Liberando Tu Tierra

Hay una duda que en forma de pregunta se desliza, en primer lugar porque lo conozco bien de cerca, en mi país, Argentina. Pero luego también se discurre hacia otros países latinoamericanos de igual condición. ¿Por qué razón, siendo estas tierras tan ricas en todo lo que se te ocurra buscar y extraer, hay tanta pobreza manifiesta en su gente? Y no estoy refiriéndome a énfasis políticos o ideológicos, que también los hay, ni a eufemismos disfrazados de respuestas, que también los hay. Me refiero a una realidad palpable y visible que nadie, por poco observador que sea, me podrá negar.

Y esta pregunta, que todavía no tiene respuesta concreta, me lleva a otra que también seguramente contará con testigos fieles y ciertos en muchos de ustedes. ¿Por qué, si en casi todas las iglesias cristianas se predica sobre el tema finanzas con bastante asiduidad, no se llega a una conclusión justa que nos permita, por lo menos, arrojar algo en favor de los que más sufren. ¿Por qué no llega ese avance de una manera tan sobrenatural como hemos visto crecer esas tierras?

(Salmo 72: 1) = Oh Dios, da tus juicios al rey, Y tu justicia al hijo del rey.

(2) El juzgará a tu pueblo con justicia, Y a tus afligidos con juicio.

(3) Los montes llevarán paz al pueblo, Y los collados justicia.

(4) Juzgará a los afligidos del pueblo, Salvará a los hijos del menesteroso, Y aplastará al opresor.

Claro, tú lees esto y no puedes menos que reflexionar sobre lo que verdaderamente significa la opresión, fuera de los postulados políticos o ideológicas que se han hecho y se seguirán haciendo. Hay un espíritu opresor con el que se mueve Babilonia, que podemos llamar Faraón, en memoria espiritual del rey de Egipto. Su misión es sojuzgar y oprimir, traer agravio y mantener a los pueblos en una terrible opresión. Y esto es lo que estamos viendo hoy en los distintos pueblos de Latinoamérica.

Mientras el pueblo estaba bajo Faraón, no podía ver ni imaginarse la libertad gloriosa de su Dios. Sin embargo, el clamor de esa gente llegó hasta los oídos de Dios, y Él respondió levantando al hombre que traería luego la mayor liberación al pueblo de Israel. Hoy, estamos otra vez en tiempos de gran liberación, donde Dios quiere hacer algo totalmente nuevo sobre estos pueblos. Son tiempos muy críticos a nivel político, y el pueblo de Dios se está levantando en una forma homogénea, aún sin conocerse ni tejer estrategia conjunta alguna.

Sin embargo, déjame decirte que no será la fuerza del hombre la que va a hacer esto. Dios está levantando hombres y mujeres que sacudirán este tiempo para hacer el Reino y la Justicia de Dios en esta tierra. Estas tierras han sido caracterizadas por opresión, por injusticia, y entonces dice que Él juzgará a los afligidos del pueblo. Claro que, cuando oímos la palabra juicio, (Y a esto ya lo he enseñado más de una vez), tenemos una connotación torcida de ella. Escucha: lo mejor que le puede pasar a un oprimido, es el juicio. Si alguien te está robando o está abusando de ti, lo mejor que te puede pasar es que tu caso vaya a juicio, y que el juez encarcele a tus opresores.

Quiero ser claro aunque tenga que ser reiterativo. Lo mejor que nos puede pasar, es ir a juicio delante de Dios. No le temas al juicio si estás plantado donde debes. La palabra juicio para el oprimido, es una palabra de bendición, de gozo. Mi caso, al fin, llegó a juicio de mi Padre celestial. Ahora se hará justicia. Y dice que juzgará a los afligidos del pueblo, salvará a hijos del menesteroso y aplastará al opresor. Y está usando la palabra afligido, la palabra menesteroso y opresor. Y luego dice;

(Verso 10) = Los reyes de Tarsis y de las costas traerán presentes; Los reyes de Sabá y de Seba ofrecerán dones.

Tarsis. ¿Sabías que Tarsis es España? Quieras o no, con todas las prerrogativas o argumentos que quieras, España fue la que oprimió en su momento a Latinoamérica. No podemos ver las cosas que nos ocurren solamente desde el plano, la óptica o el desarrollo de los últimos setenta años. Tenemos que ver desde el principio qué le dio lugar a la opresión, al robo, a la tierra que quedó maldita, por causa de tanta opresión, por causa de tanto derramamiento de sangre. Y dice que de Tarsis vendrán y de las costas traerán presentes los reyes de Sabá y de Seba ofrecerán dones.

(Verso 11) = Todos los reyes se postrarán delante de él; Todas las naciones le servirán.

Entonces, estamos hablando de un momento de justicia, un momento en que el Rey de reyes se levanta, para que los verdaderos reyes, que son los hijos del Dios Altísimo, ocupen los lugares que tienen que ocupar, en todas las áreas de la sociedad.

(12) Porque él librará al menesteroso que clamare, Y al afligido que no tuviere quien le socorra.

(13) Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso, Y salvará la vida de los pobres.

Así como en algún momento salieron muchos hombres y mujeres de Dios a hablar de regiones de cautividad, ahora es evidente que están y estamos hablando de regiones de pobreza. Estamos hablando de una escasez que no se ha podido romper, y que necesitamos hacerlo. Y que esto tiene que ver con la opresión que viene primeramente de Egipto, espiritualmente hablando, pero que fueron usados los ejércitos españoles para sojuzgar, para robarse el oro y para oprimir al pueblo.

Y esto es más que evidente, cuando vemos que esa clase de opresión comienza en primer lugar a pulverizar la voluntad creativa del hombre. ¿Qué estoy queriendo decir con esto de la voluntad creativa del hombre? Cuando el hombre nace en libertad, cuando nace en una buena familia, con un buen pasar económico, sin sobresaltos ni estrecheces, tiene todo el derecho a soñar con grandes cosas. Es creativo en cuanto a sus sueños. Si desea ser un gran profesional o un gran empresario, todo se le facilita. Tiene derecho a ver su sueño, a ver su grandeza desarrollarse dentro de él.

Pero cuando un pueblo ha sido oprimido, se ve desmenuzada esa parte de la voluntad creativa, en la cual puede soñar grandes cosas para su vida. Hay demasiados antecedentes al respecto. Diferentes holocaustos, algunos con más prensa que otros, pero todos con un común denominador. Gente que estaba tranquila, confiada y hasta segura con sus negocios, empresas, posesiones e influencias. Hasta que de un día para el otro llega un opresor, empieza a minarle esa voluntad creativa, a hacerles perder sus sueños y rendirles a ellos su grandeza.

Allí es cuando esa parte del alma empieza a desmenuzarse, y la persona que ha vivido mucho tiempo en opresión sabe que esa opresión reprime dentro del ser y pulveriza dentro del ser, esa facultad creativa que te hace dueño de tus actos. El oprimido, siempre empieza, más tarde o más temprano, a conformarse con lo que tiene. En lugar de ser un soñador y creer en la grandeza que Dios le dio, empieza a considerarse y a ser un sobreviviente de sus circunstancias.

Por causa de la voz del opresor que ha echado iniquidad sobre el pueblo, el pueblo se adapta y se convierte en dócil y maleable. Y, para colmo, justificándolo con aquello de someterse a las autoridades. ¡Eso no es obediencia divina! ¡Eso es esclavitud voluntaria y hasta consciente! Y además, es miedo. Eso es lo que ocurre cuando viene a establecerse espiritualmente Faraón, rey de Egipto, sobre nuestras naciones. Para sojuzgar, para matar.

Y esto trajo tremenda maldición sobre la tierra. Y no solamente de parte de los españoles, sino del terrible rencor, la ira, la venganza acumulada en la sangre indígena nativa. Las experiencias de hermanos que han trabajado en reconciliaciones globales y territoriales, nos muestran que para los españoles, por ejemplo, les resultaba muy fácil arrepentirse y pedir perdón a los indígenas nativos por todo lo que les habían hecho, pero a la inversa no era lo mismo.

Cuando los indígenas debían arrepentirse de su rencor y de su odio, y decidir perdonar a los españoles, la resistencia era tremenda. Es que ellos, en nombre de la justicia, también habían cometido crímenes contra los españoles. Esta es la violencia de la opresión. Escucha y aprende: violencia y opresión, siempre van de la mano. Y el peso de esa violencia, el peso de la iniquidad, hoy reposa en nuestras manos, y pesa sobre la tierra. Y cuando la iniquidad, esa violencia, esa opresión interna que no ha sido solucionada por generaciones, sigue viviendo dentro de nosotros, está alimentando a Faraón, rey de Egipto. Y dice que: Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso, Y salvará la vida de los pobres.

(Verso 14) = De engaño y de violencia redimirá sus almas, Y la sangre de ellos será preciosa ante sus ojos. ¿Leíste bien? Dice que redimirá sus almas de engaño y de violencia. O sea que el oprimido, es fácilmente engañado, y también el propio oprimido engaña fácilmente. El oprimido está sujeto a violencia, porque la opresión trae violencia y venganza interna. Y esto se va pasando como una iniquidad de generación en generación, y Dios la visita hasta la tercera y cuarta generación.

Entonces, tú ya conoces, supongo, las bases bíblicas elementales de la prosperidad. Tienes que diezmar, tienes que dar, tú ya lo sabes y gloria a Dios porque lo haces, pero no se trata de cambiar una cosa por otra. Es entender los principios. Pero aquí estamos hablando de una opresión generacional en tu tierra, que le da derecho legal al opresor. Y aquí dice que redimirá sus almas, que fueron sojuzgadas, que fueron oprimidas, que fueron pulverizadas de su facultad creativa.

El que es libre y tiene un negocio, empieza a pensar qué hacer y cómo hacer para que su negocio crezca y produzca más y mejor. Y, obviamente, me estoy refiriendo a negocios justos, legales, buenos. En cambio el oprimido piensa que, si bien tiene muy poquito, es mejor quedarse con eso. A lo sumo, va a vender baratijas a la esquina. Perdió su facultad creativa. Se le destruyó la facultad de conectarse con su grandeza. Y Dios, que es el Dios de lo imposible, está aquí, ahora, y está dispuesto a resucitar esa parte del alma que un día te fue cauterizada. ¿Lo puedes creer?

Y el problema con que nos encontramos para salvar esas tierras, para sacarlas, es que tenemos que redimir sus almas, de violencia y de engaño. De engaño y de violencia redimirá sus almas. Y la sangre de ellos será preciosa ante sus ojos. (Verso 15) Vivirá, y se le dará del oro de Sabá, Y se orará por él continuamente; Lo que le fue robado, lo que le fue usurpado, lo que le fue arrebatado a base de sangre. Lo que nos fue arrebatado a base de opresión y usurpación de bienes que eran para una nación, y se quedaron en los palacios unos pocos.

Y se orará por él continuamente, dice el cielo. Todo el día se le bendecirá, le dice el cielo a la tierra. ¡Latinoamérica! Dice el Señor: ¡Todo el día te bendeciré, y te será regresado el oro de Sabá! El valor de tus joyas y, lo más precioso de todo: el alma de tus habitantes.

(Éxodo 3: 9) = El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. 

Aquí te está diciendo que el clamor por la opresión del pueblo por causa de los egipcios, llegó hasta los oídos de Dios. Ese es el tiempo de la unción de Moisés. Ese es el tiempo en que Moisés regresa a la tierra, para hacer ver a Faraón sus plagas, y para rescatar al pueblo.

(Eclesiastés 5: 8) = Si opresión de pobres y perversión de derecho y de justicia vieres en la provincia, no te maravilles de ello; porque sobre el alto vigila otro más alto, y uno más alto está sobre ellos. 

 No te maravilles, porque la opresión de Babilonia, que es la causante de esa opresión, tiene un comando central. Sobre Babilonia está Faraón, rey de Egipto, pero uno más alto está sobre ellos: el Rey de Reyes y Señor de señores. El que rompe la esclavitud, el que saca el cautivo a prosperidad, el que libra al pobre, el que es el dueño de todo el oro y la plata del mundo. Vamos a ver el efecto de la opresión generacional.

(Jeremías 22: 13) = ¡Ay del que edifica su casa sin justicia, y sus salas sin equidad, sirviéndose de su prójimo de balde, y no dándole el salario de su trabajo! 

Y aquí llegamos a otra potestad satánica. Esta es la forma como opera Tiro. Es la forma de hacer negocios que oprimen a otros, que le roban a otros, que tienen la pesa falsa, que tienen el salario falso, que abusan de su prójimo para enriquecerse. Que someten a los pueblos para extraer sus riquezas. Ese es Tiro.

(16) El juzgó la causa del afligido y del menesteroso, y entonces estuvo bien. ¿No es esto conocerme a mí? dice Jehová. (¿Juzgar la causa del inocente, del afligido, del menesteroso?)

(17) Mas tus ojos y tu corazón (Aquí le está hablando a un hombre llamado Conías) no son sino para tu avaricia, (Ese es Tiro. Ese es el corazón de Tiro, el que se enaltece en sus negocios) y para derramar sangre inocente, y para opresión y para hacer agravio. (Entonces, Dios le habla a este hombre)

(Verso 28) = ¿Es este hombre Conías una vasija despreciada y quebrada? (¿Qué es lo que vemos? ¿Cuál es el resultado de la opresión? ¿De la opresión de gobiernos de corrupción? ¿Cuál es la consecuencia? En Argentina sabemos lo que es eso. También sabemos qué es que nos opriman. Y que luego los unos dicen que los que roban son los otros. Y así por años.) ¿Es un trasto que nadie estima? (¿Los pobres de cada nación, diría? ¿Esos a los que, según otra franja social, habría que eliminar para poder mejorar?) ¿Por qué fueron arrojados él y su generación, y echados a tierra que no habían conocido? 

(29) ¡Tierra, tierra, tierra! oye palabra de Jehová. 

(30) Así ha dicho Jehová: Escribid lo que sucederá a este hombre privado de descendencia, hombre a quien nada próspero sucederá en todos los días de su vida; porque ninguno de su descendencia logrará sentarse sobre el trono de David, ni reinar sobre Judá.

¿Qué es lo que vemos aquí? Vemos una profecía tremenda sobre la tierra, y como la tierra no es sólo materia inerte, porque Dios mismo le dice a esa tierra: ¡Tierra! ¡Tierra! ¡Escribe! De ahí podemos deducir que la tierra debe tener manos para escribir, ¿Verdad? Tiene boca, porque dice que cierra su boca para no dar su fruto. Pero en este caso, la tierra tiene manos y escribe. La tierra es un organismo vivo. Tú mismo vienes de la tierra. Entonces le dice que escriba, que a este hombre privado de descendencia, nada bueno le sucederá ni podrá sentarse en el trono.

¿Y qué es lo que sucede con toda esta opresión? Porque estábamos hablando de opresión, ¿Recuerdas? Opresión por ambos lados: el que fue oprimido, y el que oprimió. La tierra escribe el engaño, la violencia del oprimido, el rencor del oprimido. Escribe, que desde siglos atrás, estas familias todavía no perdonan nada. Escribe, tierra, porque nada próspero les sucederá.

Entonces, la tierra empieza a ser un enemigo. O vienes de familia que a lo mejor tuvieron mucho dinero o lo que sea, pero ellos también oprimieron. Quizás algunos tuvieron balanzas injustas. O dieron salarios injustos. No miraron la necesidad de los pueblos. Y todo esto está en las raíces generacionales, y la tierra dice: ¡Tierra! ¡Tierra! ¡Escribe lo que pasó hace tantos años o hace pocos años!

Y la tierra se convierte en nuestro enemigo, para cerrar su boca y no darnos de su fruto. Y entonces es como un caso de infidelidad, ¿Entiendes? Suponte que un hombre traicionó a su mujer, se arrepintió, y va con Dios y le dice: Perdóname, Señor; fui un adúltero, caí en tentación; perdóname, no lo vuelvo a hacer, me arrepiento en polvo y en ceniza. Y Dios lo perdona. Pero ese hombre nunca le pide perdón a su mujer. Le pide solamente perdón a Dios, en secreto, pero no a la otra gran ofendida, la herida, su mujer. ¿A quién le tiene que pedir perdón, además de a Dios? ¡A su esposa!

Entonces, si la violencia de nuestras manos la hicimos pesar sobre la tierra, como dice el salmo 58, que dice: hacéis pesar la violencia de vuestras manos sobre la tierra. La violencia de nuestras manos, si el pecado que hemos cometido nosotros o nuestros ancestros, es violencia que pesa sobre la tierra, ¿A quién hemos herido? A la tierra. Entonces, le pedimos perdón a Dios por nuestros pecados, pero a la tierra a la cual herimos, jamás le pedimos perdón. Entonces, la tierra está en tu contra, igual que esa mujer engañada, que por más que el hombre le haya pedido perdón a Dios, esa mujer va a estar con cara agria toda su vida, hasta que el marido le pida perdón.

Lo que estoy queriendo decir con esto es que a la tierra, la tenemos que voltear, hacer girar, torcer a favor nuestro. Porque de la misma manera que pesa la iniquidad sobre la tierra, también la presencia de Dios y la unción de Dios pesan sobre la tierra, para que un hijo de Dios sea bendición sobre esa tierra. Dice que fueron echados a tierras que no conocían. Y ahí andan tantas personas, cristianos muchos de ellos, de aquí para allá, los echan de sus trabajos, les dicen que jamás les darán trabajo allí, y se amargan, se deprimen y no se dan cuenta que es la tierra la que los está vomitando.

La tierra vomita al fornicario, la tierra vomita al adúltero, la tierra vomita al engañador, la tierra vomita al violento, al ladrón, al asesino, al que habla mal de su prójimo, la tierra lo vomita. Te cierra la boca, porque el que odia es igual a un asesino, dice la Palabra. Entonces, la tierra dice “me cierro”, y Dios dice: “Escribe”. Así que, mientras no solucionemos ese problema, tendremos a la tierra en contra nuestra, y Dios necesita resolver esto, para que la tierra de su fruto conforme al diseño original y tal cual Él lo había establecido.

Porque si fuimos maldición para la tierra. Si nuestras fornicaciones, hechicerías e idolatrías hirieron la tierra, nuestra benevolencia, nuestro amor y nuestra unción pueden sanarla. Van a sanarla. ¡Podemos y debemos sanar nuestra tierra! No importa lo que diga la historia de tu país, las estadísticas y hasta las predicaciones proféticas de derrota. ¡Debes sanar tu tierra! ¡Es para eso que Dios te hizo nacer allí y no en la otra punta del planeta! ¿Lo estás entendiendo?

Es indudable que Dios va a juzgar a Tiro en toda el área de Latinoamérica, pero para que eso sea posible, primero deberemos evaluar y definir quién es realmente Tiro y quién no lo es. (Oseas 12: 7) = Mercader que tiene en su mano peso falso, amador de opresión, (8) Efraín dijo: Ciertamente he enriquecido, he hallado riquezas para mí; nadie hallará iniquidad en mí, ni pecado en todos mis trabajos. 

Aquí estamos viendo la operación, respecto a quién resistió dios de acuerdo con la historia de Efraín. Aquí vemos la operación de Tiro. De hecho, Dios no está en contra de que alguien tenga un negocio. Es más: hoy, Dios les está entregando buenos negocios a buenos creyentes. Y en la facultad creativa que cada uno posea, le van a llegar fórmulas, métodos, negocios, estrategias y administración, pero en justicia.

Escucha: Tiro, es Satanás. ¿Cómo hace negocios Satanás? Oprimiendo, a ver cómo te puede robar más, mejor y más rápido, a ver cómo te puedo estafar. ¡Ese es Satanás! Cuidado, no solamente del lado del empresario, del patrón. También del lado del empleado está Tiro, a veces. A ver cómo se puede robar algo de la empresa donde trabaja sin que nadie se dé cuenta. Con esas fórmulas, estás participando con Tiro. Y ni quiero mencionar a los que van a una congregación y en el menor descuido de sus líderes, se roban la ofrenda. ¿Qué? Existen, no tengas dudas.

Hay negocios justos, y ese es el oro que Dios quiere entregarte. Porque dice que Él redimirá sus almas de engaño. ¿Cómo opera Tiro? ¡Con engaño! Hoy día te bombardean con toda clase de publicidad. En algún momento y como complemento de trabajo, me tocó aprender algunos rudimentos de la publicidad. Se trata, eminentemente, de convencerte a ti por cualquier método, que debes comprar algo que tú no necesitas comprar, pero que sus fabricantes sí necesitan vender. ¡No les creas nada! ¡Te mienten, siempre!

La mayor parte de los mensajes publicitarios contienen pura falsedad, espejitos de colores. Está en nuestra calidad indígena no civilizada, todavía, el caer en esas trampas o no. El producto que se anuncia por la televisión no necesariamente es mejor que aquel que no se anuncia. Lo único que ha hecho es una inversión económica fuerte en publicidad. Las razones, mejor preguntárselas a los fabricantes, aunque no creo que te digan la verdad. La verdad en publicidad, es un bien en desuso.

Ese es Tiro. Yo redimiré al pobre, de engaño y de violencia. Y le daré el oro de Sabá, y será bendito todos los días de su vida, desde el cielo. De hecho, entonces, tengo que hacer la diferencia y ver en qué territorio me estoy moviendo. Porque si estoy alineado con Tiro, estoy alineado con una de las fortalezas de Babilonia. Babilonia se mueve con Faraón, rey de Egipto, se mueve con Farmakeia, controlando la mente y los cuerpos de la gente, se mueve con Tiro, controlando las finanzas, y se mueve con Jezabel, controlando la religión mediante seducciones o amenazas llenas de manipulación y hechicería, que a su vez son las encargadas de traer toda la idolatría. Entonces, es un organigrama de poderes muy tremendo el que se mueve desde Babilonia, que es la iglesia falsa, paralela, la imitación diabólica de la asamblea santa.

(Amós 3: 9) = Proclamad en los palacios de Asdod, y en los palacios de la tierra de Egipto, y decid: Reuníos sobre los montes de Samaria, y ved las muchas opresiones en medio de ella, y las violencias cometidas en su medio. 

(10) No saben hacer lo recto, dice Jehová, atesorando rapiña y despojo en sus palacios. 

Aquí estamos viendo cómo, desde los montes, (Que en el mundo espiritual son muy importantes porque son portadores de la paz real y genuina: Por eso decía en el salmo 72 que no terminamos de leer: Echad un puñado de granos sobre los montes, y habrá ruido en la tierra, y fructificarán y saldrán los hijos de Dios en justicia), de los montes, dice, se ven los palacios y su opresión.

(Isaías 58: 6) = ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? 

Aquí estamos viendo como la mano de Jehová viene a desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión y dejar ir libres a los quebrantados, rompiendo todo yugo. Qué obra magnífica de Dios, viniendo sobre la opresión. Y dice el Señor: venid a juicio, Latinoamérica; venid a mí, santos de mi Padre. Venid a mí porque hoy es un día de justicia para ustedes, porque hoy Dios los librará de engaño y de violencia. Porque hoy, el oro que está determinado para tu bendición, empezará a ser derramado.

Porque, de la misma manera en que salieron los hebreos de la tierra de Egipto, cargados con el oro de Egipto, así el pueblo de Dios saldrá con los tesoros del moderno Egipto, que es el mundo secular. Vendrá un desatamiento financiero antes de finalizar este año, pero no vendrá sobre todo el que dice Señor, Señor, ¿Está claro?

Porque la tierra puede estar en tu contra, diciendo que este no, que a este lo vomito, o que este no recibe nada. Pero qué delicia es cuando haces pacto con Dios. Cuando entras a la tierra y la tierra dice: ¡Qué deliciosos son tus pasos sobre mis lomos! Te abro mi boca y te bendigo, siervo del Altísimo. Porque cambié la maldición de la tierra, en bendición.

Lo primero que vamos a hacer, entonces, es pedir perdón por todo el engaño, por toda la opresión, por toda la violencia. Lo primero que tenemos que hacer, es asumir nuestras responsabilidades, y aceptar que en alguna parte de nuestra genealogía, pudo haber habido un opresor. O quizás tú mismo o tú misma hayas sido un opresor o una opresora, en su momento, tal vez antes de conocer a Cristo.

Y la opresión, será bueno que lo sepas, también trae muchas enfermedades. Cuando alguien creció bajo opresión; cuando alguien fue minado en ciertas áreas por causa de padres extremadamente fuertes, o hermanos demasiado fuertes, que te oprimieron. Y a esa opresión la vas cargando contigo. Y esa es una de las grandes causas de la obesidad.

¿Y por qué de la gordura? Porque minaron tu posibilidad de recibir dulzura. El alma se minó, y no puedes recibir dulzura. Estás seco. Y cuando tratas de hacer algo dulce y bueno por ellos, se retraen y huyen. Porque cuando quisieron ser dulces, los oprimieron. O quizás te oprimieron patrones, o jefes de tu trabajo. O cuando pasaste por el ejército. Y allí empezaste a desarrollar exceso de peso. Porque en tu alma dejaste de tener la capacidad de recibir dulzura. Y la dulzura ya no se procesa dentro de tus células, que es la forma natural de ser procesadas, sino que se acumula y se empieza a convertir en grasa y grasa y grasa, porque tu cuerpo no sabe procesar dulzura.

¡Es que no puedo bajar de peso! Analiza cómo procesas la dulzura. Analiza la opresión que hubo en tu vida. ¿Y cuál es la palabra que vengo usando desde que inicié este trabajo? Opresión. Trasciende; ponte en paz con tu padre, o con esa madre dominante, o con ese hermano. Habla en tu espíritu con ellos. Y si todavía viven, tranquilamente puedes hablar con ellos. Nada peor ocurrirá. Vamos a orar.

Padre te pedimos perdón, primero por nosotros mismos. Porque por la causa que haya sido, hemos oprimido a otros, hemos sido injustos con otros. Hemos hecho engaño a otros. Nos hemos dejado engañar sin consultarte, Señor. Te pedimos perdón, porque nosotros y nuestros padres hemos derramado sangre por causa de la opresión. Te pedimos perdón por nuestras fornicaciones, por nuestros adulterios. Nosotros y nuestros padres hemos pecado contra ti. Por nuestras hechicerías.

Hoy venimos a ti, tierra, porque nuestras maldades pisaron sobre ti. Y te fuimos maldición en un momento dado. Te pedimos perdón, y hemos recibido de Jesús la redención, y hoy queremos que tú también recibas esa redención. Y hacemos pacto sobre de ti, tierra Latinoamericana, para serte de bendición todos los días de nuestra vida. En el nombre de Jesús, tierra, recíbeme. Como un santo de Dios. Tierra, recíbeme y abre sobre mí tu boca.

Padre, venimos a juicio delante de ti y te decimos: mira nuestras opresiones. En este momento puedes añadir las opresiones de tu familia, de tu pueblo en específico, incluso de tu nación. Mira nuestras aflicciones. Y hoy venimos a pedirte justicia, Señor. Te venimos a pedir justicia sobre gobiernos de opresión. Te pedimos, Señor, que todos los opresores de Latinoamérica, los que han derramado sangre inocente en estas tierras. Los que se robaron lo que era del pueblo. Padre, venimos a juicio con ellos.

Para que ellos sean juzgados por sus maldades. Y escrito está, Señor: tú juzgarás mi causa, y mis pecados, Señor, serán clavados en tu cruz. Por lo tanto, me presento a ti, limpio, por la gracia inmerecida que recibo de la cruz del calvario. Pidiéndote la justicia sobre mi vida, sobre mi tierra. Porque hemos sido robados, porque hemos sido oprimidos. Y te pedimos tu justicia. Te pedimos, Señor, que rompas las ligaduras de impiedad en toda nuestra línea generacional.

Que rompas las ligaduras de impiedad de nuestros gobiernos. Que rompas las ligaduras de impiedad que han afectado nuestros negocios y nuestros trabajos y salarios. Que rompas los yugos de opresión que hoy se han levantado. Son levantados, y miríadas de ángeles descienden a llevarse los yugos de Latinoamérica. En el nombre de Jesús de Nazaret, es momento de abrir las prisiones de los quebrantados por la pobreza, de los quebrantados por la opresión, de los quebrantados por la falta de medios.

Libérate Latinoamérica de las prisiones de Egipto, de las prisiones de escasez. En cada uno de ustedes rompo, en el nombre de Jesús, con toda atadura generacional y emocional con la pobreza y la miseria. Te libero, Argentina, en el nombre de Jesús. Te libero.

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Una Verdad Que no ha Sido Cancelada

En cualquier lugar del mundo, se muere un anciano que durante toda su vida no hizo otra cosa que beber alcohol, jugarse el dinero que tenía y el que no tenía, golpear a su mujer y a sus hijos y hacerlos pasar las mil y unas necesidades, independientemente de ser adúltero con cada mujer de cualquier condición que se le cruzó por el camino y, ante la congoja del nietito menor que no sabe ni entiende nada de estas cosas, su mamá le dice que no llore, que el abuelito ahora está en el cielo.

Antes de ser creyente yo me solía preguntar cómo haría Dios para dejar entrar al cielo a personas que, a todas luces y sin necesidad de unciones proféticas ni investigaciones detectivescas, no sólo no habían hecho mérito alguno para estar allí, sino que incluso, lo que habían vivido, los destinaba exactamente al lado opuesto. Cuando conocí la Palabra, pude tener algunas respuestas a esas preguntas. Hay muchas otras que todavía están en la oscuridad del misterio sin revelar. Mientras tanto, muy bueno será que compartamos este material, armado con las bases de muchos hombres y mujeres de Dios, y con la intención de que ningún creyente pierda de vista lo esencial: su verdadero futuro de eternidad.

Hoy creo tener algo muy básico en claro: no todos entrarán en el cielo. Convengamos en que casi todo el mundo cree en Dios, hay muy pocos que se nieguen a aceptar este hecho tan evidente al observar las maravillas de la naturaleza. Muchos creen en la Biblia, creen que Jesucristo es el Hijo de Dios que vino a la tierra, que obró milagros, que curó a los enfermos, que dio vista a los ciegos, que limpió leprosos y resucitó muertos.

Creen también que fue crucificado, que se levantó de entre los muertos, que subió a los cielos y que está ahora sentado a la diestra de Dios. Mucha gente que cree todo esto, espera que algún día entrarán en el cielo, sea como sea que hayan vivido sobre la tierra. Sin embargo, podemos asegurar con total absoluto que esa clase de personas jamás entrarán al cielo por una simple razón: su fe era simplemente intelectual. Nunca nacieron de nuevo, es decir que nunca cambiaron de corazón.

Es muy cierto que la mayoría de las personas esperan ir al cielo cuando mueran. Si dudas de esto que te digo, pregúntale a quien quiera que te encuentres en el camino y vas a quedar sorprendido de descubrir la universalidad de esta fe. De ahí que muchos sermones fúnebres (Y hablo de la iglesia protestante, ahora), sean lisa y llanamente flagrantes mentiras; porque se habla de la entrada en el cielo de personas que jamás estuvieron preparadas para entrar en el cielo. Pienso: ¡Cómo debe reírse Satanás de esa clase de sermones! No, lo cierto es que no todo el mundo entrará en el cielo. Nuestro amado Señor fue sumamente claro con referencia a esto.

(Mateo 7: 13-14) = Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.

Indudablemente es mucha la gente que está andando por el camino ancho que lleva a la destrucción; a la eterna separación de Dios y de los redimidos. Si necesitas una sugerencia clara en este momento, esa sería que te asegures de estar en el camino estrecho que lleva a la vida. Recuerda que cada persona irá, después de la muerte, al lugar que le corresponde. La Palabra de Dios lo deja bien claro hablando del fin de Judas Iscariote.

(Hechos 1: 25) = Para que tome la parte de este ministerio y apostolado, de que cayó Judas por transgresión, para irse a su propio lugar.

Judas, al traicionar a Jesús, eligió su propio lugar. ¿Sabes qué? Tú también estás eligiendo el tuyo. Dios no lo hará por nosotros. Él quiere que entren al Cielo y ha hecho todo lo necesario para que así sea. El no quiere que nadie se pierda, miren cuán grande es su amor.

(2 Pedro 3: 9) = El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

Algo es claro y visible: Dios nos ha dado una voluntad para obrar y cada uno de nosotros tenemos el poder y la capacidad libre de elegir. Nosotros y nada más que nosotros elegimos dónde iremos. El Cielo es un lugar santo y nada que pudiera mancharlo entrará allí. A todos los que están viviendo su pequeño infierno en la tierra por causa de sus pecados, si se los admitiera en el Cielo, llevarían todo ese infierno allí.

No a Los Blasfemos: Si tú eres un blasfemo, deberás saber que al ser alguien que profana el bendito nombre del Señor con las conversaciones sucias y sus vidas pecaminosas, no entrarán al Cielo, así está dicho. Como excusa, dicen no hacer eso con malicia cuando profanan con palabras feas el nombre de Jesús o de Dios. Pero, aunque así fuera, están tomando el nombre de Dios en vano, y esto es lo que Dios dice al respecto.

(Éxodo 20: 7) = No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.

Mi pregunta, es: ¿Qué podrías hacer tú, que hoy eres blasfemo, en el cielo, si Dios supuestamente te admitiera allí? Todos los que entran en el cielo deben ser aptos para ese lugar, y esto sólo se realiza cuando el Espíritu Santo vive en nosotros. ¿Qué ocurriría si fueran admitidos en el Cielo en sus presentes estados de pecadores, puestos en medio de una multitud de redimidos cantando las alabanzas a Aquel cuyo nombre han estado blasfemando? No digas nada, sólo piensa.

Es notorio que se sentirían como peces fuera del agua; como sordo en concierto, como un enfermo de úlcera estomacal en un soberbio banquete. Quiero evidenciar que se sentirían total y absolutamente fuera de lugar. Y no buscarían cambiar ellos, sino procurar que el lugar se adapte a ellos. ¡Imposible! Ciertamente, un cambio de carácter es indispensable como preparación para ir al Cielo, y la presencia del Espíritu Santo en nosotros es la que nos lo proporciona. Solamente los puros de corazón verán a Dios. Y ustedes, los que pueden ser todavía blasfemos, tienen un corazón impuro. Y no lo digo yo, de hecho.

(Jeremías 17: 9) = Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso, ¿Quién lo conocerá?

(Mateo 15: 19-20) = Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre.

Pueden creerme con total confianza cuando les digo que ningún blasfemo entrará al Cielo. Si conoces a alguien que está profanando el nombre de Dios a la más ligera contrariedad, dile que se arrepienta ya mismo de ese pecado. Dile que el Espíritu Santo puede limpiar su corazón y lo hará, pero deben poner sus vidas enteramente bajo su control. De otro modo, que ni se les ocurra pensar que en este estado serán admitidos en ese Cielo al que aspiran llegar cuando mueran. Dios es bueno, pero también es Justo. Y jamás transgrede sus propias leyes. Y cuando dice lo que dice, no se desdice ni miente.

No a Los Calumniadores: El calumniador es una persona que se deleita en esparcir maliciosas murmuraciones. ¿Conoces a alguien así? En ese caso, permíteme que te diga que esa clase de personas nunca entrarán al Cielo, a menos que se arrepientan y cambien. ¿Por qué? Porque nada que contenga ponzoña entrará allí; y la murmuración y la calumnia son hábitos ponzoñosos y dañinos. Irán al lugar que les corresponde; al lugar de los maliciosos y perversos. Piensen en las casas que han sido destruidas, en las vidas que han sido arruinadas, en las lágrimas que han sido vertidas por culpa de murmuraciones maliciosas. Noten lo que dice la Palabra de Dios acerca de la lengua calumniosa.

(Santiago 3: 5) = Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡Cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!

(6) Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.

(7) Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana; (8) pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal.

(9) Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios.

(10) De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.

(11) ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga?

(12) Hermanos míos, ¿Puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.

(13) ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre.

Es indudable: un verdadero cristiano nunca puede ser culpable de calumniar o murmurar maliciosamente; por el contrario, debe vivir una vida tan limpia y transparente que la gente vea siempre en él el espíritu de Cristo. Puedes estar seguro que las lenguas calumniadoras no entrarán al Cielo.

No a Los Borrachos: Mira; si por alguna razón explícita o inexplicable eres una persona inclinada a la bebida de cualquier porcentaje, o sencillamente un alcohólico como se les suele llamar vulgarmente, deberás considerar atentamente estas palabras. Quizás esperes entrar en el Cielo no dando gran importancia a lo que, estimas, es un vició “no de los más graves”, tal como la sociedad se empeña todavía en hacernos creer, sino algo que tiene como causa alguna “pequeña” debilidad. En ese caso, será importante que sepas lo que la Palabra de Dios dice al respecto, para que no te dejes llevar por trascendidos no siempre bien interpretados y, en casos, hasta mal intencionados.

(1 Corintios 6: 9-10) = ¿No sabéis que los injustos no poseerán el reino de Dios? No erréis, que ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.

Dejamos para otro momento y otro estudio el tratamiento de la forma en que aquí se denomina reino de Dios a lo que en realidad sería futuro eterno, o Cielo. Sólo un detalle: si Jesús predicaba que el Reino de los Cielos se había acercado, y que eso era lo que nosotros deberíamos predicar cuando Él ya no estuviera, no podríamos estar hablando de Cielo. Porque el Cielo según la Biblia no se acerca, sino que cada uno de nosotros irá o no a él luego de su vida. El Reino es otra cosa y creo que ya lo hemos enseñado con bastante claridad.

El caso es que un alcohólico o bebedor (Aunque se denomine a sí mismo como “social”), no tiene posibilidad en esas condiciones de entrar al Cielo. Ningún vil entrará allí, y nada envilece tanto a la persona de manera vertiginosa, como la bebida. Esta adicción, (Porque no es un vicio, es una adicción), normalmente va asociado con la impiedad, (Que es la falta de piedad, que es como se denomina en términos bíblicos a la espiritualidad) a la conversación sucia, a la concupiscencia y a las drogas. Las mezclas de fármacos con alcohol son moneda corriente y causa base de infinidad de muertes tempranas.

Y no creas que me las estoy agarrando con una adicción que, nos guste o no, es de las más abundantes, como el tabaco, simplemente porque soy una especie de converso que ahora quiere hacer buena letra, no. Me la estoy tomando con el alcoholismo por una simple razón. Primero, porque ya está escrito que no formará parte del cielo ningún borracho, y en segundo término porque, cuando cada hombre o mujer alcohólicos entran en la nebulosa mental que produce una borrachera, centenares de demonios encuentran en ellos una habitación confortable que los estaba esperando. Y no me da la gana ver a ningún hombre o mujer poseídos por esos ángeles caídos con futuro de abismo e infierno eterno.

Y no me vengan con el débil argumento del bebedor social, que sólo toma algunas copas en las fiestas o celebraciones. Aunque eso fuera cierto, puedo asegurarte que a corto plazo ese hombre o esa mujer andarán por la vida inventando fiestas y celebraciones para todos los gustos, con tal de hacer lo que realmente desean hacer, que es beber hasta emborracharse. Puede ser válido en un principio lo de la evasión por problema emocional, esto es: alguien que bebe y se emborracha para no pensar o evadir un problema serio.

Las letras de los tangos argentinos, (Una música con origen directamente de ambientes prostibularios), están plagadas de infidelidades y adulterios. Y no es raro que, en cada una de esas historias oscuras y tristes relatadas con ritmo de dos por cuatro, aparezca la bebida (Mayoritariamente el vino o el champagne) como factor de olvido y evasión. De hecho, estoy recordando el título de un tema de mucho éxito en la época de los años cincuenta, que es un indicador claro de lo que digo: “Esta Noche me Emborracho”. No pongo en duda la existencia de este tipo de reacciones o traumas, pero creo que el verdadero origen, tangos más, tangos menos, es otro y de carácter espiritual.

Lo cierto es que para todos los que hoy pelean una brava batalla contra la dependencia al alcohol, hay un mensaje de esperanza. Pueden ser liberados de la maldición de la bebida. No necesitan continuar ni un día más viviendo la vida de un borracho. Hombres y mujeres de todas las clases han sido librados del terrible flagelo del alcohol. Milagrosamente y por pleno poder de Dios, su deseo de beber les ha sido quitado enteramente. ¿Y eso es sencillo? Para Dios seguramente que lo es, pero necesita de un paso previo que no es responsabilidad de Dios, sino del hombre. Cada bebedor deberá reconocerse a sí mismo como un pecador. Aunque no es el beberlo que los hace pecadores, sino el hecho de que todos somos nacidos con una tendencia al pecado. Corremos al pecado como el pato corre al agua; y esta tendencia culmina en pecado efectivo. Todos hemos pecado y la propia Palabra divina lo consigna claramente.

(Romanos 3: 10) = Como está escrito: no hay justo, ni aun uno; (11) no hay quien entienda. No hay quien busque a dios.

(12) Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.

(13) Sepulcro abierto es su garganta; con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; (14) su boca está llena de maldición y de amargura.

(15) Sus pies se apresuran para derramar sangre; (16) quebranto y desventura hay en sus caminos; (17) y no conocieron camino de paz.

(18) No hay temor de Dios delante de sus ojos.

(19) Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; (20) ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.

(21) Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; (22) la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, (23) por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.

Continuando con el tema central, la pasión por la bebida es solamente una manifestación del pecado que está en el hombre. Éramos ya pecadores antes de comenzar algunos a beber y, para que puedan ser librados de la adicción, tienen que reconocer que no hay poder en ellos mismos para hacerlo. Que son esclavos del pecado y que si van a ser snados y liberados, el poder tendrá que venir de una fuerza ajena a ellos, de afuera. A menos que reconozcan que son unos pobres pecadores, totalmente impotentes para librarse del pecado, el Señor no puede hacer nada por ellos.

Deben creer que Jesús es poderoso para suplir esta gran necesidad en sus vidas. Él pidió cierta vez a un hombre que tenía un brazo seco, que extendiera su brazo; el hombre hizo el esfuerzo, y al hacerlo quedó completamente curado. Otro ejemplo nos muestra que un hombre cojo era sentado cada día en la puerta del templo. Cuando pedro y Juan le ordenaron levantarse y andar en el nombre de Jesús, saltó sobre sus pies y empezó a alabar a Dios. ¿Cómo fue curado?

Noten con cuidado como fue. En el libro de los Hechos, capítulo 3 y versículo 16, leemos: Por la fe en su nombre, este hombre que vosotros veis y conocéis ha recibido esta perfecta curación en presencia de todos vosotros. ¿Lo estás viendo, hombre o mujer esclavizados por la bebida? Jesús puede y quiere curarlos a ustedes también. Si es tu problema, te pido que ahora mismo, mientras estás escuchando esto, por un acto de voluntad y en ese mismo lugar y momento, hagas una decisión definitiva, acepta a Jesús como tú Salvador, reconoce que eres un pecador y como tal determina que Jesús pasa a ser el Señor de tu vida y declara, ya mismo, que nunca más tocarás una gota de alcohol.

Si eres sincero al hacer esta decisión, el Espíritu Santo entrará a tu vida. El Espíritu Santo es una persona, del mismo modo en que el Señor Jesús lo es. Se encuentra aquí, donde te encuentres escuchándome a mí. Posiblemente Él ha estado hablándote. Cuando hagas esta decisión, Él te aplicará la sangre salvadora de nuestro amado Señor. Piensa en la paz y el gozo que te traerá saber, sobre la autoridad de la propia palabra, que todos los pecados que has cometido durante toda tu vida han sido borrados completamente. Y no te lo estoy diciendo yo, t lo está diciendo Él.

(1 Juan 1: 7) = La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

El Espíritu Santo se unirá a tu propio espíritu. Esto hará efectivo en tu vida el gran poder de Dios. Antes de que ustedes hicieran la decisión de darle control de sus vidas, tenían una naturaleza pecaminosa; pero ahora tienen dos naturalezas, porque han sido hechos participantes de la misma naturaleza de Dios. Así lo dice la Palabra, tú sólo debes aceptarla, creerla y ponerla por obra.

(2 Pedro 1: 4) = Por las cuales nos son dadas preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas fueseis hechos participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que está en el mundo por concupiscencia.

Esta divina naturaleza es el Espíritu Santo que vive en ustedes. Él hará por ustedes lo que ustedes no podían hacer por ustedes mismos a causa de su débil y depravada condición. Una victoria completa sobre la adicción al alcohol, es posible, al dar al Espíritu Santo que vive en ustedes, completo control de sus vidas.

¿No creen que el Espíritu Santo tiene suficiente poder para librarlos de esas adicciones u otras? Si tuvo poder para levantar a Jesús de entre los muertos, ¿No lo tendrá para darles la victoria sobre una adicción, cualquiera ella sea? Está escrito, no es invento ni fantasía.

(Romanos 8: 11) = Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.

¿Lo pueden entender, ahora? Tendrán un poder ilimitado que nunca habían tenido antes. Quizás han tratado una y otra vez de vencer esa adicción con sus propias fuerzas y no pudieron. Pero ahora, al aceptar genuinamente a Cristo, sus flaquezas son transformadas en fortalezas por la presencia del Espíritu Santo que habita en ustedes. Ya lo saben, ningún borracho entrará al Cielo, así que la bebida los estará privando de esa inmensa gloria. ¿No es motivo más que suficiente para aceptar a Cristo de verdad, ahora mismo?

No a Los Temerosos: Vamos a ver: ¿Qué cosa es un temeroso? En principio, son los que sienten timidez o temor de confesar al Señor abiertamente en público. Se avergüenzan de decir que lo conocen. Esas personas, -dice la Biblia, no yo-, no entrarán en el Cielo. La Palabra de Dios lo dice de este modo:

(Mateo 10: 33) = Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré delante de mi Padre que está en los cielos.

Dice que Jesús lo negará delante del Padre. Todos los que creen en el Señor Jesucristo no se avergüenzan de Él, sino que por el contrario, consideran como un privilegio confesarlo en todo momento y en todo lugar y delante de quien sea. Porque una cosa es confesar a Jesús delante de un desconocido y otra muy distinta, por ejemplo, delante de tu jefe o patrón de tu empleo. O, si eres joven, delante de esa jovencita que te tiene deslumbrado y no sabes si es creyente o no.

(Romanos 10: 11) = Pues la Escritura dice: todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.

Cuidado que esto no tiene nada que ver con lo que vemos o no vemos, ya que hay casos muy puntuales y probados en donde gente que no cree en nada habla hasta por los codos de su supuesta fe en Jesús y gente que realmente tiene esa fe no se atreve por la causa que sea a decirlo en voz alta, todavía. ¿Sabes qué? En este caso, la ley no será modificada, pero el atenuante o no atenuante estará en que Dios conoce el corazón de cada uno. De allí que, después de todo, podrías encontrarte en el Cielo con alguien que no se atrevía a decirlo en voz alta y públicamente, y buscarás sin hallarlo a ese que oías hablar de Cristo a cada momento y en cualquier lugar, llegando incluso a avergonzarte por su desubicación y falta de consideración para con su prójimo. No te olvides que todo esto tiene un elemento clave y fundamental: Dios es justo.

Asimismo, son temerosos también aquellos que, por cualquier motivo que sea, no se atreven a creer en la obra completa y terminada de nuestro Señor. Respecto a esta clase de temerosos, también tiene algo específico y puntual la Palabra.

(Hebreos 11: 6) = Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es menester que el que a Dios se allega, crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

Fíjate; esta clase de temerosos suelen pone toda su confianza en sí mismos. Temen estar equivocados si ponen toda su confianza en la obra salvadora de Jesucristo. Confían más en su propia bondad y, esencialmente, en sus buenas obras. ¿Alguno de ustedes es de esta clase de temerosos? Sepan que si continúan rechazando a nuestro Señor porque eligieron confiar en su propia justicia, o porque tiene miedo de lo que puedan opinar otras personas, morirán sin salvación, y nunca entrarán en el Cielo.

No a los Incrédulos: Creo que si te detienes un momento a pensar en los tantos y tantos incrédulos que ves a diario a tu alrededor, incluidos todos aquellos que por diversos motivos son más cercanos, que por serlo tendrán el peor fin imaginado, no puedes evitar estremecerte. Porque hay mucha gente que cree en Jesús como una personalidad de renombre. Es más; creen que nació, vivió sobre la tierra, fue crucificado y enterrado, pero esto no es una fe salvadora. Es tan sólo una fe de su mente. Una fe intelectual no salva a nadie. No te olvides que aún los demonios creen de ese modo en el Señor y tiemblan. Está escrito, noes fantasía.

(Santiago 2: 18-19) = Pero alguno dirá: tú tienes fe, y yo tengo obras; muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. Tú crees que Dios es uno; bien haces, también los demonios creen, y tiemblan.

Por favor, detente un momento a pensar en esta expresión: “Ya es condenado”. Escucha: el incrédulo ya está sentenciado. Nosotros andamos, hablamos, trabajamos y vivimos, con gente que ya está condenada. Con gente moral, respetable, bien educada. Sin embargo, esta gente nunca verá el Cielo ni entrará en él. Algunos de tus familiares más queridos podrían estar en este número. Y no se encuentran excluidos del Cielo porque Dios no los ame, sino porque no puede salvarlos por causa de su incredulidad. Una vez más es necesario que te lo diga: la incredulidad, es el más grande pecado del mundo, aunque otros que son producto de la incredulidad, parezcan mayores.

¿Puedo preguntar si alguno de ustedes está en esta condición, aunque por ahí alguno se me ofenda mal y feo por escucharme decirlo? Mira; no me interesa caerte simpático o antipático, no es ese mi trabajo principal en esta tierra hoy. Lo que me interesa de verdad, es hacer todo lo que tenga que hacer para que no te pierdas. Y si debo darle una tremenda bofetada en el rostro a alguien que está dormido, lo haré. Siempre será más fácil que tratar de resucitarlo si está muerto.

Porque el mayor problema es que, cuando hablamos de incredulidad, aunque de inmediato pensemos en el mundo secular, deberé aclararte que no es necesariamente así. La Biblia está escrita para los creyentes y tiene páginas y páginas dedicadas a la incredulidad. ¿Tú crees de verdad que la Biblia perdería su tiempo tratando de que el incrédulo mundano le crea? Para el mundano, la Biblia es un libro inútil que no existe. Así que nos queda la evidencia que, cuando la Biblia habla de incredulidad, se refiere a la que está dentro de lo que llamamos la iglesia.

Porque, veamos: tú puedes creer que Jesús fue el Hijo de Dios que vino a la tierra, que obró milagros; puedes incluso creer que murió en la cruz para salvar a los hombres, pero tu fe será sólo una creencia intelectual, hasta que vengas a reconocer que eres un pecador perdido, que te arrepientes realmente de todos tus pecados y llegues a aceptarlo como tú Salvador personal, independientemente de si lo es también para toda la humanidad o no. Si haces esto, entonces tu fe ya no será de tu mente, sino de tu corazón. Y es la fe del corazón que culmina en la acción que salva. Entones podrás decir cómo Tomás: “Señor mío y Dios mío”. ¿Puedes hacerlo?

(1 Corintios 12: 3) = Nadie puede llamar a Jesús señor sino por el Espíritu Santo.

Creer o no creer en el Señor Jesús es un asunto de la voluntad. Algunos piensan que es un asunto de convicción intelectual, pero yo digo que hay muy pocas personas que no tengan suficiente evidencia de que Jesús es verdaderamente el Hijo de Dios y el Salvador de los hombres. Lo que necesitan es aceptar esa evidencia y obrar de acuerdo con ella. La principal razón por la que muchos no creen en Jesús es porque prefieren vivir en el pecado. Si alguno de ustedes todavía es pecador no arrepentido, tendrá que recordar esto: que cualquier cosa que les impida creer en Jesucristo significa el precio de sus almas. ¿Creen que vale la pena? ¿Es tan importante lo que se los impide? Piensen por favor que ningún incrédulo entrará en el Cielo.

No a los Abominables: ¡Qué término este, el de abominable! ¿No es cierto? Lo leemos en el contexto global de la Biblia en muchas ocasiones, lo definimos como algo malo o pecaminoso, pero no nos detenemos a lo elemental que el tema nos propone, que es el de preguntarnos quién o quiénes son los abominables? Como siempre, será la palabra misma la que nos entregue la respuesta. Toma nota.

(Job 15: 16) = ¿Cuánto menos el hombre abominable y vil, que bebe la iniquidad como agua?

(Salmo 14. 1) = Dijo el necio en su corazón: no hay Dios. Corrompiéronme, hicieron obras abominables; no hay quien haga bien.

(Tito 1: 15-16) = Todas las cosas son puras para los puros, más para los corrompidos e incrédulos nada les es puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas. Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra.

(Apocalipsis 21: 8) = Más a los temerosas e incrédulos, a los abominables y homicidas, a los fornicarios y hechiceros, y a los idólatras, y a todos los mentirosos, su parte será en el lago ardiendo con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

Cuatro escrituras bien diferentes, tanto en sus conceptos fundamentales como en los tiempos, formas y personajes intervinientes. Así que será muy interesante tomarlas como base de sustento para considerarlas de manera individual e independiente a la luz de la Palabra. No valen de nada nuestras opiniones, por mejor intencionadas que ellas sean; lo que vale es lo que la Palabra nos dice.

Los Hipócritas: La Palabra de Dios, (Y podría añadirte que nuestras propias experiencias también), dice que hay muchos que profesan ser cristianos, y hasta han hecho algunas cosas buenas en el nombre del Señor, pero que en la realidad, son abominables a su vista.

(Mateo 7: 22-23) =Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿No profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les protestaré: nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad.

Los hipócritas tienen sólo una profesión de religión; no poseen la vida espiritual. El hipócrita es generalmente un miembro de la iglesia que confía en el bautismo y en su membresía, en lugar de poner su fe en la obra consumada del Señor Jesús. El hipócrita es una persona mundana, que vive en este mundo como la gente del mundo; para gratificar los deseos de la carne. Esta clase de vida es abominación al Señor, y los que así viven nunca entrarán en el Cielo.

Yo les sugeriría a muchos de mis hermanos, quizás trabajadores, fieles y bien intencionados, que nunca se sientan satisfechos meramente de ser miembros de una iglesia. No tengo nada contra ellas porque son muchos los hermanos que necesitan estar contenidos e incorporados a distintos grupos, pero deberían preguntarse si todas las cosas casi rituales que se practican en las diferentes congregaciones son, realmente, un reaseguro sólido de salvación, y si no será necesario que verdaderamente nazcan de nuevo.

Los Moralistas: Es como si te dijera que los que confían en su moralidad son abominables, verdad? ¿Te extraña esa afirmación? Es posible que digas: “Si estoy viviendo una vida moral, soy honrado y justo, no miento ni robo, no fornico, soy buen ciudadano de mi país, sostengo la iglesia, me porto como persona respetable, ¿Por qué seré abominable para Dios?

De hecho, puede ser que todo sea como dices, nadie podría poner en duda tu sinceridad y, sin embargo, ser abominable a la vista de Dios. Y te diré la razón. Es porque tu confianza está puesta en tu moralidad, en lo que haces, en lugar de ponerla en lo que Jesús el Señor ha hecho por ustedes y en lo que Él es para todos nosotros.

Es probable que algunos de los que escuchan estos trabajos sean quizás ya ancianos, con menos años por vivir que los más jóvenes en esta tierra, y creen que sus vidas morales los salvarán y los llevarán derechito al Cielo; pero la verdad no es esa, en realidad, están perdidos. En contra partida, cualquiera de ustedes podrán haber sido pecadores perdidos y abominables a los ojos de Dios si han tenido en poco el sacrificio de Jesús y sin confían en su propia moralidad, en su propia justicia, en lugar de confiar en la justicia de Cristo. Y antes que te enojes conmigo, déjame decirte que a esto no lo digo yo, precisamente.

(Isaías 64: 6) = Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapos de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como el viento.

¡Trapos de inmundicia! Piénsalo, toda nuestra justicia es como trapos sucios, solamente aptos para ser quemados. No estoy inventando nada ni siendo inútilmente poético. ¿Qué se hace en cualquier casa de familia medianamente ordenada con los trapos sucios totales que quedan luego de una limpieza a fondo de algo que no se puede sacar con lavado? ¡Se queman! ¡Se arrojan al cesto de la basura! Esto quiere decir, ni más ni menos, que a menos que tú aceptes a nuestro precioso Señor Jesús como Salvador personal y confíes solamente en Su justicia, nunca entrarás al Cielo.

Los Fornicarios: ¡Qué decir de esto! ¿Cuánta gente vivirá en el mundo, solamente para darle satisfacción a su cuerpo? Así como a lo largo de la historia la humanidad ha ido atravesando distintas eras, a la actual, aunque compartido con otros ítems, tranquilamente podríamos denominarla como la era del sexo. Además de las antiguas librerías y los kioscos ya en proceso de extinción, se le han sumado las aplicaciones visuales y toda la oferta que Internet ofrece en este tenor. En todo ello se incentiva el puro instinto sexual y la vida corrompida en todas sus facetas posibles.

Claro está que hay un algo que no siempre se ve del lado de los consumistas, y es que toda esa oferta hot y sexualmente explícita no tiene intención de educación, ciencia o información adulta. Es lisa y llanamente perversión y promiscuidad llevada a una dudosa expresión artística sin otra idea e intención de la de vender y ganar dinero con ello. A nadie le interesa estimular las pasiones carnales de los que consumen todas esas cosas, sólo les interesa la ganancia material que ello les otorga. Hay bastante escritura al respecto.

(Jeremías 17: 9) = Engañoso es e corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿Quién lo conocerá?

(Proverbios 23: 7) = Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él. Come y bebe, te dirá; más su corazón no está contigo.

(Marcos 7: 20-23) = Más decía Jesús que lo que del hombre sale, aquello contamina al hombre. Porque de dentro del corazón, de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, las injurias, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.

Quiero ser claro en esto; sobre todo para los más jóvenes. Sé lo que es la curiosidad, sé lo que tus hormonas te demandan. Sé lo que necesitas ver o saber para sentirse más seguro o segura. Sin embargo déjame decirte que nada de lo que mires, leas o escuches sobre estas actividades, te dejará sin afectarte de alguna manera. Las personas nacidas de nuevo no deben tener nada que ver con esa clase de material. Si repasas aquella época del avivamiento que Pablo trajo a la ciudad de Éfeso, fíjate que concluyó con una monumental quema de libros y materiales diabólicos. Hoy quizás no exista esa clase de cosas en una casa de un cristiano, pero sí puede haber links de ingreso a sitios no recomendables y de la misma procedencia que aquello de Éfeso.

La televisión, medio de comunicación de altísima receptividad en el mayoritario porcentaje del caudal global de las sociedades del mundo, se encarga de mostrar cada día a mujeres casi con sus cuerpos desnudos con diferentes excusas, tales como el arte, el baile y los legendarios y dudosos concursos de belleza. ¿Te has dado cuenta la cantidad de reinas que existen en los distintos ítems. De la agricultura, de la industria, del deporte, etc. ¿Sabes qué? Esos reinados no sirven absolutamente para más nada que para servir de excusa para mostrar cuerpos trabajados en gimnasio y, obviamente, dotados con formas que elevan la lascivia de la mayoría del público masculino. ¿Esperaremos que alguien decida prohibirlos? No es necesario. Si tú mi hermano varón, eres un creyente íntegro y bien hombre, aunque parezca mundanamente un contrasentido, simplemente cambia de canal y pon un documental, si es que tienes que ver televisión sí o sí. Te recuerdo que tienes una Biblia por allí en alguna parte de tu casa, que quizás está esperando ser leída con mayor frecuencia.

Algunos de los programas “modernos” de la televisión, se conforman de supuestas entrevistas periodísticas, donde ciertos personajes conocidos, dan cuenta de sus romances y aventuras, que no son otra cosa que relaciones ilícitas de índole sexual. ¡Y lo llaman conquistas! Fueron, son y seguirán siendo, mientras haya ojos dispuestos y voluntades débiles, argucias del infierno para colocar trampas a muchos que sin dudarlo entran y caen lánguidamente en ellas.

(Proverbios 5: 3-5) = Porque los labios de la mujer extraña destilan miel, y su paladar es más blando que el aceite; más su fin es amargo como el ajenjo, agudo como espada de dos filos. Sus pies descienden a la muerte.

(Proverbios 6: 25-29)= No codicies su hermosura en tu corazón, ni ella te prenda con sus ojos; porque a causa de la mujer ramera es reducido el hombre a un bocado de pan; y la mujer caza la preciosa alma del varón. ¿Tomará el hombre fuego en su seno, sin que sus vestidos se quemen? ¿Andará el hombre sobre las brasas, sin que sus pies se abrasen? Así el que entrare a la mujer de su prójimo; no será sin culpa, cualquiera que la tocare.

(Proverbios 7: 6) = Porque mirando yo por la ventana de mi casa, por mi celosía, (7) vi entre los simples, consideré entre los jóvenes, a un joven falto de entendimiento, (8) el cual pasaba por la calle, junto a la esquina, e iba camino a la casa de ella, (9) a la tarde del día, cuando ya oscurecía, en la oscuridad y tinieblas de la noche.

(10) Cuando he aquí, una mujer le sale al encuentro, con atavío de ramera y astuta de corazón.

(11) Alborotadora y rencillosa, sus pies no pueden estar en casa; (12) unas veces está en la calle, otras veces en las plazas, acechando por todas las esquinas.

(13) Se asió de él, y le besó. Con semblante descarado le dijo: (14) sacrificios de paz había prometido, hoy he pagado mis votos; (15) por tanto, he salido a encontrarte, buscando diligentemente tu rostro, y te he hallado.

(16) He adornado mi cama con colchas recamadas con cordoncillo de Egipto; (17) he perfumado mi cámara con mirra, áloes y canela.

(18) Ven, embriaguémonos de amores hasta la mañana; alegrémonos en amores.

(19) Porque el marido no está en casa; se ha ido a un largo viaje.

(20) La bolsa de dinero llevó en su mano; el día señalado volverá a su casa.

(21) Lo rindió con la suavidad de sus muchas palabras, le obligó con la zalamería de sus labios.

(22) Al punto se marchó tras ella, cómo va el buey al degolladero, y como el necio a las prisiones para ser castigado; (23) como el ave que se apresura a la red, y no sabe que es contra su vida, hasta que la saeta traspasa su corazón.

(24) Ahora, pues, hijos, oídme, y estad atentos a las razones de mi boca.

(25) No se aparte tu corazón a sus caminos; no yerres en sus veredas.

(26) Porque a muchos ha hecho caer heridos, y aun los más fuertes han sido muertos por ella.

(27) Camino al Seol es su casa, que conduce a las cámaras de la muerte.

(Proverbios 9: 17-18) = Las riquezas del rico son su ciudad fortificada; y el desmayo de los pobres es su pobreza. La obra del justo es para vida; más el fruto del impío es para pecado.

¿Habrá alguien entre ustedes, o conocerán a alguien a quien estiman, que se encuentre culpable del pecado del sexo? ¡Es tan fácil caer en esa trampa! Es suficiente con darle rienda suelta a la carne. Tengo la certeza absoluta que nadie está libre de esa tentación, nadie. Hay un antiguo proverbio persa no cristiano, que dice: “No puedes impedir que los pájaros vuelen alrededor de tu cabeza, pero puedes guardarte de que no construyan su nido en tu cabello”. Esto significa que un mal pensamiento puede tenerlo cualquiera y en cualquier momento, y eso no le será contado como pecado, con tal que sepas resistirlo. Pero si alguien está envuelto en un asunto sexual, me temo que deberá atender y entender las severas advertencias que la Palabra de Dios formula al respecto. Deténganse ya, arrepiéntanse de sus pecados, cobíjense bajo la sangre redentora, y el Espíritu Santo les dará completa victoria sobre la carne si le dan el completo control de sus vidas. Recuerden, por si hiciera falta mencionarlo una vez más, que ningún fornicario entrará al Cielo.

Los Homicidas: Y bueno, el noventa y ocho por ciento de las personas que van a una iglesia, seguramente podrán decir que nunca han matado a nadie, así que están libres de ese pecado. Obvio a los que, habiéndolo hecho en su anterior vida, se arrepintieron, fueron perdonados por Dios y, luego de cumplir su condena correspondiente, fueron restaurados por completo. Sin embargo, no estoy hablando de eso. Porque lo cierto es que muchos de estos cristianos profesantes, miembros de iglesias, son culpables de haber quitado o acortado alguna vida humana. ¡Y ningún homicida entrará al Cielo!

Me imagino tu rostro lleno de asombro. Me explico: hay quienes quitan la vida de un niño no nacido para evitar tener hijos. Te sorprendería saber con cuanta frecuencia se habla de aborto dentro de las paredes de esos lugares aparentemente tan santos. Y una vida es una vida a los ojos de Dios, tanto si ha llegado a nacer como si no. Si se practica esa clase de pecado, nunca entrarás al Cielo, a menos que te arrepientas de él y lo pongas bajo la sangre que limpia los pecados.

(1 Juan 1: 7-9) = Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

Si furas culpable de esta clase de pecado, te exhorto a que lo consideres con mayor seriedad y no con ligereza como lo puedes haber hecho hasta hoy. Te puede costar la entrada al Cielo. Piénsalo y procede en consecuencia antes que sea demasiado tarde. Pero eso no es todo, la Palabra de Dios dice mucho más acerca del homicidio y lo dice de modo tajante. Por eso es que te digo que conviene examinar nuestros corazones.

(1 Juan 3: 15) = Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.

El odio es la semilla, el homicidio el fruto. ¿Estás alimentando en tu corazón alguna enemistad contra otra persona? Ni te imaginas cuántos bien vestidos y altamente respetados miembros de iglesias son culpables de este pecado. ¿No lo estás siendo tú? ¡Cuántos cristianos fieles y sinceros no se hablan con otro hermano y se sientan tan lejos como pueden de él cuando están dentro del templo! Si eres culpable de este pecado y no te arrepientes reconciliándote con aquellos a los cuales estás odiando, desatarás la ira de Dios. El rencor procede de un corazón corrompido.

(Jeremías 17: 9) = Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿Quién lo conocerá?

(Mateo 15: 19) = Porque del corazón salen los malos pensamientos, muertes, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias.

(Gálatas 5: 19-21) = Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

(Apocalipsis 21: 8) = Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos, tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

(Apocalipsis 22: 15) = Más los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira.

A mí me parece que la Palabra de Dios no puede ser más clara sobre esta cuestión. Si el odio a otra persona es la semilla y el asesinato es su fruto, entonces, la raíz del homicidio está arraigada dentro del corazón humano. No continúes alimentando ningún rencor, sino haz tuya la oración de David:

(Salmo 139: 23-24) = Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.

De hecho, podría ser que alguien haya matado a otra persona en un momento de exaltación, deliberadamente o por accidente. A lo mejor tú, después de tanto tiempo, eres uno de ellos y te estás preguntando: ¿Qué me ocurrirá? ¿He de verme excluido para siempre del Cielo? ¿No hay esperanza para mí?

Mira; aun cuando fueras culpable del pecado de asesinato, puedes ser perdonado y entrar al Cielo. El homicidio puede ser perdonado como cualquier otro pecado. El pecado es pecado a los ojos de Dios, y Dios lo aborrece con todo su ser. Jesús murió en la cruz y resucitó para que los pecados fueran perdonados. Las manos de Pablo estuvieron alguna vez teñidas de sangre, antes que fuera salvado. Si Saulo, el perseguidor, pudo ser salvo y convertido en Pablo, el poderoso heraldo de la cruz, ¿Te atreverás a dudar que Dios también pueda perdonarte a ti? Otra vez David:

(Salmo 51: 10) = Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; y renueva un espíritu recto dentro de mí.

Los Hechiceros: En estudios antiguos, esta área estaba reservada para referirse al espiritismo y sus consecuencias. Se hacía en clara alusión a la tradicional adoración a hombres muertos que proponía el Catolicismo Romano en la figura de sus legendarios santos. Eso era enrolado bajo el rótulo de hechicería. Hoy no debe existir un cristiano, por poco informado que se encuentre, que ignore lo relacionado al espiritismo, así que ni siquiera será necesario mencionarlo en este ítem. Para creyentes maduros, esta práctica no representa peligro. No obstante, te dejo el texto con el que esta advertencia se propalaba.

(Isaías 19: 3) = Y el Espíritu de Egipto se desvanecerá en medio de él, y destruiré su consejo; y preguntarán a sus imágenes, a sus hechiceros, a sus evocadores y a sus adivinos.

Sin embargo, en pleno siglo veintiuno, creo que deberé referirme a otra clase de hechicería que, aquí sí, todavía hay muchísimos hermanos que la ignoran. Bastará ir a un diccionario de la lengua española para leer que hechicería se relaciona con ritos y encantamientos llevados a cabo por el ocultismo, y es correcta esta acepción, pero no la única. Porque, veamos: ¿Para qué se llevan a cabo estos ritos y encantamientos de la hechicería ocultista? Para lograr que alguien haga algo que no estaba decidido en su voluntad.

Por lo tanto, si debo definir el término hechicería en su significado más aséptico y objetivo, te diría que se trata de la acción llevada a cabo, sea por el medio que sea, para conseguir que otra persona haga lo que nosotros deseamos que haga, aunque ello no sea voluntad de la persona en cuestión. Así que, si ese es el espíritu de la palabra, mucho me temo que cualquier clase de manipulación emocional, (Aunque no existan ritos ocultistas), tendientes a que las personas se comporten de modo que nosotros deseamos, también es hechicería.

Si tú no quieres dar una ofrenda y yo te hablo durante una hora creando en ti culpabilidad por no hacerlo, o temor a un castigo divino por tu negativa, eso es manipulación emocional, eso es tratar de imponer mi voluntad por sobre la tuya. Y no te voy a citar los textos bíblicos respectivos porque, si así lo deseas, los relacionarás sólo con la brujería, pero el concepto y la esencia de ellos es global e incluye también cualquier clase de manipulación. Y seguirá siendo irrestricta verdad que ningún hechicero (Ocultista o no ocultista), entrará al Cielo. De hecho, si media un arrepentimiento genuino, una solicitud de perdón y un reconocimiento sincero de pecado, ese perdón se hará efectivo y la persona hechicera, ocultista o no ocultista, será restaurada e incorporada a la familia de Dios.

Los Idólatras: ¿Qué cosa es un idólatra? Normalmente, se pensaba en la antigüedad que eran los paganos, que adoraban imágenes groseras de dioses falsos; pero a la luz de otros pasajes de la Escritura, ustedes podrán ver que idólatra podría ser tú mismo, ya que es una persona que sustituye y pone alguna cosa en el lugar que debería ocupar nuestro Señor. Sé perfectamente que la absoluta mayoría de ustedes que hoy me escuchan, no adoran ídolos, pero consideren el modo de vida que llevan y podrán ver si son idólatras o no. Un ídolo es una cosa que en su esencia básica es perfectamente legítima, pero que ocupa un lugar falso.

Algunos hombres que he conocido habían hecho un ídolo de sus negocios. De hecho, sus negocios eran total y absolutamente legítimos, pero en lugar de glorificar y honrar a Dios con ellos, lo colocaban por delante y de manera prioritaria antes que Dios mismo. En otros casos, esa posición de liderazgo y prioridad ha sido el dinero, y aunque en sí mismo el dinero no sea malo, conforme al sistema monetario en el que vivimos, sí es que se lo coloque por delante de Dios. Es como decir: ¡Ah, no! ¡No voy a orar nada por un milagro! ¡Lo voy a comprar que es mucho más fácil!

(1 Timoteo 6: 10) = El amor al dinero es la raíz de todos los males.

Repito: el dinero es un excelente medio de cambio. No es pecado trabajar para ganar dinero; el pecado es que el dinero te posea a ti. Si pones al dinero como primer objetivo en tu vida, lo conviertes en tu ídolo. Te haces adorador de un ídolo, y ningún idólatra entrará al Cielo. Y no es lo único, puedes hacerte un ídolo de cualquier cosa: de tu empresa, de tu granja de tu esposa, de tu hogar, de tus padres o, incluso, de tus hijos. Y te diré más, todavía. Muchos cristianos profesantes honestos y sinceros, pueden llegar a hacer un ídolo de su iglesia, de sus pastores, o hasta de un familiar que haya partido para estar con el Señor, si es que te desesperas por su partida en lugar de acatar la voluntad de Dios. Cualquier cosa que toma el primer lugar en nuestras vidas, el lugar le pertenece sólo a nuestro Señor Jesús, es un ídolo, por legítimo que parezca ser.

Entonces la pregunta de este momento, tiene que ser: ¿Ocupa el Señor el lugar que le pertenece en tu vida? ¿Recibe Él tu pleno y total homenaje y adoración, muy por encima de las cuestiones materiales o circunstanciales? ¡Gloria a Dios si has podido responder que sí!

Los Mentirosos: La Palabra de Dios dice, en Apocalipsis 21: 27: No entrará en ella ninguna osa sucia, o que hace abominación y mentira; sino solamente los que están escritos en el libro de la vida del Cordero. En el mismo tenor y en el mismo capítulo del mismo libro, pero con anterioridad en el verso 8, consigna: Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos, tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre que es la muerte segunda.

¿Qué es una mentira? Algunos diccionarios dicen que mentir es cualquier cosa destinada a producir una falsa impresión. La primera mentira que fue oída por oídos humanos fue dicha por el diablo a Eva en el jardín del Edén. Dios le había declarado a Adán y Eva lo que expresa Génesis 2:16-17: Y mandó Jehová Dios al hombre diciendo: de todo árbol del huerto podrás comer; más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

El diablo vino a Eva con la primea mentira diciéndole: Eva; no morirás si comes del fruto prohibido. Lo que pasa es que Dios sabe que si lo comes, serán abiertos vuestros ojos y seréis como dioses, ya que conoceréis la diferencia entre lo bueno y lo malo. Y todos ustedes ya saben lo que ocurrió como consecuencia de esa mentira. Eva fue puesta en la encrucijada, tuvo que decidirse entre Dios y el diablo, ya que Dios había dicho una cosa y el diablo otra. Eva tenía que elegir, del mismo modo que nosotros tenemos que elegir cada día entre el bien y el mal.

Todos somos agentes morales. Dios nos creó de esa forma. Tenemos la capacidad para escoger entre lo justo y lo injusto. Es innecesario decir que hay dos fuerzas que obran en este mundo en favor de ambos principios: Dios y Satanás. La batalla está empezada. Comenzó el día en que Adán y Eva desobedecieron a Dios y creyeron la mentira del diablo. Es el conflicto entre las fuerzas del bien y del mal; entre el pecado y la justicia, entre el cielo y el infierno. Es la lucha de nuestras complejas vidas. La vemos por todas partes, en la vida práctica así como en los programas de la televisión y, obviamente, en el amplio abanico cibernético. Es la batalla entre el héroe y el villano que se encuentran dentro de una misma persona. Cada día tenemos que hacer decisiones entre el bien y el mal. Hablando a los hipócritas fariseos, Jesús dijo:

(Juan 8: 44) = Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.

Sí, el diablo es mentiroso y padre de mentira, fue mentiroso desde el principio; es el autor del pecado, de la maldad, de la tristeza, de las lágrimas y de la muerte en el mundo. Y todo empezó por creerle las mentiras al diablo. Me pregunto cuántos, hoy, todavía, lo están haciendo del mismo modo y, como no podría ser de otro modo, cosechando las mismas consecuencias.

Creo que sería innecesario recordarte que la mentira es uno de los pecados más frecuentes que cometen los hombres. Millones lo practican cada día. Gente que ha sido bautizada, que son miembros respetables de iglesias respetables, cometen ese pecado. Y no quiero mencionar a ministros porque globalizar o generalizar me llevaría a mí a cometer pecado de injuria para el inocente. De hecho, mentir puede hacerse no sólo de palabra, sino hasta con un gesto. De cualquier manera que se produzca una falsa impresión en otras personas. Porque mentir sea una práctica tan común no quiere decir que no sea un terrible pecado. Dios aborrece la mentira con toda la fuerza de su ser. Lo aborrece más que cualquier otro pecado, aunque en determinados lugares y por específicos intereses se nos pueda haber enseñado otra cosa. Pero Dios aborrece la mentira de un modo muy singular porque fue el origen de todo el pecado que se transmitiría de padres a hijos. Adán y Eva creyeron la mentira del diablo y su hijo se hizo un mentiroso.

(Génesis 4: 9) = Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé, ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano? (Todos sabemos que Caín si sabía dónde estaba Abel, ya que él lo había asesinado).

(Génesis 12: 18-19) = Entonces Faraón llamó a Abraham y le dijo: ¿Qué es esto que has hecho conmigo? ¿Por qué no me declaraste que era tu mujer? ¿Por qué dijiste: es mi hermana, poniéndome en ocasión de tomarla para mí por mujer? Ahora, pues, he aquí tu mujer, tómala y vete. (Una mentira producida por miedo a tener problemas por causa de una mujer bonita)

(Génesis 18: 15) = Entonces Sara negó, diciendo: no me reí; porque tuvo miedo. Y él dijo: no es así, sino que te has reído. (Sara se había reído de Dios porque no creía que podría ser cierto que iba a ser madre. A Dios no le gustó que se riera y le mandó sus ángeles; ella se asustó y mintió, negándolo. ¿Cuántos saben que nadie puede mentirle a Dios? Y también le mintió Sara a Abimelec, el rey de Gerar, negando que fuera la esposa de Abraham, y afirmando que era su hermana. Abraham cayó en la misma mentira pues confirmó lo que había dicho Sara)

(Génesis 20: 5) = ¿No me dijo él: mi hermana es; y ella también dijo: es mi hermano? Con sencillez de mi corazón, y con limpieza de mis manos he hecho esto.

Isaac mintió, a semejanza de su padre, a los hombres de Gerar, negando que Rebeca fuese su esposa y declarando que era su hermana. Lo vemos en Génesis 26: 7: Y los hombres de aquel lugar le preguntaron acerca de su mujer; y él respondió: es mi hermana; porque tuvo miedo de decir: es mi mujer; pensando que tal vez los hombres del lugar lo matarían por causa de Rebeca, pues ella era de hermoso aspecto.

Rebeca, a su vez, también le mintió más tarde a su esposo Isaac, al planear con su hijo Jacob, usurpar la bendición que pertenecía a Esaú, su hermano mayor. De eso da cuenta el Libro de Génesis, en el capítulo 27 y versos 8, 15 y 24 en conjunto, cuando dice: Ahora, pues, hijo mío, obedece a mi voz en lo que te mando. Y tomó Rebeca los vestidos de Esaú, su hijo mayor, los preciosos, que ella tenía en casa, y vistió a Jacob su hijo menor; y dijo: ¿Eres tú mi hijo Esaú? Y Jacob respondió: yo soy.

Y no termina aquí: los hijos de Jacob les mintieron a los hombres de Sichem haciéndoles creer que intercambiarían matrimonios con ellos si se sometían al rito de la circuncisión. Cuando ellos cumplieron con la demanda y se hallaban físicamente incapacitados, fueron asesinados. Los hermanos de José mintieron a su padre Jacob diciéndole que José había sido devorado por alguna bestia feroz, cuando la verdad era que lo habían vendido a los mercaderes de Egipto. Lo describe Génesis 37 versos 3 y 32: Entonces tomaron ellos la túnica de José, y degollaron un cabrito de las cabras, y tiñeron la túnica con la sangre; y enviaron la túnica de colores y la trajeron a su padre, y dijeron: esto hemos hallado; reconoce ahora si es la túnica de tu hijo, o no.

¿Crees que termina allí la iniquidad familiar en forma de un espíritu de mentira? No, porque luego el propio José les mentiría a sus hermanos acusándolos de ser espías, cuando él sabía más que perfectamente que no lo eran. Leemos en Génesis capítulo 42 y verso 14: Y José les dijo: eso es lo que os he dicho, afirmando que sois espías.

Muy bien; hasta aquí le hemos seguido el rastro a la mentira en el libro de Génesis. Podemos encontrarlo en otros libros de la biblia, mostrándonos la flaqueza humana con la imparcialidad propia del Espíritu Santo. Es tan fácil para el hombre mentir como para el agua correr río abajo. Por esto la Palabra de Dios, dice, primero, en el Salmo 116:11: Y dije en mi apresuramiento, todo hombre es mentiroso. Y luego vemos algo del mismo tenor en la carta de Pablo a los Romanos, capítulo 3 y verso 4: Sea Dios verdadero, pero todo hombre mentiroso.

Es Satanás quien te tienta a mentir; y cuando lo haces, por lo general tendrás que decir otra y otra mentira para cubrir la primera y las subsiguientes. Cierto es que hay diversas clases de mentiras. Las hay denominadas “mentiras blancas”, “mentiras negras”, mentiras de negocio y mentiras políticas. Pero que nadie te engañe con eufemismos, para Dios, todas las mentiras son iguales y el pago por ella ya ha sido descripto. Aunque algunos supuestos cristianos han logrado implantar la enorme mentira diabólica de la “mentira piadosa”.

¿Qué es una Mentira Blanca? Es una mentira parcial, compuesta de mentira y verdad por partes más o menos similares. Pero alguien dijo alguna vez que: Una mentira que es verdad en parte, es la más negra de las mentiras. Mucha es la gente que dice estas pequeñas mentiras y piensan casi en grado de certeza total que no hay nada malo en ellas. Como observarás, el engaño fluye de manera potente e imparable.

¿Qué es una Mentira Negra? Es un embuste deliberado, dicho exprofeso, con toda malicia. Algunas personas están tan acostumbradas a falsear la verdad que casi no pueden hacer otra cosa, y como si esto no fuera suficiente, es tan permanente y continuo su inventiva falsa que terminan lastimosamente creyendo sus propias mentiras.

¿Qué es una Mentira de Negocio? Es, por ejemplo, cuando presentas un producto haciéndole creer al comprador que es algo diferente de lo que es. La gente del común le llama a esto tener “chispa” para hacer negocios, pero lo cierto es que se está mintiendo y grueso. Otros dirán que no, que sólo es astucia para vender, pero puedo asegurarte que para Dios, es simplemente mentir. No debes olvidarte que en algún momento estas mentiras de negocios se volverán contra ustedes mismos y, en casos, con gravísimos perjuicios. Ningún mentiroso, sea por la causa que sea, entrará al Cielo, dice la Biblia.

¿Qué es una Mentira Política? Se utilizan para derrotar al oponente. Ustedes saben más que bien que, cuando dos o más personas buscan el mismo empleo político se socavan el terreno el uno al otro y se arrojan todo el barro que pueden. Si la mitad de las mentiras políticas que se dicen fueran verdad, todos los que ocupan empleos públicos deberían estar entre rejas.

¿Qué es una Mentira Social? Es una exageración o falsedad que se emplean con los amigos con el propósito de exaltar su posición en la escala social. Hay infinidad de personas que fabrican toda clase de falsedades para hacerse importante y conseguir ser admitidos en lugares exclusivos. Puede salir bien la estrategia, pero como Dios siempre es justo, a corto o mediano plazo, las mentiras se descubrirán y los responsables serán humillados en lugar de engrandecidos.

¿Qué es una Mentira Religiosa? He sido testigo presencial de algunas de ellas. Un ministro extranjero es invitado a mi país a dar una serie de conferencias en una importante congregación. Independientemente de una jugosa ofrenda, recibirá agasajos y homenajes por doquier. Cuando hable, dará un detallado informe de todas las cosas sobrenaturales, maravillosas y tremendas que están sucediendo allá, en su iglesia. Tiempo después y a modo de retribución, el ministro de la iglesia de mi país que fuera anfitrión, será invitado a dar una serie de conferencias en el país del que fuera su visitante. Recibirá una jugosa ofrenda por ello y cuando hable, detallará la serie de señales y maravillas que ocurren aquí, en su iglesia. Puedo dar fe que todo esto no es verdad ni allá ni acá, sólo es discurso mentiroso para sustentar sus predicaciones. Y no es el único ejemplo. Hay decenas relacionados con auto promociones propias y descalificaciones ajenas. Pero, aquí sí te entra la gran duda: ¿Ellos también estarán sujetos a la ley de Dios respecto a la mentira? La respuesta es sí, ellos también. Porque una mentira es una mentira, ya sea dicha en jeans, musculosa y zapatillas, como en traje, corbata y zapatos y detrás de un púlpito.

Estoy más que seguro que si los que, ya sea por descuido o en forma deliberada, dicen mentiras comprendieran el terrible fin del mentiroso, darían más atención a los pecados de la lengua. Si tienes una lengua mentirosa y continúas por ese camino, pronto perderás el respeto de tus amigos y en poco tiempo te quedarás definitivamente solo. Y esto no es todo, sino que también perderás el respeto a ti mismo, te despreciarás por la vida pecaminosa que estás llevando y llegarás a no saber decir la verdad, creyendo tus propias mentiras. En una palabra, te perderás a ti mismo, pues la Palabra de Dios dice:

(Salmo 63: 11) = Pero el rey se alegrará en Dios; será alabado cualquiera que jura por él; porque la boca de los que hablan mentira, será cerrada.

(Salmo 101: 5) = Al que solapadamente infama a su prójimo, yo lo destruiré; no sufriré al de ojos altaneros y de corazón vanidoso.

Claro, pero… ¿Y después qué? Después de la muerte se les cerrarán las puertas del Cielo, pues no entrará en el Cielo ninguna cosa sucia. Lo viene diciendo la palabra desde siempre.

(Mateo 12; 27) = Por tus palabras serás condenado.

El infierno es el fin de la vida del mentiroso, pues como dice la palabra de Dios una vez más:

(Apocalipsis 21: 8) =Todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, esta es la muerte segunda.

¿Tienes una lengua mentirosa? ¿Conoces a alguien que la tiene? Si es así, ¡Que Dios lo ayude a comprender el triste fin que le espera! Pero hay esperanza para ellos. Si dan al espíritu Santo de Dios el completo control de sus vidas, no sentirás más deseos de mentir. De nuevo tengo que decir: ningún mentiroso entrará en el Cielo.

Yo no sé si crees en un Cielo y un Infierno o todo te suena a historieta infantil para asustar a niños y viejos y presionarlos para que se comporten bien. Es un problema tuyo lo que creas. Lo que sí voy a decirte es que, si estás allí, ahora, escuchándome, es porque en algo o alguien has creído, así que hazme un favor y háztelo a ti mismo: pide urgente en oración al Padre, o al Hijo, o al Espíritu Santo, como te salga, que te revele si todo esto que acabo de compartir contigo es solamente una predicación más o contiene una verdad que el Cielo ha hecho llegar a tu vida hoy para que, de una vez por todas, lo tomes con seriedad y dejes de jugar a la religión hueca e incrédula.

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Catacumbas Espirituales Siglo XXI

Si yo hoy te digo que Dios les dio a los hombres dominio sobre la tierra, y que por esa causa estableció una teocracia como forma ideal de gobierno, seguramente tu mente va a volar hacia regiones gobernadas por el Islam, y grande será tu duda respecto a mi discurso. Se supone que vivimos en regiones democráticas y, hablar de teocracia, es como mirar la hora en un reloj que atrasa, y mucho. Sin embargo, si me acompañas a revisar algo relacionado con el origen del mundo, tal vez podamos encontrar algo diferente.

(Génesis 1: 26) = Entonces dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen (Eso habla de Jesús, única imagen humana de Dios), conforme a nuestra semejanza; (Aquí nos encontramos con el Espíritu, ya que la única semejanza que podemos tener con Dios es esa: un Espíritu. Dios ES Espíritu.) y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. (Señorío: número uno, en los peces, la fauna marina. Número dos, en las aves, fauna aérea. Número tres, en las bestias, fauna terrestre. Número cuatro, en toda la tierra, el planeta como tal y, número cinco, sobre todo animal que se arrastra sobre la tierra. Pregunta: Los animales que se arrastran, ¿No considerados como bestias? ¿Por qué separarlos? A menos que no sean animales, sino símbolos. Escucha: tú señoreas sobre todo eso, incluido esos símbolos onda infierno.)

(27) Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. (No me gusta ser ni homofóbico, ni vetusto, ni discriminador ni segregacionista. Pero, ¡Qué raro! ¿Cómo un dios Todopoderoso creó solamente varón y hembra, y se guardó de crear algo intermedio, como varones sintiendo como hembras o viceversa. ¿Será que se olvidó Dios de hacerlo?)

(28) Y los bendigo Dios, (Al varón y a la hembra creada, se entiende), y les dijo: fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar (Otra vez), en las aves de los cielos, (Igual), y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. (Aquí aunó a bestias, al planeta en sí mismo y a las serpientes que reptan)

(29) Y dijo Dios: he aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer. (Aquí Dios establece la manutención del hombre sobre la creación. Le otorga autoridad y dominio, así como los elementos a los que podrá echar mano a la hora de alimentarse. Vegetales. El paso al hombre carnívoro vendría por necesidad más adelante)

Es decir que al determinar todas estas cosas, en ese origen, en ese principio, Dios establece lo que hoy llamaríamos un gobierno teocrático. De hecho, en una teocracia la guía de Dios tendría que ser administrada por un representante, ¿No es así? Obvio, Dios le confió este cargo a Adán, el primer hombre, quien debería haber desarrollado esas directivas en el territorio del Reino universal puesto a su disposición.

Un poco después, y tal como se puede leer en el relato de Génesis capítulo 13 y versos del 1 al 13, Satanás induce a Adán y a Eva a unirse a él en una revuelta en contra de Dios. Esto tuvo consecuencias muy graves y serias, como que la humanidad fue echada de la presencia de Dios por esta causa, y entonces la teocracia como forma de gobierno, desapareció de la tierra.

Y no sólo esto, sino que además, a través del pecado de Adán, que fue lisa y llano de desobediencia, nada que ver con manzanitas de dibujos animados o historietas infantiles, Satanás pudo usurpar a Dios en el gobierno del sistema mundial y, desde entonces, él y sus demonios están dominándolo. Los diversos factores que cualquiera de nosotros puede observar, revelan esta trágica transición.

Habrás podido observar a lo largo de tu vida en el evangelio, la llamativa negación para con la revelación divina que existe, no ya en el mundo secular, donde de alguna manera sería lógico que así fuera, sino dentro mismo de las estructuras eclesiásticas cristianas. Esto no es nuevo ni mucho menos. Satanás tenía autoridad para ofrecer la guía del sistema mundial a quien quiera que lo hubiera querido. Incluido el propio Jesús, gracias a la autoridad delegada por Adán conforme a lo que vemos en la siguiente escritura:

(Lucas 4: 5) = Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra.

(6) Y le dijo el diablo: a ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy.

Por esta razón, conforme lo vemos en Juan  14:30, Jesús definió a Satanás como “príncipe” de este mundo. Esta calificación implicaba, directamente, reconocer que esa entidad era la que gobernaba el mundo en ese momento. Y en este también. No por nada, el propio Juan en su primera carta y en 5:19, dice que todo el mundo está bajo su poder y Santiago, en 4:4 de su carta, consigna que la amistad con el mundo es enemistad con Dios.

Consecuentemente, el dominio de Satanás en el sistema ha sido un dominio invisible y de carácter espiritual que ha condicionado la manera de pensar y las variadas filosofías existentes, que deben estudiarse casi obligadamente como sello de un status indispensable para incorporarse al mercado laboral o tener presencia en el marco social en el que se incursione.

Las Escrituras revelan que en el futuro Satanás intentará transformar ese dominio invisible y espiritual en un reino realmente visible y permanente en el mundo. Para alcanzar ese objetivo, Satanás tiene que inducir a los hombres, a unirse bajo un único gobierno mundial. Además esto, tiene que hacer que el mundo acepte ser gobernado por un único hombre, al que le confiarán poderes ilimitados y que hará declaraciones grandiosas de sí mismo. ¿Alguien puede dudar que eso no se ha puesto en marcha ya?

Es obvio que, a través del énfasis dado por el humanismo secular respecto al renacimiento y la Iluminación, Satanás ha minado la fe bíblica en muchos aspectos del Protestantismo, en el Catolicismo Romano y en la Ortodoxia. Como resultado, en el final del siglo diecinueve y en los inicios del siglo veinte, se comenzó a decirle al mundo que ninguna revelación divina de la verdad fue dada a la humanidad. De hecho, gran parte de esa humanidad no creyente de nada, aceptó esa “verdad”. Sin embargo, lo más triste y lamentable que vimos, es que también lo aceptó una parte no pequeña de lo que llamamos La Iglesia.

Sin embargo, el único camino que conduce a la existencia de Dios, a su naturaleza, a sus pensamientos, a sus acciones, a su relación con el universo y los hombres, puede ser encontrada sólo a través de la revelación divina de la verdad. Entonces, la negación de esta revelación ha llevado a muchas personas del siglo veinte, a concluir que el Dios personal, soberano y creador realmente descripto en la Biblia no existe, o, si existe, es irrelevante para el mundo y para la humanidad. ¡Dime si no ha tenido éxito la instalación de ese pensamiento por parte de los personeros intelectuales del infierno!

Esta negación de la revelación divina ha producido algunos cambios radicales para la sociedad y para el mundo. Antes de todo, ha traído muchos hombres a la desesperación, de hecho Dios creó a los hombres con la necesidad de tener una relación con él, como causa última de la propia existencia. La conclusión según la cual Dios no existe o es irrelevante ha creado un vacío espiritual en las personas. Este vacío conduce a las personas a la desesperación porque realmente ataca al sentido y a la esencia misma de la vida. Para llenar este vacío y llevar a las personas bajo su influencia, Satanás ofrece sus encantos, el espiritismo, el satanismo, otras formas de ocultismo, la astrología, el misticismo oriental, los conceptos de la Nueva Era, las drogas, algunas formas de música y otras herramientas demoníacas.

La misma negación de la que hablaba antes, se reitera en cuanto los valores morales. La negación de la revelación divina de la verdad ha producido como consecuencia la negación de los valores morales. El razonamiento usado es sobre esto: si los valores morales no hubieran sido revelados por Dios, que otorgó a los hombres una responsabilidad individual por sus acciones, esto significaría que la tradición moral ha sido desarrollada por la misma humanidad y no por Dios.

Claro que, si esto fuese verdad, entonces la humanidad tendría el derecho de rechazarlo, cambiarlo o ignorar esa ética creada por la misma humanidad. Siguiendo este errado razonamiento, la sociedad ha experimentado una increíble fractura en el campo de la moralidad. La idea de que solo las relaciones heterosexuales entre los esposos sea moral, es cada vez más rechazada. Varios movimientos están trabajando para redefinir el concepto histórico de matrimonio y están intentando obligar a la sociedad a aceptar esta redefinición, abolir el castigo grave para los asesinos, redefinir a la familia y proteger la propagación de la pornografía. Con todo el dolor del alma debemos reconocer que no lo están logrando.

La matanza de seres humanos todavía no nacidos o parcialmente nacidos, ya se ha legalizado. Otros sostienen que no hay aspectos morales involucrados con el suicidio mismo, la clonación humana y la destrucción de embriones humanos que se encuentran en la búsqueda de células staminali, o células madre. Se perdonan los robos y los fraudes. Esta fractura moral amenaza a las auténticas bases de la sociedad.

La negación de la revelación divina de la verdad, ha llevado a la conclusión de que no hay ninguna verdad objetiva para ligar a todos los hombres. Cada individuo puede así determinar su propia verdad. Entones, lo que es verdad para algunos, no lo es para otros, así que la verdad se ha vuelto subjetiva y relativa. Este punto de vista ha hecho que no haya modelos objetivos para evaluar si algo es correcto o malo, por consiguiente nadie puede decir legítimamente si algo es correcto o incorrecto. Según este razonamiento, nunca nadie podría decir a alguien que su estilo de vida es equivocado, aun cuando esto pudiera causarle una muerte prematura. Nadie tendría nunca en la vida que decirle a las personas jóvenes abstenerse del sexo antes del matrimonio. Nadie tendría el derecho de imponer el concepto de correcto o incorrecto a los otros.

Esta negación de la verdad objetiva y modelos objetivos respecto de lo correcto o incorrecto se ha propagado en todos los ambientes, (Las escuelas, las universidades, Internet y otros medios de comunicación, algunas formas musicales y otros tipos de entretenimiento). Algunas escuelas y algunas universidades han adoptado algunos sistemas para impedir alguna expresión respecto de la objetividad de lo que es correcto y lo que es incorrecto. Esta previsión ha motivado a algunos estudiantes, a atacar a sus propios padres por haberlos castigado cuando algo que se había hecho fue considerado malo por sus padres.

Esto, fíjate, ha provocado un nuevo movimiento que ha obligado a la sociedad a aceptar un nuevo concepto de la tolerancia. La visión histórica de la tolerancia enseñaba que las personas con diversas costumbres diferentes y opiniones podrían vivir juntos, pacíficamente. Los individuos tenían el derecho de creer en lo que ellos quisieran, de no compartir la misma opinión de otros y de expresar abiertamente su propia creencia; y no había el derecho de amenazar y aterrorizar a quienes no pensaran como ellos.

Pero ahora el concepto de tolerancia se ha redefinido. El nuevo concepto dice que expresar abiertamente que la opinión o la práctica efectuada por cierto grupo de personas es equivocada, es considerado como un crimen serio de castigar legalmente. Diversos grupos poderosos han hecho presión en el congreso americano, por ejemplo, para dar nacimiento a una ley federal “anti-odio”. Desde el momento en que existe una ley contra el que amenaza, aterroriza, ataca físicamente a personas que tienen opiniones diferentes, es obvio que el propósito de esta ley es de privar la libertad de creencia y expresión. Una ley como esta transformaría a cualquier nación organizada, en un estado de policía comparable a lo que sucedió durante la inquisición o el tan odiado comunismo.

Una vez que se ha convencido el mundo, de que no existe ninguna verdad objetiva para establecer qué es correcto y qué es incorrecto, significa que todas las religiones, los dioses, las diferentes clases de fe, deben ser consideradas absolutamente iguales; además, los esfuerzos por convertir a las personas de una religión a otra, deben ser detenidas y la afirmación de que existe un solo Dios, una verdadera religión y un solo camino que conduce al cielo, se ve como una forma de fanatismo. El pluralismo religioso se ha vuelto el orden del día.

¿Si no hay un modelo para determinar el bien y el mal, entonces sobre qué bases una sociedad puede concluir que el homicidio es un crimen, incluyendo a doctores que cometen los abortos o los homicidios en masa efectuados en las escuelas y en otros lugares públicos? ¿Tal vez, algunos de estos actos violentos no sean nada más que el resultado de esa falta de modelos objetivos, por lo que también el homicidio puede ser considerado justo? Lo que se pregunta, es: ¿Como el Congreso americano puede considerar esta propuesta “anti-odio”, considerando que los promotores son los primeros en decir abiertamente que ellos quieren esta ley para combatir la opinión de otros grupos de quienes ellos piensan están equivocados?

La negación de la revelación divina de la verdad ha producido la convicción creciente de que el propósito de la humanidad es el de la unidad. El Humanista declara: Nosotros encontramos insuficiente las pruebas de la existencia de lo sobrenatural; es sin embargo considerar irrelevante y sin importancia en lo que respecta a la supervivencia y al mejoramiento de la raza humana. En cuanto que todo comienza desde los hombres y no de Dios, de la naturaleza y no de la divinidad.

Además agrega: “No podemos encontrar ninguna voluntad o providencia divino para la especie humana…Nosotros somos responsables para lo que somos y resultamos. Ninguna divinidad puede salvarnos, nosotros solos tenemos que salvarnos.”

A la luz del pensamiento de que la salvación, la destrucción, sólo depende de la misma humanidad, la Declaración dice:

Nosotros deploramos las divisiones de los pueblos en grupos nacionalistas. Nosotros hemos alcanzado un punto en la historia humana en que la solución mejor, es superar los límites nacionales para establecer la creación de una comunidad mundial en la que todos los sectores de la familia humana puedan participar. Por esta razón nosotros intentamos conseguir un desarrollo del sistema legal y un nuevo orden mundial basado en un gobierno federal transnacional.

Y finalmente nos dice: La alianza que liga a todas las personas es la alianza más importante que podemos conseguir, supera la precaria fidelidad de la iglesia, del estado, de los partidos, de las clases sociales, de las razas y nos permite tener una visión más amplia de las potencialidades humanas. El objetivo es hacer que cada persona, cualquiera sea su condición, tanto ideal como práctica, sea parte de la comunidad mundial.

La existencia de instituciones internacionales como la Corte Mundial y las Naciones unieron los medios velocísimos de transporte y comunicación, la avanzada internacionalización de la economía ha creado condiciones para la formación de una comunidad mundial unificada. El aumento tremendo de la violencia, incluido la amenaza terrorista, podrían empujar a nuestra civilización a desear tener un único gobierno mundial para garantizar su supervivencia.

La negación de la revelación divina de la verdad ha creado una tendencia a deificar al hombre. Un señor llamado Thomas J.J. Altizer, que fue un teólogo protestante de los años sesenta, autor de la obra “Dios ha Muerto”, declaró que desde que la humanidad ha negado la existencia de un Dios personal, la humanidad tiene que alcanzar un grado de trascendencia, de manera que pueda llevarlo a ser un “hombre-divinidad”. Otro estudioso e investigador Católico Romano, dijo que el dios que debe ser exaltado es el que surgirá de la evolución de la raza humana.

A través de estos cambios consecuentes a la negación de la revelación divina, Satanás está seduciendo el mundo para que realice la unificación de los hombres bajo un único gobierno mundial y admita su conductor, el anticristo quien tendrá la suma de los poderes y se auto proclamará dios.

Ahora bien; fuera de todas estas elucubraciones que a algunos les parecerán muy atinadas y precisas, además de proféticas, y a otros seguramente una sarta de tonterías a las que no se les debería prestar la menor ni mínima atención, yo quiero que reflexiones un momento, examines tus alrededores inmediatos, vivas donde vivas, y me digas si no estás viendo algo más o menos parecido a lo que aquí se ha expuesto. Y te lo digo porque el trabajo que estuve compartiendo tiene bases conformadas en el año 1970. Obviamente, cuando sus autores, que lamentablemente se han perdido en el anonimato del olvido, lo expusieron a sus cercanos, fueron tomados por locos o, lo peor, por herejes. Sin embargo, ya ha sido dicho que hoy, un hereje, muy probablemente sea alguien que ha resuelto creer la palabra tal cual nos la dieron y no como la han tamizado las distintas corrientes religiosas.

Ya no le basta al hombre con tener un trabajo, recibir un salario y luego salir a disfrutarlo lo mejor que pueda, El terrorismo, los vaivenes de las economías y las inestabilidades de las monedas, hacen que ese hombre se sienta definitivamente inseguro. Y un hombre inseguro, de inmediato pasa a tener miedo. ¿Y sabes qué? Se ve mucho en los niños: la suma de inseguridad más miedo, generalmente produce agresividad. Los psicopedagogos aseguran que, niño agresivo, seguramente es niño inseguro y con muchos miedos. Ahora sal a la calle y observa: ¿Es tu sociedad, donde quiera que vivas, la misma llena de paz y alegría de años atrás? Gloria a Dios si así fuera. La mía, en Argentina, está a un clic de ponerte morado un ojo de un puñetazo por la causa más insignificante. Eso se llama violencia, eso se llama agresividad, y la agresividad es el producto… ¿De qué cosa?

Solución política, potable y a considerar a la vista, gobierno único. Es una verdad a gritos que los líderes de las más importantes naciones del planeta, están trabajando en unidad para arribar a ese objetivo. ¿Será el único? No, porque detrás de una política única, global, universal y obligatoria, vendrá un sistema económico también unitario, donde se enriquecerán los que deban enriquecerse, irán tirando como puedan los de las franjas intermedias, y serán irremediablemente pobres de toda pobreza aquellos que están destinados a ser pobres de toda pobreza. Nuevo orden mundial con franjas sociales pre-establecidas. Disciplinadas y ordenadas para que ninguna le complique la existencia a la otra. Que es una manera de decir, porque si los que sobreviven son siempre los mismos, implícita o explícitamente le están complicando la vida a los que no sobrevivirán.

Y como si eso no fuera suficiente, que no lo es, aparecerá otro concepto básico para la unidad global de ese nuevo orden establecido para el bien general, la paz entre los hombres y el aprovechamiento de los recursos del planeta: una sola religión. De este modo, se terminarán con las luchas doctrinales, los proselitismos a ultranza y los fanatismos ingobernables. La gran pregunta que los cristianos se hacen, es: ¿Puede ser posible eso? Si alcanzas a ver, hoy, prestigiosos líderes de sectores denominados como protestantes, reuniéndose con católicos romanos, judíos, ortodoxos y hasta ciertas alas del islam, el hinduismo y el budismo, debo decirte que sí, que puede ser. ¿Ecumenismo? Sería una falta de respeto decir que de eso se trata, pero también sería una ingenuidad mayúscula si lo descartamos. La única duda visible, es: ¿Qué bases doctrinales tendría esa religión única y quién sería su líder reconocido y avalado por todos?

Claro, y aquí es donde aparece la supuesta ideología de la iglesia. ¿Es que la iglesia tiene una ideología? Para mí, no. Para mí todo comienza y termina en Jesucristo. Él es mi única ideología y todo lo que sé y me falta saber de él, mi guía y mi objetivo. Pero lo que el mundo conoce como la Iglesia, sí tiene una ideología. Que nace de una postura lógica y obvia. La iglesia cristiana jamás podría ser de izquierda. Porque si los símbolos de la izquierda son el ateísmo, las leyes pro-abortos y la aceptación y legislación para la unión legal entre homosexuales, es más que evidente que quien quería que haya leído la palabra de Dios, no puede enrolarse allí. Entonces, por lógica decantación, la iglesia cristiana es de derecha. ¿Y siéndolo, avalará la pobreza de sistemas económicos preparados para enriquecer a los más poderosos y seguir empobreciendo a los más pobres? ¿Justificará el parecer antes que ser que marcan los lineamientos de las hipocresías diplomáticas? Claro, entonces nos queda el centrismo. Pregunto: ¿Existe tal cosa como un centrismo ideológico? No. Como tampoco existen, para la iglesia, los lugares neutros o grises. El que con Él no recoge, desparrama, ¿Recuerdas?

Conclusión: la iglesia no tiene ideología política porque las ideologías políticas han surgido, la mayor parte de ellas, se elucubraciones planificadas por jesuitas, masones y mentes de esos niveles. La idea central en algunos casos, plantar antagonismos con la finalidad de favorecer a sectores con el enfrentamiento de otros. Lo hemos visto a lo largo de la historia del mundo. Todavía lo vemos hoy, en algunos sitios estratégicos del planeta. La iglesia está puesta en la tierra por el Señor para bendecir y ser gobierno espiritual de todas las naciones. Pero las naciones tienen que venir a ella, ya que ella no sabe, no puede ni quiere ir a las naciones. Está encerrada en sí misma gozándose de servicios y cultos. La iglesia sin mancha ni arruga y más que vencedora, será aquella que aproveche una verdad dicha por la izquierda, en cuanto a que la religión es el opio de los pueblos. La religión quizás lo sea, sin dudas, pero no la convicción ni mucho menos la fe legítima y sin estructuras a las cuales proteger, defender o sostener.

Por eso estamos enseñando lo que estamos enseñando. Por eso la existencia de este ministerio y de tantos otros en la misma sintonía que seguramente muchos de ustedes conocerán y visitarán. Porque debemos preparar al pueblo de Dios a tener un encuentro personal con Jesucristo, una comunión personal íntima con el Padre y una serie de conocimientos que habrán se servir, llegado el momento, para poder orar, adorar, servir y predicar al único Dios Todopoderoso creador del universo que conocemos por la Biblia, aunque los hombres no nos permitan reunirnos en otros lugares que no sean los autorizados por la única religión legitimada y considerada como verdadera. Una invisible pero cierta catacumba espiritual del siglo veintiuno.

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Introduciéndote al Camino

07

     Muchos me preguntan si yo creo que el diablo le puede hacer mucho mal a la gente. Mi respuesta permanente, es: ¡Por supuesto que sí! Pero lo que no siempre me preguntan, quizás por vergüenza, pero seguramente lo piensan, te lo respondo de igual manera: también la religión puede dañar a las personas. Esas estructuras religiosas que no tienen a Dios, son terriblemente dañinas. Perdón, hermano; ¿Usted me está queriendo decir que existen estructuras religiosas que no tienen a Dios? No te lo estoy queriendo decir, ¡Te lo estoy diciendo! Por eso es que insisto en que todo esto tiene que ver con un proceso. Entonces, la pregunta es: ¿Y cómo lo comenzamos? El primer paso de este proceso se llama Conversión. Y lo más curioso del asunto, es que esta palabra, Conversión, es una palabra que dice mucho y no dice nada, todo junto y al mismo tiempo. Y si no lo crees, puedes hacer un ejercicio muy simple. Hoy mismo, o en el fin de semana, cuando te encuentres con algún cristiano, pregúntale si sabe lo que significa convertirse.

     ¿Cuál es el objetivo de la conversión? Entrar al Reino. Porque cuando Jesús vino, no les dijo que debían convertirse, les dijo que se arrepintieran porque el Reino de los Cielos se había acercado y solamente arrepintiéndose se podía entrar a él. ¿Y qué cosa era arrepentirse? Cambiar la mentalidad. Él dice algo muy sencillo: tú no puedes entrar al Reino de los Cielos con esa mente que tienes. Claro está que, los que venimos de ascendencia católica, tenemos un problema que no tienen los demás. Nosotros estamos programados para entender que arrepentimiento, está ligado a remordimiento. Está ligado a tirarse al piso y llorar ante la imagen de San Antonio pidiéndole un marido. Pero como generalmente no le dice al santo qué clase de marido quiere, así le sale el negocio después. Y la gente está allí, pone sus velas, hace rogativas, hace promesas, va de rodillas para cumplirlas, va de la Difunta Correa, el Gauchito Gil, (Estas dos son expresiones de idolatría muy proliferantes en las zonas rurales de Argentina y países limítrofes) o la virgen de tal o cual.

     ¿Pero y eso que podría tener que ver con nosotros, que no estamos en ninguna de estas cosas? Tiene que ver con que, a pesar de no hacer desde hace mucho tiempo absolutamente ninguna de estas cosas, la verdad es que todavía mantenemos la mentalidad con que las hacíamos cuando todavía estábamos con ellos. Entonces, a esa gente, tú les dices que se arrepientan, y te hacen caso. Vienen a un templo, pasan adelante, se caen de bruces, lloran, gritan, patalean, tiemblan y prometen esto, aquello y lo otro. Pero cuando termina la reunión, se van exactamente iguales a cómo llegaron. Eso porque no ha habido en realidad un proceso de arrepentimiento, sino de remordimiento. Toda la iglesia aplaudió su arrepentimiento público, glorificó a Dios por ello y, a la semana siguiente, se enteran que lo encontraron borracho en un prostíbulo. ¡Fue todo un show!

     Si nosotros no nos tomamos el trabajo de enseñarle a la gente a hacer lo que debe hacer para incorporarse a este proceso, no podemos quejarnos luego de los errores que ellos cometen. Si no le pones condiciones a alguien a la hora de entrar, ese alguien pondrá sus propias condiciones cuando se sienta seguro adentro. Veámoslo así: Si yo soy evangelista y llega el momento de formular el tradicional llamado, yo digo: “Si usted hoy toma la decisión de aceptar al Señor, usted debe estar dispuesto a obedecerle en todo, desde este preciso momento. Y si no piensa hacerlo, le pido por favor que se abstenga de pasar al frente.” ¿Jesús hizo eso? ¡Claro! ¡Lo hizo! Él ganó a sus discípulos de esa forma. ¡Sígueme! Listo, no hay más. Y al instante, dejando las redes, lo siguieron. Es decir entonces que, el objetivo central de la conversión, es que la gente pueda entrar al Reino. Cuando de verdad la gente se ha convertido, el trabajo es más sencillo. No hay peor engaño que el que la gente piense que es salva, y trate de actuar como salvo y no lo sea.

     (Mateo 16: 24) = Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

     Yo, y no soy el único, creo que no hay manera de diluir esto. Lo primero que Él te pregunta, es si quieres seguirlo. Eso significa que Jesús está en movimiento. Él no está parado o detenido. Eso significa que este es un camino constante. Luego dice: niéguese a sí mismo. En el original dice: niegue su psuche, niegue su alma. Niega tus sentimientos, niega tu voluntad. Y luego dice: tome su cruz. ¿Cuál cruz? La cruz que vas a recibir por seguir al Señor. ¡Ah! ¿Cuándo la trompeta suene en aquel día final? ¡No! ¡En este momento! Ehhh, ¡Pero yo ya tengo una cruz! Sí, claro, lo que tú ya tienes es la cruz de tus pecados. Y a esa la vas a dejar acá. Pero el Señor te va a dar la cruz de su obediencia. La cruz de tus pecados, es pesada. Pero la cruz de su obediencia es ligera en su carga. Pero sigue siendo cruz, claro.

     Te va a obligar a hacer cosas que no quieres hacer. Te va a poner en situaciones en las que no quieres estar. ¿Realmente estás dispuesto a esto? ¿Verdaderamente quieres salvarte, de veras? – Perdón, ¿Está mal que me tome unos minutos para pensarlo? ¡No! ¡Qué va a estar mal! Al contrario, creo que tienes que tomarte tu tiempo para pensarlo. ¡No es un juego! De otro modo, entrarán a la iglesia, (Hablo de la genuina) llenos de simulaciones e hipocresías. ¿Y cómo se supone que con esa clase de protagonistas esa iglesia resultará más que vencedora? ¿Cómo saber, hoy, un líder, por ejemplo si sus jóvenes no son iguales a los tantos jóvenes que aún están en el mundo? ¿Qué pasaría con tantos y tantos cristianos, y no sólo jóvenes, si de pronto se dieran cuenta que nadie los está controlando ni observando? ¿Actuarían santamente, de todos modos? No me hagas caso, sólo estoy pensando en voz alta y escrita.

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¿Qué Quiére Dios de Su Iglesia?

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     (Efesios 4: 11) = Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, (12) a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, 

     Veamos. Tómate unos minutos en el verso 12. Mira; lo primero que deberemos hacer, es empezar a cambiar el vocabulario que la iglesia tradicionalmente maneja. En realidad, existe un solo ministerio. ¡Perdón, hermano! ¡Yo no veo eso, aquí! Déjame explicártelo mejor. Si llegáramos a reunir toda la lista de ministerios y probables ministerios, encontraríamos algo así como veinte o veinticinco, de acuerdo con el conteo que han realizado probos maestros y estudiosos de las escrituras. Estoy refiriéndome a dones, ministerios y operaciones. Pero resulta ser que aquí, Pablo, habla del ministerio. Y lo hace en singular. Plural, igual a muchos; singular, igual a uno. Punto. Él dice, lo leíste conmigo: a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio. Entonces la pregunta, es: ¿Qué diferencia hay entre el ministerio y los ministerios? El ministerio, la razón de todo lo que existe, es la edificación del Cuerpo de Cristo. Ese es el ministerio. La edificación del Cuerpo de Cristo.

     Los ministerios existen sólo para cumplir con esto, El ministerio. ¿Está claro o se me enredó? Empecemos por ver que la palabra Ministerio, significa Servicio. Entonces dice: a fin de perfeccionar a los santos. ¿Quiénes son los santos? Mira; en este momento, yo a la distancia, estoy haciendo un trabajo maravilloso porque cumplimenta un mandamiento: los estoy perfeccionando, madurando, capacitando a ustedes. ¿Y para qué se supone que me toca hacer todo eso? Para que después ustedes hagan algo que es vital: edificar el Cuerpo de Cristo en la tierra. Cuando cualquiera de ustedes se maravilla de algo que aprendió y va y se lo enseña a otro hermano, tienes dos alternativas: o eres tú el que directamente edifica el Cuerpo de Cristo, o enseñas a otros hermanos para que ellos vayan y lo hagan. Hay una diferencia.

     Opción uno: yo edifico el Cuerpo de Cristo. Opción dos: yo enseño a otros a edificar el Cuerpo de Cristo. En la iglesia, entiende, siempre ha habido dos tipos de personas. Las personas que edifican el Cuerpo de Cristo y las personas que edifican a los que van a edificar el Cuerpo de Cristo. No existe nadie más. Cualquier otra cosa no es iglesia, es visita. O lo peor: infiltrado. Puede haber un grupo que tenga la suficiente unción como para edificar el Cuerpo de Cristo. Pero lo harán solos. ¿Qué pasa si ese grupo se pone a capacitar a otros para hacer lo que ellos hacen y, con el correr de los días, todos los que oyeron esas enseñanzas ya están en condiciones de edificar el Cuerpo de Cristo? Será muy bueno y Dios se agradará mucho de ellos.

     La gran pregunta, entonces, es: ¿Cuál de estas tareas es la más importante, edificar el Cuerpo de Cristo o capacitar a otros para edificar el Cuerpo de Cristo? La segunda. Sólo un detalle: para la primera, no necesitas ser llamado. Para la segunda tarea, sí necesitas ser llamado y, además, también enviado. Esa es la diferencia entre aquel que es ministro y aquel que no lo es. Pero ahora nos encontramos con la otra disyuntiva. ¿Todo cristiano, aún aquel que lleva apenas un día de convertido, puede ser un ministro del Señor? Absolutamente. Nadie podría discutir eso. ¿Y él puede edificar al Señor? ¡Por supuesto! Edifica con su fe, con su amor, con su testimonio, con su evangelismo, con todo lo que él haga, edifica el Cuerpo de Cristo. Todos ustedes que están allí, del otro lado, están porque alguien les habló del Señor, un día lo aceptaron y ahí mismo fueron insertados en Su Cuerpo.

     Pero, y atención con esto: no todos los que están reunidos en los distintos grupos o congregaciones, tienen el llamado para capacitar a los edificadores. Y esa es la gran diferencia existente entre los que hemos sido llamados a capacitar y los que van a edificar. Una simple familia que un día y a partir de alguno de sus miembros llega a convertirse por completo y, el primer día que retornan de un culto, se sientan a la mesa para comer y el padre dice: “Bueno, ahora somos cristianos y debemos orar por la comida. Nunca lo hicimos, pero ahora debemos hacerlo”. ¿Está este buen hombre edificando el Cuerpo de Cristo? ¡Claro que sí! ¿Con esa cosa tan simple? Sí, porque de muchas simplezas se conforma un todo de profundidad extrema. Y todo esto le va a traer, a ese buen hombre, muy buen fruto y gran bendición, pero; ¿Podemos llamar a este simple hombre un líder o ministro? ¡No! Simplemente está ejerciendo su autoridad como jefe de un hogar, eso es todo. De esto es de lo que habla Pablo en Corintios 14. Hermanos, cuando ustedes se reúnen, cada uno de ustedes tiene salmo, tiene lenguas, tiene palabra, profecía. Hágase todo para edificación.

     Lo ideal es que, cuando la iglesia se reúne, todos tengan algo para edificar. Por eso es que no se deberá procurar ni incentivar a que la música que se ejecuta en los templos sea solamente música, que tengan un espectáculo de luz y sonido muy bueno, pero convertido en un show para lucimiento personal de los músicos, mientras la gente se limita a mirar sin participar en nada. La idea es que todos, músicos y gente, edifiquen el Cuerpo con cánticos, palabras, oraciones, alabanzas y adoración en espíritu y verdad. Esto ha sido, partiendo de algo bueno, una lisa y llana tergiversación de una tremenda palabra, como es: adoración. Porque la adoración, y también la alabanza pueden, si cabe y están dadas las condiciones, recibir la apoyatura de la música, pero no significa esto que decir alabanza y adoración deba interpretarse directamente como música, ¿Se entiende?

     En suma: ¿Qué es lo que Dios quiere de su iglesia? Que capacitemos a los santos. ¿Y con qué objetivo? La palabra dice que para llegar a la unidad de la fe. ¿Y qué pasa cuando llegamos a la unidad de la fe? El Reino se establece. Y lo hace a la imagen de un Adán maduro, no de un Adán inmaduro. No llegó a madurar. ¿Por qué? Porque no tomó del árbol de la vida. Adán fue un fruto que se cortó cuando estaba verde. Y fíjate que las propias frutas te dan la pista. Mientras que lo maduro siempre es dulce y apetecible, lo verde o inmaduro siempre es agrio y además produce serios problemas. Y este pasaje concluye diciendo que todo es a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.

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¿Cómo Vivir en el Reino?

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     Jesús trae la imagen del hombre perfecto. Pero no la trae suelta. ¿Por qué? Porque en el sistema en el que Jesús aparece, y estoy hablando de la cultura, estoy hablando de ese momento, más o menos allá por el año cero, o en el año seis, o en el año tres, era un sistema corrupto, caído. Aún el sacerdocio de ese tiempo era corrupto. Jesús no tenía dónde poner un pie sin ensuciárselo.  Todo lo que estaba en ese momento era sucio, era corrupto. La palabra dice: A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. ¿Recuerdas? Jesús es introducido en el mundo como si fuera dentro de una cápsula dentro del Reino. El Reino es lo que viene, es esa atmósfera impresionante que desciende del cielo, porque dice: el Reino de los cielos se ha acercado, y Jesús está en medio. Me pregunto, ya que estamos, cuánto habrá cambiado ese sistema en el día de hoy… ¿Qué crees?

     Imagínate un círculo invisible, más o menos de dos metros, alrededor tuyo, y donde tú te mueves, ese círculo se mueve contigo. Ese es el Reino, entonces la gente te escucha, pero para que la gente pueda creer en ti, tiene que introducirse dentro de ese círculo, dentro de esa atmósfera. Alguien entra y entonces sus ojos se abren de la sorpresa y el asombro porque ve y cree inmediatamente. Y, por favor, no lo tomes como una licencia poética apropiada o una fantasía producto de demasiadas películas de ciencia-ficción. ¡Yo lo viví y te aseguro que es así! Entonces luego sale de ese lugar y queda como medio atontado, anonadado, shockeado todavía por la experiencia, queda inmovilizado. Por esa razón fue que toda esa gente que fue sanada y liberada por Jesús, no apareció cuando a Él lo tomaron prisionero, e incluso cuando fue llevado a la cruz. ¿Dónde estaban? ¿Dónde está Jairo? ¿Dónde están Lázaro y sus hermanas? ¿Dónde está toda esa gente? ¿Los cinco mil que comieron los panes y los peces multiplicados?

     Imagínate a eso hoy, un ministro que llegue y ore por tu hijo y le sane una tremenda enfermedad, ¿No estarías agradecido de por vida con él? ¿Dónde estaban todos? La atmósfera del Reino era lo que provocaba que la gente se sostenga. El círculo de Jesús no era de dos metros cuadrados, era una cosa inmensa. Esa gente no tuvo hambre, no tuvo sueño, se olvidó del trabajo, se olvidó de la familia, ¡No quería moverse! ¡Quería seguir ahí! ¿Y dónde estaban? Estaban en el Reino.  Jesús sólo operaba en el Reino, y el Reino podía ir a un lugar, siempre y cuando hubiera fe. En el caso de Samaria, dice que no pudo entrar porque la gente no tenía fe. Jesús no era alguien que pudiera hacer algo fuera de la atmósfera del Reino. Es necesario que entiendas bien esto. No era el Súperman que podía hacer lo que quería y se iba volando, no. ¿Sabes por qué? Cuidado porque a lo mejor te choca esto que digo: Pero Él estaba sujeto al Reino. ¿Entiendes ahora la distancia entre ese Reino y ese del que tantos hablan ligeramente, hoy?

     Era el Reino el que determinaba dónde Él podía ir y dónde Él no podía ir. Había lugares donde Él no podía ir. Aunque era el Hijo. No podía. Era necesario que Él se mueva simplemente donde el Reino podía obrar. Cuando los discípulos son comisionados, como leemos en Mateo 10, “Vayan de dos en dos”, ¿Recuerdas? Ellos son parte de esa burbuja, de esa cosa invisible que es el Reino.  Entonces van y hacen, y aunque viajaron un par de días, eso se extendió. El Reino se extendió. ¿Y por qué se extendió? Porque la fe de ellos era lo que provocaba su permanencia dentro del Reino. Alguien dio un muy buen ejemplo que vale la pena compartir. Filmado en cámara lenta, alguien introduce su mano en una burbuja de jabón sin romperla. ¡Pero eso es imposible!  ¡Al menor contacto la burbuja estalla! Sí, salvo que te mojes la mano antes de introducirla. La mano mojada penetra la burbuja sin romperla.

     Venimos de un ejemplo sobre el Reino con relación a una gran burbuja. La mano hidratada, en este caso, es la fe. Solamente puedes introducirte al Reino sin problemas, estando hidratado con la fe. Y con esa misma hidratación, puedes moverte dentro de esa burbuja con total libertad y éxito en todo lo que hagas. Si no tienes una mínima fe, ni lo intentes. Es decir que ellos, todos ellos los que además de Jesús pudieron hacer grandes milagros y los hicieron, fue mientras estuvieron funcionando y operando dentro del Reino, porque fuera del Reino no les funcionaba nada. ¡Señor, no pudimos sacar este demonio! ¡Hombres de poca fe! ¿Lo recuerdas, verdad?

     Entonces, la habilidad de Jesús consistía en saber mantenerse dentro del Reino. ¿Y saben qué es lo que Él enseña todo el tiempo que está con sus discípulos? Les enseña a sus discípulos, cómo vivir en el Reino. ¡No les enseña ninguna doctrina, por buena que parezca! Ellos ya estaban repletos de doctrina. Miren ustedes a la samaritana. Toda su vida era un desastre y quiere saber dónde debe adorar. ¡Necesitaba ver a un psicólogo, primero! Bueno, eso es la doctrina. Tú ya lo sabes, pero es menester que alguien te lo repita una vez más: la doctrina, cuando no está acompañada de fe, no sirve para nada. Muéstrale esto a un religioso y te dirá que no puede creerlo porque yo no comparto su doctrina, así que no soy digno de su confianza.

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Tiempo de Conocer Su Nombre

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     En algunas ocasiones, me ha tocado enseñar en ciertos trabajos de estrategia, que el nombre en una persona es un factor importante. Que un nombre mal puesto, puede ocasionarle inconvenientes a alguien, muy por encima de lo que ese alguien pretenda ser o hacer. Y eso, necesariamente, me lleva a examinar si lo que hemos aprendido, sabemos, enseñamos y practicamos, en absolutamente correcto o, si en su defecto, nos está faltando algo que vendría a cerrar todo con mayor precisión.

     (Mateo 10: 22)Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi NOMBRE; más el que persevere hasta el fin, éste será salvo. (No dice que seremos aborrecidos por quién Él es, o fue, o por lo que nosotros hagamos. Dice que lo seremos por causa de Su Nombre.)

     (Mateo 18: 5) = Y cualquiera que reciba en mi NOMBRE a un niño como este, a mí me recibe. (No está diciendo que si recibes a un niño en una buena congregación o en el nombre de Dios mismo, lo recibes a Él. Te está diciendo que eso ocurre si los recibes en Su Nombre.)

     (Mateo 18: 20) = Porque donde están dos o tres congregados en mi NOMBRE, allí estoy yo en medio de ellos. (No dice que Él se hace presente donde quiera que haya gente que se reúna para hablar de Dios o de la iglesia. Dice que lo hará si se reúnen en Su Nombre. De hecho, Su Nombre, es importante.)

     Cuando vemos a Jesús, el cielo se alinea en una misma dirección espiritual con nosotros. Entonces, ahora viene la pregunta complicada: ¿Por qué, durante el ministerio de Jesús, en medio de tantas palabras y enseñanzas que él nos ha dejado, bien recopiladas en los evangelios, él casi no menciona a la iglesia? Apenas hay un par de breves menciones. ¿Por qué? Porque su mensaje es el Reino, y porque el Reino es más importante que la iglesia. Esa es la razón. Tú puedes tener a la iglesia, pero no tener al Reino, pero es imposible que tengas al Reino, sino tienes a la iglesia. El fundamento de la Gran Comisión, es ir a predicar el Reino, el evangelio del Reino. Eso es lo que el Señor espera de nosotros. La obsesión de los apóstoles, es decir, de los apostellos, de los enviados, es edificar. Pero no es edificar lo que a ellos les parece, sino reproducir la forma de lo que han visto.

     Por eso es tan importante ver lo que el Señor quiere que edifiquemos. La iglesia puede centrarse en el hombre. De hecho y salta a la vista: en el hombre están centradas la mayoría de las iglesias. Hacen una encuesta para ver qué es lo que le interesa o necesita la gente y ya está; eso es lo que predican después. “Igle-Burger”, denominó a eso cierto ministro. Iglesia a pedido del consumidor. ¿Eso es Dios? O, por el contrario, la iglesia puede centrarse en Dios, que es como decir examinar qué es lo que Dios quiere de la gente. Y esos dos simples enfoques, van a crear dos iglesias completamente diferentes. La iglesia centrada en el hombre, es una iglesia que busca que el hombre encuentre en ella confort. Hay que hacer un culto de acuerdo con sus gustos, su medida, a su tiempo y a su cultura.

     En la que está centrada en Dios, en cambio, no es tan importante lo que el hombre necesita. Y esto, dicho con sumo cuidado, porque Jesús vino porque necesitamos de Él. El hombre pecador no necesita la iglesia, necesita a Dios. Y la iglesia sólo es importante, si está haciendo esa tarea: manifestar el nombre del Señor. El corazón del trabajo apostólico está sintetizado en esas dos preguntas que les hace Jesús: ¿Quién dice la gente que yo soy? ¿Quién dicen ustedes que yo soy? Revelar quién es Dios a los que no lo conocían. Ese es el centro de todo esto. Por eso he dicho que, a medida que el hombre cayó, el nombre de Dios se perdió. Al punto tal, que llegaron en cierto momento de la historia, a no poder pronunciar el nombre de Dios.

     Tengo un Dios obsesionado en darme a conocer Su Nombre, y la respuesta de su pueblo, es esta: no podemos ni mencionar el tuyo. ¿Qué Biblias leen? ¿Qué profetas escuchan? Desde el principio tengo un Dios que está desesperado en manifestarse. ¿Y cómo lo hace? Dando su nombre, Yo Soy él. Y su pueblo llega y dice que no, que no puede mencionar su nombre porque es demasiado santo para mencionarlo. Entonces prefirieron llamarlo Adonaí u otros nombres. Y ahí aparecen un montón de títulos, que si bien muestran características de quien es Dios, no es su nombre. Los Elohistas, Elohim. Mi Señor, Adonaí. ¿De qué me estás hablando? Ese no es mi nombre, ese es un título.

     Entonces, ¿Qué es lo que dice Jesús cuando ya se está yendo? Vayan y enséñenles a estas personas todo lo que les he enseñado yo. ¿Y qué es lo que el Señor les enseñó? ¿Acaso muchas clases de catecismo o doctrina? No. Él les enseñó cuál era el camino para llegar al Padre. Es eso lo que les enseñó. Les manifestó el nombre de Dios. Lee Juan 17 dice: he dado a conocer tu nombre. En ese nombre, ahora vayan y hagan que otras personas conozcan lo mismo que ustedes ahora conocen. Quién es el Padre. Y tienen autoridad y respaldo, ya lo tienen; ahora háganlo. Nunca podremos cumplir la Gran Comisión, tan sólo proclamando a Jesús como el Señor. Necesitamos el todo del Señor. Todo. Todo lo que Él es. Todo. ¿Tan difícil, será? No lo parece. ¿Y entonces? Puro sistema.

     (Juan 1: 12) = Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su NOMBRE, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 

     Conclusión: ¿Somos hijos de Dios por adopción, todos los que hemos creído en Él? Sí, pero con un ingrediente que solamente en este texto podemos ver con claridad: que somos hijos de Dios los que hemos creído en Su Nombre. Tu trabajo, de aquí en más, mientras descartas toda la basura cibernética que pueda andar enseñando caminos falsos, es buscar en oración la ayuda y guía del Espíritu Santo, única manera de conocer Su Nombre.

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Los Verdaderos Hermanos

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     En estos tiempos, toda precaución es poca. Y cuando hablo de precaución, no estoy hablando de temores ni miedos. Los hijos de Dios genuinos no deben, ni pueden conocer y muchos menos experimentar miedo alguno por una sencilla razón: saben en quién han creído y quiénes son en esta tierra. Sin embargo, estos son tiempos complejos y hasta peligrosos, como Pablo le profetiza a Timoteo. Cada creyente, en cada nación que habite, tiene la obligación de no dejarse llevar por ningún canto de sirena y solamente confiar en quienes deban confiar y no en cualquiera que se presente como confiable. Es tiempo de alto discernimiento o de alto error.

     (Juan 1: 12) = Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 

     Esto ha sido enseñado tantas veces y en tantos lugares, que reiterarlo hasta nos parece una falta de respeto para con el entendimiento mínimo de nuestros lectores. Sin embargo, la experiencia ministerial y la propia palabra escrita, nos muestra que no siempre es así. Conforme a este texto, ¿Quiénes son los auténticos y genuinos hijos de Dios? Los que han recibido a Jesucristo como Salvador de sus vidas, lo han erigido Señor de su existencia y han creído que Su Nombre está por encima de todo nombre. Esos tienen, dice, la potestad, (que es autoridad), de ser hechos hijos de Dios.

     (Mateo 23: 8) = Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. 

     Este versículo, en referencia a otros asuntos nos entrega, sin embargo, lo que podríamos determinar cómo nuestro documento de identidad del Reino de Dios y Su Justicia. Se nos enseña que Dios es el Padre, nuestro Padre, eterno, misericordioso, celestial y amoroso. Y que Cristo es Su hijo primogénito, el Maestro, el que nos ha llevado al conocimiento pleno de la Verdad, que es Él mismo. Y que aceptar, creer y poner por obra todas esas variables, nos lleva a ser considerados y llamados en el Cielo y en la Tierra, hermanos. ¿Por qué? Porque somos todos hijos de un mismo Padre, El Padre.

     (2 Corintios 11: 26) = en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos;

     Aquí es Pablo, mientras viene detallando todas las vicisitudes que pueden experimentarse por la simple causa de ser un hijo del Dios viviente en acción, nos entrega una extensa lista de esos peligros. Y los iguala de nivel casi sin distinción entre unos y otros. Y coloca la potencia de un río desbordado de aguas imparables, conjuntamente con la peligrosidad de los delincuentes, ladrones, que aguardan a sus víctimas a la orilla del camino. Los compara con los riesgos de una gran ciudad, con los que pueden vivirse o sufrirse en un árido desierto o, incluso, en un mar embravecido por vientos tormentosos. ¿Y sabes con qué los iguala en el final de este texto? Con el peligro que significan los falsos hermanos. 

     (Gálatas 2: 4) = y esto a pesar de los falsos hermanos introducidos a escondidas, que entraban para espiar nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesús, para reducirnos a esclavitud, 

     ¿Quiénes eran esos falsos hermanos que Pablo menciona aquí? Es evidente que gente que imitaba todos los rituales, los gestos, los modismos y las tradiciones de los hermanos genuinos, sin otra intención que la de infiltrarse y producir daños irreparables en el Cuerpo de Cristo, que es la iglesia, sea cual fuere y se encuentre donde se encuentre. Un falso hermano es un hijo de un padre diferente a nuestro Padre, esto en sentido espiritual. Y si sabemos que quien con Dios no recoge, desparrama, eso significa que no hay ni términos medios ni grises. Es blanco (Dios) o negro (Satanás).

     Sabiendo, entonces, que la categoría de hermandad es el fruto de haber sido concebido por un mismo Padre, es que debemos pesar los espíritus y –una vez más- reconocer al árbol por sus frutos. En este tiempo, en muchísimas latitudes de habla hispana, que es la que podemos conocer en cuanto a la información que poseemos, hay infinidad de personas que se nos presentan como hermanos. ¿Lo son? Deberemos observar sus frutos, (El fruto no es el evangelismo, sino la réplica del carácter de Cristo), y luego discernir si son nacidos de nuestro mismo Padre. Porque si no lo son, no nos están llevando a libertad, sino a esclavitud. El que tenga oídos para oír, oiga lo que el Espíritu habla a la iglesia.

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¿Qué Voces Escuchan tus Oídos?

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      (Joel 2: 28-29) =  Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días. 

     ¿Verdad que esta es una tremenda y hermosa palabra profética? ¿Verdad que por años hemos estado esperando el momento de su cumplimiento? ¿Y no es menos cierto que, con la finalidad de llevar al cumplimiento esta palabra, fue equipada la iglesia con ocho funciones claves para la extensión del Reino? Si tú lees con mucho detenimiento Hechos 2, Hechos 3 y hasta Hechos 7, vas a notar lo siguiente: que estas ocho funciones ministeriales allí detalladas, estaban presentes en esa iglesia. Lo primero que Jesús llama, cuando empieza su ministerio, es a los apóstoles; y ya quedaron claras las motivaciones y razones para las que son útiles los apóstoles. Cuando viene el Espíritu Santo, te vas a dar cuenta que se activa lo profético, cosa que todavía no estaba activada. ¿Y cómo sé yo que no estaba activada? ¡Fácil! ¿Qué fue lo primero que hicieron los discípulos para ocupar el espacio de Judas, antes de que el Espíritu Santo descendiera en Pentecostés? Echan suertes. Pregunto: ¿Tú crees que sería necesario echar suertes cuando hay un profeta? ¡No! Entonces, el ministerio profético se activó justo y junto con el envío del Espíritu Santo. Entonces, sobre ese diseño, que son apóstoles y profetas, se inicia la iglesia.

     Luego dice que los hermanos perseveraban en la doctrina de los apóstoles. Vamos a ver: ¿Qué es lo tercero que se activa para perseverar en la doctrina de los apóstoles? ¡Los maestros! Había que enseñarles a estas personas que acababan de recibir a Cristo. Así fue como la gente comenzó a ser instruida. A veces en las casas, a veces en el templo y en las casas, y al final sólo en las casas. Dice que allí revisaban la doctrina de los apóstoles, partían el pan con sencillez de corazón y estaban unánimes juntos. Lo que sucede a continuación, es que los apóstoles siguen haciendo milagros. Ellos habían sido entrenados en esto durante la compañía de Jesús. Y es interesante como arranca esto con Pedro y Juan con el cojo, con el inválido que estaba en la puerta del templo, pero dice que luego los milagros eran cada vez más tremendos. Dicen que eran maravillosos. Tanto que ya ni siquiera tenían que traerles los enfermos, porque dice que sólo la sombra de los apóstoles sanaba la gente.

     Los milagros no eran atributo sólo de un ministerio. Muchos hermanos hacían milagros. Por eso es que no entra ni puede entrar como título. No existe tal cosa como especialista en milagros. Porque, en realidad, a esa función Dios se la ha distribuido a todos los que creen en Su nombre. Y hubo diferentes calidades de milagros. Sin ir muy lejos, yo estimo como un milagro tremendo el hecho de que la gente vendiera todas sus cosas y les trajera lo recaudado a los pies de los apóstoles. ¡Nadie procede así por conciencia humana! Milagros inexplicables. Felipe anda casi como paseando y de pronto se esfuma y aparece junto a un robusto moreno en un carro, le predica un mini-evangelio sintético, detienen el carro, se bajan los dos, lo sumerge en el río bautizándolo y luego se volatiliza en el aire otra vez. ¿No es eso un milagro casi inigualable? Pero, también estaban los que sanan y los que ayudan. Y ahí es donde ellos, empiezan a atender a la gente pobre. Y allí también es donde ellos eligen a siete ayudadores, diáconos, servidores, para que ayuden en la alimentación de la gente.

     Lo que sucede es que el Espíritu Santo estaba soplando una sola cosa, que es lo absolutamente lógico. No hay forma ni manera de que haya dos o tres versiones de lo mismo. Si a alguien Dios lo envió a sembrar una palabra de esperanza a un lugar, no puede haber llamado a otro para que vaya a ese mismo lugar con una idea totalmente opuesta. ¿Usted me está queriendo decir que todos deberíamos oír una misma voz? Estoy absolutamente convencido que sí. Reitero: el Espíritu Santo es uno. ¡Pero puede enviar a muchos a un mismo lugar con misiones diferentes! Sí, pero en unidad con un solo objetivo, no unos en oposición con los otros. ¡Eso no es Dios! Yo creo que el Espíritu Santo es el que conduce esta nave en la que todos estamos navegando.

     Y también creo que es el que ha sido enviado a guiarnos a toda verdad. Y la verdad es una sola, no pueden existir diez verdades distintas y opuestas entre sí. Ninguna casa dividida prevalece. Toda la formación teológica y doctrinal que tenemos en acceso, ayuda y mucho. Pero de ninguna manera alguien podrá suponer que eso reemplaza al Espíritu Santo. Por eso, lo primero que deberíamos hacer para retornar al diseño correcto y salirnos fuera del sistema religioso imperante, es ver si estamos escuchando al Espíritu Santo. Ahora vamos a lo crucial. Si yo pregunto de manera masiva a todos los que me están leyendo, si se guían por lo que oyen del Espíritu Santo, seguramente de manera casi mayoritaria me dirán que sí, que seguramente, que sin dudas. Entonces déjame que te formule la pregunta clave: ¿Qué mecanismos pones en marcha para escuchar la voz del Espíritu Santo? ¿Cómo te aseguras que es el Espíritu Santo quien te está hablando? Te lo digo de otro modo: ¿Qué herramientas tienes para escuchar las voces del Espíritu? Si no sabes, no puedes o no quieres responder estas tres preguntas, tú corres el riesgo de estar escuchando demasiadas voces.

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El Retorno a las Fuentes Primarias

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      (Hechos 2: 46) Y perseverando unánimes (Quiero que prestes especial atención a estas dos palabras que se utilizan aquí, porque entiendo que son claves en lo que debe ser la iglesia del Señor) cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, (47) alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos. 

     Yo me pregunto si una iglesia moderna, que desee considerarse y ser considerada como tal y no como una Babilonia más, no debería tener como patrones inamovibles, por lo menos, a algunas de estas dos palabras que arriba mencioné como claves: perseverancia y unanimidad. El problema más grave de nuestros tiempos es que, en lugar de estar enseñando, por ejemplo, doctrina de fundamento apostólico, seguimos insistiendo con programas de auto-ayuda. Esos que te insisten a cada momento en que, para poder salir de tus problemas, tienes que ser más sabio. Mientras tanto, la doctrina apostólica que te mira desde arriba, desde los lugares celestiales en Cristo Jesús, te dice que ya tienes toda la sabiduría de Dios contigo, y que sólo te falta creerlo.

     Por eso es que la gran mayoría de libros que hoy inundan nuestras bibliotecas, son de auto-ayuda. Si yo grabara todas las semanas estudios relacionados con el alma y sus problemas, aumentaría las visitas a mi Web por lo menos en un setenta por ciento, pero ¿Sabes qué? ¡No me interesa eso! ¡Me interesa enseñar lo que edifica, (Porque para eso fueron plantados los ministerios, para edificar al Cuerpo de Cristo), no lo que acaricia el alma! Además, aplicar auto-ayuda es seguir viendo las cosas desde aquí abajo, en tanto que la Palabra de Dios nos dice que ya estamos sentados en lugares celestiales con Cristo. Lo que todavía no terminamos de entender y muchos de creer, es que ya nos fue dado todo. Que ya Jesús no nos puede dar nada más. Que ya tenemos todo lo que necesitamos para ser más que vencedores. Por eso es que Pablo dice que oremos para que nuestros ojos sean abiertos y podamos ver la supereminente grandeza. En suma: lo único que puede limitar el poder de Dios en tu vida, eres tú mismo.

     La enseñanza apostólica gira tremendamente en la revelación de Cristo en nosotros la esperanza de gloria. Cuanto más tenemos de Cristo, menos tenemos que escribir. Nunca vamos a ver a Dios como asistencialista. Él es un reformador. Claro que es nuestro ayudador, ciertamente, pero no bajo la mentalidad de asistencia. ¿Qué sería asistencialismo? Alguien que te quiere ayudar por el resto de tu vida. Pero resulta ser que Él quiere que tú camines o corras por ti mismo, sin ayuda. Entonces tú te asustas y preguntas: ¿Y si me caigo? Yo te respondo eso: Si te caes, Él te va a levantar. Pero sólo si te caes, no si te arrojas al piso como los niños consentidos. Estar plantados sobre bases apostólicas te permite saber quién eres en Cristo. Entonces un día te arrojan una bolsa negra con tierra de cementerio en la puerta de la iglesia y la mitad de la gente se aterroriza porque cree que se les va a morir el pastor.

     Y ese pastor, si es sabio y sabe dónde está plantado, lo único que hará será reírse, porque él sabe que cuando el infierno recurre a esas pantomimas del curanderismo, es porque los verdaderos dardos de fuego se le han acabado y ya no tiene con qué atacar. Los que se asustan de las cosas que hacen los brujos y los hechiceros, son los que no entienden todavía quiénes son en Cristo. Entiende la sustancia principal de este mensaje: tiempo concluido para teologías sin vida, para doctrinas de derrota, para estrellas rutilantes de shows televisivos con barniz cristiano. Reforma es volver a nuestras fuentes más preciadas. Y la doctrina de los apóstoles, de la cual se dice que si no se enseña eso, se es anatema, es la única que puede llevar a la iglesia a mostrar públicamente cómo viven los hijos de Dios. Y sólo cuando ocurra eso, el mundo se impactará y vendrá corriendo a pedir salvación. Hoy, todavía, no está viniendo.

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Un Evangelio; Dos Visiones

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      (Marcos 16: 15) = Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

     Uno de los problemas más acuciantes y visibles que vive el mundo moderno, es el de los diferentes divisionismos que, como casi siempre ocurre en estos casos, suelen ser funcionales a todos aquellos gobiernos que llegan para oprimir, expoliar y abusar de los pueblos. Muy lejos de ser un manifiesto político, esto, es una palpable realidad que, por otra parte, no es nueva en absoluto, sino que data de tiempos inmemoriales, de los que no quedan al margen los mismísimos tiempos de Jesús. Porque, en todo caso, decir división, es decir di-visión, esto es: dos visiones diferentes de un mismo asunto.

     Cuando Roma establece toda su extensión y su perímetro de gobierno, y ahí estaba también Judea, el territorio que más conflictos le daba, era el territorio de Israel. Tanto es así que tenían una guarnición completa allí, todo el tiempo. Porque los judíos, te explico, eran muy revoltosos. ¡No eran en absoluto un pueblo pacífico! Es suficiente con recordar lo que el episodio de Masada, cuando ocurre esta gran revuelta con toda esta gente, con Judas Macabeo, con todo lo que fue eso. Ese suicidio masivo de cientos de judíos.

     Eran un pueblo difícil de llevar. Tanto que en el año 70, los romanos, hartos ya de Israel, van y pasan la aplanadora sobre Jerusalén y no queda piedra sobre piedra. Tito, el general, va y destruye todo rastro de resistencia. Los judíos, internamente, estaban muy divididos. Había por lo menos, adentro, siete grupos muy fuertes. Los saduceos, los fariseos, los escribas, los zelotes, y los escenios, eran grupos muy diversos, que aunque compartían todos la misma fe por la Torá, por la Ley, tenían tremendas divergencias en su interpretación y en su manera de vivir esa Ley.

     Entonces, entre ellos mismos había muchísimas discrepancias y había cosas casi inaceptables. Y para colmo de males, en la mitad de la nación estaban incrustados los samaritanos, que eran una mezcla de judíos y asirios que aparecen en cierto proceso de la historia, hablando un lenguaje medio raro, el arameo, que fue un idioma que lo único que trajo fue mayor confusión, todavía.

     Ahora; si puedes imaginarte todo ese escenario, vas a darte cuenta que Jesús no podía haber nacido en un peor momento y lugar. Cuando Jesús llama a sus discípulos, hay todo un tema sobre por qué elige a esas personas, qué fue lo que vio en ellos y una serie de exámenes más. Sin embargo, ellos expresan esas divisiones internas varias veces, y se puede ver algo en los evangelios respecto a esas faltas de acuerdo que había entre ellos.

     Había discriminación, había marginación y un sinfín de actitudes negativas más. Por eso, es asombroso lo que Jesús hizo, aunque supongo que le quedó pendiente el trabajo de carácter que podía hacer con los que eran sus seguidores. Y eso queda en evidencia cuando a Jesús lo detienen y lo ponen preso. ¿Qué es lo primero que hacen sus discípulos? ¡Huyen! ¡Se esparcen en todas direcciones! En las zona rurales de mi pueblo, se solía decir respecto a esto: “Donde vos dejás el cuero, yo dejo la polvareda”.

     De todos modos, eso te deja pensando algo que es una realidad: la única cosa que nucleaba a todos esos hombres tan distintos entre sí, era el propio Jesús. A él se lo llevan preso y a nadie se le ocurre orar, hacer guerra espiritual o reprender demonios. ¡Nadie atina a nada! Yo me pregunto si, con todos estos hechos a la vista, alguien se atrevería a dejarles un grupo de cristianos a cargo a esos discípulos, hoy. ¡No eran confiables!

     Sin embargo y pese a todo eso, vemos que Jesús no sólo les dejó a un grupo de cristianos a su cargo, ¡Les dejó el mundo entero! Claro está que Jesús tenía en cuenta algo que ninguno de nosotros pensó: el papel, el rol que iría a desempeñar el Espíritu Santo. Y esa es la enorme diferencia que se vislumbra entre los evangelios y el Libro de los Hechos.

     Porque los evangelios son el relato de Jesús, en quien está morando y obrando el Espíritu Santo. El Libro de los Hechos, mientras tanto, es el relato de los apóstoles, en donde el protagonista principal es el Espíritu Santo, incluso por encima de ellos mismos. Y esto te deja en evidencia algo que ya habrás discernido. En un tiempo de alta crisis como el actual, donde el divisionismo parecería ser el mayor obstáculo para la implantación del evangelio, la unidad genuina y sin egoísmos en Jesucristo, más el trabajo poderoso del Espíritu Santo, no es nuestra máxima o mejor garantía, ¡Es la única!

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Una Tarea Complicada

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     A diario, y por los diversos canales con los que suelo comunicarme con algunos de los hermanos que acompañan nuestro trabajo, suelo escuchar una de las preguntas más reiteradas dentro del ambiente cristiano: ¿Cómo hago para obedecer la voluntad de Dios? ¿Cómo hago para vencer los dictados de mi carne, de mis intereses, de mi egocentrismo, de mis vanidades humanas? Siempre me ocurre lo mismo a la hora de responder estas preguntas: no encuentro una respuesta sólida que le saque al hermano todas sus dudas. Así que, lo único que me resta, es hacer lo que vengo proponiendo en todas las demás alternativas: ir a nuestra base central, a nuestro modelo: Cristo.

     Entonces, ¿Cuál fue la fidelidad de Cristo que le otorga a él ser Sumo Sacerdote tras la orden de Melquisedec? Hemos descubierto que lo que Cristo luchó por mantener, y que por poco no mantiene, era el hacer la voluntad de Dios. En toda la Biblia, aparentemente, había una sola voluntad. Si me ha visto a mí, ha visto al Padre. Porque el Padre y yo, somos uno. Y yo sólo hago lo que el Padre hace. Eso decía. Pero, llegó un día en que Él dijo: no se haga mi voluntad, sino la suya. O sea: hubo una batalla, una guerra interna, para ver si había que hacer lo que el Espíritu Santo quería hacer, o hacer lo que la carne quería hacer. Y Jesús batalló grandemente con este problema. Tenía que vencer el deseo de no ser uno con el Espíritu de Dios. ¿Podrán dos caminar unidos si no están de acuerdo? ¿Cuántos saben que Cristo venció?

     (Hebreos 5: 7) = Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. 

     Su oración fue escuchada, pero no porque andaba llorisqueando o lamentándose; fue escuchada porque tenía temor reverente, que de paso te digo, es algo muy distinto a tener miedo. Diría que lo opuesto. ¡Dios no se mueve por lástima, se mueve por fe! ¡Si pudiéramos aprender eso! Ningún lamento podrá mover a Dios. ¡Es imposible agradarle sin fe!

     (8) Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; (De hecho, aquí tendremos que asumir que, si tuvo que aprender obediencia, es porque no nació obediente. Estamos hablando de Cristo.) (9) y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen; 

     Es decir que, tal como lo lees, no era perfecto, sino que se perfeccionó. ¡Hay que entender la humanidad de Jesús! El Libro de los Hechos, dice en su capítulo 10, que fue ungido del Espíritu Santo. Y como sabemos que Dios no puede ser ungido, Jesús tiene que haber sido todo hombre. Es difícil de explicarlo, pero sólo se te pide un momento de confianza y luego podrás comprobarlo por ti mismo. El luchó con la voluntad de Dios, pero por lo que tenía que luchar fue que aprendió a obedecer. Nosotros luchamos igual que él cuando se nos presenta la voluntad de Dios y las otras alternativas. El problema o, mejor dicho, la diferencia entre nosotros y Él, es que Él aprendió con las luchas, mientras que nosotros seguimos luchando las mismas batallas.

     No hay nada que nos saque más de quicio a los creyentes más o menos maduros, que el ver a una persona con el mismo problema todos los días. Escucha: esta es una escuela donde Dios no aplaza a nadie. Te sigue y te sigue tomando el examen hasta que lo apruebas y lo pasas. Si aprendiéramos lo que tenemos que aprender con cada circunstancia, no la volverías a tener. O, por lo menos, no te caes en el mismo hoyo dos veces. Él vence la tentación de no hacer la voluntad del Padre. Y yo deseo, a través de este trabajo corporal, porque no estoy buscando fallas en personas desde lo individual, porque no es ese mi trabajo, enseñarte donde está la justicia, sencillamente para que el pecado se quede atrás.

     Pero, la iglesia de Dios, y no soy quien yo para especificar quienes la componen o quienes no, ese es Dios el que lo va a definir, tiene que estar plenamente convencida desde lo más íntimo, que lo que tiene que hacer es todo lo que sea la voluntad del Espíritu Santo de Dios. Y esta, créeme, es la guerra más grande que todavía, por estos tiempos, tiene esa iglesia en su conjunto. ¿Haremos lo que tenemos que hacer? ¿Calculamos el costo? ¿O, por el contrario, seguiremos especulando para ver si eso nos conviene o no ministerialmente, que es como decir que nos conviene o no en lo personal, lo privado, lo particular? Todo esto, si es que quieres tomarte el trabajo, invertir tu tiempo y pagar el precio para ser parte del Reino.

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¿Cuál es La Dirección Correcta?

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     Las elecciones presidenciales en Brasil, han dejado entrever una conducta electoral que parecería ser dominante en toda el área de América. Salvo escasas excepciones, el paso de gobiernos de centro izquierda o izquierda moderada, a las distintas vertientes de la derecha, ha sido casi un efecto dominó. Es tan particular en eso nuestra región que, lo mismo, viene sucediendo desde hace mucho tiempo. Sin ir demasiado lejos, todavía tengo fresca en mi memoria la etapa en donde las Fuerzas Armadas ejercían gobierno en un ochenta por ciento de la zona, a partir del temor casi visceral a lo que entonces se denominaba como “el peligro comunista”. ¿Coincidencias? ¿Decisiones superiores? Sólo el Espíritu Santo y el discernimiento preciso tienen la respuesta, el resto es conjetura y divagación oportunista.

     La iglesia, convengamos, jugó un rol importante en esos cambios, y tal vez lo sigue jugando. El triunfo del candidato de la derecha en primera vuelta, en Brasil, se asegura que fue respaldado grandemente por la iglesia evangélica, aunque desde aquí y a la distancia, no tengo claro si se trata de la iglesia evangélica en general, o de alguna fracción ciertamente poderosa de ella. Y esto, nos llevará una vez más a recalar en algo que siempre hemos mencionado, aunque no siempre lo hemos hecho con la claridad meridiana que los sucesos ameritan: ¿Debe la iglesia participar activamente en política? Y si así fuera, ¿Deberá hacerlo por cierta postura ideológica natural o aparentemente ligada al sentir cristiano?

     Yo, particularmente, entremezclando mi calidad de ministro del Señor y ex hombre de la Comunicación Social, tengo una idea más que clara al respecto, pero reconozco que mi idea no es la que se comparte en el seno del cristianismo evangélico, al menos en su gran mayoría. Una vez más, pregunto: ¿Puede la iglesia simpatizar o apoyar a la Izquierda? En teoría, es indudable que no. La Izquierda es pro-abortista, atea, defensora de ciertos derechos humanos que en la iglesia se consideran como pecado, etc. ¿Entonces, inevitablemente diremos que la iglesia tiene que enrolarse en la Derecha?

     (Isaías 9: 20) = Cada uno hurtará a la mano derecha, y tendrá hambre, y comerá a la izquierda, y no se saciará; cada cual comerá la carne de su brazo; 

     No necesito ser demasiado sabio para darme cuenta de mi posición en Cristo. Ni a izquierda ni a derecha. Y ni mencionemos siquiera la mediocridad de pensamiento que desembocaría en un supuesto e inexistente centrismo. El cristiano, tal como su enrolamiento dialéctico lo dice, es de Cristo. Y todo lo que coincida con Él, será bienvenido, venga de la mano que venga, y todo lo que se contraponga a Él, será desechado, venga de donde venga. Después de todo, cuando la Izquierda declara que la religión es el opio de los pueblos, no se equivoca. Sólo que la Izquierda supone que religión es sinónimo de fe y de Dios, y todos los creyentes genuinos, sabemos que no es así. La Izquierda no conoce al Dios al cual agrede, y no será tarea sencilla presentárselo, tendrá que verlo manifestado en la conducta diaria de sus hijos.

     La Derecha, en cambio, si parecería tener en sus pensamientos a alguna forma de Dios. Convengamos en que mayoritariamente parecen creer en un Dios especial, protector de clases sociales especiales, y pasible de una serie de permisividades que, en algunos casos, hasta pueden parecer insostenibles, acuden a alguna forma de iglesia y mencionan a Dios en todos sus discursos. Sus frutos, sin embargo, no tienen ni la transparencia ni la justicia que deberían tener y, por esa causa, siguen dando paso a esa Izquierda que desean combatir y erradicar. Dios es amor, Dios es justicia, Dios es equidad. Cualquier gobierno que trabaje de verdad para lograr eso, podrá contar con el apoyo de los hijos de Dios, sea cual fuere su discurso. Pero enrolarse ideológicamente con rudimentos humanos y carnales, no me parece lo más adecuado para representar a Dios en la tierra. Y eso, (Eklessia-Asamblea) es lo que llamamos La Iglesia. Nuestras batallas se ganan desde la oración de guerra y el decreto espiritual, no en las tribunas partidarias.

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Del Hambre al Entendimiento

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     El cambio de modalidad del mensaje o de la enseñanza en este sector de la Web que es el Blog, no tiene que ver con un ánimo de hacerlo más atractivo o más actual. Se trata simplemente de obedecer un mandato específico, que es el de aportar lo nuestro para crear una conciencia de iglesia como asamblea, que ha sido obstaculizada durante mucho tiempo por la eclesiología tradicional de club religioso. Lo que quiero decir es que la iglesia convencional que conocemos, con sus costumbres y sus doctrinas, a veces sólo voluntaristas, ha impedido sin proponérselo que cobre potencia y efecto la iglesia que Dios mismo imaginó al avalarla.

     Y esta iglesia naciente, que no está liderada por ningún personaje impactante o ultra carismático, ni contiene tampoco propuestas dignas de una tarea de agencia de publicidad, apunta puntualmente a ayudar a otorgarle al creyente común, las bases sólidas y factibles de una conducta y una serie de principios básicos que lo sustente ante el ataque proverbial de una sociedad llena de miedos, y que por padecerlos, entra en un alto grado de inseguridad personal, siendo éste un combo que general y mayoritariamente produce un efecto que observamos a diario a nuestro alrededor: agresividad.

     (Mateo 5: 36-38) = Y tomando los siete panes y los peces, dio gracias, los partió y dio a sus discípulos, y los discípulos a la multitud. Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, siete canastas llenas. Y eran los que habían comido, cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños. 

     Escucha esto: de la gente que estaba con Jesús ese precioso y tremendo día cuando comen los peces y los panes, esos que llenaron su vientre de tal modo, que dice que sobraron canastos enteros y nadie les prestaba atención. De todos esos, ¿Cuántos crees tú que entendieron lo que Jesús estaba hablando? A mí, si tengo que decirte la verdad pura, se me cae y se me nota el pesimismo, y me dan ganas de decir que nadie lo entendió.  Pero, sin embargo, voy a asumir que hubo un grupo de doce hombres a los cuales Él se toma el trabajo de explicarles las parábolas, que son sus discípulos. Asumamos entonces que ellos, los doce, sí le entendieron. A lo mejor algunos más, Marta, Lázaro, qué sé yo. Pocos, en relación, de todos modos. Sin embargo, algo es realidad: ¡Todos comieron! Lo pongo así: aunque no todos entendieron, todos disfrutaron.

     Lo que te estoy queriendo mostrar, y al mismo tiempo enseñar como principio válido, es que no tuvieron que entender para poder comerse el pescado y el pan. O sea que vemos que Jesús les permitió comer a todos, entendieran o no. Pero, entonces, ¿Jesús no es selectivo? Sí, lo es; pero lo que no hace es cerrar la puerta. Elige con quien quiere estar, pero no cierra la puerta. Si eran cuatro mil personas las que había allí, ¿Cuántas pudieron ver lo que estaba sucediendo allí? ¿Cuántos pudieron ver que los peces y los panes fueron provistos por un niño? Muy pocos, quizás los que estaban bien adelante, los que estaban más cerca, los que escucharon la oración, los que vieron reproducirse todo. Pero ¿Y los otros? ¿Los que estaban alejados y tal vez hasta entretenidos hablando entre ellos?

     Para mí, ellos vieron aparecer canastas y canastas de pan y de peces y hasta se deben haber preguntado quiénes habrían pagado todo eso. Yo tengo mis dudas si se llegó a difundir totalmente cómo fue que apareció todo eso. Sin embargo, lo hayan sabido o no lo hayan sabido, ¡Todos comieron! Hoy, más quisiera yo estar en una iglesia donde todos coman, aunque luego no todos entiendan. Y cuando hablo de los que no entienden, que se sepa bien que no estoy  discriminando ni por intelecto o estudios de teología, y ni tampoco juzgando. Creo que todo pasa por lo eminentemente espiritual. Porque los que no entendieron ni están entendiendo, no son personas que no quieren entender porque no les da la gana. Más bien son gente que por alguna razón que no hemos visto, ¡No pueden entender lo que otros sí entienden!

     Esa es, si quieres que lo llamemos así, la ideología central de esta Web. En primer término, si es posible, que todos los que tienen hambre y sed de Dios, entren a nuestra cocina y coman hasta hartarse. No interesa si sobran canastos llenos y, en apariencia, se desperdician. Lo que interesa en primera medida, es que todos coman. Muchos, gracias a Dios y gloria a Su Nombre, comen y también entienden. Y por consecuencia, ponen por obra y cambian sus vidas. Otros, no entienden del todo pero tienen suficiente humildad como para preguntar. Y al cabo de un tiempo, entran en el mismo camino que los anteriores. Y otros tantos, no entienden nada, pero se sacian. Y por hoy, eso alcanza. Ya serán tocados por el Espíritu Santo y les aparecerá la otra hambre. Y también serán saciados, porque para eso y no para lucimientos personales fueron dados los ministerios.

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Principios de un Engaño Legal

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     Hace algunos días, un hermano me hizo una pregunta que en primer momento, me descolocó un poco, pero que luego me encaminó, precisamente, a lo que es hoy este aporte. Me dijo: “Néstor, ¿Podemos decir que la Publicidad es satánica?” Un tanto influido carnalmente por años de periodismo compartido con publicistas, casi le respondo negativamente de inmediato, pero “algo” me hizo quedarme en silencio y meditar bien la consulta. De acuerdo, yo fui periodista y en esos tiempos trabajábamos codo a codo con los publicistas. Ellos cubrían la parte inferior de los periódicos, y nosotros la superior. De hecho, hoy no ocurre lo mismo y nadie sabe muy bien qué cosa es información y qué cosa es publicidad.

     Obviamente: el hecho que haya trabajado como periodista, no me convierte de ninguna manera en un experto en medios de comunicación, pero sí consigue otorgarme algunos puntos de conocimiento que están por encima de lo que mayoritariamente maneja el hombre de trabajo común y corriente. Puedo, con muy poco esfuerzo, y en diferencia con una gran parte de la población, detectar cuándo se está informando, cuando no se está informando o, lo más abundante en este tiempo, cuando se está desinformando. La diferencia es notable y clave. Si está lloviendo y yo digo que llueve, informo. Si está lloviendo y no digo nada, no informo. Pero si está lloviendo y yo digo que hay buen sol, entonces desinformo. Y desinformar, sin eufemismos simulados, es mentir. Y mentir, todos lo sabemos, no es de Dios, es de Satanás. Eso, creo, responde la pregunta de mi hermano.

     Lo que voy a transcribir para tu información, hoy, y prosiguiendo con la formación de opinión respecto a lo que se avecina en el plano mundial y, en específico, para el pueblo cristiano en general, es un trabajo titulado “Los Once Principios de la Propaganda”, que tiene directa relación con el que fuera famoso Ministro de Propaganda del gobierno de la Alemania de Adolfo Hitler, Paul Joseph Goebbels. Y lo haré porque en estos tiempos, ya lo comprobarás tú mismo, donde quiera que vivas, esto ya se está implementando para beneficio de la política partidista, pero entiendo que no pasará demasiado tiempo, sin que se utilice también para elaborar supuestos consensos y disensos en el plano de lo que el mundo secular (Y no pocos cristianos también), llaman La Religión.

Los Once Principios de la Propaganda

1 – Principio de simplificación y del enemigo único.
Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.

2 – Principio del método de contagio.
Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.

3 – Principio de la transposición.
Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan.

4 – Principio de la exageración y desfiguración.
Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.

5 – Principio de la vulgarización.
Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar.

6 – Principio de orquestación.
La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. De aquí viene también la famosa frase: «Si una mentira se repite lo suficiente, acaba por convertirse en verdad».

7 – Principio de renovación.
Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.

8 – Principio de la verosimilitud.
Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sonda o de informaciones fragmentarias.

9 – Principio de la silenciación.
Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.

10 – Principio de la transfusión.
Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.

11 – Principio de la unanimidad.
Llegar a convencer a mucha gente de que piensa «como todo el mundo», creando una falsa impresión de unanimidad.

     Ya lo tienes. Ahora sólo regístralo en tu mente y ten en cuenta cada uno de estos principios. Tanto como para que nadie te impulse psicológicamente a realizar lo que no tienes deseos de realizar, ni tampoco te lleve a pensar hasta de un modo opuesto a cómo debe pensar un hijo del Señor. Ahora tienes las armas de la comprensión en tus manos. Nadie te pide que las uses para agredir, sólo para defenderte y defender la fe y la convicción que anida en tu ser interior, justo allí donde también mora el Espíritu Santo de Dios. Y si debo declarar con honestidad aquella pregunta inicial, mi respuesta, es: no sé si la Publicidad es satánica, pero sí sé que no emana de una idea de Dios. Dios no necesita de la Publicidad ni la Propaganda de los hombres.

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Abandonando la Pirámide

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     Hoy quiero, además de enseñarte si puedo, confrontarte con un tema que verbalmente se agita demasiado, pero que no son muchos los que pueden dar una respuesta concreta y puntual. Si yo te pregunto qué cosa es Babilonia, ¿Qué me responderías? Yo ya tengo la respuesta desde hace mucho tiempo, pero me parece que una gran mayoría, todavía no. Y entonces suponen que decir Babilonia, es referirse a la congregación de la que salió o, en el mejor de los casos, a la denominación a la que esa congregación pertenecía. Y Babilonia, mi estimado hermano, no es un lugar ni un sector, es una mentalidad. Para ser más claro, te lo digo así: Babilonia es un sistema espiritual. Mira esto:

     (Ezequiel 28: 14) = Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. 

     ¿De qué monte está hablando aquí? De un monte que era, nada menos, que el asiento de la gloria de Dios, donde también se encontraba este hermoso querubín llamado Lucero. (¡Hermano! ¿Así lo califica nada menos que a Satanás? Yo no, la Biblia, la Palabra, el propio Dios lo califica así) Entonces tú me dices: de acuerdo, es un monte con la gloria de Dios y con Lucero. ¿Y qué tiene que ver con Babilonia, o se olvidó que estábamos hablando de ella? No, no me olvidé.

     (15) Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. 

    (16) A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector. 

     Dice: a causa de la multitud de tus contrataciones, de tus contratos, de tu venta como minorista, de tus transacciones con otros. ¡Muy bien! ¡Transacciones con otros! ¿Con otros? ¿Cómo que con otros, si el hombre no había sido creado, todavía? Misterio. Lo que no es ningún misterio es que Dios echa fuera a Lucero en este episodio, eso está más que claro. Y cómo habrá sido su caída de tremenda e impactante, que Jesús mismo se va a referir a esto y va a decir en un momento dado: Yo veía a Satanás caer del cielo, como un rayo, por allí por Lucas 10:18. ¿Y cuándo fue que cayó? Respuesta a la vista: cuando Dios lo expulsó de ese monte. Mira Jeremías capítulo 51. En mi Biblia, en los subtítulos de estos capítulos de Jeremías, el 50 y el 51, dice: Juicios Contra Babilonia. Escucha esto:

     (Jeremías 51: 25) = He aquí yo estoy contra ti, oh monte destruidor, dice Jehová, que destruiste toda la tierra; y extenderé mi mano contra ti, y te haré rodar de las peñas, y te reduciré a monte quemado. 

     Monte destruidor. Destructor, dice en otras versiones. ¿Qué es Babilonia, espiritualmente hablando, entonces? Es un monte. Eso, si tu imaginación necesita darle una forma a Babilonia. Si lo necesitas, ahí lo tienes, es un monte. Es un monte que quiere llenar toda la tierra. Pero, ¿Qué monte es este? Es el mismo que veíamos en Ezequiel, pero no el que Dios hizo. Porque aquel monte era el monte de la Presencia de Dios. Ese monte también se llamaba Sion.

    Es el monte de donde Daniel extrae un pedazo que arroja a los pies de la imagen del sueño de Nabucodonosor. Y cuando la piedra pequeña, que es Cristo, le golpea los pies, toda la imagen se destruye. Cuando Lucero cae, él roba y copia el diseño del monte de Dios. Las pirámides, Babel, la Torre de Babel, es un prototipo del monte. ¿Por qué todos los pueblos de la tierra hicieron pirámides escalonadas? Porque todos tienen el diseño del monte. Toda estructura piramidal, es un monte. Toda estructura piramidal, es Babilonia. Toda. Es el diseño que Lucero copió.

     Babilonia, entonces, es un diseño espiritual que copia el monte de Dios en la tierra. Y un hombre, cualquiera, al que otros hombres deciden elevarlo a la categoría de ministro, puede respaldar ese sistema construyendo su pequeño monte. Por lo tanto, todos aquellos que han salido de una congregación grande para armar otra más pequeña y llevarla adelante mediante los rudimentos y sistemas con que se manejan las demás, jamás abandonó Babilonia, sólo la ha cambiado de lugar y de nombre.

     Babilonia es un sistema espiritual, que también cuenta con áreas de economía y política para hacerse fuerte en la tierra. Y no te olvides que es una estructura piramidal, como todas las que adjudicamos a las redes satánicas enraizadas en religiones ocultistas. ¿Sabes qué? Si en un lugar hay un hombre en la punta de la pirámide y todos los demás, absolutamente todos, dependen de él, esa también es una estructura piramidal y, por lo tanto, también es Babilonia. ¡Aunque se derrita de buenas intenciones! Son cinco los ministerios puestos para gobernar la iglesia, no uno solo. La mayoría lo sabe, lo predica, lo enseña y lo declama. Pero no lo abandona porque, en su interior, hay un espíritu babilónico influyendo en grande.

     En ese lugar se realizaban contrataciones, intercambios. De hecho, hoy, si un apóstol ordenado, le otorga una posición de evangelista o profeta a alguien por causa de su esfuerzo o participación financiera en el proyecto, está haciendo una contratación. Lo que quiero decir es que, cualquier posición que se otorgue en la iglesia por una causa que no sea el genuino llamado de Dios para ello, es una contratación. Es como una especie de intercambio de unción por salario. ¡Eso es Babilonia! Es duro lo que digo, pero lamentablemente es así. La iglesia en mayoría, hoy, está haciendo lo mismo que hizo Lucero y le costó su expulsión y su caída.

     La gran pregunta, es: ¿Cómo rompemos eso? Quisiera tener una respuesta más concreta y contundente que esta, pero no la encuentro. El sistema del monte se basa en siervos. El sistema del Reino se basa en hijos. Tú, que me estás leyendo o escuchando hoy, ¿Tienes hijos? ¿Sí? Entonces pregunto: ¿Tienen algún escalafón de importancia tus hijos en su familia? No. ¿Uno es más valioso que el otro por la causa que sea? No, ninguno. ¿Y entonces por qué en lo que llamamos la iglesia, sí? Sólo reflexiona. Tienes una maravillosa mente que Dios puso allí, en tu cabeza,para que la utilices en favor de Su Reino. Sólo hazlo.

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La Importancia de No Hacer Nada.

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     Hace pocos días escuché a un pastor que lidera una importante congregación. Él decía que estaba un poco acongojado por causa de la incomprensión de muchos de sus pastoreados. Y todo porque desde hace un tiempo, eligió convertir a su iglesia en una iglesia de Reino y no de la denominación a la que pertenece. Y eso, claro está, lo ha llevado a dejar de lado muchas de las tradiciones que dicha denominación posee. Pero no te creas que él hizo eso por autoritarismo o prepotencia. No, simplemente le dijo a su gente que, a partir de ese momento, solamente haría lo que el Espíritu Santo le ordenara, nada más.

     Allí, comentaba con cierto humor, fue donde algunos de los hermanos de su iglesia le preguntaron qué harían si el Espíritu Santo se quedaba en silencio y no les ordenaba nada. Se sorprendieron mucho cuando él les respondió que si el Espíritu Santo no les bajaba ninguna orden, lo que él iba a hacer era exactamente eso: nada. Claro está que la gente siempre prefiere hacer algo por tradición o costumbre, a no hacer nada por orden del Espíritu Santo. Lo que vemos hoy como iglesia, es el resultado de esa costumbre.

     Se supone que la misión de la iglesia, que es asamblea, es complacer al corazón del Padre, no al de la gente. Y ni quieras negarte, porque el infierno mismo se desata en tu contra en modo-planeta-tierra. Y todo porque un hombre dijo que no iba a hacer nada hasta que Dios no lo diga. ¡Qué peso tiene la cultura! Y cómo somos gente que de la boca para afuera decimos que vamos a hacer lo que Dios nos diga, pero que en el fondo, ya hemos decidido lo que queremos y lo que no queremos hacer.

     Lo he visto centenares de veces. Lo hemos visto centenares de veces. Es mucho más fácil decir: “Señor, bendice lo que vamos a hacer”, que decir: “Señor, ¿Quieres tú que hagamos?” Porque, créeme, ¡Es muy difícil no hacer nada! ¡Claro! ¡No somos unos vagos! De hecho que no son vagos, pero: ¿No deben esperar en silencio que Dios hable, y mientras tanto no hacer nada? Ah, sí, veremos…

     (Salmo 1: 2) = Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche.

     La ley de la que se habla aquí, traída al hoy, es Su Palabra. Me pregunto cuántos de nosotros consideramos a la Palabra de Dios como nuestra delicia. Y más, todavía: cuantos de nosotros meditamos en ella de día y de noche. ¿Sabes lo que es meditar, verdad? Es sencillamente poner nuestra mente en ella, sin hacer nada más. El orientalismo lo sabe mucho mejor que el occidentalismo a esto, sólo que ellos dedican esa meditación justo y exactamente a la vereda de enfrente, al área que comanda nuestro enemigo. Aunque, claro está y en honor a sus sinceridades, por engaño, sin saberlo. Algunos, no todos…

     Lo que ocurre es que por años y años, la iglesia ha hecho un verdadero culto superior del activismo. ¿Y sabes lo que dice la Palabra? que nosotros somos fuertes, si meditamos en Él. Y meditar, hasta donde yo sé, es escuchar quieta y atentamente. Y que no te quepan dudas, la gente, al menos en su gran mayoría, ama más a la iglesia, que a Dios mismo. Pero, a ver: ¿Es una ofensa hacer algo en homenaje a la iglesia? No. No lo es. Pero lo que sí puede ser una ofensa, es hacer una fiesta en una casa, sin pedirle permiso o preguntarle si está de acuerdo, al dueño de la casa. ¿Está claro?

     Así lo hacemos permanentemente como iglesia. Lo hacemos todo en su casa, pero no le pedimos permiso. Decimos que todo lo que hacemos es para Él, pero ni siquiera le preguntamos si le gusta o no lo que estamos haciendo. Decimos que dependemos de Él, pero normalmente ya tenemos nuestros propios planes. Así lo hacemos permanentemente como iglesia. De allí que no es ni aventurado ni mucho menos malintencionado decir que hoy no se depende de la voluntad de Dios, sino de las costumbres y las tradiciones. Pregunto: ¿Habrá un novio que esté feliz de casarse con una novia que piensa así? No lo sé, todos nosotros seguimos pensando que sí…

     Hay gente que ha sido expulsada de una iglesia, sólo porque se atrevió a ir y decirle al pastor que Dios le había hablado y le había dicho algo opuesto a lo que el pastor pensaba. ¿Sabes qué? El mayor enfrentamiento, hoy, que tienen los auténticos creyentes de Reino, es contra una cultura enraizada en la iglesia. Una cultura que habla y sigue hablando de Dios, pero que lo ha sacado de sus agendas diarias hace mucho tiempo. Ese es el cambio más violento: ¿Vamos a seguir haciendo lo que ya sabemos que no está bien? Aquí hay uno que decidió no hacerlo, y ni por asomo presumo de ser el único, Dios me libre de serlo. Una iglesia, por exitosa que sea, jamás puede parecerse a su líder; tiene que parecerse al Señor. 

     (Sofonías 2: 1) = Congregaos y meditad, oh nación sin pudor, 

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¡Toma tus Llaves y Entra!

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     He recibido instrucciones precisas que determinan la formación de una conducta y una cultura necesarias para ingresar al Reino. No es tiempo de entretenimiento, es tiempo de acción. Y comienzo por lo principal: creo en la sanidad física divina. Creo en los dones de sanidades, (Así, en plural, por sanidades físicas, emocionales y espirituales), así que, cuando hablamos de enfermedades, tengo muy presente que mi Señor, en un abrir y cerrar de tus ojos, puede eliminarte al instante, tanto una inflamación de un diente, como una infección con alta temperatura o un mismísimo cáncer. Creo en la sanidad divina, es bíblica y funciona.

     En lo que no creo, en cambio, es en la organización de Campañas de Sanidad y Milagros. Porque he interpretado que, si yo tengo otorgado por mi Padre un don de sanidad, éste se hará efectivo y producirá tremendos resultados, en el momento en que sea necesario y, esencialmente, en el momento que a mi Señor le plazca en su santa Soberanía, y por las razones que a Él le competan, que así sea. Pero de allí a montar un espectáculo casi circense donde Dios, ¡Nada menos que el Dios de todo poder y Majestad!, está presente allí nada más que para obedecer todas las ocurrencias del ministro a cargo, perdón, pero no. A eso no lo creo y ni siquiera lo justifico. Porque no es bíblico y no funciona así.

     Sin embargo, el asunto principal me dice que tendré que recalar en los motivos, o el motivo esencial por los cuales ese tipo de shows todavía tienen éxito en cuanto a público asistente y hasta masivo apoyo eclesiástico: hay mucha enfermedad en la gente. Y si en la gente hay enfermedad, quizás pueda ser por sus desarreglos y hasta sus vidas pecaminosas, de acuerdo. Pero resulta ser que también hay enfermedad en lo que llamamos la iglesia, y también mucha, demasiada. ¿Y seguiremos pensando que se tratan, siempre, de ataques del diablo, aunque el enfermo sea alguien que asiste a un culto una vez al mes? ¿Se preocupará el infierno por alguien que no lo molesta para nada?

     (Éxodo 15: 26) = Y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador. 

     Es la ley, de acuerdo, y hoy vivimos en la era de la Gracia, pero pregunto: ¿Ha quedado caducado este concepto? ¿De verdad creemos que sí? ¿Ya no tendremos, entonces, como gente de Reino, la obligación de ser personas Rectas? ¿Podremos vivir como nos dé la gana y esperar, que por simple hecho de pertenecer a una determinada religión cristiana, Dios tenga la obligación de seguir siendo nuestro sanador? Sé que puede haber hermanos que lo estén viendo así, pero permítanme decirles que, por favor y en el nombre del Señor, repasen sus doctrinas.

     Porque cuando acudimos a un diccionario en búsqueda del significado de Rectitud, nos encontramos con que es muy escueto en ello. Apenas si vemos un sinónimo: Integridad. ¿Qué hará un buen estudiante, entonces? Ir corriendo a ver el significado de Integridad. ¿Y sabes qué encontrará? Que la única acepción para esa palabra, es precisamente: Rectitud. Así es que prescindiremos del diccionario y lo veremos desde el ángulo más concreto y simple: Recto es algo o alguien que no se dobla ante nada. Integro es algo o alguien que no se desarma ante nada.

     Y cuando digo “ante nada”, estoy cubriendo una amplia gama de posibilidades en modo-tentación, provenientes de las oficinas promocionales del infierno: dinero, fama, prestigio, sexo, etc. Cualquiera de estas cosas, sumadas a otras que no he escrito son capaces, si nos dejamos vencer por nuestras debilidades carnales, de hacernos perder nuestra rectitud y nuestra integridad. Y ya leímos lo que sucede cuando eso acontece. Y podemos seguir leyendo para ver qué ocurre cuando lo cumplimos.

     (Deuteronomio 6: 18) = Y haz lo recto y bueno ante los ojos de Jehová, para que te vaya bien, y entres y poseas la buena tierra que Jehová juró a tus padres; (Poseer la buena tierra es, puntualmente, acceder a la herencia prometida para los hijos del Reino)

     (Salmo 11: 7) = Porque Jehová es justo, y ama la justicia; El hombre recto mirará su rostro. (Cuando el hombre busca el rostro de Dios y no lo halla; cuando ora y sus oraciones no parecen ser oídas y mucho menos respondidas, tendrá que examinarse, para ver si está caminando en rectitud)

     (Proverbios 2: 7) = El provee de sana sabiduría a los rectos;  Es escudo a los que caminan rectamente. (Esto te enseña dos cosas: que si andas en rectitud accederás a mayor sabiduría divina, y que si andas de ese modo, Dios mismo será tu escudo protector. 

     (Lucas 8: 15) = Más la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia. (Y por si te quedaba la duda de si todo tenía que ver solamente con el Antiguo Testamento, aquí lo tienes de boca de Jesús. El fruto sólo será resultado de un camino de bondad de corazón y rectitud.)

     Al igual que lo preguntaba con el tema de la mentira, ¿Era necesario recordarle esto al pueblo santo? Si me dejo influir por las noticias que recibo de ustedes, es probable que no, que con ustedes, los que me acompañan a diario aquí, no sea necesario. Pero si pienso que ustedes, a su vez, están guiando a otros, demasiado culturalizados todavía, por la religión cristiana tradicional, a procurar ingresar al Reino de Dios, entonces me temo que sí, que era necesario recordar que solo los Rectos e Íntegros entraran en ese nivel, en esa dimensión divina. Ese es uno de los juegos de llaves que abre la puerta de ingreso. ¿Te atreverás a tomarlo?

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¿Hay Necesidad de Hablar de Esto?

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     Cuando tenía las clases de escuela bíblica en la que fuera mi última congregación convencional, solía decirles a mis alumnos a modo de ilustración práctica, que si yo le decía un día a mi hijo menor, que por entonces era muy pequeño, que por el aire de nuestra casa estaba pasando un elefante volando, él iba a salir rápidamente a la calle. Pero no para comprobar si eso era cierto o no, sino directamente para ver a qué altura volaba. Eso se llama credibilidad. ¿Tienes una idea del valor que tiene esta palabra, sobre todo en tus hijos?

     Independientemente de lo personal, que era utilizado simplemente como ejemplo, pero que por rebote natural tenía un alto compromiso de exposición, ya que me obligaba a no fallar, es indudable que ya en aquellos tiempos, la mentira en todas sus facetas ya era un problema altamente visible en el ambiente eclesiástico. Y no se trataba sencillamente de la mentira con envase mundano, algo que en todo caso deberíamos esperar como recurso casi clásico y tradicional de la raza humana en su conjunto, sino de la otra mentira mucho más triste y grave: la mentira interna.

     Porque, veamos: si yo te doy una verdad genuina, pero con un añadido enfático sumamente exagerado y no del todo cierto, ¿Cómo le llamaríamos a esa fracción del tema que no es auténtica verdad? No hay otra definición que la opuesta a verdad: mentira. ¿Y sabes qué? He escuchado, (Y supongo que también lo habrás oído tú), desde los mismísimos púlpitos, exagerar sobre asuntos determinados al grado de la fantasía. Y todo quizás con una buena intención, evangelizar, pero a partir de verdades exageradas. Eso, amado hermano, es un engaño satánico infiltrado notoriamente en la iglesia.

     Satanás no es creador, todos lo sabemos. Él tiene, como mejor estrategia de combate contra el pueblo de Dios, tomar una verdad divina y desplegarla de tal modo que, en el momento en que infiltre en esa verdad una serie de mentiras ideadas para confundir, esas mentiras ingresen en la mente de los cristianos con el mismo valor que una verdad. ¿Cómo rotulamos eso sin utilizar eufemismos clásicos y tradicionales, que casi siempre vienen cargados de permisividad jerárquica? No tengo otra palabra que la que ya conozco: mentira. Y Jesús, por medio de Juan, es demasiado claro al respecto.

     (Juan 8: 44) =  Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. 

     Está claro y va mucho más allá de actitudes estrictamente legalistas o decididamente permisivas. Si Satanás es padre de mentira, todo aquel que no ha podido abandonar la costumbre, el hábito o la adicción a la mentira, sigue siendo más hijo de Satanás que de Dios, aunque así lo exprese. Y la distancia visible entre una cosa y la otra, es mínima. Puedo enseñarles a mis hijos a no mentir, y eso estará perfecto. Pero si cuando llega un cobrador a mi puerta, les digo a mis hijos que le digan a ese hombre que no estoy y que vuelva luego, ya caí en la trampa. Porque no caí en mentira por debilidad o ignorancia, pensé y elaboré una mentira.

     Entonces, algunas religiones muy infiltradas de paganismo y hasta de esoterismo, acuñaron una expresión que, por conveniente, ganó mucho espacio, aún en nuestros venerables ambientes eclesiásticos puros y doctrinariamente correctos: La Mentira Piadosa. ¿Cuál sería una mentira piadosa? Y te dan los ejemplos más frecuentes. Casos de enfermedades terminales, fallecimiento de seres queridos, infidelidades de cónyuges, etc. Mi pregunta, es: ¿Eso es piadoso, que en términos bíblicos significa nada menos que espiritual? O, en el terreno humano, ¿Eso es un símbolo de compasión o lástima por el prójimo?

     (Apocalipsis 21: 8) = Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

     Supongo que este texto no puede dejarte duda alguna. Si al menos en la última parte dijera: algunos mentirosos que no sean piadosos, o algo por el estilo, muchos se sentirían más seguros. Pero no dice eso; dice que todos, lee bien por favor, TODOS los mentirosos, tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre. Y sería una enorme mentira de mi parte procurar que creas que ese lago forma parte de ese cielo prometido por Dios para todos sus hijos herederos de la promesa.

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¿Qué Hacemos con Estos Pobres?

Que Hacemos con Estos Pobres

     Hace unos días, en mi país se viralizó en las distintas redes sociales, el video de una joven mujer de veinticinco años, hoy estudiante de ciencia política y muy probablemente sondeando la posibilidad de hacer política activa dentro de un tiempo, que encaró el tema de la pobreza, concretamente de la estigmatización de la pobreza, desde un ángulo sumamente personal y, si se quiere, egocéntrico.

     Declaraba ser hija de madre soltera, que la tuvo a los quince años de edad, pobre de toda pobreza estructural, descendiente en tres generaciones de pobres totales, madre, ella misma, a su vez, también soltera, a sus catorce años y consciente de ser pobre, el día que le tocó visitar una casa de personas que –según ella-, la sorprendieron con el simple hecho de hacer dos comidas diarias, almuerzo y cena, algo que ella desconocía.

     Independientemente de esto, que quizás ocupó espacios televisivos, radiales y gráficos a partir de cierta morbosidad ambiente en nuestra población, hay aquí un elemento que de ninguna manera nos es extraño a los cristianos, y que es nuestra actitud genuina ante la pobreza. Y no estoy hablando de una pobreza circunstancial o temporal como producto de un hecho fortuito o eventual, sino de esa pobreza estructural, heredada que, tanto en apariencia como en los hechos concretos, no parece tener salida ni solución.

     En Argentina, mayoritariamente, circula un pensamiento que, en determinados sectores sociales, ha establecido raíces muy fuertes, y es que el pobre lo es, porque no se preocupa por cambiar, o por vagancia, o porque no le gusta trabajar, o porque prefiere vivir o sobrevivir de lo que recibe por dádiva o mendicidad o, lo peor, que es gente que elige delinquir o prostituirse, porque es una forma de hacer dinero más fácil y rápida que trabajando. Esto, más o menos en líneas generales, es la estigmatización global de un sector de nuestra sociedad para con otro con más carencias.

     Cuanto de verdad y cuanto de exageración o mentira hay en esto, supongo que quien lo desee lo encontrará en estadísticas y cifras serias y reales, o simplemente observando con cuidado a su alrededor. Yo no soy un dirigente social para perder el sueño por esa problemática, apenas soy un ministro del Señor enviado a enseñar la Palabra a su pueblo. ¿Oh no? ¡Un momento! ¿Es verdaderamente así? Si yo hoy grabo o escribo la gran revelación de una palabra, digamos, en Apocalipsis, ¿Le servirá de alimento al que siente gemir su estómago por falta de un alimento material y concreto, más allá del espiritual?

     Y allí es donde entramos en ese terreno que tanta confusión ha producido y es el de las ayudas sociales de diverso calibre que las congregaciones cristianas han mecanizado en todos los lugares con carencias económicas, bajo el pensamiento coherente de que: “Nadie podrá creer en ningún evangelio con el estómago vacío”. ¡Bien por ellos! Pero, sólo un problema: en muchos lugares, la ayuda social y la alimentación de gente con hambre real y verdadera, ha postergado, reemplazado y hasta eliminado la predicación de la palabra de Dios.

     Entonces, creo que ha llegado el tiempo de volver a poner cada cosa en su sitio. ¿Se interesa Dios por los pobres de dinero? El salmo 10 y verso 12 parecería decirnos que sí, cuando expresa: Levántate, oh Jehová Dios, alza tu mano; No te olvides de los pobres. Y que conste que aquí no se habla de los pobres en espíritu, como en las bienaventuranzas, sino de los pobres de cosas, de alimentos, de objetos, hasta de techo. La duda, es: ¿De qué modo podría Dios ayudar a los pobres?

     Dos salmos más adelante, el 12, expresa en su quinto verso algo que de alguna manera confirma que Dios sí tiene interés por los que han nacido pobres, y que no tiene ni puede ser confundido con ninguna expresión ideológica. Dice: Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos, Ahora me levantaré, dice Jehová; Pondré en salvo al que por ello suspira. Aquí, aparentemente, tengo una especie de llave en mi mano que, en apariencia, reitero, puede abrir esa puerta que un pobre necesita para cambiar su vida.

     Lo confirma Jesús, cuando alguien se queja de un gasto innecesario que habían producido, con la premisa ideológica y social de, en lugar de gastar en eso considerado superfluo, entregarlo a los pobres. ¿Qué responde Jesús? Mateo 26:11 lo detalla: Porque siempre tendréis pobres con vosotros, pero a mí no siempre me tendréis. ¿Está más que claro, verdad? El sistema, ese sistema secular con extensión religiosa en el cual estamos insertados los creyentes hoy, es innegable productor de pobreza. Por simple deducción; si un árbol creado por Dios, tiene cien manzanas y cuando un pobre y hambriento llega, sólo encuentra una, alguien, que no necesariamente tenía hambre, vino, cortó y se llevó las noventa y nueve faltantes, ¿Se entiende?

     Conclusión: es imperativo que, así como los líderes están muy preocupados por predicarles el evangelio a la gente con mucho dinero, con el argumento de que si se convierten serán de mucha “ayuda a la iglesia”, (Puedes interpretar esto como lo desees), los que no somos líderes de nada, pero tenemos a Cristo en nuestros corazones y quizás nacimos en hogares más o menos pobres, o muy pobres, debemos tener la certeza que lo único, entiéndase bien, lo único que puede sacar a la gente de sus pobrezas extremas, es Jesucristo vivo.

     Pero, y mucho cuidado con esto, por favor, dije: Jesucristo; no teologías elocuentes, no religión cristiana, no ritualismos casi paganos, no supuestos pactos de dudosa moral efectuados en luminosas y coloridas mega-iglesias. Sólo Jesucristo, la fe y la certeza de que el inconmensurable poder de Dios, hará el resto. Y el resto, será nada menos que Justicia. Una Justicia que, por ser de origen divino, no se mide por clases sociales ni potencialidades económicas, sino por una fe simple y genuina. Esa es la única fe que termina con todas las pobrezas. Lo demás, son apenas imitaciones de muy bajo costo. Eso que vulgarmente, llamamos Babilonia.

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