El movimiento Apostólico de Dios está tomando firmeza en la tierra, trayendo renovación y reforma a las estructuras fundamentales de las iglesias locales que deciden creer en él y en las mentalidades y las actitudes internas del cuerpo de Cristo. Una revelación fresca es relevante para las posiciones de Fe que se derraman de la Palabra para este siglo presente, al traer los apóstoles y profetas de la Iglesia entendimiento, instrucción y revelación de la verdad-presente. De hecho, no estamos hablando de cargos o posiciones dentro de las estructuras evangélicas tradicionales, sino de gente levantada por el Señor en la que podemos ver, probar y comprobar absoluta autoridad espiritual que nos impele a seguir su ruta y emprender sus mismos caminos.
La Iglesia ya no esta atada en mediocridad con un espíritu de derrota y complacencia, se está levantando entendimiento que esta generación se ha desvestido de mentalidades Saúl y ha tomado el fresco y vigoroso espíritu de David del día presente. Estamos posicionados para la batalla en contra las fuerzas de las tinieblas y ahora equipados con el espíritu para terminar con mentalidad apostólica de ‘enviado’, fuimos puestos para traer el fin las edades.
La oración gubernamental, esa que no ruega ni clama en nivel sacerdotal, sino que ordena y decretam en nivel real, es la expresión de la milicia del movimiento Apostólico de Dios, y expresa la mentalidad e irresistible posición de la gente comprometida a la Reforma. Llamamos a esta oración ‘gubernamental’ porque declara a los principados y a los poderes del campamento enemigo el corazón de la impartición apostólica en la Iglesia. Lo apostólico trae a la iglesia posición espiritual de dominio y gobierno, manifestado en la acción ejecutiva del Reino en la tierra.
Como Pedro declaró en Hechos 2:16 Mas esto es lo dicho por el profeta Joel…, esas oraciones gubernamentales apostólicas traen la manifestación de todo lo proféticamente discernido y declarado en la tierra para la Iglesia. Es la oración que esta intrínsecamente ligada a la voluntad de Dios, no a los deseos del hombre, está diseñada para servir a la voluntad eterna de Dios para la tierra; y se contenta solo con la clara manifestación, revelada en la acción ejecutiva de la Iglesia en nuestro tiempo.
La oración gubernamental es oración de rompimiento, tiene autoridad porque está basada en el discernimiento profético de su voluntad. Está llena de declaraciones proféticas y decretos apostólicos, palabra hablada del poder de Dios que está llenando la tierra. Tiene momento y fuerza espiritual. Destruye territorios del enemigo con su luz y fe prevaleciente. Se contentará solo con el absoluto término de los propósitos de Dios para la tierra. Bien lo dijo Isaías en su libro, cuando en el capítulo 14 y versos 24 al 26 leemos: Jehová de los ejércitos juró diciendo: Ciertamente se hará de la manera que lo he pensado, y será confirmado como lo he determinado; que quebrantaré al asirio en mi tierra, y en mis montes lo hollaré; y su yugo será apartado de ellos, y su carga será quitada de su hombro. Este es el consejo que está acordado sobre toda la tierra, y esta, la mano extendida sobre todas las naciones.
El clamor del corazón de la oración gubernamental es que todas las naciones se postren al reconocer que Jesús es Señor, esta oración crea una mentalidad que ve hacia afuera de la Iglesia. Prevalece en el espíritu del último mandamiento de Jesús: que debemos ir a todas las naciones e instruirlos en la ley del Señor. Mateo 28:18-20 lo dice: Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
La actividad de la oración gubernamental rompe las prisiones mentales de la iglesia religiosa e inspira al Cuerpo de Cristo la expectación ilimitada y el sentido de destino dramático de la iglesia apostólica.
Este trabajo es compartido como una especie de guía de adiestramiento y herramienta de oración, la idea es dar conceptos deliberadamente cortos para poderse escuchar o leer y estudiar en partes pequeñas, hasta que posea un entendimiento total de los patrones de oración gubernamental. Puede ser usado en el ministerio de oración para exhortación corporal antes de la oración, para infundir al tiempo de oración el espíritu apostólico.
Mi propia oración personal es que cuando oigas y estudies este material gran impartición haya en tu interior lo que leemos en Romanos 1:11 Porque deseo veros, para comunicaros algún don espiritual, a fin de que seáis confirmados; y que de este modo tomes tu posición correcta en la milicia victoriosa de la Iglesia de hoy, cuando triunfantemente llamamos las edades al fin máximo.
Hay un patrón, croquis o modelo clásico ideal para transitar por rutas eminentemente apostólicas. Ese manual se encuentra en los primeros veintiún versos del capítulo 19 del Libro de los Hechos. A partir de sus enseñanzas y principios, se pueden establecer mentalidades sustentadas en el Espíritu Santo, más que en las doctrinas domésticas y denominacionales a las que tan afectos hemos sido durante años. El corazón de la actividad apostólica está construyendo y edificando algo que no existía antes, una plataforma que será creada para la expansión futura e inmediata de los propósitos de Dios en esa área. Hay seis aspectos muy nítidos que surgen de este texto y procuraremos verlos y definirlos.
(Hechos 19: 1-7) = Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Éfeso, y hallando a ciertos discípulos, les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo. Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan. Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo. Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban. Eran por todos unos doce hombres.
Todavía me asombran las diferencias doctrinales que existen entre grupos cristianos evangélicos por causa de la creencia firme o no tan firme de la presencia, actividad y, esencialmente lo que estamos viendo aquí que significa el primero de estos aspectos que mencioné: El Impacto del Espíritu Santo en la vida de los creyentes. ¿Puedes creer que todavía algunos sectores tradicionales siguen discutiendo si existe o no el bautismo en el Espíritu Santo y las lenguas o si todo se trata de excesiva imaginación emocional manipulada? Si bien no podemos negar que algunas de estas cosas proliferan por los templos, tampoco se nos ocurriría negar lo que la propia Palabra de Dios dice con tanta claridad. Hay un bautismo en Espíritu Santo y fuego y hay diversa cantidad de lenguas espirituales, así como el don de interpretación para ellas.
Es indudable que el Espíritu Santo es el que nos ayuda en todas nuestras falencias. Juan 14 y versos 16 y 26 son claros. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: – Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. Pablo entendía perfectamente que la dinamita, (Palabra que construimos a partir de la griega Dunamis, que se traduce como Poder) en cada mover de Dios era el trabajo efectivo del Espíritu en los creyentes. No interesaba que sólo hubiera doce hombres en una ciudad tan grande. A Pablo no le importaban las ventajas desde el punto de vista terrenal. El quería, como prioridad, la impartición del Espíritu Santo para empezar la invasión exitosa de Éfeso. La prioridad número uno en un mover apostólico s la impartición efectiva del Espíritu Santo.
(Verso 8) = Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios.
Qué notable el talento humano de Pablo para percibir los modos y las formas correctas. Él no predicó, no proclamó ni anunció al Reino de Dios, él eligió discutir y persuadir a esos líderes religiosos ignorantes de lo que se les hablaba. A mí me causó gracia ese discutir, porque en mi país, discutir por algo con alguien, directamente es el paso previo a tomarse a golpes de puño si son dos hombres o con lo que se tenga a mano si es discusión de pareja. No es este el caso. Regañar o pelearse, es la tercera acepción que el diccionario muestra respecto a discutir. Las dos anteriores, que a mi entender son las básicas, son: Alegar razones contra el parecer de una persona o manifestar cierta oposición. La segunda, es: examinar atenta y particularmente una materia desde distintos puntos de vista. Para mi gusto, esta última es la definición más correcta de lo que debería ser discutir. En todas las demás formas, hay sentimientos e impulsos imprevistos determinantes.
Es indudable que para Pablo, la declaración del Reino era un acto de audacia. En el corazón de una penetración a sitios en poder del enemigo, hay mucha intimidación. El enemigo siempre tratará de intimidarnos para silenciar, hacer vacilar nuestra confianza y provocar incertidumbre por cualquier medio posible. El ataque apostólico es claro, un atrevido anuncio de que el Reino ha llegado a esa área; que una nueva verdad ha sido declarada y que las posiciones de mentalidad que habían caracterizado esa área son desplazadas por la luz verdadera presente del Señor. Pablo fue claro en su enseñanza, aunque para mi gusto altamente intelectual. El discutió y persuadió a los fariseos, (Dice el diccionario que persuadir es convencer a alguien para que haga o deje de hacer algo), alcanzando la mente activa y el corazón hambriento, con una poderosa declaración de la realidad del Reino de Dios. Todavía Pablo no tenía manejo y dominio sobre el poder que el Espíritu Santo estaba dotando a su vida, por eso no reemplazó esas discusiones y persuasiones simplemente en decretos, que fue lo que hizo Jesús. El poder de Dios desatado en esos decretos es el que iba a doblegar los duros e incrédulos corazones religiosos de los fariseos, no los razonamientos humanos pese a todo lo claros que pudieran ser. La segunda prioridad, de la manera que se pudiera y se supiera, anunciar al Reino de Dios.
(Versos 9 al 11) = Pero endureciéndose algunos y no creyendo, maldiciendo el Camino delante de la multitud, se apartó Pablo de ellos y separó a los discípulos, discutiendo (Firme Pablo en su estilo. Ya veremos que ese discutir no tenía en absoluto nada de duda ni de debilidad o cobardía, sino un profundo amor por su oyente y el deseo honesto y genuino de que esa persona, aunque fuera un enemigo, encontrara lo mismo que él había encontrado: a Cristo resucitado) cada día en la escuela de uno llamado Tiranno. Así continuó por espacio de dos años, de manera que todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron la palabra del Señor Jesús. Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo, De hecho, si el cometido de Pablo era el hacer oír la Palabra que había predicado Jesús, el cometido se cumplió largamente. Si el objetivo en cambio era conseguir que toda esa gente aceptara a Jesús como Hijo de Dios y aceptara llevarlo a convertirse en Señor de sus vidas como había hecho él, entonces faltaba algo.
Le faltaba lo que sería la tercera prioridad de las seis que se necesitan para transitar con eficiencia los caminos apostólicos que el cielo pone a nuestro alcance: que Dios libere Su poder sobrenatural. Y eso es exactamente lo que podemos leer en el último párrafo de este verso, que Dios hacía milagros extraordinarios por mano de Pablo. Presta mucha atención a como está redactado el episodio, tal como debe ser y no como muchos hombres y mujeres oportunistas han supuesto que podían hacernos creer que era, que ese poder sobrenatural era de ellos y no de Dios por intermedio de ellos. Y eso tiene que ser así, porque la penetración apostólica en cualquier región del planeta, siempre es una asociación entre el hombre y Dios. En Éfeso, la liberación de Dios tomó formas de milagros extraordinarios a través de las manos de Pablo. Estos milagros conmovieron el centro de las fortalezas demoníacas de Éfeso, tal como era la práctica de la magia. En una implantación de autoridad efectiva, debemos orar para que los hechos de Dios acompañen la predicación del Reino. Será la mejor prueba de su respaldo. Y eso no es poca cosa, créeme.
(Versos 12 al 15) = de tal manera que aun se llevaban a los enfermos los paños o delantales de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían. Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo. Había siete hijos de un tal Esceva, judío, jefe de los sacerdotes, que hacían esto. Pero respondiendo el espíritu malo, dijo: A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois?
He visto a ministros muy serios y genuinos orar sobre las prendas de vestir de un enfermo imposibilitado de asistir a la iglesia y el enfermo sanar de su enfermedad. Pero también he visto a otros ministros vender a buen precio pequeños retazos de “paños ungidos” `para ser llevados a donde hay enfermos. En el primer caso, estoy seguro que si en el enfermo había espíritus malos, estos salían de inmediato de él. En el segundo caso, no tengo muy en claro en donde y quienes se encontraban esos espíritus malos. Exactamente igual a este pequeño relato que se hace de esos “exorcistas ambulantes”, que también nos habla de priorizar un negocio por sobre un don de Dios. No sería para nada extraño que en cualquier momento un demonio no tenga ningún inconveniente en ponerse cara a cara con algún afamado “siervo ungido” y decirle en su santo rostro lo mismo que les dijo a ellos. ¿Quiénes sois?
Esto nos habla de la cuarta prioridad necesaria para que un camino apostólico se abra de par en par en una región, que el Reino de Dios en el plano espiritual tenga validación pública y a nadie le quepan dudas quien es quien. Dios lo sabe, esto está más que claro, pero los hombres que dicen representarlo, no siempre. Fíjate que en Éfeso lo que había era un testimonio de la misma boca de los demonios que Pablo había alcanzado un reconocimiento en el ámbito espiritual. Los demonios de alguna manera reverenciaban a Pablo por este alto rango alcanzado y no de la mano de los hombres. Porque el tener rango en el ámbito espiritual es importante. El rango otorga poder legítimo de declaración y de fuerza a nuestras órdenes. El rango demanda una obediencia de las fuerzas hostiles en el territorio y rompe la resistencia del enemigo a la Palabra.
(Versos 16 al 19) = Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos. Y esto fue notorio a todos los que habitaban en Éfeso, así judíos como griegos; y tuvieron temor todos ellos, y era magnificado el nombre del Señor Jesús. Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos. Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata.
Por menos de la mitad de lo que se relata que sucedió en Éfeso, hoy, los cristianos de todo el mundo se reunirían para una monumental celebración. En principio y en contrapartida con lo que aquí se cuenta, cualquier manifestación demoníaca en el lugar que suceda, es tomada por muchos cristianos casi en tono de sorna o duda. Eso tiene una causa que podría llegar a justificarlo en parte, que son muchos los casos donde esa clase de manifestaciones se han armado por intermedio de “actores” con la finalidad de promocionar el grupo, iglesia o ministerio donde suceda. Lo cierto es que es posible que un espíritu malo posea a alguien y lo lleve a cometer violencia contra otras personas con una fuerza descomunal y mayor a lo que generalmente puede tener un hombre corriente. Dice que eso produjo temor en la gente que fue testigo, y no está equivocado el relato.
Cuando hay un grado de incredulidad y no se conoce al Señor desde lo profundo, lo más lógico humanamente es asustarse al nivel de terror ante manifestaciones sobrenaturales satánicas. Cuando se conoce de verdad a Jesucristo y se tiene conciencia del poder que hay en Él y en Su nombre, entonces lo que haga el enemigo es tomado con menor valor porque se sabe que es un enemigo derrotado que sólo está habilitado para hacer mucho ruido y no pasar de eso. Los que llegaban confesando sus pecados, indudablemente era gente que había sido tocada por el Espíritu Santo, que es el único que produce convicción de pecado, lo mismo que los que decidieron quemar toda la literatura ocultista que poseían como eje de sus maniobras oscuras. Con ataduras rotas en la forma de pensar de la gente, llegamos a la quinta prioridad para un camino apostólico en una región: Producir y observar cambios manifestados de mentalidades.
Es indudable que en Éfeso la luz rompió las tinieblas y la gente quemó sus libros, despreciando públicamente su valor monetario que ellos tenían. Todos los poderes demoníacos siempre operan a través de patrones pensantes en la gente que controlan. No hay actividad de un principado en el ámbito espiritual sin el funcionamiento activo de un principio en la tierra, La fuerza de la guerra apostólica derriba fortalezas y trae todo pensamiento cautivo a la obediencia de Cristo. Así se lo señala en la Segunda carta de Pablo a los Corintios, en el capítulo 10 y en los versos del 3 al 5: Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, Cuando a través de predicaciones poderosas, imparticiones apostólicas y la compañía de los hechos de Dios; cuando estos patrones son destruidos, la gente es librada para ser formada hacia una nueva actividad por el poder de la Verdad que ellos han recibido.
(Versos 20 y 21) = Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor. Pasadas estas cosas, Pablo se propuso en espíritu ir a Jerusalén, después de recorrer Macedonia y Acaya, diciendo: Después que haya estado allí, me será necesario ver también a Roma.
Es más que notorio que Pablo llevó las cosas hasta el final. No permitió de ninguna manera que su trabajo fuera abortado por falta de atención o detenido prematuramente y antes que cumpliera con su cometido espiritual. Esto nos enseña que es muy importante terminar siempre las cosas que se inician dentro de lo que es el trabajo para el Reino de Dios. Por eso Juan relata algo que oyó, en el capítulo 4 y verso 34 de su evangelio donde dice que: Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.
El Camino apostólico que aquí proponemos para todos los que sientan en su interior la llama inextinguible de un llamado real que proviene del cielo y no de hombres, tiene necesariamente que contener dos elementos fundamentales para la raza humana en su conjunto: ética y moral. ¿Qué es eso? ¿Cómo se define? En contexto filosófico, la ética y la moral tienen diferentes significados. La ética está relacionada con el estudio fundamentado de los valores morales que guían el comportamiento humano en la sociedad, mientras que la moral son las costumbres, normas, tabúes y convenios establecidos por cada sociedad. La relación entre ética y moral estriba en que ambas son responsables de la construcción de la base que guiará la conducta del hombre, determinando su carácter, su altruismo y sus virtudes, y de enseñar la mejor manera de actuar y comportarse en sociedad. Aunque ambas palabras suelen relacionarse, remiten a conceptos diferentes. Veamos primero cada una por separado.
Ética: La palabra ética viene del griego ethos que significa ‘forma de ser’ o ‘carácter’. La ética estudia los principios que deben regir la conducta humana al tratar de explicar las reglas morales de manera racional, fundamentada, científica y teórica. Se puede decir que la ética es, en este sentido, una teorización de la moral, que incluso ayuda a definir criterios propios sobre lo que ocurre a nuestro alrededor. Aunque normalmente la ética respalda o justifica las prácticas morales, otras veces parece entrar en contradicción con estas. En cualquier cultura se nos enseña que, cuando nos relacionamos con las personas, especialmente al conocerlas, debemos tratarlas con respeto. Es decir, usar un lenguaje adecuado a la situación y un tono afable, y evitar confrontaciones innecesarias.
Moral: La palabra moral deriva de la palabra latín moralis, que significa ‘relativo a las costumbres’. Por lo tanto, la moral se define como expresiones del comportamiento basadas en los valores y tradiciones de una sociedad. En otras palabras, la moral es el conjunto de reglas que se aplican en la vida cotidiana y todos los ciudadanos las utilizan continuamente. Estas normas guían a cada individuo, orientando sus acciones y sus juicios sobre lo que es correcto o incorrecto, es decir, bueno o malo dentro de una escala de valores compartida por el grupo social.
Esto es lo que la sabiduría humana e intelectual define como ética y moral. Nadie pondrá en tela de juicio eso, pero resulta más que evidente que, si vas a ejecutar una tarea apostólica en un lugar, en una región, la ética será la divina y la moral la única realmente perfecta: la que esgrimió Jesús durante su estadía en esta tierra. Porque somos sus seguidores y sus imitadores autorizados. Y, porque más allá de cargos y jerarquías, somos Su Cuerpo en la Tierra. Apóstoles. Enviados. Nada menos.
