Entendiendo a Dios

Muchos de nosotros, y me refiero a creyentes genuinos, sin atisbos de hipocresía ni hijos de prácticas religiosas, nos habremos preguntado en más de una ocasión quién es realmente esa divinidad a la que llamamos Dios. Otros, mucho más exquisitos y tal vez influenciados por Hollywood y su tendencia ancestral a las películas de ciencia-ficción, van más allá y se preguntan qué es Dios. Independientemente a lo que cada idioma o cultura crea, diga y haga, y a los nombres que aquí y allá le han adjudicado, al punto de llegar a dividirse denominacionalmente por esa razón, hay un texto en el que Dios mismo da una respuesta celestial a esa duda o pregunta, y se la da a una de las máximas figuras del evangelio, esto es, a la neta tipología profética de Cristo que fue Moisés.

(Éxodo 3: 14) = Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros. 

Esta palabra Yo Soy, bien podría ser el modo verbal inglés tho-be. Ser. El nombre de Dios escrito en la Biblia, es un nombre que no se puede pronunciar por la sencilla razón de que carece de vocales. El nombre de Dios no es Jehová, si lo investigas un poco vas a ver de dónde derivó eso; tampoco es Yahveh. El nombre de Dios revelado a los hombres en la Escritura, es este. El nombre Jehová vino por un invento de un Papa, en la Edad Media, que dijo: lo vamos a llamar Jehová. Y entonces agarró y le puso dos vocales. Y aunque muchos cristianos, hoy, podrían llegar a matar a alguien para convencerlo de que el nombre de Dios es Jehová, tengo que decirles que no, que no es Jehová. Y con esto, de algún modo, quiero desagraviar a alguien que, con acierto, lo recordó en nuestras redes esta semana y que mereció mi respuesta, sencillamente porque no era un tema menor. Nosotros decimos Dios, decimos Jehová, decimos Nuevo Testamento y decimos todo lo que decimos, porque dentro de lo que es nuestra misión, eso pasa a ser secundario. Lo de fondo, es que el mundo crea, y sea salvo.

Pero lo cierto es lo que mi lector en las redes dijo: este nombre nunca fue mencionado. Cuando en la Escritura, los rabinos judíos estaban leyendo y llegaban a este nombre, lo que hacían era no leerlo, sino que le ponían un nombre sustituto, que era Adonaí. O sea: el Señor. Entonces, ellos omitían decir este grupo de cuatro letras, al que teológicamente se le llama tetragrama ton. Ahora bien; antes de desarrollar toda la parte intrínseca que implica el nombre de Dios, yo quiero comenzar con algunos versos en la palabra, donde se nos explica, -y lo diré con mucho cuidado- respecto a qué es Dios. ¿Perdón? ¿Dijo qué es Dios? Sí, dije qué es Dios. ¿Y no debió decir quién? No, y ahora te voy a mostrar por qué. Vamos a leer unos cuantos versículos. Te recuerdo: para poder entender qué es Dios, necesitamos el auxilio de alguien.

(Juan 16: 13) = Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. (¿Quién debe venir a ayudarnos? El Espíritu de Verdad)

(1 Corintios 2: 10) = Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios. (O sea: ¿Yo puedo entender qué es Dios? ¡Sí! ¿Y cómo? ¡Solamente y mediante el Espíritu Santo! No hay otra forma. Ahora; es tremendo, porque dice que el Espíritu lo escudriña todo, aún lo profundo de Dios. Eso quiere decir que si el Espíritu Santo o el Espíritu de Verdad, empieza a operar en mí, yo puedo empezar a entender aún lo profundo de Dios)

(1 Juan 2: 27) = Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él. (Aquí no hay mucho más para agregar, sólo la leí para fundamentar el concepto por si hubiera algún que otro incrédulo cristiano por allí).

(Juan 1: 18) = A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

Podríamos escribir un libro con todo esto, pero lo dejaremos aquí y así: Que el Espíritu Santo es una ayuda para que nosotros accedamos a toda verdad, es cierto. Pero no en su absoluta totalidad, sino en lo parcial. Porque la verdad más absoluta que conozco, es que el Espíritu Santo, cuando nos sometemos voluntariamente a su poder dentro de nosotros, puede hacer lo que se le antoje a través nuestro. O sea que no nos ayuda, sino que nos usa como vehículo de salvación o bendición, tal como usó a los antiguos y a Jesús mismo durante su ministerio. ¿Qué es Dios? DIOS ES ESPIRITU. Y tú, amiga o amigo creyente, IMAGEN Y SEMEJANZA SUYA. Espero que lo aceptes, lo creas y lo pongas por obra, AHORA.

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El que Cruzó la Frontera del Sistema

Escuché hace algunos días a alguien hacer una pregunta pública, de esas que surgen de alguien singular, pero dirigida a una pluralidad de personas. Esa pregunta era: ¿Cómo puedes hacer tú que me escuchas, para conseguir que alguien se enamore de Dios? Y yo sé que, al repetirla, algunos de mis consecuentes lectores que siguen estos trabajos, quizás formados como yo en escuelas conservadoras y racionales, se estarán preguntando a sí mismos: ¿Es necesario eso? En otra época más conciliadora mía, te hubiera dicho que no sé, que cada uno lo hará a su modo, como le salga o pueda. Pero hoy tengo que decirte que sí, que los hijos de Dios necesitamos, desesperadamente, enamorarnos del Padre Celestial. Eso, si verdaderamente queremos escapar del sistema religioso que nos asfixia.

Yo no seré quien instale este pensamiento como un apéndice de la doctrina que se nos olvidó de estudiar, no; de ningún modo. Sólo haré especial hincapié en esa enorme cantidad de creyentes que tú y yo conocemos, por separado claro, tú allí donde estás y yo aquí, donde resido, y que sin embargo están unificados por una misma sintomatología espiritual: es como que les falta algo para estar completos. Yo no sé cuál es tu visión del asunto, pero para mí, la mayor asignatura pendiente dentro del cristianismo eclesiástico tradicional, es la pasión. Un creyente sin pasión, es un creyente mustio e inactivo. Les falta enamorarse de Dios. Y aquí habrá que retornar a la pregunta inicial: ¿Cómo es que se enamora uno de Dios?

Lo único que sé es que hay dimensiones en las profundidades de la Palabra de Dios que, al entenderlas, llevará inexorablemente a quien la escuche a un ámbito diferente al que normalmente accede. Y si eso se diera, lo más probable que ocurra, es que tú te enamores del Señor.  

(Hebreos 12: 9) = Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? 

Dios es el Padre de los espíritus. Sólo ese verso da para que nos sentemos y empecemos a meditar. El Padre de los espíritus. De hecho, cuando se nos pide por cualquier razón que definamos a Dios, si alguien te dice qué es Dios, nos metemos en un tremendo problema, porque no tenemos la capacidad intelectual para poder explicar lo que Dios es.

Y fíjate que no es porque Él sea muy difícil de explicar, sino porque Él pertenece a una dimensión diferente de la nuestra. Eso es tan obvio que nadie o casi nadie lo tiene en cuenta y mucho menos lo enseña. Y la razón por la que no podemos explicar eso, es porque no estamos en esa misma dimensión. Para que cualquiera de nosotros pueda hablar con claridad con alguien que nunca conoció al Señor, inexorablemente deberemos utilizar metáforas. Podemos decirles, por ejemplo, que Dios es como el amor, que se lo siente, pero no se lo ve. O sea que tenemos que recurrir a analogías, a comparaciones para tratar de explicar a Dios a alguien que no lo conoce.

Sigo pensando, creyendo y poniendo por obra en mi vida, que lo único que realmente puede llevar a un incrédulo total a pensar en la existencia de un Dios todopoderoso, es que lo vea reflejado en nuestras vidas. ¿Qué mostramos para que eso suceda? Piénsalo. Te doy algunas posibilidades, aunque no son todas:

Vivir de una manera “rara”, si  se compara con lo que propone el sistema. No beber alcohol, no drogarnos. No tener una vida sexual promiscua ni orgiástica. No hablar obscenidades. Ser honestos, íntegros y sin simulaciones en nada. Ser confiable al punto de no quedarnos jamás con algo que no nos pertenece, sean objetos de valor, dinero, etc. Orar con fe y con fuerza de modo que alguien enfermo se sane o algo impactante suceda. Algunas, faltan muchas más, lo sabes.

Y, sumado a todo eso, ir a un templo, salón o iglesia cada fin de semana a reunirnos con los que piensan, creen y ponen por obra en sus vidas esto mismo que nosotros. Yo creo que, si el mundo secular puede ver y comprobar que todo eso es genuino, tendrá en cuenta la existencia de un Dios todopoderoso. Claro que si lo único que ve en nosotros es lo que detallé al final, entonces mucho me temo que no sentirá interés `por ese Dios que, para su razonamiento, pide mucho y no ofrece nada.

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No Creer en Alguien es Neutralizarlo

Jesús siempre supo quién era. ¡A los doce años provocó una tremenda conmoción en el templo! Ese Jesús, con todo el poder y la unción, no pudo hacer todos los milagros que hubiera querido en ese lugar, porque la gente no creía en Él. ¿Qué hace Jesús, cuando encuentra a gente que no cree en Él? Se aparta de ellos. Porque esa actitud que tienen ellos para no creer en Él, aunque es el Hijo y lo sabemos, le afecta. Hay rasgos muy singulares en Jesús. Fíjate, cuando va a la casa de esa niña, para resucitarla, se toma el trabajo de sacar a toda la gente, simplemente porque, de acuerdo a lo que se lee en el texto, esa gente se estaba burlando de Él. Y después va y se encierra en la habitación con la niña muerta, acompañado de un par de sus discípulos y de los padres de la niña, nada más. Cero exposición. Cero show. Aprendamos.

Porque, indudablemente, lo que mueve todo en el ámbito espiritual, es la credibilidad. Yo creo en lo que enseño, y eso les da fe a mis palabras. Cualquiera de ustedes que está allí, del otro lado, reciben una palabra en la cual creen; la ponen por obra y eso les da resultados. Luego, como ustedes creen en esa palabra, van y la comparten con otras personas. Y de todas esas personas, los que aceptan y creen esa palabra, repiten la rutina. Y así sucesivamente. Todo lo que tiene que ver con el mundo espiritual, se mueve en base a la credibilidad. El gran problema del denominacionalismo, es que le pone a la gente más fe en la institución, que en las personas.

Y eso, además de ser duro, es opuesto al diseño de Dios. Porque Dios no les tiene ninguna fe a las instituciones, pero sí se las tiene a las personas. Y por allí pasa el respaldo. Dios no unge organizaciones religiosas, Dios unge organismos vivos; personas. Yo no podría respaldar ni siquiera en simple oración a alguien en el cual no creo, ni tampoco creo en lo que hace o cómo lo hace. Para poder ser yo un referente de alguien en el plano ministerial, lo primero que debo mostrar, es que creo en lo que hace y en cómo lo hace y que, al mismo tiempo, esa persona también cree lo mismo de mí y de mi trabajo. Y si no te convence esto, fíjate: ¿Por qué supones que los profetas tienen tantos problemas de aceptación en este tiempo? Simple: ¡Porque la iglesia, mayoritariamente, no cree en ellos! Apréndelo: la credibilidad es la fuerza que mueve la vida.

Lo cierto es que, a la hora de movernos, deberemos ajustar esos movimientos con todos los que se encuentran en nuestra misma plataforma, ya que, de otro modo, cualquier movimiento en falso o a destiempo, afectará al resto, aunque ninguno de estos tenga nada que ver con ese falso movimiento, ¿Se entiende? ¡Eso es andar conjuntamente con autoridad! Está más utilizada la expresión de decir que alguien está “bajo autoridad”. No es “bajo” autoridad porque no está por debajo de nadie, sino en un mismo nivel, en un mismo plano. ¡No existen jerarquías en esto! Es como una de esas embarcaciones de competencia a remo. El llamado timonel, es el que va sentado al revés, de espaldas a la meta y de frente a sus compañeros. Tiene un megáfono y ordena los movimientos de los remos en mayor o menor velocidad para lograr efectividad. Ese vendría a ser el apóstol, el que da la orden de movimiento para que todo el resto opere y funcione. Pero a la hora de recibir la medalla, recibe la misma que sus compañeros, no una más grande o bonita.

A mi modo de ver, yo me quedo con aquel que está escuchando la voz del Espíritu, aunque más no sea de a retazos y de un modo incompleto. No es lo mejor, de acuerdo, pero sí es muchísimo mejor que ponerte al lado de aquel que no tiene ni el menor interés en escuchar esa voz. Por eso es que, aunque suene humorístico y despierte una sonrisa, no hay nada para sonreírse cuando entendemos que la mayoría de los cristianos están muy de acuerdo en que exista la unidad, pero siempre y cuando todos los demás hagan lo que él está haciendo. Ocurre lo mismo con ciertos políticos y la democracia. Ellos dicen: ¡Viva la democracia, siempre y cuando todos piensen como yo!

Ahora bien; ¿Ese desajuste afecta cualquier ministerio? Sí, señor; cualquier ministerio. Yo no sé cuántas personas elijan vivir bajo una sombra de desconfianza, pero tampoco es bueno ni mucho menos sano, empezar a cuidarnos de la gente que tenemos más cerca. ¿Y qué tiene que ver esto con el famoso mandato de la cobertura? Mucho, porque cualquier clase de cualquier cosa parecida a un respeto por autoridad o cobertura, necesariamente, indispensablemente, indefectiblemente, comienza con la credibilidad. Y si no te parece cierto, esto, te pregunto: cuando tú descubres pecado en tus líderes o autoridades, ¿No pierden de inmediato un alto porcentaje de credibilidad de tu parte? Por más manso y obediente que seas, no dudo que sí, que la pierden.

Cuando profetas y apóstoles se unen, ellos tienen un vínculo muy particular. Son dos idiomas diferentes, son dos estrategias diferentes, son dos perspectivas diferentes. Entonces, la pregunta es: ¿Qué cosa es lo que los hace uno? Sí, de acuerdo; la sangre de Cristo, el evangelio, la Biblia, el Espíritu Santo, todo bien, pero; al margen de todo eso. Lo que los hace uno, es la fe que ellos tienen. Son distintas formas de fe la del apóstol o la del profeta, pero difieren en el énfasis que ellos le otorgan. Ejemplo: el profeta tiene una fe ciega e inamovible a lo que dice. Cree mucho en lo que él mismo habla. El apóstol, en cambio, cree mucho en quién es él. Es un comisionado, él sabe por qué está ahí.

El profeta, normalmente, tiene crisis de identidad. Sabe que tiene una palabra que viene de Dios, pero se decepciona cuando observa que nadie quiere escucharlo. El apóstol, en cambio, muestra un grado de seguridad muy superior al del profeta, pero no siempre tiene palabra. Sin embargo, de ninguna manera un ministerio excluye al otro. Hoy, tal como opera la iglesia, la autoridad está ejercida en exclusividad por el pastor. Entonces, ¿Puede un pastor tener bajo su autoridad a un apóstol? De ninguna manera. Sólo que todavía esté capacitándose. Pero si ya ha recibido el llamado para el envío, por eso será apostellos, ese pastor no puede retener a ese apóstol en su congregación. Si lo hiciera, le estaría cercenando el ministerio. Y no quisiera ni imaginarme el rostro de Dios ante ese supuesto pastor suyo.

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El Factor Valioso de la Credibilidad

Cuando hablamos del ministerio quíntuple y hablamos del apostolado, siempre, por la manera en que se presentó el ministerio, necesariamente solemos asociarlo con cobertura. Y cuando pronunciamos esta palabra que no es ni siquiera bíblicamente correcta y que yo relevaría de inmediato por otra palabra más contundente y genuina, como es Autoridad, surgen muchas posturas, tesis, teorías y tradiciones. Lo cierto es que, si vamos a trabajar en un nuevo despertar de la iglesia, tendremos que hacerlo desde la pureza de lo incontaminado con los intereses humanos que no siempre son tan santos como debería ser algo que procura meterse dentro de un grupo de santos.

Lo que sucede es que se ha estado enseñando lo relativo a la supuesta cobertura, como quien lo hace con un área de administración de empresas. Además, y esto queda más que en evidencia, con una visión muy humana, muy mediocre, muy pobre, hasta muy barata podría decirse. Yo ya he enseñado respecto a esto sobradamente, así que no voy a reiterarlo de manera innecesaria, pero sí quiero compartir lo que estimo como un principio básico e importante. Nadie le puso un nombre específico porque quizás no lo tiene, pero alguien lo nominó como el principio de la credibilidad y a mí me pareció excelente esa definición.

Hay un texto bíblico que nos muestra que en una ocasión Jesús decidió no entrar a una población, y como argumento dijo que no pudo hacer muchos milagros allí por la simple razón de que la gente no creía mucho en él. El Reino espiritual se basa en la credibilidad. Tengo un ejemplo simple y concreto: cada uno de ustedes está allí, leyendo o escuchando esto, porque creen que lo que les digo y les enseño es la verdad. O, en todo caso, pueden ser conscientes que puedo cometer errores y equivocarme no una, sino varias veces, pero esa credibilidad creo que radica en el hecho de tener la certeza de que mis intenciones son claras, puras y despojadas de intereses oscuros o personales. Eso se llama credibilidad.

Y por eso digo casi con valor doctrinal, que la credibilidad es un factor determinante en el reino espiritual. ¿Cómo opera? En principio quiero que vean cuán destructiva es la falta de credibilidad y cómo puede estancar definitivamente un ministerio. Y te doy un ejemplo personal. La palabra profética respecto a que mi voz sería escuchada en todas las naciones, me la dio, aquí en Rosario, Argentina, un miembro de un coro de la ciudad americana de Sacramento, hace ya más de veinte años. Estaban d visita por primera vez y no me conocía. Era el pastor de ese grupo compuesto en su totalidad por hermanos de raza negra. ¿Y qué tal si yo hubiera resultado ser un cristiano racista o clasista que los hay y demasiados? No le hubiera creído su declaración simplemente porque provenía de un hombre de un color de piel que muchos desprecian. Y me hubiera perdido todas estas bendiciones que hoy disfruto por haberle creído y activado lo que me dijo. Entiendes de lo que estoy hablando, ¿verdad? Credibilidad.

Claro está que esto de la discriminación, es algo que viene casi implícito en la raza humana. Lo que quiero decirte es que resulta imposible juzgar una palabra profética, sin juzgar al mensajero que trae esa palabra. Es algo a nivel inconsciente que está metido dentro de nosotros. A veces, para llegar a lo bueno, tenemos que romper algunos prejuicios. ¿Qué tal si Jesús, en lugar de aparecerse en el tiempo en que se apareció, lo hiciera hoy? Olvida las películas de Hollywood y a ese Jesús rubio de ojos celestes que cautivó a medio planeta de cristianos. Piensa en un Jesús físico acorde a su raza física y a su lugar de origen. ¿Tú crees que el mundo “occidental y cristiano” se hubiera ido detrás de Él sin dudarlo? Yo creo que no. Es más; hasta puedo suponer que lo hubieran marginado. ¿Cómo iba a pretender “ese” ser el Hijo de Dios?

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Migrando Hacia Estamentos Diferentes

Pregunto; Pedro, ¿Desarrolló su ministerio evangelístico? Sí, sin dudas. Punto importante para todo lo que venimos viendo: migrar, no significa que ya no es evangelista. Significa que, estando en la plataforma evangelística, ahora está yendo hacia otra plataforma, que incluye la anterior, añadiéndole una nueva. Porque todo, en Dios, es acumulativo, no sustitutivo. No es que te voy a dar esto si me devuelves esto, porque al que más tiene, más se le dará. Exacto, es acumulativo. Pedro sigue siendo evangelista y se nota, porque después cuando él predica, habla como evangelista. Pero no solamente les dice que vengan corriendo a Cristo, sino que también predica como profeta. ¡Ustedes mataron al autor de la vida!, les espeta en la cara a los fariseos.

Ahora bien, vuelvo a preguntar: ¿En qué momento lo estás viendo migrar hacia una plataforma profética? Cuando el Espíritu Santo descendió. Cuando él empezó a hablar en lenguas. En el lapso de no más de unos pocos meses, Pedro empieza como evangelista, termina en una primera etapa como pastor de ovejas, actúa como profeta y va a terminar su trabajo como apóstol. El ministerio que menos desarrolló Pedro, ¿Cuál era? El de maestro. Por eso es que tenemos tan pocas cartas de él. ¡Un momento! ¿Todo esto me estaría diciendo que cada uno define qué ministerio quiere? No. Cada uno va a ir asimilando el ministerio de acuerdo con la tarea que Dios le da. Yo no puedo elegir ser profeta, pero sí puedo elegir escuchar Su voz. No puedo elegir ser pastor, pero puedo pedir carga por sanar enfermos. No puedo elegir ser maestro, pero puedo pedir sabiduría, entendimiento y conocimiento.

Porque sabiduría, entendimiento y conocimiento, entre otras cosas, es tener una respuesta para todo y para todos. Y, que yo sepa, no hay un solo creyente que esté en ese nivel si es que no recibe revelación específica y puntual. Y el que no me crea esto, tomaré algo dicho por un hombre de Dios al que respeto, como modelo de lo que para él fue el inicio de su ministerio magisterial con niños. Niños que le hacían preguntas como esta: ¿Por qué si la oración es tan poderosa, el diablo no se convierte? ¡…Socorro…! ¿Tienen sangre los ángeles? Todo parecería apuntar a que no, a que son seres espirituales creados. Entonces, la simple lógica infantil determinará que, si la sangre es el sinónimo de la vida, los ángeles no tienen vida. ¿Por qué en el juicio total que Dios ejecutó contra toda su Creación en el diluvio, los peces se salvaron? Sabiduría.

Además, este tipo de actitudes, que todos los que han trabajado con niños en la iglesia saben que es así y pueden dar fe de ello, conllevan otro punto a tener en cuenta. Los espíritus puros, tienen un nivel de entendimiento que les permite efectuar preguntas con mayor relieve y profundidad que las que pueden realizar los espíritus impuros. Dicho de otro modo: los niños, por su poco nivel de contaminación, eran capaces de formular preguntas en un nivel de sabiduría espiritual que no tenía la gente adulta. Por eso es que, las funciones que ejercemos, pueden ser desarrolladas de dos maneras: conforme a lo que ya sabemos, o desafiándonos permanentemente a indagar más, más y más. Si tú sigues haciendo las cosas tal cual las aprendiste hace diez años y no deseas modificar nada, es muy difícil que Dios decida darte algo nuevo. ¿Para qué lo haría?

En general, como iglesia somos como un vehículo que tiene un baúl de equipaje muy reducido, muy pequeño. No podemos cargar mucho. Y, en el proceso de cargar cosas, debemos implementar la actitud lógica necesaria, que es empezar a desechar lo que no nos sirve. De allí que resultaría poco menos que insólito ponerse a buscar un don que luego no vayas a utilizar. ¿Para qué lo harías? Y todos los dones que recibas, deberás exigirlos al máximo sin otro propósito que cumplir el plan que Dios tenía cuando te los dio.

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Buscando el Ministerio Predominante

La gente suele confundir resultados con bendición divina. También suele confundir bendición con aprobación. Ya lo he enseñado a eso: una cosa es que Dios te bendiga y otra es que Dios te apruebe. Una cosa es que Dios te use y otra es que Dios te apruebe. Y eso tiene que ver con lugares geográficos, también. Tú solamente vas a rendir fruto al ciento por uno en lo que sea tu ministerio, si estás en el lugar designado por Dios para que funciones y operes. De otro modo, será puro esfuerzo humano. Bien intencionado, fiel, leal, sincero y noble, pero no ungido, porque habrá sido sin orden superior.

Porque no es tampoco tan simple como parece. Tú puedes utilizar toda la artillería espiritual que dispones mediante la labor del ministerio quíntuple, pero lamentablemente no sucederá nada por un simple y feo motivo: estás en desobediencia, porque Dios nunca te envió a ese lugar. Es más: probablemente en más de un caso, Dios ni siquiera te envió. No importa las ganas que tú tengas de ser algo. El Reino de Dios se mueve por fe, por diseños y por disposiciones superiores, no por ganas. Porque no sé si recuerdas lo que anteriormente ya te dije: cuando el Señor comisiona a alguien para hacer un cierto y determinado trabajo, conjuntamente con el qué y el cuándo, aparece el dónde.

Ahora pregunto: ¿Es que hay lugares geográficos que son más fértiles para el evangelio que otros? Sí que los hay. ¿Motivos? Pueden ser varios, pero uno de ellos es que Dios esté trabajando en cierto lugar y lo tenga bajo juicio, por ejemplo. Dios juzgó algo y, hasta que no se limpie y purifique, no se moverá nada. Pero hay otros lugares en donde Dios ya preparó la tierra para que esa tierra diga: ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! De todos modos, en cuanto lugar encuentres, siempre habrá un ministerio predominante, que podrá coincidir o no con tus propios intereses o gustos.

Veamos: cuando tú te convertiste al Señor y apareciste en una congregación cristiana determinada, ¿Recuerdas cuál fue la primera actividad que sentiste interés en involucrarte y participar? Oye, no me respondas alabanza y adoración, porque eso no es un ministerio, ¿Entiendes? Fíjate el texto de Corintios que leímos: ¿Son todos apóstoles? ¡No! ¿Son todos profetas? ¡No! Mira; los ministerios tienen una característica que los distingue de una función. Los ministerios son exclusivos de un grupo de gente. Entonces, pregunto: ¿La alabanza es un ámbito exclusivo de algunos, o pertenece a todo el cuerpo? Listo. No es un ministerio, ¿Está claro?

Volvamos atrás, entonces. Esa actividad que fue la primera que te gustó desarrollar en la que fuera tu primera congregación, muy probablemente es la que termine siendo tu ministerio vertical. Lo que estamos llamando como ministerio dominante o predominante. Ahora bien; como todo en la vida, ese ministerio necesita crecer por la práctica, necesita crecer por la impartición, alguien lo activa y necesita crecer por la revelación. Son las tres cosas que desarrollan a cualquier ministerio: la práctica, la impartición y la revelación.

Veámoslo desde este ángulo: cuando Dios llama a una persona, no lo llama para ser salvo; la llama para que cumpla una función. Para que pueda cumplir su función y pueda ser obediente al Señor, esa persona necesariamente deberá pasar por la salvación. Con esto, lo que quiero enseñarte es que nadie en absoluto puede decir que su ministerio fue ser salvo; eso sería casi absurdo. Ahora bien; esa función, a veces es muy sencilla. Dios llama a Pedro, y le dice: ¡Te haré pescador de hombres! Cuando está terminando su ministerio, Jesús, le dice a Pedro: ¿Me amas? ¡Sí! Pastorea mis ovejas. ¿Su primera tarea, cuál fue? Ser pescador de hombres. ¿Y cuál es el ministerio pescador de hombres? ¡Evangelista!

Ahora, cuando el Señor se está yendo, le dice que pastoree a sus ovejas. ¿Le está volviendo a decir que sea evangelista o lo está mandando a pastorear? En el lapso en el que Pedro está con Jesús, (algunos dicen tres años, otros dos años, otros dicen que más), el ministerio de Pedro migra de evangelista a pastor. En ese lapso. Entonces, pregunto: ¿Cómo pastor, puede evangelizar? Sí. ¿Cómo evangelista, podía pastorear? No. Cuando él empieza como evangelista, ¿Qué pastoreo podía hacer? El primer ministerio, la primera función, generalmente es la que abre los espacios para las otras.

De hecho, es imposible que alguien migre hacia otro ministerio, sin que antes no haya desarrollado el primero. De hecho, este es en su inicio un ministerio de enseñanza, aunque hoy ya desandamos rutas apostólicas. De todos modos, si es una migración, es progresiva, entonces seguimos enseñando y plantando diseños. El título, en último de los casos, es lo de menos. Sólo interesa aquí en la tierra, lo mismo que tu nombre o el mío. En los ámbitos espirituales somos ministros competentes de lo que sea y tenemos un nombre que nos fue dado desde mucho antes de formarnos en el vientre de nuestras madres. ¿Difícil de creer? ¡Por supuesto! ¿Alguien te hizo creer que militar en el Reino de Dios era fácil?

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Dos Historias; Un Comienzo

En 1370, en una pequeña comunidad de lo que hoy es la República Checa, nacía un hombre llamado John Huss. Este hombre venía de una familia muy pobre, de hecho, su padre muere cuando él era niño. De tal forma que es educado a duras penas por su madre, entra casi por compasión a una universidad, en Praga y termina graduándose de teólogo, de filósofo, de educador. Este hombre va a morir cuando cumplía exactamente cuarenta y cinco años, en 1415, y él es el primer ejemplo efectivo de levantar una voz en contra de los abusos de la Iglesia Católica. En ese momento, la Iglesia Católica estaba sufriendo lo que era el gran sisma de occidente y se había dividido en dos.

Había dos Papas, y entre ellos se estaban peleando mal y feo. Había un problema muy grande, y cada uno sacaba el dinero que podía con las indulgencias. Y este hombre se levanta y dice: ¡El Papa es el anticristo! Y lo dice públicamente siendo él, un sacerdote católico. Poco tiempo después, el rey Segismundo, de Hungría, lo manda a la hoguera, y él es ejecutado en la hoguera, el 6 de Julio de 1415. Y alli, antes de ser quemado, dice: “¡Vas a asar un ganso!” Porque su apellido, Huss, estaba asociado a gansos. Y luego, este hombre condenado a morir, añade: “¡Pero dentro de un siglo, te encontrarás con un cisne que no podrás asar!” Y, justamente cien años después, se levanta Martín Lutero, en cuyo escudo de armas, estaba un cisne.

Veamos: ¿Qué ministerio te parece que desarrolló John Huss? Profeta. Cien años antes, él da una palabra. Cuando se levanta Martín Lutero, ¿Qué ministerio desarrolla él? Apóstol. Y no se olviden que los dos eran sacerdotes. Ambos celebraban la misa. Los dos profesaban una teología católica. Es más; ellos nunca abandonaron el catolicismo, pero desarrollaron una función mucho más importante que el título. Esto te deja claramente en evidencia algo que no les agrada a muchos de los nuestros: a la hora de los hechos concretos y contundentes conforme al diseño de Dios, Él no va a tener demasiado en cuenta las doctrinas. Dios siempre va a mirar tu corazón, no tu formación teológica.

Pueden darse cuenta que esa dinámica, que primero va el profeta y luego va el apóstol, Dios la ha usado en infinidad de veces. Samuel y David; Juan y Jesús. Vez tras vez. Ananías y Pablo. Vez tras vez, ustedes van a darse cuenta que Dios hace interactuar ambos ministerios, para que de esa forma se consolide un territorio. La victoria siempre va a venir, a través de los ministerios del Cuerpo de Cristo. Siempre va a haber una acción coordinada del Cuerpo de Cristo, para poder hacerlo. Y si nosotros, hoy, queremos recuperar el diseño de Dios, indefectiblemente deberemos comenzar por el profeta. ¿O es que todavía saldrá alguien simulando santa indignación a asegurar que a todo eso lo podrá ejecutar un grupo de pastores ungidos?

¿Y por qué será que Dios comienza con los profetas? Técnicamente, ¿Cuál es la razón? La razón es simple: los profetas son las personas que están permanentemente buscando de manera atenta, lo que Dios está hablando. Por eso es que Dios necesita del profeta, para que haya alguien que abra una brecha. Tenemos una iglesia pastoral. Todos están sumergidos en una atmósfera pastoral. Nada que discutir, eso es lo que mal o bien nos trajo hasta aquí, pero convengamos en que tal cual como está, no tenemos ninguna perspectiva de que mañana aparezca un conjunto en forma de equipo que podamos denominar como ministerio quíntuple.

Y todo comienza con un grupo de personas, grande, mediano, reducido, quien sabe, que de buenas a primeras y sin mediar planificaciones, se pone a orar. A orar y a orar. Cuando alguien se acerca y les pregunta por qué oran, no saben responderle. ¡Esperamos más de Dios! ¡Sabemos que hay más! – ¡Ah!, decimos, ¿Hay más? ¿Y qué es ese “más” al que te refieres? – No lo sé, sólo sé que hay más y debemos pedirlo. Un día, esa palabra le hace un clic en el corazón a alguien que andaba por allí y que, en apariencia, estaba muy lejos de todo lo que se estaba haciendo. Alguien que no es un profeta, nadie lo llamó profeta, es una persona. Una persona en la que aquellas oraciones han encontrado tierra fértil.

Entonces, esa persona recibe una palabra que le muestra que cierto grupo está en el lugar equivocado y que por esa razón es que no crece. Ahora; resulta ser que ese grupo está allí desde hace más de veinte años, mientras que esta persona llegó hace no más de dos o tres. Es decir que no tiene ni la menor idea de lo que está hablando. Un día se entrevista con el líder de ese grupo y le pregunta por qué motivo instaló a ese grupo en ese lugar. Las evasivas que recibe como respuesta, dan a entender algo muy claro: ese líder no sabe por qué razón están en ese lugar. ¿Cómo le dirá lo que Dios le ha mostrado? El líder está radiante por todo lo que se ha hecho allí, y aunque ahora esté muy pobre, ese es su lugar. No es el único que ignora que la fe puede obrar milagros, aunque Dios no esté involucrado en ellos. ¿Vas entendiendo como funciona el Reino cuando el Reino se manifiesta de verdad? Y no te olvides que Profeta, en realidad, es Vocero. Nada menos.

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¿Qué Elementos Van a Arder?

Si Jesús estuviera hablando en este mismo momento y su voz fuera audible para todo el pueblo creyente, ¿Qué crees que estaría diciendo? Tengo certeza que algo muy similar a lo que Mateo le rescata en 28:20 de su evangelio: Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. ¿El fin del mundo? Pero… ¿Entonces están en lo cierto los que predicen que el mundo tal como lo conocemos dejará de ser, o se destruirá? Yo sería cauteloso. Porque la palabra griega del original que esta versión traduce como mundo y la Biblia Textual como siglo, es aión, y en realidad está mucho más cerca de era o sistema que de mundo o siglo, tal como los conocemos quienes hablamos idioma español.

Eso, claro, significa que no habrá un fin del mundo donde de pronto todo estalle y se venga abajo con todos nosotros adentro. Entonces sale el hermanito Literal y me dice: ¡Sí, hermano! ¡Ya hay señales bíblicas! ¡La luna roja como la sangre, las estrellas comienzan a danzar y finalmente a caerse! ¡El cielo se enrolla como un pergamino y sus elementos comienzan a caer ardiendo! ¡Será por fuego, hermano! ¡Y no por agua como fue antes, cuando Noé y el arca! ¿Entiende, Néstor? ¡Así es como está anunciado! – Así que anunciado, ¿No? No me gusta contrariar a nadie, pero tampoco dejarle pasar algo que puede ser irresponsable o peligroso, y mucho más si después con eso armamos una doctrina. Si leemos a Pedro, tal vez entendamos algunas de las cosas que él vio y no siempre pudo o supo explicar con claridad. (2 Pedro 3:8) = Mas, oh amados, no ignoréis esto; que, para el Señor, un día es como mil años, y mil años como un día.

Cuando la Biblia habla de años, es obvio que no tiene nada que ver con lo que inventó don Gregorio mucho tiempo después. Así que, si para Dios mil años equivalen a un día, este que hoy estamos viviendo, es el Tercer Día de Jesucristo, que es el día de la resurrección y la victoria. Habría que dar gracias a Dios por esa victoria en este tiempo, que es el de las primeras horas de la mañana del tercer día. (9) El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Mientras la iglesia predica infierno para los que rechazan a Cristo. Dios jamás habla de infierno; Él tiene paciencia, amor, misericordia y sigue esperando cambio, decisión y arrepentimiento que le posibiliten implementar perdón, redención y salvación a la mayor cantidad de seres humanos. (10) Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grandes truenos, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.

Claro; la primera interpretación, es la que tiene que ver con la imagen más rápida y superficial que tenemos de un ladrón en la noche. Un ladrón llega sin previo aviso, por sorpresa, sin que nadie lo haya previsto. Cuidado; no es descabellado esto, no, de ninguna manera. Es bueno haberlo aprendido así y bueno haberlo enseñado, también. Pero, pregunto: ¿Es esa la única condición que tiene un ladrón en la noche? No. Hay, por lo menos, otra más. Un ladrón viene, siempre, a llevarse algo que no le pertenece. ¡¡Wow!! ¿Qué significa esto? Porque es a la inversa de lo que aprendimos. No. Habrá un arrebatamiento, esto no está en duda. pero en este texto se está hablando de otra escena, de otro momento, quizás previo al arrebatamiento: de la siega de la cizaña. El Señor será como ese simbólico ladrón y aparecerá, en primer término, para sacar del medio a todos los que no son suyos, a los que no le pertenecen. En una palabra y para que se entienda bien: ¡Todo lo que no es de Cristo será conmovido!

¿Cómo tenemos que entender esto? Parece contradictorio con la fe, con la justicia, con el amor. Dice que vamos a producir una remoción de todo lo que no es Cristo, mediante la manifestación de Cristo por nuestro intermedio. Es el mismo principio de Juan el Bautista: debemos menguar para que Él crezca. ¿Y que sucedió con Juan? Perdió la cabeza. Eso es exactamente lo que debería suceder con cada uno de nosotros. Y si no lo entiendes, lo que te estoy diciendo es que, si tú no “pierdes” tu cabeza, la cabeza de Cristo no puede tomar ese lugar. Y entonces, mientras tú no mengues, Él no crece. La única manera de tener la mente de Cristo, es el cortarnos de raíz la nuestra. Lo que no es de Cristo, será removido. La cizaña será segada. Como en los días de Noé…

Después viene la otra parte, la de los elementos ardiendo que caen deshechos. ¿Qué ha aprendido usted? Que se trataban de estrellas, soles, lunas, planetas o quien sabe que cosas. En suma: “El fin del mundo”, ¿No es así? Sí, yo también aprendí eso. Pero dice que los elementos ardiendo serán deshechos. Otra versión dice que esos elementos serán destruidos. Aquí hay una palabra que resulta clave: ELEMENTOS. Y allí es donde nos encontramos con que tiene un significado muy diferente al clásico que saltaría a primera lectura. Mira esto. (Colosenses 2. 20)= Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿Por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos, (21) tales como no manejes, ni gustes, ni aún toques, (22) (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso?

¿Qué te parece? ¿Qué crees que puedan ser los rudimentos del mundo? En principio, tengo que decirte que, la palabra RUDIMENTOS, se traduce de una palabra griega que originariamente se refería a un triángulo situado sobre un reloj de sol para determinar la hora por medio de la sombra que ese triángulo proyectaba. Desde allí comenzó a aplicarse a ir ordenadamente, a avanzar poco a poco, a comenzar (Atención; toma nota de esto) por las cosas elementales, a aprender las letras del alfabeto. En el Nuevo Testamento, a esta palabra se la utiliza (Toma nota otra vez) para referirse a las verdades elementales. Es un término, para redondear la idea, que se aplica a los primeros y más sencillos principios de alguna ciencia, de la literatura o de alguna doctrina religiosa, ¿Entiende? Esto quiere decir que, RUDIMENTOS, en realidad, son los ELEMENTOS básicos del lenguaje que la ha formado. Muy bien; con esta misma palabra que aquí se traduce como RUDIMENTOS, se escribe ELEMENTOS en Pedro 3:10. Hay otra escritura que amplía y confirma esto.

(Gálatas 4: 3) = Así también nosotros, (Está hablando de nosotros, no de incrédulos pecadores.) cuando éramos niños, estábamos bajo esclavitud, bajo los rudimentos (Es decir: elementos) del mundo. (Verso 9) = Mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿Cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos (Otra vez: Elementos) a los cuales os queréis volver a esclavizar? Te digo que, tranquilamente, esto podría haber sido escrito esta mañana por cualquier cristiano que forme parte de ciertos grupos, ¿No te parece?  Los rudimentos de los cuales se habla aquí, o Elementos, están íntimamente ligados y relacionados con el legalismo. Judío en principio, pero con todos los legalismos ritualistas y fundamentalistas que quieras agregarle después. El culto a las leyes, los estatutos y las ordenanzas humanas, generalmente impuestas para reemplazar una inexistente presencia, unción y poder de Dios, esclaviza, adormece, intoxica y mata. Cizaña. Rudimentos. Elementos.

(Hebreos 5: 12)= Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuales son los primeros rudimentos de las palabras de Dios, y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. Esta palabra que figura aquí, RUDIMENTOS, es la palabra STOICHEION, que también se traduce como ELEMENTOS, y es la que utiliza Pedro cuando dice que se van a quemar, que van a arder, que se van a deshacer, a destruir. Esto te está diciendo que, el origen de todo lo que exprese algo que no es de Dios, va a ser quemado. Te lo amplío: si el vocabulario no sirve, (Y hoy anda suelto muchísimo vocabulario que no sirve), el fuego va a quemar las letras, que son el elemento, los rudimentos, para que no haya vocabulario. Y respecto a que el fin será por fuego y no por agua, mira lo que dice un párrafo Jeremías 23:29: ¿No es mi palabra como fuego? Clarísimo: el fuego que quema la letra originaria del falso vocabulario, es la Palabra.

Esto significa algo que no siempre se nos ha enseñado así: por más que el hombre sea horriblemente malo, Dios no va a quemar al hombre. En todo caso, sí va a quemar el origen de lo que hizo que ese hombre sea malo. Los rudimentos, los elementos de la tierra arderán, eso quiere decir. Los personeros de esos rudimentos, ministros, predicadores de falsedades, van a ser quemados por el fuego de la exposición y el derrumbe conceptual. Cualquiera puede observar y comprobar que las fortalezas mentales están cayendo. Escuche: el milagro más grande del mundo está ocurriendo delante de nuestras narices y no nos hemos dado cuenta. Claro, siempre se nos habló de los milagros como algo espectacular y nos estamos perdiendo este. Ya no es el paralítico levantándose y caminando, ni el ciego que recupera su visión. El milagro que ahora se acerca es el de Cristo Jesús formado en nosotros, porque eso es lo que produce el fuego que inflama los elementos.

Esperaban ver a una ciudad cuyo fundamento es Dios: la iglesia real, verdadera, alejada quizás de una rutinaria y ritualista congregación religiosa en la cual usted se sumerge todos los domingos de su vida. Rudimentos, son los principios primordiales o fundamentales, de ciencia o disciplina, ese es el significado. Por eso es que vemos que el sistema va a deshacerse. (2 Pedro 3: 10) = Pero el día del señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay, serán quemadas. (11) Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, como no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir. (Es curioso y al mismo tiempo tremendo, el impacto que produce la influencia de la religión cultural.  ¿No te da la sensación, al leer esto, que te está hablando de una figura humana con su rostro bondadoso, santo, y las manos juntas, símbolo estético de la piedad? Si; esa es la estatua, esa es la imagen.

Esa es la influencia cultural de la que te hablaba. Porque, ¿Sabes lo que es la Santidad? Estar apartado, consagrado, dedicado a las cosas de Dios. ¿Y sabes lo que es vivir piadosamente? Vivir espiritualmente por el espíritu y no por la carne. Según Cristo, no según Adán … (12) esperando y apresurándoos, (Esta palabra que leemos aquí, APRESURÁNDOOS, es la palabra SPEUDO, y significa ACELERAR. Esto quiere decir, ni más ni menos, que nosotros como creyentes debemos tener una conducta con respecto a la venida: ACELERARLA. ¿Estoy hablando de la venida del Señor, entonces? No. Te estoy hablando de la venida del tiempo de la quema de todo lo que es falso, de todo lo que no es verdadero, de todo lo que no viene de Dios, de todo lo que viene de la sabiduría humana. En suma: de todo lo que es Babilonia. Porque la venida del Señor, dice la Biblia, depende que se madure o no el fruto, pero la quema básica del sistema babilónico, sí depende de nuestra actitud. Una cosa es convivir con Babilonia, otra es soportar a Babilonia, y otra cosa es proteger nuestra pureza y no contaminarnos con Babilonia.

Pero otra cuestión muy distinta es permitir pasivamente, bajo la óptica de ese falso hiper-amor y súper-bondad con que muchas veces nos manejamos, que Babilonia haga barbaridades en el nombre de un Dios que no es el de la Biblia, transformándonos de ese modo, por omisión, en voluntarios cómplices. En cuanto a Cristo, Él no viene hasta que la iglesia no esté madura. ¿Y qué es lo que tenemos que madurar? Esa madurez.) para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán. (Aquí tienes otra vez el incendio de los elementos, de los rudimentos, de los principios falsos a partir de la palabra de autoridad ¿Cuáles serían, a tu juicio, aquellos rudimentos o elementos que podrían llegar a inflamarse y encenderse en fuego?  Todo aquel mensaje que, por mejor intencionado, moralista o bondadoso que sea, no tenga la base del evangelio de Jesucristo, (ese que dice que el Reino de los Cielos se ha acercado), será sacudido en este tiempo. Y si algún hombre no sólo lo predica, sino que también vive ese tipo de palabra falsa, se quemará con ella.

(Eclesiastés 1: 4)= Generación va, y generación viene, más la tierra siempre permanece. Esto nos deja más que claro que lo que va a destruir no es el planeta, como pregonan los cultores de “El fin del mundo”, sino otros aspectos. Los elementos, los rudimentos, los argumentos, serán pasados por fuego y todo aquello que no sea Cristo, será destruido. ¿Tienes dudas de esto? Te felicito. Toma tu Biblia y examina si lo que te digo es así. ¡Yo digo que el fuego no es fuego literal, y que lo que se quema no es el planeta, sino los conceptos falsos, las falsas doctrinas, la cizaña, los rudimentos, los elementos! ¿Sabes por que lo digo?  (1 Corintios 3: 11) = Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. (¿Qué es lo que no puede alterarse? Los fundamentos, los rudimentos, los elementos).

(12) Y si sobre este fundamento alguno edificare oro (Que viene a ser una realeza externa, algo que normalmente llamamos “status”) plata (Que a partir de su utilización como moneda de cambio, pasó a ser símbolo del dinero y factor propiciatorio de las denominadas teologías “de la prosperidad”) …piedras preciosas…(Belleza exterior, adorno, lujo, atractivo mediante poderío social) madera (Esto es símbolo de templo hecho por mano de hombre; Salomón) heno (Alimento de baja caloría, de baja nutrición) …hojarasca…(Directamente basura, cizaña) (13) las obras de cada uno (Todo lo que le he detallado, que son fundamentos existentes en este tiempo, argumentos, rudimentos, elementos) se hará manifiesta (Es decir que nada quedará en secreto. Un día se sabrá por qué cada uno ha predicado lo que ha predicado, si defendiendo los intereses del Reino de Dios o los propios) …

…porque el día la declarará; (¿Cuál es el símbolo del día? La luz. El Sol de Justicia. Cristo. La palabra real, ungida, verdadera. ¿Y cómo llegará?) pues por el fuego será revelada (Aquí tienes tu fuego. Guarda ya el balde, la cubeta de agua, no llames a los bomberos, generalmente vienen solos…) …y la obra de cada uno, cual sea, (No habla de planeta, no habla de sociedad secular, incrédula o atea, habla de obras que, según hemos visto, tienen fundamentos, argumentos, rudimentos y elementos) … El fuego la probará(Una vez más, Jeremías: tu Palabra es como fuego. El resultado de esa prueba tiene dos aristas; o se aprueba y los fundamentos, esos rudimentos, esos elementos sustentados en Cristo son válidos y aceptables, o todos toman fuego y caen ardiendo y deshechos. ¿Estamos? ¿He podido probar, confirmar y respaldar lo que dije?)

Quiero que entiendas que no están juzgando las obras. No interesa aquí si esa obra es de oro es de madera. Tanto es de Dios la madera como el oro. El tema esencial es como fue edificada. No hay nada de malo con el que tiene menos como con el que tiene más. Si es para Dios, sigue siendo para su gloria. Nos hizo a todos del mismo tamaño. Ahora vayamos al principio de este último texto. (Verso 10)= Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire como sobreedifica. (Fíjate que no dice “con qué”, dice “como”.) (2 Pedro 3: 13)= Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. ¿Quién no se imaginó alguna vez, leyendo este verso, un día singular y particular en el que, no podemos imaginar de qué modo, (Misiles nucleares, terremotos, guerra de las galaxias), un cielo haciéndose pedazos. (Aunque sabemos perfectamente que lo que nosotros llamamos Cielo no puede romperse porque no es de material) y un planeta destrozándose?

Luego de eso, los que puedan haberse salvado, (Que se nos enseñó que serían los creyentes, pero si la cosa viene a través de una guerra nuclear, los que se salven serían los personajes más importantes de los países más importantes, que son los que cuentan con refugios atómicos) disfrutarían de esos cielos nuevos y una tierra nueva. ¡Qué lindo! ¿No? ¿Pero no parece apartado de la justicia de Dios? Ah, no, no importa. Si me lo predicaron, debe ser porque el siervo tuvo la visión. ¿Sí, eh? ¿No sería más coherente que en realidad no tuvo ninguna visión y entonces encaró el asunto por el lado más entendible para la mente carnal y humana? Esta palabra que se usa aquí, NUEVOS, tanto en los cielos como en la tierra, es la palabra KAINOS y significa: “Algo nunca visto”, o “Algo que nunca estuvo”. KAINOS tiene la implicación de algo que había, pero que ahora está de otro modo, de un modo mejor. Si yo cambio hoy mi viejo automóvil, paso a tener un auto nuevo. Lo que no quiere decir que sea un “Cero Kilómetro”. Tampoco quiere decir que antes no había ningún auto, sólo que ahora hay uno mejor. KAINOS. Nuevo.

Esto significa que, cuando se dice cielos nuevos y tierra nueva, se refiere a una nueva condición de lo existente, no a un cambio de planeta. Es decir que, para redondear esto, NUEVO, KAINOS, aquí, sería algo así como “Nuevo en una especie; el mejor de una especie”. ¡Es increíble! ¿Cómo me enseñaron otra cosa? Estoy de acuerdo, te enseñaron otra cosa. A mí también. Pero esa no es una excusa válida ni una prueba de inocencia. La base, aquí, es tu desobediencia. Tenemos un mandato claro: escudriñar la Palabra, ¿Verdad? No sólo los ministros, ¡Todo el pueblo! Todos ministros competentes, todos. Eso dice. Bueno, olvídalo. Espero que haya sido la última. Hoy mismo, ahora mismo, toma tu Biblia, que es igual a la mía, y escudriña para ver si esto que te estoy diciendo, verdaderamente es así. Si lo ves con claridad, lo aceptas, lo crees y lo pones por obra. Recién entonces puedes predicarlo calcado y no será plagio. Nadie es dueño de ningún mensaje, todo es del Espíritu Santo, suya es la gloria.

Debemos pesar los espíritus y someternos a lo que verdaderamente es de Dios, no a cualquier cosa que sale de cualquier persona, por importante, conocida o prestigiosa que pueda ser en nuestro ambiente. Entiende: tú eres nuevo. Una especie de nueva raza en la tierra. Una raza divina. No te olvides que, lo único que existe en la tierra que no es de la tierra, hoy día, es la iglesia. Porque somos nacidos de arriba. ¡Iglesia! ¡Reacciona! ¡Estoy diciendo que eres nacida de arriba! ¡No te sometas nunca a las estructuras humanas! ¡Tienes diseño divino! Cuando Adán cayó, no se cayó de un planeta a otro. Tampoco cayó de rodillas, llorando, arrepentido. Cayó en naturaleza. Entonces, cuando fuiste levantado, no fue a un lugar geográfico ni físico, sino en condición, en estilo. Físicamente seguimos aquí, en el mismo planeta que los demás, padeciendo de pronto, algunas de las cosas que todo el mundo padece, porque algunas de las plagas que Dios mandó a Egipto, también sacudieron muy feo al pueblo de Israel.

(Isaías 65: 17)= Porque he aquí yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; (La misma palabra) y de lo primero no habrá memoria, (¿Qué es lo primero? Lo que ocurrió antes de los cielos nuevos y la tierra nueva) ni más vendrá al pensamiento. (Mandamiento. No te atrevas a desobedecer a Dios y ponerte alegremente a pensar en ese oscuro pasado tuyo. Cuando vengan a tu mente recuerdos de un pasado no precisamente capaz de producirte orgullo, o como ejemplo para la reunión de jóvenes, no te deprimas por eso. En todo caso, si quieres, deprímete por causa de estar desobedeciendo esta palabra que te dice que de lo primero, no habrá más memoria en el cielo ni deberá haber más pensamiento en tu mente.

¿Y que más le está diciendo? Que los cielos y la tierra van a pasar. Que su palabra es tan eterna que solamente se la puede comparar con lo más eterno que existe. Porque si se tratara de un problema astronómico o interplanetario, con OVNI incluido, y los cielos y la tierra, efectivamente, dejaran de ser, lo más lógico sería que, desaparecidos los portadores, la palabra también dejara de ser. Pero sabemos que la palabra perdura para siempre. Y por eso es que la compara con algo que es para siempre, no la puede comparar con algo temporal. Es un lenguaje revertido, son imágenes proféticas. Profecía no es predicción del porvenir, es revelación contemporánea que, como tal, trae segura y enorme bendición, jamás terror.

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Los Vaivenes del Yugo Desigual

(2 Corintios 6: 14) = No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿Qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?

Mucho se ha discutido sobre el tema de juntarse o no con los no creyentes y las prácticas que debemos o no desarrollar con ellos. Se dan las más variadas posiciones en uno y en otro sentido. Por cierto que estas discusiones no acabarán en iglesias y familias donde haya distintos temperamentos, enfoques y mentalidades, situaciones sociales y sobre todo, distintas generaciones.

Lo importante será siempre que prevalezcan la templanza y el amor, en dependencia al Señor y a su Palabra, junto con la guía del Espíritu Santo. Así iremos aprendiendo qué espera Dios de cada uno, con amor, para no herir la conciencia de otros hermanos, y ser más tolerantes y pacientes.

Se nos manda también a amarnos unos a otros, a guardar el día del señor, a ser humildes, gozosos, caritativos, a ser llenos del Espíritu Santo, a no ser dados al vino, por ahí también se filtra el sostener a los siervos en el ministerio (Obvio que habla de pastores a salario), a celebrar la Santa Cena, etc.

Se puede discutir el “cómo”, el “cuándo”, el “cuánto”, el “dónde” de estas cosas, pero no si deben hacerse o no. No nos atrevemos a plantear siquiera, el estricto cumplimiento del mandamiento en este tema pues está claro en la Palabra de Dios.

Creo que cuestionarlo es una de las tantas sutilezas de Satanás para este tiempo en su intento de hacer tambalear a fieles creyentes. Me refiero concretamente a: 1) Casarse; “) Hacer sociedades comerciales como medio de vida con quienes decididamente no son del Señor; y 3) Ser miembros de logias, que aunque nos parezcan infrecuentes, no dejan de ser importantes. ¿Rotary? ¿Leones? Yo diría Masonería.

Quiero puntualizar que el principio está asentado en forma terminante: No os unáis en yugo desigual con los incrédulos. Vamos a ver; pensemos para qué sirve un yugo. Un primer objetivo es lograr una unión indisoluble de las partes, haciéndolas casi una unidad.

Ninguno de los bueyes puede apartarse de la línea y hacer algo individualmente. Con esto se logra un segundo efecto: el máximo rendimiento (Aprovechamiento) de las fuerzas (Virtudes) de cada uno, pues cada buey está obligado por el yugo a sumar sus fuerzas a las del otro, y juntos alcanzar el objetivo final: un campo perfectamente arado que luego será sembrado.

Imaginemos una yunta de bueyes unidos a un yugo, con una gran diferencia de tamaño o condiciones; o un buey con un asno, lo cual estaba prohibido por Dios para los judíos. Había tropezones, desvíos, irritaciones, cansancio fácil y hasta posibles accidentes con erradicación de alguno de los animales.

La idea del yugo es la de una firme unión de esfuerzos y voluntades donde cada una de las partes carece del derecho de ejercerlas a su antojo, sino en función permanente del otro; donde no puede haber una gran diferencia de condiciones de las partes y donde el objetivo es claramente uno solo.

Justamente, la dificultad para la unión entre un creyente y un inconverso estriba en esas dos grandes diferencias. Diferencia total de naturalezas: caída una y regenerada la otra; y diferencia total de objetivos: satisfacción propia y la gloria de Dios.

Hay muchos pasajes que nos hablan de relacionarnos con la gente para llevarles nuestro testimonio. Mateo, por ejemplo, en su Evangelio, capítulo 9 y versos del 9 al 13, relata su llamamiento y cómo Jesús se sentó a festejar comiendo y bebiendo con toda clase de personas tal vez de las más bajas costumbres.

Sabemos en este caso, como en otros, que nuestro señor no rehuyó compartir un festejo o una comida con pecadores basándose en el principio del apartamiento, y fundamentó su actitud diciendo que debía ir donde estaban los necesitados. Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos, dice el verso 12.

Además aseguró que esta actividad agradaba verdaderamente a Dios y no las prácticas religiosas sin amor. Aprended lo que significa: misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento, concluye el verso 13.

El conocido capítulo 17 de Juan refiere la oración intercesora de Jesús por nosotros sus discípulos, y allí queda bien sentado que aunque no somos del mundo, estamos en él. Jesús pide que no seamos quitados del mundo ya que él nos envía con la misión idéntica a la que él mismo vino al mundo. Sí pide que seamos guardados del mal.

Jesús dijo en Mateo 5:13-15 que somos sal y luz del mundo. No hay nada más obvio que debemos relacionarnos con el mundo, actuar, trabajar y vivir entre las gentes. 1 Corintios 5:9-11 trata con quienes diciéndose creyentes, viven en flagrante inmoralidad: Con el tal ni aún comáis, dice el verso 11. Pero Pablo aclara que esta actitud no significa apartarnos de los pecadores del mundo; con ellos debemos relacionarnos naturalmente, de lo contrario, Os sería necesario salir del mundo, concluye el verso 10.

Cualquier actividad cultural, laboral o social en la que participemos, nos une con los no creyentes en un mancomunado esfuerzo para llevar algo adelante. Vivimos con ellos en el mundo, tenemos intereses humanos comunes, usamos las rutas que los hombres construyen, mandamos a nuestros hijos a las escuelas y hacemos uso de las leyes civiles.

Teniendo en cuenta todo esto y las enseñanzas bíblicas, creo que debemos participar con nuestros prójimos en todo cuanto nos sea posible, aun aparte de nuestras normales actividades laborales, para llevar la luz y la sal de Cristo al mundo. Muchas son las cosas que podemos hacer juntos con los que no son creyentes, que no comprometen sustancialmente nuestra vida en Cristo.

La otra cara de la moneda es que hay pasajes que equilibran esto, y que nos hablan de nuestra santidad y consagración, las cuales tenemos que cuidar con sabio temor. 1 Corintios 2:6-16 dice que hemos recibido la “mente de Cristo” y que podemos discernir lo que es del Señor. Hay muchas cosas que al mundo le parecen normales, pero nosotros sabemos que el Señor no las aprueba.

Mateo 6:24 nos dice que No podemos servir a dos señores. Y Santiago, con el tono fuerte que caracteriza su carta, dice en el capítulo cuatro, versículo cuatro, que quien hace amistad con el mundo, ¡es un alma adúltera! Y se constituye automáticamente en un enemigo de Dios.

Colosenses 4:5 y 6 dice: Andad sabiamente con los de afuera y que nuestras palabras y nuestro tiempo en relación a ellos sean justamente administrados.

Está claro entonces, que nuestra relación con los no creyentes no debe ser la retracción absoluta, sino la regulada por la sabiduría de Dios. ¿Por qué, entonces, sostener la abstinencia absoluta con los no creyentes en las tres relaciones en cuestión: el matrimonio, las sociedades económicas y las logias? ¿Existe una sustancial diferencia entre estas tres cosas y cualquier otro tipo de relación? ¡Sí! Lo afirmo categóricamente.

La diferencia es que en cualquier otra relación humana común, la situación del creyente puede ser más o menos comprometida, pero siempre es temporal y regulable. Es decir, el creyente puede dosificar su participación, metiéndose más o apartándose un poco o del todo, sin dejar que su fidelidad al Señor sea violada y sin permitir que lo aten a un terrible y desigual yugo. Él puede luchar en contra de algo injusto o impuro y si no logra nada puede plantarse y decir: “Amigos, hasta aquí llego yo”.

José y Daniel no fueron ni misioneros, ni pastores, ni siquiera tuvieron un trabajo relacionado en forma directa con lo que podríamos llamar la obra del Señor. Ambos fueron simples, pero valientes y fieles a lo sumo, hijos de Dios; totalmente comprometidos con los problemas políticos, sociales y económicos de su momento. Ninguno de los dos contó con un clima de creyentes que lo apoyaran en su labor y con los cuales trazar planes que estuvieran enmarcados en los principios divinos.

Tuvieron que manejarse entre hombres perversos, ambiciosamente desmedidos, políticamente corrompidos, aduladores, cobardes, sanguinarios y reyes que se creían dioses. Sin embargo, ninguno de los dos se comprometió a tal punto de quebrantar su fidelidad a Dios, aunque ambos alcanzaron el máximo puesto político después del rey, a pesar de ser extranjeros.

El problema de las logias es el voto con que sus miembros quedan comprometidos en un área de sus vidas, que puede ser mayor o menor según los objetivos de la logia. No interesa la calidad de los objetivos ni el grado de compromiso. Dentro del marco del principio bíblico que estamos tratando, el cristiano debe abstenerse en absoluto por voto a un yugo desigual, fuera del Cuerpo de Cristo. Y mucho cuidado, así sea con logias que, -aseguran- no tienen en cuenta la “filiación religiosa” de sus adherentes.

En cuanto a las sociedades económicas como medio de vida, la cuestión de un tanto diferente. No puedo ser hoy socio, mañana no y pasado mañana volver a serlo. No puedo cambiar la sociedad, cada dos por tres, buscando los socios adecuados que me permitan una actividad comercial o profesional sin salirme en lo más mínimo de las leyes de mi patrón, de mi Dios.

Es totalmente impracticable. Y esto es imposible además, porque no puede haber armonía entre un creyente y un incrédulo. No puede haber nada en común entre el templo de Dios y los ídolos. Habrá un planteamiento permanente de fidelidades que me será imposible sortear sin fallarle a Dios o a mi socio. En síntesis, un yugo desigual.

Tampoco podemos argumentar que baste cumplir bien mi parte, no percibiendo ganancias deshonestas, ni estafando, ni mintiendo, etc.- pues desde que mis ganancias son en común, no quedo excluido en absoluto de todas las actitudes comerciales, administrativas o profesionales de mis socios.

Por supuesto que en cualquiera de nuestras ocupaciones nos relacionamos con todo el mundo, y podemos estar involucrados en distintas empresas, pero en el momento en que me uno en sociedad económica, cuando hay unión de capitales en dinero o profesiones para ganancia común, quebranto el principio divino.

Entiendo que hay una gran diferencia entre ser empleado de una industria, o tal jefe de planta, o aún formar parte del Directorio, donde todos sean inconversos a pasar a ser dueño de esa empresa en sociedad con inconversos.

Hay una gran diferencia entre ser un ingeniero creyente que forma parte de un equipo que va a planificar el encause de un río o una nueva urbanización a que ese mismo equipo sea una sociedad empresarial con ganancias en común.

En el preciso y exacto momento en que formo una sociedad con personas no creyentes, independientemente de sus conductas morales, hago una unión que no es temporal, ni regulable, en algo tan importante de mi vida de cristiano como lo es el recurso económico.

A muchos jóvenes cristianos les es difícil aceptar que no pueden llegar a casarse con un muchacho o una jovencita que sean inconversos. La esperanza más común es que el candidato o la candidata hayan mostrado una respuesta positiva al Evangelio y haya prometido convertirse. En otros casos, la parte creyente se conforma con la promesa de que podrá seguir libremente con su vida cristiana, sólo que no debe importunar a su cónyuge para que se convierta.

Conozco solamente dos casos que resultaron más o menos bien, pues hubo en ambos una vuelta al Señor. Pero contra estos dos casos que te menciono, puedo asegurarte que podido ver infinidad de malos resultados de casamientos en las condiciones señaladas.

En la absoluta mayoría, son mujeres creyentes que viven lamentando permanentemente su error y rogando por la conversión de sus maridos, sin que ello se concrete y sin que ellas mismas vivan plenamente el gozo de su Salvador. Otras son amenazadas por sus esposos si asisten a los cultos o si se relacionan con creyentes. En algunos casos, terminan apartándose de toda relación con Cristo y su Cuerpo.

Tal vez a muchos jóvenes en las iglesias se les ha dicho solamente que no deben casarse con quien no sea creyente, sólo porque es prohibido por Dios, pero no se les ha ilustrado profundamente sobre los fundamentos y las leyes inexorables que los afectan. Desconocen que no es un mandato caprichoso del Señor, ni una idea separatista de los viejos recalcitrantes.

También tienen el mal ejemplo de tantos matrimonios creyentes que se llevan peor que el de muchos inconversos, haciendo que los jóvenes piensen que no hay diferencia radical en formar matrimonio en el Señor o fuera de él. El matrimonio es la unión humana más fuerte y perdurable que pueda existir. Claro que el pecado ha logrado cambiar ese concepto.

El matrimonio para el cristiano va mucho más allá del amor, la comprensión, la fidelidad y la aceptación mutua. El creyente tiene ya otra fidelidad, otra unión y otro amor que son anteriores a su matrimonio y este no debe interferir sino acomodarse armónicamente. Tiene además, una naturaleza distinta que crea una incompatibilidad para casarse con cualquiera que no la tenga.

1 Corintios 7 habla de algunos problemas matrimoniales. El apóstol toca el caso en que uno de los cónyuges conoce al Señor después de su unión matrimonial. En los versículos 20 y 24, dice que cada uno quede en el estado en que fue llamado, tratando de brillar para Jesús y de ser de bendición y salvación para el otro.

Pero aún dentro de este contexto de argumentación de quedarse en la situación en la que fuimos llamados al Señor, se plantea la posibilidad de salir de esa condición. En el caso de la esclavitud, donde la autodeterminación está abolida o en el vínculo matrimonial donde está compartida, se da la posibilidad de salirse de ella en determinadas circunstancias: en el caso de intolerancia absoluta de la fe por parte del otro, Pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, consigna el verso 15.

No tengo la intención ni el propósito, aquí, de tratar la teología de la separación matrimonial para los creyentes, pero algo podemos concluir que si dentro de todo el contexto bíblico de la solidez e indisolubilidad del matrimonio, se llega de alguna forma a admitir la separación, cuando no se está unido en Cristo, con cuanto mayor peso de razón se debe evitar llegar a esa unión desigual.

No creo que para un hombre o una mujer, cualquiera sea su pensamiento y su sentido de trascendencia espiritual, sea un asunto agradable y entretenido pasar por un divorcio. No debe existir algo que deteriore más a una persona, le produzca mayor dolor o le produzca una clase casi desconocida de sufrimiento que esa instancia. Sin embargo, cuando las parejas que viven sin Dios llegan a esos extremos, nada es más aconsejable que seguir adelante. Es tremendo el drama de los hijos de padres divorciados, pero no es menor el de los hijos de padres desavenidos, con la cuota de violencia y agresividad típica de estas situaciones.

Lo que se ha comentado en este trabajo, es el resultado de muchas búsquedas individuales o grupales de contenidos y hasta de revelaciones de Dios al respecto. Eso, sumado a la mayor o menor experiencia que cada hombre o mujer pueda evidenciar en su trato con otras personas. Entiendo que puede servirte, en todo caso, como excelente punto de partida para que, si el tema es de tu interés personal por la razón que sea, comiences ya mismo y tomándonos como base, a elaborar tu propio estudio personal.

Cada día que pasa, las actividades comerciales, profesionales y de toda índole, se proyectan más y más al corporativismo y esto significa que los creyentes en esas esferas se van necesitados de realizar transacciones o asociaciones que a los hermanos de décadas anteriores ni se les ocurrió hacer.

No vamos a quejarnos de ello. Al contrario, es una característica específica y puntual del mundo actual. El Señor nos tiene a sus hijos, estratégicamente repartidos en todos los niveles de la sociedad para llevar adelante sus propósitos. La importancia de analizar estas cosas es obvia, ya que nuestra actividad no debe resultar ni neutralizada ni desvirtuada.

Estemos seguros de lo que creemos y seamos consecuentes en nuestras actitudes con nuestra fe. ¿Tienes tú fe? Tenla para contigo delante de Dios. Bienaventurado el que no se condena a sí mismo en lo que aprueba. Todo lo que no proviene de fe, es pecado.

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Tal Como Piensas, Vives…

Tu Biblia y la mía están llenas de tipologías y sombras que nos hablan que el corazón de Dios, era para ti. Ahora sal a la calle donde quiera que vivas, y dile al primero que se te cruce, crea o no crea, que todo lo que Dios hizo, lo hizo por ti…y también por él o ella. Pero díselo con la fuerza de la convicción y vas a ver el resultado de lo que el Espíritu Santo produce en una persona fría, incrédula, pecadora, impía y todo lo que se te ocurra. Si Dios va a conmover la iglesia, entonces prepárate para tiempos agitados. Escucha: si Jerusalén es el patrón de lo que verdaderamente va a acontecer en espíritu, entonces el proceso para que Jerusalén fuese edificada, es la edificación de la iglesia. Ahí tienes a todo el Antiguo Testamento para que lo enseñes y lo prediques. Todo está allí. David, Salomón, José, todos tratando de edificar y buscando algo.

Esos principios están relacionados con el tabernáculo y el templo, y la pregunta, entonces, es: ¿Por qué se preparó de esa manera? ¿Dónde va cada pieza? Todo tiene que ver con lo que queremos hoy para ser glorioso. Y si no continúas de acuerdo al patrón, nunca llega la gloria. Edifica de acuerdo al patrón y, entonces sí, llegará la Gloria. Él le dijo a Moisés: ¡Hazlo de acuerdo a lo que te mostré y yo lo llenaré con mi gloria! Si Jerusalén es el prototipo, entonces su construcción es el patrón. De hecho, lo que Dios va a conmover en ti, son principios. Formas de pensar, porque nosotros somos la iglesia. ¡Yo soy la iglesia! Removiendo todo lo que no es Dios, para que sólo permanezca lo que sí es Dios. La promesa es que te va a estremecer. El proceso es remover lo que se pueda mover. Y el propósito es que permanezca lo inconmovible. El propósito final, convertirnos en iglesia gloriosa, la ciudad de Jerusalén.

Pero… ¿Cómo lo va a hacer? ¿Cuántos de ustedes tienen una lavadora, un lavarropas o como quiera que se llame en tu tierra ese aparato donde pones la ropa sucia y en un rato te la lava, te la centrifuga y te la deja para tenderla al sol? A ver, piensa: ¿Qué hay en el centro de la lavadora? Un eje que gira y hace girar a toda la carga. En otros modelos, un tambor giratorio. Ahora bien; dice la Palabra que la iglesia genuina será sin mancha. ¿Qué se hace cuando se quiere sacar una mancha a la ropa? La mete en la lavadora. Y si la ropa tuya es como nuestra vida, imagínate los sacudones que vas a recibir hasta que salgan tus manchas. Si sientes que algo te agita y te conmueve y te remueve, es Dios, no el diablo. Él dijo que lo haría de ser necesario. Y ni hablemos del secado, porque eso te hará transpirar. ¿Será eso lo del fuego consumidor? Y luego, para finalizar, te quita las arrugas con una enorme plancha que te aplasta hasta que quedes liso y llano.

O sea que el material es la iglesia, las manchas son tu carácter. Por eso es que digo que nos va a conmover. Porque tiene que conmovernos, es la única manera. Nos está conmoviendo. Si se pasa de bueno no logrará que le prestemos atención. Ejemplo: ¿Cuándo ora más tiempo y con mayor fuerza un cristiano, cuando todas sus cosas andan a las mil maravillas o cuando tiene una hecatombe y todo se le derrumba? Sacudidos. Y que conste que cuando hablé de manchas, no me referí en ningún momento a esas manchas porfiadas y tercas que se resisten a abandonar la ropa. Una, dos, tres veces y las que sean necesarias deberás lavarlas. O salen las manchas o se deshilacha la ropa, no hay término medio. Ahora bien; con su misericordia, Él se proyecta desde la pandemia y comienza a remover naciones, reinos, ministerios, pero hace eso para mostrarnos a nosotros lo que es real y lo que sólo es temporal.

Y si la iglesia fuese un poquito más inteligente, ya hubiese aprendido qué es lo que va a permanecer y qué es lo que no va a permanecer. ¿Cuántos saben que esto que hasta hoy conocemos como la iglesia, no sólo no ha evidenciado ser inteligente, sino que más bien se ha mostrado terca, obcecada y en muchos casos, hasta necia lindando con lo torpe? Fíjate, cuando cayó el comunismo, aquel viejo muro y la Unión Soviética como jerarquía máxima de esa ideología, media América no supo qué hacer. Hasta libros enteros habían escrito autores cristianos, profetizando que el comunismo nos iba a tragar a todos y se iba a adueñar de la iglesia. Ese era el gran anticristo que nos iba a devorar. ¿Y ahora? Ahora es simple: la enseñanza para la iglesia, digan lo que digan los escépticos y etc., es que los sistemas del mundo no van a prevalecer. Si se cayó esa aparente mole roja indestructible que era el comunismo, se va a caer cualquier otra amenaza, por grande que parezca.

Hemos llegado a ser una generación que superamos lo que tenemos con algo mejor tan rápido, que no alcanzamos a hacer una pausa ‘para meditar en los sucesos que acontecen. No alcanzas a entender las aplicaciones que tiene tu teléfono, cuando ya te instaló cinco nuevas y vuelta a comenzar desde cero. Cuando Dios sacude, remueve y conmueve, no hay nada ni nadie que resista, sea quien sea y se llame como se llame. De hecho, de este lado de acá no está el dominio comprado de por vida, ¿Eh? Si somos obedientes al diseño, todo será bueno, pero si desobedecemos, nos caeremos como los demás.  Porque el principio básico del Reino, es obediencia. En la unción sacerdotal o carismática, existe la manifestación del perdón. En el principio del Reino, o la unción Real, el factor central es la obediencia. El Reino de Dios, es el dominio de Dios, sin embargo, es más sencillo recibir perdón que permiso.

Por eso hacemos lo que nos da la gana y después tenemos que salir corriendo a pedir perdón, en lugar de pedir permiso para lo que nos parece que deberíamos hacer. Tú, en tu mente, prefieres hacer lo que crees que tienes que hacer, y si fallas, pedir perdón. Eso, en lugar de ir a pedir permiso, porque sabes que te van a decir que no y a ti te está dando la gana que sí. No le hace, en este tiempo que llega, tanto los mensajes como la acción concreta, tendrán un común denominador: la obediencia. Y no estoy hablando de hombres ni jerarquías, estoy hablando de Aquel a quien le debemos toda nuestra obediencia, no a retazos, no solamente para lo que nos agrada, para todo lo que nos mande hacer, parezca bonito o peligroso. ¿Sabes qué? Hay algo que deberás saber hoy, porque mañana quizás sea tarde. Nunca dejes para mañana… ¿Recuerdas ese antiguo refrán? Esto.

No vivas en la misericordia de Dios, úsala cuando sea necesario. Más bien, trata de vivir en el poder de Dios. Hay veces que para saber qué es lo que está haciendo Dios, tienes que mirar al diablo, porque él obedece más rápido que los cristianos. Los reinos del mundo se están uniendo, y la iglesia no. Ellos decretan lo que nosotros deberíamos haber estado haciendo antes que ellos. Santiago nos dice que cuando venga la prueba, entonces van a salir a la luz las áreas que son y que no son de Dios. Además de todo esto, Dios para darnos luz, está conmoviendo las doctrinas y los mensajes. La falsa doctrina que es la religión y el legalismo, que, si tú no sabes exactamente que tu doctrina es falsa, entonces no la cambias. La mentira más grande que existe, es aquella que contiene al menos un punto de verdad. Y mucho peor todavía, si usa la Biblia como su texto básico. La secta más fea y más maldita que hay en el mundo, es la religión.

Muchas veces destruye familias enteras, en el nombre de un dios tan lejano que casi resulta imposible creer en él, y mucho menos servirlo u obedecer sus increíbles órdenes. Porque generalmente esas órdenes siempre benefician al líder y a sus allegados, pero para el resto nunca parece haber nada. Dios hoy está estremeciendo esos antiguos fundamentos. El avance de los tiempos me recuerda mucho a los terremotos graves. Cada vez que hay uno que produce desastres terribles, hay que cambiar el mapa. Dios también está estremeciendo la idolatría de las opiniones personales. Todavía queda mucha gente que fabrica doctrinas que luego obliga a cumplir y respetar a miles. Todavía no entendieron que la única palabra que no vuelve vacía cuando sale es la del Señor, no la de ellos. Minúsculas moléculas cargadas de incomprensible orgullo.

Ahora tenemos los principios del Reino predicados en la tierra, la restauración de la iglesia y el mensaje llamado “del Reino”. También tenemos bastante “verso”, como le llamamos en Argentina a los discursos sin sustento ni fundamento. Y también están los extremistas, que quieren que haya señorío de la iglesia en toda oficina y el reino político. ¡Mentiras! ¿Mentiras? ¡Sí, mentiras! ¿Por qué? Porque la Palabra dice que la cizaña y el trigo van a crecer juntos hasta el fin. La Luz y la tiniebla estarán juntas. Pero se va a manifestar una demostración, donde Dios pueda juzgar al mundo, porque nuestro sistema funciona mejor. El juicio viene de acuerdo a la justicia. Si hay cinco, Dios ya puede juzgar. La medida es la iglesia, no Satanás. Por esa razón es que la iglesia está siendo conmovida. Eso que ha hecho exteriormente, es para que tú te des cuenta que Dios es Soberano y todavía está trabajando.

Pero lo más curioso es que no vemos cuando opera en nosotros. Entonces nos quedamos soberanamente esperando una manifestación, cuando ella sólo viene a través de ti. ¿Vas a seguir mirando para arriba, esperando que caigan milagros del cielo que justamente van a bendecirte a ti? Ni lo sueñes, tendrás que clamar, orar, decretar, declarar y activar uno y cada uno de esos milagros. Porque Él es quien los hace, pero tú eres quien lo habilita. Él es la locomotora que arrasa con todo lo que se le cruza, pero tú eres quien pones las vías, los rieles por donde se mueve esa máquina. Con esto lo que intento decirte es que, lo que Dios quiere hacer en la tierra, lo va a hacer a través de ti. ¿Cuántos se acuerdan e la historia de Mateo 7, donde él hablaba de que había dos hombres y uno oyó lo que Él dijo e hizo lo que Él dijo, y Él lo comparó con el hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca?

Y entonces hubo otro hombre, que escuchó lo que Él dijo, pero no lo hizo y edificó su casa sobre la arena, y Él lo llamó un hombre insensato. Esta, que parece una parábola muy sencilla, sin embargo, encierra un principio muy importante, hay algo que no se ve. Las acciones de un individuo, son de acuerdo con su pensamiento. Porque lo que tú haces, es producto de lo que tú piensas. La forma que tú vives me dice a mí la forma en que tú piensas. No me dice nada de mi Dios, me dice dónde estás tú. Porque el principio siempre funciona. Pero el arrepentimiento es el principio. No lloriqueo lastimero, sino cambiar la manera de pensar. Alinearte con este misterio. Y por esa misma causa es que la iglesia todavía no avanza hacia el esplendor glorioso que tiene profetizado. Porque conforme al hombre piensa, el hombre es. Y mientras los hombres que conformamos la iglesia no cambiemos nuestra manera de pensar, será imposible cambiar nuestra manera de vivir. Y los resultados seguirán siendo los mismos. No se puede esperar que algo cambie y seguimos haciendo lo mismo que veníamos haciendo.

Ahora bien: ¿Qué dijo Él que ellos estaban dispuestos a escuchar y a obedecer? Dijo: entra por la puerta estrecha. Dijo: guárdate del falso profeta. Paréntesis: ¿Por qué falso profeta y no falso ninguno de los otros cuatro ministerios? Porque la palabra que se traduce como profeta, aquí, es vocero. Y esa le cabe a cualquiera de los cinco que vimos en Efesios 4:11. Él simplemente dijo: por sus frutos los vas a conocer. Dijo: todo árbol que da buen fruto y todo árbol que no da buen fruto, será cortado. Luego dijo: no todo el que me dice Señor, Señor, va a entrar. Y luego dijo: Y yo declarará a algunos que nunca los conocí. El que oye estas palabras y las hace, ese es el hombre prudente. ¿Quién te está sacudiendo? ¡Dios! Pero si no lo haces, se te cae la casa. O la piedra, que eres tú, La piedra viva se va opacando. La casa de Dios va a terminarse, con o sin ti. La diferencia, en todo caso es quien va a ser parte de esa casa.

La Palabra nos dice en Proverbios 23:7 que, según el pensamiento de su corazón, así tal es el hombre. Proverbios 19:21 dice Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; Mas el consejo de Jehová permanecerá.  Las ideas siempre terminan en consecuencia. Pero hay que aclarar que hubo una mentalidad que trajo una palabra llamada pragmatismo, y que esa mentalidad se ha infiltrado en la iglesia. ¿Y qué significa? Simplemente que, la raíz o la verdad de cualquier filosofía o significado de cualquier idea, es su función o el resultado práctico. Una boca llena. En otras palabras: el pragmatismo dice que el resultado de lo que yo pienso, está basado en mi conveniencia, no en la verdad. Los principios bíblicos son absolutos. Existen sin tu opinión. No necesitan de tu apoyo para ser ciertos. Los llamados “debates públicos”, salieron de la boca del Seol. Toman verdades absolutas y públicamente exponen opiniones, dando alternativa de acción al mundo, echándole agua a la verdad y desglosándola como opinión.

Sólo un problema: todas las opiniones son ciertas. Ponen una verdad que no debe ser debatida, una verdad que es absoluta, y entonces le piden la opinión a un sinnúmero de personas, y ahora hay un sinnúmero de personas, actuando de acuerdo con la opinión que ellos han escogido como la que estiman que es mejor. ¡La opinión no interesa cuando lo que se está debatiendo, es absoluto! ¿Tú todavía te estás creyendo esa enorme mentira desatada desde el infierno, que te asegura que el evangelio y Dios son aquello que tú estás viendo como evangelio y como Dios? Créelo si quieres, te hace feliz o te deja tranquilo, pero te puedo asegurar que nunca has estado tan lejos de la verdad como lo estás pensando así. Ahora tenemos una humanidad que hace lo que se siente bien, decide servir de acuerdo con su opinión, porque, al fin y al cabo, el doctor Fulano de Tal así opinó y su opinión es muy poderosa y valiosa.

Ese doctor está opinando conforme a lo que él cree que es Dios. ¡No me interesa! ¡Dios es Dios y no hay doctor que lo analice! – Néstor, una consulta…¿Usted cree que la Biblia es…? ¡No importa lo que yo crea! ¡No interesa lo que digan ciento cincuenta teólogos! ¡Dios es Soberano y hace lo que le da la gana, como le da la gana, el día que le da la gana y si le da la gana! Y tú y yo le creemos, le servimos y no lo cuestionamos. Eso es ser hijo. Todo lo demás, fraseología, jerarquía y posición religiosa. “Hermano… ¿Qué opinión tiene del aborto? ¡No me interesa opinar! Dios es el dador de la vida y nadie más tiene derecho a disponer sobre ella.

Si en la iglesia alguien medita sobre abortar o no, en función de cómo ello podrá beneficiarlo o perjudicarlo en su vida futura, está pecando. Así no aborte y tenga el niño, pecó igual porque no decidió tenerlo por obediencia y convicción, sino por conveniencia personal. Eso se llama pragmatismo y la iglesia se saturó de eso. La pregunta, es: ¿Está correcto o no? ¡No! No me interesa tu circunstancia. Dos hombres tentados en lujuria en la iglesia. Y uno piensa: si hago esto, pierdo todo lo que obtuve, o me puedo contagiar con una enfermedad venérea. ¡Pecaste! Tienes un pacto con tu mujer. Tienes un pacto con Dios. No voy a pecar ante el Altísimo y se acabó. No, no me voy a hacer ver con esa mujer en ese restaurant porque por ahí la gente piensa mal. ¡No! ¡No lo hagas porque no es correcto! Dios nos está sacudiendo, identifiquémonos.

Iglesias con el mega crecimiento. Oye…yo no quiero predicar esos mensajes fuertes y confrontativos porque no quiero que se me vaya la gente. Así que mejor predico algo suave, para que ninguno de mis diáconos se ofenda. Sobre todo, ese que es el más viejo en la iglesia. Este mensaje les gusta, no les pido que hagan nada ni que se comprometan con nada. Así se sienten bien y vuelven cada fin de semana. Creo que esa es la mejor manera de hacer crecer la iglesia. No me digas que nunca escuchaste decir algo así. No me digas que formaste parte de algo así. ¿Sabes qué? Pragmatismo satánico. ¡Qué es lo que está diciendo Dios, hoy, eso predica! Y que se vaya el que se tenga que ir. Y el que siga pensando que todo esto es demasiado fuerte o confrontativo, que se fije lo que está predicando, porque este es el evangelio de la cruz, y ese evangelio no es precisamente una monada para compartir a la hora de tomar el té. Si tu mensaje no ofende, no es el mensaje de la cruz. El mensaje de la cruz podrá ofender, pero edifica.

Dios nunca revela lo negativo sin traer la solución. Sino es carne, es hombre y Satanás, no es Dios. Dios sólo revela lo negativo para introducir lo positivo. Nunca te deja a mitad de camino. Pero el mensaje de la Biblia es de confrontación. Cristo dijo: yo no vine a traer paz, vine a traer una espada. ¿Cuántos saben que donde quiera que él fue, hubo confrontación? A veces, incluso, la buscaba. Hay dos clases de dadores en la iglesia. Uno que siempre está buscando reembolso por su motivación. Piensa algo así como: “A ver qué puedo sacar para mí en esto”. Sigue siendo pragmatismo. Perdiste tu bendición. Hay naciones que no tienen lo que aquí conocemos como impuestos y que no reciben nada a fin de año por sus dádivas. Yo me pregunto: ¿Cómo sería la situación de la iglesia en América si fuera absolutamente libre y voluntario diezmar u ofrendar? Sonríe, sólo necesitas mover 17 músculos para hacerlo. En cambio, para poner esa cara de piedra te lleva el doble, 34…

¿Tú quieres que tus hijos crezcan combatiendo este tipo de espíritu? Entonces enséñale a que nunca mienta. Te convenga o no te convenga, jamás mientas. Aunque decir la verdad te haga ir preso, no mientas. ¡Es que si digo eso me van a meter preso! Si no lo dices vas a ser fugitivo y de paso también maldito por Dios. “¡Es que no, hermano, mi intención siempre fue la mejor! ¡Sólo que salí de mi casa y justo pasaba alguien vendiendo un teléfono celular última generación a un precio promocional de cien dólares! ¡Yo sólo aproveché la oferta, no hice nada malo!” No seas cabezón ni hipócrita. Tú sabes muy bien que nadie te va a vender un teléfono de esos a cien dólares a menos que sea robado. Eso también es pragmatismo. Y con ramificaciones de delito. La otra: el muchacho compró algo y lo pagó con un billete de diez y le dieron el vuelto de un billete de veinte. ¡¡Aleluya!! ¡¡Dios me está bendiciendo!!

Sacúdete. Si no quieres hacerlo, Dios vendrá y te sacudirá Él. Hay métodos humanos que no tienen parte en el Reino. Todo el mundo viene a recibir a la iglesia. ¿Qué pasó con el salmo 24, que dice que la tierra es de Jehová? ¿Cuántos son mayordomos de la tierra? Es que el gobierno no se ocupa de limpiar la ciudad. Hazlo tú, eres iglesia, eres gobierno. ¿Quieres encontrar buenos líderes? Utiliza a todos los que veas arrojar su basura en los cestos preparados para eso y no en la calle. ¡Es que hay demasiada injusticia en este mundo! Aumenta la Justicia, entonces, eres un embajador de un Dios Justo. ¡Es fácil decirlo, pero hacerlo…! Funciona. ¡Es que yo jamás pensé así! Lo sé, arrepiéntete. Eso es lo que debemos hacer, porque si nosotros no lo hacemos, Dios nos va a estremecer junto con ellos.

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La Defensa Total

Un viejo hombre de Dios le preguntó un día a un estudiante de un seminario bíblico qué era lo que le pasaba que no lo veía bien. «Estoy un poco deprimido», fue la respuesta. ¿Deprimido? ¿UN cristiano deprimido? Escúchame: ¿Te colocaste completa la armadura de Dios?», le preguntó el hombre. «Ah…-dijo el muchacho-, ¿Usted se refiere a esa hermosa metáfora paulina del capítulo 6 de la carta de Pablo a los Efesios? Sí señor; me aprendí cada uno de sus verbos, sustantivos y participios. Hasta hice una exégesis completa de ese libro en griego»…

El hombre lo miró con enorme misericordia y le dijo: «Escúchame, yo no te estoy preguntando si conoces acerca de la armadura de Dios; lo que te estoy preguntando es si te la colocas todos los días». «¿La verdad?, no, -dijo el muchacho-,…no lo hago. Y le digo más: no tengo ni la menor idea de cómo debería hacerlo». «Bueno, está bien, -sonrió el hombre-, es hora de que lo aprendas porque ese es el motivo por el cual andas deprimido… ¡Y directamente es pecado que un cristiano se deprima!»  Vamos a ver con detenimiento el pasaje de la carta a los Efesios, capítulo 6, versos 10 al 18:

Fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza, dice el primer párrafo. Resulta obvio: cualquier creyente que se prepara para un conflicto necesita contar con el poder de Dios. Aunque tenga toda esa armadura colocada, si no tiene el poder, no va a pasar al frente. Ahora bien: primera consulta: ¿Cómo obtenemos ese poder? Pues a través de la comunión con el Señor, y en respuesta a la oración.

Vestíos de toda la armadura de Dios. Como obediente soldado, el cristiano debe ponerse la armadura que se le provee, sin restarle valor a ninguno de sus elementos, sin olvidar ninguno, porque: ¿Cómo puede saber qué punto indefenso podrá atacar el enemigo?

Para que podáis estar firmes. Pablo explica que el soldado se coloca toda la armadura para poder resistir. Yo quiero recordarte, aquí, que el término resistir en idioma bélico, no es aguantar, quedarse quieto recibiendo todo lo que te tiren, soportar, resignarse. Resistir en términos guerreros, es combatir hasta las últimas consecuencias.

Contra las asechanzas del diablo. Acá está bien claro contra qué debe resistir el soldado: contra los engaños, las estratagemas, las triquiñuelas, las trampas, las sutilezas y las mentiras bien armadas que elabora el diablo y sus secuaces.

Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Esto te dice que no estamos luchando contra adversarios físicos visibles, sino contra principados, contra las fuerzas organizadas de los poderes malignos. Luchamos contra huestes espirituales de maldad en todas las esferas y relaciones, y en la atmósfera que nos rodea.

Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo. Aquí está el criterio bien claro y explícito: no debemos confiar únicamente en precauciones y defensas humanas, sino que debemos tomar toda la armadura de Dios para que podamos resistir en el día de la tentación, ese tiempo especial o esa circunstancia espiritual o moral de prueba que puede aparecer en cualquier momento, y para la cual es siempre necesario estar preparado.

Y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes. Cuando se termina todo, cuando todo parece que está bajo control y la confianza humana comienza a ganarnos y hacernos confiar, ahí es donde recibimos esta advertencia. Cuidado, estén firmes, miren que no caigan, cuídense.

Ceñidos vuestros lomos con la verdad. Los lomos son esa parte del cuerpo que está entre las costillas y la cadera. El aparato digestivo, los órganos reproductores y los intestinos (que eliminan los residuos), están contenidos en este sector. La faja de cuero o prenda de protección que cubría los lomos del soldado romano era la parte primera y más necesaria de su armadura. No sólo servía para conservar la armadura en su lugar, sino para sostener la espada. Pablo enseña que nuestros lomos deben ser cubiertos con la verdad, la verdad interior, la autenticidad, y la determinación de propósito. El salmista dijo, en el Salmo 51:6: He aquí, tu amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.

Como creyente, tú tienes que estar saturado de la verdad de Dios; tienes que ser una persona de total integridad y rectitud moral. Tienes que saber quién es Dios y quién es Dios en ti. Tú te cubres tus lomos con la verdad, reafirmando la verdad respecto de ti mismo y respecto de Dios, y luego actuando según esa verdad, en lugar de actuar según tus emociones.

Y vestidos con la coraza de justicia. La coraza era una parte de la armadura que se usaba sobre el pecho. Los órganos vitales quedaban protegidos por la coraza: el esófago (lugar por donde pasa la comida al estómago), la faringe, el corazón y los pulmones.

¿Qué es la coraza de justicia en el creyente? Es la justificación de Dios por medio de la fe. Es la justificación por la sangre de la cruz. Esta justificación es el resultado de la renovación del corazón por medio del Espíritu Santo.

La coraza era una parte sumamente importante de la armadura defensiva del soldado. El nuevo hombre justificado que está en el creyente, resiste, se defiende, y se niega a fomentar sugerencias malignas. La coraza de justicia cuida con diligencia el corazón del creyente, porque del corazón nacen las decisiones de la vida.

Y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. En la lucha cuerpo a cuerpo, la habilidad para estar de pie, para dar un paso al costado, para caminar y para correr, eran absolutamente esenciales. Puesto que la lucha del soldado romano era mayormente cuerpo a cuerpo, era de extrema importancia un calzado firme. Sus sandalias eran no sólo ajustadas con firmeza a sus pies y tobillos, sino que las suelas se tachonaban con clavos de cabeza grande, para impedir que el soldado resbalara.

Como participantes de una guerra, (una guerra espiritual), debemos calzarnos con la preparación (o sea: la disposición, la capacitación, la estabilidad que da el estar bien parado) que encontramos en el evangelio de la paz. Al caminar diariamente en la voluntad revelada de Dios y ordenar nuestra conducta y nuestra conversación de acuerdo con su Palabra, experimentamos un sentido de unidad con Dios y una seguridad de contar con la ayuda de Dios ante cualquier problema. Como creyentes, tenemos que caminar en la voluntad de Dios y dejar «huellas de paz» donde quiera que andemos.

Sobre todo, tomad el escudo de la fe. El escudo era una parte de la armadura que se cargaba sobre el brazo o en la mano, para protegerse y cubrir el cuerpo en su totalidad durante la batalla. Sin embargo, las palabras «sobre todo» en este versículo no significan que el escudo de la fe fuese la parte más importante del equipo del soldado; era simplemente una parte de su armamento, que podía ser levantada y colocada sobre todas las partes del cuerpo, según se lo necesitara.

Como creyentes en Cristo, la fe nos presta el mismo servicio que el escudo al soldado, pero ¿cómo procuramos la fe? Efesios 2:8 dice que la fe es un don. Romanos 10:17 dice: Así que la fe es por el oír, y el oír, por la Palabra (rema) de Dios. Gálatas 5:22 dice que la fe es un fruto del Espíritu Santo. Gálatas 2:20 dice que vivimos por la fe en el Hijo de Dios, que nos amó y se entregó por nosotros. Esa fe es el escudo del creyente.

Con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. El maligno no se refiere a una fuerza impersonal, sino a Satanás y a los enemigos malignos descriptos en el versículo 12.

El enorme escudo de los antiguos soldados se hacía de madera (para que fueran livianos), y cubiertos de cuero. Los cueros se empapaban en agua, para apagar las flechas encendidas, que eran los proyectiles más peligrosos del enemigo, disparados para destruir y para herir mortalmente. Pablo asegura que el escudo de la fe previene contra los más peligrosos ataques de Satanás.

El creyente toma el escudo de la fe y declara: «Estoy confiado en ti, Señor, para que me protejas. Puesto que estoy refugiado en ti, nada puede tocarme hoy si tú no lo permites.

Y tomad el yelmo de la salvación. El yelmo, que era la parte más costosa de la armadura, se usaba para proteger la cabeza. El yelmo de la salvación protege la mente y el pensamiento del creyente.

La palabra «tomar» en este versículo, significa literalmente «recibir», tomar en las manos el yelmo de la salvación que es don de Dios. Por lo tanto, el creyente debe pedir y recibir activamente la mente de Cristo y la paz de Dios, para proteger y montar guardia sobre sus pensamientos.

Y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios. La espada era un arma ofensiva con una hoja de filo adosada a una empuñadura. Se usaba para herir o matar, y era símbolo de poder o autoridad, especialmente para juzgar y dictar sentencia.

El poder y la autoridad del cristiano lo constituye la Palabra de Dios. Al hablar de la espada del Espíritu o de la Palabra de Dios, la referencia aquí no apunta al Logos o a la Biblia entera como tal, sino al rema, la escritura particular, la afirmación, mandamiento o instrucción que el Espíritu dirige a nuestro espíritu o nos trae a la memoria en momentos de necesidad. Para que podamos manejar la espada del Espíritu con eficacia, debemos llenar nuestra mente de las Escrituras.

En el idioma griego se señala que el creyente debe recibir esta palabra específica de parte de Dios para una situación concreta. La revelación especial puede ser usada entonces como una afilada espada contra el enemigo y sus ataques.

Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu. La última y poderosa pieza de la armadura de Dios es la oración en el Espíritu. Esto significa orar en y con el espíritu en su lenguaje personal de oración, inspirado por el Espíritu Santo.

Al no orar con la mente sino con el espíritu, es posible obedecer el mandamiento de Pablo de «orar siempre». La única manera en que se puede orar siempre, o sin cesar, es orando con el Espíritu. Porque la mente tiene limitaciones; nos obstaculiza para orar como debiéramos. Pero el espíritu, redimido por la sangre de Jesús, y lleno del Espíritu Santo de Dios, no tiene limitaciones. Al orar, el Espíritu viene en tu ayuda. Une sus fuertes ruegos a los tuyos, e intercede ante Dios por ti y por el bienestar de otros creyentes. Cuando el Espíritu Santo te capacita a orar de acuerdo con la perfecta voluntad de Dios, tus súplicas llegan a la presencia de Dios.

Piensa en lo siguiente: tu espíritu tiene acceso directo a tus cuerdas vocales, lo mismo que tu mente. Por lo tanto, tú puedes hacer voluntariamente una oración nacida en tu espíritu. Si tienes don de lenguas puedes hacerlo usando este don, ya que, -dice la Biblia-, el que ora en lenguas, a sí mismo se edifica. Esto, que a veces es dejado de lado porque parece muy egoísta, tiene absoluta validez cuando se trata de una comunicación a solas con el Señor. Cuando tu oración pasa de lado tu mente y hasta tu lengua, la respuesta de Dios suele ser registrada por tu mente y, entonces sí, quedas capacitado para orar con entendimiento, tal como se señala en 1 Corintios 14:13-15.

Ahora bien: ¿Cómo se supone que se tiene que colocar la armadura de Dios? En oración, no hay otro modo. A riesgo de que lo calques como con carbónico y lo transformes en una especie de letanía tipo rezo, la colocación de la armadura de Dios que muestra Efesios 6 se hace efectiva en una oración más o menos así:

«En el nombre de Jesús, ahora me coloco toda tu armadura, Dios mío; en Cristo Jesús, calzo mis pies con el apresto del evangelio de la paz; en Cristo Jesús me coloco la coraza de justicia; en Cristo Jesús pongo en mi cabeza el yelmo de la salvación; en Cristo Jesús ajusto todo con el cinturón de la verdad; en Cristo Jesús tomo el escudo de la fe y en Cristo Jesús empuño la espada del Espíritu que es la Palabra.

¿Ya está? Una parte mayoritaria, sí: Lo que para nosotros parece nada más que palabras, para los demonios son realidades. Conozco un testimonio de alguien que en plena crisis ante una persona agresiva y violenta por influencia satánica, dijo en voz alta: Tomo tu escudo ahora Señor… Naturalmente ni él ni nadie vio absolutamente nada más que un calmarse por parte del hombre agresivo, pero nada sobrenatural ni fuera de lo común. Ese hombre, un día se entregó a Cristo y cuando lo hicieron recordar de ese incidente, él juró a quienes quisieran oírlo que él VIO con sus propios ojos el escudo que cubría a quien lo había colocado y que impidió, dijo, que pudiera atacarlo. Funciona.

Sin embargo, hay un punto que todavía, pese a la armadura colocada, parecería vulnerable. La oración que yo aprendí termina diciendo: Y te doy gracias Señor porque tu gloria protege mis espaldas. Yo la aprendí así y la repetí muchísimo tiempo. No siempre funcionó. ¿Sabe por qué? Porque nunca, hasta ahora, me había preocupado por escudriñar debidamente cuáles son los requisitos que pone Dios para que su gloria proteja, realmente, nuestras espaldas.

(Isaías 58: 1)= Clama a voz en cuello, no te detengas; (No es cuestión de hacer una rutina de orar a los gritos, pero aquí te dice que si tiene que clamar, lo haga a voz en cuello, o sea a los gritos y sin detenerse. Aunque eso pueda producir cierto escándalo en la clase religiosa de nuestro tiempo)
…alza tu voz como trompeta, (como profeta), y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado. (Creo que está lo bastante claro como para no confundirse. El mensaje de Dios es: Nº 1: anunciarle a la iglesia que está en rebelión. Nº2: Cuando les vuelvan los colores a sus rostros, agregarles que también están en pecado. Una pinturita el ministerio, no? Como para ser declarados «mister simpatía», no te parece?

(2) Que me buscan cada día, y quieren saber mis caminos, como gente que hubiese hecho justicia, y que no hubiese dejado la ley de su Dios; me piden justos juicios, y quieren acercarse a Dios.

Cualquiera se da cuenta lo que Dios dice aquí. Parafraseando, «me buscan, hacen cosas, quieren revelación; todo como si fueran buenísimos y obedientes; como si cumplieran todos mis mandatos. Tienen, encima, la pretensión de pedirme juicios justos, como si ellos estuvieran al margen de un juicio justo.

(3) ¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido? (Vamos por partes, ¿Tú supones que si un pueblo hace todas estas cosas con sinceridad y rectitud de corazón, Dios los va a ignorar? Salta a la vista que todo esto era un cúmulo de ritos, tradiciones y costumbres que, en la dimensión cielo, no tenía ni registro ni entidad. Dios mismo lo dice en el final de este verso:) …He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores. (¿Tú quieres un agregado social para incluirlo a lo netamente espiritual? Aquí lo tienes: No es agradable a Dios el hombre que oprime a los trabajadores. Deja al marxismo, el nazismo, el centrismo, el liberalismo, el peronismo y el radicalismo de lado. Que los hombres sigan adjudicándose a sí mismos, si se atreven, cosas que pertenecen al pensamiento de Dios: el obrero oprimido, es causa de juicio para quien o quienes lo opriman.

(4) He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño inicuamente; (Esto es real: hay gente que ha proclamado ayuno para que Dios saque de un cargo o una posición eclesiástica a alguien. Ese es ayuno de hechicería y por lo tanto, diabólico) no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto. (Dios está enojado con la interpretación que el pueblo le da al ayuno. Y lo se lo hace saber:)

(5) ¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová?

(6) ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, (¿Nunca oíste hablar de gente atada, ligada en sus almas a padres, madres, hermanos, novios, o gente que hoy ya no está y que les causa profundos problemas de relación con el Señor? Bueno: aquí tienes una pequeña muestra de una manera de desatar esas ligaduras) …soltar las cargas de opresión, (Me imagino que sí oíste hablar de gente con cargas, no?) y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? (Hasta aquí lo que te pierdes. Ahora va lo que tienes que hacer):

(7) ¿No es que partas tu pan con el hambriento, (No se trata solamente de generosidad social, que debe practicarse y es buena, sino del pan como alimento espiritual, como la proclamación del mensaje que a usted le ha rescatado de la perdición?) Y a los pobres errantes albergues en casa; (No se trata de convertir su casa en hotel alojamiento de cuanto vagabundo pase o erigir una versión Light de un moderno crotario, obras que nadie discute y que están muy bien. Se trata de rescatar todos aquellos que espiritualmente andan perdidos por la vida, deambulando entre el espiritismo, la hechicería, el curanderismo, la brujería, el control mental, el yoga y cualquier otra clase de «serias facetas de la medicina alternativa» y traerlo a casa. Casa, en la Biblia, siempre es iglesia.) …que cuando veas al desnudo, lo cubras, (no se trata de ropa, obviamente, se trata del que por ignorancia, anda por la vida sin ningún tipo de cobertura) y no te escondas de tu hermano? (Es tristísimo, pero no deja de ser verdad: hay gente que por no incomodarse, se esconde de la vista del hermano en necesidad. Pueblo de Dios…

(8) Entonces (Cuando definitivamente abandonemos todas esas malas y falsas prácticas y comencemos a hacer lo que Dios desea realmente que hagamos, que va mucho más allá de las obras naturales o sociales, aunque las incluya) entonces nacerá tu luz como el alba, (Esto quiere decir no de improviso, no de golpe, paulatina y progresivamente, como en un amanecer los rayos del sol van corriendo los últimos vestigios de tinieblas) y tu salvación se dejará ver pronto, (¿Quién no quisiera ver con sus ojos esta clase de salvación y poder glorificar a Dios por esa visión?) e irá tu justicia delante de ti, (porque esa es tu parte, tu responsabilidad) y la gloria de Jehová será tu retaguardia…

Es indudable que uno de los puntos más sobresalientes de todo esto, -si no el más sobresaliente-, es la oración. La palabra, en el mismo contexto inicial, dice que debemos velar en ello, (la oración) con toda perseverancia y súplica por todos los santos. De allí que vemos con claridad que este pasaje de Efesios 6 no fue escrito simplemente como una bella metáfora. Fue escrito para que lo obedezcamos y lo apliquemos todos los días de nuestra vida.

Pero cómo puede un creyente colocarse una armadura que él o ella no puede ver, tocar o percibir? Por fe, haciéndonos una representación visual de cada una de sus partes. Nos ponemos la armadura al creer y confesar las promesas de Dios. Cada día, el creyente debiera orar Efesios 6:14-17 y por fe colocarse la armadura completa de Dios parte por parte. Tómese un minuto para aprender como colocarse la armadura de luz, el Señor Jesucristo.

Los lomos ceñidos con la verdad. JESUS ES MI VERDAD. Yo soy el camino, la verdad, y la vida, (Juan 14:6); En lo secreto me has hecho comprender sabiduría, (Salmo 51:6) He aquí, en perfecto orden, la armadura en sí misma, una declaración de fe y una promesa de Dios a través de su palabra escrita. Sigue:

La coraza de justicia. JESÚS, TÚ ERES MI JUSTICIA. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hecho justicia de Dios en él (2 Corintios 5:21). Y vosotros estáis completos en él (Colosenses 2:10)

Preparación del evangelio de la paz. JESÚS, TÚ ERES MI PREPARACIÓN. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (Filipenses 4:13)

El escudo de la fe. JESÚS, TÚ ERES MI FE. Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. (Gálatas 2:20) La fe es por el oír, y el oír por la palabra (rema) de Dios, (Romanos 10:17)

El yelmo de la salvación. JESÚS, TÚ ERES MI SALVACIÓN. Y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen (Hebreos 5:9) Jehová Señor, potente salvador mío, tú pusiste a cubierto mi cabeza en el día de batalla. (Salmo 140:7)

La espada del Espíritu que es la palabra (rema) de Dios. JESÚS, TÚ ERES MI PALABRA VIVIENTE. …él os bautizará en Espíritu Santo y fuego (Mateo 3:11) Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.

¿Qué pasa contigo? Seguramente no se te ocurriría ir a trabajar o a la iglesia sin estar correctamente vestido, pero: ¿Caminas día a día con tu vestimenta espiritual? Si no lo haces, el diablo te ve andar espiritualmente desnudo, y se ríe porque sabe que estás indefenso ante sus ataques.

Aprende a colocarte la armadura completa de Dios, y házlo todos los días. Niégate a dejar que Satanás obstaculice o impida los propósitos de Dios para tu vida! Ora construyendo un cerco de protección alrededor de ti mismo y de tus seres queridos. Eso es lo que vamos a poner en marcha a partir de ahora mismo, si es que realmente deseamos no padecer bajo las influencias «climáticas» del mundo espiritual, invisible, pero más que real, intangible, pero efectivamente cierto. Sobrenatural, pero munidos de un poder que viene del Cielo, que es totalmente gratuito y por gracia, y que además tiene total y absoluta victoria sobre otro poder sobrenatural, infinitamente menor sustentado por Satanás; ese poder por el que muchos cristianos, hoy día, en su peligrosísima ignorancia, hasta pagan entrada en teatros para ver, oír y, -obviamente-, compartir.

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La Noche Está Avanzada

En este tiempo y a esta altura de nuestro entendimiento, no debe quedar ningún creyente que no sepa que hay un mundo paralelo entre el mundo natural y el espiritual., el cual es el que influencia al mundo natural y, al igual que los inicuos pueden manifestar lo que los demonios le dictan, nosotros también deberíamos poder manifestar lo que el Señor nos dicta, dentro de este mundo perverso. Y descubrimos hoy que nosotros podemos hacerlo, porque sabemos que Cristo es rey de esa otra dimensión. Siempre lo fue, pero había uno que por decepción se convirtió en príncipe de los aires en esta dimensión, pero la buena noticia es que ya no lo es. Aunque todavía ande mucha gente dándole un poderío que ya no tiene. Cuidado con esto: No es un león, es “como” un león. Eso quiere decir que solamente ruge, pero que ya no muerde. Su boca es su mayor arma. Pero para emitir sonidos, no para morderte o tragarte. Boca. Argumentos. Doctrinas. Tesis. Ponencias. Si le crees, te mueres. Si lo combates en Cristo Jesús, lo vences.

El Reino de Dios está entre nosotros. El que piense que es algo que vendrá algún día futuro, tendrá que leer su Biblia nuevamente y pedirle al Espíritu Santo que lo guíe a toda verdad. El Reino de Dios está entre nosotros, sólo que, por ahora en espíritu, esperando ser manifestado en lo natural por el cuerpo de Cristo en la tierra. Y ese será el momento en que nuestro Reino exhibirá un estandarte que juzgará a los reinos del mundo. Porque ya fue dicho y tú quiero pensar que eres uno o una de los que lo ha creído y lo ha puesto por obra. Que, si buscamos primeramente el Reino de Dios y su justicia, todo lo demás nos será añadido. El pivote para poner en marcha todo esto, es el arrepentimiento. Tendríamos que cambiar nuestra manera de pensar. O sea que, hemos entendido hasta la fecha, que el Reino es, esencialmente, un estilo distinto de pensamiento.

Si fuéramos a resumirlo todo en una oración, yo te diría que participar en el Reino es operar en el mundo, a través de una filosofía distinta que la que este mundo tiene. Es decir que el arrepentimiento cambia tu manera de pensar y apoya los principios de ese otro mundo. Y los intenta manifestar aquí y, cuando son manifestados, tienen poder sobre la esfera natural. Es decir que son pensamientos, principios, reglas, leyes, pensamientos o filosofías. Son los títulos que le hemos puesto en el mundo, y para comprender de lo que estamos hablando, quiero usar los mismos títulos, aunque prefiero continuar diciendo que se llaman principios y no filosofías, pero para entender o por causa de su entendimiento, ese mundo tiene sus principios, sus pensamientos, su estilo de vida y su forma de operar.

Y esto que te voy a decir es un principio: Dios siempre comienza con lo negativo, y luego trae lo positivo. Él no llama al que está preparado; Él prepara al que va a llamar. Si tú miras en Génesis, Él comenzó la Creación y, de acuerdo al mundo que existimos, la comenzó al revés. Fue la tarde y la mañana el primer día. Fue la tarde y la mañana el segundo día. Fue la tarde y la mañana el tercer día. Él no comenzó por la mañana, comenzó por la tarde. El Reino de Dios es al revés que el reino natural. O debería decir una gran verdad que todavía no entendimos, que el que está al revés es el reino natural. Porque Él quita para establecer. Toma lo negativo, le quita lo que tiene que quitarle, y luego establece los principios del Reino, para luego usarlo para su gloria. De este modo, ningún vaso puede gloriarse de otra cosa que no sea la cruz. El quitó el Antiguo Testamento, para establecer el Nuevo Testamento.

Quitó la sangre de toros y machos cabríos, y establece la eterna sangre de Cristo. Quita el templo físico, y construye un templo espiritual. Sacó al hombre viejo y puso la nueva creación. El Señor quita y establece. Eso también es un principio inmutable. Recuerda que el comienza en la oscuridad, cuando ya no parece haber más nada, cuando ya no hay esperanza, cuando está oscuro y parece que el alba no va a llegar nunca, allí en ese preciso y exacto momento es cuando comienza el Espíritu de Dios a moverse. Recuerden que cuando el Espíritu aparece en la creación, comienza a moverse en medio de las tinieblas. Y es en medio de las tinieblas, en los últimos días que el Espíritu de Dios va a comenzar a moverse otra vez y a traer la luz. Dice Pablo en Romanos que la noche está avanzada. La noche no nos va a tragar, la noche se está acabando. Y es a través de la genuina iglesia de Dios que llegará el alba y la luz del día.

El arrepentimiento quita la forma vieja de pensar, para que Dios pueda establecer allí los principios de su Reino. Una vez más te lo digo, todo es al revés en el Reino de Dios. Para subir y tener éxito, tienes que bajar. En el mundo atropellas a todo el resto para subir, pero en el Reino de Dios es, al contrario; aquel que sirve es el que termina siendo el mayor entre los mayores. En el mundo, mientras más tú guardas y confías en tus cuentas bancarias que en cualquier momento pueden entrar en bancarrota sin que se pueda evitar. ¿Cuántos saben que en la tierra de Gozén no existe eso? Cuando Dios sacuda el mundo financiero, si tu esperanza sigue aferrada a él, tú también serás sacudido. Es Dios quien está conmoviendo el mundo, incluyendo su propio Reino. Porque un reino es un poder, un sistema. Si tu respaldo está en tu dinero, de acuerdo con el financiamiento mundano, entonces tú también estarás siendo sacudido.

Pero si tu apoyo está solamente en dar para recibir, no importa lo que suceda en el mundo, no importa la recesión que haya. Dios en la tierra de Gozen, traerá sustento. Tal vez no sea este el tema que quería tratar, pero no pude omitir la dirección que recibí de dártelo, porque esto sigue siendo un principio.

(Hebreos 12: 25) = Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos. La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo. (La Biblia es un libro espiritual y está hablando de conmover o estremecer lo natural y lo espiritual) Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles. Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, (Esta palabra se traduce como gracia o favor) y mediante ella sirvamos a Dios agradándole (Agradándole significa que se lo debe servir con favor y con gracia, lo cual elimina el legalismo. O sea que cuando uno trata de conseguir obras para edificarse a sí mismo, se maldice. Porque es blasfemia, ya que está decretando que la obra de la cruz no es suficiente. Legalismo es maldición y hechicería) con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor.

Dios está conmoviendo lo natural y removiendo lo espiritual. Ya fue enseñado esto, hace mucho tiempo. Pero hoy entendemos como creyentes, que el juicio comienza en la casa de Dios. Y cuando decimos eso, no nos vemos afectados individualmente. Por eso yo hoy, aquí, quiero establecer un principio de Dios. Que, si Dios va a estremecer la iglesia primero, qué es lo que eso significa para ti donde quiera que tú vivas. Porque resulta ser que la iglesia eres tú, no una cosa abstracta que miramos desde lejos. Nosotros somos la iglesia. Entonces, cuando Él dice que va a conmover la iglesia, no tienes que preocuparte por las vigas ni las maderas, eso no se va a mover ni a caer. El que si puedes caerte si no estás aferrado al Señor de señores eres tú. Muchos piensan, en el marco de la pandemia de Covid19, que es Satanás el que está zarandeando la iglesia, pero te voy a decir algo que tal vez no recordaste o no viste: las puertas del Hades no prevalecerán contra la iglesia.

Satanás no tiene dominio como para sacudir a la iglesia. De hecho, estoy hablando de la que está bien fundamentada y se sujeta a la única cabeza legítima, Jesucristo. Te aviso que el que está zarandeando la iglesia, es Dios. Ahora bien; si el juicio comienza en la casa, tenemos que descubrir cual es la casa de Dios. En Hebreos 6:3 dice que Cristo fue fiel sobre la casa de Dios, la cual somos nosotros. Entonces, pregunto: ¿Somos casa de quién? ¿Dónde es que vive Dios, entonces? Gálatas 3:28 y 29 dice: ya no hay judío ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay varón ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa. Definitivamente, ¡Somos la casa de Dios!

Si esto es cierto, entonces Jerusalén es sólo un patrón y una sombra de lo verídico. No es la ciudad natural, sino una espiritual en la cual habita Dios porque ya ha dicho en otra parte, que no habita en templos hecho por hombres. Romanos nos dice, en el capítulo 3 desde el 28 al 30, concluimos que el hombre es justificado por fe, sin las obras de la ley. ¿Es Dios sólo Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente, porque Dios es uno el primero y Él justificará por fe a los que son de la circuncisión, y por medio de la fe, a los que son de la incircuncisión. De manera que solamente la fe trae a Dios a los dos grupos, sean circuncisos o no. Escucha: eso te destruye doscientos años de teología.

Abraham, según la escritura que leímos, salió buscando una promesa. Nos dice que, si somos simientes de Abraham, (Sabemos que no somos linaje literal de Abraham, pero por la fe sí lo somos), entonces somos herederos de la promesa. ¿Y qué promesa? Porque si yo voy a ser heredero de algo, lo primero que quiero saber es qué es lo que heredé. Es inconcebible ver a una iglesia que sirve a Dios toda su vida y no sabe lo que está buscando. La carta a los Hebreos, capítulo 11 y versos 8 y 9 nos dan un poco de entendimiento en cuanto a la promesa de Abraham.

Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; (¿A qué salió? A recibir su herencia) y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó (¿Cuántos saben que habitó significa que lo consiguió?) como extranjero en la tierra prometida (De manera que estaba en la promesa. Consiguió llegar a consumar su búsqueda. Llegó a la tierra prometida, a la Jerusalén actual, allá en el Medio Oriente. Esa que está en pie ahora mismo, literalmente allá en Medio Oriente. Llegó allí, habitó allí. ¿Lo entendiste? Pero dice que estando allí, se sintió extranjero). como en tierra ajena, (¿Por qué? ¡Si era la promesa! ¡Era la herencia!)  morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa;

Entonces vemos que llega a la tierra, pero se siente como que no es eso lo que le había dicho el Señor. Tiene que haber algo más. Se sentía extraño allí. La faltaba eso que muchos van a entender. Le faltaba eso de que sabe, que sabe, que sabe. Faltaba algo. Eso no es lo que él estaba buscando. El verso 10 nos aclara el asunto. Dice que porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. Es decir que no andaba buscando a Jerusalén, ¡Andaba buscando a la iglesia! ¡Pero no, Néstor! ¡Es que ahí dice ciudad! Bueno, es que la iglesia es la casa de Dios, o la ciudad de Dios. Él buscaba una ciudad espiritual. Apocalipsis 21, ven rápido conmigo, que esto es sólo la introducción. Nota el verso 9:

Vino entonces a mí uno de los siete ángeles (Aquí vemos a Juan contando lo que vio desde el punto de vista eterno. Eterno porque está en el tercer cielo y no en la tierra, y sólo lo ve en el tiempo, en la eternidad, donde el pasado, presente y futuro, sin tener cronología, existe a un mismo tiempo. Juan lo ve desde arriba, Daniel lo ve desde abajo. O sea que Daniel lo ve desde el punto de vista del tiempo, pero Juan no). que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero. ¿Qué fue lo que le ofrecieron a Juan? Enseñarle la esposa del Cordero. ¿Cuántos saben que somos la novia? Entonces ese ángel está preparando a Juan, ¿Para ver qué? ¡La iglesia!

Luego, el verso 10 dice: Y me llevó en el Espíritu (¿Dónde lo llevó? ¿Acaso en la carne? Claro, eso no significa que fuera un hechicero, un espiritista y dio vueltas como un trompo. Lo llevó en este mundo, pero no en este mundo. Lo llevó en esta esfera, pero fue en la otra esfera. Y en esta esfera es que él vio lo que va a ver ahora) a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, ¡Pero es que le iban a enseñar a la novia! ¡Pero él vio una ciudad! ¿Se habrá equivocado? ¿O es que la novia y la ciudad es una misma y sola cosa? No te enojes conmigo, enójate con la Palabra. Recuerda que te dije que el libro es espiritual y nos llama árboles, nos llama olivos, nos llama ramas, nos llama soldados, nos llama ciudad, nos llama Jerusalén, nos llama pan, nos llama hombre, nos llama un cuerpo, nos llama novia, nos llama esposa…pero es espiritual. Ahora nos llama ciudad.

En el verso 2 de ese mismo capítulo, dice: Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, (O sea: desde el tercer cielo, no de la atmósfera celeste que vemos todos los días siempre y cuando no esté nublado y se vea todo gris o sea de noche y se vea toda negra) dispuesta (O preparada. La palabra original es Edificada) como una esposa ataviada (Que es adornada) para su marido. ¿Qué vio? La nueva Jerusalén, vestida como una esposa, o como una novia, lista para ser desposada. ¿Qué vio? La iglesia. Acompáñame con cuidado. Hebreos 12. Todo esto es necesario para que tú aprendas que es lo que él va a remover, No te estoy predicando, te estoy enseñando que el que vas a ser removido eres tú, y qué es lo que él va a remover en ti. Eso para que entiendas que Dios está hablando contigo cuando dice que el juicio comienza por su casa.

Hebreos 12:18: Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, (En otras palabras: no nos hemos acercado a algo natural) y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad, Mira ahora el verso 22: sino que os habéis acercado al monte de Sion, (¡Pero es que Sion está en Jerusalén! No, porque este monte al que nos acercamos, no se puede palpar. Y no te vas a acercar, te has acercado,) a la ciudad del Dios vivo, (No se puede palpar como si fueran bloques o madera, porque es la iglesia) A la Jerusalén la celestial, (¿Cómo que ya me acerqué a Jerusalén? Jerusalén celestial o divina. Gálatas dice: la Jerusalén de arriba, la madre de todos) a la compañía de muchos millares de ángeles,

a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, (Buen momento para que te hagas una auto pregunta: Mi nombre, ¿Está escrito en los cielos? Si él te dijo que sí, entonces tú te acercaste a Él, te acercaste a la ciudad, te acercaste a la Jerusalén, te acercaste a Sion cuando te acercaste a Él.) a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, (Somos la casa de Dios. ¿Acaso tienes alguna duda? En el capítulo 11, hablando de los hombres de la fe, en el verso 16 dice que ellos anhelaban una mejor. O sea que ellos estaban buscando una patria, pero dice que buscaban una mejor. Esto es, Celestial. La palabra allí es Divina en naturaleza. Por eso Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos, porque LES ha preparado una ciudad. Está en toda la Biblia.

Hebreos 13:14: porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir. En inglés y en el original dice: porque no tenemos ciudad continua o eterna, sino que buscamos la que sí lo es. Hebreos 2:5: Porque no sujetó a los ángeles el mundo venidero, La palabra mundo venidero, tiene la implicación de condición del mundo bajo gobierno del Mesías, o el Reino del Mesías. Casa de Dios. Uno que está a punto de manifestarse, o en formación y diseño. Efesios 2, verso 19: Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, Dice que somos conciudadanos. Un conciudadano es alguien que comparte con otro, ¿Qué cosa? Una ciudad…¡Ah! Entonces, ni yo soy argentino, ni tú eres mexicano, ni colombiano, ni venezolano, ni chileno, ni nada. Todos nosotros somos conciudadanos de la Jerusalén celestial.

Y luego dice que somos miembros de la misma familia. La palabra familia es la palabra oikero, y significa casa de Dios. Y el verso 20 continúa diciendo: Edificados (Ahora te está diciendo que tú eres edificado) sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, Versos 21 y 22: en quien todo el edificio, (Ahora dice que somos un edificio) bien coordinado, va creciendo (Esto te está diciendo que el edificio tiene vida. Noten que la ciudad tiene vida, no estamos hablando de mampostería o cemento, ni tampoco la que está allá en Israel) para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros (Ahora están hablando contigo) también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.

¿Cuántos han entendido lo que Dios está tratando de hacer al establecer estos principios? La importancia de todo el consejo bíblico, eres tú. No hay futuro, no hay cielo, no hay judío, eres tú. O sea que toda la creación se manifestó para que tú fueras edificado. Hasta Abraham se dio cuenta que faltaba algo. Salomón mismo decía, ¿Sabes qué? Yo tengo de todo, pero me falta algo. David hizo todo como supuestamente no se debía hacer. Él quería operar como si hubiera estado en el Nuevo Testamento. Él pecó y entró al Lugar Santísimo. Él se agarró de los cuernos y gritó: ¡Perdóname! Y alcanzó misericordia. Esa era gente que vino antes del tiempo. Aquella mujer que vino a Jesús y Él le respondió que allí los perros no comían. Ella le respondió que no le importaba que la llamara perro, que ella estaba allí por conocía su corazón y no conforme a la ley. Así que ¡Ayúdame!

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Conquistando con Audacia

(1 Reyes 3:1-15) =  Salomón hizo parentesco con Faraón rey de Egipto, pues tomó la hija de Faraón, y la trajo a la ciudad de David, entre tanto que acababa de edificar su casa, y la casa de Jehová, y los muros de Jerusalén alrededor. Hasta entonces el pueblo sacrificaba en los lugares altos; porque no había casa edificada al nombre de Jehová hasta aquellos tiempos. Mas Salomón amó a Jehová, andando en los estatutos de su padre David; solamente sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos. E iba el rey a Gabaón, porque aquél era el lugar alto principal, y sacrificaba allí; mil holocaustos sacrificaba Salomón sobre aquel altar. Y se le apareció Jehová a Salomón en Gabaón una noche en sueños, y le dijo Dios: Pide lo que quieras que yo te dé.

 

 Y Salomón dijo: Tú hiciste gran misericordia a tu siervo David mi padre, porque él anduvo delante de ti en verdad, en justicia, y con rectitud de corazón para contigo; y tú le has reservado esta tu gran misericordia, en que le diste hijo que se sentase en su trono, como sucede en este día. Ahora pues, Jehová Dios mío, tú me has puesto a mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre; y yo soy joven, y no sé cómo entrar ni salir.

 

Y tu siervo está en medio de tu pueblo al cual tú escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud. Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande? Y agradó delante del Señor que Salomón pidiese esto. Y le dijo Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia para oír juicio, he aquí lo he hecho conforme a tus palabras; he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú.

 

Y aun también te he dado las cosas que no pediste, riquezas y gloria, de tal manera que entre los reyes ninguno haya como tú en todos tus días. Y si anduvieres en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, yo alargaré tus días. Cuando Salomón despertó, vio que era sueño; y vino a Jerusalén, y se presentó delante del arca del pacto de Jehová, y sacrificó holocaustos y ofreció sacrificios de paz, e hizo también banquete a todos sus siervos.

 

Salomón representa lo más alto de la gloria del reino de Israel, él es el termino y cumplimiento de un mover empezado por Dios, que no fue completado en la vida y reino de David, el gran rey guerrero de Israel. Salomón dice en 2 Crónicas 6:4 Bendito sea Jehová Dios de Israel, quien con su mano ha cumplido lo que prometió con su boca a David mi padre.  Los logros de David  fueron en discipular, guerrear, conquistar y recibir discernimiento profético. Los logros de Salomón fueron gobernar, sacrificio, edificación y la expresión de la gloria de Dios en la tierra en gobierno divino.

 

Los dos tiempos del reino de Israel son indicativos de las dimensiones proféticas y apostólicas de la unción de Cristo en la iglesia. David reúne, eso es notorio, pero Salomón construye. David discierne los planes para el templo, pero es Salomón el que tiene la liberación, los recursos, y la habilidad para construir lo que David sacó del Espíritu. La iglesia debe construir sobre los fundamentos unidos de la dimensión profética y apostólica Efesios 2:20, con Jesucristo mismo como la piedra angular. ¿Recuerdas ese pasaje? …edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,

 

Salomón reconoce en el mismo una deficiencia gubernamental delante del Señor: “soy un niño, no se como entrar o salir”, dice. Se le requiere ejercitar orden y gobierno en la tierra, juzgar a la gente de Dios en medio de sus enemigos, tiene que discernir entre lo bueno y lo malo. En respuesta a este entendimiento él pide sabiduría y conocimiento 2 Crónicas 1:10, Dame ahora sabiduría y ciencia, para presentarme delante de este pueblo; porque ¿quién podrá gobernar a este tu pueblo tan grande? Naturalmente, ambas cosas le son dadas por Dios para cumplir con la tarea.

 

Como Salomón, toda posición gubernamental debe ser establecida por una impartición de sabiduría y conocimiento. Sabiduría es una fuente espiritual de fuerza gubernamental. Proverbio 8:16…Por mi reyes reinan y gobernantes decretan justicia, por mi los príncipes gobiernan…  Lo que llamamos aparentemente con tanta solemnidad oración gubernamental no es el ejercicio de declaración de oraciones como lo hacían los Fariseos, sino la diáfana y evidente expresión del gobierno de Dios en la tierra manifestada a través de la iglesia. Nuestra oración no habla solo de gobernar, pero en su naturaleza expresa el gobierno de Dios en el planeta, cuando traemos a cumplimiento los deseos precisos de Dios para las naciones. No solo el gobierno corporal es expresado, sino que además expresamos una dimensión personal del gobierno de Dios.

 

Solo gente que podríamos definir como “auto-gobernada” puede expresar el gobierno de Dios. La rebelión interna personal contamina la expresión de ese orden divino. Satanás y los ángeles caídos “dejaron su primer estado”, dice Judas 6, y el resultado es expresado en el caos de le creación. Proverbios 25:28 declara que el hombre sin auto-gobierno es como una ciudad rota sin muros, con una carencia total de habilidad  a gobernar y ejercitar cualquier autoridad real sobre una región, en la cual ha sido puesto. En esos días los muros expresaban la magnitud del poder gubernamental de la ciudad. Como si se tratara de gente que ora en una moderna iglesia apostólica, nosotros también debemos amar la justicia, ser establecidos en un orden personal y un auto-gobierno interno, y el deseo de la fuerza de la sabiduría a través y en nosotros, cuando peleamos en oración para establecer el gobierno espiritual del Reino en la tierra.

 

(2 Tesalonicenses 3:1-5) = Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros, y para que seamos librados de hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe. Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal. Y tenemos confianza respecto a vosotros en el Señor, en que hacéis y haréis lo que os hemos mandado. Y el Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo.

 

Mira con tu espíritu este pasaje. Pablo no duda en pedir oración a sus hermanos en la fe, es cierto, pero no para motivos personales, sino para cuestiones que tienen que ver con el Reino de los Cielos. Para que la Palabra del Señor corra, dice y para ser librados de hombres perversos y malos. ¿Entiendes que orar no siempre es pedir, pedir y pedir cosas que tienen que ver con nuestra vida personal y privada, sino para respaldar los altos intereses divinos a nuestro cuidado?  Era muy claro en la mente de Pablo que la oración corporal del cuerpo de creyentes que hacía la iglesia en Tesalónica, podría tener un impacto mayor  sobre la liberación y efecto de la palabra apostólica predicada por él en otras regiones, era también muy claro que toda la tecnología de liberación de la palabra hacia otras regiones dependía significativamente de la obra de gracia sucediendo a través del apóstol mismo. Él pide oración no por la palabra liberada sino por el específicamente, que la palabra pueda ser esparcida rápidamente en la región. Esto sugiere que el impacto y poder de la palabra en la región explorada por los apóstoles, dependía en gran parte en la calidad espiritual del depósito de la palabra a través de los apóstoles.

 

La rapidez de un movimiento de reforma depende de la velocidad con que la palabra revelada sea esparcida a través de los territorios, y llegue a invadir firmemente todas esas mentes cerradas que tú y yo hemos conocido, visto, tratado y quizás hasta confrontado. Él enemigo no puede detener a los apóstoles y profetas en cuanto a recibir nueva revelación de la Palabra para la iglesia, no tiene ni poder ni autoridad para hacerlo. El, en lo corriente, hace todo el esfuerzo que puede para estorbar y obstruir el progreso de la palabra del Señor y evitar si le es posible que exista una aceptación general de ella con la consecuente operación en las iglesias.  El gemir de cada movimiento de reforma de Dios es que la “nueva” verdad proclamada, halle su camino hacia las profundidades de la iglesia, diseñando un nuevo nivel de operación espiritual para la casa de Dios. Ningún reformador desea ser el solitario proclamador.

 

No solo la oración de decreto, la oración de rey, la oración gubernamental y corporal provoca que la palabra “corra rápidamente”, o ser propagada rápidamente, sino que también sea “glorificada”. La palabra utilizada aquí es la griega doxaso, que significa o se traduce algo así como hacer glorioso, adornar con brillo, vestir de esplendor, rendir excelentemente o causar que la dignidad y el valor sean manifestados y reconocidos. El apóstol no solo requiere que la palabra sea rápidamente esparcida y aceptada, sino también entiende que se debe impartir con ella una dimensión de grandeza, valor, y esplendor a las vidas que lo reciben. Sé que muchos de nosotros, alguna vez, (Lamentablemente no siempre, como sería lo correcto), hemos sentido eso en nuestro espíritu. La idea que se vuelva algo corriente y lo pueda vivir el ciento por ciento del genuino pueblo de Dios. No te olvides que lo apostólico esta intrínsecamente unido a la majestad y grandeza de Dios, nada menos. Observa; cuando Jesús envió a los primeros apóstoles, tal como se lee en el evangelio de Mateo en el capítulo 10, les ordenó que preguntaran en cada ciudad quién era digno. No era una ocurrencia personal de un hombre ni un legalismo religioso. Hay una demanda de calidad en lo apostólico, que necesariamente también demanda una iglesia mejorada. Yo diría que en la ruta que lleva a constituirse en sin mancha ni arruga.

 

Para que las oraciones de los santos sean efectivas en Tesalónica tenían que ocupar cierta posición espiritual. La palabra predicada por el apóstol tenía que correr rápidamente y ser gloriosa en ellos.  Entonces ellos podían orar poderosamente por la seguridad y liberación de las posiciones apostólicas de los ataques inspirados por los demonios en hombres malos y perversos.  Ser establecidos, continuos y fieles hacedores de las cosas ordenadas a ellos por el apóstol Pablo.  De esta inaplazable posición de establecimiento, obediencia, envolvimiento y cooperación con el trabajo apostólico, ellos podían entrar atrevidamente hacia la actividad del reino en poderosa oración.

 

(Mateo 11:12) = Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.

 

(Lucas 16:16) = La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él.

 

La traducción Nueva Versión Internacional dice: ‘…el reino de Dios ha estado avanzando vigorosamente y los hombres vigorosos lo arrebatan’. Dos cosas aquí son sugeridas inmediatamente: Primero: la realidad es que el Reino avanza en medio de toda clase de conflictos. El Reino de Dios avanza en contra de oposición de las fuerzas satánicas, puestas para resistirlo. No podemos ignorar este hecho, no hay avance sin oposición y resistencia. El Reino es una fuerza conquistadora, la cual no puede coexistir pacíficamente  con aquello que es diferente a su naturaleza, nunca se retracta, opera en una dirección – solo para adelante – Daniel ve una visión de la actividad del Reino en la tierra en tiempos posteriores y con claridad discierne sus características:

 

(Daniel 2:44) = Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre,

 

Segundo: El avance del Reino tiene que ver mucho con la actividad del hombre en la tierra, esta gente que avanza debe tener una mentalidad escrita en la Biblia: son descriptos como ‘hombres vigorosos’. Él termino griego para ‘vigoroso’ tiene derivaciones que significan: ‘agitar violentamente’, la oración de la gente del Reino que avanza agita todo el ámbito espiritual a través de la oración gubernamental poderosa.  En Hechos 4  los Saduceos apresaron a Pedro y a Juan por sanar a un  hombre en la puerta la Hermosa, los amenazaron y ordenaron dejar de predicar a Jesús o, caso contrario, ellos serían fuertemente castigados. Los discípulos se reunieron para confrontar la amenaza demoniaca y llamar al poder del Espíritu Santo,  la oración agita el Reino espiritual hasta los cimientos, a tal grado que lo sintieron físicamente en Jerusalén. Esta es la oración del Reino que avanza.

 

Mateo 11 dice que el hombre vigoroso ‘arrebata’ el Reino, la palabra significa: ‘arrebatar por fuerza, saquear, presionar hacia dentro.  Para ser así de fuerte en la oración, el hombre debe desear el Reino de Dios con todo su corazón, para ver la gloria de Dios manifestada en la tierra y para ver a Jesús absolutamente exaltado. Ellos son  poseídos de energía, celo y que en vez de dar paso a la oposición de enemigos religiosos, fuerzan su entrada al reino para poseerlo ellos mismos.

 

(Isaías 56:1-7) = Así dijo Jehová: Guardad derecho, y haced justicia; porque cercana está mi salvación para venir, y mi justicia para manifestarse. Bienaventurado el hombre que hace esto, y el hijo de hombre que lo abraza; que guarda el día de reposo para no profanarlo, y que guarda su mano de hacer todo mal. Y el extranjero que sigue a Jehová no hable diciendo: Me apartará totalmente Jehová de su pueblo. Ni diga el eunuco: He aquí yo soy árbol seco. Porque así dijo Jehová: A los eunucos que guarden mis días de reposo, y escojan lo que yo quiero, y abracen mi pacto, yo les daré lugar en mi casa y dentro de mis muros, y nombre mejor que el de hijos e hijas; nombre perpetuo les daré, que nunca perecerá. Y a los hijos de los extranjeros que sigan a Jehová para servirle, y que amen el nombre de Jehová para ser sus siervos; a todos los que guarden el día de reposo para no profanarlo, y abracen mi pacto, yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos.

 

La oración poderosa, no es fuerte por su volumen alto, aunque muy seguido es fuerte porque al hombre le gusta gritar porque piensa que así tiene mayor autoridad. Esa oración es poderosa porque tiene la validez de romper obstáculos, principados y toda resistencia al propósito de Dios manifestado en la tierra. La oración poderosa no crea el propósito de Dios, su propósito ha sido ordenado desde la fundación de la tierra, pero tiene el poder de causar que su voluntad sea HECHA, en la tierra así como en el cielo. La oración poderosa trae ‘hechos’, entonces la oración poderosa de verdad tiene gran fuerza. Uno de sus elementos es gozo, el GOZO del Señor es nuestra FUERZA (Nehemías 8:10). Gran gozo en lo que estamos haciendo por Dios, produce gran fuerza en  la ejecución de ello. Para debilitar el ejercicio de la oración poderosa el diablo tratará de robarnos el gozo de ella.

 

Recuerda que: orar por el propósito de Dios  es verdaderamente actividad del Reino, estamos cumpliendo con los mandamientos de Jesús: buscar  primero el Reino,  la actividad del Reino requiere precisión  y aplicación bíblica.  El gozo es un elemento esencial de toda su actividad (Romanos 14:17) Dios requiere una oración gozosa en la casa (Isaías 56:7) El gozo de la casa de oración es el gozo que viene cuando  la relación que produce productividad, empieza a ser manifestada y  experimentada en su totalidad. En Isaías 56 ‘Salvación esta por venir’ y ‘justicia revelada’, Dios está por moverse en una forma impresionante, Dios está reuniendo  en  su casa aquellos que ‘agarren’ esta realidad. En nuestros días, así como lo indicó Isaías: Dios está reuniendo  hacia una nueva experiencia con  propósito, a todos los que han empezado a  ‘agarrar’  la realidad  que Dios está haciendo cosas nuevas en la iglesia y en la tierra.

 

Agarrar’ del hebreo “chazaq”: ‘Ser firme, fortalecer, de fuerza impenetrable, ser arrojado, prevalecer poderosamente’, esta posición mental es la tecnología interna de la condición gozosa de la casa de oración, es la actitud del que se ha unido voluntariamente al Señor’ (versículo 3). Este nivel de compromiso a  las cosas de Dios y la profundidad de relación causa que el ‘hijo del extranjero’ y aun el ‘eunuco’  experimenten un nivel de aceptación  que es mayor que el de los hijos e hijas. Relación toma precedencia sobre estatus, Dios eleva y acerca hacia Él, a aquellos que no tenían nivel de relación en la casa de Dios. Es el día de reestructuración y reforma dentro de la casa de Dios y la dinámica de nuevas formaciones en la iglesia, es una nueva y profunda relación con el Señor.

 

La oración poderosa trae la cosecha de Dios y quiebra la fuerza del yugo de Satanás. Isaías 9:3-4 nos dice que la repartición de los despojos causa que el hombre se regocije quebrando la vara  del opresor y el yugo de su carga, es tiempo de que el gozo se incremente.

 

(Isaías 9:3-4) = Multiplicaste la gente, y aumentaste la alegría. Se alegrarán delante de ti como se alegran en la siega, como se gozan cuando reparten despojos. Porque tú quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro, y el cetro de su opresor, como en el día de Madián.

 

La oración poderosa busca traer el dominio del Reino de Dios a la tierra. Salmos 67:3-4  nos dice que la realidad del gobernar de Dios produce un gran gozo en las naciones. Te alaben todos los pueblos, oh Dios; Todos los pueblos te alaben. Alégrense y  gócense  las naciones, porque juzgarás a los pueblos con equidad, y pastorearás las naciones en la tierra Selah.

 

Vengamos al lugar de oración con ánimo, gran gozo y un entendimiento del dominio de Dios en la tierra. Los eventos de Hechos 4 ocurrieron al principio de la historia de la iglesia, grandes avances gubernamentales habían sido logrados por la iglesia. Jesús ha estado trabajando a través de ellos con señales y milagros, el cojo que estaba en la puerta La Hermosa había sido sanado maravillosa y milagrosamente por el poder de Dios, y por ese motivo fue amenazado por el poder estructural del mundo religioso. La respuesta del enemigo es fuerte y los Apóstoles son arrestados. Los sacerdotes y los saduceos ven la audacia de los Apóstoles.

La audacia aterra al Diablo, es una cualidad que el trata de extinguir en la iglesia. Audacia: parrhesia es: Declaraciones sin reserva, con franqueza, candor y coraje animoso. Denota una habilitación a gente ordinaria exhibiendo autoridad y poder espiritual. Eso es lo que Satanás teme. Audacia es  una impartición espiritual que da autoridad a todo lo que digamos o hagamos, es la determinación de apagar fuego con fuego, no nos retractamos por la intimidación de principados y potestades. Los primeros Apóstoles sabían que era importante para su testimonio y para sobrevivir en el territorio hostil de Jerusalén. Su oración indicaba que ellos sabían que estaban en una batalla gubernamental.

Se reunieron los reyes de la tierra, Y los príncipes se juntaron en uno contra el Señor, y contra su Cristo.  Esto viene del Salmo 2, Salmo de dominio y gobierno del Reino de Dios en la tierra. El tema en el Salmo 2 es la validación del gobierno de Dios en la tierra, los reyes y príncipes sé alían  diabólicamente en el espíritu para romper de la tierra las ataduras y cuerdas de Dios. Los sistemas espirituales de  restricción, las leyes de Dios no habladas en la tierra, que aun detienen al enemigo de maldad descontrolada y lascivia espiritual están amenazadas. Pero; Dios se burla de sus enemigos desde los cielos con risa, cuando Su gente en la tierra empieza a declarar decretos poderosos que demandan a las naciones inclinarse ante el poder de Su majestad. Dios grita en el Salmo 2: Pídeme y te daré las naciones por herencia, y los limites de la tierra por posesión.  Un decreto ha sido dado aquí, y en respuesta pedimos por las naciones en el poder de un espíritu audaz, estas son la oraciones de los primeros Apóstoles, que invocaron, cuando reclamaron el Salmo en su oración de rompimiento en la ciudad de Jerusalén. En Hechos 4 Dios responde con un terremoto espiritual,  fueron llenos con del Espíritu y hablaron con audacia, con audacia te pedimos las naciones.

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Viviendo Verdades Reveladas

Es indudable que, por una serie de razones, no sólo una, a muchos de ustedes se les ha distorsionado la esencia de Jesucristo. Y al suceder eso, han empezado a incursionar en un pseudo evangelio, una especie de engendro más cercano a la expresión de una religión más de las tantas que hay en oferta, que a el hallazgo de la Verdad que Él es. De eso, lamentablemente, estamos más que completos. Y créeme que no tienen a la hora de presentarse en público, ni la mitad de los impedimentos y obstáculos burocráticos que tiene la iglesia del Señor cuando se propone proclamar el evangelio del Reino. Es como si existiera un poder en las tinieblas que, cuando lo que se dice no lo molesta y, por el contrario, juega a su favor, le favorece todas las circunstancias, pero que cuando lo que se esgrime es la palabra genuina, se fastidia y llega hasta producir hechos de burla, agravios y hasta violencia física.

Cuando nosotros llegamos a saber realmente quien es Cristo, y cuál y cómo es su manifestación, y por qué hizo lo que hizo, yo puedo asegurarles que ninguno de nosotros volverá a tenerle temor a Satanás. Porque ese miedo casi visceral al que llamamos diablo que muchos han tenido y que por ahí aun aún tienen morando en sus mentes, será quitado. Porque cuando conoces a Cristo y tienes en claro quién es Él, al mismo tiempo te das cuenta que Satanás apenas es un sirviente, y que de ninguna manera puede compararse a Cristo en nada.

Lo que verdaderamente ha estado ocurriendo, es que muchos años de ignorancia han logrado que se lo compare, pero eso no es culpa de Dios, Si no me equivoco, Él siempre te mandó a escudriñar las escrituras, a dar gracias en todo y a meterte en oración hasta sentir que la victoria es tuya. NO te mandó a que indagues cuanto poder tiene tu enemigo. Porque es TU enemigo, no el de Dios. Dios no tiene enemigos. Es Dios y todo y todos se le sujetan. Incluido Satanás. Y flo de escudriñar tiene valor sumo, fundamentalmente, porque cuando dice que no temamos porque Él ha vencido al mundo, lo que te está diciendo es que el sistema del mundo hoy está en las manos de lo que llama “el dios de este siglo”. Y si la palabra siglo es la palabra sistema, entonces nuestra confianza radica en que suceda lo que suceda, Él venció al sistema del mundo, y nosotros firmes en Él, también tenemos acceso a esa victoria.

Cuando Jesús retorna del desierto, luego de haber librado esa tremenda batalla con Satanás, la Palabra dice que vuelve de allí en el poder del Espíritu, y que es recién entonces cuando empieza a convocar a los que serían sus discípulos más cercanos y a ejecutar hechos catalogados como sobrenaturales. Esto, de alguna manera, es la mejor y mayor prueba de que, efectivamente, en el retorno del desierto es cuando el poder de Dios se manifiesta en una vida más que vencedora. Pero presta atención que, antes de este retorno, sucedieron muchas cosas que hay que tener muy en cuenta si es que queremos conocer a Cristo para poder ser, sentir y vivir como Él vivió. Además, creo que es necesario añadir algo muy importante para que nadie se confunda y mezcle fe auténtica y confianza extrema con masoquismo mezclado con estoicismo. Es el Espíritu Santo el que toma la decisión, o no, respecto a que necesites pasar por un desierto. Hay gente que lo ha vivido y más que fuerte, y hay gente que no lo ha vivido en absoluto. Y todos están sirviendo con eficiencia por igual. Recuerda: Dios no tiene métodos ni estructuras. Es Dios y si necesita algo nuevo para ti, lo crea y se terminó el problema.

(Mateo 4: 8-11) = Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.

Hay un detalle que debes tener en cuenta cuando estés en tu propio desierto. Satanás es, conjuntamente con muchas otras cosas, un enorme manipulador. Y una de las formas en que va a intentar manipularte es usando la Biblia. Porque si bien, -como ya enseñáramos-, él no tiene revelación porque no tiene la guía del Espíritu Santo que nosotros sí podemos tener, al logos, a la letra impresa de tu Biblia la conoce, y créeme que no exagero nada si te digo que la conoce probablemente varias veces mejor que tú. De allí que deberás tener sumo cuidado de no dejarte atar con ningún versículo bíblico por él. Porque la Palabra lo que hace es desatarnos, liberarnos. Lo que hace no es cargarnos culpas, sino incentivarnos al arrepentimiento para acceder al perdón. Todo lo que sea opuesto a esto, está siendo usado por Satanás para culparte, para condenarte, pero déjame recordarte que la Palabra dice que ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.

Por lo tanto, es muy importante que nos funcione el discernimiento cuando nos llega un texto, porque conforme a lo que el texto diga y lo que eso llegue a nuestra mente, sabremos si es Dios que lo está trayendo para arrepentimiento, perdón y paz, o si es Satanás que lo hace para provocarnos culpa y condenación. Y si tienes alguna duda respecto a esto o te suena un tanto exagerado, recuerda que en el tiempo de Jesús eran los fariseos los que más usaban la Torá para presionar, amenazar y juzgar. Hoy ya no usamos la Torá, pero si conservamos unos cuantos fariseos que siguen firmes en sus prácticas.

Usan sus biblias para condenarte, para degradarte y para hacerte pensar que eres una basura que nadie quiere y que lo mejor que puede pasarte es que te mueras de una buena vez. Eso no es Dios. ¡En el nombre de Jesús, entiende y razona! ¡Eso no es ni puede ser Dios! Y si no, vienen, de pronto y te dicen que está escrito que para funcionar correctamente para Dios, debes hacerlo con un numeroso equipo, que ningún hombre solo consigue nada. Eso es muy cierto en muchos casos, coincido, pero no es excluyente. ¿Cuánta gente conformaba el equipo de Juan cuando escribió el Apocalipsis en Patmos? ¿Cuánta gente de su equipo acompañó a Jesús a la cruz? ¿Cuánta gente acompañó a Pablo y a Pedro cuando sufrieron cárcel?

Lo cierto es que Jesús fue tentado en todo por Satanás en el desierto, y lo que terminas de leer, conforma lo que fue la última tentación. Cuando Satanás le dice que para qué va a morir en la cruz del calvario, si adorándole a él puede tener una vida mejor y con gran éxito y prestigio en este mundo. Y por eso le muestra todos los reinos del mundo. Escucha, lo hemos leído, predicado, enseñado y aprendido decenas de veces, ¿Vamos a seguir pensando que desde ese lugar alto Satanás pudo mostrarle físicamente todo el mundo a Jesús? No, obviamente que no, que esto se trató de una expresión definitivamente espiritual.

Los reinos que Satanás pudo mostrar a Jesús, son aquellos que están bajo su dominio, por eso cuando dice que le mostró la gloria de ellos, la palabra gloria, allí, no tiene nada que ver con la gloria de Dios, con lo espiritual, con la unción, la majestuosidad y la omnipresencia. Gloria, según Satanás y en esa visión, tiene que ver con poder terrenal, riqueza, fastuosidad y bullicio de fiesta. Tal cual la vemos todavía en esa dimensión que está bajo la regencia del dios de este sistema. ¿Te cabe alguna duda que esos reinos poseen más riquezas que los cristianos? Alimentados del narcotráfico, de la prostitución, de la trata de personas, del soborno, de todo lo delictivo, de las injusticias.

Durante mucho tiempo estuvimos bajo una potestad satánica que influyó enormemente en las predicaciones y, muchos buenos hombres, pero ingenuos, confiados y hasta demasiado pagados de sí mismos, se pusieron a predicar el evangelio de la prosperidad, que entre otras cosas, enseñaba que, mientras más dinero tenía un ministro o un líder, más ungido era y por eso Dios lo recompensaba prosperándolo así. De ser verdad eso, te tengo que decir que muy por encima de cualquier líder o ministro cristiano, por afortunado que hubiera sido en lo económico, están todos los narcotraficantes del planeta, que realmente tienen vidas fastuosas y casi ofensivas en cuanto a su poderío.

Hay una diferencia entre la prosperidad terrenal y la divina, y es la sensación íntima que la persona vive. Quien es prosperado por su conducta delictiva, no tiene paz, no duerme bien y vive con miedo. Dice la Palabra que huye sin que nadie lo persiga. Quien es prosperado por Dios, disfruta de esa prosperidad con paz y con certeza de que no la perderá ni nadie podrá reprocharle nada. Los hijos de los primeros, viven acobardados y hasta aterrorizados por las conductas de sus padres. Los hijos de los segundos, van por la vida con la frente bien alta y un inocultable respeto por su familia.

De hecho, cuando decimos Riqueza, estamos empleando un término que es muy relativo. Para alguien que no tiene nada, ni techo donde cobijarse, ni pan para comer, ni manta para taparse del frío, tú y yo que tenemos todo eso, podemos ser vistos como ricos. Pero para alguien que vive en una mansión, posee tres o cuatro empresas y viaja por todo el mundo, tú y yo somos más pobres que una lagartija. Como decía aquel viejo refrán: todo es depende del color del cristal con que se mira… Por eso Satanás le muestra a Jesús la opulencia de los reinos. No de UN reino, sino de todos los reinos.

Y ahí le dice que mire la gloria de ellos, y que si postrado lo adorare, él se la dará. Implícitamente, reitero, le está haciendo ver que es una tontería ir a la cruz si él puede darle todo eso sin costo alguno. Pero claro, Jesús no lo trata de mentiroso ni se enoja, que es muy probablemente lo que haríamos cualquiera de nosotros. En principio, Él entiende que en Adán se perdieron todos esos reinos. Y por eso irá a la cruz, porque está es la manera en que Él va a pagar el precio de haberlos perdido y acceder al derecho de recuperarlos. Entonces, por esa causa entra varias otras más, Él no lo adoró ni aceptó eso. Es necesario recordar que si lo hubiera hecho, ni tú ni yo estaríamos aquí, porque estaríamos ambos bajo la condenación eterna y no habría salvación alguna para nosotros. Gracias a Dios, Jesús fue quien fue e hizo lo que hizo.

Pero, además de lo histórico tantas veces relatado y enseñado, esto nos enseña algo más, especialmente a aquellos que desean tener un ministerio. No le tangan temor a los procesos previos. En los procesos, Dios nos enseña quien es Él y también nos cambia nuestro carácter. En un proceso podemos llegar a enfrentarnos con Satanás, y si tenemos el conocimiento de Dios en nuestras vidas, ganaremos la batalla. En ese proceso podemos madurar y crecer. Si no lo logramos, nos amargamos o nos resentimos y es probable que muchos salgan huyendo despavoridos.

Para los que son adultos mayores, hoy, y siguen en la pelea, recordar aquellas primeras pruebas los mueve a la sonrisa, porque se dan cuenta que no eran tan fuertes ni tan graves, pero una cosa es como se ve un problema a los veinte años y otra muy distinta como se ve el mismo problema a los setenta. Es decir que los que hoy somos mayores, cuando nos tocó pasar nuestras primeras pruebas, no éramos mayores, éramos muy jóvenes. Y además inmaduros y faltos de conocimiento. Vi derrumbarse a muchos, e incluso, no volver al Camino. Vi vencer a otros y seguir hoy con fuerza y vigor. A nadie le gustan las pruebas, pero son un filtro, una especie de examen o entrenamiento, que sólo permite que quede lo más fuerte. Satanás no tiene compasión de nadie. Incluso los que más fielmente le sirven, al final son eliminados sin lástima.

De todos modos, el desierto no es malo, y en algunos casos, hasta puede ser necesario. Eso no significa que nos vayamos todos en tour gratis al desierto a ver qué pasa, no. No funciona así. Pero si Dios determina por alguna muy buena razón que debemos pasar por el desierto, pues entonces lo pasamos y a otra cosa. Ni para discutir nos da. Y si alguna de nuestras malas actitudes también nos llevan al desierto, entonces nos tocará pelear la buena batalla, revertir todo lo malo y salir de allí como Jesús, más que vencedores. Porque, omití decirlo antes, cuando vuelves del desierto, si te ha ido bien, no vienes solo, vienes con toda la autoridad de Cristo en tu vida.

Así volvió Él, así vuelves tú también. Y Él volvió en autoridad y poder porque supo y pudo ser maduro cuando la tentación de liberarse de todo eso que le esperaba, se le ofreció en bandeja de plata. Pero sabía quién era y a lo que había venido a este mundo, y eso le dio certeza y capacidad de decisión. Fíjate, si algunas de estas últimas dos cosas te faltan en tu vida, puede ser con motivo de la anterior; aún no sabes quién eres en Cristo y a qué has venido a esta tierra. Ese es el secreto no siempre develado para todos. Seguir creyendo o pensando que todo se limita a hacer un día la oración del pecador, a partir del siguiente empezar a asistir regularmente a una iglesia cristiana, portarte más o menos bien, rendir algún servicio para la institución, orar por los alimentos, hacer el devocional diario cada mañana y leer un par de capítulos de la Biblia por día y que eso te hace un buen cristiano, es seguir permitiendo que Satanás siga disfrutando del éxito de su mentira religiosa.

Yo creo que hay muchos hombres y mujeres que Dios ha levantado y que cualquiera de ellos puede ser importante para la vida de cualquiera de ustedes. Yo mismo podría ser de valor para alguno de ustedes porque tal vez les tocó aprender algo valioso aquí, en este sitio. Sin embargo, lo que Dios pretende para ti, no es que te recuestes en otro hombre, sino que aprendas a pelear tu batalla con las armas que te ha dado a ti, no a otros. Si los fariseos siguen usando la Biblia y sus versículos para atacarte o atacarnos y menoscabar nuestro trabajo, tengo que decirte que también existen textos claros con los cuales devolverles el ataque a ellos o directamente encararse con el mismísimo infierno.

Jesús lo hizo, tú puedes hacerlo. Y cosas aún mayores, así lo dijo Él mismo. Porque no es casual ni sucedido porque sí. El desierto, para Israel, tenía que durar cuarenta días. Ese era el tiempo para llegar a la tierra prometida. Pero por causa de sus desobediencias y murmuraciones, duró cuarenta años. El desierto, para Jesús, también iba a durar cuarenta días. Y como Él sí fue obediente, eso fue lo que duró, cuarenta días. ¿Entiendes cuál es el principio que está en juego? De arranque, que de ninguna manera podemos aceptar vivir en un desierto día tras día sin aparentemente no tener una manera de salir de él. Yo me pregunto hasta cuándo vamos a desoír y a desobedecer esa palabra que nos ordena no conformarnos a este siglo, que es como decir que no tomemos ejemplos ni modelos de este sistema. Tenemos que ser sí o sí distintos y diferentes a los que caminan por este sistema.

Lo que sucede, es que nadie puede salir a desatar las ligaduras de impiedad y pecado que hay en otros, si antes no se libera y se desata de las propias. Nadie puede salir a llenar vasos ajenos cuando el propio casi no contiene nada. La palabra también nos asegura que el buen pastor da su vida por las ovejas, mientras que esa imitación satánica llamada asalariado, en cuanto ve que esas ovejas corren el menor peligro, huye despavorido a salvarse. Deja a un costado las metáforas y los símbolos y dime si no has visto esto alguna vez en tus cercanías. O en tu propia vida, tal vez. Tengo certeza que hoy Dios está limpiando y restaurando su iglesia. No es fácil, porque el mundo cada vez anda con mayor velocidad y estrategia, y las cosas malas siempre llegan con mayor facilidad y velocidad que las buenas, pero si sabemos esperar con fe y confianza, esa luz que ilumina todo y barre con todo lo que es tiniebla, estará en nuestras vidas para siempre.

Siento un tremendo rechazo por todo aquello que se dice, se enseña, se adoctrina y hasta se predica a partir del odio. La palabra odio, aunque a muchos sectores de las sociedades terrenales le parezca justificada por diversas razones, no sólo no tiene nada que ver con la voluntad de Dios, sino que directamente está en su oposición. Nunca desde el odio se podría llegar a soluciones que bendigan. Muy por el contrario, la historia nos demuestra que partiendo desde las bases del odio, a lo que sí se ha llegado, es a engendrar mas odio aun y en esa conjunción, producir verdaderas hecatombes mundiales o nacionales. En suma, te guste o no, lo creas o no, el odio fue, es y siempre será satánico.

Si el amor de Dios llevado al hombre no está presente, nada tiene futuro sólido y mucho menos victorioso. La palabra nos demanda derribar argumentos que se oponen a la voluntad de Dios. ¿De dónde crees que salen esos argumentos, sino desde dentro de los mismos grupos que dicen conformar la iglesia? El mundo no tiene argumentos válidos en contra del evangelio, pero algunos falsos evangelios, sí parecen tenerlos. Cuidado. Todavía queda mucho cristiano que rechaza decretar cosas espirituales. Dicen que rogar, suplicar, interceder y pedir, es correcto, pero decretar no, que eso es sólo responsabilidad de Dios y de los líderes. ¿Sabes? Él fue quien dijo que somos un pueblo de reyes y sacerdotes, no yo. Y si lo dijo fue para que nos comportáramos como reyes y sacerdotes, no solamente como sacerdotes. TODOS, no algunos. ¿Soy claro?

Y además con sumo cuidado en lo que concierne a decretar. Porque un decreto se establece a partir de lo que se diga, por lo que cada uno de nosotros debe tener muy especial cuidado con todo lo que dice, tanto sea para bien como para mal, porque es la misma palabra la que luego nos asegurará que todo lo que digamos con nuestra boca, creyendo, nos será hecho. Todo lo que digamos. No todo lo bueno, lindo, bendecido y divertido que digamos nos será hecho, sino todo. Sobre esto también se ignora bastante y eso ha producido bajas en el pueblo que pudieron haber sido evitadas.

Conocí un viejo periodista, no creyente, que solía decirnos a los más jóvenes y novatos que para él, el periodismo, su trabajo, era su vida, y que si un día debía jubilarse y no le permitían trabajar aunque sea gratis, eso seguramente lo mataría. Años después se jubiló. Quiso seguir relacionado de alguna manera y no se lo permitieron porque la tecnología había eliminado su especialidad. Al mes y medio le dio un infarto y murió. Todo lo que digas con tu boca, creyendo…

Hay un detalle en la vida de Jesús que no siempre vemos con claridad. Cuando decimos que en Jesús moraba el tremendo poder de Dios, nadie lo discute ni cuestiona. Los evangelios son claros y concisos respecto a todo lo que Jesús hizo al liberar cautivos, sanar enfermos y resucitar muertos. Lo que no siempre entendemos, es que a ese poder de Dios Él lo adquirió en el momento mismo de retornar del desierto, y en ese momento, todavía no había hecho ninguna de estas maravillosas cosas que haría luego. Si estás hoy en un desierto personal y privado, no lo tomes como castigo. Mira a lo lejos y empezarás a ver la salida, y más allá de la salida, está el poder de Dios en tu vida y en todo lo que de allí en más hagas para el Reino.

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Un Evangelio sin Mitos

Casi como si fuera en una película, estaba recordando hoy la instancia suprema de lo que llamamos las tentaciones de Jesús en el desierto. Y es en ese marco tan singular y en medio de una crisis en su carne que ni siquiera podemos imaginar, que él pronuncia unas palabras que serían definitivas y definitorias en esa confrontación. A esas palabras las recoge el evangelio de Mateo, en el capítulo 4 y los versos 10 y 11: Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.

 El primer detalle que vemos aquí es que Jesús supo deshacerse de la presión que le estaba propinando Satanás, simplemente recordándole la Palabra. Y esto te deja en clara evidencia, que cuando decimos La Palabra, no nos referimos simplemente a ese conglomerado de letras escritas en un libro que llamamos Biblia, sino a una de las armas más potentes que los creyentes tenemos a la hora de la guerra sin cuartel. Y por si eso fuera poco, en el final, se nos dice que Jesús tenía ángeles que le servían. ¿Qué significa eso? Que Él no estaba nunca solo en estas batallas, los ángeles lo rodeaban.

Por eso le dijo a Pedro, cuando lo quiso defender de los alguaciles que venían a llevárselo preso, que no lo hiciera, que a esa batalla se la ganaba de otro modo. Que si Él quisiera le pediría al Padre que le mandara doce legiones de ángeles y el Padre se lo concedería. Además, nos deja en claro algo muy importante: si Él siendo quien era, necesitó del apoyo de ángeles, no veo la razón por la cual nosotros, que tenemos algunas que otras distancias espirituales con Él, sigamos diciendo que no necesitamos de nadie. ¿Estamos dejando entrever que Jesús era debilucho y temeroso y nosotros muy fortachones y valientes? ¡Por favor! No me gustaría reírme a carcajadas cuando grabo un audio, así que prefiero sacarme ese pensamiento de la cabeza. Madurez.

Hay algo que es notorio que no todos los cristianos saben o aceptan. Satanás hace todo lo que esté a su alcance para que nosotros no sepamos que tenemos un ejército de ángeles a nuestra disposición, pero sí respalda a los satanistas, brujos y hechiceros a que utilicen los servicios de millares de ángeles caídos cuando ellos necesiten hacerlo. ¿Entiendes la diferencia? Ellos saben dónde pertenecen, contra quien pelean y quien es su jefe, mientras que una gran mayoría de nosotros ignora o decide no terminar de creer lo mismo, pero con relación a nuestro ejército celestial.

Mientras ellos utilizan con total libertad a todos los ángeles caídos, nosotros no nos decidimos a utilizar los que responden a Dios Padre y acompañan el poder del Hijo. ¿Miedo? ¿Dudas? No lo sé, pero lo que sí sé es que es así. Argumentan que no podemos ni debemos orarle a los ángeles, y eso es verdad, así es. Pero lo que ignoran es que en Cristo tenemos autoridad para darle órdenes a los ángeles del Señor y ellos responderán con poder cuando sea necesario.

Si nos pasamos toda una vida dentro de un templo gritando que somos más que vencedores en Cristo Jesús, al menos es tiempo de demostrar que eso es verdad y no una bravuconada de púlpito destinada a sacudir la modorra de una platea que nos escucha pero que no nos cree. O que cae en una indiferencia de tal calibre que deja toda la sensación de que para ellos es lo mismo ser salvos e irse al cielo que perderse e irse al infierno. ¿No has conocido gente así? Pregunto: ¿Podemos llamar Hermano a esa clase de cristianos? Es más: ¿Son convertidos o convencidos? Porque lo primero te lleva al cielo, pero lo segundo no más allá del banco en el que te sientas cada domingo.

Prosigue el texto de Mateo 4 desde el verso 12 hasta el 19, diciendo: Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, (Obviamente, está refiriéndose a quien vino a preparar terreno para Él, Juan el Bautista. Es obvio que alguien vino a contárselo, no se olviden que eran familiarmente cercanos) volvió a Galilea; y dejando a Nazaret, vino y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en la región de Zabulón y de Neftalí, para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, Camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles; (Allí, exactamente en ese lugar geográfico, es donde Jesús comienza con su ministerio terrenal. Ni luces, ni reflectores siguiendo su figura en un gran escenario ornamentado al tono, ni equipos de audio estéreo última generación. Así comenzó el primero que trajo un mensaje concreto y contundente)

El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; Y a los asentados en región de sombra de muerte, Luz les resplandeció. (Soy, tremendamente curioso, como es el común denominador del que es o ha sido periodista. Queremos saber un poco de todo y, de lo que no sabemos, nos matamos para tratar de saberlo. Y en ese sentido, un día me hizo un “clic” en el cerebro y descubrí que tanto la sombra como la oscuridad no se puede estudiar porque no existe el modo ni el punto de referencia. Que lo que sí se puede examinar, es la Luz. Por lo tanto, tanto tiniebla como sombra como oscuridad, se trata simplemente de ausencia de luz. Si tu vida está en tinieblas, ahora ya lo sabes. Necesitas simplemente que la Luz del mundo venga a ti y te cubra con su Gloria.)

Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. (Paréntesis muy importante. Dice que Jesús comenzó a predicar. Pre, es anticipar, preanunciar y dicar, es un término que nos habla de los ángeles caídos. El que se imagine que Jesús no hablaba de guerra espiritual, no leyó la Biblia como debe leerse, entendiendo lo que dice y no adaptándola a una doctrina doméstica denominacional. Y luego vemos a Jesús predicando el UNICO evangelio legítimo, el que nos dice que el Reino se ha acercado y que es nuestro deber recibirlo y pasar a formar parte de él. Cualquier otra cosaque se predique, por mejor intencionada que sea, no es el auténtico evangelio de Jesucristo, sino una imitación tendiente a captar gente sin ánimo de comprometerse, a gente cómoda)

Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.

Es indudable que es mucho, muchísimo lo que nosotros podemos aprender del ministerio de Jesús. Lo que sucede es que la religión nos lo puso tan lejano, por allá arriba, inalcanzable, que nos suena casi a blasfemia decir que debemos ministrar como Él lo hizo. En principio, todo su ministerio, toda su vida podría decirte, estuvo enmarcada por palabra profética que ya se había dado en la antigüedad, apuntando a ese día glorioso de Jesús el Cristo y de su advenimiento a la tierra. Sin embargo, esa religión hueca, acartonada y solemne que nos vendieron, se empecinó en presentarlo como un muchacho pálido, inseguro, con rostro siempre mustio y sufriente y con sus manos juntas como en un rezo permanente.

No sé qué es más ridículo, si presentar así nada menos que al Hijo unigénito de Dios, o que quien así se lo presentaron se lo crea. Lo cierto es que, teniendo en cuenta cómo se desarrolló su ministerio, Jesús demostró en todo momento y situación un alto grado de hombría. Jesús no dejó ninguna duda en su calidad de hombre. Y que conste que dije hombre porque todavía conservo un poco de esa formación hipócrita y llena de eufemismos que la religión hizo con nosotros. Debería haber dicho macho, pero es una palabra que está muy mal vista en los ambientes cristianos porque se la considera grosera. Me pregunto como hacen para leer que en la creación Dios nos hizo macho y hembra, (Porque eso es lo que dicen los originales, no varón y hembra).

Por lo tanto, por todo lo que te he contado y por mucho más que seguramente fue hecho, pero no siempre relatado, todos los salmos y toda la Palabra del Señor, apunta a la persona de Jesucristo. Por eso, cuando se escribe este evangelio de Mateo, se escriben los versículos que avalan que Él es el Cristo. Recuerden que Mateo escribió eso para contarle a la gente quien es Jesús, por eso usa los versículos que usa. Y de paso debería aclararte que Jesús dejó más que en claro que no era ni racista ni clasista. No se fijó en etnias ni en colores de piel. Tampoco en status sociales.

Se codeó con los ambientes más bajos de su sociedad (De hecho, terminó colgado en una cruz junto a dos ladrones), alternó con lo que hoy llamaríamos clase media de su tiempo, como es el caso de los pequeños empresarios de la pesca que eran Pedro y sus amigos y también se relacionó con la clase alta, que es donde encontraríamos a Mateo y también a los participantes de aquella cena a la que fue invitado y luego muy criticado por estar con publicanos y pecadores. Y no me olvido de la serenidad y la transparencia con la que dialogó con aquella mujer samaritana, en un ambiente que no le dirigía ni siquiera la palabra a la gente de esa condición.

En principio, hay un detalle que no es menor. Jesús comienza su preparación ministerial, orando y ayunando. Siempre que existe un llamado divino, hay una preparación previa. Hay además un fiero ataque de las tinieblas y un momento puntual y específico en el que vamos al desierto y somos duramente tentados. Comienzan las agresiones, las burlas, los intentos de seducción, independientemente si se es hombre o mujer, y todo lo que encierra un plan de calumnias y críticas tendientes a sacarnos del camino.

Somos soldados, y un soldado del Reino jamás va a salir corriendo cuando escuche el sonido de las balas. En primer lugar, porque sabe que ninguna bala dará en su cuerpo a menos que Dios lo permita por algún buen motivo que sólo Él conoce. Y segundo, porque cuando se escucha el sonido de las balas, -y esto es más que obvio-, es porque esas balas no nos dieron. Si alguna nos da, de esa no oiremos nada. Millones de soldados de ejércitos terrenales son motivados a pelear batallas que tienen que ver más con los intereses particulares de ciertos hombres que con defensas patrióticas de sus naciones. El soldado de Jesucristo, no necesita ser incentivado ni motivado con manipulaci9ones emocionales; pelea su buena batalla por lo que nace desde su ser interior y sale impetuosamente hacia afuera. Eso se llama Convicción. Además se llama Fe y seguridad en una victoria ya tramitada en una cruz hace más de dos mil años.

De todos modos, para Jesús no fueron todas flores. Lo siguió muchísima gente, es verdad, pero no todos estaban convencidos que Él era quien decía ser, en todo caso lo seguían, como se dice normalmente, “por los peces y los panes”, que es como si hoy dijéramos que un líder es seguido por gente que busca posición en la iglesia, cargos rentados a sueldo o simplemente para recibir algún milagro del cielo sin hacer nada por sí mismos para provocarlo. Por eso tiene que ser que un día, mirando a su alrededor, Jesús preguntó: ¿Dónde están los que me seguían? Yo conté en uno de mis libros que en mi etapa de maestro de escuela dominical de la congregación a la que asistíamos, nunca tenía menos de cien alumnos. Cuando abandonamos la iglesia por directiva divina y no por pelearme con alguien, NINGUNO de esos alumnos ni siquiera tuvo la osadía de llamarme por teléfono. Conforme a la usanza de la época, casi repito las mismas palabras de Jesús. Me di cuenta a tiempo que yo no tenía que ser seguido, sino escuchado. No podía ni debía pedir o esperar algo más.

Los discípulos mismos, algunos le preguntaron donde estaban los que le seguían, y Él respondió: Todos se han ido…Y no se quedó con eso, sino que les dio libertad a ellos a que, si deseaban irse, lo hicieran. Una vez más, fue Pedro quien reaccionó más rápido y respondió: ¿A quién iremos, Señor? Sólo tú tienes palabra de vida eterna. Eso es así. A veces la palabra de Jesús suena muy dura, pero no hay otra cosa que la reemplace a la hora de aspirar a Vida Eterna. Yo me pregunto: si nuestros líderes tradicionales decidieran hacer lo mismo en cada una de sus congregaciones, ¿Qué piensas que ocurriría? Yo tengo certeza que muchas de ellas se quedarían sin gente. Es la diferencia abismal entre ser llamado a ser ordenado, de ser enviado a ser elegido.

Hay todo un clima para mi gusto demasiado negativo en el pueblo de Dios. Es como si la mayoría diera por sentado que Satanás ganará esta batalla y que la iglesia no podrá prevalecer por causa de la corrupción. No quiero creer ni pensar eso, y mucho menos declararlo. Yo creo, pienso y declaro que el evangelio genuino se va a abrir paso, que la iglesia primitiva va a resucitar de sus propios escombros. Los ministerios que han sido manoseados por la avaricia y por el amor al dinero, por las luchas personales por el prestigio, por la competencia para ser vistos, por la soberbia de liderazgo y el creerse mejor que todos y por encima de todos, se va a terminar. Satanás tiene un poder relativo y sujeto a la permisividad o no que Dios determine para cada caso.

El infierno no tiene autonomía, tiene sujeción, le agrade o no. El mayor problema a radica en que en un sesenta por ciento de la literatura especializada en guerra espiritual, le otorgan a Satanás un poder superior al que realmente tiene. El miedo, entonces, hace el resto. Dios va a levantar gente con ministerios parecidos al de Jesús, con un corazón lleno de amor, pero también con todo el poder de Dios manifestado a través de sus manos. Soy uno, (Y no el único) que cree que la tierra está siendo sanada, aunque el enemigo nos pase una película por los medios de comunicación que muestra todo lo contrario. Yo le creo a mi Señor, no a la tele o las redes. Las aprecio y las valoro, porque formé parte de la prensa escrita, oral y televisiva y la respeto, pero hace muchos años que ya no es la dueña de mis pensamientos. Podría sonar muy elegante y propio de alta riqueza intelectual y profesional, pero yo sé muy bien que de todo eso a la idolatría, hay un muy pequeño paso.

Lo cierto es que Jesús comienza su ministerio en una tierra que no era precisamente prometedora en cuanto a éxito y victoria. Y va levantando a hombres para que lo acompañen. Y déjame decirte que no son precisamente los mejores a los que él pone en el frente de combate a su lado. Y con el tiempo llegaron a ser los mejores, los que se quedaron con el legado y lo transfirieron a las generaciones de las que nosotros hoy formamos parte. Esto confirma y reafirma una teoría a la que adhiero desde hace mucho tiempo: Dios no viene a levantar a gente capacitada, Dios capacita a los que va a levantar. Por esa razón es que, si bien valoro en grado sumo toda enseñanza teológica porque ayuda muchísimo a la hora de estudiar la Palabra, me resisto y me resistiré siempre a darle el primer lugar. Ese primer lugar siempre fue, es y será del Espíritu Santo, porque Él es quien nos guía a toda verdad, no una licenciatura, un doctorado o un master en teología sistemática.

Y así como Jesús corrió riesgos en su primera infancia por causa de la persecución de Herodes, así también ha ido sucediendo con muchos de los que luego serían sus ministros de primer nivel. Satanás no sabe los planes de Dios, pero es astuto y puede detectar cuando en un niño pequeño hay una legión de ángeles cuidándolo. Él intuye que ese niño viene con una misión que le hará daño a su reino de tinieblas. Y no es extraño que lo ataque con enfermedades o tropiezos. Pero una vez más, el Señor está con esa criatura y no será torcido su plan hasta que se cumpla y rinda fruto al ciento por uno. Estoy en certeza que esto que te digo es absolutamente real y que cualquiera de ustedes, seguramente, ha de tener por lo menos más de un testimonio más o menos cercano que lo confirme. Nada es casual en esta vida. Un ataque satánico no siempre ocurre cuando hay puertas espirituales abiertas por causa de pecados o desobediencia, también son posibles en niños muy pequeños que ni siquiera están vulnerables por causa de iniquidad de familia. A veces, sucede lo mismo que con Jesús: el enemigo sabe que sabe y lo ataca buscando neutralizarlo aun mucho antes de que ese niño sepa porque lo hizo.

Creo que algo te quedó más que claro: Jesús no comenzó su ministerio en una sinagoga apañado, mimado y defendido por los escribas y fariseos altamente respetados por el pueblo. Jesús empezó su ministerio en regiones de oscuridad, porque allí pudo hacer una de las bases para afirmarse en las razones por las cuales vino: liberar a los cautivos. Él no pretendió recibir cargos o liderazgos en el terreno de la iglesia estructural de su tiempo. Te pregunto: ¿Crees que no tenía suficientes medios como para no lograrlo? Pero Él no vino a eso ni para eso. Jesús se fue al desierto, se fue al mar, hasta se fue a un cementerio a liberar de demonios a uno que se lo estaba pidiendo, pero lo que no hizo de ninguna manera, aunque hoy casi nadie te lo enseñe ni predique, fue ir a buscar a las autoridades y jerarquías legítimas de la religión de su tiempo. Muy raro, ¿No crees? ¿Será que ellos no eran lo que decían ser y Él era el único que lo discernía?

No necesitamos cuatro paredes para encontrar una conducción fuerte y confiable, es suficiente con encontrar autoridad genuina y delegada. Él no necesitó que nadie lo ordenara de nada para ser respetado, y tampoco que nadie le pusiera la mano encima para ser ungido. El que es, ES, y no tiene necesidad de demostrarlo ni andar vociferando que lo es. El líder que anda gritando que él es quien manda en ese lugar, no es líder, sólo es alguien a quien otros hombres le dieron una credencial de líder, que no es lo mismo.

Jesús no se levantó en un estadio, tampoco lo hizo a partir de la fama. Él fue a la tierra que más necesidad tenía. A la tierra donde las actas satánicas estaban más desarrolladas, activas y avanzadas. Soledad, cautiverio y ataduras, esos fueron los puntos iniciales de su ministerio. Y de allí se fue a la costa del mar a buscar sus pescadores. Allí estaba Pedro. Y no era precisamente la flor que aromatizaba el mar, sino en apariencia todo lo contrario. Sin embargo, algo vio en Él Jesús. Que es lo mismo que hoy Dios podría estar viendo en ti, aunque no formes parte del círculo más cercano al líder del lugar donde asistes.

Y será suficiente con que Dios lo vea, créeme. Y ahí estaba Pedro, luchando para sacar un pez, pero no salía nada. Era el peor día de ese empresario de pesca. Porque los discípulos no eran pobres, como a muchos les gusta enseñar. Pedro era un empresario que según dice la Biblia tenía empleados. Y además también dice que dejó a sus sirvientes, y hasta donde yo sé, el que tiene sirvientes no es pobre. Y un detalle anexo: Jesús fue a la costa del mar y a todos los sitios populares del lugar a buscar a sus discípulos, pero donde jamás pisó a ver si conocía a alguno, fue a la sinagoga. Profético. El ministerio de Jesús jamás fue religioso.

Y así y todo, su ministerio que solamente duró tres años y medio, impactó el mundo, impactó las naciones, impactó tanto que cambió la historia y todo pasó a ser Antes de Cristo o Después de Cristo. ¿Y como fue su ministerio? En primer lugar, no fue un ministerio de opulencia ofensiva. No le faltaba el dinero, recuerda que quien llevaba la bolsa con las ofrendas era Judas, y a pesar que robaba de lo lindo nadie se daba cuenta, así que eso me dice a mí que lo que había en esa bolsa no eran dos moneditas locas, era buena plata. No te confundas ni seas víctima de la teología de la pobreza, que gusta de presentar a un Jesús pobre, casi muerto de hambre.

No te creas esa mentira, Jesús jamás fue un carenciado. Sus padres no eran de la clase baja, al contrario. José era un hombre rico y poderoso, ya que dice la Biblia que reunía con los importantes del lugar. Esa gente importante en esa época jamás hubiera aceptado que se juntara con ellos un pobre marginal, no te confundas. José no era un carpintero de esos que fabrican sillas o mondadientes, José era carpintero de construcciones y edificios. ¿Cómo te demuestro esto? Muy sencillo. ¿Recuerdas cuando Jesús fue invitado a leer el rollo en la sinagoga? ¿Tú te creíste que eso sucedió porque los fariseos se dieron cuenta quien era? ¡No! Eso ocurrió porque José era uno de los diezmos más importantes de esa sinagoga, y eso le otorgaba la posibilidad de participar activamente, tanto a él como a su familia. Por eso Jesús fue invitado a leer.

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La Creación

Me causa mucha gracia, aunque no es gracioso en absoluto, la forma desaprensiva y hasta pintoresca con la que la mayoría de nosotros hablamos de la creación, de crear o de creatividad. Tenemos una ligereza y una superficialidad que espanta. Porque es notorio que no tenemos conciencia de lo que realmente significa ser un Creador, tal como es Dios, ese Dios en el que decimos y aseguramos creer. Crear, según el diccionario, es, como primera acepción, nada menos que: Producir algo de la nada. ¿Qué te parece? ¿Crees que puedes entenderlo? Aleluya si es así, yo no me atrevo. Te cuento que también es Establecer, Fundar, Idear, Construir y hasta Imaginarse o formarse una imagen en la mente. Todo eso, al unísono y en un solo ser que no podemos ver con nuestros ojos terrenales, es nuestro Dios. Y no me interesa si sabes mucho o poco de Él, si lo conoces o simplemente hablas de Él por costumbre o tradición religiosa. Seas o no seas creyente, lo que es Dios no se modifica. Él creó absolutamente todo lo que estás viendo y también lo que no puedes ver o lo que, incluso, jamás verás.

(Génesis 2: 2) = Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación. Aquí me voy a meter en problemas y alguien podrá sentirse ofendido. Lo siento, no estoy para caer simpático, estoy para enseñar lo que dice mi biblia. Pedro, un pescador torpe y rudo, escribe por absoluta inspiración del Espíritu Santo, (De otro modo imposible) que para con el Señor, un día es como mil años, y mil años como un día. Lo has leído, ¿Verdad? Eso es lo que se nos dice. Allá los papas romanos y su ocurrencia de crear un calendario que todavía seguimos y respetamos como si fuera palabra absoluta. Eso nos hizo suponer que la Creación fue en seis días de veinticuatro horas. No lo discuto, pero es pensamiento e imaginación humana, mi biblia dice otra cosa. Y como dice que cuando acabó su trabajo Reposó, y esa palabra en hebreo es shabbat, ahí nomás hubo gente que decretó como día de descanso obligatorio al sábado de la semana creada no por Dios, sino por el papa Gregorio XIII, líder en ese momento de la iglesia Romana.

Y dice que Dios se tomó descanso, de toda la obra que había hecho en la creación. ¿Tienes en claro cuál fue toda esa obra? Exacto. Lo animal, lo vegetal, lo mineral en lo visible para nuestro corto alcance visual. Y lo invisible, que es lo que está bajo tierra y fuera del planeta, en el espacio exterior. Eso fue, en síntesis, la obra de la creación. Y además… (Ezequiel 28: 13) = En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación. ¿De quién está hablando? De Lucero, ese hermoso ángel que fue invadido por la maldad y cayó de su status celestial para convertirse en lo que hoy llamamos Satanás. Que te quede claro: Satanás no es el enemigo de Dios, como tantas veces habrás escuchado. Es nuestro enemigo. Dios no tiene enemigos. Satanás fue creado por Él, así que se le sujeta y se le somete como todo el resto de la creación.

Y después entramos en el Nuevo Testamento y encontramos en él varias referencias a la Creación. Marcos 10:6, nos cuenta que Jesús les dijo a los fariseos, en respuesta a un tema de divorcio: pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios. Es muy singular este pasaje, porque mayoritariamente lo hemos entendido y predicado de un modo, para mi gusto, demasiado superficial. Cuando dice que, en el principio de la creación, no te está diciendo que fue en el comienzo o en el inicio, que es lo que en mayoría entendimos. La palabra griega del original se inclina más a modelo, patrón o diseño que a algo temporal. En idioma de eternidad, no hay principio ni fin, todo siempre ES. Y Dios es eterno. Luego, dice que los hizo varón y hembra. En realidad, lo que dice es macho y hembra, eso es lo correcto, pero somos tan religiosos y moraloides que esa palabra, macho, nos suena a algo sexual en el ámbito humano. ¡Ay de aquellos monjes traductores que pensaron que alguien se iba a pervertir por decir la palabra macho! Pregunto: Cuándo hablamos de animales mamíferos, ¿No? Sencillamente ridículo.

Por otra parte, creo que tanto en el mismo Génesis como aquí en este texto, queda muy claro que solamente existen dos géneros definidos en el diseño divino para la raza humana: macho y hembra. No hay escalas intermedias ni estados neutros que hagan pensar en una tercera manera de ejercer sexualidad. Pregunto a quien quiera responder: ¿Tú crees que el Dios Todopoderoso, creador del cielo, la tierra y todo el universo, no tenía poder para crear un sexo intermedio entre macho y hembra si así lo hubiera deseado? Algo no se entendió bien en este tema. Resulta obvio que en el mundo incrédulo eso sea moneda corriente y no sólo aceptada, sino también defendida, promocionada y hasta obligada a aceptar por presión mediática. Pero nosotros no podemos equivocarnos porque sabemos la verdad tal como es, aunque hay que aclarar que eso no nos convierte en jueces de nadie, que conste, pero tampoco en cómplices. Que también conste.

Y, finalmente, en este jugoso pasaje, está a la vista la explicación y la causa por la cual anteriormente, cuando hablé de creación y mencioné lo animal, lo vegetal y lo mineral, no dije nada de lo humano. Porque en ningún lugar la palabra dice que el hombre fue creado, sino que dice que fue formado y como aquí, sencillamente hecho. Cómo, no lo sé, con qué maniobras, tampoco, pero lo cierto es que Dios tomó tierra, o polvo, como se le llama, lo mezcló con agua (Somos un 70 por ciento de agua) y formó un ser de barro inanimado, al que podríamos llamar carne y huesos. Cuando estuvo terminado, simplemente sopló en su nariz aliento de vida, (Le puso un espíritu humano) y recién allí el hombre fue un ser viviente. Luego, de su costado, extrajo una parte de ese hombre y con eso, le hizo una mujer. A ella también le sopló en su nariz aliento de vida y fue un ser viviente que se unió al otro. Dios creó los cielos, la tierra, el universo, pero tomando distintos elementos, formó la conformación química del óvulo femenino y el esperma masculino para, con la fusión de ellos dos, crear seres inanimados de carne y hueso, a los cuales Él, uno por uno, les insuflaría en sus naricitas aliento de vida para que, transcurrido nueve meses, sean seres vivientes.

(Romanos 8: 16-19) = El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.  Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Ya lo sabes, pero es bueno recordarlo. Sabes que eres hijo de Dios porque Su Espíritu se lo ha testificado a tu espíritu, no porque algún hombre te lo haya dicho. Ser coheredero con Cristo, es estar en su mismo nivel, sólo con su prioridad por ser primogénito. Padecer conjuntamente con Él, te traerá esa gloria que es profetizada. Y en esas condiciones será cuando, como hijos de Dios, nos manifestaremos (Esto es: declararemos, comunicaremos) al mundo con unción, poder y victoria. Hasta los animales, los árboles, la vegetación y las rocas minerales serán bendecidas. Porque dice que TODA la creación aguarda eso.

(20-23) = Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora;  y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. La creación de Dios fue sujetada a vanidad por causa de las tentaciones de Satanás, la serpiente antigua, hoy gran dragón, que sólo ostenta poder en su boca mentirosa. Pero se profetiza que esa esclavitud dejará de ser y dará paso a la libertad a partir de la victoria y manifestación de los hijos genuinos del Dios Altísimo. TODA la creación entrará en vanidad, vegetales, animales, todo. Y todos ellos también gemirán, al mismo tiempo que los hombres y sufrirán sus mismos dolores, comparados con los de parto, porque una vez que den paso al nacimiento de una vida en Luz, esos dolores serán olvidados.

Hace muy pocos minutos te dije que la Palabra dice que el hombre fue hecho o formado, no creado. Sin embargo, todos nosotros nos consideramos parte de esa creación, y parte valiosa e importante. ¿Sabes por qué? Pablo se lo explica a los Gálatas, como lo vemos en el capítulo 6 y versos 12 al 15: Todos los que quieren agradar en la carne, estos os obligan a que os circuncidéis, solamente para no padecer persecución a causa de la cruz de Cristo.  Porque ni aun los mismos que se circuncidan guardan la ley; pero quieren que vosotros os circuncidéis, para gloriarse en vuestra carne. Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo. Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación. Al idioma y al tiempo presente, lo que nos dice es que todos los que quieren sostener sus famas o prestigios de hombres de Dios, van a obligarnos a cumplir con todos los estatutos, ordenanzas y ritos que les marca su religión, porque de ese modo podremos evadir el sufrimiento de la cruz de Cristo.

Sin embargo, luego añade algo que ya sabemos porque cada uno de nosotros tiene que haberlo visto con sus propios ojos, no menos de diez veces. Todos aquellos que nos obliga n bajo amenaza de expulsión a cumplir con todo ese reglamento religioso, en su gran mayoría, no lo cumplen ni ellos mismos. Sólo desean ser obedecidos para sentir el agradable sabor del poder de sus voluntades sobre las nuestras. Tú deberás imitar a Pablo, cuando dice que en lo único que cada uno de nosotros puede gloriarse, es en la cruz de Cristo, ya que en ese instante todos nosotros fuimos crucificados conjuntamente con Él a todo el mundo y, al mismo tiempo, todo el mundo a nosotros. Y si quieres una hermosa paráfrasis final, te la dejo: En Cristo Jesús no vale nada la religión ni los sacrificios de la carne. Dice que lo único que vale en Cristo, es la nueva creación que somos a partir de nuestra redención. Aquí lo tienes. Fuimos hechos, formados, pero en ese estado caímos y fuimos condenados. Cristo en la cruz, pagó esa condena e hizo de nosotros, ahora sí, una Creación de Dios nueva, nada menos que en Él.

Allí es donde nace ese rótulo que a muchos les gusta utilizar y a otros les llega a sonar como blasfemia, y es el llamar a Jesús el Cristo, como nuestro hermano mayor. Pablo se los muestra con absoluta claridad a los Colosenses, cuando en el primer capítulo de su carta y en lo que para nosotros son los versos 15 al 20, les dice: Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. 

Que quede claro. Pablo no niega la calidad de unigénito de Dios que ostenta Jesucristo, pero resalta con precisión que, en lo referente a esta nueva creación por redención y restauración del hombre, el Señor es el primogénito. Detrás de Él, todos los que hoy nos consideramos hijos de Dios. Pero Él es el mayor, el primogénito, y cabeza de la iglesia, así es que todos nosotros, los menores, en obediencia, sujetos a Él. Dice que todas las cosas que hay en cielos y tierra, visibles o invisibles, fueron creadas EN ÉL. Cuidado, no dice POR Él o CON Él, dice EN EL. La gramática explica más que bien las diferencias entre estas preposiciones, pero yo elijo enseñarlas con ejemplos más rudimentarios, pero conocidos. Si todo hubiera sido creado CON Él, eso significaría que Él era acompañante, copartícipe. Si hubieran sido creadas POR Él, podría tomarse como que fue con su poder unilateral o que se hizo en su honor. Al decir que fue EN Él, lo que muestra es que el creador estaba dentro mismo de su estructura espiritual, unidos, fusionados, siendo uno en dos…o en tres, si quieres sumar al Espíritu.

Él es antes de todas las cosas. ¿Y que son “todas las cosas”? Todo lo que estás viendo, oliendo, palpando, oyendo o saboreando. Todo lo que es invisible porque es espiritual, porque está muy arriba en el universo cósmico o lo que está en el interior de la tierra, donde no tienes acceso. Está claro. Antes que todo eso existiera, Cristo, El Verbo, el Hijo, ya era. ¿No lo entiendes? Ánimo, no eres el único, pero no le hace. Dios lo dice y yo lo acepto y lo creo. Pero luego dice lo más grandioso e ignorado de toda la creación: que todo eso que te mencioné, subsiste, vive, es actual, se mueve y tiene dinámica EN Él. Es decir que, el hombre sin Cristo, es un paria que ni siquiera es considerado como parte de esta nueva creación. Sigue siendo de la anterior, de la primera, pero como ya fue juzgado y condenado y no echó mano del Gran abogado, su sentencia será ejecutada y su fin y futuro estará lejos de la eternidad divina. Así de simple. Así de dramático. Así de peligroso. ¿Qué tal si se lo cuentas a tu vecino? ¿Ese que vive borracho de juerga en juerga y dice a quien quiera oírlo que lo hace porque la vida es corta y hay que saberla vivir?

No concluye allí el mensaje creacional de Pablo a Colosas, porque redondea su idea a partir del verso 21 y hasta el 23 cuando dice: Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él; si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro. Este texto es una prueba irrefutable que todo lo que gira alrededor del Reino de Dios y de nuestra presencia o participación en él, siempre es condicional. A mí se me ocurre parafrasear este pasaje con un idioma más de la calle, popular, cotidiano. Y sale así:

Antes, ustedes estaban tan lejos de Dios que ni lo veían, ni oían, ni creían ni tenían en cuenta. Pero igualmente, y porque el que con Él no recoge, desparrama, igualmente ya eran sus enemigos, pues no sólo pensaban, sino que directamente también hacían lo malo. Sin embargo, ahora Dios los ha hecho sus amigos íntimos, sola y únicamente por medio de la muerte de su Hijo, a quien le permitió hacerse hombre justamente con esa finalidad. Dios lo hizo así para que ustedes pudieran presentarse ante él sin pecado y libres de culpa. ¿Qué te parece este maravilloso regalo? ¡Sensacional! ¿Verdad? A mí también, pero…ahora escucha esto: Pero esto será así, solo si mantienen su confianza en Cristo y siguen creyendo en lo que nos promete el mensaje de las buenas noticias. Este mensaje ya ha sido anunciado largamente por todo el mundo, pero yo no soy ningún baluarte ni figura especial en él, yo apenas colaboro anunciándolo. Eso es ser ministro, no esas estrellas resplandecientes que estamos acostumbrados a ver. Esos son los que yo llamo mini astros, porque para astros no tienen el talento suficiente y terminan siendo pequeños, casi invisibles, y para ministros, también.

Lo que está escrito después, corrobora lo dicho y lo amplía a un espectro más amplio. La carta a los Hebreos, en el capítulo 9 y en los versos 9 al 12, es un ejemplo: Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto, ya que consiste solo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas. Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención. Queda claro: ningún sacrificio humano puede perfeccionar a nadie. Sólo Cristo, es decir el Ungido de Dios y por su sangre, puede lograr eso. Él es el tabernáculo viviente, no de la creación original, sino de la nueva y vigente que se inició en la cruz.

Santiago, desde su carta, tiene una visión más panorámica y hasta social de esto. Cuando habla de las barbaridades que podemos cometer con nuestro hablar, con nuestra lengua, dice en 3: 5-6:  Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. Se h a enseñado tanto respecto al chisme, a la murmuración, a la mentira y al alarde insostenible que no vale la pena añadirle demasiado. Sólo entender, que cuando dice que inflama la rueda de la creación, está refiriéndose según los originales a los efectos nocivos del hablar en contra de la voluntad de Dios, (Equivalente a mal-decir), en el circuito dinámico de la vida de todo lo creado. Por eso le llama Rueda, porque es algo que gira, que está en movimiento permanente. Toda la Creación, y mucho más la nueva Creación, no es algo estático, sino que se mueve, avanza, muta y se reconvierte a diario. Imposible entender esto desde la teología tradicional.

Finalmente, cuando en el libro de Apocalipsis vemos lo que se le escribe a las siete iglesias, bien vale tomar como base sustancial la que corresponde a Laodicea. ¿Por qué razón? Lo verás ahora: (Apocalipsis 3: 14-21) = Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto: (Atención con esto. Lo que vas a leer, es nada menos que el Principio, el Patrón, el Molde, el Croquis, el Diseño de la Creación) Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. (Si por tibio Dios te vomita de Su boca, eso significa que hasta el momento mismo de mostrarte tibio, todavía estabas en Su boca)  Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. (Esta es la exacta visión divina para con todo el tremendo poder terrenal que ostentan los que manejan gobiernos, economías y personas a partir de lo que pueden hacer moviendo sus inmensas fortunas. Esto se llama JUSTICIA.)

Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. (Traducido al idioma terrenal en el que tú y yo vivimos, esto es: busca ser lleno del Espíritu Santo, que es el símbolo del Fuego santo. Mantén tu conducta moral intachable, para que al ver esa blancura el infierno no pueda tocarte. Tu desnudez tiene que ver con tu indefensión y vulnerabilidad, lo mismo que lo anterior. Y ungir tus ojos con ese elemento para ayuda visual, es bregar y pelear para acceder a Revelación.)Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete. (Castigo aquí es disciplina, y es una bendición que Dios haga eso con nosotros, que somos los que Él ama. A los demás no les enviará nada, pero tampoco en la Eternidad. Están librados a su propia suerte, lo que equivale a decir que son patrimonio de las tinieblas. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.

La Creación tuvo sus límites cuando Adán transgredió sus principios. La Nueva Creación en Jesucristo, también los tiene. Tu vives en una residencia protegida de todos los males e inclemencias. Esa vivienda tiene una sola puerta. Quizás tengas llamados a ella durante muchas ocasiones, pero presta mucha atención a esto: la llave para abrir esa puerta, está del lado de adentro de tu vivienda. Eso significa que tú eres quien abre o no esa puerta, según decidas. Si se la abres al infierno, cediendo a tentaciones o a alguna otra forma de pecado, entrarán uno y mil demonios a tu casa. Si se la abres al Señor, Él entrará y hará contigo todo lo que dice este texto. La nueva Creación eres tú, independientemente de la iglesia, sus líderes y hasta de tus hermanos en la fe. Tú decides qué harás en la eternidad, y nadie podrá cambiar esa decisión, porque tu voluntad será respetada hasta el fin.

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¿Dónde se Esconden los Falsos?

Hubo un tiempo en que el tradicional predominio del ministerio pastoral sobre toda la iglesia, comenzó a convertirse en una especie de asignatura pendiente para mí. Yo sentía una poderosa llama interior que casi me demandaba, como hijo del Señor levantado para el ministerio de la enseñanza, tratar de esclarecer y, al mismo tiempo, sacar de cierto grado de confusión a muchos cristianos. Gente que conocía muy bien y formaba parte de mi grupo de hermandad y amistad, gente con la que no tenía tanto contacto, pero la conocía, y con una suma ignorada de gente a la cual no conocía y tal vez ni conocería jamás.

En el famoso y muy conocido pasaje de Efesios 4, Pablo describe a los ministerios básicos como cinco, pero queda más que en evidencia que el del pastor está insertado allí solamente como uno de ellos, de ninguna manera como cabeza o supremacía para con los cuatro restantes. Eso, que con el simple hecho de mencionarlo ya me trajo unos cuantos dolores de cabeza, me llevó a un escudriñado un poco más profundo. Y lo primero que descubrí fue que, lo peor que les podía suceder a cualquiera de estos ministerios, era que estuvieran revestidos de falsedad. Y si bien el falso siempre es el hombre y no el ministerio, un hombre falso encaramado en la cima de cualquiera de estas cinco expresiones surgidas del diseño divino para conformar la iglesia, la contaminaría y ensuciaría del tal modo que terminaría por destruirla.

Entonces me puse a buscar datos respecto a la falsedad infiltrada en los ministerios. Primero me asombró y luego me activó mi innata personalidad secular de investigador, encontrar que de esos cinco ministerios dados a la iglesia y que Jesús poseía en su totalidad, en mi Biblia solamente tres se podían encontrar. Falsos profetas en enorme mayoría y un par de menciones a falsos apóstoles y falsos maestros. Invictos el pastoral y el evangelístico. MI duda allí ya no era necesariamente de interés de investigador. Espiritualmente no conseguía entender por qué se habla tanto de falsos profetas, algo de falsos apóstoles y maestros, y nada de los dos restantes. ¿Cuál era la razón? ¿Dónde estaba la clave y la llave para tener acceso al entendimiento de esto que para mí empezaba a ser una especie de misterio?

Ningún misterio que no pueda resolverse con una buena concordancia, una interlineal y mucha oración. Porque en los textos donde se habla de falsos profetas o de falso profeta, lo mismo en singular que en plural, la palabra griega del original que Reina Valera traduce así, examinada a fondo, más que profeta lo que está denunciando es un falso vocero, una palabra que, como tal, no figura en el contexto bíblico. Y no es un dato menor, fíjate. Porque si buscamos el significado de Profeta, nos encontramos con que el diccionario dice que es una persona que conjetura o predice hechos futuros por indicios o señales. Sin embargo, la palabra que se traduce como profeta, alude a alguien que habla y se expresa en pensamientos y declaraciones. Pasadas, presentes y futuras. Un vocero.

Por eso cuando se habla de falsos hombres ocupando un rol espiritual de alto rango, se le da preponderancia a falso profeta. Porque en realidad, de lo que te está advirtiendo, es de falsos voceros, que muy bien pueden ser apóstoles o maestros, pero también pastores y evangelistas. Es decir que estamos hablando de Engaño. Falsos voceros. Porque un vocero, lineal y gramaticalmente, siempre es alguien que habla en nombre de alguien. Y si no estoy equivocado, cada uno de los cinco ministerios están aquí para hablar en nombre del Dios de todo poder. El pastor que ha sido levantado para apacentar, proteger y cuidar el rebaño y el evangelista que vino a presentar la salvación, no necesitan demasiado mensaje. Los que sí lo necesitan imperativamente son el apóstol, el profeta y el maestro, ya que los tres deben producirle a la iglesia establecimiento, revelación y examen de la Palabra.

Tengo certeza total que ahora, con el conocimiento previo de todo esto, podemos ir a cada uno de los textos bíblicos relacionados con la falsedad y ver, desde la óptica del vocero, cuál fue verdaderamente el mensaje que se nos dio y que nosotros, dejándonos llevar por enseñanzas religiosas, tradicionales y rutinarias, no sólo dejamos pasar sin ver sino que, además, en muchas ocasiones nos llevó a hacer exactamente lo opuesto a lo que esa palabra nos demandaba. Comencemos con los Falsos Profetas, así en plural, varios, más de uno. Todo en el Nuevo Testamento. En el Antiguo no están estas palabras. ¿Será que aquellos antiguos no eran falsos? No lo creo, la maldad siempre estuvo en la tierra desde la caída del hombre en el Edén. Lo que sí puede ser, es que no se lo mencione como falsos ni como profetas. Nuevo Testamento. Y voy a reemplazar por Vocero cada vez que esté escrito Profeta.

(Mateo 7: 15) = Guardaos de los falsos voceros, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Atención con esto: vienen a nosotros, es decir que no somos nosotros los que nos acercamos a sus lugares de exposición, sino ellos que vienen a nuestros ambientes. Y lo hacen con vestidos de oveja, lo que nos muestra que se visten, actúan, se comportan y hasta se exceden como cualquier cristiano promedio. ¿Y a qué vienen? A traernos uno o varios mensajes tergiversados, con apariencia de luz pero emanado de las tinieblas. Eso es ser lobos rapaces, ya que su verdadera intención es matar, robar y destruir a cada una de esas ovejas fieles a las que visitan. La pregunta, es: ¿Qué hacer con ellos? ¿Cómo combatirlos? ¿Cómo descubrirlos? Mira; si te falla el discernimiento, te salvará la prosecución de esta misma palabra: (16) Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?

Tal cual. Si uno de esos voceros, dueño de gran elocuencia y carisma, toma la carta de Santiago y te sacude hasta las muelas con advertencias, represiones y exhortaciones para con la mentira, tú sales de ese lugar apaleado, pero sin dejar de reconocer que debes imitar a ese hombre en su integridad y respeto por la veracidad. Claro, mañana te enteras que el fulano anda mintiéndole a medio planeta en su movimiento financiero, empresarial y ministerial, y es notorio que se te cae un ídolo, ¿Verdad? De eso te habla esto de Mateo. Y te lo repite más adelante, cuando en 24:11 dice: Y muchos falsos Voceros se levantarán, y engañarán a muchos; Siempre me llamó la atención que aquí no dice que serán levantados, dice que se levantarán. A eso, sería muy prudente tenerlo en cuenta. Lo amplía y extiende en el verso 24, con ciertos detalles que luego Marcos repetirá en 13:22 de su evangelio.

(Mateo 24: 24) = Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos voceros, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos. Escúchame; no tengo ninguna necesidad de llevarte a dar un paseo por la historia instalada en el tiempo de Jesús. Esto que dice aquí, se está produciendo hoy y ante los ojos de mucha gente que se congrega con fidelidad y honestidad. Cuando me hablaban de este pasaje, a mí siempre me hacía mucho ruido eso de los falsos Cristos. Porque recuerdo que se nos decía que aparecería gente que trataría de hacerse pasar por Cristo, y que si nos dejábamos llevar por su seducción, seríamos engañados. No estaba mal la enseñanza en su esencia, pero sí en hacernos pensar en gente imitando a Jesús. Nada que ver. ¡Pero nada que ver! Este error fue producto de esa enorme confusión que todavía tienen la mayoría de los cristianos, al pensar que Cristo es un nombre propio.

Cristo significa Mesías, significa Ungido de Dios. Todos sabemos esto, pero muy pocos podemos traerlo a colación cuando nos encontramos con este texto. Falso Cristo es simplemente alguien que asegura estar ungido por Dios, pero en realidad no lo está. Igualmente se las compone para armar todo un show de señales, prodigios y maravillas, mitad con trucos de artistas de variedades, de esos que llaman “magos”, y la otra mitad con directa ayuda de demonios, que como bien sabemos, también tienen origen sobrenatural, por lo que algunas cosas impactantes para la conciencia terrenal, pueden hacer. Moisés y los magos ante Faraón, ¿Recuerdas? Así que mantén la calma, no se te va a aparecer nadie con túnica, cabello largo y rostro de Robert Powell, el hermoso Jesús de Nazaret de la producción de Franco Zefirelli, para engañarte. Tal vez quien lo haga está mucho más cerca de ti y aparenta ser más que confiable.

Más allá de los intereses materiales y financieros, que los hubo y los hay, estos falsos ungidos y voceros buscan ser reconocidos y admirados por los hombres. Esa es una tentación carnal y emocional muy peligrosa y factible para todo ministro. Sin embargo, si todos hubiéramos leído Lucas 6:26, ninguno de nosotros se hubiera sentido tan emocionado cuando las personas hablan bien de nosotros. Mira lo que dice: ¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! porque así hacían sus padres con los falsos voceros. Es decir que el pecado de idolatría en que más de la mitad de la iglesia participa cuando honra, valora y casi adora a su líder principal, no es nuevo. Ya los padres de aquellos a los que Lucas les estaba escribiendo incursionaban en él. Lo cierto es que el hijo de Dios genuino que ministra conforme donde haya sido enviado, generalmente recibe más rechazo, ofensas y hasta agresiones que aplausos o reconocimientos. La verdad bendice a millones, pero a veces sólo están dispuestos a escucharla algunos centenares.

Veamos: si un ministro no demasiado conocido trae un mensaje fuerte de exhortación, esencialmente dirigida al liderazgo, ese ministro se va a ganar unos cuantos santos enemigos, que a la hora de ensuciarlo, no se van a poner a pensar si eso es del agrado de Dios o no. Es del suyo y suficiente. Dios seguramente los va a entender. Y entre ese ministro desconocido que anda diciendo verdades y un falso vocero hablando maravillas rozando la herejía, no dudan en quedarse con este último. Pedro sabía muy bien eso cuando en el segundo capítulo de su segunda carta escribió: Pero hubo también falsos voceros entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina.

Él tiene más que claro que los falsos no llegan en una nave espacial ni son enviados por las culturas mundanas. Él dice que vienen del pueblo y no se equivoca. Hoy mismo todavía el mismo pueblo produce los mismos falsos voceros y también maestros, porque una herejía para ser creída y adoptada por ese pueblo, debe provenir de gente que le sepa dar un barniz bíblico, y para eso el maestro es el personaje ideal. La gran pregunta que nos queda, es: ¿Cómo se evita eso? ¿Cómo se sale de eso? Yo creo que la respuesta más puntual la tiene Juan, cuando en el cuarto capítulo de su primera carta escribe: Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos voceros han salido por el mundo. De hecho, no se trata de ninguna manera que esos falsos voceros hayan salido al mundo secular con sus falsedades. Allí no le prestarían la menor atención. La palabra Mundo, aquí, es la palabra Sistema. Y si observamos nuestro sistema religioso, allí encontraremos la respuesta.

Ahora bien; cuando el falso profeta o vocero está así, en singular, las cosas toman otro sentido. Es más; en singular está la descripción en Hechos 13:6 del único falso vocero que no pertenecía a la iglesia, sino al ocultismo. Dice: Y habiendo atravesado toda la isla hasta Pafos, hallaron a cierto mago, falso vocero, judío, llamado Barjesús, El mismo relato, más adelante, se va a encargar de dejar en evidencia quien era realmente este Barjesús. De hecho, parecería ser un adelanto de lo que luego el libro de Apocalipsis se va a encargar de demostrar: que el falso profeta o vocero, en realidad es un enviado del infierno a robar, matar y destruir la fe de los simples, fieles y sinceros, si es que estos no velan y están atentos. Hay tres textos y los tres son bastante esclarecedores. El primero, en Apocalipsis 16:13.

Allí, en el marco de la descripción que Juan en visión sobrenatural hace de los siete ángeles, cuando llega al sexto, dice textualmente: Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso vocero, tres espíritus inmundos a manera de ranas; No es necesario aclararte que el dragón es la misma serpiente antigua del Edén. Así como Jesús el Cristo comienza como cordero y termina como León de Judá, Satanás el diablo comienza como serpiente y termina como dragón. La bestia es el sistema religioso, las falsas babilonias religiosas que sólo evidencian tener cierto poder en su boca. Eso lo confirma cuando dice que de la boca del falso vocero, que sería uno de los ministros de Satanás, salen tres demonios con aspecto de ranas. ¿Recuerdas la plaga de ranas en Egipto? La plaga de las ranas simboliza el quiebre del sistema normativo religioso de los egipcios y, de nuevo, un golpe a la economía agrícola de ese reino. Lo primero se debe a que las ranas eran consideradas sagradas, de modo que no las podían exterminar. Reitero: no son ranas, son espíritus inmundos con apariencia de ranas. O sea: demonios sucios e inmundos haciéndose pasar por santos y sagrados.

Más adelante nos encontramos, en el capítulo 19, con los veinticuatro ancianos y las bodas del cordero. Concreta y `puntualmente en el verso 20, leemos esto: Y la bestia fue apresada, y con ella el falso vocero que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. Dice que la bestia, que es babilonia, la falsa iglesia, fue apresada. Más adelante te diré de qué manera y por quien. Conjuntamente con ella, al falso vocero, que en este caso era uno de los tantos hacedores de señales que andaban por el mundo produciendo shows de impacto popular, pero de muy bajo rédito espiritual. Sanidades, milagros, pero muy pocos convertidos de verdad. Y si no hay salvos, aunque los muertos resuciten, no está Dios detrás de eso.

Ese hacedor de milagros había engañado a los que formaban parte de la membresía de la bestia. La imposición de sus manos contaminadas eran su marca. Y la adoración a su imagen, tiene que ver con lo que en muchas congregaciones cristianas todavía puede verse. Gene que armó una tremenda estructura con la finalidad de adorar mejor a Dios y ha terminado adorando a la estructura y a los hombres que las lideran. De eso habla. Sin embargo, en el verso siguiente dice que todos estos falsos fueron muertos, espiritualmente, por la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, que en la tipología es Cristo. Esto te deja en evidencia que la derrota de Babilonia se produce a partir de una palabra genuina, de una revelación fresca y de una ejecución de todo el conjunto. Pablo confirma eso cuando les escribe su segunda carta a los Corintios y les dice: Porque éstos son falsos apóstoles, (Está hablando de g ene que asegura haber sido enviada, y no lo es) obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles (Enviados) de Cristo.

Todos en algún momento hemos escuchado hermosos sermones, que son maravillosas piezas oratorias tendientes a sostener la moral, la conducta y la idiosincrasia del creyente. También hemos oído impactantes predicaciones, que como su nombre lo indica, se trata de pre-dicar, que es preanunciar la derrota de los ángeles caídos, lo que normalmente se denomina como Guerra Espiritual. Y, finalmente, lo que menos prensa parece tener por la simpleza de su título, es lo correcto para el genuino hombre de Dios: Mensaje. Porque esa es la tarea de un Vocero, dar un mensaje de parte del Dios Altísimo, que tiene muy poco o nada que ver con las opiniones personales sobre la iglesia, que mayoritariamente hemos recibido. Por eso quiero concluir este trabajo con el capítulo 20 del libro del Apocalipsis, porque tengo la certeza que en sus quince versos está la respuesta para todas nuestras dudas respecto a cómo batallar con los falsos.

(Apocalipsis 20: 1-15) = Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, (El abismo tiene una llave. Y no la tienen los demonios, la tiene un mensajero. O un vocero genuino) y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo. Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección.

Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años. Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió. Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; (O sea: Babilonia y sus falsos voceros) y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.

Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. (Creo que queda claro que ante el trono de Dios, no hay tierra ni cielos que sean capaces de acercarse si Él no lo permite. Eso es omnipotencia) Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; (Todos por igual. La gran justicia final de todas las justicias. Ancianos, adultos, niños, hombres, mujeres, ministros, simples creyentes, pobres, ricos, negros, blancos, etc.etc.) y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.

Adopta la doctrina que quieras, la que mejor encaje con tus gustos personales. Independientemente de esa elección tuya, Dios hará lo que desde un principio advirtió por su palabra que iba a hacer. Está en ti creerlo o no creerlo. Está en tu decisión aceptarlo o cuestionarlo. Está en ti también ponerlo por obra o esperar que todo te venga desde el cielo. Más allá de cuales sean tus decisiones y hacia donde apunte tu voluntad, Dios seguirá haciendo la suya y cumpliendo puntualmente con toda su Palabra escrita. Para eso la dejó escrita en tu Biblia y en la mía por igual. Yo la utilizo para enseñar, tú la debes utilizar para constatar que lo que se te enseña es genuino. Si todas las advertencias funcionan y se ejecutan, no habrá falso vocero que te saque del Camino.

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No Cualquiera Tocará Trompeta

Los que me conocen y conocen mi tarea ministerial, saben que no soy alguien que se pasa todos los días en éxtasis y viendo visiones celestiales que luego deberé compartir con ustedes en formato mensajes. Soy obediente a lo que mi Señor me ordena enseñar y procuro no dejarme llevar por mi gusto personal. A veces yo quisiera hablar de algo y mi Padre me da palabra y dirección para ir en otra senda. Muy bien; esta vez sí tuve una visión. Una de esas que, aquellos que han tenido o tienen, conocen tan bien o mejor que yo. Ni dormido ni despierto, en un medio camino que luego te deja en un principio desorientado hasta que todo comienza a tomar forma. Vi en esa visión algo que no pude definir, un objeto como una larga varilla con una protuberancia en el extremo. Algo así como un hisopo gigante. Tarde bastante tiempo en darme cuenta que lo que había visto era una trompeta. Pero una trompeta como de las que se habla en la Biblia, no como las que vemos en las bandas de jazz. Una trompeta de las antiguas. No cientos o miles, Una.

Entonces recurrí a la oración. Le dije al Señor que, de acuerdo, que había visto una trompeta, pero que por favor ahora me dijera o me diera a entender en mi mente y en mi corazón qué significado tenía esa visión y por qué me la había dado precisamente a mí y en este tiempo. Te confieso que esperaba una mediana explicación profunda y llena de significados, así que me sorprendí bastante cuando la voz casi audible resonó en mi oído espiritual para escuchar simplemente: “Porque este es el tiempo”. Reconozco la voz del Espíritu porque no es la primera vez que la oigo, pero lo que no siempre entiendo con rapidez es lo que debo hacer a continuación. Dios no es demasiado original conmigo. Él sabe que por ahí soy un tanto duro para entender todo velozmente, así que entonces la hace y ME la hace bien sencilla: no me responde nada y eso a mí me determina a estudiar la base de lo que he recibido porque sé que en algún momento alguna forma de revelación me dará puntualmente lo que debo compartir con quienes reciben todas estas cosas.

Me acordé de Pablo. Siempre cuando quedo colgado con algo que no entiendo, no sé por qué razón, Pablo aparece en mi horizonte espiritual. En su carta a los Corintios, la primera, y por allí por el capítulo 15, que es bastante largo, al final él les dice en idioma Reina Valera, algo así:  He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. Trompeta. A la final tocará la trompeta. ¿Qué quiere decir con eso? ¿Acaso que se oirán trompetas como veíamos en las viejas películas de los coliseos romanos? No. Trompeta, mi estimado amigo, es profecía, o si te gusta más lo concreto: palabra profética. Y en cumplimiento, no por venir.

Definitivamente, no soy apocalíptico. Jamás lo fui, ni quiero serlo. Pero es tan evidente que estos tiempos son muy especiales, que es como si todo se hubiera acelerado y, cada día que pasa, cobrar mayor velocidad. Lo que intriga de verdad es que nadie termina de entender hacia dónde y hacia qué nos dirigimos a esa velocidad. Hay señales muy claras en la tierra y en los cielos, pero son muy pocos los que deciden tomarse el tiempo para verlas, creerlas y entenderlas. Y aquí quiero ser claro: la pandemia de Covid no fue simplemente un asunto que SUSPENDIO los cultos en las iglesias por espacio de casi dos años que hoy, al parecer extinguiéndose, es como que nos autoriza a retomar lo que veníamos haciendo sin cambio alguno. Yo estoy convencido que la pandemia fue una señal con la que Dios nos advirtió que el evangelio genuino era mucho más que juntarse en un salón a cantar cuatro canciones, orar un poquito, escuchar un lindo discurso y volver a casa. A mí se me antoja que la pandemia fue una trompeta sonando fuerte. ¿Para decirnos qué cosa? Aún no lo sé, hacia allí vamos.

Casi sin saber el motivo, me encontré leyendo Apocalipsis 8. A veces leo este libro simplemente por una razón casi infantil: es el único que al principio, dice que es bendecido aquel que lo lee. ¿Quién está capacitado para rechazar una bendición del cielo? Yo no. Gran sorpresa gran. Empiezo desde el principio del capítulo porque no me gusta leer la Biblia al voleo, es decir; abrirla y leer lo que salta porque eso me suena casi a una especie de bibliomancia. Hay quien lo hace y lo toma con la validez de un horóscopo santo. No es mi caso. Ningún horóscopo es santo. Así que comienzo desde el verso 1 que te habla de los sellos. Y leo: Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora. Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas. ¡Wow! Otra vez trompetas. Siete en este caso. ¿Siete? Confieso que lo primero que pensé, dejándome llevar por mi memoria bíblica pero también por la parte secular de mi mente, fue en las siete iglesias, ¿Recuerdas? Y vino a mi memoria algo que le he escuchado a más de un teólogo; asegurar que esas siete iglesias conforman de alguna manera a la iglesia genuina.

Puede ser, no tengo ni autoridad ni nivel para discutir con esa gente prestigiosa, pero yo creo que de ser una iglesia, el que sale sería UN ángel, (Que como ya sabemos es un mensajero) y que la que suena, en todo caso, sería UNA trompeta, no siete. Así es que seguí leyendo, y más adelante y muy cerca, leí que Los siete ángeles que tenían las siete trompetas se dispusieron a tocarlas. Allí me detuve y decidí abandonar toda especulación. Si hay siete mensajeros de Dios que traen siete mensajes proféticos, de la única manera que yo puedo acercarme y tomar contacto con eso, es buscando dirección y conocimiento divino. Al humano, esto lo sobrepasa largamente. Porque esos siete mensajeros portando una palabra profética cada uno, indudablemente me querían decir algo mucho más valioso que una simple referencia a tiempos definitorios o de concreción. Esto es así: cuando pescas en superficie, todo se limita al movimiento de la caña que delata el pez. Pero cuando decides hacer caza submarina, nunca sabes donde te pueden llevar las corrientes subterráneas. Y la Palabra de Dios eso y mucho más que eso.

Tú ya sabes que no soy un biblista de esos que son capaces de sacar capítulos y versículos de sus biblias casi como en los viejos comics los magos sacaban conejos de sus galeras. Me gusta estudiar y desmenuzar cada texto porque creo fielmente que cada palabra impresa en mi biblia tiene un significado alto y profundo. Dios jamás haría escribir algo para rellenar espacios, como hacemos los hombres. Y con ese sistema, hay momentos como este, que quedo colgado de la nada y sin saber para donde viajar. Ya aprendí con la experiencia a no desesperarme, porque siempre que me sucedió algo así, de algún lugar y por alguna razón apareció un algo que me direccionó otra vez en el rumbo correcto. Aquí volvió a pasar. Cuando pensaba en los siete ángeles, con las siete estrellas y tocando las siete trompetas, recordé algo que había leído en el libro de Isaías. Simplemente usando el número siete como base de búsqueda, acudí a una buena concordancia. Tan buena que me llevó al capítulo 11 de ese maravilloso libro del profeta Isaías. Comencé a leerlo sin saber qué estaba buscando, pero muy rápidamente la luz aterrizó en mi entendimiento casi antes que me diera cuenta.

Porque empieza diciendo: Saldrá una vara del tronco de Isaí (Ese es David) y un vástago retoñará de sus raíces (Ese es Jesús el Cristo) Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová. ¿Has visto cuando se te pierde algo que utilizas de manera permanente, no recuerdas donde lo dejaste y te quedas obnubilado sin saber qué hacer, y de pronto te llega un rayo luminoso a la mente y recuerdas lo que habías olvidado y eso te permite encontrar rápidamente lo que habías perdido? Eso es lo que me sucedió cuando leí esto. Allí entendí por qué el Señor me mandó a este libro. Trompeta. Siete trompetas tocadas por siete ángeles con siete estrellas. Eso me hablaba de profetas, de voceros, de gente que se levantará o que ya ha sido levantada para traer una palabra rhema para estos tiempos finales tan especiales que vivimos todos en todas partes del mundo por igual. Con un detalle que no es menor. Con los siete espíritus de Dios formando parte de ese armado casi artesanal que el Padre celestial está elaborando con vistas al cierre de los tiempos y sistemas, tal la palabra profetizada en todas nuestras biblias.

Además de no ser híper místico, visionario, apocalíptico y biblista, también me esfuerzo por no caer en engaños almáticos que me lleven a enseñar o decir algo opuesto a lo que el Señor pretende de sus hijos. Esto ha sucedido y no esporádicamente, lamentablemente. El ego del hombre lo impulsó muchas veces a buscar revelaciones donde no estaban y el enemigo aprovechó eso para llevarlos a un engaño personal que luego se propagó masivamente entre los seguidores de esos hombres. Me aterroriza caer en un auto engaño de esa naturaleza, y mucho más si lo hago para buscar reconocimiento o lucimiento personal. Eso es absolutamente inadmisible para un hijo de Dios genuino. Así que si bien ahora aparentemente se me había armado un conglomerado coherente, necesitaba sí o sí encontrar en mi Biblia la palabra que lo confirmara, que evitara que alguien pudiera decir con toda legitimidad que yo estaba entregando algo traído de los cabellos y sin más base que mi propia palabra personal. ¿Cuántos saben que Dios es bueno? ¿Cuántos saben que Dios conoce el corazón del hombre y le responde o no a sus necesidades conforme a lo que ve en ese corazón más que a lo que oye de sus bocas? Mi respuesta seguía estando en amado libro del Apocalipsis, pero en este caso en el tercer capítulo.

Allí hay un mensaje para la iglesia de Sardis, a la que se le había hallado obras que no eran perfectas. Sin embargo, nunca recibí dirección para ocuparme de eso, sino simplemente de leer el comienzo del capítulo. Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas… Punto. Lo que sigue después, ya es eminentemente Sardis. Lo que yo debía saber, es los siete ángeles con las siete estrellas enviados a tocar las siete trompetas, también tienen morando en su ser interior de seres creados, los siete espíritus de Dios. Un ángel, en el Nuevo Testamento, no necesariamente es un querubín o un arcángel, como los que Dios utilizó en el Antiguo. Sigue siendo un mensajero, pero que también puede ser humano. ¿Y como lograría un humano imperfecto ser mensajero nada menos que del Dios majestuoso de todo poder? Poseyendo, como dice aquí, sus siete espíritus.

Con total honestidad y con todo respeto por lo que otros ministros puedan encontrar, yo estoy fiel y sinceramente convencido con certeza de convicción, que aquí estamos hablando de los mensajeros requeridos para este tiempo. Y que quien acepte el reto y decida ir al frente como límpida trompeta de Dios en este siglo veintiuno, deberá al igual que aquellos antiguos mensajeros, tener morando en su ser interior a esos mismos siete espíritus de Dios. ¿Por qué digo esto? Porque me remito a que son los mismos siete espíritus que fueron dados a Jesús para fortalecer y respaldar su ministerio, y porque hasta donde yo sé, no ha sido modificada la decisión celestial de que nosotros, Su iglesia, seamos su cuerpo activo en la tierra. Y porque para serlo y hacerlo, deberemos aceptar esto tal cual se nos demanda y cumplir de comienzo a fin con nuestra tarea de extender el Reino. Puedes tomarlo o dejarlo, es tu decisión. Yo ya tomé la mía hace mucho tiempo, y no tengo ninguna duda que será para victoria del Reino. Y tampoco tengo dudas que serán muchos los que pelearán a mi lado o delante de mí en la misma sintonía, así que para ellos es que considero interesante dar un detalle simple, concreto y preciso de esos siete espíritus que deben morar en todos nosotros.

1 – Espíritu de Jehová: En realidad, debería decirte sencillamente Espíritu Santo, porque de él se trata. Porque es la base central, porque todo lo demás habita en él mismo y genera lo que genera. Es indudable y nadie puede desconocerlo. Resulta absolutamente imposible para un ser humano poder ser portavoz del Dios Altísimo si su Espíritu no habita en su ser y lo inunda de todo lo que necesita para ser más que vencedor, especialmente de su unción.

2 – Espíritu de Sabiduría: Claro; vivimos en un mundo con pensamiento secular, sustentado en la filosofía griega. Y eso nos lleva a buscar en un diccionario de la lengua española el significado de la palabra Sabiduría, y nos encontramos con dos acepciones: 1) Conocimiento profundo que se adquiere a través del estudio o la experiencia. 2) Prudencia, cuidado en el comportamiento y modo de conducirse en la vida. ¿Es erróneo esto? No, de ninguna manera, es correcto, pero según los ojos intelectuales conque los griegos plantaron nuestra enseñanza educativa. Porque si leemos una vez más el pasaje de Isaías, veremos que no se refiere a la sabiduría humana, sino a ser portador de un “Espíritu” de Sabiduría, que no es lo mismo.

Hay tres textos, además del que leí en Isaías, que hablan de este Espíritu de Sabiduría como un don de parte de Dios, algo que se recibe y no que se adquiere en un instituto, seminario o universidad. En el libro del Éxodo, en 28:3 dice: Y tú hablarás a todos los sabios de corazón, a quienes yo he llenado de espíritu de sabiduría, para que hagan las vestiduras de Aarón, para consagrarle para que sea mi sacerdote. No necesita aclaración alguna. Es un espíritu que le pertenece a Dios y Él lo introduce en el hijo o hija que se lo pida hasta llenarlo con su presencia y consecuencia. Otro. En Deuteronomio 34:9 leemos: Y Josué hijo de Nun fue lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés había puesto sus manos sobre él; y los hijos de Israel le obedecieron, e hicieron como Jehová mandó a Moisés.

Aquí vemos otra llenura similar a la anterior, aunque en este caso se produce como consecuencia de una imposición de manos por parte de Moisés. Finalmente y ya en el Nuevo Testamento, en el primer capítulo de su carta a los Efesios, Pablo lo presenta así: Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, Si te quedaba alguna duda que al Espíritu de Sabiduría Dios lo da como quiere y a quien quiere, esto te lo esclarece.

3 – Espíritu de Inteligencia: Este es un espíritu que, si bien proviene y emana de Dios como los anteriores, en este caso es como consecuencia de ser perseverante en acudir a su Palabra. La mayoría de los cristianos que conozco, supone que la inteligencia tiene que ver con la formación intelectual de la persona y no con algo que viene de Dios. Cree que es la facultad de conocer, analizar y comprender, así como la habilidad, destreza y experiencia para con algo. Si se trata de algo secular, no está equivocado, pero yo prefiero quedarme con lo que se lee en el libro de Proverbios 2:6: Porque Jehová da la sabiduría, Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. Fíjate; Jehová da la sabiduría, a esto ya lo vimos, pero la inteligencia es algo que nos viene a partir de lo que sale de la boca de Dios, es decir, de Su Palabra.

4 – Espíritu de Consejo: Aquí sí es muy útil consultar con un buen diccionario, porque esta palabra, tal cual la conocemos en nuestro idioma español, tiene más de una connotación. Tiene que ver con consejo del verbo aconsejar, de donde sacamos nuestros ministerios de aconsejamiento y tiene que ver también con cuerpos administrativos, consultivos o de gobierno. Etsá, que es el vocablo hebreo que de los originales ha sido traducido como consejo, tiene que ver con lo primero. El Proverbio 13:1 creo que da en la tecla. Allí Salomón dice: El hijo sabio recibe el consejo del padre; Mas el burlador no escucha las reprensiones. Sabemos quien es el Padre, y también quien es el burlador que toma ligeramente todo esto. Las congregaciones tienen una muestra de ambos, aunque lamentablemente con cierta mayoría de los últimos.

5- Espíritu de Poder: No creo exagerar nada si te digo que, de los siete espíritus de Dios, este es el más buscado por sus hijos. Con las mejores intenciones, con intenciones más difusas y también con las otras. Cuidado, que, del lado contrario, el de las tinieblas, también se hace cualquier cosa para conseguir poder. Es de alto contenido sobrenatural y seduce a una enorme mayoría. El hijo de Dios genuino, si bien también quiere manifestar el poder de Dios en su vida, sabe que lo único que en realidad funciona, es lo dicho en Hechos 1:8: pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

6 – Espíritu de Conocimiento: Una vez más, muy poco tienen en común el conocimiento del mundo secular con este espíritu que Dios te brinda. El primero, se basa en estudios, carreras, universidades, materias, doctorados, etc. El segundo, en una cadena que Pedro resume muy bien cuando lo detalla en su segunda carta: vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Esta cadena que Pedro comparte tiene que ver con los frutos que el Espíritu Santo produce en aquel que le entrega su vida, su mente, su todo.

7 – Espíritu de Temor de Jehová: ¿Es que tenerle miedo a Dios es uno de sus siete espíritus? En absoluto. Esto no tiene nada que ver con lo que conocemos como miedo. Temor a Dios es, en realidad, sentir reverencia por todo su Ser. Y no es casual que se encuentre en último lugar, ya que, si leemos algunos de los 24 versos en los que el temor de Jehová está en la Biblia, veremos que tiene directa comunicación con los otros seis. Es muy contundente 2 Crónicas 19:7: Sea, pues, con vosotros el temor de Jehová; mirad lo que hacéis, porque con Jehová nuestro Dios no hay injusticia, ni acepción de personas, ni admisión de cohecho. Por si no lo tienes presente, Cohecho es soborno. Corrupción. ¿Te suena? El Salmo 34 dice que el temor de Jehová se enseña, el 111, que es el principio de la sabiduría. El Proverbio 1 que se elige, el 2 dice que se entiende. El 8:13 para mí es el más contundente: El temor de Jehová es aborrecer el mal; La soberbia y la arrogancia, el mal camino, Y la boca perversa, aborrezco.

Creo que es suficiente. Eres una trompeta que deberá tocar en este tiempo, pero deberás tener todas estas condiciones evidenciadas en los siete espíritus de Dios. Sólo eso, que es testimonio visible puro y santo te habilitará para ser un Vocero, que es como decir Mensajero, enviado a implantar el Reino de Dios en medio de esta tiniebla ambiente.

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Sujetos a La Verdad

El capítulo cinco de esta carta de Pablo a los Efesios que estamos examinando para ver si encontramos en ella los fundamentos que han llevado a profetas respetados de este tiempo a asegurar que es la carta que revela a la iglesia genuina de este siglo veintiuno, tiene un verso que contiene una expresión de Pablo que, por una simple cuestión de traducción, no siempre ha sido bien interpretada y, como consecuencia casi natural y obvia, también mal utilizada. Se trata justamente del verso 21 que, textualmente y conforme a la traducción que nos entrega la versión tradicional Reina Valera, dice: Someteos unos a otros en el temor de Dios. En el original, ese Someteos, está inscripto como Siendo Sujetados. Técnicamente es lo mismo en su significado, pero desde allí se ha tomado el famoso asunto de la sujeción, que tantos y tantos problemas trajo y sigue trayendo por causa de una interpretación un tanto tendenciosa. Porque en todo caso, lo que Pablo dice casi con fuerza de ley, es que debemos someternos unos a otros, mientras que el evangelio que nosotros aprendimos, hacía especial hincapié en que ese sometimiento o sujeción, era de muchos a algunos.

Cien personas sujetas a un hombre, pero ese hombre no se sujeta a ninguno de esos cien y, en muchos casos, a nadie. Algo no estuvo bien y llevó al error que, en casos, hasta sacó gente no ya de una iglesia, sino directamente del Camino. Es muy cierto que Dios no tiene la culpa de lo que hacen algunos hombres usando Su nombre, pero no menos cierto es que, mientras dure este sistema eclesiástico que conocemos, lo que en esos lugares se haga, repercute fuera respecto a la credibilidad de Dios mismo en la gente. Si hombres que dicen representar a Dios son fraudulentos y aparentemente no sucede nada que modifique eso, da lugar a que muchos piensen que Dios los protege. Conclusión, ese Dios no es confiable. Así de satánico el tema. Y el final de este verso, donde leemos que debemos someternos unos a otros, dice que es en el temor de Dios. El original no dice Dios, dice Jristós, que es la palabra griega que se traduce correctamente como Ungido, Mesías, Cristo. Que obviamente sí es Dios, pero no Dios Padre como la traducción parecería dar a entender. Sólo un detalle, pero vale la pena aclararlo.

Y el próximo verso de este capítulo 5, el 22, creo que no exagero nada si te digo que ha sido factor desencadenante de no pocos problemas matrimoniales con los líderes y ministros como árbitros. De acuerdo a como ellos interpreten este texto, ese matrimonio resolverá o no sus problemas. Tampoco exagero si te digo que este punto ha sido factor de graves desavenencias que en no pocos casos han terminado en separación, escándalo, salida de la iglesia y divorcio. Porque el texto, según nuestra versión tradicional, dice: Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; Naturalmente que, leído así sin otro añadido en una sociedad que todavía es altamente patriarcal, cualquier queja masculina por falta de sujeción femenina de su esposa, será tomada por la iglesia como una desobediencia de parte de ella. Luego va a aclarar por qué dice lo que dice, pero será factor de análisis en el texto correspondiente.

Mientras tanto, debo aclararte que donde leemos “casadas”, en el original la palabra es guné y se traduce como “mujeres”. Y donde dice “maridos”, la palabra es aner, que se traduce como “hombre”. Y como cierre, una perla. Según la Biblia interlineal de griego y español, la palabra “sujetas”, sencillamente no está. Dice: Las mujeres a los propios hombres como al Señor. Es evidente que algo no está claro y no termina de cerrar como lo estuvieron haciendo cerrar por años. Lo real es que cuando se tradujo todo esto, se tuvo en cuenta que Pablo venía hablando del tema del sometimiento y la sujeción, por lo que se interpretó que aquí se refería a las mujeres con sus hombres. Eso como parte del diseño divino, (Se unirá el hombre a su mujer, y…) porque el matrimonio tal como hoy lo conocemos, apareció mucho tiempo después.

El verso 23, se entiende que aclara y elimina todas las dudas. Allí, según la Reina Valera, Pablo dice: porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Y el 24 concluye cerrando toda discusión: Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. La pregunta, dando por válida la interpretación tradicional, es: ¿Había tanta falta de sujeción por parte de esas mujeres del tiempo de Pablo, que él se vio obligado a escribir esto? No. Eran tiempos donde la mujer, en líneas generales, en algunos lugares más que en otros, era poco más que un elemento decorativo, útil para complacer y agradar a su hombre y para parir y criar sus hijos. ¿Entonces? Entonces sólo me queda pensar que Pablo jamás escribió esto pensando en los matrimonios de los efesios. Él siempre lo hizo como un símbolo representativo de Cristo y la iglesia. Cada vez que la Palabra dice Esposo, está hablando de Cristo. Cada vez que dice Mujer, está hablando de la iglesia, su esposa. Así si cabe el contenido tal como está traducido. Porque el hombre, Cristo, es cabeza de la mujer, iglesia, y está siempre hará lo que la cabeza dictamine. Sujeción y sometimiento total de esa mujer a ese hombre. ¿Por qué digo esto? Porque de otro modo estos textos estarían incompletos. Mira lo que dice el 25 hasta el 27.

Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Si esto se tratara, como se h a enseñado en muchos lugares, de una serie de mandatos que Pablo les entrega a los matrimonios, aquí hay algo que no termina de cerrarme. Primero dice a modo de declaración universal, que nos sometamos unos a otros en el amor de Dios. Esto significa que yo debo someterme a ti y tú a mí, de la misma manera, por causa del amor de Dios. Pero luego le dice a las mujeres que se sujeten a sus hombres, pero no dice nada respecto a que esos hombres también deban sujetarse a esas mujeres, tal como mandaría la primera declaración. Y ahora remata el texto demandando a los hombres a que amen a sus mujeres como Cristo amó a la iglesia, pero no dice nada respecto a que esas mujeres deban amar a sus hombres como a sus propios cuerpos. ¿Hay efectivamente una desigualdad o simplemente es un ahorro de palabras y el someterse unos a otros es válido de ida y vuelta en la pareja humana y no como lo hemos entendido por años? Creo fielmente que esto siempre nos está hablando de la unidad de Cristo con la iglesia, muy por encima de lo que le quepa a una pareja humana, porque mira como lo concluye:

Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Los versos 29 y 30 nos están hablando indudablemente de la relación Cristo iglesia, y mucho más cuando en el verso 30, que es la frase final, los originales son mucho más claros que la traducción, ya que en ellos dice simplemente porque miembros estamos siendo del cuerpo de Él. Y Él, es Cristo, no un hombre marido de cierta y determinada mujer. Y aquí es donde Pablo inserta, en el verso 31, nada menos que lo escrito en Génesis 2:24. Por esto (En Génesis dice Por tanto) dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. La mojigatería supuestamente protectora de la decencia de la religión enseñó durante mucho tiempo, respecto a este ser una sola carne, que eso tenía relación con tener hijos. No es desechable, pero no alcanza como palabra contundente. Y tampoco alcanza llevarlo a la relación sexual, aunque también tiene bases ciertas, que pueden verse ostensiblemente cuando un hombre o una mujer no corta correctamente en oración con alguna relación anterior y queda ligada en carne con esa persona aunque haya dejado de verla y frecuentarla. Este unirse y ser una sola carne, es conforme a los originales, meterse uno dentro del otro de manera muy profunda y trasciende a los hijos y al sexo. Es casi como el sumergirse básico que luego dio origen al bautismo en agua. No hay nada en contra de esto, pero sumergirse también era otra cosa.

Y en el verso 32 está la clave. Pablo mismo lo establece claramente cuando usa la palabra “misterio”, que en términos bíblicos significa algo que debe revelarse vía Espíritu Santo. Y si lo que estuvo enseñando hasta ahora hubiera sido para información de los matrimonios cristianos, eso sería una enseñanza standard que no necesitaría de revelación. Él dice esto: Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia. Si me permitieran pasar en limpio en idioma argentino, yo diría que Pablo dice que es muy grande la revelación que ha recibido, y que él la está usando para hablar de la relación entre Cristo el esposo y la iglesia, que es la esposa. Todo lo demás sigue siendo válido para añadirlo a lo que ya conocemos sobre comportamientos y conductas, pero de ninguna manera para establecerlo como doctrina inamovible a riesgo de destruir familias por esa causa. Porque fíjate como lo concluye a este punto. Yo diría que con el conocimiento real de que aun sabiendo que Jesús el Cristo nos ama, a nosotros no nos resulta sencillo amarlo a él en la misma dimensión. Al hombre le cuesta a veces amar a lo que ve, imagínate lo que va a costarle amar a lo que no ve. Pablo entonces dice: Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido. Cristo, que es tu esposo, iglesia, te ama. Pero como a ti te resulta muy difícil amarlo en la misma intensidad porque no lo ves porque en esta dimensión te es invisible, entonces lo que debes hacer con calidad de mandamiento, es respetarlo. ¿Sabes cual es la palabra que se traduce como “respete”? fobéo. De allí derivará luego nuestra más conocida fobia, que significa temor. ¿Recuerdas aquel mandamiento de temer a Dios? Que no significa tenerle miedo, sino reverencia.

El capítulo 6 se inicia con una recomendación para los hijos y los padres por igual. Quien crea que esto es sólo una advertencia a los hijos respecto a la obediencia a sus padres, están equivocados. Tiene el mismo principio que muestra aquello de someterse unos a otros. Fíjate que balanceado y equitativo es lo que Pablo dice: Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Es como si les estuviera diciendo: ¡Eh! ¡Muchachos! Ustedes son de Cristo y lo más justo para ser testimonio viviente de eso para otros jóvenes que los miran vivir, es ser obedientes a vuestros padres.

Además, hay un mandamiento legendario, incrustado en aquellos diez que Moisés recibió grabados en piedra, que Pablo se encarga de recodar a los jóvenes: Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. Yo me pregunto cuántos jóvenes que son hijos prestaron atención a como cierra ese mandato y cuanto valdría, para sus vidas, tenerlo muy en cuenta. Honrar a padre y madre significa ser obedientes, cariñosos, consecuentes y fraternales con ellos. Eso, que no debería costarle absolutamente ningún esfuerzo a ningún buen hijo de dos buenos padres, determinará que, en sus vidas, todo (Estoy diciendo TODO), les vaya bien y tengan LARGA VIDA sobre la tierra. Nada menos.

Pero los mandatos no terminan allí, como muchos padres han querido creer y pensar. Es la base del principio de someterse unos a otros, lo mismo que sujetarse y amar para los matrimonios. Ahora en el verso 4 el tema apunta a los padres cuando dice: Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor. Esto implica algo que los padres no siempre han tenido en cuenta. Ellos se han quedado con el mandato de recibir obediencia por parte de sus hijos, pero en más de una ocasión, se han olvidado de respetarlos como se merecen y corresponde. No provocándolos con temas o asuntos que pueden llevar a que esos muchachos se enojen mal y fuerte con sus padres.

Eso no es sinónimo de ejercer autoridad, como muchos piensan, sino es simple y llano autoritarismo, que es una expresión de despotismo, tiranía e injusticia. La ejecución de disciplina y amonestación cuando así se lo requiere, no es una expresión de matonismo ni prepotencia, sino la más clara y brillante actitud de verdadero amor para con los hijos, porque les está mostrando a ellos que tienen dos padres que son capaces de dejarse matar antes de permitir que ellos tengan problemas en el futuro. Y para que eso no suceda, los miles y miles de testimonios que seguramente surgirán, nos demuestran que una disciplina correcta y sana y ciertas amonestaciones en tiempo y forma, no son convenientes, sino directamente necesarias.

Y luego alude al servicio. Utiliza una palabra que nosotros hoy seguimos vinculando con el servicio, pero que en aquellos tiempos tenía más relación con la esclavitud. Sucede que no eran aquellos tiempos de trabajo por salario, sino de amos y señores que usaban como mano de obra casi gratuita, (La excepción era la casi basura que les permitían consumir como comida) a sus esclavos, generalmente seres pertenecientes a regiones o naciones que habían sido invadidas y derrotadas en combate, o a etnias que por toda una vida parecerían haber sido maldecidas y destinadas a ese rol. Y Pablo se refiere a esa gente y dice: Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor, sea siervo o sea libre.

Olvidémonos de la época en que esto fue escrito y como era la sociedad en aquellos tiempos. Necesariamente, si esta carta va a ser la gestora de la revelación diáfana de la iglesia del siglo veintiuno, entonces tendremos sí o sí que sacar los ojos de la historia y llevarlos proféticamente a nuestros días, aunque algunos términos o símbolos no parezcan los adecuados. Cuando Pablo dice Siervos, a mí me gustaría, en primera instancia, llamarlo obrero, peón, empleado, como quiera que sea el rol de alguien que está trabajando para una empresa que, también indefectiblemente, tendrá un dueño, patrón o rostro visible en calidad de director general o gerente. ¿Qué les está diciendo a esos hombres y mujeres que hoy se cuentan por millones en todo el planeta. Que cumplan con las órdenes que en sus tareas se les da, (Siempre y cuando no sean contrarias a nuestra fe) y lo hagan con sencillez, sin aspavientos, con alto respeto a los superiores y ganándose ese mismo respeto en base a responsabilidad y cumplimiento. Si el patrón cumple con lo pactado y paga el salario convenido en tiempo y forma, no está cumpliendo con una obligación como se da a entender desde algunas opiniones gremiales, sino como el legítimo derecho a recibir un servicio eficiente acorde con el salario pagado.

Esto indudablemente fue bastardeado por los tiempos supuestamente modernos y por hombres de naturaleza corrupta. Y habrá que decirlo con todas las letras aunque duela: de ambos lados. Porque es tan corrupto el empleador que habiéndose comprometido a pagar un salario y brindar una serie de elementos, luego se hace el distraído, mira hacia otro lado ignorando las vicisitudes de sus obreros, peones o empleados, y se aprovecha de esas actitudes para aumentar sus ganancias, aunque a costa del hambre y la pobreza de quienes lo están sirviendo. Eso, que normalmente se denomina como abuso, es moneda corriente y, entre otras cosas, fue lo que hace mucho tiempo, dio origen y nacimiento a los sindicatos. Era obvio y lógico que el obrero, peón o empleado, tenía que contar con alguna forma de organización que lo protegiera y le ayudara a hacer valer sus derechos, aunque sin perder de vista sus obligaciones.

No obstante, aunque en el principio esas organizaciones conformadas por gente que era designada por el resto de los trabajadores, cumplió con su rol de manera eficiente y ayudó grandemente a traer justicia e igualdad para los derechos y las obligaciones, con el correr de los años, y partiendo de la base que la naturaleza del hombre es de origen corrupto sin mirar la clase social a la que pertenezca, esas organizaciones comenzaron a tener negociados a espaldas de sus afiliados algunas, o sencillamente se convirtieron en una fábrica de holgazanes, ya que a favor de algunas leyes de algunos gobiernos, hubo un momento en que el empleador no era dueño de hacer absolutamente nada con su empresa sin solicitarle permiso a sus obreros. Unos y otros se encargaron de pervertir algo tan sagrado como es el trabajo y su legítima remuneración por el esfuerzo, la dedicación y la eficiencia profesional que quien lo realiza posea. El mensaje final de Pablo, es que si cualquiera de los dos sectores en juego, cumple con hacer lo que hace como para el Señor y no para el ojo del hombre, todo debería funcionar acuitadamente y sin problemas. Los cristianos, tanto como obreros, peones o empleados o como empresarios, han dado testimonio que esto todavía no se está cumpliendo.

Por esa razón es que Pablo cierra este punto en los versos 9 y 10 con una expresión que contiene a todas luces la guía que se necesita para hacerlo todo transparente y eficiente. Él dice: Y vosotros, amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para él no hay acepción de personas. Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Dejando las amenazas, dice Pablo. ¿Qué clase de amenazas? ¿Quiénes amenazan a quienes? Se los dice a los amos, lo que a mí me muestra que hoy se lo diría a los empresarios o responsables de las fuentes laborales.

Ya les fue dicho a los trabajadores con toda claridad y delante del Señor, cuales son sus obligaciones, si es que aspiran a hacer respetar sus derechos. Ahora les está diciendo a los empresarios que ellos pueden hacer lo que mejor les parezca con sus empresas, pero que con relación a sus empleados, hay límites que el mismo Dios ha dejado explícitos con claridad. Dios no hace acepción de personas. Para Él es exactamente lo mismo un exitoso empresario dueño de diez empresas, poseedor de una enorme fortuna en bienes y dador de empleo a miles de obreros, que uno de esos obreros, el más carenciado y elemental de todos. Nosotros hacemos esa clase de distinciones o discriminaciones, Dios jamás. Ambas criaturas son parte igualitaria de Su Creación. ¿Tanto nos cuesta entender esto? Y no me estoy refiriendo a los hombres y mujeres que no conocen a Dios, obviamente, sino a los que dicen ser sus hijos y parte de su Reino.

Yo sé que esto a ustedes les parece una verdadera utopía, porque años y años de historia, cualquiera sea el país donde viven, les está mostrando que el sector que tiene mucho dinero es el que tiene también el poder, y que la suma de dinero y poder, en cierta forma da origen a un sentimiento de superioridad, posterior desprecio y finalmente opresión y abuso. Yo puedo comprender esto en gente sin Dios, pero nunca jamás en personas que han conocido la Verdad y dicen respetarla, amarla y ser parte de ella. Si esto no se pone en vigencia con absoluta y meridiana claridad, la iglesia del siglo veintiuno no irá mucho más allá de la que fue la del siglo veinte. Y ese no es nuestro mandato porque nuestro diseño era para otra cosa.

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Ese Misterioso Espíritu Santo

Aunque hoy pueda parecerte exagerado o novelesco, he sido testigo de profundas discusiones en los diferentes círculos cristianos respecto al Espíritu Santo. Personalmente, creo que una discusión de ese tenor, en lo que nosotros llamamos iglesia, es poco menos que impropia. Porque hay muchos que creen que cualquier énfasis que se haga sobre el Espíritu es anti bíblico por lo que dice Juan 16:13, que Cuando venga el Espíritu de verdad…no hablará de sí mismo. Sin embargo, a muchos de nosotros, que venimos ministrando sobre el Espíritu Santo hace tantos años, se nos ha citado este versículo como para corregir nuestro “error”.

Sin embargo, esta especie de reserva al hablar del Espíritu Santo se basa en una mala interpretación de este versículo. Porque las revisiones más modernas dan su verdadero significado: Pero cuando él, el Espíritu de verdad venga…no hablará por su propia cuenta. Es decir, que no hablará por iniciativa propia.

Lo cierto es que, te agrade o no, coincida o no con lo te hayan enseñado, el Espíritu Santo es el autor de las Sagradas Escrituras. Dice 1 Pedro 1:21: Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo. Sin embargo, el autor de las Sagradas Escrituras habla de sí mismo en ellas. Lo hace en ambos testamentos. Habla de él mismo en casi todos los libros del Nuevo Testamento donde hay secciones enteras dedicadas a su descripción y a sus obras. No hay duda, pues, que el Espíritu Santo habla de sí mismo y por muy buena razón, como descubriremos en este estudio.

Uno de los asuntos que me interesa con respecto al Espíritu Santo es su relación distintiva con el Reino y el gobierno de Dios y su desarrollo en la tierra. Romanos 14:17 dice: Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. Yo creo que gramaticalmente es permitido sacar las frases interiores de esta oración. El Reino de Dios…es en el Espíritu Santo. Aunque no se dice El reino del Espíritu, sino el Reino del Padre y el Reino del Hijo, es, no obstante, en el Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el responsable de hacer que el gobierno de Dios sea una realidad histórica.

La relación del Espíritu Santo con el Reino está fuertemente implicada por el Señor en Mateo 12:28, donde dice: Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios. Es evidente que aquí nuestro Señor iguala su principado con la dinámica del Espíritu Santo que lo capacita como Jesús de Nazaret para echar fuera demonios. Todo lo que hizo el Mesías, lo hizo porque el Espíritu del Señor estaba sobre él. Él dijo: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ungió para predicar el evangelio a los pobres, a sanar a los quebrantados de corazón, y para hacer todas las cosas a las que me envió. La presencia del Espíritu sobre Jesús también anticipaba proféticamente el éxito de su reino que era traído por la dinámica del Espíritu Santo. Eso es lo que resume 1 Corintios 4:20 cuando dice: Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder.

Me interesa saber cómo se llevará a cabo el establecimiento del Reino del que hablamos. Porque una cosa es la teoría, hablar, leer y hasta predicar; y otra muy distinta es llevar todo eso al terreno práctico, real, efectivo y ejecutivo. Al escudriñar las Escrituras me doy cuenta que la ministración del Espíritu Santo a través nuestro hará que el reino de Dios sea una realidad.

Tenemos que hacer un paréntesis breve y explicar adecuadamente la fuente de toda verdad. La naturaleza de Dios y su propósito vienen por revelación. No se descubren en los laboratorios científicos, ni en las mentes brillantes de los sabios. No hay combinación posible de los cinco sentidos en el campo de la investigación que pueda descubrirlos. La naturaleza de Dios y su propósito vienen por revelación. La medida de nuestra fe en lo que Dios hará indica el grado de confianza que tenemos en la integridad de lo que Dios ha dicho en la revelación de su palabra: mucho de lo cual es totalmente inaccesible a los cinco sentidos.

Moisés dice en el Salmo 90:2: Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios. En Juan 5:26 Jesús dice sencillamente: Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo.

Dios es Dios y no un ser creado. Dependemos totalmente de su revelación para entender esto. Cada vez que el hombre sin la asistencia de la revelación, intenta crear una deidad, proyecta al infinito sus mejores ideas de lo que Dios debiera ser, y el resultado es una de esas monstruosidades con muchos miembros, con siete cabezas como la Hidra, ídolos que el hombre adora.

A Dios no lo podemos entender proyectando al infinito nuestra conciencia interna por más buena que sea; comprendemos a Dios cuando nos abrimos humildemente a su revelación que dice: “Yo soy Dios, y no hay otro fuera de mí. He querido revelarme porque soy un Comunicador.”

Como comunicador, se entiende lo que dice Hebreos 1: 1-2: Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo.

La verdad más grande del universo es que el gran Dios del universo, la primera causa, el Creador de todo ha hablado. Él se ha comunicado; ha articulado su naturaleza y su pensamiento en una manera que podamos entenderlo; y el gran privilegio que tenemos es que podamos indagar en lo que él ha dicho y descubrir lo que se propone hacer, para que nosotros podamos participar.

La perspectiva de Dios es la máxima, y esta máxima realidad quiere revelar su naturaleza a nuestro corazón abierto. Tenemos que comprender que Dios existe eternamente y que Él se manifiesta a nosotros en tres Personas. La doctrina de la Trinidad es, por lo tanto, una revelación y no de formulación humana; y si queremos entender algo de la naturaleza de Dios tenemos que ver el lugar de distinción que ocupa el Espíritu Santo.

Hemos aprendido, basados en la Biblia, que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son Dios. El Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios. Los tres son co-iguales y sin embargo, el Padre no es el Hijo, el Hijo no es el Espíritu y el Espíritu no es el Padre. Dentro del ministerio infinito de la estructura del Dios trino, hay acciones que son distintivas en cada uno sin violar su igualdad.

El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son co-iguales, pero funcionalmente diferentes y así la Biblia nos lo hace saber. El Padre envió al Hijo. También dice que el Hijo fue obediente pues vino e hizo exactamente lo que el Padre lo envió a hacer. En treinta y tres años y medio vivió su vida impecable –alcanzó el clímax en su muerte vicaria-, se levantó en resurrección victoriosa, ascendió magnífico en su triunfo y se sentó en el trono que el Padre le dio a su diestra. Después que el Padre envió al Hijo y el Hijo vino y regresó al Padre, ellos enviaron al Espíritu y él vino y se quedó.

Muchos sermones han sido predicados sobre los treinta y tres años de la vida de nuestro Señor en la tierra, de los sufrimientos que padeció y bien que sea así. Pero, ¿Cuántos sermones se han predicado sobre el Espíritu Santo que ha estado aquí en medio de este lago cenagoso, esta sórdida atmósfera caída, por más de dos mil años?

El Espíritu Santo es Dios activo, el “agente ejecutivo” de la Trinidad. El Espíritu Santo es el “hacedor” de la deidad: Dios trabajando y ejerciendo su poder. Dicho muy simplemente, el Padre lo piensa, el Hijo lo articula y el Espíritu lo hace. El Espíritu testifica de la actividad de Dios presente e inmediata.

Desde el nacimiento de la naturaleza en la creación hasta el renacimiento del alma del hombre en la vida eterna, la Biblia cuenta la incesante actividad del Espíritu Santo. Hablamos de lo que el Padre hace y de lo que el Hijo hace, pero lo que ellos hacen lo cumplen por el Espíritu Santo, porque él es el Espíritu del Padre y el Espíritu del Hijo. Es el misterio de la Trinidad, él es quien se extiende para llenar la necesidad de la humanidad a través de la historia.

Es completamente posible tener una percepción teológicamente correcta del Espíritu Santo y no alcanzar a comprender el significado de la experiencia que viene cuando nos involucramos con la persona de Dios que está actuando. Podremos tener pensamientos sublimes sobre el padre y dirigirnos a él con gran afecto, honor y reverencia. Podemos expresar nuestro gran amor al señorío de Cristo y reconocer ampliamente su deidad.

Pero la paternidad de Dios y el señorío de Cristo sólo pueden ser reales en nuestra vida cuando penetramos en la vida y ministerio del Espíritu Santo, porque él es quien comunica y ministra los propósitos del Padre y del Hijo. Me conmueve el cuidado personal del Padre y la obra redentora del Hijo, pero es el Espíritu Santo quien hace real ese conocimiento en mi experiencia.

Cuando me acerco a los asuntos cósmicos y a los que afectan a las naciones, en los que el padre y el Hijo revelan sus intenciones para este planeta, comienzo a tocar al Espíritu Santo. Lo que el Padre y el Hijo intentan hacer con individuos y naciones lo harán por el Espíritu Santo.

El liderazgo y los gobiernos humanos son parte de la obra del Espíritu Santo. Creo que comenzamos a ver en nuestros días cómo él escogerá soberanamente a hombres que ocupen puestos de autoridad y liderazgo espiritual, en contraste con la autoridad humana y aún eclesiástica convencional, para hacer que el gobierno de Dios sea establecido por su propio designio. Debiéramos interesarnos en Aquel que traerá el gobierno de Dios sobre la tierra de acuerdo con la intención divina, interesarnos para ponernos a su disposición.

Isaías 34:16 dice: Inquirid en el libro de Jehová, y leed si faltó alguno de ellos; ninguno faltó con su compañera; porque su boca mandó, y los reunió su mismo Espíritu. Cada una de las profecías tendrá su cumplimiento. Ni una sola de las palabras pronunciadas por Dios dejará de cumplirse. Una pieza de la historia será la compañera de cada profecía que Dios haya inspirado. Porque su boca mandó, y los reunió su mismo Espíritu. Será el Espíritu Santo quien haga historia de cada una de sus palabras.

Debido a que el Espíritu Santo es el Dios activo, Satanás intenta frustrar su actividad. Hace todo lo posible para que nosotros nos descuidemos de él. Aun nuestra designación como la “tercera2 persona de la Trinidad sugiere que sea percibido en tercer lugar de importancia.

Sin embargo, de acuerdo con nuestra experiencia, él es el primero con quien nos encontramos cuando nos acercamos a Dios. Hace muchos años, un escritor cristiano escribió un libro titulado: “Espíritu, Hijo y Padre”, para indicar que la primera persona con quien nos encontramos en la Trinidad es el Espíritu Santo.

Jesús dijo: Y él, cuando venga (A vosotros), convencerá (Por medio de vosotros), al mundo de pecado, de justicia y de juicio. Eso es lo que dice Juan 16:8. Él es quien nos convence y nos convierte; nos ilumina y nos regenera; y quien nos sana y nos pone en el Cuerpo de Cristo. Por Él tenemos acceso al Hijo y al Padre.

Puedo comprender por qué Satanás no se perturba cuando sólo tenemos un conocimiento teológico de la Trinidad y no estamos personalmente involucrados con el Espíritu Santo en una comunión continua y vital. El enemigo quiere que los hombres menosprecien al Espíritu Santo.

El resultado ha sido su despersonalización y negación; ha sido resistido, apagado, contristado y hasta blasfemado. Hasta en los credos le ha sido difícil entrar.  El credo de los apóstoles que data de alrededor del tercer siglo, apenas si lo menciona: Creo en el Espíritu Santo.

El credo niceno de principios del siglo cuarto dice: Creemos en el Espíritu Santo, el Señor y Dador de la vida, quien procede del Padre y del Hijo. Con el Padre y con el Hijo es adorado y glorificado. Él ha hablado por los profetas. Es mucho mejor, pero se necesitó cuatro siglos para que le dieran ese reconocimiento.

Yo sigo buscando en las Escrituras y en mi propio corazón, pidiéndole a Dios que me muestre lo que creo tiene que ser una nueva dimensión de actividad en el Espíritu. También muchos líderes cristianos buscaban una comprensión más profunda a principios de este siglo.

Un muy estimado líder escocés escribió por allá por 1890: “Seguramente que será una de las memorias más dolorosas de la Iglesia que el Espíritu Santo haya sido generalmente ignorado y olvidado o dejado tras telones. Desde comienzo de la historia de la iglesia…hasta ayer, que poca atención se le ha prestado.”

Otro conocido escribió en 1900: “Cuando descendemos por la historia de la Iglesia, descubrimos que el tema de la obra del Espíritu Santo surgió tarde en el estudio explícito de los cristianos. Si damos una ojeada a la extensión de la Iglesia moderna, descubriremos que es un tópico que apela todavía con menos fuerza a los grandes sectores de la Iglesia cristiana”.

Y un tercer escritor expresó en 1905: “La cuestión es si el significado pleno de las palabras de nuestro Señor con respecto al Espíritu han sido recibidas adecuadamente por su Iglesia.” Creo que el interés que estos hombres sentían ha sido resuelto por la actividad de Dios desde que escribieron estas palabras. La importancia de este siglo es que ha habido mayor manifestación carismática del Espíritu Santo en los últimos cien años que la que hubo desde el tiempo de los apóstoles.

Si tomamos en cuenta nuestra observación sobre la naturaleza del reino de Dios –que el reino de Dios está en el Espíritu Santo y que es el Espíritu Santo quien hará una realidad histórica el gobierno de Dios-, no podemos ignorar el significado de la acción del Espíritu en el último siglo.

El siglo veinte ha visto a Dios actuar en el movimiento pentecostal clásico, en el movimiento de sanidad, en el movimiento de la Lluvia Tardía y en la renovación carismática. Vi cosas que nunca imaginé ver y que me impactaron. Cosas que anonadaban a la gente y me anonadaron a mí mismo, aunque estaba preparado. Por medio de todos estos movimientos, Dios el Espíritu Santo, estaba y está penetrando nuestro sentido consciente para hacernos saber que tenemos que conectarnos con él si queremos ser parte de los propósitos de Dios.

Pero aunque nosotros hayamos reconocido que la actividad del Espíritu es parte integral del plan de Dios, no hemos visto la enorme dimensión social y cósmica de ese plan. Nuestro enfoque se ha reducido al involucramiento del Espíritu con los individuos y no hemos visto su dimensión amplia.  Sin embargo, el apóstol Pablo, que no era ningún individualista, enseñó que el plan de Dios va más allá que salvar almas. Su plan es llenar todas las cosas consigo mismo para que al final Dios sea todo en todos, como lo escribió en 1 Corintios 15:28.

Dios redimirá la creación llenando todas las cosas con su Espíritu. Cristo ascendió para llenar todas las cosas y dio dones a los hombres, dones que Pablo dice son para la edificación de la comunidad. Alguien escribió que el Espíritu es para formar la comunidad. Esta comunidad llena del Espíritu es el anticipo del Reino y un medio para su realización. Por medio de la obra de esta comunidad del Espíritu más de la vida se llena del Espíritu y es un paso más en el plan de Dios de llenar todas las cosas con Él mismo.

El Reino es el gobierno de Dios y Dios gobierna en el Espíritu. El Reino no vendrá por medios políticos; sólo por la obra del Espíritu. Pero cuando venga y en la medida en que venga, pondrá todas las cosas en sujeción a Cristo; la esfera política, la económica, la intelectual y la privada. Y transformará todas estas esferas, porque no es de este mundo y por lo tanto o se puede identificar con ninguna democracia occidental o ideologías orientales o alguna rara combinación entre estos dos puntos.

Decir que el Reino no viene por medio de la política, la economía o la tecnología no significa que no tenga que ver con los órdenes políticos, económicos o tecnológicos. Sí tiene que ver con ellos pues los transformará y los pondrá en sujeción a Cristo. Es sólo para decir que estos órdenes no son primordiales en el plan de Dios. Tampoco los individuos son primordiales (Excepto en el sentido de que toda experiencia sucede con individuos, no con individuos aislados, sino con miembros de comunidades y sociedades). Lo primordial en el plan de Dios es la koinonía, la comunidad y el Reino, que trasciende a todo individualismo y colectivismo y circunda las esferas públicas y privadas de la vida.

Creo que durante cien años el Espíritu Santo ha estado tocando a la puerta de nuestro corazón colectivo diciendo: ¡Haz un lugar para mí! Todavía no has visto nada. He tratado con los reyezuelos y los reinitos de vuestras situaciones personales.

He penetrado en los pequeños confines de vuestras familias y he entrado en vuestros pequeños grupúsculos eclesiásticos y os he bendecido. He tocado vuestras grandes reuniones. Pero he sido enviado por el Padre y por el Hijo con una misión: poner bajo los pies de mi Señor Jesucristo a todos los reinos de este mundo y debo hacerlo a través de vosotros. ¡Hazme lugar!

Las actividades del Espíritu Santo en los últimos cien años no tienen precedente en la historia de la Iglesia y tenemos que apreciar lo que eso significa: “El Reino de Dios en el Espíritu” y el Espíritu está haciendo que el reinado de Jesucristo sea una realidad histórica. Debemos decir al Espíritu que tenemos hambre de él y que queremos estar listos para la próxima dimensión de su mover. Tenemos que hacer lugar al Espíritu en cada uno de nosotros, primero, para que el Reino de Dios pueda efectivamente llegar y llenar nuestras vidas.

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