Palabra del Día

07/02/2016
Lucas 1: 43-45 = ¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí? Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor.
Soy consciente que en mis primeros (Y varios) años en la iglesia evangélica, cometí el mismo error cometido por la mayoría de los evangélicos: denosté a María, la soslayé, la suprimí incluso de mi vocabulario. No he modificado mi forma de pensar respecto a la falsedad de su deidad y muchísimo más respecto al pecado de idolatría que todavía hoy se comete adorándola y ubicándola a la derecha de Dios Padre y por encima del Hijo. Pero eso que no fue error doctrinal sino estrategia religiosa de un tiempo específico, no puede anular de ninguna manera la lección de humildad, bajo perfil y fe auténtica que, a ciegas y con riesgo de perder totalmente su reputación de mujer, esta jovencita pudo sostener para aportar eso en aras de lo que luego iba a significa ese niño nacido en ese pesebre de Belén. No fue casual ni fue ocurrente que Dios la eligiera para ser el vientre que lo albergara hasta ver la luz.
07 February, 2016 Néstor Martínez
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