No Son Detalles Menores

Recuerdo que en una ocasión se publicó un libro que fue muy comentado, hasta con cierto humor y jocosidad en los ambientes cristianos, pero que de gracioso no tenía nada: “Igle-Burger”. Era una descarnada crítica para con la forma en que la iglesia en ese tiempo, (Que no es tan lejano a este) predicaba el evangelio. Un evangelio selectivo, donde la persona tiene la posibilidad de elegir lo que quiere.

Yo no estoy hablando de esto, yo creo que la iglesia en su conjunto, tiene que recuperar el corazón del evangelio. ¿Y cuál es el corazón del evangelio? El Reino. Sin embargo, yo quiero mostrarles un proceso que es coherente con casi todo lo que hemos venido hablando desde este púlpito cibernético. Sabemos que la iglesia debe dar a conocer el nombre de Dios.

Sabemos que la iglesia debe ocuparse en que la gente recupere la imagen que el pecado dañó. ¿Y cómo lo hacemos? Entonces, aquí hay algunos proyectos. Son de diferentes procedencias, pero todos tras un mismo objetivo. Van a darse cuenta que aquí aparece la palabra Ministerio, ya como algo práctico, no como algo teórico.

De lo que estoy hablando, no es de cómo ganar a la gente, sino de cómo recuperar la imagen perdida de un cristianismo respetable. De hecho, pasaríamos de ser una iglesia meramente evangelística, a ser una iglesia ciento por ciento transformadora. Sigue haciendo evangelismo y con el mismo énfasis. Pero que la visión no nos lleve una vez más a celebrar el número de gente convertida, sino de gente transformada.

Es un tema de apreciación. Porque a medida que cualquiera de nosotros va hablando algo de lo que la mayoría conocemos, la gente que nos rodea, en cada caso, va tomando una cultura. Si seguimos presionando a la gente a ganar almas sin prestar atención a lo que suceda luego con ellas, lo que estamos formando con nuestro discurso, con nuestra prédica, es una mentalidad numérica. Que podrá tener sus beneficios, pero que presenta un claro problema: esa mentalidad no va a cumplir con el propósito de Dios.

De allí que no se trata tanto que esté técnicamente mal. Pero no es el corazón de la tarea evangelística, no es el corazón de lo que Dios nos delegó. Y no estoy diciendo que la iglesia tenga que dejar de evangelizar, ni lo sueñes; no estoy hablando de eso, entiéndeme. No debes cambiar las formas, debes seguir evangelizando a full. Eso no es lo que debe cambiar. Lo que sí debe cambiar es el objetivo del evangelismo.

De allí que, si nuestro objetivo es transformar vidas, las personas que deben estar en la primera línea de trabajo no son, como otrora, los que son más hábiles en ganar almas. Los que ahora deberán entrar en el terreno de juego, son los que ya tienen vidas transformadas que pueden mostrar como testimonio viviente.

Porque debemos partir de una premisa indiscutible; cada uno da de lo que es. Yo vengo aquí y doy de lo que soy. Te bendice, no te bendice, te entretiene, no te entretiene, te alimenta, te desnutre, te interesa, te aburre. Es lo que yo soy llevado al trabajo ministerial. Ningún hombre tiene un buen o mal mensaje. Cada hombre es un mensaje viviente.

La cultura del evangelismo, por años, ha llenado las iglesias evangélicas de todo el planeta, pero no ha llegado a cambiar a ninguna de las ciudades donde esas iglesias están funcionando. Aunque un día utópico los cristianos lleguen a ser una mayoría en población, todavía seguirán –si no se cambia- siendo una minoría en influencia.

Algo debe estar mal, ¿No crees? De hecho, lo que está mal es el énfasis. Lo primero que deberemos saber en los comienzos de este trabajo, es que esto forma parte de un proceso, y esta es la fase inicial. El problema radica en el enorme esfuerzo que se hace en la acción, en el evento. Hay que ganar almas, hay que abrir una obra.

Sin embargo, si tienes una mentalidad de proceso, el trabajo no ha terminado. Veamos: hagamos un poco de teología natural. Teología natural es una percepción del mundo espiritual y de Dios, a partir de las cosas naturales. Cuando ustedes tienen un hijo, el nacimiento de un hijo es un acontecimiento. No se puede decir que es un evento porque evento deriva de eventual y un hijo es algo que se sabe y se espera.

Es un acontecimiento. La crianza de ese hijo, posteriormente, será un proceso. Entonces aquí cabe y viene la pregunta: ¿En qué momento termina la crianza de un hijo? La mayoría de los padres te va a decir que nunca. Porque uno podría pensar que termina cuando se casan y se van, pero cuando les nace un bebé, que viene a ser tu nieto, van a venir a preguntar cómo hacen esto o aquello con el niño.

Y no concluye allí, porque cuando ese niño ha crecido y llega el momento de comenzar sus estudios, seguramente van a  venir consultas respecto a qué colegio ir o cuál conviene más. En suma: la crianza de los hijos parece no terminar nunca. Es un proceso. Todo en la vida natural, es un proceso.

También el crecimiento en Dios es un proceso. ¿Cómo llegan las personas a las iglesias? Llegan, indefectiblemente, con cargas. Y hay cargas que son buenas y hay cargas que son malas. Vamos primero a lo bueno. ¿Qué puede traer de bueno alguien a un grupo? Habilidades, sueños, talentos, propósitos.

Pero, también acercan algunas otras cosas que no son precisamente agradables ni buenas. Iniquidad, heridas, amargura, ataduras. Y traen un carácter. De ahí la ventaja que en muchas congregaciones estiman en ganar niños para el Señor. Ellos no van a traer un carácter terminado, desarrollado.

Eso se da casi en todas partes, y es habilidad a cargo de los que ya están, saber o discernir qué hacer con todo eso que los nuevos traen. Si lo hicieran con cierta precisión, se evitarían problemas que, seguramente, van a presentarse más adelante. Y te los anticipo conforme a la experiencia vivida: pedofilia, adulterio, homosexualidad, fornicación, pornografía, adicciones.

Y todo esto, cuando se produce y se magnifica, nos hace perder de vista el epicentro, la causa esencial, la base de lanzamiento. Y todo eso, es no saber con claridad la calidad o cualidad de las cargas que la gente nueva trae. Falta discernimiento o sobra entretenimiento y las consecuencias están a la vista.

Entonces sale a la luz de que no existe ningún mecanismo de contención, te diría, a la manera de los antiguos pescadores. No tenemos hermanos capacitados para decidir qué pez dejamos en nuestros canastos y cuales devolvemos al mar. Y después, cuando salta el problema, que era obvio que iba a saltar, los responsables se caen moralmente y la depresión se hace un festín aún con los más ungidos.

Porque, veamos; hay lugares en donde se conoce muchísimo respecto al espíritu de Jezabel o al de Pitón, y se preparan en cursos extensísimos para combatirlos y derrotarlos, pero ¿Sabes qué? No disciernen ni por asomo cuando esos espíritus llegan al lugar y en quienes se depositan para operar.

Y te digo algo más: si eso sucede en una pequeña iglesia de cincuenta miembros, las posibilidades de que estos espíritus aparezcan y se hagan la gran fiesta, es muchísimo menor que en las llamadas mega-iglesias. Y no se puede evitar rememorar lo ocurrido a Pablo con la iglesia de Corinto.

Pablo se altera mucho con lo que sucede en Corinto y les escribe tres cartas, de las cuales nosotros conocemos dos, ya que sabemos que una se perdió. De todos modos, en las que hemos leído, hemos visto que toca temas muy fuertes para con ellos. Y haciendo constar que esa era una iglesia que tenía todos los dones, no eran improvisados religiosos templistas conservadores teólogos intelectuales.

Corinto era una iglesia muy avivada en el Espíritu, era una iglesia que profetizaba, cosa que no es común encontrar, ni en aquella época y mucho menos en esta, donde hay todavía mucha gente seria y honesta, aunque ignorante, que entiende y enseña que la profecía ya concluyó su tarea. Corinto tenía todas esas virtudes, pero un enorme defecto: no veía.

Y esto se asemeja mucho a la derrota de Josué por causa de un hombre que decidió tomar un manto babilónico, un siclo de plata, un lingote de oro. Y le dijo el Señor: Israel no podrá hacer frente a sus enemigos. Entonces, cuando pasa un tiempo y se genera un problema en una iglesia, lo primero que se debe tener en cuenta es si por casualidad, alguien del liderazgo no ha abierto una puerta.

Porque, si lo examinas con cuidado, si ves que en un lugar comienzan a pasar cosas negativas de todos los colores, y algunas mucho más fuertes que lo lógico, tu primer pensamiento no puede ser respecto a qué cosa pueda estar haciendo Satanás. Tu primer pensamiento tiene que ser: ¿Dónde está Judas?

¿Por qué digo esto? Porque sabemos, la Misma Palabra te lo asegura, que el diablo jamás podrá entrar a ningún lugar en el que los que están en eminencia, estén firmes en el Señor. Al que está en Cristo, el maligno no le toca, ¿Recuerdas? Pero cuidado; es al que está EN Cristo, no al que creen Cristo, habla de Él o, incluso, predica todos los domingos sobre su vida y obra. Eso es símil de un funeral: llenarnos la boca hablando de las cosas buenas que hacía el muerto cuando estaba vivo. Sólo un problema: ¡Cristo vive!

A esto que te voy a decir, se lo he dicho a más de un pastor: no se necesita que alguien se plante en la puerta de un templo para ver quién entra, como viene vestido y que rostro trae. Lo que se necesita es conocer si alguien de adentro y con poder, está tolerando el pecado. O está involucrado con el pecado, que es peor. ¿Por qué? Porque el diablo sólo hará lo que los genuinos hombres de Dios le permitan.

Hay algo que es inexcusable y que parecería darse de narices con cosas que yo mismo he dicho, aparentemente en contrario, pero no es así. A las ovejas, la única responsabilidad que se les ha dado, es la de juntarse para el bien y en unidad, presentar batalla. A los que se encargan de guiarlas por mandato del Espíritu Santo, la responsabilidad es la de protegerlas y alimentarlas. El problema se presenta cuando alguna de las partes deja de hacer lo que se le ha demandado.

Por eso es muy atinado e inteligente, cuando alguien te pide consejo u oración por un determinado lugar cristiano que no conoces, es pedirle al Señor que saque a luz todas las cosas que hay allí, y que si anda un Judas haciendo de las suyas, que sea expuesto para referencia de guerra. Si conoces algo al enemigo, ya sabes que él sólo puede tocar un ministerio, cuando encuentra una puerta abierta.

Y cuando eso ocurre, porque lamentablemente ha ocurrido y, hasta donde conozco, sé que sigue ocurriendo, no queda absolutamente nada por hacer. Cuando un ministro importante se mete en un terreno que no debería meterse, ya no hay nada más que hablar. ¿Qué se le va a decir, que se arrepienta? ¿Qué escuche la voz del Espíritu Santo? Está inmunizado para con todo eso.

Dice la palabra que los demonios saben y tiemblan. ¡Hay gente que peca horriblemente y sin temblar! ¿Qué le vamos a decir? ¿Vamos a ofrecerle restauración? ¡Si no está arrepentido, lo está disfrutando! Si esa persona no tiene temor de Dios para hacer lo que está haciendo, ¿Qué se supone que podríamos hacer los hombres, por mejor intencionados que seamos?

Hay una onda muy equivocada en cuanto a que en casos así los cristianos debemos ser buenitos y aguantarnos lo que sea. ¡Hay que poner la otra mejilla, hermano! ¿Ah, sí, eh? ¡Pues entonces ve, encuéntrate con ese pecador no arrepentido, hazte cómplice de sus pecados y luego, si quieres, sé buenito con él! Yo prefiero pasar por malo en esta…

Dios no tolera el pecado, es así de simple. Dios no tiene una mentalidad de tolerancia. Él nos ama, nos entiende y está ahí para ayudarnos, y en la medida que tú vayas ganando autoridad, mientras más autoridad tienes, menos posibilidad tienes de equivocarte. En ciertos niveles espirituales, hay cosas que antes hacías sin problemas, pero que ahora me temo que ya no te son permitidas.

No te puedes dar el lujo de equivocarte en la posición que Dios te ha dado, ¡No puedes!  Si tú toleras o crees que es natural pecar, entonces tengo que sugerirte que dejes el ministerio. Porque va a ver gente que va a sufrir por eso, después. Recuerda lo dicho tantas veces: Dios ama al pecador, pero no ama al pecado.

Si alguien sabe que tiene un problema y es consciente que no puede controlarlo ni manejarlo, lo honesto, lo sincero, su temor de Dios tiene que hacer que se haga a un lado. Sería más que interesante, que de manera voluntaria como debería hacerse en todos los casos con una declaración jurada de bienes, el liderazgo en general también abriera sus sitios de redes sociales para demostrar que no andan en nada raro.

Y no hay que sentirse demasiado mal si en medio de un grupo determinado, salta que uno o dos son falsos. En nuestro afán de pescar almas, entre tantos peces necesitados corremos el riesgo de meter algún tiburón asesino. No es nuevo, ya en el grupo de Jesús había uno que no era. Con la diferencia que Jesús jamás se durmió. Él sabía perfectamente quién era.

Para que no hiciera más desastre que el permitido, lo mantuvo más que ocupado todo el tiempo. E incluso, como lo testifican algunos textos, intentó ayudarlo a arrepentirse. Es más: ¡Le lavó los pies como símbolo de sometimiento y humildad! Escucha bien lo que digo: ¡Jesús le lavó los pies a Judas! Pero no le importó. Él lo entregó a Jesús después de eso.

Necesitamos entender lo que trae la gente que conocemos como nueva. De hecho, las personas que llegan nuevas a un grupo, son de tres tipos: 1- Son recién convertidos. Son los más regios, con ellos se puede intentar lo que sea que no se van a amilanar, ni a cansar, ni a pretender glorias u honores.

2- Estos son los que vienen salidos de alguna otra iglesia o grupo. Esto es más complicado, porque tiene una parte buena, se da cuenta que necesita algo. Y estoy hablando del que eligió salirse de donde estaba y venir con nosotros. No hablo de alguien que haya sido expulsado. Pero tiene una parte mala. Seguramente ha juzgado, criticado y hasta insultado con vocabulario santo.

3- Son personas no acostumbradas a reunirse en lugares organizados, que por alguna razón, te han elegido a ti para reunirse. Eso parece ser muy bueno, porque nos recuerda al hijo pródigo que vuelve a casa. Pero también puede ser malo, porque recuerda que cuando vuelve el hijo pródigo a la casa, el que se pone malo es el otro.

Cuando encontramos a alguien que está en condiciones que aparentemente son políticamente incorrectas, lo primero que deberemos hacer, antes de abrir ni el más mínimo juicio, es averiguar las causas. No te olvides que si bien sabemos que el diablo le produce mucho daño a la gente, créeme que la religión está ahí, casi de la mano del diablo en cuanto al mismo resultado.

Porque es una estructura que se lo pasa hablando de Dios, pero que por sus frutos te das cuenta que ni lo conoce ni lo tiene consigo. Y todas esas estructuras que no tienen a Dios pero simulan tenerlo, son tremendamente dañinas. Tenemos que tener en cuenta que hay un proceso de cuatro etapas en la vida de una persona con buenas intenciones espirituales.

La primera etapa se llama conversión. Ahora bien; esta palabra, en realidad, es una palabra que dice mucho y, al mismo tiempo, no dice nada. Y si no lo crees, te invito a que hagas un ejercicio muy simple. Cuando te encuentres con hermanos, pregúntales qué cosa significa convertirse. Y no te espantes de la calidad y cantidad de respuestas que tendrás.

Algunas de ellas, directamente insólitas. Hay hermanos que tienen una mentalidad de transformers. Se convierten en un auto, se convierten en un robot. Es decir, se convierten en su anterior forma, y en su anterior forma. Pregunto: ¿El objetivo de la conversión, cuál es?

Es simple, porque cuando Jesús vino no les dijo que debían convertirse, les dijo que debían arrepentirse, que el Reino de los Cielos se había acercado. Es decir que, arrepentirse, era de alguna manera, empezar a cambiar una mentalidad. Él dice algo muy práctico: no puedes entrar al Reino de los Cielos con la mente que tienes ahora.

Entonces, para los que vienen de una herencia católica, por ejemplo, la palabra arrepentimiento, está ligada a remordimiento. Está ligada a tirarse en el piso y llorar frente a la estatua de un santo que te caiga más simpático. El más buscado ha sido San Antonio, para poder conseguirse un marido. Nadie sabe muy bien qué clase de marido brinda ese buen santo, pero que se lo piden, se lo piden. San Expedito, otro que está muy de moda, ahora. Sobre todo con la necesidad de que lleguen los pedidos que vienen de China…

Y la gente está allí, se pone de rodillas, pone velas, hace rogativas, va de rodillas donde está la imagen de la Difunta Correa, el Gauchito Gil, entidades muy populares en algunas zonas de Sudamérica. Les adjudican milagros, sanidades. Parece terrible, no? Sin embargo, déjame decirte que todavía esa mentalidad está en la iglesia que llamamos cristiana.

Entonces, tú les dices que se arrepientan, y ahí pasan todos al frente, vienen, lloran, gritan, se tiran de los pelos, se lamentan, se tiran al suelo, patalean. Pero cuando concluye el culto, se van a sus casas exactamente iguales a cómo llegaron. Porque no ha habido un proceso genuino de arrepentimiento, sino de simple remordimiento.

La gente se lamenta y dice: ¡Oh! ¡He pecado! ¡Soy malo, estoy sucio! Pero se va y, dentro de una semana, retorna exactamente igual, con todas sus porquerías antiguas y modernas a cuestas. ¡No ha cambiado nada! Lágrimas por aquí, lágrimas por allá. ¡Todo fue un show!

¿Por qué? Porque tú mismo eres el primero en no ayudar a la gente a que entienda cómo entrar al proceso. Entonces la gente, cuando no ve condiciones, pone las suyas. Entonces claro; yo fluyo con unción evangelística y les digo: si ustedes quieren aceptar al Señor en este día, tendrán que obedecerle luego en todo lo que Él les mande. Y no piensan hacerlo, será mejor que no acepten nada, esperen.

La pregunta, es: ¿Jesús hizo eso? ¡Claro que lo hizo! ¡Él ganó a sus discípulos de esa forma! Ven y sígueme. Punto. Nada más. Y al instante, dejando las redes, lo siguieron. ¿Dónde nos perdimos en este tiempo? ¡No hay más que eso!

El objetivo de la conversión, es que la gente pueda entrar al Reino. Cuando la gente de verdad se ha convertido, todo es mucho más sencillo. No hay peor engaño que la gente piense que es salva, y trate de actuar como salvo, y no lo sea. La palabra nos manda a entrar por la puerta correcta.

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame. Yo creo que no hay forma de diluir esto. Primero te dice si quieres seguirle, eso significa que Jesús está en movimiento, Él no está parado.

Eso significa que este es un camino constante. Segundo, dice: niéguese a sí mismo. En el original, dice “niegue su psiche”, esto es: niegue su alma. Niega tus sentimientos, niega tu voluntad. Luego dice: tome su cruz. ¿Cuál cruz? La cruz que vas a recibir por seguir al Señor. ¡Ah! ¿Cuándo la trompeta suene en el día final? ¡No! ¡En este momento!

¡Pero es que ya tengo una cruz! Claro, ahora tienes la cruz de tus pecados; las vas a dejar aquí. Pero el Señor te va a dar la cruz de su obediencia. La cruz de tus pecados, es pesada. La cruz de su obediencia, es muy ligera en su carga. Pero sigue siendo cruz.

Te va a obligar a hacer cosas que no quieres hacer. Te va a poner en situaciones que no quieres estar. ¿Realmente estás dispuesto a esto? ¿Realmente quieres salvarte? ¿De verdad? Si crees que debes tomarte unos minutos para pensarlo, hazlo. Tómate unos minutos, unas horas, unos días, unos meses, unos años, para pensarlo. Si en ese lapso te toca partir o el Señor viene, te encontrará pensando. Claro, será tarde.

Se pretende que el gran cambio moral tenga punto de partida desde la iglesia, pero no estamos viendo precisamente a una generación de cristianos jóvenes capaces de traer eso. Sabemos que en cualquier instancia del mundo secular, la falta de control de las autoridades, puede posibilitar actos delictivos. Me pregunto qué sucedería si esa falta de control se manifiesta en la iglesia para con los jóvenes, ¿Acaso se comportarán todos santamente?

Ocurre que todavía existe una visión sumamente romántica de la iglesia. Sólo deberías preguntarte qué pasaría con todos esos maravillosos jóvenes que ves por ahí, si llegaras a mezclarlos con otros jóvenes, y los expones a un mensaje diferente. No te extrañes que, en casos, descubrirás que ni siquiera son convertidos.

¡Es que yo lo vi cuando hizo la oración aceptando a Cristo! Sí, pero el creyente sigue haciendo verdad aquello de que el árbol se conoce por sus frutos. No podemos creernos lo estético y externo, debemos observar las huellas que va dejando en su andar. Yo no puedo aceptar que con solo levantar una manito en una campaña evangelística alguien ya es cristiano.

Ni quieras saber la cantidad de gente que anda por allí con una presunción de salvación, y que todavía no ha pasado por un acto real de salvación. Esa persona nunca entró, nunca se arrepintió. Nunca, de verdad, sintió peso alguno por sus pecados. Nunca, en el fondo, nació de lo alto. Nunca nació del agua y el espíritu.

Estoy hablando del primer punto, la conversión. Estoy hablando que la conversión tiene que partir de un arrepentimiento. Metanoeo. Como sabemos que la gente no puede cambiar su mente en dos minutos y va a tener que vivir en un proceso, lo que se le debe pedir en la conversión es una decisión.

Una decisión de total rechazo para con su antigua manera de vivir, eso estoy diciendo. Ese es el arrepentimiento que predicó Pedro en su primer mensaje, es lo que el Señor está hablando, o sea: deja atrás todas esas cosas y ahora comienza a vivir de esta otra manera, en otra dirección.

Si antes ibas hacia el norte, ahora deberás ir hacia el sur. Si antes ibas hacia el este, ahora deberás ir hacia el oeste. Y no me importa nada lo que tu alma quiera, deberás hacer lo que Dios quiere. Aprende: tu opinión no vale nada. Lo que aquí simplemente importa es lo que Dios quiere para ti. ¿Entiendes eso?

Te estoy diciendo que ya no eres dueño de nada, no te pertenece nada, ni siquiera tus hijos, ni tu trabajo, ni tu dinero; todo eso le pertenece al Señor, porque Él te lo dio. Y entiende que todo lo que Él te dio, te lo puede quitar de un solo golpe. ¿Entiendes, verdad? Ahora pregunto: ¿Es ese el camino por el que quieres entrar?

No estamos esperando que tengas un cambio de mente instantáneo, porque sabemos que no es así. Si estamos esperando una decisión instantánea de tu parte. Lo otro es un proceso que vendrá después, como consecuencia de tu decisión. Es una decisión de fe. Sin dudas.

Le estás prometiendo al Señor sobre cosas que no gobiernas. Sí, Señor, te prometo que nunca voy a volver a hacer eso. Escucha: ¡Tú no gobiernas eso! No importa, porque al menos, sabes dónde y con quién te estás metiendo. Y para Dios es sumamente importante que quien llega a sus pies entienda lo que Él es.

La gente, cuando llega con sus cargas, llega totalmente desalineada. Es como un vehículo que tiene sus ruedas de distinta medida. Y aquí vamos a lo que Jesús dijo. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Ese es el alineamiento básico, el alineamiento que Dios pide.

¿Y cuál vendría a ser ese alineamiento? Corazón, alma, mente. Él le dice que tiene que amar a Dios con el corazón, con el alma y con la mente. ¿Entre tú yo? ¡Con todo lo que eres! En otra versión añade con todas tus fuerzas. Ahí incluye al cuerpo, también.

El alineamiento que Dios espera no siempre es que de pronto tú empieces a deshacerte de tu música pirata o arrojes a la basura tus estatuas de santos. Lo que Dios quiere es que tu alma se alinee en amor con Su soberana voluntad. Lo que me pidas, haré; donde me mandes, iré; lo que tú quieras, yo recibiré.

Es eso. ¿Por qué? Porque te amo, Señor. Ama al Señor con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Y Jesús dice: este es el primero y grande mandamiento. Ahora; eso apareció por primera vez para Israel con la ley, ¿Recuerdan eso? Era el gran mandamiento.

El primero, era: Oye Israel, el Señor uno es. El segundo era este: ama al Señor con todo tu corazón. Es interesante que Jesús nunca eliminó ese mandamiento. De hecho, Él no eliminó la ley. Eliminó sólo una parte muy pequeña, que era la parte ritual. Esta parte, entonces, sigue vigente hasta el día de hoy.

¡Y Jesús la valida, ese día! Le dice que ese es el primero y grande mandamiento. Entonces aquí tengo que retornar con esa clase de líderes que anteriormente te mostraba. ¿Realmente aman al Señor con todo su corazón, con toda su alma y con toda su mente? Creo que no, que están desalineados.

¿Qué pasa cuando una persona alineada, peca? ¿Es que puede pecar una persona alineada? Sí. ¿Y qué pasa cuando él peca? Le pasa lo que a Pedro, llora amargamente. Se siente mal, se llena de vergüenza, de culpa; se le rompe el interior, se le rompe su alma, ofendió a su Señor, se siente dolido.

¿Nunca te ha pasado que pactas una reunión con alguien que te la solicita supuestamente para hablar de algo que le ocurre a un familiar, pero que tú sabes que esa persona está en adulterio? ¿No has visto que cuando se sienta frente a ti, es una persona seca, gris, casi sin vida evidente? Es una persona dura, como si estuviera permanentemente diciendo: ¿Qué hice?

Cuando una persona que estuvo alineada en algún momento, peca y no se arrepiente, esa persona se llena de orgullo. Se vuelve soberbia. Y ni se te ocurra confrontarlo, porque seguramente te saldrá con que tú no tienes ningún derecho y que él seguirá haciendo lo que le dé la gana.

¿Qué hacer con una persona así? Dios no la quiere, ¿Tú la quieres? Porque dice que Él resiste a los soberbios. Y créeme que “resiste”, es una forma muy suave y hasta elegante de decirlo. Para poder entrar al Reino, una persona debe nacer de nuevo. Juan 3:6: Lo que es nacido de la carne, carne es. Lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.

Ahora voy a hacerte una pregunta, a ti que eres un acompañante dilecto de nuestros trabajos y que, por consecuencia, seguramente estás muy lejos de ser un tibio cristiano nominal. Piensa bien la respuesta. Hermano: ¿Qué es nacer de nuevo?

Jesús le responde a Nicodemo, algo que a Nicodemo no le responde nada. Porque Jesús no tenía ninguna intención de que él entienda. Nicodemo va a Jesús por curiosidad, no va por convicción. Él sabía quién era Jesús. Y de hecho, él lo dice: Sabemos que vienes de Dios, porque nadie puede hacer las cosas que tú haces si no viene de Dios.

Pero Jesús no le hace fácil el trabajo, no le aclara nada. Si yo te pido que me hagas un resumen o me digas en pocas palabras lo que es nacer de nuevo, ¿Qué dirías? ¿Porque no hablamos mucho de esto, no? Explícame qué es nacer de nuevo, de una forma que lo pueda entender cualquier persona.

Ahora bien; a diferencia del cambio de la mente, que es un proceso, el nuevo nacimiento, es un evento. Es un acontecimiento único. Uno no nace de nuevo en tres meses, ¡Nace en un instante! Por eso es que Jesús utiliza la palabra justa, nuevo nacimiento. Podría haber dio nueva gestación. Pero la gestación dura nueve meses, pero el nacimiento dura unos minutos.

¿Cómo definirías, entonces, nuevo nacimiento? Es un trabajo muy interesante y apasionante que puedes realizar. ¿Es un evento? Sí. ¿Pasa una vez? Sí. Empieza y termina. Pablo explica eso. Tómalo como tarea de investigación. No pienses que todo se te va a dar en la boca y casi masticado para que no te ahogues. Deberás aprender a cocinarte tu propia cena, de una vez por todas.

 Estudia qué cosa es el nuevo nacimiento. Y no me lo digas, porque yo estaré haciendo lo mismo y cada uno seguramente encontraremos más y más. Así es como funciona esto. Pensar otra cosa es suponer que hay maravillosos y vulgares. No es así, hay hijos de Dios y marginados por voluntad propia de su familia divina.

¿De dónde me saqué esta idea? De que nosotros los cristianos manejamos un vocabulario muy singular, pero me temo que no siempre lo entendemos. Y si no fíjate en la última expresión favorita de los predicadores famosos: ¡Debemos nacer del agua y del espíritu! Y todos gritan: ¡Amén! ¡Gloria a Dios! ¡Aleluya! Y si los recorres uno por uno, ninguno de ellos, (Y suma al predicador, si quieres), no tiene ni la menor idea de lo que es nacer del agua y el espíritu. Y los que lo saben, tienen enormes dificultades para explicarlo.

Y con el nacer de nuevo ocurre exactamente lo mismo. ¿Cuánto saben los miembros de una congregación respecto a eso? ¿Cuánto saben sobre ello aquellos que han llegado trasladados de otra congregación? ¿Cuánto saben de esto los que jamás oyeron hablar de Dios?

Las cosas más básicas, los fundamentos de la vida cristiana: el nuevo nacimiento, el bautismo del Espíritu Santo, el nacimiento del agua y el espíritu, la gente en su enorme mayoría, no los entiende. Dice que los cree, y nadie duda eso, peo la pregunta, es: ¿Cómo puedes creer lo que no entiendes?

Jesús dijo que lo que es nacido de carne, carne es y que lo que es nacido del Espíritu, espíritu es y listo, se acabó. Quiero repasar. Punto uno, conversión. Se entiende por conversión al proceso donde una persona entra al Reino por la puerta correcta, se alinea, es decir que se predispone para amar a Dios con todo su corazón, con toda su alma y su mente, y nace de nuevo.

Aquí hay un proceso regenerativo. Nacer de nuevo. Regeneración. La persona cambia su genética en el nuevo nacimiento. Es una acción instantánea en la que su naturaleza anterior queda destruida por completo. Por eso Pablo dice que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con Cristo.

Por eso dice que el cuerpo del pecado fue destruido. ¿Qué es el nuevo nacimiento? Es el proceso del Espíritu en el que alguien nace de nuevo de tal manera, que su genética completa, cambia. Vuelve a tener una genética en donde el pecado ya no está presente. El gen del pecado, es extraído.

¡Pero hermano! Si eso que usted dice es verdad, ¿Entonces por qué sigue pecando una persona que nació de nuevo? Por costumbre. Porque en su mente no acepta que pueda vivir sin pecar. Porque ha adoptado un patrón de pensamiento. El nuevo nacimiento, no cambia la mentalidad, cambia la naturaleza.

¡No cambia tus pensamientos! Cambia en esencia lo que tú eres. Por eso es que puede entrar de inmediato al segundo punto. Y no puede entrar al segundo punto sin haber pasado el primer punto, esto es: tú no puedes hacerle sanidad interior a una persona que no fue salva.

Y cuando hablamos de sanidad interior, no estamos hablando de liberación. Sí podemos incluirla, pero no es el centro de todo esto. Básicamente, lo que nosotros llamamos sanidad interior, está llamado a quitar de tu mente las señales de derrota, los puntos de quiebre, los puntos falsos de apoyo, aquello que el nuevo nacimiento no trabaja.

Porque el nuevo nacimiento, no procesa esto, es una acción de fe. Es una acción en la cual la persona cambia su genética, pero sigue pensando igual, le siguen doliendo las mismas cosas, se acuerda de las mismas cosas, ¡No le viene amnesia! Se acuerda de la gente que lo ha herido, se acuerda de lo que ha hecho, de lo que no le han hecho, se acuerda de todo.

Entonces, esa persona que nació de nuevo, la exponemos a un proceso paulatino, lento, en el cual puede examinarse a sí mismo, y empieza a quitar, usando su propia voluntad y el poder de la nueva naturaleza que está dentro de él, para retirar aquello que era un motivo de quiebre.

Cada vez que te acordabas de tal o cual cosa, llorabas. Muy bien, ya no vas a llorar, vamos a sacarlo. Cada vez que recuerdas aquello, vuelves atrás. Y no es que ya no vas a recordar, ¡Claro que lo vas a recordar! Pero ya eso no te va a hacer volver atrás.

Ahora bien; todo este proceso no se puede hacer si la gente no nace de nuevo. ¡No se puede hacer! Por esa razón es que hay gente que ha pasado meses por sanidad interior y están igual que antes de ir. ¿Estuvo mal hecho el trabajo de sanidad? ¡No! Esa persona todavía no se convirtió, ese es el problema.

Aclaremos bien: un trabajo de sanidad interior es para ayudar a alguien nacido de nuevo a salir de un antiguo problema que todavía lo tiene atado emocional o sentimentalmente. Pero una o varias sesiones de sanidad interior, no hacen de nacer de nuevo a nadie.

Fíjate; cuando el Espíritu Santo desciende, en Hechos 2, empieza un proceso en los discípulos, donde ellos son sanados de muchas cosas. Eso se ve, se lee, se puede entender. Es la reacción que tiene Pablo con Juan Marcos, al principio, ¿Recuerdas? Y que luego, al pasar el tiempo, dice que le traigan a Juan Marcos. ¡Algo pasó! Lo resolvió, lo trabajó.

¿Cómo podemos predicar un evangelio perfecto, siendo imperfectos? ¡Qué desafío! Hay un texto que nos trae luz en todo esto. Decía: Dos males ha hecho mi pueblo. ¿Cuál es el primero? Me dejaron a mí, fuentes de aguas vivas. Y el segundo, cavaron para sí, cisternas. Cisternas rotas, que no retienen agua.

Ahora: tú sabes que eres una cisterna de agua. ¿Y cómo lo sabes? Por lo que Jesús les dijo: si tú creyeres, de tu interior correrán ríos de aguas vivas. Esa conversación de Juan 4, con la samaritana. Jesús en el templo. Entiendo que Él es agua. Entiendo que yo soy el que recibo el agua, pero aquí dice que ¿Qué pasa si la cisterna está rota?

Significa que no puede retener el agua. Un ejemplo: yo enseño, enseño y enseño. Todas las semanas, todos temas nuevos. Y dentro de un mes, muchos no se acuerdan ni una letra de lo que aprendieron. Es como que he vaciado agua en un gran recipiente y, misteriosamente, el agua se ha escurrido, se ha evaporado, no está. ¿Por qué? Porque hay una grieta en la cisterna.

Pregunta inmediata: ¿La conversión, reparó esa grieta? Parece que no. ¿Y dónde están? No sé. Ahí es donde se empieza a desarrollar el tema del rechazo, ahí comenzó todo. En Isaías 55:8 dice: Porque mis pensamientos, (Dice el Señor) no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos, mis caminos.

¿Por qué dice eso? Ahí lo tienes, gente que ha nacido de nuevo, pero que no piensa como Dios. Dios le está hablando a su pueblo, no le está hablando a los asirios. Mis pensamientos no son vuestros pensamientos. ¡Se lo está diciendo a su pueblo1 ¡Al que tenía la ley!

¿Y qué era la ley? ¡El resumen de los pensamientos de Dios! ¿Por qué no vivían eso? En el versículo anterior, dice: Dos males ha hecho mi pueblo. ¡MI pueblo! No gente ajena, mi pueblo. El pueblo de Dios no se abre a sus problemas. Dice el salmo: Mientras callé, envejecieron mis huesos; en mi gemir, todo el día.

Conclusión: he visto a mucha gente solucionar sus problemas simplemente atreviéndose a hablar de ellos. Y cuidado, no estamos descubriendo nada nuevo. A ese proceso de catarsis ya lo usaban los griegos muchísimo tiempo antes. La rueda discursiva que se forma en los grupos de auto-ayuda no son un invento de los psicólogos, ya lo usaban los filósofos griegos y un montón de disciplinas afines.

Claro que nosotros tenemos la obligación de arribar a un lugar nuevo en todo esto. Porque cuando el hombre natural tiene una entrevista de esta naturaleza, todo lo que puede conseguir, es información que la persona le permite filtrar. En otras palabras: va a decir sólo lo que quiere decir. Y si el entrevistador sabe de lo que habla, se dará cuenta cuando le estén mintiendo.

Porque si el que entrevista es un profeta, no sólo se dará cuenta si le están mintiendo, sino que además descubrirá quién es el que le estaba hablando. Y ese es un lugar al que la ciencia no podía llegar. Ni la Psicología, ni la Psiquiatría, ni los que hacen Meditación Trascendental; ninguno podía llegar a ese simple ejercicio de catarsis, no podían.

Porque lo que es revelado por el Espíritu, es para el espíritu. Y con esto suelen descubrirse algunas cosas. La primera, es que la mayoría de la gente necesita poder hablar con alguien de sus problemas. La segunda, es que también la mayor parte de ellos sabía lo que le pasaba, pero lo que no sabía era por qué razón le pasaba.

Mucho de lo que tiene que ver con la sanidad de una persona, está relacionado con el proceso que Dios sigue con una vida. Porque la base para una positiva sanidad interior es la misma base que tenemos para todo lo demás, la fe. Y te vas a dar cuenta de algo extraordinario: la fe puede crecer o puede menguar.

De acuerdo, se puede hacer de la sanidad interior, un evento, y van a sonar mal; porque no es un evento. Sin embargo, deberemos retrotraernos al principal objetivo de todo esto, que es el de recuperar la imagen. ¿Te das cuenta, entonces, que esto no es algo que solamente pueda llevar adelante un solo ministro, por importante y encumbrado que crea ser?

¿Te das cuenta que la iglesia toda debe crecer? A mí todavía me asombra y me impacta ver cómo, el indiscutible y enorme crecimiento de muchos ministerios importantes, no va acompañado del crecimiento de la gente que lo acompaña o sirve en él. En todo caso, crece la fama del ministro titular, pero no crece la eficacia de su equipo, y en muchos casos tampoco crece su equipo.

Además, y como el árbol se sigue conociendo por el fruto, lo que vemos en el día a día, nos da el resultado de un proceso que no siempre resulta positivo. ¿No has prestado atención que, de cien iglesias que existen en un lugar cualquiera, noventa y nueve están predicando más o menos lo mismo?

Y no estoy hablando de unidad en el Espíritu, ni mucho menos; estoy hablando que por lo menos una se decida y se atreva a hablar de todas las cosas de las que nadie habla. Te puedo asegurar que de existir una sola que lo haga, va a marcar una enorme diferencia en toda la ciudad, por dura que esta ciudad sea.

Además, debemos recuperar la verdadera visión ministerial, que es la de capacitar a la gente para que ellos sean capaces de hacer la obra, no que el ministro solo desee realizarla para recibir honras y honres en soledad. ¡No es así! ¡No funciona así! ¿O no dice la Escritura que los ministerios son para perfeccionar, (Que es madurar) a los santos?

Sin embargo, todos sabemos que lo que llamamos la iglesia sigue caminando por causa de que un pequeño grupo la sostiene. Quita de las iglesias a los líderes y sus amigos y vas a ver cómo esa iglesia, por imponente o poderosa que parezca, se paraliza.

¿Y sabes por qué pasa eso? Porque la gente en lo global, no sabe edificar el cuerpo? ¿Por qué Jesús no tocó todos estos temas con los discípulos? ¿Por qué nadie en ese tiempo habló de sanidad interior? Entre otras cosas, porque todo el ministerio de Jesús giro en torno a un solo punto: desarrollar la fe en los discípulos.

La fe es necesaria para que, cuando venga el Espíritu Santo, sea el Espíritu Santo quien haga todo lo demás. Por eso es que no les da diseños de edificación. No les dice cómo levantar una iglesia, como elegir líderes. ¡No les dice eso! Les habla de tres elementos básicos: el amor a Dios y a la gente, la justicia y la fe.

Y esas tres cosas, necesariamente, nacen del corazón. Y Jesús les cambió el corazón. Pero no tocó su mente. Por eso es que ellos no entendieron que Él iba a morir, o que iba a resucitar. ¡No entendieron nada! ¿Y sabes qué? A Jesús no le afectó que no le entendieran. Él sabía que no lo iban a entender.

Él mismo, cuando explicaba las cosas, decía: yo sé que me escuchan y no me entienden, lo sé. ¡Él lo sabía! Ah, pero cuando venga el Espíritu…Claro, pero el Espíritu no podía venir si no había una plataforma de fe. Cuando el Espíritu viene, se mete hasta las coyunturas, y es el que empieza a manifestar los cambios.

Por esa razón y antes que alguien me lo pregunte, es que yo soy tan reticente y hasta contrario de los modelos. No porque los modelos sean malos, herejes o blasfemos, para nada, al contrario. Sólo que en un momento dado, la gente opta por abandonar al Espíritu Santo y seguir ciegamente al modelo. Y eso es mortal.

Sin embargo, acepto que exista una especie de croquis, patrón, concepto básico o modelo para saber para dónde vamos. Y por eso es que hablo de esto, aun cuando muchos hermanos me sugieren que no pierda mi tiempo con lo que, -según piensan ellos-, ya está perdido. Respeto su opinión, pero elijo pensar con la mente de Dios: nadie está perdido hasta que no está absolutamente perdido.

Y, atención con esto: si eres un profeta de Dios y aceptas algo de la fuente equivocada, has pactado con esa persona. Por eso trato con tanto cuidado el asunto de diezmos y ofrendas, que mayoritariamente, los ministerios tratan casi con desparpajo e indiferencia. Ignoran que no existe mayor extinguidor del Espíritu en un ministerio que aceptar dinero mal habido, a sabiendas.

Lo mismo ocurre con el llamado discipulado. Jesús no discipuló a todas las personas con las que se encontró. Él les predicó a la mayoría. Sólo discipuló a un grupo muy reducido. Se dolía por las multitudes que andaban como ovejas sin pastor, pero no eran ellos su objetivo primario.

No quiero modificar la palabra de Dios que dice que tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo. Él vino a salvar a ese mundo, pero eso no quita la verdad clara que muestra que Él se dedicó específicamente a los discípulos. Sólo discipuló a aquellos sobre los que tenía un nivel de responsabilidad.

A veces muchos preguntan qué cosa es una visión apostólica. ¿Sabes qué? Una visión apostólica es procurar formar una imagen de Dios en la gente. Hacer que esa gente se conecte con lo que para Dios es importante. ¿O todavía eres de los que piensan que mientras más iglesias evangélicas se abren, más feliz está Dios? ¡No! ¡No funciona así!

Eso podrá hacer feliz a los que llevan las estadísticas estructurales. A Dios lo que le interesa es la gente que se conecta con su destino. Todo esto, va generando una cultura. Porque eso es, en líneas generales, lo que todavía le falta a la iglesia del Señor: una cultura que identifique a ese Reino que, -asegura- vino a traer y nos dice que se ha acercado.

Leer Más

¿Encontraste Tu Cobertura?

Todavía recuerdo perfectamente a un matrimonio de hermanos que, ni bien finalizado mi programa radial, se llegó hasta la emisora para saludarme y bendecirme, y de paso hacerme saber que ellos me escuchaban cada sábado en clara y absoluta desobediencia a lo que se les había ordenado en su congregación. Ante mi sorpresa, me dijeron que, efectivamente, en más de una ocasión se les dijo que no debían escuchar nada que se difundiera por esa emisora, ya que la misma, les dijeron, no contaba con la cobertura de un importante grupo de líderes locales.

Yo no me quedé pensando en la prohibición en sí, que como toda prohibición, contenía un altísimo porcentaje de infantilismo espiritual. Me quedé pensando en el eje de esa prohibición, un eje que tiene que ver en una gran medida y ante una altísima necesidad de aclaración fresca y pura, con la esencia de este lo que habrá de ser este estudio: un poner blanco sobre negro respecto a lo que es realmente el liderazgo bíblico y, una evaluación como corresponde, a lo que es lo que conocemos como tal, lo que una enorme cantidad de hermanos fieles están viviendo y, en ciertos casos, padeciendo.

Porque lo que ellos me comentaron, tiene que ver con uno de los factores todavía más pronunciados, predicados, enseñados y batallados por parte de nuestro liderazgo contemporáneo en casi todas sus facetas: la cobertura. Eso de lo que nadie se atreve a hablar con claridad y con la Biblia en su mano, porque habrá que decir en honor a la verdad, que cada predicador sueña con que esa palabra lo beneficie en algo. Pero, como no es ese mi caso, -creo que ya te habrás dado cuenta-, fue que allí mismo me hice tres preguntas que no me extrañaría en absoluto te hayas formulado o te estés haciendo tú también por estas horas: Número uno: ¿Qué cosa es una cobertura? Número dos: ¿Qué base legal hay para que exista una cobertura? Número tres: ¿Quién estará en condiciones de ser, entonces, una cobertura?

La única idea previa que tenía y a la que quizás podía adherir, era la de un predicador al que alguna vez le había oído enseñar que si existe un hombre o una mujer, que alguna vez haya dado a conocer tres o cuatro principios espirituales que tú aceptaste, creíste y pusiste por obra en tu vida, ese hombre o esa mujer es tu cobertura. No necesariamente el pastor de tu iglesia, si no fue él quien aportó a tu vida esos principios. Sin embargo, como eso no fue avalado bíblicamente por este buen hombre, quedó allí como algo que te encaja, es cierto, pero que no puedes encarnar porque le falta una pata espiritual de enorme peso: la probanza de la Palabra.

Tiempo después, un par de hermanos que habían madurado mucho a la luz de la palabra y no de las espectacularidades del entretenimiento cristiano, me hicieron llegar un trabajo que habían bajado de Internet, algo que recién comenzaba a utilizarse en el ambiente. Pertenecía a un hombre que estaba trabajando, -aseguraba-, en un proyecto de iglesias en las casas, algo que a mí no me terminaba de cerrar del todo, pero que en este asunto de la cobertura, con mucha más sabiduría y conocimiento que otros, había brindado algunos pormenores que yo hoy, a muchísimos años de aquello, me he permitido tomar como base que sustente al menos una parte de este trabajo, que no tiene otra intención que la que emana del mandato a los cinco ministerios: perfeccionar a los santos y edificar el cuerpo, lo que equivale a decir: madurar al creyente y fabricar un cuerpo de muchos miembros, no de unos pocos considerados importantes.

Es muy sencillo comprobar que, pese a todo lo que se diga, (O no se diga, porque ¿Cuántos saben que los cristianos limpios y transparentes terminamos por amar al secreto y los pactos de silencio?) La enseñanza moderna conocida como “cobertura protectora”, ha generado muchísima confusión primero y una conducta bastante inestable después, en el pueblo de Dios. Esta doctrina, tan singular que amina y se difunde bajo la bandera de otros nombres, sostiene que los cristianos están protegidos, por ejemplo, tanto de los errores doctrinales como de los fracasos morales, cuando se someten a la autoridad de otro creyente o de alguna organización cristiana. ¿Alguna vez lo razonaste así?

Mi propia experiencia, y el sentir de algunos ministros bastante independientes que conozco, y con los que alguna vez he podido conversar sobre el tema con muchísima amplitud, nos ha llevado a entender que la doctrina de la cobertura es un asunto que perturba de una manera muy elocuente a la iglesia de nuestros días, como lo hizo en la de años atrás y como lo hará, seguramente, en la que se está gestando, si es que alguien no se atreve a salir a dar la cara y abrir la boca. Aunque esto demanda, con la prudencia, el respeto y la sobriedad del caso, una profunda reflexión libre de tradicionalismos por parte de nuestro pueblo. Quiero hacer notar que cuando hablo de ministros independientes, me estoy refiriendo a aquellos que no están agrupados, salvo en lo nominal, con ninguna de las clásicas organizaciones evangélicas tradicionales que conocemos.

Comencemos, entonces, por el principio, viendo la palabra esencial en este tema: Cobertura. Primero: ¿Está esa palabra en la Biblia? ¿Tú sabes que escrita de esa manera, no? Sí en la versión antigua de la Reina-Valera, pero no en la que todos tenemos ahora como versión clásica. Sí aparece una terminología muy parecida que tiene que ver con la cabeza cubierta de la mujer, en la primera carta de Pablo a los Corintios, que dicho sea de paso, sería un tema al que alguna vez deberíamos encarar por dos razones: para traerles claridad a quienes puedan estar en confusión y libertad a quienes puedan estar en esclavitud legalista. Eso, en el Nuevo Testamento. En el Antiguo, por su parte, sí la podemos encontrar algunas veces, pero siempre en referencia a ropas de vestir o a algún otro tipo de cubierta, pero jamás en lo espiritual y mucho menos para referirse a la autoridad o a la sumisión relacionada con el liderazgo.

De esto, hay algo que nos resalta inmediata y llamativamente: hay una muy escasa evidencia bíblica con relación a las coberturas, como para construir con ella toda una doctrina como se ha hecho. Pese a eso, la gran mayoría de hermanos, casi como papagayos, siguen repitiendo la consabida pregunta: “Hermano; ¿Quién es tu cobertura?” Como si de la respuesta, la no-respuesta, o el tenor de la respuesta, fuera algo así como una prueba de carbono 14 que determinara la autenticidad o legitimidad de una iglesia, un ministerio o una persona cualquiera.

Ahora bien; si tenemos en cuenta de la manera en que debemos tenerlo, que la Biblia guarda silencio con respecto a la idea de la cobertura, ¿Qué es lo que se quiere decir, entonces, con esa tan remanida pregunta de: ¿Quién es tu cobertura? Una gran mayoría, si las presionas un poco, te van a cambiar esa pregunta por otra muy parecida que también se nos ha hecho alguna vez, y hasta predicado, incluso: ¿A quién rindes cuentas por tu iglesia, tu ministerio o tu vida? Pero esto se enfrenta con otro inconveniente: la Biblia jamás dijo que deberíamos rendirle cuentas a otro que no fuera Dios. Escrituras al respecto, aún a riesgo de cansarte, abundan.

(Mateo 12: 36) = Más yo os digo: (Dice Jesús) que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. (El día del juicio, obviamente, deja ver que será ante Dios mismo que habrá que dar cuenta).

(Mateo 18: 23) = Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. (Si la semejanza es con el Reino de los Cielos, ¿Con quién tiene semejanza el rey a quien van a rendirles cuentas sus siervos?)

(Romanos 3: 19) = Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios. (Está más que claro: el juicio es únicamente de Dios y toda boca, toda boca, deberá cerrarse)

(Romanos 14: 12) 0 De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí. (Más claro aún: dice que “cada uno”, o sea tú, yo y todos los hombres y mujeres famosos dentro y fuera del evangelio, deberán rendir cuentas ante Dios)

(1 Corintios 4: 5) = Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios. (Otra vez el mismo concepto: “cada uno”, pero esta vez para lo bueno. De todos modos, es notoria la intención igualitaria divina).

(Hebreos 4: 13) = Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuentas. (Esto es contundente. Para ser legal la rendición de cuentas ante alguien más que el Señor, aquí no diría: “Aquel a quien tenemos que dar cuentas”, sino “a Dios, UNO de los que tenemos que dar cuentas”. Te lo aseguro: Dios lo hubiera dicho, porque no es Dios de confusión.)

(1 Pedro 4: 5) = Pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos. (Es Dios, sin dudas. Que yo sepa, no hay persona humana capaz de juzgar a muertos, ¿No?)

Ahora bien; todas estas escrituras dan base para que un creyente con corazón recto y sin resentimientos, rebeldías o intereses personales, pueda decir sin temor a equivocarse ni molestar u ofender a nadie: “Yo rindo cuentas a la misma persona a quien le rindes tú: a Dios”. No obstante, y donde quiera que tú te congregues, así sea en la congregación de más bondad, amor y misericordia y paciencia, prueba decir eso y vas a ver cómo, inmediatamente, cae sobre ti un profundo y oscuro manto de sospecha y, por allí, hasta de falsas acusaciones.

¡Pero es que estoy diciendo algo que es bíblico, hermano! No interesa, ellos tienen sus propias leyes y jamás confiarán en que tú puedes manejarte solo, sin que otro que no sea el Espíritu Santo te diga lo que tienes o no tienes que hacer. ¡Pero es que a ellos es a quienes no avala la palabra! No interesa. LA Biblia, en algunos grupos, camina detrás de los estatutos y ordenanzas denominacionales internos.

Lo cierto es que, la pregunta básica de ¿Quién es tu cobertura?, no solo no significa lo dicho, (A quien le rindes cuentas), sino a otra que va implícita como esta y que es, si vamos a ser absolutamente sinceros, sin ninguna clase de disimulo ni elegantes eufemismos, el fundamento real que les interesa a quienes te hacen la pregunta. Ya no: ¿Quién es tu cobertura?; sino la más usual de: ¿Quién te controla? La falsa enseñanza común sobre la cobertura, realmente se reduce a una cuestión acerca de quién controla a quien.

De hecho, la iglesia institucional moderna, está construida sobre la idea del control. Y no te lo estoy diciendo para que te indignes y te rebeles, te lo digo como enseñanza. Porque tú sabes tan bien como yo, que cuando se intenta ejercer control sobre la voluntad de otra o de otras personas, sea a través del método que sea, así sea el que parece ser el más digno, eso sigue teniendo un nombre que eriza la piel: Hechicería. ¿Hechicería? Sí, hechicería. ¿Tú que te creías, que eso era patrimonio de una vieja flaca, fea, vestida de negro, con sombrero de copa puntiaguda, nariz ganchuda con un grano grande en el tabique, con una escoba y una lechuza en el hombro, removiendo una gran olla donde hierven sus pócimas mágicas? ¡Despierta! Las brujas modernas tienen rostro y marketing televisivo.

(Miqueas 5: 12) = (Aquí Dios le está hablando a Israel, su pueblo, que es como decir a su iglesia; no al mundo, ¿Eh?) Asimismo destruiré de tu mano las hechicerías, y no se hallarán en ti agoreros. (Fíjate que esto podría tener que ver con brujas y adivinos, si fuera dirigido al mundo; pero se está refiriendo a la iglesia, no al mundo. ¿De qué está hablando, entonces? De la hechicería religiosa, que no se ejerce por brujería o el ocultismo en cualquiera de sus variantes, sino por directa manipulación de las voluntades mediante los dos sistemas clásicos jezabelinos: seducción o intimidación. Dulces promesas, o rudas amenazas. Y funciona, ¿Eh?)

(Apocalipsis 18: 23) = (Obviando a Gálatas 5:20, donde se coloca a la hechicería conjuntamente con otras obras de la carne que impiden entrar al Reino de Dios, en una palabra que va dirigida a la iglesia, y no al mundo, aterrizamos en este pasaje, donde viene hablando de Babilonia, la gran ramera, la iglesia falsa, la imitación sutil y satánica de algo que, exteriormente, es igualito a la iglesia, pero cuando se buscan los frutos, nos damos cuenta que no hay y que, por lo tanto, eso no es Dios) (Luz de lámpara no alumbrará más en ti) (O sea que, la luz del mundo, ya no habita allí) mi voz de esposo y de esposa se oirá más en ti. Porque tus mercaderes eran los grandes de la tierra; (Mercadería en la iglesia. Falsos ministros viviendo en la opulencia, la fama y el poder, al mejor estilo secular) puyes por tus hechicerías (Esto es: tus manipulaciones), fueron engañadas todas las naciones.

(Malaquías 3: 5) = Y vendré sobre vosotros para juicio; (Dios le habla a su pueblo. No importan los tiempos, el pueblo de Dios, somos nosotros) y seré pronto testigo (Alguien que ha visto el delito) contra los hechiceros y adúlteros (Manipuladores de la voluntad ajena y gente infiel para con Cristo, el esposo) contra los que suman mentira, y los que defraudan en su salario al jornalero (Empresarios cristianos que pagan menos de lo que corresponde, o pagan sueldos en negro, vistiéndolos con el rótulo muy religioso de “ofrendas de amor”) a la viuda (que es la iglesia que funciona sin la presencia de Cristo) y al huérfano (Los que todavía no han podido encontrar al Padre celestial) y los que hacen injusticia al extranjero, no teniendo temor de mí, dice Jehová de los ejércitos.

Naturalmente que nuestra gente, expuesta a estas cosas, muy raras veces se da cuenta y reconoce que es un espíritu de control el que verdaderamente está en el fondo del asunto. Generalmente se viste, se cubre, se arropa y se disfraza con sobrias vestiduras bíblicas. Hay dos maneras de predicar. La primera, es la que tiene que ver con el evangelio real, genuino, verdadero, y se expresa dejando que una palabra se revele y muestre lo que Dios está diciendo a su pueblo hoy, ahora.

El otro, es una simple cuestión de armado. Se tiene un tema, que puede ser social, político, filosófico, científico; una opinión sobre ese tema que puede ser personal, sectorial, denominacional o evangélica como credo de oposición. Para poder decir lo que se debe o lo que conviene decir desde un púlpito, hay que cubrir ciertas formas.

Entonces, usando la concordancia o el diccionario bíblico, se buscan dos o tres versículos que den el pie que, luego de leerlos como corresponde y, arrancando desde la lectura, se predica lo que ya estaba previsto, ¿Entiendes? Yo, mi hermano, enseño la palabra y añado, si la hay, revelación fresca sobre ella. Yo no reflexiono sobre una palabra, porque reflexión es opinión, y mi opinión no le interesa a nadie, ni bendice a nadie, ni tiene nada que ver con Dios que es espíritu, no alma humana. Tengo que ser imagen y semejanza, ¿No?

Por eso es que son muchos los cristianos que creen verdaderamente, y con un casi ingenuo convencimiento, que la cobertura es solamente un mecanismo protector. Sin embargo, si nos detenemos con tranquilidad y escudriñamos con objetividad esa doctrina de la cobertura, vamos a terminar descubriendo que está fundamentada en un estilo de liderazgo del tipo “Cadena de mando”, que es lo que vulgarmente se conoce como “verticalismo”. Esto es: uno arriba, un abajo, otro más abajo y muchos en el llano.

¡Pero es que eso se parece a la política del mundo, hermano! No. Te equivocaste. No se parece, ES politiquería igualita a la del mundo. Pero eso, ¿Es bíblico? Mira mi hermano; convengamos que, salvo a la hora del mensaje, la Biblia suele participar muy poco en las actitudes, decisiones y movimientos cotidianos de las diferentes organizaciones eclesiásticas. ¿Pero cómo puede ser eso? No sé cómo puede ser, pero lo que sí puedo decirte, es que sucede tan corrientemente que, casi, ha pasado a ser algo así como: “Y bueno, no es lo que dice la Biblia, pero es lo mejor que se nos ocurre para este tiempo tan complicado”.

Bueno; en este estilo verticalista de liderazgo, los que se encuentran en las posiciones eclesiásticas más altas, tienen un dominio sutil, pero dominio al fin, sobre quienes están por debajo de ellos. Allí, aunque no termines de creerlo y mucho menos de entenderlo del todo, es donde se fundamenta la doctrina de la cobertura. Porque es por medio de este control de dirección jerárquico que se afirma, se enseña, se adoctrina y se mentaliza que los creyentes por la simple sujeción, sumisión y obediencia irrestricta a ese orden jerárquico, ya están protegidos de cualquier error de cualquier naturaleza, tanto sea personal, congregacional, como denominacional. Es decir que, se nos dice: ya estamos cubiertos. Pregunto: ¿Cubiertos de qué? ¿Por quienes? ¿Con qué autoridad? Y, principalmente, ¿Con qué base bíblica?

El concepto es que todos deben someterse y responder a alguien que está en una posición más alta. En la gran variedad de las iglesias evangélicas, con una modalidad que arranca desde la post-guerra hacia acá, esto se traduce así: los laicos, que no es una concepción bíblica sino de la doctrina de los nicolaítas, deben dar cuentas de todos sus actos al pastor. Pero bajo las mismas reglas, ese pastor también debe dará cuentas a una persona, (O a un grupo de personas), que tenga más autoridad legal reconocida. Está bien; se me dirá que un ejército, (Y el pueblo de Dios lo es), funciona así. Pero en ese caso, te diré que en un ejército, sus generales siempre son elegidos por su gobierno, nunca mediante arreglos o componendas a espaldas de ese gobierno. Eso diferencia las cosas.

De modo que el pastor típicamente dará cuentas a la sede denominacional, a otra iglesia, a la que generalmente se le llama “iglesia madre”, o a un obrero cristiano influyente, a quien se considera que tiene un rango más alto en la pirámide eclesiástica. Como resultado, y aquí viene lo curioso, se dice que el laico, “está cubierto por el pastor” y que este, a su vez, “está cubierto por la denominación, la iglesia madre o el obrero cristiano”. En conclusión, el significado de todo esto, sería más o menos que la gente, al dar cuentas de lo suyo a una autoridad más alta, equivale a estar protegidos por esa autoridad. Podríamos entender que se hablara de avales, de respaldo, pero cobertura, es mucho más profundo. En todo caso, se puede tener alguna expectativa cuando esa autoridad está colocada allí por el Señor, no cuando ha sido puesta por el hombre y Dios sólo la soporta por misericordia. Si no crees esto, te pregunto: ¿Cómo vemos que haya funcionado, hasta ahora, esa supuesta cobertura? ¿Ha sido eficaz? ¿La iglesia es más que vencedora y el mundo se sujeta a ella?

Y después está la otra incógnita que en algún momento te pasa por la cabeza pero, por las dudas, no vayas a ponerte de punta con alguien, prefieres callarla. ¿Quién cubre a la iglesia madre? ¿Quién cubre a la máxima sede denominacional? ¿Quién cubre al obrero cristiano? Ya sé cuál es la respuesta. Ha sido permanentemente la más difundida. Es una respuesta cargada de facilismo, aprovechando quizás la comodidad y la apatía de un pueblo que escudriña muy poco las escrituras. Te dicen: “¡Dios lo cubre!” Dios cubre, personalmente, a las más altas autoridades. ¿Ah, sí? ¿y qué es lo que impediría, entonces, que Dios sea, directamente, la cobertura de los laicos o, aún, del propio pastor? Hay un problema aquí. Tenemos un problema aquí. Tenemos adentro un problema que tanto hemos criticado hacia afuera. Un orden de importancia que no está en ninguna Biblia. La suma de Dios-Denominación-Clero-Laicos. Dime la verdad, ¿No te suena conocido?

Sin embargo, el mayor problema es que este modelo, está violando el espíritu del Nuevo Testamento. ¿Sabes por qué? Porque detrás de la retórica espiritual, que la hay y mucha, de proveer responsabilidad legal, de tener una cobertura, surge amenazador el sistema de gobierno que carece de sustento bíblico y está inspirado por un espíritu de control. Lo más aproximado a esto que encontramos en la Biblia, es la palabra Sometimiento, control, dominio, sujeción.

(Romanos 13: 1) = Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.

Veamos: ¿Tú me quieres decir a mí que todos los dirigentes corruptos que han pasado por nuestros países, han sido establecidos por Dios? Entiende bien; los espacios que ellos han ocupado o están ocupando, sí. Porque a ellos, a esas personas, las elegimos nosotros, y como sucede con casi todo lo que rodea nuestras vidas, Dios va a respetar esas elecciones nuestras. Y lo va a hacer como lo hace con cualquier otra decisión que tenga el hombre, empezando si tú quieres, con la de irse al infierno en lugar del cielo. Cada uno de nosotros elige eso, creo que está bastante claro. Esto, además, es una clara evidencia que cuando el idealismo de extrema izquierda encontró en Jesús a un paradigma del revolucionario social, no entendió en absoluto las leyes del Reino de Dios, Pero, atención: esto es para lo legal, humano y administrativo, porque mira lo que Pablo die con respecto a eso:

(Gálatas 2: 4) = Y esto a pesar de los falsos hermanos introducidos a escondidas, que estaban para espiar nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesús, para reducirnos a esclavitud, (5) a los cuales ni por un momento accedimos a someternos, para que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros.

Está muy claro. En el plano espiritual, tanto en la sujeción como en el sometimiento, es a una autoridad que está sujeta a autoridad divina, eso es decididamente bíblico. Pero también lo es el no sujetarse ni someterse al control de falsos hermanos infiltrados que, si la Biblia dice que los hay, ¿Por qué nosotros vamos a suponer que en nuestros alrededores, no? ¿Y esa va a ser tu cobertura? Pregunto: ¿De qué te va a cubrir?

Creo, en principio, que el tema de la cobertura obedece, en síntesis, al trabajo sutil, lento, pero persistente, de un claro y definido espíritu de control, algo que parecería formar parte del diccionario extra bíblico con el que se manejan los seminarios de guerra espiritual, pero que más allá de que se llame o no así, su existencia y trabajo están más que probados y sólo en el marco de una enorme ignorancia no exenta de necedad, podría hacernos pensar que no existe.

La Biblia, es muy cierto, habla de sujeción y habla de obediencia. Principal y mayoritariamente se refiere al Señor, pero cuando tiene que ver con lo humano, delinea más bien los límites y parámetros. Esa especie de inmovilizada esclavitud a la que tantos buenos pero ignorantes creyentes se han sometido, no sólo no los acercará más a Dios o a la verdad, como ellos suponen y le han enseñado, sino que puede hacerlo pasible de cometer serios errores que los llevarán exactamente al lugar contrario a donde suponían que iban. El versículo que pondrá las cosas en su debido sitio, es este:

(Efesios 5: 21) = Someteos unos a otros en el temor de Dios.

Leer Más

La Gran Simiente de Bendición

Hoy quiero hablar sobre algo que tal vez hayamos leído en muchas ocasiones, pero no siempre tuvimos la idea o repentización para ahondarlo o profundizarlo. Leímos que Dios le dijo a Abraham que en su simiente serían benditas todas las naciones, así que creo que será muy importante conocer de qué se trata esa simiente de Abraham, y para qué existe.

Vamos a caminar a través de toda la Biblia, como casi es ya un clásico en esta Web, para poder acompañar y seguir a la simiente desde el principio hasta el fin, para ver quiénes son, para qué son y por qué son. Quienes son, por qué son y para qué son.

El propósito de este trabajo no es traer controversia. No fue jamás esa la idea y no lo será por más que en algún momento pueda parecerlo. Tienes mi palabra. Tiene que ser suficiente, viniendo de un hijo de Dios. Por eso es que en el inicio, quiero enfatizar nuestro deber como creyentes, en relación a la herencia de Dios.

Efesios 1 nos dice que Dios tiene una esperanza en nuestro llamado y en la herencia de los santos. ¿Cuántos saben que los santos tienen una herencia? Y voy a tomar en cuenta, en honra a todos ustedes que sé que son estudiosos, todas las variables de la lectura bíblica, aunque tú ya sabes en lo global no simpatizo demasiado con ello.

Porque una cosa es que hoy yo esté en oposición a todo lo que es ritualismo y teología vacía, y otra es que no haya tenido en algún momento que aprender lo mismo que tú. En principio, sabemos que la Biblia es un libro espiritual. Timoteo nos dice que pelees la buena milicia, Efesios nos da una armadura, Corintios nos da armas espirituales, Hebreos nos dice que llevamos una espada, pero nada de esto es literal, sólo son adjetivos que identifican características de la iglesia. Al igual que novia, árboles y otros.

A los que se olvidaron de las lenguas, adjetivo es un vocablo que describe una cosa o una función. La iglesia funciona de diversas maneras, y a cada una de esas maneras de su función, Dios le da un nombre. Somos sumisos como ovejas, pero somos militantes como soldados.

Somos firmes como el roble, y damos fruto como las ramas. Tenemos intimidad como novia y un sinfín de facetas más como cuerpo de Cristo. Lamentablemente se nos enseñó solo una: la novia. De ahí que, entonces, tenemos un ejército con faldas. Lo que faltan son pantalones.

El Reino de Dios tiene un rey, así que el Reino de Dios tiene que tener un pueblo. Para que exista un Reino, tiene que haber un rey, tiene que haber un pueblo que se someta al rey, y este pueblo tiene que tener un área en donde opera. El área donde opera se llama el Reino, el pueblo que opera se llama Reino, y tiene que tener un rey.

Ahora bien; este rey para ser rey, tiene que tener autoridad. Esta autoridad es su Reino. Su Reino termina donde comienza el reino de su vecino. Reino no es una palabra fantasma. El Reino es el área en donde tú tienes influencia. Y si tú eres rey, tu Reino es tu hogar.

Hay tres niveles de relación en el Reino. Siervos, una palabra que nosotros usamos mucho, tal vez demasiado. Sólo un problema: el siervo no sabe todo lo que dice el rey. Porque es siervo y vive en incógnita. Al siervo ningún rey le dice los misterios ni los secretos. El siervo es un esclavo.

Luego hay una etapa más íntima: amigos. Cristo dijo: ya no son mis siervos, son mis amigos. El amigo puede conocer, quizás, algunas de las cosas importantes del rey. No todas, porque el rey siempre se reserva algo más. Pero hay una etapa todavía más íntima, que se llama Hijos. Hijos de Dios.

Éste sí tiene derecho a saberlo todo, porque éste es el heredero. Si tú eres siervo, estás en la corte exterior. Si tú eres amigo, apenas estás en el Lugar Santo. Tienes que convertirte en un hijo, y saber que lo eres, para poder ingresar al Lugar Santísimo, donde habita el Padre, el Rey.

Ahora vamos a abrir nuestras Biblias en la carta a los Hebreos. Verás que suelo usar mucho esa carta. Lo que sucede que para mí, la carta a los Hebreos, es casi un resumen de toda la Biblia. Carta a los Hebreos, capítulo 1. Y dice el verso 3, hablando de Cristo:

El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos.

Porque ¿A cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy, (Y esa palabra “engendrado”, allí, no tiene nada que ver con el nacimiento en un pesebre, sino con ser coronado como Hijo heredero a la diestra del Padre. Habla de un día distinto, lo ve como la plenitud de aquel que lo llena, lo ve como un Cristo coronado, uno que a través de lo que padeció aprendió obediencia, y por eso vino a ser autor, por eso se convierte en autor de nuestra salvación)

Y te voy a decir algo que quizás le moleste a tu mascota: si Cristo hubiera fallado, no podría haber sido, entonces, autor de nuestra salvación. Él tuvo que pasar todas las pruebas y vencerlas, para convertirse en autor. Él nació con perfección inocente, pero Adán también nació igual. Adán falló, pero Cristo fue perfeccionado en prueba, de manera que cuando vino la tentación, Él venció.

Son dos métodos distintos de perfección. Yo puedo decir que este micrófono que ahora estoy usando, es perfecto, sin haberlo probado. Porque visualmente, técnicamente, todo está en orden, pero cuando lo enchufo en el toma-corrientes, puede fallar. Nada se sabe si es perfecto hasta que se prueba.

Cristo es perfecto, porque fue probado. ¡Funciona! Son dos tipos de perfección, y ese día, fue engendrado hijo. Muy importante, porque a todos los que le reciben, Él les dio potestad de ser hijos. O sea: puede ser que lo recibas y nunca llegar a serlo. Esa es la diferencia por la cual algunos tienen victoria y otros no.

Alguien dijo alguna vez y yo lo escuché, que hay gente que ha sido concebida pero que nunca nacieron. Porque el que nace, nunca cae. ¡Animo! La palabra se pone más aguda cada vez. A los que le recibieron les dio potestad, el derecho de ser hechos hijos.

¿Y cuál es la diferencia? Que tú naces como un hijo, claro. Un niño, pero el hijo no hereda hasta que es maduro. Tienes que tener veintiún años. Y muchos nunca maduran. ¿Cuántos están entendiendo la diferencia? Un niño posicional, técnicamente, o un hijo manifestado.

Hay muchos teóricamente bendecidos, y viven en pobreza. Hay muchos que lo dicen por fe, pero esa fe lleva años confesándose y no se manifiesta nunca. Entonces, Jesús es hecho superior a los ángeles. En el mundo, antes del Nuevo Pacto. Son dos sistemas. Hay un sistema de leyes antes y un sistema de leyes después.

Hebreos 10 nos dice: quita lo primero, para establecer lo último. La razón por la cual muchos de los que están allí, hoy, escuchando esto, tropiezan con este mensaje, es porque no han quitado lo primero. No puedes añadir lo nuevo a lo viejo. No cabe. Quita lo primero, para establecer lo último.

Las leyes carecían de poder para hacer perfecta la conciencia. Porque eran leyes externas. No te vistas, no te pongas, quítate, no hagas, deja de hacer. No uses ese color, usa aquel color. Párate de esta manera, que no se te olvide la corbata. Eso fue capital en una época, pero ¿Sabes qué? Nada de eso perfecciona la conciencia. Por eso Dios lo sacó de en medio.

Y Cristo cumplió toda la ley, porque yo no la puedo cumplir. Entonces, yo sólo la cumplo cuando me refugio en Su Gracia. No es que yo la tenga que vivir. Es que Él la vive por mí, a través de mí. Él cambió las reglas, y dijo: salte del medio, yo juego por ti.

Por eso yo no sufro de dolores de cabeza por mis cuidados estéticos. Lo externo no es para despreciarlo, Dios nos hizo con ello. Pero no es para perder el sueño por su cuidado. Lo que sí me preocuparía, y mucho, sería darme cuenta que no tengo unción.

Los ángeles estaban encargados de aquel viejo pacto. Miren los versos 3 y 4 del capítulo 2. ¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido primeramente anunciada por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales, prodigios y diversos milagros, y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.

Noten, principalmente, que los milagros no son elementos que se necesitan para montar un espectáculo cristiano. Los milagros son sucesos que emanan de Dios mismo y tiene como finalidad suprema confirmar Su Palabra. Mira el verso 2. Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución.

Fíjate que en contra de lo que se nos enseñó, los ángeles eran mediadores de la palabra. Los ángeles mediaban la palabra en el Antiguo Testamento. Rápido les voy a dar dos escrituras para confirmarlo. Hechos 7:53: Vosotros que recibisteis la ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis. Noten que los ángeles trabajaron efectivamente, acarreando la ley para nosotros. En los institutos bíblicos se los llama Teofanías.

Otra escritura, Gálatas 3:19: Entonces, ¿Para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador. Nota que la ley termina, en un momento dado. Todo tipo de ley. Y al concluir este verso nos queda más que claro que los ángeles sí tuvieron que ver con el acarreo del mensaje del evangelio.

Y eso, quiero advertirte, no empieza en Mateo, empieza en Génesis. Salmo 68:17 dice que: Los carros de Dios se cuentan por veintenas de millares de millares; el Señor viene del Sinaí a su santuario. Creo que no es necesario que te aclare que la palabra millares, aquí, es ángeles. Y eso, en referencia a cuando llegó al Sinaí con los diez mandamientos.

Deuteronomio 33:2 dice: Dijo: Jehová vino de Sinaí, y de Seir les esclareció; resplandeció desde el monte de Parán, y vino de entre diez millares de santos, con la ley de fuego a su mano derecha. Esta palabra que se traduce como “santos”, aquí, en el original hebreo, es la palabra ángeles.

Hebreos 12:22 dice: Sino que os habéis acercado al monte de Sion, la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles. Apocalipsis 5:11 añade: Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones. Cuando leemos “millones”, aquí, vuelve a ser la palabra ángeles.

Daniel 7:10 nos dice: Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él; el juez se sentó, y los libros fueron abiertos. Y eso no es nada, porque las cinco veces que aparece la frase “hijo de Dios” en el Antiguo Testamento, habla de los ángeles.

Déjame darte una escritura más porque es notorio que estamos pisando algunos viejos callos teológicos. Deuteronomio 32:8: Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones, (Nota que aquí está hablando de repartir naciones) cuando hizo dividir a los hijos de los hombres, estableció límites de los pueblos, (Es decir que repartió autoridad territorial) según el número de los hijos de Israel.

Todo eso está perfecto, como si Israel tuviera territorios. Sólo un problema: cuando Dios reparte tierra, Israel no existe. Lo hizo en Génesis 11. La expresión “hijos de Israel”, es la palabra ángeles. Es por eso que, cuando Daniel está orando, se topa con un príncipe territorial, y tiene que orar veintiún días, para poder atravesar con su petición.

Y luego, el príncipe territorial de Israel, aparece en Daniel 12:1, y también tiene territorio jurisdiccional. O sea: él tiene jurisdicción sobre un territorio. Es decir que, cuando el hombre cae, Dios se ve obligado a mantener su plan en órbita, y pone ángeles territoriales para gobernar, y para ejecutar, y para administrar la esfera terrenal.

Claro está que en Daniel sólo menciona los negativos, aquí en Hebreos no está hablando de que si son buenos o son malos, sino que el sistema antiguo estaba siendo administrado por ángeles. Y ese es mi tema. Pero, lo que sucede es que en Hebreos capítulo 2 y el versículo 5, hay un cambio de ministración, y dice: Porque no sujetó a los ángeles, (O sea: despojó la autoridad de los ángeles en ese momento) al mundo venidero, (Y aparentemente habla de algo futuro, pero recuerden que el escritor de Hebreos es un escritor contemporáneo, y que vive de este lado de la resurrección. Él vio a Cristo vivir, él vio a Cristo morir, lo vio resucitar y ahora han pasado treinta años, y está escribiendo que el Antiguo Testamento, aunque todavía está operando, ya no está vigente que hay un nuevo pacto. No tras la orden de Aarón, sino tras la orden de Melquisedec. Todo el libro habla lo mismo. Entonces dice “mundo venidero”, y en el original dice: “un mundo que ha comenzado y progresivamente se revela. Se va revelando. Tiene una acción completada, y que sigue progresando. Y entonces dice que no sujetó a los ángeles al mundo venidero) del cual estamos hablando.

Entonces, pregunto: ¿A quién  está delegado ese mundo? Muy importante, porque ahora los ángeles pasan a otro nivel de posición, y en el verso 14 del capítulo 1 de Hebreos, dice: ¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?

Fíjate que los ángeles fueron creados con el propósito de ministrar para la iglesia, o los herederos de salvación. Pero al caer el hombre, Dios se ve obligado a seguir su plan y administrarlo en la tierra, a través de los ángeles. ¿Me sigues, no? ¿No te estás perdiendo en ninguna maraña teológica, verdad? Apenas estamos entrando en lo que quiero enseñarte, o recordarte si es que por alguna vía ya lo sabías.

Entonces, si sigues leyendo, vemos que nos habla de la resurrección de Cristo, y nos dice en el verso 9 que, aunque todo está sujeto a Cristo, porque él está coronado en gloria, y ha ascendido a la gloria, aún no lo vemos sujetado. Y nos comienza a hablar desde el verso 9 hasta el verso 14, que Cristo se convierte en muerte, y a través de la muerte vence a la muerte, y que la razón por la cual no vemos todo bajo nuestros pies, es porque precisamente, aún le tenemos miedo a la muerte.

Y por eso lo trajo a él, para que se te vaya ese miedo a la muerte. Entonces, como tememos la muerte, Cristo nos explica que él probó muerte. O sea: Cristo se convierte en el copero. En el Antiguo Testamento, los coperos probaban el vino, probaban la comida, para que el rey viviera tranquilo y sin problemas ni preocupaciones.

Cristo, entonces, toma el lugar de un copero y les dijo a los discípulos: Yo soy el maestro, pero estoy entre vosotros, sirviendo. No vino como tú rey. Vino a servirte y que tú te convirtieras rey para luego decidir someterte a Su reinado. Él se convierte en copero y gusta la muerte por ti, para que tú vivas tranquilo sabiendo que no vas a tener vida eterna, sino que ya la tienes.

O sea que, el día que tú te mueras, tú sólo vas a sentirte más liviano. Porque el que sufre es el que se queda, no el que se va. Nada te detiene. Si te quitan esa carcaza que llevas puesta, ni cuenta te das, sigues derecho a tu destino. Porque tú vives eternamente, no morirás jamás. Lo entiendes, lo vives, está vigente en ti, y por eso tienes autoridad en la tierra.

Entonces dice que todo esto lo hizo, y vamos a ver a quién se lo hizo. Capítulo 2 y verso 16, dice: Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, (O sea que no hizo todo eso por los ángeles ni para los ángeles) sino que socorrió a la descendencia de Abraham. A la descendencia de Abraham. ¿Sabes quiénes son esos? ¡Nosotros!

Hebreos 6:17 dice que Dios quiso mostrar la certeza de su juramento a los herederos de la promesa. Gálatas 3:28 y 29, dice que no hay judío. ¿Qué crees que significa eso de que no hay judío? ¿Sabes qué significa? Que no hay judío. Ni griego, ni esclavo, ni libre, ni varón, ni mujer. Sólo uno en Cristo. Y si estás en Cristo, eres descendencia de Abraham y heredero según la promesa.

Así que me temo que están hablando de nosotros, están hablando con nosotros y nos socorrió a nosotros. Y el mundo venidero que ya comenzó con la ascensión, debe ser administrado a través de nosotros. Porque no se lo dio a los ángeles, sino a la descendencia de Abraham.

O sea: el sistema planetario y toda la condición de la tierra, o es gloria o culpa de la iglesia. Piensa un ratito, porque esta te pega como a las cinco de la mañana, más o menos. Vemos claramente que la simiente es Cristo. Gálatas 3:16 nos dice que no es a las simientes, sino a la simiente, una sola, refiriéndose al Hijo del Altísimo.

Pero en su cuerpo, nacido por fe tras la promesa de Isaac, nos convertimos en simiente. Pero veamos dónde se remonta la promesa, y comencemos en Génesis. Vamos a terminar en Apocalipsis. Si puedes ver este plan de esta manera, muchos me preguntan cómo puedo aprender yo este tipo de mensaje. Pero no es un mensaje, no es una doctrina; ¡Es una mentalidad!

Está basada en lo siguiente: Dios hace sentido, Dios no es bruto, Dios no es fantástico, su palabra tiene sentido. No seas tan místico y tan fantástico y busca la realidad. Cuando entiendes a Dios de esa manera, toda la Biblia te toma otra tonalidad. Es un cambio en tu forma de pensar, no en tu doctrina.

Son fortalezas. Es cómo vemos a Dios. La palabra doctrina significa tu creencia en Dios. La mayoría de nuestras creencias en Dios las obtuvimos antes de ir a ninguna iglesia. Ya vinimos con nuestra doctrina. Lo que tú crees que Dios es. Y luego tú lo sirves de acuerdo a como tú crees que Dios es.

Si tú ves a Dios como a un Padre amoroso, puedes entrar en plena confianza con Él, jugar y reírte a carcajadas en su compañía. Eso no será obstáculo para que, si un día fallas o te equivocas en algo, vayas y le digas: “Perdóname, Papá; te fallé.” ¿Y qué crees que hará Dios contigo? ¿Qué harías tú con un hijo tuyo que te falle feo pero venga y te lo confiese pidiendo perdón? Si te llevas por el pacto de amor que tienes con él, lo perdonarás y esperarás que no vuelva a fallar. Si te riges por la ley, no creo que tu hijo llegue a cumplir los dieciocho, porque lo matas antes.

Por eso, dale gracias a Dios que tu pacto con Él tampoco es basado en ley, porque si así fuera, tú tampoco estarías vivo hoy. Génesis 12:1: Pero Jehová había dicho a Abram: vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.

(2) Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.

(3) Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.

Vemos aquí que el primer verso dice que Jehová ya le había dicho esto a Abram. No se lo está diciendo, se lo había dicho ya. Y le dice: Vete de tu tierra, transforma tu mente, transfórmate de Reino. No eres italiano, no eres argentino, no eres español, no eres mexicano. Tú no eres judío, tú no eres griego. Eres una simiente de otro lugar. No has nacido de voluntad de hombre.

 Aquel hombre al que llamas padre, fue sólo un instrumento en la mano de Dios. Aquel hombre murió, tú volviste a nacer, de una simiente incorruptible. Has nacido de arriba, tienes una ciudadanía distinta. No eres de abajo, eres un hijo de Dios. ¡Sal de tu tierra!

Número dos: sal de tu parentela. Sal de tu espíritu cultural. Sal de tu costumbre. Sal de tu tradición. No pierdas tiempo en lo que tú cultura pierde su tiempo. Invierte tu tiempo de manera divina, sé disciplinado. Número tres: sal de tu casa. Sal de tu morada. Muévete con la nube. Nunca acampes con estacas muy profundas. Estate dispuesto a moverte todo el tiempo.

El Reino de Dios es un Reino progresivo y cambiante. Tres requisitos. Abraham puede ser un sinnúmero de cosas para ti, pero primero, sal de la tierra, sal de tu parentela y sal de tu casa. Y búscalo en tu Biblia: todo el que hizo algo para Dios, tuvo que pasar por estos tres requisitos.

Tus planes, tu vida, tienen que ser introducida y sumergida al plan de Dios. Porque Dios y su plan, no caben en tu agenda. Dios no se va a conformar ni se va a adaptar a tus tradiciones culturales. Él es rey. En Éxodo 3 nos dice que Dios le dice al pueblo: te saqué para introducirte. O sea: salimos para entrar.

Y sí; son muchos los que salieron del mundo, pero se quedaron en el Limbo; no entraron aún en el Reino. Y ese es el problema, por eso no entiendes. Porque a vosotros les es dado a conocer, pero a los que no entran, no. Pero cuando tú entras, cuando Dios sabe que en tu corazón eres uno con Él o no. Porque tú puedes andar por la vida diciendo que Cristo es todo en tu vida, pero Dios enviará a alguien que te pregunte tímidamente: ¿De verdad? Y esperará que respondas con seguridad y certeza: ¡De verdad!

Abraham salió y entró. Hebreos 11 nos dice que Abraham salió sin saber para dónde iba. Pero luego nos dice: y habitó. Llegó. El hecho de que no sabía para dónde iba, no quiere decir que se perdió. Él no sabía, pero Dios sí. Él llegó. El verso 2 está lleno de grandes promesas. Dice haré de ti. Fíjate; antes de Dios darte nada, te hace. Antes de Dios añadir nada a tu vida, primero te hace. Haré de ti.

Y esto es muy importante, porque Israel una vez pidió un rey. En Hechos 13:21 dice que Israel pidió un rey, y Dios les dio a Saúl. Pero luego, sin embargo, levantó a David. Ahí aprendes que lo dado perece, mientras que lo levantado es lo que permanece. Para que Dios pueda hacer cualquier cosa contigo, primero tiene que hacerte.

Abraham tiene setenta y cinco años, y déjame contarte una historia sin olvidar que estamos enseñando. Sale de Aram con un individuo llamado Lot. Aquí vemos siete promesas que están anticipadas por tres requisitos. Porque toda promesa de Dios, tiene requisitos, estén escritos o no.

Toda palabra profética es condicional. Cuando la voluntad de Dios es revelada al hombre, se topa con la voluntad del hombre. Y resulta ser que el hombre tiene libre albedrío. Escoges tú: vida o muerte. Cuando Dios profetiza, revela lo que Él quisiera para ti. Sin embargo, va a depender de ti someterte o no a lo profetizado.

Hace quince años un profeta del Señor, anónimo, desconocido antes y ahora, me miró y, sin conocerme y sin saber absolutamente nada de mí ni de lo que era o hacía, porque él era extranjero, me profetizó que mi voz iba a ser escuchada en todas las naciones. No dijo que yo iba a ir a todas las naciones, dijo que MI VOZ iba a ser escuchada en todas las naciones.

¿Y sabes qué? Yo dije amén, tomé esa palabra como cierta y empecé a moverme hacia adelante, sin saber dónde iba, todavía. Dios hizo todo lo demás y aquí estoy. Hoy, mi voz se escucha en todas las naciones. Punto. Pero, si me hubiera quedado sentadito en aquel banco esperando que todo eso llegara volando, ahí estaría todavía, mucho más viejo y, todavía sentado…

Siete promesas. Dice: haré de ti, te bendeciré, te voy a engrandecer, serás bendición, bendeciré al que te bendiga, maldeciré al que te maldiga, y serán benditas en ti todas las familias o naciones de la tierra. Hay siete promesas, y una de ellas es repetida dos veces.

Cuando Dios quiere enfatizar algo bíblicamente, usa la voz de la recurrencia, que es cuando repite dos cosas en el espacio de uno o dos versos. Dijo lo siguiente: haré de ti, te bendeciré, te voy a engrandecer, serás bendición. Propósito. Y luego dice: bendeciré al que te bendiga, y voy a maldecir al que te maldiga, y serán benditas en ti todas las familias. Serás bendición.

Vemos que dos veces incrusta el propósito dentro de la promesa. Le dice a Abraham la razón por la cual quiere hacer eso. Y no porque Abraham fuera lindo. Abraham era de Ur de los Caldeos y andaba adorando toneladas de dioses; era un gentil. No había judíos. Era un hombre pecaminoso. Pero el mejor intérprete de la Biblia, es la propia Biblia.

Y vemos que el Nuevo Testamento nos habla de esta promesa, pero le llaman con otro título. Gálatas capítulo 3. Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, (O sea: no es cierto que estamos aquí porque los judíos no quisieron. Ya van dos veces que te lo compruebo. Todavía no existe un judío, y ya Dios promete a un gentil bendición) dio de antemano la buena nueva (Esto es: el evangelio) a Abraham, diciendo: en ti serán benditas todas las naciones.

¿Cuál es el evangelio? Que va a venir una nación que será capaz de bendecir a todas las naciones. ¡Hay buenas nuevas! ¡Hay esperanza! Hay un pueblo que dejó un lugar que trasciende a todas las tinieblas y te puede bendecir, porque tiene el poder espiritual y las riquezas para hacerlo.

¡Esas son las buenas nuevas! Ese es el evangelio. ¡Arrepiéntete! Hay una nación que quiere darte ciudadanía. En ti serán benditas todas las naciones. Así que no somos una segunda opción. Y esto es importante, porque si tú te crees que en el evangelio entraste por segunda opción, es igual que pienses en tu mente que perteneces a un país del Tercer Mundo.

Y lo que se ha manifestado en el país del tercer mundo, por la forma en que piensa de él mismo, es lo que se te va a manifestar a ti en tu camino con Dios por pensar igual. La culpa no es del país, es de la mentalidad. Sólo hay un mundo. ¿De dónde salen tres?

No crean todo lo que se te diga, confiesa la verdad hasta que se manifieste. Sean pacíficos, pero no sean pasivos. La pasividad nunca avanza en el Reino de Dios. Todos los pasivos murieron en el desierto, pero tú y yo hemos salido para entrar. Somos gentiles los unos con los otros y nos amamos, pero para entrar, hay que despojar.

Juan 10:16, dice, está hablando Cristo: También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquellas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor. Mucho antes de que el judío tuviera una oportunidad de decidir. ¿Más escrituras?

Efesios 2:13-15 dice: Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz.

Romanos 3:30: Porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión. Efesios 2:18: Porque por medio de él (Que es Cristo), los unos y los otros (Los judíos y los gentiles) tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. (Judíos y gentiles tienen entrada por la misma puerta y por el mismo Espíritu.)

Gálatas 3:7: Sabed, por tanto, que los que son de fe, estos son los hijos de Abraham. Vuelve a Génesis, y continuemos buscando la promesa. Génesis 12. Vimos ahí las siete promesas, pero luego Dios sigue introduciendo su plan a través de la Palabra. Y en Génesis 18 vuelve a repetir la promesa.

Génesis 18 versículo 18. Cuando los ángeles vienen a visitar Sodoma y Gomorra para inspeccionar la condición, Abraham se encuentra frente a ellos y Dios dice: no voy a ocultar de Abraham lo que voy a hacer, porque yo sé que él mandará sus hijos tras mi ley.

Y dice el verso 18: Habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra. Está hablando de las siete naciones de la tierra, y nota que de las siete, sólo se repitió una. Serán benditas todas las naciones de la tierra.

Capítulo 22. Aquí vemos el lugar que se llama Jehová Jireh. Todo el mundo le da ese nombre a Dios. Pero aquí la palabra dice que Dios llamó así al lugar. Es un lugar en el monte de sacrificio. Tú no puedes encontrar provisiones en el llano. Tienes que entrar en el monte de sacrificio, entregar lo más preciado, entregar todos tus ídolos, entregar a todos tus Isaac, entregar a todo lo que se ubica entre tú y Dios, todos tus planes, todas tus agendas.

 Cuando lo sacrificas en el Monte Moriah, ese es un lugar de altura en Dios, de intimidad en Dios, de confianza en Dios que desata la bendición de Dios. La vida casual, nunca desatan las bendiciones de Dios. ¡Tienes que subir al Monte Moriah! Se llama el monte Jehová Jireh.

Si no, todo el mundo sería bendito, porque Jehová Jireh ama a todos igual. Ve tomando nota, porque estos son accesorios, extras, no es el estudio central. Génesis 22:15: Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo, (16) y dijo: por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu único hijo, (Noten por qué lo hizo) (17) de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos.

Escucha: tu descendencia es la iglesia, las puertas es el lugar de autoridad, de consejo y estrategia de cualquier ciudad. En otras palabras: todo el consejo del infierno, toda la autoridad del infierno, toda la sabiduría del infierno, tiene que ser tragada y poseída por la descendencia de Abraham, confirmando el mensaje del hombre.

En tu simiente, (Nosotros) serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste mi voz. Vuelve a repetirse la misma y única promesa de las siete, sólo sigue corriendo dentro de la Biblia, esta. Génesis 24. Están buscando la novia de su hijo, Rebeca. Rebeca viene a ser la novia, gentil.

Verso 60 del capítulo 24: Y bendijeron a Rebeca, y le dijeron: hermana nuestra, sé madre de millares de millares, y posean tus descendientes la puerta de sus enemigos. Una vez más, vemos a la iglesia gentil en tipología, poseyendo las puertas del infierno.

Génesis 26, versículo 4. Nuevamente reconfirma Dios a través de la Escritura, su promesa para la simiente. Versículo 4, ahora habla con Isaac: Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán benditas en tu simiente.

Fíjate que, aunque te suene repetitivo, parece ser que a Dios se le ha metido en la cabeza que la iglesia sea una bendición. Sin embargo, la iglesia, queriendo conocer el futuro, ha creado un bloque mental. Número uno: nadie conoce el fin. Número dos: no interesa ni viene al caso.

Número tres: se hace más claro a medida que nos acercamos. Número cuatro: la doctrina que se nos ha enseñado muy probablemente es errada, porque nadie sabe; Cristo mismo dijo: nadie sabe. Y hemos cometido el error de elevar la doctrina a nivel de autoridad en la palabra, y hemos creado un monumento con ella. A mí no me gusta la doctrina esa, porque creó pasividad, termina en destrucción.

Termina entregándoselo al anticristo, termina con caos. De tal manera que obliga a Cristo a tener que rescatarnos. Y si Él nos va a rescatar, pues entonces a mí no me queda otra que esconderme mientras tanto, y ser un miserable, pobre y humilde siervo de Dios parado en una esquina, esperando que alguien me rescate de mi propósito.

Israel siempre hablaba de tiempos finales, refiriéndose a la cruz. Y que la escatología, es el último logos. Escatólogo. Logos, de la palabra, Cristo, Esca, último tiempo. Se refería a la venida de Cristo. ¡Ya vino! Así es que, cuando vamos al Antiguo Testamento, escatología, es futura. Pero, cuando estamos en el Nuevo Testamento, escatología, ya aconteció.

¿Y qué va a pasar mañana? ¡Y qué sé yo! Y tampoco me interesa, estoy muy ocupado hoy. Baste a cada día su propio afán. En la medida que nos acerquemos, vamos a saber un poco más. Mientras tanto, manos a la obra.

(Génesis 28: 14) = Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente.

Recuerden que hemos establecido que la simiente es la iglesia, así que quita ya tu mente del viejo Israel. Este trabajo se construyó como se debía construir. Empezamos por establecer que la simiente era la iglesia. Ahora han pasado veinticinco años, y nace Isaac. Y éste no nace por voluntad de hombre, nace por el Espíritu.

Es la promesa de Dios. Isaac tiene como hijo a Jacob. Malísimo el muchacho. Gentil, también, como su padre; y gentil como su abuelo. Todos gentiles. Y ahora están siguiendo a un Dios que nunca han visto. Ahora tienen un poco más de fe, porque han nacido de una manera sobrenatural. Pero siguen siendo gentiles.

Pero Jacob llega a un lugar llamado Peniel. Peniel significa “el rostro de Dios”. ¡Claro! Si cualquier persona se topa con el rostro de Dios, cambia. Por eso es que siempre decimos que, si tú has nacido de nuevo, cambias sí o sí. Y si no cambias, es porque quizás aún no has nacido de nuevo.

Jacob, entonces, se topa con Dios por primera vez, en Génesis 32:28. Y es la primera vez en toda la Escritura que vemos, no el nombre, sino la palabra Yisrael; Israel. Significa Prevalecer con Dios. Se compone de dos palabras. Tsará, que significa Tener poder o ser príncipe con Dios, más que vencedor o prevalecedor, fíjate los términos, y Elh, de Elohim, que significa poderoso, deidad o fuerza.

O sea: convertirse en más que vencedor por haber conocido al Todopoderoso. El ´termino aparece dos mil cuatrocientos ochenta y tres veces en el Antiguo Testamento, y siempre significa lo mismo, en todas sus conjugaciones. Tremenda revelación.

En el Nuevo Testamento, la palabra en distintas formas, (Israel, israelitas, israelíes) aparece setenta y ocho veces, y siempre significa lo mismo que las dos mil cuatrocientos ochenta y tres veces del Antiguo Testamento. No cambia. Nombre adoptivo de Jacob. O sea, estamos hablando de un apodo, de un sobrenombre. Como si habláramos de un español apodado Pepe porque se llama José, o Pancho porque tiene por nombre Francisco.

Pero, como ahora es un vencedor, le decimos por ahí: “El Israel”. Pero su nombre era Jacob. Escucha. Romanos 8:15: Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!

Gálatas 4: Cuando éramos niños ignorantes, éramos esclavos de este mundo; pero cuando llegó el cumplimiento de los tiempos, Dios envió a su Hijo, con el propósito de adoptar hijos. Por tanto, ahora somos hijos. Efesios 1:5: En amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad.

El ser un prevalecedor con Dios por haberse topado con Dios, es el apodo que se le da a todo el que hace lo mismo. Sea judío, griego, mexicano, argentino o chileno. Es un apodo. Si queremos hablar idiomáticamente de manera correcta, un adjetivo que describe algo que se ha hecho.

Escúchame: Abraham era gentil. Entonces, por nacionalidad, su hijo también. Y aunque es por promesa, hay relación sexual y todavía tiene naturaleza pecaminosa. Sólo es tipología de que la fuerza viene del Espíritu, porque Abraham ya estaba viejo, pero hubo simiente natural. Sigue siendo gentil por causa de su padre.

Jacob sigue siendo gentil. Ahora le dieron un apodo, pero no le cambian la nacionalidad. Ahora, están muertos todos, y Jacob tuvo doce hijos. Y como eran hijos del Israel, les llamaban: israelitas. Todos gentiles. Sígueme con cuidado, no te espantes. Son doce tribus. Se convierten en una nación. La palabra nación significa un grupo de gente que está definida por ética, o por geografía, o por política, o por credo. Esta gente, era nación por credo, no por tierra, ni por geografía, ni por política ni por ética.

Al igual que tú puedes ser mexicano y yo argentino, pero por credo, somos una nación. Ahora, todos los gentiles entran en cautiverio. Y están cuatrocientos años cautivos por el mundo, de Egipto. Reciben la Pascua de Dios, y son bautizados en el Mar Rojo. Mira la tipología de Dios.

Ahora entran en el Sinaí, a comenzar un nuevo viaje, porque han tenido una nueva experiencia, y no ya un solo hombre, sino toda una nación. Podríamos asumir y decir sólo para explicar el el mensaje, que Israel o Jacob tuvo una experiencia y nació de nuevo, entre comillas, pero las tribus no, hasta que experimentaron la Pascua, y como nación, otra vez entre comillas, es tipología, nacen de nuevo.

Y en un solo día ocurre el milagro más grande de toda la Biblia: todos son sanos simultáneamente. Todos eran enfermos, débiles, castigados por látigos y cargas pesadas. Tenían tuberculosis, tenían artritis, tenían vejez, tenían de todo. La palabra dice que no había ni un enfermo cuando salieron de Egipto. Y no se enfermaron durante cuarenta años. Movimiento soberano de Dios, todo muere en la cruz cuando naces de nuevo.

¿Qué pasa? Ahora Dios los reúne en el desierto, y les va a decir quién es y qué quiere. Éxodo 19. Verso 4: Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí.

(5) Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, (Requisito), y guardareis mi pacto, (Requisito número dos), vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. (La tierra, toda la tierra, es de Dios; nunca fue de Satanás; ni lo será)

(6) Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que les dirás a los hijos de Israel.

Doce tribus de gentiles acaban de nacer de nuevo, de ser bautizados, y compraron una Biblia. Y se les dijo dos cosas: Escucha mi voz y obedece. ¿Qué pasa? Dos requisitos: dar oído a mi voz y guardar mi pacto. Tres promesas: especial tesoro, reino de sacerdotes y gente o nación santa, la misma palabra.

¿Y qué acontece? En el próximo capítulo, que es el 20 y en los versos del 18 al 21, rehusaron la voz de Dios. Le dijeron a Moisés: no queremos oír la voz de Dios. Sube tú y tráenos un mensaje dominguero. Violaron el requisito número uno: no escucharon su voz.

Más adelante, capítulo 31 hasta el 34, vemos que Moisés se ve obligado a quebrar las tablas de la ley, porque mientras él las recibía, el pueblo no las guardaba. Hicieron el becerro. Requisito número dos: no escucharon su voz, ni tampoco guardaron su ley. Se anuló la promesa.

Rechazaron el derecho a un sacerdocio universal; una nación entera de reyes y sacerdotes, para bendecir al mundo. Entonces, Dios se ve obligado a introducir un prototipo y un sacerdocio levítico para sustentar la promesa. Y todo para un pueblo que sí obedeciera la voz y guardara el pacto.

En su mente, no era especial para el judío; porque en su mente él sabía que no había ningún judío, todos eran seres humanos. Lo que él hizo fue escoger lo que tenía. ¿Cómo lo sé? Deuteronomio 7. Mira lo que dice el verso 7: No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos;

Ahora ya lo estás entendiendo. A Dios, a veces, le gusta trabajar con lo peor, para él llevarse toda la gloria. Verso 8: sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto.

¿Y qué pasó? Pasó que pasaron los años y ellos siguieron cargando los ritos, las simbologías y todas esas cosas. Y cruzamos al Nuevo Testamento, mateo 21. Cristo vino a los suyos, y nuevamente no lo reconocen. Vino a empezar por ahí, porque ellos debían entender.

Tenían la ley todo el tiempo con ellos, y la ley hablaba de Cristo. Y Cristo les decía: vosotros escudriñáis las Escrituras diariamente, creyendo que en ella tienen eterna salvación. ¡Todos andaban buscando lo mismo! ¿Pero no se dan cuenta que ellas hablan de mí? ¿Tan tozudos, son que no se dan cuenta que soy yo la salvación?.

Y dijeron: Queremos un rey fuerte, literal, político, que nos libere de los romanos. Y él: ¡No! ¡Te equivocaste! Es universal, espiritual. No solo de los romanos, ¡De Satanás también! Pero ellos estaban obsesionados con que querían un rey fuerte. Y entonces les dice lo siguiente.

(Mateo 21: 33) = Oíd otra parábola: hubo un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña, la cercó de vallado, cavó en ella un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos. (Israel)

(34) Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió a sus siervos (Los profetas) a los labradores, para que recibiesen frutos.

(35) Más los labradores, tomando a los siervos, a uno golpearon, a otro mataron, y a otro apedrearon. (Hoy, gracias a Dios, no son tan violentos. Pero te cierran las puertas y empiezan a decir que eres hereje. Es una forma mucho más simple de matarte. No tienes puertas, no comes, te mueres.)

(36) Envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; e hicieron con ellos de la misma manera.

(37) Finalmente les envió su hijo, diciendo: tendrán respeto a mi hijo.

Y ahí viene cuando yo recién hace no tanto tiempo me di cuenta que había estado equivocado con esta escena. Yo siempre creí que ellos no sabían que era el Hijo, que lo habían rechazado, es cierto, pero que lo habían hecho en ignorancia, pero no. Cristo les dice en su sabiduría, a través de la parábola:

(38) Más los labradores, (Los administradores de la revelación, Israel, ya que ellos traían lo que era para todo el mundo, sólo porque Dios los escogió a ellos) cuando vieron al hijo, dijeron entre sí: este es el heredero; venid, matémosle, y apoderémonos de su heredad.

(39) Y tomándole, le echaron fuera de la viña, y le mataron. (Hebreos dice que Jesús murió fuera de la ciudad. Lo mataron a sabiendas. El judío sabía lo que hacía)

(40) Cuando venga, pues, el señor de la viña, ¿Qué hará a aquellos labradores? (Esto es: cuando el Señor venga en su Segunda Venida, ¿Qué crees tú que hará con esos que mataron a sabiendas?)

Detente. Pon el dedo ahí y no leas más. Isaías 5. Verso 1: Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado en su viña. Tenía mi amado una viña en una ladera fértil.

(2) La había cercado y despedregado y plantado de vides escogidas; había edificado en medio de ella una torre, y hecho también en ella un lagar, y esperaba que diese uvas, y dio uvas silvestres.

(3) Ahora, pues, vecinos de Jerusalén y varones de Judá, juzgad ahora entre mí (Dios) y mi viña (Israel).

(4) ¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres?

(5) Os mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña; le quitaré su vallado, y será consumida; aportillaré su cerca, y será hollada.

(6) Haré que quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerán el cardo y los espinos; y aun a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella.

(7) Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor.

Mateo capítulo 21. Los fariseos empiezan a temblar. Se están dando cuenta que a Cristo se le están encendiendo los ojos. Y Cristo les dice: ¿Qué crees tú que debo hacer yo con la viña? Enseguida la computadora de los fariseos empezó a producir un zumbido y uno de ellos, el más rápido en Informática, exclamó: ¡Isaías 5, Señor, ten misericordia! ¡Se está manifestando la palabra delante de nuestros ojos!

Mateo 21: 41: Le dijeron: a los malos destruirá sin misericordia, y arrendará su viña a otros labradores, que le paguen el fruto a su tiempo.

(42) Jesús les dijo: ¿Nunca leíste en las Escrituras: la piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos?

(43) Por tanto os digo, que el Reino, (Que la autoridad, que la administración) de Dios será quitado de vosotros, (Israel) y será dado a gente que produzca los frutos de él.

(44) Y el que cayere sobre esta piedra, (Como Jacob) será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará.

(45) Y oyendo sus parábolas los principales y los fariseos entendieron que hablaba de ellos.

¿Y la iglesia no? ¡Qué raro! El Reino, el derecho, ahora le corresponde administrar a la descendencia de Abraham. Pero, ¿Ahora qué pasa? Que Pablo nos explica en Romanos capítulo 9. Verdad te digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo, (2) que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón, (Pablo, siendo un Israel)

(3) Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, (Está hablando de Israel, según la carne) los que son mis parientes según la carne; (4) que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas; (5) de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén.

(6) No que la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que descienden de Israel (O Jacob), son israelitas, (7) ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: en Isaac te será llamada descendencia.

¿Y qué es esto? Esto es, no los que son hijos según la carne, o Israel natural, son los hijos de Dios. Sino los que son hijos según la promesa espiritual, son contados como descendientes. ¿Ha olvidado Dios a Israel? No. Tiene una puerta, la misma oportunidad, quiero este tiempo de Gracia.

Yo creo que Israel va a creer, a medida que la tribulación apriete, a medida que el tiempo se ponga peor y Él vea una iglesia gloriosa. En medio de ella, van a ser atraídos por un pueblo que sabe vencer esa tribulación. Pero la puerta es la misma, el Espíritu es el mismo y la forma, igual. Quiero darte ahora tres escrituras más.

Gálatas 4:22: Porque estamos hablando de la promesa, no se me ha olvidado. Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre.

(23) Pero el de la esclava nació según la carne, (Esta es ¿Quién? Agar) más el de la libre, por la promesa.

(24) Lo cual es una alegoría, (Un ejemplo, un modelo, un croquis, un patrón, una metáfora, una parábola, una similitud. Estamos comparando aquello que fue literal, con un principio espiritual) pues estas mujeres son los dos pactos; (Dos testamentos, dos contratos) el uno proviene del monte Sinaí, (Literal y natural) el cual sólo produce hijos para esclavitud; este es Agar. (Y está allá, donde van tantos a buscar agua bendita. Sólo produce esclavitud)

(25) Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual. (¡Pero es que yo creía que eso correspondía a Sara! Acá dice que es Agar.) Pues esta, junto con sus hijos, está en esclavitud.

(26) Más la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre.

(27) Porque está escrito: regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz; prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto; porque son más los hijos de la desolada, que de la que tiene marido. (Jeremías dice que Dios se divorció de Israel, y que la que no tenía hijos, eran los gentiles. ¡Y serán más los hijos de los gentiles! ¡Oh! ¡Todo al revés!)

(28) Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, (De la misma manera que Isaac) somos hijos de la promesa.

(29) Pero como entonces el que había nacido según la carne (Israel) perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora. (La religión y el mover de Dios)

(30) Más, ¿Qué dice la Escritura? Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre. (¡Tiene que nacer de arriba, vivir por fe, y ser nacido por el Espíritu de Dios! Pueden confirmar eso con Isaías 54 y verso 1 y 2. Es de ahí de donde Pablo extrae esa revelación y pasa algo formidable.)

1 Pedro, capítulo 2. Ahora Pedro le está hablando ¿A quién? A la iglesia. ¿Recuerdan que Dios le prometió tres cosas a Israel? Serán especial tesoro, serán un reino de reyes y sacerdotes y serán una nación santa. Y dice el verso 9: Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios. Y las palabras Linaje escogido, en griego, significan Especial Tesoro.

¿Para qué? Apocalipsis 22, versos 1 y 2: Después me mostró un río limpio de agua de vida, (Cuidado: no agua que tiene vida, sino agua DE vida. Porque todo lo que tiene vida, muere. Pero lo que ES vida, no.) Resplandeciente como cristal, (No DE cristal, cómo cristal) que salía del trono de Dios y del Cordero. (No era un río que había al lado del trono; dice que salía del Cordero; es el Espíritu de Dios)

(2) En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, (¡Qué raro! ¿Un árbol en dos lados a la vez? Era una especie de árbol. Proverbios dice que el árbol de vida es el deseo de Dios, cumplido. O sea: el Espíritu, y su deseo consumado.) que produce doce frutos, (Doce. Dios en pacto con toda la tierra) dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones.

¿Está hablando de sanidad física? La incluye. Está hablando de bendición en todas las líneas. Las sanidades físicas, anímicas y espirituales están incluidas. Dios no va a modificar su propósito por causa de tu doctrina. Termina como empezó: bendiciendo las naciones.

Yo amo tanto a Israel como amo a mi patria, la Argentina. De hecho, oramos por todas las naciones, esperando que todas vean la gloria de Dios. Pero si de verdad quieres ver a un judío nacido de nuevo, vas a tener que mostrarle el poder de Dios, porque los judíos en algún momento conocieron ese poder. Ellos vendrán cuando vean el poder, no una doctrina. Ellos, de doctrina ya tienen bastante, y mira para lo que les sirvió.

Debemos levantar a la iglesia como tal, para que tantos y tantos judíos que tanto trabajo tuvieron para llegar donde llegaron, puedan entrar también. La iglesia está compuesta por judíos y gentiles. Por todas las naciones. Todo linaje, toda lengua, toda tribu. Dios no es un Dios nacionalista. Dios es un Dios universal.

Leer Más

Cuando Llega la Noche

Este trabajo de hoy no es, de ninguna manera, uno de esos estudios que resultan impactantes o aptos para difundirlos en una página Web con un criterio de éxito. Pero es puntualmente lo que Dios ha querido entregarte hoy y, si debo ser obediente, allá iré con esto, adelante, sin detenerme a pensar si te agrada o te desagrada. No vine a agradar a los hombres, vine a servir a mi Padre celestial.

Quiero comenzar esto en el evangelio de Juan. Quiero ver allí uno de los milagros que aparecen en este evangelio, haciendo una aclaración semántica e idiomática necesaria: cuando el evangelio de Juan habla de la palabra milagros, en realidad lo que está haciendo es mencionar la palabra señales.

Esto significa que, detrás de cada milagro hay una señal o una enseñanza espiritual que se aplica a nuestra vida en el día de hoy. Porque no solamente son anécdotas o ejemplos pasados; no es un milagro simplemente algo que aconteció alguna vez, de donde extraemos el principio que en aquel día se utilizó, sino que son señales, o misterios escondidos, para nosotros usarlos en el día de hoy.

Este trabajo va a ser gravitante en tu vida, y yo quiero que luego de asumirlo lo incorpores a tu vida diaria y lo pongas por obra de manera cotidiana. Quizás suene a mensaje profético porque es revelación, pero lo cierto es que es muy sencillo, porque lo que revela es la esencia, la naturaleza de Dios.

Hay una naturaleza de Dios que es tan poderosa, pero que en medio de restauración y de avance, en medio de nuevos moveres del espíritu, en medio de nuevas formas, algunas de ellas sumamente pintorescas, a veces nos hacen olvidar lo simple y sencillo que es todo esto que no necesita de doctorados o master para ser entendido.

Ya nos aconseja y nos demanda la palabra en algún lugar, que no nos desviemos de esa simpleza que es base y esencia del evangelio. El evangelio es muy simple. El mayor problema que tiene esa simpleza, es que algunos de nosotros, muy preocupados en nuestros prestigios personales, lo hacemos demasiado difícil.

(Juan 6: 1) = Después de esto, Jesús fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias.

(2) Y le seguía gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos. (Noten que esta actitud no ha cambiado. Las multitudes aun giran en derredor de algo que se está ofreciendo. La gran mayoría de la iglesia todavía asiste por los peces y los panes. Donde se está dando algo, ahí hay multitudes. Pero Dios quiere algo más de la iglesia)

(3) Entonces subió Jesús a un monte, y se sentó allí con sus discípulos. (Y ustedes conocen el resto de la historia, aquí es donde está relatada la alimentación de los cinco mil)

(Verso 13) = Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido.

(14) Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo.

Noten que el mundo, o las personas, siempre están buscando una manifestación natural y literal, para decir que este es el que viene de parte de Dios. Sin embargo, ese es un error muy grande que nos lleva a grandes pérdidas en nuestros caminos con Dios.

Lo hemos dicho muchas veces, pero de una forma rápida y hasta pasajera, pero creo que este es el tiempo en que deberemos ponernos a enseñar un poco, en vez de decretar y profetizar a las potestades y principados y alimentar espíritu. He dicho muchas veces que no te pierdas lo divino, buscando lo espectacular. Porque hay veces que Dios no está en lo espectacular. El mundo está lleno de espectáculo.

(15) Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo. (Cuando vinieron a adularlo y alabarlo, se fue. Hoy no se hace eso, se hace exactamente lo contrario. Pero Jesús se fue porque no quería que lo coronaran rey, Él sabía que no había venido para eso al mundo.)

(16) Al anochecer, (Al anochecer. Fíjate, llega un momento en tu vida en que el espectáculo se termina, y se pone oscuro), descendieron sus discípulos al mar, (17) y entrando en una barca, iban cruzando el mar hacia Capernaum. Estaba ya oscuro. (Repetí conmigo: estaba ya oscuro) Y Jesús no había venido a ellos. (Noten que en el acontecimiento anterior, todo era luz, todo era maravilloso, todo era espectáculo, había milagros, multiplicación, había prosperidad, y todo el mundo quería que ese fuera el hombre del momento. Jesús se esconde y, en ese mismo momento, llega la oscuridad. Y en medio de la oscuridad vemos que ya está oscuro, y Jesús no viene. Me pregunto cuántos de ustedes habrán pasado por ahí. Vaya uno a saber por qué el Señor dispuso que hoy habláramos de esto, ¿No?)

(18) Y se levantaba el mar con un gran viento que soplaba.

(19) Cuando habían remado como veinticinco o treinta estadios, vieron a Jesús que andaba sobre el mar y se acercaba a la barca; y tuvieron miedo.

(20) Más él les dijo: Yo Soy, no temáis.

(21) Ellos entonces, con gusto le recibieron en la barca, la cual llegó enseguida a la tierra donde iban.

Ellos llegaron a donde iban. Llegaron al destino. Vemos que esta multitud no quería dejar a Jesús. Querían hacerlo rey, no querían dejarlo. Porque cuando las cosas se ponen buenas y entretenidas, uno trata de mantener el mover de Dios. Cuando Dios está haciendo algo maravilloso, uno quiere que se repita el evento.

Y tanta es la ansiedad de que continúe ese fluir, que a veces entramos en manipulación, o en el humanismo carnal, para tratar de producir lo que no está presente en el Espíritu para manifestarse. Ellos no querían dejar, pero llegó el anochecer. Ahora ya no era tan sencillo caminar, ya no estaba ese poder sobrenatural, ya no existía ese milagro para alimentarte. Muy por el contrario, sólo había fe y oscuridad.

Muchos están así y no quieren dejar irse a la presencia. Si están en una campaña, en un evento de conferencias o congresos, o simplemente un tiempo de valor delante de Dios y pasan cosas formidables, escucha: ¡Nadie quiere que todo eso se vaya!

¿Y cómo buscamos resolverlo? Simple: haciendo otra campaña la próxima semana, organizando otra conferencia o clínica y buscando ser ministrados por alguien con mucha unción. Eso tiene un nombre y ya me resulta odioso, perdón, se llama: activismo religioso.

Y hasta donde yo he podido ver y conocer, ningún activismo religioso garantiza frutos espirituales. Pero, y tomando modelo de lo vivido por los discípulos, hay experiencias en la oscuridad, que quizás jamás podrías recibir en medio de la luz. Tú ya sabes que lo nuestro es la luz y que nada tenemos que ver con la tiniebla. Pero no estoy hablando de tinieblas, estoy hablando de oscuridad, que es algo bien distinto.  

Sin embargo, son muchos los que no entienden ese principio de Dios. Y quiero ahora empezar a compartir varias escrituras que fundamentan y confirman lo que te estoy diciendo. Deja una marca allí en Juan, que es nuestro texto base, y vete conmigo al salmo 139.

(Salmo 139: 12) = Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; lo mismo te son las tinieblas que la luz.

Nota que para poder obrar con todo, a Dios no le hace falta luz, no le hace falta espectáculo, ni le hacen falta tinieblas. Para Él, la noche y el día, son lo mismo. ¡Él es Dios! Él opera de igual manera en el valle que en la montaña, en prosperidad o cuando no la hay. Dios sigue siendo Dios y siempre está al frente del asunto. Él no hace diferencia entre el día y la noche.

A veces creemos que cuando estamos en la noche, corremos el riesgo de estar fuera de la voluntad. Debemos aprender a decodificar, interpretar y traducir esos alaridos en la oscuridad. Y es obvio que no estoy hablando de la oscuridad que es resultado del pecado. Hay una oscuridad hacia la cual el Señor, a veces, te está guiando. En nuestras vidas, a veces, hay Samarias que tenemos que cruzar.

(Isaías 50: 10) = ¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios.

¿Se entiende que el poder de Dios está por encima de todo lo que te parezca tremendamente poderoso en esta tierra? ¿Te olvidas que cualquier poder satánico no es una creación de Satanás o alguno de sus demonios, sino una imitación pervertida de algo que sí es de Dios?

(Génesis 15: 12) = Más a la caída del sol sobrecogió el sueño a Abram, y he aquí que el temor de una grande oscuridad cayó sobre él. (

Nota que aquí cae el sol, es de noche, y es aquí cuando el pacto más importante, es ejecutado. ¡De noche! Este es el motivo por el cual, a veces, y de manera sorpresiva o insólita, Dios nos arroja de espaldas al suelo. Puede ser porque si estás de pie, no estás recibiendo nada. Solemos ser como las tortugas, sólo estando de espaldas nos decidimos a mirar para arriba.

(Isaías 45: 1) = Así dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por su mano derecha, para sujetar naciones delante de él y desatar lomos de reyes; para abrir delante de él puertas, y las puertas no se cerrarán: (2) yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos; quebrantaré puertas de bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos; (3) y te daré los tesoros escondidos, (La palabra que aquí se traduce como “escondidos”, es en origen la palabra oscuridad. Hay una oscuridad, entonces, que es plan de Dios para tu vida, en la cual se encierran verdaderos alaridos, pero también tesoros, que de otra manera nunca obtendrías)

Sin embargo, en apariencia, la iglesia desde afuera se ve bonita, entones ¿De qué se trata? Se trata de que el fruto de la iglesia no se mide por la condición de la iglesia, ¡Se mide por la condición de la nación en la que está esa iglesia! Todos los días nos rodean distinta clase de oscuridades. ¿Qué va a pasar con el dólar? ¿Qué va a pasar con nuestra moneda nacional? ¿Habrá devaluación? ¿Perderé mis ahorros? ¿Se encarecerán los créditos? ¿Qué pasará con los salarios?

Mira; en cada lugar las problemáticas son distintas, pero todas confluyen en una sola dirección: hay un manto de oscuridad cayendo sobre las naciones. Y eso nos concierne a nosotros, porque la justicia engrandece a la nación. Y el servidor entendido, consigue la benevolencia de los gobernantes. Sólo los entendidos.

Total dependencia. Vemos que Abraham fue puesto a dormir, y toda la dependencia del asunto, resta sobre Dios. Dios cruzó en el pacto dos veces: una por él y una por el hombre. Porque si sólo dependiera del hombre, ten la certeza de que la arruinábamos en el camino. De ese mismo modo es que nuestros ministerios serán confirmados por Él, o no lo serán. Es así de contundente. Negro o blanco, frío o caliente. ¡No hay tibios!

(Salmo 107: 22) = Ofrezcan sacrificios de alabanza, y publiquen sus obras con júbilo.

(23) Los que descienden al mar en naves, (Estábamos hablando de la embarcación en la oscuridad, en las aguas) y hacen negocio en las muchas aguas, (Fíjate que las cosas importantes no aparecen generalmente en las llanuras, hay que bogar mar adentro, hay que ir a las muchas aguas, hay que bucear en las profundidades oscuras donde la luz del sol no llega. Hay que ir donde ya tú no tienes sostén de las riendas de tu vida. La fe comienza cuando tú sales más allá del control de tu conocimiento. Por eso dice que hacen negocios en las muchas aguas. ¡No se pueden hacer negocios en aguas escasas, en charcos o lagunas! No hay nada valioso en la orilla)

(24) Ellos han visto las obras de Jehová, y sus maravillas en las profundidades.

¿Dónde vieron sus obras? En las profundidades. ¿Dónde vieron las maravillas? En las profundidades. Hay que entrar mar adentro para ver este tipo de manifestación. La iglesia está llegando a un nivel donde es tiempo que lleguemos a una profundidad, a una madurez espiritual, donde Dios pueda mostrarnos cosas que ahora no nos puede mostrar.

Hay manifestaciones de Dios que jamás serán observadas, si es que la iglesia no las puede mostrar de manera corporal. Un solo ministerio no es lo suficientemente grande y poderoso para manifestar a Dios. Así que más te vale que quites tus ojos de los ministerios. La importancia en los últimos días, es de la iglesia genuina en cuerpo global. Dios quiere manifestarse a través de esa iglesia.

(25) Porque habló, e hizo levantar un viento tempestuoso, que encrespa sus ondas.

¿Tú me quieres decir a mí que el problema de los discípulos fue un viento que fue levantado por Dios y no por Satanás? ¿Quién sopló? Dios sopló, Satanás no tiene poder para sacudir la iglesia. En esta ocasión fue Dios. Si la iglesia está experimentando oscuridad es porque Dios está soplando una tempestad porque quiere que en medio de tu alarido surja un tesoro que pueda bendecir tu vida.

(Salmo 105: 16) = Trajo hambre sobre la tierra, y quebrantó el sustento de pan.

(17) Envió un varón delante de ellos; a José, fue vendido por siervo.

(18) Afligieron sus pies con grillos; en cárcel fue puesta su persona.

(19) Hasta la hora que se cumplió su palabra, el dicho de Jehová lo probó.

¿Qué fue lo que se cumplió? ¡La palabra de Dios! ¿Quién trajo hambre? ¿Quién puso grillos? ¡Dios! ¿Y cuál fue el plan? ¡El plan de Dios! Dice que el dicho de Jehová lo probó. Muchos glorifican el hecho de José, y lo glorifican pasajeramente, pero José pasó diecisiete años de oscuridad.

Diecisiete años, hasta que la palabra de Jehová fue probada en él. Muchos corren a las iglesias para que haya un presbiterio profético y te digan algo hermoso, pero no pasan la prueba del dicho de Jehová. Dios no te habla para que te sientas bien, Dios te habla para revelarte el destino, con el propósito de que lo cumplas.

(Verso 25) = Cambió el corazón de ellos para que aborreciesen a su pueblo. Para que contra sus siervos pensasen mal.

Noten que Dios estaba encargado de todo el asunto. Dos o tres páginas antes, en el salmo 66, vemos como es de impresionante que Dios se preocupó de poner todo esto en la Biblia, para que en el momento y el tiempo en que se escondiera el sol, tú no perdieras tu ánimo.

(Salmo 66: 8) = Bendecid, pueblos, a nuestro Dios, y haced oír la voz de su alabanza.

(9) Él es quien preservó la vida a nuestra alma, y no permitió que nuestros pies resbalasen.

(10) Porque tú nos probaste, oh Dios; nos ensayaste como se afina la plata.

¿Quién te probó? Dios. Y déjame aclararte algo. Dios no trae desgracias a tu vida para probarte. No estamos hablando de desgracias o accidentes y que después digas que Dios te probó. Las pruebas de Dios, siempre terminan en victoria. Pero la ignorancia del hombre, siempre termina en derrota.

(11) Nos metiste en la red; pusiste sobre nuestros lomos pesada carga. (¿Cuántos se han sentido así, como que alguien te pescó y no puedes salir?)

(12) Hiciste cabalgar hombres sobre nuestra cabeza; pasamos por el fuego y por el agua, y nos sacaste a abundancia. (¿Qué dice que pasó? Las pruebas de Dios siempre te sacan a abundancia, siempre te maduran, siempre te traen a un nivel donde produces un tesoro que jamás podrías hacer de otra manera)

Vuelve ahora a recordar lo que leímos en el evangelio de Juan capítulo 6. En el evangelio de Marcos, hablando del mismo asunto y también en el capítulo 6, dice algo muy interesante. Mira el verso 46: Y después que los hubo despedido, se fue al monte a orar. ¿Cuántos saben que Dios, a veces, se va para otra parte? (Verso 47) y al venir la noche, la barca estaba en medio del mar, y él solo en tierra.

(48) Y viéndoles remar (Perdón; ¿Tú me quieres decir a mí que los estaba viendo? ¿Esta gente está por ahogarse y Él está sentadito en la orilla, comiendo pescaditos y mirándolos?) con gran fatiga, (Esto te dice que este no era un asunto casual, estaban fatigados) porque el viento les era contrario, cerca de la cuarta vigilia de la noche (Esto te dice que era la madrugada, y mientras ellos remaban tratando de ir hacia adelante, el viento los empujaba hacia atrás. Y el Señor, mientras tanto, sentadito en la orilla mirándolos remar con gran fatiga. ¡Señor! ¿Dónde estás? ¿Por qué no me ayudas? – Aquí estoy, hijo, viéndote. – ¡Entonces ayúdame! – Es que te estoy ayudando… – ¡Señor! ¡Reprende al diablo! No funciona, ¡Es Dios! Dice que era la cuarta vigilia de la noche, esto es, las últimas horas. O los últimos días, hablando proféticamente. Y ellos no lo podían ver a Él. Sin embargo, ellos no abortaron el esfuerzo. No estaban avanzando, las aguas venían en contra, pero siguieron remando igual, aunque con fatiga. Cuando estás en medio de tribulación, no cambies los principios, no cambies la fe, no cambies la milicia, ¡Sigue remando! Aunque en lugar de avanzar veas que vas hacia tras, ¡Sigue remando! Indudablemente esta gente no estaba avanzando nada, pero Cristo estaba maravillado, porque aunque iban para atrás, estaban remando para adelante.

(Salmo 44: 8) = En Dios nos gloriaremos todo el tiempo, (Léelo de nuevo; dice que todo el tiempo. No sólo en la iglesia. En la casa, en el trabajo, el día de pago, cuando hay poquito, nos gloriaremos en Dios. Todo el tiempo) y para siempre alabaremos tu nombre.

(9) Pero nos has desechado, y nos has hecho avergonzar; y no sales con nuestros ejércitos. (En otras palabras: cada vez que trato de ganar, pierdo.)

(10) Nos hiciste retroceder delante del enemigo, y nos saquean para sí los que nos aborrecen.

(11) Nos entregas como ovejas al matadero, y nos has esparcido entre las naciones.

(12) Has vendido a tu pueblo de balde; no exigiste ningún precio. (Y el verso 17 contesta las preguntas, y dice)

(Verso 17) = Todo esto nos ha venido, y no nos hemos olvidado de ti, y no hemos faltado a tu pacto.

Recuerda y entiende esto: en medio de todo lo malo, sólo el pacto te sostiene. Por eso, lo primero que se rompe en la iglesia cuando las cosas se ponen feas, es el pacto. Entonces, ya no es oscuridad de Dios, ahí es tinieblas por causa del pecado. Y ahí no encontramos ningún tesoro, sólo derrota. Pacto. ¿Se te están poniendo cada día más feas las cosas? Pacto.)

(18) No se ha vuelto atrás nuestro corazón, ni se han apartado de tus caminos nuestros pasos.

Nota que en medio de todo eso, lo importante es seguir adelante. Pero, ¿Por qué? ¿Por qué esta tormenta, Señor? ¿Por qué yo me siento así?  Siento como si decenas de caballos galoparan sobre mí, estoy cansado y sigo yendo como un barco a la deriva, hacia atrás. Mira lo que dice aquí.

(Isaías 50: 10) = ¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios.

(11) He aquí que todos vosotros encendéis fuego, (¿Quiénes encienden fuego? Nosotros. Ese es el problema. Nota que cuando no hay luz, no puedes encender fuego; Él quiere oscuridad. Si Él quisiera luz, Él es luz, Él te alumbraría. Fíjate como lo dice) y os rodeáis de teas; andad a la luz de vuestro fuego, (¿a la luz de qué fuego dice que andamos? De nuestro fuego. Cuando las cosas no parecen tener sentido, cuando todo anda mal, no te apoyes en tu propia prudencia. Dios no quiere que tú salgas del problema con tu propio fuego. Sólo estamos tirando principios, porque esto es lo único que va a perdurar en los últimos días. Cuanto las cosas están malas, ¡No te pongas a inventar! Es que si yo hago esto, puedo vencer aquello y entonces me puedo evitar eso otro. Olvídalo; cuando salgas por allí, Dios te pone el problema más adelante. ¡Él quiere que cruces el problema!) De mi mano os vendrá esto; en dolor seréis sepultados.

O sea: cuando estamos en oscuridad, no te pongas a hacer fueguito con dos palitos. ¡Confía en la luz de Dios! Eso se llama perseverancia. Cuando hay confusión, tienes que seguir adelante por fe. Porque, hay veces que no hay milagro, hay veces que no hay espectáculo. Pero Dios está orquestando su plan eterno. Y Él no va a fallar, Él va a vencer.

(Hebreos 11: 15) = Pero si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver.

Hablando del pueblo de Egipto, al cruzar el Mar Rojo. Si se ponían a pensar de la gloria anterior, podrían haber vuelto a ella. Nunca medites en una gloria pasada, porque Dios siempre va de gloria en gloria. Ya está escrito: la gloria postrera, será mayor que la de ayer. ¡Claro que hay victoria adelante!

Es por eso que tú ves que cuando Cristo llega allá a la tierra de los gadarenos, donde expulsa los demonios, allí habitaba la tribu de Gad, que fue la que se rehusó a poseer la tierra, y se quedó afuera, y terminó criando cerdos, para sobrevivir. Por eso no querían que Jesús autorizara a esos demonios a irse a ese hato de cerdos. Porque sabían que los animalitos se autodestruirían, y ese era su sustento.

Pero resulta ser que eran judíos, y los cerdos van en contra de la ley judía. O sea que, por no poseer la tierra, tuvieron que hacer hasta lo que era contrario a Dios para sobrevivir. ¿Conclusión? Tenemos que poseer nuestra tierra, aunque nos cueste. Porque si nos negamos, de todas maneras nos va a costar muchísimo más.

Fíjate que, a veces, la liberación de Dios viene de forma extraña. ¿Cuántos se acuerdan de José? El carpintero, el padre adoptivo de Jesús. Cuando vienen a decirle: “Mira; eso que te está sucediendo a ti con esa mujer, no es un engaño; soy yo que está obrando”. ¿Ah, sí, eh? ¿A cuántos les gustaría ser José?

¿Cuántos de ustedes dirían alegremente: ¡Sí Señor! Yo te creo? Que tú te ausentes cinco meses de tu casa y. cuando regresas, viene tu esposa con alta panza y te dice: ¿Sabes qué, mi amor? ¡Esto es de Dios! Ehhh… ¿De quién? ¡De Dios! ¿A cuántos les gustaría ser José?

Qué forma extraña de liberar a toda la humanidad, ¿Verdad? Haciendo pasar por esa tremenda experiencia a un pobre hombre. Y no lo deja ahí, sino que de pronto sale y le dice que hay un loco que piensa matar a todos los niños, y que se tiene que ir a Egipto para salvar a su familia. ¿Qué me vaya a dónde? ¡A Egipto, pues! ¡Aquí cerquita, a la vuelta, nomás!

¡Pero es que allá están los árabes! ¡Y yo soy judío! ¿Cómo voy a ir a Egipto? ¿Y tú me dices que los tengo que proteger en Egipto, justamente? ¡Si ahí son todos enemigos míos! ¡Señor! ¿Cómo se te ocurre mandarme a la casa de mis enemigos para protegerme? Tranquilo: la sabiduría de Dios, es más grande que la nuestra.

Lo mandó, precisamente, donde jamás él pensaría ir, a casa del enemigo. Y lo dejó allí dos años, no fue un día. ¿Cuántos hubieran entendido que ese era Dios que estaba detrás del asunto? ¿LA lógica no les hubiera dicho lo contrario? ¿Hubieran obedecido? Dios siempre sabe lo que está haciendo. Es el hombre el que no sabe nada y encima discute y se enoja.

Te digo más; a veces estamos orando por algo y, cuando Dios contesta nuestra oración, no entendemos. ¿Se acuerdan de Pedro? Toda la iglesia orando: ¡Liberta a Pedro, en el nombre de Jesús! ¡Sácalo de la cárcel! ¡Creemos en tu poder, aleluya! En ese momento golpean la puerta del lugar donde ellos estaban. ¿Quién es? Pregunta uno. ¡Pedro! ¿Qué? ¡Imposible! ¡Estaban orando para que Dios liberte a Pedro, llega Pedro bien libre y le cierran la puerta en la cara!

Decídete, o crees o no crees. Dios dijo que todos los reinos de la tierra serán reinos de nuestro Dios. ¡Él es el que está estremeciendo, los cielos en lo divino, y la tierra en lo natural! ¡Él está estremeciendo todos los reinos, y nada va a mejorar! ¡Porque mientras todo se va hacia abajo, el estandarte de la iglesia se irá hacia arriba, para que la única solución salga del Monte de Sion!

Nadie tiene problemas en obedecer algunos principios bíblicos cuando las cosas andan de maravillas y nos regocijamos en medio de congresos, festivales, conferencias, clínicas, campañas y retiros, pero muchos comienzan a tenerlos cuando saben que deben obedecerlos en medio de crisis y locura ambiente.

Ver el doblo de lo que hay cuando no tenemos nada, es imposible en lo natural. Si se desata una tremenda crisis económica como se prevé, vamos a ver quién sigue creyendo en prosperidad. LA mayor prueba de la prosperidad, será en los últimos tiempos.

Porque cuando cristo está en el barco, se multiplican los panes, pero cuando él se va para el otro lado, llega la oscuridad. Pero los panes tienen que seguir multiplicándose. Porque ya te dio el principio, ahora tienes que vivirlo. Y vivirlo, créeme, tiene algunas diferencias notorias con declamarlo  desde una plataforma.

Ya estamos en tiempos en los que muchas personas siguen cantando canciones de victoria, pero lo hacen sólo por fe, porque en su interior están más que preocupados. ¡Gloria adiós por su fe! Pero no pueden esconder su preocupación. Puedes decir: ¡Dios está hablando! Pero dilo sólo si te identificas con lo que has escuchado.

Cristo comienza a ministrar cuando cumple treinta años. El sacerdote no podía ejercer su sacerdocio hasta no cumplir treinta años. Cuando Pablo comienza a hablar de sus experiencias y comienza a enumerarlas en la Biblia, da la casualidad que menciona a treinta incidentes que le acontecen en su vida. Son la edad de la madurez en el espíritu.

Dios te va a tener mar adentro, bogando en medio de la tormenta, hasta que aprendas a ser sacerdote en tu vida personal y hasta que seas maduro en el espíritu. Vemos que Dios tiene un propósito, porque en medio de la madurez de la iglesia es que Él va a enseñar la luz a las naciones.

Lo que Él quiere manifestar en los últimos días, no se puede manifestar a través de una iglesia que sólo viene en busca de los peces y los panes. Dios está por manifestarse en el planeta, y necesita una iglesia madura. Ojo: el maduro no es el que profetiza, tampoco es el que hace un devocional cada mañana, menos el que lleva cincuenta años viniendo al templo. El maduro es el que acepta sus responsabilidades.

(Mateo 14: 27) = Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo, yo soy, no temáis!

(28) Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. (Nunca te lances con especulaciones, espera una palabra rhema de Dios. Necesitas que Él te hable)

(Salmo 107: 24) = Ellos han visto la obra de Jehová, y sus maravillas en las profundidades.

(25) Porque habló, e hizo levantar un viento tempestuoso, que encrespa sus ondas. (Mira que fuertes que son los vientos)

(26) Suben a los cielos, (Mira que altos que andan los problemas) descienden a los abismos, (Hay tiempos en que verdaderamente pareciera que estás sepultado en la oscuridad) sus almas se derriten con el mal. (Así andan algunos)

(27) tiemblan y titubean como ebrios, (¡Señor! ¿Qué hago? ¡Pastor! ¿Qué hago? ¡Néstor! ¡Dame un consejo! Todo el mundo está en la misma) y toda su ciencia es inútil. (Tal cual; toda nuestra ciencia va a ser inutilizada delante de Dios. Él nos va a mantener allí hasta que nuestra ciencia sea inútil y fluyamos con el entendimiento de Él, sólo con el entendimiento de Él.)

(28) Entonces claman a Jehová en su angustia, y él los libra de sus aflicciones.

(29) Cambia la tempestad en sosiego, y se apaciguan sus ondas.

(30) Luego se alegran, porque se apaciguaron; y así los guía al puerto que deseaban.

Dios está buscando llevarte donde Él dijo que te iba a llevar y donde tú ibas a llegar. Pero el método lo elige él. Al método lo escoge él. Y nuestro único deber es total dependencia y confianza en el Dios de todos los dioses.

Leer Más

Siete Principios Para Cambiar tu Nombre

En no pocos lugares he oído repetir casi hasta el cansancio que somos hijos de Abraham por la fe, porque eso es lo que dice la Palabra. Por supuesto que esto es así y nadie lo discute, pero convengamos que no es tan fácil como suena el asumir toda la personalidad de Abraham para nuestra vida, hoy. Porque, cuando vamos a tomar modelo de una figura, lo vamos a hacer en todo el contexto, no sólo en aquellas cosas donde ese personaje queda en la mejor posición.

Lo cierto es que Abram, así como te suena, sin la hache al medio y el añadido de la otra “a”, significaba El padre es Exaltado, y nació en Ur de Caldea, donde vivió con su padre y sus hermanos Nacor y Harán, y donde se casó con la entonces Saraí. Era descendiente de Sem, e hijo de Taré; fue fundador de la nación judía, (Aunque él, reitero, era caldeo), de los ismaelitas y de otras tribus árabes.

Supongo que tú conoces poco, algo, o mucho su historia. De todos modos, yo quiero rescatar en este trabajo y de esa historia, algunos principios muy singulares que se encuentran allí, escritos quizás desde siempre, y que son verdaderos eslabones obligados para poder convertirnos como lo hizo él, de Abram, en Abraham. O sea: De: El padre es Exaltado, en Padre de Multitudes.

Principios estos que te están aguardando para que, si los atraviesas y los cumples, no tengas luego nada que envidiarle al patriarca. Y también para que te vayas haciendo a la idea de que en los almuerzos y cenas del cielo, en la vida eterna, tú vas a compartir la mesa con él en un mismo nivel. Pero, fundamentalmente, para que hoy tu vida pueda salir, de una vez por todas, de la mediocridad, la chatura y la inexpresividad de un religioso más, y se convierta definitivamente en un estandarte que glorifique a Cristo.

(Génesis 12: 1) = Pero Jehová había dicho a Abram: vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.

Lo primero que podemos ver aquí es un llamado soberano de Dios. Le dijo: Vete de tu tierra y de tu parentela. No fue una sugerencia, una idea, una opción o un igualitario intercambio: ¡Fue una orden! Esa orden, quiero que entiendas, no era una orden que le resultara precisamente sencilla de obedecer a Abram. Porque para hacerlo, tenía que dejarlo todo, sin condiciones ni concesiones.

Cuando le dice que en él serán benditas todas las familias, hay que remitirse al original porque aquí el sentido es muy abarcativo y no se limita a pensar en los Pérez, los Rodríguez o los Martínez. Familia, aquí, es la palabra mishpachah y habla de un tipo, una clase o un género de gente o cosas; una especie de animales, un grupo de individuos relacionados, (Esto podría ser hasta un tribu, por ejemplo), o un grupo de cosas relacionadas, algo así como decir una categoría.

El principal concepto de michpachah es que la gente, los animales o las cosas que comparten parentesco o relación similar de algún tipo, forman una familia, un clan o sencillamente una especie. De allí que el término designe tanto a un grupo de familiares cercanos, o a toda una nación. Claro está que todo indica que Dios quiso separar a Abram del resto de su familia idólatra, para hacer de él y de sus descendientes esa nación mesiánica que traería salvación a todas las familias de la tierra.

En este pasaje, también, Dios promete grandeza para Abram, y lo bendice de muchas formas, incluyendo las bendiciones materiales. La dinámica de este hecho histórico tiene validez para el creyente de hoy. Esta es y será una constante en casi toda la lectura del Antiguo Testamento, que si bien es concretamente sombra de lo que habría de venir, de ninguna manera puede ser visto separado de esto último. ¿O alguna vez has visto salir al sol un cuerpo al que su sombra lo acompañe un momento y luego lo abandone? No. La sombra jamás abandona a su cuerpo físico.

En la carta de Pablo a los Gálatas, en el capítulo 3 y los versos 13 y 14, Dios promete dar a todos los creyentes las bendiciones de Abraham y nos dice que Jesús se convirtió en maldición por nosotros para que pudiéramos recibir “las bendiciones de Abraham”.

Esto, por supuesto, comienza con nuestro renacer, o el convertirnos en nuevas criaturas en Cristo Jesús. Pero las bendiciones de Abraham implican otras cosas, también. El Señor quiere que prosperemos, espiritual, emocional, física, así como también materialmente. Las bendiciones son nuestras por su promesa y no necesitamos excusar el hecho de que esté incluida la prosperidad material.

Todo esto es muy bueno y a cualquiera le gustaría recibirlo de parte de Dios, tal como Pablo en su carta a los Gálatas nos asegura que puede y que debe ser. Pero he aquí que necesita algo de parte nuestra; una condición puesta al servicio del propósito y de la voluntad de Dios.

(Génesis 12: 4) = Y se fue Abram, como Jehová le dijo: y Lot fue con él. Y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán.

Escucha bien: Dios le dice a un hombre de setenta y cinco años, que más allá de que los años se contabilizaran distinto o que la gente viviera más tiempo que ahora, no era un hombre joven dispuesto a corretear por el mundo en búsqueda de promesas invisibles, sino más bien a sentarse por la tarde a ver el ocaso y planificar cosas mucho más tranquilas y serenas, que salga de su casa, de su parentela, de su nación y que se vaya quien sabe adónde, (Porque no le da el sitio preciso, de entrada), que ahí se va a encontrar con una tierra tremenda que Dios ha preparado para él, para que funde sobre ella una gran nación.

Ponte en las sandalias de ese Abram. ¿Qué hubieras hecho tú? ¿Cómo hubieras reaccionado a esa propuesta de Dios? No interesa; Abram, todavía son su nombre modificado, respondió desplegando el primer principio indispensable para lograr el acceso a un nombre nuevo: Fue Obediente.

Claro está que esta historia no finaliza aquí. Muy por el contrario, este parecería ser el primer paso en una dirección hasta aquí misteriosa, oculta y escondida, pero más que vigente de manera permanente en el pensamiento de Abram y en la Palabra de Dios, la herencia de Canaán.

(Génesis 13: 1) = Subió, pues, Abram de Egipto hacia el Neguev, él y su mujer, con todo lo que tenía, y con él Lot.

(2) Y Abram era riquísimo en ganado, en plata y en oro, (Dice: riquísimo en oro, plata y ganado. No dice “rico” o con buena base económica; dice ¡Riquísimo! ¿Pero, no era que Dios busca a los pobres? Sí, pero de espíritu, no de bolsillo. ¿Cuántos saben que Dios no se especializa ni se caracteriza por levantar ministerialmente a desempleados o vagos?)

(3) Y volvió por sus jornadas desde el Neguev hacia Bet-El, hasta el lugar donde había estado antes su tienda entre Bet-El y Hai, (4) al lugar del altar que había hecho allí antes; e invocó allí Abram el nombre de Jehová.

(5) También Lot que andaba con Abram, tenía ovejas, vacas y tiendas. (Una vez más: ¿Te queda claro que tampoco Lot era un pobre gato, ¿No?)

(6) Y la tierra no era suficiente para que habitasen juntos, pues sus posesiones eran muchas, y no podían morar en un mismo lugar

(7) Y hubo contienda entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot; y el cananeo y el ferezeo habitaban entonces en la tierra. (Qué quieres que te diga: esto suena muy parecido a cuando el liderazgo de una gigantesca congregación, se pelea con el líder de la otra mega iglesia de la ciudad)

(8) Entonces Abram dijo a Lot: no haya ahora altercado entre nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos.

Este verso es, a todas luces, la síntesis concreta y casi perfecta de un primario discurso de unidad, de una unidad que supera la buena voluntad y el buen ánimo que pudieran tener un grupo de líderes de distintas denominaciones que un día deciden reunirse a tomar un café y dialogar un rato de temas comunes, aunque teniendo especial cuidado de no hacer mención de ninguno de sus puntos de divergencias. Me quedo con las formas de Abram: lo primero que interesa, es que somos hermanos, después podemos hablar de todo lo demás. Sin embargo, al principio básico que encontramos en la persona de Abram, aquí, está en el verso 9.

(9) ¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda.

Aquí nos encontramos con ese principio, el segundo, que Abram mecaniza de manera ostensible en el marco de este texto, y que lo señala como alguien merecedor de ese cambio de nombre tan necesario para ingresar al Reino de los Cielos que batalla en la tierra: Abraham fue Generoso.

Al tercer principio lo vamos a encontrar en ocasión de una guerra entablada entre el Amrafel, rey de Sinar, Arioc, rey de Elasar, Quedorlaomer, rey de Elam, Tidal rey de Goim y Bera, rey de Sodoma. Birsa, rey de Gomorra, Sinab, rey de Adma, Semeber, rey de Zeboim y el rey de Bela. El relato completo de este suceso está en el capítulo 14 del libro de Génesis, de donde leemos lo que sigue:

(Génesis 14: 10) = Y el valle de Sidim estaba lleno de pozos de asfalto; y cuando huyeron el rey de Sodoma y el de Gomorra, algunos cayeron allí; y los demás huyeron al monte.

(11) Y tomaron toda la riqueza de Sodoma y de Gomorra, y todas sus provisiones, y se fueron.

(12) Tomaron también a Lot, hijo del hermano de Abram, que moraba en Sodoma, y sus bienes, y se fueron.

(13) Y vino uno de los que escaparon, y lo anunció a Abram el hebreo, que habitaba en el encinar de Mamre el amorreo, hermano de Escol y hermano de Aner, los cuales eran aliados de Abram.

Aquí, cuando habla de Abram el hebreo, alude a un calificativo que parecería ser se le daba por parte de otros pueblos a la familia elegida, porque todos sabemos a partir de los datos que la propia Biblia proporciona, que Abram era oriundo de Ur de Caldea, es decir: no era hebreo.

(Verso 14) = Oyó Abram que su pariente, (En realidad era su sobrino), estaba prisionero, y armó a sus criados, los nacidos en su casa, trescientos dieciocho, y los siguió hasta Dan.

(15) Y cayó sobre ellos de noche, él y sus siervos, y les atacó, y les fue siguiendo hasta Hoba al norte de Damasco.

(16) Y recobró todos sus bienes, y también a Lot su pariente, y sus bienes, y a las mujeres y demás gente.

Aquí nos encontramos en el marco de este relato, con el que es el tercer principio tendiente a acceder a un nombre nuevo, conforme a la promesa. Abram fue Valeroso. Pudo haber evitado combatir, pudo haber enviado hombres a su servicio, pudo haber negociado con los adversarios, pudo haber hecho cualquier cosa, pero en lugar de ello, optó por arriesgarlo todo, incluso su propia vida, a favor de la libertad de su sobrino, un pariente que no había tenido precisamente buena predisposición hacia él.

Después de esta batalla tiene lugar un curioso y muy llamativo suceso al que resultaría totalmente imposible resumirlo en un hecho histórico y literal. Es más; si así se estudiara, no llegaríamos a ningún lugar y ni siquiera podríamos verle un costado coherente. Visto desde lo espiritual, en cambio, todo toma otro sentido.

(Génesis 14: 18) = Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino;

Punto primero: la palabra “Altísimo”, aquí, es la palabra elyon, y significa preeminente, relativo a las alturas, en lo más elevado; majestuoso, supremo, exaltado, alto en rango, encumbrado. Elyon deriva del verbo alah, que significa ascender. Aparece como adjetivo más de veinte veces, y describe a gobernantes exaltados, así como las más elevadas habitaciones en los muros del templo. Se convierte en un título divino cuando aparece junto a uno de los nombres de Dios, tales como El Elyon, o Elohim Elyon, Dios altísimo. Se puede comparar con la declaración de los ángeles en el nacimiento de Jesús, cuando dicen: Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres.

Además, este aparentemente rutinario de Abram con el rey de Salem se revela siglos después como un encuentro con un arquetipo de Jesucristo en su papel de sacerdote. Melquisedec significa “Mi rey es justo o legítimo”, y saluda a Abram con pan y vino, elementos que significan un símbolo clásico de un banquete real.

(Verso 19) = Y le bendijo, diciendo: bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; (20) y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano.

De estos textos salta a la vista el cuarto principio eminente en la consecución de un nombre nuevo que funcione en los ámbitos espirituales. Es más que evidente con todo lo que se relata, que Abram fue Bendecido. Recuerda que ser bendecido no implica necesariamente acceder a prosperidades materiales, aunque las incluya, sino estar en la mejor consideración por parte de Dios.

A la esencia siguiente, la vamos a encontrar prosiguiendo con la lectura de este texto, aunque comenzando desde el verso 21. En ella vamos a poder observar como Abram, todavía sin su nombre nuevo, con la “hache” al medio y la otra “a” añadida, soporta una de las tentaciones más fuertes que cualquier hombre pueda padecer.

(Génesis 14: 21) = Entonces el rey de Sodoma dijo a Abram: dame las personas, y toma para ti los bienes.

(22) Y respondió Abram al rey de Sodoma: he alzado mi mano a Jehová Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra, (23) que desde un hilo hasta la correa de calzado, nada tomaré de todo lo que es tuyo, paa que no digas: yo enriquecí a Abram.

Este pasaje, queda más que en evidencia, me exime de mayores comentarios. Tiene tanta, pero tanta similitud a ciertas actitudes, actividades, conductas y comportamientos que vemos a nuestro alrededor, que bien parece, -más que sacado del Génesis de la Biblia-, sacado del periódico de un día cualquiera, en cualquier país de cualquier punto del mundo.

Es como si un funcionario te dijera hoy algo así, como: “Mira; hagamos un negocio; tú me entregas a toda esa gente cristiana que conoces, con sus nombres y apellidos, e iglesias en las que se congregan, nombres de sus pastores, etc., para que yo no me equivoque, ni tampoco se me escape ninguno. A mí me interesa tener la gente. Tú te cobras el servicio quedándote con todo lo que ellos posean.

¿Verdad que más de un cristianito que has conocido, dudaría algunos segundos por lo menos, ante tamaño ofrecimiento? Sin embargo, fíjate con cuidado la respuesta que le da Abram en el verso 23, y allí tendrás una pintura clara de esta faceta particular del patriarca. Definitivamente, el quinto principio nos muestra con claridad que Abram fue Incorruptible.

Ahora tendremos que avanzar un poco en la historia para encontrar el principio que sigue. En el capítulo 18 del libro del Génesis, y con Abram ya transformado en Abraham, encontramos un diálogo casi mano a mano del siervo con su Señor. Jehová honra a Abraham revelándole su plan para destruir Sodoma y Gomorra, ciudades malvadas. Ahora bien; si a Abraham lo que más le interesaba era qué suerte iba a correr su sobrino Lot ante lo que se avecinaba, el sentido del texto nos deja al descubierto otra faceta digna de tener en cuenta.

(Génesis 18: 23) = Y se acercó Abraham y dijo:¿Destruirás también al justo con el impío?

(24) Quizás haya cincuenta justos dentro de la ciudad; ¿Destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él?

(25) Lejos de ti hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿No ha de hacer lo que es justo?

(26) Entonces respondió jehová: si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos.

(27) Y Abraham replicó y dijo: he aquí que he comenzado ahora a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza.

(28) Quizás faltarán de cincuenta justos cinco, ¿Destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: no la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco.

(29) Y volvió a hablarle, y dijo: quizá se hallarán allí cuarenta. Y respondió: no lo haré por amor a los cuarenta.

(30) Y dijo: no se enoje ahora mi Señor, si hablare; quizás se hallarán allí treinta. Y respondió: no lo haré si hallare allí treinta.

(31) Y dijo: he aquí ahora que he emprendido el hablar a mi Señor; quizás se hallarán allí veinte. No los destruiré, respondió, por amor a los veinte.

(32) Y volvió a decir: no se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor a los diez.

(33) Y Jehová se fue, luego que acabó de hablar a Abraham; y Abraham volvió a su lugar.

Tomemos este texto por partes. De esta conversación de Dios con Abraham, surgen tres principios importantes. El primero de ellos, es que descubrimos que la malvada Sodoma pudo haber sido perdonada a causa de diez personas justas. de esto aprendemos que no es la presencia del mal lo que pone fin a la misericordia y a la benignidad de Dios, sino la ausencia del bien.

En segundo término, aunque en ocasiones Dios nos inspira a orar, mostrándonos las cosas que habrán de acontecer, nuestra intercesión debe concordar con el carácter de Dios y su pacto con la humanidad. Así como Abraham, podríamos apelar a Dios para que preserve ante el mundo su nombre, honor y perfecta justicia.

Y, en tercer lugar, aunque frecuentemente medimos la capacidad de influir en otros términos cuantitativos, la aritmética humana no puede ser utilizada para calcular el impacto de los justos. Dios salva a través de los muchos o de los pocos. De todo esto surge que el sexto principio establecido y visible es que Abraham fue Poderoso en Oración.

Y, finalmente, cuando vamos llegando a la conclusión lógica y coherente de este trabajo, nos encontramos con la base que verdaderamente transformaría a Abraham en el personaje histórico y bíblico que es, luego de haber accedido, naturalmente, a su nuevo nombre. Para ello, tendremos que recurrir a la carta a los Hebreos.

(Hebreos 11: 17) = Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito.

Este capítulo 11, si lo observas con cuidado, verás que registra las victorias gloriosas de los llamados “campeones de la fe”. No obstante, los versículos 13 al 16 hablan de “aquellos que murieron sin haber recibido lo prometido2. Aun así, la Biblia dice que todos estos murieron creyendo, y se sintieron contentos de confesar que ellos eran sólo extranjeros y peregrinos que viajaban, por así decirlo, a través del territorio de aquel país. Porque, para los verdaderamente creyentes, vivir por fe es morir por fe.

La clave para la confesión de este grupo admirable en Hebreos capítulo 11, es que cuando recibieron la promesa de Dios se sintieron “plenamente convencidos”, como sucedió con Abraham y sus descendientes, de que la promesa era verdadera. De esa manera, abrazaron “Literalmente “saludaron”), aquella promesa en sus corazones. La palabra “confesar” nos ayuda a entender cuán espontáneamente estos mártires de la fe tomaron el camino de Dios, y nos legaron su testimonio, que su Palabra registra rindiéndole tributo.

Si bien es cierto que estas personas alcanzaron muchas victorias por medio de la fe, el texto dice que ninguno de ellos recibió todas las cosas que fueron prometidas. Que nosotros recibamos lo que “confesamos”, (Pedir, orar o esperar), no cambia el comportamiento o la actitud del creyente consagrado. La adoración y el andar en la fe no dependen de las oraciones contestada o no contestadas. Nuestra confesión del señorío de Cristo en nuestra vidas ha de ser consistente, una celebración diaria de profunda gratitud. Allí es donde encontramos el séptimo principio: La Maravillosa Fe de Abraham.

Claro que, para llegar a esta maravillosa fe, Abraham debió transitar por seis escalas previas que ahora quiero recordarte, como para que no te olvides de incorporar a tu vida como principio básico necesario para que tu nombre sea cambiado y puesto en victoria. ¿Deseas tener ese grado de fe que tenía Abraham? Deberás cumplir estos seis pasos o principios previos: 1.- Obediencia – 2.- Generosidad – 3.- Valentía – 4.- Recibir Bendición – 5.- Incorruptibilidad – 6.- Poderoso en Oración y, 7, Fe Inclaudicable.

Leer Más

Según el Hombre Piensa…

En el inicio de este trabajo, quiero ser claro y ciento por ciento honesto con mis oyentes. Soy una persona espiritual porque procuro de todas las formas que puedo, andar en el espíritu y no en la carne. Pero déjame decirte que tengo la certeza total de que no todo lo que nos pasa tiene origen espiritual. Hay causas que son bien naturales.

Y alguien, para tener una visión bien completa, de su vida y de su destino, tiene que saber darle, tanto a lo espiritual como a lo natural, la importancia que ambos estamentos se merecen. Hay gente que evade estar con otra gente porque suponen que estos ven demonios por todas partes. Y no es así, sólo los ven en donde los demonios se encuentran. Y no es culpa de los demonios si se instalan donde no corresponde o no le conviene a algún sector de poder.

Por algo tenemos dos ojos. Con uno podemos ver todo lo que nos ocurre en el ámbito espiritual, pero con el otro también estamos facultados para ver todo lo que tiene que ver con nuestro funcionamiento operativo como persona residente en un plano natural.

En primer lugar, decir que todo es del diablo, es equivocado, pero procurar solamente con estudios bíblicos cambiarle la mente a una persona, también es equivocado, porque no se puede excluir lo espiritual, ya que nosotros somos tanto naturales como espirituales.

Es interesante, entonces, que en la carta de Pablo a los Efesios, una carta que habla de guerra, de lugares altos, de revelación; que habla de Jesucristo reinando, te dice que nosotros hemos sido puestos a su derecha, dice acá, en el capítulo 1 y verso 10, que la iglesia está en una posición especial y que Jesucristo ha reunido cielos y tierra en Él.

En esta carta nosotros vemos cielos y tierra juntos, y eso es tremendo. En esta carta se nos habla de la reforma apostólica, se nos habla de los ministerios. De apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. Nos habla de que Jesucristo destruyó la cautividad que atrapaba a los hombres a través de su resurrección.

O sea: nos habla del misterio revelado en el capítulo 3, nos habla del poder que actúa en nosotros, nos habla de la multiforme sabiduría de Dios, que ha sido dada a conocer por medio de la iglesia a los principados. ¿Qué te estoy queriendo decir? Que es una carta de una revelación asombrosa.

Pero, me causa bastante curiosidad que en una carta de contenido tan elevado, también se hable de cosas bien básicas. Y para introducirlo donde quiero que examine, lo voy a acompañar al capítulo 4 de esta carta a los Efesios, en el versículo 17.

(Efesios 4: 17) = Esto, pues, digo y requiero en el Señor; que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, (18) teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; (19) los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.

(20) Más vosotros no habéis aprendido así a Cristo, (21) si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús.

(22) en cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, (23) y renovaos en el espíritu de vuestra mente, (24) y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

Alguna vez ha sido dicho desde aquí que somos pregoneros de la verdad. Hemos hablado de esa verdad y también de las causas por las cuales Satanás tiene a la gente cautiva. Él es mentiroso y tiene a mucha gente atrapada en esas líneas de mentiras.

Lo cierto es que podemos hablar de iniquidad, podemos hablar de maldiciones generacionales, pero esa es nada más que una parte de la verdad, una cara de la moneda. Fíjate; una persona tiene una alta posibilidad de repetir lo que vivió de niño con sus padres.

¿Y eso qué quiere decir? Quiere decir que si ese niño creció en un hogar en el que había violencia doméstica, es muy probable que, cuando ese niño se case, también llegue a ser un hombre violento que lastime a su familia. Está comprobado que por lo menos el setenta por ciento de los reclusos que hay en las cárceles por el motivo que sea, han tenido padres o madres en presidio.

Entonces, encontramos que hay un ciclo que se repite, de padres a hijos, que es más o menos como la inclinación, como la tendencia de repetir un poco la memoria genética que se tiene, los lazos genéticos que se han heredado de los padres.

Sin embargo, y gracias a entender cómo opera el mundo espiritual, podemos saber que el encargado, el guardián, el cuidador, el carcelero, el que anota en un libro lo que tú debes hacer y esa inclinación, es un espíritu heredado, un espíritu familiar que se encarga que esto se dé de esta forma.

Pero, cuando una persona ha orado y ha pedido perdón y ha roto ese poder, la gran pregunta es: ¿Por qué eso te puede repetir si se supone que ya se salió de eso? Entonces, llegamos a una conclusión: no basta que alguien ore por ti, o que tú reprendas eso o renuncies a eso, ya que al pasar los días, ves que, aunque eso fue quebrado, tienes tendencia manifiesta a cometer lo que antes cometías y que hoy retorna otra vez.

¿Cuál es la causa, entonces? Más adelante, en este pasaje, en el verso 27 que es un verso muy pequeño pero muy poderoso, dice: ni deis lugar al diablo. Porque resulta que el diablo solamente puede trabajar en una vida, cuando en esa vida hay lugar para él.

Voy a tratar de graficarlo. El diablo se sostiene dentro de ti, si es que él tiene de dónde agarrarse. Si no tiene de dónde agarrarse, sería como si intentara agarrarse de una pared de hielo. Él no va a poder y va a caer. Pero, si puede sostenerse dentro de ti, es porque hay algo que le permite sujetarse.

Entonces, gran parte de lo que hoy día se llama ministración profética, es descubrir qué es lo que tú tienes en tu vida, que le da lugar a que el diablo pueda sostenerse y permanecer en ti. Qué es lo que hay en tu familia, que le da lugar a que él pueda sostenerse, y a pesar de que eres un intercesor o un adorador, tu familia cae igualmente en desgracia, en situaciones desastrosas.

Esa es una parte de la verdad. Estoy diciendo que hay un responsable directo que aparece primero acá, que es el diablo. Y que lo hace porque tiene un lugar, un asidero. Y eso se llama derecho, legalmente. No quise usar esa palabra porque preferí usar la misma que Pablo usó aquí. Lugar. No deis lugar al diablo.

Veámoslo así: toma a una persona que de niño ha sufrido un tremendo abuso: trabajo, explotación, abuso físico, lo que sea. Ese mismo niño, cuando llega a adulto, tiende a ser una persona torpe, una persona que no confía en nadie. Ahora veamos: ¿Qué derecho tiene Satanás de provocarle, por ejemplo, pesadillas, temores, una persona que no se anima a dar pasos, no puede hacer negocios, etc.?

¿Qué derecho tiene el infierno para tenerlo sujeto a todo eso? En primer término, que esa persona todavía no haya podido resolver esa situación y guarde, por ejemplo, odio a todas esas personas que lo hicieron sufrir tanto cuando era niño. Pasa al frente cada vez que invitan a ser ministrados, se quebranta, llora, cae al suelo, tiembla, ríe, todo. Pero pasan los días y, en su ser íntimo, las cosas siguen igual.

Ante cualquier señal de las mencionadas, reacciona con el mismo patrón de comportamiento que ha sido permanente en su vida, y que tiene una causa. El diablo tiene un lugar adentro. Entonces alguien le dice que tiene que quebrar eso. ¿Y cómo se quiebra? Se le dice que tiene que perdonar a esas personas y todo va a estar resuelto.

Lo hace; perdona a todas esas personas con absoluta sinceridad, entonces el diablo ya no tiene de dónde agarrarse y fracasa en todos sus intentos de esclavizarlo nuevamente. ¡Fabuloso! Pero, pasan un par de semanas, alguien se le acerca, y esa persona vuelve a reaccionar tal cual lo hacía antes.

Entonces esa persona comienza a condenarse. Se dice que quizás no ha orado bien, o que ha orado por él un hermano que, seguramente, no tiene tanta unción como tiene el pastor que no quiso orar por él por falta de tiempo. Y todos los disparates que se te ocurran similares a estos, que el diablo le pone en la cabeza para confundirlo.

Cuando eso pasa en una persona así, es como cuando alguien descubre una medicina, se entusiasma, va toma la medicina y, a los pocos días, ve otra vez el síntoma. Entonces uno pierde la motivación y se siente frustrado. Claro está que, para entender esto, necesitamos levantar un poco nuestra vista, entender que debemos ver la situación desde un ángulo más alto y no a flor de tierra.

El asunto es ese; la persona que sufrió algún tipo de abuso, de maltrato que provocó que tenga alguna actitud de rechazo, de aversión a la gente, del temor al contacto, o lo que sea, cuando se la entrevista se le dice que tiene que tiene que perdonar, a lo que ella responde que no, que ya perdonó.

Entonces los consejeros suelen salir conque a lo mejor no perdonó bien, cayendo en la otra disyuntiva de la cual es difícil salir: ¿Qué cosa es perdonar bien? Y ahí andan, una y otra vez, por años, y hasta echando fuera demonios vecinos por las dudas.

Claro está que, en la práctica, eso no es tan complicado, porque Dios no es un Dios complicado. Ocurre que hay una ventaja que tiene Satanás, y es que él sabe esconder muy bien la llave. A él le gusta jugar al gato y al ratón, así que esconde la llave, y convierte a esto en la parte más difícil de una ministración, ¿Sabes cuál es?

Descubrir qué derecho tiene el diablo, descubrir qué lugar fue el que él usó para poder entrar. Eso es lo más difícil de una ministración. Porque una vez que has encontrado eso, lo otro es pan comido. El diablo no puede salir con muchedumbres. Cada persona es importante y sumamente individual, tanto para Dios como para el diablo. Así que eso de liberaciones masivas, no digo que no puedan producirse porque el poder de Dios todo lo puede, pero no es lo mejor.

Porque cada persona, por ser distinta, tiene un disparador diferente. A lo mejor en esta persona el temor entró porque vio una película de vampiros cuando tenía cinco años. Y en otra persona el temor entró cuando vio un accidente donde murió alguien. Y en otra persona el temor entró porque murió su mamá cuando era niño.

¡Cada uno tiene una historia diferente! Entonces yo, en la autoridad de mi Señor, cuando reprendo al temor, puedo sacudirlos a todos ellos, pero no resuelvo la causa de la entrada en cada uno, en particular, porque no la conozco. Si encontramos esa puerta de entrada y logramos romperla, cuando ese espíritu salga, estaremos totalmente seguros que esa persona ha quedado realmente libre.

Ahora bien; te decía que esa es una parte, nada más, de la moneda. Pablo habla de eso en Efesios 6. Habla de los principados, las potestades, gobernadores y huestes. Pero en el capítulo 4, y el cuatro es un número de hombre; en el capítulo 4, Pablo habla de los hábitos que las personas adquieren con el tiempo.

Volvamos otra vez, de manera ficticia, a esa persona que sufrió el abuso, y que cuando alguien intenta acercarse a él o a ella, retrocede. Esa persona ya fue ministrada. Salió el asidero del diablo, pero alguien se acerca y ella o el retroceden de nuevo. ¿Qué pasó?

Que esa reacción que ha tenido después de la ministración, ya no es porque el diablo está agarrado dentro de esa persona, sino que la reacción se debe a un disparador inconsciente, que sigue manifestándose allí, al igual que lo ha venido haciendo por años y años.

Lo que quiero decirte es que esa persona, acaba de reaccionar así, simplemente por hábito, por costumbre; no por presencias espirituales malignas. Está claro que Dios resuelve más que sencillamente la presencia espiritual que la cautivaba, pero lo que Él no hace ni hará, es resolver tu hábito.

Por eso vemos que hay gente que sigue amargada por costumbre. Así como hay gente que está enferma físicamente, por costumbre. Hay gente que cae en pornografía, por costumbre. Hay gente que es mentirosa, por costumbre. No es cuestión de echarle la culpa al diablo de todo, tanto de lo que le dejan hacer como de lo que la gente hace por su cuenta.

(Efesios 4: 28) = (Este verso es el siguiente al que leímos hoy que decía que no demos lugar al diablo) El que hurtaba, no hurte más, (Ojo: no está diciendo que eches fuera un espíritu de hurto) sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.

(29) Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.

(30) Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados  para el día de la redención.

(31) Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.

Fíjate que está comenzando a hablarnos en tono humano. Nos está diciendo: mira, hijo, ciertamente había un problema espiritual porque habías dado lugar al diablo, pero ¡Eso ya fue vencido! Ahora, tú tienes que cambiar tu manera de vivir, para que de esa forma, verdaderamente, la obra de Dios esté completa en ti.

Si nosotros solamente vemos la parte espiritual, estamos siendo ciegos, estamos siendo miopes, y no vemos todo lo que Dios ve. Se nos dice siempre que si solametne vemos la parte natural, somos cristianos carnales, pero si solamente vemos la parte espiritual, también nos está faltando algo.

Hay mucha gente, por ejemplo, que ha sido atada a un espíritu de pobreza. Y no importa cuánto quiera progresar, no va a poder. ¿Por qué? Porque ha hecho un pacto con la pobreza. Por eso, creo que ya es tiempo en que muchos cristianos lleguen, de una vez por todas, a la mayoría de edad. Ya no son niños fluctuantes, y deben vivir vidas que sean un testimonio para la gloria de Dios en ambientes donde aún no lo conocen.

Fíjate que ya no le asombra a nadie cuando una persona comienza a orar y a revelar misterios en esa oración, tampoco cuando alguien ora y un enfermo se sana. Tampoco impresiona a nadie, -y mucho menos a Dios- cuando tú oras y un demonio sale corriendo, porque Él sabe, y todos deberíamos saberlo también, que a todo eso lo hace Él, no los hombres que Él utiliza.

Pero si puede impresionar una persona que llega al Señor sin trabajo, con una familia destruida, con hijos en la droga y un matrimonio al borde del divorcio, y al cabo de unos meses el hombre encuentra un buen trabajo, los hijos cortan con sus adicciones y el matrimonio se restaura totalmente. ¡Eso es impresionante!

Eso es digno de elogio, porque es una gran parte de los hijos de Dios que no pueden llegar a esa condición. Porque se quedan en la esfera de la fe, y no de una fe efectiva, sino de una fe de palabra; una fe que es de la boca para afuera. Ahora vamos a volver a leer el verso 17, y ahora sí vamos a poder entender por qué razón es que el hábito no se rompe.

Cómo cualquiera de nosotros puede romper con un hábito fuerte. Porque no sé si puedes entender que son los hábitos los que realmente gobiernan nuestra vida. Hay una enorme cantidad de gente que todos los días se levanta casi de madrugada, ¿Y sabes qué? No lo hace porque tenga mucho qué hacer o porque tenga que ir a trabajar, lo hace porque todos los días se levanta a esa hora.

Así como hay gente que le resulta imposible dormirse antes de las doce de la noche. Y no porque esté haciendo algo interesante o esté muy descansado, simplemente es porque nunca se va a dormir antes de las doce de la noche. Claro está que resulta muy penoso que un hijo de Dios se deje gobernar por un hábito. Eso está bien para los animales o para aquellos que andan en tinieblas, pero no para los hijos de Dios. Porque, técnicamente, tenemos la capacidad y la autoridad para quebrar un hábito y poner otro si es que el anterior no nos sirve. Ahora mira lo que dice aquí.

(Efesios 4: 17) = Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente,

Mira; por empezar, esta carta no está escrita a paganos, está escrita a los hijos de Dios. Y acá Pablo dice: ¡por favor, les pido que no hagan eso! Eso quiere decir que ellos hacían eso. O sea: que había cristianos que caminaban como gentiles. ¿Quiénes eran los gentiles?

Es un término muy delicado para decir los no judíos. ¿Y quiénes eran los no judíos en aquella época? Los paganos. Y acá dice que no anden como ellos. Ahora bien; ¿Qué es un pagano, para Dios? Lo que dice a continuación: el que anda en la vanidad de su mente. ¿Y qué significa eso, cómo se traduce? El que anda pensando que lo que sabe y lo que piensa, es lo único que existe. Para Dios, esa persona es un pagano. No son solamente los que andan caminando detrás de santos o vírgenes de yeso o madera.

Los paganos para Dios no son ellos, solamente. Son todos, por igual, los que presumen que lo que entienden, es la única verdad. Bajo esa óptica, los cristianos también pueden llegar a vivir como los paganos. Eso es lo que está diciendo. Les dice: ¡Hermanos! ¡Les pido, les requiero, les exijo que no vivan como ellos! ¿Y cómo viven ellos? Léelo conmigo.

(18) Teniendo el entendimiento entenebrecido, (Esto quiere decir que hay oscuridad en su mente. ¿Quiénes son los paganos, entonces? Aquellos que tienen oscuridad en su mente y no ven la verdad) ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón.

Ahora bien; parece que tenemos en este pequeño pasaje, la explicación de cómo la mente se une al corazón, para provocar que el hombre se muestre en una actitud de vida terriblemente vergonzosa. El corazón y la mente están ligados. Entonces, a la luz de eso, tú puedes tener cristianos cuya mente ha sido ganada para el Señor. Conocen la Biblia, conocen los cánticos, conocen versículos de memoria, conocen doctrina, pero sus corazones no arden por Él.

Por el otro lado puede haber cristianos cuyos corazones pueden ser muy apasionados y andar totalmente rendidos a Dios, pero sus mentes son terribles laboratorios del diablo. Ignoran la Palabra, ignoran lo que Dios quiere. Por tal razón y conforme a cómo está escrito, lo que en el corazón y la mente hay provocan que vivan, tanto el uno como el otro, estilos de vida que no son los que Dios quiere.

Dios quiere tanto a la mente como al corazón, capturados por un espíritu nuevo, que le permita a la persona ser transformada. Por esto vas a ver que hay personas que no pueden cambiar su hábito, porque su corazón está herido, o porque su mente no se convence que puede cambiar.

“Es que yo siempre he sido así” – “¡Es que nunca he podido cambiar eso!” – “Es que mi padre era así, igual que yo”. O, en todo caso, y en el peor de los casos, te confiesan que no les da deseos de cambiar eso, que así se sienten bien.

Partamos del hecho de que Dios, el bien que te ganó, ganó tu mente y ganó tu corazón. Usando el idioma clásico del evangelismo, podemos decir que Jesucristo no vino solamente a ganar almas, vino también a ganar cuerpos, mentes y espíritus. Completos.

(Verso 22) = En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, (Dice: despojaos del viejo hombre. Escucha: ¿No era que estaba crucificado el viejo hombre? ¿Por qué, entonces, nos dice aquí que nos despojemos de él? Interesante para otro estudio, ¿No te parece?)

Dejemos al viejo hombre un lado, por un momento, y tomemos la primera parte del verso, donde dice: apártense de su manera antigua de vivir. Lo digo de otra manera y en los términos que estamos hablando: hermanos, ya no sean cautivos de sus propios hábitos, porque algunos de ellos son directamente nocivos.

Quiero consignar que alguna vez hemos hablado de estas cosas con hermanos que también eran psicólogos, y ellos sostienen con las bases de sus estudios, que un hábito no se puede eliminar, sino que se debe reemplazar. Si renuncias a un hábito de años y años, parece que deberás reemplazarlo por otra cosa que te permita hacer algo al respecto.

Obviamente, esa es la razón del fracaso de muchos cristianos que, después de haber orado, intercedido, quebrantado todo lo que espiritualmente podía ser un problema, todavía no han reemplazado sus hábitos antiguos por hábitos nuevos, de manera que tarde o temprano volverán a cometer los mismos errores que venían cometiendo y de los cuales intentaban huir.

Yo creo que esto es importante, porque después de tantos años en el Señor como muchos de nosotros mostramos, ya no queremos discursos ni teorías pintorescas, sino que necesitamos soluciones reales. Nadie quiere poner un pequeño parche en un lugar de su vida, quiere una vida diferente en lo que no le parece agradable a Dios.

Por eso es que, en el verso 23, dice: Renovaos en el espíritu de vuestra mente. Y debes saber que la palabra renovar es tremendamente poderosa, porque nos habla de que nuestra mente, (Y recuerda que tal el hombre piensa, el hombre es), tiene que ser transformada.

Porque, añade, si nuestra mente no es transformada, toda la obra de Cristo no llega a ser suficiente para hacerte un hombre nuevo. ¡Él lo hizo, sobradamente!, ¡Pero tú no te decides a tomar eso que Él hizo y hacerlo tuyo creyéndolo como válido! Los que conocen el mundo misionero sostienen que con los aborígenes se cometió ese error, porque se habló mucho del corazón, pero no se les dijo nada de la mente.

Y, entiende, a Dios le interesa de igual modo que tu corazón sea transformado, como que tu mente sea transformada. Y la educación cristiana cometió otro error. Todo es la mente, la mente y la mente, pero el corazón de los niños no fue capturado por Dios, de manera que cuando ellos salen, creen que conocen a Dios, pero lo conocen a este nivel. Necesitan conocerlo, también, treinta centímetros más abajo.

¿Y por qué digo que la educación cristiana ha fallado? Por tener una visión incompleta de la realidad. La realidad es tanto espiritual como natural. Se le puede enseñar a un niño a que escuche a su maestro, del mismo modo que se le puede enseñar a que escuche la voz del Espíritu. Todo pasa por lo que cree o no cree su maestro.

No me pueden decir que esa persona es un hijo de Dios educado, si no obedece a su maestro. Algo no está funcionando, eso no es correcto. Esto se trata con mucho amor y con disciplina. Un niño puede recibir una mala nota por haber olvidado de estudiar un punto de una lección, pero no puede ser sancionado por malcriado. Lo primero es un asunto de responsabilidad, lo segundo, de límites invisibles.

Curiosamente, los especialistas en la materia suelen hablar muy bien de la rebeldía juvenil. Lo ven como algo positivo para los jóvenes. Sin embargo, Dios tiene otra óptica del asunto. Él puede admitir la incapacidad de uno de sus hijos. Dios tolera que no podamos hacer algo. Pero jamás tolerará nuestra rebeldía. Satanás fue el primer rebelde.

Dios nos ve como seres multi-dimensionales. Donde hay una parte de responsabilidad, el diablo viene a engañarte. Podemos entender, entonces, que el diablo viene a alguien y lo perturba hasta forzarlo a hacer o decir algo que no quería hacer o decir. Cierto es, el diablo lo tentó, pero aquí rige lo que alguien dijo alguna vez: Acepto que el diablo te engañó, pero del diablo se encargará Dios, de ti me encargo yo.

Por eso es importante lo que Pablo nos está diciendo aquí. Porque no dice que la culpa de todo la tiene el diablo; dice que nosotros le damos lugar al diablo, y luego añade que renovemos nuestra mente, porque no todo lo que nos pasa es por su culpa. Hay cosas en las vidas que no cambian porque las mentes no quieren cambiar.

Entonces, la gran pregunta, es: ¿Y cómo cambio mi mente? Con la Palabra. El problema es que estamos viviendo en una generación que no lee la Palabra. Y eso provoca que esas mentes no tengan de dónde agarrarse para cambiar algo malo en bueno. Debes encontrar y entender qué es lo bueno.

Y eso no viene por revelación del Espíritu Santo, ¡Ya está escrito! Está todo escrito respecto a lo que tú debes saber para cambiar los hábitos perniciosos que tiene tu vida. Y no se trata de memorizar cuatro versículos. ¿Tú crees que con cuatro versitos sueltos podrás cambiar toda una estructura de vida que viene de tus padres, de tus abuelos y hasta de tus bisabuelos?

Es lo único que tenemos, por eso dice en Romanos  que el sacrificio que Dios quiere, es que nuestro entendimiento sea transformado, para que puedas acercarte a Él con hábitos nuevos. ¿Hay un espíritu de mentira sobrevolando tu familia desde la época de tus bisabuelos? ¡Échalos fuera en el nombre de Jesús! Pero luego cierra tu boca y no mientras más.

Si le pides a Dios que te mande un ángel para que te tape la boca para impedir que mientas, lo que vas a hacer es morderle el dedo al ángel. ¡No funciona así! Lo que debes hacer es tomar la decisión de no volver a mentir. Tienes una voluntad, no eres un animal. ¡Sométela! ¿Cómo puede ser que si el Espíritu Santo de Dios que es el rey del universo vive en mí, yo no pueda romper con un simple hábito?

Por eso es que encontramos una tremenda contradicción en una persona que no puede superar esto, que ya no es espiritual; es un asunto de conducta. Y lo dramático es que para lo espiritual podemos darte ayuda, pero en lo que tiene que ver con tu conducta y tus viejos hábitos, ya no podemos hacerlo.

Porque eso tiene que ver con la vida en tu casa, con la manera en que tú eliges y divides tu tiempo, de la manera que tú te organizas. En suma: eso tiene que ver con tu propia voluntad. Y es ahí donde hoy se está fallando. ¡Tiene que pasar algo que te proporcione una nueva manera de pensar!

Si Dios nos estuviera demandando algo que no podemos hacer, lógicamente que nos estaría poniendo en un serio problema. Pero no está haciendo algo así. Cuando hablo de iniquidad, estoy hablando de una puerta que se abre a mis antepasados, que le da derecho al diablo de empujarme en una dirección que no es buena para mí.

Cuando vienes a Cristo, puedes romper esa iniquidad cuando la entiendes. Pero lo que ha provocado años y años de iniquidad sobre tu familia, es lo que ha provocado que tú, cuando llegas a una bifurcación, te vayas por la derecha o por la izquierda, es decir, por donde siempre te has ido antes.

Entonces, lo que tú necesitas es que el Espíritu te ayude a entender, a través de la Palabra, que tienes derecho de elegir. Y que no todo camino que está abierto de izquierda a derecha será el que históricamente has tomado, sino que ahora tienes derecho y libertad para escoger el que te parezca hoy y ahora.

Y eso viene revelado, porque en la Palabra está escrito, y aquí te da una serie de elementos, mira lo que dice el verso 25: Por lo cual, desechando la mentira, (Ojo: dice desechando la mentira. No dice reprendiendo un espíritu de mentira. Dice que la deseches, que la saques de tu vida, que la arrojes al cesto de la basura) hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. (No dice que somos miembros de tal o cual iglesia; dice los unos de los otros, vayan donde vayan ellos, o no vayan)

(26) Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo.

Te está diciendo que no te enojes con nadie al punto de no poder dormir tranquilo. Y que no reprendas al espíritu de bronca. ¡Aquí no hay espíritu de bronca! Eres tú el que has decidido enojarte. De acuerdo, puede haber espíritus de ira, pero si te han ministrado y han orado echándolo fuera, ese espíritu ha tenido que irse.  Pero ahora eres tú el que tiene que adoptar una forma de vida que no dé lugar a que ese espíritu vuelva y encuentre la casa barrida y limpiada y se traiga a otros siete peores que él.

Tienes que tener muy en cuenta que cuando se encienden las alarmas de tu interior y sabes que dentro de cinco minutos vas a estar en condiciones de trompearte con todo el mundo, el dominio propio que debes tener si es que el Espíritu Santo mora en ti, deberá frenarte y convertirte en una persona llena de la paz de Cristo, que no es como el mundo la da. Eso es no darle lugar al diablo.

Y Pablo comienza a hablar en Efesios sobre cómo deben vivir los esposos. Te habla de cómo deben vivir las esposas. ¡Te habla de cómo tienen que vivir los hijos! ¿Y qué tiene que ver eso, la vida familiar en un libro de Guerra Espiritual en lugares celestiales?

Tiene que ver y mucho; porque los lugares celestiales pueden ser hermosos, pero si vivimos aquí abajo, eso es como tener una estampita y decir allí estoy yo, porque no es cierto. Tan importante como lo primero, capítulo uno, dos, tres, es lo segundo: capítulo cuatro, cinco, donde hablamos de cómo debemos conducirnos.

Dice: maridos, amad a vuestras esposas. Esposas, sujétense a sus maridos. Y los hijos caminen en obediencia a sus padres. No los provoquen a ira, o sea: empieza a darnos consejos. ¡Hermano! ¡Lo hace en una carta que es de revelación de guerra!

De entendimiento de los lugares celestiales. Te habla del tercer cielo, te habla de las profundidades de Satanás, y te habla de la familia. ¿Será que tenía mucho que decir, Pablo, y por eso metió de todo? No. Más bien se ve un orden de Dios en esto. Y creo que es el orden al cual Dios nos está llamando hoy. Creo que ninguno de los que escucha esto está en desconocimiento de lo que digo. Por eso está ahí.

Leer Más

¡La Palabra Nunca Muere!

Si tenemos coherencia con todo lo que hemos venido viendo y estudiando en los últimos años, podremos ver que aunque no terminemos de darnos cuenta por estar del lado de adentro del asunto, estamos viviendo tiempos muy importantes. Tiempos de pre-ordenación.

Dios en este tiempo está pre-ordenando distintos tipos de hombres y mujeres para distintas estaciones. Hombres y mujeres capacitados con distintas capacitaciones espirituales. En todas las generaciones de Dios, Él decide levantar al tipo de individuo, o el género de persona indicada para resolver el problema de ese tiempo.

En 1906, Dios levantó un ejército de hombres que estaban equipados para derramar el bautismo del Espíritu Santo sobre la tierra. Y rápidamente se esparció a través del planeta un movimiento llamado “el movimiento protestante, o movimiento del bautismo del Espíritu Santo”, y el poder del Espíritu comenzó a hacer muchas obras alrededor de la tierra.

Luego, pasaron muchos años hasta que, en los albores del 1940 y tantos, Dios visita la tierra nuevamente, y en lugar de llevarnos, levanta otra generación con un espíritu distinto, un espíritu carismático, y empezamos a ver otro tipo de manifestación. Y hubo sanidades y prodigios, y todo el mundo corría de campaña en campaña.

Se podía ver la manifestación del ministerio evangelístico en todo el planeta, y todo el mundo era sanado con sólo entrar en aquellas tiendas. Otro mover del Espíritu. Sin embargo, yo estoy fielmente convencido que hoy dios está levantando otro género.

Y este no es el género que está para traer el bautismo del Espíritu Santo. Este tampoco es un ejército que se está levantando para llevar a cabo grandes señales y prodigios de forma de sanidad en campañas evangelísticas. Más Dios está levantando una generación de un pueblo que tiene un corazón determinado para conseguir la meta para la iglesia de Dios.

Un corazón que tiene la vista fija en destino. Un corazón que quiere coronarlo rey para tirar sus coronas a sus pies. Un corazón militantes y de alto contenido bélico, espiritualmente bélico. Son equipamientos distintos. Quizás, viviendo en estos tiempos pensamos y decimos que mal que andan las cosas, pero Dios no se equivoca.

Hay una preparación dentro de nosotros que es adecuada para llevar adelante esta obra. Tú puedes decir al igual que yo: Yo estoy aquí, porque Dios me puso aquí. Y Dios no se equivoca. Lo que estoy queriendo decirte es que, si tú hubieras sido un poco más pasivo, no hubieras nacido en estos años.

Hay personas que siguen insistiendo con el antiguo “Dios es amor”, como si Dios fuera solamente eso, y ni piensan en algo que se llama guerra, pero pierden de vista algo muy importante: Dios no se equivoca. Isaías 41, dice que Dios pre-ordena las generaciones cada cual en su tiempo.

Y Dios siempre levanta una generación de hombres que resuelva el problema o el dilema presente. Fíjate en esto: cuando Dios trae una verdad, hay tres tipos de reacciones. El primero, está conformado por aquel que paga el precio, a veces hasta con su vida, para establecer la revelación.

Detrás de ellos se levanta otro tipo de persona que recibe la revelación, no tuvo que pagar el precio por ella; sólo la recibe por mano de otro. Este solamente la mantiene viva. Entonces hay una tercera generación, que tiene la oportunidad de reavivar lo que introdujo la primera generación, o abortarlo del todo y dejarlo opacar.

A mí me parece que estamos en medio de la tercera generación, donde Dios nos está poniendo una decisión en nuestro frente: o revivamos lo que nuestros padres pagaron el precio para establecer, o lo dejamos caer del todo. En toda la Biblia vemos el mismo principio.

Abraham, con una sola palabra, se atreve hasta sacrificar su propio hijo. Sale en busca de una tierra extraña, cuyo arquitecto y fundador es Dios. Sale por tierras lejanas, sin saber dónde iba, sólo con una palabra, sólo con una voz que ni conocía. Era un adorador de dioses ajenos, pero la voz de Dios lo mueve, y este con su vida, con su tiempo, con toda su familia, paga el precio para establecer una verdad.

Su hijo Isaac la mantiene, Jacob termina siendo un usurpador. Vemos también a Noé, que es un predicador de justicia, un pionero en sus tiempos, sus hijos la mantienen, y ya para el tiempo de sus nietos, había gran decadencia en los hijos de Noé.

Vemos también en el Nuevo Testamento, en el tiempo de los apóstoles, ellos pagan el precio con martirios en sus propias vidas. Pagaron el precio para fundamentar una iglesia. Cristo fue a la cruz y, con su vida, fundamenta los apóstoles, la carga por revelación de Cristo, y para el noventa no existe la iglesia en su primera generación. La deja caer. Es notorio que hoy el pueblo de Jesucristo está ante una decisión con Dios. O reavivamos lo que Dios nos ha dado, o lo dejamos caer del todo.

(1 Crónicas 12: 1) = Estos son los que vinieron a David en Siclag, estando él aún encerrado por causa de Saúl hijo de Cis, y eran de los valientes que le ayudaron en la guerra.

Los valientes, dice. Yo sé que muchos de ustedes han oído muchos mensajes sobre guerra espiritual, pero con este trabajo yo quiero depositar una simiente profética en tu vida, de una manera u otra activar en ti, que tu corazón esté girando con el corazón de Dios en esta hora. Dios es un varón de guerra, y este es Su nombre.

(2) Estaban armados de arcos, y usaban de ambas manos (De ambas manos. A esta gente no había cómo entrarle; como quiera que le entraras, ellos sabían usar las manos. Eso de izquierda o derecha, no existía con Dios. Eran ambidiestros) para tirar piedras con honda y saetas con arco. De los hermanos de Saúl de Benjamín; (3) el principal Ahiezer, después Joás, hijos de Semaa gabaatita; Jeziel y Pelet hijos de Azmavet, Beraca, Jehú anatotita, (4) Ismaías gabaonita, valiente entre los treinta, y más que los treinta; Jeremías, Jahaziel, Johanán, Jozabad gederatita, (5) Eluzai, Jerimot, Bealías, Semarías, Sefatías harufita, (6) Elcana, isías, Azareel, Joezer y Jasobeam, coreítas, (7) y Joela y Zebadías hijos de Jeroham de Gedor.

(8) También de los de Gad huyeron y fueron a David, al lugar fuerte en el desierto, (Lugar fuerte), hombres de guerra muy valientes para pelear, diestros con escudo y pavés; sus rostros eran como rostros de leones, y eran ligeros como las gacelas sobre las montañas.

(Verso 21) = Estos ayudaron a David contra la banda de merodeadores, pues todos ellos eran hombres valientes, y fueron capitanes en el ejército.

(Verso 24) = De los hijos de Judá que traían escudo y lanza, seis mil ochocientos, listos para la guerra.

(25) De los hijos de Simeón, siete mil cien hombres, valientes y esforzados para la guerra. (Esforzados)

(Verso 32) = De los hijos de Isacar, doscientos principales, entendidos en los tiempos, y que sabían lo que Israel debía hacer, (No había confusión, entiendes?) cuyo dicho seguían todos sus hermanos.

(33) De Zabulón cincuenta mil, que salían a campaña prontos para la guerra (Estaban preparados) con toda clase de armas de guerra, dispuestos a pelear sin doblez de corazón. (Dice que estaban dispuestos)

(34) De Neftalí, mil capitanes, y con ellos treinta y siete mil con escudo y lanza.

(35) De los de Dan, dispuestos a pelear, veintiocho mil seiscientos.

(36) De Aser, dispuestos para la guerra y preparados para pelear, cuarenta mil.

Fíjate cómo se repite la palabra disposición. Disposición. Esto no es algo que viene y te mueve, esto es una disposición. Esto no es algo que Dios viene y te bautiza con ello, esto es disposición. Este no es un mover de Dios que viene de repente y tú sales saltando como una gacela. Disposición.

(37) Y del otro lado del Jordán, de los rubenitas y gaditas, y de la media tribu de Manasés, ciento veinte mil con toda clase de armas de guerra.

(38) Todos estos hombres de guerra, dispuestos.

Pregúntate a ti mismo: ¿Estás dispuesto? Pregúntale a todos los hermanos con los que te encuentres: ¿Estás dispuesto? No es casual. Los que han recorrido mucho mundo lo saben. En todo el planeta Tierra, la sangre más cálida que se encuentra es la latina. En lo natural. En el espíritu, no.

Algo pasa cuando nacen de nuevo, yo no sé qué les pasa. En cualquier país latinoamericano tú andas por las calles y si las mujeres saben ser bien mujeres, pues ahí tienes a los hombres mostrándose bien hombres. Pero tú entras a una iglesia y te encuentras con hombres que parecen mariposas escuálidas volando de pétalo en pétalo.

¿Cristo les hizo eso? Jamás haría lo que no hizo con Él mismo. ¿O alguien va a venir a poner en duda la masculinidad de Jesús, sólo porque no se le conocieron amoríos. ¿Dónde compraron ese machismo? En los súper market del infierno, porque el evangelio no vende ese producto.

Entiende: Dios no quiere alterar, modificar ni invertir tu carácter, sólo quiere santificarlo. Cuando Dios llama a un valiente en la calle, lo llama para que sea valiente en la iglesia. Hay gente que vivió toda su vida prometiendo darle una paliza al que lo arruinaba en la calle, pero cuando entra a la iglesia permite que Satanás le haga cualquier cosa sin pelearlo.

Tiene una cuota de humor lo que te dije, pero es tristemente cierto. Y además peligroso, porque si a Satanás le dejas una puerta suficiente abierta, te mata. Sólo que él te mata corporalmente. Te da mucha cuerda, y luego te ahorca con ella.

(38) Todos estos hombres de guerra, dispuestos para guerrear, vinieron con corazón perfecto a Hebrón (Tenían un corazón perfecto, o sea: maduro) para poner a David (Escucha: David siempre es tipología de Cristo. O sea: vamos a olvidarnos de David y vamos a hablar de David, hoy, representando a Cristo. Este ejército estaba dispuesto, a que Cristo fuese rey) por rey sobre todo Israel. (Sobre todo Israel, no sólo sobre una parte restaurada) asimismo todos los demás de Israel estaban en un mismo ánimo para poner a David por rey.

Noten que esto no era sólo el ejército. Porque hay gente que tú sabes, siempre tiene una excusa. “¡No! ¡Es que él tiene ese llamado!” – “¡Qué bonito ora el hermano1 ¡Parece que el Señor le ha dado una gracia especial!” No. Disposición. Ahora di en voz alta el nombre del lugar donde vives. Por ejemplo, yo, Rosario. Y luego añade: Cristo es el Rey de tu nombre. Pero eso no sucede casualmente.

Pero noten conmigo el verso 16 del mismo capítulo: Asimismo algunos de los hijos de Benjamín y de Judá vinieron a David al lugar fuerte. Otra vez ten en cuenta tu lugar de residencia y di en voz alta: ¡Este lugar es fuerte! (17) Y David salió a ellos, y les habló diciendo: si habéis venido a mí para paz y para ayudarme, (Aquí viene Cristo y está diciendo: aquellos que vienen voluntariamente a nacer de nuevo) mi corazón será unido con vosotros;

Noten el requisito para ser miembro del ejército de Dios. El corazón unido en propósito con Él. No tu talento, no tu profesionalismo, no tu habilidad, no tu dinero, no tu gracia, no tu llamado; tu corazón determina tu posición con Cristo. Tú puedes ser ungido para cualquier cosa, pero si tu corazón no está en orden con Dios, no vas a tener éxito en esta hora.

Hay muchos ministerios microondas, que de la noche a la mañana andan por ahí haciendo yo no sé qué. Y le dan, y le dan, y avanzan y avanzan; suenan igualitos, se ven igualitos, parecen ser reales, pero no lo son. ¡No hay nada en el espíritu! ¡Está vacío en el espíritu!

Las mismas canciones, las mismas palabras, pero sin efecto alguno en la dimensión del espíritu. Es tiempo que el pueblo de Dios se levante con convicción personal, y que sus palabras sean palabras de reyes. Porque la palabra de rey es ley cuando se decreta. Esto no viene casualmente, tampoco es un llamado. Tienes que tener disposición.

Esto se practica. Los que van a la guerra, primero se entrenan. Esto es una cosa diaria. Diestro para la batalla con ambas manos. Listo, pronto. Cuando te reúnes donde sea en una forma corporal. Sus voces, sus ojos, sus manos, sus rostros, indican que no están aquí. Esa es la milicia que libera la ciudad. Sólo hay una forma de militar, y es de acuerdo con la Palabra de Dios.

Tú puedes ser un excelente músico, o puedes saber orar que eres una barbaridad haciéndolo y, así y todo, no estar haciendo nada en la dimensión del espíritu. Lo único que prevalece en tiempo de milicia y contradicción, son los principios de Dios y un carácter que te lleva consigo como revelación personal.

Su palabra tiene que ser revelada en tu corazón en esta hora. Es tiempo en que la Palabra de Dios, ya no sea un mensaje. Es tiempo que las conferencias ya no sean campañas. Es tiempo en que cada ministración sea adecuadamente elegida para hacer algo específico, y que esa canción o esa ministración haga algo, y que no se detenga hasta que no se abra la brecha.

Es tiempo en que cada vez que un grupo fuerte se reúne por dos o tres horas, hagan algo de efecto que afecte el destino de la ciudad donde se encuentran. Es tiempo de no perder el tiempo. Es tiempo de levantarnos con convicción y revelación personal de lo que estamos haciendo.

Quizás muchos de nosotros estamos en Cristo, pero lo cierto es que Cristo está en muy pocos de nosotros. Es la condición de tu corazón la que produce una fe agresiva. Fe agresiva. Esa es la fe que altera demonios. Es tiempo de tomar una decisión. Es tiempo de poner presión en la esfera del espíritu.

Tenemos que alcanzar lo que nos corresponde. Es muy fácil adaptarse a fórmulas. Si lo haces así, funciona así. Si lo haces de otra manera, funciona de otra forma.  Sólo un problema: las fórmulas carecen  de poder si no tienes revelación presente. No hay fórmula en la dimensión del espíritu. ¡Es una vida!

Una vida y una relación. Es una disposición de fluir con lo que el Espíritu está haciendo. ¿Sabes? Derribar fortalezas es cansador, no es divertido. No es una bendición orar en lenguas por espacio de una hora hasta que no te da más la garganta. Uno no se levanta con ese deseo.

Ese no es un llamado, es una disposición. No interesa si no te gustan algunas de las cosas que debes hacer, tienes una disposición que te hace levantar cada mañana diciendo: ¡Aquí voy! Solamente somos vasos para que Él los use. ¿Y tú?

No es una fórmula de fe, es una convicción divina. Revelación de la naturaleza del carácter de Dios. Tenemos que empezar a conocer a Dios en todas sus facetas. Dios es un varón de guerra y nunca pierde una batalla. Los seminarios nos han enseñado cientos de fórmulas casi mágicas y principios espectaculares. Yo sólo sé que Satanás sigue avanzando.

¡Algo está mal! O este asunto funciona, o desechamos la Biblia, ¿Qué vamos a hacer? Si Dios dice que todo lo podemos en Él; si Dios dice que Él es cabeza y nos pone por sobre de todo; si Dios dice que toda rodilla se dobla ante el poder de la Palabra, mi pregunta es: ¿Por qué no están doblando?

Miles de corazones genuinos gimen por ver a una iglesia no sólo en excelencia y prosperidad, sino también en un avance estratégico sobre la ciudad hasta que Cristo sea coronado rey en ella. No es una fórmula, es un estilo de vida en el espíritu. Una convicción divina, que nos lleva a la victoria. Tenemos que tener pacto con esa revelación.

Fíjate que Dios no tiene pacto con fórmulas; Dios no tiene pacto con movimientos; Dios sólo tiene pacto con lo que es rhema en tu vida. Cuando es rhema en tu vida, Él responde a tu voz. Ahí Él está determinado a fluir. Los hombres que serán usados en estos últimos días, son hombres determinados. Obviamente, lo que digo incluye a las mujeres, lo de hombre es genérico.

Hombres apasionados por el rostro de Dios, no por sus manos. Porque son muchos todavía los que buscan sus manos, no su rostro. Hombres que van a ser militantes, pero al mismo tiempo sensibles, y llenos de amor por el rey. Conocemos su naturaleza, y podemos amarlo siendo hombre. Podemos amarlo siendo mujer.

Hombres y mujeres que son motivados por causa y por comisión, y por la responsabilidad a la misma. Toda tu vida, todos tus planes, todos tus deseos, todas tus estrategias para el año, dependen de la causa de Dios. Vive para ser necesario en todo lo que Él quiere, y no para lo que a ti te da la gana.

Hombres que pagan el precio por llevar a cabo la obra de Dios. Esa es la iglesia que va a vencer. Necesitamos fe agresiva. Necesitamos que nuestra voz sea estandarte en la esfera espiritual. Que nuestras voces no sean címbalos que retiñen, sino que sean saetas, que sean arcos, que sean flechas llenas de las llamas ardiendo del trono de Dios que establece su palabra.

Mi especial motivación en este trabajo, es activar tu corazón. Tu mente tendrá que quedar inútil para que eso sea posible. Estoy hablándole a tu corazón. Es la inversa de lo que normalmente conoces. Apréndelo, aprovéchalo. Alimenta tu corazón. Es tiempo de abandonar la zona confortable.

¿Sabes qué? Necesitamos probar lo que creemos, para realmente creer en lo que creemos. A veces decimos que creemos en algo, y como nunca lo hemos visto, no terminados de estar seguros si creemos en ello. Necesitamos probarlo, para por lo menos caminar convencidos de que sí funciona.

Espero que todas estas cosas te sirvan para tu maduración y estrategia, pero recuerda que todos mis trabajos van dirigidos a la iglesia corporal y genuina, que en muchos casos tiene relación y vinculación con congregaciones cristianas, pero que en otros tantos no se le parece ni por asomo.

Convengamos en que la iglesia, en su gran mayoría, no ha experimentado todavía una gran victoria sobre la oscuridad, desde hace varias décadas. Tanto ha sido el tiempo en que el poder de Dios no habita en nosotros como debe habitar, que por falta de discernimiento le estamos llamando poder de Dios a lo que ni siquiera tiene nada que ver con Dios.

Y cuando nos ponemos a orar y le preguntamos a Dios por qué pasan todas estas cosas, entre otras consideraciones, el Señor suele decirnos que para tener victoria debemos tener un corazón como el de David, que era un corazón que palpitaba conjuntamente con el corazón de Dios.

David era un hombre tras el corazón de Dios. Lo que Dios pensaba, David pensaba. David llegó un día y sus hermanos le dijeron: ¡Oye! ¿A qué has venido, a ver la batalla? Y David dijo: ¿Qué batalla, manga de cobardes, si aquí nadie está peleando? Y tú, grandote ordinario, ¿Quién te crees que eres para hablarle a mi papá de ese modo? Seas ejecutado por el poder divino, ¡Ahora! ¿Lo fue o no lo fue?

Y ahí estaba todo Israel, creyendo que estaban en batalla. Y llevaban cuarenta días escondidos. El gigante riéndosele en la cara a la iglesia. El espíritu humanista trayendo desafíos circunstanciales y aparentemente ganadores. ¿Y ahora qué vas a hacer? Voy a equilibrar el valor del dólar.

¿Escuchaste? Todavía hay Goliat gritando burlas. ¿Dónde estarán los David del día de hoy? ¡Es verdad! ¡Funciona! Si una iglesia de forma corporal comienza a atacar y a bombardear la esfera espiritual, identificando las potestades correctas, con una voz convincente que sea rhema, retrocede la tiniebla.

Muchos me deben estar escuchando como no creyendo que es cierto. Sin embargo, está escrito en toda la Biblia, ¿Qué vamos a hacer? No lo creemos porque no lo hemos visto. Porque cantar, lo cantamos. ¡Oh! ¡Cristo es Rey! ¡Los muros caen! Es tiempo que la iglesia se levante.

Hermano; ¿La vida te presenta hoy muchos obstáculos? Dale gloria a Dios. La fe sólo se mueve y se manifiesta ante la presencia de obstáculos. ¿Cuántos sabían eso? La fe, sólo funciona si hay un obstáculo. Porque so no hay obstáculos, no hace falta fe.

Eso es lo mismo que la valentía, sólo existe en medio del temor. La valentía nunca existe fuera del temor. Uno se hace valiente cuando está asustado. El territorio está perfecto, hay mucho temor. ¿Dónde están los valientes? Por eso es que la fe se nos dio para conquistar e invadir. No para mantener.

¿No has escuchado esos que oran y dicen: ¡Gracias, Padre, porque hasta aquí nos has traído vivos! ¿Cómo que hasta aquí? ¡Si Él dijo que tendríamos vida en abundancia! Eso es básico, y ahora, ¿Qué vas a hacer con ella? La fe es para invadir y conquistar.

La fe no es para cantar y profetizar en la iglesia. La fe es para el cántico nuevo y la palabra profética. La fe no es para darle una profecía a un hermano que, aunque fallemos, es seguro que no nos va a delatar. La fe es para profetizar en la plaza más grande de tu ciudad.

La fe es para profetizar en un noticiero de la televisión. La fe es para profetizarle al presidente de tu país. La fe es un arma, no un escudo. Y no me escribas ahora para decirme que la palabra dice que debemos andar con el escudo de la fe, no me escribas, por favor. La fe se nos dio para invadir, no para mantener.

 (Números 13: 17) = Aquí vemos la misión de los doce espías, cuando Moisés los envía a la tierra. Los envió, pues, Moisés a reconocer la tierra de Canaán, diciéndoles: subid de aquí al Neguev, y subid al monte. (Hay que subir para reconocer) (18) y observad la tierra como es, y el pueblo que la habita, si es fuerte o es débil, si poco o numeroso; (19) cómo es la tierra habitada, si es buena o es mala; y cómo son las ciudades habitadas, si son campamentos o plazas fortificadas.

Vemos aquí que Moisés los envía para hacer tres cosas: Dime cómo está la tierra, cómo es la gente y cómo son sus ciudades. Tres cosas quería saber Moisés: cómo está la tierra, si es fértil o no, si es buena o no; cómo está la ciudad, si son fortificadas o no, qué tipo de gobierno tienen, cómo son sus leyes, si están en contra de nosotros o no, y cómo es esa gente. ¿Son gente poderosa o son gente débil?

(Verso 23) = Y llegaron hasta el arroyo de Escol, y de allí cortaron un sarmiento con un racimo de uvas, el cual trajeron dos en un palo, y de las granadas y de los higos.

(24) Y se llamó aquel lugar Valle de Escol, por el racimo que cortaron de allí los hijos de Israel.

(25) Y volvieron de reconocer la tierra al fin de cuarenta días. (Noten conmigo que todos, los doce, vieron lo mismo. Los doce vieron lo mismo).

(Verso 27) = Y les contaron, diciendo: nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y éste es el fruto de ella.

(28) Más el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, (Este “más” que leemos aquí, equivale a nuestro “pero”. Vamos a ir allí, pero… Podemos intentarlo, pero…) y las ciudades muy grandes y fortificadas; y también vimos allí a los hijos de Anac.

Vienen y le dan el anuncio. Le dicen: mira; la tierra esa produce que es una barbaridad. Sólo un pequeño problemita; las ciudades son muy fortificadas y esa gente no son latinos, son mucho más grandes, tipo mongoles, tirando a gigantes, ¿Viste?

(Verso 30) = Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés; (Principio número uno para tener victoria en la esfera del espíritu: tienes que silenciar las voces negativas, tienes que silenciar todo lo que no es de Dios. En una palabra: Si no tienes nada para decir, con fe, ¡Cierra la boca! Caleb, lo primero que hizo, fue silenciar las voces) subamos luego, (Número dos: ¡Actúa rápido! No lo dejes para mañana. Esto quiere decir: ¡Ahora! ¡Hoy es el día de salvación!) y tomemos posesión de ella, (Tres principios poderosos en la dimensión del espíritu: 1- Silenciar las voces negativas. 2- Actuar en el momento. 3- Tomar posesión. Ningún líder está autorizado a tomar posesión por ti. Tampoco te puede enseñar la posesión, tú tienes que tomarla.) Porque más podremos nosotros, que ellos.

(31) Más los varones que subieron con él, dijeron: no podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros. (Fíjate: todos vieron lo mismo)

(32) Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: la tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores, (¡Un momento! ¿Dónde vieron ellos eso? ¿Quién les dijo eso que ahora declaran como verdad absoluta? Ni te tomes el trabajo de buscarlo, fue simplemente su imaginación dictándoles eso. En ningún momento alguien les dijo: miren, esta tierra es tierra que se traga a los moradores. Ellos sólo asumieron eso. Fíjate, el diablo siempre va a inventar cosas amenazantes para amedrentar a los que están por fastidiarlo, y mientras ellos se las crean, él no va a cambiar su estrategia.) y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura.

(33) También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, (O sea: ellos se vieron así) como langostas, y así les parecíamos a ellos.

(Números 14: 1) = Entonces toda la congregación gritó, y dio voces; y el pueblo lloró aquella noche. (Noten que el temor es contagioso. Y además es expansivo. Al temor hasta los perros lo reconocen. Cuando tú te aceras a un perro, vas a ver que él te mira como analizándote. ¿Sabes qué? Está observando si le temes o no. Y su reacción será acorde a lo que haya descubierto. Un perro jamás atacará a alguien que demuestra no tenerle miedo. A lo sumo, hará mucho ruido ladrando, pero nada más. Ahora imagínate, si un perro es capaz de tener ese discernimiento, imagínate los demonios.)

(2) Y se quejaron contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la multitud: ¡Ojala muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojala muriéramos! (Noten que esto fue un pensamiento de ellos, que sería mejor estar en el otro lado que acá. ¡Y qué pasa? Que eso es muy peligroso, porque mira lo que dice en el final del capítulo)

(Verso 26) = Y Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo: (27) ¿Hasta cuándo oiré a esta depravada multitud que murmura contra mí, las querellas de los hijos de Israel, que de mí se quejan?

(28) Diles: vivo yo, dice Jehová, que según habéis hablado a mis oídos, así haré yo con vosotros. (¿Dónde murieron ellos? En el desierto. ¿Qué desearon ellos? Morir en el desierto. ¿Dónde murieron? En el desierto. Lo que tú permitas, Dios permite. Si tú permites, Dios permite. Lo que tú atas, Él ata. Lo que tú desates, Él desata. Si estás tranquilo y conforme, Él se queda tranquilo y conforme. Si estás cansado de la situación, entonces sé dispuesto.)

(Hebreos 4: 1) = Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado. (Nota que el reposo se alcanza)

(2) Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe (¿Por no ir acompañada de?) en los que la oyeron.

(3) Pero los que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que dijo: por tanto, juré en mi ira, no entrarán en mi reposo; aunque las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo.

(4) Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: y reposó dios de todas sus obras en el séptimo día. (5) Y otra vez aquí: no entrarán en mi reposo.

(6) Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia, (7) otra vez determina un día: Hoy, diciendo después de tanto tiempo, por medio de David como se dijo: si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones.

Ahora bien; si el reposo fuera el cielo, como tantos han enseñado por allí, ellos no estarían juzgados por no entrar en Canaán. Canaán es la herencia divina de Dios en la tierra. Está llena de gigantes, ¡Y en el cielo no hay ninguno! Pregunto: ¿Dónde vives? Donde quiera que vivas, repite lo que ahora yo voy a decir como mío, cambiando lo que debas cambiar: Canaán, es Rosario, es Argentina.

(Verso 9) = Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios.

(10) Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.

(11) Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia. (¿Cuál ejemplo de qué desobediencia? De Israel, que no poseyó la tierra.)
Eso es revelación.

El ejemplo que está usando es el de Israel, negándose a entrar a lo que Dios ya les había dado. Aquí, la palabra Reposo, es la palabra katapausis, en griego, y significa colonia espiritual, morada, un estado de presencia. No habla de descanso. La palabra no habla de descanso, sino de un lugar que provee descanso.

O sea que es un lugar en Dios sobre todo principado, potestad, sentados en lugares celestiales, bendecidos con toda bendición espiritual y con todo bajo nuestros pies, pero aun estando aquí y trabajando. Es un reposo mental, porque esa posición, esa disposición, esa postura, te paz en la mente, porque estás convencido de la victoria todo el tiempo.

Es una colonia, una dimensión. Romanos 5 dice que reinamos en vida. Podemos reinar en vida. Nosotros no estamos restringidos de su presencia y de su paz, a causa de nuestra escatología. A pesar que hay una paz futurista y eterna, también hay una provista para ti, Hoy.

Y la iglesia tiene que entrar en esa dimensión.  Tenemos que entrar en una dimensión en donde haya suficiente paz mental para la iglesia, para poder operar con victoria. Bajo la nube de confusión y tribulación, no vas a tener ninguna victoria. Tenemos que estar sobre la situación.

La situación existe, siempre va a existir, pero estamos puestos para estar sobre de ella, no en medio de las circunstancias. Es una posición en la dimensión del espíritu, que sólo viene por revelación personal. A esa no te la va a dar ninguna estrellita del tele-evangelio, a esa la vas a tener que obtener tú mismo.

Esa no se obtiene el domingo cuando vas a la iglesia, es un estilo de vida. Satanás, últimamente, está atacando vidas individuales, porque en lo corporal no va a venceré. Entonces te va a tacar cuando estés solo o sola, en tu casa, y no tengas a nadie que te ayude. Y si no estás en ese reposo, ahí es donde uno por uno pueden caer.

Ahora; en el verso 9, es la única vez que la palabra “reposo” significa sabático, o habla del reposo futurista, o del milenio, o del reinado de Cristo en la tierra y todo lo demás, cualquiera que sea tu formación doctrinal que no vienen al caso en esta hora.

Pero esa es la única vez que la palabra “reposo” se refiere al futuro, y es la palabra sabático o descanso. Pero el verso 10 es muy singular ya que parece una paradoja, porque dice: Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.

O sea: si no entras en el reposo, no vas a reposar. ¡Pero eso se sobreentiende! ¿Entones, eso a qué se refiere? A que hay una clase, una forma o un estilo de reposo, que asegura el otro reposo. Hay un reposo, ahora, que asegura el otro. Y luego te dice ¡Procurad! La palabra en griego es ¡Militad!

¿En qué quedamos, reposo o milito? Ambas cosas, ¡Milita para reposar! La palabra es procurar o laborar para no caer en semejante ejemplo, como Israel. Parece una dicotomía, una paradoja. La palabra dice que el Reino de tu dios es justicia, paz y gozo. Pero luego dice que Él no vino a traer paz. ¿Entonces en qué quedamos, viniste a traer paz o no viniste a traer paz?

Él dice que es el príncipe de paz, ¿Sí? Pero después te dice que es varón de guerra. No parece tener demasiado sentido el asunto, o eres paz o eres guerra, decídete. Bienaventurados los pacificadores dice por ahí, pero en otra parte te manda a que te pongas toda la armadura de Dios.

¡Por favor! ¡Decídete! ¿Una o la otra? ¡Es que no va a haber paz sin milicia! La paz nunca llega en ausencia de guerra. No puedes mantener lo que no existe. A la paz hay que introducirla. Entones salen algunos y te dicen que no, que ellos están manteniendo la paz. Me pregunto: ¿Qué Paz?

No hay paz. Vivo en una ciudad que es hermosa y con gente muy cálida, pero a ciertas y determinadas horas no puedes andar por ciertos y determinados lugares, si es que no quieres que te sacudan un poco y te roben lo que llevas. ¿Qué paz?

¡Es que estamos labrando la paz! ¿Qué paz? ¡Es que somos pacificadores! ¿Ah, sí? No sé tú, pero yo me considero en guerra permanente. Porque la verdadera paz, jamás es independiente de guerra. Porque la paz, en todo caso, es el resultado de haber resuelto un conflicto de cualquier forma.

Y no te confundas, la pasividad no es paz. La pasividad, en todo caso, es ignorancia de guerra, rebelión para con la guerra o, lo más triste, cobardía disfrazada elegantemente. ¡Es que ser guerrero no es mi llamado! ¿Ah, no? Fíjate, yo creía que todos éramos parte de un mismo cuerpo.

Tenemos que derribar las fortalezas en nuestra vida. Decimos que la iglesia se está restaurando, y sin embargo todavía cultivamos doctrinas que producen creyentes pasivos, casi estoicos. Tenemos esperanzas futuristas de libertad de nuestro dilema presente.

A mi modo de entenderlo, yo creo que hay demasiados espíritus culturales y sus influencias habitando en la iglesia. ¿Países que eligen gobiernos muy progresistas con libertades discutibles? Iglesias que se ponen permisivas con la fornicación, el adulterio, el aborto y la homosexualidad, “para estar a tono”… ¿Y el pecado?

Tenemos que destruir todas esas fortalezas y poner todo eso bajo nuestros pies. Baja auto estima. Ritualismo eclesiástico. ¡Es que nos hemos restaurado de eso! Sí, pero no sería extraño que cayeras en nuevos ritualismos restaurados. Eso cansa y determina que mucha gente se aburra y no quiera volver. ¡Es una misa con más ruido!

La palabra dice que son bienaventurados los pacificadores, no los pasivos ni los pacifistas. Pacificadores son los hacedores de la paz. En otras palabras, bienaventurados los que hacen la paz. ¿Y cómo se hace la paz? Ganando guerras. Claro, ahora da a entender que el príncipe de paz, también es varón de guerra.

Y que no vino a traer paz, sino división. Él trae una espada. Él no vino amando a las ovejas, Él vino como un profeta, trayendo división en los círculos religiosos. Él se manifestó a los suyos, no al mundo. Él vino a la iglesia y la partió por la mitad. Y todavía está tratando de hacer lo mismo.

Ahora; nosotros hemos podido decretar que ahora viene el príncipe de este mundo, pero gracias a Dios yo no estoy en adulterio, no soy inmundo, estoy limpio y aleluya, en mí no va a encontrar nada porque yo no tengo pecado. ¿No encontrará temor?

Cristo dijo: aquí viene el príncipe de este mundo y no tiene nada en mí. ¿Encontrará temor en tu vida? Porque si encuentra temor, encuentra nada menos que la raíz de su reino. Porque el temor es la raíz de la fluidez de Satanás. Lo que intento decir es que debemos levantarnos a una dimensión en la que no haya terreno común. Si hay temor en tu vida, Satanás tiene una autopista para correr en ella.

Sí, no me digas nada, ya lo sé; te quedaste bien calladito o calladita. ¿Habrá temor en algún área de tu vida? ¿Le temes al avance satánico? ¿Le temes a la recesión? ¿Temes profetizar? ¿Temes manifestar tu ministerio? ¿Temes comenzar con esa empresa que Dios te dijo hace diez años que debías empezar?

Porque si tienes temor, cualquier clase y medida de temor, en temor es donde reina Satanás. ¿Estás recibiendo algo de este trabajo? Lo difundí porque me dispuse a romper algo en el espíritu con esto. Porque antes de ministrar las vidas y llenarlas de la presencia de Dios, debemos sacar de ellas todo lo que molesta y no permite que sean llenos cómo deben ser.

Dios ha dicho que la iglesia ha llegado a ciertos niveles, los mantiene por cierta cantidad de tiempo, y luego los deja caer. Lo único que cabe es poner presión, alta presión, para ir más allá. Se ha llegado como a un tope en el espíritu, y cada vez que damos contra él, el ruido es grande y nos hace retroceder. Esto es un estilo de vida, no solamente corporal sino también en cada una de sus casas.

(1 Crónica 12: 8) = También los de Gad huyeron y fueron a David, al lugar fuerte en el desierto, hombres de guerra muy valientes para pelear, diestros con escudo (Recuerda que el escudo es la fe) y pavés; (Pavés era ceñir los lomos con el cinto. Habla de ceñir los lomos. Representa el área reproductiva de tu vida. Por eso en otra parte dice: ceñid los lomos de vuestra mente. Tienes que poseer tus pensamientos para tener productividad en Dios. Porque el hombre de doble ánimo no consigue nada con Dios. Tenemos que ceñir nuestros pensamientos, llevando cautivo que se exalta contra lo que la Palabra dice. Llevarlo cautivo) sus rostros eran como rostros de leones, y eran ligeros como las gacelas sobre las montañas. (¿Cuántos han visto correr a una gacela? Ultra liviana y tremendamente rápida, en el espíritu).

Saber qué estás haciendo. Tenemos que aprender a movernos en el espíritu, que tiene una velocidad muy superior a cualquier movimiento en la carne. Hay veces que la manifestación de Dios viene, y nadie sabe qué hacer con ella. Tenemos que aprender a trabajar con Dios, se puede aprender. Él es el Paracleto, vino para vivir contigo, y darte tiempo para que lo conozcas.

(Verso 32) = De los hijos de Isacar, doscientos principales, entendidos en los tiempos, (Entendidos en los tiempos, tenían discernimiento para este tiempo presente.)

No digo que eran escatológicos. Sabían lo que estaba aconteciendo en su día. Por eso es que más abajo dice que sabían qué hacer. Hay que saber qué hacer y cómo hacerlo. Es posible recibir esa revelación. Pero hay que militar para tener una convicción personal.

No puedes cantar cuando es tiempo de adorar. No puedes pretender adorar cuando hay ruido. Los demonios se te ríen en la cara y ridiculizan lo que tú llamas La Iglesia. ¡La iglesia del Señor no es ridiculizada por ningún minúsculo demonio creado!

Es necesario el discernimiento para obtener la victoria en esta hora. Satanás no es bruto. Él no perdió su sabiduría, sólo la pervirtió. Tenemos que aprender a operar como ejército y como nación. Todavía no hemos aprendido esas facetas de la iglesia. Milicia no es ruido, aunque lo incluya: es parte de la convicción personal de cada uno.

Dice el verso 33 que estaban prontos para la guerra con toda clase de armas. No sólo algunas, todas, y dispuestos a pelear sin doblez de corazón, o sea que todos tenían un mismo pensar, venían a lo mismo. El verso 38, dice: todos estos hombres de guerra, dispuestos para guerrear, vinieron con un corazón maduro a Hebrón. Hebrón es el lugar de unidad y de pacto.

Una iglesia de pacto, donde todo el mundo está dispuesto a hacer lo que sea necesario, cuando sea necesario, como sea necesario, con tal de que Él sea glorificado. Un corazón noble, entero, dispuesto, guerrero. En suma: un corazón que palpita con Él.

(Hebreos 4: 11) = Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia.

(12) Porque la palabra (Primero nos dice que militemos, y luego nos muestra qué es lo que tenemos. La palabra. No la imposición de manos, el soplar o hacer algunas otras triquiñuelas. La palabra. El énfasis de Dios en esta época, es la palabra) Porque la palabra de Dios, (No la de tu doctrina, la de Dios) es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; (Es más cortante que toda espada de dos filos) y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

(13) Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia;

Número uno: la palabra es viva. Eso significa que ES viva. No es que tiene vida, porque todo lo que tiene vida, muere. Pero la palabra ES viva, es eterna, no regresa vacía. Donde tú decretes la palabra, tiene que hacer lo que le enviaste. Hasta que no lo haga, no regresa. No se retracta, no se arrepiente, no se detiene.

Ella tiene vida para seguir existiendo por sí sola. La palabra de Dios, ES viva. No es algo que tiene vida, ES viva. La puedes enterrar en la doctrina, la puedes enterrar en religión, la puedes enterrar en la cultura, y aparentemente no ha hecho efecto, pasan los años, empieza un terremoto y resucita, porque la Palabra de Dios, ES viva.

La puedes enterrar en alguna ideología de moda, la puedes enterrar en el homosexualismo, la puedes enterrar en el liberalismo, la puedes enterrar en el humanismo y en todos los “ismos” que se te ocurran, pero cuando la palabra llega al grano de la perfección, sigue subiendo, porque ES viva. No es “a lo mejor”, ES. Pero todo eso depende de si tú lo crees o no lo crees cuando lo dices. Porque la palabra que no regresa vacía, es la de Dios. Y la palabra de Dios es la que Es viva en ti. Por eso no ha funcionado.

Número dos: Dice que es eficaz. Eso significa que es poderosa. La palabra eficaz es la palabra energeia, y no tiene que ver con energía, como lo inventaron algunos esotéricos, significa que es enérgica, que tiene fuerza. No la podemos atar, ninguna junta de notables la puede detener, ninguna ley del concilio, tampoco.

Tampoco la detienen la recesión, ni la depresión, ni el anticristo, ni el gobierno que te tocó puede amarrar la palabra. Ella tiene poder y se desata sola. La palabra de Dios es poderosa. Y después vienen a decirme que Satanás está venciendo a la juventud. Y no están equivocados, pero ¿Sabes cual es la causa? Que la iglesia no sabe qué hacer con esa juventud.

Hermano mío, puedes enterrar la espada del Espíritu en el corazón de tu hijo. Pasa uno, pasan dos, pasan tres, pasan cuatro; quizás pasen dos décadas y esté perdido en los suburbios sucios del mundo, casi dando con su frente en la cuneta llena de lodo.

Pero un día esa palabra empieza a temblar, empieza a cortar, y se desata, y empieza a usar su poder y, ¿Sabes qué? ¡No regresa vacía! Puede tardar veinte años, no interesa. ¡La palabra no muere! Tenemos que creer lo que predicamos, para que funcione.

Número tres: dice que es cortante. Eso significa que divide, separa, tiene un filo, corta la lógica y produce fe, divide el alma y el espíritu, no está restringida a sistemas doctrinales. Tiene un filo que corta y se libera ella misma. Pero esa es la espada del Espíritu, no la espada del hombre.

El espíritu siempre sabe qué hacer con la palabra. Me pregunto cuántos serán los hombres que verdaderamente sepan qué hacer con ella. ¿Sabes cuál es nuestra labor con la palabra? Ponerla en movimiento. Es lo único que necesitamos. Lo único que ella quiere, es que lo decretemos.

Pero con fe, porque sin fe es imposible. Muchos tomaron la espada del espíritu y se la dieron al hombre. Entonces, ahora la espada se llamaba “doctor en la palabra”. Y esos doctores, un día, dijeron que la palabra ya no liberta, y que la sangre ya no funciona, que la restauración no existe y que lo único que sirve es la prosperidad. Pero como la palabra sí existe sin doctorados, se ha desatado de la mano de los hombres y busca una generación que la decrete con fe para hacer lo que vino a hacer.

Hay una reforma espiritual que se está levantando, y está quitando el mando de la espada de la mano de los hombres, y la está poniendo en las manos de una generación,  de un ejército que es ambidiestro en el espíritu. Un ejército que entiende los tiempos y sabe qué hacer con ella.

La palabra de Dios es eficaz, Es vida y es poder. Dice que tiene dos filos, también. Y aquí te paso un secreto: hasta que la espada no sea un instrumento quirúrgico en ti, jamás funcionará en otro. La palabra dice que nuestras armas son poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, llevando cautivo todo pensamiento y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, cuando, nuestra obediencia sea completa. De otro modo, son palabras vacías.

No hay cosa creada que no sea manifiesta. La palabra es reveladora. O sea: ella manifiesta lo que está oculto. Expone todo lo que es Dios y quema todo lo que no es Dios. Es una palabra que revela el propósito de Dios. Cada mensaje, cada estudio, cada predicación debería afectar un destino.

Recuerda a Ester. Ester era huérfana, venía de Babilonia, igual que nosotros. Se encontró con un hombre llamado Mardoqueo, que la adoptó. Nosotros también somos adoptados, ¿Cuántos se acuerdan de eso? Y Mardoqueo le dice: “Oye, Ester; ¿No te has dado cuenta que hay una revuelta en la ciudad?” Ahora tú que me escuchas, piensa: ¿No te has dado cuenta que hay una revuelta en la ciudad?

Pero fíjate que Ester estaba ya cómoda, porque ella ya vivía en el palacio y tenía todo lo que necesitaba para sentirse bien y segura. Es decir que estaba aparentemente completa. Sin embargo, había olvidado el propósito por el cual había sido adoptada, y no se dio ni cuenta que Satanás estaba más que activo.

Y un día Mardoqueo viene y le dice: “Oye, ¿Tú que te crees? ¿Qué estás en Egipto? ¿Tú te crees que yo te traje aquí para que te la pases todo el día pintándote las uñas? ¿No te has dado cuenta que Satanás está destrozando la ciudad?” Ester, ¿Cuántos se acuerdan de ella?

Le dice: “Ester, tú saliste del anonimato, pero fue con un propósito. No fue para que te sentaras allí y tontearas todo el día y los fines de semana. El propósito no era que tú mejoraras tu aspecto externo y buscaras parecer más bonita. ¡Nadie te mandó a ser una estrella!”

Ester dijo en un momento: Quizás para esto fue que yo fui salvada. Quizás Dios te trajo ahí donde estás oyéndome, ahora, para hacer algo al respecto. No para que tuvieras fe para hacer que otro lo hiciera. Quizás te trajo a ti para hacerlo. Quizás.

¿Habrá algo, en la tierra, que tenga suficiente valor como para que tú te atrevas a dar la vida por ello? ¿Habrá algo que nos motive a hacer algo? ¿Será que hay una situación lo suficientemente grave, como para usar los principios bíblicos y ponerlos por obra?

El mundo paga el precio con los puños, y la iglesia amando a Dios. El mundo se levanta en manifestaciones y protestas porque está hasta la coronilla de abusos y la iglesia saltando alegremente y hablando en lenguas, cuando la única entidad en la tierra que tiene el poder para dividir, para separar acciones e intenciones humanas, es la palabra de Dios. Ninguna nación tiene dinero para salir de sus deudas, ninguna nación tiene dinero para terminar con el pecado, porque la única solución del pecado es la sangre del cordero.

Leer Más

Parecidos a Cristo

Se dice que en una ocasión le preguntaron al gran Mahatma Gandhi si no evaluaba la posibilidad de hacerse cristiano. Él miró fijamente a su interlocutor y, luego de reflexionar un momento respondió: “No estaría mal; el cristianismo es excelente. Particularmente, a mí me gusta mucho Cristo. Los que no me terminan de gustar son los cristianos, porque no se le parecen en nada.”

Mahatma Gandhi, hinduismo, en fin; tú ya sabes qué es lo que la gran mayoría de cristianos me respondería ante esta mención. Sin embargo, si el padre de mentira que es Satanás, basa su estrategia en comenzar desde una verdad para luego tergiversarla y así engañar, no veo por qué algo de lo dicho por Gandhi no sería cierto.

¿Se parecen los cristianos a Cristo? Mejor lo pregunto incluyéndome, porque yo no soy mejor que ninguno: ¿Nos parecemos los cristianos a Cristo? Sería bueno que abandones por un momento tu fraseología evangélica, esa que generalmente te permite responder a todo con textos bíblicos no siempre tomados en contexto, y lo pienses con seriedad y, fundamentalmente, con honestidad. ¿Te pareces a Cristo en algún momento del día? Tú ya tienes tu respuesta, yo ya he tenido la mía.

Ahora bien; no estoy aquí para arrojarte un recipiente lleno de culpas, ni para condenarte. Estoy aquí puesto por mi Padre para ayudarte a madurar. Porque eso es lo que se traduce de la palabra “perfeccionar” que leemos en la Biblia cuando se habla de lo que los ministerios deben hacer con los santos, que más allá de las conductas individuales, según Dios mismo, vienen a ser ustedes.

¿Por qué no soy como Cristo? Si digo que soy cristiano, estoy diciendo que soy un seguidor de Cristo. Y si soy de verdad un seguidor de Cristo, ¿Por qué no pienso o siento como Él sentía o pensaba y, esencialmente, por qué no hago ni una milésima parte de lo que Él hacía, cuando Él mismo dijo que yo haría cosas mayores que las que Él había hecho?

Desde la carta a los Filipenses, creo que puedo aportarte una mediana respuesta. Qué harás o qué no harás con esa respuesta, luego, ya no es asunto mío. Tú sabes cuándo te aprieta el zapato que te calzas y qué deberás hacer para que deje de martirizarte.

Pablo escribió esta carta como parte de una relación que tuvo con esta iglesia por encima de la que tuvo con las otras. Se dice que es muy probable que el apóstol lo haya hecho durante su primer encarcelamiento en Roma y para agradecerles a los filipenses cierta contribución que había recibido de parte de ellos.

Aprovechó, tal como era casi rutina en Pablo, para instarlos a mantener la unidad y disposición fraternal entre ellos. Incluso también los alertó  contra las peligrosas herejías que los amenazaban, muy probablemente relacionada con el judaísmo hebreo y con el gnosticismo griego.

Los teólogos tienen varios puntos de vista referentes a esta carta. Para mi gusto, es la más hermosa de las cartas de Pablo. Porque está llena de ternura, de calor y de afecto para con ellos. Nada que ver con las pomposidades acartonadas y entremezcladas con autoritarismos de dudosa índole que solemos ver hoy en nuestros ambientes.

Bueno; de ella yo quiero extraer algunos versos que, en sí mismos, no signifiquen formaciones o deformaciones doctrinarias, ya que no la repasaré en todo su contexto. Quiero, a partir de ella, no olvidarme de proporcionarte lo que te dije al principio: las causas o razones por las cuales no eres, somos, parecidos a Cristo.

(Filipenses 1: 27) = Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio, (28) y en nada intimidados por los que se oponen, que para ellos ciertamente es indicio de perdición, más para vosotros de salvación; y esto de Dios.

(29) Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él, (30) teniendo el mismo conflicto que habéis visto en mí, y ahora oís que hay en mí.

En líneas generales, este manual práctico para parecerse a Cristo que nos da Pablo, tiene la gran premisa que luego deberemos desglosar: Comportarnos como es digno del evangelio de Cristo. Creo que en tu Biblia deben haber suficientes historias de gente que fue digna del evangelio de Cristo, léelo.

Con lo primero que nos encontramos, es con que debemos estar firmes en un mismo espíritu. ¿En un mismo espíritu que Cristo? De modo abstracto, quizás sí; pero lo cierto es que la sugerencia con calibre de mandamiento humano, tiene que ver con nosotros. En un mismo espíritu unos con los otros, nosotros. ¿Lo estamos? ¿Lo estás tú con los hermanos que conoces?

Porque resultaría inconcebible que si no estuviéramos en un mismo espíritu que el que se sienta a nuestro lado cada domingo en el templo de la congregación a la que asistimos, cualquiera sea ella y cualquiera su denominación, es muy poco probable, por no decir imposible, pasar a la acción que sigue, que es la de combatir unánimes por la fe del evangelio.

Yo me pregunto cuántos de nosotros en este día, en este tiempo, habrá podido ver en alguna ocasión a gente cristiana emprendiendo un combate de manera unánime, esto es: todos con un mismo sentir, un mismo pensamiento, una misma idea y un mismo objetivo. Si tú has visto alguno, por favor, házmelo saber para poder glorificar al Señor ya mismo.

Porque luego encara en el verso 28 algo que todavía es plenamente vigente, si quieres encontrarlo. El temor, la aprehensión, la cobardía o como quieras llamar tú lo que embarga al creyente que siente de manera directa la amenaza y la presión de una oposición a veces feroz.

Aquí te dice que no debes estar en nada intimidado por los que se oponen. Claro, decirlo como Pablo y repetirlo yo desde aquí, suena sencillo y hasta fácil, ¿Verdad? Pero no suena del mismo modo cuando te das de cara con el demonio con rostro de hombre o de mujer que encarna la primea línea combativa de esa oposición.

¿Alguien ha visto alguna vez algo menos despiadado que un opositor cristiano atacando a su hermano en la fe simplemente por pensar diferente en algunos puntos doctrinales? Yo no lo he visto. Claro está que Pablo aquí se preocupa en hacerte saber que eso se da porque cada sector cree tener la verdad absoluta.

Pero para los que se oponen al verdadero evangelio, sólo hay indicio de perdición, pero para los que se mantienen perseverantes contra vientos y mareas, el indicio cierto es de salvación. Tú eliges. Claro está que tú eliges pero en el medio del silbar de las balas. Hacerlo en otro contexto sería demasiado sencillo.

Y fíjate como concluye este pasaje en los dos versos finales. Pablo nos dice que se nos ha concedido; Ojo: dije que se nos ha concedido) dos elementos básicos para el evangelio de Jesucristo: que podamos creer en él y que llegado el caso, también padezcamos por él. Con los Tesalonicenses y los Romanos, Pablo es más claro, aún.

(2 Tesalonicenses 1: 5) = Esto es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis.

(Romanos 8: 17) = Y si hijos, también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

Esto nos deja en evidencia que, cuando decimos que creemos en Cristo, no estamos haciendo gala de  mérito personal alguno, ya que el creer en Jesús nos llega a nuestro corazón como concesión hecha desde el cielo. Y Pablo lo cierra comparando todo eso a lo que él mismo vivió. Perseguidor cruel y casi asesino de la iglesia, convertido camino a Damasco, apaleado y martirizado a horrores por defender lo que antes perseguía.

Y la conclusión innegable y evidente es que, sin padecimientos, no hay dignidad ni ingreso al Reino. ¿Estás preparado? Cuidado que en los extremos está esperándote el masoquismo, no es allí donde debes ir. Sólo prepararte para, -como dice la palabra- cuando llegue la tribulación, no sólo soportarla, sino derrotarla y luego sacar jugosa lección de ella.

(Filipenses 2: 1) = Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, (2) completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa.

(3) Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; (4) no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.

Nunca estudié Lenguas, pero me agrada mucho cuando escudriño la palabra recalar en el lenguaje y la gramática, porque en muchas ocasiones he hallado tesoros escondidos en ella. Aquí leemos que si hay alguna consolación en Cristo, o algún consuelo de amor.

¡Qué fácil sería reducir esto a lo literal! Sin embargo, no es ese nuestro mandato. Quedarte con lo literal, no es precisamente escudriñar, investigar, buscarle la quinta pata a un gato que aparentemente tiene cuatro. Y de eso surgen algunas cosas que son pequeñas perlas para añadir.

Consolación habla del alivio de una pena o de una aflicción de una persona, mientras que consuelo, implica más o menos lo mismo: alivio que siente una persona de una pena, dolor o disgusto. A esas dos cosas podemos lograrlas en Cristo primeramente, y luego conduciéndonos en amor.

El verbo central aquí es consolar, que obviamente se refiere a aliviar por cualquier método la pena o la aflicción de una persona. Y aquí llegamos al epicentro, porque fíjate que cuando en Hechos 2 llega el Paracletos, que luego será llamado Espíritu Santo, su traducción fidedigna es, precisamente Consolador.

Y si bien un consolador es alguien que consuela, el infierno le ha otorgado ese nombre a elementos que tienen que ver con la promiscuidad, la pornografía y otras “bellezas“ por el estilo, lo que representa claramente una alta blasfemia a la cual, consciente o inconscientemente, muchos hombres y mujeres adhieren.

Lo cierto es que, de uno u otro modo, quien desee parecerse a Cristo, y sin caer en eufemismos o simulaciones hipócritas tan viejas como la propia humanidad, será alguien con capacidad divina para consolar. De allí que cuando te encuentres ante la pena ajena, no vayas con palabras hechas o fraseología necrológica, ve con lo que el Señor te dé para decir en ese tiempo y momento. Así es como funciona el consuelo.

Luego se nos habla de la comunión del Espíritu. Descartando la acepción de esta palabra para el catolicismo romano, donde se la reduce a un ritual material, por lo demás es para prestar debida atención. Comunión es: unión o contacto entre personas o cosas, un grupo de personas que comparten ideas similares, o la circunstancia de tener algo en común.

Quiero que entiendas y recuerdes que estamos hablando de comunión con el Espíritu Santo, no con otro ser humano, (Aunque en casos lo incluya). Quien desee seguir los pasos del Señor Jesús de manera fiel, deberá tener mucho en común con el Espíritu Santo de Dios.

(2 Corintios 13: 14) = La Gracia del Señor Jesucristo, el Amor de Dios, y la Comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén. (Jesucristo es la Gracia, el favor de la redención. Dios es el Amor, el Ágape, el carácter indomable e indestructible del hombre del Reino. Y el Espíritu Santo es la Comunión, que es como decir una de sus acepciones: común unión, o unión en común.)

Luego hace hincapié en el afecto entrañable, que es como decir íntimo, muy afectuoso y alguna misericordia, que es don de Dios. Cuidado, no se nos pide tremenda misericordia, sino alguna, un poco, algo. Es como si hubieran profetizado que el hombre de este tiempo, sin ser ni mejor ni peor que el de aquel, iba a olvidar totalmente este mandato divino: ser misericordioso.

Quien quiera parecerse a Cristo y ser testimonio viviente de su condición de seguidor fiel, tendrá que ser una persona con afecto límpido y transparente, misericordioso, lleno de gozo y sintiendo el mismo amor que él sintió, en unanimidad con sus hermanos. ¿Unanimidad dije? Unanimidad. ¿No es fácil, verdad?

Finalmente, se nos recomienda no hacer nada por vanagloria o contienda. ¿Sabes qué? Si tenemos en cuenta que vanagloria es la jactancia o presunción del valor de los propios méritos o cualidades, y contienda una guerra, una batalla, una discusión o un debate, créeme que aquí van a enrolarse muchísimos cristianos, porque hasta donde yo he podido observar, (No sé si tú lo habrás hecho, también) en la mayoría de las congregaciones y/o denominaciones, se suelen hacer las cosas motivados por estas razones.

El hombre Cristo, Tiene que ser humilde, considerando siempre a los demás como mejores, aunque no lo sean, y pensando siempre en hacer lo que conviene al conjunto y no a sus conveniencias personales. Y eso, considerando que humildad es la actitud de la persona que no presume de sus logros, reconoce sus fracasos y debilidades y actúa con cero orgullo.

(Gálatas 5: 26) = No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.

¿Cuántos conoces así? De hecho, nada que ver con pobreza material, (Aunque los diccionarios lo incluyan). Ser pobre no es sinónimo de ser humilde. Hay gente muy carenciada que tiene más orgullo y soberbia que otros con mayor poderío económico.

(Filipenses 2: 12) = Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, (13) porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.

(14) Haced todo sin murmuraciones y contiendas, (15) para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis  como luminares en el mundo; (16) asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme  de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado.

(17) Y aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y regocijo con todos vosotros.

(18) Y asimismo gozaos y regocijaos también vosotros conmigo.

Observa que para Pablo, y si eres lector de los evangelios, ya sabes que mucho más para Jesús, que es el Cristo, que es Dios mismo encarnado, la obediencia no es un mérito humano digno de reconocerse o aplaudirse; la obediencia es la única llave posible para ser y pertenecer a la élite del Reino. Y mucho más esa obediencia que no se muestra, que no se publicita, sino la que se cumple con el mínimo perfil.

¿Qué significa ocuparnos en nuestra salvación? ¿Eso le da un corte definitivo a la discusión aquella de la salvación se pierde o no se pierde, y es el testimonio claro de que sí se puede perder? En absoluto. Porque para que fuera así, debería decir Pablo que nos ocupemos DE nuestra salvación. Pero no; él dice que nos ocupemos EN nuestra salvación. Y esa mínima diferencia, es básica y definitoria.

Si yo me ocupo DE mi casa, la pinto, la reparo, la protejo de las inclemencias climáticas y hasta de todo lo impositivo y administrativo. Eso que hago evita, entre otras cosas, que yo pierda mi casa. Pero si yo me ocupo EN mi casa, allí ya la cosa se amplía mucho más: puedo pintar, escribir, componer música y cien variedades más de ocupaciones. Pero ninguna de ella determina que yo pueda perder mi casa, ¿Se entiende?

Siempre me llamó mucho la atención la expresión que el apóstol añade aquí: con temor y temblor. ¿Era necesario inscribir ambas? Lo era, porque el temor, que es un sentimiento de inquietud y miedo que provoca la necesidad de huir ante alguna persona o cosa, evitarla o rechazarla por considerarla peligrosa o perjudicial, es el paso previo o la causa por la que luego se producirá el temblor, que es un movimiento involuntario del cuerpo o de una parte de él, debido generalmente al frío, al miedo o al nerviosismo.

Con esto quiero arribar a esta conclusión: si tienes temor o temblor, eres ciento por ciento humano y nadie va a desairarte ni despreciarte, pero definitivamente no estás pareciéndote a Cristo. ¿Recuerdas aquello de que el Reino de Dios no es para los cobardes? En lo espiritual, por su parte, temor y temblor significan una sola cosa: temor reverencial de Dios y de las consecuencias de no andar en sus caminos. Tú eliges.

Lo que sigue, ha producido muchas polémicas santas. Si Dios es el que produce en nosotros el querer y el hacer, ¿Por qué hacemos tantas cosas malas y dejamos de hacer una cantidad similar de cosas buenas? Porque no tiene nada que ver con una usurpación de nuestra voluntad, que es como se ha interpretado mayoritariamente este texto.

Dios produce en nosotros el querer y el hacer en todo lo concerniente a su Reino y al andar de un ministerio de Reino. Pero en todo lo demás de la vida corriente de una persona, Dios jamás va a interferir en sus decisiones ni lo que su voluntad determine. De otro modo, Él incurriría en manipulación, y eso no tiene nada que ver con nuestro Dios, ya que técnicamente es hechicería.

Luego se nos dice que todo lo que hagamos, y no sólo dentro de nuestros ambientes, sino también fuera, debemos hacerlo sin murmuraciones ni contiendas. Recuerda que murmuración es el acto de decir algo o de conversar algo en perjuicio de alguien que está ausente, mientras que ya fue dicho que contienda es una batalla, pero también un debate o discusión.

¿Recuerdas haber leído algo respecto a Jesús debatiendo? No. ¿Recuerdas haber leído algo respecto a Jesús murmurando sobre alguien? No. Pues entonces ve, y haz lo mismo. ¿Qué ganarás con eso? Nada menos que ser irreprensible (Que es alguien que no necesita ser reprendido) delante de Dios. ¿Te parece poco? Parecido a Cristo, es alguien que tiene la simple autoridad de caminar en la verdad y, por consecuencia, no entra en polémicas ni debates.

(Filipenses 3: 1) = Por lo demás, hermanos, gozaos en el Señor. A mí no me es molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es seguro.

(2) Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de los mutiladores del cuerpo.

(3) Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.

(4) Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: (5) circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; (6) en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible.

(7) Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.

(8) Y ciertamente, aún estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, (9) y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; (10) a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte. (11) si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos.

Quiero hablar de los perros, porque siempre se ha enseñado este versículo con historia y tradiciones costumbristas de la época, cosa que si bien es correcta y no está para nada mal, no nos dice hoy lo que este versículo nos estaría diciendo hoy.

El término perro se empleaba como metáfora para designar a los que eran incapaces de apreciar lo grande y lo santo. También se los adjudicaban a los cínicos y a los propagadores de falsas doctrinas. Lo mismo que cuando el perro vuelve a su vómito, así vuelven al pecado los pecadores que han sido rescatados y no logran vencer las tentaciones por falta de fe.

Esto coloca al perro, en contraposición a lo que hoy es como mascota preferida, en una situación bastante pobre, y es bueno que se sepa para entender lo que está escrito sin influencias contemporáneas. Hay un texto que quiero compartir porque le otorga al que hoy es sindicado como “el mejor amigo del hombre”, a otra condición, por lo menos, novedosa.

(Deuteronomio 23: 18) = No traerás la paga de entre las hijas de una ramera ni el precio de un perro a la casa de Jehová tu Dios por ningún voto; porque abominaciones a Jehová tanto lo uno como lo otro.

Se cree con bastante coherencia de análisis de textos, que independientemente de la mención de la paga de una ramera, lo cual está bastante claro, también es abominación para Dios el precio de un perro, lo que según los teólogos en su gran mayoría, fue una alusión a la sodomía.

Llevado al hoy, ¿Qué diezmos deberá aceptar un ministerio? Aquellos que provienen del trabajo honesto y puro. No al dinero proveniente del delito o el lavado. La duda, es: ¿Y si se ignora su procedencia? El mismo concepto aplicado a comer lo sacrificado a los ídolos. Si se ignora, se toma; cuando se conoce, se rechaza.

Asimismo, los judíos de épocas posteriores llamaban perros a los paganos porque, según la Ley, eran impuros. El mismo Jesús utiliza este término para expresar de una manera contrastada, su doctrina de la gracia. Finalmente, en Apocalipsis se denomina perros a los excluidos del cielo.

Por tanto, guardarse de los perros (paganos, impíos, incrédulos, malignos) los malos obreros, (Esto habla de gente que está dentro de las iglesias, supuestamente trabajando para Dios), y los mutiladores del cuerpo, (Se refiere espiritualmente a los que con sus conflictos, confusiones doctrinarias o infiltraciones esotéricas, cercenan al cuerpo de Cristo llevándolo a la debilidad y vulnerabilidad. ¿Quieres parecerte a Cristo: Una sola doctrina, la de los apóstoles del primer siglo. Todo lo demás, religión de credo o denominación.

Cuando Pablo dijo que somos los de la circuncisión, les hablaba a los judíos, pero llevado al hoy, esto tiene que ver con pacto. Si te has convertido y declarado que Jesucristo es el Señor de tu vida, has hecho implícitamente un pacto con Dios por medio de la sangre del Hijo. La duda, es: ¿Vas a seguir moviéndote y confiando en la carne?

Fíjate; Pablo detalla lo que carnalmente eran sus méritos, que no eran pequeños ni insignificantes, precisamente. ¿Y de qué iba a servirle eso? De nada, ni siquiera de colchón para atenuar el golpe recibido en la entrada a Damasco, y mucho menos para devolverle la vista que en ese momento perdió.

¿Eres un profesional? ¡Gloria a Dios por tu título! ¿Eres un artista? ¡Gloria a Dios por tu talento! ¿Eres un científico de altísimo vuelo? ¡Gloria a Dios por tu talento! Pero, ¿Sabes qué? Hasta que no consideres todo eso como basura, no podrás realmente pertenecer al Reino. ¿Quieres parecerte a Cristo? Deberás considerar basura todo aquello que Él no haya santificado en tu vida.

(Filipenses 4: 8) = Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

(9) Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.

Creo que, de alguna manera, este texto final es el epicentro de esta carta. Porque en el primero de estos dos versos se resume de algún modo la síntesis de lo que necesitamos para derrotar definitivamente a nuestra carnalidad, que como es norma, se mueve a sus anchas dentro de nuestras elucubraciones mentales, por encima de la fe ciega y sin dudas que debemos experimentar en Dios Padre si es que deseamos parecernos a su Hijo el Cristo.

Lo primero que nos dice, es que tenemos que enfocar nuestra mente y nuestro pensamiento, en lo que es verdadero. Este es un adjetivo que significa algo que contiene verdad o que es verdad. Algo real, auténtico, sincero y veraz, que quiere decir que sólo habla con la verdad. ¿Parecidos a Cristo? Hablemos sólo verdad.

El segundo punto en el cual debemos pensar sin dejarnos influir por todo lo externo e, incluso, hasta por nuestros más cercanos entornos, es en todo lo honesto. ¿Viene alguien que te propone un negocio brillante, para ganar muchísimo dinero, pero tú sabes que detrás de esa monumental fortuna que te espera, hay droga, prostitución o similares delincuencias abundantes en la escala mundial? Tú no puedes ni siquiera dudar en tu respuesta. Son parecidos a Cristo sólo los que han hecho de su honestidad, una forma cotidiana de vida.

Después nos demanda pensar en todo lo que es justo. Este también es un adjetivo que, en este caso, define a quien obra según la justicia, la moral o la razón. También se refiere a la acción que se efectúa conforme a la razón y a la equidad. Algo merecido, que no puede ser censurado. Algo exacto en número o medida. Algo preciso, adecuado. Algo apretado o que ajusta bien con otra cosa.

En términos estrictamente espirituales, el justo es aquel que, habiendo recibido un mandato de parte de Dios, no duda ni vacila en obedecerle, aunque eso le cueste su reputación o la burla de medio planeta. ¿Caso ejemplo? Noé. ¡A quién se le podía ocurrir fabricar un barco en un lugar donde hacía años que no llovía? A Dios. Sólo un justo le creyó, obedeció y obtuvo victoria. Parecidos a Cristo, son todos aquellos portadores de esa clase de justicia.

Debes pensar en todo lo puro. El término puro, define algo que no está mezclado con otra cosa. Algo limpio de suciedad o impurezas. Algo casto, honesto, esencialmente en el terreno sexual. Honrado. Y, de hecho, te está diciendo que, en cuanto te pones a pensar en algo que a los ojos de Dios es impuro, no estás cumpliendo con este mandato. Los parecidos a Cristo, sólo piensan cosas limpias y de luz brillante.

Luego expresa que debemos pensar en todo lo que es amable. Es que; ¿Hay otra manera de pensar para un creyente? Amable califica a alguien que es complaciente, agradable y delicado en el trato con los demás. Amable es, en alguna medida, alguien digno o apto para ser amado. ¿Quieres parecerte a Cristo? Deberás ser pasible que los que se te acercan, te amen. Y, cuidado: aún tus enemigos, aunque parezca un contrasentido. ¿O no lo amó Pilatos; que quiso salvarlo? ¿O el soldado que confesó su divinidad?

Se nos dice que debemos ocupar nuestro pensamiento en todo lo que es de buen nombre. ¿Y qué cosa es de bue nombre? Si bien no existe una definición conjunta de esta expresión, se sobreentiende que se refiere al prestigio, la fama, el predicamento o similares que la conducta de una persona despierta en los demás. Alguien de buen nombre es alguien que posee la suma de todos los adjetivos anteriores.

Y mucho cuidado con las confusiones, aquí; porque de ninguna manera estoy hablando de promociones o marketing; hablo de buen nombre por todo lo anterior: rectitud, honestidad, pureza, etc. Para ser parecido a Cristo, en tu barrio deben hablar bien de ti en todo, aunque hablen mal por tu afición a ir a la iglesia, o hablar del Señor. Eso equivale a hablar bien en el cielo.

Y luego añade que debemos tener especial cuidado en pensar aquellas cosas que presentan alguna virtud. ¿Qué es la virtud? De hecho, algo que se le endilga o no a alguna persona. Es la cualidad de esa persona que se considera buena y correcta, La buena conducta, comportamiento que se ajusta a las normas o leyes morales. La capacidad para obrar o surtir efecto. Ser parecido a Cristo implica poseer virtud.

En el mismo tenor, debemos pensar en algo que sea digno de alabanza. Porque la alabanza, te cuento, no es esa música alegre que escuchas, cantas y hasta danzas en tu iglesia, aunque lógicamente la incluya. Alabanza es el elogio, expresión o conjunto de expresiones con que se ensalza, elogia o alaba a una persona o cosa. ¿Quieres ser parecido a Cristo? Piensa, encuentra o vive cosas y sucesos que sean dignos de alabanza.

El carácter y la conducta empiezan en la mente. Nuestros actos se ven afectados por aquellas cosas a las que damos cabida en nuestros pensamientos: De allí que Pablo recomiende a sus lectores Filipenses que se concentren en aquello que traerá consigo una vida digna y la paz de Dios.

Conclusión: ¿Quieres parecerte a Cristo? No estoy hablando de Jesús, ese pobre muchacho con rostro de sufrimiento y sangre en su rostro que tanto les gusta a los demonios mostrar: estoy hablando del Cristo, del ungido de Dios. ¿Quieres parecerte a Él? ¿Estás dispuesto a pagar el precio para que así sea?

Entonces procura buscar a todos esos hermanos que, lejos de ocupar cargos importantes en las estructuras eclesiásticas convencionales, por ahí andan como ilustres anónimos por el mundo, pero con firme convicción de su fe, y pone firme en un mismo espíritu con ellos.

Con el mismo criterio, es decir, en plena unanimidad con esos hermanos específicos, ponerse a combatir por la auténtica y genuina fe del evangelio. Y no dejarse intimida en lo más mínimo por los que se oponen, que no son externos, sino internos. Recuerda que no estás aquí como juez ni como verdugo, así que déjale a Dios ese juicio a los opositores y, mucho más, su sentencia y ejecución.

Conviértete en alguien que tenga auténtica capacidad divina para consolar. No estoy hablando, obviamente, de apelar a palabras o frases de circunstancias hechas y remanidas, sino a conceptos y poder divinos que permitirán que aquellos que están inmersos en un dolor, vean a Dios en tu vida y presencia.

Procura por todos los medios a tu alcance tener mucho en común con el Espíritu Santo, porque sólo Él es capaz de guiar a las personas a toda verdad. Y eso determinará que seas realmente una persona humilde, y no uno de tantos que simula, finge o evidencia expresiones externas de humildad sin poseerla.

Recuerda siempre que ser valiente no significa no sentir temor, sino tener armas internas para vencerlo. Cristo es tu mejor arma. Y esto no es casual ni superfluo. Recuerda siempre que el Reino de Dios no es para los cobardes, lo cual implica que aunque sean salvos, no verán a Dios cara a cara jamás.

No discutas nunca, ni debatas, ni polemices. El evangelio no es una opción que se lleva al análisis, es una verdad que se obedece o se desobedece. Y en la obediencia nace la autoridad. Y mucho más cuando se habla de sana doctrina. La única sana doctrina posible es la que proviene de los apóstoles del primer siglo. Todo lo demás, conclusiones humanas. Bien intencionadas, pero carne pura.

Lo que no pases por la cruz, es basura para Dios. Por más que el mundo lo aplauda, lo reconozca y hasta lo homenajee o lo convierta en idolatría. Sin cruz no hay santificación. Y no dejes de decir la verdad. Te convenga o no, te proporcione seguridad o riesgo, guste o no. Cristo es la Verdad. No puedes hablar otro idioma.

Serán cada día más parecidos a Cristo, todos aquellos que, entre otras cosas que aquí estamos mencionando, hayan hecho de su honestidad indiscutible e intachable, una forma cotidiana de vida. En su trabajo, en su matrimonio, en su paternidad, en su colegio, en su barrio, en su vida, en la iglesia…

Deberás ser alguien que sólo piensa en cosas limpias y de quien emana luz brillante. Toda forma de suciedad u oscuridad, son elementos extraños que se encuentran infiltrados entre el pueblo de Dios. Fuimos llamados a ser luz y no cómplices de la oscuridad. Fuimos llamados a ser limpios, y no enmugrentados por una sociedad cada día más sucia.

Yo no sé cómo, pero deberás ser una persona pasible a que, todos los que se te acercan a lo que sea, terminen amándote como persona, como ser humano, como un ser de esos que son cien veces aptos para colocar como punto de referencia para los más jóvenes.

¿Vives en un barrio simple, tranquilo o de clase media trabajadora? ¿Vives en un barrio cerrado, con buen confort y rodeado de vecinos pudientes y adinerados? Tu comportamiento tiene que ser exactamente el mismo, de modo tal que todos tus vecinos, sean cuales fueren, hablen bien de ti. Y por conductas intachables, no por dádivas o favores de dudosa procedencia.

Y si hablan mal por causa de que eres creyente, o sencillamente porque concurres a una iglesia, pues entonces déjalos que hablen. Cada palabra de burla, hiriente u ofensiva, es una alabanza a tu favor en los cielos. Dios sabe lo que hace y escucha todo, absolutamente todo. Lo tuyo y lo ajeno. Ten paz.

Yo no sé, independientemente de lo que hemos compartido aquí, si tú tienes en claro lo que es poseer virtudes, o al menos una virtud cierta. Esmérate en tenerla. Dios te ha suministrado todo lo que necesitas para que en algo relacionado con tu vida, seas virtuoso.

Con eso en cuenta, piensa, encuentra o vive cosas y sucesos que sean dignos de alabanza. Y de hecho, no te estoy hablando de que se compongan canciones en tu honor, estoy hablando de cosas que, cuando alguien te felicite, tú puedas decir lo mismo que yo trato de decir cuando alguien me felicita por estas cosas: no me des las gracias a mí, dáselas a Cristo. Yo sólo intento parecerme a Él.

Leer Más

Definiendo La Iglesia Genuina

Si hacemos un examen de todas las terminologías que se nos aplican a los creyentes, vamos a encontrar que en una gran mayoría de casos, se relacionan con una palabra central: llamado. O, mejor dicho: llamados. Los llamados a salir fuera o similares.

En la Biblia, la primera persona que fue llamada, fue el viejo Abraham, cuando todavía, obviamente, su nombre era simplemente Abram, sin la “hache” al medio; él fue y es el padre de la raza llamada, y fue llamado para salir de Ur de los caldeos.

 Este lugar de alguna manera tipifica el mundo. ¿Por qué digo esto? Porque ese era un lugar lleno de ídolos, donde Dios ya había abandonado a los hombres y no tenía más esperanza en ellos. Ellos formaban
parte de la raza creada, la cual tuvo cuatro grandes caídas.

La primera fue con Adán, la segunda fue con Caín, la tercera fue con la generación de Noé y la
cuarta fue en la torre de Babel. Con la cuarta caída, Dios ya no tenía ninguna esperanza en la raza creada, y Él quiso comenzar todo de nuevo.

Dios ahora quería una nueva raza, y que esa raza estuviera llamada. Entonces, Él hizo un llamamiento, y esto es algo muy significativo. Porque vemos que el evangelio de Mateo comienza
diciendo que Jesucristo es el Hijo de Abraham; Así que Él es, por lo tanto, un descendiente de la raza llamada.

Ahora veamos: responder a un llamamiento implica salir de una situación y entrar en otra. Que se te grabe, si luego en algún púlpito piensas hablar de llamamientos. Abraham tenía que dejar la situación de idolatría de Ur de los caldeos y entrar en otra situación.

Por lo tanto, tenía que cruzar el gran río Éufrates. Y allí Dios parecía decir: «sal, sal y cruza el gran río, deja la situación vieja; quiero que seas el padre de una nueva raza, una raza llamada». Entonces él cruzó el río y llegó a ser un hebreo, que quiere decir «el que atraviesa un río».

Porque, te recuerdo, hoy a la distancia todo el mundo cristiano ve a Abraham como un hebreo, pero mientras no venga un ángel a cambiar la Escritura, para nosotros él sigue siendo un caldeo devenido a hebreo. Si salió de Ur de Caldea, esa fue su procedencia y su identidad racial.

 ¡Aleluya! Hoy, nosotros también fuimos llamados, cruzamos el río y somos por lo tanto, la ekklesia, la asamblea de los llamados. Fuimos llamados y respondimos al llamamiento saliendo de «Ur de los caldeos», atravesamos el río para ir a tierra de Canaán. Esta asamblea es la iglesia.

Y aquí es donde muchos comentaristas clásicos y tradicionales suelen acotar en el margen contiguo, que esa palabra asamblea, tiene directa relación con la congregación que conocemos y asistimos. ¿Sabes que no es así? Asamblea es cuerpo de representantes de Dios en la tierra: iglesia.

Pero en muchos casos, eso no es precisamente sinónimo de congregación evangélica, si a eso te referías. Porque si censuramos duramente a otros credos que en ciertos países son oficiales de haberse arrogado algo así como la propiedad de Dios para sí, nosotros que nos decimos genuinos, no podemos caer en la misma herejía.

El llamamiento de Dios a Abraham sucedió cuando él aún estaba en Mesopotamia. Este nombre significa “País entre los ríos” y es posterior a Alejandro Magno.  Los geógrafos griegos y romanos lo empleaban para designar todo el país situado entre el Tigris y el Éufrates, excepto las regiones montañosas donde se hallan las fuentes de ambos ríos y exceptuando asimismo, en el otro extremo, el final de la llanura babilónica.

Dentro de estos límites se distinguen la alta Mesopotamia, accidentada, fértil, y la baja Mesopotamia, que es un desierto, sobre todo en las proximidades del Tigris. El nombre actual dado a Mesopotamia por los árabes es “Jerizeh”, o sea: la isla.

Es una región de gran fertilidad, y produce, si se irriga, trigo, cebada, maíz, higos, dátiles, granadas, etc. En la antigüedad había todo un sistema de canales de irrigación que permitía el sustento de una densa población con un elevado grado de civilización. Grandes reyes como Rim-Sin de Larsa y Hammurabi de Babilonia se glorificaban por sus grandes obras en este aspecto.

(Hechos 7: 1) = El sumo sacerdote dijo entonces: ¿Es esto así?

(2) Y él dijo: varones hermanos y padres, oíd: el Dios de la gloria apareció a nuestro padre Abraham, estando en Mesopotamia, antes que morase en Harán, (3) y le dijo: Sal de tu tierra y de tu parentela, y ven a la tierra que yo te mostraré. 

A mí siempre se me ocurrió pensar qué hubiera hecho yo en lugar de Abraham. Que el Señor se me aparezca un día y me diga que salga de la ciudad donde vivo, que deje a todos mis familiares atrás y que me vaya a un lugar que Él va a mostrarme luego. No que ya me mostró, sino que va a mostrarme…no sé cuándo.

Creo que hubiera hecho lo mismo que hizo Abraham, dudar, quedarse como normalmente decimos: tildado. Y que la fe de Abraham no fue suficiente para atreverse a dejar su tierra y mucho menos a su padre, lo vemos en Génesis 11:31, donde podemos ver que fue Taré su padre quien lo llevó hasta Harán.

(Génesis 11: 31) = Y tomó Taré a Abram su hijo, y a Lot hijo de Harán, hijo de su hijo, y a Sarai su nuera, mujer de Abram su hijo, y salió con ellos de Ur de los caldeos para ir a la tierra de Canaán; y vinieron hasta Harán, y se quedaron allí.

Es indudable que en el principio de toda esta historia, la fe de Abraham era infinitamente pequeña, y que por esa razón él no se movía. Sabemos que la fe viene por el oír la palabra de Dios, entonces no es que Abraham no tuviese fe, sino que ésta era pequeña.

¿Qué necesitaba un hombre como Abraham para decidirse y moverse en la dirección correcta? Necesitaba que el Dios de toda la gloria terrenal y celestial apareciere en toda su magnificencia y le hablase varias veces, para que de ese modo su fe pudiese crecer.

Abraham continuó viviendo en Harán con sus parientes, conforme a sus decisiones personales. Sin embargo, es más que notorio que Dios no quería a su parentela ni que él continuase en Harán. Puesto que la fe de Abraham era pequeña, Dios tuvo que esperar hasta la muerte de Taré, su padre, para aparecerle nuevamente y hablarle. En este segundo llamamiento la fe de Abraham ya había crecido más un poco, y por fin llegó a Canaán

(Génesis 12: 5) = Tomó, pues, Abram a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y todos sus bienes que habían ganado y las personas que habían adquirido en harán, y salieron para ir a tierra de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron.

De más está explicar o aclarar que Canaán era el objetivo, el lugar donde Abraham debería llegar; sin embargo, como vimos, él no fue directamente a la buena tierra, sino que paró a mitad de camino, en Harán. Por eso, Dios le habló varias veces y este hablar reforzó y aumentó su fe.

Hoy, también, muchos paran a mitad de camino; por ejemplo, muchos hermanos, quizás algunos de ellos hoy están escuchando “casualmente” esto,  sienten que donde están no es el lugar correcto y tienen el deseo de salir, sin saber hacia dónde ir quedándose a mitad de camino, en Harán.

Sin embargo, Dios quiere llevarlos hasta «Canaán», que es la iglesia. Este es el llamamiento de Dios. Ahora bien; la pregunta tradicional, estructural y clásica en este caso, es: ¿Cuál iglesia? Respuesta absoluta: la única que Dios ve desde su trono. Que no es una congregación u otra, sino una suma de todas ellas donde, en cada caso, hay un pequeño remanente santo. Esa es la iglesia genuina. Lo demás, Babilonia.

(Gálatas 3: 6) = Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia.

¿Sabes cuántas veces había leído este texto y pensado que no podía aportarme nada nuevo, nada que no supiera? Hasta que un día, el Espíritu Santo me hizo saber amorosamente que en realidad, no sabía nada como debía saberlo.

Porque yo era uno de los miles (O millones) de cristianos que iba a una iglesia y suponía que creer en Dios ya era suficiente y arreglaba todos mis problemas. Olvidé que los demonios también creen, y tiemblan. No. Creer en Dios es bueno y necesario, pero no suficiente.

Lo importante, además de creer en Dios porque allí comienza nuestro andar en la fe, es puntualmente Abraham y le valió que Dios se lo contara por justicia: creerle a Dios, que es mucho más difícil que creer simplemente en Dios. ¿Y sabes qué? ¡Ni te imaginas lo que cuesta y vale el último paso, que es confiar en Dios!

(Romanos 4: 9) = ¿Es, pues, esta bienaventuranza solamente para los de la circuncisión, o también para los de la incircuncisión? Porque decimos que a Abraham le fue contada la fe por justicia.

Claro está que cuando dice circuncisión, se refiere a los judíos, mientras que cuando habla de incircuncisión, está refiriéndose a los gentiles. Pablo apela a la vida de Abraham para demostrar que la gratuita dádiva de la salvación no está limitada a aquellos que han recibido la señal física de haber sido incluidos en el pueblo de Dios bajo el antiguo pacto, o sea, la circuncisión.

De todos modos, convendría consignar muy especialmente que la fe de Abraham vino del oír la palabra de Dios. Del mismo modo, nosotros, cristianos, tenemos fe a través de la palabra de Dios. Ahora; si tú sólo te limitas a oír Biblia sin revelación, jamás llegarás a tocar la palabra genuina.

Existen dos aspectos de fe: el primero, es la fe objetiva, es aquello en que creemos, es el contenido del plan eterno de Dios. Esta fe objetiva es algo fuera de nosotros e inmutable. El segundo, es nuestra fe, algo subjetivo, e interior, es aquello que recibimos al oír la palabra de Dios; por medio de esa palabra los elementos de la fe objetiva son infundidos hacia nuestro interior, en nuestro espíritu, produciendo la fe subjetiva. Por eso
dependiendo de nuestra apreciación por la Palabra, podemos tener poca o mucha fe

(Romanos 10: 17) = Así que la fe es por el oír, y el oír por la palabra de Dios.

Dios prometió a Abraham una descendencia y que ésta descendencia sería en el largo plazo, una gran nación. Ella sería tan numerosa como la arena del mar, (Teniendo en cuenta que la arena son pequeñas partículas de una roca llamada Cristo) y las estrellas del cielo.

Aquí podemos ver con bastante claridad dos aspectos de la descendencia. El primero, la arena del mar, se refiere a una descendencia terrenal, que vino por medio de Isaac y Jacob, es decir, la nación de Israel. Arena, reitero, es una mezcla de roca (Que es Cristo) y tierra, que es carne, hombre.

El segundo, como las estrellas del cielo, se refiere a algo celestial, es decir, la iglesia en el Nuevo Testamento. Todos los cristianos hoy forman parte de la descendencia celestial de Abraham, somos la iglesia, los hijos de Abraham. Podemos decir que cuando Abraham fue llamado, fuimos también
llamados en él.

Una vez más quiero aclarar, para evitar confusiones, frustraciones y decepciones, que Dios acepta y bendice a todas las congregaciones cristianas sin distinción, pero que sólo hace alianza de pacto y poder con aquellas que son absolutamente genuinas.

¿Y qué es una iglesia genuina? La que ha dejado atrás sus propias tradiciones institucionales o costumbristas, sus propias doctrinas particulares basadas en interpretaciones de hombres muy prestigiosos dentro de cada grupo, y ha encarado el estudio de la palabra limpia que está escrita en nuestras Biblias. El llamamiento de Dios a nosotros es según Su propósito.

(Romanos 8: 28) = Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

(29) Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito ente muchos hermanos.

La palabra “conformados” implica necesariamente la existencia de un molde o una forma, donde algo es colocado allí para que tome aquel formato. Como por ejemplo, un molde para torta en la cual se
coloca la masa y ésta adquiera la forma del molde.

 Dependiendo del caso, tú debes presionar la masa, cortar los excesos y amasarla hasta que ella
adquiera la forma deseada. En nuestra vida cristiana sucede lo mismo, debemos ser conformados a la imagen de Su Hijo. Algunas veces este proceso, exige un poco de «presión», de «corte», para que adquiramos la forma deseada.

Romanos 8:28 dice que : Todas las cosas ayudan a bien a aquellos que aman a Dios». En este versículo las palabras «todas las cosas ayudan a bien» significan que cooperan para que seamos moldeados y conformados. Algunas veces, no son cosas aparentemente buenas para nosotros, pero buenas para «amasarnos» y “cortarnos» a fin de que tengamos la imagen del Hijo de Dios.

Y aunque cuando estás en el medio de una crisis no puedas verlo, eso no hace más que cumplir con una promesa del Señor, que es la de suplir todas nuestras necesidades. Dios no tiene la culpa de que tú sólo hayas pensando en el dinero. Esta, la de madurar, también es una necesidad tuya y Dios la está supliendo.

En el ejemplo de Abraham podemos ver como todas las cosas cooperan para el bien de aquellos que aman a Dios, de aquellos que son llamados según Su propósito. Abraham tenía un sobrino llamado Lot, y después de una discusión, Abraham permitió que Lot escogiese hacia dónde ir, separándose entonces de él.

Aparentemente Abraham perdió mucho, pues Lot eligió las llanuras, un lugar bueno para el pasto y para la agricultura. Abraham, de su parte, permaneció en la región montañosa. Entretanto, con esto, vemos que Abraham puso subir las montañas, ver todo lo que Dios le había prometido, y así fue guardado de descender hacia Sodoma y Gomorra. Gracias al Señor, todas las cosas ayudan para nuestro bien.

(Génesis 13: 14) = Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y hacia el sur, y al oriente y al occidente.

(15) Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre.

(Efesios 4: 1) = Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados.

Vemos cuán Grande gracia es ser llamado. En el caso de Abraham Dios preparó todo, hizo de él una gran nación y lo llevó al monte para ver toda la tierra que Él le daría De la misma manera que nuestro llamamiento es una gran gracia y debemos tener tal digno de Abraham.

(Efesios 4: 2) = Con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor.

Estos items son virtudes humanas que fueron elevadas por el Señor Jesús. Nuestra paciencia no dura mucho, ella tiene un límite. En el matrimonio esto es fácilmente visto cuando, por ejemplo, el marido tiene un mal temperamento, y la esposa lo soporta por un buen tiempo.

Sin embargo, llega un día en que ella no aguanta más, pierde la paciencia. Sin embargo, cuando experimentamos la paciencia que fue elevada por el Señor Jesús, la situación es diferente.
Esto sucede porque el Señor Jesús vivió una vida humana perfecta, experimentando todas las virtudes humanas y Él está en nosotros.

 Nosotros podemos poseer todas esas virtudes de Cristo que están disponibles en nuestro interior. Entonces podemos ser pacientes, humildes, mansos y soportarnos los unos a los otros. Y que conste que dije “podemos”, porque si hubiera dicho “debemos”, más del ochenta por ciento de los cristianos habrían quedado bajo condena.

(Verso 3) = Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.

Debemos mantener la unidad, con todo, sólo viviendo y andando con estas virtudes humanas elevadas es que podemos guardar la unidad. Te recuerdo que unidad, en términos espirituales, no es beber un café con alguien una vez por semana, es sencillamente estar en un mismo sentir.

Ser humilde es siempre dar un paso hacia atrás. Si cada uno considera a los demás superiores a sí mismo no habrá contiendas. Seremos perfectamente uno. Ser manso es no ser duro, violento; pero más bien, flexibles, maleables. Siempre digo, a modo de broma, que ser manso no es ser menso. Y más allá de los hermanos mexicanos que utilizan cotidianamente este término, creo que los demás también lo entendemos bastante claramente, ¿Verdad?

Cuando dos cosas duras se chocan siempre sucede un gran desastre. Seamos un poco más blandos. Ser paciente es ser con más calma, más lento. No vayamos demasiado rápido. Soportar los unos a los otros es ser, amplio, tolerante; no ser estricto.

Seamos un poco más flexibles. Nuestro andar debe tener estas cuatro virtudes humanas, y este es el andar de modo digno de nuestro llamamiento. Fuimos llamados para estar juntos y tal tipo de andar nos mantiene en la unidad. Esto es ekklesia.

Es muy bueno saber que somos la «ekklesia», o la congregación de los llamados. Somos aquellos que fueron llamados hacia fuera de «Ur de los caldeos», hacia fuera del mundo, cruzamos el río y llegamos a ser los hebreos. En esta salida, al inicio, nuestra fe era aún pequeña y paramos muchas veces a mitad de camino.

Pero gracias al Señor El siempre viene a darnos Su palabra reforzando nuestra fe, y por el fin llevándonos hasta «Canaán», la iglesia. La Iglesia es la congregación de los que fueron llamados hacia afuera. Fuimos también llamados para ser conformados a la imagen de Su Hijo por medio de todas las cosas que ayudan para nuestro bien. Una vez que hayamos sido llamados, debemos andar de modo digno de ese
llamamiento para mantener la Unidad. Esto es la ekklesia.

Leer Más

¿En Verdad Faltan Cuatro Meses?

Es en el evangelio de Juan capítulo 4 en donde vamos a comenzar. Ahí donde está el pasaje de la mujer samaritana. Desde allí vamos a incursionar en un trabajo destinado a conocer las dinámicas que Dios posee para terminar su plan en la tierra. Porque, todos lo sabemos, es posible tener actividad eclesiástica toda una vida, y nunca terminar.

Estamos experimentando un mover en la tierra, que según quien y desde dónde se lo observe, recibirá distintas catalogaciones. Es indiferente el título o el término que tú pretendas colocarle. Pero dios está haciendo algo globalmente en la tierra. Y cuando Dios se acerca a la tierra, requiere de una gente madura que pueda ministrar su acercamiento.

El problema es que, la mayoría de las veces que Dios se acerca, la gente reacciona a su acercamiento. Así que ahora quiero darte una noticia: Dios no se acerca a la tierra para bendecir a nadie. La bendición es un producto que emana de la obediencia.

Mucha gente reacciona cuando Dios llega. Puede reaccionar de distintas maneras conforme al entendimiento que tengan de las diversas doctrinas que hayan recibido. O tal vez pueda hacerlo desde los ejercicios o ritos eclesiásticos recibidos siempre por herencia. Muy pocas veces hacemos lo que hacemos por revelación personal.

Alabamos levantando nuestras manos no porque así lo hayamos sentido desde nuestro ser interior, sino porque así lo hace todo el mundo y es lo que siempre hemos visto. Entonces, el mover de Dios produce risa, produce gozo, puede producir llanto, tiempo de gente tendida en el suelo.

Puede producir visiones, profecías y muchas otras cosas que no te detallo por falta de tiempo, pero no es a eso que Él viene. Eso es lo que produce su acercamiento, pero no es el propósito de su acercamiento. Dios sólo se acerca a la tierra para adelantar su propósito, para terminar su plan.

La palabra dice que somos mayordomos de su gracia, y que se requiere de los hombres que sean fieles en cuanto a la administración de la gracia de Dios. El problema es que para administrar la gracia de Dios, tenemos que entender qué es lo que Dios quiere hacer cuando Él se acerca.

Así es que yo quiero hablar en este trabajo de las dinámicas, de la tecnología, ese algo interno que hace que una cosa opere todo el tiempo. La tecnología del celular es la que lo hace encender o apagar cuando tú lo tocas. Eso es por tecnología. La misma que también existe en lo espiritual, y que determina que algo se mueva cuando Dios se acerca y lo toca.

Hay una reforma en la tierra, y su finalidad no es que tú lo pases bonito en un culto, riéndote sin parar, temblando como una hoja al viento o desparramado en el suelo sin poder ponerte de pie. Está muy bueno eso cuando viene del Espíritu Santo, pero no es la finalidad principal de Dios, créeme.

Dios está removiendo todos los aspectos limitantes de nuestra mente. Tenemos que redefinir nuestra vida humana y demandar cambios en ella. La reforma le pertenece a la iglesia. La reforma, entonces, es una reforma mental, porque la iglesia somos nosotros.

La iglesia tiene que ver con una calidad de existencia y no con un servicio el día domingo. La iglesia es la calidad de existencia que tú tienes en el planeta. Reducir a Dios o el mover de Dios a los acontecimientos de un culto, es ser bien pobre mentalmente hablando.

La meta es el Reino de Dios, la iglesia es apenas un medio, Es mucha la gente que busca toda su vida convertirse en ministro, y ministro es sólo un medio, un utensilio en las manos de Dios. La meta es llenar la tierra de su gloria. Así que la calidad de existencia que estamos buscando, es en el planeta, y no en el orden del culto.

Tenemos que manifestar, entonces, una mentalidad de tiempos finales y producir un rompimiento en el curso de eventos naturales esperados por el mundo. Porque el fin no viene a nosotros, hay que diseñarlo. El fin es profético. No hay un orden de culto, no hay un orden de eventos naturales en la tierra, que determine el fin.

Nada de lo que ocurre en la tierra determina el fin del plan de la iglesia. La iglesia tiene que terminar. O sea: el tiempo no nos va a venir, hay que crearlo. La palabra nos dice que en el tiempo de la cosecha, (Y todos saben que estamos más o menos en ese tiempo), hay que tener una cierta mentalidad para participar de ella.

Es decir que tú no puedes participar con cualquier mentalidad. Esto significa que la iglesia tiene que crear un ambiente para que Cristo regrese. O no regresa. Se necesita un poder para terminar. La cosecha o la siega demandaban cinco cosas.

Número uno, tienes que entender que el tiempo de la siega, es el tiempo en que todo lo que tiene vida, se cosecha. No solamente se cosecha al perdido, se cosecha la madurez de la verdad, se cosecha la madurez de la mentira, se cosecha la madurez de la dinámica operativa del ministerio de Dios.

Se cosecha la madurez del discernimiento de la iglesia, se cosecha la manifestación de los hijos de Dios. Se cosecha también la viña terrenal. Todo lo que tiene vida termina su ciclo en el tiempo de la cosecha. El tiempo de la cosecha también es un tiempo de separación, la cizaña tiene que ser arrancada.

 No puede haber cosecha sin que haya separación. Se van a observar muchas separaciones dentro de la iglesia. Y no porque haya peleas, sino porque es tiempo de cosecha. Todo lo que tiene vida, todo lo que está sembrado, todo lo que está en el suelo, tiene que ser cosechado.

Número dos, requerían también que tenías que tener cierta mentalidad y actitud requeridas. Tenías que ser positivo. Nadie podía participar de la cosecha con una cara de haberse desayunado con una mezcla de limón y vinagre. Tenían que tener gozo, y gozo auténtico. Y gozo, -reitero-, no es una sonrisa evangélica adquirida en las salidas de los templos. Gozo es una actitud  que no se doblega por ninguna circunstancia.

Gozo es una circunstancia en la vida que la atraviesa como sea, porque Cristo es más que vencedor en nosotros. Gozo es aquello que te levanta por la mañana y encara cada tribulación entendiendo que Dios te ha enviado y que eres parte de una generación apostólica.

Gozo es un carácter interno del creyente. Que después produzca risa o produzca sonrisa, es una reacción y no la substancia de lo que el gozo verdaderamente es. El gozo es un carácter interno en el hombre. Es lo que te levanta por la mañana. Tenía que tener gozo para participar de la cosecha. Tenía que tener una mentalidad positiva. Tenía que tener un nivel de excelencia, no podía ser mediocre.

Número tres. En el tiempo de tabernáculos y la cosecha, se recordaba el peregrinaje de Israel a través del desierto. O sea que tenía que tener una mentalidad de migración constante. De cambio en cambio, de fuerza en fuerza, de gloria en gloria.

O sea que, en tiempo de la siega, la gente tenía que vivir en tabernáculos, y la idea de vivir en tiendas respaldaba esa mentalidad de peregrinaje. Tenemos que entender que Dios quiere que tengamos peregrinaje continuo. Y no me refiero que estamos pasando por la tierra, sino que Dios siempre, durante toda una eternidad, durante el tiempo y en la otra vida, requiere cambio constante. El estilo de vida del Reino, es cambio.

Hay que cambiar constantemente. Uno de los problemas de la iglesia es que se estanca en cada mover de Dios. Dios está tratando de romper esa mentalidad, ¿Se han dado cuenta? Y el tiempo de la siega también significaba equipamiento personal. Todos los graneros estaban llenos, porque todo lo que estaba en el suelo, se recogía.

Es el mismo tiempo que tipifica el tiempo de José en Egipto, cuando en el tiempo del hambre, los graneros de José estaban llenos. Todos los graneros, el alfolí, tenían que estar llenos. En tiempo de cosecha, todo lo que se ha sembrado se recoge. Incluso en la iglesia.

Y por último, había un sacrificio de setenta animales. Setenta, el número de la iglesia alrededor del globo, significa que todo lo que la iglesia haga, tiene que tener un impacto global. No podemos hacer algo en la iglesia que sea foráneo a lo que Dos está haciendo en el resto del planeta.

Dirección, transición, cero-complacencia, enfoque, búsqueda. El tiempo de Esdras era mentalidad por la palabra. Lo que te estoy mostrando son las características adecuadas para el tiempo final. Esta es la mentalidad prescripta para provocar el ambiente necesario para que Cristo regrese.

Este es el requisito de la iglesia en el tiempo final. Estos son los componentes de la cultura de la iglesia. Si tú no defines la cultura de la iglesia, el que entra la define por ti. Gran cosa es que no haya malcriados y todos puedan someterse a la cultura establecida.

Lo que ocurre es que, si la iglesia no tiene una cultura clara y definida, se adapta a la cultura de la nación. Se supone que si yo entro al ambiente espiritual de, digamos, México, yo sienta lo mismo que en Argentina. El problema es cuando uno no define la cultura de la iglesia, adapta a la iglesia la cultura que lo rodea.

Y es por eso que en muchos lugares de los considerados muy importantes, la iglesia está tan inclinada al entretenimiento. Porque el entretenimiento para divertir al turismo es el eje de esas naciones. Cultura de Reino. El reino tiene su economía, tiene su gobierno, tiene su mentalidad, no se absorbe, no recoge lo que hay en el ambiente, lo cambia.

Es una mentalidad. Estoy hablando de las leyes internas que causan que una operación espiritual funcione todo el tiempo. El tiempo apostólico, es un tiempo de sabiduría. Es un tiempo de implementación. Es un tiempo en donde se edifica en pos de lo que Dios está haciendo.

(Juan 4: 1) = Cuando, pues, el Señor entendió que los fariseos habían oído decir: Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan (2) (Aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos), (3) salió de Judea, y se fue otra vez a Galilea.

(4) Y le era necesario pasar por Samaria. (Y aquí comienza el pasaje ese de la samaritana que seguramente la mayoría de ustedes conocen, no voy a leerlo todo.)

(Verso 30) = Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él.

(31) Entre tanto, los discípulos le rogaban, diciendo: Rabí, come.

(32) Él les dijo: yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis. (Yo tengo una comida que ustedes no entienden, no conocen, no saben)

(33) Entonces los discípulos decían unos a otros: ¿Le habrá traído alguien de comer?

(34) Jesús les dijo: mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra. (O sea: mi comida es hacer y terminar).

Y a pesar que el relato de la mujer samaritana es muy importante, yo creo que la idea central del capítulo no era la samaritana, sino unas palabras que  Jesús le eran necesarias decretar en la tierra. Déjame darte cuatro cosas que Dios está haciendo en este tiempo en la tierra, y luego veremos si podemos desarrollarlas.

Número uno: la adquisición de una mentalidad correcta para el tiempo. Fíjate, al Reino de Dios se accede de diferentes maneras en cada tiempo diferente. En cada mover de Dios, hay un distinto vocabulario para acceder al Reino de Dios. La forma en que tú hablas, expresa la fuente que te ha dado a luz. El vocabulario que posees, decreta el tiempo en que vives. Hay gente que está usando lenguas que ni los ángeles usan ya.

Número dos: tenemos que entender la tecnología correcta para el tiempo. La dinámica de operación, cómo trabajar la presencia de Dios, hoy. Hay veces que Dios se manifiesta en un altar. Muy pocos saben qué hacer con él cuando se manifiesta.

Claro, todos nos podemos divertir con Dios, pero hay algo que Dios quiere hacer, que va más allá de la bendición personal de la gente. Estamos hablando de descubrir la dinámica interna de un mover. La tecnología interna, lo que hace que su acercamiento, sea efectivo en las manos del hombre.

Todo lo que Dios está haciendo, nos debe incluir a nosotros. Nuestro vocabulario es importante, entonces, para expresar y capturar lo que Dios está haciendo en el momento. La articulación correcta para acceder al Reino de Dios, es necesaria.

Todo acercamiento de Dios a la tierra, tiene que ser manejable para el hombre. Deuteronomio 29:29, dice que las cosas secretas le pertenecen a Dios, pero las que han sido reveladas nos pertenecen a nosotros, y a nuestros hijos, y a los hijos de nuestros hijos.

O sea que tenemos que ser parte de lo que Dios hace en la tierra, no reaccionar a lo que Dios hace en la tierra. Tenemos que mover las aguas, y no esperar que alguien las mueva para recién lanzarnos. Ser los acarreadores de la gracia de Dios en la tierra.

El final es un movimiento progresivo, hacia una meta definida. No es un momento repentino. Es una secuencia de eventos de la iglesia, que lo produce. El fin, es terminar. ¡Alguien tiene que terminar! Literalmente, sería algo así como que tú ores una mañana y el Señor te conteste que ya no hay nada más que hacer. Eso es terminar. ¿No se te había ocurrido, no? ¡Claro, siempre nos enseñaron que Él te iba a interrumpir! Sin embargo, hay que terminar para que Él venga.

Número tres: tener una posición correcta. Tu posición espiritual, determina tu perspectiva. Lo que tú entiendes de Dios, determina cómo tú miras la vida. La cantidad de revelación que tienes, determina como ves lo que tú llamas la realidad. Romanos 12 nos dice que no podemos ser conformados a este tiempo, sino que tenemos que ser transformados.

Conformación y transformación, son dos palabras que indican cambio. O sea, como quiera que sea, estamos cambiando continuamente. De adentro para afuera, o de afuera para adentro. Siempre estamos cambiando. O estamos siendo moldeados por las circunstancias, o estamos cambiando las circunstancias.

Sólo que Dios recibe un método de cambio, el otro no lo acepta. Eso lo acepta transformación, no conformación. Transformación es cuando tú con tu interior y tu conocimiento, cambias la presión de grupo. Conformación es cuando la presión de grupo e hace conformar a ti a la identidad o la mentalidad que ellos proyecten.

Ahora; lo interesante de eso es que dice que tienes que transformar tu mente, y eso es reforma. Tienes que reformar tu mente, para que puedas entender la voluntad de Dios. Hay niveles de la voluntad de Dios que, sin primero cambiar, jamás vamos a entender.

A medida que nos estamos acercando al fin, nos estamos acercando a un área que nadie ha cruzado antes. Porque a nadie le ha tocado terminar antes que a nosotros. Así es que, en verdad, ninguna librería cristiana te puede ayudar en esto. El secreto, la clave, la llave, es discernir.

Y fíjate que no nos gusta discernir, nos gustan las cosas dadas, pero me temo que en esto no funciona. Aquí debes encender el chip del discernimiento, porque nadie ha pasado antes por aquí. Sería una bendición si el abuelito u otro anciano venerable de la iglesia me pudieran ayudar, pero ninguno de ellos pasó antes por aquí.

Número cuatro: tenemos que tener entendimiento en los tiempos de Dios. Dicen que Cristo oraba que se hiciera la voluntad del Padre en tu país, en tu ciudad, así como se hacía en los cielos. Ese término “así como”, es el término hos, que significa simultáneamente.

Contiene la idea de que cuando tú comienzas a operar en la tierra, con la dinámica con la que el cielo está operando cuando tú estás moviéndote, atraes el cielo a la tierra. Cuando tú descubres la presente ejecución de la palabra de Dios.

Si fuéramos a preguntarle a Dios cuál es la frase que en su mente tiene al frente, cuando la descubres, se acerca un paso más el fin. Cuando operas la dinámica que Dios quiere operar. ¿Recuerdas aquello de pide lluvia en tiempo de lluvia? ¿A quién se le ocurriría pedir lluvia cuando está lloviendo?

Claro, lo que ocurre es que lluvia tardía, significa tiempo de madurez. Pide madurez en el tiempo de madurez. Pide productividad en el tiempo de productividad. Pide ser cosechado, en el tiempo de la cosecha. Pide lluvia en el tiempo de lluvia. El problema es que se nos antoja comer y pedir naranjas, en el tiempo en que están entregando manzanas.

Entonces, claro; te llegan las naranjas, pero te llegan tarde y te cuestan el doble. Pero si pides lo que Dios está dando, está ahí en las estanterías, en los anaqueles, en las góndolas divinas. Y entonces lo recibes en seguida. Entonces, si pedimos lo que Dios quiere dar ahora, avanzamos el tiempo.

Hay gente pidiendo sanidad. Aunque Dios siempre será el que sana, lo que Dios está haciendo ahora es madurar gente, no sanándola. Hay gente que quiere profecía personal. La podrá  tener, pero no es el énfasis del momento. Hay quien le gusta sentirse bien, pero Dios no está en el negocio de hacer sentir bien a la gente.

Lo que Dios quiere, hoy, es terminar su plan. Religión es proceso sin progreso. Es un proceso que no hace progresar el plan de Dios. Una actividad que destruye, o no garantiza, el fin del ciclo que comenzó Abraham. Mira lo que dice allí, una vez más: Le era necesario.

Esa palabrita, necesario, es la palabra deo. Es la misma palabrita que se usa en Lucas 3:16, y significa: “no puedo salir de abajo del peso de la decisión que he hecho”. Me es necesario, estoy atrapado por la calidad de la decisión que he tomado. O sea: el énfasis es que Dios no lo mandó, sino que Él decidió que tenía que ir por allí.

Y lleva en sí esa carga, de su propia decisión. En Lucas 3 está usada de una manera negativa, donde la mujer encorvada no podía levantarse, porque estaba deo, o sea, no podía luchar en contra del peso de esa palabrita, deo, y no podía enderezarse. Estaba atada, y la palabra atada, allí es deo.

Ahora imagínate, una señora que anda encorvada, continuamente está buscando enderezarse, pero no podía porque estaba deo. Y Cristo dice: estoy deo, voy deo a Samaria. No puedo salir de este curso, hay algo que me compele, que me impulsa. Estoy yendo por un impulso que está combinado con mi propia decisión.

Me es necesario ir a Samaria. Vamos a dividir esto en cuatro o cinco tópicos. Número uno: la satisfacción del ministerio apostólico, es relativa al cumplimiento. Cristo es un ministerio enviado, estamos viviendo en tiempos apostólicos, el moer apostólico está en la tierra para hacer y terminar la obra de Dios.

Y dice: voy deo hasta Samaria. Y en Samaria es que, entonces, Él decreta estas palabras: Yo tengo una comida que ustedes no entienden, (Verso 32. Y el 34 dice) Mi comida es hacer la voluntad y terminarla. Esas son nuestras dos palabras del día y del tiempo presente: hacer y terminar.

Aquí vemos como Jesús usa cualquier oportunidad como conversación para entrar en otro nivel más alto. Dice: mi comida, aquello que me nutre, lo que me mantiene vivo, mi motivación interna, lo que me impulsa, lo que me guía, lo que me enfoca. Aquello que nutre mi cuerpo, mi ministerio, mi mensaje, es hacer y terminar.

Si la voluntad de Dios no se está transfiriendo en acción humana, me siento desnutrido. Si el orden de eventos terrenales no comunican el presente pensar de Dios, pierdo la motivación ministerial. Esta es la dinámica de la operación interna del acercamiento de Dios en la tierra, hoy: descubrir cómo hacer, y terminar su obra.

Lo que nutre la mentalidad apostólica, es terminar, a eso vienen. Nosotros somos una generación apostólica, porque tú has nacido en este tiempo porque Dios dice, en Isaías 41, que Él te escogió que vivieras en este tiempo desde antes de la fundación del mundo.

Una generación para terminar. Para terminar tenemos que adquirir una mentalidad diferente. Nada me satisface si no tiene relatividad con el avance hacia el final. Ese debe ser su sentir, para ser la mentalidad adecuada para este tiempo. Eso debe ser lo que te nutre. Esa debe ser tu comida, igual que la de Cristo, aquí tipificado en un ministerio enviado por Dios. Esto es lo que debe estar haciendo un clic en nuestra mente.

Número dos: tenemos que crear una perspectiva diferente. El próximo verso, el 35 de Juan 4, dice: ¿No decís vosotros, aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí, yo os digo: alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.

(36) Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega.

(37) Porque en esto es verdadero el dicho: uno es el que siembra, y otro es el que siega.

(38) Yo os he enviado, (Y ahí vemos el término apostólico, una vez más, de ser enviado igual que él fue enviado) a segar (Pero no podemos segar sin la mentalidad que estamos describiendo) lo que vosotros no labrasteis; otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores.

Esto es crear una perspectiva diferente. Porque cuando él les pregunta a los discípulos sobre la agricultura, ellos le dicen que faltaban cuatro meses. Quiero que entiendas que los discípulos conocían y entendían la economía agrícola, no estaban equivocados. Faltaban cuatro meses.

O sea: ellos miraron la siega, y el orden de eventos naturales de la tierra, calcularon el día que era, la estación del tiempo, todo en lo natural, y dijeron: faltan cuatro meses. Y Cristo dijo: cámbialo. Nunca existirá un orden de eventos naturales que produzca el fin. El fin es profético. Alza los ojos por encima de lo natural, y termínalo.

Mientras no entremos en la labor de Abraham, estamos diciendo, aún faltan cuatro meses. Tenemos que entrar en lo que labraron otros, no en lo que comenzamos a labrar nosotros. Hemos estado en ciclos eclesiásticos. Estoy cosechando lo que yo sembré cuando comencé mi ministerio. Y tenemos frutos de acuerdo a nuestros ministerios.

Pero,  ¿Sabías tú que es posible tener todo el éxito del mundo en un ministerio, y aún no adelantar el propósito de Dios? Hay que entrar en el ciclo que comenzó Adán. Y después Dios llamó a Abraham al mismo ciclo. Luego llamó a Moisés a adelantar y levantó la estafeta que dejó Abraham, el mismo ciclo. No otra visión, la misma.

Como si hubiera sido una carrera de relevos, de esas que solemos ver en las pruebas atléticas de los torneos o las olimpíadas. Y luego vinieron los profetas y levantaron la estafeta que dejó Moisés y Josué. No otra, la misma carrera. Luego vino Juan el Bautista, y se metió en la misma carrera.

Luego vinieron los apóstoles, y sembraron sus vidas en la misma carrera. Luego vino Martín Lutero y sembró su vida en la misma carrera. Tenemos que entrar en la labor de ellos, para poder terminar lo que ellos comenzaron. O sea: nuestro fin no es relativo a nuestro ministerio, sino a lo que nuestro ministerio hace para adelantar lo que ellos comenzaron.

Su contestación era correcta, pero lo estaban mirando según el orden natural. Una percepción natural formada por eventos naturales, en el planeta. Noticieros, el periódico, internet, las redes sociales, doctrinas, los planetas, los gobiernos, nada de eso determina el fin. Lo puede confirmar, pero no lo determina.

Escucha: si los tiempos de la iglesia están atados y relacionados con las estadísticas y eventos naturales de la tierra, entonces juntamente estamos diciendo, que aún faltan cuatro meses. Porque nada en la tierra nos está dictando que el fin llegó.

Porque en la tierra todo está negativo, ¿No es verdad? Pero resulta ser que el fin de la Biblia es positivo. La Biblia termina con la tierra llena de su gloria. Nada de lo que estás viendo hoy mismo en los noticieros, confirma eso; hay que hacerlo. No se va a manifestar, hay que crearlo.

Y dice que será cubierta la tierra de su gloria, como las aguas cubren el mar. El agua siempre busca su nivel, de manera que tiene que haber tanta gloria allí donde tú vives como en Rosario, donde yo vivo. Tanta gloria en Rosario como en África y tanta gloria en África como en Asia y hasta en la Antártida.

 El agua busca su nivel. La gloria también va a buscar su nivel, no se va a amontonar en un país de gente especial. Rápido ven conmigo a Isaías 48, para que veas que a veces Dios crea cosas que no tenemos ni idea que podían existir, pero sí las hace.

(Isaías 48: 3) = Lo que pasó, ya antes lo dije, y de mi boca salió; lo publiqué, lo hice pronto, y fue realidad.

(4) Por cuanto conozco que eres duro, y barra de hierro tu cerviz, y tu frente de bronce, (5) te lo dije ya hace tiempo; antes que sucediera te lo advertí, para que no dijeras: mi ídolo lo hizo, mis imágenes de escultura y de fundición mandaron estas cosas.

(6) Lo oíste, y lo viste todo; ¿Y no lo anunciaréis vosotros? Ahora, pues, te he hecho oír cosas nuevas y ocultas que tú no sabías.

(7) Ahora han sido creadas. Y esta palabra “ahora”, aquí, es la palabra Ahora. En este momento. Siempre presente. Y Dios está creando el fin a través de gente que está manejando su mover y no reaccionando a él. Yo quiero ser de los primeros. ¡Para allá vamos!

Yo te estoy diciendo proféticamente en este día: alzad los ojos, y mirad otra vez a la siega, y decid: ¡Ya! Porque el orden natural de las cosas, nunca lo va a terminar. Cada vez que mires vas a decir: faltan cuatro meses. Por eso es que siempre decimos que la tribulación es mañana.

Siempre es mañana. Pero no vamos a un país de esos en donde están matando a la gente en las carreteras todos los días, o a otros en donde los terremotos forman parte del decorado diario, o a otros tantos en donde los huracanes son invitados que jamás faltan a su cita anual, a predicarles escatología.

Porque a ellos seguramente no va a interesarles demasiado lo que pase mañana; ¡A ellos les está pasando ahora! Hay mártires por el evangelio, hoy. Mientras que una iglesia en el hemisferio occidental, andan en lo que ellos llaman un avivamiento, hay mártires por el evangelio en el hemisferio oriental.

Si lo que Dios hace en las Américas no funciona en la India, no es Dios. Dios es universal, no nacional. Y tenemos que quebrar el fluir natural de las cosas y crear el final. Quiero darte un verso que supongo nos va a ayudar a entender todo esto.

(2 Pedro 3: 11) = Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡Cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, (12) esperando y apresurándoos (Esa palabra, apresurándoos, es la palabra apresurando o acelerando la venida del Señor. ¿Cómo Dios nos va a exigir acelerar sobre lo que no tenemos ningún dominio? Es la iglesia y el Espíritu quienes dicen: ven; no las naciones.

Es el Espíritu y la condición de la iglesia, que dicen: ven. Dice: apresurando la venida del Señor. ¿Cómo que la vamos a apresurar si no tenemos control sobre ella? El problema es que sí tenemos ese control. ¡Hay que crear el final!. Es necesario que se produzca un decreto en la iglesia, entonces, que demande el cumplimiento de los tiempos.

Nunca veremos un fluir natural de eventos que nos dicten que el final ha llegado. Necesitamos una unción que diga: Esto es aquello que dijo Joel, y se acabó. ¿Y con qué autoridad haríamos eso? Con la misma que usó Pedro. Esto es aquello, y se acabó.

Cincuenta por ciento en error, y sin embargo Dios lo puso en el libro. Esto, es aquello. Clausurando, cerrando el ciclo, manifestando y encarnando profecías y escrituras que aún quedan por terminarse. El libro tiene que consumirse, tenemos que tragarnos el rollo, tenemos que encarnarlo.

Al igual que tú encarnaste la escritura que dice que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, serás salvo, ya para ti no funciona, porque tú ya la encarnaste, tenemos que encarnar el resto. Fíjate que esa escritura se acabó para ti; ya no es futura, aunque esté escrito en futuro.

Dice que el que confesare, pero como tú ya confesaste, ya tú no la usas más. Pero, todavía, a todo el resto le decimos: mañana…mañana…mañana será mejor. Un día se levanta otra generación, y: mañana será mejor. ¿Y el Señor? Sentado, esperando que los enemigos sean puestos por estrado de sus pies.

No podemos aguardar por un evento, señores; el fin es un proceso de eventos diseñados por la iglesia, que a su vez son diferentes a los que la tierra dicta que es la realidad. Tenemos que arribar a un lugar donde experimentamos dolor y carga interna por el fin. Que tu comida, como decía Cristo, aquello que te nutre, sea sólo hacer y terminar. Que no seas entretenido en otra cosa que no sea hacer y terminar.

Número tres: tenemos que cerrar el ciclo de productividad. Mira Amós 9:13, dice: He aquí vienen días, dice Jehová, en que el que ara alcanzará al segador, y el pisador de las uvas al que lleve la simiente; y los montes destilarán mosto, y todos los collados se derretirán.

Esto habla de cambio. Fíjate. Un día, cuatrocientos años fueron quebrados y toda una nación se preparó para recibir al Señor, sin la ayuda del redargüir externo de la manifestación del Espíritu, porque aún no había sido derramado. Cambio. Ciertamente, si hubiera un mejor mensaje para cambiar un orden testamentario, Dios se lo hubiera dado, pero sólo le dijo: cambia la mentalidad.

Es el mismo mensaje de hoy. Hay un cambio, una reforma en el planeta, se está manifestando de diferentes maneras en diferentes lugares. Pero no te dejes engañar por la terminología; lo que Dios está haciendo, es una reforma en el planeta para preparar el final.

Si no entramos en el cambio y el llamado soberano, nunca cerraremos el ciclo. Cristo dijo: he venido en el volumen del rollo que está escrito sobre mí. No vine independiente de aquello que comenzó antes de la tierra. Entré en lo que está escrito, desde antes de la fundación del mundo. Entró en el ciclo.

Tanto entró en el ciclo que le dijo a Juan. Mira, tiene que cumplirse también esto, así que bautízame, por favor. Estamos hablando de ministrar en tiempo, pero eterno. De ser de antaño, pero moderno. De ser antiguo, pero nuevo. Cosas viejas y cosas nuevas, que el escriba sabio sabe sacer en su ministración.

La aplicación moderna de un decreto de Adán. La ministración moderna del decreto de Enoc. Entrar en el ciclo en la misma mentalidad y la obra. Si nuestro concepto de vida y nuestro ministerio sólo nos incluye a nosotros, no será lo mejor que podrá pasarle a la iglesia como cuerpo de Cristo en la tierra.

Por eso es que digo que tenemos que ser eternos. Somos eternos. Es necesario entrar en el ciclo de labor de aquellos que se sembraron en el plan de Dios para consumarlo. Nuestro mensaje debe ser el fluir presente de decretos antiguos. Nuestras acciones ministeriales, deben ser la ejecución de la fase presente de una obra antigua.

Tenemos que tener cuidado con lo que estamos construyendo. Esta es la obra que comenzaron los patriarcas. La vida de Abraham se sembró en ella. Jacob peleó por participar en ella. Pablo fue enterrado en su fundamento, es solo una obra en la tierra. Tenemos que cerrar el ciclo.

¡Pero es que esto no se puede hacer! ¿Qué hago? Es una posición mental que determina qué haces como ministerio. ¿Romper y terminar con actividades foráneas y aisladas? ¿Producir un decreto con fundamentos para terminar el tiempo? No podemos desconectar nuestros ministerios de aquello que comenzó desde Adán. ¡Vamos a terminar!

Número cuatro: Debe haber una intención deliberada conectada a la construcción o como se dice por estas tierras, edificación. Que no está correcto, porque la palabra edificación en la Biblia tiene que ver con edificio, no con bendición. Y la gente tiende a confundirlo con bendición.

Cuando dice que el que profetiza lo hace para edificar, no está diciendo que lo haga para bendecir, está expresando que lo hace para construir una mentalidad positiva. Tiene que haber una intención deliberada, conectada con la edificación.

(Lucas 14: 28) = Porque ¿Quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?

(29) No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, (30) diciendo: este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar.

Aquí vemos algo muy interesante. La torre, en esta escritura, significa una estructura fortificada que repele todo avance hostil. Puedes ser tú mismo, puede ser tu ministerio, puede ser la música, puede ser la iglesia, puede ser tu empresa, en fin: lo que tú quieras ponerle. La torre que estamos construyendo.

Cada cual, cada uno de ustedes, tiene que estar construyendo algo, no lo sé. Pero lo que cada uno de nosotros construye, se llama torre. Y aquí dice que, ¿Quién, queriendo edificar? Y la palabra queriendo, significa que hay una intención deliberada, conectada a la construcción. O sea: el que está haciendo la torre, la quiere hacer. Eso significa que, cada palabra que se predica, es deliberada.

Cada canción que se canta, es adrede. Porque estamos construyendo una mentalidad en la gente, y no podemos contradecir la mentalidad con un cántico después de un mensaje, o con un mensaje después de un cántico. Tenemos que, deliberadamente, escoger canciones, predicaciones, y deliberadamente construir algo que no se autodestruya por no tener una intención de edificar.

No puedes, si estamos poniendo los bloques de abajo, colocar una viga para el techo. Primero deberás esperar que se erijan las columnas. Es deliberado. No puedes predicar Reino hoy, y luego traer mañana a uno que dice que Cristo viene ya. No porque no sea respetable, sino porque destruyes lo que terminas de construir.

Todo lo que hace en derredor del evangelio tiene que apuntar al mismo objetivo. Es deliberado, tienes que construir una nueva mentalidad. De otro modo, esto seguirá, seguirá y seguirá, y nunca vamos a terminar. La torre, alguien la quiere construir. Tiene que ser deliberado.

Luego dice: a ver si tiene. A ver si tiene. Esa palabra, allí es ischuo. Eso se traduce como robusto, saludable o cabal. A ver si tienen lo suficiente en el ministerio, empresa, persona, o la mentalidad para terminar lo que comenzaste. Si tienes el pensamiento necesario para el día. Si tienes la actitud positiva necesaria.

Si tienes las dinámicas operativas que son necesarias. Con qué cuentas, los recursos para terminar la mentalidad. Y no te me pierdas, lo que estamos construyendo, es gente. La restauración de la iglesia, es la restauración de personas. No son sus cuerpos ni sus espíritus, son sus mentes.

Capacitar a la gente para que lleguen a tener una mentalidad útil en las manos de Dios. No en la iglesia, en las naciones. La iglesia es un medio para crear una mentalidad que Dios pueda usar en las naciones, no en un culto de día domingo. Así es que, entonces, tiene que haber una intención deliberada.

Número cinco: los burladores. Estrategia satánica de tiempos finales. Porque es la estrategia satánica para abortar la mentalidad apostólica, que es hacer y terminar. Dice ahí: No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él.

La palabra burla o burladores, es la palabra empaizo. Significa hacer juego o gestos como un niño. Engañar, hacer gesto o deporte. El propósito del que está haciendo el gesto, es que tú termines en duda y abortes lo que estás haciendo.

Y te voy a comprobar con la Biblia, que donde quiera que haya una mentalidad de final, aparecerá un burlador. Porque el evento natural va en contra de esta mentalidad, porque lo natural siempre dice: faltan cuatro meses. Y el burlador anda en lo natural, no en el espíritu.

(2 Pedro 3: 1) = Amados, esta es la segunda carta que os escribo, y en ambas despierto con exhortación vuestro limpio entendimiento, (2) para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y Salvador dado por vuestros apóstoles; (3) sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán (¿Qué cosa dice que van a venir en los últimos días?) burladores, andando según sus propias concupiscencias.

(Verso 12) = Esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!

(13 Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.

(14) Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz. (Nota que cuando llega la mentalidad del tiempo final, lo primero que la Biblia dice que vienen, son los burladores.)

(Judas 3) = Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.

(4) Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.

(Verso 12) = Estos (¿De qué “estos” habla? De los que se metieron encubiertamente) son manchas en vuestros ágapes, (Ágapes, en este caso, son las iglesias. O sea que no estamos hablando del mundo, sino de gente de adentro) que comiendo impúdicamente con vosotros (Nota que están con nosotros, no vienen de afuera), se apacientan a sí mismos; nubes sin agua (Gente sin revelación) llevadas de acá para allá por los vientos, (Arrastrados por cualquier viento de doctrina, es decir: inmaduros. ¿Recuerdas cuál era la función de los cinco ministerios? Madurar gente para que no sean fluctuantes. ¿Qué tipo de gente ataca? Los que vacilan, gente fluctuante, que no han madurado) árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados; (13) fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas.

(14) De estos también profetizó Enoc (Nota que la iglesia de Judas, pudo defenderse de los burladores, porque entró en los decretos de Enoc. O sea: no fueron engañados porque vivían en aquello que estaba por manifestarse.) séptimo desde Adán, diciendo: he aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, (¿Qué tiempo es ese? Los tiempos finales) (15) para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él.

(16) Estos son murmuradores, (¿Sabes qué? Aquí está empaizo, la misma palabra que también se traduce como burladores. Estamos viendo cómo, cada vez que se manifiesta el final, vendrá gente que tratará de desalentarte y ridiculizarte. Llevamos cuarenta años predicando y nunca se ha dicho así. ¿Será que estamos locos nosotros? Para abortar la mentalidad que es necesaria tener para arribar al final. Podemos tener actividad eclesiástica toda una eternidad, como hemos tenido por más de dos mil años. Mira Pablo en hechos 20)

(Hechos 20: 17) = Enviando, pues, desde Mileto a Éfeso, hizo llamar a todos los ancianos de la iglesia.

(18) Cuando vinieron a él, les dijo: vosotros sabéis cómo me he comportado entre vosotros todo el tiempo, desde el primer día que entré en Asia, (19) sirviendo al Señor con toda humildad, y con muchas lágrimas, y pruebas que me han venido por las asechanzas de los judíos; (20) y cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas, (21) testificando a judíos y gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo.

(22) Ahora, he aquí, ligado (Aquí es Dio, voy atado bajo el peso de mi decisión. Voy Dio) yo en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de acontecer; (23) salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones.

(24) Pero de ninguna cosa hago caso, (Escucha: Pablo está diciendo: voy atado, voy ligado, voy bajo la presión de mi propia decisión. O sea: Pablo descubre que, para él poder terminar, tiene que…mira lo que dice el final del verso 24) ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.

Es decir que él viene con la idea fija y el objetivo claro y puntual de terminar. Él no tiene más que una cosa en mente: tengo que ir allá para terminar. Voy dio, voy a Jerusalén a terminar. Y fíjate en el verso 22 y verás que dice que va ligado en el espíritu. “E” minúscula, o sea: en su propio espíritu. Voy ligado en mi espíritu, a Jerusalén.

Y no sé lo que me va a pasar allí, excepto que Dios, porque allí die Espíritu Santo con letra mayúscula, excepto que Dios me está diciendo que no vaya. Y Pablo dice: ¡No me molestes! ¿Notan la madurez de un hijo de Dios cuando está encajado en el propósito, que ni el amor de Dios lo detiene?

Él está ligado en su espíritu y va a realizar una obra en la que Dios mismo le advierte que no la va a pasar bien. Le da una oportunidad de hacerse a un lado y que Dios se las arregle para modificar lo que quiera sin él, pero no. Él es un hijo maduro y le responde con seguridad que seguirá como sea, pese a todo y le venga lo que le venga.

Una relación con Dios de tal magnitud que ni el mismo Dios lo detiene, o sea: la mentalidad madura apostólica. Y no estoy enfatizando un ministerio, porque los ministerios sólo existen para trasladar la dinámica que ellos poseen. La idea es que la iglesia tenga la misma mentalidad.

Que tengamos una mentalidad apostólica, porque lo carismático nos quitó la punta de lanza, nos robó el filo. Ser pioneros una vez más. Ir más allá del área de confort. Ir más allá del área de control personal. En el área desconocida. Pablo dijo: ¡Voy! Y ni el Espíritu lo pudo detener.

Allá en Gabaón, lo que le pasó a Josué, cuando estaba tratando de terminar la batalla y estaban cayendo los granizos. Y se le estaba acabando el día y no había terminado. ¡Detuvo el sol! Y el universo en entero cooperó con la mentalidad de terminar. Aunque estaba científicamente equivocado.

Cuando la mentalidad de la iglesia se alinee, así como en el cielo, recién allí podremos empezar a hablar de terminar. Una mentalidad que diga: nada me distrae, nada me detiene. No tengo tiempo. Hacer y terminar. Y que no venga absolutamente nadie a decir que faltan cuatro meses. ¡Es ya! ¡Es ahora!

Leer Más

Simplemente: La Fe

Si me dejara guiar por las estadísticas de los controles internos de mi página, y considerando la cantidad de ingresos y el interés demostrado por los seguidores respecto a un determinado tema, te aseguro que debería hablar cada semana del alma y sus pormenores emocionales, sentimentales o de nuestra mente o voluntad. Sin embargo, no puedo ni debo grabar lo que a mí me parece que está bueno, ni tampoco lo que los hermanos piden o necesitan.

Debo hablar de lo mismo que está hablando mi Padre hoy. Porque al hacer esto, estoy ministrando con las mismas perspectivas conque ministró Jesús. Y si Él dijo que lo que él hizo nosotros haríamos, y aún mayores cosas, porque Él iba al Padre, para que eso sea cierto, deberemos estar en total dependencia y obediencia a la voz de Su Espíritu. Y ese Espíritu, el Santo Espíritu de Dios, hoy me ordena hablar de un tema que no sé cuántas veces habré tratado, aunque en mi ser íntimo tengo la sensación que muy pocas o ninguna: La Fe.

Estamos viviendo el cumplimiento de las palabras proféticas del apóstol Pablo a Tito, a Timoteo, a la Iglesia de los Corintios, de los Tesalonicenses. En estos días llama la atención con qué facilidad se sustituye La Fe, cuán fácil es, con los mecanismos que ya están insertados en la sociedad y con lo sofisticado de la filosofía humanista, que ya ha tomado gran parte de nuestro planeta.

Por esto encontramos sentido al cumplimiento de la advertencia profética del apóstol Pablo. Hace treinta años atrás, leer esta Escritura resultaba un poco difícil de entender en el contexto en que se vivía, veinte años atrás, se sospechaba ya, pero en nuestros días quien no entiende las epístolas proféticas de Pablo a Timoteo, 2º de Timoteo capítulo 3, Tito, Judas y 1º y 2º de Pedro, es porque no está compenetrado en la tragedia espiritual por la que atraviesa nuestro planeta. Es como si dijéramos: está afuera de nuestra realidad cotidiana.

En el entorno en que vivimos, comprobamos que La Fe es sustituida por muchas cosas terrenales; aún en aquellos lugares donde el confort es habitual y no hay necesidades humanas, se «perdió la fe».
La iglesia del Señor debe recibir esta palabra profética que es como una antorcha que alumbra en un lugar oscuro a la cual -dice el apóstol Pedro- «hacéis bien en estar atentos». Esta palabra ilumina a aquello que no se sabe qué es.

Compartimos este tema con temor y respeto porque toca las fibras más íntimas de la vida del creyente, en cuanto a La Fe. En el capítulo 11 de Hebreos, versículo 6 está puesto deliberadamente allí, que Sin fe es imposible agradar a Dios. En el versículo 1, Es pues, la fe, la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

Muchas palabras andan girando alrededor del mundo para atenuar esta realidad. Pero la Escritura dice claramente que donde no hay fe, es imposible agradar a Dios. Cuidado con esto: no dice que sea difícil, o complicado, dice que es Imposible. ¿Entiendes el significado de la palabra imposible, verdad? Y luego añade que Es necesario que el que se acerca a Dios, crea que le hay y que es galardonador de los que le buscan.

De acuerdo a lo que nos dicen las Sagradas Escrituras en cuanto a La Fe, no es poca la advertencia de vigilar este don tan hermoso que nos abre las puertas al crecimiento y al conocimiento de Dios. Porque La Fe, recuerda, aprende y entiende, es un don de Dios y no algo que el hombre pueda adquirir por allí. Todo lo que el hombre llama Fe fuera de Dios, apenas es creencia humana, carnal, incrédula y pagana, además de impía y pecadora.

Si tengo que mencionar, ahora, tres cosas están peleando, luchando, contendiendo hoy, contra La Fe, tengo que hablar de: La fe peleando contra las fórmulas, (Por supuesto, esto siempre dentro de las iglesias, de las congregaciones). La fe luchando contra programas humanos, muy bien intencionados, pero humanos ciento por ciento. Y La Fe luchando contra sistemas. Y te recuerdo que sistema, en muchos textos bíblicos, está escrito con la palabra Mundo.

Cuando La Fe no habita o no fluye, o no tiene injerencia en todo lo que el creyente hace en cuanto a las cosas del Señor, aparecen por lo menos estas tres cosas que te acabo de mencionar, con el agravante de que ninguna de ellas agrada a Dios. Aparecen las «fórmulas». Las prácticas mágicas ocultistas no están tan distantes de las fórmulas que usamos los creyentes cuando no hay Fe.

Usamos «programas» -que si bien muchos podrán decirme, y tal vez en principio lo acepte, que son necesarios- nunca pueden estar por encima de La Fe. Por supuesto en las iglesias, antes de celebrarse los cultos, los músicos, los que dirigen, entre otros, se preparan teniendo en cuenta lo que sienten en sus corazones que deben hacer. Nadie podría censurarles mínimamente esto.

Sin embargo, nadie parecería tener demasiado en cuenta que Dios puede dar «avances» de lo que puede pasar en un culto. No hay nada de malo en traer nuestros programas, pero muchas veces el Espíritu Santo de Dios se mueve de una manera que parece decir: «Hoy, estos programas no los voy a usar». ¡Entonces la realidad nos muestra que tienes que estar sensible a lo que Él dice! ¡Tienes que tener fe que es el Señor, el Espíritu y que te mueve a hacer lo que Él quiere! Pero si la fe no fluye cuando Dios habla y mueve con Su Espíritu… entonces hay «programa».

Los sistemas, cada día son más sofisticados, y tan sofisticados que rodean, que es como decir camuflan, o directamente disfrazan ciertas cosas que hasta te hacen dudar. Hoy la ciencia ha tomado en sus manos las fórmulas, los programas y los sistemas…. y muchos se han desviado de la fe.

Sabemos muy bien que en la consejería pastoral, se ha notado que personas que han entrado en decadencia y en raquitismo espiritual, ha sido por haber abandonado la fe y abrazado «sistemas», «programas» y «fórmulas». Y es más que obvio que a eso no lo hicieron porque se les ocurrió de un momento para el otro esa feliz idea, sino porque alguien con mayor relieve se los sugirió o directamente ordenó.

Recuerda siempre que si el Espíritu de Dios no está alimentando La Fe, y como consecuencia de ello, La Fe no está fluyendo, es imposible agradar a Dios. Me pregunto y te pregunto: si no estás agradando a Dios por causa de tu carencia de fe reemplazada con programas humanos, ¿De qué Dios estás hablándole a la gente y qué esperas que Él haga contigo?

Para quien lea la Biblia con un mínimo de prolijidad y cuidado, verá que hay tres cosas más que aparecen en las Sagradas Escrituras -antes de introducirnos en el consejo bíblico- que respaldan esto: Dice que naufragaron de la fe, que se desviaron de la fe y que apostataron de la fe. Son tres calificaciones contundentes, claras, específicas, disímiles y precisas.

Pero, atención con esto: no se llega de una a otra así nomás. Pero permíteme decirte algo, amado hermano: Si quieres mantener viva la vida de Dios dentro de ti, tendrás que abrazar La Fe, por más pequeña que sea y tendrás que moverte por fe aunque todo lo que está alrededor de ti quiera destruirla.

Actualmente están las «fórmulas» -como dice la Escritura: En el nombre de Jesús, el que predica Pablo-, los «programas» y todo el espectáculo… porque detrás de todo esto donde el Espíritu Santo no obra está la «carne», la organización humana y en el nombre de Cristo hacemos unos programas que consideramos maravillosos, pero el Espíritu Santo está afuera y no se puede «exhalar el perfume de Cristo» porque la realidad del culto es dar honor y gloria y que el Espíritu de Dios encienda todo lo que allí se hace (canciones, mensajes, ofrendas, etc.) Dando así honor y gloria al Padre. Si esto no ocurre, hay reunión de personas, no culto a Dios. ¿Más duro? No es iglesia, es club religioso.

Los «programas», con la tecnología moderna, son cada vez más sofisticados, pero el Espíritu de Dios muchas veces no está en estos «programas», está afuera. Sin fe es imposible. Aquel que cree que la tecnología, a través de sus avances electrónicos va a mejorar la presentación y desarrollo del culto está equivocado.

La Fe mejora todo lo que toca. Ningún sistema, fórmula o programa puede mejorar la fe. He conocido a personas viviendo en medio del campo, en sencillez de vocabulario y conocimientos y Dios está con ellas porque simplemente tienen Fe. No tienen «sistemas», no tienen «programas», no tienen «tecnología», no tienen nada. Si tienen una precaria guitarra… ¡Con ella alaban a Dios! ¡Y el Espíritu Santo obra! ¿Qué ocurre? ¡Hay fe!

¡Gloria a Dios por la tecnología!… pero la tecnología tiene que estar al servicio del Espíritu Santo y de la fe en Jesucristo, y del obrar del Espíritu de Dios. Lo mismo ocurre en la vida personal -lo que haces, lo tienes que hacer en el nombre del Señor y por fe. Todo progreso en tu vida cristiana lo lograrás por Fe, porque si no abrazas la Fe en todo lo que emprendes, y necesitas tocar y ver y que te den la garantía y seguridad, (Si no, no lo haces) esto muestra dos cosas: la primera, que no eres convertido, o la segunda, que eres un niño.

Porque la Escritura dice: «por fe andamos, no por vista». Pero en este siglo, donde todo se maneja por medio de aparatos, apretando botones… (Pronto vamos a apretar el teclado de la computadora y aparecerá en el monitor un programa que pretenderá hacernos salvos sin nuestro compromiso personal -haz la oración del pecador… el renunciamiento… di «acéptame»… te registran en el Libro de la Vida… y aún dicen que pueden limpiar la conciencia…)

La Escritura dice que el justo vivirá por Fe y el que retrocede no agradará mi alma.
Por eso, estas tres cosas (Sistemas, programas y fórmulas) son muy comunes en nuestros días donde tenemos tanto al alcance de la mano… y de pronto cuando no funciona la Fe, echamos mano a un «sistema» (tipo teléfono).

Tu comunión personal con Dios no depende de tu Compañía de teléfonos, depende de tu corazón.
Dice que algunos naufragaron. Esta palabra significa que «venían encima de» cabalgando o navegando encima de la fe y se les derrumbó. Y cuando naufragan de la fe, ¿Qué les queda?, «sistemas», «fórmulas», «programas», «recuerdos», «moldes». Leamos lo que dice Pablo:

(1 Timoteo 1: 19) = Manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron en cuanto a la fe algunos.

Me gustaría detenerme un segundo en el término utilizado por Pablo: naufragaron. Él vivió esa experiencia y sabía muy bien de lo que estaba hablando. Un naufragio no es algo de lo cual, mayoritariamente, se salga con vida. Además, se pierde todo y no hay forma de volver a fojas cero y comenzar de nuevo. Un naufragio es un buque al fondo del mar y punto.

(1 Timoteo 6: 20) = Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia, (21) la cual profesando algunos, se desviaron de la fe. La gracia sea contigo. Amén.

Aquí cambia y utiliza el otro término, Desviaron. ¿Qué cosa es desviarse. Simple: ir en una dirección y, de pronto, sea por la causa que fuere, desorientarse y tomar otro camino que, inexorablemente, te lleva a otro lugar. Un arquero arroja su flecha luego de apuntar con mucho cuidado al blanco. Peo el disparo por alguna razón sale defectuoso y, desviándose, erra el blanco. ¿Sabes cómo se dice eso en griego? Amartías. ¿Sabe cómo se traduce? Pecado.

Habla de los que se introdujeron en la «mal llamada ciencia», los que creyeron en todo esto…
Y no te estoy diciendo que la luz, la electricidad y su utilización por el hombre y el andar en automóvil y otros inventos y descubrimientos sea algo malo, dañino para el alma o el espíritu; simplemente digo que hoy la ciencia, está ofreciendo alternativas para sustituir la fe.

Es por esta causa que el Señor Jesucristo dijo en su momento: Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿Hallará fe en la tierra? Porque la tierra estará llena de «programas», «sistemas», «fórmulas», y ahora también “ciencias alternativas”. Y atención con esto: El Señor está hablando a la Iglesia en 1 Timoteo, a través de Pablo. No le está hablando al mundo. Es una carta a la Iglesia de los últimos días.

En 1 Timoteo 4:1 dice: Pero el Espíritu dice CLARAMENTE que en los postreros tiempos algunos APOSTATARÁN DE LA FE, escuchando a ESPÍRITUS ENGAÑADORES Y A DOCTRINAS DE DEMONIOS».

¿Tú te crees que estos espíritus vendrán con apariencias diferenciadas, de manera que puedan reconocerse fácilmente? ¡No! ¡Vendrán con engaño! ¡Te van a dar una réplica exacta, casi perfecta de lo real! Y te dirán: Esto es lo que el Espíritu dice ahora… Movimiento de la prosperidad, amplitud sexual, ¿Es necesario proseguir?

Tú lo creerás posiblemente, pero es ¡Falso!  Entonces es más fácil «apretar botones en los teclados del alma» que doblar las rodillas por La Fe. Hoy la cibernética ha llegado al corazón, donde van a aparecer las oraciones y devocionales cotidianos (Que hasta te hacen escuchar una oración hecha en lugar de la tuya, que debe brotar de tu corazón). Y cuando se termine el doblar de las rodillas, se estará apostatando de la fe.

Señor, ¿Hay hoy apóstatas de la fe? El Espíritu Santo responde: no cabe la menor duda.
¿Qué hace el «apostatar» de la fe? Abandona La Fe genuina y se abraza a «sistemas», a «fórmulas», a «programas», a «moldes». ¿Sabes lo que va a pasar en unos años más? Las iglesias van a estar llenas de personas por doquier que no querrán abrazar La Fe ni abandonar «sistemas». Por dentro, no tienen fe, por fuera, no cambian las formas. Parece igual, ¿Quién lo detecta? El discernimiento de Espíritu que da Dios y el fruto. Por sus frutos lo conoceréis.

¿Cómo nos damos cuenta que una persona está en la fe? Porque obedece, porque es sumiso, porque busca a Dios, porque hace lo que debe hacer, camina en los caminos del Señor, no es un contumaz, ni es un rebelde que protesta a todo , que cuestiona todo, es una persona que refleja el carácter de Cristo.

Dijo el Señor en Lucas 18:8…pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿Hallará fe en la tierra? Pablo a los Romanos dice: el justo por la fe vivirá (Romanos 1:17) En Romanos 10:17 dice: así que la FE es por el OÍR, y el OÍR, por la Palabra de Dios. Si La Fe viene por oír la Palabra de Dios, ¿Por qué se oye tan poco de Dios?

Cada día se ven menos personas capacitadas para dar la Palabra, cada día hay menos gente para dar testimonio (Testificarle a otro), ¡Cada día hay menos maestros! ¿Qué pasa? ¡Los sistemas! ¡Los programas! ¡Las fórmulas! Y, además…los compromisos…

Si La Fe viene por el oír y el oír por la Palabra de Dios… ¡Tendría que abundar la Palabra de Cristo!
Leemos en Colosenses 3:16 La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. Versículo 17 Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo TODO en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.
Sin embargo… les invito a escuchar (O recordar algo escuchado), ¡Enrojecemos de vergüenza por lo que oímos!

Lejos de ser cristianos, los que tales cosas dicen, expresan que en ellos no mora el Espíritu de Cristo. Por esto el Espíritu vendrá a Sion (la iglesia) y hará una verdadera revolución, revolución de vida y pondrá muchas cosas en su lugar.

Cuando el Señor dice en Mateo 6:30 en relación con la provisión diaria -que es una de las «pruebas» de la vida- Hombres de poca fe ¿No hará el Señor más que esto a ustedes que son hijos?
Les reprocha porque no pueden creerle que Él puede proveerles a sus hijos más que a los pajarillos o vestirlos mejor que el lirio del campo. Y hoy -sobre todo con los problemas de economía que tenemos en nuestro país (Argentina)- es una buena oportunidad para ejercitar Fe. (La verdad es que mucho más no nos queda).

En cuanto a la provisión el Señor tuvo que reprocharles… ¡Hombres de poca fe! ¡El Señor provee a los pájaros! Si Dios alimenta a las aves y las orienta hacia dónde deben ir, ¿cómo no va a alimentarte a ti que vales mucho más que un pajarillo?

¿Cómo piensas que te va a abandonar y vas a morir de hambre? En cuanto a las «tormentas de la vida», leemos en Mateo 8:26 ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? ¿Te encuentras en «tormentas», dentro de un bote? ¿Temes? Jesucristo te dice:  ¿Por qué temes, acaso estoy durmiendo?

¿Se te mueve todo? Está Cristo dentro de tu vida y te dice: Yo estoy viviendo en ti, ¡Estoy tranquilo! Deben estar tranquilos. Señor, ¡Se «mueve todo»! ¡No mires las aguas! ¡No vivas por los síntomas! ¡No abraces los «sistemas» ni las «fórmulas», ni los «programas»! Hay algunas personas que utilizan «fórmulas»: ¡Abracadabra! (Referencia al cuento de Aladino y la lámpara maravillosa), ¡Arroja los dados, toma todo! Y el día que el juego de la vida dice ¡Pon todo! Lloran, se quejan, se desesperan.

En cuanto a las tormentas de tu vida, ¿Te has encontrado que se mueven tus estructuras? De pronto, decimos ¡Señor! Cuidado, el Espíritu Santo te pregunta, ¿Dónde está tu fe? ¿Cómo piensas que voy a abandonarte en medio de las tormentas? ¿Un verdadero padre abandona a sus hijos en peligro? ¡No! ¡No!

¿Te cabe alguna duda que no te abandona en medio del peligro? Les digo diez mil veces: ¡No!
Dios no es un Padre que abandona cuando más lo necesitamos. ¿Dónde está tu fe, que piensas que voy a dejarte morir? -pregunta Dios. El día que esto ocurra, es porque decidí llevarte conmigo, de lo contrario, deberás seguir viviendo en esta tierra.

Hay otro pasaje que ilustra el accionar de la fe, Mateo 9:22, una mujer con sencillez dijo, si yo solamente toco el borde de su vestido, me sano (del ropaje de Jesucristo). Hacía doce años que estaba enferma. En cuanto a la sanidad de tu cuerpo y de tu alma necesitas obrar con fe para agradar a Dios y que virtud salga de Dios. Si uno no se acerca a Dios con Fe y lo único que le trae es lamento y protesta porque Dios no hace lo que le está pidiendo… ¡No va a pasar nada!

El Señor miró a esa mujer que estaba allí, acurrucada, después de haberle tocado el manto y que decía: ¡Uy, me atreví a tocarlo! El Señor dijo: ¿Qué te va a pasar? ¡Hija, tu fe te ha salvado! Y la mujer fue sanada. Deseo animarte que en todas las cosas de tu vida, en lo personal, en lo familiar, seas más atrevido en la fe y te abras paso entre aquellos que custodian, ¿Has encontrado un séquito que no te deja entrar? ¡Empuja! ¡Entra! ¡Métete! ¡Tómate del Señor!

Y estoy diciendo esto en medio de las pruebas y dificultades, desánimos, depresiones, necesidades financieras, ¡Ábrete paso! ¡Di con fe: si no me tomo del Señor, muero! Y si no tengo Fe no le puedo agradar por lo tanto lo único que me queda es esto y no hay otro camino.
Pero hoy, se está adormeciendo la conciencia de llegar con Fe porque hay «otras cosas» que se están vendiendo como cosas buenas y no lo son, ¡Son falsas! (Es similar a esas ventas apresuradas que se hacen en los trenes, medios de transportes colectivos, de mercadería muy barata de mala calidad)
En cuanto a la sanidad de tu vida, acércate con fe.

En cuanto a las pruebas, leemos en Lucas 22:32 que el Señor se pone de pie ante Pedro que ha pasado una prueba tremenda ¿Has pasado pruebas en tu vida? Algunos dicen: ¡No me hable!… ¡Gloria a Dios porque las pruebas producen paciencia!

Algunos, desesperanzados, contestan: Parece que yo sólo tengo ese don, no, no… Dios te va a dar otros dones. Escucha lo que Dios le dijo a Pedro. Él estaba lamentándose cabizbajo y el Señor le dice: «Pedro, yo he rogado para que tu fe no falte». ¿Te falta algo? Tómalo de la plenitud de Cristo. Juan 1:16, dice: De su plenitud tomamos todos

Pero hay algo que el Espíritu Santo nos está diciendo en estos días: ¿Dónde está tu Fe? ¡Cuidado! ¡No aprietes botones cibernéticos! ¡Dobla las rodillas! No leas literatura superficial para tu alma, sin sustancia divina. ¡Lee la Biblia! Ahora hay revistas con «chistes cristianos»… muchos chicos las leen… pero no leen la Biblia. No vamos a decir que esto tiene una connotación de pecado grave, pero sí, declara que no se están nutriendo de lo más exquisito y necesario para el alma.

A ustedes; ¿Creen que les va a faltar la fe para cumplir con una promesa del Señor?
Dice: Por La Fe y la paciencia heredaron las promesas. Dios nos va a tratar, a todos nos está diciendo lo mismo. Romanos 4:20 habla de Abraham y dice que se fortaleció en Fe ¿Cómo lo hizo? Simple: dando gloria a Dios.

Deseo decir algo muy importante: ¿Vives protestando a Dios o te fortaleces dando gloria a Dios?
Si el diablo te aprieta di ¡Gloria a Dios! Y si te pisotea… ¡Gloria a Dios! Y si te oprime… ¡Gloria a Dios! ¡Yo confío en Ti! ¡Es el escudo de la Fe que apaga los dardos de fuego del maligno! Y su el diablo te envía dardos y dificultades casi imposibles de resistir… ¡Gloria a Dios! Y si te arroja a la desesperanza… ¡Gloria a Dios! ¡Resiste al diablo con la Fe!

Y si viene con mentiras… di: ¡No! ¡Escrito está! Esto es resistir. ¿O crees que te dan un balón para que hagas un gol? No te da ningún balón, te da la espada del Espíritu, y si tú no la usas, es porque no lees la Biblia. ¿Y qué le vas a decir al diablo? ¿Escrito está? ¿Dónde? (Pues tú no sabes dónde está escrito) Este es el problema de nuestra generación: no conocer la Biblia. ¿Cómo se apagan los dardos de fuego del maligno? El escudo de la Fe es la verdad de Dios, y… ¿Quién declara la verdad de Dios? ¡El que la conoce! Por eso es importante leer la Escritura y saber qué decir.

Dice la Escritura que Abraham se fortaleció en fe dando gloria a Dios, no cuestionando todo, protestando… cuando le pidió su hijo, él creyó que Dios podía resucitarlo ¡Aun después de muerto! Si Dios me lo dio… como me ama tanto… seguro que después que lo termine de matar ¡lo revivirá! ¡Esa era la fe de Abraham! (En vez de protestar y decir: primero me lo da, y ahora me lo quita)
Yo sé que no es fácil… hay situaciones muy difíciles… sobre todo en lo dificilísimo… pero cuando uno en estas circunstancias, después del aturdimiento empieza a decir ¡Gloria a Dios!, allí empieza a producirse un cambio, una obra… consolando a otros y a los que están necesitados.

Efesios 6:16 dice que debemos tomar el escudo de la fe para apagar todos los dardos de fuego del maligno. El escudo de la fe no es simplemente algo figurado, es la respuesta de Dios. La fe dice… «no es verdad, diablo mentiroso» (que Dios no me ayuda) La fe dice… «no es bíblico esto» (que tú me dices) La fe dice… «no es de Dios, esto» (es del diablo)

¡Sí, me va a ayudar! La Escritura dice: ¡No te dejaré, ni te desampararé! Siendo corregido… el diablo te dice: ¡Ya te «liquidó»! No… No… la Escritura dice: Dios al que ama, castiga. Los dardos de fuego son dardos de veneno. Recuerda, sin fe es imposible agradar. Caminar como Enoc. Dice la Escritura que antes de ser transpuesto dio evidencias de haber agradado a Dios. Por la Fe Enoc fue trasladado.

2º Corintios 13:5 (Se sabe que en realidad es la 3º de Corintios, pues la 2º se perdió) dice: Examinémonos si estamos en la fe. Capítulo 5:7 por fe andamos, no por vista. Hebreos 4:2, triste versículo. A los que mucho se les ha dado, que oyeron, vieron y escucharon… no les aprovechó, porque no oyeron con Fe.

¿Qué pasa cuando hay dos hermanos que tienen el mismo problema y en uno no pasa nada y en el otro actúa poderosamente? Este oyó con fe. El otro, escuchó un sermón más, bostezando, haciendo dibujitos… abre la Biblia para que pase el tiempo, pregunta la hora, ¡cualquier cosa! El apuro se le va cuando luego queda horas hablando afuera.

Mateo 23:23 El Señor reprocha a su pueblo, porque dejaron la justicia, la misericordia y la fe.
Digo lo mismo en el día de hoy. No hay un claro sentido de justicia. Se acepta la corrupción en muchos ámbitos como algo común («coima», soborno, «tírale algo») El sentido de justicia desaparecerá… por eso, ¡Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia! ¡Serán saciados! En el mundo habrá muy poco sentido de justicia, prevaricación en los jueces, por conveniencia… la tierra se llena de violencia…

Revisemos nuestros avances y retrocesos. ¿A causa de qué, son?  Pablo le enseña a Tito, que era una persona joven, sobre los que andan en pleitos, divisiones, persisten en pecar, y enseñando cosas que son fábulas y le dice que los reprenda para que sean sanos en la fe. ¡Para que la fe no esté cimentada en sabiduría de hombres sino en el poder de Dios!

Hoy es muy común seguir la sabiduría de los hombres. El raquitismo, la anorexia espiritual se ha instalado, la falta de apetito por la Palabra de Dios. La fe viene por el oír la Palabra de Dios. Muéstrame un hombre, una mujer de fe y yo te mostraré un hombre y una mujer que oye de Dios y que crece.
Pablo, estando en la cárcel -después de solicitar la presencia de Juan Marcos- dice tres cosas: He peleado la buena batalla,  he acabado la carrera, (sin trampas), he guardado la fe.

1 Juan 5:4 Esta es la victoria que vence al mundo: vuestra fe. Lucas 17:5 Auméntanos la fe. ¿Cómo podemos hacer que la fe crezca en nuestras vidas? ¿Que aumente? obrando en consecuencia a la palabra de Dios. ¿Cómo aumentará mi fe? Jesús dijo: ¡Pedro, sal de la barca! Pero… yo no estoy acostumbrado. Va a llegar el momento en que no estarás acostumbrado y tendrás que aprender. ¡Yo estoy acostumbrado a pisar seguro!

¡Sal de la barca! De Pedro era el salir… de Jesús, el sostenerlo. ¿Quién me sostiene? -pensaba Pedro. Tenemos «flashes» donde Dios nos manda milagros por aquí, sanidades por allá para que sepamos que Dios está, pero de pronto te manda otro… y otra vez… y otra vez… como Pedro que por momentos lo hace caminar saliendo de la barca y otra vez cae, para que aprendamos a no mirar para abajo sino hacia arriba, donde está sentado Cristo que es el autor, el consumador de la fe. Cuando esto actúe, habrá obras.

La fe se traduce en obras, obras de Dios. La fe sin obras es muerta. Pero el que quiere agradar a Dios debe revisar su fe, si la está abrazando o si tiene colgada la cadenita, la pulserita de los mejores sistemas, CD, videos, mp3, las mejores computadoras… El Espíritu está diciéndote a ti: examínate.

Dios va a empezar a hacer cosas pequeñitas en la vida de cada uno para que se animen a creer que si tocan el manto del Señor van a empezar a ocurrir cosas en lo personal, en la familia, el padre va a orar por su hijo y se sanará, la madre orará con fe por otra cosa… empezarán a actuar por fe, para que se den cuenta que esta es una ley de Fe que funciona, ¡En Cristo Jesús! En todas las áreas de tu vida, en medio de tus necesidades físicas, pruebas, «tormentas», temores, ¡No te dejaré ni te desampararé!

Y si necesitas algo, Dios que ve en eterno pondrá su mano sobre ti por el Espíritu Santo y te dirá: Yo he rogado al Padre, para que tu fe no falte. ¿Lo puedes creer? Meditemos. Si notamos en nuestro corazón que el pozo de aguas vivas, esa fuente que fluye, no fluye cómo quieres o debes, tal vez haya pasado como con los enemigos de Isaac: El diablo los tapó con basura.

Las «basuras» del tiempo del fin no serán groseras, serán ideales que sustituyen la fe.
La peor basura que tendremos que soportar será la cultura humanista, donde te dirá que no corrijas a tus hijos, donde te dirá que todo lo debes dejar hacer. ¡Y nacen mal educados! Y crecen sin límites. Y tendrás que enfrentar lo peor: mantenerte con tu misma mujer… ya no… Eso era de antes… ya saldrán leyes que permitirán hacer las cosas muy transitorias… Cásate con el que vas a ser feliz aunque te tengas que separar, divorciar, volverte a casar y divorciar… Te dice -la cultura humanista- «no tendrás que dar cuentas a nadie…» Pero la Biblia dice que todos tendremos que dar cuenta delante del Señor. Niégate a sistemas, programas, fórmulas. Y aunque te pongan la «ración del rey»… Las legumbres del cielo te harán más rozagantes.

Se te van a presentar propuestas indecentes que te traerán prosperidad económica… si no honran a Dios… ¡niégate! Mejor es lo poco con justicia que la abundancia donde hay «rapiña».
Si sientes en tu corazón que estás quedando atrás y no eres digno, ¡Hay un camino vivo y nuevo! ¡Ha sido abierto para que tú puedas ser alcanzado! ¡Dios no te deja ni te abandona, sino que te invita y te renueva! Renueva tus votos con el Señor. ¿Te estás fortaleciendo en medio de las dificultades dando Gloria a Dios? ¿Se te mueve la barca? ¡Dios está contigo! Te van a golpear la puerta para suscribirte a sistemas muy extraordinarios… Cuando la unción de Dios no está aparecen las fórmulas y palabras de la sabiduría humana, pero la Fe está fundada en el Poder de Dios que es el Espíritu Santo.

Yo soy salvo… te tengo… pero ¿Cómo resuelvo las ecuaciones de mi vida? ¿Qué palabras uso?
Cuando todo es sombrío y hay dudas… ¿Es la fe la que me acerca al Dios que creo que existe? El Señor te hace a ti personal. Yo Soy tu Dios -dice- mío eres tú, yo te compré.  La cultura humanista va a ser lo que estamos viendo: una falta de respeto total por las autoridades… Nadie respeta a nadie… y así se crían los hijos, sin límites, sin respeto… y así será la generación del «tiempo del fin» que morirá sola porque no tendrán vallas de contención, porque muchos padres dirán «para que no se traume», pero la Palabra de Dios dice que debo poner límites.

Serás parte de una generación que Dios usará. Cuando venga el hijo del Hombre para buscarte, con los últimos que queden en la tierra para transformarte al sonido de la final trompeta o antes, para decirte: Ha llegado tu hora… ¿Hallará fe? ¿O sistemas? ¿Habrá manos que se levantan clamando al Señor y confiando? ¿O dedos acusadores diciendo esto no pasó por esto o por lo otro? ¡No te voy a abandonar!

Busca un lugar a solas y dobla las rodillas y riega la fe con la oración porque ¡Sin fe es imposible agradar a Dios! ¡Dios es galardonador de los que le buscan! Joven, anciano, varón o mujer: renueva tu pacto. La fe en dios puede mover montañas. ¡Anímate a Creerlo!

Leer Más

El Divino Mecanismo de tu Conciencia

Hace veintidós años hoy, ¡Sí, veintidós años, nada menos! Me tocó enseñar este tema que hoy voy a reiterar. ¿Acaso no tengo algo nuevo? Sí que lo tengo, pero soy un ministro que me muevo a las órdenes de mi jefe. Y mi jefe, el Espíritu Santo, me ha ordenado que vuelva a hablar de esto.

¿Y sabes qué? Hace ya mucho tiempo que dejé de preocuparme por la lógica o ilógica de esas órdenes. Aprendí en el campo de batalla que lo mejor que puede hacer un hijo que ama a su Padre, cuando éste le da una orden, es obedecerlo sin chistar. Y eso hago, tú quizás luego me digas algo que me lleve a entender las causas que ahora desconozco.

Y esto comienza en el capítulo 9 de la carta a los Hebreos. Cuando se sirve la Santa Cena en las congregaciones, generalmente se habla de algo que se hace en memoria de aquel que partió su cuerpo por nosotros, entregó su vida. Y que su sangre era la copa de un nuevo pacto.

Muchas veces, cuando leemos las escrituras, las vemos como parte de un libro que, a pesar de que tiene vida, su expresión y terminología, permanecen en un estamento histórico. En el pasado. La palabra pacto, no es una palabra común en este siglo veintiuno en el que estamos viviendo.

Quizás tú me permitas usar como explicación un sinónimo para este tiempo. La palabra Pacto, entonces, hoy vendría a ser la palabra Contrato, Testamento legal. O la voluntad de un hombre, escrita y delegada como herencia a otro. Es algo que una vez que está firmado, se ejecuta.

Y nuestro Señor, no solamente tenía la voluntad de dejarnos una herencia, sino que vive para ejecutarla en nuestras vidas. Sentado a la diestra del trono, reinando sobre todos los reyes, sobre todo principado, sobre todo poder, esperando que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies, y que nosotros, sus embajadores, colaboradores de Cristo, lleguemos a un entendimiento y conocimiento de un varón perfecto, edificándonos en amor, haciendo la obra del ministerio.

Estamos en un tiempo en el que, no es necesario poseer demasiados sistemas de comunicación para comprobar que se están produciendo cambios muy rigurosos y notables en el plano natural. Vemos que hay una distancia por correr como iglesia de Dios.

Pero yo tengo buenas noticias: la distancia no es relativa al tiempo. La distancia que tú tienes que correr, es relativa a tu obediencia. La distancia que tú vas a correr para llegar a cumplir la parte que a ti te corresponde, no depende de un reloj, sino que depende de tu propia obediencia.

En tus manos está aquello que determina el día de su cumplimiento delante de Dios. En la carta a los Hebreos, el autor que todavía está en discusión sin conclusión respecto a su identidad, nos habla de un nuevo pacto. Nos habla de algo que Cristo nos ha dejado. El trasfondo histórico de esta carta nos dice que el escritor, el cual no la firma, es contemporáneo en sus días, cuando estaba escribiendo esta carta.

Todavía, todos los ritos y servicios; todas las reuniones según un antiguo pacto, basada en unas leyes, las cuales había dado Moisés, se estaban ejecutando en su ciudad. Imagínense a un hombre viviendo en medio de un pueblo judío, donde todavía se están llevando a cabo los servicios y los ritos del Antiguo Testamento, y donde todo el mundo depende y cree de este tipo de funcionamiento, él nos escribe que ya eso no funciona y que hay un nuevo método de acercarnos a Dios.

Me imagino a este individuo escondido en algún sótano, a la luz de alguna vela, escribiendo esta carta de alguna manera, donde sólo aquel que tiene sed y hambre por la verdad, puede descubrir su revelación. Tú no sabes lo que es un demonio hasta que se te altera la religión.

Recuerda que la carta se está escribiendo más o menos para el sesenta después de Cristo; diez años antes que Jerusalén sea atropellada por el rey Tito. Y él está escribiendo, y Cristo ya había venido, había vivido, había muerto, había resucitado, y este hombre presenció este evento histórico.

De manera que está escribiendo una carta, para introducir algo nuevo, en medio de un pueblo que no quiere nada nuevo. Acaban de rechazar al hijo de Dios, y él quiere escribir y predicar una nueva forma de acercarse a Dios. Muy parecido a los profetas, que siempre están en contra de la fibra.

Todo Hebreos es una sola carta. Y hay algo que se ha descubierto que tiene mucha importancia y mucho valor. Algo que ha cambiado muchas vidas y que, estoy orando ahora por ello, espero que hoy pueda cambiar la tuya también. Tú, hoy, eres un resultado de lo que sabías y pensabas ayer, así que todo lo que recibas hoy, puede cambiar tu futuro.

(Hebreos 9: 1) = Ahora bien, aun el primer pacto tenía ordenanzas de culto y un santuario terrenal.

(2) Porque el tabernáculo estaba dispuesto así: en la primera parte, llamada el Lugar Santo, estaban el candelabro, la mesa y los panes de la proposición.

(3) Tras el segundo velo estaba la parte del tabernáculo llamada el Lugar Santísimo, (4) el cual tenía un incensario de oro y el arca del pacto cubierta de oro por todas partes, en la que estaba una urna de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que reverdeció, y las tablas del pacto; (5) y sobre ella los querubines de gloria que cubrían el propiciatorio; de las cuales cosas no se puede ahora hablar en detalle. (Noten cómo oculta ciertas cosas)

(6) Y así dispuestas estas cosas, en la primera parte del tabernáculo entran los sacerdotes continuamente para cumplir los oficios del culto; (7) pero en la segunda parte, sólo el sumo sacerdote una vez al año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo;

Déjame hacer una pausa. La ley no proveía ningún perdón para ningún pecado, fuera de los pecados de ignorancia. Todo el perdón existía para pecados ejecutados en ignorancia. Y esto es importante, porque hay personas que pecan en ignorancia, porque son ignorantes. De manera que la misericordia te cubre.

Pero hay personas que saben que sus actuaciones están mal delante de Dios; personas que entienden que lo que hacen está mal, pero son ignorantes respecto a cómo dejar de actuar así. Eso también es ignorancia. De manera que tú tienes perdón en este día. Oramos para que se levante una generación que no señale los malos frutos de un creyente, sino que nos ayude a entender cómo producir buenos frutos.

Hay quien no sabe que está pecando, y hay quien no sabe cómo dejar de hacerlo. No ha encontrado la forma, el método, el funcionamiento o el principio espiritual que lo saque de ese ciclo que lo mantiene cautivo. Se siente mal, pero lo vuelve a hacer. Se redarguye el corazón, pide perdón genuino, con lágrimas, y vuelve y cae. Dios quiere levantar una generación que sepa ministrar a ese tipo de pecado también.

(8) Dando el Espíritu Santo a entender con esto que aún no se había manifestado el camino al Lugar Santísimo, entre tanto que la primera parte del tabernáculo estuviese en pie.

Es imposible poner en funcionamiento las nuevas leyes de nuestro nuevo contrato, en tanto las leyes del antiguo contrato están operando en ti. Mientras tu vida esté regida por el testamento, contrato, leyes, principios, ritos ejecutados en el pacto que fue quitado, para introducir aquel que fue sellado con la copa de la Santa Cena, es imposible disfrutar de los beneficios, bendición y toda la riqueza, que Dios nos ha dejado como herencia.

En este trabajo quiero mostrarte cómo activar el Nuevo Pacto en tu vida, para que cuando celebres la Santa Cena, juntamente con ella no venga un lamento, sino un clamor de victoria, porque hay entendimiento de cómo participar de la herencia que viene juntamente con el Nuevo Pacto.

(9) Lo cual es símbolo (Símbolo. Te está diciendo que todo lo que aconteció es un símbolo) para el tiempo presente, (¿Para cuándo? Para el tiempo presente.) Según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto, (10) ya que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, (De la carne. En los originales dice: ordenanzas externas. Por eso usa la palabra carne, porque la carne es la cubierta externa de todos nosotros. Ordenanzas externas.) impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas.

(11) Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, (De los bienes venideros. Hay bienes en la herencia. Hay bienes en el Nuevo pacto, hay bienes en el contrato de hoy. El pan y la copa de la Santa Cena te dan el privilegio de poseer unos bienes.) por el más amplio y perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, (12) y no por la sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez y para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.

Noten que él está hablando del Antiguo Pacto y del Nuevo Pacto, y está tratando de predicar a un pueblo que aún observa un método de vida de acuerdo al Antiguo Pacto, cuando ya el Nuevo Pacto está vigente. Recuerda; él está predicando a este lado de la resurrección.

Menciona que hay un atrio en el tabernáculo. El atrio era la corte exterior, era donde estaba el sacrificio del cordero. Menciona que cualquiera podía presenciar los ritos que se llevaban a cabo en el atrio. A los gentiles los dividían unas paredes, no podían entrar.

Sin embargo, todo el mundo podía ver lo que se llevaba a cabo en el atrio. El atrio, en nuestra vida, es simplemente donde el sacrificio del cordero es inmolado para que tú tengas entrada en el Reino de Dios. Pero allí participa todo el mundo. Los gentiles pueden ver, cualquier tribu podía participar en esa corte. No había acepción de personas.

Todo el mundo podía entrar en el atrio, y los que no podían entrar, podían ver lo que acontecía. Ese es el comienzo de tu camino. Pero si tú quieres vida en abundancia; si tú quieres ir un poco más allá de la ley; si tú quieres participar de bienes venideros, la vida en el atrio no es suficiente para consumar su soberana vocación.

La segunda parte, era el Lugar Santo. Se va reduciendo el camino. Aquí, sólo la tribu de levitas podía entrar. Once tribus se quedaban afuera. La Biblia dice que angosto es el camino. Y no es el camino del cielo, es el camino de la abundancia. Todos podemos ir al cielo, pero no todos viven en abundancia.

Ten cuidado: le estoy hablando a tu corazón. El cielo no es la pregunta. La pregunta, es: poder reinar en vida, hoy. Hay que ser levita para entrar al lugar santo. Allí se encontraba la lámpara. Ciento cinco libras de oro según candelabro, y allí ministraban todos los que eran de la tribu de Leví.

Pero, entonces, detrás de eso, había otro velo, y ya cualquier levita tampoco podría entrar. Los gentiles se quedaron bien atrás, los de salvación se quedaron en el atrio, los que tienen consagración ya se quedaron en el Lugar Santo, pero al Lugar Santísimo entra sólo el Sumo Sacerdote, o el sacerdocio de Sadoc.

Entra al Lugar Santísimo. Aquí, en el Lugar Santísimo, está el arca de Dios. Dentro de esta arca está el maná, que es recordatorio de la murmuración de los hijos de Dios, cuando se cansaron de aquello que Dios proveía. Estaba también la vara de Aarón que reverdeció, que era sólo memorial de la rebelión a la autoridad escogida por Dios.

Estaban las tablas quebradas, que era sólo memorial de un pueblo que quebrantaba la ley. Frente a la presencia de Dios, hay tres memorias: Murmuración, Falta de sumisión y Un pueblo que no obedece la ley. Pero, encima de toda esa falsedad, encima de toda esa desobediencia, se encontraba la mesa de misericordia, la mesa de propiciatorio, el arca de Dios cubierta por misericordia, aún en el Antiguo Testamento.

Dios es un Dios de gracia, de amor, de paz, de justicia, que quiere bendecir a su pueblo que hoy es tu pueblo. Todo esto es un símbolo, porque las ordenanzas y los ritos del Antiguo Pacto. Y cuando digo Pacto, no quiero que dividas tu Biblia en dos. No estamos hablando de Éxodo, Deuteronomio o Levítico, sino de contratos de parte de Dios con el hombre.

No sé si lo puedes separar en tu mente. La Biblia es una. El Nuevo Testamento es el cumplimiento del Antiguo, pero Dios jugaba un juego con el hombre, con ciertas reglas, toda una historia hasta que Cristo vino. Y cuando vio que en ese juego, el hombre nunca podría ganar, cambió las reglas del juego para que el hombre sí pudiera ganar.

Dios mira hacia abajo en el Antiguo Testamento, y todo lo que en ese marco sucede, se podría resumir en una sola frase: ¿Cuál es tu problema? Te liberto, te resucito, te bendigo, te doy milagros, te perdono, y luego te re-perdono, te doy misericordia, te prospero, gano las batallas por ti, ¿Y sigues en la misma? ¿Cuál es el problema contigo?

Es como si nos imagináramos a Dios como un científico loco, con todos los pelos parados, diciendo: ¿Qué te pasa? ¡No entiendo! Fíjate: Dios creó al hombre, pero Él no es hombre. Decía un antiguo predicador al hablar de esto mismo, que Henry Ford fue el creador de los automóviles Ford, pero Henry no era un automóvil.

Entonces Dios dice: No sé lo que pasa con este juego. No entiendo, ¡Se supone que ganen! ¡Pero no están ganando! ¿Qué les pasa? Ah, ya sé lo que voy a hacer; me voy a convertir en uno de ellos y voy a jugar yo mismo, a ver si es verdad que se puede o no.

Entonces Él se convierte en hombre, Él juega el juego, y se da cuenta que sólo su perfección cumple su propia ley. Y cumple la ley y cambia las reglas, para que el hombre pueda ganar el juego. No vivimos tratando de ser perfeccionados, de la manera en que se vivía antes de la copa del Nuevo Pacto.

Hay nuevas reglas para ti. Dice que acá el juego no podía perfeccionar la conciencia. Y todos lo hemos leído y hemos pensado y hasta dicho, y hasta predicado incluso, que no podemos perfeccionar la conciencia. Ajá, ¿Eh? ¿Y se puede saber qué cosa es la conciencia?

Mira; los científicos tratan de ponerle un título y qué sé yo cuantos vericuetos más. Y a partir de ello, todos podemos tener nuestra propia opinión al respecto, pero lo cierto es, y aquí hay toda una revelación sólo apta para los verdaderos y genuinos hijos de Dios, que la conciencia es el proceso de pensamiento, a través de los cuales tú puedes juzgar o discernir entre el bien y el mal.

Repito: tu conciencia es el mecanismo creado por Dios en ti, -parafraseando-, que te ayuda a discernir y tomar decisiones entre lo que está bien, y aquello que está mal. Él dijo: la ministración del Antiguo Testamento, era externa, pero la conciencia es interna. Yo puedo decirle a mi esposa: ¡Pero qué lindos ojos tienes! Pero no puedo decirle: ¡Qué hermosa conciencia tienes! No le veo la conciencia.

La conciencia es interna. Yo puedo decirte a ti qué hacer, qué no hacer, cómo vestir, cómo no vestir, cómo comportarse, qué fumar y qué no fumar. Y con todo mi esfuerzo, para que tú te parezcas a mí no puedo, de ninguna manera, en absoluto, perfeccionar un gramo ni un milímetro tu conciencia. La ministración es externa.

Puedo tratar de justificarme con Dios ayunando, portándome bien, no hablando nada malo, no bebiendo alcohol. No fumando cigarros ni marihuana, y todo mi esfuerzo, todavía no perfecciona mi propia conciencia. Tenemos incrustados en nosotros por la naturaleza adámica, el deseo de agradar a Dios.

Y en medio de la gracia tratamos de agradarle, pero mientras lo primero y los ritos antiguos operan en tu vida, anulas las reglas que fueron dadas para ganar el juego y perfeccionar tu conciencia. Hebreos dice: vengo para hacer la voluntad que está escrita de mí en el libro; quita lo primero, y establece lo último.

Quita lo primero, y establece lo último. Dice que él, El sumo sacerdote, entró en el Lugar Santísimo no creado por manos, no con sangre de becerros, sino con su propia sangre. Vale la pena mencionar que el sacerdote tenía que matar un becerro para sus propios pecados y un cordero para la nación.

De todos los animales, el becerro es el que más sangre tiene. La implicación es la siguiente: si tú puedes sacar el poste de luz de tu ojo, puedes ministrar el mondadientes del vecino. Necesitas más sangre para el pecado tuyo que para el resto de la nación.

Cristo entra al Lugar Santísimo. ¿Recuerdan ustedes los apóstoles cuando Cristo resucita? Ellos tenían encomendaciones de Dios, pero todavía andaban un poco confundidos. Muy parecidos a mucha gente por allí. Y no estaban presentes cuando Cristo sale de la tumba.

María, aparentemente, era un poco más creyente. Ella sí se encontraba. Pero los discípulos no estaban. Sale Cristo de la tumba, está parado afuera, y está camino al Lugar Santísimo. María reconoce a Jesús, se acerca a Él y quiere abrazarlo y besarlo. Cristo le dice: ¡No me toques! ¡Porque todavía no he subido al Padre!

En el Antiguo Testamento, el sumo sacerdote entraba, se quitaba sus vestimentas de gloria, entraba al Lugar Santísimo, ministraba la sangre por el pecado del pueblo. Cuando Dios confirmaba con su gloria que aquel derramamiento de sangre sólo iba a perdonar pecados por un año, aunque no los quitaba, sino que los olvidaba por un año, era como que te daba una visa temporaria.

No fue creada para quitar pecados, fue creada para mantenerte en memoria de que hay pecados que tú no puedes perfeccionar. Cuando volvía, se ponía su vestimenta de gloria, y salía cruzando la cortina hacia el atrio. A ese evento, en hebreo, se le llama parusía.

Y esto es importante, porque el segundo advenimiento del Señor, en griego también se llama parusía. Nuestro sumo sacerdote entró al Lugar Santísimo, cumpliendo la tipología de aquellos hombres en el Antiguo. Cuando el sacerdote salía, dos millones y medio de judíos hacían oír un clamor de júbilo al cielo, saltaban y brincaban, cantando y glorificando a Dios, porque tenían doce meses bajo la misericordia de Dios.

Pero tú y yo, mi amado hermano, tenemos una parusía mayor, y tenemos un júbilo mayor, y tienes derecho, no a dos millones, sino a billones y billones de creyentes, que han de observar cuando se rasguen los cielos y la parusía del Señor regrese en gloria, expiando pecado por vida eterna. Pero muchas personas quieren ministrar su propia vida por medio del Antiguo Testamento. Mira esto.

(Hebreos 10: 12) = Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, (13) de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puesto por estrado de sus pies; (14) porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.

Y en los originales dice: para siempre, los que están siendo santificados. Atiéndeme: tú jamás serás más perfecto que el día que naciste de nuevo. Lo que está ocurriendo en tu vida, es que Dios te santifica cada día más. Cuando Dios llega a tu vida, es como si Él arrojara un manto de sangre sobre ella.

Ahora, cuando Dios te mira, no ve tu imperfección, no ve tu falta de obediencia, no ve tus murmuraciones; sólo ve la perfección de Cristo. Pero, debajo de esa perfección, está el Espíritu de Dios trabajando en tu vida. El Espíritu está trabajando debajo de la sangre. Y quizás tú mires al hermano, y no lo veas muy perfecto. O quizás tú mismo no te sientas digno. O quizás tú creas que no vale la pena seguir, porque las cosas se han puesto feas y malas. Pero dios te ve perfecto, y el Espíritu está trabajando.

Muchos creyentes se quitan de la vía, descarrilan, y no pueden seguir adelante. Y me parece que ahí va el Espíritu, diciendo: dame una oportunidad, estoy trabajando contigo, yo puedo hacer la obra; yo soy fiel, yo comencé y yo terminaré; sigue adelante, te estoy santificando.

Tratamos de corregir los errores de nuestra vida, tratamos de discernir entre el bien y el mal. Siempre la arruinamos, nos dan deseos de tirar los guantes y decir ¡Basta! Pero el Espíritu dice: no me contristes. Si no te corresponde a ti hacerlo, ahora el juego lo juego yo. ¡Tú eres perfecto delante de Dios! ¡Dame una oportunidad, yo trabajaré contigo!

Esto es como mirarte al espejo y verte bien feo, y para solucionarlo, comprarte un saco nuevo muy caro. El hombre inteligente, se baña primero. La ministración externa, no puede purificar el proceso que te ayuda a decidir lo que está bien y lo que está mal para ti.

Pongan una pausa en la computadora; búscate un nuevo registro, y vamos a ir al pasado, que no es otra cosa que el futuro. Vamos a ir a Génesis. Y recuerdan ustedes que en Génesis, Dios creó al hombre, le dio dominio, y le dijo; multiplícate. Adán y Eva: llenad la tierra. Seres humanos, tengan dominio, sean mayordomos.

Sojuzgad la tierra, sean pioneros, guardad el huerto, cuidad el lugar de mi presencia, cuidad el lugar de mi encuentro, pero restaurad el resto. Sojuzgad, conquistad, y haced que el resto del planeta se parezca al huerto. Domina, sé mayordomo. Los viste de su gloria, pero…

Dios le dice: Adán, me viene algo a la memoria; hay un árbol en el huerto. Es el árbol del conocimiento, de la ciencia del conocimiento del bien y del mal. ¡Adán! Te estoy dando dominio sobre todo. Quiero que seas señor del planeta, de los animales, de las aves, del ámbito terrenal.

Tienes poder, eres dueño inquilino bajo mi autoridad. Tú señorea la tierra, haz con ella como he dicho; sojuzgadla, llenadla de mi gloria, pero: ¡No me toques el árbol! Tienes dominio sobre todo, menos del árbol de la ciencia del conocimiento del bien y del mal.

Adán: ¡Te estoy dando dominio! Hombre, mujer; quiero que señorees todo, menos la habilidad de decidir lo que está bien y lo que está mal. Ese es mi señorío. Lo he dicho antes. Lo he enseñado antes. Dios dice: ¡Yo quiero ser Señor de tu conciencia! Yo quiero decidir por ti y a través de ti, lo que está bien y lo que está mal. ¡Tú señorea la tierra, yo señoreo tu vida! No me toques mi señorío.

El árbol de la ciencia del conocimiento entre el bien y el mal. Yo quiero señorear y decidir por ti, qué está bien y qué no está bien. Tú reina en la tierra, yo quiero reinar en tu vida. El hombre, cuando cae en desobediencia, lo que hizo fue quitarle la única área que Dios había dejado para sí, para Él ser Rey. La conciencia del hombre.

Desde entonces, los hombres a lo bueno, le llaman malo; a lo que es fuerza, le llaman flojera. Y esto funciona seas tú salvo, o no. a lo que es gozo, dicen que es aburrido. Escucha: si el señorío de tu conciencia aún está en tus propias manos, tú serás un fracaso para Dios.

Tienes que entregarle el dominio de decisiones en tu vida a Dios, ese es el Nuevo Pacto. Yo juego el juego por ti. Claro; tú me dirás que tú tomas tus propias decisiones. ¡Te equivocaste! O las decide Dios, o eres influenciado por Satanás. Sólo Dios sabe decidir lo que es bien y lo que es mal para el hombre. El trono de Dios es la conciencia del hombre, deja que Dios pilotee tu vida. Él quiere ser sumo sacerdote de tu conciencia.

Si tú eres señor de tus propias decisiones, a lo que es religión le vas a llamar que es Dios. A tu propia prosperidad le vas a llamar restauración. Al liberalismo y humanismo le vas a llamar jubileo. Estás equivocado, no sabes discernir. A la independencia le llamas autoridad del creyente.

A la política religiosa le vas a llamar apostolado. Encuentras que en los números de las congregaciones le llaman  influencia espiritual. Sólo Dios sabe discernir lo que está bien y lo que está mal. El Nuevo Pacto funciona cuando Cristo es Rey del proceso de pensamiento que discierne lo que está bien o mal para cada uno.

Muchos todavía no me entienden, lo sé. A lo que tú llamas un congreso exitoso, sólo es fama en el mundo sin existencia en el ámbito del espíritu. Confundes a la verdadera gloria de Dios con un shock de emociones y le llamas adoración a lo que sólo es talento musical.

Si tú permites que el Señor también sea Señor de tu conciencia, hay varias cosas que has dado por sentadas que se te modificarán en un abrir y cerrar de ojos. ¡Eso es el Nuevo Pacto! ¿Crees que un creyente necesita que le digan que no fume, o que no beba alcohol?

Tengo la certeza que no lo necesita. Sin embargo, son cosas que han ocurrido y todavía ocurren. ¿Por qué? Porque Cristo no es Señor verdadero de esa vida. Porque yo puedo cuando termine mi trabajo del día fumarme unos cigarros y beberme unas copas de alcohol y nadie me dirá nada. Sin embargo, algo dentro de mí no permitirá que lo haga. ¿Sabes por qué? ¡Porque Cristo es Señor de mi conciencia!

Es más; si Cristo no se convierte pronto en Señor de tu con ciencia, vas a fracasar. Porque sólo Dios sabe discernir por ti, lo que a ti te conviene. Mucha gente vive en confusión, ¿Sabes por qué? Porque tergiversan y alteran la verdad; no quieren la verdad. Porque la verdad te liberta. Sólo tienes que ir a ella una vez y eres liberado para siempre.

El Reino opera en obediencia. Pero hemos confundido nuestra obediencia con carácter interno, con santidad interna. Tú no puedes hacer eso, esa es obra del Espíritu Santo. La obediencia que te corresponde a ti, son los frutos. ¿Cuántos han visto que los frutos nacen dentro del tallo? Los frutos siempre son externos, y ministran a las naciones.

La obediencia de la iglesia, es la ministración en la sociedad. Es avanzar el Reino. Y si Dios fuera Señor de todas sus conciencias, ¿Qué no podría hacer el ejército de la ciudad, aldea, pueblo, provincia, estado o nación dónde vives? Imagínate a Cristo piloteando a un grupo ordenado y disciplinado de miles de personas que no piensan en sí mismos, sino en el Reino.

Yo quiero que mi Señor sea Señor de mi conciencia. El Señor es Señor y Rey, todo en el mismo paquete. Cristo donde entra, reina. Y hasta que Él no reine, tú tienes una batalla interna que no hay quien te la resuelva. El problema con la consejería cristiana es que, de cada diez casos, nueve encuentras que Cristo no es número uno en esas vidas. Porque si Cristo es número uno en tu vida, Él sabe conducirla.

(Hebreos 5: 4) = Y nadie toma para sí esta honra, (Estamos hablando del Señor. Porque el problema es el siguiente, varón y varona. Es difícil delegarle a otro el ámbito, o el lugar de control que decide lo que tú haces en tu vida. Es dificilísimo dejar que otra persona corra su vida por ti. Es muy complicado ir y decirle a alguien que tu vida le pertenece y que todo lo que se te diga, tú lo harás. ¿Por qué? Porque eso implica fe y confianza. Para yo poderle delegar a otra persona que tome todas las decisiones por mí, tengo que confiar en ella de una manera tremenda) sino el que es llamado por Dios, como lo fue Aarón.

(5) Así tampoco Cristo se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino el que le dijo: tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy.

(6) Como también dice en otro lugar: tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.

Compara el sacerdocio de Melquisedec, con el sacerdocio de Aarón, y nos dice: ¡No te preocupes! Cristo no es tras la orden de Aarón, puedes confiar en Él. Cristo viene tras otra orden. Es la orden de Melquisedec. ¿Qué pasa? Aarón era el sacerdote que ministraba junto a Moisés, ¿Recuerdan?

 Moisés sube al monte a hablar con Dios; Aarón se pone a escuchar las palabras del pueblo. Aarón, entonces, tomó todo el oro del pueblo, lo echó en el fuego, y produjo un becerro. Moisés baja del monte, y le dice: Aarón, ¿Qué has hecho? – ¿Quién, yo? ¿Por qué? – Aarón, ¡Estoy hablando contigo! – ¿Yo? – Sí, tú. – ¡Fue el pueblo! No asume su responsabilidad y le echa la culpa al pueblo.

Y Moisés le dice: ¿Cómo que el pueblo? – Y…ellos querían un dios, y me dieron el oro, y yo sólo lo arrojé al fuego y mira, ¡Salió este becerro! – ¿Cómo que salió el becerro? Ese es el milagro de la Biblia que nadie tiene en cuenta. – ¿Cómo vas a echar oro en el fuego y va a salir un becerro? ¿Y al molde, dónde lo dejaste, Aarón?

¿Qué molde? ¡Yo no hice ningún molde! ¡Sólo tiré oro en el fuego y salió este becerro! Era un mentiroso. Y entonces él le dice: ¿Ah, sí, eh? ¡Bébete el oro! Y dos millones y medio de israelitas se bebieron el oro. El escritor dice: ¡No te preocupes! ¡Puedes delegar el timón de tu vida a Cristo!

¡Él no es como Aarón! Él es fiel y sumo sacerdote. Puedes confiar en el liderazgo y el reinado de Cristo, nunca te fallará. Y nunca te dejará hasta los confines de la tierra. Va más allá de la fe. Yo puedo tener fe en una persona, pero al mismo tiempo no confiar en ella.

Tú me puedes entregar un pasaje de avión para que yo vaya a predicar a China. Y yo voy a saltar de gozo un poquito, pero hasta que no vaya a las oficinas de la compañía aérea del pasaje y verifique todos sus números para comprobar que es legítimo, yo no voy a estar seguro. Porque no te conozco y no confío en ti. Pero si tú mi hermano que hace tanto tiempo me conoces y me acompañas, eres quien me entrega ese pasaje, yo no voy a comprobar nada; armo mi maleta y me voy de viaje con plena confianza.

Entonces pregunto: si así sucede en la vida cotidiana con algo tan común y corriente como un boleto de avión, ¿Cuánto más la herencia delegada por el Rey de Reyes y señor de Señores, nos hará saltar de júbilo en el mismo instante, sin siquiera ver el avión en el que nuestro Rey nos asegura que viajaremos?

Leer Más

Una Mentalidad de Cambio

Había tres fiestas en Israel que eran necesarias, y el pueblo tenía que asistir a ellas. Nosotros, aquí en Occidente y más todavía, en Latinoamérica, no terminamos de entender del todo el significado que esas fiestas tenían para esa gente, pero sí tenemos ya suficiente luz como para encontrar el significado o la aplicación que ellas tienen para nuestro tiempo presente.

Está la salvación, el pentecostés, las primeras semanas. Pero después hay una fiesta llamada Tabernáculos. Tabernáculo es aquello que aún está por manifestarse en forma real, en la iglesia. Y es la fiesta durante la siega. Es el tiempo que estamos viviendo.

Que comienza con el sonido de las trompetas, que no son otra cosa que las voces entremezcladas de americanos, mexicanos, bolivianos, venezolanos, colombianos, chilenos y argentinos que, hasta donde yo sé, andan gritando estas mismas cosas por ahí. Obviamente, hay otros colores también que gritan.

Hay trompetas doradas y trompetas de plata, pero lo cierto es que todas hacen ruido. A las trompetas no debes verlas como instrumentos de música, sino como símbolos de un cambio de dirección. En toda la Biblia ese es su rol preponderante. Cuando juan oye una voz como de trompeta, y ve a uno parecido al Hijo del Hombre en medio del candelero, en Apocalipsis capítulo 1, él supo inmediatamente que lo que se estaba diciendo, significaba cambio.

Ya fuese para congregarse, ya fuese para ir a la guerra, o para movilizarse de un campamento a otro, la trompeta siempre significaba: cambio de posición. O bien estamos por reunirnos, o por ir a la guerra, o por transicionar; pero siempre de un modo u otro significaba cambio. Repítelo para ti mismo: cambio.

Ahora bien: la Fiesta de los Tabernáculos, comienza con la Fiesta de las Trompetas. Si eres perspicaz, tienes hambre y sed de Dios y cuentas con mínimo discernimiento, tú ya sabes que la Fiesta de las Trompetas ya se está celebrando. Hay decretos y palabras que han sido depositadas en varios sitios específicos.

Y, por encima de eso, se está declarando a los principados y las potestades que hay una iglesia gloriosa que va a emerger, y que no vamos a aceptar ningún otro tipo de resultado como respuesta. Es decir que, sea como sea, sí vamos a vencer. ¿Dices amén? Puedes decir amén.

Vamos a leer en el capítulo 8 del libro del profeta Nehemías. Y cuando comencemos a hacerlo, vamos a estar extrayendo depósitos que existen en esos pasajes. Vamos a usar a la Biblia como un pedazo de tecnología, para poder visitar ese lugar llamado Nehemías, en el mundo del espíritu.

Y de allí extraer de Nehemías los principios básicos para tener la mentalidad adecuada para que Cristo pueda regresar. ¿Cuál es la mentalidad que debemos poseer? ¿Qué identifica el tiempo? ¿Cuál es la mentalidad? ¿Cuál es la posición y el carácter de la iglesia durante lo que llamaremos el mes séptimo?

Ese Séptimo mes, demanda un cambio de vida. Si tú venías viviendo en cierta forma durante el primero, segundo, tercero, cuarto, quinto y sexto mes, ya cuando vas para el séptimo mes, para poder prevalecer en ese mes siete, es requisito poseer ciertas características que no eran necesarias en los seis meses anteriores.

O sea: cada vez que nos acercamos más al fin, se pone más fuerte la batalla, y necesitamos de ciertas dinámicas para prevalecer. El esfuerzo que te ayuda a prevalecer durante el sexto mes, no es suficiente para prevalecer en el séptimo mes. Hace falta otro modo de pensar, otra dinámica.

Y una vez más, como normalmente nos movemos en este ministerio, es de esperar que cuando vaya a través de la Escritura, y mencione que este es el día de Tal Cosa, tú deberás decir por dentro: ¡Ese soy yo! Esa es la mentalidad. Esa es esta generación. Así es, Señor. Y si todavía no lo es, para allá vamos. Lo acepto, lo recibo, lo imparto a mi vida, lo asumo como tu Palabra y la mentalidad adecuada para el séptimo mes.

(Nehemías 7: 73) = Y habitaron los sacerdotes, los levitas, los porteros, los cantores, los del pueblo, los sirvientes del templo y todo Israel, en sus ciudades,

Nota claramente, que todos los niveles sociales vivían en ciudades. Eso es lo importante, olvídate de qué posición tenían. Pero la posición, muchas veces, declara el nivel social de la persona. Todos los niveles sociales vivían en ciudades. Y esto es importante, porque las ciudades fueron construidas por primera vez por Caín. Caín, en Génesis 4:16, funda la primera ciudad, en total rebelión a Dios.

Dios le dijo que sería errante, y él le dijo que no, que no iba a errar nada porque se iba a quedar puesto en un solo lugar. Y creó la primera ciudad, La ciudad es creada fuera de la presencia de Dios, porque cuando la funda Caín, lo hace fuera de la presencia de Dios. Dios echó a Caín de su presencia, y es fuera de su presencia que él construye la primera ciudad.

Ahora bien; no es pecado vivir en la ciudad, pero sí es pecado ser arrebatado por ella. Ser arrebatado por el espíritu de la ciudad. Este espíritu es gestor y productor de muchas contrariedades para los cristianos. Entre todo eso, el alto grado de stress al que está sometido el hombre de ciudad, y que desconoce totalmente el hombre de campo.

La persona arrebatada por el espíritu de la ciudad, no tiene ninguna utilidad en las manos de Dios. O sea: lo que quiero decir es que la ciudad no es propicia para ver o sentir a Dios. Es muy difícil ver a Dios entre un enjambre de cables, mampostería y concreto. De hecho, si vamos al campo y vemos un árbol, aspiramos oxígeno puro y pensamos: de verdad que existe un Dios.

La naturaleza nos describe a Dios; el concreto no. Es que a esa naturaleza la creó Dios, mientras que al concreto lo creó el hombre. Lo que sucede es que nos gustan las ciudades porque son más industrializadas y producen más dinero. Siempre y cuando tú no seas el dueño de una enorme finca con agricultura a raudales y ganado para tirar para arriba.

Lo que quiero enfatizar es que ellos tenían un estilo de vida, justo cuando comienza el séptimo mes. Todo el mundo vivía el estilo de vida llamado: ciudad. Todo el mundo estaba en la misma. Vivían en el mismo estilo de vida. Y leemos una vez más el mismo verso: Y habitaron los sacerdotes, los levitas, los porteros, los cantores, los del pueblo, los sirvientes del templo y todo Israel, en sus ciudades. Venido el séptimo mes, los hijos de Israel estaban en sus ciudades;

Aquí vemos la ley de doble referencia, donde Dios cuando quiere enfatizar algo en la Escritura, te lo dice dos veces corridas. Quiere enfatizar que esta gente vivía en este estilo de vida. Un estilo de vida que hasta hoy, si no estás bien firme en el Señor y plantado en su Palabra, todavía te arrebata y te contamina. Vivo en una ciudad, sé lo que te digo.

(Nehemías 8: 1) = Y se juntó todo el pueblo como un solo hombre en la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, y dijeron a Esdras el escriba que trajese el libro de la ley de Moisés, la cual Jehová había dado a Israel.

Nota que tan pronto llega el séptimo mes, se reúnen como un solo hombre. Se juntaron. No quiero decir que se congregaron, porque estoy seguro que te imaginas al instante imaginas culto, oración, sermón y corito. Y no era ni por asomo algo así. Se juntaron porque era el día de la unidad.

Vemos que es el día de compromiso, donde el espíritu de independencia es cortado, donde todo se hace corporalmente, donde el próximo mover de Dios, no va a ser a través de un solo ministerio, o a través de un solo evangelista internacional, va a ser el cuerpo de Cristo en la tierra, un cuerpo trabajando unido.

Cuando llega el séptimo mes, el estilo de vida comienza a cambiar. Es el día de hambre por la palabra. Lo primero que demandan, es: traed el libro. Tráeme la palabra. Nota que el séptimo mes no es un día de manifestaciones externas, es un día de concentración en la palabra.

Tan pronto llegó el séptimo mes, demandaron el libro de Esdras. “Esdras, traedme el libro; queremos entender la palabra.” Es el día de hambre de la palabra. El séptimo mes, el cual estamos cursando hoy en nuestra tierra, los últimos días, es el día de la Fiesta de Tabernáculos en la tierra, es el día de la lluvia tardía, es el día de la cosecha.

Llámalo como tú quieras, la mentalidad y los principios que estamos extrayendo, describen a la gente que vive adecuadamente dentro del tiempo. O sea: gente que sí discierne el tiempo en que vive, y vive una vida adecuada para ese tiempo.

Es un tiempo de cuerpo corporal, perdón la redundancia, no tenía como decirlo. Porque es un tiempo en donde todo el poder de Dios se ramificará en el cuerpo que lo represente con dignidad, rectitud, honestidad, integridad y cero corrupción. Por eso dicen: traed la palabra, no quiero que oren por mí; ¡Quiero palabra!

Seguimos leyendo. Todo esto está ocurriendo, pero nota el cambio tremendamente drástico que se produce entre el verso 73 del capítulo 7 y el primer verso del capítulo siguiente, el 8. Lo único diferente, es que cambió el mes. Y toda la gente reaccionó diferente. ¿Estás viendo las cualidades?

(Verso 2) = Y el sacerdote Esdras trajo la ley delante de la congregación, así de hombres como de mujeres y de todos los que podían entender, el primer día del mes séptimo.

También es el día del intelecto. Es el día de entendimiento. No es permitido ser ignorante, cuando estamos viviendo en un tiempo de información global. No hay excusa para la ignorancia. Si hay ignorancia, hay que prepararse. En el séptimo mes se demanda cero-ignorancia.

Estamos viviendo en el tiempo del intelecto. La palabra dice que en los últimos tiempos la sabiduría y la ciencia aumentarán. No dijo que era del diablo, dijo que era la sabiduría. ¡Aumenta tu sabiduría! El tiempo que estamos viviendo, facilita el conocimiento. No hay excusas para no entender. Puedes decir si quieres: ¡Ese soy yo!

(Verso 3) = Y leyó en el libro delante de la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, desde el alba hasta el mediodía, (¡Desde el alba hasta el mediodía! ¿Qué vas a hacer cuando te mande audios de esa duración? ¿Vas a escuchar uno pequeño y me vas a pedir que te envíe los otros?) en presencia de hombres y mujeres y de todos los que podían entender; (¿De todos los que podían qué cosa? Entender. Fíjate el énfasis que le está dando al entendimiento) y los oídos de todo el pueblo estaban atentos al libro de la ley.

¿Dice que estaban qué? Atentos.  Es el día de discernimiento, donde la gente no parpadea cuando entra en el espíritu de la palabra. Se predican tres horas seguidas y nadie se mueve ni para ir al sanitario. La gente que se incomoda por la longitud del mensaje, es gente que nunca llegó a entrar en el mensaje. Porque si tú entras en el mensaje, me ha pasado, ni cuenta te das del tiempo. Día de discernimiento, día que te demanda entender, día en que la gente está atenta.

(Verso 4) = Y el escriba Esdras estaba sobre un púlpito de madera que habían hecho para ello, y junto a él estaban Matatías, Sema, Anías, Urías, Hilcías y Maasías a su mano derecha; y a su mano izquierda, Pedaías, Misael, Malquías, Hasum, Hasbadana, Zacarías y Mesulam.

(5) Abrió, pues, Esdras el libro a ojos de todo el pueblo, porque estaba más alto que todo el pueblo; (Estaba más alto); y cuando lo abrió, todo el pueblo estuvo atento.

El día de sumisión, donde todo el mundo está por debajo del nivel de la palabra. La palabra es más alta que la gente. Si la palabra no resuelve tu problema, cómprate un ataúd, porque nadie te lo va a resolver. La palabra siempre está por encima de tu problema. El día de sumisión, donde la palabra estaba elevada por sobre el nivel de la gente.

Vemos ahí una plataforma gubernamental, vemos que hay un elemento de gobierno en la palabra. Porque cuando tú ves en la Escritura que el que está hablando tiene gente a la izquierda y a la derecha, es que tiene una plataforma gubernamental. La palabra del séptimo mes, trae gobierno, conlleva autoridad. Es una palabra de espíritu diferente.

Todas estas que estamos expresando, son las condiciones espirituales, el carácter personal y la mentalidad que es adecuada para fluir apropiadamente durante este tiempo, llamado La Fiesta de Tabernáculos. Y dice el verso 5, al final, que cuando se abrió el libro, el pueblo estuvo atento.

Ahí, la palabra es: se puso en pie, o tomó su lugar. O sea que vemos aquí el día del temor y la sensibilidad. Temor a la palabra, reverencia. No estamos hablando de un culto o de un rito, sino que esta gente cuando oyeron la palabra, inmediatamente cambiaron su postura espiritual.

Hoy en día nosotros tenemos porristas espirituales, tratando de darle latigazos a la iglesia para que adoremos, y no entramos. Ellos entraron en un abrir y cerrar de ojos. En un momento llegaron de afuera, donde están todos los demonios de Babilonia, abrieron el libro, y ¡Flash! Entraron en la presencia de Dios.

Donde la gente trae una sensibilidad que, en un abrir y cerrar de ojos, cambian de lo natural a lo sobrenatural. No necesitan cuatro horas de porristas espirituales dándonos latigazos para que adoremos. ¡Es que vengo cargado! ¡¡¡Descárgate!!! Enciende la computadora, el celular o lo que quieras donde tengas un mensaje apostólico de Reino, pero ven descargado.

Si tú no traes a Dios cuando vienes a la iglesia, no lo vas a encontrar allí. Ese lugar donde vas es madera, alfombras, hierro, cristales, y Dios no habita en nada de eso. Haz un  momento de silencio donde quiera que estés ahora. ¿Escuchas? ¿No? Hay un ruido. ¿No lo escuchas? Hay un poco de religión que se está cayendo ahora y produce un ruido bastante alto.

Escucha: en el Nuevo Testamento, no hay altares. ¿Sería sano, entonces, decir que altar no es bíblico? Esto sí que es molestar a los que están cómodos y meter el dedo en un ojo a los sabios de este sistema. No hay altares en el Nuevo Testamento. El altar se destroza cuando Israel cambia al Nuevo Testamento, el altar es el corazón del hombre.

En cada iglesia evangélica, hay una plataforma, que se hizo para que el predicador estuviera más elevado porque hay mucha gente y si no fuera así, nadie lo vería, pero no es ni necesaria ni mucho menos santa. Jesús siempre que comenzó a predicar, se sentó. A él no le interesaba que lo vieran, le interesaba que lo oyeran. Porque la fe viene por el oír, no por el ver.

(Verso 6) = Bendijo entonces Esdras a Jehová, Dios grande. Y todo el pueblo respondió: ¡Amén! ¡Amén! Alzando sus manos; y se humillaron y adoraron a Jehová inclinados en tierra. (Es decir que, abrieron el libro y ellos entraron en adoración. ¿Estás viendo esto?)

(7) Y los levitas Jesúa, Bani, Serebías, Jaman, Acub, Sabetai, Hodías, Maasías, Kelita, Azarías, Jozabed, Hanán y Pelaia, hacían entender al pueblo la ley; y el pueblo estaba atento en su lugar.

Esa frase “atento en su lugar”, significa “yo estoy presente”. La dimensión o el perímetro espiritual que tú llenas con la gracia que tú tienes como persona en Cristo, estaba llena, diciendo: el día de disponibilidad, usadme. Esto te muestra que, en el mes séptimo, todo el mundo tomó su lugar. Es el día de disponibilidad. Ese soy yo.

(8) Y leían el libro de la ley de Dios, (¿Cómo?) claramente, y ponían el sentido de modo (¿Qué?) que entendiesen la lectura.

Nota la diferencia de la aparición de la palabra en el mes siete. Dice que leían la palabra de Dios claramente. No teológicamente, ¡Práctico! Principio número uno: ve y hazlo. No vengas a buscar aconsejamiento hasta que no hagas el principio primero.

Leían la ley de Dios claramente, y le ponían el sentido de modo que se entendiese, o sea: era obligatorio entender. Estamos viviendo un tiempo en donde la ignorancia no es aceptable. Si no entiendes algo, aplícate, búscalo, escudriña, tal ha sido el mandato de siempre.

Era requisito en el tiempo final, tener el principio-témpano. Entendí. Hay mucha gente que disfruta con los mensajes, pero que no los aplica jamás a su vida. Si no estás aplicando el mensaje a tu vida, déjame decirte que no has entendido nada. Era requisito entender. El día de claridad. Era el día de entendimiento de la palabra.

Y no estamos hablando de Nehemías, obviamente; estamos hablando de la gente que vive adecuadamente en el tiempo final. Esta es la mentalidad adecuada para el mes siete. Esto es lo que el lugar llamado Nehemías, en el espíritu, nos dice qué cosa es necesaria hacer para festejar la fiesta de los tabernáculos, que si no la festejas no hay siega, y si no hay siega, no hay Cristo.

Esto es necesario. Cristo llega durante la fiesta de tabernáculos. Pero la fiesta de tabernáculos tenía requisitos para celebrarse. No puedes entrar como te dé la gana. Estás invitado, pero abajo dice: “formal”. No puedes venir en camiseta. Había que tener cierta mentalidad para participar de tabernáculos. No podías hacerlo desorganizadamente, tenías que fluir con aquello que ya estaba escrito. Seguimos leyendo.

(8) Y leían el libro de la ley de Dios, claramente, y ponían el sentido de modo que entendiesen la lectura.

(9) Y Nehemías el gobernador, y el sacerdote Esdras, escriba, y los levitas que hacían entender al pueblo, dijeron a todo el pueblo: día santo es a Jehová nuestro Dios; no os entristezcáis, ni lloréis; porque todo el pueblo lloraba oyendo las palabras de la ley.

Ahora; nota la reacción que el pueblo trajo al mes séptimo. Era la reacción de los primeros meses. Del mes uno al sexto. Cuando leían la palabra, cuando el pueblo se daba cuenta que se habían alejado mucho de lo que era la verdad; cuando escuchaban la palabra, se entristecían. Porque se decían: ¡Oh, Dios mío! ¡Cuánto me falta!

O sea: hay un mundo de distancia entre esa palabra y donde estoy yo. Y la gente salía triste, porque calculaban el costo, y decían: No sé si lo voy a poder pagar. Esa era la reacción normal. Pero en el mes séptimo, ha llegado un día que demanda una reacción diferente.

(10) Luego les dijo: id, comed grosuras, y bebed vino dulce, y enviad porciones a los que no tienen nada preparado; porque día santo es a nuestro Señor; no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza.

El día que demanda una reacción diferente ante la palabra. Ellos, cuando oían la palabra claramente y la entendían, se agarraban de los pelos y decían: ¡Huau! ¿Y ahora cómo hacemos eso? Si fuera hoy el predicador les diría: ¡Eh! ¡No se hagan problemas! ¡El gozo de Dios es su fortaleza!

Entiende bien: no te está dando fuerzas con algo llamado gozo. Si lo lees en contexto, verás que lo que te está diciendo es: No respondas con tristeza, responde con fuerza, porque a Dios la fuerza le trae gozo. El gozo de Jehová es cuando tú respondes con fuerza. El gozo de Jehová, es tú fortaleza. El gozo de Dios es cuando tú te haces fuerte ante la palabra.

El gozo tampoco es una sonrisa ridícula en la cara de un cristiano carismático. El gozo no es estar un buen rato tendido en el suelo riéndote a carcajadas. A eso se le llama risa. El gozo es una condición del hombre interno. El gozo es el producto de una convicción absoluta que Dios es Dios, y nadie le vence.

El gozo es una demostración positiva respecto a quién es Dios en la tierra. El gozo es una fuerte actitud ante la vida, positivamente atacando todas las circunstancias que te vengan a acosar. El gozo es una condición prevaleciente del espíritu del hombre. El gozo es una cultura de sed insaciable por su palabra.

El gozo es un carácter que confronta todo lo que está en contra del avance del propósito de Dios. Es una postura interior. Es el día de una nueva reacción ante la palabra. No hay excusas para que no la entiendas, porque sólo si la entiendes serás fuerte.

El hecho de que escuchas algo y te quedas triste, es porque no has entendido. Porque cuando entiendes, no sólo no te entristeces, sino que sales cantando de alegría, porque ahora sabes que tienes un objetivo claro y concreto hacia donde caminar.

(Verso 12) = Y todo el pueblo se fue a comer y a beber, y a obsequiar porciones, (No es el día de venir a la iglesia a buscar o a recibir, es tiempo de obsequiar porciones. No es el día de venir a buscar, es el día de venir a dar) y a gozar de grande alegría, porque había entendido las palabras que les habían enseñado.

Nota que cuando entiendes, eso produce fuerza. Lo que te trae fuerza no es el gozo. Dios se goza cuando tú entiendes la palabra, porque ella te produce fuerza. Entender lo que te fortalece. Una persona que entiende camina la tierra con autoridad. No camina como pidiendo disculpas.

Al final del verso dice que tenían alegría porque habían entendido las palabras que les habían enseñado. Y fíjate que dice “enseñado”, no dice “predicado”. ¿Sabes por qué? Porque a la iglesia se le enseña, no se le predica. Pre-dicar es preanunciar la derrota de los ángeles caídos, y a eso la iglesia ya lo sabe. Debemos enseñarle lo que todavía no sabe bien.

(Verso 13) = Al día siguiente se reunieron los cabezas de las familias de todo el pueblo, sacerdotes y levitas, a Esdras el escriba, para entender las palabras de la ley. (¡Quince veces te ha dicho que el mes séptimo es un día de entendimiento! Es inexcusable no entender.)

(14) Y hallaron escrito en la ley que Jehová había mandado por mano de Moisés, que habitasen los hijos de Israel en tabernáculos en la fiesta solemne del mes séptimo

Aquí vemos que demanda un nuevo estilo de vida. Recuerda, todo el mundo vivía en ciudad, y de repente, ahora, todo el mundo tiene que vivir a campo traviesa y en tiendas, que ellos confeccionaban con hojas de árboles, y tenía una abertura arriba. Y ellos tenían que meterse allí.

Ahora, imagínate lo drástico que es salir de una casa el último día de un mes, y el primer día del mes siguiente, meter a toda tu familia en una choza. Así de drástica es la exigencia del cambio mental para la iglesia. Sólo imagínate qué tipo de transición sería mudarte de una casa, en una ciudad, y acomodarte en una tienda de indios. Así de drástico y de tenso es el cambio que Dios exige en la iglesia, hoy. Del mes seis al mes siete. Por eso es la iglesia aúlla cuando oye el mensaje.

(15) y que hiciesen saber, y pasar pregón por todas sus ciudades, (En el mes séptimo, se predica cambio. Predicad esto, pregonad esto en todas las ciudades, que hay que cambiar el estilo de vida. El mensaje del mes séptimo es Reforma. Pregonad esto. ¿Pregonad qué? Que hay un cambio de estilo de vida. Hay un cambio de estructura pensante. Hay un cambio en la forma en que te conduces en el mes séptimo. Pregonad esto, dice la palabra) y por Jerusalén, diciendo: salud al monte, y traed ramas (Número uno) de olivo, (Número dos), de olivo silvestre, (Número tres), de arrayán, o mirto, (Número cuatro), de palmeras, (Y número cinco), y de todo árbol frondoso, o verde.

Tal como está escrito, y nos da los cinco componentes para construir la mentalidad del séptimo mes. Construid una tienda, una choza, con estos cinco ingredientes. La tienda se convierte en la cobertura mental de la iglesia en el séptimo mes. Hay que construir una mentalidad, deliberadamente, que prevalezca en el mes séptimo. Y Dios nos da cinco ingredientes a los cuales nos vamos a referir dentro de un momento. Con eso podremos ver qué mentalidad es la que prevalece en el mes séptimo.

(Verso 16) = Salió, pues, el pueblo, y trajeron ramas e hicieron tabernáculos, cada uno (Escucha y lee bien: dice cada uno. A esto nadie lo puede hacer por ti. En el mes séptimo, tú no puedes depender de la oración de tu pastor el domingo. Tienes que tener una cobertura contigo, las veinticuatro horas al día. Lo que te cubre tu vida, es lo que te defiende en la calle. Cuando tú estás en una circunstancia en medio de trabajo, lo que te hace prevalecer, es la forma en que tú piensas. Y la forma en que tú piensas, es lo que te cubre. Y esos principios que desarrolla tu mentalidad se convierten en tu cobertura. Tú puedes estar de vacaciones en la otra punta del planeta, que lo que te cubrirá allí donde quiera que estés, serán los principios que has asimilado, si es que los pones por obra, cuando el momento lo necesita. Tabernáculos es una mentalidad que te cubre durante el mes siete, que tiene que ser formada por estos cinco ingredientes. Y dice que cada uno tiene que tenerla.) sobre el terrado, en sus patios, en los patios de la casa de Dios, en la plaza de la puerta de las Aguas, y en la plaza de la puerta de Efraín.

 En cualquier lugar, menos dentro de tu previa cobertura. No la podían meter dentro de tu casa. Tenía que ser encima de la casa, o afuera en el patio, o afuera en el frente, o allá en la puerta de la ciudad. Pero en la tienda tenía que ser algo externo y superior a lo previo.

Ni se te ocurra construir la tienda y luego meterla dentro de tu casa. Y dice que lo primero que colocó, fue protans, que es como se traduce “fundamento apostólico”. Eso primero. No hay un segundo sin un primero. No puedes edificar columnas sin primero cavar los cimientos y pone los fundamentos.

La mentalidad que Dios quiere construir, destruye el odre previo. Es más fuerte. Te ayuda a prevalecer en los tiempos finales. Si Dios viene mañana, nos interrumpe y nos vamos. Pero si todavía no viene, prevalecemos mientras Él regresa. No la puedes poner adentro, dice “sobre”. Léelo con cuidado: Salió, pues, el pueblo, y trajeron ramas e hicieron tabernáculos, cada uno sobre el terrado, en sus patios, en los patios de la casa de Dios, en la plaza de la puerta de las Aguas, y en la plaza de la puerta de Efraín. Si yo sé leer, eso significa afuera.

(17) Y toda la congregación, (Dice que toda la congregación, toda. Esto no es optativo, esto es obligatorio si quieres prevalecer), que volvió de la cautividad hizo tabernáculos, y en tabernáculos habitó; porque desde los días de Josué hijo de Nun hasta aquel día, no habían hecho así los hijos de Israel. Y hubo alegría muy grande.

Nota que este día del cual estamos hablando, no tiene precedentes. No puedes confirmarlo en una librería cristiana. No te puede ayudar el abuelito que tiene sesenta años en la iglesia. No se había celebrado antes. Entiéndelo, estamos terminando por primera vez. Nadie ha pasado por aquí, antes.

Eso, claro, nos pone en un lugar de incertidumbre, porque a nadie le gusta hacerlo. A eso es a lo que llamamos pioneros o apostólicos. Comenzar a viajar más allá del control. Aprender a tener paz dentro de incertidumbre. Aprender a regirnos por el espíritu, verdaderamente, y no por fantasmas. Caminar por el espíritu es ser obediente a la palabra. Todo lo demás, consecuencia.

Dice claramente que, desde los días de Josué, nadie había hecho eso. O sea que no había dónde indagar a ver quién me puede ayudar, sino que las voces y las trompetas de Dios, están declarando: Síguenos, a un camino que ellos mismos no han obtenido.

Estamos abriendo sendas. Claro, a los que van adelante en casi todas las guerras los matan, pero dejan la senda ya construida. Nos tocó ser pioneros de algo. Se entiende que esta generación tiene que abrir trazos, para que venga una generación siguiente que termine.

(Verso 18) = Y leyó Esdras en el libro de la ley de Dios cada día, desde el primer día hasta el último; e hicieron la fiesta solemne por siete días, y el octavo día fue de solemne asamblea, según el rito.

Te dije que hay cinco hojas. Número uno, de olivo; número dos, olivo silvestre; número tres, arrayán, o mirto; número cuatro, palmas y número cinco, frondosos. Ahora anota las siguientes escrituras porque son muy extensas y por razones de tiempo no puedo leerlas.

Levítico 23:33.44; Deuteronomio 16:13-18; Números 29:12-32. Todas estas escrituras te hablan de la fiesta y el tiempo de la siega y tabernáculos, y de los holocaustos, y los principios y mentalidades requeridas para poderlas celebrar adecuadamente. Te las doy como tarea. Ahora déjame extraer cinco principios de estas tres escrituras. Luego te explico los componentes de tu mentalidad para el mes, o para el tiempo final.

Número Uno: El Tiempo de la Siega es el tiempo de cosecha. Se cosechaba todo lo que tenía que ver con el lagar del vino y todo lo que tenía que ver con la era y el grano. Todo se cosechaba. Es el tiempo después del cual no existía vida en la tierra. Todo lo que tenía vida en la tierra, se levantaba. Se extirpaba de la tierra.

Todo lo que tenía vida, cesaba, porque era recogido. Todo tenía que llegar al estado de madurez. El tiempo de la lluvia tardía, es tiempo de madurez. En tiempo de lluvia tardía, pide lluvia, dice Zacarías 10:1. Tenemos que pedir lo que el tiempo requiere que tengamos.

El tiempo de lluvia tardía, no es tiempo de carcajadas, aunque sí lo pueden fluir, es tiempo de madurez. Porque la lluvia viene para madurar el fruto, porque si no hay fruto maduro, no hay siega. La lluvia viene, con el propósito de madurarte. Que tú te pongas a temblar, te vayas al suelo o no puedas parar de reírte, está muy bueno, pero no adelanta el propósito. El propósito es madurez. Pide lluvia en tiempo de lluvia.

Pide madurez, en tiempo de madurez. Pide ser cosechado en tiempo de cosecha. Todo lo que se ha sembrado en la iglesia, se recoge. Eso significa que es un tiempo de completamiento, es un tiempo de plenitud. Es un tiempo donde todo lo que tú posees, comienza a pertenecerle al Reino.

Es un tiempo donde todo se trae al alfolí, porque todos los graneros están llenos. Todos los lagares están llenos. Todos los toneles de vino están llenos, porque todo se ha cosechado y todo llegó a su madurez. Pero entiende que el tiempo de la siega, madura todo, lo bueno y lo malo. Se madura la inteligencia, es el tiempo en que la iglesia comienza a caminar su camino de victoria. Todo lo que Dios te ha dado, tiene que llegar a su madurez.

Número Dos: Es el tiempo en donde el regocijo era necesario. Para participar de la siega, Israel tenía que estar alegre, no podía estar triste. Era el día en que se oraba a Dios por lluvia, y se recogía todo lo que estaba en la tierra, pero tenían que hacerlo con gozo. Recuerda que gozo no es una ridícula sonrisa en tu cara. Gozo es una actitud que no se doblega bajo ninguna circunstancia en la tierra.

Entonces en el mes séptimo, en el mes de la siega, se demanda de una actitud que es requisito básico para participar. Tiene que tener una actitud correcta, tiene que tener una mentalidad positiva. No puedes participar de la fiesta con una cara como si hubieras desayunado con una mezcla de limón y vinagre.

No puedes estar en negativo, es el tiempo más precioso para servir a Dios. Es el momento en que la iglesia está viviendo los mejores tiempos de toda su historia. Si estás en el tiempo, si entiendes los tiempos, si has entendido la palabra, hay un gozo que se produce que te activa de una manera, que no hay demonio que te ponga en depresión, no hay demonio que te altere los nervios, no hay circunstancia familiar que destruya tu paso. Porque cuando estás viviendo adecuadamente para el tiempo, hay una postura interior que vence al tiempo. Tienes que tener un espíritu elevado, tienes que tener gozo.

Número Tres: Durante el tiempo de la siega, se hacía memoria del tiempo de peregrinaje en el desierto. Eso habla de una mentalidad de migración constante. Por primera vez vamos a ver una generación en la tierra que no se va a quedar estancada en un mover. Vamos a entender que, después de un mover, hay otro mover, después de un campamento hay otro campamento, y vamos a continuar de gloria en gloria hasta el día perfecto de la venida de nuestro Señor.

Una generación que entiende que el peregrinaje es un constante movimiento migrante fuera de la previa posición. Siempre llegando y alumbrando a la estatura del varón perfecto. Migración constante, donde estás permanentemente dependiendo de la dirección de Dios. Es un día de transición constante.

El salmo 84 habla del peregrinaje. El peregrinaje, allí, no significa que tú eres extranjero en la tierra, como si fueras un Alíen. Tú no eres ningún extraterrestre, tú eres bien terrestre. ¿Qué dirección tiene tu documento de identidad? ¿Pertenece al planeta Tierra esa dirección? Úsala.

El peregrinaje significa que son gente que no se queda estancada en un solo lugar. El peregrinaje le trae gozo a Dios. Varón joven, cuando esa mujer te lleve al cenit de la tentación, juégate por lo que vale y dile que eres un hombre de destino, y que tu peregrinaje tiene una visión que va mucho más allá del placer de unos pocos minutos. Esto funciona en todas partes. Son mentalidades, son posturas espirituales.

Número Cuatro: es la estación de equipamiento personal. Todo esto está extraído de esas tres porciones bíblicas que te pasé y que seguramente vas a leer después que termines de escucharme a mí. Tiene que ver con la madurez de cada creyente. Si tú eres maduro, entonces todo lo que tú tienes está maduro.

¿Y cómo sabes tú si estás maduro? Porque has desarrollado tu don al máximo. Porque has desarrollado tu inteligencia al máximo. Porque todos tus talentos han llegado a un nivel de utilidad pública. Porque todo tu entendimiento ahora tiene reconocimiento. Una persona madura, es una persona que ha madurado todo lo que es y sabe, y ha sido responsable con ello.

Madurez es aceptación de responsabilidad. Algo necesariamente tienes que tener para aportarle al Reino. No puedes llegar a ese Reino con las manos vacías, porque Dios mismo se encargó con anterioridad de poner algo en ellas. Algo tienes que tener madurado, porque en este tiempo todo lo que está en la tierra, madura. Sea para bien o para mal.

En el tiempo de madurez, si tú no recoges el fruto, el fruto se daña. Escúchame bien; yo no soy un clásico y casi tradicional predicador de prosperidad, Dios me libre de serlo. Sin embargo, déjame aclararte y asegurarte que la prosperidad sí es de Dios. Préstame atención con mucho cuidado para no confundirte, equivocarte y después salir a decir que el hermano dijo.

No sé cómo, de qué manera y con qué métodos, pero tengo la certeza total que tú no vas a vencer al mundo reservándole el diez por ciento de lo que te pertenece a Dios y permitiendo que Babilonia te robe el noventa por ciento restante. Por más que seas muy cumplidor con tu diez por ciento, jamás vamos a alcanzar ese noventa. A lo sumo contribuiremos a aumentar la calidad de vida de alguien aquí en la tierra, pero nada que ver con el Reino de Dios.

Yo no sé si dos más dos todavía es cuatro allí donde tú vives. Fíjate que los fariseos traían meticulosamente el diez por ciento de lo suyo todos los meses. Nadie los podía acusar de estar robándole a Dios. Ellos cumplían a morir con la ley. Y sin embargo no entran en el Reino. Estamos hablando de una gente poseída por un deseo y una carga. De solo ver el fin de la obra de Dios en la tierra.

Yo creo que si queremos y pedimos de acuerdo con el propósito de Dios, Él va a poner allí todo lo que pueda confiar en nuestras manos. El problema es que cada vez que eso toca las manos, se nos suele olvidar para qué lo habíamos pedido. Si Dios pudiera encontrar a uno a quien ponerle todo el dinero del mundo para terminar su obra, se lo daría.

A mí me parece que todo esto tiene bastante sentido, ¿No? No es Biblia esto último, sólo una idea personal que no tiene nada que ver con ambiciones o necesidades personales. No las tengo, no las quiero. Tú tienes algo para darle a Dios que va más allá de unos billetes o unas monedas. Porque en el tiempo de la siega, todos hemos madurado algo.

Número Cinco: Se exigía. Había un sacrificio para recomenzarlo, lo vas a ver en Números, cuando lo leas. Mataban una serie de animales, cuyo número total era de setenta. Setenta animales. Setenta es el número de la iglesia, de la plenitud de la iglesia en la tierra, en las cuatro esquinas del globo.

Tiene que ver con visión por las naciones. En el séptimo mes, toda iglesia local tiene que estar conectada con lo que Dios está haciendo en las naciones. Es por eso que en todos los ámbitos se está usando la palabra Red. Donde la gente estrecha sus manos por encima de creencias particulares para poder fluir en todo el planeta.

Sólo que la Red no es algo por membresía, o algo que uno viaja buscando a ver quién quiere participar. Las redes son distintas en la tierra. Y cada Red tiene su aleación en su mentalidad o en el material, y una visión en particular. Hay redes que se arrojan a la derecha, hay redes que se arrojan a la izquierda. Hay distintas redes evangelísticas. Una Red apostólica, por ejemplo, necesita un apóstol funcional.

Y tiene una sola cosa en mente: hacer y terminar. Entonces, cuando descubre a alguien que está en la misma onda, automáticamente se acepta, porque tarde o temprano se van a encontrar en el camino, están en lo mismo. No es una cosa de asociación ministerial; ya sabemos que eso no funciona.

Estamos superando nuestras formas de relacionarnos, según pasa el tiempo. En los últimos días, redes es lo que está aconteciendo. Es por eso que ves que diferentes compañías aéreas se están uniendo y se convierten en monstruos. Es tiempo secular de monopolios. En mi país lo sabemos muy bien.

Todo eso que en apariencia solamente debería ser conocido por la iglesia, es de alguna manera también apropiado por el mundo secular. Las empresas se están uniendo, fusionando, porque saben que esa es la mentalidad del séptimo mes.

Y la iglesia, mientras tanto, todavía se anda peleando entre sí por causa de diferencias doctrinarias, en casos, irrelevantes. ¿No has visto que en algunos lugares un grupo bancario se ha tragado a otro de menor rango? No es el anticristo, eso; es preparación para los últimos días.

Y nosotros ahí estamos, como pequeños carbones casi apagados, separados, en lugar de reunirnos y comenzar a arder en un tremendo fuego imbatible. De allí que para darle una conclusión inteligente a esto, vamos a estudiar estos materiales que te había mencionado.

Lo primero que veremos, es La Palma. Recuerda que con estos materiales tú vas a edificar tu mentalidad. Vamos a ir al Salmo 92. Mira el verso 12: El justo florecerá como la palmera. (La palmera o palma tiene que ver con justicia. La palabra Justo tiene que ver con estar correcto) crecerá como el cedro en el Líbano.

(13) Plantados en la casa de Jehová. (Tiene que ver con firmeza, con gente que no es errante. Que se saben someter y mantenerse quietos en un solo lugar. Andan plantados) en los atrios de nuestro Dios florecerán. (Son gente fructífera, no son gente que no produce. Son gente que siempre está floreciendo)

(14) Aún en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes. (Aquí es en el único caso en que tienes permiso para ser un viejo verde. La palabra Vigoroso significa fértil. Aunque es viejo, todavía es fértil. Y la palabra Verde, significa nuevo y próspero. O sea que puede ser un anciano, pero todavía tiene una palabra relativa a su tiempo)

(15) Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto, y que en él no hay injusticia.

Palma, la palabra en hebreo es la palabra tamar, que significa erecto. Tiene que ver con  perpendicularidad delante de Dios. Tiene que ver con una mentalidad que florece. Tiene que ver con estar recto y correcto delante de Dios. Estamos hablando de integridad, estamos hablando de rectitud. Esta es la mentalidad para el séptimo mes, la estamos construyendo.

El primer ingrediente, perpendicularidad delante de Dios, rectitud delante de Dios; integridad, estar plantado. Una persona. Una persona productiva que florece, no una persona que es carga a la iglesia, que siempre viene buscando algo. Es una persona que entiende el tiempo, y de los graneros que ya deben haber estado cosechado en su vida, está trayendo al alfolí, los granos y el vino de tu siega.

Hay algo muy singular en esta palma. Esta palma no es como la palma de coco. Quienes hayan visto alguna vez aunque más no sea por televisión o video, si es que no lo hicieron personalmente, un fuerte viento en una playa caribeña donde hay palmas o palmeras de coco, habrán visto que ante el viento estas comienzan a doblarse al máximo de su altura. El viento se las lleva y crecen como torcidas.

Bien: esta palma no es así. Esta palma no se tuerce ni se dobla con los vientos. Esta palma se da en el desierto. Déjame darte algunas escrituras para que las anotes y luego las consultes. Cantares 7:7-8; En Apocalipsis 7:9-17, Dios está en medio de este tipo de palmas. Esta mentalidad atrae la presencia de Dios.

En Jeremías 10:5, habla de ser erecto, recto. Esta palma vive en el desierto, donde ya no hay más verde en ninguna parte. Donde tú piensas que si no pasa algo urgente vas a morirte sin remedio. Y, de repente, ahí está esta palma. Y tiene un tronco parecido al cedro. No hay quien lo doble.

Es perpendicular y crece bien derecha, y la tormenta del desierto no la derrumba. No crece con distorsión, no se deja llevar por la presión de grupo; permanece, prevalece. Es una señal de vida en medio de circunstancias de muerte. Una mentalidad que pueda crecer aún en medio de la muerte.

No es una mísera palmera de cocos que se la lleva el primer huracán más o menos ventoso que llegue. Tenemos que plantar esa clase de palma en nuestra mentalidad. Esta palma siempre está floreciendo. ¡En medio del desierto y está floreciendo! No deja de florecer, habla de un estilo de vida elevado. Algo dentro de ti que dice: no soy movido. Necesitas ese ingrediente en tu mentalidad para prevalecer en los últimos días.

Lo segundo: la Planta de Mirto o Arrayán. Para ver esto vamos al libro de Zacarías 1 y verso 8: Vi de noche, y he aquí un varón que cabalgaba sobre un caballo alazán, el cual estaba entre los mirtos (Esta palabra, Mirto, es la palabra Arrayán) que había en la hondura; y detrás de él había caballos alazanes, overos y blancos.

(9) Entonces dije: ¿Qué son estos, señor mío? Y me dijo el ángel que hablaba conmigo: yo te enseñaré lo que son estos.

(10) Y aquel varón que estaba entre los mirtos respondió y dijo: estos son los que Jehová ha enviado a recorrer la tierra. (Nota que dé entre la mentalidad de mirtos, sale una voz. Estos son los que Jehová ha enviado a recorrer la tierra. La mentalidad apostólica viene desde esa rama. De la rama de mirtos sale la mentalidad apostólica o de reforma. Salen a recorrer la tierra)

(11) Y ellos hablaron a aquel ángel de Jehová que estaba entre los mirtos, y dijeron: hemos recorrido la tierra, y he aquí toda la tierra está reposada y quieta.

Después de la palabra que sale de los mirtos, la tierra llega a reposar. Esa palabra reposar y quietud, significa orden divino. O sea: el plan de Dios se termina, después que la iglesia sea reformada. Puedes decirlo: yo nací bajo un destino de reforma, vivo en la consolidación de un nuevo milenio, seré parte de la palabra apostólica, soy enviado.

Tienes que tener una mentalidad de ser enviado. Cuando estás en medio de la escuela y hay un conflicto en la escuela, ahí es donde te tienes que acordar que eres apostólico, que has sido expuesto a ministerios apostólicos y que Dios te ha enviado a ti a resolver esa situación.

 Puedes decir que la solución eres tú, que no es que debes orar para que Dios te ayude. ¡Yo soy la solución enviada al problema! ¡Somos una generación enviada a la tierra! ¡Somos embajadores de Cristo! Y cuando estamos frente a un problema, no es el tiempo de orar, es el tiempo de actuar; ¡Eres enviado!

El libro de Ester es muy interesante. El nombre de Ester, en los originales es Adasas, y significa Mirto. Todo el libro de Ester es un libro de reforma. Ester sólo nace para terminar con el espíritu religioso llamado Aman. Y para quedarse con todo lo que el espíritu religioso pervirtió y para honrar el ministerio profético de Mardoqueo.

La reina Vasti, es la reina que es degollada por falta de representación pública, porque andaba en un culto de damas. Cuando el rey quería exponerla ante las naciones, ella andaba ocupada en un banquete con mujeres. Programaciones internas que no son relativas al propósito de Dios, hace que la iglesia pierda la autoridad en la tierra.

Por eso Ester es levantada, produce una reforma. Cuelga de los cordones a Aman, que es el espíritu religioso en la tierra, y después van donde el rey y le dicen: Bueno, ya que Amán está muerto, ¿Por qué no cambias el edicto, para que no tengamos que pelear? Y el rey le dice: Aquello que ha sellado mi anillo, yo no lo puedo cambiar, pero te doy permiso para que te defiendas.

O sea: vamos a ganar, pero hay una guerra. Está en toda la Biblia. Mientras que hay mucha gente que está esperando que Cristo lo rescate, hay otros que se están preparando para la guerra. ¿De qué lado estás tú? Yo quiero palmas y mirtos, una mentalidad de reforma. Una mentalidad que entiende que la solución al problema, soy yo.

¿Usted, hermano, es la solución al problema? ¡Escucha! ¡Somos enviados a ser sal de la tierra! ¿Sí o no? ¿Y cómo se supone que lo seas, quedándote sentado viendo como salen otros a pelear? No vinimos a la tierra a huir de sus problemas. La sal cambia todo lo que toca. A todo lo que toca, le cambia el sabor. La palabra dice que si pierdes tu salitre, vas a ser hollado por el mundo. Si la iglesia anda atropellada por el mundo, es porque ha perdido la sal.

Número Tres: La Rama de Olivo. Y no me refiero al olivo silvestre, me refiero al olivo. Zayim. Está relacionada con el aceite, pero es diferente al olivo silvestre. Esta planta era cultivada en grupo, nunca la encontrabas sola. Habrá que eliminar el espíritu de independencia en el mes séptimo.

Y si tiene algo muy particular esta planta, es que es fructífera hasta su edad más avanzada. Tú sabes que el fruto de una planta, según va madurando una planta y se pone vieja, va decayendo, comienza a dañarse y ya no es todo lo bueno que era antes. Pero esta planta es al revés. Mientras más vieja, mejor es el sabor del olivo.

Puedes decir que quieres mirto, que quieres palma y que quieres olivo. Que estás construyendo tabernáculo. Y cuando está por morir, que ya está seco, que está casi hueco por dentro con las raíces a la vista saliéndose de la arena, entonces retoña. O sea que no se va de la tierra sin dejar algo para la posteridad, con sus mismas características.

Habla de productividad, habla de ser útil hasta el último día de tu vida. Habla de tener una posteridad con las mismas características. Habla de construir una visión más allá de la visión. Habla de donde vida es simplemente muerte, o muerte es tragada por vida. Habla de una generación que será transformada en un abrir y cerrar de ojos. Habla de un poder generacional. La misma planta que está en Getsemaní, donde Dios dio a luz una nueva vida, justo antes de morir.

Número Cuatro: Olivo Silvestre. La palabra es Ets. Significa firmeza, hacer firme, o sanar, o ser cabal. Era algo que tenía calidad y cualidad medicinal. Lo tienes en Jueces 9:8-9; Deuteronomio 32.13; Salmo 128:3. Era un ungüento que se extraía de este árbol silvestre y lo untaban para sanar el alma.

Habla de ser cabal en el mes séptimo, de ser completo. Necesitamos ese tipo de bálsamo mental en este tiempo. Escúchame; no es el tiempo de andar psicológicamente quebrantado. Tú no puedes estar pidiendo oración para sostenerte por algo que te ocurrió cuando tenías ocho años. ¡Sánate!

Es tiempo de entender que somos producto de nuestras propias decisiones, Es tiempo de dejar de echarle la culpa al pasado por la falta de futuro, ¡Sé sano en el nombre de Jesús! Y que el sólo sonido de mi voz sea vehículo para que el poder de la sangre de la cruz borre y barra con todo lo que hasta hoy te aquejaba. ¡Ahora! ¡Sea hecho en Cristo Jesús!

Olivo silvestre. No es tiempo de andar psicológicamente rotos, perturbando, dañando y o0bstaculizando el futuro, por estar echándole la culpa al pasado. Cambia tu manera de pensar. Según el hombre piensa, el hombre es. Entonces, empieza a pensar bien de ti mismo, de ti misma. No es tiempo de andar rechazado.

Ámate. ¡Pero es que nadie me quiere! ¡Quiérete a ti mismo! ¡Es que no le gusto a nadie! ¡Gústate! Eres acepto en el Amado, dice la Palabra. Sólo atrévete a creer, y recíbelo. Necesitamos aplicar el bálsamo de la palabra y entender que sí funciona. Ya basta de psicología cristiana que invierte más tiempo que evangelizar. Ya basta de consejería, que mata los consejeros y no cambia tu vida.

Un simple cálculo de probabilidades dice que, si tú aplicaras aunque más no se aun porcentaje de la palabra que se predica, no existiría la consejería en la iglesia. No sería necesaria. Sería bueno que en las consejerías pongan ciertos versículos en pequeñas tarjetas y, cada vez que llega alguien buscando ayuda, darle una tarjeta de esas y decirle que no vuelva hasta que no cumpla lo que está escrito allí.

Palmas, mirtos, olivos, olivos silvestres, y ahora: ramas frondosas. Esta no es una rama en particular. Árbol frondoso significa cualquier rama que tenga muchas hojas. Tú escuchas a alguien que te enseña algo, y luego me escuchas a mí que te enseño otra cosa. ¡Mejor? ¿Peor? No, diferentes ministerios. Esto de ramas frondosas habla de la diversidad del cuerpo de Cristo.

Con ello entendemos que lo que vinimos a hacer a este planeta, deberá ser hecho por nosotros, nadie va a tomar nuestro lugar. Sólo cada uno de nosotros puede hacer aquello para lo cual fue enviado. Eso, elimina el espíritu de competencia. Habla de una diversidad, de una multitud de hojas. Habla de hojas de diferentes clases. Diversidad y variedad. Recuerda que la Biblia termina con un árbol cuyas hojas no se caen, que son sanidad a las naciones.

Isaías 1:30 habla de juicio si no eres frondoso. Isaías 64:6 dice que eres no productivo si eres estéril en cuanto a las hojas se refiera. Tenemos que ser útiles en las manos de Dios, entendiendo que somos quienes somos porque así le agradó a Dios que fuésemos.

No trates de competir con nadie, no trates de imitar a nadie; sólo evalúate conforme al lugar en el que debes estar según el tiempo. Juzga tu vida de acuerdo a dónde debes estar tú, de acuerdo al destino de tu vida, no la de tu vecino. Aunque todos vamos hacia el mismo lugar, lo tenemos que hacer por rutas diferentes.

Habla de fertilidad, habla de productividad. La palabra nos dice en Salmo 1: Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado, sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita día y noche. Será como árbol plantado junto a  corrientes. Esta expresión junto a corrientes, significa “corrientes subterráneas”.

No es que está al lado de un río, sino que es gente que busca, tiene sed y busca y encuentra corrientes de abajo. Que da su fruto a su tiempo, y su hoja no cae. Es un árbol frondoso, su hoja no cae. Está verde todo el año. Doce meses al año verde.

Y dice que este tipo de mentalidad da su fruto a su tiempo, o sea: da naranjas en el tiempo de naranjas, y da manzanas en el tiempo de manzanas; y da higo en el tiempo de higo. Predica madurez en tiempo de madurez. Predica sanidad en tiempo de sanidad. Es una persona relativa al tiempo de Dios.

Árbol frondoso. Es la misma hoja que encuentras en Apocalipsis 22, que es sanidad para todas las naciones. Vamos a ir terminando con Zacarías 14. En este momento debería preguntarles cuántos de ustedes saben que están construyendo una tienda. Necesitas palmas, necesitas mirtos, necesitas olivos y olivos silvestres. Y también necesitas árboles frondosos.

Y colocar esta tienda por encima de nuestro previo entendimiento. Más arriba de tu casa, más arriba de la puerta, más arriba del patio. La tienda tenía un hueco, arriba, en el que sólo te cubría Dios y tu mentalidad. En el tiempo de tabernáculos, tenemos que tener una mentalidad superior al mes sexto. Hay una mentalidad específica para el mes siete.

(Zacarías 14: 16) = Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos.

(17) Y acontecerá que los de las familias de la tierra que no subieren a Jerusalén para adorar al Rey, Jehová de los ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia.

O sea que, si no posees esta mentalidad, sobre ti no llueve. Y si no llueve sobre ti, no maduras. Y si no hay madurez, no hay cosecha. Debemos aprender a la predicar de una manea que la palabra no te deje escape ninguno. Todo con el libro, para que después no digas que el hermano fue el que lo dijo. ¿Lo vieron que allí lo dice? Que el que no suba el nivel mental para celebrar la fiesta de tabernáculos, sobre de él no llueve.

 Vas a ver la lluvia, pero no te vas a mojar. Es bíblico. ¿Recuerdas al cojo que estaba sentado, y todo el mundo estaba participando de las aguas que se movían, menos él? Es posible ver el mover de Dios y nunca participar. Así de cerca, fíjate.  

(18) Y si la familia de Egipto no subiere (Nota que esto es para todo el mundo; salvo, no salvo, religioso o no.) y no viniere, sobre ellos no habrá lluvia; vendrá la plaga con que Jehová herirá las naciones que no subieren a celebrar la fiesta de los tabernáculos. (Se nota que le habla a la iglesia y a otra gente más que también son parte del Reino, pero no de la iglesia. Dentro de veinte o treinta años entenderemos esto. Esto es para todo el mundo)

(19) Esta será la pena del pecado de Egipto, y del pecado de todas las naciones que no subieren para celebrar la fiesta de los tabernáculos. (No tengo dudas, tenemos que subir el nivel mental para celebrar el séptimo mes)

(20) En aquel día (¿Qué día? El de tabernáculos) estará grabado sobre las campanillas de los caballos: Santidad a Jehová; y las ollas de la casa de Jehová serán como los tazones del altar. 

¿Te imaginas eso? Las campanillas de los caballos eran las cosas más comunes que había. Iban por debajo de los caballos y, además de llenarse de tierra, los caballos las pateaban y todo eso. Una cosa muy sencilla y común que todo caballo la tenía.

Y las ollas, otra de las cosas más comunes en cualquier hogar, que todo el mundo quema porque es insignificante, dirá Santidad a Jehová. Un título que sólo le pertenece al Sumo Sacerdote. Está diciendo que todos los niveles de vida más comunes de la tierra, en el día de tabernáculos, serán elevados al nivel de un Sumo Sacerdote.

Cuando aplicas esta mentalidad a tu vida, tu vida será elevada, y es comparada con lo que únicamente usaba en la mitra el Sumo Sacerdote, que decía: “Santidad a Jehová”. Cualquier persona sería parte de un reino de sacerdotes en el día que elevase su mentalidad, según los requisitos de la fiesta de tabernáculos.

(21) Y toda olla en Jerusalén y Judá será consagrada a Jehová de los ejércitos; y todos los que sacrificaren vendrán y tomarán de ellas, y cocerán en ellas; y no habrá en aquel día más mercader en la casa de Jehová de los ejércitos.

Todos los que sacrificaren significa que todos serán útiles, y que no habrá más mercader quiere decir que dejará de existir la mercadería en la iglesia.

Leer Más

Fotografía de Un Remanente

Creo que ya habrás notado que, desde hace mucho tiempo, vengo hablándote de dos cosas que no son habituales oír en los púlpitos de las iglesias tradicionales. La primera, Reino, la segunda, Remanente. Y soy consciente, fíjate, que hablar de remanente, hoy, es meterse en un terreno árido, no sencillo, ríspido y altísimamente controvertido.

Es que existe tanto estudio teológico aparentemente serio, seguramente muy bien intencionado y hasta ávido de aportar claridad en el tema, que el resultado obvio siempre ha sido el inverso al esperado: un mar de confusiones y no pocas incertidumbres que han producido, entre otras cosas, que muchos hayan decidido dejar de lado su investigación, (O sea: el clásico escudriñar) y hayan optado por darle la derecha libre al comentarista que mejor encaje con la doctrina implementada por la denominación que rige la congregación en la cual se congrega.

Mientras tanto la Biblia sigue allí, tratada y maltratada muchas veces, no como fundamento espiritual de la fe, sino como documento histórico y socio-político apto para usar, -según desde dónde se lo mire-, en favor de posiciones sectoriales y a veces, hasta personales.

Hemos dicho muchas veces que la Biblia es un compendio de libros, (No un libro, un compendio de libros), escrito por hombres y mujeres inspirados por el Espíritu Santo, para ser leído, creído y practicado por hombres y mujeres llenos del Espíritu Santo.

El problema es que una gran mayoría se queda con lo primero y eso los lleva solamente a ser sabios: La Leen. Otra franja se ha atrevido a avanzar y ha incorporado lo segundo: La Creen, entonces también son salvos, en tanto que sólo un pequeño remanente ha decidido ingresar en el tercer escalón: Practicarla, con lo que comienzan a lograr el objetivo final y completo: ser santos.

Algunos leen el Antiguo Testamento sólo como mera referencia histórica, pero entienden que solamente está la verdad en el Nuevo. Otros han tomado la palabra escrita en Hebreos y ven al Antiguo como sombra de lo que habría de venir; el Nuevo. Manejan sus vidas espirituales conforme al Nuevo, la realidad, pero recurren al antiguo como una sombra fiel que siempre acompaña, sin contradicciones, al Nuevo. El tercer grupo es aquel que ora pidiendo luz y encuentra revelación, alimento fresco y propósito actual de Dios en el Antiguo y en el Nuevo por igual. Remanente.

¿Qué es un remanente? Cualquier diccionario y en medio de una variada gama de acepciones que no aportan nada a este tema, coinciden en un aspecto que sí tiene que ver con lo que nos ocupa: Un remanente es la parte de una comunidad que sobrevive después de una gran destrucción. Ahora vamos a ver si para Dios es lo mismo.

(Isaías 10: 20) = Acontecerá en aquel tiempo, (Ya vamos a ver en qué tiempo),…que los que hayan quedado de Israel, (Anda dejando de lado lo nacional y comienza a ver a Israel como tipología del pueblo de Dios, si es que quieres entender algo) …y los que hayan quedado en la casa de Jacob, (Esto es: la iglesia; ya hemos visto que Esaú es la carne, el mundo),…nunca más se apoyarán en el que los hirió, (Como sabemos que dios no hiere, sabemos que está hablando del sistema pagano, secular e incrédulo) …sino que se apoyarán con verdad (Que es Cristo) en Jehová, el Santo de Israel.

(Verso 21) = El remanente volverá, (¿De dónde volverá? Del camino del error, del pecado si lo prefieres llamar así)…el remanente de Jacob volverá al Dios fuerte. (Está hablando de la iglesia, no del mundo. ¿Es que entonces hay una porción de la iglesia que no anda por los caminos de Dios? De eso habla).

(Verso 22) = Porque si tu pueblo, oh Israel, fuere como las arenas del mar, (De hecho lo es: nutrido, pero no sólido. Numeroso, pero no apto todavía para construir sobre él algo con basamento firme)…el remanente de él volverá; (¿Volverá de dónde? Dijimos que del error, del pecado; obviamente, también de sus consecuencias)…la destrucción acordada rebosará justicia. (Para que la justicia de Dios sea perfecta, debe haber un resto, un remanente que escapa a esa destrucción).

(23) Pues el Señor, Jehová de los ejércitos, hará consumación (Que es juicio) ya determinada (Porque la Palabra ya previene ese juicio) en medio de la tierra. (Primero: no dice En el Medio; dice En Medio; o sea, en cualquier parte. Y de la Tierra, no del Mundo.)

Ahora bien; es buen momento para formularse esa pregunta que seguramente anda girando en nuestras mentes: ¿De dónde viene esta actitud de Dios? Concretamente: ¿a qué obedece esta decisión de reclamar y proclamar un remanente? ¿Será acaso una simple excentricidad de Soberano? ¿Quizás un mínimo antojo de un Padre omnipotente? Volvamos atrás.

(Isaías 10: 10) = Como halló mi mano los reinos de los ídolos, (¿Cuáles son los reinos de los ídolos? Elige: cualquiera de los que vivió y viven total y absolutamente a espaldas de Dios)…siendo sus imágenes más que las de Jerusalén y de Samaria; (¡Un momento! Samaria era pagana, pero Jerusalén era creyente. Samaria es parte del mundo, pero Jerusalén es la iglesia. ¿Por qué haría Dios tamaña comparación?)

(11) Como hice a Samaria y a sus ídolos, ¿No haré también así a Jerusalén y a sus ídolos? (Bueno; aquí está la respuesta. Históricamente, tú te informas que en la Jerusalén de Dios había abominables. En la tipología, a ti no te pueden quedar dudas que lo que Dios está diciendo, es que en el grupo global de tu iglesia, hay idolatría. ¿Cuáles son? Ya hemos hablado en otras ocasiones de algunas, pero hoy tengo que hacer especial hincapié en la que quizás esté causando el mayor inconveniente para que este mensaje pueda ser interpretado como la Palabra lo manda: la doctrina)

(12) Pero acontecerá que después que el Señor haya acabado toda su obra en el monte de Sion y en Jerusalén, (Dios está llevando a cabo una obra de purificación en su iglesia. ¿Y después?)…castigará el fruto de la soberbia del corazón del rey de Asiria, (Símbolo del sistema del mundo)…y la gloria de la altivez de sus ojos. (El mundo, mientras tiene todo bajo control, -y generalmente lo tiene en un ochenta por ciento-, se auto glorifica en omnipotencia, vanidad y altivez. Su drama empieza cuando las cosas se le van fuera de su control. Ante lo imponderable, flaquea y se deprime)

Ahora voy a leerles sin acotar nada los versos 13 y 14, presta atención porque lo único que voy a hacer con respecto a la opinión del rey de Asiria, calco de cualquier gobernante de cualquier nación de nuestros días, es enfatizar las nueve veces que la egolatría humana lo lleva a ensalzar su obra y ensalzarse en gloria personal él mismo.

(Versos 13 y 14) = Porque dijo: con el poder de mi mano lo he hecho, y con mi sabiduría, porque he sido prudente; quité los territorios de los pueblos, y saqueé sus tesoros, y derribé como valientes a los que estaban sentados; y halló mi mano como nido las riquezas de los pueblos; y como se recogen los huevos abandonados, así me apoderé yo de toda la tierra; y no hubo quien moviera ala, ni abriese boca y graznase.

Dios, -casi reflexivamente-, pone las cosas en su justo lugar y ubica al siempre vanidoso hombre confrontándolo, no sólo con su poder y deidad, sino también con sus propias limitaciones, dejando ver por qué, a veces, es necesario que se nos humille, aunque en ese momento nos duela horrores y nos queramos comer crudo a alguno. Mira lo que dice el Señor.

(Verso 15) = ¿Se gloriará el hacha contra el que con ella corta? (¿A qué no sabes quién es el hacha y quién el que corta con ella?) ¿Se ensobercerá la sierra contra el que la mueve? ¡Como si el báculo levantase al que lo levanta! ¡Como si levantare la vara al que no es leño!

Esto es global y le cabe a cualquiera que pretende inconsciente o conscientemente equipararse a Dios o, incluso, convertirse en una especie de Dios. Puede parecer una barbaridad en esa época, pero andan por allí muchos que siguen la misma ruta seguida en el principio por el ángel caído. Ahora: lo que sigue, es indudablemente mucho más definido: va para hombres del pueblo de Dios.

(Verso 16) = Por esto el Señor, Jehová de los ejércitos, enviará debilidad sobre sus robustos, y debajo de su gloria encenderá una hoguera como ardor de fuego.

Dice que enviará debilidad sobre SUS robustos, (O sea: los que se sienten fuertes, encumbrados, casi elegidos) no LOS robustos, por lo que indudablemente, el alerta es para los que creyéndose muy grandes e importantes, creen que pueden levantar obras, ministerios y hasta iglesias sin demasiada participación de Dios. Así han florecido muchos más refugiados en sus glorias íntimas y personales que en la auténtica gloria de Dios. Recuerda que lo que no da la gloria a Dios, es vanagloria.

(Versos 17 al 19) = Y la luz, (La revelación), de Israel será por fuego, (Está hablando de palabra de purificación, no de hecatombes),…y su santo por llama, que abrase y consuma en un día sus cardos y sus espinos. (¿Te lo paso en limpio? Los que son causa de tropiezo para la iglesia).

…La gloria de su bosque, (Ojo; no dice el bosque, dice SU bosque; el de Dios), y de su campo fértil consumirá totalmente alma y cuerpo, (No espíritu), y vendrá a ser como abanderado en derrota.

Ahora atención aquí: …Y los árboles que queden en su bosque serán en número que un niño los pueda contar.

Esto aclara totalmente el panorama. Habrá una actitud y un juicio de Dios para con su iglesia y un resultado: la tala habrá dejado un resto, una porción rescatable, Un Remanente que indudablemente no será mayoritario, ya que dice que podrá ser contado por un niño. O sea: Muchos serán llamados, más pocos escogidos, ¿Te suena?

El remanente es el que decide salir de una religión rutinaria, vacía, hueca, sin manifestación de Dios ni propósito, y se vuelve abiertamente a la pureza del Dios viviente.

(Jeremías 23: 1) = ¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño! Dice Jehová.

Un momento: ¿Tú me estás queriendo decir que Dios dice que existen pastores que hacen su trabajo exactamente al revés? Que en lugar de construir un redil y albergar en él a un rebaño, y engrandecerlo, protegerlo y alimentarlo, trabajan para destruirlo, y que en lugar de aglutinar a sus ovejas, las hieren, las asustan o las amenazan con la finalidad de dispersarlas? Mira; con el alto sentir corporativo religioso que nos caracteriza, casi podemos dar un brinco de indignación, ofensa y fastidio ante esta sugerencia y decir: ¡No! ¡Imposible! ¡Calumnias! ¡Doctrina de demonios! Sin embargo…lo lamento; lo ha dicho Dios.

(2) Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de Israel a los pastores que apacientan mi pueblo: vosotros dispersasteis mis ovejas, y las espantasteis, y no las habéis cuidado. He aquí que YO castigo la maldad de vuestras obras, die Jehová.

Listo. Puedes quedarte tranquilo. Saca de tu mente cualquier idea o pensamiento subversivo. Ora y cuéntale todo lo que te parece al Padre Celestial, pero nada más. No tienes ningún tipo de mandato para hacer algo más; Dios dice que EL castigará esa maldad, y lo hará con quien deba hacerlo. Punto.

(3) Y yo mismo, (Corrobora el Señor) —recogeré el remanente de mis ovejas de todas las tierras donde las eché, y las haré volver a sus moradas; y crecerán y se multiplicarán.

Aquí Dios puntualiza que será Él quien levante y recoja su remanente, y por lo que parece, no va a dejarse influir por recomendaciones, ya sean verbales o por mail o cartas de papel a la vieja usanza, con membrete y todo. Asimismo, esta escritura sigue detallando que Él va a levantar hombres ungidos y que vendrá un tiempo de bonanza para el pueblo, conforme a lo que haya de producir la descendencia de David; Cristo.

(Versos 7 y 8) = Po tanto, he aquí que vienen días, dice Jehová, en que no dirán más: vive Jehová que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto, (O sea: basta ya de repetir como un papagayo cómo Dios te sacó del mundo y sus horripilancias. Gran parte del mundo que vive sumergido en el pecado, parece haberse vacunado contra ese testimonio y no parece ya conmoverse demasiado, es hora de renovar nuestra manifestación del Reino ante el incrédulo) …sino; vive Jehová que hizo subir y trajo la descendencia de la casa de Israel de tierra del norte, y de todas las tierras donde yo los había echado; y habitarán en su tierra. (Ojo: esto no es historia nacional, esto es tipología. La moderna Canaán, tierra prometida para hoy, es el Reino, sitio reservado sólo para el remanente. Sin embargo, Dios no se queda en esto, sino que cree necesario aclarar por qué dice lo que dice y hace lo que hace con su pueblo.)

(Versos 11 y 12) = Porque tanto el profeta como el sacerdote son impíos; aún en mi casa hallé su maldad, dice Jehová. (No cabe ninguna duda: Dios no reprende al mundo pagano o incrédulo, reprende a los líderes y predicadores de su casa, de la iglesia; o de nuestras organizaciones si te parece) …Por tanto, su amino será como resbaladeros en la oscuridad; serán empujados, y caerán en él; (No dice que se van a equivocar y se van a caer, dice que Él los va a empujar) …porque yo traeré mal sobre ellos en el año de su castigo, dice Jehová.

Luego habla de los profetas o predicadores paganos y de sus destinos, o sea de sus errores por ignorancia total, pero no deja pasar lo que sucede en su propia casa.

(Versos 14 y 15) = Y en los profetas de Jerusalén, (Esto es, la iglesia), he visto torpezas; cometían adulterios (Está hablando de lo espiritual…y de lo natural también)…y andaban en mentiras, y fortalecían las manos de los malos, para que ninguno se convirtiese de su maldad; me fueron todos ellos como Sodoma, y sus moradores como Gomorra.

Lo que Dios dice aquí, por si todavía no lo entendiste, es que hay un sector de lo que podríamos llamar sus autoridades, que están haciendo su trabajo a la inversa, ya sea por ignorancia o alguna otra razón. Después agrega, en el verso 15, algo que realmente nos impacta: que de los profetas de Jerusalén, (Es decir: de los líderes religiosos de su casa), salió la hipocresía en toda la tierra. Y que no debemos oírlos porque nos alimentan con vanas esperanzas producto dudoso de su imaginación, no de la boca de Dios. Vuelve a anticipar que Él en su furor destruirá a estos engañadores. En ningún lugar dice ni da a entender que lo tengamos que hacer nosotros, ¿Está claro?

También dice que a esto lo entenderemos en los postreros días, (Estamos empezando a entenderlo). Aclara que nadie puede esconderse de su mirada y se enoja con aquellos que andan repitiendo a todos quienes quieran oírlos, “soñé, soñé”.

(Versos 26 al 30) = ¿Hasta cuándo estará esto en el corazón de los profetas que profetizan mentira, y que profetizan el engaño de su corazón? (Dile a quien te acompaña a la iglesia: “¡Eh! ¡Cuidado! ¡Podemos escuchar mentiras!”) ¿No piensan cómo hacen que mi pueblo se olvide de mi nombre con sus sueños que cada uno cuenta a su compañero, al modo que sus padres se olvidaron de mi nombre por Baal? (La pregunta que nos queda, es: ¿Cómo podremos saber si lo que oímos viene de Dios o de la carne?) El profeta que tuviere un sueño, cuente el sueño; y aquel a quien fuere mi palabra, cuente mi palabra verdadera. (A veces nos resultan más entretenidos los predicadores que casi no recurren a la Biblia y pueden hablar más de una hora. Nadie osaría censurarlos, pero entiende que es peligroso. No sólo para ti, sino para ellos también, porque pueden ser sinceros y fieles al esmerarse en el servicio)

¿Qué tiene que ver la paja (Es decir: la cizaña) con el trigo? Dice Jehová. ¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra? (No prediques ideas, moral, costumbres o ciencia; predica la palabra. Aunque les queme, aunque les golpee)…por tanto, he aquí que yo estoy en contra de los profetas, dice Jehová, que hurtan mis palabras cada uno de su más cercano. (Escucha: para esto compraste una Biblia, no para disfrazarte de evangélico: para que nadie te la robe, sea desde el lugar que sea, tenga el prestigio o la fama que tenga u ocupe la jerarquía que ocupe) Dios termina declarando qué es lo que hará con quienes no obedezcan su voz y con quienes presten inmaduramente sus oídos a la mentira.

(Verso 40) = Y pondré sobre vosotros afrenta perpetua y eterna que nunca borrará el olvido.

Aquí la reconvención es tan clara que nos obliga a replantearnos muchas de nuestras, a veces, bien intencionadas rutinas. Porque alude a lo que más nos fastidia, nos duele y nos preocupa; la parte de adentro de la iglesia, no la de afuera contra la que no nos cuesta trabajo elaborar juicio, porque total ya están perdidos…¡Pobres! Es para con las estrellas de cartón del evangelio que, con mentiras, pensamientos e imaginaciones llenas de metodología humanista, filosófica y a veces hasta esotérica, (Infiltrados por Nueva Era), hacen errar el blanco, (O sea, pecar); al pueblo. Doctrinas de demonios.

(Romanos 11: 1) = Digo, pues (Aquí habla Pablo), ¿Ha desechado Dios a su pueblo? (¿Buena pregunta, no? ¿Nunca te la formulaste cuando te parce que Dios se olvidó que existes?) En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, (O sea: yo soy la iglesia)…de la descendencia de Abraham, (Esto es: vivo por fe),…de la tribu de Benjamín, (Que es: heredero de la promesa, no espectador).

No ha desechado Dios a su pueblo, el cual desde antes conoció, (Hay predestinación para el remanente, para su iglesia; Así que será bueno preguntarte: ¿Tú eres remanente o montón?)…O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, (Les recuerda a 1 Reyes),…como invoca a Dios contra Israel, (Un profeta de Dios habrá de invocarlo, aparentemente contra la iglesia. ¿Contra la iglesia? Sí, contra la iglesia nominal, ¿Se entiende?)…diciendo: Señor, a tus profetas han dado muerte, (O sea: hay una iglesia que prefiere creerle a mentirosos, soñadores y humanistas que tienen “los pies sobre la tierra”, y al mismo tiempo combate ferozmente a los enviados que traen palabra viva y eficaz, verdadera aunque dolorosa porque les parecen…demasiado “espirituales”…)…y tus altares han derribado; (Se ha cambiado el sacrificio de alabanza y adoración por sacrificios personales basados en obras, planes, proyectos que Dios nunca ordenó)…y sólo yo he quedado, ¿Y procuran matarme? (Ah, ¿No te sentiste nunca un pablo del siglo veintiuno?)

Pero, ¿Qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, (O sea: un remanente), que no han doblado la rodilla delante de Baal. (Esto es: que no han sucumbido a los clásicos ídolos del mundo: la fama, el poder, el dinero, el sexo promiscuo, la vanagloria, etc.)

Así, también, aún en este tiempo, ha quedado la imagen de un remanente recogido por gracia. (Atención con esto: al remanente lo escoge Dios en persona. Lo hace por gracia, con misericordioso favor y sin otro merecimiento que la transparencia y la sinceridad de una fe simple y una confianza ciega en Él, que es lo que produce obediencia a su voluntad y su propósito. Ah, y es para este tiempo, igual que como lo fuera para aquel)

Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. (Clarísimo: no vas a ser remanente por hacer, sino por ser) Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra. (Atención: por buena que sea socialmente tu obra, si no es lo que Dios te pidió, no te justifica absolutamente nada)

¿Qué, pues? Lo que buscaba Israel, (La tierra de Canaán, el Reino de Dios),…no lo ha alcanzado; pero los escogidos (Por gracia, merced a su fidelidad y obediencia, más humildad)…sí lo han alcanzado; y los demás, (El montón de la iglesia nominal, no el mundo), fueron endurecidos; como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, (Están estupefactos, abombados, como dormidos, estupidizados)…ojos que no vean, (Aunque los muertos resuciten, siempre tendrán una explicación “técnica”, científica o filosófica para ponerlo en duda o, directamente, rebatirlo sin el menor pudor)…oídos con que no oigan, (Esto te tiene que sacudir a ti, que aun teniendo la certeza de que esta palabra es verdadera, sigues prefiriendo creerle a las historietas rosadas y románticas, cargadas de florecillas y poesías que un día te contaron)…hasta el día de Hoy. (Listo. Y tú que estabas convencido que todo se trataba de una linda historia religiosa empezada y terminada en la era apostólica, ¿No es cierto? ¿Qué hacemos, entonces, con este Hoy, lo borramos?

Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su transgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarle a celos. (Eso es lo que te pasaría a ti, por ejemplo, si hace como cien años que vas a la iglesia y casi te crees como un socio editorial del Dios que escribió la Biblia, si un día te enteras que ese que se convirtió hace cuatro meses, que se bautizó la semana pasada y que todavía ni sabe cómo tiene que hacer para tomar la Santa Cena, forman parte de un remanente de Dios mientas que tú, transgresor por desobediencia, lo tienes que mirar de lejos y de afuera)…Y si su transgresión es la riqueza del mundo, (Hay congregaciones que con tal de que sus miembros dejen su apatía y se involucren más, podrían hasta plantearse sortear un auto cero kilómetro cada domingo, tanto como para incentivarlos a ir, ¿Te das cuenta?)…Y su defección la riqueza de los gentiles, ¿Cuánto más su plena Restauración?

Eso es el remanente: los restaurados por Dios, más allá de si lo han sido o no por sus congregaciones, sean por los motivos que sean. Los recuperados para el servicio real, para la consecución de la victoria y para la expansión del Reino del Dios viviente.

Finalmente, el consejo que la misma palabra trae para aquellos que acaban de decidir formar parte del remanente aunque eso los obligue, -como debe ser, parece-, a nadar permanentemente en contra de la corriente:

(Romanos 11: 17-21) = Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo, no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti.

Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado; bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme.

Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará.

Leer Más

La Valiosa Llave de Autoridad

Seguramente alguien te habló respecto a lo que normalmente se denomina como el factor obediencia. Ese factor es un tema transversal que ha ocupado muchas páginas en la Biblia. Y es imposible entender la manera en que el Reino de Dios funciona si no se entiende lo que es la obediencia.

Parece muy básico, pero créeme que no lo es tanto cuando te acercas y lo examinas. Partamos de la base que no será la primera visita extranjera que llega y convive unos días con nuestro pueblo, que nos asegure de inmediato que si bien los niños suelen tener períodos de desobediencia, como en Argentina no hay demasiado. El niño promedio argentino es altamente desobediente, lo que no habla mal de ellos, precisamente, sino de sus padres, responsables directos de sus conductas.

No te olvides que todo desobediente hará sistemáticamente todo lo que se le permita hacer. La obediencia como ingrediente de comportamiento tiene una dinámica que se va transmitiendo de generación en generación. Y cuando se trata de hijos desobedientes, podemos comprobar que la gran mayoría de los padres son incapaces de entender qué cosa es, realmente, la obediencia.

De hecho, esto que parecería pertenecer sólo al área de las conductas sociales, amenaza a corto o mediano plazo a toda una generación, que si no entra en las verdaderas rutinas de la conducta cristiana real, está en condiciones de perderse a sí misma por causa de su desobediencia.

¿Perderse qué cosa? Su salvación. ¡Eh! ¿No estamos exagerando un poco? No creo, porque sin obediencia es muy complicado acceder a la salvación, tú lo sabes muy bien. ¿Nunca leíste en tu Biblia donde dice: hijos, obedeced a vuestros padres? ¿Y qué crees que significa eso? Que la obediencia de los hijos a los padres es algo que agrada de sobremanera a Dios.

Y esto nos compete muy de cerca, porque entiendo que la iglesia en su conjunto, y no hablo de congregaciones sueltas, todavía no ha logrado entender del todo lo que la obediencia significa para Dios. Escucha: cuando Dios crea al hombre, establece dos poderes. Sólo dos poderes para controlar toda la creación.

El primer poder que Él establece, es el poder de Dios. Él es Dios, es el soberano de la tierra, Él es el creador de todo y toda la creación depende de su palabra. Ese es el primer poder que se establece en el Génesis. El segundo poder, es el poder del alma.

(1 Corintios 15: 45) = Así también está escrito: fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante.

Se describe al hombre como alma viviente. El segundo poder que Dios pone, es el alma. El primero, es Dios; el segundo, es el alma. ¿Por qué? Porque Dios sujeta todo a Adán. ¿Y qué dice que era Adán? ¡Alma viviente! Entonces, de hecho, Dios sujeta todo al alma. Todo. Toda la creación.

Eso quiere decir que lo que volaba, lo que nadaba, lo que caminaba, lo que se arrastraba, lo que operaba, todo, queda sujeto al alma. Mira cuanto poder tenía el alma. Si tú lees Génesis en su inicio, verás que Dios le da potestad a Adán para señorear, sojuzgar y reinar. No es necesario leerlo, tú lo conoces y sabes que dice eso.

Lo que te estoy diciendo es que Dios le da a Adán la administración de toda la creación, y él era alma viviente. O sea que Dios le concede a un alma, el poder para gobernar todo lo que Dios creó. Pero esta, claro, era una jugada maestra de Dios, porque, pregunto: ¿Por qué no le concedió eso al espíritu de Adán?

Porque Lucero, el ángel caído, ya era un espíritu, también. Y entre espíritus se podían entender. Por eso Dios le da esta autoridad al alma. Y el alma era algo que Lucero todavía no entendía. Imagínate; el diablo todavía no sabía qué cosa era eso que llamaba alma.

Nunca lo vio antes, nunca tuvo una, no conocía su ingeniería, era algo blindado a su conocimiento. Para Satanás el alma era una caja cerrada. Era una ingeniería extraña a sus conocimientos. Era un poco celestial, otro poco humana, tenía doble capacidad de entendimiento, diferentes dimensiones, tenía un corazón, tenía una mente, tenía una voluntad, en fin, tú sabes.

Y tú ya sabes que, en el capítulo siguiente, Adán peca. En el capítulo 3 y verso 11, cuando la serpiente habla con Adán, él cuestiona lo que Dios habló. Y se establece un diálogo que todos conocemos. Muy bien; a consecuencia de eso, él termina cediendo y cae en el pecado. Porque Dios le había dicho que no comería de ese fruto. No comerás.

No nos engañemos, le había dado una orden, le había dado una instrucción: no comerás. Y es una instrucción, porque implica una explicación. Porque si de ese árbol tú comes, morirás. Ciertamente morirás. Esa palabra no es un mandamiento, es una instrucción.

Cuando Adán no obedece la instrucción, automáticamente pierde el poder que tenía en el alma, de gobernar. O sea que, el poder del alma, está en función de su capacidad de obedecer. Lo voy a repetir porque es clave: el poder de tu alma, sólo está en función de tu capacidad de obediencia.

Si el alma obedece, esa alma es poderosa. Si esa alma desobedece, esa alma es débil. Y te voy a decir más: aún en el Nuevo Testamento, Dios quiere que sea nuestra alma la que gobierne. Detrás de alguien derrotado, tienes a alguien desobediente. Detrás de alguien débil, tienes a alguien desobediente.

Detrás de alguien de doble ánimo, tienes a alguien desobediente. Porque el poder del alma, está en su obediencia. Depende de eso. Entonces no es algo pequeño como nos quieren hacer pensar. Te estoy diciendo que es que algo que mantiene la vida de una persona es su capacidad de obedecer.

Tan tremendo es esto, que dice la Biblia que aún Jesús tuvo que aprender obediencia. Pero, ¿Cómo? ¿Acaso Jesús no vino ya dispuesto a obedecer? Sí, pero también dicen que vino perfecto, pero la palabra dice que tuvo que ser perfeccionado. Y por lo que padeció.

El tema es este, creyentes inteligentes que buscan y encuentran todo lo que Dios quiere revelar. Jesús no tenía alma, hasta que nace de María. Pregunto: ¿Tú espíritu, necesita aprender a obedecer? No. Tu alma lo necesita. Entonces Jesús, que recibe alma cuando nace, esa alma, que es una naturaleza que no tenía antes, es la que tiene que aprender obediencia.

Si Adán y Cristo tuvieron que aprender obediencia, ¿Tú crees que tú o yo podemos ser una excepción? Jesús, no sólo obedeció a Dios en el espíritu, sino que también lo obedeció en su carne, que es como decir en su alma, que era la parte más difícil.

La palabra obediencia, en el griego es upakoe, en el hebreo es shamá. En el griego, upakoe significa obediente, sujeto, uno que se rinde en sumisión, que observa los requerimientos para cumplirlos, uno que sabe escuchar. De todas estas definiciones, quédate con esto: obediencia es uno que sabe escuchar. Es imposible obedecer si uno no escucha atentamente.

Detrás de un hijo que no obedece, tienes uno que no sabe escuchar, porque es medio descuidado o simplemente alocado, o tienes un rebelde. El rebelde es el que escucha, pero no quiere obedecer. Lo primero, específicamente se trabaja, mientras que lo segundo, directamente se disciplina.

Lo primero no requiere castigo, requiere trato, conversación, pero lo segundo requiere vara. La rebeldía no se trata con palabras, se trata con disciplina. Vara. Castiga a tu hijo con vara, ¿Recuerdas? La palabra shamá, por su parte, significa: que escucha, que oye con atención, que obedece. Todo bien, parecería, ¿No?

No, porque le añade un pequeño factor: complacencia en cumplir una orden. Se complace en cumplir una orden. Y es lo que Jesús dice. Señor, me agrada hacer tu voluntad, dice Jesús. Está hablando del shama. Y no es servilismo, es sumisión. Hay una enorme diferencia entre lo uno y lo otro.

Ahora bien; cuando Dios habla por primera vez, eso se llama instrucción. Proverbios trae en muchos de sus textos comentarios referidos a que tal o cual cosa allí dicha es instrucción del Señor. Pero, en otros lugares dice: esto es mandamiento del Señor. Y hay una buena diferencia entre instrucción y mandamiento.

La instrucción, es cuando Dios habla algo por primera vez. El mandamiento, es cuando se repite lo que él ya habló. Es algo que alguien escribe y dice: este es el mandamiento para Israel. Eso significa que no es la primera vez que lo está diciendo. Quiere decir que Dios ya habló de eso, y ahora se está repitiendo. Porque el mandamiento siempre involucra repetición.

El mandamiento, posteriormente, que es esa instrucción que Dios ya dio, se convierte en una ley. Y así como ciertas leyes contienen en sí mismas un espíritu de protección, los mandamientos de Dios poseen exactamente el mismo espíritu, aunque en este caso es de bendición.

Es como si el mandamiento estuviera representado por una enorme caja, cuyo contenido es la bendición. O sea: todo mandamiento trae una bendición. Entonces, cuando Dios te prohíbe algo por mandamiento, no te está restringiendo ni coartándote tu libertad. Lo que él quiere es que tú seas bendecido con esa prohibición.

(Deuteronomio 28: 1) = acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra.

(2) Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios.

(3) Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo.

(4) Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas.

(5) Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar.

(6) Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir.

(7) Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti.

Fíjate el detalle. En nada más que siete versículos, puedes contar nada menos que quince bendiciones. Reitero: la bendición viene dentro de una caja llamada mandamiento. Si tú obedeces el mandamiento, vas a poseer la bendición. ¿Por qué? Porque Dios diseñó que sea tu alma la que gobierne. Entonces, al obedecer el mandamiento, tú recuperas la capacidad de gobernar.

Todo mandamiento de Dios, tiene su bendición. Cuando él habla, bendice. Sin ir más lejos, puedes verlo en la creación. Al final de cada día de la creación, él dice vio que todo lo creado era bueno. Decir eso, es bendecir. Y en algunos casos se añade que lo bendijo Dios. En cada obra de la creación, de inmediato, él suelta una palabra de bendición.

Eso es para que, cuando tú te conectes con esa palabra, recibas la bendición si es que la obedeces. Sintetizando esto, podemos asegurarte que la llave de cualquier bendición de Dios, se llama obediencia. Cada vez que Dios habla, teniendo en cuenta que para él el tiempo no existe, lo que habla, es atemporal.

Lo importante es que todos nosotros, todavía tenemos acceso a las bendiciones de la ley, aunque esta ley ya esté anulada, si es que nosotros nos conectamos con el mandamiento, para tener la bendición. Escucha: discutimos si debemos guardar el sabath o no. Y ahí andamos, hasta enemistados por ello. Resolución simple: No lo guardas y estás con la gracia, amén. Resuelves guardarlo y, si lo haces, alguna bendición vas a recibir por hacerlo.

No tenemos límites y no necesitamos ser rígidos en nada que no sea el respeto irrestricto por la santidad, el no pecado y lo central el evangelio, la fe en Jesucristo. Pero eso sólo es posible si sabes escuchar atentamente. Cuando Dios habla, repito, él siempre habla fuera del tiempo.

Por eso es tan difícil saber a qué período se refiere esto. Lo de la bestia, la gran ramera y todo eso. No entendemos que cuando Dios habla dice qué, pero jamás nos dice cuándo. Y si no, ahí tienes el asunto de la Pascua. Dios habla de la Pascua por primera vez, en el tiempo en que el pueblo de Israel todavía estaba cautivo en Egipto, ¿Recuerdas?

Les dice cómo ser libres de la cautividad de Egipto. No sólo ser libres; salir victoriosos. Él soltó esa palabra. Hoy, en este tiempo, estamos muy lejos de esa figura. Estamos en otro momento, estamos en otro tiempo. Sin embargo, si alguien decide celebrar esa pascua, cruza un espacio-tiempo y se conecta con el tiempo en que Dios habló eso.

Literalmente, se movería del año en curso, hoy, al 1453 antes de Cristo, momento en que él habló. El vínculo, el paso, es la obediencia. La obediencia hace que alguien pueda ir exactamente al momento en que Dios habló algo. Y si ese alguien cumple lo que él dijo allí, agarra la bendición.

¿Y qué cosa entiendes por bendición? Literalmente, es decir bien. Sin embargo, la bendición, cuando tú la tomas, se convierte en tu unción. Y tú unción, es lo que te trae autoridad. Y cuando una persona tiene unción propia, la puede impartir a otros.

En el Reino de Dios, tú sólo puedes dar lo que posees. Por eso es tan importante que seamos gente obediente. Hay gente que es poderosa para moverse en el espíritu, porque ve o porque no ve, pero tienen almas tan débiles que no tienen el ejercicio de la obediencia en sus vidas.

Entonces, todo lo que ellos ven, no lo pueden aplicar como una unción propia. Siempre administran lo que no es de ellos, pero nada pueden impartir porque no lo poseen. Tengo otro ejemplo para compartirte, y también está en el libro de Deuteronomio, aunque en este caso en el capítulo 30.

(Deuteronomio 30: 10) = Cuando obedecieres a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos escritos en este libro de la ley; cuando te convirtieres a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma.

(11) Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos.

(12) No está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al cielo, y nos lo  traerá y nos lo hará oír para que lo cumplamos?

(13) Ni está al otro lado del mar, para que digas: ¿Quién pasará por nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo haga oír, a fin de que lo cumplamos?

(14) Porque muy cera de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas.

(15) Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; (16) porque yo te mando que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella. (Obediencia al mandamiento, trae bendición. En la tierra que vas a entrar para poseerla.)

Cuando tú obedeces, cruzas y rompes límites. Cuando desobedeces, en cambio, limitas a Dios. Él no te puede bendecir aunque quiera, porque tu desobediencia limita a Dios. La única cosa que limita a Dios, es nuestra desobediencia. Esto impresiona, porque generalmente estamos muy seguros que Dios no tiene límites.

¿Y entonces por qué no puede bendecir a una persona? ¡Sí que puede! ¡En un sentido, podría! Pero el hombre le ha puesto un límite a Dios que él no lo puede pasar. Dios no lo puede pasar. Dice en Hebreos 11:6 que sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios, crea que él existe y que es recompensador de los que le buscan.

Otra cosa que limita a Dios, es nuestra manera de pensar. Nuestro Dios no tiene límites como persona, pero sí en su acción, por tu desobediencia y por tu manera de pensar. Un ejemplo que escuché alguna vez. Dios te ordena que saltes, pero tu sentido común te dice que no lo hagas, que si lo haces vas a caerte y a darte un buen golpe.

¿Y entonces qué sucede? Tienes una palabra de Dios, “salta”, pero tu mente te dice que no, que si lo haces estás loco. Entonces indudablemente tú necesitas usar de la fe. La fe está diseñada para romper con tus limitaciones mentales. Lleva esto a otra palabra que Dios te haya dado. Examina cuántas veces la diste vueltas en tu cabeza. No. Mi sugerencia es que apagues de inmediato tu cerebrito analítico y te entregues a la fe.

¿Tú crees de verdad que Dios te dijo que saltaras? ¡Sí que lo creo! Entonces ni lo dudes, arrójate. ¡Pero es que no lo entiendo! No te preocupes, puede pasar un siglo sin que entiendas a Dios, lo que no significa que lo que él te ha dicho no sea lo que debía decirte y lo que tú debías hacer.

La fe es el diseño de Dios para reeducar nuestra manera de pensar. Es interesante ese hermoso versículo de Isaías 54, que nos pide que extendamos el lugar de nuestra tienda. Ahí dice que debemos romper las cortinas de nuestras tiendas, lo que equivale a decir que debemos romper con nuestras estructuras mentales.

¡Es que no me gusta viajar en avión! ¿Y si te envía Dios al extremo sur de mi país, a Ushuaia? ¡Voy en bus! – ¡Es que tardas tres días, llegas con todos viajando al infierno! ¿Y si te envía a China? ¿También vas a ir en bus? Esas son limitaciones producto de temores. ¿Sabes qué? Ningún temor a nada proviene de Dios.

Claro, no tienes que arrojarte de la cima de la montaña al precipicio porque total Dios te va a cuidar. ¿Te pidió Dios que te arrojaras? Si no te lo pidió, vas a estamparte como tortilla allá abajo y no vendrá ni un ángel a salvarte porque estás tentando a Dios, ¿Entiendes? ¡Funciona cuando Él te manda!

¡Es que yo he visto gente que no es creyente hacer cosas tremendas venciendo sus limitaciones! Yo también, pero ellos están usando sus almas, que independientemente de ser creyentes o no, fueron creadas con alto poder y lo tienen. El asunto no es el desarrollo, el asunto es el final de la historia. Y cuidado, porque nadie puede obligar a nadie a ser obediente. La obediencia siempre es una elección: a escuchar o a no escuchar.

(Hebreos 5: 8) = Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; (9) y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen;

Cuando la persona cruzó, tomó la bendición y la aplicó como su unción, ahí se convierte en una fuente, esto es: puede dar de lo que tiene, a otros. Lo que te estoy queriendo mostrar, entonces, y ya en la vida cotidiana, es que detrás de un hijo desobediente, seguramente va a haber un padre desobediente.

Ahora; si el padre es obediente y el hijo es desobediente, lo que está operando allí es una raíz de rebeldía, que está tratando de invadir por algún lado. ¿Por qué? Porque la obediencia siempre se convierte en una fuente, en aquellos que la practican. Por lo tanto, la pueden impartir a otros.

Cuando tú logras producir la unción con tu obediencia, esa unción se convierte en gracia, en ti, por eso es que la puedes dar. La gracia es la unción que opera en ti. Yo tengo la gracia para enseñar, por eso tú me escuchas y aprendes. No porque yo sea un fuera de serie, de hecho estoy muy lejos de serlo. Sólo porque yo tengo esa gracia y esa gracia me constituye en una fuente.

Entonces, reciba de donde reciba lo que digo, (Y algunas cosas de las que digo es probable que las hayas escuchado o leído decenas de veces sin entenderla), cuando yo te la digo tú me entiendes y aprendes. Es simplemente una unción, una gracia específica.

Ahora bien; el punto más gravitante de todo esto es que, toda gracia, con el tiempo, se convertirá en autoridad. Y la autoridad aparece aquí y desarrolla algo que se llama dominio. Al pasar los años, entonces, tú llegas a tener dominio en el terreno en el cual te ha sido concedida la gracia, que te llegó por obediencia.

Y eso conlleva un riesgo importante. Si tú me escuchas desde hace mucho tiempo, y consideras que tengo una gracia especial para enseñar, tú me has reconocido autoridad y, por consecuencia, me has otorgado dominio. A partir de allí, yo puedo enseñar cualquier cosa y tú habrás de recibirla sin dudarlo, porque me has concedido autoridad. Eso me determina un grado de responsabilidad altísimo delante del Señor.

Sin embargo, si tú observas con atención la vida y el ministerio de Jesús, vas a poder comprobar que él siguió linealmente esos tres pasos: fue obediente, eso le trajo unción, eso le proporcionó gracia, y esa gracia le trajo autoridad y, como consecuencia, dominio.

Cuando Dios le dice a alguien que lo ha levantado para que domine sobre algo, es porque sabe que esa persona ya trabajó ese proceso. Por esa razón es que, cuando Jesús aparece, le dice a cada uno de sus discípulos que la única cosa que él aspira a que hagan, es obedecer.

De hecho, esto había sucedido igualmente mucho tiempo antes. Cuando Dios lo llama a Josué y le dice que se esfuerce y sea valiente, Josué salió corriendo a afilar la hoja de su espada y salir luego a llevarse por delante a quien fuera. Sin embargo, a renglón seguido Dios le dice que lo único que necesita de él, es que sea obediente. ¡Ese es el mayor esfuerzo!

Entonces, cuando nos juntamos con otros que, supuestamente, creen en lo mismo que creemos nosotros, ¿Cuál sería el ánimo que deberíamos darnos unos a otros? Obedezcamos al Señor. Porque cuando obedeces, rompes el concepto del tiempo.

De hecho, posicionados así, para cualquiera de nosotros, todavía es vigente toda la Biblia, no una pequeña porción de moda. Vivimos bajo el sacerdocio de Melquisedec, cierto es, pero: ¿Para qué entonces Dios nos dejó treinta y nueve libros? Ellos tienen alguna importancia, de otro modo no lo hubiera hecho.

De hecho, cuando entendemos que Adán tiene poder para gobernar sobre el agua, sobre la tierra, sobre el campo, y sólo la perdió cuando desobedeció, ¿Por qué van a decirme que yo no puedo tener esa misma autoridad si es que obedezco lo que Dios me ordena hacer?

Ahora bien; esta sociedad en la que vivimos es, indudablemente, una sociedad desobediente, ¿Verdad? ¿Y qué pasa cuando nosotros nacemos en un marco social así? Un marco social donde todo se cuestiona, donde todo se juzga. Sin ir muy lejos, vemos a muchos jóvenes juzgando a sus padres y viviendo con la certeza de que son ellos los que están equivocados, los padres.

Esto es parte del modelo educativo. El modelo educativo actual que tienen las naciones, gira en torno a la desobediencia; gira en torno al árbol del conocimiento; el árbol del conocimiento nos conecta con la desobediencia. Porque el árbol del conocimiento le da exactamente eso, conocimiento. Mucho conocimiento, pero genera en ti un alma desobediente.

¿Y qué es un alma desobediente? Es un alma débil, un alma que puede ser manipulada. Entonces hoy día, a través de una película, a través de una noticia, a través de una amenaza, las tinieblas gobiernan sobre el alma de la gente. ¿Por qué? Porque ellos no tienen almas fuertes.

¿Y cómo se recupera la obediencia? Hay dos maneras. A través de forma teórica. Forma teórica quiere decir a través de la educación. No puedes caer en la inocencia de esperar que en la escuela les enseñen obediencia a los niños. Esa es una tarea de la familia.

En todo caso, lo que les enseñan en el colegio, es restricción. Digo, aunque creo que eso que hace un tiempo se ejercía, ahora ya no se lo ejerce tanto. De todos modos, a lo que me refiero es a esas actitudes de supuesto respeto y obediencia que no eran otra cosa que el juego castigo-obediencia que imperó durante años en esas áreas.

La obediencia es otra cosa. Yo soy obediente si me comporto de forma correcta en un espacio donde ni siquiera hay una ley al respecto. Entones, cuando digo que la forma teórica de aprender la obediencia es la educación, no estoy hablando del colegio ni de la docencia. Estoy hablando de la familia. La familia tiene que saber formar un alma obediente, no ofrecer garrote al que desobedezca. Eso no es enseñanza, pese a que curiosamente, todavía tiene muchos defensores.

La segunda manera, es la más efectiva, pero es la menos recomendada. Se llama, experimentar sufrimiento. Obedeces o te mueres. Punto. Y si no, fíjate Pablo. Pablo, cuando todavía era Saulo, estaba convencido que dios lo había enviado a cortar cabezas de cristianos.

Y cuando se enfrenta con él, camino a Damasco, su respuesta es inmediata: ¿Señor, ¿Qué quieres tú que yo haga? Pero, inmediatamente, él lo introduce en un proceso de sufrimiento. Y esto impresiona, porque aunque él reacciona de inmediato en obediencia, igualmente entra en un proceso de sufrimiento.

De hecho, cuando todavía estaba en el suelo, oye la voz que le dice: Yo soy Jesús, a quien tú persigues, y vas a sufrir por mi causa. Te voy a enseñar lo que es sufrir. Eso impacta. No sé cómo era el corazón de Pablo. Tiene el perfil de muy obediente, pero ¿Por qué Dios lo introduce directo al sufrimiento?

Parecería ser que Dios estaba apurado por algo puntual, porque lo introduce en la escuela de sufrimiento de manera intensiva, y eso no deja de asombrarnos, porque es evidente que él era muy tenaz, muy perseverante, firme en sus decisiones y convicciones.

Algunos sostienen con algo de irreverencia que Pablo tenía cierto aire de caprichoso, también. Y lo argumentan en que cuando él había recibido palabra de que no fuera a Jerusalén, a él se le da la gana de ir a Jerusalén igualmente, y nadie lo hace cambiar de opinión.

Eso podría ser parte del motivo, aparentemente, por el cual Dios lo envía a hacer una especie de post-grado de sufrimiento de varios niveles, en los que dicho sea de paso, nunca terminó de graduarse. De hecho, no creo que haya sido la voluntad de Dios que fuera a Jerusalén donde luego iba a ser apresado, y terminar en Italia y morir dos años después.

Esto no quiere decir que tengamos un Dios torturador, pero si nos deja ver que, detrás de un espíritu sumiso, hay menos necesidad de parte de Dios de permitir que pasemos por hornos de alto sufrimiento. En otras palabras, padres y madres de hijos pequeños que me escuchan: si ustedes les enseñan a ellos el camino de la obediencia, lo que estarán haciendo es determinar que ellos tengan que sufrir menos.

(1 Samuel 15: 22) = Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que las grosuras de los carneros.

(23) Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey.

En este último verso, donde leemos ídolos, en otras versiones dice iniquidad. ¿Te imaginas cuanta gente inicua hay dentro del pueblo que dice ser cristiano? Porque aunque no tienen ídolos, y no paree que estuvieran en nada torcido, su desobediencia los pone en ese nivel.

Y luego dice que por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey. Está hablando con Saúl. Él era rey, quiere decir que tenía dominio. Él era rey de Israel, ¿Cuál era su dominio? ¡Israel! O sea que, lo que le está diciendo es que, por cuanto ha desobedecido, dios le quita el dominio.

(24) Entonces Saúl dijo a Samuel: yo he pecado; pues he quebrantado el mandamiento de Jehová y tus palabras, porque temí al pueblo y consentí a la voz de ellos. Perdona, pues, ahora mi pecado.

Ese fue el mayor problema de Saúl, allí: escuchó más la voz del pueblo que la voz de Dios. David era al revés. David escuchaba más a Dios que al pueblo. A uno, eso lo convirtió en desobediente, mientras que al otro, lo mismo lo convirtió en obediente. Y esto lo conectó con las máximas bendiciones de Dios, al punto tal de ser antepasado de Jesús.

A medida que nosotros obedecemos al Señor, te das cuenta que no es algo que pasa en un momento. Porque una obediencia nos lleva a otra obediencia, y nos lleva a otra obediencia y esta a otra obediencia, y así sucesivamente. Nunca la capacidad mental, la inteligencia o la fuerza, va a reemplazar lo que la obediencia produce.

Puede haber gente muy preparada, con altísima riqueza intelectual, pero que todo lo que hace resulta estéril por una simple razón: son desobedientes. Eso los constituye en una fuente con muy poco poder, porque no puede gobernar mucho más allá porque no tiene dominio.

(Mateo 8: 27) = Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es este, que aún los vientos y el mar le obedecen? (¿Quién logra eso? Una persona obediente hace que el mar y los vientos le obedezcan.)

(Marcos 1: 27) = Y todos se asombraron, de tal manera que discutían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es esta, que con autoridad manda aún a los espíritus inmundos, y le obedecen?

Indudablemente esta gente tenía una autoridad extraordinaria. Jesús podía hacer eso. Vas a darte cuenta que el curso de demonología que Jesús les da a los discípulos, está contenido en dos versículos. Cuando él los reúne, les dice: muchachos, les doy autoridad para sacar todo espíritu inmundo, sanar toda enfermedad, y listo, vayan nomás, y suerte.

Y eso fue todo, más allá de la humorística dramatización. El que es obediente, es fuente. Les dijo: les doy autoridad, que fue como decir: les doy de lo que tengo. Un curso exprés de autoridad. Les impartió la capacidad de hacerlo. Ellos dijeron: “vamos en tu nombre, léase así. Cómo tú has vencido por ser obediente, nosotros tomamos esa autoridad para ejercerla afuera.” Y eso, aunque ellos todavía estaban desarrollando sus propios niveles de obediencia.

¿El resultado? Los demonios salen por allá y por acá. Apenas un solo caso de un muchacho al que no pudieron liberar. Entonces lo traen, y el Señor les dice simplemente: ¡Hombres de poca fe! Ahí está la relación entre fe y obediencia. Tú le obedeces a alguien en quien crees.

Pero el caso es que los demonios salían- ¿Por qué? Porque los demonios no pueden oponerse a alguien que es obediente. Si tú sientes en tu corazón que debes orar por alguien, pues ora. Porque detrás de eso habrá autoridad. No pienses que puede no sanarse y si eso pasa se va a desanimar.

Ese es uno de los errores más frecuentes, el pensar que nosotros estamos puestos para sanar. No, mira; nosotros estamos puestos para orar. Sanar ya es un asunto de Dios, no nuestro. ¿Sientes que debes orar por sanidad a favor de alguien? ¡Ora! Si se sana o no se sana, ya no es tu problema. Tu responsabilidad en obediencia, era orar. Punto. La obediencia siempre va a traer una recompensa. Es un ejercicio de autoridad.

(Romanos 5: 19) = Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.

Y te recuerdo que en algún lugar dice que la oración del justo es eficaz. Entonces, ellos oraban y la gente se sanaba. Porque estaban tomando prestado de la obediencia de ese uno. Cuando tú desobedeces, pierdes la autoridad sobre tu vida. Pierdes la autoridad en el lugar en donde tú debes ejercerla.

Pierdes autoridad en tu casa, y pierdes autoridad en el mundo espiritual. Ni demonios, ni ángeles, ni potestades van a obedecerte. Tú pierdes cuatro niveles de autoridad cuando desobedeces. Tu vida, el lugar donde estás, tu casa y aún el entorno espiritual donde te mueves.

Para ir cerrando todo esto, quiero dejarte algunos conceptos. Creo haberte dicho lo más importante. Sin embargo déjame decirte que, la oportunidad para que tú peses tu vida, y veas si estás moviéndote en límites de obediencia, está a tu alcance.

No soy yo el que deberá decirte si tú puedes o no puedes. Eso es algo que tú deberás examinar, sopesar y luego evaluar con la mayor de las claridades, y despojado de toda vanidad o ambición eclesiástica doméstica. No importa el tiempo que llevas en la iglesia. Es igual si tienes treinta años calentando bancos o llegaste la semana pasada y todavía no te sentaste.

Ten siempre presente esto: lo que Dios quiere, es hijos. Hijos e hijas. Y el hijo tiene un rasgo, es obediente. No tiene que ver con antigüedad, no tiene ver ni siquiera con cuanto conoces la Biblia. Tiene que ver simplemente con obedecer.

Dios necesita gente obediente. Es más: Dios necesita iglesias llenas de gente obediente. Porque a través de ellos es que él podrá ejercer un nivel de autoridad sobre la ciudad donde vives, sobre la región a la que perteneces y sobre el país en el cual él te ha permitido nacer.

¿Los demonios se sujetan? ¡Claro que sí! ¿La nación está dispuesta a escucharte? Sí. Por eso solamente producen hechos notables y notorios sólo aquellos grupos o personas que están manejándose con obediencia, humildad y sin apetencias personales.

Es mi oración en el final de este trabajo, que todos aquellos que hace ya muchos años conocen al Señor, recuperen cualquier área de desobediencia que hayan visto sobresalir en sus vidas. Y que luego, con la misma humildad y facilidad con que la descubrieron, la conviertan en obediencia plena.

Si Dios, hace algún tiempo, te llamó a hacer algo, algo así como orar en algún horario especial o específico, por personas que ni siquiera conoces, o por personas que crees que jamás podrían entregarse a Cristo, hazlo. Si Dios te llamó a leer ciertos libros, escuchar a cierta gente o simplemente a leer la Biblia en toda su extensión, a lo que fuera, hazlo. Y si antes no lo habías hecho, aun sabiendo que eso era lo que Dios te ordenaba hacer, pídele perdón por tu desobediencia anterior y, a partir de este momento, hazlo todo.

Leer Más

¿Es Cristo Nuestra Vida?

La vida vencedora no consiste en una mejora ni en un progreso que logremos nosotros, ni se trata de un esfuerzo por llegar a ser como Cristo. La victoria es Cristo, quien vive en nosotros. En otras palabras, es Cristo, quien vence en nuestro lugar. El murió por nosotros en la cruz a fin de salvarnos.

Hoy Él vive en nosotros a fin de vencer por nosotros. Ya vimos las condiciones para vencer. La primera condición es rendirse y la segunda es creer. Creemos que el Hijo de Dios vive en nosotros y que vive Su victoria desde nuestro interior. Vimos lo que significa rendirnos; veamos ahora lo que significa creer.

Temo que muchos ya se hayan rendido, pero aún no son victoriosos porque todavía no han creído. Así que debemos recordar que no podemos vencer si no creemos, aunque ya nos hayamos rendido. Rendirnos se relaciona con el aspecto negativo; pero aún necesitamos creer, que es el aspecto positivo. Si por un lado nos rendimos, y por otro creemos, venceremos.

Recuerden que la condición para obtener la victoria no es meramente rendirnos. Uno no vence meramente rindiéndose. Después de rendirnos tenemos que creer de manera específica. Una vez que nos rindamos y creamos, venceremos.

¿Cuál fue la experiencia de Pablo? ¿Cómo logró vencer? Primeramente se rindió. Él dijo: Con Cristo estoy juntamente crucificado. Él ya había experimentado lo que era: Ya no vivo yo; pero añadió: Y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe, la fe del Hijo de Dios. Esto significa que Pablo creía que Cristo vivía en él, y que lo amaba y se había entregado por él.

Aunque muchos ya se han rendido, todavía no han vencido porque no han creído. Si no creen, no habrá resultados. Examinemos el significado de la fe, más no detalladamente. Sólo discutiré este asunto brevemente. Daré especial énfasis a la relación estrecha que existe entre la fe y la victoria.

Todo lo que Dios ha logrado a nuestro favor se halla en la Biblia. Dios lo ha logrado todo por nosotros. En nuestra conferencia de enero del año pasado, hablamos de tres cosas que Dios nos ha dado: primeramente, Dios nos dio Su pacto; en segundo lugar, tenemos los hechos que Dios realizó por nosotros, y en tercer lugar, tenemos las promesas que Él nos dio.

Estas tres cosas incluyen la obra de Dios a nuestro favor. Ya mencionamos estas tres cosas cuando tocamos el tema del nuevo pacto. Hoy no hablaré mucho acerca de ellas. Una promesa es algo que Dios hará por nosotros; es algo que sucederá en el futuro. Un hecho es algo que Dios ya logró en Cristo; es algo que ya realizó. Hoy hablaré de lo que Dios ya efectuó y de Su promesa.

Muchas personas no saben lo que es un hecho cumplido por Dios. El Señor Jesús murió por todos los hombres en la cruz; El murió por todo el mundo. Este es un hecho que Dios ya cumplió. Pero, ¿cuántas personas son salvas? Solamente las que creen.

Puesto que Cristo murió por todo el mundo, ¿es acaso insignificante que la persona crea? ¿Es una persona salva, ya sea que crea o no? ¿Da igual que una persona crea o no, puesto que Cristo ya murió por todos y puesto que esto es un hecho para Dios?

Esto es lo que muchos cristianos piensan cuando dicen que Cristo vive en ellos. Cristo es la Cabeza, y nosotros somos Su Cuerpo. La manera en que la Cabeza siente, controla, administra y asume responsabilidad debe ser la misma manera en que los cristianos sienten, controlan, administran y asumen responsabilidad.

¿Cuántos cristianos hoy ven que el Señor Jesús es la Cabeza? ¿Es Cristo el que siente, o somos nosotros? ¿Es Él quien rige o somos nosotros? ¿Es Él quien administra o somos nosotros? ¿Es Cristo quien se hace cargo, o lo hacemos nosotros? ¿En qué radica nuestro problema? En que no tenemos fe.

Algunos hermanos y hermanas dicen tener fe en Cristo como la Cabeza, mas no tienen fe en que la Cabeza asume toda la responsabilidad. Muchas personas no pueden creer esto; no han comprendido lo que significa la fe. La Biblia dice que el Señor es la vid y nosotros los pámpanos.

No dice que El será nuestra vid y que nosotros seremos Sus pámpanos. No importa si creemos o no, Él es la vid y nosotros los pámpanos. No obstante, sólo los que creen pueden experimentar el fluir de la savia a través de ellos y obtener fruto de su labor.

La vida del Señor no corre por los que no creen; así que éstos siempre tienen que luchar para laborar y llevar fruto. Si les decimos que el Señor es la vid y nosotros somos los pámpanos, es posible que pregunten por qué no pueden ellos trabajar ni llevar fruto. No pueden hacerlo porque no tienen fe.

Ellos quizás respondan que como el Señor es la vid y nosotros los pámpanos, no importa si uno cree o no; puesto que un hecho realizado por Dios es siempre un hecho. Aquellos que dicen esto no conocen el verdadero significado de la fe.

Hebreos 11:1 habla de la importancia de la fe. Es el único versículo de la Biblia que define lo que es la fe. Ahora bien, la fe –dice una versión que no es la tradicional-, es lo que da sustantividad a lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

Hay muchas formas de traducir la expresión dar sustantividad. Es una palabra difícil de traducir del griego. “Dar sustantividad” denota la capacidad de hacer algo real. Tenemos por ejemplo la forma de las lámparas, el color de las paredes y el sonido de un instrumento musical.

¿Cómo pueden estas formas, colores y sonidos hacerse reales para nosotros? Lo único que comprueba la existencia del color es la vista. Tenemos aquí un cuadro con colores hermosos: sin embargo, estos colores únicamente pueden tener sustantividad por medio de los ojos.

Sin éstos, los colores no podrían tener sustantividad, aunque fuesen hermosos. El sonido de un instrumento es muy agradable, pero sólo puede tener sustantividad por medio del oído. Una persona sorda no podría darle sustantividad al sonido.

Los ojos no pueden darle sustantividad al sonido, ni tampoco las manos; sólo los oídos pueden hacerlo. Los diferentes objetos tienen diferentes formas: algunos son cúbicos; otros son esféricos, planos, triangulares o curvos. Solamente podemos darle sustantividad a esas formas por medio de la vista o del tacto.

Por consiguiente, una cosa es que los objetos existan, y es otra que la existencia de ellos pueda tener sustantividad para nosotros. Existen millones de objetos sobre la tierra, pero todos ellos dependen de cierta habilidad nuestra para cobrar sustantividad. Lo anterior se aplica igualmente a nuestra fe.

Aquí vemos un paisaje que tiene montañas, agua, flores, pasto y árboles. El paisaje es hermoso; si tiene ojos, puede apreciar la belleza del cuadro y describírselo a otros. Pero suponga que una persona haya nacido ciega y nunca en toda su vida ha llegado a ver los colores. Si le habla del rojo y de lo atractivo que es, preguntará: “¿Qué es el rojo?”.

O quizás le hable acerca de lo encantador que es el verde, y ella preguntaría: “¿Qué cosa es el verde?”. Usted sólo puede decirle que el rojo es rojo y que el verde es verde. Aunque exista el paisaje, esta persona no podrá apreciar cuán maravilloso es. Aunque el paisaje del cuadro sea hermoso, no puede disfrutar lo maravilloso que es.

Ejemplo: hay una hermana que puede tocar muy bien el piano. Aquellos que tienen oído y saben de música pueden apreciar la música que ella toca. No obstante, los que son sordos o los que no entienden de música, no pueden testificar de lo bella que es la música.

Lo mismo se aplica a nuestra fe. Todos los hechos de Dios son verdaderos. Sin embargo, sólo pueden tener sustantividad por medio de la fe, porque la fe es lo que da sustantividad a lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

Puede ser que un cuadro tenga un paisaje hermoso, pero un ciego no podrá verlo. Sin embargo, no puede decir que la pintura no exista simplemente porque no la ve. Es un hecho que la pintura existe; y ya sea que uno la vea o no, sigue siendo una pintura y los hermosos colores también existen.

La pregunta es si tú has recibido o no algún beneficio de ella. Los que tienen el sentido de la vista podrán deleitarse en ella, se beneficiarán de ella. El Señor Jesús murió y derramó Su sangre en la cruz por todos los hombres. Este es un hecho. Pero algunos tienen la fe que le da sustantividad al hecho de la muerte del Señor y se benefician de ella. Otros no tienen la fe. La muerte del Señor Jesús en la cruz sigue siendo un hecho, pero no pueden experimentarla.

¿Pueden ver la importancia de la fe? Necesitamos la fe para poder darle sustantividad a los hechos espirituales, de la misma forma en que necesitamos los ojos, los oídos y las manos para poder darle sustantividad a los objetos físicos.

Necesitamos la fe para darles sustantividad a la realidad de todos los asuntos espirituales. La mano da sustantividad a la forma de los objetos, y el oído puede percibir el sonido, pero la mano no puede sentir los colores, ni los oídos pueden escucharlos.

Los colores solamente pueden recibir sustantividad por medio de los ojos. Esto mismo se aplica a los asuntos espirituales. Por ejemplo, el Señor es la Cabeza, y nosotros somos los miembros. Esta unión es un hecho, y no existe posibilidad alguna de separación.

El Señor también es la vid y nosotros somos los pámpanos, y no hay posibilidad de separación. Si creemos, recibiremos el beneficio de este hecho. Algunas personas confiesan que el Señor es la vid y nosotros los pámpanos, pero no tienen la savia, la vida. No pueden llevar fruto porque no tienen fe.

¿Qué es la fe? No es un simple entendimiento mental acerca de una verdad. Es percibir un hecho y darle sustantividad. Hemos oído que el Señor murió en la cruz y derramó Su sangre para redimirnos. Tal vez estemos de acuerdo con otros en cuanto al hecho de que el Señor murió en la cruz y derramó Su sangre para redimirnos.

También hemos escuchado que el Señor es la vid y nosotros somos los pámpanos. Quizás también estemos de acuerdo en que Él es la vid y nosotros los pámpanos. Se nos ha dicho que el Señor es nuestra vida, que vive en nosotros y es posible que también estemos de acuerdo en que Él es nuestra vida y que vive en nosotros.

Sin embargo, esto por sí solo no puede dar sustantividad a los hechos. Puede ser que nos hayamos puesto a un lado y hayamos visto que somos impotentes e inútiles. Posiblemente hayamos soltado todos los asuntos, pero éstos son sólo un aspecto. Por otro lado, debemos dar sustantividad a Cristo. Esto es maravilloso. Sólo requiere un segundo, y los hechos que Cristo realizó recibirán sustantividad en nosotros.

He aquí un hermoso cuadro. ¿Cómo sabemos que es hermoso? Porque lo hemos visto. ¿Cómo sabe uno acerca de las riquezas de Cristo? Porque las ha visto. Colosenses dice que somos llenos de Cristo. ¿Cómo sabemos que somos satisfechos en Cristo? Lo sabemos porque lo hemos visto a Él.

Cuando nos miramos a nosotros mismos, no vemos ninguna plenitud. Pero se nos dice que en El estamos llenos. ¿Estamos llenos en Cristo? El Señor nos ha dado la plenitud y nos ha dado gracia sobre gracia. ¿Tenemos ya esto? No es asunto de si lo entendemos con nuestro intelecto o no, sino de si tenemos tal fe en nuestro corazón.

Dice en Efesios 1:3: Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. No hay duda de que Dios nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. Pero, ¿dónde se hallan estas bendiciones? Hermanos y hermanas, la cuestión principal es la fe: debemos creer que la Palabra de Dios es veraz. Esto es muy sencillo y no es necesario ampliar más.

¿En qué consiste la fe? Examinemos esto desde el punto de vista del Señor. El hecho de que los cristianos no puedan creer es un gran fracaso. Creer equivale a dar sustantividad a los hechos. Una vez que vemos algo, le damos sustantividad. Una vez que creemos, le damos sustantividad a los hechos y los obtenemos.

El problema hoy es que hemos escuchado que el Señor Jesús es la Cabeza, y nosotros seguimos orando para que Él lo sea. Debemos más bien darle gracias y alabarlo diciendo: “Señor, Tú eres la Cabeza”. Si hacemos esto, se le dará sustantividad al hecho inmediatamente.

Un hermano dijo una vez: “Señor, usted ha hablado muy lindo, pero yo no he podido recibir nada”. Le respondí que eso se debía a que solamente estaba escuchando mis palabras; en lugar de eso, debería acudir al Señor y pedirle que le hable.

Aquella noche él oró a Dios diciendo: “Dios, hazme vencer. Señor hazme victorioso. Señor tengo un carácter horrible; ayúdame a vencer”. Mientras oraba, recordó la oración del leproso que dijo al Señor: “Señor, si quieres, puedes limpiarme”.

El oró de la misma manera: “Señor, si quieres, mi mal humor se irá”. En ese momento entendió que si el Señor lo deseaba, entonces no tenía necesidad de pedir nada más. El Señor lo ha logrado todo y El sí quiere; ya todo está hecho.

Todo lo que necesitamos hacer es creer lo que dice 2 Corintios 12:9 o Lucas 18:27. Tan pronto creamos en las palabras sí quiero todo estará bien. Una vez que tenemos el “sí quiero”, los problemas quedan atrás y se desvanece el mal carácter.

 Aun si alguien está muriendo de alguna enfermedad, mientras el Señor haya dicho: “Sí quiero”, todo estará bien. Este es el verdadero significado de creer. Creer significa no pedir nada; es no pedirle a Dios que haga algo que ya ha prometido hacer.

Una vez un hermano habló sobre la victoria. Después de su mensaje les pidió a los hermanos y hermanas que hicieran las preguntas que tuviesen. El observó que una hermana joven estaba llorando en su asiento, pero no se ponía de pie para hacer ninguna pregunta.

Otra hermana, ya mayor, se levantó y preguntó: “Durante los últimos años he estado orando pidiendo que el Señor me conceda la victoria, pero nunca la he experimentado. ¿Qué sucede?”. El hermano respondió: “Nada. Ha orado demasiado. Si en vez de pedir alaba, todo estará bien”.

Después otro hermano se puso de pie y dijo: “Yo había buscado la victoria por once años, pero hasta ahora no había podido vencer. La pregunta de esta hermana y la respuesta que usted dio me han iluminado y ahora tengo la victoria”. El hermano luego se le acercó a la joven que lloraba y le preguntó cómo estaba. La joven respondió que también había visto claramente al escuchar esta pregunta y su respuesta. Esto es lo que significa la fe.

Recuerden que con soltarlo todo no termina el asunto. Si no tiene fe, no podrá darle sustantividad a los hechos. El color del cuadro sólo puede tener sustantividad por medio de los ojos; el sonido de un instrumento, sólo puede recibir sustantividad por medio de los oídos, y la textura de un objeto, sólo por las manos.

Del mismo modo, la Palabra de Dios y Sus promesas sólo pueden recibir sustantividad por medio de la fe. No debemos orar a Dios con incertidumbre: “Señor, sé mi victoria. Sé mi vida y mi santificación”. Más bien, debemos decirle: “Dios, Tú eres mi victoria. Te agradezco y te alabo porque eres mi santificación. ¡Te agradezco y te alabo!”

Se nos presentan tentaciones continuamente. Enfrentamos muchas dificultades, y palabras duras hieren nuestros oídos. ¿Le pediremos a Dios que nos dé fuerzas para vencer? No. Más bien, debemos decir: “Señor, te doy gracias y te alabo porque eres mi victoria. Señor, Tú vences en mi lugar.

Te doy gracias y te alabo porque todo lo soportas en mi lugar. Te doy gracias porque Tú eres la Cabeza y yo soy un miembro Tuyo. Tú eres la vid y yo el pámpano. Tú me lo provees todo”. Según la palabra de Dios, Él ya nos lo ha suministrado todo.

Cuando fuimos salvos, recibimos una de los millares de palabras que El habló. Algunos fueron salvos al leer Juan 3:16; otros fueron salvos por medio de Juan 5:24; otros recibieron la salvación en Romanos 10:10. Somos salvos al recibir una palabra del Señor.

Lo mismo se aplica a la victoria; todo lo que necesitamos es una de Sus muchas palabras. El hermano que mencionábamos antes, venció al recibir sólo dos palabras: “Sí quiero”. Algunos han vencido por medio de 2 Corintios 12:9, mientras que otros han vencido por Romanos 6:14. Otros han recibido victoria en 1 Corintios 1:30.

Examinemos ahora lo que no es la fe. La fe no es esperanza. Los que tienen esperanza, no necesariamente tienen fe. Al hablar con otros sobre el tema de vencer, si ellos han vencido, verá que no tienen fe si responden: “Espero llegar a vencer”. Esto es como hablarle a una persona acerca de la salvación.

Si él le dice que él espera algún día ser salvo, usted sabe que todavía no tiene fe. Algunas personas constantemente esperan que el Señor los salve, y siempre esperan que el Señor les ayude a vencer. Algunas personas oran constantemente y le piden al Señor que los haga vencer.

Esperan que el Señor los haga vencer. Algunos dicen que se han rendido y han creído, pero todavía siguen esperando ver algún resultado. Si esperan para ver si esto funciona, nada sucederá jamás, porque la fe no es esperanza.

Demos gracias al Señor porque la vida vencedora no depende de que nosotros recordemos al Señor, sino de que el Señor se acuerde de nosotros. Sería un gran sufrimiento para nosotros si se nos exigiera recordar al Señor. Demos gracias al Señor y alabémoslo porque Él se acuerda de nosotros.

Creer es tener fe absoluta en algo; los sentimientos no juegan ningún papel en esto. Los sentimientos no tienen nada que ver con si un cuadro es hermoso o no; sólo se necesitan los ojos para ver. Los sentimientos son útiles en ocasiones, pero no sirven para entender las cosas de Dios.

La mano solamente puede tocar las cosas y sentir su temperatura; pero no sirve para ver una pintura. Las cosas espirituales sólo pueden recibir sustantividad por medio de la fe, no de los sentimientos. Podemos vencer por causa de la Palabra de Dios. Dios habla, y todo queda hecho. No se trata de sentir alguna fuerza ni de experimentar alguna sensación intensa por unos cuantos días. Para vencer, lo único que se necesita es que tengamos una palabra del Señor.

Podemos confiar en las promesas de Dios y en Su Palabra. Si dice que tu mal carácter y tu orgullo son verdaderos, hace que la Palabra de Dios no sea confiable. Si no tienes fe, tu mal carácter y tu orgullo se te volverán reales. Pero si tienes fe, todas estas cosas desaparecerán.

Dios hizo un pacto con nosotros que dice que la mansedumbre, la paciencia, el amor, la templanza, lo que está en Cristo, todo ello es nuestro. Pero cuando tú vuelvas a perder la paciencia y regresen tu orgullo, tu impureza y tus fracasos, ¿qué harás?

Si crees en la Palabra del Señor, debes decir: “Dios te agradezco y te alabo porque yo puedo ser manso, paciente, humilde, amoroso y sobrio. Yo puedo ser todas estas cosas porque Cristo vive en mí”. Mientras te aferres firmemente a la Palabra de Dios, todos los temores se esfumarán.

El problema más grande que prevalece en los hijos de Dios en la actualidad es la falta de fe en la Palabra de Dios. No se les hace difícil cuando se les pide que lo suelten todo. Después de soltarlo todo, debería serles fácil creer. Acérquense a la presencia del Señor. Después de que lo suelten todo, deben tener la fe de que vencerán.

Una hermana había soltado todos los asuntos y los había entregado al Señor. Le pregunté si había vencido, y ella respondió que no estaba segura. Inquirí acerca de la razón por la cual decía eso, y dijo que todavía no había visto los resultados. Le dije sin rodeos: “Usted ha cometido el mayor pecado que el hombre pueda cometer: el pecado de la incredulidad.

Al no creer, da a entender que Dios es mentiroso. Dios dijo que tú eres un pámpano de la vid y si tú lo sueltas todo, la vida de El espontáneamente fluirá por ti. No obstante, dices que Dios no te ha librado todavía, pese a que has hecho tu parte. Tú estás dando a entender que ya cumpliste, y que Dios no ha hecho Su parte”. Debes darle gracias al Señor y alabarlo por haberte dado todo.

Recuerden que cuando creemos en el Señor como nuestra Cabeza y nuestra vida, y creemos que ya lo recibimos todo, todo llega a ser en realidad nuestro. Una vez que creemos, todos los problemas quedan resueltos. Cuando tenemos fe, ningún obstáculo puede impedirnos recibir nuestra victoria. ¡Aleluya! Esta es la salvación.

Nuestra fe no es una labor sino la acción de dar sustantividad a los hechos. Creemos que el Señor es la Cabeza, que Él vive en nosotros, que es nuestra vida, que es la vid y nosotros los pámpanos, y que El vence en nuestro lugar. Cuando creemos, se desvanecen todas las tentaciones, y el Señor lo hace todo por nosotros. Alabamos y agradecemos al Señor por haberlo hecho todo.

¿Cuántos hemos soltado todas las cosas? ¿Cuántos ya lo han soltado todo y también tienen fe? En primer lugar, les pediría a quienes lo han soltado todo que levanten la mano. Digo lo mismo a los que además de soltarlo todo, creen. La cantidad de unos y otros es casi la misma, aunque son menos los del segundo grupo. Déjenme añadir algo a esto de creer.

Recuerden que la Palabra de Dios es fidedigna. No confiamos en nuestra propia experiencia. Tampoco creemos en nuestros propios sentimientos. Creemos en la Palabra de Dios. Él dice que el Señor Jesús no sólo ha llegado a ser nuestra justicia, sino también nuestra santificación al vivir en nosotros.

Por lo tanto, podemos decir que Cristo no sólo es nuestra justicia, sino también nuestra santificación. No necesitamos sentir que Cristo sea nuestra vida o nuestra santificación. Creemos que Él es nuestra vida y nuestra santificación. La Palabra de Dios es digna de fiar.

Cuando Dios dice que Cristo es nuestra vida, nosotros también decimos que lo es. Cuando dice que Él es nuestra santificación, nosotros también decimos que lo es. Cuando Dios dice que Cristo es nuestra victoria, también nosotros decimos que Él es nuestra victoria. Creemos en todo lo que Dios diga.

Dios dice que Jesucristo es tu vida, pero tú dices que quizás no lo sea. Dios dice que Jesucristo es tu santificación, pero tú dices que es posible que Cristo no sea tu santificación. Dios dice que Su gracia te basta, y tú dices que la gracia de Dios tal vez no te sea suficiente.

Entre tú y Dios, uno debe de estar mintiendo. O Dios está equivocado o tú lo estás. ¿Te atreves a decir que Dios es mentiroso? Dios dice que Cristo es tu vida, pero tú dices que tal vez no lo sea. Dios dice que Cristo es tu santificación, pero tú dices que quizás no. ¿Estás dando a entender que la Palabra de Dios no es confiable?”. Si aún están dudando, si todavía se preguntan si Cristo es su vida, o si Él es su santificación, esto no es insignificante. Puedo decirles francamente que están haciendo a Dios mentiroso.

Es un gran pecado no creer en la Palabra de Dios. Dios dice que Cristo es tu vida y tu santificación. Él dice que Cristo es tu victoria y que Su gracia te basta. Pero tú no puedes creer y hasta piensas que es un asunto trivial al expresarlo con una sonrisa.

Debo decirte que ha cometido un pecado muy serio. Tú debes acudir al Señor y decirle: ‘Dios, no he creído a Tu palabra; he pecado contra Ti Por favor, perdóname y quita mi corazón malo e incrédulo. Te suplico que quites este pecado de mí’”.

Algunos no creen, pero todavía siguen sonriendo. Creen que la incredulidad no es algo serio; pero en realidad es un gran pecado. Este pecado es más grande que el pecado de cometer adulterio o matar. Debemos decirle a Dios: “Perdóname por haber pecado contra Ti Señor, quita de mi corazón la incredulidad”.

Si llamamos pecado a la incredulidad, lograremos vencer. Nuestra fe se basa en la Palabra de Dios. Cuán maravilloso es 2 Corintios 12:9, que dice: Bástate Mi gracia. Cuán maravilloso es 1 Corintios 1:30, que dice: Cristo Jesús… hecho de parte de Dios sabiduría: justicia y santificación y redención.

Cuán maravilloso es Colosenses 3:4, que dice: Cristo, nuestra vida. Si nos aferramos a la Palabra de Dios y creemos en ella, todo irá bien. Aunque sólo tengamos un versículo de la Escritura o una palabra de parte del Señor, tendremos la garantía y venceremos.

Leer Más

¡Dios no me Escucha!

Tomé la decisión de encarar este tema a raíz de los muchos correos que recibo respecto a un problema altamente preocupante en el pueblo de Dios: la falta de respuesta a las oraciones. Para responder esto con algunos puntos específicos, primero será bueno ver que cosa es la oración.

La oración, dicen los que han estudiado profundamente esto, es la comunicación con Dios. Siendo el Creador del mundo, y reinando sobre él, no es un ser impersonal, sino un Dios dispuesto a escuchar a los hombres.

Sus leyes no lo limitan; son la expresión de Su propia operación, generalmente uniforme, en providencia y preservación. Puede, sin embargo, actuar de una manera libre, conforme al consejo de Su voluntad, modificando Su forma de actuar, e influenciando los sentimientos, la voluntad y la inteligencia de los hombres.

Las oraciones y las respuestas dadas por Dios a ellas se hallan incluidas en Su plan, desde el comienzo de la creación, que Él sostiene con Su constante presencia. La oración surge del corazón humano: en la angustia, clama a Dios, que demanda la oración de todos, pero que sólo admite las peticiones hechas de manera íntegra.

Sin embargo, es notorio que en muchas ocasiones, Dios no responde a nuestras oraciones y eso, en lugar de llevarnos a estudiar o profundizar más, nos desespera. Yo he encontrado siete razones por las cuales Dios no podría responder nuestra oración. No serán los únicos, desde luego, pero te servirán para revisar tu vida hoy mismo, ahora mismo.

La primera causa que he hallado para que una oración no sea respondida, es la existencia de Iniquidad sin juzgar. Iniquidad, literalmente, significa injusticia, la condición de no ser recto, ya sea en relación con Dios, en base a su norma inamovible de justicia y santidad, o en relación con los hombres, en base a lo que el hombre sabe que es justo por su propia conciencia.

Desde esta óptica, es indudable que una gran parte de lo que llamamos alegremente “la iglesia”, anda caminando en los umbrales de la iniquidad o, sencillamente, dentro de ella. Sin embargo, queda claro en un texto que es el hombre quien decide adoptarla o no.

(Salmo 66:18)= Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado.

¿Está más que claro, no es así? El salmista reconoce que no miró la iniquidad desde su corazón. Si tenemos en cuenta que en el Antiguo Testamento, decir corazón siempre significa decir alma, entonces allí cerraremos el cuadro de situación.

Se puede correr el riesgo de que nuestra alma, por influencia de tentaciones carnales, pueda cometer el error de mirar con cariño a la iniquidad. Y eso, está dicho aquí, será motivo para que Dios no te escuche.

(Isaías 1: 15)= Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos.

(16) Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo; (17) aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda.

Aquí también hay silencio de Dios por causa de la iniquidad. Pero hay algo más: dice que esa iniquidad tiene que ver con obras malas, obras llenas de injusticia. ¿Estás viendo eso mismo, hoy, en alguna congregación que conozcas?

¿Sí? Entonces déjame decirte que, por una simple cuestión de ambiente, las oraciones que salgan de esa congregación, por mejor intencionadas que sean, y aunque sean expresadas por gente buena, sincera y creyente, no tendrán respuesta. ¿Duro, no crees?

(Proverbios 15: 29)= Jehová está lejos de los impíos; pero él oye la oración de los justos.

¿Qué es la impiedad? Lo contrario de la piedad, que no es lástima, como muchos suponíamos, sino falta de espiritualidad. Impiedad es una actitud rebelde, que se opone a la sujeción y al conocimiento de Dios de una manera consciente, en contra de lo que se le debe como Creador, Sustentador y Salvador.

La palabra impío quiere decir sin miedo, es decir: gente que tiene problemas con la policía y no tiene miedo, tiene problemas en la iglesia y no tiene miedo, hace negocios arriesgados y no tiene miedo, son personas que hacen cosas que cualquiera de nosotros haría con temor, pero ellos lo hacen sin temor. Pero no son gente de fe, porque una cosa es vencer temores normales a través de la fe y otra cosa es cometer locuras. Esta es gente que no tiene temor a nada y a nadie.

Muy similar a la iniquidad, ¿No te parece? Y aquí dice, confirmando los otros textos, que Dios oye la oración de los justos, pero no la de los impíos, que son los que hacen iniquidad. O que la permiten, ya que iniquidad es, en muchos casos, ser cómplice de pecados por simple silencio.

La segunda de las siete razones por las que Dios no responde a tu oración, es Por La Incredulidad. Parecería ser esta una verdad de Perogrullo, ya que siendo incrédulo no podemos esperar nada de un Dios en el cual no creemos, pero sin embargo no es tan así de simple. Muchos de los que viven de las cosas de Dios, en el fondo de sus corazones, no creen en Él.

(Santiago 1: 6)= Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a la otra.

(7) No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.

Todos sabemos que la palabra Espíritu, tiene base en los originales con el griego Pneuma. Y esto significa, precisamente, viento. Pero atención, no estamos hablando exclusivamente del Espíritu Santo, sino de Espíritu, cualquiera sea su procedencia.

Por lo tanto, el incrédulo, que es aquel que duda cuando desea ejercer su supuesta fe, y que dice aquí se asemeja a una onda del mar que es arrastrada de un lado al otro…¿Por qué cosa? Por el viento. Por el Pneuma, por el espíritu, y no precisa o necesariamente el santo. La incredulidad es un arma satánica y, por consecuencia, frena u obstaculiza cualquier respuesta de Dios.

(Mateo 21: 21)= Respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no sólo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis: quítate y échate en el mar, será hecho.

(22) Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.

La lección positiva que estos hombres rústicos tenían que aprender respecto a la higuera marchita, era respecto al increíble poder de la oración, cuando ella es pronunciada con fe y convicción, y de acuerdo con la voluntad y los propósitos de Dios.

En esto que Jesús deja establecido como principio básico para una oración con respuesta, hay pautas muy claras: 1) Tener Fe. 2) No dudar. 3) Ordenar algo en voz alta. 4) Confiar en que será hecho. 5) Pedir algo concreto y específico. 6) Creer que vamos a recibirlo. 7) Atreverse a recibirlo.

Si quedó dicho que la incredulidad es un arma satánica que hoy por hoy le sigue dando excelentes resultados al infierno, entonces la contrapartida, es la fe, que como todos sabemos, es un don que Dios da a quienes se lo pidan. ¿Lo estás pidiendo? ¿Crees que te lo dará? Básico.

(Hebreos 11: 6)= Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

Tengo una especie de manía sistemática de darle a los textos el contenido implícito inverso, tanto como para que tenga mayor impacto. En este, por ejemplo, se nos dice que hay gente que se cree cristiana que pretende agradar a Dios y no tiene una minúscula partícula de fe.

Y también que hay muchos que se acercan a Dios, conocen sus enseñanzas, concurren a sus iglesias, oran en voz alta, ya sea en las reuniones principales o en las células caseras. Cantan alabanzas y levantan sus manos, pero en sus intimidades, no terminan de creer que exista ese Dios al cual le hablan. Este no es un texto sobre la incredulidad, más bien es contundente contra las hipocresías vernáculas de la religión organizada.

La tercera razón por la cual Dios puede no responder la oración de un cristiano, es por causa del Amor al Placer por parte de este. De todas las acepciones que encontramos en los diccionarios sobre Placer, me quedo con la que dice que es una satisfacción, o sensación agradable, producida por la realización o suscepción de algo que gusta o complace.

Cuando indagamos más sobre el o los placeres, nos encontramos de cara con el Hedonismo, que es una doctrina pagana y secular que proclama el placer como fin supremo de la vida. No puedes tener idea de la cantidad enorme de gente que la comparte y la vive.

(Santiago 4: 3)= Pedís y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.

Santiago es, -tengo la certeza- de lo más claro y contundente al respecto. Él nos previene y advierte que, si en lugar de pedir por nuestras necesidades, lo hacemos por nuestros deseos o caprichos, Dios no va a responder a esa oración.

Una cosa es que tú necesites un automóvil para moverte en cuanto a lugares a visitar o a llevar la Palabra de Dios, pero otra cosa muy distinta es que, con el pretexto de esa necesidad lícita, pretendas un cero kilómetro de última generación para lucirte ante las hermanitas jóvenes.

Una cosa es que tú estés orando por una esposa o un marido, y esperes con fe y confianza que ese hombre o esa mujer llegarán en cualquier momento a tu vida, y otra muy distinta es que te enamores perdidamente del más lindo o linda de la iglesia y le exijas a Dios que te lo entregue ya mismo para marido o esposa. Hablamos de necesidades, no de deseos personales o caprichos.

(2 Timoteo 3: 1)= También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. (CHALEPOS: Esto significa tiempos ásperos, salvajes, difíciles, dolorosos, fieros, dañinos, duros de tratar. La palabra describe a una sociedad desprovista de virtud pero que abunda en vicios. Hoy).

(2) Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, (3) sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, (4) traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios,

No te voy a dar un detalle preciso y específico respecto a cada calificativo utilizado aquí, pero sí quiero que lo mires no como en un libro de historia del tiempo de Pablo y Timoteo, sino en un hoy cargado de incertidumbres y falsas expectativas.

¿No ves en tu ambiente a hombres que se aman a sí mismos de un modo que les resulta imposible amar a otros? ¿No los hay, también, avaros que por guardar un centavo eligen vivir casi en la miseria? ¿No existen los que arman un show en derredor de sus ministerios porque aman ser mirados, admirados y hasta acosados?

¿No has visto nunca, cerca de ti, a gente soberbia en tal grado que, cuando dicen algo lo hacen casi desde una posición absoluta y pontificia? ¿No has oído, en algún púlpito, doctrinas sustentadas en el dinero o en los poderes terrenales, vendidas como bíblicas, en el colmo total de la blasfemia?

Junto a todos esos, (Y no me dan los tiempos para referirme a los otros), están los que aman los placeres de tal modo que eso les impide relacionarse con un Dios que no prodiga placeres al alma o a la carne, sino paz a un espíritu olvidado y escondido. ¿Crees que Dios podría oír la oración de alguno de ellos?

El cuarto obstáculo para que Dios escuche y responda, más allá de si afirmativa o negativamente una oración, está arraigado a un elemento siempre presente en el hombre natural, pero que debería estar ausente del creyente genuino: El Orgullo.

Muchos confunden al orgullo con la soberbia, pero no son sinónimos. Tienen parentesco muy cercano, es verdad, pero no son la misma cosa. El orgullo es arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia, que a veces es disimulable por nacer de causas nobles y virtuosas, mientras que la soberbia es la altivez y el apetito desordenado de ser preferido a otros.

Sin embargo, en el libro de Job 35 se han unificado como freno indefectible para que Dios oiga oraciones. Dice en los versos 12 y 13: Allí clamarán, y él no oirá, por la soberbia de los malos. Ciertamente Dios no oirá la vanidad (orgullo), ni la mirará el Omnipotente.

Bajo esta perspectiva que es lineal y exacta, a mí se me presenta una curiosidad que tal vez tú también compartes. ¿Dios escucha, realmente, y responda o no, todas esas oraciones, a veces pomposas, efectuadas desde los púlpitos?

La respuesta no será ni sí ni no, sino depende. Porque una oración será oída depende quien la haga, y no desde el lugar en que se haga. Muchos adoran orar desde el púlpito porque suponen que desde ese sitio, la llegada a Dios está asegurada. Bien; lamento decirles que no entendieron nada.

(Salmo 138: 6)= Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, más al altivo mira de lejos.

Jehová es excelso, esto es: muy elevado, alto, eminente. Y atiende (Escucha, oye su oración) al humilde, que es el que tiene una virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento. Pero aclara que al altivo, que es el orgulloso, el soberbio, lo mirará de lejos. Y esto, mi hermano, significa ni siquiera oír lo que dice.

(Santiago 4: 6)= Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.

El concepto más o menos es el mismo que en el item anterior, con el añadido que resistir a alguien, no es soportarlo, como muchos han entendido el texto de resistir al diablo, sino combatirlo, confrontarlo, fastidiarlo, derrotarlo.

En quinto lugar, como factor recurrente para que tu oración no sea respondida, y de pronto quizás hasta ni siquiera escuchada, está La Indiferencia. Según cualquier diccionario más o menos confiable, es el estado de ánimo en que no se siente inclinación ni repugnancia hacia una persona, objeto o negocio determinado.

Yo me pregunto si es posible que adentro de lo que nosotros llamamos “la iglesia”, pueda existir este sentimiento. Si ha sido colocado en la Biblia con relación a la oración, es más que notorio que sí. ¿O no hemos conocido nunca, ninguno de nosotros, a alguien que toma las cosas de Dios con indiferencia?

Nos cuenta la historia bíblica que estaba el profeta Eliseo, ya enfermo del mal que finalmente lo llevaría a la muerte, cuando vino a él el rey Joas, desesperado porque Israel estaba siendo atacada y derrotada. Y allí se da un fragmento de un diálogo que habla, precisamente, de un supuesto creyente con una dosis de indiferencia en su fe.

(2 Reyes 13: 18)= Y le volvió a decir: (Eliseo a Joás) toma las saetas. Y luego de que el rey de Israel las hubo tomado, le dijo: golpea la tierra. Y él la golpeó tres veces, y se detuvo.

(19) Entonces el varón de Dios, enojado contra él, le dijo: al dar cinco o seis golpes, hubieras derrotado a Siria hasta no quedar ninguno; pero ahora sólo tres veces derrotarás a Siria.

Las explicaciones respecto a este pasaje que yo, en lo personal he oído, hablan de falta de fe por parte de Joás. Sin embargo, hilando más fino, podemos apreciar que independientemente de que esa fe no le sobraba al rey, el trabajo de golpear el piso con las saetas, le debe haber parecido demasiado esforzado como para ir mucho más allá de esos tres golpes.

¿O sería que en su fuero íntimo, Joás no terminaba de creerse que simplemente haciendo eso, la victoria estaría realmente de su lado? ¿Estaba pensando con su lado espiritual o lo hacía con el humano, racional y material?

Se me ocurre que esto, está total y absolutamente identificado con la oración. Déjame decirlo con más claridad: con TU oración. ¿Cuántas veces has orado por ESE problema que te aqueja y preocupa? ¿Una vez? ¿Dos? Me parece ver tu expresión como diciendo: ¿Qué pretendes, que canse a Dios? Porque eso es lo que suele decirse en estos casos, ¿No es así?

Bien; Dios no va a cansarse jamás de tus oraciones, así como tú tampoco te cansarías jamás de lo que tus hijos te puedan decir, sea ello importante o no, conforme a sus edades o madurez. Dios es, antes que ninguna otra cosa, Padre, recuérdalo.

Si tienes un problema a resolver y por los medios naturales a tu alcance no puedes lograrlo, oras. Pero oras, oras y oras. ¿Hasta cuando? Hasta que llegue la respuesta. ¿Y si Dios decide que esa respuesta sea negativa? Te lo hará saber y deberás dejar de orar. Pero nunca des tres golpes con esas saetas, antes de saber si no es necesario dar cinco o seis para lograrlo…

Ya en el Nuevo Testamento, (Eso en lo lineal, ya que Nuevo Pacto es un nuevo sello de sangre, y eso se produce recién en el final de los evangelios) nos encontramos con el relato de ese misterioso amigo que llega a medianoche, parábola usada por Jesús, precisamente, en torno a este tema.

(Lucas 11: 5)= Les dijo también: ¿Quién de vosotros que tenga un amigo, va a él a medianoche y le dice: amigo, préstame tres panes, (6) porque un amigo mío ha venido a mí de viaje, y no tengo que ponerle delante; (7) y aquel, respondiendo desde adentro, le dice: no me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis niños conmigo en cama; no puedo levantarme y dártelos?

(8) Os digo, que aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesite.

(9) Y yo os digo: pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

A este último verso lo he añadido porque generalmente lo hemos recitado como papagayos sin tener en cuenta el contexto en el que está incluido. Y ese contexto, precisamente, tiene que ver con una respuesta divina al hombre que hace un esfuerzo, aún en contra de sus propios intereses, simplemente por fe sencilla y sin rebusques doctrinales.

No hacer el menor esfuerzo para ayudar a un amigo en problemas, es indiferencia al dolor o a la necesidad ajena. ¿Y que si Dios mismo tuviera, de pronto, un ataque de indiferencia? ¿Cuántos serían salvos, liberados, sanados o redimidos? Ninguno.

¿Lo estás entendiendo, verdad? Por ese motivo es que Él jamás responderá tu oración si eres indiferente a las cosas que Él no lo fue. No digo que serás salvo por lo que hagas, digo que serás oído por lo que eres.

Más adelante, en el mismo evangelio, nos encontraremos con otra parábola conocida: la de la viuda y el juez. Allí también podemos ver lo que significa fe, insistencia en fe, perseverancia en fe y hasta resultar pesado por la fe, siempre contrario a la indiferencia que es fría e inocua.

(Lucas 18: 1)= También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, (dice “siempre”, palabra de significado eterno, no dice “a veces” o “cuando se puede”; siempre.) y no desmayar (Que no es, en este caso, desplomarse con pérdida de conocimiento, sino abandonar, decepcionarse, ser indiferente), (2) diciendo: había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. (Generalmente estas dos cosas están siempre juntas).

(3) Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: hazme justicia de mi adversario. (La viuda tenía un adversario que evidentemente estaba siendo favorecido por la inacción judicial)

(4) Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, (5) sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia.

(6) Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto.

(7) ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles?

(8) Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿Hallará fe en la tierra?

El concepto básico es que con fe y perseverancia, todo es posible. Porque por una parte vemos que Él asegura que hará justicia a sus escogidos si estos acuden a Su Trono, pero concluye preguntándose si hallará fe en la tierra cuando vuelva.

¿Qué quiere decir eso? Que si hubiera fe en la tierra en el momento de Él regresar, muchos serían los que se reunirían con el Señor en las nubes. Pero si no los hubiera, entonces serían muchísimos menos. Y esto es lo que entristece el corazón de Dios. La indiferencia del hombre.

El sexto punto de los siete que no permiten a Dios responder a tus oraciones, es el que tiene que ver con un Espíritu que no Perdona. Es tanto lo que se ha hablado, enseñado, predicado y vociferado al respecto que, añadir algo más, hasta parecería innecesario. Por eso nada mejor que ir a la propia Biblia.

(Marcos 11: 25)= Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.

(26) Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas.

¿Antes de orar? No. ¿Después de orar para garantizarnos respuesta? No. Dice que durante nuestra oración es que debemos perdonar a quien o a quienes nos hayan ofendido. Presta atención y entiende, para que luego no digas que nadie te lo dijo.

Nadie dice que no tengas razón en molestarte con ese hermano, o con esa hermana, con ese líder o hasta con el mismísimo pastor, por haberte lastimado o haberte fallado o defraudado en lo que sea. Te damos la razón y creemos que es justo que te sientas molesto y mal.

Pero lo que es mi deber decirte es que, si no tomas la decisión de perdonar a esa persona o a esas personas, las que sean, te hayan hecho lo que te hayan hecho, Dios no podrá perdonarte a ti de todas las cosas falladas o malas que hagas de aquí en más.

¿Salvación? Nadie está hablando de tu salvación, ahora. Estoy hablando de tu relación con el Señor, que debe inexorablemente de ser limpiada blanqueando tu condición delante de Él. ¿Aspiras a ser perdonado, cada día. Perdona tú a los otros, ya mismo. ¿Deseas ser oído en tus oraciones y tener respuesta, si es posible favorable? Pues entonces haz tu parte: perdona.

Y, finalmente, el último punto clave que no te posibilita tener respuesta a tu oración, y en algunos casos hasta ni siquiera ser oído por Dios, es el Abandonar la Palabra de Dios. ¿Qué significa abandonar la palabra de Dios? ¿Acaso dejar de leer la Biblia? Lo incluye, pero como vas a ver, es mucho más que esto.

Porque Pedro, en su primera carta, viene hablando de la relación esposo-esposa, (De hecho, como en el caso de Pablo, haciendo una paráfrasis de lo que implica Cristo-iglesia), y llegado a una conclusión final, expresa lo siguiente:

(1 Pedro 3: 7)= Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.

No es demasiado complicado, aquí, establecer cuales son los conceptos globales que enmarcan esta declaración. El esposo debe vivir con su esposa de una manera sabia. ¿Qué significa esto? Desde la óptica secular y humanista, vendría a parecer que el hombre debería concurrir a una universidad, por lo menos, con la finalidad de adquirir sabiduría para comportarse, pero no es así, obviamente.

Desde lo espiritual, adquirir sabiduría, que es de la única manera en que se puede vivir o convivir sabiamente, es refugiarse y escudriñar en la Palabra de Dios. Están llenos los salmos de referencias a eso, y se añade que en la sabiduría está el principio básico de la autoridad.

Varón: ¿Quieres ser la auténtica y genuina cabeza de tu hogar, en lugar de ese pequeño déspota y tirano que la deficiente información te ha llevado a ser? Busca en la Palabra de Dios la sabiduría. Escudríñala a diario y llegarás, un día, a acceder a ella y, por consecuencia, a ser genuina cabeza espiritual de tu casa, tal como Dios lo ha determinado.

Luego expresa que el esposo debe darle honor a su mujer, como a vaso más frágil. Esto no significa, en modo alguno, que por esencia de género la mujer sea espiritualmente más frágil que el hombre, de ninguna manera.

Muy por el contrario, cientos, miles de experiencias han dejado claramente en evidencia que, llegado el caso de una crisis profunda, la mujer ostenta reacciones ante ellas con una profundidad espiritual que no siempre el hombre ha logrado mostrar.

De lo que se habla es que, a partir de lo que Dios ha ordenado en el hogar como forma eficiente de operatividad ejecutiva, si el hombre asume correctamente y sin desmadres su rol de autoridad de hogar, la mujer por lógica consecuencia pasa a convertirse directamente en imbatible. Y eso, si se tiene en cuenta por donde suele entrar el enemigo en una casa, es más que saludable y conveniente.

Porque, continúa diciendo, una mujer, una esposa en este caso, no es alguien más que habita un hogar, sino alguien que se encuentra a un mismo nivel espiritual. Yo sé que esto no sería muy bienvenido en decenas de congregaciones sustentadas en teorías y ordenanzas altamente machistas, que todavía se hacen llamar a sí mismas Iglesias, pero no viven conforme a las escrituras.

Porque si se necesita una prueba en aquellos lugares en donde la mujer ha sido y sigue siendo relegada siempre a segundos planos por detrás de cualquiera de los hombres, de que no es necesariamente ese su lugar, esta palabra lo otorga: coherederas de la gracia.

¿Qué cosa es una coheredera? Alguien que tiene acceso y derecho a una determinada herencia en las mismas condiciones que sus o su titular. Yo, hombre, tengo derecho a mi herencia divina. Pero mi esposa, con el simple hecho de serlo, tiene mi mismo derecho. Coheredera. ¿Es suficiente? Acéptalo o no, créelo o no, practícalo o no, pero no digas que nadie te lo dijo.

Y todo eso, ese respeto por la Palabra de Dios en cuanto a la sabiduría y el entendimiento con relación a los rangos hogareños, ¿Con que finalidad debemos cumplimentarlos tal cual Dios los ha plasmado? Con la sencilla finalidad de que nuestras oraciones no tengan estorbo por causa de nuestra desobediencia, así de simple.

Iniquidad sin Juzgar.

Por la incredulidad.

Amor al Placer.

Orgullo.

Indiferencia.

Espíritu que no perdona.

Abandonar la Palabra de Dios.

Siete perlas que, si las cumples en obediencia, te resultarán límpidas, transparentes, cristalinas y de enorme valor. Pero que si eliges dejarlas a un costado por celos machistas u otras prerrogativas humanas, entonces te resultarán de freno para tus oraciones.

Ahora, con estos elementos en tus manos. Que por supuesto, no son ni serán los únicos, pero que si son quizás los más frecuentes, examina y revisa tu oración y el caudal de respuestas que hayas tenido en tu vida de fe. De tu examen, seguramente saldrá el camino adecuado para de aquí en más, dirigirte a tu gran objetivo: cumplir con la voluntad de Dios.

Leer Más

Hay un Éxodo que Sigue Vigente

Dios se acerca a la tierra, y cuando lo hace, la atmósfera comienza a cambiar. Cuando Dios se acerca a la tierra, se acerca para adelantar su propósito, no para bendecir gente. El hecho de que tú seas bendecido con su acercamiento, no determina que para eso fue que vino. Es un compendio de alegría, gozo y bendición por causa de ese acercamiento y gracias y gloria a Dios por ello.

Escucha: el trabajo de Dios no es pesado, cuando se hace dentro de la gracia provista para el mismo. Aunque sí es trabajoso y consume tiempo, uno lo hace descansando en la gracia. Si hoy tu ministerio te tiene fusilado, fundido, extenuado, puede ser porque quizás has estado haciendo cosas que no estaban en el propósito de Dios para tu vida.

La iglesia está migrando a una dimensión de un cambio radical. Mientras todavía hay un inmenso caudal de cristianos que llaman a este mover actual de Dios avivamiento, visitación o despertamiento, yo prefiero enrolarlo dentro de lo que creo es una Reforma integral, a fondo y dimensional del evangelio y, esencialmente, de lo que llamamos La Iglesia.

Diversas palabras expresadas en distintos tiempos, han sido aceptadas como palabras gravitacionales. Una palabra gravitacional, es una palabra que atrae a personas hacia sí. Palabras como la siega, la cosecha, la visitación, avivamiento, son todas palabras comunes a nuestro vocabulario. Es muy difícil que alguno de nosotros no hayamos usado alguna vez algunas de estas palabras, ya sea en una conversación informal entre hermanos o, directamente desde un púlpito.

Sin embargo, el problema que estamos viendo es que, la interpretación que les hemos dado a estas palabras, no siempre ha sido enteramente bíblica. Hemos confundido estas palabras con lo que Dios está haciendo en la tierra. Un cuidadoso estudio de estas palabras, nos señala inmediatamente que Dios no está haciendo ninguna de esas cosas, y que lo que sí está haciendo, es una reforma.

Una reforma, mis estimados amigos, es un movimiento calculado, es una decisión consciente de cambiar la manifestación de un destino inevitable. Hay gente en el cuerpo de Cristo que se ha dado cuenta, que si seguimos el rumbo, el curso que llevamos, no vamos a dar con el árbol, sino con la columna. Y para no darnos contra la columna, estamos deliberadamente cambiando todo lo que no es Dios para dar con el árbol.

Aunque Dios sí está involucrado en una reforma, esa reforma es acarreada a través de hombres y no es soberana. Lo que Dios está haciendo en la tierra es deliberado, calculado, sabio, estratégico, planeado y premeditado. En suma: estamos puestos en contra de lo que hemos venido llamando Babilonia, que es sobre lo cual deseo retornar en este trabajo. Por si te lo habías olvidado.

Jezabel no muere sola, hay que arrojarla de la ventana. La religión no se acaba sola, hay que acabarla. Es una mentalidad, es una postura. El día de venganza es un día apostólico, ya está en la tierra. Quiero que me escuches con el corazón abierto. La historia crea el presente y proyecta la tendencia del futuro.

Queremos terminar en el destino correcto, en este caso el árbol. Recuerda que los eventos naturales y terrenales, sean de la iglesia o no, no son los que determinan el destino. La secuencia de eventos naturales, no garantiza el final. Hay que crearlo, el fin es profético, no digas que faltan cuatro meses.

Cuando no hay entendimiento, un cambio siempre es una ofensa. Cuando tú no entiendes por qué hay cambios, esos cambios se manifiestan como una ofensa para con tu vida, y siempre termina siendo doloroso. De manea que necesitamos convertir el cambio en la consumación de nuestra meta. Una decisión deliberada de hacer reajustes radicales.

La tradición te sujeta a una mentalidad histórica. Tenemos que abrazar la mentalidad presente del mover de Dios y hacer una decisión constante. Si me permites te daré algunas definiciones. Lo primero, Visitación. En  nuestros círculos carismáticos pentecostales y de religión sofisticada, como me gusta llamarlo a mí, (Y tengo claro que hablo con creyentes maduros y genuinos; ni se me ocurre suponer que ahí exista gente que todavía no fue restaurada), siempre es asociado con que se te ponga la piel de gallina, enorme bullicio, manifestaciones altamente desordenadas, o largos tiempos de gente tendida en el suelo

A eso es a lo que mayoritariamente, nosotros solemos llamarle una visitación de Dios. ¿Cómo estuvo el culto? (Primero, que le llaman culto. No sé de dónde han sacado esa palabra, pero ahí vamos), ¡Tremendo! ¿Y qué pasó? ¡Hombre, fue todo tan fuerte que no se pudo ni predicar! ¡Todos borrachos en el espíritu!

Es así: una visitación siempre se ha asociado con sensaciones epidérmicas, bendiciones personales, en suma, un mover sin sustancia que carece de la palabra transformadora que era evidente en todos los avivamientos históricos de nuestros reformadores. La gente cambia sólo en los avivamientos. El problema que tenemos es que en los nuestros, no cambió nadie.

O sea: le estamos llamando avivamiento a lo que está ocurriendo dentro de nuestras casas. La palabra visitación, es la palabra paqad, se encuentra en Zacarías 2:3 y significa lo siguiente: evaluar, escudriñar, dar instrucción. La intención de la intervención de Dios en medio de los asuntos humanos. Es la visita de un rango superior, a corregir a un rango inferior.

Él dijo, en Éxodo 3, he visitado a mi pueblo, y he visto la aflicción. En Apocalipsis 1 dice que Cristo andaba en medio del candelero. Esa palabra “en medio de”, es la palabra paqad. Escudriñando, a ver si las mentalidades adecuadas para el día, existían. A ver si las canciones iban de acuerdo con la cultura de la iglesia. A ver si la sustancia o las posturas espirituales para el tiempo, estaban adecuadas.

Entendimiento, la tecnología, la estrategia. A ver si el curso de la iglesia iba a dar con el árbol o con la columna; una visitación de Dios. Cuando Dios visita, es como cuando te visita el médico; corrige inmediatamente tu dieta para mejorarte. La palabra visitación también incluye entregarte la prescripción o la receta medicinal necesaria para cambiar el curso.

O sea: es imposible tener una visitación sin palabra. Porque la palabra es la receta. Es un error llamarle avivamiento a un mover desordenado, cuando el avivamiento es un mover migrante, que te aleja de toda posición descarriada. Repito: el diccionario dice, no Néstor; el diccionario dice que un avivamiento es un mover migrante que te aleja de toda posición descarriada.

Entonces pregunto: ¿Cómo es posible que hayamos tenido avivamientos domingos tras domingos y luego, en la semana, sigamos en gruesos errores? El avivamiento agita a un creyente y apoya un esfuerzo inconsciente. En la otra mano, una reforma es un mover deliberado y consciente, basado en un entendimiento y un estudio claro e histórico, que concentra todo su esfuerzo en una guerra deliberada en contra de todo lo que es error y no participa en política religiosa.

Avivamiento es agitar a creyentes apáticos. Reforma, en cambio, es alterar la médula espiritual, un corte consciente con todo lo que no es Dios. Romper con todo lo que es anti bíblico y reintegrar la Escritura como la autoridad final de nuestra creencia y nuestra práctica. Nada que ver con ataques de risa ni gene desparramada por el piso. Es consciente, es sabia y estratégica. Una posición hostil que produce martirio, atrae hostilidad, críticas, malentendidos, desasociación y, si eres bien bueno, muerte también.

Lo que Dios está haciendo en el planeta, es una reforma. Nuestros avivamientos no funcionan en la India. Si llegas a irte a Rumania y le dices a la gente allí que riéndote se van a sentir mejor, no creo que vayan a entenderte. Si lo que vives allí donde tú estás ahora no funciona aquí, sólo recíbelo, sé bendecido con ello, pero olvídalo como prioridad porque no fue a eso que Dios vino.

¡Pero hermano! ¿Entonces a usted no le gusta el mover del Espíritu? ¡Claro que me gusta! ¡Por supuesto que me gusta! Pero no puedo aceptarlo si en lugar de llevarme al árbol me lleva contra la columna. Si algo bonito que está pasando me lleva a la columna, me hago a un lado. Cada iglesia debería ministrar por lo menos durante un año a su gente sin hacerlos pasar al frente ni orar por ellos. Sólo para matar la emoción. Después de ese lapso seguramente esa gente podrá discernir lo que es del Espíritu.

Avivamiento es un mover emocional, mientras que reforma crea una generación sabia y entendida. Avivamiento es como pintar la casa, mientras que reforma es remover sus cimientos, sus fundamentos. Avivamiento despierta al dormido en una iglesia mundana y secular. Reforma desmantela la mentalidad secular, materialista y egocéntrica que hoy domina. La iglesia Hollywood del hemisferio occidental.

Dios está trayendo reforma. Por eso, cuando yo hablo de Babilonia, no estoy hablando de una institución, ni de varias. Lo que estoy buscando mostrarte es el carácter de Babilonia, para ver quién la está manifestando en la tierra. ¿Cómo podemos discernir qué es Babilonia y qué no lo es? Escucha: al libro de Apocalipsis tú lo puedes leer de varias formas.

Lo puedes leer de una manera futurista. Es la que dice que desde el capítulo 4 hasta el 22 es para el futuro. El problema con esa teoría es que, si es para el futuro, entonces no sería relativo a la iglesia. No puede ser cierta por sí sola. Otra forma en que puedes leer al libro de Apocalipsis, es de la forma histórica. Esa es la que dice que solamente es para el tiempo de la iglesia primitiva. Si fuese así, entonces nunca tendría un fin, y Cristo no podría regresar. Tampoco sirve por sí sola.

La otra forma es la que dice el contexto exegético que dice que sólo es el día de Juan. Ese tipo de mentalidad tampoco tiene un cierre en el ciclo de Abraham. La otra forma, es la idealista, donde todo es simbólico y nada se manifiesta. Si fuese así, también sería error, porque entonces el día de Juan no existió y entonces todo fue un cuento, y no una realidad.

La verdad es que todas son ciertas, pero funcionan unas fusionadas con las otras. No se puede leer el libro con una sola interpretación, hay que usar las cinco. El problema es que a nosotros nos gusta meter a Dios en una caja, para poder decir que esto es Dios y esto no es Dios, y así no tener que operar en discernimiento. Pero a Dios no le da la gana que tú lo metas en una caja.

Es como decimos: hay nueve dones del Espíritu. ¿Quién dijo? Sólo se escribieron nueve, pero el Espíritu se manifiesta como le da la gana. Escucha: Dios es más grande que la Biblia. Lo que sucede es que al diablo le gusta encerrarnos en una sola mentalidad. El libro de Apocalipsis tiene doscientas setenta y ocho referencias al Antiguo Testamento. La metodología del libro de Apocalipsis, era muy conocida en el tiempo de Juan.

Era muy conocida por el tiempo de la iglesia a la cual se le dio la carta. Se escribe en parábolas, se escribe en imágenes, en fotografías. Hay siete fotografías. El contexto del libro dura cuarenta y dos meses. Es muy importante que entiendas eso, porque de ahí sacamos una escatología que no sirve. De todas maneras, Apocalipsis es un libro presente, no futurista.

Es un kairos donde Dios manifiesta el poder de Cristo en tres tiempos: el que era, el que es y el que será. Es la única parte en la Biblia donde Dios aparece en tres tiempos, porque Dios en la Biblia siempre aparece como el Yo Soy. Nunca en pasado, nunca en futuro, siempre en presente.

En Apocalipsis, el escritor está tratando de enviar a la iglesia, que está atravesando una tribulación, un mensaje que nos ayude a entender que Dios es victorioso en todos los tiempos de la iglesia. En el ayer, en el hoy y en el mañana. O sea: Cristo no pierde. Gloria a Dios.

El problema está porque Dios nos envía a Babilonia. Es Dios quien nos envía a la religión. Es Dios quien nos envía a Egipto. El problema es que nos acostumbramos a Egipto, tanto que después no queremos salir. Egipto no es mala tierra. Nosotros tenemos un evangelio que no funciona en otras partes.

Me gustaría saber qué tendrían los hombres que predicar en la tierra de Egipto, cuando toda la Biblia habla de Egipto como el enemigo. ¿Cómo le dirías tú, a un egipcio, que Cristo le ama? Cuando tengas eso, arma tu ministerio y empieza a viajar. Pero, hasta entonces, ni se te ocurra moverte de tu casa.

Porque en nuestros círculos, es fácil predicar. Para penetrar naciones, en cambio, hay que tener un mensaje. Lo que estamos buscando es gente que se levante con un mensaje, no expositores bíblicos. Por el amor de Dios, no necesitamos más teólogos académicos.

No queremos más expositores bíblicos profesionales, queremos hombres de Dios que se conviertan en un mensaje. Que la Biblia y ellos caminen tan unidos, que su persona sea el mensaje. Que puedan penetrar en una nación con una articulación y una sabiduría, que hasta el mismo asirio pueda ser salvo predicando a través de Asiria.

La Biblia está hecha para ellos también. Fíjate; cuando Pedro predica, en el libro de los Hechos, el primer mensaje pentecostal, termina diciendo en el versículo 40 del capítulo 2: Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: sed salvos de esta perversa generación.

La palabra Perversa, en este texto, es la palabra eskorios, de donde proviene la palabra eskoriosis. Que tiene que ver con una vértebra torcida, tiene que ver con una generación torcida, curvada o no justa. La palabra Generación, allí, es la palabra genea. Tiene que ver con personas de una misma genealogía, o gente que tiene una búsqueda similar.

Pedro le está diciendo: escapa de la perversión que existe en la búsqueda similar del momento. Estamos hablando de reforma, estamos hablando que esta era la meta, y se ha pervertido. Pervertido es pecado, es la palabra harmatía, que significa no dar en el blanco. Pecado no es que tú fumas marihuana. Pecado es que, aunque tú tengas buena intención, no vas a terminar en el blanco.

El pecado está en la iglesia a cada rato. La mayoría de la iglesia está pecando, no está dando en el blanco. Tienen actividad no relativa al propósito. Perversión no significa una persona mala. Perversión significa algo que tiene una buena intención, pero que está produciendo algo que no es bueno.

Y aunque sea por ignorancia, sigue siendo pervertido. Pervertido es una línea que no está recta, que ha perdido su propósito original. Pedro dice: sed salvos de esta perversa generación. Es constante. El problema que tengo es que Pedro le está hablando a la iglesia, allí; no al mundo.

Lo vemos también en su segunda carta, capítulo 1 y versículo 4, donde él dice: escapad de la corrupción que hay en el mundo. Sin embargo, les está escribiendo a los santos. ¿Qué hace diciéndole a los santos que escapen al mundo? ¿Será que están en el mundo o que el mundo anda adentro?

De hecho, mundo no es un lugar. Mundo es una mentalidad. Egipto es una mentalidad. Babilonia es una mentalidad, no es un lugar geográfico. Dios usa un lugar geográfico, para que a través de las características del lugar, tú puedas discernir la mentalidad y escapar de ella.

Estamos queriendo decir que salir de la religión no es salir de una organización. Porque denominación es un espíritu, no es una organización. Hay iglesias independientes, que sin embargo se mueven con un espíritu denominacional. Hay muchos que suponen que porque se salieron de una institución, dejaron de ser religiosos. Déjame decirte que es la mentalidad la que nos hace o no nos hace religiosos.

La gente parece muy amable y dulce hasta que tienes la mala fortuna de pisarle un callo. Entonces, de la abundancia del corazón habla la boca. Y lo que sale es religión. Religión es una mentalidad que está ocupada con actividad que no garantiza el final. Buenas obras, pero no obras correctas. La Cruz Roja también hace buenas obras. Y no es la única, hay decenas de instituciones seculares que hacen muy buenas obras.

Sin embargo, las buenas obras no determinan el final. Son las obras correctas las que lo determinan. Y dice: escapar la corrupción. La palabra Corrupción es la palabra phthora, y significa algo que se está perdiendo o descomponiendo. Tiene la implicación, en el griego, de un pedazo de carne que se ha quedado fuera del refrigerador y se está pudriendo. O sea: algo que ya no tiene arreglo.

Pedro le está diciendo a la iglesia que escape a esa mentalidad, porque esa mentalidad la llevará contra la columna, seguro, y no al árbol que era el objetivo. Y te dice que escapes. Y eso implica una batalla, una pelea, porque todo lo que conocemos implica guerra, fe, conocimiento, tecnología, propósito.

Y no me estoy refiriendo a una mentalidad de escapismo terrenal. Escapar del mundo, aquí, significa escapar de la mentalidad religiosa, no edificar un monasterio aislado en la montaña. Eso traerá alcoholismo, homosexualidad, perversión. Vamos a ver qué dice Cristo al respecto.

Acuérdate que Egipto, en Génesis 45, es una tierra deseada, donde Dios envía a José y a toda su familia. Era un tipo de Edén, y la encuentras en Génesis 45:13 y 16-20.  Donde Dios envía a toda la familia de Dios, a Egipto. También lo hace en el Nuevo Testamento, y envía a su Hijo a Egipto, para protegerlo de Herodes.

Dios nos envió a Egipto. Dios también nos envió a Babilonia. El problema es que llegamos a Babilonia, y tratamos de hacer paz en Babilonia. Tratamos de construir casas en Babilonia, cuando destino notoriamente no es Babilonia. Es sólo provisional. Dios te sacó de la tierra de afuera y te envió a Egipto. Entonces, cuando te llama de Egipto, estás tan acostumbrado a Egipto que no quieres salir.

Entonces salimos a lo que llamamos restauración, pero se restauró todo, menos la iglesia. Se restauró el púlpito, se restauraron los estandartes. Ahora tenemos danzarinas, tenemos música de altísimo nivel técnico y profesional, tenemos todas las cosas alegres, pero la mentalidad de la iglesia sigue igual. Aún no está restaurada.

Allí es donde Dios optó por cambiar el término. ¿No tienes restauración? Entonces, Reforma. Y reforma, déjame decírtelo, incluye violencia. Estamos agarrados de las manos alrededor del planeta adrede, deliberadamente, en contra de Babilonia.  La palabra dice que Babilonia cae, así que vamos a ganar.

Estamos viviendo tiempos proféticos, estamos encarnando la palabra. La estamos viendo desmoronarse. Me gustaría saber a estas alturas, si estás entendiendo el hilo de este mensaje. Si es así, vamos a ver ahora que es a lo que Cristo llama Mundo. Vamos al evangelio de Juan, capítulo 15.

Porque estamos hablando del mundo, y enseguida pensamos en el mundano. No sé de dónde sacamos la palabra, porque el mundo es el campo de misión. De tal manera amo Dios al mundo, que hizo todo lo que hizo. No lo hizo por la iglesia, lo hizo por el mundo. Y nosotros nos metemos en la iglesia y nos hacemos unos santurrones, y todo lo demás es mundano. Pero de tal manera amó Dios al mundo, no a la iglesia. Dilo para ti mismo: Dios, ama al mundo.

Y por eso es que tú y yo estamos aquí, porque Él nos encontró en el mundo, no en la iglesia. Y allá fue donde nos amó. El mundo es una mentalidad, no es un lugar geográfico. A la palabra Mundo, en la Biblia, hay que definirla de acuerdo al texto en que se encuentra. Por ejemplo, cuando Dios dice No los saques del mundo, sólo guárdalos del mal, ahí el mundo es el Planeta.

Cuando Dios dice: De tal manera amó Dios al mundo, se refiere el Planeta y a la Gente que lo habita. Pero cuando Pedro dice: Escapad del mundo, le está diciendo a la iglesia que escape de la mentalidad. En otra parte nos dice: no améis al mundo, y ahí quiere decir que no ames al sistema presente. Tienes que discernir cómo se está usando la palabra en el texto.

Tiene varios significados. Pero no nos gusta discernir, nos gusta decir: esto es Dios y esto no es Dios. Pero, ¿Quién conoce a Dios? Fíjate; Dios salió del símbolo encerrado y se lanzó a la calle, rasgó el velo. Ahora, para entenderlo y verlo, hay que discernirlo. Antes, con ver la caja, decíamos eso es Dios. Pero se cansó de que pretendiéramos meterlo siempre en una caja, entonces ahora está en la calle. Ahora, para dar con Él, hay que tener discernimiento.

Para reconocer a Juan el Bautista, había que tener discernimiento, porque los predicadores de su época, no vestían igual que él. Ahí tenemos a Zacarías, con su traje de dos mil dólares y su corbata de quinientos. Estaba bien elegante, Zacarías, pero el hijo era una especie de Rambo espiritual. Andaba con una camisa al revés, un cinturón pintoresco, una melena de varios meses y comiendo cosas raras. Ah, y tampoco se afeitaba. Este era el hijo del predicador más famoso del tiempo. Y además usaba aros. O sea que para saber que Juan era un hombre de Dios, había que tener discernimiento.

¿Por qué? Porque no estaba vestido con la unción predilecta del día. Fueron muy pocos los que reconocieron a Juan como hombre de Dios, pero los que no reconocieron a Juan, no entraron en el Reino. Lo mismo está pasando hoy. Hay muchos hombres de Dios trayendo palabra genuina. Y una parte de la iglesia los sigue considerando herejes o blasfemos. Discernimiento.

(Juan 15: 18) = Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros.

(19) Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece.

Fíjate: en este pasaje usa la palabra Mundo cuatro veces, y cada vez significa algo diferente. Son un mensaje por sí solos. Pero nota que Dios está diciendo que el mundo te va a aborrecer.

(21) Más todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado.

(Verso 25) = Pero esto es para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: sin causa me aborrecieron.

Ahora, pregunto yo, por favor: ¿Quién aborreció a Cristo, el salvo o el no salvo? Presiento que no están del todo seguros de responder, ¿Verdad? ¿Quién aborreció a Cristo, el mundo o la iglesia? ¡La iglesia! Entonces, ¿A quién le está diciendo mundo? ¿Quién persiguió a Cristo, el mundo o la iglesia? ¡La iglesia!

¿Quién le formaba un Sanedrín cada sábado, el mundo o la iglesia? La iglesia. ¿Quién lo entregó ahí para que lo destrozaran a latigazos, el mundo o la iglesia? ¡La iglesia! Entonces él dice: el mundo te va a aborrecer, porque me aborrecieron a mí, primero. Porque no me conocieron a mí ni tampoco conocieron al que me enviaba.

Entonces, si no me conocieron a mí, tampoco te van a conocer a ti. ¿Quién no lo conoció, el mundo o la iglesia? La Iglesia. Y hoy estamos igual. Yo le predico a cualquier incrédulo que el Reino es para hoy y lo acepta y se lo cree. Pero se lo predico a la iglesia y me forman un Sanedrín evangélico. ¿Está claro? De hecho, cambiar una doctrina con un verso no se puede, así que sigamos leyendo.

(Juan 16: 1) = Estas cosas os he hablado para que no tengáis tropiezo.

(2) Os expulsarán de las sinagogas; (¡Te van a  echar de la iglesia!) y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios.

¿Quién lo va a matar, el mundo o la iglesia? La iglesia. ¿Quién es el mundo, entonces? Me pregunto cuántos de ustedes van a seguir hablando alegremente de mundanos, ahora. Escucha: mundo es una mentalidad que se creó para bien, pero va sin rumbo hacia la columna. Por eso hay reforma, es deliberado.

Ningún avivamiento cambia a un creyente. Es más; ninguna manifestación de un don cambia a un creyente. Lo único que cambia a un creyente es una decisión constante, basada en una reforma. Te puedes gozar una noche entera en el templo y al día siguiente estás igual en tu orden mental. Por eso la gente se levanta igual. Fue ministrada el martes con unciones y señales, pero el miércoles vuelve a consejería.

(3) Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí.

(4) Más os he dicho estas cosas, para que cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho. (¡Claro! Pero cuando llega la hora, nadie se acuerda que ya nos lo había dicho.)

(Juan 9: 39) = Dijo Jesús: para juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados.

(40) Entonces algunos de los fariseos que estaban con él, al oír esto, le dijeron: ¿Acaso nosotros somos también ciegos?

¡Huau! ¡Se dieron cuenta que estaba hablando de la iglesia y no del mundo incrédulo! ¿Quiénes les dice que están ciegos, el mundo o la iglesia? ¡La iglesia! ¿Y vino a traer juicio a quien, entonces? ¡A la iglesia! Era a la iglesia a la que Él venía a traer juicio, porque la iglesia ya no representaba a Dios adecuadamente, igualito que hoy.

Es por eso que Él comenzó una iglesia con doce hombres, ignorando a la iglesia que estaba establecida, y la condena a muerte y la destruye en setenta años. Él nos dijo que las señales del tiempo final, será que no quedará una piedra sobre otra de todo el sistema religioso. Pedro nos dice que las piedras somos nosotros. Piedras vivas, siendo edificados como casa espiritual.

Las señales del tiempo final es cuando tú no veas a ninguna gente ubicada sobre de otra, en el sistema religioso. El sistema religioso tiene que salir de aquí, para que Cristo regrese. Y me refiero a una mentalidad, sea independiente o sea independiente, sea institucional o tenga el nombre que te ocurra, de los tantos que la gente les pone a las iglesias.

No me interesa donde te encuentras; en todas las iglesias hay Babilonia. Una escritura más para confirmar, vamos a Mateo 24. Mira el verso 5: Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: yo soy el Cristo; y a muchos engañarán.

¿Quiénes usan el nombre de Cristo, el mundo o la iglesia? La iglesia. Entonces, ¿Quiénes son los muchos que van a engañar, el mundo o la iglesia? Porque dice que vendrán muchos en el nombre de Cristo. ¿Y quién usa el nombre de Cristo, el mundo o la iglesia? ¿Qué anda haciendo, entonces esa iglesia de la que aquí se habla? ¡Engañando!

Esto que te estoy pasando es palabra, no idea u opinión personal. Por eso te digo que debemos discernir. Así es que, cuando yo te hablo de salir de Babilonia, no quiero que pienses en tal o cual lugar o en tal o cual persona. Es necesario que entiendas que estoy hablando contigo y nadie más.

Quiero recordarte que estamos buscando las características de Babilonia y no a una ciudad literal. Y necesitamos encontrarlas para ver y comprobar cómo se manifiesta, para de ese modo tener elementos para contrarrestarla. ¿Cómo vas a derrotar a un enemigo que no conoces? Y recuérdalo una vez más: es deliberado, Babilonia no se cae sola.

De hecho, hay una iglesia genuina que la destruye. Por eso he dicho en muchas ocasiones, y ahora lo repito una vez más, que tú no puedes estar haciendo el propósito de Dios y pretender quedar bien con todo el mundo. ¿Sabes por qué en nuestro ambiente eso se da con certeza? Porque una parte d elo que llamamos “hermano”, es Babilonia.

Quiero ahora leer algunos versos que tienen que ver con todo esto. Está muy bueno hablar y decir todo lo que cada uno piensa, cree o supone alrededor de lo que dice la Palabra, pero mucho mejor está ir directamente a la palabra para que sea ella la que confirme, amplíe y en suma alimente a cada oyente.

(Apocalipsis 14: 6) = Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, (7) diciendo a gran voz: temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.

(8) Otro ángel le siguió, diciendo: ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación.

Recuerden que una ciudad no fornica sexualmente; está hablando de una ciudad que ha perdido su propósito. ¡Tienes que entender el lenguaje! ¿Cómo podría fornicar el concreto, la mampostería? Primero que una ciudad no es el concreto, sino la gente que la habita. Y está fornicando, porque fue creada para un propósito pero está haciendo otro. Va derechito a darse contra la columna, no contra el árbol de su destino. Tiene escoliosis. ¡Huid de esta perversa generación!

Aquí vemos que dice que es una gran ciudad. Babilonia es una gran ciudad. La iglesia también es una gran ciudad. No es un cajón que hay en el cielo. La Nueva Jerusalén es la iglesia. Lo que está descendiendo del cielo es la iglesia, no una caja. Donde va a morar Cristo es en la iglesia, no en una ciudad de concreto, ni de oro, ni de perlas.

A esto lo vas a entender sin problemas en tanto y en cuanto no te hayas vuelto demasiado religioso. Somos la ciudad que buscaba Abraham, cuyo fundamento fue hecho por el arquitecto llamado Dios. Estamos plantados sobre fundamentos de apóstoles y profetas. Somos la casa.

Dice que Moisés fue fiel sobre su propia casa, pero fiel fue Cristo sobre la casa suya, la cual somos nosotros. Hebreos 3:6. Dice 1 Pedro 2:5, que somos piedras vivas y estamos siendo edificados como casa espiritual. Estamos pasando por un proceso

Dice Efesios 2:22 que estamos siendo edificados sobre fundamentos de apóstoles y profetas para convertirnos en un templo, morada de Dios en el espíritu. ¡Somos la casa de Dios! Dios no vive en ningún otro tipo de templo. Babilonia es una gran ciudad y la iglesia también, es un paralelo. Es algo que parece ser iglesia pero que no da en el árbol, da en la columna.

(Apocalipsis 16: 17) = El séptimo ángel derramó su copa por el aire; y salió una gran voz del templo del cielo, del trono, diciendo: hecho está.

(18) Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra.

(19) Y la gran ciudad fue dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron; y la gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira.

Dice que Babilonia, la gran ciudad, fue dividida en tres partes. Número uno, religión. Número dos, política. Número tres, finanzas. Toma nota de esto. No importa que te hayas bajado el audio, toma nota. Es imposible que te acuerdes de todo lo que te digo. La iglesia es una escuela, la misión es el mundo.

Tres partes tiene Babilonia: Religión, Política y Finanzas. Recuerda: no estamos buscando una Babilonia física, sino su carácter, para identificarla. Por eso, te propongo empezar a numerarla con la intención de saber cómo reconocerla. Vamos por el primero:

UNO: Es todo lo que se resiste a Dios. Babilonia es todo lo que se resiste a Dios. Es todo el espíritu del Anticristo. Anticristo es todo el que niega lo que Cristo está haciendo ahora. Niega a Cristo en la carne, hoy. Anticristo es todo lo que no se comete a la autoridad delegada por Dios en la tierra. Cristo en la carne. Porque hasta los demonios mencionan el nombre de Cristo, y tiemblan. Ellos no niegan a Cristo, sólo que no se someten. Babilonia es todo lo que resiste a Dios. La Biblia usa a Sodoma como un ejemplo.

En Apocalipsis capítulo 11, dice que Jerusalén, esa en la que muchos cristianos gastan miles de dólares para ir a ver, también es una tipología de Babilonia. Dice Gálatas 4, que está cautiva con sus frutos. La Jerusalén actual. Egipto es una tipología de resistencia a Dios. Fíjate que el diablo nos quiere estancar en una sola interpretación. Porque no nos gusta aprender eso del discernimiento. ¡No lo enseñan en los Seminarios! ¿Será que no lo tienen? Lo cierto es que el Anticristo está en todas partes. Ya sabemos que llega a manifestarse hasta en ministros fraudulentos en la iglesia, como falsos apóstoles que peleaban contra Pablo.

(Apocalipsis 17: 1) = Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, (Babilonia es una ramera), la que está sentada sobre muchas aguas; (Las aguas son multitudes); (2) con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con  el vino de su fornicación.

(3) Y me llevó en el Espíritu (Y me llevó en el Espíritu. Para ver a Babilonia tienes que discernirla en el Espíritu, no es física. Esto es importante. Deja marcado este texto con algo y vete a Apocalipsis 21.

(Apocalipsis 21: 9) = Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero.

(10) Y me llevó en el Espíritu (Otra vez: me llevó en el Espíritu. Nota que para ver la iglesia también tienes que discernir porque no es nada físico en la tierra.

Yo llevo muchos años diciendo algo que ya otros hombres dijeron antes que yo. Cuando Satanás no puede destruir algo, levanta un paralelo. Babilonia es un paralelo de la iglesia. Proverbios 9 dice que la sabiduría clama desde la alta ciudad, pero la mujer extraña hace lo mismo, desde el mismo lugar.

¡Qué casualidad! ¿No es que son dos ciudades? Es que las dos claman desde la misma plataforma. Estamos hablando de una mentalidad que tenemos que derrotar si es que vamos a terminar. Por favor, vuelve al capítulo 17 y mira lo que dice.

(Verso 3) = Y me llevó en el Espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, (Escucha: es imposible blasfemar sin ser religioso. El mundo incrédulo no blasfema, sólo peca. ¿Estás entendiendo esto? Yo sé que es un poco distinto, pero mira lo que dice) que tenía siete cabezas y diez cuernos.

(4) Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro, (Fíjate que estaba adornada igualita a la iglesia.) lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; (5) y en su frente un nombre escrito, un misterio: Babilonia la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra.

(6) Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús; y cuando la vi, quedé asombrado con gran asombro.

(Verso 15) = Me dijo también: las aguas que has visto (Lo que vimos en el verso 1), donde la ramera se sienta, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas.

¿Dónde se sienta o se asienta la ramera? ¡En todas partes! La Biblia se interpreta a sí misma, no necesita de tus estudios de hermenéutica. Las aguas son las muchedumbres. Ya hemos hablado en otros trabajos respecto al significado de las multitudes. Es como ver que dos más dos siguen siendo cuatro, ¿Verdad?

(Verso 18) = Y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra.

Hebreos capítulo 12, nos dice que nosotros somos la gran ciudad. O sea: no es necesario salir para discernir. Lo que debes hacer es discernir la mentalidad. Entonces, lo que vemos aquí, es que todo lo que se opone a la verdad, es babilónico, es anticristo. Es lo que Dios quiere destruir.

Y lo quiere hacer para que no seamos una forma de religión que niega el poder, sino una religión que consume y consuma el poder. El poder de terminar la obra de Dios. Babilonia, aquí, es todo lo que está en contra de Dios. Un paralelo. ¿Una ciudad? Otra ciudad. ¿Una mujer? Otra mujer. ¿Vestida con perlas? La iglesia también. ¿Sentada sobre muchas naciones? Somos de todo linaje, todo pueblo y toda lengua.

DOS: Dice que Babilonia es una ramera, una prostituta. ¿Qué es una ramera? Muy sencillo: una persona que no se compromete con nadie. Una persona que no hace pacto con nadie, no se involucra. Una persona que necesita algo y lo consigue de la forma más rápida posible. Una persona que nunca demuestra su verdadera personalidad, llena de engaño, llena de mentira.

Es altamente egocéntrica, siempre se complace a sí misma, y quiere soluciones rápidas. Una ramera. ¿Alguno de ustedes conoce una ramera? No me contesten nada, por favor. Seguro que se fueron a lo literal. Pero para discernir a Babilonia sólo tienes que interpretar lo que la Biblia le llama, te da adjetivos, para que por medio de los adjetivos y los adverbios, puedas discernir quiénes son. Y los extraigas, los tomes y los reformes, o la cortamos de un solo tajo.

TRES: Dice que Babilonia se embriaga con vino. ¿Qué hace el vino? Embota los sentidos, nubla la visión, insensibiliza. ¿Has visto personas que no son sensibles? ¿Has visto gente con poca visión? Están embriagados con el vino de la religión.

(Apocalipsis 17: 2) = Con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación.

(Apocalipsis 18: 3) = Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tie3rra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites.

Mercadería en la iglesia tiene que ver con Babilonia. Todavía hay medios supuestamente cristianos que, a cambio de un envío de dinero disfrazado como “ofrenda de amor”, te envían una profecía personalizada. ¿Qué diferencias hay entre esto y una propuesta de tarot, hechicería o adivinación de videntes?

(Verso 23) = Luz de lámpara no alumbrará más en ti, ni voz de esposo y de esposa se oirá más en ti; porque tus mercaderes eran los grandes de la tierra; pues por tus hechicerías fueron engañadas todas las naciones.

Nota que es esposo y se pasa por esposa, es una iglesia falsa. Dice que engañaron las naciones por medio de hechicería. La palabra Hechicería es la palabra Control, fuerza extraordinaria que obliga a la voluntad de una persona a someterse a la voluntad de otra.

CUATRO: Babilonia es idolatría. Es todo lo que tiene un valor pervertido de lo que es adoración. Donde la gente adora el concepto o la imagen tallada que tiene de Dios, aunque la palabra le revele que Dios es otra cosa. Ellos, deliberadamente siguen adorando a lo que ellos creen que es Dios, y no lo cambian.

Como dijo un sabio: el sabio apuntó a las estrellas, y el hombre se quedó mirando el dedo, en lugar de las estrellas. Adoramos la forma de adorar a Dios y no al Dios de la forma. Tenemos una imagen y adoramos la imagen. Es lo mismo, imágenes talladas.

Igual que en Daniel, igual que en Babilonia. Imágenes talladas. La ciencia dice que para labrar una idea en tu mente, tienes que repetirla veintiuna veces. La iglesia tiene un concepto labrado de lo que es Dios, que en este tiempo muchos estamos tratando de reformar, a fuerza de palabra fuerte y mensajes no contemplativos con intereses sectoriales.

Y pese a todo eso, el concepto todavía continúa. Se acaban las conferencias, los mensajes de internet y las unciones poderosas, y todo el mundo va y regresa a lo mismo. Decimos algo así como: “¡No me interesa lo que ese predicador me muestre, este es mi Dios!” Es un valor perverso de lo que es la adoración.

(Jeremías 50: 38) = Sequedad sobre sus aguas, y se secarán; porque es tierra de ídolos, y se entontecen con imágenes.

(Apocalipsis 13: 14) = Y engaña a los moradores de la tierra con las señales (¿Quiénes son los que quieren las señales?) que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió.

(15) Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase.

(Daniel 3: 5) = Que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha levantado.

Esto significa tener una tremenda banda de alabanza y adoración, pero para adorar imágenes humanas. Parece ficción, ¿Verdad? Sin embargo, dime si en muchos casos la iglesia no anda detrás de ciertas personalidades. Hay gente que ha recorrido kilómetros para que alguien le ponga la mano en su cabeza, y así traerse esa misma unción para su tierra. ¿Es que no entendieron, todavía? Búscalo en la Biblia a ver si eso es bíblico.

Hay gente que dice: “¡Ah, no! ¡A mí me dieron una unción de Fulano de Tal! Está bueno eso que alguien trabaja como un descosido para procurar una tremenda unción y después se la pase gratis a alguien que tal vez ni siquiera es convertido del todo, y sólo quiere que su iglesia se le llene y mejoren sus diezmos y ofrendas. ¿Alguien va a jurarme que eso es Dios? Lo cierto es que la unción no se pasa, se desarrolla.

Estamos hablando de una generación de gente que adora las imágenes, en vez del Dios de la imagen. Un domingo les cambian la canción y ya no adoran, porque no les gusta la canción. Y no sólo eso, a alguien se le ocurre cambiar el grupo de alabanza y entonces no están cómodos, porque el grupo que toca no es su favorito.

Les cambias su posición en la iglesia y deciden irse, porque estaban contigo solamente por eso, por la posición que ocupaban. Todas son imágenes. Escucha. ¿No hay gente así en tu iglesia? ¿Sólo las he visto yo por aquí, entonces? Si fuera así, olvídalo. Voy a predicarle a los endemoniados.

CINCO: Babilonia promueve buena alabanza y adoración. Es actividad de alabanza con la imagen errónea de Dios en tu mente. Adorando a una clase de Dios que no existe. El Dios que me predicó la abuelita. Dios la bendiga en su intento, pero tenemos un concepto errado de quién es Dios. Mientras sigamos llamando mundanos a los que no vienen a la iglesia, todavía no sabemos quién es Dios.

SEIS: Babilonia dice, en Apocalipsis 17, en el verso 5, que es la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra. La madre, ahí, es la palabra Fuente. Es todo lo que produce gente que no se compromete. La fuente de gente que no se compromete. La fuente de gente ramera. La fuente de gente que no te enseña su verdadera personalidad. Que tú ves una cosa, pero que en realidad son otra.

SIETE: Apocalipsis 17:4, mira lo que dice: Y la mujer estaba vestida de púrpura escarlata. (¿Qué colores más familiares esos, no?) adornada de oro, de piedras preciosas, de perlas.

Babilonia está adornada, igualita que la iglesia. No la puedes ver, hay que discernirla. Fíjate; en el tiempo de la religión, en el tiempo de Cristo, nadie pudo discernir a Cristo, a no ser el ministerio profético de Juan el Bautista. Pasó por todo Jerusalén, y nadie sabía que era Hijo de Dios. Juan le dio una sola mirada, y dijo: Este es.

Por eso se nos enseñó que no existían los ministerios proféticos y apostólicos. La palabra dice que son la llave del conocimiento. Son los que traen el poder de decodificar y quitarle la máscara al diablo en la iglesia, para que haya una iglesia balanceada. Gracias a Dios que hay mucha gente abierta a lo que es la verdad en este tiempo.

Pero tenemos que discernir, no puedes meter a Dios en un cajón. No es un solo concepto, no es una sola interpretación. ¡Qué fácil sería decir, como se dijo mucho tiempo, que Babilonia es la católica! Y como ella no tiene nada que ver conmigo, ¡Qué fácil sería! Pero no es así de fácil. Se viste igual que la iglesia.

OCHO: Es todo lo que vive en sobreabundancia. Mira Jeremías 51:13: Tú, la que moras entre muchas aguas, rica en tesoros, ha venido tu fin, la medida de tu codicia.

(Isaías 47: 1) = Desciende y siéntate en el polvo, virgen hija de Babilonia. (Aquí le dicen Virgen, igual que a las hijas de Sion, que también se les llaman vírgenes. Son diez vírgenes, cinco insensatas, y cinco prudentes. ¿De dónde habrán salido las cinco insensatas?) Siéntate en la tierra, sin trono, hija de los caldeos; porque nunca más te llamarán tierna y delicada.

Es una iglesia de una unción delicada. Era lo que la gente creía que iban a ver cuándo vieron a Juan el Bautista, y Cristo les dijo: ¿Qué vinisteis a ver, una caña? ¿Alguien hueco por dentro, que se mueve con el vaivén del viento? ¿Alguien que se acomoda a los vientos populares prevalecientes en la iglesia? ¿Qué no tiene principios-témpano? ¿Qué vinisteis a ver?

¿A un ministerio vestido con vestimentas delicadas? La vestimenta, en la Biblia, siempre es la unción que cubre al hombre. Actos, y vestimentas y ropas, tienen que ver con la unción. Dice que las vestimentas delicadas, que las unciones delicadas, se encuentran en los palacios de los reyes de mercadería.

Sé perfectamente que esta palabra todavía sigue espantando a muchos fieles, sinceros y honestos hermanos. Y lo hace por una sola razón: lo que se les enseñó a esa gente, aunque no era erróneo, era incompleto. Faltaba enseñar qué función genuina y cierta tiene el Espíritu Santo en la interpretación de la palabra.

¿O vas a seguir creyendo que todo es una simple cuestión de línea humana interpretativa? Por años vimos estas escrituras y jamás pasamos de lo único que sabíamos. Ahora estamos viendo un poco más allá y, por momentos, nos sentimos como si tuviéramos que empezar desde cero.

(Apocalipsis 18: 7) = Cuanto ella se ha glorificado y ha vivido en deleites, tanto dadle de tormento y llanto; porque dice en su corazón: yo estoy sentada como reina, y no soy viuda, ni veré llanto;

NUEVE: Babilonia tiene una posición de complacencia, que dice: yo no voy a dar la vida por nada; yo, no voy a tener llanto. Sin embargo, la iglesia es la que no ama su vida hasta la muerte. ¿Te das cuenta lo cercano que está todo esto?

DIEZ: Babilonia es un Misterio. Babilonia no es visible a simple vista, hay que discernirla. Por eso anda tanta gente confundida, equivocada y, lo peor, perdida. Y lo mucho peor, todavía: perdida, creyendo que está salvada. Isaías 47: 10 = Porque te confiaste en tu maldad, diciendo: nadie me ve. Tu sabiduría y tú misma ciencia te engañaron, y dijiste en tu corazón: yo, y nadie más.

Reitero: Babilonia es un misterio, y un misterio es algo oculto que hay que discernirlo para encontrarlo. Ella jura que nadie la ve, por eso mata y apóstoles, porque nadie la ve. Dice que tiene un cáliz lleno de la sangre de los profetas y apóstoles. Yo no veo el rostro de los que me están escuchando, pero discierno la reacción de la mentalidad-Babilonia que seguramente todavía queda allí, del otro lado. Va a caer.

ONCE: Es responsable por toda la opresión y violencia en la iglesia. Está ebria con la sangre de los profetas y apóstoles. Tiene su origen en Caín. Caín es el que mata al primer verdadero adorador. La primera y verdadera iglesia. La ofrenda de Caín, según Levítico 5:11, era correcta, no tenía nada de malo, era buena. Pero Hebreos dice que no lo hizo en fe.

O sea: tenía una manifestación externa de una buena religión, pero con una sustancia errónea. Es una forma externa que promete una paz interna que no existe. Y Dios supo eso, por discernimiento. Y ahí fue que dijo: ¡Eso no sirve! Y Caín se enojó porque, según levítico 5, sí servía.

¿Estás entendiendo el mensaje principal de esto? No se trata de qué es lo que se hace en la iglesia; se trata de en qué postura se hace. Babilonia dice “no voy a sufrir”. Los santos dicen: No amo mi vida hasta la muerte. Juan 11 habla del espíritu del mundo, del espíritu de Caín.

Caín, en Génesis 4, versículos 9 al 22, es el primero que comienza la civilización moderna. Él se muda fuera de la presencia de Dios, y construye la primera ciudad. La primera ciudad la construye en dedicación a la adoración. Un nuevo estilo de vida, adorando en contra de la palabra de Dios.

Fíjate que por eso es que Dios no es conciencia en la ciudad. Es más fácil dar con dios en el campo, que en el concreto. Ojo; no es pecado vivir en la ciudad. El pecado es, en todo caso, ser arrebatado por la ciudad. Tomas un niño que jamás fue al campo y le muestras una vaca y le dices que ese animal es el que produce la leche que él bebe, y te dirá que le estás mintiendo.

Te va a asegurar que la leche viene del supermercado, no de la vaca. O sea: no hay conciencia de Dios en la ciudad, a menos que tú no la produzcas. Caín construye la ciudad fuera de la presencia de Dios, y ahí Dios le dijo que sería fugitivo, a lo cual él respondió que no, que iba a morar quieto. Externamente, demostrando, pero internamente, nunca encontrando paz.

Formó una religión, formó una ciudad. Hizo todo lo que hizo en contra de la palabra de Dios, pero internamente nunca tuvo paz. Hay una gente dentro de las iglesias que tiene todas las formas de la religión, pero que nunca tiene paz. Siempre los ves atribulados y quejosos. No han podido entrar en ningún reposo.

No conocen lo que es la paz de Dios. ¿Por qué será? Porque la religión, dice Hebreos 9, no perfecciona la conciencia. Cristo tiene que convertirse en Sumo Sacerdote de nuestra conciencia. Tiene que gobernar nuestra mentalidad. Esto es externamente dando y exponiendo o exhibiendo lo que sólo se consigue por el Espíritu.

2 Timoteo 3:1-5 habla de este tipo de gente que vendrá en los últimos tiempos. Luego termina en el verso 6 y 7 hablando de una gente que está en la iglesia. Pero mejor vamos allá, 2 Timoteo. Tú conoces la historia de esos versos allí.

(1 Timoteo 3: 1) = También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.

(2) Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, (3) sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, (4) traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, (¡Claro! Tú lees todo esto y piensas: ¡Está hablando de los mundanos! Sin embargo, el verso siguiente te da algunas pistas que no te conducen al mundo, precisamente) (5) que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a estos evita. (Tienen apariencia de ir rumbo al árbol, pero en verdad van y se dan contra la columna)

(6) Porque de estos son los que se meten en las casas (Las casas son las iglesias en ese tiempo) y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias.

(7) Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad.  (¿No conoces a gente así? ¿Qué siempre aprenden, pero nunca aplican lo que aprenden? ¡Claro que no conocemos, si aquí no hay ninguno como esos! Yo siempre predico cosas fuera de lugar, ¿No?)

(Apocalipsis 18: 1) = Después de esto vi a otro ángel descender del cielo con gran poder, y la tierra fue alumbrada con su gloria.

(2) Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible. (Ahora vamos a ver qué hay que hacer con Babilonia. Sopórtame un par de minutos y vemos si Babilonia se cae sola o alguien tiene que darle un empujoncito.)

(Isaías 48: 20) = Salid de Babilonia, huid de entre los caldeos; dad nuevas de esto con voz de alegría, (La gente se entristece cuando decimos que Babilonia va a caer. Cuando la describimos se entristece muchísimo, porque piensa: a lo mejor el que voy a caer soy yo. Pero la Palabra dice: predica esto y predícalo con gozo, que este es el mensaje para hoy. ¿No dice eso?) publicadlo, llevadlo hasta lo postrero de la tierra; decid: redimió Jehová a Jacob su siervo.

Predícalo, se nos dice. Predica que Babilonia va a caer, es mandato. Y la iglesia ha desoído este mandato porque está muy lejos de predicar que Babilonia va a caer. Tanto que les ha hecho creer a las gentes que Babilonia no existe y que todo es un invento y una patraña de los que quieren poner otra iglesia en el otro barrio. Escucha: si al demonio tú no lo llamas como demonio, no va a salir.

Y si a un demonio lo llegas a llamar “hermano” porque te lo encuentras en el templo, ten por seguro que jamás sale. Hay cosas en la iglesia que no se arreglan con eufemismos, elegancias o diplomacias; se arreglan con cuatro chirlos bien plantados en tus posaderas. Eso sí, con vara, para que sea bien bíblico. Un hermoso profeta del Señor de los años 90 solía decir que esto se llamaba “paliza silábica”, porque mientras te azotan te dicen: ¡Te-lo-di-je! Paliza silábica.

(Jeremías 51: 2) = Y enviaré a Babilonia aventadores que la avienten, (Puedes decir: ¡Ya llegaron! ¡Alguien anda soplando fuerte por ahí!) y vaciarán su tierra porque se pondrán contra ella de todas partes en el día del mal. (Nota que esto es deliberado)

(3) Diré al flechero que entesa su arco, y al que se enorgullece de su coraza: no perdonéis a sus jóvenes, destruid todo su ejército.

(4) Y caerán muertos en la tierra de los caldeos, y alanceados en sus calles.

(5) Porque Israel y Judá no han enviudado de su Dios, Jehová de los ejércitos, aunque su tierra fue llena de pecado contra el Santo de Israel.

(6) Huid de en medio de Babilonia, y librad cada uno su vida, ¿Está claro, verdad? Cada uno tendrá que librar su propia vida.) para que no perezcáis a causa de su maldad; porque el tiempo es de venganza de Jehová; le dará su pago.

(Jeremías 50: 14) = Poneos en orden contra Babilonia alrededor, todos los que entesáis arco; tirad contra ella, no escatiméis las saetas, porque pecó contra Jehová.

(15) Gritad contra ella en derredor; se rindió; han caído sus cimientos, derribados son sus muros, porque es venganza de Jehová. Tomad venganza de ella; haced con ella como ella hizo.

(16) Destruid en Babilonia al que siembra, (Aquí te está diciendo que destruyas a todo el que está sembrando esa mentalidad babilónica, junto con el espíritu que la influye. Hay una reforma que incluye hasta la remoción de falso liderazgo) y al que mete hoz en tiempo de la siega; delante de la espada destructora cada uno volverá el rostro hacia su pueblo, cada uno huirá hacia su tierra.

(Verso 28) = Voz de los que huyen y escapan de la tierra de Babilonia, (¿De quiénes dice que son las voces? De los que ya hemos salido de Babilonia) Para dar en Sion (¿en dónde? En la iglesia) las nuevas de la retribución de Jehová nuestro Dios, de la venganza de su templo. (Retribución es venganza. ¿Dónde? En Sion)

(Jeremías 51: 10) = Jehová sacó a luz nuestras justicias; venid, y contemos en Sion la obra de Jehová nuestro Dios.

(Verso 45) = Salid de en medio de ella, pueblo mío, (¡Pueblo mío! ¡Pueblo mío! Le está hablando a su gente)

(Verso 27) = Alzad bandera en la tierra, tocad trompeta en las naciones, preparad pueblos contra ella; juntad contra ella los reinos.

(28) Preparad contra ella naciones; los reyes de Media, sus capitanes y todos sus príncipes, y todo territorio de su dominio. (En contra de Babilonia. Nota que Babilonia cae, pero no cae por indiferencia ni ignorándola, igual que Jezabel; hay que tumbarla de la ventana. Si no la tumbas, no se cae, tiene sus raíces bien fundamentadas)

(Jeremías 29: 4) = Así ha dicho jehová de los ejércitos, Dios de Israel, a todos los de la cautividad que hice transportar de Jerusalén a Babilonia; (5) edificad casas, y habitadlas; y plantad huertos, y comed del fruto de ellos.

(6) Casaos, y engendrad hijos e hijas; dad mujeres a vuestros hijos, y dad maridos a vuestras hijas, para que tengan hijos e hijas; y multiplicaos ahí, y no os disminuyáis.

(7) Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz.

Aquí vemos cuando Dios nos envió a Babilonia. Entonces, la razón por la cual no salimos, es que como Dios nos envió, y procuramos hacer casas, tener hijos, engendrar y buscar la paz, ahora se nos hace difícil dejar el concepto. Igual, Babilonia es una mentalidad.

La primera piedra de tropiezo es que estamos buscando paz en medio de cautiverio. No hay paz en medio de cautiverio. La Palabra nos dice que el vino nuevo, rompe el odre viejo. Lo que Dios está diciendo, demanda que tú extiendas las estacas mentales que traes, y destroces algunos conceptos que atan nuestra vida.

Me refiero a gente que vive con una mentalidad de “bendíceme Dios todo el tiempo”. Una gente que no le gusta reestructurar la iglesia, una gente que no le gusta la reforma, que no le gusta los cambios. Me refiero a gente que, aunque no dicen nada con su voz, con sus actitudes están en contra de la visión divina.

No hay involucramientos, es gente que jamás enseña su verdadero rostro. Es gente que busca producir para sí mismo, es decir: vienen a buscar, nunca a dar. Otra piedra de tropiezo es una mentalidad espiritual de ayer. Una gente que busca tangibles como realidad, y no sabe discernir una realidad sin una tangible.

Es como Tomás, jamás discierne a Dios a menos que lo toque o lo vea. Tomás no estaba presente cuando Dios sopló sobre los apóstoles. Y cuando los apóstoles vieron a Cristo, dijeron: ¡Es Cristo! Pero cuando Tomás lo vio, por no estar frente al soplo, no pudo discernir, tuvo que meter su dedo en el agujero de los clavos.

Hay gente que si no hay algo palpable, si no oro por ti, si no te toco, si no te bendigo, si no te beso, no sentimos que hemos estado con Dios.  Porque no sabemos ver la realidad sin una tangible. Ese es Tomás. Tomás necesitaba sentir para creer. La Palabra dice: Dichosos los que creen sin ver.

Gente que todavía viaja a Jerusalén buscando no sé qué cosa. Nadie se opone a que si tienes con qué y quieres pasarte unas vacaciones allá, pues hazlo. Pero hay decenas de lugares mucho más bonitos que ese. Pero no ir a comprar agua sucia del Jordán, o traer ungüentos raros a los que llaman cosas santas. Todo eso es un reflejo de Babilonia.

Gente engañada por realidades tangibles, cuando la palabra dice que ya no se adorará en este monte ni en aquel monte. Y Jesús, cuando hablaba con la samaritana, dijo: el día llegará en que no se adorará en este monte ni en aquel monte. Y señalaba la Jerusalén que todo el mundo va a visitar.

¡Despierta, pueblo mío! Estamos hablando de gente que le atribuye valor a las cosas externas, y que equivocan la fe con lo que sienten. Y la verdad es que hay veces que la unción no se siente, sólo se percibe. Buscando verdad en lo externo, con un conceptos errado de lo que es Dios.

Y, finalmente, gente que se resiste a romper con relaciones políticas en la iglesia. Que, la verdad, a veces queremos estar bien con tanta gente, que terminamos llevando un peso que nos inhabilita para dar con el árbol, y terminamos allá, contra la columna.

Cuando uno tiene un enfoque de dar aquí, pero a veces la gente te presiona y te obliga a dar allá, porque no todo el mundo entiende el árbol. Pero dios te ha llamado a servirlo a Él, no a la gente. Son gente que no tiene pacto con el verdadero. Gente dada al elogio personal, a la popularidad y cosas como esas.

Todo aquel que abusa y mal usa las finanzas en el Reino de Dios, también adelanta lo que es Babilonia. La hora llega en que las empresas deberán convertirse en negocios del Reino. Esa es la diferencia entre tener un negocio y ofrendar, a tener un negocio del Reino.

Porque el negocio del Reino le pertenece a Dios, y tú sólo vives del negocio. El otro da de lo que le sobra de algo que considera propio. Los fariseos diezmaban, ¿Recuerdas? Pero no entraron. Hay que hacer mucho más que eso para cumplir con lo que se nos ha ordenado.

También hay gente que aporta finanzas en gran escala a ministerios que están construyendo precisamente lo que nosotros estamos destruyendo. ¿Cómo vamos a terminar la tarea, si mientras nosotros andamos combatiendo a Babilonia, tú la estás sosteniendo con toneladas de dólares?

¿Quieres sembrar? ¡Amén! ¡Gloria a Dios! ¡Sé bendecido! Pero primero averigua dónde está sembrando. Averigua si vas a dar contra el árbol o contra la columna. Dice Zacarías 2:6: Eh, eh, huid de la tierra del norte, dice Jehová, pues por los cuatro vientos de los cielos os esparcí, dice Jehová.

Leer Más

Un Gran Misterio Revelado

Hace casi tres décadas atrás, un grupo de creyentes buscábamos más de Dios donde lo había y donde no lo había. En el marco de nuestra proverbial inmadurez, caminamos por la unción del Espíritu Santo y también por la pauta emocional clásica en las iglesias evangélicas no ortodoxas. ¿Una crítica a las emociones? No, en absoluto. Las iglesias conservadoras, sumamente preocupadas por no incentivar los emocionalismos mediocres en sus templos, terminaron por frenar, cauterizar, anestesiar a las emociones, algo tan emocional como lo otro. Muy bien; en ese marco ambiente, un siervo hasta allí sumamente fiel y leal, me dio una Palabra profética para que encarriláramos nuestro futuro ministerial o sencillamente normal. Una palabra en forma de texto bíblico que comparto textual.

(1 Corintios 4: 1) = Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios.

(2) Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel.

Esta palabra presenta a los ministros como administradores en la casa de Dios. Es una posición equivalente entre el dueño y el inquilino de una propiedad y, además, encargados de la tarea de servirla. Un administrador, entiende, está plenamente a cargo de la casa, y es responsable ante el propietario, el que es el único organizado para tomar la decisión final. Se espera, y aquí lo consigna, que el administrador sea fiel en ofrecer a la familia de la casa exactamente lo que se le ha encomendado. De la misma manera, los ministros deben exponer fielmente todo el consejo de Dios. Eso está bastante claro. Lo que no lo está tanto, es el motivo por el cual se dice que somos administradores de los Misterios de Dios. Eso nos lleva a la pregunta obligada: ¿Qué es un misterio? ¿Cómo se entiende?

La palabra Misterio es, en hebreo, la palabra Sod Raz y, en griego, la palabra Mysterion. El sentido etimológico expresa: “Algo escondido, secreto” y, oh sorpresa, no tiene un significado religioso. La palabra latina Musthrion, mientras tanto, es un término prestado de las antiguas religiones misteriosas mediterráneas y se usa para denominar lo que es imposible concebir intelectualmente. Con todos estos elementos, ¿Qué podría significar administrar los misterios de Dios?

Uno de los misterios más profundos y desconocidos, es el que tiene que ver con los sueños. En el libro de Daniel hay una historia al respecto, donde Nabucodonosor tiene un sueño y busca -entre otros-, a Daniel para que se lo interprete.

(Daniel 2: 26) = Respondió el rey y dijo a Daniel, al cual llamaban Beltsasar. ¿Podrás tú hacerme conocer el sueño que vi y su interpretación?

(27) Daniel respondió delante del rey, diciendo: el misterio que el rey demanda, ni sabios, ni astrólogos, ni magos ni adivinos lo pueden revelar al rey.

(28) Pero hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios, y él ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que ha de acontecer en los postreros días. He aquí tu sueño, y las visiones que has tenido en tu cama.

Toma nota, por favor, de este detalle. Un rey tiene un sueño una noche cualquiera. Su misticismo pagano y la costumbre de apelar a los magos de la corte, determinan que ese rey no pueda volver a descansar hasta que alguien le interprete, le revele el origen y el significado de su sueño. Daniel es quien lo va a hacer porque Dios se lo va a conceder para cimentar el reino en la falsedad de Babilonia. Al sueño, (Aquí llamado Misterio), se lo revela Dios por medio de su siervo Daniel. ¿Qué es un misterio, aquí? Un sueño. ¿Y qué se hace con él? Se lo revela. Otra estampa. Nuevo Testamento. Jesús hablando a sus discípulos y explicándoles el porqué de su hablar en parábolas.

(Mateo 13: 11) = Él respondiendo, les dijo: porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; más a ellos no les es dado.

Este mismo texto también se encuentra en Marcos 4:11. A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios, más a los que están fuera, por parábolas todas las cosas. En el que está en Lucas 8:10 se dice lo que resta de estos dos: Y él dijo: a vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los otros por parábolas para que, (Y aquí parafrasea a Isaías) viendo no vean, y oyendo no entiendan.

Aquí, entonces, el Misterio no es un sueño, es Una Parábola. Una parábola era un relato que caminaba en paralelo conjuntamente con la verdad real que se quería comunicar, pero sin mostrarla. “Algo” interno era lo que a unos les permitía verla y a otros no. En este caso los creyentes o los incrédulos. ¿Cómo se llama este hecho que permite al creyente “ver” cosas que un incrédulo no ve por más inteligente y capacitado que sea? Revelación. Hay otro punto de referencia en Romanos, cuando al final de su epístola, Pablo de alguna manera hace una evaluación de todo lo dicho.

(Romanos 16: 25) = Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, (26) pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe, (27) al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre.

¿Ya descubriste cuál es el Misterio, aquí? Exactamente: Ya no es un sueño ni una parábola. El Misterio en este caso tiene que ver con Las Escrituras de los Profetas que se ha mantenido, dice, “oculto” desde tiempos eternos. Sin embargo, los profetas fueron personas que vivieron en determinados tiempos de la historia, no provienen de la eternidad. Lo que sí procede de la eternidad es aquello que los profetas escribieron por inspiración divina. Por lo tanto, el Misterio en este caso, es la mismísima Palabra de Dios insertada, en este caso, por aquellos profetas. ¿Y qué es lo que dice que ha sucedido con ese Misterio antiguo? Pues que ha sido manifestado ahora. Dice que Dios se da a conocer así para que la gente obedezca a la fe. Misterio y manifestación. En Corintios, Pablo les está hablando a los congregados en esa iglesia, de la sabiduría. Él hace, a todas luces, una comparación entre la que proviene del intelecto, de la mente humana y la divina, la que proviene de Dios.

(1 Corintios 2: 6) = Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen.

(7) Más hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, (8) la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de gloria.

(9) Antes bien, como está escrito: cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.

(10) Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios.

Aquí el Misterio es La Sabiduría Divina Escondida. ¿Escondida de qué? Dice que de los príncipes de este siglo, que es como decir de los diseñadores, los arquitectos de este sistema secular y mundano que convive con la iglesia. Es decir que el Misterio aquí tiene como intención mantener una sabiduría muy singular fuera de la órbita de los personeros de Satanás. Baste leer los versos 11 y 12 para entender que eso es así porque el espíritu del hombre no puede “ver” lo que emana del Espíritu Santo de Dios, salvo que éste se lo revele por alguna concesión especial. Si esa revelación, tal cual lo especifica en el verso 10, es para “nosotros”. ¿Y quiénes somos nosotros? Mira; si dice allí que “nosotros” recibimos esa revelación de sabiduría y de ese modo develamos el Misterio escondido de las huestes satánicas por la acción del Espíritu Santo, “nosotros” somos, indudablemente, el pueblo de Dios. Sabiduría. Más adelante, en esta misma carta y evaluando la calidad y practicidad de los dones, pablo enfoca el mismo punto referencial desde otro ángulo.

(1 Corintios 13: 1) = Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.

(2) Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.

(Verso 9) = Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos.

(Verso 12) = Ahora vemos por espejo, oscuramente; más entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré como fui conocido.

¿Cómo es ver algo como por espejo? Si nos retrotraemos a aquellos antiguos que Pablo habría visto y que le sirvieron de modelo para escribir esto, tenían una particularidad que no tienen los modernos: distorsionaban la imagen que se proyectaba allí. El Misterio del cual se habla en este pasaje, es el de La Palabra Profética, de la Profecía propiamente dicha. ¿Por qué les cuesta tanto entender, interpretar o incluso admitir a tantos y tantos creyentes el ministerio profético? Porque pretenden interpretarlo a partir de sus conocimientos y rudimentos naturales. Pero resulta ser que el ministerio profético, no es natural, es sobrenatural y, como tal, sólo podrá ser interpretado y entendido (E incluso creído); a partir de la obra reveladora del Espíritu Santo en nuestras vidas. Sin revelación jamás puede haber entendimiento sobre estos ministerios que van más allá del clásico pastor o evangelista que tanto conocemos por su cotidianeidad. Profecía. En Efesios, Pablo viene hablándole a esa gente de los fundamentos que Cristo ha colocado como bases y columnas de su iglesia. Y vuelve a utilizar el término pero esta vez con absoluta claridad.

(Efesios 3: 1) = Por esta causa, (Por todo su trabajo previo que les viene relatando), yo Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles; (2) si es que habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros; (3) que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente.

Una vez más, vemos que un Misterio es revelado, pero lo que nos quedamos sin saber por el momento, es de qué Misterio se trata. Pablo dice que le fue revelado y que él apenas si lo mencionó. ¿Dónde? A los Gálatas, por ejemplo, cuando en 1:11-12, les dice: Más os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo. Ahora bien: ¿En qué momento Jesucristo le revela algo a Pablo? En su encuentro personal camino a Damasco, sin dudas.

En el relato que Pablo hace de esa instancia de su vida, encontramos cuál es esa revelación: en Hechos 22:17 dice: Y me aconteció, vuelto a Jerusalén, que orando en el templo me sobrevino un éxtasis. (18) Y le vi que me decía: date prisa, y sal prontamente de Jerusalén, porque no recibirán tu testimonio acerca de mí. El Misterio, en este caso, es El Propio Evangelio y la revelación viene conjuntamente con la manifestación de Jesucristo en la vida de Pablo. ¿Sólo de Pablo? Pablo lo aceptó. ¿Lo has aceptado tú? Porque a quien no lo acepta, él no se le manifiesta ni se le revela. ¿No es bueno que él sea quien le dice a Pablo lo que tiene que hacer y lo que no tiene que hacer? Ese es el punto. Evangelio. Sin embargo, Pablo va a repetir este concepto con relación al evangelio. Lo hace en esta misma carta.

(Efesios 6: 17) = Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; (18) orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; (19) y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, (20) por el cual soy embajador en cadenas, que con denuedo hable de él, como debo hablar.

Otra vez el Misterio tiene que ver con la revelación y la manifestación del evangelio de Jesucristo. Pero en este caso, Pablo le agrega una palabra que por años hemos traducido, interpretado y enseñado no mal, pero sí incompleta: Denuedo. Denuedo es, sabemos, esfuerzo, ímpetu, vigor, perseverancia, pero también es algo más: la traducción amplia y generosa nos muestra que Denuedo, significa concretamente, Sin Adulteraciones. ¿Entiendes de lo que estamos hablando? Y si Pablo lo califica, es porque indudablemente, ya en su tiempo, había gente predicando un evangelio adulterado, entremezclado con paganismo, humanismo, cientifismo o, sencillamente, ocultismo. El Misterio a revelar, en este caso, es el que el Espíritu Santo de Dios otorga para predicarlo tal cual es y no tal cual a los hombres sabios “les parece” que es.

(Colosenses 2: 1) = Porque quiero que sepáis cuán gran lucha sostengo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por todos los que nunca han visto mi rostro; (2) para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre y de Cristo, (3) en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.

¿Cuál es la lucha que asegura enfrentar Pablo? Indudablemente, espiritual. ¿Y en aras de qué? De alcanzar las riquezas del pleno entendimiento. ¿Qué es el pleno entendimiento? Es, exactamente, el misterio a revelar aquí: Los Tesoros de la Sabiduría y el Conocimiento. Claro es que, si estamos hablando de entendimiento, sabiduría y conocimiento, esto no parecería tener relación con la revelación de un Misterio. ¿Para qué necesitar la revelación del Espíritu Santo para lo que, en definitiva, puede estudiarse a partir de la labor de tantos seminarios e institutos de enseñanza de las Escrituras? Porque no tiene absolutamente nada que ver con estudios sistemáticos e intelectuales. Conocer, en la Biblia, y a partir de lo que se relata en todo su contexto, siempre tiene que ver con Intimidad. En esos términos “conoció” José a María luego que ésta dio a luz a Jesús y también de ese modo, “conoció” Adán a Eva y Eva concibió de él. Conocimiento. Misterio. Revelación. Algo más adelante, en esta misma carta, Pablo se refiere a las gracias del cristiano.

(Colosenses 4: 2) = Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias; (3) orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso, (4) para que lo manifieste cómo debo hablar.

Se podría elegir cualquier cosa como Misterio en este caso, ¿Verdad? Sin embargo, presta atención porque es mucho más puntual que lo que se ve. Pablo está señalando aquí tres ingredientes que deben caracterizar la relación y las responsabilidades de los colosenses con el mundo no cristiano: La Oración Perseverante, Un Estilo de Vida Discreto y de Servicio Inteligente y un lenguaje edificante y lleno de Gracia. Por todo lo visto y expuesto, el Misterio a ser revelado en este caso es el que tiene que ver con El Estilo de Vida Cristiano. En la primera carta a Timoteo, Pablo encara un tema que luego abundará en otras epístolas: la piedad, que es la espiritualidad.

(1 Timoteo 3: 16) = E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad; Dios fue manifestado en carne, justificado en Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria.

Pongamos algo en claro: Pablo aquí está delineándole a Timoteo el contenido básico de “la verdad”. El Misterio, o secreto revelado, es grande en su importancia, no en su oscuridad; y es indiscutible, o sea que, está más allá de toda duda. Su propósito y resultado es dar fruto de piedad. La estructura de estas palabras de Pablo, sugiere que estaba citando un antiguo himno o confesión de fe. El andar en el Espíritu es lo que podemos denominar como piedad. Quienes no lo hacen y recurren a su expresión carnal, son los denominados como “impíos”, que es como decir “no-píos”. Por lo tanto, y por provenir necesariamente del Espíritu Santo, la revelación de este Misterio tiene que ver con Los Fundamentos de la Espiritualidad. En Apocalipsis 10, Juan relata su visión del ángel fuerte con el librito en su mano, y en el marco de ese simbolismo, encontramos otro aspecto del Misterio.

(Apocalipsis 10: 4) = Cuando los siete truenos hubieron emitido sus voces, yo iba a escribir, pero oí una voz del cielo que me decía: sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas.

(5) Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo, (6) y juré por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más, (7) sino que en los días de lla voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él mismo lo anunció a sus siervos, los profetas.

Dentro del idioma en el cual está escrito este libro, que dicho sea de paso tiene que ser interpretado a partir de la guía del Espíritu Santo y no de la CNN u otros reportes periodísticos, se concluye con uno de los Misterios más concretos y claros de toda la Biblia. Porque habla del Misterio de Dios en su consumación. Y si no hemos prestado debida atención a todo lo visto y leído, nos podemos quedar pensando cuál es ese misterio y cuál es esa consumación. Se ha sobredimensionado tanto la redención y la salvación, que todos sabemos que son por Gracia, que hemos llegado a creer, (Y algunos así lo han enseñado), que el propósito de Dios es ese: nuestra salvación. Error. Nuestra salvación es el deseo de Dios, pero no su propósito. Este, sin ninguna duda, y hay mucha escritura que lo confirma, es la recuperación de su reino, cosa que, -dice la Biblia-, le entregará el Hijo, cosa que hará indudablemente a través de su cuerpo activo en la tierra que es la iglesia, es decir, tú y yo. Este Misterio a ser revelado, entonces, es el del Reinado de Dios. Y, finalmente, algunos capítulos más adelante, el último de los que hemos escogido para este estudio. Básico, contundente, concluyente.

(Apocalipsis 17: 4) = Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, (Estos colores están en la iglesia, implican realeza), de piedras preciosas y de perlas, (Símbolos del sacerdocio) y tenía en la mano un cáliz de oro, (Eso es reinado), lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; (¿Pero, cómo? ¿No está hablando de la iglesia?) (5) y en su frente un nombre escrito, un misterio: Babilonia la Grande, la madre de las Rameras y de las Abominaciones de la Tierra.

Está sumamente claro. Lo hemos estudiado muchas veces. Babilonia es la iglesia paralela, aquella que tiene todos los ingredientes externos que tiene la iglesia genuina, pero que no lo es. Es la madre de las rameras porque una ramera no se toma compromisos, no se involucra, vive su vida simulando y, lo que hace, lo hace sólo para mantenerse a sí misma, por dinero u otras conveniencias. ¿Cómo se la descubre? ¿Cuál es el indicador esencial? Los hay, pero no son sencillos de detectar. Hay cientos de miles de personas, hoy, congregándose en babilonias sin saberlo. Hay siervos ministrando fielmente allí, también en desconocimiento. ¿Por qué? Por falta de discernimiento y, principalmente, de revelación. Porque esta palabra va inexorablemente unida a cualquier clase de Misterio que hallemos en la palabra. En este caso específico, el misterio es precisamente ese: La Revelación de la Iglesia Falsa que confunde a los Hijos de Dios desprevenidos.

Entonces, en la búsqueda de respuestas que tengan que ver con los misterios que debemos administrar con lealtad y fidelidad, nos encontramos con otra palabra que en muchas congregaciones evangélicas ha sido directamente omitida, y en algunas otras, sobredimensionadas y hasta mistificada: Revelación. No me dan los espacios ni los tiempos para explicar lo que verdaderamente es una Revelación, pero dejaré que hable la Biblia que es mucho más concreta, sabia y completa que cualquier idea nuestra.

(1 Corintios 14: 6) = Ahora, pues, hermanos, si yo voy a vosotros hablando en lenguas, ¿Qué os aprovechará, si no os hablare con revelación, o con ciencia, o con profecía, o con doctrina? (Entiende: para Pablo, hablar de las cosas del Reino es, esencialmente, hablar con Revelación, muy por encima de otros aspectos quizás mucho más difundidos, apreciados y hasta promocionados).

(2 Corintios 12: 7) = Y para que las grandezas de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera. (Primero: Pablo nos asegura que tener revelaciones es algo que emana de la grandeza de Dios. Justifica, incluso, ese aguijón en la carne a partir de lo que luego, conforme a la respuesta que Dios le da a sus pedidos de que le sacara ese sufrimiento, proviene de una Gracia, de un favor del Señor para con sus hijos).

(Gálatas 1: 11-12) = Más os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo. (Esto es clave para terminar con toda discusión ortodoxa o progresista. Que se hagan todos los seminarios que se quieran hacer, pero el evangelio real y puro, sigue siendo por revelación.)

Tres testigos. ¿Suficiente para aclarar los puntos que están encerrados en este Gran Misterio? Es tan simple que, seguir discutiendo doctrinas respecto a estas cosas, es perder soberanamente nuestro tiempo. Un tiempo que el diablo aprovecha llevándose gente al infierno. El Gran Misterio no es Dios, no es la Trinidad, no es Jesucristo. El Gran Misterio encerrado en la Biblia es el contenido, los depósitos, los principios espirituales insertados en cada uno de esos relatos literales.

De allí entonces que, aquella primera palabra de 1 Corintios 4 que señala que debemos ser buenos administradores de los misterios de Dios, lo que nos enseña es que debemos tener toda la sobriedad y la sabiduría para canalizar debidamente cada una de las revelaciones de Jesucristo. Pretender seguir haciéndolo a partir de un estudio sistemático, intelectual, psicológico, filosófico y estrictamente literal de las escrituras, es errarle a nuestro objetivo. Y errar a un objetivo es como errarle al blanco con una flecha. Y esa significación está encerrada en una palabra griega que aparece varias veces en la Biblia, la palabra Hamartia. ¿Y sabes tú cuál es su traducción sintética y concreta? Pecado.

Leer Más

Madurez: Una Materia Básica

Por allí andan distintos hombres y mujeres de Dios, más de uno, asegurando que la carta a los Hebreos, será indiscutiblemente el texto a recurrir en este y los próximos tiempos. Y esto tiene que ver con algo que ya hemos mencionado en muchas ocasiones, pero que a medida que transcurren los tiempos, va cobrando más vigor: la restauración por parte de Dios mismo, del llamado Sacerdocio de Melquisedec.

Eso está expuesto, con una claridad notable, precisamente en esa carta mencionada. Que fue escrita por un autor que todavía no ha sido definido, aunque muchos apuesten por Pablo, (Yo no soy uno de ellos, yo creo que no fue Pablo), y que tampoco se ha logrado establecer a quien, a quienes, o a qué comunidad fue dirigido.

Lo curioso de esta carta, es que está dirigida a los hebreos, no a los judíos. Ahora; ¿Por qué dice a los hebreos, y la carta fue enviada a Roma? Además, dice que va a los hebreos, pero está escrita en un griego que muchos determinan como elegante, y no está escrita en hebreo.

Es como si yo les escribo a los judíos un libro, en griego, y se los mando a Roma. De hecho, entonces, algo queda más que claro: no es una carta para los judíos, es una carta para los hebreos. Ajá, ¿Y quiénes son los hebreos? Mira; la palabra hebreo significa “El que cruza ríos”.

O sea que esta es una carta, a la que algunos llaman libro, para los que cruzan ríos. Y claro, leyéndola, entendiéndola, dejando que el Espíritu te revele lo que en esa carta verdaderamente hay, es como que comenzamos a cruzar un río, ¿No crees?

De hecho, el día que yo acepté a Jesucristo como mi Señor, crucé un río. Ahora bien: si una persona aceptó a Cristo y en estos tiempos sigue pecando como si no hubiera sucedido nada en su vida, en realidad esa persona jamás cruzó un río. Igual que aquel pueblo que salió de Egipto, que hoy sabemos que es el mundo, para ir a Canaán. ¿Qué lo separaba? Un río.

Lo que determinó que ese pueblo llegara a la tierra prometida, fue que decidieran cruzar el río. Los que decidieron no hacerlo, porque hubo judíos que se volvieron, todo el juicio que quedó sobre Egipto, también quedó sobre ellos. El que cruza el río, es libre del juicio.

Lo que estoy tratando de decirte es que, sólo cuando el pueblo de Israel cruza el río, es que se convierte en el pueblo hebreo. Sólo es hebreo aquel que cruza el río. En nuestras vidas, vamos a cruzar diferentes ríos. Si tú no te animas a cruzarlo, dejas de ser hebreo.

Porque, te recuerdo, Dios es el Dios de los hebreos, no es el Dios de los judíos. No todos los judíos son hebreos. Pablo fue un hombre de origen judío, que se volvió hebreo. O sea: cruzó ríos. Siguió al Señor. Esta es una carta, entonces, para los que cruzan ríos.

(Hebreos 5: 12) = Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuales son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido.

(13) Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; (14) pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.

(Hebreos 16: 1) = Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, (2) de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno.

(3) Y esto haremos, si Dios en verdad lo permite.

Probablemente, el mayor problema que tiene la iglesia, esto es: los cristianos en su vida con Dios, es su carácter. Con esto te quiero decir que no es atinado suponer que los males son culpa del diablo, porque Jesús ya lo venció. Tampoco parecería ser el pecado el responsable de todos los males, porque Jesús lo venció. De allí que se pueda decir sin temor a equivocarte, que el principal problema del cristiano, es el carácter. O la falta de carácter, que vendría a ser lo mismo pero a la inversa.

Aquí hay una exhortación muy valiosa que hace el autor de esta carta, cuando nos recomienda que tenemos sí o sí que ser maduros. Añade que si somos niños, solamente podremos beber leche. Porque el alimento sólido, -concluye- es para los maduros.

Y bien vale la aclaración que, esta palabra original que algunas versiones traducen como maduros y otras como adultos, en realidad es perfectos. O sea que, la palabra sólida, es para los perfectos. Y luego te va a aclarar quiénes son los perfectos.

De hecho, los perfectos no son los que no se equivocan. Así es como lo dice el primer verso del capítulo 6: vamos adelante a la perfección. La palabra maduros, en el griego, es teleios. Que significa perfectos, pero para darte una idea más visual: completo. Maduro en Dios, significa completo.

Nota que esto no tiene absolutamente nada que ver con no equivocarse. Nota que tampoco tiene nada que ver con no tener una debilidad. En Dios, maduros, significa completos. ¿Y qué cosa es completo? Simple: que no le falta nada. Completo, en Dios, significa que no falta nada.

Y es muy interesante esto, porque en la carta a los Efesios, Pablo se esfuerza muchísimo para demostrarnos que en Cristo estamos completos. Ese es su corazón, y va a usar una cantidad de recursos para que nosotros podamos tener una visión; en Cristo estamos completos.

Cuando nosotros venimos a Cristo, pasamos por un proceso. Vendría a ser algo así como el proceso del cristiano. La primera etapa de ese proceso, es aprender a ser oyentes. Estamos hablando de ser completos. Jesús tuvo muchos oyentes, fue mucha la gente que lo escuchó.

Ahora bien; nosotros, hemos sido educados en una cultura que no se caracteriza, precisamente, por prestar buena atención al oír. La cultura latinoamericana es muy despistada. Es muy visual. A nosotros nos atraen las imágenes, nos atraen los letreros, cosa que no es así en todas partes.

Si tú viajas a ciertos países asiáticos o árabes, algunas de esas culturas no giran en torno a lo visual, sino en torno al oír. Por eso no es raro que un niño de ocho años de edad, judío, se sepa de memoria todo lo que nosotros llamamos el Antiguo Testamento. Eso es algo normal, allá.

Aquí, mientras tanto, y dejemos a los niños de lado, la mayor parte de los hombres y mujeres que asisten a las iglesias supuestamente cristianas, ni siquiera aciertan a memorizar el orden de los libros de la Biblia, y si el predicador sale de los evangelios o las cartas de Pablo, encontrar el texto, es una utopía.

La cultura latinoamericana, entonces, es muy floja en interpretación de audiencia porque no ha sido formada en escuchar. Yo solía decir cuando tenía mi programa de radio, (Y aún me ocurre hoy día con los audios de mi página), que la gente a veces parece escuchar lo que desea escuchar y no lo que se le dice.

Y fíjate que ese es nuestro primer gran problema en el evangelio, porque Jesús dijo: mis ovejas oyen mi voz. Eso nos califica, nos guste o no, de oyentes. Y es un paso indispensable, porque sólo siéndolo, es que podrás seguir adelante a la segunda etapa, de donde ser oyente deberás pasar a ser creyente.

Soy consciente cuando grabo estos trabajos que del otro lado hay una heterogénea suma de hombres y mujeres de todos las condiciones, estabilidades y motivaciones. Sin embargo, dentro de ese andamiaje hay gente a la cual le gusta escuchar esto. Lo entretiene, lo informa, lo alimenta y lo motiva.

Claro que luego, cuando concluye de oír estos trabajos, vuelve a su vida rutinaria. Se ha convertido, quizás va a una iglesia, pero en la mayor parte del tiempo su vida no ha cambiado demasiado. Mantiene los mismos amigos, las mismas salidas con, obviamente, los mismos ingredientes. Es claro oyente, pero; ¿Es creyente?

No lo puedo decir, negar ni asegurar yo, sólo Dios lo sabe. Lo que sí puedo decirte es que, por el momento, si  bien gusta de oír todas estas cosas, es evidente que lo que oye no alanza para llevarlo a cambiar su vida. Es sólo oyente. Es como la gente que va a misa. Pregúntale a la salida si recuerda lo que dijo el cura en la homilía. Oyentes.

Pero no te rías de los amigos católicos por eso; pregúntale a la salida de alguna de las reuniones de una iglesia evangélica cualquiera, de qué habló el pastor ese día y vas a ver y comprobar cuantos oyentes y cuantos creyentes tiene esa iglesia. Repetidores de rutinas hay miles. Levantar las manos, levantan las manos. Cantar coritos, cantan coritos. Hablar en lenguas, hablan en lenguas.

Pero la gente sale igual apesadumbrada, porque es como que oye, pero no oye. Ese es el nivel más básico de una persona. De hecho, tengo que advertirte que no podrías ser un creyente profético si no has superado esta etapa de simple oyente.

Lo que ocurre es que Dios es muy específico en lo que habla. Él nunca habla con generalidades, Él es específico. Pero, muchas veces, si te ha pasado que no tienes respuesta en una oración y le sigues preguntando, es porque Él ya te respondió.

Pero resulta ser que tú no escuchaste, y Él no lo repite. Es decir: Él quiere desarrollar gente que tenga atención en lo que oye. Es bastante particular que Jesús haya dicho tantas veces: El que tiene oídos para oír, oiga. Llevado al hoy: A ver, escúchame con atención, deja el celular ya mismo.

Ahora bien; la cultura en la que nos formamos, y específicamente nosotros, los latinoamericanos, con nuestra cultura griega en la educación, lo que nosotros hacemos en el momento de oír, inmediatamente, es pensar. ¿Qué significa esto? Que lo que Dios quiere que hagamos, inmediatamente, es creer.

Esto es: oigo y creo. No, oigo y pienso. Cuidado: sí podemos pensar, eso en la Biblia se llama meditar. Podemos meditar en su palabra, pero no es el camino inmediato. Cuando Dios habla, tú no puedes tomarte un tiempo libre para entender, ese es un error bastante grave.

Primero, porque no va a haber ese tiempo libre, y segundo porque Dios no te está pidiendo que entiendas. Cuando él habla, lo que él espera es que le creas. Eso es todo. Entonces, la siguiente etapa de ser oyentes, es ser creyentes. Una persona creyente, es alguien distinto. Veamos como lo muestra Hechos 2.

(Hechos 2: 41) = Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.

Dice que los que recibieron su palabra fueron bautizados. ¿Qué eran? Los que escucharon su palabra: Oyentes. Y mis disculpas a ciertas denominaciones, pero los bautizaron ese mismo día. No les pidieron que hicieran un cursillo pre-bautismo. En todo caso, en este acto simbólico, el bautismo los hizo pasar de ser oyentes a ser creyentes.

Resulta muy interesante comprobar que toda la gente que siguió y rodeó a Jesús, pasó de ser oyente a ser creyente en el día. Y dejando al instante sus redes, lo siguieron, ¿Recuerdas eso? Y levantándose de la mesa de los impuestos, lo siguió. ¿A este también, verdad? Lo siguieron, pasaron de oyentes a creyentes.

(Hechos 4: 4) = Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los varones era como cinco mil.

Muchos de los que habían oído, creyeron. ¿Qué hace que una persona sea creyente? Que pone en práctica lo que oyó. La persona que no pone en práctica lo que oyó, es un oyente. No es un creyente. Entonces es muy bueno, antes de perder el tiempo en una consejería, saber si estás frente a un oyente o a un creyente.

Esto es muy importante, porque tiene que ver con desarrollar el carácter de Cristo en nuestras vidas. LA obediencia inmediata, es un rasgo de los que aman al Señor. Y ahí están; los que oyeron la palabra, ese día, creyeron. Se van a dar cuenta que mucha gente que escuchó las enseñanzas de Jesús, eran oyentes. No eran creyentes.

Tal es así que luego desaparecían como el viento. Con milagros, sin milagros, con panes, sin panes, se iban y no volvían. Oyentes. De hecho, la iglesia pierde muchísimo cuando se prepara solamente para hacer oyentes. Ese es el gran problema de la iglesia sin compromiso. ¡Lo importante es que escuchen! Dicen. No, Lo importante no es que escuchen, porque si escuchan y no obedecen, caen bajo juicio.

No es gratis. Nunca el oír es algo gratuito. Lo que tú estás escuchando, si no lo pones por obra, se te va a cobrar. Obviamente, entones, una iglesia profética no tiene oyentes. En ella no tienen cabida los que andan de aquí para allá buscando quien predica más lindo, quien canta más bonito o quien es más permisivo.

Hoy, en la iglesia, no hay demasiada gente formada o decidida a formarse como parte de una iglesia profética. Podemos ver a miles de personas entrando a fastuosos auditorios casi como para pasar un rato entretenido. Luego, al salir, seguirán con sus vidas de siempre, ni tan santas ni tan profanas. Pero, nadie los censura porque de última, se congregan. Peor esos que no asisten a ninguna parte…

Voy a decirte algo que no inventé yo. Algo que le he oído a gente que anda en un camino bastante más avanzado y pesado que yo: el hecho de que alguien se congregue, no significa que ese alguien sea un creyente. Lo más probable en muchos casos, es que sólo sea un oyente.

A la iglesia lo puede afectar eso, pero mucho más lo va a afectar a él o a ella misma. ¿Por qué? Porque se está haciendo deudor frente a Dios. Está comiendo en un resto bar sin pagar. Y eso no es lícito. No funciona así. Cuando el creyente se compromete con el Señor, se convierte en discípulo. Y esa es la tercera etapa.

(Hechos 6: 1) = En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquellos eran desatendidas en la distribución diaria.

El discípulo, es diferente del creyente. Y presta atención porque aquí no estamos hablando de los doce discípulos históricos de Jesús, únicamente. Dice que como creciera el número de los discípulos. Eso quiere decir que lo que Jesús les había dicho a sus propios discípulos antes de irse.

Él les dijo que fueran e hicieran discípulos. No creyentes; no oyentes. Vayan y hagan discípulos, les dijo. Y esto que leímos nos dice que evidentemente lo estaban cumpliendo. . Y en este lugar había un problema de índole cultural, que si bien no es el epicentro del tema que estamos viendo, trae un aspecto que sí será interesante que veamos.

El discípulo tiene derechos, ya puede exigir. Dice: ¿Por qué nuestras viudas no son atendidas? Porque vemos que se les da primero la comida a las viudas hebreas o judías, y recién al final y si sobra, se les da a las griegas. ¿Hay algún problema aquí que ocurre esto?

Y esto es importante, porque una persona que sólo es creyente, no se animará a decir nada. Es como un viajero que anda por el agua pero fuera del bote. De hecho, escuchó algunas cosas, modificó algunas conductas, pero todavía no tiene ningún compromiso con el equipo para el cual ahora está jugando.

¿Qué quiero decir? Cuando tú no hablas de lo que te molesta o no expresas tu posición, tú mismo estás decidiendo tener una posición de sólo creyente. No de discípulo, aunque estés en discipulado. Si ustedes revisan al discípulo y al discipulado de Jesús, los discípulos eran demandantes.

Señor; ¿Por qué esto? Señor, yo quiero esto. Y observa que Jesús jamás se molestó con ellos por eso. ¿Por qué? Porque por el nivel de compromiso que tenían, ellos estaban habilitados para poder ser sinceros. Maestro; ¿Puedo hablar con libertad? Claro, permiso concedido. ¿Por qué yo no fui a ese lugar que los demás fueron?

Había eso, auténtica libertad para exigir sus derechos. Claro que a eso no lo podía hacer de ninguna manera ese que estaba allí solamente comiendo un pancito con un pececito. Entonces, discípulo no es el que está en un grupo de discipulado, es el que ya tiene lazos de compromiso con el equipo.

Es alguien que tiene una característica: sigue. Es un seguidor, es una persona que va a estar detrás constantemente de lo que ha encontrado. Pero no se queda atrás, va a estar siempre peleando. Y puedes ver a los doce discípulos peleando por ubicación, quién estaba más cerca del Señor.

Y fíjate que te estoy hablando de algo que, a primera vista, parece muy carnal. Porque pensamos: ¿Cómo van a salir con esas pretensiones carnales delante del Señor? Sin embargo, no es que eran carnales, eran honestos. No se guardaban en su interior su malestar. Hablaban.

Aún a riesgo de que lo que dijeran, fuera totalmente desubicado. “Yo sugiero para que oremos para que baje fuego del cielo y los cocine a esos que dicen que son”… ¿Te acuerdas? Jesús los miró como para tragárselos. ¿Qué les pasa a ustedes? Qué se supone que están haciendo conmigo?

La pregunta que tengo, es: ¿Por qué se recopila este texto? Allí te das cuenta de algo muy valioso: ellos eran honestos con Jesús. Le decían lo que pensaban, aun cuando no fuera muy espiritual, o muy adecuado. Ellos no querían estar socialmente correctos. Ellos querían ser honestos con su maestro.

Ese tipo de carnalidad creo que es hermosa. Porque la carnalidad peligrosa es la de esa persona que no está a gusto, pero que nunca habla. Esa que cuando te la encuentras y le preguntas como andan las cosas, siempre te dice que todo bien, cuando tú no necesitas pedirle discernimiento al cielo para darte cuenta que nada le está funcionando bien.

Esas son las personas que nunca expresan nada, pero en su corazón te das cuenta que hay mucho juicio. El problema de una lastimadura infectada no es la pus que ha fabricado. A la pus la pinchas, drena y terminado el problema. Pero si no la drenas, ahí sí que estás en problemas serios.

Cuando nos encontramos con personas así, nuestro peor error es pensar que no va a traer ninguna consecuencia su comportamiento, porque estimamos que sólo es defensivo. El tema está en saber en qué momento va a dejar de lado la actitud defensiva para pasar a una ofensiva.

Un maestro se da cuenta que verdaderamente tiene discípulos, cuando ellos son honestos con él. Porque lo ayuda a aterrizar y a darse cuenta que esa persona no sólo es creyente, sino que también es discípulo comprometido, que tiene y quiere la libertad de hablar.

Lo que ocurre es que culturalmente, se nos ha enseñado que tener buena educación es no hablar, decir siempre que todo está bien y, aunque te mueras de ganas de comer más torta, decir que no, que gracias, que ya estás bien, no sea cosa que parezca que eres un muerto de hambre.

Se nos enseña que culturalmente, para ser buenas personas debemos ser mentirosos e hipócritas. Ese, en mayor o menor medida, es el sistema en el que hemos crecido todos. Y es una tremenda vergüenza, porque el día que nos metemos en una iglesia, eso es precisamente lo que traemos a ella. Súmale lo que ya había…

Podemos ver en los evangelios a personas que se expusieron delante de los hombres y delante de Jesús de una forma tan abierta, tan honesta que no puede menos que impresionarnos. Pregunto: ¿Cuántas veces en congregaciones de las autodenominadas como proféticas, que alguien diga que está enfermo casi es equivalente a caer en pecado?

Allí es cuando llegas con una pierna menos, te preguntan cómo andas y dibujas una enorme sonrisa evangélica, aseguras que estás de diez y bendecido y sigues buscando a ver si encuentras la pierna que se te perdió. Ni modo de hacer otra cosa, si te enseñaron que el débil diga fuerte soy.

Y ahí va a salir alguno a decir que esa persona anda así porque su fe es demasiado pobre. Ya hemos visto los enormes daños que esa presunción produce en la gente. Ha habido gente que se arruinó la salud por no hacerse atender a tiempo porque no quería hablar ni reconocer que estaba enfermo. Creo en la sanidad sobrenatural sin dudarlo, pero si alguien tiene dudas, mejor vaya al médico mientras se arma de más fe.

La palabra es muy clara cuando te enseña que el que tenga necesidad, lo diga. No puede andar muriendo de inanición esperando que Dios le ponga en el corazón a alguien darle un plato de comida. Ser profético no tiene nada que ver con ser adivino.

Y eso, aunque no lo creas, tiene que ver con humillarnos, con tratar nuestro carácter. No es vergonzoso que el hombre o la mujer que administran el mayor ministerio profético de la región, un día esté enfermo. O sea: eso no es un juicio de Dios. Entiende: lo profético no nos convierte en ángeles.

Pablo no podía escribir sus cartas porque estaba más ciego que un murciélago. Lucas le escribía y él le dictaba. ¡No veía! ¿Por causa de pecado? LO curioso es que él escribe y dice: He orado tres veces y le he pedido a Dios que me ayude con esto. Y me ha dicho que no, que no lo va a hacer.

Que me lo tengo que aguantar. Que me deberá bastar su gracia. Porque mi poder, -dice Dios- se fortalece en la debilidad. ¿Por qué lo escribe? ¿Por qué no lo guarda? Con tantos enemigos que tenía, imagínate. ¿Sabes cuántas burlas le habrán hecho por eso?

¡Mira el poderoso apóstol, no puede ver una vaca en un árbol! ¡Mira, el que sanaba con su sombra, igual que Pedro! Pero vemos a un Pablo honesto, que reconoce que ha querido ir a ver a esos hermanos, pero que el diablo se le opuso. Y no pudo ir. ¡Les pido que oren para que pueda ir! Pablo.

Impresiona esa clase, cualidad y calidad de honestidad. La honestidad de David. De cada hombre de Dios. Eso no quiere decir que el discípulo no es perfecto ni completo. Eso quiere decir que vamos a tener áreas de debilidad. Y eso no significa que somos imperfectos.

Toma como modelo a un niño pequeño. ¿Qué se espera de un niño pequeño? Que camine, que hable un poco, que aprenda a comer solo. Nadie espera que corra y gane una maratón. Es decir que ese niño pequeño, para su edad, es completo.

Pero, claro; si lo que ese niño pequeño hace ahora, lo siguiera haciendo dentro de diez años, sin modificar nada, ese ya sería otro asunto, ¿Entiendes? El ser completo, tiene que ver con ser completo en la etapa en la cual estamos. Hoy, a su edad, está completo, pero dentro de diez años, va a estar haciendo cosas que hoy no puede hacer.

Pero en ese momento, también va a estar completo. Esa es nuestra vida en Dios. Si tú estás rodeado de profetas y no ves nada, está sucediendo algo raro. ¿Por qué? Porque en el momento y en el lugar que estás, ser completo significaría participar de ese don corporativo.

Te lo digo así. Si estás en un lugar donde en un momento dado se percibe un tremendo espíritu de adoración, lo lógico es que todos los que están allí estén en ese mismo espíritu. Pero si en medio de ese clima hay uno masticando chicle y perdido en las nubes de Úbeda, todos pensaremos que es alguien que recién llegó y que todavía no se integró al grupo.

Porque es anormal que alguien que forma parte de una atmósfera espiritual de adoración quede al margen porque sí, sin causa aparente. Ahora, si esa persona está acostumbrada a convivir con un marco de adoración mediocre, entonces eso sucederá con regularidad y nadie le llamará la atención.

El discípulo es una persona con la que Dios puede contar. Ha pasado de oyente a creyente, sin dejar de ser oyente, porque sigue oyendo todo lo que lo nutre. Ha pasado de ser creyente a discípulo, pero sin dejar de ser creyente, porque cree. Y entonces llega al cuarto nivel: siervo.

(Juan 15: 15) = Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi padre os las he dado a conocer.

Aquí, además de confirmar este cuarto nivel, el paso de discípulo a siervo, ya te está adelantando el próximo nivel. Pero veamos: el discípulo es demandante. Pide y sigue, busca hacer lo que su maestro hace, es un imitador. El siervo, es una persona que siendo discípulo, tiene un trato en el carácter.

Y ese trato es tan intenso, que pasa de ser demandante, a ser un servidor sin condiciones, esto es: incondicional. Dice cosas tales como: Lo que tú me pidas, Señor, lo haré. En cambio el discípulo puede decir lo mismo así: Sí Señor, yo voy donde tú quieras, pero…

Los discípulos, cuando empiezan a caminar con Jesús, se ponen demandantes, pero en algún momento, Jesús, antes de partir, establece niveles en los cuales ellos podían asentarse. Y uno de ellos era, no sé si recuerdas, que el mayor de ellos era el que servía a los demás.

El comienza a trabajar mucho y, de hecho, Él era un ejemplo. Él vino como el siervo de Dios. Isaías lo llama al Siervo Sufriente de Dios. Él no vino para ser servido, y lo dice; Él vino para servir. Entonces, tú vas a conocer que hay muchos discípulos, pero es complicado cuando el discípulo no llega a ser siervo, porque se convierte en tirano.

Se convierte en una persona demandante, en una persona que exige, una persona que reclama, una persona que pide posición. Yo me sentaré a tu derecha y el otro a tu izquierda; es esa persona. El siervo, en cambio, es un discípulo, pero con el carácter tratado.

Y es muy particular, porque el Señor dice: ya no les llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que su señor hace. Y Jesús no los trata como siervos en el último año. Desde el principio Él enseña, con su propio ejemplo, y con palabras, que Él vino a servir.

No vino a recibir, vino a dar. Te digo todo esto porque es muy fácil caer en la actitud de la demanda. Y si bien se puede aplaudir por el hecho de que es mejor que salga a que se quede guardado en el corazón, esa etapa debe pasar pronto. Porque nadie quiere caminar con discípulos, solamente.

Porque se sabe que son demandantes y que sólo piensan en sí mismos. En su lugar, en sus dones. Son competitivos, son celosos. Son buenos discípulos, pero… Entonces, gradualmente tiene que generarse esta dinámica que permita que el discipulado dé a luz siervos.

Uno no puede ser siervo si primero no fue discípulo. Su deleite debe ser hacer la voluntad de Dios y no recibir lo que él quiere recibir. Entonces, partamos de esta realidad: todos somos egoístas, todos venimos de un sistema en el que somos competitivos, todos queremos ser los mejores.

Y esa es de alguna manera la esencia clásica de la vida. ¿Quiénes aparecían en el cuadro de honor del colegio? ¡Los mejores! Todo el sistema que nosotros tenemos hoy día, le da premio al que sobresale. ¿Acaso está mal sobresalir? El punto es este: la cultura del Reino de Dios no genera competencia, genera cooperación.

Sin embargo, van a ver a los discípulos compitiendo, pero no a los siervos compitiendo. ¡Pero es que yo los he visto competir a muchos siervos! No son siervos, entonces, siguen siendo discípulos. Qué bueno si ya no eres un creyente y ya eres un discípulo, pero debes trabajar tu carácter, eso es importante.

Porque es allí donde nos damos la cabeza contra la pared, es allí donde hay que cruzar ríos otra vez, es allí donde tenemos que aprender humildad. Yo creo que el discípulo nunca es soberbio frente a Dios. Si Dios le dice que no toque, no toca. Si le dice que no cante, no canta. Que no ore, no ora. Que no predique, no predica.

El gran problema, no es lo que Dios le diga; el gran problema es lo que le dicen los demás. El gran problema no es tu relación con Dios, es tu relación con los demás. Es allí donde puedes llegar a ser una persona nociva. Un discípulo, pero un discípulo tóxico. Una persona que cambie el ambiente negativamente. Es desagradable trabajar con una persona competitiva. La prioridad no será hacer, sino ver quien lo hace.

Eso era frecuente en los evangelios. Vana  ver que Juan y Pedro se daban duro. Juan era muy reflexivo, mientras que Pedro era todo atropellado. ¿Se puede caminar sobre las aguas? ¡Ahí vamos! Juan estaba en el barco reflexionando sobre esa posibilidad.

Durante toda su existencia y en cualquier lugar que fuera entonces, y que sea hoy mismo, la iglesia ha tenido choques culturales entre sus miembros. Y ese es el problema siervo. Dios nos llamó a ser siervos. ¿El Espíritu te hace siervo? No. Es tu propia voluntad.

El concepto de yugo es cuando a unos se los necesita frenar y a otros empujarlos. Ese es el diseño de Dios, es Elías y Eliseo. Alguien inexperto con alguien experimentado. Este no es un invento de Pablo, es el diseño de Dios en toda la palabra. Siervo. ¿Es difícil ser siervo? Es muy difícil.

Especialmente cuando has descubierto tus dones. Especialmente cuando Dios te ha usado. Especialmente cuando sabes quién eres. Si tú no tienes quién eres, ser siervo es pan comido. Dios no nos llamó para ser profetas, nos llamó para ser hijos. Pero nadie llega a ser hijo de la noche a la mañana.

Tiene que pasar un proceso. Necesita tener una revelación del cuerpo, para que deje de molestarle que otros tengan ministerios de impacto y a ti te toque algo mucho más anónimo y de perfil muy bajo. Continuamente me piden que ponga fotos mías en mi página. ¡Pero es que a mí no me interesa que me veas, me interesa que me escuches, o que me leas!

Si viéramos el cuerpo desde Sion, se nos acabarían muchos problemas. Como por ejemplo tener a mucha gente que no tiene ni la menor idea para qué puede servirle el dedo gordo del pie, hasta que por causa de algún accidente o enfermedad, lo pierde. Dice, en el mismo pasaje: ya no los llamaré siervos, sino amigos.

(Juan 15: 13) = Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.

(14) Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.

(15) Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor, pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os la he dado a conocer.

(16) No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.

(17) Esto os mando: que os améis unos a otros.

(18) Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros.

Noten: él murió por sus amigos. No dice que viene a morir por sus discípulos. No dice  que viene a morir por sus siervos. Dice que viene a morir por sus amigos. Nadie tiene mayor amor que este: que uno de su vida por sus amigos. ¿Cuál es, entonces, la diferencia entre siervo y amigo?

El siervo se guía por obediencia. Hace todo lo que se le ordena sin cuestionar nada ni preguntar nada más allá de lo que le han ordenado. El amigo, mientras tanto, puede hacer similares cosas, pero él sabe por qué las hace.

(1 Corintios 11: 15) = Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello.

(16) Con todo eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios.

(17) Pero al anunciaros esto que sigue, no os alabo; porque no os congregáis para lo mejor, sino para lo peor.

(18) Pues en primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo.

(19) Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre nosotros los que son aprobados.

Dice que es necesario que haya divisiones entre ustedes, para que así se vea quiénes son los aprobados. El siervo no conoce los deseos del señor. El amigo, sí. El amigo sabe lo que le gusta. El amigo conoce no sólo la voluntad, sino también los deseos. Y los cumple por amor. El siervo, en cambio, los cumple por obediencia. Ahí está la gran diferencia.

Ahora bien; es muy difícil que tú puedas amar a alguien a quien primero no obedeces. Oyentes, Creyentes, Discípulos, Siervos, Amigos. Dentro de la vida cristiana, pasamos también por tres etapas: la primera, hijos, que en griego es teknion.  Luego jóvenes, y luego padres.

(1 Juan 2: 12) = ) Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre.

(13) Os escribo a vosotros, padres, porque conocéis al que es desde el principio. Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno. Os escribo a vosotros, hijitos, porque habéis conocido al Padre.

Noten aquí que Juan abarca tres tipos de creyentes. Es posible que cuando dice hijitos, (En otras versiones dice niños); tanto Pablo como Juan no usen ese término, hijitos, con relación a la edad, sino más bien en una posición de crecimiento espiritual.

Entonces, ¿Quiénes serían los hijitos? Los recién plantados, los que ya son creyentes. Pero luego habla de los jóvenes. ¿Quiénes son los jóvenes? ¿Qué hace que una persona en un momento determinado pase, de niño, a ser un joven en Dios? En el momento en que empieza a dar frutos.

Lo que hace que una persona deje de ser niño y se convierta en joven, es que empieza a dar frutos. NO es cuánto tiempo tiene en el evangelio, mucho menos cuánto tiempo tiene en la iglesia, no es si tiene el don del Espíritu Santo o cualquiera de sus frutos. Básicamente, es cuando una persona empieza a dar frutos.

Y es muy curioso esto, porque en la vida diaria, una persona pasa de niño a joven cuando empieza a contar con todos los elementos necesarios para ser fértil y dar frutos en forma de hijos, si así se lo propusiera. Pero luego habla de los padres.

Y los padres son esos creyentes que ya están transmitiendo y están formando enseñanza en otros por su ejemplo, por su conducta, o por su vida. Esto no tiene nada que ver con tener hijos naturales o biológicos. Tiene que ver con que tú hayas tomado la responsabilidad de poder guiar a otras personas.

En un sentido, estas son como las etapas de madurez de un hijo de Dios. Todos empezamos siendo hijitos, porque necesitamos ser cuidados. Pero cuando ya empezamos a dar frutos, nuestra vida ya no es tan dependiente. Nadie puede esperar las autoridades del grupo o iglesia al que frecuentan, les resuelvan todas las cosas.

Entonces, cuando tú ya estás dando de tu vida a otros, si se quiere, ya estás en una posición de padre. Y eso no significa que seas líder, no necesariamente es así. De hecho, en la Biblia el término líder no existe. Ese es un título que los hombres usan para referenciar a alguien, pero es un título ciento por ciento humano.

La iglesia no es una empresa para que tenga líderes, ni tampoco posicionamientos gerenciales. Lo que sí tiene son hijos, jóvenes y también padres. Vamos a ver algunas características de todo esto, con la finalidad de observar qué cosa tenemos y qué cosa nos falta.

Por eso el texto de Hebreos con el que iniciamos este trabajo es tan claro cuando explica que, debiendo ser ya maestros, todavía andamos bebiendo leche. Eso te deja en claro que en Dios, todos debemos enseñar, todos debemos evangelizar, todos debemos hacer milagros, todos debemos liberar endemoniados, todos.

¿Les parece a ustedes que los hijos deben parecerse a sus padres? Es obvio que sí, entonces te pregunto: si tu Padre enseña, si tu Padre hace milagros, si tu Padre discipula, si tu Padre abre los cielos, ¿No crees tú que lo mínimo sería hacer lo mismo?

Y por favor, por un momento deja a un lado el ministerio, porque enseñarle a una persona cuestiones relacionadas con un ministerio, cuando no tiene carácter, es pérdida de tiempo, porque sólo persigue un ministerio para acceder a una mejor posición.

¡Debemos imitar a Papá! Yo recuerdo cuando era pequeño y veía a mi padre afeitarse con esa enjabonada antigua de brocha tipo pincel y navaja afilada, iba corriendo a buscar un palito que se pareciera a la navaja y jugaba a afeitarme, aunque todavía no tenía un miserable pelito en la cara. ¡Es normal imitar a nuestro Padre! ¿Y entonces por qué no imitamos al celestial?

Si Dios sana, limpia y libera, ¿Por qué nosotros enviamos a la gente al médico o al psicólogo? Si nuestro Padre es misericordioso, ¿Por qué nosotros asesinamos hermanos al amanecer usando una Biblia como arma? Y esencialmente: si Él ha sido capaz de perdonarme todas mis mugres, ¿Por qué nosotros somos tan afectos a disciplinar y sancionar cosas mucho menores en los demás?

Este es un tiempo que nos impone a todos nosotros ser, cada día, más maduros. Los niños espirituales, tienen muchas limitaciones. Dice la Biblia que la llave para el crecimiento y la madurez, es la palabra. Te vas a dar cuenta de algo muy interesante: los inmaduros, no conocen la palabra.

Rasgos del inmaduro: (1 Corintios 3: 3) = porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿No sois carnales y andáis como hombres?

(Romanos 10: 2) = Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia.

De aquí surge la primera característica: Celos. Los celos, son una manifestación de la carnalidad. Pablo está escribiéndoles a creyentes, no a no creyentes. Dice: entre ustedes hay celos. Lo que leemos en Romanos, mientras tanto, es muy frecuente. Hay algo que se llama El celo de Dios.

Hay gente en las iglesias que son partidarias del orden de Dios. Y eso está muy bien, pero no al extremo de no permitir que alguien ore en lenguas porque, -según ellos- se pervierte el orden. Están ejerciendo celo de Dios, pero sin conocimiento. Porque si lo tuvieran, hubieran buscado quien interprete esas lenguas.

Está muy bueno tener celo de Dios, pero indefectiblemente ese celo tiene que estar acompañado por el conocimiento. Sin conocimiento se puede caer en cualquier tropelía. ¡Pablo tenía celo de Dios, y mataba los cristianos cuando todavía era Saulo de Tarso!

Cómo será ese asunto del celo santo que, está comprobado y probado en la historia de la iglesia, que los mismos que fueron artífices de un determinado avivamiento, fueron los que se encargaron de apagar el fuego del siguiente avivamiento. Pasó con las lenguas en la vieja calle Azuza. No te olvides que muchos de los fariseos que se levantaron contra Jesús, era gente que creía en la palabra.

No pueden ser las reglas más importantes que el gerente de la empresa que dicta las reglas. Sí tenemos patrones, tenemos estándares, pero la última palabra siempre la tiene el Espíritu Santo. Primera característica de los inmaduros, entonces, es el Celo. La segunda, Contienda. (1 Corintios 3: 3) = porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿No sois carnales y andáis como hombres?

¿Cuándo hay contienda? Cuando dos personas piensan que tienen la razón. Pero resulta ser que el gran problema no es tener la razón, sino el pensar que la razón necesita ser defendida. La base de cualquier contienda, es esa. Yo sé que tengo la razón.

¿Por qué Jesús no contendía? ¿Te das cuenta que Él no necesitaba demostrar que todos estaban equivocados, y que sólo Él era el oráculo viviente que sabía todo como debía saberse? ¡No! Él no se esforzaba. Y hay un tema, aquí, que es muy interesante, que viene con la madurez.

Te vas a dar cuenta que el Espíritu Santo es capaz de decir lo que para ti es mejor callar. O sea: lo que el Espíritu Santo no pudo poner como convicción en alguien, es muy difícil que tú lo pongas. Y eso nos pasa cuando tratamos de llevar a la fuerza, a alguien, a convertirse a Cristo.

No es así. Generalmente sabemos cómo terminan esos intentos. Que podrán ser muy bien intencionados, pero que generalmente concluyen con alguien más lejos de Dios que lo que estaba antes de decirle algo. Y lo peor es que esa persona, que está profundamente equivocada, cree estar en lo correcto.

Es muy difícil llevar a Cristo a alguien con  la dinámica de reconocer que está equivocado. En ninguna parte dice que el que crea que está equivocado venga y será salvo. Lo que ocurre es que, cuando descubrimos la verdad, queremos que esa sea la verdad de todos. Pero ya sabemos que eso no funciona así.

De todos modos, yo sigo pensando y creyendo fielmente que, todos esos familiares que no pudieron ser ganados por las palabras, sean por lo menos conmovidos por el ejemplo, por el amor, por la misericordia, por la sinceridad. Y te das cuenta, no quieren saber nada con Dios, pero tienen un problema y es a ti a quien llaman.

¿Y sabes para qué te llaman? Para que ores. A mí me ha pedido oración gente que en mi vida pensé que lo haría. ¡El mundo te mira vivir, hermano! Y si tratas de vivir imitándolos a ellos, serás uno más. Pero si vives conforme al propósito y la voluntad de Dios, en algún momento ellos se acercarán a ver qué pasa.

Es cuestión de vivir tu vida en la paz de estar en Cristo. Algo así como: estoy aquí para obedecer, no para tener la razón. Y punto. Porque esto es más grande que yo tener la razón. Además, entendamos que el Espíritu Santo nunca va a venir para provocar una división en el cuerpo. Y tú y yo sabemos que, cualquier casa dividida, no prevalece, y es pasible de ser derrotada.

En algún momento se puso en duda si era realmente conveniente y hasta espiritualmente correcto que una persona que entraba al evangelio, cambiara casi dramáticamente sus costumbres y conductas. ¡Claro que lo era! Si se toman de la mano de un Dios dinámico que cambia permanentemente, ¿Cómo alguien que dice ser su hijo se va a mantener por años estático y sin moverse?

Otra. Una persona llega casi arrastrándose a los pies del Señor, clama por perdón, por limpieza y por redención. Y como no podría ser de otra manera, experimenta en primera persona las delicias del perdón de Dios. Luego se cruzará con alguien que le dirá: ¿Se siente bueno haber sido perdonado por Dios de todos tus pecados? ¡Claro que se siente bueno! Bien; entonces cuídate, porque la iglesia no hará lo mismo contigo.

Y esto es definitivamente cierto. Y también es muy malo, porque anula casi totalmente esa capacidad de cambio que nosotros mismos predicamos con entusiasmo. ¿Cómo van a creer que en Dios hay cambio si todavía seguimos criticando a la hoy buena anciana, que tuvo la mala fortuna de llegar al Señor ejerciendo la prostitución?

El mayor problema que tenemos como seres humanos racionales, es que nos encanta formarnos estereotipos de la gente, y eso decididamente no está bueno para nada, porque la gente cambia. Y déjame decirte que ¡Gloria a Dios que cambie! Y aunque no cambiara, nosotros debemos tener la esperanza que va a cambiar. Creo que eso es tener una buena conciencia con la gente. Creo en un Dios que da oportunidades.

¡Claro que da oportunidades! Se la dio a Pedro, después que él lo negó. Ese pasaje les ha cambiado la vida a varios, porque son precisamente varios, o muchos, los que también alguna vez le han fallado al Señor. Cuando leemos de un Jesús resucitado yendo a buscar a Pedro casi se nos explota el corazón. Tantas cosas había para hablar y él va a buscar a Pedro para preguntarle algo que ya sabe.

(1 Corintios 1: 12) = Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo.

Desmenucemos esto. Cada uno de vosotros dice: yo soy de Pablo. ¿Quiénes son los de Pablo? Esa parte de la iglesia que siempre quiere algo nuevo. Dónde anda dando vueltas una novedad, una modificación de fondo, un cambio profundo, ahí están los de Pablo. Pero no sólo están ellos, claro.

Luego dice: y yo de Apolos. ¿Y quiénes son los de Apolos? Si tú lees Hechos 18:24, los de Apolos con los que dicen: “Ah, a mí me gusta la palabra predicada perfectamente.” Apolos era conocido por ser un excelente predicador. Era un deleite escucharlo, era un maestro de la enseñanza. Y es interesante, porque sabemos muy poco de él, y algunos hasta dicen que fue él quien escribió la carta a los Hebreos.

Pero él tenía una fama. Mira lo que dice Hechos 18:24: Llegó entonces a Éfeso un judío llamado Apolos, natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en las Escrituras. Entonces, cuando tú te dejas llevar por la temperatura pulpística y le añades algún ángel donde no lo está, sale alguien que te dice que no, que lo perdones, pero que la Biblia no dice eso que acabas de decir. Esos son los de Apolos.

Luego dice: yo de Cefas. ¿Quiénes son los de Cefas? Los fundadores. Esos venerables ancianos que suelen frenarte todo porque ellos son, dicen, los que empezaron la obra. Toscos, rudos. ¡Cefas era Pedro! Uno de los que cortó las cintas de la inauguración.

Y ahí está la iglesia, ahí la tienes clarita. Dividida por tres tipos de personas que tal vez no son malas, pero son diametralmente opuestas entre sí. Están los que quieren lo fresco, los del espíritu de Pablo. Los que quieren la pura palabra, los de Apolos y los que quieren la tradición de siempre, mantener la línea original de la denominación, los de Cefas.

Y fíjate que el propio Pablo dice en Corintios: ¿No son acaso carnales, todos? Y concluye este texto diciendo: y yo de Cristo. Y ahí saltan algunos a decir: ¡Ah! ¡Pero este sí que es interesante! ¡No! ¡Nosotros estamos en la reforma y los cinco ministerios!

(Verso 13) = ¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?

(14) Doy gracias a Dios de que a ninguno de vosotros he bautizado, sino a Crispo y a Gayo, (15) para que ninguno diga que fuisteis bautizados en mi nombre.

(16) También bauticé a la familia de Estéfanas; de los demás, no sé si he bautizado a algún otro.

(17) Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo.

Es muy importante recapacitar en que la iglesia que hoy día estamos viendo, es la que Pablo vio. Estos problemas, no son nuevos. Cuando se producen cambios importantes en la vida de la iglesia conjunta, ésta inmediatamente se divide en dos: los que aman ese cambio, y los que lo detestan, con sus predicadores incluidos.

Y no se trata de gente mala que no quiera ver a Cristo vencedor, no. Es gente muy fiel, muy honesta, pero fiel y honestamente equivocados. Algo así como lo que les sucedía a los fariseos. Cuando ellos se le acercaban a Jesús, él les decía: oísteis que fue dicho. Más ahora les digo.

Veamos: ¿Cuál era el problema de un fariseo? Que conocían mucho la palabra. Yo estoy seguro que ninguno de los que hoy, cualquiera sea el hoy, que está escuchando esto allí, del otro lado de la Web, conoce la palabra como un fariseo promedio de aquellos tiempos la conocía.

Entonces, claro; el día que Jesús dice que deben beber su sangre, casi se infartan tres o cuatro de los más viejos. ¿Cómo podían manejar eso si la ley decía que la sangre ni siquiera se podía tocar? Y Jesús ni siquiera se dignó a aclararles nada. ¿Cómo podía entender un judío que estaba acostumbrado a escurrir hasta la última gota de la sangre del cordero inmolado, antes de cocerlo, que bebiera su sangre?

Ellos interpretaron que eso era del diablo. ¡No podía ser de Dios! Los fariseos se apartaron de él. Cierto es que los había hipócritas y mal intencionados, pero la gran mayoría eran hombres sinceros que sólo tuvieron un problema: sus oídos se quedaron escuchando lo que Dios habló, pero no lo que Dios estaba hablando.

La palabra viva había venido, pero ellos preferían escuchar la palabra escrita. Y Jesús lo supo. Es muy reveladora la conversación de Jesús con Nicodemo, esa noche. Porque Nicodemo le dijo: sabemos que vienes de Dios, porque nadie puede hacer las obras que tú haces.

Este Nicodemo llega un paso más lejos, y le dice: ¿Cómo puedo entrar al Reino? Porque ese era el único mensaje de Jesús, el Reino. El Reino de los Cielos se ha acercado. La ley no llegó a eso. Ellos esperaban un reino, pero un reino en la tierra. Un reino con un rey que los libere de la opresión romana.

¡Ese era el rey que querían! Por eso es que Jesús no los condenó. Sí condenó a los hipócritas, que decían una cosa y hacían otra. Pero nunca a aquellos que, de corazón sincero, estaban comprometidos con Dios. Que alguien vea las cosas de un modo y otros de otro modo, no quiere decir que deba convertirse eso en una guerra. Claro que todo se resolvería mucho más fácil con un carácter tratado.

Estas divisiones de las cuales habla aquí Pablo, no son patrimonio de hace dos mil años. El mismo espíritu de división sigue haciendo estragos actualmente. ¿Y a favor de qué? Simple: de la inmadurez de la gente. ¡Es inmadurez! ¿Quieres un término más específico? Carnalidad. Estamos dando características del inmaduro, recuerda.

(Colosenses 3: 11) = Donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo y en todos.

Interesante de verdad, esto. Griegos y judíos. Está hablando de que ya no hay diferencias por el lugar de nacimiento. Y no nos engañemos, nuestras iglesias formales operan bajo esos rudimentos. En una iglesia del centro de la ciudad, con membresía mayoritariamente de clase media, ¿Tú crees que va a congregarse allí un campesino? ¿O un descendiente de aborígenes?

Nadie puede mirar para otro lado, dentro de nuestros ambientes se sigue haciendo esas diferencias de manera ostensible. ¿Sabes por qué? Porque el inmaduro le otorga muy especial significación al lugar social de nacimiento de la gente. Un policía saludará gentilmente a un ladrón de traje y corbata, y quizás le pida documentos o se lleve detenido por averiguación de antecedentes a un ministro que salió de jean y zapatillas. Griegos o judíos.

Y no termina allí, claro. Circuncisión o incircuncisión. Aquí es donde entra todo lo que es denominacionalismo. Existen discusiones denominacionales por temas que no tienen el menor sentido. Respetar el sabath como día del Señor. ¿Ah, sí? ¿Y qué hago con la escritura que dice que todos los días son del Señor? Inmadurez.

Entiende esto: ninguna revelación viene para que tú puedas vencer en un debate, una polémica o una discusión. Porque la revelación no otorga poder, da servicio. En Grecia el conocimiento conlleva poder, pero en la iglesia el conocimiento trae consigo servicio.

Luego dice que no hay bárbaro ni escita. Eso tiene que ver con discriminación intelectual. El bárbaro, en la época de Pablo, era una persona que no tenía formación, que no tenía cultura, que no tenía educación. Escita, por su parte, era una persona muy bien preparada.

Todos queremos tener ministerios donde haya personas idóneas. Sin embargo, que alguien tenga un doctorado en algo no significa que sea una persona idónea. O sea: el término competente, es en Dios. Que tenga preparación formal o que no tenga preparación formal, no debería ser un motivo de exclusión o de preferencia, sino que Dios está apartando a esa persona.

Y luego dice esclavo o libre. Y eso tiene mucho que ver con el tema económico. Es bastante corriente que en iglesias que funcionan por células, a la gente con mayor capacidad económica o poderío en dinero, las toma el pastor en persona para su célula. A esa gente la quiere discipular él. ¿Hasta qué punto eso es correcto, es honesto?

Y después hay quejas y, como defensa, se nos dice que los que se quejan es porque son inmaduros, que los espirituales no prestan atención a esas diferencias. ¡Claro! ¡Que vayan entonces a decirle al pastor todo eso, ya que fue él en primera instancia el que estableció esas diferencias. En una congregación no puede haber ni empresarios, ni empleados públicos ni obreros de changas. Hay hermanos.

El gran problema de los inmaduros es que les cuesta mucho ser constantes. Así se lo puede comprobar en Efesios 4:14 cuando leemos: Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error.

Rasgos de una persona madura: Hebreos 5:13 = Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño. Palabra de justicia. Dice que el maduro, está acostumbrado a la palabra de justicia. Te lo dejo como tarea personal, investiga qué cosa es la palabra de justicia.

Algo vital que hace al maduro, maduro, es que busca todos los días caminar en justicia. Justicia. El sello del hijo es justicia. Has amado la justicia, por tanto el Dios tuyo te ha ungido. Compréndelo: este tema de la justicia es vital para poder ser gente madura. El maduro tiene ejercitada la palabra de justicia.

Ahora, ten cuidado al ejecutar la palabra de justicia, porque hasta donde yo sé, la palabra de justicia siempre empieza juzgándote a ti, primero. No para los otros. Porque toda palabra que sale para otro, primeramente hace escala en nosotros. Es muy fácil decirles a otros lo que deben hacerlo, pero no tanto hacer eso mismo que sugerimos, nosotros.

(Hebreos 5: 14) = Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.

Los maduros tienen los sentidos ejercitados para discernir entre el bien y el mal. Los sentidos se dan cuenta que esto está mal. Eso es madurez.

(1 Corintios 2: 14) = Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

(15) En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado por nadie.

Uno de los rasgos importantes es que, los instrumentos que vienen de parte de Dios, (Esa revelación, esa palabra clave en el maduro), hacen que él pueda ver más. Y que, al mismo tiempo, cada vez pueda ser más libre. De hecho, una persona adulta tiene posibilidades de tomar decisiones que un niño no tiene.

Es hermoso ser niño, pero un niño es de alguna manera esclavo, ya que depende total y absolutamente de sus padres. El adulto, -recuerda- toma decisiones. ¿Estás de acuerdo con que el adulto toma decisiones, verdad? Y no me digas que no se puede, porque todo lo que te hace decir que no puedes, te convierte en esclavo.

Hay algo que un maduro ya no tiene, y son limitaciones. La hermana viene a la iglesia que dice ser profética y cree en un rapto futuro donde millones de cristianos van a ser arrebatados en un abrir y cerrar de ojos, cree en la resurrección de los muertos, pero no puede creer que su marido pueda aceptar a Jesucristo un día cualquiera en un lugar cualquiera. Limitaciones.

El texto que leímos dice que el espiritual juzga todas las cosas, pero atención con esto: no las juzga para condenar. Cuando dice juzga, está diciendo que las pesa, para ver qué es lo que falta para completar, no para encontrar el error. Acusadores ya tenemos de sobra.

(Filipenses 1: 15) = Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena voluntad.

(16) Los unos anuncian a Cristo por contención, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones;

Esto nos quiere decir que jamás hagamos la obra de Dios por competencia, por rivalidad; hagámosla por amor. El maduro la hace por amor.

(1 Corintios 3: 6) = Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios.

Presten debida atención a la visión del cuerpo.

(Hebreos 6: 1) = Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios,

La persona madura, ya ha avanzado de los rudimentos que constituyen la base. Estamos enseñando todavía la consistencia de la fe, la fe, la fe.  

(1 Corintios 11: 16) = Con todo eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios.

Este versículo consigna algo que yo he manifestado muchísimas veces, y en una gran mayoría de ellas me ha proporcionado la calidad de soberbio por parte de humildes hermanitos. Yo no discuto ni discutiré jamás con nadie por doctrina. Y ni hablar de debatir sobre teología.

Si estamos en una avanzada profética, no necesitamos defender esto. En todo caso, que sea el Espíritu Santo el que diga lo que tiene que decir a quienes tiene que decírselo, para que lo entiendan de una vez por todas, si es que tienen tiempo para detenerse a oír al Espíritu Santo.

(1 Corintios 8: 7) = Pero no en todos hay este conocimiento; porque algunos, habituados hasta aquí a los ídolos, comen como sacrificado a ídolos, y su conciencia, siendo débil, se contamina.

(8) Si bien la vianda no nos hace más aceptos ante Dios; pues ni porque comamos, seremos más, ni porque no comamos, seremos menos.

(9) Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles.

Simple: hay cosas que yo, como maduro, dejo de hacerlas simplemente para que otros no tropiecen con esto. Podríamos hablar mucho más de los rasgos que tienen los maduros y los inmaduros, pero en esencia creo que hemos desarrollado lo fundamental.

Leer Más