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Las Unciones de Jesús

Quiero examinar contigo en este trabajo, algunas piedras fundamentales para construir o para edificar lo que haya y se pueda edificar de manera eficiente en este siglo veintiuno. Y cuando hablo de construir, es más que obvio que no me refiero ni a mampostería ni a albañilería. Es de otra clase de construcción de la que quiero hablarte. Y de lo que quiero hablarte, es algo que está dividido en dos patrones diferentes. Segundo día, tercer día. Segundo milenio y este que estamos viviendo, tercer milenio. Escucha: El segundo día y el tercer día, son dos patrones diferentes en la palabra. Son distintos tiempos, distintos kairos de Dios. Estamos en la dispensación del Reino.

Lo que se está haciendo hoy y no se hace, basado en los fundamentos de lo que se hacía ayer, sería tan drástico de sobrellevar que se parecería mucho a que ayer hubiéramos estado trabajando dentro de un rectángulo, mientras que hoy estaríamos trabajando dentro de un triángulo. No puedes trasladar nada, porque las esquinas te sobresalen. No es arreglar lo mismo, no es mejorar lo mismo, no es hacer más de lo mismo. Es Reforma. Es la resolución de hacer algo totalmente diferente. O sea que estamos operando con otro tipo de tecnología espiritual. Usamos palabras como esas para que entiendas que para que las cosas externas funcionen todo el tiempo, inevitablemente debes trabajar antes sobre las internas.

A eso es que le llamamos tecnología, una palabra que estoy usando mucho en los títulos de los trabajos. Son los principios internos que te aseguran que luego algo funcione por fuera. O sea que la tecnología para manejar la gracia de Dios, hoy, es algo diferente a la tecnología que se usaba ayer. Lo que Dios hacía ayer por imposición de manos, hoy lo hará de otra manera. Ya lo sé, hay millones de personas yendo casi en masa a poner la cabeza para que alguien le imponga sus manos. No diré que ya no funciona, Dios es Soberano. Pero Él nos está enviando otras maneras, otros rudimentos para el día presente. No te asustes, nadie te cambiara el evangelio. Sólo te pasará a la última aplicación de sonido, lo que todavía tienes en algún pendrive, DVD, CD o, lo peor, en casetes…

La tecnología cambió. Eso, -reitero-,  no significa que ya no haya imposición de manos. Siempre hay de todo lo que hemos aprendido, lo traemos desde todos los tiempos. Pero el enfoque de Dios no es el mismo. Lo que se conseguía a través de una ministración, hoy se consigue a través de una impartición. No es simplemente un mensaje, es la forma de acarrear un mensaje. Un mensaje que te lleva a ciertos lugares y te coloca allí para que puedas vivir en esa dimensión. No es un mensaje que trae información, tampoco es un mensaje que te entretiene o te divierte, es una impartición que te habilita, que te faculta para que puedas caminar en cierta dimensión que antes de escuchar el mensaje, no podías caminar.

Las cosas se están acarreando, Dios dice que para cada tiempo tenemos bendiciones Suyas en lugares espirituales. Pero la forma de traer eso de donde está a nuestro ser, cambia de acuerdo a los tiempos con Dios. O sea: ya no es imposición de manos, ni conferencias más grandes, ni congresos más grandes, ni campañas más grandes, ni estadios más grandes, ni evangelistas más ungidos lo que estamos buscando. Es otra cosa. Como se dice hoy, es otra onda. El evangelista más ungido de hoy, no va a acarrear lo que Dios está haciendo hoy, con su tecnología ya en desuso. Podrá seguir ministrando a los que se quedaron cristalizados, pero no a los que eligieron avanzar con la nube.

Claro está, que este tercer día del que estamos hablando, parece pequeño, pero te recuerdo que es el tercer día de Dios al que me refiero, y como para Dios un día es como mil años y mil años como un día, este tercer día en el que hoy estamos, lleva muy poco tiempo transcurrido. Apenas un día divino, o menos. Eso es como cuando tú entras en la universidad. Eres el más nuevo, todos te hacen bromas y se burlan de tu calidad de novato, pero sigues siendo superior a todos los que se quedaron en tu anterior escuela secundaria y no entraron a la universidad, ¿Lo estás entendiendo? Así es esto. El tercer día de Dios, aunque reducido, siempre es mayor al segundo día. Lo aconsejable es transitarlo con fe, confianza y objetivos claros.

Y hay algunas piedras fundamentales en este cambio, que yo aspiro que tú entiendas. Número uno, es una revelación fresca de Cristo, o Jesús, o Jesús el Cristo, o Jesucristo, como mejor te guste llamarlo. Vamos a tener una fresca revelación de él. La palabra nos dice en 1 Corintios capítulo 3, verso 9, Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.

(10) Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, (Nota que todo esto se produce conforme a cierta gracia, pero fíjate que es una gracia de Dios pero que se le ha dado a Pablo, o sea: nota que la gracia apostólica, es la que edifica la casa de Dios. Son ministerios fundamentales. Y dice: que me ha sido dada, o sea que toda la gracia que Él tiene, me ha dado cierta gracia a mí como apóstol y es esta gracia la que edifica. Por eso Efesios 2:20 me dice que estamos edificados sobre fundamentos apostólicos y proféticos. Esto no es que un apóstol o un profeta sean o tenga que ser tu cabeza. Eso es hombre, y lo que aquí te va a funcionar es lo que es Dios, sí o sí, no negociamos por menos.

Esto es que los principios gubernamentales, la gracia, la dimensión, las dinámicas que operan en estos ministerios, deben ser las primeras dinámicas y fundamentos establecidos en la casa de Dios, para que luego cuando se establezca en la casa de Dios fe o prosperidad, no ocurran los extremos que hemos visto han ocurrido a través de los tiempos. Cuando la iglesia está bien fundamentada, no importa lo que tú le eches arriba, sino lo que haya dentro del cimiento. Cuando la iglesia no está fundamentada y se le enseñan otras cosas, entonces nos vamos a los extremos. Ahora examina tus alrededores y a ti mismo; ¿Cuántas bi8en fundamentadas has visto en los últimos tiempos? No me respondas.

Hemos cometido errores por causa de no haber entendido algunos títulos en la Biblia. A los primeros doce apóstoles, se los puede comparar con los que hemos tenido en el segundo día de Dios. Grandes hombres de Dios, fieles y dedicados a la obra de Dios. Muchos de ellos dando toda su vida para lograr lo que lograron hacer, y nos trajeron la estafeta hasta el día de hoy, deberíamos dar gracias a Dios por ellos. Pero resulta ser que estamos en el tiempo del pase de la estafeta. Así se dice que cuando los grandes hombres mueren, se les canta a todo lo bueno que han hecho, pero Moisés murió. ¡Pero es que no encontramos la tumba! No le hace, murió. ¡Es que no entiendo cuando murió! No le hace, murió. Moisés murió.

Fíjate, Josué estuvo treinta días lamentándose y enlutado por Moisés. No es normal eso, Dios se le tuvo que aparecer y decirle: ¡Oye! ¿Qué pasa? ¡Moisés murió! ¿Qué estás esperando, tu? Él no encuentra la tumba, y no entiende como todo ese mover se pueda haber terminado, porque él no lo vio terminar. No le hace, terminó. Moisés no es una persona, Moisés es tu doctrina, tu mensaje, la forma de hacer iglesia, la forma en que se reúne la iglesia. Todos los principios eclesiásticos que representan a Moisés, murieron. Y si vas a cruzar el Jordán, que significa descenso o muerte, para entrar en Canaán, que es tipología de Cristo, tú necesitas una tecnología diferente, que no está en Moisés, sino que está en Josué.

Son dos hombres diferentes. Entonces es una fresca revelación de él. ¿Por qué? Porque aquí dice que conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro (Esta palabrita: otro. Hay dos palabras Otro, en la Biblia. Otro de otra especie, otra clase, un vaso, una copa, es otra clase). Pero, entonces hay otro de igual clase. Un lápiz, otro lápiz. Dos lápices iguales. Esa palabrita Otro, de igualdad. Otro edifica encima, o sea que la gracia que se edifica en una iglesia es deliberada, es adrede, y es con estrategia. No puede venir cualquiera a predicar lo que le da la gana, o con un bosquejo de Spurgeon, porque estamos edificando iglesia, esos tiempos se acabaron. Que si anda un predicador conocido de la tele y anda por el barrio, vamos a invitarlo, se acabó.

Entiende: un solo mensaje fuera de orden, puede destrozar diez años de trabajo serio y honesto. Tú no traes al plomero después que has roto el piso, lo tienes que traer antes, para luego destapar la cañería. Se construye deliberadamente. “Estoy cerca, pastor, si quiere voy y predico en su iglesia. – Ajá…¿Y qué mensaje traes? – Tal – No…estamos en otra sintonía, te agradezco pero no… – ¡Es que necesito predicar, pastor, vivo de eso! – Ah, bueno, entiendo, toma esta ofrenda, entonces y ve en paz, pero a predicar no vengas…” Se ha sufrido mucho por falta de sabiduría. Mira, tú estás trabajando con como acomodarte para con la apostasía que según la Escritura está llegando y te viene uno que te predica de prosperidad y que poniendo un dólar recibes diez y listo, te desparramó todo.  edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica.

(11)     Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.

Nota que los apóstoles establecían claramente a alguien como fundamento, ¿A quién era? Nosotros estamos compartiendo un mensaje de Reforma, un mensaje de Reino. Entonces, una vez que se haya conseguido algo de reforma en la iglesia, (Y recuerda que hablar de reforma, en la iglesia, es hablar de cambios de paradigmas mentales) Que haya cambios externos es porque nosotros cambiamos primero, no porque los cambios externos sea lo importante. Estamos trabajando por dentro, pero el cambio siempre se aprecia por fuera. No se puede cambiar lo de afuera sin cambiar a la gente, eso sería como pintar la casa sin arreglarle las paredes que están por caerse. El que tiene que cambiar eres tú, no tu entorno religioso. Tiene que cambiar tu fundamento, tu doctrina, en qué estás basado, qué piensas, cual es tu concepto de Dios. Según el hombre piensa, así es él.

Cuando eso comienza a cambiar, entonces todo lo que tú tocas, cambia. El lente de tu vista, cambia. A la Biblia la ves diferente, la vida la ves diferente, la iglesia la ves diferente, a tu esposa la ves diferente, a todo lo manejas diferente, porque tú has cambiado. Es reforma. Entonces la pregunta, surge: ¿Y después de la reforma, qué van a predicar los apóstoles? Si estamos destruyendo todo lo que hoy con la Palabra estamos destruyendo, ¿Qué vamos a colocar en su lugar? La palabra dice que Cristo, pero… ¿No era que Cristo ya estaba puesto? Estaba puesto, sí, hemos predicado a Cristo por años y años. Mira; cuando estudiamos a los primeros apóstoles como ellos operaban, hoy es que entendemos los cinco ministerios de Efesios 4, donde te dice que cada uno de esos cinco ministerios tiene una gracia diferente, opera diferente y tiene un mensaje diferente, la configuración de su corazón es diferente, piensan diferente y tienen un enfoque diferente para la iglesia.

Uno es más militante que el otro. Otro oye a Dios con suma precisión individual, otro lo oye pero más generalizado, otro trae mensajes específicos, otros tienen poder para penetrar naciones, otros tienen poder para sojuzgar regiones, otros tienen alta capacidad para administrar de manera que a nadie le falte nada, o sea: cada uno tiene un corazón diferente. Estos son los ministerios de Efesios 4. Cuando los primeros apóstoles salieron, los que andaban con Jesús en la tierra, eran apostellos, eran enviados, fueron enviados a ministrar a la tierra. Esa palabra, Enviado, es la palabra Apostello, y significa apóstoles. En ese sentido, los cinco ministerios son enviados. Todos somos enviados por Dios. Si no has sido enviado por Dios, no tienes ministerio.

¿Y con qué métodos funcionaban? Proclamaban, testificaban, y señales y prodigios le seguían. ¿Cuál de los cinco ministerios hace eso? Los evangelistas. Entonces, eran apóstoles en el sentido de que fueron enviados, pero la gracia apostólica no llegó hasta que Pablo no se levantó. Que era totalmente diferente, nadie la había visto. Predicaba diferente, caminaba diferente, su enfoque era diferente, la pasta que él tenía era diferente. ¡Él era diferente a los demás! Su escala de valores era diferente. Le decían que no fuera a un lugar y él respondía que estaba listo no sólo para tener tribulación, sino para morir si era necesario con tal de poder terminar. Esa era una escala de valores que los demás ministros no tenían.

Ellos mismos le decían: ¡Pablo! ¡No vayas! ¡Te van a matar! La gente no entiende esto. La escala de valores de un apóstol es diferente, hay un espíritu de mártir sobre ellos. Por eso pueden terminar, porque no le temen a nada. Cuidado: si están llenos de temor, por ejemplo, al qué dirán los jerarcas de su denominación, no son apóstoles. Esa es la orden de ministros que Dios está desatando hoy. ¿Y qué van a predicar? A Cristo. ¿Y qué Cristo? No el evangelístico. Es otra fase de Cristo. Cristo es Dios mismo. La multiforme sabiduría de Dios. Así que vamos a entender al nuevo nacimiento, qué está consumado en Cristo y, finalmente, si eres tú samaritano o estás lleno de Cristo.

Vamos también a ver una reforma del concepto de Dios, el destino del hombre y las doctrinas fundamentales. No es que vamos a cambiar las doctrinas, es que al fin las vamos a entender y vamos a dejar de repetirlas como papagayos creyendo que eso ya nos hace teólogos del Nuevo Milenio. Lo que nosotros hemos presenciado en todo este tiempo en las naciones, son las masas que se congregan a recibir y a ver una revelación en parte, de Cristo. Una revelación fragmentada de Cristo. Se reúnen a ver su poder y es bueno que ese poder se pueda manifestar, pero lo que se ha visto en los últimos tiempos, tanto en eventos como en las ya famosas mega-iglesias, es que aparentemente hay mucho que está aconteciendo. Y no quiero ser negativo, pero lo que estamos viendo son masas que están siendo entretenidas por una revelación fragmentada de Cristo.

Lo que en realidad me preocupa, es que la mayor parte de toda esa gente, nunca estará satisfecha con esa revelación fragmentada. Con esa dimensión de Él, y que mientras más pasa el tiempo, más grande va a ser la desilusión, cuando sus ojos sean abiertos. Me asusta que se vayan a sentir satisfechos con una parte de Jesús, en lugar de la plenitud de Él. Fíjate que el poder de Dios, no es la plenitud de Dios. Más allá del poder de Dios, todavía queda una larga historia acerca de Dios por conocer. Y la iglesia se ha quedado estancada en las manos de Dios. En lo que Dios le puede dar. Y hemos creado una generación egocéntrica, que va a los sitios específicos a buscar de Dios, y que lo tiene como niño de los mandados. Cuídame la casa, págame la renta, cuídame a mi niño, bendíceme, prospérame, sáname. Dios no es tu criado. La realidad es que Dios está buscando a través de quien Él pueda terminar su obra en la tierra. Pregunta tonta: ¿¿Y ahora??

O sea que lo que estoy queriendo significar, es que lo que hemos tenido como revelación de Cristo, sólo es parte. Parte fragmentada, dice la palabra que conocemos en parte. Fragmentos del conocimiento de Jesús. Cuando Jesús anduvo en la tierra, tuvo dos unciones. La primera fue la unción de Hechos 10, versículo 38, donde dice que Jesús estaba ungido para hacer el bien, y que le traían a todos los dolientes, enfermos y él los sanaba a todos. Es la unción de hacer el bien. Es ahí donde la iglesia, generalmente hablando, se ha quedado estacionada. Muchos acamparon ahí. Aquellas grandes campañas, señales, prodigios, sanidades. Algunos se han movido un poco más allá, pero fue tras el mismo espíritu; prosperidad. Fe, pero no fe para entrar en una nación como mártir, sino fe para poder establecer mi propio negocio, fe para poder yo maximizar mi potencial, fe para yo sobresalir, pero que tú maximices tu potencial, sólo es un medio para que Dios pueda concluir su obra.

Y si esa no es la razón para la maximización de tu potencial, entonces tú eres una piedra de tropiezo y la Biblia te llama cizaña, y serás removido antes que terminemos. Esas son palabritas que nadie quiere oír, pero la Biblia es muy clara. Esa es la primera unción. La segunda se encuentra en Marcos 14, vamos a ir allá.

(Marcos 14: 3) = Pero estando él en Betania, en casa de Simón el leproso, y sentado a la mesa, vino una mujer con un vaso de alabastro de perfume de nardo puro de mucho precio; y quebrando el vaso de alabastro, se lo derramó sobre su cabeza.

(4) Y hubo algunos que se enojaron dentro de sí, y dijeron: ¿Para qué se ha hecho este desperdicio de perfume?

(5) Porque podía haberse vendido por más de trescientos denarios, y haberse dado a los pobres. Y murmuraban contra ella.

Fíjate; la iglesia, acostumbrada a usar la unción de Dios para bendecir al pueblo, se indigna cuando la unción de Dios se usa para otras cosas. ¿Qué haces metido ahí en ese monte, predicándoles a cuatro gatos? Desperdiciando unción. Trescientos es un número que habla del poder de Dios. Es la unción de Dios tipificada en números, los números son conceptos en la Biblia. El arca de Noé tenía trescientos codos de largo. Fue el arma sobrenatural que usó para salvar a su pueblo en aquel entonces.

El tabernáculo, 5 X 20 y 10 X 10 y 10 X 10. Trescientos codos, es la casa de Dios la plenitud de Aquel que todo lo llena. Trescientos fueron los hombres que ayudaron a Gedeón. Vemos, entonces, que trescientos tipifica el poder de Dios. Esa mujer usó el poder de Dios para ungir a Jesús para su entierro. No hubo milagros, no hubo señales, nadie salió bendecido, sólo se le estaba ministrando a Jesús. La gente que está acostumbrada a recibir, se indigna cuando a quien se ministra es a él y no a ellos. Esa unción es más alta que la primera.

Estaba siendo ungido para su entierro, porque en su sepultura, es donde están los tesoros escondidos en la oscuridad, del que habla Isaías en su capítulo 45 y versos 1 y 3. Los tesoros escondidos de la cruz. ¿Qué es lo que aconteció en la cruz que ha causado tanta bendición y que la gente no entiende? Estamos ungiendo al pueblo para entender la sepultura de Jesús. Por eso es que Él dice: Cuando hagas cena, hazlo en memoria de mi muerte. Y no significa que te acuerdes cuando Él murió, es que lo entiendas. Porque es en su muerte donde está la habilidad de vivir en poder de resurrección. Ahí termina el poder de Pentecostés, termina todo lo que es entendimiento fragmentado, termina todo lo que es revelación parcial. El sanar dolencias es tratar con los síntomas, no con la raíz del problema. Esta unción es más alta que la otra. Son menos las personas que concurren a ella.

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septiembre 24, 2021 Néstor Martínez