presta suma atención a los siguientes tres versos)

(2) Y comprended hoy, porque no hablo con vuestros hijos que no han sabido ni visto el castigo de Jehová vuestro Dios, su grandeza, su mano poderosa, y su brazo extendido, (O sea: ¡No estoy hablando con gente ignorante! ¡Estoy hablando con la iglesia del siglo veintiuno!) (3) y sus señales, y sus obras que hizo en medio de Egipto a Faraón rey de Egipto, y a toda su tierra; (4) y lo que hizo al ejército de Egipto, a sus caballos y a sus carros; cómo precipitó las aguas del Mar Rojo sobre ellos, cuando venían tras vosotros y Jehová los destruyó hasta hoy;  (5) y lo que ha hecho con vosotros en el desierto, hasta que habéis llegado a este lugar; 

Hasta que hemos llegado hasta este entendimiento geográfico espiritual. Hasta que hemos llegado, hasta la sabiduría del día de hoy. Aquí, cuando vemos a Egipto y vemos lugares o zonas geográficas, no me refiero a lo literal. Son depósitos espirituales que se refieren a Egipto, que aquí representa el lugar de previo entendimiento. El desierto representa al lugar de la transición. Y el lugar hasta dónde has llegado, es el entendimiento que posees. Has llegado hasta este lugar, dice el verso 5. Y qué ha hecho con vosotros, en el desierto, hasta que hemos llegado a este lugar.

Hasta este nivel de entendimiento hemos llegado. Dice que no está hablando con un pueblo ignorante. Habla con gente que ha visto la lluvia temprana. Ha visto que Dios llegó a tiempo, vio como destruyó a los fariseos, vio como destruyó a Faraón, vio cómo abrió el Mar Rojo en el tiempo de Martín Lutero. Vio cómo se oyó la voz profética de Dios. Está hablando con una gente a la que se le ha dado más porque se le requiere más. Esta palabra Lugar, allí, es tremenda, es la palabra megomai en hebreo, y significa condición mental. Eso significa que has llegado con este entendimiento, hasta esta condición mental. Eso es precisamente de lo que estamos hablando, de labrar la estructura pensante de la próxima generación.

Llegaste hasta esta condición mental, hasta esta localidad, hasta este espacio apropiado que hoy posees. ¿Y cómo llegaste? Travesando un desierto. Cantares 3:6, dice: ¿Quién es esta que sube del desierto, como columna de humo, sahumada de mirra y de incienso? Es la iglesia. Incienso habla de fuerza, alabanza y gozo. Al atravesar el desierto es cuando sales lleno de fuerza, alabanza y gozo. Pero mirra habla de mansedumbre, y de la manifestación de los frutos.

Atravesar el desierto produce manifestación de madurez. Recuerda que en el desierto, nunca hubo que cambiarle la cobertura al pueblo. No se mudaron jamás de ropa, porque nunca hubo madurez ni crecimiento. Deuteronomio 8:2 dice: Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos. 

Deuteronomio 8:16, dice: que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien; (O sea que, la motivación por la cual atravesamos este desierto, es porque el tiempo es de Dios y Él es quien decreta, que nos va a hacer bien al final. Oseas dice: En aquel tiempo me llamarás Ishi, y nunca me llamarás Señor. Habla del tiempo cuando sales del desierto. Ishi significa marido. Señor, aquí tiene la implicación de posesión o dominio personal.

O sea que durante el desierto, conocemos a un juez, alguien que posee dominio sobre la iglesia. Pero al atravesar el desierto, salimos con una relación nueva, de marido con Él. Relación que tiene que ver con vida, y no relación con posesión y señorío. Claro que sigue siendo Señor, pero en una relación íntima y no de corte exterior, donde ese señor manda y tú te callas. Eso es Oseas 2:14-16.

Sigamos leyendo: Verso 5: y lo que ha hecho con vosotros en el desierto, hasta que habéis llegado a este lugar; (6) y lo que hizo con Datán y Abiram, hijos de Eliab hijo de Rubén; cómo abrió su boca la tierra, y los tragó con sus familias, sus tiendas, y todo su ganado, en medio de todo Israel. 

O sea: entendemos lo que a Dios le gusta y no le gusta, porque hemos visto cómo ha operado. Dios dice, en esencia: ¡Guarda los mandamientos! ¡Guarda las ordenanzas! ¡Guarda los estatutos y decretos de la voz profética! Porque estoy hablando con un pueblo entendido, un pueblo que ha atravesado varios moveres de Dios y hemos podido ver Su mano. Hemos visto cómo nos ha sostenido en el desierto. ¡Él ha estado allí! Y luego dice:

(7) Mas vuestros ojos han visto todas las grandes obras que Jehová ha hecho. (Verso 8, muy importante)

(8) Guardad, pues, todos los mandamientos que yo os prescribo hoy, para que seáis fortalecidos, y entréis y poseáis la tierra a la cual pasáis para tomarla; 

Lo que te está diciendo, es: ¡Pide lluvia en tiempo de lluvia! El tiempo de Dios, es el tiempo recetado por Dios para ti. Y aquí te dice: guarda el mandamiento que te receto. O sea: es la receta de Dios, ¡Tómala aunque no te guste! ¿Recuerdas? La mentalidad que penetrará el siglo veintiuno, es aquella que puede probar un gusto más allá del gusto personal, y tragárselo.

Dice: guarda los mandamientos que te prescribo hoy, para que seas fortalecido. Cuando el médico te da un medicamento que tiene gusto horrible pero sabes que te va a hacer bien, te lo bebes aunque más no sea apretándote la nariz. Es tiempo profético, pero todavía hay gente, mucha gente, muchísima, para mi gusto, que todavía anda por los templos de todas las denominaciones buscando quien le ponga la mano en la cabeza y le ore. ¡Calvos están de tanta mano impuesta! Ah, y siguen en la misma, sin cambios ni modificaciones. ¡Ya no funciona así!  He orado por gente que se ha ido al suelo, temblando, llorando y riendo. Al rato de ponerse de pie, andan buscando a otro para que les ore más…

Escucha: eso no quiere decir que nunca más pidas oración a nadie. No es de eso de lo que estoy hablando, creo que se entiende, ¿Verdad? Si necesitas oración, pídela, para eso estamos los hermanos. Yo estoy hablando de algo que seguramente tú también sabes muy bien qué es. Pide lluvia, en tiempo de lluvia. Y si está lloviendo, no hagas campamento, ¡Mójate! Hay gente que levanta carpas y se mete a cubierto durante todo el aguacero, y después cuando todo termina y sale el sol, vienen y te piden agua. ¿Soy claro?

Y si no fui lo suficientemente claro, te lo aclaro: son gente que no recibe cuando se está dando, y luego vienen exigiendo atención especial. Tengo una mala noticia: en el siglo veintiuno, ¡No hay atenciones especiales! Guardad, pues, todos los mandamientos que yo os prescribo hoy, para que seáis fortalecidos, y entréis y poseáis la tierra a la cual pasáis para tomarla; Ten calma por un momento y registra bien lo que voy a decirte ahora.

Dice: guarda los mandamientos que yo te prescribo hoy, para que seas fuerte, ¿No? Luego dice: Y para que entréis y poseáis la tierra. Dicho en español más claro: para que entres y poseas la tierra, a la cual cruzas para tomarla. Y la implicación es la siguiente: no poseas nada que no hayas cruzado. ¿Me explico? Hay gente que entra a la fe y van y se acampan allí; no la poseen. La posees cuando la dejas atrás y te mueves con el próximo mover de Dios.

Escucha: Sal del lugar hasta dónde has llegado, guarda el mandamiento que te doy, para que entres a un nuevo terreno, y lo cruces para poseerlo. Es decir: yo entiendo la fe cuando la utilizo y actualizo mi vida en ella y no la enfatizo más. Mientras la tenga que enfatizar, la estoy aprendiendo. Lo siento, pero sigue siendo Biblia. Algunas de las cosas que te sedujeron y encantaron del mover de Dios pasado, se acabaron. El mover del siglo veintiuno, va más allá del gusto personal.

En el mundo del espíritu, los factores hermosos para la unción carismática, no existen. Guarda las recetas que Dios te da, para que puedas entrar y cruzar para poseer. El que entiende la prosperidad, la cruza. Hay gente que nunca cruzó la santidad. Hay gente que nunca cruzó el Pentecostés. Dios tiene un principio muy importante: Él siempre está transicionando. Porque tiene una perspectiva eterna. Ese principio es subterráneo y eterno. Nadie ni ninguna mentalidad lo cambian.

Y tenemos vida eterna para transicionar eternamente. Así es que, nunca llegas, porque cuando llegas, hay otro terreno más para cruzar. Sería muy aburrido estar en un mismo lugar por toda una eternidad. Fortalecidos para entrar y cruzar para poseer, significa que hay obstáculos pero que están allí para cruzarlos, no para dar un rodeo y evadirlos. Esto está tremendo, mira el verso 9.

(9) y para que os sean prolongados los días sobre la tierra, (O sea que aquí están las recetas para vidas sanas y vidas largas sobre la tierra: hacer caso a los tiempos de Dios. Es decir que el que no le hace caso al tiempo de Dios, se muere temprano y se va. Para que te sean prolongados los días sobre la tierra, ¿Qué hay que hacer? Guardar los mandamientos que Él prescribe. Prescripción son los tiempos de Dios, los cuales tenemos que entrar y cruzar, indicando que hay más. Porque, ¿Para qué cruzarlo si llegaran hasta allí? Cuando tú cruzas una propiedad, ya no estás en la propiedad. ¡La cruzaste!) de la cual juró Jehová a vuestros padres, que había de darla a ellos y a su descendencia, tierra que fluye leche y miel. 

Esto quiere decir que la transición está caracterizada con el ejemplo natural de entrar a Canaán, que significa la plenitud y madurez para la cosecha de la cual estamos hablando e identifica este día. O sea que seguimos confirmando que estas escrituras sí nos pertenecen hoy.

(10) La tierra (O sea: el lugar mental, el pensamiento, la estructura pensante) a la cual entras para tomarla no es como la tierra (O la estructura pensante de donde provienes) de Egipto (Egipto representa el previo entendimiento, el lugar que entraste para poseer, pero que no acabas de cruzar. Sea cual sea ese lugar, es Egipto en tu vida, en esta escritura. Lo que intenta decirte es que para la tierra para la cual te lleva, no se opera igual que en la tierra de la cual provienes. Hay distintos depósitos espirituales en este nuevo lugar. Lo que te funcionaba allá, no te va a funcionar acá. Y aquí empieza a explicarte el lugar de donde vienes) de donde habéis salido, donde sembrabas tu semilla, y regabas con tu pie, como huerto de hortaliza. 

Esto significa que plantabas tu propia semilla, la regabas con tu propio pie, como huerto de hortaliza. ¿Qué hace usted, hermano, atendiendo mi obra, dice Dios? ¿Puedes darte el lujo de regar semejante cosa con una pequeña latita de agua? La respuesta, es: ¡Es que esta es mi hortaliza! ¡Esta es mi productividad personal! ¡Esto es para provecho egocéntrico! ¡Esto es mío! Hortaliza no provee para la sociedad, sólo provee para tu casa.

La tierra a la cual pasas para tomarla, es tierra de montes y valles, que beben agua de la lluvia del cielo. De manera que aprende a pedir lluvia, porque para donde vamos, tú latita personal y pequeña de unción, ¡No te alcanza! Tiene que llover del cielo para ti, si es que quieres buena cosecha. Tierra a la cual Jehová Dios cuidad, no tú. Siempre estarán sobre ella los ojos de Jehová, y de principio hasta el fin del año, hay productividad.

Dicen que el lugar de pensamiento, el lugar de operación en la iglesia del siglo veintiuno, no incluye el interés personal. ¡Se acabó la fama! ¡Se acabó la popularidad! Mentalidades egocéntricas, no entran a este siglo. Ministerios que funcionan en la esfera de su propio control, no asaltan los muros. Mentalidad de seguridad personal. Mentalidades hortalizas. Hortalizas, en la Biblia, nunca representan productividad social, siempre muestran provecho familiar o personal.

Donde tú siembras, donde tú riegas, donde tú vigilas, donde tú oras, donde tú predicas, ¡Donde tú todo lo haces! Lo podías sembrar con tu pie, lo podías regar con tu pie, y luego traías tu pequeña latita de unción y volvías a regarla para esperar el fruto en tu hortaliza. Y que conste: esto no está representando a iglesias pequeñas ni grandes. Hay iglesias muy grandes con esta misma mentalidad. De eso hablamos, de una mentalidad, la mentalidad-hortaliza.

Estamos hablando de estructuras pensantes. Los ministerios hortalizas, no entienden lo que es un espíritu paterno, ese que permite que el hijo crezca y se vaya. Es MI iglesia, es MI administrador de finanzas, es MI director de alabanza. Error. No es TU nada, es todo de Dios o no es absolutamente nada. Porque el gozo del Padre es que el hijo crezca y se vaya.

Por eso siempre dije y he dicho a quien quisiera oírme que, los ministerios de este siglo serían centros de edificación para gente madura que ha de ir a las naciones. Centro de almacenamiento de cosas del Reino, no de pequeños provechos de hortalizas. Una productividad constante de gente madura. Y nadie deberá tardar cinco o diez años en hacerlo, tampoco.

Enfoque de progreso personal, limitados a su propio entendimiento. Gente que no sabe más de lo que sabe, porque no asalta sus muros. Puede haber algo sumamente interesante aconteciendo en la ciudad, pero ellos ni se enteran porque andan demasiado preocupados con sus pequeñas hortalizas. Nunca cruzan su propio entendimiento. Viven sin cruzar la tierra que entraron a poseer. Es MI iglesia, Mi campaña, MI culto.

Escucha bien: solamente iglesias que se lanzan más allá de sus propios muros de predilección, podrán entrar en la invisible pero vigente red apostólica de este siglo presente. Es un lugar de dimensión espiritual, donde los depósitos espirituales, no son conductos para provecho personal. Lo que antes funcionaba, ahora no te va a funcionar. Lo que estabas cuidando que no se te vaya, ahora se te va a ir. Gentes y ministerios estancados en un desierto de agendas personales.

No tienen ni la menor idea de la agenda global de Dios. No saben en qué anda hoy Dios; sólo saben qué es lo que les marca su agenda personal para el día de hoy. Gente que no expande su mente, gente que no divisa más allá de su enfoque personal, gente que vive pensando qué hacer para provecho de SU ministerio.

 (11) La tierra a la cual pasáis para tomarla es tierra de montes y de vegas, que bebe las aguas de la lluvia del cielo; 

Dice que esa tierra es tierra de montes y vegas, esto quiere decir que es muy amplio, y que tu latita de unción personal no la va a poder regar. Qué vas a necesitar ayuda desde el exterior. Vas a tener que aprender a encontrar la forma para que te llueva del cielo. Cómo pedir lluvia estratégica, para que llueva en el tiempo en que necesitas. El lugar del mover al que vamos a entrar, es un lugar en donde se necesita una unción divina superior a la que posee tu ministerio personal.

Por eso es que tu condición casi preferida, por años, de pequeña oveja, que sí puede vivir de un pequeño huerto de hortalizas, tiene que ser modificada y cambiada por caballos de honor que ya no caben en un huerto de hortalizas. Por eso es que hay distintos tipo de caballos saliendo de distintos tipos de iglesias. No pueden escarbar buscando más en un huerto pequeño de hortalizas. Los caballos escarban y te dañan tu provecho personal.

Este terreno para el cual vamos, nos da productividad de enero a diciembre. Trasciende lluvias tempranas y tardías. Se relaciona con Apocalipsis, un árbol con hojas verdes que los doce meses alimentan las naciones. El último capítulo de la Biblia. Estamos entrando en un tiempo de productividad, de Efraín doble fructífero. Es un mover mental donde la gente opera en una dimensión fuera de su alcance.

Hay mucho liderazgo desencajado e histérico que anda sumamente alterado porque se ha dado cuenta que ya no puede dominar nada. Tengo una buena y una mala noticia para ellos, juntas: estamos en desarrollo del siglo veintiuno, eso es normal. Tu propio alcance ya no controla nada. Tu pequeña latita personal ya no lo riega. ¡Fuera de tu control! ¡Fuera de tu gusto personal! Una operación que demanda vivir más allá de tu control.

¿Qué estás haciendo? ¡No lo sé! ¿Y cómo lo controlas? ¡No tengo ni la menor idea! ¿Y cómo vas a producir, así? ¡Ah, no lo sé! ¡Tiene que llover del cielo! Aunque yo me quede vacío, no doy abasto. Tengo que extralimitarme hacia las conexiones divinas y buscar nuevas unciones y depósitos de funcionamiento espiritual, y hacer algo en unidad global, no del valle. No cabe en el valle, esto. No cabe en Argentina, no cabe en México, no cabe en Colombia, ni siquiera cabe en los Estados Unidos. ¡No cabe en nacionalidades, esto! No es una unción cultural. No es una unción denominacional ni de concilio.

El agua que funciona hoy, no funcionará en el lugar a dónde Dios nos está llevando. Los depósitos alojados para el tiempo de la siega, demandan una dimensión de operación muy vasta. Una conexión global. Ministerios reconcentrados no funcionan ahí. Y no estamos hablando de tener amistad, sino receptividad de impartición y actualización en tu vida. Que el consejo que nos llega de manera interconectada, se actualiza y se opera como si lo hubiera dicho el Padre mismo en persona. Te somete a esa dirección. Y no es simplemente un audio o un video de confraternización.

Una unidad que va más allá de tu iglesia personal. Una vida que se vive más allá del enfoque familiar, donde no se predica porque hay que pagar una renta. Tampoco se hace una campaña porque se agotaron las finanzas. Es como dijo alguna vez Juan el Bautista: ¿Qué creías que venías a ver y escuchar? Tu unción personal no riega este campo. La latita y los pies hablan de actividad o activismo. Tu activismo personal no puede regar este terreno. Los pies, en la Biblia, siempre hablan de actividad ministerial. No podrás regar el campamento de este siglo veintiuno con tu conocimiento. Eres sólo una parte en ese terreno.

Demanda iglesias gubernamentales. Demanda iglesias con mentalidad eterna, entendimiento global. Una mentalidad distinta, para penetrar con victoria. Porque cualquiera puede penetrar, pero se van cayendo como moscas en el desierto. Porque lo que se entendía, ya no va a ser posible.

(Verso 13) =  Si obedeciereis cuidadosamente a mis mandamientos que yo os prescribo hoy, amando a Jehová vuestro Dios, y sirviéndole con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma, (14) yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía; y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite. 

¡Ahí está la receta! ¿Entiendes? Amarle de todo corazón, no es adorarle en un templo. Es involucrarte, interactuando con las responsabilidades en las cosas del Señor, ¡Siete días a la semana! Un grupo que interactúe entre sí los siete días a la semana, puede hacer en esa semana, lo que otros en años no han logrado hacer. Y no te estoy hablando de diezmar tu dinero, si tanto te cuesta o te duele, o temes ser estafado como lo han sido muchos. ¡Te estoy hablando de diezmar tu tiempo!

Esa es la receta. Si amamos a Dios de todo corazón, Dios da lluvia. Y para donde vamos, si Dios no te da la lluvia, se te seca la productividad. A su tiempo, la temprana y la tardía, y tú sólo recoges el fruto, el grano, el vino y el aceite. ¡Qué bueno es que Dios haga llover y tú te lleves el fruto! Se acabó el ministerio hortaliza, donde tú regabas con tu propio pie.

(15) Daré también hierba en tu campo para tus ganados; y comerás, y te saciarás. (Es un tiempo de abastecimiento, mira)

(16) Guardaos, pues, que vuestro corazón no se infatúe, y os apartéis y sirváis a dioses ajenos, y os inclinéis a ellos; 

Eso significa que jamás pierdas el enfoque ministerial. La iglesia o ministerio que no tenga un enfoque de una comisión, se riega y pierde fuerza. Comisión y visión, no es lo mismo. Una iglesia que entiende la labor que tiene en la mano, y corre impetuosamente a cumplir esa misión. Una iglesia así, tiene fuerza. Siempre que hay enfoque, viene seducción de gobierno. Gobierno no es solamente autoridad, sino la influencia de esa autoridad.

Pero, si tú vences la seducción y penetras a la comisión, avanzas. Pero, iglesias que no saben lo que están haciendo, no hacen nada. Sólo están asistiendo al templo. No tienen un momento, no hay un avance. En cada año no hay algo para contar. Tiene que haber algo en forma de botín, que llene de gozo a gente con las gavillas en las manos.

Gracias, Padre, porque hasta aquí me trajiste vivo… ¡Basta! ¡Se acabó ese tiempo! Eso, allá en el anterior Egipto, estaba bien, pero en la tierra para donde vamos, no funciona. Es vasto, no es ministerio de hortaliza.

(Verso 18) =  Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis como señal en vuestra mano, y serán por frontales entre vuestros ojos. (Dice que pongas esto de manera frontal delante de tus ojos. Y que las enseñes a tus hijos. En la casa, en la cama, en la mesa, donde sea. ¿Para qué?)

(Verso 21) =  para que sean vuestros días, y los días de vuestros hijos, tan numerosos sobre la tierra que Jehová juró a vuestros padres que les había de dar, como los días de los cielos sobre la tierra. (Y no la tierra en los cielos. ¿Qué dijo el Señor? ¡Venga tu reino, así en el cielo como en la tierra! Días de cielos sobre tierra. Una mentalidad que produce paz que sobrepasa a crisis.)

(22) Porque si guardareis cuidadosamente todos estos mandamientos que yo os prescribo para que los cumpláis, y si amareis a Jehová vuestro Dios, andando en todos sus caminos, y siguiéndole a él, (23) Jehová también echará de delante de vosotros a todas estas naciones, y desposeeréis naciones grandes y más poderosas que vosotros. 

(24) Todo lugar que pisare la planta de vuestro pie será vuestro; desde el desierto hasta el Líbano, desde el río Eufrates hasta el mar occidental será vuestro territorio. 

Lo que esto significa, es que vas a tener entendimiento respecto al perímetro de tu herencia. Es mucha, muchísima la gente que no sabe la zona geográfica que posee. Por eso es que, se ponen a ministrar fuera de su zona de autoridad y, a la manera de Juan el Bautista, terminan perdiendo la cabeza. Pierden su autoridad, pierden el poder penetrante. No saben ni qué decir. Hay ministros que ni siquiera tienen un mensaje, apenas son algo así como expositores bíblicos.

Ojo: nadie dice que eso sea malo, está muy bien, pero, por favor: ¡No te hagas pasar como alguien que trae un mensaje! Hay una gran diferencia entre exponer la Biblia y traer un mensaje. Un solo mensaje. A un pueblo, a una nación, a una zona geográfica, en un tiempo que es neto de Dios, no de hombre. Y cuando sale ese tiempo divino de tu vida tú, por favor, ¡Cállate! El Señor nos guarde a todos nosotros de seguir hablando de cualquier cosa cuando la unción se vaya. Porque yo sé que hay más, y también sé que no somos un fin, sino apenas un medio.

(25) Nadie se sostendrá delante de vosotros; (¡Huau! ¿A cuántos les gustaría tener una unción así?) miedo y temor de vosotros pondrá Jehová vuestro Dios sobre toda la tierra que pisareis, como él os ha dicho. 

Ese es el lugar hacia donde vamos, donde el mundo le va a temer a la iglesia. Hoy creo que está más que notorio que no sólo no le teme, sino que encima la combate y hasta la ridiculiza. Estas serían, a mi modesto entender, algunas de las primeras señales de una iglesia gloriosa. ¿Se entiende? Vamos a volver a Zacarías. Vemos que Dios nos va a trasladar, de una mentalidad hortaliza, a una mentalidad amplia. Así lo dice Isaías 54: Ensancha la tienda, porque son más los frutos que tendremos nosotros, que aquellos que tuvo la que estaba encinta. 00000000000000000000

Zacarías 10 vamos a volver. Mira el versículo 2. Ahora; para entender el versículo 2, que nos suena un tanto enredado, y a diferencia de una cronología griega, aquí hay que leer primeramente el versículo 3. Porque nosotros, no digo todos, pero sí quizás una mayoría, tenemos la habilidad de ir a algún sitio, oír la voz de Dios y de inmediato pensar qué bueno hubiera sido que Fulano o Mengano escucharan este mensaje.

Y decimos: ¡Qué mensaje se perdió Fulanito! Eso porque estamos pensando que era él que debía estar ahí y no nosotros, que realmente somos los que Dios puso en ese lugar y ante esa palabra. Eso, porque en casos llegan aguas que no son de nuestro gusto personal. Sin embargo, la generación que hoy estamos labrando, no tiene ni puede tener en cuenta sus gustos personales. ¡Actualiza tu vida! Ya esa parte, la debes tener adentro. Así es que, primeramente, tendremos que leer el verso 3.

(Zacarías 10: 3) = Contra los pastores se ha encendido mi enojo, (¿Con quién está hablando, por favor? Con los pastores. Ahora mucho cuidado: pastores no es un título, es una función. Pastor es todo aquel que tiene posición de alimentar la grey. O sea, lo que nosotros llamamos El liderazgo. Y eso, incluye hasta la escuelita bíblica para niños. Él mismo lo está explicando, y dice:)) y castigaré a los jefes; (¿Qué son los jefes? Líderes. Estoy enojado con el Poimano, con la gente que pastorea, que dirige, que señorea, que trae dirección a mis ovejas. De manera que voy a ignorar el liderazgo y a visitar yo a la oveja.) pero Jehová de los ejércitos visitará su rebaño, la casa de Judá, y los pondrá como su caballo de honor en la guerra. 

¿Cuántos saben que Dios nos está visitando? A pesar de la obstinación de muchos líderes, Dios nos está visitando. Podrán negarlo, podrán soslayarlo, callarlo, que es el método con que los medios de comunicación operan en favor de los oficialismos autoritarios, pero ahí está: Dios está visitando el que es SU rebaño, no el del líder. Entones, ahora sí podemos entender el verso 2, que te dice por qué va a hacer eso.

(Verso 2) =  Porque los terafines (Nadie como Dios para ponerle nombre a la gente. Porque  esto no lo inventamos nosotros, lo inventó Dios. Terafines, es la palabra Ídolos. ¡Y está hablando de los jefes! No existe la popularidad en este siglo. Dice: terafines, dioses familiares, gente conocida, o famosos. Escúchame: cinco palabritas son utilizadas en el hebreo. La primera implica a alguien que hace semejanza de algo que no es.  La segunda, nos habla de que es una imagen. La tercera, gente con vanidad; es nada, sólo es Ego. O sea: mentalidad hortaliza. La cuarta, bueno para nada. Quinta y última, un ídolo que aterroriza. O sea: los legalistas.)  han dado vanos oráculos, y los adivinos han visto mentira, han hablado sueños vanos, y vano es su consuelo; por lo cual el pueblo vaga como ovejas, y sufre porque no tiene pastor.

Es más que notorio que, no se está refiriendo solamente a tu pastor, si es eso lo que se te ocurrió pensar. Se refiere a todos los que de una u otra manera ministramos a la iglesia. Die la Palabra que somos todos ministros competentes. Y él nos quiere cambiar la mentalidad ahora, que todavía hay tiempo, antes que tenga que removernos junto con la cizaña. Porque eso, tú sabes que va a suceder. De hecho, hay muchos lugares en donde ya está ocurriendo.

Como Zacarías se quedó mudo, la voz y la influencia de iglesias en el mundo del espíritu, es nula cuando Dios gira su rostro de ellas. Existen y siguen allí, reuniéndose y armando todo el barullo de tachín tachín de lo que todavía llaman alabanza popular, pero en el cielo no hay registro de ellas. La iglesia del desierto vivió cuarenta años, pero no existía. Era algo así como lo contrario de las películas de zombis, una congregación de vivos muertos. Dios los cuidó por un solo motivo: porque los ama, no porque estuvieran en Su propósito.

La iglesia del desierto fue la más bendecida de todas las iglesias de hoy. Tuvo milagros, tremendas unciones, maravillosos prodigios, monumentales señales. Caminaron en prosperidad, en salud divina, pero nunca estuvieron en el propósito de Dios. Hay mucha iglesia hoy que cree estar en el propósito porque están bendecidas. ¿Sabes qué? Bendición no es requisito para estar en el propósito. Te bendice porque te ama, no porque estás bien.

Después dice que son vanos oráculos, es decir: que su predicación no aprovecha para nada. Que son adivinos. Adivino tiene que ver con soplo humano, porque Dios no adivina. O sea que, la fuente de su revelación y mensaje es humana, no divina. Fuente equivocada de la impartición desde los púlpitos, porque han visto mentira y su visión es falsa. Su expectativa, nunca ha de ser. Es un espejismo. Igual a cuando estás en el desierto, muerto de sed, y empiezas a ver oasis, lagos y arroyos que no existen.

Luego dice que su consuelo es vano. Esto es: falta de expectativa de seguridad. Y andan repitiendo como loros que no te preocupes, que Cristo viene ya y que no te va a pasar nada. Eso produce en la iglesia una expectativa falsa, que no prepara al creyente para prevalecer en medio de crisis. Sólo un problema: la crisis ya llegó y la gente sigue esperando a Cristo. Cristo viene, pero todavía la crisis está aquí. El consuelo contiene la connotación de arrepentimiento, y el énfasis que tiene el verso, es que la predicación de estos ministerios del tipo de hortalizas, hace que el corazón de la gente cambie, y que la disposición y sus propósitos cambien, para no seguir la transición con Dios.

¡No te esfuerces tanto, si al final Dios te ayuda! ¡No milites con tanta fuerza, el diablo es un problema de los pastores! Todo lo que ministran son sugerencias, no orden divino. No hay autoridad, no hay demandas, todo es si tú quieres, si te sobra el tiempo, si no tienes algo más importante que hacer. Escucha: cuando Dios habla; cuando Dios habla, no un hombre por las suyas, jamás sugiere. Siempre da órdenes. Lo que ocurre es que las iglesias han dado a conocer tan pocas unciones, que después nos encontramos con que las escrituras siempre nos hablan solamente de las unciones que conocemos. ¡Pero hay otras!

El amor por las almas, el querer estudiar la Biblia, ir a estudiar a seminarios. Por la exposición de tres ministerios, que llevan con nosotros años. Pero, a medida que vamos aceptando más lo que es apostólico o profético, nuestro ojo se familiariza con una unción que antes no era revelada, y que sí está en la Biblia. Y que cuando te das cuenta, resulta que sale siendo más superior y abundante que las otras. Cambia el corazón de la gente para que no vaya en la transición. Una apatía en el cuerpo de Cristo, producida por soplo humano y no divino.

Y dice que por eso el pueblo vaga. Y vagar es peor que andar perdido. El que anda perdido, está buscando la salida, pero el que vaga da vueltas y vueltas y ya se acostumbró a no ir a ninguna parte. Apostasía creada por falsa doctrina. Falsas declaraciones por falsas y vanas formas de consuelo. Esto habla de estar fuera del propósito, nos habla de cristianos que vacilan, e inconstancia suma en el creyente. Tú puedes ir midiendo y evaluando el fruto de tu iglesia, y ya sabes qué ministerio es.

Te estoy dando todo lo que tengo por dentro, para que nos ubiquemos. Gente que se mueve hacia el exterior, pero con error, porque son seducidas por cualquier viento de doctrina. Vagar habla de deshacer el propósito de Dios. Habla de desasamblear. Cuando lo vi en hebreo y en griego, nos dice que hay una decisión de asamblear, como cuando van a montar algún producto y hay distintas personas haciendo distintas cosas en una sola línea y, en el final, está el producto terminado.

¿Se entendió ese ejemplo? Bueno, vagar sería separar el producto. Separar, hacer trizas el propósito de Dios. Cambio de disposición causado por soplo humano. Dios no llena el templo hasta que Uzías muere. Él representa la carne. Por lo tanto, dice el verso 2 y el verso 3, que los va a remover. Y Él mismo va a visitar el rebaño. Independientemente de lo que acontezca, Él va a visitar a la oveja. Así que ahora vamos a ver de qué habla el asunto este de los caballos. Job 39.

Yo no sé, pero espero que sean todos, cuántos me están entendiendo todo esto. Dios nos está sacudiendo con estas palabras. Y todo esto nos está trayendo unos niveles de entendimiento que, hasta hace algunos años, ni siquiera teníamos la menor idea de que pudiéramos entrar. Porque hasta donde nos habían enseñado en la iglesia, ni siquiera pensábamos estar vivos en estos tiempos.

Cristo ya habría venido y nos habría raptado. Pero, ¿Sabes qué? Aquí estamos, tú y yo. Y lo que nos enseñaron como válido, no lo era. Lo va a ser, sin dudas, pero no ahora, como nos decían. Y ya no se trata de posturas doctrinales, créeme, se trata de sobrevivir. Mira Job 39, para que puedas ver con mayor claridad en lo que Dios quiere convertir a la iglesia.

(Job 39: 19) =  ¿Diste tú al caballo la fuerza? (Ahí pregunta Dios: ¿Quién es el que le dio la fuerza al caballo, el hombre o Dios? ¿Vestiste tú su cuello de crines ondulantes? (La palabra cuello, en la Biblia, siempre habla de la madurez de la bestia. Hay un texto en tu Biblia que dice que el yugo es roto por la unción. Y habla de que el yugo está puesto en el cuello del animal, y que se unta con aceite para que lo lastime. Pero el yugo se rompe, cuando el cuello madura. Porque allí crece, se expande y lo revienta. Esto significa que es la madurez del creyente lo único capaz de romper un yugo)

(20) ¿Le intimidarás tú como a langosta? (Al caballo se está refiriendo. Y langosta, en la Biblia, siempre son demonios. Es decir que lo que realmente aquí dice, es: ¿Se asustará el caballo con demonios? La ovejita sí se asusta, pero el caballo ni por asomo. Por eso, Dios quiere convertirte en caballo.) El resoplido de su nariz es formidable. (La majestuosidad de su nariz es terrible. Nada que ver con ovejitas sin fuerza, a pura debilidad. Caballos que reniegan porque son las diez de la mañana y todavía no se comieron ningún demonio. El caballo escarba en el valle, no cabe en la hortaliza.

(21) Escarba la tierra, se alegra en su fuerza, Sale al encuentro de las armas; (22) Hace burla del espanto, y no teme, Ni vuelve el rostro delante de la espada. 

Aquí, la palabra que leemos como tierra, en realidad es la palabra valle. Escarba en el valle y se goza en su fuerza. La fortaleza es el gozo. Tengo una buena noticia. Hay unos cuantos creyentes que ya se han convertido en caballos, y le están perjudicando a varios ministerios hortaliza. Le están pisando sus zanahorias, sus tomates y les fastidiaron sus lechugas personales. Se levantan con revelaciones profundas.

Hay dos clases de gente que se va de la iglesia. Gente rebelde e inconstante, réprobos que nunca van a cambiar, inmadura. Y los caballos, que han crecido más allá de su cobertura. Y no encuentran sustancia ni satisfacción. Liderazgo, dirección, penetración en el propósito de Dios. Y si no sale por el techo, sale por la ventana. Son árboles frondosos, llamados a producir sombra. Pero en ausencia de un espíritu paterno, y causan conflicto.

Sólo un buen espíritu paterno reconoce cuándo un hijo va a ser más alto y va a llegar mucho más lejos que él. ¿Y entonces sabes qué hace? Se saca sus zapatos y se los presta, para que camine mejor. Eso es tener espíritu paterno, abandonar el yo y cultivar el él, o ellos. Luego dice que sale al encuentro de las armas. ¿Sabías que en las antiguas luchas de caballeros, esas que venían en un caballo cada uno por distinta vía, con una lanza enorme, y que cuando se encontraban, tenían que tratar de ensartarse para vencer? El caballero tendría sus técnicas, pero ninguna hubiera sido posible si el caballo que montaba le hubiera tenido temor a la lanza rival. Pero el caballo no teme, agacha su cabeza y encara.

Ningún otro animal corre a enfrentar un arma, a menos que haya sido entrenado especialmente para hacerlo. Pero por motus propio, por naturaleza, sólo el caballo. Y, naturalmente, al caballo lo puedes matar corriendo, pero llegará igualmente y hará lo que le corresponde. ¡Hay recesión! Sigo corriendo. ¡Aumenta todo! Sigo corriendo. ¡Están echando gente de su trabajo en mi empresa! Sigo corriendo. Caballo. Y no simple caballo. Caballo de honor, lo expresa la Escritura.

¿Y la oveja, esa de la que tanto orgullo tenemos de pertenecer? La oveja no es así, de ninguna manera. Si explota un petardo allá en la esquina, la ovejita sale disparada y, cuando llega la noche, todavía anda corriendo sin acordarse ya de por qué lo hacía. Grita, se desespera, se tira los pelos, (O las lanas), y se lamenta de todo lo que le pasa. Pero ni se le ocurre hacerle frente a lo que le pasa. Es ovejita, no es caballo. El caballo mira la espada rival, la encara y ni se le ocurre torcer el rostro a medida que esa espada se le viene encima. Si alguien le pone la punta de la espada en la frente, el caballo es capaz de lastimarse solo porque sigue empujando sin importarle nada.

(Verso 23) = Contra él suenan la aljaba, El hierro de la lanza y de la jabalina; (La aljaba era lo que también se denominaba carcaj, esto es: un saco que se llevaba en la espalda y donde se guardaban las flechas. El caballo protege la aljaba y además encara el hierro de la lanza o la jabalina. Mira; la gene adora a los perros y nadie discute eso porque son animalitos muy fieles y excelentes compañeros. ¡Pero un perro jamás hará algo así como lo que es capaz de hacer un caballo!) (24) Y él con ímpetu y furor escarba la tierra, Sin importarle el sonido de la trompeta; 

¿Nunca has visto a un caballo resoplando y escarbando en la tierra con una de sus manos o patas delanteras? Y resopla y escarba, y resopla y escarba. Pregunto: ¿No te suena mejor ese resoplido, que el balar de una ovejita? No tengo dudas: el caballo es un animal majestuoso. Ojo: estoy hablando de caballos de honor, de guerra, no de alguno de esos matungos flacos que se caen de debilidad y vejez. Si quieres imaginarlo, imagínalo como uno de esos caballos de hipódromo, con todos sus músculos en movimiento, brillante, majestuoso. ¡Impone respeto! La ovejita apenas llega a inspirar lástima. Ahora evalúalo en el presente a partir de tu iglesia: ¿Inspira respeto o lástima en la sociedad que la rodea?

Al caballo nada lo asusta, y es obediente hasta la muerte. Los antiguos viajeros galopaban sus caballos, si lo necesitaban, hasta reventarlos, literalmente. Jamás se le hubiera ocurrido a un caballo d esos, rebelarse y arrojar al suelo a su jinete para poder detenerse y descansar. Cumplía la orden, obedecía, aunque supiera que le costaría la vida. Ese, amado hermano, es el creyente que penetrará este siglo veintiuno. Y ya no estoy hablando de caballos literales. A Dios le importa un rábano los caballos literales. Cuando dice todas esas cosas, ¡Él está hablando de su gente! Y lo tengo que aclarar porque nunca falta alguno que se enamora de la novela y se le olvida que están hablando de él. ¡Es que está buena la escenografía de la escena! ¡No es una película, es una realidad! Mañana, cuando te pongas a orar, vas a escarbar y resoplar, no a berrear o balar.

(25) Antes como que dice entre los clarines: ¡Ea! Y desde lejos huele la batalla,  El grito de los capitanes, y el vocerío. 

Ministerios caballos. Dios nos indica que hay una transición, y aunque parezcan comparaciones raras, no te olvides que quien las presenta es Dios, no el hombre. ¡Al hombre jamás se le hubiera ocurrido! Y no tienen nada que ver con todos esos títulos pomposos que parecen tan importantes, tales como presidente de la junta, rector y todo eso. Son soplos humanos, nada que ver con el mundo del espíritu. Además, si yo te digo que soy un superintendente, tú quizás me respetes un poco más por eso, porque estás dentro de la organización humana para la cual, decir superintendente es decir algo valioso.

Pero ¿Sabes qué? ¡Ni siquiera es bíblico un superintendente! Y si Dios no lo puso en el Libro, ¿A quién le importa? Sí, ya sé; al superintendente recién nombrado, le importa. Problema de él, no tuyo. Ni de Dios tampoco. Nosotros preferimos seguir leyendo nuestras Biblias y hablar de ministerios hortaliza o ministerios caballo. Así que, será conveniente que empieces a modificar tu vocabulario. O sea que lo que quiero decirte es que, en esta universidad llamada iglesia, cuando tú te gradúas, obtienes un diploma, que puede ser de oveja o de caballo. Pero eres tú el que decide el destino de tu carrera.

No seas una higuera que no produce fruto en su tiempo, porque terminará maldecida por Dios. Pide lluvia en tiempo de lluvia. Pide ser transformado en caballo. Pide no tener temor ni espanto de demonios. Pide poder correr frontalmente contra la espada y no vacilar. Pide ser obediente hasta la muerte. Pide que tu mentalidad no sea solamente de provecho personal, y poder entrar en una disposición que vive más allá del enfoque familiar. Que jura hasta la muerte, y no cambia.

Que jura hasta lo que tiene que ver con el dolor personal, pero que no cambia. Que cuando promete algo, aunque le duela horrores cumplir, va y cumple. Esa es la oveja que Dios va a penetrar en la operación de la iglesia de este siglo. Va a haber mucha iglesia, pero que en el mundo del espíritu, y tal como le pasó a Zacarías, no tendrán voz. Hasta que vea Dios en ti lo que Él quiere darte. Y luego le abrirá la boca para que vea y entiendan que Dios es Dios.

Pero, si tú eres de los que no espera que el agua se mueva por otros para ser bendecido, tienes características de pionero y quieres mover el agua, labra y prepara tu mente para estar y andar acorde a los dictados de este siglo presente. Y comienza a actualizar tu espíritu y a fluir con estos pensamientos. No seas hortaliza. Un ministerio llamado Nabot, que tenía una herencia de una viña, y el rey Acab que se la quería comprar para hacer un huerto de hortalizas.

Eso habla de iglesias grandes que quieren usar a las pequeñas para provecho personal, cuando la pequeña ya tenía herencia para productividad social. ¡Basta de ministerios hortalizas! ¡Basta de mentalidades egocéntricas! Vivamos más allá de nuestros propios recursos. Vivamos en ese tercer nivel del que se habla en Apocalipsis 2, no amando nuestra vida hasta la muerte.

Labra y estructura tu mente, cambia tu forma de pensar. La estructura pensante de la iglesia, tiene que comenzar a operar con los depósitos hermosos en el tiempo de Dios. Para entrar en el fluir de la gente que entra en esto, progresará en un paso más adelantado. Y van a sobresalir tanto como podría sobresalir un caballo por sobre una oveja. Tan mayor como es el caballo por sobre la oveja, así también serán los ministerios que lleven a la iglesia genuina por este camino y en este tiempo divino.

Porque al lugar para donde vamos, no se alcanza a operar con tu unción personal. Tú no la vas a poder regar con tu vieja latita de la unción. Vas a tener que vivir más allá de tu control. Porque cuando hagas las cuentas nunca los números te van a cerrar. Vas a tener que venir fuera de tu control y pedirle al gran banco celestial que te financie todo.

Hay gente que clama por vivir en el mundo de la fe, pero nunca se ha atrevido a dar un paso más allá de su propio control. Vivir en fe o por fe, no es vivir desordenado. Pero vivir en una dimensión donde sólo dios puede regar tu huerta ministerial, duele y no es fácil. Pero es la única que penetrará y sobrevivirá a este siglo. El mundo secular se preparó para entrar en este siglo veintiuno. Armó sus tarjetas, sus maquinarias, sus computadoras brillantes, sus celulares de alta gama.

La gran pregunta, es: ¿La iglesia también se preparó al tono? Porque, de última, ¿De dónde crees que ese hombre secular sacó su sabiduría? Escucha: en tiempo de sabiduría, ¡Pide sabiduría! ¡Pide entendimiento! ¡Pide fluir con todo el conocimiento actual! Porque esta vez la iglesia no va a reaccionar tras el mundos secular, sino que accionará y será pionera en el mundo espiritual al que pertenece.

Leer Más

El Árbol que no Tapó el Bosque

Un día cualquiera, alguien pronuncia una sentencia popular muy conocida a partir de la definición circunstancial respecto a un tema cualquiera, y algo explota en el ámbito espiritual de quien lo escucha. Una especie de retumbar de tambores y de sonido de trompetas, señalan que esa sentencia popular, esconde mucho más que lo que se escucha. El refrán dice: Que el árbol no te tape el bosque…

Claro; la pregunta, entonces, es: ¿Qué significa eso? ¿Para qué debo escudriñar al respecto? ¿Será realmente una directiva de mi Señor o solamente una idea personal mía? Ni dudarlo. Yo aprendí, a lo largo de todos estos años, que cuando se recibe una palabra de esta categoría, no es para a alguien en especial, aunque lo incluya, sino para un conjunto, para una masa, para todos aquellos que, sea como sea, caminan sus días, ven, andan y piensan con los mismos puntos y objetivos. En suma: gente con un mismo sentir.

Entonces, lo primero que haremos, será examinar qué cosa significaría, en trazos generales, no permitir que el árbol nos tape el bosque. Mira; cuando el árbol nos tapa el bosque, es cuando debemos dar varios pasos hacia atrás o elevarnos lo suficiente para ver el bosque completo; no nos podemos quedar conformes con ver solamente el árbol, porque eso sería como ver una verdad parcial. Para ver la verdad completa debemos ver todo el bosque, porque en él encontraremos la variedad de árboles, plantas y arbustos y un sinnúmero de otras especies botánicas que nos permitan ampliar nuestra capacidad de observación.

Viendo el árbol, solamente observaremos a algunos pájaros que se posan en él, pero hay miles de otros pájaros que habitan en la magnitud del bosque. En nuestras vidas ocurre lo mismo cuando nos encerramos en nuestras ideas y no abrimos nuestra mente para que accedan nuevos conocimientos, que para nosotros, los creyentes genuinos y aspirantes serios a ser considerados como gente de Reino, sabemos que los hay a borbotones por doquier. El Espíritu Santo es testigo de eso

Ya en el mundo secular se ve que la estética ha ocupado el lugar de la ética. Nuestra máxima de cabecera de “amaos los unos a los otros”, se ha trastocado por el “amaos los unos sobre los otros”: En ese mismo mundo, el sexo es rey, único monarca y conductor de los objetivos, fundamentalmente de los más jóvenes, que parecen haber perdido el rumbo, y no por su culpa, seguramente, sino por la falta de orientación limpia y pura que debemos darle los mayores y la sociedad toda en su conjunto.

Claro está que eso será factible y posible, cuando los mayores sepan, como deberían saberlo, que para Dios el mayor pecado que existe es el de la incredulidad y la rebeldía y no el del sexo, como se enseña en lugares auto denominados como cristianos, entonces sí tendremos autoridad para hablar de amor, del verdadero y genuino amor que está por encima de todo lo que esa sociedad hipócrita quiere fabricar como bueno, pero que en su intimidad vacia y hueca, saben perfectamente que sólo es una burda imitación carnal.

Los gobiernos tampoco hacen mucho en marcar alguna línea divisoria entre el bien y el mal. La guerras siguen destruyendo pueblos enteros, utilizando toda la clase de excusas que se te ocurran, sin otro perfil que el de justificar sus propios intereses, sobre todo si se trata de naciones poderosas. Las asimetrías sociales siguen imperando en los países Latinoamericanos y del tercer mundo. Los inescrupulosos narcotraficantes y traficantes de armas, siguen haciendo buenos negocios. Y esto lamentablemente no acaba aquí, porque algunos gobiernos mantienen connivencia con muchos de ellos.

Esto, de alguna manera, es entre otras cosas, no permitir que el árbol nos tape el bosque. Pero no es lo único. Porque si todo se limitara a eso, no diferiría en nada a lo que vive o siente el resto del planeta. Y el resto del planeta puede estar compuesto por gente buena, honesta, trabajadora y excelente, pero no toda esa gente son parte del Reino de Dios. Y aunque alguien nos pueda acusar de sectarios o discriminadores, para mí, todavía mi hermano en Cristo, esto es, el hijo de mi mismo Padre, tiene prioridad. El resto, los amo, pero que hagan fila…

He escuchado, a lo largo de mi vida, que no ha sido breve, gracias a Dios, algunos dichos o refranes populares que tienen a los árboles como protagonistas. Y mira estos tres: “Del árbol enfermizo no esperes fruto rollizo”. “De tal árbol, tal astilla”. “De un mismo árbol, un madero dorado y otro quemado”. Esto habla de una realidad. Los hombres somos como árboles, y el árbol tiene una particularidad que Dios mismo, usando a Mateo, describió para todos nosotros, con meridiana claridad.

(Mateo 7: 17) =  Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.

(18) No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.

(19) Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.

(20) Así que, por sus frutos los conoceréis.

Es más que evidente que a Dios, aún interesándole la botánica, no se le ocurrió inspirar esto con relación específica para con los árboles. Si bien Él sabe perfectamente que alguien que planta árboles, ama a los otros más que a sí mismo, en este texto está dando a entender claramente que considera, por algún punto muy específico, a su máxima creación el hombre, como un árbol. Y que espera de él, que produzca buen fruto, que de ninguna manera será simplemente salvar almas perdidas, aunque lo incluya, sino adquirir con el paso del tiempo un carácter afin al carácter del Hijo de Dios, Jesucristo. Ese es el fruto.

Un árbol es, en esencia, la suma de cuatro elementos concretos: Raíz, tronco, ramas  y hojas, frutos. La raíz de un hombre es su historia de vida, su genética, tanto la natural como la espiritual, la base sobre la cual hará descansar todo lo que haga, diga o viva. El tronco es su conducta, su comportamiento ante las circunstancias que la vida le presente, su andar diario. Las ramas y las hojas serán los resultados visibles de esa conducta cotidiana, su entorno social, laboral, afectivo. Y los frutos, finalmente, el producto terminado de toda la suma de ese árbol: conforme a su raíz, su tronco y sus ramas y hojas, será la calidad del fruto. Pero claro, todo está muy bonito, pero… ¿No es aventurado o fantasioso comparar al hombre de Dios con un árbol? No lo creas, mira…

(Isaías 61: 1) =  El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; (2) a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados;(3) a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya. 

Seremos llamados árboles de justicia. ¡Qué tremendo! ¡Cuantas veces habré leído este texto y nunca antes me dijo lo que hoy puede decirme con tanta claridad! Léelo con cuidado… ¿No es una maravillosa y puntual definición de la tarea de un fruto diamante? Ungidos con aceite del cielo, enviados a predicar buenas nuevas a los quebrantados y angustiados, a liberar a los cautivos de la religión hueca y vacía, a los presos de ella abrirles las puertas para sacarlos a libertad, a proclamar el año de Dios y su venganza de todos los sistemas que han tratado de anularlo, disminuirlo y convertirlo poco menos que en un servidor más de las caprichosas ambiciones de los liderazgos humanos, a consolar a todos los que sufren, a cambiar el ánimo de los que necesitan gloria en lugar de amargura, a llevar alegría sana a los que están con su espíritu angustiado y a ser considerados, como árboles de justicia, nada menos que plantío de Dios. ¿Es que será considerado poca cosa ser un fruto diamante?

Dice la sabiduría popular que en terreno de sequío, no pongas árbol de río, y eso te está enseñando que en lugares en donde la palabra que se predica es humanismo puro e intelectualismo desarrollado teológicamente, un verdadero árbol de justicia, no tiene lugar, se secará irremediablemente. Muy por el contrario, otra sentencia que dice que junto al agua, cuando puedas, pon extensas arboledas, te está mostrando el camino. Donde hay verdadera palabra, allí estarán también los verdaderos árboles. Porque allí también estará representada la vida, ya que quien tiene árbol, seguramente también tendrá pájaros, vida, dinámica. Y, además, será de testimonio viviente, ya que quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija. De todos modos, me quedo con un refrán popular que es quizás el que más me llega hoy. Dice: árboles y amores, mientras tengan raíces, tendrán flores… ¡Qué tremenda verdad! ¡Qué tremenda! Es como decir que árbol sin flor, es como día sin sol.

(Jueces 9: 8) = Fueron una vez los árboles a elegir rey sobre sí, y dijeron al olivo: Reina sobre nosotros. 

(9) Mas el olivo respondió: ¿He de dejar mi aceite, con el cual en mí se honra a Dios y a los hombres, para ir a ser grande sobre los árboles? 

(10) Y dijeron los árboles a la higuera: Anda tú, reina sobre nosotros. 

(11) Y respondió la higuera: ¿He de dejar mi dulzura y mi buen fruto, para ir a ser grande sobre los árboles? 

(12) Dijeron luego los árboles a la vid: Pues ven tú, reina sobre nosotros. 

(13) Y la vid les respondió: ¿He de dejar mi mosto, que alegra a Dios y a los hombres, para ir a ser grande sobre los árboles? 

(14) Dijeron entonces todos los árboles a la zarza: Anda tú, reina sobre nosotros. 

(15) Y la zarza respondió a los árboles: Si en verdad me elegís por rey sobre vosotros, venid, abrigaos bajo de mi sombra; y si no, salga fuego de la zarza y devore a los cedros del Líbano. 

Esto que terminas de leer, es una metáfora que se ejercita en tiempos en que debía ser elegido como rey Abimelec. Y lo curioso y llamativo de todo esto, es la calidad y cantidad de árboles a los que se menciona. ¿Tendrán que ver con los llamados árboles de justicia? Olivo, Higuera, Vid, Zarza y Cedro. Cada uno es un modelo, un prototipo de hombre, hasta de diamante, tal vez. Una pintura colorida de lo que tendrá que ser un impacto a futuro cercano.

El olivo, nombre que deriva del latín óleum, que significa aceite, era originario de la India. Su madera se empleaba en la construcción, y eran sus frutos los que producían ese precioso aceite. Sin embargo, nacían en estado silvestre, por lo que resultaba indispensable injertarlo. De otro modo, el olivo silvestre sería apenas un arbusto con frutos minúsculos y sin valor. Sin embargo, hoy, en términos espirituales, el Espíritu Santo nos lleva a Romanos 11:17, donde Pablo dice: Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo. Esto es, sin dudas, el pueblo de Dios injertado en el ambiente de las babilonias religiosas.

Este árbol ha venido a ser el símbolo de la paz. Su fruto era el emblema de la prosperidad, de la bendición divina, de la belleza, de la fuerza. El tronco de un olivo viejo está frecuentemente rodeado de vigorosos retoños. Me pregunto cuantos de ustedes aceptarán de buen grado ser alguno de esos olivos con años vividos, que hoy pueden estar rodeados de retoños inexpertos, pero vigorosos en grado sumo, y prestos a cumplir con todo lo que Dios ha determinado para este tiempo y espacio terrenal. Olivo. Puedo ser olivo, puedo serlo.

La Vid y la Higuera, mientras tanto, tienen que ver con la prosecución de la especie. Del mismo modo, árboles vid o higuera, lo hacen con respecto a la incorporación de nuevos árboles al bosque. Evangelismo, que le llaman. Claro está que la vid, que simboliza al pueblo cristiano en general, es fructífera de manera restringida, con limitaciones notorias. Fijate que por cada uva que cosechamos de esa vid, ella contiene no más de dos, tres, a lo sumo cuatro semillas. Esas son las que luego, al ser sembradas, darán lugar a un nuevo árbol. La higuera, en tanto, simboliza al remanente santo, a ese grupo pequeño, minúsculo en alguna medida, que sin embargo es el que está llamado a hacer la gran obra para el Reino. ¿Por qué? Porque su fruto, que es el higo, a diferencia de la uva, no tiene tres o cuatro semillas para reproducirse. ¡El higo es todo semilla! Vid. Higuera. Puedo ser las dos cosas, si.

La Zarza. Es una mata o arbusto que tiene espinas, quizás el cambrón o espino cerval. Alcanzaba una altura de uno a dos metros,  y tenía hojas oblongas siempre verdes, con forma de cuñas, espinas aterciopeladas y flores imperfectas que florecían en marzo y abril. Pero no existe certeza en la identificación de plantas espinosas, como la zarza, pues en la Biblia se usan más de veinte palabras diferentes para referirse a ellas. En su mayor parte, los pasajes en que aparece la palabra zarza se refieren a plantas no identificables fácilmente. Por ejemplo: la palabra traducida por zarzales probablemente signifique vegas o campos de pastoreo. Esta alegoría de la elección de un rey por parte de los árboles, utiliza la zarza en contraste con los gigantes del bosque para simbolizar la débil protección ofrecida a los siquemitas por Abimelec. ¿Puedo ser tan débil como la zarza, también? Sí, puedo serlo.

El Cedro. Generalmente se refiere al cedro del Líbano. En lo pasado estuvo ampliamente difundido en las montañas del Líbano, pero ahora existe sólo en unos pocos lugares. Alcanza más de veinticuatro metros de altura. En sus años tempranos adquiere una forma piramidal, pero más tarde se aplana en la copa. Sus ramas llegan a ser muy gruesas y torcidas. En los tiempos bíblicos, el cedro del Líbano se usaba en la construcción de templos y otros edificios, y servía como símbolo de crecimiento, fortaleza e inmutabilidad. Con su madera se hacían ídolos  y mástiles. Sin embargo, su principal virtud tratándose de una madera altamente utilizable y apta para la construcción, es su estricta rigidez. Cedro. Rígido en sus convicciones. ¿Puedo ser cedro? Hoy no lo sé, pero sí, he sido cedro rígido, y de los buenos.

Ahora bien; hemos visto estos árboles, y hemos tenido en cuenta sus particularidades, sus virtudes y hasta sus defectos. La gran pregunta que surge de inmediato, al prestar atención a este mover de nuevas voluntades y sensaciones espirituales recientes, es: ¿Con esto alcanza? ¿Todo aquel que pueda ser o sentirse un olivo, una higuera, una vid, una zarza o un cedro, estará listo para salir de la religiosidad ambiente y meterse de lleno en las jurisdicciones maravillosas del Reino de Dios. La respuesta es No. Porque a la vista de todo lo considerado, es que podemos ver que nos hace falta un algo que no estamos viendo, un algo que nos tiene que sacar de lo preestablecido y meternos de lleno en lo nuevo que Dios quiera acercarnos. Y con olivos viejos, vides escuálidas, higos escasos, zarzas mediocres y cedros muy rígidos, me temo que no alcanza. No son árboles que no permitan ver el bosque. Algo falta.

Falta EL árbol. Ese que no tiene que ver con todas estas historias, que llegará a dejarse ver más adelante, cuando sea necesario. Que determinará los grandes cambios. El árbol por excelencia, el que debería ser modelo exacto de lo que tendrá que ser un creyente del siglo veintiuno, que mejor podríamos catalogar como un hombre o una mujer de Reino. Oremos buscando dirección. ¿Llegó? Llegó. Dios es bueno.

(Salmo 92: 8) = Mas tú, Jehová, para siempre eres Altísimo.

(9) Porque he aquí tus enemigos, oh Jehová, Porque he aquí, perecerán tus enemigos;
Serán esparcidos todos los que hacen maldad.

(10) Pero tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo; Seré ungido con aceite fresco.

(11) Y mirarán mis ojos sobre mis enemigos; Oirán mis oídos de los que se levantaron contra mí, de los malignos.

(12) El justo florecerá como la palmera; Crecerá como cedro en el Líbano.

(13) Plantados en la casa de Jehová, En los atrios de nuestro Dios florecerán.

(14) Aun en la vejez fructificarán; Estarán vigorosos y verdes, (15) Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto, Y que en él no hay injusticia.

Hay palabra directa arribada por medio indirecto. A mi Padre le encanta ministrarme así. Lo amo por eso. Y, de paso, amaré a todos los que Él utilice para ministrar mi vida. Vigorosos y verdes, lo cual indica dinámica, actividad suma, igualdad con el resto de mayor juventud. Dios es mi fortaleza y en Él no hay injusticia. De acuerdo, pero… ¿Y el árbol..? Verso 12 es la clave, mira: El justo florecerá como la palmera; Crecerá como cedro en el Líbano. La pregunta que nos queda, es: si el justo, que es el obediente, el que sabe que sabe lo que tiene que hacer, cómo, cuando y dónde, crece como cedro, esto es: en rectitud y rigidez total, ese justo algo me dice que se está formando en un lugar del que luego deberá salir. Entonces, la gran verdad está en lo anterior del verso; el justo florecerá como la palmera. ¿Un justo es una palmera? Es el fruto de justicia, evidentemente.

A las palmeras, legendariamente, se las asocia con los oasis, el verde y, de alguna manera, la imagen de la vida misma, ya que presentan una vista alentadora para los que viajan por el desierto, como en el caso de las setenta palmeras que crecían junto a los doce manantiales de agua de Elim, la segunda parada que hicieron los israelitas en su marcha después de cruzar el mar Rojo. Su larga raíz primaria le permite llegar a fuentes de agua que no se encuentran al alcance de muchas plantas, gracias a lo cual puede crecer en condiciones desérticas. En tiempos bíblicos crecían palmas en la costa del mar de Galilea, así como a lo largo de la cuenca baja del caluroso valle del Jordán, y abundaban especialmente alrededor de En-guedí y de Jericó, llamada “la ciudad de las palmeras”. De igual manera, crecían en los alrededores de Jerusalén, como lo prueba el que se usaran sus frondas cuando se celebraba la fiesta de las cabañas y en la ocasión en que Jesús entró en dicha ciudad. Tamar, una de las ciudades de Salomón, recibió su nombre de este árbol. Asimismo, la tierra de Tiro y Sidón recibió más tarde el nombre Fenicia del griego fói·nix, que significa palmera.

La palmera es alta y majestuosa, tiene una silueta grácil y de singular belleza. Su tronco, largo y esbelto, puede alcanzar treinta metros y está coronado con un penacho de largas y robustas frondas. A las muchachas hebreas les tuvo que agradar recibir el nombre Tamar, como se llamaba la nuera de Judá, la hermana de Absalón  y su hija, a quien se describe como “una mujer de apariencia sumamente hermosa”. La disposición en espiral de sus fibras leñosas la convierten en un árbol de flexibilidad y fuerza poco comunes. Alcanza su total desarrollo entre los diez y los quince años; produce fruto por unos cien años y después va decayendo hasta que muere a finales de su segundo siglo.

Entalladuras grabadas de palmeras —con su forma erguida, su belleza y productividad— servían de decoración para los muros interiores y las puertas del templo de Salomón, así como para los laterales de las carretillas usadas en el servicio del templo. De igual manera, Ezequiel pudo observar que en el templo que vio en visión había palmeras que decoraban las columnas laterales de las puertas de los patios, así como los muros y las puertas interiores del templo. Debido a que la palmera es erguida, alta y productiva, también era un símbolo adecuado del ‘hombre justo’ ‘plantado en los patios de Jehová’.  El que la muchedumbre de personas que aclamaron a Jesús como el “rey de Israel” emplearan frondas de palmera probablemente sirvió para simbolizar tanto su alabanza como su sumisión a la posición real de Jesús.

Este es el árbol diamante, sin dudas. Por sobre todos los demás, este se destaca por algunas particularidades que lo hacen diferente. Representa la vida misma, lo cual es como si dijéramos que Cristo vive en ella. Sus raíces encuentran siempre las fuentes de aguas que necesitan, lo cual nos lleva a entender que tiene especial cuidado por la palabra como alimento y no como discurso. Es erguida, lo que nos está hablando de alguien con dignidad, de ninguna manera caminando por la vida como ciudadano de segunda categoría, que es como se empeña el mundo secular en presentar al pueblo de Dios. Y, finalmente, la palmera, lo dice aquí, es la representación cabal del hombre justo, que es como decir del obediente, del que cumple con la voluntad de Dios contra viento y marea. Por eso se convierte en diamante genuino y destructor de cristales de religiosidad.

Ahora bien; todo esto está muy bueno y compromete a cada uno de los que desean ser diamantes, a asemejarse a una palmera. Sin embargo, para que eso sea posible, deberá romper con todas las estructuras internas que la religión ha plantado allí como verdades inexorables e insustituibles. ¿Cómo lograrlo? No es sencillo, es quizás la pelea más ardua que existe entre la salida de la religión y el ingreso al Reino. Sólo es posible lograrlo haciendo honor a las dos cualidades que me quedaron sin mencionar: flexibilidad y fuerza. ¿Has visto lo que hace un huracán de los violentos en tierras caribeñas? Destruye todo lo que encuentra a su paso. Salvo las palmeras. Las hace tocar el suelo, pero la flexibilidad de su tronco le permite resistir y vencer la tormenta. Toda tormenta espiritual, arrasará con la rigidez de una doctrina, pero jamás le hará daño a la flexibilidad suma de poder disponerse a oír lo que el Espíritu Santo quiera decir hoy, aunque lo que diga destroce con todo lo que se haya aprendido y practicado por años. Dios es Soberano. A eso, la mayor parte de los creyentes se lo olvida. Y un Dios Soberano hará lo que le da la gana, el día que le da la gana, usando a los hijos que le da la gana y de las maneras más increíbles e insólitas que le de la gana. Eso es Soberanía.

¿Recuerdas lo que decíamos en la constitución total del árbol? Raíz es base. La palmera tiene unma base más que sólida, ya que no interesa a la distancia que la tenga, ella irá, irá e irá y encontrará agua. Agua es vida, vida es Cristo. Cristo es Verbo, Verbo es palabra. Un diamante fino que pretenda horadar los cristales arcaicos de las religiones teológicas e intachables, pero huecas y vacías de vida y contenidos, tendrá que tener una base sólida y una palabra rhema. De otro modo, no será ni eficiente ni contundente. Su tronco, símbolo de la conducta, tendrá que ser como el de esa palmera, flexible, resistente como para poder ser doblado, pero jamás quebrado. Flexible, para dar acceso a todo viento nuevo que el Espíritu Santo quiera traer, aunque eso determine que tenga que dejar de lado lo que había aprendido como cierto, único e inamovible. Tendrá que darse cuenta que, aquello que los hombres enseñan que es inamovible en Dios, a Dios le place enormemente hacerlo al revés, para mostrarle a esos hombres presuntuosos, que a Él no lo manipula nadie, como ellos hacen con su gente y hasta pretenden hacer con Dios mismo.

Esas son las bases, esos son los rudimentos. Cuando el diamante puro se encuentre con el cristal, tendrá que estar preparado para horadar cualquier clase de argumento, de fortaleza legalista y satánica. Tendrá que demostrar con su propia flexibilidad que nada de lo que Dios pueda hacer hoy mismo, ahora, puede sorprender a ninguno de sus hijos. Suponer que Dios está obligado a hacer todos los días lo mismo, con todas las personas por igual, evidentemente y a favor de una experiencia de vida espiritual que de ninguna manera es transferible, es un error conceptual tan grave que, no sólo no ha permitido cumplir con éxito la tarea de diamantes encomendada, sino que además al propio diamante le ha otorgado una calidad de vida gris, agria, sin contenidos de paz y de sosiego, porque el temor, una de las armas preferidas del infierno, ha terminado enseñoreándose con áreas en donde solamente Dios tenía potestad. ¿Qué pasó? Que no se pudo ser flexible, y en la rigidez de las estructuras, nadie encontrará jamás la paz.

Estas palmeras vivientes serán los árboles llamados a ser epicentros de lo que viene. Estas palmeras que, de alguna manera, serán testimonios netos de todo lo que pueda ocurrir de allí en más, bajo el espectro general de un plan divino que, a poco que haya obediencia mínima en el pueblo, terminará por leudar toda la masa, tal como siempre hizo y seguirá haciendo el Reino donde quiera que siente sus reales. Pero, claro, el tema central no podrá ni deberá ser ese árbol, al cual nadie discute, sino el rol que ese árbol deberá cumplir en todo el contexto de lo que estamos viviendo. Porque así como una palmera resiste al huracán más violento que pueda sobrevenir sin quebrarse, así también un diamante sólido lo hará en cuanto a su propia trascendencia. Nadie que sea llamado a horadar cristales religiosos para sacar cautivos a la luz del día, podrá pretender tener luz propia. Todos reflejarán lo que llega del cielo, así como las palmeras lo hacen con la luz del sol destellando en sus hojas húmedas por el rocío nocturno.

Entonces, cuando alguien venga y te diga que es necesario que el árbol no nos tape el bosque, lo que te estará diciendo es que no interesa que historia, que vida propia, que sufrimientos, que amargura, que tristeza, que desgarro o angustias pueda tener o haber tenido esa palmera aislada, única, individual, ese diamante. Lo que interesa es lo que va a lograr cuando cada uno de los que vayan saliendo de sus prisiones de cristal, conformen ese grupo que finalmente horadará la gran cúpula final. Esa cúpula también formada de cristal, pero que en este caso ya no hablará de vidas individuales separadas, sino de conjuntos predispuestos a luchar por un solo e igual objetivo: establecer un Reino en el que todos los árboles, cualquiera sea su estirpe, su contextura o su imagen, estarán llamados a conformar un conjunto que definitivamente, proclamara el gran Día de la Victoria por sobre todas las potestades que todavía hoy parecerían señorear sobre la tierra en la que viven tus hijos, tus nietos, todos los que vendrán. Ese y no otro será el tiempo de la victoria. Que ningún árbol especial, por bueno que sea, te tape el bosque de la magnitud y de la excelencia. Cuerpo de Cristo en la tierra.

Leer Más

Revelaciones Para Este Tiempo

(Gálatas 4: 21) = Decidme, los que queréis estar bajo la ley: ¿no habéis oído la ley? 

(22) Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre.

(23) Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la libre, por la promesa. 

(24) Lo cual es una alegoría, (Todo esto es simbólico; todo esto es una sombra; todo esto es un ejemplo. Todo este recuento es una metáfora, similitud, alegoría. A pesar que fueron vidas literales, la importancia no reside en su vida, sino en lo que su vida señala para el tiempo de hoy. Es una alegoría.) pues estas mujeres son los dos pactos; (Dos testamentos, dos contratos, dos sistemas funcionales. Dos maneras de hacer las cosas) el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; éste es Agar. 

(25) Porque Agar (O el sistema Agar) es el monte Sinaí en Arabia, (El monte Sinaí que está en Arabia, es tipología, ejemplo, metáfora o sombra del sistema Agar) y corresponde a la Jerusalén actual, (La que tú puedes ubicar ahora, en un mapa del mundo, en alguna zona geográfica. Jerusalén, Monte Sinaí, Arabia, es un sistema, un pacto que produce frutos para esclavitud. Porque está junto con sus hijos, está en esclavitud) pues ésta, junto con sus hijos, está en esclavitud. 

(26) Mas la Jerusalén de arriba, (La Jerusalén divina, la Jerusalén de otra dimensión, la Jerusalén con una ciudadanía no terrenal, no nacida de carne. La Jerusalén de arriba, no una nube, sino una ciudad que tiene ciudadanía divina. La Jerusalén que es habitada, y sus constituyentes son conciudadanos del cielo, según Efesios 2:19.) la cual es madre de todos nosotros, (O sea: la que nos dio a luz. De donde proviene nuestro sostén, de donde proviene nuestra dependencia y nuestro cuidado, esta) es libre.

(27) Porque está escrito: Regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz; Prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto; (Los gentiles no tenían dolores de parto, porque no eran uno con Dios. Y sin intimidad, no se puede dar a luz. Aquella que era estéril, era aquella que no tenía relación con el Altísimo. Efesios 2, versículo 11 en adelante, dice: nosotros, que estábamos lejos, sin Dios, hemos sido hechos cercanos. Dice) Porque más son los hijos de las desolada, que de la que tiene marido. (La nación de Israel estuvo casada con Dios. Jeremías dice que Dios la divorció)

(28) Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, (Tras el método con que nació Isaac, engendrados de la misma manera que fue engendrado Isaac) somos hijos de la promesa. 

(29) Pero como entonces el que había nacido según la carne (Ese se llamaba Ismael. El sistema tras el orden carnal, Ismael. El pacto, o el sistema de leyes terrenales, Ismael. Agar, Sinaí, Arabia, Jerusalén actual, Ismael) perseguía al que había nacido según el Espíritu, (La iglesia, Jerusalén de arriba, ciudadanos del cielo, tras el orden de Isaac) así también ahora. 

(30) Mas ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre. (En síntesis: echa afuera el fruto del sistema de la esclava, porque no heredará el fruto de la esclava conjuntamente con el fruto de la libre)

(31) De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre.

No hay nada que hacerle, la Biblia se interpreta a sí misma. Lo que podemos ver a partir de este pasaje, es dos iglesias en formación. El mayor y más importante don que tú necesitas para los próximos tiempos, será el discernimiento. Por eso, te digo que hay dos iglesias en formación, porque todo el Antiguo Testamento es tipología de ello. No estoy hablando de Agar, no estoy hablando de Isaac ni estoy hablando de Ismael, estoy hablando de lo que ellos representan en el día de hoy. La ramera y la verdadera, Babilonia y la iglesia verdadera, la falsa y la real, el remanente y la muchedumbre. Hay dos iglesias en formación en toda la tierra. No me refiero a credos, no me refiero a denominaciones. Me refiero a que dentro de todas nuestras subdivisiones, la cual ninguna es de Dios, hay dos iglesias.

Hay dos sistemas. Uno tras la orden de Ismael y uno tras la orden de Isaac. Un sistema produce esclavitud, ataduras, presión, confusión, falta de libertad, hechicería, produce frutos para esclavitud. El otro sistema que crece juntamente con él, produce frutos libres, constituyen la verdadera iglesia de Dios. Que vale la pena mencionar, tiene repartido sus miembros en todas nuestras subdivisiones.

La verdadera, nace del Espíritu. La que no es verdadera, nace de la carne. Vemos dos tipologías, aquí, en Gálatas. Es igual que las dos tipologías de las dos mujeres moliendo. Y todo el mundo se confunde, y empiezan a decir que si se va uno y se queda el otro. ¡No es así como funciona! Dios no mira individuos, Dios está mirando dos iglesias. Hay dos iglesias, moliendo. Y una de ellas no va para ninguna parte.

A veces, proféticamente, usamos alegorías y metáforas, y tú quieres reducir una verdad tan global a una doctrina personal. ¡No cabe! Va a romper tu molde y e va a estallar. Las dos mujeres son dos iglesias. Una es la novia, Apocalipsis 12, la otra es la Ramera, Apocalipsis 17. La novia siempre será protegida, la ramera siempre será tomada. Y no se refiere al arrebatamiento, sino al juicio de una flas iglesia.

Varias interpretaciones pueden ser extraídas y tú te lo puedes llevar a un nivel personal, si quieres. Yo no estoy hablando, aquí, de tu problema cotidiano. Yo estoy aquí para ministrar a la iglesia de Dios. Dos ciudades: Jerusalén de arriba, Jerusalén de abajo. Babilonia o Jerusalén. Que cría o procrea dos hijos: a Isaac, promesa del Espíritu, y a Ismael, fruto de la ansiedad, fruto de identidad personal, fruto de la carne.

Lo vemos histórica y literalmente, alegórica y metafóricamente; y ahora vamos a ver la aplicación espiritual. Dios nos dice, directamente, en la Palabra, que es una alegoría. ¡Es una alegoría! Es una historia, o un cuento, que sucedió literalmente, con un significado más allá de lo que aconteció literalmente. Hubo un Abraham que tuvo dos hijos, pero lo importante no es que él existió, sino lo que él señala. El principio espiritual que él señala.

Esta es una metáfora sostenida por muchos detalles. Agar, en hebreo, significa La Carne. Sara significa El Espíritu. La carne produce esclavos, el Espíritu produce libertad. Ismael era esclavo. Isaac es promesa. Carne o espíritu. Obra de hombre u obra de fe. El Monte Sinaí es un monte literal y natural. Pero es una aplicación espiritual. En Apocalipsis 11:8 nos habla de dos testigos tendidos en las calles. Y dice que esta es Jerusalén natural, que espiritualmente hablando, es Sodoma y Gomorra.

(Apocalipsis 11: 8) = Y sus cadáveres estarán en la plaza de la grande ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, (Y se está refiriendo a Jerusalén la actual, por la que muchos cristianos gastan su dinero para ir a visitarla) donde también nuestro Señor fue crucificado. (Juan 4, donde está la samaritana. Cristo, en conclusión de su mensaje, repudia la adoración en la Jerusalén natural, diciendo que ya, en ese monte, no se adoraría más. Cuando hablaba de ese monte, estaba señalando al monte de Jerusalén. Sino que iba a haber adoración en espíritu y en verdad).

Hay un monte divino, el Monte Sion, que es la iglesia. Tipología en tiempo de David, sombra en tiempo de David, realeza cuando Cristo exalta al monte a la diestra del Padre, la iglesia de Dios. Hebreos 11:22 te confirma eso. El nuevo nacimiento, somos trasladados. Entonces era, pero ahora también es. Finalizando, dice: Echa fuera Babilonia. Echa fuera el sistema carnal. Echa fuera los frutos de la carne. Echa fuera un sistema que no produce libertad.

¿Cuáles son estas características? En primer término, una iglesia bajo el orden de Ismael, tiene un nacimiento erróneo. Todo ese tipo de sistema lo tiene. Es producto de las obras de la carne. Es esfuerzo personal. Es producido por impaciencia. Dios dijo que tendría una iglesia gloriosa, pero aquellos que ayudan a Dios a limpiarla, entran en legalismo. Es un nacimiento erróneo. Una edificación falsa. No tiene fundamento. No es iglesia verdadera.

Hebreos 6:12 dice que todos los que obtuvieron algo, lo obtuvieron por fe y paciencia. Dios dando el nacimiento. No hay que contestar de qué colegio vienes, la pregunta es: ¿Quién es tu Padre? En segundo lugar, la iglesia conformada según estructura  Ismael, siempre es lo mejor que el hombre puede ofrecer. Es el substituto del hombre. Es lo mejor del hombre. Pero siempre caerá, es carne. La carne siempre envejece y termina pudriéndose. El espíritu nunca envejece, se renueva a diario.

Esta iglesia es la voluntad agradable, nunca la voluntad perfecta. Dios permitió que Abraham tuviera el hijo, pero lo tuvo que mantener Abraham y luego Dios lo rehusó. La voluntad perfecta es la iglesia fundada por el Espíritu de Dios. Dios sacó a Israel de Egipto, pero su voluntad era entrar en Canaán. El desierto es sólo un lugar permisivo, no fue creado para tener eternidad en él. ¡Hay que entrar en la tierra!

De manera que si te quedas en el desierto, en la voluntad permisiva de Dios, terminas en un círculo vicioso, que termina en muerte. Tener bendiciones no comprueba que estás en la voluntad de Dios. Durante el desierto, Dios bendijo al pueblo grandemente, pero luego murió. Tener problemas tampoco comprueba que estás o no estás en la voluntad de Dios. Tienes que ver los patrones divinos, para ver dónde andas metido. Los patrones, son la sombra del Antiguo Testamento. Asimismo, Ismael siempre recibe bendición.

(Génesis 17: 18) =  Y dijo Abraham a Dios: Ojalá Ismael viva delante de ti. 

(19) Respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Isaac; y confirmaré mi pacto con él como pacto perpetuo para sus descendientes después de él. 

(20) Y en cuanto a Ismael, también te he oído; he aquí que le bendeciré, (Esto quiere decir que la iglesia conforme al orden de Ismael, puede ser muy grande y también muy bendecida.) y le haré fructificar y multiplicar mucho en gran manera; doce príncipes engendrará, (Paralelo. Doce tribus, doce príncipes) y haré de él una gran nación. (Aquí te dice que bendecirá a Ismael, pero establece el pacto con Isaac.)

(Génesis 25: 5) = Y Abraham dio todo cuanto tenía a Isaac.

(6) Pero a los hijos de sus concubinas dio Abraham dones, y los envió lejos de Isaac su hijo, mientras él vivía, hacia el oriente, a la tierra oriental.  

Abraham siempre es tipología del Padre, así que no sería de extrañar que la iglesia según el orden de Ismael, también pueda tener mucha fluidez de dones. Discernimiento. Ismael recibe bendición y recibe dones. Pero no hereda con Dios. Además, esta iglesia que estamos denominando como iglesia Ismael, siempre se está burlando de los hechos del Espíritu.

(Génesis 21: 9) =  Y vio Sara que el hijo de Agar la egipcia, el cual ésta le había dado a luz a Abraham, se burlaba de su hijo Isaac. 

Los fariseos también se burlan. Se burlan de como Dios le da crecimiento a alguien que se supone no puede tener victoria. Se burla de los milagros de alguien que no fue a su misma escuela. Hablan barbaridades de todo lo que no entienden. Viven mofándose de las cosas más sagradas. ¡Ese es el verdadero espíritu fariseo! Hablan de la alabanza como si entendieran, pero sólo son profesores de música egresados de escuelas seculares. Cantan hosannas en los tonos más difíciles, pero no adoran a Dios. Hablan en contra de la fe, los milagros y hasta de la prosperidad. En suma: descalifican todo el mover presente de Dios.

Isaac siempre fue burlado por Ismael, pero sigue siendo aquel que va a heredar. Ismael siempre genera cautiverio. El sistema Ismael es el que siempre genera cautiverio. Gálatas 4:24 y 25, leímos, que siempre produce esclavitud. Algo así como: Sométete, o lárgate. Divisiones, sectarismo, legalismo, manipulación. Tú puedes salir de una denominación y entrar a una iglesia que se denomina a sí misma como independiente, y sin embargo seguir estando en una denominación. Hasta que no eres libre, eres esclavo.

Sectarismo y denominación, es lo mismo. Son sinónimos. Sectarismo significa algo así como: no vayas aquí, no vayas allá, no escuches a Fulano, no leas a Mengano. Sólo escucha y lee lo que te damos aquí. Somos exclusivos. Libertad significa que sí, que puedes ir donde quieras, y reconoce de dónde vienes. Estar en cautiverio, es cautiverio. Bajo el diablo o bajo la religión, sigue siendo cautiverio, que es igual a cautiverio. Espíritu no es dones, porque Ismael tiene dones. Y tampoco es una cuestión humana o denominacional. Puede ser carismática, puede ser pentecostal y no ser Isaac. Babilonia, ya te lo he dicho, no es un templo; habita en el corazón de la gente. Ismael es el yo. Programas, ceremonias, tradiciones.

Isaac, su nombre significa Risa. Filipenses 3:3 dice: somos circuncisos los que en el espíritu, servimos a Dios, y no tenemos confianza en la carne. Somos circuncisos los que en espíritu servimos a Dios y no depositamos nuestra confianza en la carne. Salmo 126:1-2 dice: Cuando Jehová volviere la cautividad de Sion, nuestra boca se llenará de risa. Isaac. Y nuestra lengua de alabanza. Por eso el júbilo prorrumpe en nuestras reuniones.

La iglesia Ismael es una mezcla carnal. Es un poquito de lo natural, con un poquito de lo espiritual. Abraham era el conducto, pero agar no era el vientre. Representa fe y simiente de Dios, mezclado con un cuerpo natural. Los fariseos le decían a Cristo: ¡Somos hijos de Abraham! ¿Dónde está el padre tuyo? Hemos oído las circunstancias de tu nacimiento. ¿Qué hay de la incógnita detrás de la cual has aparecido? Nosotros hemos nacido de esta manera. Y Cristo les dijo: ¡Ustedes son de su padre, el diablo!

Si fueran hijos espirituales, hubieran entendido mi nacimiento. Además, Ismael siempre produce oposición y persecución. Ismael persiguió a Isaac. Los judíos persiguieron a Cristo. Iglesias carnales persiguen a la iglesia espiritual. La ramera y la Babilonia siempre quieren matar al profeta y al fruto del Espíritu. Pero no reacciones, no van a heredar. Será tomada.

La iglesia Ismael y la iglesia Isaac, permanecen juntas por una cantidad de tiempo. Siempre permanecen juntas por un tiempo. Voy a revelarle algo históricamente, Caín y Abel andaban juntos por un tiempo. Esaú y Jacob anduvieron juntos por un tiempo. Ismael e Isaac anduvieron juntos por un tiempo. El trigo y la cizaña andarán juntas por un tiempo. Pero se va exponiendo a sí mismo, hasta que la naturaleza revela su intención.

Recuerda: Ismael no tuvo ningún problema con su existencia, hasta que aparece Isaac. Isaac no produce problemas, sólo revela problemas que ya existían. Ismael jamás será removido por los hombres. Dios desatará sus ángeles, y recogerán primero la cizaña. Nuestro trabajo, y gracias a Dios no soy el único, es extraer el trigo de la cizaña. Por lo tanto, no podemos ni debemos callar.

Todavía recuerdo los aplausos de una muchedumbre en una iglesia a un hombre de Dios que denunciaba estas cosas hace más de veinte años. La mayoría de los que aplaudían, estaban haciendo lo que ese siervo denunciaba. Altísima simulación e hipocresía espiritualoide. Dios los vio, quédense tranquilos. Así que mucho me temo que no puedo ni debo pedirle disculpas a nadie por la calidad o cualidad de este mensaje. La verdad es absoluta y existe sin opinión. Ahora un detalle: a todo eso, Dios lo eliminará a Su tiempo, no al tuyo.

(Génesis 21: 10) =  Por tanto, dijo a Abraham: Echa a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de heredar con Isaac mi hijo. (¿Cuándo será que Dios desate el poder para eliminar este sistema falso? Aquí está la llave, no la pierdas. Cuando Isaac sea destetado)

(Verso 8) = Y creció el niño, y fue destetado; e hizo Abraham gran banquete el día que fue destetado Isaac. 

(9) Y vio Sara que el hijo de Agar la egipcia, el cual ésta le había dado a luz a Abraham, se burlaba de su hijo Isaac. 

(10) Por tanto, dijo a Abraham: Echa a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de heredar con Isaac mi hijo. 

¿Cuándo? Cuando seamos destetados. Cuando dejes de beber leche. ¿Cuándo? Cuando mastiques carne. ¿Cuándo? Cuando dejes el deseo por la leche. ¿Cuándo? Cuando dejes de llorar por problemas personales. ¿Cuándo? Cuando seamos maduros. Eso es, en grandes rasgos, empezar a entender la iglesia. Y a esto sumarle, si quieres, algunos principios muy importantes. Porque son muchos, hoy, los que andan equivocados respecto a lo que es la iglesia.

(Mateo 13: 24) =  Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo;(25) pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.

(26) Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.

(27) Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?

(28) El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? (Escucha: no salgas ahora a querer arrancar cizaña, porque en una de esas no te diste cuenta todavía y la cizaña eres tú.)

(29) El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.

(30) Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.

La restauración es para la iglesia. La cizaña no puede ser restaurada. Y ese ha sido el gravísimo error de una iglesia que de pronto se creyó más buena que Dios y decidió restaurar lo que Dios había dicho que había que echar al fuego. Hubo tremendos resultados visibles, gente que en apariencia cambió violentamente y pasó de ser delincuente a ministrar en la iglesia como mano derecha del pastor, o como pastor mismo. Y el tiempo se encargó de dejar en evidencia que no había existido ninguna restauración, que seguían siendo cizaña y que los abusos de toda índole, fraudes, engaños y hasta violaciones estuvieron a la orden del día. Nadie podría acusar a esa gente de no haber tenido buenas intenciones, pero sí recriminarles no haber utilizado o adquirido discernimiento.

Está más que claro y evidente, al sistema carnal Dios no lo quiere restaurar; lo quiere destruir. No se puede restaurar el sistema de Agar, va a terminar destrozado. Por eso es que hay que gritarlo desde las montañas. Es tiempo de perseguir la promesa del Espíritu. La iglesia no es una denominación, la iglesia es mucho más grande que eso. Una definición de una denominación, podría ser la siguiente: una relación especial entre iglesias, que incluye algunas y excluye el resto. Eso no es la definición. Un grupo de iglesias amigas entre sí, que incluyen a un grupo y excluyen al resto. Esto, hasta cierto punto llega a ser piedra de tropiezo para el evangelismo. Y pueblo dividido, no prevalece.

En las Escrituras, siempre hay una relación entrelazada entre las diferentes reuniones en la ciudad. De hecho, las principales cartas de las que todavía hoy aprendemos, fueron escritas a nivel de ciudad, nunca a una determinada iglesia local en soledad. Y todas con idioma singular, pero eran todas por igual las que participaban de la misma revelación. Esto es: la iglesia era una, distribuida en muchas fracciones. Hoy, cada fracción tiene autonomía, doctrina e interpretación propia. A Dios se le hace complicado comunicar algo así.

Tenemos que enfatizar en la fuerza de la unidad eclesiástica nacional, si es que vamos a hacer algo por la que sea nuestra patria. No nos dividamos por doctrinas. Las doctrinas básicas, nunca cambiarán. La mayor parte de este sectarismo, que eso es una denominación, son gente que nace o se desarrolla, para darle validez a su opinión o persuasión doctrinal. No fuimos llamados a identificarnos con un mensaje. Fuimos llamados a identificarnos con Cristo. Sin embargo, la iglesia es mucho mayor, es universal. Pero, hay cizaña y hay trigo. Hay Babilonia y hay la verdadera novia. Hay Agar, hay Sara. Hay Ismael, hay Isaac. Sólo el discernimiento los separa.

La iglesia es global, y puede tener células locales. Cualquiera de los templos que conocemos, son una célula de una iglesia global, única. Y me resisto un poco a decir universal como debería, porque no quiero promocionar lo no promocionable. No estoy hablando de títulos, sino de función. La iglesia tampoco es hereditaria. Nadie puede heredar cristiandad. Dios tiene hijos, no tiene nietos. ¡Tienes que nacer de nuevo! Mucha gente está en la iglesia porque durmió debajo de los bancos o las butacas de la iglesia, pero nunca han tenido un encuentro personal con Cristo. Y hoy son ministros.

Recuerda que a aquellos que lo reciben, Dios les da la potestad de ser hechos hijos. Esto significa que no naces hijo, eres hecho hijo. Tú no entras a la iglesia porque te salpican con agua, tienes que nacer de nuevo. Muchos están en estado latente, están convencidos, pero no han sido dados a luz. La iglesia tampoco es una multitud mixta. Lo hemos dicho muchas veces: amamos tanto que por ahí amamos al diablo. Yo no amo al diablo, y si lo veo en un templo no dudo en echarlo fuera, aunque tenga puesta una corbata de quinientos dólares y esté predicando.

La palabra cizaña, en el original es zizanion. Es un falso grano. Es muy parecido al grano de trigo. Los rabíes la llamaban semilla bastarda, o degenerada del trigo. O sea: una mutación, algo que no era real, sino que se había degradado. Era venenosa, para los animales y para los hombres. Quiero que me entiendas bien, estamos hablando de la cizaña, que es la falsa iglesia o el falso sistema dentro de la iglesia. Un método de pensamiento y de operación. Una enseñanza. Un liderazgo.

¡Puede ser muchas cosas! ¡Yo no sé lo que es! Ubícate tú. Es un espíritu de lo que yo estoy hablando. Un día fui a una iglesia y prediqué sobre la cizaña. Cuando terminé vino el pastor y me dijo que el mensaje era real y era bueno, pero que temía que hubiera ofendido a alguien y se fuera. Le contesté que si alguien se iba a ir de la iglesia por ese mensaje, ese alguien era la cizaña. El trigo se iba a quedar, quédate tranquilo, pastor.

Dicen que este grano, el zizanion, era venenoso para animales y hombres, y que al ingerirse, producía nauseas, producía sueño, mareos, convulsiones, y finalmente, muerte. Siempre ceñían el trigo, para buscar este grano. Porque si se colaba en el trigo, podía ser mortal, de acuerdo a la cantidad por volumen. Vamos a ver qué es, entonces, si lo miramos espiritualmente. Dice la parábola que es algo que siembra Satanás.

Lo dice claro: el enemigo hizo esto. No Dios, lo produce Satanás. Y produce cansancio, apatía, sueño, mareo, o poca visión. La mente embotada. ¡Explíquemelo, pastor! ¡No entiendo! -¡Pero es que te lo acabo de leer despacio, milímetro a milímetro! ¡Sí, pero igual no entiendo! – ¡Míralo en tu Biblia! ¡Sí, pero igual no entiendo! Cuidado, que si la dosis es muy grande, produce muerte.

Ahora bien; algunos creen que el campo es la iglesia, y que como el campo es la iglesia y Dios es el que separa, entonces nosotros no tendríamos que preocuparnos en eliminar nada malo que haya en la iglesia. Error. Tú eres responsable por el sector del campo que habitas. Tú debes limpiar ese campo. Dicen: Dios lo va a separar en el último día. No le hace. También justifican tanto el amor que como amamos hasta los demonios, la iglesia está llena de ellos.

(Verso 40) = De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo.

(41) Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad,

Tropiezo, aquí, es la palabra proskoma. Significa un pedazo de tronco que se presta para, en alguna ocasión, apostatar. Produce ofensa. Es la carnada o la trampa en contra de. Pros, dividiendo la palabra, significa cercanía, alguien con respeto, perteneciente o relativo al destino. O sea: este tronco no es extraño, está dentro. Cercanía. Tiene que ver con tu destino, produce respeto, o lo exige. Sólo estoy leyendo un diccionario, tù vete sacando tus propias conclusiones.

La segunda parte es Kopto. Significa Te golpea con dolor, contristamiento, lamento. Termina picando o cortando. Otra de sus raíces es la palabra eskandalon, que es enredadera o trampa. Algo que nos guía, pero termina en una trampa. Cristo les llamó: Ciegos, guía de ciegos. Vamos  categorizar esto. Puede ser Teología liberal o una enseñanza. Pueden ser las sectas u ocultismo. Puede ser el espíritu de humanismo, también llamado ciencia cristiana. Es el veneno dentro de la viña. La iglesia no es una multitud mixta; es o no es.

En los últimos días, será el discernimiento el que va a arrancar la cizaña. Dice que también son hacedores de iniquidad, gene que resiste el gobierno divino. Se rebelan al orden divino. Se rebelan al orden o el patrón de Dios. Saben cómo se debe gobernar, pero no quieren cambiar. No tienen ley, es maldad. Están en el mundo, pero no son la iglesia. Judas 12 y 13 y 1 Pedro 2:1-6, nos hablan de falsas enseñanzas. Mateo 3:12 nos dice que Cristo viene y nos va a bautizar con fuego y va a limpiar su era en la iglesia.

La iglesia no es una institución. La iglesia no produce membresía. Tampoco es una organización que dispensa gracia. No es una institución nacional. No es un centro local para dispensar bendiciones. Tampoco debe estar asociada directamente con política. Constantino trató de hacer eso, y dañó la iglesia y eliminó el nuevo nacimiento. La iglesia tampoco se casa con el gobierno humano de turno ni tiene que hacerle el juego a ninguna potencia, tenga el color que tenga. LA iglesia, mal que les pese a muchos, ES el gobierno de la tierra.

Asimismo, la iglesia de ninguna manera es un servicio social. Dios no puede tenerle misericordia a un corazón no arrepentido. Repito: Dios no desata misericordia a un corazón que no se arrepiente. ¡Hay réprobos que no se quieren arrepentir y le sacan el jugo a la iglesia, y no van a cambiar! Pero no hay discernimiento. Entonces hay que hacer algo para decir que estamos en victoria. En suma: si no hay arrepentimiento, no hay misericordia.

Dios quiere bendecir al mundo, pero no desgasta inútilmente sus esfuerzos en la vida de alguien que le gusta lo que anda haciendo. Si Satanás sabe que tú eres así, te envía un réprobo por día, para que tú emplees todo tu tiempo en mal terreno, y nunca hagas nada por Dios. Esto le pasa mucho a los pastores. Una consejería eterna con gente que nunca cambia.

Hay una diferencia entre arrepentimiento y lástima. Dios no se mueve por lástima, Dios se mueve por fe. Cristo pasaba junto a una muchedumbre de pobres y decía: siempre estarán contigo. Pasó junto a la muchedumbre de los leprosos, y no los sanó. Él hacía, lo que el Padre estaba haciendo. Yo creo que nos hemos convertido en una institución social. Entonces vemos a muchos que llegan muy arrepentidos por causa de su condición social, pero no por su pecado.

Les llegas a dar una moneda porque te dicen que tienen hambre, y con esa moneda van y se compran alcohol. Yo solucioné eso después de mucho tiempo en que, por causa de una falsa bondad de un falso cristianismo, les daba lo que me pedían a todos los que tocaban mi puerta. Un día vi algo como lo que te dije y decidí ordenarle a Satanás que no le iba a permitir que tocara a mi puerta nadie que no fuera enviado por el Señor. Fue tremendo, porque vi a gente viniendo puerta por puerta y, al llegar a la mía, incluso conmigo en la puerta, pasar de largo sin verme. ¡Funciona!

De una vez por todas apréndelo y enséñalo a los que todavía lo ignoran. Nadie va a poder aliviar su condición sin arrepentimiento. Es un esfuerzo nulo. Jamás podrás vencer en su vida, si él no vuelve en sí. Ora para que vuelva en sí, minístralo cuando vuelva. Igualito como si fuera un hijo pródigo. ¿Sabes qué? Pasa en las iglesias continuamente y, te lo aseguro, hasta pasa en nuestro ministerio. Por estar casi acaparado por los más débiles que no se deciden a creer lo mínimo, se abandona la atención a los que están fuertes y necesitan compartir nuevas ideas y posiciones.

Recuerda el antiguo ejemplo: una cadena es tan fuerte como el eslabón más débil. Puedes tener la cadena de hierro más fuerte, pero igualmente se te va a partir por el eslabón más débil. Por eso es que decimos que la iglesia no es ni está llamada a ser una voz política. Es la voz de Dios. Y eso no se debate, no es opinión. Necesitamos el respaldo político y por eso oramos por gobiernos. Pero somos superiores a los gobiernos terrenales. La iglesia ejecuta la voluntad de Dios. Intercede como embajada de Dios y establece su gobierno. Y si las cosas políticas no andan bien, puedes atar y desatar y conseguir veredicto para el gobierno político.

Lo cierto es que la iglesia está por encima de cualquier poder político, aunque por no terminar de verlo o de creerlo, ahí anda tratando de aferrarse a los pantalones de corruptos enquistados en los poderes. Si viene el juicio de Dios para esos corruptos y la iglesia anda aferrada a sus pantalones, ¿Qué crees que podría pasar? Listo. No te equivocaste. Ahora piénsalo. Es como aquel viejo ejemplo del león que se creía gato, y no se había dado cuenta que era león.

Muchos suelen preguntarme adónde apunta mi trabajo, mi mensaje, mis estudios, mis trabajos. Si pudiera resumirlo en muy pocas palabras, diría que el epicentro de mi mensaje es revelar el propósito de Dios en la tierra. Obviamente que va por encima de mensajes denominacionales, sectarios, doctrinales y de movimientos. El fundamento es revelar el patrón, luego el pueblo se ajusta.

Y eso no se da porque yo sea muy importante o infalible, sino porque es Dios el que lo está haciendo, y si no salgo a decirlo yo, por ahí saldrá otro, no lo dudes. La cuestión es que Dios lo va a hacer, sí o sí. Y el propósito no es que tú cambies tu doctrina, salvo que sea cizaña y esté envenenando, produzca mareos y cansancio, apatía, poca visión. El propósito es que aprendas a ceñir el grano.

El que ha entendido lo que estamos haciendo desde este lugar, debe comenzar a ver a Dios desde otro punto de vista. Dios es un Dios bueno. Es un Dios de restauración, es un Dios de victoria. Ese es el Dios que yo conozco. Ese es el Dios que yo predico. Ese es el evangelio que yo aprendí después que me saturé de historietas baratas. Mi evangelio, qué originalidad, son buenas noticias, siempre trae esperanza con él. Nunca produce temor, a menos que no revele lo falso. Nunca produce miedo, siempre produce coraje.

Nunca produce apatía, siempre produce sed y hambre. Nunca manifiesta esclavitud, siempre termina con la presencia de Dios. ¡Son buenas noticias! Dios ha sido observado tras los ojos de Moisés y no los ojos de Cristo. Si Moisés e ha revelado a Dios, necesitas una revelación desde el punto de vista de Jesús. La Gracia y no la Ley.

(Juan 1: 14) = Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

(15) Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo. 

(16) Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. 

(17) Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. 

(18) A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

Si quieres conocer a Dios, tienes que verlo a través de Jesucristo. La ley nunca te revela a Dios, sólo fue dada para hacer recordatorio de tu pecado. Eso es lo que yo quiero que este mensaje produzca. Porque cuando ves a Dios de esta manera, toda la palabra toma una nueva revelación. ¿Sabes cuántas cosas nos han enseñado que nos dejan al final la imagen contundente que nuestro Dios es un Dios malo? Y como sabemos muy bien que no es así, entonces creo que es casi obligatorio seguir buscando y no quedarte con lo que te dice cualquier advenedizo sin conocimiento. Conocimiento es intimidad,  no escuela; te recuerdo.

Y mira cómo termina esto. Aquí dice que el anticristo gana. ¡No puede ser! ¡Mi papá no me va a dejar perder, así que tengo que ver qué hay allí! Y sigues buscando. Lo que estoy tratando de producir hace ya muchos años, es un cambio de mentalidad, no de denominación, no de doctrina, no de credo, no de iglesia o templo. Poder ver el propósito de Dios de principio a fin en un solo párrafo. Poder explicar el propósito de Dios al crear el hombre en un párrafo, y si lo puedes hacer, entiendes por qué Israel, entiendes por qué los levitas, entiendes por qué Jesús, y también llegas a entender por qué razón te fue enseñado algo distinto…

Si podemos entender la visión eterna de Dios, entonces tú como ministro, puedes extraer de ahí la parte que te corresponde como visión de la iglesia. De otro modo, seguirás caminando mareado, confundido, sin tener visión y, sin visión, ya lo sabes, el pueblo siempre perece. Esto nos ayuda a entender en qué tiempos vivimos. Y cuando entendemos en qué tiempo vivimos, entonces ahí es cuando sabemos qué es lo que tenemos que estar haciendo. No es una doctrina. ¿Crees que tiene importancia, entonces, quien se queda contigo y quien se te va a otra parte? El problema es más grande y obedece a un plan eterno de Dios, del cual nosotros somos embajadores.

Dios coloca a cada generación en su tiempo, y si nos trajo aquí, en este tiempo, es porque hay algo en este tiempo, que nosotros tenemos que consumar. Tienes que pararte frente al Padre el día que te corresponda, y poder decirle que terminaste tu carrera. Sin excusas. Sin argumentos religiosos tales como: ¡Es que no me dejaron! ¡No me autorizaron! A Jesús tampoco su iglesia lo autorizó a nada. Y mira donde nos trajo. Por eso dijo: Porque a vosotros os es dado a conocer los misterios del Reino de Dios.

Leer Más

Sigo Queriendo Más de Ti

Quiero, en el inicio de este trabajo, establecer un decreto de oración profética dirigida al campo público de la congregación invisible, para pedirle al Señor que a cada uno de los que hoy, cualquiera sea el hoy, visiten esta página y escuchan este trabajo, lo hagan con un espíritu de entendimiento que les posibilite recibir las revelaciones y verdades que el Señor tiene preparado para ellos.

Hemos venido hablando en estos últimos tiempos del espíritu apostólico, y de cómo ese mover apostólico, esa unción que no es otra cosa que una manifestación de Cristo trayendo los diseños de Dios a la tierra. Todos sabemos, pero siempre conviene recordarlo que lo apostólico es lo que trae los diseños de Dios a la tierra.

Y una de las cosas que hace la unción apostólica, es traer nuevos niveles de luz, nuevos niveles de entendimiento, para restaurar todas las cosas. Hay muchas cosas que tenemos en la iglesia, que venimos heredando de generación en generación, que no necesariamente tienen la luz del diseño de Dios en su totalidad.

Si tuviésemos ya toda la luz y todo lo que ya sabemos ya, entones estaríamos experimentando una iglesia llena de la gloria de Dios, con los creyentes alrededor del mundo, investidos de esa gloria de Dios de manera tal que el evangelio, habría cubierto ya toda la faz de la tierra. ¿Cuántos de ustedes desean ver una iglesia gloriosa, poderosa y más que vencedora en Cristo Jesús?

Porque hasta ahora hemos visto a grandes hombres, a grandes mujeres, pero resulta ser que Dios quiere ver a todos los hombres, a todas las mujeres que componen su iglesia, moviéndose en el poder y en la gloria de Jesucristo. El mismo Señor dijo: Padre, yo te ruego que la gloria que yo tuve contigo, tú se las des a ellos, para que sean uno.

Entonces, la misma gloria que tuvo Jesucristo cuando estaba con el Padre, es lo que pide el Señor que tengamos nosotros. Él quiere que su gloria venga sobre nosotros. En suma: Él quiere llenarte con su gloria. Sin embargo, resulta más que necesaria una reforma apostólica, para verdades que tenemos a medias, sean traídas en una luz profética y apostólica, y podamos encontrar cimientos, fundamentos de una iglesia gloriosa.

Hoy solamente tenemos fundamentos para tener en pie a una iglesia, pero ahora el Padre quiere que hablemos de otros fundamentos, de nuevos fundamentos que son más poderosos para traer esa gloria. Y una de las cosas que Dios está restaurando sobre la faz de la tierra. Y esto es lo que hemos denominado como el bautismo en el Espíritu Santo. Y cuando hablamos de este tan controvertido bautismo, (Controvertido en esa puja inter doctrinal que todavía sigue intacta), son muchos los que dicen: ¿Y qué me va a decir sobre eso si yo ya lo sé todo? Lo que te voy a decir es que prestes mucha atención, porque a lo mejor todavía no lo sabes todo como creías.

(Hechos 2: 17) =  Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; Vuestros jóvenes verán visiones,  Y vuestros ancianos soñarán sueños; (18)   Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días
Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán. (19)   Y daré prodigios arriba en el cielo, Y señales abajo en la tierra, Sangre y fuego y vapor de humo;

La verdad es que, lo que tenemos hoy del Espíritu Santo, está muy lejos de ser lo que la Biblia dice que es el Bautismo en el Espíritu Santo. Ahí es donde entra el famoso y controvertido tema de las lenguas. Cuando recibimos el Bautismo en el Espíritu Santo, hablamos lenguas raras, que llamamos lenguas angélicas, o lenguaje específico, y ese ha sido el único testimonio fehaciente que hace decir a los demás que sin ninguna duda, esa persona ha recibido el bautismo en el Espíritu Santo.

Así se ha enseñado en muchísimos lugares, (Y algunos de cierto nivel no menor, precisamente) hasta que viene realmente el Bautismo en el Espíritu Santo y ahí es donde nos damos cuenta que no teníamos ni el diez por ciento de lo que debíamos tener. De allí que hoy, lo que la voz profética de Dios está haciendo, es abrir nuestro corazón para que busque esa grandeza de ese bautismo, que es de lo que hoy desearía hablarte.

Entonces, primeramente vemos aquí que el bautismo en el Espíritu Santo, cuando este derramamiento viene, todos tienen algo en común, y esto que todos tienen en común, es que todos profetizan. ¿Y qué es profetizar? No es leer un versículo y decir: Bueno, este versículo me parece muy lindo y creo que hoy lo voy a leer en la iglesia porque estoy profetizando la palabra de Dios. No. Tú estás leyendo la palabra, no profetizando.

Profetizar, tiene que ver necesariamente, con lo que el cielo está hablando, en ese momento, sobre ese lugar, sobre esas personas. Si yo no estoy recibiendo del cielo la voz directa de Dios, estoy leyendo la palabra de Dios, pero no estoy profetizando. El Espíritu Santo de Dios es, por excelencia, profético. Donde está el Espíritu Santo, necesariamente, los siervos y las siervas profetizarán y los jóvenes verán visiones y los ancianos soñarán sueños. Hay una ola maravillosa de palabra que está cayendo del cielo que nos instruye, que nos dirige y que nos da una orientación general de muchas cosas, de cómo tenemos que saberlas y resolverlas conforme a los diseños de Dios.

Necesitamos un derramamiento del Espíritu Santo, que nos de esta llenura, de la cual habla aquí la Escritura. Eso nos lleva a una conclusión que, te agrade o no, coincida con tu doctrina denominacional o no, lo creas o no, es genuina: el Espíritu Santo es, necesariamente, profético. Vente conmigo ahora a Apocalipsis capítulo 19. Este es Juan, que está siendo arrebatado a los cielos, que está viendo todo lo que está sucediendo en los cielos.

Donde se le han mostrado ya las bodas del Cordero, y está en un nivel de éxtasis en todo su ser, y tiene que caer postrado, porque mientras mayor es la presencia del cielo en nosotros, más nos sentimos compelidos a un nivel superlativo de adoración. Y Juan está tan compelido con el cielo que tiene la tremenda necesidad de adorar. Entonces, como ya no sabe qué hacer, cae postrado delante del ángel que le está mostrando todas las cosas, mira lo que dice.

(Apocalipsis 19: 10) =  Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.

El testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía. En otras palabras, lo que le está diciendo el ángel a Juan, es que está en los cielos, por si no se dio cuenta todavía. ¿Cuántos saben que si a Dios le da la gana tú puedes estar de pronto en los cielos sin necesidad de morirte? Y le hace ver que todo lo que está viendo, es el testimonio de Jesús. Que está allí por causa del espíritu de la profecía, por eso está viendo lo que está viendo.

Que puedes ver y experimentar los cielos en esta magnitud. El Espíritu Santo, entonces, es necesariamente profético y tiene como misión esencial manifestar el testimonio de Jesús. Él estaba viendo las bodas del Cordero, él estaba viendo la glorificación de Dios, él estaba en un punto tan maravilloso de toda la expresión de lo que es el testimonio de Jesucristo, que el ángel le dice: esto es el espíritu de la profecía.

Es la manifestación, es la interrelación entre Dios y el hombre, a través del cual todo lo que Jesús es y se manifiesta en la tierra, eso es el espíritu profético. La esencia del espíritu profético no es simplemente que unas cuantas personas digan: ¡Así dice el Señor! Y entonces dan una palabra profética, o se hace un presbiterio profético. El espíritu de la profecía abarca una gama poderosa y muy amplia de todo lo que es Jesucristo, hasta el punto mismo de ser arrebatado a los cielos, y experimentar la gloria de Dios a cielo descubierto, en la presencia del Altísimo. Esta es parte de la misión del Espíritu Santo de Dios.

El Espíritu Santo es profético. Donde está el Espíritu Santo, necesariamente, va a haber un fluir de lo profético. Hoy encontramos una gran cantidad de gente que asegura que ya hoy Dios no le habla al hombre. Y no estoy refiriéndome a incrédulos, estoy hablando de miembros de congregaciones de ciertas y determinadas denominaciones. Aseguran que ya tenemos la palabra, que ya vino lo perfecto, y que por lo tanto ya Dios no tiene que hablarnos más. Allá cada uno. Yo no creo eso, no puedo. Mi Biblia dice otra cosa.

¡Es que, hermano! ¡a mí me resulta muy difícil escuchar la voz de Dios! ¿Ah, sí, eh? ¡Pero me parece que a la voz del diablo no te resulta tan difícil escucharla! ¡O la voz de la enfermedad! ¡O la voz del enojo! ¿Cómo haces para escuchar todas esas voces que provienen del mundo espiritual y no escuchas la voz de Dios que también viene del mismo ámbito?

Te voy a hacer una pregunta: ¿Será un diseño de Dios, que todos escuchemos tan nítidamente la voz del diablo y muy pocas personas escuchen la voz de Dios? ¿Será el diseño del Altísimo, como dicen muchos teólogos llenos de títulos, que el pueblo puede escuchar la voz del diablo, pero que Dios ya no habla? Lo apostólico trae diseños, trae reformas. Si tú escuchas la voz del diablo, el diseño de Dios será que tú escuchas con mucha mayor nitidez la voz de Dios, y que cada vez más lo que abunde en tu vida sea el Espíritu Santo hablándote?

Dice la Palabra que los que son nacidos de Dios, son guiados por el Espíritu Santo. Hay diferencias entre creer en Dios a haber nacido de nuevo en Cristo. Entre tener una cultura cristiana y ser un hijo de Dios: Los que son nacidos de Dios, son guiados por el Espíritu Santo de Dios. Porque es un diseño de Dios el que todos seamos guiados. ¿Y qué significa ser guiados por el Espíritu Santo?

Significa lo que Dios le habló de manera tan sencilla a aquel discípulo llamado Ananías, cuando le dijo que se levantara y fuera a la calle que se llama Derecha, y que ahí se iba a encontrar con un hombre de tal y tal forma, al cual le tendría que decir esto, aquello y lo otro. Ananías se asustó. Conocía a ese hombre y sabía que andaba como loco matando o haciendo matar a cristianos. ¿Cómo pretendería Dios que él fuera a poner la cabeza para que se la cortaran?

Y ahí es donde Dios le dice que vaya, porque ese hombre es instrumento escogido. Hay un diálogo entre ellos. ¡Es un diálogo! Y estamos hablando de un sencillo hermanito al que sólo se lo mencionará una vez en la escritura, aquí. Y luego nadie sabrá más nada de él. Instrumento de Dios, nada menos. Bueno; eso es lo mismo que Dios quiere hoy, para simples hermanitos como nosotros.

Es una prueba necesaria, para saber si soy nacido de Dios, el ser guiado por el Espíritu Santo. Hoy en día, por causa de las tinieblas, aprendemos un lenguaje, aprendemos a establecer pequeñas fórmulas, aprendemos a llevar adelante algunas mecánicas para que la iglesia se vea bonita, para que parezca que hay un avivamiento, para que parezca que muchos están viniendo al Reino. Pero Dios no es un Dios de apariencias; Dios es un Dios de realidades.

Aprendemos a decir muchas cosas, y hemos aprendido a llamar inmaduros a los que son sencillamente pecadores. Y la Biblia hace especial diferencia entre un pecador y un inmaduro. Hay una diferencia muy grande, porque hoy le llamamos carnales inmaduros a adúlteros, fornicarios, ladrones, mentirosos, hipócritas, gente de doble ánimo. Hoy le llamamos nacidos de nuevo, llenos del Espíritu Santo. Es un pecador, eso.

En la Biblia podemos desafiar a cualquiera que nos diga dónde dice que cualquiera de los apóstoles o evangelistas, llamó cristianos a algún pecador. Hay una diferencia muy grande entre ser inmaduro y decir luego que pertenecemos a Fulano o Mengano que nos haya predicado y empujado a convertirnos. ¿Gente madura? ¡Era una carnalidad, eso!

¿Cuántos saben que hay una diferencia muy grande entre decir que somos de Apolos o somos de Pablo, y ser un adúltero, un fornicario o alguien que se deleita mirando pornografía por internet? El mismo apóstol que dijo que con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación, es el apóstol a quien le escriben estos hermanitos de Corinto y le dicen: ¡Hermano! ¡No sabemos qué hacer! ¡Tenemos un terrible problema! ¿Y cuál es ese problema? ¡Que hay un pecador en medio nuestro! Hay uno que cometió un pecado inmoral y estamos todos contristados, no sabemos qué hacer. Observa, la primera carta de Pablo está escrita por causa de UN pecador.

Entonces, el mismo que dijo que con el corazón se cree para justicia, dijo: Si alguno llamándose cristiano fuese un fornicario, un adúltero, un mentiroso, un ladrón, el tal no entrará en el Reino de los Cielos, ni con el tal, ni aún comáis. 2002. Segunda carta de Pablo, por causa del mismo pecador. Les escribo esta carta para que no os consumáis en demasiada tristeza. Toda la iglesia estaba consumida en tristeza, por causa de un pecador. ¡De un solo pecador!

Hoy, fíjate, ni siquiera es causa de tristeza. Y no sólo eso, sino que los seguimos llamando cristianos y llenos del Espíritu Santo. No hay una sola vez que esta palabra del cielo llame a un pecador, cristiano. Ese es un invento del siglo veinte. Un evangelio creado por el hombre. Creemos en cosechas hechas por el hombre. Porque lo importante no es cuantos se anoten como cristianos, sino cuantos van a entrar al cielo.

La gente apostólica, gente profética, tiene sus ojos puestos en las cosas de arriba. Tiene sus ojos puestos en trabajar su salvación con temor y temblor. Entonces, el Espíritu Santo es una de esas verdades, que hemos hecho a la usanza del siglo veinte, y lo hemos convertido otra vez en una de esas pequeñas fórmulas que tanto nos gustan.

Hoy puede venir una persona en pecado, y con tal que diga tres o cuatro palabras intelegibles pero muy conocidas dentro del ambiente de las lenguas, ya se la considera llena del Espíritu Santo. La evidencia primera de que alguien es cristiano y nacido de Dios, es que es guiado por el Espíritu Santo de Dios. Jesucristo dijo: Yo me voy, más os enviaré el Espíritu de Verdad. El Espíritu Santo, el Consolador, con tres funciones: 1.- Para convencer al mundo de pecado, por cuanto no creen en mí.

Lo primero que hace la presencia del Espíritu Santo, es convencernos de pecado, por cuanto no creemos en él. El que está en pecado, no ha creído en Jesucristo. Jesucristo vino a libertar al hombre de pecado. La primera obra que el Espíritu Santo va a hacer, es no dejarte en paz, hasta haber tratado con todo tu ser interior. Él o será enviado para convenceros de pecado, por cuanto no creen en mí, de Justicia por cuanto yo voy al Padre,

Y esa es toda la revelación de Cristo como suprema autoridad, como aquel que ha tomado el trono, como aquel a quien nos tenemos que someter. Cuando está presente el Espíritu Santo, hay temor de Dios. Cuando está presente el Espíritu Santo, hay un señorío claro en la vida de esa persona. Tercero: de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido juzgado.

La gente nacida de Dios, guiada por el Espíritu Santo, llena del Espíritu Santo, no le tiene temor al diablo. Hoy tenemos un cristianismo débil que se sobresalta porque en el mismo edificio vive una mujer que es bruja y capaz que le tira un trabajo, un sortilegio o un daño. Y ahí andan todos asustados. Porque no conocen el poder del Espíritu Santo, que viene a dar testimonio de una sangre que es mayor que cualquier sangre utilizada para trabar un sortilegio o un encantamiento.

Hoy hay gene que escribe libros en contra de la guerra espiritual y una gran cantidad de inscriben entre sus adherentes. ¡Esa es la doctrina que a mí me gusta! ¿Qué es esa tontería fantasiosa de andar peleando con el diablo? ¿Somos indígenas ignorantes, acaso? Pablo dijo: Fortaleceos con todo el poder de su fuerza, para que podáis estar firmes en contra de las asechanzas del diablo, porque no tenemos lucha contra carne y sangre. Y lo habló a toda la iglesia.

Los nacidos de Dios, no le tenemos miedo al diablo, sabemos quien es el diablo y lo ponemos en su lugar, porque sabemos que él no tiene parte en nuestras vidas. El Espíritu Santo en nosotros, nos lleva de victoria en victoria. El diablo no tiene por qué dirigir nuestras vidas, ni las obras ni los diseños del diablo tienen por qué dirigir nuestras vidas. El que es nacido de Dios y lleno del Espíritu Santo, aplasta las obras del diablo.

¿Cómo fue dado el Espíritu Santo? Cuando Jesús envió a los doce discípulos, y luego más tarde envió a los setenta, (No sé si recuerdas este pasaje), les dijo: Id y predicad el Reino de Dios se ha acercado. ¡Justamente, si hay algo que todavía hoy me sorprende es que ningún plan de evangelismo conocido está predicando que el Reino de Dios se ha acercado! ¿Te has fijado que no hay ningún plan de evangelismo que empiece por el Reino de Dios?

Es como si hubiéramos dicho: ¡Que importa lo que dijo Jesús, nosotros tenemos mejores ideas! Él dijo: Id por todo el mundo, y predicad el evangelio. Y abriendo la boca decía: el Reino de los Cielos se ha acercado. Sanad a los enfermos, limpiad a los leprosos, echad fuera los demonios, resucitad los muertos. Esto es la Gran Comisión.

Pero, como nosotros al parecer tenemos mejores fórmulas, nos quitamos todo eso. ¿Echar fuera demonios? ¡Ah, no, eso no es para mí, hermano, yo no tengo ese llamado! Sin embargo, este es el llamado esencial de la Gran Comisión. Pero, mejor sepultemos lo que dijo Jesús y saquemos nosotros nuestras propias fórmulas, que son mucho más serias y tranquilas. Pasa que parecería que Jesús no entiende que hoy se viven otros tiempos…

Entonces, en lugar de decir que el Reino de Dios se ha acercado, mejor vamos a decir que Jesús te ama, eso cae mucho mejor en la gente. Y después de algunas alternativas más parecidas a una lotería que a un mensaje de fe, decimos con todo desparpajo que todo te va a salir más bonito cuando vengas a Jesusito. Y oras por el que está ahí sin saber de que se trata y, ni bien terminas de orar le aseguras que ya nació de nuevo. ¿Sabes qué? ¡En ninguna parte dice eso la Escritura! Dime una sola Escritura en la cual se predique que alguien puede venir a hacer una oración de salvación, antes de ser bautizado. Y que por esa acción sea considerado salvo.

¿Y el ladrón que estaba junto a Jesús en la cruz y se arrepintió pero no se pudo bautizar? Nunca ningún apóstol, ningún discípulo predicó sin bautizarlos en ese momento. La predicación de la Biblia, era predicar el evangelio del Reino y bautizarlos. ¿Escuchas, no? No hay una sola escritura que hable de llamados al altar y ese repita conmigo y todo el lío que nosotros inventamos y hacemos hoy. Muy lindo nuestros evangelios, pero aquí hay un evangelio que cambia vidas y trastorna naciones.

Entonces, envió a los discípulos y les dijo: El reino de Dios se ha acercado, resucitad los muertos, sanad los enfermos. La pregunta, es: ¿En qué poder salieron esos doce o esos setenta para hacer semejante obra, si no les impartió en ese momento, el Espíritu Santo? ¿Podrá un hombre de buena voluntad, simplemente, echar fuera un demonio? ¡No, de ninguna manera! Necesitaban una porción del Espíritu Santo. Ellos salieron con una porción del Espíritu Santo.

Cuando Dios llama a alguien a nacer de nuevo, le es impartida una porción del Espíritu Santo, que le permite anunciar el evangelio, sanar a los enfermos, echar fuera demonios y resucitar los muertos. Esa es la porción primera con la que Jesús los envía. Él ya les impartió una parte del Espíritu Santo. Vente conmigo al capítulo 14 del evangelio de Juan.

La idea es llevarte a un nivel mayor, que es el nivel al cual Dios nos está llevando en este tiempo. Pero para eso es necesario entender cosas que no nos están funcionando. Si algo no te funciona, ¡Cámbialo! Si no está funcionando, es porque algo se está haciendo mal en eso y tendremos que buscar en el rostro de Dios, qué es lo que sí funciona. Y por eso estamos aquí, porque hemos descubierto algo que sí funciona, y es la idea compartírtelo, para que tengas una vida llena de la gloria de Dios.

Y si sientes que al oír esto se te sacude todo, dale gloria a Dios, la unción profética siempre sacude todo nuestro ser interior. Para eso mandaba Dios a los profetas, y por eso ellos los mataban, los quemaban, los apedreaban. De todos modos, no los callaron, ellos igualmente dijeron todo lo que Dios estaba diciendo.

(Juan 14: 15) =  Si me amáis, guardad mis mandamientos. 

(16) Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 

Fíjate en qué condiciones nos dará el Consolador; si lo amamos y guardamos sus mandamientos. Allí será cuando Él rogará al Padre que nos lo envíe. O sea que el antecede a darnos el Consolador, a si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre. El espíritu de verdad. El te hablará. ¿Cuántos saben que el espíritu de Verdad ha estado hablando?

Es un espíritu de verdad, y la verdad no tiene muchas formas, la verdad es la verdad. El espíritu de verdad habla y nos da luz para que podamos ver y podamos encaminarnos. La verdad y la misericordia se besaron. No solamente Dios nos da la verdad, sino que con misericordia te dice: ahora esto es el bocado maravilloso que quiero darte.

(17) el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. 

(18) =  No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. 

Fíjate que ya tenían una medida del Espíritu Santo, y ahora dice: si me amáis guardad mis mandamientos, y yo os daré otro Consolador que ya mora con ustedes. Puedes decirlo ya mismo: ¡Ya mora en mí! Ya mora en mí, pero me lo va a dar. Rogaré al Padre y os dará otro Consolador, el cual y mora con vosotros. Y ahora vendrá en vosotros. Ya tenían una medida. O sea: Él mora en mí, pero voy a recibir más de Él. Porque el Espíritu Santo, es dado por medida, y esa es la verdad apostólica.

Ellos tenían una medida para predicar el evangelio, para hacer señales, para hacer milagros. Necesitaban otra medida. Y dice: Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: y ya está con vosotros. Y luego dice, en el evangelio de Juan capítulo 20. Ellos ya tenían una medida, hacían los milagros, les promete otra medida. Les dice: ya lo tienen, pero vendrá a vosotros, y dice:

(Juan 20: 21) =  Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío.

(22) =  Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. 

(23) A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos.

Fíjate en esto. Ya empezamos a ver que el Espíritu Santo, es esencialmente profético. O sea: cualquiera que tiene al Espíritu Santo, va a moverse en profecía. Es profético. Tienen ya una medida, pueden hacer milagros, pueden sanar, echar fuera demonios, resucitar muertos; tiene ya una medida. Ahora los envía de la misma manera, en que el Padre lo envió. Va a aumentar la medida, y esta medida es una medida sumamente especial y es una medida para remitir pecados.

¡Ah, no, hermano! ¡Eso no está en las doctrinas evangélicas del siglo veintiuno! ¿Cómo vamos a remitir pecados, hermano? ¡Eso es  católico! ¡Momentito! ¿Acaso te estoy leyendo un misal, yo? ¡No! ¡Estoy leyendo la Biblia! Y la Biblia, la mía al menos, dice que sopló el Espíritu Santo, y les dio autoridad para remitir los pecados.

Una de las obras esenciales del Espíritu Santo, es la autoridad para remitir pecados. Por causa de nuestro celo divino y el querernos alienar de todo lo que suene Católico e idólatra. Queremos separarnos tanto de esa clase de doctrina que tanto daño le ha hecho al evangelio, que decidimos quitar de la Biblia algunas cosas que la Biblia dice, para no dar a entender que estamos de acuerdo con prácticas del catolicismo. Eso no ha sido maduro de nuestra parte. Y además motivo de confusión que Dios detesta.

Y el Señor dice: Yo envío el Espíritu Santo, y él restaurará todas las cosas. De cierto, él está siendo retenido hasta la restauración de todas las cosas. El Espíritu Santo es yo os envío y aquí está lo apostólico. Yo los apostellos, para que vayan y remitan el pecado. En la mayor parte de la tierra, los pecados de la iglesia cristiana jamás han sido remitidos.

En su misericordia y su gracia, Dios nos ha perdonado es un hecho irreversible, yo creo que sí lo ha hecho. Y que es necesario que los pecados se remitan, yo creo que lo es. Porque Jesús lo habló, porque Jesús sopló en sus apóstoles, en sus discípulos el espíritu. Y Les dijo: como yo fui enviado, yo los envío a ustedes, y es necesario que remitan el pecado.

Una de las cosas que perdimos en la iglesia cristiana, fue la confesión del pecado. La Biblia habla, y dice: el que confesare su pecado, el Señor es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. Esa misma palabra que usamos para el que confesare sus pecados, es la misma palabra que usamos para decir que con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa.

Creemos de todo corazón, que el abrir nuestros labios y decir Jesús es mi Señor, nos hace salvos. Yo creo que es un poco más complicado que esto, pero basándonos en nuestras tradicionales teologías, eso es lo que hemos creído. Estoy hablando de la palabra Confesar. Si creemos de todo corazón, que confesar es hablar públicamente, ¿Por qué creeremos que esa misma palabra es hablar en secreto a Dios nuestros pecados? La misma palabra.

La palabra de Dios dice en Santiago capítulo 5, Confesaos vuestros pecados los unos a los otros. La confesión es una de las armas de liberación más poderosa. Por eso la gente que ha pasado por liberación, es gente libre. Gente que vive como perdonada. Tú no ves a nadie que haya pasado por liberación, andar condenándose por causa de sus pecados. ¡Está libre!

Mientras, la gente que jamás ha ido a una liberación y jamás le ha confesado a nadie sus pecados, no pueden caminar a veces por causa de las tremendas cargas que se han echado sobre los hombros. Jesucristo diseñó que confesáramos nuestros pecados, porque confesar los pecados es venir a la luz. Cuando yo confieso mis pecados, estoy exponiendo mis pecados a la luz, que es exactamente lo que hizo Jesucristo en la cruz del Calvario, cuando fue despojado de sus vestiduras.

Cada parte de la cruz del calvario tiene un poder y un por qué. Y Jesús fue despojado de sus vestiduras para exponer el pecado, En cada llaga suya están inscriptos todos nuestros pecados. Jesús no murió, no lo asesinaron en ese huerto, él tuvo que morir públicamente. Es públicamente como se vence el poder del pecado. Jesús lo venció públicamente, y dice que de la misma manera en que él lo hizo, tendremos que andar nosotros. el que quiera seguir a Jesús, tiene que andar como él anduvo. Él es el pionero, es el que abre camino. Él expuso los pecados y dijo: vengo a la luz.

Por eso dice Jesús: confesaos; hay tremendo poder en confesar los pecados. Te quita una carga de encima, y Dios le dio el Espíritu Santo a la iglesia, para remitir los pecados. ¡Qué poder tan grande se desata cuando alguien entiende que todo lo que está escrito en tu Biblia es verdadero, es poderoso, tiene un por qué, y lo tenemos que hacer porque él dijo y yo hago!

Y si él dice que tengo que confesar mis pecados, yo confieso mis pecados. ¿Y a quién? A alguien que sea lleno del Espíritu Santo, ¡Nunca a cualquiera porque te muestre una credencial! ¡No es así como funciona el Reino! Porque es necesario. Tendría que formar parte del mecanismo diario de funcionamiento de cualquier grupo de intercesión, la confesión de pecados permanente y casi cotidiana por parte de sus miembros, los unos con los otros. Sólo así pueden ser remitidos conforme a lo que está escrito.

Hoy queremos vivir con todo el poder, con toda la gloria, pero vivimos escondidos de tal manera que solamente el Padre sabe lo que hiciste, que nadie se entere nada de tu vida. ¡Allí es donde el diablo tiene poder! Todo lo que está escondido, todo lo que está encubierto, es el terreno donde el diablo se mueve. Allí es donde te oprime, donde te roba, donde te llena de culpabilidad y donde te lanza ataque tras ataque. ¡Saca todo a la luz y eso terminará ahí mismo!

Saca tus pecados a la luz y vas a ver cómo le quitas todo su poder al diablo y no te podrá atacar nunca más. ¡No puedes imaginarte la cantidad de fortalezas sólidas que puedes derrumbar con este principio! Tenemos un concepto tan oscuro de las cosas. Este no era el pensamiento apostólico. ¿Tú crees que hubo un gran conflicto cuando pedro negó al Señor, y los evangelistas escribieron de la negación de Pedro? Y que después se encontraron con él, que estaba enfurecido y les dijo: ¿Cómo se les ocurre haber escrito sobre mi pecado? ¡Ahora todas las generaciones sabrán lo que yo hice!

Yo creo que no, que el mismo Pedro fue y les dijo que por favor escribieran eso, para que nunca nadie más cometiera ese mismo pecado, la negación. Pedro no quería que nadie más sufriera el tremendo dolor que él sufrió por haber negado a Jesús. Es otro concepto de la luz que el que tenemos nosotros. La iglesia vive escondida, y ¡Que nadie se entere que hay problemas!

¿Tú viste algún conflicto grave entre David y Samuel? Samuel escribiendo cómo cayó en pecado, y cómo mató a Urías y toda la historia que tú conoces con  Betsabé? ¿Tú ves a David destituyendo a Samuel de su posición por haber escrito eso? Gracias, Samuel, por haber escrito eso. Yo mismo voy a escribir sobre esto en los salmos. En iniquidad he sido formado, mi pecado está todo el día delante de mí. Quiero que el mundo sepa que yo estoy en la luz y que vengo a la luz.

Que las tinieblas que están en mí las saco a la luz, porque un principio apostólico profético es que, todo lo que viene a la luz, en la luz las tinieblas pierden su sustancia. Cuando tú vienes a la luz, el diablo no tiene poder en la luz. El poder de Satanás se desmorona en la luz. ¿Tú quieres vivir en la tiniebla de la mascarita cristiana y que nadie se entere? Ahí es donde el diablo te tiene hecho pedazos. Y no estoy hablando de confesión, estoy hablando del Espíritu Santo.

Los pecados tienen que ser remitidos, y es muy precioso cuando la iglesia empieza a ser limpiada. Que la gente llena del Espíritu Santo te pueda decir: ve en paz, hijo. Hoy, por el poder del Espíritu Santo, tu pecado te es remitido. Y desato sobre ti la gracia, el favor de Dios, para que tengas una vida nueva y todo esto se quede sepultado por el poder del Espíritu Santo. ¡Qué iglesia tan diferente! ¿Verdad?

Entonces, sopla el Espíritu Santo y les dice que permanezcan unánimes. Ya les dio una parte del Espíritu Santo. Y ahora les dice, cuando está ascendiendo a los cielos: ahora permaneced unánimes, porque va a venir sobre vosotros, la promesa del Espíritu Santo. Y recibiréis poder, y me seréis testigos en toda Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra.

Ya tenían el Espíritu Santo, ya lo tenían. Moraba con ellos, pero iba a venir sobre ellos. Fue soplado sobre ellos, pero necesitaban esperarlo otra vez. A lo que quiero llevarte, es a que hay diferentes niveles de la presencia y de la manifestación del Espíritu Santo en nuestras vidas.

Cuando alguien, de una manera genuina, porque hay manifestaciones genuinas y otras que no son genuinas. Sin embargo, cuando decidimos caminar en la verdad, es cuando vamos a ver cosas maravillosas. Es mejor decir que no lo tienes y pedirle al Señor que te lo envíe, a simular que está todo bien cuando en realidad está todo mal.

Tenían una medida del Espíritu Santo. Fue soplado en ellos el Espíritu Santo. Les dijo: esperad la promesa, porque me seréis testigos. Testigo quiere decir: alguien que ha testificado el cielo. Un testigo es alguien que vio y alguien que oyó. Nadie puede ser testigo en una corte si no oyó o vio algo de lo que se está juzgando. «¡Ah, no, es que a mí me dijeron!” Me dijeron, nada; si no viste algo con tus ojos, o lo oíste con tus propios oídos, no puedes ser testigo de nada.

Jesús decía: todo lo que veo hacer al Padre, eso hago. Todo lo que oigo decir al Padre, eso digo. Para ser testigo, necesariamente tengo que ver al Padre lo que está haciendo. Tengo que oír al Padre lo que está haciendo, entonces tengo que decirlo y hacerlo tal como él lo hace. Tenían una medida, sanaban enfermos, echaban fuera demonios, remitían los pecados. Y les dijo: esperad la promesa del Espíritu Santo.

Y, cuando vino la promesa, recibieron el poder para afectar la tierra. No tenían una medida, sino que tenían una desmedida del Espíritu Santo, para llevar y afectar a todo tu alrededor con su tremendo poder. Ahora bien; esto, es tan solo la llenura del Espíritu Santo. ¿Cuántos saben que hay una diferencia entre esto y que el Señor te tome y te sumerja, ya lleno, en el Espíritu? Todo lo que te rodea, todo lo que oyes, todo lo que ves, está impregnado del Espíritu Santo de Dios. ¿Cuántos saben que una persona inmersa se puede mover en él y ser lo que él es. ¿Cuántos saben que una persona así, es imposible que se conecte a uno de esos pecados que tanto abundan dentro del pueblo? ¿Cuántos saben que una persona así, jamás podrá odiar a su hermano?

¿Cuántos saben que esa persona no podrá despreciar a un hijo de Dios? ¿Cuántos saben que esa persona, inmersa en el Espíritu Santo, no puede mentir? Soy de la luz, estoy inmerso en él. Todo en él soy yo, no puedo mentir. No puedo pecar. Y esto no quiere decir que no cometa errores, el que dice que no peca, miente. Cometemos pequeños errores, inmadureces, cada vez menos. Pero es imposible que alguien me convenza y me diga: ve y comete este pecado. Es imposible. Porque he sido inmerso en el Espíritu Santo de Dios.

Por eso dice la Escritura, en otro pasaje que preferimos no predicar de él: Porque aquel que habiendo recibido el don del Espíritu Santo y los dones del siglo venidero pecare voluntariamente, para el tal, Jesucristo no puede volverse a crucificar. Porque en el fondo, no puede pecar. Nadie en esa inmersión, va a ser tentado a pecar en un pecado de muerte. ¿Hay pecado de muerte? Sí, hay pecado de muerte. Juan  habla de pecados de muerte. ¡Pero es que eso dice la iglesia católica! No, eso lo dice el evangelio de Juan.

¡Pero no, hermano! El pecado de muerte, según nuestra teología, solamente es la blasfemia contra el Espíritu Santo. Sin embargo, curiosamente, si tú lees todo el contexto de la carta de Juan, verás que en ningún momento Juan menciona la blasfemia al Espíritu Santo. ¡Ni habla, siquiera, del Espíritu Santo! Pero desde el principio hasta el fin, ahí sí, está hablando de vivir una vida fuera del pecado. Y cuando habla de pecados de muerte, es porque hay pecados de muerte.

¿Y cuál sería el pecado de muerte? Todo lo que tú y yo sabemos que es pecado, hermano. Adulterar es pecado de muerte. Robar, es pecado de muerte. Mentir, es pecado de muerte. Deshonrar a los padres, es pecado de muerte. Fornicar es pecado de muerte. Todo lo que se ha incluido en los diez mandamientos, es pecado de muerte. Sumergidos en el Espíritu Santo.

Ahora bien; ¿Qué es faltaba? Ya podían resucitar hasta los muertos, podían perdonar pecados. ¿Qué les faltaba? ¿Por qué era necesario ser sumergidos en el Espíritu Santo, y cómo se manifestó el Pentecostés? Dice: y todos profetizando, en el idioma de las naciones que estaban reunidas. Vinieron lenguas extranjeras sobre ellos. se sorprendieron y dijeron: ¿Cómo es que estos hablan nuestro idioma? Porque era necesario que hablaran otros idiomas. Porque necesitaban ser testigos hasta lo último de la tierra.

¿Cómo podías salir y ser un evangelista en la India, si solo hablabas hebreo? Necesitabas hablar indio. Si ibas a conquistar Arabia, necesitabas hablar árabe. Si necesitabas, como Pablo, ir a predicar hasta Tarso, en España, necesitó Pablo hablar español, y lo pudo hacer por el Espíritu Santo de Dios. Era necesaria una estatura de poder. ¿Estás viendo como hay diferentes niveles? Y Dios todavía sigue dando idiomas por la llenura de su Espíritu Santo.

Los idiomas son espirituales, y son impartidos por revelación. Todo bebé aprende el idioma por revelación. ¿Habías pensado en eso? ¡Mira un bebé y háblale algo en el idioma que se te ocurra, y vas a ver que el bebé te entiende! ¿Cómo te entiende lo que estás diciendo? ¿Cómo entiende lo que es un verbo? ¿Cómo entiende lo que es un adjetivo? ¿Cómo saben los niños casi sin formación educativa lo que les pedimos o decimos? Porque no todo lo puedes hacer mímico. Cuando pregunta por su papá y tú le dices que está demorado porque tiene una reunión en su trabajo y eso lo va a demorar, ¿Cómo sabe el niño lo que es eso?

¿Sabes cómo lo sabe? ¡Lo recibe por revelación! ¡Todos los idiomas fueron impartidos por revelación! Quiero que ahora abras tu entendimiento, porque Dios estará derramando su Espíritu Santo, y en la medida en que puedas creer las cosas, lo vas a recibir. Todos los idiomas fueron dados por Dios, en un abrir y cerrar de ojos, cuando fueron confundidas las lenguas en Babilonia. O sea: en el Pentecostés, todos recibieron los idiomas en un abrir y cerrar de ojos. Hoy, Dios está impartiendo llenura del Espíritu Santo.

Conozco dos casos fehacientes, por lo menos, en donde el Señor por necesidad de su Reino, les dio a dos personas distintas, en dos lugares distintos del mundo, la habilidad de hablar en sus respectivos idiomas nativos sin que esas personas los hubieran estudiado nunca, antes. Poder de Dios. Aunque lo cierto es que desesperadamente necesitamos los idiomas para ser testigos hasta lo último de la tierra.

Necesitamos cambiar nuestra mentalidad. Y saber que si tenemos unas lenguas, por parte del Espíritu Santo, eso son apenas unas minúsculas migajas que Dios nos ha dado para sobrevivir. En muchos casos, el problema de las lenguas y de los idiomas, es que nos aprendemos los idiomas. Y los idiomas pasan del mundo espiritual al mundo natural. y nos aprendemos las palabras.

Y hay tantas personas que a lo mejor recibieron genuinamente lenguas del Espíritu Santo, pero no vivieron una vida adorando a Dios, ni amando al Espíritu Santo. Y hoy siguen hablando las palabras repetidas que su mente aprendió. Eso es címbalo que retiñe, porque ya el Espíritu Santo ya no está allí. Las lenguas son valiosas si el Espíritu Santo las avala, de otro modo, sonidos que no le dicen nada a nadie y que, en casos, hasta pueden llegar a ofender a Dios. O sea: nos estamos conformando con esas migajas cuando en realidad, Dios tiene hoy un enorme pan para todos nosotros.

Debemos entender la relación que existe para poder ser llegados a bautizar en el Espíritu Santo. Y todavía debemos anhelar cosas mucho mayores que esa. Porque, aunque en muchos de nuestros ambientes todavía no se lo entienda, hay cosas mucho más importantes y valiosas que hablar en lenguas. Parecería ser como que nos conformamos con migajas. Apenas baja una leve presencia, hermosa, del Espíritu Santo y ya no sabemos dónde meternos.

¡Qué hermoso estuvo el culto! ¿Ah, sí, eh? ¿Y qué seguiste haciendo por causa de ese culto glorioso? ¿Cómo valoraste y aprovechaste la hermosa bendición de que el Espíritu Santo viniera y los llenara? Pregunto: ¿Alguna vez te has plantado de rodillas en tu cuarto y le has pedido al Señor que te muestre cuantas veces has contristado al Espíritu Santo? ¿Tienes una vaga idea sobre cuantas veces lo has contristado?

Queremos que el Espíritu Santo nos bautice como a Jesús, pero nos olvidamos que Jesús tenía una relación muy especial con el Espíritu Santo, que muchos de nosotros no tenemos, hoy. ¿Cómo vamos a reclamar lo que no estamos buscando con sinceridad? Jesús se apartaba a orar, todas las noches, porque necesitaba todo su ser humano el permanente contacto con el Espíritu Santo.

Era el Espíritu Santo el que lo vinculaba con el Padre, el que lo hacía una realidad que él pudiera, como ser humano como tú y como yo, hablar con el Padre a cara descubierta. Él amaba al Espíritu Santo. Definitivamente, no podemos tener todo lo que el Espíritu Santo quiere que tengamos, si no tenemos una relación sólida y efectiva con él. Si no entendemos su función primaria y nos doblegamos ante ella.

Si no anhelamos su presencia, todos los días. Sin el Espíritu Santo, nada podemos hacer, nada. Vivimos en una sociedad tan materialista, tan estructurada, tan religiosa, porque lamentablemente, de lo que era la verdad hemos erigido tremendas estructuras religiosas, que nos conformamos viviendo naturalmente. Te lo pasas diciendo que quizás un día Dios te usará. ¡Llevas veinte años en el evangelio y todavía sigues pensando que algún día Dios te usará! ¡Reacciona, hermano!

Algo no anda del todo bien en tu vida si tienes que esperar veinte años para ver si por una de esas grandes casualidades, Dios decide usarte. “¡Es que mi pastor todavía no me ha dicho para qué sirvo! Es que tu pastor nunca te va a poder decir para qué sirves, es tu relación con el Espíritu Santo la que te lo va a decir. Los que son nacidos de Dios, son guiados por el Espíritu Santo de Dios. Dios quiere transformar la tierra.

Él dijo: Yo derramaré de mi Espíritu, sobre toda carne. Y tus hijos y tus hijas profetizarán. Habrá jóvenes que serán llevados a visiones celestiales como ninguna otra generación. Tenemos que entender de una vez por todas quienes somos, y por qué a Dios le ha placido darnos de ese mismo Espíritu que en algún momento se movía sobre la faz de las aguas. ¿Tú crees que habrá sido para te luzcas delante de los hermanos hablando lenguas? ¿Y tu vida? ¿Qué de tu vida diaria? ¿Dónde está el Espíritu Santo en tu vida diaria?

El que ama mis mandamientos, dice, yo y el Padre vendremos y haremos morada en él. A ver aquellos que han tenido alguna experiencia sólida con el Espíritu Santo, los llevo a recordar: una cosa es un toque, otra cosa es un pacto, otra cosa es entrar en la morada, ¿No es verdad? Y aquí, lo que te dice, es que si le amas, él y el padre vendrán y harán morada en ti. No toque, no pacto, ¡Morada!

¡Oh, Señor! ¡Tú has dicho que derramarás de tu Espíritu! Y cuando lo hagas, ¿Cómo me vas a encontrar? Él nos dijo: permanezcan unánimes, hasta que venga sobre vosotros la promesa. ¿Cuándo lo dijo? En el momento en que, en carne, iba ascendiendo hacia los cielos abiertos. ¿Y a quienes se los dijo? A unas quinientas personas que se encontraban allí, viéndolo.

¿Y qué pasó con ellos? ¿Sabes qué? Les importó un comino lo que Jesús dijo mientras ascendía a los cielos. Hoy pregunto: ¿Cómo estamos esperando? ¿Estamos juntos y unánimes? Me pregunto cuántos podrán estar creyendo, ahora, que el Espíritu Santo ha hablado hoy y aquí. Necesitamos ser bautizados en el Espíritu Santo. Y no te estoy diciendo que te pelees con el pastor por cuestiones doctrinarias, te estoy diciendo que la Biblia dice que debes ser bautizado con el Espíritu Santo para poder acceder al poder de Dios, y te pido que lo hagas. Después, congrégate donde quieras y cree en la doctrina que quieras creer. Pero, por un momento, créele a Dios y Dios hará.

Algo necesita que le pase a tu vida para que tu espíritu pueda ir a recalar en la morada del Padre y del Hijo. Algo tiene que ocurrir. Y que todo el mundo pueda percibir que, por donde quiera que tú pases, el Espíritu Santo que ha llenado tu vida, esté tocando y cambiando todo lo que toca. Porque tu vida vale, y lo que tu vida vale, es que otras vidas sean transformadas a partir de la tuya. Tú vales para mi, por ejemplo, lo suficiente, como para que yo me meta todos los días en la presencia de Dios por causa tuya.

Porque esa sería la única manera de poder darte algo a ti que te convertirá en transformador de naciones. Tenemos de una vez por toda que dejar de ser ese hermanito que viene a barrer el templo, o esa hermanita que viene a servirle la taza de té al pastor cuando predica. Más allá de la dignidad que tienen delante de Dios esas dos tareas, tú tienes otra tarea mucho mayor que la de barrer un templo o servir una taza de te. Tu tienes la posibilidad de cambiar vidas, ciudades, naciones.

Yo derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán. Y oirán mi voz con toda claridad. Y cuando oigan mi voz con claridad, hablarán a los montes, hablarán a los cielos, hablarán a los gobiernos, hablarán a las vidas que están muertas y vivirán. Los montes temblarán, los cielos se sacudirán, porque derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y ellos profetizarán, porque en el Espíritu del Dios viviente, los cielos y la tierra se hicieron uno en Jesucristo, y hoy están esos cielos y esa tierra, uniéndose otra vez.

Leer Más

La Consagración del Hombre

Vamos a hablar sobre la consagración. Lo primero que debemos hacer después de experimentar la vida que vence es consagrarnos. Por su puesto, esto es lo primero que debiéramos hacer al ser salvos. Sin embargo, a pesar de que muchos son salvos, aún no se han consagrado al Señor.

Por lo tanto, después de empezar a experimentar la vida que vence deben consagrarse. Hay algunos que se consagraron desde que fueron salvos, pero caen y se levantan constantemente, y no tienen la frescura que tenían. Por lo tanto, ellos también necesitan consagrarse.

No digo que la consagración sea el primer paso ni la primera manifestación de la victoria. Sólo puedo decir que puesto que el Señor murió por nosotros y vive para nosotros, lo primero que debemos hacer después de vencer es consagrarnos.

Algunos dicen que para vencer primero tenemos que consagrarnos, pero Romanos 6:13 dice: “Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como armas de injusticia, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como armas de justicia”.

Este versículo nos muestra que la consagración viene después de experimentar la vida que vence. Es un hecho evidente que una persona no se puede consagrar si no ha experimentado la muerte y la resurrección. Sólo aquellos que han muerto y resucitado pueden consagrarse.

En los últimos días hemos venido hablando de nuestra crucifixión con Cristo y de que Él vive en nosotros. Nosotros morimos con Cristo y vivimos con El. Por lo tanto, basándonos en Romanos 6:13, podemos ver que un cristiano se consagra después de experimentar la vida vencedora. Si una persona no ha experimentado la vida vencedora, no puede consagrarse, y aun si lo hiciese, Dios no aceptaría tal consagración; El no desea nada que esté relacionado con Adán ni con la muerte.

Si aún no hemos experimentado la vida que vence, nuestra consagración no es confiable. Puede ser que hoy nos consagremos, y mañana olvidemos los que hicimos. Es posible que hoy hagamos un voto al Señor diciéndole que haremos esto y aquello, y que mañana se nos olvide por completo.

Hubo una misionera que había asistido a siete convenciones. Ella decía que asistir a las convenciones cada año era como darle cuerda a un reloj. El reloj se le comenzaba a atrasar, y ella le daba cuerda. Cada año ella asistía para que le dieran “cuerda”, y cada año volvía a sentir que se le acababa la “cuerda”.

Esto es lo mismo que sucede con muchos cristianos. Le hacen grandes promesas a Dios, pero cuando se van, todo queda olvidado. Es por esto que digo que no podemos consagrarnos. No contamos con la fuerza para hacerlo.

Si no hemos experimentado la vida vencedora, aunque nos consagremos, Dios no aceptará tal consagración, porque todo lo que tenemos es de Adán y es muerte. Así como le decimos que no a los incrédulos y nos rehusamos a recibir sus regalos, así mismo sucede con Dios. Él no puede aceptar nuestras ofrendas. Sólo lo que procede del Señor puede consagrarse a Él. Nada de lo que provenga de nosotros mismos puede consagrarse a Dios.

Debemos darnos cuenta de que lo primero que debemos hacer después de experimentar la vida que vence es consagrarnos al Señor. Este es el momento en que nos consagremos al Señor. En la actualidad tenemos la oportunidad de consagrarnos a Él. Si no nos consagramos ahora, retrocederemos y en pocos días volveremos a caer.

No sólo en Romanos 6 se habla de la consagración, sino también en Romanos 12. ¿Por qué tenemos que consagrarnos? Pablo nos exhorta a que nos consagremos por las compasiones de Dios. ¿Qué son las compasiones de Dios, y qué son las misericordias de Dios?

Romanos del 1 al 8 hablan de las compasiones y de las misericordias de Dios. Desde el punto de vista doctrinal, el capítulo doce viene inmediatamente después del capítulo ocho. Los primeros ocho capítulos abarcan las compasiones y las misericordias de Dios.

Antes éramos pecadores, y el Hijo de Dios vino para derramar Su sangre por nuestros pecados. Los capítulos tres y cuatro nos hablan de la sangre; el capítulo cinco trata del perdón, mientras que los capítulos del seis al ocho abarcan el tema de la cruz.

Por una parte, la sangre fue derramada para el perdón de los pecados; fuimos perdonados por medio de la sangre. Por otra parte, la cruz pone fin al viejo hombre; nosotros somos libres por medio de la cruz. Damos gracias al Señor por haber sido crucificado y morir en nuestro lugar y por vivir en nuestro lugar. Basándose en las compasiones y las misericordias de Dios, Pablo nos exhorta a consagrarnos a Dios.

Dios nos creó y nos salvó con este propósito. Su intención es que nosotros expresemos la vida de Su Hijo y participemos de la gloria de Su Hijo. En la eternidad pasada Dios tenía un propósito; El no sólo quería un Hijo unigénito, sino muchos hijos.

Por lo tanto, Romanos 8:29 dice: “Porque a los que antes conoció, también los predestinó, para que fuesen hechos conforme a la imagen de Su Hijo, para que Él sea el Primogénito entre muchos hermanos”. Dios nos predestinó para que fuésemos hechos conforme a la imagen de Su Hijo.

Luego nos compró y nos redimió. Él nos obtiene de dos formas. Por Su parte, Dios envió a Su Hijo para que muriera por nosotros y nos redimiera. En lo que respecta a nuestra redención, somos Sus esclavos. ¡Le damos gracias a Dios por habernos comprado!

Fuimos comprados por Dios. Dios dijo a Abraham: “Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones; el nacido en casa, y el comprado por dinero a cualquier extranjero, que no fuere de tu linaje” (Gn. 17:12). ¡Aleluya, Dios nos engendró y nos compró!

Dios nos compró y le pertenecemos a Él. Pero Él nos deja en libertad. En cuanto a Su legítimo derecho y en cuanto a la redención, le pertenecemos a Él, pero El no nos obliga a hacer nada. Si deseamos servir a las riquezas, Él nos deja, y si queremos servir al mundo, Él no nos detiene.

Si queremos servir a nuestro vientre, Dios no nos lo impide, y si queremos servir a los ídolos, Él nos permite hacerlo. Dios no se mueve; El espera hasta que un día le digamos: “Dios, soy Tu esclavo, no sólo porque me compraste, sino porque voluntariamente quiero serlo”.

Romanos 6:16 nos habla del precioso principio de la consagración. Por favor, recuerden que no somos esclavos de Dios sólo por el hecho de haber sido comprados. “¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis?”.

Por una parte, somos Sus esclavos por haber sido comprados, y por otra, somos Sus esclavos porque queremos serlo voluntariamente. Hermanos y hermanas, en cuanto a la ley, venimos a ser Sus esclavos el día que fuimos redimidos.

Pero en lo que respecta a nuestra experiencia, llegamos a ser esclavos de Dios el día en que voluntariamente le decimos: “Consagro mi ser a Ti”. “¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien os obedecéis?” (v. 16).

Por lo tanto, nadie puede ser siervo de Dios sin darse cuenta. Tenemos que consagrarnos a Dios antes de poder ser Sus siervos. Esta consagración debe ser nuestra decisión personal. Dios no nos obliga, y Pablo tampoco lo hace, sino que nos exhorta y nos suplica. Dios no nos presionará de ninguna manera. El desea que nosotros nos consagremos libremente a Él.

La vida vencedora está muy relacionada con la salvación. Cuando fuimos salvos, tuvimos el deseo espontáneo de consagrarnos. La vida que recibimos nos presiona para que nos consagremos. Toda persona que ha sido salva tiene el sentir de que debe vivir para el Señor, aunque en realidad no tiene la fuerza para hacerlo.

Muchos asuntos le enredan y le impiden vivir para el Señor. Pero damos gracias a Dios por habernos dado a Cristo para que pudiéramos consagrarnos a Él. Cuando estábamos muertos en pecado, no podíamos consagrarnos a Él. Si continuamos viviendo en pecado después de ser salvos, todavía no podremos consagrarnos a Él. Pero ahora que Cristo ha venido a ser nuestra vida y nuestra santidad, podemos consagrarnos voluntariamente a Dios.

El señor Panton contó en cierta ocasión que una joven esclava estaba a punto de ser subastada. Dos hombres estaban haciendo ofertas, y el precio subía cada vez más. Ambos eran hombres malvados, y la esclava sabía que iba a sufrir sin importar en manos de quien cayera.

Ella lloraba y se lamentaba. De repente apareció otro hombre y se unió a la subasta. Los primeros dos hombres no pudieron ofrecer tanto como el tercero, y la muchacha fue comprada finalmente por el último. Inmediatamente el hombre llamó a un cerrajero y al hacer romper las cadenas de la joven, le declaró que estaba libre, con estas palabras: “No te compré para que fueras mi esclava, sino para que seas libre”. Con estas palabras se marchó. La muchacha quedó perpleja, sin entender qué estaba sucediendo.

Dos minutos después volvió en sí y corrió hacia el hombre y le dijo: “Desde hoy en adelante, hasta que muera, seré tu esclava”. Hermanos y hermanas, así es el amor del Señor hacia nosotros. Nosotros somos constreñidos por Su amor para decirle: “Desde este día en adelante, seré Tu esclavo”. Hermanos y hermanas, Dios nos compró, nos crucificó y nos resucitó. Puesto que ya gustamos Sus compasiones y misericordias, debemos consagrarnos a Él.

Romanos 6 nos manda que consagremos nuestros miembros a Dios, mientras que Romanos 12 nos manda que consagremos nuestros cuerpos a El. Estas dos consagraciones incluyen muchas cosas. Durante estos once días, hemos hablado de soltarlo todo y de creer y hemos dicho que cumpliremos con los requisitos de Dios y que expresaremos Su vida una vez que hagamos estas cosas.

Lo que Dios requiere es que nosotros nos consagremos absolutamente a El. Este requisito lo incluye todo. Pero no podemos hacer esto por nuestra propia cuenta; sólo podemos hacerlo por el Cristo que vive en nosotros. Antes no podíamos hacerlo, pero ahora sí, por causa de Cristo. Puesto que recibimos Sus misericordias, podemos consagrarnos.

Cuando un hebreo compraba un esclavo, éste tenía que servir a su amo por seis años. Al séptimo año saldría libre. Pero si él decía que amaba a su amo y no quería salir libre, su amo lo llevaría ante los jueces, y le haría estar junto a la puerta o al poste, y luego le horadaría la oreja con una lesna.

Así el esclavo serviría a su amo para siempre (Ex. 21:2-6). Dios nos salvó y nos compró con sangre. No nos compró con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Su Hijo. Muchos cristianos piensan que deben servir a Dios por causa de su conciencia.

Pero cuando vemos cuán precioso es el Señor, voluntariamente nos consagramos a Él. Cuando le decimos al Señor que estamos dispuestos a ser Sus esclavos, Él nos llevará a la puerta y contra el poste nos horadará la oreja con una lesna.

El poste es el lugar donde fue aplicada la sangre del cordero pascual. Hoy somos llevados a sangrar allí mismo; también somos llevados a la cruz. Amamos al Señor y escogemos ser Sus esclavos para siempre. Al estar conscientes de que Él nos ama, estamos dispuestos a servirle para siempre. No tenemos otra alternativa que declarar: “¡Señor, Tú me has amado, me has salvado y me has librado! Señor, ¡te amo y no puedo hacer otra cosa que servirte para siempre!”.

Lo primero que debemos consagrar son las personas que amamos. Si un hombre no ama al Señor más que a sus padres, esposa, hijos y amigos, no es digno de ser discípulo del Señor. Si tú te has consagrado al Señor, no debe existir nadie en el mundo que pueda ocupar ni cautivar tu corazón.

Dios te salva a fin de ganarte por completo. Derramar muchas lágrimas lo detiene a uno. Muchos sentimientos humanos lo llaman a volverse a ellos. Muchas desilusiones lo persuaden a regresar. Tú debes decir: “Señor, todas mis relaciones con los hombres están sobre el altar. Mi relación con todo el mundo ha terminado”.

Cuando la esposa de un hermano estuvo enferma, y otros le pidieron a él que orara por ella, él respondió: “¡Dios aún no me ha dicho que ore por ella!”. Cuando otro le preguntó si él se lamentaría si su esposa llegase a morir, él dijo: “Ella ya murió para mí”. Otro hermano tenía un buen amigo, y Dios quería que dejara esta amistad. Así que no pudo hacer otra cosa que obedecer. Él le dijo al Señor: “Si Tú lo deseas, estoy dispuesto a dejar esta amistad”.

Dios nos dio a Cristo como nuestra vida vencedora no sólo para que conozcamos Su voluntad, sino también para que la obedezcamos. Nunca debemos pensar que la vida vencedora sólo nos libra del pecado. La verdadera vida que vence nos capacita para que tengamos comunión con Dios y obedezcamos Su voluntad.

Dios nos da Su vida vencedora para que nosotros cumplamos Su meta, no para que El cumpla la nuestra. Ningún cristiano puede aferrarse a una persona. Si no consagramos hoy mismo las personas que amamos, no podremos satisfacer a Dios.

Las personas que ocupan nuestro corazón deben salir de ahí. Debemos decir: “¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra” (Sal. 73:25). Debemos decir: “Serviré al Señor mi Dios con todo mi corazón, con toda mi mente y con toda mi alma”.

Aun si el Señor te ha dado a alguien, El no permitirá que tú te apegues a esa persona. El no permitirá que te apegues a tu esposa ni a tus hijos ni a tus amigos. Hasta el Isaac que Dios había prometido tenía que ser puesto sobre el altar. Muchos cristianos han fracasado porque la gente captura sus corazones.

No sólo tenemos que consagrar personas, sino también asuntos. Con frecuencia, decidimos muchas cosas y estamos determinados a lograrlas, pero no consultamos cuál es la voluntad de Dios en estos asuntos.

Un hermano estaba decidido a alcanzar la nota más alta en su examen de graduación y a ocupar el primer lugar de su clase en la universidad. Todo su tiempo y su energía los invertía en sus estudios. Después de entrar en la experiencia de la victoria, le entregó esto a Dios. Desde ese momento en adelante, él estaba dispuesto a seguir a Dios, aún si esto significaba quedar en el último lugar.

Quizás tú sientas que se justifica invertir todo tu tiempo en tu carrera, pero si tú no tienes una comunión íntima con el Señor, tu carrera no será provechosa. Tú abrigas alguna esperanza en tu carrera y no estás dispuesto a soltarla.

Tienes alguna expectativa con respecto a tu trabajo y estás resuelto a lograrla a toda costa. Si actúas de esta forma, entonces necesitas consagrarte. Tú no debes permitir que nada te enrede. Para muchos hermanos y hermanas el afán por completar los estudios llega a ser su esperanza; tienen esperanzas de sobrepasar a los demás. Esta es una esperanza mezclada con orgullo. No digo que tú debes dejar tus estudios; me refiero a que tú debes dejarlo todo si el Señor te llama.

Había un hermano huérfano que había crecido en una familia pobre. Tenía una caligrafía hermosa y también era muy buen músico. En el orfanato, mientras otros aprendían a hacer artesanías de madera y se les enseñaba albañilería, él pudo entrar en la escuela secundaria.

Al finalizar cada período recibía menciones honoríficas. Después de estudiar dos años en la universidad, los administradores de este plantel educativo decidieron enviarlo otra universidad, con la condición de que regresara después de terminar sus estudios para trabajar en su universidad.

Su madre y su tío le enviaron cartas para felicitarlo. Dos meses antes de que le dieran la fecha para salir, fue salvo, y muchas de las esperanzas que antes tenía se derrumbaron. Además se consagró al Señor. Cuando le preguntaron qué deseaba hacer, dijo que ya lo tenía decidido, que se iría y que estaba listo para firmar el contrato.

Dijo: “Han sido mis compañeros de clase por ocho años. ¿No se han dado cuenta en todo este tiempo cuáles han sido mis aspiraciones?”. Cuando estaban a punto separarse, le dijeron: “Hoy, todavía somos hermanos. Pero me temo que cuando regreses, ya no serás nuestro hermano”.

Cuando él oyó esto, acudió al Señor y oró: “Dios, Tú sabes cuáles son mis aspiraciones. Sé que Tú me has llamado, pero no puedo renunciar a mis aspiraciones. Pero si tal es Tu deseo, estoy dispuesto a ir a los pueblos a predicar el evangelio”.

Después de esta oración, fue y habló con el rector de la universidad, y le dijo que había decidido no ir, y que por lo tanto no firmaría el contrato. El rector, confundido, le preguntó si estaba enfermo, y él le respondió: “El Señor me ha llamado a predicar el evangelio”.

Cuatro días después vinieron su tío, sus primos y su madre. Su madre le dijo con lágrimas: “Desde que tu padre murió, había estado luchando todos estos años con la esperanza de que algún día progresaras para que me pudieras sostener. Hoy tienes la oportunidad y la estás desperdiciando”.

Mientras su madre lloraba, su tío añadió: “Antes de que entraras al orfanato, fui yo quien te crio. También cuidé de tu madre. Ahora tú estás en deuda con ambos. Tus primos ni siquiera disponen del dinero para ir a un colegio, y aun así, tú decides desaprovechar esta oportunidad tan grande”.

Este hermano se sentía presionado por ambos lados. Así que le preguntó al Señor qué debía hacer. Entonces pudo ver que la deuda que tenía con el Señor era mucho más grande que la tenía con los hombres. Prometió sostener a su madre y a su tío, pero también les dijo que no podría satisfacer las aspiraciones que ellos tenían y que primero tenía que obedecer al Señor.

Todos debemos consagrar nuestros asuntos al Señor. No quiero decir con esto que todos nosotros debemos consagrarnos para ser predicadores. Quiero decir que todos nosotros tenemos que consagrarlo todo al Señor. ¿Qué es la consagración? ¿Qué significa darnos a Él como ofrenda?

Es declarar: “Señor, haré Tu voluntad”. Muchos piensan que la consagración consiste en dedicarse a ser predicadores. No, nos consagramos para hacer la voluntad de Dios. Muchos llegan a comprender por medio de una consagración genuina que deben seguir siendo fieles en sus negocios y suplir la necesidad que hay en la obra de Dios.

Como resultado, renuncian a su labor de predicar. Muchos otros son motivados por las necesidades presentes y las necesidades de otros lugares y se entregan a la predicación. Durante los últimos años, hemos estado escasos de colaboradores. Si Dios va a obrar entre nosotros, muchos hermanos y hermanas se entregarán para servir al Señor a tiempo completo en un futuro cercano. Ellos se darán cuenta de que deben consagrar todos sus asuntos al Señor.

No sólo tenemos que consagrar personas y asuntos, sino también todos los objetos. Hay algunos que tienen que consagrar sus joyas; otros posiblemente tengan casas o ropa que tienen que consagrar. Quizás algunos tengan pequeños objetos que consagrar, pero no deben permitir que éstos se conviertan en un estorbo.

Algunos quizás se aferren a unos cuantos anillos de oro o alhajas de perlas. No hay ninguna ley al respecto, pero si deseamos tener una vida consagrada, probablemente tendremos que deshacernos de todas las alhajas de oro, de la ropa de moda y quizás también de nuestro dinero.

Muchos malgastan su dinero y no agradan al Señor. Muchos otros, por el contrario, han estado ahorrando su dinero y tampoco agradan al Señor. Obviamente derrochar el dinero no tiene cabida a los ojos del Señor, pero ahorrarlo tampoco la tiene.

No debemos gastar todo nuestro dinero de una sola vez; debemos transferirlo a la cuenta del Señor. En el Nuevo Testamento no se dice nada acerca de ofrendar la décima parte de todos nuestros bienes; pero sí se habla de poner todo en las manos del Señor.

El primer día que traigamos nuestro salario a casa, debemos decirle al Señor: “Dios, todo el dinero es Tuyo. Dame lo que necesite para los gastos de mi hogar”. No se debe gastar cierta cantidad y luego guardar el resto para el Señor. No me atrevo a decir si Dios tomará o no todo lo que tenemos en ocasiones. Pero sí diría que si verdaderamente le hemos consagrado todo al Señor, lo que consagramos le pertenece a Dios.

Muchos tienen muebles en sus casas, ropa en sus armarios o posesiones en sus manos que son impropias para hijos de Dios. Una vez que el Señor toque estas cosas, tendremos que consagrárselas. Dios nos salvó. Puesto que todo nuestro dinero pertenece a Dios, no deberíamos invertirlo de nuevo en el mundo.

Si hacemos planes para nuestros hijos y permitimos que ellos se lleven nuestro dinero al mundo, no estaremos haciendo lo correcto. Dios nos ha separado del mundo a nosotros y nuestras posesiones. No debemos permitir que ellas regresen al mundo.

Cuando los israelitas salieron de Egipto, no dejaron ni un animal en Egipto. Lo mismo se aplica a nosotros hoy. Por supuesto, nosotros no podemos hacer esto, pero le damos gracias a Dios porque con El todo es posible. Filipenses 4:13 dice: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”

Esto significa que tan pronto como el Señor nos infunde Su energía, podemos hacerlo todo. Nos parece imposible ofrendar todas las cosas, pero sí podemos hacerlo por medio de Aquel que nos reviste de poder. Puesto que Cristo es nuestra vida, podemos hacerlo.

Muchos jóvenes pueden consagrar lo que tienen cuando no tienen mucho, pero cuando llegan a enriquecerse, sus ofrendas disminuyen. Si el Señor gana nuestro corazón, también debería ganar nuestro bolsillo. Si el corazón se cierra, entonces el bolsillo también está cerrado. Si el bolsillo no se abre, el corazón no podrá abrirse.

Debemos consagrar las personas, los asuntos y los objetos, y por último nuestro propio ser. Tenemos que consagrarnos a Dios. Debemos decir: “Dios, me consagro a Ti para hacer Tu voluntad”. No sabemos lo que nos sobrevendrá en un futuro. Pero sí sabemos que Dios tiene una voluntad que se relaciona con cada uno de nosotros.

Es posible que no sean bendiciones y tal vez no sean sufrimientos. De todos modos, tenemos que consagrarnos a Su voluntad. Debemos estar dispuestos a aceptarla, sea que venga con bendiciones o sufrimientos. Muchas personas que están dispuestas a ser usadas por Dios, están llenas del Espíritu y viven una vida de plena victoria. Esto se debe a que se han consagrado al Señor.

¿Qué clase de consagración es ésta? Es una consagración en la cual presentamos nuestros cuerpos en sacrificio vivo. La Biblia nunca habla de la consagración del corazón; sólo habla de la consagración del cuerpo. Ninguno que se ha consagrado a sí mismo deja su cuerpo sin consagrar.

Hemos consagrado todo nuestro ser al Señor. Por consiguiente, nuestra boca no es nuestra; nuestros oídos no nos pertenecen, ni nuestros ojos, ni nuestras manos, ni nuestros pies, ni nuestro cuerpo nos pertenece. De ahora en adelante, somos simples mayordomos de Dios.

De ahora en adelante, nuestros pies pertenecen al Señor y ya no podemos usarlos para lo que nos plazca. Hoy el Espíritu Santo vive en nosotros. En 1 Corintios 6:19 dice: “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?”.

Esto es lo que significa la consagración, lo que significa consagrar nuestro cuerpo. Nadie debe decir que su cuerpo le pertenece. Todos los días de nuestra vida son del Señor, y nuestro cuerpo en su totalidad es para el Señor; nosotros somos simples mayordomos Suyos.

En una ocasión en otro país, mientras pasaban el recipiente de la ofrenda un domingo por la mañana, al acercar la caja a una joven de trece años, ella pidió varias veces que bajaran el recipiente. Cuando lo pusieron en el suelo, ella se paró en la caja. Como no tenía dinero, decidió darse a sí misma en ofrenda.

En la actualidad no sólo debemos consagrar personas, asuntos y objetos al Señor, sino que también debemos consagrarnos nosotros mismos a Él. En cada reunión dominical, cuando pongamos nuestro dinero en la caja de las ofrendas, debemos también depositarnos nosotros mismos.

Si no queremos entregarnos nosotros mismos, Dios no aceptará nuestro dinero. Dios no aceptará nada que sea “nuestro”, a menos que primero nos tenga a “nosotros”. Dios tiene que obtenernos a “nosotros” antes de tener “lo nuestro”.

Muchos se consagrarán al Señor, y el Señor no necesariamente les pedirá que se hagan predicadores. Quizás Él quiera que algunos sean buenos negociantes. Todos los rincones del mundo necesitan la luz, y no tenemos la libertad de escoger la obra que nos guste. Debemos decirle al Señor: “Desde ahora en adelante estoy resuelto a hacer Tu voluntad”.

¿Cuál es el resultado de la consagración? El primer resultado se describe en Romanos 6, y el segundo en Romanos 12. Muchos no conocen la diferencia que hay entre ambas. De hecho, la diferencia es enorme. La consagración que se menciona en Romanos 6, lo beneficia a uno pues consiste en llevar el fruto de la justicia.

La consagración de Romanos 12 beneficia a Dios ya que cumple Su voluntad. El resultado de la consagración de Romanos 6 consiste en que nos libra del pecado para hacernos esclavos de Dios a fin de llevar fruto para santificación.

Esto es lo que significa expresar día tras día la vida que vence. El resultado de la consagración de Romanos 12 no es simplemente el beneplácito de Dios, sino la comprobación de la voluntad buena agradable y perfecta de Dios.

No es suficiente solamente soltar las cosas, creer y alabar. Hay un último punto: tenemos que ponernos en las manos del Señor antes de que Él pueda expresar Su santidad por medio de nosotros. Antes, no teníamos las fuerzas para consagrarnos.

Pero después de entrar en la experiencia de la victoria, podemos hacerlo. Recuerden que antes nos era imposible ponernos en las manos de Dios. No es cuestión de ser capaces o no, sino de estar dispuestos a ponernos en Sus manos. Antes, el problema era nuestra incapacidad; ahora el asunto es la falta de disposición.

De ahora en adelante, nuestras manos, nuestros pies y nuestros labios pertenecen al Señor. No nos atrevemos a usarlos. Cada vez que las tentaciones vengan, tenemos que decir que no tenemos nuestras manos con nosotros. E

sta es la consagración de Romanos 6. Cuando nos consagremos de esta manera, seremos santificados y llevaremos el fruto de la santificación. Por tanto, lo primero que debemos hacer después de experimentar la victoria es consagrarnos, lo cual también es las primicias de la experiencia de la victoria.

La consagración descrita en Romanos 12 está dirigida a Dios. Dice allí que debemos presentar nuestros cuerpos en sacrificio vivo a Dios y que esta consagración es santa y agradable a El. Por consiguiente, debemos recordar que la consagración mencionada en el capítulo doce tiene como meta servir a Dios.

El capítulo seis se relaciona con la santificación personal, mientras que el capítulo doce se refiere a la obra. El capítulo seis habla de la consagración, de la santificación y del fruto de ésta. El capítulo doce también habla de la santidad o de ser santo.

¿Qué es la santificación y qué es la santidad? Ser santificado o ser santo significa ser apartado para cierta persona, para ser usado por ella. Antes éramos afectados por muchos objetos, personas y asuntos. Anteriormente, vivíamos para nosotros mismos; ahora, vivimos sólo para Dios.

Todo cristiano debe ser como “un tren expreso”. Desafortunadamente, muchos cristianos son de “servicio público”. Pero nosotros no somos de “servicio público”, sino “que somos un vehículo expreso”; hemos sido apartados y plenamente reservados para la voluntad de Dios.

Romanos 12 nos muestra que nuestro trabajo, nuestro cónyuge, nuestros hijos, nuestro dinero y todos nuestros bienes materiales son todos exclusivamente de Dios; están reservados para el uso exclusivo de El. Cuando somos sólo Suyos y cuando nos presentemos únicamente a Dios, debemos creer que Dios nos aceptó, porque esto es lo que Dios anhela.

La meta de Dios no es que tengamos fervor por cierto tiempo. Si uno no se consagra al Señor, Dios no quedará satisfecho. Dios queda contento sólo cuando el hombre vierte el ungüento sobre el Señor; sólo queda satisfecho cuando depositamos toda nuestra vida en la caja de la ofrenda (Lc. 21:4). Debemos ofrecérselo todo a Él.

Agradecemos a Dios porque fuimos levantados de entre los muertos, y recibimos misericordia de parte de Dios. Esta consagración es agradable a Dios y es razonable. Todo cristiano debe consagrarse; es un error pensar que sólo los cristianos especiales deben consagrarse. La sangre del Señor nos compró, y somos Suyos. Su amor nos ha constreñido, y vivimos para El.

Examinen la consagración que aquí se describe. Somos piedras vivas. Aunque nos consagramos, permanecemos vivos. Somos un sacrificio vivo. Los sacrificios del Antiguo Testamento eran inmolados con cuchillo, pero nosotros somos sacrificios vivos.

El resultado de presentarnos se ve en la interpretaciones parafraseada de Romanos 12:2. “No os amoldéis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestra mente, para que comprobéis cuál sea la voluntad de Dios: lo bueno, lo agradable y lo perfecto”.

Esta es nuestra meta final. Durante las conferencias de enero del año pasado, vimos que Dios tiene un propósito eterno, el cual lleva a cabo por medio de Su Hijo. Dios creó todas las cosas por medio de El para cumplir Su propósito.

La redención, la derrota de Satanás y la salvación de los pecadores tienen como fin cumplir el propósito de Dios. Tenemos que saber cuál es el propósito eterno de Dios antes de hacer lo que Dios desea. Nuestra meta no se limita a salvar a los pecadores; nuestra meta es el cumplimiento del propósito eterno de Dios.

Si no nos consagramos, no nos percataremos de que esta voluntad es buena. En la actualidad muchos temen a la expresión “el propósito de Dios” y se sienten incómodos con respecto a estas palabras. Los cristianos temen oír acerca de la voluntad de Dios.

Pero Pablo dijo que cuando uno presenta su cuerpo, comprueba lo que es bueno, agradable y perfecto de la voluntad de Dios. Podemos cantar acerca de lo buena que es la voluntad de Dios y decir: ¡Aleluya por la voluntad de Dios!

La voluntad de Dios redunda en nuestro bien y en ella no hay malicia alguna. Nosotros tenemos una vista muy corta. La voluntad de Dios es buena. Una vez un hermano hizo una oración muy buena: “Cuando pedíamos pan, pensamos que nos darías una piedra, y cuando pedíamos pescado, pensamos que nos darías una serpiente. Cuando pedíamos huevos, creímos que nos darías escorpiones. Pero cuando te pedimos piedras ¡nos diste pan!”.

Con frecuencia no entendemos el amor de Dios. Tampoco entendemos Su voluntad. No comprendemos que Sus intenciones para con nosotros son buenas y excelentes. Tal vez nos quejemos de las muchas cosas que vienen a nosotros, pero después de un par de años, tendremos que alabar al Señor por todas ellas. ¿Por qué no más bien le alabamos desde hoy?

La voluntad de Dios no sólo es buena, sino perfecta. Todo lo relacionado con la voluntad de Dios hacia aquellos que lo aman es bueno y provechoso. Si entendemos esto, no rechazaremos Su voluntad. Presentarle nuestros cuerpos es santo, y a Él le agrada. Además, descubriremos que Su voluntad es agradable para nosotros y que es buena y perfecta.

Vimos todas las condiciones necesarias para vencer; éstas ya han sido descritas. Para obtener una vida vencedora tenemos que consagrarnos, lo cual es el último paso. También es lo primero que debemos hacer al experimentar la vida que vence.

Cuando nos hayamos consagrado, debemos creer que Dios aceptó nuestra consagración. Una vez que nos hayamos consagrado, vendremos a ser personas consagradas. Puede ser que nos sintamos calientes, o tal vez nos sintamos fríos, pero mientras nos hayamos consagrado verdaderamente a Dios de todo corazón, todo estará bien.

Digo esto para ayudarlos a no vivir según las indicaciones de sus sentimientos. Cuando una joven se casa, si en alguna ocasión encuentra que hay desacuerdos entre ella y su esposo, ella no tiene que volver a casarse con él.

Aun si existe algo entre el Señor y nosotros, sólo podemos consagrarnos una sola vez al Señor. A partir de ese momento, le pertenecemos al Él y sólo podemos servir para Su uso. Díganle al Señor: “Dios, soy enteramente tuyo. Desde ahora, ya no viviré para mí mismo”.

Leer Más

El Desierto es Para Cruzarlo

(1 Corintios 2: 10) = Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios. 

(11) Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. 

(12) Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, (13) lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. 

(14) Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. 

(15) En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. 

(16) Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Más nosotros tenemos la mente de Cristo.

Esta palabra que aquí se traduce como instruirá, es una palabra griega que significa, literalmente, ser llevada para unirse, ensamblarse junto, ponerse junto, unirse, hacer un solo punto, con, hacer a una persona unirse con otra. ¿Y qué es lo que esto en realidad quiere decir? Veamos. Dice: ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá?

Específicamente, instruir a alguien, es que tú te conectes, te unas con la mente que Él tiene. Por eso es que la siguiente parte, Pablo está haciendo un juego de palabras. Dice: ¿Quién ha conocido la mente del Señor, para que se una, para que esté enganchada con Él? Nosotros tenemos la mente de Cristo, estamos unidos a Él.

Esta palabra podría ejemplificarse, más o menos y a grandes rasgos, como cuando un catedrático está exponiendo un tema con tanta claridad, que los estudiantes casi pueden ver las palabras, pueden imaginarse sin esfuerzo lo que se les está relatando, describiendo. Están siendo instruidos, están conectados, están uniéndose; están viendo las palabras. Cobran forma y color ante estas personas.

Eso, concretamente, es lo que quiere decir instruirse. Ahora bien; en este pasaje, yo quiero que tú entiendas que instruir es mucho más que revivir información, es unirse a alguien, ese es el concepto. Alguna vez hemos hablado de ciertas mentalidades que se mencionan en el Nuevo Testamento. Yo quiero quedarme con una, y con una buena, la que podríamos denominar como mente-luz, es decir, entendimiento.

Por esta razón, antes de continuar, quisiera hacer una pequeña diferencia entre inteligencia y sabiduría. Hay en este tiempo, en el mundo en el que vivimos, gente que es muy inteligente, pero que no necesariamente es sabia. Y pese a que se parecen mucho la inteligencia y la sabiduría, la diferencia que existe entre ellas se puede comprobar a partir de los canales que utilizan cada una para llegar al hombre.

Veamos: la inteligencia se adquiere a través de la instrucción, el conocimiento, de la transmisión de información. La sabiduría, en cambio y por su parte, utiliza otro canal, que es el de la iluminación. La palabra iluminación, es una palabra que utiliza Pablo. Él dice que hemos recibido la iluminación del Padre, lo que te deja en evidencia que en modo alguno es una palabra que podamos usar ligeramente.

Pero volvamos por un momento a la inteligencia. Una universidad, un instituto, te transmite conocimiento, pero es un conocimiento que está ligado al diseño del mundo-cosmos, que es cómo vamos a definir al mundo natural. Una institución de educación formal, está influida por el espíritu de este mundo. Eso se llama Cosmos. Para mundo, hay varias palabras que la identifican, y todas tienen distintos significados.

Pero este mundo, Cosmos, afecta la educación. Por ejemplo: si la sociedad se está haciendo cada vez más secular, tú vas a ver eso, seguramente, también en la educación. Van a pedir que los niños no sean sometidos a ver o escuchar símbolos o conceptos religiosos, que no se mencione para nada la Biblia y todo eso que tan bien conocemos. ¿Por qué? Porque se está secularizando la educación. Y eso está pasando con todo el mundo.

Entonces, se aprueba el matrimonio homosexual y la educación también aquí es afectada, porque ya tú no puedes hablar de que un hombre sólo se debe casar con una mujer, sino que de aquí en más, conforme a la educación secular, eso pasaría a ser bastante relativo, ¿Se entiende? Eso va a demostrarte una vez más que la educación está seriamente afectada por el espíritu de este mundo.

Y la inteligencia, fíjate, viene precisamente desde ese lugar. La gente profesional, la gente que es analítica, que razona, ¡Incluso los ateos! Escúchame, yo no he conocido jamás un ateo tonto. Y te lo digo de verdad, los ateos que yo he conocido, eran todas personas muy pero muy inteligentes. Es gente que ha estudiado muchísimo, es gente muy preparada. Gente que con su discurso puede envolver o desenvolver tranquilamente a otra.

Ahora fíjate el detalle: que el hecho de que sean inteligentes, no significa que sean sabios. Porque el gran secreto de la sabiduría, en todo caso, es saber cómo usar la inteligencia. Y, cómo te dije antes, la sabiduría viene por iluminación de Dios, viene por conectarte con el Espíritu de Dios.

¿Sabes qué dice Pablo? Dice que el Espíritu de Dios, lo escudriña todo, aún lo profundo de Dios. Luego, Jesús les dijo, que es como si nos lo hubiera dicho a todos, que el Espíritu Santo vendría para conducirnos, para guiarnos a toda verdad, esto es: para instruirnos. Es decir que Pablo nos dijo que el Espíritu iba a venir para conectarse con nosotros, reformar nuestras mentes y atraernos hacia Él.

Esto significa que, si el Espíritu conoce hasta lo profundo de Dios, y ha sido enviado a nosotros como nuestro instructor, no es ni descabellado ni fantasioso que yo piense que tranquilamente puedo conocer lo profundo de Dios. Ya en el Antiguo Testamento se nos enseña eso, cuando Dios mismo dice: Clama a mí y yo te responderé, y ten enseñaré cosas grandes y profundas que tú no conoces todavía.

Y te diré más. Y hasta podrá sonarte a herejía lo que ahora te diga, pero créeme que es así. El Espíritu de Dios podrá aún ir más allá de donde termina la Palabra de Dios. Sólo que tiene un grave problema, que no es suyo sino de la iglesia. Porque si Él observa que la iglesia todavía no ha terminado de conocer profundamente la Palabra, ¿Cómo se supone que podría revelarle lo que está más allá de la Palabra? ¡Los volvería locos!

Es como si a un niño que todavía no ha egresado de su nivel inicial de pre-escolar, pretendes enseñarle física nuclear. Él tiene un cerebro creado que es capaz de asimilar ese conocimiento, ¡Pero eso será dentro de un tiempo, no ahora! Ese es el problema. La sabiduría es impartida por Dios, a través de su Espíritu Santo en la iglesia, y sirve para ser instruidos en entender el Reino.

Si tú analizas las parábolas de Jesús, podrías hasta llegar a pensar que parecen cuentos para niños, ¿Verdad? Te doy un ejemplo: El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que busca buenas perlas. Ahora pregunto: ¿Qué es el Reino? ¿Es el hombre? ¿Es la perla? ¿Es la actitud de buscar? ¿Qué es el Reino?

Examina las parábolas y verás que Jesús trató de mostrarle el Reino a la gente. El Reino de los Cielos es semejante, el Reino de los Cielos es como… Así es que la obsesión de Jesús, si es que podemos denominarla así, era que tú entendieras qué era el Reino de los Cielos. Claro está que, para tener esa visión, tú necesitas cambiar tu mente y entender lo que estamos hablando.

La sabiduría de Dios viene para darle luz a tu destino. La sabiduría de Dios viene para darte identidad. Y ahora anota esto porque es clave: la inteligencia sin sabiduría, lo único que logra, es que el hombre se vuelva orgulloso. De hecho, alguien dijo con cierto humor pero no exento de alta verdad, que es mucho más fácil intentar conversar con un perro, que con un intelectual que no está dispuesto a reconocer sus limitaciones. La sabiduría de Dios nos ayuda a poder canalizar la inteligencia que hemos recibido, y nos lleva a desear ser conformados a la imagen de Dios, a la imagen de Cristo.

(Efesios 4: 23) = y renovaos en el espíritu de vuestra mente,  (24) y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

Lo que Pablo te está diciendo es que te debes renovar en el espíritu de tus propios pensamientos. Cuando una persona habla, las palabras que salen de él, no solamente son palabras, son espíritu. Existen casos de líderes terrenales que, con sus capacidades tremendas de oratoria, pudieron convencer a sus gobernados, a sus pueblos, de embarcarse en aventuras terribles de final incierto. ¿Un caso? Adolf Hitler. Él convenció a la mayoría de los alemanes, que realmente eran una raza superior. Espíritu. Jesús lo dijo hace muchos años: Las palabras que os he hablado, son espíritu.

De allí que dicen los neutrales que de alguna manera fueron testigos auditivos y oculares de sus memorables discursos de tres o cuatro horas de duración, que cuando Hitler hablaba, los oyentes, cualquiera fueran ellos, comenzaban a ser cautivados. Es que de su boca no solamente salían palabras, sino que salían espíritus. Y esos espíritus eran los que sometían a las personas.

Yo no sé si te habrá pasado a ti alguna vez, pero a mí me ha ocurrido en alguna ocasión, que me he puesto a conversar con alguien que es evidente que tiene un mal espíritu, y al rato me he sentido con deseos de estrangular a alguien, cuando yo soy definitivamente calmo. ¿Transferencia de espíritus? Si no te sabes cubrir, ni lo dudes. Grave error es prestarles nuestros oídos a las personas equivocadas. De esas es que se nos habla cuando se nos dice que ni siquiera les demos nuestro saludo. No le digas bienvenido, se nos advierte.

Hemos hablado ya en otros trabajos, pero es indudable que todavía hay muchísima gente cristiana que no ha terminado de darse cuenta del poder que tienen las palabras. Las palabras no sólo son emisiones de sonidos, frecuencias; son espíritu. Técnicamente, ¿Qué es un espíritu? Pneuma en griego, nefehs en hebreo. Es aire, aliento, viento, soplo. ¿Y qué es lo que produce el sonido en tus cuerdas vocales? Aire. ¿Qué está saliendo de ti, como sonido? Aire. ¿Y qué es el espíritu? ¡Aire!  Entonces recapitulemos; cuando hablas, ¿Qué es lo que sale de ti? Espíritu.

Entonces, cuando escuchas a una persona de fe, te llenas de fe. Escuchas a un derrotado y sales a buscar un autobús para arrojarte debajo. Por eso es que con ciertas y determinadas personas podríamos pasar horas y con otras ni cinco minutos. Es una cuestión espiritual, no anímica. Por eso te digo que tienes que buscar la sabiduría de Dios, para añadirla a tu inteligencia. Si sólo te manejas con tu inteligencia, podrás hacer algunas cosas, pero todas dentro del sistema mundano en el cual te estás moviendo, nunca en el espiritual.

Y voy a decirte más, todavía; y algo que seguramente no te sonará desconocido porque lo habrás visto. Si te conduces sólo con tu inteligencia, aprenderás rápidamente a moverte plenamente en apariencias. La inteligencia de este mundo, hoy, es una inteligencia de apariencias. O sea: tú ves grandes físicos, grandes economistas, grandes abogados, con sus vidas familiares destruidas. ¡Y es gente inteligente!

Y no recalemos en el ambiente artístico, o incluso en el deportivo. Gente que ha sido lo suficientemente inteligente como para manejar sus respectivas carreras con alto éxito y, obviamente, una fortuna en ganancias. Tienen dinero para tirar para arriba, pero muchos de ellos tienen vidas tan desdichadas que no es de extrañar que en algún momento hasta intenten auto eliminarse.

Y lo más curioso de todo, lo más llamativo y hasta incoherente, si se quiere, es que la mayoría de la gente del común, los ovaciona cuando los va a ver. Los aplaude a rabiar y ninguno de los que lo hace podría aceptarte de ninguna manera que está aplaudiendo a perdedores. Y no te vayas tan lejos ni armes novelas difíciles de probar. Vete a la realeza europea. Toma como ejemplo a la casa real británica o española y observa cómo viven sus vidas privadas, esta gente que sigue siendo admirada por una gran parte del planeta.

Por eso es que te estoy diciendo que, como cristianos, debemos y podemos ser inteligentes, pero mucho más importante y valioso es que seamos sabios. Porque acceder a la sabiduría de Dios, entre otras cosas valiosas, nos va a hacer conocer la voluntad de Dios. Dice Proverbios 8:14: Conmigo está el consejo y el buen juicio; Yo soy la inteligencia; mío es el poder. ¿Te das cuenta? La inteligencia es muy buena, pero Proverbios también nos dice que busquemos la sabiduría y que no la soltemos.

Ahora bien; cuando hemos entendido el concepto de instrucción, y yo te digo que necesitas ser instruido por el Espíritu, estoy yendo más allá de transmitir información. Estoy hablando de ser conformados a un modelo. Porque Dios tiene un modelo de lo que Él espera de nosotros. Así que, a medida que nos conformemos a ese modelo, podremos entrar a la dimensión a la cual él nos quiere introducir.

Yo, para poder explicarte con claridad, porque esto es bien importante, necesito darte algunos datos. Tú has pasado un entrenamiento. Durante todos estos años, quizás sin siquiera darte cuenta, has estado siendo entrenado. Y te daré un ejemplo de eso, empecemos con el primero. Vamos al libro de los Hechos, capítulo 7 y verso 22. Y aquí vamos a tomar a un personaje al que la mayoría de nosotros indudablemente ama: Moisés.

(Hechos 7: 22) = Y fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios; y era poderoso en sus palabras y obras. 

Quiero que tomes nota de lo se está diciendo aquí, que es bien preciso. Dice que él fue enseñado en toda la sabiduría de los egipcios, y que era poderoso tanto en sus palabras como en sus obras. Ahora vete un poco más adelante, y mira lo que dice el verso siguiente.

(23) Cuando hubo cumplido la edad de cuarenta años, le vino al corazón el visitar a sus hermanos, los hijos de Israel. 

(24) Y al ver a uno que era maltratado, lo defendió, e hiriendo al egipcio, vengó al oprimido. 

¿Qué es lo que hizo Moisés? Él hizo, a mí entender, algo elemental: actuó según el entrenamiento que había recibido. Él había sido entrenado en todas las artes en las que eran entrenados los príncipes egipcios. Ellos eran guerreros. Egipto había conquistado la tierra en la que ellos vivían, en base a guerras, en ocupaciones.

Ahora bien; Dios quería usar a Moisés; él había sido sellado desde antes de nacer. El asunto es que, para poder usarlo, él tiene que entrenarlo, también. Pero, para poder entrenarlo, tiene de alguna manera que desintoxicarlo, descontaminarlo, de toda su formación egipcia. O sea, tiene que sacarles del corazón y de la mente, cuarenta años de Egipto. Porque él fue instruido en toda la sabiduría de Egipto.

(Verso 29) = Al oír esta palabra, Moisés huyó, y vivió como extranjero en tierra de Madián, donde engendró dos hijos.

(30) Pasados cuarenta años, un ángel se le apareció en el desierto del monte Sinaí, en la llama de fuego de una zarza. 

¿Por qué pasaron cuarenta años? ¡Porque eso fue lo que se tomó Dios en desintoxicarlo y entrenarlo! Y fíjate que el terreno en el cual Dios entrenó a Moisés, es el terreno favorito de Dios para entrenar a la gente que Él ama: el desierto. Tú conoces esto, ¿Verdad? ¿Has estado en ese desierto, no?

Ahora bien; ¿En qué fue entrenado? Hablemos de cosas básicas. Por ejemplo, Moisés tuvo que darse cuenta que en el desierto él no era el líder, porque en el desierto no hay líder, no hay rumbo a seguir. Tuvo que aprender a subsistir. Tuvo que aprender a cuidarse de las tormentas de arena, del poder del sol, de la falta de higiene, del hambre. Incluso, hasta tuvo que aprender a caminar nuevamente en el desierto. Porque si tú caminas en la arena como caminas en la calle, vas a tener problemas y no vas a llegar muy lejos. Es todo un proceso, eso.

Esa mentalidad que Moisés va recibiendo en esos años, es porque Dios le está cambiando la mente. Le van a servir a Moisés para ser el libertador de un pueblo. ¿Alguna vez te has puesto a pensar por qué Dios no permitió que Moisés entrara a Canaán? Porque él fue entrenado para vivir en el desierto, no en Canaán.

Dios ya tenía a uno que estaba entrenando para entrar a Canaán. Ahora bien: ¿Por qué será que la iglesia no impacta nuestra comodidad? ¿Por qué será que no terminamos de afectar a nuestras ciudades, a nuestros pueblos o aldeas, inclusive? En una palabra: ¿Por qué no logramos cambios estructurales? Simple: porque la iglesia ha sido entrenada con una mentalidad de desierto, que es subsistir, no poseer ni conquistar.

Date cuenta que Moisés fue preparado, entrenado por Dios para ser un libertador. O sea: la meta, el destino de Moisés, apuntaba a esto: sacar a Israel de Egipto, hacerlos libres. ¡Y eso es lo que hoy pasa en la iglesia! Se ha predicado un evangelio que ha sacado a la gente del mundo, del pecado, y estoy hablando de los que verdaderamente han salido de eso y no de los que cambiaron club por templo pero siguen viviendo igual. Claro está que, una cosa es que te saquen, y tú salgas escapando del mundo, y otra cosa muy distinta es que poseas, que conquistes, es otra dimensión.  2454

(Deuteronomio 34: 1) = Subió Moisés de los campos de Moab al monte Nebo, a la cumbre del Pisga, que está enfrente de Jericó; y le mostró Jehová toda la tierra de Galaad hasta Dan, (Dios le dijo: Mira, es la tierra. Vete ahora al verso 4)

(Verso 4) =  Y le dijo Jehová: Esta es la tierra de que juré a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré. Te he permitido verla con tus ojos, mas no pasarás allá. 

Si hay algo que es hermoso en Dios, es que es absolutamente sincero. ¿Delicadeza y diplomacia?, Cero. Al menos en este verso. Pero no es para entristecerse, porque el corazón de Moisés no estaba en Canaán, estaba en obedecer a Dios. Si tú crees que Moisés hizo un berrinche cuando se enteró que no iba a entrar, estás equivocado, él estaba absolutamente feliz y satisfecho, porque había cumplido su destino. Su destino era sacar a Israel de Egipto, y lo sacó. Es algo que nadie más podía hacer. Es decir que él había sido entrenado para sacar al pueblo, para ser un libertador.

(5) Y murió allí Moisés siervo de Jehová, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehová. 

(6) Y lo enterró en el valle, en la tierra de Moab, enfrente de Bet-peor; y ninguno conoce el lugar de su sepultura hasta hoy. (Quiero que descubras algo, hoy, si es que no lo habías visto antes: ¡Fue Dios el que enterró a Moisés, no hombres! ¿Te das cuenta el honor?)

(7) Era Moisés de edad de ciento veinte años cuando murió; sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor. 

¿Nunca te preguntaste qué habrá querido decir esta escritura de la forma en que está escrita? En primer lugar, hacerte saber que Moisés no se murió de viejito, sino que simplemente se murió porque acabó su tarea. Dice que sus ojos nunca se oscurecieron. ¡Moisés jamás usó lentes, hermano! Es falsa esa enseñanza que nos cuenta que Moisés no entró a Canaán porque estaba demasiado viejo. ¡Acá te dice que no fue así! Y si lo pones en duda, tú, hombre machista y sexista, fíjate lo que le añade al final. Jamás perdió su vigor.

¿Estás entendiendo lo que te intenta decir con eso, verdad? ¡Todo hombre, varón, sexo masculino, hasta el final! ¿Cuántos venerables ancianos de la religión quisieran vivir de la misma manera? Lo cierto es que Moisés se murió porque había terminado su tarea. Y, aprende; ¡Dios no te quiere ni un minuto más en la tierra luego que acabes la tarea que Él te ha enviado a realizar! ¡Él sabe lo que es bueno, no como tú que te aferras a esta cosa que llamas vida carnal y física!

Es lo mismo que cuando trabajas en una empresa que por allí te envía una semana a hacer un trabajo fuera de tu ciudad, fuera de tu ámbito y, obviamente, fuera de tu casa. Te alojas en los mejores hoteles y te comes los mejores manjares que allí te preparan, pero… ¡Anhelas retornar a tu casa! ¡Y es por la sencilla razón que de allí es de dónde has salido y es el lugar en el que te pertenece estar! Así es aquí también: el enviado de Dios nace, crece, hace el trabajo para el cual fue enviado y luego retorna a su casa, de donde salió…

Conforme a lo que leímos, es notorio que él pudo, muy bien, haber seguido un tiempo más peleando, ¿No crees? Sin embargo, Moisés tenía un problema que lo obstaculizaba: no tenía mentalidad de conquistador; tenía mentalidad de libertador. Y el problema, entonces, radica en que tú no puedes hacer algo para lo cual tu mentalidad no se entrenó. Es un asunto de mentalidad con la que venimos equipados de parte de Dios.

Entonces, el mensaje que en este tiempo tiene la iglesia, es un mensaje de escape. Vámonos, el mundo es pecaminoso, salgamos ya, Cristo viene ya, no hagas nada, ni duermas ni comas, Cristo viene ya. Hemos vivido toda nuestra vida cristiana, los mayorcitos, con las maletas listas. Si te vas de vacaciones al Caribe, lo pasarás muy bien porque aquello es hermoso, pero no te comprarás ninguna propiedad allí, por una simple razón: cuando terminen tus vacaciones, retornarás a tu país.

Por esa razón es que los cristianos no hemos podido transformar a ninguna de nuestras naciones latinoamericanas y somos considerados ciudadanos de tercera. Jamás nos vimos cómo herederos del todo. Apenas como pobres siervos de hombres importantes. Mira la mente que tiene el pueblo de Dios, vete a Éxodo capítulo 5. Y no te enojes conmigo, enójate con tu Biblia, que supongo dice lo mismo que la mía.

(Éxodo 5: 1) = Después Moisés y Aarón entraron a la presencia de Faraón y le dijeron: Jehová el Dios de Israel dice así: Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto. 

¿Sabes cómo viene la iglesia en este tiempo? De fiesta en fiesta. El país se cae de a pedazos, hay gente que no come y quiere pelearse a morir contra otra gente y la iglesia de fiesta en fiesta, como si Jesucristo estuviera reinando sobre las naciones. En algunos países hay verdaderos congresos monumentales de brujería, los chamanes son más abundantes que los árboles y la iglesia sigue de fiesta, haciendo como que todo está más que bien. O sea: ¡Vivimos Éxodo 5:1 al pie de la letra! Estamos haciendo fiesta en el desierto.

(Éxodo 7: 16) = y dile: Jehová el Dios de los hebreos me ha enviado a ti, diciendo: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva en el desierto; y he aquí que hasta ahora no has querido oír. 

Dios le dice: déjalo salir para que me sirva en el desierto. Ahora, pregunto: ¿Dios sabía que esta generación no iba a entrar a Canaán? ¡Él lo sabía! Entonces, lo único que espera de esta generación es que salga y lo sirva en el desierto. ¡Es lo único que espera! Él sabía que recién la siguiente generación iba a entrar a Canaán. Él nunca le pide peras al olmo.

Así que lo único que él esperaba era que ese pueblo saliera al desierto y lo sirviera entre pachanga y pachanga. Pero no entrarán. Así que hoy, tú puedes elegir de qué generación eres. Hay gente a la que tú le puedes enseñar lo más profundo de guerra espiritual y por más que vaya a cien seminarios, no va a entrar a eso. ¿Sabes por qué? Porque él fue llamado para ser evangelista, para sacar gente al desierto y listo, no le pidas nada más. ¡No le pidas que haga otra cosa, Dios lo quiere allí!

Volvamos al desierto. El primer enemigo que ellos vencen, y digo vencen casi entre comillas, porque Israel no hizo nada más que correr, es Egipto. ¿Te acuerdas de la canción que se hizo muy popular? “Echó a la mar, a quien los perseguía”… ¡Los perseguían! ¿Te das cuenta? ¡Ellos no agarraron una espada, sólo salieron corriendo! Y pese a eso, luego dijeron: ¡Hemos vencido a Faraón! Y los ángeles se rascaban la nuca y se decían entre ellos: ¿Y nosotros de qué jugamos, aquí?

¡Ellos no pelearon! Es decir que no pelearon contra los egipcios, pero en realidad sí pelearon con un fiero enemigo que tenían en el desierto, que era ¡Ellos mismos! Había tantos problemas entre ellos, que Moisés se pasaba todo el día, literalmente, escuchando y solucionando problemas. No fueron los únicos. A través de la historia, Israel se convierte en la iglesia de hoy, y sigue con el mismo problema. Iglesias con mentalidad de desierto, peleando fiera batalla contra ellos mismos.

No tenían ambiciones, tampoco tenían promesas, estaban ahí. Cada vez que hablaban, era para quejarse o para reclamar. Y esa es la iglesia con mentalidad de desierto. Quejarse, reclamar y, llegado el momento de poner las papas al horno, borrarse y sentarse a ver cómo lo hacen los demás. Pero ahora te voy a mostrar la otra mentalidad. Vamos a Deuteronomio 1:35.

(Deuteronomio 1: 35) = No verá hombre alguno de estos, de esta mala generación, la buena tierra que juré que había de dar a vuestros padres, 

Las palabras mala generación, es rahá en el hebreo. Rahá es mala, y ¿Sabes qué significa? De pensamientos malos, de viciosa disposición, de malas acciones, acostumbrados a la miseria, descontentos y dé poca motivación. Creo que aquí cualquier pastor de cualquier congregación mediana y tradicional, podría interrumpirme y decirme que acabo de describir a su congregación entera.

Porque, mira lo que dice: viciosos en la disposición y de pensamientos malos. Esto no quiere decir que tengan pensamientos sucios, dice de pensamientos malos. O sea que no piensan lo bueno, piensan lo negativo. Acostumbrados a la miseria, descontentos, de poca motivación. Hay gente que se la pasa de iglesia en iglesia buscando alguien que le resuelva su problema. Y no se da cuenta que el problema es él o ella. Y cuando te cuentan lo que les pasa, tú te quedas preguntándote cómo puede ser que le pasen esas cosas. ¡Son ellos!

El punto es este: tiene una mentalidad de desierto. No está entrenado en solucionar problemas, anda repitiendo la prueba que Dios le pone, todo el tiempo. Y lo peor de todo, es que la reprueba, una y otra vez. Es un círculo. Se presenta el problema, no lo resuelve, se queja, se escapa, se vuelve a presentar el problema, se queja, no lo resuelve, se vuelve a escapar, y así sucesiva e indefinidamente.

Tú sabes porque has leído suficiente historia bíblica, que Israel pasó por doce desiertos, nada menos. Y que en cada uno de ellos, tocó aprender algo. Me pregunto por cuantos más deberás pasar tú para terminar de aprender lo que es necesario aprendas en este tiempo. 1 Corintios 10:2 dice que en Moisés, todos fueron bautizados en la nube y en el mar. ¿Qué quiere decir esto? Que por poco o por mucho, todos traemos algo de mente de desierto.

Ahora bien; la generación que va a entrar a conquistar, es una generación diferente. ¿Recuerdas lo que dice en el evangelio de Mateo 18? En verdad os digo que si no os convertís y os hacéis como niños, no entrarás en el Reino de Dios. Los que en el tiempo de Moisés eran niños, y por consecuencia no tomaban decisiones, simplemente miraban eran, sin embargo, los que Dios estaba preparando para que entraran.

Y hay algo que se puede compartir a colación de esto, y eso bueno es encontrarnos con Josué. Lo bueno de Josué, es que él empieza justo en el exacto lugar en el que Moisés termina. Porque, veamos, ¿Cuál sería tu meta, por ejemplo? Una, que tus hijos no tengan que aprender lo que tú aprendiste, sino que ellos puedan avanzar, desde donde tú termines.

Un discípulo no tiene que sufrir lo que sufrió su maestro para llegar donde llegó; debe comenzar en donde su maestro haya terminado, sea por la razón que sea. Eso es lo que dice Pablo, cuando señala que él puso el fundamento, y los que lo sigan sobre edificarán sobre ese fundamento. Es decir que un verdadero hombre de Dios, siempre tendrá como meta que sus ovejas a cargo temporal, puedan llegar mucho más lejos de donde él llegó. Que ninguno tenga que pasar por lo que él pasó para llegar donde él llegó.

(Deuteronomio 34: 9) = Y Josué hijo de Nun fue lleno del espíritu de sabiduría, (Por eso es tan importante la sabiduría. Él pudo entender su destino, pudo entender su llamado; porque tuvo un espíritu de sabiduría) porque Moisés había puesto sus manos sobre él; y los hijos de Israel le obedecieron, e hicieron como Jehová mandó a Moisés. 

Dice que Josué era hijo de Nun. La palabra Nun, significa “pez”, y el pez fue el primer símbolo del cristianismo. ¿Y cómo se supone que fue entrenado Josué? Si te das cuenta, muchas de las experiencias que Moisés vivió, Josué las vivió detrás de él, o sea que él las vio. En un sentido práctico, podría decirse que él aprendió aún de los errores de Moisés.

Yo me pregunto, a esta altura de este trabajo, cuántos de los que están allí, del otro lado, simplemente escuchándome, quieren ser conquistadores. ¡Gloria a Dios por los que dijeron, sea en voz alta o en silencio: ¡Yo! Tienes que tener algunos elementos en tu mente, que dejen entrar para que tú seas conquistador. ¿Sabes qué es lo que distingue a un conquistador? Su mentalidad.

(Josué 1: 2) = Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. 

¿Qué está diciendo Dios, aquí? Está diciendo algo así, como: Josué: el entrenamiento en el desierto, ha terminado. Aquí hay dos etapas. ¿Sabes dónde habitó Juan el Bautista? En el desierto. Cuando vino Jesús, Juan el Bautista debería haber cerrado su negocio. ¿Por qué? Simple: porque había llegado con Jesús, el tiempo que él venía anunciando y ya no tenía caso seguir hablando de algo que ya había ocurrido.

La mentalidad de Reino, es una mentalidad de conquistador. El Reino de Dios, no es para los que tienen mentalidad de desierto, sino para los que tienen mentalidad de conquistadores. Es muy interesante cómo empieza este verso que hemos leído: Mi siervo Moisés ha muerto; Punto, aparte y vamos hacia adelante. ¡Señor! ¿Dónde enterraste a Moisés? – ¿Y para qué quieres saberlo? – Porque quisiéramos ir a presentarle honores. – Yo la lo hice, le di el honor más grande que un ser humano pueda tener: yo mismo me encargué de todo. – ¡Pero es que igualmente nosotros quisiéramos hacer duelo! – ¡No! Repito: ¡El duelo, acaba ahora!

Yo soy uno de los que anhela la reforma, que anhela un tiempo nuevo en la iglesia, o en todo caso, el florecimiento de la iglesia genuina por sobre Babilonia, la Gran Ramera, la imitadora falsa y pecadora. Sin embargo, debo entender que, para muchos ministros, líderes, meterse de lleno en la reforma, va a significar destruir su iglesia. Porque hay cosas que no se pueden cambiar-

Quiero que escuches lo que te estoy diciendo, aunque te suene muy duro. Jesús no vino a colocar parches sobre lo viejo, vino a hacer cosas nuevas. No tienes idea respecto a la cantidad de personas que se han convertido y, durante mucho tiempo, siguen repartiéndose entre las misas del catolicismo romano y los cultos evangélicos. Pasará mucho tiempo hasta que un día el Señor les muestre que el problema del catolicismo no es un problema de formas, sino un problema de fondo.

Si tú quieres cambiar el catolicismo, no puedes introducirle elementos evangélicos, tal como veo que se hace ahora en muchas catedrales. Si tú quieres cambiar el catolicismo, deberás destruirlo y armarlo de nuevo. Pero entonces ya no sería catolicismo, y ese es el punto. Aunque deberé decirte que eso se aplica en muchas iglesias evangélicas. Pedirles que entren a algo nuevo, es como pedirles que se suiciden teológicamente.

Escucha: tú tienes gente en tu iglesia que, sabes perfectamente, jamás va a cambiar nada, porque cree que si llega a dar un paso en una dirección que no es la tradicional, se perderá de la fe. Entienden que hacer algo nuevo, hoy, es apostatar de su fe. Y es muy triste, eso: porque tú amas a esas personas y porque también Dios las ama. Y aunque con formas muy diferentes, en el fondo, ellos aman a Dios, también. Por eso es que, cuando alguien pretende traer a una iglesia una reforma, se siente apuntado con una espada.

Entonces la duda es esta: si la reforma que tú quieres traer costara la unidad de la iglesia, ¿La traerías igual? ¿Darías ese paso? Es difícil, no te lo voy a negar. Yo no podría juzgar a nadie que me diga que no se anima. No soy quien para juzgarlo. Porque él y sólo él está viviendo esa situación y es el que sabe muy bien lo que significa ese paso. Se van a dar cuenta ustedes en  este verso, que Dios le da un libreto nuevo a Josué. Le dice: Mira, yo he estado con Moisés y ahora voy a estar contigo, pero es necesario que hagas esto.

(Verso 5) = Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. 

Yo te daré la tierra para que conquistes, y te digo algo más; hasta te pondré algunos gigantes por ahí para decorar un poco el panorama, y tú te vas a entrenar, domando gigantes. Me pregunto qué le costaba a dios darle la tierra vacía. Nada, pero parte del entrenamiento por el que Israel debía pasar, era el pelear por aquello que ellos querían.

(Josué 12: 1) = Estos son los reyes de la tierra que los hijos de Israel derrotaron y cuya tierra poseyeron al otro lado del Jordán hacia donde nace el sol, desde el arroyo de Arnón hasta el monte Hermón, y todo el Arabá al oriente:

Y no te quiero cansar leyéndote todo el detalle que viene después y que tú puedes ver si continúas leyendo el capítulo, aunque el verso 24 de alguna manera nos da la información que necesitamos, dice: el rey de Tirsa, otro; treinta y un reyes por todos. ¡Treinta y un reyes! ¡Uno para cada día del mes, si quieres verlo con algo de humor! Pero mejor me vuelvo al verso 1, mira lo que dice: Estos son los reyes de la tierra que los hijos de Israel derrotaron y cuya tierra poseyeron al otro lado del Jordán hacia donde nace el sol, desde el arroyo de Arnón hasta el monte Hermón, y todo el Arabá al oriente: 

De esto podemos sacar en claro algo en principio: tú no vas a poder poseer la tierra, si no derrotas antes a tu enemigo. Ellos poseyeron, la tierra que conquistaron. O sea que ellos pudieron disfrutar de la tierra que ganaron peleando. ¿Qué es tener la mente de conquistador? Lo que tú llegas a dominar es lo que te hace conquistador. Tú no vas a ser conquistador porque a alguien se le ocurra hacerte repetir cien veces: “Soy conquistador”.

Por ejemplo: si tú controlas al dinero, aprendes a dominar al dinero. Has conquistado este territorio, y ahora el dinero te pertenece. Ahora, el dinero va a hacer lo que tú quieres que haga, mientras que hasta hoy, tú hacías lo que el dinero te demandaba que hicieras. Si has conquistado tu carácter, ahora tu carácter va a ser tu territorio, tu tierra. Si tú has conquistado el sexo, ahora el sexo es tu territorio y tú lo gobiernas a él y no él a ti como era antes. 1,00.00

(Josué 23: 1) = Aconteció, muchos días después que Jehová diera reposo a Israel de todos sus enemigos alrededor, que Josué, siendo ya viejo y avanzado en años, (2) llamó a todo Israel, a sus ancianos, sus príncipes, sus jueces y sus oficiales, y les dijo: Yo ya soy viejo y avanzado en años. 

(3) Y vosotros habéis visto todo lo que Jehová vuestro Dios ha hecho con todas estas naciones por vuestra causa; porque Jehová vuestro Dios es quien ha peleado por vosotros. 

(4) He aquí os he repartido por suerte, en herencia para vuestras tribus, estas naciones, así las destruidas como las que quedan, desde el Jordán hasta el Mar Grande, hacia donde se pone el sol. 

¿Qué está diciendo? Hasta este punto, Josué ha conquistado treinta y un reyes, pero ¿Sabes qué? Todavía hay reyes qué conquistar. Y fíjate lo que hace. Les dice a sus hombres que ya está viejo y luego, de alguna manera, efectúa un sorteo para ver qué territorio les va a tocar a cada uno de ellos. Sin embargo, en algunos territorios todavía quedan gigantes por conquistar, pero les añade que esos gigantes también son propiedad de ellos. Ahora; ellos entendieron que para que eso sea, de facto, propiedad de ellos, tendrán que ir y pelearla.

Entonces de pronto un día, tú que estás al frente de una congregación, te encuentras con un hermano de los más antiguos que viene y te cuenta que, después de haber pasado por ese seminario de guerra espiritual que se animó a tomar, se dio cuenta que su abuelo era masón. ¿Qué habrá que decirle al hermano? Que ese es un gigante que ha heredado y que deberá conquistar. Esa es su tierra, su familia, y él es quien tiene que pelear por eso y conquistarla. Y se dan los mismos casos con ancestros que efectuaron pactos con el ocultismo, curanderismo, y etc.

Ahora, a medida que tú progresas como conquistador, lo que tú vas tomando, se convierte en tu heredad. ¿Cuál es la credencial que tú presentas en el Reino? Tus victorias. ¿Quién eres tú? Fulano de Tal, señor de tal y tal territorio. ¡Un guerrero! Gente que sabe recuperar lo que el diablo le robó. Sólo un problema, cuando el diablo te roba, lo hace porque quizás tenga derechos para hacerlo. Porque, aunque todos sabemos que es un ladrón, es un ladrón que nunca toma lo que no tiene derecho de tomar.

(Josué 13: 1) = Siendo Josué ya viejo, entrado en años, Jehová le dijo: Tú eres ya viejo, de edad avanzada, y queda aún mucha tierra por poseer. 

Tú ya eres viejo, le dice Dios a Josué, pero me temo que todavía tendrás que pelear un poco más. Y cómo se lo habrá tomado en serio Josué a esto que le dice en el capítulo 13, que en el capítulo 23 todavía anda a los golpes con los enemigos y sigue bien vigente. Una mentalidad de conquista jamás se sienta en sus victorias. Consolida su territorio, y dice: Ahora quisiera ir por aquel territorio. ¡Oye! ¿No te cansas? ¡No! ¡Yo quiero más!

Ahora, veamos: ¿Qué es lo que hace a un conquistador? Su mentalidad. El pueblo de Israel, tenía una mentalidad de esclavo. Dios sacó a Israel de Egipto, en un día, pero tardó cuarenta años en sacar a Egipto del corazón de Israel. La mayor parte de nosotros, y me incluyo, hemos crecido en iglesias con mentalidad de desierto. En lugar del grupo de: “Ya viene Cristo y nos vamos”, a mí me tocó el de: “¡Y vaya saber si alguna vez viene!” Es lo mismo.

Sin embargo, pese a ese modelo que quieras o no te deja sus huellas, yo sabía, que sabía, que sabía que había algo más que yo no sabía. Un día llegó el momento de la decisión. Es como si Dios te dijera: ¿De verdad quieres algo nuevo? Ven. Y te lleva a la orilla de un río, te planta allí y te pregunta: ¿Cruzas o no? No es nuevo, esto. Cada vez que Dios quería probar a su pueblo, lo llevaba a la orilla de un río. Pregúntale a Moisés. Pregúntale a José. Pregúntale a Elías. Pregúntale a Eliseo. Pregúntale a Jesús en el Jordán.

Ahora bien; cuando tú eres capaz de cruzar ese río contra la corriente, muy probablemente ese río se lleve todo lo que traías, lo que eran tus pertenencias, tu equipaje. Me ha tocado irme a nadar a ríos caudalosos que, si te descuidas, pierdes hasta la ropa por la fuerza de sus aguas. Y muchos cruzan al otro lado, y no tienen nada que hayan logrado traer del otro lado.

¿Y sabes qué? Eso es por voluntad de Dios, porque Él quiere que estas personas empiecen de cero desde ese lugar. En la práctica, esto es, lo que tú o yo podamos haber aprendido de Dios en la iglesia donde nos haya tocado comenzar, no se te borra. No es un archivo en tu PC o un mensaje inútil en tu teléfono. ¡No se te borra de una! No te preocupes porque Dios ya sabe eso, y lo que Él quiere, es que coloques todo eso en el lugar que le corresponde, que no es el primero.

(Gálatas 5: 1) =  Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud. 

Una vez que tú has salido de Egipto, Dios te establece la libertad, y tú tienes la posibilidad de poder permanecer libre, o caer en yugo otra vez. Por ejemplo: hay una gran cantidad de pueblo de Dios preso, por temor a hombre. “¡Pastor! ¿Por qué no enseñas eso que tú ya conoces y sabes qué es la verdad? – “…Porque si enseño eso, se me va a ir media iglesia…” Eso también es cautividad. Él vino a liberar a los cautivos, ¿Recuerdas

El Señor te ha sacado, de la mano de Moisés, de Egipto, pero ahora ha puesto un libertador a tu lado, para que puedas entrar a poseer la tierra que Él tiene para darte. En Josué 1, leímos hace un momento, que el Señor le dijo: “Mi siervo Moisés, ha muerto”, ¿No es así? Muy bien, ahora mira esto: para poder entrar a esta nueva tierra, Dios hace un par de cosas muy interesantes.

Según los teólogos más expertos, la gente que entra con Josué, tenía un promedio de edad de veinte años. Obviamente, según cálculos, porque nadie puede tener la exactitud total. Pero era gente libre. La gente del desierto, era gente libre. Habían salido del yugo de la esclavitud. Por eso creo que resultaría muy interesante que mencionáramos algunas diferencias entre Moisés y Josué.

Moisés fue designado para liberar a Israel de la opresión física. Josué fue asignado para liderar, (No liberar, sino liderar, de liderazgo), a toda esa gente dentro de la tierra prometida, y darles posesión sobre ella. Con Moisés, Dios les envía maná del cielo. Con Josué, Dios los obliga a sembrar, a trabajar. ¿Has notado eso? El día que ellos cruzan el río, es el día en que el maná cesa de caer. Dios dice: ¡Bueno! ¡Basta de subsidios! ¡Ahora a trabajar para comer!

Con Moisés, Dios le da agua de la roca, pero; ¿Sabes lo que le dice a Josué? Tienes que cavar pozos. Cada vez que tú te metas a conquistar, vas a tener que trabajar. Claro, aquí entramos a un factor bien débil, pero necesario: el factor de responsabilidad del pueblo. Aquí tienes una persona que está hablando con autoridad profética, y algunas son activadas en su mente, y entran a otra dimensión. Otras tantas escuchan, aplauden y se van como vinieron.

La pregunta, entonces, es: ¿Por qué la gente reacciona diferente, si la unción es la misma para todos? Por la respuesta de la gente. La responsabilidad está intrínseca. La responsabilidad hace que una persona sea confiable, segura. Cuando tú eres responsable, automáticamente eres alguien confiable. La responsabilidad está muy ligada a la capacidad de dar respuestas. Para poder ser libre, hay que ser responsable.

En el proceso de educación, hay tres etapas. Está el niño, al cual tú le debes decir hasta dónde seguir y cuando detenerse en lo que sea que quiera hacer. Eso se llama límites. Y créeme, un niño no puede funcionar si no tiene a alguien que le diga stop. La segunda etapa, en constituyendo reglas visibles. Tú ya no les dices lo que deben o no deben hacer, ellos ya tienen señales visuales que se los recuerda. La tercera y última etapa, es cuando tú quitas todas las señales y tampoco dices nada. Ellos ya tienen la instrucción dentro.

Ese es el top de todo. Ahí es donde el Señor nos quiere llevar. Jeremías lo die: En aquellos días, escribiré mis leyes en su corazón. Y nadie dirá conoce a Dios, porque ya todos lo conocerán. ¡Esa es la meta de Dios! Dios quiere llevarnos a esa tercera etapa. De hecho, para poder llegar a esa etapa, tú debes ser confiable. ¿Y qué significa ser responsable? Que tú eres capaz de responder a lo que Dios te pide.

Yo he oído a muchos hermanos buenos, fieles, sinceros y bien intencionados, asegurar que van a liberar a las naciones. Sólo un problema: ninguno de ellos se ha preocupado siquiera de aprender inglés. Tú llámalo una tontería, si quieres. Tú acúsame de no confiar en Dios. Yo creo que el evangelio tiene un tremendo y sobrenatural poder, pero de ninguna manera es magia. ¿Qué quiero significar con esto? Que la iglesia está llena de gente que quiere hacer grandes cosas, pero que no es en absoluto responsable como para tomar la carga genuina.

Si el domingo te entusiasmas con los coritos en la iglesia y te pones a cantar, a danzar y golpear tus manos diciendo a toda voz que eres parte del ejército de Dios, gloria a Dios por ello, pero si cuando regresas a tu casa ni siquiera sabes cómo orar por un hijo tuyo que tiene fiebre, entonces mucho me temo que en ese ejército todavía no te han reclutado, hermano.

Lo cierto es que Dios quiere introducirlos a una tierra de posesión, de herencia, ese es el Reino. Pero, para entrar en esa tierra, tu mente tiene que ser una mente de conquistador, ¿Estamos? Sin embargo, para tener mente de conquistador, tú debes ser confiable. Y para ser confiable, mucho me temo que tú debes ser responsable. He visto a muchos hermanos tomarse compromisos para determinadas tareas y, un par de días después, ya se cansaron. No son confiables. Dios te quiere dar más, pero no confía en ti.

Entonces, cuando Dios le dice a Josué que va a estar con él como estuvo con Moisés, y Josué sabía que Dios había estado con Moisés todo el tiempo y en todo lugar, Josué le responde dando un brinco de alegría y le dice: ¡Sí Señor! ¡Amén, Señor! Pero Dios lo mira y le responde: De acuerdo, pero lo único que requiero de ti para hacerlo, Josué, es que te esfuerces y seas valiente. Que no te apartes ni a izquierda ni a derecha, que medites en mi ley día y noche. Y no temas, yo estaré contigo, pero tú deberás ser responsable en lo que te pida.

Porque la mentalidad de conquistador, ciertamente se desarrolla, pero lo que más desarrolla el conquistador, es su capacidad de ser confiable a Dios. ¿Y qué dice Jesús respecto a esto? Simple: En lo poco has sido fiel, en lo mucho te pondré, ¿Recuerdas? Listo. Eso significa que para Él, ahora eres confiable. Y porque eres confiable, ahora te dará algo mucho más grande.

Aprende algo: Dios te va a llevar sí o sí a otro nivel, pero recién cuando tú hayas cumplido la tarea que te había dado en este nivel. Eso es lo que la mayor parte de la gente no entiende. ¡Es que yo soy profeta, no soy evangelista! Perdóname, pero aquí estamos todos para predicar el evangelio. El profeta que no es capaz de evangelizar, creo que ni siquiera ha conocido al Señor. ¡Esa es la razón central de la iglesia! ¡Extender el Reino! ¿Y cómo lo hará si no proclama el evangelio a diestra y a siniestra?

A mí no me terminará nunca de entrar en la cabeza, cómo puede ser que exista un pastor, (Ojala fuera solamente uno), que esté al frente de una congregación por espacio de quince, veinte, treinta años, y no entienda que Dios lo puso allí para afectar a la comunidad a la que pertenece. ¡No lo entiendo! ¿Cree que solamente fue puesto para armar lindos cultos, hacer bullicio de gente que parece gozosa y recibir los diezmos por ello? ¿Eso es la iglesia del Señor, para ese hombre?

Si el Señor, tal como se lo dijo a Josué, te dice hoy mismo que Él va a estar contigo y que te va a respaldar, así que no tengas temor de nada, es porque Dios sabe que puedes hacerte encima un día cualquiera si el enemigo te ataca con fiereza. ¡Por eso te pide que te esfuerces y seas valiente! ¿Por qué gastaría palabras inútiles si eso no fuera a ocurrir nunca? Si Dios te dice: No temas, es porque Él sabe que en algún momento te pueden llegar a temblar las rodillas.

Ahora reflexiona: ¿Qué clase de vida supones que tuvo Josué? ¡Agitada, hermano! Más que agitada. Si tú le hubieras visto sus manos, ya de viejo, llenas de callosidades por causa de vivir la mayor parte del tiempo empuñando la espada. ¡Vivió peleando, Josué! ¡Por eso Dios le dijo que no tuviera temor, que Él iba a estar a su lado! ¡Y lo estuvo, pero Josué debió poner su parte de responsabilidad y valentía!

Y si no terminas de creerlo, míralo a David. ¡David se pasó años peleando! Y la única vez que deja de pelear y se toma vacaciones, va y se fija en Betsabé y ahí nomás mete la pata. Conclusión y moraleja: si Dios te llamó a pelear, pelea. Y no dejes de pelear, hasta que Él te diga: basta. Cuando dejas de hacer aquello para lo cual Dios te llamó, ahí es donde te pierdes. Yo no dejo de estudiar, aprender, escribir, grabar y enseñar ni un solo día. Un trabajo que saldrá en audios al estilo audio-libro, lo concluí en la noche de Año Nuevo. ¿Loco? Puede que sí, pero esta locura no me molesta, al contrario.

Cuando eres enviado para hacer un trabajo para el Reino, no puedes mirar para los costados esperando que venga otro a ayudarte. ¡A ti te mandaron! ¡Trabaja! Ah, y tampoco te pongas a mirar para arriba, a ver si desciende un ángel o el mismísimo Espíritu Santo a ejecutarlo. ¡A ti te han enviado! Dios estará dispuesto a hacer algo en el momento en que tú te encuentres con impedimentos y no te puedas mover. Pero, mientras haya algo que para ti sea posible hacer, ¡Tendrás que hacerlo tú! Oye: ¿Qué crees que ocurrirá contigo en los próximos veinte años? ¡Ah, no lo sé! ¡Dios lo sabe! Sí, claro que Dios lo sabe, y que bueno que lo sepa, pero… ¿Y tú? ¿Cómo vas a esforzarte para caminar si no sabes adónde vas?

(Josué 1: 6) = Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. 

¡Esta es un promesa para nosotros, hermano! ¡No se quedó allá lejos en la historia! ¡Así leen la Biblia los incrédulos intelectuales! ¡El pueblo de Dios la lee con la guía del Espíritu Santo! Y el Espíritu Santo nos dice que hoy esta promesa sigue vigente. ¡Tú repartirás al pueblo la tierra que tiene adjudicada por heredad, conforme Dios mismo se los juró a nuestros padres!

(7) Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. 

Quiero aclarar algo que seguramente alguna vez ya te habrán explicado, pero que siempre vale la pena repetirlo. Ser valiente, no significa que haya ausencia de temor. Ser valiente significa afrontar las situaciones difíciles, con responsabilidad. Vas a tener miedo más de una vez. Se le pide a Josué, que circuncide a la gente. El problema es que Dios es realmente quien pelea. ¡Pero Josué peleó, hermano! Sí, Josué peleó, pero fue Dios quien lo respaldó y lo catapultó a la victoria.

El verdadero poder de Israel, era este: su santidad a Dios. El poder que había en ellos, era la luz que había en ellos. Eso disipaba las tinieblas. ¿Sabes qué dice? Que las tinieblas no prevalecen. Los pueblos a conquistar eran pueblos de tinieblas, pero Israel entra como una espada de luz. Cuando la luz entra, las tinieblas se apartan. El requisito para poder ser un conquistador, es tener un corazón circuncidado.

Mira; voy a decirte algo: tú tienes que aprender a circuncidarte. ¿Y qué cosa entendemos por circuncidarse? Es cortar de nosotros todas esas áreas con las que las tinieblas se asocian a nosotros. ¡Qué malo es cuando tú vas a una batalla y el enemigo te saluda y te da un abrazo de bienvenida. ¿Por qué haría eso? Porque hay algo en ti que se asocia con él.

Por eso es que necesitamos ser gente limpia. Por eso te lo quiero describir con sencillez. Circuncidarse a sí mismo, es doloroso, es complicado. ¡Es mejor que alguien lo haga por ti! Sin embargo, mucho me temo que Dios te va a pedir que tú seas quien lo hagas. En la medida que nosotros podamos responder bien a esto, vamos a demostrar eso que vengo diciéndote: responsabilidad.

El mundo no necesita una iglesia inmensa para convertirse a Dios, necesita un Elías, un Josué, un Juan el Bautista. El problema es que eso implica costo y sacrificio. Significa dominar tus propios deseos personales, sobre todo aquellos que tienen que ver con lo que llamamos éxito. Pregunto: Si el Señor te demandara que nunca te cases para servir mejor al Reino, ¿Lo harías?

¡Es un derecho, casarse! ¡Claro que es un derecho! ¡Y nadie puede obligarte! Pero, la cuestión de fondo, es: ¿Tú serías capaz de renunciar a eso? Entrar al Reino no es un asunto místico, es un asunto muy sencillo, pero implica ciertos elementos que tú tienes que tener muy en cuenta a la hora de tomar la decisión. Tú lo vas a tener muy claro, no lo dudo, pero primero deberás dar algunos pasos.

Así es, entonces, que la gran tarea que tienes ahora a partir de este trabajo, es examinarte y preguntarte: ¿Tengo una mente de desierto o tengo una mente de conquistador? Estará bueno que lo investigues y lo descubras. Está bien, hermano…pero… ¿Y qué pasa si descubro que tengo una mente de desierto? ¿Es posible cambiarla por una de conquistador? ¡Por supuesto que es posible! ¡Dios lo hizo conmigo! Y no fui el único de los que andan por allí enseñando estas cosas.

Yo enseñaba estas cosas a una congregación que, en su gran mayoría, no quería saber nada con aprenderlas. Si en lugar de salir como fue el mandato que obedecimos, yo hubiera insistido en quedarme allí, procurando enseñarles a nadar a esta gente q la que ni siquiera le gustaba el agua, muy probablemente yo me hubiera ahogado con ellos. Es un testimonio para nada exclusivo. ¡Miles han vivido lo mismo!

Leer Más

Conociendo la Unción del Reino

Vamos a abrir la Escritura en el Libro de los hechos, capítulo 1. Quiero compartir contigo en este trabajo, algunos principios y diseños que no me cabe ninguna duda, estarás presto a utilizar en cuanto la situación, o tus situaciones personales, así te lo demanden.

(Hechos 1: 1) =  En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, (2) hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido; (3) a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios. 

Estos cuarenta días en la vida de Jesucristo, según lo puedo ver a la distancia en el tiempo y el conocimiento, son los cuarenta días más importantes de su ministerio. Los días en que su enseñanza va a ser tan crucial, porque va a ser la preparación. Como un maestro, como un apóstol, Jesucristo sabe que lo que él va a enseñar en esos cuarenta días, va a dejar marcado el principio de la iglesia.

Y dice que se aparece a ellos, y durante cuarenta días se pasa hablándoles acerca del Reino de Dios. Fíjate que esto es algo preparativo, para que el Espíritu Santo pueda venir sobre ellos. Jesús está preparando la venida del Espíritu Santo, el derramamiento del Espíritu Santo para el día de Pentecostés, y él sabe que tiene que preparar un terreno espiritual apto para recibir la manifestación verídica del Espíritu Santo, como Jesucristo quiere que venga sobre la iglesia.

Hoy estamos a la espera de una de las mayores manifestaciones del Espíritu Santo. De eso se trata la restitución de lo que robó la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta. Y es necesario aclarar que en este caso, el Espíritu Santo es un Espíritu Santo profético. La palabra lo dice: Yo derramaré de mi Espíritu Santo y tus hijos y tus hijas profetizarán, verán visiones, tendrán sueños.

La venida del Espíritu Santo abre una dimensión en el mundo espiritual, en el cual el Reino de Dios es visible. Ya no es un secreto para ningún creyente sólido, que todo aquel que es nacido de Dios, puede ver el Reino de Dios. Porque el Reino de Dios, sí que es visible. Dios quiere que veamos Su Reino. Porque de la misma manera en que él fue enviado a la tierra, es que nosotros somos enviados.

Él fue enviado viendo todo lo que el Padre hacía y oyendo todo lo que el Padre decía. Para eso necesitamos el Espíritu Santo. El Espíritu Santo es la fuerza, el poder de Dios que va a unir cielos y tierra y va a abrir una dimensión espiritual que nos va a permitir ver y oír lo que está sucediendo en el Reino de los Cielos. El Espíritu Santo es profético. El Espíritu Santo es el que te hace testigo. Y nadie podrá ser testigo de nada, a menos que vea y oiga.

Un testigo en una corte, no puede ser alguien que leyó, no puede ser alguien al que le pasaron información de segunda mano. Tiene que ser alguien que vio, tiene que ser alguien que oyó. Dice que el espíritu de la profecía es el testimonio de Jesucristo. Es testimonio. Jesús viene a dar testimonio, viene a traer lo que es del cielo, a la tierra; y eso es lo que lo hace testigo del Padre. Yo soy testigo del Padre, decía Jesús. Yo vengo a testificar todo lo que es el Padre. Vosotros me seréis testigos. Testigo es alguien que ve, testigo es alguien que oye.

Entonces, Jesús va a preparar la tierra, para la venida del Espíritu Santo, del Espíritu Santo profético. Mis hijos y mis hijas profetizarán. Es notorio que, en el paso de generación tras generación, los cristianos hemos ido perdiendo paulatinamente aquello que era original. Hoy en día, tenemos por concepto de lo que es el Espíritu Santo, el hablar en lenguas. Cuando oímos que alguien habla en lenguas, decimos: ¡Oh! ¡Ya tiene el bautismo del Espíritu Santo! Escucha: nada puede ser más errado que pensar así.

Hay generaciones enteras de cristianos que se han formado con esta enseñanza como base espiritual. Que la máxima evidencia del bautismo del Espíritu Santo, es que alguien hable en lenguas. Hablar en lenguas, es un don. Es el don de lenguas. Es simplemente un don. Es un regalo. La palabra bautizar, significa sumergirse, estar completamente inmerso. Hoy llamamos a una persona nacida de nuevo, bautizada del Espíritu Santo, a alguien que habla en lenguas, pero que también está conectado a la pornografía en internet. ¿Cuántos saben que lo que digo no es ningún invento malintencionado?

Estamos hablando de inmersión, estamos hablando de estar totalmente sumergido. Dios está trayendo el espíritu de verdad. Jesús dijo: yo enviaré el espíritu de verdad. El Espíritu Santo es el Espíritu de verdad. La verdad es verdadera. La verdad no puede tener aspectos de mentira y aspectos de verdad. El que dice que anda en luz, pero tú lo ves que en realidad anda en tinieblas, es mentiroso. Hoy llamamos gente llena del Espíritu Santo, a gente mentirosa, que anda en tinieblas.

Dios está trayendo una reforma de verdad. Dios está trayendo reforma de Reino. Dios prepara el Reino. Jesús vino a traer un Reino. El Reino, no es traer una serie de principios morales, que hagan a la gente buena. Jesús no vino a traernos lecciones de moral. Las lecciones de moral, estaban escritas ya, en la Biblia. Ni una jota ni una tilde, será removida. Jesús vino a traer algo más. Jesús vino a traernos el Reino de Dios.

El Reino de Dios, no es de este mundo. Él lo dijo: Así como yo no soy de este mundo, también vosotros no sois de este mundo. El Reino de Dios es una realidad espiritual. El Reino de Dios es, traer todo lo que sucede en los cielos, a la tierra. Y Jesús prepara este terreno, por cuarenta días, y se pasa hablándoles y enseñándoles a los apóstoles. Es necesario que los apóstoles tengan dimensión de Reino, mentalidad de Reino, para poder recibir la llenura del Espíritu Santo, como será derramado en los últimos tiempos.

En el Día de Pentecostés, solamente se derramó una parte del Espíritu Santo, que fue manifestado en fuego, pero dicen que en los postreros tiempos, después de aquellos días, yo derramaré de mi Espíritu, y habrá señales en los cielos, y en la tierra fuego, sangre, y columnas de humo. O sea que en el Día de Pentecostés, vimos solamente una pequeña parte del derramamiento del Espíritu Santo. Pero en los últimos tiempos, dice que vendrá una manifestación plena de la sangre destruyendo las obras del mal.

Pero Dios quiere, primeramente, preparar el territorio, como lo preparó en aquel tiempo. Necesitamos hombres y mujeres apostólicos. Ojo que cuando hablamos de hombres y mujeres apostólicos, eso no quiere decir que todos tengan que ser apóstoles, para nada. Lo que sí quiero decir, es que todos deberemos tener una mentalidad apostólica. Todos podemos tener una mentalidad de Reino, que le va a dar cabida al Espíritu Santo, para hacernos testigos sobre la tierra.

Entonces, el Reino de Dios no es un compendio de enseñanzas morales que te convierten en una buena gente. Escucha: en el mundo secular, hay mucha gente buena. No estoy diciendo que son justos, estoy diciendo que son buenos. Porque justo ni solo uno. Pero hay gente aparentemente buena. Algunos hermanos que han tenido oportunidad de viajar a la India, por ejemplo, han  cruzado conversaciones con los lamas, y ellos aseguran que independientemente de lo que sea su religión, ellos son gente buena.  No le hacen mal a nadie.

Son gente que busca, a través del ascetismo, a través de suprimir todos sus deseos y pasiones, tener una vida más o menos recta delante de sus propios dioses. De hecho, si tú hablas con ellos, te van a caer como personas buenas. Porque el principio por el cual Dios vino a la tierra, no fue para hacer gente buena. Está demostrado que la gente puede ser buena simplemente suprimiendo su voluntad, la carne. Porque el hombre puede suprimir las obras de la carne por su propia voluntad. Pero no las puede destruir, porque sólo por medio del Espíritu se destruyen las obras de la carne.

Y fíjate que aunque estas religiones no han hecho demasiada base en nuestros países latinoamericanos, curiosamente tenemos a mucha gente asceta en las iglesias. Gente que suprime las obras de la carne en su vida mediante un esfuerzo propio de enorme voluntad. Pero lo hace así porque no tiene el poder del Espíritu Santo que le permita directamente destruirlas. El Reino de Dios es traer una dimensión diferente. El reino de Dios, es espiritual. Todo ese material que anda dando vueltas con títulos pomposos, tales como: “Gente de éxito en la iglesia” o similares, es apenas un invento mundano matizado con un par de versículos al tono y vendido como la gran revelación de Dios. Escucha: la palabra éxito, para Dios, no existe.

El éxito, créeme, no es el propósito del Reino de Dios. El propósito del Reino de Dios es traer las dimensiones del Reino de Dios, a la tierra. Esto, inevitablemente, te va a llevar a un éxito. Esto, inevitablemente, te va a llevar a cosas maravillosas. Pero no será, indudablemente, a través de los rudimentos de este mundo. Es a través de una mentalidad diferente.

El Reino de Dios, la unción apostólica, la mentalidad apostólica, tiene que ver muchísimo con el entendimiento que tengamos de lo que es el bautismo en el Espíritu Santo. En primer lugar, deberemos hacerte notar que hay diferentes niveles para recibir al Espíritu. Una cosa es recibir un don, y otra cosa es ser inmerso en el Espíritu Santo de Dios.

Cuando Jesús les dijo, a los doce o a los setenta, id y sanad enfermos, echad fuera demonios, resucitad los muertos; ¿En qué poder salieron los doce o los setenta a hacer las obras de Dios? En el poder del Espíritu Santo. Evidentemente, tenían una medida. Hay una medida del Espíritu Santo que te permite hacer este tipo de obras. Es una medida. Ellos ya tenían una medida. Y dice, después de la resurrección que se les apareció a los discípulos.

(Juan 20: 21) =  Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío.

(22) Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. 

(23) A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos.

Fíjate que esto sucede antes que descienda el Espíritu Santo en el Día de Pentecostés. Tenían una medida del Espíritu Santo, les fue soplada otra medida del Espíritu Santo, y esta otra medida, solamente podía ser soplada sobre ellos, después que Jesucristo venció sobre el pecado. Antes de eso, los apóstoles no tenían poder para perdonar pecados.

Después de la crucifixión, en la resurrección, Jesús sopla el Espíritu Santo, y viene una nueva medida de autoridad. Es más fácil sanar enfermos y echar fuera demonios, que perdonar pecados. Solamente Jesucristo puede perdonar pecados. Entonces sopla el Espíritu Santo y les da autoridad a los apóstoles para perdonar pecados. Sí, ya sé, tú escuchas que digo esto y no puedes evitarlo: ¡Te suena a iglesia católica romana! ¿Verdad?

Sin embargo, yo tengo que decirte que a mí me sigue sonando a bíblico. Lo estoy leyendo en mi Biblia, no en ese librito que ellos llaman misal. Hay cosas que Dios necesita restaurar, porque el pecado necesita ser confesado y necesita ser remitido. Si el pecado no es confesado y no es remitido, la persona permanece en pecado. La misma palabra que usamos para confesar, es la misma palabra que en Romanos 10, donde dice: Si creemos con el corazón y confesamos con la boca, seremos salvos. La misma palabra.

Confesar, de hecho, quiere decir confesar públicamente. Cuando tú confiesas al Señor, lo confiesas públicamente. Pero cuando tú confiesas el pecado, ahí hemos fabricado toda una teología, respecto a que mejor no hay que confesarlo a nadie, cuando la palabra dice, en Santiago capítulo 5, donde el que habla es Santiago, apóstol de Jesucristo. Y cuando hablan los apóstoles, lo que determinan son doctrinas apostólicas. Y este apóstol escribió, no ninguno de nosotros: Confesaos vuestros pecados los unos a los otros, para que podáis ser sanados. Por eso hay tanto enfermo en la iglesia.

Si tú analizas esa escritura donde dice que la oración del justo puede mucho, vas a ver que después viene confesaos vuestros pecados los unos a los otros. Y entones orad por aquel que está enfermo, y la oración del justo puede mucho. Fíjate que lo uno está en relación con lo otro, y lo otro es la confesión de pecados. Haz un pequeño ejercicio. Toma una pequeña bombilla de luz, una pequeña lámpara. ¿Cuántas toneladas de tinieblas crees que deberías arrojar encima de una lámpara de estas, para apagar aunque más no sea un wat de su luz?

Ni arrojando todas las tinieblas del universo podrías apagar ni un solo wat de esa luz. ¿Por qué? Porque las tinieblas se vuelven insustanciales, no tienen sustancia ante la luz. El diablo solamente tiene poder en las tinieblas. Es como si fuese un pez que tú sacas del agua. Estamos hablando de dimensiones, de ámbitos. El diablo tiene poder en el ámbito de las tinieblas. Cuando tú pones al diablo en la luz, le pasa lo mismo que a un pez que es sacado del agua y lo pones en el aire. No tiene un medio ambiente para funcionar ni para moverse.

No tiene poder. Un tiburón es un peligroso espécimen dentro del agua, pero fuera del agua es menos que una polilla porque no puede hacer absolutamente nada. Se mueve, se contorsiona y hasta asusta un poco con sus sacudidas, pero resulta técnicamente inofensivo. ¡Eso es lo que le pasa a Satanás cuando lo traemos a la luz!  Lo que ocurre es que la iglesia cristiana quiere pelear las batallas en las tinieblas, y resulta ser que las batallas no se pelean en las tinieblas, ¡Se pelean en la luz!

Todo lo que tú traes a la luz, le quita poder al diablo para atacarte. Por eso dice: confesad vuestros pecados. De manera que de la misma manera en que Jesucristo venció al pecado triunfando sobre él en la cruz del calvario, exponiendo el pecado a la luz. Jesucristo no murió ni fue asesinado en el huerto de Getsemaní a escondidas, llevando el pecado en la noche, a oscuras. En el jardín del Getsemaní, Jesús murió en la cruz del calvario a plena luz, exponiendo el acta que nos era contraria y venciendo sobre todo principado y autoridad en esa cruz.

Si tú quieres vencer sobre todo principado y potestad, ven como vino Jesús: ¡Él se despojó! Y despojarse, por ejemplo, sería que alguien considerado brillante para el evangelio, comience a recorrer iglesias predicando pero, esencialmente, hablando de lo que han sido sus pecados personales. ¿Sabes qué? ¡Sería debut y despedida! ¡Nadie quiere oír hablar de pecados propios, porque se ven obligados a hablar de los suyos!

Nadie recuerda que dice la palabra que, cuando un pecador confiesa sus pecados, hay fiesta en los cielos. Era una virtud para los apóstoles hablar de sus pecados. No era un problema ni una vergüenza. No era un problema de atacarse los unos a los otros. No hubo un conflicto entre Pedro y los evangelistas, porque los evangelistas escribieron acerca de la negación de Pedro. Más bien es de tener certeza que el propio Pedro fue y les dijo que ya que estaban escribiendo, por favor, escribieran respecto a su pecado, así nadie más lo volvía a cometer.

Fíjate que el rey David hizo lo mismo; de ninguna manera era un problema para ellos confesar un pecado, ¡Todo lo contrario! Pero, para los espíritus religiosos que imperaron durante todo el siglo veinte y lo siguen haciendo hoy, en pleno siglo veintiuno, sí es un problema. ¡Es un problema religioso! ¡Es un problema para Babilonia! Pero no lo es para Jesucristo, que sabe que cuando tú expones tu pecado públicamente, lo que haces es humillar tu carne y, conjuntamente, humillar al diablo que desde ese momento ya no tiene de dónde agarrarte.

Cuando la gente empieza a reconocer lo que verdaderamente son y a confesar sus pecados, empiezan a acceder a un nivel de luz. Cuando escuchaba predicar a los misioneros estadounidenses, y hablar de las maravillas que ellos vivían en su país, no podía menos que pensar. ¿Cuántos cristianos habrá en USA? Hasta donde yo he podido indagar, alrededor de cien millones. ¡Cien millones de cristianos en un solo país! ¿Te imaginas lo que sería si cada uno de esos cristianos fuera luz del mundo? ¡Desde hace años no había ni un mísero demonio en USA!

Sin embargo, mucho me temo que no es así, por la sencilla razón que la mayor parte de esos cien millones de cristianos, (Y no quisiera decir que todos) están viviendo escondidos en las tinieblas para que nadie se entere. Tapan y tapan sus porquerías carnales porque suponen que tapar todo los hace grandes delante de los hombres. Y atención con esto: tomé como ejemplo a USA porque tiene el volumen que tiene, pero te aseguro que, proporcionalmente, mi país y el tuyo no son diferentes, ¡Lamentablemente!

Dice la palabra que es bienaventurado el hombre al que Dios honra, ¿No es así? Bueno, entonces déjame con mi locura de despreciar el supuesto respeto de los hombres para elegir quedarme con el respeto de mi Padre celestial. Todos los hombres te deshonran, pero aquel que te hizo, aquel que te levantó y aquel que tiene un trono preparado para ti, dice: ¡Este es el hombre al que yo honro!

Dice que sopló el Espíritu Santo y les dio autoridad para remitir los pecados. La era apostólica tiene autoridad para remitir el pecado. El pecado tiene que ser remitido, porque estamos entrando a la guerra de los últimos tiempos, en una guerra final que estaba escrita en Apocalipsis capítulo 12, en el cual el acusador de los hermanos, es echado fuera. Y dice que ellos le han vencido por la sangre del Cordero y por la palabra de su testimonio, no ya el de su conversión, sino el del día a día, llevando a Jesucristo como estandarte permanente.

Esos son los verdaderos testigos del cielo en la tierra. Testigos que pueden dar fe de lo que oyen y de lo que ven, negando sus vidas hasta la muerte. ¡No se puede vencer a Satanás a escondidas! Ahora te está dando el poder para destruir al pecado. Para perdonar el pecado. Y dice que ahora los preparará en el Reino de Dios, porque viene una medida mayor, y todo ese caudal será algo que el diablo jamás podrá resistir.

Pero, antes que esto suceda, dice el Señor, tengo que prepararlos con dimensiones de Reino. Tengo que abrir su mentalidad y romper sus estructuras de hombres, porque con estructuras de hombres, lo único que van a hacer con el Espíritu Santo, será quedarse con una botella tapada. El Espíritu Santo se va a derramar, pero no va a entrar en ustedes. Necesito preparar sus mentes, necesito preparar sus corazones, porque lo que viene sobre ustedes va a cambiar el mundo, va a establecer mi iglesia, va a avergonzar al diablo y a conquistar los imperios, y yo necesito que estén listos para esto. Y empieza a hablarles del Reino.

Reitero: el Reino no son lecciones de moral, de conducta o integridad, eso ya está escrito. El Reino es una realidad espiritual. El Reino es movernos en el espíritu. El Reino es entender cómo caminar en dos dimensiones al mismo tiempo. Muchos de ustedes ya entendieron que la imagen de Dios es bi-dimensional, que tiene dos dimensiones. Y eso significa que tú y yo nos podemos mover igual en el mundo natural que en el mundo espiritual. De la misma manera que hago y me muevo aquí en la tierra, puedo entrar a las dimensiones del espíritu y ver, oír y moverme en ellas.

Porque, creo que a esto ya lo viste claramente: tú y yo somos espíritus. Somos un espíritu al cual se le ha dado en calidad de préstamos un alma y que, mientras dure nuestra permanencia en este planeta, también se nos ha concedido un cuerpo. Y todo espíritu tiene la facultad de ver, de oír y de moverse en el mundo espiritual. No hay un espíritu que no sea espiritual. ¡Es que ese hermanito es demasiado espiritual! ¿No has oído nunca algo así en tu iglesia? Pregunto: ¿Qué clase de espíritu podría no ser espiritual?

El problema es que nos movemos en formas tan terrenales, en base a fórmulas evangélicas, que a Dios no le ha quedado otra solución que traer una reforma, una reforma espiritual, una reforma que te va a catapultar a las regiones del espíritu y ahí sí, tus hijos y tus hijas profetizarán. Profetizar no es agarrar y leer la palabra como se te antoje. Profetizar es profético cuando lo oyes del cielo, cuando del espíritu llega la palabra, y la palabra sale de tu boca, y entonces el cielo y la tierra se unen y se cumple la palabra de Dios.

Sumergidos en el Espíritu Santo, es que veremos. Vosotros me veréis, más el mundo no me verá más, dijo. El que practica el pecado, no le ha visto ni le ha conocido. Pero, el que camina en la fe del espíritu, el que entrena su espíritu. Ese llega. Hemos creado una generación floja, que dependía de los grandes predicadores de los que entonces denominaban como: “Los portadores de la unción”. Y la gente iba a sus reuniones, escuchaba a medias, el mensaje, pero cuando se hacía un llamado al frente, allá iban a que les pusieran la mano en la cabeza y le traspasaran su unción. ¿Creían de verdad que eso era así?

Cierto es que hay una impartición de unción que es bíblica y es poderosa, que es apostólica. Pero mucho me temo que la iglesia, fundamentalmente la de los años noventa, la convirtió en un juego, en el que todavía hoy, a falta de algo más contundente, todavía estamos. Todos decían que querían la unción. Y allá iban, a cada reunión, a cada plataforma, a cada mano estirada. Gente que sumó más de veinte unciones de los distintos grandes hombres de Dios de la época, pero que hoy siguen sentados en un banco porque esa unción no les produjo nada ni para ellos ni para la iglesia a la cual asisten.

Repito: se creó una generación muy floja, altamente pasiva. Una generación que oraba y decía: ¡Dios! ¿Qué puedes hacer por mí? No entendiste. Dios no quiere hacer cosas por ti, quiere que tú entres de una vez por todas a Su Reino y empieces a hacer cosas para Su Reino. Porque cuando las hagas, recién cuando las hagas y muestres que has dado prioridad a su Reino, entonces Él podrá ocuparse de las tonterías tuyas. Lo que dios tenía que hacer por ti, ya lo hizo. ¡Señor! ¡Dame más de ti!, oran algunos. ¿Más? ¡Te dio su único hijo en la cruz! ¿Qué más quieres que haga?

Dios es quien trae un mover y tú el que tiene que engancharse, sumarse, aferrarse a ese mover. ¡No va a venir a buscarte a tu casa! ¡No, ahora! Quizás luego, cuando tú aceptes ser parte obediente del Reino, tenga la misericordia y la gracia de llamarte para que tú le respondas, ¡Heme aquí! Es indiscutible que necesitamos la Unción del Santo. O sea: necesitamos al Espíritu Santo, en toda la medida de su plenitud. ¿Qué les faltaba a los apóstoles? Se les había dicho que podían resucitar muertos, sanar enfermos, echar fuera demonios, perdonar pecados… ¿Qué les faltaba?

Les faltaba el poder para hablar los idiomas del mundo, y llevar el evangelio hasta lo postrero de la tierra. Así fue que, en el Día de Pentecostés, empezaron a hablar los idiomas del mundo. Empezaron a hablar los diferentes idiomas. Empezaron a hablar griego, español, idiomas de todos los países y también hasta los dialectos de sus provincias. Un pastor de Buenos Aires oró en lenguas durante un mensaje. Ese mensaje se grabó en un audio que, por esas cosas de la vida, fue a parar mucho tiempo después a las manos de un cacique de una tribu Toba, en el norte argentino. Al cacique no lo conmovió el mensaje, pero lo impactó y lo llevó a los pies de Cristo, lo que le oyó decir a ese hombre en su propio dialecto tribal.

Escucha: esto no es una historieta inventada por ciertos grupos pentecostales, como quisieron que yo creyera durante mi época de congregarme en iglesias conservadoras. Pablo jamás estudió el idioma español, sin embargo una de sus mayores obras espirituales fue en España. ¿Te cabe alguna duda que fue capacitado por el Espíritu Santo? Que ese Espíritu Santo te otorgue plenitud y te capacite para recibir las cosas más valiosas que el Reino de Dios tiene para darte, es mucho más que salir alegremente a decir que Iba – Kuma – Raba – Shima.

Y eso no tiene nada que ver con tu cultura nacional, más allá de tu nacionalidad. Él dijo: Mi Reino no es de este mundo. Cuando el Espíritu de Dios desciende a la tierra, todo lo que es accesible en los cielos, es impartido al espíritu. Los idiomas son espirituales y son impartidos al espíritu. Todo idioma fue impartido en un abrir y cerrar de ojos, en el día en que las lenguas fueron confundidas. Todo idioma fue dado en el día de Pentecostés, en un abrir y cerrar de ojos. Esta es una obra del Reino de Dios, la mente no lo puede comprender, pero la sabiduría a la cual Dios nos está llamando, no es de este mundo.

Por lo tanto, lo que te está diciendo con tanta claridad que es imposible e increíble que haya tanta gente que todavía no lo ha entendido, es que nada de lo que un creyente haga conforme a los rudimentos del mundo, le va a funcionar bien. Podrá parecer que sí, por un tiempo, pero llegará el momento en que el enemigo vendrá a cobrarse su deuda, su factura, y lo que aparentó ser conveniente, terminará en una ruina.

¿Por qué? Porque Su Reino, no es de este mundo. Así que, o te metes a pelearla en espíritu o entregas todas tus banderas y te rindes. Tú eliges. Guerrero o cobarde, no hay término medio. Recoges o desparramas. Por eso, hoy estoy aquí para romper todas las estructuras mentales con las cuales has sido programado. Y para evitar que, como lo han hecho unos cuantos, ya; terrenalices el evangelio, hagas algo terrenal de la Biblia y la Palabra.

(Apocalipsis 1: 10) =  Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, (11) que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea. 

(12) Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, (13) y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro.

Estar en el espíritu, es estar fuera de este plano dimensional y pasar a la siguiente dimensión. Eso es esta en el espíritu. Y es allí donde les dará el mensaje a las siete iglesias. Él está inmerso en la dimensión del cielo. Él no está viendo nada natural, todo lo que está viendo y transmitiendo, es de la dimensión espiritual, de lo que hoy pomposamente muchos llaman sin saber de qué están hablando, de la Dimensión profética.

(Apocalipsis 4: 1) =  Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas. 

(2) Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado.

Es necesario que veas y entiendas esto, estamos viendo niveles del Espíritu. Tenían una medida del Espíritu, les fue soplada otra medida del Espíritu, estaban esperando la manifestación de ser inmersos en el Espíritu. Aquí lo tienes a Juan en el Espíritu. Está viendo, está oyendo, y estando dentro de esa visión, ve una puerta abierta, y dice que al instante estaba él en el Espíritu. Es decir. Entró a un nivel más profundo. Y fue arrebatado al cielo. Gente de Reino.

¿Por qué Pedro estaba tan tranquilo durmiendo en la cárcel? Porque tenía una mentalidad diferente. Acababa de ver cómo terminaban de matar a Santiago, cómo lo decapitaron. Y que además le dijeron que al día siguiente lo iban a matar a él. Cualquier persona que no es de Reino se hubiera pasado toda la noche despierto, aterrorizado. Él durmió como un bebé. Y después vino un ángel y lo sacó. Y no fue solamente en el espíritu, simultáneamente también sucedió en el mundo natural.

La gran pregunta, entonces, es: ¿Por qué estas manifestaciones sobrenaturales que son bien de Reino, solamente son patrimonio de un puñado de personas, pero no de toda la iglesia? Porque la iglesia viene de la idolatría y todavía tiene mentalidad idólatra. ¿Y cuál es esa mentalidad? Buscar un Dios que te haga favores. Clamar, llorar y llamar la atención de un dios que te hace favores, pero que en el fondo mucho no importa lo que piensa, ese dios.

Fíjate: van y adoran una virgen por allí, pero no la tratan como una virgen. El idólatra se acerca a la imagen y le pide, le llora, le clama. Le dice: ¡Dame dinero! ¡Dame felicidad! ¡Dame esto, dame lo otro! ¡Sáname! Pero te aviso que no me interesa demasiado vivir una vida santa, porque en el fondo tampoco me importa mucho lo que tú piensas. De la misma manera, mi iglesia me ha convertido en un ídolo. Me siguen como el que hace favores, el que da el pan. Buscan, lloran. Gritan, buscando mi favor, pero en el fondo no les importa lo que yo pienso. No les importa lo que yo digo en mi palabra. Mi iglesia no me cree, porque me ha hecho un ídolo.

No es casual que dentro de lo que son las siete cartas a las siete iglesias del Apocalipsis, en cinco de ellas, hay una reprimenda muy fuerte esencialmente contra el espíritu de la religión. No otro pecado cualquiera. No fornicación, no adulterio, no lascivia, no lujuria, que son pecados y graves. Algo que a juicio divino es mucho peor: espíritu de religión. Y ese espíritu te lleva a la peor de las fornicaciones, la espiritual. La fornicación espiritual es cuando tú quieres el calor de una relación, pero sin el compromiso de un matrimonio.

Habla ahora con Dios y dile que te arranque todas tus estructuras mentales. Dile que las aborreces, porque te están obstaculizando para entrar a Su Reino. Dile que levante tu espíritu, que lo desarrolle, que lo vivifique. Los nacidos de Dios son como el viento, nadie sabe de dónde vienen ni para dónde van. Así son todos los nacidos del Espíritu, desarraigados de la tierra.

Leer Más

El Misterio Ya Ha Sido Revelado

Hay mucha gente en la iglesia que todavía desconfía, y mucho, de las distintas clases de arte que se pueden ver en el cine, en las páginas Web o en la televisión. ¿Y sabes qué? Se lo dije hace muy pocos días a un hermano creativo que me lo consultó, un tanto abrumado por el aire opositor que tenía en su iglesia para con sus inclinaciones artísticas por la pintura o la escultura: Dios es Creativo, por ende, Dios es Artista. Punto.

Con eso quiero significar que nada, absolutamente nada, como por ejemplo la danza, puede considerarse como algunos enseñan, una creación diabólica para pervertir, para tentar o para incitar al pecado. La danza fue una sana creación de Dios, porque Dios es el único creador en todo el universo. Lo que hoy podemos ver alrededor de la danza, es obra de Satanás, que la tomó como era y estaba, y la pervirtió, convirtiéndola por corrupción y degradación, en lo que hoy vemos que, en casos, nos avergüenza.

Y eso, nos lleva inexorablemente a otro estado de pensamiento: ¿Podemos considerar que somos entendidos, como creyentes sólidos, de lo que verdaderamente significa y es eso que a veces muy pomposamente, y otras veces casi con desparpajo, llamamos Iglesia? Respuesta rápida y simple: ¿Y cómo se supone que nosotros, gente que nos consideramos muy avezados y experimentados, podríamos no estar entendiendo algo que tiene nada menos que más de dos mil y tantos años de antigüedad? No lo sé, ¿Quieres que lo veamos a partir de la Palabra?

Te propongo caminar por las Escrituras desde Génesis hasta Apocalipsis, y ver qué cosa es la iglesia de Dios, cuál es su propósito y qué representa para todos nosotros. O debería representar, en todo caso. Buscar respuestas sólidas a preguntas reiteradas como es, por ejemplo, buscar el por qué estamos aquí en este tiempo, en el hoy y en el ahora.

(1 Corintios 15: 45) = Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. 

(46) Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. 

(47) El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. (La palabra original, dice Divino)

(48) Cual el terrenal, tales también los terrenales; (En otras palabras: aquellos que son según el primer Adán, son igual de terrenales que Adán)  y cual el celestial, tales también los celestiales. (Está claro: no mañana, no después, sino que aquellos que son según el primer Adán, son iguales al primer Adán. Pero aquellos que son según el segundo Adán, son igualitos al segundo Adán. Estamos cambiando la imagen de la iglesia, de principio a fin.)

(49) Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial. 

 En otras palabras: de la misma manera que hemos proyectado la imagen terrenal de Adán, hemos de proyectar la imagen divina de Cristo. No mañana, sino ¡Ahora! La palabra ahí dice traeremos, y si tú la miras gramaticalmente, parece ser futuro, pero en el contexto de la escritura, no lo es. Dice: de la misma manera que hemos logrado expresar a un hombre carnal, vamos a expresar a un hombre divino. ¡Ahora! Mediante sus promesas somos participantes de su divina naturaleza, dice 1 Pedro. Algunos se excusan de la forma en que viven, argumentando que no vamos a ser transformados hasta un tiempo futuro, cuando –según dicen ellos-, el Señor va a hacer en un abrir y cerrar de ojos, todo lo que tú no hiciste cuando deberías haberlo hecho. Estas son tonterías.

(50) Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. 

Las cinco facultades, las facultades naturales, el hombre natural, no entiende, y como no entiende, no puede heredar las cosas de Dios. La mente natural no puede heredar las cosas de Dios. O sea: lo que tú no entiendes, no lo puedes heredar. Mi pueblo perece por falta de conocimiento. Mi pueblo es destruido, cuando no entiende. Por eso es importantísimo entender. Entender el evangelio, entender la mente de Dios, entender la iglesia, en suma, para que no sea destruida.

En el orden creativo, podemos observar la tipología de la iglesia. Y quiero dejar muy en claro, que la iglesia no es de ninguna manera el jamón que está en medio de dos panes de finales dispensacionalistas de la iglesia. La iglesia no es algo que apareció porque Israel abortó la misión, y entonces Dios nos da la oportunidad, por un rato, para luego volver a dedicarse a Israel. Es imperativo que entendamos esto, porque de no entenderlo, no podríamos ejercer la función como verdadera iglesia, porque nos consideraríamos ciudadanos de segunda clase. Y tal está escrito en el libro de Génesis, capítulo 1, comenzando con el verso 26.

(Génesis 1: 26) = Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, (Noten que lo primero que ocurre, es que Dios quiere crear al hombre a Su Imagen. Pero la imagen de Dios, es Cristo. Porque Cristo ya tenía imagen en el cielo, antes de la fundación. Él dijo: hagamos al hombre a nuestra imagen, porque la imagen es Cristo, porque Dios es Espíritu) conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. (El verso 26, implica un deseo; hasta la fecha, no hay creación ninguna del hombre, estoy hablando del hombre. Dios dijo: Hagamos. No lo ha hecho)

(27) Y creó Dios (Pasado, ya está hecho. Cuando Dios habla, antes, es un propósito que luego se consuma por su propia palabra, porque cada palabra está llena de fe. Y dice: Y creó Dios) al hombre a su imagen, (A la imagen de Cristo. Es importante que entiendas, que comenzamos con la imagen que estamos tratando de conseguir; el varón perfecto. Él nos creó perfectos) a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. (En el espíritu, no hay género. Es muy importante entender eso)

Entonces vemos, que el hombre fue creado e imagínalo. Están Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, en el presbiterio celestial, con el plan divino de la creación, y acaba de crear a su primer embajador. ¿Te los imaginas conversando entre los tres y opinando sobre cómo les está saliendo esa creación? Porque Dios no dijo Hago, dijo Hagamos. En el cielo, en espíritu, no han llegado a la tierra. Y en el gran presbiterio celestial, extienden la mano. La gran Divinidad pone mano sobre cabeza, y los bendice y dice:

(28) Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. 

(29) Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer. 

(30) Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así. 

Lo más parecido a esto que algunos hemos visto en esta tierra, ha sido uno de esos cultos de ordenación que se llevan a cabo cuando se ponen en mandato a nuevos líderes. Sin embargo, lo cierto es que aquí, Adán, casi se está derritiendo de la unción de Dios sobre su vida.

(31) Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.

La palabra nos dice, en Efesios 1:4, según nos escogió en él, antes de la fundación del mundo. Sólo te estoy respaldando lo que acabo de decir. En Timoteo, dice: Nos llamó con llamamiento santo, según el propósito suyo, y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús, antes de los tiempos de los hijos. Noten que la creación del primer embajador, que es la iglesia, fue antes que el hombre llegara a la tierra. Fue recién en Génesis 2:7 que el embajador fue enviado, y entró dentro de su pasaporte, el cuerpo.

Tú eres un espíritu, y tu pasaporte es tu cuerpo. Si no tienes cuerpo, te tienes que ir. Si se te vence el pasaporte, te tienes que ir. Pero si tú caminas de acuerdo con el propósito y la voluntad de Dios, Dios te extiende el pasaporte. El Espíritu Santo, que siempre es el que está indagando y escudriñando lo profundo, le dice: ¡Señor! ¡Espérate un momentito, que hay un problema! – ¿Qué sucede? – Y…que tú le acabas de dar todo ese dominio a esa gente. ¿No sabes que ahora con todo ese dominio que tienen, pueden volverse en tu contra? Cristo dice: no te preocupes, yo ya escribí en Apocalipsis 13:8, que voy a ser inmolado desde antes de la fundación del mundo.

¡Ah! ¡Entonces está todo arreglado! Y llega la iglesia a la tierra. En un orden establecido por Dios, el hombre reinando en la tierra a través del dominio de Dios en su alma. Cuando el hombre dominaba la tierra a causa del poder de Dios en su vida, tenía poder sobre la creación. Pero el hombre que no tiene a Dios en su vida, la creación tiene poder sobre él. Por eso es que la coca o la marihuana tienen poder sobre algunos, son plantas de la creación. Y a todas las plantas las puso Dios, allí, y Él dijo que eran buenas en gran manera. El problema no son el uso de esas plantas, sino el abuso de ese uso. Porque el abuso, siempre es el uso anormal de algo.

La droga funciona a favor del hombre. El odontólogo la usa para que no te duelan sus trabajos. Pero claro, el abuso de ellas, te mata. ¡Y te mata! No es de ninguna manera un eufemismo elegante. ¡Te mata! ¿O alguien duda que sea así? O sea que Dios nos creó para tener ese dominio, y el primer sistema comienza a fluir. Dios, estando en el presbiterio celestial, acaba de darle la mayordomía de la tierra, al hombre.

(Salmo 115: 16) = Los cielos son los cielos de Jehová; Y ha dado la tierra a los hijos de los hombres.

Lo que usted permita, Dios permite. El primer embajador llega a la tierra. Un embajador es un agente diplomático acreditado por su gobierno, que está lejano. Y es enviado a otras tierras, con la misión de implementar las pólizas del gobierno que lo envió. Y la palabra, da la casualidad,  que te llama a ti, embajador del Reino, o de Cristo. No un triste cristianito salvado por gracia y fe. Un diplomático de altísimo nivel. Hay cuatro características muy importantes aplicables a tu vida de embajador, que está respaldada por tu constitución.

Número uno: un embajador, nunca es elegido por su pueblo; siempre es ordenado por el Rey. Tú no lo eliges a él, él es el que te elige a ti. Número dos: todo en la misión del embajador, es cubierto por el gobierno. Mateo 6:33 lo resume bien cuando te dice: Si buscas primeramente mi Reino, yo corro con todos los gastos. El hecho de que tú estés preocupado por las finanzas, nos declara que tú no sabes quién eres. ¡Eres un embajador! Y entonces, tu misión es el Reino, y la cuenta es de Dios. Número tres: Un embajador, nunca se representa a sí mismo. No tiene opiniones, ni tampoco doctrinas. A un embajador le preguntan qué opina del aborto, y él responde: Mire…mi constitución, dice… Y así en todo, no tiene opiniones personales. Pero, espera un momento: ¿Qué opinas de la prosperidad, que en mi iglesia están todos los días predicando sobre la prosperidad? No opino nada, mi constitución, dice…

A un embajador, entonces, si es de los buenos y de carrera, jamás se le escucharán opiniones. Sólo la implementación de la constitución de su gobierno. Y, Número cuatro: un embajador nunca se representa a sí mismo. Siempre representa a la nación que lo envió, no a la denominación. ¡Esa se me chispoteó! La palabra dice que tú eres un embajador, y si eres un embajador, entonces tendrás que ajustarte a lo que diga la constitución de la nación a la que representas, y no a estamentos intermedios.

El Reino de Dios, dentro del cual está insertada la iglesia genuina, no tiene fin ni principio. El Reino de Dios, estaba en el cielo. El Reino de Dios, se encontró en el Edén. El Reino de Dios estuvo en los patriarcas. El Reino de Dios estuvo en Israel. El Reino de Dios estuvo en Cristo, sin medida. Y, por último, el Reino de Dios se encuentra en la iglesia, y vivirá eternamente. La iglesia siempre ha existido, y siempre ha sido la idea central del plan eterno de Dios. 1 Corintios 7:38 menciona a la iglesia, o a la congregación, en medio del desierto. ¡Pero habla de iglesia, no habla de templos! ¡Y dice que es LA iglesia, no las iglesias!

El problema es que la iglesia, siempre fue misterio, porque el primer embajador, había abortado su misión y su visión, y hasta no restaurar esa misión, la iglesia tuvo que mantenerse en misterio. La palabra Iglesia, es la palabra eklessia. LA palabra “ek” significa fuera, y la palabra klessia, significa de congregarse. Se lee algo así como: Los llamados a congregarse. Toma nota de lo que voy a enseñarte ahora, si es que no lo sabías. La iglesia significa “los llamados a congregarse”, o a asamblearse, con respecto a asuntos públicos del estado. Por eso te llama embajador. El embajador, no es un religioso, es un funcionario de carrera, de la diplomacia, de los asuntos de las relaciones exteriores. De todos modos, queda claro que Iglesia no es un término religioso, es un término político.

Normalmente, la iglesia era escogida por una persona llamada keruks, que significa el poder supremo, ya sea en medio de paz o guerra, que congregaba a la llamada iglesia, y este era el encargado de implementar mensajes estatales y declaraciones de guerra. En otras palabras, la palabra iglesia es un término militar y político, y no religioso. Por eso Cristo dijo: Son embajadores.

En resumen, es una cámara de representantes, llamados por un poder supremo, a congregarse para implementar las pólizas del gobierno a nivel estatal. La gran pregunta en este día, es: que tú conozcas, que tú hayas visto, que tú hayas sabido, al menos, ¿Cuántas iglesias están haciendo esto? En Mateo 16, Cristo fue descubierto. Él era el segundo embajador. Dice que el primer Adán, y luego el segundo Adán. El primer Adán, terrenal; el segundo fue, divino.

Al fallar el primer embajador, Dios, que conoce todo desde el principio, ya había inmolado al Cordero, y envió en el cumplimiento del tiempo el segundo embajador. Este embajador, dentro del pasaporte llamado Jesús, andaba escondido en la tierra. No había sido descubierto como Cristo el Rey. Y en Mateo 16, todos conocen la historia, Pedro descubre quién es Cristo. Cristo comienza a preguntar, que quién dicen los hombres que Él era.

Noten que habían pasado dos años y medio, y los discípulos no sabían a quién estaban siguiendo. Y aquí es, exactamente, donde debemos mencionar que, cuando tú tienes autoridad, no necesitas título alguno. Dos años y medio con esos muchachos siguiéndolo a todas partes y, en el momento en que les pregunta quién dicen los hijos de los hombres que es Él, todos se quedan boquiabiertos mirándolo sin saber qué responder. Es Pedro el que dice algo así como: ¡Un momento! ¡Están todos equivocados! ¡Tú eres Cristo, el Hijo del Dios viviente!

Y Cristo se sonríe, lo mira, y le dice: ¡Cálmate Pedrito! Me acabas de descubrir como embajador Déjame decirte un secreto, entonces: Siria tiene una iglesia, Nabucodonosor tiene una iglesia. César Augusto tiene una iglesia. César no es el nombre, Augusto es el nombre. César significa señor. El señor Augusto tiene su iglesia. Pero ya que has descubierto que yo también soy Rey, yo voy a construir mi iglesia. Siempre ha existido, pero está escondida en esta roca de revelación. Tu acabas de tener parte, y por eso ahora eres fuerte, porque has entendido cuál es la misión.

Entonces Cristo le dice: de manera que, como has descubierto que yo soy rey, yo voy a edificar mi iglesia. Yo también, como Rey, tendré una cámara de representantes, para que implementen la póliza del gobierno que me acaba de enviar. Porque la iglesia es una cámara de representantes, no un instituto religioso. Es un cuerpo de personas que están activamente entrelazadas entre las actividades estatales de una nación. Y comienza a decir: es más, para que entiendas de lo que te estoy hablando, las puertas del Hades no van a prevalecer. Y compara el poder de la iglesia, a nivel de puertas del reino opuesto.

Las puertas eran el centro judicial donde se llevaban a cabo las estrategias de guerra. Y el juicio era ejecutado. Fíjate; no dijo que los demonios del infierno no van a prevalecer, no dijo que los hermanitos en la carne no van a prevalecer, no. Dijo: la influencia a nivel nacional del diablo, no prevalecerá, contra la influencia nacional de la iglesia. De manera que te doy las llaves del Reino, o te hago responsable de la mayordomía del poder de Dios en la tierra. ¿A quién? A la iglesia. Lo que tú permitas, Él permite. Tú tienes la llave.

Ahora bien; vale la pena recordar que Pedro recibe las llaves cuando es Pedro, y no cuando era Cefas. Cristo, primero le ofrece las llaves a Cefas, diciendo: te llamarás Pedro. Y cuando le dijo: ahora eres Pedro, entonces les dio las llaves. Tú recibes el poder cuando te conviertes en lo que se supone serás. Siria tenía una iglesia, Roma tenía una iglesia, Nabucodonosor tenía su representante, César Augusto tenía su representante, y ahora Cristo declara que el misterio comienza a ser revelado, y la iglesia iba a manifestarse en todo su apogeo. Ya no como algo oculto, no más debajo de la cama, sino encima de la mesa, como un candelero, siendo luz a las naciones y sal a la tierra, expandiendo el Reino de Dios en su tierra de misión.

La iglesia es mucho más que un grupo de personas redimidas. Nos hemos comportado como hijos adoptivos y no como primogénitos. El que es primogénito, sabe lo que le pertenece. El que es adoptivo, siempre está pidiendo permiso. La iglesia siempre ha existido. En el cielo, la iglesia era Cristo, el creador del universo. En el Edén, era Adán, el embajador de la tierra. En la ley, se representaba en el gobierno de los patriarcas. En Israel, a través de una nación. En Éxodo 19, éramos reino de sacerdotes. En Romanos 8, éramos hijos y herederos. En Gálatas 6, somos la nación de Dios.

En Apocalipsis, somos la nueva Jerusalén. En Noé se escondió la iglesia. En el tabernáculo, se escondió la iglesia. En el arca, se escondió la iglesia. En Jacob, representábamos la iglesia. En Enoc, la iglesia fue trasladada. En el olivo, se encuentra la iglesia, nuevamente. En Gálatas 3, somos la simiente. En pedro, un pueblo escogido. En Hebreos 12, somos el monte Sion. En Efesios, la plenitud de Aquel que todo lo llena. ¡La iglesia es mucho más que una novia! Muchos andan vestidos de blanco en medio de la batalla. Ten cuidado, el enemigo te va a ver con más facilidad.

En Efesios 2, la palabra dice que somos hechura suya, creados para buenas obras preparadas de antemano. En Romanos 16 dice: y al que puede confirmaros, según mi evangelio, la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio, que se ha mantenido oculto desde los tiempos eternos. En otras palabras, la iglesia estaba creciendo desde el Edén, cuando fue interrumpida por la caída. Y se mantuvo como misterio, para que Satanás no volviera a hacernos caer, hasta que viniera otro embajador que restaurara el poder que perdió el primer Adán.

Y desde que llegó Cristo, estamos dispuestos a estar en plena manifestación de poder y de gloria. En toda la Biblia se encuentra la iglesia. Siempre fue el propósito. Cristo vino a libertar, no sólo al hombre, sino a la tierra, la cual fue sujetada por Aquel que cayó. Adán era un soplo de vida, Cristo era alma viviente. Nosotros, como piedras vivas que nos allegamos a la piedra viva, también tenemos espíritu vivificante, capaces de dar vida. Adán, era perfección inocente, pero Cristo fue perfección probada. De manera que Adán falló en el Jardín, pero Cristo conquistó el Jardín. Adán tuvo dominio temporal a causa de la caída. Mientras que andaba en unión con Dios, tenía dominio, pero cuando vino su desunión con Dios, perdió el dominio. Por eso ahora la creación domina a aquel que no tiene unión con el Creador.

En cambio, Cristo, la palabra nos dice en Isaías 9, que de lo dilatado de su imperio no tiene fin. Salmo 45, dice: tu trono, es trono eterno. El salmo 145 dice: tu reino, es reino de todos los siglos. ¿Será este un siglo? ¿Será este un siglo? ¿Sí? Entonces el Reino de Dios está vigente, hoy. Y tú señorío en todas las generaciones. Adán tenía la responsabilidad de guardar el Edén, y Cristo la responsabilidad hasta los confines de la tierra. Noten cómo todo fue restaurado con la venida de Cristo. Adán obtuvo una ayuda idónea, de su costado. Dios extrajo una costilla. No porque Eva no pudiera ser hecha de la tierra, sino porque fue hecha distinta que Adán, para demostrar que en unidad, hay lugar para diversidad.

Y para estar al lado, como cooperadora o ayuda idónea, lo cual significa en hebreo, una ayuda más capacitada. Para colaborar con Adán en la misión terrenal. Eva no estaba incluida en el círculo de dominio de Adán. Cuando Dios dijo: tengan dominio, Eva ya estaba creada al lado de su hombre. Ella no cayó bajo el dominio de Adán. Totalmente libre; lo que tú permitas, Él permite. El verdadero liderazgo, nunca limita la habilidad o fuerza que le es dada. Escucha, líder: la primera pregunta que te va a hacer Dios, es: ¿Qué has hecho con el ministerio de tu esposa? Tengan los mismos límites. Y Eva se convierte en la colaboradora de Adán. Pasan algunos años y, del costado de Cristo, nace una ayuda idónea: la iglesia de Dios.

Colaboradores de Cristo. Con igual dominio que él. La plenitud de Aquel que todo lo llena. No podía ser Israel, porque no podía ser natural. Tenía que ser divina. Según el segundo Adán, aquellos que son como el segundo Adán. Según el celestial, los celestiales. No trabajamos para Cristo; colaboramos con Cristo. Lo último que dijo, fue: ya no son mis siervos, son mis amigos. Pero la falsa humildad de la falsa humanidad, dice: ¡No! ¡Somos siervos de Dios! Entre tanto que los pensamientos de Eva difieran de Adán, caos entra en la tierra. Mientras tanto Eva no se alinee con lo que está haciendo Adán, tenemos la tierra llena de problemas. Y al igual que la primera Eva no se alineó con Adán, es imperativo que la segunda Eva lo haga ya mismo.

Pero Cristo, en su sabiduría, lo tuvo como misterio. Vamos al primer libro de la Biblia, que es Efesios. ¡No te preocupes, no me volví loco! Dije Efesios, la carta de Pablo a esa iglesia, no me equivoqué. ¿Por qué? Porque esta carta habla de cosas de antes de la fundación del mundo. Sería muy bueno que vuelvas a leer Efesios pero con otra óptica. No la de estudiar la vida y obra del apóstol Pablo, no la de ver cómo llevaban adelante una de las iglesias primitivas. Léelo con la visión de entender que la profundidad que Dios inspira en ciertos hombres, a veces, tiene como destino final tu mente, no la de tu pastor. Si él quiere y sus ocupaciones estructurales le dejan tiempo, que también lo haga, pero no es prioridad de Dios tus líderes. Dios te lo escribe para ti, por eso te ordena escudriñar su palabra, no quedarte con lo que Néstor Martínez te diga. Cuestión que en esta carta, todo habla de antes de los siglos, del misterio eterno. Efesios 3. Noten como siempre la verdad de Dios está presente. Porque tú te estás preguntando: ¿Cómo es que yo no vi eso? Y vamos a ver aquí como es que todo esto es progresivo.

(Efesios 3: 1) = Por esta causa yo Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles; (2) si es que habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros; (3) que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente, (Perdón: ¿Cómo fue que Pablo se enteró? Por revelación. No fue por información, fue por revelación)

(Verso 6) = que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio, (Esto significa que la administración, la autonomía del misterio que estaba escondido desde los siglos, en Dios, es de la iglesia. En otras palabras: la iglesia no comienza en Mateo ni en Hechos. La iglesia comenzó dentro de Dios. Pero estaba escondida.)

(Verso 11)  = conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor, (Escúchame: ¡La iglesia fue siempre el propósito de Dios! Ahora te pregunto: ¿Es Dios lo más importante del universo? ¿Sí! ¿Eres tú creado a imagen y semejanza de Dios? ¡Lo soy! Entonces, permíteme asegurarte que tú eres lo más importante del universo.)

Ahora bien; la iglesia, hoy, está participando de lo que se conoce como La Edad de la Iglesia. Hemos sido segregados, divididos, descoyuntados, fragmentados. Hemos sido todo lo que se te ocurra que podríamos ser, menos iglesia. Sin embargo, vivimos en lo que conocemos como la Dispensación de la Iglesia. ¿Nunca lo escuchaste a esto? Por ahí andan centenares de mensajes así. La estrategia en el día de hoy, es convertirnos en la embajada del Reino de Dios. Un cuerpo que exprese la gloria y el carácter de aquel que nos envió. Un edificio jamás podrá expresar el carácter de Dios. De manera que Dios tiene un edificio que está vivo y está creciendo, para convertirse en morada del Altísimo. Para que como Adán tenía dentro de sí toda la gloria del universo, la iglesia también posea el espíritu sin medida, y nuevamente Dios y Adán, el segundo Adán, Cristo la cabeza, nosotros el cuerpo, nos paseemos en medio del valle, en el fresco del día, con la gloria de Dios en medio de las naciones.

¿Cómo podremos saber que esto es cierto? No basta con las escrituras que te he compartido, no estoy conforme. A pesar que la palabra dice que con dos o tres ya queda establecido, creo que he dicho algunas más, pero sin embargo quiero, necesito, traer otras. ¿Sabes por qué? Porque estoy consciente que es algo de muchísima controversia que, incluso, ha producido serias divisiones en el Cuerpo de Cristo. ¿Qué es? ¿Cómo funciona? ¿Cómo yo puedo estar seguro que lo que usted me está diciendo, Néstor, es la perfecta voluntad de Dios?

1.- El pacto de Dios, no falla. De manera que Él humillará al exaltado, exaltará al humillado, saca de una ciudad y pone en otra, destroza lo que tenga que destrozar, haga lo que tenga que hacer para que sus pactos se cumplan, y ya está escrito. Ya hemos dicho y enseñado que su Palabra jamás regresa vacía. De manera que lo que está dicho, está dicho, y póngale el sello que de una manera u otra, con o sin ti, va a acontecer. 2.- Sabemos que esto es cierto y que la iglesia está aquí, para ser embajada en la tierra, porque él está militando a través de la iglesia. El que está militando como león que ruge, no milita para salir corriendo.

Efesios 3:10 nos dice que la multiforme sabiduría de Dios será expresada a través de la iglesia a los principados y potestades, en lugares celestiales. Y si Dios está rugiendo como un león a través de esta iglesia, y aquella iglesia, y en la otra nación y en la otra nación, me parece a mí que no tiene prisa para irse para ninguna parte. Porque el que milita, no es para salir corriendo, es para poseer o conquistar algo. Simple lógica. Tenemos un esfuerzo concentrado, mediante lo que determina que Dios está tratando de implementar algo. Espiritualmente podría decirte que está en marcha una preparación para el establecimiento del Reino. Por eso está militando. Y, además, también nos está preparando para el reinado dentro del Reino.

Los reyes eran preparados para el reinado, en batalla. Eso no es un Reino de sacerdotes. La sola preparación nos está indicando que, la próxima fase, será la manifestación. Dios no va a rugir como si fuera a conquistar la tierra, convertirnos a todos en guerreros, luego venir y sacarnos a medianoche, como uno que va a robar una casa, y va a entregarle toda una situación a un pueblo que no sabe nada de guerra, para que mueran degollados. Tonterías. Es imposible que Dios nos entrene para guerrear, después nos saque y le entregue la obra a alguien que no sabe nada de batalla.

(2 Tesalonicenses 2: 4) =  el cual (Está hablando del hijo de perdición) se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. (Me pregunto cuántos de ustedes han oído antes hablar de esto, y además lo han visto con sus propios ojos)

(1 Corintios 6: 19) =  ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? (Hermano… ¡Tú eres el templo!)

¡Es tiempo de sacar al anticristo de la iglesia! ¡Está sentado en medio del templo! ¡Tú eres la iglesia! ¡Tú eres el templo! ¡Tú eres el edificio! ¡Tú eres la ciudad! ¡Tú eres monte Sion! ¡Tú eres el olivo! ¡Tú eres Israel! La palabra templo, ahí, significa morada, de manera que el anticristo ya está operando en medio de nosotros, sentado en el trono en medio del templo, el cual es el corazón de los hombres soberbios que no cambian doctrinas, porque son muy orgullosos e idólatras de sus propios pensamientos.

Es hora de sacarlo fuera. Escúchame. Si yo pasara por tu casa y te entregara una propiedad, bien bonita, y te dijera que la disfrutes, y te diera las llaves y te dijera: es tuya. Construye si quieres, haz lo que tú quieras con ella. Te estoy dando la mayordomía de esta propiedad. Sólo te pondré una condición, una cláusula. Yo voy a regresar un día, que puede ser mañana mismo o de aquí a diez mil años. Pero, cuando regrese, voy a destruir la propiedad completa. Pregunto: ¿Cuántos de ustedes que me escuchan o leen, se animarían a invertir en esa propiedad? ¡Si total cuando venga la va a destruir! ¿Y si viene esta noche misma? Eso, fíjate, es lo que la doctrina dice de la tierra, y por eso la tierra está como está. ¿Quién se va a animar a hacer algo que va a terminar en derrota, de todas maneras?

Coherente, ¿Verdad? ¿Y entonces que estás haciendo allí, jugando a la iglesia? Es simple lógica y deducción, no hay que ir a la escuela para entender eso. De manera que, las doctrinas de demonios que se han levantado, en los últimos días que comenzaron en el Calvario, han llenado la iglesia de parálisis mental. Y soñando en un despertar futurista, hemos permitido que Satanás nos destruya el hoy. De manera que hemos procreado generaciones que odian a Dios, porque nunca pudieron ver la victoria que proclamábamos. ¡Ah! ¡Pero Cristo está levantando un pueblo entendido, que va a sacudir todo esto patas arriba! Del Norte al Sur y del Este al Oeste.

Sabemos que esto es cierto, porque el juicio ya ha comenzado. El juicio comienza en la casa de Dios. La casa es la iglesia, y ya hemos podido presenciar en los últimos años, episodios y contingencias del juicio de Dios. De hecho, si hoy Dios está limpiando la iglesia, no te preocupes ni te angusties, luego va a limpiar las naciones. Y te lo estoy mostrando proféticamente, para que puedas ver la iglesia, para que llegado el momento corras, y no te quedes atrás.

Y lo más importante que tengo para decirte hoy: no somos de ninguna manera una extensión del judaísmo. Somos hijos de promesa, desde antes de la fundación del mundo. En Juan 10:16, Cristo hablando, decía: También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor. ¿Escuchaste? Un solo rebaño, y un solo pastor. ¡Estaba escrito! ¿Por qué te enojas conmigo y les dices a los hermanos que me oyen que estoy loco, endemoniado y buscando dividir? ¡Estoy leyendo la misma Biblia que tú tienes, no me inventé una nueva! ¡Ahí lo dice!

Pero hermano, entonces, ¿No es como me habían enseñado a mí, que la iglesia es el producto de la negativa a entrar por parte de Israel? ¡Ni lo sueñes! ¡No somos un plan alterno! Si tú piensas de esa manera, eres impotente ante las huestes espirituales, eres impotente ante las fuerzas que vendrán a la iglesia, no tienes entendimiento ni fuerza para vencer, a menos que entiendas de una buena vez, que tú tienes autoridad legal como primogénito, iglesia de Dios sin principio y sin fin. Se nos ha enseñado que Dios tenía un reino judío, y que va a terminar con la restauración de un reino judío. Y que en medio de esa transición, hay un pedazo de jamón, escondido entre dos rodajas de pan: la iglesia.

Vas a tener que utilizar todos tus mejores recursos para convencerme de eso. ¿Será que Dios va a comenzar por el espíritu y luego va a terminar en la carne? Escucha: lo que el espíritu no pueda hacer, ¿Me quieres decir cómo lo hará la carne? El reino anterior, fue abolido en la cruz. Se rasgó el velo. Vayan a Mateo 21. Noten el verso 42.

(Mateo 21: 42) = Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: (¡Me encanta cómo predicaba Jesús! ¡Tenía tanto cuidado que no se le ofendiera nadie!)  La piedra que desecharon los edificadores, Ha venido a ser cabeza del ángulo.(Ha venido a ser. Pasado)  El Señor ha hecho esto,(Otra vez: pasado) Y es cosa maravillosa a nuestros ojos?

(43) Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él. (Ya pasó. Dios les quitó el Reino, y nos lo dio a nosotros. Era su propósito desde el principio. Israel sólo vino para que viniera el Mesías, y el mesías para restaurar la iglesia. ¡Pero no, hermano; no ponga a Israel abajo! La voy a exaltar ya mismo, tranquilo)

(Mateo 16: 28) =  De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino. (A ver, a ver, un momento: o el Reino ya llegó, o Cristo es un mentiroso total, porque los apóstoles murieron. No vieron cuando vino en el poder del Espíritu Santo dentro de un odre nuevo. Ese es el Reino de Dios, el poder de Dios, en su iglesia. Romanos 11. Vamos a destruir la vaca sagrada de una vez por todas)

(Romanos 11: 1) = Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? (¿A quién se está refiriendo? A Israel)  En ninguna manera. (Está claro; Dios no desechó a Israel. Fíjate por qué él dice que no ha desechado a Israel) Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín. (En otras palabras: yo no he desechado a Israel. ¡Israel es la que no me ha hecho caso! Porque yo también soy israelita, y yo soy salvo. Yo no me olvidé de Israel. Resulta que vino, se fue, ¡Y no se enteraron! Y todas las promesas de Israel tenían que ser cumplidas. Pero no se dieron cuenta. Pero Pablo recibió la luz de la revelación. Y dice: Él no se ha olvidado del pueblo, porque da la casualidad que yo soy israelita, y aquí estoy, con ustedes. Y no sé por qué ellos no están.)

(Verso 5) =  Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia. (¿Qué significa esto? Que aún en el tiempo de Pablo, había israelitas salvos. Que para ellos se habían manifestado todas las escrituras. Para el único para el que no se ha manifestado, es para el que no entiende)

(Verso 11) = Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su transgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos. (Para provocarles a celos. ¿A quién? ¡A Israel!)

(12) Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración? (Gimiendo por sus propios hermanos)

(13) Porque a vosotros hablo, gentiles. Por cuanto yo soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio, (14) por si en alguna manera pueda provocar a celos a los de mi sangre, (Israel) y hacer salvos a algunos de ellos. (Israel)

(15) Porque si su exclusión (De Israel)  es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, (Diciendo que la caída ha producido bien, más bien produciría que entendieran el misterio) sino vida de entre los muertos? (Leímos en Hebreos 6, que habíamos visto la restauración de los vientos y soplos de Dios, comenzando por el movimiento protestante, luego santidad, luego Pentecostés, luego carismáticos, y la resurrección de los muertos. En otras palabras, que la salvación de una nación que estaba enterrada en la oscuridad, sería resurrección de muertos)

(16) Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas. (Muchos creen que Israel es el olivo, pero resulta ser que el olivo es Cristo, e Israel, sólo una rama)

(17) Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, (Israel, más que claro) y tú, (La iglesia) siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, (Israel) y has sido hecho participante de la raíz (Cristo) y de la rica savia del olivo, (Cristo) (18) no te jactes contra las ramas; (Israel) y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, (Que es Cristo) sino la raíz a ti. (Clarísimo: es Cristo el que te sustenta a ti)

(Verso 19) = Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado. (Esto es un pensamiento, una incógnita, no una afirmación, no una declaración. Dice: si tú piensas y dices que si Israel fue cortado para tú entrar. No está diciendo que Israel fue cortado para entrar. Está diciendo que si tú piensas de esa manera)

(20) Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, (Por eso fue, no para que entrara la iglesia) pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme. (En síntesis: Israel un fue cortado para que entrara la iglesia; Israel fue cortado porque no creyó. Creyendo o no creyendo, la iglesia era el motivo de Dios)

(21) Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará. 

(22) Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado. 

(23) Y aun ellos, (Israel) si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, (Ojo: no por decreto. No sí o sí. Sólo volverán si no permanecen en incredulidad. Es coherente: el que cree, entra. Quien sea. En suma: si no se arrepienten, no vienen. Nadie va al Padre, si no por Cristo) pues poderoso es Dios para volverlos a injertar. (O sea: Dios tiene la capacidad y la habilidad de hacerlo, pero no en contra de la incredulidad. El hecho que sea poderoso y lo haga, son dos cosas bien distintas. Dios es capaz y hábil para prosperarnos a todos, pero no todos son prósperos)

(24) Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, (Satanás. De ahí fuimos cortados) y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, (Cristo) ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo? (Es decir que ellos tienen las mismas oportunidades, y hasta más, porque son naturales, pero sólo si creen. Si no creen, lo siento. Tenemos que tumbar la idolatría para recibir el poder de Dios)

(25) Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: (Queda claro: lo que Dios no quiere es que nosotros, los gentiles, nos jactemos en nosotros mismos) que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, (Atención: no fue todo el problema, fue en parte) hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; (Y el verso que viene es muy importante)

(26) y luego todo Israel será salvo, (Y aquí mucho cuidado, porque la palabra original dice: De este modo Israel será salvo. La traducción dice que de esta manera será salvo Israel. ¿De qué manera?¡¡¡Creyendo!!!) como está escrito: vendrá de Sion el Libertador, (¿Y quién es ese? ¡Cristo! ¿Y ya vino o no vino? Ya vino. ¿Entonces? ¡El Libertador ya vino, y se fue!) que apartará de Jacob la impiedad. (Romanos 3:29, dice: ¿Es Dios, solamente, Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente también es de los gentiles. Porque Dios es uno, y él justificará por la fe al de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión. ¿Cuántos están viendo eso claramente?)

(27) Y este será mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados. (¿Y cuándo será eso? ¡En el Nuevo Pacto! El nuevo Cristo de Hebreos 10:8, ya está establecido. Donde dice que escribirá sus leyes, en los corazones de los hombres. ¿Están escritas en tu corazón? ¿Sí? Entonces el pacto ya vino y se fue)

(28) Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres. (Son muchos los llamados, pero pocos los escogidos)

(29) Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios. 

(30) Pues como vosotros también en otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos, (31) así también éstos ahora han sido desobedientes, para que por la misericordia concedida a vosotros, ellos también alcancen misericordia. 

(32) Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos. (Era un misterio de unificar a todas las naciones, en un solo cuerpo. Dios no tiene predilección nacional. Dios tiene una nación celestial. Romanos 4:15, dice: Pues la ley produce ira, pero donde no hay ley tampoco transgresión. De manera que vino la ley para que todos transgredieran, para que todos tuviéramos la oportunidad de obtener misericordia.

(Verso 33) = ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! 

(34) Porque ¿quién entendió la mente del Señor? (¡Casi nadie!) ¿O quién fue su consejero? (Sino Cristo Jesús.)

(35) ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado?

(36) Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.

Entonces, vemos que somos ramas, con la disposición de ser cortados en cualquier momento, tanto Israel como los gentiles. Pero, en Cristo, ni Israel ni gentil: un solo cuerpo, Cristo Jesús. Nada existe fuera de la iglesia. En los últimos días se verá esta cámara de representantes del Reino de Dios, caminando en forma corporal. El Misterio ya ha sido revelado. En Efesios 5, la palabra nos dice claramente un pasaje que ha sido ocasión, para muchos, de enyugarse unos con otros.

(Efesios 5: 24) = Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. 

(25) Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, (26) para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, (27) a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. 

Y mucha atención con esto, hermanos casados, esposos, padres, abuelos. Si Cristo nos da a nosotros lo que necesitamos aun antes que se lo pidamos, obligación divina y de diseño es para el esposo, padre de familia y cabeza espiritual de la casa, proveer a su esposa de todo lo que ella necesita, aún antes que ella tenga que pedírselo. Y concluye diciendo que se presentará a sí mismo una iglesia santa y sin mancha. ¿Sabes qué? Las manchas son las doctrinas.

(Verso 32) =  Grande es este misterio; más yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia. (Entiéndelo. Te está diciendo que está hablándote de Cristo y la iglesia, no del matrimonio humano. Eso para que no te fabriques una doctrina de tiranías y despotismos conyugales, patriarcales y machistas,  y pretendas avalarlo todo con este pasaje. ¡No funciona! ¡No fue eso lo que Pablo escribió!)

El entendimiento de la iglesia es que, según Adán tuvo la ayuda idónea, y ella tenía el mismo poder sin límites, la segunda Eva también es ayuda idónea de Cristo, el que representa al segundo Adán. La primera Eva, andaba en gloria y representaba gloria. La segunda Eva, tú y yo tenemos que andar en sumisión y en gloria. La primera Eva, andaba desnuda, no tenía temor ni inseguridades, ni fracasos, ni rechazo, ni espíritu de contienda. Estaba muy confiada en su propia identidad, no andaba con ataduras y estaba orgullosa de su naturaleza.

De igual manera, la última Eva, andará desnuda de espíritu religioso, no tendrá tapaderas babilónicas ni sistemas mundanos, orgullosa de su naturaleza, cubierta de la gloria de Dios, sin  espíritu de rechazo ni de timidez, y con todo de nuevo, los cristianos caminarán desnudos del mundo y revestidos de la gloria de Dios. La primera Eva tuvo la oportunidad de sacrificar la voluntad de Dios. La segunda Eva se encuentra en este momento en el mismo jardín de la tierra, con la misma oportunidad de sacrificar la voluntad de Dios. Sólo que ya está escrito. No van a morir en la instancia, sino que irán adelante como iglesia gloriosa.

La primera Eva, en Génesis 3:15, perdió la responsabilidad, y en aquella misma escritura, Dios profetizó que la responsabilidad de restaurar lo que la primera Eva perdió, le correspondía a la simiente de la segunda Eva, la iglesia de Dios. Todo lo que la primera Eva perdió, la iglesia tiene que recuperarlo. Génesis 3:16 dice: El deseo será para su marido, que es de donde se agarran los miles de religiosos machistas para obliga r a sus mujeres a sentir como no les inspiran de sentir.

Lo que te está diciendo es que el deseo de la iglesia, siempre será para su cabeza. El deseo de la segunda Eva, será cumplir los propósitos del rey. El deseo, como Filipenses 2:12, estaremos trabajando nuestra propia salvación y buscando unirnos con el propósito de la cabeza. El deseo de la mujer es la iglesia. El deseo de la Eva, es su marido, Cristo Jesús.

(Apocalipsis 22: 17) =  Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.

La iglesia fue entregada a Adán, en medio del jardín. El Padre celestial, tomó a Eva de la mano, y mientras Adán estaba ocupado en su misión de embajador. Paseó a Eva por el jardín. La llevaba de la mano, y se la entregó a Adán. De igual manera, en el cierre de los tiempos, Dios tomará su iglesia divina, en toda gloria, en todo apogeo, de la mano y la paseará en medio de todas las naciones, y van a oír y a ver la gloria de Dios, y se la entregará a Cristo Jesús, el marido. Así es que, mi amado hermano o hermana que me estás escuchando o leyendo, a partir de este momento, en el nombre bendito de Jesús, te invito a que examines y te examines si estás formando parte de esa iglesia genuina. Ese es tu salvoconducto final.

Leer Más

¿Cómo Está tu Aceite?

 

Tengo muy presente el vendaval de renovación que se desató en mi país, Argentina, en los albores de la década de los años noventa. No fue un avivamiento, como muchos sostuvieron, sino apenas un despertamiento, un algo divino que llegó, impactó y luego de cierto tiempo, se retiró. El que pudo o supo apropiarlo, en parte o en plenitud, nunca más fue el mismo. El que se tomó un exagerado tiempo para analizar, observar, evaluar y calcular, se quedó sin nada. Se conoció como “la época de la unción”.

A partir de allí, fueron muchos siervos de Dios los que salieron a la palestra a darle su apoyo a ese mover espiritual de indudable repercusión nacional, o en el caso contrario, a defenestrarlo directamente, rotulando incluso como blasfemias o herejías las que se cometían en el nombre de la unción en los distintos templos cristianos. De un modo u otro, con aciertos, excesos y errores, la unción llegó, bendijo al que quiso recibirla y se retiró.

Hoy, a más de dos décadas de aquellos episodios, algunos de los que estuvimos allí y recibimos una potente inyección de fe y confianza plena y ciega en Jesucristo, nos atrevemos a examinar con mayor serenidad los hechos, y considerarlos a partir de la Palabra de Dios y, esencialmente, de los frutos o no-frutos que ello pueda haber dejado para la posteridad. Con una certeza plena que será el hilo conductor de este trabajo: la unción tuvo notoriamente dos expresiones diferentes, lo que alguno dio en llamar: dos caras de una misma moneda.

(1 Juan 2: 18) =  Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo.

(19) Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros.

(20) Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas.

Lo primero que nos queda más que claro en este pasaje, es que el famoso, publicitado y cien veces predicado anticristo, de ninguna manera será un dirigente político secular o alguien relacionado con alguna clase de religión falsa. Entiende que si así fuera, resultaría decididamente imposible que alguien de esas características pudiera llevar a confusión o engaño a genuinos hijos de Dios.

Lo que aquí se expresa con claridad por medio de Juan, es que esos anticristos, (Porque no es uno solo, como muchos todavía enseñan, sino varios, como dice aquí, esencialmente, salieron de nosotros, esto es: eran personas que quizás los días domingo se sentaban a tu lado en la iglesia a cantor himnos o coritos, a escuchar el mensaje, a orar contigo, incluso en lenguas, y llegado el caso, hasta ocupar un púlpito para alguna clase de función. Salieron de nosotros, pero lógicamente, no eran de nosotros.

Y el verso 20, de alguna manera le da un remate clave a todo esto, una especie de punto de referencia obligatoria: aquí dice que nosotros, los que somos genuinos, los que no estamos en la iglesia para destruirla sino para extenderla, tenemos la unción del santo y que, precisamente por esa causa, conocemos, -asegura-, todas las cosas. Y yo aprendí que cuando la Biblia dice TODAS, quiere decir puntualmente eso: todas las cosas. Y es solamente Dios el que nos puede dar, a través de una bendición suya tan singular como es su unción, la capacidad de discernir lo que es y lo que no es, no hay otra cosa.

(Verso 27) =  Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.

Aquí dice que la unción de Dios es el Espíritu Santo. Es la habilidad de Dios, por el Espíritu Santo de revelarnos a Cristo y Su voluntad. La unción es el Poder de Dios en nuestra vida, es algo del Cielo -no de los hombres- Dice: Ustedes tienen la unción y por eso les concede esta capacidad: Discernir.

A la luz de estas definiciones tan concretas y certeras, entonces, bien vale la pena preguntarnos: ¿Por qué hay tan poco discernimiento en nuestros días? Tal vez, entre otras muy probables razones, porque falta la unción. Falta esa presencia divina en las vidas de los creyentes que es la única que los puede capacitar para entender cuestiones que de ninguna manera ingresan por nuestras mentes.

Algo, sí, queda más que en claro y deberá advertirse para evitar tremendos y graves errores: la unción no ha sido diseñada por el cielo para exaltar al hombre. Muy por el contrario, cuando es inundado por ella, ese hombre desaparece y de inmediato, Jesucristo viviente aparece y es exaltado por su presencia ineludible.

La unción, asimismo, tiene proporciones, que en el Antiguo Testamento, aunque en sentido figurado, nos dan una pauta del sentir que dios tenía al formar el aceite de la unción con los distintos ingredientes que una gran parte de nosotros, si tuvo por lo menos una mínima instrucción bíblica eclesiástica, indudablemente conoce. De todos modos, la Biblia nos habla de esto con toda claridad en el Libro del Éxodo, capítulo 30 y verso 22 en adelante.

(Éxodo 30: 22) =  Habló más Jehová a Moisés, diciendo: (23) Tomarás especias finas: de mirra excelente quinientos siclos, y de canela aromática la mitad, esto es, doscientos cincuenta, de cálamo aromático doscientos cincuenta, (24) de casia quinientos, según el siclo del santuario, y de aceite de olivas un hin.

(25) Y harás de ello el aceite de la santa unción; superior ungüento, según el arte del perfumador, será el aceite de la unción santa.

(26) Con él ungirás el tabernáculo de reunión, el arca del testimonio, (27) la mesa con todos sus utensilios, el candelero con todos sus utensilios, el altar del incienso, (28) el altar del holocausto con todos sus utensilios, y la fuente y su base.

(29) Así los consagrarás, y serán cosas santísimas; todo lo que tocare en ellos, será santificado.

(30) Ungirás también a Aarón y a sus hijos, y los consagrarás para que sean mis sacerdotes.

(31) Y hablarás a los hijos de Israel, diciendo: Este será mi aceite de la santa unción por vuestras generaciones.

(32) Sobre carne de hombre no será derramado, ni haréis otro semejante, conforme a su composición; santo es, y por santo lo tendréis vosotros.

(33) Cualquiera que compusiere ungüento semejante, y que pusiere de él sobre extraño, será cortado de entre su pueblo.

(34) Dijo además Jehová a Moisés: Toma especias aromáticas, estacte y uña aromática y gálbano aromático e incienso puro; de todo en igual peso, (35) y harás de ello el incienso, un perfume según el arte del perfumador, bien mezclado, puro y santo.

(36) Y molerás parte de él en polvo fino, y lo pondrás delante del testimonio en el tabernáculo de reunión, donde yo me mostraré a ti. Os será cosa santísima.

(37) Como este incienso que harás, no os haréis otro según su composición; te será cosa sagrada para Jehová.

(38) Cualquiera que hiciere otro como este para olerlo, será cortado de entre su pueblo.

Aquí no hubo «caprichos» para mezclar hierbas o especies. El Nuevo Testamento está escondido en el Antiguo Testamento y el Antiguo Testamento está revelado en el Nuevo. El error “técnico” más frecuente en las escuelas bíblicas, es separarlos en su lectura como si de pronto, cada Testamento (O Pacto, para ser más precisos); pertenecieran a un Dios diferente.

El Antiguo Testamento es la sombra y figura de lo que había de venir y cuando viene Cristo por el
Espíritu y nos hace herederos de sus promesas, no tenemos la sombra de la figura reflejada en la
ventana sino la gracia de Dios.

El Espíritu de Dios y la unción de Dios nos ha venido a dar lo apropiado para que Cristo sea
glorificado. La unción verdadera nunca, nunca, levanta la fama de un hombre, sino que indefectiblemente levanta a Cristo. Esa es la verdadera.

Perdón, hermano; pero si usted me dice que la unción que levanta a Cristo es la verdadera, ¿Me está dando a entender que existe una unción falsa? Sí. Y no te lo estoy “dando a entender”, ¡Te lo estoy diciendo con total y absoluta claridad y frontalidad. Si alguna supuesta unción levanta y glorifica a un hombre, es falsa, porque la verdadera unción, hace que el hombre desaparezca.

Porque la unción genuina sepulta cualquier pretensión de fama y apetito por el poder de parte de hombres o mujeres supuestamente creyentes. Y lo hace a partir de algo que la propia unción produce y que muy pocos han podido entender: la unción trae santidad, y la santidad es enemiga acérrima de cualquier forma de vanidad.

Cierto es que, en aquellos tiempos que te mencionaba en el principio, lamentablemente pudimos observar cualquier cosa de parte de ciertos hombres y mujeres, moviéndose según sus declaraciones, por la unción que los inundaba. ¿Sabes qué? ¡Hasta el caso de un ministro supuestamente ungido que se escapó con la esposa de un diácono por la simple razón de que ella, también estaba ungida! ¡Y aseguraban que Dios los había unido! ¿Perdón? ¿Dios avalando un adulterio? ¿De qué Dios me hablan?

Y no es el único caso en ese tenor. A veces los cristianos pecan de ingenuidad y son engañados o, en otros casos, bajo el barniz de esa ingenuidad, en realidad lo que esconden es permisividad para pecar. ¡No puedo creer que haya habido jovencitas tan ingenuas como para ir a tener relaciones sexuales con un líder porque, aseguraban, ese líder tenía la unción y, al estar en una misma carne, ellas recibirían la misma bendición! ¿Ingenuidad, estupidez, o triquiñuela pecadora?

Jesús dijo que entre los profetas que hubo de los nacidos de mujer, no hubo uno más grande
que Juan el Bautista. Fue el más grande, según Cristo. En efecto; Juan el Bautista se encontró
con una «conferencia de prensa» de todos los medios de comunicación de Palestina, de Galilea, de
la otra Galilea, de las tierras de Efraín… ¡vinieron todos! Y le preguntaban:

¿Quién eres? ¿Quién eres? ¿Eres el Mesías? No… les dijo él. ¿Quién eres?… a ver ¿Quién eres? -le preguntaban los movileros de la época con sus cámaras y micrófonos, (diríamos). ¿El Mesías? ¡No!… ¡Un profeta!… ¡No!… ¿Isaías? ¡No! Uno que se  levantó de los muertos… ¡No! ¿Quién eres? ¡Danos tu nombre! ¡Hay que anotarlo!

¡En los diarios de aquí y de allá! ¡En la radio! ¡En todos los canales de la televisión! ¡En todos los sitios de Internet! ¡Hay que poner el nombre de  este gran siervo! ¡Dios dijo que es grande! ¡Y no es poca cosa que Dios haya dicho que es grande!  ¡Y si Dios dijo que es el más grande tienen derecho a «sobresalir»! Obvio que así hubiera pensado toda esa gente, incluidos nosotros, si hubiéramos estado allí.

Pero el más grande según Cristo contestó estas preguntas sobre quién era: «Una Voz que Clama en el Desierto”, fue lo único que les dijo. ¡Ni nombre  tenía! Y aunque lo tuviera… ¿Para qué quieren mi nombre, si yo no vine acá sino para preparar los caminos del Señor?

Pero… Juancito… ¿No podemos poner aunque más no sea: «El gran Juan»? A él conviene crecer y a mí menguar. Esta es la unción. ¡Esta es la unción! Y que quede constancia que Juan el Bautista terminó con su cabeza en un plato para la emperadora, porque fue débil ante la tentación y no concluyó su ministerio ante la llegada de Jesús como él dijo que haría. Ungido y todo, no pudo evitar ser engañado. Es guerra, no lo olvides jamás.

La pregunta que el Espíritu Santo te hace a ti, entonces, es ésta: ¿Quieres la unción? ¿Quién eres?
Oigo la respuesta de alguien que dice: Nadie, no soy nadie… pero cuando le «pisan la cola»…
¡Ah!… ¡entonces!… ahí dejan ver que su carne no sólo no está crucificada, sino que está tremendamente viva y activa. Y la unción sólo se deposita sobre hombres y mujeres crucificados a Cristo.

Hoy vamos a tener que orar. Porque si bien ya lo sabes, no está de más recordarte que Dios no deposita la unción donde hay rebelión y soberbia, ¡Ni lo pienses!
Cuando hay autosuficiencia, ¿Para qué quiero la unción… si yo tengo «propaganda»? Hermano, piénsalo y apréndelo: ¡La unción es cosa seria, no un juego de ministros!

El primer ingrediente que nos encontramos formando parte de ese aceite divino, es La Mirra. Mirra significa sufrimiento. Vas a tener que enfrentar el sufrimiento, vas a tener que enfrentar
la envidia y vas a tener que enfrentar Persecución.

La unción va a traer como consecuencia, cuando alguien está favorecido por la gracia del Señor, que pase lo mismo que pasó con José. La túnica de colores que le regaló su padre Jacob (hablo en el
sentido espiritual, dado que José fue muy favorecido porque Dios lo amaba mucho, porque el padre
lo amaba) tenía todos los colores, lo cual significa que tenía todos los ingredientes de la Gracia de Dios.

Pero fue suficiente con que vieran a un joven favorecido con esa túnica, para que se
levantara la envidia y el profundo enojo. Prepárate.  Porque en la última hora de los obreros de la viña -en la cual estamos viviendo- Dios en la  última hora va a concentrar los procesos y va a vestir a muchos con la túnica de José de todos  los colores y se va a levantar una habladuría como se levantó en la parábola:

¿Y éstos quiénes  son que trabajaron solamente una hora? ¡Y miren lo que pasa!
Pero el Señor es dueño de todo. Si quieres la unción y estás preparado y estás decidido a
morir… ¿Cómo que a morir? Sí, hermano: Mirra era lo que se usaba para embalsamar a los muertos…

¿La unción dices? ¡Sí! La unción no se deposita sobre los vivos, sino sobre los muertos. Los muertos a  la «carne», los muertos al «ego», los muertos al «yo»… ¡Aquí está un siervo con unción!
-decimos- Yo no juzgo a los demás ni a mí mismo. La unción es depositada sobre un corazón crucificado con Cristo. No vivo ya yo, sino que Cristo vive en mí. Es el ingrediente que dice «Estás muerto «…

Una de las cosas que me llama la atención es que cuando nace Jesús, los reyes le traen
oro -porque era el Hijo de Dios y merecía ese ingrediente que representa realeza- Incienso, porque era ofrecido en sacrificio dado por él y mirra,  porque iba a sufrir por su gente.

A Jesús lo mataron por envidia -dice la Biblia- ¿Estás preparado para resistir la envidia? La envidia es mutiladora. A la envidia no la puede  soportar nadie que está vivo en la carne; tiene que estar muerto. Háblale a un muerto (no te contesta),  pellizca a un muerto (no reacciona), insulta a un muerto (no te contesta). Pero… insulta a  un muchachito bien vivo… y es como «pisarle la cola a una víbora».

La unción levanta a Cristo cuando el hombre desaparece. Dios usa un instrumento, una voz, una persona, una personalidad, una mente, pero es Cristo, Cristo.  La unción trae persecución; no siempre te van a entender.

La mirra la usaban con una mezcla de drogas (Marcos 15:23). Y le dieron a beber vino mezclado con mirra; más él no lo tomó. La mezclaban con vino y con hierbas y actuaba como una droga que le daban a la gente en el sufrimiento para adormecerla y que no sufra en el momento de la muerte. Y eso le acercaron a Jesús en la cruz. Jesús no lo quiso  porque él no estaba ni amargado ni deprimido.

Jesús enfrentó la cruz y llevó nuestros dolores, y todo en estado absolutamente consciente. Él no quería estar adormecido, Él  quería estar bien consciente, porque todos conocemos la historia y sabemos que a Él le entregaron mirra, no mirra con vino y especias. La mirra se obtiene de un árbol que crece en Arabia. Se empleaba también para hacer perfume.

Él murió en la cruz sin beberse eso, que los soldados acostumbraban a darle a los crucificados, en un minúsculo acto de misericordia, porque esa bebida atemperaba mucho el sufrimiento. Es notorio que la unción hace que vengan embates que golpean muy fuerte sobre la carne, pero todo es simplemente para poder comprobar dónde estás parado. La unción es: jamás devolver mal por mal.

El segundo ingrediente presente en el aceite de la unción, es la Canela. Tiene un gusto muy agradable. En aquellos tiempos se usaba para perfumar la cámara de encuentros muy íntimos. La
unción hace agradable el estar en comunión.

La canela -que es un árbol de la familia del laurel- se usaba para perfumar las cámaras íntimas
donde el esposo se encontraba con la esposa y habla del deleite de la comunión y la intimidad con
Dios. ¿Pero no está relacionada con el placer? Sí, pero no con el placer en modo hedonista, sino en el respeto y la prosecución de un diseño divino para con el hombre y su mujer.

La unción del Espíritu Santo te da la llave de entrada a la cámara secreta para tener comunión
íntima con el Espíritu Santo, que es como si te dijera que es directa comunión con Dios. Quiero preguntarte: ¿Cuánto tiempo dedicas en el día para buscar a Dios? Te pregunto más: ¿Tienes comunión íntima con Dios a solas?

De hecho, no me estoy refiriendo a tener reuniones, estudios bíblicos, reuniones de oración… etc. Te estoy hablando de una comunión directa entre tú y tu Padre celestial. ¡Oh, no! Me respondes; Estoy muy ocupado… no tengo tiempo… Y después el cenit de la incongruencia religiosa: “Estoy tan ocupado en las cosas del Señor, que no tengo tiempo para ninguna otra cosa.” ¡Y entre esas “cosas”, me estás ubicando a ese Dios al que dices servir!

¿Hay un tiempo en tu vida en que cierras la puerta y te tiras al piso, o doblas tus rodillas, o
caminas o te sientas y dices: Qué agradable es tener comunión contigo, Señor? Y se llena ese
lugar con el aroma de la canela que es la dulce comunión en la intimidad, donde nadie te escucha
-sólo Dios te escucha- donde nadie sabe lo que estás orando -Dios sabe lo que estás diciendo.

Porque cuando sales para hablar con la gente, sólo le puedes comunicar lo que Él te ha dicho allí
en secreto en la intimidad, allí adentro, en la cámara secreta. Digo entonces… si falta el diálogo en la cámara secreta y no se puede oír lo secreto de Dios…  ¿Qué saldrás a decir afuera? Plantarse un lugar y decir: “Así dice el Señor » es cosa seria. Hay una gran diferencia entre un sermón y una Palabra de
Dios. Tú mente quizás no lo note, pero tu espíritu, seguramente que sí.

El sermón, lo preparas en tu oficina con la Concordancia y el libro de ayuda para hacer bosquejos.
La palabra de Dios la encuentras en el lugar secreto, cuando la «canela», cuando la «unción» te
lleva a estar en comunión íntima y allí Dios abre tu oído, despertará tu oído, cada mañana -dice
Isaías- para escuchar sabiduría de Dios, para buscar sabiduría de Dios.

¡Oíd y viviréis! ¡Oíd y vivirá vuestra alma! ¿Cómo hago para oír? Tengo que estar a solas con Él. Para conocer la frecuencia de su voz, tengo que estar a solas  con Él. No puedes tener una idea siquiera de la cantidad de hermanos fieles, sinceros, bien intencionados y honestos que preguntan qué tienen que hacer o cómo tienen que hacerle, para escuchar la voz de Dios. Todavía no pudieron ver que para escuchar la voz de Dios, sólo tienes que silenciar la tuya.

El tercer ingrediente de los que estamos analizando, es el Cálamo. El cálamo sale de la raíz del ácoro que es un pegamento que se usa en los perfumes para que se pegue en la piel para que no se evapore. Y atención con esto: la unción genuina trae unidad, jamás división. Si se produjera una división, ésta será propiciada desde el sector en que la unción no está presente.

En lo que tiene que ver con las estructuras tradicionales que la iglesia evangélica presenta al mundo secular en estos tiempos, bien vale la pena asegurarte que cuando tienes la genuina unción del Espíritu Santo morando en tu vida, no tienes ningún inconveniente en tener comunión de primer nivel con líderes de otras denominaciones. Y lo haces no por bondad personal tuya, sino simplemente por una enorme verdad que todavía muchos no han visto: Dios no tiene denominaciones., sólo tiene UNA iglesia.

Entonces, veamos: ¿La unción trae mayor unidad entre nosotros? ¡Sí!
¿Y cuándo no hay unidad, qué está sucediendo? Lo más simple y a la vista: está ocurriendo que no hay unción. Habrá muchos programas… pero no hay unción.

¿Y si quiero estar en el eterno propósito de Dios para sacudir la ciudad? Únete o respeta.
La unidad se genera. No unidad intervencionista en las Iglesias, sino unidad en el Espíritu,
siendo amigos, trabajando juntos, compartiendo momentos de almuerzo juntos, teniendo un
propósito, uniéndonos para abrir paso en la ciudad, en el eterno propósito de Dios, pero la
unción servirá y la unidad se genera con respeto al otro, no con subestimación y, mucho menos, con la peor de todas las soberbias, la pretendida soberbia espiritual.

Tengo una duda en forma de pregunta: ¿Cuántas personas tiene la Iglesia del Señor? Respuesta: todas. Otra: ¿De qué color es la piel de Dios? Dímelo. Dios no es racista. No tiene prejuicios. Tú ¿Los
tienes? La unción quiebra los yugos. El blanco se abraza con el negro. Y no hay problemas porque la unidad la produce el Espíritu y el pago fue la sangre de Cristo. Aún está la sangre que nos compró. Entonces… ¿Cómo está tu cálamo, hoy? ¿Cómo está la unidad, hoy?

El cuarto ingrediente a utilizar, es la Casia. Esencialmente tienen la misma cantidad que la mirra: quinientos siclos. ¡Mucho! ¡Para que estés  bien muerto! Porque la Casia es el aroma del Espíritu de la Unción de la Presencia de Dios. Y cuando está la unción hay un aroma a Cristo… querido hermano… Cuando está la unción hay un  perfume agradable. Es algo hermoso. ¡Es tremendo!

Alguien, una vez, contó esto: Dice que conoció a un hombre. Cuando él pasaba caminando y dejaba un  perfume… imagínense… las chicas le preguntaban. ¿Qué perfume usas? Yo no uso perfume
-respondía el hombre- ¡No mientas! -le decían… «Los mentirosos no entrarán en el Reino de los
cielos»… Y el hombre dijo: les voy a explicar. Yo no miento. Yo no uso perfume, yo trabajo en
una perfumería. ¡Y paso la mayor parte del tiempo en un ambiente perfumado! ¡Yo no uso perfume!
Se me mete en la piel, adentro, en los poros, en la ropa, en el cabello y los que quieran… que
me huelan… ¡En todo el cuerpo tengo perfume!

Ésta es la unción. ¿Dónde pasas la mayor parte del día? ¿En qué ambiente? ¿Qué llega al lugar
donde tú moras? La unción de Espíritu, cuando empieza a encontrar -como la paloma- el nido en su
lugar, no la tienes que llamar. Por el contrario, no la podrás evitar. Entonces se cumple la
Palabra: «deléitate asimismo en Jehová». «Deléitate«… no tienes que hacer fuerzas para
aguantar.

A Dios hay que disfrutarlo… en Dios hay que deleitarse. No entiendo aquellos que han interpretado que a Dios haya que sufrirlo. Y no estoy hablando de celebraciones con música y show, eso no es disfrutar; estoy hablando de levantar estandartes de guerra, que sí es disfrutar. En la Palabra dice. «Deléitate en Jehová y él te concederá las peticiones de tu corazón«. El Señor mirará desde los cielos y te
concederá aquello que tú pides.

Una vez hubo un banquete con Jesús. Y una mujer rompió un frasco de perfume de mucho precio y la casa se llenó del perfume. Ninguno de los presentes al banquete le pudo dar a Jesús lo que esta
mujer hizo. ¿Está tu cámara llena de perfume? La unción hace que todo lo que toques y donde quiera que vayas lo llenes del perfume de la presencia de Dios.  ¿Cómo está tu aceite, hoy?

Último ingrediente: Oliva. Oliva es símbolo de firmeza. Su madera es muy dura. De allí sacaban el combustible. Los judíos lo usaban como sanidad interior. La echaban externamente para sanar internamente,  heridas -como raíz firme.

Por eso dice la Escritura: El hombre en Dios es como un olivo bien plantado. La unción es la
comunicación especial que Cristo hace de la influencia del Espíritu Santo a los creyentes  guiándolos a la posesión de toda verdad y santidad. El aceite se evapora si no lo reemplazamos. Finalmente, va a desaparecer. La vasija va a quedar  vacía.

El Espíritu Santo no se evapora, pero si lo abandonas, lo perderás. Se pondrá a un costado, te
va a dejar hacer tus programas, tus cosas; y el día que sientas desesperadamente que dependes de
Él y que sin Él no puedes hacer nada, entonces, Él sabrá lo que tienen que hacer.

Efesios 4 nos advierte de algunas posibles fisuras. Si hay una rajadura en la vasija, el aceite
buscará la manera de filtrarse. Efesios 4 dice que no demos lugar al diablo: amarguras, resentimientos, lástima propia.  Sólo el aceite fresco tiene la debida viscosidad para enfrentar la temperatura. Déjame decirte algo más: Si tú no cambias el aceite de tu coche, tu coche se va a fundir. Y la densidad del aceite
evita la fricción y la temperatura que arruinan su motor.

Sólo el aceite fresco puede romper el yugo, puede aguantar las presiones que se sufre cuando uno
está ministrando cada día. Sólo el aceite fresco te dará nuevas fuerzas. Seré ungido con aceite
fresco y Tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo. (Salmo 92:10)

¿Cómo está tu aceite hoy? ¿Quieres la unción todavía? ¿Estás dispuesto a desaparecer? ¿Estás
dispuesto a pagar el precio de la unidad, incluso con personas con las que, salvo el amor por Jesús, parecería no tener nada en común?

A veces, para pagar el precio de la unidad hay que cruzarse de vereda y abrazarse con el que
nunca te abrazó. Porque decir: ¡Amén! Es muy fácil. El «amén» verdadero se traduce en obras.
¿Estás dispuesto a cruzar la línea que nunca cruzaste y tener el respeto y trabajar en unidad
en esta ciudad, pueblo, aldea o región en la que habitas? ¡Unidad!

Y decir unidad no es decir: ¡Ven y únete a nosotros! Unidad es el salvoconducto único, genuino y ultra sincero, para que el propósito del Señor se cumpla. ¿Estás dispuesto a entrar al lugar secreto y tener tiempo con Dios?  ¿Estás dispuesto a que Dios ponga aceite fresco… para que puedas soportar?

¿Para qué seas firme  en la gracia y en la fe? ¡Si estás dispuesto, eres de mi mismo equipo. El equipo de Jesucristo, sin apellidos. Y mucho menos, muchísimo menos, ese apellido más moderno recientemente inscripto llamado ecumenismo. Yo estoy hablando de unidad espiritual, no de hombres o intereses.

Leer Más

¿De Verdad Eres Más que Vencedor?

En estos trabajos anteriores, hemos estudiado la manera en que el cristiano puede vencer. Gracias a Dios que muchos hermanos y hermanas entre nosotros han empezado a experimentar la vida que vence. Ya vimos la manera en que la vida vencedora puede crecer. Hoy examinaremos otro tema, el tono de la victoria.

Frecuentemente una persona canta usando las palabras correctas, pero en la nota equivocada. Recuerden que la vida vencedora también tiene su tono. No es suficiente que las palabras sean correctas; el tono también debe serlo. Veamos el significado de la nota de la victoria.

Salmos 20:5 dice: “Nosotros nos alegraremos en tu salvación”. La palabra “salvación” también puede traducirse “victoria”. No existe una gran diferencia entre la salvación y la victoria, pues son dos aspectos de una misma cosa.

Damos gracias al Señor porque muchos hermanos y hermanas han entrado por la puerta de la victoria, pero después de que uno experimenta esto, aún necesita tener el tono correcto de la victoria. Posiblemente no entiendan lo que significa tener el tono correcto.

Quizás lo podríamos decir en otras palabras: la victoria tiene sus propias características. ¿Cómo sabe uno que ha vencido? ¿Cuándo sabe que ha vencido? Uno está consciente de haber vencido por Salmos 20:5: “Nosotros nos alegraremos en tu salvación”.

Me pregunto si ustedes conocen la diferencia entre tener victoria y jactarse en ella. ¿Qué es tener victoria y qué es jactarse en la victoria? La victoria es algo que Cristo ya realizó, y la jactancia en la victoria es algo que nosotros hacemos.

La victoria es obra de Cristo, mientras que jactarnos en la victoria es algo que nosotros hacemos. La victoria nos dice que la obra se ha realizado y que aún está vigente, mientras que la jactancia en la victoria es una proclamación continua de que la victoria ya se ha obtenido.

Cuando un equipo de cualquier disciplina deportiv gana, los demás compañeros agitan sus banderas y se regocijan dando gritos. Esto es lo que significa jactarse en la victoria. El equipo que participa obtiene la victoria, pero los compañeros se jactan en esa victoria. ¡Agradecemos a Dios porque la victoria la obtiene Cristo! No tuvimos que derramar ni una gota de sangre por ella. Aun así, podemos jactarnos en la victoria que Él logró.

Recuerden que después de que un cristiano vence, debe seguir jactándose con su boca en la victoria. Un día en el que no pronunciemos un aleluya es un día en el que no nos jactamos en la victoria. Si a diario lo único que vemos son mares de lágrimas, no estamos jactándonos en la victoria.

Nuestro tono debe estar lleno de regocijo en la salvación y de voces de júbilo por la victoria de Cristo. Cuando nuestro equipo de criquet ganaba, llevábamos la victoria a nuestro colegio, y nuestros compañeros de clase se jactaban en esa victoria. De la misma forma, nuestro Señor ha ganado la victoria y nos la ha traído a nosotros. Ahora nosotros podemos jactarnos continuamente en esta victoria.

Debemos decir: “¡Aleluya, Cristo es victorioso!”. Es posible que quienes no pueden decir aleluya no estén derrotados, pero tampoco tienen el tono de la victoria. Es posible que un hombre de Kiangsi hable en el dialecto de los de Pekín. Las palabras pueden ser correctas, pero la entonación no será la correcta.

Aquellos que no pueden decir ¡Aleluya! tienen el tono equivocado. No sólo debemos vencer, sino también tener el tono correcto. Si nuestro tono está errado, los demás pondrán en duda nuestra victoria, y también nosotros la pondremos en duda.

El acento de Pedro era el de un galileo y hasta una sirvienta pudo detectarlo. Cuando nos falte el acento “galileo”, nuestra voz indicará nuestra falta de victoria. Debemos tener el acento “galileo”. Debemos ser identificados como aquellos que han seguido a Jesús, los que tienen el acento “galileo”.

En el Antiguo Testamento hubo un rey de Judá de nombre Josafat. Leamos 2 Crónicas 20 para ver en qué consiste el tono de su victoria. En aquella época “los hijos de Moab y de Amón, y con ellos otros de los amonitas, vinieron contra Josafat a la guerra” (v. 1). En los días de Josafat, el reino de Judá era muy débil para luchar contra sus enemigos.

Josafat, por supuesto, también sintió temor cuando se miró a sí mismo. No había podido hacer nada antes ni tampoco podría hacer nada ahora. Cuando vinieran los enemigos, ¿qué podría hacer? No podría hacer nada.

Sin embargo, él era un hombre que temía a Dios. El “humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá” (v. 3). Él no podía hacer otra cosa que acudir a Dios. El oró al Señor: “¡Oh, Dios nuestro! ¿No los juzgarás tú?

Porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros; no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos” (v. 12). El reconoció su impotencia y puso sus ojos en el Señor. Hermanos y hermanas, durante los últimos días hemos repetido muchas veces las condiciones para rendirse, que son: (1) comprender que no podemos lograr la victoria por nuestra cuenta y (2) no tratar de hacerlo. Además debemos creer en Dios. Esto fue lo que hizo Josafat: reconoció esto al decir que no tenía la fuerza para resistir al enemigo, ni tampoco sabía qué hacer. No tenía más alternativa que acudir al Señor.

Inmediatamente Dios le envió un profeta que le dijo: “No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios” (v. 15). ¡La guerra es del Señor! Ni la victoria ni el fracaso dependen de nosotros.

Ni el mal carácter, el orgullo, las dudas, los pensamientos impuros, la avaricia y todo tipo de pecado nada tienen que ver con nosotros. La batalla no es nuestra, sino de Dios. El dice: “No habrá para qué peleéis vosotros en este caso” (v. 17).

Dios sólo nos exige que permanezcamos de pie, firmes. Él quiere que nosotros bajemos las manos y se lo dejemos todo a Él. Sólo necesitamos estar parados, quietos y ver la salvación de Jehová (v. 17). Hermanos y hermanas, no somos nosotros quienes luchamos; somos simples espectadores. Cada vez que dejemos de jactarnos en la victoria caeremos. No debemos tener miedo delante de Dios, porque es Él quien peleará por nosotros.

Josafat hizo algo más. ¡No sólo permaneció firme observando la batalla, sino que también inclinó su rostro a tierra para adorar a Dios después de escuchar la palabra del profeta. Todo Judá y los habitantes de Jerusalén también se postraron delante de Jehová y lo adoraron.

Mientras los otros se disponían a atacarlos, ¿qué hacían éstos por su parte? Pidieron a un grupo de levitas que alabaran al Señor. Ellos estaban vestidos de ornamentos sagrados (v. 21) y fueron delante del ejército alabando a Jehová. ¿Estaban locos?

Ellos no tenían temor de las rocas ni de las flechas; iban cantando alabanzas a Dios. Este es el tono de la victoria. Ellos tenían el tono de la victoria porque sabían que Jehová les había concedido la victoria y que los enemigos ya estaban derrotados. Sabían que ya habían ganado la batalla.

Algunos creen que cuando las tentaciones vienen, deben luchar y resistirlas. Pero “cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá y se mataron los unos a los otros” (v. 22). Cada vez que entonamos cánticos de alabanzas al Señor, los enemigos son derrotados.

¿Cuál fue el resultado? “Y luego que vino Judá a la torre del desierto, miraron hacia la multitud, y he aquí yacían ellos en tierra muertos, pues ninguno había escapado” (v. 24). Dios da una victoria en la que ninguno escapa o no da victoria en absoluto.

Si dependiera de nosotros, podríamos haber dejado unas cinco o seis personas vivas. Pero Dios no dejó ni uno solo vivo. Las palabras “y cuando comenzaron” del versículo 22 son muy significativas. Cuando el pueblo comenzó a cantar, Jehová puso emboscada contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir. Hermanos y hermanas, Dios sólo puede obrar cuando nosotros comenzamos a alabar. Cuando comencemos a alabar, Dios comenzará a obrar.

Sé que muchas tentaciones vienen a nuestro encuentro, y también sé que tenemos muchas pruebas. Puede ser que tengamos debilidades físicas, circunstancias adversas u otras dificultades en nuestros trabajos. Es posible que digamos: “¿Qué debo hacer? ¿Cómo puedo vencer?”.

Sabemos que debemos vencer, pero nuestro tono está errado. Cuando lleguen las tentaciones debemos decir ¡Aleluya! Cuando vengan las pruebas debemos decir ¡Aleluya! Cuando veamos venir las dificultades debemos decir ¡Aleluya! Una vez que proclamemos ¡Aleluya!, los enemigos serán derrotados. Cuando alabemos, nuestro Dios comenzará a obrar; El entrará en acción cuando nosotros comencemos a cantar.

No es suficiente reconocer que no podemos vencer y creer que Dios puede hacerlo. Tenemos que levantar la voz y decir con el corazón: “¡Aleluya! Te doy gracias Dios porque estoy pasando por pruebas. Gracias Dios porque no puedo vencer. Gracias Dios porque la victoria ya es mía”.

Josafat continuó cantando porque creyó que había vencido. Josafat ya daba por muertos a sus enemigos. Por consiguiente, podía avanzar y cantar. El no tenía temor de las piedras, porque contaba con que sus enemigos ya estaban muertos. Cuando subieron a la torre y miraron, sólo había cadáveres tendidos en tierra.

“Y al cuarto día se juntaron en el valle de Beraca; porque allí bendijeron a Jehová, y por esto llamaron el nombre de aquel paraje el valle de Beraca, hasta hoy. Y todo Judá y los de Jerusalén, y Josafat a la cabeza de ellos, volvieron para regresar a Jerusalén gozosos, porque Jehová les había dado gozo librándolos de sus enemigos.

Y vinieron a Jerusalén con salterios, arpas y trompetas, a la casa de Jehová” (vs. 26-28). Nuestra alabanza y acción de gracias consta de dos secciones. Una de ellas sucede antes de la victoria, y la otra, después de que la victoria se ha obtenido.

El gran error que cometemos hoy es que no alabamos antes de la victoria; nos reservamos esta alabanza y esperamos para ver qué sucede. Muchos hermanos y hermanas han reconocido que no pueden vencer y han dicho que tampoco tratarán de hacerlo; han creído en los hechos cumplidos de Dios y en que Cristo es su victoria. Pero no se atreven a decir: “Aleluya, he vencido”.

Un hermano dijo que tenía que esperar para ver si traería resultados. Otra hermana dijo que tenía que esperar para ver si esto produciría el resultado esperado. Con esto ellos daban a entender que alabarían a Dios al día siguiente, sólo si veían algún resultado.

Pero Josafat ofreció dos alabanzas. Todo vencedor debe ofrecer dos alabanzas: la alabanza anterior a ver algún resultado, y la alabanza que se eleva después de que se ha visto el resultado. Este es el tono de la victoria. Cuando detenemos nuestra alabanza, somos derrotados y perdemos la victoria.

Nosotros nos preguntamos si hemos vencido o no, pero yo les pregunto si han gritado “¡Aleluya!”. “Aleluya” es el tono de la victoria. Si el tono es correcto, la victoria es genuina. Tal vez podamos fingir muchas cosas, pero no podremos fingir el tono de la victoria.

Todo vencedor tiene un tono de continuo regocijo y alabanza. Podemos darnos cuenta de dónde procede una persona por su acento o su entonación. También podemos decir si alguien ha vencido, por el tono que usa. La señal de victoria es el grito de “aleluya” y “Gloria al Señor”.

Cuando venga la tentación, la señal de la victoria es poder decir: “¡Aleluya, gloria al Señor!”. Una persona que se fija en sí misma no puede alabar al Señor. Solamente los que tienen su mirada fija en el Señor pueden alabarlo.

Si nos miramos a nosotros mismos, nos daremos cuenta de que somos incapaces y no podremos decir: “¡Aleluya, gloria al Señor!”. Cuando contemplemos al Señor, podremos decir: “¡Aleluya, gloria al Señor!”. No importa si las tentaciones aumentan ni si los moabitas y lo amonitas son más numerosos que antes.

La guerra es del Señor, y no nuestra. El Señor se encarga de todo. Por lo tanto, el tono de la victoria se encuentra en nuestro regocijo continuo, nuestra alabanza y nuestra acción de gracias al Señor. No tenemos que esperar hasta fracasar, contaminarnos y pecar para poder decir que fuimos derrotados.

Tan pronto detenemos la alabanza y la acción de gracias, ya perdimos la victoria. No tenemos que cometer un pecado muy grande; cada vez que dejemos de jactarnos en la victoria del Señor y de darle gracias y cantar alabanzas a El, habremos perdido nuestra victoria. La vida vencedora que Dios nos ha dado canta “aleluya” y se regocija todos los días. Cuando esta señal desaparece, la victoria se ha perdido.

Conocemos bien Nehemías 8:10, que dice: “Porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza”. La vida que Dios nos dio se expresa en gozo. Nuestro Señor Jesús vive en una atmósfera de gozo, regocijo, alabanzas y acción de gracias.

Esta es la lección que he aprendido en estos últimos años. Anteriormente sabía que había sido perdonado y que había perseverado, me había consagrado y había obedecido al Señor. Pero sentía algo de amargura y tenía algunas pequeñas quejas. No podía darle gracias al Señor ni alabarlo.

Cuando no podemos darle gracias al Señor ni alabarlo, estamos derrotados. Nuestra victoria se descubre en nuestro gozo. Cada vez que dejamos a un lado nuestro gozo y regocijo, hemos desechado también nuestra victoria.

Cuando desechamos nuestro gozo y nuestro regocijo, quedamos atados. Un hermano testificó que nunca se había dado cuenta tanto como en estos últimos días, de la fuerza que el gozo proporciona. Si no estamos gozosos y regocijándonos, nos encontraremos deprimidos. Tenemos que mantener nuestra victoria en gozo y regocijo. La victoria es como un pez que debe mantenerse en el agua. La victoria debe mantenerse en gozo y regocijo.

¿Cómo podemos regocijarnos? Podemos regocijarnos y alabar a Dios con gozo por muchas cosas. Por ejemplo, si hemos cruzado la puerta de la victoria y del poder, podemos regocijarnos y alabar a Dios con gozo. Sin embargo, la Biblia dice que también podemos regocijarnos en muchas de las cosas que normalmente no nos traen regocijo. Podemos encontrar en la Biblia las cosas por las cuales podemos regocijarnos.

Dice en 2 Corintios 8:2: “Que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su liberalidad”. Este versículo nos dice que los macedonios tenían abundancia de gozo en medio de muchas pruebas y aflicciones.

No dice que tuvieran una o dos gotas de gozo, sino abundancia de gozo. Hermanos y hermanas, tenemos que regocijarnos y tener abundancia de gozo. Aun en medio de las tribulaciones debemos regocijarnos. La vida de Cristo es una vida de victoria, y nosotros podemos jactarnos en Su victoria.

Aunque grandes ejércitos nos amenacen y grandes tribulaciones estén a nuestra espera, podemos regocijarnos y alabar al Señor. Una de las características de la victoria es que rebosa de alabanzas y de acción de gracias en medio de la tribulación.

Había un hermano que trabajaba en el ferrocarril y había perdido una pierna en un accidente al pasar un tren. Cuando despertó en el hospital después del accidente, le preguntaron si todavía podía darle gracias al Señor y alabarlo. Respondió: “Le doy gracias al Señor y lo alabo porque solamente perdí una pierna”. Aunque este hermano tenía una tribulación grande, podía darle gracias y alabanzas al Señor. Este es el tono de la victoria. El tono de la victoria es la acción de gracias y las alabanzas en medio de la tribulación.

Santiago 1:2 dice: “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas”. Leemos en 1 Pedro 1:6: “En el cual vosotros os alegráis”. ¿A qué se refiere esto? El versículo 8 dice: “A quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y colmado de gloria”.

En el capítulo 4, versículos 12 y 13 dice: “Amados, no os extrañéis por el fuego de tribulación en medio de vosotros que os ha venido para poneros a prueba, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto participáis de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de Su gloria os gocéis con gran alegría”.

Estos pasajes nos dicen cómo debemos comportarnos en los momentos de tribulación. El libro de Santiago habla de “diversas pruebas”. Esto incluye tanto las pruebas que debemos afrontar como las que no deberíamos afrontar; todas vienen al mismo tiempo.

Vienen los enemigos, los amigos, los incrédulos, los hermanos y también las cosas razonables y las absurdas. Vienen toda clase de pruebas, pero ninguna de ellas puede quitarnos el gozo. Recuerden que en la Biblia la palabra gozo siempre va acompañada de adjetivos tales como gran y pleno.

Todos los gozos que proceden de Dios son grandes y plenos. Leemos en 1 Pedro 1:6 que uno se regocija, mientras que la aflicción es sólo por “un poco de tiempo”. ¿Es posible estar afligidos? Sí, es posible; de hecho, es inevitable que nos sintamos afligidos. Mientras tengamos ojos, siempre brotarán las lágrimas.

Mientras tengamos conductos lagrimales, las lágrimas siempre saldrán. Pero aunque haya lágrimas, también puede haber regocijo. Por consiguiente, 1 Pedro 1:8 habla de: “Gozo inefable y colmado de gloria”. No hay palabras para describir este gozo.

Muchas veces mientras aún hay lágrimas en nuestros ojos, podemos estar gritando: “Aleluya!”. Muchas veces mientras las lágrimas ruedan por nuestras mejillas, nuestros labios están dando gracias a Dios y alabándolo. Muchas lágrimas han corrido mezcladas con acción de gracias y alabanzas.

La señorita M. E. Barber escribió un himno que contiene la siguiente línea: “Que mi espíritu te alabe, aunque esté partido el corazón”. Mientras vivamos en la tierra, no podemos evitar que nuestro corazón en ocasiones sea partido. El corazón siente, pero aun así, el espíritu puede alabar al Señor.

Dice en 1 Pedro 4:12 que no sólo debemos gozarnos en medio de las tribulaciones, sino también cuando las pruebas vengan. Esto significa que debemos recibir las pruebas y decir: “Damos gracias al Señor y lo alabamos porque las pruebas están otra vez aquí”.

Algunos hermanos fruncen el ceño cuando ven venir las pruebas y murmuran: “¡Aquí están otra vez!”. Pero Pedro nos dijo que diéramos gracias a Dios con gozo de que estuvieran de nuevo aquí. Cada vez que le damos gracias al Señor y lo alabamos, nos ponemos por encima de las pruebas.

Nada puede ponernos por encima de las tentaciones, las circunstancias y las dificultades mejor el gozo, la acción de gracias y la alabanza. Este es el tono apropiado de la victoria y se expresa en un vencedor.

Permítanme decirles algo que tal vez no les agrade mucho: los cristianos son un modelo para los demás moradores de la tierra. Dios nos ha puesto sobre la tierra como modelo para los demás. Si lloramos cuando otros lloran y nos desanimamos cuando otros se desaniman, seremos iguales que los demás.

¿Dónde está entonces nuestra victoria? Nosotros debemos mostrarle al mundo que en medio de estas situaciones, tenemos gozo y fortaleza. Quizá les parezcamos locos, pero tendrán sed del Cristo que nos vuelve tan “locos”. Que el Señor nos conceda Su gracia para que expresemos la victoria de Cristo en medio de las tribulaciones.

Mateo 5:11-12 dice: “Bienaventurados sois cuando por Mi causa os vituperen y os persigan y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Regocijaos y exultad, porque vuestra recompensa es grande en los cielos”. Es posible que soportemos cuando otros nos vituperen y que no respondamos palabra alguna cuando otros nos persigan.

Pero no es suficiente soportar ni quedarnos callados. Si sólo soportamos y nos quedamos callados, ya estaremos derrotados. El mundo también puede soportar y quedarse callado. Los monjes pueden hacer lo mismo y también los discípulos de Confucio.

Nosotros debemos ser diferentes a ellos. Cuando otros nos vituperen, deberíamos decir: “Señor, te agradezco y te alabo”. Debemos tener por gozo que otros nos vituperen. Cuando otros nos persigan debemos darle gracias al Señor y considerar esto una oportunidad para gozarnos.

Si nuestra victoria es genuina, debemos regocijarnos sobremanera. Si la victoria sólo significa sufrir los vituperios, no pasa de ser un simple esfuerzo humano. El esfuerzo humano resulta en represión, mientras que toda obra del Señor resulta en gozo y regocijo.

Todo se pone de manifiesto en nuestro tono. El error más grande hoy es que el hombre piensa que soportar es la mayor de las virtudes. Cuando otros nos vituperan, ¿podemos regocijarnos grandemente? Cuando otros nos vituperan, ¿nos limitamos a mirar hacia el suelo y cerrar la boca?

Hay muchas personas que experimentan persecución. Muchas hermanas son perseguidas por sus esposos. Muchos son calumniados y difamados. ¿Qué hacen ellos? Oran para que el Señor les ayude a no perder la paciencia. Creen que si no pierden la calma o no explotan, habrán vencido.

Pero, ¿han vencido en realidad? Es cierto que tienen victoria, pero no es la victoria que el Señor da. Si fuese la victoria del Señor, podrían darle gracias y alabarlo grandemente en medio del vituperio y la persecución. Permítanme repetir: cada vez que descubramos que no podemos dar gracias al Señor ni alabarlo, estaremos derrotados. El tono de la victoria es acción de gracias y alabanzas.

Hubo un hermano que en cierta ocasión estaba sentado en un tranvía al lado de un gran enemigo suyo. El oró al Señor diciendo: “Señor, guárdame”. Mientras oraba, trataba de mantener una buena actitud, y hasta conversaba con su enemigo sobre las noticias y los deportes.

Pero en su interior, oraba incesantemente pidiendo que el Señor hiciera que su enemigo se bajara del tranvía antes que él y para que el Señor lo mantuviese en victoria en todo el camino. Finalmente después de mucha lucha, llegó a su destino y se bajó del tranvía.

Suspiró profundamente sintiéndose más aliviado y dijo: “He vencido”. Pero, ¿qué clase de victoria fue ésta? Esta es una victoria engañosa, fabricada por el hombre y vacía. Si fuese la victoria de Dios, no habría sido necesario orar pidiendo ser guardado ni pidiendo ayuda para soportar. Sólo necesitaba decir: “Dios, te doy gracias y te alabo por haberme puesto aquí. Ya que me has puesto aquí, no importa si me dejas aquí más tiempo”.

Filipenses 4:4 dice: “Regocijaos en el Señor siempre”. Al describir el gozo, la Biblia usa las palabras gran, pleno o siempre. Pablo decía: “¿Ya oyeron esta palabra? Si todavía no la han escuchado, permítanme repetírsela: ¡Regocijaos!”. Si acaso no lo hubiésemos captado, lo decía una vez más: debemos regocijarnos.

La vida que Dios da es una vida de gozo. La vida diaria del cristiano debe estar llena de regocijo. Puede ser que haya pruebas y tribulaciones, pero habrá regocijo. Lo opuesto de regocijarse es estar ansioso. Muchos están ansiosos por sus hijos, por su dinero o por sus negocios. Pero la Palabra del Señor dice: “Por nada estéis afanosos” (Fil. 4:6). Pensamos que la ansiedad es justificaba, pero el Señor dice: “Por nada estéis afanosos”. ¿Por qué? Porque debemos regocijarnos siempre.

Si dejamos de regocijarnos un solo día, habremos pecado ese día. Una vez, en una conferencia, un hermano predicaba acerca de no estar ansiosos por nada. Al escuchar esto una hermana, se enojó en gran manera. Ella pensaba: “¿Cómo puede una persona no estar ansiosa?

Si los hermanos fuesen un poco más afanosos, podrían servirnos mejor comida” (Los hermanos estaban encargados de la comida en esa conferencia). Pero el Señor no la dejó como estaba. Ella finalmente pudo ver que la ansiedad era un pecado y pudo así vencer.

Puedo hablar mucho más sobre este tema. Pablo dijo en 2 Corintios 12:10: “Me complazco en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias”. Pablo se regocijaba en las debilidades, en afrentas, en persecuciones y en angustias.

Aún no sabemos lo que nos habrá de sobrevenir, pero sí sabemos que mientras vivamos en la tierra, las circunstancias no siempre estarán a nuestro favor. Algunos se enfermarán; otros tienen familiares que están enfermos. Otros tienen parientes que están muriendo, y otros están afrontando persecuciones.

¿Qué vamos a hacer? Podemos decirle al Señor que lo soportaremos todo. Pero decir esto significa que ya hemos fracasado. Si por el contrario decimos: “Señor te agradezco y te alabo”, seremos victoriosos, y Cristo se manifestará en nosotros. Le daremos al Señor la oportunidad de manifestar Su poder y nos regocijaremos. Esta es nuestra experiencia cotidiana en esta tierra. Debemos regocijarnos, alabar al Señor y darle gracias continuamente.

En 1 Tesalonicenses 5:18 dice: “Dad gracias en todo”. Debemos dar gracias en todo. Colosenses 3:17 dice: “Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de El”.

Estos dos pasajes de las Escrituras lo abarcan todo. Lo que no hayamos abarcado en los otros pasajes, quedan incluidos en estos dos versículos. Le doy gracias y alabo al Señor por esto. Puedo decir ¡Aleluya! Otros pueden preguntarse qué sucede con nosotros, pero podemos dar gracias en todo y alabar a Dios por todo.

Si hacemos esto, prevaleceremos sobre cualquier tentación y resistiremos toda prueba. Ninguna prueba o tribulación nos vencerá. Quienes siguen este camino, hallarán fuerzas para afrontar las tentaciones. Podremos dar gracias al Señor y alabarlo por las tentaciones y por haber obedecido al Señor.

Algunos tal vez piensen que me opongo a la perseverancia. Perseverar es valioso y correcto. Pero la perseverancia que necesitamos no es la que viene cuando nos esforzamos. Colosenses 1:11 dice: “Para toda perseverancia y longanimidad con gozo”.

Sufrimos y perseveramos con gozo. Esta no es una perseverancia amarga o a la cual no estamos dispuestos a aceptar. El tono diario de la vida cristiana es la perseverancia y la longanimidad con gozo. En todo damos gracias y en todo ofrecemos alabanzas. Esta es una vida del tercer cielo.

¿Por qué la vida vencedora debe manifestarse en regocijo? ¿Por qué debemos regocijarnos antes de poder decir que tenemos una vida que vence? Romanos 8:37 dice: “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores”. Dios da una sola clase de victoria, la victoria que nos hace más que vencedores.

Una victoria que escasamente logra vencer y que a duras penas nos lleva a la cima, no es una verdadera victoria. La victoria que proviene del Señor nos hace más que vencedores, y sólo se obtiene regocijándonos.

Nuestra copa está rebosando. Todo lo que Dios da rebosa. Lo que no rebosa no es de Dios. La clase de victoria que Dios da es: “A cualquiera que te abofetee en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; y al que quiera litigar contigo y quitarte la túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a ir una milla, ve con él dos” (Mat. 5:39-41).

La victoria que rebosa es la victoria de Dios. Vencer a duras penas, es una victoria fabricada por el hombre; es el producto del esfuerzo humano. Hermanos y hermanas, éste es el tono de la victoria. Abra Dios nuestros ojos para que veamos que cualquier victoria que no nos haga más que vencedores es sólo un remedo de victoria. Si nos reprimimos y luchamos sólo estamos imitando la victoria. Si Cristo vive en nosotros, nos regocijaremos en todo y alabaremos al Señor. Podremos decir siempre: “¡Aleluya, gloria al Señor!”.

Leer Más

El Mayor Enemigo del Amor

Quiero comenzar este trabajo en el libro de los Jueces, en el capítulo 7. Dios ha ganado la batalla y yo quiero que hoy veas algo en los cielos. En el mundo espiritual, no hay tiempo. En el mundo espiritual, en el Reino de Dios, la batalla sobre tu tierra, sobre tu suelo, sobre tu país, ya ha sido ganada. Hemos estado enseñando que el Señor está buscando gente que pueda unir el cielo con la tierra. Que el Reino de Dios venga. Que tu Reino venga. Que lo que está en el cielo, descienda sobre la tierra. Las victorias, las declaraciones, la inmensidad de la gloria, el avance del Reino, que ya está diseñado en el cielo, que venga a la tierra. Señor; abre nuestro entendimiento, para entender los misterios de la guerra.

(Jueces 7: 2) = Y Jehová dijo a Gedeón: El pueblo que está contigo es mucho para que yo entregue a los madianitas en su mano, no sea que se alabe Israel contra mí, diciendo: Mi mano me ha salvado. 

(3) Ahora, pues, haz pregonar en oídos del pueblo, diciendo: Quien tema y se estremezca, madrugue y devuélvase desde el monte de Galaad. Y se devolvieron de los del pueblo veintidós mil, y quedaron diez mil. 

Quiero que te des cuenta que la guerra ya fue ganada. Todos ustedes pueden ver en sus biblias, que la guerra ya fue ganada. Él ya había peleado la batalla por tu tierra, cual quiera que sea. Es guerra. Y aún nuestros enemigos más grandes no son los poderes o los principados, sino el espíritu de temor. Veintidós mil, más de la mitad se regresaron. Las dos terceras partes se regresaron. Y solamente un tercio se quedó.

El temor es la estrategia del diablo. El temor, no es un temor humano, es una mentira demoníaca. Es el poder, es el control por el cual el enemigo controla la gente. La gente con temor, no puede entrar a la batalla. Y hoy existen muchos problemas alrededor del mundo, porque gente llena de temor, ha entrado en las batallas. Y luego son atrapadas por el diablo. ¿Y por qué crees tú que son atrapadas? Porque han tenido su corazón abierto al diablo. El temor es una fuerza demoníaca. Tú no puedes pelear con una fuerza demoníaca dentro tuyo. Y luego eres usado por el diablo, para él traer temor entre las tropas.

No es cuestión de ponerse a hacer guerra espiritual contra principados y potestades. Una gran parte de lo que llamamos la iglesia, hoy no tiene suficiente poder para eso. Sin embargo, Jesucristo ya venció y ninguno de nosotros tendría que pelear en contra del diablo, nuevamente. Él ya venció al diablo. Él está sentado en lugares celestiales. Él está sentado a la derecha del Padre. Él es la cabeza y nosotros somos el cuerpo. Y la cabeza es una cabeza victoriosa, ¿No es así? ¿Y de dónde sacaron que el cuerpo tenga que ser un cuerpo vencido? Esa, también es una mentira del infierno.

La cabeza es gloriosa, así que el cuerpo también es glorioso. La cabeza tiene toda la autoridad, así que el cuerpo también tiene toda la autoridad. No hay una autoridad para la cabeza y otra autoridad para el cuerpo. Eso no tiene sentido, sin embargo es lo que muchos están enseñando en este tiempo. ¡Libreto del infierno, enseñan! Es una estrategia satánica para impedir que se usen los poderes que existen en el cuerpo, y lo consigue precisamente implantando el espíritu de temor.

El espíritu de temor, dentro de la iglesia, no vence al infierno. Tampoco liberta las almas. El espíritu de temor en la iglesia, frena la gloria de Dios que quiere llegar a la iglesia. Pero los creyentes tienen que aprender a confiar en la palabra, y la palabra dice que Dios no nos ha dado espíritu de temor. ¿Lo crees? No son los poderes de la magia los que solucionan esto. ¡Todo lo contrario! Nuestro peor enemigo es el temor. Nuestro peor enemigo es el que se mueve dentro nuestro!  ¿Alguna vez te pusiste a pensar que sucedería si perdiéramos esta batalla? Esta es la voz del diablo, esta no es la voz de Dios. Salmo 91.

(Salmo 91: 1) = El que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente.

El que habita en el secreto del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente. Habitar significa, entre otras cosas, permanecer en un lugar de manera indefinida. Permanecer en una posición del Espíritu. Habitar, es un lugar que tú has conquistado. Si yo habito en Rosario, es porque alguna vez llegué a este lugar, encontré una casa donde pude venir a vivir, y debí posicionarme en ese lugar.

Todas mis cuentas, mis comunicaciones y todo lo poco de aquello que todavía se haga con papel, va a llegar a ese lugar en donde yo habito. Y todo porque yo me he posicionado en ese lugar en particular. Y, entonces, no estoy divagando por todos lados. Yo sé dónde yo habito. Dice que es el que habita, y esta es la posición del Espíritu. El que habita en el lugar secreto del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente, del Poderoso.

¿Y qué pasa cuando la sombra del Dios Poderoso viene? El poder llega. Es bajo la sombra del Dios Altísimo. Jesucristo vino al vientre de María. Todo lo que es diseñado arriba, es cierto. Y viene, desciende, cuando la sombra del Altísimo viene. Ojo: la sombra no viene porque un predicador en internet le esté diciendo esto. La sombra llega de ti. Cuando tú habitas, cuando tú te posicionas en lugares celestiales. Cuando tú no estás corriendo de doctrina en doctrina.

Hoy, hay mucha gente con temor dentro de la iglesia. ¿O debería decir mejor dentro de las iglesias? Porque no existe un grado de seguridad plena en esto en sus miembros. Porque de pronto escuchan un mensaje que dice una cosa y, a la semana siguiente, escuchan otro que dice otra cosa casi opuesta  a la anterior. Y eso trae inseguridad. ¿Y cuantos saben que un alto grado de inseguridad es el trampolín más efectivo para arrojarse a los brazos del miedo?

Claro está que los motivos fundamentales por los cuales la gente está atemorizada, es porque no se están tomando el trabajo de habitar a la sombra del Altísimo. Porque si tú habitas en ese lugar, tú solamente estarás afectado por una sola voz: la voz del Todopoderoso. Y si sigues esa voz, del otro lado te podrán decir lo que quieran, que tú responderás que eso no te preocupa, porque tú has escuchado la voz del Altísimo, y Él te ha dicho que ya eres más que vencedor.

(Verso 5) =  No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día, (6) Ni pestilencia que ande en oscuridad, Ni mortandad que en medio del día destruya.

(7) Caerán a tu lado mil, Y diez mil a tu diestra; Mas a ti no llegará.

Esta es la voz que se escucha en ese lugar secreto. Hombre poderoso de Dios. Poderoso ejército de Dios. Esta es la voz que suena, en aquellos que conocen a Dios. No gente que solamente aprendió a repetir la Escritura, sino gente que aprendió a habitar con la Escritura, con la Palabra, con el Verbo, con la palabra hecha carne, En Cristo, dentro de Cristo. Allí no tendrás temor.

Lo cierto es que el temor es nuestro peor enemigo. Y el Señor dice: yo no puedo pelear con gente con temor. ¡Sácalos de aquí! Ellos traen problemas, nada más. Ellos van a traer temor a otros. Andarán por ahí pidiéndole a todos que se cuiden, que tengan cuidado con lo que hacen, asustando, siendo negativos. Disculpen: yo habito en el lugar secreto del Dios Altísimo. Ven conmigo a 1 Juan capítulo 4. El temor es mi peor enemigo.

(1 Juan 4: 17) = En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. 

(18) En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. 

19 Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. 

El amor nos hace valientes en el día del juicio. Cada batalla es un juicio. Cuando nosotros hacemos guerra, nosotros estamos entrando en un tiempo de juicio. A la corte. A los lugares celestiales. El Señor está declarando juicio sobre nuestro enemigo. Pero, el enemigo, está declarando juicio y acusación sobre cada uno de nosotros. Entonces, cada guerra es como una corte en el cielo. Porque la batalla no es gritarle al diablo. La batalla es ganar en la corte en el cielo.

En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio. Entonces, cada persona que va a la batalla, tiene que ser primeramente perfeccionada en amor. ¿Por qué la gente teme? Porque todavía ellos no son perfeccionados en el amor. El amor se concentra en el bienestar de la persona que estás viendo. El temor está atado al egoísmo. ES un pensar exclusivamente en mis posesiones. Que es lo que yo puedo perder. ¿Qué ocurre si esto me pasa a mí? El amor es lo opuesto. El amor es darme y darte hasta perder mi vida.

El amor dice: a mí no me importa si tengo que entregarlo todo. Y en esto conocemos el amor, en que Él nos amó primero. Porque el amor es dar, mientras que el temor es alguien que toma lo que otro le da. Una iglesia que está en temor, que la gente está en temor, sólo toman las cosas, nada dan. Nosotros hemos creado una iglesia de tomadores. Aún cuando ellos dan, siempre preguntan qué recibirán a cambio. Así que termino yendo a la iglesia, antes que nada, para saber qué es lo que Dios me va a dar a mí. Predicador: tienes que tener un buen mensaje, porque es tu deber alimentarme a mí. O me alimentas, o me voy de la iglesia.

Esta gente que piensa así, es gente con temor, con temores. El diablo les puede quitar todo. Porque este es un principio. El que preserva su vida, la va a perder. Pero el que da su vida y la entrega, va a preservarla. Todo lo que tú estás tratando de tener para ti mismo, está sujeto a ser perdido en el territorio del enemigo. Y el diablo te lo puede quitar. ¿Y si algo le pasa a mis hijos? Bueno, si piensas así, tú los estás entregando al territorio del diablo. Todo lo que tú tengas miedo de perder, está bajo el control del diablo. Está bajo el control del temor.

El amor no tiene temor. El amor es una persona. El amor es una persona. El amor no es una decisión. El evangelio del cielo no dice que el amor es una decisión, dice que el amor es una persona. Es la persona de Jesucristo, que quiere vivir y manifestarse a través tuyo. La persona de amor, es un dador. No me interesa si yo tengo que entregar todas mis riquezas.

No me interesa si tengo que entregar mi propia vida. ¡Este es el perfecto amor! Que alguien de su vida por su vecino. ¡Este es el evangelio de Jesucristo! Esto es lo que te hace a ti un discípulo. El que no deja a su padre, a su madre, a su esposa por mí, no es digno de ser mi discípulo. Porque Jesucristo no es acerca de retener, es acerca de entregar. Nosotros no hacemos esto para divertirnos. Nosotros hacemos esto por amor, por cada alma que se lo merece.

¿Y sabes por qué se lo merece? Porque en el corazón del Padre hay una herida que viene desde Adán y Eva. Y la familia de Dios le dio la espalda y eligió escuchar la voz del diablo. Y esa herida, todavía sigue allí, hoy. Y esta herida dice: los quiero de vuelta, los quiero de regreso. Hay alguien allí que puede amar de la misma forma en que yo amé, para ir y ganar la batalla. Pero que conste, yo no he dado mi vida para proteger tus dólares o las cosas de este mundo, sino para establecer un Reino que es invencible.

Hay sangre que reclama en tu tierra, y se pregunta: ¿Quién va a ir a tomar lo que diablo nos robó? El perfecto amor echa fuera el temor. El amor es dador. El amor muere a sí mismo. El amor no es egoísta. El amor no es un tomador. El amor es: ¿Qué puedo hacer por ti? No es: ¿Qué es lo que puedo tomar de ti? El temor es un espíritu que controla a la humanidad. Pero, a través de su muerte, él venció a la muerte, para hacer libres a aquellos que por toda su vida, han sido cautivos por causa del temor a la muerte.

El temor es una cautividad. El temor es del diablo. El temor frenará tu destino tu destino para que tú no lo cumplas. El temor te va a prohibir tomar toda decisión correcta en Cristo. ¿Y qué pasa si hago algo muy atrevido y la denominación me expulsa? ¡Pues que te expulse, pero tú haz la obra de Dios! Porque tú estás aquí para rendirle cuentas a Dios, no a tu denominación. ¡Es que mi doctrina dice que lo profético dejó de ser! Mi Biblia dice que en los últimos días Él derramará de su espíritu y profetizaremos. ¿A quien le creerás?

El temor es una opresión del diablo. El temor a la enfermedad, el temor a la escasez. La peor pregunta que un creyente puede hacerse, es: ¿Y qué pasa sí…? ¡Nada, pasa! Él lo dijo: ¡¡¡Nada!!! ¿Qué Dios es el que va a dejarte con tus problemas sin hacer nada por ti? ¿Ese es el Dios de todo poder en el cual has creído? Escucha, cuando empiezas a dudar de su fidelidad, te pregunto: ¿Alguna vez has considerado cómo insultas a Dios con ese pensamiento? ¡Basta! ¡Él es un Dios en el que puedes confiar! El que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. Porque, aunque te cueste creerlo, el diablo podrá tocar cristianos, y de hecho lo hace. Pero lo que el diablo jamás podrá tocar, es el amor.

Y ahora te voy a decir algo que te va a despatarrar toda tu doctrina. ¿A ti te enseñaron que en el mundo, lo que no viene de Dios viene del diablo, verdad? Pregunto: ¿No has conocido en el mundo a personas que, sin ser creyentes o asistentes a una iglesia, sin embargo tú las ves que están llenas de amor? Y dices: Y bueno, pero si no se entregaron a Cristo, son del diablo. ¿Ah, sí, eh? ¿Cuántas fuentes de amor conoces tú en la tierra? Yo solamente una: Dios. Punto. Y cuando viene, viene para los cristianos y para los no cristianos. Y no te asombres si te digo que hay gente no cristiana que entiende mucho más del amor que muchos cristianos.

El diablo no puede tocar el amor. El que habita en el lugar secreto, al abrigo del Altísimo. El que habita en Cristo. El que habita en el Yo Soy. Yo soy un espíritu con el Espíritu de Dios. No puedo ser tocado por el diablo. Aquel que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. Y por ese temor, muchos no pueden llevar esta unción a las naciones. El temor es una estructura que ha sido edificada dentro tuyo. Tienes años y años de tener temor. Es uno de los espíritus más fuertes que tiene el infierno. Tú enciendes tu televisor, y todo lo que escuchas y ves, es temor. El cuarenta por ciento de las publicidades, tienen que ver con enfermedades.

Decenas de enfermedades. Medicinas que tú deberás tomar. ¿Tienes tal y tal síntoma? ¡Oh, sí! ¡Yo tengo ese síntoma! Y ahí corren al médico, y luego a la medicina que le están ofreciendo. Hay decenas de temores. Temor a la inseguridad, temor al terrorismo, temor a la escasez, temor a las demandas judiciales. Tú no tienes ningún poder propio para sacarte eso. El temor tiene que ser confrontado. Tú tienes que entender las fortalezas. Esa fortaleza está dentro tuyo. Y no es alguien predicando, no es alguien imponiéndote manos. Sólo tú y tú solamente.

Podrás tener algún Nabucodonosor en tu vida, que quiera imponerte que te doblegues ante su imagen, pero tú sabrás que así como Dios salvó del honro de fuego a Daniel y sus muchachos, así también lo hará contigo. Y que si por alguna razón no lo hiciera, eso no será factor para que tú no tengas la fortaleza suficiente como para no doblegarte ante esa imagen que no adorarás. Entrar al horno de fuego, significa dependencia total de Dios.

El miedo es, en suma, una atadura almática que se rompe. Y nada que se rompa pasa desapercibido. Es doloroso. Aquel que habita en el lugar secreto del Altísimo, no temerá la pestilencia de la noche. Quisiera orar por ti. Tenemos que romper las estructuras del temor. A ver, ¿A qué le temes? Quiero que cierres tus ojos, y medites acerca de tus temores. ¿Qué es lo que temes perder? Ese que pensaste o dijiste, es tu punto más débil.

Ahora pregúntale al Señor por qué tienes tanto temor a perder eso. Y quiero que veas a Dios en su gran amor. Amándote en todas las áreas de tu vida. Él te ama a ti en tu salud, en tu familia, en tu matrimonio. Él te ama en tu ministerio, él te ama en tu trabajo, él te ama en todas las necesidades que tú tienes. Él es un Dios que ama. Él dio a Jesús para proveerte todo. Él te ama. Y no hay nada de qué temer. Yo no te dejaré, no te abandonaré. Nunca estarás sola, o solo. Serás provisto de todas las cosas.

Y el Señor te está pidiendo esa cosa que tú temes. Porque en el temor, hay tormento. Revela esas áreas de temor, Señor, ¡Revélalas! Tal vez tú digas que el Señor nunca te pondrá en una situación que no puedas soportar. Y si así fuera, oirás que te sigue diciendo que en Cristo, tú puedes todas las cosas, porque Él te fortalece.

Todo lo que tú temes perder; todo a lo que hoy te estás aferrando en tu vida, está en las manos del diablo. Y el diablo tiene acceso a eso. Hay temores muy serios. Hay temores muy serios. Hay temor a la muerte. Hay temor al divorcio. Hay temor a perder tus hijos. Hay temor a perder una posición. Temor a perder un ministerio. Hay mucho temor a hombre ahí, del otro lado. Hay mucho temor al hombre. Y hay muchas cosas que tú no puedes hacer, porque le temes al hombre. El temor es un cautiverio.

Tu alma está atrapada por el cautiverio del temor. Fobias son temores. Y el Señor quizás te ponga en una situación en la que tengas que confrontar tu temor. Porque el Señor no puede usar tu vida completamente, si una parte de ti está atrapada por el temor. Revela los temores, Espíritu Santo.

Eres muy bonito a los ojos de Dios, pero cuando peleas contra el temor, ya no eres tan bonito.

Eres muy bonito a los ojos de Dios, pero cuando peleas contra el temor, ya no eres tan bonito. Y eso quiere decir que tú no estás peleando contra tu temor. Es una batalla interna. Ahora quiero que te posiciones en el lugar más terrible en donde el temor te habla. Imagínate esa cosa que tú más temes. Imagínate como que eso ocurre. Y quiero que lo veas a Dios, mucho más grande que esa situación. Quiero que tú veas cómo Dios toma esa situación. Quiero que veas a Dios en su grandeza. Quiero que veas a Dios en la grandeza de su amor.

Quiero desatar sobre tu vida una unción de amor, que es lo único que echará fuera todo temor. Sé que hay algunos de ustedes, allí, que le tienen temor al amor. Que han dicho en su corazón: yo he sido herido porque yo amo a la gente. Porque amé a las personas. Porque amé a esa determinada persona. Yes persona me hirió tanto, que ahora tengo temor a amar. Tengo temor a cualquier clase de relación. Tengo temor a abrir mi corazón al amor.

Esa fue una declaración muy grave dentro de tu corazón. Porque si tú tienes temor al amor, tampoco podrás amar con todo tu corazón a Jesucristo. Así que, en el nombre de Jesucristo de Nazaret, cancelamos esa declaración. Dilo con tus palabras: en el nombre de Jesucristo, yo cancelo esa declaración, y desato esa atadura en mí.

TEMORES

TEMOR AL MAÑANA – TEMOR AL FUTURO:

Mateo 6:25 Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?

26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?

27 ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?

28 Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan;

29 pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos.

30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?

31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?

32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.

33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

No quiero ofender ni tu inteligencia ni la presencia que el Espíritu Santo tenga en tu vida. Por eso no añado nada a lo escrito.

TEMOR A LA MUERTE:

Juan 8:51 De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte.

¿Esto quiere decir que el que guarda (Respeta, sigue, honra) Su palabra, no morirá? No, sólo se dormirá, porque a este cuerpo tiene que abandonarlo cuando esté gastado. Pero será sin dolores, sin sufrimientos, sin angustias, como quien se acuesta, apoya su cabeza en la almohada y se duerme. ¿Alguien es capaz de darse cuenta o sufrir o sentir alguna otra cosa cuando se duerme? Bueno, así.

TEMOR A LA ENFERMEDAD:

Mateo 8: 16 Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos;

17 para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.

Esto es de fondo; cuando Jesús fue a la cruz, no sólo redimió todos nuestros pecados, sino que además, -dice aquí-, se llevó todas nuestras enfermedades. ¿Y entonces por qué seguimos enfermándonos? Porque no lo creímos a esto. Preferimos darle autoridad a los médicos por sobre la Palabra de Dios. Si Dios dice que vivirás pero un médico dice que morirás, el punto clave es ver a quien le crees. Si depositamos nuestras dolencias en Jesús, la sanidad entrará en nuestros cuerpos. De esto, hay testimonio para repartir. Pero, aun así, son más los que no creen que los que creen, ¿No es raro?

TEMOR AL FRACASO:

Lucas 22: 56 Pero una criada, al verle sentado al fuego, se fijó en él, y dijo: También éste estaba con él. 

57 Pero él lo negó, diciendo: Mujer, no lo conozco. 

58 Un poco después, viéndole otro, dijo: Tú también eres de ellos. Y Pedro dijo: Hombre, no lo soy. 

59 Como una hora después, otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente también éste estaba con él, porque es galileo. 

60 Y Pedro dijo: Hombre, no sé lo que dices. Y en seguida, mientras él todavía hablaba, el gallo cantó. 

61 Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces. 

62 Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente.

¿Alguien podría poner en duda que el tremendo apóstol Pedro, resultó ser un cobarde más apto para el fracaso que para el éxito? Sin embargo…mira la historia… ¡Fue Pedro! ¿Y qué hizo que esto cambiara? Que tanto Jesús como Dios Padre, conocían su corazón. Y eso fue lo que respaldaron, no sus actos carnales. Aquí, en este episodio, Pedro fracaso de manera humillante, pero en el resto de su vida, ¿No resultó victorioso y más que vencedor? Dios sabe lo que hace. Los hombres que dicen representarlo, muchas veces no.

TEMOR DE AHOGARSE EN LAS AGUAS

Lucas 8: 22 Aconteció un día, que entró en una barca con sus discípulos, y les dijo: Pasemos al otro lado del lago. Y partieron. 

23 Pero mientras navegaban, él se durmió. Y se desencadenó una tempestad de viento en el lago; y se anegaban y peligraban. 

24 Y vinieron a él y le despertaron, diciendo: ¡Maestro, Maestro, que perecemos! Despertando él, reprendió al viento y a las olas; y cesaron, y se hizo bonanza. 

25 Y les dijo: ¿Dónde está vuestra fe? Y atemorizados, se maravillaban, y se decían unos a otros: ¿Quién es éste, que aun a los vientos y a las aguas manda, y le obedecen?

26 Y arribaron a la tierra de los gadarenos, que está en la ribera opuesta a Galilea. 

Es muchísima la gente que tiene alto temor de morir por asfixia de inmersión. Es muchísima la gente (Cristiana) que le tiene terror al agua. Y aquí, en este pasaje tan conocido, vemos que Jesús, (que solamente es el Cristo, cabeza del cuerpo al cual todos pertenecemos) tenía dominio y señorío sobre las aguas. ¿Y entonces por  qué razón decidimos creerle a Satanás cuando nos sopla al oído que nosotros no, que no podemos? ¿No dijo el que las cosas que él hizo, nosotros también haríamos, y aún mayores? Ese es el punto. Creerlo, no solamente repetirlo todos los domingos.

TEMOR AL RECHAZO:

Juan 6: 37 Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. 

Todo lo que el Padre me da. A mí, hoy, el Padre me ha dado, (O ha permitido que tenga, a distancia, pero que tenga, algo o alguien que para mí tiene inmenso valor. ¿Podría rechazarlo, yo? No, no sería imitador de Cristo si lo hiciera. Él, por amor, no rechazó a nadie. Son los hombres en sus pequeñas o grandes miserias, los que suelen rechazar a otros hombres, (O mujeres, es genérico) Y dice que el que a él va, él no lo rechaza ni lo echa fuera. Y si mi Señor no lo hace, ¿Por qué habría de hacerlo yo? Y si yo fuera rechazado por los hombres, ¿Tendrá la importancia suficiente como para olvidar que por Cristo no fui, no soy, ni seré rechazado nunca?

TEMOR A LAS MALAS NOTICIAS:

Romanos 10: 17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. 

Dijo una vez W. Churchill, héroe inglés de la Segunda Guerra Mundial, (Que no era creyente) que el hombre pasa más de la mitad de su vida teniendo temor a que ocurran cosas que jamás llegan a suceder, y qué gran vida tendría ese hombre, si pudiera saber eso antes de contraer ese temor. Este versículo dice que la fe ES (que quiere decir VIENE) por el oír. Y después añade que una de las cosas que te harán acceder a la fe, es oír la palabra de Dios. Lo que no te dice aquí pero es implícito, es que si pierdes tu tiempo oyendo otras cosas, en cualquier momento te vas a encontrar conque tu fe está depositada allí y no en Dios. Pasa con lo que se oye por TV respecto a la política, la economía y hasta la religión. Decime que oís esta noche, y te diré como estarás mañana, algo así. Y en cuanto al temor de malas noticias con familiares o seres queridos, eso directamente es pesimismo. Y Dios no es Dios de cobardes ni de pesimistas.

TEMOR A LOS ASCENSORES:

2 Timoteo 1: 7 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. 

El temor a los ascensores, (O que supuestamente se queden detenidos y trabados en un lugar de donde no se puede salir y que no haya nadie cerca que nos ayude (?) es similar al de volar en avión. Tiene que ver con la necesidad de la persona por tenerlo todo bajo control. Lo que se mueve sin su participación, le produce desconfianza, primero, y temor después. Multitudes tienen este temor. Multitudes son en sus vidas grandes controladores, algunos, al extremo de manipuladores. El que leyó y creyó lo que Pablito le dice a Timo, no tiene ese problema.

PANICO:

1 Samuel 14: 15 Y hubo pánico en el campamento y por el campo, y entre toda la gente de la guarnición; y los que habían ido a merodear, también ellos tuvieron pánico, y la tierra tembló; hubo, pues, gran consternación. 

El pánico, que es una sobresaturación del miedo raso, es una consecuencia que tiene que ver con el anterior, el de control. El pánico entra cuando algo desconocido toca nuestras vidas. Mientras lo que llega sea conocido, más allá de que podamos combatirlo o no, muy difícilmente nos paralizará. Pero si lo que llega es algo totalmente nuevo, novedoso y que todavía no podemos encasillar en ningún rótulo, eso nos traerá indefectiblemente pánico. (¿Te estás entendiendo, ahora, no?)

MIEDO:

Hebreos 2: 14 Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, 

El diablo,(Satanás sería su nombre más preciso), tiene para su dominio el imperio de la muerte. De  hecho, si él es quien lo maneja, la gente sólo podrá sentir miedo ante eso. Por eso es tanta la gente que tiene tanto miedo a morir. ¡Como si hubiera regresado alguno que murió a decir que era feo morirse! De hecho, los que saben muy bien como son las cosas, no dicen que la muerte es bella porque saben que hay mucha gente, (Incluso cristiana), que está viviendo de tal modo que, si le llegas a decir algo así, capaz que van y se suicidan sin culpa. Esto te lleva al siguiente paso: saber que el miedo es un demonio y que es tu obligación, día tras día, con perseverancia y tozudez, ordenarle que se vaya, en el nombre de Jesús. Y si se resiste, es porque a lo mejor algo que uno vivió y no recuerda, (O se resiste a recordar porque le duele), le da cierto derecho legal. Así que es tiempo de, aunque el recuerdo de lo malo duela, en este caso servirá como corte de bisturí para sanar una herida infectada.

Leer Más