Los apóstoles son muy enfáticos para tratar con el error. Lo que es error, debe ser corregido. Lo que es herejía, debe ser confrontado, expuesto públicamente. Y lo que es apostasía, debe ser juzgado. Son confrontadores muy firmes de los legalismos y los sistemas religiosos.
(Proverbios 24: 3) = Con sabiduría se edificará la casa, Y con prudencia se afirmará; (4) Y con ciencia se llenarán las cámaras de todo bien preciado y agradable.
Es ineludible: el conocimiento de lo edificado será lo que atraiga multitudes. Lo que sucede es que la mayor parte de las veces hemos intentado atraer a las multitudes sin siquiera tener la casa enteramente construida. Por lo tanto, no tenemos todavía verdaderas iglesias, sino simplemente multitudes que se reúnen al aire libre o bajo techo. Es como que se edifica la casa a medida que vamos avanzando. Ahora bien; llegamos al punto en que vamos a tener que confrontarnos con un tema que verbalmente se agita demasiado, pero que no son muchos los que pueden dar una respuesta concreta y puntual. Si yo te pregunto qué cosa es Babilonia, ¿Qué me responderías? Yo ya tengo la respuesta desde hace mucho tiempo, pero me parece que una gran mayoría todavía no. Y supone que decir Babilonia es referirse a la congregación de la que salió o de la denominación a la que esa congregación pertenecía. Y Babilonia, mi estimado hermano, no es un lugar ni un sector, es una mentalidad. Para ser más claro, te lo digo así: Babilonia es un sistema espiritual. Mira esto:
(Ezequiel 28: 14) = Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas.
¿De qué monte está hablando aquí? De un monte que era, nada menos, que el asiento de la gloria de Dios, donde también se encontraba este hermoso querubín llamado Lucero. Entonces tú me dices: de acuerdo, es un monte con la gloria de Dios y con Lucero. ¿Y qué tiene que ver con Babilonia, o se olvidó que estábamos hablando de ella? No, no me olvidé.
(15) Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad.
(16) A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector.
Dice: a causa de la multitud de tus contrataciones, de tus contratos, de tu venta como minorista, de tus transacciones con otros. ¡Muy bien! ¡Transacciones con otros! ¿Con otros? ¿Cómo que con otros, si el hombre no había sido creado, todavía? Misterio. Lo que no es ningún misterio es que Dios echa fuera a Lucero en este episodio, eso está más que claro. Y cómo habrá sido su caída de tremenda e impactante, que Jesús mismo se va a referir a esto y va a decir en un momento dado: Yo veía a Satanás caer del cielo, como un rayo, por allí por Lucas 10:18. ¿Y cuándo fue que cayó? Respuesta a la vista: cuando Dios lo expulsó de ese monte. Mira Jeremías capítulo 51. En mi Biblia, en los subtítulos de estos capítulos de Jeremías, el 50 y el 51, dice: Juicios Contra Babilonia. Entiende esto:
(Jeremías 51: 25) = He aquí yo estoy contra ti, oh monte destruidor, dice Jehová, que destruiste toda la tierra; y extenderé mi mano contra ti, y te haré rodar de las peñas, y te reduciré a monte quemado.
Monte destruidor. Destructor, dice en otras versiones. ¿Qué es Babilonia, espiritualmente hablando, entonces? Es un monte. Eso, si tu imaginación necesita darle una forma a Babilonia. Si lo necesitas, ahí lo tienes, es un monte. Es un monte que quiere llenar toda la tierra. Pero, ¿Qué monte es este? Es el mismo que veíamos en Ezequiel, pero no el que Dios hizo. Porque aquel monte era el monte de la Presencia de Dios. Ese monte también se llama Sion. Es el monte de donde Daniel extrae un pedazo que arroja a los pies de la imagen del sueño de Nabucodonosor. Y cuando la piedra pequeña, que es Cristo, golpea los pies, toda la imagen se destruye. Cuando Lucero cae, el roba y copia el diseño del monte de Dios. Las pirámides, Babel, la Torre de Babel, es un prototipo del monte. ¿Por qué tantos pueblos de la tierra hicieron pirámides escalonadas? Porque todos tienen el diseño del monte. Toda estructura piramidal, es un monte. Toda estructura piramidal, es Babilonia. Toda. Es el diseño que Lucero copió.
Babilonia, entonces, es un diseño espiritual que copia el monte de Dios en la tierra. Y un hombre, cualquiera, al que otros hombres deciden elevarlo a la categoría de ministro, puede respaldar ese sistema construyendo su pequeño monte. Por lo tanto, todos aquellos que han salido de una congregación grande para armar otra más pequeña y llevarla adelante mediante los rudimentos y sistemas con que se manejan las demás, jamás abandonó Babilonia, sólo la ha cambiado de lugar y de nombre. Babilonia es un sistema espiritual, que también cuenta con áreas de economía y política para hacerse fuerte en la tierra.
Y no te olvides que es una estructura piramidal, como todas las que adjudicamos a las redes satánicas enraizadas en religiones ocultistas. ¿Sabes qué? Si en un lugar hay un hombre en la punta de la pirámide y todos los demás, absolutamente todos, dependen de él, esa también es una estructura piramidal y, por lo tanto, también es Babilonia. ¡Aunque se derrita de buenas intenciones! Son cinco los ministerios puestos para gobernar la iglesia, no uno solo. La mayoría lo sabe, lo predica, lo enseña y lo declama. Pero no lo abandona porque, en su interior, hay un espíritu babilónico influyendo en grande.
En ese lugar se realizaban contrataciones, intercambios. De hecho, hoy, si un apóstol ordenado le otorga una posición de evangelista o profeta a alguien por causa de su esfuerzo, está haciendo una contratación. Lo que quiero decir es que, cualquier posición que se otorgue en la iglesia por una causa que no sea el genuino llamado de Dios para ello, es una contratación. Es como una especie de intercambio de unción por salario. ¡Eso es Babilonia! Es duro lo que digo, pero lamentablemente es así. La iglesia en mayoría, hoy, está haciendo lo mismo que hizo Lucero y le costó su expulsión y su caída.

Proverbios 7:10
Cuando he aquí, una mujer le sale al encuentro,
Con atavío de ramera y astuta de corazón.
» Compra la verdad y no la vendas», Babilonia no compra la verdad, comercia ,sólo vende velos y vendas para la carne, no quiere padecer , quiere vivir en deleites y en espera de la esperanza: el gran escape.
Dios les bendiga, mis amados.
Sinceramente les diré que cuando leí esta declaración, por primera vez en todo el tiempo, que tengo recibiendo enseñanzas de este lugar. No pude visualizar el concepto tratado, porque no pude contextualizar la caída de Lucero con la manifestación de Doña Babilonia. Porque ambas secuencias no tienen una correlación, en la línea temporal de su manifestación. La rebelión y caída de los ángeles, da por sentado el dominio de las tinieblas dentro de la dimensión espiritual. Mientras que con la caída del hombre se establece dentro de la dimensión natural. Entonces Él Padre establece el Plan de Salvación.
«Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.» Génesis 3:14-15
De aquí en más podemos ver dentro del desarrollo del mundo antiguo, como el ser humano dentro de su cosmovisión egocéntrica. Comparte la misma visión de Satanás, estableciendo lugares altos y creando dioses a su imagen y semejanza, en el mejor de los casos. en el peor ellos se establecieron así mismos, y por esto vemos epopeyas como la de Gilgamesh. O la cosmovisión del mesías en las distintas culturas.
«Y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí. Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla. Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra.» Génesis 11:2-4
De aquí en más la historia, yo entiendo que ha de ser conocida por todos. Hasta este punto específico de la historia.
«Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón. Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.» Lucas 1:30-35
Cuando nuestro Hermano Mayor nace, el príncipe de este mundo es juzgado. Es decir, su sentencia de por sí estaba cumplida. Porque Él sabía a qué había venido a la tierra. Entonces con su muerte en la cruz, se produce la conquista de todas las promesas. Dichas por los profetas. Con el derramamiento de su sangre y agua; redimió y limpio la creación. Con su muerte, despojo a las tinieblas del diseño dado por El Padre al hombre. Del dominio y gobierno sobre esta tierra. Y por el derecho legal de haber nacido de mujer; sometido al principio existencial de la continuidad del espíritu, su alma va al lugar establecido en el mundo espiritual para los muertos. Pero cuando el ángel de la muerte, juzga conforme al diseño que le fue entregado. No encuentra en Jesús la sentencia del pecado, entonces El Espíritu Santo desciende nuevamente sobre Él y lo justifica, mirando entonces Jesús a todos aquellos que habían muerto esperando su redención. Le dice al ángel de la muerte, “juzgalos”. Entonces el ángel de la muerte no hallando pecado en ellos, se ve obligado a liberarlos. Entonces, ahora sí vamos al Santo Monte de Dios.
“Dios está en la reunión de los dioses; En medio de los dioses juzga.” Salmos 82:1
Ahora debemos hablar del Santo Monte de Dios. En conformidad a lo que nuestro Padre, en Su infinita misericordia me ha mostrado.
El Santo Monte de Dios, se divide en tres secciones. La primera es el templo celestial, donde Lucifer fue una vez sumo sacerdote del Dios Altísimo, como encargado de la adoración celestial. La segunda es el tribunal, donde hoy en día se toman decisiones sobre esta tierra conforme a las leyes establecidas por El Creador. Y en la tercera están las esferas celestiales, donde vemos la divergencia entre pasado, presente, y futuro. Unidos en Eternidad que son los 7 espíritus de Dios. Es aquí donde podemos acceder a todo el conocimiento al que como hijos de Dios tenemos derecho.
Cuando El Padre nos creó a Su Imagen y Semejanza, nos simplificó uniendo las 3 dimensiones en nosotros, y dotándonos de todo el conocimiento de las mismas. Pero cuando nos puso en el huerto, no nos concedió el conocimiento de la ciencia del bien y el mal. El cual debía de venir por causa de la desobediencia, y de esta manera complementar El Diseño a través de sí mismo en nosotros.
Entonces cuando nuestro Hermano Mayor llega al tribunal, viene acompañado de todos aquellos que desde el principio testificaron de Él. Ocurriendo entonces lo relatado en el libro de Apocalipsis cap 4, 5, y 6. La conquista de todas las cosas. Luego vemos en Apocalipsis 12 vemos cuando Satanás y su séquito, fueron expulsados del tribunal. Y en Apocalipsis 13 las tinieblas traspasan su señorío al “dios de este siglo”(la bestia). El antagonista, el bienamado y aplaudido “espíritu humano”. Este es el espíritu de independencia que hoy gobierna a la humanidad. Desvinculandolo al ser humano de su realidad eterna.
“Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.” 2º de Corintios 4:3-4
Y más adelante en Apocalipsis 17 vemos cómo entra en escena Doña Babilonia, sentada en el egocentrismo vernáculo, operante en la estructura humanista llamada iglesia.
Doña Babilonia, hoy en día está establecida en un 99.9% del pueblo de Dios. Porque el “espíritu humano”, cada día está agregando más ministros a sus filas.
Pero la Palabra me enseña que al final la bestia, doña Babilonia, y la serpiente antigua serán echados en el lago de fuego.
Dios les bendiga, desde RD pa’l mundo.