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El Retorno a las Fuentes Primarias

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      (Hechos 2: 46) Y perseverando unánimes (Quiero que prestes especial atención a estas dos palabras que se utilizan aquí, porque entiendo que son claves en lo que debe ser la iglesia del Señor) cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, (47) alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos. 

     Yo me pregunto si una iglesia moderna, que desee considerarse y ser considerada como tal y no como una Babilonia más, no debería tener como patrones inamovibles, por lo menos, a algunas de estas dos palabras que arriba mencioné como claves: perseverancia y unanimidad. El problema más grave de nuestros tiempos es que, en lugar de estar enseñando, por ejemplo, doctrina de fundamento apostólico, seguimos insistiendo con programas de auto-ayuda. Esos que te insisten a cada momento en que, para poder salir de tus problemas, tienes que ser más sabio. Mientras tanto, la doctrina apostólica que te mira desde arriba, desde los lugares celestiales en Cristo Jesús, te dice que ya tienes toda la sabiduría de Dios contigo, y que sólo te falta creerlo.

     Por eso es que la gran mayoría de libros que hoy inundan nuestras bibliotecas, son de auto-ayuda. Si yo grabara todas las semanas estudios relacionados con el alma y sus problemas, aumentaría las visitas a mi Web por lo menos en un setenta por ciento, pero ¿Sabes qué? ¡No me interesa eso! ¡Me interesa enseñar lo que edifica, (Porque para eso fueron plantados los ministerios, para edificar al Cuerpo de Cristo), no lo que acaricia el alma! Además, aplicar auto-ayuda es seguir viendo las cosas desde aquí abajo, en tanto que la Palabra de Dios nos dice que ya estamos sentados en lugares celestiales con Cristo. Lo que todavía no terminamos de entender y muchos de creer, es que ya nos fue dado todo. Que ya Jesús no nos puede dar nada más. Que ya tenemos todo lo que necesitamos para ser más que vencedores. Por eso es que Pablo dice que oremos para que nuestros ojos sean abiertos y podamos ver la supereminente grandeza. En suma: lo único que puede limitar el poder de Dios en tu vida, eres tú mismo.

     La enseñanza apostólica gira tremendamente en la revelación de Cristo en nosotros la esperanza de gloria. Cuanto más tenemos de Cristo, menos tenemos que escribir. Nunca vamos a ver a Dios como asistencialista. Él es un reformador. Claro que es nuestro ayudador, ciertamente, pero no bajo la mentalidad de asistencia. ¿Qué sería asistencialismo? Alguien que te quiere ayudar por el resto de tu vida. Pero resulta ser que Él quiere que tú camines o corras por ti mismo, sin ayuda. Entonces tú te asustas y preguntas: ¿Y si me caigo? Yo te respondo eso: Si te caes, Él te va a levantar. Pero sólo si te caes, no si te arrojas al piso como los niños consentidos. Estar plantados sobre bases apostólicas te permite saber quién eres en Cristo. Entonces un día te arrojan una bolsa negra con tierra de cementerio en la puerta de la iglesia y la mitad de la gente se aterroriza porque cree que se les va a morir el pastor.

     Y ese pastor, si es sabio y sabe dónde está plantado, lo único que hará será reírse, porque él sabe que cuando el infierno recurre a esas pantomimas del curanderismo, es porque los verdaderos dardos de fuego se le han acabado y ya no tiene con qué atacar. Los que se asustan de las cosas que hacen los brujos y los hechiceros, son los que no entienden todavía quiénes son en Cristo. Entiende la sustancia principal de este mensaje: tiempo concluido para teologías sin vida, para doctrinas de derrota, para estrellas rutilantes de shows televisivos con barniz cristiano. Reforma es volver a nuestras fuentes más preciadas. Y la doctrina de los apóstoles, de la cual se dice que si no se enseña eso, se es anatema, es la única que puede llevar a la iglesia a mostrar públicamente cómo viven los hijos de Dios. Y sólo cuando ocurra eso, el mundo se impactará y vendrá corriendo a pedir salvación. Hoy, todavía, no está viniendo.

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octubre 23, 2018 Néstor Martínez