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Con la Caña de Medir

Vamos a ver. Si yo tomo a un creyente y le hago esta pregunta: Dime, ¿Cómo naciste de nuevo? ¿Qué se supone que me responderá? Una mayoría me dirá algo así: No sé cómo fue que nací de nuevo, pero yo sé que sí lo hice. Entonces pregunto yo: ¿Cómo sabes tú que sí? ¿Recuerdas el ejemplo de esos diez millones de dólares que aparecen de un momento al otro en tu cuenta bancaria? Explícame como aquellos legendarios diez millones llegaron al banco y a tu cuenta. Y luego muéstrame algunos cheques o débitos canjeados, para que yo sepa y ya como has podido empezar a implementar eso. Es fácil decir que es por fe. Explicarlo es lo que queremos. Nota que aquellos antiguos sacerdotes no fueron excluidos del templo porque hicieron algo malo. Fueron excluidos porque no sabían algo. No es que eran gente mala, sino simplemente ignorantes en cuanto a su identidad. Recuerda que todas las cosas que le sucedió a Israel, son ejemplos para nosotros hoy, aquí y ahora. Sombra.

Mucha gente en la iglesia está quemada de estrés por causa de ministrar a la gente. Y eso sucede porque nos hemos ocupado en ministrar a la gente en lugar de ministrar la Palabra. Yo mismo lo he hecho por años, no me excluyo. Y te digo más: cada tanto sigo haciéndolo casi sin pensarlo. Ministrar a la gente, nunca le va a cambiar a esa gente, su concepto de sí mismo. Y si se portan bien es por respeto a ciertas reglas, por respeto a alguien o por obligación, y no por naturaleza. De manera que en el momento en que tú te tomas un descanso, por allá se manifiestan quienes verdaderamente son. Matan al pastor, eligen a otro y siguen subsistiendo. Son tristes realidades. Cuando estamos preocupados por las acciones del pueblo, jamás podemos cambiar las acciones del pueblo. El hombre siempre se manifiesta acorde a quien él cree que es. Y a menos que tú le muestres a esa persona que es lo que él o ella cree que NO es, él o ella no va a cambiar quien es, porque según el hombre piensa, eso es.

O sea que si yo trato con los síntomas de lo que tú manifiestas, no los cambio ni los cambiaré jamás. Lo que tengo que cambiar en ti es tu concepto de ti mismo, para que puedas empezar a vivir desde el entendimiento que tienes. La persona va a actuar de acuerdo a como ella se siente. Si te sientes líder, actúas como líder. si te sientes pobre, sientes como pobre, vives como pobre y trabajas como pobre y, en suma, terminas siendo pobre y te mueres dando lástima como pobre. Es por eso que yo siempre aconsejo a pensar de manera mucho más saludable que la realidad que nos rodea. Si vas a pedir trabajo en una empresa, pide ser jefe o supervisor, por lo menos, aunque luego te tomen como empleado o simple obrero raso. Pero siéntete supervisor y ellos siempre te tendrán en cuenta, aunque te mueras siendo empleado. Porque lo que emana de ti es lo que cambia a la gente, no lo que tú dices.

Si a la gente le enseñamos a actuar de cierta forma, ellos nunca van a cambiar la percepción de ellos mismos. Lo que tenemos que enseñarles, es quienes son. Si te digo quien eres y te cae la ficha y te es revelado del cielo quien realmente eres, entonces empiezas a vivir ya no por disciplina, sino por naturaleza divina. Hay una diferencia entre portarse bien por disciplina y portarse bien por naturaleza. Por naturaleza es una felicidad, por disciplina es un fastidio. O sea: ser bueno porque eres bueno y no porque tienes que serlo. Amar a tu esposa porque la amas y no porque estás casado y no te queda otra. Vencemos cuando entendemos nuestra naturaleza. La vida se vive de la naturaleza que somos, no de lo que la gente te dice. En suma: hay que vencer desde adentro hacia afuera, nuestra naturaleza es esa.

Hebreos 9, versos 9 al 11 nos dice que los fastidios externos, (Me gusta llamarlos así), que son los ritos esos tales como ponte tal cosa, quítate aquello, no te pintes, no uses eso, haz esto , no hagas lo otro, no perfeccionan a nadie en cuanto a la conciencia. No pueden perfeccionar a nadie. Dice: Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto, ya que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas. Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación,

Fíjate; parecería ser que leyendo esos versos se acabaría todo el legalismo, ¿Verdad? Pues no, no es así y tú, yo y miles más lo sabemos más que sobradamente. Así, entonces, toca que cuando vas a un lugar te muestran y te presentan como súper ungido, y en otros ni siquiera te prestan atención porque eres un clon de Belcebú. Y tú eres la misma persona. Lo  he vivido en carne propia y te imaginas que no soy una súper estrella ni mucho menos, pero para algunos cristianos soy una especie de kamikaze suicida, algo así como un equilibrista de esos que cruzan una cuerda sin otra ayuda que una larga vara cruzada y lo hace sin red de protección abajo, o sea que si se cae se mata, y se mata solo. Y para otros simplemente un resentido rencoroso, insujeto, rebelde y hereje que por algo no está en una iglesia como la gente… Y yo sigo siendo el mismo. Lo bueno es que por dentro hay suficiente paz como para tomar todo eso como lo que es: guerra con un ejército destinado a vencer: el nuestro.

Por eso cuando hablamos de fundamento apostólico, estamos hablando de que el entendimiento permeabiliza tu ADN. Porque es un algo que no tiene nada que ver con un mensaje que tú tienes, sino con algo que tú eres. Porque si tú tienes un mensaje, alguien seguramente va a aparecer para venir y quitártelo, o en el mejor de los casos, comprártelo. ¿No lo sabías? Los mensajes cristianos suelen venderse por muy buen precio, y no sólo en los ambientes religiosos. Pero cuando eres el mensaje viviente, entonces tu voz siempre está vigente. Y Esdras menciona el problema de que hay gente que no puede encontrar su identidad, no saben de donde provienen. Saben que son sacerdotes, pero no pueden encontrar cómo, ni de dónde. No pueden hacer ese registro. Los financistas a eso lo llaman conciliar. Algo así como: dime y explícame cómo es que lo que hizo Él, llegó a tu cuenta. Concíliame la cruz. Pasa los hechos de Jesús, a tu cuenta. Explícame tu genealogía. Dime quien eres.

Ahora; si un médico te pregunta como lo haces, ¿Te atreverás a decirle que es por fe? Y si el presidente de tu país te da una cita y te dice que necesita conocer a Dios, ¿Qué le vas a decir, que es simplemente por fe? Ahí viene cuando pierdes la oportunidad más maravillosa que te da el Reino. Porque estás hablando con una mente lógica, la de un funcionario, la de un político tal vez brillante, pero que necesita explicaciones. No estás hablando con otro ministro ni con un hermanito de día domingo. Porque en ese contexto sí, cuando dices solamente FE, se abren cien ventanas en sus ordenadores y aparecen centenares de mensajes. Pero ante el presidente no porque él no tiene instalada esa aplicación. Para esa clase de gente necesitas ir un poco más allá. ¿Fe? Te dice mirándote con asombro. “Es que la tengo, si no no podría gobernar esta nación” No entendió nada todavía, pero creo que tú tampoco.

Loguizomai es la palabra. Significa tomar inventario, concluir, pasar cuenta de un lado a otro, conciliar, imputar, o rendir equivalente a. Hacer una conciliación. Ahora lee así lo que está escrito: Así también vosotros, conciliaos muertos a Cristo. O sea que tu muerte no fue vecina a la suya, porque tu muerte fue en Adán. Concíliala. Hazla tuya. Averigua como. Averigua como fue. Tienes que averiguar. Aquí hay otro ejemplo, en Josué capítulo 18. (Josué 18: 1) = Toda la congregación de los hijos de Israel se reunió en Silo, y erigieron allí el tabernáculo de reunión, después que la tierra les fue sometida.

Lo primero que dice, presta mucha atención, es que toda la congregación se reunió, toda. No una parte, toda. Eso significa que no había divisiones, estaban todos en un mismo sentir. Y fíjate que a esta gente que se está reuniendo,  ya se le dio la tierra. Y recuerda por si se te había olvidado, que la tierra es Cristo. Entonces ahora a ti se te cruzan los ojos y me preguntas: ¿Cómo que la tierra es Cristo? ¡Claro! Porque Canaán representa a Cristo. Obvio que tú me tienes confianza y me crees todo lo que te digo, pero me pongo en tu lugar y estará bueno que te pruebe esto que acabo de decirte. Eso te permitirá verlo con tus propios ojos naturales y espirituales y no andar por ahí diciendo cosas porque el hermano las dijo. Si haces eso, corres un riesgo feo: decir alguna barbaridad por la que van a censurarte simplemente porque ese día, ese hermano que es bien normal y falible, se le ocurrió meter la pata y equivocarse. Vamos a Hechos 13. Te voy a comprobar que la tierra de Canaán es la plenitud de Cristo.

(Hechos 13: 32) = Y nosotros también os anunciamos el evangelio de aquella promesa hecha a nuestros padres, ¿Qué promesa se le hizo a esos padres? La tierra de Canaán. (33) la cual Dios ha cumplido (Eso significa que entonces Dios no le debe nada ni a Israel ni a los judíos) a los hijos de ellos, (¿Quiénes son los hijos de ellos? Nosotros) a nosotros, (Nota como la promesa de la tierra fue cumplida a nosotros, en la ascensión de Cristo)  resucitando a Jesús; como está escrito también en el salmo segundo: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy.

Esa es entonces la plenitud de Cristo también llamada tierra de Canaán. Pero para entrar en esa tierra debes vencer a los gigantes que están allí, esperándote. ¿Y cuáles son esos gigantes? Los falsos conceptos que vamos a derribar hoy. No es el cielo, y tampoco la tierra literal en la que tú vives, en mi caso, no es la tierra literal de Argentina. Ahora mira la tipología, vuelve otra vez a Josué 18:1: Toda la congregación de los hijos de Israel se reunió en Silo, y erigieron allí el tabernáculo de reunión, después que la tierra les fue sometida. Nota que están todos ahí porque la tierra les ha sido sometida, pero no la están disfrutando.

(Verso 2) = Pero habían quedado de los hijos de Israel siete tribus a las cuales aún no habían repartido su posesión. Fíjate como es el asunto; estaban en la tierra, pero no la habían repartido. Tenían los diez millones de dólares en el banco, pero estaban viviendo con un dólar por mes. (3) Y Josué dijo a los hijos de Israel: ¿Hasta cuándo seréis negligentes para venir a poseer la tierra que os ha dado Jehová el Dios de vuestros padres? Puedes notar que el problema no es con Dios, es con nosotros. (4) Señalad tres varones de cada tribu, para que yo los envíe, y que ellos se levanten y recorran la tierra, y la describan conforme a sus heredades, y vuelvan a mí.

La palabra Describan que vemos aquí, es la palabra griega kathab, y se traduce como inscribir, registrar, archivar, conciliar. Con esto lo que les está diciendo a ellos y también a ti, hoy mismo, es que te la apropies. Él la sometió bajo tus pies, entonces la tierra es tuya, no de ningún diablo, aunque eso parezca y en muchas iglesias así se enseñe. Satanás no es dueño de nada ni le pertenece nada, lo poco o mucho que tiene y ostenta, es lo que te está robando a ti, sólo porque tú se lo estás permitiendo. El concepto global, es: si estás en la tierra, aprópiala. Si estás en Cristo, manifiéstalo.

Entonces dice que conciliemos, nos consideremos muertos para poder encontrar nuestra genealogía. Estos hombres, en Esdras, no pudieron manifestar quiénes eran. Y la genealogía era importantísima, porque en aquel tiempo ese era tu documento de identidad. Tú te plantabas delante de alguien y empezabas a decirle que eras hija o hijo de Fulano, Mengano y Zutano, y así seguías con todo tu árbol genealógico hasta que llegabas a un sacerdocio o a un patriarca, entonces allí era cuando se te consideraba o no. Genealogía. Muy importante. Casi una pintura del famoso Status de hoy, ese que esgrimen ciertas familias con apellidos tradicionales de la rancia aristocracia de la ciudad, región o ciudad que sea en el mundo. El caso es que ellos no podían identificarse, entonces les dijeron que ellos no iban a poder comer de las cosas santas.

Ezequiel. Ezequiel tuvo la visión de un templo, y los teólogos todavía andan viendo los asientos y los corredores que van a hacer allá en Jerusalén, encima de una mezquita que no tiene ningún plan de derribarse, por el momento. Eso no me preocupa, pero temo que la construyan y que los cristianos van a ir a gastarse todo el dinero que deberían sembrar en sus tierras fértiles, que las hay y muchas, gracias a Dios, aunque también hay de las otras, estériles, manipuladoras y tramposas, para ir allá de turistas, a ver como se vuelven a sacrificar animales en un templo, aunque la Biblia diga que Cristo fue el sacrificio de una vez y para siempre.

Los idólatras cristianos del lado occidental de la tierra, lo que van a lograr cuando todo esto acabe si se mueven en esas direcciones, es hacer millonarios a los musulmanes. Y eso programando y haciendo excursiones, incentivadas por líderes a los cuales les dan el pasaje gratis y un porcentaje de todos los que lleve consigo. Esas son las verdades que todavía están para decir y que una gran mayoría no dicen porque esto no te hace popular, sino todo lo contrario. Entonces vamos a ver qué fue lo que vio Ezequiel. Dicen que vio el templo. Ezequiel no vio ningún templo, lo que vio Ezequiel fue a la iglesia. Y la describe con los muebles que había en su tiempo. Veamos cuando comienza la visión del templo en el capítulo 40.

(Ezequiel 40: 1) = En el año veinticinco de nuestro cautiverio, al principio del año, a los diez días del mes, a los catorce años después que la ciudad fue conquistada, en aquel mismo día vino sobre mí la mano de Jehová, y me llevó allá. Nota que la visión es espiritual, no es física. Por causa de haber atendido espiritualmente visiones del alma o del cuerpo, mucha gente se equivocó, erró el camino, o erró el blanco, que es mucho más complicado, y colaboró con el invierno en retrasar el desenlace que ya está decretado desde la cruz hacia aquí. Satanás es un enemigo derrotado, eso creo que no debe existir un creyente que no lo sepa. Pero tampoco debe haber uno solo que no haya estado o esté hoy mismo recibiendo golpes que le llegan desde el reino de las tinieblas. ¿Por qué? Porque a favor de la ignorancia del pueblo, ese reino todavía logra dilatar la ejecución de su caída final.

(2) En visiones de Dios me llevó a la tierra de Israel, y me puso sobre un monte muy alto, (Monte; subraya esto, por favor) sobre el cual había un edificio parecido a una gran ciudad, (O sea que lo que Ezequiel vio fue un edificio, pero parecido a una gran ciudad) hacia la parte sur. Creo que tú has aprendido a leer más o menos como lo he aprendido yo. Incluso, quizás hayas avanzado con alguna especialización superior en comprensión de texto. Lo que dice que es que vio en esa visión un edificio que era parecido a una gran ciudad. ¿Estás entendiendo bien lo que está diciendo? ¿Cómo sería un edificio que se parece a una ciudad? No tengo ni le menor idea, pero eso es lo que dice y, obviamente, no está hablando de un templo, aunque muchos y hasta oficialmente, hayan interpretado, decidido y enseñado que eso era lo que dijo. No.

Recuerda que cuando el hombre está en la tierra, y está viendo cosas en la otra dimensión, le está colocando rótulos o títulos a lo que ve, pero que son rótulos y títulos que él tiene de este lado, no de ese en el cual ahora ha entrado. Has leído por ahí que dice que vio una piedra, brillante, como jaspe. Pero no era jaspe, porque era transparente. Era como una rosa. Okey, decídete con qué la vas a comparar. No hay modo, en esa dimensión lo que vemos apenas se parece a cosas que hay aquí, pero no son esas cosas, son otras que aquí no existen. Estaba aquí, pero no era de aquí, era tangible pero no se lo podía tocar, comía peces como comemos nosotros, pero atravesaba paredes…¿Estás entendiendo? Dimensión de Reino.

¿Pero entonces en qué quedamos, es físico o es espiritual?  No es ni físico ni espiritual, es una materia que no es de este mundo. Alguien lo tiene que decir con todas las letras, aunque a partir de mañana sea el loquito que dijo eso… ¿Cuántas veces has escuchado o leído algo en este tenor? ¿Pocas, verdad? Quizás ninguna. Si escuchaste alguna, fuiste más afortunado o afortunada que yo, yo llegué a esto por simple y fresca revelación del Espíritu, los hombres que me enseñaron el Camino, siempre me hablaron en otro idioma. El idioma Reino creo que lo estoy aprendiendo, con mucha dificultad por causa de mis pobrezas de entendimiento espiritual, de su legítimo y auténtico propietario, nada menos.

Suponte que alguien le dice a alguien que vive en otro país, que la fragancia del Señor es como la fragancia de la rosa, de la flor. Y claro, si ese que vive en otro país jamás olió una rosa porque en ese país no las hay, seguramente le encontrará otro ejemplo para hablar de la fragancia de Cristo. A mí me gusta dar ejemplos de informática o de periodismo, son las dos cosas que más conozco. Pero eso no invalida los ejemplos con otros rubros que dan los demás. Moisés. La creación. Quinientos años después, él no está presente. Dios le dice: “Al principio de la Creación, hubieron estos principios”. Y allá agarra la lapicera Moisés. La birome. El bolígrafo santo. Hubo un huerto. ¿Cómo un huerto? ¡Bueno! ¡Era como un árbol, pero no era un árbol, pero se parecía a un árbol! Claro, te entiendo, pero tengo un problema: ¡No encuentro la semilla! Fíjate que después del diluvio todos los árboles renacieron, pero aquel dichoso árbol que perdieron, no aparece. ¿Sería un árbol? ¿O sería la forma de comunicarnos algo que él entendió? ¡Es que somos tan religiosos! Me contaron que en inglés dice que vio un marco. ¡NI siquiera vio la foto, sólo vio el marco del cuadro!

(3) Me llevó allí, y he aquí un varón, cuyo aspecto era como aspecto de bronce; (¿Y aquí qué deberíamos entender? ¿Acaso que estaba bronceado por el sol porque había andado de playa? ¿O me está hablando del altar del sacrificio y de la puerta de la ciudad que es Cristo, nuestra salvación? Me está hablando del Señor porque entiendo tipología) y tenía un cordel de lino en su mano, y una caña de medir; y él estaba a la puerta.

El bronce tiene que ver con el sacrificio del Señor. El lino nos habla de nuestra ropa, de nuestra salvación. Y dice que tenía una caña de medir y estaba a la puerta. Yo Soy la puerta, dijo Jesús. Estaba viendo a la iglesia, no a ningún templo de Jerusalén. Por una simple razón, entre otras: Cristo no se para en templos hechos por hombre. ¿Estás viendo la diferencia? Ahora vamos a ver el final de la visión. Verso 35 del capítulo 48 del Libro de Ezequiel. Último capítulo, último verso: En derredor (Él está hablando de lo que está viendo, ¿Recuerdas?)  tendrá dieciocho mil cañas. Y el nombre de la ciudad desde aquel día será Jehová-sama.

Jehová-sama. Nota que esta ciudad tiene el nombre de Dios y es lo único en la Biblia que tiene el nombre de Dios. Nosotros. Toda la Biblia te dice que tu nombre terrenal será cambiado y que serás llamado por el nombre de Dios. Se te dará un nombre nuevo, dice en Apocalipsis. Él, lo que vio, fue la nueva Jerusalén. ¿Lo entiendes? ¿Sí? ¡Gloria a Dios! ¿No? ¿No lo entiendes y tienes dudas? ¿Piensas que interpreto como me da la regalada gana y espero que me creas? Bueno, de acuerdo, está bueno que seas desconfiado. Entonces, para ti, Biblia. Lee tu Biblia, busca las grandes verdades y todos los misterios escondidos en ella. Repasa todo esto y lo encontrarás tu también, ¿Sabes por qué? Porque si el Espíritu Santo que te guía a toda verdad es el mismo que me guía a mí, el resultado no puede ser otro.

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septiembre 24, 2021 Néstor Martínez