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Un Gran Misterio Revelado

Hace casi tres décadas atrás, un grupo de creyentes buscábamos más de Dios donde lo había y donde no lo había. En el marco de nuestra proverbial inmadurez, caminamos por la unción del Espíritu Santo y también por la pauta emocional clásica en las iglesias evangélicas no ortodoxas. ¿Una crítica a las emociones? No, en absoluto. Las iglesias conservadoras, sumamente preocupadas por no incentivar los emocionalismos mediocres en sus templos, terminaron por frenar, cauterizar, anestesiar a las emociones, algo tan emocional como lo otro. Muy bien; en ese marco ambiente, un siervo hasta allí sumamente fiel y leal, me dio una Palabra profética para que encarriláramos nuestro futuro ministerial o sencillamente normal. Una palabra en forma de texto bíblico que comparto textual.

(1 Corintios 4: 1) = Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios.

(2) Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel.

Esta palabra presenta a los ministros como administradores en la casa de Dios. Es una posición equivalente entre el dueño y el inquilino de una propiedad y, además, encargados de la tarea de servirla. Un administrador, entiende, está plenamente a cargo de la casa, y es responsable ante el propietario, el que es el único organizado para tomar la decisión final. Se espera, y aquí lo consigna, que el administrador sea fiel en ofrecer a la familia de la casa exactamente lo que se le ha encomendado. De la misma manera, los ministros deben exponer fielmente todo el consejo de Dios. Eso está bastante claro. Lo que no lo está tanto, es el motivo por el cual se dice que somos administradores de los Misterios de Dios. Eso nos lleva a la pregunta obligada: ¿Qué es un misterio? ¿Cómo se entiende?

La palabra Misterio es, en hebreo, la palabra Sod Raz y, en griego, la palabra Mysterion. El sentido etimológico expresa: “Algo escondido, secreto” y, oh sorpresa, no tiene un significado religioso. La palabra latina Musthrion, mientras tanto, es un término prestado de las antiguas religiones misteriosas mediterráneas y se usa para denominar lo que es imposible concebir intelectualmente. Con todos estos elementos, ¿Qué podría significar administrar los misterios de Dios?

Uno de los misterios más profundos y desconocidos, es el que tiene que ver con los sueños. En el libro de Daniel hay una historia al respecto, donde Nabucodonosor tiene un sueño y busca -entre otros-, a Daniel para que se lo interprete.

(Daniel 2: 26) = Respondió el rey y dijo a Daniel, al cual llamaban Beltsasar. ¿Podrás tú hacerme conocer el sueño que vi y su interpretación?

(27) Daniel respondió delante del rey, diciendo: el misterio que el rey demanda, ni sabios, ni astrólogos, ni magos ni adivinos lo pueden revelar al rey.

(28) Pero hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios, y él ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que ha de acontecer en los postreros días. He aquí tu sueño, y las visiones que has tenido en tu cama.

Toma nota, por favor, de este detalle. Un rey tiene un sueño una noche cualquiera. Su misticismo pagano y la costumbre de apelar a los magos de la corte, determinan que ese rey no pueda volver a descansar hasta que alguien le interprete, le revele el origen y el significado de su sueño. Daniel es quien lo va a hacer porque Dios se lo va a conceder para cimentar el reino en la falsedad de Babilonia. Al sueño, (Aquí llamado Misterio), se lo revela Dios por medio de su siervo Daniel. ¿Qué es un misterio, aquí? Un sueño. ¿Y qué se hace con él? Se lo revela. Otra estampa. Nuevo Testamento. Jesús hablando a sus discípulos y explicándoles el porqué de su hablar en parábolas.

(Mateo 13: 11) = Él respondiendo, les dijo: porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; más a ellos no les es dado.

Este mismo texto también se encuentra en Marcos 4:11. A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios, más a los que están fuera, por parábolas todas las cosas. En el que está en Lucas 8:10 se dice lo que resta de estos dos: Y él dijo: a vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los otros por parábolas para que, (Y aquí parafrasea a Isaías) viendo no vean, y oyendo no entiendan.

Aquí, entonces, el Misterio no es un sueño, es Una Parábola. Una parábola era un relato que caminaba en paralelo conjuntamente con la verdad real que se quería comunicar, pero sin mostrarla. “Algo” interno era lo que a unos les permitía verla y a otros no. En este caso los creyentes o los incrédulos. ¿Cómo se llama este hecho que permite al creyente “ver” cosas que un incrédulo no ve por más inteligente y capacitado que sea? Revelación. Hay otro punto de referencia en Romanos, cuando al final de su epístola, Pablo de alguna manera hace una evaluación de todo lo dicho.

(Romanos 16: 25) = Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, (26) pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe, (27) al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre.

¿Ya descubriste cuál es el Misterio, aquí? Exactamente: Ya no es un sueño ni una parábola. El Misterio en este caso tiene que ver con Las Escrituras de los Profetas que se ha mantenido, dice, “oculto” desde tiempos eternos. Sin embargo, los profetas fueron personas que vivieron en determinados tiempos de la historia, no provienen de la eternidad. Lo que sí procede de la eternidad es aquello que los profetas escribieron por inspiración divina. Por lo tanto, el Misterio en este caso, es la mismísima Palabra de Dios insertada, en este caso, por aquellos profetas. ¿Y qué es lo que dice que ha sucedido con ese Misterio antiguo? Pues que ha sido manifestado ahora. Dice que Dios se da a conocer así para que la gente obedezca a la fe. Misterio y manifestación. En Corintios, Pablo les está hablando a los congregados en esa iglesia, de la sabiduría. Él hace, a todas luces, una comparación entre la que proviene del intelecto, de la mente humana y la divina, la que proviene de Dios.

(1 Corintios 2: 6) = Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen.

(7) Más hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, (8) la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de gloria.

(9) Antes bien, como está escrito: cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.

(10) Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios.

Aquí el Misterio es La Sabiduría Divina Escondida. ¿Escondida de qué? Dice que de los príncipes de este siglo, que es como decir de los diseñadores, los arquitectos de este sistema secular y mundano que convive con la iglesia. Es decir que el Misterio aquí tiene como intención mantener una sabiduría muy singular fuera de la órbita de los personeros de Satanás. Baste leer los versos 11 y 12 para entender que eso es así porque el espíritu del hombre no puede “ver” lo que emana del Espíritu Santo de Dios, salvo que éste se lo revele por alguna concesión especial. Si esa revelación, tal cual lo especifica en el verso 10, es para “nosotros”. ¿Y quiénes somos nosotros? Mira; si dice allí que “nosotros” recibimos esa revelación de sabiduría y de ese modo develamos el Misterio escondido de las huestes satánicas por la acción del Espíritu Santo, “nosotros” somos, indudablemente, el pueblo de Dios. Sabiduría. Más adelante, en esta misma carta y evaluando la calidad y practicidad de los dones, pablo enfoca el mismo punto referencial desde otro ángulo.

(1 Corintios 13: 1) = Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.

(2) Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.

(Verso 9) = Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos.

(Verso 12) = Ahora vemos por espejo, oscuramente; más entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré como fui conocido.

¿Cómo es ver algo como por espejo? Si nos retrotraemos a aquellos antiguos que Pablo habría visto y que le sirvieron de modelo para escribir esto, tenían una particularidad que no tienen los modernos: distorsionaban la imagen que se proyectaba allí. El Misterio del cual se habla en este pasaje, es el de La Palabra Profética, de la Profecía propiamente dicha. ¿Por qué les cuesta tanto entender, interpretar o incluso admitir a tantos y tantos creyentes el ministerio profético? Porque pretenden interpretarlo a partir de sus conocimientos y rudimentos naturales. Pero resulta ser que el ministerio profético, no es natural, es sobrenatural y, como tal, sólo podrá ser interpretado y entendido (E incluso creído); a partir de la obra reveladora del Espíritu Santo en nuestras vidas. Sin revelación jamás puede haber entendimiento sobre estos ministerios que van más allá del clásico pastor o evangelista que tanto conocemos por su cotidianeidad. Profecía. En Efesios, Pablo viene hablándole a esa gente de los fundamentos que Cristo ha colocado como bases y columnas de su iglesia. Y vuelve a utilizar el término pero esta vez con absoluta claridad.

(Efesios 3: 1) = Por esta causa, (Por todo su trabajo previo que les viene relatando), yo Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles; (2) si es que habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros; (3) que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente.

Una vez más, vemos que un Misterio es revelado, pero lo que nos quedamos sin saber por el momento, es de qué Misterio se trata. Pablo dice que le fue revelado y que él apenas si lo mencionó. ¿Dónde? A los Gálatas, por ejemplo, cuando en 1:11-12, les dice: Más os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo. Ahora bien: ¿En qué momento Jesucristo le revela algo a Pablo? En su encuentro personal camino a Damasco, sin dudas.

En el relato que Pablo hace de esa instancia de su vida, encontramos cuál es esa revelación: en Hechos 22:17 dice: Y me aconteció, vuelto a Jerusalén, que orando en el templo me sobrevino un éxtasis. (18) Y le vi que me decía: date prisa, y sal prontamente de Jerusalén, porque no recibirán tu testimonio acerca de mí. El Misterio, en este caso, es El Propio Evangelio y la revelación viene conjuntamente con la manifestación de Jesucristo en la vida de Pablo. ¿Sólo de Pablo? Pablo lo aceptó. ¿Lo has aceptado tú? Porque a quien no lo acepta, él no se le manifiesta ni se le revela. ¿No es bueno que él sea quien le dice a Pablo lo que tiene que hacer y lo que no tiene que hacer? Ese es el punto. Evangelio. Sin embargo, Pablo va a repetir este concepto con relación al evangelio. Lo hace en esta misma carta.

(Efesios 6: 17) = Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; (18) orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; (19) y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, (20) por el cual soy embajador en cadenas, que con denuedo hable de él, como debo hablar.

Otra vez el Misterio tiene que ver con la revelación y la manifestación del evangelio de Jesucristo. Pero en este caso, Pablo le agrega una palabra que por años hemos traducido, interpretado y enseñado no mal, pero sí incompleta: Denuedo. Denuedo es, sabemos, esfuerzo, ímpetu, vigor, perseverancia, pero también es algo más: la traducción amplia y generosa nos muestra que Denuedo, significa concretamente, Sin Adulteraciones. ¿Entiendes de lo que estamos hablando? Y si Pablo lo califica, es porque indudablemente, ya en su tiempo, había gente predicando un evangelio adulterado, entremezclado con paganismo, humanismo, cientifismo o, sencillamente, ocultismo. El Misterio a revelar, en este caso, es el que el Espíritu Santo de Dios otorga para predicarlo tal cual es y no tal cual a los hombres sabios “les parece” que es.

(Colosenses 2: 1) = Porque quiero que sepáis cuán gran lucha sostengo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por todos los que nunca han visto mi rostro; (2) para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre y de Cristo, (3) en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.

¿Cuál es la lucha que asegura enfrentar Pablo? Indudablemente, espiritual. ¿Y en aras de qué? De alcanzar las riquezas del pleno entendimiento. ¿Qué es el pleno entendimiento? Es, exactamente, el misterio a revelar aquí: Los Tesoros de la Sabiduría y el Conocimiento. Claro es que, si estamos hablando de entendimiento, sabiduría y conocimiento, esto no parecería tener relación con la revelación de un Misterio. ¿Para qué necesitar la revelación del Espíritu Santo para lo que, en definitiva, puede estudiarse a partir de la labor de tantos seminarios e institutos de enseñanza de las Escrituras? Porque no tiene absolutamente nada que ver con estudios sistemáticos e intelectuales. Conocer, en la Biblia, y a partir de lo que se relata en todo su contexto, siempre tiene que ver con Intimidad. En esos términos “conoció” José a María luego que ésta dio a luz a Jesús y también de ese modo, “conoció” Adán a Eva y Eva concibió de él. Conocimiento. Misterio. Revelación. Algo más adelante, en esta misma carta, Pablo se refiere a las gracias del cristiano.

(Colosenses 4: 2) = Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias; (3) orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso, (4) para que lo manifieste cómo debo hablar.

Se podría elegir cualquier cosa como Misterio en este caso, ¿Verdad? Sin embargo, presta atención porque es mucho más puntual que lo que se ve. Pablo está señalando aquí tres ingredientes que deben caracterizar la relación y las responsabilidades de los colosenses con el mundo no cristiano: La Oración Perseverante, Un Estilo de Vida Discreto y de Servicio Inteligente y un lenguaje edificante y lleno de Gracia. Por todo lo visto y expuesto, el Misterio a ser revelado en este caso es el que tiene que ver con El Estilo de Vida Cristiano. En la primera carta a Timoteo, Pablo encara un tema que luego abundará en otras epístolas: la piedad, que es la espiritualidad.

(1 Timoteo 3: 16) = E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad; Dios fue manifestado en carne, justificado en Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria.

Pongamos algo en claro: Pablo aquí está delineándole a Timoteo el contenido básico de “la verdad”. El Misterio, o secreto revelado, es grande en su importancia, no en su oscuridad; y es indiscutible, o sea que, está más allá de toda duda. Su propósito y resultado es dar fruto de piedad. La estructura de estas palabras de Pablo, sugiere que estaba citando un antiguo himno o confesión de fe. El andar en el Espíritu es lo que podemos denominar como piedad. Quienes no lo hacen y recurren a su expresión carnal, son los denominados como “impíos”, que es como decir “no-píos”. Por lo tanto, y por provenir necesariamente del Espíritu Santo, la revelación de este Misterio tiene que ver con Los Fundamentos de la Espiritualidad. En Apocalipsis 10, Juan relata su visión del ángel fuerte con el librito en su mano, y en el marco de ese simbolismo, encontramos otro aspecto del Misterio.

(Apocalipsis 10: 4) = Cuando los siete truenos hubieron emitido sus voces, yo iba a escribir, pero oí una voz del cielo que me decía: sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas.

(5) Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo, (6) y juré por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más, (7) sino que en los días de lla voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él mismo lo anunció a sus siervos, los profetas.

Dentro del idioma en el cual está escrito este libro, que dicho sea de paso tiene que ser interpretado a partir de la guía del Espíritu Santo y no de la CNN u otros reportes periodísticos, se concluye con uno de los Misterios más concretos y claros de toda la Biblia. Porque habla del Misterio de Dios en su consumación. Y si no hemos prestado debida atención a todo lo visto y leído, nos podemos quedar pensando cuál es ese misterio y cuál es esa consumación. Se ha sobredimensionado tanto la redención y la salvación, que todos sabemos que son por Gracia, que hemos llegado a creer, (Y algunos así lo han enseñado), que el propósito de Dios es ese: nuestra salvación. Error. Nuestra salvación es el deseo de Dios, pero no su propósito. Este, sin ninguna duda, y hay mucha escritura que lo confirma, es la recuperación de su reino, cosa que, -dice la Biblia-, le entregará el Hijo, cosa que hará indudablemente a través de su cuerpo activo en la tierra que es la iglesia, es decir, tú y yo. Este Misterio a ser revelado, entonces, es el del Reinado de Dios. Y, finalmente, algunos capítulos más adelante, el último de los que hemos escogido para este estudio. Básico, contundente, concluyente.

(Apocalipsis 17: 4) = Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, (Estos colores están en la iglesia, implican realeza), de piedras preciosas y de perlas, (Símbolos del sacerdocio) y tenía en la mano un cáliz de oro, (Eso es reinado), lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; (¿Pero, cómo? ¿No está hablando de la iglesia?) (5) y en su frente un nombre escrito, un misterio: Babilonia la Grande, la madre de las Rameras y de las Abominaciones de la Tierra.

Está sumamente claro. Lo hemos estudiado muchas veces. Babilonia es la iglesia paralela, aquella que tiene todos los ingredientes externos que tiene la iglesia genuina, pero que no lo es. Es la madre de las rameras porque una ramera no se toma compromisos, no se involucra, vive su vida simulando y, lo que hace, lo hace sólo para mantenerse a sí misma, por dinero u otras conveniencias. ¿Cómo se la descubre? ¿Cuál es el indicador esencial? Los hay, pero no son sencillos de detectar. Hay cientos de miles de personas, hoy, congregándose en babilonias sin saberlo. Hay siervos ministrando fielmente allí, también en desconocimiento. ¿Por qué? Por falta de discernimiento y, principalmente, de revelación. Porque esta palabra va inexorablemente unida a cualquier clase de Misterio que hallemos en la palabra. En este caso específico, el misterio es precisamente ese: La Revelación de la Iglesia Falsa que confunde a los Hijos de Dios desprevenidos.

Entonces, en la búsqueda de respuestas que tengan que ver con los misterios que debemos administrar con lealtad y fidelidad, nos encontramos con otra palabra que en muchas congregaciones evangélicas ha sido directamente omitida, y en algunas otras, sobredimensionadas y hasta mistificada: Revelación. No me dan los espacios ni los tiempos para explicar lo que verdaderamente es una Revelación, pero dejaré que hable la Biblia que es mucho más concreta, sabia y completa que cualquier idea nuestra.

(1 Corintios 14: 6) = Ahora, pues, hermanos, si yo voy a vosotros hablando en lenguas, ¿Qué os aprovechará, si no os hablare con revelación, o con ciencia, o con profecía, o con doctrina? (Entiende: para Pablo, hablar de las cosas del Reino es, esencialmente, hablar con Revelación, muy por encima de otros aspectos quizás mucho más difundidos, apreciados y hasta promocionados).

(2 Corintios 12: 7) = Y para que las grandezas de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera. (Primero: Pablo nos asegura que tener revelaciones es algo que emana de la grandeza de Dios. Justifica, incluso, ese aguijón en la carne a partir de lo que luego, conforme a la respuesta que Dios le da a sus pedidos de que le sacara ese sufrimiento, proviene de una Gracia, de un favor del Señor para con sus hijos).

(Gálatas 1: 11-12) = Más os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo. (Esto es clave para terminar con toda discusión ortodoxa o progresista. Que se hagan todos los seminarios que se quieran hacer, pero el evangelio real y puro, sigue siendo por revelación.)

Tres testigos. ¿Suficiente para aclarar los puntos que están encerrados en este Gran Misterio? Es tan simple que, seguir discutiendo doctrinas respecto a estas cosas, es perder soberanamente nuestro tiempo. Un tiempo que el diablo aprovecha llevándose gente al infierno. El Gran Misterio no es Dios, no es la Trinidad, no es Jesucristo. El Gran Misterio encerrado en la Biblia es el contenido, los depósitos, los principios espirituales insertados en cada uno de esos relatos literales.

De allí entonces que, aquella primera palabra de 1 Corintios 4 que señala que debemos ser buenos administradores de los misterios de Dios, lo que nos enseña es que debemos tener toda la sobriedad y la sabiduría para canalizar debidamente cada una de las revelaciones de Jesucristo. Pretender seguir haciéndolo a partir de un estudio sistemático, intelectual, psicológico, filosófico y estrictamente literal de las escrituras, es errarle a nuestro objetivo. Y errar a un objetivo es como errarle al blanco con una flecha. Y esa significación está encerrada en una palabra griega que aparece varias veces en la Biblia, la palabra Hamartia. ¿Y sabes tú cuál es su traducción sintética y concreta? Pecado.

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noviembre 13, 2018 Néstor Martínez