Demonios

Mucha es la gente, hoy día, que todavía rechaza la idea del demonio, (Que, obviamente, no es Satanás en persona como muchos piensan, sino un espíritu inmundo que lo representa), por considerarla una superstición del mundo antiguo, y sugieren que Jesús simplemente acomodó sus creencias sin intentar cambiarlas, sabiendo que sería un propósito inútil. Perdón… Ponte tu mano en el corazón y aún con la mayor de tus probables incredulidades: ¿Lo imaginas a Jesús haciendo algo así? ¡Por favor! El relato bíblico, de hecho, no permite esta interpretación; haciendo claro que tanto los autores de la Escritura como Jesús aceptaron la realidad de los demonios. De hecho, Jesús usó su autoridad sobre ellos como una señal de que se había acercado el Reino de Dios. Esa es, exactamente, la misma autoridad que Jesús les dio a todos sus seguidores, cosa que, obviamente, no terminó con los primeros doce, porque en ninguna parte lo dice. Un llamado y una promesa; sólo falta nuestra actitud.

(Marcos 1: 29) = Al salir de la sinagoga, vinieron a casa de Simón y Andrés con Jacobo y Juan. (Simón Pedro y Andrés, su hermano, vivían en la misma casa). (30) Y la suegra de Simón estaba acostada con fiebre; (Si Simón Pedro tenía una suegra, Simón Pedro tenía una esposa, estaba casado. La Biblia jamás menciona a la mujer de Pedro, pero la Biblia sólo menciona a aquellas personas que tuvieron algún tipo de protagonismo evangélico. Y no estoy hablando de la iglesia denominada así, obviamente. Pero de lo leído, extractamos una pintura familiar de Pedro: vivía en su casa con su esposa, no se sabe si tenía hijos o no, con su suegra y con su hermano Andrés.) y enseguida le hablaron de ella. (31) Entonces él se acercó, y la tomó de la mano y la levantó, e inmediatamente le dejó la fiebre, y ella les servía. En el evangelio de Lucas, dice que Jesús reprendió la fiebre, lo que implica que la suegra de Pedro no tenía una enfermedad infecciosa que le producía fiebre, sino un espíritu maligno, o demonio si quieres llamarlo así, que fue discernido instantáneamente por Jesús.

Más allá del dudoso humor de algunos esos predicadores que suelen confundir plataforma con escenario, que dicen que Pedro negó a Jesús tres veces en represalia por haberle sanado la suegra, está la evidencia de que esa sanidad fue inmediata y completa. Les servía, dice, y ninguna persona convaleciente está en condiciones de servir a nadie. (32) Cuando llegó la noche, luego que el sol se puso, le trajeron a todos los que tenían enfermedades, y a los endemoniados; (Si esto hubiera pasado hoy, alguien iba preso por alteración del orden y por ejercicio ilegal de la medicina. Sin contar a los religiosos que pudieran haber rotulado el asunto como herejía o fanatismo) (33) y toda la ciudad se agolpó en la puerta. Punto primero: no critiquemos más a la gente que acude en masa a las denominadas «campañas de milagros» o «campañas de sanidad». Antes fue igual. El único problema, en todo caso, lo constituyen las campañas falsas, pero ese es otro tema.

Punto segundo: dice que se agolpó toda la ciudad, no los ingenuos, los supersticiosos o religiosos. Algo espectacular y sobrenatural estaba pasando. En aquel tiempo no existían las emisoras de radio cristianas, ni los canales de televisión, ni los periódicos y mucho menos internet con las redes sociales. Recuerdo una publicidad de uno de esos medios “cristianos”.: «compre en casa Cristo Vive, 10 por ciento descuento a creyentes con una carta de su pastor». En la época de Jesús no era así, la gente se enteraba de todas las cosas por lo que otros comentaban, no por trabajos de marketing promocional adaptado al cristianismo. (34) Y salvó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba hablara los demonios, porque le conocían. Atención que aquí no dice que no pudo sanar a todos. Eso lo dice en otra parte. Aquí dice que sanó a muchos.

Cuando la Biblia quiere decir que no pudo sanar a todos por causa de la incredulidad de ellos, lo dice sin ningún pudor. (35) Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba. Oración perseverante. Y en privado, a solas, no echando mano a espectaculares arpegios poéticos en público que por lo general no llegan a superar la barrera del cielorraso. Todavía sigue siendo un enorme desafío a la timidez el hecho de atreverse a orar en público. Pero también termina siendo un desafío al egocentrismo de los hombres. (36)Y le buscó Simón, y los que con él estaban; (37) y hallándole, le dijeron: todos te buscan. (38) Él les dijo: vamos a los lugares vecinos, Este es un modelo Cristo misionero: prioridad, los lugares vecinos.

¿Y el mundo musulmán? ¡También, por supuesto! Pero por sí acaso, primero tu casa, tu familia, tu zona de residencia, tu vecindad.) Para que predique también allí; porque para esto he venido. Cristo predicador: dice que para eso vino; lo demás, fue anexo. Recuerda que predicar, es anunciar con anticipación la caída de las potestades satánicas, no visitar las librerías cristianas buscando un libro de donde sacar un mensajito. Eso se llamó en esa época y se sigue llamando: Guerra.) Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda Galilea, y echaba fuera los demonios. Cristo sujeto. ¿Se supone que le pidió permiso oficial al Sanedrín para predicar en sus sinagogas? Cristo se sujetó siempre a la autoridad del Padre, pero jamás a la incredulidad de líderes humanos cercanos. No es un Asunto Doctrinal: EL INFIERNO EXISTE Y PELEA

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Cuadernos Reales 7

 

¿Por Qué Dios les Hizo Esto?

De pronto alguien te dice “¡Cristo viene!”, y allí es donde uno se pregunta quién podrá soportar el tiempo de su venida, o estar en pie cuando Él se manifieste. ¿Simbólico? ¿Literal? Tú elige lo que quieras, Yo soy quien soy y tengo la dosis de fe que tengo, pero si súbitamente quedo frente a frente con Él, me temo que no será plantado sobre mis pies, sino postrado, de bruces, desparramado, planchado, como mejor te guste definirlo. Ten presente que, a excepción de aquel rey llamado Herodes, que mandó a asesinar a todos los niños, creyendo que de ese modo iba a exterminar a Jesús, en las demás personas, esa llegada los tuvo sin cuidado, sin preocupación alguna. Ellos soportaron perfectamente el tiempo de aquella venida.

Claro está que, cuando se produzca la segunda venida, la que será para juicio y sentencia, entonces sí habrá muchos que no lo soportarán. Y que, como dice la Escritura, tendrán que doblarse conjuntamente con toda rodilla ante Su Presencia, porque no podrán sostenerse en pie. Y como todos somos débiles, dependientes de Su poder y no terminando de creer en el recibido, no sería ilógico que con el simple resplandor de Su gloria nos quiebre y nos deje sin defensa ni reacción. A eso yo le llamo, -aunque no lo creas- ser buenos humanos creyentes, aunque lejos de la perfección de vivir en Él y ser uno con Él.

Dice que se sentará (Como símbolo del trabajo terminado) a afinar y limpiar la plata, que vendría a ser también un símbolo de los utensilios de reinado, a los hijos de Leví, que representan a los modernos sacerdotes. Y que será grata la ofrenda de Judá, que es Su pueblo, y de Jerusalén, que es la iglesia como cuerpo. Y añade que eso será como en los días pasados. ¿Cuáles? Los del Antiguo Testamento, sin dudas. Porque luego dice que vendrá a nosotros para juicio, que como sabemos o debemos saber, no es fusilamiento o cámara de gas, sino simplemente separación de lo verdadero de lo falso, eso significa Juicio. Además, esto aclara totalmente el concepto explicado. Jesús, en Belén, no vino al mundo para juicio, vino para redención. Cristo, en la Parousía, vendrá para juicio.

Y que será pronto testigo contra los hechiceros. ¿Hechiceros? ¿Brujos en la iglesia? No necesariamente. Hechicería es la habilidad de imponer una voluntad humana por sobre otra, con el método que sea. Puede ser a través del ocultismo, pero tratándose de la iglesia, me quedo con la otra esencia, la que tiene que ver con los manipuladores de voluntades ajenas. Eso también es hechicería. Y tú y yo sabemos que, mal que nos pese y no nos agrade para nada reconocerlo y mucho menos hacerlo público, hoy por hoy todavía tenemos abundancia de esta clase de personajes. Son los que dan pie a aquello de que estaban con nosotros, pero no eran de nosotros, ¿Entiendes? Pregunto: Si estaban con nosotros, pero no eran de nosotros, ¿De quién eran, entonces? ¿A quién respondían? Fácil respuesta, es la que ya has visto.

Luego hace alusión a los adúlteros. Obviamente, de los literales, que son los que engañan a sus esposos o esposas con amantes, pero también de los espirituales, que son aquellos que engañan al cuerpo de Cristo con ídolos falsos. Cuando en la iglesia se habla de adulterio, todavía parecería ser que sus miembros sólo desconfían de ellos mismos entre sí, pero no de sus acciones como cuerpo. Eso, eso también se llama egocentrismo. Que son los mismos que luego juran mentira, con alta capacidad de hipocresía en sus acciones. Son los mismos que, convertidos en empresarios o patrones, llegan a defraudar en su salario al jornalero. ¿Cómo lo hacen? Abonando sus salarios en negro, con la religiosa excusa o argumento de que más que un sueldo es “una ofrenda de amor”. Avaricia y ambición con disfraz religioso.

Luego habla del ataque a la viuda y al huérfano, que es como decir a la verdadera iglesia utilizando una impostora. Y prosigue con algo muy llamativo para el tiempo en que fue escrito, pero muy en sintonía con muchos países latinoamericanos hoy mismo: los que hacen injusticia al extranjero. Esto tiene que ver con alianzas con gobiernos humanos que defraudan a pueblos seculares de cualquier punto del planeta, pero donde también habitan cristianos. Gente que no teme a Dios y Él lo sabe y lo dice con anticipación. Solamente podría tener temor de Dios, alguien que crea que existe. Por lo tanto, por si todavía no habías caído en cuenta, todo esto no está escrito para los incrédulos, sino para la iglesia. Hay mucha gente cristiana que, lamentablemente, todavía piensa que la Biblia fue escrita para el mundo. No. ¡Fue escrita para la iglesia! O, si lo prefieres, dicho de otro modo, para el pueblo de Dios viviendo en la tierra.

El nuestro es un Dios que no cambia, y es por esa razón que todavía no nos ha consumido. Él sabe y lo hace escribir que, desde los días de nuestros antepasados decidimos apartarnos de sus leyes y no guardarlas, esperando a cambio y casi de modo mágico, que, de todas maneras, porque es un Dios bueno, nos ayude en nuestros problemas y se haga cargo de nuestras tonterías o sencillamente pecados. Y, una vez más, como sucede a lo largo de todas las historias de todos los tiempos y en toda la Biblia, nos pide que nos volvamos a Él. Y atención con esto, porque está hablando de hoy y ahora, no de un día de estos. Y es verdad, les habla a los hijos de aquellos transgresores de la ley. Pero también a los que se mueven en el ámbito de la gracia. ¿Promesa? Volverse Él a nosotros, nada menos.

Y queda flotando la pregunta final de aquellos pioneros que, sin dudarlo, podría ser la misma pregunta que muchos hoy le estarían formulando: ¿En qué no nos hemos vuelto? Y allí pasamos, dentro de este mismo contexto, al texto con el cual iniciamos esta reflexión. Donde Dios dice que se le ha robado y, donde más adelante, específicamente recomienda a las ovejas, llevar todos los diezmos al alfolí, y a sus apacentadores, que se esmeren de poseer alimento genuino para ellas. Tómalo como quieras. Yo he compartido contigo lo que mi Señor me ha dado. No me beneficiará ni me perjudicará que hagas una cosa o la otra. Sólo un detalle que sí quiero que tengas presente. Si piensas llevar algo a un alfolí, procura que lo sea. No lleves absolutamente nada a lugares espiritualmente muertos.

¿Qué significa esto? (Señor… ¡Señor! ¿Señor?) Cualquiera que haya participado de por lo menos diez cultos, reuniones o servicios de lo que mayoritariamente conocemos como la iglesia cristiana evangélica clásica y tradicional, sabrá perfectamente de lo que estoy hablando. De las veces, maneras y momentos en que utilizamos la palabra Señor. Están los que entienden que Jesús es el Señor. Están los que interpretan que Señor es Cristo, no Jesús el hombre. Están los aseguran que Señor es solamente Dios Padre. Están los convencidos que Señor es toda la Deidad completa, la Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu. Y están los que no tienen ni la menor idea de quién es el Señor, pero lo repiten a cada rato porque así lo oyen a su alrededor.

Están los que cuando les toca orar, cada tres palabras de su oración, meten un Señor, un Aleluya, un Gloria a Dios y un Amén, logrando que Dios realice un primer milagro invisible: entenderlos y poder responderles una oración que es más una mezcla dramática de términos y muletillas religiosas que una petición o acción de gracias. Por eso hoy y ahora, tengo mandato especial, para, con este aporte, dejar a tu alcance algunas ideas fundamentadas en la Palabra, para que de aquí en más no sólo sepas quien es tu Señor, sino que, además, entiendas lo que significa, lo que representa y el valor real que tiene para tu vida.

En hebreo, es Adon y en griego Kyrios. Estas dos palabras se traducen como Señor. Se usan como término de deferencia entre hombre y hombre, de siervos a dueños y, en una ocasión, de una esposa a su marido. El título de Señor es aplicado a Dios en el Antiguo Testamento, y a Jesús en el Nuevo. No sólo como término de deferencia, sino también como reconocimiento a su Señorío oficial. Él es enfáticamente el Señor, sobrepujando a todo otro para los cristianos, que se deleitan en considerarlo de una manera personal, como “Mi Señor”, mientras que, para el grupo global, es “Nuestro Señor”. Por esa razón es que Pablo, a los corintios, les hace saber que nadie que hable realmente por el Espíritu de Dios llamaría anatema a Jesús y, lo más contundente: nadie puede llamar a Jesús Señor, si no lo guía a hacerlo el Espíritu Santo.

Lo primero que vamos a ver aquí, es que Pablo introduce tres principios guía, que distinguen la forma de obrar del Espíritu Santo. 1) El principio del control consciente. A diferencia del paganismo, el poder del Espíritu Santo no conduce a la gente a cometer acciones compulsivas o incontroladas. Su ministerio de amor, fortalece la personalidad humana. El Espíritu fortalece, no se impone a la gente. 2) El principio de que Cristo sea glorificado. Todas las manifestaciones del Espíritu concuerdan con la verdad acerca de Jesús. 3) El principio de la fe en las verdades de la doctrina cristiana. La obra fundamental del Espíritu es colocar a la gente bajo el señorío de Jesús.

Por este motivo tan singular es que, mucha de la gente que conoces, y te asegura creer en el mismo Dios que tú crees, no puede llamar a Jesús como Señor, y sólo habla de Dios, Jesucristo y demás deidades, pero sin reconocer ese señorío y hacerlo suyo. Cuando se lo haces ver, suelen defenderse diciendo que eso no es importante y que sólo es una muletilla evangélica sin significado. En cuanto a que nadie que tenga el Espíritu de Dios podría llamar a Jesús anatema, te está diciendo que por más cristiano que alguien diga ser, si no reconoce en Jesús al Salvador, al Redentor y al dador de la Vida Eterna, está considerándolo como maldito, ya que quien moría en una cruz lo era. Y eso es lo que se traduce como anatema, maldito.

En el Libro de los Hechos, hay un pasaje ubicado en el segundo capítulo, que dedica varios versículos a la venida del Espíritu Santo. Luego se detalla un discurso que Pedro pronuncia ante los once, donde da a conocer algunos detalles de los últimos tiempos. Y allí dice algo que tiene que ver directamente con lo que hemos leído de Pablo en Corintios. Porque allí Pedro les dice que todo aquel que invoque el nombre del Señor, será salvo. Fíjate que Joel profetizó que esta edad presente terminaría en medio de portentos y juicio divino, pero que todo aquel que invoque el nombre del Señor, será salvo. Pedro, aquí, procedió a establecer que Jesús es el Señor que regresará para juzgar, y a quien el pueblo debía acudir ahora en arrepentimiento y fe.

Pero, por otro lado, nos deja claramente establecido, si lo comparamos con el texto de Corintios, que esto tiene que ver estrictamente con la iglesia, y no con alguna religión o el mundo secular en general.  Porque si nadie puede llamar a Jesús Señor, si no es por el Espíritu Santo, y el Espíritu Santo sólo se introduce dentro de aquellos que han aceptado a Jesucristo como Salvador personal, es más que claro que se refiere a los hombres y mujeres que, diciendo ser creyentes, aún no han tomado decisiones esenciales. Ellos serán los que, en momentos de crisis, como será el de su Segunda Venida, no dudarán en invocar Su nombre como Señor y acceder a salvación.

Jesús se tomó todo su tiempo para explicar, enseñar y advertir sobre todas estas cosas. Hay un capítulo entero del evangelio de Mateo, que resume algunas de ellas. El no juzgar para no ser juzgado con igual vara, el seguir pidiendo, buscando y llamando para que se nos abran las puertas de bendición. La enseñanza del camino estrecho de la salvación por sobre el ancho y más fácil de recorrer que es el de la perdición, la del árbol bueno que no podrá nunca dar fruto malo y viceversa, dejando claramente establecido que nadie es hijo de Dios por lo que dice, sino por lo que vive. Y la causa de que un día nos pueda tener que negar.

Por eso a mí me llamó muchísimo la atención y, lo confieso, me pegó duro en un ojo, lo que se relata en Mateo 7, cuando Jesús declara que no todo el que le dice Señor, Señor, entrará al Reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de Su Padre. Y por si esto no fuera suficiente, añade que muchos en aquel día, (¿Cuál día? En el de su retorno, sin dudas), muchos lo tratarán de Señor y le recordarán que profetizaron, echaron fuera demonios y produjeron milagros en Su nombre, a lo que Él tremendamente duro pero firme y justo, habrá de responderles que jamás los conoció a ninguno de ellos y que sólo son hacedores de maldad. Se supone que tú y yo estamos bien y no deberíamos temer nada de esto, pero… ¿Me crees si te digo que es tan, pero tan grave equivocarse, que toda guardia y vigilancia nunca estará de más?

En líneas generales, este texto nos muestra que Jesús alerta y advierte contra el autoengaño, una mera profesión verbal de fe, sin obediencia a la voluntad de Dios. Es posible que hasta una persona que se engaña a sí misma pueda ejercer un ministerio espectacular, usando la autoridad de las escrituras y el nombre de Jesús, sin caminar por la senda de un discipulado obediente. Aclaremos que esto que leemos aquí, no se refiere a nuestra salvación y vida eterna en Cristo Jesús, ¿Estás entendiendo? Porque es más que claro que para ser salvos, no debemos hacer nada más que aceptar a Jesucristo como nuestro Salvador, creer que Dios le levantó de los muertos y decidir que sea Señor de nuestras vidas. De lo que aquí se habla, es del paso siguiente al de ser salvo: entrar al Reino y servirle a Dios desde él.

Más que claro resultará a quien lo escuche, que no estamos hablando, tampoco, de gente inconversa, incrédula, pagana, impía o pecadora a ultranza. Que yo sepa, ninguno de ellos le diría a Jesús Señor, Señor, porque al no ser creyentes, no tendrían al Espíritu Santo morando en su interior, y no estarían recibiendo la guía de referirse a Cristo como Señor. Eso quedó dicho. Sí tiene que ver, en alguna proporción, con los que antes te comentaba que no dejan de decir “señor, señor y señor”, cada dos palabras, en sus oraciones, como si con ello estuvieran asegurándose que serán escuchados. Y también los que declaman desde algunos púlpitos en contra de ciertas conductas, cuando las de ellos mismos se encuadran dentro de los que diciendo Señor, Señor, corren el riesgo de ser negados.

Ten siempre presente que, por encima de tu posición jerárquica dentro de la organización eclesiástica que te cobija, está tu conducta, tu vida diaria, tu comportamiento en el marco de la sociedad en la cual te encuentras. Tu comportamiento, es el que revela cuáles son tus relaciones con Jesús. Nunca subestimes la obediencia. Entiende que muchos que esperan la aprobación divina serán en su lugar censurados o, algo peor, desestimados. Es el SER por sobre el HACER. Recuerda que Juan dice que A TODOS los que le recibieron y creen en su nombre, les dio la autoridad de ser hechos hijos de Dios. Lo dijo Él, no es un invento de ninguna religión.

Reitero: dice que es para todos los que le recibieron. ¿Qué significa recibir? Está incorrecto, por ejemplo, decir que un boxeador recibió un golpe, ya que ese deportista no deseaba que lo impactaran. No se cubrió debidamente y fue golpeado. Eso no es recibir. Recibir es aceptar algo voluntariamente. Por lo tanto, cuando te digan que para ser salvo debes, primeramente, recibir a Jesucristo como Salvador personal de tus pecados, no digas que esa es una muletilla evangélica. Mejor preocúpate por escudriñar las Escrituras y ver si eso no es así. Déjame a mí que hable de las muletillas evangélicas. A mí también me fastidian, pero trato de no cometer errores al calificarlas.

Eso no es suficiente. Luego de recibir a Jesucristo, debes creer en Su nombre. Porque si crees en Su nombre, tendrás Su cobertura divina. La Palabra dice que Su nombre está por encima de todo nombre y que, ante ese nombre, toda rodilla se dobla aquí en la tierra, en el cielo y debajo de la tierra. Muy bien; dice que a los que hicieron todo eso, les otorgó automáticamente la potestad, (Que es autoridad, derecho legal, permiso), de ser hechos hijos de Dios. Por lo tanto, no es una expresión soberbia de parte nuestra decirle al mundo que somos hijos de Dios. Lo somos. Es más: Así es como debemos presentarnos, no como cristianos, porque así los llamaron los griegos a aquellos primeros, pero como burla. Algo así como “cristianitos” …

Respecto a esto, Pablo les enseña a los gálatas que todos son hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. Y Juan añade que el que cree en Él no es condenado, pero que sí lo es si no cree. Y por si se hubiera quedado corto con lo que dijo, en su primera carta agrega que escribió todo esto para que crean y sepan que tienen vida eterna en el nombre del Hijo de Dios. De todo esto me queda una definición. ¡Qué hermosa conjunción de verbos que es el Evangelio! Es como si desde la gramática misma, se le estuviera dando crédito y razón a que Jesús es, desde el principio de la Creación, precisamente El Verbo. Aquí, en este último verso, tenemos dos que son básicos: Saber y Creer.

Observa con cuidado; no son sinónimos implícitos. Son diferentes o, en todo caso, complementarios. Sin saber no puedes creer, pero sin creer, tampoco puedes saber. Yo sé que hay Dios, que nos dio su Unigénito y que gracias a Él tengo Vida Eterna. Por eso, lo mínimo que me queda para mi esfuerzo, es creer. De alguna manera, esto hace legítimo aquello de que el Reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder. Como hablar, todos los que salimos a hablar, hablamos lindo, pero de allí a manifestar el poder…Esto es estrictamente la verdad plena del evangelio, pero sin entrar, como tantas veces lo habremos visto, en sobredimensionamientos que, en muchos casos, nos lleva a tomar la decisión de apelar al poder de donde quiera que venga. Ni lo sueñes.

Yo, particularmente, y pienso que tú también, estoy cansado de tanta palabrería inocua, ya sea desde los legendarios y tradicionales púlpitos eclesiásticos, pasando por emisoras de radio y televisoras cristianas, y concluyendo, obviamente en lo más poderoso en comunicación de este tiempo, las redes, incluida mi Web. Y me incluyo, porque desde esta posición y en la clase de ministerio que mi Señor puso en mis manos, esgrimir poder de Dios es bastante complicado. No le hace, no deja de ser cierto. Jesús hablaba mucho menos que lo que mostraba. Nosotros, que decimos ser nada menos que Su Cuerpo en esta tierra, hemos elegido hacer lo opuesto. ¿Será una estrategia? No, me temo que es otra cosa…

Te cuento una historia real. Un misionero que trabajó durante mucho tiempo en la selva norteña de mi país, cuenta que cuando partió de su iglesia conservadora y ortodoxa, llevaba un arsenal de libros, apuntes, bosquejos, audios, videos y trataditos que hablaban de la salvación. En su primer contacto con el mundo al cual había ido a evangelizar, (Una tribu aborigen casi en estado salvaje. El “casi” es porque algunos de ellos sabían leer), lo devolvió a la cruda realidad. Realidad que le azotó el rostro en un episodio sumamente crítico. Uno de los miembros de esa tribu, un buen hombre con deseos de cambiar su modo de vida, llegó una tarde a la casa donde se alojaba el misionero, preguntando por él, y trayendo en sus brazos a un pequeño niño, pálido y demacrado, que resultó ser su hijo.

Con la clásica parquedad de los aborígenes, lo miró y le dijo: “Mi hijo está muy enfermo y se está muriendo. Yo sé que, si se lo llevo al brujo, él puede salvarlo porque ya se lo he visto hacer con otros. Pero he preferido venir a ti para ver si tu Dios también tiene ese poder y me lo salva.” El misionero tragó saliva y casi perdió el aliento. En ese momento, todos sus libros, sus años de seminario, sus conocimientos bíblicos, de hermenéutica y homilética, fueron a parar a la basura. Si deseaba servir como misionero en la evangelización de esa zona, había que confiar y creer en el poder de Dios o tendrían que salir todos de allí después del fracaso. Y eso, si se lo permitían. Hay gente con la que no se puede jugar a la iglesia.

Dios es fiel y tiene misericordia de todos sus hijos por igual, sin distinción de credos, doctrinalmente equivocados o acertados, con sectores o denominaciones con los mismos problemas. El misionero oró por ese niño y el niño se sanó. Esa familia aborigen y unos cuantos más pudieron, por ese episodio, salir del oscurantismo satánico de una dependencia del hechicero de la tribu y pasar a ser hijos de Dios por la fe, con todas las letras de su significado. Linealmente, el verso dice que será el poder de Dios quien lo haga posible. El presente Reino de Dios en Cristo, a través de la vida de los creyentes está respaldado por el poder dinámico del Espíritu Santo, el cual es portador de la autoridad que, si es necesario, Pablo, en este caso, puede invocar.

Por lo tanto, es nuestra obligación como hijos de Dios, reconocer que el ministerio genuino del Reino, abarca conjuntamente con conocimiento y sabiduría, unción. Y que la unción se manifiesta en señales, prodigios y milagros que demuestran el poder de Dios. Lo ideal y adecuado, para tarea cotidiana de todo creyente humilde y dependiente de su Señor, es pedir fervientemente, y creyendo, que Dios restaure definitivamente la dimensión milagrosa que debe tener su iglesia. Repito: su iglesia. No siempre esto es válido para la estructura que vemos como tal. Por otra parte, Pablo no inventa nada nuevo escribiéndole esto a los Corintios. También lo puntualiza con los Tesalonicenses, cuando en la primera carta que envía a esa iglesia, el apóstol hace hincapié más detallado del concepto.

A ellos simplemente les dice que el evangelio no llega solamente en palabras, sino en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre. Parecen simples palabras, pero no lo son. Escucha: ¿Tú sabes lo que es certidumbre? Te lo digo en argentino básico: es yo sé que sé, que sé y que sé, aunque no puedo explicar cómo sé que lo sé. ¿Fui claro? No hay ninguna duda: la forma como el cristianismo llegó a los tesalonicenses constituye un ejemplo perfecto de predicación eficaz. Aunque se expuso de manera razonada y seria, sin aspavientos ni misticismos sobreactuados, el evangelio no llegó en palabras, solamente, sino también en poder.

Hay que aclarar que, en griego, la palabra usada para Poder, es Dunamis, de donde luego tomamos base para denominar Dinamita al conocido explosivo. Esto fue lo que Jesús había prometido cuando anunció el arribo del Espíritu Santo, Recibirán dunamis…les dijo. La vinculación entre poder y Espíritu sugiere que se produjeron manifestaciones milagrosas, pero ellas no traen consigo, por sí solas, plena certidumbre, esto es: profunda convicción personal, que el fruto de la misión de Pablo en Tesalónica. Importante para sumarlo hoy a las muchas divergencias existentes entre sectores conservadores y progresistas existentes desde siempre en nuestras iglesias. Ninguna clase de sobre-énfasis en una cosa o la otra. Nada de hoy-milagros-hoy, ni tampoco venga-escuche-crea. Es un delicado equilibrio entre el conocimiento y la unción. ¿Aprenderemos?

Ya Dios le dijo a Moisés, -según lo cuenta Éxodo-, que le recordara a su pueblo lo que les había hecho a los egipcios, y de qué modo los sacó de allí a tierra de salvación y los trajo hacia Él mismo. Y que ellos serían su especial tesoro, pero sólo si oían Su voz y guardaban Su pacto. La garantía que eso era posible estaba en un simple hecho: toda la tierra es de Dios. Y en razón y función de eso, de allí en más, quien obedeciera y siguiera esa ruta, formaría parte de un Reino de sacerdotes y gente santa. Más adelante añadiría a esto que también serían reyes y todos, todos, todos ministros competentes, no sólo algunos. Esto nos deja más que en evidencia que Dios formuló sus requerimientos y estipulaciones para aquellos a quienes había escogido como su pueblo. Este tipo de pacto era algo común en esta época entre un soberano y sus súbditos. El soberano bendecía y protegía a su pueblo, mientras este le tributaba lealtad y obediencia.

Muy bien: ¿De dónde habíamos comenzado? De lo que Pablo les escribe a los corintios, con relación a que nadie que hable por el Espíritu puede llamar anatema a Jesús. Distintas versiones de la Biblia presentan muy leves modificaciones a esto, pero no cambian el sentido. No sé si a ti te queda claro, pero a mí totalmente. Nadie que se auto titule como hijo de Dios puede decir algo que no sea positivo con relación a Jesús. Esto es: decir algo mal es mal-decir. Pertenezca al grupo que pertenezca. Y si no tiene al Espíritu de Dios morando en su interior, tampoco puede llamar Señor a Jesús o reconocer que lo es. Ahora tienes en claro muchas cosas relacionadas con grupos, credos y sectas diversas. Súmale a todo esto, que aún los cristianos que sí pueden llamarlo Señor, Señor, no tienen nada seguro si no hacen Su voluntad y cumplen con Su propósito. Nunca los conocí… ¿Recuerdas eso? ¡Tremendo!

Creo que ahora ya tienes en claro qué es un Señor y, esencialmente, quien es Tú Señor. Y si todavía te carcome el cerebro cierta parte de doctrinas conservadoras a ultranza, puedo asegurarte que no se trata de una muletilla costumbrista ni mucho menos, sino Palabra. Jesús los enredó fantásticamente a los fariseos cuando les preguntó quién pensaban ellos que era el padre de Cristo. ¡Los fariseos respondieron que era David! Y Él, rápido de reflejos los confrontó mostrándoles que David lo llamaba Señor al Cristo. ¿Cómo haría eso con su propio hijo? Si fuéramos a ilustrar onomatopéyicamente la reacción de los fariseos ante esta última pregunta, no se me ocurre otra que la tan actualmente conocida de: “cric…cric…cric…”

Fíjate la estrategia que usó Jesús. Pasó a la contraofensiva con una contra pregunta acerca de la persona de Cristo. El título mesiánico favorito entre los judíos, era “hijo de David”, el cual ellos interpretaban en términos ultranacionalistas y revolucionarios. Jesús citó el Salmo 110, reconocido por todos los judíos como uno de los grandes salmos mesiánicos, para postular no sólo su humanidad, sino también su deidad. La lógica de su interpretación de la Escritura confundió completamente a sus enemigos. Porque, queda más que claro, que un padre jamás llamaría a su hijo “Señor”. Es al revés: un hijo llama normalmente “Señor” a su padre. Por lo tanto, si David le decía “Mi Señor” al Mesías, ¿Cómo podía el Mesías ser hijo de David? Dicho de otra forma, Jesucristo es el hijo de David, pero es también el Hijo de Dios y, por lo tanto, Señor.

La enseñanza que Jesús les da a sus discípulos, mediante el simbólico lavado de sus pies, es un claro ejemplo. Les dice que si Él, siendo para ellos Maestro y Señor, porque así lo llamaban, es capaz de servirlos, ese es un ejemplo práctico que ellos deben tomar y poner por obra en sus futuros ministerios. El siervo no es mayor que su señor ni el que fuera enviado es más grande que quien lo envió. Y lo remata asegurándoles que, si hacen esas cosas, van a ser bienaventurados, que es como decir una suma de bendecidos, favorecidos y recompensados. De hecho, cuando Jesús tomó el recipiente con agua y la toalla para lavarles los pies a sus discípulos, él no estaba inaugurando un ritual que hoy siguen, produciendo vergüenzas propias y ajenas, diversos “aparatos” religiosos que pretenden dejar una imagen que en modo alguno se les percibe.

Jesús, no solamente asumió el humilde rol del siervo, sino que además dejó en clara evidencia una total seguridad psicológica, un rasgo esencial para un conductor de masas. El estilo de vida y las acciones de Jesús, establecen el modelo básico para una nueva clase de ministros-siervos. ¿Es que eso existe, verdaderamente, hoy? No lo sé cuándo el contacto es personal. Desde las redes puede conseguirse. Sólo debes deponer tu voluntad y permitirle al Señor que haga lo que la Suya disponga. ¿Fácil? ¡Ni lo sueñes! Nada que azote nuestro ego será fácil. Pero es posible. El auténtico ministro del Señor, siervo de corazón, cumple sus funciones con absoluta seguridad de sí mismo, esto es: sabiendo lo que Dios le ha confiado, y descansando en la confianza de que la mano de Dios ordena su destino personal.

El ministro genuino, es aquel que inclina su oído para oír lo que sea necesario para ayudar a otros, que considera a los demás por encima de sí mismo, que pone su propia vida por otros, que busca servir antes que ser servido. Mientras que una persona no esté dispuesta a lavar los pies a otros, no está calificada para ser un ministro del Reino. Y no estoy hablando de dramatizaciones teatrales disfrazadas de actos de humildad, obviamente. Olvida las vasijas, el agua de los pozos o la gente “pata sucia”. Acá estamos hablando de Humildad, así como lo escribí, con mayúscula y resaltado, que es muy diferente a la otra, a la formal que siempre aparece en la escena ministerial, pero detrás de las luces del púlpito y las cámaras que filmarán las escenas. Siervo, no actor. Ministro, no mini astro

Es incalculable el poder de la confesión de fe que se puede encontrar en toda la Escritura. El principio de la fe se establece desde el comienzo mismo de nuestra vida en Cristo. Exactamente igual a como la salvación (La obra justa de Dios a nuestro favor), se confirma por el creer del corazón y la pública confesión de nuestra fe, así también su continua manifestación en nuestras vidas. Esto no es un palabrerío evangélico sin contenido, esto es Palabra divina escrita en más de un lugar bíblico. La palabra confesar (Del griego Homologeo), tiene la connotación de “una responsable declaración pública por la cual se establece una relación legal mediante un contrato. Por nuestra parte, con nuestras palabras, “contratamos” la salvación que, por su parte, Dios ha proporcionado mediante la obra y el poder de Cristo, y esto es un principio en la vida.

Con este espíritu de fe salvadora, es importante, valioso y casi demandante que crezcamos en una fe activa, creyendo en el gran poder de Dios para suplir todas nuestras necesidades, proclamando con nuestros labios lo que nuestros corazones reciben y creen de las muchas Promesas de su Palabra.  Aceptemos los “contratos” de Dios para toda nuestra necesidad, dotándolos con la confesión de nuestra creencia, tal como cuando fuimos salvos. Aclaro: estoy hablando de necesidades, no de deseos o caprichos. Y estoy hablando de confesión al Señor, no a hombres supuestamente delegados para ello. Juan nos recomienda encarecidamente que no le creamos a cualquier espíritu, sino que antes debemos probarlos a ver si realmente son de Dios o no. Hay mucho falso vocero dando vueltas por el mundo.

Al auténtico profeta se lo conoce esencialmente por confesar públicamente que Jesús ha venido en carne y que es Hijo del Dios viviente. Quien no haga esa confesión, por bonito que la adorne, no es de Dios. Y todo lo que no es de Cristo, implícitamente queda en evidencia que es del anti Cristo. Anticristo no necesariamente es un hombre, aunque en ciertos casos lo incluya, sino un espíritu. Y no tiene que aparecer un día de estos, porque lo más probable es que ya esté en el mundo y todavía una gran mayoría no lo haya discernido. Los creyentes no pueden ser tan ingenuos como para aceptar indiscriminadamente los pronunciamientos de todos los profetas que pretendan ser de Dios; esto es; que hablen con autoridad e inspiración divinas. Ciertamente, detrás de cada profeta hay un espíritu, que no siempre tendrá que ser el Santo.

También puede estar en un profeta el “espíritu de error”, que suplanta al genuino Espíritu de Dios que, obviamente, no podría operar nada más que en el Espíritu de Verdad. Por eso, teniendo en cuenta que hay muchos herejes que afirman ser mensajeros de Dios, debemos probar a los espíritus que los poseen, para determinar su origen. Lo esencial de la prueba, es que un espíritu reconozca o rechace a Jesucristo como el Hijo encarnado de Dios. Una confesión de Jesús es más que la admisión de su identidad. Es una profesión de fe en Él y, además, es una sumisión clara a su soberanía. El Espíritu Santo testifica de Jesús y lo glorifica. Por lo tanto, una confesión que proclame la verdad de que Jesús es el Cristo encarnado es de Dios, y da testimonio de su completa humanidad como nuestro Salvador-Redentor, y de su completa divinidad como Señor y Rey Soberano.

Por otro lado, negar la verdad de Jesús revela que cualquier reclamo de inspiración divina es falso, y su verdadero origen es el espíritu del anticristo. Lo que realmente distingue a la gente del mundo a la gente de Dios, es su respectiva actitud hacia Jesucristo. Gracias a la luz que nos brinda y otorga el Espíritu Santo, quien es mayor que Satanás, que es de donde emana el espíritu del error, los verdaderos creyentes pueden vencer a los maestros del engaño sin otras armas que su propio conocimiento y revelación de la Palabra. Juan, en Patmos, recibió la visión del Día del Señor y al sonido de esa misteriosa trompeta, pudo oír al que decía que era el Alfa y la Omega, el primero y el último. Fue ese el exacto momento en que Juan recibió la directiva divina de escribir en un libro todo lo que se le estaba mostrando. Obedeció, por eso existe Apocalipsis. También esto es un principio; lo respeto o lo omito, yo decido.

El día del Señor, entonces, será el que lo tenga nuevamente con nosotros. Será el día del juicio. Las siete iglesias representan, (Como lo evidencia el número siete) el número del todo, de lo completo, esto es, todas las que sean necesarias. Y las particularidades de cada una que a continuación podemos leer, son los distintos juicios producto de la observación que Dios está haciendo con cada uno de nosotros. Todos tenemos algo de cada una de estas siete iglesias, y en lo que se le dice a cada una, podemos extraer principios que nos sirvan para conducirnos conforma al propósito y la voluntad de Dios. Una revelación del Espíritu Santo no es siempre igual. A veces, transita lo sobrenatural y no encuentra explicación humana. Pero en otras ocasiones entra a través del entendimiento y es una luz que ilumina todo lo que antes estaba en tinieblas.

Hay una realidad que está escrita, anunciada, profetizada y advertida, aunque no siempre es enseñada en nuestros ambientes. Esa realidad nos dice que antes que el anticristo sea revelado, habrá un misterio de impiedad funcionando. El que va a venir aparecerá después de una furiosa actividad de apostasía. ¡Qué poco se habla de esto! Como si no estuviera escrito y profetizado. Satanás y todos los poderes de las tinieblas estarán preparando el escenario, destruyendo la fe de muchos. Ahora piensa un momento: ¿Crees que falta mucho tiempo para ver eso? Debido al desenfreno en el pecado, el amor de mucha gente de Dios se enfriará. Si me permites, mi experiencia diaria en contacto con creyentes de todo el mundo, sus consultas y respuestas, a mí me está mostrando que eso ya está sucediendo. Por esa causa, habrá creyentes náufragos por todos lados. ¡La mayor preocupación de Dios no es adonde están cayendo los cristianos, sino desde donde están cayendo!

¡Hay una multitud de cristianos, incluyendo pastores, diáconos y ministros de toda clase, que están perdiendo la fe y la confianza en el poder del nombre de Jesús! Están cayéndose de esa fe como de niños, que cree que la solución a todos los problemas es sólo Él. Se están volviendo a métodos psicológicos, experiencias humanas, y a filosofías y doctrinas de hombres. Las redes sociales han colaborado muchísimo a que entren en esa tremenda confusión. En el área del discernimiento, el más escaso, es el de encontrar al reino de las tinieblas infiltrado en las redes. Todos los profetas previeron esta gran apostasía. A Isaías Dios le dio un mensaje que se refiere especialmente a nuestros días. Habla de los últimos tiempos cuando el pueblo “se volvería a Egipto”, para que les ayudara y rechazarían a Dios como su única fuente de provisión. Volverse a Egipto, hoy, es volverse a un mundo secular del cual casi todos hemos salido.

Dios se aseguró que no hubiera equivocación hacia quien iba dirigida esta profecía. Él le dijo a Isaías que fuera y escribiera esa visión en una tabla delante de ellos. Y que la registrara en un libro, para que quedara hasta el día postrero y para siempre. Algo así como que fuera recibida por todas las generaciones futuras, especialmente las de los últimos días. Ese es, de alguna manera, el mensaje para la iglesia de los últimos tiempos. ¡Cuan exacto y cierto! ¡Un mensaje que comienza con una revelación del dolor que Dios siente por causa de la apostasía! Es tremendo. Le habla de los hijos que se apartan para tomar consejo de cualquiera, pero no de Él, para buscar coberturas falsas y humanistas, que le añaden pecado al pecado y que se apartan para descender a Egipto.

La pregunta, es: ¿Por qué les llama Dios “hijos rebeldes”? ¡Porque han cometido lo último en pecado más grande, causándole a Dios la mayor pena! ¡Aquí se introdujo un pecado peor que el adulterio, la fornicación, el robo, la mentira u odiar al hermano! ¡Es el último pecado de rebelión y apostasía! Dios lo llama pecado compuesto, esto es: añadir pecado a pecado. Es una bofetada en el santo rostro de Dios. Es la consumación del pecado más declarado que pueda cometer un hijo de Dios. ¡Es avanzar hacia Egipto antes que consultar al Señor! Esto se les decía a los líderes de Israel en el reinado de Ezequías. Pero también es para la iglesia de estos últimos días.

El abuso de drogas, el alcoholismo, el adulterio, el juego, la homosexualidad, la fornicación, la pornografía. Todos estos malos actos, -y sólo cité algunos-, son pecados contra la carne, contra la sociedad y contra las leyes y mandamientos de Dios. Eso, independientemente de que naciones enteras hayan incorporado a sus leyes esos pecados como legalmente autorizados. No interesa lo que legaliza y autoriza el hombre, lo que importa a un hijo de Dios, es lo que avala o autoriza el Padre. Y Dios ya dijo lo que tenía para decir en el principio, hoy sigue siendo el mismo y no ha cambiado nada. Este pecado es contra el Señor mismo. ¡Es una indignidad personal en contra de un Dios santo!

Ten en mente, (Y este es nuestro Señor apenado que está hablando), ¿Así que ahora haces tus planes sin consultarme a mí? ¿Ahora estás con aquellos que confían en el brazo de la carne, y no con el Espíritu? Estás volviendo a la misma cosa de donde te libré. Volviste a buscar ayuda de lo que una vez te causó tanto dolor y esclavitud. Quiero que recuerdes que todo esto tiene que ver con la forma que tenemos para librarnos del enemigo. Tiene que ver con liberación. ¿Cómo liberamos al pueblo de Dios de enemigos enfurecidos? Los asirios están a la puerta, amenazando destrucción. Los asirios representan a un enemigo exitoso. Esto representa la impetuosa manera de maldad que parece tener tanto éxito, hoy.

Cómo crees que podrán, los llamados líderes de Dios, esto es: sus pastores, ancianos, arreglárselas para enfrentar a este formidable enemigo que está a la puerta. El enemigo ha barrido con todo lo que se ha encontrado delante de él y parece imparable. ¡Israel se asustó! Eso mismo está sucediendo hoy. Ante la pandemia de COVID primero, ante diversas circunstancias regionales o nacionales de cada uno después, los hijos de Dios tienen miedo. ¿Motivo? En vez de mirar al Señor con confianza, pusieron sus ojos en el enemigo. Se volvieron al brazo de la carne. Ellos enviaron embajadores a Egipto, a los líderes y generales de gobierno en Zoar y Hanes. Ellos tomaron el asunto en sus manos. Isaías nos hace una vívida descripción del vacío y la angustia delante de ellos.

Esto que le dice, quiere decir algo así como: “He llamado a Egipto, bocón, que se sienta tranquilo”. O si no, “Gente fanfarrona que es holgazana. La escena es terrible: aquí tenemos al pueblo de Dios, regresando al mismo desierto del que habían sido libertados. Aquí tenemos al pueblo de Dios volviendo por ayuda a un sistema del mundo, presumido y fanfarrón que no se podía mover. Estaban dispuestos a soportar una vez más el vacío, el dolor y la angustia, en un desierto, buscando que el mundo los ayudara. Miren a la iglesia de hoy, miren a sus ejércitos de expertos entrenados, mira a sus pastores y trabajadores. ¿Hacia dónde se supone que se dirigen cada uno de ellos? ¡De regreso al desierto, de regreso a Egipto, el bocón!

No entienden, pero se están desviando del hombre de Galilea, del oprobio de la cruz, del poder de la oración y la fe, y de la palabra de Dios. Un pueblo rebelde de hijos mentirosos. Eso fue lo que Dios le dijo a Isaías de ellos. ¡Moisés profetizó que esto mismo ocurriría en los últimos días! Él predijo acerca de la gran apostasía del pueblo de Dios. Cualquiera puede leerlo con mejor y mayor atención y extraer de ello lo que haya de ser revelado. No es necesario que venga ningún iluminado a interpretárselo. A no ser que ni siquiera conozcan al Espíritu Santo. En ese caso, mucho me temo que no estamos hablando con ellos. No podemos ni debemos ser selectivos en la vida, eso nos enseñan las leyes terrenales. Pero tenemos un gravísimo problema como creyentes: Dios sí lo es. ¿Y ahora qué haremos?

Moisés les anticipó a ellos que, después de su muerte, no sólo se iban a corromper, sino también a apartarse del camino. Y eso les haría venir mal en los postreros días. Dios quiere cumplir con todas sus promesas antiguas, pero es el pueblo el que no se lo permite con sus actos cada día más rebeldes y pecaminosos. Vamos a unirlo y llegar al punto que están haciendo los profetas. ¿Qué significa desdeñar al Señor y regresar a Egipto? ¿Qué interpretación tiene en estos últimos días? Dios está diciendo: Cuando primero te llamé, cuando te toqué y te libré de tus enemigos, ¡Solo me querías a mí! ¡Orabas por todo! Tenías fe y confianza de niño en mí, que yo te guiara e hiciera provisión milagrosa para todas tus necesidades. Yo era tu gozo, sólo yo era tu satisfacción. ¡No te habías consumido, tenías un corazón anhelante por mí!

Ahora tienes a todos tus expertos, a tus libros de “cómo hacer”. Tienes métodos modernos, no me necesitas para que te provea ahora. Tienes expertos que te dicen como recaudar dinero, como escribir artículos, como hacer apelaciones. Tienes seminarios, sesiones de entrenamiento, más expertos y más consejo, muchos de los cuales incorporan las enseñanzas de este mundo. Estás aprendiendo como hacer las cosas mejor, ¡Pero a mí me conoces menos!  Yo ya no soy el centro de todo, haces las cosas en mi nombre y estás muy ocupado, muy comprometido y trabajas mucho. Pero eso te deja cansado, consumido y vacío, porque estás en el camino a Egipto. Estás encauzado en la dirección equivocada.

Nuestras iglesias ya no tienen el poder de Dios para atraer a la gente. Ahora bajan a Egipto, toman prestada su música, sus danzas y su entretenimiento, ¡Esperando atraer a una multitud! No hay pasión por las almas, sólo hay mucha gente. ¡Que la iglesia crezca a cualquier precio! Yo quisiera que prestes atención a los boletines internos de las iglesias, que parecen más bien un calendario teatral. ¡La iglesia quiere montar los rápidos caballos de Egipto! Eso es un feo olor en la nariz de Dios. Aún los ministerios de ayuda a la iglesia están cayendo en apostasía. Los trabajadores están estacionados enfrente del ídolo de la televisión. Muchos están leyendo libros de psicología. Aunque algunos tienen pasión por las almas, ¡Aún esto se convierte en algo mundano y pura energía humana! Un rechazo seguirá al mensaje de santidad, juicio y arrepentimiento.

La iglesia apóstata no quiere saber nada de las visiones y las profecías de hombres justos. Ellos no quieren un mensaje que moleste o perturbe su mundo de éxito. Rechazan cualquier clase de corrección. Bajo la bandera del amor, todo se disculpa. ¡Van detrás del entretenimiento! Van por millares a conciertos, obras teatrales y reuniones sociales; ellos ridiculizan a los profetas. Se burlan de lo que llaman “predicadores del día del juicio”. Viven ilusiones.  Ellos no quieren a un predicador o a un evangelista que les hable la verdad cruda, o que saque la espada del Señor. Ellos dicen: ¡Predícanos cosas suaves! ¡Bendícenos! ¡Haznos sentir bien! Literalmente, rechazan el mensaje de santidad y separación. Nunca pensé que vería el día en que pastores de una importante denominación me escribirían mensajes, reprochándome y diciéndome que estoy trayendo confusión y tristeza al Cuerpo de Cristo. ¿Por qué? ¿Por predicar santidad, juicio y arrepentimiento?

Jeremías fue enviado a profetizar en contra de los judíos apóstatas, el mismo pueblo del Señor. Pero Dios siempre lo respaldó. Le advirtió que pelearían contra él, pero le aseguró que no lo vencerían porque Él estaba cerca para librarlo. Y luego es cuando le habla de un pueblo que, en lugar de aguardar la lluvia de bendición, cavaron cisternas y terminaron bebiendo agua podrida. Cualquier semejanza entre palabra genuina y hojarasca humanista, no es coincidencia, es similitud. ¿Por qué la gente acoge alegremente el mensaje de la prosperidad y rechaza el de la corrección y los llamados al arrepentimiento, y a la santidad? Es por sus estilos de vida. Las predicaciones de prosperidad encajan muy bien en sus estilos de vida exitosos.

Se amontonan donde están aquellos maestros, porque quieren sentirse cómodos en su mundo de materialismo. No están dispuestos a dejar nada o a sacrificarse u oír de cruces y pérdidas. Ellos están para comprar, adquirir, disfrutar y subir. Se rehúsan a poner atención a las advertencias proféticas respecto a que la fiesta ya se va a acabar. Una iglesia apóstata simplemente soporta la voz profética. Lo menosprecian con una sonrisa condescendiente. Y eso es peor que un rechazo directo. Es casi como se lo resume en Ezequiel, cuando dice que vendrán como viene el pueblo y estarán como pueblo Suyo. Que oirán sus palabras, pero no las pondrán por obra. Algunos de mis amigos lectores u oidores de audios, suelen fastidiarse cuando pasa una semana y no subo algo nuevo. Pregunto y ME pregunto: ¿Ya pusieron por obra todo lo que les enseñé anteriormente?

Para muchos cristianos, aún para aquellos que sinceramente se llamaban a ellos mismos “su pueblo”, el llamarlos a que quiten de sus casas el ídolo de la televisión, que apaguen toda forma y clase de músicas oscuras, que se salgan por un instante, aunque más no sea de sus teléfonos y sus redes, o que tomen en serio un sometimiento total, es sólo un mensaje nuevo. Les afecta por el lado del entretenimiento, les encanta escucharlo, decir “amén”, pero no les afecta de verdad, en lo profundo. Siguen las lujurias de sus corazones. ¿Ves? ¿Ellos están liberados? No. Están bajo la ley o el legalismo y rehúsan permitirle al Espíritu Santo que escudriñe su hombre interior acerca de la corrupción que se está infiltrando en sus vidas y hogares.

Según la profecía de Isaías, la iglesia apostata de los últimos días rechazará completamente el llamado al arrepentimiento. El mensaje de Dios a la iglesia, hoy y ahora, es este: Tu última esperanza, la única fuerza que te queda, es volver a mí con todo tu corazón; arrepiéntete, ¡Confía en mí solamente! ¡Vuélvete de Egipto, del mundo! ¡Dile esto a los ministerios multimillonarios de televisión! ¡Dile esto a los pastores ocupados en prosperidad! ¡Dile esto al gentío loco por el dinero! ¡Dile que su única salvación ahora está en el arrepentimiento y la santidad! Ellos ni siquiera tienen el tiempo para considerar el asunto, mucho menos contestar a él. Isaías dice que ellos rechazarán el mensaje de arrepentimiento; rechazarán el pensamiento de quietud, reposo y confianza sencilla detrás de sus propios sueños. Es que estarán demasiado ocupados corriendo sobre sus caballos ágiles, huyendo.

Isaías predice un derrumbe repentino de aquellos individuos y ministerios (¡Atención con esto!) que rechazan el mensaje de arrepentimiento. ¿Podrá ser? Es. ¡Les advierte que viene un quebrantamiento repentino, destructor! ¡Un derrumbe de ministerios, iglesias, estilos de vida! ¡Aquellos que están cómodos en Sion! ¡He visto lo que Isaías vio! Viene, muy pronto, una calamidad económica tan repentina, tan inesperada que el flujo del dinero se detendrá. Los ministerios de televisión caerán en bancarrota uno detrás de otro. Ya lo están haciendo. Muchas iglesias, las cuales están cargadas de deudas caerán en bancarrota. También esto está ocurriendo. Aquellos que predican prosperidad exclusivamente serán los predicadores más odiados en la tierra.

Ya estamos recibiendo mensajes de aquellos que estuvieron en ese campamento, pero ahora andan en profundos problemas financieros, y los heridos se están volviendo contra sus maestros, gritando: “¡Tú me engañaste! ¿Por qué no funciona tu palabrería, ahora? Los maestros mismos estarán en terror, contemplando el derrumbe de la noche a la mañana. Créeme, todo se quebrará. ¿Está mintiendo Isaías? Escucha lo que dice: porque rechazaste mi palabra de santidad y arrepentimiento, tus muros altos caerán de repente. ¡Todo estará hecho y terminado en un momento! ¿Quién puede creerlo? ¡Hoy, millones de dólares están fluyendo libremente! Ellos construyen; ellos compran; ellos venden; ¡Siguen en sus sueños como que nunca terminará! Pero el día está por delante. En corto tiempo, viene un terrible derrumbe. Despiadado, quebrantador, repentino. ¿Quién iba a creer, en su momento, que se produjera un derrumbe en mercados, aparentemente, tan seguros?

¿Quién podría creer que una tremenda nave espacial explotara en mil pedazos? Miles de pastores apostatas y sus ovejas indefensas temblarán de vergüenza y terror. Esto significa que el temor los abrumará. Ellos correrán de un lado a otro, sin lugar de escondite, sin descanso, sin confianza en quietud, sin fuerza interior. ¡Aterrorizados! ¡Ellos se convertirán en una sombra de lo que una vez fueron! El reino del yo, del orgullo, de la ambición, se viene abajo. Las advertencias de Isaías no serán escuchadas. Mis advertencias serán mofadas. Pero ellos han sido avisados. Cuando venga, y vendrá, ¿De qué servirá su mensaje, entonces? ¿Quién escuchará? ¡Sus sueños e ilusiones serán arrastrados!

Todos sus escenarios de entretenimiento destruidos. Aún los impíos dirán: ¿Cómo puede ser? ¿Por qué Dios les ha hecho esto? Estas advertencias no molestarán a aquellos cristianos que están encerrados con Dios. Las advertencias de Jesús fueron más fuertes que las advertencias que terminas de oír, pero los confiados en Él, dicen: No temas; sigan oyendo, santos; hay un lado glorioso en todo esto. Pero de la iglesia apóstata se levantará un pueblo santo y arrepentido, quienes tendrán ansias tras el Señor. ¡Como anhela nuestro Señor tener un pueblo, aquí, que sólo lo busque a Él! Dios se lamenta por esta apostasía, pero su compasión va a levantar un pueblo que se vuelva a Él. Que se arrepienta.

Dios es justo.  Y son bienaventurados todos los que confían en Él. Cuando Isaías dice eso, se está dirigiendo a un pueblo del futuro. Está hablándole a un pueblo que iba a formar a la Sion espiritual, Jerusalén, que nunca se caerá o derrumbará. ¡Es un pueblo santo, cuya principal característica son sus corazones anhelantes tras Dios! ¿Cuál era la señal de la gente apóstata? Ellos no anhelan al Señor, sino que anhelan ir tras Egipto, esto es: tras el mundo, la carne y lo mundano. ¡Esta es la triste carencia de la iglesia de hoy! Hay muy poco de este profundo deseo por Cristo. Muy poco de estar encerrado con él, deseándolo a él como la plenitud de vida. Tenemos una generación que trabaja por él, testifica de él, alimenta a los pobres, ayuda los desamparados y ministra las necesidades humanas. Pero muy pocos pasan sus días anhelándolo a él.

Aunque en todo el alrededor habrá un derrumbe y lloro, este pueblo santo no llorará. Dios va a escuchar su clamor y contestará su oración. Habrá privaciones. Habrá opresión de parte de Satanás, del mundo, de las circunstancias, pero Dios se manifestará en medio de su pueblo. La presencia del Señor será preciosa para ellos. Vendrá una palabra pura, clara y santa. Dios le va a dar revelación verdadera a este pueblo. Ellos verán lo que otros no han visto. Ellos serán guiados paso a paso por el Señor. Entonces no va a haber hambre de la Palabra de verdad, ni habrá necesidad de sermones en videos o audios, ni de lejanos seminarios. El Señor ya tiene en su lugar una fuerza de predicadores de santidad y arrepentimiento que están esperando la hora en que los cristianos estén listos para escuchar.

Estos predicadores ya no van a ser censurados, ni excluidos, se van a parar en la brecha y van a proclamar la Palabra santa y pura del Señor ante una nación que tiembla.  Este pueblo derribará todos sus ídolos. Ansiarán tanto al Señor que todos sus ídolos tendrán que irse. Ellos disfrutarán de su más grande ministerio cuando todo a su alrededor sea temor, fracaso y ruinas. Anunciado así: Y dará el Señor lluvia a tu sementera, pan abundante y sustancioso como fruto de la tierra. ¡Alabado sea Dios! Este remanente anhelante tendrá una cosecha gloriosa en el día de ruina y calamidad. Ellos no van a estar huyendo o escondiéndose. Ellos oyeron el sonido de la trompeta y se prepararon. Se escondieron en Cristo y la hendidura de la roca.

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Perfección

Las principales palabras en el Nuevo Testamento que se relacionan con la perfección humana, tienen que ver en su traducción de los originales, con un sentido más amplio como Pleno, Completo, Perfecto y Maduro. Atención con esta última acepción porque quizás es la que se constituye como clave. El Señor Jesús, – ¡Qué duda cabe! -, fue el único nacido de mujer que siempre se comportó moralmente perfecto, sin pecado, pero sin embargo en las Escrituras se nos dice que Él fue perfeccionado, por ejemplo, como autor de la salvación, lo que se convierte en una especie de contra tipología de Josué, caudillo en los propósitos de Dios. Que quede claro: para Dios, no es lo mismo un hombre perfecto que un líder valiente. A lo segundo lo valorará como el buen Comandante General de este, Su ejército, pero al primero sencillamente lo convertirá en el Sumo Sacerdote que hizo de Cristo.

Lo que quiero decir es que, si, aunque era el Hijo, con todo ese causal tan singular, aprendió obediencia por causa de sus padecimientos. Y esto es más que importante, porque no son pocos los que todavía piensan que la obediencia es una especie de golosina que viene en un envase bonito y se adquiere en regalerías o en los kioscos del hall de los templos.  Dice la Palabra que, habiendo sido perfeccionado, esto es madurado, después de haberse llevado a cabo la obra de redención, vino a ser autor de la salvación eterna y sumo sacerdote según el orden de Melquisedec. Los discípulos fueron exhortados a ser perfectos (maduros) como su Padre en los cielos es perfecto, porque Él da sus bendiciones a buenos y malos. Mediante una ofrenda Cristo ha perfeccionado para siempre a los santificados. Ser bueno no te garantiza cielo. La única garantía sigue siendo aceptar, creer y convertir en Señor a Jesucristo.

Su obra se consagra al sacerdocio. El ser perfecto es aplicado también para llegar a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo, que es la estatura del varón perfecto. Muchos se deprimen porque no pueden verlo en sus vidas ni avanzar en su dirección, pero si entendieran que se está hablando de madurez espiritual y no de una perfección humana sin errores, las cosas se verían diferentes. Los espíritus de los justos son hechos perfectos, Pablo no había sido aún perfeccionado, pero, sin embargo, en el verso 15 de Filipenses 3, dice que Así que todos los que somos perfectos, (Maduros), esto mismo sintamos. Aquí vemos que la madurez es la única vía que nos posibilita ser de un mismo sentir, hablar todos con la misma voz y estar en real unidad. Los inmaduros jamás lo conseguirán.

En cuanto a esa expresión Consolaos, que tantas veces hemos leído en nuestras biblias, no es mucho lo que podemos agregar. El hecho de que el Espíritu Santo mismo sea llamado como El Consolador, (Parakletos), implica que lo que el apóstol Pablo les demanda a sus discípulos, es que se apoyen en el poder del Espíritu. Cabe añadir que, si no lo hacemos así, nos resultaría poco menos que imposible llegar a tener todos, una misma voz. Finalmente, les recomienda encarecidamente que deben vivir en paz. ¿Qué significa esto? No es precisamente lo más sencillo de pedirle a este hombre, de esta tierra y en este tiempo. Sin embargo, debemos repasar el contenido de esta palabra a través de los tiempos y quizás encontremos otros puntos de los cuales podamos tomar lección práctica.

Hay una afirmación que aparece con suma frecuencia en la Biblia y es la que consigna que Dios es un Dios de paz. Por el contrario, en el mundo secular ruge la guerra: entre Satanás y el hombre, entre las razas, las naciones, los individuos y en el corazón de cada individuo. El individuo está perturbado por todo lo que ello comporta en inseguridad, angustia, insatisfacción. Ello se debe a la revuelta cósmica de ángeles y hombres caídos contra el diseño de Dios; todos ellos han venido a ser “gentes rebeldes”, “hijos de desobediencia”. La realidad es que también ellos sufren en su estado, y desean ardientemente gozar de la paz, aunque dentro de su desobediencia. Es decididamente patético contemplar los esfuerzos desesperados de las naciones para alejar de sí los peligros de la guerra y de la destrucción atómica, sin que se manifieste un movimiento sincero de arrepentimiento y de fe. Para Tomar clara Conciencia: LA CARNE JAMÁS SERÁ PERFECTA

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Invisibles, Pero Reales

Existen dos sistemas dentro del mundo espiritual y ninguno de esos dos es de Dios. En realidad, tendría que decirte, si quiero ser más puntual, que serían tres, que operan con estructuras de reino. ¿Qué significa esto? Son sistemas de corrupción y esclavitud. Y hay toda una operación híper religiosa para sacar a los redimidos y llevarlos a elegir entre alguno de estos dos sistemas. Son sistemas que conectan con una sensación muy fuerte de pertenencia en las personas. Muy parecido a lo que sucede en el fútbol, con los clubes y sus simpatizantes, hinchas, torcedores, tifossi o como se le llame en tu patria. Esto significa que, al igual que sucede con los colores de las casacas de esos clubes, esa gente va a llegar a identificarse con el sistema en el cual están metidos. Entre otras particularidades, porque los dos sistemas estos prometen prosperidad y abundancia a la gente, pero siempre es merced a la trampa de hacerlos caer en esclavitud o corrupción. O en ambas.

¿Cuáles son esos dos sistemas espirituales? Al primero lo podemos llamar como aquella antigua ciudad de perversión: Sodoma. Supongo que habrás leído lo suficiente como para conocerla, ¿Verdad?  Este es un sistema que manipula, controla, crea doble mentalidad y conocimiento mental y sensual, o sea a través de los sentidos y se especializa en la imitación. Una expresión visible de este reino invisible, es Caldea, Babilonia, Sodoma y Gomorra como ciudades, y aun los reyes cananeos que aparecen mencionados en el libro de Génesis. Sí tú los identificas y aprendes a salir de dentro de ellos, otra cosa será tu vida de fe. ¿Te estoy diciendo que puedes estar dentro de Sodoma, por ejemplo? Te estoy diciendo que todos esos reinos, nos afectan. Y también me alcanza para asegurarte que, todos aquellos que por ignorancia o incredulidad sostienen que si no los fastidian ellos no te molestarán, están sentenciados y condenados. El infierno no perdona.

Esto es como la contaminación ambiental. Si estás caminando por una ciudad contaminada, tú estás respirando algo contaminado, con lo que sea. Y esa respiración tuya, lo que provoca, es que a la larga tú o cualquier persona que ande por allí, se enferme. Esto, obviamente que no significa que te hayas hecho adicto al tabaco y fumes, sólo significa que estás respirando aire contaminado. Estos tiempos que estamos viviendo en casi todos los lugares del mundo, son de crisis económicas de distinto color, pero que como nunca antes vimos. Es muy extraño, porque no se trata de las antiguas crisis conocidas y permanentes, es como si fuera otra cosa nueva y más peligrosa. Hay lugares del mundo en los que la gente tiene dinero, pero no quiere gastarlo. Y eso desacomoda cualquier plan económico gubernamental, por bueno que sea. Es una crisis extraña. Y no es solamente local, vivas donde vivas.

Para mi gusto, los únicos que tienen respuesta para esto, son los profetas de Dios. Porque los Josés, son enviados para ser la luz en lugares atribulados en tiempos de vacas flacas. Ojo, no son los que te dicen con quién te vas a casar y con quien no, eso tiene otro nombre. Los profetas de Dios son gente que viene a decirnos que hay que ir por aquel o por este camino. Ya lo he enseñado. La palabra Profeta, en su traducción más amplia, es traducida como vocero. Y un vocero es alguien que no habla por sí mismo, sino que dice lo que le han ordenado que diga. Fui vocero de prensa en una empresa, sé de lo que hablo. Estos sistemas, entonces, se levantan para destruir a los profetas y a los ministros de Dios genuinos, esos que molestan de verdad al infierno. ¿Qué logran? Que todos ellos sigan y se acomoden para seguir funcionando en algo, pero en un reino equivocado. Y no es casualidad ni mala intencionalidad dar como ejemplo a la enorme cantidad de líderes cristianos definitivamente atados al dinero. Pero atados, atados, ¿Entiendes?

Entonces, ¿Cómo es esto? ¿Tenemos que manejar dinero, sí o no? Si, ¡Claro que tenemos que manejarlo! Porque estamos insertos en una sociedad que se mueve en base a dinero, y porque sin dinero no se pueden hacer las cosas. Entonces tú me dices: ¿Pero no era que el dinero es malo? Sí, pero eso es cuando se le tiene más amor al dinero que a todo lo demás, Eso es cuando hablamos de Mammón y toda esa historia. Y es muy cierta esa historia y es así nomás como se nos muestra, pero yo estoy hablando de otra cosa. Lo que yo digo es que, cuando un líder pacta su compromiso espiritual con la riqueza, la embarró, así de claro. Hasta allí llegó su ministerio. Y si lo comparamos con esos reinos, vamos a ver qué Sodoma trabaja en ese sentido y Egipto también. Porque el sistema de Egipto trabaja en base a la idolatría, a la falsa prosperidad y al intelectualismo. Ya te he dicho muchas veces que eso le trae muchísimos problemas a la iglesia por causa de utilizarlo como reemplazo de la fe y de la revelación.

Después tenemos la adulteración de la verdad y la mezcla. Por eso, la expresividad de todas estas cosas, además de Sodoma y Egipto, también incluyen a Siria y a Grecia. Ahora bien, estamos hablando de reinos espirituales, pero estamos mencionando reinos que existieron en lo natural. Y eso nos lleva al misterioso versículo de Apocalipsis 11:7. Cuando hayan acabado su testimonio, (Los dos testigos) la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, (Contra los dos testigos) y los vencerá y los matará. Y sus cadáveres (Verso 12) estarán en la plaza de la grande ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado. ¿Cómo que también nuestro Señor fue crucificado? ¿En Sodoma y Egipto? ¿No fue crucificado en el Gólgota, en Jerusalén?

Claro, con el cuento ese de que Apocalipsis es un libro solamente de símbolos, que echó a rodar hasta como enseñanza universitaria toda esa banda de incrédulos intelectuales disfrazados de cristianos, y con títulos de teólogos otorgados por profesores también incrédulos e intelectuales disfrazados de cristianos, nadie le prestó demasiada atención a este texto, ¿No es verdad? No lo entiendo, es un símbolo. Esperaré a que pase cerca un teólogo para que me lo explique. Porque es muy cierto que Sodoma fue una ciudad que fue destruida en Génesis 19 por la mano de Dios y que hasta allí llegó su historia. Punto y aparte. ¿Pero cómo puede decir, el amado apóstol Juan, en el año 90 o 92, hablando del futuro, estoy en Apocalipsis 11, que los dos testigos van a morir, uno en Sodoma? ¡Es que Sodoma ya no existe, Juan! ¿Estaba flojo en geografía? No, mira lo que dice él. Que en sentido espiritual se llama Sodoma y Gomorra. Ahí se te cruzan todos los cables, ¿Cierto?

Y si necesitas otro ejemplo, mira el  de Jezabel. En lo natural, todos sabemos que ella era una reina, hija de un sacerdote sidonio que se casa con un rey de Samaria. Que vivió en una época determinada, hasta que un hombre llamado Jehú la tiró por la ventana. Esa es una muy veloz síntesis de la vida de una mujer que trascendería en otra esfera. Y fíjate que cuando la matan, lo que quedó de ella que los perros no pudieron comer, fue la cabeza. O sea que lo que no se pudo destruir fueron sus obras, su mentalidad. ¿Entiendes? Y entonces, con este conocimiento en mente, te vas a Apocalipsis capítulo 2, en las cartas a las iglesias, y allí te das de narices conque de repente, le dice el Señora Juan: escribe a la iglesia y dile que tengo contra ti que toleras a esa mujer llamada Jezabel, que enseña a mis profetas. Eh…Señor… ¡Jezabel murió! Sí, te va a responder con amor pero con firmeza: pero la entidad espiritual que estaba en ella, no murió. ¡Cuídate!

Y fíjate que es esa misma entidad espiritual la que más tarde operó en Herodías, y que terminó costándole perder la cabeza a nuestro amado Juan el Bautista. ¿Soy claro?  Quiero que quede más que claro que estamos dando a entender que los profetas no pueden hacer demasiado en contra de Jezabel. Si no lo crees, pregúntale a Juan. O sea que lo te estoy queriendo mostrar, es que estamos hablando de algo que va mucho más allá de lo temporal. Por eso es importante que de pronto exploten esas estructuras demasiado acostumbradas a lo natural que nosotros tenemos, y comencemos a darnos cuenta, que, en efecto, hay algo espiritual. Y recuerdo algo físico que sirve como ejemplo. Alguien dijo con mucha seriedad que el número del terrorismo es el once. Si haces una revisión en un buen buscador, (Ya sabes cual, pero no debo promocionar a ninguno gratuitamente, aquí) y revisas en los últimos doscientos años qué ha sucedido los días once, te vas a sorprender.

Porque empiezas a encontrar, ¿Sabes qué? Un diseño. Equivalente a: una ley. ¿Un ejemplo? Lo encontré y lo reproduzco porque es breve. “Los numerólogos creen que los eventos relacionados con el tiempo 11:11 aparecen con más frecuencia de lo que pueden ser explicados por las oportunidades o coincidencias.​ Esta creencia se relaciona con el concepto de sincronía. Algunos autores dicen que ver el 11:11 en un reloj es un signo auspicioso. Otros afirman que el 11:11 señala una presencia espiritual.  La creencia de que el 11:11 tiene poderes místicos ha sido adoptado por los creyentes de la Nueva Era y esto indica que a la hora en cuestión se tiene la creencia de Pedir, aún pasado algunos minutos debido a la mitología antigua.​ Sin embargo, los escépticos dicen que los fenómenos y ejemplos del 11:11 de Uri Geller por todo el mundo son ejemplos de razonamiento «posterior a«​ y de sesgos de confirmación.”​

Esto es un análisis breve de alguien que no conoce absolutamente nada del mundo espiritual. Volvamos a los dos testigos. Según Juan, ellos dos están muertos, espiritualmente, en la ciudad que se llama Sodoma y Egipto, donde también -dice- nuestro Señor fue crucificado. Bueno, allí es donde ante el impacto de lo desconocido, antes de recurrir a la oración para revelación, aparecen los teólogos llenos de riqueza intelectual y empiezan con que en realidad se está refiriendo a Roma, porque Roma heredó toda la tradición de Sodoma y de Egipto, por eso los menciona así. Punto. ¡Bien! Una muchedumbre tan intelectual como ellos, pero en cero en espiritualidad los aprueba y siente que entiende también eso. Ahora, de ser como ellos dicen, ¿Cómo explican que luego esta misma palabra dice que Jesús fue crucificado allí?

Por ahí te salen con que en el gobierno del César ocurrieron muchas cosas y, esencialmente, que Jesús también murió. Entonces, de ser así, técnicamente está hablando del imperio romano. Claro que, si nos fijamos mejor, descubrimos que lo que estamos dejando de lado, es justamente lo que él dice. Que, en sentido espiritual, es. ¡Allí lo dice! ¡En sentido espiritual, no físico, material y terrenal! Créeme que no necesitamos más armas que esas para entender por dónde viene todo. Mira Jeremías 44. Un pasaje muy interesante. De esos que arrancan como si fuera algo histórico y de pronto te puede dejar con la boca abierta, porque es uno de los pasajes más impactantes de los que escribió el profeta. Dios ya le viene anticipando a Jeremías que no quiere que le pida perdón por ese pueblo.

Es más; Le dice con mucha claridad que ya no quiere saber más nada con ellos. ¿De quienes está hablando? De los judíos. ¿Qué era lo que habían hecho los judíos que le molestó tanto al Señor? Mira el verso 16: La palabra que nos has hablado en nombre de Jehová, no la oiremos de ti; ¡Y pensar que muchos predicadores importantes, hoy, tienen fuertes bajones de moral y hasta depresiones por causa de que se dan cuenta que la gente a veces no les presta atención! Escúchame bien, amigo, amiga, Allí se lo están diciendo a Jeremías, que la palabra que ha hablado en nombre de Dios, no se la van a escuchar. O si no, el gran cristiano siglo veintiuno: entra por un oído y sale por el otro sin ser registrada. ¡Son judíos los que se lo dicen! No son paganos, no son filisteos, ¡Son judíos! Lo que nos digas de parte de Él, no lo vamos a oír. Punto y a otra cosa. Que no sería tan grave, después de todo, si no fuera por lo que dice el verso 17:

Sino que ciertamente pondremos por obra toda palabra que ha salido de nuestra boca, para ofrecer incienso a la reina del cielo, derramándole libaciones, como hemos hecho nosotros y nuestros padres, nuestros reyes y nuestros príncipes, en las ciudades de Judá y en las plazas de Jerusalén, y tuvimos abundancia de pan, y estuvimos alegres, y no vimos mal alguno. 18.- Mas desde que dejamos de ofrecer incienso a la reina del cielo y de derramarle libaciones, nos falta todo, y a espada y de hambre somos consumidos. Nací en un poblado muy pequeño donde era habitual que cuando alguien abría un comercio, viniera el cura con una virgencita a bendecirlo. Me pregunto cómo se siente por eso el día que se convierte. Yo mismo tuve que cortar con mucho de ese sistema. Mis viajes a Lujan a visitar a la reina del cielo cobijada en un manto celeste y blanco, (Como nuestra bandera) y denominada como “virgen de Luján” …

¿Pero qué sucede con ese hombre que habla en el texto de Jeremías? ¿Qué hará en el instante siguiente a su conversión? Porque a corto, mediano o largo plazo, y por algunos de los medios cristianos que operan en buen nivel, se va a enterar que con ese rito aparentemente inofensivo y hasta de corte simpático, en realidad él pactó con la reina del cielo para que le proteja e incremente su riqueza. Este hombre se convierte e inmediatamente cambia de Reino, pero también sin pérdida de tiempo el reino anterior le va a reclamar lo que es suyo. Y lo más probable, es que pierda todo. ¡No es un invento mío! ¡No me gusta jugar al demonólogo barato! ¡Jeremías está hablando de eso! ¿Solución? Con la máxima velocidad que se pueda, cuando alguien con un pacto así se convierte y es alguien que tiene una fortuna, hay que tratar de sacar todo ese caudal de dinero de aquel reino y trasladarlo al nuestro. Antes que el infierno lo tome y lo use para extender lo suyo. Ya ha pasado muchas veces. Quizás lo has visto.

Los que están en esto con capacidad de especialistas, saben muy bien cómo es la mecánica para lograrlo. La persona era sana y fuerte, por ejemplo, y de pronto comienza a enfermarse. Y la primera pregunta que le surge, es: ¿Por qué tengo todo esto si me convertí? ¡Se supone que debería ser a la inversa! Se debe respetar la administración de Dios. Ya sabemos que Él puede quitarte todo. Lo hizo con Job. El máximo dilema que tiene este paso, es: ¿Cómo sabes que es Dios? Si es Dios, que te meta todas las manos disponibles que tenga en todos los bolsillos repletos que tengas. Pero si no es él, entonces no puedes dejar que te toque ni la moneda de valor más pequeño. ¿Cómo saberlo?

Dice: Mas desde que dejamos de ofrecer incienso a la reina del cielo y de derramarle libaciones, nos falta todo, y a espada y de hambre somos consumidos. 19.- Y cuando ofrecimos incienso a la reina del cielo, y le derramamos libaciones, ¿acaso le hicimos nosotras tortas para tributarle culto, y le derramamos libaciones, sin consentimiento de nuestros maridos? ¿Sabes qué es lo que se puede ver en estos pocos versos? Se puede ver toda la estructura de un reino. De un sistema de culto. Ver con total claridad como todos los reyes humanos se sujetan a este gobierno espiritual. Nuestros reyes, nuestros príncipes.

Ven el poder de la herencia del ADN. Nuestros padres, nuestros antepasados lo hicieron. Nuestros gobernantes están allí, escuchando la misa. Mi abuela, mi bisabuela, a una no la conocí, pero a la otra sí y la amé y la recuerdo con amor. ¡Pero ellas estuvieron allí, también! ¡Y haciendo pactos parecidos que todavía pueden pesar en mi ADN si no los corto! ¡Lo hizo mi madre conmigo! Por una tierna mezcla de amor e ignorancia, pero lo hizo. Y debí cortarlo porque de otro modo ni siquiera hubiera podido creer. ¿Cuántos habrá en mi misma situación? ¿Y cuantos no habrán cortado con nada de eso por amor, respeto o culto a la memoria de sus padres o abuelos? Y no sólo eso, cuando se hacía eso, se hacía bajo cobertura. Te doy un ejemplo que seguramente conocerás. ¿Cuántas mujeres, todavía en estos tiempos, se escapan de sus casas para venir al culto sin que sus maridos lo sepan? Si tú te das cuenta y lo evalúas con cuidado, tú te encuentras que estás frente a todo un diseño de reino. Todo está ordenado.

Es impresionante, porque todas estas mujeres, (Porque son mujeres a las que les habla Jeremías en este capítulo 44), le dicen al profeta: Mira, nosotras sabemos qué es lo que pasa cuando hacemos esto y qué es lo que pasa cuando dejamos de hacerlo. Hay santuarios de estos que tienen determinados objetos que el visitante compra y se lleva, para que le sirva de tótem o elemento que le permita introducir a la persona que desea introducir a este culto. Al año, cuando retornan, esa persona la o lo acompaña. ¿Cómo lo hacen? ¿Cómo puede ser que las tinieblas parezcan ser más sagaces e inteligentes que nosotros? En Argentina hay un lugar donde el visitante compra en un kiosco de la entrada una vela para llevarla a la virgen. Adentro le piden que no la encienda, que simplemente la dejen para que cuando acaben de arder las que están, ellos pondrán la suya. Al amanecer del día siguiente, esas velas regresan al kiosco para volver a ser vendida.

Aquí tenemos bien a la vista el diseño de un reino espiritual. A esta señora, se la llama la reina del cielo. Está hablando Jeremías, ¿De acuerdo? Ahora, ¿Tú te crees que se le diría reina a alguien, si no fuera que porque, efectivamente, tiene un reino? Es dos más dos. Si hay una reina, es porque hay un reino. ¿Nunca lo viste así? Hay un área de gobierno. ¿Cuántos de ustedes saben, y además supongo que también creen, que somos reyes y sacerdotes? De acuerdo, entonces te pregunto: ¿Sobre qué área es que gobiernas? ¿Gobiernas sobre las finanzas? ¿Gobiernas sobre la salud? ¿Gobiernas sobre el conocimiento? Escucha; hay iglesias que funcionan en una misma calle que una discoteca. Y dicen que el problema es la discoteca. ¡No! ¡El problema es la iglesia! La discoteca debería partir vertiginosamente de ese lugar si la iglesia fuera quien Dios dijo que debe ser.

Porque lo único que se escucha son quejas humanas, y con esas quejas no se llega a ninguna parte. Del lado de acá dicen: ¡Ya no sabemos qué hacer para sacarnos de encima a esa manga de borrachos, pervertidos y drogadictos que vienen a bailar! Del lado de allá, dicen: ¡Ya no sabemos qué hacer para sacarnos de encima a esa manga de santurrones atrasados del siglo 18 que vienen a esa fantochada que está allí todos los domingos! De hecho, tú no necesitas para todo esto tener un profeta, lo que tú necesitas es leer tu Biblia más seguido, entenderla y cumplir con sus leyes. No con las de la denominación, ¡Con las del cielo! Porque una denominación, a veces contrata a sus líderes. Y cuando se contrata a alguien, se lo puede despedir, pero cuando el que llega viene de ser enviado por Dios, lo mejor es callarte la boca.

Hay lugares con mucho prestigio ganado por años, a partir de contar con muy buen espacio, comodidad suma para muchísimas personas, altísimo poder y calidad en el sonido y excelencia singular en la predicación, pero que no se atreven ni siquiera a intentar el cómo hacer para recibir auténtica revelación divina. ¿Tú quieres saber si Dios está en tu vida de ministro, hagas lo que hagas? Sólo ponte de pie ante tu gente, o ante un micrófono o una cámara de televisión y quédate en silencio. No digas nada hasta que no tengas la certeza de que es Dios quien está hablando. ¿Silencio en televisión, en radio o ante un auditorio? ¡Eso es mortal! ¡Se van todos o te echan! Déjalos. Los cuatro o cinco que te queden, incluido tú, seguramente habrán de oír la voz de Dios y no la de un hombre bien intencionado, pero carne.

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¿Tienen Doble YO, los Cristianos?

Se dice masivamente y se coincide, que estos tiempos son eminentemente gobernados por el individualismo. Dejando atrás cada día más aquellas cofradías humanas donde un conglomerado compartía todo o casi todo lo que poseía y cada inconveniente era tomado como propio por todo el grupo, hoy el estilo de vida es otro. La idea de arréglate como puedas y ese es tu problema y no el mío, ha ido ganando espacio hasta llegar a un tiempo como el actual, donde la empatía y la generosidad son valores prácticamente extinguidos, al menos en los grandes centros urbanos, en las ciudades. En el campo y en las zonas alejadas de esos centros, todavía se puede encontrar a gente que cultiva al menos una parte de aquellos grandes valores nacidos, obviamente, del diseño divino del Dios creador de todo lo que hay. Me propongo, en este estudio que quizás conmueva algunos de tus antiguos cimientos doctrinales, demostrar cual es la causa de ese individualismo y dónde se encuentra la salida, la solución para eso.

En el capítulo 17 del evangelio de Juan, vemos a Jesús dialogando con el Padre e intercediendo fielmente por los que en ese momento son sus discípulos. Esa es la historia, pero si lo vemos desde el plano de la razón por la cual nuestras biblias tienen ese contenido, esto es directamente para cada uno de nosotros, sus discípulos de este tiempo. Cuando llega al verso 24, leemos: Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo. Lo que Jesús le está pidiendo a su Padre, aquí, es que su unidad con su pueblo, sea completada. A esto se lo había prometido a sus discípulos, con las palabras que Juan rescata en 4:2-3: En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

A mí, lo que más captó mi atención cuando leí esto con luz divina, fue que le dice al Padre que donde Él está, quiere que ellos, sus discípulos, también estén. Pregunto: ¿Dónde estaba Él en ese momento? Allí, en la tierra, y sus discípulos con Él. ¿De eso hablaba? No. Está hablando del cielo, de una dimensión distinta y distante a la que ahora se encontraba. Es decir que, míralo con sumo cuidado y atención: Jesús estaba en la tierra, peregrinando juntamente con esos muchachos que eran sus discípulos, pero al mismo tiempo, también estaba en el cielo. Dos dimensiones conjuntas y en una misma persona, en este caso, Jesús. Pero resulta ser que Jesús es el Cristo, el Mesías, que es como decir el Ungido de Dios en la tierra, ¿Verdad? Pregunto: Tú, hermana o hermano cuerpo de Cristo en la tierra que me escuchas, ¿Qué se supone que eres? Simple. Agárrate de lo que puedas. Porque tú también eres un ungido o ungida de Dios en la tierra que, conjuntamente con Cristo, ya estás sentada o sentado en lugares celestiales. Doble yo. Un yo terrenal, un yo celestial. Probémoslo con la Palabra.

Pablo les escribe a los efesios y les dice, en el primer capítulo y versos 3 y 4 de su carta: Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, Antes de la fundación del mundo. ¿Qué significado tiene esto que tantas veces hemos leído y oído y nunca o casi nunca hemos escudriñado más allá para ver que quiere decir? Mundo, aquí es kósmos, y habla de habitantes, de personas. Nada que ver con el mundo del que se habla con relación a su fin. Allí la palabra griega es otra y habla de sistema, no de gente como aquí. Fundación, por su parte, es más amplio. La palabra es katabolé, y habla de concebir, de principio. Sin embargo, la palabra deriva de katabálo, que se traduce como echar o lanzar hacia abajo. Como si Dios, desde su altura, hubiera arrojado hacia abajo algo que ahora conocemos como kósmos, mundo. Pero esta, a su vez, proviene de katá, que, dentro de su conjunto, también se traduce como distribución.

Todo esto se completa con otra derivación que se lee balo, y que implica poner, precipitar, sembrar, tender, echar, imponer, lanzar, meter, acostar, arrojar, caer, dar, dejar, derramar, derribar. Sin embargo, la siguiente derivación, es la que nos comienza a traer luz sobre el término fundar. La palabra es jrípto y tiene que ver, escucha: con lanzar, propiamente con un lanzamiento rápido, algo así como depositar como si fuera una carga y dispersar. A los escépticos o gnósticos que han elegido creer la incoherente teoría pseudo científica del big bang, aquí lo tienen más que claro. Pudo haber existido, no lo descarto, una fabulosa explosión en el universo, a partir de la cual se haya formado el mundo que conocemos, pero no por simple casualidad, como pretende la ciencia que creamos, sino porque la mano del Dios Todopoderoso la dirigió para que así fuera. ¿A alguien puede caberle alguna duda que el poder descomunal y sobrenatural de nuestro Dios, es incapaz de producir algo así? ¡Qué pobres y soberbias lagartijas pensantes somos a la hora de pretender limitar el poder divino, sólo para que encaje con nuestra pobre lógica humana! En lo espiritual, Dios creó todo lo que hay a partir de Su Palabra, pero en lo material y físico, no sabemos como esa Palabra se hizo visible.

Por lo pronto, te invito a salir de un antiguo error doctrinal que por años hemos venido cometiendo y repitiendo, una y otra vez. Nace en la interpretación, para mi gusto, demasiado somera y superficial del texto que voy a leerte. Efesios 2:4-7: Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Normalmente, se nos ha enseñado que Dios en su misericordia y porque ama al hombre que Él creó, Nos hace resucitar con Cristo y luego sentarnos en lugares celestiales. Con este concepto, todos estaríamos allí y resultaría muy complicado evitar ser salvo por Gracia,

Lamento comunicarte que esto no es así. Porque si bien es verdad que Dios es rico en misericordia y nos ama sin concesiones, también es Justo, y aunque estemos muertos por causa del pecado, no son todos los que llegan a sentarse en lugares celestiales CON Cristo. Decir “con”, es como decir en compañía de, o juntamente con. Pero si sigues leyendo, observarás que esas riquezas de Su Gracia, sólo son efectivas y se hacen realidad con nosotros si nosotros estamos EN Cristo, que significa estar dentro de, o alineado, o fusionado con Él. Es el mismo principio que rige para esa palabra que dice que al que está en Cristo, el maligno no le toca. Muchos todavía se preguntan por qué, si esto es así, el maligno hoy está tocando a tantos cristianos. Simple: porque serán cristianos por causa de su religión, de su doctrina o por asistir a una iglesia cristiana, pero todavía no viven EN Cristo, que es como decir que están en un mismo Espíritu con Él.

Hay un convencimiento generalizado respecto a que los creyentes genuinos estaremos sentados con Cristo en lugares celestiales, el día que muramos. Es como si ese fuera nuestro destino postrero. ¿Y si no fuera tan así, y en realidad los creyentes verdaderos YA estamos sentados allí? Me dirás que no, que no puede ser porque no podemos estar en dos lugares a un mismo tiempo. Te diré que sí, que eso sería así si estuviéramos hablando de un cuerpo terrenal, pero la Biblia misma se encarga de mostrarnos que desde el momento de ser recibidos como hijos de Dios por fe, ya somos de doble cuerpo: físico y terrenal, aquí y ahora, y cuerpo espiritual en los lugares celestiales. ¿Esto puede probarse? 1 Corintios 15:40: Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales; pero una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrenales.

Durante mucho tiempo se ha enseñado que cuando habla de cuerpos celestiales, se está refiriendo a ángeles. No me voy a tomar el atrevimiento de cuestionar lo que miles de prestigiosos teólogos han determinado, pero si sigo leyendo este mismo capítulo, más adelante Pablo dice en el verso 42: Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. Coincidimos: un cuerpo de corrupción es un cuerpo terrenal. Un cuerpo en incorrupción, es un cuerpo celestial. Entonces tú me dice: ¡Pero eso será cuando resucitemos en un futuro! ¿Ah, sí? Y qué haremos con lo que el propio Pablo les escribe a los colosenses, cuando en el segundo capítulo de su carta, hablando de Cristo, desde el verso 9 al 12, les dice: Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad. En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. 

¿Me escuchaste bien? ¿Lo leíste conmigo? Te dice que fuimos circuncidados no por mano, lo que significa una circuncisión espiritual, EN Cristo. No que vamos a serlo, ya lo fuimos. Y que ya fuimos sepultados con Él en el bautismo. En el de aguas para perdón de pecados, si quieres, pero esencialmente en el del Espíritu Santo para unción y poder. Ya recibimos todo eso. Y que, por consecuencia de ello, fuimos resucitados con Él, mediante la fe en el poder de Dios que lo levantó de los muertos. ¿Entendiste bien? ¡Ya fuimos resucitados! Tú abres tus ojos como faroles y me dices: ¡Pero si todavía no morimos! ¿Cómo se entiende que resucitemos? Respuesta implícita: porque no estamos hablando de un cuerpo corrupto y terrenal que resucita, sino de un cuerpo incorruptible espiritual. Y que todo eso, una vez más, es estando EN Cristo. Con tener información Suya, creerla y respetarla, no alcanza. Sólo es factible naciendo de nuevo.

¿Quieres verlo desde otro ángulo? Mira lo que Pablo les dice a los efesios con referencia a la grandeza del poder de Dios. 1:20-23: …la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no solo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo. Cristo ya ha sido resucitado, ¿Verdad? Nadie puede dudar eso. Y luego ha sido sentado en lugares celestiales, ¿Cierto? Y desde allí ejerce poder, señorío y autoridad sobre todo lo que se le cruce, ¿Me estás siguiendo? Y ya le han sido puesta todas las cosas, TODAS las cosas, bajo sus pies. No lo va a hacer un día de estos, ya lo hizo. Y lo pone como cabeza de un cuerpo llamado iglesia, ¿No es así?

Ahora te pregunto: ¿Puede una cabeza vivir una determinada situación y su cuerpo vivir otra? No. La cabeza está unida al cuerpo y, todo lo que suceda con ella, también sucederá con ese cuerpo. Por lo tanto, ya fuimos resucitados y ya fuimos sentados en lugares celestiales, por lo que ya tenemos autoridad, poder y señorío contra toda potestad. Somos, EN Cristo, seres terrenales y celestiales, al mismo tiempo. El problema más grave que afrontamos, es el que, por causa del poder que ejerce nuestra carne, mayoritariamente influenciada por demonios, nos resulta muy complejo acceder a las cosas celestiales. Hay tremendos testimonios de personas que sí lo han hecho y han compartido experiencias maravillosas, pero debemos reconocer que no conforman la mayoría del pueblo santo. Es apenas un remanente que vive una verdad que todos conocemos, pero a la que no todos hemos accedido por causa de nuestra incredulidad.

El hombre mundano, el incrédulo, no puede estar EN Cristo, simplemente porque ha decidido vivir por fuera de Él. Eso ocurre con los que no lo conocen, pero también con aquellos que, habiéndolo conocido, decidieron vivir por fuera de su influencia santa. El Señor respeta sus voluntades, porque así los creó, para que sean libres de elegir. Pero no puede protegerlos y debe dejarlos vivir conforme a sus deseos. Ellos no han sido resucitados ni tampoco sentados en lugares celestiales. Ellos tienen un solo YO que vive aquí en la tierra y absolutamente nada más. Ellos deciden como vivir sus vidas, qué es bueno y conveniente según sus propias ideas y qué es malo. Para muchos en esta condición, matar, robar, violar, fornicar y adulterar no es malo, sino producto de un estilo de vida acorde a una época moderna. En su trono íntimo, sólo está sentado su YO y no hay espacio para nada más. Su futuro de eternidad no está en los cielos, porque ya lo rechazó cuando tuvo su oportunidad. Y sólo hay dos sitios en la eternidad futura. Si optó en despreciar uno, indefectiblemente su eternidad estará en el otro.

A mí me produce una mezcla de rechazo por un lado y una profunda pena por el otro, cuando al morir alguien que ha vivido una vida plagada de pecado, delincuencia, fraudes y estafas de todos los colores, a la hora de los discursos en sus funerales, las personas pretenden imaginarlo en el cielo, viviendo una vida de paz y serenidad. Eso sucede matemáticamente con todas las muertes. Es muy difícil que alguien diga en voz alta que un fallecido era mala persona. Generalmente, hay una conciencia casi primitiva de que todo lo que se muere, de inmediato se convierte en santo. Tremenda falsedad de una doctrina supuestamente cristiana que, créeme, se ha llevado más gente al infierno que el propio Satanás con sus estratagemas y sus legiones de demonios. No voy a dejar de reconocer que, desde lo físico y lo terrenal, la muerte iguala. Pero nosotros, como hijos del Dios viviente, no estamos aquí para hablar de cosas terrenales y de un tiempo. Estamos para hablar de eternidad. Y allí es donde la autoridad y la Justicia de Dios se encarga de discriminar correctamente entre una cosa y la otra. Y esa pretendida igualdad, llega hasta ese ataúd, porque más allá, el hombre ya no tiene poder alguno para modificar nada.

El hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios. Por lo tanto, es un espíritu como Él, al cual se le ha dado un alma y mientras dure su vida terrenal, habita en una caja descartable llamada cuerpo. Cuando muere, su cuerpo vuelve al polvo, a la tierra, porque del polvo fue formado. Con una precisión maravillosa, cada cuerpo que muere, activa de inmediato una glándula especial que segrega un elemento que, en un lapso determinado que varía de un ser a otro, posibilitará su autodestrucción, al punto de convertirse en ceniza. El espíritu, que fue soplado por Dios en el momento de la gestación, dice la Palabra que vuelve a Dios que fue quien lo dio. ¿Y el alma? El alma, que fue colocada para permitir la comunicación entre el espíritu y el cuerpo, tiene dos destinos: si decidió vivir EN Cristo, está sentada en lugares celestiales y pronta a vivir por toda la eternidad en los cielos grandiosos. Si decidió vivir sin Cristo, su destino ya lo conoces. No me gusta promocionar lo que no debo promocionar ni siquiera mencionándolo.

Por ese motivo es que, tanto los unos como los otros, viven sus vidas aquí y ahora de modo tan distinto. Y no estoy hablando de gente religiosa, que vive en base   una apariencia que parece ser santa, pero que generalmente, como en su fuero íntimo no ha terminado de aceptar vivir EN Cristo, no difiere en nada a las de los incrédulos totales. ¿Puedo probar esto que digo? Creo que sí. La propia Palabra de Dios reconoce dos calidades de hombre en la tierra: Adán y Cristo. O estás en uno o estás en el otro, no hay término medio, grises o espacios neutrales. Dice mi Biblia que Jesús dijo: El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama. Por esa razón es que Pablo, hablándoles a los corintios, en su primera carta 15:47:48, les dice: El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales.

Alguna vez, en el marco de mi trabajo ministerial y ante algunos cuestionamientos del establishment cristiano estructural, tuve la osadía de decir públicamente: “mírame vivir”, como todo argumento de sustento a lo que estaba enseñando. Comprobé dos cosas: que esa osadía llena de valentía que mi expresión dejó traslucir, era sustentada por mandato divino. De otro modo jamás me hubiera atrevido. Y lo otro que pude comprobar, es que, a partir de eso, la cantidad y calidad de ataque del infierno a mi vida se incrementó de modo tan notable que debí hacer una pausa para recomponerme y continuar. Porque esas dos palabras estaban muy lejos de ser fantochadas presuntuosas, sino una prueba visible de lo que termino de leerte. El de origen celestial, vive una vida en la tierra acorde a los principios celestiales. Pero el de origen terrenal, así asista a la mejor iglesia y hasta forme parte del liderazgo de ella, sino está EN Cristo, no puede evitar vivir vidas terrenales, esto es: en base a los principios egoístas y fraudulentos que son patrimonio de aquellos que decidieron vivir por fuera de Cristo.

Hay un Yo crucificado y otro no crucificado. Uno es libre y vive como se le antoja, fuera de Dios, de Cristo y del Espíritu Santo, y el otro, que se ha crucificado en la misma cruz donde el Cordero pagó con su sangre por nuestros pecados. De los primeros nos habla Apocalipsis 17:8, cuando dice: La bestia que has visto, era, y no es; y está para subir del abismo e ir a perdición; y los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida, se asombrarán viendo la bestia que era y no es, y será. De lo segundo habla Jesús en Mateo 13:35 cuando expresa: para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo: Abriré en parábolas mi boca; Declararé cosas escondidas desde la fundación del mundo. Y que, de alguna manera, está refrendado en el mismo capítulo, en el verso 34, cuando expresa: Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.

Tómalo o déjalo. Si tú eres, -como supongo-, una mujer o un hombre que viven conforme a la guía del Espíritu Santo, Él tendrá que estar en este momento diciéndote que sí, que esto que has escuchado es así. Porque el Espíritu es uno y no se contradice. La misma conclusión es válida si estoy en error. En ese caso no lo aceptarás, porque el mismo Espíritu te dirá que me equivoqué. Creo fielmente que, en esta tierra, con nuestro Yo terrenal, debemos predicar el evangelio del Reino y luego, cuando sea el tiempo, morir y ser olvidados. Porque el único vigente es Jesucristo, la cabeza. Su cuerpo sólo debe limitarse a lo que esa cabeza ordene. Nuestro Yo celestial, en cambio, lo hará a su modo. Efesios 3:10 confirma esto: para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales. Y si tu Yo terrenal es cuestionado, recuérdales Juan 3:12: Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?

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Plantados Sobre Roca Firme

Yo me pregunto cuáles deberían ser algunas características básicas de alguien que desea interceder, ponerse en la brecha, o cubrir a alguien con su oración. Si bien todos los creyentes podemos hacer esto, no todos tenemos el llamado específico o la unción real para realizarlo con efectividad. Porque todos podemos cantar, pero no todos podemos alabar a Dios con nuestro canto. Todos podemos enseñar, pero no todos han sido ungidos como maestros. Todos podemos profetizar, pero eso no nos hace a todos profetas de oficio. Vamos a ver algunos de esos requisitos, entonces. El primero que hallamos, allí, es Sanidad. Y no es que esa persona deba o pueda sanar. Cuando digo sanidad, me estoy refiriendo a que la persona que desea trabajar en oración intercesora, tenga su corazón sano. Hay un mandato que es clave, que está en el evangelio de Mateo, que dice: Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

 

La persona que desea interceder, básicamente es una persona que oye y ve. Dios me ha dado lengua de discípulo, y me ha dado oídos de discípulo. ¿Recuerdas el pasaje de Isaías? Es decir que quien oficia de intercesor, es alguien que está entrenado en ver a Dios. No voy a explicar en este trabajo lo que significa ver, sólo voy aclararte que, en el mundo espiritual, ver no es ver. Ver es percibir. Sólo para aclararlo y así evitar contiendas estériles. Cuando digo “ver a Dios”, no estoy diciendo que nuestros ojos naturales vayan a verlo. Puede darse si a Dios se le antoja, pero en el mundo espiritual ver no significa necesariamente algo natural o físico. Por ejemplo, uno ve con el corazón. Uno percibe en su espíritu cosas. Entonces dice: Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

 

¿Por qué es importante que un intercesor tenga el corazón sano? Porque esa es la única garantía para recibir un mensaje del Señor. Un corazón amargado, aunque tenga muy buena intención, a la larga, lo que recibe del Señor va a estar contaminado por esa amargura. Sabemos que Dios mira el corazón, que Dios nunca mira lo que mira el hombre, como bien lo decía Samuel. El corazón es la fuente de todas las emociones. Sobre todas las cosas guardadas, guarda tu corazón, porque de él mana la vida. Tu corazón es muy importante para el Señor. No olvides que tu corazón responde a ciertos estímulos. Por ejemplo: si a ti te han herido y estás tratando de relacionarte con alguien, y ves un síntoma que te recuerda lo que pasó, automáticamente tú te cierras a esa nueva relación sin que esa relación sea responsable de nada. Eso va a demostrar, principalmente, que en el fondo todavía no has sido sanado del todo de esa herida.

 

O, en el menor de los casos, tu corazón estará cuidándose en un mínimo margen de auto protección que le evite otra herida similar a la recibida. De allí que se suele aconsejar a los jóvenes para que, antes de enamorarse de una persona, hombre o mujer, es el mismo caso, lo primero que deberán hacer es enamorarse del Señor. De ese modo sus corazones serán sellados y no correrán riesgo de recibir heridas innecesarias. Debes ser sano. Tómate tu tiempo para que eso sea real y efectivo. No importa la urgencia que exista para que entres en la batalla de la oración intercesora, lo primero que tienes que hacer es cerrar esta puerta negativa si es que se te ha abierto. Corazón libre de ataduras. Es clave. Y tener manos limpias con la gente. Ejemplo: si yo ya tomé una decisión respecto a una determinada cuestión, ¿Para qué le pediría a alguien que ore? Sucede.  

 

La segunda cosa importante, es La Autoestima. Va en el orden de la anterior. Uno de los problemas más frecuentes en todos los seres humanos, es el rechazo. Hay mucha gente que está operando en los frentes de batalla más agitados, que tienen problemas de rechazo. Jeremías es el caso de un profeta que tenía rechazo. Él se hacía mucho drama con que no lo escuchen. Por eso escribe su libro: Lamentaciones. ¿Quién le puede poner ese nombre a un libro? Está bien, de acuerdo, no se lo puso él al nombre, tal vez otros que estaban peores que él, pero de todos modos es un libro de lamentos. De todos es un libro inspirado por dios, quédate tranquilo. Lo que quiero decir es que lo mejor que te podría pasar es que no te toque nunca escribirlo.

 

Porque la responsabilidad de un profeta no es hacer, es decir. Yo puedo ser responsable de decir lo que Dios me ha dicho que diga. Ahora, que ustedes lo quieran escuchar, creer, aceptar u obedecer, ya no es mi asunto. Yo puedo tener una palabra para alguien. ¿La quiere escuchar? Se la digo. ¿No la quiere escuchar? Amén, seguimos amigos como siempre, pero en silencio divino. Pero si yo tengo una palabra para un lugar geográfico, por ejemplo, entonces la cosa es distinta. Yo debo ir allí y decir lo que Dios me ha dicho que diga allí. Cuantos me oyen, cuantos no me quieren oír, cuantos me creen y cuantos suponen que estoy loco, ya no es asunto mío. Yo he cumplido con mi misión y tengo un paso de obediencia delante del Señor como fase personal ministerial. Todo lo demás ya no me incumbe, Él se las arregla con ello.

 

Porque si no entendemos que nuestra responsabilidad comienza con nuestra obediencia y termina con nuestro cumplimiento específico, vamos a querer cargarnos sobre los hombros un peso que no estamos en condiciones de soportar, sencillamente porque no fuimos preparados para eso. Ejemplo: un intercesor ve que en su iglesia se está administrando mal el dinero. Lo percibe y recibe con claridad y precisión y hasta con nombre y apellido, en algunos casos. Si no tiene solucionado su problema de autoestima, va a ser muy difícil que se atreva a darle esa palabra a quien corresponda. Porque quien corresponda, seguramente, será uno o el responsable directo de esa mala administración y lo que diga no será visto con buenos ojos ni oído con buenos oídos. Quien pide oración a alguien, tiene que estar dispuesto a darle libertad total a quien se lo pidió, para que le diga lo que el Señor le ordene que le diga. Si no quieres hacerlo no lo hagas, no es obligatorio, pero en ese caso no pidas oración intercesora a nadie.

 

En un versículo que está en Lucas, dice: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Mucha gente tiene amor a su prójimo, pero si no tiene amor por sí mismo, eso no es amor, eso es presunción. Por eso es importante la autoestima, no es que tú te la creas, pero tampoco es que tú tengas seguridad de ti mismo en lo que haces. “¡Ay, no! ¡Es que aquí nadie aprecia lo que yo hago!”  Está bien, de acuerdo, todos necesitamos una palmada en el hombro, pero, aunque no la hubiera, si tienes resuelto el asunto de la autoestima, tú sigues haciendo lo correcto. No vas a depender de la palmada en el hombro. Tú eres un heraldo que trae palabra del Rey. No interesa si eres lindo o feo, interesa lo que dices porque es lo que el rey te ha enviado a decir. Autoestima correcta es cero auto-rechazo. Atreverse a hablar en tiempo de hablar y a decretar en tiempo de decretos.

 

(Proverbios 26: 2) = Como el gorrión en su vagar, y como la golondrina en su vuelo, así la maldición nunca vendrá sin causa. Hay un tema que es muy delicado y que se llama Iniquidad. Tristemente es muy poco lo que se ha enseñado sobre el tema de la iniquidad. Y la iniquidad es causa central de muchísimas cosas terribles en la iglesia. Yo Soy el que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, dice Éxodo. Tres cosas distintas y definidas: Iniquidad, Rebelión, Pecado. No son la misma cosa, son tres diferentes. Aunque caminen juntas. Y sigue:  y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos Presta atención: no dice del pecado de los padres sobre los hijos, dice de la iniquidad y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación.

 

Hay una diferencia muy notoria entre pecado e iniquidad. El pecado son los frutos que cometemos, pero la iniquidad es la raíz que da origen a esos pecados. Si tú vas a una cárcel y reúnes a todos los reclusos que hay allí y les preguntas cuántos de ellos han tenido un padre, o una madre, o un familiar cercano que ha estado presa o preso, será más o menos el setenta por ciento que te diga que sí lo han tenido. Eso se llama iniquidad. También lo alcanzó a David. David tenía un problema de iniquidad. Él cae en adulterio con Betsabé y es triste, porque es la etapa oscura de su vida. Pero casualmente el pecado sexual fue el que caracterizó a su bisabuela, a Rahab; ella era una prostituta. La iniquidad, a la larga, es como un enemigo dormido, esperando el momento de despertar y activarse.

 

Hablando de la caída de Lucero, el profeta Ezequiel dice: Perfecto eras en todos tus caminos, desde el día en que fuiste creado hasta que se halló en ti maldad. Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones, profanaste el santuario. La palabra Iniquidad, literalmente, significa “lo torcido”. Veamos algunas definiciones ahí. Es la suma de estos pensamientos torcidos o la suma de la maldad del hombre. Va a impregnar el alma del ser humano en el instante en que es concebido el embrión. Es en ese momento en que toda información o herencia espiritual de maldad en la persona, se va a establecer en ella. Es como un cordón umbilical espiritual, en el que se van grabando todos los pecados del hombre, y lo que será su herencia a la siguiente generación. Los pecados que se formaron en la generación anterior, en la siguiente se establecen con más fuerza.

 

Me impresiona mucho un verso de Jeremías. Escucha cómo define el profeta a la iniquidad. Dice: El pecado de Judá escrito está con cincel de hierro y con punta de diamante; esculpido está en la tabla de su corazón, y en los cuernos de sus altares. Muchos dicen, y yo adhiero, que este verso es la mejor síntesis sobre la iniquidad. La iniquidad es el lugar donde queda esculpido todo lo torcido y pecaminoso que le entregará un hombre a sus hijos. Adán nos pasó eso. Nosotros pecamos, a causa de la iniquidad de ellos. ¿Se entiende eso? El pecado no te hace pecador, sino que el pecado está en ti y por eso eres pecador. Lo estuve enseñando aquí mismo hace poco tiempo a eso. Eso es lo que explica Juan. Dice, en la versión especial, Estos, a su vez, lo torcerán aún más con sus propios pecados, y lo entregarán como una estafeta de maldición a la subsiguiente generación.

 

Es como el cuerpo de pecado, él ya ha formado parte del cuerpo espiritual dentro del hombre, y esta va a afectar sus comportamientos, la estructura de sus pensamientos, y aún el estado de salud del cuerpo físico. Es como que nuestra cadena genética, nuestro ADN, está allí atada, sujetada por algunos elementos. Es típico de una persona que murió en pobreza, tenga hijos y nietos que muy probablemente también mueran en pobreza. Eso se llama iniquidad. Y nosotros podemos cortar eso definitivamente. Bien vale, entonces, recordar algunos pormenores no deseados en este tipo de batalla. Hay guerreros de Dios, tremendos hombres o mujeres que en su momento salieron a la guerra, y que luego sufrieron tremendas consecuencias. Y ellos han enseñado respecto a probables venganzas del diablo por causa de algo que ellos hubieran hecho.

 

Déjame decirte que muchos estudios de gente muy seria han determinado que eso de ninguna manera es verdad. David no tuvo ninguna venganza. Lo que ocurre es que no hemos sabido hacer la guerra correctamente. No existe tal cosa como ser castigado por el diablo por hacer la voluntad de Dios. ¿Cómo se te ocurre que Dios va a enviarte a una misión para luego, una vez cumplida, dejarte expuesto a venganzas del infierno? ¿Qué clase de padre sería Él, entonces? ¿Qué clase de evangelio te han predicado? Se supone que deberás ser premiado por obedecer a Dios, no castigado. “Pero hermano! ¡Es que…yo conozco casos!” – ¡Yo también conozco casos, pero los casos no determinan la normalidad! A la normalidad la determina la Palabra. Voy a explicar por qué razón la gente suele sufrir consecuencias después de la guerra. La primera causa, es que va a una guerra sin estar libre de iniquidad. Quiero explicarte algo respecto a la luz y las tinieblas.

 

La guerra espiritual no es un asunto de conocimientos, es un asunto de luz y de tinieblas. Es un asunto de ser o no ser. Tú no entiendes la luz, tú usas la luz. Si tú te das cuenta, el profeta define el nacimiento de Jesús, y dice: El pueblo que andaba en tinieblas, vio gran luz. Los que moraban en regiones de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos. Es decir que Jesús, la luz que iluminaba todo este mundo, viene a este mundo. Y, automáticamente, las tinieblas deben retroceder. O sea: la luz no necesita confrontar con las tinieblas. La luz simplemente se manifiesta, y las tinieblas se disipan. Es simple principio, y básico. Si tú estás en una noche oscura en medio de una selva, tú enciendes una linterna y la oscuridad que te rodea se disipa inmediatamente. Y nadie verá a una persona, lo que se verá será una luz. Hay un poder en la luz para vencer las tinieblas. No necesitas ser programado, no necesitas gritarle a la luz que actúe, la luz actúa automáticamente y las tinieblas retroceden.

 

El problema mayor radica en que mandamos gente a la guerra, sin que sus vidas estén en luz. Les damos un curso de guerra espiritual y los largamos, pero nunca los hemos ministrado sobre iniquidad. ¿Qué es ministrar iniquidad? Cuando el creyente intercesor va. Él porta la luz de Cristo en sí mismo. Las tinieblas comienzan a retroceder porque lo ven acercarse y no pueden prevalecer contra la luz. El creyente va, entonces, para juzgar las tinieblas. El problema es que, si esa persona está juzgando las tinieblas de afuera, pero hay tinieblas dentro de su vida, el mismo juicio que ha decretado hacia afuera, se vuelve en su contra. Es un principio legal. Pero quiero que entiendas algo: el diablo fue despojado de su poder. La victoria de Jesús fue absoluta. Entonces la pregunta del millón de dólares, es: ¿Por qué, pese a esto, entonces, el diablo sigue ganando algunas batallas?

 

Porque nosotros tenemos la costumbre de limpiar lo exterior, pero no lo interior. Tú sacas del agua un pescado, le limpias las escamas, lo lavas bien y lo metes en la heladera, en el refrigerador o la nevera, como la llames allí. En una semana ese pescado no va a poderse ni oler, porque lo limpiaste por fuera, pero no lo abriste y sacaste sus vísceras, única manera de lograr que luego, congelado, te dure meses sin deterioro. Esto es lo mismo, el exterior es el pecado que confesamos, la iniquidad es el pecado que portamos. Puedes terminar con tu pecado hoy, pero si no limpias tu iniquidad al respecto, mañana pecas de nuevo. ¡Y en lo mismo! El mundo espiritual es muy confuso. Es muy fácil confundirse en el ámbito del espíritu. Las mayores victorias del diablo no fueron cuando él vino con toda su pinta de diablo, sino cuando sus palabras fueron confundidas y mezcladas con las de Dios.

 

Por ejemplo: pelearemos contra la Reina del Cielo. Es una batalla frecuente que tienen los guerreros de intercesión, la Reina del Cielo está en todas las naciones. Antes de largar a un guerrero a guerrear contra ella, debes limpiarlo de toda contaminación de ese mismo espíritu que pueda haber en su vida por causa de sus generaciones anteriores. ¿Cómo es esto? Hagamos un ejemplo. Hubo una reina llamada Eva, que tenía un problema: ella juzgaba las cosas por su apariencia. ¿Eres así? Pide perdón al Señor por ello. Hubo otra reina, ella obtenía lo que quería sin importarle el precio. Jezabel. Era manipuladora.  Y sólo puedes manipular mediante dos métodos: por intimidación o por seducción. Desde: “¡Hazme caso, soy tu madre, te he dado todo!”, hasta “¿Cómo me puedes hacer eso?”. Ambas cosas forman parte del libreto central de la manipulación. ¿Te pasa a ti? Sí, me pasa a mí. Pide perdón por eso. Hubo otra reina llamada Talía. Hubo otra reina, Vasti.

 

Cuando el rey le dijo: “Quiero hablar contigo”, ella le contestó: “No, ahora no. ¿Quién se cree él que es?” ¿Alguna vez el Señor te quiso despertar por la mañana y tú le dijiste que ahora no, que todavía estabas cansado y tenías sueño? Pídele perdón. ¿Está claro? Antes de ir a pelear contra la Reina del Cielo, tendrás que ser limpio de alguna de las más de veinte reinas que pueden haber hecho plataforma en ti.  Eso es básico en lo que pomposamente llamamos “guerra espiritual” y que tantos adeptos tiene dentro de las iglesias por causa de que aparentemente les otorga gran prestigio pertenecer a esos ministerios. Porque esto es lo que te permite dar cumplimiento a aquella palabra que nos demandaba hacer la guerra con sabiduría. La iniquidad es algo tremendo y muy importante, ya que es nada menos que el enemigo escondido. La gente tiene que ser librada de iniquidad. El diablo, a veces, toca el dinero de la gente. Y el dinero está muy ligado a la iniquidad. Es mucha la gente que oigo o leo decir: ¡He invertido todo en el Señor y esto anda cada vez peor, no veo respuesta!

 

No es cuestión de tener o no tener respuesta, es cuestión de buscar algo en nuestro interior que no anda bien o, que sencillamente, anda mal. Algo no está funcionando bien y tú no puedes estar tranquilo hasta que eso no sea resuelto. Cuando uno se contenta o se conforma con vivir con la iniquidad, tiene un problema. No te debe pasar eso, de ninguna manera. La iniquidad, entonces y en suma, es el pecado de los padres que afecta a la siguiente generación de tal manera que el que viene después, ya viene o ya nace en una actitud de atadura o esclavitud. Si tú tienes problemas de depresión, tus hijos lo van a tener el doble. Entonces, lo que debes hacer es resolverlo en ti, para que ellos también puedan ser libres de eso. Un intercesor no es otra cosa que un creyente en trabajo específico. Debe ser un águila, alguien capaz de mirar muy lejos, alguien que camina en la luz y fructífero. Dice la palabra que por los frutos los reconocemos, ¿No es cierto?

 

Sin embargo, hay hermanos muy ungidos en recibir palabra del Señor que se enfrentan con ciertos problemas porque no tienen conocimiento extremo de la palabra escrita, y nosotros hemos sido formados para evaluar todo a partir de la palabra. Creo que ambas cosas son una exageración de una verdad, por lo tanto son extremismos espirituales. Debes confiar en aquellos que tienen visión del mundo espiritual y reciben directivas del cielo, y debes propender si está en tu mano, a que esa gente tenga conocimiento bíblico suficiente como para no quedar tildado ante la menor emergencia teológica. Por eso quiero usar un término específico para resumir todo esto que hemos visto: legalidad. La guerra espiritual se diferencia notoriamente de la guerrilla o el terrorismo espiritual. Porque nosotros debemos movernos en un marco de legalidad.

 

La guerra que hacemos es legal, tanto en los cielos como en la tierra. Cuando no nos movemos en un marco de legalidad, estamos haciendo guerrilla, terrorismo o lo que tú quieras llamarle. Y no es la manera en que Dios trabaja con su pueblo. Ahora, claro; la legalidad, viene por la palabra. Aquí me dice qué puedo y qué no puedo hacer. Hay mujeres que tienen sus maridos no creyentes que han pretendido atarles sus espíritus humanos para llevarlos a aceptar venir a la iglesia sin oposiciones. ¡No puedes hacer eso! Es decir, como poder sí que puedes, pero no debes hacerlo. Gobernar sobre la vida de otra persona en contra de su voluntad, no es legal. Ni siquiera el Espíritu Santo haría algo así. Eso se llama manipulación, y toda clase, calidad y cantidad de manipulación, siempre es hechicería. Eso es operar en el espíritu de Jezabel, aunque esté disfrazado con una vestidura muy piadosa como la de expresar que es para que “él conozca al Señor”.

 

Este es un caso testigo de una persona cuyo corazón era bueno, pero que lo que iba a hacer no estaba bien. He allí el criterio por el cual Dios le da al hombre la capacidad para escoger. Eso te demuestra que tú debes conocer la palabra, no sólo en un nivel superficial. Aquellos que están en una primera línea deben ser estudiosos de la palabra. Porque luego formarán parte de equipos de trabajo, y si operan como deben operar los que desean pertenecer al Reino y funcionan como deben funcionar los hijos de Dios, según lo que Dios mismo ha dicho, unos van a ver una cosa, otros van a ver otra, unos van a encontrar una cosa en la Biblia y otros encontrarán otras, y en la suma de esa compartida se enriquecerán los distintos ministerios. ¿Cuántos de ustedes han escuchado el concepto de: ¿Sacaron sus espadas? ¡Muéstrenme sus espadas! Y toda la gente levanta sus Biblias. Y dice: Aquí está la espada de Dios. Bueno, tengo que decirte que ese es un error bastante grave.

 

Porque esa no es la espada de Dios. “¡Pero no, hermano! ¡Es que la Biblia dice!” No, no, vamos a ver lo que dice la Biblia, no te preocupes. El que cubre un ministerio de oración y de intercesión, tiene que ser alguien que está parado sobre la palabra. En el griego, la palabra palabra, tiene varios vocablos. Al menos tiene tres. La primera, es Logos. La palabra escrita, se llama Logos. Lo que tú tienes en tu mano, ahora, siguiendo con ella mi trabajo, es Logos. Todo cristiano, intencionalmente está parado sobre la palabra, y no porque esté pisando una Biblia, de hecho. Lo que quiere decir, es que está sostenido por un marco de legalidad que viene por la palabra. Por encima de la autoridad de tu pastor, de tu marido, del presidente de tu país, está la autoridad de la palabra.

 

Luego tenemos otra palabra, que es Rema. El Rema siempre ha sido dibujado como una palomita descendiendo con fuego. El Rema, que también se traduce como palabra, en este caso no es palabra escrita, sino palabra hablada. ¿La diferencia? El Logos es una carta que te llega; el Rema es una llamada telefónica. O un WhatsApp  y un audio. El creyente es alguien que está abierto al Rema de Dios. Y muchas veces Dios te va a dar palabras, mientras tú estás orando. Que tú no las conocías, no las entendías, o aún palabras textuales. Te va a decir el Señor: “Dile a mi hijo tal cosa”. Ahora bien; si tú sólo dependes del Rema, tú tienes un problema. Porque no sólo te habla Dios, también te habla el diablo. Y lo que te da el margen de legalidad, el filtro de esa palabra, es la Biblia, el Logos, la palabra escrita. Ahora vas a entender cómo se activa lo que se llama la espada de Dios en un momento.

 

(Efesios 6: 17) = Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.  Con lo que te expliqué antes, lo más importante ahora es saber qué palabra griega se utiliza aquí para traducir como “palabra”. Porque si dijera Logos, tú tendrías todo el derecho legal para decir: “levanto mi Biblia, levanto mi espada”. Pero, lamentablemente, ya que por años en la iglesia evangélica siempre hemos dicho: “levanten sus espadas” en referencia a las Biblias, la palabra que se utiliza aquí no es Logos, es Rema. Eso significa, ya lo sabes, que no es la palabra escrita sino la palabra dicha. Pero no es suficiente, veamos. Hay algo, dentro de nosotros, que se llama fe. La palabra fe, en griego, es la palabra pistis. El diablo no le tiene miedo a este libro llamado Biblia. Él puede prenderle fuego y sabe que se quema, porque es papel. Es más: lo ha hecho por cientos de años. Ha perseguido la Biblia, y la ha destruido.

 

El problema de él empieza cuando el Logos, que es el libro, se llena de pistis, se llena de fe. No toda persona puede tener una espada en su boca. Sólo la pueden tener aquellas personas que tienen una fe madura, y su fe está en la palabra. Voy a darte un ejemplo escritural para que entiendas mejor. La Biblia dice: todo lo podemos en Cristo que nos fortalece, ¿No es cierto? Lo dice así, ¿verdad? Ahora, claro; eso está escrito aquí más o menos desde el año 50 después de Cristo, pero tú vas a conocer a miles de millones de personas de la iglesia de todo el mundo, que viven en derrota. ¿Por qué? Porque, aunque esté escrito, es sólo Logos, en tanto que esa palabra no cobre vida en un sentido, aunque es un principio de verdad y legalidad, es ineficaz. Entonces, un día, tú estás leyendo el Logos que te dice que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece, y tú crees, (pistis) esa palabra. La fe dice: Cierto. Entonces, automáticamente, tú declaras y dices: si la palabra dice que todo lo puedo en Cristo que me fortalece, yo puedo vencer esta circunstancia. Esa palabra se convierte en zoe, palabra activa, palabra avivada.

 

Y esa es la palabra que corta. Cuando el diablo está tentando a Jesús, le va con argumentos bien sutiles, pero bien tontos, porque le dice, por ejemplo, sabiendo que Él tiene hambre, “Si eres el hijo de Dios”. Él sabía quién era, “Di que estas piedras se conviertan en pan”. Ahora bien; la palabra de Jesús es, primero Logos, pero no sólo es Logos, sino que como Él la dice, y Él tiene fe en lo que dice, lo que de Él sale, son tremendos golpes de espada. Y con tres golpes deja KO al diablo en ese round. Escrito está, no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Primer corte. Primer tajo. “Si eres el hijo de Dios, tírate de este lugar alto, porque él va a mandar a sus ángeles a socorrerte”. Así dice en tu palabra. Jesús se vuelve a parar sobre la palabra. Escrito está, Logos dice: no tentarás al Señor tu Dios, Segundo tajo. Segundo corte.

 

Tercer round. “Mira, hagamos una cosa. Póstrate ante mí y te daré todos los reinos de la tierra”. Ahí recién él juega con legalidad. Porque dice, respecto a los reinos, “a mí me han sido dados”. Y es cierto, Adán le dio todo esto. Él te puede dar todos los reinos de la tierra, ahí no está mintiendo. Pero, otra vez Jesús se para sobre el Logos y dice: Escrito está, al Señor tu Dios adorarás y sólo ante Él te postrarás. ¡Paf! Otro tajo. O sea: la espada no es la Biblia; ni siquiera tampoco es el Rema que tú hayas recibido. La espada toma forma cuando, lo que tú dices, está revestido de pistis, fe. Eso es lo que hace la diferencia. Esa es la espada del Espíritu. Por eso dice: La espada del Espíritu, que es, la palabra de Dios. Esta es el arma más poderosa del creyente en intercesión. Por eso es que, si tú quieres ser uno de esos creyentes, uno de esa clase, quiero decir, la palabra tendrá que estar metida profundamente dentro de tu corazón. Tú tienes que conocer la palabra a fondo.

 

El diablo aprovecha de nuestra ignorancia en la palabra para mentirnos, engañarnos y convencernos de cosas que de ninguna manera son como él dice. Mucha gente es liberada sólo cuando tú le empiezas a mostrar la verdad. Eso es lo que quiero hacer desde este ministerio, no sé si lo estoy consiguiendo, pero sí sé que al menos lo estoy intentando con todas las fuerzas de mi espíritu, mi mente y mi corazón. No te olvides que el diablo es padre de mentiras. Él gobierna sobre un imperio de mentiras. Su castillo, es un castillo de naipes. Tú le soplas la verdad y todo se derrumba por su propio peso. No necesitas gritarle. Esto de lo que estamos hablando, es lo que yo llamaría equilibrio, un creyente equilibrado. No es “Dios me ha dicho, Dios me ha dicho”, pero tampoco es “Sólo hago lo que la Biblia dice literalmente”. Hay un suave y delicado equilibrio entra lo uno y lo otro, entre el conocimiento y la unción. Un equilibrio entre lo que has recibido y lo que declaras.

 

Esta palabra es la de Hebreos 4, que dice que es más cortante que espada de dos filos, que penetra hasta partir el alma, y discierne las intenciones del corazón. Es una palabra efectiva, puede penetrar con la precisión de un cirujano, de un neurólogo. Tiene el filo de un bisturí, penetra, pero no destruye. Muchas veces viene un profeta que le da una palabra a alguien y lo deja desparramado, en la lona, dicho en términos boxísticos, en el piso, con la palabra. Y era una palabra de Dios. Pero fue tan mal usada, fue dada con tan poca destreza, que el daño efectuado fue demasiado grande. Esas cosas pasan. Cualquiera de nosotros, por no decir todos, vamos a equivocarnos, vamos a cometer errores. Es lógico, vamos creciendo. No pienses que vas a fluir en revelación de un día para el otro y con una precisión exacta.

 

Eso no es cierto. No hay persona en la tierra que profetice ciento por ciento. ¿Por qué? Porque el concepto profético del Nuevo Testamento es muy distinto al del Antiguo. Ya no es Dios el que toma posesión en un sentido, ya no es el vidente, el profeta del Antiguo Pacto que dice: “Y vi esto, y vi aquello”. ¿Entiendes algo, Isaías? No, no entiendo nada, sólo estoy repitiendo lo que estoy recibiendo. Ese era el concepto en el Antiguo Testamento. El del Nuevo Testamento, es otro. Es Dios el que pone las cosas en el corazón de su pueblo, y si yo quiero, profetizo, y si yo no quiero, no profetizo nada. Porque el espíritu del profeta está sujeto al profeta. Por eso es la importancia de lo que te dije antes, que el corazón del intercesor, por ejemplo, tiene que estar sano, tiene que estar limpio, tiene que estar sin ataduras y sin pasado. Para que lo que Dios pone allí pueda fluir sin la contaminación de ese corazón.

 

Por ejemplo, Pedro, tenía un problema con los gentiles. No le gustaban los romanos. Y miren ustedes como entra a la casa de Cornelio. Y ojo que ya el Espíritu Santo ya había hecho un tremendo trabajo en él de limpiar y purificar en él. ¿Recuerdas cómo entra a la casa de Cornelio? ¿Para qué me quieren acá? – ¿Cómo que para que te queremos acá? No va a ser para que nos cantes la última cumbia o el último tango de moda. Es para que nos hables de Dios. – Sepan ustedes que, para mí, estar acá es algo muy despreciable. Dice que Cornelio era un hombre conocido por sus ofrendas y por sus hechos, era un hombre justo. Y era romano. Pedro acaba de bajarse de la casa de Simón el curtidor, tuvo una pelea de revelación tremenda con el Espíritu. El Señor trató de mostrarle que, en realidad, el zoológico que estaba viendo, no era una cuestión de animales, sino que lo estaba preparando para el siguiente capítulo, que era la casa de Cornelio. “No llamarás impuro lo que yo he santificado”, pero no lo entendieron.

 

Y es penoso. Y dice el Libro de los Hechos, que es tan preciso, que mientras Pedro aun hablaba, el Espíritu Santo cayó. Mientras él hablaba. Ya reciben el Espíritu Santo, ya Pedro no importa. Cualquiera le preguntaría al Señor por qué razón no vino el Espíritu Santo sin necesidad de Pedro. Por un concepto de autoridad. Porque Jesús les dio a ellos las herramientas para extender el Reino. El Reino de Dios dependía de hasta dónde podían llegar los discípulos. Un ejemplo. Hay territorios en la tierra donde no ha habido guerra espiritual. No porque no haya guerreros, sino simplemente porque Dios no puede soltar un espíritu de guerra hasta que un hijo suyo, un profeta de guerra, ponga los pies en ese lugar. Lo pone en el aeropuerto y se va. Ese es el único derecho de legalidad que el cielo necesita para que se active un espíritu de guerra en toda la nación. Así funciona. ¿Tan simple? Tan simple. Te doy otro ejemplo. Viene un presidente extranjero y aterriza por unos minutos en un país de Sudamérica. ¿Qué hace? Casi nada importante: ceremonias, canciones, himnos, banderas, saludos, honores, protocolos.

 

Él se va y llegan personas de su mismo país para hacer negocios, firmar acuerdos y una serie de intercambios materiales favorables a ambas naciones. No es el presidente quien lo hace, pero el simple hecho de él haber puestos sus pies en este lugar, otorga libertad para hacer negocios y todo eso.  Esto es lo mismo. Hasta el día anterior, los guerreros que estaban medio dormidos en esa nación, tenían una excusa: nadie puso sus pies en ese lugar, por lo tanto, no era el tiempo de la guerra. Pero una vez que vino el hombre de guerra y se fue, y ellos no se ponen de pie, van a tener ahora un pecado adicional, desobediencia. Porque Dios activó el tiempo de guerra con la visita de esta persona. ¡Es que no estamos listos para la guerra! En tu mente nunca vas a estar listo para la guerra. Es más: ¡Nunca estamos listos para la guerra! Te lo digo con más contundencia: la iglesia nunca está lista, pero a pesar de eso, Dios avanza.

 

Hay un principio de guerra. Los necesarios para tomar un territorio no son, necesariamente, aquellos hombres o mujeres a los cuales tú consideras más importantes. A veces son las anónimas Déboras, de perfil más que bajo y apariencia insignificante. Son principios específicos para cada país, incluso. La guerra no es tuya ni mía, la guerra es de Dios. Tú y yo podemos o no ser soldados obedientes en esa guerra. Por eso, tú vas a tratar de moverte en un marco de legalidad, pero en el fondo, será Dios quien determine quién, cómo y cuándo. Esto me lleva a varias cosas importantes, una de ellas, no depender de mi agenda personal. Nada menos. Porque lo que da poder para todo esto, es el diseño.

 

Cuando cae Jericó, no son las vueltas, es el listón rojo colgado en la ventana de Rahab el que determina que el tiempo ha llegado para el juicio de Dios. Los dos espías son, en realidad, los que colocan el explosivo para que el muro se caiga. Porque Dios no podía tocar esa ciudad, hasta que entraran. Hasta que los hijos de Dios pongan su pie dentro. Por la misma razón que no podía destruir Sodoma hasta que no salga Lot, el santo Lot. Cuando alguien comienza a predicar una palabra de Reino dentro de las iglesias, ese alguien se mete en problemas. Porque el Reino trae la presencia de Dios de una manera totalmente nueva y poderosa. El problema radica en que lo que antes se toleraba, ahora ya no se puede tolerar. Si tú entras a un salón con muy escasa iluminación y tu ropa está desalineada, o vieja, o arrugada, nadie va a darse cuenta y estarás allí tranquilamente. Pero si de pronto alguien enciende todos los reflectores existentes, entonces quedas expuesto y no puedes esconderte en ninguna parte. Y hasta las más pequeñas manchas serán altamente visibles. Eso es la luz.

 

En algunos lugares se pretende hacer un entrenamiento de adoración profética y se convoca para eso a personas que de ninguna manera tienen que ver con esa unción. Porque un entrenamiento de adoración profética no puede ni debe jamás ser confundido con una conferencia, clínica o congreso de los miles y miles que a diario se realizan en el planeta. Lo que un entrenamiento de adoración profética persigue, es nada menos que establecer el Reino de Dios en un lugar. Y eso es maravilloso para la iglesia, pero si la iglesia no está preparada para cortar con muchas cosas, la iglesia se le puede caer encima. Porque tú no puedes activar el espíritu de la gente, y al domingo siguiente volver a coser el velo. Tú no puedes enseñarle a alguien el camino al Lugar Santísimo, y luego volver a coser el velo. ¡Qué lindo el seminario, gloria a Dios! Pero ahora volvamos a lo de siempre…

 

La gente se te va a quedar así, y va a empezar a leudar un espíritu de inconformismo, y van a empezar a establecer rencillas internas. Yo estuve en iglesias donde luego de mi paso, comenzaron ciertos problemas que terminaron con una división. ¿Entonces yo fui factor de división? No, la palabra de Reino que yo llevaba lo fue. A mí ni se me hubiera ocurrido. Además, yo lo había advertido, tanto al pastor principal como a la mayoría de sus ayudantes. Incluso lo dije públicamente antes de comenzar el mensaje. Cuando estableces el Reino de Dios en un lugar, lo que antes era tolerable, ahora ya no lo es más. En el nivel del evangelio de Jesucristo hay mucha gracia, mucha tolerancia. Pero cuando tú entras a moverte en el evangelio del Reino, tú entras en esferas de autoridad de Dios, y estableces el Reino de Dios, la luz de Cristo viene y todo se modifica.

 

Tú hablas del poder de la sangre, la gente empieza a entender lo que son sus espíritus, y ahí es donde sabes qué sabes, que sabes, que, lo que antes era tolerable, ya no lo es. A mayor revelación, la responsabilidad también es mayor. No podemos recibir una revelación de adultos y estar actuando como niños. Mucha gente quiere escuchar del Reino, pero no quiere entrar al Reino. Esa persona tiene un problema, porque Dios va a demandarle algo. Cuando esta palabra llega a un lugar, nada allí vuelve a ser lo mismo que era antes. A mí me pasó en mi vida personal. Yo era uno hasta oír esta palabra de Reforma y de Reino, y pasé a ser otro muy distinto de ahí en más. Nunca volví a ser el que era, y créeme que no lo lamento, todo lo contrario. Jesús lloró en dos ocasiones dentro del marco de su ministerio terrenal, y ninguna de esas dos ocasiones lloró por tristezas, sino porque la gente no entendió lo que estaban viviendo.

 

Cuando llora en Getsemaní, llora porque ve a Jerusalén y dice: “No supiste reconocer el día de tu visitación. No te diste cuenta quien estaba aquí, hoy. De cierto, de cierto, te digo: no me verás hasta que digas Bendito el que viene en el nombre del Señor.” Han pasado veintiún siglos desde ese momento tan nefasto. ¿Ha cambiado algo? Debemos ser responsables con eso. No ores por alguien si ese alguien está en pecado. No te metas en eso, deja que Dios se arregle con él. Si el Señor saca a luz algo y tú puedes ver con claridad y certeza el pecado de alguien, tú hazte a un lado. Porque si tú intercedes por alguien así, tú estás haciendo de frente de contención de él. Y no estoy hablando de pecado por ignorancia u omisión, estoy hablando de aquel que sabe que está haciendo algo que es ofensivo a Dios y no deja de hacerlo porque le agrada o le conviene.

 

Hay un asunto muy particular respecto a los pactos y las supuestas o genuinas coberturas en el evangelio de Mateo. En 7:28 y 29, leemos: Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; (Doctrina, aquí, es enseñanza); porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. La gente había escuchado a Jesús y se había quedado impactada con lo que Él les había dicho. Porque no se habían confundido con las palabrerías, como les solía ocurrir con los escribas y los fariseos, sino que le habían entendido perfectamente todo lo que Él les había explicado. Por eso, vemos que en el primer verso del capítulo 8, dice: Cuando descendió Jesús del monte, le seguía mucha gente. ¿Cómo reaccionaba la gente ante la palabra del Reino? Siguiéndolo. ¿A todas partes? No, sólo a algunas. Mira ahora el verso 23. Y entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron. Cuando el tiempo está tranquilo, es toda la gente la que te sigue. Cuando llega el momento de la tormenta, sólo los discípulos. ¿Se entiende?

 

La gente se maravilla y se impacta con el Reino, pero se queda en la orilla, a salvo de todo lo que el Reino pueda traer. Es como si tú fueras un equilibrista de esos que caminan por una cuerda tensada en altura. La gente te mira desde abajo y te aplaude, te anima, te incentiva y te exige que levantes la cuerda a mayor altura. Y después a más altura todavía. Y después que saques la red de contención que colocabas por debajo por las dudas, para darle más dramatismo. El día que te caes te matas, y te matas solo. ¿No fue así con Jesús? Será así con quien quiera seguirlo, aunque no estamos hablando de muerte física, claro está, sino de guerra.  El Reino de los Cielos te desafía. El Reino de los Cielos te expone, te arriesga, te lleva más allá. Bienvenidos al Club de la segunda Milla. La primera es para los que han venido a buscar de la Gracia. La segunda es para los que han venido a dar. La pregunta, entonces, es: ¿Para qué estás escuchando esto? Porque si estás oyendo esto y luego todo sigue como antes en tu vida, entonces creo que tú has perdido parte de tu tiempo y yo he perdido parte del mío esforzándome para enseñarte. Yo he cumplido con mi mandato, pero tú has quedado en deuda para con el Dios que me usó para llegar a tu vida.

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¿Sobre Toda Carne?

Todos los que alguna vez ocupamos una plataforma y nos paramos frente a un púlpito con la tarea decidida por propia voluntad o delegada por otra persona, sabemos el enorme grado de responsabilidad que nos embarga en ese instante. Todos tuvimos una primera vez y casi temblamos de ansiedad, nervios y temor a equivocarnos y decir una blasfemia. Todos, asimismo, en prevención de esos probables errores y como respaldo a todos esos temores, h emos preparado nuestros mensajes con el mayor de los tiempos, con la máxima dedicación y hasta con la puntillosidad de no dejar nada librado al azar, tomando apuntes, acotaciones, capítulos, versículos y textos paralelos de un modo que nos hiciera sentir seguros. De hecho, esa predicación espontánea, improvisada y descansada solamente en lo que el Espíritu Santo pudiera revelarnos, nos llegó más tarde. A algunos. A muchos otros nos les llegó nunca y hoy todavía siguen predicando con todos esos cuidados mencionados.

Muy bien. Lo que vas a escuchar ahora, es algo que está escrito desde siempre en nuestras Biblias y que quizás algunas veces hayas oído comentar. Es el primer mensaje, sermón o predicación del tremendo apóstol Pedro. Pedro era un pescador, no olvides eso. Y me temo que tenía muy poca o ninguna formación teológica recibida en las sinagogas. Pero Pedro era uno de los que acompañó a Jesús en su ministerio terrenal. Fue el que recibió críticas y condenas porque lo negó, (Aunque de hecho no fue el único, ninguno salió a dar la cara cuando las cosas se pusieron feas). Pero fue también al que Jesús le dio las llaves de la iglesia, cosa que los romanos tomaron como propia y armaron con ese texto como excusa, su propio credo religioso conocido. Sin embargo, Pedro fue ungido grandemente y fue capaz, en su primer discurso en público, de dejar a un lado su torpeza, rudeza y escasa formación intelectual para armar de memoria y sin apuntes ni Biblias para consultar, lo que vamos a examinar juntos ahora.

(Hechos 2: 14) = Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras.

Hay cuatro hermosas perlas en este pequeño texto. Una. Dice que Pedro se puso de pie para hablar. Es llamativo, porque Jesús, si lo recuerdas de varios textos, solía sentarse para hacerlo. Es lo que yo llamaría la diferencia entre una predicación y una enseñanza. Quien enseña, como lo hacía Jesús, eminentemente procurando explicarlo todo respecto al Reino, se sienta y lo hace, rodeado de sus discípulos o alumnos. Quien predica, en cambio, se pone de pie y reclama la atención de sus oyentes. Se entiende que va a decir algo que es revelado por el Espíritu y tiene que ver más con palabra profética que con enseñanza. Dos. Dice que estaba en medio de los once, obviamente sin contarlo a él, que era el duodécimo. Pero… ¿No se nos contó que luego de morir Jesús, el discípulo que lo entregó a los oficiales, Judas Iscariote, arrepentido por su traición fue y se ahorcó? Sí, así sucedió. ¿Y como Pedro se está reuniendo con otros once? Porque ya había sido elegido Matías. Por decisión de ellos mismos, no por mandato divino. Dios ya sabía que iba a levantar a Pablo. Fíjate cuanto habla tu Biblia de Matías y cuanto de Pablo.

Tres. Dice que alzó la voz. ¿Por qué? En principio, por estar todos hablando en distintas lenguas, el bullicio parecía ser importante, aunque ni bien Pedro se puso de pie y reclamó su atención, todas las lenguas cesaron, en claro sometimiento a lo que, entendían, sería palabra de Dios revelada. Igualito a algunas de nuestras congregaciones, ¿Verdad? Era obvio que el Espíritu Santo iba a obrar a partir de ese momento por la palabra de Pedro y no por lo que se entendiera de esas lenguas. Pero vuelvo al inicio: alzó la voz. Habló con potencia. A los gritos, si quieres entenderlo así. Hubo un cambio notable en Pedro. Él, allí, estaba teniendo un valor y una audacia que eran un completo contraste con sus cobardes negaciones de Jesús antes de ser lleno del Espíritu Santo. Y queda dicho: Pedro no enseñó como solían hacerlo los rabinos de aquel día, quienes reunían a los discípulos a su alrededor, se sentaban e instruían a ellos y a cualquier otro que escucharía. En cambio, Pedro proclamó la verdad como si fuera un heraldo.

Este sermón, si prefieres llamarlo así, fue sencillamente notable, mucho más si tenemos en cuenta que no tuvo ninguna preparación anticipada o diagramada anteriormente. Muy por el contrario, fue dado espontáneamente. Es decir que Pedro no se despertó esa mañana sabiendo que les iba a predicar a miles, y que muchos otros miles vendrían a Jesús como resultado de su predicación. Sin embargo, podemos decir que fue un sermón bien preparado. Pero no fue preparado por ningún escriba ni teólogo a su servicio, sino que como normalmente les ha sucedido a muchos hombres y mujeres de Dios, (Yo soy apenas uno de ellos), este fue preparado por la vida anterior de Pedro con Dios y su relación con Jesús.

Fluía espontáneamente de esa vida, y de una mente que pensaba y creía profundamente. Y esto que compartiremos apenas es una pequeña porción de lo que Pedro realmente dijo: Dice que con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba. Cuatro. Pedro no les pidió permiso ni autorización para dirigirse a ellos. Todo lo contrario, lo hizo con total y absoluta certeza de estar hablando en representación del propio Dios y, como tal, esgrimiendo una tremenda autoridad que quedó manifestada cuando les dice que eso que va a expresar, les sea notorio. Que es como si les hubiera dicho que lo que iba a hablar, si bien ya era público y sabido por todos, además iba a resultar más que claro y decididamente evidente.

(Verso 15) = Porque estos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día.

Pedro desvió la crítica burlona de que los discípulos estaban borrachos. En aquel día era impensable que alguien estuviera tan borracho tan temprano en el día (Alrededor de las 9:00 de la mañana). Conviene aclarar que la mayoría de los judíos –creyentes o no– no comían ni bebían nada hasta después de la hora tercera del día, porque esa era la hora de oración, y solo comían después de que sus responsabilidades con Dios eran cumplidas. Cuando ellos dicen que están llenos de mosto, no debemos pensar que los cristianos estaban actuando como si estuvieran borrachos. La idea de estar “ebrios en el Espíritu” no tiene fundamento en las Escrituras, aunque seguramente más de uno de nosotros puede haber visto algo parecido en algún sitio de congregación y ante determinado tipo de ministración. El comentario de los burladores en el día de Pentecostés no tenía ninguna base en la realidad de ese tiempo.

Tampoco debemos añadir que la experiencia de los creyentes de la llenura del Espíritu Santo les pudo parecer o verse como una intoxicación con bebida, porque en algún momento ellos hayan perdido el control de sus funciones físicas y mentales normales. No, el fruto del Espíritu es Dominio Propio, que es sinónimo de nuestro más conocido autocontrol, y nada que realmente venga del Espíritu puede llevar a la perdida de este. Sería contradictorio. De alguna manera, si esto puede probarse con más palabra escrita, podemos recurrir a lo que Pablo les expresa a los Tesalonicenses, en su Primera carta, capítulo 5 y verso 7, cuando dice: Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan. Queda más que claro y evidente, entonces, que a las 9.00 de la mañana, podía estar sucediéndoles cualquier cosa, menos que se tambalearan por ingesta de alcohol. De todos modos, lo que sigue pasa a ser realmente la víscera central de este mensaje.

(Verso 16) = Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: (17) Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; Vuestros jóvenes verán visiones, Y vuestros ancianos soñarán sueños;

Entre ese gran derramar del Espíritu Santo, y entre señales y maravillas y hablar en lenguas, ¿Qué se supone que hizo Pedro? Esencialmente, dijo: Bueno, amigos, ahora si no les parece mal, vamos a tener un estudio bíblico. Vamos a ver lo que escribió el profeta Joel. Literalmente, estamos hablando del texto que se encuentra en Joel, capítulo 2, versos 28 al 32. Con el añadido de lo que leemos en el Salmo 16:8-11 y el Salmo 110:1. Este enfoque en la palabra de Dios no detuvo la obra del Espíritu Santo; cumplió lo que el Espíritu Santo quería hacer. Todas las señales y maravillas y hablar en lenguas eran preparaciones para esta obra de la palabra de Dios. Desafortunadamente, algunas personas ponen la palabra de Dios en contra del Espíritu. Casi piensan que es más espiritual si no hay estudio bíblico. Lamentablemente, esto muchas veces se debe a la enseñanza débil y no espiritual de algunos que enseñan la Biblia.

Esto tiene correlato con otros textos que encontramos en Zacarías 12:10, por ejemplo: Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito. En el evangelio de Juan, 7:38: El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. En este mismo libro de los Hechos, pero en el capítulo 10 y verso 45: Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Y finalmente en el capítulo 21 y verso 9: Este tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban. Aquí habla de Felipe el evangelista, que evidentemente era alguien con esposa y cuatro hijas como mínimo.

Esta citación de Joel 2 se enfoca en la promesa de Dios de derramar su Espíritu Santo sobre toda carne. Lo que sucedió el día de Pentecostés era casi el cumplimiento de esa promesa, con el cumplimiento final viniendo en los últimos días (En los cuales Pedro tenía buena razón creer que ya estaba). Joel mayormente profetizó sobre el juicio que iba a venir al antiguo Israel. Pero entre las muchas advertencias de juicio, Dios también dio varias palabras de promesa: promesas de bendición futura, como esta que anuncia un derramamiento del Espíritu Santo.La idea de los postreros días, mientras tanto, es que son los tiempos del Mesías, abarca su humilde advenimiento y su regreso en gloria. Porque Jesús ya había venido en humildad, entendían que su regreso en gloria podría suceder en cualquier momento.

Aunque pasarían unos 2000 años hasta el regreso de Jesús, hasta este punto, la historia había estado corriendo hacia el punto del último establecimiento del Reino de Dios en la tierra. Pero a partir de este momento, la historia corre paralela a ese punto, lista en cualquier momento para la consumación. También puede ser de ayuda ver los postreros días como algo como una etapa –un período general de tiempo– más que un período específico, como podría ser una semana. En el curso del plan de Dios para la historia humana, estamos en la temporada de los postreros días. Pedro no dijo de ese endoso pentecostal: Ahora se cumple lo que dijo el profeta Joel. Sino más cautelosamente: Esto es lo que se dijo. Es decir, las palabras de Joel proporcionaron la explicación de este primer Pentecostés, aunque esto no acaba su cumplimiento.

(Verso 18) = Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.

Citando a Joel, Pedro explicó lo que vieron estos curiosos observadores: el Espíritu Santo derramado sobre la gente. Antes, el Espíritu Santo era dado en gotas, ahora es derramado y sobre toda carne. Esto fue un glorioso énfasis en el día de Pentecostés. Bajo el pacto antiguo, ciertas personas fueron llenadas con el Espíritu en ciertos tiempos para propósitos específicos. Ahora, bajo el nuevo pacto, el derrame del Espíritu Santo es para todo aquel que invocare el nombre del Señor, incluso siervos y siervas. No se había previsto ni prometido una presencia permanente del Espíritu Santo en la vida de ningún santo del Antiguo Testamento. Esto cambia bajo el nuevo pacto. (Hechos 21:4) = Y hallados los discípulos, nos quedamos allí siete días; y ellos decían a Pablo por el Espíritu, que no subiese a Jerusalén. En el verso 9 leemos lo ya comentado respecto a las cuatro hijas doncellas de Felipe el evangelista. Este tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban. (10) Y permaneciendo nosotros allí algunos días, descendió de Judea un profeta llamado Agabo,

Hay algo que se debe aclarar debidamente para terminar de en tender lo que sucede aquí. Es Dios quien está hablando por medio del profeta Joel, ¿Verdad? Entonces, cuando aquí leemos mis siervos y mis siervas, no podemos interpretar y erróneamente enseñar, como se ha hecho en muchos lugares de cierto predicamento, que se refiere a derramar de su Espíritu hasta sobre los más marginales, los esclavos, esto es: los siervos. Eso sería correcto si aquí se leyera LOS siervos, pero lo que se lee en la traducción tradicional y también en otras versiones, es MIS siervos o siervas. En el original dice LOS siervos y siervas, pero luego se añade “de mí”, cuyo significado es “míos”. Por lo tanto, mi amado amigo o hermano en Cristo, aquí Dios no habla de derramar de su Espíritu sobre los esclavos humanos, si no sobre los suyos. No tengo absolutamente nada en contra de rotular siervos o siervas a los que sirven al Señor, pero no puedo dejar de recordar que tenemos la promesa de una herencia. Pero esa herencia es efectiva como legalmente corresponde: sobre los hijos. Está bueno ser siervo o amigo de Dios, pero si quieres heredarlo, tendrás que ostentar la categoría de hijo.

(Verso 19) = Y daré prodigios arriba en el cielo, Y señales abajo en la tierra, Sangre y fuego y vapor de humo; (20) El sol se convertirá en tinieblas, Y la luna en sangre, Antes que venga el día del Señor, Grande y manifiesto; (21) Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. (Ro 10:13)

Para salir de las clásicas y tradicionales enseñanzas que nos preanunciaban catástrofes de la naturaleza, hay que recalar en las palabas que se utilizan y encontrarles su significado real. Primero, dice que dará prodigios, lo cual quiere decir que hará cosas extraordinarias y sin explicación arriba, en el cielo. No te quedes mirando ese telón celeste que tienes de día sobre tus ojos, o negro y tachonado de estrellas por la noche. Eso no es el cielo, no al menos el ámbito en el que vive Dios. Él habita arriba, que no es altura, sino ámbito superior. Los prodigios serán, entonces, en el ámbito superior donde Dios habita. ¿Y qué de nuestro hábitat, la tierra? Como planeta, nada. Como carne humana que proviene del polvo de la tierra, todo. Por eso dice que será abajo, en lo que está espiritualmente por debajo de lo superior que habita en los cielos. Sangre y fuego, que es como decir Vida abundante y eterna y juicio.

El vapor de humo, mientras tanto, tiene que ver con todas las vanidades disueltas y evaporadas ante la magnificencia divina. El hombre con todo su poderío terrenal, no es nada ni es nadie delante de lo mínimo que Dios pueda manifestarle. Todo lo que hoy brilla y resplandece, ya sea en lo material, en lo social, en lo artístico o en lo deportivo, se convertirá en nada, en oscuridad y ausencia total de todo. Ese sol se convertirá en tiniebla. Y todo aquello que brilla por causa de reflejarse en algo o alguien, de pronto se encontrará conque sus referentes o líderes ya no son capaces de nada. Y elegirán vida o padecerán juicio. Luna. Todo eso, antes que venga el día del Señor, grande y manifiesto. Es de esto que se habla en Mateo 24:29 cuando dice: E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. 

Esto último tiene que ver con los “grandes siervos” presentados como artistas y con todo el poder desconocido para nosotros que de un momento a otro producirá cambios impensados. Y, finalmente dice Pedro en esta fracción, parafraseando a Joel: Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo: Es notorio que Pedro también usó este pasaje de Joel para un propósito evangelístico. Este derramamiento del Espíritu Santo significaba que ahora Dios ofrecía salvación de una manera previamente desconocida: a todo aquel que invocare el nombre del Señor, judío o gentil. Pasarían muchos años hasta que se ofreciera el evangelio a los gentiles, pero el texto del sermón de Pedro anunció la invitación del evangelio al decir: todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.La idea es expresada con nitidez en Proverbios 18:10Torre fuerte es el nombre de Jehová; A él correrá el justo, y será levantado.

Claro, cuando decimos invocar a Dios, el término suena solemne, rimbombante y hasta religioso. Sin embargo, cuando revisamos los significados de esta palabra, nos encontramos conque uno de ellos es Llamar. Entonces muy bien vale la pena retroceder y ver nuevamente este texto que no es el único al respecto. Todo el que invocare el nombre de Dios, será salvo. No quiero referirme a la gente que está en problemas, porque el hombre, por su naturaleza adámica caída, cuando está en problemas va a invocar lo que sea con tal de salvarse. Pero esto no cabe aquí. Dios sabe muy bien si quien lo invoca es porque realmente lo necesita a Él o sencillamente porque no conoce a otro más cercano para invocar y por eso lo hace con Él.

En hebreo, el idioma original del Antiguo Testamento, la palabra traducida invocar en español significa llamar en voz alta o clamar. Y en griego, el idioma original del Nuevo Testamento, la palabra significa invocar a una personallamar a una persona por su nombre. Así que, por definición, invocar al Señor es audible. Es decir Su nombre en voz alta. Por ejemplo, cuando un niño pequeño se cae de un columpio, inmediatamente grita: “¡Mamá!”. Cuando su madre escucha su llanto, corre hacia él, le seca las lágrimas y lo tranquiliza. Los niños llaman a sus madres cuando tienen hambre, están cansados ​​o están asustados; llaman porque son indefensos y necesitan ser atendidos. La invocan. De la misma manera, podemos clamar al Señor cuando estamos hambrientos o sedientos espiritualmente, o cuando necesitamos Su cuidado. Podemos invocarlo en todo tipo de situación en la que nos encontremos.

La práctica de invocar el nombre del Señor tiene inmensos beneficios para nosotros que podemos experimentar todos los días. Ahora veamos dos de esos beneficios que Pablo menciona en Romanos 10:9. Allí se puede leer: Que si confiesas con tu boca a Jesús como Señor, y crees en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Este versículo habla tanto de nuestro corazón como de nuestra boca. En el momento en que inicialmente creímos en Jesús con nuestro corazón y confesamos Su nombre con nuestra boca, fuimos salvados eternamente del juicio de Dios. Fuimos perdonados de nuestros pecados y nacimos de nuevo con la vida divina de Dios. ¿Recuerdas lo que le dice Jesús a Nicodemo? El que nace de nuevo puede ver y entrar al Reino. Pablo luego continuó en los versículos 12 y 13: Porque no hay distinción entre judío y griego, pues el mismo Señor es Señor de todos y es rico para con todos los que le invocan; porque: ‘Todo aquel que invoque el nombre del Señor, será salvo.

El Señor es ciertamente rico en lo que Él es, pero también quiere ser rico para con nosotros. Invocar Su nombre es la manera en que podemos experimentar Sus riquezas incluso en nuestra vida diaria. Este versículo nos asegura que Él será rico para con nosotros cuando lo invoquemos. Invocar el nombre del Señor es la clave no sólo para nuestra salvación, sino también para nuestro disfrute de las riquezas del Señor. Comenzando con Enós, la tercera generación de la humanidad, y pasando por todos los siglos hasta llegar a los creyentes neotestamentarios, los redimidos y escogidos de Dios han disfrutado la redención y la salvación de Cristo y todas Sus riquezas por medio de esta clave.  Simplemente invocar Su nombre, “¡Oh, Señor Jesús!” es la clave para disfrutar de Sus riquezas todos los días de nuestra vida cristiana.

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¿Qué Hacemos con las Tribulaciones?

Las palabras sufrimiento, aflicción, padecimiento, tribulación o prueba, parecieran ser parte de un tema desligado del evangelio. Me refiero puntualmente a lo que enseñan muchos predicadores de esos que son rotulados como “de motivación”, porque ellos sólo hacen referencia a que todos tus problemas se acabarán y que siempre lo mejor está por venir. Yo quiero compartir algunos textos que derribarán estos falsos argumentos, porque yo sé que el creyente realmente sufrirá, en algún momento le tocará sufrir, porque no fuimos llamados a vivir la mejor vida en la tierra, ya que sin importar el país, la condición social o la posición que tú tengas, la victoria y el triunfo que debes procurar es sobre el pecado.

Tú podrás tener mucho o poco pero lo importante es que tú tengas paz, aprendas a confiar y a depender de Dios sean las adversidades que se te presenten. No todos seremos procesados de la misma forma, cada quien hasta lo que podrá resistir, pero en todo Dios tiene un propósito donde algo nos quiere enseñar y en todo Él debe ser glorificado. Dios permanece fiel y así como el oro se prueba cuando es pasado por fuego, también con todas las tribulaciones nuestra fe y convicción será probada, así es que, el que no está firme en sus caminos, va a desertar.

Salmos 34:19 Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová. Te explico. Ser justo es ser, esencialmente, obediente. Y lo que aquí te dice es que ser obediente no te libra de esas muchas aflicciones que en algún momento sobrevendrán a tu vida. Sin embargo, en el final está la parte más victoriosa de este texto. Es donde te asegura que Dios te librará, (Esto significa liberación, rotura de fortalezas y cautiverio espiritual), de todas esas aflicciones. ¿Para qué llorar o quejarse, entonces? ¿No será mejor darle gloria a Dios por esta oportunidad, también?

Mateo 5:10-11 Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Este versículo, aquí donde lo ves, contiene varios elementos a tener muy en cuenta. Primero, dice que son bienaventurados, algo así como que de ellos se hablará mucho y bien en los cielos, de los que padezcan persecución, pero por causa de la justicia, no por cualquier cosa circunstancial. Ha habido gente que ha cometido delitos o fraudes y luego pretenden incorporar la persecución de la justicia a este texto. No funciona. No es un premio a los delincuentes, es un acto de justicia para los jugados por Cristo.

Luego dice que también se hablará de nosotros mucho y bien en las regiones celestiales, cuando se nos insulte, calumnie o injurie, (Esto es vituperar) y nos persigan, pero siempre y cuando estas dos actitudes se den por defender la causa de Jesucristo, no por portarnos mal y degradar la iglesia del Señor con algunos de esos actos que todos hemos visto alguna vez donde quiera que nos congregáramos. Pero concluye con algo mucho más contundente. Dice que todo eso será comprendido en la justicia de Dios a nuestro favor, pero sólo cuando todo eso malo que ellos hablarán de nosotros, sean mentiras. Es decir que, si alguien sale a criticarme porque manipulo a la gente para que me envíe donaciones y yo no hago ni haré jamás eso, estoy protegido por mi Padre celestial que producirá la justicia divina que se le antoje. Ahora, si en mis ratos libres yo me dedico a ver cómo hacer para sacarte dinero a ti, entonces…me temo que Dios no hará absolutamente nada a mi favor, todo lo contrario.

Hechos 9:16 porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre. Es Jesús hablándole a Ananías, un hombre elegido por Él para ministrar y poner en marcha el tremendo ministerio del quel por entonces todavía era un hombre llamado Saulo de Tarso. Y fíjate que no le dice que “quizás” tenga padecimientos, o que “tal vez” le toque vivirlos. Le dice que le es necesario padecer por Su Nombre para ser quien luego estará llamado a ser. ¿Es uno de los pecios a pagar para servir al Reino? Tal vez, pero en esto no hay ni metodologías ni sistemas. Es conforme a la voluntad de Dios lo disponga. Él es Soberano. El verso siguiente de alguna manera lo confirma.

Hechos 14:22 confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios. Esto sucede en Listra. Allí Pablo es nada menos que apedreado. ¿Motivo? Llevar una enseñanza de un dios desconocido y distinto al que ellos supuestamente conocen y creen. Sucede todavía, de la misma manera. Ya no se apedrea a los mensajeros, pero sí se los bloquea, se los degrada, se los calumnia, se los injuria y se los descalifica por no ser parte de la élite “autorizada” para ejercer.

 

No le hace, el Reino penetra por donde se le da la bendita gana a Dios, y no le pide permiso a nadie, entra y toma todo y leuda todo. Eso sí, tal como queda demostrado con Pablo, quienes lo llevan, deben estar preparados para las muchas tribulaciones, (No algunas, muchas te dice), que ese acto conlleva en sí mismo. La gran duda, es: ¿Debemos realmente dar gracias a Dios por las tribulaciones? Muchos no se atreven porque temen estar cayendo en alguna forma de masoquismo satánico, pero no parece ser así en este caso. El verso siguiente quizás traiga alguna aclaración válida.

Romanos 5:3 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia. Viene hablando de los resultados de la justificación. Y aquí añade algo que no siempre es tomado como está escrito, sino que se intenta convertirlo en una especie de pieza poética bien intencionada pero irreal (sic) cuando la verdad bien honesta es que Pablo dice la justa, la genuina, la que es y nadie acierta a darse cuenta cómo y por qué. Si una tribulación es una congoja, una pena o directamente una adversidad, pueden existir cientos de reacciones a ella, pero la más oportuna según la propia Palabra de Dios, es ejercitar paciencia, ya que a partir de ella, todo lo que venga a continuación, será más sencillo. Y no se quedará allí, ya que más adelante Pablo irá por más.

Romanos 8:18 Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Esto no es un simple consuelo, como tantos se han empeñado en ver. Esta es una declaración profética que tiene que ver con lo que luego dirá el verso siguiente, cuando anuncie la manifestación de los hijos de Dios. ¿Qué cosa será esa manifestación? La simple presencia con unción, poder y gloria de aquellos que por decisión de fe y obediencia, han accedido a la calidad de hijos del Altísimo. Cuando ellos manifiesten todo aquello de lo cual son no sólo portadores, sino legítimos propietarios, cualquier aflicción que hayan experimentado con anterioridad, quedará reducida a la nada. Después de todo, venimos equipados espiritualmente para que eso no nos desacomode.

Romanos 8:35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Viene hablando de todo lo que se puede pasar en esta tierra para llegar a ser como ha sido profetizado, más que vencedores en Cristo Jesús. Y una de las posibilidades de mermar esa potencia de contacto con Él, es a través de las vivencias de tribulaciones de todas las formas, angustias con relación a distintos ataques u ofensas, persecuciones por diversas causas, incluidas las persecuciones internas por diferencias doctrinales,  hambre, que tiene que ver con lo físico, es cierto, pero también con el hambre espiritual, desnudez, que es falta de cobertura divina, peligros diversos y espada, que es palabra aunque no siempre ungida ni divina. El infierno también profetiza. Y si tú te lo crees, probablemente se cumpla. Ahora bien; recuerda este texto: nada de eso podrá apartarte del amor de Cristo; nada.

Romanos 12:12 gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración. La palabra Sufrido, es la palabra griega Supoméno, y significa literalmente “quedarse abajo, o detrás, es decir permanecer, quedarse; figuradamente resistir, es decir soportar (Pruebas), tener entereza, perseverar.” También implica padecer, sostener, sufrido o sufrir. Esto tiene la implicancia general del creyente que, aún padeciendo la más cruel y dura de las tribulaciones, no afloja, no declina, no se acobarda y pelea su buena batalla hasta el final. NO estamos hablando de la tan famosa “resignación” cristiana, un invento del Catolicismo Romano que instauró ese significado en el diccionario de la lengua española. Estamos hablando de ser sufridos a la manera del soldado, esto es: soportando todo, pero combatiendo con fiereza y valentía. Las cuatro palabras finales, te dan la clave para sobrellevar así una tribulación: constancia en la oración. Y si es oración de guerra, mucho mejor.

2 Corintios 4:17 Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria. En este contexto, Pablo viene hablando de la fe y en el vivir por fe. a mí no me terminan de convencer las versiones de la Biblia redactadas en lenguaje popular, porque creo que le hace perder a la Escritura el valor espiritual que tiene, muy por encima de lo intelectual, de la gramática usada y de la sintaxis y contenido de cada pasaje. Sin embargo, aquí puedo recurrir a una que, en el verso siguiente a este, de alguna manera explica el por qué una tribulación momentánea produciría en nosotros ese peso eterno de gloria. Esa versión dice textualmente en el verso 18: Porque nosotros no nos preocupamos por lo que nos pasa en esta vida, que pronto acabará. Al contrario, nos preocupamos por lo que nos pasará en la vida que tendremos en el cielo. Ahora no sabemos cómo será esa vida. Lo que sí sabemos es que será eterna.

2 Corintios 1:5-6 Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación. Pero si somos atribulados, es para vuestra consolación y salvación; o si somos consolados, es para vuestra consolación y salvación, la cual se opera en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos. Este pasaje no siempre se ha entendido. Se ha llevado a los argumentos de la teología y se ha convertido en uno de esos textos que se leen para cumplir, pero que no parecen aptos para poner por obra. Sin embargo es todo lo contrario. Pablo te da a entender que de la misma manera que Jesús el Cristo tuvo que sufrir tribulaciones de todos los colores y tamaños con la máxima finalidad de traerte arrepentimiento, perdón, restauración y Reino, así mismo nosotros, si en algún momento somos afligidos por cosas similares, será indefectiblemente con el mismo objetivo. La gran pregunta que surge, es: ¿Estamos preparados para eso? ¿Estamos listos? En el siguiente lo corrobora.

2 Corintios 12:10 Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. No te confundas; esto no tiene nada que ver con masoquismo ni con estoicismo. Nada que ver con buscar sufrimiento como metodología para llegar a un estado espiritual superior. Eso no existe, no al menos en lo que a la dimensión del Reino de Dios se refiere. Aquí lo que Pablo nos está dando a entender, es que lo que más fuerte nos hace, aunque parezca un contrasentido, es el reconocer que somos débiles. El mundo está plagado de cartones pintados que nos hacen creer que son hombres valientes, pero que ante el primer escollo grave se derrumban dando pena. No es eso lo que se espera de un hijo de Dios, así que será muy atinado e inteligente si lo reconoce delante del Padre, para que el Padre lo respalde cuando lo necesite. ¿Y eso sucederá sí o sí? Alguna parte de la escritura, así parecería sugerirlo.

Filipenses 1:29 Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él. Escúchame; que te quede más que en claro. Aquí no estamos hablando de castigos, de pruebas ni de ninguna de esas tantas otras cosas que inventó la iglesia legalista para atormentar a sus miembros con ese tan singular y raro “amor” de Dios. Aquí de lo que Pablo les está hablando a los Filipenses es de un verdadero y real privilegio que tenemos, como cuerpo de Cristo, de pasar por ciertos padecimientos por causa de Su Nombre. No se trata de buscar sufrir para ser más cristianos. Eso tiene otro nombre, no se origina en Dios y no funciona, ya lo sabemos. Se trata solamente de no prestar oídos a ese “evangelio del placer” que se predica en algunos sitios, donde se enseña que ser cristianos es pasarla mejor que un mundano de juerga. Ser creyente es dar todo por la extensión del Reino. Y cuando digo todo, estoy queriendo decir exactamente eso: todo.

2 Timoteo 1:8 Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyosino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios Por lo tanto, no te avergüences de hablar bien de nuestro Señor Jesús. Tampoco te avergüences de mí, que estoy preso por servir a Jesucristo. Al contrario, tienes que estar dispuesto a sufrir por anunciar la buena noticia. ¡Ya Dios te dará las fuerzas necesarias para soportar el sufrimiento! Así es como expresa este verso la versión de Lenguaje Actual. Y a pesar de estar en algunos puntos un tanto fuera del contexto y de la rigurosidad de la Palabra, aquí es atinado leerlo porque nos recuerda algo que suele ser un común denominador en todos los cristianos: una especie de vergüenza a reconocerlo. Una suerte de flojera ante el mundo por el simple hecho de no ser como ellos, omnipotentes poderosos dueños de la vida y la muerte, sino en apariencia un ser débil y timorato que depende de lo que supuestamente le diga un Dios invisible y, para ese mundo, irreal. Participar de las aflicciones, aquí, es aceptar esto como parte de nuestro examen definitivo como hombres de Dios.

2 Timoteo 3:10-11 Pero tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia, persecuciones, padecimientos, como los que me sobrevinieron en Antioquía, en Iconio, en Listra; persecuciones que he sufrido, y de todas me ha librado el Señor. Lo que Pablo le está recordando y remarcando a su discípulo Timoteo, es que él conoce muy bien el calibre y el tenor de sus enseñanzas, y que incluso eso no es todo, sino que además también tiene muy presente y en claro su manera de vivir y de pensar. Que Timoteo sabe muy bien como el apóstol confía en Dios, y además como ha sido testigo de su paciencia y de su amor para soportar todas las dificultades que un ministerio trae consigo siempre, sea en la época que sea. Timoteo ha sido testigo de cómo maltrataron a Pablo y como llegó a sufrir atrocidades en algunas ciudades. Pero enfatiza en que recuerde como el Señor lo libró de todo eso que en apariencia era tan negativo y frustrante.

2 Timoteo 4:5 Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio. Empecemos por el principio: ¿Qué cosa es ser sobrio? ¿Cómo se entiende la sobriedad? ¿Es acaso esa imagen casi acartonada o de solemnidad que tantas veces hemos visto en determinados lugares conceptuados, precisamente, como serios y sobrios? No. Nada que ver con códigos ni imágenes. La sobriedad es, antes que otra cosa, una gran moderación en todo lo que se hace y, esencialmente, una carencia total de adornos, de oropeles, de íconos puestos para hacer resaltar una figura humana. Muy bien, eso es lo que Pablo le pide a su discípulo, y que además de sostener todo eso, sepa soportar las aflicciones. ¿Eso significa que quizás le vengan esas aflicciones? Sí, aunque más bien de acuerdo a lo que se desprende del texto, le estaría dando ese consejo para cuando no vengan, no si en todo caso vienen…

Santiago 1:2 Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas. A ver; podemos hablar de entereza, de valentía, de sobriedad, de alto nivel de unción de guerra, de todas aquellas armas con las que Dios dota a sus hijos para superar con éxito todas las pruebas a las que sean sometidos. Peo de allí a sentir gozo cuando esas pruebas que en realidad serán crisis importantes lleguen, creo que ya es lo más alto que se le pueda pedir a una persona, a un ser humano de carne y hueso, capaz de sentir, sufrir o padecer. ¿Gozo? Sí, porque luego en el verso siguiente Santiago dirá que ese gozo para superar esa prueba, produce nada menos que uno de los valores más notables que tiene el Espíritu Santo como fruto esencial: Paciencia. Pasar por diversas pruebas producirá paciencia, y la paciencia nos llevará a otros estamentos celestiales de los que nunca quisiéramos irnos.

Santiago 5:11 He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo. Ya sabes el significado de la palabra Bienaventurados. Es como si Dios se complaciera de sobremanera con uno de sus hijos, ya sea por una actitud, una palabra, un pensamiento o una decisión de ese hijo. Es como si se estuviera difundiendo por un canal de televisión celestial, que en el ámbito divino se hablan maravillas de alguien porque ha aceptado sufrir por causa del Nombre que está por sobre todo nombre. No de los buscan sufrir o quieren simular que lo hacen para quedar como héroes, sino de todos los que por alguna causa muy puntual son perseguidos o injuriados por el simple hecho de ser creyentes. Dios habla muy bien de todos los que sufren. Recuerda eso cuando te toque pasar por ese fuego purificador de la prueba dolorosa.

1 Pedro 1:6 En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas. A ver, ¿Realmente tengo que pensar que existe alguien que pueda alegrarse cuando le toca enfrentar una terrible o tremenda prueba? ¿Y no solamente una, sino diversas, como dice aquí? Tengo dos testimonios personales. a los 41 años me quedé sin trabajo en una época de economía muy difícil en mi país. Periodista y no de los famosos sin trabajo. ¿Es que alguien podría darme uno por lo menos igual? Resolví alegrarme como dice esta palabra. Testifiqué públicamente que Dios iba a usar esto para bendecirme y prosperarme. Fue así, conseguí rápidamente un trabajo mejor, a pocas calles de mi casa y con el doble de salario. Y que me retiró cinco años antes de la edad para que yo pudiera dedicarme a full a esto que hago.

El otro: Mi padre estaba delicadamente enfermo. Tenía altísima diabetes y estaba casi ciego y amputado de una pierna. Mi madre estaba sana, pero enferma de los nervios, por causa del alto stress que le traía la enfermedad de su esposo. En Mayo de 1989 hizo eclosión ese estado nervioso y tuvo un paro cardiorrespiratorio. Se murió casi sin darse cuenta. Tres meses después, mi padre que ya no quería seguir viviendo, se pueden imaginar, también dejó esta vida. ¿Podía alegrarme o dar gracias por eso? Lo hice, al menos lo intenté. Poco tiempo después fue cuando surgió la propuesta para hacer radio y con eso el comienzo de lo que hoy es este ministerio. De haber estado vivos mis padres, yo no podría haberlo hecho, ya que me demandaban los días que yo tenía reservados para ir a visitarlos. Ellos no sufrieron, simplemente se fueron. En todo caso yo sufrí, pero el Espíritu Santo supo traer consuelo a mi alma acongojada.

1 Pedro 3:17 Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal. Esto tiene tanta razón, tanta coherencia y hasta lógica, si es que podemos denominar así lo que es palabra de sabiduría, que excede a cualquier comentario.

1 Pedro 5:9-10 Al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. Resistir los ataques satánicos no es tarea simple ni sencilla. Se necesita, además de una firme autoridad, conocer y disponer de todas las armas que el cielo nos brinda para eso. Y confiar en que nuestro Dios siempre llegara a tiempo para auxiliarnos si así fuera necesario. El mismo Dios hará que a corto o mediano plazo todo vuelva a estar bien y cada uno con las fuerzas suficientes como para seguir luchando.

Apocalipsis 1:9 Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo. Mira lo que dice Juan. Que por confiar en Dios y pertenecer a su Reino, tiene los mismos problemas que cualquiera que no pertenece a ese Reino, pero que en este caso se gloria en la fuerza que Dios otorga para soportar, enfrentar y derrotar esos sufrimientos y anunciar el mensaje que hemos sido enviados a difundir.

No vas a salir ahora a buscar causas para sufrir tribulaciones. Jamás eso te va a acercar a Dios. Él nos hizo saber que podemos acudir a su misericordia, amor y poder cuando estemos en diversas tribulaciones. Nota que no nos dijo que hagamos eso si por una de esas grandes casualidades caemos en alguna tribulación. Nos dijo que cuando nos ocurra, lo pongamos por obra. ¿Qué significa esto? Que, en algún momento de tu vida, alguna forma de tribulación tocará a tu puerta. Será bueno e inteligente que te encuentres espiritualmente preparado para resistirla, sobrellevarla y derrotarla.

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Gozo

La primera escritura en la que encontramos que Pablo les recomienda a los creyentes de Corinto que sean de un mismo sentir, no nos habla solamente de eso. Aquí se lo manda en un conjunto de condiciones que, indudablemente, contribuirán enormemente a la unidad, a hablar con una misma y sola voz las cosas de Dios. Les puntualiza que tengan gozo. ¿Eso significa que deberán andar de fiesta en fiesta, alegrándose y procurando ser felices a cualquier costo? No. Ese, en todo caso, sería un accionar de alguien que ha entendido mal lo que es el gozo o, sencillamente, no lo ha entendido. (2 Corintios 13: 11-12) = Por lo demás, hermanos, (Dice Pablo despidiéndose de sus hermanos corintios), tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros. Saludaos unos a otros con ósculo santo.

Gozo es lo que el hombre anhela, lo que busca de modo permanente en todo lo que tiene a su alrededor, y lo que encuentra en plenitud cuando encuentra a Dios. Solamente entonces puede retener esta clase de gozo en la proporción en que crece en el conocimiento de Dios. Dios es el indiscutido autor del verdadero gozo, como de toda buena dádiva. Siendo Él perfectamente bueno y por encima de todo mal, es presentado como hallando su propio gozo en el arrepentimiento del pecador que retorna para buscarle. La imitación mundana del gozo, es la alegría. Sirve momentáneamente, pero luego deja un vacío que no se puede llenar con nada humano. Al haberse introducido el pecado, y habiendo quedado el hombre por ello alienado, separado y alejado de Dios, su idea de gozo es la de llegar a ser tan feliz como pueda sin Dios, y alejado de Él, tal como muy bien lo relata y lo muestra la historia del hijo pródigo.

Pero el único resultado de una decisión como esa, es el desengaño y la amargura aquí abajo, y el eterno dolor en el más allá. Sin embargo, cuando la luz del amor de Dios, revelado en el don y en la muerte de su Hijo, resplandece en el corazón, éste queda lleno en el acto de Gozo inefable y glorioso, (1 Pedro 1:8) Romanos 14:17 dice que El Reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. Asimismo, El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, y otras hermosas características, y es producido en el corazón del creyente por el Espíritu para la gloria de Dios (Gálatas 5:22,23) El apóstol deseaba para los romanos que el Dios de esperanza los llenara De todo gozo y paz en el creer, (Romanos 15:13). También los tesalonicenses habían recibido la palabra En medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo (1 Tesalonicenses 1:6)

Muchos más pasajes podrían ser citados para mostrar cómo el gozo es una de las características principales de aquellos que han sido conducidos al conocimiento de Dios. El único Hombre que jamás tuvo que ser conducido a ese conocimiento, por cuanto su delicia había estado siempre en Dios, fue Jesucristo. Porque la delicia de Dios estaba en Él, Aquel que había sido llamado Varón de dolores, este hombre perfecto y bendito tenía su propio gozo en la comunión con Dios en dependencia de Él. Y él desea para los suyos en este mundo que su gozo sea también el de ellos. (Juan 17:13) El verdadero gozo no es conocido en el mundo secular en su estado presente, pero llegará el día en que el dolor, el sufrimiento, la muerte y todos los trágicos frutos del pecado, serán quitados, cuando Dios mismo enjugará todas las lágrimas, llenando el universo con un gozo eterno y sin sorpresas. Es el día del cual se habla en Apocalipsis 21.

 Si aún crees que no has experimentado esta clase de gozo, sino que apenas has podido desprenderte de tus antiguas estructuras religiosas saltando, brincando, danzando o moviéndote un poco por causa de una música pegadiza que denominas “alabanza”, por favor, entiende: Sin esta clase de gozo que solamente Cristo puede darte, va a ser muy difícil, por no decir imposible, que lleves una vida conforme al propósito y la voluntad de Dios. Y mucho más que logres tener una misma voz con otros creyentes que, a su vez, también deberán vivirlo de igual modo. Lo que luego les dice es Perfeccionaos. ¿Qué significa eso? ¿Tal vez que Dios les pide o exige que no cometan errores, que no se equivoquen jamás? Nadie discutiría eso, sino fuera que todos sabemos que Dios es justo, que Él creó al hombre y que sabe muy bien que ese, su hombre, todavía es tremendamente imperfecto. Realidad Indiscutida: SIN FE Y OBEDIENCIA, NO HAY GOZO

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¿Ecumenismo?

Cuando yo llevaba muy poco tiempo de convertido, me invitaron a una reunión ecuménica. Te estoy hablando de fines de la década de los años setenta. Yo en esa época trabajaba en el ámbito de relaciones públicas y prensa de una importante empresa siderúrgica de mi país. Las reuniones se iban a realizar por la tarde, después de la jornada de trabajo, en una hermosa capilla católica que la empresa había construido en un barrio residencial para sus empleados jerárquicos. Arquitectónicamente, una belleza. Además, sin estatuas ni santos móviles. Sólo un bajo relieve esculpido por un importante artista donde se veía la figura de los doce apóstoles más Pablo, que vaya uno a saber por qué razón el autor lo había incluido. A mí en ese momento y tiempo, me pareció excelente la idea. Como ex católico, me parecía tremendo que pudiéramos juntarnos y cambiar ideas, testimonios y cuanta cosa hiciera que cada uno reforzara su fe.

Como podrás imaginarte, yo de política religiosa no sabía absolutamente nada, de intereses mancomunados, tampoco y, para colmo de males, estaba confundiendo transparencia cristiana con ingenuidad imbécil. Recuerdo que concurrí a la reunión, (En realidad, la única de esas características que fui en mi vida), juntamente con otros evangélicos, incluido un pastor bautista, que, dicho sea de paso, fue quien tuvo ese día la palabra y dio un mensaje bastante aceptable sobre la familia. Políticamente correcta su elección. Pero lo curioso, llamativo y puntual que me hizo abrir los ojos a esta nueva forma de unidad, fue lo previo. Porque cuando llegamos nosotros al lugar de la reunión, no vimos que nadie hubiera llegado antes. Entonces, uno de los hermanos, sonriendo, dijo: “¿Cómo? ¿Todavía no llegaron los idólatras? Todos nos reímos celebrando su humorada, sin darnos cuenta de la profundidad negativa de sus palabras.

Lo que no sabíamos todavía, (Nos enteramos recién al día siguiente) es que uno de los hermanos se introdujo en el lugar, adelantándose a nosotros, y llegó a un salón donde ya se encontraban algunos de los católicos asistentes. Ocurrió que ellos no lo vieron ni lo oyeron llegar. Entonces, antes de entrar y saludar, escuchó claramente como uno de ellos le decía a otro: “¿Todavía no llegaron los herejes?” Aquí también, la humorada de este buen hombre despertó la celebración y las risotadas de sus compañeros. Para mí fue un toque de atención y alerta. En el mismo lugar, en el mismo momento y con simple diferencia geográfica, la supuesta reunión de unidad dejaba a la vista cuales eran las ideas de los dos grupos mayoritarios. Los católicos, haciendo un esfuerzo para ver si podían convencer de su error a los herejes evangélicos. Los evangélicos, pensando exactamente lo mismo con relación a la idolatría de los otros.

Simulación. Hipocresía. Fingimiento. ¿Culpables de algún pecado importante? Sí, pero todos por igual: del pecado de incredulidad, porque si hubieran tenido certeza de la existencia real de un Dios justo, jamás se hubieran comportado así.  Dios no quiere que yo convenza a mis amigos católicos romanos que la adoración a la virgen María es un engaño sutil de Satanás que ha conseguido que, durante décadas, miles de personas bien intencionadas y sinceras, adoren al demonio que se esconde detrás de la imagen de yeso. Dios no quiere que tú, mi amado hermano progresista, convenzas a los serios hermanos conservadores que sus doctrinas están demasiado frías o demasiado muertas, y que, si no le añaden vida abundante a sus reuniones, en poco tiempo todo el mundo irá a sus templos a dormir la siesta. Dios no quiere que tú, mi amado hermano partidario de la ortodoxia conservadora en cualquier de sus expresiones, convenzas a los inconscientes hermanitos progresistas que, por hacer mucha bulla, mucho ruido, mucha lengua y mucho desparramo de gente por el suelo, se accede a un mayor estado espiritual de madurez.

Conclusión: Dios no quiere que, bajo el rótulo mentiroso de una unidad que no es tal, un grupo de personas que piensan diametralmente distinto, se tomen un café juntos un día a la semana o al mes, hagan una oración de circunstancias que probablemente no será oída por Dios, y se vayan contentos a sus casas pensando que han cumplido con un mandamiento bíblico, que es el de ser todos de un mismo sentir. De momento que hay una docena de credos que se llaman a sí mismos cristianos, y miles de denominaciones, grupos y posiciones doctrinales disímiles dentro de la mismísima iglesia evangélica que dice ser algo así como la dueña de la Biblia, que pretenden convencerse los unos a los otros de las equivocaciones de los demás sin reconocer y ni siquiera ver las propias, el cuento de la unidad en un mismo sentir es exacta y sencillamente eso: un cuento de hadas. Y hasta donde yo sé, no existen hadas “santas” …Hay Sentencias que no Mueren: AGUA Y ACEITE NO SE UNEN

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Si es un Reino, Tiene Leyes

Creo que en la estructura bi-dimensional que Dios ha creado, la figura de Adán salta y resalta por sobre muchas otras con una validez importante. Nadie puede desconocer lo que él era y tampoco nadie puede evitar darse cuenta por qué era tan codiciable lo que él era. No sólo lo que él había recibido, sino lo que él era. Obviamente que fue el pecado el que causó la separación entre el área espiritual y la natural de Adán. Eso provocó que su alma quedara afectada y reducida por el pecado. Así fue como Adán quedó. Un cuerpo que se iba deteriorando, un espíritu incapaz de soltar todo lo que tenía en su ser como creación de naturaleza divina y un alma sometida por el poder del pecado.

Eso trajo severas y profundas consecuencias. El espíritu de Adán fue quedando paulatina y progresivamente sin gloria. Cuidado, porque el concepto de gloria es bastante complicado. Asumo que, si alguien me lo pidiera con detalle y aclaraciones al margen, debería pensarlo un momento. Para mí, no es un concepto sencillo de explicar. Y no creo ser el único. Es muy difícil hablar de la gloria si no se la experimentado nunca en nada. Nadie puede contarte qué se siente cuando caes en un paracaídas, si nunca se lanzó en paracaídas, ¿Entiendes? Lo que te estoy queriendo decir es que si no podemos definir a la gloria es sencillamente porque no la hemos visto. El día que nosotros tengamos la experiencia de sumergirnos en la gloria de Dios, te puedo asegurar que de allí en más no vamos a querer otra cosa en esta existencia.

El espíritu de Adán queda desprovisto de gloria. A eso lo explica Pablo. Pablo dice que básicamente hemos sido destituidos de esos sitiales. Esa es la palabra que él utiliza en su carta a los Romanos. La palabra destituir en griego es justereo y se traduce como algo o alguien que estaba en lo más alto, de pronto termina estando en lo más bajo. Algo así como éxito, fama y declinación y olvido. Y a eso lo podemos ver cuando él se atemoriza o preocupa mucho cuando se ve desnudo, ¿Recuerdas? Pregunto. ¿Cuál podía ser el problema de verse desnudo en un lugar donde no había nadie de quien sentir vergüenza? Además, aunque hubiera estado vestido con pieles, ¿Me vas a decir que Adán no se había visto nunca antes así? ¿Cuál era su problema, entonces? Lo que nadie ha dicho es que antes de la caída Adán estaba vestido con un tremendo nivel de gloria, y que al perder eso se siente mucho más que desnudo. Ah, eso es otra cosa.

Esto, a nosotros, seres incorporados a los tiempos digitales y con acceso a corto lapso a la famosa y dudosa IA, Inteligencia Artificial, nos cuesta mucho entenderlo por una sencilla razón: nunca hemos sido vestidos con gloria. Jesús mismo en su momento de crisis le clama al Padre que le devuelva la gloria que tenía antes. No tienes que ser demasiado inteligente o brillan te en la comprensión de texto bíblico, para darte cuenta que tiene que ser algo maravilloso, para que todos coincidan en desearlo así. El caso es que el alma de Adán queda sujeta a servidumbre de inmediato. En cambio, esta pérdida de la gloria de Adán es gradual. Generación tras generación, en el ser espiritual del hombre empieza a dormirse. Gradualmente, su espíritu se fue durmiendo, durmiendo y durmiendo.

Y si te parece que todo esto no alcanza para tomar justa dimensión de lo que estamos hablando, está el caso de David. Tremendo su espíritu. Un hombre extraordinario. Es casi casi el Superman del Antiguo Testamento. Tenía un nivel y un grado de revelación que así, desde aquí y a la distancia, cuesta muchísimo entender. El no provenía de una casta sacerdotal, de hecho, él era un simple pastor. Y no pastor de iglesia evangélica, ¡Pastor de ovejas reales! Me pregunto si alguien, hoy, consideraría como brillante la mente de alguien que se dedique a ese trabajo. Como sería de simple y vulgar, que ni siquiera su padre recordaba por donde andaba y haciendo qué cosa. Nadie le prestó demasiada atención hasta que llegó a lo que llegó. Tenía un dominio sobre la música realmente asombroso. Ejecutó una tremenda y absoluta reforma sobre la adoración cuando llegó a rey. Llegó a ver cosas que ninguno de nosotros, por estudioso que sea, puede explicar con claridad y mucho menos imaginar.

Llegó a tener tanta calidad y volumen de revelación, que en un momento dado busca reproducir aquí en la tierra sonidos que había escuchado en los cielos. De hecho, no pudo porque no encontró instrumentos para hacer eso. ¿Qué crees que hizo? Los inventó. Simplemente con leer sus salmos vas a darte cuenta que este hombre se movía en un ámbito distinto. Sin irnos demasiado por las ramas, tienes la prueba de los planos que le deja a Salomón para que edifique el templo. Esos documentos reflejaban lo que él y no otro, había visto en el mundo espiritual. Exactamente lo mismo que anteriormente había visto y hecho Moisés. Allí es cuando en el salmo 51 dice que en pecado lo concibió su madre. Es porque entiende que no todo su ser puede ser usado como debería serlo.

Hay una parte de su ser que está dormida, porque fue afectada por el pecado mismo en el que él nació. Su alma está sujeta a servidumbre. La única oportunidad en la que él no está haciendo lo que debe hacer, se mete en problemas. El debería estar en la guerra y, en lugar de eso, está descansando. David era una persona sobrenatural, eso es indiscutible. Y pese a todo lo que el melodrama legalista pueda censurarle, (Obviamente, yo no lo justifico ni absuelvo), creo que no son ni serán demasiados los que escuchen a Dios decir que tienen un corazón conforme al suyo. Pese a todo lo excelente de su personalidad, es evidente que ya no tenía todas las facultades que Adán tuvo. ¡Qué alianza poderosa hubiese sido la de Adán antes de caer y David!  Pero no te aflijas por eso, tú tienes a Cristo, y es lo mismo.

Ahora bien; ¿Qué pasa con el cuerpo de Adán? Vuelve al polvo al morir. Eso es lo que pasa cuando él peca. Su espíritu va perdiendo paulatinamente la gloria de Dios. Por lo tanto, todos los sentidos espirituales que él tenía se van adormeciendo, generación tras generación hasta llegar al hoy. Su alma quedó inmediatamente sujetada por el poder de las tinieblas y tuvo miedo, se escondió y actuó tontamente. Esas consecuencias, inevitablemente van a afectar todo lo que sale del alma de Adán. De la mente sale la cultura, la ciencia y la filosofía, y como eso está dentro de la parte almática del hombre en la interpretación tradicional, afecta. Pero también la cultura, porque de allí se nos deriva la palabra culto, a lo que hay que sumarle la mal llamada ciencia y la filosofía, ¿Por qué? Porque esa unción que viene de la diosa Sofía, diosa de la sabiduría, es lisa y llanamente, la expresión de una mente caída.

Lo que estoy intentando decirte, es que la voluntad fue tomada por las tinieblas. Y tú sabes que de la voluntad salen los diseños políticos y el tipo de gobierno de las naciones. Está el prototipo del gobernante Nimrod, que es como dibujar a un tirano. Su nombre mismo significa rebeldía. Es un ser definitivamente despreciable, en cuyo interior se gesta la misma intención que Lucero tenía: “Subiré y estaré allá”. Ocupar una posición por efecto de la manipulación. ¿Nunca has visto esto durante tu vida eclesiástica? De hecho, no me olvidaré que las emociones también son afectadas. Es de las emociones de donde nosotros derivamos el ocultismo, que es ejercer el poder necesario para dominar la voluntad de otro. Y, por último, los modelos económicos. Eso también sale del corazón. Y todo lo que el hombre crea a partir de eso, es adulterado.

Ahora bien; el hombre, en esa condición, es como que nace con un espíritu adormecido, con un alma tomada por el diablo y con un cuerpo destinado a perecer. Y allí es donde Jesús lo encuentra. Y lo que Jesús va a hacer, es simplemente ejecutar un proceso para revertir la caída, y para llevarlo nuevamente al punto de la glorificación. Yo creo que en este tiempo estamos inmersos en el proceso de revertir la caída. Si tenemos una familia creyente normal, nuestros hijos van a ser mucho más simpáticos, agradables y bien recibidos que nosotros, y que van a poder llegar mucho más lejos que lo que nosotros hemos llegado. Aunque lo cierto es que, muchos de nosotros, adultos mayores ya, fuimos parte de la generación bisagra, es decir, los primeros creyentes de una familia.

Así es que, como te podrás imaginar, empezamos con algunas desventajas. Una herencia. Católica, animista, gnóstica, la que fuera. Pero nuestros hijos nacieron con otro chip espiritual y seguirán naciendo en otra esfera. Algunos de mis hijos no supieron hasta bastante grandes lo que era una misa. Mi pobre abuela, me los hubiera desterrado a Siberia sólo por decir eso. Ni te cuento cual hubiera sido la sentencia si hubiese escuchado cuando dijeron que eso era un lugar y una cosa bien feúcha, tirando a oscura y con aroma a siniestro. Lo mejor que pude decir es que después de todo, de allí nos sacó el Señor. Y mal o bien, allí también comenzamos a pronunciar su nombre en idioma argento: Dios. Y si bien nuestros hijos tienen todas las posibilidades de llegar más lejos que nosotros, también hay que añadir que se está produciendo un cambio genético global.

Y aquí es donde tengo que decirte que hay dos reinos que se han levantado para que la caída de Adán se establezca en todas las generaciones. Entonces viene Jesús, y Él sabe algo que nosotros recién estamos descubriendo ahora. Que la única manera de vencer a un reino, es pertenecer al otro Reino. Guerra de tres simple: lo único que vence a un reino es otro Reino. Entonces Jesús viene y su tema de conversación siempre es el mismo: El Reino de los Cielos se ha acercado.  Él dice: Yo he venido a traer de regreso el Reino. ¿Qué Reino? El que se separó de todos nosotros por causa del pecado de Adán. Pecado siempre es separación, recuérdalo siempre, muy especialmente en esos tiempos en que… ¿Me entiendes?  Por eso, Él nos invita a sumarnos a Su Reino, para poder ser efectivos en Su administración sobre esta creación.

Y esto, supongo que ni siquiera sería necesario decirlo, pero lo digo por si alguien todavía lo ignora: no se hace de manera intelectual, sino que es asunto de estar o no estar. Mira Colosenses 1:13: el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, Nos ha trasladado de un reino a otro reino. Creo que en este tiempo tú puedes estar entendiendo algo que hasta aquí te tiene que haber preocupado, y es el por qué razón, si somos salvos, santos y más que vencedores, es que tenemos tantos problemas. Si tú te lees la Biblia en alguna de sus versiones más antiguas, por ejemplo, las del año 1600 o por allí, vas a ver que, en algunas de ellas, en lugar de decir salvación, allí dice salud. ¿Por qué? Porque, así como ninguno de nosotros puede aceptar y permitir, y Dios tampoco, a un alcohólico cristiano, tampoco se podría concebir un enfermo cristiano. Y no te estoy diciendo algo que se esté haciendo mal, estoy hablando de una asignatura pendiente en guerra por parte de casi todo el pueblo.

Escúchame. En sintonía divina y según Dios entiende y quiere las cosas, es tan anormal decir ese cristiano está enfermo, como decir ese cristiano está borracho. ¿Por qué? Porque esto tiene que ver con la visión de lo que el Reino es. Pero también aquí entra el elemento pobreza. ¿Qué ocurre cuando un cristiano, y quizás hasta un líder, no tiene dinero? Hay una ley que se llama Ley de Gravedad. Esa ley dice que cuando dejamos caer un objeto que es masa, indefectiblemente ese objeto se va a dirigir al centro de la tierra. Ya sea una delgada lámina de papel como un hierro macizo, van a caer igual. En todo caso, la proporción de la masa tendrá incidencia en la velocidad de la caída, pero caerse todos por igual. No importa, la cosa es que hay una ley y esa ley no es afectada, no cambia. Si te arrojas desde el pináculo del templo, muy difícilmente vengan ángeles a salvarte. Has desafiado una de las leyes de Dios, la de gravedad. ¿O me vas a decir que a esa ley la inventó el diablo?

No te olvides que hay leyes y principios que rigen toda la creación. Hay leyes y principios que rigen el reino natural. El ejemplo que te di de la ley de la gravedad, por ejemplo, esa es una ley que rige en el mundo natural. La pregunta del millón, entonces, es: ¿Hay leyes en el mundo espiritual? ¡Claro que las hay! Y no me estoy refiriendo a las 613 leyes de Moisés, nada que ver. De lo que te estoy hablando es de leyes distintas. Y te doy una idea de una ley del Reino espiritual. El que quiera recibir, tendrá que dar. Obviamente, eso rompe con todo el sentido común. Porque seguro que va a salir alguien que te dirá que no, que estás equivocado, que si necesitas algo tienes que recibir. No, si necesitas algo, tienes que dar.  Porque al que menos tiene, aun lo poco que tiene, se le quitará.

El que todavía crea que Dios era de izquierda, bueno, aquí tiene la prueba que no lo era. Ojo: tampoco es de derecha, ¿Eh? Es Dios, nunca lo rebajes a otra cosa. Y esto no es palabrerío, Jesús se movía en leyes y alternaba por igual con todas las franjas sociales de su pueblo. Las doce parábolas del Reino que Jesús enseña a sus discípulos y a todos los que se cruzaron con Él, les dice que deben aprender a interactuar con las leyes del Reino. Un ejemplo: ¿Está alguno de vosotros enfermo? Llamen a los ancianos, únjalo con aceite, y la oración de fe sanará al enfermo. Y cuidado, porque a esto lo está escribiendo Santiago, que era el más judaizante del equipo. ¿Entiendes? Muéstrame un ejemplo en donde Jesús haya usado aceite para sanar. No hay. ¡Pero sus discípulos lo hacían! Si, pero Él no lo hacía.

¿Pero no deberían haberlo aprendido de él? No, porque el uso del aceite era parte de la ministración que ya tenía mucha gente en esa época. De la misma manera en que el bautismo no fue de ninguna manera invento de Jesús. Eran muchos los que bautizaban. Por eso preguntaban: ¿Por quién bautizas tú? ¿Y qué es lo que entonces hace Santiago? Nos vuelve a llevar al símbolo. ¿Entonces no debemos leer Santiago? ¡No! ¡Déjalo allí! Es verdad que no se llevan muy bien Gálatas y Santiago, pero déjalos allí. Por algo están. Dios hace funcionar eso, tal como está. Entonces ocurre que alguien viene y te dice: Necesito orar por un enfermo, ¡Dame aceite! Ok, te lo doy, pero…es la oración de fe, no es el aceite. Esa es una ley. Es la oración de fe.

Alguien dijo, y con mucho tino, que la fe es un equivalente al dinero. ¡No te rías, no me he vuelto loco! ¿Por qué digo eso? Porque cuando tú vas a una tienda y quieres comprar algo, necesitas tener dinero. Tienes dinero, te llevas lo que quieras. No tienes dinero, no te llevas nada más que algunas sonrisas amables y algunos saludos formales. Cuando tú acudes al trono de la Gracia en búsqueda de algo, necesitas ese equivalente al dinero que se llama fe. Tienes fe, te llevas lo que quieras. No tienes fe, no te llevas nada. Y hablo de fe, no de presunción. Son muchos los cristianos que confunden lo uno con lo otro. Presunción es cuando tú dices: “Yo creo que Dios me va a dar lo que le pido” No. No es así como funciona. Porque no sé si tú sabes, que en el griego la palabra fe, no existe.

La palabra en griego es pistis, y pistis en ese idioma es un verbo que significa creer. Raro, porque ese verbo aquí podríamos conjugarlo: yo creo, tú crees, él cree. Pero Fe, no se puede conjugar. Creo que esa es una de las razones por las cuales es mucha la gente que no entiende lo que verdaderamente es la fe. Y nunca falta el teólogo del barrio que le dice casi con solemnidad: ¡Lee Hebreos 11, hermano! Ah, sí, ¿eh? ¿Y tú crees que Hebreos 11 se lee y se entiende de una? Por lo tanto, el diablo aprovecha eso y nos sigue sacando lo poco que tenemos. ¿Dónde voy con esto? A que hay una serie de elementos que no cuadran en el mundo espiritual. De hecho, nosotros no nos movemos en el mundo espiritual de la manera que podríamos. Escuché a alguien hablar de la promoción que algunos brujos hacen en la prensa. Ofrecen, por ejemplo, traerte de regreso en tres días al marido, la esposa, la novia o el novio que se fue con otro. ¡En tres días aseguran que te lo traen!

Mi duda siempre fue: pueden ser algunos engañadores que se aprovechan de la desgracia ajena, pero… ¿En todos los casos? ¿No habrá algunos que, en efecto, pueden conseguir eso en ese lapso? ¿Por qué te lo aseguran con tanta certeza? ¿Y por qué la gente les cree y va a verlos? Y aquí viene la otra. ¿Cuántos casos de mujeres orando para que vuelva un marido infiel que se les fue durante años y años y no pasó nada? Después de ver estos ejemplos, te pregunto. A primera vista, ¿Quién de los dos tiene más poder? ¿El brujo o la iglesia entera? ¡El brujo sólo mueve un cigarro o un mazo de naipes! La iglesia tiene biblia, pastor, hermanos. ¿Sabes cuál es la respuesta? Que los hijos de las tinieblas entienden cómo funcionan las tinieblas, mientras que los hijos de la luz no entienden cómo funciona la luz.

Eso solamente te resume todo un arsenal de conceptos. Vas a un brujo porque te duele un pie y te dice que salgas y busques una lagartija viva y se la lleves. Y lo haces y el muy brujo te sana. Vas a la iglesia por lo mismo y sale alguien que te dice que vamos a ver si es la voluntad de Dios que te sanes. ¡Mejor no ores! ¡Pero hermano, eso es brujería! Obvio, ya sé que eso es brujería, no lo hagas. Lo que te quiero mostrar es el nivel de audacia que tienen las tinieblas con una pequeña dosis de poder, mientras que nosotros, que lo tenemos a todo ese poder completo, seguimos inmersos en una timidez muy parecida a la incredulidad. Después, cuando en nuestro ambiente no sucede nada, nos ponemos a inventar cualquier cosa y hasta fabricar teologías falsas. La gran verdad es que, en mayoría, los cristianos no han entendido las leyes del Reino.

¿Qué es lo que necesitamos, entonces? Conocer a fondo las leyes del Reino. A las naturales ya nos las han enseñado. Como operan las finanzas en el Reino. Como funciona la sanidad física en el Reino. Como se mueve la adoración en el Reino. Escucha, no estoy inventando ninguna doctrina nueva. No te estoy presentando ningún evangelio nuevo. ¡¡De eso vino a hablar Jesús a la tierra!! ¡Él nunca les habló a sus discípulos de otra cosa que no fuera del Reino! Él les empezaba a explicar cosas que los discípulos no entendían. Y quiero decirte que, a los doce años de edad, un niño judío ya conocía mínimamente el pentateuco, lo que se llama la Torá, ¡De memoria! ¿Entiendes? ¡Él no vino a decirle lo que la Biblia decía! El vino a revelar la realidad.

Nosotros nacimos en un reino que no es el de Dios, y Jesús vino para introducirnos en él. De hecho, que ese proceso de traslado es doloroso. Cuando pasas de un reino al otro, todo parece derrumbarse. Y ahí siempre sale alguno que te asegura que eso es porque Dios te está probando. ¿Ah, si? ¡Claro! ¿Cómo no me di cuenta antes? Cualquiera sabe que Dios no me conocía, por eso me prueba… De hecho, moverse en el mundo espiritual no es un asunto de fe, como muchos creen y enseñan, sino de revelación. ¿Y sabes cuál es una de las llaves de la revelación, sino la principal? Dar. Mientras más das, más recibes. Das espiritual y material, recibes lo mismo. Eso es de lo que Pablo habla en Romanos 1. Lo único gratis en el mundo espiritual es la salvación, todo lo demás, cuesta. Y cuesta mucho.

Hay una sentencia que es muy atinada para este caso. No basta con hacer lo correcto, hay que hacerlo correctamente. Hay muchas leyes en el mundo espiritual, y casa vez que por revelación conocemos alguna nueva, no podemos dejar de sorprendernos. Es que apenas estamos arañando la superficie, y nosotros nos habíamos pensado que estábamos en las alturas celestiales. Apenas estamos sacando la cabeza fuera del agua.

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Entendiendo el Mal

La importancia de este estudio, no es por razones de doctrina, sino para ayudarnos a entender nuestra posición en medio de toda la hostilidad que este mundo tangible nos trae.  Si Satanás es quien hemos creído que es, entonces nos enfrentamos a una sutil guerra mental que se lleva a cabo en nuestro inconsciente. De hecho, hemos formado una idea eclesiástica, doctrinal y personal de Satanás que muy rara vez tiene que ver con lo que encontramos sobre él en la Biblia. Eso no sería contraproducente si no se tratara de quien se trata. Al creer que Satanás es el enemigo de Dios, lo estamos situando en la misma clase de ser que es Dios, creándonos un concepto de él de segundo creador que no existe.

Si creemos que Dios creó a Lucero o Lucifer bueno y perfecto, y que después le fue encontrada iniquidad; en realidad estamos diciendo que Dios perdió a un ser creado perfecto que debió haber sido tentado o seducido por otra criatura desconocida. Si este es nuestro concepto entonces al enemigo lo vemos como a alguien con un poder ilimitado y pervertido (aún en su posición de caída). Muchos de nosotros tendemos inconscientemente a verlo como superior en jerarquía, y esto nos lleva a pensar en medio de toda nuestra práctica de guerra espiritual, que en verdad no podemos destruir sus obras debido a nuestra falta de fe producida por el concepto inconsciente que tenemos de él.  Este concepto no es enseñado por nuestra doctrina, pero es producido por ella.

Hay bastante claridad en esto, sobre todo en esto último que te dije. ¿Por qué nuestras doctrinas (Y empleo el plural porque todos sabemos que dentro del pueblo evangélico hay más de una), producen esa creencia errónea? Quizás ustedes quienes hoy están escuchando esto, tengan otra idea o interpretación de lo mismo; y tal vez no sea ni descabellada ni equivocada, sino anexa. Pero lo que yo creo, es que ante la ausencia de Presencia y Poder de Dios en nuestras congregaciones, y por consecuencia en nuestras vidas, resulta más cómodo y conveniente cargarle la culpa al “tremendo” Satanás de todo lo malo que nos pasa, que cargarlo a nuestras incredulidades vernáculas…

Ahora, al entender quien es Satanás, inmediatamente nos vemos a nosotros mismos en una posición dada por Dios que no puede ser obstruida por sus maquinaciones. Esta posición de autoridad sobre él, no surge por enseñar autoridad al creyente en Cristo, sino por la naturaleza de haber sido creados por encima de él desde el principio de los tiempos.  Satanás nunca ha sido un ser superior al hombre y nunca lo será.  Cristo simplemente abrió nuestros ojos a este principio eterno o verdad, por lo que puso nuestro auto concepto por encima de los principados y potestades. Y si esto es así, ¿por qué el mal? Esta es una pregunta que, no tengo dudas, se deben haber formulado a sí mismos la mayoría de quienes me están escuchando. ¿Tiene respuesta?

Sí, aunque no la entendamos o nos resulte antipática. Para que Dios pudiera cumplir Su plan tuvo que crear el mal. Digamos que, si tú entras a un templo y dices algo así, lo primero que puede ocurrirte es que alguien te muestre los dientes fieramente, y lo segundo, que te saquen a empellones o llamen al ministro de liberación para que te saque los demonios que seguramente tienes. Sin embargo, me tomo el trabajo de buscar y escribir los textos que los autores solamente citaban para que no se te pierda nada. Si bien estoy en una etapa donde cada vez recurro menos a reproducir capítulos y versículos, porque entiendo que ya te conoces muy bien la Biblia, en este caso lo haré para echar fuera cualquier duda santa.

(Génesis 3: 1) = Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; (Dios hizo a la serpiente astuta) la cual dijo a la mujer: ¿Con que Dios os ha dicho: no comáis de todo árbol del huerto?

(Isaías 45: 5-7) = Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mi. Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste, para que se sepa desde el nacimiento del sol, y hasta donde se pone, que no hay más que yo; yo Jehová, y ninguno más que yo, que formo la luz y creo las tinieblas, (Dios creó las tinieblas), que hago la paz y creo la adversidad. (Dios creó la adversidad). Yo Jehová soy el que hago todo esto.

(Amos 3: 6) = ¿Se tocará la trompeta en la ciudad, y no se alborotará el pueblo? ¿Habrá algún mal en la ciudad, el cual Jehová no haya hecho? (Si no se entiende mal, es Dios quien creó también el mal. Todas las versiones que conozco, coinciden.) (Proverbios 16: 4) = Todas las cosas ha hecho Jehová para sí mismo, y aún al impío para el día malo. (Es decir: Dios hizo al impío)

Colosenses 1: 15-17) = Él (Cristo) es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten. (En suma: todas las cosas fueron creadas en Cristo. Y si dice todas, eso significa: todas.)

(Isaías 54: 16)= He aquí que yo hice al herrero que sopla las ascuas en el fuego, y que saca la herramienta para su obra; y yo he creado al destruidor para destruir. (Si tenemos en cuenta que, en otros textos, Satanás es llamado “el destructor”, entonces está claro que es Dios quien creó a Satanás).

Lo que motivo todo esto, fue Su plan de crear un Hombre a Su imagen.  Y la única manera de alcanzar este propósito, es a través de mostrarse y revelarse a sí mismo al hombre que Él formó del polvo de la tierra.  Dios no es un ser creado, por lo que no podía crear simplemente a una imagen y llamarlo igual a Su naturaleza sin crear un proceso de alternativas de las cuales Su creación escogiera, y a razón de sus elecciones se convierta en la meta y objetivo esperado. El hombre no pudo ni podía hacer nada de esto en ningún modo, por eso Dios lo hizo todo desde la fundación del mundo. Sé que no resulta sencillo de entender con tu mente, por eso aspiro a que me estés oyendo con tu espíritu.

Nos cuesta mucho entender esto. Y no es ilógico que así sea, ya que somos portadores y propietarios temporarios de una mente finita, esto es: una mente que nace, crece, se desarrolla y muere, mientras que estos conceptos pertenecen a una mente infinita o eterna. Y si hay algo que al hombre le cuesta horrores entender, ese algo es la eternidad. Por eso se debe limitar, cuando no puede entender, sencilla y simplemente a creer. Con eso basta.  El hombre en su estado natural de Génesis era inocente; Dios no.  El hombre no conocía lo bueno y lo malo, pero Dios sí.  El hombre no era santo ni profano; Dios es santo.  El hombre era un alma viviente; Dios un espíritu vivificante. Como puedes ver claramente, el hombre de Génesis Capítulo dos NO ERA NI ES la imagen de Dios.  Esto es antes de la caída. Seguramente te preguntas: “¿Entonces qué pasa con Génesis 1:26-28?

(Génesis 1: 26-28)= Entonces dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creo Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.¿No creó Dios al hombre a Su propia imagen?”.  Si lo hizo.  Pero este hombre creado es creado en Su corazón (mente divina o esfera espiritual), y no es el mismo hombre formado en el capítulo dos.

El capítulo uno es el producto terminado en la mente de Dios (Su modelo).  El hombre del capítulo dos es el principio del proyecto. No es hasta después de la caída, que el hombre empieza el proceso de muerte que finalmente lo llevará a Cristo, quien es la imagen expresada del Padre, y después colocar al hombre caído EN Cristo en donde entonces recibe la naturaleza de Dios.

(Hebreos 1:1-3)= Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas (Todas las cosas) con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestro pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas. Una vez bautizado en la muerte de Cristo, el hombre es ahora transformado de gloria en gloria a la misma imagen de Dios.

No lo tomes con rigidez ni entidad de doctrina imperecedera; sólo medítalo y ve si es demasiado incoherente o si, por el contrario, tiene fundamentos más que suficientes como para considerarlo seriamente, partiendo de la base del texto que sigue: (2 Corintios 3:18) = Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor. Para que Dios pueda manifestarse o revelarse a sí mismo al hombre, necesitaba crear contrastes en los cuales Sus atributos y carácter pudieran ser entendidos.

Siempre sostuve, (Aún cuando todavía no conocía al Señor), que para saber si un libro era bueno, previamente había que haber leído una de esas tantas basuras literarias que andan dando vueltas por las librerías. Es el mismo principio. Un Dios santo, benevolente, resuelto, poderoso y rico, no puede ser entendido como tal sin un contexto contrastante de maldad, profanación, indiferencia, debilidad y pobreza. (Romanos 9:14-24) = ¿Qué, pues, diremos? ¿Qué hay injusticia en Dios? En ninguna manera. Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca.

Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Porque en la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra. (Entérate: Dios fue quien levantó a Faraón. ¿Será posible? Sí, no seas religioso). De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece. Pero me dirás: ¿Por qué, pues, inculpa? Porque ¿Quién ha resistido a su voluntad? Mas antes, oh hombre, ¿Quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: por qué me has hecho así? (Te está quedando claro, ¿Verdad?)

¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra? (Un vaso bueno y un vaso malo. Uno útil y el otro inservible. Hechos por el mismo alfarero). ¿Y que, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción, y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria, a los cuales también ha llamado, esto es, a nosotros, no sólo los judíos, sino también de los gentiles? (Aprende. Esto no sólo corrobora lo que estamos viendo, sino que además destroza esa teología que enseña que los judíos serán salvos todos por decreto).

Para poder manifestar Su multiforme sabiduría debe haber una fuerza adversa que la trate de nulificar. Algo así como entender que Dios crea un adversario para poder mostrarnos a nosotros su poder para derrotarlo. Y luego nos enseña que nosotros, en su nombre, tenemos esa misma victoria. Pero nosotros nos asustamos, no le creemos y somos derrotados diariamente por un adversario ya vencido. Terrible. (Efesios 3:10) = …para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales. Las siguientes citas ayudan a entender este principio:

(Juan 1:3) = Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. (Una vez más: todas las cosas). (Salmo 139:12) = Aún las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; lo mismo te son las tinieblas que la luz. (El salmista, que es David, le está hablando a Dios. Y le dice que a Él le es lo mismo las tinieblas que la luz. ¿Se entiende, ¿verdad? (Lucas 6:35) = Amad, pues, A vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos. (Dios es benigno para con los ingratos y malos. Su iglesia, ¿También?)

(Mateo 5:44-45) = Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir el sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. (¿Me parece a mí o se nos dice que ciertas cosas, para Dios, no tienen el mismo color que para nosotros?) (1 Crónicas. 21:1) = Pero Satanás se levantó contra Israel, e incitó a David a que hiciese censo de Israel. (Curioso, pero en 2 Samuel 24 dice que fue Dios el que lo incitó a hacer ese censo. Pero si el censo resultó negativo, es evidente que nunca Dios lo llevaría a hacer algo así) (2 Samuel 24: 1) = Volvió a encenderse la ira de Jehová contra Israel, e incitó a David contra ellos a que dijese: Ve, haz un censo de Israel y de Judá. (¿Podría un Dios como el nuestro, por algo tan carnal como la ira, equivocarse así?)

(Éxodo 12:23) = Porque Jehová pasará hiriendo a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará Jehová aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para herir. (¿Quién dice que maneja a ese heridor? Dios.) (1 Corintios 10:10) = Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor. (¿Qué ocurrió con los que murmuraron contra Dios? El destructor los aniquiló). (Éxodo 12:12)= Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. (¿Quién está diciendo “yo haré”? Dios.)

(Génesis 3:4-5) = Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios. (¿Acaso mentía la serpiente? No del todo; tomó una verdad y la tergiversó sutilmente). (Génesis 3:22) = Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; (en eso, la serpiente no mintió); ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre. (El hombre inicial era eterno, en la caída perdió ese beneficio). También después de la creación del hombre en Génesis 1:26-28, las escrituras dicen que no había ningún hombre para trabajar la tierra (Génesis 2:1-5), y éste no fue formado en la tierra hasta el verso 7 del mismo capítulo. La pregunta que resta, es: ¿Quién es Satanás? La Palabra responde.

Cristo lo llamó asesino desde el principio (Juan 8:44) = Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso y padre de mentira. Juan en su epístola, dijo que peca desde el principio. (1 Juan 3:8-9)= El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.

Nunca tuvo acceso legal al reino de la tierra (Salmo 24:1) = De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan. (Es cierto, Satanás no está mencionado ni siquiera como “socio” en la creación y propiedad). Fue creado como vaso de deshonra (Romanos 9:21) = ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?  (2 Timoteo 2:21)= Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra. (Aquí no lo dice pero queda implícito: ¿Qué ocurre con todo lo contrario? Sucede todo lo contrario…)

Derrotado por el juicio divino de Dios (Génesis 3:14-15) = Y Jehová Dios dijo a la serpiente: por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú la herirás en el calcañar. (¿Alguien vio a alguna serpiente comer polvo? ¡Y no me salgan con eso de que al comer insectos también comen tierra! ¿No será carnalidad lo que alimenta a esa serpiente?)

Derrotado por el misterio de la cruz (Juan 12:31) = Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. (Cuando la Biblia dice ahora, yo aprendí que eso significa: AHORA) (Colosenses 2:14-15) = …anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. (Cuando un rey vencía en una batalla, exhibía al público los cuerpos o las cabezas de sus derrotados, como señal indiscutible de su victoria).

No es el adversario de Dios sino nuestro (Isaías 40:1-2) = Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios. Hablad al corazón de Jerusalén, decidles a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados. (La primera vez que oí esto, me impactó, pero no deja de ser real: Satanás es nuestro enemigo, no el enemigo de Dios. Dios no tiene enemigos, todo y todos se sujetan a su Majestad.) Es un impostor disfrazado de ángel de luz (2 Corintios 11:14) = Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. (¿Qué cosa es un ángel? Un mensajero. ¿Qué cosa es la luz? La Palabra de Dios revelada. ¿Un mensajero que finge dar Palabra de Dios revelada, adonde puedes encontrarlo? Aprende).

Ruge como león pero no es león (1 Pedro 5:8) = Sed sobrios, y velad, porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar. (Me enseñaron a ver en este verso dos cosas: el diablo no es un león, ruge como si lo fuera. El único león es el León de Judá, y ese no es el diablo. La otra, que anda alrededor, no metido dentro de tu vida. Si eres creyente, él no puede meterse en tu vida, entonces trata de perturbarte desde afuera, desde los alrededores).Su poder no es intrínseco sino reside en nuestra fe y concepto. “Lo que creemos determina la manera en que vivimos”.  Por ejemplo, el miedo a la muerte nos mantiene atados y cautivos, (Hebreos 2:14-15) = Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre. (El enemigo está destruido y nosotros liberados. De que lo creas o no, depende tu victoria o derrota diaria).

Él ha sido juzgado (Juan 12:31) = Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.  Sin embargo, nosotros podemos seguir siendo neutralizados por el concepto que tengamos de él (Romanos 6:16) = ¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia? (Pregunto: Algunos sometimientos “legales” que se dan dentro de la iglesia, ¿No tienen parentesco cercano con esto? Si tu respuesta es no, dame un argumento sólido desde la Biblia para aceptártelo)

A través de la doctrina él trata de asociarse con el adjetivo “Lucifer”, ¿Por qué?  Porque de esta manera es visto como un ángel de luz.  No lo es.  Incluso al tener este título él supuestamente nos hace respetarlo como el primer arcángel guardián del trono de Dios, líder de toda adoración divina y tercero en la jerarquía de la creación.  Si todo esto fuera verdad, entonces aún en su estado de caída (en la cual no pierde su poder, solo lo pervierte), se convertiría en un fuerte oponente en nuestra mentalidad.  Para que entonces sea magnificado ante los ojos de nuestro entendimiento y a la vez ante nosotros “La Imagen de Dios”, y así sentir es que necesitamos pelear contra él para derrotarlo.

Debido a esto nosotros algunas veces permanecemos derrotados mientras que damos gritos de victoria.  Es por eso que hemos relegado nuestra victoria a ser solamente espiritual sin ninguna manifestación práctica en esta dimensión física. Una mentalidad que crea excelentes cristianos, pero muy malos ciudadanos en la tierra. Cantamos de victorias que solo sentimos en la invención de nuestra imaginación cuando tenemos destellos de fe que resplandecen en nuestro corazón en medio de un grito corporal, pero que rápidamente se disipa mientras nos introducimos a lo que nuestra doctrina llama la realidad del príncipe de éste mundo.

La verdad es que Dios ha seguido diciendo por mucho tiempo: Mi pueblo pereció por falta de conocimiento. — No dejemos que con nosotros pase lo mismo, sino antes bien seamos una generación entendida de los tiempos de Dios, para poder colaborar con Él. Y no dejemos que malos y falsos conceptos de la religión nos aparten de la verdad, realidad, propósito y objetividad de Dios que tiene reservada para nuestro tiempo, y para manifestar en esta generación. Resplandece porque ha llegado tu luz; y recuerda que la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Dios, y para participar en ello, necesitas cada día CONOCERLE MÁS.

Si hemos entendido correctamente el sentido básico de este trabajo, ya sabemos que no estamos minimizando la capacidad del adversario, sino ubicándolo en el lugar correcto que le pertenece, y no elevándolo a categorías de omnipotencia e invencibilidad que de ninguna manera posee. En cualquier actividad de la vida, especialmente en las deportivas que nos pueden servir de ejemplo, entrar en competencia sobredimensionando el talento rival y minimizando el nuestro, es disponerse a ser derrotado. Y eso es exactamente lo inverso a lo que Dios imaginó con nosotros en su Reino.

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¿Verdades o Mitos?

Pese a todo lo que se ha vivido como iglesia desde antes de la pandemia de Covid y con posterioridad, todavía se sigue padeciendo algunas de las antiguas manías que mucha gente tenía y sigue teniendo. Esperando semanalmente recibir el consejo del pastor para ver como resuelve el problema que tiene o, en todo caso, aguardando la visita de ese profeta o ese apóstol para que ore y vea si por arte de magia divina el problema se resuelve solo y se puede salir a cantar aleluyas y dar gracias a Dios por el milagro. En suma, lo que esa gente está buscando es alguien que le ayude a resolver su destino, porque en definitiva lo que no tiene es una relación personal con ese Dios en el que asegura creer. A cada uno de ellos le aseguraron que cuando se convirtiera iba a tener una relación personal con Cristo, pero hasta hoy lo único que ha podido tener es una relación con el pastor de la iglesia.

O, en todo caso, tiene una relación con el profeta, que para muchos es el nuevo adivino del Reino, que seguramente le va a decir todo lo que le va a pasar, todo su destino. Porque como aparentemente Dios no se lo puede decir a él, entonces tiene que correr a donde está ese profeta para que le diga qué es lo que le va a pasar. Y así es como en muchos sitios tratan a los profetas como adivinos. Y van y le dicen: “Deme una palabra, hermano” Y allí es cuando alguno de estos atrevidos que andan por la vida le pone la mano en la cabeza y le dice ceremoniosamente: “¡Sea la luz! Y allí es donde queda la duda: ¿Se puede recibir la luz o no? Sí, pero hay un problema y no es menor. Una gran mayoría de cristianos están demasiado acostumbrados a las tinieblas de Babilonia. De allí que, cuando de pronto la luz resplandece, no agrada demasiado y hay oposición y hasta contienda por eso.

El tema radica en que a esta clase de cristianos no les gusta buscar la luz porque eso implica asumir su verdadera responsabilidad al respecto. Es que es muy fácil estar en la religión y que toda la responsabilidad la tenga ese hombre que está allá arriba de la plataforma. Es a ese hombre, o mujer, llegado el caso, al que los que están debajo le demandan todo. Ellos están demasiado cómodos allí. Hacen su pequeña oración, dan su diezmo, jamás vieron nada distinto, pero están tranquilos, nada los molesta. El que le tiene que dar todas las respuestas es el pastor, sino no le pagan. Y allí surge la otra duda: ¿Podrá Dios sacar a esa gente de Babilonia? ¿Les podrá dar un entendimiento de la luz? Porque todos sabemos que mientras más vida hay, más luz se demanda. De hecho, la santidad no depende de cuantas cosas haces para Jesús. Depende de qué tanto de la vida de Dios mora en tu interior. Cuanto de Jesús se ha edificado en ti es lo que te hace santo.

Mientras más creces en la vida y en el conocimiento de Dios, más luz tienes. Y mientras más luz tienes, más puedes ver. Y como empiezas a ver más, te empiezas a espantar de las cosas que ves. Y allí es donde el pueblo no sabe para donde correr. Porque viene uno y le tira semejante profecía y allá se van todos corriendo detrás de él porque es la figura del momento. Luego llega el otro que tiene una profecía diferente a la que dijo el primero, entonces deciden que el anterior estaba mal y se van todos en masa con este. Y ni te cuento si llega un tercero con buena prensa que predica algo distinto a los otros dos. Se hacen un batuke más que regular en la mente, pero deciden seguirlo porque les cae mejor y se lo adjudican al Espíritu Santo. Si oyeran la voz de Dios, ya sabrían que Él tiene mucho interés en escucharnos a todos explicarle por qué creemos lo que creemos.

¿De dónde viene todo lo que crees? Un día recibiste a Jesús. Viste a tu pastor y dijiste: ¡Huau! ¡Cuanta biblia sabe este hombre! Y entonces seguiste al pie de la letra todo lo que te decía ese amado hijo de Dios. Y jamás te lo cuestionaste si estaba bien o estaba mal, porque no tenías un parámetro como para poderle decir a ese pastor que se estaba equivocando en algo. Un día te toca a ti ser el ministro, y cuando las ovejitas se sientan a escucharte, les vas a repetir exactamente lo que te dijo el otro. Y los que te oyen van y repiten lo que les dices tú y así sucesivamente por generaciones. Nadie presta atención de donde salió todo eso que hemos estado repitiendo y que ha llevado a la iglesia a un estado de somnolencia y muerte. Allí es donde Dios te dice que tienes que hacer un alto y abandonar la antigua rutina eclesiástica de hacer, hacer y hacer. Lo que Dios te dice hoy es que te detengas, que hagas un alto y que te cuestiones todo lo que crees y por qué lo crees. Y que te encuentres en la intimidad con Él. Y que dejes a Su Espíritu Santo enseñarte, porque Él, dice, edificará Su iglesia sobre la revelación.

La revelación de Dios, cuando se la cree y se la espera, viene sobre el hombre y hacer realidad aquella palabra que dice que sobre esa roca edificará su iglesia y que las puertas del Hades no prevalecerán sobre ella. Y no tengo dudas, Dios quiere edificar su iglesia, pero ella está demasiado metida en la rueda de hacer, de buscar, de tener, de querer posesiones, riquezas, el éxito de este mundo, el poder político. No voy a cuestionar nada de esto, sólo voy a decir que el error es estar más enfocado en el hacer y el tener que en el ser. Y Dios está enfocado en el ser, no lo dudes, muy por encima del hacer. Lo importante es lo que somos, y en qué posición nos vamos colocando, y que nivel de vida y de luz es lo que mora en nosotros. Eso es lo que Dios mira, no cuanta gente hay en un templo o salón.

De hecho, Dios quiere ordenar muchas cosas, pero el problema va a ser la luz. La luz que confronta Babilonia. Porque sí o sí, el pueblo está tan metido en Babilonia y ella es tan sutil y se disfraza tan bien de súper espiritualidad, que una gran mayoría ni siquiera se ha dado cuenta que está tragado dentro de ella. Cuando la luz del cielo comienza a brillar y te das cuenta de esto, es como que medio mundo se te desmorona. Allí te das cuenta que Babilonia se ha tragado la mayoría de las iglesias cristianas, a las que les ha influido su pensamiento, y su sistema. No exagero nada si te digo que estoy convencido que todavía hoy, como iglesia global, estamos en la misma disyuntiva. ¿Cómo se sale de allí? Creo que la respuesta es Jesús, su vida y su ministerio. Con una salvedad: ten cuidado, porque no es fácil salirse de Babilonia. Que ahora vayas, saludes a tu ex pastor y le comuniques que te vas de la congregación, no significa que te salgas de Babilonia. Por ahora, lo único que has podido hacer es salir de un templo, de un grupo, de una denominación.

Salir verdaderamente de Babilonia requiere mucha confrontación. Lo primero que debes entender, es que a lo que nosotros conocemos como La Biblia, fuente de la Palabra escrita de Dios, fue acomodada en su estructura por unos exégetas que hicieron un trabajo al cual denominaron como el Canon de la Biblia. Esto sucedió en el siglo cuarto, y allí ellos fueron los que decidieron poner en nuestras biblias estos libros que hoy puedes ver. Y le llamaron Canon, porque lo que hicieron fue canonizarla. Eran católicos. Hicieron con la Biblia lo mismo que ya habían hecho con algunos hombres y mujeres convirtiéndolos en santos de adoración. Por eso ellos fueron quienes comenzaron a denominarla como Santa Biblia. Y le colocaron un sello, católico, que determina que nadie puede creer ni pensar más allá de esto que está allí, aprobado, canonizado y santo.

¿Alguien sabe cuantos libros había, en realidad? Mira, yo no soy nadie en el concierto cristiano y en pocos años he escrito ocho libros. ¿Tú crees que alguien como Pedro, escribió nada más que esas dos cartitas que tenemos? ¿O que alguien de la envergadura espiritual de Juan, sólo escribió un evangelio, tres cartitas y el Apocalipsis? ¿Cuántas cosas se habrán quedado por allí perdidas en las catacumbas simplemente porque estos hombres decidieron ignorarlas? Y como si eso fuera poco, antes del evangelio de Mateo, le añadieron una página que dice “El Nuevo Testamento”. Y cualquiera de nosotros, cuando éramos recién llegados al evangelio, nos sujetamos a esa decisión tomada por personas que me atrevo a decir que ni siquiera tenían al Espíritu Santo. Así que, linealmente, cuando alguien nuevo toma una Biblia y ve esa separación, entiende que desde esa página hacia atrás es el Antiguo Testamento, y que hacia el otro lado, como los judíos no creyeron en Jesús, Jesús es parte del Nuevo Testamento.

La realidad contundente nos muestra que el Nuevo Testamento, en realidad, comienza en el capítulo dos del libro de los hechos. Y eso también te deja en claro que Jesucristo, el Mesías de Israel, fue enviado a los judíos. Jesús venía a cumplir todo lo que se había escrito en el Antiguo Testamento. Jesucristo, aunque se le revuelvan los intestinos a los fariseos, es el Mesías de Israel, les guste o no les guste a los judíos, Jesucristo es el Mesías, y el Mesías venía a cumplir todo lo que había sido hablado acerca de Él. El decía: “Voy a hacer esto, para que se cumpla la Escritura”. Dijo “Tengo sed”, para que se cumpliese la Escritura. Pidió que le trajeran el pollino, para que se cumpliese la Escritura. Todo lo que Él hizo fue para que se cumpliese la Escritura, porque Jesús vino para que se cumpliese la Escritura. Porque Él venía a ser el Alfa y la Omega del pueblo de Israel. Jesús no fue enviado a los gentiles. Esta es otra historia que bien vale la pena contar, pero distinta a la que nos han enseñado.

Un día Jesús derramó el Espíritu Santo y dijo: “Yo me voy, pero vendré otra vez, me tomaré a mí mismo, para que donde yo esté, vosotros también estéis. Así que no tengan pena, no os voy a dejar huérfanos. Vendré otra vez, y mi Padre y yo haremos morada en vosotros”. Juan 14. Esa es la promesa de Jesús en el Espíritu, viniendo al pueblo gentil. Cuando Jesús habló eso, Él no podía entrar en el corazón de los discípulos por una simple razón: todavía estaba en la carne. Lo que yo tengo que entender, es que Jesucristo es el cumplimiento de la ley. Jesús vino a cumplir la Escritura. Cuando Jesús vino, no había Nuevo Testamento. Pero Él dijo: “Escudriñad las escrituras, porque ellas hablan de mí”. ¿A qué escrituras se refería? ¡Al Antiguo Testamento! De hecho, debemos tener en mente que Jesús vino a los judíos. Cuando vino aquella mujer samaritana Él le dijo que no podía liberarla, porque el límite de su ministerio era el del pueblo judío. No puedo hacer mi obra entre los gentiles.

Tengo que entender esto, para entender lo que hizo Jesús, lo que vino a cumplir Jesús y cual es el fundamento de la piedra angular que es Jesús. Porque si paso la página hacia antes de Mateo, se me trastoca todo lo de la piedra angular. Porque pienso que Jesucristo, es neotestamentario. Y Jesucristo no es neotestamentario. Jesucristo es el cumplimiento de la justicia para Israel. 1 Pedro 1:10-11: Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, (¿Quién estaba en ellos cuando profetizaban? El Espíritu de Cristo) el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos. Queda claro: el Espíritu de Cristo estaba en cada uno de los profetas del Antiguo Testamento.

Verso 12: A estos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles. Aquí encontramos algo que es básico: el evangelio de Jesucristo solamente se puede predicar a partir de lo que ordene el Espíritu Santo de Dios. Yo sé que hay infinidad de métodos en cada denominación. Programas, manuales, cursos y bases para debatir con los mormones, testigos de Jehová, musulmanes, budistas, etc. Todo muy bonito e inteligente, pero acá dice el evangelio sólo se predica a partir de lo que dice el Espíritu Santo.

Entonces imagínate a Cristo en la eternidad diciéndose a sí mismo que no hará nada sin comunicárselos antes a sus profetas. Y así comienza a profetizar sobre sí mismo. Entonces se le aparece y habla con Abel, después con Abraham, luego con Moisés. Y así va hablando a través de todos los profetas, anunciando qué cosa. ¡La venida del Mesías! La venida de un Reino que el pueblo de Israel tenía que esperar. Lo esperado, lo maravilloso, el niño que iba a nacer. Un niño nos es nacido, un hijo nos es dado. El principado sobre sus hombros, su Reino un Reino eterno. El pueblo de Israel esperaba un Mesías con un Reino. No esperaba un Mesías con un período de gracia de quien sabe cuándo, en un futuro, iba a traer un Reino. No hay una sola escritura en el Antiguo Testamento en la que el Espíritu de Cristo hable de una venida dividida de Él mismo.

Escudriñad las escrituras, ellas hablan de mí, dijo Jesús. ¡Es tu responsabilidad escudriñar las escrituras, no solamente la del pastor, ministro o predicador! Eso se necesita para conocer a Jesús y su obra terminada. Por eso dijo: “Hecho está, soy el Alfa y la Omega. Consumado es.” En toda la extensión del Antiguo Testamento no se ve una fragmentación de venidas del Mesías. El que va a venir, como que triunfó, pero no mucho, porque luego tiene que venir en una venida intermedia. Y que sí, que no, que vamos a ver, que quien sabe, que tal vez y por ahí sí, ¡Ahora sí va a venir el Reino! ¿De donde salió todo eso? ¡Es que así me lo enseñaron! A mí también. Lástima que ya no está el que me lo enseñó a mí y no le puedo preguntar de donde lo sacó. Esto me recuerda mucho a una anécdota llena de humor de mi Argentina.

Una pareja de recién casados, de retorno de su luna de miel, deciden hacer una carne al horno en su monumental y moderna cocina. Al colocar el cuadril (Así se le llama al corte vacuno) en la bandeja, la joven esposa le cortó los dos extremos. El marido, ansioso por participar, le preguntó por qué hacía eso y ella le respondió que era porque así se lo había enseñado su mamá. Al día siguiente le preguntaron a la suegra por qué cortaba los extremos de la carne antes de meterla en el horno y respondió que era porque así se lo había enseñado SU mamá. La abuela todavía vivía y, cuando le hicieron la misma pregunta, respondió que su cocina era muy antigua y vieja y tenía un horno tan pequeño que el trozo completo de carne no entraba, así que se veía obligada a cortarle los extremos.

Dice la palabra que la luz vino, pero que amaron más las tinieblas que la luz. ¿Por qué sucedió esto? Porque es más fácil amar lo que conocemos, aunque sea tiniebla, y no enfrentarnos a cambios sustanciales, que nos van a sumergir en la gloria de Dios. Si tú todavía crees en un Jesús viniendo en un caballo blanco después de un rapto quien sabe cuando, entonces no le llames rey de reyes y señor de señores porque todavía no lo es. ¿Qué está diciendo este hombre? Este hombre está diciendo que escudriñes las escrituras. Porque el Espíritu de Cristo se profetizó a sí mismo, y profetizó todo lo que iba a tener que hacer el Mesías. Entonces, cuando leemos sobre el Espíritu de Cristo a través de los profetas, puede verse un plan, en el cual Dios está preparando un pueblo, para que, a través de ese pueblo, nazca en carne el Hijo de Dios. Venga a la tierra quien va a ser conformado en el postrer Adán, para devolvernos a todo lo que era el edén.

El Hijo de Dios se iba a sentar en la gloria en las alturas, iba a tomar el Reino, el señorío, la autoridad, y al sentarse Jesús en su trono, todo iba a cambiar en los cielos y en la tierra. Porque no es lo mismo un cielo sin el Mesías, que un cielo con el Mesías. No es lo mismo una tierra en tiniebla y oscuridad, que una tierra que tiene un Mesías entronizado en los cielos. Y cuando Jesús se sienta en el trono de la majestad en las alturas, cielo nuevo y tierra nueva comienzan en la humanidad. Por tanto, esperamos cielos nuevos y tierra nueva, donde more la justicia. ¿Quién es la justicia que tenía que ser manifestada? Jesucristo es la justicia que tenía que ser manifestada. No tiene que venir cincuenta veces para hacerlo. De todo esto, solo pasan dos mil años. Y en ese lapso, se pierde el Espíritu Santo y el pueblo de Dios se hizo un bollo doctrinal del cual ya no le resulta sencillo salir. El Espíritu de Dios te dice: que si quieres Su luz y Su verdad, tienes que saber por qué crees lo que crees. Lo único que Dios va a respaldar, es lo que habló en su palabra.

Porque hoy tenemos una serie de cuentos. Están las palabras, están los versículos, pero la forma en que fueron puestos, le niegan a Jesús su Reino. Y algo peor pasa, es que te vas a quedar sin poder. Entonces te dicen, que cuando Jesús venga en las nubes, en un caballo blanco, entonces sonarán las trompetas porque empiezan las bodas del Cordero. De hecho, pregunto, si estás esperando las bodas del Cordero, ¿Qué cosa eres ahora? ¡La novia amada!, he oído gritar a coro. ¿Novia? Imagina la escena. El chico se enamora de la chica y un día le dice sin vueltas que quiere ser su esposo. Le ofrece una hermosa casa que va a comprar para que vivan allí, además de su protección y la promesa de ser el marido más precioso para ella. Y ahí entonces le pregunta si le gustaría a ella ser su esposa.

Ella le dice que sí, de inmediato. Pero le pone una condición. Le dice que tiene un amante ahí afuera, porque ella tiene sus amigos y sus amigos todavía no están listos, así que ella le dice que no va a dejar ni a sus amigos ni a su amante por él. Le asegura que se casará con él, pero le aclara que ella tiene su propio tiempo. Que a él le va a dar nada más que un día a la semana, y que los seis días restantes, ella saldrá con sus amigos y su amante. Respecto a la sujeción, ella le aclara que ni lo sueñe, que será únicamente ella la que dirá qué es y qué no es. Obviamente que hará uso de todas las riquezas del esposo, pero su aporte será solamente de un dólar cada semana. Le asegura que lo ama, pero nada más que para un dólar a la semana. Le dice una vez más que ella hará lo que quiera, aunque se compromete a cantarle más que hermoso una vez a la semana. Nada que salga de su corazón, sino de ese manual de cantos que se consigue en ciertos lugares.

A ver, pregunto: ¿Cuántos de ustedes se casarían con una mujer así? Ninguno, ¿Verdad? ¿Y por qué piensan que Jesucristo el Rey de reyes se casaría con alguien así? Todavía hay muchos que necesitan entender que, el que se ha unido a Jesús, UN espíritu es con Él. Y ese UN espíritu se da, en sublime matrimonio, en el que el Espíritu de Dios, se une al espíritu del hombre. Y para establecer una unidad con el espíritu del hombre, necesaria y obligatoriamente suceden las bodas del Cordero. En ese momento te es dado un nombre nuevo. Ya no eres quien quieras que seas, ahora eres la esposa de Jesús de Nazaret, el rey de reyes y Señor de señores. Y cuando caminas por las calles llenas de narcotráfico, brujos y hechiceros, el que camina no eres tú, sino la esposa del rey de reyes y Señor de señores.

Cuando Jesús oró dijo que seamos uno con Él como el Padre y Él eran uno. Uno. Matrimonio. Esa es la esposa de Jesucristo. Con la frente bien alta y sin nada que se le pueda reprochar. Nada que ver con el paso provocativo pero insípido de Babilonia, la ramera. Cuando pasa la esposa de Jesús de Nazaret, saludan militarmente los ángeles e inclinan sus rostros los demonios en señal de reconocimiento de autoridad.

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Espejos de una Reforma

Todavía son muchos los que en los ambientes eclesiásticos siguen hablando de moveres en Dios, o de un nuevo mover, o de un avivamiento por llegar. Son palabras comunes que escuchamos muy a menudo, al punto que estamos familiarizados con ellas. Son palabras que encierran una enorme gravedad, porque atraen hacia sí a mucha gente que en todas las latitudes desean relacionarse más y mejor con Cristo. Hace muchísimos años, cuando el Espíritu Santo habló de santidad, ahí mismo un montón de gente se fue aparte y se reunió bajo el influjo de esa palabra y le dio una dirección que no era conforme a lo que Dios estaba diciendo. Más tarde fue el mover de la fe el que reunió a gentes de todas las tendencias pero con una sola palabra que los identificaba: Fe. Y así fue sucediendo con la Prosperidad, con el mover profético, hasta que todos los títulos en la iglesia comenzaron a cambiar. Y aunque no eran profetas, todo el mundo jugaba a ser profeta. Los pastores se convirtieron en profetas, y también los evangelistas y hasta Doña Rosa también profetizaba desde la cocina de la iglesia.

Son palabras gravitacionales. Que Dios habla y deposita algo en el ámbito terrestre, y aquel que tiene oídos sale de donde está y se reúne alrededor de esta nueva palabra. Hay dos errores. Uno, la gente que al oíd algo nuevo se cierra en obstinación y no quiere saber nada, y elige quedarse estacionado donde está, sin moverse un milímetro en nada. Y está el otro extremo. Gente que aborta todo lo que ha aprendido y se reúne tras lo nuevo y nada de lo anterior le sirve para nada. Son los dos extremos, una suerte de péndulo. Cada vez que Dios trae una palabra, el péndulo se mece de un extremo al otro. Uno se resiste a avanzar por miedo a lo nuevo y desconocido. El miedo es la avenida principal de Satanás, así seguramente que no es Dios quien lo está frenando. El temor para Satanás es como la fe para Dios. Todo lo que opera en temor, es satánico. El legalismo religioso opera en temor. Temor que la gente se les vaya, entonces los controla. ¿Quién te hechizó? Les preguntó Pablo a los Gálatas. ¿Hechizar? ¡Era una iglesia llena del Espíritu!

Pero entonces está el otro extremo, que son aquellos que oyen lo nuevo, y los fundamentos que traen desde hace tantos años, de repente se pierden. Porque todo es aquello que Dios está diciendo y nada de lo dicho, sirve. Esto es lo que en líneas generales está ocurriendo hoy con la predicación legítima y bíblica del evangelio del Reino. El péndulo. Pero la verdad es que después de algunos años, el péndulo deja de mecerse. Y se produce un remanente. Un remanente que no tira a la basura aquello que no pierde valor manifiesto y sí tira a la basura todos aquellos dogmas y doctrinas de hombres, que por años le frenaron su vida de fe. Cuando se habla de reforma, por ejemplo, hay mucha gente que lo confunde con un avivamiento. No es lo mismo en absoluto. Si tú investigas sobre la historia de la iglesia, vas a encontrarte con que reforma hubo muchas y muy seguido. Es como que Dios está a cada rato reformando Su iglesia. Pero cuando hay una reforma, es algo que indefectiblemente hará historia.

No es un mover que viene y pasa y que por allí solamente tú te enteraste. La reforma es algo que aunque un día tú te mueras, siempre alguien habrá que la lea y la restaure. En una reforma, siempre hay alguien que da la vida por establecer una verdad. Sea física o espiritualmente, siempre hay pioneros que Dios levanta con una voz profética o apostólica para establecer eso nuevo que Dios está haciendo. Antes que sea establecido, generalmente es considerado herético. Tú no puedes estar dispuesto a establecer una nueva verdad, sin que te llamen hereje primero. Sin embargo, ser herético no es estar en error. Ser herético es poner un fundamento que no ha sido tirado. Cristo fue herético, pero tenía razón. Martín Lutero fue herético, pero tenía razón. Si entiendes bien la palabra herejía, entonces desearías ser uno, para poder ser usado por Dios. Porque si no estás dispuesto a ser considerado un hereje, no vas a poder ser usado por Dios como pionero de algo.

La religión implantó esa terminología que, por causa de sus mismas rutinas, produce miedo escucharlas. ¡Herejía! No te asustes, es muy probable que por allí tengas razón y sea algo nuevo que todavía nadie conoce. Cuando aquel primer hombre, con sus zapatos rotos, comenzó a h hablar de la fe, casi lo matan, pero hoy todo el mundo cristiano vive o al menos trata de vivir por fe. A Martín Lutero lo mataron por eso. Y nosotros, hoy, hasta el católico vive por fe. Fíjate. Pero hubo uno que tuvo que dar la vida por eso. Hoy estamos atravesando lo mismo. Quizás no te cueste la vida mostrar lo que viene, pero sí tu reputación y hasta las oraciones en contra de los propios hermanos, algo que es peligrosísimo, mucho más que el ataque de brujos o satanistas. Tienes suficiente poder para llevarte por delante a cuanto demonio se te cruce, pero con un espíritu humano y religioso todo es mucho más difícil y grave. Es casi casi una guerra de guerrillas, donde se matan y se mueren de ambos bandos por igual porque los dos piensan que son los buenos.

Hoy te arrojan piedras para que te calles, pero mañana esas mismas piedras serán fundamento donde habrás de pararte. Ruega al Señor no ser uno de los les arroja piedras a los que traen algo nuevo. Esto es global, no la locura de un lidercito por allí en un remoto lugar del planeta. Ha llegado la hora de conocer a los hombres por el Espíritu y no por sus credenciales. Obviamente que es imposible conocer a un hombre por el Espíritu si no se camina por el Espíritu. Yo sé que hay gente que hace varios años que me analiza para ver si lo que digo es de Dios o no. No pierdan tiempo. Cada año tengo cosas nuevas y me veo obligado a cambiar y cambiar. Eso es sinónimo de crecer. Y yo no soy ni especial ni privilegiado, cada uno de ustedes puede hacer lo mismo. Es suficiente con atreverse a salir y establecer comunicación con el Espíritu Santo, con o sin permiso de la junta de notables de la denominación.  Jesús no le pidió permiso al Sanedrín, sólo hizo y dijo lo que vino a decir y hacer. Cosas aún mayores puedes hacer tú. Sólo créelo.

Segundo libro de Crónicas capítulo 34: 1-16 =: De ocho años era Josías cuando comenzó a reinar, y treinta y un años reinó en Jerusalén. Este hizo lo recto ante los ojos de Jehová, y anduvo en los caminos de David su padre, sin apartarse a la derecha ni a la izquierda. A los ocho años de su reinado, siendo aún muchacho, comenzó a buscar al Dios de David su padre; y a los doce años comenzó a limpiar a Judá y a Jerusalén de los lugares altos, imágenes de Asera, esculturas, e imágenes fundidas. Y derribaron delante de él los altares de los baales, e hizo pedazos las imágenes del sol, que estaban puestas encima; despedazó también las imágenes de Asera, las esculturas y estatuas fundidas, y las desmenuzó, y esparció el polvo sobre los sepulcros de los que les habían ofrecido sacrificios. Quemó además los huesos de los sacerdotes sobre sus altares, y limpió a Judá y a Jerusalén. 

¿Quién no quisiera tener en su equipo a un muchacho así? Fue coronado rey… ¡A los ocho años de edad! Y a los dieciséis, cuando en este tiempo todavía pierden su tiempo entre el teléfono celular y las discotecas si es que se les permite ingresar, este rey comenzó una tremenda reforma. Lo primero que hizo, fue sacar a puntapiés todo lo que tenía aroma a idolatría. Y no satisfecho con eso, ¡Quemó los huesos de los sacerdotes que habían sido cómplices de toda esa idolatría! ¿Sabes qué? Si es por liderazgos que abandonan sus principios sanos y se suben al carro exitoso de las distintas idolatrías modernas, tengo la certeza que el mundo necesitaría de otro Josías que haga un monumental desparramo e, incluso, que siga quemando varios huesos que están demasiado activos lamentablemente para la iglesia genuina.

Lo mismo hizo en las ciudades de Manasés, Efraín, Simeón y hasta Neftalí, y en los lugares asolados alrededor. Y cuando hubo derribado los altares y las imágenes de Asera, y quebrado y desmenuzado las esculturas, y destruido todos los ídolos por toda la tierra de Israel, volvió a Jerusalén. A los dieciocho años de su reinado, después de haber limpiado la tierra y la casa, envió a Safán hijo de Azalía, a Maasías gobernador de la ciudad, y a Joa hijo de Joacaz, canciller, para que reparasen la casa de Jehová su Dios. Vinieron estos al sumo sacerdote Hilcías, y dieron el dinero que había sido traído a la casa de Jehová, que los levitas que guardaban la puerta habían recogido de mano de Manasés y de Efraín y de todo el remanente de Israel, de todo Judá y Benjamín, y de los habitantes de Jerusalén. Y lo entregaron en mano de los que hacían la obra, que eran mayordomos en la casa de Jehová, los cuales lo daban a los que hacían la obra y trabajaban en la casa de Jehová, para reparar y restaurar el templo.

Daban asimismo a los carpinteros y canteros para que comprasen piedra de cantería, y madera para los armazones y para la entabladura de los edificios que habían destruido los reyes de Judá. Y estos hombres procedían con fidelidad en la obra; y eran sus mayordomos Jahat y Abdías, levitas de los hijos de Merari, y Zacarías y Mesulam de los hijos de Coat, para que activasen la obra; y de los levitas, todos los entendidos en instrumentos de música. También velaban sobre los cargadores, y eran mayordomos de los que se ocupaban en cualquier clase de obra; y de los levitas había escribas, gobernadores y porteros. Y al sacar el dinero que había sido traído a la casa de Jehová, el sacerdote Hilcías halló el libro de la ley de Jehová dada por medio de Moisés. Y dando cuenta Hilcías, dijo al escriba Safán: Yo he hallado el libro de la ley en la casa de Jehová. Y dio Hilcías el libro a Safán. Y Safán lo llevó al rey, y le contó el asunto, diciendo: Tus siervos han cumplido todo lo que les fue encomendado.

Antes de entrar en el proceso de reforma que nos describe este texto de 2 Crónicas 34, déjame darte la definición de varias palabras comunes en el día de hoy, Avivamiento. Hoy en día, esto es lo que se entiende como avivamiento en la iglesia. Un mover sin sustancia, que carece de palabra de Dios, y carece del poder de Dios que era evidente en los avivamientos históricos de la iglesia. Algo más bien lleno de manifestaciones de desorden, del que se excusan diciendo que es por causa de la presencia de la gloria de Dios que nadie tuvo control. A todo eso le llamamos avivamiento. 90 por ciento de las veces, adentro de un templo. Manifestaciones externas, a veces muy extremas o excesivas, que de ninguna manera tienen que ver con el verdadero propósito de Dios. A eso le llamamos avivamiento.

Después tenemos la Visitación. A una visitación la hemos asociado con piel erizada, o como vulgarmente se dice, “de gallina”, con tiempos prolongados de gente tendida en el suelo. “Dios me visitó”, dirán muchos después. “Tuve una visión”. Y ponen esa cara de estar comiendo limón mezclado con vinagre que tantas veces hemos visto en los templos. Atención con esto: yo creo en todas las manifestaciones del Espíritu y no me burlo ni menosprecio a ninguna, porque Dios es Soberano y hace lo que quiere con quien le da la gana. Pero a lo que aquí me estoy refiriendo es a los extremos. Todo extremo es una sobre exageración de una verdad. Verdad que si no la cree, te conviertes en incrédulo, pero que si la sobre enfatizas, te vas como una bala al delirio místico. Recuerda que cuando Satanás ya no puede frenarte, se da la vuelta, se coloca a tu espalda y te empuja. A una visitación siempre la asociamos con algo teórico y mistificado. Dios puede estar visitándote ahora, a través de una palabra sencilla como esta. No necesita el show para que tú lo experimentes. Ciertos liderazgos necesitan de ese show, que no es lo mismo.

Otra palabra es La Gran Siega, o la Cosecha. A esto lo llamamos un gran mover evangélico, donde todos los perdidos vienen a Dios. Estos son los significados que la iglesia les ha dado a estos términos. Todos los que hayan congregado en una iglesia tradicional, saben muy bien de lo que estoy hablando. Sin embargo, de lo que yo quisiera hablarte hoy es de la tecnología interna del mover de Dios. Cuando hablo de tecnología, me refiero a las leyes o a los principios del mundo del espíritu, que causan que el acercamiento de Dios sea productivo para Su propósito. O sea: todo mover de Dios, debe ser administrado por los hombres. El mover de Dios te administra, es soberano en su llegada, pero la gracia es administrada por los hombres. Entiende: Dios se acerca a la tierra, buscando a alguien que sea capaz de entender para qué se acercó. Y el que entiende para que se acercó, ese es el que maneja su gracia adecuadamente. Los demás, sólo reaccionan a su venida. De acuerdo, la reacción produce gozo, tiempo tendido en el suelo, llanto, risa y temblor. Todo esto es reacción a Dios y es Dios, pero no es la razón por la cual Él vino.

Necesitamos poseer la habilidad de predecir y acercar el mover de Dios a las personas. Todo mover de Dios tiene que ser apto para enseñar y transferible. Para eso hace falta sabiduría. Conocimiento es entender algo, sabiduría es aplicar lo entendido. Muchos tienen conocimiento, pero muy pocos, sabiduría. La unción de sabiduría, en la Biblia, siempre viene a través de los carpinteros, o a través de los labradores, a través de los apóstoles. La gente que son peritos arquitectos, como decía Pablo. Traen ese don de sabiduría. Dice que la sabiduría labró las siete columnas y edificó la casa de Dios. La casa de Dios se edifica con sabiduría, o sea: gente que sabe traer lo teórico al mundo práctico. El problema con la iglesia, es que siempre nos quedamos en lo teórico. Por eso es que, para hablar de Dios, nos tenemos que poner bien místicos, tirando a feos. Y eso, cuando Dios es lo más práctico que existe. No usa corbata ni habla español. Y mucho menos idioma Reina Valera.

El corazón es centro, la médula espiritual. Si yo tuviera que reducir todo lo que quiero decir a una sola oración para describir el tiempo que estamos viviendo, te diría que es el tiempo de hacer y terminar la obra de Dios. Esto no es un mover, esto es la guerra más grande de la historia de la iglesia y del establecimiento del Reino de Dios. Escúchame con mucha atención, yo trataré de llevarte máxima claridad. El mover presente o el tiempo presente que estamos viviendo globalmente, no enfocan literalmente manifestaciones del Espíritu. Aunque en algunos lugares esté sucediendo y aporte, no es lo que Dios está haciendo ahora. Al menos. No el epicentro. Está acercando Su Reino a todo el que no lo conoce. Y eso está por encima de risa, llanto y temblequeo. Ojo, nadie dice que no vaya a suceder, pero reitero que eso es porque la gente reacciona así, no porque Él venga a producirlo.

Cuando Martín Lutero trajo la reforma, él no fue sobrellevado por un espíritu soberano que lo volvió loco y clavó la tesis en la pared. Él llevaba años estudiando los errores de la iglesia, y convencido por sus hallazgos, viró el curso de la iglesia por medio de una tesis que escribió y dijo: “esto está mal, y si continuamos en este rumbo no vamos a dar en el destino. Así que hay que cambiar de carril ahora mismo.” Reforma. Fíjate, la reforma es un mover deliberado, estudiado, un ataque deliberado sobre toda posición errada en Dios. Es soberano en el sentir que el tiempo de la reforma lo trae Dios, pero el hombre que es usado para la reforma, lleva años estudiando el error de la iglesia y la sabiduría para corregirlo. Y cuando comienza a manifestarse, no es cuando él comienza a escuchar que es reforma. Esto, si mi memoria no me traiciona, fue dicho por primera vez por allí por el año 1984. Luego fue confirmado y revitalizado en 1993 y recién hoy, treinta años después, comienza a ser entendido y puesto por obra.

Es algo que proviene del sentir de Dios, que siente que si seguimos el curso que llevamos, no vamos a dar en el blanco. Deliberadamente estamos cambiando de carril. Y es mucha la gente que se opone a eso, porque prefiere un avivamiento, que es algo externo que entretiene a la gente y le trae un refrigerio que lo hace olvidar de sus problemas por dos o tres semanas. Pero luego va a volver a lo mismo. La reforma cambia el fundamento sobre el cual tú caminas, para que todo cambie desde allí hasta el mañana. Es una reforma, no es un avivamiento. Si tuviéramos claramente, el significado de las mismas palabras que ya hemos interpretado, podríamos encontrar entonces que el mover presente de Dios, aunque incluye todos estos significados del mover externo, la reacción, el llanto, la risa, el gozo, el tendido en el suelo, la profecía. Aunque todo mover de Dios viene acompañado de todas sus manifestaciones, podemos entender que no podemos definir lo que Dios está haciendo, a través de la palabra Avivamiento, ni restauración, ni cosecha, ni siega, ni ninguna de ellas. Aunque todas ellas estén incluidas en lo que Dios está haciendo.

Escucha: Dios no le pone títulos a su mover. Los títulos se los pone el hombre. Y a veces ni siquiera le ponen el título adecuado, porque los títulos a veces desvían el propósito y el poder. Porque si en tu mente, avivamiento es un desorden eclesiástico y eso es lo- que Dios está haciendo, tú, tratando de someterte a lo que Dios está haciendo, te vas a entregar a algo que no es viable para el propósito de Dios. Simplemente por lo que entendiste que era decir avivamiento. Ahora; si entendemos bíblicamente lo que es un avivamiento, o lo entendemos de acuerdo con el diccionario, entonces sabremos a qué nos estamos entregando. Porque si tú, por amar a Dios, te vas a entregar a lo que tú crees que Dios está haciendo, puedes o no puedes dar en el blanco, depende a lo que te entregues. Mi trabajo es el de tratar de mostrarte bíblicamente y con el soporte de mucho material anexo, qué es lo que realmente Dios está haciendo, para que, si vas a decidir entregarte, lo hagas donde es correcto. Correcto es lo que Dios hace, no lo que el hombre elabora, fabrica o añade a lo que Dios hace.

Hoy, en el mundo, hay dos extremos, eso es global. Pero también hay un remanente que está bien. Siempre es un remanente, no la muchedumbre. Nunca es la muchedumbre y nunca lo será. No lo fue en todo el contexto bíblico, así que tampoco lo será ahora. Dios trabaja por patrones, Él es el mismo ayer y hoy. Siempre es un remanente el que sigue adelante. Y eso no es para crear una mentalidad elitista, sino que simplemente es un hecho. Es un remanente el que carga una verdad balanceada y continúa. La muchedumbre recién llega al final, donde todo será parte del Reino de nuestro Señor. Hoy, muchedumbre no es victoria, sólo es muestrario de éxito humano.

Ahora vamos a ver todas estas palabras comunes al día de hoy, pero desde la perspectiva bíblica. Visitación. Es un kairos de Dios que trae un refrigerio, un darte ánimo. Pero también contiene un significado mucho más amplio. En Zacarías 2:3, la palabra es paqad, y significa evaluar, escudriñar, dar instrucción. Es la llegada de una persona de rango superior, para dar corrección a una persona de rango inferior. Es la intervención de Dios en los asuntos humanos, para corregir. Una visitación. Si fuéramos a dibujarlo de una manera alegórica en el hebreo, tiene el dibujo de un médico visitando a un enfermo. Te visita, descubre cual es tu error o tu enfermedad, te diagnostica lo que necesitas tener, te aconseja lo que necesitas tomar si es que quieres mejorar. Eso es una visitación. O sea que, cuando de aquí en más digas que Dios te visitó, ni se te ocurra referirte a una caída al suelo, a un ataque de risa, de llanto o temblequeo. Es bastante más que eso, aunque no niego que lo incluya si a Él le da la gana. Porque si Dios te visita, te corrige. Y entonces tú mejoras. Lo que ocurre es que nos formaron con tanto misticismo en reemplazo de la fe auténtica que, de pronto, todo lo que se dice es Dios. Y no siempre es así. Un bajo porcentaje es Dios, aprende a discernir.

Es la posición espiritual desde donde tú llevas la palabra. Es la mentalidad con la que tú acarreas la palabra. Es de acuerdo con los ojos con las que la estás mirando. ¿La estás mirando con ojos evangelísticos o con ojos apostólicos? La misma palabra que para el evangelista es para salvación, para el apóstol es una preparación para los tiempos finales. Estamos viviendo tiempos que requieren ciertas mentalidades inertes en nosotros para poder prevalecer. Hemos cantado infinidad de canciones con letras que están equivocadas porque sirven para preparar mentalidades equivocadas. Quizás fueron famosas en su momento y por eso se cantaban en todos los lugares. Y sabemos que de pronto una canción te pega mucho más fuerte que un mensaje. Nuestro mayor roce es con gente que formó su mentalidad con canciones, no con Biblia. Canciones que hablaban de lugares celestiales que no son bíblicos. Y como la gente las cantó por más de treinta años, no hubo quien les tumbe el becerro. Multitudes cantando “Cansado del camino” … ¿De qué camino podían estar cansados si todavía no entraron? ¿Le piden ayuda a Dios para caminar? ¿No era por fe?

La palabra dice que, en los tiempos finales, el que busque proteger lo suyo, lo perderá. ¿Y qué hace la iglesia? Trata de sobrevivir. Busca sostener lo suyo. ¡Lo va a perder! Es lo del Reino lo que debemos proteger, no lo nuestro personal. ¡Palabra tan sencilla y antigua y sin embargo ignorada! ¿Por falta de enseñanza o por desobediencia a lo que sí se enseñó? Busca primero el Reino y todo te será añadido. ¿Dice eso o no dice eso? ¿Cuánto tiempo llevamos entregando esta palabra y todavía una enorme mayoría no la acepta o no la entiende? Durante mucho tiempo eso se dijo como algo futuro, lejano, pero hoy, ya está aquí y dejó de ser teoría. Y mucho menos teología. Y eso incluye a nuestras familias. Hay una posición que te asegura la paz, la tranquilidad y el bienestar de tu familia, y hay otra posición que te dice que la perderás. Aquí ya estamos hablando de confiar en Dios. Aprende: la confianza es superior a la fe. Confianza es dar gracias a Dios por algo que todavía no sucedió ni vemos que esté por suceder, pero que hemos pedido.

Paqad tiene que ver con equipamiento. Viene a buscar la mentalidad de la sustancia, las posturas espirituales. El entendimiento de ver si se tiene la tecnología adecuada para el día. Esto es una visitación según la Biblia. Ahora veremos lo que es un Avivamiento. En principio, es inclusión de nueva vida. Si el avivamiento te tira al suelo, puede ser Dios, pero si lo que consigue es que al levantarte eres diferente. El problema es que yo conocí a mucha gente que se desparramaba por el suelo cada semana y ante cada mano que se le ponía sobre su cabeza, pero jamás cambiaron. Otra muy repetitiva ocurre a la hora de orar por las personas. ¿Te has fijado que casi siempre es la misma gente la que pasa al frente a recibir oración? Aprende que todo ismo es contraproducente. Emocionalismo, legalismo. Hay reglas que debemos respetar, pero el legalismo es un extremismo. Están buenas las emociones en la iglesia, pero el emocionalismo es un extremismo. Y como tal, incorrecto y negativo.

También hay materia en la iglesia, pero el materialismo es extremismo. Pero cuidado con esto, porque rechazar todo lo material por temor al materialismo, también es un extremismo y te lleva a morir pobre. Avivamiento es un mover migrante, que te aleja de una posición descarriada a una que no lo es. Lo primero que tengo que decirte, es que sólo se aviva lo que está muerto. La condición para un avivamiento, es estar muerto. ¿Cuántos quieren un avivamiento, ahora? ¡Pero sin embargo hay centenares de iglesias orando por un avivamiento! ¿Qué estás declarando con esa oración? Que todo el pueblo de Dios está muerto. Es un neto asunto de ignorancia, porque como por ahí alguno un tanto famoso lo anda diciendo, todos los demás le creen y repiten. Por eso se necesita instrucción sobre la Palabra de Dios, para que de ese modo nuestras oraciones estén adecuadas para el tiempo. ¿De verdad necesitamos un avivamiento? ¡Hemos tenido miles, y las cosas todavía siguen igual!

Yo me pregunto cuantos nos animaríamos a ir a Egipto a decirles que Dios los ama, cuando Egipto es la tipología más precisa del mundo. Me pregunto cuantos iríamos a Siria a decirles que Dios los ama, cuando Siria es Satanás en la Biblia. Somos portadores de un mensaje, no expositores bíblicos. Para que haya una gran cosecha, tenemos que alcanzar el globo entero, no solamente Argentina, Venezuela, México o cual sea el país donde me estás escuchando. Porque si lo que estamos haciendo no funciona en las tres cuartas partes del globo, entonces creo que estamos bien mal. A riesgo de que me llamen elitista, esto no es para una masa informe e ignorante. Tiene que haber algo errado. Aquello que aquí produjo impactos tremendos, no funciona en India ni Corea. Ellos tienen historia personal suficiente como para haber aprendido a dominar sus emociones, así que, o vas con poder de Dios genuino e irresistible o no vayas. Avivamiento es algo que viene de parte de Dios, mientras que reforma es un movimiento deliberado y consciente.

Una reforma es un movimiento basado en un entendimiento claro e histórico, que concentra su esfuerzo en guerra contra el error. Y que no participa de política religiosa. Es separación total y consciente de todo lo que perjudique que la iglesia llegue a su destino. Avivamiento es una agitación de creyentes apáticos. Reforma es la alteración de tu médula espiritual. Un corte consciente con todo lo que no es Dios. Avivamiento es un soplo soberano provocado para arrepentimiento de un corazón contrito. Reforma es la revisión del epicentro en el concepto que tienes de Dios. Es cambiar en tu mente lo que tú creías que Dios es. Es un esfuerzo consciente de romper con todo lo que es antibíblico, y reinsertar a la escritura como eje central de toda nuestra creencia. Es deliberado. Nada que ver con gente revolcándose por el suelo, carcajadas y alto desorden. Es consciente, sabio, estratégico, una pasión hostil que produce martirio, atrae hostilidad, críticas, malentendidos, disociación y, si te encuentras en un lugar un poquito fuerte, muerte también.

Mientras en un lugar del mundo, aquí, en occidente, la iglesia anda riéndose y de fiesta corrida, en otros lugares del mismo mundo sigue habiendo mártires que dan su vida en defensa del evangelio del Reino. ¡Por favor! Y no estoy diciendo esto para que te sientas inútil o pequeño, es para entrar en lo que Dios está haciendo. Es una lucha consciente para toda práctica, posición o mentalidad, que se opone al standard de Dios que demanda cambio. Cuidado, cuando yo hablo de cambio no me refiero a cambiar un mueble o a darle una mano de pintura a la plataforma o barnizar el púlpito. Eso no es malo y está bueno, pero convengamos que cualquier cosa así que hagas, se verá muy bien por fuera, pero si el material estaba dañado se te caerá a pedazos en cualquier momento. Una reforma es eliminar la polilla de la madera. Y si no puedes, entonces cambias la madera. Reforma es un cambiar la estructura mental de la iglesia. Y no me refiero a pastores, diáconos, ujieres o músicos. La iglesia eres tú. Es tu estructura mental la que una reforma viene a modificar.

Como estás viendo a Dios, como crees que Él es, cómo interpretas Su plan. Eso es lo que tienes que cambiar. Lo que sabíamos nos trajo hasta aquí y gracias a Dios por ello, pero mucho me temo que no nos va a llevar de aquí en adelante. Hacia donde vamos, lo que hemos tenido no nos va a poder llevar. Es necesaria una nueva voz, un nuevo Moisés, para un nuevo tramo en Dios. Moisés sólo pudo llegar hasta cierto punto, luego tuvo que entregarle todo a Josué. Moisés no se murió por casualidad. La unción de Moisés no era para dividir herencia. Aprende esto: si nos vamos un poco más allá, con los líderes equivocados nos morimos todos. Es necesario pasar la posta, la estafeta. Moisés, fíjate, pudo haber cruzado, pero no como líder. Algo similar pasó con Elías. Y mucho más cercano, con Juan el Bautista. Él dijo que tenía que menguar para que Jesús creciera. Él tenía muy claro que si no desaparecía, muchos iban a seguirlo a él y no a Cristo. Pero después se supone que su compromiso humano fue más grande o más fuerte y no hizo lo que dijo que tenía que hacer. ¿Conclusión? Eso le costó su cabeza.

Mi pregunta para todo aquel que hoy ejerce un liderazgo cualquiera, es la misma que yo ya me he formulado a mí mismo: ¿Qué te hace pensar a ti que Dios te levantó eternamente? Está más que claro que hoy nosotros somos pioneros, pero que mañana deberemos entregarle la posta a alguien. El problema radica en que la iglesia siempre ha estado pensando que somos los últimos. Y por eso se le opone ferozmente a alguien que se levanta predicando algo fresco. Dios es un Dios multigeneracional. ¿Entonces usted me quiere decir que yo puedo llegar a morirme sin ver su regreso? Creo que casi casi te lo puedo asegurar, si. Me cuentan algunos más ancianos que yo, que hubo una época donde muchos se iban a dormir asustados porque pensaban que su marido o su esposa iban a ser arrebatados esa misma noche y se iban a ir antes que ellos. Hoy nos reímos de ese tiempo, pero en ese momento nadie tenía la menor gana de reírse, créeme. Entiende bien; Cristo sí va a venir, pero antes que eso suceda, será muy inteligente que estudies, te capacites y hagas todo lo que puedas para estar en lugares de gravitación.

Estoy de acuerdo que Dios ha dicho que abramos la boca y Él nos la llenará mediante su Espíritu Santo, pero… ¿Verdad que entiendes mi silencio? Avivamiento crea emocionalismo. Reforma crea una generación entendida. Avivamiento es como pintar la casa. Reforma es renovar el fundamento de la casa. Un avivamiento despierta al dormido en una iglesia mundana y secular. Una reforma desmantela una mano secular y egocéntrica que hoy habita en la iglesia y la domina. Es momento de volver a Josías, que conjuntamente con todos los reyes del Antiguo Testamento representan una voz apostólica. Josías es una voz de reforma. Igual que Juan el Bautista, que fue un reformador. Josías es un reformador que anda por allí desenterrando huesos de gente religiosa. En el momento en que Josías llega el trono, han habido cincuenta y siete años de idolatría. Tenía sólo ocho años de edad, pero fíjate que hasta aquí él solo había visto religión. Él tiene ocho años, pero ya van cincuenta y siete años de religión.

La última reforma, antes del cautiverio de Babilonia, fue la de Josías. Y aunque este muchacho fue un tremendo reformador, aún así el pueblo fue llevado cautivo. La verdad es que no sé qué tipo de reforma podríamos implementar hoy, siendo que este hombre fue tremendo y de todos modos no pudo evitar que su pueblo fuera cautivo. Sólo cuando leemos la Biblia con esta mentalidad es que podemos entender la importancia de esto que estamos hablando. Si la verdad de Dios ha sido enterrada debajo de dogmas de hombres, lo que necesitamos es una reforma, no un avivamiento. Si la espada del Espíritu h a estado en la mano de los hombres en lugar de la del Espíritu, tendrá que haber una reforma, porque el hombre no va a soltar esa espada sin pelear una guerra primero. La obra no es con una espada ni con un ejército, es con una palabra que se levanta y juzga lo que existe. Nuestra guerra contra posiciones religiosas no es personal ni en ataques personales, es una verdad que necesita imperiosamente ser declarada, activada y conocida. Una reforma levanta el standard en las voces del púlpito, para que voces menores no puedan subir a esos púlpitos.

Lo que verdaderamente interesa, es qué clase de hombres va a usar Dios en una reforma. Dios está buscando hombres y mujeres aptos para formar parte de una reforma. Está buscando gente con un deseo divino que preceda su existencia. Fíjate; Josías tiene ocho años de edad y está operando en un celo que es mayor de edad que él. Está operando en una palabra que lleva más tiempo que él mismo. Mira lo que encontramos en 1 Reyes capítulo 13: 1-2. He aquí que un varón de Dios por palabra de Jehová vino de Judá a Bet-el; y estando Jeroboam junto al altar para quemar incienso, aquel clamó contra el altar por palabra de Jehová y dijo: Altar, altar, así ha dicho Jehová: He aquí que a la casa de David nacerá un hijo llamado Josías, el cual sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los lugares altos que queman sobre ti incienso, y sobre ti quemarán huesos de hombres. Vemos que Josías está operando en una palabra que tiene trescientos años de antigüedad. Su vida viene saturada de un deseo de Dios que viene de antaño.

No es un mensaje que aprendió en una escuela bíblica. No es un mensaje que descubrió el sábado a la noche para predicar el domingo. El mensaje que viene saturando la palabra de Josías, es una palabra de Dios de trescientos años de edad. Al igual que Juan el Bautista, sin el poder externo del Espíritu Santo por cuanto no había sido derramado, aún. Consigue doblar las rodillas de todo un pueblo, sin el redargüir externo del Espíritu Santo, porque venía bautizando en una palabra de cuatrocientos años de existencia a través de la voz del profeta Malaquías. Él fue el que dijo que antes del que debería venir, vendría uno que prepararía el camino. Aquella misma voz en Malaquías, profetizó que antes del día terrible de Jehová, o sea el día de su venida, también habrá una compañía de hombres tras el espíritu de Juan, tras el espíritu de Elías. Una gente profética y apostólica, que viene bautizada en una palabra de dos mil años de antigüedad.

La autoridad de este mensaje que yo te estoy entregando hoy, no proviene de un seminario bíblico, tampoco de un ayuno previo, tampoco de levantarse de madrugada, ni por orar cuatro horas: proviene, porque Dios tiene un deseo de dos mil años de antigüedad, que produce una autoridad en la persona de quien te lo entregue, que redarguye todo corazón presente, diciendo “hay que preparar un corazón para la venida de nuestro Señor”. Josías operaba en esta misma dinámica, operaba y siendo niño, todo el mundo obedecía, porque quien operaba detrás de él, tenía trescientos años de edad. Hoy en día, los hombres que Dios está levantando no son hombres graduados en seminarios, aunque estudien para capacitarse. Lo que te da la autoridad no es el diploma, sino el estar correcto con Dios. Y el decretar lo que Dios está diciendo en el mundo del Espíritu.

Trescientos años de madurez. Una pureza antigua fluía a través de su vida. Un propósito predeterminado fluía en su ministerio. Aunque destruyas el ministerio, el propósito continúa. Porque es predeterminado. Cuando entras en ese lugar en el espíritu, llamado predeterminado, nadie puede destruirte hasta que termines. Si Dios encuentra una sola persona que fluye al unísono con Él, tienes que esperar a que él termine para matarlo. Eso por si acaso estaba por hacer algo malo. Edad y aceptación, no tiene relatividad al mensaje. El mensaje es lo que es, porque es un mensaje de ayer. No es nuevo, no es un nuevo mover. Es una reforma volviendo al principio. Decretos divinos abrazados con la pasión de un hombre. La palabra de Dios es la palabra dabar, que no regresa vacía a Él, hasta que cumpla con lo que ha sido decretada para cumplir. Y sigue vagando y buscando gente de una generación que la encarne y la materialice.

Algunos hombres de Dios, hoy, han abrazo la mentalidad de Dios que andaba vagando por encima de mentalidades religiosas que no querían pagar el precio para poder llevar esa palabra. Hay una generación de hombres, la mayoría jóvenes, que se han abrazado a esa palabra y la están llevando a todo el planeta. ¿Cuál es su autoridad? La vejez de su mensaje. Una vida sin distorsión. Estamos hablando de qué tipo de hombres está usando Dios. Genérico, hombre o mujer. 2 Crónicas 34:2 lo dice: Hizo lo recto ante los ojos de Jehová. Esa palabra “recto”, aquí significa transparente, sin perversión. No tiene doble rostro ni doble mensaje. O es tu amigo o no lo es. Punto. Transparencia en su matrimonio. Transparencia en sus finanzas. Una persona que hace lo recto. Estamos hablando de estar perpendicular con Dios. De ser recto y correcto con Dios. Estamos hablando de integridad espiritual. No de gente que se relaciona con gente por motivaciones incorrectas. Siempre vendrá alguien a ofrecerse para relacionarte con gente “importante”. Rectitud. Integridad. No, gracias.

Si tu corazón no palpita al mismo ritmo de otro corazón, no tienes nada que hacer con esa persona. En nada. Eso cuando de verdad no te interesa la política religiosa, o ser famoso. ¿Sabes algo? Según lo que leemos en la Biblia, ninguno de los hombres que más sacudieron todo en el nombre de Dios fue famoso. ¿Estás entendiendo? No hay ningún hombre famoso en la Biblia que sea enviado por Dios. Eso te lleva a preguntarte qué es lo que hoy produce en tu mente que alguien famoso esta vez venga enviado por Dios. ¿Quién te hizo pensar o creer eso? ¿Sabes cual es el problema? Que somos bien idólatras. Y Dios quiere romper ese espíritu en la iglesia latinoamericana. Nadie que tuvo fama, en la Biblia, fue de Dios. Y nadie en la Biblia que fue de Dios, tuvo fama. Es imposible ser una persona famosa por política religiosa y predicar una verdad fresca sin que nadie se ofenda. Y si quieres mantener a todo el mundo contento, entonces no puedes ofender a nadie.

Si eres famoso, siempre va a haber algo o alguien que te obligue a decir menos que la verdad. Y eso no te hace grande delante de Dios, te lo aseguro. Te podrá hacer más grande con la gente, pero no con Dios. La gente que Dios está usando tiene una mentalidad clara, no tiene variación. Cuando hablo de transparencia, quiero decir eso: un corazón limpio, se ve espiritualmente desde afuera. Hay gente que levanta sus manos y cierra sus ojos en éxtasis durante la adoración, y no tiene realmente postrado su corazón. Yo estoy hablando de hombres que lo que expresan por fuera, eso son. Hombres que lo que ves, es lo que es. Lo que tú hoy estás viendo a través de este audio, es lo que tú verías si te sientas a cenar conmigo y mi familia. Lo que digo aquí es lo mismo que digo en la calle hablando con el vecino. Aprendí hace muchos años, y lo puse por obra, que el hombre no tiene un mensaje para darte. El hombre ES el mensaje viviente o no es nada.

Nací terrenalmente en Argentina, vivo en Argentina y la amo. Pero espiritualmente no soy ciudadano argentino, soy ciudadano del Reino de los Cielos. Aquí estoy como embajador de mi Reino. Y tengo un solo mensaje, porque si tuviera dos, uno para cada conveniencia, no tardaría ni un mes en que alguien me compre y me pague bien por el mensaje que le conviene. Ha sucedido. ¿Sucede? No lo sé, espero que no. Entonces la religión, lo que hace, cuando alguien trae una palabra de verdad y de cambio, es desacreditar al mensajero, al que trae el mensaje. ¿Sabes por qué? Porque ese mensaje viene del Espíritu Santo, y no hay fuerza humana ni satánica capaz de desacreditar al Espíritu Santo. Apenas han logrado que, en algunos sitios supuestamente santos, no lo tengan en cuenta. Más que eso no han podido hacer. Han matado a muchos mensajeros por traer mensajes que no les gustaba, pero no al mensaje. El mensaje no muere, sólo cambia de labios y de voz, nada más. Hoy puedo ser yo, dentro de un rato o mañana, será otro u otra.

Es necesario, si queremos seguir avanzando, vivir una vida sin distracción. 2 Crónicas 34:2, hablando del joven rey Josías, dice que anduvo en los caminos de David su padre, sin apartarse a la derecha ni a la izquierda. Es una vida sin distracción. Una vida de enfoque motivado por visión, no por entretenimiento. No tiene tiempo para conocer gente nueva si esa gente no está interesada en la verdad. No es por política. No mira a la izquierda, no mira a la derecha. A mí me gusta mucho leer, pero ya no leo materiales que no apoyan el mover de Dios de hoy. Mucho menos leo o miro por la tele novelas cristianas. Psicología de manipulación y mentira. Toda ficción es una mentira aprobada por las leyes terrenales. Espiritualmente, el padre de mentira sigue siendo el mismo. Estadística: venta de libros de estudio, 2 por ciento. Venta de Biblias, 30 por ciento. Venta de música con el rótulo de cristiana, 200 por ciento. Ahí tienes donde está la mente del cristiano promedio de Latinoamérica.

Y si dije “música con el rótulo” de cristiana, es porque tú y yo sabemos que no toda la que se vende con ese rótulo lo es. Hay cantantes o bandas que tienen origen secular y se han volcado a hacer música y letras cristianas porque venden mucho más. El cristiano, a la hora de escuchar música cristiana, no tiene en cuenta lo que en música secular es básico: la excelencia y el talento. Todo lo demás, es consecuencia. Sin distracción, sólo por enfoque. No te relacionas con gente por conveniencia, sino por hermandad de enfoque. Me reúno con muy poca gente cristiana. Porque si no tenemos el mismo enfoque, no tenemos nada en común, sólo el ropaje y una Biblia debajo del brazo. No alcanza para ser de un mismo sentir. Todos sabemos eso, muy pocos nos atrevemos a caer antipáticos y decirlo en voz alta y públicamente. Los religiosos se enojan porque dicen que para criticar a la iglesia ya está el mundo impío, que nosotros debemos defenderla. Sólo un problema. Yo no critico a la iglesia, Dios me libre de eso. Yo digo la verdad sobre Babilonia, que no es lo mismo.

Aprende: Dios no cabe en tu agenda. En tu agenda tiene que caber Dios. No intentes meter a Dios en tu agenda evangélica. Sin distracciones. Gente que entiende que su matrimonio, sus finanzas, sus hijos y hasta su trabajo secular si lo tuviera, son recursos que Dios le ha dado para permitir que cumpla con la misión que le ha sido encomendada, que es la razón central por la cual ha nacido en este tiempo y lugar del planeta. Son recursos que tienes para caminar en el kairos de Dios, para que cuando pase el tiempo de tu actividad, hayas podido hacer algo con tus talentos. Si eres un hombre con mentalidad de Reino, hasta tu jefe trabajará sin saberlo para el Reino. Pero si intentas ser alcahuete de tu jefe para que él te ascienda, lo único que vas a conseguir es quedarte sin trabajo, te doy fe. El cristiano base tiene que ser como esos caballos con anteojeras. Sólo debe mirar al frente, como viendo al invisible. Y no distraerse ni a derecha ni a izquierda, eso es carne pura.

Y algo que es fundamental si quieres avanzar largo. Mientras más te brinde el Señor para que uses, más humilde deberás ser. Grande por dentro, espiritualmente. Pero por fuera, pequeño, bajo perfil, simple. Las luces de colores, los estruendos y las ovaciones son para los artistas, deportistas o estrellas de la política. Para los hijos de Dios, sólo el silencio de aceptación y obediencia, con eso alcanza y sobra. Quien persiga algo más, entra en el rubro anterior, vive en consecuencia y termina en consecuencia. Está escrito. Mira Juan. Predicó arrepiéntete en el desierto. Luego vino al Jordán y volvió a predicar arrepiéntete. Un día le cambiaron la audiencia y lo invitaron al palacio del rey. Pero él no cambió el mensaje. Volvió a predicar arrepiéntete, y le costó la cabeza. A un tremendo predicador que conocí, en una iglesia donde iba a predicar, vino un ayudante del pastor a decirle que el pastor le decía que tuviera cuidado, porque entre el público que había venido a escucharlo, estaba el alcalde de la ciudad. Este predicador le respondió al ayudante que fuera y le dijera al pastor que le dijera al alcalde que estaba él en el púlpito. Autoridad.

Hombres que respetan y extraen los valores del pasado. 2 Reyes 23. Josías andaba desenterrando huesos de gente religiosa, ¿Recuerdas? Dentro de alguna forma de violencia que incluye la mentalidad reformista, presta atención al detalle que fluye ante la actitud de este ministro. Mira los versos 15 y 16:  Igualmente, el altar que estaba en Bet-el, y el lugar alto que había hecho Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel; aquel altar y el lugar alto destruyó, y lo quemó, y lo hizo polvo, y puso fuego a la imagen de Asera.  Y se volvió Josías, y viendo los sepulcros que estaban allí en el monte, envió y sacó los huesos de los sepulcros, y los quemó sobre el altar para contaminarlo, conforme a la palabra de Jehová que había profetizado el varón de Dios, el cual había anunciado esto. Nota que todo esto que está haciendo este hombre, tiene relación directa con algo que ha sido profetizado de parte del propio Dios. Esto quiere decir que nunca actuó por algo que se le ocurrió a él o por su cuenta. Todo en respuesta y obediencia a algo que venía del pasado.

Hoy sucede algo parecido. Puede haber gente que escuche esto y diga que estamos locos para andar enseñando o predicando esto, pero les recuerdo que sólo aquel que indaga el pasado está en condiciones de profetizar lo que está sucediendo o va a suceder. A esto lo confirman los versos 17 y 18, escucha: Después dijo: ¿Qué monumento es este que veo? Y los de la ciudad le respondieron: Este es el sepulcro del varón de Dios que vino de Judá, y profetizó estas cosas que tú has hecho sobre el altar de Bet-el. Y él dijo: Dejadlo; ninguno mueva sus huesos; y así fueron preservados sus huesos, y los huesos del profeta que había venido de Samaria. O sea que en medio de todo lo que se está destruyendo, ni él ni nosotros podemos destruir lo que no ha perdido valor con el tiempo. Eso te da seguridad y que no vas a perder la palabra de Dios por todo lo que creó el hombre. Viene destrozando todo lo que es tradición, pero no doctrina básica.

Viene destruyendo todo lo que es dogma de hombre, pero no fundamentos bíblicos. Viene destruyendo todo lo que fue errado, pero no la palabra sagrada del pasado. No estamos destruyendo santidad ni el poder del Espíritu Santo. Tampoco estamos destruyendo la fe ni la prosperidad. Lo que sí estamos destruyendo, es todo lo que es extremismo de esos moveres. Y todo lo que es religión, legalismo, control y falta de propósito e ignorancia en el pueblo de Dios. Estamos redefiniendo lo que es el ser humano. Estamos exaltando la calidad del ser humano en la iglesia. Estamos preparando una generación que sea práctica, por dentro y por fuera. Que tanga más para poner a disposición del Espíritu
Santo y que el Espíritu Santo use. Gente con capacitación, que tenga suficiente gramática como para no cometer errores cuando lee la Biblia. Es mucha la gente que todavía no entiende la Biblia simplemente porque no sabe leer. Se tragan los puntos y comas y todo se les confunde feo.

Sujeto, predicado, verbo y adverbio es importante conocerlos, porque cualquiera de estas cosas te cambia todo un texto. Y si permites que una falla así te cambie un texto, ni te cuento lo que puedes pasar si se te cambia el contexto. El mayor problema nuestro es que leemos la Biblia como un papagayo, repitiendo una y otra vez las mismas palabras que nos invitan a repetir desde los púlpitos. Esto que digo puede sonar a humanismo, pero créeme que llegado el momento, puede ser central, básico y fundamental. Todavía hay gente que cuando lee ese texto que dice que el que peque, no peque más, cree estar leyendo que el que peque, peque nomás. Y no es lo mismo, creo. Si tu sentir es salir al mundo para ganarlo para Cristo, dime cómo harías para ganarte a la enorme cantidad de gente experta en informática y rubros afines. Las redes sociales ponen y sacan gobiernos, así que no las subestimes. Pueden sacar cristianos y poner satanistas en las mismísimas congregaciones, si se lo permites.

¡El poder es de Jesucristo! Sí, pero el poder se manifiesta a través de estrategias, planes, estructuras pensantes. No puedes impactar a la gente poniéndote a predicar levitando, flotando en el aire. ¡Dios lo puede hacer, hermano! ¡Claro que lo puede hacer! Pero sería una excepción, no la regla. ¡Mira si se le ocurre que un domingo en tu iglesia todos empiecen a flotar y levitar! El tema es respetar los caminos de antaño. Dice el libro de Crónicas, que caminó los caminos de su padre David. Camino, allí, es la manera de curso o la ruta, O sea que él caminó en los principios operativos del pasado. Él averiguó sobre qué principios operaba David, y sobre esos mismos principios operó él. No es que caminó por los mismos senderos. Caminar en los caminos de Dios, no es andar por un determinado sendero, sino en los principios en los que Dios opera. Él te dice: sube acá y razona conmigo. Mis caminos son más altos que tus caminos. Principios. Lo que viene no es algo que va en contra del mover de Dios, sino de lo que el hombre añade al mover de Dios.

Todo lo que tiene valor en el pasado, se preserva. Y todo lo que no es bíblico, se destruye. Lo que tiene valor es un monumento, es de Dios, no lo toques. A eso dispuso el pastor hacerlo así, destrúyelo. ¿Por qué estás haciendo eso así? Porque así me lo enseñó mi papá, y a él mi abuelo. Destrúyelo. ¿Y a esto? Porque la Biblia dice…Déjalo, no lo toques. Él desenterró todo lo falso, y lo quemó. Pero hizo un memorial de la tumba profética. Josías. Dieciséis años de edad. La misma edad que tantos que lo máximo que les ves hacer es ir a una calle a sentarse y fumar marihuana y beber cerveza. Con dinero de sus padres, en el mejor de los casos. Del producto de delitos, en el peor. Josías transportó principios vigentes y válidos del pasado. La palabra dice que el escriba bueno, extrae cosas viejas y nuevas. Principios de ayer y de hoy. Esto no es algo que destruye el pasado, esto es algo que destruye del pasado lo que nunca vino de Dios. El problema es que la gente se ha apoyado más en lo que no es Dios que en lo que sí es Dios. Entonces, cuando suceden estas cosas, sienten como si un movimiento sísmico le estuviera moviendo el piso.

Pero eso les sucede porque nunca caminaron sobre fundamentos bíblicos, sino que caminaron sobre dogmas de hombres. Cierra tus ojos y repite conmigo. Tal cual. Los máximos responsables de estas cosas somos nosotros mismos, por ignorantes. Por aceptar todo lo que se nos dijo sin tomarnos un minuto en escudriñar nuestra Biblia para ver si eso era así. Eran los tiempos en que los hermanos se peleaban para pasar al frente a dar testimonio, ¿Recuerdas? Contaban siempre los mismos, pero nadie parecía fastidiarse por eso. Se desataban los gloria a Dios y aleluyas a coro todo el tiempo. Esto es parte de la fisonomía del hombre al cual Dios va a usar en la reforma, sólo nos resta mostrar cómo es que la hará.

Podemos ver algo. La manera de una reforma es una guerra contra toda posición religiosa. Debemos derribar las fortalezas satánicas que están detrás del asunto. Guerra espiritual al ciento por ciento. Eso hizo Josías, si entiendes lo que se relata en Crónicas y Reyes sobre él. Hoy ya no hay que agarrar un pico o una pala para destrozar ídolos, hoy se establecen decretos y sentencias y eso tiene que alcanzar para limpiar tu lugar de residencia. Si cada hijo de Dios toma la determinación de hacer lo mismo, no será tan extenso el tiempo que nos llevará limpiar el planeta y entregar el Reino a su legítimo propietario. Pero, reitero, no es pidiendo o rogando, desde una posición sacerdotal, sino decretando y ordenando, desde nuestra posición de reyes, tal como la palabra nos define.

Y dice la historia de Josías, que a todo sacerdote de la religión lo quitó, lo que equivale a decir que eliminó todo vaso que conectara con estructuras religiosas sin espíritu. Y eso te produce temor, fíjate. No tienes que tocar casi nada con tus manos, no es necesario. La caja de cristal de las babilonias religiosas se está rasgando solas o por presión de miles de diamantes divinos. Hay un cambio de guardia. Todo vaso que esté trayendo religión en el sentido de lo que estamos hablando, van a ser removidos. Una acción deliberada en contra de las fortalezas, los vasos y las casas que propagaron la religión. Es imperativo crear escuelas bíblicas conforme a los diseños del Reino, porque de no hacerlo, si seguimos enviando a nuestros jóvenes a los seminarios tradicionales, ni bien egresen los tenemos que capturar y reformar. No funciona eso, ya lo estamos viendo por largo tiempo. Es guerra, pero no se trata de venir en contra de la casa actual. Se trata de levantar una casa nueva y que viva en ella el que sea llamado o el Espíritu envíe.

Y no interesa si quien está por encima de ti está equivocado. Saúl estaba equivocado, pero David no lo tocó. David estaba ungido como rey, y vivía en cuevas. Saúl no estaba reconocido en el cielo, y vivía en el palacio. Igual que Vasti, fíjate. Pero aún así, eso no le da derecho a David a destronarlo. La guerra es levantando un estandarte que traiga juicio. Si la escuela que tenemos no sirve, porque produce una mentalidad incorrecta, hagamos una que sí lo produzca. Y que el testimonio de lo producido, juzgue lo que no sirve. Si tu iglesia no camina correctamente por donde tiene que caminar y tú no tienes dirección para salirte, entonces búscate una que sí lo haga. Pero ni se te ocurra salirte de la estructura porque no te gusta como predica tu pastor o la música que se toca. Si vas a salir, tendrá que ser porque el Espíritu Santo así te lo hizo saber y será Él mismo quien te lleve donde tengas que estar.

El problema más grave que todavía existe en la iglesia, es que el portero de turno cree que está facultado para solucionarlo todo, y no es así. Por algo fueron instaurados los cinco ministerios. Hay problemas que tu unción, por fuerte y maravillosa que sea, no va a poder solucionar. Necesitarás alguna de los otros ministerios. Cuidado: no estoy diciendo que esos ministerios sean mejores que el tuyo, estoy reiterando lo dicho: son diferentes. Hay problemas que necesitan de una determinada unción para ser resueltos. Hay problemas que sólo un apóstol puede solucionar. Hay otros que necesitan de un profeta, otros de un maestro, y si, también hay algunos que necesitan del pastor. Pero no son todos en todos. Yo, maestro, te puedo predicar la cruz en griego, en hebreo, en arameo o en español, pero igualmente no te salva nadie. Necesitas la unción del evangelista. Yo prediqué una hora, una noche, en un lugar y sólo fue salvo un anciano de noventa y cinco años, ex militar, porque se me ocurrió decir que había que ser muy macho para ser cristiano. No soy evangelista. Uno solo. Un evangelista pasa al frente y dice aleluya y se le llena de gente llorando. No es por más oración ni por aspecto, es por unción.

Reforma es darte cuenta que el problema de un grupo es una determinada persona y tomar la decisión de pedirle que se vaya. ¡Pero no, hermano! ¡Hay que amar a todo el mundo! Basta. Satanás no te puede destruir la iglesia desde afuera, te infiltra gente suya bien disfrazada para que lo haga. Puedes amarla si quieres, pero tu acá adentro y ellos allá afuera. Sabes por qué, ¿Verdad? Porque desde afuera dice que las puertas del Hades no prevalecen. Así que tiene que meter gente suya adentro, es la única que le queda. El problema en una congregación cualquiera no es cuando la gente se va, el problema es cuando esa gente que no está de acuerdo, se queda. ¿Por qué? Porque cuando alguien no está de acuerdo contigo y se va, produce una separación, y separación siempre es bendición. En cambio, división no lo es. Pablo, recuerda, tuvo que entregar a uno a Satanás para que se solucionara el problema. Es bíblico todo esto, no vayas a pensar que lo estoy inventando de puro malo o resentido que soy.

Mal que les pese a muchos, el primer paso para una reforma que se precie de serlo y conforme al diseño divino, es emprender una guerra contra toda posición religiosa. Estamos volviendo a patrones bíblicos. Los apóstoles corregían doctrina, corregían la casa y no de una forma legalista. No se trata de imponer disciplinas estrictas, pero mucho menos de jugar a la permisividad total en nombre de un falso amor. Hay demonios que solamente se van cuando los agarras a palazos. Porque hay problemas que son más carnales que espirituales. Es espiritual cuando un demonio influye a alguien para que peque, pero es carnal cuando un demonio aprovecha y usa las ganas de pecar que tiene alguien. ¿De qué se trata, preponderantemente, entonces? Hablando en términos domésticos y familiares, de reparar la casa. Porque estamos hablando de reforma, que ya te dije que según Jeremías es una guerra contra toda posición religiosa. Eso dice en Jeremías 1:10: Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar.

Quiero ser claro. Suena muy fuerte y hasta queda feo hablar de destruir, pero déjame que te aclare que el derecho a destruir, te lo da la habilidad de plantar. De otro modo sería negativo y pernicioso. Así como te lo explico, es la mejor síntesis de reforma que estoy encontrando. Y quiero ser bien claro para evitar imitaciones o copias que pueden terminar en el ridículo. Nadie que no esté capacitado para ver algo nuevo para edificar puede tener la autoridad suficiente para destruir. Esto no es una simple predicación o un mensaje más. Esto es el puntapié inicial o el semáforo en verde que determine que algo comienza. Y también la habilidad para construir algo más que fuerte, algo duradero. Una fortaleza de las buenas que te sirva para pelear una buena guerra. Una edificación que de ninguna manera esté pasible de ceder ante ninguna forma de presión. Un tremendo ministerio que conocí lo llamaba Principio témpano. Porque a la vista es más pequeño que lo que está debajo del agua, de lo que no se ve. Hay gente así en el Reino. No se ven como estrellas rutilantes, pero cuando te les acercas te demuelen de unción, amor y conocimiento.

Parte de la edificación de la iglesia, es saber edificarla en el espíritu. Levantar un a iglesia no es construir cuatro paredes y tener cultos los domingos. La verdadera iglesia se empieza a edificar antes que llegue el primer miembro. Crea una cultura previa a la cual luego todos van a someterse voluntariamente. Usan el principio del día del Pentecostés. Había ciento veinte aquel día en el que Pedro predica su primer mensaje, y luego de su predicación se añadieron tres mil a esos ciento veinte. Y fue más que evidente que, esos tres mil, de ninguna manera cambiaron la cultura de aquellos ciento veinte, sino que se adaptaron a ella. Cuando tú llegas a una iglesia, te sometes en amor y fe a su cultura. Pero eso es siempre y cuando haya sido levantada en el espíritu, porque si así no lo fuere, el que llega la levanta por ti. Es la mentalidad de esa iglesia la que determina que su alabanza sea distinta a la de la otra iglesia y que tu propio mensaje tenga otro tipo de unción y bendición. Es aquello que emana de ti en silencio lo que la g ente respeta. Reforma.

Ese lugar en el espíritu es tan fuerte y con tanta autoridad divina, que ninguna opinión externa la conmueve y ninguna circunstancia adversa la mueve de su camino. Reforma es g ente fuerte por dentro, no por estructuras institucionales. Dios bendice organismos vivos, hombres o mujeres. Dios no bendice organizaciones. Gente edificada desde adentro hacia afuera, como la ciudad de David. En esta carrera el que gana no es el que llega primero, sino el último que queda de pie. Tu ministerio es tu vida y tu carrera no es como la empiezas, sino como la terminas.

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Viuda Por Conveniencia

No puedo explicarme las discriminaciones que sufren las mujeres, todavía, en este siglo veintiuno, en el mundo y, por que no, también dentro de las iglesias. Es como si la sociedad toda, incluso la más versada, hubiera olvidado los fundamentos y principios iniciales. Creada a imagen de Dios como el varón, la mujer es parte integral de ese ser genérico llamado “hombre”, o Adama. Ya desde el mismo principio de la Biblia, la mujer es considerada a la par con el varón como Hombre, por lo que ya desde el principio, ella recibe toda su dignidad como tal. Sin embargo, por causa de la caída, es como si la situación de la mujer delante del Señor, hubiera sufrido una modificación. Los dolores en sus partos, un supuesto dominio del marido sobre ella y otras pautas más, han llevado a muchos a confusiones, a otros, exageraciones y a todos, a dudas.

Sin embargo, la posición de la mujer según el Antiguo Testamento, era muy superior a la que tenía reconocida en naciones paganas alrededor. Gozaba de mucha más libertad, siendo sus actividades más variadas e importantes, y siendo su situación social mucho más elevada y respetada. Los hijos debían honrar al padre y a la madre. Ya en las familias de los patriarcas, las mujeres como Sara, Rebeca y Raquel jugaban un papel eminente y, en ocasiones, preponderante. María, la hermana de Moisés y Débora, fueron profetizas y poetisas, y esta última acaudilló un ejército a la victoria. Ana, la madre de Samuel, es una hermosa figura de mujer piadosa y notablemente dotada. Hulda era una profetisa a la que se prestaba mucha atención. Más de una vez vemos como se honra a la reina madre y, en la biografía de los reyes, siempre se indica quien fue la madre.

Asimismo, el triste ejemplo de Atalía y Jezabel demuestra hasta donde podían llegar en Israel el poder y la influencia de una mujer. El joven es exhortado, en los Proverbios, a recordar la enseñanza de su madre, porque el hecho de menospreciarla lo llevaría a maldición. En cambio, en Grecia y en Roma estaban bien lejos de reconocer el valor de la mujer. Aristóteles la consideraba como un ser inferior, intermedio entre el hombre libre y el esclavo. Sócrates y Demóstenes la tenían asimismo en poca estima. Platón recomendaba la posesión de mujeres en común. En la práctica, estas mismas concepciones eran las que existían en Roma, especialmente después del triunfo de la cultura y de las formas licenciosas de los griegos.

Tampoco se debe confundir el papel de la mujer en la Biblia con el que se le da en la actualidad en los países árabes del Oriente Medio, donde es un juguete a disposición del padre y del marido. La posición de la mujer en aquellos países no deriva de la influencia que el Antiguo Testamento hubiera podido tener en la formación del Islam, sino en todo el contexto social pagano anterior de aquellas tierras, que quedó cristalizado con fuerza de ley en la institución de la poligamia y de la total impotencia de la mujer frente al varón. Pablo, (Algunos dicen que por Palabra del Señor, otros por influencias de Roma), no reconoce a la mujer el ministerio de enseñanza pública ni el de dirección, que se reserva al varón. Sin embargo, al precisar la actitud que debe tenerse, habla de la mujer que ora o profetiza.

También menciona, en algunos textos, a numerosas mujeres que han sido sus colaboradoras en la obra de Dios y que le han sido de ayuda en sus propias actividades. Había, asimismo, diaconisas en la iglesia primitiva y viudas puestas en unas ciertas funciones encargadas de todo tipo de obras de asistencia, tales como encargarse las más experimentadas de instruir a las más jóvenes. No obstante, también Pablo, expone claramente que, por lo que respecta a la salvación y a su posición en Cristo, “No hay varón ni mujer”, consignando que en la nueva esfera futura, más allá de la muerte, esta distinción desaparecerá totalmente. Está muy evidente que todos, varones y mujeres, forman parte igualmente del cuerpo de Cristo, y todos, hombres y mujeres, forman parte igualmente del cuerpo de Cristo, y todos, hombres y mujeres, reciben un don del Espíritu para la utilidad común. Para Dios no hay acepción de personas, y esto está decididamente incluido, aunque a muchos les pese.

Las mujeres viudas, mientras tanto, llevaban una ropa especial que las distinguía. Después de quitarse las joyas, se ceñían de saco y se mesaban los cabellos, no ungiéndose la cabeza. Dios exhorta a tener compasión de los desventurados, entre los que llamativamente, cuenta a las viudas. La Ley de Moisés, como después de él los profetas, exhortaban a los israelitas a tratar a las viudas con justicia. Dios –dice la Biblia-castigará a quienes las dañen de alguna manera. Jesús, durante su ministerio, también atacó duramente a los que atentaban en contra de los recursos de las viudas. La iglesia primitiva se cuidaba de las viudas desvalidas, con la condición de que tuvieran al menos sesenta años y necesitaran de esta ayuda. Desde finales del siglo Segundo y hasta el Cuarto, los autores eclesiásticos hablan de las viudas ancianas como formando una especie de hermandad encargada de ocuparse de las mujeres que pertenecían a la iglesia, especialmente de las viudas más jóvenes y de los huérfanos. El sínodo de Laodicea abolió esta función.

Muy bien; ¿Pero para que yo habría de invertir todo este tiempo en esta introducción sobre la mujer que, por poco o por mucho, tú ya conoces? ¿Para que resumir algo que en la Biblia está más que claro y que se enseña y se ha enseñado en casi todas las congregaciones cristianas? Pues precisamente por eso; porque es la introducción necesaria para entender que una cosa es la Biblia desde lo literal y concreto y otra, muy distinta, desde lo espiritual y simbólico conforme a lo que el Espíritu Santo decida revelarles a los hombres. Esto que has oído, es la historia de la mujer, a grandes rasgos, y sus implicancias dentro del evangelio que nos muestra la teología. Pero nos falta ahora llegar adonde deseamos con este estudio: a una mujer espiritual nacida a partir de un hecho trascendente.

Dios crea al hombre, Adán, y luego de su costado, (El mismo costado de Jesús en el que penetrara la lanza del soldado cuando agonizaba en la cruz), Dios crea a Eva, la mujer. Esa es la historia que tú conoces y, el resultado, lo que dijimos en el principio. Sin embargo, aquí hay una coincidencia clave. Así como Eva fue creada desde el costado de Adán, así también la iglesia fue creada a partir del costado de Cristo. Por eso es que somos llamados a ser Su Cuerpo en la tierra, porque somos parte de ese cuerpo, desde lo espiritual. ¿Y que nos está diciendo ese paralelismo? Simple. Que todas las historias que encuentras en la Biblia relacionada con mujeres, lo que simbólica y tipológicamente están queriendo representar, es a la iglesia. Ejemplo inicial: María. Sólo de una iglesia virgen de contaminaciones de hombre, puede nacer el hijo de Dios en estado de pureza y santidad incomparable.

Ahora bien; si toda mujer, en la Biblia, más allá de historias puntuales o no puntuales, es sinónimo de iglesia, ¿Qué ocurre cuando hablamos de las viudas? Muy claro: estamos hablando de la iglesia actual, de la que todavía tiene al esposo en otra dimensión y no puede contar con Él en lo efectivo. Es la viuda que espera el día de la resurrección del esposo para acompañarlo en lo que serán las grandes bodas del Cordero. Es la viuda que no pecó, que no se manchó, que no tiene arrugas humanas ni científicas, que se ha conservado pura y sin mácula para Su Señor, El Esposo. ¿Has entendido esto? ¿Puedes verlo con la misma sencillez y claridad que me ha tocado verlo a mí? Si así fuera, sólo si así fuera, te invito a que me acompañes a ver algunas cosas desde la óptica. Mujer-Iglesia-Mujer.

Ropa decorosa, pudor, modestia y ninguna ostentación de nada. Esa es la mujer-iglesia de Pablo a Timoteo. Si se muestra con todo lo contrario, aquí tienes la imagen clara y precisa de Babilonia, la iglesia falsa e imitadora de la genuina, levantada con la finalidad de engañar a los hijos de Dios y conducirlos a errores humanos, científicos, psíquicos o esotéricos. Estas congregaciones no tienen pudor, no dudan en hacer monumentales ostentaciones en distintas expresiones visuales o auditivas, mientras muchos de sus miembros padecen graves problemas para llegar al templo porque, en casos, no tienen una moneda para el transporte. Como acto de generosidad extrema, algunas contratan ómnibus para traerlos y llevarlos, y lo promocionan como el sumum de la obra cristiana. Hay una política empresarial utilizada por el mundo secular para sus negocios, que asegura que, cuando una empresa o institución, muestra fastuosidad, siempre atraerá a más gente que si camina en un marco de austeridad. Funciona en ese rubro, y muy bien, pero… ¿En la iglesia del Señor?

No, en la iglesia del Señor, no; en su imitadora, apta para engañar a muchos, sobre todo si no se toman el trabajo de escudriñar las escrituras, tal como les ha sido ordenado. Porque la iglesia del Señor toma modelo de su Señor. Y éste, durante su ministerio, jamás hizo ostentación alguna. Tampoco hizo beneficencia ni regaló cosas a la gente para resultarle simpático. Sólo se limitó a darles alimento espiritual genuino. Y fue más que suficiente. Por eso Pablo le recuerda a Timoteo que no fue Adán el engañado por la serpiente, sino la mujer, la iglesia. Hoy ya no hablamos del primer Adán y de Eva, la mujer engañada. Hoy nos referimos al segundo Adán, que es Cristo, y a su iglesia. Y debemos prestar suma atención a esto, ya que nos demuestra que, si el enemigo elige un sector para procurar introducir engaño, ese sector será la iglesia. No puede operar dentro de ella, porque la Palabra dice que no prevalecerá. Pero sí puede influir desde afuera, utilizando todos aquellos instrumentos con falencias que le abran las puertas para ingresar. Israel jamás perdió una batalla contra enemigos de afuera. Siempre fue derrotado por gente que salió de su propio seno. Israel, hoy es la Iglesia. ¿Está claro?

Y allí es cuando le recuerda el cómo debe ser un obispo. Sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar y…marido de una sola mujer. Un obispo, (La palabra es Episkopos) era una especie de supervisor, alguien con capacidad para ordenar y elaborar estrategias conforme a la voluntad de Dios para su pueblo. Un equivalente a lo que sería un pastor de nuestros días, ministerio sobredimensionado por todas las organizaciones. Comienzo con apto para enseñar. Si el supervisor no sabe o no puede enseñar, no ha sido enviado, se ha auto-proclamado. Hospedador. Por cada líder que hospeda, hay cien que manipulan a los miembros de su congregación para que lo hagan. Decoroso. El decoro es, entre otras cosas, la conjunción de pureza, honestidad y recato. No opino ni influyo, tú sabes. Prudente. La prudencia es la suma de templanza, cautela, moderación, sensatez y buen juicio. No estoy haciendo esto de manera malsana y con propósitos torcidos. Sólo leo la Biblia.

Sobrio. Es un moderado que carece de adornos superfluos. Alguien que siente repugnancia por la figuración y el alto perfil de exposición pública. Tú sabrás. Y llegamos al punto clave de este texto. El supervisor, tiene que ser marido de una sola mujer. Y en lugar de tomar este verso para fusilar divorciados al amanecer, e impedirles ingresar a las congregaciones como miembros activos, presta atención al hilo conductor que venimos viendo. ¿Se nos está queriendo decir que hay líderes que militan en más de una iglesia? No se nos está diciendo, se nos asegura eso. En el final entenderás esto. En la mujer que simboliza la iglesia, se le demandan honestidad, que no calumnien, que sean sobrias y fieles en todo. Atención con este término utilizado aquí y traducido como “honestas”. Es el vocablo Semnos, e indica un comportamiento que es digno, honorable, decente, respetuoso hasta el punto de ser reverente. Los líderes en la iglesia debieran dar el ejemplo, y comportarse de tal manera que susciten el respeto de los demás.

Porque Semnos se aplica a ambos cónyuges, -el marido y la esposa-, este rasgo debiera caracterizar a todas las parejas cristianas. Esto dice un comentario literal al respecto. Pero si mujer es iglesia, una iglesia honesta jamás podría estar conducida por gente que no lo sea. ¿Habrás visto algo así alguna vez? Además, otra vez, aparece la palabra Sobriedad. Otra vez la prevención en contra de adornos u oropeles religiosos. En conjunto con la probabilidad de existencia de calumnia. Yo sé lo que es eso, he sido víctima. Pero no soy el único, ni lo seré, por supuesto. Es una mecánica, no un error aislado. Y, finalmente, dice que las iglesias deberán ser fieles en todo. ¿Qué cosa es en todo? Eso. Exactamente eso: en todo. En la predicación, en el respeto por los demás, en la carencia de aspiraciones personales, en la ausencia de ambiciones materiales. En todo. Fieles. ¿Cuál es la antítesis? Infieles. ¿Qué es infidelidad? Adulterio. Y no estoy hablando de la esposa de nadie humano. Sólo de la de Cristo.

Las directivas para los diáconos, que son los ayudadores, que sean, otra vez, maridos de una sola mujer y que gobiernen bien sus casas y sus hijos. ¿Qué es gobernar? Guiar, dirigir, regir algo. ¿Es eso lo que se está haciendo, hoy? En parte, quizás sí, no se puede generalizar. Pero mayoritariamente, no. En lo global, lo que se está haciendo es muy parecido a una tiranía despótica, donde alguien se arroga el derecho de hacerse dueño de todo el resto, con la particularidad de tener opiniones infalibles que no pueden ser discutidas por nadie. Eso no es gobernar, eso es oprimir. Ahora bien: ¿Qué sucede cuando a una mujer se le muere su esposo? Pues queda viuda. A partir de allí, vamos a ver algunas cosas que hay en la misma carta de Pablo a Timoteo respecto a las viudas, que en nuestro panorama son aquellas iglesias que esperan el retorno de su esposo faltante: Cristo.

Le demanda que no reprenda a los ancianos, sino que los exhorte como si fuera a su padre. Y con los más jóvenes, trato de hermanos, pero con toda pureza. Es muy claro lo de Pablo a Timoteo para que el joven lo ponga en práctica en su trabajo para el Señor. Válido para cualquier líder varón de cualquier punto del planeta.  Sobre todo, déjame decirlo con claridad, en lo referente a las jovencitas.  Miles y miles de caídas estrepitosas de pastores que han conmovido los cimientos de la iglesia en distintos países, y pecados de alto volumen en el plano de la sexualidad se han producido, por no haberse entendido con claridad este último punto. La tentación de transformarse en una especie de jeque árabe con un harem femenino a su disposición, donde ninguna de ellas se negará a cuestiones no muy santas por una simple razón de sujeción, es muy fuerte y ha producido verdaderos desastres.

Sin embargo, lo que quiero rescatar de estos dos versos, es una palabra clave: exhortar. Dice el diccionario de la Real Academia que Exhortar, es incitar a alguien con palabras, razones y ruegos a que haga o deje de hacer algo. Eso no es lo que mayoritariamente vemos hacer en nuestros púlpitos. Se prefiere caerle con toda potencia a los que no están de acuerdo con nuestras formas de hacer las cosas que exhortar conforme a la Palabra a los que anden por caminos equivocados. Y luego le pide que honre a las viudas. En lo literal, las viudas que en verdad lo son, eran aquellas que no tenían familiares algunos que se ocuparan de ellas. En lo espiritual, las viudas que en verdad lo son, son las iglesias que tienen como única y suficiente cabeza a Jesucristo, y no a hombres respaldados por prestigios humanos. Podrás pensar, y hasta decírmelo con algo de indignación, que es imposible que haya iglesias de Jesucristo que no se apoyen en él, pero déjame decirte que la Biblia misma, en el final de este trabajo, te dará un texto que confirma lo que yo digo y no lo que se nos ha enseñado por años.

En lo literal, la responsabilidad de cuidar las viudas no debe recaer enteramente en la iglesia, cuando la persona en cuestión tiene hijos y nietos. La familia siempre deberá cumplir con sus deberes para los progenitores. En lo espiritual, significa que cuando la iglesia da a luz a nuevos hijos espirituales, estos deben velar por quien los engendró. Siempre dentro de lo que es genuino, porque si la iglesia es falsa, dará a luz hijos falsos, y en este caso, siempre tendrán oportunidad de cambiar y abandonar su primer hogar. Así como la iglesia primitiva se había hecho una obligación proteger y velar por las viudas, así ellas también tenían que mostrarse como mujeres dedicadas a la oración, amantes y temerosas de Dios. La iglesia real, espera siempre en su Señor, el esposo, y es diligente en grado sumo para la oración noche y día.

Dicho así, suena casi hasta remanido, porque quien no sabe que el que cree en Dios debe esperar en Él. Todos. Sin embargo, no creo ser el único que conoce algunas congregaciones, (Espero que no sean mayoría), que piensan actividades para realizar mucho antes de presentarlas en oración. A eso, en todo caso, lo hacen después que tienen todo organizado. Y allí le piden a Dios que bendiga, potencie y corone con éxito todo lo que ellos imaginaron, pensaron y ejecutaron con la mejor de las intenciones y gran sabiduría, pero en total ausencia de dependencia a mandatos divinos. Esperar en Dios, es nada menos que eso: esperar que sea Él quien, de la voz de mando para iniciar cualquier clase de camino, tanto en actividad como en batalla. Esperar en Dios es quedarse en silencio a aguardar que Él abra su boca. ¿Cuántos están haciendo esto, hoy? Por eso Pablo acota que viuda que se entrega a los placeres, está muerta.

Tienes nombre de que vives, pero estás muerta, le dice el Señor a la iglesia de Sardis en Apocalipsis. Esto demuestra con claridad que, en efecto, hay entes autodenominados como iglesias, que pueden suponer estar vivos espiritualmente, cuando en realidad es todo lo contrario. Para que eso suceda, leemos aquí, esa iglesia debería haberse entregado a los placeres en lugar de cumplir con su dedicación a la oración. ¿Habrá iglesias así? Si está el modelo negativo comprendido en las siete básicas del Apocalipsis, seguramente que si. De allí que llama la atención que Pablo añada que quien no provee para los suyos, no sólo niega su fe, sino que es peor que un incrédulo. Quizás pueda parecerte que está hablando del hombre de la casa, del marido, del padre de familia. Y está bien que entiendas eso, porque en lo literal es así, y deja fuera de combate a tantos hombres que, bajo el pretexto de estar dedicados a tiempo completo para la obra, viven a expensas de lo que sus esposas traen de sus trabajos seculares.

Pero no está hablando de eso en el ámbito espiritual. Allí se refiere al ministro que está supuestamente encargado de proveer alimento a sus ministrados. Cuando eso no sucede y es reemplazado por discursos humanistas, ese ministro, pese a todo su oropel religioso, es peor que un incrédulo. Si conoces a alguno, por favor, dile que Dios lo mira, ¿Sí? Aquí hablamos de madurez. Queda a un costado las fiestas de celebración, las enormes bandas de alabanza y los cuerpos de danza. Hablamos de iglesias maduras con excelente testimonio, no sólo en el marco social en el que habitan, sino también dentro del propio ambiente de los cristianos. Estamos hablando de iglesias evangelistas por excelencia, donde han encontrado al Señor miles y miles, hospitalarias para con todos, sin medir apariencias, humildes al grado sumo, llenas de compasión y amor al prójimo y eficientes.

Las viudas jóvenes que pueden trabajar, no deben ser mantenidas por la iglesia. Aún más, sus impulsos juveniles las pueden inclinar a un nuevo matrimonio o a conductas impropias que resulten en un casamiento ajeno a la fe. Tal acción hará necesario tomar una acción disciplinaria a causa de su infidelidad al voto de servicio hecho a la iglesia. Pablo quiere ahorrarles la condenación en la que incurrirían por haber roto el compromiso que aceptaron cuando fueron escogidas para recibir ayuda.

En lo espiritual, en cambio, parecería ser una contradicción con lo que Pablo dirá luego, pero si prestamos atención a lo uno y lo otro, veremos qué no, que no es así. Que no está en oposición a un nuevo matrimonio de las viudas, sino a los motivos esenciales que lo determinen. Casarse significa contraer un compromiso indisoluble con ese esposo eterno. Criar hijos, no es solamente engendrarlos a partir de grandilocuentes campañas de evangelización. Criar hijos es sostenerlos, guiarlos, alimentarlos, protegerlos y capacitarlos. A nadie se le podría ocurrir, a la hora de criar sus hijos, abusarse de ellos, hacerlos trabajar en su propio beneficio personal y no del de la casa. Criar hijos es, en idioma eclesiástico, ejercer la noble tarea del discipulado. El Nuevo Testamento no habla de salvar almas, habla de hacer discípulos.

A mí me molestan, me fastidian y me duelen la mayor parte de las críticas que la prensa secular y gente del común tienen para con la iglesia. Pero cuando respiro hondo y adquiero serenidad, puedo ver que, en una gran mayoría, esas críticas tienen que ver con enormes méritos que nosotros mismos hacemos para tenerlas. La única iglesia posible en este siglo veintiuno de riquezas técnicas increíbles y conocimientos intelectuales de alto nivel, es la iglesia que exprese y manifieste a Dios desde su propia vida diaria. Menos luces, menos gritos, menos ruido y más ejemplos prácticos de lo que es un hijo de Dios en la calle, en su trabajo, en su escuela, en su propia casa, con su familia.

¿Y todo esto por qué? Porque, dice aquí y hay que creerlo, porque todos lo hemos podido comprobar personalmente, que hay muchas autodenominadas iglesias cristianas, que hoy por hoy se han apartado de los principios básicos del evangelio de Jesucristo, para ejercer sus funciones bajo las perspectivas, rudimentos y objetivos de Satanás. Estas son las que yo denomino como babilonias. Y el rótulo no es un invento mío ni el producto de resentimientos humanos ni vendetas personales. La calificación proviene de la misma Biblia y se aferra a conceptos ya vertidos y escritos por Juan, en Patmos, para todo aquel que tenga oídos para oír.

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Cuadernos Reales 6

Súbitamente; Sin Previo Aviso

Hay una lamentable realidad: Satanás crece más fuerte cada día. Mira la iglesia. Están divididos. Políticamente, por teología, por todo lo que sea posible dividirse, ellos se dividen. Hay gente de la iglesia que está viviendo en los deseos de la carne, en lugar del Espíritu. Estoy hablando de la iglesia como organización institucional clásica y tradicional, digo; no como asamblea de Dios. Ella ha permitido que todo pecado imaginable se instale cómodamente en su seno. De hecho, y esto está comprobado; ¡Las personas ya ni siquiera reconocen lo que es pecado! Los pastores y líderes desobedecen directamente el mandato de Dios en Ezequiel, donde les dice que tienen el deber y la obligación de enseñarles la diferencia entre lo santo y lo profano y entre lo limpio y lo sucio. Este mandato, en Ezequiel, es para los sacerdotes. Hoy, para todo el que se arrogue ser líder.

Es notorio que la gran mayoría de los pastores no mencionan el pecado, o lo hacen muy disimuladamente, para que nadie se ofenda y se vaya. Y encima de eso, el corazón humano que es tan engañoso, los hace pensar que están caminando con Dios, cuando en verdad están caminando en su carne. Piensan que están escuchando a Dios, cuando en verdad están oyendo sus propios deseos pecaminosos. El objetivo de cada demonio salido de la boca de Satanás, es destruir todo lo que es de Dios. Engañar a las personas, haciéndoles pensar que oyen a Dios, cuando en verdad no es así. Están preparando el camino para los falsos profetas y maestros que Satanás ya ha colocado adentro de la iglesia. ¿Cuál iglesia? ¿Acaso la que tu asistes semanalmente? No lo sé; yo estoy hablando de Babilonia. Si tú tienes, como yo, al Espíritu Santo morando en tu ser interior, tú ya sabes de lo que estoy hablando. Si no lo sabes, entonces déjame decirte que estás allí, pero no eres de allí.

Todos ellos siembran gran discordia entre el cuerpo de Cristo. Están allí para volver a unos contra los otros. Tomando base en Mateo 24, se nos muestra que, en el principio, muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. Están plantados para destruir matrimonios (Gran crisis actual en la iglesia), y con ello destruir familias, que son las que conforman las células activas de la iglesia. Producen y causan divisiones y logran que los grupos se enfrenten por nimiedades, desarticulando el poder de Dios en sus vidas y en las de sus ministerios. Hacen que las personas se enojen entre ellas, causan que se ofendan entre sí y que se crean todas las mentiras que infiltran sobre ellas. Les dan falsas memorias, falsas visiones, y falso discernimiento. Les hablan mentiras, haciéndoles creer que oyen estas mentiras de parte de Dios, cuando no es así. Están aquí para cumplir lo profetizado.

Por esta causa es que Pablo le advierte a su discípulo Timoteo, que, en los postreros días, todo habrá de volverse altamente peligroso. De hecho, estos que vivimos en la actualidad, parecerían ser tiempos peligrosos, ya sea por la confusión espiritual reinante, como por el aumento en cantidad y calidad de pecado dentro de las congregaciones. Ni hablar de afuera. Porque todo eso, sumado al derrotero decadente que lleva el mundo secular y natural, arroja una pintura que nadie quisiera coleccionar. Entonces es más que válido preguntarnos: ¿Será que estamos ya en esos últimos días? De allí que estén apareciendo esos hombres amadores de sí mismos, ideales para lucirse en una plataforma enorme donde, la única figura presente a la cual estamos todos obligados a mirar, es la de ellos.

Y de allí en adelante, Pablo le describe a Timoteo la calidad de esas personas que obstaculizarán la obra y el trabajo por sus conductas inapropiadas. Comienza con los avaros, que son aquellos que, a pesar de tener buenos ingresos, tienen una vida no ya austera, sino rozando lo miserable. Eso no es Dios. Jamás Dios avalará el derroche, pero lo aborrece del mismo modo que la avaricia. Después menciona a los vanagloriosos, que como ya dijimos, son todos los que llegan a confundir la plataforma y el púlpito de una congregación con un escenario onda Hollywood. En estos mismos y en otros que, sin exponerse tanto, no le van en saga en cuanto a las actitudes y los pensamientos, quedan los soberbios, de quienes también le advierte Pablo a su discípulo. A estos últimos, cuando predican, los puedes discernir fácilmente. Son los que se muestran súper santos, súper buenos, súper espirituales y súper súper. Falso.

Blasfemos. Un blasfemo es alguien que maldice, o sea que dice cosas malas y además vitupera a algo o alguien que es considerado sagrado y digno de respeto. Se puede ser ateo y no creer en la existencia de Dios, no digo que eso sea bueno y deba ser aplaudido, pero quizás sí respetado con nuestro silencio, tal como lo hizo Jesús. Lo que no es coherente es que alguien insulte a nuestro Dios ante cualquier problema. Porque eso me dice a mí y te dice a ti que no es ateísmo o actitud de gente incrédula. Yo no puedo insultar, maldecir o vituperar a alguien en quien digo no creer. Si no creo en la existencia de OVNIS, muy mal podría decir que la culpa de todos nuestros males la tienen los extraterrestres que nos visitan en los OVNIS. ¿Conclusión para lo que digo? Obvia; presencia y actividad de demonios en la mente de esas personas. Por esa razón es que la blasfemia no es un pecado menor. Es autorizar a Satanás a injuriar a nuestro Padre.

Desobedientes a los padres. Tengo la certeza que no necesito añadirle nada a esto que Pablo anticipa con tanto tiempo. La hoy considerada antigua cultura del respeto por los mayores, esencialmente en nuestros padres y abuelos, hoy se la rotula una tontería caduca. Y eso sin tener en cuenta algunas opiniones de “profesionales” en terapia que, en una gran cantidad de casos, la incentivan y promueven, con el argumento de la independencia y la libertad que los jóvenes se merecen. No me opongo a la libertad para un joven cristiano, pero si leyó su Biblia con cuidado y entendimiento, no sé qué es lo que hará con el pasaje donde se le dice que es mandamiento divino honrar a padre y madre. De hecho, del mismo modo en que a esos padres y madres se les demanda respetar a sus hijos. Derecho a la libertad es un concepto divino, pero de ida y vuelta, igual que amar al prójimo.

Ingratos. La ingratitud es moneda corriente dentro de los ambientes cristianos. Es muy frecuente, y no digo “normal” porque no lo es, que cristianos que por poco se juegan su vida en beneficio o ayuda para otros que están en problemas, luego de resueltos esos asuntos, sean olvidados y hasta despreciados por los mismos que los usaron en su beneficio. Tuve muchos años una clase bíblica en una iglesia, a la que asistían personas de todas las congregaciones porque me conocían por mi trabajo en la radio. Nunca menos de cien por domingo. Cuando me tocó irme de la congregación, nadie ni siquiera me llamó por teléfono. ¿Tan mal habré hecho las cosas? Al propio Jesús, si lo observas con cuidado, no lo empujó a la cruz Poncio Pilato. Él, en todo caso, como autoridad imperial constituida, fue el que dictó la sentencia. Pero los que colaboraron y mucho para que Jesús fuera crucificado, fue el mismo pueblo al que Él había sanado y liberado. Ellos pidieron que soltaran a Barrabás, cuando llegó el momento de la opción.

Impíos. La impiedad es, tal como la palabra lo dice, falta de piedad. Y la piedad, de ninguna manera es sinónimo de compasión o lástima, como en gran mayoría se lo estima y considera en nuestra cultura hispana. La piedad, bíblicamente, es simple y llanamente la espiritualidad. Cuando nuestras Biblias hablan de hombres piadosos, se está refiriendo a hombres espiritualmente íntegros. Que quizás por esa misma razón lleguen a evidenciar compasión y misericordia por su prójimo, es una condición anexa al ejercicio de su fe. Lo que Pablo advierte a Timoteo, es que en los postreros días habrá una tremenda carencia de espiritualidad y de fe. Que no llamaría demasiado la atención si se tratara de la gente que habita el mundo secular, pero que si cobra relieve cuando entendemos que Pablo está aludiendo a personas que supuestamente profesan su misma fe y se reúnen con Timoteo y sus acompañantes.

Sin afecto natural. Esta es gente que, si bien se congrega y se cobija dentro de los templos, cuando suceden distintas cosas que los confrontan, demuestran que son incapaces de amar a nadie. Ni siquiera experimentan lo mínimo indispensable por su familia. Imagínate que con esta clase de personas es más que complicado intentar prevalecer ante un mundo hostil que no sólo es incapaz de amar, sino que incluso es muy capaz de odiar. Implacables. Es un poco la consecuencia de todo lo anterior. Para ser implacable, lo cual es casi un sinónimo de rígido o inflexible, tienes que ser, además, un tanto cruel. Lo más parecido al implacable que Pablo describe aquí, es el legalista. Ese que está dentro del pueblo de Dios, pero mucho más preocupado en hacer cumplir los reglamentos que en hacer crecer la iglesia, o que madure o que finalmente derrote a Satanás en su batalla espiritual.

Calumniadores. Parecería mentira hablar de calumniadores entre supuestos cristianos, ¿Verdad? Sin embargo, Pablo lo hace. Y todo aquel que se haya congregado o se esté congregando hoy mismo, Y más allá de la bondad que pueda habitar en el lugar donde se congrega, sabe muy bien que la calumnia no es un horrible pecado que esté ajeno a nuestros grupos. ¿Motivos? Varios, pero te puedo mencionar dos: para moverle el piso a alguien a quien se desea reemplazar. Y el otro, simplemente envidia. Estos mismos suelen ser, cuando se los confronta, intemperantes, pasibles de amenazar con cualquier forma de revancha o, incluso, como ha sucedido en más de un caso, llegar hasta la violencia física. La intemperancia se sabe dónde comienza, pero jamás nadie puede determinar en donde y en qué termina. Los demonios de ira son imprevisibles. Y peligrosos.

Crueles. Esto tiene que ver con una carencia total de empatía y un grado de maldad interior manifiesta. Podemos enojarnos con alguien y hasta montar en santa ira, pero la crueldad es una sobre exageración de cualquier enojo o rencor, llevado a la venganza al máximo. Hasta donde sabemos por la historia humana, todo tipo de tortura causada por parte de un hombre a otro, conlleva un altísimo grado de crueldad, no interesa el argumento que se dé respecto al motivo. Ahora, todo eso llevado al seno de la iglesia, es algo que ni siquiera nos entra en nuestra mente. Pero en algunos pormenores que han ocurrido en distintas congregaciones, por ejemplo, cuando se ha debido disciplinar a algún miembro por alguna clase de pecado, este elemento ha estado presente, aunque ya no en lo físico sino en lo psíquico.

Aborrecedores de lo bueno. Es toda esa gente que en la opción entre hacer algo bueno o algo malo, por la razón que sea, elige esto último. Que no sería para nada sorprendente si se tratara de gente no creyente, humanista, cientifista, esotérica, o sencillamente intelectual de alto nivel, pero que sí lo es cuando hablamos de gente creyente, o al menos que se refugia todos los fines de semana en una iglesia. Los hay, todos lo sabemos y hasta debemos haber visto a alguno. Y son los mismos que en cualquier momento pueden girar en ciento ochenta grados en su discurso personal y convertirse en traidores, impetuosos e infatuados, que, dicho en idioma popular, son aquellos que no dudan en volverse en contra de los que los han ayudado, llevárselos por delante con prepotencia y exigirles sometimiento o sujeción. Todo llevado por un grado de soberbia, presuntuosidad y altanería dignas de brujos o hechiceros.

Amadores de los deleites más que de Dios. Cruceros a paradisíacas playas caribeñas o europeas del más alto nivel. Jornadas pletóricas de abundante comida llena de manjares de la mejor cotización, sabor y alimento. De bebidas alcohólicas que conducen inevitablemente a borracheras leves, que son el paso previo a promiscuidades de todos los órdenes o borracheras plenas, que llevan al individuo a quedar postrado, inutilizado y eliminado como persona pensante. La pregunta que surge, es: ¿Es que hay gente que ama eso más que al Dios en el que dicen creer? Tú y yo sabemos que sí la hay. La otra pregunta que viene a continuación de la anterior, entonces, es: ¿Pero eso no los obliga a proceder con un alto grado de hipocresía, simulando ser lo que no son? Ni lo dudes. Recuerda que dice la misma Biblia que la hipocresía nació en la iglesia, no en el mundo secular. Al mundo le importa poco lo que la gente piense de ellos, pero a los cristianos sí les importa, entonces hacen lo que sea para cubrir sus actos con apariencia religiosa.

Tendrán apariencia de piedad, pero negarán su eficacia. Conocí gente así. El responsable de una de las emisoras en las que trabajé, creyente y líder en su iglesia, solía decirme siempre que había un evangelio virtual y otro evangelio real. Él interpretaba que lo espiritual estaba muy bonito para el domingo en el templo, pero que en la semana y, esencialmente en el mundo de los negocios, había que ser práctico y, en lo posible, más “despierto” que los mundanos. Si “despierto” significa tramposo, entonces cabe perfectamente lo que dice Pablo. Pero este pobre muchacho no es el único, no voy a cargar las tintas contra él ni mucho menos, hay tonelada de esto dentro de las iglesias. Algo así como que está todo bien con Dios, pero en los negocios y manejos empresarios, Dios no tiene nada que ver. ¿Perdón…? ¿¿Nada que ver?? ¿Eso es un hijo de Dios?

Es probable que el leer esto, pienses que soy demasiado duro, o inflexible, o rígido o incluso legalista, ¿Verdad? Tú me conoces y sabes muy bien que no soy nada de eso, pero aquí lo que estoy diciendo, es lo que hace unos cuantos años Pablo, el tremendo Pablo, se lo dijo a Timoteo. Y no sólo eso, concluyó esta descripción negativa con una muy clara expresión: a estos evita. ¡Ey! Nos dice que los evitemos, no que oremos por ellos para que Dios los cambie, mientras les permitimos hacer lo que les da la gana en la iglesia, en la calle, en su casa, con su familia, por causa de tener mandamiento de amar al prójimo. Oye: puedo amar a mis autoridades gubernamentales en el sentido de no maldecirlas, agredirlas o injuriarlas, pero eso no significa que haga alianza con ellas, si están corruptas. Una cosa es ser obediente y otra muy distinta ser cómplice. Y esto también es válido para la organización eclesiástica y todas sus políticas y manejos internos.

Y ahora presta mucha atención a lo histórico con clara tipología actual. Porque todos estos personajes, a los que Pablo recomienda evitar, son los que, según él, se meten en las casas, que en realidad son las distintas religiones o credos auto referenciados como cristianos, y llevan cautivas a las mujercillas, que son las iglesias, cargadas de pecados y arrastradas por diversas concupiscencias, que son los apetitos desordenados, esencialmente en la sensualidad y por natural consecuencia, la sexualidad. Porque luego añade que éstas, las iglesias mencionadas, están siempre aprendiendo, o sea, inmersas en congresos, clínicas, seminarios, y que sin embargo nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad, que es como decir a la libertad. Porque lo que nos hace libres no es la Verdad, que es Cristo, solamente, sino el conocimiento de Él, lo que significa lisa y llanamente, intimidad.

Si pudieras ver el mundo espiritual, verías a estos demonios de maldad entrando y saliendo de las bocas, narices y orejas de los cristianos, procurando robarles al Espíritu de Dios de su interior. Y en algunos casos, si bien no lo consiguen, obstaculizan mucho, ya que hay demasiada gente, hoy, que no quieren saber nada con el Espíritu Santo, por causa de querer solamente satisfacer los deseos de su carne. Esto hace que, en muchos casos, Dios se avergüence de lo que sus hijos llaman “la iglesia”. Entonces se ponen a predicar y a profetizar el gran avivamiento que viene, donde sucederá lo escrito en Joel 2:28, con relación a un derramamiento del Espíritu sobre toda carne. Claro está que se les está pasando por alto que, antes de suceder eso, deberemos pasar por el tiempo de la apostasía. Y mucho me temo que ya estamos viviendo ese tiempo. La iglesia pide fiesta en tiempos de guerra.

Lo de Joel sucederá, sin dudas, pero sólo serán unos pocos los que estarán dispuestos a soportar el sufrimiento para recibir el derramamiento que viene. No te olvides que Dios le quiere dar a su Hijo una novia completa, pura, sin mancha. Entonces, es notorio que la iglesia está, en este tiempo, en el valle de la decisión. Imagínate un enorme valle. Hay multitudes en él. Cristo está de un lado, con sus ángeles, y Satanás está del otro lado, con sus demonios. Los ángeles tienen sus espadas desenvainadas permanentemente, listas para la batalla. Por su parte, del lado opuesto, Satanás y sus demonios se filtran entre la multitud. Sorprendentemente, la gente no clama a Dios en su defensa, sino que miran a los hombres. Ellos buscan desesperadamente un líder, no a Dios.

Grandes iglesias, en número de personas y volumen de edificios, habrán de derrumbarse con gran estrépito en medio de esta batalla. Apóstoles recién ordenados, Profetas, Pastores y Líderes no consiguen resultados porque insisten en operar en el espíritu de la carne, no en el Espíritu de Dios. Entonces tú te preguntarás, aquí, como es que no están allí, ahora, esos ángeles de Dios peleando duro para proteger a esas personas que, como quiera que se estén comportando, parecerían haber sido o ser cristianos genuinos. Es que los ángeles jamás osarían desobedecer a Dios, tal como lo han hecho tantos y tantos hombres. Y si tú clamaras el nombre de Dios, entonces sí Él te enviaría de inmediato a legiones y legiones de ángeles. Pero tú no clamas, tú haces activismo religioso, oracioncitas formales y esperas recibir bendición con ello.

Entiende esto, una vez más. Dios tiene ángeles guerreros para todos nosotros. Tiene ángeles que pelearán por ti y por tu familia, por tus amigos y por tus seres queridos, por tu hogar, por tu trabajo, aún por tu país, eso está escrito y presto a cumplirse. Pero mientras los cristianos tengan y fijen sus ojos en un hombre y no en Dios, tropezarán y caerán. Mientras operen en la carne, Dios no enviará a sus ángeles a pelear por ellos. Ellos aún pueden clamarle a Dios e implorarle que envíe a sus ángeles guerreros para guardarlos de esos insectos demoníacos. La mayor parte de los cristianos hemos deseado, o queremos aún, ver y sentir cosas emocionantes. Sólo un obstáculo: queremos que el Espíritu Santo se manifieste casi en exclusiva para nosotros, los de la iglesia del pastor Fulano.

Queremos, asimismo, que los deseos de nuestro corazón se cumplan, con tantas ansias, que terminamos por engañarnos a nosotros mismos. Esto es especialmente cierto con los padres. Sencillamente, no pueden creer que sus hijos puedan hacer, alguna vez, algo malo. Las personas quieren tanto que los deseos de la carne se cumplan, que estarán dispuestos a aceptar cualquier falsa profecía que viene de la carne, si le habla de riquezas, popularidad, éxito, poder, brillo o cualquier cosa similar en “lo ministerial”. Son tan fuertes esos deseos que no están dispuestos a pedirle al Señor que les muestre si han sido engañados. Porque si se arrima alguien que te pide que hagas la pausa y tengas paciencia a ver como viene todo, no tengo claro si lo vas a escuchar o si, por el contrario, lo despedirás más que rápido y seguirás con esos profetas de la fiesta y el bajo compromiso.

A diario recibo correos de personas muy sinceras, pero que han sido sinceramente engañadas en su ingenuidad y buena fe. Me piden opinión sobre palabras proféticas que han recibido. Algunas, te confieso, me hacen sonreír y pensar: ¿Cómo podemos ser tan crédulos? La respuesta la tengo de inmediato: Nos traicionan nuestras ambiciones y delirios de grandeza. Satanás sólo entra por la puerta que ya está abierta. Tú has leído la misma Biblia que leo yo, así que tienes que saber que es necesario que prestemos toda nuestra atención a lo que Dios dice. ¡Aún los cristianos más fuertes pueden ser engañados! ¡Los más dedicados y fieles pueden ser engañados! ¡Los mismos escogidos! ¡Aún los líderes más irreprochables pueden ser engañados! Eso dice en Mateo. ¡No está hablando de Anás y Caifás, está hablando de ti!

Ante este panorama, cualquiera no podría menos que preguntarse qué esperanza podemos tener. Siempre hay esperanza en un Dios amoroso y misericordioso. Pero, cada creyente tiene que estar dispuesto a ponerse sobre su rostro y humillarse a sí mismo ante Dios, y clamar a Él, y pedirle que lo proteja del engaño. Y algo mucho más importante, todavía. Debemos pedirle que nos revele si ya existe algún engaño en nuestras vidas, sin que nos importe que tan dolorosa pueda ser esa revelación. Entiende esto: cualquiera puede ser engañado, sin que interese cuan fuerte, prestigioso o referente pueda ser.

Satanás siempre obra a través del engaño. Ningún ser humano es lo suficientemente fuerte para resistir los engaños de Satanás por sí mismo. Aún muchos de los ángeles cayeron en su engaño, pese a que estaban de pie delante de la presencia de Dios todo el tiempo. Sólo Dios puede guardarte, pero tienes que ejercitar la responsabilidad de continuamente clamar a Él pidiéndole que lo haga así. Pídele que envíe a sus ángeles guerreros a que peleen por ti y por otros, y a pelear por su iglesia genuina y por tu país. Él los enviará, pero tú tienes que pedírselo. Cuando el Señor tiene la bondad y la misericordia de mostrarte algunas cosas que para una gran mayoría están todavía ocultas, te sientes con mucho gozo. Pero ese gozo se te empieza a desmoronar un poco cuando, a partir de lo que sabes y enseñas, te llega la persecución de los que hasta ayer eran tus “amados hermanitos.”

Es que hay una pelea muy fuerte contra la carne, y no hay prácticamente nadie que le esté enseñando a la gente como batallar contra esos deseos. Hay unos pocos enseñando el verdadero camino de Dios, y los que lo están haciendo, están siendo ferozmente atacados por Satanás. Que los cristianos siempre están dispuestos a creer cualquier tipo de mentira en contra de cualquiera, me recuerda una escritura muy conocida, pero poco enseñada desde los púlpitos. Y es la que Pablo le escribe a Timoteo en su Segunda Carta, y le pide que les recuerde algo a los discípulos de su discípulo, que no contiendan sobre palabras, porque eso no aprovecha para nada y es perdición para los oyentes. ¿Sabes las veces que he debido hacer silencio ante intentos de debatir por palabras, por parte de gente adiestrada en las rutinas de la religión evangélica, y no según la palabra revelada en la Biblia?

Además, ¿Sabes qué? La mayor parte de los llamados “foros cristianos”, supuestamente creados para crecimiento y maduración de los creyentes, son centros de debate, precisamente, sobre palabras y Palabra. Y allí, gente con mucho prestigio, sale y asegura que eso hace madurar y crecer a la gente. Pregunto: ¿No entendieron? Por eso Pablo insiste en presentarse ante Dios aprobado como obrero que no tiene de qué avergonzarse. ¿Y cuándo un obrero está en esas condiciones? Lo dice luego: cuando usa bien la palabra de verdad. Eso me deja implícito a mí y te lo deja a ti que, si Pablo está diciendo eso, es porque hubo, hay y seguirá habiendo gente que NO usa bien la palabra de verdad. Sucede que, para una gran mayoría de cristianos, sigue siendo lo más importante, trabajar para Dios. Muy pocos entendieron que no es tan importante que Dios te use, sino que Dios te apruebe.

Por eso les recomienda que eviten profanas y vanas palabrerías, porque ellas conducen a la pérdida de espiritualidad. Creo, modestamente, que mucho de lo negativo que hemos visto en nuestras iglesias en los últimos tiempos, pasa por esto. Se usa muy repetitivamente el palabrerío mitad biblista, pero con la otra mitad en una mezcla de humanismo, ciencia, filosofía y hasta esoterismo disfrazado. No te olvides que una gran cantidad de áreas del ocultismo operan, según ellos, cobijados por Dios mismo, Jesucristo o los ángeles. Y lo peor de todo, es que hay muchos cristianos que son engañados y les creen. Conocí gente que se veía a sí misma como enormes guerreros de oración, pero que, a la hora de orar, lo único que hacían era repetir palabras clásicas y tradicionales varias veces, con lo que invertían mucho tiempo en esa oración, es cierto, pero sin decir nada específico. Eso también es vana palabrería.

Y les pone como ejemplos a Himeneo y Fileto, un par de falsos maestros que con doctrinas también falsas, llegaron a trastornar la fe de muchos. Esto me deja en evidencia que ya existían las falsas doctrinas teológicas infiltradas por Satanás en el marco del pueblo de Dios. No es algo nuevo ni de este siglo veintiuno. Es la técnica satánica desde siempre. Y le sigue dando resultado. Si quieres, súmale las redes. De todos modos, se especifica puntualmente que el fundamento de Dios tiene un sello, que es obviamente es el del Espíritu Santo y permite que por esa vía Él conozca a los que son suyos. Aun así, todo el que invoca el nombre del Señor, lo primero que deberá hacer es apartarse de toda iniquidad. Propia o heredada. Si es propia, con arrepentimiento y perdón. Si es heredada, con corte y restauración generacional.

 Esta es nuestra máxima garantía: que Dios conoce a los que son realmente suyos. Eso significa que también sabe muy bien quienes no lo son, aunque declaren serlo. Entonces, la gran pregunta, es: ¿De qué les sirve? Hay una mezcla de cosas buenas.  Esto, creo, pinta casi de una manera perfecta lo que nosotros llamamos “la sociedad” humana, vista con la óptica de Dios y no la del hombre, que suele pretender perfección en los demás, cuando él mismo es imperfecto por donde se lo mire. Porque, de paso te reitero lo dicho, si lo del yugo desigual sigue en pie, y de hecho sigue, nosotros de ninguna manera podemos ser parte de una sociedad no ya con incrédulos, sino con la flor y nata del delito, la corrupción y la degradación humana. Por eso Pablo insiste en que debemos limpiarnos de todas estas cosas, porque será el único modo de ser instrumento de honra, santificado y útil al Señor.

Esto es para que entiendas que, si no te limpias, hagas lo que hagas, no eres útil para el Señor, aunque puedas serlo para una congregación o un pastor. Es decir que no se trata de ir todos los domingos a un templo, a reunirte con gente que ni siquiera sabes si creen en lo mismo que crees tú. Lo que vale es reunirte con personas que invocan a Dios con corazones limpios. Además, hay un punto que, cuando yo lo expreso, siento que me miran con ojos torcidos, pero no le hace. No trato de hermano a ningún desconocido que dice serlo. Sólo lo hago con los que me consta, son hijos de mí mismo Padre. ¿Los otros? Amigos y compañeros de la mejor ruta del universo. Pero hermanos, cuando el Espíritu me muestre que lo son. ¿Por qué hago esto que suena tan antipático? Porque si no discernimos, corremos el riesgo, (A mí me ha sucedido), de llamar “hermano” a un demonio. Y ya no se me antoja hacerlo, te lo aseguro.

Desechar cuestiones necias, es otro mandato paulino. Cuando no te responda a un correo en el que me preguntas si creo que la salvación se pierde o no se pierde, ya lo sabes. Estoy desechando cuestiones necias que sólo traen contiendas. Porque Pablo nos hace saber, a todos los ministros, que no seamos contenciosos y que no nos fastidiemos por cosas mínimas. Que seamos amables para con todos por igual, se lo merezcan o no. Que seamos aptos para enseñar, esto es, que se nos entienda lo que enseñamos. Que seamos sufridos, o sea que, si alguien nos agrede o injuria, no responderemos con las mismas rutinas que ellos. Que corrijamos los errores de quienes se nos oponen, pero con mansedumbre, sin lastimar, despreciar o humillar. Y nos recuerda que a toda esa gente a la que a veces quisiéramos ver lejos de nosotros, el Señor también las quiere salvar.

Ahora espero que me entiendas cuando no quiero entrar en opiniones o debates sobre la Palabra de Dios. No me interesa. Yo sé que sé, y no me interesa si tú crees que sé lo que sé, o no. Ese es tu problema, yo velo por el mío. Es tiempo de que la iglesia deje de discutir y pelear acerca de las enseñanzas de Cristo. El pecado es pecado y se terminó la discusión. El negro es negro y el blanco es blanco. Dios nunca quiso que estuviéramos divididos. Pero Él dijo que podemos ser diferentes. Todos debemos ser de una fe, un cuerpo, una mente. Sólo hay un Dios, un Hijo de Dios y un Espíritu Santo. Toda esa diversidad que nace después y que muchos bendicen argumentando que enriquece, es sólo carne. Todos estamos juntos para construir el Reino de Dios, no para separarlo a causa de nuestros deseos carnales de ser grandes e importantes.

Tenemos que volvernos de murmuraciones profanas y ociosas. No tenemos que disputar entre nosotros ningún punto que produzca división y odio. Los mensajes de Himeneo y Fileto se extendieron como cáncer en su día. Lo mismo está sucediendo hoy. Simplemente mira a los políticos que están compitiendo para una presidencia o para ser jefes de un Gobierno. Nunca vemos lo bueno en la vida de alguien, sólo queremos ver lo malo. ¡Cada hombre tiene las dos cosas! Jesús nos enseñó que un reino dividido contra sí mismo no permanecerá. Entonces, podemos elegir ahora, en este preciso momento, ya. ¿Queremos ángeles guerreros a nuestro lado? Podemos gritar ¡Satanás, sal tú y tus demonios de detrás de mí en el nombre de Jesús! ¡Aléjate de mí! ¡Quiero servir a Dios!

¿Qué vasija quieres ser en el Reino de Dios? El duro hecho es que tu corazón puede engañarte. Tú puedes pensar que Dios te está hablando cuando en verdad es tu carne, o un demonio que se alimenta de tu carne. ¡Tú puedes ser engañado! ¿Estás dispuesto a ponerte sobre tu rostro ante Dios, y pedirle que te muestre si estás siendo engañado sin importar que tan dolorosa pueda ser la verdad? Muchas personas nunca están dispuestas a ver que son engañadas, porque la verdad es demasiado dolorosa para ellos enfrentarla. Ellos serán fácilmente atados por los espíritus demoníacos. Tú puedes ser, como lo dice un excelente libro que alguna vez he leído, una vasija para honra del reino de Dios. Y no tienes que ser perfecto para ser una. Pero sí tienes que estar arrepentido.

Tienes que tener los frutos del Espíritu Santo en ti, que son: amor, gozo, paz, largo sufrimiento, amabilidad, bondad, fidelidad, suavidad y auto control. Ya sé que no figuran así, pero los que hablamos el idioma español, podemos tomarnos la licencia de transferirlos a nuestro idioma sin hacerles perder su significación esencial. Hemos dejado de amar, no conocemos el gozo de Dios, la mayoría de las familias no tienen paz en sus hogares, los hijos e hijas de Dios no están compartiendo el largo sufrimiento de cada uno cuando vienen los problemas, nos olvidamos de ser amables, no parece haber mucha bondad ya en nuestras vidas, y muy pocos son fieles a Su Palabra.

Hemos olvidado como ser considerados con otros, ya no tenemos control propio y somos sujetos a arranques de cólera y enojo. Como dice Pablo a los Gálatas, los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si queremos vivir en el Espíritu, como se nos ordena, entonces tenemos que empezar a caminar en el Espíritu. Dejemos ya mismo de ser orgullosos y de provocarnos los unos a los otros. Dejemos de ser envidiosos de otros. Pregunto: ¿Dónde estará, en este tiempo, la tan difundida amistad cristiana en la iglesia? ¿Dónde está el perdón incondicional? El pasado es el pasado. Busquemos una nueva vida en Cristo de este día de hoy, en adelante. No sean engañados, Dios no puede ser burlado. Tú cosecharás lo que estás sembrando. Eso será igualitario para todos, sin distinción ni privilegio alguno.

Recuerda esto: perdona, perdona y sigue perdonando siempre. ¡Y olvídalo! Este es el mensaje de Dios para ti. Enterremos el pasado de una buena vez y para siempre. Escalemos ese valle de decisión y pongámonos de pie con Dios y sus ángeles guerreros.

Déjame, ahora, advertirte en lo que pueda. Suponte que tú te sometes a algún así llamado profeta. Le permites que ponga sus manos sobre tu cabeza y te profetice, falsamente, que vas a ganar grandes riquezas. Según tú aceptas esta falsa profecía, por causa de tu deseo carnal por riquezas y vida fácil e importante, tú estás aceptando demonios en tu vida. ¿Lo puedes entender? Desde ese punto, tú creerás que oyes de Dios, y recibirás falsas visiones que te llevarán a terribles problemas, según tú intentes cumplir con la profecía. Por esto es que la iglesia, hoy, está tan abierta a cada plan de “hágase rico rápido” y a cada artista del engaño que existe. La gente piensa que oye a Dios y se envuelve en estas cosas a causa de las falsas profecías en sus vidas. En lugar de eso, obviamente, están oyendo a espíritus engañadores, demoníacos o a su propia carne.

Cuando tú cedes a los deseos de la carne, uno de los más grandes es la idolatría. La idolatría es valorar algo más que a Dios. Muchas veces he visto hijos adultos destruir a sus padres porque los padres los valorizan más a ellos que a Dios. Los padres son incapaces de creer que sus hijos alguna vez harían algo malo, y por tanto, los capacitan para operar en todo tipo de pecado, tratando de traerlos a mucho éxito en sus vidas. Dios a menudo trabaja a través de nuestras derrotas más que a través de nuestros éxitos. Debemos primero mostrar ser fiel en lo poco antes que Dios pueda darnos mucho. Descubrir que has sido engañado, es una de las experiencias más dolorosas que una persona pueda enfrentar, pero es desde el único lugar de donde puedes retornar en victoria total.

Diezmos y ofrendas. Quiera o no quiera, me guste o no me guste, por obediencia, tengo que hablar de este tema con la mejor autoridad que podría mostrar ante ti: no tener intereses personales en el asunto. Si tú diezmas o no diezmas, si ofrendas o no ofrendas, no es algo que a mí me favorezca o me perjudique. No estoy al mando de ningún grupo cristiano y no necesito ser sostenido por nadie más que mi Padre celestial, como lo ha sido siempre. Y si alguna vez recibo alguna ofrenda o diezmo, lo hago por obediencia al mandato: bendecir y ser bendecido. Pero jamás por pedirlo o manipular las mentes para obtenerlo. Lo que quiero es, definitivamente, dejar un aporte que sea capaz de darle algo de claridad y transparencia a algo que, durante años y años, ha sido una especie de asignatura pendiente en la estructura fundamental de la iglesia evangélica, a partir de algo que me ha mostrado el Señor en este tiempo.

¿Es el diezmo algo que los cristianos debemos realizar sin discusiones ni condiciones? ¿Es – ¿Como sostienen tantos teólogos -, un asunto que concernía a la etapa de la Ley, que ha quedado abolido desde la instauración de la Gracia? ¿Es un fraude o engaño material de inescrupulosos disfrazados de pseudo ministros? Quiero ver en primer lugar, lo que nos dice un buen diccionario bíblico al respecto: Diezmo: Décima parte de la renta de una persona; se dedica a usos sagrados. Varias naciones de la antigüedad lo practicaban, y era conocido por los patriarcas del Antiguo Testamento. La ley mosaica lo establecía sobre los frutos de la tierra y el ganado. Era entregado en su totalidad a los levitas, para el sostén de ellos y el culto. Esta práctica decaía a veces, mereciendo amonestaciones, que solían ser oídas y obedecidas.

El pago de diezmos continuaba en tiempos de Cristo, pero no fue prescrito a los cristianos ni por Cristo ni por los apóstoles. Bajo la economía de la gracia se espera de todo creyente que aporte con corazón bien dispuesto como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Así es como está escrito. El creyente es exhortado a dar no por una norma impuesta, sino presentándole el ejemplo de Gracia del mismo Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico. No sólo es el diezmo del cristiano lo que corresponde al Señor, sino todo su ser, puesto que ha sido comprado por precio, y debe así venir a ser eficaz administrador de todo lo que el Señor ha puesto en sus manos para la gloria de Dios.

Eso dice un diccionario bíblico. Ahora bien: yo quiero trabajar en un texto que, conforme a lo leído recién, siempre hemos enseñado que pertenece a una de esas amonestaciones antiguas e históricas, pero que mi Señor me mostró desde una nueva óptica: el libro del profeta Malaquías. En realidad, nadie está muy seguro que el libro haya sido escrito por alguien con este nombre, ya que no figura absolutamente en ningún otro texto bíblico del Antiguo Testamento. No son pocos los que le adjudican a Esdras esa autoría, pero lo cierto es que en general, se ha optado por valorar la obra relacionándola con el ignoto profeta de nombre Malaquías. Y digo ignoto, porque a diferencia de otros libros proféticos, en este no se dan detalles del autor. Simplemente se dice que es Profecía de la palabra de Jehová contra Israel, por medio de Malaquías. Y en el avance de su lectura, nos encontramos con el texto básico del tema en cuestión.

Es cuando el mencionado Malaquías consigna que Dios, en forma de pregunta, expresa si realmente robará el hombre a Dios. Y que ante la respuesta humana tendiente a no saber de qué se trata eso, les responde que ellos le han robado con sus diezmos y ofrendas. ¿Recuerdas haber leído eso, alguna vez? Los eruditos coinciden que esto tiene que ver con un robo a los levitas por parte de la gente que los sostenía, y que describe el libro de Nehemías. Allí termina diciendo que serán malditos con maldición porque ellos, la nación toda, no sólo algunos, le han robado. Si a esto lo lee un joven actual, con esa espontaneidad tan peculiar con la que ellos se comunican, diría: “¡Eh, Dios! ¿Cómo vas a ponerte tan duro con ellos? ¡Tú eres un Dios bueno! ¿Cómo vas a maldecidlos solamente por eso?”

¡Claro! De hecho, da para opinar así desde nuestra postura habitual de gente muy buena, quizás hasta más buena que Dios, ¿No es cierto? Sin embargo, si retrocedemos un poco en la historia, veremos que Dios ya se los había advertido. Porque si mal no recuerdo, antes de llegar al pasaje más famoso de Malaquías y más utilizado en sus prédicas por pastores de flacos presupuestos, Dios les dice a los sacerdotes algo que muy bien puedes interpretar que era para los levitas, pero también puedes pensar que como hoy somos todos un pueblo de reyes y sacerdotes, y también todos ministros competentes, nos cabe perfectamente. Les dice que, si no oyen y deciden de corazón dar gloria a Su nombre, enviará maldición sobre ellos e, incluso, maldecirá sus bendiciones. ¡¡A los sacerdotes les dice eso!!

Pregunta que parece tonta pero no lo es: ¿Por qué es que Dios dice que va a maldecirlos? Porque le han robado. Por lo tanto, independientemente de lo que tú puedas opinar o interpretar, esa clase de robo es, para Dios, una manera de omitir dar gloria a Su nombre. ¿Está claro? Y luego llega el pasaje de la gran polémica, ese que con el correr de los tiempos ha solidificado posturas y también ha justificado hasta defraudaciones y confirmado aboliciones. Ese que dice que traigas todos tus diezmos al alfolí y que haya alimento en su casa. Y que, si lo haces, derramará bendición hasta que sobreabunde y serán abiertas las ventanas de los cielos.

¿Cuántas veces escuchaste la lectura de este verso? Yo, unas cuantas. La mayoría, en ciertos congresos multitudinarios, esos en los que los pastores del lugar se dividen la participación, ¿Has visto? El presidente del consejo presenta al predicador, el más joven dirige la alabanza, el más teólogo elige el texto bíblico a leer, e, inexorablemente, hay uno que es designado para hablarles a los presentes un buen rato, antes de levantar las ofrendas. Ese, de cajón te lee este versículo. Sin embargo, de ese texto podríamos extraer muchas cosas más de las que aparentemente dice. En primer lugar, dice que deberemos traer TODOS los diezmos. No una pequeña parte, no lo que nos gusta o nos parece; dice Todos. Y cuando Dios (Y Él es quien habla) dice Todo, es exactamente eso: todo.

Después añade que debemos traerlos al alfolí. En aquellos tiempos, el alfolí era una especie de granero donde se guardaban los cereales. Si se diezmaban cereales, era justo y lógico que se los introdujera allí. Pero hoy, el alfolí es el sitio en donde tú guardas tu alimento espiritual. Entonces es momento de preguntar: ¿Estás recibiendo alimento espiritual del lugar en donde estás guardando tus diezmos? No me dirás que es mala la pregunta, ¿No te parece? Porque esto tiene que ver con otra de las cosas que leemos en el “famoso” verso en cuestión. Y haya alimento en mi casa. ¿Qué significa que haya alimento en mi casa? Significa que Dios impone, como regla incondicional para los autodenominados como alfolíes, que se esmeren en producir alimento espiritual, y no disfrazarse con discursos humanos, filosóficos, teológicos o emocionales.

Pero después de todas estas reglas, hay un desafío de parte de Dios. Él dice: ¡Ey! ¿Tienen temor de desprenderse de algo? ¿No creen lo que les digo? ¡Aquí estoy! ¡Hagan la prueba y verán si no cumplo con todo lo que prometo! Porque, después de esas reglas y ese desafío, hay una promesa. Que todavía está muy vigente, porque lo que puede haber caducado en la cruz, habrá sido la etapa de la Ley, pero nada dice respecto a las promesas, que no sean la vigencia y permanencia de Dios en todo lo que dice. Así es que, tú puedes no dar nada porque no hay ley que te obligue, pero si lo haces de modo voluntario con la finalidad de apropiarte de la promesa, eso es válido y se activa en el mismo momento.

Y esa promesa nos asegura que Él abrirá la ventana de los cielos. Y que luego derramará, (No que lo otorgará en cuenta gotas, o gotita a gotita) que derramará a raudales, bendiciones hasta que sobreabunden. ¿Y qué cosa es sobreabundar? Sobreabunde: Strong. 1767. La palabra original usada es day. Suficiencia, plenitud, una cantidad lo suficientemente grande, algo inconmensurable. Day aparece cerca de cuarenta veces en el Antiguo Testamento; por primera vez en Éxodo, donde se refiere a una ofrenda voluntaria de oro y otros objetos. El pueblo ofrendó de una manera tan dadivosa, que las Escrituras describen su ofrenda como “más que suficiente”. Day se encuentra en el título de la famosa canción de agradecimiento de la Pascua, titulada Dayenu, que significa “Sería suficiente para nosotros”.

Cada verso relaciona algo que Dios hizo por Israel en el Éxodo y concluye diciendo que, si hubiera hecho solamente eso y nada más, habría sido “suficiente para nosotros”. De manera que, cuando Dios dice que, si llevamos todos los diezmos al alfolí, el derramará bendición hasta que sobreabunde, lo que está diciendo es que nos dará todo lo que sea suficiente para nosotros. Allí es donde podemos encontrarnos con otra discusión permanente: que cosa es suficiente para mí y si eso que es suficiente para mí también puede serlo para ti. Es notorio que no. Por eso Dios, cuando dice que nos suplirá, jamás habla de nuestros deseos, ambiciones o proyectos. Él dice que suplirá nuestras necesidades, que es exactamente lo mismo que decirnos que nos dará todo aquello “que sea suficiente para nosotros”, más allá de nuestra voracidad o ascetismo. Ah, y que lo que sea suficiente para nosotros, será justo lo que necesitamos poseer para poder cumplir con la misión divina que nos ha sido conferida desde nuestro nacimiento.

Quien no esté familiarizado con este término, ascetismo, le recuerdo que ascetismo es, una calidad de asceta. Y un asceta es lo dicho de una persona que se dedica particularmente a la práctica y ejercicio de la perfección espiritual. Es verdad que mucha gente que está hoy incapacitada por su propia pobreza, lo está por causa de su desobediencia a la Palabra, pero también convengamos en que no son pocos los inescrupulosos que utilizan esta verdad bíblica para manipular emociones e intereses de la gente y abusarlas en su provecho. La Teología de la Prosperidad, (Se denomina así a ciertas doctrinas muy pintorescas que andan predicando miles de ministros por todo el mundo) suele basarse en una especie de canje: te doy mil para que me devuelvas cinco mil. No sé de dónde sacaron esto, pero que les da resultados económicos privados, se los da, sin dudas.

Yo he visto a gente difundiendo eso. Y no lo vi en una plaza de una población o un pequeño salón con diez sillas desvencijadas. Lo vi en una de las iglesias más grandes, en lo estructural y edilicio. El hombre llamaba a los que tenían en pesos argentinos un equivalente a 300 dólares, para ofrendar. Los que los tenían, debían ir corriendo y arrojarlos en la plataforma. En honor a la verdad, no vi ninguno de estos ofrendantes. Y tampoco los de la mitad de esa cifra. Pero de treinta dólares para abajo, fue un festival de billetes. Hubo un momento en que el predicador saltaba y vociferaba sobre una pila de papeles de distintos valores. No supe, con el transcurrir de todos estos años, que ninguno de aquellos ofrendantes a los que en mayoría conocía, haya cosechado un gran éxito por ello, pero sí estoy seguro que el hombre se llevó una muy buena cosecha para su país.

Seguimos confundiendo groseramente el significado de dos palabras muy parecidas que, sin embargo, no quieren decir lo mismo: creyentes y crédulos. El creyente es el genuino hijo de Dios que vive por la fe y confianza en el Padre. El crédulo es el que se cree sin dudar ni consultar con su Biblia, y mucho menos en oración con el Espíritu Santo, todo lo que le dice el que considera como referente de su congregación o0, en todo caso, alguna visita de prestigio. El resultado te lo puedes imaginar. Sin embargo, a poco de seguir leyendo, vamos a darnos cuenta que, el hecho de cumplimentar esa directiva del Señor, (Directiva que, según muchos teólogos y comentaristas, deja de ser válida en este tiempo porque pertenecía a la ley, ya que está inserta en lo que es un libro del Antiguo Testamento, con palabra profética para aquel tiempo) no sólo nos producirá beneficios de bendiciones hasta que sobreabunden.

Pero resulta ser que hay algo más en ese texto, que no siempre ha sido predicado en conjunto con el versículo estrella. Y no lo ha sido por una sencilla razón que podrás comprobar ni bien te diga algunos de sus principios o conceptos. Dios dice que también, (O sea que además de todo lo otro, también esto), reprenderá al devorador para que no les destruya el fruto de la tierra ni sus tierras sean estériles. Lisa y llanamente, de lo que Dios nos habla aquí, es de lo que vulgarmente solemos denominar como guerra espiritual, pero que no es otra cosa que la manifestación satánica en contra de nuestros intereses, porque el infierno sabe que, si lo consigue, nos desmoralizaremos y descenderá nuestra calidad y cantidad de fe, que es lo único que lo combate y lo vence. Obviamente, en ciertas y determinadas denominaciones y congregaciones, esto no se puede predicar. No lo creen. Es cosa del pasado, según ellos. Ay…

Me pregunto: ¿Sabría de antemano, Dios, que habría tantas discusiones en torno a este asunto, que, para evitar suspicacias, se preocupó en hacernos saber, casi en cada versículo, ¿Que lo que estábamos leyendo era su opinión y su Palabra? A mí siempre me llamó poderosamente la atención que, en este pasaje, y a diferencia con casi todos los demás del resto de la Biblia, Dios nos lanza casi una especie de desafío. Nos dice que podemos, que tenemos su autorización y hasta su complacencia para probarlo, también en esto. Que deja en pie la posibilidad de probarlo, asimismo, en algunas otras cuestiones espinosas. Él dice que, al retener las ofrendas, le hurtamos a Él el privilegio de derramar grandes y abundantes bendiciones. Hace el llamado para que renovemos nuestras ofrendas en esa promesa. Primero, habrá “alimento”, que son como recursos, para la obra divina.

Segundo, dice que quienes ofrenden estarán en posición de recibir grandes y abundantes bendiciones. Es como decir: ¡Eh! ¡Despierta! ¡Tú puedes experimentar como se abren las ventanas del cielo para derramar bendiciones que no podrás “recibir”, esto es: sostener entre tus brazos! Tercero y muy importante: Dios dice que, como consecuencia de ello, Él reprenderá al devorador por nuestra causa. Hará que toda bendición destinada a llegar a ti, no pueda ser detenida ni por el mismísimo Satanás. Queda la conclusión más que obvia: no tengas miedo de probar a Dios con tus ofrendas. Él es el Señor y pasará exitosamente la prueba. Sólo presta debida atención a donde ofrendas. Una cosa es ofrendar al Señor y otra dejarte robar por inescrupulosos pseudo ministros.

Respecto a los ataques satánicos relacionados con tu economía doméstica, hay un muy conocido texto en el libro de Joel que tiene que ver con el tema. Es el que te dice que lo que quedó de la oruga comió el saltón y así sucesivamente, pasando por el revoltón y la langosta. Parece algo superfluo que sólo te está hablando de… ¿Cuatro bichos distintos? No. No son cuatro bichos distintos. La oruga es este ser en el principio de su gestación. Al poco tiempo, se convierte en un saltón. Luego, cuando crece más, pasa a ser un revoltón para, finalmente, cuando se desarrolla al máximo, se convierte en una langosta, que es la tipología de un demonio. De allí que la suma de ellos, hayan sido denominadas como “huestes de maldad”.

Por esa misma razón, en el mismo libro de Joel, más adelante, hay una referencia muy clara a la respuesta de Dios como fórmula adecuada para recuperar lo perdido. Allí te asegura que habrá de restituirte los años (Y los daños) que comieron la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta. Es decir que, en tanto nosotros cumplamos con nuestra misión, Dios correrá con los gastos que la misión produzca. Y uno de los gastos ineludibles de cualquier misión espiritual, es pelear. Aquí queda más que claro que es el Señor quien pelea tu batalla, siempre y cuando tú cumplas Sus órdenes en lo cotidiano. En cambio, si tú eliges hacer “la tuya” en lo diario, Él tendrá que abstenerse a tomar partido a tu favor en lo espiritual fuerte.

Ahora bien; todo esto, no tengo dudas, está interesante y se puede tener en cuenta para tomar decisiones. Pero convengamos en que está muy lejos de tener algo revelador que sacuda nuestros entendimientos, tal como te anticipé que iba a mostrarte. Porque el libro del profeta Malaquías, que es el último en el ordenamiento bíblico del Antiguo Testamento, siempre se ha enseñado que responde a conceptos relacionados con la Ley y todas las cuestiones que tenían que ver con ella, allá en los viejos tiempos del Viejo Pacto. Todo esto sería intrascendente, y dejaría sin fuerza cualquier cambio en su interpretación. Pero se me ha mostrado algo que me cambia la óptica, que me hace retroceder en búsqueda de nuevos puntos y que me lleva, finalmente, a repensar lo enseñado y aprendido.

Porque aquí vas a ver que te dice que Él enviará su mensajero, que será el que preparará el camino por delante de Él, y que tras él vendrá el Señor al que todos están buscando. Yo no sé qué te han enseñado a ti respecto a este pasaje, pero sospecho que algo muy similar a lo que me enseñaron a mí: que cuando dice que envía su mensajero a preparar camino, está profetizando sobre Juan el Bautista. Y que luego, cuando dice que vendrá el Señor, se refiere proféticamente a Jesús. Por todo eso, hemos determinado a este libro de Malaquías, como un libro profético. Y que en realidad es un libro profético es así, no tengo dudas. Pero de lo que sí la tengo, en cambio, es del tiempo al cual está apuntada esta profecía. Viniendo de un libro que está insertado dentro de los del Antiguo Testamento, parecería ser que, para aquel Viejo Pacto, ¿No es así?

Sin embargo, hay una palabra que no pude hallar en las mejores concordancias, pero que, en todas sus acepciones, ha sido traducida de la misma manera, inclusive en otras versiones confiables de la Biblia. Esa palabra es: Súbitamente. El diccionario de la Real Academia, (No conozco algo más confiable para nuestro idioma), dice que Súbitamente, es “De manera súbita”. Súbito, o Súbita, entonces, es un vocablo proveniente del latín subitus, y quiere decir: 1- Imprevisto, repentino. 2- Precipitado, impetuoso o violento en las obras o las palabras. 3- De repente, súbitamente. Esto, creo, ya te está dando una idea del significado de esta palabra, que para asegurarme si realmente era la que en los originales se había usado, (Reitero: las concordancias no la registran), revisé otras versiones de la Biblia. En casi todas está el mismo término, salvo en una, que es –dicen- una traducción directa de los originales al español, sin pasar por el inglés, dice De pronto, que significa más o menos lo mismo.

Entonces me fui a la Biblia para ver, en cuantas ocasiones esta palabra está usada y en qué contexto, porque ya una idea comenzaba a formarse en mi entendimiento, y no precisamente por impulso carnal o intelectual. Encontré cuatro, contando el nuestro. El primero, está en el libro de los Números, en un pasaje destinado a especificar los votos del nazareo. El nazareo era un sustantivo derivado de un verbo que podríamos traducir como “apartar”. Esto es: eran votos de gente que decidía apartarse para Dios. Y es en ese detalle donde encontramos el verso mencionado. De todo lo dicho, lo que interesa a nuestro trabajo, es que se habla de una muerte repentina, inesperada, súbita. El segundo texto, está en el Segundo Libro de los Reyes. En el capítulo 13, se hace alusión a la muerte de Eliseo, el gigante de la fe que hizo tantos milagros durante su vida, (Y hasta uno después de su muerte), y que curiosamente muriera de una enfermedad. El milagro post-mortem. Sin embargo, nuestra palabra está inserta aquí para mencionar a una banda, un grupo, que llegó de una manera imprevista, de pronto, y obligó a un sepelio desprolijo.

El tercer texto, está en el Libro de los Proverbios. En este verdadero manual de comportamientos y estilos de vida conforme a la voluntad de Dios, nos encontramos con el Sexto, que nos habla de las Promesas Peligrosas, la Necedad de la Indolencia, El Hombre Malo y los Riesgos del Adulterio. El nuestro está dentro del bloque referido al hombre malo. Aquí también el término suena bastante claro. Se trata de algo que vendrá súbitamente. De repente, imprevistamente, de pronto. Y así llegamos a nuestro texto base. Y aquí es donde tengo un problema: me cae claro que cuando habla de mensajero, podría estar refiriéndose proféticamente al Bautista, pero no me resulta tan coherente, que cuando habla de la venida del Señor, me diga que será súbitamente. Porque conforme a lo que vimos en todo el contexto bíblico y gramatical, esta palabra significa que vendrá de improviso, de pronto, inesperadamente, sin previo aviso, de repente.

Y si este texto fuera, como me y te enseñaron, una profecía del Antiguo Testamento referida al advenimiento de Jesús con la previa aparición de Juan el Bautista, algo está mal. Porque Jesús fue gestado, es cierto, por el Espíritu Santo en el vientre de María, pero estuvo allí los nueve meses reglamentarios y correspondientes para la concepción de una vida humana. Y llegado el tiempo, esto es: cumplidos los nueve meses, o las nueve lunas, estando por el Censo en Belén, José y María fueron a alojarse a ese establo, o pesebre, donde vio la luz terrenal por primera vez, Jesús. Pero eso de ninguna manera ocurrió súbitamente, sino que se sabía muchos meses antes, e incluso los magos o profetas que llegaron de oriente para adorarle y presentarle sus respetos, también lo sabían previamente.

¿Entonces? Entonces, mucho me temo que el libro de Malaquías no es un trabajo profético relacionado con la primera llegada de Jesús, sino que se trata de algo mucho más profundo y misterioso, que es su Segunda Venida. Que sí sucederá de una manera súbita, de repente, de pronto, de improviso, sin previo conocimiento humano, etc. A eso ya lo sabemos porque así está escrito: como ladrón en la noche De acuerdo; súbitamente, imprevistamente, pero…hay algo más: ¿Qué se lleva un ladrón que entra a tu casa a robarte? Algo que no le pertenece. No se lleva lo que es suyo. ¡Está bien, Néstor! Supongamos que es como usted dice. ¿Cómo interpretaremos el envío, por parte de Dios, de un mensajero que prepare ese camino? Simple. Ese mensajero podrías ser tú, yo, o cualquiera de los que hayan creído que esto ocurrirá y esté dispuesto a jugarse su reputación para anunciarlo. O todos, en un mismo espíritu, que es lo mismo.

¡Ajá! ¡Pero todavía me queda un pequeño detalle! ¡Dice que el Señor vendrá súbitamente, a su templo! ¿Cuál es ese templo? ¿Dónde se encuentra? ¿A qué credo cristiano pertenece? ¿De qué denominación evangélica se trata? De ninguna y de nada de lo que has dicho. ¿No has leído que tu cuerpo es Templo del Espíritu Santo? ¿No sabes que el Espíritu Santo es Dios mismo? ¿No entiendes que Cristo también es Dios? ¿Nadie te predicó nunca que la iglesia genuina, pura, sin mancha ni arruga, es el Cuerpo de Cristo en la tierra, y por lo tanto templo global del Espíritu Santo? Allí es donde vendrá, súbitamente. Difícil de creer, ¿Verdad? ¿Complicado para aceptarlo, cuando llevamos años y años creyendo, enseñando y aprendiendo otra cosa totalmente distinta, no es así? Sin embargo, te invito ahora a recordar (O enterarte), con tu mente puesta en esto que has recibido hoy, y vas a ver como algunos textos que tantas veces leíste y no entendiste, comienzan a tomar un sentido que antes no te mostraban.

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Casadas

Hay varios textos en la Biblia que mencionan a la honestidad, pero no me gusta colocarlos porque sí, simplemente porque citan al término que estamos aludiendo. He seleccionado tres porque creo que, en ellos, se centraliza la idea de Dios al respecto. Los tres han sido escritos por el apóstol Pablo. (1 Corintios 7: 34-36) = Hay asimismo diferencia entre la casada y la doncella. La doncella tiene cuidado de las cosas del Señor, para ser santa así en cuerpo como en espíritu; pero la casada tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido. Esto lo digo para vuestro provecho; no para tenderos lazo, sino para lo honesto y decente, y para que sin impedimento os acerquéis al Señor. Supongo que en tu vida de creyente debes haber oído un sinnúmero de predicaciones basadas en estos textos.

Más allá del resultado concreto y los frutos específicos que la iglesia puede o no puede mostrar hoy, es indudable que la calidad e ingenio de los mensajes siempre ha sido prolífica. De allí que de ninguna manera voy a recalar una vez más en lo que indefectiblemente han recalado todos aquellos que en algún momento leyeron estos pasajes. Quiero decir que no voy a dar una cátedra más sobre problemas de diferencias entre la soltería y el matrimonio. Lo que sí quiero hacer, para hallarle al término que estamos estudiando un significado distinto y fresco conforme a lo que hasta hoy hayas oído, es llevarlo al ámbito espiritual, al plano de lo invisible, de lo revelado y de lo que es tipología de algo sólido y material. Entonces me encuentro con la diferenciación clara que se está haciendo entre dos iglesias clásicas y muy vistas en todo el mundo: la iglesia irresponsable, con poco compromiso, gustosa de organizar fiestas y entretenimientos para su gente, a la cual denominaremos La Doncella, y la iglesia madura, responsable y entregada a la voluntad de Dios, a la cual citaremos como La Casada.

 Y fíjate que, si lees estos textos con esta visión global y espiritual, el significado pasará a ser exactamente el inverso a si lo haces de la manera convencional y clásica. Porque en esta última visión, es indudable que la que sale mejor parada del examen es la doncella, mientras que, desde lo espiritual, eso sucede con la casada. Porque la doncella, – dice -, se ocupará de sí misma, embelleciéndose y cuidándose al máximo, con la finalidad de resultar apta a la vista de quienes la examinen. La casada, mientras tanto, (Y ten en cuenta que el esposo es Cristo), sólo dedicará su vida a agradar a su marido. Y es en ese marco donde se señala que esta diferenciación no es dejada en evidencia para que se ingrese en confusión o adoctrinamientos falsos, sino para poder llevar adelante y ejercer todas aquellas cosas que encierren honestidad y decencia.(Filipenses 4: 8) = Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

 El carácter y la conducta empiezan en la mente. Todos nuestros actos cotidianos se ven afectados por aquellas cosas a las cuales damos cabida en nuestros pensamientos. Pablo les recomienda a los Filipenses (Y nos incluye a nosotros, hoy), que se concentren en aquello que les traerá consigo una vida digna y la paz de Dios. ¿Y qué es pensar en todo lo honesto? Pues exactamente eso. ¿O no has caído en cuenta, todavía, de la enorme cantidad de pensamientos deshonestos que intentan taladrar tu mente a diario? Cuidado: pueden ser fabricados por tu propia concupiscencia, pero también pueden haberte sido infiltrados desde afuera. Y añade que también debemos ocupar nuestros pensamientos con todo lo que es de buen nombre. ¿Y qué cosa significará algo que sea de buen nombre? En este texto, la palabra utilizada como vocablo en el original es euphemos, de donde nosotros luego hemos extraído las nuestras Eufemismo o Eufemístico.

El término es una combinación de EU, que significa “bien” y PHEME, que se traduce como “un decir”. Es un discurso gracioso, propicio, digno de alabanza y agradable al oído. Incluye el evitar palabras de mal agüero. Su contraparte en el Antiguo Testamento es lo que se lee en Proverbios 16:24, cuando expresa: Panal de miel son los dichos suaves, suavidad del alma y medicina para los huesos. (1 Timoteo 3: 8) = Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas; (9) que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia. El Nuevo Testamento no define la exacta naturaleza y los deberes precisos del oficio de diácono, pero el significado de la palabra sugiere la función de servir en calidad de ayudante.

 El oficio probablemente surgió cuando se escogieron los siete asistentes de los apóstoles, aunque en aquella ocasión no se les adjudicó título oficial alguno. Yo quiero retornar sobre un punto clave respecto a esta tarea eclesiástica clásica y tradicional. En congregaciones que operan con sistemas democráticos, los diáconos ofician la labor de lo que en un gobierno democrático vendría a ser el poder legislativo. En otro tipo de organizaciones, el diaconado es un cuerpo que se ocupa de formar diferentes comisiones que efectúan labores a las que el pastor, por exceso de trabajo, le resulta imposible acceder o controlar directamente. Sin embargo, la palabra de Dios es clara al respecto, incluso con la traducción de su rango. El diácono es un ayudante, un simple ayudante, un anónimo y muy humilde ayudante.

No ejerce ni debe ejercer liderazgo y está llamado a realizar todo aquello que le sea encomendado por otros. Y, así y todo, la escritura es muy concreta y concisa respecto a sus condiciones. Debe ser una persona honesta y no amante de ganancias deshonestas. Esto es: si para ser un humilde ayudante necesitas tener esos valores, te pregunto qué importancia deberíamos darle cuando se trata de gente con mayor capacidad de mando y movimiento de conducción. Lo que pretendo dejarte en claro, por si no lo has entendido, es que si le estamos exigiendo todas estas cosas a un diácono, que menos podríamos o deberíamos exigirle al pastor. Entonces ahora pregunto: ¿Por qué una falla de un diácono será observada, sancionada y ejecutada mientras que, la misma falla en un pastor, será mucho más considerada y hasta ignorada? Eso se llama espíritu de control. La Segunda Verdad: DIACONAR NO ES MANDAR

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Honestos

La honestidad, se ha escrito en una respetable enciclopedia, es una cualidad humana consistente en comportarse y expresarse con coherencia y con sinceridad (Puede leerse “transparencia”), y de acuerdo con los valores de la verdad y la justicia. En su sentido más evidente, la honestidad puede entenderse como el simple respeto a la verdad en relación con el mundo, los hechos y las personas; en otros sentidos, la honestidad también implica la relación entre el sujeto y los demás, y del sujeto consigo mismo. Hay un concepto occidental de la honestidad y es el que nos señala que esa aptitud es aplicable a todos los comportamientos humanos. No se puede, por ejemplo, decidir obviar información útil respecto a determinada decisión, y sin embargo defender que dicha decisión ha sido tomada con honestidad.

En una de las congregaciones donde estuvimos durante algunos años con mi familia, estaba impuesta desde el liderazgo la coyuntura permanente del secreto. Todo lo que el pastor decidía, respecto al futuro o funcionamiento de la iglesia, se silenciaba; sólo lo conocían los líderes. Recuerdo en una ocasión haberle preguntado al pastor el porqué de esos secretos, y él con la mejor y más bondadosa de sus sonrisas y un rostro que externamente irradiaba una enorme tranquilidad y paciencia, me dijo que lo hacía porque la iglesia aún “no estaba preparada para entenderlo”. Honestidad…

El caso es que, basar las propias decisiones en los deseos y no en la información reunida con respecto al mundo puede ser considerado deshonesto, incluso cuando se realiza con buenas intenciones. La honestidad requiere por lo tanto un acercamiento a la verdad no mediatizado por los propios deseos. Si esta definición, tal cual notoriamente lo creo, es válida en su concepción filosófica, tendremos que coincidir en que, aunque las intenciones de aquel pastor hubiesen sido buenas y tendientes a conseguir lo mejor para su congregación, la actitud evidentemente era deshonesta. Tenemos un problema: dijimos que la honestidad es signo de la presencia de Dios. ¿Y la deshonestidad? Te recuerdo que estamos hablando de la iglesia del Señor…

Claro está: hay una variante que nace de un calificativo que, cuando te lo mencione, inmediatamente podrás relacionarlo con lo primero que se te ocurra y hagas memoria. Y quizás no te equivoques cuando lo hagas. Porque, dado que las intenciones se relacionan estrechamente con la justicia y también con los conceptos de honestidad y deshonestidad, existe una confusión muy extendida acerca del verdadero sentido del término.

Entonces nos encontramos con que no siempre somos conscientes del grado de honestidad o deshonestidad de nuestros actos, porque el auto-engaño hace que perdamos la perspectiva con respecto a la honestidad de los propios actos, obviando todas aquellas visiones que pudieran alterar nuestra decisión. En la filosofía occidental, fíjate, fue nada menos que Sócrates quien dedicó mayor esfuerzo al análisis del significado de la honestidad. Posteriormente, dicho concepto quedó incluido en la búsqueda de principios éticos generales que justificasen el comportamiento moral, como el Imperativo categórico de Kant o la teoría del consenso de Jürgen Haberlas. La Primera Verdad: ESTRATEGIA SI, SECRETOS NO

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Reforma

Vamos a ver lo que sigue con una mentalidad de reforma. Y lo que vamos a ver son los principios de Babilonia que se han removido. No hay guerra contra Babilonia. Quiero que recuerdes que estoy hablando contigo y no de ninguna iglesia en especial o en particular. Tú eres iglesia y esta palabra es para la iglesia, para tu mentalidad, no es para el que justo hoy no está aquí. Estamos hablando de qué es lo que tienes que desear que Dios haga en tu vida si de verdad estás conectado con lo que Dios está haciendo. El mensaje se refiere a nosotros. Aunque ya hemos aceptado el cambio, todavía estamos cambiando. Así que no estamos hablando de una ciudad literal, sino que están escritas las cosas que Dios habla de Babilonia -dice la Palabra-, «para nuestro beneficio». Dice que las cosas que le acontecen a Israel están escritas para nuestro beneficio. Atención: no habla de «las cosas buenas que le suceden a Israel», habla, evidentemente, de todas las cosas que le ocurren.

Por un simple principio que luego encontraremos a lo largo de toda la Biblia: a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien. Cuando hablamos de Babilonia, seguramente a ti, enseguida, te vienen nombres de pastores, líderes o iglesias a la mente; o retratos de gente que conoces. Yo no quiero que pierdas tu tiempo en cosas naturales. Levanta tus ojos como las águilas, por encima de todo lo que ves aquí abajo y esto te será de bendición. De otro modo, sólo te fastidiará más. Te voy a enseñar cuál es el área de guerra, dónde es que estamos matando a Babilonia y en qué área la vamos a definir en cuanto a su ubicación. (2 Corintios 10: 3) = Porque, aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; (4) porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, (5) derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, (6) y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.

Este es el ámbito de nuestra guerra espiritual. Estamos demoliendo argumentos y pensamientos que Babilonia ha edificado en nuestro concepto de Dios. Y la guerra, en la reforma, es remover a Babilonia de nuestros conceptos. Que eso pueda describir a alguien que conocemos, no es cuestión nuestra; sólo Dios lo sabe sin errores. Lamentablemente, Babilonia describe a mucha gente, empezando por nosotros. Entonces, vamos a trabajar con esto de una manera correcta para que no haya una guerra espiritual entre nosotros. Estamos en el ámbito de pensamientos, argumentos, filosofías y de entendimiento. Que una nueva iglesia emerja de la tierra, sólo se puede establecer como concepto, si Babilonia se está destruyendo. No podemos edificar una iglesia nueva sin destruir la vieja. El principio en Hebreos es bastante claro y específico: Hay que remover lo primero para establecer lo último.

También dice, en otro texto, que lo segundo no puede ser establecido sí lo primero no es removido. No podemos edificar una iglesia correcta sobre fundamentos falsos. Hay que demoler. ¿Recuerdas la imposibilidad de echar el vino nuevo en odres viejos? Es el mismo principio. El problema está en que la gente quiere lo nuevo, pero no quiere demoler a nadie. Porque la iglesia es gente, no mampostería. Y a nadie le gusta tomar una decisión que conlleve que alguien tenga que dejar una posición de importancia en la estructura, aunque sea para darle paso a lo que Dios ha decidido levantar. Si queremos ver una iglesia emergente, sana y victoriosa en el siglo veintiuno, entiende, vamos a ver a gente que tendrá que estar involucrada en el proceso de demolición. Aunque duela. Aunque de pronto te duela porque te obligue a demoler alguna estructura donde está parado alguno de tu familia. Este es un principio que no va a ser cambiado ni por ti ni por mí.

Siempre ha sido así, es así y seguirá siendo así. Cada vez que Dios empieza un mover, pone líderes nuevos; nunca transiciona con los viejos. No es cierto en la Biblia, ni será cierto hoy. Entonces tú preguntas: ¿Pero y la experiencia, hermano? No te sirve. Estamos transicionando, cruzando todos juntos el nuevo Jordán; nadie jamás pasó por este lugar en este momento. Nadie tiene experiencia. ¿Pero y lo que el líder viejo sabe, no sirve? No del todo, porque si verdaderamente sirviera a los planes de Dios, entonces no lo sacaría. Pero la cuestión es que los saca. Porque el líder viejo, aunque tenga bondad y la mejor de todas las voluntades, tiene experiencia en un mover que se produce de un modo que no es el que se verá hoy, así de simple. ¡Sal de Ur de los caldeos! ¡Sal de tu parentela! Eso significa que primero los entrena y luego los trae. Saca a Moisés de Egipto, lo entrena y luego lo manda a reformarlo.

Siempre lo saca antes y lo vuelve a meter. Saca a Juan el bautista, vuelve y lo mete. Saca a Cristo, vuelve y lo mete. Saca a Samuel, vuelve y lo mete. Saca a David, vuelve y lo mete. Muchos pretenden que los que desean reformar se entrenen dentro del sistema imperante, pero es sencillamente imposible. Y no porque a mí me parezca o se me ocurra, sino porque Dios ya lo vivió antes y lo solucionó del modo que conocemos. Dentro del sistema no puede ser entrenado porque es el sistema, precisamente, lo que vamos a reformar. Lo que ocurre, es que los que desean entrenar a los nuevos en el sistema anterior, en el fondo, lo que pretenden es ejercer un control de esa reforma; para que no los afecte. Si una reforma no afecta los intereses de nadie, no es reforma: es gatopardismo religioso. El gatopardismo, una terminología muy utilizada en la política, significa lisa y llanamente: “establecer un cambio espectacular de formas para que nada cambie en el fondo”.Hay una Sola Manera: CONMOVER Y REMOVER LO ANTIGUO

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Cuadernos Reales 5

Simples Advertencias Cruciales

No debe haber pastor o ministro en el planeta, que no haya escuchado alguna vez, de labios de algunos de sus hermanos, la consabida pregunta, casi siempre formulada con desesperación e impotencia: ¿Por qué Dios no escucha mis oraciones? No soy experto en la oración, (No creo, en realidad, que alguien verdaderamente lo sea), pero sí soy lo suficientemente curioso como para indagar, investigar, buscar, esto es: escudriñar. Y en base a lo visto y oído, tanto desde la misma Biblia como de las conclusiones de gente confiable, he podido armar una especie de manual que hoy, con plena dirección del Espíritu Santo, debo compartirte para que con ello puedas incorporar a tu vida de fe principios para maduración, crecimiento y victoria.

Tengo una primera observación. ¿Por qué razón, causa o motivo, cualquiera de ustedes podría pedirles a otros creyentes que oren o intercedan en su favor? Supongo que, por varias, pero quiero compartir tres que, a mi juicio, son básicas: Porque nuestras propias oraciones no están siendo contestadas y esperamos que Dios se las responda a alguien más…santo. Esa es una. Porque no tenemos la confianza de que Dios responderá a nuestras oraciones. Esa es la segunda. Y la tercera, es: Porque sabemos que no estamos dando tiempo de calidad suficiente en la oración para sentir que obtendremos una respuesta de Dios.

Apelo a tu honestidad, que, por no estar dentro de las cuatro paredes de un templo, puedes manifestarla sin problemas ni peligro alguno: ¿No ha sido este el caso en tu vida, en algunos de estos tres puntos? Creo que esto es algo común en la experiencia de la mayoría de los cristianos. Así que quiero traerte a tu atención algunas de las cuestiones principales que nos impiden obtener respuestas a nuestras oraciones, y nos evitan tener la confianza de que Dios nos escuchará de verdad y también nos contestará.  He rescatado siete, pero no son todas Y no es para desalentarte, sino para ayudarte a limpiar tu vida. Los ministerios han sido puestos por Dios para perfeccionar a los santos, no para arruinarlos o contagiarles la mala onda destructiva.

Y te recuerdo que perfeccionar, significa madurar. Y santos, significa creyentes. Es decir que, lo entiendas o no, te agrade o no, te alegre o te fastidie, esto ha sido puesto aquí en este tiempo, día y momento, exclusivamente para ti de parte de tu Padre celestial que está en los cielos, que indudablemente te ama y no se olvida de tus crisis y problemas. Lo primero que se me ocurre traer a esta mesa de estudio, es que en algunos casos oramos por los motivos equivocados. La oración no comienza en ti, como supones. La oración siempre comienza en Dios. Dios va a responderte con total y absoluta seguridad, cuando ores por los motivos que Él ha puesto en tu corazón con antelación, no por los tuyos.

Si tienes buena memoria recordarás que Santiago dice que pedimos y no recibimos, porque pedimos mal y para derrocharlo o malgastarlo en nuestros deleites. No es ninguna novedad ni sorpresa que muchos cristianos argentinos pidan en oración que gane su equipo de fútbol favorito. Deleites. Y te ejemplifiqué con uno que, si se quiere, por ser deportivo, es simpático, elegante y sobrio. Hay peores. Juan es más preciso y concreto cuando resume lo dicho por el propio Jesús, respecto a que todo lo que pidiéramos en Su nombre, Él lo haría para que el Padre fuera glorificado en el Hijo. Esto significa que la oración ofrecida en el nombre de Jesús está en concordancia con su naturaleza y propósitos revelados, y cuenta con todo el peso de su autoridad.

Entonces, mi querido amigo o amiga, la próxima vez que empieces a orar, ¡Detente! Primero siéntate y piensa acerca de lo que le pedirás a Dios, pero fundamentalmente, “por qué” se lo estás pidiendo. Dios no solamente toma nota de lo que le pedimos, sino que también examina nuestros corazones para ver Por Que lo estamos pidiendo. Podría suceder tranquilamente que lo que estamos pidiendo sea de características muy buenas, pero te puedo asegurar que nueve de cada diez veces, Dios no nos responde ni favorable ni desfavorablemente, porque los motivos por los que lo estamos pidiendo, son equivocados. Hay un principio básico y central operando en el Reino de Dios que debe gobernar nuestras vidas. Todo lo que hacemos, pedimos, o pensamos, tiene que traer gloria a Dios.

 Muchos de nosotros no nos detenemos a pensar acerca de la gloria de Dios, salvo cuando estamos saltando en medio de una alabanza con mucho ritmo o llorando por un tema de adoración gimiente en un templo silencioso y solemne. En otras palabras, creo que no tenemos ni una mínima idea cercana de lo que realmente es la gloria de Dios manifestada. La mayoría de las ocasiones, hablamos conforme a “lo que nos parece”. Que puede estar muy cercano a la verdad, pero que no es todavía la verdad plena. De todos modos, no siempre entendimos el significado del acto de darle la gloria a Dios. Originalmente, la palabra “gloria” hacía referencia a una opinión o estimación en la que uno es tenido. Luego la palabra vino a denotar la reputación, buena posición, y estima dada a una persona.

Después progresó a honor o gloria dada a los pueblos, naciones, e individuos. Pero la palabra que significa Gloria en el Nuevo Testamento, se convierte en esplendor, radiación y majestad centrada en Jesús y en Dios el Padre. Es decir que Dios está muy preocupado con Su reputación. Dios ES todo aquello que es maravilloso, majestuoso y espléndido. Entonces, nuestras vidas tienen que ser vividas de tal modo que todo lo que hagamos y digamos, señalen Quien es Dios y lo que Él ES. Lo que estoy tratando que me entiendas, es que no oramos para pasarla más bonito, oramos para que el mundo vea la gloria de Dios reflejada en cada uno de nosotros, sus hijos.

¿Por qué? Para que otros puedan venir al conocimiento salvador de Jesucristo y puedan ver que maravilloso es nuestro Dios.  Pero volvamos a nuestro asunto de las oraciones no respondidas por causa de pedir por motivos equivocados. Puede que tengamos una lista entera de cosas que estamos pidiendo, pero; ¿Por qué o para qué queremos esas cosas? ¿Alguna vez nos hemos sentado a pensar en eso, para ver si lo que estamos pidiendo resultará en que otras personas vean que tan maravilloso es nuestro Dios? (Estoy hablando de algo que dará gloria nada más que a Dios). ¿O estamos pidiendo para nuestra propia comodidad, o para nuestro propio placer?

En un texto del evangelio de Juan, Jesús dijo que contestaría todo lo que pidiéramos, para traer gloria al Padre. Entonces, si pedimos algo que NO va a traer gloria al Padre, NO recibiremos respuesta alguna. Puede sonar mal o falto de amor, pero es tan bíblico y tan de la boca de Dios mismo, que no podemos dudarlo ni un segundo. Si pedimos algo que deseamos en nuestro corazón para nuestro propio placer en lugar de para dar gloria a Dios, entonces Dios no nos contestará. Cuando el Espíritu Santo trae este punto a nuestras mentes, (Porque no es por convencimiento desde afuera, sino por convicción desde adentro), podemos poner una nueva luz en nuestras oraciones. Nos damos cuenta que no hemos pasado, ni por cerca, el tiempo suficiente pensando acerca de la gloria de Dios.

Entonces llega el momento de preguntarnos: ¿Vivimos de tal manera que mostramos que tan maravilloso es Dios a otras personas? ¿Estamos pidiendo por cosas en nuestras oraciones, que traerán gloria a Dios? Francamente, en algunos casos, no me atrevería a asegurarlo. Así que, ¿Cuál es la solución? Pablo dice que de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; porque no siempre sabemos que hemos de pedir como conviene, pero es entonces cuando el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. (En algunos casos, hay quienes han interpretado esto como orar en lenguas, y así lo practican cuando no saben que o como pedir algo).

Sin embargo, Pablo confía mucho en que el que escudriña los corazones, seguramente sabrá cual es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios es como intercede por su pueblo. Es decir que, lo que quiero expresar, es que el Espíritu Santo nos mostrará como orar, si tan sólo nos tomamos el tiempo para preguntárselo. Cuando se trata de oración, el Espíritu Santo es nuestro maestro. En realidad, lo es en todo, pero en la oración el Espíritu le sumará algunos puntos muy específicos. Encuentro que las oraciones más efectivas vienen solamente después de pasar un tiempo considerable buscando al Señor y estudiando Su palabra, preguntándole al Señor Como orar y Por Que orar. Y si no, podemos incluirlo a Él mismo, expresándose con gemidos indecibles, que muy bien podrían ser entendidos como lenguas.

Ya te lo dije antes: la oración siempre comienza en Dios. Somos los que ponemos las vías para que esa locomotora que es Dios, pueda andar. Pero tendrá que ser bajo SUS condiciones, no bajo las nuestras. Vamos a un ejemplo que es un clásico en las congregaciones cristianas. Una mujer casada con un hombre que no es creyente. Atención con esto: si ya era cristiana, ella, cuando decidió casarse con él, lamento decirte que desobedeció directamente la Palabra de Dios expresada al respecto, y necesita por ello pedirle perdón por lo que es pecado. Pablo fue muy claro con los corintios respecto a este asunto. Les dijo que no se unieran en yugo desigual con los incrédulos. Y esto, que mayoritariamente ha sido tomado a nivel de matrimonio, tiene otras facetas que no son menores.

Volviendo al tema de ese matrimonio, el caso es que ahora, más allá de todas las otras implicancias, hay una mujer que es tremendamente infeliz, y hay también una terrible lucha en su hogar porque su esposo guía a sus hijos a todo tipo de cosas que están en contra de la palabra de Dios. Ha orado y orado por la salvación de su esposo porque está cansada de la continua batalla en su hogar. Muy bien: mucho me temo que ese es el motivo incorrecto. Está buscando simplemente su propio placer y comodidad. Pero si le pide al Señor que se mueva en su corazón para que pueda venir a una posición en la que verdaderamente le duela que su esposo se rebele contra Dios y le traiga deshonra a Él, ¡Entonces sus oraciones serán contestadas más rápidamente!

Cuando su corazón quiera nada más que la gloria de Dios, entonces pedirá por la salvación de su esposo para que Dios pueda ser glorificado a través de su conversión. Entonces le dará el control completo a Dios de lo que necesita pasar exactamente en su vida y en la vida de su esposo, para traerlo a Cristo. Y quiero aquí, hablando de este tema que es tan caro y apreciado para todos los creyentes genuinos, hablar de un yugo desigual que no es el matrimonial. Tampoco tiene que ver con las sociedades empresarias con no creyentes o todo eso que sí se ha enseñado y advertido desde casi todos los púlpitos. Quiero referirme a una sociedad en la que el creyente participa casi por decreto, por obligación, y de la cual muy pocos saben cómo protegerse o aislarse sin perder terreno.

Es la sociedad secular, en la que la iglesia vive todos sus días cuando está fuera de los templos. ¿Sociedad? ¿Puedo considerarme socio de un vecino que se emborracha, golpea a su esposa y a sus hijos y corre detrás de cuanta jovencita pasa por sus cercanías? ¡Y ni hablar de los que estafan en sus negocios o desde sitios gubernamentales! ¿De verdad debo considerarme parte de esa sociedad?  Lo siento, no cuenten conmigo. Pueden borrarme de la nómina si quieren. Yo tengo mi propio Rey y a Él me debo. Aquí cumplo con todas mis obligaciones legales, del mismo modo en que Jesús le pagó todos los impuestos correspondientes al César. Pero, tal como Él lo dijo: a ese César lo que le corresponde, pero a Dios lo que es Suyo e innegociable.

Eso, antes que la mentira, la fantasía o, peor, la publicidad religiosa comience a echar raíces en nuestro pueblo. Si no lo crees del todo, mira esto: ¿Cuántas son las iglesias que hoy mismo están orando por un avivamiento, sin otra finalidad que, por esta causa, puedan llegar más personas y, con sus diezmos y ofrendas, mejorar sus finanzas? Las que lo hagan, no esperen recibir respuesta de Dios. Y mucho menos favorable. ¡Dios nunca contesta esos motivos! ¿Cómo? ¿Me está diciendo que Dios no quiere que su iglesia crezca? Sí, pero lo hace mirando los corazones que constituyen la iglesia. Y si en alguno de esos corazones hay motivaciones incorrectas, ya está. Olvídate de una respuesta positiva.

Siéntate, y considera en oración este principio por algún tiempo. Pídele al Espíritu Santo que examine tu corazón y te revele exactamente lo que hay en él. Recuerda bien que son nuestros propios corazones los que, llegado el momento, nos pueden engañar. Ya lo dijo Jeremías hace una pila enorme de años atrás, que el corazón es sumamente engañoso y perverso, que significa torcido, y qué el único capaz de conocerlo, uno por uno, es Dios. El hombre jamás podrá conocer el corazón de otro hombre, salvo que reciba una palabra de dirección de parte del Espíritu Santo con alguna finalidad específica. Si eres sincero al pedirle al Señor que te muestre, Él lo hará.

¿Cuáles son tus verdaderos motivos? ¿Por qué motivo estás pidiendo lo que pides? ¿Quieres salir de alguna situación difícil? Quizás Dios te quiere tener en esa situación, para capacitarte, para caminar victoriosamente en medio de ella para traer gloria a Sí mismo. Entonces, joven mujer u hombre, te pregunto: ¿Estás demandando que Dios te envíe un esposo, o una esposa, o tal vez hijos? ¿Por qué? ¿Alguna vez te detuviste a pensar que quizás Dios pudiera obrar de tal manera en tu vida que le traería más gloria a Él si tú no tuvieras esas cosas? Una vez que nuestros corazones empiezan a centrarse en traer la gloria a Dios, nuestras peticiones de oración cambian, y Dios nos responderá rápidamente.

El segundo punto por el cual nuestras oraciones pueden tener estorbos o silencios como respuesta, es el pecado. El Pecado en Nuestra Vida Bloquea Nuestras Oraciones. Parece ser esta una verdad de Perogrullo, pero puedo asegurarte que a muchos, como se dice en mi país cuando alguien falla en lo obvio, se les ha escapado la tortuga en esto. Isaías nos asegura desde siempre que jamás se ha acortado o disminuido la mano o la decisión de Dios para salvar, así como su oído siempre está presto para oírnos, pero si nuestras iniquidades personales, familiares o nacionales, han producido divisiones entre nosotros mismos, eso ha determinado que el rostro de nuestro Dios se oculte a la hora de escucharnos. Ninguna casa dividida prevalece. La nuestra no es la excepción. Es un principio inmutable.

Si nunca te has permitido tomarte el tiempo suficiente para limpiar completamente tu vida, es mi deber advertirte que necesitas hacerlo. Creo que no encontraría palabras adecuadas para decirte algo que te haga entender lo importante que es. Cantares lo dice casi en prosa cuando expresa que son las zorras pequeñas las que echen a perder las viñas, mientras que el salmista desea y anhela que sean gratos los dichos de su boca, que es como decir que procurará no abrirla a no ser que sea para bendecir. ¿Alguna vez te has detenido a pensar cuantas palabras negativas salen de tu boca a diario? Sea por la causa que sea. Por tus finanzas, por el gobierno, por la política, por lo familiar, por lo deportivo, por lo que sea. Si te examinas cuidadosamente, verás que son más las palabras de maldición que las de bendición las que pronuncias. ¿Y sabes qué? La palabra expresada, ata. Todo lo que digas con tu boca, creyendo, te será hecho. TODO.

Los pecados que más a menudo bloquean nuestra vida de oración son los pecados ocultos y secretos que nosotros mismos justificamos. Son las pequeñas cosas que cuando salen, sentimos” que no le agradan a Dios, pero como no tenemos una escritura firme que diga: No hagas esto, entonces los justificamos. ¿Dice en la Biblia, por ejemplo, que no debemos fumar? No. ¿Y? ¿Eso demuestra que el tabaco es bueno? Si estás luchando para obtener una respuesta a la oración, pídele al Señor que te revele los pecados ocultos de tu vida. Cuando Él traiga algo a tu mente, no saltes a justificarlo, sino que ponte de acuerdo con Dios para resolverlo. Confiésalo como pecado y échalo fuera de tu vida.

Demasiado a menudo decimos: Oh, Señor, si esto está mal a tu vista, renunciaré a ello. A ver, no te hagas el desentendido, tú ya sabes que está mal porque el Señor lo trajo a tu atención. En lugar de lo que dijiste, debes decir: Oh, Señor, por favor, perdóname por este pecado. Estoy de acuerdo contigo que es pecado, y lo pongo fuera de mi vida, por favor, ayúdame a hacer esto. Recuerda que el perdón de Dios, siempre es instantáneo. No debes enviar un documento al cielo y aguardar quince días por la respuesta con la decisión de si se acepta o no, es inmediato. Una vez que confiesas un pecado, este es perdonado y limpiado inmediatamente. El bloqueo a tus oraciones será removido de una sola vez. Pero tú también evitarás ser poco ejecutivo y no te embarcarás en un palabrerío inconsistente. ¿Está mal? Está mal. Punto.

La tercera razón por la cual no tenemos respuesta a nuestras oraciones, es por tener Ídolos en Nuestros Corazones. Allí es donde tú reaccionas y casi me gritas: ¡Es que yo ya no adoro imágenes! ¡Renuncié a eso cuando abandoné el catolicismo romano! Calma. Una estatua de yeso de un supuesto hombre santo, no es el único ídolo. Ezequiel nos recuerda que los ancianos de Israel habían puesto sus ídolos en su corazón, no necesariamente en el altar físico. Tu corazón es el altar principal de tu vida. ¿Qué hay sentado allí, ahora? ¿Está Cristo? ¿De verdad lo está? ¿Estás seguro que no tienes hombre o mujer humanos instalado en ese trono tan singular?

Convengamos: la mayoría de los cristianos de hoy no ponen literalmente ídolos en sus casas y los adoran, tales como estatuas de Buda, santos católicos u otros dioses. Sin embargo, muchos de ellos, -y lo saben-, tienen ídolos en sus corazones. ¿Y que es un ídolo en tu corazón? Es cualquier cosa que deseas o valoras tanto que pecarías por obtenerla. También es algo que significa más para ti que Dios o sus mandamientos. O algo/alguien que con su sola existencia deja a Dios en un segundo plano en tu vida. Algunas personas quieren y ansían tanto amar a alguien y casarse, que salen cada día a buscar con quien. Lo único que logran suele ser caer en pecado sexual una y otra vez. El ídolo que los hace caer en iniquidad, es el deseo de ser amados por otro ser humano. El deseo de atraer atención a cualquier costo.

Algunas personas quieren tanto ser ricos que están dispuestos a mentir, hacer trampas, robar y descuidar el Reino de Dios para serlo. ¿Mientes un poco al declarar para tus impuestos? Entonces tienes un ídolo en tu corazón, el dinero. ¿Te niegas a dar cuando el Señor te dice que des? ¿Mientes o haces trampa en tu trabajo o en tu negocio, para salir adelante? Entonces tienes un ídolo en tu corazón. ¿Deseas tanto complacer a tu cónyuge, que estás dispuesto a descuidar el Reino de Dios y envolverte en varias estructuras supuestamente solidarias, aunque en su intimidad son simples apoyaturas ideológicas o políticas con fines sociales, pero que no le agradan al Señor por su falta de transparencia y sinceridad, sólo por complacerlo o complacerla? Entonces tienes a tu cónyuge como un ídolo en tu corazón.

¿Amas a tus hijos tanto, que estás dispuesto a permitirles hacer y envolverse en cosas que son pecaminosas o que no le agradan al Señor? ¿Estás apoyando financieramente a un hijo adulto que vive en pecado? Entonces ese hijo es un ídolo en tu corazón. ¿Estás sosteniendo económicamente a un hijo ya adulto, sólo por temor a que si sale a trabajar se vea tentado por una vida promiscua, o drogas? Déjame decirte que, con esa actitud, lo que estás elaborando es un ser egocéntrico, dependiente y falto de voluntad para tomar decisiones propias. Y esas personalidades, son víctimas mucho más fáciles para todo eso que temes. Y en lo conceptual, ya lo sabes: tu hijo es tu ídolo. Mucha gente padece estos problemas, y no entiende que su hijo es un ídolo y que, por esa razón padecen innumerables problemas sin que Dios pueda responder a sus oraciones.

¿Qué ídolos hay en tu corazón? Tú no lo sabrás en verdad hasta que le pidas al Señor que te los muestre. Pídelo una y otra vez, con sinceridad total. Si lo haces, Dios te los mostrará. Pero, tienes que estar dispuesto a escuchar, sin importarte que tan doloroso sea. Remover ídolos de nuestros corazones, es terriblemente doloroso. Necesitamos la ayuda de Dios para hacerlo. A menos que remuevas esos ídolos de tu corazón, nunca tendrás una vida de oración efectiva. La cuarta condición inapelable para no recibir respuesta a nuestra oración, es la Falta de Perdón. ¿Qué puedo decirte, respecto al perdón, que no te haya sido enseñado, predicado y exhortado mil veces? El Espíritu te dice simplemente que recuerdes hoy y ahora lo que tantas veces te han enseñado sobre esto.

No creo que exista un solo creyente, por poco informado que se encuentre o por apatía o indiferencia fría, que ignore que, si va a orar, tiene que estar bien con todos aquellos que lo hayan herido o lastimado. Y que sí o sí debe perdonarlos, o al menos tomar una decisión sincera y firme para hacerlo. De ese modo habilitará una enorme ventana para que su oración llegue y sea respondida. De no hacerlo, le pone a Dios mismo una barrera insuperable que le va a impedir bendecirlo en cada ocasión que lo necesite. De hecho, si no perdonas a tu prójimo por enojo, egoísmo o venganza, habilitas a Dios para no perdonarte a ti tampoco de lo mucho que debes en los planos espirituales y terrenales.

Esto, que parece tan sencillo y simple de entender es, a mi juicio, la mayor causa de oraciones no respondidas dentro del pueblo de Dios. Mientras haya, al menos, una persona en tu vida a la que no hayas podido perdonar por completo, todas, entiende bien: todas tus oraciones no tendrán respuesta. Así que, si Dios, hoy, no está contestando tus oraciones, pese a que tienes seguridad de no estar pidiendo nada para ti, sino para Su gloria, deberás de manera urgente examinar tu vida. ¿Tienes amargura o enojo u odio contra alguien? Si fuera así, entonces no has perdonado. No importa si lo dijiste, lo aseguraste, lo declaraste y lo juraste. Tú sabes lo que hay en tu corazón.

La quinta esencia de la no respuesta a la oración, es bastante controvertida por todo lo que se mueve a su alrededor: Ser Tacaños o Avaros al Dar. Han existido, y existen, tantos fraudes y abusos en la iglesia con este asunto, que curiosamente, el punto en sí mismo, ha quedado devaluado. Es igual al rechazo que muchos sienten por Dios, porque han tenido problemas con una iglesia, o, mejor dicho, con parte de sus miembros o líderes. Pregunto: ¿Qué tiene que ver Dios con todo eso? Si lo piensas mejor, vas a darte cuenta que no son ellos, aunque se lo merezcan, es tu actitud para con ellos lo que te frena. ¿Lo entiendes? En el cuarto capítulo de su carta a los Filipenses, Pablo le da una clase práctica a esta gente respecto a este punto que, evidentemente, siempre fue complicado y difícil.

Hay un párrafo en esa escritura que particularmente me agrada y mucho. Les dice que Su Dios les suplirá todo lo que les falte conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. Lo que nadie te explica muy claramente es que, si no es en Cristo Jesús, todo lo demás no te funciona a ti que eres el dador, ni tampoco al receptor. Al leer esto, siempre me auto formulé la misma pregunta: ¿Por qué estaba Pablo tan seguro que Dios supliría de todo lo que los Filipenses necesitaban? Simple: Porque ellos se sacrificaban al dar. Si tú no eres un dador generoso, más allá de todo lo que ya sabemos sobre todo esto, entonces tú no puedes reclamar la promesa de este versículo. Todas las promesas de Dios son condicionales. Y esta no es la excepción, lo lamento.

Hay muchas escrituras para este tema, seguramente las conoces. Será bueno que así sea, porque no pienso recitarte ninguna. De eso ya hemos tenido en abundancia. Lo que nos falta ahora, es darle vida activa a todo lo que sabemos. Esta es un área de tu vida que necesitas examinar y pedirle al Señor que la trate contigo con certeza y fidelidad. ¿Eres tú un dador? ¿Das sólo porque sientes que tienes que hacerlo? ¿Das de mala gana, o sólo cuando te manipulan emocionalmente y te hacen sentir a punto de irte al infierno? ¿Das apenas un mínimo que, calculas, Dios aceptará como bueno? ¿Especulas con lo que das, y si no recibes recompensa inmediata, te arrepientes de haber dado?

¿Te enojas cuando se toma una ofrenda, o simplemente no piensas acerca de las ofrendas de amor para nada? ¿Estás listo para dar en tu vida diaria, cuando te encuentras con alguien en necesidad? ¿Das solamente para recibir algo a cambio? Vete con los de la Teología de la Prosperidad, a ver que queda de tu patrimonio dentro de cinco años. ¿Guardas enojo y falta de perdón con alguien que te pidió prestado y nunca te pagó la deuda? Recuerda esto: Jesús nos dijo que, si prestábamos a alguien, no debíamos esperar que nos paguen. Sé de muchos cristianos que han destruido su vida de oración por este motivo. Alguien tomó prestado de ellos y luego no pudo pagarles el retorno. Se enojaron y decidieron destruir a esa persona. Al hacerlo, bloquearon a Dios para contestarles cualquiera de sus oraciones.

La sexta cuestión que impide que nuestras oraciones sean respondidas, es la que tiene que ver con Dificultades Entre Esposos. En una época como esta, en donde el matrimonio como institución, pasa por una de sus etapas más críticas, entre los cristianos no deja de tener validez a la hora de la oración. Pedro, que era casado, nos dice que debemos vivir con nuestras esposas sabiamente, dándoles honor como a vaso más frágil y coherederas de la gracia, para que nuestras oraciones no tengan estorbo. Esto que escribe Pedro te da la pauta de que las dificultades entre los esposos es uno de los mayores estorbos para que los cristianos no reciban respuesta a sus oraciones. Si la relación entre marido y mujer no es de amor y agradable a Dios, ¡Entonces no esperes que Dios escuche o conteste tus oraciones!

¿Tienes ataques de ira contra tu esposo o esposa? ¿Guardas amargura o enojo para con tu cónyuge, por algo que ella o él te hizo en el pasado? ¿Tienes celos muy fuertes de él o ella? ¿Le has estado mintiendo? ¿Intentas controlar o manipular a tu pareja? ¿Eres sarcástico o sarcástica, crítico o crítica y haces ver mal a tu esposo o esposa, delante de otros o a solas? ¿No valoras tu relación matrimonial sobre todas las demás, excepto la del Señor? ¿Pones a tus hijos o hijas por delante de tu esposo o esposa? ¿Pones tu trabajo por delante de tu matrimonio? La lista sigue y sigue. En cada sitio del planeta y conforme a sus pautas culturales e idiosincrasia de sus habitantes, esa lista presenta variables regionales o locales. Si haces algunas de estas cosas u otras similares, entonces tus oraciones serán estorbadas grandemente.

La séptima estampa que determina un silencio sepulcral por parte de Dios ante tus oraciones, tiene que ver con la Falta de Fervor. Según la Real Academia, el fervor es el celo ardiente hacia las cosas de piedad o religión, así también como el entusiasmo o ardor con que se hace algo. Santiago nos demanda confesarnos nuestras ofensas unos a otros. Dice que sólo de ese modo podemos ser sanados. Muchas de nuestras oraciones no son contestadas simplemente porque no nos interesamos en orarlas. Dios quiere nuestro corazón completo y nuestra atención total cuando oramos. Demasiadas de nuestras oraciones son sin emoción, cortas y descuidadas, como quien recita una letanía sin fuerza y sin vida. Ese no es mi Dios.

Por eso creo que tienen algún resultado positivo ciertas cadenas de oración. Quien la pide, tiene que esforzarse en escribirlas o describirlas, vía teléfono o correo. Tienen que pensar acerca de lo que quiere orar, tiene que ser específico y tiene que tomar el tiempo y el esfuerzo de describirlas. Dios quiere intensidad en nuestras oraciones. Quiere que seamos serios y nos comprometamos a aquello por lo que oramos. Si no nos importa lo suficiente como para ser intensos en nuestra oración, ¿Por qué debería de importarle a Dios contestar? No puedes decirle que sí a alguien que te pide oración, y luego no mover ni un músculo. No puedes ni debes comprometerte a orar por cualquiera que no conoces porque es peligroso, pero si te comprometes, deberás cumplir.

Sé perfectamente que la que te he compartido, es una lista bastante difícil de cumplir, pero te ruego que no te desanimes. Reflexiona ya mismo sobre esto y ponte ya mismo a orar por esta lista. Pídele al Señor que te muestre las cosas que, en tu vida, pueden estar bloqueando la llegada de tu oración al Trono de la Gracia, o la salida de las respuestas. Arrepiéntete de ellas, pide perdón al Señor y ruégale que te limpie, y no vuelvas a cometerlas. Pero hazlo todo sin simulaciones dramáticas o sobreactuadas, recuerda que a Dios jamás vas a engañarlo. Si dices con tu boca que estás arrepentido, pero en tu corazón no hay arrepentimiento, sino rebeldía, Dios lo sabrá y tu condición estará peor que antes de invocarlo.

Quiero que recuerdes puntualmente esto: si hubiera algo en tu vida que está bloqueando a Dios para contestar tus oraciones, ¡Nadie más que tú podrá hacer que Dios las responda! Buscar supuestos ungidos como intermediarios o pedirle oración a un millar de personas, no va a solucionar el tema. No dudo que hay tremendo poder en el pueblo de Dios cuando se une para orar, pero aquí estoy hablando de tus problemas personales y la oración. Si tú no estás obteniendo respuestas, no pienses que alguien más puede presionar a Dios para que te conteste. Es tu responsabilidad global, parcial y particular, además de total. Debes descubrir en oración y por ti mismo, que es lo que está estorbando esa relación personal con Cristo. Esto requiere de tu parte, mucha humildad, tiempo y esfuerzo. ¡Pero puedo decirte que vale totalmente la pena! Quien te diga otra cosa, te está mintiendo. De eso, estoy seguro.

Me conoces lo suficiente como para saber que no me gusta caminar en fantasías, teatralizaciones ni dramatizaciones relacionadas con el evangelio, de esas a las que son tan afectas tantas y tantas congregaciones con gente joven con inocultables deseos de lucirse actoralmente. Sin embargo, en lo que ahora tengo dirección de compartir contigo, vas a encontrarte con algunas partes donde podrá parecerte una novela cristiana. Y quizás tenga algo de eso, pero no puedo ni quiero sacarlo, porque en el marco de todo el contexto, vas a recibir alimento sólido y guía práctica indiscutible. Estoy seguro de eso, el Espíritu Santo jamás hace ni dice nada porque sí.

En el marco del ministerio de Jesús, todos hemos leído que con sus discípulos fue sumamente claro. Trató que ellos supieran cuál era su misión fundamental y, especialmente, como iba a concluir su paso por la tierra. Estoy en certeza que todo lo que Él les dijo a esos muchachos que lo seguían, es más que válido para que lo tomemos como para nosotros, para cada uno de uno de nosotros, donde quiera que vivamos o estemos en este tiempo. Pregunto: ¿Somos o no somos Sus discípulos? Entonces prestemos suma atención. Lo primero que les advirtió, fue que se cuidaran de que nadie los engañara. Esto significa que Jesús sabía ya en ese tiempo que alguien iba a pretender engañarnos. En aquel entonces, u hoy mismo.

Cuando ellos quisieron saber en qué consistiría ese engaño, les respondió que iban a venir muchos argumentando que lo hacían en su nombre, y hasta diciendo en voz alta que ellos eran el Cristo. Por favor, no cometas el mismo error que yo he cometido. Me dije a mi mismo, cuando leí eso, que a mí no me iban a engañar, porque no era tan bruto como para tragarme que cualquiera que dijera soy Cristo en verdad lo fuera. Mi error fue que me basé en la legendaria estampita y no tuve en cuenta que decir Cristo, es decir Ungido. Y es a eso lo que se refiere Mateo. Si a tu iglesia viene alguien que dice que es Cristo y todos piensan en la figura histórica, indudablemente se le van a reír en el santo rostro. Pero si les asegura que es un tremendo ungido de Dios, si no tienen el suficiente discernimiento, muy bien los podría engañar. Ha sucedido. Dos veces fui testigo de algo así. Y desde muy cerca.

Más adelante nos alerta respecto a lo que vemos por la televisión o leemos en las redes. Guerras y rumores de posibilidades de más guerras, en algunos casos, pueden hacernos perder nuestro equilibrio emocional. Aunque luego nos tranquiliza aclarándonos que todavía no hay nada de qué preocuparse. No es ese fin tan estremecedor, onda peli de hecatombes producida por Hollywood, que nos han vendido por años. De todos modos, esto me dice a mí, para que te lo diga a ti, que cuando al mundo comienza a irle horrible, a la iglesia del Señor debería empezar a irle conforme a lo profetizado. Pero el fin no es una hecatombe, sino una conmoción interna, de mentalidades, de reforma y de nuevo nacimiento espiritual.

Eso será un levantarse de nación contra nación. En lo humano, terrenal, político e ideológico. Pero también les añade que sucederá lo mismo reino contra reino. En este tiempo presente, a pesar que existen monarquías muy conocidas, todos sabemos que sólo son figurativas y protocolares, así que eso indudablemente tiene que ver con el ámbito espiritual. Luego les dice que habrá pestes. Ya las hubo y por doquier. La que más trascendió por una cuestión de prensa y alcance global, fue la del COVID19, pero esa no hizo postergar o desaparecer las decenas de otras bacterias que enfermaron y siguen enfermando violentamente a diversas partes del mundo. Y luego concluye con que habrá hambruna. Nosotros, los que vivimos en esta parte latinoamericana del mundo, sabemos perfectamente que es una profecía cumpliéndose cada día. Y creo que otras latitudes también pueden avalarlo. Y eso, dicho desde una tierra en donde lo que sobra, es comida.

En realidad, toda tierra habitable en el planeta dispone justamente lo necesario y suficiente como para que sus habitantes se alimenten y vivan supliendo todas sus necesidades, según la promesa. Mi país, la República Argentina es un fiel ejemplo de eso. Y también de lo que ha bombardeado internamente eso. Argentina tiene, además de un vasto y muy extenso territorio, capacidad y fertilidad en sus tierras como para sembrar lo que sea y cosecharlo al ciento por uno. Eso debería, en primera instancia, posibilitar que cada habitante, a la hora del almuerzo o la cena, disponga de un plato de sustanciosa y abundante comida para él y su familia. Que eso no suceda, no es culpa de Dios ni de la tierra que nos ha regalado. Es responsabilidad, por años, de hombres sin escrúpulos que, por satisfacer sus ambiciones, no han dudado en llevar hasta el hambre a miles de seres. Y mucho resto del mundo, vive lo mismo. O peor.

De aquí en más. Dice que vendrá un principio de dolores. Y si dice principio, aquí debemos leerlo como inicio, no como patrón. O sea que no será todo lo que acabamos de mencionar, sino que sólo será un principio de algo que, hay que entender, irá en aumento. Perdón; ¿Está yendo HOY en aumento, o no? Seremos entregados a tribulación. ¿Más? Tribulación es sinónimo de crisis, dramas, emergencias. Y nos advierte que nos matarán. Podría ser en algún lugar muy especial del planeta que esto tenga que ver con muerte física, pero sospecho que la muerte que ciento por ciento se profetiza aquí, será espiritual. Hay mucha gente cristiana que en este momento y en lo espiritual, está agonizando. ¿Los has visto? ¿Verdad? No sé por qué, en este momento al escribir esto, recuerdo aquello de El amor de muchos se enfriará…

Ser aborrecidos por causa de Su nombre ya no es ninguna novedad ni sentencia profética a futuro. Prueba hablar de Jesucristo en ambientes pagados de sí mismos por causa de su formación intelectual o su abolengo de apellido ilustre. Te recuerdo que aborrecer es tener o sentir aversión u odio hacia algo o alguien. Si crees que estás al margen, te pregunto: ¿Nadie te hace bromas fuertes con respecto a tu fe? ¿Te dicen luego, cuando ven que eso te afecta, que son solamente bromas y que todo está bien? Olvídalo. Deberás perdonarlos porque no saben lo que hacen, pero no son ningunas bromas. Todo lo que te dicen surge de sus sentimientos ocultos que originan que demonios de odio puedan utilizar a esas personas. En suma: el nombre de Cristo es el detonante para ese aborrecimiento. Ya lo somos. Es como si el mundo percibiera que eres cristiano. Te agreden, te injurian, te humillan y se burlan, si se los permites.

Y allí viene la hecatombe, porque nos dice que muchos habremos de tropezar, que es como decirnos que vamos a cometer errores y pecados por igual, y que nos entregaremos unos a otros. Si me disculpas, debo decirte que hace unos cuantos años, yo tuve ocasiones de ver y vivir algo así. Los ataques, las injurias y los casi insultos, no provenían de incrédulos impíos paganos endemoniados. ¡Venían de “hermanos en la fe” que compartían un mismo lugar un día a la semana! Te pregunto: ¿No sigue ocurriendo esto, en muchas congregaciones, por causa de pelearse ferozmente por cargos o posiciones rentadas, o sencillamente por el favoritismo del pastor? Conozco lugares en donde una mitad está enemistada con la otra mitad. Pero suponen y hasta declaman y predican estar en un mismo sentir…

De hecho, cuando dice que van a levantarse grandes cantidades de falsos profetas que engañarán a muchos, una gran proporción de cristianos están convencidos que con ellos no podrán, porque simplemente desconfían de todo ministerio que vaya más allá del pastor, el evangelista y el maestro. Grave error. La palabra profeta significa vocero. Y un vocero es una persona con capacidad innata de escuchar a alguien que está por sobre él en jerarquía, y luego comunicarle al resto de las personas lo que esa jerarquía dice. Es decir que un vocero es alguien que dice lo que su superior le ordena que diga, no lo que mejor le parece. Esto último sería la característica de un falso vocero, uno que dice que habla de parte de Dios y en realidad lo está haciendo de parte de su denominación o de su deseo personal.

Concluye consignando que va a multiplicarse la maldad. Yo aprendí en mi época de colegio, que toda multiplicación se puede hacer cuando existe un número previo. Nadie puede multiplicar comenzando desde cero. Por lo tanto, la maldad ya estaba en la época de Jesús, y él no solo lo sabía, sino que además la sufría. Pero les advierte que eso que están viendo que le hacen a él, va a multiplicarse cuando llegue contra ellos. Y así fue. Y así podría ser contra nosotros si no estamos preparados. A eso me refiero cuando digo que no estamos en tiempos de fiesta como iglesia, sino en tiempos de guerra. Las armas ya las tenemos y son las mejores. Sólo nos falta saber utilizarlas, y esa es una asignatura pendiente en todo el marco de lo que llamamos iglesia. Babilonia es incapaz de combatir contra sus propios mentores.

Te repito lo que recibí hace un momento: esta es la verdad más contundente que Jesús profetizó desde su tiempo para hoy. El amor de muchos se enfriará. No puedo saber con certeza, más allá de los horizontes de mi país, como ha sido el amor de los creyentes para con sus hermanos o incluso para con el prójimo sin distinciones. Al menos donde a mí me tocó formarme, no fue precisamente un dechado de pétalos de rosa. Conocí a mucha gente muy buena con la que construí cierta amistad, con otras personas pude trabajar en equipo respetando y siendo respetado, y con otras más, mantuve una relación de intercambio de oración y ayuda en lo que se necesitara. Pero si tengo que ser honesto y transparente, tengo que decir que, por una enorme mayoría, nunca me sentí amado. Y si el amor en esa época ya era frío, puedes imaginarte hasta donde ha descendido todo eso, hoy.

En principio, bastaría tomar cualquier periódico, canal de televisión de noticias o sencillamente el devenir de las redes de cualquier punto del planeta, para entender rápidamente que esta profecía dada por Jesús, se está cumpliendo lenta, progresiva pero inexorablemente. Minuto a minuto. Del estómago de Satanás, está saliendo una nube oscura que brota de su boca. Esa nube arroja una sombra sobre la tierra entera y la oscurece, partiendo de la propia oscuridad de la mente de los que cubre. Desde lejos parecen insectos, pero en realidad son demonios que tienen que ver con los deseos de la carne. Y resulta impresionante ver como atraviesan continentes, iglesias y hogares cristianos. Y no estoy jugando al rol de anciano escandalizado con las prácticas de los jóvenes. Ni lo sueñes. Yo ya fui joven. Es un círculo que matemáticamente se repite. Insectos. O gente influenciada.

No agreden a ningún no creyente, porque no les interesa. Ellos ya están cautivos. Eso, creo que de alguna manera explica esa duda tan vigente en cuanto a la falta de problemas por parte de gente incrédula, en contrapartida con la multitud de crisis que viven los creyentes. Ellos, sistemáticamente atacan a los que dicen ser hijos de Dios, pero todavía andan en su carne, y sujetos a las pasiones que ella les infiltra. Esos diminutos insectos, se introducen en las personas por sus oídos. Así operan los demonios de los deseos de la carne. Cuando oyes lo que no te es conveniente oír, cuando miras lo que sabes te causa perjuicio mirar. Esto, obviamente que no habilita prohibiciones infantiles, pero sí sustenta precauciones y cuidado a la hora de decidir. En ellos están encerrados todos los pecados que Pablo describe tan precisamente en su carta a los Gálatas.

Él les recuerda que el deseo de la carne siempre va contra el Espíritu y el del Espíritu va contra la carne. Son opuestos y logran que a veces no podamos hacer lo que querríamos. Entiende: estamos hablando de los deseos del alma y el cuerpo, en conjunto, en contra de lo que sugiere el Espíritu Santo, ya que de Él es de quien se habla. Y les añade algo que debe haber asombrado mucho a los antiguos, pero que hoy casi es una verdad establecida: que, si somos guiados por el Espíritu Santo, no estamos sujetos a ninguna ley terrenal o religiosa. ¡Escuchen bien, legalistas del planeta religioso! Si somos guiados por el Espíritu Santo, no necesitamos leyes, estatutos, ordenanzas o preceptos. La pregunta obvia, entonces, es: ¿Somos guiados por el Espíritu Santo? En la respuesta genuina que tengas, está nada menos que cimentada tu vida.

Y allí les empieza a describir una por una las obras de la carne. Y comienza por la que más ruido ha hecho, hace y seguramente seguirá haciendo dentro de la iglesia: el adulterio. ¿Estar casado o casada y tener una aventura, quizás con una mujer o un hombre también casado o casada? Sí, pero ese es solamente el adulterio humano, físico, sexual, terrenal. Hay también un adulterio espiritual, que es cuando la esposa del Cordero tiene un amante. ¿Nombre? Muchos, cito algunos: Ciencia, Humanismo, Esoterismo, Ritualismo, etc. Por mucho menos que esto, Dios repudió, (Que significa Divorció) a Israel. Lo mismo tiene que ver con el otro pecado tan mencionado: fornicación. En este caso, también es desde lo físico y desde lo espiritual. La validez para Dios es la misma, aunque para nosotros, muy carnales todavía, parezca tener más peso el primero.

Después menciona a dos pecados que lamentablemente, como iglesia no nos son indiferentes para nada: inmundicia y lascivia. Normalmente se vincula esto con la sexualidad, y está bien porque la tiene, pero no termina allí. Inmundicia es todo lo que no es sano y lascivia existe esencialmente en altos niveles en lo relacionado con el dinero, el poder, los negocios, etc. La Idolatría es el más afín a nuestra fe. Es mucho lo que hemos hablado de este pecado, así que es poco lo que podemos añadir sin repetir palabras y sentencias. Sólo recordar que, si colocas a cualquier persona, (Incluye cónyuge, hijos, padres, etc,) objeto, o similares, (Hasta el trabajo, una empresa o un mismísimo ministerio) por delante de Dios en tu vida, te agrade o no, lo entiendas o no, eres idólatra.

Pablo prosigue con hechicerías. Y es notable, pero cuando mencionamos esta palabra, a una gran mayoría de cristianos se les dibuja una sonrisa, porque lo relacionan con esos cuentos infantiles que de niños les hacían pensar en brujitas con sombrero negro puntiagudo, nariz ganchuda con un grano y faldas negras y largas, y piernas huesudas y flacas. Ese es el departamento de marketing del infierno trabajando a full en desviación de verdades y trocándolas por historietas no creíbles. Hechicería es toda forma posible para lograr imponer una voluntad humana por sobre otra. Es factible que se lo haga desde el ocultismo, es cierto, pero también mediante manipulación emocional. Y es de esto último que hemos visto en mayor cantidad en nuestros ambientes. Para poder dominar, por la sujeción e, ¡Infaltable! para obtener grandes diezmos y ofrendas. Nada que no sepas, aunque decidas ignorarlo o minimizarlo.

Y a las seis siguientes te las puedo aunar: enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas y disensiones. En el caso de las primeras cinco, todos las hemos visto en cualquier congregación donde hayamos militado. No quiero sobre enfatizarlo para no ser crítico, ya que la crítica jamás construye nada y si destruye lo poco bueno que haya, pero a todo eso lo hemos visto, vivido y hasta padecido. La que sí ha llamado poderosamente mi atención es la última: disensiones. Pregunto: ¿Cómo es este asunto? ¿No era que el disenso es el baluarte de la democracia? ¿No era que algunas denominaciones hacen énfasis en su funcionamiento democrático, y por consecuencia, incentivan al disenso? Ah, no sé; pregúntale a Pablo. Él escribió esto. ¿Será que Pablo es antidemocrático y está en oposición a tu denominación? La gran disyuntiva, es: ¿Democracia griega? ¿Teocracia religiosa? ¿O simplemente monarquía espiritual?   

Herejías. Pecado grave si tiene que ver con el evangelio genuino, el del Reino de los Cielos y en el sustento de la doctrina de los apóstoles. Cualquier otra cosa, será repetir lo que el diccionario de la Real Academia explicita y que tiene que ver indudablemente con la interpretación de esta palabra por parte de los eruditos del catolicismo romano. El diccionario dice que herejía es la creencia o doctrina contraria a los dogmas de fe establecidos por una religión. Esta interpretación posibilitó, nada menos, que en su tiempo y por no enseñar las mismas cosas que estaban en esos dogmas, Jesús fuera considerado como hereje por el Sanedrín. Me pregunto si cualquiera de nosotros, que pretenda e insista en caminar por la Palabra genuina y no por los dogmas denominacionales conocidos, no correrá hoy el mismo riesgo. Me lo han insinuado. ¡Gloria a Dios por ello!

Envidias. ¡Oh! ¿Por qué el pastor siempre invita a orar a la hermana Fulanita y a mí nunca? Cuidado, Fulanita, si te duelen los huesos de un modo terrible y sin razones clínicas aparentes, alguien te puede estar envidiando de modo cruel. Carcoma a los huesos, ¿Recuerdas? Homicidios. Estamos hablando de los espirituales, obviamente. De los físicos ni hablemos, si somos lo que decimos ser, eso es imposible. Aunque alguna vez me han relatado algunas cosas, que…en fin. La religión organizada tiene métodos muy finos y sutiles para asesinar espiritualmente a alguien si ese alguien estorba sus fines. Y finaliza la descripción con dos pecados que cuesta un poco digerir como posibles dentro de la iglesia: borracheras y orgías. ¿Qué? ¿De verdad puede existir eso dentro de la iglesia? ¡Ah, no lo sé! Pablo lo dijo y yo lo repito, nada más…

Y Pablo la remata diciéndoles que, por cosas semejantes a esas, (¡Un adelantado Pablo! ¿No crees? ¿Cuántas cosas semejantes a esas habrá?) los va a amonestar. Te recuerdo que amonestar no es sentenciar, es advertir. En fútbol, por ejemplo, es recibir una tarjeta amarilla. La de color rojo, es la siguiente y determina expulsión. Y por si fuera necesario, vuelve a recordarles que los que hagan toda esa clase de cosas, no van a heredar el Reino de Dios. ¿Eso significaría que no van a ser salvos? No. Lo que Pablo les dice es que comportándose así no heredarán el Reino. Entonces tú te rascas la nuca y preguntas: ¿Pero no es lo mismo? Respuesta: No. No es lo mismo. Pero esa es otra historia que en algún momento trataremos con mayor profundidad. Hoy y ahora el Espíritu Santo no me autoriza a hacerlo.

Mira; ha quedado dicho, entonces, que de la boca de Satanás salen los demonios que luego entran en los cristianos. La pregunta, es: ¿Cómo pueden entrar? La respuesta es una: por causa de sus deseos. Porque todo haría presuponer que, si son lo que dicen ser, sus deseos estarían apuntados a Dios o a las enseñanzas de Jesús. Pero esto es muy relativo. Estamos viviendo en la última hora. El reloj divino está marcando la medianoche. La condición de la Iglesia de Dios es débil, todos lo sabemos. Y lo peor del caso es que, aun sabiendo esto, hacemos muy poco para fortificarla. Preferimos trabajar para los prestigios o beneficios personales. Aunque alaben todo el culto, levanten sus manos hasta el techo, diezmen puntualmente y traten de vivir una vida santa, la iglesia se sigue debilitando. Y no pueden argumentar ignorancia; la Biblia lo dice claramente.

Juan, cuando recibe ese “video” tremendo en Patmos, llega a decir que pronuncia ayes por los moradores de la tierra y del mar, porque el diablo, que es un espíritu influido por el infierno, ha descendido a golpear duro porque sabe que tiene poco tiempo. Ya sé que conoces ese pasaje. Y sé también que te enseñaron que eso habla acerca de un tiempo después del arrebatamiento de la iglesia. Pero déjame decirte que después del arrebatamiento, no vas a necesitar leer esto, así que elimina de tu mente esa enseñanza falsa. Eso, mi querido amigo, (Nunca uso ligeramente el término hermano hasta no tener certeza de que seamos hijos del mismo Padre), está sucediendo ahora mismo, hoy en la tierra. Puedes aceptarlo o no. Puedes creerlo o no. No le hace, ES.

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