EGOCENTRISMO RELIGIOSO

Leyendo trabajos de otros hombres y mujeres de Dios, me encontré con esto que escribió A.W.Tozer. Te lo comparto justamente en este día de Navidad, porque estimo que es el momento exacto para que analicemos qué clase de amor experimentamos y por quienes. Dios ES amor y nosotros imagen y semejanza suya, aunque a veces eso parece sólo una utopía o, en el peor de los casos, simples bravuconadas de hipocresía religiosa.

 

«El filósofo del siglo IXX, Soren Kierkegaard, dijo con mucha sapiencia que no hay nada en las Sagradas Escrituras en cuanto amar al hombre en cantidades masivas, sólo sobre amar al prójimo como a nosotros mismos´

Sin embargo, hay entre nosotros mucha evidencia de amor por la humanidad y poca evidencia de amor por el individuo.

La idea de amar a nuestro hermano es algo hermoso, siempre que no exija que lo pongamos en práctica con una persona en particular, porque en tal caso, se convierte en una molestia.

Muchos cristianos aman las misiones extranjeras, pero no pueden animarse a amar a los extranjeros que habitan en su propio país. Oran tiernamente por el hombre de color que vive en África, pero no lo soportan en su propio patio.

Aman a los chinos de Hong Kong y están dispuestos a dar con generosidad para enviar a alguien que los convierta, pero no intentan convertirlos nunca cuando están en una lavandería en la calle principal de su vecindario.

Le llevan una flor a su madre en el día de su cumpleaños, pero les parece demasiado inconveniente acogerla en el hogar de ellos, por lo que la llevan de un lugar a otro hasta que está tan enferma y cansada que al fin la pueden enviar a un hospital, o a un hogar de ancianos para esperar el día final.»

 

Ya lo sé; suena demasiado fuerte y hasta inapropiado para leer en un día que, justamente, contiene una celebración de amor y de familia. Pero créeme que a mí me conmovió y me llevó a reflexionar muy seriamente sobre mis propios comportamientos, así que por esa razón decidí compartirlo para que también aporte algo a los tuyos.

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No es Un asunto de Años

Quiero consignar algo que ya dije, pero que bien vale la pena reiterar. Debemos considerar que el libro de los Hechos no pretende ser un relato preciso y conciso de los sucesos de aquel tiempo. La mitad de Hechos es la vida de Pedro y la otra mitad la vida de Pablo. ¿Y qué de los otros? Entonces, obviamente, Lucas no pretendió jamás escribir un libro de historia de la iglesia. Nunca quiso hacer eso. Sin embargo, ¿Aparecen aquí los ancianos, realmente? No, aparecen un poco más atrás de este libro de los Hechos, en el capítulo 14.

(Hechos 14: 23) = Y constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído.

Tenemos muy claro que, el título de anciano, que parecería ser otorgado a una persona que cuenta con muchos años de edad, la función y las características para elegir uno, no tenían nada que ver con el calendario. Hay una razón para eso. En el capítulo que menciono, el 14, vemos que se levantan ancianos al año de que la iglesia comenzó. Lógico resulta suponer, entones, que de ninguna manera podía haber gente muy experimentada que pudiera ser considerada anciano. ¿Y cuál es la idea que tiene Pablo de los ancianos? Que son gente que tiene un fundamento más desarrollado y más maduro que los que están liderando. O sea: si tengo gente que todos ellos tienen menos de un año de creyentes, pero me encuentro con uno que tiene dos años en el camino de la fe, él puede ser un muy buen candidato a anciano para este grupo. La palabra anciano, viene del término griego presbútero. De allí deriva luego presbítero. La palabra presbus, más anciano, como sustantivo, anciano; específicamente miembro del sanedrín israelita, (También figurativamente miembro del concilio celestial), o presbítero, que es viejo, antiguo, anciano o mayor.

Entonces, sobre el modelo anterior que teníamos, vemos que aparecen dos nuevas funciones: la de obispo y la de anciano. Me quedo con la sensación que cuando se habla de los obispos, parecería haber mucha similitud con lo que hoy asumimos como el ministerio pastoral. Pero sólo podemos mencionarlo en potencial y en hipótesis, no hay sustento. Obviamente, que hay requisitos para los obispos que también se les aplican a los ancianos. Y todo eso conforma una literatura sumamente amplia y variada. Unos dicen que anciano y obispo es lo mismo, que en realidad lo que cambia es muy poco en cuanto a la función, porque ambos enseñan, ambos pastorean, ambos tienen cierto grado de autoridad frente al rebaño. Otros dicen que no, que son muy diferentes. Otros más sostienen que los ancianos están asociados a una congregación local, mientras que los obispos a varias congregaciones regionales. Pero, lo cierto es que no hay mucha tinta escrita en la Biblia, para aclararnos completamente esto. ¿Será porque a Dios no le interesó hacerlo?

Sí podemos notar, en cambio, que el término presbítero, anciano y obispo, que es supervisor, en el Nuevo Testamento, aparentemente denota el mismo oficio con alguna diferencia. Ya que el primer término, presbítero, se origina en la sinagoga. Y el segundo término, en la comunidad griega. Supervisor. La primera habla de la dignidad del oficio, mientras que la otra habla de la práctica de este ministerio. En esta segunda etapa de la iglesia, sobre la plataforma de ocho funciones que había, se incluyeron dos más: obispos y ancianos. ¿Se entiende que hasta aquí la iglesia está funcionando correctamente? Se cree que sí, que todo hace suponer que está funcionando muy bien. ¿Pero no tuvo ningún problema hasta este momento? En realidad, tuvo uno solo doctrinalmente hablando: no había claridad respecto a cuál era el papel de los gentiles.

¿Eran gente que era de segunda categoría? ¿Era gente que eran iguales que los judíos? Se podría decir que, más que un problema, esa era una confrontación cultural. ¿Y dónde se acomoda? Más o menos en el año 45 hay un concilio en Jerusalén, que es presidido por Santiago, el hermano de Jesús, conocido como Jacobo, se acuerda que sí, que los gentiles tienen los mismos derechos que los judíos, y que el Espíritu Santo se estaba derramando tanto sobre judíos como sobre no judíos. Y el tema se cerró. Ahí es donde termina la segunda etapa.

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Exponiendo Más Teorías

Entonces, resulta ser que, a lo largo de toda esta historia de ministros y ministerios que venimos examinando, nos encontramos con que no se puede cortar como quien rebana un fiambre o un queso, dándole a cada rodaja un nombre. Porque la voluntad de Dios se expresó, cierto es, de diferentes maneras en diferentes tiempos, pero eso no acredita que su administración terminó para pasar a otra etapa. La Gracia, la salvación, vino con Cristo, pero van a darse cuenta ustedes que Abraham, literalmente vivió la Gracia. Vivió la fe. Entonces, es fácil decir que, considerando esa teología, que los apóstoles terminaron, que terminaron cuando el apóstol Juan murió. Punto, se acabó y ya no hay más apóstoles.

Yo me pregunto y te pregunto ¿Qué crees que sucede, si los apóstoles que representan la autoridad territorial, desaparecen? ¿Qué pasa con ese territorio? Aquí es donde aparecen una serie de consecuencias, fruto de ese pensamiento teológico, que no necesariamente era un pensamiento tradicional o antiguo. Lo que estoy mostrándote con documentación suficiente, es que la iglesia no creyó eso en toda su historia, ya que eso apareció mucho más tarde. Y eso fue lo que también preparó el terreno y llevó al pensamiento del rapto. Porque el tema del rapto aparece muy pegado a todo el pensamiento dispensacionalista. La teoría del rapto aparece a finales del siglo 19, y se fortalece en los primeros veinte años del siglo 20.

No hay ningún testimonio genuino que nos diga que, hasta allí, esa haya sido alguna teoría o forma de fe en aquella iglesia. De hecho, es más que lógico que cuando no existen apóstoles, lo que uno desea fervientemente es salir lo antes posible de este lugar ingobernable a inhabitable. Porque no hay ninguna posibilidad de orden. Vemos entonces a Pablo hablando con toda claridad del título Ministerio. Luego la iglesia se expandió, hubo una tremenda expansión, sin dudas. También se cumplió lo que el Señor dijo, los discípulos fueron fieles. Todos hicieron lo que se les ordenó en los lugares en que se les ordenó. Incluido Pablo, que, si bien no había recibido esa instrucción de manera tan directa como sus antecesores, igualmente cumple con esa comisión como si hubiera estado allí cuando Jesús los envió.

Veamos ahora Hechos 20. En ese capítulo de este libro, tenemos a Pablo en un viaje tremendo hacia Jerusalén y de Jerusalén hacia Roma, ¿Recuerdas eso? Y él está allí por última vez. Ya apareció Agabo, ya apareció la palabra de que lo van a arrestar y todo ese asunto, y él dice algo bien interesante. Fíjate bien en este versículo, porque va a explicar lo que viene a continuación.

(Hechos 20: 28-29) = Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.  Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. 

Es indudable que Pablo veía con absoluta claridad lo que iba a pasar. Y él utiliza aquí una palabra bien particular: obispo. Jesús no comisionó obispos, comisionó apóstoles, profetas, y toda la secuencia que ya vimos en Hechos anteriormente. Pero ahora estamos en Hechos 20, la iglesia ya se expandió. Han pasado más de treinta y cinco años de aquel capítulo 2 de Hechos. Y Pablo dice: Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.  Noten ustedes qué atributo le da Pablo al obispo: apacentar dice en la versión clásica y tradicional Reina Valera, pero en otras versiones directamente dice pastorear. Y, de hecho, todo el relato en estos dos versículos, gira en torno a ovejas y a lobos. Porque él mismo dice que después de su partida vendrán lobos. Así que lo que está haciendo ahora es dejar a gente entendida en ovejas, obispos, gente que sabe apacentar, que es pastorear.

La palabra obispo, en griego es epískopos. Y viene de un prefijo Epi, que significa Sobre, y Skopeo, que es mirar, vigilar. Sobreveedor. Vigilante. ¿Qué es un epískopo? Es un sobreveedor, un vigilante. Aparece un nuevo título y aparece una nueva función. Por las características que Pablo muestra en este nuevo título, parecería ser que estuviera hablando de pastores. Parecería. ¿Y por qué no usó simplemente la palabra pastor? No lo sabemos, aunque podríamos suponer que como todo era una metáfora, de ninguna manera se lo debía tomar como un título. Porque esto iba a generar muchísimos problemas. Ahora bien; el sentido del obispo, que es lo que verdaderamente me interesa que se entienda, simplemente revisando lo que la palabra significa, es un vigilante. Es un sobreveedor. ¿Tú crees que un apóstol tiene más autoridad que un obispo? Absolutamente. Allí aparecen los obispos. Los tomó el Catolicismo Romano, pero lo dejó a un lado la iglesia evangélica. ¿Conclusión? Se preocuparon tanto de los títulos a los que se podía acceder y los beneficios que ellos le proporcionarían, que se olvidaron de lo más importante: de ejercer la función y después pensar en un nombre.

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Separando Títulos de Funciones

Noten ustedes, conforme a lo que hemos venido compartiendo, que los apóstoles no son los que administran. Noten ustedes, también, que los profetas no son necesariamente los que sanan. Noten ustedes, asimismo, que no aparece el ministerio evangelístico. Sabes por qué, ¿Verdad? ¡Claro! ¡A esa función la cumplía todo el cuerpo! No había necesidad de este ministerio exclusivo, si es un ministerio inclusivo. Entonces, en la mente de Pablo y en la mente de Jesús, la única manera que se establezca una iglesia, es que sea edificada sobre el fundamento de apóstoles y profetas. Si ustedes se dan cuenta, cuando Jesús se está yendo, Él da una recomendación. Él dice: Ustedes van a serme testigos.

Y habla de lugares específicos. Lugares que, si tú te sirves de un mapa, están todos ubicados en esa zona. Entonces la pregunta que surge, es: ¿Los apóstoles, sabían dónde ir? Sí, claro que lo sabían. En esta etapa primaria de una iglesia en formación, los apóstoles sabían dónde tenían que ir. Y no es extraño, recuerden que un apostellos, que es un enviado lejos, está direccionado a una región. Y ese punto, la territorialidad, es esencial para la consolidación o no de un ministerio. Ahora, tú; ¿Sabes dónde vas? Ve. ¿No sabes dónde ir? Quédate. Y que conste, en esta primera etapa, esos apóstoles no fueron gente que pudiera decidir a dónde querían ir.

Ellos fueron comisionados a lugares específicos. La pregunta que tengo, es: ¿Tú te crees que esa comisión fue para toda la iglesia o fue solamente para ese puñado de gente que lo estaba escuchando? Veamos; mira lo que dice 1 Corintios capítulo 12 a continuación del anterior. (1 Corintios 12: 29-30) = ¿Son todos apóstoles? (¿Cuál supones que sería la respuesta?) ¿Son todos profetas? ¿Todos maestros? ¿Hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos? Observa que coloca todo en el mismo orden que lo detalló en el versículo anterior que leímos. Claro está que, conforme a muchas enseñanzas recibidas, todos podríamos decir que éramos apóstoles, porque quizás todos hemos sido enviados, pero gracias a este versículo, ahora entendemos que no.

Porque no todos son apóstoles. Todos son enviados, es cierto, pero no todos tienen el ministerio apostólico. Y aquí, Pablo, está separando el título de la función. Porque un maestro ha sido enviado, un profeta también ha recibido comisión. Todos han sido enviados, pero no todos son apóstoles. La definición de apostellos, que es enviado lejos, nos cubre hasta este punto, pero ya no nos cubre en lo que viene, porque aquí aparece un título de autoridad. Lo que Pablo está mostrando, en realidad, es que no todos pueden establecer la base de la iglesia, que no tiene nada que ver con donar dólares para comprar materiales de construcción, ni lo sueñes. No todos.

Porque no todos pueden ser apóstoles, porque son los apóstoles los que primeramente puso Dios en la iglesia. Y es aquí donde entra un tema que nos ha causado muchísimo daño como iglesia. Hay una doctrina que trajo mucha confusión, se llama dispensacionalismo. Esta es una posición teológica, es una enseñanza que lo que muestra, esencialmente, es que Dios obró en la historia del hombre bajo ciertos criterios en ciertos tiempos. Entonces se va a llamar, qué te digo: la era de la inocencia, la era de la ley, o lo que sea, dividiendo la línea del tiempo. Y esa teología que no es muy antigua, ya que data de finales del siglo 19, se fortalece en el siglo 20 a través de una persona, de una médium.

 Gracias a esa teología, se determina que hubo una era exclusiva en la que los apóstoles obraron y que esa era terminó. El dispensacionalismo, llevó al cesacionismo. Porque en la mente del hombre natural, porque esa es teología de una mente natural, es como si tú trataras de organizar la manera en que Dios obró. Entonces dices, por ejemplo, que Moisés es la ley, de que ese período se llama La Ley, de que la Gracia vino con Cristo, pero sin esforzarse demasiado ustedes se van a dar cuenta que David, por ejemplo, aunque vivió en el tiempo de la ley, vivió bajo la gracia.

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La Capacidad de Los Milagros

Ahora presta atención; de alguna manera yo te estoy mostrando una iglesia con tres títulos y cinco funciones. Si tú lees con mucho detenimiento Hechos 2, Hechos 3 y hasta Hechos 7, vas a notar lo siguiente: que estas ocho funciones, las detalladas en ese texto que leímos, estaban presentes en esa iglesia. Lo primero que Jesús llama, cuando empieza su ministerio, es a los apóstoles; y ya quedó claro las motivaciones y razones para las que son útiles los apóstoles. Cuando viene el Espíritu Santo, te vas a dar cuenta que se activa lo profético, cosa que todavía no estaba activada. ¿Y cómo sé yo que no estaba activada? ¡Fácil! ¿Qué es lo primero que hacen los discípulos para ocupar el espacio de Judas, antes de que el Espíritu Santo descendiera? Echan suertes. Pregunto: ¿Tú crees que sería necesario echar suertes cuando hay un profeta? ¡No! Entonces, el ministerio profético se activa justo con el envío del Espíritu Santo. Entonces, sobre ese diseño, que son apóstoles y profetas, se inicia la iglesia.

Luego dice que los hermanos perseveraban en la doctrina de los apóstoles. Vamos a ver: ¿Qué es lo tercero que se activa para perseverar en la doctrina de los apóstoles? ¡Los maestros! Había que enseñarles a estas personas que acababan de recibir a Cristo. Así fue como la gente comenzó a ser instruida. A veces en las casas, a veces en el templo y en las casas, y al final sólo en las casas. Dice que allí revisaban la doctrina de los apóstoles, partían el pan con sencillez de corazón y estaban unánimes juntos. Lo que sucede a continuación, es que los apóstoles siguen haciendo milagros. Ellos habían sido entrenados en esto durante la compañía de Jesús. Y es interesante como arranca esto con Pedro y Juan con el cojo, con el inválido que estaba en la puerta del templo, pero dice que luego los milagros eran cada vez más tremendos. Dicen que eran maravillosos. Tanto que ya ni siquiera tenían que traerles los enfermos, porque dice que sólo la sombra de los apóstoles sanaba la gente.

Los milagros no eran atributo sólo de un ministerio. Muchos hermanos hacían milagros. Por eso es que no entra ni puede entrar como título. No existe tal cosa como especialista en milagros. Porque, en realidad, a esa función Dios se la ha distribuido a todos los que creen en Su nombre. Y hubo diferentes calidades de milagros. Sin ir muy lejos, yo estimo como un milagro tremendo el hecho de que la gente vendiera todas sus cosas y les trajera lo recaudado a los pies de los apóstoles. ¡Nadie procede así por conciencia humana! Milagros inexplicables. Felipe anda casi como paseando y de pronto aparece junto a un robusto moreno en un carro, le predica un mini-evangelio sintético, detienen el carro, se bajan los dos, lo sumerge en el río bautizándolo y luego se esfuma en el aire otra vez. ¿No es eso un milagro casi inigualable? Pero, también estaban los que sanan y los que ayudan. Y ahí es donde ellos, empiezan a atender a la gente pobre. Y allí también es donde ellos eligen a siete ayudadores, diáconos, servidores, para que ayuden en la alimentación de la gente.

Y, obviamente, también, cuando hay todo ese movimiento de gente, y cuando hay esa cantidad de funciones, necesitas que alguien ponga orden, entonces ahí aparecen los que administran. Por ejemplo Jacobo, el hermano de Jesús, realmente es un excelente administrador. Él va a ser levantado como un administrador en la iglesia de Jerusalén. Y entonces es cuando aparecen las lenguas, aquí mencionadas, y uno las mira y parecería ser como que no encajan en este grupo. ¿Para qué sirven las lenguas! Sólo tiene lógica eso cuando tú lees Corintios, donde se explica el protocolo con el que funcionan operativamente las lenguas. En el capítulo 12 de Corintios, Pablo explica que las lenguas sirven para traer convicción a los impíos de sus pecados, cuando ellos llegaban a la reunión. Les asombraba mucho a los creyentes entrar a una reunión y escuchar a alguien hablando en lenguas, alguien obviamente que las interpretara, y que en esa acción se revelara el corazón de esa persona.

Entonces es probable que a ese don lo hayan mantenido por eso, o sencillamente porque fue la primera manifestación del Espíritu Santo, (Y no la única, como enseñan ciertos grupos). Yo creo que fue por alguna de estas dos cosas, o por las dos a la vez. Sin embargo, había una tercera razón de utilidad. Ellos tenían que ir a predicar el evangelio a muchos lugares donde se hablaban idiomas diferentes al hebreo. Porque la palabra que se utiliza allí es glosa, y glosa es idioma. Eso quiere decir que ellos cultivaron de manera especial esta función, las lenguas, porque los habilitaba en sus viajes misioneros. Todo ese paquete de ocho funciones, es lo que desató la iglesia en el Libro de Hechos y la hizo conquistar toda Europa. De todos modos, esta de la que estamos hablando, es lo que podríamos denominar como Etapa Inicial, la etapa del Poder. Esa era la iglesia a la que Dios añadía, cada día, a los que habían de ser salvos.

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Caída y Retorno a las Fuentes Primarias

Dentro de nuestros ambientes hay muchos hermanos que gustan de la historia. La recorren, la visitan y la consultan para tomar bases para muchas de sus decisiones importantes, incluidas las espirituales, que no parecerían necesitarla. Y no es malo recurrir a la historia. Sin embargo, convengamos algo que, hasta los propios especialistas, los historiadores, reconocen como cierto: toda historia de todo asunto, siempre es incompleta. Apenas un punto de vista, una opinión subjetiva desde un ángulo específico. Y, aunque pretenda ser muy descriptiva y muy apegada a los hechos, siempre está presente, -reitero-, la subjetividad del que lo relata, del que lo observa. Por eso no es conveniente ni necesario, si vamos a referirnos al declinar de una iglesia con mirada apostólica para convertirla en una iglesia de contenido pastoral, incursionar demasiado en sus orígenes históricos. Simplemente recurriremos a ellos para establecer una especie de lógica para esa declinación.

En realidad, lo que nos interesa saber es cómo fue que una iglesia tan efectiva, que es como la vemos en el Libro de los Hechos, llegó a mutar y convertirse en lo que terminó y es en estos tiempos. Sería muy interesante y necesario poder conocer a ciencia cierta dónde se presentó el problema. El carácter. ¿El carácter? Sí, el carácter, pero resulta ser que el carácter fue solamente una parte, pero no todo el problema. Existieron otros factores. En la palabra, se puede encontrar un modelo original. De hecho, es todo lo preciso que se puede ser en algo tan singular y espinoso, pero igualmente creo que nos permite examinar lo que muchos de nosotros estamos convencidos que fue el modelo original que Jesucristo dejó de lo que hoy llamamos iglesia. En el capítulo 2 de la carta a los Efesios, Pablo creo que resume bastante claramente el estado en que quedó la iglesia cuando Cristo se fue.

(Efesios 2: 20) = edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, 

Este pasaje muestra, de manera bastante resumida, cuál fue el diseño que Jesús dejó. Jesucristo, la piedra fundacional, la piedra del ángulo, el fundamento perfecto. Y, sobre ese fundamento, dos ministerios que son esenciales, porque son parte activa de lo que se denominan como ministerios de edificación: Apóstoles y Profetas. De hecho, cuando hablamos de apóstoles y profetas, estamos hablando directamente de compañías apostólicas. Estamos hablando de la dupla ganadora, la más fuerte, la que tiene la capacidad de quebrar toda oposición y de poder ser pioneros en un territorio no alcanzado. En 1 Corintios 12:28, esto se amplía un poco más, se abre un poco más el abanico, y eso nos permite tener una idea más precisa de lo que se está hablando en Efesios 2.

(1 Corintios 12: 28) = Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas. 

Menciona ocho funciones. Vamos a revisarlas con cuidado. Y lo primero que deberemos conocer, es cómo piensa Pablo. Porque es él mismo el que escribió los dos textos. El anterior de Efesios y este a los Corintios. La pregunta que yo me hago y es probable que tú también, es: ¿Por qué en esta lista, Pablo no menciona algunos ministerios que él mismo ha citado en otros textos? Déjame decirte que este es un verso muy complicado, porque se trata de un versículo en el que se nota que hubo una intención de remarcar un orden de importancia y un orden de autoridad. Es evidente que no podemos volver a caer en el antiguo error de tratar de analizar la mente de Pablo. Será mucho mejor que creamos que recibió órdenes del Cielo.

¿De dónde se supone que sacamos esa conclusión? De lo que dice este pasaje, pero en el lenguaje original. ¿Qué dice en griego? Dice: Y puso  Dios, primeramente, (Y la palabra, allí, es protón. Y protón es primero. Y cuando decimos primero, segundo, tercero, es obvio que este último va a tener menos importancia que el primero) apóstoles; luego profetas, (Donde dice Luego, la palabra es deutrón. Y deutrón es: segundo. Luego viene tritón, imagínate lo que es tritón. Tercero) Lo tercero, maestros. (Allí aparece otra palabra que se traduce como Luego, y es la palabra epeitas) luego, los que hacen milagros, después (Eitas) los que sanan (Eitas es los que por gracia, sanan) los que ayudan (Antilepsis, es quiere decir “los que dan alivio”, se traduce como Ayuda) los que administran, (Esa es kubérnesis, que es administración) los que tienen don de lenguas. (Genosglosas, diversas lenguas).

La palabra, Primeramente, para Pablo no es una elección. Cuando él dice: puso Dios primeramente, él está hablando de algo que es, primero en importancia y primero en secuencia. Y si consultas una buena versión, vas a encontrar lo siguiente: que en la traducción del texto, tuvieron que reacomodar algunas cosas. Dice una versión: Y en la iglesia, Dios ha designado primeramente apóstoles, en segundo lugar, (Y la palabra lugar, aquí, está en cursivas, porque el griego no utiliza la palabra Lugar, sólo dice: segundo), profetas; en tercer lugar (Y Lugar está otra vez en cursivas, porque esa palabra no está en el original), maestros; luego, milagros; (Fíjate que no dice “los que hacen milagros”, sólo dice: luego, milagros, tal cual está en el texto) después, dones de sanidades, ayudas, administraciones, diversas (Está en letra itálica) clases de lenguas.

Por eso esta versión suele ser muy consultada, porque te muestra las palabras que no están en los originales, pero que fueron añadidas para darle sentido a lo que se estaba diciendo. Esta lista de ocho funciones, a las que también se las podría denominar como ocho administraciones, u ocho ministerios, que también sería correcto, pero no necesariamente ocho títulos, no sé si soy claro. Allí hay un error de interpretación o una interpretación afín con pretensiones humanas. Los primeros tres, convengamos, ciertamente podrían entrar en títulos: apóstoles, profetas, maestros. Pero luego, los demás, no tienen un título. ¿Cómo denominamos a los que hacen milagros, o a los que sanan? No resisten un título. Pablo podría utilizar alguna, pero no lo hace porque lo que él está mostrando es función, no título ni jerarquía.

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Fragmentos de una Historia Real+

Dios utilizó, en su momento, al estadista William Wilberforce para hacer avanzar la abolición de la esclavitud en Inglaterra. Wilberforce consideraba a Juan Wesley como su padre espiritual, y tomó esta posición debido a sus creencias. El primer año que Wilberforce introdujo la ley de la abolición en el parlamento, estaba virtualmente solo. Continuó introduciendo esta ley contra la esclavitud por más de treinta años, y cada año más parlamentarios votaban a favor de ella. Durante este mismo período el avivamiento wesleyano se esparcía por toda Inglaterra y eventualmente la ley fue aprobada. La iglesia moderna también ha experimentado esto. Los misioneros del siglo 19 llevaban en sus viajes bolsas de medicinas y semillas junto con sus Biblias. Por ejemplo, llevaron el café y el cacao a Ghana. Asimismo, y ya en el terreno de la salud, erradicaron el sarampión, la malaria y la lepra en Tailandia. En lo concerniente a leyes, supieron responder a la problemática de trabajos forzados en el Congo. En otro orden, en China se atrevieron a confrontar el comercio del opio, las prácticas de atar los pies y la exposición de niñas bebé a la muerte.

En la India lucharon contra la quema de viudas, el infanticidio, la prostitución en los templos y el sistema de castas. Edificaron pozos y escuelas. Virtualmente, todos los movimientos misioneros estaban involucrados en lo que hoy llamamos “desarrollo comunitario” y, como parte de la comunicación del evangelio, cuidaban de la educación, la salud, la agricultura, y mejoras sociales para el menospreciado y el oprimido. Los misioneros de Hawái evangelizaron y protegieron a los habitantes de las islas de la explotación económica y sexual de los mercaderes, marineros y comerciantes. David Livingstone deseaba evangelizar África y mostró un gran interés por la economía y el desarrollo de las aldeas apartadas. Mujeres coreanas y chinas sirvieron como “mujeres Biblia” en sus países, teniendo un gran impacto en el crecimiento de la iglesia y en el status de las mujeres en su sociedad.

Un antropólogo comparó dos aldeas remotas en Brasil: una que se benefició del evangelismo y el liderazgo de desarrollo comunitario de los misioneros. La otra aldea vivió de acuerdo con su religión tradicional. La primera aldea estaba avanzando en casi todas las áreas, en tanto que la segunda aldea estaba decayendo en casi todas sus áreas. El rasgo más prominente en el siglo 19 en Kerala, india, fue el avivamiento en la educación, la cual transformó una sociedad medieval al modernismo. La Sociedad Misionera de Londres fue pionera de un trabajo de enseñanza para las niñas, no tan solo para educarlas, sino también para elevar a la mujer de su bajo status en esa sociedad. En suma, lo que he pretendido reiterando estas antiguas informaciones, es dejar en evidencia que la iglesia, como tal, si es genuina, tiene la plena capacidad para generar una cultura nueva.

El mejor ejemplo de ese cambio cultural está en el propio cristianismo y retazos de su historia. Trescientos años después de ese socavamiento cultural, ese enorme monstruo llamado Roma, cayó. Surgieron otros problemas, sin dudas. Y eso determinó que, en un momento dado, la iglesia bajara la guardia. Pero, es evidente que, de todos modos, el objetivo primario de logró. ¿Cuál es la mayor muestra de que la iglesia venció? Que estamos hablando y enseñando esto, veinte siglos después, siendo parte de esa misma iglesia, aunque no de alguna organización tradicional. Y de aquella Roma sólo quedan ruinas turísticas. Que la iglesia está ligada al desarrollo de los pueblos, puede comprobarse observando las dos Corea. Hace cuarenta años, eran una sola. Han cambiado muchas cosas, pero entiendo que todavía la iglesia más grande del mundo en cantidad de miembros está en Corea del Sur. Entonces, la pregunta es: ¿Podemos, como iglesia, producir un cambio en nuestro país de residencia? ¡Claro que sí! Pero deberemos abandonar pequeños y grandes egoísmos, tanto externos como internos.

La iglesia de Dios tiene un código genético, para destruir toda la estructura que el enemigo ha levantado, haciéndonos caer en el engaño de que es inamovible lo que el diablo ha edificado. Cierto es que, como porcentaje respecto a las poblaciones de los distintos países, todavía somos muy pequeños, pero no te olvides que esta historia empieza con doce personas, no con millones. De hecho, nosotros hoy y donde quiera que nos encontremos, estamos en condiciones de mayor ventaja que aquellos primeros apóstoles. No somos esclavos, no somos una nación ocupada, somos libres. O, si lo prefieres, relativamente libres, pero por causa de nuestras incredulidades. ¿Por qué crees que cada cierto tiempo se levanta alguna clase de tiranía en Latinoamérica? Simple. Te va a doler y mucho, pero es cierto. Eso ocurre para que la iglesia recuerde cuál es su papel. Para que nos volquemos al Señor y veamos qué estamos haciendo mal.

¿Por qué permite la iglesia que el mal se enseñoree de un país? ¿Cuál es el antídoto contra el mal? La iglesia. La cultura que en este tiempo tienen nuestros países, no es buena. Sucede en una gran proporción del mundo cristiano, aunque yo me estoy refiriendo a América Latina en particular. Escucha esto: si dentro de veinte años la iglesia sigue con sus mismas manías y vicios, entonces cuando hablamos de reforma estamos solamente haciendo un proselitismo egoísta, oportunista y abusivo.  Quiero que quede claro y nadie se confunda. La guerra espiritual es necesaria para cambiar una nación, pero desde el punto de partida de erradicar potestades antiguas que se han adueñado de las mentes de la población. Sin embargo, con eso solo no alcanza. Luego deberemos aplicar alta intercesión para derrumbar las fortalezas negativas y estructuras nefastas que por años han dominado nuestros pueblos. Claro está que, una vez consumadas estas dos victorias, deberemos tener una estrategia clara y definida con respecto a qué cosa plantar en lugar de lo derrumbado. Si no se hace esto último, lo anterior habrá sido inútil.

De lo que estamos hablando, es de un objetivo que, con las lógicas diferencias del caso, fue el mismo que tuvieron aquellos hombres probos que hemos mencionado. Ellos lograron cambiar parte importante de sus generaciones. Nosotros hoy estamos trabajando con total humildad y perfil absolutamente bajo, para poder obtener los mismos resultados con nuestra generación. De eso se trata hablar de Reino, no de pintar de colores raros los más raros templos.  Pero, para que eso sea factible, la iglesia toda y no sólo algunos hombres osados, tiene que saber que el hecho de ser auténtico gobierno desde los ámbitos espirituales, no es un discurso religioso de moda, es una absoluta verdad posible y cierta. ¿Y se han producido cambios positivos en América Latina a partir de ese gobierno divino? Algunos, aunque no demasiados, como quisiéramos. Además, los cambios logrados por la iglesia no tienen espacio en la prensa informativa como sí lo tienen los cambios obtenidos por el infierno, como la legitimidad del aborto o del matrimonio homosexual.

Entonces, y para disipar dudas, te informo. Necesitamos más apóstoles no porque se haya puesto de moda, sino para lograr cambios culturales profundos. Necesitamos más profetas para pelear ejecutivamente esas batallas. Porque, si todo se trata de modas o conveniencias personales, muy probablemente se levantarían tres o cuatro ministerios de gran éxito, pero el pueblo de Dios en su conjunto, estaría en derrota permanente. Ah, y si me permites el egoísmo, también necesitamos más maestros. Porque una cosa es perecer en una batalla de la guerra que estamos peleando, y otra muy distinta en la comodidad de nuestros templos, sólo por nuestra falta de conocimiento.

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Nuevos Principios de Familia

Otra de las vertientes que los historiadores rescataron porque los asombró y mucho, fue que en el cristianismo los hombres debían amar a sus esposas como a sí mismos. ¡Eso era casi increíble para esa cultura! Mira hoy mismo el Islam, ciertas tribus sin acceso a la civilización, u otros pueblos antiguos. ¡Las mujeres eran poco menos que objetos! Los romanos, obviamente que se reían de esa perspectiva cristiana tan curiosa e inadmisible, de que los hombres debían amar a sus esposas e hijos. Los hijos estaban considerados como una propiedad, y cada padre podía hacer lo que quisiera con su propiedad. Incluso, y si lo estimaban conveniente o necesario, podían llegar a matar a sus hijos sin que eso les trajera ninguna consecuencia legal.

Entonces, cuando ellos empezaron a ver gente que amaba a sus esposas como a sí mismos, a sus hijos con un amor impresionante, imagínate cuántas estructuras comienzan a desmoronarse. En una sociedad en la que el matrimonio cada vez está siendo más minimizado y hasta destruido, ¡Qué buena propaganda harán parejas que se aman, que se respetan, que siempre están juntos! Además, los cristianos –sostienen estos historiadores- rechazaban la práctica del aborto y del infanticidio, los cuales eran prácticas comunes en Roma. Se cuenta que un soldado le escribió a su esposa embarazada desde el campo de batalla: “Si das a luz antes que yo regrese a casa, si es varón, quédate con él; si es una niña, deséchala.” Desechar-quiere decir-matar.

Para quienes todavía no terminen de entenderlo, sea en lo que sea, tengo que decirle que los cristianos tenemos mucho respeto por la vida humana, porque partimos del criterio de que Dios es el Padre de todos los espíritus. Que es Él quien nos suelta un niño, o una niña. Pero hay algo más: Dios nos creó para ser fértiles. Aquellos que se casan y deciden no tener hijos para poder servir mejor al Señor, podrán estar muy bien intencionados, pero no tienen un pensamiento alineado con el pensamiento de Dios. Entonces, ¿Dios quiere que tengamos hijos? Sí, Dios quiere extender Su nombre en la tierra. Además, los cristianos aman a otros a pesar de los riesgos personales que eso pueda acarrearles. Incluso, deberían amar del mismo modo a los que están por el momento, fuera de su fe. ¿Y cuantos hijos debería tener cada matrimonio? Todos los que con lo que reciben por sus trabajos puedan mantener. Obvio de toda obviedad, ¿Verdad?

La vida diaria, en Roma, era dura. Cuando las enfermedades severas llegaban a estos barrios sucios y repletos de gente, se esparcían rápidamente. ¡Oh! ¡Cuánto desearía que esto hubiera cambiado para siempre en el mundo! ¡Ese sería un claro síntoma de crecimiento! Pero ellos mostraban misericordia y caridad en tiempos de violentas epidemias. ¿Y cómo lo hacían? ¡Cuidando a los enfermos! Aún a riesgo de contagiarse. Y a eso no lo podían entender los romanos. ¡Ellos jamás harían eso! ¿Cómo cambió la iglesia a la antigua Roma? De ser un porcentaje tan ínfimo en el año 40, para el año 300 habían crecido hasta ser cerca de siete millones de cristianos. Perseguidos. Después de diez persecuciones tremendas. Lutero enseñó que había dos reinos, el Reino de Dios y el reino de este mundo. Juan Calvino visualizaba la iglesia como una pequeña sociedad dentro de una sociedad más grande, como un embrión de lo que representaba un orden nuevo y total del mundo.

Cuando a comienzos de 1550 sesenta mil refugiados inundaron Ginebra, desde Francia, Calvino fundó un ministerio privado, con bases en la iglesia, que se convirtió en un modelo a través de toda Europa. Este ministerio atendía un amplio rango de necesidades, sirviendo al enfermo, al huérfano, al anciano, los incapacitados, los viajeros, los discapacitados y los enfermos terminales. Dios lo hizo por medio de Calvino. Calvino administró Ginebra por más de veinte años. Se dice que en Ginebra el porcentaje de no creyentes no pasaba del tres por ciento. ¿Y sabes cuál es la ciudad base o asiento de las organizaciones mundiales más importantes en todas las áreas en este momento? En Suiza. ¡Es Ginebra! Dios utilizó a Calvino para poner una plataforma en ese lugar que, hasta el día de hoy, la gente reconoce que hay algo allí que es señal de seguridad, de estabilidad, de compromiso, de imparcialidad, de justicia. Fíjate todas las organizaciones importantísimas a nivel mundial que tienen su cabecera allí. ¿Casualidad? ¿Moda? No. Identidad conforme a diseño. Y eso no incluye a la política humana. Es pese a ella.

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Bajo el Estandarte del Amor

Hay algo que recuerdo que giraba permanentemente en mi cabeza en primeros años de creyente. ¿Qué cosa rarea era la que regía la fe de aquellos legendarios y primeros cristianos? La respuesta es tan simple que a veces te produce más incredulidad: El amor. Lo que estaba sucediendo era que, por curiosa y llamativamente, en esa tan singular sociedad humana, o sea, en el mundo pagano, la gente escuchaba por primera vez de un Dios que ama a aquellos que lo aman. El Dios de los cristianos amaba a toda la humanidad, y demostró su amor por medio de su propio sacrificio. Esa fue la primera verdad que, si debemos ser sinceros, creyeron muy pocos. Y lo que venía a continuación, era más incomprensible, aún.

Porque ese Dios tan raro que se sumaba a los miles de dioses existentes, tenía la particularidad de amar a todos los seres y no odiar o desear eliminar a ninguno. Y no sólo eso, sino que además incentivaba a aquellos que lo amaban, a que también amasen y sirviesen a los otros. De hecho, los romanos paganos, amaban sólo a su familia, o a los de su de su misma clase social, o a aquellos que les era conveniente tener como amigos. (Hay algunos ambientes actuales que son muy similares). Los cristianos amaban a todos. Ellos, los extraños, no entendían este amor. Yo me pregunto en cuantas ocasiones nosotros, como iglesia, defendemos bravamente los derechos de Dios, pero no por amor a la gente, sino por casi idolatría para con la organización a la que pertenecemos. Toda intercesión es por amor a la gente, es para que la gente con velos de oscuridad pueda venir a la luz y conozca a Dios.

Y te voy a dar una buena noticia que quizás destruya otras tantas malas que te puedan haber vendido. La motivación correcta para el evangelio, es el amor, no la competencia. Te lo digo más ajustado, todavía: el centro de los cinco ministerios, es el amor. El cristiano tiene una cultura libre de diferencias étnicas y de clases. O, al menos, tiene que tenerla si quiere ser lo que dice ser, un hijo de Dios y seguidor de Cristo. Los cristianos no se separaban de acuerdo al rango social o al grupo étnico. Pablo dice: Ya no hay esclavo ni libre. De paso me preguntaría si eso es exactamente lo que sucede en cualquier punto del mundo cristiano, hoy. No me respondas. Los romanos se preguntaban por qué un hombre noble permitía que su esclavo se refiriese a él como “hermano”. No les entraba en la cabeza, eso. La iglesia creó un patrón de relaciones humanas que no existía en la Roma anterior al cristianismo. ¡Fue un shock!

Y fíjate que cuando leemos los textos de Pablo, nos damos cuenta de una serie de cosas. Por ejemplo, él no viene a anular la esclavitud. De hecho, dice que, si tú eres esclavo, sirvas a tu amo con amor. Eso nos muestra que él no pretende hacer un cambio en el sistema en el que estaban inmersos. Pero sí el evangelio logra cambiar la relación entre las personas. Aquí es donde los historiadores sostienen que el Dios de los cristianos es un Dios de misericordia, que demanda de los cristianos, misericordia. Es que los cristianos verdaderamente creían en un Dios misericordioso y este Dios misericordioso requería que aquellos que los seguían también practicasen la misericordia con los demás. La misericordia no era parte de la vida en la Roma pagana, la cual era bien conocida por su crueldad.

¡De esto no tengo ninguna duda! Nosotros vemos partidos de fútbol y nos escandalizamos cuando alguna forma de violencia penetra en el desarrollo de un juego. ¡Ellos veían a hombres matándose con otros hombres como parte de un espectáculo semanal para el pueblo! Imagínate lo que se podía pensar de la palabra misericordia en un tiempo como ese y en un ambiente como ese. ¿Culturalmente, era conocida la misericordia? ¡En absoluto! Hubo un emperador que, dentro de la organización del cumpleaños número catorce de su hijo, hizo montar un espectáculo con gladiadores que se mataban entre sí. Yo me pregunto dónde se supone que podría entrar la misericordia en una cultura como esa. En ninguna parte. ¿Y el cristianismo fue capaz de cambiar eso? No sólo fue capaz de cambiarlo, ¡Lo venció!

Mira a tu alrededor. ¿Qué estas viendo? No me lo digas, ya lo sé, porque es lo mismo que yo veo aquí en mi lugar de residencia. El mundo se pregunta, a diario, qué debe hacer y cómo para cambiar eso tan horrible que se está viendo. No tiene respuesta por una simple razón: desde la óptica del mundo secular, lo que hoy vivimos como humanidad, no tiene solución. Pero si aquellos primeros cristianos, rudos, imperfectos, pero deslumbrados por esa nueva luz que estaba llegando a sus vidas pudieron con Roma, ¿Qué duda nos cabe a nosotros, hoy, que también podremos con nuestras propias “romas”? Sólo un detalle: ellos no estaban solamente todos juntos y reunidos, ellos estaban Unánimes. Busca esta palabra en tu diccionario y entenderás este mensaje y al mensaje divino.

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La Existencia de una Cultura Cristiana

(Hechos 4: 33) = Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos.

(34) Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, (35) y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad.

Ahora bien; ¿Cuál sería el fruto de todo esto? Que había contentamiento en la iglesia, es lo que dice. El gozo era constante. ¿Sabes el valor que tiene eso en estos tiempos de angustias diversas? Aunque ellos sabían que podían morir por causa de su fe, ellos vivían gozosos. Y, tú que como yo y muchos más, nos hemos criado espiritualmente en iglesias conservadoras, aprende: El gozo de Dios, es un síntoma de salud.  Además, por si no lo sabías, te cuento que el gozo es, también, una tremenda muestra de guerra espiritual. ¿Tienes una idea lo que le provocas al infierno cuando te le ríes en su cara? Imagínate a una legión de demonios fieros, gelatinosos, babeantes y asquerosos viniéndote encima para aplastarte en su inmundicia, y tú riéndote a carcajadas en sus narices.  ¡Te aseguro que no necesitas reprender nada!

Además, dice que la gente amaba a los cristianos. Dice que la ciudad hablaba bien de ellos. En el griego, la palabra favor es el vocablo charis, que significa divina influencia sobre el corazón. El resultado en el final del Libro de los Hechos, es el gran crecimiento que experimentó la iglesia, ya que dice que el Señor añadía a los que iban a ser salvos. Dios los añadía, no los evangelistas estrategas y avispados. ¿Por qué hemos comprado cualquier receta hueca? Ahora bien; para ser una iglesia conforme al corazón de Dios, se deben romper algunos paradigmas. Uno: que las canciones lentas, son más espirituales que las movidas o rítmicas. Escucha: lo que hace espiritual o no a una canción, no es su ritmo, es la razón e inspiración de su nacimiento. Dos: la sonrisa es buena, no sinónimo de irrespetuosidad. ¿Quién dijo eso?

Tres: es buena cualquier clase de organización, pero el pueblo de Dios puede gozarse en lo espontáneo, que por no ser ni calculado ni previsto, pasa a ser más genuino. Ahora bien, esto que hemos estado viendo, describe más o menos los primeros ochenta años de la iglesia, que es, también aproximadamente, lo que abarca el Libro de los Hechos de los apóstoles. Muy bueno, pero: ¿Qué fue lo que pasó después? En principio, pasó algo que a todos los que no nos conformamos con un grisáceo culto semanal, nos agrada mucho mostrar: el cambio cultural que la iglesia produjo en su marco social. Y cuando digo marco social, en esa época, me estoy refiriendo nada menos que al imperio más tremendo que hubo por esos tiempos: Roma.

¿Qué quiero decir? Que la cultura cristiana, cambió la cultura pagana. Y además, la venció. ¿Y cómo lo consiguió? Para allí vamos. Hay una investigación histórica y documental respecto a qué fue lo que ganó al imperio romano. ¿Por qué razón o causa, la iglesia tuvo gran influencia en la transformación social del Imperio Romano, cuando sólo aproximadamente un diez por ciento seguía a Cristo? ¿Cómo pudo ser posible que apenas un diez por ciento de la población pudiera cambiar a todo un imperio? ¿Cómo lo hicieron? Hay algunas premisas. Primero: el mundo está seriamente herido y la sabiduría humana y los recursos naturales, no pueden sanarlo. ¿Has entendido lo que termino de decir? ¡El mundo está herido!

Y toda la sabiduría humana y todos los recursos que el hombre tiene hoy día, no pueden sanarlo. Mientras más ayuda levantamos para la gente pobre, más pobreza hay. Mientras más tratamos de frenar la violencia, más violencia hay. Mientras más naciones entran en acuerdos mutuos, más problemas internos padecen. O sea: todo lo que el hombre pueda hacer, en el fondo, no puede resolver este problema. En segundo lugar: la sanidad para una nación o sociedad llega en la medida que Dios interviene sobrenaturalmente en la historia, y su pueblo responde en obediencia, viviendo como Él indica. Son dos puntos vitales. El hombre no puede solucionar su problema. Y, en segundo término, sólo Dios trae sanidad.

Sólo Dios puede cambiar la historia de tu país, pero su pueblo, en tu país, tiene que responder en obediencia, viviendo como Él indica. La perspectiva bíblica, sin embargo sostiene que una nación o sociedad no es sanada por la sabiduría o la creatividad humana, o clamando a los espíritus, sino por medio de la intervención de Dios y la obediencia del hombre. Dios se lo reveló a Salomón: Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

Tercero: La Biblia, es la revelación de Dios para nuestra sanidad. Cuarto: La iglesia es la principal entidad de Dios para lograr su propósito de sanar todo lo que se dañó en la caída. Dios no tiene otro plan. ¿Quién va a resolver la situación de tu país, de tu economía, de tu familia, de tu vida? La iglesia genuina plantada en ese lugar. No la imitación, no un paralelo. ¡Su iglesia! Dios no tiene otro plan. Ahora, después de haberte relatado todas estas cosas, la pregunta es: ¿Cómo cambio la iglesia a la antigua Roma? ¿Cómo lo hizo? Una iglesia de gente perseguida, de una minoría. Después de muchas investigaciones diversas, también diversos historiadores, pudieron sacar, coherentemente, diversas conclusiones. Ellos, en el conjunto, parten de un hecho que no es menor: que la iglesia cristiana ganó a Roma.

Lo primero que consignan es que los cristianos tienen a un Dios que ama los que le aman a Él. Esa era la lectura que los romanos tenían de los cristianos. Tengan en cuenta a Júpiter o al dios Marte, el dios de la guerra. ¿Qué amor podían tener esos dioses por la gente? Ninguno. La gente adoraba, respetaba y servía a esos dioses, ¡Por miedo! De hecho, los romanos tenían una religión. Quien diga lo contrario no ha investigado nada. El asunto es saber qué era lo que regía esa religión romana: el miedo. Si no ofrendas a Minerva, ella no te dará hijos. Si no ofrendas a Apolos, él no te dará buena cosecha. Amenazas, inhibiciones. Nosotros creemos y adoramos a un Dios de Amor, a un Dios que ES Amor. La gran pregunta de este tiempo y este día, es: Nosotros, que decimos ser sus hijos, ¿Amamos y SOMOS Amor de la misma manera que Él? Tú tienes la respuesta, yo ya hace mucho tiempo encontré la mía…

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¡DESPIERTEN!

Lo encontré esta semana entre mis viejos archivos de papel impreso. Tiene una antigüedad superior a los diez años. Seguramente está publicado en algunos sitios web o blogs. No sé quien o quienes es o son sus autores. Simplemente me remito a publicarlo textual con un añadido final de dos versículos bíblicos que tienen relación absoluta. Que cada uno que lo lea, saque sus propias conclusiones…

¡DESPIERTEN!

¡Bienvenido a la Tierra! Usted está pronto a nacer.

Me presento, soy El Sistema. No soy el dueño del mundo, pero me he tomado el atrevimiento de manejarlo a mi antojo, simplemente porque usted me ha regalado su poder, o me lo regalará. Si usted no se hace cargo de sí mismo, yo me haré cargo de usted, pero a mi manera. Si usted no se recuerda o no se reconoce, yo le daré una identidad.

Permítame mostrarle algunas reglas antes que nazca, para que se vaya entusiasmando (Es que me encanta contar todo, no me resisto). Luego, al finalizar de leer esto, se borrarán de su memoria y no recordará nada. (A veces puede fallar y recordarán algo a medida que crecen. En ese caso nos tomaremos el atrevimiento de volverlo un cadáver o en caso de que se complique dicha tarea, lo publicitaremos como un demente paranoico. No es personal, no se ofenda, pero no quiero dejar de ser Líder.)

1.- Una vez al año usted se comprará una nueva vestimenta de moda y se creerá “original” y único.

2.- Lo fumigaremos desde aviones para mantenerlo tonto y enfermo.

3.- Modificaremos todos los vegetales y frutas para quitarles sus propiedades benéficas y volverlos tóxicos y venenosos.

4.- Votará a nuestros candidatos presidenciales y creerá en ellos. Y nosotros nos reiremos de usted. Si es necesario se peleará con sus hermanos por ello.

5.- Luchará a muerte por un papel sin valor llamado dinero. (¡Es tan cómico verlos pelear por ello!)

6.- Llenaremos su cabeza con información negativa, para que se mantenga atemorizado y paranoico (No es personal, entienda, pero no podemos permitir que sean felices. Se nos acabaría el pastel).

7.- Consumirá todo lo que le ofrezcamos.

8.- Bailará la canción de moda, cargada de mensajes subliminales que lo denigrarán y se reirán de usted, sin que lo note.

9.- Impregnaremos su cerebro con pornografía y sensualidad, para que tenga una idea distorsionada de la sexualidad. (Hemos descubierto que la energía sexual es poderosísima y no podemos permitirle que sea consciente de ello).

10.- Desperdiciará su vida en cosas que cree valiosas sólo porque nosotros se lo hemos dicho y no verá jamás las cosas que tienen un valor real.

11.- Tendrá ídolos por todas partes. Los glorificará y se olvidará de usted mismo.

12.- Cada diez años tendrá una crisis económico-social en “su” país, que lo obligará a trabajar más horas por menos dinero. (Es divertido ver cómo se las arreglan para llegar a fin de mes por un juego que nosotros hemos inventado sólo para nuestra diversión).

13.- Creerá en nuestro sistema educativo, totalmente antinatural.

14.- Creerá en nuestro sistema médico, totalmente antinatural.

15.- Defenderá su patria, “su” pedazo de territorio, aún a pesar de que cuando viaje en avión vea que las fronteras no existen y que las hemos inventado. (No es personal, entienda, pero tenemos cierto “gusto” por verlos pelear)

16.- Creerá a muerte que usted es dueño de su vida. Nosotros le diremos subliminalmente cómo argumentar contra quienes tratan de decirle que es un esclavo.

17.- Creerá en la historia del mundo que yo le cuente y que será la que me convenga a mí, El Sistema. (No vamos a contarle que usted es nuestro juguete).

18.- La insertaremos ideales que usted sentirá como naturales y deseoso de cumplir cada cierto tiempo. Si usted no llega a esas metas, se deprimirá.

19.- Creerá que es feliz con todo lo que le ofrecemos, porque le implantaremos una idea de felicidad absolutamente incoherente.

20.- Se matará con su prójimo por las más ridículas interpretaciones del mundo y nunca, nunca, nunca, descubrirá quien soy yo. El Sistema. Si su intuición y espíritu comienzan a acercarlo a nuestro secreto, podremos ofrecerle unirse a nuestras filas, adornarlo con fortunas y si usted no pretende nada de esto, se “suicidará”. (Le repito, no es personal, pero…)

Bueno, en días sucesivos usted se olvidará de todo esto y volverá a jugar mi juego. Divertido, ¿Verdad?

Ya lo espera el doctor al salir del “túnel”, su madre lo está por parir…usted comienza el juego con una hermosa y traumática palmada en el trasero…

(2 Corintios 4: 3-4) = Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo (Sistema) cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.

(Mateo 28:20) = …enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. (Sistema) Amén.

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En el Reino de las Maravillas

En otros textos y relatos, hemos visto cómo, gente que no conocía a Jesús y ni siquiera creía en Él, cayó de rodillas cuando se manifestó esa misma presencia. Por eso hoy pienso y digo: ¿Por qué, cada cierto tiempo, los ministros tienen que recordarles a las damas de sus congregaciones, por ejemplo, cómo deben estar vestidas para no ofender a Dios con su exhibicionismo? Aclaremos algo: más allá de estar ese ministro tal vez mirando más de la cuenta a esa dama, pregunto: ¿No es lo primero que el Espíritu Santo hará en alguien que ha nacido de lo alto? Sí, pero siempre y cuando ese alguien escuche a Dios. ¡Pero, hermano! ¡Eso es represión y estamos cansados de los males que la represión ha causado! Sí, de acuerdo, pero cuando es una simple ocurrencia humana por temor a sentir vergüenza ministerial. Cuando viene del cielo, la pregunta para esa persona vestida de ese modo, es: ¿Te presentarías vestida como lo estás ahora delante de Jesucristo, si Él se hiciera presente aquí y ahora, en este momento?

El temor no es subjetivo, es muy objetivo. Y se nota, créeme. La gente comienza a comportarse de una manera bien diferente cuando se da cuenta que Dios está allí. Y no estoy hablando de un determinado lugar, estoy hablando del Espíritu Santo, que cuando se manifiesta, llena el lugar que sea con su presencia divina y el impacto es imparable. Tú no puedes tener vestimentas o comportamientos acorde a ciertos manuales denominacionales. Tú tienes o no tienes temor de Dios y te comportas o te vistes conforme a como sabes, como sabes, que sabes, que sabes, que a Dios le agrada. Y que no te digan en ninguna parte que algo que tú sabes no puede agradar a Dios en un cierto lugar puede hacerse porque conforme a la cultura regional eso está permitido. No, eso es falso. Humanismo. Doctrina de demonios, si quieres aceptarlo así.

Porque, en primer lugar; si eso que están diciendo es verdad, es tu cultura la que está equivocada, y tienes que tener otra cultura en Dios. Las consecuencias del temor de Dios, era que muchas señales eran hechas por mano de los apóstoles, tal como lo lees en tu Biblia. Y por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón.  Porque dicen que se producían señales, milagros y maravillas. De acuerdo, señales todos entendemos lo que significan. Milagros, ya es una palabra mayor y creo que no podría haber absolutamente nada que lo supere. Nada podría superar un milagro de Dios, ¿No es cierto? Entonces explícame qué es lo que quiere decir cuando habla de maravillas.

¿Qué puede haber pasado en ese lugar para que se lo rotule como una maravilla por encima de un milagro? En otros textos dice que, con sólo quedar bajo la sombra de los apóstoles, muchos enfermos sanaban de sus dolencias. Yo pregunto y me pregunto, por qué tantos y tantos buenos y sinceros ministros que andan por esas calles de Dios, no sienten una fuerza interna que los catapulte por encontrar estas cosas para sus iglesias. ¡Es que en una libertad total puede existir descontrol! Es cierto, pero eso en todo caso sucedería si lo que se hace o deja de hacer es una idea humana. Si el que toma el control de una reunión, culto, servicio o como se le llame, es el Espíritu Santo de Dios, todo, pero absolutamente todo lo que de allí en más ocurra, estará bajo el ojo de Dios y fuera de los demonios satánicos, si eso es lo que temes.

Dice que todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas. ¿De qué me habla eso? Me habla de un nivel de unidad muy fuerte. Dice que los creyentes estuvieron juntos y tuvieron todas las cosas en común. Sin embargo, no era simplemente un tema de administración de bienes; ellos estaban unidos en propósito y en mente. Ellos querían ayudar a la gente, y podemos darnos cuenta muy fácilmente por las escrituras, que ellos alimentaban a los pobres. Los siete primeros diáconos que la iglesia levanta, básicamente eran meseros. Dice que atendían las mesas. La gente vendía sus posesiones y lo obtenido lo repartían conforme a las necesidades de cada uno. Eso muestra que había un espíritu de generosidad, de otro modo hubiera sido imposible. Este, se asegura, fue el resultado evidente de la gracia que había entre todos ellos. Y porque ellos podían confiar en ellos mismos. Por eso sus armaduras no tenían defensa alguna en la espalda. ¡Sí allí había un hermano jamás correría riesgos! Pregunto: ¿Crees que hoy es igual…?

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Contra el Concepto de Autoayuda

Una de las vertientes más valiosas que poseía la iglesia primitiva eran sus oraciones. Las reuniones de oración también fueron una parte vital de esta iglesia. Nada que ver con esas vigilias de café y galletas que tanto hemos visto, y en Argentina añadiéndole el mate de bombilla. Yo me pregunto, ya, a esta altura de este examen que hemos venido desarrollando, si una iglesia moderna, que desee considerarse y ser considerada como tal y no como una Babilonia más, no debería tener como patrones inamovibles, por lo menos, a algunas de las cosas que hemos venido mencionando a lo largo de estos trabajos. El problema más grave de nuestros tiempos es que, en lugar de estar enseñando doctrina apostólica, seguimos insistiendo con programas de auto-ayuda.

Esos programas son los que te insisten a cada momento en que, para poder salir de tus problemas, tienes que ser más sabio. Mientras tanto tu te matas buscando sabiduría por todos los rincones, la doctrina apostólica que te mira desde arriba, desde los lugares celestiales en Cristo Jesús, te dice que ya tienes toda la sabiduría de Dios contigo, y que sólo te falta creerlo. Por eso es que la gran mayoría de libros que hoy inundan nuestras bibliotecas, son de autoayuda. Y te doy un ejemplo personal: Si yo grabara todas las semanas estudios relacionados con el alma y sus problemas, aumentaría las visitas a mi Web por lo menos en un setenta por ciento, pero ¿Sabes qué? ¡No me interesa eso! ¡Me interesa enseñar lo que edifica, no lo que acaricia el alma!

 Además, aplicar autoayuda, independientemente que generalmente se hace con respaldo de la psicología secular, es seguir viendo las cosas desde aquí abajo, en tanto que la Palabra de Dios nos dice que ya estamos sentados en lugares celestiales con Cristo. Es decir que, lo que todavía no terminamos de entender y muchos de creer, es que ya nos fue dado todo. Que ya Jesús no nos puede dar nada más. Que ya tenemos todo lo que necesitamos para ser más que vencedores. Por eso es que Pablo dice que oremos para que nuestros ojos sean abiertos y podamos ver la supereminente grandeza. En suma: lo único que puede limitar el poder de Dios en tu vida, eres tú mismo.

La enseñanza apostólica gira tremendamente en la revelación de Cristo en nosotros como la esperanza de gloria. Eso quiere decir que, cuanto más tenemos de Cristo, menos tenemos que escribir. Porque con ese sentido y ese principio, nunca vamos a ver a Dios como asistencialista. Él es un reformador. ¡Claro que es nuestro ayudador! Ciertamente, pero no bajo la mentalidad de asistencia. ¿Qué sería asistencialismo? Alguien que te quiere ayudar por el resto de tu vida. Él no piensa eso ni por asomo. Él quiere que tú camines o corras por ti mismo, sin ayuda. ¿Y si me caigo? Si te caes, te va a levantar. Pero sólo si te caes, no si te arrojas al piso como los niños consentidos.

Estar plantados sobre bases apostólicas te permite saber quién eres en Cristo. Porque en una de esas, un día alguien te arroja una bolsa negra con tierra de cementerio en la puerta de la iglesia y más de la mitad de la gente se aterroriza porque cree que se les va a morir el pastor. Y ese pastor, ya mismo te digo, si es sabio y sabe dónde está plantado, lo único que hará será reírse, porque él sabe que cuando el infierno recurre a esas pantomimas del curanderismo, es porque los verdaderos dardos de fuego se le han acabado y ya no tiene con qué atacar. Los que se asustan de las cosas que hacen los brujos y los hechiceros, son los que no entienden todavía quiénes son en Cristo.

(Hechos 5: 11) = Y vino gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron estas cosas.

Esto quiere decir, en primera medida, que se lo está diciendo a una iglesia que, evidentemente, hasta allí no tenía temor. ¿El temor? Sí, el temor. Y, una vez más, habrá que aclararlo. Cuando hablamos de este temor, hablamos del temor reverente del Señor. Hay una antigua versión bíblica que, en este texto, dice: Un profundo sentido de reverencia estaba sobre ellos. Este tipo de temor es otra de las marcas indelebles de un auténtico ministerio apostólico. Escucha: es suficiente con que el Espíritu de Dios se haga presente en un lugar para que ese tipo de temor innato se manifieste en la mayoría de los presentes. Y hay dos factores por los cuales alguien no podría experimentar ese temor. O no hay autoridad apostólica en ese lugar, o la gente se ha endurecido en sus pecados. Esto último es lo que pasó con Judas Iscariote, cuando Jesús le dio la posibilidad de arrepentirse. No es eso lo que anhelamos como iglesia. Y Dios tampoco.

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Conciencia de un Final

Toda la gente que se convertía en aquellos tiempos era llevada al bautismo. Se bautizaban en la madrugada, en algún río cercano. Al pasar los años, eso se va convirtiendo en algo más formal y comienzan a realizarse los bautismos para la fecha del domingo de resurrección, recordando precisamente la resurrección de Cristo. Y los que se bautizaban, se llamaban catecúmenos. Ellos debían conocer la didake, perfectamente. La didake era el resumen doctrinal que en ese tiempo había. Les pedían que hicieran un ayuno de tres días y al cuarto lo bautizaban.

Hasta allí son algunos de los registros de lo que, en apariencia, era la iglesia de aquel tiempo. La doctrina apostólica, era una doctrina muy sencilla. Veamos: ¿Todo lo que Pablo escribe, podría meterse dentro del contexto de la doctrina apostólica? Sin dudas. ¿Y sobre qué tema gira el tema central de lo que escribe Pablo? Sobre la edificación del cuerpo de Cristo. Ese era el énfasis. La segunda cosa en la que ellos perseveraban, dice, era la comunión, esto es koinonía, que es asociación, participación y comunión. La dimensión apostólica produce participación de los creyentes cuando están juntos y tienen comunión unos con otros. Es fácil compartir con alguien, cuando tú te has unido en el espíritu con esa persona. No sé si podrías creer que, dadas estas condiciones espirituales, se puede llegar a producir sin inconvenientes aquello de compartirlo todo.

Algo que unía mucho a la iglesia del primer siglo, era el sufrimiento. Todos estaban sufriendo lo mismo. De tal manera, que ellos compartían algo que es vital cuando una persona sufre: la consolación. Muchas de las cartas que Pablo escribe, giran en torno a eso, a dar ánimo para que la gente pueda soportar el sufrimiento.  Quiero que entiendas esto; la gente que se convertía en la época de Hechos, daba por sentado que iba a morir. Pablo dice: somos contados como ovejas al matadero. O sea: estaba en la mente de ellos, que su muerte era cuestión de tiempo. Días, meses, algunos años, no lo sabían. Pero de lo que sí estaban seguros, era que no iban a envejecer.

Ellos sabían que, al convertirse, ya se habían jugado su vida entera, ya no había más. Y ese pensamiento, fíjate, lograba algo muy particular. Porque, si hay un instrumento que divide a la iglesia grandemente, ese es el temor. Cuando la gente es capaz de vencer el temor a la muerte, automáticamente todos los demás temores quedan sujetados.  Por eso es que cuando leemos los testimonios de la iglesia en China, por ejemplo, o en Arabia Saudita o en otros países estrictos en su oposición, vas a ver una iglesia unida. Porque todos ellos, al convertirse e ir avanzando en su fe, están exponiendo sus vidas. Y al vencer el temor a la muerte, ellos automáticamente están capacitados para unirse en cualquier plano.

Ahora recuerda esto: Jesús habló de este asunto, ¿Recuerdas? Él dijo que, para seguirle a Él, era necesario negar nuestra vida. ¿Te das cuenta? ¡No era una sugerencia! Él mostró que, de manera definitiva, la única forma de ser uno con Él, era que tú negaras tu vida. Que sepultes todos tus parámetros de seguridad. Esto es muy pesado. Pero no es descabellado. Las iglesias más fuertes en el mundo, en este tiempo, son aquellas que soportan persecución. La pregunta, es: ¿Por qué serían tan fuertes si no tienen libertad para nada? Porque han vencido el temor a la muerte. Y, ciertamente, ese temor es el que rige al mundo entero. Entonces, la comunión entre aquellos que han vencido el temor a la muerte, es una comunión mucho más cercana, más genuina, más intensa.

La tercera cosa, es que ellos partían el pan todos los días. Eso es a lo que todavía hoy, en muchos lugares, se lo sigue llamando Santa Cena. Sin embargo, no es correcto llamarlo así, sino como se lo menciona aquí; partimiento del pan. Ellos, literalmente, estaban poniendo en práctica pequeñas enseñanzas que Jesús les había dejado. Jesús les dijo que era necesario tomar su sangre para ser uno con Él, ¿Verdad? Esa última noche, cuando parte el pan y bebe el vino, les dice a sus discípulos que cada vez que se reúnan, hagan eso en memoria suya. De hecho, yo no puedo saber, y no sé si existe alguien que lo sepa, si ellos realmente lograron entender lo que producía partir el pan y beber el vino. Sin embargo, lo importante es que obedecieron. Y cuando se obedece algo que viene de Dios, más allá de si lo has entendido o no, recibes bendición.

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Según Cada Necesidad

(Hechos 2: 45) y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno.

(46) Y perseverando unánimes (Fíjate; aquí aparece una vez más el término perseverando y, a renglón seguido, el otro que es clave: unánimes.) cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, (47) alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos. 

Esto último te está dejando algo muy en claro: no era necesario que ellos se esforzaran demasiado en evangelizar, porque dice que era el Señor el que añadía a los que iban a ser salvos. De hecho, en todos estos versículos que hemos leído, saltan a la vista varios puntos que, a mi entender, y obviamente no soy el único, no son ni pueden ser una simple opción. A mí me da la sensación que, aún en contraposición con lo que se ha enseñado durante mucho tiempo y en no pocos lugares, lo que vemos aquí no es sencillamente una serie de recomendaciones formales. A mí me da toda la certeza que estamos frente a un verdadero y claro diseño divino. Para ver esto con mayor claridad, vamos a ordenarnos en los ítems que ellos tenían como válidos.

El primero, era que compartían la doctrina apostólica. Muy bonito, pero permíteme preguntarte casi con ingenuidad: ¿Qué cosa será para ti, la doctrina apostólica? Yo creo que la doctrina apostólica, está íntima y directamente relacionada y hasta asociada con lo que podríamos denominar como “el encargo apostólico”. No sé si lo recuerdas pero hace algún tiempo y en este mismo espacio, señalé que ese encargo era: comisión, autoridad y revelación. Y está asociado al ministerio. La doctrina apostólica gira en el equipamiento de la gente, para que ellos puedan llegar a la estatura de Cristo, que es el llamado varón perfecto. Pueden existir anexos interesantes que aporten, pero esencialmente es eso. Porque el centro básico de la doctrina apostólica, es Cristo. De hecho, Jesús está de una punta a la otra de la palabra, pero convengamos que no toda la palabra tiene el mismo peso de importancia.

Porque, para formar la imagen de Cristo, esto es: la imagen perdida, la imagen de Cristo en la gente, definitivamente necesitamos elegir y seleccionar algunas partes de la palabra, con mayor empeño que en otras. Porque hacen un trabajo mucho más profundo. De hecho, la enseñanza apostólica provee los fundamentos, y debe, inexorablemente, estar presente en la vida de cada creyente. ¿Y por qué debemos recalcar todo esto? Simple, porque hay mucha, muchísima te diría, enseñanza en la iglesia que no es basada en la doctrina apostólica y que, por lógica consecuencia, no te lleva a ninguna parte. Porque la doctrina apostólica, siempre se apoya en la revelación del Espíritu Santo y en el rol que este cumple para poder llevar a la gente a la estatura de Cristo.

La gran diferencia entre aquellas predicaciones, a la mayoría de las actuales, estaba en que ellos no informaban con lo que decían: ¡Transformaban! Y transformaban a través de la enseñanza profunda, no de pases mágicos ni vociferaciones voluntaristas y propias de shows mediáticos. Vamos a ver: ¿Cómo supones que era una iglesia, una reunión tipo de una congregación de ese tiempo? Han quedado algunos registros, aunque muy lamentablemente, no en la Palabra. No tenemos ni un solo ejemplo en el Libro de los Hechos, que describa al menos aproximadamente, cómo era una reunión de esa gente.

Sin embargo, aparentemente, (Y por costumbre profesional cuando no examino algo personalmente siempre añado “aparentemente”), habrían quedado algunos documentos antiguos que se habrían rescatado, y en los que se asegura, se muestran hasta cánticos que se cantaban en esa época. A ver; cuando ya el cristianismo es perseguido, más o menos una reunión, pongámosle en Roma, conforme al relato de uno de esos documentos, podía comenzar alrededor de la una de la madrugada. Eran en la noche, muy tarde, y en lugares absolutamente escondidos, subterráneos se asegura. Las famosas catacumbas. Porque no podían hacerse a la luz del día, claro.

Un detalle: no tenían Biblias. Tampoco tenían alguna clase de documentos que pudieran conseguir. Recuerda que estoy hablando de la iglesia en Roma. No tenían los libros del Antiguo Testamento. Tampoco tenían los manuscritos, apenas quedaban algunos rollos que estaban en Jerusalén. La pregunta, es: ¿Cómo hacían ellos? Es cierto que los apóstoles habían comisionado a algunos ancianos en las iglesias y, es obvio, que ellos eran los que se encargaban de recibir a esas personas. Reitero: la reunión comenzaba cerca de la una de la mañana, cantaban algunos cánticos, ningún instrumento era usado, solamente las voces.

Después de eso, alguno de los tres o cuatro responsables que había en cada lugar, esperaba que el Espíritu Santo les entregue una palabra. Y el que tenía una palabra, se ponía de pie y la empezaba a compartir. Nadie sabía con antelación quién iba a hacer eso. Y quiero que tengas presente que aquel que se ponía de pie para hablar, no podía pedirles que abrieran sus Biblias en tal o cual capítulo y versículo. Lo único que tenía para decirles, era lo que recibiera a partir de ese momento del Espíritu Santo, nada más.

Y era habitual, fíjate, que al concluir esa persona de decir todo lo que el Espíritu le había dado para que dijera, los restantes, uno por uno, casi por turnos, comenzaban a ponerse de pie y confesar todos sus pecados cometidos durante el lapso que habían pasado sin encontrarse. Y, al finalizar eso, compartían el pan y el vino, todos juntos, mientras declaraban que todos esos pecados estaban siendo borrados, en ese mismo momento, del trono de Dios. Después solían orar por los enfermos, o por cuestiones personales, por todo aquello que para ellos resultaba ser importante. Tenían un par de cánticos más, y luego se despedían. ¿Hora? Y, no antes de las cinco de la madrugada. Es obvio que, independientemente en qué anduviera en su vida diaria cada uno de ellos, de ese lugar salían directamente a ocuparse de esas cosas. Eso hacían cada noche.

Pero… ¿Cuándo dormía esa gente, entonces? Aparentemente, (Otra vez: aparentemente) entre las siete de la tarde y las once o doce de la noche. ¿Cómo pudieron soportar ese ritmo? Una sola respuesta: sólo el Espíritu Santo pudo haberlos ayudado y respaldado. Cuando llegaba alguna carta de los hermanos de Jerusalén u otro lugar, era impresionante el gozo y la alegría que los embargaba. Tanto, que llegaban a memorizar las cartas que Pablo les enviaba. Eran sus textos de referencia. Todo el que haya examinado algo de lo mucho que la Teología sistemática pone a disposición del alumnado sabe, o al menos acepta, que las cartas que hoy poseemos son apenas un puñado de las muchísimas que Pablo escribió. Quiero entender que al Señor sólo le interesó que conociéramos las actuales. El Espíritu Santo sigue estando en control de todo esto y nada se escapa a su cuidado.

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Un Modelo Absolutamente Vigente

(Hechos 2: 42) = Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.

Aparecen cuatro elementos muy importantes, aquí. La palabra clave, sin ninguna duda, es perseveraban. ¿Y en qué perseveraban? En primer lugar, en la doctrina. Esto es enseñanza. ¿Pero, qué enseñanza? La enseñanza de los apóstoles, no la enseñanza de la Torá, que se entienda y quede claro. En segundo lugar, perseveraban en la comunión, una palabra que en griego se escribe koinonia. Que habla de estar juntos. En tercer término, dice que, en el partimiento del pan, y es obvio que está hablando del pan y del vino y, finalmente, en las oraciones.  Y dice que ellos perseveraban. ¿Saben cuánto perseveraban? Lo hacían cada día. Y su lógica era muy sencilla: Jesús lo hizo así, entonces nosotros lo hacemos igual. Y por si no lo habías visto antes cuando te tocó leer esto mismo, la consecuencia de toda esa perseverancia, está en el verso siguiente, el 43.

(43) Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.

Si ustedes leen la historia de los avivamientos, podrán comprobar que no hay avivamiento que haya aparecido en la tierra, que no haya tenido, por lo menos tres de estos cuatro componentes que se mencionan en el versículo 42. Cuando alguien venga y te pregunte o quiera saber qué debe o no debe hacer para tener un avivamiento hoy, no hagas sabiduría humana, envíalo a leerse el verso 42. Es eso, no hay otra cosa. De hecho, cuando dice que sobrevino temor, el temor que se habla aquí es el temor de Dios, no miedo a secas. A toda la gente que estaba alrededor. No se refiere únicamente a los protagonistas centrales del asunto, sino a todos los que los rodeaban, estuvieran participando o simplemente de curiosos.

(44) Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas;

Dice que todos los que habían creído, estaban juntos. Noten que la primera acción que llevó a cabo aquí el Espíritu Santo, fue unirlos. Claro que, si lees antes, cuando diez días atrás ellos estaban orando siguiendo las instrucciones de Jesús, que les había dicho que no se fueran de Jerusalén, vas a notar que el texto dice que estaban juntos y unánimes. Es obvio que había un claro esfuerzo por parte de ellos para estar unánimes y juntos. Unánime, te recuerdo, viene de un-ánima, esto es: Un alma. ¿Qué significa esto? Que estaban en un alma, en una sola voluntad. Y además estaban juntos. Porque ya hemos visto hasta el cansancio que podemos estar juntos, pero divididos. Juntos se refiere a lo físico, unánimes a lo anímico y espiritual.

Ahora, mira; de los más de quinientos que ven y reciben la instrucción de Jesús de que esperen, solamente quedan ciento veinte. Y si Jesús se hubiera demorado más días, esa cifra seguramente hubiera ido bajando mucho más. El lapso máximo que el Señor les dio para esperar, fueron diez días. Porque fue en el día cincuenta después de la resurrección. Pentecostés, en el que el Espíritu Santo desciende. Y la primera cosa que el Espíritu Santo hace, es reafirmar aquello que ellos estaban haciendo: unirlos. Porque este último verso que leímos, dice también al final que tenían en común todas las cosas. Esto es algo muy pero muy pesado. Porque no era algo propio. Pónganse a pensar en los discípulos antes de todo esto. Ellos eran muy celosos entre ellos.

Y dice que ellos tenían todas las cosas en común. Eso es algo muy fuerte. Algo se había roto en ellos: la individualidad. Escucha: muchas veces hay gente que se enoja y muy feo, simplemente porque en un espectáculo alguien se sentó su butaca, la que le correspondía. Y doy este ejemplo porque no hay iglesia donde no existan hermanos que ya tienen un lugar del templo casi como asignado. Ahora imagínate decirles a estas personas que, a partir de este momento, tiene que tener todas sus cosas en común con los demás hermanos. Y no estoy hablando de compartir su salario, eso hoy es impensable. Estoy hablando de compartir su tiempo, su esfuerzo, su criterio, su amor, su fe, su…todo. Todo lo que realmente vale la pena en esta vida terrenal.

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Lo que Crece, Cambia

Sin perjuicio al material tradicional que normalmente difundimos en este sitio, hoy nos incorporamos a una nueva red para el Ministerio. Con audios breves de enseñanza y reflexión, deseamos llegar a todos aquellos que, ya sea por falta de tiempo u otra razón, no pueden escuchar los audios habituales ni leer los contenidos escritos. Bendecimos en el nombre del Señor a Spotify con nuestra presencia que es y debe ser la Suya. Esta ha sido nuestra presentación oficial. La que nos permite el sitio.

 

 

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Un Pueblo Muy Particular

Es obvio que no voy a encarar un estudio completo del Libro de los Hechos, (Alguien ya lo habrá hecho o lo estará haciendo hoy mismo, tal vez), sino simplemente dedicar mi atención a un par de sucesos que –entiendo- podrán ayudarnos bastante en esto de romper con los sistemas y rescatar a la iglesia oculta dentro de los sistemas.  El primer asunto, tiene que ver con la mentalidad que tenía Israel cuando llega al tiempo del Libro de los Hechos, un libro que dice que son los hechos de los apóstoles, aunque no son pocos los que prefieren verlo como los hechos de la iglesia primitiva. Y si me dejas titularlo a mí, como buen periodista que alguna vez tituló tapas de periódicos, yo le pondría directamente: Hechos del Espíritu Santo.

Y en primer lugar, tendré que recordarte algo que quizás tú también ya has percibido con sólo leer las escrituras: hoy somos muy idealistas respecto al tiempo en que Jesús aparece por esta tierra, aunque no soy el único que podría asegurarte que ese fue uno de los tiempos más difíciles de la historia. En primer lugar, porque Israel venía de estar bajo el dominio de diferentes naciones por espacio de muchos años. Y todos sabemos por profusas experiencias antiguas y contemporáneas, que ninguna nación que ha sido conquistada puede alguna vez vivir feliz. En primer lugar, hay una profunda raíz de amargura que no se va de ninguna manera con una oración pequeñita de circunstancias, porque detrás de ella hay una sensación de odio innato que, en casos, hasta puede avergonzar al que lo experimenta.

Por eso puedo asegurarte con total y absoluta libertad y certeza, que los judíos de ninguna manera querían a nadie que no fuera judío. Por el otro lado, y como para quedar en paridad absoluta, nadie quería a los judíos. ¿Causa? Una entre muchas: sólo se ayudaban entre ellos. Además, estaban repletos de prejuicios. ¿Y tenían motivos para encerrarse casi como una secta y sólo movilizarse para ayudarse entre sí? Estoy convencido que sí, que los tenían y sobrados. Sin ir muy lejos, todas las naciones que estuvieron cerca de ellos buscaron conquistarlos, y, de hecho, algunos de ellos lo hicieron. Por eso creo que la situación no tiene que haber sido muy sencilla para un judío, en ese momento. Eran, claramente, ciudadanos de segunda categoría, de segunda clase.

Cuando Roma establece toda su extensión y su perímetro de gobierno, y ahí estaba también Judea, el territorio que más conflictos les daba, era el territorio de Israel. Tanto es así que tenían una guarnición completa allí, todo el tiempo. Porque los judíos, te explico, eran muy revoltosos. ¡No eran en absoluto un pueblo pacífico! Es suficiente con recordar lo que el episodio de Masada, cuando ocurre esta gran revuelta con toda esta gente, con Judas Macabeo, con todo lo que fue eso. Ese suicidio masivo de cientos de judíos. Eran un pueblo difícil de llevar. Tanto que en el año 70, los romanos, hartos ya de Israel, van y pasan la aplanadora sobre Jerusalén y no queda piedra sobre piedra. Tito, el general, va y destruye todo rastro de resistencia. Los judíos, internamente, estaban muy divididos. Había por lo menos, adentro, siete grupos muy fuertes. Los saduceos, los fariseos, los escribas, los zelotes, los escenios, eran grupos muy diversos, que, aunque compartían todos, la misma fe por la Torá, por la Ley, tenían tremendas divergencias en su interpretación y en su manera de vivir esa Ley.

Entonces, entre ellos mismos había muchísimas discrepancias y había cosas casi inaceptables. Y para colmo de males, en la mitad de la nación estaban incrustados los samaritanos, que eran una mezcla de judíos y asirios que aparecen en cierto proceso de la historia, hablando un lenguaje medio raro, el arameo, un idioma que lo único que trajo fue mayor confusión, todavía. Ahora; si puedes imaginarte todo ese escenario, vas a darte cuenta que Jesús no podía haber nacido en un peor momento y lugar. Cuando Jesús llama a sus discípulos, hay todo un tema sobre por qué elige a esas personas, que fue lo que vio en ellos y una serie de exámenes más. Sin embargo, ellos expresan esas divisiones internas varias veces, y se puede ver algo en los evangelios respecto a esas faltas de acuerdo que había entre ellos.

Había discriminación, había marginación y un sinfín de actitudes negativas más. Por eso, es asombroso lo que Jesús hizo, aunque supongo que le quedó pendiente el trabajo de carácter que podía hacer con los que eran sus seguidores. Y eso queda en evidencia cuando a Jesús lo detienen y lo ponen preso. ¿Qué es lo primero que hacen sus discípulos? ¡Huyen! ¡Se esparcen en todas direcciones! Eso te deja pensando algo que es una realidad: la única cosa que nucleaba a todos esos hombres tan distintos entre sí, era el propio Jesús. A él se lo llevan preso y a nadie se le ocurre orar, hacer guerra espiritual o reprender demonios. ¡Nadie atina a nada! Yo me pregunto si, con todos estos hechos a la vista, alguien se atrevería a dejarles un grupo de cristianos a cargo a esos discípulos, hoy. ¡No eran confiables!

Sin embargo y pese a todo eso, vemos que Jesús no sólo le dejó a un grupo de cristianos a su cargo, ¡Les dejó el mundo entero! Claro está que Jesús tenía en cuenta algo que ninguno de nosotros pensó: el papel, el rol que iría a desempeñar el Espíritu Santo. Y esa es la enorme diferencia que se vislumbra entre los evangelios y el Libro de los Hechos. Los evangelios son el relato de Jesús, en quien está el Espíritu Santo. El Libro de los Hechos es el relato de los apóstoles, en donde el protagonista principal es el Espíritu Santo. ¿Y hay un modelo para tomar modelo, allí? Yo creo que sí, que lo hay. ¿Y tú?

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El Despertar De Una Cultura

Estoy plenamente convencido que, en estos tiempos, el pueblo cristiano que desea encontrar los verdaderos valores del evangelio, está en una etapa de proceso. Y en el marco de ese proceso, sobrealimentado por las inclemencias vividas con la pandemia, examinamos y nos examinamos para poder ver, en lo externo y en lo interno, cuál es el verdadero rol del Espíritu Santo en la vida de una persona. De hecho, por poco o por mucho, los que llevamos algunos años en este camino, hemos aprendido que, así como hay gente que camina hacia un objetivo falso, hay otros que lo hacen hacia un objetivo divino y genuino. Sin embargo, yo estoy en certeza que lo peor que se puede hallar, es aquel que no avanza hacia ninguna parte. Alguien que está en un lugar por años y años y jamás cambia absolutamente en nada su vida. Y lo más triste y grave: ni siquiera se da cuenta de ello.

Dentro del pueblo, además de estos inmovilizados que a corto o mediano plazo serán de obstáculo para los que avanzan, también coexisten los ultra espirituales, que son aquellos que lo espiritualizan absolutamente todo, ven ángeles, demonios y espíritus a cada momento y los antagónicos, que además de burlarse de estos que termino de mencionar, viven una vida previsible, en un marco racional y decididamente físico. Esta gente, en lo espiritual, ni siquiera está en condiciones de tomar conciencia de su propio pecado. Creo que debemos ser conscientes de nuestros problemas. Tengo la sensación que el Espíritu Santo no va a venir a decirme cuál es mi problema, porque examinándome, yo ya sé cuál es mi problema. Y creo que debería existir alguna plataforma que ayude a responder eso. De hecho, no siempre manejamos las cosas de la manera más eficiente. Pero en el fondo, debería haber la voluntad de ser mejores personas mañana.

Y eso, en todos nosotros. Más allá de que en nuestras vidas exista un pastor o no exista. Más allá que estemos abiertos al mover del Espíritu Santo, o no. Creo fielmente que cada uno debería ser honesto en cuanto a su condición, en cuanto a lo que es difícil. Por eso siempre decimos que, conforme al sistema con que se mueve la iglesia evangélica tradicional hoy, los pastores y pastoras existentes, se encuentran en una alta condición de vulnerabilidad, porque muy difícilmente tengan ellos a quienes contarles sus cosas. De hecho, y en esto pongo mi breve, pero muy observadora experiencia dentro de la organización eclesiástica en una de sus denominaciones consideradas como más serias y sobrias. Según lo he podido ver yo, la persona más sola y desvalida que existe dentro de una iglesia de cualquier cantidad de miembros que se te ocurran, es la esposa del pastor. ¿Te imaginas si llega a tener un problema de alcoba con su marido, como tantos cristianos lo han tenido alguna vez? ¡Su marido es el pastor! ¡Y del pastor nadie debe hablar nada malo! Pregunto: ¿Qué hemos hecho, por Dios?

De hecho, el mayor motivo de asombro que tengo, pese a que no soy ningún joven inexperto que no haya vivido nada en esta vida, es procurar entender a mi Padre, a Dios mismo, de Él estoy hablando, y saber cómo es que puede trabajar con la clase de personas que somos nosotros y lograr algún éxito en ello. ¡Cuesta entenderlo, de verdad!  Somos bien complicados, mira. Yo creo fervientemente que cuando alguien se convierte, el Espíritu Santo comienza a trabajar en esa vida y consigue de ella resultados lindantes con el milagro, pero ¿Sabes qué? Modificar estructuras mentales en una persona, puede llevarle al Espíritu toda la vida de esa persona. Y me temo que Dios lo necesita mucho tiempo antes, ¿Entiendes?

¿Quién de ustedes no desea que sus hijos, si los tienen, no tengan que batallar con esos tremendos defectos que sus mentes les dictaban en otros tiempos? Defectos que a lo mejor ya sanaron y quedaron olvidados, pero que seguramente les han dejado cicatrices que, al verlas, los hacen retroceder violentamente en el tiempo. Y no para gozar o disfrutar, precisamente. El modelo, en casi todo lo que debemos encarar de aquí en más, está en la Biblia podría decirte que desde siempre. El Libro de los Hechos. El modelo de iglesia que vemos en Hechos, es más que interesante, sobre todo si tenemos en cuenta y no perdemos de vista el cómo Dios puede llegar a trabajar en el corazón de la gente. No se trata de ser retrógradas y desear volver al pasado, se trata de recuperar un Reino usurpado y constituirlo en lo que fue diseñado para ser: gobierno y dominio sobre toda la tierra. Esa es nuestra herencia. ¡Esa es tu herencia! ¿Verá un Padre con buenos ojos que un hijo suyo no quiera entrar a poseer esa herencia?

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La Iglesia va Cara a Cara

Cuando tuvieron aquel entredicho, Pablo pudo haber sacado a Pedro y hablar las cosas con él en privado. ¿En privado? Pablo no conocía lo que era hacer cosas al margen de la gente a la cual representaba, y mucho menos de un modo en que Jesús, en vida, jamás lo hubiera hecho. ¿Se dan cuenta ustedes el compromiso de este hombre con la justicia? ¿Pueden ver ustedes su claridad? Yo no lo debo nada ni a este señor ni a este otro señor, tampoco. Lo que he dicho es esto, y si a alguien no le gusta, lo lamento mucho, se las tendrán que ver conmigo. ¡Ese es Pablo! ¿O te habías creído, sinceramente, que ir siempre de atrás y jamás dar la cara y no decir las cosas de frente, formaba parte de la doctrina evangélica? ¡Eso es un apóstol!

Y esto, de ninguna manera habrá que tomarlo como un juicio de valor de nuestra parte para con los hombres que grandemente caminaron con Dios. Fíjate que bueno y que justo será Dios, que nos ha permitido que, a través de lo escrito en el Libro que Él nos dejó como manual de vida, estén escritas estas debilidades. ¿Por qué crees que lo hizo? ¿Acaso para burlarse de Pedro y los demás? ¡¡¡No!!! ¡Para que tú, yo y todos los que quieran seguirle y servirle, aprendamos! Obvio, no eran ángeles infalibles ninguno de ellos, sino personas imperfectas, a las que Pablo no dudó ni un instante en confrontar. ¿Qué crees que le hubiera ocurrido si lo hacía en una de nuestras iglesias, hoy?

Pero, observa: ¿Cuándo él se mete tan frontalmente en algo así? Cuando alguien se mete con lo que Dios le había encargado a él. Muy celoso en lo que Dios le entregó. Y no por soberbia, arrogancia o exceso de omnipotencia, sino simplemente porque él sabía que de eso, él iba a tener que rendir cuentas directamente a Dios. No estoy justificando en absoluto que alguien salga con una Biblia a dársela por la cabeza a los que están equivocándose. Lo que pretendo mostrar es que, en aras de un amor que es genuino, pero no permisivo, estamos demasiado tolerantes con cosas que no son tolerables de ninguna manera. Sistema.

Y ten en cuenta un detalle que hoy, estoy diciendo que hoy, tiene que servir de modelo. Pablo no le mandó cartas a nadie desprestigiando a Pedro por ese error, sino que simple y sencillamente fue y lo enfrentó cara a cara. ¿Sabes cómo se llama, todavía, esto, en mi pueblo? Hombría. Y una vez más, a la vista de tantas y tantas alternativas oscuras vividas dentro de nuestras iglesias, la antigua pregunta y auto-pregunta retorna con mayor fuerza: ¿Dónde están los hombres del evangelio, hoy? Yo conocí muy pocos. En los ambientes eclesiásticos tradicionales que integré, casi me atrevo a decirte que clara minoría. De hecho, esa calificación parte y se constituye si tomo como prueba el hecho que alguno de ellos viniera a decirme personalmente, en mi cara, que yo estaba equivocado, si era eso lo que creían y desparramaban por detrás de mí. Hombría. Sistema.

Para ir concluyendo con el examen de los apóstoles, déjame decirte que ellos, se dice, desatan prosperidad financiera en la iglesia. Por eso es muy raro que los apóstoles anden por allí pidiendo dinero. Si ellos desatan mucha unción financiera, ¿Para qué deberían andar mendigando ofrendas? ¡Deja que Dios se mueva a su gusto! Pero… ¿Y si no se mueve, como pago mis deudas? Si eso sucediera, primero pregúntale a Dios si te levantó verdaderamente como apóstol, o sólo se trató de un acto de pago de deudas de parte de tus amigos ministros. Y no es un cuento chino, con perdón de los chinos. ¿No viste que cuando viene el Espíritu Santo, una de las cosas que suceden, es que la gente se desespera por vender todo lo que tiene y traerlo a los pies de los apóstoles, sin que ellos le pidieran absolutamente nada? Un hombre de Reino no pide ofrendas, ni contribuciones, ni diezmos ni contribuciones disfrazadas de donaciones. Un hombre de Reino espera en Dios. Porque leyó y creyó que Dios suple todas las necesidades de los que Él envía a servirle. ¿Y si se olvida y no lo hace? Tranquilo, es porque no eres lo que suponías que eres. Relájate.

Cuando Pablo empieza su viaje para Asia Central, lo está esperando Lidia, ¿Recuerdas? Lidia era una tremenda empresaria en telas, con una enorme cantidad de contactos de fuste, que inmediatamente de su conversión, pasan a ser contactos del mismísimo Pablo. Escucha: ¿Leíste en alguna parte que Pablo haya tenido que salir a vender baratijas, armar festivales a beneficio o hacer rifas de Biblias, para financiarse sus viajes misioneros? ¿De verdad todavía hay gente que piensa que si Dios envía a alguien al último confín de la tierra a llevar su palabra, va a decirle que se arregle como pueda para llegar allá? Además de lo financiero, los apóstoles son portadores de visión y comprensión del Cuerpo de Cristo y de su papel, de su rol, en cada período de tiempo. Son recuperadores de la doctrina pura, de lo esencial, de la fuente directa, del diseño correcto. ¿Es que usted me está diciendo que hay doctrina que no es pura, que no depende de una fuente directa y que se aparta del diseño original? No necesitas que yo te diga eso, sólo mira a tu alrededor, donde quiera que vivas y te congregues. Y son portadores de palabra madura.

Y créeme, recibir una palabra madura, no siempre es fácil. Pablo dice que a algunos les daban leche, y a otros viandas y comida sólida. Esa es una virtud que tiene el apostolado. Hay una motivación en el ministerio de llegar más lejos, más alto y más profundo, lo cual les impulsa a los demás a hacer lo mismo. En este mundo no hay nada más contagioso que alguien que se está acercando más al Señor. Esta es la principal motivación del ministerio apostólico. Es bien difícil seguirle el paso a un apóstol genuino. Lo más impactante del ministerio apostólico radica en que, cuando tú escuchas un apóstol, indefectiblemente tú quieres lo que él quiere. Es decir: tú quieres llegar al lugar a dónde él dice que va. Es el único ministerio que, si tú eres impulsivo y te dejas llevar por tu amor al Señor, eres capaz de vender todo lo que tienes y salir con él para donde quiera que vaya. Porque no sólo se necesita la pasión para hacer algo así, sino también dirección. Y el apóstol tiene dirección. Y si tenemos en cuenta que lo que más falta en este mundo es, precisamente eso, dirección; el combo está completo.

Y si también tenemos en cuenta que, traducciones completas mediante, lo que se nos dice es que el Reino de Dios, en este tiempo, se está estableciendo a la fuerza, ya que no es algo demasiado querido, aunque de pronto ni tú ni yo podamos entender eso. Y no es ni casual ni inventada esta traducción. ¿Te cabe alguna duda que donde se imponen los recursos y modismos del Reino, eso allí ha sido implementado en contra de un mar de opiniones adversas, contrarias y hasta feroces en sus expresiones? Somos hijos de Dios, somos cuerpo de Cristo, somos amantes de la paz y contrarios a todo tipo de violencia, pero ¿Sabes qué? Somos los encargados de implantar el Reino de Dios, aquí y ahora, y no tendremos otro remedio que hacerlo de una manera violenta. ¡Está escrito! De hecho, se habla de una violencia en el ámbito espiritual, no físico. No es con espada, ¡Es con tu espíritu! Está sucediendo con la propagación de estos materiales.

Y tiene muy en claro la verdadera esencia de lo que nosotros llamamos liderazgo. Veamos: ¿Qué hace un líder, cualquiera, de los muchos que tú conoces, respecto a un trabajo conjunto? Se planta en un lugar y toma un grupo y lo envía hacia el norte, toma a otro grupo y lo manda al sur y a un tercero lo encamina al oeste y otro restante el este. ¿Y él? Se queda allí a esperar los resultados y los informes que cada uno le presente más adelante. ¿Y cómo se comporta un apóstol en esa misma situación? Ordena a todos los grupos de la misma forma, pero él se pone al frente del primero que parte hacia el lugar más peligroso o comprometido. Eso es ser líder, no pensar bonito o tener imaginación productiva.

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