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A la Luz de la Revelación

En el Antiguo Testamento, todo el mundo trata de alcanzar la cruz y a Cristo, pero en el Nuevo Testamento se trabaja desde Cristo. En el Antiguo Testamento se trata de alcanzar los cielos, mientras que en el Nuevo Testamento esperamos a Jesús desde los cielos, mira Filipenses.

¿Entonces eso elimina la redención de nuestros cuerpos? No. ¿Eso elimina el futuro? No, yo estoy hablando de la posición que tienes que tener hoy, para que el futuro se haga una realidad. Estoy hablando de que comencemos a canjear la herencia que se nos dejó.

(Filipenses 3: 20) =   Más nuestra ciudadanía está (¿En dónde?) en los cielos, de donde (Dice “de donde”, o sea: desde allí mismo) también esperamos al Salvador, al señor Jesucristo.

¿Dónde está nuestra ciudadanía? En los cielos. ¿Y de dónde estamos esperando a Jesús? Desde los cielos, donde está nuestra ciudadanía. Si tú no estás en esa dimensión, tú no puedes ver el Reino. ¡Porque para ver, tienes que nacer de nuevo! Y si naciste, estás. Porque nacer, es estar en esa dimensión.

   (Esdras 2: 1) = Estos son los hijos de la provincia que subieron del cautiverio, de aquellos que Nabucodonosor rey de Babilonia había llevado cautivos a Babilonia, y que volvieron a Jerusalén y a Judá, cada uno a su ciudad;

 

¿Estás viendo? Dice que estos son los que salieron del cautiverio de Babilonia. Sabemos que salir de Babilonia es nacer de nuevo, y que cruzar el Jordán es cruzar la muerte. El Jordán se llama el descenso o la muerte, y Canaán es Cristo, la plenitud de Cristo.

Hechos 13 y versículo 32, nos dice que nuestra herencia, que fue hecha a los padres, se cumplió a nosotros, por medio de la resurrección de Cristo, de manera que ni se le debe nada a nadie, y la plenitud de Canaán es entender la herencia de Cristo.

Ese es el descanso que resta en Hebreos 4. Ahora, fíjate lo que dice aquí. Esta gente sale. Nosotros también salimos. Tanto hemos salido del mundo como hemos salido de la religión. Salimos de la primera unción. Estamos transicionando. Y ahora fíjate lo que dice el verso 62.

(Verso 62) = Estos buscaron su registro de genealogías, y no fue hallado, y fueron excluidos del sacerdocio, (63) y el gobernador (Ese es Zorobabel, que significa “nacido en Babilonia, pero destinado a salir”) les dijo que no comiesen de las cosas más santas, hasta que hubiese sacerdote para consultar con Urim y Tumim.

 

Aquí vemos un grupo de sacerdotes, que salieron, pero no pudieron encontrar su genealogía. No pudieron identificarse. En aquel tiempo, sin genealogía no podías hacer nada. Melquisedec también buscaba su genealogía, y la palabra dice que no se había encontrado entre la de ellos.

Porque, cuidado; no es que no tenía; ¡No estaba en la de ellos! Él era de otra tribu, de la cual nadie había dicho nada. Dice que, como no pudieron comprobar quienes eran, los trataron como contaminados. La palabra contaminados, en el hebreo, es la palabra gaal, y significa que fueron repudiados, fueron contaminados, o tratados como profanos.

Y se les dijo que no podían ministrar. Y no sólo eso, el gobernador les dijo que no podían comer más de las cosas santas. Sabemos que comer de las cosas santas, en la escritura, tiene que ver con la revelación de las cosas más profundas.

O sea que esta gente andaba confundida. Y confusión, recuerda, es Babilonia. Eran sacerdotes, por herencia. Estamos en Cristo, tenemos la herencia. Pero como no sabemos por qué, según el hombre piensa, así vive.

Tú no solamente estás perdonado. Todo el mundo está perdonado. Todos los drogadictos, todas las prostitutas y todos los asesinos y violadores también están perdonados. Hasta los políticos están perdonados por Dios.

 

Sí, porque cuando yo fuese levantado de la tierra, yo atraeré a todo hombre hacia mí y, si uno muere por todos, luego todos murieron. Todos fueron perdonados. No hay nadie en la tierra que pueda haber hecho algo tan malo que no pueda ser perdonado por el que se hizo sacrificio a sí mismo.

No hay que hacer ni otro juicio, ni otro sacrificio; nadie va a ser juzgado por ningún pecado, que ya fue juzgado por la cruz. Fuimos hallados culpables. La sentencia fue muerte. ¡Y nos mataron! El problema es que la iglesia sigue creyendo que solamente lo mataron a Cristo para que tú vivieras. Y no fue eso lo que Él vino a hacer.

Él vino a matar al que tú eras antes. Él vino para que tú murieras, y Él se mudara a tu cuerpo, y viviera Él en ti. Perdonado está el mundo. Pero la iglesia está operando en la misma capacidad; estamos perdonados. ¡No! Estamos perdonados, y hemos nacido.

Esto nos da el canje. El estar perdonados, no. Pero la iglesia todavía piensa que esto ocurre en el arrebatamiento. Entonces, mientras espere el futuro, no hereda la tierra. ¿Qué tierra? Me refiero a la plenitud de Cristo. No me refiero ni a Argentina, ni a México ni a Bután.

 

Tú no vas a heredar ninguna nación si no tienes antes la plenitud de Cristo. Los dones son para la iglesia, pero para salvar a tu ciudad, no te ayudan. Por eso nos ministramos los unos a los otros. Mira: dice que están contaminados, y que no pueden comer nada de lo sagrado hasta que lo consulten con Urim y Tumim.

Urim significa luz o iluminación. Era algo que estaba en el pectoral del sacerdote. Unas piedras para discernir cuál era la decisión de Dios para diversos asuntos particulares. O sea: esta gente que no tienen identidad y andan confundidos, no pueden comer nada sagrado, a menos que no venga por la revelación de otro.

Y Tumim, significa perfección. Uno que revela la verdad de Dios, dice la palabra en el hebreo. Y la palabra perfección, en el hebreo, significa verdad completa. Es decir, gente que ya ha llegado a unir los fragmentos de todo lo que Dios ha revelado y a entender cabalmente lo que dios está haciendo hoy.

Estas piedras se usaban, número uno: el ministerio tenía que cargar en su corazón el juicio del pueblo delante de Jehová. Lo tenía que hacer Aarón. Estamos hablando de un ministerio Urim-Tumim, que sería uno que carga con el juicio del pueblo en el corazón delante de Jehová. Uno que intercede con corazón sincero por el pueblo, delante de Dios. En Éxodo 28:30, está eso.

 

Otra cosa que hacía, era que venían, esto se lee en Éxodo 27:21, y muestra que a la palabra de un sacerdote Urim-Tumim, la gente sabía cuándo entrar y cuando salir. O sea que son ministerios que lideran al pueblo de Dios en los cambios y los kairos de Dios en su mover.

Estos sacerdotes no pueden ministrar porque no entienden quiénes son. Vamos a ver si los encontramos en alguna otra parte. Vamos a ir a Ezequiel capítulo 40. Sígueme con calma y tranquilidad. Estamos hablando de la identidad sacerdotal.

En Ezequiel, él vio una visión de un templo, y muchos enseñan que se trata del templo a construirse en Jerusalén en los últimos días. Hoy día no puede ser, no le hace, no viene al caso. Yo sólo te voy a mostrar la palabra, para que veas que Dios usa cosas naturales para mostrar cosas espirituales.

Recuerda que Moisés no estaba en el día de la Creación, y sin embargo la tuvo que escribir. ¿Cómo crees tú que él recibió el mensaje de la Creación? Por parábolas. Dios le tuvo que hacer el cuento de un huerto. ¿Habría un huerto? No lo sé.

No es lo importante, pero Moisés tiene que usar palabras para escribir lo que Dios le dijo. Y para Dios hablar con Moisés, equivalía a tener que decirle cosas naturales, porque ¿Cómo entendería las cosas espirituales si no entendía del todo las naturales?

 

Le está enseñando el principio de la Creación, por medio de un huerto. Cuando tú buscas la palabra huerto, te encuentras que es la palabra GAN, que significa ese único lugar en donde Dios y el hombre pueden morar juntos. La palabra dice que Jesús se llama Emanuel, Cristo.

Es el único lugar en donde Dios y el hombre pueden morar juntos. En Cristo. Ese es el GAN de Dios, ese es el huerto. ¡Pero es que tiene que haber un árbol! ¿Y entonces por qué no produjo su semilla más de ellos según su especie? ¡Pero es que vino el diluvio!

Pero los demás árboles están allí. Menos el del conocimiento del bien y el mal. ¡Es que no lo entiendo! Es que yo tampoco, sólo te lo estoy diciendo. Dios habla en parábolas. Y a veces nos quedamos encajados en los ejemplos. Dios nos dice que Abraham tuvo dos mujeres. Y no necesitamos estudiar a las dos mujeres, porque la misma palabra nos dice que son dos pactos.

¿Para qué vamos a estudiar a las dos mujeres? Vas a estudiar la mujer, si quieres saber cómo opera el pacto. Te da un ejemplo. Es como león, es como esto, es como aquello. Porque si tú entiendes cómo opera aquello, entonces vas a poder entender también cómo opera lo otro. Aquí, en el capítulo 40, es donde comienza la visión del templo.

 

(Ezequiel 40: 1) = En el año veinticinco de nuestro cautiverio, al principio del año, a los diez días del mes, a los catorce años después que la ciudad fue conquistada, en aquel mismo día vino sobre mí la mano de Jehová, y me llevó allá.

(2) En visiones de Dios me llevó a la tierra de Israel, y me puso sobre un monte muy alto, (Subraya ese monte alto, porque cada vez que la Biblia habla de un monte alto, está hablando de algo espiritual.) sobre el cual había un edificio parecido (¡Ya empezó!) a una gran ciudad, hacia la parte sur. (En la traducción del inglés dice que no vio una ciudad, sino como el marco de una gran ciudad. Pero dice que vio un edificio como una gran ciudad. ¿Era un edificio o era una ciudad? Era el marco, es decir: era un edificio o varios. ¿Cuántos edificios necesitamos para construir una ciudad? No lo sé, pero era un edificio parecido a una gran ciudad).

(3) Me llevó allí, y he aquí un varón, cuyo aspecto era como aspecto de bronce, (¡Y dale! ¿No ve bien que tiene que describirlo así? Bronce. Cristo, Tiene que ver con el sacrificio, el altar de bronce.) y tenía un cordel de lino en su mano, (¡Eso es salvación! Ya está viendo a un edificio, y lo primero que está viendo es al hombre que es la puerta del edificio, que es Cristo) y una caña de medir, y él estaba a la puerta.

 

¿Será uno literal? Claro, él lo va a explicar, con todos los laberintos literales que él conoce en su tiempo. Porque el hombre va a usar el vocabulario que él tiene, para interpretar lo que él vio. Y si lo recibiera veinticinco años más adelante, cuando los edificios son diferentes, entonces usaría otro vocabulario.

Tiene que usar lo que tiene a mano. Vamos a ver otra escritura en Ezequiel, a ver qué es lo que él vio. Estamos buscando el sacerdocio que tiene que operar, pero que no puede operar, porque no entienden quiénes son. Y lo tenemos que encontrar en la última casa, que es la casa de Dios. Mira Ezequiel 48, el último verso, el 35, hablando de ese edificio o de esa cosa que él vio.

(Ezequiel 48: 35) = En derredor tendrá dieciocho mil cañas. Y el nombre de la ciudad desde aquel día será Jehová sama. (A ver: ¿Dónde está este nombre en la Biblia? Vamos a Apocalipsis. Pero mientras vas hacia allá, detente un momento en Hebreos 12.)

(Hebreos 12: 18) = Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar,

O sea: el monte al cual nos hemos acercado, no es físico; es espiritual. Y luego sigue explicándote todo lo que hacía este monte físico. Sin embargo, el verso 22 dice que sí te has acercado a un monte, y este monte se llama Sion. Y no es algo al cual te vas a acercar, sino que es algo a lo cual ya te acercaste, ya estás.

 

Si lo buscas en su término original, dice que ya llegaste. Ahora bien; ¿Cuántos han ido a Sion? Yo no he ido, pero según la palabra, ya llegué. O sea, no he ido a uno físico, pero llegué al de Dios. Llegué cuando nací de nuevo.

Porque entiende bien, lo dice así: os habéis acercado al Monte Sion, coma; a la ciudad del Dios vivo. Podemos volver a usar el sujeto. Porque la coma me ha hecho usar el sujeto con el resto del predicado. Gramática pura.

O sea: llegué al monte Sion, coma. Llegué a la ciudad del Dios vivo, o sea: la que andaba buscando Abraham, coma, cuyo hacedor es Dios, con fundamentos apostólicos y proféticos, efesios 2:22, morada de Dios en el Espíritu.

La ciudad del Dios vivo, coma. A la Jerusalén celestial. No. Llegué a la Jerusalén celestial. Seguimos con el mismo patrón. Es otra coma. ¿Lo dice o no lo dice? Sí que lo dice. Pero si no te gusta la gramática, tendrás que arreglártelas con el que escribió el libro.

 

A la compañía de millares de ángeles. O sea, llegué. Ángeles son mensajeros. Dice: a la congregación de los primogénitos. ¿Cuántos son parte de la congregación de los primogénitos? Nosotros. Porque están inscriptos en los cielos. ¿Cuántos tienen sus nombres inscriptos en los cielos?

Entonces, los que tienen los nombres inscriptos en los cielos, coma, son la congregación de los primogénitos, coma, son la compañía de millares de ángeles, coma, son la Jerusalén celestial, coma, son la ciudad del Dios vivo, coma, son el monte Sion.

Es lo mismo, son distintos adjetivos. Que llegamos al mediador que nos hizo justos: Cristo. Somos nosotros. Entonces, la nueva Jerusalén ¿Es? Nosotros; el monte de Sion, ¿Es? Nosotros. La ciudad del Dios vivo, ¿Es? Nosotros. La compañía de millares de ángeles, ¿Es? Nosotros.

La compañía de los primogénitos, ¿Es? Nosotros. Nosotros podemos debatirnos y ayunar a ver si es Dios, pero ahí dice. Entendiendo eso, vamos a Apocalipsis. Tienes que entender estas cosas, porque Dios nos quiere sacar de algunos embrollos viejos.

 

(Apocalipsis 21: 2) = y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén,

Terminamos de ver que la nueva Jerusalén, era quién? Nosotros. Y aquí Juan la vio descender del cielo. ¿Y cómo voy yo a descender del cielo? Es que tú naciste de arriba, y cuando naciste de arriba, descendiste. Cada piedra, una vez hecha, se trae al templo.

Porque 1 Reyes 6, dice que las piedras no se traen al templo hasta que ya están acabadas. Y eso es importante, porque eso significa que ya tú eres importante cuando comienzas. Y lo que vamos haciendo, es entendiendo como obtuvimos la perfección. Para allá vamos.

Tú nunca serás más santo que el día en que naciste de nuevo. 1 Reyes 6, dice que las piedras se acaban. Ya terminadas se traen al templo, para que en el templo no haya ruido. Entonces, a través de las experiencias en los moveres de Dios, vamos descubriendo quienes somos.

Por eso Cristo decía: considerad los lirios; que no trabajan, ni se esfuerzan, ni se preocupan. ¿Quién de ustedes puede añadir un centímetro a la estatura de madurez que traes, preocupándote, trabajando, sirviendo o haciendo lo que sea? Nadie.

 

Él dice: considerad los lirios, que tienen más gloria que la de Salomón. Más gloria que la de Salomón, es la última casa. Está hablando de ti. Considerad los lirios. Los lirios son la última casa. Considera los lirios, que se revisten de más gloria que la de Salomón.

La última casa será mayor que la de Salomón. Los lirios serán la última casa. ¿Cómo crecen? No hacen nada. ¡Peligrosísimo este mensaje! ¿Cómo vas a decir públicamente a los creyentes que no hagan nada? Bueno, que sigan haciendo, entonces.

Si creen que eso los llevará a alguna parte. Considerad los lirios, que no se preocupan; sólo absorben las nutrientes de donde están plantados. ¿Y dónde estás plantado tú? En Cristo. El aceite que está en la caña del candelero, es lo que le da la luz al brazo.

El nutriente que está en el tallo de la planta, es lo que le da el verdor a la hoja. Lo que fluye en ti, es lo que viene de Él. Pero claro, cómo tú crees que eres un triste pecador salvado por gracia y no te puedes ver en esa igualdad, entonces vives como si jamás hubieras heredado nada. Porque según el hombre piensa, así camina.

 

Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. (¡Un momento! Tengo una duda: ¿Era la esposa o era la ciudad? Es que la ciudad y la esposa, es lo mismo. Mira el verso 10.)

(Verso 10) = Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, (Ahí tienes otra vez el monte) y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, (11) teniendo, (Número uno) la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante (Y aquí está el hombre, Juan, tratando de ponerle nombres terrenales a artefactos y colores que en su vida ha visto) al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, (Antes era semejante a una piedra, ahora es cómo piedra) diáfana como el cristal.

Piensa por un momento con tu inteligencia natural: ¿Qué clase de piedra será esa? Quiero que lo entiendas, porque nosotros leemos la Biblia muy religiosamente, y repetimos muchas cosas que ni siquiera parecen tener sentido.

El hombre, Juan, aquí, está tratando de ponerle color, forma y título a algo que está viendo en el mundo del Espíritu. Si te llega a pasar a ti, inténtalo, a ver cómo te sale. Las pocas veces que hemos tenido alguna visión nos ponemos tan ansiosos y nerviosos que tartamudeamos y no podemos explicarle a nadie lo que hemos visto u oído.

 

Entonces, él dice con el vocabulario que él quiere, para ese tiempo, que era como una piedra preciosísima, como de jaspe, diáfana como el cristal.  Más abajo, en otro orden, nos va a dar un poco más de detalle.

(Verso 21) = Las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era una perla. (¿Cómo se obtiene la perla? La tiene un animal, y hay que matar el animal para obtener la perla, ¿Verdad? Bueno, alguien tiene que dar la vida. La perla es la puerta, Cristo es la puerta.) Y la calle de la ciudad era de oro puro, transparente como el vidrio.

Si no he leído mal. Aquí dice que LA calle de la ciudad era de oro. ¿De cuántas calles está hablando? De una. ¿Y qué hacemos con todas esas canciones que hemos cantado y todavía estamos cantando, que hablan de aquel lugar donde veremos calles de oro, muchas, si sólo es una?

Pero luego presta atención más específica  lo que dice. Dice que la calle de la ciudad era de oro puro y transparente. ¿Has visto tú alguna vez oro puro transparente? Pero deberemos usar la calle. ¿Por qué? Porque él la vio en la nueva Jerusalén. Y la nueva Jerusalén está hecha de acuerdo con la tipología de los templos del Antiguo testamento.

Y los templos del Antiguo Testamento se hicieron de acuerdo con el modelo que vio Moisés en el monte. Entonces Moisés tiene que haberlo visto. Mira; no quiero que te hagas imaginaciones falsas porque el evangelio no es imaginación, es palabra.

 

¡Que hermosa y tremenda amplitud tiene todo esto! ¡Qué fácil es entender la Palabra de Dios cuando te sacas de los ojos y la mente toda la bibliografía histórica, geográfica y social que en cierra la Biblia que trae en conjunto a la bendita Palabra!

Y esto no es todo. Hay más, hay mucho más. Y no son pasajes nuevos, versículos nuevos de capítulos nuevos de libros nuevos. Es lo mismo que estuvo escrito allí desde hace miles de años. Lo mismo que has leído una y cien veces, pero que como no lo hiciste bajo la guía del amado y glorioso Espíritu Santo, no pudiste entender porque te faltó la luz para que te fuera revelado.

Uno de los gruesos errores de nuestros ministerios, han sido el saturar a las personas con pasajes, textos, versículos sentencias, principios y revelaciones. Y cualquier mediano hombre con mediana inteligencia sabrá más que bien que se puede extinguir una vida por dos motivos claramente opuestos: por ausencia de información, o por exceso.

Lo ideal, entonces, es el principio básico del Evangelio en todo su contexto escrito, visto y oído. establecer un suave y delicado equilibrio entre el conocimiento y la unción. Lo primero, es la intimidad que lleva a la confianza, que lleva a compartir el poder, que lleva a la autoridad. Y lo segundo, el material eternamente sólido que sostiene a ese poder, a esa autoridad y a toda revelación.

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septiembre 24, 2021 Néstor Martínez