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Historia de un Modelo

En principio, déjame decirte que es imposible conocer la voluntad de Dios si se tiene un concepto errado de quien es Dios, un concepto errado de quien es Cristo, un concepto errado de quien es Satanás y un concepto errado de quien eres tú. Cualquiera de cada uno de estos errores, destruyen con argumentos falsos lo que en realidad pueda ser la voluntad de Dios agradable y perfecta para nuestras vidas.

Lo que debemos recordar antes que ninguna otra cosa, es que aquel antiguo pensamiento que supo morar abundantemente en las iglesias más conservadoras durante muchos años, que decía que si no te metes con el diablo el diablo no se meterá contigo, es una flagrante mentira que ha producido grandes descalabros en el pueblo de Dios. Tú no te habrás metido con el diablo, pero él sí se metió contigo y ahí te tiene, paralizado y lleno de miedos y cobardía, y lo sigues escudando en ese pensamiento inexistente y satánico.

Hoy quiero hablarte del modelo. Del único modelo que el pueblo de Dios tuvo, tiene y tendrá, que es Cristo, que significa Mesías, que quiere decir ungido y que tiene una historia humana llamada Jesús. Desde allí es que quiero comenzar esta historia, porque en cada rasgo y paso de ella, hay perlas en la oscuridad que deben ser puestas en la luz para que muestren su brillo. La historia que quiero contarte, comienza en el evangelio de Mateo capítulo primero. Está en otros sitios de la Biblia, también, pero elegí este por una serie de detalles que seguramente te serán de gran bendición.

(Mateo 1: 18-25) =  El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo. José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente. Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.

Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo: He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros. Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer. Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre JESÚS.

Quiero hacer especial énfasis en lo que dice en el último verso de este pasaje. Dice que José no la conoció a María hasta que dio a luz a su hijo primogénito. Porque esto de alguna manera está relacionado también con la genealogía de Jesús, todos esos personajes previos en su ascendencia que terminan en su nacimiento. Y esto me trae a comentarles que no sería extraño que sea por el motivo que sea, algunos de ustedes podrían haber orado rompiendo alguna maldición que les haya llegado de generación en generación. Esto es casi el ABC de lo que vulgarmente conocemos como Guerra Espiritual.

Y esto es importante, porque la gente oye esto y piensa qué podrá tener que ver con su vida en este siglo 21, actos o acciones altamente pecaminosas o de ocultismo realizadas por antepasados suyos en los siglos 20 o anteriores. Si alguien de tu árbol genealógico fue satanista o brujo en el siglo 14, ¿En qué podría afectarte eso? En nada, si eso fuera medido conforme a nuestras reglas del tiempo, pero no se miden estas cosas conforme al tiempo Kronos, que es el humano, que se mide por nuestros relojes, sino por el tiempo de eternidad, el tiempo Kairos, que es el tiempo de Dios. Y allí todo es unísono; lo de ayer, lo de hoy, lo de mañana.

No es de eso de lo que voy a enseñar hoy, pero quiero recordarte que en la genealogía de una persona que vive en este tiempo, han existido bendiciones y maldiciones. Y si hablaremos de la historia de un modelo, esto es más que válido. Una bendición dura en una vida hasta que alguien introduce una maldición, mientras que una maldición tiene duración hasta que alguien la corta en oración, la rompe y la destierra para siempre. Y así como una bendición puede entrar en una generación mediante una persona, también por medio de otra persona puede entrar una maldición. Así que es bueno observar la genealogía de Jesús desde ese ángulo.

Porque el hombre promedio siempre está orgulloso de su linaje. Sea por la razón que sea, cada hombre cree pertenecer al linaje de mayor fuste del planeta. Así eran los judíos, que rechazaban ser hijos de fornicación porque decían ser hijos de Abraham. Ellos estaban orgullosos de venir de Abraham, porque él tenía una promesa, mientras que los gentiles eran poco más que animales inútiles e irracionales. Muy parecido a lo sucedido en el tiempo de la esclavitud, donde los negros eran considerados casi en el mismo nivel de cualquier animal de los más conocidos, verdaderas bestias de cargas y ni hablar de considerarlos como seres humanos. Me pregunto si en otros órdenes y al estilo siglo 21 ha cambiado mucho, eso.

Por ese motivo es que los hombres se han formado llenos de un raro y casi incomprensible orgullo racial, que los lleva a ser discriminadores y hasta violentos contra todo lo que según creen ellos, no se les parece. Tiene mucho valor para el hombre contemporáneo provenir de un apellido de alcurnia. Yo me quedo muy tranquilo, ya que mi apellido de alcurnia no tiene nada. Martínez proviene de los feudos, donde su señor y amo era conocido como don Martín, y todos sus esclavos, sin nombres ni apellidos, eran simplemente “los martines”, porque eran de su propiedad. Lo mismo vale para don Rodrigo y sus rodrigues, don Gonzalo y sus Gonzales. ¡Alto status! ¿Verdad?

Por ese motivo, todavía vemos a gente que se siente orgullosa de su árbol genealógico, mientras que otros no, otros sienten vergüenza, porque saben que dentro de su árbol genealógico abundan las maldiciones, ya sea de homicidios, robos o sencillamente prostitución, homosexualismo, violencia, de suicidio, de miseria, de pobreza. Y muchas veces cree que es de alcurnia porque tiene el dinero suficiente como para suponerlo, pero resulta que si vamos a su árbol genealógico podremos encontrar que toda esa fortuna por ahí fue hecha con el narcotráfico, el contrabando, la trata de personas o alguna otra alternativa delictiva como esa.

Y allí llegamos a lo que ya he dicho alguna vez, pero que bien vale la pena repetir hoy y ahora. Si fuera por sentir orgullo de nuestra genealogía, no seríamos imitadores de Cristo, ya que Él no tuvo una genealogía precisamente apta como para que Él se sintiera orgulloso o inmaculado en esa área. Hay una prostituta muy reconocida y casi hasta famosa en ese contexto y luego una serie de personajes que no siempre hicieron cosas dignas de felicitaciones. Eso te deja y me deja la certeza que de ninguna manera el que Jesús viniera de esa genealogía fue casual. Yo creo que Dios Padre la eligió así para cumplir con su propia Palabra, cuando dice que todo esto fue para avergonzar a los sabios y a los que todavía rinden culto a la alcurnia de un apellido supuestamente ilustre.

Fíjate que Jesús desciende de David. Y la abuela de David era Ruth, es verdad, pero su bisabuela era Rahab, aquella prostituta por la que nadie daba un centavo, como no fuera para usar sus servicios. Los mismos por los que todavía hoy miles o millones de hombres siguen pagando. Ese fue David, el rey elegido desde joven, ungido y lleno del Espíritu Santo, pero que no venía de una generación propiamente y directa de Abraham. Y eso sin mencionar al hijo que engendró con Betsabé en el marco de una  historia más que conocida. Ese hijo también es parte de la genealogía de Jesús. Lo cierto es que Davidl venía de una mezcla de prostituta con gentil. Y sin embargo, aunque a muchos fariseos modernos todavía les haga erizar sus pieles legalistas, ese fue el rey que Dios mismo eligió. No los hombres falibles o imperfectos; Dios.

El mayor problema nuestro es la enorme cantidad de conceptos equivocados respecto a quien es Dios, de quien es Cristo, de quien es el Espíritu Santo. Conceptos y argumentos que se levantan contra el conocimiento de Él. Dios nos da los conocimientos, pero no los aceptamos simplemente porque chocan con la religión que nos han metido en la cabeza desde niños. Tenemos un concepto tan erróneo de Cristo. Yo no sé qué te pasa a ti, pero te puedo asegurar que a mí, cuando se dice Cristo, todavía no puedo evitar imaginarme y hasta ver esa figura sanguinolenta y sufriente que nos vendió la Iglesia Católica Romana. Si tú sigues viendo la estampita, te costará mucho conocer quien es Cristo. Si por el contrario, en algún momento alcanzas a ver solo una silueta bañada de luz, ahí te digo que puedes pensar medianamente que lo has visto tal cual es hoy. No es una imagen, es una presencia. Con eso te alcanza y te sobra. Sabes, que sabes, que sabes que es Él.

 

En principio, lo que sí interesa conocer es cómo fue gestado Jesús. Porque nosotros hoy, ahora, a la distancia y con todos los documentos conocidos y la enorme tecnología que disponemos, decimos con mucha facilidad que fue engendrado por el Espíritu Santo. Pero yo quisiera que te imagines esto mismo, pero situado en aquel tiempo. ¿Qué crees que le hubieran dicho los demás hombres a José? ¿Qué crees que hubiera sucedido si José hubiera sido un hombre con cultura machista? La gran pregunta que muchos hombres se han formulado, es: ¿Por qué permitió Dios que el pobre José pasara por ese trago tan amargo? ¿No pudo haber hecho nacer a Jesús como fruto de la unión de José y María? No, porque Jesús tenía que ser un poco hombre, (Por eso nace saliendo por el canal vaginal de una mujer) y un poco Dios, (Por eso fue engendrado por el Espíritu Santo en un cuerpo que no había conocido varón y por lo tanto no estaba contaminado).

Jesús vino con ciertos y determinados requisitos que sí o sí debía cumplir. El primero, tenía que ser hombre, porque ¿Cómo podría pagar ese precio en la cruz en forma de Dios? Tenía que ser sí o sí hombre. ¿Cómo podría llenar el requisito de santidad sin ser hombre? ¿Cómo hubiera hecho para llenar estos dos requisitos siendo solamente Dios, y no hombre? Tenía que ser ambas cosas. Cuando entendemos esto, podemos ver su fragilidad como hombre, pero también su santidad como Dios.

Yo creo que cuando queremos indagar más sobre Nuestro Dios y su poder maravilloso, debemos recalar necesariamente en la gestación y nacimiento de Jesús. Porque quiero que te quede más que claro, que cuando decimos Cristo, tenemos que entender que Cristo ya era. Desde la Creación misma que Cristo es. Juan lo dice cuando expresa que en el principio era el Verbo. ¿Cuántos saben que el Verbo es Cristo? Entonces, lo único que necesitaba Cristo para manifestarse a los hombres, era un cuerpo. Y a ese cuerpo se lo entrega María, en Belén, en el marco de toda la historia que tú conoces.

Y lo de María es muy singular, porque es tanta la rivalidad entre el Catolicismo romano y los grupos denominados como protestantes, que mientras los unos han sobre enfatizado a esta mujer y la han entronizado erróneamente a sitiales de adoración anti bíblicos, los otros la han descalificado en todo y la han reducido a una pobre mujer que andaba perdida por allí sin rumbo fijo. Ni una cosa ni la otra. María no debe ser adorada porque el único que recibirá adoración es Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, pero al mismo tiempo como mujer debe ser muy respetada porque no cualquiera hubiera soportado todo lo que ella debió soportar para llevar en su vientre y parir nada menos que al que sería Salvador de la humanidad entera.

Y en contra de lo que muchas veces se ha enseñado, Jesús no era pobre. Yo he oído a gente a alentar a gente muy pobre de dinero, con el argumento de que Jesús era más pobre y más muerto de hambre que ellos. Bendigo la buena intención humana y social de esta gente, pero permíteme que te diga que están mintiendo. Lo basan en que fue dicho que no tenía donde vivir o donde recostar la cabeza, y que entonces si él era pobre, es bueno que nosotros también hoy seamos pobres. Y te lo ponen naciendo en un pesebre, donde había animales, en suma, un lugar más que feo y degradante. Por eso es que al pueblo en su mayoría le cuesta tanto aceptar y creer que Dios prospera y que, si es necesario, también enriquece a alguien.

Porque pensar en tener el dinero necesario para cubrir todas nuestras necesidades, nos parece malo. Porque nos han predicado y enseñado que el dinero es la raíz de todos los males, pero déjame que te diga que la raíz de todos los males no es el dinero, es el AMOR al dinero, que es otra cosa muy distinta. Lo primero es provisión divina, lo segundo es culto a Mammón. Yo no puedo entender como hay gente que sigue enseñando que la pobreza es una bendición que nos iguala a Jesús, cuando en realidad es una maldición que nos vuelve amargados, sombríos y resentidos. ¿O me dirás que no es una maldición que lleguen cuentas para pagar y no tengas con qué hacerlo? ¿Dónde meto la promesa de un Dios supliendo todas nuestras necesidades?

Repito: Jesús no era pobre ni formaba parte de una familia pobre. José no era pobre, era carpintero. Sucede que el error está en que es lo que nosotros interpretamos como el oficio de carpintero. Si piensas que armaba sillas o mesas, estás equivocado. Lo que pasa es que vivas donde vivas, generalmente la mayoría de carpinteros que conocemos, están un poquito más que con lo justo, pero la carpintería cuando se la trabaja en una escala importante, lleva a la gente a hacer fortuna. Te cuento que ser carpintero en la época de Jesús era, entre otras cosas, alguien que construía edificios. Eran casi los precursores de la arquitectura. Trabajaban formando parte de equipos con otras personas que se ocupaban de trabajar con las rocas con las que se consolidaban las casas, los edificios y hasta las ciudades amuralladas que seguramente has visto en películas.

En ese ambiente se movía un carpintero de oficio. Era tan rico José que se movía en medio de la gente rica del lugar. ¿Cómo sabemos esto? Porque la tradición judía dice que todavía hoy, en las sinagogas, nadie puede ser invitado a leer la Torá si no forma parte del grupo que más diezmos entrega. No es el que es más santo ni el que más busca a Dios, tampoco es el más espiritual, simplemente es el que más colabora con la obra, a ese es a quien se lo invita a pasar al frente a leer la Torá, o el rollo como en aquellos tiempos. ¿Recuerdas el episodio en el que Jesús es invitado a leer el libro y lo abre en Isaías y lee aquello que es profético para su propia vida y ministerio? ¿Pensabas que lo invitaron porque se dieron cuenta que era el Hijo de Dios? No, lo invitaron porque José, su papá, ponía muy buen dinero allí. La religión es la religión desde hace mucho tiempo, no es un invento de tu pastor.

José era rico, sin dudas. Cuando los ricos se juntaron, ellos dicen una palabra que nos va a enseñar mucho sobre todo esto. Cuando Jesús está hablando del evangelio del Reino, uno de esos ricos dice: “¡Escuchen! ¿No es este el hijo de José, el que está entre nosotros? ¿Qué quiere decir esto? Que si José estaba entre ellos, y ellos eran el grupo de la gente más adinerada del lugar, es innegable que José era uno de ellos. Si algo existía sobre potenciado en aquella época, era el clasismo. Un pobre no se acercaba jamás a un rico a no ser que hubiera sido contratado para servirlo. Y en esto ciertos pueblos fueron, son y supongo que seguirán siendo muy selectivos. Es muy complicado ingresar a esos círculos de la gente pudiente de esos pueblos si no cuentas con una fortuna acorde a la de cualquiera de ellos. Esto te deja en claro que si José era un hombre adinerado, María su mujer no era ninguna pordiosera, Jesús disponía de una base económica paterna muy sólida y también todos sus hermanos de sangre.

Ahora bien; si todo esto fue así, ¿Por qué Jesús tuvo que ir a nacer en un pesebre maloliente de aliento y excremento de animales? Porque su alumbramiento coincidió con la fecha del empadronamiento. Era lo más parecido a lo que hoy llamamos un censo. Por tal razón la gente venía de todos los lugares a Jerusalén y se juntaban todos allí, y se agotaban todas las disponibilidades en los mesones, que eran como denominaban a lo que hoy llamaríamos hoteles. Por esa razón, esto convirtió a esa zona en lo que en idioma de turismo hoy consideraríamos como temporada alta. Y ante la ausencia de medios de comunicación para hacer reservaciones, había que ir directamente a tratar de alojarse. Ellos podían pagar tranquilamente cualquier alojamiento, pero el problema estaba en que no había lugares disponibles. No los rechazaron ni por pobres ni por malos, les avisaron con toda cortesía pero sin concesiones que no podían alojarlos porque no había donde.

Hay que aclarar, porque también con esto se ha confundido a mucha gente cómoda que elige escuchar a otros que le cuenten la Biblia en lugar de leerlas ellos con la sola ayuda del Espíritu Santo, que José y María no van a Jerusalén a tener a Jesús, ellos van a censarse porque era su obligación social y legal hacerlo. No había ni controles de latidos ni ecografías, por tanto ellos sabían que el niño que estaba en el vientre de María estaba llegando, pero no sabían en qué fecha aproximada sería. Jesús no nació en un hogar pobre, todo lo contrario. Más adelante, cuando le preguntaron si tenía casa o donde vivía, Él los llevó y les dijo: he ahí la casa donde yo vivo. Asimismo, alguna gente de dinero lo servía y le daban mucho de sus riquezas, porque lo amaban y habían recibido bendición de él. Dice que Judas era el tesorero y robaba de la bolsa que llevaba y nadie se daba cuenta, lo que me dice a mí que lo que había en esa bolsa no eran monedas justamente. Y esta sigue siendo una constante espiritual. Cuando la gente recibe bendición de ti, la gente te da de corazón y por dirección divina,  sin necesidad que tú le pidas nada a nadie o lo manipules con la culpa para sacarle. Así es como funciona el sistema del Reino.

La otra doctrina satánica que caló hondo entre los llamados cristianos, fue la del sufrimiento. Cuando a algún cristiano le tocan horas, días, semanas, meses o años de sufrimiento, se suele escudar en un argumento falso. Dice: “Más sufrió Jesús y no se lamentó ni se quejó”. Mentiras. Jesús sufrió solamente horas en la cruz. No fueron ni días, ni semanas, ni meses ni años, fueron horas. Terribles, pero solamente horas, hasta que murió. Súmale si quieres los días previos, cuando fue azotado y lastimado, pero no fueron meses ni años, como muchos que buscan comparar su sufrimiento con el de Él. Cuando murió se terminó su sufrimiento. Al tercer día resucitó y de ahí en más su vida fue de victoria y gozo. Ninguno de nosotros puede conformarse a sufrir, sufrir y sufrir casi con entidad de eternidad porque no es para eso que hemos venido a esta tierra. Vinimos a vencer y a instaurar el Reino de los Cielos, no a llorisquear todos los días porque no podemos salir de debajo de la suela del calzado del diablo. ¡No! ¡No es así! He dicho que el sufrimiento trae aprendizaje y maduración, y es así. Pero debemos afrontarlo con valentía si nos llega, pero de ninguna manera ir a buscarlo para parecernos a Cristo.

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agosto 6, 2022 Néstor Martínez