Palabra del Día

28/06/2017
Jeremías 2: 3-4 = Israel estaba consagrada al Señor, era las primicias de su cosecha; todo el que comía de ella sufría las consecuencias, les sobrevenía la calamidad. Escuchen las palabras del Señor, descendientes de Jacob, tribus de todo el pueblo de Israel.
¿Recuerdas haber leído que alguna vez Israel, como pueblo nacional y geográfico, haya realmente estado consagrado a Dios, o más bien lo recuerdas inconsistente, díscolo y errante? No está hablando del Israel que tú y yo conocemos hoy, está hablando del que fuera el espíritu que impulsó a Jacob a buscarle a Él, y que determinó que Él le adjudicara ese adjetivo: Israel. Hoy ese espíritu está, (O al menos debería estar), en la iglesia que tú y yo conocemos, que hemos visto por fuera y quizás hasta habitado por dentro. La misma que hoy, si es que hemos oído la auténtica voz de Dios para este tiempo, hemos abandonado porque la Presencia santa ya no está allí, sino en cada intimidad de cada uno de los hijos fieles, genuinos y sinceros que buscan y aman la verdad. A los que no la aman ni la buscan, espíritu de engaño, ¿Lo recuerdas?
28 June, 2017 Néstor Martínez