Separando Títulos de Funciones

Noten ustedes, conforme a lo que hemos venido compartiendo, que los apóstoles no son los que administran. Noten ustedes, también, que los profetas no son necesariamente los que sanan. Noten ustedes, asimismo, que no aparece el ministerio evangelístico. Sabes por qué, ¿Verdad? ¡Claro! ¡A esa función la cumplía todo el cuerpo! No había necesidad de este ministerio exclusivo, si es un ministerio inclusivo. Entonces, en la mente de Pablo y en la mente de Jesús, la única manera que se establezca una iglesia, es que sea edificada sobre el fundamento de apóstoles y profetas. Si ustedes se dan cuenta, cuando Jesús se está yendo, Él da una recomendación. Él dice: Ustedes van a serme testigos.

Y habla de lugares específicos. Lugares que, si tú te sirves de un mapa, están todos ubicados en esa zona. Entonces la pregunta que surge, es: ¿Los apóstoles, sabían dónde ir? Sí, claro que lo sabían. En esta etapa primaria de una iglesia en formación, los apóstoles sabían dónde tenían que ir. Y no es extraño, recuerden que un apostellos, que es un enviado lejos, está direccionado a una región. Y ese punto, la territorialidad, es esencial para la consolidación o no de un ministerio. Ahora, tú; ¿Sabes dónde vas? Ve. ¿No sabes dónde ir? Quédate. Y que conste, en esta primera etapa, esos apóstoles no fueron gente que pudiera decidir a dónde querían ir.

Ellos fueron comisionados a lugares específicos. La pregunta que tengo, es: ¿Tú te crees que esa comisión fue para toda la iglesia o fue solamente para ese puñado de gente que lo estaba escuchando? Veamos; mira lo que dice 1 Corintios capítulo 12 a continuación del anterior. (1 Corintios 12: 29-30) = ¿Son todos apóstoles? (¿Cuál supones que sería la respuesta?) ¿Son todos profetas? ¿Todos maestros? ¿Hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos? Observa que coloca todo en el mismo orden que lo detalló en el versículo anterior que leímos. Claro está que, conforme a muchas enseñanzas recibidas, todos podríamos decir que éramos apóstoles, porque quizás todos hemos sido enviados, pero gracias a este versículo, ahora entendemos que no.

Porque no todos son apóstoles. Todos son enviados, es cierto, pero no todos tienen el ministerio apostólico. Y aquí, Pablo, está separando el título de la función. Porque un maestro ha sido enviado, un profeta también ha recibido comisión. Todos han sido enviados, pero no todos son apóstoles. La definición de apostellos, que es enviado lejos, nos cubre hasta este punto, pero ya no nos cubre en lo que viene, porque aquí aparece un título de autoridad. Lo que Pablo está mostrando, en realidad, es que no todos pueden establecer la base de la iglesia, que no tiene nada que ver con donar dólares para comprar materiales de construcción, ni lo sueñes. No todos.

Porque no todos pueden ser apóstoles, porque son los apóstoles los que primeramente puso Dios en la iglesia. Y es aquí donde entra un tema que nos ha causado muchísimo daño como iglesia. Hay una doctrina que trajo mucha confusión, se llama dispensacionalismo. Esta es una posición teológica, es una enseñanza que lo que muestra, esencialmente, es que Dios obró en la historia del hombre bajo ciertos criterios en ciertos tiempos. Entonces se va a llamar, qué te digo: la era de la inocencia, la era de la ley, o lo que sea, dividiendo la línea del tiempo. Y esa teología que no es muy antigua, ya que data de finales del siglo 19, se fortalece en el siglo 20 a través de una persona, de una médium.

 Gracias a esa teología, se determina que hubo una era exclusiva en la que los apóstoles obraron y que esa era terminó. El dispensacionalismo, llevó al cesacionismo. Porque en la mente del hombre natural, porque esa es teología de una mente natural, es como si tú trataras de organizar la manera en que Dios obró. Entonces dices, por ejemplo, que Moisés es la ley, de que ese período se llama La Ley, de que la Gracia vino con Cristo, pero sin esforzarse demasiado ustedes se van a dar cuenta que David, por ejemplo, aunque vivió en el tiempo de la ley, vivió bajo la gracia.

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La Capacidad de Los Milagros

Ahora presta atención; de alguna manera yo te estoy mostrando una iglesia con tres títulos y cinco funciones. Si tú lees con mucho detenimiento Hechos 2, Hechos 3 y hasta Hechos 7, vas a notar lo siguiente: que estas ocho funciones, las detalladas en ese texto que leímos, estaban presentes en esa iglesia. Lo primero que Jesús llama, cuando empieza su ministerio, es a los apóstoles; y ya quedó claro las motivaciones y razones para las que son útiles los apóstoles. Cuando viene el Espíritu Santo, te vas a dar cuenta que se activa lo profético, cosa que todavía no estaba activada. ¿Y cómo sé yo que no estaba activada? ¡Fácil! ¿Qué es lo primero que hacen los discípulos para ocupar el espacio de Judas, antes de que el Espíritu Santo descendiera? Echan suertes. Pregunto: ¿Tú crees que sería necesario echar suertes cuando hay un profeta? ¡No! Entonces, el ministerio profético se activa justo con el envío del Espíritu Santo. Entonces, sobre ese diseño, que son apóstoles y profetas, se inicia la iglesia.

Luego dice que los hermanos perseveraban en la doctrina de los apóstoles. Vamos a ver: ¿Qué es lo tercero que se activa para perseverar en la doctrina de los apóstoles? ¡Los maestros! Había que enseñarles a estas personas que acababan de recibir a Cristo. Así fue como la gente comenzó a ser instruida. A veces en las casas, a veces en el templo y en las casas, y al final sólo en las casas. Dice que allí revisaban la doctrina de los apóstoles, partían el pan con sencillez de corazón y estaban unánimes juntos. Lo que sucede a continuación, es que los apóstoles siguen haciendo milagros. Ellos habían sido entrenados en esto durante la compañía de Jesús. Y es interesante como arranca esto con Pedro y Juan con el cojo, con el inválido que estaba en la puerta del templo, pero dice que luego los milagros eran cada vez más tremendos. Dicen que eran maravillosos. Tanto que ya ni siquiera tenían que traerles los enfermos, porque dice que sólo la sombra de los apóstoles sanaba la gente.

Los milagros no eran atributo sólo de un ministerio. Muchos hermanos hacían milagros. Por eso es que no entra ni puede entrar como título. No existe tal cosa como especialista en milagros. Porque, en realidad, a esa función Dios se la ha distribuido a todos los que creen en Su nombre. Y hubo diferentes calidades de milagros. Sin ir muy lejos, yo estimo como un milagro tremendo el hecho de que la gente vendiera todas sus cosas y les trajera lo recaudado a los pies de los apóstoles. ¡Nadie procede así por conciencia humana! Milagros inexplicables. Felipe anda casi como paseando y de pronto aparece junto a un robusto moreno en un carro, le predica un mini-evangelio sintético, detienen el carro, se bajan los dos, lo sumerge en el río bautizándolo y luego se esfuma en el aire otra vez. ¿No es eso un milagro casi inigualable? Pero, también estaban los que sanan y los que ayudan. Y ahí es donde ellos, empiezan a atender a la gente pobre. Y allí también es donde ellos eligen a siete ayudadores, diáconos, servidores, para que ayuden en la alimentación de la gente.

Y, obviamente, también, cuando hay todo ese movimiento de gente, y cuando hay esa cantidad de funciones, necesitas que alguien ponga orden, entonces ahí aparecen los que administran. Por ejemplo Jacobo, el hermano de Jesús, realmente es un excelente administrador. Él va a ser levantado como un administrador en la iglesia de Jerusalén. Y entonces es cuando aparecen las lenguas, aquí mencionadas, y uno las mira y parecería ser como que no encajan en este grupo. ¿Para qué sirven las lenguas! Sólo tiene lógica eso cuando tú lees Corintios, donde se explica el protocolo con el que funcionan operativamente las lenguas. En el capítulo 12 de Corintios, Pablo explica que las lenguas sirven para traer convicción a los impíos de sus pecados, cuando ellos llegaban a la reunión. Les asombraba mucho a los creyentes entrar a una reunión y escuchar a alguien hablando en lenguas, alguien obviamente que las interpretara, y que en esa acción se revelara el corazón de esa persona.

Entonces es probable que a ese don lo hayan mantenido por eso, o sencillamente porque fue la primera manifestación del Espíritu Santo, (Y no la única, como enseñan ciertos grupos). Yo creo que fue por alguna de estas dos cosas, o por las dos a la vez. Sin embargo, había una tercera razón de utilidad. Ellos tenían que ir a predicar el evangelio a muchos lugares donde se hablaban idiomas diferentes al hebreo. Porque la palabra que se utiliza allí es glosa, y glosa es idioma. Eso quiere decir que ellos cultivaron de manera especial esta función, las lenguas, porque los habilitaba en sus viajes misioneros. Todo ese paquete de ocho funciones, es lo que desató la iglesia en el Libro de Hechos y la hizo conquistar toda Europa. De todos modos, esta de la que estamos hablando, es lo que podríamos denominar como Etapa Inicial, la etapa del Poder. Esa era la iglesia a la que Dios añadía, cada día, a los que habían de ser salvos.

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Caída y Retorno a las Fuentes Primarias

Dentro de nuestros ambientes hay muchos hermanos que gustan de la historia. La recorren, la visitan y la consultan para tomar bases para muchas de sus decisiones importantes, incluidas las espirituales, que no parecerían necesitarla. Y no es malo recurrir a la historia. Sin embargo, convengamos algo que, hasta los propios especialistas, los historiadores, reconocen como cierto: toda historia de todo asunto, siempre es incompleta. Apenas un punto de vista, una opinión subjetiva desde un ángulo específico. Y, aunque pretenda ser muy descriptiva y muy apegada a los hechos, siempre está presente, -reitero-, la subjetividad del que lo relata, del que lo observa. Por eso no es conveniente ni necesario, si vamos a referirnos al declinar de una iglesia con mirada apostólica para convertirla en una iglesia de contenido pastoral, incursionar demasiado en sus orígenes históricos. Simplemente recurriremos a ellos para establecer una especie de lógica para esa declinación.

En realidad, lo que nos interesa saber es cómo fue que una iglesia tan efectiva, que es como la vemos en el Libro de los Hechos, llegó a mutar y convertirse en lo que terminó y es en estos tiempos. Sería muy interesante y necesario poder conocer a ciencia cierta dónde se presentó el problema. El carácter. ¿El carácter? Sí, el carácter, pero resulta ser que el carácter fue solamente una parte, pero no todo el problema. Existieron otros factores. En la palabra, se puede encontrar un modelo original. De hecho, es todo lo preciso que se puede ser en algo tan singular y espinoso, pero igualmente creo que nos permite examinar lo que muchos de nosotros estamos convencidos que fue el modelo original que Jesucristo dejó de lo que hoy llamamos iglesia. En el capítulo 2 de la carta a los Efesios, Pablo creo que resume bastante claramente el estado en que quedó la iglesia cuando Cristo se fue.

(Efesios 2: 20) = edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, 

Este pasaje muestra, de manera bastante resumida, cuál fue el diseño que Jesús dejó. Jesucristo, la piedra fundacional, la piedra del ángulo, el fundamento perfecto. Y, sobre ese fundamento, dos ministerios que son esenciales, porque son parte activa de lo que se denominan como ministerios de edificación: Apóstoles y Profetas. De hecho, cuando hablamos de apóstoles y profetas, estamos hablando directamente de compañías apostólicas. Estamos hablando de la dupla ganadora, la más fuerte, la que tiene la capacidad de quebrar toda oposición y de poder ser pioneros en un territorio no alcanzado. En 1 Corintios 12:28, esto se amplía un poco más, se abre un poco más el abanico, y eso nos permite tener una idea más precisa de lo que se está hablando en Efesios 2.

(1 Corintios 12: 28) = Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas. 

Menciona ocho funciones. Vamos a revisarlas con cuidado. Y lo primero que deberemos conocer, es cómo piensa Pablo. Porque es él mismo el que escribió los dos textos. El anterior de Efesios y este a los Corintios. La pregunta que yo me hago y es probable que tú también, es: ¿Por qué en esta lista, Pablo no menciona algunos ministerios que él mismo ha citado en otros textos? Déjame decirte que este es un verso muy complicado, porque se trata de un versículo en el que se nota que hubo una intención de remarcar un orden de importancia y un orden de autoridad. Es evidente que no podemos volver a caer en el antiguo error de tratar de analizar la mente de Pablo. Será mucho mejor que creamos que recibió órdenes del Cielo.

¿De dónde se supone que sacamos esa conclusión? De lo que dice este pasaje, pero en el lenguaje original. ¿Qué dice en griego? Dice: Y puso  Dios, primeramente, (Y la palabra, allí, es protón. Y protón es primero. Y cuando decimos primero, segundo, tercero, es obvio que este último va a tener menos importancia que el primero) apóstoles; luego profetas, (Donde dice Luego, la palabra es deutrón. Y deutrón es: segundo. Luego viene tritón, imagínate lo que es tritón. Tercero) Lo tercero, maestros. (Allí aparece otra palabra que se traduce como Luego, y es la palabra epeitas) luego, los que hacen milagros, después (Eitas) los que sanan (Eitas es los que por gracia, sanan) los que ayudan (Antilepsis, es quiere decir “los que dan alivio”, se traduce como Ayuda) los que administran, (Esa es kubérnesis, que es administración) los que tienen don de lenguas. (Genosglosas, diversas lenguas).

La palabra, Primeramente, para Pablo no es una elección. Cuando él dice: puso Dios primeramente, él está hablando de algo que es, primero en importancia y primero en secuencia. Y si consultas una buena versión, vas a encontrar lo siguiente: que en la traducción del texto, tuvieron que reacomodar algunas cosas. Dice una versión: Y en la iglesia, Dios ha designado primeramente apóstoles, en segundo lugar, (Y la palabra lugar, aquí, está en cursivas, porque el griego no utiliza la palabra Lugar, sólo dice: segundo), profetas; en tercer lugar (Y Lugar está otra vez en cursivas, porque esa palabra no está en el original), maestros; luego, milagros; (Fíjate que no dice “los que hacen milagros”, sólo dice: luego, milagros, tal cual está en el texto) después, dones de sanidades, ayudas, administraciones, diversas (Está en letra itálica) clases de lenguas.

Por eso esta versión suele ser muy consultada, porque te muestra las palabras que no están en los originales, pero que fueron añadidas para darle sentido a lo que se estaba diciendo. Esta lista de ocho funciones, a las que también se las podría denominar como ocho administraciones, u ocho ministerios, que también sería correcto, pero no necesariamente ocho títulos, no sé si soy claro. Allí hay un error de interpretación o una interpretación afín con pretensiones humanas. Los primeros tres, convengamos, ciertamente podrían entrar en títulos: apóstoles, profetas, maestros. Pero luego, los demás, no tienen un título. ¿Cómo denominamos a los que hacen milagros, o a los que sanan? No resisten un título. Pablo podría utilizar alguna, pero no lo hace porque lo que él está mostrando es función, no título ni jerarquía.

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Fragmentos de una Historia Real+

Dios utilizó, en su momento, al estadista William Wilberforce para hacer avanzar la abolición de la esclavitud en Inglaterra. Wilberforce consideraba a Juan Wesley como su padre espiritual, y tomó esta posición debido a sus creencias. El primer año que Wilberforce introdujo la ley de la abolición en el parlamento, estaba virtualmente solo. Continuó introduciendo esta ley contra la esclavitud por más de treinta años, y cada año más parlamentarios votaban a favor de ella. Durante este mismo período el avivamiento wesleyano se esparcía por toda Inglaterra y eventualmente la ley fue aprobada. La iglesia moderna también ha experimentado esto. Los misioneros del siglo 19 llevaban en sus viajes bolsas de medicinas y semillas junto con sus Biblias. Por ejemplo, llevaron el café y el cacao a Ghana. Asimismo, y ya en el terreno de la salud, erradicaron el sarampión, la malaria y la lepra en Tailandia. En lo concerniente a leyes, supieron responder a la problemática de trabajos forzados en el Congo. En otro orden, en China se atrevieron a confrontar el comercio del opio, las prácticas de atar los pies y la exposición de niñas bebé a la muerte.

En la India lucharon contra la quema de viudas, el infanticidio, la prostitución en los templos y el sistema de castas. Edificaron pozos y escuelas. Virtualmente, todos los movimientos misioneros estaban involucrados en lo que hoy llamamos “desarrollo comunitario” y, como parte de la comunicación del evangelio, cuidaban de la educación, la salud, la agricultura, y mejoras sociales para el menospreciado y el oprimido. Los misioneros de Hawái evangelizaron y protegieron a los habitantes de las islas de la explotación económica y sexual de los mercaderes, marineros y comerciantes. David Livingstone deseaba evangelizar África y mostró un gran interés por la economía y el desarrollo de las aldeas apartadas. Mujeres coreanas y chinas sirvieron como “mujeres Biblia” en sus países, teniendo un gran impacto en el crecimiento de la iglesia y en el status de las mujeres en su sociedad.

Un antropólogo comparó dos aldeas remotas en Brasil: una que se benefició del evangelismo y el liderazgo de desarrollo comunitario de los misioneros. La otra aldea vivió de acuerdo con su religión tradicional. La primera aldea estaba avanzando en casi todas las áreas, en tanto que la segunda aldea estaba decayendo en casi todas sus áreas. El rasgo más prominente en el siglo 19 en Kerala, india, fue el avivamiento en la educación, la cual transformó una sociedad medieval al modernismo. La Sociedad Misionera de Londres fue pionera de un trabajo de enseñanza para las niñas, no tan solo para educarlas, sino también para elevar a la mujer de su bajo status en esa sociedad. En suma, lo que he pretendido reiterando estas antiguas informaciones, es dejar en evidencia que la iglesia, como tal, si es genuina, tiene la plena capacidad para generar una cultura nueva.

El mejor ejemplo de ese cambio cultural está en el propio cristianismo y retazos de su historia. Trescientos años después de ese socavamiento cultural, ese enorme monstruo llamado Roma, cayó. Surgieron otros problemas, sin dudas. Y eso determinó que, en un momento dado, la iglesia bajara la guardia. Pero, es evidente que, de todos modos, el objetivo primario de logró. ¿Cuál es la mayor muestra de que la iglesia venció? Que estamos hablando y enseñando esto, veinte siglos después, siendo parte de esa misma iglesia, aunque no de alguna organización tradicional. Y de aquella Roma sólo quedan ruinas turísticas. Que la iglesia está ligada al desarrollo de los pueblos, puede comprobarse observando las dos Corea. Hace cuarenta años, eran una sola. Han cambiado muchas cosas, pero entiendo que todavía la iglesia más grande del mundo en cantidad de miembros está en Corea del Sur. Entonces, la pregunta es: ¿Podemos, como iglesia, producir un cambio en nuestro país de residencia? ¡Claro que sí! Pero deberemos abandonar pequeños y grandes egoísmos, tanto externos como internos.

La iglesia de Dios tiene un código genético, para destruir toda la estructura que el enemigo ha levantado, haciéndonos caer en el engaño de que es inamovible lo que el diablo ha edificado. Cierto es que, como porcentaje respecto a las poblaciones de los distintos países, todavía somos muy pequeños, pero no te olvides que esta historia empieza con doce personas, no con millones. De hecho, nosotros hoy y donde quiera que nos encontremos, estamos en condiciones de mayor ventaja que aquellos primeros apóstoles. No somos esclavos, no somos una nación ocupada, somos libres. O, si lo prefieres, relativamente libres, pero por causa de nuestras incredulidades. ¿Por qué crees que cada cierto tiempo se levanta alguna clase de tiranía en Latinoamérica? Simple. Te va a doler y mucho, pero es cierto. Eso ocurre para que la iglesia recuerde cuál es su papel. Para que nos volquemos al Señor y veamos qué estamos haciendo mal.

¿Por qué permite la iglesia que el mal se enseñoree de un país? ¿Cuál es el antídoto contra el mal? La iglesia. La cultura que en este tiempo tienen nuestros países, no es buena. Sucede en una gran proporción del mundo cristiano, aunque yo me estoy refiriendo a América Latina en particular. Escucha esto: si dentro de veinte años la iglesia sigue con sus mismas manías y vicios, entonces cuando hablamos de reforma estamos solamente haciendo un proselitismo egoísta, oportunista y abusivo.  Quiero que quede claro y nadie se confunda. La guerra espiritual es necesaria para cambiar una nación, pero desde el punto de partida de erradicar potestades antiguas que se han adueñado de las mentes de la población. Sin embargo, con eso solo no alcanza. Luego deberemos aplicar alta intercesión para derrumbar las fortalezas negativas y estructuras nefastas que por años han dominado nuestros pueblos. Claro está que, una vez consumadas estas dos victorias, deberemos tener una estrategia clara y definida con respecto a qué cosa plantar en lugar de lo derrumbado. Si no se hace esto último, lo anterior habrá sido inútil.

De lo que estamos hablando, es de un objetivo que, con las lógicas diferencias del caso, fue el mismo que tuvieron aquellos hombres probos que hemos mencionado. Ellos lograron cambiar parte importante de sus generaciones. Nosotros hoy estamos trabajando con total humildad y perfil absolutamente bajo, para poder obtener los mismos resultados con nuestra generación. De eso se trata hablar de Reino, no de pintar de colores raros los más raros templos.  Pero, para que eso sea factible, la iglesia toda y no sólo algunos hombres osados, tiene que saber que el hecho de ser auténtico gobierno desde los ámbitos espirituales, no es un discurso religioso de moda, es una absoluta verdad posible y cierta. ¿Y se han producido cambios positivos en América Latina a partir de ese gobierno divino? Algunos, aunque no demasiados, como quisiéramos. Además, los cambios logrados por la iglesia no tienen espacio en la prensa informativa como sí lo tienen los cambios obtenidos por el infierno, como la legitimidad del aborto o del matrimonio homosexual.

Entonces, y para disipar dudas, te informo. Necesitamos más apóstoles no porque se haya puesto de moda, sino para lograr cambios culturales profundos. Necesitamos más profetas para pelear ejecutivamente esas batallas. Porque, si todo se trata de modas o conveniencias personales, muy probablemente se levantarían tres o cuatro ministerios de gran éxito, pero el pueblo de Dios en su conjunto, estaría en derrota permanente. Ah, y si me permites el egoísmo, también necesitamos más maestros. Porque una cosa es perecer en una batalla de la guerra que estamos peleando, y otra muy distinta en la comodidad de nuestros templos, sólo por nuestra falta de conocimiento.

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Nuevos Principios de Familia

Otra de las vertientes que los historiadores rescataron porque los asombró y mucho, fue que en el cristianismo los hombres debían amar a sus esposas como a sí mismos. ¡Eso era casi increíble para esa cultura! Mira hoy mismo el Islam, ciertas tribus sin acceso a la civilización, u otros pueblos antiguos. ¡Las mujeres eran poco menos que objetos! Los romanos, obviamente que se reían de esa perspectiva cristiana tan curiosa e inadmisible, de que los hombres debían amar a sus esposas e hijos. Los hijos estaban considerados como una propiedad, y cada padre podía hacer lo que quisiera con su propiedad. Incluso, y si lo estimaban conveniente o necesario, podían llegar a matar a sus hijos sin que eso les trajera ninguna consecuencia legal.

Entonces, cuando ellos empezaron a ver gente que amaba a sus esposas como a sí mismos, a sus hijos con un amor impresionante, imagínate cuántas estructuras comienzan a desmoronarse. En una sociedad en la que el matrimonio cada vez está siendo más minimizado y hasta destruido, ¡Qué buena propaganda harán parejas que se aman, que se respetan, que siempre están juntos! Además, los cristianos –sostienen estos historiadores- rechazaban la práctica del aborto y del infanticidio, los cuales eran prácticas comunes en Roma. Se cuenta que un soldado le escribió a su esposa embarazada desde el campo de batalla: “Si das a luz antes que yo regrese a casa, si es varón, quédate con él; si es una niña, deséchala.” Desechar-quiere decir-matar.

Para quienes todavía no terminen de entenderlo, sea en lo que sea, tengo que decirle que los cristianos tenemos mucho respeto por la vida humana, porque partimos del criterio de que Dios es el Padre de todos los espíritus. Que es Él quien nos suelta un niño, o una niña. Pero hay algo más: Dios nos creó para ser fértiles. Aquellos que se casan y deciden no tener hijos para poder servir mejor al Señor, podrán estar muy bien intencionados, pero no tienen un pensamiento alineado con el pensamiento de Dios. Entonces, ¿Dios quiere que tengamos hijos? Sí, Dios quiere extender Su nombre en la tierra. Además, los cristianos aman a otros a pesar de los riesgos personales que eso pueda acarrearles. Incluso, deberían amar del mismo modo a los que están por el momento, fuera de su fe. ¿Y cuantos hijos debería tener cada matrimonio? Todos los que con lo que reciben por sus trabajos puedan mantener. Obvio de toda obviedad, ¿Verdad?

La vida diaria, en Roma, era dura. Cuando las enfermedades severas llegaban a estos barrios sucios y repletos de gente, se esparcían rápidamente. ¡Oh! ¡Cuánto desearía que esto hubiera cambiado para siempre en el mundo! ¡Ese sería un claro síntoma de crecimiento! Pero ellos mostraban misericordia y caridad en tiempos de violentas epidemias. ¿Y cómo lo hacían? ¡Cuidando a los enfermos! Aún a riesgo de contagiarse. Y a eso no lo podían entender los romanos. ¡Ellos jamás harían eso! ¿Cómo cambió la iglesia a la antigua Roma? De ser un porcentaje tan ínfimo en el año 40, para el año 300 habían crecido hasta ser cerca de siete millones de cristianos. Perseguidos. Después de diez persecuciones tremendas. Lutero enseñó que había dos reinos, el Reino de Dios y el reino de este mundo. Juan Calvino visualizaba la iglesia como una pequeña sociedad dentro de una sociedad más grande, como un embrión de lo que representaba un orden nuevo y total del mundo.

Cuando a comienzos de 1550 sesenta mil refugiados inundaron Ginebra, desde Francia, Calvino fundó un ministerio privado, con bases en la iglesia, que se convirtió en un modelo a través de toda Europa. Este ministerio atendía un amplio rango de necesidades, sirviendo al enfermo, al huérfano, al anciano, los incapacitados, los viajeros, los discapacitados y los enfermos terminales. Dios lo hizo por medio de Calvino. Calvino administró Ginebra por más de veinte años. Se dice que en Ginebra el porcentaje de no creyentes no pasaba del tres por ciento. ¿Y sabes cuál es la ciudad base o asiento de las organizaciones mundiales más importantes en todas las áreas en este momento? En Suiza. ¡Es Ginebra! Dios utilizó a Calvino para poner una plataforma en ese lugar que, hasta el día de hoy, la gente reconoce que hay algo allí que es señal de seguridad, de estabilidad, de compromiso, de imparcialidad, de justicia. Fíjate todas las organizaciones importantísimas a nivel mundial que tienen su cabecera allí. ¿Casualidad? ¿Moda? No. Identidad conforme a diseño. Y eso no incluye a la política humana. Es pese a ella.

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Bajo el Estandarte del Amor

Hay algo que recuerdo que giraba permanentemente en mi cabeza en primeros años de creyente. ¿Qué cosa rarea era la que regía la fe de aquellos legendarios y primeros cristianos? La respuesta es tan simple que a veces te produce más incredulidad: El amor. Lo que estaba sucediendo era que, por curiosa y llamativamente, en esa tan singular sociedad humana, o sea, en el mundo pagano, la gente escuchaba por primera vez de un Dios que ama a aquellos que lo aman. El Dios de los cristianos amaba a toda la humanidad, y demostró su amor por medio de su propio sacrificio. Esa fue la primera verdad que, si debemos ser sinceros, creyeron muy pocos. Y lo que venía a continuación, era más incomprensible, aún.

Porque ese Dios tan raro que se sumaba a los miles de dioses existentes, tenía la particularidad de amar a todos los seres y no odiar o desear eliminar a ninguno. Y no sólo eso, sino que además incentivaba a aquellos que lo amaban, a que también amasen y sirviesen a los otros. De hecho, los romanos paganos, amaban sólo a su familia, o a los de su de su misma clase social, o a aquellos que les era conveniente tener como amigos. (Hay algunos ambientes actuales que son muy similares). Los cristianos amaban a todos. Ellos, los extraños, no entendían este amor. Yo me pregunto en cuantas ocasiones nosotros, como iglesia, defendemos bravamente los derechos de Dios, pero no por amor a la gente, sino por casi idolatría para con la organización a la que pertenecemos. Toda intercesión es por amor a la gente, es para que la gente con velos de oscuridad pueda venir a la luz y conozca a Dios.

Y te voy a dar una buena noticia que quizás destruya otras tantas malas que te puedan haber vendido. La motivación correcta para el evangelio, es el amor, no la competencia. Te lo digo más ajustado, todavía: el centro de los cinco ministerios, es el amor. El cristiano tiene una cultura libre de diferencias étnicas y de clases. O, al menos, tiene que tenerla si quiere ser lo que dice ser, un hijo de Dios y seguidor de Cristo. Los cristianos no se separaban de acuerdo al rango social o al grupo étnico. Pablo dice: Ya no hay esclavo ni libre. De paso me preguntaría si eso es exactamente lo que sucede en cualquier punto del mundo cristiano, hoy. No me respondas. Los romanos se preguntaban por qué un hombre noble permitía que su esclavo se refiriese a él como “hermano”. No les entraba en la cabeza, eso. La iglesia creó un patrón de relaciones humanas que no existía en la Roma anterior al cristianismo. ¡Fue un shock!

Y fíjate que cuando leemos los textos de Pablo, nos damos cuenta de una serie de cosas. Por ejemplo, él no viene a anular la esclavitud. De hecho, dice que, si tú eres esclavo, sirvas a tu amo con amor. Eso nos muestra que él no pretende hacer un cambio en el sistema en el que estaban inmersos. Pero sí el evangelio logra cambiar la relación entre las personas. Aquí es donde los historiadores sostienen que el Dios de los cristianos es un Dios de misericordia, que demanda de los cristianos, misericordia. Es que los cristianos verdaderamente creían en un Dios misericordioso y este Dios misericordioso requería que aquellos que los seguían también practicasen la misericordia con los demás. La misericordia no era parte de la vida en la Roma pagana, la cual era bien conocida por su crueldad.

¡De esto no tengo ninguna duda! Nosotros vemos partidos de fútbol y nos escandalizamos cuando alguna forma de violencia penetra en el desarrollo de un juego. ¡Ellos veían a hombres matándose con otros hombres como parte de un espectáculo semanal para el pueblo! Imagínate lo que se podía pensar de la palabra misericordia en un tiempo como ese y en un ambiente como ese. ¿Culturalmente, era conocida la misericordia? ¡En absoluto! Hubo un emperador que, dentro de la organización del cumpleaños número catorce de su hijo, hizo montar un espectáculo con gladiadores que se mataban entre sí. Yo me pregunto dónde se supone que podría entrar la misericordia en una cultura como esa. En ninguna parte. ¿Y el cristianismo fue capaz de cambiar eso? No sólo fue capaz de cambiarlo, ¡Lo venció!

Mira a tu alrededor. ¿Qué estas viendo? No me lo digas, ya lo sé, porque es lo mismo que yo veo aquí en mi lugar de residencia. El mundo se pregunta, a diario, qué debe hacer y cómo para cambiar eso tan horrible que se está viendo. No tiene respuesta por una simple razón: desde la óptica del mundo secular, lo que hoy vivimos como humanidad, no tiene solución. Pero si aquellos primeros cristianos, rudos, imperfectos, pero deslumbrados por esa nueva luz que estaba llegando a sus vidas pudieron con Roma, ¿Qué duda nos cabe a nosotros, hoy, que también podremos con nuestras propias “romas”? Sólo un detalle: ellos no estaban solamente todos juntos y reunidos, ellos estaban Unánimes. Busca esta palabra en tu diccionario y entenderás este mensaje y al mensaje divino.

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La Existencia de una Cultura Cristiana

(Hechos 4: 33) = Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos.

(34) Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, (35) y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad.

Ahora bien; ¿Cuál sería el fruto de todo esto? Que había contentamiento en la iglesia, es lo que dice. El gozo era constante. ¿Sabes el valor que tiene eso en estos tiempos de angustias diversas? Aunque ellos sabían que podían morir por causa de su fe, ellos vivían gozosos. Y, tú que como yo y muchos más, nos hemos criado espiritualmente en iglesias conservadoras, aprende: El gozo de Dios, es un síntoma de salud.  Además, por si no lo sabías, te cuento que el gozo es, también, una tremenda muestra de guerra espiritual. ¿Tienes una idea lo que le provocas al infierno cuando te le ríes en su cara? Imagínate a una legión de demonios fieros, gelatinosos, babeantes y asquerosos viniéndote encima para aplastarte en su inmundicia, y tú riéndote a carcajadas en sus narices.  ¡Te aseguro que no necesitas reprender nada!

Además, dice que la gente amaba a los cristianos. Dice que la ciudad hablaba bien de ellos. En el griego, la palabra favor es el vocablo charis, que significa divina influencia sobre el corazón. El resultado en el final del Libro de los Hechos, es el gran crecimiento que experimentó la iglesia, ya que dice que el Señor añadía a los que iban a ser salvos. Dios los añadía, no los evangelistas estrategas y avispados. ¿Por qué hemos comprado cualquier receta hueca? Ahora bien; para ser una iglesia conforme al corazón de Dios, se deben romper algunos paradigmas. Uno: que las canciones lentas, son más espirituales que las movidas o rítmicas. Escucha: lo que hace espiritual o no a una canción, no es su ritmo, es la razón e inspiración de su nacimiento. Dos: la sonrisa es buena, no sinónimo de irrespetuosidad. ¿Quién dijo eso?

Tres: es buena cualquier clase de organización, pero el pueblo de Dios puede gozarse en lo espontáneo, que por no ser ni calculado ni previsto, pasa a ser más genuino. Ahora bien, esto que hemos estado viendo, describe más o menos los primeros ochenta años de la iglesia, que es, también aproximadamente, lo que abarca el Libro de los Hechos de los apóstoles. Muy bueno, pero: ¿Qué fue lo que pasó después? En principio, pasó algo que a todos los que no nos conformamos con un grisáceo culto semanal, nos agrada mucho mostrar: el cambio cultural que la iglesia produjo en su marco social. Y cuando digo marco social, en esa época, me estoy refiriendo nada menos que al imperio más tremendo que hubo por esos tiempos: Roma.

¿Qué quiero decir? Que la cultura cristiana, cambió la cultura pagana. Y además, la venció. ¿Y cómo lo consiguió? Para allí vamos. Hay una investigación histórica y documental respecto a qué fue lo que ganó al imperio romano. ¿Por qué razón o causa, la iglesia tuvo gran influencia en la transformación social del Imperio Romano, cuando sólo aproximadamente un diez por ciento seguía a Cristo? ¿Cómo pudo ser posible que apenas un diez por ciento de la población pudiera cambiar a todo un imperio? ¿Cómo lo hicieron? Hay algunas premisas. Primero: el mundo está seriamente herido y la sabiduría humana y los recursos naturales, no pueden sanarlo. ¿Has entendido lo que termino de decir? ¡El mundo está herido!

Y toda la sabiduría humana y todos los recursos que el hombre tiene hoy día, no pueden sanarlo. Mientras más ayuda levantamos para la gente pobre, más pobreza hay. Mientras más tratamos de frenar la violencia, más violencia hay. Mientras más naciones entran en acuerdos mutuos, más problemas internos padecen. O sea: todo lo que el hombre pueda hacer, en el fondo, no puede resolver este problema. En segundo lugar: la sanidad para una nación o sociedad llega en la medida que Dios interviene sobrenaturalmente en la historia, y su pueblo responde en obediencia, viviendo como Él indica. Son dos puntos vitales. El hombre no puede solucionar su problema. Y, en segundo término, sólo Dios trae sanidad.

Sólo Dios puede cambiar la historia de tu país, pero su pueblo, en tu país, tiene que responder en obediencia, viviendo como Él indica. La perspectiva bíblica, sin embargo sostiene que una nación o sociedad no es sanada por la sabiduría o la creatividad humana, o clamando a los espíritus, sino por medio de la intervención de Dios y la obediencia del hombre. Dios se lo reveló a Salomón: Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

Tercero: La Biblia, es la revelación de Dios para nuestra sanidad. Cuarto: La iglesia es la principal entidad de Dios para lograr su propósito de sanar todo lo que se dañó en la caída. Dios no tiene otro plan. ¿Quién va a resolver la situación de tu país, de tu economía, de tu familia, de tu vida? La iglesia genuina plantada en ese lugar. No la imitación, no un paralelo. ¡Su iglesia! Dios no tiene otro plan. Ahora, después de haberte relatado todas estas cosas, la pregunta es: ¿Cómo cambio la iglesia a la antigua Roma? ¿Cómo lo hizo? Una iglesia de gente perseguida, de una minoría. Después de muchas investigaciones diversas, también diversos historiadores, pudieron sacar, coherentemente, diversas conclusiones. Ellos, en el conjunto, parten de un hecho que no es menor: que la iglesia cristiana ganó a Roma.

Lo primero que consignan es que los cristianos tienen a un Dios que ama los que le aman a Él. Esa era la lectura que los romanos tenían de los cristianos. Tengan en cuenta a Júpiter o al dios Marte, el dios de la guerra. ¿Qué amor podían tener esos dioses por la gente? Ninguno. La gente adoraba, respetaba y servía a esos dioses, ¡Por miedo! De hecho, los romanos tenían una religión. Quien diga lo contrario no ha investigado nada. El asunto es saber qué era lo que regía esa religión romana: el miedo. Si no ofrendas a Minerva, ella no te dará hijos. Si no ofrendas a Apolos, él no te dará buena cosecha. Amenazas, inhibiciones. Nosotros creemos y adoramos a un Dios de Amor, a un Dios que ES Amor. La gran pregunta de este tiempo y este día, es: Nosotros, que decimos ser sus hijos, ¿Amamos y SOMOS Amor de la misma manera que Él? Tú tienes la respuesta, yo ya hace mucho tiempo encontré la mía…

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¡DESPIERTEN!

Lo encontré esta semana entre mis viejos archivos de papel impreso. Tiene una antigüedad superior a los diez años. Seguramente está publicado en algunos sitios web o blogs. No sé quien o quienes es o son sus autores. Simplemente me remito a publicarlo textual con un añadido final de dos versículos bíblicos que tienen relación absoluta. Que cada uno que lo lea, saque sus propias conclusiones…

¡DESPIERTEN!

¡Bienvenido a la Tierra! Usted está pronto a nacer.

Me presento, soy El Sistema. No soy el dueño del mundo, pero me he tomado el atrevimiento de manejarlo a mi antojo, simplemente porque usted me ha regalado su poder, o me lo regalará. Si usted no se hace cargo de sí mismo, yo me haré cargo de usted, pero a mi manera. Si usted no se recuerda o no se reconoce, yo le daré una identidad.

Permítame mostrarle algunas reglas antes que nazca, para que se vaya entusiasmando (Es que me encanta contar todo, no me resisto). Luego, al finalizar de leer esto, se borrarán de su memoria y no recordará nada. (A veces puede fallar y recordarán algo a medida que crecen. En ese caso nos tomaremos el atrevimiento de volverlo un cadáver o en caso de que se complique dicha tarea, lo publicitaremos como un demente paranoico. No es personal, no se ofenda, pero no quiero dejar de ser Líder.)

1.- Una vez al año usted se comprará una nueva vestimenta de moda y se creerá “original” y único.

2.- Lo fumigaremos desde aviones para mantenerlo tonto y enfermo.

3.- Modificaremos todos los vegetales y frutas para quitarles sus propiedades benéficas y volverlos tóxicos y venenosos.

4.- Votará a nuestros candidatos presidenciales y creerá en ellos. Y nosotros nos reiremos de usted. Si es necesario se peleará con sus hermanos por ello.

5.- Luchará a muerte por un papel sin valor llamado dinero. (¡Es tan cómico verlos pelear por ello!)

6.- Llenaremos su cabeza con información negativa, para que se mantenga atemorizado y paranoico (No es personal, entienda, pero no podemos permitir que sean felices. Se nos acabaría el pastel).

7.- Consumirá todo lo que le ofrezcamos.

8.- Bailará la canción de moda, cargada de mensajes subliminales que lo denigrarán y se reirán de usted, sin que lo note.

9.- Impregnaremos su cerebro con pornografía y sensualidad, para que tenga una idea distorsionada de la sexualidad. (Hemos descubierto que la energía sexual es poderosísima y no podemos permitirle que sea consciente de ello).

10.- Desperdiciará su vida en cosas que cree valiosas sólo porque nosotros se lo hemos dicho y no verá jamás las cosas que tienen un valor real.

11.- Tendrá ídolos por todas partes. Los glorificará y se olvidará de usted mismo.

12.- Cada diez años tendrá una crisis económico-social en “su” país, que lo obligará a trabajar más horas por menos dinero. (Es divertido ver cómo se las arreglan para llegar a fin de mes por un juego que nosotros hemos inventado sólo para nuestra diversión).

13.- Creerá en nuestro sistema educativo, totalmente antinatural.

14.- Creerá en nuestro sistema médico, totalmente antinatural.

15.- Defenderá su patria, “su” pedazo de territorio, aún a pesar de que cuando viaje en avión vea que las fronteras no existen y que las hemos inventado. (No es personal, entienda, pero tenemos cierto “gusto” por verlos pelear)

16.- Creerá a muerte que usted es dueño de su vida. Nosotros le diremos subliminalmente cómo argumentar contra quienes tratan de decirle que es un esclavo.

17.- Creerá en la historia del mundo que yo le cuente y que será la que me convenga a mí, El Sistema. (No vamos a contarle que usted es nuestro juguete).

18.- La insertaremos ideales que usted sentirá como naturales y deseoso de cumplir cada cierto tiempo. Si usted no llega a esas metas, se deprimirá.

19.- Creerá que es feliz con todo lo que le ofrecemos, porque le implantaremos una idea de felicidad absolutamente incoherente.

20.- Se matará con su prójimo por las más ridículas interpretaciones del mundo y nunca, nunca, nunca, descubrirá quien soy yo. El Sistema. Si su intuición y espíritu comienzan a acercarlo a nuestro secreto, podremos ofrecerle unirse a nuestras filas, adornarlo con fortunas y si usted no pretende nada de esto, se “suicidará”. (Le repito, no es personal, pero…)

Bueno, en días sucesivos usted se olvidará de todo esto y volverá a jugar mi juego. Divertido, ¿Verdad?

Ya lo espera el doctor al salir del “túnel”, su madre lo está por parir…usted comienza el juego con una hermosa y traumática palmada en el trasero…

(2 Corintios 4: 3-4) = Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo (Sistema) cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.

(Mateo 28:20) = …enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. (Sistema) Amén.

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En el Reino de las Maravillas

En otros textos y relatos, hemos visto cómo, gente que no conocía a Jesús y ni siquiera creía en Él, cayó de rodillas cuando se manifestó esa misma presencia. Por eso hoy pienso y digo: ¿Por qué, cada cierto tiempo, los ministros tienen que recordarles a las damas de sus congregaciones, por ejemplo, cómo deben estar vestidas para no ofender a Dios con su exhibicionismo? Aclaremos algo: más allá de estar ese ministro tal vez mirando más de la cuenta a esa dama, pregunto: ¿No es lo primero que el Espíritu Santo hará en alguien que ha nacido de lo alto? Sí, pero siempre y cuando ese alguien escuche a Dios. ¡Pero, hermano! ¡Eso es represión y estamos cansados de los males que la represión ha causado! Sí, de acuerdo, pero cuando es una simple ocurrencia humana por temor a sentir vergüenza ministerial. Cuando viene del cielo, la pregunta para esa persona vestida de ese modo, es: ¿Te presentarías vestida como lo estás ahora delante de Jesucristo, si Él se hiciera presente aquí y ahora, en este momento?

El temor no es subjetivo, es muy objetivo. Y se nota, créeme. La gente comienza a comportarse de una manera bien diferente cuando se da cuenta que Dios está allí. Y no estoy hablando de un determinado lugar, estoy hablando del Espíritu Santo, que cuando se manifiesta, llena el lugar que sea con su presencia divina y el impacto es imparable. Tú no puedes tener vestimentas o comportamientos acorde a ciertos manuales denominacionales. Tú tienes o no tienes temor de Dios y te comportas o te vistes conforme a como sabes, como sabes, que sabes, que sabes, que a Dios le agrada. Y que no te digan en ninguna parte que algo que tú sabes no puede agradar a Dios en un cierto lugar puede hacerse porque conforme a la cultura regional eso está permitido. No, eso es falso. Humanismo. Doctrina de demonios, si quieres aceptarlo así.

Porque, en primer lugar; si eso que están diciendo es verdad, es tu cultura la que está equivocada, y tienes que tener otra cultura en Dios. Las consecuencias del temor de Dios, era que muchas señales eran hechas por mano de los apóstoles, tal como lo lees en tu Biblia. Y por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón.  Porque dicen que se producían señales, milagros y maravillas. De acuerdo, señales todos entendemos lo que significan. Milagros, ya es una palabra mayor y creo que no podría haber absolutamente nada que lo supere. Nada podría superar un milagro de Dios, ¿No es cierto? Entonces explícame qué es lo que quiere decir cuando habla de maravillas.

¿Qué puede haber pasado en ese lugar para que se lo rotule como una maravilla por encima de un milagro? En otros textos dice que, con sólo quedar bajo la sombra de los apóstoles, muchos enfermos sanaban de sus dolencias. Yo pregunto y me pregunto, por qué tantos y tantos buenos y sinceros ministros que andan por esas calles de Dios, no sienten una fuerza interna que los catapulte por encontrar estas cosas para sus iglesias. ¡Es que en una libertad total puede existir descontrol! Es cierto, pero eso en todo caso sucedería si lo que se hace o deja de hacer es una idea humana. Si el que toma el control de una reunión, culto, servicio o como se le llame, es el Espíritu Santo de Dios, todo, pero absolutamente todo lo que de allí en más ocurra, estará bajo el ojo de Dios y fuera de los demonios satánicos, si eso es lo que temes.

Dice que todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas. ¿De qué me habla eso? Me habla de un nivel de unidad muy fuerte. Dice que los creyentes estuvieron juntos y tuvieron todas las cosas en común. Sin embargo, no era simplemente un tema de administración de bienes; ellos estaban unidos en propósito y en mente. Ellos querían ayudar a la gente, y podemos darnos cuenta muy fácilmente por las escrituras, que ellos alimentaban a los pobres. Los siete primeros diáconos que la iglesia levanta, básicamente eran meseros. Dice que atendían las mesas. La gente vendía sus posesiones y lo obtenido lo repartían conforme a las necesidades de cada uno. Eso muestra que había un espíritu de generosidad, de otro modo hubiera sido imposible. Este, se asegura, fue el resultado evidente de la gracia que había entre todos ellos. Y porque ellos podían confiar en ellos mismos. Por eso sus armaduras no tenían defensa alguna en la espalda. ¡Sí allí había un hermano jamás correría riesgos! Pregunto: ¿Crees que hoy es igual…?

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Contra el Concepto de Autoayuda

Una de las vertientes más valiosas que poseía la iglesia primitiva eran sus oraciones. Las reuniones de oración también fueron una parte vital de esta iglesia. Nada que ver con esas vigilias de café y galletas que tanto hemos visto, y en Argentina añadiéndole el mate de bombilla. Yo me pregunto, ya, a esta altura de este examen que hemos venido desarrollando, si una iglesia moderna, que desee considerarse y ser considerada como tal y no como una Babilonia más, no debería tener como patrones inamovibles, por lo menos, a algunas de las cosas que hemos venido mencionando a lo largo de estos trabajos. El problema más grave de nuestros tiempos es que, en lugar de estar enseñando doctrina apostólica, seguimos insistiendo con programas de auto-ayuda.

Esos programas son los que te insisten a cada momento en que, para poder salir de tus problemas, tienes que ser más sabio. Mientras tanto tu te matas buscando sabiduría por todos los rincones, la doctrina apostólica que te mira desde arriba, desde los lugares celestiales en Cristo Jesús, te dice que ya tienes toda la sabiduría de Dios contigo, y que sólo te falta creerlo. Por eso es que la gran mayoría de libros que hoy inundan nuestras bibliotecas, son de autoayuda. Y te doy un ejemplo personal: Si yo grabara todas las semanas estudios relacionados con el alma y sus problemas, aumentaría las visitas a mi Web por lo menos en un setenta por ciento, pero ¿Sabes qué? ¡No me interesa eso! ¡Me interesa enseñar lo que edifica, no lo que acaricia el alma!

 Además, aplicar autoayuda, independientemente que generalmente se hace con respaldo de la psicología secular, es seguir viendo las cosas desde aquí abajo, en tanto que la Palabra de Dios nos dice que ya estamos sentados en lugares celestiales con Cristo. Es decir que, lo que todavía no terminamos de entender y muchos de creer, es que ya nos fue dado todo. Que ya Jesús no nos puede dar nada más. Que ya tenemos todo lo que necesitamos para ser más que vencedores. Por eso es que Pablo dice que oremos para que nuestros ojos sean abiertos y podamos ver la supereminente grandeza. En suma: lo único que puede limitar el poder de Dios en tu vida, eres tú mismo.

La enseñanza apostólica gira tremendamente en la revelación de Cristo en nosotros como la esperanza de gloria. Eso quiere decir que, cuanto más tenemos de Cristo, menos tenemos que escribir. Porque con ese sentido y ese principio, nunca vamos a ver a Dios como asistencialista. Él es un reformador. ¡Claro que es nuestro ayudador! Ciertamente, pero no bajo la mentalidad de asistencia. ¿Qué sería asistencialismo? Alguien que te quiere ayudar por el resto de tu vida. Él no piensa eso ni por asomo. Él quiere que tú camines o corras por ti mismo, sin ayuda. ¿Y si me caigo? Si te caes, te va a levantar. Pero sólo si te caes, no si te arrojas al piso como los niños consentidos.

Estar plantados sobre bases apostólicas te permite saber quién eres en Cristo. Porque en una de esas, un día alguien te arroja una bolsa negra con tierra de cementerio en la puerta de la iglesia y más de la mitad de la gente se aterroriza porque cree que se les va a morir el pastor. Y ese pastor, ya mismo te digo, si es sabio y sabe dónde está plantado, lo único que hará será reírse, porque él sabe que cuando el infierno recurre a esas pantomimas del curanderismo, es porque los verdaderos dardos de fuego se le han acabado y ya no tiene con qué atacar. Los que se asustan de las cosas que hacen los brujos y los hechiceros, son los que no entienden todavía quiénes son en Cristo.

(Hechos 5: 11) = Y vino gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron estas cosas.

Esto quiere decir, en primera medida, que se lo está diciendo a una iglesia que, evidentemente, hasta allí no tenía temor. ¿El temor? Sí, el temor. Y, una vez más, habrá que aclararlo. Cuando hablamos de este temor, hablamos del temor reverente del Señor. Hay una antigua versión bíblica que, en este texto, dice: Un profundo sentido de reverencia estaba sobre ellos. Este tipo de temor es otra de las marcas indelebles de un auténtico ministerio apostólico. Escucha: es suficiente con que el Espíritu de Dios se haga presente en un lugar para que ese tipo de temor innato se manifieste en la mayoría de los presentes. Y hay dos factores por los cuales alguien no podría experimentar ese temor. O no hay autoridad apostólica en ese lugar, o la gente se ha endurecido en sus pecados. Esto último es lo que pasó con Judas Iscariote, cuando Jesús le dio la posibilidad de arrepentirse. No es eso lo que anhelamos como iglesia. Y Dios tampoco.

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Conciencia de un Final

Toda la gente que se convertía en aquellos tiempos era llevada al bautismo. Se bautizaban en la madrugada, en algún río cercano. Al pasar los años, eso se va convirtiendo en algo más formal y comienzan a realizarse los bautismos para la fecha del domingo de resurrección, recordando precisamente la resurrección de Cristo. Y los que se bautizaban, se llamaban catecúmenos. Ellos debían conocer la didake, perfectamente. La didake era el resumen doctrinal que en ese tiempo había. Les pedían que hicieran un ayuno de tres días y al cuarto lo bautizaban.

Hasta allí son algunos de los registros de lo que, en apariencia, era la iglesia de aquel tiempo. La doctrina apostólica, era una doctrina muy sencilla. Veamos: ¿Todo lo que Pablo escribe, podría meterse dentro del contexto de la doctrina apostólica? Sin dudas. ¿Y sobre qué tema gira el tema central de lo que escribe Pablo? Sobre la edificación del cuerpo de Cristo. Ese era el énfasis. La segunda cosa en la que ellos perseveraban, dice, era la comunión, esto es koinonía, que es asociación, participación y comunión. La dimensión apostólica produce participación de los creyentes cuando están juntos y tienen comunión unos con otros. Es fácil compartir con alguien, cuando tú te has unido en el espíritu con esa persona. No sé si podrías creer que, dadas estas condiciones espirituales, se puede llegar a producir sin inconvenientes aquello de compartirlo todo.

Algo que unía mucho a la iglesia del primer siglo, era el sufrimiento. Todos estaban sufriendo lo mismo. De tal manera, que ellos compartían algo que es vital cuando una persona sufre: la consolación. Muchas de las cartas que Pablo escribe, giran en torno a eso, a dar ánimo para que la gente pueda soportar el sufrimiento.  Quiero que entiendas esto; la gente que se convertía en la época de Hechos, daba por sentado que iba a morir. Pablo dice: somos contados como ovejas al matadero. O sea: estaba en la mente de ellos, que su muerte era cuestión de tiempo. Días, meses, algunos años, no lo sabían. Pero de lo que sí estaban seguros, era que no iban a envejecer.

Ellos sabían que, al convertirse, ya se habían jugado su vida entera, ya no había más. Y ese pensamiento, fíjate, lograba algo muy particular. Porque, si hay un instrumento que divide a la iglesia grandemente, ese es el temor. Cuando la gente es capaz de vencer el temor a la muerte, automáticamente todos los demás temores quedan sujetados.  Por eso es que cuando leemos los testimonios de la iglesia en China, por ejemplo, o en Arabia Saudita o en otros países estrictos en su oposición, vas a ver una iglesia unida. Porque todos ellos, al convertirse e ir avanzando en su fe, están exponiendo sus vidas. Y al vencer el temor a la muerte, ellos automáticamente están capacitados para unirse en cualquier plano.

Ahora recuerda esto: Jesús habló de este asunto, ¿Recuerdas? Él dijo que, para seguirle a Él, era necesario negar nuestra vida. ¿Te das cuenta? ¡No era una sugerencia! Él mostró que, de manera definitiva, la única forma de ser uno con Él, era que tú negaras tu vida. Que sepultes todos tus parámetros de seguridad. Esto es muy pesado. Pero no es descabellado. Las iglesias más fuertes en el mundo, en este tiempo, son aquellas que soportan persecución. La pregunta, es: ¿Por qué serían tan fuertes si no tienen libertad para nada? Porque han vencido el temor a la muerte. Y, ciertamente, ese temor es el que rige al mundo entero. Entonces, la comunión entre aquellos que han vencido el temor a la muerte, es una comunión mucho más cercana, más genuina, más intensa.

La tercera cosa, es que ellos partían el pan todos los días. Eso es a lo que todavía hoy, en muchos lugares, se lo sigue llamando Santa Cena. Sin embargo, no es correcto llamarlo así, sino como se lo menciona aquí; partimiento del pan. Ellos, literalmente, estaban poniendo en práctica pequeñas enseñanzas que Jesús les había dejado. Jesús les dijo que era necesario tomar su sangre para ser uno con Él, ¿Verdad? Esa última noche, cuando parte el pan y bebe el vino, les dice a sus discípulos que cada vez que se reúnan, hagan eso en memoria suya. De hecho, yo no puedo saber, y no sé si existe alguien que lo sepa, si ellos realmente lograron entender lo que producía partir el pan y beber el vino. Sin embargo, lo importante es que obedecieron. Y cuando se obedece algo que viene de Dios, más allá de si lo has entendido o no, recibes bendición.

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Según Cada Necesidad

(Hechos 2: 45) y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno.

(46) Y perseverando unánimes (Fíjate; aquí aparece una vez más el término perseverando y, a renglón seguido, el otro que es clave: unánimes.) cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, (47) alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos. 

Esto último te está dejando algo muy en claro: no era necesario que ellos se esforzaran demasiado en evangelizar, porque dice que era el Señor el que añadía a los que iban a ser salvos. De hecho, en todos estos versículos que hemos leído, saltan a la vista varios puntos que, a mi entender, y obviamente no soy el único, no son ni pueden ser una simple opción. A mí me da la sensación que, aún en contraposición con lo que se ha enseñado durante mucho tiempo y en no pocos lugares, lo que vemos aquí no es sencillamente una serie de recomendaciones formales. A mí me da toda la certeza que estamos frente a un verdadero y claro diseño divino. Para ver esto con mayor claridad, vamos a ordenarnos en los ítems que ellos tenían como válidos.

El primero, era que compartían la doctrina apostólica. Muy bonito, pero permíteme preguntarte casi con ingenuidad: ¿Qué cosa será para ti, la doctrina apostólica? Yo creo que la doctrina apostólica, está íntima y directamente relacionada y hasta asociada con lo que podríamos denominar como “el encargo apostólico”. No sé si lo recuerdas pero hace algún tiempo y en este mismo espacio, señalé que ese encargo era: comisión, autoridad y revelación. Y está asociado al ministerio. La doctrina apostólica gira en el equipamiento de la gente, para que ellos puedan llegar a la estatura de Cristo, que es el llamado varón perfecto. Pueden existir anexos interesantes que aporten, pero esencialmente es eso. Porque el centro básico de la doctrina apostólica, es Cristo. De hecho, Jesús está de una punta a la otra de la palabra, pero convengamos que no toda la palabra tiene el mismo peso de importancia.

Porque, para formar la imagen de Cristo, esto es: la imagen perdida, la imagen de Cristo en la gente, definitivamente necesitamos elegir y seleccionar algunas partes de la palabra, con mayor empeño que en otras. Porque hacen un trabajo mucho más profundo. De hecho, la enseñanza apostólica provee los fundamentos, y debe, inexorablemente, estar presente en la vida de cada creyente. ¿Y por qué debemos recalcar todo esto? Simple, porque hay mucha, muchísima te diría, enseñanza en la iglesia que no es basada en la doctrina apostólica y que, por lógica consecuencia, no te lleva a ninguna parte. Porque la doctrina apostólica, siempre se apoya en la revelación del Espíritu Santo y en el rol que este cumple para poder llevar a la gente a la estatura de Cristo.

La gran diferencia entre aquellas predicaciones, a la mayoría de las actuales, estaba en que ellos no informaban con lo que decían: ¡Transformaban! Y transformaban a través de la enseñanza profunda, no de pases mágicos ni vociferaciones voluntaristas y propias de shows mediáticos. Vamos a ver: ¿Cómo supones que era una iglesia, una reunión tipo de una congregación de ese tiempo? Han quedado algunos registros, aunque muy lamentablemente, no en la Palabra. No tenemos ni un solo ejemplo en el Libro de los Hechos, que describa al menos aproximadamente, cómo era una reunión de esa gente.

Sin embargo, aparentemente, (Y por costumbre profesional cuando no examino algo personalmente siempre añado “aparentemente”), habrían quedado algunos documentos antiguos que se habrían rescatado, y en los que se asegura, se muestran hasta cánticos que se cantaban en esa época. A ver; cuando ya el cristianismo es perseguido, más o menos una reunión, pongámosle en Roma, conforme al relato de uno de esos documentos, podía comenzar alrededor de la una de la madrugada. Eran en la noche, muy tarde, y en lugares absolutamente escondidos, subterráneos se asegura. Las famosas catacumbas. Porque no podían hacerse a la luz del día, claro.

Un detalle: no tenían Biblias. Tampoco tenían alguna clase de documentos que pudieran conseguir. Recuerda que estoy hablando de la iglesia en Roma. No tenían los libros del Antiguo Testamento. Tampoco tenían los manuscritos, apenas quedaban algunos rollos que estaban en Jerusalén. La pregunta, es: ¿Cómo hacían ellos? Es cierto que los apóstoles habían comisionado a algunos ancianos en las iglesias y, es obvio, que ellos eran los que se encargaban de recibir a esas personas. Reitero: la reunión comenzaba cerca de la una de la mañana, cantaban algunos cánticos, ningún instrumento era usado, solamente las voces.

Después de eso, alguno de los tres o cuatro responsables que había en cada lugar, esperaba que el Espíritu Santo les entregue una palabra. Y el que tenía una palabra, se ponía de pie y la empezaba a compartir. Nadie sabía con antelación quién iba a hacer eso. Y quiero que tengas presente que aquel que se ponía de pie para hablar, no podía pedirles que abrieran sus Biblias en tal o cual capítulo y versículo. Lo único que tenía para decirles, era lo que recibiera a partir de ese momento del Espíritu Santo, nada más.

Y era habitual, fíjate, que al concluir esa persona de decir todo lo que el Espíritu le había dado para que dijera, los restantes, uno por uno, casi por turnos, comenzaban a ponerse de pie y confesar todos sus pecados cometidos durante el lapso que habían pasado sin encontrarse. Y, al finalizar eso, compartían el pan y el vino, todos juntos, mientras declaraban que todos esos pecados estaban siendo borrados, en ese mismo momento, del trono de Dios. Después solían orar por los enfermos, o por cuestiones personales, por todo aquello que para ellos resultaba ser importante. Tenían un par de cánticos más, y luego se despedían. ¿Hora? Y, no antes de las cinco de la madrugada. Es obvio que, independientemente en qué anduviera en su vida diaria cada uno de ellos, de ese lugar salían directamente a ocuparse de esas cosas. Eso hacían cada noche.

Pero… ¿Cuándo dormía esa gente, entonces? Aparentemente, (Otra vez: aparentemente) entre las siete de la tarde y las once o doce de la noche. ¿Cómo pudieron soportar ese ritmo? Una sola respuesta: sólo el Espíritu Santo pudo haberlos ayudado y respaldado. Cuando llegaba alguna carta de los hermanos de Jerusalén u otro lugar, era impresionante el gozo y la alegría que los embargaba. Tanto, que llegaban a memorizar las cartas que Pablo les enviaba. Eran sus textos de referencia. Todo el que haya examinado algo de lo mucho que la Teología sistemática pone a disposición del alumnado sabe, o al menos acepta, que las cartas que hoy poseemos son apenas un puñado de las muchísimas que Pablo escribió. Quiero entender que al Señor sólo le interesó que conociéramos las actuales. El Espíritu Santo sigue estando en control de todo esto y nada se escapa a su cuidado.

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Un Modelo Absolutamente Vigente

(Hechos 2: 42) = Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.

Aparecen cuatro elementos muy importantes, aquí. La palabra clave, sin ninguna duda, es perseveraban. ¿Y en qué perseveraban? En primer lugar, en la doctrina. Esto es enseñanza. ¿Pero, qué enseñanza? La enseñanza de los apóstoles, no la enseñanza de la Torá, que se entienda y quede claro. En segundo lugar, perseveraban en la comunión, una palabra que en griego se escribe koinonia. Que habla de estar juntos. En tercer término, dice que, en el partimiento del pan, y es obvio que está hablando del pan y del vino y, finalmente, en las oraciones.  Y dice que ellos perseveraban. ¿Saben cuánto perseveraban? Lo hacían cada día. Y su lógica era muy sencilla: Jesús lo hizo así, entonces nosotros lo hacemos igual. Y por si no lo habías visto antes cuando te tocó leer esto mismo, la consecuencia de toda esa perseverancia, está en el verso siguiente, el 43.

(43) Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.

Si ustedes leen la historia de los avivamientos, podrán comprobar que no hay avivamiento que haya aparecido en la tierra, que no haya tenido, por lo menos tres de estos cuatro componentes que se mencionan en el versículo 42. Cuando alguien venga y te pregunte o quiera saber qué debe o no debe hacer para tener un avivamiento hoy, no hagas sabiduría humana, envíalo a leerse el verso 42. Es eso, no hay otra cosa. De hecho, cuando dice que sobrevino temor, el temor que se habla aquí es el temor de Dios, no miedo a secas. A toda la gente que estaba alrededor. No se refiere únicamente a los protagonistas centrales del asunto, sino a todos los que los rodeaban, estuvieran participando o simplemente de curiosos.

(44) Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas;

Dice que todos los que habían creído, estaban juntos. Noten que la primera acción que llevó a cabo aquí el Espíritu Santo, fue unirlos. Claro que, si lees antes, cuando diez días atrás ellos estaban orando siguiendo las instrucciones de Jesús, que les había dicho que no se fueran de Jerusalén, vas a notar que el texto dice que estaban juntos y unánimes. Es obvio que había un claro esfuerzo por parte de ellos para estar unánimes y juntos. Unánime, te recuerdo, viene de un-ánima, esto es: Un alma. ¿Qué significa esto? Que estaban en un alma, en una sola voluntad. Y además estaban juntos. Porque ya hemos visto hasta el cansancio que podemos estar juntos, pero divididos. Juntos se refiere a lo físico, unánimes a lo anímico y espiritual.

Ahora, mira; de los más de quinientos que ven y reciben la instrucción de Jesús de que esperen, solamente quedan ciento veinte. Y si Jesús se hubiera demorado más días, esa cifra seguramente hubiera ido bajando mucho más. El lapso máximo que el Señor les dio para esperar, fueron diez días. Porque fue en el día cincuenta después de la resurrección. Pentecostés, en el que el Espíritu Santo desciende. Y la primera cosa que el Espíritu Santo hace, es reafirmar aquello que ellos estaban haciendo: unirlos. Porque este último verso que leímos, dice también al final que tenían en común todas las cosas. Esto es algo muy pero muy pesado. Porque no era algo propio. Pónganse a pensar en los discípulos antes de todo esto. Ellos eran muy celosos entre ellos.

Y dice que ellos tenían todas las cosas en común. Eso es algo muy fuerte. Algo se había roto en ellos: la individualidad. Escucha: muchas veces hay gente que se enoja y muy feo, simplemente porque en un espectáculo alguien se sentó su butaca, la que le correspondía. Y doy este ejemplo porque no hay iglesia donde no existan hermanos que ya tienen un lugar del templo casi como asignado. Ahora imagínate decirles a estas personas que, a partir de este momento, tiene que tener todas sus cosas en común con los demás hermanos. Y no estoy hablando de compartir su salario, eso hoy es impensable. Estoy hablando de compartir su tiempo, su esfuerzo, su criterio, su amor, su fe, su…todo. Todo lo que realmente vale la pena en esta vida terrenal.

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Lo que Crece, Cambia

Sin perjuicio al material tradicional que normalmente difundimos en este sitio, hoy nos incorporamos a una nueva red para el Ministerio. Con audios breves de enseñanza y reflexión, deseamos llegar a todos aquellos que, ya sea por falta de tiempo u otra razón, no pueden escuchar los audios habituales ni leer los contenidos escritos. Bendecimos en el nombre del Señor a Spotify con nuestra presencia que es y debe ser la Suya. Esta ha sido nuestra presentación oficial. La que nos permite el sitio.

 

 

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Un Pueblo Muy Particular

Es obvio que no voy a encarar un estudio completo del Libro de los Hechos, (Alguien ya lo habrá hecho o lo estará haciendo hoy mismo, tal vez), sino simplemente dedicar mi atención a un par de sucesos que –entiendo- podrán ayudarnos bastante en esto de romper con los sistemas y rescatar a la iglesia oculta dentro de los sistemas.  El primer asunto, tiene que ver con la mentalidad que tenía Israel cuando llega al tiempo del Libro de los Hechos, un libro que dice que son los hechos de los apóstoles, aunque no son pocos los que prefieren verlo como los hechos de la iglesia primitiva. Y si me dejas titularlo a mí, como buen periodista que alguna vez tituló tapas de periódicos, yo le pondría directamente: Hechos del Espíritu Santo.

Y en primer lugar, tendré que recordarte algo que quizás tú también ya has percibido con sólo leer las escrituras: hoy somos muy idealistas respecto al tiempo en que Jesús aparece por esta tierra, aunque no soy el único que podría asegurarte que ese fue uno de los tiempos más difíciles de la historia. En primer lugar, porque Israel venía de estar bajo el dominio de diferentes naciones por espacio de muchos años. Y todos sabemos por profusas experiencias antiguas y contemporáneas, que ninguna nación que ha sido conquistada puede alguna vez vivir feliz. En primer lugar, hay una profunda raíz de amargura que no se va de ninguna manera con una oración pequeñita de circunstancias, porque detrás de ella hay una sensación de odio innato que, en casos, hasta puede avergonzar al que lo experimenta.

Por eso puedo asegurarte con total y absoluta libertad y certeza, que los judíos de ninguna manera querían a nadie que no fuera judío. Por el otro lado, y como para quedar en paridad absoluta, nadie quería a los judíos. ¿Causa? Una entre muchas: sólo se ayudaban entre ellos. Además, estaban repletos de prejuicios. ¿Y tenían motivos para encerrarse casi como una secta y sólo movilizarse para ayudarse entre sí? Estoy convencido que sí, que los tenían y sobrados. Sin ir muy lejos, todas las naciones que estuvieron cerca de ellos buscaron conquistarlos, y, de hecho, algunos de ellos lo hicieron. Por eso creo que la situación no tiene que haber sido muy sencilla para un judío, en ese momento. Eran, claramente, ciudadanos de segunda categoría, de segunda clase.

Cuando Roma establece toda su extensión y su perímetro de gobierno, y ahí estaba también Judea, el territorio que más conflictos les daba, era el territorio de Israel. Tanto es así que tenían una guarnición completa allí, todo el tiempo. Porque los judíos, te explico, eran muy revoltosos. ¡No eran en absoluto un pueblo pacífico! Es suficiente con recordar lo que el episodio de Masada, cuando ocurre esta gran revuelta con toda esta gente, con Judas Macabeo, con todo lo que fue eso. Ese suicidio masivo de cientos de judíos. Eran un pueblo difícil de llevar. Tanto que en el año 70, los romanos, hartos ya de Israel, van y pasan la aplanadora sobre Jerusalén y no queda piedra sobre piedra. Tito, el general, va y destruye todo rastro de resistencia. Los judíos, internamente, estaban muy divididos. Había por lo menos, adentro, siete grupos muy fuertes. Los saduceos, los fariseos, los escribas, los zelotes, los escenios, eran grupos muy diversos, que, aunque compartían todos, la misma fe por la Torá, por la Ley, tenían tremendas divergencias en su interpretación y en su manera de vivir esa Ley.

Entonces, entre ellos mismos había muchísimas discrepancias y había cosas casi inaceptables. Y para colmo de males, en la mitad de la nación estaban incrustados los samaritanos, que eran una mezcla de judíos y asirios que aparecen en cierto proceso de la historia, hablando un lenguaje medio raro, el arameo, un idioma que lo único que trajo fue mayor confusión, todavía. Ahora; si puedes imaginarte todo ese escenario, vas a darte cuenta que Jesús no podía haber nacido en un peor momento y lugar. Cuando Jesús llama a sus discípulos, hay todo un tema sobre por qué elige a esas personas, que fue lo que vio en ellos y una serie de exámenes más. Sin embargo, ellos expresan esas divisiones internas varias veces, y se puede ver algo en los evangelios respecto a esas faltas de acuerdo que había entre ellos.

Había discriminación, había marginación y un sinfín de actitudes negativas más. Por eso, es asombroso lo que Jesús hizo, aunque supongo que le quedó pendiente el trabajo de carácter que podía hacer con los que eran sus seguidores. Y eso queda en evidencia cuando a Jesús lo detienen y lo ponen preso. ¿Qué es lo primero que hacen sus discípulos? ¡Huyen! ¡Se esparcen en todas direcciones! Eso te deja pensando algo que es una realidad: la única cosa que nucleaba a todos esos hombres tan distintos entre sí, era el propio Jesús. A él se lo llevan preso y a nadie se le ocurre orar, hacer guerra espiritual o reprender demonios. ¡Nadie atina a nada! Yo me pregunto si, con todos estos hechos a la vista, alguien se atrevería a dejarles un grupo de cristianos a cargo a esos discípulos, hoy. ¡No eran confiables!

Sin embargo y pese a todo eso, vemos que Jesús no sólo le dejó a un grupo de cristianos a su cargo, ¡Les dejó el mundo entero! Claro está que Jesús tenía en cuenta algo que ninguno de nosotros pensó: el papel, el rol que iría a desempeñar el Espíritu Santo. Y esa es la enorme diferencia que se vislumbra entre los evangelios y el Libro de los Hechos. Los evangelios son el relato de Jesús, en quien está el Espíritu Santo. El Libro de los Hechos es el relato de los apóstoles, en donde el protagonista principal es el Espíritu Santo. ¿Y hay un modelo para tomar modelo, allí? Yo creo que sí, que lo hay. ¿Y tú?

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El Despertar De Una Cultura

Estoy plenamente convencido que, en estos tiempos, el pueblo cristiano que desea encontrar los verdaderos valores del evangelio, está en una etapa de proceso. Y en el marco de ese proceso, sobrealimentado por las inclemencias vividas con la pandemia, examinamos y nos examinamos para poder ver, en lo externo y en lo interno, cuál es el verdadero rol del Espíritu Santo en la vida de una persona. De hecho, por poco o por mucho, los que llevamos algunos años en este camino, hemos aprendido que, así como hay gente que camina hacia un objetivo falso, hay otros que lo hacen hacia un objetivo divino y genuino. Sin embargo, yo estoy en certeza que lo peor que se puede hallar, es aquel que no avanza hacia ninguna parte. Alguien que está en un lugar por años y años y jamás cambia absolutamente en nada su vida. Y lo más triste y grave: ni siquiera se da cuenta de ello.

Dentro del pueblo, además de estos inmovilizados que a corto o mediano plazo serán de obstáculo para los que avanzan, también coexisten los ultra espirituales, que son aquellos que lo espiritualizan absolutamente todo, ven ángeles, demonios y espíritus a cada momento y los antagónicos, que además de burlarse de estos que termino de mencionar, viven una vida previsible, en un marco racional y decididamente físico. Esta gente, en lo espiritual, ni siquiera está en condiciones de tomar conciencia de su propio pecado. Creo que debemos ser conscientes de nuestros problemas. Tengo la sensación que el Espíritu Santo no va a venir a decirme cuál es mi problema, porque examinándome, yo ya sé cuál es mi problema. Y creo que debería existir alguna plataforma que ayude a responder eso. De hecho, no siempre manejamos las cosas de la manera más eficiente. Pero en el fondo, debería haber la voluntad de ser mejores personas mañana.

Y eso, en todos nosotros. Más allá de que en nuestras vidas exista un pastor o no exista. Más allá que estemos abiertos al mover del Espíritu Santo, o no. Creo fielmente que cada uno debería ser honesto en cuanto a su condición, en cuanto a lo que es difícil. Por eso siempre decimos que, conforme al sistema con que se mueve la iglesia evangélica tradicional hoy, los pastores y pastoras existentes, se encuentran en una alta condición de vulnerabilidad, porque muy difícilmente tengan ellos a quienes contarles sus cosas. De hecho, y en esto pongo mi breve, pero muy observadora experiencia dentro de la organización eclesiástica en una de sus denominaciones consideradas como más serias y sobrias. Según lo he podido ver yo, la persona más sola y desvalida que existe dentro de una iglesia de cualquier cantidad de miembros que se te ocurran, es la esposa del pastor. ¿Te imaginas si llega a tener un problema de alcoba con su marido, como tantos cristianos lo han tenido alguna vez? ¡Su marido es el pastor! ¡Y del pastor nadie debe hablar nada malo! Pregunto: ¿Qué hemos hecho, por Dios?

De hecho, el mayor motivo de asombro que tengo, pese a que no soy ningún joven inexperto que no haya vivido nada en esta vida, es procurar entender a mi Padre, a Dios mismo, de Él estoy hablando, y saber cómo es que puede trabajar con la clase de personas que somos nosotros y lograr algún éxito en ello. ¡Cuesta entenderlo, de verdad!  Somos bien complicados, mira. Yo creo fervientemente que cuando alguien se convierte, el Espíritu Santo comienza a trabajar en esa vida y consigue de ella resultados lindantes con el milagro, pero ¿Sabes qué? Modificar estructuras mentales en una persona, puede llevarle al Espíritu toda la vida de esa persona. Y me temo que Dios lo necesita mucho tiempo antes, ¿Entiendes?

¿Quién de ustedes no desea que sus hijos, si los tienen, no tengan que batallar con esos tremendos defectos que sus mentes les dictaban en otros tiempos? Defectos que a lo mejor ya sanaron y quedaron olvidados, pero que seguramente les han dejado cicatrices que, al verlas, los hacen retroceder violentamente en el tiempo. Y no para gozar o disfrutar, precisamente. El modelo, en casi todo lo que debemos encarar de aquí en más, está en la Biblia podría decirte que desde siempre. El Libro de los Hechos. El modelo de iglesia que vemos en Hechos, es más que interesante, sobre todo si tenemos en cuenta y no perdemos de vista el cómo Dios puede llegar a trabajar en el corazón de la gente. No se trata de ser retrógradas y desear volver al pasado, se trata de recuperar un Reino usurpado y constituirlo en lo que fue diseñado para ser: gobierno y dominio sobre toda la tierra. Esa es nuestra herencia. ¡Esa es tu herencia! ¿Verá un Padre con buenos ojos que un hijo suyo no quiera entrar a poseer esa herencia?

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La Iglesia va Cara a Cara

Cuando tuvieron aquel entredicho, Pablo pudo haber sacado a Pedro y hablar las cosas con él en privado. ¿En privado? Pablo no conocía lo que era hacer cosas al margen de la gente a la cual representaba, y mucho menos de un modo en que Jesús, en vida, jamás lo hubiera hecho. ¿Se dan cuenta ustedes el compromiso de este hombre con la justicia? ¿Pueden ver ustedes su claridad? Yo no lo debo nada ni a este señor ni a este otro señor, tampoco. Lo que he dicho es esto, y si a alguien no le gusta, lo lamento mucho, se las tendrán que ver conmigo. ¡Ese es Pablo! ¿O te habías creído, sinceramente, que ir siempre de atrás y jamás dar la cara y no decir las cosas de frente, formaba parte de la doctrina evangélica? ¡Eso es un apóstol!

Y esto, de ninguna manera habrá que tomarlo como un juicio de valor de nuestra parte para con los hombres que grandemente caminaron con Dios. Fíjate que bueno y que justo será Dios, que nos ha permitido que, a través de lo escrito en el Libro que Él nos dejó como manual de vida, estén escritas estas debilidades. ¿Por qué crees que lo hizo? ¿Acaso para burlarse de Pedro y los demás? ¡¡¡No!!! ¡Para que tú, yo y todos los que quieran seguirle y servirle, aprendamos! Obvio, no eran ángeles infalibles ninguno de ellos, sino personas imperfectas, a las que Pablo no dudó ni un instante en confrontar. ¿Qué crees que le hubiera ocurrido si lo hacía en una de nuestras iglesias, hoy?

Pero, observa: ¿Cuándo él se mete tan frontalmente en algo así? Cuando alguien se mete con lo que Dios le había encargado a él. Muy celoso en lo que Dios le entregó. Y no por soberbia, arrogancia o exceso de omnipotencia, sino simplemente porque él sabía que de eso, él iba a tener que rendir cuentas directamente a Dios. No estoy justificando en absoluto que alguien salga con una Biblia a dársela por la cabeza a los que están equivocándose. Lo que pretendo mostrar es que, en aras de un amor que es genuino, pero no permisivo, estamos demasiado tolerantes con cosas que no son tolerables de ninguna manera. Sistema.

Y ten en cuenta un detalle que hoy, estoy diciendo que hoy, tiene que servir de modelo. Pablo no le mandó cartas a nadie desprestigiando a Pedro por ese error, sino que simple y sencillamente fue y lo enfrentó cara a cara. ¿Sabes cómo se llama, todavía, esto, en mi pueblo? Hombría. Y una vez más, a la vista de tantas y tantas alternativas oscuras vividas dentro de nuestras iglesias, la antigua pregunta y auto-pregunta retorna con mayor fuerza: ¿Dónde están los hombres del evangelio, hoy? Yo conocí muy pocos. En los ambientes eclesiásticos tradicionales que integré, casi me atrevo a decirte que clara minoría. De hecho, esa calificación parte y se constituye si tomo como prueba el hecho que alguno de ellos viniera a decirme personalmente, en mi cara, que yo estaba equivocado, si era eso lo que creían y desparramaban por detrás de mí. Hombría. Sistema.

Para ir concluyendo con el examen de los apóstoles, déjame decirte que ellos, se dice, desatan prosperidad financiera en la iglesia. Por eso es muy raro que los apóstoles anden por allí pidiendo dinero. Si ellos desatan mucha unción financiera, ¿Para qué deberían andar mendigando ofrendas? ¡Deja que Dios se mueva a su gusto! Pero… ¿Y si no se mueve, como pago mis deudas? Si eso sucediera, primero pregúntale a Dios si te levantó verdaderamente como apóstol, o sólo se trató de un acto de pago de deudas de parte de tus amigos ministros. Y no es un cuento chino, con perdón de los chinos. ¿No viste que cuando viene el Espíritu Santo, una de las cosas que suceden, es que la gente se desespera por vender todo lo que tiene y traerlo a los pies de los apóstoles, sin que ellos le pidieran absolutamente nada? Un hombre de Reino no pide ofrendas, ni contribuciones, ni diezmos ni contribuciones disfrazadas de donaciones. Un hombre de Reino espera en Dios. Porque leyó y creyó que Dios suple todas las necesidades de los que Él envía a servirle. ¿Y si se olvida y no lo hace? Tranquilo, es porque no eres lo que suponías que eres. Relájate.

Cuando Pablo empieza su viaje para Asia Central, lo está esperando Lidia, ¿Recuerdas? Lidia era una tremenda empresaria en telas, con una enorme cantidad de contactos de fuste, que inmediatamente de su conversión, pasan a ser contactos del mismísimo Pablo. Escucha: ¿Leíste en alguna parte que Pablo haya tenido que salir a vender baratijas, armar festivales a beneficio o hacer rifas de Biblias, para financiarse sus viajes misioneros? ¿De verdad todavía hay gente que piensa que si Dios envía a alguien al último confín de la tierra a llevar su palabra, va a decirle que se arregle como pueda para llegar allá? Además de lo financiero, los apóstoles son portadores de visión y comprensión del Cuerpo de Cristo y de su papel, de su rol, en cada período de tiempo. Son recuperadores de la doctrina pura, de lo esencial, de la fuente directa, del diseño correcto. ¿Es que usted me está diciendo que hay doctrina que no es pura, que no depende de una fuente directa y que se aparta del diseño original? No necesitas que yo te diga eso, sólo mira a tu alrededor, donde quiera que vivas y te congregues. Y son portadores de palabra madura.

Y créeme, recibir una palabra madura, no siempre es fácil. Pablo dice que a algunos les daban leche, y a otros viandas y comida sólida. Esa es una virtud que tiene el apostolado. Hay una motivación en el ministerio de llegar más lejos, más alto y más profundo, lo cual les impulsa a los demás a hacer lo mismo. En este mundo no hay nada más contagioso que alguien que se está acercando más al Señor. Esta es la principal motivación del ministerio apostólico. Es bien difícil seguirle el paso a un apóstol genuino. Lo más impactante del ministerio apostólico radica en que, cuando tú escuchas un apóstol, indefectiblemente tú quieres lo que él quiere. Es decir: tú quieres llegar al lugar a dónde él dice que va. Es el único ministerio que, si tú eres impulsivo y te dejas llevar por tu amor al Señor, eres capaz de vender todo lo que tienes y salir con él para donde quiera que vaya. Porque no sólo se necesita la pasión para hacer algo así, sino también dirección. Y el apóstol tiene dirección. Y si tenemos en cuenta que lo que más falta en este mundo es, precisamente eso, dirección; el combo está completo.

Y si también tenemos en cuenta que, traducciones completas mediante, lo que se nos dice es que el Reino de Dios, en este tiempo, se está estableciendo a la fuerza, ya que no es algo demasiado querido, aunque de pronto ni tú ni yo podamos entender eso. Y no es ni casual ni inventada esta traducción. ¿Te cabe alguna duda que donde se imponen los recursos y modismos del Reino, eso allí ha sido implementado en contra de un mar de opiniones adversas, contrarias y hasta feroces en sus expresiones? Somos hijos de Dios, somos cuerpo de Cristo, somos amantes de la paz y contrarios a todo tipo de violencia, pero ¿Sabes qué? Somos los encargados de implantar el Reino de Dios, aquí y ahora, y no tendremos otro remedio que hacerlo de una manera violenta. ¡Está escrito! De hecho, se habla de una violencia en el ámbito espiritual, no físico. No es con espada, ¡Es con tu espíritu! Está sucediendo con la propagación de estos materiales.

Y tiene muy en claro la verdadera esencia de lo que nosotros llamamos liderazgo. Veamos: ¿Qué hace un líder, cualquiera, de los muchos que tú conoces, respecto a un trabajo conjunto? Se planta en un lugar y toma un grupo y lo envía hacia el norte, toma a otro grupo y lo manda al sur y a un tercero lo encamina al oeste y otro restante el este. ¿Y él? Se queda allí a esperar los resultados y los informes que cada uno le presente más adelante. ¿Y cómo se comporta un apóstol en esa misma situación? Ordena a todos los grupos de la misma forma, pero él se pone al frente del primero que parte hacia el lugar más peligroso o comprometido. Eso es ser líder, no pensar bonito o tener imaginación productiva.

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El Gran Momento de los Ministerios.

El tercer capítulo de la carta de Pablo a los Efesios, comienza con tres palabras que, como inicio de un nuevo capítulo, suenen algo descolgadas. Por esta causa. Nos resulta incomprensible si seguimos suponiendo que esta carta fue escrita como nosotros la adoptamos y la leemos, en forma de capítulos y versículos. No, definitivamente, no. Esta carta fue escrita como se escribían (Y aún se escriben) las cartas o correos de un destinatario a otro. En un solo texto con un contexto de base y por distintos párrafos que hablan de todo aquello que el contexto determina. En este caso puntual, Pablo dice por esta causa, con relación a todo lo que ha venido relatando en todo lo escrito anteriormente, que obviamente no son distintos capítulos y versículos, sino simplemente párrafos de una misma epístola, y que es lo que de alguna manera lleva a entender la razón por la cual dirá lo que sigue, que está prisionero, preso, cautivo, privado de su libertad, encadenado, que es lo que dicen los originales, en una cárcel.

La expresión suena como si Pablo les estuviera recordando que él está allí, encarcelado, por causa de estar sirviendo a Jesucristo en favor de ellos, los que no son judíos, algo que todavía en ese momento sonaba casi a una fantasía. Y esto que digo no es menor, ni uso ese término porque no encuentro otro. Son cosas que en ese tiempo y momento sonaron como hoy suenan otras que todavía el propio pueblo de Dios no termina de aceptar y creer. ¿Entiendes como funciona y opera el evangelio? Se va revelando y manifestando, pero sólo pueden verlo y aprovecharlo a full aquellos que dejan de lado sus formaciones intelectuales griegas y aceptan que ese evangelio es espiritual y no mental o racional. Yo sé que al escucharlo, a ti te parece que decir esto era innecesario, ya que es más que obvio que todo lo otro es así. Sin embargo, y a la luz de lo que día a día vemos en la gente, (Y no hablo de incrédulos); créeme que es necesario repetirlo una y otra vez.

Y luego va a comenzar a explicarles que su tarea es ayudarlos a ellos, los gentiles, a entender y develar los misterios que Dios tenía guardados desde el principio para ellos, a partir de su Gracia, su misericordia y del haber enviado a su Hijo a morir por esa causa. Ese misterio contiene un elemento que ya te adelanté, pero que bien vale la pena repetir porque todavía hoy son muchos, demasiados, los cristianos que no parecen haberlo entendido. Que el evangelio es PARA TODOS, no para una casta, para una raza, para una cultura o para un color de piel. Jesús fue a la cruz POR TODOS, y quien así no lo manifieste o enseñe, está cayendo en maldición por ser de maldición para los que buscan la Vida Eterna. Pablo se asombra de haber sido elegido y levantado para esa misión, dentro de su insignificancia, al menos es así como se ve a sí mismo. Y se los hace saber para que el hecho de que él esté en la cárcel, no se aun elemento de desánimo o desaliento para ellos. Y luego de hacerles especial hincapié en el extraordinario amor de Dios, pasa a darles instrucciones que se detallan con claridad en lo que para nosotros ya es el capítulo 4.

Lo primero que les hace saber, es que deben conducirse con Humildad y Mansedumbre. Para mí y para una gran cantidad de personas, humildad es la actitud de la persona que no presume de sus logros, que reconoce sus fracasos y sus errores y que actúa sin orgullo. El diccionario de la lengua española tiene reconocida otra acepción que da a la humildad como representativo de una baja condición social. Podrás imaginarte que no me voy a poner a confrontar con los creadores del diccionario, pero no comparto esa visión. Conozco a mucha gente de baja condición social. Es más: fui parte de esa baja condición social hasta más allá de mi adolescencia, y créeme que algunas de las personas que conocí, tenían más soberbia, orgullo y vanidad que muchos ricos que también conocí. Pobreza y carencia, no es sinónimo de humildad, es sólo evidencia de falta de dinero. Mansedumbre, mientras tanto, implica a una persona apacible, serena, tranquila y con paz interior. Eso les aconseja Pablo a aquellos gentiles recién convertidos. Pregunto: hoy, pleno siglo veintiuno y a muchos años de esas sugerencias, ¿Conoces a muchos cristianos así?

Y les añade que se soporten con paciencia los unos a los otros. Obvio que no voy a contradecir nada menos que a Pablo, pero el término soportarse, tal como hoy lo usamos nosotros, no termina de cerrarme. Me quedo, quiero quedarme, a partir de la palabra original griega que es anéjomai, que implica sostenerse uno mismo de algo. ¿Sabes con qué? Elijo quedarme con una expresión de Dominio Propio, que es uno de los frutos del Espíritu Santo. Si tú quieres, puedes seguir definiéndolo como soportarse. Y es aquí, en este verso 3 del capítulo 4, donde Pablo recomienda lo que yo creo, humildemente, que es la base de la victoria final de la iglesia para la extensión del Reino: que vivan en la UNIDAD del Espíritu. Una vez más, les recuerda que no hay hombre, mujer, casado, soltero, viudo, rubio, moreno, blanco, negro, asiático, hispano o lo que se te ocurra para diferenciarnos y distanciarnos. O somos UNO EN CRISTO o no somos iglesia, así de sencillo. Y de complicado, si es que queremos comprobarlos con nuestro día a día.

Y desde el verso 4 hasta el 6, Pablo utiliza diferentes expresiones para reiterar una vez más algo que, cuando alguno de nosotros lo ha repetido en voz alta, generalmente se ha ganado un enemigo más que cercano. Lo primero que dice, es que hay solamente UNA iglesia. A muchos, (A demasiados, lamentablemente) esto no les gusta. Más que de Dios mismo, son adoradores de SUS iglesias. Y no necesariamente de sus asambleas humanas, sino de sus estructuras, de sus actividades, de su influencia mayor o menor en áreas sociales y seculares, principalmente en muchos casos relacionadas con la política local de cada país. UNA iglesia, dice el Señor, y no admiradora o defensora de gobiernos humanos, sino observadora y auditora de esos gobiernos. Por una sencilla y simple razón: desde sus rodillas y su acceso al poder de Dios, esa única iglesia, ES  gobierno. y lo remata con una definición que también alguna vez hemos hecho desde aquí, cuando aludíamos al problema evangélico de la gran cantidad de denominaciones que lo conforman. UN Espíritu Santo. Uno solo. Con UNA guía a TODA VERDAD, no con varias. ¡…Es tan simple…!

Pero no se detiene allí Pablo en lo que sería este manual práctico y activo para la iglesia del siglo veintiuno. Dice que Dios los (Lo que equivale a decir que NOS) llamó, a tener, contar y sentir con UNA sola esperanza de salvación, Jesucristo. Revisa, dentro de lo que conozcas, los fundamentos básicos de la mayoría de las religiones que conoces. ¿En qué basan su salvación o su posición en la eternidad? Centenares de teorías. Incluso dentro de las llamadas iglesias “cristianas” el enfoque básico no es el mismo. Por eso Pablo nos dice que solamente hay UN Señor, que es Jesús el Cristo, el Ungido de Dios, el Mesías. Que se complementa con UNA sola Fe, que es un don de Dios que Él brinda a quienes se lo piden con sinceridad y UN solo bautismo, que obviamente no tiene nada que ver con el de agua, que fue un mandato que en su momento tuvo Juan para preparar el camino hacia Jesús, con gente que estuviera limpia de pecado. Bautismo, te recuerdo, es Sumergirse. Si tú eliges que sea en agua, que sea. Si tú prefieres que sea en Espíritu Santo y Fuego, que sea. Si tú decides que sea en las profundidades del evangelio total y global, que sea. Todo bendice por igual cuando es hecho con amor a Dios y no a las doctrinas humanas.

El texto tradicional del verso 6 de este capítulo 4 de Efesios, suena más a des trabalenguas que a versículo bíblico, pero cuando nos sucede eso, que suele ser frecuente en la lectura, por una simple cuestión idiomática o de traducciones a veces demasiado antiguas, debemos recurrir al Espíritu Santo y su innata capacidad para trasladar lo que sea a una expresión entendible que pueda enseñarnos, madurarnos y bendecirnos. La Reina Valera dice: Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos, pero lo que el Espíritu te está diciendo concretamente es que sólo gay un Dios, que es el Padre de todos, aunque no todos quieran aceptarlo, que gobierna sobre todos, aunque son muchos los que eligieron desobedecerlo y aceptar el gobierno de un usurpador, que actúa por medio de todos, aunque ya sabemos que no todos se lo permiten y optan por actuar, -aseguran de manera ignorante- “por sí mismos”, cuando la realidad nos muestra que si no actúa inspirado por Dios, lo hará influenciado por demonios.

Luego dice que a cada uno de nosotros Cristo nos dio las capacidades que quiso darnos. Eso que leíste medio religiosamente y no siempre entendiste, respecto a que a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo, significa exactamente esto que te dije al principio. Y si algo de egocentrismo, vanidad o soberbia de cualquier naturaleza quedaba en mí, esta palabra contundente me la aniquila para siempre. Independientemente de todo lo académico o técnico que le sume para enriquecerlo y mejorarlo, que está bueno y es altamente recomendable, ¿Puede el exquisitamente talentoso en lo que sea, envanecerse o volverse arrogante respecto a uno o cada uno de esos talentos? Si lo piensa con un corazón fiel y humilde, no; de ninguna manera. Y vuelvo a lo personal porque es mi mejor testimonio. ¿Voy a enorgullecerme porque pienso y escribo a una velocidad y claridad que no todos pueden? ¿O por tener una voz que suena bien, con una dicción clara y una velocidad mental que me permite armar discursos o mensajes casi al mismo tiempo que los pienso? Si yo me sintiera orgulloso o me envaneciera por estas cosas, lo primero que estaría dejando en evidencia, es mi altísima ignorancia. No es mérito mío nada de eso. No puede serlo. No tiene ni razón, ni fundamento ni lógica que lo sea. Así que lo único que me queda es darle gracias a Dios y usar todo eso para la gloria de Su nombre.

Porque luego va a reafirmar eso cuando diga que subiendo a lo alto, dio dones a los hombres. Pero atención con esto. ¿Subiendo dónde? Porque desde allí no solamente dio esos dones, sino que, añade, llevó cautiva la cautividad. ¿A eso lo hizo desde donde nosotros llamamos “el cielo”? ¿Necesitó llegar a ese cielo para recién poder ejecutar esas dos cosas? El verso siguiente es la mejor respuesta: Y eso de que subió; ¿Qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? Está más que claro; la autoridad para dar esos dones y para llevar en si mismo esa tremenda cautividad a la que todos nosotros estábamos condenados, la recibió cuando, después de morir en la cruz y antes de ascender a la presencia del Padre, Él descendió al infierno y allí consumó la derrota del reino de las tinieblas. ¿Y por qué aseguramos que ese fue Jesús? Porque en el verso siguiente, el 10, dice que: El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos, (Esto es el firmamento, lo que llamamos La Raquia), para llenarlo todo.

Y aquí es donde aparece el verso que indudablemente debe ser el más conocido, difundido y promocionado de esta carta a los Efesios. El 4:11. Porque es el único que con total y absoluta claridad, muestra los cinco ministerios básicos y claves sobre los cuales se fundamenta la iglesia. Cinco y no cuatro, como algún sector del pastorado evangélico sostuvo durante mucho tiempo. Tuve muchas conversaciones con un viejo pastor que defendía esa tesis. La realidad es que a él no le agradaba en absoluto que otra persona enseñara los rudimentos de la Palabra en la que consideraba SU iglesia. Por eso aprovechaba la forma en que este verso está redactado por Pablo y decía que Pastores y Maestros no eran dos ministerios, sino uno solo y el mismo. De hecho, en el original dice con total claridad Poimén, que es el vocablo griego que se traduce como Pastor, y luego didáskalos, que es el que significa Maestro. Yo no niego que un pastor pueda también ser maestro, porque estos ministerios, que son cinco, poseen una unción especial cada uno, y es bastante normal y hasta frecuente, que quien está ungido para uno de ellos, en algún momento de necesidad pueda fluir sin problemas en cualquiera de los otros. Lo he vivido, como profeta, como evangelista y como pastor. Algunos de ustedes quizás puedan dar testimonio de eso. Pero el Señor me ungió como maestro, y eso es lo que hago.

Entonces, la pregunta que por años ha surgido en la mente y en el corazón de tantos creyentes, es: ¿Con qué idea, con qué pensamiento y razón es que Dios le otorgó a Su iglesia estos cinco ministerios? La misma cantidad de años que llevamos formulándonos esa pregunta, ya está escrita la respuesta en el verso siguiente, que tuvo mucho menos prensa que el anterior, pero que a mi humilde juicio, tiene tanta o mayor relevancia que el 11. …a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, dice la Reina Valera tradicional, que es como decirnos que esos ministerios son, en principio, para madurar a los creyentes, (Eso significa la palabra perfeccionar que se usa aquí. No habla de perfecto sin errores, habla de madurez) y en función del despliegue de esa madurez, edificar, que es construir, armar, ir colocando piedra por piedra y uniéndola con fe y entrega, lo que nosotros llamamos El Cuerpo de Cristo en la tierra, que es ni más ni menos que La Iglesia. Pero la que Dios ve, la única, la genuina, la que se fundamenta en lo dicho por apóstoles y profetas y la que no hace negocios con el mundo secular.

Y esto no es algo que se me antoja pensar y decir a mí, Pablo lo deja en claro cuando consigna el trabajo ministerial de maduración será necesario, hasta que TODOS lleguemos a la UNIDAD de la FE y del CONOCIMIENTO, (Que es intimidad) del Hijo de Dios, para de ese modo recién pensar en acceder a la estatura de un varón maduro que sólo es posible con un estado de plenitud en Cristo. Eso es lo que nos va a evitar lo que ahora todavía es inevitable: que existan muchos cristianos que se comportan como niños fluctuantes. que es como decir inestables, caprichosos, atraídos y seducidos por las distintas “modas”, que pueden ser llevados muy fácilmente por distintos vientos (Espíritus falsos) de doctrina, que son diagramadas por hombres no sólo impíos, sino además verdaderos delincuentes, que no dudan en usar estratagemas satánicas para llevar a la iglesia al error y para favorecerse ellos mismos con eso. Por eso los versos 15 y 16 dicen: sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.

Esto quiere decir que es al contrario de lo que en gran mayoría hemos estado haciendo hasta hoy, y es que el amor si es santo y es genuino, debe siempre hacernos decir la verdad, para que en todo lo que vivamos, digamos, hagamos y seamos, nos parezcamos cada vez más a Cristo, al real Ungido de Dios, que es quien gobierna la iglesia, muy por encima y por fuera de las mejores intenciones que muchos hombres tengan y desplieguen, suponiendo que son ellos los que las gobiernan. Cristo y su unción es el que va uniendo a cada miembro de esa iglesia, según sus funciones ejecutadas según sus dones y talentos recibidos, lo que logra que cada uno trabaje en armonía, para que esa iglesia vaya creciendo, no ya en número solamente, sino en madurez y fortaleza espiritual y adquiriendo más fuerza y más potencia por la pura y exclusiva causa del amor.

Ahora bien; ¿Cuáles son los objetivos divinos para la conformación de esos cinco ministerios mencionados y básicos para el desenvolvimiento de la iglesia? Justamente eso, que la iglesia como asamblea conozca puntualmente las funciones de cada uno de esos ministerios y, por consecuencia, pueda y sepa hacer fluir y respaldar a cada uno de los ministros que Dios levante para cada caso. Y lo que vale la pena aclarar debidamente, es que no son cinco porque a Dios simplemente se le ocurriera, sino que tiene que ver con una serie de elementos muy importantes. Nuestras manos y pies tienen cinco dedos cada uno, cinco son nuestros sentidos, ya en el tabernáculo de Moisés había cinco columnas que representaban esos cinco ministerios por venir, el aceite de la unción estaba compuesto por cinco ingredientes. Cinco ministerios para que la iglesia funcione conforme al diseño de Dios. No estoy hablando de cinco ministros al frente de cada congregación, estoy hablando de cinco ministerios definidos siendo parte de ella. Cinco es el número de la Gracia.

En estos últimos días Satanás está tratando de destruir las tres instituciones o tipos de gobierno que Dios ha establecido: el gobierno civil, la familia y la Iglesia. Estos son días que se caracterizan por la iniquidad, la rebelión y la revolución pacífica o no pacífica, contra las autoridades que gobiernan en cada esfera. La autoridad de los que gobiernan en la tierra está siendo puesta en duda; la del padre, en el hogar, es destruida por la mucha enseñanza tocante a agresividad; y aún, la autoridad de la Iglesia está puesta en duda por pensadores de hoy en día. Estos son días de demostraciones en las calles, de tumultos, de rebelión en las universidades, de revolución y de caos en casi cada país del mundo. Qué contraste hace esto con la vida de Jesús! Él obedecía las leyes del país, reconociendo aún el control del gobierno extraño, pagándoles tributo cuando debía hacerlo.

Enseñó, respetó y obedeció a los que estaban en autoridad. Él predicaba acerca de la condición del corazón del hombre, porque sabía que si obedecían a este mensaje, esto traería restauración a todas las áreas de la sociedad. Vemos que los propósitos de Dios son eternos y la Iglesia tiene una participación ineludible para que esos propósitos se cumplan. EL MISTERIO Cuál es? Que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo. (Aquí ya se introduce la Iglesia). CUÁL ES EL MEDIO DE UNIÓN? Por medio del evangelio, que es el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo. ¿QUIÉN ES EL AGENTE? La Iglesia dada a conocer por medio de la Iglesia. Aquí se dice que Dios tiene un plan, una estructura y una estrategia para que el cuerpo de Cristo, la Iglesia, funcione, se edifique, crezca con sentido de destino y cumpla el plan en la tierra, a través de: Apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. El fundamento que colocaron apóstoles y profetas. En Jesús operaron los 5 ministerios.

Apóstol. Hebreos 3:1: Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús;

Profeta. Lucas 24:19:  Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo;

Evangelista. Mateo 9:35-36: Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.

Pastor. Juan 10:11: Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.

Maestro. Juan 13:13-14: Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros.

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Tiempo de Subir al Monte

(Mateo 4: 8-11) = Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.

A ver; ¿Por qué te parece que Jesús no le dijo en ese momento a Satanás que era un flor de mentiroso, ya que ninguno de los reinos que le ofrecía eran de su propiedad? Simple, porque en gran parte, lo que el diablo le estaba diciendo, era verdad. No una verdad completa si la estudias a fondo, pero verdad literal de ese momento. Satanás trabaja casi siempre así: él parte desde una verdad que tú puedes comprobar y coincidir y luego la da vuelta en el aire, la tergiversa, la convierte en una tremenda mentira y tú, como vienes confiado con la verdad con la que arrancó, te comes la mentira sin darte cuenta hasta mucho tiempo después, cuando ya ha producido un daño irreparable. No tienes idea la enorme cantidad de gente que ha caído en cualquier cosa por creerse asuntos así.

Segunda duda: ¿Qué reinos le mostró Satanás a Jesús? Ya sé que por nuestra cultura literalista e intelectual heredada de la influencia griega, de inmediato pensamos en reinos geográficos con sus cortes corruptas y sus fiestas orgiásticas, pero no, no se trata de esos reinos. En todo caso, esos reinos materiales y naturales, son el producto del culto desenfrenado de los otros: el reino del poder, del dinero, de las adicciones, de los vicios, de la sexualidad promiscua, de los homicidios, de los robos. Esos son los reinos que Satanás poseía en ese momento porque habían sido del hombre pero el hombre los había perdido.

Ahora bien; Satanás le dice que esos reinos del mundo que él le ofrece a Jesús, son suyos. Y a pesar que se lo dice con bastante convicción, igualmente hay bastante discrepancia en esto, pero suponiendo que eso fuera así como una franja de creyentes lo entiende y lo enseña, ¿En qué momento pasaron a su poder? ¿Cómo se hizo propietario Satanás de todos esos reinos? ¿Cuándo fue? En el momento de la caída de Adán, que hasta allí era el dueño de todo y de todos los reinos. ¿Recuerdas que Dios le dijo que sojuzgara todo porque todo le pertenecía? Cuando viene Jesús, entonces, todos esos reinos estaban bajo el control de las tinieblas y, como consecuencia casi natural, el hombre cae bajo el yugo de Satanás, cuando había sido creado para sojuzgarlo y que él fuera el que debía someterse.

Y si bien Dios es Todopoderoso y dueño absoluto de todo lo creado y por crearse, Él no puede modificar esto porque no puede saltarse por encima de la legalidad que Él mismo decretó. Y esa legalidad nos dice que Dios le dio al hombre toda la autoridad para gobernar y sojuzgar la tierra, pero fue el hombre el que con su pecado de desobediencia le entregó al infierno el derecho legal a reemplazarlo. Y que conste para que nadie se confunda, que si el hombre, hoy mismo, le entrega a Satanás el derecho a gobernar algo de su vida, ya sea por incredulidad, por pacto o por pecado, Dios no puede hacer absolutamente nada para cambiarlo. Está muy bueno para sacarse culpas aquello de echarle la culpa al diablo de todo lo malo o torcido que hacemos, pero deja de estarlo delante de Dios, cuando queda en evidencia que ningún demonio tiene posibilidades de hacerle nada a tu vida si antes tú con alguna acción muy puntual de pecado no le abres las puertas y le permites el acceso.

Pero esto me da pie para recordarte algo muy importante. Hoy también Satanás va a ofrecerte lo mismo que le ofreció a Jesús, diciéndote lo mismo que le dijo a Él, pero las cosas cambiaron y ahora él no es dueño de nada y todo lo que te ofrece no le pertenece, es falso de toda falsedad. Te ofrece riquezas que no son suyas, te ofrece la tierra, que no es de él, te ofrece una sabiduría carnal y terrenal, que además es malvada. En suma, todo lo que te ofrece ahora ya no le pertenece y, si tú le crees, quedas sometido a su voluntad y nadie puede liberarte porque has hecho prevalecer tu voluntad y se la has entregado por tu decisión.

(Santiago 3: 13-18) = ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.

¿Has prestado atención fina a lo que dice aquí? Que si padeces de celos y entras en contiendas con mucha facilidad, aunque seas el más cumplidor y eficiente de los hermanos de tu iglesia, no tienes sabiduría divina, sino terrenal, animal y diabólica. La sabiduría de Dios se demuestra con hechos concretos en nuestra conducta, no con activismo religioso. La carencia de hipocresía es el sello de los genuinos. La falsedad hipócrita y la demagogia discursiva, es el sello del libreto infernal vendido como puro y comprado por miles y miles de personas fieles y sinceras, pero fiel y sinceramente engañadas. Si no sabes como salirte de ese plagio, recuerda a Santiago.

(Santiago 1: 2-5) = Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.

Pero hay una verdad que cuando la escuches, aunque ya la sepas, volverá a hacerte sentir feliz. Todo lo que Satanás te ofrezca, hoy, ya es tuyo, ya te pertenece. Si logra engañarte y le crees, entonces le estás entregando voluntariamente tu alma a cambio de riquezas o poderes que ya eran tuyos. Porque será suficiente que te diga que todo lo que existe le pertenece al Padre, y hasta donde yo sé, todo lo que le pertenece a un Padre, los que lo heredan sí o sí son sus hijos, no los extraños. Y fíjate la calidad del engaño que Satanás ha logrado infiltrar en la gente, que muchos de ellos hacen pactos con él para obtener a cambio algo que ya era suyo. Satanás les da lo que no es de él, lo que ya les pertenecía.

Él no sabía muy bien qué era lo que Jesús iba a hacer, de haberlo sabido con precisión, otra hubiera sido su estrategia; pero sí tenía más que claro que había venido a esta tierra a hacer algo que lo iba a complicar y mucho, entonces por esa causa le ofrece entregarle todo lo que Adán le cediera a cambio de adoración. Obviamente Jesús no aceptó eso y le respondió que como quiera que fueran las cosas, solamente adoraría al único Dios, su Padre. Con cada uno de nosotros pasa algo parecido. Cuando sabemos quiénes somos en Cristo, ni siquiera perdemos tiempo en discutir con Satanás. Aunque también a nosotros nos quiera hacer poner en duda nuestra identidad diciéndonos que “si somos hijos de Dios” hagamos o no hagamos tal o cual cosa, simplemente nos quedamos en silencio porque esa batalla ya fue ganada en la cruz.

Los que tienen mayor experiencia en esta clase de confrontaciones, saben muy bien y así lo enseñan, que cuando alguien comienza a discutir o a debatir con Satanás por la razón o la causa que sea, lo que está dejando en evidencia son dos cosas: que le teme y que no se siente con suficiente autoridad como para derrotarlo. Sucede lo mismo que cuando un jefe, patrón o director de algo se siente en la obligación de gritarle a sus subordinados que es él quien manda allí. Lo que deja a la vista que no tiene real autoridad, porque la autoridad no se gana a los alaridos, sino haciendo la voluntad de Dios y por el camino correcto. La conclusión de todo esto es que Jesús no discute con Satanás en nada porque sabe quien es, cual es su ADN y qué clase de autoridad le ha sido entregada.

(Mateo 21: 23-27) = Cuando vino al templo, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se acercaron a él mientras enseñaba, y le dijeron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿Y quién te dio esta autoridad? Respondiendo Jesús, les dijo: Yo también os haré una pregunta, y si me la contestáis, también yo os diré con qué autoridad hago estas cosas. El bautismo de Juan, ¿de dónde era? ¿Del cielo, o de los hombres? Ellos entonces discutían entre sí, diciendo: Si decimos, del cielo, nos dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis? Y si decimos, de los hombres, tememos al pueblo; porque todos tienen a Juan por profeta. Y respondiendo a Jesús, dijeron: No sabemos. Y él también les dijo: Tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas.

Dime, con la máxima honestidad que tengas y con tu corazón lleno de sinceridad en tu mano: si oyeras hoy a alguien dentro o fuera de una iglesia, pero perteneciente a nuestra condición de cristianos, ¿entenderías que ha sido un real y genuino enviado de Dios, o pensarías que es un arrogante más de los tantos que juega n a ser los grandes líderes del evangelio? Tenemos un grave problema los hombres con la autoridad: la confundimos con orgullo, soberbia o arrogancia. Es muy cierto que dentro de los ambientes eclesiásticos hay mucho orgullo, mucha soberbia y no poca arrogancia, y que al mismo tiempo lo que mas escasea es la autoridad, pero que cuando esta existe y sale a la luz pública, generalmente cosecha más rechazos que adhesiones.

Cuando Jesús retorna del desierto luego de esos cuarenta días, es cuando realmente comienza su ministerio, y no duda ni tiene inconvenientes en echar fuera demonios y expulsarlos de donde se encuentren, porque además de su autoridad natural por nacimiento divino, el paso por el desierto, las pruebas y el ayuno le han otorgado una autoridad superior que le permite hace todo eso y mucho más. Por eso se nos dice que debemos ser imitadores de Cristo, ya que de ese modo tendremos su misma autoridad. Pero nadie imita lo que no conoce. Las diferentes voces de las personas de los distintos países, sus modismos y tonadas, son producto de la imitación. Puedes hablar con tonada argentina, chilena, mexicana o caribeña si estás con gente de allá y la oyes hablar. Tu oído si es fino registra eso y al poco tiempo tu estarás hablando igual a ellos, sin ser nativo de donde ellos lo son.

Imitar a alguien es reaccionar ante las cosas del mismo modo que aquel a quien imitamos, responder con similares conceptos, hacer las mismas cosas o mayores, tener una posición igual ante la sociedad. Los primeros en llamarnos cristianos fueron los griegos. Y si bien lo hicieron en tono de sorna o burla, la realidad es que lo que ellos querían significar con ese adjetivo, es que todos nosotros éramos pequeños Cristos, que no es una blasfemia ni mucho menos, ya que sabemos que Cristo significa Mesías, Ungido de Dios y eso es lo que teóricamente deberíamos ser cada uno de nosotros cuando salimos a la calle. Ojo: no te estoy diciendo que seamos diocesitos o pequeños dioses, porque Nueva Era enseña esto y ha confundido bastante. Lo que digo es que tenemos autoridad para comportarnos así y lograr similares objetivos.

No se trata, (Quiero que a esto que digo ahora  lo entiendas muy bien) de vestirnos con ropas raras y conseguir con eso andar rozando el ridículo, se trata de tener un estilo de vida acorde con lo que predicamos. Con eso sería más que suficiente para que la gente que nos conoce y nos trata diariamente, se dé cuenta que somos creyentes. Tampoco me estoy refiriendo, (Y a esto también quiero que lo entiendas bien), a hablar con esas muletillas tan clásicas y tradicionales de la fraseología evangélica. Nadie te va a ver como creyente auténtico porque andes por la calle diciendo aleluya cada treinta segundos y gloria a Dios cada cuarenta. No pasa por allí la cuestión. La gente va a saber sin que nadie se lo diga que eres un hijo o una hija de Dios simplemente porque tendrás una honestidad e integridad que no existe en el mundo secular. Hablarás con palabras sanas y sin doble intención, malicia o directamente grosería. Ser, antes que hacer o parecer. Eso te hace creyente en Cristo.

Conocer a Cristo es la base fundamental de todo. Recién allí es cuando entiendes que eso no es en absoluto religión. Es más, te vas a enojar contra la religión y todos sus modernos fariseos. La religión es la que te enseñó a decir: ¡Te alabo, mi Dios!, que está bueno y no es negativo, pero la realidad a mí me dice que si queremos de verdad alabar a Dios, lo que tenemos que hacer es hablar maravillas de Él, de su poder, de su amor, de su misericordia. Si yo digo: ¡Qué grande y hermoso es mi Dios!, estoy verdaderamente alabando. Si digo “te alabo”, solamente estoy diciendo lo que tengo que hacer, pero todavía no lo estoy haciendo, ¿Se entiende?

Mira; cuando tú conoces realmente el corazón de Cristo, vas a preguntarte qué estuviste haciendo tanto tiempo, antes y como te engañaron, como no te diste cuenta que te mintieron y como les creíste mansamente, sujetamente, sus mentiras. Como viviste bajo el evangelio del terror, cómo pudiste caminar bajo el evangelio de la miseria y la pobreza, cómo pudiste creerte todo eso. ¿Maldad? ¿Acaso delincuencia? En algunos casos puntuales, puede ser que sí, pero mayoritariamente lo que sucede es que esos que se supone y dicen ser representantes de Cristo, tampoco lo conocen, entonces como vulgarmente decimos por aquí, hacen la suya. Sin mala intención, quizás, pero en error pleno y total. Mi pueblo perece por… ¿Recuerdas a eso de Oseas, verdad? No llegaron a conocer el corazón de Dios. Se quedaron con la liturgia, con mandamientos de hombres en forma de estatutos y ordenanzas denominacionales.

Jesús no cedió ante las tentaciones que le ofreció Satanás porque le detectó sus intenciones desde el principio. Que distinto sería todo si los que están entre nosotros en eminencia aprendieran a reconocer las intenciones verdaderas de todos los que se les acercan. Muchos se te acercan para recibir bendición de ti, es verdad, pero no son pocos los que lo hacen para desgastarte, hacerte dudar o tentarte con fraudes o engaños que te harían más rico y poderoso aquí en la tierra. Es fundamental discernir los espíritus de aquellos que se nos acercan. Los genuinos no van a ofenderse por eso, al contrario. Serán los falsos los que te dirán que eres desconfiado y que no te pareces a Jesús. Mienten y lo saben, pero lo que desean es neutralizarte, y si no lo consiguen, derrumbarte.

Entonces, la gran pregunta es: ¿Qué ha pasado con la iglesia? ¿Por qué no gobierna como tiene que gobernar? ¿Por qué no hace la voluntad de Dios como debe hacerlo? ¿Por qué vemos a muchos cristianos vivir y tener conductas peores que los que llamamos mundanos? ¿Por qué andan llorando por las esquinas por las razones que sean? Si están casados porque no les funciona el matrimonio. Si están solteros porque no saben como encontrar novio o novia. Lloran porque bogan y lloran porque no bogan. ¿Por qué? Ya lo anticipa Proverbios, cuando dice que hay mucha gente que no puede disfrutar de lo que se le ha dado. ¿Sabes por qué? Porque todavía no entendió ni creyó que el enemigo verdaderamente ya está derrotado. Y sigue declarando derrota cuando todo el cielo está hablando de victoria.

Y si no te parece que sea así como te digo, fíjate en algunos detalles muy nuestros que seguramente tú habrás vivido como yo. ¿Por qué piensas que hay tanta gente que predica sobre el Apocalipsis como algo espantoso, destructivo y casi siniestro, cuando es el libro que te habla del establecimiento definitivo del Reino de Dios en la tierra? ¿Por qué la iglesia que debería conocer todo esto le copia al mundo incrédulo y rotula como “un apocalipsis” a algo que es destrucción, conflagración o estallido nuclear? ¿Por qué lo interpreta así si sabe por poco por mucho que Apocalipsis es en realidad apocaluptus y significa revelación? Tan inconscientes e ignorantes seremos que estimaremos como una destrucción y el fin de todo el universo lo que en realidad es la revelación de Jesucristo? ¿Una forma de unir cielo y tierra bajo un mismo nombre que está por encima de todo nombre?

Hay algo que indudablemente no terminamos de entender como creyentes. Jesucristo pagó un precio muy alto para recuperar todo lo que nos pertenecía. Y nosotros nos movemos como si eso jamás hubiera sucedido. Por poco hay cristianos que le piden permiso al diablo para hacer ciertas y determinadas cosas. ¡Satanás no es dueño de nada! Todo lo que él hoy maneja, es porque alguien se lo ha entregado. Ni siquiera ha robado, aunque es ladrón desde siempre. Sólo tomó y aprovecha lo que alguien puso a su disposición. Creo que no de los mayores pecados del pueblo de Dios, es el haber subestimado y hasta omitido el sacrificio de Jesús en la cruz y todo lo que allí se jugó y se ganó en nuestro favor.

Jesús dio todo. Se dio a sí mismo sin esperar más gratificación que la que el Padre le había prometido. Pero no aquí, sino allá. No se trata de dinero ni de posesiones, se trata de dar de lo que se tiene, y a veces lo único que tenemos es unción, es gracia, es amor, es integridad, es transparencia. Muchos están convencidos que el culto a Mammón, que es el dios falso del dinero, es un patrimonio de la gente rica, de los millonarios. Puede ser que eso les pase a ellos, pero no te asombres si te cuento que muchos pobres que no tienen donde caerse muertos adoran a Mammón más que esos ricos, sólo que ese dios parecería ser que no los está bendiciendo. La adoración al dinero es pecado, no ganar dinero. Si lo ganas trabajando honradamente o haciendo negocios honrados, aunque hagas una fortuna no estás pecando. Pero diez centavos que te pongas en el bolsillo como producto de un negocio ilícito, sí es pecado.

Miles, quizás millones de cristianos viven abrumados por el temor al pecado. No es negativo, eso, ya que de alguna manera los protege de caer. Pero déjame decirte que mucho peor que caer en pecado, es caer en las garras del espíritu de religiosidad. Porque ya sabes que con arrepentimiento genuino, siempre hay perdón para el pecado, pero para el religioso no existe nada de eso, ya que cree con total y absoluta sinceridad que es santo de toda santidad. No puede ser perdonado porque no cree que deba pedir perdón. Una revelación divina va a entrar mucho más fácilmente en el alma de un borracho o un drogadicto que en la de un fariseo o legalista. A mí en lo personal me ha sido mucho más sencillo enseñarle verdades a un católico romano practicante que a un evangélico de años y años de iglesia tradicional. El primero tiene doctrina errónea, pero tal vez es sincero. El segundo tiene un libreto y modismos al tono que él supone son su salvoconducto al cielo. Terrible.

Pero no es el hombre el que determinará su vida, aunque tome las decisiones. Por más que se pase una vida dándole autoridad al infierno y el infierno devolviéndosela con poderes y riquezas, eso no es victoria, porque el imperio del miedo y de la muerte no lo dejará vivir en paz. No sirve pactar con satanás, aunque miles y miles hoy estén pactando. Artistas, músicos, empresarios, políticos, deportistas viven haciendo pactos con los demonios como si eso les garantizara todo por siempre. Lo único que se llevan es un éxito y una prosperidad efímera, mientras estén respirando entre nosotros. El día que esa respiración se corta, ese día pierden todo eso ganado y se quedan pobres, desnudos y fuera de la gloria divina.

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El Ámbito de las Angustias

Hace, prácticamente tres años y algunos meses, cuando comenzó a tomar volumen e importancia todo el tema este de la pandemia de Covid 19, no pude evitar recordar un pasaje que alguna vez había leído en mi Biblia. Les confieso que no recordaba donde estaba y en qué contexto, pero con la ayuda de una buena concordancia, logré hallarlo.

(Apocalipsis 3: 10) = Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.

De inmediato, no pude evitar pensar que cuando llegan momentos de crisis o prueba, Satanás echa mano a una antigua estrategia suya que aún le da muy buenos resultados: enviar personeros suyos, a los que podríamos denominar Espíritus Angustiadores, con la misión de socavar y enfermar nuestras emociones y, como consecuencia de ello, hacer bajar nuestras defensas biológicas y empujarnos al contagio de cualquier virus con todas sus consecuencias. Esto no es nuevo, quedará demostrado a partir de tu Biblia y la mía, pero déjame decirte que todavía le sigue dando muy buenos resultados al que lidera el reino de las tinieblas.

Hay tres salmos que en su contenido hacen referencia a esos Angustiadores. El primero es el Salmo 7 y verso 6: Levántate, oh Jehová, en tu ira; Alzate en contra de la furia de mis angustiadores, Y despierta en favor mío el juicio que mandaste. Punto primero: los Angustiadores siempre actúan con furia, que es ira, violencia, crueldad, maldad. El segundo es el Salmo 27:2: Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. Los angustiadores llegan a comer tus carnes, es decir: para tomar derecho legal para atacarte y hasta destruirte y si continúas dejándote llevar por tu carnalidad. Dios tomará control de eso, pero en la medida que crucifiques tu carne. Y el tercer salmo es el 6:6: Me he consumido a fuerza de gemir; todas las noches inundo de llanto mi lecho, riego mi cama con mis lágrimas. Esta, obviamente, es la consecuencia emocional de la actividad de un Angustiador.

Hay un episodio muy vívido en el Antiguo Testamento que refleja y resalta la presencia de estos personeros satánicos. Está relacionado con el libro de Job, quien como todos saben, fue un personaje que vivió una tremenda prueba en medio de Dios y de Satanás, y que por esta causa fue despojado de todos sus bienes y su honra. En el 19:9 dice: Me ha despojado de mi gloria, y quitado mi corona de mi cabeza. Esto no fue todo, también le llegó una enfermedad. Lo refleja en 7:5 cuando expresa: Mi carne está vestida de gusanos, y de costras de polvo; mi piel hendida y abominable.

Todo lo que se describe es obvio que dejó a este pobre hombre sin esperanzas. Lo cuenta en 19:10 cuando relata: Me arruinó por todos lados, y perezco; y ha hecho pasar mi esperanza como árbol arrancado. No me digas que nunca te has sentido así en tu vida. Y no sólo eso, sino que por su propia reacción, obstaculizó la respuesta divina. A eso lo dice en 19:7, cuando casi grita: He aquí, yo clamaré agravio, y no seré oído; Daré voces, y no habrá juicio. Podemos ver que se levantaron sus Angustiadores en medio de sus amigos más íntimos e incluso dentro de su propia familia. Se desgarra diciéndolo en 19:19: Todos mis íntimos amigos me aborrecieron, Y los que yo amaba se volvieron contra mí.

¿Tarea central de un Angustiador? El verbo se conjuga solo: angustiar. ¿Qué es lo que se angustia en un ser humano? No es su espíritu, ya que este en todo caso se abruma, se duerme, se contrista. Tampoco su cuerpo, que responder a acciones fisiológicas independientes. Su alma, eso es lo que mayoritariamente se angustia. 19:2 lo expresa así: ¿Hasta cuándo angustiaréis mi alma, Y me moleréis con palabras? Un alma angustiada es presa de profundo dolor, al punto de llegar a aborrecer su propia vida. Mira 3:10 y 11: Por cuanto no cerró las puertas del vientre donde yo estaba, Ni escondió de mis ojos la miseria. ¿Por qué no morí yo en la matriz, O expiré al salir del vientre?

Sin embargo, este hombre todavía tiene capacidad de reacción y en un momento dado se levanta en fe con la convicción que Aquel que lo defiende y respalda, está activo y a su favor. En 19:25-29, dice: Yo sé que mi Redentor vive, Y al fin se levantará sobre el polvo; Y después de deshecha esta mi piel, En mi carne he de ver a Dios; Al cual veré por mí mismo, Y mis ojos lo verán, y no otro, Aunque mi corazón desfallece dentro de mí. Mas debierais decir: ¿Por qué le perseguimos? Ya que la raíz del asunto se halla en mí. Temed vosotros delante de la espada; Porque sobreviene el furor de la espada a causa de las injusticias, Para que sepáis que hay un juicio.

Y de improviso, la palabra Justicia apareció en el oscuro horizonte de Job y la ira de Dios se desencadenó en contra de sus angustiadores. Primeramente Dios tiene palabras muy concretas y claras para con Job, y luego, en 42:7 el hecho se refleja así: Y aconteció que después que habló Jehová estas palabras a Job, Jehová dijo a Elifaz temanita: Mi ira se encendió contra ti y tus dos compañeros; porque no habéis hablado de mí lo recto, como mi siervo Job. Pero esto es acompañado por una actitud de Job relacionada con su capacidad de oración. El verso 8 lo muestra de este modo: Ahora, pues, tomaos siete becerros y siete carneros, e id a mi siervo Job, y ofreced holocausto por vosotros, y mi siervo Job orará por vosotros; porque de cierto a él atenderé para no trataros afrentosamente, por cuanto no habéis hablado de mí con rectitud, como mi siervo Job.

Fin de la dramática historia. Fin de este relato que hemos tomado por base a partir del Antiguo Testamento, para referirnos a algo que todavía sigue vivo y vigente en las vidas de muchos cristianos, los angustiadores enviados por Satanás para demolerlos. El verso 10 sencilla y simplemente nos informa que:  Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job.

Hay muchas promesas de fidelidad de parte de Dios para con su pueblo en los días de los angustiadores. El pasaje de Apocalipsis 3:10 con el que comencé este trabajo, es uno, pero no el único. El Salmo 20:1-4 es otro con palabra justa: Jehová te oiga en el día de conflicto; El nombre del Dios de Jacob te defienda. Te envíe ayuda desde el santuario, Y desde Sion te sostenga. Haga memoria de todas tus ofrendas, Y acepte tu holocausto. Te dé conforme al deseo de tu corazón, Y cumpla todo tu consejo.

Y, finalmente, como sucede con tantos otros problemas o tribulaciones que existen en la vida de los hijos de Dios, tenemos al maravilloso, incomparable y casi único Salmo 91, en toda su extensión. Válido puntualmente para esto, para la pandemia, para cualquier otro tropiezo de cada hombre o mujer de Dios y para todo aquel que se decida a hacerlo suyo aceptándolo, creyéndolo como hecho y poniéndolo por obra desde la propia fe:

(Salmo 91: 1) = El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. A ver; morar bajo la sombra del Omnipotente, es estar protegido contra todo y todos los que te vengan en contra, pero tiene una condición previa que no siempre se trasluce en la lectura: eso sucede con aquellos que habitan al abrigo del Altísimo, que es como decir: gente que jamás se sale de debajo del paraguas divino.

(2) Diré yo a Jehová: esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré. Nosotros decimos que vamos a alabar a Dios y ahí salimos y decimos: ¡Oh, Dios mío! ¡Yo te alabo! Está bien, Dios es bueno y acepta esa alabanza tan forzada como buena, pero déjame decirte que alabar a Dios a conciencia, es decirle esto que el salmista le dice aquí. ¡Esto es una alabanza! ¡Aquí es donde Dios mora de manera permanente en cada uno de nosotros!

(3) Él te librará del lazo del cazador, de la peste destructora. El cazador ya sabes quién es. Su lazo (Que utiliza con extraordinaria habilidad), es un elemento que sólo aguarda que le des la más mínima oportunidad y quedarás prisionero. De eso se trata cuando se nos dice que no demos lugar. Que no le demos ventaja, ocasión, posibilidades, chances, derechos legales. Y de la peste destructora creo que no necesito decirte nada. La has visto, la has olido y palpado en tus cercanías. No sé si te afectó directa o indirectamente en algo, pero sí sé que afectó a millones de personas y, entre ellas, a muchos cristianos. Peste. Pregunto: ¿Por qué no habrán sido librados? Casi automáticamente me remito al verso 1.

(4) Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad. A lo largo de toda mi carrera de creyente, he oído las comparaciones con todas las aves que puedas imaginarte respecto a ese amoroso cuidado protector de Dios. No tengo la verdad absoluta ni sé de alguien que la tenga, pero en lo que a mí sentir personal se respecta, me quedo con el águila. Por todo lo que el águila significa y porque debajo de esas tremendas alas creo que hasta un ser humano se sentiría seguro. Escudo y adarga son más o menos la misma cosa y sirven ambos para detener todo tipo de dardo en nuestra contra.

(5) No temerás al terror nocturno, ni saeta que vuele de día, (6) ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya. Estos dos versículos, que en realidad constituyen una sola frase, un solo principio, constituyen la síntesis casi perfecta de lo que es un ataque satánico integral, es decir: contra una persona, contra una familia, contra una ciudad y contra un país, da lo mismo. El terror nocturno es la presencia espiritual maligna inminente. La saeta siempre es el dardo diabólico. La pestilencia es la enfermedad y los miedos que ella conlleva y la mortandad sus consecuencias.

(7) Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; más a ti no llegará. El que lea esto y entienda que es una especie de certificado de inmortalidad terrenal, se equivoca. Dios creó a un hombre con nacimiento, vida y muerte en esta tierra. Con una resurrección y Vida Eterna si acepta ser uno de sus hijos, pero con un derrotero global y similar para todos en este paso por la tierra. ¿Y entonces? Entonces lo que debemos leer en este verso, es la posibilidad muy cierta que, si a Dios le place por alguna razón que compete a su Soberana voluntad mantenernos con vida, podrá tranquilamente suceder esto que leemos y será normal conforme a su diseño.

(8) Ciertamente con tus ojos mirarás, y verás la recompensa de los impíos. De acuerdo. Esto no siempre sucede. No son pocos los cristianos que se han pasado toda su vida de escasez y urgencias esperando que a ese hombre rico, vecino suyo y delincuente lleno de maldad por donde se lo mire, reciba su castigo de modo visible para que el pueblo de Dios reaccione y glorifique Su nombre. Lo lamento, no funciona así. Lo más probable es que ese hombre multimillonario pase toda su vida disfrutando de su fortuna y llegue a vivir una vida longeva y se muera de viejo en su lecho cómodo y caliente. Porque déjame decirte que la recompensa a los impíos de la que aquí se habla, no se produce en esta dimensión, sino en la otra. Y en esa dimensión, tú te encontrarás en un lugar de privilegio donde podrás verlo todo y comprobarlo todo. Hoy es imposible.

(9) Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, (10) no te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. Esta es una promesa fiel, firme y vigente por los tiempos de los tiempos. Se activa y se cumple en cada situación en la que un hijo de Dios lo necesite y eche mano de ella. Sin embargo, como todas las promesas divinas, tiene un condicional inevitable. Dice que no te va a sobrevenir ningún mal ni tampoco plaga alguna tocará tu morada, siempre y cuando pongas a Jehová por tu esperanza, (Y no tus habilidades, no tu poder terrenal, no tu dinero, no tu inteligencia) y al Altísimo por tu habitación, que tiene directa vinculación con lo ducho y leído en el primer verso. Esta es la máxima promesa de respaldo y cobertura para mi gusto, y se ha convertido en un verdadero clásico de los clásicos de las declaraciones de victoria este salmo y estos dos versos, pero se necesita el cumplimiento de la primera parte, para que se active y sea efectiva la segunda.

(11) Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. Esto no siempre ha sido bien entendido y mucho peor ejecutado. ¿No dice la Palabra que tenemos poder y autoridad para resistir en el día malo, echar fuera demonios y pelear la buena batalla? ¿Y entonces por qué aquí se nos da a entender que deberemos esperar con confianza que Dios envíe a sus ángeles en nuestro auxilio, lo que nos estaría dando a entender que por nosotros mismos no podríamos salir victoriosos? Simple. Porque aquí no estamos hablando de demonios, sino de espíritus humanos en oposición. Y un espíritu humano es accionado por la decisión voluntaria de un hombre, contra la cual Dios no puede accionar porque su diseño le impone respetar la voluntad de su creación. Sin embargo, los ángeles ministradores sí pueden frenar esa actividad humana y someterla al señorío de Cristo. No lo hará el hombre, sino los ángeles. Está escrito.

(12) En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra. Para darte un aporte en este verso, tuve que consultar a una gran cantidad de versiones bíblicas. Porque si bien el contexto parece claro y tiene que entenderse como de ayuda total por parte de los ángeles, en lo conceptual no me quedaba muy claro si ellos nos llevarían en brazos o tomándonos de la mano. Una  vez más, la historia del enceguecido Saulo de Tarso entrando a Damasco luego de haber sido derribado, se repite. Lo que se nos dice aquí, por mayoría de interpretaciones, es que esos ángeles nos tomarán de la mano y nos guiarán por senderos seguros para que no suframos tropiezos, lastimaduras o magullones. La metáfora se impone, pero es tan clara que no necesita ser explicada.

(13) Sobre el león y el áspid pisarás; hollarás al cachorro de león y al dragón. Quiero que lo entiendas con claridad. Hollar, en el idioma español y según uno de sus buenos diccionarios, tiene tres acepciones: Pisar, dejar huella – Comprimir algo con los pies – Humillar, despreciar. Son más que contundentes estas expresiones. Nos dice que hollaremos al león, al áspid (Víbora, serpiente), al cachorro de león y al dragón, para mi gusto, cuatro expresiones de un mismo personaje: Satanás. Aunque en sus diferentes etapas como imitador.

(14) Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. Otra vez manifiesta dos promesas de protección y respaldo, pero otra vez, para ambas, pone dos condiciones ineludibles y no excluyentes. Serás librado de todo mal y de todo ataque, pero si eres capaz de poner todo tu amor en Él. Y serás puesto o puesta en alto, pero si eres capaz de CONOCER su nombre, que de ninguna manera significa leer sobre su historia o capitalizar información sobre sus hechos, sino sencillamente tener intimidad con Él, ser uno en ambos.

(15) Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré. No son pocos los cristianos que todavía suponen que invocar a Dios es mencionarlo en alguna conversación cotidiana con amigos, o sencillamente nombrarlo cuando decimos “hasta mañana si Dios quiere”, o “Nos encontramos si Dios lo permite”. Esto no es invocar, esto es muletilla religiosa tradicional. Invocar, según la lengua española, es LLAMAR o dirigirse a un ser sobrenatural. acogerse a una ley o costumbre, exponerla o alegarla y mencionar algo o a alguien que favorezca. Invocar a Dios es una expresión que nos queda al borde del clamor. Allí es donde Él responderá y hará todo eso que se menciona en el verso.

(16) Lo saciaré de larga vida, y le mostraré mi salvación. Último verso de este maravilloso salmo profético y de combate. Con todos los elementos que hemos estado examinando verso a verso, con todas esas condiciones cumplimentadas, entonces Él hará esto que te promete en este último verso: te saciara de larga vida, que es como decirte que te hará vivir tantos años que te morirás el día que definitivamente ya estés saciado y hasta cansado de esta dimensión y empieces a desear estar y habitar en la otra, en la eterna. Allí será donde vendrá cara a cara y te mostrará lo que realmente era la salvación, y no lo que la mayoría de nosotros creía o pensaba. Así sea para Su bendita Gloria y honra.

Muchos de nosotros, o quizás todos, vemos el dolor muy negativamente. Sabemos que el dolor insoportable es una fuente de profundo miedo, preocupación e inseguridad. Incluso en este momento, algunos de ustedes está sufriendo de algún tipo de dolor. No solo estoy hablando del dolor físico. Algunos están sufriendo de dolores emocionales: sintiendo el dolor del corazón roto, la depresión, la inseguridad, la preocupación, el miedo, la vergüenza, la culpa y/o la soledad. Algunos están sufriendo de dolores psicológicos (mentales): sintiendo el dolor de la confusión sobre lo que Dios está haciendo en sus vidas, preguntando por qué Dios está permitiendo el dolor en sus vidas. Algunos están atormentados por recuerdos de dolor o de remordimientos. Algunos están sufriendo por la incertidumbre de su futuro. Otros están sufriendo de dolores espirituales: sintiendo el dolor del vacío, la falta de sentido, la falta de propósito y la insatisfacción en la vida. Algunos quizá han gritado: “¡Por favor, no más! ¡Ya no quiero seguir más!”. Viendo todo el dolor que plaga nuestras propias vidas y a nuestro alrededor, ¿Cómo podemos decir que el dolor no es una maldición? Ese es el trabajo de un espíritu angustiador. Pero, ánimo, hasta en la noche más oscura brilla una luz,

Existe una enseñanza falsa que es proclamada en muchas partes. Viene del evangelio de la prosperidad y es muy siniestra porque casi suena verdadera. La falsa enseñanza dice esto: “Jesús sufrió en la cruz por nosotros para que no tuviéramos que sufrir en la tierra”. Si esta enseñanza es cierta, entonces los primeros beneficiarios de esto deberían haber sido los doce apóstoles de Jesús. Pero ¿qué fue lo que pasó con los doce apóstoles? Pedro fue crucificado de cabeza. Pablo fue decapitado. Santiago fue apedreado y golpeado hasta la muerte. Todos los apóstoles murieron con mucho dolor, a excepción de Juan que se hizo cargo de María, la madre de Jesús. Me parece que quienes proclaman esta enseñanza falsa creen que Jesús no sufrió ni murió por Sus apóstoles.

Si no vemos cómo el dolor y el sufrimiento pueden ser usados por Dios para bien en nuestras vidas, será fácil culpar a Dios, rechazarlo y posiblemente morir en la amargura. Si pensamos que el dolor es completamente un producto del pecado y totalmente una maldición, sería difícil entender cuando Santiago dice: Tened por sumo gozo que os halléis en diversas pruebas…, o cuando David dice:  Bueno es para mí ser afligido, para que aprenda tus estatutos«, o cuando Pablo dice: A vosotros se os ha concedido por amor de Cristo no sólo creer en Él, sino también sufrir por Él.

Entonces, ¿qué debemos hacer cuando nos enfrentamos a nuestros dolores y sufrimientos? Dar gracias a Dios en primer término por la oportunidad de vivir esa prueba y luego, tomando toda la autoridad de la que somos poseedores en Cristo Jesús, embestir contra esos espíritus visibles y ordenarles que se sujeten al señorío de Jesucristo. Proclamar la victoria de la luz por sobre la oscuridad y decretar la derrota de las potestades que vienen en nuestra contra.

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