¿Cristiano? ¿Qué es Eso?

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     (Lucas 6: 46) =  ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?  

    No sé a ti, pero a mí son muchas las veces que alguien me ha preguntado qué cosa, exactamente, es ser un cristiano. Y siempre he respondido, entre otras consideraciones, que ser cristiano es, esencialmente, un estilo de vida, es un cambio dentro del corazón de la persona que inevitablemente se refleja afuera. Porque un cristiano no es solamente alguien que cree en Cristo, sino alguien que está dispuesto a seguirlo y a obedecer su palabra; porque tiene una relación personal con él. El que se llame a si mismo cristiano y lleva una vida que contradice su palabra no es un verdadero cristiano por una sencilla y muy visible razón: no conoce a Cristo.

     (Juan 10: 27) =  Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, (28) y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. 

     Un verdadero cristiano no es alguien que prácticamente ha abandonado su casa, su familia, su esposa y sus hijos, para directamente irse a vivir a una iglesia donde realiza decenas de actividades. Un cristiano, esencialmente, es alguien que a diario lo refleja en su comportamiento. Y, principalmente, donde no hay pastores ni hermanitos observándolo, sino gente del mundo secular.

     (Efesios 4: 17) = Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, (18) teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; (19) los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. (Andar en la vanidad de tu mente, te advierto, es andar incluso dentro de la iglesia, buscando gloria personal, éxito propio, admiración humana y reconocimiento material. Eso es andar como gentiles en tierra de circuncisos. Eso es andar como mundanos en tierra de convertidos.)

     (20) Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, (21) si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús.

     (22) En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, (23) y renovaos en el espíritu de vuestra mente, (24) y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. (¿Has pensado alguna vez con detenimiento, qué cosa significa vestirse del nuevo hombre? Significa mucho y variado, pero esencialmente voy a quedarme con el acto automático de alguien que va a volver a vestirse con ropas nuevas: sacarse las viejas que estarán destinadas al lavadero o, incluso, a los residuos)

     (25) Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. (¿Es que Pablo presupondría que alguien dentro de la iglesia podría caer en la trampa y el engaño sutil de avanzar en base a mentiras? Tengo la certeza que más que suponerlo, lo tenía más que claro, igual que hoy)

     (26) Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, (27) ni deis lugar al diablo. (Esto significa que puedes darte permiso para enojarte con algo o con alguien, si el tema lo justifica, pero eso no tiene que durar más allá del final del día, sin agredir ni injuriar, perdonándose mutuamente y volviendo a la normalidad antes que llegue la noche. Única forma de no dar lugar al diablo y padecer problemas mayores).

     (28) El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. (¿Parece una ingenuidad paulina conforme a la cualidad, cantidad y calidad del delito que se padece en estos tiempos, verdad? Sin embargo, en Dios todo es posible, y él lo sabía muy bien.)

     (29) Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. (Todavía hay muchos que siguen pensando que el tema de las palabras groseras es simplemente una cuestión de acartonamientos o excesos de puntillosidad extrema. ¡Es bíblico! ¡Y tiene entidad de mandamiento divino!)

     (30) Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. (Contristar es un verbo que no aparece en todos los diccionarios de la lengua española. Sin embargo, tiene dos acepciones claras y específicas: Afligir o Entristecer. Eso padece el Espíritu Santo que mora en ti, cuando tú eliges caminar por senderos de oscuridad y abandonas, aunque sea por un momento, la senda de la luz)

     (31) Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. (Mira lo que se te demanda para ser un cristiano genuino. Nada de amarguras, cualquiera sea el motivo; nada de enojos, aunque tengas toda la razón; nada de ira, aunque alguien haya hecho méritos para despertarla y nada de gritería, maledicencia y malicia. Pregunto: ¿Era necesario que Pablo les recordara algo tan obvio? Evidentemente que sí, que lo era. Perdón: ¿No es necesario que alguien te lo recuerde, hoy, al menos cada tanto?)

     (32) Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

     Todo lo que dice Pablo aquí es importante, pero yo me quedo con lo expresado en el verso 20: Ustedes no han aprendido así a Cristo. Porque en el final, está la clave que no siempre vemos y que muy poco practicamos: perdonar a los demás, del mismo modo en que nosotros esperamos que Dios nos perdone por todas nuestras fallas, errores, pecado y cuanta cosa torcida hayamos hecho. Por allí está la entrada a la senda que te lleva a ser un cristiano auténtico. Mientras tanto, estás transitando senderos de similitudes, imitaciones y buenos deseos. Y que conste que ni por asomo pronunciaré la palabra Simulación. No está en el diccionario divino.

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La Necesidad del Altar Moderno

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     Venimos recibiendo de parte de Dios, que estos son tiempos donde se derramará su Gloria sobre su Iglesia como nunca antes. Tiempos de Jubileo. Tiempos del tercer Día. Tiempos de Victoria y Alegría. Tiempos de Restauración. Pero, ¿Qué debemos hacer o cómo debemos prepararnos nosotros para disfrutar de estos tiempos que han de venir? Porque convengamos en que lo que se está viendo en estos días, dista mucho de ser victoria y mucho menos alegría. Es más; casi se podría decir que es todo lo contrario.

     (Esdras 3: 1) = Cuando llegó el mes séptimo, y estando los hijos de Israel ya establecidos en las ciudades, se juntó el pueblo como un solo hombre en Jerusalén. 

     (2) Entonces se levantaron Jesúa hijo de Josadac y sus hermanos los sacerdotes, y Zorobabel hijo de Salatiel y sus hermanos, y edificaron el altar del Dios de Israel, para ofrecer sobre él holocaustos, como está escrito en la ley de Moisés varón de Dios. 

     (3) Y colocaron el altar sobre su base, porque tenían miedo de los pueblos de las tierras, y ofrecieron sobre él holocaustos a Jehová, holocaustos por la mañana y por la tarde.

     (4) Celebraron asimismo la fiesta solemne de los tabernáculos, como está escrito, y holocaustos cada día por orden conforme al rito, cada cosa en su día; (5) además de esto, el holocausto continuo, las nuevas lunas, y todas las fiestas solemnes de Jehová, y todo sacrificio espontáneo, toda ofrenda voluntaria a Jehová. 

     (6) Desde el primer día del mes séptimo comenzaron a ofrecer holocaustos a Jehová; pero los cimientos del templo de Jehová no se habían echado todavía. 

     Siempre que algo grande se preparó de parte de Dios el pueblo tuvo que restaurar lo que había olvidado. Restaurar el lugar donde Dios quería manifestarse, donde se reunía el cielo y la tierra. Veamos el ejemplo de lo que sucedió durante el regreso del pueblo de Dios a la Ciudad Santa, a la tierra prometida. Se reunió el pueblo en Jerusalén con un mismo propósito. Y aquí encontramos la primera clave: No distraerse en ninguna otra cosa, no hacer cada uno lo suyo, no cuidar cada uno su propia huerta. Sin abandonar lo que tú estás haciendo, tener todos un mismo propósito principal. Luego se verá cuál es ese propósito principal.

     Dios estableció a dos personajes principales para dirigir la restauración, ellos iban adelante, tenían la visión, el llamado y sabían que hacer. Jesúa: «Cuya salvación es Dios», sumo sacerdote, sacerdote principal. Zorobabel: «Engendrado en Babilonia», en Caldeo Sesbassah, que significa «Príncipe de Judío», este era jefe entre los judíos que regresaron a Israel. Algo que debemos tener en cuenta es que comenzaron ellos y sus íntimos la reconstrucción del altar para luego agregarse todo el pueblo. Toda restauración comenzara por algunos pocos más íntimos para luego ir distribuyéndose entre todo el pueblo. 

     Notemos que para poder restaurar cualquier otra cosa primero comenzaron por el altar, luego siguieron por el Templo y las Murallas. Sin altar no habrá templo. Primero el sacrificio, la entrega, el reconocer la dependencia de Dios y su gloria; primero el holocausto. Primero el altar donde nos ofrecemos. Primero él, luego nosotros, el templo. Todo lo que realizaron fue según lo ya establecido por Dios en la Ley de Moisés, primero el Altar del Holocausto, luego la unción sacerdotal y después el Altar de Incienso. Veamos:

     El Altar de Bronce del Holocausto: Construido según las medidas dadas en el desierto, 2,30m. X 2,30m. X 1,30m., de madera de acacia, todo cubierto de Bronce, con una rejilla también de bronce para que las cenizas del holocausto totalmente consumido caigan al piso sin ningún obstáculo. Para que nada quedara sobre el altar, esto servía para que la víctima que se ofrecía fuera totalmente consumida. Esa debe ser nuestra posición, hoy: ofrecidos delante de Dios para ser totalmente consumidos, nuestro lugar es el piso.

     La Unción Sacerdotal: Impartición de dones y la Gracia del Espíritu Santo para servir a Dios. En hebreo Mashach, que se traduce como Ungir, de donde se deriva Mashiach, o Persona Ungida, la única persona ungida plenamente, Cristo. Pero hoy sólo podemos servir a Dios en medio de un mundo totalmente hostil bajo la Unción plena del Espíritu Santo. Debemos ser personas ungidas.

     El Altar del Incienso: de 0,45m. X 0,45m.X 0,90m., cubierto totalmente de oro. Nos habla de nuestras oraciones de la intercesión que sube delante de su trono con olor grato, que obtiene respuesta de parte de Dios. A pesar de los enemigos, a pesar de los problemas, a pesar de los ataques, a pesar de las tentaciones, a pesar de nuestras debilidades, a pesar de las ocupaciones, de los horarios, a pesar de que todo apunta a distraernos del Altar, nuestro principal objetivo, nuestro compromiso, nuestro primer lugar debe ser el Altar, el encuentro con Él, el lugar donde le damos a Él la gloria, donde nos humillamos y nos santificamos.

     El texto Sagrado relata que todos los días, por la mañana y por la tarde ofrecían los sacrificios en el Altar. No los domingos y los días de reunión. Todos los días y continuamente. También celebraron la fiesta de las enramadas (Tabernáculos), durante siete días salieron de sus casas para vivir en casillas o enramadas hechas de hojas de palma y ramas de sauce del arroyo recordando las maravillosas manifestaciones de la providencia divina para libertarlos y preservarlos en el desierto, también para levantarles el ánimo y mantener un espíritu de gratitud y obediencia al recordar la grandeza de los favores que habían recibido de Sus Manos.

     Hoy no confeccionamos tiendas de palmas pero él se muestra para que recordemos su provisión, su cuidado, su gracia y su misericordia, envía oro para que hagamos memoria de nuestra libertad. De nuestra eterna dependencia y gratitud. El pueblo traía su ofrenda al altar, la ofrecía a Dios, una gran ofrenda de un pueblo tan pobre, un pueblo que confiaba en El, en su cuidado y en su provisión. 

     Esto era el principio de la restauración, luego vendría lo grandioso del templo a la vista de todos, su grandeza desnudada a los ojos de los que los rodeaban, pero todo comienza con la restauración del altar. Veremos tiempos de grandes glorias de Dios, de un derramar soberano de su gracia como nunca antes. Pero es esencial la restauración del altar de la adoración. Con música o sin ella. Adoración es adoración, no cánticos, no himnos. Puede que los incluya, pero adoración es Dios y tú mano a mano y sin interferencias. Porque, no sé si sabes, que ahora tú eres el Altar. Dedícate a él y Él se ocupará de todo lo demás.

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La Excelsa Calidad de lo que Eres

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     Alguna  vez publiqué un trabajo en el que hacía una especial diferencia entre la calidad de Siervo, Amigo e Hijo, con relación al Señor. Aquí quiero, hoy, sin perder la esencia de aquello, ahondar en el significado concreto de esta palabra que tanto se utiliza dentro de nuestros ambientes cristianos. ¿Qué cosa es un Siervo? No es una sola cosa, como se supone, sino varias, a saber: Siervo es la persona que está sirviendo a Dios, que arriesga su vida continuamente, que ha hipotecado su vida y la de su propia familia y tanto él como su esposa e hijos, están obligados a ser buen ejemplo, que debe poseer un gran sentido del sacrificio y gran nivel espiritual, más que el reto del pueblo. ¡Ay! De aquel siervo que es menos espiritual que el pueblo, no obstante la maravillosa libertad que otorga el evangelio, el ministerio esencialmente es una esclavitud sin concesión, cuyo peso lo siente todo el hogar.

     El siervo es aquel que está puesto para espiritualizar la iglesia, para manejar crisis ajenas, para alentar, para predicar, exhortar, consolar, aconsejar, visitar, solucionar, sufrir y soportar toda clase de padecimientos, ayunar, llorar, desvelarse y sacrificarse si es menester hasta el heroísmo. Y eso puede avalarse con jerarquías dadas por los hombres, o no; a Dios lo tiene sin cuidado esa burocracia administrativa.  El siervo, también, es aquel que debe vivir inspirado y quebrantado, es aquel que tiene que estar con los pies sobre la tierra, es decir realista, a la vez que volando en las alas del espíritu, hasta ubicarse en otra dimensión.

     Siervo es aquel que debe vivir en culto divino las 24 horas del día, todo los años de su existencia, dado al llanto como a la risa, mostrar siempre a pesar de las cambiantes circunstancias, el amor, el gozo, la esperanza. Siervo, además, es aquel del que todos esperan siempre mucho y al que difícilmente perdonan sus errores o frustraciones, al que generalmente lo confunden con Dios, exigiéndole perfección. Siervo es aquel que está obligado a andar con la frente alta aunque por dentro se sienta vacío o desanimado.

     Ser verdadero siervo de Dios, es ser un artista, poseedor de todas las virtudes creativas posibles, pues debe crear luz en la oscuridad, felicidad en los infiernos personales, santidad en la podredumbre, caminos firmes en el mar, sol en las noches, esperanza en las desilusiones, fe en la brutalidad, sanidad perfecta en la lacerante enfermedad. Siervo es aquel que se para en medio de la mortandad del tiempo, para gritarle a la muerte, llamarla, desafiarla y sacar de su imperio a los agónicos que ama.

     Siervo es aquel que se atreve a entrar donde nadie entra, excepto el diablo, que vive mirando al infierno de las vidas y sintiéndose Cristo mismo, que transporta sobre sus propios hombros, la inmensa carga del pecado ajeno. Ser siervo es ser la mano de Dios, es aquel que estalla cuando pasa un día sin haber oído la voz del cielo o producido para el mundo del mañana. Siervo es aquel que se sorprende cuando está pensando en sí mismo, ya que todos sus pensamientos han sido dado a los demás, es aquel que ha dicho: Señor úsame o llévame.

     Siervo es aquel que vive rodeado de multitudes y que luego encerrado en su cuarto pregunta: Señor ¿Por qué la soledad?  Siervo es el que vive en el santísimo, aunque esté en el santo, en el atrio o en el patio de los gentiles, que lleva cual el sacerdote antiguo en sus manos la sangre del cordero, temblando día y noche, agitado, sintiendo, segundo tras segundo, la carrera loca de su propia sangre, apremiado por la responsabilidad.
     Siervo es aquel que es tentado y no debe caer, que es tentado y no quiere caer, que ha decidido dejar de vivir, para vivir la vida de Cristo, en el más perfecto renunciamiento, incomprendido por amigos y enemigos, a veces comprendido, insatisfecho, que siempre quiere más y más de Dios, insaciable, al que llaman loco por la visión que tiene, pero que avanza contra todas las tempestades juntas, que no le teme a nada, excepto a Dios, empecinado en sacarle una flor a la arena, agua a una roca y vida a la muerte.

     Siervo es aquel que en su insomnio, teje planes, habla con el cielo, es visitado por los ángeles, y que se sienta a esperar desvelado la mañana que nunca llega, es aquel que piensa que los días son demasiado cortos y que la semana debería ser más larga. Siervo es aquel que se sabe y se siente un conquistador, se cree que todo lo que pisare la planta de su pie, ha de ser suyo, y que cree que el imperio de Dios, el terrible universo es de él. Siervo es aquel que tiene arrojo, que piensa menos y obra más, que descubrió que el pensamiento está en la Biblia y solo lo pone en funcionamiento, que se sabe herramienta y no cerebro. Siervo es aquel que valora las almas y que se siente deudor y responsable del destino de los cinco mil millones de seres humanos del planeta.

     Siervo es aquel que al final del día, no se acuesta, sino que se desploma de su lecho, es el ignorante o el sabio, el inocente y el astuto, el exaltado y el humillado, el rico y el pobre, el que está obligado a ser recto y justo a pesar de todo, el que se anima ante la injusticia y se dobla ante la verdad, el que se levanta primero y se acuesta último, que sabe ser esclavo ante el esclavo y libre ante el libre, que posee la versatilidad del camaleón, que puede agradar a todos o a nadie, el que blande certeramente la espada del espíritu, que dirige que guía, el hombre confiable que refleja por su piel la confiabilidad de Cristo, el que manda con seguridad porque sabe persuadir, que acepta sus errores, pero se preocupa por no tenerlos, que siente sobre si, tanto a Moisés, como Abraham, a Elías o a Eliseo, a David, a Salomón, a Pablo, a Pedro o a Juan, el que debe admirar por su enseñanzas y persona, obligado a saber y conocer, porque es maestro y siervo, que sabe ser siervo porque vive y no porque le dicen siervo. Siervo es aquel que depende de Dios, el emanuel con minúscula, que une, que divide, anima, apacigua, mata y resucita.

     Ser siervo, en suma, es aquel que abre puertas, fabrica otros siervos, da oportunidad, que prefiere a la hermandad a cualquier otra cosa, que es defensor de la doctrina apostólica, que es insobornable, que trabaja contra el reloj, que espera a Jesucristo para irse con Él, en fin: ser siervo es ser todo y es ser nada. De hecho, todo este resumen hermoso y casi perfecto, en algunos casos, coincide de pleno con gente que conoces y con las que en algunos casos trabajas. Pero que en otros, no tiene nada que ver con gente que está en eminencia y exige sujeciones u obediencias irrestrictas. Porque hay un detalle que nadie habrá tenido en cuenta, pero que también está en nuestras Biblias: el Siervo no hereda, el que hereda es el Hijo. ¿Tú, qué quieres ser?

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En la Hora de La Santidad

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     En el contexto de la enseñanza de reglas de higiene este pasaje nos recalca la íntima relación entre la santidad y la presencia del Dios santo en medio de su pueblo. Dado que solo la presencia del Señor hace posible alcanzar la victoria y la falta de santidad lleva a que el Señor se aparte, la alternativa se resume en la frase: santidad o derrota. En Josué capítulo 7 se nos relata de qué manera y por cuales razones el pueblo de Israel cayó inesperadamente vencido luego de grandes triunfos frente a poderosos (y aparentemente invencibles) enemigos.

     El fracaso en la pequeña población de Hai acontece luego de la tremenda victoria ante la imponente Jericó. ¡Es que cuando hay falta de santidad ningún enemigo es pequeño! Fue Dios quien conquistó Jericó y fue Dios quien permitió la derrota en Hai. El Señor le explicó a Josué las razones del fracaso diciendo:

     (Josué 7: 11) = Israel ha pecado, y aun han quebrantado mi pacto que yo les mandé; y también han tomado del anatema, y hasta han hurtado, han mentido, y aun lo han guardado entre sus enseres. 

     (12) Por esto los hijos de Israel no podrán hacer frente a sus enemigos, sino que delante de sus enemigos volverán la espalda, por cuanto han venido a ser anatema; ni estaré más con vosotros, si no destruyereis el anatema de en medio de vosotros. 

     (13) Levántate, santifica al pueblo, y di: Santificaos para mañana; porque Jehová el Dios de Israel dice así: Anatema hay en medio de ti, Israel; no podrás hacer frente a tus enemigos, hasta que hayáis quitado el anatema de en medio de vosotros. 

     Detengámonos por un momento en algunas de las implicaciones del pecado por el cual Israel resulta responsable y el cual acarrea la derrota en Hai. Primero: Al hombre común el pecado que Acán cometió no le parece un gran pecado. No se trata de un homicidio, ni de una inmoralidad grosera. No es el tipo de delito para el cual los códigos penales reservan las penas más severas.

     Sin embargo el pecado de Acán constituye un desafío abierto a una orden de Dios. (El Señor había dicho: no tomen del anatema y Acán tomó para sí). Las consecuencias del pecado de Acán nos muestran lo grave que son la desobediencia y la rebelión ante los ojos de Dios. Cuando Samuel reprende de parte del Señor al Rey Saúl por causa de su rebeldía, deja bien en claro al significado espiritual de la desobediencia. Dice la Palabra de Dios:

     (1 Samuel 15: 22) = Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. 

     (23) Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey. 

     En estos tiempos en los que el humanismo secular lleva a muchos a desconocer o minimizar las demandas de Dios debemos tener bien presente que los mandatos del Señor no son un juguete y que la obediencia y el prestar atención a las órdenes del Señor lejos de ser algo secundario constituyen el tema más importante de la vida.

     Segundo: La falta de santidad nubla la visión de Dios y de su propósito y lleva a una evaluación humana de las circunstancias. Josué había enviado espías a Hai. Cuando esos espías regresaron de su recorrido le dijeron a Josué:

     (Josué 7: 3) = Y volviendo a Josué, le dijeron: No suba todo el pueblo, sino suban como dos mil o tres mil hombres, y tomarán a Hai; no fatigues a todo el pueblo yendo allí, porque son pocos. 

     La falta de santidad condujo a la confianza en sus propias fuerzas y a la derrota.
     La santidad es la clave de la revelación y la victoria espiritual. La Palabra de Dios dice en Mateo 5:8: Bienaventurados los de limpio corazón porque ellos verán a Dios.

     Tercero: El pecado que nos presenta el relato bíblico de Josué capítulo 7 es cometido solo por Acán y su familia. Sin embargo y a pesar del principio de responsabilidad personal frente a Dios el pecado siempre tiene también consecuencias e implicaciones colectivas. El pecado no confesado de una persona o de una familia puede afectar a toda una congregación y ello en mayor medida cuando quienes encubren el pecado o desobedecen deliberadamente son líderes o personas en posiciones de autoridad dentro de la iglesia de Cristo. Es por ello que debemos ser especialmente cuidadosos al elegir un lugar donde congregarnos y pedir que el Espíritu Santo nos conduzca a rodearnos y a andar junto a hombres y mujeres temerosos de Dios.

     La santidad no solo es posible sino que es el tipo de vida que Dios espera como algo normal de un hijo o hija suyo. El Espíritu Santo hace posible que cada hijo y cada hija de Dios viva este tipo de vida. ¡Ser santos es andar en el Espíritu!  Todo lo bueno que hay en nosotros, toda virtud, todo buen fruto sólo puede tener origen en el Espíritu Santo de Dios. El Espíritu Santo es la fuente misma de la santidad en los corazones en que mora. ¡Él hace posible la santidad y la victoria!

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Todo lo que el Hombre Sembrare…

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     Reflexionando respecto a nuestro rol como creyentes, en un momento dado me encontré preguntándome a mí mismo, algo que ahora extiendo a todos ustedes: ¿Cuantos quieren tener más paz, más compañerismo, que tengan con ellos más misericordia, o paciencia, y más buen trato de parte de los demás? ¿O más amor, y más dinero, o disfrutar de más tiempo para hacer lo que les gusta hacer? Mira este texto que encontré cuando oraba por esto.

     (Hageo 1: 4-7) = ¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta? Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos. Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos. 

     A renglón seguido y como consecuencia directa de esto, contemplemos un texto muy conocido por todos; el que se encuentra en Mateo 6:33: Buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia y todas las demás cosas os serán añadidas   ¿Hemos tomado realmente en cuenta y en serio esta Palabra o simplemente la escuchamos pero no la vivimos, al menos en su plenitud? Hay un concepto entre los educadores que reza lo siguiente: “Las cosas que más sabemos y aprendimos son la que menos ponemos en práctica”.

     Poniendo en claro o traduciendo a lo cotidiano esta palabra podemos decir Hagan de su fe su máxima ocupación.  Las dos palabras claves en este texto son buscad, que en griego es zeteö y primeramente, que es la palabra prötos. La traducción de los conceptos que emanan de las mismas también nos amplía el entendimiento de lo que el Señor nos quiere decir. BUSCAR: Procurar con suma diligencia; querer, anhelar, desear. Pero también tiene otro significado que amplía el concepto: Pidan con desesperación. PRIMERAMENTE: Principalmente; antes que cualquier otra cosa; en primer lugar; prioritariamente. En otras palabras busquen con desesperación, antes que cualquier otra cosa el Reino de Dios y su justicia. Aquí está la clave de conseguir todo lo que pretendemos para nosotros mismos.

Veamos otros dos textos que nos van a ayudar a comprender mejor: 2 Corintios 9:6: Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Y el siguiente, que es Juan 4:36: Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega.  Aquí encontramos una ley aplicable no solamente al dinero como muchos usan para recoger la ofrenda, sino a todos los órdenes de la vida; la llamaremos La Ley de la Acción y la Reacción Espiritual. A una acción de parte nuestra inmediatamente corresponde una reacción en el plano espiritual de parte de Dios, esta reacción equivale a una respuesta a nuestras necesidades, proveyendo al 30, al 60 y al 100 por uno.

     Las preguntas originales a la luz de estos principios nos confrontan con una necesidad de respuesta de nuestra parte. ¿Quieres más paz? Santiago 3:18: Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz. Da tú paz, entonces, a los que te rodean, en tu hogar, en tu trabajo en todos los ámbitos donde se desarrolla tu vida sé un ente de paz, un mensajero de paz y recibirás lo mismo.

     ¿Quieres más compañerismo?: Muchos creen que pueden ser entes separados del cuerpo y cuando pasan por distintas circunstancias se quejan de que los demás lo dejan solo. En el velatorio de un hermano de su iglesia, un pastor escuchó la queja de un familiar del fallecido, donde este le reprochaba que ningún otro miembro lo había acompañado en su trance de dolor. La respuesta de este pastor, fue “Cuando alguno de tus hermanos en Cristo pasaron por pruebas parecidas. ¿Tu estuviste cerca de ellos?”. Es necesario comprender que nos necesitamos unos a otros, tanto en los momentos duros como en los de gozo. Aplicando aquello de: Reír con los que ríen y llorar con los que lloran.

     ¿Quieres más paciencia?  Efesios 4: nos indica claramente: con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor.  ¿Cuánta paciencia se necesita para soportar a los demás, que piensan y actúan como nosotros no lo haríamos? La misma que los otros nos tienen a nosotros. Si en algún momento vas a reclamar paciencia de los demás aprende primero a tenerla con ellos.

     ¿Quieres más misericordia? Proverbios 16:6: Con misericordia y verdad se corrige el pecado, Y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal.  Lamentablemente esta es una de las carencias más grandes en medio de la Iglesia en estos días. Están de moda los dedos acusadores, no la corrección en amor. Esto no significa falta de firmeza y disciplina, significa cubrir con misericordia el pecado de otro para tratar de restaurarlo, corrigiendo en el amor de la verdad (la verdad es la Palabra de Dios, la verdad en Cristo). Pablo decía: el que cree estar firme mire que no caiga. Si alguna vez caes. ¿Cómo te gustaría que te ministraran tus hermanos?  ¿Con dureza, critica, murmuración o con misericordia?… Siembra lo que pretendes para ti.

    ¿Quieres más buen trato?  Inmediatamente me viene a la mente la pregunta ¿Cómo es nuestro trato con los que tenemos más cerca cotidianamente? con nuestros hijos, esposa, esposo, compañeros de trabajo, empleados. Con aquellos que nos conocen en la intimidad. Un esposo se quejaba de la desobediencia y rebeldía de sus hijos. Contemplé por años como los violentaba con sus palabras y mal trato. Sin duda estaba cosechando los espinos que sembró. Trata con dulzura y amor y recibirás lo mismo.

     ¿Quieres más amor? Hace unos años, estando en medio de una crisis, me aparte a buscar poder amar a aquellos que estaban partiendo el cuerpo de Cristo. Comencé a estudiar cada una de las indicaciones del Espíritu en 1 Corintios 13. Grande fue mi sorpresa que al llegar casi al final del capítulo, en el verso 12 dice: Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocidoSiempre creí que el problema eran los demás, me reflejaba en el espejo y creía que yo estaba bien y ellos mal. Le pedía al Señor que me mostrara como me conocía el, como era mi amor para con los demás. Entonces me dispuse a perfeccionar mi amor en el amor del Señor. Nuestro amor siempre es pobre, flaco e interesado. Necesitamos tener la perspectiva del amor de Dios para con los demás y recibiremos en recompensa la misma moneda.

     ¿Quieres más dinero? Seguro que sí. Proverbios 11:24: Hay quienes reparten, y les es añadido más; Y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza. Lo contrario de justo es injusto, injusto es algo que no agrada a Dios porque Él es justicia. Algunos no progresan a causa de mentirle a Dios en sus negocios o, incluso, en sus diezmos y ofrendas. Si tu fe no te alcanza pídele a Dios más fe, pero no culpes a nadie sino a ti mismo si no eres fiel con Dios.

     ¿Quieres más tiempo? Efesios 5: 15-16: Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. El Apóstol Pablo nos insta en Colosenses 4:5  a redimir el tiempo.  Es interesante que aquellos que son fieles en todo, a veces no tienen el mismo principio con el tiempo. Aprende a diezmar de tu tiempo cada día y verás que a Dios le agrada mucho más eso que tu dinero. Esto último tal vez les agrade a los hombres. Invierte tu tiempo en el Reino, en la comunión con Dios y con tus hermanos, en la lectura, en el trabajo en la obra y veras como Dios te lo multiplicará a tal punto que te sorprenderás.

     Por ultimo compartamos Gálatas 6:9: No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. Pon tu atención que no dice el bien, dice BIEN.  Hacer bien es hacer todo lo correcto y agradable ante los ojos de Dios. Si no desmayamos sin duda cosecharemos frutos abundantes y apacibles de lo que sembramos. Una pequeña semilla colocada en tierra, regada y cuidada contiene un su interior muchas semillas que se multiplicará cuando de sus frutos. Comienza por ti mismo, da lo que pretendes para tu vida y veras como Dios no es deudor de nadie.

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Perforaciones y Tatuajes

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     Cuando me pidieron que tocara este tema, confieso que conocía lo mínimo indispensable como para saber y decidir que no era algo positivo para un creyente. No obstante, eso no es, ni podía ser suficiente para tanta gente honesta que, por alguna causa muy específica que sólo ellos conocen, apelan a estas artes y no sienten que les resulte espiritualmente negativo. Algunas investigaciones y bases de trabajos sólidos hechos por gente que conoce muy profundamente el tema, es todo lo que puedo aportarte. Mientras tanto tú, que no terminas de creer del todo en lo negativo de la práctica, seguramente ya te pusiste a la defensiva. Eso, si te ha interesado la idea de adornar alguna parte de tu cuerpo con tatuajes o perforaciones. Tranquilízate, sólo lee lo que sigue y piénsalo.

     Lo primero que se me ocurrió preguntarme, es ¿De dónde vienen los tatuajes o perforaciones epidérmicas? El ejemplar más antiguo de un tatuaje que conocemos está en cuerpo del «hombre de los hielos» que se encontró congelado en la frontera de Italia y Austria en 1993. Se calcula que tiene unos cuatro mil años. Los egipcios se tatuaban hace tres mil años. En tiempos más recientes, los tatuajes se reintrodujeron en Europa cuando el Capitán Cook y sus tripulantes regresaron de Tahití en 1771; de ahí viene la asociación de los tatuajes con los marineros.

     Más allá del uso de los pendientes en las orejas, la práctica de la perforación (y se oye a veces el término «bodypiercing» del inglés) se ha practicado en diferentes culturas, en algunas por razones de belleza (como en tribus que hacen una gran apertura en el lóbulo de las orejas o en el labio inferior para meter un «tapón»), y en otras como parte de las iniciaciones o en ritos religiosos. En la cultura azteca, la técnica de perforación también representaba la posición social y el rango de los guerreros. El aro o arete, era usado por el esclavo que, cuando era liberado pero por voluntad propia deseaba quedarse al servicio de su amo, lo clavaba en una puerta y de ese modo, declaraba su decisión. Luego fue utilizado por la mujer, en imitación a esto, como sujeción voluntaria a su esposo. Finalmente, y por razones más o menos obvias, fue adoptado por el movimiento homosexual masculino. Y luego, finalmente, se puso de moda global, tú sabes.

     Un uso antiguo de la perforación es para poner a los animales una argolla y así controlarlos. ¿Te gusta esa imagen? También se da en muchas culturas paganas el perforar el cuerpo como señal de hombría, como expresión de luto o (como entre los aztecas) como sacrificio a los dioses. Todavía vemos noticias de personas que se ponen como si fuera en trance y se perforan la cara y el pecho, como práctica religiosa que muestra que tienen a su lado «poderes sobrenaturales». ¿Has cuestionado el origen de aquellos poderes? Yo aprendí hace mucho tiempo, ya, gracias a Dios, que el poder sobrenatural no tiene una sola procedencia, como supone la gran mayoría. Dios puede hacer cualquier cosa sobrenatural. si no está hecha, la crea. Pero Satanás puede imitar con bastante virtud casi cualquier cosa creada. Aprende.

     Más allá de algunas razones arriba mencionadas, hoy en día los jóvenes tienden más que nada a seguir «la moda» y ser aceptados por un grupo social. En algunos casos quieren imitar a los cantantes y deportistas populares. Es indispensable, entonces, cuando procuramos saber el motivo por el cual recaen estas prácticas, saber que muchos son los «ídolos» que han influido en la moda de perforarse. ¿Qué tal el ejemplo de sus vidas? Para los hombres en especial, el sufrimiento que implica tatuarse o perforarse da la imagen de ser «muy macho», muy valiente. El psicólogo Jesús Castillo López de la Universidad de Monterrey explica que en la mayoría de las perforaciones que se realizan sin anestesia, el dolor genera una originalidad que es una forma de aceptación en un cierto grupo de la sociedad. El cristiano, entiendo, tiene otras formas de mostrar su valor u hombría.

     ¿Has pensado por qué será tan frecuente que estos adornos se apliquen en partes del cuerpo donde pueden esconderse? Algo hay de sentir que son «prohibidos» o no aceptables en cualquier situación. Para los jóvenes, puede ser emocionante que sus padres no les descubran, o que descubran su secreto y los reprendan. La rebeldía puede ser emocionante, pero fíjate lo que dice Dios en 1 Samuel 15:23: ¡Es pecado! El jefe del departamento de psicología de una muy importante universidad, asegura que en su mayoría quienes se perforan el cuerpo tienen problemas de identidad, como pudiera ser un cambio de la pubertad, o simplemente por querer llamar la atención de sus padres o maestros. Agrega que estos jóvenes buscan una satisfacción masoquista de autorrealización para poder aceptarse primero y después en su estrato, aunque la sociedad no los vea bien por traer un arete en una zona llamativa.

     En cuanto al efecto que puede tener para tu vida el tenerlos, puedo advertirte que pueden producir infecciones, especialmente cuando la persona que hace el trabajo no es profesional. Y son muchos los que no van a profesionales porque quieren el tatuaje pero no pagar lo que un profesional les cobra por ello. Por esta razón, en los Estados Unidos, por ejemplo, existen reglamentos de seguridad muy estrictos en cuanto a hacer tatuajes, y hay cuatro estados que lo prohíben por completo. En México se recomienda la certificación de la Asociación Nacional de Dermatología. En Argentina, no hay legislación al respecto y, cualquiera que se sienta con deseos de pintarle con pico la piel a otro y ganar algún dinero por ello, va y abre un local de “Tatoo”, y adelante. La principal desventaja de los tatuajes, es que son permanentes; por esa razón, y a esto no te lo cuenta nadie, la tercera parte de las personas que se hacen un tatuaje lo lamentan después. Por ejemplo, los que se tatúan el nombre de un novio o una novia, con la que luego rompen.

     Ahora bien; todo está muy correcto e interesante para tener en cuenta, pero como cristiano responsable y sobrio, debo preguntarme y preguntar: ¿Dice algo la Biblia al respecto? ¿Dice algo? Aunque tú no lo creas» Levítico 19:28 dice “algo”: Y no haréis rasguños en vuestro cuerpo por un muerto, ni imprimiréis en vosotros señal alguna. Yo Jehová. Aunque en nuestra cultura no se practican en señal de luto como en los tiempos bíblicos, es interesante que por lo general las mismas personas se dedican a practicar las perforaciones y los tatuajes.

     Piénsalo de otra manera: Si has leído y creído que tu cuerpo es templo del Espíritu Santo, ya habrás entendido que entonces tu cuerpo existe para glorificar a Dios. El Buen Libro habla de seguir el ejemplo de Jesús y de hombres que andan como él. Tal vez tú no tienes tatuajes ni aretes, pero, ¿No te atas las muñecas con una cinta roja para “la buena suerte”, cuando hasta el menos despabilado sabe que eso es un pacto con San La Muerte? ¿Con buena conciencia crees que Jesús haría tal cosa?

     A fin de cuentas, y de todos modos, si de verdad has entregado tu vida a Jesucristo, entonces la persona que te puede convencer de lo que debes hacer – o no hacer – no soy yo, es el Espíritu Santo. Asegúrate de que él te guíe y que no te conformes al molde del mundo. Por eso sigue siendo altamente vigente lo que Pablo escribiera en Romanos 12:2: No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. 

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Singularidades de Los Doce Espías

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     En el libro de los Números, en los capítulos 13 y 14, está la historia de los doce espías. Ellos fueron los encargados de entrar a la tierra de la promesa y, conforme a lo que observaran, tomar la crucial decisión de entrar de inmediato, o no. Es historia, pero tiene rebote en cada tiempo que nos toca vivir. Permanentemente en nuestra vida tenemos que tomar decisiones que pueden cambiar el curso de nuestra existencia. Al enfrentarnos a estos senderos que se bifurcan, muchas veces nuestra razón lógica, lo que nuestros ojos naturales pueden ver, o nuestra experiencia, es lo que determina lo que nuestra decisión, en lugar de buscar la voluntad de Dios, confiando que la mejor decisión ser de acuerdo a Él y no a nosotros.

     Cuando tenemos situaciones difíciles podemos tomar dos actitudes, la desesperación que ve en todas las situaciones un drama, poniendo en la vida un color de sombras que no nos permite ver la luz de Dios. Es así como luego tenemos que sufrir las consecuencias de nuestras malas decisiones que terminan atrasando nuestra vida espiritual, haciéndonos perder preciosos años de nuestra vida. En la historia de los doce espías veremos cada uno de estos elementos, y observaremos las dos perspectivas que se puede tener en el momento de tomar decisiones. El episodio de los exploradores es decisivo en el camino hacia la tierra prometida. De Egipto al Sinaí. Del Sinaí a la frontera sur de la tierra. Solo falta entrar y ocupar la tierra. Pero en realidad lo que ocurrió fue que el pueblo se negó a entrar y en castigo comienza un enorme y prolongado rodeo. La historia continua, pero el hombre que se resiste a la salvación difiere el término.

DIOS PONE A PRUEBA A SU PUEBLO. 13:1-24

     a) Dios da la orden de explorar. Muchas veces tenemos que explorar lo que vamos a enfrentar. Los doce espías, uno por cada tribu, tenían que recabar información sobre la calidad de la tierra y también su situación militar defensiva y ofensiva. La fecha es a mediados de julio. Son cuarenta días de exploración, que luego serán tomados por Dios en el castigo. Tenían que ser objetivos, sí, pero no debían olvidar que Dios estaba con ellos. Él dijo que era la tierra que él iba a entregar. Nosotros tenemos que confiar primeramente en Dios antes que en los datos objetivos. b) Tenían que ser valientes. Moisés les encomendó que explorasen, pero que fueran valientes. Este es un gran problema en nuestra vida espiritual. No somos valientes porque no confiamos en Dios. Nuestra fuerza es la fuerza de Dios.

LOS ESPÍAS DAN EL INFORME. 13:25-32

     a) El primer informe es objetivo. Es una tierra llena de leche y miel, expresión que se utilizaba comúnmente en aquellos tiempos. Una buena tierra para habitar en contraste con el desierto, las ciudades son fortificadas, como se ha descubierto arqueológicamente, para esa época había varias ciudades de Palestina que estaban fortificadas. Además nombra unas cuantas tribus que para esa época también habitaban el lugar según datos recientemente establecidos arqueológicamente. b) La fe, infunde valentía y es comunicativa: «podemos». El segundo informe es alentador, se enfrentan dramáticamente las dos actitudes. c) La fe silencia las murmuraciones. Cuando el pueblo comenzó a protestar, Caleb hace callar las protestas y comunica el mensaje de Dios. d) La falta de fe genera cobardía. «no podemos». e) La falta de fe ciega la visión. «la tierra come a sus moradores». f) La falta de fe genera complejo de inferioridad. Para justificarse comienzan a desacreditar la tierra y terminan con un complejo de inferioridad: «parecíamos saltamontes».

LA REBELIÓN. 14:1-10

     a). Dejarse influir por la cobardía trae dolor. Gritos, llantos, murmuraciones, los exploradores cobardes han contagiado al pueblo entero. Prefieren morir en la esclavitud, antes de pelear por la libertad. Dejarse estar. b). La rebelión nos hace regresar al pasado. Los rebeldes querían dejar al líder puesto por Dios, y tener otro que los lleve a donde ellos querían: Volver a ser esclavos. c) Toda rebelión está basada en una rebelión contra Dios. Retuercen y deforman el sentido de la salida de Egipto y la llegada a la tierra: ha sido para la muerte, no para salvación. Atribuyen la acción al Señor y blasfeman de él. Luego proponen desandar el camino, volver a la esclavitud. El pecado es gravísimo. Jeremías 42. Eludir la responsabilidad. Es notable como la esclavitud nos tienta para que volvamos a ella. ¡No volvamos más a Egipto! d) La rebelión no permite escuchar la verdad. Moisés y Aarón se postraron en tierra, Josué y Caleb se rasgaron la ropa en señal de dolor. Ellos dan otra vez un mensaje alentador, pero el pueblo no escucha. La fe cambia la visión pesimista que serían devorados a pasar a ser devoradores. La fe trae la fe, porque El señor está con nosotros. Sin embargo todos quisieron apedrearlos.

LA RESPUESTA DE DIOS. 14:11-45

     a) Dios reclama por la incredulidad. A nosotros también nos está reclamando por nuestra incredulidad. Al primer problema ya queremos tirar todo por la borda. Somos cobardes, ingratos, olvidadizos. Él ha hecho grandes milagros en nosotros. ¿Cuándo los vamos a reconocer? b) El poder de la intercesión. Moisés es el intercesor por excelencia. Él le pide que no destruya a su pueblo por su gran nombre. La fama internacional de Jehová, al entrar en la historia, Dios se compromete a seguir lo comenzado. Pero también por el modo de ser del Señor: paciente, misericordioso, que perdona la culpa. c) El castigo. Cuarenta años, uno por cada uno de los días que se exploró la tierra. Será un tiempo de espera para probar y educar al pueblo en la paciencia y esperanza. d) El duelo es señal de penitencia que no basta son la conversión plena y la enmienda. e) La desconfianza es pecado pero también lo es la presunción. La situación ha cambiado, y la obediencia no es ahora atacar sino aceptar el largo camino. La valentía humana que no confía en el Señor está condenada al fracaso. El Señor no está con ellos y por eso es el fracaso.

     Es por eso que en cada momento de nuestra vida, las elecciones deben estar de la mano de nuestro Dios. Es necesario trabajar para cambiar nuestra forma de ver las cosas. Ver en cada problema una oportunidad para tener un futuro diferente. Confiar en Dios. La historia del bordado que Dios está haciendo pero que nosotros no podemos ver hasta que nos ponemos de su perspectiva, es clara para entender que nuestra vida, sin seguir la voluntad de Dios, nos lleva al fracaso constante.

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El Origen Sobrenatural de la Biblia

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     Cuesta bastante en una conversación de tono racional, explicar de forma que cualquier oído intelectual entienda, el origen sobrenatural de la Biblia. ¿Cómo es que llegó a existir este libro asombrosamente único? Si damos una mirada a dos términos sobresalientes, quizás podremos comenzar a entenderlo. El primero de ellos, es Revelación. Dios se ha dado a conocer o se ha revelado al hombre de tal manera que es de la única forma en que podemos llegar a conocerlo. Dios se ha revelado en una forma general, mediante la naturaleza o la Creación misma. En la belleza y la maravilla de la Creación, estamos viendo de alguna manera, la firma y el sello real de Dios.

     (Salmo 19: 1) = Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos.

     (Romanos 1: 20) = Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. 

     Sin embargo, un descubrimiento o revelación de quién es Dios, cómo es Él, etc., se encuentra en la Biblia. Dios se reveló en una diversidad de formas a sus autores elegidos para que pudieran registrar un testimonio permanente referido a Dios. Lo que escribieron sus autores no eran sus propias ideas, sino más bien las ideas de Dios. Dios utilizó varios métodos e instrumentos para revelar la Escritura a sus autores escogidos. Uno de ellos, fue la Voz Directa.

     (Éxodo 33: 1) = Jehová dijo a Moisés: Anda, sube de aquí, tú y el pueblo que sacaste de la tierra de Egipto, a la tierra de la cual juré a Abraham, Isaac y Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré; (También lo hizo con el método de la Escritura Directa)

     (Éxodo 31: 18) = Y dio a Moisés, cuando acabó de hablar con él en el monte de Sinaí, dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios.

     El siguiente método, fue el de los Sueños. Todo el capítulo 2 del Libro de Daniel, refleja esa realidad, que Dios utilizó verdaderamente los sueños de los hombres como un canal mediante los cuales reveló sus verdades proféticas.

     Luego tenemos el método de los Hombres. Las experiencias personales y las vidas espirituales de los individuos, fueron usadas por Dios para desarrollar sus principios. El Salmo 51, en todo su contexto, es sumamente rico en este método.

     Luego tenemos el Mundo Natural. Sin ir muy lejos, el universo creado por Él, es una declaración sumamente clara y concreta de Él mismo. (Salmo 19: 1) = Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos.

     (Romanos 1: 19) = porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. 

     (20) Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. 

     (21) Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. 

     (22) Profesando ser sabios, se hicieron necios, (23) y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. 

     La suma de Eventos Históricos que nos trae nuestra Biblia, es un método inexcusable que ha sido también utilizado en favor de la extensión del Reino. Dios utilizó los eventos de los hombres para revelar su voluntad. Los libros del Antiguo Testamento, son la mejor prueba y confirmación de lo que decimos, especialmente el de Génesis y Ester.

     El Espíritu Santo tiene guía sobre los hombres cuando hacían saber sus palabras. (2 Pedro 1: 21) = porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.

     Otro de los métodos de Dios, ha sido la Inspiración. El versículo clave, es 2 Timoteo 3:16: Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, La palabra “Inspiración” significa “Respirado por Dios”. Toda la Escritura es “respirada” por Dios. La Biblia dice que sobre los pergaminos originales cada oración, cada palabra, cada renglón fue colocado ahí en plena concordancia con la voluntad de Dios. El verdadero autor de la Biblia, es Dios. Dios utilizó autores humanos para escribir las palabras que él quiso en la Biblia. Él los observó cuando las escribían, para que no se incorporara ningún error.

     ¿Cómo sabemos cuándo los escritos son inspirados por Dios? La misma Biblia nos dice qué características deben tener los escritos para que sean considerados inspirados por Dios. Hay una nómina breve de cuatro textos que quiero reproducirte para confirmar esto.

     1.- Ser hablados de parte y en nombre del Señor. (Jeremías 30: 2) = Así habló Jehová Dios de Israel, diciendo: Escríbete en un libro todas las palabras que te he hablado. – (1 Pedro 1: 21) = y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios. 

     2.- Exaltar y Glorificar a Dios. (Juan 5: 39) = Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; – (Juan 17: 4-10) =  Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese. Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese. He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado, proceden de ti; porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste. Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son, y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos. (Efesios 1: 13-14) = En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.

     3.- Dirigir el amor de los hombres hacia Dios. (Colosenses 3: 16) = La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. – (Apocalipsis 19: 10) = Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.

     4.- Llevar a los hombres a arrepentirse de su rebelión contra Dios y someterse plenamente a Él. (Salmo 19: 17) = La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. – (2 Timoteo 3: 16) = Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 

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La Hora de la Espada

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     Al examinar el texto en el que se habla de la armadura completa de Dios, la segunda mitad de Efesios 6:17 declara que también debemos tomar “la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios”. La espada es la parte de la armadura que se utiliza para protección, pero es también la única arma ofensiva que nos han dado. Primero consideremos como se utiliza defensivamente. La espada del Espíritu se utiliza como arma defensiva sobre todo para bloquear la espada del diablo, que por supuesto es su palabra. El diablo profetizó repetidas veces sobre ti en todos los terrenos que se te ocurran. En cuanto te colocas la espada del Espíritu en tu mano, la utilizarás para bloquear esas profecías negativas simplemente al decidir creer la Palabra de Dios por encima de cualquier otra cosa.

     La espada del Espíritu puede bloquear cualquier palabra que nos envíe el diablo. Lo único que tenemos que hacer es utilizarla. ¿Acaso no es eso lo que hizo Jesús cuando fue tentado por el diablo? Repetidas veces dijo “¡Escrito está!” Si el mismo Verbo utilizó la Palabra escrita, ¿Cuánto más lo deberíamos hacer nosotros? ¿Qué palabras negativas se han pronunciado sobre ti? Palabras como: “Nunca tendrás éxito. Tu matrimonio va a fracasar. Vas a morir de cáncer como tu padre o madre”, etc. Debes tomar inmediatamente la espada del Espíritu en contra de estas espadas del diablo y hacer que retrocedan. Sólo serán profecías verdaderas si no las resistes.

     Hablemos ahora acerca del modo de usar ofensivamente la espada del Espíritu. 2 Corintios 10: 4-5 dice: Las armas que usamos no son las del mundo, sino que son poder de Dios capaz de destruir fortalezas. Y así destruimos las acusaciones y toda altanería que pretenda impedir que se conozca a Dios. Todo pensamiento humano lo sometemos a Cristo, para que le obedezca. El diablo construye fortalezas de engaño que mantienen prisionera a la gente con sus palabras negativas. Utiliza el temor para atar a la gente del mismo modo que el Señor utiliza la fe para liberarnos. Las palabras son sin duda la fuerza más poderosa del mundo. La Palabra de Dios tiene tras de sí el poder de Dios. Por eso lo que se dijo bajo la unción del Espíritu ha cambiado la historia mucho más lo que hubieran podido hacer los ejércitos.

     León Tolstoi, quien tal vez fuera el mayor novelista de todos los tiempos, dijo una vez La profecía es como un fuego que se prende en madera seca. Arde y continúa ardiendo hasta que toda la madera, la paja y el rastrojo sean consumidos. Tolstoi utilizó como ejemplo de esto la destrucción de la esclavitud. Cuando los hombres y mujeres justos dijeron con unción que la esclavitud estaba mal, comenzó a arder un fuego por todo el mundo. Tras unas décadas una entidad que había existido en todo el planeta desde los albores de la historia cesó de existir en la tierra, excepto en algunos lugares aislados y remotos.

     Durante la Guerra Civil estadounidense, cuando Abraham Lincoln conoció a Harriet Beecher Stowe, autora de “La cabaña del tío Tom”, le dijo “¡Así que Ud. Es la señora que provocó esta gran guerra!” Las palabras, sean habladas o escritas bajo la unción de Dios, tienen un poder sin igual sobre la tierra. A nosotros se nos ha confiado este poder, y debemos aprender a utilizarlos hasta que toda fortaleza sea destruida. Por supuesto, el dominio final del diablo sobre la tierra se romperá por la espada que vendrá de la boca del Señor cuando regrese. No obstante, no hemos de esperar hasta entonces para utilizar aquello que Él nos ha confiado.

      ¿Qué fortalezas existen en tu familia? Pídele al Señor que te dé palabras ungidas para pronunciar sobre tu familia. Halla las Escrituras que aborden el problema y comienza a declararlas, orarlas y creerlas. Declara la Palabra sobre tu situación ¿Hay fortalezas de maldad en la oficina o donde quiera que sea que trabajas? ¿Hay calumnias, murmuraciones, amargura o hurtos? Como cristianos, debemos considerar que es un insulto personal del diablo cuando hace este tipo de cosas en nuestro lugar de dominio espiritual, y debemos ir a la ofensiva en contra de él. Comienza a declarar la Palabra de Dios sobre tus compañeros de trabajo.

     Cuando lo hagas, no tienes siquiera que decirles lo que estás haciendo. Si se están cometiendo hurtos, decide primero que esta maldad no te va a conquistar a ti, y haz el firme propósito de siempre caminar en el nivel más alto de honradez e integridad. Toma la determinación de que el caminar en la verdad y el honor que le corresponden a un hijo del Rey es más importante que ningún ascenso o ventaja que te pueda conceder un poco de engaño. Cuando veas que los demás estén siendo dominados por este espíritu de engaño o de robo, pídele al Señor que te dé palabras para declarar sobre ellos acerca de cómo ellos van a ser ejemplos de integridad, honor, y demás. Verás cómo cambian las cosas. A veces pasa un tiempo hasta que se derriben las fortalezas más fuertes, pero no obstante caerán.

     Estos son sólo un par de breves ejemplos de cómo debemos aprender a utilizar la espada del Espíritu. Debemos ser libres. Debemos liberar a todos nuestros hermanos y hermanas en Cristo, y después debemos destruir toda fortaleza que el diablo ha edificado para mantener prisionera a la humanidad. Que el Señor nos halle haciendo esto cuando regrese. ¡Es hora de comenzar a usar la espada que nos han dado!

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Año Nuevo – Palabra Antigua

Schoolchildren hold balloons as they pose during celebrations to welcome the New Year at their school in Ahmedabad, India, December 31, 2018. REUTERS/Amit Dave

     Si eres un conocedor de nuestro trabajo y uno de los hermanos en Cristo que nos acompaña de modo permanente, tú ya sabes que no me gusta ni me interesa en absoluto escribir cosas relacionadas con las distintas festividades que las sociedades, supuesta, o no supuestamente cristianas, suelen celebrar. Por ese motivo no has visto nada referido a una Navidad, que doy por descontado, tú ya sabes que es una celebración altamente tradicional y hasta pagana, que no tiene nada que ver con el evangelio de Jesucristo, y que sólo se respeta entre nosotros, en honra y afecto por nuestros familiares no creyentes, además de ser todavía bastante útil al consumismo clásico.

     Debería ser, y por obvias razones lo es, del mismo modo, para con la celebración del Año Nuevo. Cuando tú te remontas a la dependencia a un Dios eterno, que no tiene días, ni horas, ni meses ni mucho menos años, porque el tiempo cronos en la dimensión de lo No Creado, que es donde nuestro Dios habita en soledad, no existe, tomas conciencia que suponer que el 1 de Enero de 2019 debería ser absolutamente diferente al 31 de Diciembre de 2018, es otra expresión tradicional que, por su uso y costumbre, se ha arraigado profundamente en el hombre y la mujer del mundo occidental (En algunos lugares de oriente hay otras tradiciones) de modo que lo estiman como altamente importante.

     Sin embargo, hoy voy a hacer una excepción porque, entiendo, el comienzo de un año calendario que para nosotros como sociedad se presenta como inquietante o incierto en cuanto a lo que nos traerá, conforme a lo que no sólo yo, sino muchos otros hombres y mujeres que sirven al Señor han observado, visionado y hasta profetizado, puede ser un núcleo de trescientos sesenta y cinco días aptos para que se manifiesten algunas de las cosas preanunciadas desde el principio en la Palabra de Dios. ¿Arrebatamiento? ¿Rapto? No, porque quien suponga que para cualquiera de estas dos cosas, (Una bíblica, la otra doctrinal-denominacional-personal), puede conocerse con antelación, es evidente que no ha leído la Biblia con atención.

     El hombre no ha sido autorizado a conocer la forma en que serán los días finales en cuanto a su conclusión, (Y hablo de los tiempos finales de la iglesia, no de un hombre, lo cual lleva ese tiempo a muchos años calendario), ni tampoco sus fechas terrestres, pero sí ha tenido y tiene acceso a ciertos textos bíblicos que dan algunas pistas o señales de cómo habrán de ser esos días. Y he aquí que todo lo que en la Palabra se adelante en cuanto a las formas y la forma en que serán esos últimos tiempos, coinciden en un todo y hasta con asombrosa precisión con muchas de las cosas que vemos a nuestro alrededor o a través de la televisión o Internet, a lo largo y ancho del planeta.

     De allí que todo esto es, simplemente, para utilizar este canal de comunicación que sé que tiene mucha llegada a nuestros lectores, para que cada uno de ustedes observe las realidades circundantes, no ya con esa desesperanza y frustración como lo ha sido hasta ahora, por no poder ver la quimera de un gobierno de santos liderando el mundo incrédulo, sino con la certeza de que, aunque todo lo natural, circunstancial y material, comience a declinar y dañarse de manera considerable, y que eso de una u otra manera pueda salpicar a parte del pueblo de Dios, (Tal como habrá sido en el Egipto de Moisés y Faraón), la iglesia en su conjunto, (Y me refiero a la genuina, a la que no adora hombres, ritos ni doctrinas), irá creciendo y atreviéndose a salir en ese éxodo moderno que habrá de llevarla, a la propia y mismísima Canaán espiritual, que hoy es Cristo mismo.

     No tomes esto como una palabra profética ni una anticipación de algo que ocurrirá. Por la paciencia y la misericordia de mi Padre celestial, apenas soy capaz de administrar uno de los cinco ministerios, el de la enseñanza, y tengo mandato para enseñar esto. Deberás estar preparado para el llamado Nuevo Orden Mundial, que está en gestación y armado político, económico y religioso. Deberás estar muy bien plantado en el Señor porque someterse a ese Orden, será cómo hacerlo con la Bestia de Apocalipsis, ¿Recuerdas? Y que solamente los que perseveren tendrán victoria. Pero no una victoria bélica o política, sino una victoria espiritual que vendrá de la mano poderosa de Jesucristo de Nazaret. ¿Eso es todo? ¿No hay más? Sí, claro que hay más, pero todavía al Padre no le place que sus hijos lo sepan, así que se ha guardado muy bien de no utilizar su Espíritu Santo para enviarnos esa revelación. ¿Para qué? Para que sigamos firmes, velando y guardando su precioso evangelio, el que se nos confió para transitar esta etapa.

     En ese tenor y bajo esa óptica, déjame ahora caer en un lugar común y desearte, con total y absoluta sinceridad y honestidad ministerial, que tengas un excelente comienzo y desarrollo de este Año Nuevo humano y terrenal. En el amor del Señor y de todos aquellos que Él haya puesto como tu casa. Ah, y del mío, también, que aunque sea a la distancia y sin conocernos personalmente, fluye en cada letra que escribo, en cada palabra que digo, en cada palabra revelada que encuentro. Y que no es ningún mérito personal, sino simplemente poder tener la gloriosa misericordia de dejarlo fluir a Él y que sea Él quien los bendiga a ustedes.

Néstor/2019

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Navegando en Dos Barcas

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     (Lucas 5: 1-2) = Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes. (Siempre hay dos barcas: Su camino y el nuestro. Estas dos barcas representan una de dos vidas: la que está sujeta al Señor, o aquella en la que nuestra propia vida está en control. Concluye el verso 3: Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud.

     La “tierra” es el lugar donde nosotros estamos en control. El apartarse de tierra un poco, representa cómo cedemos el derecho de hacer lo que queremos, y entramos en el reino del Espíritu (agua) donde el Señor está en control y nos muestra Sus caminos. El Señor sólo entra en uno de estos dos caminos de la vida para prepararnos para Sus propósitos. A medida que progresamos, el “agua” se hace cada vez más profunda, al hacerse el Señor con todo el control. Sólo entonces puede decirnos lo que leemos en Cantares 7:11: Ven, oh amado mío, salgamos al campo, moremos en las aldeas. 

     He aquí la importancia de las decisiones que tomamos. Estas decisiones son un factor que determina si hemos de ser victoriosos. Esta victoria no es el resultado de una recompensa por algo que yo haga. Más bien tiene que ver con los temas de mi corazón, los cuales determinan mis acciones. Por eso son tan importantes los compromisos y la consagración de corazón que realizo, que harán que Jesús entre en mi barca (o experiencias de mi vida).

     (Mateo 5: 3) = Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

     El que yo sea pobre en espíritu, significa que he llegado al fin de mi vida propia. Me he colocado a mí mismo y a todo lo que se relaciona conmigo, bajo la cabeza del Señor. Ahora estoy sometido al gobierno de Dios, y mientras camine en sujeción y obediencia, soy vencedor. No puedo obedecer al Señor a menos que haya algo que escoger. Por eso había dos barcas. Esto guarda relación con los árboles del Jardín de Edén, el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal. Sólo le puedo obedecer si es posible desobedecerle. Por lo tanto, el Señor pondrá circunstancias en mi camino que me obliguen a tomar una decisión.

     (Génesis 2: 16-17) = Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.  (El Señor colocó al hombre en un ambiente probatorio para poder ponerlo a prueba. Puso ahí dos árboles (Que son dos opciones) en medio de sus actividades cotidianas como modo de realizar las pruebas del árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal).

     Estos dos árboles son muy distintos en cuanto a intención y propósito. Adán había recibido permiso para comer libremente de uno, pero se le había prohibido comer del otro. El árbol de la vida tenía que ver con la vida espiritual y celestial en que podía vivir Adán en unión dependiente del Señor. Podía vivir en el ámbito espiritual sólo si tomaba del árbol de la vida (Que es Jesucristo) a diario. Esto establecía su total dependencia de Su Creador. El árbol de la ciencia tenía que ver con la vida natural y terrenal que el Señor había soplado dentro de Adán, la cual le daba la oportunidad de independizarse de Dios. Isaías capítulo 53 describe el árbol, revelando que Jesús es el árbol de la vida:

     (Isaías 53: 2) = Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, más sin atractivo para que le deseemos. 

     La humanidad caída ve a Jesús como si no tuviera nada atractivo para que lo desearan. La belleza de Jesucristo es, en efecto, interior, y se reconoce sólo a través de la regeneración y la facultad que da el Espíritu Santo. El árbol de la ciencia del bien y el mal es, sin embargo, muy diferente. Es muy agradable a la vista, deseable como alimento, y realmente sabe bien. En otras palabras, el camino de la carne es atractivo a cada aspecto de la composición de la persona caída, mientras que la espiritual es (supuestamente) indeseable. Parecería ser que la espiritualidad debía haber sido hecha atractiva y el pecado repelente. Por eso, puede que preguntemos, “Señor, ¿Por qué no hiciste atractiva a la espiritualidad, en lugar de a nuestra vida egoísta? Hay una respuesta. Porque el sentarnos con nuestro Señor en Su trono es un llamado supremo, que se obtiene a través de las decisiones que tomamos, y el Señor no ha hecho que eso sea fácil.

     (Mateo 22: 14) = Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.

     Por designio divino, hay un “precio” a pagar (una cualidad probada y demostrada para la victoria). Por lo tanto, el Señor hizo una belleza interior. Sólo se puede ver a través de la percepción espiritual que se les da a aquellos que realmente le deseen a Él. El tabernáculo en el desierto tenía por fuera feas pieles de tejón. Pero por dentro tenía una hermosa cobertura azul real y Su presencia Shequina. Contenía una gloria maravillosa que no se puede describir, sólo experimentar. De acuerdo al plan divino, se requiere un esfuerzo decisivo para proseguir hasta contemplar la belleza del Señor. Pocos se esfuerzan en proseguir a pesar de los obstáculos para obtener este premio. Pablo dijo:

     (Filipenses 3: 14) = prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. (El premio no es el cielo, que se incluye en nuestra redención. Más bien, es el que nos sentemos con el Señor sobre Su trono)

     (Apocalipsis 3: 21) = Al que venciere, le daré que se siente conmigo en Mi trono, así como Yo he vencido, y Me he sentado con Mi Padre en Su trono. (Que cada uno de nosotros continúe esforzándose hacia el premio, sobreponiéndose a todo lo que intente estorbar, o apartarnos de sentarnos con nuestro Señor como Su Esposa, vencedores.)

     (Mateo 11: 12) =  Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan. (Ahora estamos tomando decisiones acerca de la barca en la que vamos a ser hallados en aquel día. Que elijamos bien, y estemos en aquella en la que entre el Señor para apartarse de la tierra.

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Las Dos Creaciones

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     «Andar en el Espíritu» es una frase con la cual nos referimos frecuentemente a una norma de comportamiento «ideal», pero es una concepción incompleta de la vida espiritual, y observa la vida cristiana solamente desde este punto, es erróneo y finalmente una trampa legalista. Los cristianos tenemos la tendencia de observarnos a nosotros mismos con obsesión, pero muy rara vez. Miramos el contexto en el cual nos encontramos, y casi nunca descubrimos que el contexto en el que vivimos, determina lo que somos; por ejemplo; un pez es diferente a un hombre, no solamente por la estatura de su cuerpo, sino porque vive en un mundo totalmente diferente, y esto determina la constitución física del animal, él no tiene que esforzarse por ser un pez cuando se encuentra en su contexto de vida (debajo del agua), pero tendrá que esforzarse mucho para sobrevivir fuera de ella y con seguridad morirá en el intento; debemos decir con seguridad que el individuo y el contexto, son inseparables, un individuo fuera de su contexto simplemente morirá, así de fácil, no es solo observar al individuo, porque este sin su contexto, es solo una idea, hay que ver (y hacerlo bien), su contexto.

     Igualmente tenemos que reconocer que la vida espiritual está comprendida por un contexto muy amplio, la cual define nítidamente, no solo la vida espiritual, también la vida carnal o secular. Cuando el Señor creó al hombre, no fue que lo creó y lo sostuvo en el espacio pensando donde ponerlo y terminó construyendo un paraíso; sabemos que no fue así, primero creó el contexto para que viviera en él. Colosenses 1:15 muestra un hecho importante en cuanto a contextos de vida, señala que Dios hizo dos creaciones, de seres «vivientes»: la de los cielos que se llama así en forma de alegoría y se refiere a un contexto de vida espiritual que comprende muchas cosas, las cuales tiene una característica común: son invisibles.

     La otra creación es la de la tierra y comprende el universo físico cuyas cosas son visibles; es decir, tangibles a los sentidos humanos, ante este tema debemos reconocer que nuestro papel desempeñado en la tierra como seres naturales, es espontáneo y digamos sencillo; pero los cristianos nos hallamos en serios conflictos al enfrentar nuestra vida espiritual, porque no comprendemos que nuestra aspiración a ser ‘seres espirituales» está íntimamente ligada a los «lugares espirituales», de nada puede servirnos el esforzarnos por ser espirituales si primero no vemos los lugares espirituales y las cosas que en ellos hay, pues debemos entender que toda persona nacida ‘de nuevo» ya es espiritual, tiene la naturaleza de Dios; lo que falta es solamente anhelar una visión a manera de revelación de estos lugares y así encontrar nuestra relación con ellos

     (Hebreos 11:13-16) = Conforme a su fe murieron todos estos, sin haber recibido el cumplimiento de las promesas. Más bien, las miraron de lejos y las saludaron y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Los que así hablan, claramente dan a entender que buscan otra patria…pero ellos anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por eso Dios no se avergüenza de llamarse el Dios de ellos, porque les ha preparado una ciudad.

     Estos versos hacen notar que la conducta de estos hombres, provenía de una visión muy grande, la cual anhelaban y el Señor los honró, así pues señala la parábola de Jesús, que un hombre encuentra un tesoro y vende todo lo que tiene y compra todo el terreno y lo hace gozoso. Andar en el Espíritu es precisamente esto, así se puede agradar a Dios. Juan 3:6 dice Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, Espíritu es… La participación de los contextos no es caprichosa ni arbitraria; sino que obedece a fundamentos eternos. Por ejemplo: el participar de una naturaleza, exige primordialmente el haber nacido en ella, tal como el Señor le hizo ver a Nicodemo, así mismo El(Cristo), para participar de la naturaleza del hombre, tenía que nacer del vientre de una mujer como todos los hombre y fue así como El se introdujo en el mundo como hombre; este principio que rige en la tierra, también rige en el cielo, «…si no naces del espíritu no puedes entrar» (…..), hay que nacer allá y ser engendrado por Dios. En los cristianos podemos identificar claramente un cuerpo y un espíritu y como podamos apreciar, cada uno de estos nos sirven para vivir en contextos diferentes, el cuerpo para la tierra y el Espíritu para el cielo, así de sencillo; ambos cumplen específicamente la misma función, solamente que en contextos diferentes, la carne mediante sus sentidos percibe todo lo físico, visible; el espíritu, percibe lo espiritual, invisible.

     Romanos 8:16 dice … el espíritu mismo da testimonio juntamente con nuestro espíritu de que somos Hijos de Dios….en el cual clamamos !Abba Padre!. Es imposible para la carne percibir esta clase de testimonio, Lo espiritual a lo espiritual (I Corintios 2:14). Si nosotros nos capacitáramos para entrar a las profundidades del mar, podríamos llegar a ese lugar y «ver, oír, tocar, saborear, etc.», es decir, percibir el testimonio real y verán. Este conocimiento es diferente si tan solo leemos en un libro que hable acerca del tema. Frente a lo anterior, es erróneo pensar que uno sabe algo solamente por informarse, si uno no entra en el reino, más que oír a un hombre que uno es hijo de Dios, es escucharle. a Dios personalmente, porque semejante título, no puede darse como recado, sino directamente y el Señor lo hace, esa es su voluntad. En Juan 3:31, vemos que quién está en los cielos es sobre todos, y el que está en la tierra, es terrenal y cosas terrenales habla, el que viene del cielo es sobre todos y lo que vio y oyó esto testifica y nadie recibe su testimonio. Los hombres se maravillan de la doctrina de Jesús y Él dijo: hablamos de lo que sabemos y testificamos de lo que hemos visto. Pero no recibís nuestro testimonio (Juan 3:11). Definitivamente, el andar en el Espíritu, es vivir en lugares celestiales, es verdad que nuestro cuerpo está en la tierra, pero no podemos negar que nuestro Espíritu está en los cielos, pues «estamos asentados en lugares celestiales» (….).

     El problema en este asunto es que no se tiene una visión de este hecho, no es tan solo proclamado, lo importante es «ver» espiritualmente. Dios ya nos capacitó para ello; si recordamos a los hombres no creían solamente, más bien «Veían», ellos no se preocupaban por su comportamiento, anhelaban entrar en aquello que veían, es decir, lo que Dios les revela y su comportamiento fue un tremendo andar en el Espíritu sin que ellos conocieran este término, fueron llamados padres de la Fe y de todos aquellos que por la misma fe anhelan entrar en la misma visión espiritual. Nosotros en cambio, con frecuencia nos preocupamos de hallarnos justificados en nuestro comportamiento, aunque al final de cuentas no tengamos idea de adónde vamos. 2 Corintios 4:16 dice: Por tanto, no desmayemos; más bien, aunque se va desgastando nuestro hombre exterior, el interior, sin embargo, se va renovando día a día…..no fijando nuestra vista en las cosas que se ven; porque las que se ven son temporales. mientras que las que no se ven son eternas.

     Pablo señala en su carta a los Romanos, que hemos sido llamados en esperanza, nuestra salvación entera está sujeta a esperanza, la esperanza no es la que se ve, si fuese así no tendríamos que esperar nada, pero al mismo tiempo diremos que la podemos ver, a través del espíritu; hay que anhelar ver esto, apropiarnos de esta visión; porque esa es la operación de la promesa de Dios, el ver la ciudad celestial el poder de la promesa en nuestra vida opera mientras vemos y anhelamos, pero cuando no vemos, tampoco anhelamos; es decir, la promesa no puede operar.

     La fe es la constancia de las cosas que se esperan y la comprobación de los hechos que se ven. Por ella recibieron buen testimonio los antiguos (Hebreos 11:1-2).

     Si nosotros queremos vivir en el espíritu, tenemos que buscar de Dios la visión de las cosas celestiales; y esto será algo tan precioso que nuestro anhelo por ellas nos permitirá alcanzar buen testimonio en todo delante de Dios, y entonces comprenderemos que somos extranjeros en este mundo.

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Las Veleidades de la Comodidad

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     En el mundo en que vivimos, el confort y la tranquilidad han llegado a ser  situaciones no solo buscadas y deseadas  sino un verdadero ídolo del hombre y de la mujer de estos tiempos llamados «postmodernos». Muchas personas cuando conversan entre ellas, consciente o inconscientemente, exhiben sus estilos de vida, sus casas y posesiones a fin de mostrar al otro que «confortable» es su existencia, que bien transcurren sus días. Francis Schaeffer nos advirtió que dos empobrecidos valores se han adueñado  de la mayoría de la gente: La paz personal y la opulencia. «Paz personal -dice Schaeffer- significa que no lo inmiscuyan a uno, que no  lo molesten con los problemas de los demás, ya sea que estén al otro lado  del mundo o de la ciudad. Es vivir con la posibilidad mínima de ser personalmente incomodados. Esta paz personal significa el deseo de que mi patrón de vida transcurra sin molestias, sin importarme las consecuencias que esto pueda tener para las generaciones futuras»

     En esa carrera por el confort, por la tranquilidad y el bienestar personal millones de personas dejan transcurrir sus vidas sin ver la realidad, como anestesiados, drogados por Satanás quien les oscurece el entendimiento haciéndoles dedicar su vida a lo que es vanidad dándole prioridad  no a lo que permanece sino a lo que perece. Mientras el genuino compromiso con Dios nos acerca a la gente y nos pone carga en el corazón por la inmensa necesidad que solo espiritualmente puede ser percibida, la corriente de este mundo empuja al aislamiento y al individualismo. Ese individualismo tiene entre sus manifestaciones más evidentes la priorización del confort, la comodidad y la tranquilidad personal.

     Dice la Palabra en Hebreos 11 (24-26): Por la fe Moisés, cuando era ya grande, rehusó ser llamado hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los placeres temporales del pecado, considerando como mayores riquezas el oprobio de Cristo que los tesoros de Egipto; porque tenía la mirada puesta en la recompensa. Versión: Biblia de las Américas.

     En el pasaje que acabamos de leer se nos presenta la dramática y radical elección de Moisés, quien debió renunciar a su identidad en términos humanos (hijo de la hija del Faraón) para identificarse con el pueblo de Dios, que vivía en la opresión, pobreza y sufrimiento. Moisés -miembro de la familia real, lleno de privilegios y con un «gran futuro» en términos humanos-, renuncia a la comodidad del palacio y elige por la fe en lugar de los «placeres temporales», el oprobio de Cristo. Elige concretamente sufrir, ser perseguido y así renuncia a su comodidad y bienestar personal. No es el único. ¡Qué difícil debe haber resultado para Abraham al ser llamado salir de la ciudad de Ur dejando su hogar, posesiones, parientes y, renunciando así a cualquier ambición personal para habitar como extranjero en la tierra de la promesa viviendo en tiendas! ¡De la comodidad de la ciudad a lo precario de las tiendas de campaña! De la aparente seguridad de lo que podemos ver y tocar al desafío para la fe, que significa salir sin saber adónde uno se dirige.

     También para el Apóstol Pablo el llamado de Dios significó el despojarse de cualquier esperanza de comodidad o tranquilidad. La vida de Pablo a partir de su conversión, es una lucha incesante marcada por persecuciones, arrestos y azotes. Para cumplir la misión que el Padre le encomendó Cristo Jesús se despojó de su condición de Dios para hacerse siervo. Debemos notar que una de las primeras cosas que el Señor hace cuando nos quebranta, nos toca y nos visita, es cambiarnos los valores, los pilares en los cuales se asienta nuestra vida, sacándonos de nuestra comodidad. Al igual que las riquezas de los egipcios, el confort que el mundo ofrece hoy día, son perceptibles a simple vista.

     En cambio la mayor riqueza que significa el seguir a Cristo y la recompensa solo puede ser vistas por fe. La mirada de Moisés en la recompensa es la mirada de la fe. La fe permite ver lo que el mundo no puede ver. Moisés tiene claro que es mayor la riqueza del oprobio de Cristo que todo lo que el mundo pueda ofrecer y que él había disfrutado por años. ¡Por la fe tiene solo ojos para la recompensa prometida por el Dios que permanece siempre fiel! Este cambio de valores implica que no solo dejamos nuestro «sosiego», nuestra tranquilidad egoísta y la búsqueda del confort sino que lo hacemos con gozo y con todo gusto. Como cristianos renunciar a la comodidad significa, por ejemplo:  

     Disponer de nuestro tiempo y recursos para ayudar a quienes están en necesidad espiritual y material. Que nuestra casa esté siempre abierta para atender esas necesidades. (Primero de nuestros hermanos y en general de todos aquellos que El Señor nos va acercando). Priorizar la protección espiritual y formación de nuestros hijos físicos y espirituales, sacrificándonos y enfrentando las situaciones, desdeñando toda comodidad.  Oír el llamado de Dios significa renunciar a la comodidad. Oramos para poder decir al final, con el Apóstol Pablo que lo que en el pasado nos pareció ganancia era en realidad pérdida y que lo que perdimos en términos humanos no nos genera ningún dolor antes bien lo tenemos por basura a fin de ganar a Cristo (Filipenses 3:8)

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La Religión de La Imagen

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     La gran pregunta de este tiempo, para la iglesia en general, es: ¿Qué estoy adorando? La respuesta parecería ser sencilla y casi obvia, pero muy bien sabemos que no siempre es la que se espera. Porque mientras hay una legión de creyentes adorando a Dios, hay otra que no es mínima, precisamente, adorando a hombres que aseguran representarlo. Lo cierto es que Dios es el único que puede tener toda la Adoración de parte de la criatura. Cualquier otra cosa, recibe un nombre tan odioso como conocido: idolatría.

     La idolatría consiste en ubicar en el lugar que le corresponde a Dios, a cualquier objeto (fetichismo), persona, institución, valor, hecho, recuerdo, situación  o ente animado o inanimado. Todos sabemos, por poco o por mucho, que hay diversos tipos de idolatría. Y que nada de lo que vemos como negativo, es precisamente nuevo, sino que desde la antigüedad los hombres prefirieron darle culto a la criatura en vez de dársela al creador. ¿Y esto por qué? Porque darle culto a la criatura carnal, no requiere de la fe.

     Dice la Palabra que Fe, es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve. La idolatría, por su parte,  es la incertidumbre de lo que se espera (promesas al ídolo) y la  convicción en lo que se ve (confianza en la imagen del ídolo). ¡Claro que es mucho más racional la idolatría que la fe! Sin embargo un detalle: ¿Quién te dijo a ti que el evangelio, la fe y Dios mismo, es algo que tu mente carnal pueda razonar

     Por ese motivo es que la fe bíblica es la confianza absoluta en la soberanía de Dios y la ausencia  absoluta de imágenes que lo representen. Dios es Espíritu. A Dios nadie le vio jamás. ¿Dice eso tu Biblia, también, como lo dice la mía? Entonces dime: ¿Bajo que supuesta creatividad alguien puede atreverse a diseñar una imagen de un Dios que no tiene imagen?

     Así es que en el Pentateuco, entonces, se le ordena al pueblo a no tener imágenes, que los profetas se burlarán de las imágenes paganas y en el Nuevo Testamento Dios mismo desecha toda imagen y se hace hombre real para que el hombre no tuviese necesidad de ningún fetiche ni representación imaginaria. Puestos los ojos en solo Jesús el autor y consumador de la fe ya que no hay otro nombre dado a los hombres en quien podamos ser salvos y no hay otro mediador entre Él y la humanidad.

     Hoy en día hay muchas imágenes e ídolos en todas las religiones, poniéndose de espaldas a esta sencilla y profunda fe bíblica. Por qué? porque el hombre no confía en Dios y sus promesas tal y como están expuestas en la Biblia. Uno de los ídolos más pesados de cargar en la procesión de la vida es el individualismo que consiste en ubicar al Yo, a sí mismo en el lugar que le corresponde a Dios. Esta idolatría nos ha llevado a construir una sociedad basada en el individuo y no en dar gloria al creador. El colectivismo en los sistemas comunistas era otra pretensión de convertir a la masa de individuos asimilada en el concepto de colectividad, de proletariado, de Estado en un «dios», al cual se le rendía todo el honor y la Gloria, tal como hoy en día se le brinda al así llamado mercado todos los individuos y brujos del neoliberalismo.

     Individualismo es la base para toda idolatría, está presente desde Adán, la historia primitiva, hasta la actual época del genoma humano. Entonces; ¿Cuál es el punto? El asunto más imperante es que todo ídolo exige sacrificio humano. Dime cuál es tu ídolo y te diré quién te pedirá la vida. La idolatría al trabajo trae tensión y enfermedades psicosomáticas. La idolatría santera exige sacrificios inútiles en el cuerpo e ignorancia nociva para el alma y el intelecto. La idolatría del individualismo trae la decepción frente a la enfermedad, la vejez y la muerte. El ídolo de sí mismo siempre cae, sucumbe frente a un virus, una bacteria, una pérdida, una crisis familiar etc.

     La fe Biblia nos presenta a Dios mismo en la persona de Jesucristo pagando el precio por el pecado de todos y ofreciendo un solo sacrificio una vez para siempre. La fe Bíblica nos presenta que el fin del hombre no está en el mismo ni en su historia sino en Dios, su plan y su historia de salvación a la humanidad. La fe bíblica nos habla del origen del mal, de la enfermedad y de la muerte como el resultado inadecuado de la libertad del hombre frente a las reglas del juego que previamente estableció el mismo Dios.

     La fe bíblica nos habla de una redención, de un sentido del sufrimiento y de una victoria sobre las dificultades. Redención del pecado, un sufrimiento del cual el Señor participa convirtiendo siempre nuestro lamento en gozo y de unas dificultades que se presentan como retos para obtener nuevas victorias. La fe bíblica nos presenta la obtención de metas personales o colectivas como medios y no fines. El único fin es Dios y el cumplimiento escatológico de todo su plan y todo lo que el hombre realice debe estar sujeto a sus lineamientos para que sea incluido en el sentido divino de la creación y su fin, o ethos como dicen los filósofos.

     La fe bíblica nos presenta a un Dios que nos acompaña y nos ayuda a salirnos del atolladero que hemos inventado los hombres. Por eso, bien vale resumirlo todo en breves pero contundentes conceptos: Idolatría es sinónimo de muerte. La Fe Bíblica es sinónimo de vida. Elige hoy mismo entre la Muerte y la Vida. Mientras tanto, yo digo como dijo Josué: Mi casa y yo serviremos (al Dios de la Biblia) a Jehová. 

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La Pornografía en Internet

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     El siguiente artículo que lleva la firma de John Walker y que él titula como lees arriba, con el añadido de “Libre de un camino peligroso”, captó mi atención porque no sólo es tremendamente actual y vigente para el hombre y la mujer de este tiempo, sino que incluso se ha enquistado en algunos ambientes eclesiásticos y no en niveles inferiores, precisamente. Lo reproduzco de manera textual:

     “Había algo que Dios quería que yo le confesara a Rick Warren, pero estaba haciendo lo mejor que podía para evitarlo. Rick y yo habíamos pasado juntos lo mejor de la tarde, y así que el día se terminaba, empecé a pensar que yo ya estaba «fuera de peligro». Habíamos terminado de guardar una grabación y pensé que ya íbamos a salir del estudio cuando Rick dijo que quería grabar sobre un segundo tema: «Qué hacer cuando un líder del equipo tiene un fracaso moral». Fue un momento particularmente irónico, porque lo que Dios quería que yo le contara a Rick tenía que ver con mi propio fracaso moral con respecto a la pornografía en Internet. Todo el día estuve recibiendo ese sentido de convicción, pero ahora la presión del Espíritu Santo era inaguantable. Mientras todavía estábamos armando el paquete, yo seguía discutiendo con Dios: «¿Realmente quieres que le cuente? Te prometo que jamás volveré a hacerlo si tú me libras de hacer esto».

     Justo cuando yo estaba pensando esto, Rick tomó su celular y llamó a su esposa, Kay. Espontáneamente, él le dijo que quería invitarme a cenar y le preguntó si estaba bien que él volvería a casa un poco más tarde. En ese punto, yo tenía la total convicción. Sabía que tenía que contarle a Rick, y que Dios no me dejaría ir hasta que lo hiciera. Así que, luego de cenar, confesé mi pecado oculto. Le dije que no quería quedarme atrapado en la cueva de la pornografía; que sabía que eso podía destruir potencialmente mi vida, y mi ministerio. Yo quería estar fuera de este círculo pecaminoso, pero necesitaba ayuda. Rick, inmediatamente me aconsejó, y establecimos métodos de responsabilidad para ayudarme a permanecer limpio, métodos que luego fueron formalizados por mi supervisor inmediato. Te imaginas el alivio que tuve esa noche. Además, el hecho de saber que tendría que reportar mi progreso a Rick, llegó a ser un fuerte elemento disuasivo para no volver a tropezar con ese pecado sexual.

     Te confieso esto hoy, porque quiero que sepas que no estás solo. Hace algunas semanas realizamos una encuesta confidencial en nuestra página de Internet www.pastors.com y los resultados sugieren que una cantidad significativa de líderes podría estar luchando con la pornografía de Internet. Es un problema desenfrenado dentro de la iglesia, y en el liderazgo de la Iglesia. Si eres como yo, probablemente nunca comprarías material pornográfico, pero la facilidad y la ambigua privacidad de la pornografía en Internet, me absorbió tan rápida y profundamente como es imposible de imaginar.

     Si estás luchando en este terreno, finalmente tendrá que ser Cristo en ti el que cambie tu deseo desde adentro hacia fuera. Él hace esto con la fuerza de su amor, y logra que no quieras sucumbir ante la tentación. Creo que la obra de Cristo en tu vida incluye dos pasos muy prácticos que debes dar mientras Dios te libera de este pecado: Debes confesarlo a alguien. Por un momento pensé que podía manejarlo por mí mismo. Francamente, ¿Quién quiere admitir esta clase de pecado? Con mis años de creyente pensé que podía imaginar alguna forma de salir de esto. Pero seguía cayendo en un ciclo de desesperación, tal vez te suene familiar, ¿no? Incliné mi rostro delante de Dios, juré que nunca más volvería a hacerlo. Pero luego me convencía a mí mismo que una última vez no me lastimaría, y rápidamente caía nuevamente en el espinoso camino de la pornografía que apesta en la Web en todo el mundo.

     Yo no era lo suficientemente inteligente como para evitar toda la pornografía de la Internet, pero tenía el conocimiento suficiente como para saber que necesitaba ayuda para salir de la arena movediza. No te engañes: Dios no puede ser burlado. Un hombre cosecha lo que siembra, y lo que tú haces en la oscuridad un día lo gritarán desde las azoteas. El hecho de confesar despoja el poder del pecado. La Biblia enseña claramente que mientras tus pecados permanezcan en oscuridad, tendrán sobre ti un poder descontrolado. Puedo testificar que el hecho de traer a la luz tus problemas con pornografía, realmente harás disminuir ese dominio. Entiéndeme claramente, no estoy diciendo que ya no lucharé con la tentación, sino que ahora que mis tentaciones están al descubierto -las voces lejanas del pecado son más fáciles de ignorar- y desde que mi pecado ha sido expuesto, confesado y perdonado, ya no tengo que preocuparme por mantener una reputación en lugar de pedir ayuda.

     Hay una segunda razón para confesar: es el primer paso para ser sanado de esta conducta pecaminosa. Santiago 5:16 dice: Por tanto, confesaos vuestros pecados unos a otros, y orad unos por otros para que seáis sanados….

     Debes hacerte responsable ante alguien. Confesar no quiere decir que seremos libres de las tentaciones para siempre, y esa es la razón por la que tienes que establecer un compañero ante el que tengas la obligación de dar cuenta. Hay una variedad de formas que pueden ayudarte a hacerte responsable: uno a uno, un pequeño grupo de oración, tu líder, tu esposa, poniendo límites en tu computadora. Yo uso todos los métodos existentes, y te aconsejo que también hagas lo mismo, porque seguramente quieres encerrarte a ti mismo dentro de una buena conducta, aun antes de que Dios cambie tu forma de deseo de tal manera que no quieras más tener acceso a esta pornografía. En la forma uno a uno, he tratado con varios amigos y ha sido muy fácil para mí. Mi actual supervisor en esta responsabilidad es un amigo llamado Pablo, que es un hombre cristiano, muy amable, pero un duro ex lugarteniente de la Armada. Una vez al mes, invito a Pablo para que revise mi caché de Internet, y vea qué sitios he visitado.

     Mi esposa también es una aliada en esta batalla. Silvina bloquea mi computadora y no me da las claves para entrar. Esto significa que la mayoría de los sitios pornográficos están bloqueados porque mi esposa ha hecho que la computadora los reconozca como tales. También, sí, esto fue vergonzoso, le di una lista de las direcciones de Internet con los sitios pornográficos que yo acostumbraba visitar. Ella creó bloqueos específicos para estos sitios, de tal manera que ya no podía más acceder a ellos. Una vez más, esto eliminó en gran parte mi tentación. Ahora me sentía muy cómodo usando mi propia computadora, pero nervioso cuando usaba una computadora desprotegida. Estoy feliz por los bloqueos que puso mi esposa.

     Y ahora Dios ha cambiado mis deseos. No lo hizo de la noche a la mañana -pudo haberlo hecho: Dios es poderoso para hacerlo- pero Dios fue cambiando lentamente mi forma de desear, y pasé de un deseo ilícito a un deseo de agradarle. Por el camino, Él me mostró que mi uso de pornografía tenía menos que ver con el sexo y la lujuria, y más que ver con la ira y la actitud pecaminosa del libre albedrío. Si luchas con la pornografía de Internet, por favor consigue ayuda. Tu vida es por mucho demasiado importante como para permitir que este persistente pecado la destruya. Y recuerda: Nada hay encubierto que no haya de ser revelado, ni oculto que no haya de saberse (Lucas 12:2). Tarde o temprano la máscara caerá y tu verdadero rostro será conocido.

Por: John Walker”

     Ahora, si crees que eres libre de esa clase de tentaciones, puedes sentirte en un nivel de superioridad para con el pobre John, pero sólo si eres verdaderamente libre. No te olvides que así como la investigación policial puede encontrar absolutamente todo lo que se haya hecho en una computadora desde su adquisición, aunque aparentemente hayas borrado todo, Dios no tendrá ningún inconveniente en hacerlo, también, y mucho mejor. No avergüences al hermano Walker ni con el pensamiento, sólo procura aferrarte a la mano del Señor con firmeza. No te olvides que la Palabra dice que El que esté firme, mire que no caiga… Y además añade que sólo el que esté libre de pecado, arroje la primera piedra…

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Bajo el Estandarte del Amor

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     ¿Qué regía la fe de los antiguos cristianos? El amor. Por primera vez, en el mundo pagano, la gente escuchaba asombrada, de un Dios que ama a aquellos que lo aman. El Dios de los cristianos amaba a toda la humanidad, y demostró su amor por medio de su propio sacrificio. Y es más; incentivaba a aquellos que lo amaban, a que también amasen y sirviesen a los otros. De hecho, los romanos paganos, amaban sólo a su familia, o a los de su de su clase social, o a aquellos que les era conveniente tener como amigos. Los cristianos amaban a todos. Ellos no entendían este amor. Yo me pregunto en cuantas ocasiones nosotros, como iglesia, defendemos bravamente los derechos de Dios, pero no por amor a la gente, sino a la organización a la que pertenecemos. Toda intercesión es por amor a la gente, es para que la gente con velos de oscuridad pueda venir a la luz y conozca a Dios.

     La motivación correcta para el evangelio, es el amor, no es la competencia. Te lo digo más ajustado, todavía: el centro de los cinco ministerios, es el amor. El cristiano tiene una cultura libre de diferencias étnicas y de clases. Los cristianos no se separaban de acuerdo al rango social o al grupo étnico. Pablo dice: Ya no hay esclavo ni libre. De paso me preguntaría si eso es exactamente lo que sucede en cualquier punto del mundo cristiano, hoy. No me respondas. Los romanos se preguntaban por qué un hombre noble permitía que su esclavo se refiriese a él como “hermano”. No les entraba en la cabeza, eso. La iglesia creó un patrón de relaciones humanas que no existía en la Roma anterior al cristianismo. ¡Fue un shock!

     Y fíjate que cuando leemos los textos de Pablo, nos damos cuenta de una serie de cosas. Por ejemplo, él no viene a anular la esclavitud. De hecho dice que, si tú eres esclavo, sirvas a tu amo con amor. Eso nos muestra que él no pretende hacer un cambio en el sistema en el que estaban inmersos. Pero sí el evangelio logra cambiar la relación entre las personas. Aquí es donde los historiadores sostienen que el Dios de los cristianos es un Dios de misericordia, que demanda de los cristianos, misericordia. Es que los cristianos verdaderamente creían en un Dios misericordioso y este Dios misericordioso requería que aquellos que los seguían también practicasen la misericordia con los demás. La misericordia no era parte de la vida en la Roma pagana, la cual era bien conocida por su crueldad.

     ¡De esto no tengo ninguna duda! Nosotros vemos partidos de fútbol y nos escandalizamos cuando alguna forma de violencia penetra en el desarrollo de un juego. ¡Ellos veían a hombres matándose con otros hombres como parte de un espectáculo semanal para el pueblo! Imagínate lo que se podía pensar de la palabra misericordia en un tiempo como ese y en un ambiente como ese. ¿Culturalmente, era conocida la misericordia? ¡En absoluto! Hubo un emperador que, dentro de la organización del cumpleaños número catorce de su hijo, hizo montar un espectáculo con gladiadores que se mataban entre sí. Yo me pregunto dónde se supone que podría entrar la misericordia en una cultura como esa. En ninguna parte. ¿Y el cristianismo fue capaz de cambiar eso? No sólo fue capaz de cambiarlo, ¡Lo venció!

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Contra el Concepto de Autoayuda

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     Si existe algo de real validez en la vida cristiana, eso son las oraciones. No nos olvidemos que las reuniones de oración también fueron una parte vital de aquella iglesia que la mayoría hemos conocido. Yo me pregunto, ya, a esta altura de este examen que venimos desarrollando, si una iglesia moderna, que desee considerarse y ser considerada como tal y no como una Babilonia más, no debería tener como patrones inamovibles, por lo menos, a algunas de estas cosas que hemos venido mencionando. El problema más grave de nuestros tiempos es que, en lugar de estar enseñando doctrina apostólica, seguimos insistiendo con programas de auto-ayuda. Esos que te insisten a cada momento en que, para poder salir de tus problemas, tienes que ser más sabio. Mientras tanto, la doctrina apostólica que te mira desde arriba, desde los lugares celestiales en Cristo Jesús, te dice que ya tienes toda la sabiduría de Dios contigo, y que sólo te falta creerlo.

     Por eso es que la gran mayoría de libros que hoy inundan nuestras bibliotecas, son de auto-ayuda. Si yo grabara todas las semanas, estudios relacionados con el alma y sus problemas, aumentaría las visitas a mi Web por lo menos en un setenta por ciento, pero ¿Sabes qué? ¡No me interesa eso! ¡No es importante tener diez mil visitas diarias! ¡Lo importante es tener dos o tres que sepan de qué se está hablando y lo compartan! ¡Me interesa enseñar lo que edifica, no lo que acaricia el alma! Además, aplicar auto-ayuda es seguir viendo las cosas desde aquí abajo, en tanto que la Palabra de Dios nos dice que ya estamos sentados en lugares celestiales con Cristo. Lo que todavía no terminamos de entender y muchos de creer, es que ya nos fue dado todo. Que ya Jesús no nos puede dar nada más. Que ya tenemos todo lo que necesitamos para ser más que vencedores. Por eso es que Pablo dice que oremos para que nuestros ojos sean abiertos y podamos ver la supereminente grandeza. En suma: lo único que puede limitar el poder de Dios en tu vida, eres tú mismo.

     La enseñanza apostólica gira tremendamente en la revelación de Cristo en nosotros la esperanza de gloria. Cuanto más tenemos de Cristo, menos tenemos que escribir. Nunca vamos a ver a Dios como asistencialista. Él es un reformador. Sí que es nuestro ayudador, ciertamente, pero no bajo la mentalidad de asistencia. ¿Qué sería asistencialismo? Alguien que te quiere ayudar por el resto de tu vida. Él no desea eso, él quiere que tú camines o corras por ti mismo, sin ayuda. ¿Y si me caigo? Si te caes, te va a levantar. Pero sólo si te caes, no si te arrojas al piso como los niños consentidos. Estar plantados sobre bases apostólicas te permite saber quién eres en Cristo. Porque si no, un día te arrojan una bolsa negra con tierra de cementerio en la puerta de la iglesia y la mitad de la gente se aterroriza porque cree que se les va a morir el pastor.

     Y ese pastor, si es sabio y sabe dónde está plantado, lo único que hará será reírse, porque él sabe que cuando el infierno recurre a esas pantomimas del curanderismo, es porque los verdaderos dardos de fuego se le han acabado y ya no tiene con qué atacar. Los que se asustan de las cosas que hacen los brujos y los hechiceros, son los que no entienden todavía quiénes son en Cristo. Y no estoy hablando de subestimar a nadie. En ninguna clase de combate vence el que subestima al rival, sino el que lo respeta, pero espera confiado en las armas o fuerzas que posee.

     (Hechos 5: 11) = Y vino gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron estas cosas.

     Esto quiere decir, en primera medida, que se lo está diciendo a una iglesia que, evidentemente, hasta allí no tenía temor. ¿El temor? Sí, el temor. Y, una vez más, habrá que aclararlo. Cuando hablamos de este temor, hablamos del temor reverente del Señor. Hay una antigua versión bíblica que, en este texto, dice: Un profundo sentido de reverencia estaba sobre ellos. Este tipo de temor es otra de las marcas indelebles de un auténtico ministerio apostólico. Escucha: es suficiente con que el Espíritu de Dios se haga presente en un lugar para que ese tipo de temor innato se manifieste en la mayoría de los presentes. Y hay dos factores por los cuales alguien no podría experimentar ese temor. O no hay autoridad apostólica en ese lugar, o la gente se ha endurecido en sus pecados. Esto último es lo que pasó con Judas Iscariote, cuando Jesús le dio la posibilidad de arrepentirse. ¡Estaba sentado junto al Hijo de Dios al que acababa de entregar, recibiendo su misericordia, y no entendió que con su necedad había sacado boleto para el infierno!

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La Proliferación de Los Sistemas

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     La gran pregunta que se encierra en el título, es: ¿Cómo rompemos eso? Quisiera tener una respuesta más concreta y contundente que esta, pero no la encuentro. El sistema del monte babilónico, se basa en siervos. El sistema del Reino se basa en hijos. Tú, que me estás leyendo hoy, ¿Tienes hijos? ¿Sí? Entonces pregunto: ¿Tienen algún escalafón de importancia tus hijos en tu familia? No. ¿Uno es más valioso que el otro por la causa que sea? No, ninguno. ¿Y entonces por qué en lo que llamamos la iglesia, sí? En lo espiritual, cualquier apóstol sacará a la luz de inmediato todo esto. ¿Y si no lo hace y lo deja circular? ¡No es apóstol! Hay redes apostólicas por centenares que funcionan con mecanismos babilónicos. De acuerdo, ya no está presente la odiosa palabra Denominación, pero Babilonia sigue presente, viva y muy activa. Y a veces peor que en las denominaciones, porque en estas, a veces, había más humildad.

     Lo cierto es que este diseño de Lucero, es el que ha forjado, nos guste o no aceptarlo, toda la identidad del hombre caído. Es perverso lo que él ha hecho, porque él sabe que el problema del hombre es el rechazo. Tuvo que dejar el huerto por el pecado, fue rechazado por Dios. Y él pasa a ser el protector, el que se levanta para decirle: mira, yo estoy dispuesto a darte todo lo que perdiste, ¡Ven conmigo! Y ahí, cuando el hombre es puesto en un sistema de competencias, el monte pasa a ser genial, brillante, espectacular. Porque todo se trata de escalarlo lo más rápido que se pueda y, el que llega primero, gana. Ahí nace la palabra Líder. Oye: el Reino no funciona de esa manera. Jesús lo enseñó muy claramente. Contó que un hombre contrató a obreros por la mañana, a otros al mediodía y a otros por la tarde, pero que a todos les dio un denario como salario. ¿Qué está rompiendo Jesús, allí? El diseño del esfuerzo.

     ¡Ah, no! ¿Cómo ese que llegó a la tarde va a ganar lo mismo que yo, que vine por la mañana? ¡Me voy ya mismo al sindicato! ¡Vamos a hacer una huelga! Pero llega el patrón y le dice: ¿No te prometí que si trabajabas te iba a pagar un denario? Sí. ¿Y cumplí o no cumplí? Sí, pero… ¡Pero, nada! Lo que yo haga con mi dinero, con tal que a ti te cumpla lo pactado, es asunto mío. De allí que Babilonia toma mucho del diseño de lo que está escondido, de lo ruin. Y un sello indeleble del apóstol, es que él aborrece Babilonia. Y con argumentos muy fuertes contra ella. En algún momento, y cuando todavía no había Iglesia Evangélica, la Iglesia Católica era la representación visible de Babilonia. Lutero termina con eso casi sin proponérselo. Él sólo los confrontó por causa de la corrupción en las indulgencias. Pero él seguía en misa, mientras tanto.

     Más tarde, cuando aparece la Iglesia Evangélica, (Y el término “evangélica” nadie sabe muy bien cuándo y dónde apareció, porque el término correcto era Protestantes), y se establece, de hecho, construye otra Babilonia. Sin la figura de un Papa, al menos rotulado como tal, pero Babilonia al fin. Ahora; ¿Por qué es tan fácil que el hombre se meta con Babilonia? Porque en su anhelo está el llegar a la cima de esa montaña, de ese monte. Porque un día él fue tomado de allí y quiere retornar. Pero no por gracia, sino por esfuerzo. El tema de Babilonia es muy interesante y hasta electrizante, te diría. La parte financiera, la parte emocional, el corazón y Babilonia.

     Es real, existe, pero mucho cuidado, porque no siempre donde la hemos ubicado. No todo lo que se mueve y respira dentro de un templo es hermano, de acuerdo. Pero tampoco no todo lo que no adelanta y reforma en dirección al Reino es Babilonia, tampoco. Puede ser simplemente ceguera. La misma que tú y yo teníamos hace algunos años cuando militábamos alegremente en babilonias de todos los colores, sin saberlo. Babilonia tiene que ver con esa acción del espíritu del hombre, por querer tener las cosas de Dios por esfuerzo. Con sus propias herramientas. Propio de esa creación imperfecta, de la que Lucero fue juzgado y de la que cayó. Por eso es que podemos decir con total seguridad que los apóstoles son confrontadores muy firmes del legalismo, de los sistemas religiosos y de Babilonia. Por lo tanto, un verdadero apóstol, genuino del Señor, jamás construiría un modelo donde ellos hicieran las veces de un moderno Papa. Ellos aborrecen ese modelo. Ahora ya lo sabes; tú verás qué haces o no haces con esto.

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Patrones de Conducta

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     La iglesia viene desde hace mucho tiempo con una cultura mezclada. Cree, por ejemplo, que adoptando ciertos ritmos muy pegadizos y con bastante percusión afro-americana, eleva la calidad de la alabanza, pero no se da cuenta que está haciendo exactamente lo que le parece bien a la gente, sin tomarse el trabajo de preguntarle al Señor si a Él también le parece bien o no. Yo conozco su respuesta, pero creo que una gran mayoría, todavía no se ha tomado el trabajo de ir a buscarla, nada más que eso; no se necesita ser ni especial ni maravilloso para conocerla. Percusión. Tam-tam. África. Vudú. Punto.

     ¡Ay, hermano! ¿Pero eso no es demasiado discriminador? ¿No nos estamos alejando del mundo al que deseamos llegar para salvarlo? No. Lo que estoy haciendo es trazar una línea divisoria clara, exactamente en el lugar en donde Dios dice que hay que trazarla. Porque si la iglesia genuina no traza esa línea divisoria, los hombres religiosos van a hacerlo, y entonces mucho me temo que seguiremos entremezclados como estamos ahora. Nadie tiene muy en claro qué cosa es santa y que cosa es profana. Entonces, la pregunta que ahora viene a cuento, es la siguiente: ¿Para qué estaría hoy levantando apóstoles, el Señor? Mira, entre otras cosas, para que nos sienten a todos y nos digan algo así, como: “Hermanos, ¿Ustedes estaban hasta hoy haciendo negocios de tal y cual manera, verdad? Lamento comunicarles que no pueden continuar haciendo negocios así. Ya no pueden facturar en negro. Sabemos que se gana un buen dinero haciéndolo, pero nuestro Dios es un Dios que ama lo legal, y eso no lo es.”

     Otra: ¿Dónde están los hermanos que son médicos? Vengan acá. Hasta hoy ustedes recetaban medicamentos por toneladas porque los laboratorios reconocen muy bien eso y como recompensa les equipan las clínicas. Lamento decirles que a partir de hoy, sólo deberán extender recetas a quienes verdaderamente lo necesiten y en la cantidad que lo necesitan. Y que si los pacientes son creyentes, sólo les recetarán medicamentos si después de orar y esperar, no hay resultados a la vista. En suma, lo que carga el espíritu apostólico es esa capacidad de pesar la sustancia de las cosas. ¿De dónde nace esto? Recuerden que cuando decimos que ellos tienen una especial unción para los recursos fundacionales y de edificación, no es solamente en la iglesia. ¡Es válido para cualquier parte! ¿Qué hay detrás de estas comidas nuevas que han salido ahora? ¿Comida? ¿Y qué nos importa una comida más o menos? Nos importa, porque detrás de cada comida hay un espíritu, así que definitivamente, una comida es cultura.

     Y la ropa también es cultura. Y lo que lees, también lo es. Y la música es cultura. Entonces, lo que hacemos es quebrar esas estructuras de caminar, domo dice el viejo dicho, “Caminar como Vicente” ¿Y cómo camina Vicente? Para el lado que va la gente. Ahora, serás una persona que empezará a caminar, por fin, como viendo al invisible. Ese es el patrón de conducta que sí o sí está asociado al Reino de Dios. Por eso es importante el trabajo apostólico, ¡Pero apostólico genuino, no oportunista! Son grandes maestros, pero su enfoque siempre es fundacional. ¿De dónde vino esto? Parecen tonterías, pero créeme, todo aquello que hoy hacemos por ignorancia, mañana va a terminar encadenándonos. Ojo: aun lo que es bueno. Un evangelista de los modernos, por ejemplo, no va a dudar de poner un grupo de música pesada en una plaza si eso le trae gente. Un apóstol genuino, nunca te va a aceptar eso. Por esa razón, no puede extrañarle a nadie que sea uno de los ministerios que más enemigos cosecha.

     Porque resulta ser que, pese a todo lo dicho y dejado en evidencia, la gente en su mayoría va a defender la cultura asumida. Y el argumento teológico más utilizado, será: ¿Y qué tiene de malo? Yo no creo en ningún sistema político en el cual Dios no sea el centro. Tampoco creo en el capitalismo. El que piense que la iglesia debe estar enrolada con el capitalismo por la simple razón que es la obvia oposición a la izquierda socialista, se equivoca de medio a medio. Todo sistema que el hombre crea, es injusto. Todo sistema, no se escapa ni uno por bonito que parezca desde lejos. ¡Pero, hermano! ¿Y qué propone usted, algo así como una teocracia? De ninguna manera. Yo, lo único que creo fiel y fervientemente, es que Dios busca gente con principios. Gente con ética genuina y con altísimo sentido de Justicia para guiar una nación, sin que necesariamente sea cristiano.

     A mí no me parece que un país, cualquiera sea él, esté necesitando un presidente cristiano. Yo creo que alcanza y basta con que sea un presidente justo. Un presidente que tenga ética, que tenga moral genuina, no declamada ni promocionada desde los medios de comunicación afines. Y no afines por ideología o justicia, sino por la mera pauta publicitaria obligatoria, mínimamente. Yo creo en esa clase de gobiernos, los que por lo menos están en condiciones de mostrar al menos una de las características de Dios. Su justicia, su perdón, su paz, su misericordia. Es más que obvio que todos, absolutamente todos los sistemas políticos humanos, van a fallar. La verdad cruda es que no sabemos gobernarnos solos. Si no dependemos de Dios, estamos huérfanos y a la deriva. ¡Así está el mundo, hoy!

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¿A Quién Debe Parecerse la Iglesia?

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     Tengo una estadística elaborada por gente muy seria y desapasionada, que muestra que el setenta y cinco por ciento de los miembros de las iglesias cristianas, no están conformes con el andar de ellas en este tiempo. Lo que ocurre es que por años y años, la iglesia ha hecho un verdadero culto superior del activismo. ¿Y sabes lo que dice la Palabra?, que nosotros somos fuertes, si meditamos en Él. Y meditar, hasta donde yo sé, es escuchar quieta y atentamente. Y que no te quepan dudas, la gente, al menos en su gran mayoría, ama más a la iglesia que a Dios. Pero, a ver: ¿Es una ofensa, por ejemplo, hacer algo en homenaje a la iglesia? No. Lo que sí puede ser una ofensa, es hacer una fiesta en una casa, sin pedirle permiso o preguntarle si está de acuerdo al dueño de la casa. ¿Está claro? Así lo hacemos permanentemente como iglesia. Lo hacemos todo en su casa, pero no le pedimos permiso. Decimos que todo lo que hacemos es para Él, pero ni siquiera le preguntamos si le gusta o no, lo que estamos haciendo. Decimos que dependemos de Él, pero normalmente ya tenemos nuestros propios planes. De allí que no es ni aventurado ni mucho menos malintencionado decir que hoy no se depende de la voluntad de Dios, sino de las costumbres y las tradiciones. Pregunto: ¿Hay un novio que esté feliz de casarse con una novia que piensa así? No lo sé, pero todos nosotros seguimos pensando que sí…

     Hay gente que ha sido echada de una iglesia, sólo porque se atrevió a ir y decirle al pastor que Dios le había hablado y le había dicho algo opuesto a lo que el pastor pensaba. ¿Sabes qué? El mayor enfrentamiento, hoy, que tienen los auténticos creyentes de Reino, es contra una cultura enraizada en la iglesia. Una cultura que habla y sigue hablando de Dios, pero que lo ha sacado de sus agendas diarias hace mucho tiempo. Ese es el cambio más violento: ¿Vamos a seguir haciendo lo que ya sabemos que no está bien? Aquí hay uno que decidió no hacerlo, y ni por asomo presumo de ser el único, Dios me libre de serlo. Una iglesia, por exitosa que sea, jamás puede parecerse a su líder; tiene que parecerse al Señor.  ¡Es que yo ahora ya no pertenezco más a una denominación! ¡Me salí de ella hace tiempo! ¡Ahora formo parte de una red apostólica! Mira, hermano: si te saliste de un sistema antiguo, para caer en otro un poco más moderno, me temo que la cosa no ha cambiado demasiado, sigue siendo sistema por sistema. No es ese el tema. El tema es que nosotros dependamos, de una vez por todas, del Espíritu Santo conforme a lo que Él nos está diciendo.

     Para que quede claro, de lo que estamos hablando es de ser sensibles a la voz del Espíritu. Porque Él tiene soberanía como para hablarnos de la manera que sea, en el momento que sea y exponiéndonos lo que sea. Está en nuestra sensibilidad y discernimiento saber cuándo es Él y cuando es nuestra carne o el enemigo. Lo cierto es que es tarea apostólica salir a la palestra a decir que las cosas que se venían haciendo así y así, ya no se hacen más de esa manera y que ahora se tienen que hacer así y asá. Sin ir demasiado lejos, y sé que esto va a ser de identificación por no pocos, precisamente. ¿En cuántos lugares, todavía, se sigue celebrando, una vez al año y vaya uno a saber partiendo de qué argumento, El Día del Pastor? Y con fiesta, homenaje a toda la familia pastoral, obsequios, música dedicada y etc. ¿Día del Pastor? Perdón por mi pregunta tontuela, pero: ¿De dónde sacaron eso? Y digo más: ¿Cuáles son, entonces, los días del Evangelista, del Profeta, del Apóstol y del Maestro? ¡Ah, no! ¡Ellos no tienen su día! ¿Ah, no, eh? ¿Y pueden decirme por qué motivo? Ya, basta; mejor no me lo digas.

     Y eso no es todo: las personas que todavía insisten con celebrar estos días dedicados de homenaje, son las que luego, fuera de la iglesia, celebran los quince años de sus hijas exactamente como los celebra el ambiente mundano. Y arman las ceremonias de casamiento con los mismos rudimentos que vemos en las iglesias del catolicismo romano. Y hasta organizan las despedidas de soltero con las mismas “atracciones” anexas que acostumbra el mundo. Mira, hermano: el que acepta seguir cumpliendo con las tradiciones del sistema del mundo, termina siendo esclavo de ellas al punto de no poder tomar contacto con el Reino. Es mucho más simple de lo que lo hemos hecho. Conoceréis la verdad, y la verdad os hará… ¡Libres! Eso es todo. Yo no termino de entender hasta qué punto nosotros, somos capaces de proyectar un verdadero cambio, si por un lado decimos una cosa, pero por el otro vivimos casi de acuerdo con lo opuesto a lo que dijimos. Reitero algo dicho hasta el cansancio: no tenemos un bonito mensaje; ¡Somos o no somos el mensaje viviente! Y no se trata de legalismos o gustos personales, se trata simplemente de integridad.

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