El Altísimo Precio de la Unidad

Yo no sé si la mayoría de nosotros, me refiero a los que llegamos al Señor de adultos, tenemos clara conciencia del ámbito espiritual de donde salimos para llegar y derrumbarnos a los pies de su cruz. Es verdad que lo correcto es conducir un vehículo con los ojos y la atención fijas en el parabrisas y lo que tenemos de frente, la zona por donde vamos avanzando. Pero no es descabellado ni mucho menos utilizar el espejo retrovisor de tanto en tanto, para que no se nos pierda de vista el lugar, el falso camino o directamente el infierno del cual salimos para venir a disfrutar las mieles de la salvación. Ese es el tema central con el que Pablo comienza lo que nosotros rotulamos como segundo capítulo de su carta a los Efesios.

Y no empieza con esto porque dice algo así como: “Bueno, voy a empezar el segundo capítulo hablando de la salvación”. No. El no comienza ningún capítulo, el sigue escribiendo una carta que, en lo que para nosotros es el final del capítulo 1, habla de Jesucristo como cabeza de la iglesia, así que ahora es lo más natural del mundo que se refiera a nosotros, los que por fe podemos formar parte de esa iglesia, cuerpo, asamblea. Y nos recuerda que en ese momento, todos estábamos muertos, esto es sin vida espiritual ni emocional, (Muchos literalmente física, también), por causa de la multitud de nuestros delitos y pecados. Quien crea que en ese marco puede desarrollar una vida normal, no tiene ni la menor idea de lo que es el reino de las tinieblas cuando te atrapa.

Y casi como si fuera un mínimo atenuante, expresa que hacíamos todo eso porque seguíamos la corriente de este mundo, que es como decir que nos dejábamos llevar y convencer por todas las opiniones y sugerencias que nos llegaban desde la raquia, que es la expansión, ese firmamento en el cual se entremezclan las voces que los seres humanos en la tierra levantan en defensa de sus pensamientos, de sus teorías y, obviamente, de sus intereses. ¿Quieres un ejemplo actual de ese discurso amplificado por miles o millones de voces? La identidad sexual.

Tú puedes elegir tu manera de expresar tu sexualidad. No importa si naciste con genitales masculinos, si deseas comportarte como un ser femenino, nadie te lo puede impedir porque eres dueño de tu cuerpo y haces lo que quieres con él. ¿Sí? ¿De verdad el hombre cree que su cuerpo le pertenece? ¿Y entonces por qué se le enferma en contra de su deseo? ¿Por qué se muere en el momento más inesperado sin que lo pueda evitar? ¿Y por qué luego se degrada, se corrompe y se diluye en ceniza sin que nadie pueda impedirlo? El hombre tiene señorío sobre algunas cosas de esta tierra, si es que se apoya en su Dios y recibe su respaldo. De otro modo, déjame decirte como verdad excluyente y absoluta de total comprobación, que el hombre no es dueño de nada, ni siquiera de su minuto o segundo siguiente de vida.

Y añade algo muy singular. Dice que nuestro comportamiento era así de errático, delictivo y pecaminoso, por causa de la operación de lo que el llama el príncipe de la potestad del aire, una entidad satánica que indudablemente hacía estragos en nuestra ignorancia y vulnerabilidad, pero que según lo afirma Pablo con contundencia profética, es la misma entidad que sigue operando de la misma manera HOY en todos los que son hijos de desobediencia, esto es: aquellos que, habiendo conocido las verdades de Dios, tomaron la decisión de no obedecerle y seguir dejándose llevar por los espíritus malignos. Esto no es ninguna novedad, de hecho, pero no me negarás que nos sigue impactando grandemente por su exactitud y su realidad.

Y aquí es donde Pablo nos recuerda la validez y la instancia clave en todo esto que significa la misericordia de Dios. Con toda honestidad, nosotros nos llenamos nuestras bocas hablando de la misericordia de Dios y la misericordia de Dios, pero creo que todavía no tenemos ni la más pálida idea de lo que realmente significa e implica tener ese grado imponente de misericordia. Si nosotros la tuviéramos, y ni se me ocurre pensar en una misma medida, sino apenas en un minúsculo porcentaje, créeme que el mundo en general sería otro, muy otro. Pero los mensajes que por años nos han llegado desde la raquía de parte de cualquier forma de personeros del infierno, siempre han sido de desconfianza, de dureza, de inmisericordia y casi de crueldad para con el que se equivoca. Si Dios se hubiera comportado con nosotros como nosotros solemos hacerlo con el que delinque o peca, no sólo que hoy no tendríamos vida en Cristo Jesús, sino que ni siquiera existiríamos. Pero nos hizo el favor de salvarnos y darnos vida, sin detenerse a pensar si lo merecíamos o, por el contrario, habíamos hecho suficientes méritos para que no lo hiciera. Eso es lo que se llama GRACIA. Nada que ver con buen humor…Aunque a nuestro Dios, buen humor le sobra.

Allí es donde nos hace sentar en los celestiales, que significa algo así como por sobre los cielos, más arriba de lo que consideramos más alto. Nada que ver con “lugares”, como siempre se tradujo, porque no estamos hablando de sitios geográficos, sino de posiciones espirituales. De hecho, en términos bíblicos, sentarse es lisa y llanamente vivir como muertos a las cosas terrenales, pero con la vida abundante que Cristo nos dio. Significa vivir plenamente identificados con Cristo, que más allá que identifique al Hijo de Dios reinando, nos habla de unción por sobre unción, algo impensado en esta dimensión carnal en la que estamos tan acostumbrados a vivir y movernos.

Pablo, y todos los que queremos que no te equivoques, queremos que sepas que de ninguna manera en tu vida anterior o posterior hiciste, dijiste o ni siquiera pensaste algo que te hiciera merecedor a la redención y salvación. Eso es un don de Dios y Él lo otorga por Gracia o no, así de simple y contundente. Nada que ver con merecimientos, mucho menos con reclamos respecto a derechos por religión. Y te aclara una vez más, por si todavía fuera necesario, que no es por causa de merecimientos por obras, sino por decisión y favor de Dios. Llevo, entre clases bíblicas, estudios radiales y esto que ahora compartes en la Web, más de treinta y cinco años dedicados a full al estudio y la enseñanza. Esas son “mis obras”. Tengo claro que, aunque reciba respaldo y guía de Su Espíritu, todo lo que yo haga, en función de salvación, es hojarasca. Soy salvo por Gracia, por favor de Dios y por su don y misericordia. Todo lo que haya hecho en esos treinta y cinco años, son una consecuencia, de ninguna manera una base o argumento. Si tienes claro eso, ya venciste tu egocentrismo, lo cual te aseguro que no es algo menor.

Y si a alguien todavía, ya sea por vanidad o incredulidad, le quedara alguna duda respecto a esto, Pablo mismo te la aclara cuando dice que todas esas obras maravillosas que tú supones puedas haber hecho en tu vida, ya habían sido preparadas de antemano por Él para que tú simplemente las ejecutaras. Eso dice Efesios 2:10 para todo quien quiera leerlo y creerlo. ¿Sabes qué? Mi vida es un testimonio viviente e inexcusable de esto. Jamás hablé con nadie para conseguir alguna posición o espacio para hacer alguna determinada cosa para Dios. Fui maestro de escuela bíblica casi por “casualidad”, porque las titulares se enfermaron todas al mismo tiempo y a mí me tocó reemplazarlas. Era el único disponible y último en la consideración. Quedé. Hice radio porque casi me obligaron por mi experiencia profesional, pero no me senté ante un micrófono a decir lo que un hombre me ordenaba, como se suponía tenía que hacer por sujeción. sino que lo hice para decir lo que el Espíritu Santo me daba que dijera. También quedé. Y, finalmente, aparecí en internet porque gente incluso no creyente se puso de acuerdo para que tuviera una página donde desarrollara lo que ellos llamaban y pensaban que era “mi hobby”. ¿Entiendes? Preparado todo de antemano por Dios. Yo solamente un ejecutor circunstancial. Búscale un mérito a eso… No lo tiene, no te esfuerces. Obediencia.

Y después Pablo nos dice a los gentiles que los judíos nos llamaban “los no circuncidados”, o incircuncisos”, mientras que ellos mismos se rotulaban como circuncidados. Pero es como si Pablo les dijera a los gentiles que ellos no son judíos y no tenían a Cristo ni formaban parte del pueblo de Israel. Y que por obvia consecuencia, tampoco formaban parte del pacto ni de la promesa que Dios le había hecho a Su pueblo. Es decir: lo que quiere mostrarles, es que ellos vivían en este mundo no sólo sin Dios, sino también sin esperanza. Pero a renglón seguido les aclara que AHORA, y cuando dice ahora es ahí mismo, lo mismo que yo te estoy diciendo AHORA, en ese tiempo en que él estaba escribiendo eso y en este, en el que yo te lo estoy leyendo, los gentiles dejaron de estar lejos de Dios y pudieron acercarse a Él por medio de Jesucristo y su muerte en la cruz. Y atención con esto: dice que Cristo les dio la paz a los gentiles, pero también los sacó del odio que separaba a los judíos de los que no lo eran y que, al romper esa barrera, constituyó de entre esos dos pueblos. uno solo.

Yo me pregunto con absoluta honestidad y transparencia de pensamiento, si eso hoy, ahora, en este siglo veintiuno que estamos transitando, es una realidad que nadie discute o, por el contrario, es una hermosa expresión espiritual que, en la vía de los hechos concretos, todavía no tiene correlato claro ni coincidente con lo que se dice. Es más que evidente que, al romper con los reglamentos de la Ley, Jesús desde la cruz rompió también con todos los elementos que imposibilitaban la UNIDAD, y de la junta de dos pueblos antagónicos, hizo uno solo amigo, en realdad más que amigo, por una simple cuestión de paternidad espiritual, hijos, y por lo tanto hermanos. No me importa como piensas ni qué clase de ideología terrenal profesas. Lo que sí sé y tengo más que claro, es que Dios no envió a su hijo unigénito a la cruz para morir como un delincuente, para que algunos se arroguen un supuesto derecho de libertad para desestimar ese acto de sangre y continuar con antiguas enemistades y enfrentamientos, como si el Gólgota jamás hubiera existido.

No sé cómo tengo que hacer para explicar y que los más enconados me lo crean como la verdad que es, que Jesús vino y anunció las Buenas Nuevas de su Evangelio a sus paisanos judíos que ya estaban cerca de Dios, como también a sus odiados gentiles que hasta ese momento se encontraban lejos de Dios. Y que ese acto que muy bien podemos llamar de amor y sacrificio, posibilitó algo que no siempre ha sido visto con claridad por los unos y los otros. Algo que yo podría entender o al menos comprender desde la óptica de las debilidades humanas, si sólo se tratara de conjeturas o ideas personales, sin bases centradas en la Palabra, que es la rectora de todo.

Pero no es así. Aquí, en el capítulo 2 y verso 18, Pablo, en su carácter de enviado de Dios como gestor de la unidad de la iglesia, dice textualmente según lo publica la versión tradicional: porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. Néstor…a ver… ¿Usted me está diciendo que el Espíritu Santo le otorga mediante la fe en Jesucristo el mismo acceso al trono de Dios mediante la guía del Espíritu Santo a judíos y no judíos por igual? No te lo estoy diciendo yo, ¡Te lo está dejando escrito y documentado Pablo! Tómalo o déjalo. Yo resolví tomarlo. Yo no vine a esta tierra a confrontar con mis hermanos en la fe, yo vine a confrontar con todos los demonios que se crucen en mi camino y me obstaculicen trabajar para recuperar y extender el Reino de Dios usurpado por el enemigo.

Siempre me llamó la atención el por qué Pablo, en lo que para nosotros es el verso 19, les dice a los gentiles convertidos que ya no son extranjeros ni advenedizos en el pueblo de Dios. Advenedizo tal vez se podría entender un poco mejor, ya que se refiere a alguien que llega a una posición que no le corresponde o a un lugar en el que lo consideran un extraño. Creo que todos los que llegamos al Señor de adultos, al principio, nos sentimos advenedizos en las iglesias donde comenzamos a asistir. Pero el término extranjero tiene otro significado, ya que nos habla de alguien que viene de otro país o que está en una nación que no le es propia. Sin embargo, creo que la palabra griega traducida así en este texto, que es xénos, nos da la respuesta más clara, ya que significa foráneo, huésped, alguien que entretiene, ajeno o desconocido. Es obvio, esto no es nada que más de uno de nosotros, los que ahora nos estamos escuchando, hayamos vivido alguna vez, en nuestros inicios como creyentes.

Muy por el contrario, Pablo nos asegura que pese a todo eso que nos pueda parecer extraño, ya somos conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios, nada menos. Conciudadanos, co-habitantes de una misma ciudad, nativos del mismo pueblo. Es decir que estamos muy lejos de ser lo que suponíamos, alguien que llega desde muy afuera y muy lejos a ver si se le permite sumarse a ese lugar al que quiere pertenecer. Lo que Pablo nos muestra es que nosotros, todos, siempre fuimos de ese sitio y no de ningún otro. Que no lo asumíamos como tal por diversas razones que ahora ya no existen, pero que de momento en que nos decidimos a ser y pertenecer, nadie nos lo puede negar porque por Cristo siempre estuvimos aquí y no como invitados o visitantes, sino como integrados, como parte de la familia de Dios a la cual Cristo pertenece como Hijo. Y con igualdad de derechos que todos ellos, a quienes miramos siempre tan alto y tan lejanos.

Y tal vez lo más claro e importante de todo, es que Pablo nos dice a todos, judíos y gentiles ahora unidos por Jesucristo, que nuestra fe y convicciones están sustentadas sobre un fundamento inamovible, que es el que trajeron los antiguos emisarios, (Así los llaman en los originales), que son nuestros enviados, apostellos, más adelante convertidos en apóstoles. Nadie puede ser apóstol de nada, aunque millares de hombres los ordenen y les otorguen credenciales, si no han sido enviados por el Dios de todo poder o no tienen el carácter divino de emisarios del cielo. Y se añaden a esos fundamentos, los llamados por los originales “voceros”, (Del griego profétes), rótulo que luego para nosotros será el de profetas. Del preanuncio de una verdad en labios de esos profetas, luego confirmada y establecida por los apóstoles en hechos concretos y visibles, se fundamenta nuestra llamada “doctrina”. No hay otra cosa, nunca la hubo. A muchos hombres les hubiera agradado que la hubiera, pero no la hubo. Si tu fe y tus convicciones no se sustentan en lo que dijeron esos apóstoles y profetas, tú puedes tener una hermosa y respetable religión, pero no tienes a Jesucristo morando en ti. Aunque no lo entiendas, de esto último hay miles. Millones tal vez.

Son, por rarísima paradoja, los que aseguran pertenecer y profesar el evangelio de Jesucristo, aunque luego demuestran con testimonios palpables que no lo conocen. Porque si lo conocieran, que en términos bíblicos significa tener intimidad con Él, trato directo, un cara a cara o mano a mano con Él, sabrían que cuando esta escritura nos dice que Él es la principal piedra del ángulo, nos está diciendo que si en el edificio religioso que nosotros construimos y levantamos, no hay un sitio, un espacio especial y principal reservado para Jesucristo, entonces lamento advertirte que de ninguna manera ese sitio puede auto denominarse cristiano. No se es cristiano porque se forme parte oficial de una religión, se es cristiano porque se sigue a Cristo, que es como decir el Ungido, el Mesías, el Jesús que desde la cruz venció y ganó todo eso para nosotros. Si en una iglesia, por mejor que ella sea, por más cantidad de personas que sean sus miembros, por mejor calidad que tengan su alabanza, su adoración y sus sermones, visiblemente Jesucristo no es cabeza rectora, entonces todo está y estará excelente y muy bueno, pero no es iglesia, es club religioso con nombre de que vive pero está espiritualmente muerto.

Porque desde su esencia apostólica misma, Pablo nos muestra con argumentos más que sólidos y estrictamente fundamentados y sustentados con la Palabra, que la iglesia como cuerpo, como unidad perfecta en Cristo de todas las razas y etnias del planeta, en el marco multicolor de una mezcla de colores de piel y de culturas, que la iglesia en su conjunto es lo más parecido a un edificio, aunque no fue formada para ser algo frío de mampostería y madera. Es un edificio espiritual que conforme a lo que él escribe en el verso 21, va creciendo con destino a convertirse en un templo santo para el Señor. Siempre con Jesucristo como la cabeza y la esencia básica de esta edificación invisible. Porque sólo Él puede sostener toda esta estructura incorpórea sin correr el riesgo de que la criatura humana imperfecta, la dañe o la corrompa. Esto y no cualquier cuerpo encontrado en la calle es lo que está destinado a ser templo del Espíritu Santo. Dios tiene misericordia, paciencia y mucho amor, pero es un Rey. Y un Rey lo entendamos o no, siempre está destinado a vivir en un palacio. Y nosotros somos en esencia espiritual, ese palacio donde Él vendrá a morar y reinar. Ese es el diseño. Nadie que se diga cristiano podrá negociar nada por menos que esto.

El mensaje más claro que hay en este segundo capítulo de esta carta, es el UNIDAD. Esa es una palabra que ha sido muy usada desde los púlpitos y los medios de comunicación de raigambre cristiana, pero muy poco puesta por obra incluso por una gran mayoría de los que la predicaron. Te doy el ejemplo que más cercano tengo, el de un sector de mi país que es altamente clasista. Que podría ser racista también, pero que no lo es porque no tiene motivos. Una vez un político me dijo en una nota periodística que en la Argentina no había racismo como en USA. Yo entendí su postura por razones ideológicas, pero no pude evitar responderle que lo que no había en Argentina era mucha gente de raza negra, no racismo. Que no se equivocara, porque del clasismo al racismo hay un solo paso. Y ese clasismo puede, incluso, hacer sentir incómodo al ministro más puro y santo en un templo ocupado por mayoría de gente muy pobre y carenciada. O a otro que proviene de una congregación con mayoría de profesionales que de pronto se encuentra en una con mayoría de personas vestidas con ropa de segunda mano, que es decir ropa usada. Clasismo. Racismo. Ingredientes absolutamente satánicos, ambos, que impiden que una auténtica unidad sea posible.

Aquí, en mi país, el hombre rubio, alto y de ojos celestes, va a tener que luchas mucho con su propia formación íntima para poder aceptar que delante de Dios es absolutamente igual a ese hombre de menor estatura, tez oscura y ojos que denuncian una ascendencia aborigen. La raquia, ese firmamento ocupado por las campañas publicitarias, se ha encargado de adoctrinarlo respecto a que hay colores de pieles que son de primer nivel y otros que son de segundo o tercero. Y no creo que Argentina sea la excepción y el único país en el que se cuecen ese tipo de habas. Por eso sigue teniendo tanto éxito la estampita de Jesús que introdujo casi con valor doctrinario el catolicismo romano. Es un Jesús de tez blanca, cabello castaño claro y ojos entre celestes, verdes o grises. ¿De verdad así era Jesús? Mira su origen carnal, mira su lugar de residencia, mira sus paisanos. ¿De verdad eligirías creerte lo otro o lo harías porque sientes negación que no sea así? Yo siempre me pregunté y lo sigo haciendo: ¿Amaría una iglesia de blancos exquisitos a un Jesús negro si se descubriera que lo era? Esto parece fuerte y duro, pero créeme que es la auténtica base de una unidad que todavía tenemos en deuda como asignatura pendiente.

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Consideraciones Sobre tu Identidad

Es indudable que en muchos casos, nuestra relación con Cristo y nuestro servicio hacia Él han estado obstaculizados por causa de los argumentos que se levantan en contra del conocimiento de Dios. Sin ese conocimiento, que en realidad es lisa y llana intimidad con Él, prácticamente es imposible conocer Su Soberana voluntad, no sólo con su iglesia, en modo abarcativo, sino con cada uno de nosotros, en lo estructural y en lo personal.

Hoy hay toda una discusión que si leemos bien la Biblia no debería ser tal, en cuanto a si tenemos un Dios o tres. No es poca la gente que ha tomado al pie de la letra literal el hecho de que tanto Cristo como el Espíritu Santo sean una persona, que lo son, sino que lo han llevado a ser una persona que se suma a otras dos, cuando la realidad nos muestra que Dios es uno. Cuando Felipe le preguntó a Jesús qué debía hacer para ver al Padre, Jesús le respondió que le llamaba mucho la atención que habiendo estado tanto tiempo junto a Él no se hubiera dado cuenta que quien lo había visto a Él, había visto al padre.

Generalmente no dedico demasiada atención a estos temas porque el Espíritu Santo pone en mí el sentir con certeza de que todo se trata, mayoritariamente, de distraernos con discusiones por cuestiones que no son de fondo en este tiempo y condiciones, llevándonos un poco por ignorancia y otro poco por egocentrismo, a un divisionismo que lo único que provoca son confusiones y, como producto de un reino dividido, la imposibilidad de prevalecer en terrenos donde siempre hemos prevalecido. Nadie se va a mejores o peores lugares del cielo por seguir y cumplimentar mejores o peores doctrinas. La ruta celestial tiene otras connotaciones y los hijos genuinos de Dios las conocen y no permiten que se los engañe.

Habrás escuchado a mucha gente decirte que si quieres caminar como se debe caminar, debes imitar a Cristo. Pablo lo hizo y luego lo proponía a quien quisiera escucharlo, pero tiene una clave que debe ser respetada si es que se quiere lograr el objetivo. Si quieres imitar a Cristo, primeramente debes conocerlo. Nadie puede imitar a alguien que no conoce. Los artistas o comediantes de variedades, que tienen la dedicación especial a la imitación, logran vivir de eso, pero no les resulta liviano ni sencillo pasarse todo el tiempo mirando a alguien y estudiando todos sus gestos e inflexiones para lograr imitarlo. Si quieres imitar a Cristo, primero deberás conocerlo. Imposible de otro modo.

De todos modos, ha prendido tanto en el pueblo cristiano la prédica de religiones agustinistas que siguen viendo a Cristo tan lejano e imposible de ver que se conforman con seguirlo a la distancia y por consecuencia ni logran oír su voz y mucho menos cumplir con lo que Él demanda que se cumpla. Decir en voz alta que imitamos a Cristo, es ganarse la burla o la ironía de muchos supuestos hermanos que eligen suponer que cuando dices eso lo haces porque eres soberbio, arrogante y de mente pecaminosa.

NI se les ocurre ir a sus biblias y comprobar que Cristo mismo dijo que así debíamos comportarnos, ellos prefieren creer lo que sus temerosos líderes les han enseñado y jamás pasarán de cultivar ciertas rutinas religiosas huecas que nunca los llevarán a una victoria sobre el cautiverio satánico proliferante. Un cautiverio que no pocos cristianos aceptan mansamente porque también les han enseñado que si no molestas al diablo él no te molestará a ti. Esta es una de las mejores mentiras satánicas que le ha proporcionado al reino de las tinieblas una victoria que les permite seguir oprimiendo a tantos y tantos, cuando ya deberían estar derrotados.

(Mateo 4: 5-7) = Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios.

Primero te muestro las perlas que tiene este pasaje, luego lo estudiaremos más a fondo. Dice que el diablo llevó a Jesús a la santa ciudad, lo cual es realmente así, pero no porque lo obligara o Jesús no pudiera resistirse, sino porque Jesús había sido llevado al desierto por el Espíritu de Dios, no por el diablo, entonces se suponía que debía aceptar el combate, las pruebas y todo lo que el enemigo derramara en su contra como parte de la misión que Dios Padre le había encomendado cumplir allí.

Lo que le dice Satanás respecto a los ángeles es estricta verdad porque así es como está escrito, pero es la mejor prueba que Satanás entiende la letra de la Biblia, pero no puede ni podrá jamás entrar a la Palabra de Dios por una simple razón: no cuenta con el Espíritu Santo como guía a toda verdad. De otro modo, él hubiera entendido que lo dicho en cuanto a los ángeles cuidando de nuestras vidas, es para cuando se nos ataca en pleno cumplimiento de nuestra misión, no para hacerlo por nuestra cuenta para lucimiento personal. Esto, si Jesús lo hubiera obedecido, hubiera sido directamente suicidio.

La primera pregunta que surge leyendo este pasaje, es la de saber para qué el diablo quiere que Jesús se lance desde ese pináculo. En primer lugar, presta atención que el diablo comienza su discurso diciendo “Si eres hijo de Dios”. Y eso está tocando nada menos que su identidad. Porque a nadie le caben dudas que si Jesús hubiera querido convertir aquellas piedras en pan o arrojarse de este pináculo, lo hubiera hecho sin dificultad. Poder para convertir lo que sea, ya hemos visto que tenía y ángeles a su servicio, Él mismo lo mencionó. Habló de legiones de ellos a su favor, lo que en cantidad terrenal equivale a miles, o quizás millones.

En primera instancia, esto nos deja en evidencia dos cosas sencillas: la primera, y lo reitero, es que el diablo conoce la biblia. Sabe lo que hay escrito allí. Lo segundo que también ya lo dije, es que no tiene revelación porque no mora en él el Espíritu de Dios, pero a la letra si la conoce. Y en el salmo 91 está escrito eso de los ángeles con relación a Jesús, Y lo segundo, es algo que si de verdad quieres imitar a Cristo, te vendrá muy bien saberlo, memorizarlo y ponerlo por obra.

Los hijos genuinos de Dios, no necesitan andar por allí haciendo espectáculos para demostrarle a alguien que son hijos. Ellos lo saben, el Padre lo sabe y punto, no necesitan ni se necesita más que eso. Si, ya sé que quizás hayas visto unos cuentos haciendo ese triste papel, pero no se trata de criticar a nadie, sino de advertirte a ti. ¿Por qué digo todo esto de la identidad? Porque es lo que más le falta al creyente: saber quién es y para qué está aquí. Saber que sus padres terrenales solamente fueron instrumentos para traerlo al mundo. Nadie ha enseñado con suficiente claridad como se desarrolla realmente la gestación de un ser humano.

Que papá y mamá terrenales juntan sus óvulos y espermas y con ellos dan formación a un muñeco de carne, que es metáfora de tierra. Pero a la vida, la da Dios cuando sopla en cada bebé su aliento divino que se convierte en ese mismo instante en lo que llamamos “espíritu humano”. Y algo más; Dios dispone que cada hombre o mujer destinados a una determinada misión, nazcan de ciertos y determinados padres y en ciertos y determinados lugares del planeta. ¿Puedes creer esto? Es difícil, ¿No es cierto? Pero es real, pruebas sobran.

Y esa falta de identidad de la que te hablaba, no vayas a pensar que es solamente teológica o abstracta, no. Tiene mucho que ver en la forma de vida que luego cada uno llevará. Si a un creyente sin identidad alguien poderoso le dice que es un inútil que no sirve para nada, es muy probable que se lo crea y se eche a llorar de amargura en una esquina y no logre ni cumplir su misión en esta tierra y mucho menos ser feliz en ella. Ni cuenta se dio que esa ‘persona fue usada con una muy bien pulida mentira del diablo que habrá de servir para desactivarlo, nada menos.

Si por el contrario, y por las razones que sea, esa misma persona le dice que es un enorme siervo de Dios y que no hay otro de su nivel y jerarquía, lo más probable es que se infle su ego de tal manera que no le cabe en su cuerpo, y de allí en más en lugar de ser un ministro competente pase a ser un payaso mediático o de plataforma sin el menor contenido espiritual y repleto de contenido personal, material y de todo aquello que satisfaga su ego. Esto, como ya el Espíritu te está mostrando, también es trabajo satánico y créeme que sigue rindiéndole mucho fruto. El ministro egocéntrico termina siendo tan inútil para el Reino como el miedoso.

Quiero hacerte una pregunta que es muy probable que nadie te haya hecho. ¿Tú crees que Jesús no tenía ego, o al menos un cierto respeto por sí mismo? ¿Y qué crees que habrá hecho cuando quisieron engancharlo con algunas de las tantas mujeres sin escrúpulos que ya existían en esa época. En una sociedad como la que él vivió, donde las personas se casaban muy jóvenes y el no tener hijos era considerado una mezcla de debilidad y castigo divino.

¿Qué crees que debieron escuchar sus oídos, de parte de hombres muy machistas o directamente déspotas, con relación a su santidad? ¿Te piensas que no le habrán dicho barbaridades al respecto? ¿Piensas que ninguna mujer lo buscó para esposo o algo más ligero? A mí siempre me impactó cuando leí que Jesús fue tentado EN TODO. ¿Sabes qué? Es terrible cuando la Biblia dice en todo, porque eso significa justamente eso: EN TODO. Y me gusta enseñar esto, porque todavía es mucha la gente que cuando es tentada se derrumba porque siente una voz maligna que le dice que está en pecado. Quiero ser claro: ser tentado en lo que sea, no es caer en pecado. Ceder a esa tentación y consumarla, sí lo es. Esa es la idea de la tentación, hacerte caer. Resiste y no sucederá absolutamente nada.

He conocido y conozco gente que ha estado años clamando por un esposo o una esposa, porque tiene terror a no casarse y quedarse en soltería para siempre. Los aterra vivir sin nadie a su lado porque los aterra el fantasma de la soledad. sin embargo, déjame decirte que el matrimonio no fue creado por Dios para que no estés sola o solo, tampoco para mantener a alguien o que alguien te mantenga, tampoco para tener alguien con quien tener relaciones sexuales sin pecar.

El matrimonio fue creado para que sea un destino glorioso de todos aquellos que Dios habilita para ser esposos, pero también para pasarle por fuera a todos los que si le obedecen tienen otro destino. Que no es justamente la famosa castidad, sino una decisión íntima que les permita, como a Jesús, cumplir con una misión sin otra responsabilidad superior que la que tienen desde el cielo. Hay un propósito para que una pareja se case, más allá de ser para sentirse los dos acompañados. Alguien le dijo a una jovencita hace mucho tiempo, delante de mí y a modo de consejo: “Cásate porque eres soltera, no porque estás sola”.

Cuando Jesús fue a la cruz, dice la Palabra que allí clavó el acta de los decretos que nos era contrario. A nosotros, no a Él; a nosotros. Así es que en esa cruz, no solamente estaba ese muchacho colgado, sino que también estaban todos los títulos que nos esclavizaban y nos sentenciaban a todos nosotros. Ahí estaba el acta con los decretos del pecado, de la maldición, de la brujería, de la hechicería, de las herencias maternas, paternas, de todas las iniquidades, las idolatrías y el pecado que se levantaba desde el infierno contra nosotros.

Allí estaba sobre ese solo hombre, ese muchacho que en lo físico y literal parecía lo que todavía gustan los demonios que veamos: un hombrecito atormentado, lleno de sangre su rostro, una corona de espinas y un rostro sufrido de derrota, pero en lo espiritual nada menos que Dios encarnado en un hombre, único modo de redimirnos, limpiarnos, purificarnos y restaurarnos. Por esa causa es que Dios Padre y sus ángeles se retiraron y lo dejaron solo, clamando y preguntando por qué lo habían abandonado. Dios no tiene comunión con el pecado, y ahí estaba el de toda la humanidad, sí, pero también el tuyo y el mío. Los que cometimos, los que cometemos y los que tal vez todavía podamos cometer.

Gracias a Dios, Jesús se plantó delante del diablo y no le permitió seducirlo con falsos halagos llevándolo a arrojarse desde ese pináculo para demostrar que era el hijo de Dios. Jesús no era exhibicionista, por eso respondió que no iba a tentar a Dios. Los hombres, por ese tremendo ego que a veces opera fuerte en ellos, se vuelven exhibicionistas de sus dones o talentos, y terminan haciendo cosas a las cuales Dios no los envió.

Y cuando algo sale mal, se enojan con Dios porque dicen que como puede ser que si ellos lo estaban sirviendo, Él no los haya respaldado. Es que no lo estaban sirviendo, lo estaban usando para lucirse, y eso es tentar a Dios. En sesiones de liberación se han visto más intentos de lucimiento que en otros ministerios. El diablo sabe a quienes y como tentarlos, y a veces logra que gente fiel y sincera termine trabajando para él haciendo un show en lo que debía ser una ministración de bendición.

Y quiero que conste con claridad que cuando digo que Jesús exponía su identidad, no me olvido que también lo hacía con su disciplina y el control de sus emociones. Esa es la verdad completa, no interesa lo que diga Freud o Lacan, mi punto de referencia es Jesús. A esta gente se la puede admirar por sus conocimientos y sus convicciones de intentar ayudar con sus métodos, pero la Verdad tiene un solo nombre, Jesús. Que no era ni un loco suelto ni un afiebrado misticista, era el Hijo de Dios encarnado trabajando duro para cumplir con su misión terrenal.

Disciplina. Nada que ver con dar treinta alaridos de aleluyas y glorias a Dios en los altares. Con eso pueden convencer a cuatro pascualitos que andan abriendo la boca en lugar de darle paso al discernimiento del Espíritu Santo. Son así en público, pero en la casa se muestran genuinos: machistas y tiranos déspotas muchos de ellos, jezabeles, murmuradoras y controladoras muchas de ellas. Eso no es iglesia, eso es una burla diabólica para el evangelio.

Además, hay algo más y bien visible que todos o casi todos hemos visto alguna vez y de lo que pocos o ninguno ha hablado. Cuando se hace una reunión masiva donde luego se llama al frente para liberar endemoniados, lo que se ofrece es un show que lo único que consigue, es entretener un rato a mucha gente que luego, cuando retorna a sus casas, está igual o más endemoniado que antes. ¿Por qué?

Porque es verdad que esas ocho o diez personas que andan retorciéndose y reptando por la plataforma al final de la reunión pueden quedar liberados de sus demonios, pero mientras tanto, las cuatro o cinco mil personas que los observaban desde las butacas o las gradas, si no han cortado con sus decretos y actas favorables al infierno con las puertas abiertas de pecado en sus vidas, siguen exactamente igual a como llegaron o, incluso peor. Eso no es ministración divina o victoria del Reino, eso es entretenimiento y derrota transitoria, pero derrota al fin.

Es muy cierto que Jesús pasó esos cuarenta días en el desierto un compendio de tentaciones de todo calibre. Pero quisiera que tengas muy presente que cuando se inicia este relato, la biblia dice que el que lo llevó al desierto para que viviera todas estas cosas, no fue el diablo, fue el Espíritu de Dios. Al diablo se le permitió que lo paseara por los distintos escenarios, como fue este del pináculo del templo, pero a la prueba se la concedió Dios Padre. Toda prueba es un entrenamiento del que luego saldrás munido con todas las armas que necesitas para vencer.

El diablo no le mintió cuando le dijo que si se arrojaba de ese pináculo vendrían legiones de ángeles a sostenerlo, pero esa promesa es factible y se activa cuando eres arrojado por alguien que se opone al evangelio de la cruz. Cuando tú estás haciendo un trabajo para el Reino y alguien quiere atentar contra tu vida, ahí sí están esos ángeles sacándote del problema. Pero si tú lo quieres hacer por decisión propia y para demostrarles a otros que eres lo que eres, lo más probable es que te estrelles contra el piso y te mates.

Todos sabemos lo que sucedió despues de esa prueba. Jesús comenzó su ministerio terrenal y produjo el impacto que produjo. Hoy son muchos los que quisieran hacer las cosas que Él hizo y aún mayores, pero no lo consiguen porque no han terminado de dar los dos pasos que se encuentran relatados en dos sencillos versos del capítulo 4 del evangelio de Lucas. Para mí, Lucas 4:1 y 4:14, son la clave de todo. El primero dice: Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto. Luego sucede todo lo que ya conocemos de esa tremenda batalla y concluye en el 14, cuando expresa: Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.

Está más que claro. Son tres pasos de calidad ministerial que resulta imposible soslayar si realmente quieres dejar una huella de tu paso por esta tierra. 1) Ser lleno del Espíritu Santo. Ya eras sellado cuando te convertiste, pero debes ser lleno si deseas ministrar con victoria. En el caso de Jesús, fue luego de su bautismo en agua, pero eso no es excluyente. Lo que vale es ser llenos. 2) Ser llevado por ese mismo Espíritu Santo a un desierto de la prueba definitivamente personal. Allí te encontrarás con todas las artimañas satánicas y todas las tentaciones habidas y por haber que procurarán sacarte de la ruta. Deberás superarlas. 3) Cuando superes todo esto, accederás al poder divino que necesitas para ser más que vencedor en Cristo Jesús.

Piensa un poco con sentido práctico. Apaga todas las luces de colores que el cristianismo moderno acostumbra a encender para darle a un culto un aire psicodélico que suena muy moderno, muy de este tiempo y apartado de aquellas antigüedades mortuorias que cultivaban nuestros antepasados. En parte puede ser, siempre es bueno ir incorporando cosas interesantes a un evangelio que es interesante por sí mismo, no por la figura de quien o quienes lo difundan, pero déjame que te de un consejo sabio al respecto.

Abandona por un momento todo ese oropel de luces de colores y música estridente y vete a tu casa. Entra en tu aposento personal, en tu dormitorio o como le llames a la habitación donde pasas tus noches. Busca al Señor allí, en esa soledad y dile que quieres oírlo y sentirlo, que se abra paso entre los vericuetos de la religión y te permita tener un encuentro personal con Él. Y díle que cuando te toque estar en tu desierto personal, querrás ser tan digno como Él cuando pasó por el suyo.

Porque en ese desierto personal que todos alguna vez pasamos, el enemigo no te tira con munición mundana. Eso quedó atrás, allá lejos, cuando eras novato y todavía te seducían las mugres que el mundo te ofrecía como buenas. Ahora estás en otro nivel y el ataque para sacarte también te llegará en otro nivel. Porque allí el enemigo te va a tirar versículos bíblicos sueltos para atarte, y ciertas interpretaciones dudosas para confundirte. ¡Animo! Si eres quien eres, nada de eso te confundirá. 1.10

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Hora de Parir Guerreros

Antes de ir al capítulo 12 que es el que nos ha sido dado, bien vale la pena aclarar dos cosas que están en el primer capítulo del libro de Apocalipsis. El verso 1 dice que esta es LA REVELACION de Jesucristo, no “las revelaciones”, como la mayoría interpretó y pretendió hacer de este libro una especie de horóscopo al futuro. En este libro es donde Jesucristo se revela, se manifiesta a nosotros tal cual Él es y no como lo han presentado, generalmente con un rostro derrotado, lleno de sangre y colgado en una cruz. Ese sólo fue UN MOMENTO de su vida, pero no toda su vida. Así es como a los demonios les gusta que lo veamos, pero este no es el Jesucristo vencedor en el cual hemos creído.

En el verso 3, dice que es BIENAVENTURADO el que lo lee. Y aquí también Satanás logró introducirnos una doctrina de temor, cuando les hizo pensar y creer a los creyentes que al libro de Apocalipsis se lo debía leer solamente cuando se llevara mucho tiempo de convertido, porque era muy profundo y los más nuevos no lo iban a entender. ¡Como si el Espíritu Santo de los más nuevos fuera más ignorante que el de los más antiguos! Si el autor, por inspiración divina, me dice que es bienaventurado el que lo lee, ¿Quién soy yo para decir que no, que todavía no debes leerlo? Falsa doctrina. O doctrina de demonios.

Y, finalmente, y ya para todo el contexto, recordar que a todo esto que tiene tanto impacto, revelación y palabra profética, lo escribió un hombre en total y absoluta soledad, apartado de todo lo que significa estructura eclesiástica, obviamente orando y pidiendo dirección al Espíritu Santo, pero no recibiendo consejos, ayuda o respaldo de ninguna autoridad humana. Un hombre en un rol que hoy sería muy criticado y hasta llamado como siempre se lo hizo: Un “Llanero Solitario”. Ese fue Juan en Patmos. Este es su fruto. Debemos preguntarnos si habrá hombre congregado en alguna parte del planeta que pueda superar este fruto divino. Dios también se manifiesta cuando el hombre está solo y aislado, si así es necesario. Ahora sí al capítulo 12. Primero lo lineal, técnico y como fruto del escudriñado bíblico natural. Luego, si lo hubiera, la visión espiritual revelada.

Apocalipsis 12:1 – Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.

Dice que una gran señal, que es algo sobrenatural, una alteración del orden natural, algo visible y grande en su magnitud o impacto, apareció en el cielo. La palabra Cielo en el original es Ouranós, y tiene que ver con la morada de Dios, no con eso azul de día y negro de noche que vemos cuando miramos hacia arriba. Y si es algo que aparece en la morada de Dios, tranquilamente lo que podría ser una revelación que nos saque de alguna vieja ignorancia dándonos visión nueva.

Luego dice que hay una Mujer vestida del sol. La palabra que se traduce como Mujer, aquí, es Guné, y en realidad significa esposa. Si esto es así, la única esposa que podría salir vestida del sol, que nos habla de luz propia y no por reflejo, es la Iglesia. Es la Esposa del Señor, la que reemplazó a la repudiada Israel que fue desechada porque fornicaba con los ídolos. Y dice que tiene a la Luna bajo sus pies, que es el equivalente conforme al texto original a decir que tiene al brillo falso y no propio, sometido debajo del estrado de su personalidad. Y sobre su cabeza, (Que es Cristo) tiene una corona, que es el mayor símbolo de reinado y poder, con doce estrellas. Una estrella no tiene luz propia, sino que refleja la luz del Sol de Justicia que es Cristo, por lo que aquí pueden representar a las doce tribus de Israel, o a los doce apóstoles de Jesús.

Verso 2 – Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento.

Si esta mujer está encinta y comenzando a parir, es obvio que confirma lo dicho anteriormente, es una esposa. Es LA esposa. Y si la esposa es la Iglesia, cuando la iglesia va a parir, es porque va a producir hijos de Dios, no humanos. Los dolores de ese parto la hacen clamar y llenarse de angustia, porque parir un hijo de Dios es exactamente DAR A LUZ. Porque es alguien que vivía en la tiniebla permanente y ahora encuentra la luz y la toma como propia. Eso es lo que trae angustia, dolor y tormento, mucho tormento. Es la manera en que el infierno defiende lo que todavía cree que es suyo y procura evitar perderlo. Esto es una expresión, pero ahora va a cambiar a otra cosa que acompaña este alumbramiento.

Versos 3 y 4 – También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese.

El dragón es el estado final de la serpiente antigua. Es una imitación diabólica. Porque así como el Cordero de Dios termina su trayectoria en León de Judá, así la serpiente del huerto lo hace en calidad de dragón. Su color escarlata, que es rojo fuego, delata su procedencia. Las siete cabezas que ostenta son siete demonios de alto nivel que rigen naciones, regiones, ciudades y familias. Los diez cuernos son diez mandamientos falsos que el infierno da como genuinos para competir y derrotar los que Moisés trajo en las piedras. Las diademas en cada una de esas siete cabezas, (Que son siete para competir con los Siete Espíritus de Dios) son adornos de muchísima calidad que procuran reemplazar la corona auténtica que el Reino ha puesto en la cabeza del Hijo.

Dice que su cola, que es la última expresión de su figura, quizás la más deplorable y siniestra, pudo arrastrar consigo a la tercera parte de las estrellas del cielo, que en este caso representan a los ángeles caídos, convertidos en lo que ahora vulgarmente llamamos demonios. Y dice que los arrojó sobre la tierra, que es como decir sobre la carne humana sin Dios. Y que como con eso no era suficiente, el dragón en persona se plantó frente a la iglesia a esperar que ella diera a luz a los hijos genuinos, para devorarlos ni bien se lo permitieran con sus simples pecados por ignorancia, debilidad, o falta de conocimiento, que siempre es intimidad con Cristo.

En el capítulo siguiente al que estamos examinando, en el primer verso, se vuelve a mencionar al dragón. 13:1 dice: Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo. Recuerda que cada vez que leemos Arena, estamos hablando de una mezcla de milimétricas rocas con tierra. Espiritualmente, eso es un poco de Cristo y otro poco de carnalidad, o humanismo. En 17:12, dice algo que es importante: Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia. Esto nos llevó a pasear por la política internacional y por las ideologías, olvidando que el libro sigue entregando símbolos y figuras. Los diez reyes que no tienen reino son las diez teorías falsas nacidas del infierno con las que muchos cristianos se han atrevido a reemplazar la doctrina de los apóstoles. Teorías que provienen del reino de tinieblas y buscan instalarse en el nuestro. Como ejemplo, fue dicho No Matarás, pero estos mandamientos satánicos le añadieron: a menos que estés en una guerra, o hayas condenado a muerte a alguien por un delito grave, o se aplique la eutanasia para evitarle a alguien el sufrimiento o simplemente se asesine a un feto porque las leyes de tu país lo autorizan y no tienes ganas de ser madre ahora. En el Antiguo Testamento, Daniel también alude al dragón en 8:10: Y se engrandeció hasta el ejército del cielo; y parte del ejército y de las estrellas echó por tierra, y las pisoteó.

Verso 5 – Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono.

Esto se refiere al alumbramiento de Jesús, con lo cual  ha sido mucha la gente que ha creído ver en esa mujer de los versos anteriores, a María. Sin embargo la que da a luz a Jesús el niño que nos es nacido, es efectivamente María, pero la que engendra a Cristo, el hijo que nos es dado por el Padre, es la Iglesia, Su esposa. Y al decir que regirá con vara de hierro a todas las naciones, nos está mostrando que su reinado será de equidad y justicia para todas las razas del planeta. De hecho, cuando la Iglesia da a luz a este varón, Él es arrebatado para Dios y para su trono. Y allí está todavía, derramando su autoridad sobre todas las razas y naciones, a través de esa misma iglesia, que ahora se ha convertido en Su Cuerpo en la tierra. Dios es Espíritu. Cristo es Espíritu, en ambos casos necesitan un cuerpo humano para poder manifestarse en esta tierra.

Verso 6 – Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días.

La palabra griega Feugo, que es la que se traduce como Huyó, tiene tres acepciones. Dos se le parecen: huir y escapar. En ambos casos se puede entender que se lo hace por temor o cobardía. Pero la tercera acepción es Evitar, y aquí ya no se trata ni de temor ni de cobardía, sino más bien de estrategia. Evitamos algo hoy, cuando no estamos preparados para confrontarlo, para ir a entrenar armas y batallas para retornar y vencer. Y dice que la iglesia hizo eso para ir al desierto que Dios tenía preparado. El desierto siempre es el lugar de la prueba. Igual que Jesús, no fue llevada al desierto por el enemigo, sino por Dios mismo, como parte de un entrenamiento. Y dice que lo hizo para que se quedara allí por espacio de mil doscientos sesenta días, que divididos por treinta, son cuarenta y dos meses.

Versos 7 y 8 – Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo.

Miguel, a quien lo llamamos Arcángel, tiene absoluto poder sobre todos los ángeles del universo. Es el guardián por excelencia y tiene las llaves de casi todo lo más importante. Su lucha contra el Anticristo, que es un sistema muy aceitado y capacitado en todos los órdenes incluido el intelectual y económico, fue contundente. Ellos no pudieron prevalecer y perdieron su sitio cercano a Dios, ese que sí puede disfrutar el hijo de Dios por decisión. La importancia y la validez de Miguel queda ya en evidencia desde el libro de Daniel, en donde en 10:13, leemos: Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia, concluyendo en el verso 21 que expresa: Pero yo te declararé lo que está escrito en el libro de la verdad; y ninguno me ayuda contra ellos, sino Miguel vuestro príncipe.

Verso 9 – Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.

Este es el momento en donde Satanás pierde sus privilegios de cercanías a Dios y es echado fuera por Miguel y sus ángeles. El gran dragón, también llamado anticristo, que es la resultante del crecimiento progresivo de la serpiente antigua, que se llama diablo, que es un espíritu que posee o influye a alguien, no una persona física en sí mismo, y Satanás, que es la palabra que da origen a adversario, acusador, engañador. Y se nos informa que, conjuntamente con sus propios ángeles, que hoy son los llamados demonios, fue arrojado a la tierra. ¿Esto significa que fueron arrojados al planeta en el cual habitamos? Sí, desde lo literal sí, pero también se nos revela que le fue dado cierto derecho a manejarse u operar en la carne, que es como decir, el polvo de la tierra. Cuando Dios maldice a la serpiente, la condena a comer polvo todos los días de su vida. Esto quiere decir que el enemigo no puede tocar nuestro espíritu ni nuestra alma, pero sí perturbarlo todo de un modo catastrófico si es que le permitimos operar en nuestra carne sin echarlo fuera de allí en el nombre de Jesús.

Versos 10-12 – Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte. Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo.

La traducción nos dice que Juan oyó una gran voz en el cielo. Claro, dicho así, ¿Qué duda nos cabe que Dios le habló con voz audible? ¿Y cuantos de nosotros se lamenta no experimentar lo mismo que Juan? ¿Y cuantos se menoscaban o subestiman por eso? Sin embargo, la palabra usada por Juan para decir “Oí”, es la palabra Akoúo, y tiene que ver con oír literalmente o escuchar, pero también con ENTENDER. Porque el original, luego, no dice que fue una voz, sino un sonido. Y Foné, que es la palabra usada y de donde luego deriva la nuestra de fonética, o la ciencia de la fonoaudiología, tiene que ver con una voz, pero también con sonido, estruendo, tono e idioma, lo que la convierte en un baluarte de lo que se conoce como REVELACION. Dios habla con el hombre, siempre, pero lo hace como quiere y de la manera que Él elige para cada caso. No hay UN método.

Cuestión que esa revelación, voz o sonido, le dice a Juan que ahora, que es AHORA MISMO, ha venido la salvación, que es Sotería y tiene que ver más con rescate, libertad, liberación. Luego añade el poder, que es Dúnamis, y que se traduce como eficacia, fuerza, ímpetu, maravilla, milagro, capacidad, potencia y potestad, que también se traduce como Autoridad. Y eso acompaña a nuestro Reino, el de Dios y su ungido, que es Cristo en excelencia y prioridad, si, pero también cada uno que Dios determine que puede sostener su unción real. cuando la Palabra nos dice que Dios siempre protege a su ungido, no está hablando solamente de Jesucristo, sino de cada uno a los que Dios les otorga esa unción divina. Y que ése ungido echará fuera al acusador de sus hermanos, que es como decir, hijos de su mismo Padre.

Y dice que ellos lo vencieron mediante, (Que es como decir por intermedio de, o a través de, o por acción de) la sangre del Cordero. Si esta última palabra estuviera con minúscula, se estaría refiriendo al cordero del sacrificio que vemos en el Antiguo Testamento, pero al tener la inicial en mayúscula, se está refiriendo indudablemente a Cristo. De allí que cuando decimos que cubrimos algo o alguien con la sangre de Jesús, no se trata de una muletilla pentecostal, sino el uso de una de las armas más efectivas en la guerra contra las tinieblas. A todo eso le sumamos la palabra del testimonio, de la vida diaria de esa gente, que a la vista de todos han demostrado sacrificar todos los deseos de sus almas y elegir caminar por el espíritu hasta la mismísima muerte, si fuera necesario. Porque cuando dice que menospreciaron sus vidas, la palabra usada es Psujé, de donde proviene psiquis, y que se refiere al alma, no a la vida en sí misma. Y en el final, cuando dice que ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar!, literalmente se está refiriendo a todo el planeta, pero en lo fino y bíblico el Mar es agua que ocupa una posición intermedia entre lo sutil y lo informal, que es el Aire, y lo denso y formal que es la Tierra. De allí que pueda considerarse como un lugar de paso entre la vida y la muerte, lo visible e invisible.

Verso 13 – Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón.

Aquí tenemos, con toda claridad, la decisión de Satanás de utilizar su permiso para operar en la carnalidad humana, para atacar a la iglesia exclusivamente en esa área. Si los creyentes fueran obedientes al mandato de andar en el espíritu, sus espíritus serían comandados por el Espíritu Santo y el enemigo no podría ni siquiera acercarse a ellos, y mucho menos tocarlos o perturbarlos. Eso daría verdad puesta por obra al pasaje que nos dice que al que está en Cristo, el maligno no le toca. Pero todos sabemos que la iglesia no siempre anda en el espíritu, que hay mucha carnalidad en ella todavía y es allí justamente donde él ataca a ese hijo varón que ella ha alumbrado en la conversión.

Verso 14 – Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo.

Cuando un águila vuela por placer o buscando comida, lo hace a favor del viento. Simplemente extiende sus dos enormes alas y se deja llevar. De esa metodología se sacaron las pautas para fabricar y hacer operar a los planeadores. Dentro de los parámetros normales, puede descender hasta casi tocar tierra y ascender unos cuantos metros. Pero cuando el águila se siente en peligro, entonces gira sobre sí misma y comienza a operar en contra del viento. Allí el movimiento de sus alas es distinto y eso le permite, usando al viento en contra, cobrar altura con mucha velocidad hasta llegar a una dimensión a la que ninguna otra ave puede llegar. La iglesia, cuando camina en serenidad y paz en el espíritu, actúa como un águila en vuelo de placer. Pero cuando aparece la serpiente antigua, que es diablo y Satanás, entonces tiene que girar sobre sí misma y enfrentar al viento para poder volar muy alto y de ese modo siempre estar por encima de cualquier ataque. Viento es la palabra Pneuma, de allí deriva nuestra palabra neumático, y se traduce normalmente como espíritu. Y se añade que para hacer eso, encontrará sustento por un tiempo, que es un año, y tiempos, que son tres años y la mitad de un tiempo, que son seis meses. Total, cuarenta y dos meses. Tres años y medio.

Verso 15 – Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para que fuese arrastrada por el río.

Esto es tremendo. Satanás persigue y hostiga a la iglesia. Y lo hace haciendo brotar de su boca agua como un río. Si ya conocemos que el río es un elemento cargado de simbología porque el agua es la vida y el río lleva agua, agua que fluye, que se deja ir y que asume el recorrido que le dibuja la naturaleza. Hermoso y de bendición, ¿Verdad? La pregunta, entonces, es: ¿Cómo puede Satanás hacer eso? No puede. ¡Pero es que aquí dice que de su boca sale un río! No. Lo que dice es que de su boca sale agua COMO un río, pero no es un río verdadero, es una imitación tergiversada. Y todo lo que hay en ese río, actúa como une fina y excitante embarcación que lleva a la iglesia al pecado. Por eso dice que es arrastrada. Los ríos de Dios nos llevan en un suave y delicado balanceo de navegación. Los ríos falsos y satánicos, nos arrastra, nos hunden y nos ahogan y matan.

Verso 16 – Pero la tierra vino en su ayuda: abrió un hueco y, como si fuera su boca, se tragó toda el agua que el dragón había arrojado.

¿Me está diciendo que la que vino en ayuda de la iglesia es la carne humana? Sí. Eso es lo que dice. Que esa carne, indudablemente enviada por Dios mismo, se tragó toda esa agua falsa y eliminó del cuerpo santo todo vestigio de tergiversación y pecado. Nuestra duda, de acuerdo a la enseñanza recibida, es: ¿La carne hizo eso? ¿De verdad? Sí, porque estamos cometiendo el mismo error que cometemos con el dinero, que es considerarlo malo y pecaminoso. El dinero no es ni malo ni pecaminoso, es necesario aquí en este mundo. Lo que es malo y pecaminoso, es el AMOR al dinero, a ponerlo en primer lugar por delante de Dios mismo. Eso es culto a Mammón. Y aquí con la carne sucede lo mismo. La carne no es mala, Dios la hizo, Él nos forró con esta caja descartable para que podamos ser efectivos y útiles en un mundo material. Lo malo y pecaminoso, en todo caso, es VIVIR por la carne y no por el espíritu, ese es el pecado. Pero cuando la carne se sujeta a un alma que está sujeta a un espíritu humano lleno del Espíritu Santo de Dios, esa carne es victoriosa y le da gloria al Señor.

Verso 17 – Entonces el dragón se enojó mucho contra la mujer, y fue a pelear contra el resto de sus descendientes, es decir, contra los que obedecen los mandamientos de Dios y siguen confiando en el mensaje de Jesús.

Este último verso no necesita ni explicación ni ampliación. Dice lo suficiente como para que quien quiera que lo lea, se sienta representado e identificado. Hoy el dragón sigue enojado con la iglesia genuina. No así con la Babilonia falsa, que es la imitadora de la iglesia y termina siendo aliada de Satanás. Con la iglesia genuina es la guerra y con todos los que, como dice aquí, seguimos creyendo y confiando en el mensaje de Jesús.

Muchos nos preguntamos en esta época tan especial que estamos viviendo, qué mundo les espera a todos aquellos que están naciendo o por nacer en este tiempo. Eso es válido para cada mujer encinta, pero también para la gran Mujer de esta historia, que es la iglesia genuina, la que custodia el Reino, la que está destinada a ser sin mancha ni arruga, la que representa a Dios como cuerpo legislativo eficiente y no se promociona a sí misma, como si fuera un club de amigos. Esta Mujer también está encinta y es a ella que se refiere esa expresión que la Palabra tiene cuando dice “¡Ay de las que estén encintas en esos días!

Pandemias, guerras, rumores de guerras, pestilencias, maldad, violencia, abusos. A todo esto deberá enfrentarse cada niño o niña que hoy mismo vea la luz desde el vientre de su madre. Pero también a esto deberán enfrentarse todos aquellos que hayan tomado la decisión por Cristo y estén naciendo de nuevo. ¿Podremos con ello? Sí, porque el último renglón del último versículo es la clave que todavía abre las puertas de la victoria: 1) Obedecer los mandamientos antiguos, clásicos y tradicionales. 2) Confiar en el mensaje de Jesús como salvoconducto esencial para ser cumplidor de lo anterior.

Es muy probable que si a esta palabra quien la recibe se la entrega a un profeta, a un apóstol, a un evangelista o a un pastor de oficio ministerial, las conclusiones sean otras. Con las mismas bases porque la Palabra es una sola, pero desde ángulos totalmente distintos. Desde la unción magisterial, lo que salta a la luz es lo descripto, que también debe ser útil para conocer, para enseñar y para proclamar.

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La Iglesia que Dios Está Activando

Quien haya pensado hasta hoy que cuando decidió escribirles una carta a los Efesios, Pablo estaba planificando darles una clase especial en uno de sus párrafos respecto a sus matrimonios o noviazgos, se equivocó de pleno. Lo que Pablo ejecuta en este documento, es un verdadero prototipo de lo que es la iglesia en su faz universal. La que Dios mismo está activando en este preciso momento de la historia y la que muchos auto definidos como cristianos ni siquiera conocen porque no se enrola en sus postulados tradicionales de credos particulares y doctrinas denominacionales. No tiene los símbolos del Apocalipsis, es cierto, pero sí contiene las metáforas y parábolas que son verdaderas perlas propias de una intimidad con Cristo sin comparaciones.

De hecho, nadie pretenderá descubrir a Pablo por causa de esta carta o a partir de ella, pero si quizás empezar a sacarlo de esa medianía conceptual en la que muchos lo introdujeron, ante el riesgo probable de sobre enfatizar su rol de tal modo que terminara eclipsando el del propio Jesús. No existe ni existirá jamás tal cosa como un evangelio de Pablo. No es así ni puede serlo. Los cuatro evangelios hablan de Jesús y de su ministerio terrenal, y ese es el modelo y las bases de nuestra fe, pero casi no mencionan a su cuerpo en la tierra, que es la iglesia. A esa tarea se la encomendaron a Pablo, que para eso fue enviado, que es como decir “apostellos”, o simplemente apóstol. Algunas de las cartas de Pablo contienen los elementos más que suficientes como para establecer con claridad lo que es o no es esa iglesia genuina.

Entonces, cuando él comienza a escribir esta carta a esa gente de Éfeso, no la dirige a todos “los hermanos” que se congregan allí, que es como lo dan a entender más de una de las clásicas versiones bíblicas de lenguaje popular y quizás tal como lo haría cualquiera de nosotros. Si te fijas con detenimiento, (Y los originales lo avalan), vas a darte cuenta que Pablo decide escribir a Éfeso una carta dirigida a todos los santos, que es lo mismo que decir a los separados del mundo por decisión propia, a los que decidieron consagrar sus vidas a Dios y a los que son fieles, que es la traducción más simple de lo que en realidad dice: dignos de confianza.

¿Estamos en claro? No es una carta para la multitud de efesios reunidos en uno o más lugares, es para algunos de ellos, los que realmente son parte del cuerpo de Cristo en la tierra y aptos para un servicio no religioso, sino espiritual al ciento por ciento. A ellos es a quienes les asegura y confirma que la Gracia, que es el favor inmerecido de parte de Dios, y la Paz, que sólo del cielo puede venir sin contaminaciones, será patrimonio de sus vidas. No a todos los efesios, sino a los santos y fieles. ¿Cómo entendemos eso? ¿Discriminación? ¿Selectividad? No. Justicia. Así era en ese tiempo donde aquella Luz inconmensurable e incomparable comenzaba a iluminar de verdad a todo ese mundo oscuro y en tinieblas. Así debería ser hoy también, no hay ni puede haber concesiones en esto. NI tampoco nada que esté por debajo en calidad, nivel y efecto.

Ocurre que, a partir de haber interpretado o mal entendido algunas cosas, nos metimos en un vendaval de palabras altisonantes o sentencias inexistentes con la simple intención tal vez sana, pero definitivamente irresponsable e ignorante, de tratar de “ayudar” a Dios a hacerse entender por el hombre. ¿Ayudar a Dios? ¡Más arrogantes o presuntuosos no podíamos ser! Y entonces, cuando Pablo dice que Dios nos bendice “en los celestiales”, que es como decir por sobre el cielo, tanto en magnitud como en validez, a nosotros se nos ocurrió añadirle que era en “lugares celestiales”, tanto como para darle mayor credibilidad y ponerle una referencia geográfica que lo hiciera más creíble… ¡Ay! ¿De verdad ayudamos a Dios con ese añadido inexistente o en realidad pusimos un grano de arena obstaculizar el entendimiento de esa Palabra? Carne… Pura carne. Bien intencionada, pero aborrecible igualmente. Dios aborrece las obras de la carne. TODAS.

Y mal que les pese a todos los defensores de los movimientos que avalan la legalización del aborto, Pablo añade luego que todos, reitero: TODOS, hemos sido escogidos, elegidos, preparados, capacitados y comisionados para ciertas y determinadas tareas o misiones específicas, desde antes de la fundación del mundo, que en este caso puntual, (kósmos), tiene que ver con el lugar geográfico donde cada mujer u hombre nacido viene a habitar por un espacio temporal que oscila en los 80 y 100 años promedio, algunos más y otros menos. Eso hoy como expectativa cierta de vida. ¿Lo entiendes? Más allá de si eres creyente o no, ¿Te das cuenta que cuando cancelas una vida mediante un aborto, lo que haces es nada menos que cancelar una misión de Dios en favor de Su Reino? ¿Puedes esperar o pretender algo de Su parte de allí en más? Y esto es del mismo modo para el que dice creer como para el que elige lo contrario. Justicia.

Y viendo el verso 5 del primer capítulo de esta carta, nos encontramos con que la traducción oficial nos asegura que fuimos predestinados (Que significa que nuestros futuros ya estarían pre-destinados a ser de una determinada manera), para ser “adoptados” como hijos por parte de Dios. Perdón… ¿Alguien  se detuvo aunque más no fuera dos minutos a escudriñar con atención y comprobar que la que está universal y globalmente predestinada a la victoria y a la Vida Eterna en Dios es la iglesia y no el hombre en lo individual? Si tú formas parte de esa iglesia, disfrutas esa pre-destinación. Si decides no estar en ella, me temo que no. Y de ninguna manera para ser “adoptado” como hijo, sino para SER hijo de Dios por medio de la sangre de Jesucristo, que es la que al derramarse en el calvario, nos dio la puerta de acceso para formar parte de la familia de Dios de un modo legal y concreto. No somos hijos adoptivos de un padre con el que no nos une ningún lazo de sangre, somos hijos genuinos por medio de Jesucristo que derramó su sangre entre otras cosas, para darnos ese acceso. Si lo aceptamos como Salvador y Señor de nuestras vidas, somos co-herederos con Él.

Además, cuando Jesús fue a la cruz, produjo un suceso que luego, al ser rotulado con nombres más relacionados con el ambiente religioso que con lo estrictamente espiritual, en algunas personas se les borró de sus mentes, haciéndolos perder el rumbo de sus vidas y el rumbo estrictamente personal. Porque hablar de redención es ser estrictamente veraces, pero no podremos negar que redención suena a religión, a rito, a algo legendario y casi tradicional y hasta parte activa de algo llamado liturgia. Y si lo ponemos como “perdón de pecados”, lo cual también es real y verdadero, suena casi como una acción sacerdotal siguiente a un acto de contricción o algo parecido. Sin embargo, la palabra justa y exacta, que es la que sobresale en los originales para graficar lo que pasó en la cruz, y que fue tomada como nombre propio por una banda de música cristiana de mi país que ocupó escenarios por muchos años: Rescate.

Eso es lo que hubo en la cruz para cada uno de nosotros según el texto original, una liberación por  rescate. Jesús con su sangre pagó un abultado rescate por cada uno de nosotros que estábamos cautivos, prisioneros, esclavos, secuestrados, y nos hizo definitivamente libres. ¿Entiendes ahora la caradurez de tanta gente que, sintiéndose libre y perdonada, decide vivir luego irresponsablemente esa salvación poniéndola en riesgo con prácticas no ya mundanas, sino directamente satánicas? No interesa si lo toman a mal y se ofenden, alguien tiene que mirarlos cara a cara y decírselo. Ahora, cuando todavía tienen tiempo de salvarse. Esperar puede ser fatal. Ah, y me quedaba pendiente el final del verso 8. Dice que todo eso, nos sobreabunda. Rescate, perdón, liberación. Sobreabundancia. ¿Lo sientes así en tu vida? ¿Te sientes así? Si alguna respuesta roza el no, sea por la causa que sea, ya mismo debo decirte que no un problema de Dios, es un asunto estrictamente tuyo.

¿Y el motivo, la causa, la razón de todo ese sacrificio tremendo y horrible visto desde el ángulo humano y carnal? Buena pregunta. Todavía hoy se la siguen auto formulando miles de auto rotulados cristianos. ¿Para qué Dios me hizo ese favor? Los versos 9 y 10 te lo responden, pero como el idioma Reina Valera sigue siendo un tanto complicado de entender para muchos, habrá que traducirlo conforme a lo que realmente dicen los originales. Dios nos salvó para mostrarnos el plan que había estado manteniendo en secreto y que iba a realizar por medio de Cristo. Nos asegura que cuando llegue el tiempo y momento, Él completará su plan y reunirá todas las cosas, tanto en el cielo como en la tierra, (Esto es unir Cielos y Tierra, por si no lo habías visto antes), y al frente de todas estas cosas lo pondrá a Cristo. Esto es lo que en los originales, en lugar de “plan”, está traducido correctamente dsélema, como “cosa deseada”.

Claro, cuando leemos el texto clásico y tradicional del verso 11, que dice: En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo., decimos “¡Amén!” por una sencilla razón de sometimiento y obediencia, pero la realidad es que salvo revelación personal e impactante, la mayoría no llegamos a entender ni la mitad de lo que se nos está anunciando por medio de Pablo. Si yo te digo que Por medio de Cristo, Dios nos eligió desde un principio, para que fuéramos suyos y recibiéramos todo lo que él había prometido. Así lo había decidido Dios, quien siempre lleva a cabo sus planes, entonces las cosas cambian un poco de tono. Ya no es tan solemne ni pomposo, es más real, más cierto, más…palpable, casi. El tema es para quien va dirigido esto. Lo que sigue lo aclara. Lee tu texto tradicional y ahora escúchame.

Cuando Pablo les dice a los efesios Nosotros, los que primeramente esperábamos en Cristo, se refiere a los judíos. Al llamado Pueblo Elegido. Pero luego, cuando añade También vosotros, allí la referencia es hacia los gentiles en general. Por tanto, no es ni descabellado ni fantasioso entender que lo que él les está enseñando es que Dios quiso que los judíos fueran los primeros en poner su esperanza en Cristo, pero de inmediato concluye que gracias a Cristo, ellos, los gentiles, también pasaron a formar parte del pueblo de Dios y, como prueba de ello, recibieron a Su Espíritu Santo. ¿Qué significado tiene esto? No te asombres, no te espantes, no te ofendas, no te enojes. Recuerda siempre, a la hora de estudiar la Palabra, que Dios es JUSTO, y que la Justicia de Dios no tiene absolutamente nada que ver con algo que se denomine justicia en esta tierra de hombres falibles, de naturaleza caída y en muchos casos, corruptos.

Lo que Dios les dice y es definitivamente válido para Hoy, es que Su Pueblo, ES UNO. Su iglesia, ES UNA. Y no es la mejor, la más esplendorosa, la más bulliciosa o la que tiene la mejor doctrina. Es la que decidió ser vista por el Padre a través de la sangre del Hijo. Hay naciones de las denominadas de Primer Mundo, ya sea en América como en Europa, que tienen congregaciones divididas conforme a razas y etnias. Iglesias para gente de piel blanca, para gente de pìel negra, para asiáticos, para hispanos inmigrantes y, últimamente, hasta para gays o gente con sexo indefinido. Hay lugares menos conocidos, donde a pesar de ser todos de una misma raza y color de piel, las iglesias se dividen por tribus. En algunos casos, y conforme a las tradiciones de esas tribus, sus pastores se permiten tener y convivir con más de una esposa. Es “normal y tradicional” en sus culturas.

Y para el final, si quieres, te dejo lo más conocido y habitual: hay iglesias que dicen ser pueblo, pero están divididas por denominaciones que se rigen por doctrinas y reglamentos distintos. ¿Es esto conforme a la voluntad de Dios de acuerdo con lo que Pablo está expresando aquí? Yo creo que no, pero yo soy apenas UN hombre y mi voz aunque tenga alcance, no llega a todas las naciones, necesita ser amplificada en el firmamento por medio de otras voces que se encarguen de repetir lo mismo. NO. El pueblo de Dios, nos guste o no, lo aceptemos o no, nos resulte cómodo o no, es UNO, sin distinciones. Si tu Padre es el mismo Dios que es mi Padre, tú eres mi hermano. De otro modo, sólo creemos más o menos parecido, pero no en todo. Y somos parte de grupos similares, pero no hermanos en Cristo, todavía. ¿Está claro? Por esa razón es que no uso alegre e irresponsablemente el calificativo de hermano para con nadie. No es discriminación, es Palabra.

Luego, según la versión tradicional, Pablo les dice que ha oído de “vuestra fe”. Y eso, entendido así, sería muy importante porque nos hablaría de un don de Dios manifestado en esos Efesios. Sin embargo, el original no dice FE, dice CONFIANZA. Y si bien este es un elemento altamente importante, no es el don de manera directa, sino en todo caso una consecuencia. La Fe es un don que sólo proviene de Dios, mientras que la Confianza es un sentimiento que muy bien puede estar dirigido a Dios, pero también puede dirigirse a nosotros mismos o a cualquier hombre o elemento que al hombre se le ocurra hacer digno de su confianza. Sigue siendo un determinado grupo, no el conjunto. Iglesia siempre es el remanente santo, no la masa asistente. Iglesia es un término político que identifica a un cuerpo de representantes de un Rey. Cristo es Rey.

Y luego añade que todo eso se produce para que el Padre celestial nos brinde “espíritu de sabiduría y de revelación”. De acuerdo, dos de los llamados “siete espíritus de Dios”, lo que a mí me confirma y respalda de que se trata simplemente de Su Espíritu Santo. Si es conforme a la Palabra el único capaz de guiarnos a toda verdad, es porque también es el único que posee esa clase de sabiduría y esencialmente revelación, que es el elemento sobrenatural más visible en la tarea del Espíritu de Dios. Son estos los dos factores esenciales para, cuando se poseen, nos permiten tener auténtico conocimiento de Dios, por sobre todas las teorías desparramadas por las doctrinas humanas.

Todo, -nos asegura Pablo-, para ayudar a “alumbrar” los ojos de nuestro entendimiento. Perdón… ¿Cómo entiendo eso de que el entendimiento tiene ojos? No busques entenderlo, sólo créelo. Es un símbolo que tiene que ver con eso que a todos los creyentes, algunos más, otros menos, nos ha sucedido alguna vez. Leer cincuenta veces un texto durante nuestra vida y no entenderlo. Decidir abandonarlo porque consideramos que es demasiado para nuestra pobre formación y, un día, un día justo, exacto y sin nada que lo justifique o preanuncie, es como si se iluminara nuestra mente, (Eso creemos), y ese texto cobra vida activa y dinámica y definitivamente entendemos todo, absolutamente todo lo que antes era un misterio. ¿Hay alguna explicación natural, palpable o intelectualmente coherente para esto? No la busques. O lo crees y lo disfrutas, o no lo crees y te lo pierdes. Eso es factor A en la iglesia que Dios está levantando, HOY.

Porque luego va a hablarles, (Que es como decir a Hablarnos), de la supereminente grandeza del poder de Dios, pero aclara algo que nosotros no siempre hemos visto con nitidez y que quizás tampoco hemos enseñado así. Eso, es PARA LOS QUE CREEN. En realidad el original vuelve a reiterar el vocablo pisteúo, que correctamente se traduce como Confianza, o Confiando, en este texto específico. ¿En qué radica la diferencia entre creer y confiar? Simple si tienes buena memoria. La Palabra nos dice en algún lugar, que creer no es mérito alguno de nuestra parte. Y añade que lasta los demonios creen y tiemblan. Sin embargo, lo que en ningún lugar de tu Biblia vas a encontrar, es que los demonios Confíen en Dios. Sólo el Hijo. No digo el hombre genérico, digo el hijo genérico. Ese o esa tienen la fe suficiente como para confiar y creer de manera genuina. Estos y no el montón serán los que vean y disfruten de esa supereminente grandeza de poder divino. El resto seguirá confiando en los hombres, y como consecuencia, estarán malditos. Lo recuerdas, ¿No es así?

Por eso es que también les trae a la memoria que fue ese poder el que operó en Cristo resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a la diestra del Padre, en los celestiales, que es un ámbito y no un lugar como se ha enseñado. ¿Sabías que la Biblia no habla jamás de “lugares celestiales”? Perdón… ¿De dónde lo sacamos nosotros si el texto sólo dice…”En los celestiales”, que se refiere más a cielos y ámbitos que a lugares geográficos? ¡Ay, hombre! Si no fuera por causa tuya, quizás Cristo ya hubiera podido retornar…En términos protocolares, cosa que en las cortes reales se tenía muy en cuenta, estar sentado a la derecha del Rey, significaba ser, después de ese Rey, la persona más importante. Ese es Jesús el Cristo. Ese es el Hijo. Esos mismos, llegado el caso, momento y situación, somos o podemos ser cada uno de nosotros.

Y ese nombre, Su Nombre, es el que está por sobre todo nombre. Por eso, cada final de oración, de pedido sacerdotal, de orden real, es en el nombre de Jesucristo de Nazaret, así completo, para que nadie, ni siquiera el demonio más sagaz se pueda hacer el desentendido y argumente que “no entendió”. Y lo que se pida o se ordene, se cumple, porque, -reitero-, no hay otro nombre por encima de este. No sólo lo fue en aquel tiempo antiguo, sino que lo es en este y en todos los tiempos venideros. Eso es tan inmutable como Dios mismo. Ese es el elemento principal y básico capaz de colocar TODAS las cosas habidas y por haber en esta tierra y en las regiones celestes, bajo sus pies, lo cual implica que de echar mano a Su nombre, también lo sería de los nuestros, y convertirlo en lo que fue llamado a ser y hacer: cabeza de la iglesia. Si la cabeza de tu iglesia no es Cristo, vete ya mismo. Porque eso no es iglesia, eso es Babilonia. Nosotros somos miembros de ese cuerpo en plena obediencia a la cabeza. No existe ni puede existir tal cosa como una mano obedeciendo a un pie o un ojo obedeciendo a un oído. Cada miembro de este cuerpo responde a Su cabeza, o no es miembro.

Alguien ha dicho que este es el tiempo de Efesios. No lo sé, pero lo acepto como válido hasta tanto la misma Palabra y el Espíritu Santo activo, me muestren lo contrario. Desde el primer capítulo, creo que hoy acabas de recibir algunas perlas cultivadas a las que sólo les hace falta el pulimento de la excelencia y la perfección para cobrar vida dinámica y poder ser puestas por obra por todos aquellos que dicen amar esas perlas escondidas y las buscan día y noche en las escrituras. Así sea. Así será. Porque esto no termina aquí.

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El Desierto Tiene Salida

Quiero ser bien claro y repetir un concepto que seguramente va a sonar muy fuerte, pero que es tan real y tan importante que siento que debo reiterarlo una y otra vez hasta que todos los que de un modo u otro sintonizan este servicio lo sepan y sepan a qué atenerse. El hecho de que cada uno de nosotros, cuando la pandemia nos permite, asistamos cada domingo a una congregación cristiana, no significa de modo automático que cada uno de nosotros conozca a Cristo.

Que leamos nuestras Biblias y oremos, no significa que conozcamos a Cristo. Y te digo una que está por encima de todas las demás: podría ser que llegado el caso echemos fuera un demonio de alguien y ese alguien reciba liberación y aun así, nosotros todavía no conozcamos a Cristo. Jesús dijo eso y nos consta, no es invento mío. Ellos liberaron a un endemoniado en el nombre de Cristo, así que es obvio que sabían quien era, pero Él los rechazó porque dijo no conocerlos.

Él les dijo a esa gente “¡No los conozco!”, lo cual a algunos teólogos les suena a una mentira que no se atreven a mostrar, porque toda esa gente que liberaban endemoniados en su nombre, eran personas con las que él había estado y tratado. ¿Cómo les iba a decir que no los conocía si había hasta cenado o almorzado con ellos? Porque Jesús no se estaba refiriendo a conocer desde el punto de saber como se llama una persona, donde trabaja y como es su familia. Jesús hablaba de conocer en términos espirituales. Él no conocía a esos hombres porque nunca había tenido ninguna intimidad con ellos.

Conocer, te lo reitero una vez más, no significa tener información. Yo estoy convencido que una enorme cantidad de cristianos tiene una súper abundante información acerca de Cristo, pero no lo conoce. Porque conocer –tú lo sabes-, es sinónimo de intimidad, de relación profunda, de meterse uno en el otro. De allí viene aquello de Ya no vivo yo más Cristo vive en mí, ¿Entiendes?

Satanás y sus demonios creen en Cristo, porque saben que Cristo existe y creen eso. Pero como ni lo aman ni lo sirven, y mucho menos intiman de ninguna manera con él, no pueden ser estimados como hijos, sino como el nombre de su jefe lo dice: adversario. Eso significa el nombre Satanás. Y eso pasa con mucha gente, que como tiene dones, cree que Cristo está en ellos, pero se olvidan que los dones son favores de Dios y no son revocados, pero una cosa es tener un don y otra cosa ser un hijo reconocido.

¿Usted me está queriendo decir que puede haber gente que tenga dones de sanidad y sea vehículo de sanidad divina y milagrosa de mucha gente, pero que en la recta final de sus vidas tenga que plantearse si verdaderamente irá a morar a esas moradas celestiales preparadas cerca del Padre o tendrán otro camino? No te lo estoy “queriendo decir”, ¡Te lo estoy diciendo! Y si sabes leer la Biblia por fuera de lo que la religión te ha enseñado, supongo que tienes que haberlo visto bien claro en la vida de muchos de los considerados…santos.

Yo creo que hoy, cuando muchos nos llenamos la boca hablando del Reino, no todos nos seguimos conmoviendo o asombrando con ciertas cosas. Ya deberíamos haber superado el tiempo en que una hermosa predicación nos conmovía. Ya sabemos (O deberíamos saberlo) lo suficiente como para no impactarnos por palabras impactantes. Una predicación es muy cierto que puede enseñarte algo que hasta este momento ignorabas y gloria a Dios por ello, pero sigue siendo una cucharada de leche en tiempos de comer carne asada.

Y lo mismo ocurre con los milagros. Si el nuestro es un Dios de milagros, lo más normal en el ámbito divino es que sucedan a cada momento. Dios no vive en lo natural sino por sobre lo natural, Él creó lo que nosotros conocemos como la naturaleza, por tanto todo lo que provenga de Él, siempre será sobrenatural y eso ya no tiene que asombrarnos. Debemos prestar mucha mayor atención al estilo de vida de los creyentes. Honestidad, integridad, santidad, equilibrio, bondad, mansedumbre, paz, etc., no deberían ser modismos sorprendentes, sino parte cotidiana de la vida de hombres y mujeres de Reino.

En mi caso personal, conocer a Cristo no tuvo luces ni relámpagos centelleantes como les ha pasado a otras personas. Tampoco me vino a ver en persona, hecho figura brillante sin rostro, como si sé y lo creo, que les ha sucedido a otros. En mi caso, simplemente pasé de tener información acerca de alguien llamado Cristo, a que el Espíritu Santo me revelara de manera directa y sin dudas, que Él era el Hijo del Dios viviente y, desde allí mismo, Salvador y Señor de mi vida.

No recibí nada nuevo ni especial, apenas lo mismo y nada menos que lo que el propio Pedro recibió en el momento en que Jesús preguntaba a sus discípulos si ellos sabían quién era Él. Recuerda que algunos dijeron Elías, otros Juan el Bautista, otros simplemente un profeta, pero el único que sacó coraje desde su interior sacudido y conmovido por el Espíritu Santo y dijo que Él era el Cristo, el Hijo del Dios viviente, fue Pedro. Eso, quiero avisarte, no se cerró ese día, sigue vigente hasta hoy, ahora, en este momento. Tampoco le dio a Pedro chapa de infalible. Un rato después, Jesús le reprendió a Satanás.

Lo cierto es que todos nosotros, tanto ministros, como obreros, como hombres y mujeres de fe sincera, solamente conocemos de Jesús lo que le va sucediendo cuando comienza su ministerio. Uno solo de los evangelios relata un episodio a sus doce años de edad, cuando se les pierde o se les olvida a sus padres llevárselo de la sinagoga y él se queda dialogando con los líderes mostrando una sabiduría que a ellos les impacta.

Nunca pude saber por qué Dios Padre resuelve esconderlo hasta sus treinta años, por qué no lo utilizó antes con los jóvenes de su tiempo, como modelo de integridad, de santidad, de pureza. Pero luego entiendo que todo lo que hace Dios, lo podamos ver o entender o no, siempre es bueno y correcto, por lo que no nos queda otra que aceptar eso y procurar indagar dentro de lo que se nos permita algo más con la única finalidad de conocerlo mejor.

Respecto a los llamados Reyes Magos, siempre se nos ha enseñado, (Yo mismo he repetido eso, obviamente), que la realidad nos muestra que eran profetas, a los cuales se los denominaba como magos. Sin embargo, hay algunos elementos que nos muestran que efectivamente esas personas eran reyes de oriente, que habían llegado a ese pesebre donde el niño recién nacido reposaba, a traerles presentes de muy alto valor, no solamente incienso y mirra.

¿Por qué? Porque ellos tenían una palabra profética que les había avisado con anticipación que en esos días y en ese lugar nacería un rey que estaría por encima de todos los reyes del mundo, y entonces con esa hidalguía tan propia de nobles rancios con sentido de su condición y no envanecidos por sus posesiones y sus poderes terrenales, vinieron sin dudar a rendirle honor y adoración, la que según estimaban ellos, merecía largamente.

Y aquí puedo añadir que todavía merece y desea recibir de nuestra parte. Porque Jesús no era un niño nacido de José y María, era el Hijo de Dios y ellos de alguna manera lo sabían. Tú eres consciente y te das cuenta de inmediato que enseñar esto en algunos casos es ir directamente en contra de las enseñanzas tradicionales que todos hemos recibido en nuestras iglesias. ¿Sabes por qué? Porque la religión, que muchos enceguecidos todavía ven como una aliada de nuestra fe, en realidad es la mejor arma satánica para alejarnos de la fe.

Y fue precisamente la religión la que nos enseñó todo lo que aquí parece en contraposición con la verdad. Y me alegro de no tener que demostrártelo yo con acciones mías, ya que jamás podría hacerlo, sino simplemente llevarte a las escrituras, que citan todas estas cosas con meridiana claridad y solamente un ciego espiritual o un interesado en sacar provecho de nuestros errores podrían haber interpretado otra cosa que la estricta verdad visible.

De hecho, lo que más nos cuesta entender es que Jesús, caminando por las calles de su tiempo, era visiblemente hombre, pero también era Dios encarnado. ¿Por qué? Porque el nombre que se le ordena darle al niño es Emanuel, y ese nombre justamente significa “Dios con nosotros”. No era un ser humano que creía en Dios, era Dios mismo encarnado en un hombre, que no es lo mismo. Esa es la enorme diferencia entre Jesús y cualquiera de nosotros por espirituales que nos consideremos.

Nosotros somos seres humanos, (Así se denomina toda la creación), convertidos en hijos por aceptar que fuimos redimidos en la cruz. Y eso indefectiblemente nos hace co-herederos con Cristo, pero de ninguna manera nos coloca en su mismo nivel, sino en su seguimiento y obediencia, que es la nica forma de poder cumplir con todos los mandatos y ser más que vencedores. A esto lo tengo que aclarar cuantas veces sean necesarias, porque todavía anda mucha gente confundida y, lo peor, envanecida con esto.

Observa esto: Jesús caminó sobre la tierra siendo mitad hombre y mitad Dios. Tuvo hambre, frío, calor y tentaciones como hombre, pero tuvo revelación, señales, milagros y maravillas como Dios. De allí estamos aferrados nosotros desde el momento mismo en que lo aceptamos como Salvador y lo convertimos en Señor de nuestras vidas.

Si digo que cualquiera de nosotros que es hijo genuino se planta delante de alguien y le dice lo mismo que dijo Él: El que me ha visto a mi, ha visto al Padre, no estará diciendo ni haciendo ninguna herejía, sino cumpliendo fielmente con lo que siempre fue, es y sigue siendo el propósito y la voluntad de Dios para cada uno de nosotros. Él lo dijo a eso, no es invento mío. Dijo que nosotros haríamos las mismas cosas que Él hizo y aún mayores, porque Él iba a al Padre y porque Él y nosotros éramos una sola cosa.

Todos ustedes saben y conocen que Jesús, de muy pequeño, estuvo obligado a vivir durante un largo tiempo en Egipto, hasta que supieran que había muerto Herodes, que era el rey que había decidido eliminar a todos los niños en edad similar a la de Jesús buscando impedir la llegada del rey que le habían profetizado. Esto de alguna manera pone en evidencia algo que la gente que anda en guerra espiritual conoce como la palma de su mano: cada vez que va a nacer un libertador, o alguien que está llamado a ser una tremenda obra para el Reino de Dios, el infierno se enloquece y busca eliminarlo.

De hecho, no siempre se entera cual es exactamente esa persona, por eso arroja golpes a ciegas esperando con alguno acertar al que viene a hacerle morder el polvo de la derrota. Si el diablo hubiera sabido que el Cristo era ese niño nacido de José y María, se hubiera encargado de marcárselo a Herodes para que lo eliminara sin necesidad de matar a todos los demás niños. Lo mismo sucedió en su momento con Moisés, por eso fue a parar nada menos que al palacio del mismísimo faraón que con gusto lo hubiera aniquilado. Y eso te deja en evidencia la diferencia de poderes entre el reino de las tinieblas y el Reino de Dios.

Por estas razones, por creer en Jesús y seguir sus pasos, el mundo nos conoce como “los cristianos”. A mí ese rótulo no termina de gustarme porque sé que viene del desprecio y la burla de los griegos, pero se reivindica cuando entiendo que ser un cristiano, hoy, es seguir a Cristo, vivir como Cristo vivió, hacer las cosas que Él hizo y aún mayores, amar al prójimo como Él lo amó y, llegado el momento o la necesidad, dar la vida por otro cristiano. No es un apelativo racial ni étnico, tampoco un producto abstracto como se usa en el campo de mi país, no sé si en el tuyo no será igual.

Cuando se hablaba de un hombre, nuestros antiguos criollos solían decir que había que ayudar a un cristiano. Pero no lo decía porque ese hombre fuera creyente, sino simplemente porque era un ser humano. Es decir que usaban el término cristiano como sinónimo de ser humano. En este caso, y a pesar que, -reitero- la denominación no me agrada demasiado y prefiero hablar de creyentes o sencillamente hijos de Dios, reivindico el rótulo señalando que no todo hombre o mujer nacido es un cristiano, a menos que tome una decisión y decida serlo por fe. Recuerda como empieza Jesús su ministerio.

(Mateo 4: 1-4) = Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, dí que estas piedras se conviertan en pan. El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Todos sabemos que el desierto, en términos espirituales, es el lugar de la gran prueba. Es decir que si vas a ministrar para el Reino, no sería descabellado ni improbable que esa tarea comience con una gran prueba, de la que seguramente saldrás victorioso. Ayunó cuarenta días con sus noches, dice. ¿Por qué ayunaría alguien como Jesús? Lo primero que quiero que veas conmigo, es que Jesús no fue llevado por el diablo al desierto, sino por el Espíritu Santo. Con ese respaldo Él fue a enfrentarse con Satanás.

¿Estaba jugando con Él, Dios, entonces? No, lo estaba empezando a entrenar. Y cuando tú te das cuenta que algunas de tus pruebas no son otra cosa que un entrenamiento a futuro, entonces tú pasas esas pruebas en gran victoria y con todas las posibilidades de seguir por la misma ruta y sin llorisqueos ni lamentos. Ojo: no estoy diciendo que las pruebas sean necesarias, digo que si Dios te permite que las vivas, no es para que termines endemoniado, sino para que a través de ellas ganes en autoridad y libertad. Eres dulce o amargo, eres valiente o cobarde. Cuando pasas la prueba es cuando lo sabes. Si no pasas por uno o varios exámenes, no te gradúas nunca.

Y allí mi Biblia me cuenta que Jesús fue tentado. ¿Y eso qué significa? Trato de no ser religioso ni chabacano, que son las dos puntas con las que generalmente se ha interpretado esto. Lo que Jesús sintió muy en su interior de hombre, no de Dios encarnado, de hombre de carne, fue el deseo de caer. Lo reitero, sintió deseos. Porque si no existe el deseo de caer, la tentación jamás llega a ser tentación. Por eso Jesús ayunó todos esos días. Él sabía que las tentaciones le caerían encima y le harían sentir su presión, así que utilizó el arma más eficaz para vencerlas: ayunar.

¿Y con qué lo tienta Satanás? Con el pan, porque eso era lo que Jesús necesitaba. Tenía hambre, deseaba comer y el pan se veía excelente. Fíjate que no lo iba a tentar con robar o con estar con una mujer, Él no tenía ese problema. Lo tentó en lo único que Jesús estaba vulnerable. Así lo sigue haciendo e incluso contigo, apréndelo y no te olvides nunca. Si tienes algún punto vulnerable en el que él pueda doblegarte, allí será donde lo intente. Resiste.

Porque cada vez que llegue una tentación a tu vida, lo que te está llegando es un examen. Cada vez que seas tentado por el enemigo, con permiso del Padre, será una prueba de la que deberás salir airoso. No se trata que tú busques ser tentado porque eso sería tentar a Dios, se trata de que en algún momento esa tentación llegará, está escrito. Recién cuando Jesús volvió del desierto tenía la autoridad necesaria para comenzar su ministerio.

Porque cuando Satanás le dijo que si realmente era Hijo de Dios se lo demostrara haciendo que esas piedras se convirtieran en pan y saciaran su hambre de ayunar cuarenta días, Jesús se negó y le respondió con la Palabra, expresándole que no solo de pan va a vivir el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. ¿Por qué habrá hecho eso Jesús si el hubiera podido tranquilamente convertir las piedras en pan y así demostrarle a Satanás quien era?

No lo sabemos con certeza porque no se nos lo dice, pero podemos pensar que hacer eso que Satanás le sugería, hubiera sido obedecer a una directiva satánica y además dejar en evidencia un lucimiento personal. Cuando el diablo te diga que tú no eres nadie y no puedes contra él, tú ignóralo y no le respondas. Pero cuando te diga que tú eres lo más y el resto no te llega ni al calzado, también ignóralo. Por mucho menos han caído muchos llamados “grandes”. Tú no estás en esta tierra para demostrarle nada al infierno, tú has sido enviado a esta tierra con las armas del cielo para extender el Reino de Dios y proclamar la derrota del reino de las tinieblas.

Hay gente que se encuentra en el desierto de una tremenda prueba y se consuela pensando y diciendo a quien quiera escucharlo, y casi con orgullo, que si Jesús estuvo en el desierto ¿Por qué no aceptarían ellos estarlo? Por una simple razón: es cierto que Jesús estuvo en el desierto de la prueba, pero sólo estuvo allí por cuarenta días, un poquito más de un mes. No estuvo años y años como quizás esté hoy alguno de quienes me está escuchando. Cuando es demasiado el tiempo de desierto y de prueba, más que a Jesús, eso a mí me hace recordar al pueblo de Israel, que sí estuvo durante cuarenta años vagando por ese desierto sin poder llegar a la promesa. Pero lo que me alarma seriamente es que la causa de esos cuarenta años de caminar y no llegar a ningún lado, fueron por causa de su desobediencia, toma nota.

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Guardados de la Caída

A la vista de las cosas que han sucedido, estuvieron suspendidas por la pandemia pero ahora en un semi retorno muy probablemente suceden en las congregaciones, muchos cristianos se espantan y dicen: ¡Qué tiempos estamos viviendo! En el día de hoy, aquellos que proponen normas filosóficas, materialistas o científicas en lugar de las bíblicas, y que quizás aseguran tener el Espíritu, amenazan seriamente el propósito de los cristianos. Sin embargo, esto no es nuevo; no es producto de los tiempos que estamos viviendo. La carta de Judas, (De quien muchos dicen que era hermano de Jesús) habla ya de eso. Y concluye evidenciando que el poder de Dios es capaz de impedir que caigamos en esos errores aunque nuestra responsabilidad es crecer en la verdad por medio de la oración en el Espíritu Santo y anticipar así nuestra salvación final, la Biblia es el recurso que poseemos y escudriñar estar carta, hoy, tiene un respetable valor. Un capítulo y veinticinco versos.

El primer versículo, nos habla de los santificados en Dios. Este término SANTIFICADOS que se usa aquí, a pesar de que todos sabemos que quiere decir APARTADOS, en este texto está utilizado como Amados y como Llamados. Luego añade que debemos contender ardientemente por la fe. Esto nos está diciendo que debemos contender “ardientemente” por nuestra fe bíblica, sin dejarnos engañar por alternativas o alteraciones humanistas, por importantes que parezcan. Cuando dice “ardientemente”, está queriendo decir: no académicamente, no técnicamente, no teológicamente. Ardientemente.

(4) Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.

Primero: dice que algunos hombres van a entrar “encubiertamente” a la iglesia. Yo no puedo ni siquiera imaginarme que de pronto, un hombre que jamás pisó una iglesia se nos infiltre al frente de una congregación para arruinarnos, así que no hay dudas que esos hombres van a salir de dentro mismo de la iglesia. Dice que serán impíos, es decir: no píos, no espirituales. Estamos hablando, entonces, de gente humanista, intelectual, materialista operando en las congregaciones. Y no desde el último banco, sino desde el máximo sitial. Porque, de otro modo no podrían convertir la gracia en libertinaje. Lo que tú debes hacer, siempre, es rechazar a cualquiera que enseñe que la gracia es algo así como “El permiso de Dios para pecar”.

Aparentemente, Judas está dejando de lado momentáneamente, la redacción de otra carta que estaba escribiendo, o bien se disponía a escribir a estos cristianos, para alertarlos sobre los falsos maestros que se han infiltrado en la iglesia. La expresión del verso 3 de La fe que ha sido dada a los santos, hace referencia a la doctrina apostólica impartida a los creyentes en los primeros días de la iglesia. Esta es la enseñanza que está siendo tergiversada y por la cual los cristianos deben contender. La corrupción de la fe se manifiesta en una conducta egoísta y falta de amor, estilos de vida sensuales e inmorales, y doctrinas distorsionadas o engañosas.

El verso 5 recuerda al pueblo sacado de Egipto en franca tipología de tu propia vida, cuando Jesús te sacó del mundo. Pero concluye declarando que muchos de esos, luego no le creyeron. Atención: por más que tengas veinte años en la iglesia, seas salvo, tengas siete cargos a cada cual más importante, un doctorado en teología y un master en divinidades y cinco radios, tres canales de televisión y dos páginas de Internet, si no crees, puedes ser destruido. Simplemente porque sin fe es imposible (no difícil, complicado, duro, Imposible) agradar a Dios. (6) Y los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día.

Los ángeles que abandonaron su propia morada a los que se alude aquí, son probablemente los mismos mencionados como “Hijos de Dios” en el libro del Génesis 6:1-4, de acuerdo con las enseñanzas judías del siglo primero, especialmente en el libro rotulado como apócrifo de 1 Enoc, descendieron ángeles y cohabitaron con las mujeres que vivían antes del diluvio. De allí que el pecado de estos ángeles caídos se compare con la “inmoralidad sexual” asociada con Sodoma y Gomorra. Los primeros cristianos conocieron y utilizaron esos escritos, a pesar de que no los consideraban parte de las sagradas Escrituras. Aunque la Biblia no aclara como cayeron estos ángeles, está claro que ahora se hallan confinados, aguardando el juicio del gran día, después que Cristo regrese y los malvados sean echados “al fuego eterno” preparado para el diablo y sus ángeles. Su situación ilustra la suerte de los incrédulos.

(7) Como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquellos que habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, (Toma nota de esto por las dudas que alguna vez le vengan a predicar un evangelio más abierto, que contempla diversas alternativas o conductas sexuales diferentes) fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.

¿Cuántas veces has oído, en alguna predicación, por ejemplo, hablar de Sodoma y Gomorra? Decenas, cientos, o miles, qué sé yo tu “antigüedad eclesiástica” ¿Y cuántas veces oíste hablar de Adma y Zeboim? Sí, ya me imagino tu cara. Si no has pasado por algún buen seminario o instituto bíblico, o simplemente no has sido un lector demasiado atento de las escrituras, estoy seguro que no tienes ni la más mínima idea de para qué lado quedan Adma y Zeboim. Y es lógico te voy a decir, nadie o casi nadie habla de ellas. Pero ¿Sabes algo? Adma y Zeboim, eran las ciudades vecinas a Sodoma y Gomorra, de las cuales, dice la Biblia, y como ejemplo, también fueron castigadas del mismo modo que Sodoma y Gomorra. ¿Por qué se supone que las habremos dejado de lado? ¡Hermano! ¡Es que no hay referencias de ellas en la Palabra! ¿Ah, no? En el libro del Génesis, 19:20 encontramos algo. Allí dice: He aquí ahora esta ciudad, (Y se refiere a una de ellas) está cerca para huir allá, la cual es pequeña; dejadme escapar ahora allá. (¿No es ella pequeña?) Y salvaré mi vida.

Esto se lo dice Lot a los ángeles portadores del juicio y la sentencia que le habían avisado lo que iba a suceder. Esa ciudad pequeña a la que aquí se alude y a la que Lot quiere irse, es Adma, que es llamada por el nombre de Zoar en el texto que está en el libro de Deuteronomio 29:23 y a las que luego se han de mencionar como destruidas. ¿Entonces? Entonces queda a ojos vista que no las hemos tenido en cuenta por una actitud que todavía sigue siendo muy frecuente, esencialmente en nuestros países latinoamericanos, y a la que yo encuadraría con la rotulación de “discriminación edilicia”, que nos lleva a pensar que sólo tienen importancia las grandes ciudades y no tanto las más pequeñas. ¿Será por eso que, como se ha dicho más de una vez, a Dios le place levantar hombres de esos lugares pequeños porque de ese modo se asegura que toda la gloria será para él?

(8) No obstante, de la misma manera también estos soñadores mancillan la carne, rechazan la autoridad y blasfeman de las potestades superiores. (Esto, pasado en limpio y despojado de la clásica lexicografía bíblica a la que tanto adherimos a riesgo de que nadie nos entienda, significa que se trata de gente que hace lo que se le da la gana, aún con las mejores intenciones, sin que se les cruce por su mente ni por un momento de prestar atención a qué es lo que verdaderamente Dios quiere) (9) Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: el Señor te reprenda.

Algunos muy antiguos escritos de origen cristiano, parecerían indicar que esto que le acabo de leer procedía de una obra judía titulada: “El Testamento”, (o “La Ascensión”) de Moisés, en el que el diablo le disputó a Miguel el derecho de enterrar a Moisés, argumentando que le asistía ese derecho por causa de que Moisés había asesinado a un egipcio. En el libro de Deuteronomio se dice que el entierro de Moisés fue divinamente arreglado. El arcángel, es evidente, no se atrevió a proferir juicio de maldición, (esto es BLASPHEMIA en griego; recuerda que maldición no es necesariamente insulto sino algo dicho para mal) aún contra el diablo, lo cual se compara con el hablar presuntuoso de los falsos maestros, lo cual se determina como BLASPHEMEO en griego.

Este texto, deberé decirle, ha sido profusamente utilizado por aquellos que niegan furiosamente estar, como creyentes, en medio de una guerra espiritual. Ha sido predicado y enseñado muchas veces, para censurar arduamente las clásicas rutinas de echar fuera demonios y reprender a Satanás con el argumento que, si Miguel, que era nada menos que todo un arcángel no lo hizo, sino que se lo dejó a Dios para que lo hiciera, con qué fuerza o autoridad podríamos hacerlo nosotros que, naturalmente, somos mucho menos que un arcángel. Pero tendré que decirte que se olvidaron un pequeño detalle: Satanás, que en realidad era Luzbel, o Lucero, también tenía rango de arcángel. Entonces Miguel, por una simple cuestión de niveles y rangos en el Reino, jamás podría contar con la autoridad propia de reprenderlo y, necesariamente, debería hacerlo Dios mismo. También es muy cierto que nosotros, los seres humanos, como creación, tenemos un nivel ampliamente menor que esos arcángeles y, por nosotros mismos, jamás tendríamos la autoridad o el poder para hacerlo. Pero se omite algo que es clave: Jesucristo, que es Dios mismo encarnado, está muy por encima de todos esos rangos y, cuando nosotros reprendemos al enemigo, lo hacemos en su nombre. Allí es donde nace nuestra autoridad y, lo que es más importante: se manifiesta!

(10) Pero estos blasfeman de cuantas cosas no conocen; y en las que por naturaleza conocen, se corrompen como animales irracionales. (Yo quiero recordarte, en este punto de la cosa, que la línea del discurso no ha sido alterada. Sigue hablando de aquellos que, aun formando parte del pueblo redimido, liberado, aun no terminan de creerlo. Para pasarlo más en limpio, Él no habla de la corrupción del mundo, habla de una corrupción que se ha metido dentro de la iglesia bajo la forma de la incredulidad. ¡Pero no, Néstor! ¿Es posible eso? ¿Si es posible qué? ¡Que haya gente que va a una iglesia y sea incrédula! ¿Tú lo pones en duda? ¿Y por qué crees que todavía la iglesia no es gloriosa, sin mancha y sin arruga y más que vencedora?)

(11) ¡Ay de ellos! Porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré. Así que ¡Ay de ellos!, no? ¿Y ay de quiénes? Sencillo y claro: de los incrédulos que tienen rango o jerarquía en la iglesia. Porque dice que siguieron el camino de Caín. ¿Y cuál fue el camino de Caín? No cuidar a su hermano, muy por el contrario, terminar por matarlo. ¿Será que nos está diciendo que muchos de nosotros no sabemos, no podemos o no queremos cuidar a nuestros compañeros de ruta y, llegado el caso, no vacilamos en matarlos espiritualmente? Ah, no sé; el que tiene oídos oiga. Y después dice que se lanzaron por lucro. ¿Sabes lo que es el lucro, no? Y agrega que en el error de Balaam. ¿Y qué será un error según la palabra? El término utilizado en los originales, aquí, es la palabra PLANE, que originalmente significa: Un andariego, un individuo errante. De aquí es de donde proviene, para los astros celestes viajeros en sus órbitas, el nombre de PLANETAS.

Metafóricamente, el vocablo se refiere a un andar desviado, un error. ¿Y cuál fue el error de Balaam? Aceptar dinero para maldecir al pueblo de Dios, recuerdas? ¿Usted me está diciendo que hay gente que por dinero no vacilan en dejar al pueblo de Dios, hoy, en maldición? No te lo estoy diciendo yo, ¡La Biblia te lo dice! Sólo mira a tu alrededor. Además, no te olvides que MALDECIR, no necesariamente es algo que debas meter dentro de la caja del ocultismo, el curanderismo o la brujería. En realidad, MALDECIR es “Decir mal sobre cosas divinas”, lo contrario a decirlas bien que es, como todos sabemos, BENDECIR. En cuanto a Coré, él dirigió una rebelión en contra de Moisés y Aarón y, por eso, junto con sus seguidores, fueron tragados por la tierra. Que puede tomarse literalmente, como también en la tipología simbólica, como que “fueron devorados por la carnalidad”. Todo lo que se oponga a la voluntad de Dios, que es decir a Cristo, combatiendo contra siervos genuinamente levantados, serán tragados por la tierra, que es decir: destruidos, extinguidos, aniquilados por su propia carne.

(12) Estos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados; (En lo literal e histórico, los falsos maestros. Pero en lo conceptual y espiritual, todo incrédulo con rango en la iglesia son, definitivamente, nubes sin agua. Es decir que tiene aspecto de bendición pero en realidad están secos.) (13) fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas. (Fuerte, no?) (14) De estos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, (15) para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él.

Judas, aquí, está citando a 1 Enoc, un libro popular del judaísmo temprano y respetado por la antigüedad cristiana. Este libro no forma parte de las Sagradas Escrituras, pero la enseñanza a la que aquí se hace referencia concuerda con la verdad bíblica. Judas considera que Enoc profetizó la Segunda Venida de Cristo, cuando los impíos serán juzgados. Y esto es muy particular, ya que en este último verso, esa palabra, IMPÍO, se encuentra escrita en diferentes derivaciones, cuatro veces, como para que no queden dudas de su significación. Te recuerdo que IMPÍO, es No Pío, No espiritual, es decir: carnal, incrédulo, así sea miembro de una congregación o pastor de ella. Lo que dice es que todos los no espirituales serán acusados de todas sus obras no espirituales hechas de una manera carnal y de toda la carnalidad que han hablado. La referencia a las santas decenas de millares está tomada del libro de Deuteronomio, capítulo 33. Los santos que acompañan a Cristo en el juicio, son los ángeles, a los que también podemos ver como Mensajeros.

(16) Estos (Y recuerda, estamos hablando literalmente de los falsos maestros, de los incrédulos con jerarquía eclesiástica) son murmuradores (¿Qué es un murmurador que es líder? Alguien que no va de frente, que si tú esperas que te llame la atención por algún error que hayas cometido, estás bien listo. Tú te vas a enterar un día de lo más contundente por la boca de ese hermanito que justo…¿Entiendes?) Querellosos, (Son los que andan buscando quién los critica, en lugar de preocuparse del por qué se los critica y, fundamentalmente, de qué se los critica para ver si, por una de esas grandes casualidades, no es verdad) que andan según sus propios deseos, (Esto quiere decir: no conforme, necesariamente, a la voluntad de Dios, sino de acuerdo con la propia) cuya boca habla cosas infladas (¡Nuestro país ya es nuestro! ¡Cristo ya está viniendo! ¡Somos los mejores! ¡Dios está encantado con nosotros! ¡Esta iglesia va a entrar primero y va a ser felicitada!) Adulando a las personas para sacar provecho. (¡Pon una ofrenda grande, hermano! ¡Si total ya viene el Señor! ¿Para qué necesitarás la plata el día del arrrebatamiento?)

(17) Pero vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo; (18) los que os decían: en el postrer tiempo habrá burladores, (Habla de gente que burla y se burla de la voluntad de Dios y, por consecuencia, de todos los que genuinamente le aman) que andarán según sus malvados deseos.

Mira: la recomendación es tan pero tan clara, que creo que es por esa razón que no se enseña en una gran cantidad de congregaciones. Aquí no dice que te la aguantes, ni que soportes, ni que te detengas media vida esperando que un demonio se transforme en santo. Lo que te está diciendo es que descubras, pongas en evidencia y rechaces a cualquier ministro, (Ya sea apóstol, profeta, evangelista, pastor o maestro) que muestre cualquiera de estas tres actitudes por ejemplo: 1) Que siga sus propios deseos y no los que Dios tiene para ese lugar. 2) Que con comentarios e ironías, siembran la semilla de la división cuando dos sectores antagónicos, siguiendo el viejo consejo real: divide y reinarás. 3) Que no muestre evidencia alguna de que el Espíritu Santo mora y obra en su vida personal. (19) Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu.

Hay una docena, por lo menos, de actitudes en un supuesto hombre de Dios que habrán de servir para mostrarlo tal cual es y, en consecuencia, abandonar cualquier sitio donde él (O ella) tengan alguna clase de autoridad: 1)= Que enseñe cosas muy líricas, casi románticas, muy eufóricas, pero que son imposibles de aplicar. 2)= Que tenga una conducta incoherente con la moral declamada en sus mensajes. 3)= Que hable de otra gente (Así no sea buena gente) de un modo innecesariamente irrespetuoso. Exhortar no es destruir. 4)= Que estando en un lugar, rechace la autoridad establecida en ese lugar, sea o no legítima. Si se está en un lugar, se adapta y se obedece o se va y se confronta luego. Jesús les dio duro a los fariseos, pero no ministraba con ellos. 5)= Que se muestre mucho más preocupado por el dinero que por el bienestar de aquellos a los cuales ministra. 6)= Que prometa cosas que no cumple ni puede cumplir. “Si ustedes me eligen pastor, van a ver como yo…! 7)= Que cambie constantemente el epicentro de su mensaje. 8)= Que no muestre ningún fruto de perseverancia. 9)= Que viva permanentemente quejándose de los demás y criticando con nombre y apellido, cargándole las culpas de todo lo que a él le ha salido mal. 10)= Que esté evidentemente motivado por el afán de lucro personal. 11)= Que se las ingenie para promoverse a sí mismo. 12)= Que se esmere en adular a cierta y determinada gente de la cual podrá obtener algún beneficio.

(20) Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, (Dice que la edificación del creyente, más que por la calidad de sus líderes, como más de una vez se nos ha dicho, se fundamenta en su propia fe y, esencialmente, en la santidad de esa fe. Es notorio aquí que Judas exhorta a sus lectores a edificarse a sí mismos con la doctrina apostólica. Una parte vital de ese crecimiento es orar en el Espíritu. Esa oración incluye el orar en nuestro propio lenguaje siguiendo la inspiración del Espíritu, orar con gemidos indecibles y orar en una lengua no conocida por el que ora.) (21) conservaos en el amor de Dios, esperando en la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. (El consejo, la sugerencia, la recomendación, es: ora constantemente en el Espíritu. No porque hacerlo en la razón y el entendimiento sea malo, sino porque la oración en el Espíritu es altamente efectiva por lo directa. Conoce que esto promete con toda certeza edificarte en santidad, lo cual es indispensable si quieres edificar a otros. Persiste en una actitud y un comportamiento amoroso en el Espíritu Santo.)

(22) A algunos que dudan, convencedlos. Esta palabra, “convencedlos”, no está hablando de argumentar y argumentar a los fines de convencer a alguno de lo que no tiene ganas de creer, sino de arrojar la luz suficiente con la ayuda de la divina presencia del Espíritu Santo para que alguien que oye, de pronto, sienta una tremenda y potente convicción. Primero, de pecado, que es la obra inicial del Espíritu, y luego de la fe en Cristo Jesús a través del cumplimiento de su palabra, que es la base del triunfo del evangelio de la cruz. (23) A otros, salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aún la ropa contaminada por su carne.

Este es uno de los versos que fundamentan este ministerio que hoy toma contacto con tu espíritu, con tu oído, con tu alma. Es el ministerio de la advertencia, de la exhortación, de la amonestación. Y no porque crea su responsable que se las sabe todas y que hay que pegarle un coscorrón a los demás. Es porque, quizás, se puede hablar a través de la palabra y también a través de la experiencia, de todas las vicisitudes vividas que hacen, esencialmente, que la comprensión y la misericordia no sean obstáculos para callar una verdad grande e irrebatible.

¿Pero entonces está mal decir que estamos bárbaros, que todo lo inmundo ya está derrotado y que nosotros ya somos más que vencedores? ¡No! ¿Cómo va a estar mal si es cierto? Además, siempre en el medio de la duda y de la crisis, hay que declarar victoria aunque no la veamos por ninguna parte. Pero eso no puede confundirse con un engaño que anestesie a la gente o en una inconsistente expresión voluntarista. La idea central, es: mientras haya posibilidad de enmienda, deberemos hacer todo lo posible para que nadie caiga en errores. La autocrítica, clausurada en nuestros ambientes congregacionales por considerársela como un “negativo espíritu de crítica” es, en verdad, una de las expresiones más claras y notorias de la humildad y sobria integridad. (24) Y aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, (25) al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén.

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La Divina Ley de la Gracia

Hay mucha gente, (Gente cristiana, obviamente), que solamente se viste muy bien  los sábados y domingos, pero que en el resto de la semana linda con la calidad de pordiosero, con el debido perdón y respeto por los pordioseros. Convengamos que hoy, en el pueblo de Dios, donde quiera que este se encuentre, (Tanto a favor de algún trabajo pastoral o en oposición a él), hay mucha gente que manifiesta una enorme dinámica espiritual y es capaz de oír lo fresco, la revelación nueva, y salir de inmediato a ponerla por obra en sus vidas, pero hay otra gente, que no es mala ni peor que la mencionada, pero que todavía sigue firmemente ligada y unida a toda suerte de tradiciones. De hecho, eso nos tiene que recordar aquellos tan clásico y veraz de que un reino dividido, jamás prevalece.

(Juan 19: 30) = Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: consumado es. (Repite conmigo: consumado es. Otra vez: consumado es. Eso quiere decir: se terminó. Se acabó. ¿Y qué es lo que se acabó? Entre otras cosas, el tiempo de las tradiciones. Quiero caminar por toda la Biblia y revelar unos cuantos principios, verdades, que son necesarias para romper raíces tradicionales que traemos dentro, a pesar de formar parte, en algunos casos, de iglesias de avanzada) Gran paz cubre a los que aman la palabra y nada les ofende. De manera que cuando aquí comencemos a revelarte ciertas cosas, no te vayas a ofender. Porque gran paz cubre a los que aman la palabra y nada les ofende. Me gustaría que allí donde estás, y para ti y tu Señor, no para mí, puedas decir en voz alta: nada me ofende. ¿Lo dijiste? Gracias, ahora puedo seguir tranquilo.

(Juan 1: 4) = En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. (Nota que lo que ilumina a los hombres, es la vida que se encierra en él.) (5) La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. (En otras palabras: el mundo, o la oscuridad, o la ignorancia, o la tiniebla, no pueden comprender, mentalmente, no pueden percibir, no admitieron, no recibieron, no pudieron acaparar o abrazar la luz que entró en ella) (Verso 10) = En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.  (11) A lo suyo vino, y los suyos no lo recibieron.  Eso significa que vino a su propio pueblo, y su propio pueblo no lo reconoció. Hoy podrías decir que vino a tu iglesia, y tu iglesia no sabía quién era. Así están las iglesias hoy, si viene Cristo no lo reconocen. En algunas, si no viene vestido de primera marca el domingo no puede ser él. En otras, si no danza u ora en lenguas, tampoco es él. Sin embargo, él andaba con unas sandalias que seguramente se le ensuciaban con tierra, y se le veían los dedos con tierra pegada por fuera.

(12) Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; (13) los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. (Verso 16) = Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. (17) Porque la ley por medio de Moisés fue dada (Grábatelo: la ley es de Moisés) pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. (A esto también grábatelo: la gracia y la verdad vinieron con Jesucristo). (18) a Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer. Noten como, de qué manera, por medio de qué cosa, conocemos al Padre. Sólo podemos conocer al Padre, dejando que Jesús lo revele. No Moisés. Sólo la gracia revela al Padre, la ley no. Fue Cristo quien pudo revelar al Padre, Moisés no pudo.

Ahora bien; si Cristo vino a los suyos, y los suyos no lo reconocieron, sea porque estaban ciegos, o estaban en tinieblas; porque habla de que las tinieblas no pudieron comprenderlo, entonces estamos hablando de un mundo o de un reino que estaba en cautiverio. La religión, el legalismo o la tradición, son sinónimos de cautiverio. Y si tú estás cautivo de Satanás, o cautivo de cierta iglesia, no importa. La fuente de la cautividad es una sola. Cautiverio es cautiverio; esté adentro o esté afuera. Porque sigues estando atado. Cautiverio es cautiverio. Es imperativo entender cuál es la voluntad de Dios en ciertas áreas, para que después de haber sido liberados, no vivamos en cautiverio. De hecho, ellos no pudieron entender que Jesús estaba allí por causa de sus costumbres. Las costumbres, ciegan el entendimiento.

Por causa de ir detrás de las costumbres, perdieron la revelación. Recuerden que en aquellos días, decían: “Oigan, ¿Han escuchado de un hombre llamado Jesús? – ¡Sí, pero estamos esperando al Mesías! – Pero…oye…este hombre es distinto, está haciendo todo lo que las profecías dicen… – ¡Ya lo sé, pero nosotros estamos esperando al Mesías! – ¡Pero mira! Los ciegos están viendo, los muertos están resucitando, los cojos están caminando, ¡Este hombre es distinto! – Sí, ¡Qué bonito! ¡Pero yo estoy esperando el Mesías!” Así es hoy. “¿Estás enterado?, hay un movimiento en la iglesia que está en las afueras de la ciudad, esa pequeña que jamás nos preocupó! – Ya lo sé, ¡Pero yo estoy esperando el avivamiento aquí, o el arrebatamiento! – ¡Pero mira que están pasando cosas tremendas! – Sí, me dijeron, ¡Pero yo estoy esperando el shock del Espíritu o a Cristo, que viene ya! – Pero, ¿Qué te cuesta venir un día y ver lo que están haciendo allí? – No puedo, tenemos que permanecer en nuestros cultos por si cae el Espíritu o justo Cristo viene ese día!”

No le cabe ninguna duda a nadie con dos dedos de frente: a la tradición, siempre se le pierde la revelación. Hay personas que si Cristo no viene un día domingo, se van a quedar, porque en el resto de la semana nadie sabe en qué ni dónde andan. Hoy estamos corriendo el mismo riesgo de perdernos lo que Dios está haciendo, por causa de algunas costumbres. Vamos a preparar el fundamento. Vamos a ir a la palabra, y vamos a ver cómo la tradición es un estorbo a los ojos de Dios. ¿Cuántos tienen claro que Cristo le dio una tremenda paliza a Satanás, desde la cruz? Y no sólo eso, sino que fue una paliza eterna. Es irrevocable. Le dio duro al diablo. Y él nos entregó a nosotros esa victoria, para que nosotros la apropiáramos.

Escucha esto con toda atención: tú no puedes tocar a Satanás. Tú jamás le darás una paliza a Satanás. Tú no eres ninguna clase de desafío o reto para Satanás. Sólo Cristo tuvo esa victoria, y nosotros la apropiamos, y resistimos al enemigo, parados sobre la victoria ya obtenida por Jesús. Sin embargo, a veces creemos que le hemos dado una paliza al diablo, y lo que hacemos es haber tocado la gloria de Dios. Tú no le has dado ninguna paliza al diablo. Ni tú, ni yo, ni nadie. ¡Cristo le dio una paliza, y parados en esa victoria, resistimos al enemigo hasta que él tiene que huir de nosotros! Depende de nosotros administrar esa victoria. En realidad no la tocamos, pero podemos administrar la victoria. De todos modos, sabemos que Cristo venció al enemigo, con el arma que tenía el enemigo. Hebreos 2:14 nos dice que por medio de la muerte destruyó al que tenía el imperio de la muerte, esto es: Satanás.

De manera que con la muerte, destruyó la muerte. Tomó el arma que tenía Satanás, la muerte, y por la muerte destruyó a aquel que tenía el imperio de la muerte. De manera que ya no lo tiene, lo destruyó. Lástima que por cuatro mil años, el hombre estaba bajo el yugo del temor de la muerte. Jesús toma el arma, y con esa arma, vence a Satanás. Y ahora nosotros deberíamos haber apropiado esa victoria, ¿Entiendes? Sólo que hay un problema: Satanás cree que ha vencido a Jesús en la cruz. Pero, al tercer día, ¿Qué sucede? Todo aquello tiembla y es el mismo ayer, hoy, el día que movió la roca, y todos los siglos. Se levanta Jesús. ¿Se imaginan a Satanás? ¡Ese era mi imperio, la muerte! ¡Pero la muerte no lo detuvo! ¿Y ahora qué hago? ¿Qué voy a hacer yo, ahora, si lo único que tenía para vencer yo, en la tierra, era la muerte, y la muerte no está funcionando?

¿Qué hago? ¡Ah, ya lo sé! Voy a cegar el ojo del entendimiento de su pueblo, para que no pueda ver la victoria que en verdad tiene. Y allí es donde comienza a operar el espíritu de religiosidad a través del legalismo. Satanás usa el plan “B”: cegar los ojos de tu entendimiento. Él sólo quiere oscurecer la cruz. No la cruz típica, sino la victoria que existe en la cruz. Si tú no entiendes las victorias que tuviste, entonces vas a tener que proseguir intentando conseguir victorias que ya son tuyas. De manera que, perdiendo el tiempo en hacer algo que ya está hecho y completado, no haces lo que tienes que hacer.  Y esa y no otra es la historia de la división de la iglesia. Algunos están haciendo, y otros están tratando de complacer a Dios por algo que ya fue hecho. Él está tratando de que tú no entiendas cuál fue la victoria. Vamos a Gálatas capítulo 3. Pablo. Vamos a verlo aquí de una manera muy sencilla.

(Gálatas 3: 1) = ¡Oh gálatas insensatos! ¿Quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado? (El verso dice en el texto original: ¿Quién te hechizó? Ustedes, que pudieron percibir con claridad, la obra y la victoria que se obtuvo en la cruz, ¿Cómo ahora estás hechizado? Noten que fuerte que es la connotación) (2) Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? (La implicación es que está hablando con un grupo de personas que tiene el Espíritu Santo. Porque acaba de decir que lo recibieron. ¡Pero también les dijo que están hechizados! De manera que es posible estar llenos del Espíritu Santo, y hechizados! (3) ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?

¡Naciste de nuevo en el Espíritu! ¿Y ahora te quieres perfeccionar por tu manera de vestir? Naciste por el Espíritu, ¿Y ahora te quieres perfeccionar de acuerdo con la cantidad de maquillaje que usas? Naciste en el Espíritu, ¿Y ahora te quieres perfeccionar de acuerdo con la longitud de la falda que usas? ¿O si usas o no usas pantalones? ¿Cómo es que empezaste en el Espíritu y terminaste en la carne? ¿Quién te hechizó? Quiero que tengas presente que quien dice todas estas cosas no era un muchachito moderno que llegó ayer a la iglesia dejando en la entrada el porro de marihuana y la botella de cerveza. ¡Pablo lo dice! Y nos deja en claro que, la raíz de la hechicería, es oscurecer la victoria de la cruz. Cuando no entendemos la victoria de la cruz, abrimos la puerta a que Satanás nos hipnotice con su plan “B”. Recuerda lo dicho: Ya está consumado. La cruz es nuestro único punto de victoria. Es la única base de tu victoria. Nada de lo que tú hagas te justifica con Dios.

Tenemos victoria por lo que hicimos hoy. No importa si tienes zapatos, si no tienes zapatos, si usas corbata, si tienes el cabello largo o bien cortito. Nada de eso te justifica con Dios, sólo la cruz. La evidencia de un pueblo que está hechizado, es que es un pueblo religioso, un pueblo legalista y carnal. Dicho en otras palabras: justificarse por reglamentos, es volver a la carne. El justificarse es volver a la carne. Reglas, ceremonias, leyes, no traen justificación. Para justificación, sólo Él y la cruz. Romanos 10:4. Sígueme cuidadosamente, esto es un estudio, no una opinión personal. Y es para que lo impartas en tu vida y lo compartas con todo aquel que esté trayendo falso testimonio por espíritu religioso y legalista. Si vamos a ser una iglesia que vamos a restaurar y a producir ministros que salgan a predicar, tenemos que entender esto.  (Romanos 10: 4) = Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree.

El fin de toda justicia, es Cristo. El fin de toda obra para justicia, es Cristo. Después de Cristo no interesa lo que hagas, ya se terminó. ¡Pero es que tenemos que vestirnos así porque dicen que esta es la manera adecuada! Ya Cristo vistió de la manera adecuada, y no veo que tú estés vistiéndote como él.  ¡Es que a mí me gustaría ofrecerle a Dios por lo menos veintiún días de ayuno! Cristo ya ayunó cuarenta por ti. No importa lo que a ti se te ocurra para justificarte; ya Cristo lo hizo. El fin de toda obra para justificación, es Cristo. En una palabra: de Cristo para acá, nada que tú hagas te servirá para justificarte. Todo lo que tú te atrevas hacer, él ya lo hizo mejor que tú. ¿Por qué mejor no apropias la victoria de él? La recibes para ti y te salvas de todo el trabajo. Y vives tranquilo y libre, y si se da que puedes predicar en bermudas y camiseta de colores, predicas con esa ropa. ¡Si la unción jamás estuvo encerrada en una corbata! La palabra nos dice que a través del hombre Jesús y su muerte, nuestro viejo hombre muere para ser libre de la ley, y casados con otros. Cristo. Si no aceptamos esa justificación total, e intentamos perfeccionarnos con obras de la carne y esfuerzos humanos, observando reglas que nos amarran, entonces caemos en maldición de hechicería.

(Gálatas 3: 10) = Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley para hacerlas. O sea: todos los que dependen de cómo deben vestirse, qué color de ropa es adecuada para venir a la iglesia y qué clase de ropa debe usar la mujer, están malditos. Por eso siempre andan con cara de haber desayunado con vinagre y limón. ¿Has visto alguna vez un religioso legalista alegre? Yo no, ¿Sabes por qué? Porque están bajo maldición. Y lo peor es que no lo saben. Bueno; no lo sabían, ahora se enteraron. Y concluye diciendo que no puedes permanecer en todo lo que está escrito en la ley. ¡No puedes hacer todo lo que está escrito, no trates! ¡Por eso es que Cristo murió por ti! ¡Porque tú no puedes! Porque si lo intentas de todas maneras, y un día se te olvida de hacer una sola cosa: culpable. Si tratas de cumplir la ley, te vas a caer de rostro al suelo. ¡No puedes! Nadie cumple la ley, por eso Cristo la hizo por nosotros.

(11) Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, porque: el justo por la fe vivirá. Y voy a insistir con el vestir porque ha sido y sigue siendo una de las tremendas asignaturas pendientes, tanto del testimonio cristiano como del comportamiento religioso. Hay una forma de vestir decente, que no tiene parámetros de prohibiciones o sugerencias. Tú, mujer, sabes perfectamente qué ropa te sienta decentemente y qué ropa te convierte en seductora o algo más fuerte. Pero eso tiene que ver con una convicción interna, con una conducta de vida, con una manera de ser decente y despojada de toda intención maliciosa. Pero si a eso lo quieres transformar en un punto de justificación, entonces estás más que frito. Jamás una prenda de vestir te justificará lo que Cristo ya te justificó. Creo que algunas de estas cosas, gracias a Dios, ya quedaron en la historia casi humorística de un supuesto movimiento de santidad, pero no puedo evitar recordar que había iglesias en las que, si una mujer llegaba con una falda que a juicio de sus ujieres era demasiado corta, se le entregaba una falda complementaria de papel para que la usara mientras participara del culto.

(Verso 15) = Hermanos, hablo en términos humanos: un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade. Escucha: no le añadas nada al pacto. Si ya el pacto está completo, ¿Qué haces añadiéndole? Gritamos que somos salvos por fe, pero le añadimos reglamentos respecto a cómo vestirnos, como hablar, cómo pintarnos o no pintarnos, cómo cortarnos o no cortarnos el cabello. ¿Somos salvos por fe? Esto es simple conciencia, no palabra. Y debería aconsejarte, si me lo permites, que jamás prediques conciencia, sólo predica la palabra. Esa es la que no vuelve vacía. Todo lo demás, es hojarasca, créeme. Además, entiende esto de una vez por todas: a nadie le interesa tu opinión. Sólo interesa la palabra. La única manera en que el cuerpo de Cristo puede ser maldito, es cuando tú mismo le abres la puerta a la maldición, saliendo de la gracia y cayendo en la ley. (Gálatas 5: 4) = De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.

Ahora entendiste este verso, ¿Verdad? Si estás dependiendo de la ley, te caíste de la gracia, y estás en maldición. Porque ya Cristo se convirtió en maldición por ti. ¿Qué haces, entonces, viviendo una vida maldita, con una carga pesada? Cambia el yugo, enyúgate con Cristo que su carga es liviana. Los que se justifican con la ley, se desligan de Cristo, y como se desligan de Cristo, caen de la gracia.  (Gálatas 2: 16) = Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado. (Gálatas 1: 6) = Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente.

Lo que te está diciendo Pablo, aquí, es que si tú no operas en la gracia, tu evangelio es diferente. No es el que yo conozco. Y recuerda que Pablo tenía la misma batalla, porque él estaba peleando con aquellos que querían la circuncisión, que es una obra de la carne, para justificar una salvación que sólo venía por fe. Es el mismo principio, por eso estoy usando esto. (7) No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. (8) Más si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. (¿Te lo paso en limpio? ¡Sea maldito! Ese es Pablo hablando. Me seduce la autoridad de Pablo.) (9) Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema. (Maldito. Blasfemia. ¿Cómo te atreves? Añadirle a la obra de la cruz, es blasfemia. Hechicería.)

(10) Pues, ¿Busco ahora el favor de los hombres, (A la organización a la cual pertenezco) o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? (A las estructuras de mi denominación) Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo. Me gustaría quedarme un buen rato repitiendo esto último que he leído, para que no se te borre. Para que jamás lo pongas en práctica. Para que vayas corriendo a decírselo a quien ya sabes que deberías decírselo. Si todavía hago cosas para agradar a los hombres, no soy siervo de Cristo. No soy siervo de Dios.(Gálatas 6: 12) = Todos los que quieren agradar en la carne, éstos os obligan a que os circuncidéis, solamente para no padecer persecución a causa de la cruz de Cristo. Buscan agradar a los hombres. ¿Sabes por qué lo hacen? Porque no quieren ser perseguidos. Quieren ser aplaudidos y reconocidos por los mismos hombres a los que buscan agradar haciendo y diciendo lo que a ellos les agrada que digan.

(13) Porque ni aún los mismos que se circuncidan guardan la ley; pero quieren que vosotros os circuncidéis, para gloriarse en vuestra carne. ¿Sabes lo que significa esto? Que ellos te ordenan una batería de estatutos a ti, pero ninguno de ellos puede cumplir con ninguno de los que te ordenan. Los primeros que se les desbarrancan son sus propios hijos. (14) Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo. (15) Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación. (16) Y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos, y al Israel de Dios.  Nota que al que anda conforme a la gracia, la paz y la misericordia le sigue. Vemos que ellos no quieren sufrir persecución, que ellos mismos no pueden cumplir ni mantener la ley, se quieren gloriar en sus propios logros. Y miren que aquí dice: a ellos y al Israel de Dios, o sea que no hay predilección nacional: estamos hablando tanto de judíos como de la iglesia de Dios. Hombre espiritual.

Jeremías 17:5 dice: maldito el varón que confía ¿En quién? En el hombre. No obstante, muchos son sinceros al intentar hacerlo. Más del setenta y cinco por ciento de la iglesia de hoy, opera bajo maldición. Por eso son tan necesarios ministerios atrevidos que sean capaces de decir lo que todos piensan y la mayoría calla. De hecho, no se trata que tú salgas a vociferar palabrotas en contra de las estructuras. Ni se te ocurra ir si Dios no te manda. Obviamente, la mayoría de la iglesia quiere justificarse por esfuerzos, habilidades, métodos, organizaciones y reglamentos. Cuando esto opera según el esfuerzo de la carne, su corazón se aparta de Dios. Porque dice Jeremías 17:5 y Mateo 15, que el que de labios le honra, está lejos de Él. Conclusión: operar en legalismo, es ciento por ciento carnalidad. Jamás celo santo, como quieren presentarlo. Y quiero que algo quede claro: no estoy hablando del pueblo religioso o legalista, estoy hablando del sistema.

 (Gálatas 2: 19) = Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios. (Noten que es imposible vivir para Dios y estar vivo para la ley.)

(Colosenses 2: 13) = Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, (Repítelo para ti mismo hasta que lo entiendas y lo aceptes: por todos los pecados. Por todos.) (14) anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, (Sabemos que Cristo no vino a destruir la ley, vino a cumplirla. Romanos nos dice que la ley es santa y el mandamiento es santo, bueno y justo. O sea: el no vino a romper la ley, pero la quitó de en medio. Esta es la ley y ella nos justificaba. Y Cristo dijo: dame ese papelito. Y fue y lo clavó en la cruz. Y de allí en más, esa fue y sigue siendo, nuestra única justificación) (15) y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

Así es que, cuando alguien venga y te pregunte por qué tú no haces tal o cual cosa que, por reglamento interno, es obligatorio realizar para ser parte de un determinado grupo, tú mejor respuesta indudablemente será: ¡Porque ya Cristo la hizo por mí! El agarró aquella ley y dijo que la iba a cumplir. Y que luego que la cumpliera, cuando cada uno de nosotros estuviera en necesidad de cumplirla, lo que teníamos que hacer era simplemente mirarlo a Él. Por eso dice que Él quitó la ley del medio, para justificación. La ley existe. ¿Cuántos saben que un mundo sin  ley no sirve? Pero de ninguna manera para justificarte. No te justifiques con la ley, que para justificación, no sirve. Porque Cristo se convirtió en tu justificación, y quitó ese papelito del medio. En la cruz yo fui justificado. Cuando Cristo fue justificado con Dios, yo fui justificado con él.

¿Sabes lo que dice la religión? ¡Jesús! ¡Te amamos, te respetamos! Pero…me temo que tu obra no es suficiente. ¡Qué osadía! Yo sé que moriste por mis pecados, pero para ser justificado, me voy a afeitar toda la cara. Con barba no puedo pretender salvación, dice la ley. ¿Te imaginas? Hay caras que con barba no se favorecen, es cierto, pero también hay otras que si no les pones una buena barba, mejor no las mires. El que dice que la obra de la cruz no es suficiente, blasfema. ¿Cómo podemos atrevernos a decirle a Dios que su trabajo en la cruz no es suficiente para nosotros agradarlo a él? Dios aborrece el legalismo. Porque él aborrece toda la obra satánica. Recuerdo que en una época se habían puesto casi de moda las vigilias en las iglesias. Los jóvenes encantados, porque podían compartir con los o las que les habían movido el corazón. ¿Pero vigilia para Dios? En todo caso, para beber chocolate, café o mate argentino y comer galletitas. Al día siguiente les preguntabas que había dicho Dios y te miraban como si estuvieras loco.

¿Quieres un buen ejemplo de legalismos y tradiciones? Con mi debido respeto por las personas que están allí, los adventistas. Ojo: hermenéuticamente, están correctos: sábado es sábado. ¿Cuántos saben que el sábado es sábado? Sólo un problema: nadie será justificado por venir a una iglesia el día sábado. Tú puedes ir a esa misma iglesia cuando a ti se te da la gana o sientes necesidad espiritual de ir. Porque ya Cristo te justificó. Y ya no tienes que guardar un día, ahora guardas los siete. Allí fue donde ellos erraron. ¡Es que tiene que ser sábado, sino estás fuera! Y tu le dirás: Bueno, yo entré con Cristo, no sé quién es el que está fuera. Romanos 14:6 dice que el que hace caso de un día, que haga caso de un día, y el que no hace caso de un día, que haga caso del otro día. Y al que le gusta el lunes, que vaya el lunes, y al que le gusta el martes, que vaya el martes. Y al que le gusta el Señor, si llega algo que nutre, alimenta y revela, va todos los días.

Conclusión válida para ellos y para todo el resto: no tenemos que ir a la iglesia ni el sábado ni el domingo, sólo estar justificados por Cristo es lo importante. Hay lugares en donde las reuniones más importantes son los domingos por la mañana, y en otros son los domingos por la noche. ¿Quién será más santo? ¡Ninguno! Y al ejemplo más simple lo tuvimos cuando estuvimos todos en el cenit de la pandemia. ¡Los templos estaban cerrados! Y los que eran de nosotros, se quedaron con nosotros, y los que estaban con nosotros pero no eran de nosotros, desaparecieron, tú has sido testigo de eso, seguro. ¿Y qué sucedió mientras no vinieron a sus templos? ¿Acaso dejaron de estar justificados por no tener una reunión en un lugar llamado iglesia, cuando en realidad eso se llama templo? ¿No se podrían hacer esas reuniones en una casa de familia, por ejemplo? O si ninguna casa fuera lo suficientemente grande como para recibirlos a todos, ¿No se podrían reunir en una plaza pública? ¡Claro que sí! Ahora; si la reunión fuera en una casa o en una plaza, ¿Obligarías al pastor a ir de saco y corbata, y a su esposa con un velo en la cabeza?

Y si fuera en una época de mucho calor, ¿No se podría venir en remera o camiseta? Y si el calor es sencillamente agobiante, ¿No se podría predicar de bermudas? ¡Já! Yo sé que esto te causa gracia, pero llegará un momento, estoy seguro, que me dirás: “Bueno, pero hasta ahí, nomás. Más allá es pecaminoso?¿Pecaminoso? ¡Podemos hacer cualquier cosa! ¡Somos libres en Cristo Jesús! ¡Él quiere ver corazones fundidos con su corazón, no estéticas religiosas! La unción no está en la ropa. Hay personas que jamás han ido a una playa porque es pecado. ¡Pecado es no ir! ¿Te imaginas lo que es vivir en zonas caribeñas y no ir a la playa? Ese sí que es un pecado: el pecado de ignorar una de las tantas maravillas que Dios le regaló al hombre. ¡Pero es que hay jóvenes haciendo topless! ¡No las mires! Deléitate con la obra de Dios, esas aguas azules, esas arenas blancas, esas olas desafiantes, esa espuma refrescante. ¿O no se ven jóvenes sin ropas en algunos programas de televisión? ¿Acaso tú te sientes obligado a verlos? ¿O a consumir pornografía ya que tienes paga la conexión a Internet? ¿Cuándo tú llamas por teléfono en la madrugada a ese líder en el cual confías, para pedirle que ore por ti por causa del problema que te aqueja, le exiges que se ponga un saco y una corbata? ¡Religioso! ¡Tradicionalista! ¡Legalista! Todo eso está maldito.

(1 Timoteo 4: 1) = Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; (Quiero recordarte que doctrina es algo que existe en la iglesia, no en el mundo) (2) por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, (3) prohibirán casarse (¡Huau! Me parece que se abrió una lata de gusanitos, aquí. Doctrina de demonios, dice. ¿Cuáles son? Prohibir casarse) y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad. (Abstenerse de alimentos, dice. ¡Qué raro!)

Sin embargo, en la gracia, ya no estamos bajo la ley, y puedes comer tanto langostas como cerdo. Y eso sí lo hacemos porque nos gusta. Claro, si tú no vives en Argentina donde es manjar el cerdo pequeño asado, seguramente lo estimarás como pecado. Ahora bien; ¿Cuántos de ustedes saben que se puede comer cualquier cosa, siempre y cuando la santifiques a Dios? Ojo: qué daño le producen esas cosas a tu cuerpo, es otro cuento. Y no es poca cosa si tienes en cuenta que tu cuerpo es templo del Espíritu Santo. Pero que sea por cuidado está bien, que sea por cumplir con la ley, no.  Cuando los pentecostales experimentaron aquel gran avivamiento, donde nació luego la Unión de las Asambleas de Dios, cometieron un gran error.

Muchos pensaron que el avivamiento vino por lo feos que eran. Era ese tiempo el tiempo del Movimiento de la Santidad, entonces nadie se pintaba ni se hacía nada que embelleciera el cuerpo. Sin embargo, el avivamiento no vino porque ellos se destrozaran así, el avivamiento vino porque vivían con el rostro contra el suelo pidiéndolo a Dios. Pero si alguna dama ponía el rostro maquillado contra el piso, seguramente el avivamiento venía también. Como quiera que tengas el rostro postrado en el piso: con maquillaje, sin maquillaje, con pantalones, sin pantalones, con mucha ropa o desnudo, si tienes la cara contra el piso y clamas, Él viene. ¡Dios vino por lo que eran, no por lo que hacían! La unción es independiente, definitivamente, de cualquier recurso externo.

La ley dice que tú no puedes usar una prenda de dos tejidos. Tiene que ser de tejido puro. ¿Cuántos tienen dinero para comprarse, por ejemplo, un traje de tejido puro? ¿Sabes cuánto vale un aparato de esos? Y el legalista, ¿Cómo se viste? Hasta donde yo lo he visto, casi siempre con lo más barato que hay. Y no por ratón, sino que como está viviendo bajo maldición, tampoco le alcanza el dinero que gana. Se le escurre y tiene que salir a comprar segunda mano o baja calidad. Entonces llega con saco azul, pantalón verde, camisa a cuadros y corbata amarilla. Una pintura. Onda Picasso, claro. Surrealismo puro. O ridículo, como quieras. Te predica el legalismo, pero te usa un tejido de quince mezclas, porque sale más barato. Dios aborrece las mezclas. Y eso es definitivamente cierto. ¡Pero no está hablando de ropa! ¡Está hablando de todas las mezclas que has visto, estás viendo y todavía tendrás que ver dentro de las iglesias! Por la mañana escuela bíblica. Por la tarde, en el mismo salón, clases de Yoga.

Es increíble cómo se están atando ellos mismos de manera innecesaria. Santiago nos dice que, el que ofendiere la ley en un solo punto, aunque guarde correctamente todos los demás, se hace culpable de todos. Si una mujer, por imposición de reglamento interno, jamás fue a su iglesia vistiendo pantalones, pero en su casa se puso uno porque era de un pijama y tenía frío, es culpable, pecó. Pude ver mujeres que acudían al altar con un velo en sus cabezas, pero estoy seguro que cuando clamaban por sus familias inconversas en sus casas, no se ponían ningún velo. Y en cada clamor que se eleva hacia Dios, se constituye un altar. Sin dudas: Satanás quiere oscurecer la cruz. Para  gastar todos tus esfuerzos trabajando haciendo nada. Y hay algo más, todavía. ¿Qué tal con los ciudadanos de segunda clase? Los divorcios. La homosexualidad. ¡Esta iglesia salva a todo el mundo! Menos a los divorciados y a los homosexuales, claro…No estoy diciendo que los aplaudamos, estoy diciendo que no los discriminemos. Romanos 7. En Romanos 7, Pablo hace una analogía de la ley, con el matrimonio.

(Romanos 7: 1) = ¿Acaso ignoráis, hermanos, (Pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto éste vive? (Noten que no está estableciendo una ley; está haciendo que tú te recuerdes de la ley. Está diciendo: “Tú eres ignorante; ¿No te acuerdas lo que la ley decía? Estaba hablando con un pueblo que conocía la ley. Sólo entra en detalles. Sólo le menciona la porción de la ley, automáticamente, a todas aquellas personas se les prende la pantalla con lo que la ley decía. Decía: ¿Acaso hermanos, (Eran judíos) eres ignorante, no te acuerdas lo que decía la ley? Como que el que estaba vivo, estaba atado por la ley mientras estaba vivo. Y luego continúa, pero recuerda que no está estableciendo nada, está recordando.) (2) Porque la mujer casada (¿Qué está haciendo? Recordando la ley) está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido.

Esa era la ley. Era muy sencillo. ¿Adulteras a alguien? La ley decía: mátalo. Eres libre. Ahora cásate. ¿Qué hacemos nosotros? ¿Te divorciaste? Jamás te vas a poder volver a casar, porque él está vivo. ¿Sabes lo que le tienes que decir? ¡Mátalo! ¿Cómo vas a hacer solamente la mitad de la ley? ¿Y a la otra mitad, dónde la dejas? Ellos no tenían problemas con re-casarse, ¡Los mataban! Hoy, todavía, nosotros decimos que no, que es cadena perpetua. ¡Es que mi marido se fue a Rusia con otra mujer y no quiere volver! No importa, cadena perpetua; debes esperar que regrese un día. Una sola cosa dije y sigo diciendo en honra a tantos y tantos ejecutados al amanecer, por la santa iglesia, con una sonrisa en los labios de los ejecutores: Dios quiera que jamás te pase a ti.

Te doy un ejemplo: tú estás al frente de una iglesia y, entre sus miembros más fieles, tienes a una joven mujer a la cual su esposo se le ha ido con otra dama. Y ella empieza a clamar a Dios, a clamar y a clamar para que regrese. Pasan dos años, y ella sigue clamando. Un día se entera que él tramitó los papeles para el divorcio y ella está obligada a firmarlos porque la ley así se lo demanda. Firma todo, pero sigue clamando, clamando y clamando. Pasan cinco años y se entera que el hombre se casó con aquella dama y ahora ya tiene dos hijos y vive en otro país. Sigue clamando, clamando y clamando. Hasta que un buen día entra por la puerta de la iglesia, un príncipe azul que la sacude por dentro sin proponérselo. Sólo verlo, y… Ya no tienes ganas de seguir clamando por el que se fue.

Pasan los meses, ella tiene todavía una corta edad, no tiene hijos, es atractiva y llena de vida. Sigue siendo fiel a Dios y a su iglesia, pero ya no clama por su ex marido. Simplemente se enamora de este muchacho que conoció, y el joven, también cristiano fiel, se enamora de ella. Pregunto: ¿Qué vas a hacer? Porque tu mente te dice una cosa, pero tu corazón te dice otra, ¿Verdad? Ahora es cuando tú, si me tuvieras frente tuyo, me mirarías con ojos torcidos y me preguntarías: “Hermano… ¿Usted está a favor del divorcio?” – Y yo te respondería que ese es, estrictamente, asunto mío. Y que no te daré ninguna respuesta. Lo que quiero saber es qué harías tú con esa situación. Y no me respondas nada. En el corazón del noventa por ciento del que oyó esta historia, ya el Espíritu puso una respuesta.

Tú que hoy me estás escuchando, ¿Sentiste la voz de Dios hablar a tu corazón respecto a esto? Amén. ¿Y cuántos de ustedes sintieron la otra voz que les dice que no, que es imposible? No los veo desde este lugar, pero los discierno. Déjame decirte que esa es la batalla que tenemos, que no sabemos a quién obedecer. La ley o la gracia. Digo: si te pasara a ti, ¿A quién acudirías, a la ley o a la gracia?   (Verso 4) = Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó a los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. (5) Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte. (En otras palabras: cuando estás en legalismo, el pecado reina en ti)

(6) Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra. (¿Dónde habla de divorcio, allí? Los predicadores de este tiempo serán diestros para entrar con estrategias puntuales que derriben todo lo que no es Dios. Escudriña la palabra de Dios, hombre de Dios, y busca la verdad sin prestarle atención a lo que diga otro.) (Romanos 6: 14) = Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. Te lo digo en palabras cotidianas: el pecado no tiene dominio sobre ti, cuando estás sobre la gracia. Pero cuando eliges parte sobre la ley, sí que lo puede tener. Tiene derecho legal. Por eso el legalista se pasa toda una vida tratando de no pecar.

El que vive en la gracia no necesita atormentarse con la existencia del pecado porque ya lo ha dejado atrás. Y si un día peca en algo, será leve y por causa de ignorancia, pero de inmediato se arrepiente, busca el perdón y lo obtiene, porque tiene a un tremendo abogado, a Jesucristo el justo.  Es preciso que entiendas a esta altura de este trabajo, que de ninguna manera estoy propiciando el libertinaje religioso ni diciéndote que tienes permiso para vivir como te dé la gana. Sólo te recuerdo que todo, absolutamente todo lo que tienes a tu alrededor te  es lícito, pero que no todo te conviene. Y, esencialmente, no permitirás nunca que nada te domine.

¿Sabías que los hombres legalistas son los más proclives a caer en adulterios? Hay estadísticas muy serias al respecto, ¿Y sabes por qué? Porque generalmente sus mujeres se ven horribles. Y no porque lo sean, sino porque por el propio legalismo de sus maridos, que generalmente son líderes o ministros, tienen tendencia a afearse por causa de no caer en “provocación o seducción”. ¿Conclusión casi lógica? El ministro, acostumbrado como está a ver esa cosa pálida y jugando a ser cada vez más fea que es su mujer, y sumado a su falta de auténtica santidad, suele embobarse muy fácilmente ante la primera niña bien vestida y maquillada que se le cruza, aún dentro de su propia congregación.

Escucha lo que te digo en este día para que se te grabe para siempre: la mujer de un ministro tiene que ser la cosa más hermosa que haya pisado el planeta. Y si no lo es por naturaleza, ¡Pues que trate por todos los medios a su alcance, sin caer en asuntos anti naturales, claro está, de serlo. Las pasiones traen los frutos de la carne. Yo, y millones más como yo, creemos que un hombre tiene que tener una sola mujer. Pero, claro, si Satanás interfiere en eso, ¿Qué vas a hacer después? Allí es donde está el misterio, y donde tú seguramente vas a tener que buscar a Dios. Y yo no te voy a decir nada, pero vas a hacer como David: cuando la desgracia toque tu puerta, vas a tener que arrimarte a la gracia. Yo no sé cómo estás delante de tu Padre, pero si no llegas a estar como corresponde, en lugar de afligirte con la culpa, busca cobijarte en su gracia, arrepiéntete y no peques más.

(Hebreos 8: 7) = Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, (Está hablando del Antiguo, del primer pacto) ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo. (Traduzco: si todas aquellas leyes hubieran estado bien, no hubiera hecho falta que viniera Cristo a implementar el segundo pacto.)  (8) Porque reprendiéndolos dice: he aquí vienen días, dice el Señor, en que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto; (9) no como pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos no permanecieron en mi pacto, y yo me desentendí de ellos, dice el Señor.

(10) Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor; pondré mis leyes en la mente de ellos, (Nota dónde están las leyes ahora) y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo; (11) y ninguno enseñará a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: conoce al Señor; porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos. (12) Porque seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades.  (13) Al decir: nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer.

El Antiguo Testamento, es la sombra del Nuevo Testamento. Tipologías para las estrategias de la victoria de hoy, nada más. Saca a Moisés de la alabanza, y deja que la danza y las trompetas se regocijen en Cristo Rey. Saca a Moisés de la recepcionista. Tú sabes; en algunos lugares los llaman porteros, en otros ujieres principales. Son aquellos o aquellas encargados de filtrar los visitantes. ¿Tienes barba larga y fea? No entras. ¿Tienes falda demasiado corta? No entras. Me pregunto: ¿Por qué no ponen a Cristo en la puerta, que seguramente les va a decir que vengan todos los que estén cargados y trabajados que Él los hará descansar? Saca a Cristo de la palabra, que dice: si no te arrepientes te vas para el infierno. Y pon a Cristo en el púlpito, que dice: la voluntad de mi Padre es la siguiente: sígueme, y serás libre.

Si debo serte honesto al ciento por ciento, no sé qué es lo que me llevó a grabar este trabajo una vez más. Reciclado, modificado en algunos pormenores, aggiornado a las nuevas esencias, pero antiguo en su concepción. No lo sé, porque ando todos los días buscando qué cosa dijo Dios ayer.  Sin embargo hoy no pude hacer eso y decidí volver a retomar un camino antiguo que ya había transitado antes. ¿Quizás discernir que, detrás de este micrófono hay un amplificador que lleva mi voz a alguien que hace años está luchando duramente con alguna atadura producto de conceptos legalistas? Quizás, no lo sé. Lo que sí sé es que si mi Padre me envió hoy a repetir esto una vez más, es por amor a ti, pura y exclusivamente por amor a ti. Dejándote a un costado a ti, a ti, a ti y a mí mismo, que quizás cuestionamos estas repeticiones, sólo porque una ovejita amada anda por ahí perdida y apartada del rebaño corriendo riesgos con el lobo voraz que la busca para devorarla.

Escucha: yo no puedo tomar decisiones por ti, pero sí puedo enseñarte la verdad. Y la verdad es que en Cristo Jesús eres libre. Y si un prisionero una mañana recobra su libertad, ¿No sería una barbaridad mayúscula que decidiera retornar a la prisión simplemente porque es hora de almorzar? Hay una delgada línea divisoria entre la sumisión, obediencia y sujeción, con la esclavitud por manipulación emocional. Es una delgada línea, tan delgada que en muchos casos se pierde de vista, se mimetiza y se fusiona. Pero no tienen nada en común. Obediencia es gloria a Dios, y esclavitud es alabanza al diablo. Tú eliges. ¿Vives en la gracia? Glorificas. ¿Vives en la ley? Eres esclavo.

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Temporada Alta de Confianza

En estos días hemos estado hablando mucho, te diría que demasiado, de virus, bacterias, infecciones y patologías infecciosas. Casi hasta el hartazgo, los distintos medios de comunicación han terminado promocionando con sus mejores luces de colores lo que el infierno nos propone como tema unilateral, central e indiscutible. Nadie ha recalado en que cualquier infección, por dura que sea, siempre tendrá el antibiótico específico que será el encargado de menguarla y derrotarla.

Conseguir la jeringa con la cual dar la inyección a ese cuerpo deteriorado, será el primer paso para la solución y sanidad total de la enfermedad. El contenido de ese inyectable, que no necesariamente tendrá que ser químico sino idiomático, es lo que quiero compartir contigo en este día, con la intención que lo utilices donde estimes que es necesaria su introducción. Nadie tiene por qué inyectar nada en un cuerpo sano, pero si el cuerpo enferma…

Vamos a ver: ¿Qué cosa podrías identificar en este momento, como el factor principal que te está quitando la paz? ¿Es la cuarentena por la pandemia? ¿Es el temor a contagiarte? ¿Es un problema con tus hijos? ¿Es un problema económico o de trabajo? ¿Es alguna otra enfermedad que te aqueja? ¿Es un problema en tu matrimonio? ¿Algo relacionado con tu ambiente laboral, en tu trabajo?

Resumo todas estas preguntas en una sola: ¿Qué estado de ánimo produce en ti estas cosas? No me gusta jugar a las adivinanzas, pero presumo que intranquilidad, ansiedad, stress, temor, preocupación. Si es así, entonces deberíamos pensar que vivir en paz es no tener problemas, y que vivir sin ansiedad, sin temor, ni preocupaciones, es algo así como vivir en Disneylandia, una supuesta tierra de la fantasía donde todo siempre estará bien.

Sin embargo, y con muy poco razonamiento, vemos que la realidad es que vivimos aquí, que estamos con esta pandemia todavía cobrando demasiadas víctimas y todas esas situaciones nos muestran un rostro de la vida que no es precisamente el que quisiéramos ver. Y allí es –como creyentes que somos-, que nos surge la pregunta: ¿Tiene algo el Señor para estas cosas que nos pasan? Sí, la tiene. Su palabra. ¿Vienes conmigo a comer de ella? Oye: no es una merienda ligera lo que te ofrezco, es un alimento nutritivo capaz de sostenerte en la peor de las hambrunas.

(Isaías 26: 1) = En aquel día cantarán este cántico en tierra de Judá: Fuerte ciudad tenemos; salvación puso Dios por muros y antemuro.

La verdad es que como creyentes maduros y aplicados, somos bastante aparatos, como llamamos aquí a esos personajes mitad excéntricos y mitad pintorescos, en este caso a la hora de leer un texto bíblico. En el mejor de los casos, respetamos tanto a la Biblia que en algunos temas ni siquiera nos atrevemos a investigar más profundamente lo que leemos, por si acaso hubiéramos entendido mal o el texto tenga alguna traducción equivocada.

¡Es que no, hermano! Te dicen. ¿A usted le parece que yo debería investigar nada menos que la palabra? ¿No es una blasfemia, esa? Mira varón, mira mujer; Para un religioso come-púlpitos, a lo mejor si, pero para un hijo de Dios, que alguna vez leyó que el Padre le ordenaba Escudriñar, creo que no. Sobre todo cuando descubro que escudriñar es, precisamente eso: investigar.

¿Sabes por qué lo digo? Porque este capítulo de Isaías, comienza diciendo: En aquel día… y luego vienen veintiún versículos que seguramente todo el mundo habrá leído, analizado, estudiado y predicado y enseñado. Muy bien, felicitaciones por todo eso, pero… ¿A alguien se le ocurrió preguntar de qué día habla aquí cuando dice que será en aquel día?

¡No es una pregunta anexa, es una señora pregunta! ¿Quieres la respuesta que tiene el Espíritu Santo para esa pregunta? Será en el día en que habrá caído Babilonia, la Gran Ramera, la iglesia falsa, la imitación tergiversada y torcida de la verdadera. De ese día, habla. Y fíjate la palabra que de alguna manera salta ante nuestra vista: Salvación. ¿Es casual?

(2) Abrid las puertas, y entrará la gente justa, guardadora de verdades.

Cuando la Biblia habla de gente justa, no se está refiriendo a personas que manejan o imponen justicia, está hablando de gente obediente. Eso es un justo bíblico, un obediente al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Y aquí está hablando de la caída de una iglesia falsa, imitadora, pagana e impía. Y que es ocupada luego, cuando vuelve a abrir sus puertas, por gente justa, que –reitero-, nos habla de obediencia.

Y, -dice luego-, que será guardadora de verdades. Me surge la duda y pregunto: ¿Esto significa que anteriormente había gente que guardaba mentira? Es muy fuerte esto. En otras versiones, en lugar de verdades habla de fidelidad, lo cual también tiene que ver con la adoración de dioses extraños, que naturalmente no se trata de tótems o estatuas, sino de organizaciones o estructuras humanas erigidas como divinas.

(3) Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.

(4) Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos.

Ya sabes que me gusta buscar el significado de cada palabra cuando hay textos como este. Esto fue lo que encontré: Guardar significa cuidar, vigilar, conservar, mantener. Está muy lejos de ese sinónimo erróneo que a veces creemos ver, que es esconder. Guardar no es esconder, es otra cosa. Completa, quiere decir total, absoluto, perfecto, con todas las partes que lo componen.

Paz es tranquilidad, calma, sosiego de espíritu. En realidad sé que me quedo corto, es imposible definir en un par de renglones lo que significa la Paz, sobre todo cuando hablamos de paz personal, íntima, interna y no esa supuesta paz hipócrita conque las naciones del mundo a veces justifican sus más aberrantes hechos. Persevera, que dice el anterior, significa constante. Y no es una tontería esto, dice la misma palabra que el que persevera hasta el fin será salvo, nada menos.

Confiar es esperar con seguridad o creer que algo va a suceder. Perpetuamente, obvio, es para siempre, y fortaleza quiere decir fuerza o capacidad para afrontar problemas. Es decir que, a primera vista, este texto nos estaría hablando que Dios cuidará o mantendrá en absoluta y perfecta calma a aquel que piensa en Él constantemente porque en Él ha creído.

No sé si tú alcanzas a tomar dimensión cabal de lo que esto significa. Cuando las situaciones que vivimos en nuestro día a día controlan nuestra vida, inevitablemente nos quitan el sueño y nos roban la paz. Allí es el momento de decir: hasta aquí llegamos. Esto no es lo que cada uno de nosotros ha aprendido de la Palabra, esto no es lo que Dios ha hablado a nuestras vidas.

Entonces es en ese tiempo, en ese momento, en que debemos buscar más de Él, acercarnos más a Él a través de la oración y de su Palabra, porque estudiarla, escudriñarla y meditarla nos dará la fortaleza y la sabiduría para resistir la prueba. Tener intimidad con Dios no significa ir a un templo todos los días, sentarte en un banco, orar y sentir esa sensación fresca de serenidad que las grandes construcciones brindan. Intimidad con Dios es buscar el modo de conocerlo más cada día, y permitir que Él te conozca más a ti.

Paz, aprende, no es ausencia de problemas, eso no existe. Paz es tener la seguridad de que si le he entregado el control de mi vida a Dios, Él tendrá cuidado de mí. Nuestra paz no depende de las circunstancias, sino de nuestra fe en Dios. Porque si dependiera de los imponderables que a veces la vida nos trae, no sería paz lo que lograríamos, sino control de situaciones. Y esto es ciento por ciento humano, mientras que lo primero es de neta esencia divina.

Por eso es que Jesús nos dice, como lo expresa Juan 16:33: Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. Algunos predicadores, en su afán lícito y bien intencionado de traer gente a la iglesia, suelen prometer una vida color de rosa a los que se conviertan. Pero Dios no nos prometió una vida sin problemas, él sabía que tendríamos que enfrentar diversas pruebas todos los días, por eso nos exhorta a que confiemos en él plenamente, porque todas esas angustias serán pasajeras.

Cuando depositamos nuestra fe en Él, podemos tener paz aún en medio de los problemas de la vida. Ya sé que esto suena casi como una fantasía mística, pero yo en persona y estimo que miles y miles más, podemos ser testigos fieles y concretos de que esto que digo es verdad y funciona. Creo que debemos cambiar nuestra ansiedad por la fe en Dios y no desesperarnos, debemos entregarle nuestras cargas y ansiedades a él y descansar en que él hará lo que es mejor para nosotros.

¡Claro! Ahí es donde tú me dices: ¡Que gracia, Néstor! ¡Para usted es fácil decir eso, porque usted no es el que está atravesando una enfermedad, o el que se ha quedado sin trabajo y salario y no tiene como pagar la renta o comprar lo indispensable, o el que ahora mismo se encuentra al borde de un divorcio.! Muy cierto eso, es verdad. Sin embargo, no; yo no estoy aquí para decirte si es fácil o no, tampoco para decirte que todo va a salir como tú esperas; sino para decirte que en Filipenses 4:6-7, la palabra nos dice:

 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Entonces quiere decir que esas situaciones que enfrentamos que intentan robarnos la paz, debemos presentarlas a Dios en oración y con fe, esperar a que Él obre en ellas.

Teniendo siempre presente que su voluntad es perfecta y que él nunca se equivoca, aunque no sea lo que tu esperabas. Y esto, que suena a teología sistemática, te puedo asegurar que no lo es. Entiendo que por años los mismos cristianos le han hecho bajar el nivel de potencia a la Palabra de Dios, recitándola como si fueran antiguas letanías y no un arma cargada de poder que hoy es lo único que poseemos para combatir con ciertas posibilidades de victoria.

Entones no permitas que las pruebas que enfrentas en tu diario vivir apaguen tu fe, te roben la paz y ahoguen la palabra de Dios en tu vida; porque justamente eso es lo que quiere el enemigo, no se lo permitas.  Será preciso que en medio de la prueba en la que e encuentras, declares las promesas de Dios para tu vida y simplemente creas, con absoluta ingenuidad casi infantil, pero con la firmeza de un adulto maduro, que así será.

. Muchas veces en nuestra vida vamos a encontrarnos con caminos difíciles, grandes tormentas y muchas turbulencias. Siempre encontraremos problemas y dificultades. Cuando estés en momentos así, siempre recuerda que Dios  estará sí o sí ahí para ti, esperando solamente la única responsabilidad tuya que es confiar plenamente en Él. Eso es lo que le da la llave que abre todas tus expectativas.

En cualquier momento que una tormenta llegue a tu vida, di con toda la confianza puesta en el Señor: Dios tiene el control. Dios quiere que aprendas a confiar en Él. A veces atravesamos situaciones difíciles que nos estremecen y hasta llegamos a pensar que no hay salida, pero la palabra de Dios nos exhorta a que llevemos todo pensamiento cautivo a la obediencia en Cristo Jesús y a que aún en medio de la prueba declaremos y creamos victoria.

Tu guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Así está escrito en mi Biblia, y quiero pensar que en la tuya dice exactamente lo mismo. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos. Que no son la suma de años o tiempos, sino la variedad de sistemas.

La Roca de los siglos, dice en algunas otras versiones. La Roca. Cristo. Los siglos. Los sistemas. El círculo se empieza a cerrar. ¿Te encontrará dentro? Ser un anti-sistema no es lo conveniente, porque te convierte en un militante ideólogo de posiciones que tienen esa bandera. Lo correcto y adecuado para el creyente, es saber conducirse dentro del sistema actual sin ser esclavo de él y mucho menos rendirle la adoración de tu idolatría.

La promesa y el pacto inmutable del Señor son los muros de la Iglesia de Dios. Las puertas de la ciudad estarán abiertas. Entonces, y aunque parezca una frase bien religiosa, no deja de ser genuina: debemos exhortar a los pecadores a unirse al Señor. Conque ellos reconozcan su estado, te pidan perdón y decidan no volver a repetir sus errores, tú Señor los guardarás en paz; en completa paz, paz interior, paz exterior, paz con Dios, paz de conciencia, paz en todos los tiempos, en todas las circunstancias.

Confía en el Señor para esa paz, esa porción, que será para siempre. Cualquiera sea el motivo, la causa o el hecho que determine que confiemos en el mundo, no dudes que eso durará sólo un momento, pero los que confían en Dios no sólo hallarán fuerza en Él para llevarlos a esa bendición que es para siempre, sino que la recibirán de Él. Entonces, reconozcámosle en todos nuestros caminos y confiemos en Él en todas las pruebas.

(5) Porque derribó a los que moraban en lugar sublime; humilló a la ciudad exaltada, la humilló hasta la tierra, la derribó hasta el polvo.

Los derribados del lugar sublime, son los mismos que en otras versiones dice que fueron derrocados de los altos. Es indudable que se trata de gente que habitaba en posiciones elevadas, pero como luego se hablará de humillación, es notorio que no se trata de alturas o altitudes geográficas, sino posicionales. Gente con posiciones sociales, gubernamentales o religiosas muy importantes, son las que han sido derribadas, o derrocadas, que es un término casi exclusivo para estamentos de gobierno.

Es más que obvio que nadie que no tenga de qué sentirse orgulloso puede ser humillado. Aquel pobre de toda pobreza, casi lindando con lo miserable no puede ser humillado, porque más debajo de lo que está, es muy difícil que algo o alguien lo lleven. Y luego dice que a ese orgullo humano, que no es ni eventual ni nuevo, lo humillaron hasta la tierra hasta el polvo, lo que es evidente que equivale a consignar que, en conjunción con el Nuevo Testamento, fue crucificada su carne. Un orgullo más de los tantos abatidos por la Justicia divina.

(Job 9: 13) = Dios no volverá atrás su ira, Y debajo de él se abaten los que ayudan a los soberbios. (Cuando se desata la ira del Dios santo, no hay vuelta atrás, no hay retorno. Y la caída de los orgullosos y los soberbios es una consecuencia inmediata de ello. Que Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes no es invento mío, es y sigue siendo, Palabra.

Mira como lo expresa aquí: (Job 24: 24) = Fueron exaltados un poco, mas desaparecen, Y son abatidos como todos los demás; Serán encerrados, y cortados como cabezas de espigas. (Eso es la soberbia humana: breve exaltación permitida, con su inmediata desaparición. Toma comparación con un ámbito de eternidad y dime qué significa allí una soberbia humana por uno o varios actos humanos. Nada.

Y hay una tercera manifestación del mismo espíritu, pero en este caso, con otro nombre. (Job 26: 12 ) = El agita el mar con su poder, Y con su entendimiento hiere la arrogancia suya. (Queda claro: es el poder de Dios el que agita las aguas del mar, y su entendimiento el que hiere las arrogancias humanas. Como seremos de racionalistas y literalistas, que no nos cuesta mucho trabajo creer que Dios puede hacer lo que se le ocurra con el mar, pero no terminamos de aceptar que también lo haga con los arrogantes. Ese es el infierno en todo su esplendor influyente).

(Salmo 18: 27) = Porque tú salvarás al pueblo afligido, Y humillarás los ojos altivos. (Con total honestidad, creo que tomar esto con una óptica social o política, sería faltarle el respeto a la palabra. Esto es eminentemente espiritual, aunque suene de otras formas. Un pueblo afligido es hombres y mujeres de Dios atribulados o perseguidos, mientras que ojos altivos son todos aquellos que miran como queriendo estar por encima de todo lo que miran. Quien desee incorporarlo a doctrinas extremas, que lo haga, pero a la hora de la verdad, todo lo que está bajo el sol sale y se descubre.

Y mira este que parece escrito para este tiempo… (Salmo 20: 8) = Ellos flaquean y caen, Mas nosotros nos levantamos, y estamos en pie. (No estamos hablando de enfermedades, estamos hablando de confianzas y temores) (Salmo 106: 43) = Muchas veces los libró; Mas ellos se rebelaron contra su consejo, Y fueron humillados por su maldad.

(6) La hollará pie, los pies del afligido, los pasos de los menesterosos.

La Biblia, que es como decir la Palabra de Dios viva y vigente, es una verdadera inyección de confianza. Porque nadie necesita ser inyectado con ningún medicamento si no tiene una patología que lo demande. Y si hoy el pueblo de Dios presenta una dolencia casi repetitiva, esa dolencia se llama falta de confianza, que tiene que ver directamente con falta de fe, que está íntimamente emparentada con la incredulidad y que, por obvia consecuencia, se convierte en el pecado madre que da origen a todos los demás.

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¿Qué es la Gloria de Dios?

Yo era muy nuevo en el evangelio y recuerdo que en la primera congregación a la que asistí, había un hábito que cultivaban casi todos los líderes que conducían las reuniones y también la mayoría de sus miembros. Esos hábitos tenían que ver con repetir una y otra vez, casi hasta el cansancio o la exageración, diversos slogans aprendidos por también repetición sistemática desde el púlpito. Uno de ellos, muy conocido y seguramente familiar a tus oídos donde quiera que vivas y donde quiera que te congregues o te hayas congregado, era decir varias veces durante un culto: ¡Y a Su Nombre! a lo que todos repetíamos a coro: ¡¡Gloria!! Una y otra vez, una y otra vez. La intención era notoriamente buena y de servicio fiel, pero el resultado era un tanto incierto, porque si tú nos agarrabas a uno por uno de los que repetíamos eso, y nos preguntabas con seriedad qué cosa era la gloria de Dios, la realidad era que podíamos responder una vaguedad para salir del paso o, en el mejor de los casos, decir la verdad: que no teníamos ni la más remota idea de lo que era la tan promocionada, proclamada y casi vociferada gloria de Dios.

Entonces cabe la pregunta sin que el pudor nos inhiba: ¿Qué es la gloria de Dios? ¿Cómo se estima? ¿Cómo se evalúa? ¿Quién tiene la autoridad para determinarla? Hay un sinfín de respuestas, pero comenzaré con lo obvio, con lo que cada hijo genuino del Dios viviente debería saber sin dudarlo. La gloria de Dios es la belleza de Su espíritu. No es una belleza estética o material, sino una belleza que emana de Su carácter, de todo lo que Él es. Santiago, en el capítulo 1 de su carta, nos da algunas pistas. Dice en el verso 9 y los dos que siguen: El hermano que es de humilde condición, gloríese en su exaltación; pero el que es rico, en su humillación; porque él pasará como la flor de la hierba. Porque cuando sale el sol con calor abrasador, la hierba se seca, su flor se cae, y perece su hermosa apariencia; así también se marchitará el rico en todas sus empresas.

Es decir que Santiago hace un llamado al hombre rico para que se “gloríe en su humillación,” indicando una gloria que no tiene que ver con la riqueza, el poder o la belleza material. Él denomina como “gloria”, lo que en la tierra, en el mundo secular, en esta sociedad en la cual estamos insertados, considera lo opuesto, como degradación, como síntoma de debilidad, como licencia para quedar en ridículo y ser pasto de las burlas y las discriminaciones más crueles y soeces. Sin embargo, esta gloria puede coronar a un hombre o llenar la tierra. Es vista dentro de un hombre y en la tierra, pero no es de ellos; es de Dios. La gloria del hombre es la belleza del espíritu del hombre, la cual es falible y eventualmente pasajera, y por lo tanto es humillación – como lo dice el verso. Pero la gloria de Dios, la cual es manifiesta en el conjunto de todos Sus atributos, jamás se desvanece. Es eterna. Y no es casual que cuando alude a la caída de esa gloria terrenal efímera, mencione justamente al sol. Porque será el Sol de Justicia quien marchitará las riquezas materiales. Podríamos leer como lo dice la versión de Lenguaje Actual, ya que resume el pensamiento del hijo de Dios casi por excelencia: Si alguno de ustedes es pobre, debe sentirse orgulloso de lo mucho que vale ante Dios. Si alguno es rico, debe sentirse feliz cuando Dios lo humille, pues las riquezas duran muy poco; son como las flores del campo. Cuando hace mucho calor, las plantas se secan; entonces sus flores se marchitan y pierden su belleza. Lo mismo pasa con el rico: ni él ni sus riquezas durarán.

Otro texto que también alude a lo que estamos examinando. Isaías 43, en los versos del 6 al 8, dice que Dios nos creó para su gloria. Mira el contexto: Diré al norte: Da acá; y al sur: No detengas; trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los confines de la tierra, todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice. Sacad al pueblo ciego que tiene ojos, y a los sordos que tienen oídos. Del norte y del sur, esto es: distintos, diferentes, hasta enfrentados, si quieres verlo así. Dios usa a quien quiere usar, para hacer todo lo que Él quiere hacer. Y todo lo que hace y con quien lo hace, es para Su gloria. Fíjate que en sintonía con otros versos, puede decirse que el hombre glorifica a Dios con el simple hecho de ser hombre, porque a través del hombre la gloria de Dios puede ser vista en cosas tales como el amor, la música, el heroísmo. Ser humano es lo que habita el planeta, pero Hombre, un vaso lleno de Dios. La versión Lenguaje Actual amplía mucho todo esto cuando expresa: A las naciones del norte y a las naciones del sur les diré: ‘Devuélvanme a mi pueblo; no se queden con ellos. Dejen que mis hijos y mis hijas, vuelvan de los lugares más lejanos. Yo los he creado para que me adoren y me canten alabanzas.’ Dios dijo: Mi pueblo tiene ojos, pero no ve; tiene oídos, pero no escucha. Pero ustedes, pueblos y naciones, júntense y díganme quién de ustedes ha anunciado lo que antes sucedió. Presenten a sus testigos y demuestren que dicen la verdad.

Pablo resume de manera excelente eso de ser vasos que contienen la gloria de Dios cuando les dice a los Corintios, en su segunda carta y en los versos del 7 al 10:  Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos. Todas las cosas que somos capaces de hacer y de ser, encuentran su fuente en Él. Al hombre le cuesta horrores desprenderse de su egocentrismo que le demanda quedarse para sí con esa gloria que no le pertenece, pero está visto, oído, probado y comprobado que Dios siempre protege su gloria. Contra todo lo que pretenda minimizarla, Dios se mueve vertiginosamente para evitar que Su gloria caiga en las manos equivocadas. Cuando Dios nos dio la buena noticia, puso, por así decirlo, un tesoro en una frágil vasija de barro. Así, cuando anunciamos la buena noticia, la gente sabe que el poder de ese mensaje viene de Dios y no de nosotros, que somos tan frágiles como el barro. Por eso, aunque pasamos por muchas dificultades, no nos desanimamos. Tenemos preocupaciones, pero no perdemos la calma. La gente nos persigue, pero Dios no nos abandona. Nos hacen caer, pero no nos destruyen. A dondequiera que vamos, todos pueden ver que sufrimos lo mismo que Cristo, y que por obedecerlo estamos siempre en peligro de muerte. Pero también pueden ver, por medio de nosotros, que Jesús tiene poder para dar vida a los muertos.

Dios interactúa con la naturaleza de la misma manera. La naturaleza exhibe Su gloria. Su gloria es revelada en la mente del hombre a través del mundo material en muchas formas, y con frecuencia de diferentes maneras para diferentes personas. Una persona puede quedar cautivada por la vista de las montañas, y otra persona puede amar la belleza del mar. Pero quién está detrás de ambos (la gloria de Dios) le habla a ambas personas y las conecta con Dios. De esta manera, Dios es capaz de revelarse a Sí mismo a todos los hombres, sin importar su raza, herencia o lugar. En esa dirección y no otra. Así lo dice el Salmo 19: 1-4: Al músico principal. Salmo de David. Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, Y una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje, ni palabras, Ni es oída su voz. Por toda la tierra salió su voz, Y hasta el extremo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol; Suena bastante a poesía la forma en que la versión Actual lo resume: El cielo azul nos habla de la grandeza de Dios y de todo lo que ha hecho. Los días y las noches lo comentan entre sí. Aunque no hablan ni dicen nada, ni se oye un solo sonido, sus palabras recorren toda la tierra y llegan hasta el fin del mundo. En el cielo Dios ha puesto una casa para el sol.

El Salmo 73 en los versos del 22 al 24, se le llama Gloria al mismo cielo. Dice:  Tan torpe era yo, que no entendía; Era como una bestia delante de ti. Con todo, yo siempre estuve contigo; Me tomaste de la mano derecha. Me has guiado según tu consejo, Y después me recibirás en gloria. Solía ser bastante común escuchar a los cristianos hablar de la muerte como ser “recibido en la gloria,” la cual es una frase tomada de este Salmo. Cuando el cristiano muere, él será llevado a la presencia de Dios, y en Su presencia estará naturalmente rodeado por la gloria de Dios. En las zonas rurales de mi país, cuando fallecía alguien, sus vecinos que normalmente eran gente rústica, bien de campo, lo mencionaban por su nombre y le añadían: ¡Que Dios lo tenga en su santa gloria!. Esta sentencia, naturalmente extraída de este salmo pero mediante la participación de algun sacerdote del catolicismo romano. Es verdad que seremos llevados al lugar donde literalmente reside la belleza de Dios. Así es que la belleza de Su Espíritu estará allí, porque Él estará allí. Nuevamente, la belleza de Su Espíritu (o la esencia de Quien Es Él) es Su “gloria.” La versión LA dice: He sido muy testarudo; me he portado mal contigo: ¡me he portado como una bestia! A pesar de todo, siempre he estado contigo; tu poder me mantiene con vida, y tus consejos me dirigen; cuando este mundo llegue a su fin, me recibirás con grandes honores.

En ese lugar, Su gloria no necesitará venir a través del hombre o la naturaleza, en lugar de ello, será vista claramente, tal como lo dice Pablo en 1 Corintios 13:11-12: Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. Hace algún tiempo, no demasiado, éramos niños espirituales y así hablábamos, como niños a los que les falta la natural maduración. Entonces hacíamos, cantábamos, enseñábamos y predicábamos cosas que solamente provenían de nuestra inmadurez. Bien intencionada quizás, pero inmadurez de todos modos. Cuando finalmente llegamos a ser maduros, empezamos a conducirnos así, a pensar así, a enseñar así y a predicar así. Y entonces es cuando nos dimos cuenta que habíamos estado mirando a nuestro mundo como por espejo. A esto puedes darle la interpretación que más te guste. Yo me quedo con la que a mi entender, mejor encaja. Ver como por espejo, es ver al revés, invertido. Por ese motivo a los vehículos de Policía, Bomberos y Ambulancias, les escriben sus títulos invertidos, para que al verlos por nuestro espejo retrovisor, sepamos lo que son y representan. Mira como lo dice la versión LA. Alguna vez fui niño. Y mi modo de hablar, mi modo de entender las cosas, y mi manera de pensar eran los de un niño. Pero ahora soy una persona adulta, y todo eso lo he dejado atrás. Ahora conocemos a Dios de manera no muy clara, como cuando vemos nuestra imagen reflejada en un espejo a oscuras. Pero, cuando todo sea perfecto, veremos a Dios cara a cara. Ahora lo conozco de manera imperfecta; pero cuando todo sea perfecto, podré conocerlo como él me conoce a mí.

En el estricto sentido terrenal y humano, la gloria es una especie de belleza o de vitalidad que descansa sobre bases materiales de la tierra. Es por ese motivo que hay que considerar que es absolutamente pasajera. Por mi antigua profesión secular, he estado muy cercano y hasta relacionado periodísticamente con el ambiente deportivo, concretamente en la disciplina que en mi país ejerce liderazgo total por sobre todas las demás: el fútbol. Y en lo profesional, mi país ha dado en los tiempos a jugadores que han sido verdaderas luminarias de orden internacional. El mejor ejemplo en la actualidad, es Lionel Messi, que justamente es oriundo de esta ciudad de Rosario, en la Provincia de Santa Fe, donde tengo residencia. Esa gloria terrenal y humana, hoy, le pertenece. Pero hasta no h ce tanto tiempo, esa misma gloria, dentro del mismo ambiente, era patrimonio de un hombre llamado Diego Armando Maradona, fallecido muy joven por distintas patologías que lo convirtieron caso en una víctima inesperada de esa misma gloria que el disfrutó a pleno, pero que hoy ya sin su presencia física, comienza a declinar para dejarle paso, seguramente, a la que proclamen las futuras generaciones. Duró muchos años terrestres, pero en el concepto divino de Eternidad, absolutamente efímera y pasajera.

El Salmo 37, en sus versos del 16 al 20, da cuenta de esta efímera expresión, aunque llevada a un extremo de conductas desechables. Mira como lo dice: Mejor es lo poco del justo, Que las riquezas de muchos pecadores. Porque los brazos de los impíos serán quebrados; Más el que sostiene a los justos es Jehová. Conoce Jehová los días de los perfectos, Y la heredad de ellos será para siempre. No serán avergonzados en el mal tiempo, Y en los días de hambre serán saciados. Mas los impíos perecerán, Y los enemigos de Jehová como la grasa de los carneros Serán consumidos; se disiparán como el humo. La razón de su desvanecimiento es porque las cosas materiales no perduran. Éstas se marchitan y mueren, porque la gloria que se encuentra en ellas pertenece a Dios, y vuelve a Él cuando el deterioro o la muerte se adueñan de lo material. Piensa en el hombre rico que mencionamos antes. Los versos dicen, El hermano que es de humilde condición, gloríese en su exaltación, pero el que es rico, en su humillación; porque él pasará como la flor de la hierba. ¿Qué significa esto? El verso está advirtiendo al hombre rico, que se dé cuenta que su riqueza, poder y belleza proceden de Dios, y que se humille al recapacitar en que es Dios quien hizo lo que él es, y le dio todo cuanto tiene. Y el estar consciente de que él perecerá como la hierba, lo traerá a la conclusión de que la gloria procede de Dios. Que Dios es la fuente, el manantial de donde emanan todas las pequeñas glorias. La versión LA lo dice con mayor claridad popular. Más vale un pobre honrado que muchos ricos malvados. Dios pondrá fin al poder de los malvados, pero apoyará a los que son honrados. Dios conoce la conducta de los que viven honradamente; la tierra prometida será de ellos para siempre. Cuando lleguen los días malos no pasarán vergüenzas; cuando otros no tengan comida, a ellos les sobrará. Los malvados serán destruidos; ¡se desvanecerán como humo! Los enemigos de Dios se marchitarán como si fueran flores silvestres.

El salmo 49 nos da otra visión de todo esto. Creo que vale la pena examinarlo y extraer de él las perlas que necesitamos para armar este hermoso collar de alta gama. 49:12-17: Mas el hombre no permanecerá en honra; Es semejante a las bestias que perecen. Este su camino es locura; Con todo, sus descendientes se complacen en el dicho de ellos. Selah. Como a rebaños que son conducidos al Seol, La muerte los pastoreará, Y los rectos se enseñorearán de ellos por la mañana; Se consumirá su buen parecer, y el Seol será su morada. Pero Dios redimirá mi vida del poder del Seol, Porque él me tomará consigo. Selah. No temas cuando se enriquece alguno, Cuando aumenta la gloria de su casa; Porque cuando muera no llevará nada, Ni descenderá tras él su gloria. Equipara al hombre sin Dios con un animal irracional, que lleva al hoyo a todos sus descendientes. Una actitud que los convierte en rebaños dóciles en manos de un pastor que no viene precisamente de Dios. Todos sabemos quien es el dueño del imperio del miedo y la muerte. Y en el final, asegura que cuando muera no se llevará nada, lo cual es tan cierto que impacta, y que ninguna gloria obtenida por esos medios en esta tierra podrá seguirlo en la dimensión que está fuera de ella, cualquiera de las dos sea esa dimensión. La otra versión que uso en este trabajo es tan clara al idioma de la calle que no necesita ningún comentario. Puede alguien ser muy rico, y no vivir para siempre; al fin le espera la muerte como a cualquier animal. Esto es lo que les espera a quienes confían en sí mismos; en esto acaban los orgullosos. Su destino final es el sepulcro; la muerte los va llevando como guía el pastor a sus ovejas. En cuanto bajen a la tumba, abandonarán sus antiguos dominios. El día de mañana los justos abrirán sus tumbas y esparcirán sus huesos. ¡Pero a mí, Dios me librará del poder de la muerte, y me llevará a vivir con él! Tú no te fijes en los que se hacen ricos y llenan su casa con lujos, pues cuando se mueran no van a llevarse nada.

Puesto que la gloria procede de Dios, Él no permitirá establecer la afirmación de que la gloria proviene del hombre, o de los ídolos del hombre, o de la naturaleza. En Isaías 42:8, vemos un ejemplo del celo de Dios por Su gloria. Allí dice: Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas. Si estamos hablando de una calidad y cualidad de gloria que solamente le pertenece a Dios, creo que valdrá la pena en este texto, acudir a otras versiones además de la de Lenguaje Actual que venimos aportando y que en este caso dice: Yo soy el Dios todopoderoso. Ese es mi nombre. No permito que otros dioses reciban la honra y la alabanza que sólo yo merezco recibir. Esta versión llamativamente denomina como “otros dioses” a esas esculturas. Biblia de Jerusalén: Yo, Yahveh, ese es mi nombre, mi gloria a otro no cedo, ni mi prez a los ídolos. Aquí se le llama “ídolos”. La Biblia de las Américas amplía el panorama: Yo soy el SEÑOR, ése es mi nombre; mi gloria a otro no daré, ni mi alabanza a imágenes talladas. Imágenes talladas. Más claro imposible. Finalmente, lo más importante de todos, la versión Biblia Católica Latinoamericana dice: ¡Yo soy Yavé! ¡Ese es mi Nombre!, no daré mi gloria a otros ni mi honor a los ídolos. Todo lo que esto te sugiera, lo dejo librado a tu entendimiento, sabiduría e interpretación.

Este celo por Su propia gloria es de lo que Pablo está hablando en Romanos 1:21 cuando habla sobre las maneras en las que la gente adora a la criatura en vez de al Creador. Allí dice: Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. En otras palabras, ellos miran al objeto a través del cual procede la gloria de Dios, y en vez de dar a Dios el crédito por ello, ellos adoran a ese animal, o árbol u hombre como si la belleza que poseyeran se hubiera originado dentro de ellos. Este es el corazón mismo de la idolatría y es un hecho muy común. Todo aquel que haya vivido, ha cometido este error en uno u otro momento. Todos nosotros hemos cambiado la gloria de Dios a favor de la “gloria del hombre. Me ha pasado y me he sentido horriblemente mal. Orar por alguien, ver un resultado asombroso y sentir que esa persona está pensando que yo soy su sanador y su salvador y olvidándose del Dios que hizo el milagro. Tremendo. La versión LA lo resume así: pues saben de Dios, pero no lo respetan ni le dan las gracias. No piensan más que en hacer lo malo y en puras tonterías.

Este es el error que mucha gente continúa haciendo: confiando en cosas terrenales, en relaciones terrenales, en sus propios poderes, talentos o belleza, o en la bondad que ven en otros. Pero cuando estas cosas se desvanecen y caen como lo harán inevitablemente (Siendo sólo contenedores temporales de la gloria mayor), esta gente cae en la desesperación. Lo que todos necesitamos considerar es que la gloria de Dios es constante, y que los que viajamos a través de la vida, la veremos manifestada aquí y allá, en esta persona, o ese bosque, o en una historia de amor o heroísmo, ficticia o no, o en nuestras propias vidas. Pero al final, todo eso regresa a Dios. Y el único camino a Dios es a través de Su Hijo, Jesucristo. Es en Él donde encontraremos la fuente misma de toda la belleza en el cielo, si estamos en Cristo. Nada será una pérdida para nosotros. Todas esas cosas que se desvanecieron en la vida, las encontraremos nuevamente en Él.

La gloria de Dios. ¿Cuántas veces has escuchado mensajes y predicaciones de prestigiosos y afamados hombres y mujeres de Dios que hablaban de la gloria de Dios? ¿Cuántas veces, también, y en medio de esos mensajes, no pudiste evitar pensar que, entre lo que decía ese predicador y lo que tú sentías en tu vida, había un verdadero abismo? Ánimo. No te culpes, ni te condenes, ni te sientas una basura. Una cosa es armar un hermoso e impactante mensaje sobre la gloria de Dios y otra, muy diferente, vivir una vida en medio del resplandor de la gloria de Dios. Una cosa es predicar sobre las maravillas de la unción del Espíritu Santo y otra muy distinta vivir en la plenitud de la unción del Espíritu Santo. Te lo puedo asegurar, palabra de un predicador que alguna vez he sido.

De hecho, queda una pregunta final: ¿Cómo hablarle de la realidad de la gloria de Dios a gente abrumada por necesidades, angustias, dramas, miedos, dolores y sufrimientos de todo calibre? ¿Cómo te podrá entender, o incluso creer, alguien que está sin trabajo, acorralado por las deudas, con su familia pasando hambre y sin la menor posibilidad en lo natural de salir a flote, que efectivamente, hay una gloria de Dios real, no meramente un versículo bíblico, que se puede experimentar y disfrutar? Cuando tú lo digas, te van a mirar con incredulidad primero, y te diría que con algo de enojo después. ¿Sabes por qué? Porque muy pocos, o casi nadie, ha aprendido a buscar el resplandor de esa gloria en medio de la tremenda oscuridad de las circunstancias. Nadie se atreve a buscar tesoros en la oscuridad, pero resulta ser que es allí donde precisamente están.

En una noche oscura, en un pequeño pueblo, un hombre bajo la luz del farol de la esquina, parecía buscar algo en el suelo. Pasó otro hombre a su lado y, al verlo, le preguntó: ¿Qué busca, amigo? – Una moneda de oro. – Si quiere le ayudo a buscarla, ¿Adónde la perdió? – La verdad, la perdí allá, en la media cuadra, pero está tan oscuro que no se ve nada, entonces me vine a buscarla acá, que hay luz. Jamás busques la gloria de Dios en la plena luz del día de una vida tranquila y feliz. Esa gloria, generalmente, se encuentra en la más tenebrosa oscuridad de tus tribulaciones. No me alcanza la unción para ayudarte a encontrarla, apenas para arrimarte una idea respecto a donde está y qué es.

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Hora de Activar el Propósito

Una palabra de conocimiento de parte de Dios dice que, en el libro de Hageo, hay un mensaje para la iglesia de este tiempo. Reitero porque es importante: una palabra de conocimiento, no el resultado de una búsqueda intelectual del bosquejo de una enseñanza interesante. Hay cosas que van mucho más allá de la sabiduría humana bien intencionada. Y cuando digo que hay un mensaje para la iglesia de este tiempo, es obvio que estoy hablando de un término, iglesia, que tú sabes, es político, no religioso. Iglesia, EKLESIA, significa asamblea, representantes de un rey, y se refiere a la gente que acepta estar bajo la influencia y la jurisdicción de ese rey, no a una institución formal, orgánica y humana. Esto quiere decir que esta palabra no sale de la boca de Dios para un liderazgo jerárquico inexistente en estos términos en la Biblia, sino para la iglesia, el pueblo, el remanente de Dios que, como Él lo ha dicho, está constituido por reyes y sacerdotes y, esencialmente, por todos ministros competentes.

La tipología del libro de Hageo es perfecta, concreta, hermosa y contundente. Y lejos de significar un mero repaso de la vieja historia por muchos conocida, es un mensaje claro y directo para la iglesia de este siglo veintiuno, si es que esa iglesia lo quiere ver. Los primeros once versos, hablan de la necesidad de reedificar el templo. El templo, en el Antiguo Testamento, era la construcción, la mole de material. El Nuevo Testamento trae la realidad actual de esa sombra: su cuerpo, mi cuerpo, son templo del Espíritu Santo. Por lo tanto y en el nombre y el poder de Jesucristo, le ruego que así lo vea en este artículo: como necesidad de reedificarse y reedificarme. Reedificar, le cuento, no es agregar ladrillos y paredes a lo ya edificado; no es tomar un elemento de albañilería o construcción y colocarle parches lo viejo. Reedificar es reciclar, voltear lo viejo, lo que ya no es útil y reedificar algo nuevo y conforme al tiempo en que estamos viviendo.

(Hageo 1: 1)= En el año segundo del rey Darío, (Que muy bien podría ser, aquí, en el año segundo del presidente o primer ministro que en este momento tú, en tu país, tengas), en el mes sexto, en el primer día del mes, vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo a Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Judá, (Te recuerdo que Zorobabel fue quien lideró la salida de la esclavitud de Babilonia, por lo que este mensaje, entonces, va dirigido a todos los Zorobabeles que no sólo han podido salir de esa mentalidad babilónica en la que mucho pueblo de Dios camina por estos días, sino además para proclamarlo a los oídos de aquellos que todavía están dentro y no se dan cuenta de su estado. Algo que desde afuera parece iglesia, pero que por dentro es apenas una imitación, un paralelo falso donde muchísimas personas fieles y sinceras, hoy, se están muriendo de hambre espiritual) y a Josué hijo de Josadac, diciendo: (2) así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: este pueblo dice: no ha llegado aun el tiempo de que la casa de Jehová sea reedificada. (Esto significa que para muchos creyentes sinceros, fieles y bien intencionados, no hay nada que hacer, nada que reformar o reedificar porque todo está bien y no necesitamos construir nada nuevo. Cómo funcionaba en 1920, todavía puede seguir funcionando hoy. Que el diablo ande en el Láser, las redes, Internet y la clonación de seres humanos, a ellos no les interesa porque, suponen, no es tarea de la iglesia meterse en esas cosas.)

(3) Entonces vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo: (4) ¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta? (En la historia, sucedía que en lugar de reedificar el templo, el pueblo artesonaba sus casas, es decir: las revestía de madera de cedro de tal modo que no se veía la piedra con la que estaban construidas. Hoy estamos en lo mismo. En lugar de reedificar el templo del Espíritu Santo, preferimos revestir a la iglesia con actividades, campañas, fiestas, congresos, seminarios, mucho ruido y mucho entretenimiento más, sin permitir que se vea la piedra, la roca, Cristo, su presencia y su manifestación; de esto habla.) (5) Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: meditad bien sobre vuestros caminos. ¿Qué es meditar? Pensar, reflexionar, evaluar nuestros pasos, nuestras actividades. ¿Qué estoy haciendo? ¿Para qué o para quién lo estoy haciendo? ¿Lo estoy haciendo para Dios o lo estoy haciendo para la organización? ¿Estoy trabajando para la iglesia, que es la gente, o estoy trabajando para los hombres nucleados en una institución humana que denominaron iglesia?)

(6) Sembráis mucho, y recogéis poco; (Léase: demasiada actividad, pocas almas nuevas, mínima unción y cero poder de Dios manifestado) coméis, y no os saciáis; Hay mucha predicación, muchas buenas reglas y normas morales, pero poca palabra ungida) bebéis, y no quedáis satisfechos; (El vino de la revelación, por muchos considerada demasiado “fantasiosa”, es prácticamente inexistente) os vestís, y no os calentáis; Hay mucha imagen exterior fría, ritual, esquemática, pero poco fuego del Espíritu) y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto. (¿Cuántos que, en el mejor de los casos tienen trabajo, lo que perciben no les alcanza para sus necesidades mínimas y es como si se les escapara por invisibles agujeros de sus bolsillos?) (7) Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos. (Dios no anda escaso de palabras ni de ideas como para que repita algo porque sí, textualmente, si era algo que no fuera importante, clave. Lo mismo del verso cinco. ¿Qué estoy haciendo? ¿Sirve lo que estoy haciendo o sólo me gratifica a mí y a mi ego?) (8) Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondré en ella mi voluntad, y seré glorificado, ha dicho Jehová.

Se refiere a que Salomón subió al monte y de allí trajo cedro para edificar aquel templo, pero es sombra de algo que luego veremos permanentemente: para edificar o reedificar algo de parte de Dios, hay que subir indefectiblemente a los lugares altos de su presencia, para que el material que se usa provenga de él y no del hombre. Moisés subió al monte y trajo de allí la primera ley. Jesús subió al monte y se transfiguró, mostrando la gloria de Dios. Otro día subió al monte y oró en la presencia del Padre y, finalmente, subió al monte para ir a la cruz que determinó su redención y la mía. Cuando usted sube al monte de la presencia, Él, allí, le da su voluntad y su gloria. Subir a buscar es el principio, no agarrar lo que se tiene más a mano, ¿Entiende?

(9) Buscáis mucho, y halláis poco; (¿Cuántos andarán por allí, casi desesperados, buscando milagros, señales, maravillas? ¿Las encuentran? ¿Pero no dice Marcos que las señales, milagros y maravillas seguirán a los que creen?) Y encerráis en casa, y yo lo disiparé de un soplo. (Esto tiene que ver con avaricia espiritual. ¿Sabes cuántos, al recibir una revelación, en lugar de compartirla, se la guardan para sentirse superiores a sus hermanos? Dios la disipará de un soplo. Porque es Suya, no tuya) ¿Por qué? Dice Jehová de los ejércitos. Por cuanto mi casa está desierta, (No habla de cantidad de gente, habla de unción) y cada uno de vosotros corre a su propia casa. (Nos arreglamos con revelaciones viejas, palabra vieja, sabiduría humana, ciencia, filosofía, reuniones de notables cabezones teológicos, es decir: lo que tenemos guardado en nuestros archivos espirituales. ¿Recuerda lo que sucedía con el maná? Fresco valía una enormidad. Por lo que era y por el sitio de donde venía. Guardarlo no servía. Se echaba a perder y entraba en putrefacción, pese a ser de origen divino. ¿Te das cuenta?)

(10) Por eso se detuvo de los cielos sobre vosotros la lluvia, y la tierra detuvo sus frutos. (La misma naturaleza refleja el juicio divino cuando se ignora la voluntad de Dios. Si no hay obediencia, no puede esperarse bendición) (11) Y llamé la sequía sobre esta tierra, y sobre los montes, (Es como si Dios se hubiera ido. ¿No lo ha sentido así alguna vez?) Sobre el trigo, (No hay alimento) sobre el vino, (No hay revelación) sobre el aceite, (No hay unción) sobre todo lo que la tierra produce, sobre los hombres y sobre las bestias, y sobre todo trabajo de manos. (¿Vas comprendiendo algunas cosas, ahora? Esto está mucho más claro en Malaquías 3:9-11, donde Dios dice que pesa una maldición sobre quien le desobedezca y sobre quien le robe) (12) Y oyó Zorobabel hijo de Salatiel, y Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y todo el resto del pueblo, la voz de Jehová su Dios, y las palabras del profeta Hageo, como le había enviado Jehová su Dios; y temió el pueblo delante de Jehová.  (13) Entonces Hageo, enviado de Jehová, habló por mandato de Jehová al pueblo, diciendo: yo estoy con vosotros, dice Jehová. (Nota que pese a todo lo que viene diciendo antes, Dios se preocupa en que ellos sepan que igualmente está con ellos. Es la misma promesa que Jesús hace en Mateo 28: Yo estoy con vosotros, todos los días, hasta el fin de los tiempos. Más allá de su comportamiento. Esto es amor y misericordia. Por gracia, no por méritos)

(14) Y despertó Jehová el espíritu de Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y el espíritu de Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y el espíritu de todo el resto del pueblo, y vinieron y trabajaron en la casa de Jehová de los ejércitos, su Dios, (15) en el día veinticuatro del mes sexto, en el segundo año del rey Darío. La palabra DESPERTÓ, aquí, es la palabra UR, y significa Levantar, Provocar, Excitar, incitar, Motivar o abrirle los ojos a alguien. UR aparece unas 75 veces en el Antiguo Testamento, y se la utiliza tanto para describir un águila excitando su nidada como el despertar de un instrumento musical que se dispone a tocar. En Isaías, Dios despierta al profeta cada mañana, y despierta su oído para que escuche el mensaje divino. En este texto, preciso, se nos deja ver que, a los que se atreven a salir de la Babilonia espiritual en la que una gran parte de la iglesia anda por estos días, es necesario despertarlo, abrirle los ojos y los oídos espirituales, ya que por los años vividos en la esclavitud y las rutinas religiosas, es natural que estén dormidos y ciegos para ver y reconocer las cosas del reino. Han estado demasiado tiempo manejándose mediante la sabiduría humana, aunque fuera, (y a veces lejos) del propósito y la voluntad de Dios. Nadie podrá reedificar correctamente si no es capaz de oír la voz de Dios, en este tiempo.

El primer punto que caracterizaba a esta gente, al igual que caracteriza a muchos hoy, era la apatía, el desinterés, como si importaran muy poco las cosas de Dios. Entonces, aquel pueblo había retornado del exilio con el propósito declarado de reconstruir el templo en Jerusalén y había comenzado la tarea asignada, pero surgió la oposición y la obra se detuvo. Eso es exactamente lo que ocurre con los que, salidos de Babilonia, intentan reedificar la casa: encuentran una oposición a veces feroz. ¿Qué hicieron ellos? Abandonar el templo y dedicarse a sus propias casas. ¿Qué hacemos hoy? Buscar quien nos aconseje por nuestros problemas, buscar a alguien que nos ore por nuestras necesidades, hacer largas terapias llamadas de “sanidad interior”. Mientras tanto, la casa del Señor sigue sin construirse. ¡Exactamente lo mismo! Los esfuerzos que hagamos en construir nuestro propio reino, jamás producirán fruto permanente. El punto es dedicarle al Señor todo lo que tenemos, aunque sea poco.

(Hageo 2: 1)= En el mes séptimo, a los veintiún días del mes vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo: (2) habla ahora a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y al resto del pueblo, diciendo: ¿Quién ha quedado entre vosotros, que haya visto esta casa en su gloria primera, (Una iglesia fuerte, sin pecado, haciendo la voluntad de Dios; Tú mismo, cuando recién te convertiste. Fuerte, imparable, enamorado de Cristo, intocable para el diablo.) ¿Y cómo la ven ahora? (¿Está igual la iglesia? ¿Estás igual?) ¿No es ella como nada delante de vuestros ojos? (Como nada. ¿Eres de los que dicen: en mi iglesia no pasa nada? ¿Eres de los que piensan, aunque no lo digan, en mi vida no pasa nada?)

(4) Pues ahora, Zorobabel, (Hombres y mujeres salidos de la mentalidad babilónica) esfuérzate, dice Jehová; (Recuerde que cuando Dios te dice que te esfuerces, no te pide que hagas un esfuerzo, te avisa que ya te ha dado fuerzas y que tú sólo debes tomarla por fe) Esfuérzate también, Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote; (Gente que, aunque no estuvo en Babilonia, igualmente no sienten nada) y cobrad ánimo; pueblo todo de la tierra, dice Jehová, y trabajad (Habla de trabajar espiritualmente, no físicamente) porque yo estoy con vosotros, (Otra vez la garantía) dice Jehová de los ejércitos. (No le está hablando el Dios amoroso, el Cordero del sacrificio; le está hablando el Dios de guerra, el león de Judá) (5) Según el pacto que hice con vosotros cuando salisteis de Egipto, (Cuando saliste del mundo, el día que aceptaste a Cristo y le invitaste a entrar en tu corazón, el día que te convertiste al evangelio precioso) así mi espíritu estará en medio de vosotros, no temáis. (No tengas miedo. Ni de la burla o la agresión de incrédulos mundanos, ni de la oposición de religiosos eclesiásticos sin luz ni unción.)

(6) Porque así dice Jehová de los ejércitos: de aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; (7) y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; (¿Quién es el Deseado? Jesucristo. ¿Y quién dice el apóstol Juan que es Jesucristo en el comienzo de su evangelio? El Verbo. ¿Y qué es, concretamente, el Verbo encarnado? La palabra. La palabra revelada. La palabra profética de Dios. ¿Y qué dice que va a ocurrir cuando esa palabra, no cualquier buen discurso moralista, eh? Esa palabra revelada y profética, sea derramada? Temblaran los cielos, la tierra, los mares y las naciones. ¿Y allí se terminará todo? No parece. Mira como sigue: y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos llenará de gloria la iglesia, sino también tu vida, tus necesidades, tus angustias, tus dudas, lo espiritual. Amén. ¿Lo emocional y sentimental? Amén. Pero también lo práctico, lo material, lo económico. ¿Pero será verdad, esto? Él lo dice, mira:

(8) Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos. (¿Cómo? ¿No nos enseñaron por allí que tanto el oro como la plata eran una especie de basura del diablo, puesta en la tierra para corromper a los santos? Para nada. Los santos se corrompen y se pierden cuando se ponen a adorar a esas cosas. Pero Dios dice que son de Él. ¿Entiende, usted, ahora, que hasta aquí se venía gloriando de estar en la miseria porque había entendido que era una manera de estar más cerca de Dios? ¿De qué manual teológico de la pobreza habrán sacado eso?) (9) La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; (Esta iglesia que hoy ves así. Dice que será mayor que la del libro de los Hechos. Y esta vida tuya que hoy está como está, dice que será mayor a las de Juan, Pablo o Pedro. ¿Lo puedes creer? ¿Eso habrá de ser todo? Él dice algo más:) y daré paz a este lugar, dice Jehová de los ejércitos. (Pastor, líder, ¿Cuánto darías de tu propia vida para que haya un poco de paz en tu congregación? Creyente fiel, ¿Qué serías capaz de dar para que haya un poco de paz en tu vida? Animo: no tienes que dar nada, sólo abrir tus ojos y tus oídos espirituales a la palabra profética y revelada de este tiempo.)

Aquí, en estos nueve versos, hemos visto el segundo problema existente: El Desaliento. Del mismo modo como en aquel tiempo, algunos de los exiliados habían visto el templo de Salomón con toda su majestuosidad, y ya no se podían asombrar con nada de lo que vieran, por espectacular que fuera, así también muchos de los que han dejado atrás la mentalidad apática, fría y técnica de la iglesia babilónica, se olvidarán muy fácilmente del despertamiento y el avivamiento que el auténtico mover de Dios trajo un día a sus vidas, como para dejarse impresionar demasiado por ese pequeño circo que algunos han montado para reemplazar a un inexistente o ausente poder y manifestación de Dios.  Y dice que ese desaliento de los mayores, influenció a los más jóvenes y determinó que la obra se detuviera. Hoy está pasando exactamente lo mismo. ¿Alguien podrá ver jóvenes ungidos trabajando a full para el reino? Pocos. La mayoría, en el mejor de los casos, anda entretenida por allí en campamentos, congresos y reuniones. Y en el peor de los casos, en torneos de fútbol de mesa, tenis de mesa o campeonatos de fútbol, rugby o lo que sea “inter-iglesias”. Desaliento. La forma, la manera, la llave para salir de ese estado de desaliento, es tomar la palabra, darle toda la dirección a Dios y prepararse para ver y vivir su gloria en cada uno de nosotros. Sin delegados ni intermediarios. Como ministros competentes que somos: TODOS.

(10) A los veinticuatro días del noveno mes, en el segundo año de Darío, vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo: (11) así ha dicho Jehová de los ejércitos: pregunta ahora a los sacerdotes acerca de la ley, diciendo: (12) si alguno llevare carne santificada en la falda de su ropa, y con el vuelo de ella tocare pan, o vianda, o vino, o aceite, o cualquier otra comida, ¿Será santificada? Y respondieron los sacerdotes y dijeron: No. (13) Y dijo Hageo: si un inmundo a causa de cuerpo muerto tocare alguna cosa de estas, ¿Será inmunda? Y respondieron los sacerdotes, y dijeron: inmunda será.
(14) Y respondió Hageo y dijo: así es este pueblo y esta gente delante de mí, dice Jehová; y asimismo toda obra de sus manos; y todo lo que aquí ofreces es inmundo.

Este tercer mensaje de Hageo, llega al pueblo aproximadamente dos meses después del segundo mensaje. Pero antes de eso, el profeta les recuerda que la santidad de ninguna manera es transferible. Porque no se produce de afuera para dentro, sino a la inversa. Es valioso que tú te unas, permanentemente, con personas santas, pero eso no te hará necesariamente santo a ti. Tu santidad sobrevendrá por otra vía. Sin embargo, la verdadera intención de fondo de Hageo, es explicarles que, tres meses de trabajar en el templo, no pueden compensar años de negligencia. El templo no hace prodigios, la gente todavía debe enmendar sus vidas. Esta es una confusión que todavía perdura. Y convengamos que eso sucede a favor de que muchos líderes y maestros de la palabra, han entendido y así lo han enseñado, que el creyente va mejorando su standard delante de los ojos de Dios, en función de cuanta actividad tenga dentro del templo de la congregación local, y en razón del nivel o la calidad de esa actividad. No entienden que nadie puede impresionar a Dios con su trabajo, ni mucho menos atreverse a imponerle condiciones para determinado tipo de bendiciones.

Cualquier tarea que un creyente hace en el templo, sólo resultará de bendición si es sustentada por la unción del Espíritu Santo, que naturalmente no es un bien de capital que pueda comprarse, sino el resultado de una gracia especial de Dios derramada sobre todos aquellos que, con fidelidad y humildad, son obedientes al propósito de Dios, sin prestarle atención al suyo propio. La santidad, recuerde, no es un punto al cual se debe llegar para luego celebrarlo como hazaña, es el punto de partida donde el creyente comienza a ser útil para el reino más allá de sus esfuerzos personales y carnales.

(15) Ahora, pues, meditad en vuestro corazón desde este día en adelante, antes que pongan piedra sobre piedra en el templo de Jehová. (Atención: tercera vez que se nos demanda meditar. Antes de intentar algo, meditar si es intención nuestra, que por mejor que sea, es humana, o mandato real de Dios) (16) Antes que sucediesen estas cosas, venían al montón de veinte efas, y había diez; venían al lagar para sacar cincuenta cántaros, y había veinte. (Estamos hablando de escasez)  (17) Os herí con viento solano, con tizoncillo y con granizo en toda obra de vuestras manos; (Hoy mismo Dios utiliza simbólicamente viento solano, tizoncillo y granizo para alertarnos de nuestra desobediencia. Y nosotros, que nos leímos todos los libros de guerra espiritual, suponemos que estamos bajo un ataque diabólico, empezamos a reprender al diablo y a todos sus demonios, sin caer en cuenta que no es el diablo, que es Dios, que mira que es lo que desea:) mas no os convertísteis a mí, dice Jehová.

(18) Meditad, pues, en vuestro corazón, (Cuarta vez que se lo dice, ¡Oh Dios de inmensa misericordia!) desde este día en adelante, desde el día que se echó el cimiento del templo de Jehová; meditad, pues, en vuestro corazón. (¿Será tonto Dios que repetirá innecesariamente la misma cosa cinco veces? ¿O será que nosotros somos muy tercos y obstinados y nos creemos tremendos y ricos cuando en realidad estamos miserables, ciegos y dormidos?) (19) ¿No está aun la simiente en el granero? Ni la vid, ni la higuera, ni el granado, ni el árbol de olivo han florecido todavía; mas desde este día os bendeciré. ¡Tremendo! ¿Parece contradictorio, verdad? Dios no está de acuerdo con nada de lo que hacemos, nos ordena meditar, reflexionar en toda la obra que estamos haciendo fuera de su voluntad y su propósito. Sin embargo dice que nos bendecirá. ¿Por qué? Porque Dios es amor y misericordia, además de soberano. Dios les dice: Desde este día en adelante, lo que destaca que sus bendiciones representan poner su propósito en primer lugar. De todos modos, la palabra es segura, aunque sea inmerecida, y da cuenta de la inclaudicable provisión de Dios.

(20) Vino por segunda vez palabra de Jehová a Hageo, a los veinticuatro días del mismo mes, diciendo: (21) habla a Zorobabel gobernador de Judá, diciendo: yo haré temblar los cielos y la tierra; (22) y trastornaré el trono de los reinos, (Que es como decir que trastornará el aparentemente omnipotente poder político o ideológico humano) y destruiré la fuerza de los reinos de las naciones; (Que es como decir que destruirá todos aquellos organismos económicos o políticos que sojuzguen al pueblo apretándolos en la miseria y la indigencia) trastornaré los carros (Los planes malévolos) y los que en ellos se suben (Los personeros mercenarios que en cada país colaboran en esta destrucción) y vendrán abajo los caballos y sus jinetes, cada cual por la espada de su hermano. (Caerán, dice, por la potencia de la palabra, no por subversión o represión autoritaria. No será el hombre quien pelee esta batalla, será el Señor)

(23) en aquel día, dice Jehová de los ejércitos, te tomaré, oh Zorobabel hijo de Salatiel, siervo mío, (Está hablando con los que se atrevieron a salir de Babilonia) y te pondré como anillo de sellar; porque yo te escogí, dice Jehová de los ejércitos. Hay un primer punto a destacar: Cuando se complete la reedificación de la casa, todos reconocerán su belleza, pero mucho más importante que esto, será que se darán cuenta que no es el resultado del esfuerzo humano, sino de la gracia y el poder de Dios. Dios enfrentará entre sí a quienes se oponen a su pueblo, de manera que terminen destruyéndose mutuamente. El anillo de sellar del cual se habla aquí era un artículo de especial valor para su poseedor. El nombre de Zorobabel, símbolo de los que se atreven y se juegan saliendo de Babilonia, quedará grabado como señal para que todos vean el tratamiento especial del cual Dios le hizo objeto. Como podemos ver, el último problema que Hageo enfrenta y que resulta también curiosamente contemporáneo, es el de la Insatisfacción. Porque ahora que la gente se ha puesto a trabajar de una vez por todas, esperan recuperar rápidamente los años de inactividad. Entonces, el profeta se presenta ante los sacerdotes, los líderes, con una pregunta sobre las cosas limpias e inmundas y su recíproca influencia. La respuesta de los líderes es que la inmundicia se contagia, mientras que la santidad no. La lección es obvia: jamás espere que la obra y el esfuerzo de tres o cuatro meses compense los años y años de negligencia.

La gente tiene que entender que la bendición de Dios no puede ser comprada, como muchos hoy, todavía parecerían estar queriendo enseñar. La bendición de Dios es una dádiva gratuita de un Dios misericordioso. Dios eligió a Zorobabel como una señal. Dios está eligiendo hoy a muchos Zorobabeles que dejen atrás y para siempre la mentalidad babilónica, una mentalidad de esclavitud eclesiástica por encima de toda libertad en Cristo Jesús. Lo elige como la representación de la naturaleza del siervo auténtico, que no siempre se parece a nuestro siervo corriente. No se olvide que de Zorobabel, definitivamente, seguiría la línea genealógica que desembocaría en Jesús, el siervo de todos los siervos. Desinterés, desaliento e insatisfacción, tres padecimientos inocultables de la iglesia que ha comenzado a transitar el siglo 21, el tercer milenio, el tercer día de Dios. Por más que mayoritariamente y vaya uno a saber por causa de qué tipo de intereses, sigamos haciendo la de aquella ave zancuda que habita el sur de Argentina llamada avestruz, que ante el mínimo peligro, mete su cabeza en un pozo y deja todo el resto del cuerpo expuesto, no reconociendo y negándonos a una realidad cada día más notoria de desinterés, desaliento e insatisfacción, lleguemos finalmente a colocarnos el anillo de sellar de Zorobabel, salido de la esclavitud religiosa, ritual, administrativa, política y doctrinariamente denominacional de Babilonia y decretemos, con ese sello, la activación definitiva del propósito de Dios.

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Historia de un Modelo

En principio, déjame decirte que es imposible conocer la voluntad de Dios si se tiene un concepto errado de quien es Dios, un concepto errado de quien es Cristo, un concepto errado de quien es Satanás y un concepto errado de quien eres tú. Cualquiera de cada uno de estos errores, destruyen con argumentos falsos lo que en realidad pueda ser la voluntad de Dios agradable y perfecta para nuestras vidas.

Lo que debemos recordar antes que ninguna otra cosa, es que aquel antiguo pensamiento que supo morar abundantemente en las iglesias más conservadoras durante muchos años, que decía que si no te metes con el diablo el diablo no se meterá contigo, es una flagrante mentira que ha producido grandes descalabros en el pueblo de Dios. Tú no te habrás metido con el diablo, pero él sí se metió contigo y ahí te tiene, paralizado y lleno de miedos y cobardía, y lo sigues escudando en ese pensamiento inexistente y satánico.

Hoy quiero hablarte del modelo. Del único modelo que el pueblo de Dios tuvo, tiene y tendrá, que es Cristo, que significa Mesías, que quiere decir ungido y que tiene una historia humana llamada Jesús. Desde allí es que quiero comenzar esta historia, porque en cada rasgo y paso de ella, hay perlas en la oscuridad que deben ser puestas en la luz para que muestren su brillo. La historia que quiero contarte, comienza en el evangelio de Mateo capítulo primero. Está en otros sitios de la Biblia, también, pero elegí este por una serie de detalles que seguramente te serán de gran bendición.

(Mateo 1: 18-25) =  El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo. José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente. Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.

Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros. Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer. Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre JESÚS.

Quiero hacer especial énfasis en lo que dice en el último verso de este pasaje. Dice que José no la conoció a María hasta que dio a luz a su hijo primogénito. Porque esto de alguna manera está relacionado también con la genealogía de Jesús, todos esos personajes previos en su ascendencia que terminan en su nacimiento. Y esto me trae a comentarles que no sería extraño que sea por el motivo que sea, algunos de ustedes podrían haber orado rompiendo alguna maldición que les haya llegado de generación en generación. Esto es casi el ABC de lo que vulgarmente conocemos como Guerra Espiritual.

Y esto es importante, porque la gente oye esto y piensa qué podrá tener que ver con su vida en este siglo 21, actos o acciones altamente pecaminosas o de ocultismo realizadas por antepasados suyos en los siglos 20 o anteriores. Si alguien de tu árbol genealógico fue satanista o brujo en el siglo 14, ¿En qué podría afectarte eso? En nada, si eso fuera medido conforme a nuestras reglas del tiempo, pero no se miden estas cosas conforme al tiempo Kronos, que es el humano, que se mide por nuestros relojes, sino por el tiempo de eternidad, el tiempo Kairos, que es el tiempo de Dios. Y allí todo es unísono; lo de ayer, lo de hoy, lo de mañana.

No es de eso de lo que voy a enseñar hoy, pero quiero recordarte que en la genealogía de una persona que vive en este tiempo, han existido bendiciones y maldiciones. Y si hablaremos de la historia de un modelo, esto es más que válido. Una bendición dura en una vida hasta que alguien introduce una maldición, mientras que una maldición tiene duración hasta que alguien la corta en oración, la rompe y la destierra para siempre. Y así como una bendición puede entrar en una generación mediante una persona, también por medio de otra persona puede entrar una maldición. Así que es bueno observar la genealogía de Jesús desde ese ángulo.

Porque el hombre promedio siempre está orgulloso de su linaje. Sea por la razón que sea, cada hombre cree pertenecer al linaje de mayor fuste del planeta. Así eran los judíos, que rechazaban ser hijos de fornicación porque decían ser hijos de Abraham. Ellos estaban orgullosos de venir de Abraham, porque él tenía una promesa, mientras que los gentiles eran poco más que animales inútiles e irracionales. Muy parecido a lo sucedido en el tiempo de la esclavitud, donde los negros eran considerados casi en el mismo nivel de cualquier animal de los más conocidos, verdaderas bestias de cargas y ni hablar de considerarlos como seres humanos. Me pregunto si en otros órdenes y al estilo siglo 21 ha cambiado mucho, eso.

Por ese motivo es que los hombres se han formado llenos de un raro y casi incomprensible orgullo racial, que los lleva a ser discriminadores y hasta violentos contra todo lo que según creen ellos, no se les parece. Tiene mucho valor para el hombre contemporáneo provenir de un apellido de alcurnia. Yo me quedo muy tranquilo, ya que mi apellido de alcurnia no tiene nada. Martínez proviene de los feudos, donde su señor y amo era conocido como don Martín, y todos sus esclavos, sin nombres ni apellidos, eran simplemente “los martines”, porque eran de su propiedad. Lo mismo vale para don Rodrigo y sus rodrigues, don Gonzalo y sus Gonzales. ¡Alto status! ¿Verdad?

Por ese motivo, todavía vemos a gente que se siente orgullosa de su árbol genealógico, mientras que otros no, otros sienten vergüenza, porque saben que dentro de su árbol genealógico abundan las maldiciones, ya sea de homicidios, robos o sencillamente prostitución, homosexualismo, violencia, de suicidio, de miseria, de pobreza. Y muchas veces cree que es de alcurnia porque tiene el dinero suficiente como para suponerlo, pero resulta que si vamos a su árbol genealógico podremos encontrar que toda esa fortuna por ahí fue hecha con el narcotráfico, el contrabando, la trata de personas o alguna otra alternativa delictiva como esa.

Y allí llegamos a lo que ya he dicho alguna vez, pero que bien vale la pena repetir hoy y ahora. Si fuera por sentir orgullo de nuestra genealogía, no seríamos imitadores de Cristo, ya que Él no tuvo una genealogía precisamente apta como para que Él se sintiera orgulloso o inmaculado en esa área. Hay una prostituta muy reconocida y casi hasta famosa en ese contexto y luego una serie de personajes que no siempre hicieron cosas dignas de felicitaciones. Eso te deja y me deja la certeza que de ninguna manera el que Jesús viniera de esa genealogía fue casual. Yo creo que Dios Padre la eligió así para cumplir con su propia Palabra, cuando dice que todo esto fue para avergonzar a los sabios y a los que todavía rinden culto a la alcurnia de un apellido supuestamente ilustre.

Fíjate que Jesús desciende de David. Y la abuela de David era Ruth, es verdad, pero su bisabuela era Rahab, aquella prostituta por la que nadie daba un centavo, como no fuera para usar sus servicios. Los mismos por los que todavía hoy miles o millones de hombres siguen pagando. Ese fue David, el rey elegido desde joven, ungido y lleno del Espíritu Santo, pero que no venía de una generación propiamente y directa de Abraham. Y eso sin mencionar al hijo que engendró con Betsabé en el marco de una  historia más que conocida. Ese hijo también es parte de la genealogía de Jesús. Lo cierto es que Davidl venía de una mezcla de prostituta con gentil. Y sin embargo, aunque a muchos fariseos modernos todavía les haga erizar sus pieles legalistas, ese fue el rey que Dios mismo eligió. No los hombres falibles o imperfectos; Dios.

El mayor problema nuestro es la enorme cantidad de conceptos equivocados respecto a quien es Dios, de quien es Cristo, de quien es el Espíritu Santo. Conceptos y argumentos que se levantan contra el conocimiento de Él. Dios nos da los conocimientos, pero no los aceptamos simplemente porque chocan con la religión que nos han metido en la cabeza desde niños. Tenemos un concepto tan erróneo de Cristo. Yo no sé qué te pasa a ti, pero te puedo asegurar que a mí, cuando se dice Cristo, todavía no puedo evitar imaginarme y hasta ver esa figura sanguinolenta y sufriente que nos vendió la Iglesia Católica Romana. Si tú sigues viendo la estampita, te costará mucho conocer quien es Cristo. Si por el contrario, en algún momento alcanzas a ver solo una silueta bañada de luz, ahí te digo que puedes pensar medianamente que lo has visto tal cual es hoy. No es una imagen, es una presencia. Con eso te alcanza y te sobra. Sabes, que sabes, que sabes que es Él.

 

En principio, lo que sí interesa conocer es cómo fue gestado Jesús. Porque nosotros hoy, ahora, a la distancia y con todos los documentos conocidos y la enorme tecnología que disponemos, decimos con mucha facilidad que fue engendrado por el Espíritu Santo. Pero yo quisiera que te imagines esto mismo, pero situado en aquel tiempo. ¿Qué crees que le hubieran dicho los demás hombres a José? ¿Qué crees que hubiera sucedido si José hubiera sido un hombre con cultura machista? La gran pregunta que muchos hombres se han formulado, es: ¿Por qué permitió Dios que el pobre José pasara por ese trago tan amargo? ¿No pudo haber hecho nacer a Jesús como fruto de la unión de José y María? No, porque Jesús tenía que ser un poco hombre, (Por eso nace saliendo por el canal vaginal de una mujer) y un poco Dios, (Por eso fue engendrado por el Espíritu Santo en un cuerpo que no había conocido varón y por lo tanto no estaba contaminado).

Jesús vino con ciertos y determinados requisitos que sí o sí debía cumplir. El primero, tenía que ser hombre, porque ¿Cómo podría pagar ese precio en la cruz en forma de Dios? Tenía que ser sí o sí hombre. ¿Cómo podría llenar el requisito de santidad sin ser hombre? ¿Cómo hubiera hecho para llenar estos dos requisitos siendo solamente Dios, y no hombre? Tenía que ser ambas cosas. Cuando entendemos esto, podemos ver su fragilidad como hombre, pero también su santidad como Dios.

Yo creo que cuando queremos indagar más sobre Nuestro Dios y su poder maravilloso, debemos recalar necesariamente en la gestación y nacimiento de Jesús. Porque quiero que te quede más que claro, que cuando decimos Cristo, tenemos que entender que Cristo ya era. Desde la Creación misma que Cristo es. Juan lo dice cuando expresa que en el principio era el Verbo. ¿Cuántos saben que el Verbo es Cristo? Entonces, lo único que necesitaba Cristo para manifestarse a los hombres, era un cuerpo. Y a ese cuerpo se lo entrega María, en Belén, en el marco de toda la historia que tú conoces.

Y lo de María es muy singular, porque es tanta la rivalidad entre el Catolicismo romano y los grupos denominados como protestantes, que mientras los unos han sobre enfatizado a esta mujer y la han entronizado erróneamente a sitiales de adoración anti bíblicos, los otros la han descalificado en todo y la han reducido a una pobre mujer que andaba perdida por allí sin rumbo fijo. Ni una cosa ni la otra. María no debe ser adorada porque el único que recibirá adoración es Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, pero al mismo tiempo como mujer debe ser muy respetada porque no cualquiera hubiera soportado todo lo que ella debió soportar para llevar en su vientre y parir nada menos que al que sería Salvador de la humanidad entera.

Y en contra de lo que muchas veces se ha enseñado, Jesús no era pobre. Yo he oído a gente a alentar a gente muy pobre de dinero, con el argumento de que Jesús era más pobre y más muerto de hambre que ellos. Bendigo la buena intención humana y social de esta gente, pero permíteme que te diga que están mintiendo. Lo basan en que fue dicho que no tenía donde vivir o donde recostar la cabeza, y que entonces si él era pobre, es bueno que nosotros también hoy seamos pobres. Y te lo ponen naciendo en un pesebre, donde había animales, en suma, un lugar más que feo y degradante. Por eso es que al pueblo en su mayoría le cuesta tanto aceptar y creer que Dios prospera y que, si es necesario, también enriquece a alguien.

Porque pensar en tener el dinero necesario para cubrir todas nuestras necesidades, nos parece malo. Porque nos han predicado y enseñado que el dinero es la raíz de todos los males, pero déjame que te diga que la raíz de todos los males no es el dinero, es el AMOR al dinero, que es otra cosa muy distinta. Lo primero es provisión divina, lo segundo es culto a Mammón. Yo no puedo entender como hay gente que sigue enseñando que la pobreza es una bendición que nos iguala a Jesús, cuando en realidad es una maldición que nos vuelve amargados, sombríos y resentidos. ¿O me dirás que no es una maldición que lleguen cuentas para pagar y no tengas con qué hacerlo? ¿Dónde meto la promesa de un Dios supliendo todas nuestras necesidades?

Repito: Jesús no era pobre ni formaba parte de una familia pobre. José no era pobre, era carpintero. Sucede que el error está en que es lo que nosotros interpretamos como el oficio de carpintero. Si piensas que armaba sillas o mesas, estás equivocado. Lo que pasa es que vivas donde vivas, generalmente la mayoría de carpinteros que conocemos, están un poquito más que con lo justo, pero la carpintería cuando se la trabaja en una escala importante, lleva a la gente a hacer fortuna. Te cuento que ser carpintero en la época de Jesús era, entre otras cosas, alguien que construía edificios. Eran casi los precursores de la arquitectura. Trabajaban formando parte de equipos con otras personas que se ocupaban de trabajar con las rocas con las que se consolidaban las casas, los edificios y hasta las ciudades amuralladas que seguramente has visto en películas.

En ese ambiente se movía un carpintero de oficio. Era tan rico José que se movía en medio de la gente rica del lugar. ¿Cómo sabemos esto? Porque la tradición judía dice que todavía hoy, en las sinagogas, nadie puede ser invitado a leer la Torá si no forma parte del grupo que más diezmos entrega. No es el que es más santo ni el que más busca a Dios, tampoco es el más espiritual, simplemente es el que más colabora con la obra, a ese es a quien se lo invita a pasar al frente a leer la Torá, o el rollo como en aquellos tiempos. ¿Recuerdas el episodio en el que Jesús es invitado a leer el libro y lo abre en Isaías y lee aquello que es profético para su propia vida y ministerio? ¿Pensabas que lo invitaron porque se dieron cuenta que era el Hijo de Dios? No, lo invitaron porque José, su papá, ponía muy buen dinero allí. La religión es la religión desde hace mucho tiempo, no es un invento de tu pastor.

José era rico, sin dudas. Cuando los ricos se juntaron, ellos dicen una palabra que nos va a enseñar mucho sobre todo esto. Cuando Jesús está hablando del evangelio del Reino, uno de esos ricos dice: “¡Escuchen! ¿No es este el hijo de José, el que está entre nosotros? ¿Qué quiere decir esto? Que si José estaba entre ellos, y ellos eran el grupo de la gente más adinerada del lugar, es innegable que José era uno de ellos. Si algo existía sobre potenciado en aquella época, era el clasismo. Un pobre no se acercaba jamás a un rico a no ser que hubiera sido contratado para servirlo. Y en esto ciertos pueblos fueron, son y supongo que seguirán siendo muy selectivos. Es muy complicado ingresar a esos círculos de la gente pudiente de esos pueblos si no cuentas con una fortuna acorde a la de cualquiera de ellos. Esto te deja en claro que si José era un hombre adinerado, María su mujer no era ninguna pordiosera, Jesús disponía de una base económica paterna muy sólida y también todos sus hermanos de sangre.

Ahora bien; si todo esto fue así, ¿Por qué Jesús tuvo que ir a nacer en un pesebre maloliente de aliento y excremento de animales? Porque su alumbramiento coincidió con la fecha del empadronamiento. Era lo más parecido a lo que hoy llamamos un censo. Por tal razón la gente venía de todos los lugares a Jerusalén y se juntaban todos allí, y se agotaban todas las disponibilidades en los mesones, que eran como denominaban a lo que hoy llamaríamos hoteles. Por esa razón, esto convirtió a esa zona en lo que en idioma de turismo hoy consideraríamos como temporada alta. Y ante la ausencia de medios de comunicación para hacer reservaciones, había que ir directamente a tratar de alojarse. Ellos podían pagar tranquilamente cualquier alojamiento, pero el problema estaba en que no había lugares disponibles. No los rechazaron ni por pobres ni por malos, les avisaron con toda cortesía pero sin concesiones que no podían alojarlos porque no había donde.

Hay que aclarar, porque también con esto se ha confundido a mucha gente cómoda que elige escuchar a otros que le cuenten la Biblia en lugar de leerlas ellos con la sola ayuda del Espíritu Santo, que José y María no van a Jerusalén a tener a Jesús, ellos van a censarse porque era su obligación social y legal hacerlo. No había ni controles de latidos ni ecografías, por tanto ellos sabían que el niño que estaba en el vientre de María estaba llegando, pero no sabían en qué fecha aproximada sería. Jesús no nació en un hogar pobre, todo lo contrario. Más adelante, cuando le preguntaron si tenía casa o donde vivía, Él los llevó y les dijo: he ahí la casa donde yo vivo. Asimismo, alguna gente de dinero lo servía y le daban mucho de sus riquezas, porque lo amaban y habían recibido bendición de él. Dice que Judas era el tesorero y robaba de la bolsa que llevaba y nadie se daba cuenta, lo que me dice a mí que lo que había en esa bolsa no eran monedas justamente. Y esta sigue siendo una constante espiritual. Cuando la gente recibe bendición de ti, la gente te da de corazón y por dirección divina,  sin necesidad que tú le pidas nada a nadie o lo manipules con la culpa para sacarle. Así es como funciona el sistema del Reino.

La otra doctrina satánica que caló hondo entre los llamados cristianos, fue la del sufrimiento. Cuando a algún cristiano le tocan horas, días, semanas, meses o años de sufrimiento, se suele escudar en un argumento falso. Dice: “Más sufrió Jesús y no se lamentó ni se quejó”. Mentiras. Jesús sufrió solamente horas en la cruz. No fueron ni días, ni semanas, ni meses ni años, fueron horas. Terribles, pero solamente horas, hasta que murió. Súmale si quieres los días previos, cuando fue azotado y lastimado, pero no fueron meses ni años, como muchos que buscan comparar su sufrimiento con el de Él. Cuando murió se terminó su sufrimiento. Al tercer día resucitó y de ahí en más su vida fue de victoria y gozo. Ninguno de nosotros puede conformarse a sufrir, sufrir y sufrir casi con entidad de eternidad porque no es para eso que hemos venido a esta tierra. Vinimos a vencer y a instaurar el Reino de los Cielos, no a llorisquear todos los días porque no podemos salir de debajo de la suela del calzado del diablo. ¡No! ¡No es así! He dicho que el sufrimiento trae aprendizaje y maduración, y es así. Pero debemos afrontarlo con valentía si nos llega, pero de ninguna manera ir a buscarlo para parecernos a Cristo.

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Claves Para Regar la Siembra

Globalización y redes. A primera impresión, parecerían ser dos cosas iguales, pero no lo son. Hay una gran implementación humana por sobre cualquier forma de diseño divino. Es un juntarse unos cuantos, sentirse bien fuertes y seguir haciendo lo que está incorrecto delante de Dios, sólo porque unidos no serán sencillos de desactivar por los que piensan distinto. Eso parecería ser una red apostólica, pero en realidad tiene un comportamiento de banda delictiva. Una red, si se consolida, es algo distinto, es estar unidos detrás de un concepto bien definido. Pero si esa unidad es tras un principio abstracto y no definido, no es una red, tiene otro nombre mucho más vulgar y hasta odioso. El concepto de un Cristo teórico sonará muy bonito y religioso, pero no es más que un calco de aquello que Pablo citaba de Corinto: unos eran de Pablo, otros de Cefas, y otros de nadie. Cada uno con un libreto propio y una huerta de hortalizas regadas con su latita de la unción propia.

El verdadero Reino, la verdadera globalización se están construyendo, pero por el Espíritu. Son dos cosas que se están manifestando. Babilonia está en Adán, creatividad dada por Dios, pero ejercitada fuera de la influencia de Su Reino. Jerusalén está en Cristo, que responde a su voluntad y está guiada por Su Espíritu.

(Génesis 11: 1-9) = Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras. Y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí. Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla. Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra. Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres. Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer. Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero. Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.

El nombre Babel significa Mixtura, Confusión. Nota que fueron construidas en la llanura del Sinar y con ladrillos. Babel, aunque significa mixtura y confusión, en verdad, la raíz central del hebreo, es la forma en que Dios responde a su construcción con confusión. Y él responde confundiéndolos, porque sus mentalidades ya estaban confundidas. Eso es lo que significa Babel. O sea: Babel no es confusión porque Dios traiga confusión, sino que Dios tuvo que confundir lo que estaban haciendo, porque estaban construyendo de manera equivocada y confundida. Estaban haciendo una ciudad, pero no la de Dios. ¡Estaban unidos! Pero en confusión. Hasta no hace mucho tiempo yo ceía que babel era confusión porque Dios les había confundido las lenguas, pero no fue así. Dios les confundió las lenguas porque antes ellos ya estaban edificando en confusión. No estaban construyendo la ciudad de Dios, sino de hombre. Y ese es un clamor contemporáneo.

Es decir que esto nos habla de la operación, de como opera Babilonia. Como es la mentalidad interna. Babilonia busca pervertir por mixtura, confundiendo la verdad con el error. Por ejemplo cuando trata de convencernos que la religión es por raza. Y así nos vende iglesias por nacionalidades. Iglesia latina. Iglesia europea. ¡Iglesia! Es una verdad confundida con error. Babilonia te saca las cosas fuera de contexto para confundir. Por ejemplo, lealtad. Tenemos que ser leales a los padres. Bueno, pero depende. Tenemos que ser leales a la cobertura. Bueno, ¡Pero eso también depende! Y te predican una verdad, pero te la confunden con un error. Entonces hay gente que es leal pero a posiciones equivocadas. Para muchos, ser leal significa que estamos en el mismo patrón pensante, pero no lo es. Ser creyentes es un estilo de vida en la tierra, no pertenecer a una iglesia cristiana o a una denominación evangélica. No tiene nada que ver con iglesia.

La iglesia la inventó el hombre. El templo como tal y nuestras reuniones según acostumbrábamos por mayoría antes de la pandemia, no fue inventado por Dios. Nadie está diciendo que no haga falta, es una cuestión de ordenamiento y comodidad para congregarse, siempre es mejor que debajo de un árbol. Pero sí o sì lo hicimos nosotros, no Dios. Pero resultó que la gente empezó a adorar más el templo que el estilo de vida. Son verdades confundidas con error. Babilonia siempre trata de confundir con ese método.

(Jeremías 50: 34-35) = El redentor de ellos es el Fuerte; Jehová de los ejércitos es su nombre; de cierto abogará la causa de ellos para hacer reposar la tierra, y turbar a los moradores de Babilonia. Espada contra los caldeos, dice Jehová, y contra los moradores de Babilonia, contra sus príncipes y contra sus sabios.

¿Recuerdas cuando Pablo estaba predicando? Decía: muchos de estos hombres han dejado el mundo patas para arriba. ¿A quién estaba mirando? a Babilonia. O sea: cuando venían predicando la verdad, decía: esos hombres han puesto al mundo patas para arriba. Babilonia es aquella que se incomoda cuando reina la Jerusalén.

(Génesis 11: 2) = Y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí.

Nota que Babilonia se establece. No quiere llenar la tierra, que es el mandato; se establece. Tiende a establecerse, a aquietarse, a sedimentarse. Tiende a no querer jornada, a no querer migración constante. No quieren ir más allá con lo que Dios está trayendo ahora. Le está cerrando la puerta a la verdad que está por llegar. Su voluntad está sedimentada y satisfecha en la religión que ya tiene. Cristalizados en sus rutinas. No se quieren mover hacia donde habrá más presiones, quieren estar tranquilos donde están. Sus iglesias crecen todo el mundo está contento, no necesitan ponerle presiones suplementarias a esa gente. Así están conformes y asisten regularmente a todos los cultos, traen sus diezmos y ofrendas puntualmente, ¡Está todo bien! No quieren subir a ninguna estatura más alta, están muy bien allí, están tranquilos, felices, no necesitamos ninguna verdad que nos desparrame la organización. No obstante, seguramente harán una reunión con alguna junta o consejo, y si los pastores y los ancianos se ponen de acuerdo, ya verán lo que hacen.

La palabra dice ¡Levántate! Y la luz del día resplandecerá sobre ti. La Biblia está llena de ¡Levántate! Babilonia no se levanta jamás, se sedimenta. Todo el mensaje de Dios es con relación a moverse, a ir hacia adelante, a decirte que te levantes, que no te quedes sentado, que no seas cómodo, que no aceptes la apatía, levántate, levántate, levántate…Babilonia no hace caso a todo esto, y se establece. Los cultos del mes pasado, igualitos a los de hoy y seguramente también a los de mañana. Y si hay que pasarlos a zoom por causa de una pandemia, por zoom también los hacen igualitos a los que se hacían presenciales. ¿Para qué ir a un lugar donde te dirán lo mismo que te dijeron ayer y que nadie hizo ni cumplió? Babilonia ama a la falsa seguridad. Porque en transición, siempre hay incertidumbre, incógnita. Y ellos no quieren discernir, lo que en suma sería directamente no querer depender de Dios, de su Espíritu. Lo quieren todo ya discernido.

El Salmo 84:5 dice: Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, En cuyo corazón están tus caminos. Hay una versión que dice Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas. En cuyo corazón tiene peregrinaje. Es decir que habla de aquel que en su corazón está la mentalidad de peregrinar constantemente. Que le gustan las vías amplias. Babilonia te ofrece lo que sea, con tal que tú no tengas una jornada que te proyecte hacia el próximo mover de Dios. Te ofrece títulos, te ofrece dinero, te ofrece posición, para que no emigres hacia la próxima estación con Dios. Sea lo que sea. Aparentemente es paz, seguridad, posición, título, dinero. Cualquier cosa que te detenga. ¿Se acuerdan de Jacob, cuando decidió salirse de las manos de Labán?

(Génesis 30: 25) = Aconteció cuando Raquel hubo dado a luz a José, que Jacob dijo a Labán: Envíame, e iré a mi lugar, y a mi tierra.

(26) Dame mis mujeres y mis hijos, por las cuales he servido contigo, y déjame ir; pues tú sabes los servicios que te he hecho. (O sea: todo lo que yo he trabajado para ti está bien, pero no garantiza mi seguridad presente, así que bendíceme y me iré con viento fresco). (27) Y Labán le respondió: Halle yo ahora gracia en tus ojos, y quédate; he experimentado que Jehová me ha bendecido por tu causa. (28) Y dijo: Señálame tu salario, y yo lo daré. (¡Toda una negociación! ¿Te estás dando cuenta?  (29) Y él respondió: Tú sabes cómo te he servido, y cómo ha estado tu ganado conmigo. (30) Porque poco tenías antes de mi venida, y ha crecido en gran número, y Jehová te ha bendecido con mi llegada; y ahora, ¿cuándo trabajaré también por mi propia casa? (31) Y él dijo: ¿Qué te daré? Y respondió Jacob: No me des nada; si hicieres por mí esto, volveré a apacentar tus ovejas.

En una palabra: si no te puedo convencer con buena oratoria, si tampoco puedo con manipulación, y ni hablar con el dinero, ¿Qué te daré? ¡Ya sé! ¡Ministerios! ¡Te daré ministerio! Escucha: Babilonia hace lo que sea para que no te muevas de su área de control. Así es como opera Babilonia en todo, no sólo en la iglesia. Recuerda que ella abarca Economía, política y religión. ¿Me estás entendiendo? ¿Puedes verlo o sólo te lo crees porque yo lo digo y tú me tienes confianza? Gracias, pero me gustaría mucho que te dejaras guiar por el Espíritu Santo y lo pudieras ver por ti mismo. Babilonia puede operar en tu mente, puede operar en todas las áreas de tu vida. Escucha: si tu deseo por el ministerio es más alto que la voluntad de Dios, Babilonia te dará satisfacción y te atrapará en cautiverio total. Ella tiene experiencia con todo lo que es iglesia, pero se especializa en dar ministerios. Si tu necesidad de ministerio es más grande que tu amor por Dios, Satanás te da ministerio.

Y no pienses que me he vuelto loco. El mejor lugar que puede encontrar Satanás para paralizar o destruir la iglesia, es desde un púlpito. Lo único que detiene a la iglesia, es la mentalidad de adentro. Nada de afuera puede anular o deteriorar su trabajo, por eso Satanás, si puede, va a operar desde adentro. Israel jamás perdió una batalla con enemigos externos. Cuando le tocó perder, fue por enemigos que salieron de sus espaldas. Lo mismo sucede con el pueblo de Dios. Estaban con nosotros, pero no eran de nosotros…Ángeles de luz, los llama la palabra. Ángeles son mensajeros. El mundo no los tiene, está hablando de la iglesia. Falsos…apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros….Porque hay un original legítimo, hay fotocopias truchas, falsas. Satanás no es creador, él sólo toma lo creado y, si le dan permiso, lo pervierte y lo usa para su reino de tinieblas. ¿Nunca has visto algo de esto?

¡Y lo peor es que son sinceros! Pero pueden estar sinceramente equivocados. ¡Eliminamos a la voz hereje!, festejan. Y lo que hicieron fue eliminar a un mensajero de Dios. Babilonia quiere que te quedes estático. Esa es su mentalidad. Cuando es tiempo de moverse, Dios te dice: “Mira, allá adelante te encontrarás con persecución, conflictos, dramas, batallas, pero es tiempo de moverse. Sígueme” A veces, es obvio, a veces, es más sutil. Pero siempre viene conflicto, persecución, o traición. Es de manual. En toda transición bíblica, vas a ver que vienen esas características, antes de cruzar. Acuérdate: Babilonia era un error, pero estaba edificando. Había movimiento, había actividad. Estaban en la onda, ¡Estaban en el mover! No estaban ociosos, ¡Estaban construyendo! Pero no era Dios…Y no es que esté mal que Babilonia construya. Lo que sucede es que construye en desobediencia. Cubre y da ministerios, pero por fuera del ámbito divino.

Esa es la sutileza, porque como están construyendo y muy rápido, parecen más efectivos. Pero lo que ocurre es que los ladrillos construyen más rápido que las piedras. Se hacen con moldes, los cuecen los esclavos. Y dice la palabra que muchos serán los hijos de la esclava. Ellos estaban construyendo, y si no lo disciernes, no le encuentras nada malo a construir. Sólo que ellos estaban construyendo para no moverse. No es lo mismo. La construcción de Dios, es un movimiento hacia el frente. La de Babilonia, es estática. Mucha actividad, pero están todos los años en el mismo nivel. Diez años después, el mismo conocimiento, el mismo entendimiento. O gente totalmente nueva, y la que estaba ya se fue.

Hay gente que se rehúsa moverse, porque están guardando la sana doctrina. No saben muy bien lo que es eso, pero la están guardando. Otros están guardando un evangelio de hace treinta años, y otros un evangelio de hace doscientos años, y algunos pocos un evangelio de hace cinco años. No pasa nada, pero todos guardando un mover atrasado. Vino Juan el Bautista y alguien salió a decir que era falso profeta. Le costó su cabeza. Pero vino Jesús con el mismo evangelio, y alguien dijo: tú estás diciendo cosas que nadie ha dicho antes. ¿Habrá alguien así, hoy, en todo el espectro de la Web o seguiremos recitando capítulos y versículos con interpretaciones que tienen fecha de vencimiento? Reforma es la única palabra que no está de acuerdo con la opinión corporal. No pueden, porque viene a reformar la opinión corporal.

A ver: todo lo que es reforma, es porque no está de acuerdo con lo que existe. Hay gente que quiere entrar en reforma, pero al mismo tiempo quiere estar de acuerdo con todo el mundo, eso es imposible. Al contrario, es una guerra contra todo lo que está establecido. Se hace por el Espíritu, pero se manifiesta a través de los hombres. La construcción de Babilonia, entonces, es un proceso que no garantiza poder migrar. Es algo que sustituye migración, aunque incluye movimiento. Estamos construyendo la visión, y la visión no es un templo. La misión es migrar con Dios hasta que la iglesia termine. Y eso se reemplaza, en este caso por una ciudad hecha por el hombre, en lugar de migrar con Dios hacia nuevas dimensiones. Entonces la jornada es en paralelo. La gente se está moviendo en actividades, pero no está llegando a ninguna parte. Esa visión suena bonita, pero te lleva a ninguna parte. Babilonia. Construye monumentos con cada ladrillo que se extrae de sus hornos.

Esta es la guerra mental que tenemos. La guerra que tenemos es mental, no que tengas una mejor revelación. Dar una nueva revelación, manteniendo una previa posición. Eso es hipocresía espiritual. Toda manifestación de cambio externo, tiene que igualar una transformación interna. La reforma de la iglesia es una migración constante, una transformación del ser. Tenemos que implementar que cuando lleguemos a un próximo estado con Dios, el tener un andar diferente en Dios. Querer arribar a próximas estaciones en Dios con el mismo caminar en dios, es hipocresía espiritual. Transicionar es ir en búsqueda de la producción de un nuevo ser. Un nuevo calibre de persona. Antes tenía deudas financieras, ahora las paga. Antes no adoraba, sólo cantaba, ahora adora. No entendía esta clase de palabra, ahora que conoce el principio témpano, si la entiende. Además de todo lo abarcativo, es un cambio personal. Tenemos que explicar todo esto, porque cuando decimos Babilonia, la mayoría de las mentes se discurren a otras iglesias. ¡Es más que eso!

Es personal. Si para dar una directiva o una orden en tu trabajo o en tu casa, necesitas levantar la voz, no tienes autoridad, sólo tienes posición. Porque autoridad no es un asunto de volumen ni decibeles. Porque Babilonia se establece en la llanura, no en la montaña. Dios quiere un monte Sion, pero ellos se establecen en la llanura. O sea: un lugar de poca elevación. La elevación del monte Sion está diseñada para ver y gobernar. El gobierno produce dominio y la vista revelación. O sea: en Babilonia no hay revelación y tampoco dominio. Porque no tiene estatura en el espíritu. Se establecieron en la llanura para tener una vida suave y tranquila, sin tener que esforzarse en una cuesta arriba. No hay que trabajar para obtener una revelación. Mejor me pongo un video o un audio en Youtube.  Nos conformamos con cristiandad simple, sencilla. Además, hay una falsa unidad. Están unidos, pero para que su nombre sea conocido. Son muy pocos los que hacen lo que Dios quiere que hagan. Se trabaja con presión de grupo. El que está aislado está equivocado, así que debes estar formando parte de un grupo, y como esa presión de grupo existe, estás obligado a hacer lo que hacen todos los demás para no ser criticado. Sí así lo hacen todas las iglesias, así lo h aré yo también. No me voy a atrever a hacer algo diferente. Babilonia. No tienen creatividad personal.

(Proverbios 1: 8-15) = Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre; Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, Y collares a tu cuello. Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, No consientas. Si dijeren: Ven con nosotros; Pongamos asechanzas para derramar sangre, Acechemos sin motivo al inocente; Los tragaremos vivos como el Seol, Y enteros, como los que caen en un abismo;  Hallaremos riquezas de toda clase, Llenaremos nuestras casas de despojos; Echa tu suerte entre nosotros; Tengamos todos una bolsa. Hijo mío, no andes en camino con ellos. Aparta tu pie de sus veredas, Aquí vemos la presión de grupo, una unidad basada en provecho personal. No dejes que la presión de grupo te convenza. La palabra original usada habla de no ser engañado, seducido, adulado, manipulado. Esto tiene que ver con esa mentalidad que abunda en el simple, en el necio o en el ignorante. Esta es la gente dominada por presión de grupo. Son gente débil, sin carácter, que lo único que hacen es moverse de acuerdo a lo que les dice Fulano.

No tienen un proceso de escudriñamiento interno. Por lo tanto son guiados por cada liderazgo que les toque. Y nosotros, aquí, al menos en lo que a mi compete, no queremos que nadie sea guiado a ciegas. Necesitamos personas inteligentes que produzcan un balance en el día a día. Y que el amor genuino sea básico. Porque si yo te amo a ti, tú me tienes que amar a mí. así es como opera y funciona. ¡Es normal, todo el mundo lo hace! ¡Está en la televisión! Pues no, será como tú dices, pero yo no, yo no entro en esa. Aprende: la verdad, no es la que todo el mundo hace. Al contrario, son muy pocos los que hacen la verdad. Además. ellos se establecen en el desierto, en Sinar. Fíjate, en el Sinar no llueve. Toda tu revelación, llega del río. Lluvia tiene que ver con Gracia, revelación, depósitos frescos de Dios. Y lo que produce la tierra, que es nuestro corazón.

En Babilonia no llueve. Todo lo que se entiende, viene de otra parte. No producen revelación. Ellos son los que se establecen en un lugar y, cuando necesitan agua para sus siembras, mandan a llamar a un hombre que alquila una bomba para que saques el agua que necesitas. Nosotros nos establecemos en un lugar árido y dependemos de Dios en cuanto a que llueva o no para regar la siembra. Babilonia dice que es de Cristo, pero se establece al lado del río para asegurarse que tendrá agua de sobra. Es más difícil vivir en el monte, porque los ríos se acaban más rápido, pero se llenan con lo que cae del cielo. Porque nos convertimos en hombres puentes.

(Deuteronomio 11: 10) = La tierra a la cual entras para tomarla no es como la tierra de Egipto de donde habéis salido, donde sembrabas tu semilla, y regabas con tu pie, como huerto de hortaliza.

(11) La tierra a la cual pasáis para tomarla es tierra de montes y de vegas, que bebe las aguas de la lluvia del cielo;                                                   

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Portadores de la Luz Eterna

Confieso que en algún momento de mi vida comencé a tener miedo y horror de Dios, cuando antes de conocer lo que se conoce como iglesia, o ya en su remoto nombre de Religión, comencé a ver un Dios diferente del cual antes yo ya tenía un concepto. Yo creía en un Dios de amor, de misericordia, de ayuda al abatido y desvalido. De un Dios, en suma, que era capaz de ayudar a todo el que se lo permitiera.

Hay que reconocer un mínimo pero genuino mérito: siempre lo busqué, pero también me doy cuenta que eso fue hasta que me di de narices con la gente equivocada. Ahí cometí el craso error de dejar que de alguna manera me indujeran esos temores, de los cuales yo siempre dudé, pero que por respeto e inseguridad siempre me calle, tal como supongo habrán hecho muchos de ustedes.

Hoy puedo respirar hondo y llenar mis pulmones porque mi entendimiento ha sido más que aclarado en todas aquellas dudas que por poco me llevaron al borde de la locura. Dios, en su inefable e infinito amor supo abrir y despertar mi conciencia. Aquella conciencia con la cual crecí, con la cual nací, ese instinto que siempre estuvo en mi interior y que me inquietó permanentemente cuando sentía que una información que recibía estaba equivocada.

La doble intención de aquellos hombres, con la finalidad de cautivar mi voluntad haciéndome creer que se dependía totalmente de ellos, cuando hoy sé que todo lo visible e invisible dependen solamente de Dios y no de ningún hombre, por afamado o bien intencionado que sea. Hoy puedo dar gracias a tanta gente que, con el simple acto de cruzarse en mi camino, me ayudó notablemente a poder ver a ese Dios global que reina para todos y no ese Dios personal al que consideramos poco más que un osito de peluche a nuestro servicio.

Quiero que quede más que claro que creo en el Dios de todos los universos. Y lo digo así porque no me atrevo a decir DEL universo, porque nadie me podrá confIrmar si existe sólo éste. Lo que sí sé, es que haya uno o mil, de todos esos universos mi Dios es el único Dios. No culpo a los que lo ven como el Dios de esta tierra, pero convengamos en que ya se dieron cuenta que la tierra, como mundo, o planeta, es apenas un minúsculo grano de arena flotando y girando en el espacio sideral divino.

Esa, entre otros detalles, es la mentalidad-iglesia. Pero no en referencia a la iglesia majestuosa, gloriosa y sin mancha ni arruga de la que se habla maravillas, sino de la otra, la pequeña, la que reduce y se reduce cuando se compara con el mundo secular. Babilonia. Esa es la iglesia religiosa. La que utiliza palabrería cargada de tecnología espiritual y la que recurre a sofisticados métodos de avanzada para el supuesto establecimiento del Reino de Dios en la tierra, a través de un reducido puñado de personas que se salvarán y que obviamente serán ellos, porque son los únicos portadores de la gran verdad.

De hecho, esta es una de las más grandes mentiras difundidas desde el infierno y comprada por muchos hombres en representación de afamadas entidades, que según ellos son y serán las elegidas por Dios para establecer el día final. La mentira parte desde una base más que comprobable: Dios vino por su pueblo, que es toda la creación de la raza humana y no sólo una entidad religiosa, aun cuando asegure tener enseñanza y cobertura profética apostólica, lo cual solamente pinta o disfraza un producto que por dentro sigue siendo la misma basura ya conocida.

Este es un ciclo vicioso que viene desde tiempos antiguos, cuando el hombre comenzó a ejercer gobierno sobre el hombre y a imponer leyes externas para que ellas gobernaran las vidas de la gente. Este tipo de gobierno, que todavía está vigente y no se ha extinguido, está basado en la introducción del temor a la ira de Dios, argumento con el cual tú y yo sabemos ha sido dominada una gran parte de la llamada membresía de tantísimas iglesias, independientemente cual fuera su doctrina o su denominación. El caso era ejercer poder y aprovecharse de él para llevar una vida fastuosa a costas de aquellos que veían a estos hombres como sus líderes o referentes a los que debían obedecer ciegamente y sin cuestionarles nada.

Quiero que se entienda. Yo no estoy en contra de la ley que se dio en el Sinaí, pero creo que aquello era necesario en aquel tiempo debido a la conciencia y la capacidad pensante de aquella gente, que era un tanto primitiva, para la comprensión de miles de cosas, como las que hoy comprendemos sin batallar a partir de lo que el Espíritu Santo ha puesto en decenas, centenares o miles de hombres y mujeres enviados a traer la auténtica Verdad que es Cristo, por encima de toda antojadiza doctrina personalizada que pudo gobernar sobre la base de la ignorancia general.

Tiene que quedarnos muy en claro en cada cerebro creyente, que los verdaderos enviados del Señor, sean hombres o mujeres, han sido delegados con enseñanzas muy puntuales que nada tienen que ver con esos monumentales shows casi artísticos, donde músicos, cantantes y predicadores parecían formar parte de una gran compañía itinerante que iba pueblo por pueblo con sus carpas desarmables a entretener a las personas que buscaban ansiosamente algo de paz y fe para sus vidas. Hablo de circo, con todo el respeto y el temor santo de estar estableciendo una verdad y no sólo derramando una crítica que puede sonar a envidiosa o mal intencionada.

Me gusta ser profético y declarar victoria para mañana, para un futuro lleno de gloria divina. Pero mucho más me gusta recordar que el nombre santo de nuestro Señor dado por los antiguos, fue YO SOY, dando a entender que la realidad del Espíritu es Hoy, aquí y ahora, y que cualquier pérdida de tiempo dedicada a cuestiones futuras, puede en principio demorar el mandato y en segundo término lo peor: anularlo, dejarlo sin efecto. Creo que cuesta muy poco imaginar de donde sale ese libreto religioso de perdición.

En más de una ocasión, alguien ha sentido el deseo de llamarme charlatán, sólo porque me he pasado un rato hablando de mi Dios, de Jesucristo y del Espíritu Santo. Y si bien esa expresión me ha chocado y hecho daño, al punto de airarme y producir un amague de reacción de defensa en mí, he decidido quedarme en silencio por dos razones básicas: porque eso es exactamente lo que Jesús hubiera hecho en mi lugar y porque en definitiva, razón no les falta a los críticos, ya que la religión estuvo y está repleta de charlatanes, y mientras ellos no conozcan la verdad y tengan discernimiento, tienen el derecho de meternos a todos en una misma bolsa.

Hay un viejo pensamiento que dice que debes recordar que Dios está en ti y tú en Él. Nunca estarás separado de Él porque todos somos uno. Y añade que cuando construyes algo para ti, eso se irá contigo, pero que cuando lo que construyes es para bien de la humanidad, eso se convertirá en Roca Eterna.

Ahora bien; todas estas cosas que no son nuevas ni desconocidas para ninguno de nosotros, nos lleva a una actualidad donde todavía existen muchos que no tienen absoluta seguridad respecto al terreno que pisan, y se formulan la pregunta histórica: Para volver a Dios, ¿Necesitamos volver a la religión que conocemos? ¿Ese sería el eslabón perdido?

Mi respuesta es tan rápida como contundente: ni lo sueñes. Yo estoy todos mis días hablando de regresar a los mejores sitios de nuestra espiritualidad, pero olvidando la religión y todo lo que se le parezca. Y esa respuesta mía, todavía despierta reacciones adversas en mucha gente, que no acierta a entender que creer en Dios, Jesucristo el Hijo y Su Espíritu Santo de ninguna manera es ser religioso, aunque el mundo se llene la boca expresándolo así, rotulándonos así, estigmatizándonos así.

Veamos: ¿Por qué propongo no retornar a la antigua religión que por años nos gobernó la vida espiritual? Porque no es buena y te digo la causa. Entiende que para que tenga éxito cualquier religión organizada, tiene que conseguir que la gente crea que la necesita. Para que las personas pongan su fe en algo, deben primeramente perder su fe en sí mismas. Esa es la primera tarea de la religión, hacer que tú pierdas la fe en ti mismo.

La segunda tarea es hacer que veas que ella tiene las respuestas que tú no tienes. Y la tercera y más importante es inducirte a aceptar sus respuestas sin cuestionarlas. Porque si las cuestionas, entonces automáticamente, ¡Empiezas a pensar! Y si piensas, ¡Empiezas a regresar a la Fuente Interna! Y la religión no

puede permitir que tú hagas eso, porque es probable que en la Fuente Eterna, encuentres una respuesta diferente de la que se ha tejido. Por eso la religión debe hacerte dudar de tu Yo y de tu capacidad de pensar directamente.

El problema de la religión es que con mucha frecuencia toma caminos sinuosos, porque si no puedes aceptar sin duda alguna tus propios pensamientos, ¿Cómo no vas a dudar de las ideas nuevas sobre Dios que la religión proporciona? Porque es la propia religión la que creo a los agnósticos. Cualquier pensador de mente clara que vea lo que ha hecho la religión como estructura institucional, debe suponer que ella no tiene a Dios, porque es precisamente ella la que ha llenado los corazones de los hombres con el temor hacia Dios, cuando hubo un tiempo en que el hombre amó Lo Que Él Es en todo su esplendor.

Es también la religión la que ordenó al hombre inclinarse ante Dios, cuando en otro tiempo el hombre se alzó alegremente hacia Dios, y se inclinaba o directamente se postraba a sus pies cuando la situación lo requería o simplemente cuando deseaba adorarle, sin necesidad de que ningún porrista cristiano le marcara los tiempos, los momentos y las formas.

Es la religión, asimismo, la que recargó al hombre con preocupaciones sobre la ira de Dios, cuando hubo un tiempo en que el hombre buscó a Dios para que aligerara su carga. Y de esa manera poder servirle sin preocupaciones externas ni sobresaltos mundanos.

Es la religión la que enseño al hombre a avergonzarse de su cuerpo y de sus funciones más naturales, cuando hubo un tiempo en que el hombre celebró tales funciones ¡Como los dones más grandes de la vida! Es la religión la que te enseño que debes tener un intermediario para llegar a Dios, cuando hubo un tiempo en

que pensaste que alcanzabas a Dios por el simple hecho de vivir con obediencia, transparencia, bondad y verdad.

Y es la religión la que ordenó a los humanos adorar a Dios, cuando hubo un tiempo en que los humanos adoraban a Dios, ¡Simplemente porque era imposible no adorarlo! Por donde quiera que la religión haya ido ha creado desunión, lo cual es lo opuesto de Dios que proclama en toda la extensión de su Palabra la unidad de los que están en un mismo sentir.

La religión separó al hombre de Dios, al hombre del hombre y al hombre de la mujer. De hecho, hay algunas religiones que afirman que el hombre es superior a la mujer, y aún claman que Dios está muy por encima del hombre, con lo cual tienden el escenario para la más grande parodia jamás impuesta a la raza humana.

Yo te digo que Dios no está por encima del hombre, allá lejos e inalcanzable, y el hombre tampoco respecto de la mujer; ese no es el «orden natural de las cosas», pero es la forma en que todo el que tiene poder (muy en particular, los hombres) quiso que así fuera al formar las religiones de culto al hombre, las cuales retiraron sistemáticamente la mitad de las versiones finales de las «sagradas escrituras» y deformaron el resto para que cupiera en el modelo varonil y masculino del mundo.

La religión insiste todavía en que las mujeres son seres menores, algo así como ciudadanos espirituales de segunda categoría, no idóneas para enseñar la Palabra de Dios, para predicar la Palabra de Dios o para ser ministras del pueblo.

Como niños, siguen arguyendo sobre que género dispuso Dios que fuesen Sus sacerdotes. Y se olvidan de algo que Él ya dijo: Todos ustedes son sacerdotes. Cada uno de ustedes. No hay persona o clase de personas más «convenientes» para hacer Su trabajo.

Pero claro, sucede que un buen número de sus hombres se parecen a sus naciones. Tienen hambre de poder. No les gusta compartir el poder, sólo les enamora ejercerlo. Y construyeron un Dios de la misma especie. Un Dios hambriento de poder. Un Dios que no quiere compartir el poder, sino sólo ejercerlo. Empero, yo te digo: El don mayor de Dios es compartir Su poder con sus hijos.

Te pregunto a ti, que estás diciendo diariamente que has dejado atrás la religión: ¿Puedes imaginar que Dios te haga ser como Él? ¡No! ¿Verdad? ¿Cómo podríamos ser como Dios? ¡Pretender eso sería alta blasfemia! Obvio, así has sido formado. Sin embargo, a mí me parece que blasfemia es haber enseñado eso, porque todavía se escucha la voz de Dios en la Creación cuando dijo que haría al Hombre a Su imagen y Su semejanza.

Por favor, explícame ¿Cómo llegaríamos a ser imagen y semejanza de Dios si se nos prohíbe pensar que podemos ser imagen y semejanza de Dios bajo la amenaza de ser blasfemos? Piensa lo que quieras, cree lo que quieras y condúcete como quieras, pero el destino que viniste a cumplir en esta tierra, es ser imagen y semejanza del Dios que te creó para poder ser canal de la manifestación de Su Gloria.

No viniste a codiciar lo bueno que tienen los demás, así como tampoco a luchar, luchar y luchar y sentir que no llegas nunca al objetivo o a la Gran Comisión encomendada. Y ni se te ocurra darle lugar a ese pensamiento satánico que quiere convencerte que eso es imposible o muy difícil. Entiende, cree y aprende: Dios jamás te enviaría a cumplir una misión imposible. Eso sólo es posible para titular una serie televisiva, pero no para dar salida a los hijos de Dios.

Va a ser no ya necesario, sino imperativo e indispensable que creas de una vez por todas en la bondad de Dios y en la bondad incomparable de Su Creación. Deja ya de pensar en ese anciano cruel que con un látigo en su mano espera que te equivoques o peques para castigarte duramente para que te duela hasta el fin del mundo. Ese es el Dios de la religión. Mi Dios y el tuyo, es un Dios de amor, pero Justo de toda Justicia en sus decisiones. Tú sólo sé obediente y limpio y jamás tendrás nada que temer.

En una ocasión, alguien como al pasar me dijo algo que me quedó grabado a fuego para siempre: “El poder absoluto, no pide nada”. Muchas veces me pregunté si esa es, exactamente, la naturaleza de nuestro Dios. Llegué a la conclusión que sí, y por consecuencia, aquellos hombres que en el nombre del Dios al que dicen representar son capaces de venir hasta tu propia casa a pedirte algo “para él”, en realidad, lo están pidiendo para ellos mismos. Dios es el poder absoluto, y ese poder jamás pide nada.

Dios es todo y se convierte en todo. No hay nada que no sea de Dios y todo lo que Dios experimenta de sí mismo, Dios lo experimenta en, como y a través de ti. En tu forma más genuina y pura, cuando no eres tú sino Él obrando en ti, tú también eres absoluto. Por lo tanto no necesitas, no quieres ni pides absolutamente nada. En algunas áreas de mi vida, yo he podido comprobar la veracidad de esto. No he pedido nada y, casi de manera automática, lo que necesitaba me ha llegado. Sin pedirlo. Buscar primeramente el Reino, ¿Recuerdas?

Dios es puro de toda pureza. Sin embargo, para cada uno de nosotros, Dios termina siendo lo que nosotros hacemos de Él. Lo imaginamos, lo definimos y terminamos creyendo en el Dios que imaginamos y definimos, que no siempre coincide con el que realmente es. De todos modos, Él no acepta esa postura y cuando le da la gana en su Soberanía, Él vuelve a su forma más pura y tú te quedas reflexionando en qué has fallado. Alguien dijo alguna vez y no se equivocó nada, que cuando un cristiano cree tener todas las respuestas, aparece Dios y le cambia todas las preguntas…

Por ejemplo: ¿No has oído o leído que Dios es un Dios celoso? ¿Y qué pensaste? ¿Acaso que Dios siente lo mismo que tú cuando tu novio o tu novia hablan con otra persona? ¿Temor a perder al ser amado? ¿Eso crees, de verdad, que significa que Dios sea celoso? No mi amigo, porque aquí no estamos hablando de CELOS, aquí estamos hablando de CELO, que como bien sabes, se trata de cuidado, esmero, atención, preferencia, dedicación extrema, etc. Si no terminas de creerlo, piensa: ¿Cómo puede sentir celos un Dios que tiene todo, es todo y nos posee a todos?

También y todavía hay quienes hacen de Dios un vejo malhumorado e irascible y dispuesto a ejecutar sin dudarlo a quien transgreda sus leyes. Pregunto: si nosotros mismos decimos que Dios no puede ser lastimado ni dañado en modo alguno por nadie, y menos por un ser humano, ¿Cómo se entiende esa irascibilidad, ese mal humor y esa crueldad? Invento satánico comprado alegremente por la religión legalista.

Eso es lo mismo que, basándose muy someramente de ese verso que dice que suya es la venganza, han armado de nuestro Señor un ser vengativo. ¿Cómo podría Dios ser vengativo con lo que Él mismo ha creado? No hay otra cosa que Dios en el universo, ¿Por qué se castigaría a sí mismo simplemente por crear? Ellos argumentan que eso Él lo hace con aquellos que se equivocan en sus pasos.

Vamos a partir de una base sólida y coherente. Él te ha dejado los lineamientos esenciales de todo lo que es pecado y de lo que no lo es. Tu no puedes argumentar que no sabes lo que ya sabes que sabes desde toda tu vida. Que algo te guste o le guste a tu carne y quieras hacerlo igual, es problema tuyo, pero no puedes engañar a Dios diciendo que no lo sabías por que sí lo sabías.

De todos modos, déjame decirte que eso no te trae castigo divino, tal como si por un paso erróneo un rayo de cielo enviado por Él te alcanzara y te achicharrara. No es así. Él se limita a hacerse a un lado y dejarte hacer lo que el libre albedrío que Él te ha dado te permite hacer. Claro está que, el hecho de hacerse a un lado significa que te deja sin cobertura porque Él no puede estar compartiendo pecado alguno. Y es el infierno mismo el que te hará trizas, pero no como castigo de Dios, sino como factura impaga por haber confiado en el reino de las tinieblas.

En Dios no hay tiranía. Esa tiranía nació de tu imaginación, y tu imaginación fue influida ya sabes por quien. Dios siempre te está esperando, aunque andes por la vida absolutamente en perdición y con un destino de infierno marcado a fuego y aparentemente irrevocable. No te creas esa mentira, para Dios no hay nada irrevocable hasta el último segundo de la vida de uno de sus seres creados si estos se arrepienten y le piden perdón. Sigue habiendo perdón, redención, restauración y salvación.

Líbrate de las doctrinas llenas de amargura creadas por la religión. Tu unión con Él es completa, siempre fue, siempre es y siempre será. Tú y Él son uno, tanto hoy como en la eternidad. Haz que tus días y tus noches sean reflejos de la más alta idea de tu interior. Permite que tus momentos de expresión de tu Amor estén plenos de un éxtasis espectacular de Dios hecho manifiesto a través de ti. Hazlo mediante la expresión de tu Amor, eterno e incondicional, por todos aquellos cuyas vidas tocas. Sé una luz en la oscuridad y no la maldigas. Sé un portador de la luz. Tú ya lo eres. Deja de creerle mentiras a las tinieblas, sal de la prisión represora de la religión castradora y permítete ser portador de la luz divina. Con plenitud, con certeza, con paz y por sobre todas las cosas, con obediencia, libertad y autoridad. Eso se llama hijo de Dios, y está por encima de miembro de tal o cual congregación o parte integrante de tal o cual credo.

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No es Tiempo de Teología

Si yo te dijera que la palabra que voy a compartirte conlleva mi intención de bendecirte, no te estaría diciendo la verdad. No al menos como debo decírtela. Yo no tengo intención de bendecirte hoy, lo que yo quiero y espero es que Dios te bendiga ricamente con lo que salga de mi boca. Porque esta palabra no puede ser entendida por el mundo secular, incrédulo, impío y pecador, porque ellos oyen y analizan todo con sus mentes. Y la propia Palabra de Dios dice que la mente natural, no puede ‘percibir las cosas que son del Espíritu. Por esa razón es que hoy quiero pedirte que abraces este trabajo en el mundo del espíritu. Recíbelo sin analizarlo, y deja que la luz de la revelación ilumine tu mente.

Podemos ver claramente que estamos viviendo tiempos difíciles, pero si entendemos lo que Dios está haciendo ahora, podemos también percibir, que estos tiempos son definitivamente estratégicos para la iglesia. Estamos rodeados por una sociedad, que está bautizada por un espíritu humanista, bautizada por un espíritu liberal. Vemos perplejidad, profundas dificultades económicas, inseguridad social, corrupción gubernamental, educación pervertida, desempleo en todos los pueblos, una generación que carece de propósito, una generación que carece de sustancia, una mentalidad que sostiene el tener éxito sin consumación

Estamos viviendo un nuevo día en la historia de Dios, que demanda una representación divina. Escucha bien lo que te digo: el mundo de hoy, demanda una participación divina. Una representación de parte de Dios en medio de la situación presente. Estamos viviendo en una hora donde ya no podemos excusarnos de la demanda presente, identificándola con el problema, o identificando el problema, con nuestro entendimiento escatológico. No podemos excusarnos del problema presente, con teologías escatológicas. No podemos responder a la crisis presente con fraseología religiosa, que las obtenemos por asociación y no por revelación. Cosas que repetimos por herencia y no porque Dios haya hablado con nosotros.

Frases religiosas vacías y místicas, que lanzan a la problemática de hoy a una dimensión fuera de nuestro alcance. No podemos seguir reaccionando al dilema nacional con terminología espiritual. Un nuevo día, demanda un nuevo acercamiento, una nueva ministración. Nuestra teología espiritual, frente al problema de la nación, sólo nos hace ver como tontos divididos, una iglesia confundida, sin dirección, dividida entre sí misma, que trata de justificar su ineficiencia con un arrebatamiento místico. ¡Basta! Dice el Señor. Existe una nueva demanda para un nuevo día.

A medida que el Espíritu de Dios nos está madurando, no podemos olvidar que en el mundo del espíritu, hay más de un espíritu. Y que a medida que la iglesia madura, el cuerpo del anticristo también madura. También Satanás madura a sus súbditos. Hoy tienen un método muy sofisticado. Se ha lanzado en una guerra, que nunca antes se había visto en la historia de la iglesia. Es hora que el cristiano promedio empiece a salir del mundo de la ignorancia. El pueblo perece por ignorancia. Y no tiene que ver con ignorancia escatológica, no tiene que ver con conocimientos bíblicos, no tiene que ver con conocimiento teológico, no tiene que ver con conocimiento hermenéutico, no tiene que ver con repasar exegéticamente el texto, no tiene que ver con nada que tenga que ver con teología.

Lo único que hace perecer al pueblo, es no tener conocimiento de lo que está haciendo Dios en el momento. Muchos, muchísimos se han estudiado a la perfección todo lo que Dios hizo desde la Creación hasta hoy y en el ministerio de Jesús, Pablo Y tantos más. Pero son muy pocos, pero muy pocos los que pueden hablar de lo que Dios está haciendo ahora, ahora mismo. Mateo 24 nos dice una y otra vez que la mayor indicación que nos señala los últimos días, es: ¡Ten cuidado con el engaño! Escúchame, no vamos a andar engañados por el mundo, no vamos a ser engañados por el mundo, no somos tan tontos. Pero entonces bien cale que nos preguntemos: ¿Por qué Dios nos dice que tengamos cuidado con el engaño? Simple: ¡Porque el engaño viene de adentro!

El engaño siempre vino, viene y vendrá de adentro. No se puede engañado sin primero ser religioso. La línea que define el mundo espiritual, es casi transparente. Yo entiendo que hay muchísimos ministros que al igual que yo mismo, somos sinceros. Y por eso es que tú, ministro, estás allí, escuchándome, pese a que no tengo un nombre de alta fama o prestigio. Sin embargo, con ser sinceros no basta, porque la sinceridad no siempre es sinónimo de tener criterio para la verdad. Tú puedes ser definitivamente sincero, pero también puedes estar sinceramente equivocado. Hay una universidad que es la más famosa de los Estados Unidos, comenzó con un lema que dice: vamos a producir predicadores. Hoy es la cuna del satanismo en los Estados Unidos. Centro esotérico internacional.

Otro ejemplo: cuando se fundó o se creó el sistema educativo que hoy existe, fue un ataque directo a la iglesia y quitarle la educación a la casa de Dios. La Palabra de Dios envía a la iglesia a educar a los niños, no al sistema educativo. Porque la educación, tiene que ver con principios morales. Tú puedes ser un tremendo y prestigioso profesional, y sin embargo ser un maleducado. La educación le corresponde a la casa de Dios. Una iglesia que no comprende este principio, sólo existe una generación, y se convierte en algo obsoleto.

Otro ejemplo: matrimonios de iglesias cristianas. Oye y entiende. Muchos buenos candidatos a ser grandes hombres de Dios, entierran la visión en un yugo desigual. Esa es la mejor y mayor estrategia satánica en la iglesia. ¿Y qué hemos hecho la gran mayoría? No solo lo permitimos, sino que hasta lo alimentamos. ¡Abre los ojos! Esto es muy serio, es un asunto de vida o muerte. Es tiempo de discernir en la iglesia de Dios. La mente natural no percibe. Se siente la voz de Dios con un mensaje de urgencia que va directo al ministerio que hoy por hoy rige en la iglesia. Juan 3:3 dice que carne y sangre no comprende, que carne y sangre no hereda, que esta dimensión no hereda tu conocimiento. No se va a poder ver, es como el viento. Nadie sabe cuándo vino y cuando se fue. Solo vemos sus efectos. Es tiempo de discernir lo que Dios quiere que discernamos.

Por ejemplo; la pobreza, el narcotráfico y los miles de adictos que lo sostienen. Familias desunidas. No vemos el espíritu, pero vemos el resultado. A esta dimensión hay que discernirla. Si Satanás fue a vencer la iglesia, lo tendría que hacer de adentro para afuera. La mente religiosa no puede comprender esto que estoy diciendo. Y además se enoja conmigo por decirlo. Se enfurece te diría. no me asombra, no me extraña, no me atemoriza, no me preocupa, sigue siendo Dios. Por ejemplo: Lucas 18 dice que hay un hombre que tiene mucho dinero y viene donde está Jesús y le pregunta que debe hacer para heredar la vida eterna. ¿Recuerdas la respuesta de Jesús? Sintetizando, le dijo: ¡¡Discierne!! Porque Jesús discernió y se dio cuenta que el joven vino con un mal espíritu.

Por consecuencia, lo primero que ese joven manifiesta, es un espíritu falso. La mitad de la iglesia no sabe eso. Y Cristo habla para él. O él habla para Cristo. ¿Qué tengo que hacer para ser salvo? Haz todos los mandamientos. Y él habla para él y dice. ¡A todos los hago y los cumplo yo! Número dos: espíritu mentiroso. Ninguno hace todos los mandamientos, porque si hubiera uno solo que los hiciera, no hubiera sido necesario que Cristo muriera en la cruz. Ninguno sabía eso, tampoco. Es tiempo de discernir las situaciones y ver lo que Dios está viendo. De otro modo, su iglesia será un fracaso. Estoy hablando con gente madura, ¿Verdad?

Y Cristo le dice: De acuerdo, deja todo y sígueme. Porque no solo le dijo vende todo, hay dos cosas que dijo. Ninguno vio eso, tampoco. Vende todo y sígueme. El hombre se fue cabizbajo, se fue deprimido, frustrado, con mucho dolor, porque tenía mucho dinero. Pregunto: ¿Qué has escuchado tú? ¿Qué los ricos no entran? ¿Qué escuchaste? ¿Qué las riquezas son malas? ¿Qué fue lo que entendiste? La importancia no era si las riquezas eran malas o no. Dios no tiene problemas con que tú tengas riquezas. la situación, es: ¿Qué lugar ocupa la riqueza en ti? ¡Ese es el mensaje! Y la iglesia, ¿Qué entendió? No lo sé, pero después de leer esta palabra, hizo un voto de pobreza.

Ahora nos sonreímos, pero hace un tiempo atrás cuando no había prosperidad, todo el mundo era pobre. ¿Dónde estaríamos hoy si hace dos mil años atrás hubiéramos entendido esta parábola? Lo cierto es que el Reino de Dios, necesita riquezas para operar en la tierra. Empresarios, abogados, ingenieros, médicos, diputados, políticos, artistas, todos rendidos al Reino de Dios. Sólo estoy hablando de discernimiento, todavía no he entrado a lo que quiero decir. Romanos 14 dice que el Reino de Dios no tiene nada que ver con comidas ni bebidas, no tiene que ver con rudimentos ritualistas, no tiene nada que ver con tradiciones del sabath, no tiene nada que ver con qué comes o qué bebes, no tiene nada que ver con que tu bebas un vino o no bebas un vino. ¡Escuchaaa! El Reino de Dios no tiene nada que ver con comidas ni bebidas.

Tampoco tiene nada que ver con si fuiste a un teatro a ver una obra o a un cine a ver una película, o no. El Reino de Dios no se discierne así. No lo puedes identificar en el mundo natural. No viene por observación, no viene por escatología, no viene por carne ni sangre, no viene por enseñanzas, no viene por teología. ¿Qué dice Pablo? Que para los maduros no le hay ninguna diferencia en ninguna de esas cosas. Peo que los débiles, los flojos, los inmaduros, los niños espirituales, son los que discuten imagen, teología, escatología, si vino o no vino, comida, sábado y todo eso que seguramente tú ya conoces tan bien o mejor que yo.

El débil, como no sabe lo que Dios está haciendo, se entretiene con el mundo natural. Yo no tengo tiempo para dedicarle al mundo natural, estoy demasiado ocupado con esto. La iglesia genuina no tiene tiempo para dedicarle al mundo natural. El mundo no tiene tiempo para el mundo natural. Dios sí tiene tiempo. Él espera que tú te mueras, y entonces levanta a otro que lo sabe. El tiene para siempre. Todo bajo el sol tiene un tiempo, pero Dios no vive debajo del sol. Ahí se te arruinaron todos tus planes y planificaciones controladas. Porque si tú no haces lo que tienes que hacer, Él levantará a otro que lo haga. Porque Él tiene tiempo para siempre. El que no tiene ese tiempo para siempre, eres tú.

Debatiendo doctrina, teorías, significados, es sólo señal de inmadurez. Lo que necesitamos es una nueva visión para un nuevo tiempo. Una mente orientada por soluciones. Este es un tiempo como el tiempo de Ester. ¿Recuerdan el tiempo de Ester? Había una reina llamada Vasti y ella tenía una agenda privada. El rey representa a las autoridades nacionales. Cuando esas autoridades nacionales necesitaron de la presencia de la reina, que representa a la iglesia, se encontraron con que la iglesia tenía una agenda privada. Vasti, la falsa iglesia. Vasti, la iglesia religiosa. Murió por falta de representación nacional. Escucha bien lo que te digo: murió porque no tenía representación nacional,

En cambio Ester, fue preparada por el espíritu de Mardoqueo. Y cuando estuvo bien preparada, en medio de la crisis, dijo: aunque la ley no me apoye; aunque la ley no me respalde, aquí voy a representar a Dios. Verdadera iglesia. Escucha lo que dijo la iglesia, cuando la ley estaba en contra de la iglesia: si muero, que perezca. Esa fue la palabra de la verdadera iglesia. ¿Qué va a hablar la iglesia hoy? A eso no lo vas a encontrar en tu escuela bíblica, porque eso nace en el corazón. La iglesia Vasti fue destruida, porque no representaba adecuadamente a la nación. Porque tenía agenda privada. Cultos de oración, culto de ayuno, culto de adoración, culto de damas, culto de varones, culto de niños, un café por la mañana. Agenda completa. Si Cristo quisiera cambiar algo debería pedir una cita con el pastor quince días antes.

Una iglesia sin comunión directa con la sociedad en la que se encuentra en recursos espirituales, es solamente un club social y religioso. A esta altura, yo no sé como podría llegar a hablarte verdades más profundas que estas. Espero con toda sinceridad que tú que me escuchas, abraces con todo amor el amor de mi espíritu y el atrevimiento de hablar esto en contra de mis propios beneficios ministeriales. No podemos continuar con nuestra homilética de Spurgeon y los otros antepasados. Fueron muy buenos maestros y referentes, pero están fuera de contacto con la realidad espiritual de hoy. Y te diré algo más. Unirnos tú y yo una vez por semana, compartir un café p un mate argentino y hablar de temas comunes, no es sinónimo de unidad en el cuerpo. Y tampoco resuelve nada.

Es tiempo de discernir y proveer soluciones. Reunirnos para resolver grandes problemáticas. Eso sí puede ser acompañado por café o mate criollo. En honor a la verdad, hay gente a la que tanto el café como el mate le caen mal y le dañan el estómago. Es tiempo, entonces, de depositar una palabra profética en tu vida. Como administradores del Reino de Dios, es imperativo entender el propósito de la iglesia, a la luz del comienzo de la historia de Dios. Si tú no entiendes la perspectiva eterna de Dios, tú tienes un ministerio obsoleto. Si tú no entiendes, de principio a fin, el plan de Dios, (Y no me refiero a que pueda saber cuándo se termina), no podrás conocer la objetividad de ese plan divino. Como consecuencia, tu ministerio no tiene relación con Dios. Puede ser bien intencionado y lleno de cosas buenas, pero no está alineado con el dueño del ministerio.

Yo te garantizo que si a esto que te pregunté aquí se lo peguntamos a cien pastores, con mucha generosidad puedo asegurarte que noventa no lo saben. Porque tenemos un sistema donde enviamos gente a una escuela a estudiar libros que escribieron personas que no estaban llenos del Espíritu. Y a partir de esos libros y esos estudios, produjimos pastores. Más la Biblia dice que sólo Dios hace un pastor. La escuela te educa, te añade un panorama como respaldo y ayuda, pero de ninguna manera hace un pastor, no hace un evangelista, no hace un maestro, no hace un profeta, tampoco hace un apóstol. Pero tenemos un sistema mediante el cual producimos pastores. Y luego los colocamos en la viña…a sufrir.

Ministro que me estás escuchando…detén tus pensamientos y préstame atención. Yo soy parte del cuerpo…y estoy de tu lado, no en tu contra. Si tu ministerio no fluye con Dios, entonces estamos perdiendo el tiempo. Más no podemos fluir con Dios, sino discernimos lo espiritual. Si nos quedamos en lo natural. Isaías 41 dice que cada generación es puesta por Dios en ese tiempo. Creo que en el verso 4 lo dice. Eso significa que hay algo hoy que tú tienes que hacer y por eso Dios te dio nacimiento en este tiempo. Él coloca a cada generación en su tiempo. Y hay algo que tú naciste para consumar. En el plan de Dios hay algo hecho que tú tienes que manifestar. Pero si no entendemos el plan de Dios, manifestamos todo, menos el plan de Dios.

Que triste llegar allá y decir: ¡Señor! ¡En tu nombre profeticé! Y que el Señor te mire y te diga. ¿Si? ¡Mira tú! No te conozco. Es mejor que el líder que es ciego, se cuelgue un fierro en el cuello y se lance al mar, que dirigir una congregación, una parte del cuerpo o un rebaño, a la nada. ¿Qué necesitamos hacer? Lo primero, identificar el mundo. Tienes que identificar qué es el mundo. No sabemos lo que es el mundo. Juan 3:16 dice: De tal manera amó Dios el mundo. Escucha: ¡Dice que amo el mundo! Y esto es importante y sencillo. Dios ama el mundo, pero nuestras doctrinas lo condenaban a estallar. Dios ama al mundo, pero nuestra doctrina enseñaba que iba a explotar.

Salmo 24. ¡Toda la tierra es mía! ¡Todo lo que hay en la tierra, es mío! Porque yo amo al mundo. Salmo 96 dice que Jehová afirmó el mundo y no será removido. Jeremías 10 dice que hizo la tierra con su poder y puso en orden del mundo con su saber. Salmo 104 dice que fundó al mundo sobre sus cimientos y no será jamás removido. Biblia. Sólo Biblia. Salmo 93 dice que afirmó también el mundo, y no se moverá. Ese es el mundo. Mateo 5 dice que la iglesia es la luz del mundo. ¿Y qué has pensado que es eso? ¿Acaso que llevamos una linterna en la cabeza, como llevan los mineros? ¡Somos la luz del mundo! ¡Estamos aquí para iluminar al mundo! Eso no significa que tú brilles, o que tengas una aureola rodeando tu cabeza. ¿Qué entendiste?

Si te quedas en lo natural, ya es obsoleto. Si no lo disciernes en el espíritu, no vas a entender el propósito de Dios. Luz del mundo. La sabiduría del mundo. El entendimiento del mundo. Eso quiere decir que cuando el mundo tiene problemas, la iglesia sabe qué hacer. Hoy no es así, eso es obvio. Si el mundo no sabe qué hacer, la iglesia está en la misma, porque en muchas cosas todavía depende del mundo y su sistema. ¡Sal de la tierra! ¿Y que has visto aquí, un salero? O has visto que eres el agente que preserva la tierra. Preservar la tierra, no condenarla, o celebrar cuando ves que es condenada. Romanos 14.13 dice que la descendencia de Abraham, por fe, heredará el mundo.

¿Y qué es el mundo? Es el orden o arreglo establecido por Dios. El planeta ordenado por Dios. Romanos 13 nos dice que todas las autoridades que existen, sólo existen porque Dios las ordenó. Dios no odia el orden. Al sistema lo estableció Dios. El grave problema radica en que el hombre es quien elige a quien poner al frente del sistema. Al sistema lo colocó Dios, y lo que Dios hace jamás falla. El ama al sistema, pero no al que estamos viendo, porque ese ya fue pervertido por el hombre que Satanás puso allí influyendo en mucha gente para que lo elija. Nuestro entendimiento de qué es el mundo, es el siguiente: los homosexuales, las prostitutas, los drogodependientes y el pobre. Ese es el mundo.

Consecuencia: una iglesia ignorante, una iglesia pobre, una iglesia con complejo de inferioridad. Que conste que quiero ser lo más claro y sencillo que se pueda, pero me doy cuenta que no hay como diluir esta palabra, para que no castigue tan fuerte a tus oídos. El noventa por ciento de la iglesia, es producto de nuestro entendimiento y lo que es el mundo. Como consecuencia, el mundo no ha sido alcanzado por la iglesia. Porque para nosotros, el mundo, son los pecadores y todo eso que llamamos mundanos. Hazme un favor para mí: descarta para siempre esa palabra, mundano. Para cualquier cosa. No la utilices. Mi pregunta, es: ¿Estaremos nosotros, como ministros, preparados para recibir a los samaritanos? Hay mucha gente que sigue orando por avivamiento, pero… ¿Estará pronto para compartir fe y espacio con los samaritanos?

Mateo 13. Los discípulos no entendieron la escatología de Jesús. Y lo hablaron para que les explicara la parábola de la cizaña. Y el comienza a explicarlo a partir del verso 37: Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. (Ese es Cristo) 38: El campo es el mundo; (Grábatelo: el campo es el mundo) la buena semilla son los hijos del reino, (O sea: la iglesia)  y la cizaña son los hijos del malo. 39. El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles. 40. De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. 41. Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, 42. y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. 43. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga.

Normalmente, cuando leemos esta parábola, leemos hasta aquí y nos detenemos. ¿Sabes por qué? Fíjate en tu Biblia. Si se parece a la mía, te detienes en la lectura porque ahí hay un subtítulo. Dice “El Tesoro Escondido”. Y entonces nosotros nos detenemos ahí y mayoritariamente, no entendemos nada. Mira el próximo verso, el 44. ¿Cómo empieza? Dice: Además. ¿Qué te parece que puedo querer decir yo si ahora te digo…además? Simple: que no he terminado. ¿Cómo son las palabras que siguen a este “además”? …el reino de los cielos… O sea que sigue con lo que venía hablando, esto fue solamente un paso de un renglón a otro dentro de un mismo tema, el Reino. O sea que está más que claro que el tema no ha terminado. Sin embargo, ¡Para todo el mundo termina en el 43! Y no es la gente ignorante, somos nosotros los ministros los que nos frenamos allí. No estoy queriendo ofender, solo abrirte los ojos para que veas, para identificar dónde hemos errado y así poder mejorar nuestra tarea.

Entiende mi corazón. Mira lo que dice completo el verso siguiente, el 44: Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. ¿Qué se supone que has oído que leí? No me respondas nada, te voy a decir lo que yo oí. El Hijo del Hombre, Cristo, sembró la iglesia en la tierra. Juan 17 dice que no quites la tierra, sólo guárdala. Sembró la iglesia en la tierra. Además, el Hijo del Hombre, encontró un tesoro. Hebreos 12, dice que por el gozo que había por delante de él, perduró hasta la cruz. Es decir que la cruz, no era la meta. La cruz no era el objetivo. Era el medio a través del cual se iba a conseguir el objetivo. Cuando él vio el objetivo, la cruz fue fácil. Y gozoso por lo que vio, no escatimó ser igual a Dios. se despojó a sí mismo, y fue hasta la cruz. Pagó el precio, y compró…¡El campo!

¿Qué compró? ¡El campo! No el hombre, ¡El campo! ¿Y que era el campo, recuerdas? ¡La tierra! A las tres horas, toda la tierra tembló. Por eso ahora la tierra gime aguardando, que tú entiendas. Compró…el campo. ¿Y qué habló antes de irse? Dijo: Toda autoridad me es dada en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra. Por eso puedes ir. Porque si Él no tuviera esa clase de autoridad aquí y ahora, tú no podrías ir a ninguna parte. Él sabía que para redimir la Creación, tenía que tirar el título de Satanás. Compró el campo. ¿Qué es el mundo? El mundo es todo lo que nos rodea. Y Dios espera que lo alcancemos y lo pongamos en orden.

Ahora bien; ¿Qué es el Reino? El Reino es el método. El Reino son las dispensas. El Reino, son las herramientas que tenemos para hacer la obra. No es un lugar. El Reino, no es una dispensación. El Reino, es la influencia que ejerce el Rey sobre su pueblo. El Rey reina sobre su pueblo. Es el Reino de Dios, en nosotros. Es la administración de la voluntad de Dios a través de la voluntad del hombre. Es el dominio, la influencia, el señorío de Dios, establecido en hombres. ¿Qué dice Lucas 4? El Espíritu de Dios está sobre mí, para traer cura a los quebrantados, para traer libertad a los cautivos, para traer vista a los ciegos, libertad a los oprimidos, y a los pobres, buenas noticias.

Escucha: ¿Qué era lo que necesitaba el ciego? Recobrar la vista, ¿No? ¿Y qué fue lo que recibió? El oprimido, ¿Que necesitaba? Libertad. ¿Y qué recibió? El quebrantado, ¿Qué necesitaba? Consuelo, apoyo. ¿y qué recibió? El pobre, ¿Qué necesita? Dinero, trabajo, oportunidades. ¿Y qué crees que recibirá? Recibirá entendimiento de la palabra de Dios, y eso lo proyectará a tener oportunidades, trabajo y como consecuencia, prosperidad, bienestar económico. ¿Sabes que sucede? Que nos quedamos en el mundo natural. Y además, él dijo: ¡A proclamar el año del jubileo! Y todo el mundo estaba contento. En el verso 15 era glorificado por todo el mundo. En el verso 14, la fama corrió por toda la región. En el verso 22, daban testimonio y estaban maravillados.

De repente, Cristo se levanta y dice: ¡Un momento! ¡Hoy se cumple! ¡No!, dijeron. ¡Ahora no puede ser! ¡Recién en el milenio! ¡Hoy se cumple! ¡No! Mi opinión es distinta. Cristo está hablando. ¡Hoy se cumple! No lo entiendo…No quieres entender, que no es lo mismo. ¿Sabes lo que significa Hoy? Eso, ¡Hoy! Busque evangelio de Juan, capítulo 12 y verso 31. Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. ¡No! ¡Tiene que haber habido un error de imprenta! A mí me enseñaron que el príncipe de este mundo será echado fuera recién en el milenio. ¡Pero dice que será AHORA! Sí, claro, mi Biblia dice que es ahora. ¿Tu Biblia también dice que será ahora? ¿Sí? ¡Que bueno! Pregunto: ¿Nadie leyó eso, antes? Eso fue escrito hace dos mil y pico de años atrás.

¿Qué es el Reino? Es el ahora de la autoridad del Rey, Dios reina ahora. Cristo confirmó un Reino, con señales y prodigios. Y habló en Marcos16 que en Su nombre, echarían fuera demonios, Entregó para ti Autoridad sobre el reino espiritual. En Su nombre hablarán nuevas lenguas. Entregó para ti Autoridad sobre el reino universal. En su nombre aplastarán serpientes. Entregó para ti Autoridad sobre el reino satánico. En Su nombre beberán cosa mortífera y no les hará daño. Entregó para ti Autoridad sobre el reino mineral. En Su nombre pondrán mano sobre los enfermos, y sanarán. Entregó para ti Autoridad sobre el reino físico. Me pregunto: ¿Qué entendieron cuando leyeron esto? ¿Qué nos íbamos a pasar la vida hablando en lenguas y danzando en un templo? Comprendemos, la iglesia se emocionó, pero no es esa la misión.

Tú puedes tener emoción con tu esposa, detrás del velo. Pero delante del velo, lo que tienes es una enorme responsabilidad. El Reino de Dios, en nuestra vida, debe influenciar positivamente y resolver todo desorden que pueda producirse en las artes, comunicaciones, educación, dramas, gobiernos, economía, medicina, sistema judicial. La iglesia de Dios tiene que levantar un estandarte. Buenas Nuevas, significa Buenas noticias. Decirle a la gente que un día va a caminar sobre calles de oro, no le resuelve ningún problema hoy. Y el mundo de hoy, no está pensando tan lejos. ¿Y entonces, qué vamos a hacer? Ministrar buenas noticias. El Evangelio que no tiene buenas noticias, no es Evangelio. Porque Evangelio significa, justamente, ¡Buenas noticias!

La iglesia de Dios. El mundo. El Reino y la iglesia. ¿Y qué cosa es en definitiva la iglesia? Es el instrumento que debe utilizarse para restaurar el orden. Para restaurar lo que se perdió. Para amar al mundo. Es la Cámara de Representantes, es la embajada de Dios. Es el lugar de operación de Dios en la tierra. Para entender la misión de la iglesia, tienes que entender la postura de Dios. Hay tensión entre dos reinos. hay una guerra entre dos reinos. ¡Escucha! El problema no es la economía, ni el gobierno ni tu país cualquiera sea. El problema no es ser miembro del tercer mundo. No existe tal cosa como Tercer Mundo. Eso es palabra de políticos, no es palabra de Dios. No hay tal cosa como tercer mundo. ¡Hay un solo mundo, y es el mundo de Dios!

Pero hay tensión entre dos reinos. Vida y muerte. Luz y tiniebla. Dios y Satanás. Bueno y malo. Puro e impuro. ¡Dos reinos! La hora ha llegado en la cual no vamos a proteger nuestro reino, sino que vamos a buscar primeramente el Reino de Dios y Su Justicia y Él perfeccionará todo lo que a ti te concierne. La iglesia. La misión de la iglesia. Destruir la cabeza de Satanás donde quiera que él levante cabeza. Génesis 3:15 dice que la simiente de una mujer va a destrozar la cabeza de la simiente de Satanás. La iglesia, el cuerpo del anticristo en guerra. Comenzada por Dios. Dios puso enemistad entre las simientes. Hay guerra. Y tu oración no va a anular esa guerra, porque Dios colocó esa guerra. Ahora estamos viviendo en los tiempos de la simiente. la simiente de Cristo, la simiente de iniquidad. Espíritu de anticristo, espíritu de rebelión, espíritu de liberalismo, la estatua de Nabucodonosor representan humanismo.

Humanismo, ciento veinte pies de altura, la perfección de la fuerza del hombre sin Dios. Si te quedas en lo natural, vas a debatir en las Naciones Unidas de Europa. Más el que debate es el inmaduro. Deberíamos ir a Naciones Unidas, pero a representar un Reino unido, hoy. Humanismo. Eso es igual en todas las naciones. Unidad mundial. Un reino contra reino, ahora. Tiene que tener tres cosas. La guerra, es la guerra de edades. La batalla es por el planeta tierra. Todas las sectas del mundo quieren la tierra. Los únicos que no quieren la tierra, son los dueños legítimos de la tierra. Cuando Dios vio caos en el universo, escogió poner el hombre en el centro del cuartel general del caos. Su mentalidad, mi reino progresivamente va a mudar el caos y establecer Reino en su lugar. Exactamente aquí.

Después tenemos la guerra por la economía. Las riquezas del mundo vendrán para el justo. Las iglesias, en el estado anterior, eran el centro de la ciudad. No se construía ciudad sin primero construir templo. Antiguo Testamento. Si tú querías dinero, tenías que ir a la iglesia. Ahora, tenemos una sombra en el centro, pero no es la iglesia gloriosa, es otra iglesia. Después aparece la guerra por la simiente. No seas tibio, los reinos están batallando por los tibios, Poseer una generación produce que tu visión muera. Toda la Biblia nos muestra que después de una generación de Dios, vino otra generación que no conocía a Dios. ¿Sabes cuál es el problema? que como no sabemos para donde vamos, cualquier calle nos queda bonita y nos guía. Pero lo más triste, es que nunca sabemos cuando llegamos.

Entonces, cada generación que existe, adopta una mentalidad egoísta, pensando que ella es la generación que va correcta. Pero Dios, es un Dios multigeneracional. El Dios de Abraham, Jacob, Isaac. Dios promete en una generación y establece en otra generación. Y manifiesta en la próxima. Dios es un Dios de más de una generación. la generación que vea la venida de Cristo, es la generación que entienda que necesita tres generaciones para preparar el camino al mismo tiempo. La palabra dice que tenemos que poseer las puertas de la ciudad. Pero las puertas no es un portón. las puertas, son los lugares de autoridad. Poseer las puertas de la ciudad. La ciudad tiene espíritu. La ciudad tiene alma. La ciudad tiene cuerpo. La ciudad tiene que ser tomada por el espíritu. Tienes que atacar la zona religiosa. Tienes que atacar principados y potestades, pero la ciudad tiene alma. Asientos de educación, asientos de decisiones, asientos gubernamentales. La ciudad tiene cuerpo.

La ecología, la vivienda, la infraestructura. Tienes que poseer la ciudad en tres dimensiones. La iglesia tiene tres dimensiones. Adoradores, guerreros e implementadores. Los adoradores reciben mensaje y consiguen estrategia para abrir brecha espiritual. Los guerreros reciben mensaje, reciben revelación, para atar al hombre fuerte de la ciudad.. Los implementadores son gente de influencia que manifiestan el fruto de la adoración y la guerra. Tienes que atacar la ciudad con tres generaciones: adultos, jóvenes y niños. Si no se hace eso, pasas tú y luego comenzamos todo de nuevo. Porque Dios no tiene prisa. Los que tenemos prisa somos nosotros. Esto te cambia toda tu doctrina, ¿No te parece? Decían que nos íbamos volando en 1948, pero no nos fruimos. Después dijeron lo mismo en 1980, y tampoco pasó. ¿Y ahora? ¿Es que será en el 2022 o 23? ¿En el 2030 para estirarlo más lejos y tener tiempo?

Hay una forma más sutil de guerra, que es la autoridad por la iglesia. Mientras la iglesia esté dividida, no prevalece. Porque un reino dividido, no prevalece. Nunca vamos a tener la misma doctrina. Nunca vamos a orar de la misma manera. Hay diversidad de operaciones. En unidad, hay diversidad. Hay muchas secciones, pero todas hacen algo distinto. Pero operan en un propósito común. Hay iglesias evangelísticas, otras con palabra profunda, otras con buen discipulado, otras con grandes finanzas, otras con influencia en lugares altos, otras con influencia en lugares bajos. Y cuando todas trabajan para una causa, Satanás será derrotado.

La iglesia tiene que levantar el patrón, un estandarte, una guía nacional. Que cuando el mundo no sepa qué hacer, entonces mirará a la iglesia y podrá saber qué hacer. Sin ir más lejos, tenemos que discernir exactamente lo que Dios discierne. En Mateo 16: ¿Quién dicen los hijos de los hombres que el Hijo del Hombre es? Y ahí hablaron. …Ehh…yo digo que tú eres…Elías. ¡No, no, no! Yo creo que eres Juan Bautista. ¡Noo! Yo te veo cualidades de profeta, tú eres un profeta. Ahí fue donde el más burro de todos, que no tenía escuela, un torpe, bruto, pendenciero, ansioso para que cayera fuego del cielo contra aquellos que a él no le agradaban, atrevido, inculto, soltó: ¡No! ¡Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente! Ahí fue donde todos los otros empezaron a revisar sus libros, sus apuntes, sus bosquejos, y descubrieron que sus doctrinas no les decía nada de eso. ¿Dónde leíste tú eso? Nada. Ahí se convirtió en petro, de la petra, o sea: en parte de la Roca.

El mensaje, su conocimiento y su persona, una sola cosa. Cuando el mensaje de la iglesia es por revelación, ninguno compra, ninguno vende, ninguno se dobla. Si no quieres escuchar el mensaje, tienes que matarme, porque el mensaje y yo, somos uno. Tú me puedes decir que en tu iglesia no puedes predicar eso. No me interesa. Yo no estoy en venta, no puedo ser comprado, porque el mensaje y yo, somos una sola y misma cosa. Se lo predico a mis hijos, se lo predico a los jóvenes, se lo predico hasta los árboles, se lo predico a cualquiera, pero no se lo vendo a nadie ni nadie me lo compra, porque el mensaje y yo, somos lo mismo. Si yo sé un mensaje, puedo venderlo. Si yo soy el mensaje, yo lo tengo que entregar, no puedo hacer otra cosa.

Hemos prostituido las llaves. Pedro, discernió por el Espíritu, quien era Cristo. No por carne ni sangre, no por teología, no por escatología, no por estudio; por el Espíritu, y Dios habló para él. Cuando tú disciernas como yo discierno, lo que tú recibas, yo recibo  y lo que tú digas, yo digo. Cuando tú veas lo que yo veo; cuando tú oigas, lo que yo oigo, entonces yo respaldaré cualquier cosa que tú hagas. Antes de eso, no. Cuando nuestra percepción de las cosas sea por el Espíritu, no por estudio. Cuando nuestro juicio sea exacto como fue el de Pedro, y discierna lo que Dios discierne. Cuando nuestro juicio sea verdad y veamos lo mismo que Dios ve, que lloremos por lo que Dios llora, que nos alegremos por lo que alegra a Dios, entonces cualquier cosa que tú recibas, Él la recibirá para ti.

Escucha; llevamos años y años sujetando y atando demonios, pero las cosas siguen peor. Cuando no encaramos la realidad, delegamos nuestra victoria a un mundo de imaginaciones. ¿Cómo anda hermano? ¡¡Bendecido!! Diez metros después que lo cruzaste, el “hermano” se saca la sonrisa bondadosa con la que te saludó y se vuelve a poner esa máscara mitad agria y mitad enojada que traía. Mira; hasta que no llamemos lo que es como es, no podemos cambiar nada en el mundo. Si no reconoces la situación presente, nunca vas a poder ver la realidad presente. Tú eres una persona de fe, yo soy una persona de fe, pero déjame decirte que la fe, nunca ignora la verdad. La cambia a tu favor.

Ese es el mejor mensaje que tengo para ti en este día. Levantar un estandarte. la palabra habla en 1 Pedro que el juicio comienza DE la casa de Dios. No EN la casa de Dios. ¡Escucha! Aprendimos mal. ¡Oh, Dios va a comenzar el juicio por su casa! No. El juicio comienza DESDE la casa de Dios, no EN la casa de Dios. Una vez más: el juicio comienza A TRAVES DE la casa de Dios. O sea: las naciones no pueden ser juzgadas si a través de la iglesia no se levanta una medida que muestre y marque el camino. En todo tribunal, hay un libro de leyes. Cuando tú entras a uno con un asunto, se busca ese libro y se mide ese asunto con la ley que le corresponda. Si no tiene la misma estatura, Juicio. Jesús habló: Moisés dijo, más ahora YO digo.

¡Un momento! ¡Moisés es el libro de la ley! Jesús habló: es la gracia, no la ley. Yo Soy la ley, dijo. Y añadió que las cosas que Él hacía nosotros haríamos y aun mayores. Y levantó la ley del mundo natural a un nivel espiritual. Pablo habló de cartas, de epístolas abiertas. Cristo la ley, cumplida. Cristo se sembró a sí mismo para producir a nosotros. Ahora: el juez está sentado en el trono. El abogado ascendió. Sólo falta una cosa: el libro. La iglesia de Dios. La ley saldrá de Sion. Sion es la iglesia. Cuando la iglesia manifieste un estandarte, los reinos del mundo serán juzgados. Dios no va a juzgar adulterio en el mundo, si hay adulterio en la iglesia. Dios no va a juzgar mentira en el mundo, si hay mentira en la iglesia.

Tiempo de Ananías y Safira. Todo el mundo dio. Dinero, casas, carros, con corazón muy puro y de manera totalmente voluntaria. Nadie los obligó ni manipuló con predicaciones pre-ofrenda. Pusieron un estandarte de pureza, de motivación. Vino Ananías con impureza y ahí quedó desparramado en el suelo. ¿Qué fue lo que pasó? Estandarte produce juicio. Dios quiere pedirte algo: que reajustes tu forma de pensar. No seas religioso. No seas fariseo. No seas obstinado. No seas idólatra de tu opinión. Según el hombre piensa, el hombre es. Si no te gusta la condición presente, cambia tu manera de pensar. Si quieres obtener algo que nunca has tenido, tendrás que hacer algo que nunca has hecho. No vas a conseguir avivamiento hoy, con métodos de hombre. Prepárate para el samaritano.

Dios usa a quien quiere usar para hacer lo que Él quiere hacer. Cambia tu mente. Alguien contó que una vez un pastor cayó en adulterio, y para resolver el problema, asesinó al marido de su amante. Dios no le quitó la iglesia, porque Dios hace lo que quiere hacer, a través de quien Él quiera usar. Por ejemplo, David. Otro ejemplo. Hubo una vez doce pastores, cabezas de las doce iglesias de la nación. Y fueron a negociar un terreno. Mas dos pastores, se quedaron en la casa de una prostituta. los otros diez cabezones, hicieron una junta, porque no acreditaban el carácter de esos dos. ¿Sabes que pasó? Pasó que Dios se tragó a los cabezones. Más los dos hombres que se quedaron con la prostituta, entraron en la tierra prometida. Porque Dios usa a quien quiera usar, para hacer lo que Él quiera hacer. ¡Cambia tu manera de pensar!

Hubo una ocasión, cuando Jesús habló con una mujer, había prejuicio social. Él no podía hablar con una mujer y tampoco de esa nacionalidad. la mujer se había acostado, estado, mantenido relaciones, con cinco hombres, y ahora andaba con un hombre que no era de ella. Dios la mandó a predicar. Toda Samaria fue salva, porque Dios usa a quien quiere usar, para hacer lo que Él quiere hacer. ¡Cambia tu manera religiosa de pensar! ¡¡Dios es Dios!! Y no tiene que ajustarse a tu doctrina. Son nuevas perspectivas y colores, para un día distinto y gris que estamos viviendo. Escúchame: tus palabras, son solo expresiones de lo que tú piensas. Yo no sé cómo entender eso de que el corazón piensa, pero así lo dice la Palabra. Tal como el hombre piensa en su corazón, así es él. Significa eso que tú eres lo que son tus pensamientos. Y tus palabras expresan lo que tú eres.

¿Qué estás predicando? ¿Doctrina? ¿Qué estás predicando? ¿Hermenéutica? De la abundancia del corazón habla tu boca. Pero Dios quiere hablar hoy de una sola cosa: soluciones. El que quiera estudiar Biblia, que vaya al seminario, al instituto. Pero en la iglesia, palabra de vida cotidiana para vencer en el mundo de hoy.

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Siguiendo Otro Evangelio

¿Podrá ser así en este momento? Se están levantando cientos, miles de apóstoles emergentes. Y les hacen creer que son muy importantes y que hasta Dios mismo debería solicitarles su permiso para hacer lo que Él desee hacer. Parecerían haber olvidado, como lo hacen los hombres carnales cuando acceden a cualquier clase de poder terrenal, que la cabeza sigue siendo Cristo, no nosotros. Y que por allí lleguemos a ser necesarios y hasta valorables, eso no nos convierte de ninguna manera en imprescindibles. Dios sigue estando en Su Trono. No podemos seguir perdidos en esta maraña infernal en la que el sistema religioso ha convertido a lo que todavía llamamos La Iglesia. Jesús mismo fue un prototipo del apóstol, humillándose a sí mismo, hasta lo sumo. Pablo, que pudo decir lo que muchos quisieran y no se atreven: imítenme a mí. Y sólo porque tenía una conducta frente a la iglesia, por la cual nadie lo podía acusar. Jamás usó a la gente, todo lo contrario. Juzgó al judaísmo, juzgó al cristianismo, que por entonces era naciente, es cierto, pero lo juzgó. Pablo puso en orden las cosas. Hay una síntesis casi perfecta de todo esto en mi Biblia.

(Gálatas 1: 6) = Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. 

Pregunto: ¿Cuál era el evangelio diferente? El que les estaban predicando a los Gálatas, ahora, era un evangelio por esfuerzo. Los que habían llegado de Jerusalén, dice que intentaron circuncidar a los que ya eran salvos. Y no lo hacían de mala fe. Es probable que su pensamiento más lógico haya sido que si Jesús, que aparentemente era Dios mismo, se había tenido que circuncidar para poder ministrar durante su estadía en la tierra, lo más justo sería que sus discípulos, también lo hicieran.

(Verso 7) = No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. 

(8) Más si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. (Ese es el apóstol. Y más adelante, él les explica cómo es que llegó a recibir este evangelio.)

(Verso 11) Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; (12) pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo. 

(13) Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba; (14) y en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres. (Está más que claro: ¿Qué era el judaísmo en ese tiempo? Tradiciones.)

(15) Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, (16) revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles, no consulté en seguida con carne y sangre, (17) ni subí a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que yo; sino que fui a Arabia, y volví de nuevo a Damasco. (Mira cuánta confianza tenían en el Espíritu Santo)

(18) Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para ver a Pedro, y permanecí con él quince días; (19) pero no vi a ningún otro de los apóstoles, sino a Jacobo el hermano del Señor. 

(20) En esto que os escribo, he aquí delante de Dios que no miento. 

(21) Después fui a las regiones de Siria y de Cilicia, (22) y no era conocido de vista a las iglesias de Judea, que eran en Cristo; (23) solamente oían decir: Aquel que en otro tiempo nos perseguía, ahora predica la fe que en otro tiempo asolaba. 

(24) Y glorificaban a Dios en mí.

(Gálatas 2: 1) = Después, pasados catorce años, (Perdón; ¿Cuánto tiempo, dijo? ¡Catorce años!) subí otra vez a Jerusalén con Bernabé, llevando también conmigo a Tito. 

(2) Pero subí según una revelación, (¿Qué lo guiaba a Pablo? Revelación, tras revelación, tras revelación. Nota que todo lo que él hacía, era porque lo veía al Señor hacerlo) y para no correr o haber corrido en vano, expuse en privado a los que tenían cierta reputación el evangelio que predico entre los gentiles. 

¡Qué tremendo! Se reúne a solas con ellos y les pregunta si están jugando para el mismo equipo. Les presenta el evangelio que él está predicando y quiere saber si ellos están o no de acuerdo con eso. Sólo quería saberlo, porque nunca le enseñaron. ¿Qué posibilidades de error había en Pablo? Muchas. Porque él no abandonó muchas de las costumbres que había aprendido de sus padres. ¡Qué tremendo! ¿No te parece?  Ahora, pregunto: ¿Por qué no fue directo a la iglesia? ¿Por qué debió esperar catorce años? Es muy probable que la iglesia estructural y organizada, le hubiera dicho a Pablo que todavía tenía mucho que aprender, que mejor se sentara y esperara que llegara su tiempo, cosa que ellos se encargarían de comunicarle. ¡Es que Dios me mostró! Sí…está bien…pero tranquilo, siéntate y cálmate. Ahora siéntate y cállate. Vamos a poner las cosas en orden, primeramente. Dime Pablito, ¿A quién te sujetas, tú?

(3) Más ni aun Tito, que estaba conmigo, con todo y ser griego, fue obligado a circuncidarse; (Toma nota de esto, que no es poca cosa: Tito era griego. No fue obligado a circuncidarse) (4) y esto a pesar de los falsos hermanos introducidos a escondidas, que entraban para espiar nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesús, para reducirnos a esclavitud, (5) a los cuales ni por un momento accedimos a someternos, para que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros. 

(6) Pero de los que tenían reputación de ser algo (lo que hayan sido en otro tiempo nada me importa; Dios no hace acepción de personas), a mí, pues, los de reputación nada nuevo me comunicaron. 

(7) Antes por el contrario, como vieron que me había sido encomendado el evangelio de la incircuncisión, como a Pedro el de la circuncisión (8) (pues el que actuó en Pedro para el apostolado de la circuncisión, actuó también en mí para con los gentiles), (9) y reconociendo la gracia que me había sido dada, Jacobo, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo, para que nosotros fuésemos a los gentiles, y ellos a la circuncisión. 

(10) Solamente nos pidieron que nos acordásemos de los pobres; lo cual también procuré con diligencia hacer.

Algunas de estas cosas, cuando las sacamos fuera del contexto casi sagrado que todas las historias bíblicas traen, nos resultan imposibles de entender. Esta gente, que después de catorce años se vuelven a encontrar con un personaje de esta estatura espiritual, de lo único que se acuerdan es de, cuando está por irse, pedirle que si le llega a sobrar alguna moneda de lo que recaude, se los envíe a ellos, con el argumento de que tienen muchos pobres para atender. Cosa que, pese a lo insólito y hasta ofensivo del asunto, Pablo hace más adelante, cuando hay hambre en el lugar y él recoge una ofrenda y se las envía. Ahora, yo me pregunto, y seguramente ustedes también: ¿Esa era la conversación importante que esta gente importante tenía que tener? ¿Ese era el tema de fondo?

(11) Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar.

(12) Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión. 

(13) Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aún Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos. 

(14) Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar? (Escucha: ¡Delante de todos se lo dijo! ¿Te das cuenta lo que eso significaba en ese lugar y en ese momento?)

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La Proliferación de Los Sistemas

La gran pregunta que hoy tengo para mí y para ti, es: ¿Cómo rompemos todo eso de las tradiciones y la comodidad que priva por sobre la humildad y el entendimiento? Quisiera tener una respuesta más concreta y contundente que esta que puedo compartirte, pero no la encuentro. El sistema del monte alto se basa en siervos. El sistema del Reino se basa en hijos. Tú, que me estás leyendo hoy, ¿Tienes hijos? ¿Tu respuesta es afirmativa? Entonces pregunto: ¿Tienen algún escalafón de importancia tus hijos en tu familia? No, ¿Verdad? ¿Uno de ellos es más valioso que el otro por la causa que sea? Definitivamente no, ninguno. ¿Y entonces por qué en lo que llamamos la iglesia, sí se produce eso con los hijos de Dios?

 De hecho, puedo garantizarte que en lo espiritual, cualquier apóstol sacará a la luz de inmediato todo esto. Sin embargo, la gran duda, es: ¿Y si no lo hace y lo deja circular? Entonces la respuesta será una sola, le agrade a quien le agrade o te demande quien te demande: ¡No es apóstol! Creo que ya lo debes saber muy bien, pero de todos modos nunca está de más recordarlo. Hay redes apostólicas por centenares que funcionan con mecanismos babilónicos. De acuerdo, puede que ya no esté presente la odiosa palabra Denominación, pero Babilonia sigue presente, viva y muy activa. Y a veces peor que en las denominaciones, porque en estas, a veces, suele haber más humildad.

Lo cierto es que este diseño de Lucero, o Luzbel, o Satanás, como más prefieras nombrarlo, es el que ha forjado, nos guste o no aceptarlo, toda la identidad del hombre caído. Es perverso lo que él ha hecho, porque él sabe que el problema del hombre es el rechazo. Tuvo que dejar el huerto por el pecado, fue rechazado por Dios. Y él pasa a ser el protector, el que se levanta para decirle: mira, yo estoy dispuesto a darte todo lo que perdiste, ¡Ven conmigo! Y ahí, cuando el hombre es puesto en un sistema de competencias, el monte pasa a ser genial, brillante, espectacular. Porque todo se trata de escalarlo lo más rápido que se pueda y, el que llega primero, gana. Ahí nace la palabra Líder.

Oye: el Reino no funciona de esa manera. Jesús lo enseñó muy claramente. Contó que un hombre contrató a obreros por la mañana, a otros al mediodía y a otros por la tarde, pero que a todos les dio un denario como salario. ¿Qué está rompiendo Jesús, allí? El diseño del esfuerzo. No es líder, conductor, referente o como mejor te agrade nombrarlo, el que llega primero a un sitio de poder. Es todo eso aquel a quien Dios le dio la misión de hacerlo. Nadie más tiene lugar, ni lo intentes. Y ese ejemplo que él les da despierta distintas reacciones en sus oyentes.

¡Ah, no! ¿Cómo ese que llegó a la tarde va a ganar lo mismo que yo, que vine por la mañana? ¡Me voy ya mismo al sindicato! ¡Vamos a hacer una huelga! Pero llega el patrón y le dice: ¿No te prometí que si trabajabas te iba a pagar un denario? Sí. ¿Y cumplí o no cumplí? Sí, pero… ¡Pero, nada! Lo que yo haga con mi dinero, con tal que a ti te cumpla lo pactado, es asunto mío. De allí que Babilonia toma mucho del diseño de lo que está escondido, de lo ruin. Y un sello indeleble del apóstol, es que él aborrece Babilonia. Y con argumentos muy fuertes contra ella. En algún momento, y cuando todavía no había Iglesia Evangélica, la Iglesia Católica era la representación visible de Babilonia. Lutero termina con eso casi sin proponérselo. Él sólo los confrontó por causa de la corrupción en las indulgencias.

Más tarde, cuando aparece la Iglesia Evangélica, (Y el término “evangélica” nadie sabe muy bien cuándo y dónde apareció, porque el término correcto era Protestantes), y se establece, de hecho, construye otra Babilonia. Sin la figura de un Papa, al menos rotulado como tal, pero Babilonia al fin. Ahora; ¿Por qué es tan fácil que el hombre se meta con Babilonia? Porque en su anhelo está el llegar a la cima de esa montaña, de ese monte. Porque un día él fue tomado de allí y quiere retornar. Pero no por gracia, sino por esfuerzo. El tema de Babilonia es muy interesante y hasta electrizante, te diría. La parte financiera, la parte emocional, el corazón y Babilonia.

Es real, existe, pero mucho cuidado, porque no siempre donde la hemos ubicado. No todo lo que se mueve y respira dentro de un templo es hermano, de acuerdo. Pero tampoco no todo lo que no adelanta y reforma en dirección al Reino es Babilonia, tampoco. Puede ser simplemente ceguera. La misma que tú y yo teníamos hace algunos años cuando militábamos alegremente en las distintas babilonias de todos los colores, sin saberlo. Babilonia tiene que ver con esa acción del espíritu del hombre, por querer tener las cosas de Dios por esfuerzo. Con sus propias herramientas. Propio de esa creación imperfecta, de la que Lucero fue juzgado y de la que cayó. Por eso es que podemos decir con total seguridad que los apóstoles son confrontadores muy firmes del legalismo, de los sistemas religiosos y de Babilonia. Por lo tanto, un verdadero apóstol, genuino del Señor, jamás construiría un modelo donde ellos hicieran las veces de un moderno Papa. Ellos aborrecen ese modelo. Espero que tú también, de otro modo todo esto apenas te serviría de entretenimiento religioso.

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Puestos en el Monte Alto

Los apóstoles son muy enfáticos para tratar con el error. Lo que es error, debe ser corregido. Lo que es herejía, debe ser confrontado, expuesto públicamente. Y lo que es apostasía, debe ser juzgado. Son confrontadores muy firmes de los legalismos y los sistemas religiosos.

(Proverbios 24: 3) = Con sabiduría se edificará la casa, Y con prudencia se afirmará; (4) Y con ciencia se llenarán las cámaras de todo bien preciado y agradable. 

Es ineludible: el conocimiento de lo edificado será lo que atraiga multitudes. Lo que sucede es que la mayor parte de las veces hemos intentado atraer a las multitudes sin siquiera tener la casa enteramente construida. Por lo tanto, no tenemos todavía verdaderas iglesias, sino simplemente multitudes que se reúnen al aire libre o bajo techo. Es como que se edifica la casa a medida que vamos avanzando. Ahora bien; llegamos al punto en que vamos a tener que confrontarnos con un tema que verbalmente se agita demasiado, pero que no son muchos los que pueden dar una respuesta concreta y puntual. Si yo te pregunto qué cosa es Babilonia, ¿Qué me responderías? Yo ya tengo la respuesta desde hace mucho tiempo, pero me parece que una gran mayoría todavía no. Y supone que decir Babilonia es referirse a la congregación de la que salió o de la denominación a la que esa congregación pertenecía. Y Babilonia, mi estimado hermano, no es un lugar ni un sector, es una mentalidad. Para ser más claro, te lo digo así: Babilonia es un sistema espiritual. Mira esto:

(Ezequiel 28: 14) = Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. 

¿De qué monte está hablando aquí? De un monte que era, nada menos, que el asiento de la gloria de Dios, donde también se encontraba este hermoso querubín llamado Lucero. Entonces tú me dices: de acuerdo, es un monte con la gloria de Dios y con Lucero. ¿Y qué tiene que ver con Babilonia, o se olvidó que estábamos hablando de ella? No, no me olvidé.

(15) Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. 

(16) A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector. 

Dice: a causa de la multitud de tus contrataciones, de tus contratos, de tu venta como minorista, de tus transacciones con otros. ¡Muy bien! ¡Transacciones con otros! ¿Con otros? ¿Cómo que con otros, si el hombre no había sido creado, todavía? Misterio. Lo que no es ningún misterio es que Dios echa fuera a Lucero en este episodio, eso está más que claro. Y cómo habrá sido su caída de tremenda e impactante, que Jesús mismo se va a referir a esto y va a decir en un momento dado: Yo veía a Satanás caer del cielo, como un rayo, por allí por Lucas 10:18. ¿Y cuándo fue que cayó? Respuesta a la vista: cuando Dios lo expulsó de ese monte. Mira Jeremías capítulo 51. En mi Biblia, en los subtítulos de estos capítulos de Jeremías, el 50 y el 51, dice: Juicios Contra Babilonia. Entiende esto:

(Jeremías 51: 25) = He aquí yo estoy contra ti, oh monte destruidor, dice Jehová, que destruiste toda la tierra; y extenderé mi mano contra ti, y te haré rodar de las peñas, y te reduciré a monte quemado. 

Monte destruidor. Destructor, dice en otras versiones. ¿Qué es Babilonia, espiritualmente hablando, entonces? Es un monte. Eso, si tu imaginación necesita darle una forma a Babilonia. Si lo necesitas, ahí lo tienes, es un monte. Es un monte que quiere llenar toda la tierra. Pero, ¿Qué monte es este? Es el mismo que veíamos en Ezequiel, pero no el que Dios hizo. Porque aquel monte era el monte de la Presencia de Dios. Ese monte también se llama Sion. Es el monte de donde Daniel extrae un pedazo que arroja a los pies de la imagen del sueño de Nabucodonosor. Y cuando la piedra pequeña, que es Cristo, golpea los pies, toda la imagen se destruye. Cuando Lucero cae, el roba y copia el diseño del monte de Dios. Las pirámides, Babel, la Torre de Babel, es un prototipo del monte. ¿Por qué tantos pueblos de la tierra hicieron pirámides escalonadas? Porque todos tienen el diseño del monte. Toda estructura piramidal, es un monte. Toda estructura piramidal, es Babilonia. Toda. Es el diseño que Lucero copió.

Babilonia, entonces, es un diseño espiritual que copia el monte de Dios en la tierra. Y un hombre, cualquiera, al que otros hombres deciden elevarlo a la categoría de ministro, puede respaldar ese sistema construyendo su pequeño monte. Por lo tanto, todos aquellos que han salido de una congregación grande para armar otra más pequeña y llevarla adelante mediante los rudimentos y sistemas con que se manejan las demás, jamás abandonó Babilonia, sólo la ha cambiado de lugar y de nombre. Babilonia es un sistema espiritual, que también cuenta con áreas de economía y política para hacerse fuerte en la tierra.

Y no te olvides que es una estructura piramidal, como todas las que adjudicamos a las redes satánicas enraizadas en religiones ocultistas. ¿Sabes qué? Si en un lugar hay un hombre en la punta de la pirámide y todos los demás, absolutamente todos, dependen de él, esa también es una estructura piramidal y, por lo tanto, también es Babilonia. ¡Aunque se derrita de buenas intenciones! Son cinco los ministerios puestos para gobernar la iglesia, no uno solo. La mayoría lo sabe, lo predica, lo enseña y lo declama. Pero no lo abandona porque, en su interior, hay un espíritu babilónico influyendo en grande.

En ese lugar se realizaban contrataciones, intercambios. De hecho, hoy, si un apóstol ordenado le otorga una posición de evangelista o profeta a alguien por causa de su esfuerzo, está haciendo una contratación. Lo que quiero decir es que, cualquier posición que se otorgue en la iglesia por una causa que no sea el genuino llamado de Dios para ello, es una contratación. Es como una especie de intercambio de unción por salario. ¡Eso es Babilonia! Es duro lo que digo, pero lamentablemente es así. La iglesia en mayoría, hoy, está haciendo lo mismo que hizo Lucero y le costó su expulsión y su caída.

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La Gran Batalla Contra la Tradición

Otra característica muy importante que vemos en Moisés, en esta descripción ministerial que venimos desarrollando, es que de ninguna manera él se inventa el tabernáculo. Fíjate que en todos los pueblos más conocidos y pioneros, ellos supieron edificarles una morada a sus dioses, eso era de uso y costumbre en esas culturas y en esas épocas. Sin embargo, cada una de esas moradas y conforme a justamente sus culturas, eran edificadas de acuerdo a como ellos imaginaban a esos dioses en los que creían. Pero, el único Dios que hace el camino inverso, es nuestro Dios, es el Señor, cuando Él se acerca a Moisés y le dice: Ven, quiero mostrarte la casa que tú me vas a edificar.

O sea que Moisés, no era un artesano entrenado para hacer eso ni un místico lleno de dudosa imaginación. Ninguno de ellos tenía la habilidad de hacer semejante cosa si no veían el diseño original. Entonces, ese diseño fundacional que tiene el apóstol, no nace de su propia idea; él no sabe cómo edificar la casa. Dios mismo es quien le imparte la sabiduría fundacional. Sucede que para el siempre vigente raciocinio humanista, parece demasiado fantasioso decir que al Tabernáculo lo construyó Dios mismo y no un hombre llamado Moisés. Es mucho mejor aceptada socialmente, (Y aún dentro de la comunidad cristiana), la idea de que fuera Moisés quien lo hiciera.

Ahora bien: si juntas estas dos cosas, vas a ver algunos pormenores muy singulares. Dos en grado sumo: la justicia en primera medida, y la revelación del diseño en segunda. Cuando se juntan esas dos cosas, el resultado no puede ser nada más que valioso y de primer nivel. Cuando Moisés está haciendo edificar el tabernáculo, se van a dar cuenta que la gente es llamada de acuerdo a la habilidad y talento, y con el Espíritu Santo que ahí mismo descendía sobre ellos y los equipaba, de tal manera que los carpinteros y los orfebres, todos pudieron poner de su capacidad, pero todos tenían un patrón: el diseño que Moisés había traído.

Quiero consignar, asimismo, y al margen de lo de esta construcción, que en Moisés funcionaron los ministerios. Fue maestro porque enseñó, fue apóstol porque lideró y pudo traer el diseño. Además, también evangelista, porque le trajo las buenas nuevas de liberación al pueblo, fue pastor porque se ocupó de sostenerlos, de alimentarlos y darles todo lo que ellos necesitaban. Por eso es la máxima tipología de Cristo del Antiguo Testamento. Y lo curioso y llamativo es que, como apóstol, el cumplía con las reglas apostólicas pre-establecidas: tenía autoridad territorial. Por eso no pudo entrar a Canaán, porque él tenía autoridad en el desierto, pero no en Canaán. Allí Dios tuvo que levantar a otro apóstol emergente. Porque en Canaán ya no se necesitaba un apóstol maestro, sino un apóstol profeta. Y ese fue Josué.

Josué no era bueno edificando, pero era muy bueno en estrategias. Entonces hay una transmisión, una impartición. Los dos son apóstoles, los dos van a guiar al pueblo, pero nota cómo es que Moisés tiene que respetar sí o sí el territorio que Dios le asignó. Junto con la autoridad de construir, hay además otros temas relacionados al ministerio apostólico, tales como el derribar y tratar con el error, la herejía y la apostasía. Ellos son muy fuertes para confrontar lo que está equivocado. Te puedes dar cuenta de eso en los reformadores. En Lutero, en Calvino. Todos ellos fueron personas que fueron levantadas por Dios, para recuperar verdades que estaban olvidadas, dormidas, escondidas. Y todo esto en un tiempo en que la tradición gobernaba todo. Todo era tradición. La gente era analfabeta, no sabía leer, la Biblia estaba escrita en latín y muy poca gente sabía el latín. Sólo la gente adinerada, aquellos que estudiaban una profesión.

En la mayoría de los casos, los sacerdotes que iban a celebrar misa a los pueblos, eran tan analfabetos como los campesinos. No sabían nada de la Biblia ni de la liturgia. Entonces se ponían a improvisar historias, cuentos y todo lo que pudiera entretener y mantener en sus bancas a los feligreses. Cuando Lutero recupera la verdad de la salvación, esto es, recupera el ministerio del evangelismo como tal, inmediatamente empieza a funcionar como maestro. Y él va a hacer varias cosas, siendo la primera de ellas levantar un colegio. El levanta un colegio para todos los niños de la comunidad. Y así con muchas cosas más, tendientes a recuperar lo perdido, que era nada menos que la salvación. La gente pensaba que era salva por sacrificios, por hacer grandes esfuerzos. Por eso, cuando este hombre sale y dice que la salvación es por fe, el impacto es tremendo, porque él estaba diciendo algo que nadie reconocía.

Está más que claro que la iglesia tenía que salir de la ignorancia. Por eso los primeros apóstoles, eran personas con muchísima unción magisterial. Era enseñar, enseñar y enseñar. La voz de la enseñanza había estado callada tanto tiempo. Por eso esa etapa se llama la del Oscurantismo. La oscuridad era completa y casi tangible. Y en la medida en que ellos liberan al pueblo, la tecnología de Dios se desata. Y entonces inventan la imprenta. Y la imprenta permite que el primer libro impreso sea la Biblia en alemán. Porque el alemán era el idioma dominante en esa región. La gente recibe la Escritura en su propio idioma, y eso cambia la era del hombre y pueden salirse del oscurantismo.

Y todo por un hombre. Moisés. Después vendría otro hombre, Jesús. Y después, para otras épocas, otros hombres ungidos. ¿Y hoy? Quizás tú. No te sonrías con incredulidad. ¿Eres creyente? ¿Eres fiel, sincero, honesto y puro en lo que piensas, dices y haces? ¿Eres un hijo de Dios como todos los creyentes genuinos? ¿Crees en la llenura del Espíritu Santo? Entonces estás habilitado para ser tú, hoy, ese hombre. ¿Lo puedes creer? Créelo, porque ese es el punto de partida para que esta gran batalla contra las tradiciones inocuas y estériles, sean derrotadas, eliminadas, expulsadas y reemplazadas por el puro poder de Dios manifestado en sus hijos, tal como dice la Palabra que debe ser. Hoy es el día UNO. ¿Comenzarás o seguirás esperando que otros lo hagan por ti? Cuidado; una cosa es humildad y otra muy distinta, comodidad.

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El Año de la Buena Voluntad

La gran pregunta que ahora surgirá en forma masiva al leer o escuchar esto, es: ¿Pero y quién les va a enseñar a esa gente todos esos valores que hemos venido detallando? ¡¡¡La iglesia!!! ¡Para eso fue plantada la iglesia en las naciones, no para hacer alianzas promiscuas y corruptas por conveniencia privada! Esa es la tarea del ministerio apostólico, tarea de reconstrucción, de restauración, de revitalización. ¿Fácil? ¡Qué va a ser fácil! ¿Cuándo fue fácil y en qué remoto lugar del mundo, erradicar la corrupción en cualquiera de sus expresiones, así sea de expresión religiosa? Sin embargo, lo que resulta complicado en lo natural, para la iglesia genuina, dista mucho de ser un desafío casi deportivo. ¡La iglesia tiene el poder más grande de todo el universo! ¿Cómo va a ser un desafío, eso? ¡Debería ser simplemente un trámite! ¿Cómo dices? ¿Qué está lejos de ser ese trámite que digo? De acuerdo, lo acepto, pero en ese caso, entonces, abandonemos los discursos pulpísticos voluntaristas ganadores y reconozcamos que todavía no terminamos de creer en la calidad del poder de Aquel en quien decimos creer

(Isaías 61: 1) = El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; (2) a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados;(3) a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya. (Aquí, hasta ahora, hay cuatro ministerios que se han manifestado por sus acciones. Ahora va a aparecer el quinto ministerio).

(Verso 4) = Reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones. 

Esa es la unción apostólica. Estamos hablando de lugares devastados, lugares en el espíritu que han sido asolados por la religiosidad. Ciudades enteras que han sido destruidas, por falta de conocimiento, por falta de temor de Dios. Si tú lees de corrido desde el verso 1 al verso 4, vas a encontrar que están los cinco ministerios expresados. Está el evangelista, está el profeta, está el maestro, está el pastor. Y concluye con el apóstol, a los que llama: los restauradores de ciudades. ¿Y dónde me lleva este enfoque? A que prestemos debida atención a lo que realmente es el peso específico del ministerio apostólico: la reedificación. ¿Pero, con qué fundamento? No con fundamentos extraños, desde luego. En un lugar nuevo, donde se pueda aceptar que todo lo que se dijo no es cierto y que hay una nueva cultura que puede implantarse. Es complicado, porque cuando la gente aceptó la fe con una cultura que no es la correcta, el proceso de reprogramación humana, es mucho más complejo.

Hay un papel muy importante en el ministerio apostólico, ligado con la justicia. Se dice de ellos que pueden acercar la justicia de Dios a la iglesia y también a las naciones. Sin embargo, termino de decirte que ningún programa humano podrá darle solución a un problema humano. En ese sentido, cualquier ideología o diagrama político, está condenado a un frustrante fracaso. En principio, porque para encontrar la solución a un problema, es obligatorio estar por encima del problema. Y eso se convierte en crisis, porque el hombre nunca va a poder estar por encima de su propia humanidad. Por lo tanto, es de esperar que de ninguna manera él esté capacitado para solucionar sus propios problemas. El Señor amplifica en la Palabra esto, cuando vemos que Él envía la solución. Y esa solución viene en el paquete del Hijo. El Hijo es la solución de todo, pero el Hijo es la expresión visible del Reino de Dios. A todo eso lo compartimos, y a esta altura ya no representa ningún problema poder amalgamar todos estos conceptos.

Y dicen que acerca la justicia de Dios a la iglesia. Claro está que, decir esto, no nos puede ni alegrar ni tranquilizar para nada, porque nos está dejando en evidencia que la iglesia, hoy, no anda ni cerca de la justicia. Nadie te va acercar algo que ya está en el lugar determinado y correcto. Además, y siendo como debemos ser, claros, transparentes y honestos, todos sabemos perfectamente que la justicia no está tan cerca de la iglesia como todos quisiéramos que esté.  Y esto se ve por el hecho de que la iglesia tolera la mezcla. Es imposible que haya justicia si sigue habiendo mezcla. La mezcla pervierte la justicia. De allí que el ministerio apostólico genuino, se caracteriza por ser muy determinante con todo aquello que es mezcla. ¿Recuerdan? Hay una acción directa en contra de la mezcla, que es muy fuerte.

Y eso nace, esencialmente, de dos fuentes: del diseño fundacional que tiene el ministerio apostólico, que Dios le revela y de su apego por la justicia. Tomen como ejemplo a Moisés, como el apóstol del Antiguo Testamento. Van a ver que en él, hay una inclinación muy fuerte hacia la justicia. Aun antes que Dios lo llame. Él es una persona que no tolera la injusticia. Tanto es así que tiene que escapar de Egipto por esa causa. Luego lo vemos otra vez en la escena, defendiendo a la que luego sería su esposa, de un grupo de malandrines. Otra vez aparece Moisés defendiendo la justicia. En su tercera participación, él está ya confrontando al Faraón. Y esta vez ya no es con su propia justicia, sino con la justicia de Dios. Pero hay un hecho en la vida de Moisés, se nota que ha tenido un apego muy grande por la justicia.

Ahora bien; eso es algo que nosotros podemos desarrollar, por la formación que tuvimos en casa. La gente cultiva un apego a la justicia, por lo que aprendió en su casa. Por eso es tan importante el tema de la educación en la familia, no en la iglesia; en la familia. Y por eso es tan importante que los padres exhiban un claro sentido de la justicia delante de sus hijos, ya que ellos van a aprender esos principios por lo que ven y reciben, y no por bonitos discursos vacíos.

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Patrones de Conducta

La iglesia viene desde hace mucho tiempo con una cultura mezclada. Ha creído durante mucho tiempo, por ejemplo, que adoptando ciertos ritmos muy pegadizos y con bastante percusión de origen afro-americana, iba a elevar la calidad de la alabanza, pero no se dio cuenta que estuvo haciendo exactamente lo que le parecía bien a la gente, sin tomarse el trabajo de preguntarle al Señor si a Él también le parecía bien esa mezcla, o no. Yo conozco su respuesta, pero creo que una gran mayoría, todavía no se ha tomado el trabajo de ir a buscarla, nada más que eso; no se necesita ser ni especial ni maravilloso para conocerla. Percusión. Tam-tam. África. Vudú. Punto. Y absolutamente nada que ver con el cristianismo africano, obviamente; ellos conocen esto mucho mejor que nosotros. Han sabido romper con su folklore. Aquí en Argentina lamento decirte que todavía no lo entendimos.

¡Ay, hermano! ¿Pero eso no es demasiado discriminador? ¿No nos estamos alejando del mundo al que deseamos llegar para salvarlo? No. Lo que estoy haciendo es trazar una línea divisoria clara, exactamente en el lugar en donde Dios dice que hay que trazarla. Porque si la iglesia genuina no traza esa línea divisoria, los hombres religiosos van a hacerlo, y entonces mucho me temo que seguiremos entremezclados como estamos ahora. Nadie tiene muy en claro qué cosa es santa y que cosa es profana. Entonces, la pregunta que ahora viene a cuento, es la siguiente: ¿Para qué estaría hoy levantando apóstoles, el Señor? Mira, entre otras cosas, para que nos sienten a todos y nos digan algo así, como: “Hermanos, ¿Ustedes estaban hasta hoy haciendo negocios de tal y cual manera, verdad? Lamento comunicarles que no pueden continuar haciendo negocios así. Ya no pueden facturar en negro. Yo sé que se gana un gran dinero haciéndolo, pero nuestro Dios es un Dios que ama lo legal, y eso no lo es.”

Otra: ¿Dónde están los hermanos que son médicos? Vengan acá. Hasta hoy ustedes recetaban medicamentos por toneladas porque los laboratorios reconocen muy bien eso. Lamento decirles que a partir de hoy, sólo deberán extender recetas a quienes verdaderamente lo necesiten y en la cantidad que lo necesitan. Y que si los pacientes son creyentes, sólo les recetarán medicamentos si después de orar y esperar, no hay resultados a la vista. En suma, lo que carga el espíritu apostólico es esa capacidad de pesar la sustancia de las cosas. ¿De dónde nace esto? Recuerden que cuando decimos que ellos tienen una especial unción para los recursos fundacionales y de edificación, no es solamente en la iglesia. ¡Es válido para cualquier parte! ¿Qué hay detrás de estas comidas nuevas que han salido ahora? ¿Comida? ¿Y qué nos importa una comida más o menos? Nos importa, porque detrás de cada comida hay un espíritu, así que definitivamente, una comida es cultura.

Y la ropa también es cultura. Y lo que lees, también lo es. Y la música es cultura. Entonces, lo que hacemos es quebrar esas estructuras de caminar, domo dice el viejo dicho, “Caminar como Vicente” ¿Y cómo camina Vicente? Para el lado que va la gente. Ahora, serás una persona que empezará a caminar, por fin, como viendo al invisible. Ese es el patrón de conducta que sí o sí está asociado al Reino de Dios. Por eso es importante el trabajo apostólico. Son grandes maestros, pero su enfoque siempre es fundacional. ¿De dónde vino esto? Parecen tonterías, pero créeme, todo aquello que hoy hacemos por ignorancia, mañana va a terminar encadenándonos. Ojo: aun lo que es bueno. Un evangelista de los modernos, por ejemplo, no va a dudar de poner un grupo de música pesada o heavy en una plaza si eso le trae gente. Un apóstol genuino, nunca te va a aceptar eso. Por esa razón, no puede extrañarle a nadie que sea uno de los ministerios que más enemigos cosecha.

Porque resulta ser que, pese a todo lo dicho y dejado en evidencia, la gente en su mayoría va a defender la cultura asumida. Y el argumento teológico más utilizado, será: ¿Y qué tiene de malo? Yo no creo en ningún sistema político en el cual Dios no sea el centro. Tampoco creo en el capitalismo. El que piense que la iglesia debe estar enrolada con el capitalismo por la simple razón que es la obvia oposición a la izquierda socialista, promotora del aborto o el matrimonio homosexual, se equivoca de medio a medio. Todo sistema que el hombre crea, es injusto. Todo sistema, no se escapa ni uno por bonito que parezca desde lejos. ¡Pero, hermano! ¿Y qué propone usted, algo así como una teocracia? De ninguna manera. Yo, lo único que creo fiel y fervientemente, es que Dios busca gente con principios. Gente con ética genuina y con altísimo sentido de Justicia para guiar una nación, sin que necesariamente sea cristiano.

A mí no me parece que un país, cualquiera sea él, esté necesitando un presidente o un primer ministro cristiano. Yo creo que alcanza y basta con que sea un hombre justo. Un funcionario que tenga ética, que tenga moral genuina, no declamada ni promocionada desde los medios de comunicación afines. Y no afines por ideología o justicia, sino por la mera pauta publicitaria obligatoria, mínimamente. Yo creo en esa clase de gobiernos, los que por lo menos están en condiciones de mostrar al menos una de las características de Dios. Su justicia, su perdón, su paz, su misericordia. Es más que obvio que todos, absolutamente todos los sistemas políticos humanos, van a fallar. La verdad cruda es que no sabemos gobernarnos solos. Si no dependemos de Dios, estamos huérfanos y a la deriva. ¡Así está el mundo, hoy!

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