Estudios » Crecimiento

La Iglesia que Dios Está Activando

Quien haya pensado hasta hoy que cuando decidió escribirles una carta a los Efesios, Pablo estaba planificando darles una clase especial en uno de sus párrafos respecto a sus matrimonios o noviazgos, se equivocó de pleno. Lo que Pablo ejecuta en este documento, es un verdadero prototipo de lo que es la iglesia en su faz universal. La que Dios mismo está activando en este preciso momento de la historia y la que muchos auto definidos como cristianos ni siquiera conocen porque no se enrola en sus postulados tradicionales de credos particulares y doctrinas denominacionales. No tiene los símbolos del Apocalipsis, es cierto, pero sí contiene las metáforas y parábolas que son verdaderas perlas propias de una intimidad con Cristo sin comparaciones.

De hecho, nadie pretenderá descubrir a Pablo por causa de esta carta o a partir de ella, pero si quizás empezar a sacarlo de esa medianía conceptual en la que muchos lo introdujeron, ante el riesgo probable de sobre enfatizar su rol de tal modo que terminara eclipsando el del propio Jesús. No existe ni existirá jamás tal cosa como un evangelio de Pablo. No es así ni puede serlo. Los cuatro evangelios hablan de Jesús y de su ministerio terrenal, y ese es el modelo y las bases de nuestra fe, pero casi no mencionan a su cuerpo en la tierra, que es la iglesia. A esa tarea se la encomendaron a Pablo, que para eso fue enviado, que es como decir “apostellos”, o simplemente apóstol. Algunas de las cartas de Pablo contienen los elementos más que suficientes como para establecer con claridad lo que es o no es esa iglesia genuina.

Entonces, cuando él comienza a escribir esta carta a esa gente de Éfeso, no la dirige a todos “los hermanos” que se congregan allí, que es como lo dan a entender más de una de las clásicas versiones bíblicas de lenguaje popular y quizás tal como lo haría cualquiera de nosotros. Si te fijas con detenimiento, (Y los originales lo avalan), vas a darte cuenta que Pablo decide escribir a Éfeso una carta dirigida a todos los santos, que es lo mismo que decir a los separados del mundo por decisión propia, a los que decidieron consagrar sus vidas a Dios y a los que son fieles, que es la traducción más simple de lo que en realidad dice: dignos de confianza.

¿Estamos en claro? No es una carta para la multitud de efesios reunidos en uno o más lugares, es para algunos de ellos, los que realmente son parte del cuerpo de Cristo en la tierra y aptos para un servicio no religioso, sino espiritual al ciento por ciento. A ellos es a quienes les asegura y confirma que la Gracia, que es el favor inmerecido de parte de Dios, y la Paz, que sólo del cielo puede venir sin contaminaciones, será patrimonio de sus vidas. No a todos los efesios, sino a los santos y fieles. ¿Cómo entendemos eso? ¿Discriminación? ¿Selectividad? No. Justicia. Así era en ese tiempo donde aquella Luz inconmensurable e incomparable comenzaba a iluminar de verdad a todo ese mundo oscuro y en tinieblas. Así debería ser hoy también, no hay ni puede haber concesiones en esto. NI tampoco nada que esté por debajo en calidad, nivel y efecto.

Ocurre que, a partir de haber interpretado o mal entendido algunas cosas, nos metimos en un vendaval de palabras altisonantes o sentencias inexistentes con la simple intención tal vez sana, pero definitivamente irresponsable e ignorante, de tratar de “ayudar” a Dios a hacerse entender por el hombre. ¿Ayudar a Dios? ¡Más arrogantes o presuntuosos no podíamos ser! Y entonces, cuando Pablo dice que Dios nos bendice “en los celestiales”, que es como decir por sobre el cielo, tanto en magnitud como en validez, a nosotros se nos ocurrió añadirle que era en “lugares celestiales”, tanto como para darle mayor credibilidad y ponerle una referencia geográfica que lo hiciera más creíble… ¡Ay! ¿De verdad ayudamos a Dios con ese añadido inexistente o en realidad pusimos un grano de arena obstaculizar el entendimiento de esa Palabra? Carne… Pura carne. Bien intencionada, pero aborrecible igualmente. Dios aborrece las obras de la carne. TODAS.

Y mal que les pese a todos los defensores de los movimientos que avalan la legalización del aborto, Pablo añade luego que todos, reitero: TODOS, hemos sido escogidos, elegidos, preparados, capacitados y comisionados para ciertas y determinadas tareas o misiones específicas, desde antes de la fundación del mundo, que en este caso puntual, (kósmos), tiene que ver con el lugar geográfico donde cada mujer u hombre nacido viene a habitar por un espacio temporal que oscila en los 80 y 100 años promedio, algunos más y otros menos. Eso hoy como expectativa cierta de vida. ¿Lo entiendes? Más allá de si eres creyente o no, ¿Te das cuenta que cuando cancelas una vida mediante un aborto, lo que haces es nada menos que cancelar una misión de Dios en favor de Su Reino? ¿Puedes esperar o pretender algo de Su parte de allí en más? Y esto es del mismo modo para el que dice creer como para el que elige lo contrario. Justicia.

Y viendo el verso 5 del primer capítulo de esta carta, nos encontramos con que la traducción oficial nos asegura que fuimos predestinados (Que significa que nuestros futuros ya estarían pre-destinados a ser de una determinada manera), para ser “adoptados” como hijos por parte de Dios. Perdón… ¿Alguien  se detuvo aunque más no fuera dos minutos a escudriñar con atención y comprobar que la que está universal y globalmente predestinada a la victoria y a la Vida Eterna en Dios es la iglesia y no el hombre en lo individual? Si tú formas parte de esa iglesia, disfrutas esa pre-destinación. Si decides no estar en ella, me temo que no. Y de ninguna manera para ser “adoptado” como hijo, sino para SER hijo de Dios por medio de la sangre de Jesucristo, que es la que al derramarse en el calvario, nos dio la puerta de acceso para formar parte de la familia de Dios de un modo legal y concreto. No somos hijos adoptivos de un padre con el que no nos une ningún lazo de sangre, somos hijos genuinos por medio de Jesucristo que derramó su sangre entre otras cosas, para darnos ese acceso. Si lo aceptamos como Salvador y Señor de nuestras vidas, somos co-herederos con Él.

Además, cuando Jesús fue a la cruz, produjo un suceso que luego, al ser rotulado con nombres más relacionados con el ambiente religioso que con lo estrictamente espiritual, en algunas personas se les borró de sus mentes, haciéndolos perder el rumbo de sus vidas y el rumbo estrictamente personal. Porque hablar de redención es ser estrictamente veraces, pero no podremos negar que redención suena a religión, a rito, a algo legendario y casi tradicional y hasta parte activa de algo llamado liturgia. Y si lo ponemos como “perdón de pecados”, lo cual también es real y verdadero, suena casi como una acción sacerdotal siguiente a un acto de contricción o algo parecido. Sin embargo, la palabra justa y exacta, que es la que sobresale en los originales para graficar lo que pasó en la cruz, y que fue tomada como nombre propio por una banda de música cristiana de mi país que ocupó escenarios por muchos años: Rescate.

Eso es lo que hubo en la cruz para cada uno de nosotros según el texto original, una liberación por  rescate. Jesús con su sangre pagó un abultado rescate por cada uno de nosotros que estábamos cautivos, prisioneros, esclavos, secuestrados, y nos hizo definitivamente libres. ¿Entiendes ahora la caradurez de tanta gente que, sintiéndose libre y perdonada, decide vivir luego irresponsablemente esa salvación poniéndola en riesgo con prácticas no ya mundanas, sino directamente satánicas? No interesa si lo toman a mal y se ofenden, alguien tiene que mirarlos cara a cara y decírselo. Ahora, cuando todavía tienen tiempo de salvarse. Esperar puede ser fatal. Ah, y me quedaba pendiente el final del verso 8. Dice que todo eso, nos sobreabunda. Rescate, perdón, liberación. Sobreabundancia. ¿Lo sientes así en tu vida? ¿Te sientes así? Si alguna respuesta roza el no, sea por la causa que sea, ya mismo debo decirte que no un problema de Dios, es un asunto estrictamente tuyo.

¿Y el motivo, la causa, la razón de todo ese sacrificio tremendo y horrible visto desde el ángulo humano y carnal? Buena pregunta. Todavía hoy se la siguen auto formulando miles de auto rotulados cristianos. ¿Para qué Dios me hizo ese favor? Los versos 9 y 10 te lo responden, pero como el idioma Reina Valera sigue siendo un tanto complicado de entender para muchos, habrá que traducirlo conforme a lo que realmente dicen los originales. Dios nos salvó para mostrarnos el plan que había estado manteniendo en secreto y que iba a realizar por medio de Cristo. Nos asegura que cuando llegue el tiempo y momento, Él completará su plan y reunirá todas las cosas, tanto en el cielo como en la tierra, (Esto es unir Cielos y Tierra, por si no lo habías visto antes), y al frente de todas estas cosas lo pondrá a Cristo. Esto es lo que en los originales, en lugar de “plan”, está traducido correctamente dsélema, como “cosa deseada”.

Claro, cuando leemos el texto clásico y tradicional del verso 11, que dice: En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo., decimos “¡Amén!” por una sencilla razón de sometimiento y obediencia, pero la realidad es que salvo revelación personal e impactante, la mayoría no llegamos a entender ni la mitad de lo que se nos está anunciando por medio de Pablo. Si yo te digo que Por medio de Cristo, Dios nos eligió desde un principio, para que fuéramos suyos y recibiéramos todo lo que él había prometido. Así lo había decidido Dios, quien siempre lleva a cabo sus planes, entonces las cosas cambian un poco de tono. Ya no es tan solemne ni pomposo, es más real, más cierto, más…palpable, casi. El tema es para quien va dirigido esto. Lo que sigue lo aclara. Lee tu texto tradicional y ahora escúchame.

Cuando Pablo les dice a los efesios Nosotros, los que primeramente esperábamos en Cristo, se refiere a los judíos. Al llamado Pueblo Elegido. Pero luego, cuando añade También vosotros, allí la referencia es hacia los gentiles en general. Por tanto, no es ni descabellado ni fantasioso entender que lo que él les está enseñando es que Dios quiso que los judíos fueran los primeros en poner su esperanza en Cristo, pero de inmediato concluye que gracias a Cristo, ellos, los gentiles, también pasaron a formar parte del pueblo de Dios y, como prueba de ello, recibieron a Su Espíritu Santo. ¿Qué significado tiene esto? No te asombres, no te espantes, no te ofendas, no te enojes. Recuerda siempre, a la hora de estudiar la Palabra, que Dios es JUSTO, y que la Justicia de Dios no tiene absolutamente nada que ver con algo que se denomine justicia en esta tierra de hombres falibles, de naturaleza caída y en muchos casos, corruptos.

Lo que Dios les dice y es definitivamente válido para Hoy, es que Su Pueblo, ES UNO. Su iglesia, ES UNA. Y no es la mejor, la más esplendorosa, la más bulliciosa o la que tiene la mejor doctrina. Es la que decidió ser vista por el Padre a través de la sangre del Hijo. Hay naciones de las denominadas de Primer Mundo, ya sea en América como en Europa, que tienen congregaciones divididas conforme a razas y etnias. Iglesias para gente de piel blanca, para gente de pìel negra, para asiáticos, para hispanos inmigrantes y, últimamente, hasta para gays o gente con sexo indefinido. Hay lugares menos conocidos, donde a pesar de ser todos de una misma raza y color de piel, las iglesias se dividen por tribus. En algunos casos, y conforme a las tradiciones de esas tribus, sus pastores se permiten tener y convivir con más de una esposa. Es “normal y tradicional” en sus culturas.

Y para el final, si quieres, te dejo lo más conocido y habitual: hay iglesias que dicen ser pueblo, pero están divididas por denominaciones que se rigen por doctrinas y reglamentos distintos. ¿Es esto conforme a la voluntad de Dios de acuerdo con lo que Pablo está expresando aquí? Yo creo que no, pero yo soy apenas UN hombre y mi voz aunque tenga alcance, no llega a todas las naciones, necesita ser amplificada en el firmamento por medio de otras voces que se encarguen de repetir lo mismo. NO. El pueblo de Dios, nos guste o no, lo aceptemos o no, nos resulte cómodo o no, es UNO, sin distinciones. Si tu Padre es el mismo Dios que es mi Padre, tú eres mi hermano. De otro modo, sólo creemos más o menos parecido, pero no en todo. Y somos parte de grupos similares, pero no hermanos en Cristo, todavía. ¿Está claro? Por esa razón es que no uso alegre e irresponsablemente el calificativo de hermano para con nadie. No es discriminación, es Palabra.

Luego, según la versión tradicional, Pablo les dice que ha oído de “vuestra fe”. Y eso, entendido así, sería muy importante porque nos hablaría de un don de Dios manifestado en esos Efesios. Sin embargo, el original no dice FE, dice CONFIANZA. Y si bien este es un elemento altamente importante, no es el don de manera directa, sino en todo caso una consecuencia. La Fe es un don que sólo proviene de Dios, mientras que la Confianza es un sentimiento que muy bien puede estar dirigido a Dios, pero también puede dirigirse a nosotros mismos o a cualquier hombre o elemento que al hombre se le ocurra hacer digno de su confianza. Sigue siendo un determinado grupo, no el conjunto. Iglesia siempre es el remanente santo, no la masa asistente. Iglesia es un término político que identifica a un cuerpo de representantes de un Rey. Cristo es Rey.

Y luego añade que todo eso se produce para que el Padre celestial nos brinde “espíritu de sabiduría y de revelación”. De acuerdo, dos de los llamados “siete espíritus de Dios”, lo que a mí me confirma y respalda de que se trata simplemente de Su Espíritu Santo. Si es conforme a la Palabra el único capaz de guiarnos a toda verdad, es porque también es el único que posee esa clase de sabiduría y esencialmente revelación, que es el elemento sobrenatural más visible en la tarea del Espíritu de Dios. Son estos los dos factores esenciales para, cuando se poseen, nos permiten tener auténtico conocimiento de Dios, por sobre todas las teorías desparramadas por las doctrinas humanas.

Todo, -nos asegura Pablo-, para ayudar a “alumbrar” los ojos de nuestro entendimiento. Perdón… ¿Cómo entiendo eso de que el entendimiento tiene ojos? No busques entenderlo, sólo créelo. Es un símbolo que tiene que ver con eso que a todos los creyentes, algunos más, otros menos, nos ha sucedido alguna vez. Leer cincuenta veces un texto durante nuestra vida y no entenderlo. Decidir abandonarlo porque consideramos que es demasiado para nuestra pobre formación y, un día, un día justo, exacto y sin nada que lo justifique o preanuncie, es como si se iluminara nuestra mente, (Eso creemos), y ese texto cobra vida activa y dinámica y definitivamente entendemos todo, absolutamente todo lo que antes era un misterio. ¿Hay alguna explicación natural, palpable o intelectualmente coherente para esto? No la busques. O lo crees y lo disfrutas, o no lo crees y te lo pierdes. Eso es factor A en la iglesia que Dios está levantando, HOY.

Porque luego va a hablarles, (Que es como decir a Hablarnos), de la supereminente grandeza del poder de Dios, pero aclara algo que nosotros no siempre hemos visto con nitidez y que quizás tampoco hemos enseñado así. Eso, es PARA LOS QUE CREEN. En realidad el original vuelve a reiterar el vocablo pisteúo, que correctamente se traduce como Confianza, o Confiando, en este texto específico. ¿En qué radica la diferencia entre creer y confiar? Simple si tienes buena memoria. La Palabra nos dice en algún lugar, que creer no es mérito alguno de nuestra parte. Y añade que lasta los demonios creen y tiemblan. Sin embargo, lo que en ningún lugar de tu Biblia vas a encontrar, es que los demonios Confíen en Dios. Sólo el Hijo. No digo el hombre genérico, digo el hijo genérico. Ese o esa tienen la fe suficiente como para confiar y creer de manera genuina. Estos y no el montón serán los que vean y disfruten de esa supereminente grandeza de poder divino. El resto seguirá confiando en los hombres, y como consecuencia, estarán malditos. Lo recuerdas, ¿No es así?

Por eso es que también les trae a la memoria que fue ese poder el que operó en Cristo resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a la diestra del Padre, en los celestiales, que es un ámbito y no un lugar como se ha enseñado. ¿Sabías que la Biblia no habla jamás de “lugares celestiales”? Perdón… ¿De dónde lo sacamos nosotros si el texto sólo dice…”En los celestiales”, que se refiere más a cielos y ámbitos que a lugares geográficos? ¡Ay, hombre! Si no fuera por causa tuya, quizás Cristo ya hubiera podido retornar…En términos protocolares, cosa que en las cortes reales se tenía muy en cuenta, estar sentado a la derecha del Rey, significaba ser, después de ese Rey, la persona más importante. Ese es Jesús el Cristo. Ese es el Hijo. Esos mismos, llegado el caso, momento y situación, somos o podemos ser cada uno de nosotros.

Y ese nombre, Su Nombre, es el que está por sobre todo nombre. Por eso, cada final de oración, de pedido sacerdotal, de orden real, es en el nombre de Jesucristo de Nazaret, así completo, para que nadie, ni siquiera el demonio más sagaz se pueda hacer el desentendido y argumente que “no entendió”. Y lo que se pida o se ordene, se cumple, porque, -reitero-, no hay otro nombre por encima de este. No sólo lo fue en aquel tiempo antiguo, sino que lo es en este y en todos los tiempos venideros. Eso es tan inmutable como Dios mismo. Ese es el elemento principal y básico capaz de colocar TODAS las cosas habidas y por haber en esta tierra y en las regiones celestes, bajo sus pies, lo cual implica que de echar mano a Su nombre, también lo sería de los nuestros, y convertirlo en lo que fue llamado a ser y hacer: cabeza de la iglesia. Si la cabeza de tu iglesia no es Cristo, vete ya mismo. Porque eso no es iglesia, eso es Babilonia. Nosotros somos miembros de ese cuerpo en plena obediencia a la cabeza. No existe ni puede existir tal cosa como una mano obedeciendo a un pie o un ojo obedeciendo a un oído. Cada miembro de este cuerpo responde a Su cabeza, o no es miembro.

Alguien ha dicho que este es el tiempo de Efesios. No lo sé, pero lo acepto como válido hasta tanto la misma Palabra y el Espíritu Santo activo, me muestren lo contrario. Desde el primer capítulo, creo que hoy acabas de recibir algunas perlas cultivadas a las que sólo les hace falta el pulimento de la excelencia y la perfección para cobrar vida dinámica y poder ser puestas por obra por todos aquellos que dicen amar esas perlas escondidas y las buscan día y noche en las escrituras. Así sea. Así será. Porque esto no termina aquí.

Comentarios o consultas a tiempodevictoria@yahoo.com.ar

agosto 6, 2022 Néstor Martínez