En Un Principio…

Hace más o menos treinta años, sentado en las últimas filas de un templo evangélico y con un indisimulado temor de aburrirme por ese palabrerío que ya me conocía de memoria y sin aparentes razones para que algo cambiara, me dispuse a prestarle algunos minutos de atención, antes de ponerme a jugar con los pensamientos y la imaginación, o a planificar en silencio mi día siguiente laboral, a un predicador invitado en una de las iglesias a las que sabíamos asistir en calidad de visita. El hombre no parecía distinto a los que ya antes había conocido y escuchado parcialmente, pero se merecía justamente por ser desconocido, el respeto de un grado de atención, al menos en el principio de su mensaje. Con voz ronca y sin demasiado aspaviento ni los consabidos aleluyas y gloria a Dios a los que estaba acostumbrado e incorporado, se presentó y dijo de inmediato que iba a predicar sobre Génesis. Y le añadió algo que me impactó y me marcó para toda mi futura vida de fe: El día que entiendes Génesis, es el día que entiendes todo el resto de la Biblia.

Yo había escuchado poco y nada respecto a Génesis. Para mí, (Y creo que para la mayoría de los maestros que había tenido en la que era en ese momento mi iglesia en cuanto a miembro oficial) el Génesis era simplemente un relato mitad histórico y mitad geográfico, entremezclado con costumbres y vocablos hebreos, una cronología de esa misteriosa creación que un no menos misterioso Dios que todavía no conocía más que de nombre y de ritos religiosos, había plantado en la increíble friolera de seis días de trabajo y uno de franco o descanso. Oírle decir eso a este hombre me sacudió y “algo” me hizo cosquillas por dentro. Pero debo confesarte que como la que era nuestra iglesia gustaba de enseñar y predicar cuestiones altamente teológicas, hablar del Génesis a una mayoría le parecía una pérdida de tiempo. Así que me olvidé de eso que había escuchado y me dediqué a lo que ya he relatado y contado en muchos trabajos y libros. Hoy, exactamente hoy, el Espíritu Santo me trajo a la memoria aquella frase y sentí no el deseo, sino el mandato casi apremiante de sentarme a escudriñar ese libro y compartirlo contigo. Veremos donde nos lleva. Tal vez a entender el resto de la Biblia, de sobremanera esos puntos que todavía tenemos en una nebulosa de ignorancia.

El vocablo Génesis, es enseñado como origen o principio de algo. Una segunda acepción en la lengua española, nos habla de una serie de hechos y factores que intervienen en la formación de algo. Hacia allí es donde vamos; hacia la creación de todo lo que conocemos. Dejándonos ilustrar por el lenguaje básico -de la Biblia Textual. (Génesis 1: 1) = En un principio creó Elohim los cielos y la tierra. Fíjate en tu Biblia tradicional. Dice En el principio. ¿De qué principio me está hablando? Cuando estaba recién convertido esa fue la pregunta que le hice a uno de mis maestros. Todavía recuerdo su respuesta: “¡En el principio de todos los principios, hermano!” Si pensaba conmoverme, no lo consiguió. Convengamos en que la respuesta tenía chispa creativa y algo de sentido del humor, pero… ¿La verdad? No me dijo nada. Obviamente, como se hacía en todas las congregaciones de la época, si tu líder te decía algo que no entendías, tu deber de cristiano bien nacido era callarte y seguir adelante con otra cosa.

Supongo que la espina de la duda, entremezclada con intriga e interés siguió carcomiendo mi flamante entendimiento, porque me hacía demasiado ruido leer la palabra Principio, y razonar como terrenal pensando, creyendo y hasta repitiendo que era un sinónimo de comienzo. Perdón… ¿Es que esa indescriptible y misteriosa Eternidad en la que Dios habita, tuvo un comienzo? No. Y si no lo tuvo, ¿Cómo se podría hablar de inicio, comienzo o puesta en marcha de algo tan majestuoso como lo es la Creación?  La versión tradicional de la Biblia, reitero, no dice en un principio, sino en el principio. Y créeme que no significan la misma cosa. El, es un artículo determinado, masculino y singular, que se antepone a un sustantivo masculino, para indicar que el referente es conocido por el hablante y el oyente. O sea que, si decimos en el principio, estamos diciendo que conocemos a ese principio, tanto tú como yo. Pregunto: ¿Es así?

Si utilizamos lo que se traduce en esta versión Biblia Textual, estamos utilizando en un principio. Un, es un artículo indeterminado que presenta o introduce sustantivos que designan personas o cosas desconocidas o no mencionadas anteriormente. Con esta traducción, estaríamos reconociendo que estamos hablando de algo que no conocemos y que debe ser clarificado. ¿Estamos bien? Ahora veamos la palabra principio. El Texto Masorético, que es la versión hebraica de la Biblia, oficialmente usada por los hebreos, y que es utilizada frecuentemente como base para las traducciones del Antiguo Testamento por parte de los cristianos, fue compuesta, editada y difundida por un grupo de hebreos llamados masoretas, entre el siglo primero y décimo después de Cristo, y que contiene variantes, algunas muy significativas, con la versión griega llamada Septuaginta, no registra el artículo, dejándose indefinido, entonces, el tiempo de la Creación.

Entre el cúmulo de opiniones, hay algunas que dicen que aquí es posible traducir la primera expresión hebrea como en el comienzo, pero, aun así, -afirman-, esta frase parece como quedarse flotando en el aire y, quien la lee, siente muy fuertemente que “algo” debe añadirse, para indicar de qué clase de comienzo se trata. Entonces traducen: en el comienzo de todo, añadiendo esto último para dejar bien en claro que se está refiriendo al comienzo mismo de la creación. Personalmente, me inclino a que, en un principio, sea equivalente a en un modelo, en un patrón o, como sabemos y creemos, en un diseño.  Claro; yo comparto plena y totalmente que la frase hebrea de la que hablamos, se queda flotando en el aire, sin dudas, pero también tengo la obligación de pensar, que es precisamente en ese exacto sitio en donde el traductor tiene que dejarla, pues en la disciplina de traducción bíblica no importa demasiado lo que el hombre siente, sino lo que Dios dice. Si fuera de la primera manera, tendríamos una Biblia a nuestro gusto y placer, pero no conforme al propósito y la voluntad de Dios.

Iniciar el estudio de un texto añadiéndole palabras, no parecería ser precisamente un comienzo muy honroso, ¿No crees? Fundamentalmente si la inserción de ese vocablo, Todo, resulta en un deslizamiento incontrolable. Me explico: ¿Cuál es el principio de todo? De entrada, podemos pensar en distintos estados dimensionales (Eternos y temporales; inmateriales y materiales) que obviamente presentan conflictos en cuanto al momento de su creación. Porque tendremos que distinguir entre lo que es amplio e indefinido en la dimensión del tiempo y lo que es eterno en el sentido absoluto. Así, la frase en el comienzo de todo expresa también algo así como, antes que nada, de donde inevitablemente surge la inferencia de que la creación de los cielos y la tierra pudieron preceder a la creación de los ángeles o del mismo Logos, (En el supuesto negado que hubiera tenido alguno).

Anterior a ese principio del Génesis, se encuentra la creación inmaterial de los hijos de Dios, los cuales presenciaron la fundación de los cielos y la tierra. Y anterior a la creación angélica, obviamente se encuentra ese principio y otros principios que sucedieron antes del principio del Génesis. Vemos así como el principio del Génesis no parece, necesariamente, ser el principio de todo. Génesis, con todo y pese a ser el primer libro de la Biblia, no necesariamente describe cronológicamente todas las acciones creadoras. Por eso el traductor tiene que conformarse a, y el lector conformarse con la inconsistencia que registra el Autor Exacto, y dejar el idioma español exactamente donde lo deja el hebreo: flotando en el aire.

Esto es, a grandes rasgos, lo que hombres estudiosos de prestigio inoculto han pensado o supuesto respecto a este inicio del primer texto bíblico. Yo me he permitido recurrir a la tradicional concordancia Strong, la cual nos muestra algunos pormenores muy singulares que arrojan cierta luz para lo que luego te diré con valor de revelación. La palabra principio, en los originales, según esta concordancia, es la palabra reshit, que en el número 7225 de esa concordancia que mencioné, consigna algo o alguien: primero en lugar, tiempo, orden o rango. (Especialmente primicias). Fruto, mayoría, cabeza, comienzo, nuevo, primero, primicia, principal, principio. Y vemos que, bajo ese número, hay una raíz que ya no se usa, que arroja el vocablo rosh, que tiene una mucho más amplia gama de acepciones.

Ahora yo pregunto y te pregunto: ¿Puedes quedarte tranquilamente con una traducción simplista de principio como inicio o comienzo, si tienes ante ti tamaña gama de acepciones cobijadas debajo del mismo término hebreo utilizado? ¿Me permites que yo te acerque mi visión, lo que el Espíritu Santo sopló a mis oídos la primera vez que leí este primer versículo, y mucho antes que alguien me enseñara algo o yo mismo procurara estudiarlo? Me sonó como un gong la acepción príncipe. ¿Por qué? Porque es la misma que utilizamos para Principado, que como todos sabemos, es un sinónimo de Diseño. Y si entendemos que un diseño es un modelo, un patrón, un molde, un croquis, un valor que nuestra mente cultiva como inmejorable para construir algo, ¿Por qué no entender que ese principio del cual Moisés nos habla es, en realidad, un diseño, y no una expresión cronológica de tiempo o espacio?

¿Cómo quedaría, entonces, ese texto, y qué deberíamos interpretar de él? Lo primero te lo digo ya mismo. Lo segundo, está entre ti y el Espíritu Santo que mora en ti, no voy a refugiarme en la hermenéutica por dos motivos: el primero, porque no comparto en absoluto esas reglas que pretenden ordenar intelectualmente lo que en su esencia es sobrenatural, y en segundo lugar, porque no me gusta Hermes, el dios que da su nombre a la materia. Es el dios de los ladrones, no sé si soy claro. El texto de Génesis 1:1, entonces, diría: En un diseño creó Dios los cielos y la tierra. Que sería como decir que lo hizo siguiendo su propio patrón, su propio molde, su propia idea, su propia concepción. Tómalo como un aporte más, yo tengo certeza que es así, pero no puedo pretender inculcártela o convencerte.

Será el mismo Espíritu Santo que habita en mí y también en ti, el que junte nuestras mentes y produzca una sola idea o pensamiento. Lo que no me podrás negar es que, como idea original, es sumamente coherente, ¿No es así? Es aquí, en esta instancia de nuestro examen, donde nos encontramos con el término que viene a continuación del estudiado: creó. El vocablo hebreo que encontramos, allí, es bara. Significa o se traduce como: formar, producir, crear. Originalmente nos cuentan que este verbo encerraba la idea de tallar o suprimir, un concepto que todavía encontramos en el libro de Josué 17:18, donde significa derribar árboles para preparar la tierra para la labranza. Esto nos sugiere con bastante propiedad que, crear, es un equivalente idiomático a esculpir. Por lo tanto, bara es la palabra apropiada para describir tanto el proceso de crear algo de la nada como el de moldear lo existente para crear algo nuevo, tal cual hizo Dios al crear al hombre del polvo de la tierra.

Dios es siempre el sujeto del verbo bara en su forma común; el crear es, por lo tanto, un atributo divino. Una pregunta: ¿No es que te suena como conocida esa palabra griega? ¡Exacto! Suele ser la más repetida en los que oran en lenguas. Incluso, hasta algunos “cristianos” muy serios la utilizan para burlarse de ellos. Con esto quedaría más que en evidencia que la famosa creatividad del hombre sólo es posible cuando emana de una directiva divina. Cuando no proviene de ella, es muy posible que emane desde un interior donde otras fuerzas se imponen a las de Dios por medio de la imposición. De allí que un talentoso y creativo no siempre es un hombre con carácter de siervo humilde e íntegro. Con este ingrediente, el texto base quedaría como En base a un diseño propio, formó de la nada Dios los cielos y la tierra. Para completar nuestro estudio de este primer versículo de Génesis, nos encontramos con que la versión que utilizamos como base central, no usa el término Dios, como usan las otras, sino el de Elohim. Así que, si estamos estudiando la creación, deberemos recalar un momento en su Creador.

El vocablo Elohim, (en el hebreo escrito siempre con minúscula), es un sustantivo común masculino plural intensivo que significa muy poderoso. En esta primera acepción ha sido siempre traducido como Dios. Se aplica a aquel que es objeto de adoración, indistintamente como Dios de la creación, tal como se observa en este verso, o también como Dios de Israel, que es como lo traducimos en Éxodo 3:15. Pero Elohim expresa una pluralidad intensiva que el vocablo Dios no alcanza a transmitir. Tampoco lo solucionaríamos utilizando el trasvase Dioses, porque menoscabaría el concepto de unidad que exige el texto bíblico, y tampoco Deidad, que lo haría en perjuicio del género. En su segunda acepción, ‘elohim, también aplicable a la pluralidad de dioses paganos e ídolos, e incluso seres humanos, se ha vertido como dioses, jueces o ángeles, según el contexto. Por lo tanto, retorno al primer verso del génesis y me atrevo a sugerir la siguiente paráfrasis, conforme a lo estudiado y a lo recibido en fe:

1 – La fuerza más poderosa del universo, siguiendo con exactitud un fabuloso diseño propio, produjo de la nada, sin participación de nadie, y usando solamente la palabra, que es Cristo, todo lo que conocemos como cielos y como tierra.

Sé perfectamente que esta interpretación puede ser resistida por cristianos celosos del respeto por la palabra literal que sienten desagrado por no estar mencionando a Dios. Pero déjame explicarte que Dios es una expresión del idioma español para referirse a Él, no su nombre bíblico. Tampoco lo son ni Jehová ni Yahveh, que eran formas como lo denominaban los hebreos. La serie de letras sin forma de pronunciación coherente para nuestra conciencia idiomática, de la mejor manera que puede aceptarse, es como Yo Soy. Yo Soy el que Soy, dijo. Y ese Yo Soy, lejos de rotular a una persona como las que nosotros vemos y conocemos, lo que hace es, precisamente, definir a una potencia que está por encima de todas las potencias. Y que nadie suponga que esto es acordar con los movimientos esotéricos, que sostienen que Dios es una “energía”, en absoluto. Sólo trato de interpretar la escritura sin caer en religiosidades ni tampoco en esoterismos paganos. ¿Y cómo es que me atrevo a asegurar que ese evento ocurre sólo por la palabra?

(Juan 1: 1-2) = En un principio era el Logos, y el Logos estaba ante Dios, y Dios era el Logos. En un principio Éste estaba ante Dios. No voy a profundizar sobre la totalidad de este verso porque no avanzaríamos en nuestro trabajo base y centro, que es el Génesis, pero sí quiero recalar en lo que significa aquí la expresión Logos. Prácticamente la totalidad de las versiones bíblicas en cualquier idioma, traducen a este vocablo griego logos como palabra o Verbo. Esto no es de extrañar, por cuanto, efectivamente, logos significa palabra, y en todos sus registros se refiere, o bien a la expresión sonora y articulada del pensamiento o a la palabra revelada por Dios en la Escritura, predicada en el mundo. No obstante, a todo lo que se ha venido introduciendo, dentro de ese grupo de registros, hay tres en los que logos hace referencia directa, no a una palabra (Hablada o escrita), sino a una persona. Esto es, Jesús, el Hijo Unigénito de Dios. En esas oportunidades, se ha estimado que la traducción habitual no refleja la riqueza y profundidad de su significado.

Al no existir un vocablo alternativo que reúna todas las dimensiones teológicas y semánticas del término griego, se ha optado por transcribirlo para que, desde su posición en el texto, motive al escudriñador a una más perfecta y profunda comprensión del vocablo. En este prólogo del evangelio según Juan, Logos se refiere a quien en el tiempo y en naturaleza humana sería conocido como el Mesías Jesús, preexistente como Segunda Persona antes de la creación del universo, y en quien, al mismo tiempo, vive corporalmente toda la plenitud de la Naturaleza Divina. En este orden de ideas hemos seguido la subordinación gramatical del texto griego, donde se destaca que el sujeto, determinado por el artículo, se encuentra al final de la frase; de modo que el predicado es colocado al principio, para que se lea: y Dios era el Logos, enfatizando así que éste no sólo ya estaba desde la eternidad en comunión continua con Dios, sino que Él mismo era (Y es) Dios.

(Salmo 8: 3) = Cuando contemplo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que Tú afirmaste. En realidad, cuando dice “obra de tus dedos”, está diciendo “la punta de tus dedos”, que es un atropomorfismo (Antiguo conjunto de doctrinas que atribuyen a la divinidad las cualidades del hombre; por eso se le adjudican dedos de una supuesta mano a un Dios sin forma ni característica humana probable ni conocida), que está dando a entender simbólicamente la facilidad extrema con la que Dios creó al universo.  (Isaías 44: 24) = Así dice YHVH, tu Redentor, y el que te formó desde el vientre; yo soy YHVH, Creador de todas las cosas, yo solo extendí los cielos, asenté la tierra por mí mismo. Es como si Dios le estuviera diciendo al hombre que lo estudia, lo analiza y hasta se permite la irreverencia inconsciente de cuestionarlo, que se ha bastado total y absolutamente solo para todo el trabajo de la Creación. Es como si le dijera: ¿Quién conmigo? Nadie, sólo yo, el que Soy. El siguiente texto, también de Isaías, confirma y corrobora lo que estoy diciendo.

(Isaías 45: 18) = Así dice YHVH, que creó los cielos; Él es Ha-‘elohim, que formó la tierra, la hizo y la estableció; no la creó para que estuviera desolada, la formó para que fuera habitada. Yo, YHVH, y no hay ningún otro. Yo, y no hay ningún otro. No interesa lo que el hombre pretendidamente sabio en su propia sabiduría intelectual plasme o suponga; lo que interesa es lo que Dios dice. Y lo que Dios dice y el autor recoge es precisamente eso: Yo, y nadie más. La Creación es obra de Dios, sólo de Él. En Cristo y en Espíritu, desde luego, pero eso implica conjunto unilateral y no grupo disperso.

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El Reino No es Hacer, es Ser

La idea de traer estas enseñanzas tiene como prioridad, decir antes que ninguna otra cosa, que no tienen como objetivo contradecir nada ni ir en contra de lo establecido. Aún en contra de lo que pueda parecer, no tienen un espíritu de milicia o de batalla. Nunca tuve esa mentalidad, sino la de simplemente impartir palabra que alimente y nutra tu espíritu. Eso te llevará a madurar y, madurarte a ti y a todos los que están allí, haciendo lo mismo que tú, es simplemente y nada más que cumplir mi rol de ministro. Cualquier otra cosa es vanidad y culto al yo.

Ya tenemos muy claro que no queremos provocar a Dios al no querer poseer la tierra. Y poseer la tierra es nada menos que tener dominio sobre una tierra llena de gigantes. No se trata de dominar todo el planeta de manera literal, sino que tú puedes tener alta victoria sin importarte lo que exista en el planeta. Y que si tú no te metes en la tierra y tratas de hacer eso, me temo que jamás tendrás paz auténtica y divina. Porque entrar en la tierra, es el reposo de Dios. Ya lo he dicho más de una vez: hasta que tú no vivas en el nivel que Dios quiere que tú vivas, no vas a tener reposo.

Es cierto también, en el ejército natural, que aquellos que van al frente salen mucho mejor que aquellos que se quedan rezagados. Siempre en la retaguardia se levanta el polvo, caen las granadas y nadie sabe de dónde vienen los disparos. Pero que te matan, te matan. En el frente, al menos puedes ver al enemigo y te defiendes mejor. Si Dios no fuera omnipresente, yo estoy seguro que Él estaría en las filas del frente de combate.

(Lucas 11: 1-4) = Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos. Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. (Perdona al que te ofendió ya mismo, no esperes que venga a disculparse. Dios no te cobró por perdonarte. Lo hizo mucho tiempo antes que te arrepintieras y le pidieras perdón) Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal.

Vemos que los discípulos de Jesús le piden que les enseñe a orar y Él, además de dejarles y dejarnos esa oración modelo que es el Padrenuestro, les dice que le pidan al Padre que aquello que opera en el cielo, opere también en la tierra. Pídele al Padre que según funciona el Reino de Dios en el cielo, queremos verlo funcionar aquí, en la tierra. ¿Y qué sucede con esto? Sucede que podemos ver que, a través de la historia, se han levantado grandes controversias en el pueblo de Dios. Cada vez que Dios trae una verdad, revela una verdad o trae una verdad a la iglesia o a la nación de Dios, se levantan extremos.

Hay un extremo, que es el pueblo, que se opone a la verdad que se revela. Pero hay otro extremo. Hay otro pueblo que recibe esa verdad u aborta todo lo que había aprendido, y exagera y todo se convierte en lo que acaba de aprender. O sea: no mantiene un fundamento firme. Y el péndulo comienza a mecerse ente los obstinados que dicen que eso no puede ser Dios, porque yo llevo veinte años en la iglesia y eso siempre se ha hecho así y los otros que dicen que ese es un anticuado y que nada de lo que él ha hecho sirve porque ahora todo se hace así. Los dos están mal. Son dos extremos, y todo extremo es malo y es considerado pecado.

Pero entonces aparece lo que siempre hemos elegido llamar como un remanente, y es un pueblo que recibe una verdad, la madura y la ejecuta pero, al mismo tiempo sigue buscando más verdad. Entonces le llega la próxima verdad y no aborta la anterior, sino que acrecienta su conocimiento y continúa creciendo de gloria en gloria. Es es el que era en sus inicios Bautista, y un día se convirtió a Pentecostal, pero interiormente sigue siendo Bautista.  Luego viene el movimiento de Santidad y añade santidad a su vida, pero sigue siendo lleno del Espíritu y le sigue gustando la Palabra. Luego viene el movimiento Carismático, pero le gusta la Palabra, le gusta la santidad, ora en lenguas, y ahora es carismático.

Luego viene el movimiento de la prosperidad, pero sigue siendo santo, le gusta la palabra, sigue adorando a Dios, ora en lenguas y prospera. Luego viene el movimiento de la fe y ahora usa el dinero con fe para manifestar el Reino de Dios. Esa vendría a ser en grandes rasgos quizás algo exagerados, la idea de Dios, porque Dios prospera a su pueblo de gloria en gloria. Toda la verdad de Dios está presente, pero la revelación o la iluminación, es progresiva. Es un poquito aquí y un poquito allá. Imagínate por un momento que Dios nos diera todo de golpe y al mismo tiempo. ¡Imposible! No tendríamos manera de recibirlo. Vamos creciendo.

Entonces, la palabra de la que yo quiero hablar y que tal vez tú ya has oído muchas veces aunque sin especificarte demasiado sus fundamentos, es la palabra Reino. El mensaje del Reino. Y lo primero que todavía hace hoy mucha gente es levantar muros de sordera y decir que ya venimos con otra doctrina y otro mover. Tranquilo, Dios sigue moviéndose. Dios trajo fe para que la fe consiguiera la prosperidad y esa prosperidad pudiera ejecutar el Reino. Dios sabe lo que está haciendo; el que se sigue equivocando, es el hombre. Porque la prosperidad no era para ti y mucho menos para el predicador, era para mover el Reino. Es imposible establecer un Reino en la tierra sin disponer de billetes.

O sea que teníamos que tener fe para creer en Dios también por el dinero. Antes ni siquiera se hablaba del dinero porque se sostenía que pensar en el dinero era pecado. El dinero no es pecado. ¡El amor al dinero por sobre el amor a Dios, es pecado! Es idolatría y tiene un destinatario: Mammón. Pero hoy se puede creer en Dios para tener las finanzas para seguir expandiendo el Reino. Sin embargo, lo que ahora debemos entender, es qué es lo que vamos a expandir. ¿Un grupo de religiosos repartiendo tratados en una plaza? ¿Una iglesia en cada esquina de la ciudad? ¿Gente adorando a Dios? Dudas. ¿Qué es el Reino?

Dios sigue usando estas mismas palabras, como palabras de gravitación. Si tú dices Prosperidad, alrededor de esa palabra se reúne gente de distintas doctrinas denominacionales. Porque al llamarlo “movimiento”, han podido tomar un atajo en sus rígidas doctrinas y ahora pueden creer en esa prosperidad. Eso, es todo hombre. ¡Verdad! Todas esas son cosas de hombre. No le hace. Es cierto, a pesar de todo lo falso que pueda haber en ello. El hecho de que algo existe y es falso, sólo te está indicando que tiene que haber algo que es cierto. Porque no puede haber algo falso que no se haya copiado de algo genuino. No puede haber una copia si no hay un original.

No se puede pervertir lo que no existe. Hay un depósito espiritual de alto nivel. De acuerdo, se ha pervertido y mucho, pero hay un depósito. Son malos los extremos en todo, es cierto, pero…¿Qué es un extremo si no hay un centro? En algo coincidiremos y lo diremos a dúo: el Reino de Dios es una verdad que necesito entender. Y creo que estamos más que a tiempo para entenderlo, antes que venga el tiempo de lo que se conoce como “falsas voces”. Tú ten en cuenta esto: cuando hablamos de un falso profeta, no es nada diferente que hablar de un falso pastor. O un falso evangelista. Siempre hablamos de falso profeta. ¡Hay falsos apóstoles! ¡Falsos maestros! Porque lo que es falso es la persona, no el don.

El que es falso, es el profeta. O sea: un falso profeta es una persona que usa el don con falsas motivaciones. Si tú conoces la persona, ya dejó de ser falso lo que sea. Hay falsos mecánicos, hay falsos plomeros. O sea que, en todo reino, en toda categoría, hay buenos y malos. ¡Hay falsos maestros en las escuelas públicas! Hay quien va para recibir un salario mensual y hay quien va porque tiene la vocación desde pequeño y ama la enseñanza. Así es que, entonces, no puedes abortar una verdad por temor a los extremos.

¿Qué es el Reino de Dios? La palabra Reino es la palabra basileia, creo que ya tienes que saberlo, lo hemos enseñado y significa fundamento de poder, o una influencia. Es un territorio o una jurisdicción. Es el dominio del rey. Son los súbditos que se someten al rey los que se constituyen como su reino. Es un ámbito, o una dimensión, aunque también puede ser una especie. Usamos la palabra reino para decir, reino animal, el reino vegetal, el reino mineral. Estamos hablando de una especie, de un grupo definido. Cuando hablamos de reino, hablamos de la jurisdicción o del área donde tú tienes dominio.

Hay un ejemplo más que doméstico. Tu autoridad y dominio terminan donde comienza la de tu vecino. Tú puedes pintar tu casa del color más horrible que encuentres y nadie podrá decirte nada, es tu casa y tu dominio. Pero no puedes pintar la de tu vecino con el mismo color, a menos que él te delegue la autoridad y el dominio para que lo hagas. Allí termina tu reino. Y esto es importante, porque nosotros siempre hemos aprendido que el Reino es una nube en un cielo con una casa en no sé dónde, rodeada de calles de oro que no existen porque en mi Biblia sólo habla de LA calle de oro, es decir, una sola y no sé cuantas fantasías más vendidas como doctrina a respetar a muerte por muchos.

No debemos hacernos tantos problemas. El Reino de los cielos es el lugar en donde Dios tiene autoridad. Y Dios tiene autoridad en la tierra, en el cielo, en el infierno y en todas partes. Así es que el Reino incluye un lugar, pero no se restringe a un lugar. Es la jurisdicción en donde Dios tiene influencia. Oye: ¿Tiene influencia de verdad Dios en ti? Entonces tú eres parte sustancial del Reino de Dios. El salmo 145:13 dice: Tu reino es reino de todos los siglos, Y tu señorío en todas las generaciones. En primer lugar, para todos aquellos que todavía sostienen obcecadamente que el Reino está suspendido hasta el milenio, que lean esto: está en todas las generaciones. Y además, es un Reino que está por sobre todos los sistemas, eso significa siglos. Y esto incluye al sistema religioso, aunque no te agrade.

Salmo 146:10: Reinará Jehová para siempre; Tu Dios, oh Sion, (La cual es la iglesia) de generación en generación. Aleluya. Hebreos 2:7, dice: Le hiciste un poco menor que los ángeles, Le coronaste de gloria y de honra, Y le pusiste sobre las obras de tus manos; Y en el inicio del verso 8 dice: Todo lo sujetaste bajo sus pies. ¿Eso va a ser cuando regrese o ya fue cuando ascendió? Ni te esfuerces: cuando ascendió. Ya pasó. Mateo 28:17 y 18 dice: Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. ¡No es mañana! ¡Ya se le entregó! En el cielo…y en la tierra también.

Colosenses 1:13 dice: el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, (La palabra Potestad significa “del derecho de las tinieblas”) y trasladado (Tiempo pasado) al reino de su amado Hijo, Ya llegó. Por eso estás aquí, escuchándome. Dice: El reino de Dios, (Hablándole al judío) será quitado de vosotros y entregado a otra gente. ¡Ya lo tengo! Ya le fue quitado. Son escrituras. Ni siquiera estoy enseñando o predicando, apenas leyendo la Biblia. Lucas 12:32: No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino. Es imposible que alguien te dé algo que todavía no ha llegado. Por eso es que dice Buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia. ¿Cuándo, mañana, cuando te mueras? Si todavía no hay nada, no puedes buscar nada.

¿Qué te está diciendo? Que busques del Reino su influencia, su poder, su autoridad, su propósito, subjetividad. Es pensar como rey, como embajador primeramente, y yo me hago cargo de la cuenta, dice el Señor. Los embajadores no se preocupan por sus gastos, saben que el gobierno que los envió allí se hará cargo. Otra escritura nos dice que el Reino de los Cielos sufre violencia. A ver, a ver…en las nubes no hay violencia, ¿Verdad? Porque es el Reino DE los cielos, no el Reino EN los cielos. En Mateo 3, Juan el Bautista está predicando y dice en el verso 2: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Claro que se ha acercado. Todavía no ha nacido nadie de nuevo, pero está allí. Por eso Jesús dice: Si nacieres de arriba, puedes entrar en el Reino…

Porque déjame decirte que entras cuando naces, no cuando mueres. ¿Eres nacida o nacido de nuevo? Ya has entrado en el Reino. Y ahora lo queremos manifestar. ¿Y como no vamos a poder, si está aquí? Cristo decía: si con el dedo de Dios expulso demonios, ciertamente el Reino de Dios ha venido sobre de ti. Eso te deja más que en evidencia que el Reino es ni puede ser una nube. Una nube no sale por un dedo. El Reino es una autoridad delegada. Jesús vino, en el mismo capítulo, predicando por primera vez en Mateo 4:17 y dice: Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

Jesús está un poquito más de tres años en la tierra, y en el libro de Hechos, cuando comienza a despedirse de la gente, antes de irse, les da un tremendo seminario de cuarenta días y cuarenta noches hablando acerca del Reino de Dios. Pablo, en la ciudad de Roma, viejo y ya en el final de su ministerio, en el último capítulo de Hechos y en el verso 23, dice: Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas. Tremendo. Y los versos 30 y 31 del mismo capítulo dicen: Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.

A mí me parece que un mensaje tan popular en la iglesia primitiva, y que dicho sea de paso, fue el único mensaje que Jesús predicó, tiene que ser restaurado. Y muchos se han equivocado y no han entendido la restauración, porque el producto de nuevas alabanzas, no es ni será jamás la innovación de nuevos instrumentos o ritmos seculares dudosamente convertidos, sino de una nueva mentalidad. Y es imposible entender restauración, sin que primero se logre entender el verdadero mensaje de la Palabra de Dios. Y la razón por la cual todavía hay mucha gente que parecería no tener ni idea para dónde ir, es porque se ha restaurado todo, menos el mensaje. Eso es empezar al revés, porque es el mensaje el que restaura tu manera de pensar y, con ello, cambia el estilo de ministración también cambia. Lo que necesitamos saber, es cuál es el verdadero mensaje del evangelio. Créase o no, el setenta por ciento de la iglesia, lo desconoce.

Cuando la iglesia todavía en algún sector, predica tanta destrucción en los tiempos finales, y tenemos tantos maestros proféticos en las redes y en la televisión que aún adhieren a un final de fuego nuclear con todo el planeta destruido, déjame decirte sin entrar en ningún debate, que para mi gusto, esas no son ningunas Buenas Nuevas. Esas no son buenas noticias. Ese no es un buen mensaje o un mensaje alentador. Jamás se lo predicarías a tu hijo pequeño, que ama vivir y quiere seguir viviendo muchos años. Creo que los más despiertos espiritualmente, ya entendieron que el temor ya no es el ancla para atraer a la gente al Reino de Dios y una buena noticia o una buena nueva, no es que tu ciudad, tu país, tu mundo estalle y toda tu familia se destruya en un segundo.

Todo evangelio que carece de buenas noticias, no es el evangelio de Dios. Toda palabra que no encierra esperanza en ella, no es de la boca de Dios. Pero entonces, ¿Cuál es la verdad? La verdad es que tenemos que aprender el mensaje que predicó nuestro Rey. Mira lo que dice Marcos 1:14: Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, ¿El evangelio de quien? ¿Qué evangelio predicaba Jesús? Del Reino. (Verso 15) diciendo: (O sea: de esto consta ese evangelio. Él lo predicaba diciendo lo siguiente, o sea que lo que estoy por decir, describe el mensaje. Y dice, citando a Daniel) El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio. La esencia del mensaje del Reino es que no tenemos que esperar nada, porque lo que tenía que pasar, ya pasó. El tiempo se ha cumplido.

Esto está más que claro en blanco y negro, no necesita que Hermes, el dios de los ladrones te lo interprete. El Reino de Dios se ha acercado. Arrepentíos y creed en este evangelio. ¿Cuál? ¡El evangelio del Reino! ¿Cuál es la noticia del Reino? ¡Que había un rey llamado Satanás, que ya no será rey, porque va a ser destituido, yo –dice Jesús- voy a ser nuevo rey y comienza un nuevo Reino, el Reino de Dios! Y comienza a crecer, como cada vez que alguien nace de arriba. Es la piedra que es cortada sin manos, Cristo. Que luego se convierte en un monte que llenará toda la tierra, La iglesia.

De manera que el Reino tiene mucho que ver con un tiempo ya cumplido. Un tiempo que ya está vigente. Un tiempo que ya comenzó. Sigue aumentando progresivamente y no cancela manifestaciones literales futuristas. Pero Dios es el mismo ayer, hoy, mañana y siempre. Dios es Rey hoy, mañana y siempre. El Rey reina ayer, hoy, mañana y siempre. El Rey tiene súbditos ayer, hoy, mañana y siempre. No tiene principio, no tiene fin, es de generación en generación. No lo puedes suspender con tu doctrina. Si Dios no tuviera poder hoy, tú y yo todavía andaríamos empantanados en el barro del pecado y la perdición. Escucha: si te pudo cambiar a ti y me pudo cambiar a mí, ¿Crees que habrá alguien a quien Él no pueda cambiar?

Mateo 13. Aquí Jesús enseña los fundamentos y los simples siempre entendían lo que Él quería decir, pero los fariseos siempre se enojaban. Así que yo aprendí y sigo con la certeza de que debemos hacer lo mismo que Jesús, y si queda algún fariseo por allí y tiene deseos de enojarse, pues que se enoje, no seré yo quien trate de evitarlo. Evitar que un fariseo se enoje, no es bíblico. Jesús no lo hizo, Él dijo todo lo que le era mandado decir. Jesús usaba parábolas. Traía un ejemplo físico y literal para expresar un principio más profundo y más real. Un principio espiritual. Y no me refiero a que Jesús ya comenzó un Reino literal, donde Él se sienta en un trono literal y terrenal y está reinando ahora en la tierra.

En una ocasión, cuando vieron la multiplicación de los panes y los peces, quisieron venir a buscarlo para convertirlo en rey. Y esto es muy importante, porque la iglesia ha asumido una mentalidad judaica, siempre otorgando a Israel literal una victoria más soberana que la nuestra. Si Jesús hubiera venido para ser rey de los judíos, algo no funcionó, porque cuando los judíos quisieron hacerlo rey, Él se escondió. Y si no lo hizo en ese momento, no hay argumento ni motivo alguno para que decida hacerlo mañana. En Juan 18, cuando quisieron apresarle, Él dijo: Mi reino no es de este mundo. En el original dice: mi reino no es de este mundo, ahora. Está en tiempo presente y como que continúa. Y lo que significa esta palabra mundo, allí, es sistema. Este sistema. O sea: MI reino no es con metralletas, ni con espada, ni con drones, ni con el uso y abuso de las redes sociales como manipuladoras de mentalidades.

¿No entienden que si yo quisiera llamo una legión de ángeles y ellos vienen y arrasan con todo? Pero yo no milito de esa manera, este no es mi reino, yo no tengo nada que ver con este sistema pervertido que ustedes usan como bueno. Mi Reino proviene de otro lugar. Mi autoridad proviene de otro lugar. Mi influencia proviene de otro lugar. Yo soy más alto que tú, presidente de mi país, cualquiera sea el país y el hombre o mujer que lo gobierne. Porque tú, mi estimado presidente, no tendrías ninguna clase de dominio si mi Padre no te lo diera. ¿Se entiende? Mi autoridad y la forma en que yo opero, es superior a la de ustedes, políticos, funcionarios, gobernantes de todas las naciones, grandes o pequeñas, ricas o pobres, anónimas o poderosas. Porque siempre los caminos de Dios son más altos que los nuestros. Vienen de otra dimensión que trasciende a esta dimensión. Muchos me preguntan: ¿Debe la iglesia estar involucrada en política? Yo siempre digo que no, que como iglesia genuina y no religiosa, estamos por sobre la política. Yo tengo derecho a entrar en el trono de Dios y atar y desatar lo que yo quiera en mi tierra. La política, no.

Para entender lo que te voy a decir, primero tienes que entender que la Biblia, es un libro espiritual. Lo que contiene son parábolas, analogías. Las parábolas que Jesús nos habla son metáforas, son ejemplos. Nos habla de cosas literales para que nosotros entendamos los principios espirituales invisibles que esas cosas literales encierran. La palabra nos llama Ovejas, siervos, nos llama hombres, luz, trigo, cuerpo, casa, morada, semillas, soldados. En otra parte te dicen que eres un árbol, una novia, aunque seas varón. Te dicen que eres un ejército, pan, somos nueva creación, reyes, nación santa, sacerdotes, y tú no eres ninguna de estas cosas. Tú eres Juan, Pedro o María, por citar nombres comunes en todas partes.

Esos son adjetivos que demuestran tu operación como parte del Reino de Dios. Como novia, tienes la intimidad, como árbol, estás plantado y das frutos, como soldado, sabes militar, como rama, te quedas centralizada en la vid y el olivo. Son características de la iglesia. Lamentablemente, la iglesia ha optado por ser una novia y ha abortado el resto de las características. Y entonces se pasa amando a todo el mundo. Ama tanto que ama al diablo y a todos sus demonios.

Somos edificio, somos un templo, somos sal, somos luz. ¿Cuándo has visto que algún cristiano evite que en un sitio oscuro se pongan lámparas? No tiene problemas con decir “yo soy luz”, pero no se atreve a decir “yo soy parte del Reino de Dios”. No te enojes con nadie ni critiques a nadie, sólo medítalo un momento y luego ve en qué lugar te encuentras tú. Olvídate de los demás. Te pueden decir que eres la novia, y si eres hombre y aunque seas machista, no te ofendes. Pero si te llego a decir que eres parte del Reino de Dios, entonces me miras como si yo estuviera fantaseando o delirando.

En Timoteo, somos soldados y militamos. En Efesios tenemos armadura. En Corintios se nos da un arma. En Hebreos dice que tenemos una espada. Y lo cierto es que tú no tienes ninguna coraza, ni tienes armas ni tienes espada. Y además, no estás peleando con nadie. La batalla es espiritual, es la batalla de la fe. Entonces, ¿Por qué en un soplo somos espirituales y, cuando se trata de Israel, se acabó y todo es literal? ¿Qué tenemos en la parábola del sembrador? Dios no es un Dios nacionalista. Y vale la pena recordarlo: Abraham era gentil. Su hijo Isaac, también. Jacob también gentil. Jacob decidió humillarse delante de Dios. Y como se humilló, se le dio un adjetivo. “Tú eres un israel”, le dijeron. Eres un príncipe con Dios. Pero seguía siendo gentil. Israel ahora tiene doce tribus, ¡Todos gentiles! Son israelitas, porque a Jacob le apodaron Israel. ¡No tiene nada que ver con una nación!

Dios quiere todo linaje, toda lengua y toda tribu, de la misma manera. Igualdad. No cae muy bien ese término en el ambiente cristiano porque ha sido y sigue siendo muy usado por la izquierda, el socialismo, el comunismo y todos esos “ismos” nefastos, pero no le hace. Igualdad es el principio básico del diseño de Dios, le guste a quien le guste. No necesitamos guerrilleros, ni abortistas ni gestores del matrimonio gay para ponerlo por obra; sólo la fe y la certeza de que es lo que Dios quiere. Por confrontar con lo otro, ni se te ocurra ponerle tropiezos a un propósito de Dios. Igualdad. No acepción de personas, razas, colores de piel, cuenta bancaria, etc. Escucha: Dios no es judío, Dios es Espíritu.

Muy bien: ¿Qué tiene la parábola del sembrador? Ustedes la conocen muy bien y por causa del tiempo yo no la voy a leer, pero recuerda que dice que alguna semilla cae junto al camino, o sea; junto al evangelio, no adentro. Otra dice que cae, pero que no tiene mucha raíz. Esto habla de la inconstancia. Hay muchos creyentes que tiene inconstancia. Creen, son sinceros, pero se cansan rápido de todo, hasta de las revelaciones. Otra dice que se ahoga por las cuestiones del mundo, o sea, la avaricia. Sólo una cuarta parte de este terreno da fruto, y de esta cuarta parte, sólo una tercera parte produce al ciento por ciento, o sea que en la minoría siempre está el remanente. Allí está el terreno fuerte y bueno.

Y Él comienza a predicar esta parábola, y luego continúa y les habla de la parábola del trigo y la cizaña. ¿Y por qué les estoy hablando de estas parábolas? Porque todas están explicando qué es el Reino de Dios. Y en el verso 24 de Mateo 13, dice: les refirió otra parábola, diciendo que el Reino de los Cielos era semejante a un hombre que sembró una buena semilla en Su campo. Pero, mientras dormían los hombres, (¡Que raro los hombres espirituales durmiendo!) vino su enemigo, sembró cizaña entre el trigo y se fue. Y cuando salió la hierba y dio fruto, salió conjuntamente con ella la cizaña. Vinieron entonces los siervos y le preguntaron el dueño de la casa: ¿No fue que nosotros sembramos buena semilla en el campo? ¿De dónde es entonces que aparece esta cosa rara que se parece al trigo pero que no lo es?

Bueno, es que ustedes estaban durmiendo y vino un enemigo y la sembró. Los muchachos le dicen muy animados, entendiendo buen cual es el propósito de la iglesia: ¡Bueno, pero entonces vamos a arrancar esa cosa y quemarla! ¡No queremos a ninguno falso, vamos a sacarlo! ¡No! ¡No hagas esto! Esto necesita discernimiento, y a eso lo da Dios a través de su Espíritu Santo justamente para estos casos, dónde tú no sabes decidir quien es bueno y quien es malo. ¿Sacamos la cizaña, señor? ¡No! ¡Deja que crezcan juntos! Sintetizando: el trigo y la cizaña crecerán juntos. Eso significa que va a haber guerra hasta el fin. tú no vas a tener paz nunca, así que será bueno que te acostumbres a ser militante y guerrero. La cizaña estará a tu alrededor hasta el fin. Más claro, imposible. No busques una iglesia sin cizaña, no la hay. Si hubiera alguna iglesia perfecta, tú la dañas cuando llegas a ella.

Y dice: Dejad que crezca, verso 30. juntamente, lo uno y lo otro, hasta la siega. Y al tiempo de la siega, yo diré a los segadores: recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla. Pero recoged el trigo en mi granero. Esto te deja una info que no siempre teníamos así: la cizaña se va primero. Continúa hablando del Reino de Dios y dice: es como una semilla de mostaza. Y ahí nos habla de la reacción múltiple del Reino, que arranca casi insignificante, pero siempre termina arrasando con todo, y no yéndose todo asustado en una fuga. No importa donde la siembres a esa semilla; está destinada a quedarse con todo. Esa es la enseñanza de la parábola. No la quiero leer como si estuviera delante de un grupo de alumnos principiantes y desatentos. Tú estás ahí porque sabes la palabra, si no, no estarías ni cerca de nosotros. Y luego comienza a hablar de la parábola de la levadura. De las tres medidas. Que no es otra cosa que el ósmosis del Reino de Dios. Empieza por un extremo y ¡Zas! Lo leuda todo. Cuando plantas al Reino de Dios, prepárate, porque es un Reino que trasciende. Es más poderoso que todos los reinos de la tierra, pero eso es cuando tú lo crees.

El Dilema está en nosotros. Tenemos más fe en destrucción que en restauración. Nos metieron en la cabeza que todo esto se va a hacer trizas, no que se va a transformar en algo maravilloso. Te lo paso en limpio: se nos hace más sencillo pensar en catástrofe que en restauración social. ¿A qué Dios estás sirviendo? Ojo: también los discípulos cuando lo oyeron sintieron que les dañaba toda su teología. Se enredaron tanto que por eso le pidieron que les explicara las parábolas con palabras a prueba de tontos. Y entonces se queda un grupo pequeño con él, después que se van las multitudes que vinieron por los peces y los panes, y le dicen: Maestro, explícanos bien como es este asunto. Y el Maestro comienza a explicarles el Reino de Dios.

Verso 36: Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa, y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: explícanos la parábola de la cizaña del campo. Respondiendo él les dijo: el que siembra la buena semilla, es el hijo del hombre. ¿Quién siembra la semilla? Cristo. ¿Quién es el hijo del hombre? Jesús el Cristo. En segundo término, vemos que el campo es el mundo. La buena semilla, son los hijos del Reino. ¿Quiénes son los hijos del Reino? ¡Nosotros1 ¡Y aquí dice que somos buena semilla! Así que hazme un favor, nunca más me vengas con que eres una basura pecadora salvada por gracia. Eres una hija o un hijo de Dios y muy buena semilla. El enemigo que la sembró es, el diablo. Cuidado: diablo no es Satanás. Diablo es la persona usada por Satanás. Diablo no es un espíritu, es una persona. ¡Es hermoso matar antiguas vacas sagradas que todavía quedan vivas! ¿Verdad?

Dice: el enemigo que la sembró es el diablo. La siega es el fin de la era, del siglo, del kairos. Los segadores son los ángeles. De manera que, igual que, de la misma forma que. Si entiendes como se hace uno, entiendes que esto se hace igual. De la misma manera que se arranca la cizaña y se quema en el fuego, así será el fin de este siglo. ¿Qué siglo? Este. Enviará el hijo del hombre a sus ángeles y recogerán de SU Reino, ¿Quién es el Reino de Dios? ¡Nosotros! Recogerá de su Reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad. ¿Entiendes ahora por qué el ímpetu casi desordenado e irrespetuoso de mi mensaje? ¿Entiendes por qué necesitamos una voz profética? ¡El juicio comienza por la casa de Jehová nuestro Dios! ¡Y es obvio! ¿Cómo vamos a juzgar al mundo si estamos operando en el mismo espíritu? Por eso dice que va a recoger de Su Reino, a todo lo que parece, pero no es. A la forma de religión que niega Su poder.

Hay un verdadero clamor por excelencia espiritual. ¿De qué mundo me estás hablando? ¡Está hablando de su iglesia! Recogerá de Su Reino a todos los que son tropiezo y tiniebla para el verdadero evangelio del Reino. ¿Por qué digo lo que digo y de la manera que lo digo? Porque quiero que el ciento por ciento de quienes me están escuchando hoy, se conviertan en trigo, antes que sea arrancada la cizaña. Mi mensaje es para la iglesia, yo no le hablo al mundo. Hay otros muy fuertes en Cristo enviados a eso. Amo al pecador, igual que cualquier evangelista, pero mi mandato es a partir del salmo 22:22. Hay muchos en la iglesia que NO SON iglesia. Alguien los tiene que zamarrear y hacer reaccionar para poder alcanzarlos.

Dice: Y los echarán en el horno de fuego. ¿Lo quieres más claro? Yo no sé qué hace tanta gente con estas escrituras. ¿Las pondrá en el baño o debajo de la almohada para no verlas? Y allí será el lloro y el crujir de dientes. Entonces… ¡Claro, eso será en el momento en que la cizaña ya no esté en el medio! Entonces, los justos resplandecerán. ¡Claro! Antes no pueden resplandecer porque cada vez que se mira la iglesia, se ve doble ánimo. Se ven algunos buenos, pero otros pésimos. Eso no atrae a nadie. Pero cuando Dios la limpie, las naciones van a venir. Porque van a ver la gloria de Dios en la iglesia. De hecho, luego de decirles esto, imagínate el rostro de los discípulos. Ha sobrevenido temor en ellos. Y luego continúa. Y de la forma en que sigue, a mí me deja toda la certeza de que no ha terminado de hablar, aunque mis amigos los traductores se hayan enamorado de los títulos que se les ocurrió poner allí.

Porque dice: Además… ¡Todavía no he terminado, no te vayas! Además, el Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo. El cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo. Y gozoso por ello, va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. Vimos que el que siembra la semilla es ¿Quién? Cristo. Dijimos que la semilla son los hijos del Reino. Dijimos que la cizaña son los hijos del enemigo. ¿Y el enemigo es? El diablo. Y que la siega es el fin del siglo. Fíjate en el verso 24, dice: El Reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró una buena semilla en su campo. Verso 31, dice: El Reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo. Mira el verso 41. Enviará el hijo del hombre a sus ángeles y recogerán de su reino. ¡Cambió la palabra Campo por Reino!

¿Te diste cuenta? Estaba sembrando en su campo, pero después vino a recoger de su Reino. Te dije que Reino no es solamente los súbditos, la iglesia, sino la jurisdicción donde funciona el poder de Dios. Y eso es en todas partes. Su jurisdicción. ¿Dónde funciona el nombre de Jesús? ¡En todas partes!  En Alemania, en China, en Japón, en la tierra, en el cielo y en el infierno. Toda rodilla se dobla. No hay otro nombre más alto. O sea que tú eres parte del Reino de Dios, pero no eres TODO el Reino de Dios. Hay miembros en el Reino de Dios, que no son redimidos, los ángeles. Son parte, son compañeros tuyos, son enviados ministradores para los herederos de salvación. Y dice que un hombre, Cristo, encontró un tesoro, que lo vio pero lo escondió. Por eso es que Cristo habla en parábolas.

Y allí empieza a caminar y a percibir el verdadero propósito. Recuerda que Jesús nace del Espíritu, y va madurando y creciendo como tú y yo y por ese motivo también va madurando y creciendo en las escrituras. Comienza a reconocer que Dios tiene un propósito, y que hay un tesoro, que son los hijos de Dios reinando en su creación, en el planeta. Pero no puede divulgarlo, porque dice la Palabra que si Satanás supiera, o cualquiera de los príncipes hubiera sabido que Cristo venía a hacer lo que hizo, no lo hubieran crucificado. Tenía que callárselo. Tenía que esconderlo. Encontró una verdad, encontró un tesoro, encontró una revelación, pero no se puso a tirarle las perlas a los cerdos. Tenía que guardarlas. ¿Nunca encontraste en una tienda algo especial y como no tenías el dinero encima, lo escondiste detrás de otros productos para darte tiempo a ir a buscar el dinero para llevártelo? No me digas que nunca hiciste algo así…

Cristo encuentra esa verdad, la esconde y comienza a hablar en parábolas, para que los que son de Dios entiendan, pero que los que no son de Dios siempre salen confundidos. Los fariseos siempre se enojan, pero los sencillos siempre aprenden. Allí es donde Él entiende que hay un principio, y que Dios quiere que sus hijos reinen. Pero se acuerda que Satanás tenía derecho legal en la tierra, que el mayordomo del planeta era Adán. Adán tenía la mayordomía terrenal, pero en desobediencia Adán le había entregado el título de la tierra a Satanás. Entonces Cristo no podía hacer nada en cuanto a su revelación, porque la tierra no le pertenecía como para hacerla. Entonces, gozoso por lo que encuentra, la entierra de nuevo, y dice Hebreos 12, que por el gozo que había delante de Él fue hasta la cruz. Y en Filipenses nos dice que dejó toda reputación y no escatimó ser igual a Dios y se redujo en semejanza de hombre y fue hasta la cruz y compró el campo. Compró la tierra.

¡Compró el planeta! Por eso la tierra tiembla a media tarde. Por eso se avergüenza el sol, cuando su sangre toca este planeta, redime el título de la propiedad, para entregárselo a los verdaderos hijos de Dios. El Reino de Dios, es AHORA. Tú ciudad, pueblo, aldea o campo donde vivas, te pertenece. No se trata de controversia. ¿Te imaginas la bofetada que le das al santo rostro de Dios, cuando le dices: ¡Señor, sácame de aquí!? La tierra no es un infierno, la tierra es buena. Y te pertenece. Es una mentalidad distinta. Al entender esto, toda la Palabra de Dios cambia. Por eso es que estos trabajos suenan distintos a lo convencional que ya conoces. No somos peregrinos, somos embajadores. ¡Es que tenemos un destino a futuro! Cuando llegue el futuro, te ocupas de eso. Ahora estás en el Reino. Ese es el Ah ora, luego vendrá el Después. Pero cuidado: sin el Ahora, no habrá Después.

Esto no es escatología, esto es palabra profética. Puede ser que afecte la escatología, pero no lo es. Esca, habla de los tiempos finales, y Logos, habla de la Palabra. Y cuando los judíos hablaban de escatología, hablaban de promesas futuristas. Pero sucede que en el Nuevo Testamento no hay ninguna promesa futurista. Porque el éscatos, ya había llegado. La última palabra, el éscatos de Dios, es Cristo. Si quieres hablar de escatología, vamos a hablar de la cruz. Entonces cabe la pregunta: ¿Qué tenía valor, el tesoro o el campo? ¡El campo! Él compró el campo. Lo hizo para redimir el campo. Por eso dijo que toda autoridad le era dada en el cielo, en la tierra, (Aunque muchos enseñan que hay que esperar no sé qué tiempo). ¿Cómo vas a tener el derecho de atar potestades, dominios y principados si no tienes derecho divino y legal? ¿Cómo vamos a militar en guerra espiritual, y después salir corriendo en una gran fuga?

¿Cómo vamos a hablar de restauración y enseñar a través de la Palabra, que la tierra va a ser destruida? ¿Cómo vamos a decir que reinamos en Cristo, y que toda rodilla se dobla, pero se lo vamos a entregar al anticristo? ¿No quedamos en que toda rodilla se dobla? ¿O vas a decirme que el anticristo no tiene rodillas? Anticristo significa todo lo que se opone a Cristo, y esos no son espíritus, son hombres…o mujeres. Tienen rodillas y se tienen que doblar. Y si fueran espíritus, demonios, ¡También van a doblar sus rodillas o lo que sea que tengan ante el poder más grande del universo eterno! Mateo 24. Peligrosísimo este capítulo. Ya lo he examinado en más de una ocasión, pero siempre encuentro algo nuevo.

Dice, el verso 36, que el día y la hora nadie sabe. ¿Leíste bien? Nadie sabe. Eso significa que todos los mapas están equivocados. Nadie sabe. Y en otra parte, Él dijo que eso le corresponde al Padre, a nadie más. Y si el Espíritu Santo no lo sabe, no hay quien reciba revelación, ¿Te queda claro? Entonces, pregunto: ¿De dónde salen todas esas supuestas palabras proféticas sobre el día ya la hora del fin? Se me ocurre algo que en mis tiempos de trabajo periodístico solíamos decir a menudo: No compres todo lo que te venden, primero investiga el producto. Tampoco compres todo lo que yo te diga, estudia. Tienes una Biblia igual o incluso mejor y más completa que la mía. Y doscientos programas o aplicaciones de informática en donde buscar ayuda.

Lo dice aquí: nadie sabe, ni aún los ángeles del cielo, sólo el Padre. Pero, más como en…(Metáfora, analogía, comparación, similitud, un ejemplo físico para que entiendas un principio profético) Más como en los días de Noé. Igualito que aconteció en los días de Noé. Si quieres saber el fin, estudia el tiempo de Noé. Parece que es un señor que se las sabe todas. O sea que: si quieres saber, más o menos, como es el fin, saca a Noé de la historieta para niñitos cristianos y considéralo palabra de Dios. Quítaselo de las manos a los creativos de los dibujos animados y dáselo a los maduros del pueblo de Dios. Como en los días de Noé, así será la venida del hijo del hombre. Le dediqué un trabajo completo a esto hace ya muchos años, pero siempre es bueno reiterarlo. Como en los días del diluvio, estaban comiendo y bebiendo.

¿Quiénes comían y bebían en los días del diluvio, los impíos o los justos? Los impíos. Los justos trabajaban construyendo un arca. Casándose y dándose en casamiento. ¿Quiénes eran los que se casaban y se daban en casamiento, los justos o los impíos? Los impíos. Los justos transpiraban la gota gorda martillando y calafateando. Hasta que Noé entró en el arca. ¿Quién entró en el arca, el impío o el justo? El justo, así está escrito. Y no entendieron hasta que vino el diluvio. ¿Quiénes no entendieron, los impíos o los justos? Los impíos, porque los justos sí entendieron y por eso construyeron el arca. Y el diluvio se los llevó. ¿A quiénes se llevó el diluvio, a los impíos o los justos? a los impíos, los justos navegaban en el arca. Así también será cuando venga al Señor. Habrá dos en el campo, y uno será tomado. ¿El impío o el justo? ¡El impío! A él se lo lleva el diluvio. Porque seguimos hablando de lo mismo, ¿Eh?

¿Cuál es el sujeto gramatical de la oración? ¡El impío! Es el mismo tema, no ha cambiado. Olvídate de los monjes enamorados de añadirle a la escritura títulos que no estaban en los originales. La Biblia es un contexto del cual se pueden rescatar y aprovechar textos valiosos. Como en los días de Noé. Seguimos por el mismo camino. Dos mujeres están moliendo y una será tomada. ¿Quién va a ser tomada? ¡La impía! ¡Igual que en el día de Noé! La justa no fue tomada, fue guardada. ¿Se entiende con claridad? Bien; vayamos ahora al capítulo 6 de Génesis.. Mantén tu mente abierta y deja de pensar que estamos eliminando el arrebatamiento. Nada que ver, esto es otro evento diferente. Tranquilo, sólo estamos reorganizando tu mapa. Es Palabra de Dios. Y que conste, no estoy enseñando nada producto de estudios o revelaciones, sólo estoy leyendo la Biblia tal como fue escrita y no como se les ocurrió verla a dos o tres cabezones.

 

Porque a una gran mayoría solamente nos predicaron estos dos versos que leí al final, pero no están solos, vienen de más adelante y comienza con esas seis palabras: Como en los días de Noé. Es decir que, cuando venga Jesús, habrá dos, y uno será tomado. ¿Noé o los impíos? Los impíos. En 2 Pedro 2:5 dice: y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos; Y el capítulo 3 y verso 7 lo remata así: pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.

Es necesario que entiendas bien esto, porque seguramente si lo haces, cambiarás tu mentalidad. Esto te da autoridad para caminar por las calles con la frente en alto, entendiendo a qué has venido a este mundo. De otra manera no funciona tu autoridad. Génesis 6:5-7: Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho.

¡Qué tiempos! Dios decide volver a empezar. Todavía yo creo en el mismo Dios. Lo que sucede es que hay muchos que quieren meter a Dios en una caja. Dios es eterno, Él no tiene prisa. Si tú no haces lo que tienes que hacer, Él levanta a otra generación, Él no tiene prisa. Él no está destinado a tener que culminarlo todo de acuerdo con un mapa que tú inventaste. Mira el verso 13: Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; (Paréntesis para que veas algo y tomes nota: toda violencia, corrupción y cosa lamentable similar que se ve en la tierra, no es culpa de la tierra, es por causa del hombre. La tierra es buena) y he aquí que yo los destruiré con la tierra.

Creo que no te descubro nada si te digo que en un principio la idea de Dios era destruirlo todo. Con el poder que le es propio, pudo haber dicho que bueno, que vamos a volver a Génesis y vamos a empezar todo de nuevo. Que se acabe todo esto podrido de una vez. Pero, obvio, después vemos claramente que no fue así. En el verso 14 comienza a decirle a Noé que se construya un arca y le empieza a dar las dimensiones correctas. Ahora; Él encontró solamente un justo en una generación perversa, sólo uno. En el tiempo de ahora, al que encontró justo fue a Cristo. Uno. Él ES la Justicia de Dios. Uno. Como en los días de Noé. Encontró a un justo, en medio de una generación perversa. Construye una embarcación de seiscientos pies de largo. ¡Doscientos metros de largo tenía la embarcación! ¡Dos cuadras! O calles, como se le diga dónde vives a esa distancia.

Dos campos de fútbol, si lo quieres llevar al terreno deportivo. Caben cinco mil camiones, uno al lado del otro. ¡Tremendo! No se construyó un barco igual hasta 1939. Noé lo construyó en un tiempo y en un lugar en donde no había agua. ¿Y tú hablas de tener fe? Me imagino yo si tú vivieras al lado de Noé, ¿Le ayudarías a martillar las maderas o lo considerarías un viejo loco? Luego me dices si eres de la fe o no. Yo, honestamente, creo que la mayoría hubiéramos pensado y hasta dicho que a ese viejo le faltaba una tuerca en el cerebro. Pero algunos se quedaron, y otros fueron tomados. Los que creyeron, fueron guardados. Los otros fueron arrasados por algo.

En el capítulo 7, dice: Entra tú y tu casa en el arca, porque a ti he visto justo delante de esta generación. Mira el verso 2: De todo animal limpio, toma siete parejas, macho y su hembra; más de los animales que no son limpios, una pareja, el macho y su hembra. Verso 8: De los animales limpios, y de los animales que no eran limpios, y de las aves, y de todo lo que se arrastra sobre la tierra, Aquí es donde se quedaron sin letra los evolucionistas, ya que con meter una mona y un mono, bastaba. ¡Obvio! ¿Para qué iba a guardar tantos animales si todos descendemos del mismo? Y le dice que construya esta arca. Y a nosotros nos dibujan el arca con una ventanita arriba. Porque la palabra solo menciona una ventana, claro, porque la palabra solo menciona lo que es necesario. Una ventana. No lo discutiré, pero imagínate un barco como dos campos de fútbol de largo, de un montón de metros de altura, con todos los animales de la selva, durante un año, comiendo y todo lo que resulta fisiológicamente de comer, con una sola ventana. ¡No hubiera quedado nadie vivo!

Todos ellos amontonados acá abajo y la que dicen única ventanita allá arriba. Lo que sí sabemos, es que la construcción de esa o esas ventanas tenían una estructura tal que a Noé no le permitía mirar hacia abajo, porque la idea era que él no viera el juicio. Por eso tiene que enviar una paloma para ver si ya hay tierra seca, porque de otro modo él podría verlo. Imagínate la forma de esas ventanas, que cuando él mira no ve horizonte, ve cielo. Y le dice que todos los animales vengan, pero él no tuvo que llamar a ninguno. Noé simplemente se sienta en la entrada de y los animales comienzan a llegar a un arca espiritual. Nadie los invitó, nadie fue a buscarlos, tanto a los que habitaban cerca de la zona donde estaba el arca como a los que llegaron desde miles de kilómetros de distancia después de un viaje de años. ¿Alguien tiene una explicación que podamos meter dentro de los parámetros de la lógica griega o el raciocinio romano? Como en los días de Noé, así serán los días en que el Señor retorne.

Hay un clamor profético y espiritual que está llamando ya desde el norte y el sur, y el este y el oeste, a un pueblo que se está acercando a un arca espiritual, una iglesia con el entendimiento que posibilitó el freno total de la pandemia, un pueblo que produzca una tierra de Gozén, un Reino dentro de otro reino, una ciudad prototipo, y cuando el justo fue exaltado, cuando Cristo fue elevado, atraería a todo hombre a Él, y así como Noé fue levantado y atrajo a todo animal, esa es nada más que la tipología de que Cristo fue exaltado y todos los verdaderos creyentes están siendo introducidos en un arca espiritual y hasta virtual y serán levantados. Viene una ola de justicia que remueve a todo inicuo de la tierra y será el justo quien reine para siempre. Ese es el objeto y el objetivo del Reino. Nada que ver con doctrinas, nada que ver con religión, nada que ver con tradiciones. Un estilo de vida que atrape y enamore al pecador. El Reino de los Cielos se habrá acercado y sólo tendrán que arrepentirse para ser lavados, limpiados, purificados, restaurados y salvados.

Hay un principio que este trabajo tiene que ocasionar en tu vida. Esto no es controversia. Esto, lo que tiene que producir en tu vida, es entendimiento del precio que Cristo pagó. ¿Cuánto me cuesta ser parte? ¿El diezmo, tal vez? No, te cuesta todo. Él dio todo, así que tú tendrás que dar todo. No se trata de dinero. El hombre siempre cosechará lo que siembra. Mientras más das, más recibes. Tiempo, talento, dinero, todo. Te cuesta todo. A la gente no le gusta el mensaje del Reino, porque es el mensaje que dice: ahora es el día de salvación. No mañana, ahora es cuando debes hacer algo por tu país, ahora. Es el mensaje que dice: no esperes que Dios lo haga, ven y pon tus manos en el arado. Es el mensaje que dice: sal del bote y camina sobre las aguas. Es el mensaje que dice: arriésgate o no hay ventaja. Es el mensaje que dice: depende de Dios y no del hombre. Es el mensaje que dice: sé un ministro, y no un asalariado. Es el mensaje que dice: sé un creyente y no un cristiano. Es el mensaje que dice: aviva el don que hay dentro de ti y no dependas de la oración del hermano. Es el mensaje que dice: yo soy un hijo de Dios y tengo autoridad ahora, mañana y siempre.

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¿Dónde Vamos?

Donde quiera que hoy se lleve a cabo una reunión cristiana evangélica, es muy difícil que no se anuncie, a modo de declaración profética, un próximo avivamiento. Ya lo oía cuando todavía asistíamos a templos, seguí oyéndolo luego en distintas predicaciones de ministros de mi ciudad y prosigo escuchándolo tanto por las redes o cuanto medio de comunicación cristiano exista, de labios de diferentes predicadores.  Si me preguntas que pienso al respecto, tengo que confesarte que como forma de aliento e inyección de optimismo para la tropa, está muy bueno porque produce confianza, expectativa y deseos de seguir en la pelea. Pero si me lo preguntas desde lo eminentemente bíblico, no te puedo responder lo mismo, ya que la Biblia es más que clara respecto a estos tiempos: no viene un avivamiento, viene una apostasía. Y créeme que no es lo mismo. (1 Reyes 22: 12) = Y todos los profetas profetizaban de la misma manera, diciendo: sube a Ramot de Galaad, y serás prosperado; porque Jehová la entregará en manos del rey

Cada vez que leo este pasaje, entiendo un poco más que la voz de la mayoría, no necesariamente es la verdad o el canal por medio del cual Dios manifiesta su voluntad. O sea: que las mayorías no necesariamente tienen la razón, sólo tienen mayoría. Estos eran como cuatrocientos profetas que, al unísono, apoyaban los deseos de conquista del rey Acab. Sin embargo, la perfecta voluntad de Dios había de ser expresada por un marginado profeta llamado Micaias a quien Acab aborrecía porque siempre tenía palabras de juicio más que de avivamiento. El rey lo expresaba así: (1 Reyes 22: 8) = El rey de Israel respondió a Josafat: aún hay un varón por el cual podríamos consultar a Jehová, Micaías, hijo de Imla; mas yo le aborrezco, porque nunca me profetiza bien, sino solamente mal. Y Josafat dijo: no hable el rey así.

Y como era la tónica y la clásica frase de los verdaderos profetas de Dios al decir “Vive Jehová, que lo que Jehová hablare, eso hablaré” , Micaias en plena subordinación a la Palabra de Dios, advierte al rey Acab y a las mayorías, que los anhelos de conquista no iban a ser prosperados y que la derrota era inevitable. Como era de suponer, la arrogancia del clero y de la desenfrenada mayoría, aparece personificada claramente en los labios de un déspota Sedequias quien golpea al profeta Micacias diciéndole una frase tan vigente en nuestros días: (1 Reyes 22: 24) = Entones se acercó Sedequías hijo de Quenaana y golpeó a Micaías en la mejilla, diciendo: ¿Por dónde se fue de mí el Espíritu de Jehová para hablarte a ti? Finalmente, y en resumen, Acab no hizo caso a lo que Palabra de Dios decía a través de su siervo Micaias, por consecuencia, la exploración y los anhelos de conquista de la región de Siria, Ramot de Galaad, fue un rotundo fracaso en medio de muerte y de sangre.

Parecería ser que esta experiencia que Israel vivió muchos siglos atrás, hoy cobra tal vigencia que sorprende la precisión de los acontecimientos y por cierto, su desenlace. Hoy existe una gran mayoría que habla de conquista, de avivamiento y se dice que Dios está sacudiendo los países, convirtiendo a millares de personas. Se habla de naciones enteras para Cristo, de diablos vencidos y batallas finales ganadas, y dichas consignas mantienen a una muchedumbre tras esa meta. Hay pastores y líderes que tienen sus intereses puestos en este mundo, anhelando influencias, incursión en puestos políticos y un compromiso estrecho con el “cesar”. Es como que se han olvidado de palabras tan precisas que alguna vez habrán leído.  (Filipenses 3: 20) = Más nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.

Parecerían haber cortado y mutilado la Palabra de Dios con esas tijeras mágicas y carnales para olvidarse de las advertencias del juicio de Dios. Ellos son “las mayorías”, “el grupo de los cuatrocientos profetas”, “el clero”, “el desayuno pastoral”, que se han instalado en un trono de realeza y se han arrogado ser la voz de Dios sin siquiera consultarle a él, y lo peor, no están dispuestos a cambiar de opinión. Sus ansias de conquista y de dominio han predominado y llenado sus corazones, y se han olvidado definitivamente de las moradas celestiales y de amar la venida de Cristo. La actividad de esta arrogante cristiandad que gobierna en nuestros días, es tan igual a la de Laodicea, aquella iglesia de Asia menor, que Apocalipsis la describe como una comunidad autosuficiente, próspera económicamente y que de nada tenían necesidad, pero El Señor les advierte y la descubre como un cuerpo miserable, pobre, desventurado, ciego y desnudo. Que solemne diagnóstico.

Por otro lado, existe una minoría que pregona totalmente lo contrario. Mientras “los muchos” están cautivados por la idea del avivamiento, “los pocos” están anunciando un tiempo de apostasía, de lobreguez y de engaños. Por cierto que dicha minoría, no tiene mucho valor para el clero. La expresión es tan igual que la del antiguo Sedequias al decir: “¿Quiénes son estos? Tres o cuatro desconocidos, anónimos, “perejiles” como llamamos en argentina a los que no tienen grandes currículum. Ellos sostienen que esa que pregona cosas no muy bonitas, es gente que no tiene nada, ni un nombre conocido, ni prestigio ministerial, ni coberturas importantes, (De hecho hay muchos que trabajan sin lo que la iglesia estructural llama “cobertura”, que no es otra cosa que control humano), y lo más importante para el clero oficial: ni siquiera pueden mostrar una membresía abundante en sus iglesias, sumándole a muchos que ni siquiera tienen una iglesia a su cargo….”

La experiencia de los remanentes fieles (por la gracia de Dios), siempre fue igual. Nuestro Señor Jesucristo dijo algo bien preciso cuando hablaba con sus paisanos de su época. Y se los dijo sin temor alguno a quedar mal, resultar antipático o producir un alejamiento de esa gente. A Jesús le interesaba un hombre fiel y entregado al Dios Padre, por encima de una multitud hambrienta de palabras bonitas. Él les dijo: (Lucas 6: 26) = ¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! Porque así hacían sus padres con los falsos profetas. No se necesita ser demasiado analítico para darse cuenta que lo que hoy por hoy el liderazgo clásico y tradicional eclesiástico persigue, es precisamente lo que Jesús advierte como malo y como muestra y prueba de falso ministerio. Y eso lleva inexorablemente a una pregunta que yo me he formulado y ya respondido, pero que todavía habrá otros que tienen su respuesta demorada: ¿Qué debo elegir? ¿Qué toda la gente hable bien de mí, o que Dios hable bien de mí, aún en contra de lo que diga la gente?

Estamos cruzando un mar de confusión y engaño. Lo que parece ser la verdad, descubrimos que no lo es, y al revés, lo que parece increíble, aquello es la verdad. He aquí, cuando nos damos cuenta de que es necesario estar en el secreto de Dios lejos de ideas universalistas y modernistas que pretenden cambiar el curso de la profecía. Es como un caballo loco y sin freno, que va directo al precipicio, aunque con una fe inmensa, pero estéril, al pensar que, al llegar al acantilado, saldrán unas alas que le permitirá pasar al otro lado. Eso es una falacia, un sofisma y un claro desprecio a aceptar lo que la Palabra de Dios dice. Porque Él asegura que va a cuidarte de todo mal, pero eso no te habilita a ti a desafiarlo e, incluso, a correr a buscarlo. También dice la palabra que Dios cubre todas tus necesidades, lo cual, en estos tiempos de teologías extrañas, se ha convertido en un punto esencial. Porque se ha enseñado y aún se ense3ña, que todos tus deseos serán satisfechos por ese Dios aparentemente servil. Lo siento, pero necesidades no es ni siquiera sinónimo de deseo, y mucho menos de capricho egocéntrico o de avaricia.

Por lo demás, Dios jamás ha predicho un avivamiento para el último tiempo, por el contrario, Jesús dijo algo que está mucho más emparentado a una etapa más bien complicada y difícil, que a una llena de bonanza y gratificación variada. (Lucas 18: 8) = Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿Hallará fe en la tierra? Recordemos ahora la parte final de la profecía de Micaias, cuando se revela que un espíritu de engaño es el que cautiva a las muchedumbres y les impulsa a hacer lo que no conviene. Y esto es muy importante porque estoy en certeza que, si hay un espíritu que está trabajando a destajo en estos tiempos y con demasiado éxito para mi gusto, ese espíritu es el de engaño. (1 Reyes 22: 22) = Él dijo: yo saldré, y seré espíritu de mentira en la boca de todos sus profetas. Y él dijo: le inducirás, y aún lo conseguirás; ve, pues, y hazlo así. (23) Y ahora, he aquí Jehová ha puesto espíritu de mentira en la boca de todos tus profetas, y Jehová ha decretado el mal acerca de ti. Tal vez alguien podrá decir ¿Cómo es que Dios permite aquello? La respuesta es categórica, Dios hace lo que quiere porque es soberano. Nadie; ningún hombrecito de pies pegados al suelo podrá torcer el curso de la profecía. Esta experiencia es la misma que el Espíritu Santo le revela al apóstol Pablo cuando dice:

(2 Tesalonicenses 2: 11) = Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, (12) a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia. ¿Dios envía eso? ¿Tan cruel es Dios? No, Dios no es cruel, Dios es justo. Y en su justicia no hay lugar para los que aman la mentira, porque ya sabemos muy bien quién es el padre de mentira. Entonces, los que no aman la verdad, (Que no es un abstracto, sencillamente es Cristo), automáticamente quedan librados a su suerte, Dios no puede darles cobertura por causa de su desobediencia. Y ahí es donde quedan expuestos al espíritu de engaño. En la actualidad hay un espíritu de error que se está moviendo con mucho volumen en medio de la iglesia, y que Dios, soberanamente lo ha permitido para que se manifieste quienes son los verdaderos y quiénes no. Aquí es donde la religión organizada, a través de sus prestigiosos teólogos, se encargan de desmentir todo esto con la reiteración de una palabra que es muy cierta, pero que no significa lo que ellos suponen que significa. Porque ellos aseguran que la Biblia dice que las puertas del Hades no van a prevalecer en contra de la iglesia, y es así.

Lo que ellos ignoran, que cuando Dios dice “iglesia”, lo que entiende es algo muy, pero muy distinto a lo que nosotros entendemos como iglesia. Y es indudable que es Dios quien tiene razón, basta con mirar cómo esas puertas del Hades están prevaleciendo sobre muchas autodenominadas iglesias. La iglesia del Señor, genuina y verdadera, está cubierta. La falsa, paralela y religiosa Babilonia, aunque externamente se le parece, no. El apóstol Juan dice:(1 Juan 4: 5) = Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye. (6) Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error. El ver emerger a tantos y tantos talentosos “showman”, que poseen esa clásica chispa y carisma artístico para mantener entretenidos a cientos de miles de personas embelesadas y disfrutando de aquélla capacidad histriónica que estos señores tienen. Al final del show, una pequeña porción de la Biblia como pretexto y betún evangélico.

Creo que no exagero nada, no me pongo ni en legalista ni en fundamentalista si digo que esto se parece mucho a un insulto al Señor. Cristo no es un payaso que desea entretener, bailotear con el mundo embriagado ni rogar a nadie. Él es el Rey Soberano que hace lo que quiere y nosotros hombrecitos que debemos servirle. Esto no es una democracia secular donde cada persona tiene derecho a opinar y hacer sus derechos de ciudadanía.  Esto es un Reino, y si es un Reino, hay un Rey. Y si hay un Rey, a ese Rey se le obedece sin replicar, sin discutir y, esencialmente, sin opinar. ¿Cómo dices? ¿Qué hay denominaciones que aman la democracia? Ya lo sé. No los censuro. Ellos aman al espíritu de Grecia infiltrado en la iglesia, pero hay otras que no aman a Grecia, pero aman a otros colegas suyos. No es una denominación evangélica, es la naturaleza del hombre que no ha nacido de nuevo. Ahora bien; ¿Qué dice la Palabra de Dios acerca de esto?  Alguien dijo por ahí, que más del 50% de la escritura es apologética, es decir, defensa de la fe. En la escritura encontramos abundantes pasajes que revelan la actividad de atalayas y profetas que insistían en advertir de los peligros que asechaban al pueblo.

Obviamente, estos hombres no eran muy populares ni apetecidos por el pueblo, porque jamás la luz ha sido bien recibida entre las tinieblas. Hoy tampoco es la excepción. Este es el paradigma que representan los remanentes que en la actualidad están nadando contra la corriente.  Dios nos advierte abundantemente y con una claridad extraordinaria, que la característica de los últimos tiempos, previo a la venida de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, es de engaño y de apostasía. No hay registro en la escritura que nos anuncie avivamiento para estos tiempos. Sin embargo, creo no exagerar absolutamente nada si te digo que en el ochenta y cinco por ciento de lo que conocemos como la iglesia, hoy se está predicando, profetizando, declarando y enseñando todo lo relacionado con un tremendo avivamiento que va a hacer que las ciudades enteras vengan corriendo a los templos evangélicos. ¿Sabes qué? Ni el mejor ni más fiel y antiguo de los hermanos llegan a creer que eso realmente suceda, pero por motivos obvios de preservación, no se atreve a manifestarlo.

El nuevo testamento presenta suficientes argumentos para sustentar la posición de que el postrer tiempo sería marcado por una fuerte apostasía, por espíritus engañadores y doctrinas de demonios, y no por avivamientos espectaculares. Veamos algunos de los versos seleccionados: (Mateo 7: 13) = Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; (14) porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que lo hallan. (15) Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, (¿Cómo sería, hoy, literalmente, un vestido de oveja? Acertaste: traje y corbata.), pero por dentro son lobos rapaces. (16) Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? (17) Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. (18) No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. (19) Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. (20) Así que, por sus frutos los conoceréis.

(21) No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. (Esto no tiene que ver con salvación, tiene que ver con Reino. Nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo. Nadie que tenga al Espíritu Santo morando en su interior se perderá la salvación. Pero si puede no entrar al Reino si pese a reconocer a Jesús como Señor no hace la voluntad del Padre) (22) Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿No profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios? (¿Dónde se realizan estas dos cosas, tales como profetizar y echar fuera demonios, en el mundo o en la iglesia? Ya lo sabes.) (23) Y entonces les declararé: nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad. (Hermano: ¿Usted me está diciendo que habrá gente con diez, veinte o cincuenta años en la iglesia, a la cual el Señor les dirá que no los conoce, y que son hacedores de maldad? No te lo estoy diciendo yo, te lo está diciendo Él.)

(Mateo 24: 3) = Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: dinos, ¿Cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y el fin del siglo?  (4) Respondiendo Jesús, les dijo: mirad que nadie os engañe. (5) Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: yo soy el Cristo, y a muchos engañarán. Tú lees esto y piensas: ¡Qué locura! ¿A quién se le puede ocurrir que me voy a dejar engañar porque aparezca alguien que diga que es el Cristo? ¡Eso solamente le puede pasar a un ignorante que no conoce ni la Biblia ni la iglesia! – ¿Tú crees eso? Entonces, ten cuidado. Y la próxima vez, hazme el favor de leer la Biblia como se debe, y no como lees el periódico del lunes para ver los resultados del fútbol. ¿Por qué? Porque no has prestado atención a un mínimo detalle que, a la hora de la consumación de esta palabra, es vital y clave. ¿Tú sabes lo que significa la palabra Cristo? Ungido. Ahora volvamos atrás y déjame preguntarte: ¿Estás seguro que nunca nadie llegó a tu iglesia anunciándose como un ungido del Señor? Esos son los que te engañarán, si es que no te han engañado ya.

(2 Tesalonicenses 2: 2) = Que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, (Tú crees que si viene el político, el artista o el deportista más grande de tu país a decirte algo diferente a lo que has creído, podrá convencerte para cambiar? No, ¿Verdad? ¿Y qué tal si el que viene con algo distinto es un famoso predicador? Ahora ya lo sabes. No con nombre y apellido, pero sí de dónde podrá venir el engaño.), ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. (¡Cristo viene ya! ¡Cristo viene pronto! ¿No has escuchado algo así en tu medio?) (3) Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición. (Muy claro y concreto. ¿Viene Cristo? ¡Amén! Pero antes la apostasía. ¿Hay apostasía? Yo creo que sí, pero una gran mayoría anuncia avivamientos. ¿Entonces? Alguien te está engañando.)

(1 Timoteo 4: 1) = Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios. (Creo que no necesitas que, otra vez, te advierta desde dónde pueden llegarte las doctrinas de demonios, ¿No es cierto? Si la unción de la predicación que estás oyendo no proviene del Espíritu Santo, aquí te asegura que proviene de espíritus engañadores.) (2 Timoteo 4: 3) = Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, (¿No será este, ese tiempo?) sino que teniendo comezón de oír, (La gente que ingresa en nuestra Web lo hace, mayoritariamente, por comezón de oír algo que no sea discurso humano), se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, (4) y apartarán de la verdad el oído (Teologías de la prosperidad y etc.etc.), y se volverán a las fábulas. ¿Alguien podría decirme si tiene alguna diferencia a un relato bíblico literal, dos o tres puntos básicos relacionados con él y una conclusión moral basada en la historia leída en la que se han convertido las predicaciones seriadas de seminarios e institutos teológicos formadores de líderes de la actualidad?

No te sientas mal por la comparación. No estoy siendo irreverente con la palabra de Dios, estoy siendo cáustico con aquellos que, diciendo llevar la palabra de Dios a la gente, lo que están haciendo es elaborar fábulas moralistas que de ninguna manera hablan del Reino ni de sus propósitos. Como puedes ver, los textos son bastante claros y precisos. EL sostener esto como línea en la elaboración de los sermones, no es transformarse en “profetas del pesimismo” como algunas personas despectivamente lo han calificado, sino que es simplemente anunciar todo el consejo de Dios sin acomodaticios, ni miel, ni levadura. Alguien dijo una vez: “El pesimista es un optimista, pero bien informado…” Así es. El hombre fiel a la Palabra de Dios no puede torcer las escrituras ni anunciar sofismas o esperanzas falsas, por el contrario, este debe ser certero en entregar la voz de Dios tal cual lo revela su Santo Libro. La Biblia presenta a la luz del raciocinio humano, un mensaje pesimista e intolerable:

(2 Timoteo 3: 12) = Y también todos los que quieren vivir piadosamente (Esto es: espiritualmente), en Cristo Jesús padecerán persecución; (¿Quién puede perseguir a personas que quieran vivir espiritualmente en Cristo Jesús, el mundo o la clase religiosa? No me lo digas, acertaste); mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. Como vemos, la escritura es clara y precisa. No resiste análisis el comparar dos posiciones diametralmente opuestas como los son la del “Avivamiento, tiempo de siega y conquista” con la de “Los tiempos de apostasía”. El mensaje de la iglesia ha de ser categórico, absoluto e intransigente. No se puede mediar ni comprometer las verdades eternas. No estamos autorizados para ello.

Hoy existe una gran multitud liderada simbólicamente por el antiguo rey Acab con sus profetas, pregonando “su conquista, los tiempos de siega, los gritos de júbilo y el banquete terrenal”. En contraste a ello, hay una minoría de hermanos diseminados y relegados en el anonimato, en el secreto de Dios, buscando las raíces legítimas del evangelio y la sencillez de Cristo. Unos tocando trompetas y anunciando banquetes, mientras que los otros anuncian la inminente venida de nuestro Señor Jesucristo. Los muchos, cual sibaritas, gozándose, aplaudiendo y pretendiendo conquistar las naciones “para Cristo”, mientras que los otros defendiendo la fe y diciendo que estamos en medio de una terrible apostasía. ¿Con cuál de los dos grupos te identificas? Que la gracia de nuestro Señor y Salvador Jesucristo , sea contigo. Amen.

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¿Fracasar? ¡Jamás!

(Hebreos 11: 8)= Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber adónde iba. Y salió sin saber adónde iba… ¿Cómo puedo ir a un lugar que no sé dónde queda? Por fe. Todo cambio está relacionado con lo desconocido. Si tú quieres entrar en la dimensión de Dios; en la herencia, en la simiente, en la nación que estaba dentro de Abraham, en sus bendiciones y hasta en sus riquezas, vas a tener que meterte en lo desconocido. Eso es un reto. Estamos ingresando en un ámbito desconocido: un nuevo milenio. Y hay algunas cosas que son la evidencia de que algo está sucediendo, en lo espiritual y en lo natural. El mundo ya no está hablando de tendencias, sino de mega-tendencias.  La grandes mega-tendencias que ellos, el mundo, ven como los grandes cambios que se están produciendo y se producirán en un futuro casi inmediato. De naciones-estados, estamos pasando vertiginosamente a naciones-redes.

Hay un concepto de redes. Y porque la Nueva Era, pionera del esoterismo elegante, ya era llamada «La red de redes», la iglesia no quiere saber nada con la palabra esa: redes. Confieso que a mí tampoco me termina de gustar del todo por lo que se puede ver y acceder con tanta facilidad, pero si es para cambiar lo malo que estamos haciendo, la acepto como herramienta. Y de hecho la utilizo a full. (Mateo 13:47) = Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red, que echada en el mar, recoge de toda clase de peces. No habrá una manifestación del Reino en la Argentina o en el mundo, hasta que no seamos capaces de tejer la red que Dios nos ha mandado. Claro que, a favor de esto, el diablo tiene su estrategia y hace que algún sistema de redes se implemente, que la gente se decepcione y que luego, cuando uno le habla de esto, quiera inmediatamente cambiar de emisora, de iglesia y hasta de ciudad.

 

¡Animo! No pienso liderar ninguna red. Hasta hoy, tengo convicción de no haber sido llamado para eso. Salomón dijo: «El pobre tiene la verdad, pero nadie lo oye.» Podemos ser una turba salvaje, pero eso no va a afectar los fundamentos de nuestra nación. Porque nuestra misión no es llenar un cine, un teatro o un estadio. Nuestra misión es llenar el mundo de la gloria de Dios y cambiar el fundamento de todo su sistema, porque la Escritura dice: Hasta que todo imperio, todo reino, sea suprimido y toda rodilla se doble delante del Señor y toda lengua confiese que Él es el Rey de Reyes y Señor de señores y todo el poder esté bajo sus pies. ¿Cuántos creen que eso realmente se va a producir y va a ocurrir en el mundo? Nosotros los cristianos nos hemos convertido en unos criticones recalcitrantes. Huimos despavoridos de todo lo que se mueve en los ambientes políticos o gubernamentales, porque tenemos terror de quedar pegados. O nos pegamos de manera repugnante y sacrificamos hasta nuestra fe.

 

Entonces decimos y hasta predicamos que todo está mal, que la política está mal, que la economía está mal, que la justicia está corrupta, pero: Si viniera un día el Ministro de Educación a la iglesia y dijera: «Muy bien; ¿Cuál es el plan que ustedes tienen para la Educación en la Argentina,» qué le contestaríamos? ¿Tendríamos alguna respuesta como hijos de Dios? José fue diferente. Él se plantó delante del Faraón y le dijo: esto es lo que tú soñaste, esta es la solución. Dios va a derramar la unción de José en esta nueva generación. Vamos a ser respuesta para los grandes males de esta parte del planeta. Dios se ha valido de tres comunidades proféticas para llevar a cabo su plan a través de los siglos: La primera, fue el Edén. Puso al hombre allí y le dijo: multiplícate, fructifica, llena la tierra, sojúzgala, señorea en ella. Sabemos que el hombre quebró la palabra de Dios y el plan se abortó.

 

El hombre falló, pero Dios no canceló su plan. Dios es un Dios de ideas fijas. Lo que él comenzó, lo va a terminar. Dice Isaías que Las naciones son como la gota que cae del cubo y los reyes de la tierra como el menudo polvo sobre las balanzas.  Los líderes de todas las potencias mundiales son como la nada misma delante de Dios, porque Él está en control de la historia. Tú tienes que tener un Dios grande y un diablo pequeño. Nada es tan grande para Dios que Él no pueda cambiarlo. La segunda comunidad profética, fue el pueblo de Israel. En el capítulo 11 del libro de Génesis, en los últimos versículos, aparece un hombre llamado Abraham, y Dios se propone, con él, fundar una nación. Y Él dijo: este pueblo he creado para mí, mis alabanzas publicarán. Un pueblo de reyes y sacerdotes, para gobernar, evangelizar y ministrar al mundo. Cuando construyeron el becerro de oro, Dios dejó once tribus afuera y seleccionó a la tribu de Leví para que fueran sus sacerdotes. Y con ellos, Dios se proponía cumplir su propósito.

 

Samuel, uno de los grandes sacerdotes, tal vez el más grande, no era levita, era de la tribu de Benjamín, pero él pudo entrar al sacerdocio, porque Dios siempre tiene una puerta abierta. Israel falló. Sabemos que Israel terminó ocupándose más de su aparataje religioso que en sus mandatos. En los días de Cristo, estaban embobados en un sistema que no tenía respuestas para nada. Y el Señor sacó doce hombres de la iglesia existente y formó una iglesia nueva y a la vieja, la terminó para siempre. Israel falló, pero Dios no canceló el plan. Dios levanta hoy su tercera comunidad profética, que es la iglesia. La iglesia va a consumar la tarea. La iglesia va a terminar la tarea. Dice que es necesario que el juicio comience por la casa. No EN la casa, dice POR la casa. Dios no va a hacer a un lado a la iglesia para juzgar al mundo. Dios va a juzgar al mundo a través de la iglesia. Pero la iglesia va a tener que ser lo que Dios quiere. Y lo que Dios quiere de Su iglesia, hoy, está bastante alejado de lo que los hombres que mandan allí pretenden. Dios se ha valido de estas tres comunidades para llevar adelante su plan.

 

Estamos entrando al tiempo de la conclusión de los propósitos de Dios. Hoy, en América Latina, las empresas transnacionales, el sector privado de cada nación, producen cerca del ochenta por ciento de la riqueza de la nación. Quiero que veas esto: hay un tercer poder que se está levantando y que a nadie ya le resulta desconocido, y es el poder económico. A ellos, nadie los elige mediante el voto, pero de alguna manera ejercen un poder que pone en duda el sentido real de las grandes o pequeñas democracias. Ciertos políticos de ideologías muy discutibles pero que no eran tontos, dijeron que ellos se conformaban con el poder económico de una nación y que los regalaban a quienes lo quisieran las facultades de redactar las leyes. Y las cámaras legislativas, son verdaderos timbres de goma facilitadores de estos grandes capitales. Redes. Estamos abandonando el concepto de nación-estado para volvernos, en el tercer milenio, al concepto de naciones-redes.

 

¿Cómo es posible que el mundo ve con mayor claridad el valor de las redes y la iglesia todavía no puede retener ese concepto? Si no nos manejamos bajo un concepto de unidad verdadero, sin formalismos ni hipocresías, no vamos a poder mantener los frutos y veremos un éxodo de gente hacia iglesias que sí lo posean. El individualismo autoritario del liderazgo clásico con su mensaje autocrático terminó cuando las radios cristianas empezaron a ampliarle la palabra al pueblo. Hoy, todavía hay liderazgos que prohíben a sus liderados escuchar otra palabra que no sea sus palabras. Me pregunto: ¿Cuándo piensan entrenarlos para el discernimiento y la sabiduría? Dios no hizo robots, hizo hombres. Pero hay líderes que parecen estar más cómodos con robots que no piensan, no oran y no leen la Biblia. Eso no es bíblico, es carnal. Y, lo que no es del Espíritu, es del diablo.  Aunque se vea como religión.

 

Nosotros pretendemos arreglarlo todo con unción. Elías convocó a todo Israel en el monte Carmelo, hizo caer fuego del cielo, pero no tuvo la estrategia para organizar a siete mil hombres en su nación. Tú necesitas, para hacer un trabajo que afecte a tu nación, no sólo la unción de Dios sino, también, la estrategia de Dios. La segunda mega tendencia que podemos ver, es un cambio de una economía basada en la exportación, a una economía dirigida al cliente, al individuo. O sea: todos los ojos de las empresas están puestos en ti. La tercera mega tendencia es pasar de ser controlados por el gobierno, a ser controlados por los grandes mercados. Cuarto: hay un cambio de un mundo rural a un mundo urbano. El noventa por ciento de la población del mundo, en el tercer milenio, va a vivir en las grandes ciudades. La mayoría de ellos, en Asia.  Si tú quieres ser un hombre efectivo en la obra de Dios tendrás que saber cómo tomar ciudades para Dios. Las grandes ciudades van a estar, en su gran mayoría, en Asia. Bueno: este es el mundo al cual nosotros seremos empujados en el tercer milenio.

 

En el mundo, hoy, millones de personas trabajan desde su casa. Computadoras. Para el 2025, dicen los entendidos, será el ochenta por ciento el que lo haga. ¿Cómo vamos a ganar a esa gente?  Aquello de: «Estamos de campaña, traiga un amigo inconverso», no va más. Le estoy hablando a gente que quiere estar en la cresta de la ola, no quejándose y lamentándose. Lo pasado ya pasó. Agua pasada no mueve el molino. El mundo de la música, de la moda, ya se está preparando para la generación de jóvenes del 2025; la iglesia está llegando, siempre, cuando el incendio ya se apagó. Si no aprendemos a desculturizar el Reino, si no aprendemos a sacarlo de nuestra cultura evangélica que se murió hace cincuenta años, nos vamos a ir de esta vida sin ser un factor de cambio para un mundo decadente.  Ah, sí; cuesta cambiar. Por eso, si Dios va a usar un hombre, va a tener que atravesar las barreras de su cultura, de sus costumbres, de su formato mental de pensamientos. Va a tener que dar a luz una nueva mente, una nueva visión, una nueva estrategia, porque Dios nos va a entregar al mundo en nuestras manos, pero no para que se lo arruinemos, sino para que manifestemos su presencia en él.

 

Dios ha prometido un nuevo nivel de unción para este tiempo. Es la unción que va a caer sobre la generación de relevo. Cuando Pedro le dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente, Jesús le dijo: Pedro, Satanás te ha pedido para zarandearte como trigo, pero yo he rogado para que tu fe no falte. La palabra PEDIDO, es la palabra SUPINA, y significa que tú serás desafiado y probado. Si tú te levantas, en el tercer milenio, para decir que tienes algo mejor que la medicina y algo mejor que el pecado, tu fe será probada en esos días.  Vas a tener que caminar con la evidencia del evangelio, con señales, prodigios y milagros. Pero dice el profeta que la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar. ¿Cómo cubre el mar las aguas? Uniformemente. Estoy diciendo que tú no vas a tener que alquilar ningún ómnibus ni aviones charter para ir a ningún lugar del mundo o del país a buscar unción, porque la misma unción que está allá estará aquí, porque la tierra será llena uniformemente de la gloria del Señor.

 

El máximo problema que tenemos los latinoamericanos, es nuestro orgullo. Todavía hay muchos predicadores que se resisten a repetir cierto mensaje porque es del pastor Fulano. Si el mensaje es del pastor Fulano, no bendice a nadie. Bendice a todos si es del Espíritu Santo. Y si el mensaje es del Espíritu Santo, está a disposición de todos los que deseen extenderlo. ¿Clarito, ¿no?  Dice nuestro texto que Abraham salió sin saber adonde iba. Dios le dijo: Sal de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre a un lugar Que yo te mostraré. Las más grandes bendiciones para ti se encuentran en tu futuro, no en el pasado.  No le tengas miedo al futuro; Dios ya está allí esperándote, ¿Nunca lo pensaste así? No le tengas miedo a lo que viene porque Dios ya lo tiene bajo control para ti. El futuro no viene para desordenar tu presente.

 

Todo lo que tú has soñado y has pensado hacer, está en tu futuro. Dios lo tiene preparado para ti. Pero tienes que cambiar porque, si no cambias tu manera de pensar, no vas a cambiar tu manera de vivir. A veces se tiene la sensación de que no va a haber tiempo material para cambiar la cultura de tanta gente y prepararla para todo lo que Dios quiere hacer con el hombre. (Salmo 2: 10)= Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes; admitid amonestación, jueces de la tierra. Necesitamos profetas, hombres de Dios, al lado de los reyes, de los jueces, para asesorarlos para influirlos espiritualmente. Porque los mayores ataques demoníacos están allí. ¿Adonde están los Danieles? ¿Dónde están los Nehemías? Este es el tiempo en que deberá levantarse una generación con una visión para discipular a reyes y a gobernadores de las naciones. Nadie quedará protegido por su pasado. No importa qué título tienes. No importa si tienes liderazgo sobre cuatrocientas iglesias en la Argentina o en el planeta.

 

No importa si has estado un montón de años en la televisión, no importa si eres el hombre del momento; nadie quedará protegido por su pasado. El cambio que viene es tan grande que cada día, muchos líderes, estarán al borde del fracaso. Se levantarán una mañana y verán que su gente se fue. Si no tienes estrategia de conducción, no podrás llegar a ninguna parte. Se nos predicó durante dos décadas, (años sesenta y setenta), que «Cristo viene ya». Es un mensaje correcto, cuidado, pero se lo aplicó mal. Muchos hombres y mujeres mayores, hoy, son parte de una generación castrada que dijo: ¿Para qué ir a la Universidad si Cristo viene ya? ¿Para qué comprarme una casa, tremendo sacrificio, si Cristo viene ya? Los jóvenes venían y les decían a los pastores: ¡Me quiero casar rápido, antes que el Señor venga! ¿Para qué voy a masacrarme estudiando si Cristo viene ya? El resultado fue una pila de divorcios. Donde se los permitieron… Donde no, adulterios.

 

Mira: mejor es que te gastes para Cristo a que te oxides para el diablo. Así era que, para la época, eran más espirituales los muchachos que se pasaban todo el día en la iglesia tocando la guitarra con los ojos dados vuelta para arriba, que los que iban a la Facultad a estudiar.  Y, – Como entonces se decía -, «se llenaban de mundo y de diablo». Es por eso que una gran parte de esa generación no son profesionales. Fueron castrados desde los pulpitos porque les decían: «Cristo viene ya». Cuidado: yo creo que Cristo viene, de eso ni hay ni tengo la menor duda, pero Él mismo dice: Negociad, entre tanto que regreso. Trabaja, mientras el día dura. La tarea más importante para el liderazgo de la iglesia del siglo veintiuno, es anticiparse a los hechos. Basta de llegar, como iglesia, siempre después de apagado el incendio. Cientos de profetas preanunciaron la caída del muro de Berlín. Algunos le creyeron y otros no les creyeron.  ¿Quiénes? No sé, pero cuando el muro se vino abajo, al día siguiente, ya estaban en el ex Berlín oriental la Coca Cola y Mac Donalds. La iglesia entró un año después. No sé si alguien creyó o alguien no creyó al profeta, lo que sí sé, es que al que creyó, le fue contado por justicia.

 

Anticipación primero, e innovación después. Es un tiempo de permanente innovación dentro del pueblo de Dios. Hay iglesias que hace cincuenta años que tienen el mismo programa y jamás lo cambian. Perpetúan algo que ya no funciona. Y si alguien pretende cambiarlo hay un montón dispuesto a tratarlo como a un hereje traidor, aunque por dentro se dan cuenta que eso ya no funciona. ¡Si se te murió el caballo, desmóntalo! ¡Súbete a otro! Caballo muerto ya no lleva a ninguna parte. Los grandes hombres de la historia, hoy no nos servirían para nada. Sirvieron en su tiempo, pero hoy es otro tiempo. Se necesitará ser más creativo y más excelente. Un creyente le preguntó a otro que tenía éxito: Dime, ¿Cómo puedo hacer para ser más creativo? El otro le contestó: ¡Pasa más tiempo con el Creador! En cuanto a la excelencia, solo es el ticket de la entrada, ni siquiera es el partido. Si no eres excelente, ni siquiera has entrado a la cancha. Hay mucha gente que cree que está jugando y ni siquiera salió del túnel. Excelencia no es un punto de ventaja. Todo en el mundo es excelente.

 

¿Cuántos saben que Dios es excelente? ¿Cuántos saben que hay en nosotros una cultura de hacer las cosas como se pueda porque lo que importa es que es para el Señor? Hágalo todo bien. Dice en Hebreos que Abraham salió sin saber adonde iba. Salió. Esto tiene que ver con una decisión. La palabra DECISIÓN, viene del latín DECAEDERE, que significa CORTAR. Cuando usted toma una decisión, usted está cortando algo. Alguien dijo alguna vez que comenzar es más de la mitad del camino. Dios le dijo a Abraham: ¿Quieres todo lo que te estoy ofreciendo, el paquete completo? ¡Sal de tu tierra! Y no dice que Abraham salió, aunque obedeció. Dice que el Padre lo sacó. Y Génesis 12:1, dice: pero Dios había dicho. Porque lo había hablado veinticinco años antes. Él lo dilató, pero las bendiciones de Dios se soltaron sobre él cuando él salió. Porque cuando tú tomas una decisión, tú sueltas una ley de causa y efecto. Cuando tú tomas una decisión, el mundo comienza a girar a tu alrededor. Cuando tú tomas una decisión, comienzas a cambiar tu realidad. Por eso el Señor siempre se dirige a nuestra capacidad de decidir.

 

Todo lo que tú decidas, dice Job, será firme. Puedes determinar vivir en China, en África, o en cualquier otra parte si lo decides y te lo propones. No hay nada más fuerte que el poder de una decisión. No un anhelo, una decisión. Todo cambio está relacionado con lo desconocido. ¿Has notado que la mayoría de la gente no cambia porque tiene miedo que le pasen cosas? Busca la seguridad. Ahora vamos a matar un mito que hay en nosotros. Si vas a entrar en el tercer milenio con un cambio en tu vida, tienes que entender esto: la seguridad no existe, es un mito. Hoy tienes dinero, mañana lo pierdes; hoy tienes prestigio, mañana lo pierdes; hoy tienes poder, mañana lo pierdes, hoy tienes una posición importante, mañana no existes. Ninguno de nosotros tiene control de la seguridad en lo externo. Si tú quieres moverte con Dios y eres amante de las seguridades, que todo esté en su orden, olvídate de todo esto: no vas a poder cambiar. La única seguridad que tú tienes no está afuera, está dentro de ti, cuando tú sabes que sabes que sabes que Dios va contigo, no importa si es con dinero o sin dinero, tú sabes que Dios está dentro de ti.

 

Pablo fue a predicar y terminó en una cárcel. Y él dijo: pero yo sé en quién he creído y Él es poderoso, Él tiene seguridad interior. Necesitaremos una gran seguridad interior en el Tercer Milenio para hacer cosas grandes para Dios. Si Dios te manda al desierto, te va a dar un buen sombrero. Si Dios te manda a hacer algo, aunque no lo tenga, Dios lo proveerá. Tienes que desarrollar un nivel de fe en Dios que es capaz de cumplir lo que Él promete. Cuando Elías fue a Sarepta, había una viuda que tenía su última tortilla para comerla ella y su hijo y después morir. Y Elías le dijo: dámela. La enseñanza es esta: suelta lo poco para que tengas lo mucho. Todo tiene que comenzar con un pequeño plan en su mente. Hay un momento donde cada uno de nosotros pierde su brújula y se encuentra dando vueltas en el desierto. Se hacen cosas, pero no estás lleno; sabes que esas cosas que haces no afectan la vida de nadie. Ese es el exacto momento donde cada hombre y mujer deben pensar y reencontrarse con su Señor. Es lo primero: partir con un objetivo claro en tu vida.

 

Cuando tú empiezas a hacer algo que no te lleva a ninguna parte, es cuando te empiezas a secar. Tiene que llegar un momento en que vas a decir: ¡Basta ya! ¡No aguanto más! ¡No sé qué hacer! Allí es dónde aparecerá el Señor para llevarte, como dice el salmo, a delicados pastos. Hubo una vez un joven que se vino del campo a la ciudad para estudiar en el Seminario, para ser pastor. Cuando se recibió, al poco tiempo, se fue a pastorear una iglesia a otra ciudad del interior. Al año volvió, fracasado, y le pidió una entrevista a un anciano en años, pero lleno de sabiduría. Hermano, le dijo: ¡Creo que no he sido llamado al ministerio! – Y antes, ¿Por qué pensabas que sí habías sido llamado? – Porque yo estaba en el campo, trabajando en nuestro campo, contento, pero un día, arando la tierra, levanté mis ojos al cielo y vi dos nubes que dibujaban dos letras: S.P. Entendí que Dios me decía: Sé Pastor.  -Ahí fue cuando el viejo pastor le dijo: ¿No habrá sido Siembra Papas?

 

Tienes que saber por qué estás aquí. No puedes ser una hoja que lleva el viento o que va por el río. No puedes ir para allá ni para acá, con cualquier viento, con cualquier visión, tienes que saber para qué estás aquí, para qué naciste, averiguar cual es tu destino y luego invertir en todo eso. Toda tu vida, todo tu dinero, todos tus esfuerzos, porque tú vas a ser excelente sólo en aquello a lo que tú fuiste enviado. Quiero que tengas muy presente esto: cuando los americanos rompieron la barrera del sonido con un avión, descubrieron que el sonido nunca tuvo barreras; que la barrera era humana. Nada es imposible para Dios. El agua, a los noventa y nueve grados, es sólo agua caliente. Un grado más y es agua hirviendo que puede mover calderas, mover locomotoras y mover el mundo, en suma. ¿Sabes qué? Agrégale al agua de tu vida ese grado de pasión que le falta. Tienes que tener bien claro para qué fuiste creado, salvado y liberado. No contabilizar los fracasos. Tú no tienes fracasos, tú tienes resultados diferentes. Tú no eres ningún fracasado; en todo caso, sólo es que el éxito te ha tardado en llegar.

 

Dice el Señor; aprende de las aves del cielo y de la hormiga. Trata de imaginar un gato. Un gato sabe que él nació para cazar ratones. Su destino en la vida, es cazar ratones. ¡Es su ministerio! Él sabe que Dios lo ungió para cazar ratones.  Él sabe que cuando nació, Dios le dijo: Serás un tremendo cazador de ratones. Tú jamás vas a ver a un gato deprimido en la mañana porque perdió su primer ratón. ¿Qué le pasa señor gato? – Es que se me fue un ratón… Vaya a saber si serviré para esto… creo que no tengo ese ministerio… estoy confundido… no sé qué hacer…Ojo: tampoco vas a encontrar a la gata diciéndole: ¡Ahí está! ¡Mírenlo! ¡Ese es el gato de Dios! No. Nunca vas a ver esto. ¿Sabes por qué? Porque ellos no contabilizan los ratones perdidos, contabilizan los ratones cazados. Y siempre, siempre, siempre, el gato va a estar allí, esperando el próximo ratón. ¿Aves del Cielo? Sí. ¿Hormigas? Sí. De gatos no dice nada, pero la esencia es la misma.

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¿Dónde Están los Santos?

(Hebreos 6: 1) =  Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, (2) de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno.

 

 (3) Y esto haremos, si Dios en verdad lo permite.

 

Quiero ser claro. A esto que acabo de leer, la misma palabra de Dios, no yo, lo define como los principios elementales de la palabra del Reino. Y todos los que de una u otra manera hemos estado relacionados con los tesoros de la palabra genuina y revelada, aunque la Escritura llama a esto como principios o rudimentos esenciales del evangelio, en lo personal y no soy el único de ninguna manera, no he encontrado a mucha gente que los pueda entender, explicar, asumir y esencialmente, vivir en profundidad. Entonces, aunque son principios elementales o rudimentos, tal como se los describe en esta carta, la realidad nos muestra que no son tan interpretados o entendidos como todos esperaríamos que lo fueran. De allí que este trabajo, de alguna manera es el puntapié inicial de lo que debería ser un estudio más profundo de todos estos rudimentos, comenzando ahora, con el que aquí se nos muestra como el arrepentimiento de obras muertas.

 

Vamos a ver. En esta lista de seis ítems, aparece, 1) El Arrepentimiento de Obras Muertas. 2) La Fe en Dios. 3) La Enseñanza de Bautismos. 4) La Imposición de Manos. 5) La Resurrección de Los Muertos. 6) El Juicio Eterno. Estos seis ítems, se agrupan de a dos, lo que nos deja tres grupos de dos ítems cada uno. Cada uno de estos grupos está apuntando a un área muy importante de nuestra vida. Y esto, más adelante lo veremos, nos llevará a descubrir algunos aspectos que siempre estuvieron allí, pero que no habíamos visto antes. ¿Es un cambio de información, de doctrina, incluso? En absoluto. Independientemente de los que puedan haber sido aleccionados por doctrinas satánicas no cristianas, en todos los demás, serán elementos muy valiosos para añadirlos a lo conocido. Y para ponerlos por obra, si es que deseamos vencer en el final.

 

Cuando hablamos de los primeros dos, entonces, nos estamos refiriendo al Arrepentimiento de Obras Muertas y a La Fe en Dios, estamos hablando de aspectos que tienen que ver con salir de toda la esfera negativa en la que vivíamos antes de conocer al Señor y ver cómo podemos empezar a acercarnos a Él. Los siguientes dos, La Doctrina de Bautismo y La Imposición de Manos, nos hablan de como entrar a las cosas positivas que Dios tiene para nosotros. Todo este plan que está expresado en estos seis puntos, empieza con el Arrepentimiento de las Obras Muertas.

 

Primero quisiera darte el verdadero significado (No el varias veces erróneo que he visto en muchos lugares cristianos de cualquier signo) de la palabra Santificación, muy importante para todo el proceso. En hebreo, es la palabra Cadásh, y se traduce como ser o hacer, pronunciar u observar como limpio, apartar, celebrar, consagrar, dedicar, preparar, prometer, purificar, santificar, santo, señalar. En el griego, mientras tanto, es la palabra Jagiasmós, que se traduce como propiamente purificación, pureza; concretamente purificador, santidad, santificación. Podrás notar, entonces, que el término Santificado, habla concretamente de separar o dedicar algo a alguien. En este caso puntual, a Dios. Eso es tanto en el hebreo del Antiguo Testamento, como el griego del Nuevo Testamento. Ahora bien: todos nosotros hemos sido parte de un sistema lleno de maldad, un reino en el cual el maligno operaba.

 

1 Juan 5: 19) = Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno.

 

Literalmente, la palabra, aquí, es proveniente. Sabemos que el mundo entero proviene de Dios, pero el mundo entero, yace en el maligno. Lo primero que debemos entender, es que hemos sido engendrados por Dios, no únicamente por nuestros padres. Esto quiere decir que nosotros estamos aquí por la voluntad de Dios. Este proceso de nacer en la tierra y luego nacer en Dios, este doble nacimiento, es determinante para poder nosotros encontrarnos en el propósito correcto de Dios. Cuando nosotros nacemos de parte de Dios, participamos de su vida, participamos de su naturaleza. Tal como nosotros, cuando nacemos de nuestros padres, al ir creciendo, tomamos rasgos, nos vamos pareciendo a nuestros padres. De la misma manera, cuando nacemos de Dios, con el tiempo, nos parecemos a Dios en muchos aspectos. Sin embargo, para poder nacer de Dios, tenemos que ser separados para Dios, primeramente. ¿De dónde? De este mundo satánico, primeramente, de este mundo de maldad. En este verso que leímos de 1 Juan 5:19, dice que todo el mundo entero está, justamente, bajo su acción.

 

Cuando dicen mundo entero, esto abarca todo el sistema cosmos, de mundo habitado, las personas, y es una manera de decir la humanidad, inclusive. Todo esto es una esfera de influencia que ha sido usurpada por el diablo, ha sido manipulada por el diablo, y mientras las personas no vean a Cristo, ellos son parte de este sistema. Es decir; uno no elige, cuando nace en este planeta, nacer bajo el sistema del maligno. Nosotros, con el solo hecho de nacer, ya hemos nacido bajo el sistema del maligno. Pero, nosotros, podemos salir de ese sistema. Cuando hablamos del maligno, aquí, la palabra griega, no se refiere solamente a una persona, sino a un agente de corrupción, de maldad, a un ser que ha degenerado tanto su virtud original, que tiene la capacidad de afectar a otros de una manera perniciosa y dañina. Satanás, el diablo, aunque son simplemente esos títulos, es esta persona. Y dice acá, 1 Juan 5:19, que todo el mundo yace bajo su poder. Ahora bien; quiero que veas que todas las personas que nacieron en este mundo, nacen bajo este sistema. Alguien comparó esto a una gran cúpula, debajo de la cual se encuentra toda la raza humana, y todos los que nacen allí, nacen bajo la influencia de ese sistema del mundo. Esa es la etapa “A”, del primer punto. Vamos a la etapa “B”.

 

(1 Pedro 1: 2) =  elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas.

 

El tema central de las cartas de Pedro, es la santificación. Ahora bien; dice acá, en este texto que acabamos de leer, que Dios el Padre nos eligió desde el principio. Dice: elegidos según la presciencia, (Que es designio) y que nos santificó, (Y recuerda que la palabra Santificar es Separar) O sea que nos separó, para que recibamos la redención del Hijo. Esta redención, según este versículo, es a través de la sangre de Cristo. Nota tú como, en un solo versículo, tú estás viendo la acción de un Dios completo, del Dios trino. Dios nos elige, el Espíritu Santo nos santifica y la sangre de Cristo nos rocía. ¿Estás viendo los tres elementos? Es muy cierto que en la Biblia la palabra Trinidad no existe, pero el concepto trino es más que claro y está implícito en cada verso que lo relaciona con la deidad conjunta.

 

Según las experiencias de la plena salvación de Dios, la santificación de Dios actúa a través del Espíritu Santo, pero todavía no me respondió al último pedido. Dicho de otra forma: lo que nosotros conocemos por ser salvos, involucra un proceso en el cual no somos los agentes que tomamos la iniciativa en primera instancia, sino Dios. Es Dios el principio, el agente que cambia todo, que inicia el proceso. Vuelve a esa cúpula donde todos los seres humanos están dentro. Ahí Dios hace algo extraordinario. Dios elige a una de las personas. Te eligió a ti, me eligió a mí. Esa elección, en el término práctico, significa Santificación. Yo sé muy bien que en este momento, esa palabra es una de las palabras menos comprendidas de la fe cristiana. Nadie es santo, que significa separado para Dios, porque de pronto se le ocurra o no tenga otra cosa mejor para hacer. Alguien decide ser santo porque reci8be la directiva desde el cielo mismo para que lo sea. Nadie puede hacer alarde de haber llegado a un punto importante de santidad por un simple motivo: si no estás en santidad, Dios no te puede usar. La santidad es el punto de partida, no la meta.

 

¿Por qué te estoy diciendo todo esto? Porque gracias a todo el antecedente religioso, sea en el catolicismo romano, en otra fe o, incluso, en algunos determinados sectores del cristianismo evangélico, lo que nosotros tenemos archivado en nuestro entendimiento, es que santo o santificado, es alguien casi fuera de este mundo. Pero la palabra Santificación, no tiene referencia a una persona que flota, o a una persona que brilla, o a una persona que no se equivoca, a una persona que es perfecta en todo. El concepto, y recuerda lo que vimos hace un momento, el concepto etimológico de la palabra Santificación, se puede resumir en una: Separar. Y si te lo digo tal cual es, ni siquiera parece tan lejano o imposible como suponías. Si recibes de Dios en tu espíritu una dirección clara para apartarte de todo para servirle a él y decides obedecerle, serás santo. Así de simple.

 

A ver, ¿Cómo puedo darte un ejemplo práctico para que termines de asumirlo e incorporarlo? Vamos a ver; Si tú te encuentras una serie de objetos de cierto valor en la calle, dentro de un bolso, sin nada más, eso que encuentras pasa a ser tuyo, porque no tiene propietario conocido a la vista. Pero si dentro de ese bolso hay un documento a nombre de un vecino tuyo, entonces tú ya sabes que eso no te pertenece, está el nombre de tu vecino y todo lo que hay allí, le pertenece a él. Es decir que ese bolso, está santificado, está separado para tu vecino, que es el legítimo propietario de él, porque está su nombre allí. Está apartado para alguien. Alguien tomó pertenencia de eso. En tu espíritu humano, ese que fue soplado en tu nariz en el momento de ser gestado, está el sello del Espíritu Santo desde el momento en que lo aceptaste como Señor de tu vida. Eres su propiedad. Eres santo, separado para Él.

 

El primer paso de la salvación, no es hacer una oración donde tú repites tu fe por Cristo. El primer paso es cuando Dios elige. Dios, desde el principio nos escogió para. La salvación empieza siempre en Dios, no en nosotros. Por eso Pedro dice: elegidos, según la presciencia de Dios. Este Elegidos, no pasa por el hecho de habernos arrepentido primero, ni haber hecho absolutamente nada. Todos los que hemos sido elegidos por Dios, en la instancia anterior, estábamos bajo el poder del Maligno y en un sistema corrupto. Todos habíamos ofendido a Dios, pero un día Dios nos eligió. Eso significa: Nos Apartó. Ya lo sé, no le encuentras ninguna explicación lógica, pero no te preocupes. Dios no tiene casi nada que ver con la lógica griega a la cual nosotros somos tan afectos. Él tiene su propia lógica divina, que es la misma por la que eligió a David más allá de todo lo que David lo había ofendido con todo el tema de Betsabé y Urías. Sencillamente, porque tenía un corazón conforme al Suyo. Si tú tienes lo mismo, serás elegido o elegida de igual modo. Tu obediencia y conducta arrancará desde ese tiempo en adelante. Las cosas viejas habrán pasado y todas habrán sido hechas nuevas.

 

Y dice en el texto de 1 Pedro, que fue el Espíritu Santo el agente de este apartamiento. O sea. El Espíritu Santo, literalmente, nos apartó. Quiero que trates de imaginar esa cúpula con muchos miles de personas. Todas las personas tienen algo en común: han pecado. Están llenas de pecado. Dios toma una, y la acerca al borde. Y la saca de ese lugar. Recuerda: es un círculo que tiene una cúpula. Dios la saca de la cúpula, la saca del círculo. La saca de esa esfera. Ahora bien; en ese momento, esa persona está siendo santificada. ¿Por qué? Porque todo lo que está debajo de esa cúpula, le pertenece al maligno. Entonces, cuando él saca una persona, ya no le pertenece al maligno.

 

Ahora ten presente esto: esta persona no ha orado, no se ha arrepentido, no se congrega en ninguna parte, no ha hecho nada. Dios, simplemente la empieza a apartar, y la saca de la influencia del maligno. ¿Por qué? Porque si no la saca de la influencia del maligno, ni siquiera podría orar, ni siquiera podría arrepentirse, ni siquiera tendría conciencia de sus pecados. Dime: ¿Tu espíritu está recibiendo lo que te estoy diciendo? Cuando uno logra ver la salvación tan grande de la que Pablo habla, ¡Tan grande! Realmente uno se da cuenta que no hay manera que nosotros podamos dañar lo que Él ha hecho, si no fuera con intención. En pocas palabras: yo debo tener la intención de destruir la obra de Cristo, para poder decir que perdí lo que él me dio.

 

Porque él preparó de tal manera las cosas, que simplemente siguiendo un curso natural de crecimiento, nosotros deberíamos poder terminar la tarea. Podríamos ser llenos de lo que Él quiere que seamos llenos y vivir completamente. Vamos a ir paso por paso. Dice que fuimos separados para obedecer y ser rociados. O sea que la persona salió de la esfera de control del maligno, pero todavía no es creyente. Todavía no se congrega. Si esta persona no se vuelve a Dios, esta persona, paulatinamente, va a volver atrás. Creo que lamentablemente, a esto lo hemos visto tanas veces que nos duele mencionarlo. Veamos un poco más.

 

La santificación de Dios, tiene varios aspectos. Esta primera etapa de sacarnos del sistema y apartarnos del maligno, es una santificación básica. Cuando nosotros revisamos la palabra, esa santificación básica, tiene tres etapas. La primera etapa de nuestra santificación, es para nuestro arrepentimiento. La segunda etapa, es para nuestra justificación. Y la tercera etapa, es para nuestra transformación. O sea: Arrepentimiento, Santificación, Justificación. Todo esto es producto de esta santificación. Es decir: por apartarnos el Espíritu Santo de esa esfera de gobierno del maligno, nos va a permitir arrepentirnos, nos va a permitir encontrar justificación y va a empezar el proceso de transformación.

 

Van a darse cuenta que Pablo utiliza dos elementos o dos posiciones dentro de lo que es la santificación. Una santificación es esta, precisamente, que es cuando Dios simplemente aparta a alguien del sistema de pecado. Pero luego hay otra santificación que se desarrolla fruto de la vida de Dios en nosotros, una santificación consciente, una santificación en la que trabajamos nosotros, y donde la persona de Cristo va creciendo. Entonces, Dios trabaja desde dos frentes, este proceso de santificación. Uno, que Él inicia cuando nos aparta del sistema, y dos, el que nosotros desarrollamos conscientemente, cuando decidimos crecer en él, conocerlo más, vivir en su voluntad. Son dos formas en que la santificación opera en nosotros. Una vez más, el hombre siempre hará lo posible, pero si decide hacerlo por obediencia y amor divino, Dios aportará lo suyo haciendo lo que para ese hombre sea imposible, según la dimensión terrenal en la que vive. A eso, todavía se le llama milagro. Y no es una palabra para colocar en un letrero grande en la puerta de un templo encerrado por dos veces “Hoy”, como si fuera una promoción artística de una obra de teatro.

 

Y quiero ahora decirte algo que te puede sonar muy raro y hasta aventurado. Solo te pido que lo creas. El hecho de que tú hayas volcado tus ojos, en algún momento, a Dios y lo hayas buscado, ya muestra que Dios empezó un proceso de santificación en tu vida. De otro modo, tú hubieras seguido atorado en la ceguera de este mundo. No tendrías ningún interés en las cosas del Señor. No te interesaría en lo más mínimo si Dios te amaba o no te amaba. El problema radica en que, muchas veces, nosotros no nos vemos como personas santas, porque consideramos la cantidad de pecados que cometemos, o lo que fuera. Ojo: esa no es ninguna señal de que Dios no está trabajando. De hecho, si yo cometo un pecado y me siento mal por eso, esa es una señal de que Dios me santificado. O sea: tengo su nombre escrito en mí.

 

Lo que sucede, es que todavía no tengo el carácter de Cristo desarrollado en mí, como para saber cómo cuidarme, y saber ser sensible a la voluntad de Dios. La santificación, esta de la que te estoy hablando, nos separa del mundo, y nos dice que le pertenecemos a Dios. Ahora bien; para que eso sea real, tú tienes que pasar por estas tres etapas: Arrepentirte, pasar por la Justificación y empezar con la Transformación. La santificación actúa como un regalo, algo que te ganaste y debes recibir en alguna parte de manera efectiva. Ya te lo ganaste, pero falta cobrarlo. La santificación es lo mismo. Dios ya te dio ese comprobante, te llegó de regalo. Entonces la pregunta, es: ¿Cómo lo haces efectivo?

 

Muy bien; el primer paso para hacer efectivo este regalo, es arrepentirse. Ah, ¿O sea que yo entonces no tengo el regalo porque me arrepiento? No, tú tienes el regalo porque Dios te eligió. Pero para poder cobrar ese regalo, tú tienes que seguir un proceso. El proceso involucra tres partes: arrepentimiento, justificación y transformación. Pero tú ya tienes el regalo. Por eso Pablo dice: ¡Hemos recibido las arras de nuestra herencia! ¿Y que son las arras? ¡La garantía! Ya tenemos la garantía que Dios nos va a dar lo que nos ha prometido. Hay algo mucho más valioso que un bono o un cheque, es la promesa del Señor. Dios nos escogió desde antes de la fundación del mundo.

 

(Efesios 1: 4) =  según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,

 

Dice que nos escogió desde antes de la fundación del mundo. Eso significa que nuestra santificación empezó muchísimo tiempo antes que ni siquiera hubiéramos cometido un solo pecado. Eso es gracia maravillosa. En el versículo que he leído de 1 Pedro 1: 2, dice que la santificación la opera el Espíritu. No es esa santificación madura y desarrollada, que se va a ir revelando gradualmente.

 

(Romanos 6: 19) = Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia.

 

Te dije anteriormente que hay dos aspectos, ¿Recuerdas? Bueno, aquí tenemos una segunda justificación. La primera, es cuando Dios nos eligió, antes de que nosotros ni siquiera lo hubiéramos elegido a Él. La segunda es la que se va a ir desarrollando en nuestra vida, gradualmente, gracias a la obra redentora de Cristo. Todo este proceso se va revelando gradualmente.

 

(Romanos 6: 22) = Más ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna. (Esa es la segunda obra de la santificación.)

 

(Romanos 15: 16) = para ser ministro de Jesucristo a los gentiles, ministrando el evangelio de Dios, para que los gentiles le sean ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo.

 

La santificación del espíritu, que menciona Pedro en el capítulo 1, cuyo énfasis es la santidad, se demuestra a partir que nosotros empezamos a obedecer lo que él nos empieza a plantear.

 

(1 Pedro 1: 15.16) = sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.

 

Acá dice que ya se cumplió, pero que, por otra parte, yo debo ser santo en toda mi manera de vivir. Es decir: antes de la justificación completa, ya nosotros empezamos a vivir la obra redentora de Cristo. ¿Por qué? Porque solo él nos puede liberar del pecado.

 

(1 Corintios 6: 11) = Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

 

Esto indica que la obediencia de los que creemos, va a dar por resultado, la fe en Cristo. Y esto, no será nada más ni nada menos, que la obra santificadora del Espíritu Santo. La santificación del Espíritu, en sus varios aspectos, se revela claramente en la segunda carta a los Tesalonicenses, capítulo 2 y verso 13:

 

(1 Tesalonicenses 2: 13) = Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad,

 

Tu meta, por lo tanto, consiste en que todos los que Dios eligió, obtengan al final, la salvación plena. La plena salvación de Dios, se va a llevar plenamente a cabo sólo por la santificación, (Recuerda que eso es Separación), que el Espíritu Santo hace. El Espíritu empieza a trabajar en nosotros, y, volviendo al ejemplo de esa cúpula que cubría a todo el mundo maligno, y esta persona que salió de ese ámbito de influencia, tiene un tiempo para que esta se conecte con el sistema de Dios, antes de volver a ser absorbida por el sistema anterior. La venida de Dios, como Espíritu, nos separa y nos prepara para el arrepentimiento. Recuerda que Él nos eligió antes que nosotros ni siquiera naciéramos. En la Eternidad, Él nos escogió. Ahí empezó esta santificación, esta separación en nosotros. En la primera etapa de santificación, él nos ilumina, haciendo que seamos convencidos de pecado.

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¡¡Cambia!!

Conozco a mucha gente joven, buena y fiel, que me ha confesado que les resulta imposible escuchar a un predicador cristiano por más de 5 o 10 minutos sin cansarse o aburrirse y, por consecuencia, dispersarse. A menos que lo que dice sea realmente una tremenda revelación o tenga una impactante unción del Espíritu, es una mayoría la que experimenta eso. Quédense tranquilos, muchachos, no están endemoniados ni nada por el estilo, sólo forman parte de una sociedad muy distinta a la que esos predicadores seguramente pertenecieron y creen seguir perteneciendo. El corte drástico que la pandemia por el Covid19 produjo en su momento en el ambiente cristiano, nos obligó a todos a resetear y renovar nuestras formas de expresar nuestras convicciones.

Aquel que no lo hizo y eligió esperar a que todo volviera a su cauce normal, esto es, similar al que existía antes de la aparición del virus, todavía debe estar sentado en la puerta de su templo o salón, esperando que los hermanitos retornen. Me temo que lo puede sorprender su retiro o jubilación esperando. Aquel legendario Semper Idem, no es nuestro, es herencia del Catolicismo Romano. Los que estamos en esto caímos en la cuenta que durante años hemos estado siguiendo la línea de ese discurso griego retórico y de origen aristotélico que fuera introducido en nuestros ambientes con una base que, -reitero-, seguramente te va a resultar muy familiar: una introducción, algunos puntos a desarrollar y una conclusión tipo moraleja. Nada que ver con lo que hasta donde yo sé, fue la predicación cristiana del primer siglo, que era improvisada, espontánea y esencialmente urgente. Y patrimonio de todos por igual, no de hombres especiales.

A eso lo incorporamos después, más por ambiciones egocéntricas o de otra índole de algunos, que por la necesidad de todos. Tal vez porque a la hora de predicar, la mayor parte de los ministros toman modelo de aquel que tiene éxito e impacto, y no de Jesús, Pablo o Pedro. Están perdonados, no había televisión cristiana ni redes sociales en esos tiempos. Hoy, cuando desandamos este siglo, y en una vorágine de vértigo en todo y para todo lo que sucede y nos sucede, creo que decirte algo que sea capaz de cambiarte el día o transmitirte una potencia que te salga desde adentro para afuera, nos impone a los que creemos ser responsables de eso, a ser concretos, sintéticos, precisos y contundentes. Y si la gran mayoría no me puede abrir su ventana de atención nada más que por unos pocos renglones escritos, es mi obligación usar ese mínimo espacio para que entiendan, sepan y puedan no sólo cambiar sus vidas sino también las de los que los rodean.

Por esa razón, lo que produzca de aquí en más, no tendrá millas o kilómetros de letras, sino sólo las necesarias. Si el Espíritu Santo es concreto, no tengo por qué yo, el que lo difundo, ser exageradamente verborrágico. Soy, -Ustedes me conocen- alguien a quien esos pintorescos eufemismos denominan como un “adulto mayor”, que pasado en limpio significa un individuo que está envejeciendo. Bien de salud y con todas sus neuronas en funcionamiento, pero cumpliendo años tras años y sumándolos. No queda otra, es eso o el retorno con Papá… Te cuento que a mí, en lo personal y ministerial, cada vez me da menos ganas de invertir tanto de mi propio tiempo, más el esfuerzo en todas las áreas que lleva y se necesita para armar un trabajo extenso, si este presente me propone introducirme en algo sintético y concreto, que es el enemigo más feroz de aquella dialéctica griega larga, monótona y casi ofensiva para lo que es la dinámica notoria que tiene el Reino de Dios.

 ¿Para qué escribirte libros y libros de un estudio del que, al terminar, estoy seguro apenas vas a recordar cinco o diez páginas o expresiones de lo que verdaderamente te llegó? ¿Por qué seguir con esa rutina antigua que sólo puede producir un shock y un cambio en cada uno por algo que se dice en no más de veinte líneas?  Es verdad que los más adultos estamos muy acostumbrados a esto y cambiar implica fastidiarnos un poco, pero…pregunto: ¿Nosotros también vamos a creer que la fe es algo solamente útil para viejos y niños? ¿En serio pensamos eso? ¿La gente joven no tiene derecho a ser salva y disfrutar de una vida abundante? Ser un ministro de Dios con la unción magisterial que Él quiera darte, te demanda enseñar todo lo que Dios mismo entiende que todavía sus hijos no han comprendido o conocido. Y para eso, no se necesita un discurso florido lleno de palabrería religiosa, ni mucho menos un show personal.

 Con unas pocas líneas inspiradas por el Espíritu Santo, seguramente alcanzará para dejarte algo que te bendiga el día y la vida. Al show lindando con espectáculo, déjaselo a las “estrellas” seculares. Y si eso te parece muy breve y te quedas con ganas de leer y recibir más, ¡Gloria a Dios! Porque eso te llevará a agarrar tu Biblia y buscar en ella lo que seguramente Dios tiene preparado para ti, exclusivamente para ti en una relación en la que todos los terceros estamos de más.  El Padre y tú, con el Hijo como único intermediario. Así es como funciona. Obviamente; ya lo sé; Dios es el mismo ayer, hoy y siempre, de eso no tengo dudas. Pero su creación, nosotros, vamos creciendo, cambiando y buscando llegar, como sea, hasta el último confín de la tierra. Y para eso, hoy, tenemos recursos muy distintos a los que había hace cincuenta años atrás, no sé si soy claro.

Ser un hijo de Dios, es vivir definitivamente el hoy, no en el pasado. Así que, de aquí en más me vas a encontrar mientras tenga vida para hacerlo, dispuesto para compartirte algo que te deje algo, pero sin robarte mucho tiempo, ni proponerte ritos, muletillas repetidas, o religiosidades huecas y en casos hasta hipócritas, con la única finalidad de llenar un espacio de tiempo. Hoy se impone algo así como una comida rápida pero nutritiva, no chatarra ni hojarasca. Como lo dijo muy bien, hace ya mucho tiempo un señor conocido como Gracián, Lo Bueno, si Breve, Dos Veces Bueno. Que el Dios de todo poder nos ayude y nos regale sabiduría y madurez. Un poco tarde aprendí que hablar o escribir mucho, no es necesariamente decir mucho. Si un día llueve y un poeta se toma una hora para pintarte de colores el atractivo y la belleza que encierra la lluvia, eso seguramente estará muy bonito, pero la Verdad genuina y contundente siempre estuvo, está y estará en una sola palabra: Llueve.

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¿Dios es Justo?

La pregunta que muchos creyentes se hicieron o hacen en algún momento de sus vidas: ¿Realmente Dios es Justo? Creo que la respuesta la tenemos en este pasaje de 2 Samuel que quiero compartirte: Capítulo 12 desde el 7 al 12: Entonces dijo Natán a David: Tú eres aquel hombre. Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Yo te ungí por rey sobre Israel, y te libré de la mano de Saúl, y te di la casa de tu señor, y las mujeres de tu señor en tu seno; además te di la casa de Israel y de Judá; y si esto fuera poco, te habría añadido mucho más. ¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos? A Urías heteo heriste a espada, y tomaste por mujer a su mujer, y a él lo mataste con la espada de los hijos de Amón. Por lo cual ahora no se apartará jamás de tu casa la espada, por cuanto me menospreciaste, y tomaste la mujer de Urías heteo para que fuese tu mujer. Así ha dicho Jehová: He aquí yo haré levantar el mal sobre ti de tu misma casa, y tomaré tus mujeres delante de tus ojos, y las daré a tu prójimo, el cual yacerá con tus mujeres a la vista del sol. Porque tú lo hiciste en secreto; mas yo haré esto delante de todo Israel y a pleno sol. 

Te queda claro: Dios perdonó a David su pecado, pero mira las bendiciones que se perdió David por la caída. Mira de lo que se privó por su aventura con Betsabé, el costo oculto que pagó por desviarse del camino que Dios puso delante de él. Dios le dijo: Yo te ungí por rey sobre Israel, y te libré de la mano de Saúl, y te di la casa de tu señor, y las mujeres de tu señor en tu seno; además te di la casa de Israel y de Judá; y si esto fuera poco, te habría añadido mucho más. Es decir que Dios estaba esperando derramar bendiciones que David no había siquiera imaginado, bendiciones que anhelaba derramar sobre su siervo. Bendiciones que podrían haber sido más grandes que todas las cosas que Él había hecho por David en el pasado. Sin embargo, a causa de su pecado, David viviría y moriría sin saber cuales eran estas bendiciones Y si esto fuera poco, te habría añadido mucho más, dijo Dios.

Hay algo que seguramente ya sabes porque así se enseña en todos los sitios cristianos, pero que no siempre nos queda retenido en nuestro pensamiento diario. Nada le agrada a Dios más que a colmar a sus hijos con bendiciones maravillosas. El cielo está lleno de gloriosas misericordias a la espera de ser derramadas sobre sus siervos que permanecen fieles, siervos que abrazan el pacto que Dios ha creado para aquellos que permanecen fieles a la voluntad y el propósito que Él pone delante de ellos. Y esas bendiciones no están reservadas sólo para los reyes y guerreros, sino para ti y para mí. Para cualquier persona que llama a Dios Padre. Pero, cómo y cuando vienen esas bendiciones depende totalmente de nosotros. Es nuestra obediencia la que las libera de la mano de Dios y las trae a nuestras vidas. Podemos vivir en la voluntad de Dios y experimentar su misericordia cada día, o podemos caminar por nuestro propio camino y perderlas.

Pablo sabía por propia experiencia todo esto, y así se los escribió a los Efesios, cuando en el capítulo 3 y verso 20 de su carta leemos: Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros. Entonces, vuelvo al inicio: ¿Dios es Justo? Lo es; le otorga a cada uno conforme a lo que ha sembrado. Al obediente, justicia y victoria. Al desobediente arrepentido, perdón y restauración. Al no arrepentido, libertad para que haga con su vida terrenal lo que quiera, aunque luego en la eternidad deba pagar lo justo por su desobediencia y rebeldía. Eso es Justicia. Cualquier otra cosa parecida, que tantos han enseñado por cuenta propia, es permisividad, adaptación al sistema del mundo secular y hasta complicidad. Te pregunto y quiero que pongas tu mano en tu corazón: ¿De verdad crees o piensas que Dios será cómplice de uno más pecados, simplemente porque es bueno y aguanta todo lo que tú le hagas?

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Evitando la Pirámide

En principio, estaremos de acuerdo en algo: todo lo que hemos compartido y examinado en estos últimos meses, seguramente no será suficiente para terminar con el sistema religioso que nos asfixia, nos esclaviza, nos perturba y hasta nos saca del Camino Real. Pero, al menos, te habrá dado acceso a una serie de elementos que, en algún momento, serán de infinita ayuda y potencial para combatirlo con éxito.

El mayor obstáculo que se nos presenta, curiosamente no viene de parte de un mundo incrédulo, impío, secular y pecador, sino de adentro mismo de nuestro denominado “ambiente cristiano”. Existen miles y miles de hermanos fieles, sinceros, honestos y altamente confiados en las estructuras de la iglesia convencional que han conocido y en la cual se congregan, que de ninguna manera entienden ni aceptan que algo de ese andamiaje histórico, quizás heredado de padres y abuelos, sea modificado en nada. Lo estiman y consideran con nivel de herejía.

Pero también hay miles y miles de cristianos nominales, que de uno u otro modo están ligados a los sistemas religiosos tradicionales a partir de cargos, posiciones y puestos laborales dentro de ellos. Las iglesias en principio y las estructuras denominacionales luego, contienen y sostienen a muchísima gente con salarios acorde a sus trabajos, incluso, ligados a diferentes convenios colectivos, como si se tratara de cualquier mediana o pequeña empresa. De hecho, a toda esa gente es directamente imposible hacerles entender que ese sistema del cual viven individual y familiarmente, deje de existir. Sería como firmar una especie de suicidio colectivo.

Creo que se ha podido demostrar en este trabajo, que la vigencia activa de los cinco ministerios, aquí denominados como el Ministerio Quíntuple, es el único reaseguro cierto con relación a la destrucción y eliminación del sistema religioso actual. Con el añadido de poder ver al Dios en el que creemos, en su estado absoluto y natural, que no es el que nos han presentado como válido todos los sistemas religiosos conocidos. De hecho, no veo que existan demasiados hombres de Dios ordenados como pastores, que se encuentren dispuestos a dar un paso al costado para permitir el ingreso, a su mismo nivel, de representantes de las restantes cuatro unciones ministeriales. Sin embargo, sólo un acto de obediencia y generosidad de esa altura podrá ser factor clave para la genuina restauración de la iglesia.

De ninguna manera admitiré formar parte de aquellos que prácticamente, y a través de todas las redes sociales conocidas y por conocerse, parecerían haber encarado una guerra sin cuartel en contra de los pastores, apóstoles o cualquier otro título otorgado por algunas de las variantes de la iglesia cristiana tradicional. No, no pasa por allí ni la solución ni la salida a este dilema. Recuerda que en cada ocasión que hemos cometido el error de generalizar y establecer parámetros abarcativos globales, lo único que hemos conseguido ha sido sumarle una injusticia más a las tantas ya experimentadas.

El problema no es la existencia de un pastor al frente de cada iglesia evangélica tradicional conocida. Porque fíjate que hay denominaciones que seguramente sabrás definir muy bien, que no tienen hombres titulados como pastores al frente de sus membresías, pero que el resultado final de esos trabajos es exactamente similar al supuestamente pastoral que estamos cuestionando. No es el hombre de manera individual y personalizada el responsable de la declinación de la iglesia en este tiempo, no. Es el sistema que los ha encaramado en la cúspide de esa pirámide y los ha llevado a equivocarse bien feo en muchas cosas y, además, caer en abusos propios de gente incrédula e impía.

A mí particularmente no me ha sido revelado todavía qué cosa hay que hacer de manera práctica y contundente, para terminar definitivamente con este sistema religioso que, como todo lo de ese orden, termina siendo aprovechado por las huestes del infierno. Yo tengo una revelación parcial para un trabajo parcial que forma parte de un todo que solamente Dios conoce. No puedo revelarte a ti lo que me ha sido revelado para lo personal a mí. Sólo te sugeriré que te leas el libro de Jeremías, completo, y muy probablemente lo disciernas. Parto de la base de que posees el mismo Espíritu Santo que yo. Y Él no se contradice.

Lo que sí sé, hoy, aquí y ahora, es que todavía estamos de este lado del sistema, formando parte de él aunque no estemos metidos dentro de un salón o un templo, y que la única salida posible para que definitivamente el Reino de los Cielos recupere lo que le pertenece, y el hombre también logre recuperar lo que perdió en la caída, es cruzar esta frontera tan compleja e introducirnos, definitivamente, en lo que sea que Dios determine que haya Del Otro Lado del Sistema.

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Una Procedencia Extraordinaria

El día que nosotros entendamos lo que significó para Jesús tener que cruzar esa línea divisoria, esa frontera entre las dos dimensiones básicas, quedaremos cautivos de amor por Él por siempre. No hay más. Aún si la cruz no hubiera estado allí, el verdadero sacrificio para Jesús, no fue la cruz. El verdadero sacrificio de Jesús fue salir de la dimensión de las cosas no creadas en la que estaba, y rebajarse en todos los terrenos para venir a la dimensión natural, la de las cosas sí creadas. Aún las descripciones más complejas, como Juan 1:1, donde dice “en el principio”, ya es incompleta. Porque utiliza un intervalo. Principio. Aunque para nosotros es una representación de la eternidad, ya Juan 1:1 empieza en la frontera que separa ambas dimensiones. No hay en la palabra ninguna descripción de la dimensión de las cosas no creadas, que resulte completa para entenderlo. ¿Sabes por qué? Porque Dios ya sabe que no podemos entenderla, en tanto que estemos en esta esfera, y ponernos en la misma estatura que la Creación.

El único ejemplo que podrías entender como comparación de ese sacrificio hecho por Jesús, sería el que, siendo propietario de una hermosa casa, comprada con el tremendo esfuerzo, sacrificio y ahorro de años, un día por imperio de ciertas obligaciones que no te tienen como responsable, aceptes abandonarla para ir a habitar a una de muchísimo menor calidad. Lo harás si esa es tu responsabilidad, pero que va a dolerte, va a dolerte. Muy traído de los cabellos este ejemplo, pero es el único que encontré más o menos representativo de lo que hizo Jesús al abandonar la dimensión de las cosas no creadas, para venir a atormentarse en esta. Alguien, con mucha imaginación, pero preciso acierto, dijo alguna vez que una de las cosas que más sacudieron la anatomía espiritual de Jesús, fue la de crecer, volverse adulto, envejecer, si es que quieres remitirlo a su etapa de nacimiento. ¡Él venía de una dimensión donde la palabra cumpleaños, no se conocía! ¡Nadie cumple años en el ámbito del espíritu! ¿Será por eso que la Biblia nos relata todo tipo de celebraciones llevadas a cabo en los tiempos anteriores a Jesús, en sus tiempos y en los posteriores, pero jamás nos cuenta de una celebración de cumpleaños? Hay bodas, presentaciones de niños en la sinagoga y hasta bautismos, pero jamás un solo cumpleaños de alguien.

Fíjate que nosotros, los seres humanos creados, al concepto de vejez lo tenemos desde niños. Sabemos que el abuelo es viejo y nosotros muy jóvenes. Pero luego sabemos que un día, a no ser que nos muramos antes, llegaremos a ser viejos como ellos. ¡Lo tenemos incorporado como parte de nuestras vidas! Vemos cómo se vuelven blancos los cabellos de seres que amamos, y los nuestros mismos, luego de una etapa considerable de vida. Ahora, ¿Alguien ha visto envejecer a Dios? Por eso me causa mucha tristeza cuando alguien lo dibuja como un anciano de largo cabello y barba blanca. ¿Nadie le avisó al dibujante, que en la dimensión de lo no creado en la que habita Dios, el tiempo no existe? Y cómo será el precio de esa gloria, que cuando está clavado en la cruz, cumpliendo con el mayor sacrificio que a un ser de carne y hueso se le podría pedir, Él, el dueño de toda la fuente de agua viva que colmará nuestras vidas, en el cenit del despojo que aceptó para asemejarse a uno de nosotros, dice: ¡Tengo sed…! ¡El dueño de la mayor fuente de agua del universo, tiene sed! La tremenda humillación de tener que pasar por una sencilla necesidad biológica básica: beber.

Hemos dicho anteriormente que Dios no tiene necesidades, ¿Recuerdas? Y ahora estamos observando que ese hombre, que es Dios mismo, encarnado, tiene sed. ¿Puedes concebir a Dios en ese estado? Ni lo intentes, es imposible para una mente finita y sucia como la nuestra. ¿Cómo podrías entender que el mismo que dijo un día: El que tenga sed venga a mí y beba”, ahora clame por un sorbo de agua? El puente que permitió que Jesús pudiera cruzar desde la dimensión de las cosas no creadas, a esta de las que sí están creadas, fue el Espíritu Santo, en el momento en que entró en María. ¿Y sabes qué? Todavía lo es para cualquiera de nosotros. ¿Lo crees? Qué terrible tiene que ser para Dios el verte a ti, que le costaste tan alto precio, sintiéndote un gusano, sintiéndote desafortunado, sintiéndote desprovisto, pobre o abandonado. Gran parte de la iglesia se siente aún inferior que el resto de la gente. Yo me pregunto: ¿Cómo puedo yo sentirme menos, cuando costó tanto a Dios llegar a esto? Por eso es que el diablo nos satura de fracasos, nos hace ver que cuando tenemos una crisis en la pareja, o en la familia, o en lo que sea, eso tendrá más poder que entender el precio que por cada uno de nosotros fue pagado.

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El Origen de Esas Palabras

(Éxodo 3: 14) = Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros. 

Siempre me intrigó lo siguiente: ¿Por qué no dice así? Y respondió Dios a Moisés y dijo: Yo Soy el que Soy; así que dirás a los hijos de Israel: Yo Soy el que Soy me envió a vosotros. ¿Has entendido la diferencia? Vamos de nuevo. Él dice: Yo Soy el que Soy me envió a vosotros, así que dirás a los hijos de Israel: Yo Soy me envió a vosotros. Pero hace un momento ha dicho que su nombre es Yo Soy el que Soy. ¿No debería ir y decir: Yo soy el que Soy, me envió? ¿Por qué se olvida esa parte? Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.  Escucha: en el nombre de Dios, cuando dice “mi nombre es”, da el nombre que tiene en la dimensión de las cosas no creadas, y luego en el de las cosas creadas. Pero cuando dice: “así dirás”, sólo da su nombre de la dimensión de las cosas creadas. Yo sé que esto es difícil de entender porque a mí mismo me costó mucho trabajo incorporarlo al conocimiento cuando lo escuché enseñar. Así te lo voy a aclarar con los mismos rudimentos que me lo aclararon a mí.

El nombre, en la Biblia, representa tres cosas. Primero, representa el origen de algo. Segundo, representa su naturaleza, Y tercero, representa su propósito. Entonces, cuando tú ves que Dios le pone el nombre a alguien. Por ejemplo dice: Abraham. El nombre Abraham, está ligado a Ur de los Caldeos. Y no sólo eso, está ligada a su naturaleza. El Abram sin la hache al medio, y el Abraham con la hache al medio. De Padre Enaltecido, a Padre de Multitudes, ¿Recuerdas? Y está ligado a su propósito. Y es por eso que Dios cambia el nombre. Y eso también tiene que ver con Saulo y Pablo, con Simón y con Pedro. Es decir que el nombre, significa algo muy poderoso. Muy bien; volvamos entonces al concepto del nombre de Dios. ¿Cuál es el nombre de Dios? Yo Soy el Que Soy. Ahora; eso está tomado de esas cuatro letras que no tenían sentido, ¿Verdad? Así es que; ¿Estamos claros con que el nombre de Dios no es Jehová? Y te puedo dar un dato más: la persona que le puso como nombre Jehová a Dios, fue en el año 1520, un obispo llamado Pedro Galatino. Él, lo que hizo fue añadirle las vocales al tetragramaton, que así se denominaba esa serie de letras impronunciables.

Yo he utilizado durante muchos años la concordancia Strong. Me regalaron unos hermanos argentinos que viven en Barcelona, una muy completa, un libraco que lo que tiene de pesado lo tiene de bueno. Y, respecto a Yo Soy el que Soy, esa concordancia dice: El nombre de Dios, en ese pasaje, revela: Su gloria, Su honor, Su posición, Su poder y Su sustancia. Yo Soy, es el nombre de Dios en la dimensión de las cosas no creadas. Si tú llamas a alguien que está en medio de un grupo, seguramente alguno de los que está en ese grupo te dirá: ¿A Cuál de nosotros llamas? Y tú le responderás: ¡A él! ¡Al que tiene la corbata con claveles rojos! En cambio, si hay una sola persona y yo la llamo, nadie tendrá ninguna duda que estoy llamando a esa persona y no a otra.

Y ese prefijo que yo utilizo cuando en medio de un grupo grande llamo a una determinada persona, es “él”. Quiero que se acerque, él. Y ese prefijo, es el que Dios utiliza para rotularse a sí mismo cuando dice: Yo Soy ÉL que Soy, que es su nombre para el ámbito de las cosas creadas, donde tú y yo moramos ahora. Pero, cuando hablas del nombre completo y absoluto de Dios, entonces es simplemente, solamente, definitivamente: Yo Soy. ¿Por qué? Simple: ¡Porque no hay nadie que esté a su lado! Cuando dices “el que” soy, es porque Él está en otro plano. ¿Ahora lo estás entendiendo, verdad? Por eso le dice a Moisés: Mira Moisés, mi nombre es Yo Soy El Que Soy para ti. Pero cuando vayas a ellos, les dirás que vienes de parte de: Yo Soy.

Una noche, un grupo de discípulos están a punto de zozobrar en una de esas cáscaras de nueces que eran las embarcaciones de esos tiempos, y ahí aparece caminando sobre las aguas, una breve muestra de la dimensión de las cosas no creadas, al que cuando le preguntan aterrorizados quién es, porque se suponen que se trata de un fantasma, él les responde con absoluta tranquilidad: No temáis, Yo Soy. En ese momento, fíjate, él les está hablando desde la dimensión de las cosas no creadas, y expresa visiblemente, que él está por encima de toda creación. Porque las leyes de la física no operan en él. ¡El camina sobre el agua! Yo camino sobre el agua, ¡Porque Yo Soy! Y no solamente es el caminar lo asombroso de ese pasaje, sino la declaración de Jesús.

Porque esa declaración, Yo Soy, está expresando el hecho que le permite caminar sobre al agua. ¡Él puede caminar sobre el agua, porque Él Es! A lo mejor un día de estos aparece un oriental o asiático que merced a sus rudimentos pueda caminar sobre el agua, pero será en base a un tremendo esfuerzo mental o a la tarea conjunta de una multitud de demonios congregados para que él pueda hacerlo. Porque él es parte de lo creado, no importa cuánto poder tenga en su mente, no interesa que haga volar una casa. ¡Él sigue siendo creado! Pero cuando Jesús caminó en esa noche, Él no estaba haciendo ningún esfuerzo. ¡Porque Él, ES! No es necesario decir que Él es Dios. Simplemente, ¡Él Es! Así que ahora, para despejar el desbarajuste que muchos tienen en sus cabezas, habrá que hablar de la Trinidad. Porque créeme que no son pocos los que creen ver tres dioses, cuando en realidad hay uno solo.

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El Verdadero Concepto de Sacrificio

(Colosenses 1: 15) = Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. 

Vamos a ver: cuando Jesús estaba en la dimensión de las cosas no creadas, con el Padre, no era el primogénito. Porque primogénito, es un concepto que tiene relación con el tiempo, porque implica que es el primero. No puede haber primero, si no hay segundo. Entonces, en esta descripción tan tremenda de Colosenses 1:15, está diciendo algo: para que Jesús cruce esta dimensión tuvo que convertirse de ser, el Yo Soy a ser el Primogénito. Y eso va de la mano de esto:

(Apocalipsis 1: 8) = Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso. 

¿Se entiende? Ahora voy a hacerte una pregunta: ¿Qué es mayor, la dimensión de las cosas no creadas, o el Alfa y la Omega? La dimensión de lo no creado. Entonces, aunque es un título maravilloso decirle a Jesús eres el Alfa y la Omega, ese término es de categoría inferior a decirle simplemente, Tú Eres. ¿Qué fue lo que él perdió? El punto es este: para que Jesús atravesara la línea divisoria, tuvo que hacer un gran, pero gran sacrificio, que no hay mente humana que pueda entenderlo.

(Apocalipsis 13: 8) = Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo. 

A ver; déjame que te pregunte: ¿Desde cuándo fue inmolado Jesús? Desde el principio del mundo. ¿Sabes qué dice en el original? Desde antes de la fundación del cosmos. Escucha esto: el concepto de sacrificio que nosotros tenemos de Jesús, es el de su sacrificio en la cruz. Pero resulta ser que ese sacrificio, fue aquí, en la dimensión de las cosas creadas. ¿Y sabes qué? Ese no fue el mayor sacrificio de Jesús. El mayor sacrificio de Jesús, fue dejar de ser Dios absoluto, para pasar a ser el primogénito.

Entonces tú, cuando analizas el evangelio, lo ves a Jesús sufriendo a tal punto, que en su agonía le dice al Padre: “Padre…devuélveme la gloria que tuve contigo, antes que el mundo fuera”. Y siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios, como cosa a qué aferrarse. Sino que se despojó, ¿De qué? De toda la gloria divina. El Jesús que caminó por treinta y tres años en la tierra, es un borrador en blanco y negro de lo que realmente es en la dimensión de lo no creado.

Dios glorioso. Él perdió esa magnificencia que tenía al traspasar la frontera dimensional. Eso se llama encarnación. En la carta a los Filipenses, dice que se despojó. Esa palabra se traduce así, pero en realidad lo que dice conforme al original, es que se vació. Imagínate un gran botellón de agua fresca. Y le sacas la tapa y lo empiezas a derramar. Y lo vacías, y lo vacías hasta que queda apenas un dedo de agua dentro de él. ¡Eso es lo que vimos de Dios en Jesús!  Sí, vimos gloria en él, gloria como del unigénito. Pero ¿Sabes qué? Jesús sabía que no se comparaba lo que él tenía, con lo que él tuvo. El más grande sacrificio de Cristo, no fue la cruz, sino cruzar la línea divisoria entre ambas dimensiones.

(1 Pedro 1: 18) = sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, (19) sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, (20) ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros, (¿Qué movía a Dios? El amor. ¿Y cuándo fue sacrificado Jesús? Antes de la fundación del mundo.)

(Filipenses 2: 5) = Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, (6) el cual, siendo en forma de Dios, (Nota que el concepto de forma, está ligado a imagen) no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, (7) sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; (O sea: él solo, él solo tener forma de hombre, lo hacía siervo. ¿Por qué? Porque pasaba al mundo de las cosas creadas) (8) y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.  

Presta atención al detalle: primero dice muerte, y luego añade: muerte de cruz. Está hablando de dos cosas. Dice muerte, y eso fue trasponer la línea divisoria entre ambas dimensiones. Y luego muerte de cruz. Esto es: Jesús murió dos veces. Escúchame: si esto no te provoca algo como me lo provocó a mí, no quiero decir que estés muerto, pero por lo menos estás dormido. Porque estamos hablando de un Jesús como nadie citó o enseñó antes, de un Jesús en debilidad espiritual. Porque Jesús llega a nosotros con no mucho más de un diez por ciento de divinidad. Entonces, él anhelaba, su espíritu gemía cada día, porque él no era de esta creación. Y está demás decir que su propia creación no lo aceptó. Si no miren lo que hizo con él. Lo que ocurre es que a eso ni siquiera lo tocamos.

Sin embargo, como ese es un tema que tú conoces, no me interesa ahora hablarte de la cruz, sino de esa primera muerte. Cruzar la frontera dimensional. ¡Qué terrible fue cruzar esa línea divisoria, para él! De hecho, Jesús habló varias veces de esto, pero ¿Puedes creer que los discípulos jamás le entendieron? Nadie quita mi vida, -dijo- sino que soy yo el que la pongo. Un día me conocerán, un día me verán, como yo realmente soy. ¡Ahora no soy nada! ¡Un día me verán!

Y así y todo, los discípulos no agarraban una sola palabra de lo que Él les decía. ¿Por qué? Porque una dimensión no puede entender a la otra. De hecho, creo que ya te diste cuenta que esta no es una palabra para entretenerte o, como vulgarmente se dice: distraer el estómago. Porque si hemos de salir del sistema religioso, nuestro alimento espiritual ya no podrá ser cocinado en sus hornos.

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Conociendo al Padre

Siempre llamó poderosamente mi atención la facilidad con la que muchos de nosotros han separado a Jesús de Dios Padre como si fueran dos seres distintos y hasta distantes. Aferrados al Egipto de nuestras mentes programadas por la cultura griega que no acepta nada que provenga de lo sobrenatural, nos resulta muy complejo entender lo de las tres personas en una y una expresada en tres. De hecho, el Espíritu Santo ha sido el más cuestionado, examinado, analizado y, en casos, aunque parezca una blasfemia llena de herejía, dejado a un lado. Y no en sitios del mundo secular, sino dentro mismo de algunas de las denominadas como iglesias cristianas. Pablo es claro y a Jesús se refiere cuando dice esto:

(Colosenses 1: 15) = Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. 

Hay algo para añadir aquí que quizás pueda sonar como un concepto demasiado fuerte, pero será necesario que se lo entienda correctamente. Cuando dice imagen, eso significa que no es la realidad. Por ejemplo; la ley, era la imagen de cosas invisibles. Ahora: ¿A quién describe, si dice que él es la imagen del Dios invisible? Porque después dice que es el primero. El primero engendrado, primogénito, de toda creación. De alguna forma, Jesús tenía que salir de donde salió toda la creación. Tenía que salir del costado del Padre. Es decir que Jesús no caminó entre los hombres como un espíritu, ¡El caminó como un hombre! Tenía cuerpo, tenía alma y tenía un espíritu. Él traía la imagen de Dios.

El día que el cristianismo en su totalidad acepte de una vez por todas esto que termino de decir, será el día en que la iglesia del Señor comenzará una etapa de poder y gloria. Porque si piensas que Jesús durante su estadía en la tierra hizo todo lo que hizo fue porque era Dios mismo caminando, tus posibilidades se verán disminuidas por el simple hecho de tener más que en claro que tú no eres Dios. Ahora bien; si de pronto entiendes que Jesús hizo todo lo que hizo siendo tan hombre como tú o como yo (Y lo digo genérico, incluye a mujeres, obviamente), simplemente usando un poder que emana de Dios mismo y al que tú y yo también tenemos acceso pero no nos atrevemos a ejecutarlo, las cosas cambiarán rotundamente.

(Hebreos 1: 3) = el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, (¿Sabes qué dice aquí? Siendo la representación exacta de su naturaleza. Está describiendo a Jesús.)

(2 Corintios 4: 4) = en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. (Es la tercera vez que se habla de Cristo como la imagen de Dios.)

(1 Corintios 13: 12) = Ahora vemos por espejo, oscuramente; más entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. 

Te doy un dato: Jesús, mientras estuvo en su carne, con sus discípulos, sólo pudo dar un conocimiento parcial de su Padre. Sólo cuando Él vuelve y puede venir el Espíritu Santo, es cuando podemos recibir un conocimiento completo de Dios. O sea: Jesús, en los días de su carne, no pudo transmitir un conocimiento completo del Padre, porque él era la imagen de Dios. Y el problema de la imagen, es que ves borrosamente, como en un espejo. A tal punto era eso, que Felipe no dudó en pedirle que le mostrara al Padre. Y dijo que, si hacía eso, a él le bastaba.

 Y Jesús le diría algo así, como: ¿Es que no lo ves, Felipe? ¡No! ¡No lo veo! ¡Te veo a ti! Borrosamente, como en un espejo. ¿Por qué? Porque la dimensión de las cosas creadas, no tiene la capacidad de ver. Aún Jesús, en los días de su carne, al entrar y cruzar la frontera entre una y otra dimensión, pierde toda la capacidad de mostrar toda la plenitud del Padre y de Dios. Entonces les dice: ¡Tranquilos! Volveré. Y el Espíritu Santo vendrá, les enseñará, les recordará nuevas cosas, pero ahora, todavía no las pueden soportar. Las cosas que yo quisiera decirles, ustedes todavía no las pueden soportar.

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Heme Aquí; Envíame a Mí

Si examinamos la carta a los Efesios, veremos que en el capítulo 1, se describe a Jesús. En varios de estos versos se describe a Jesús. Y en el verso 22, está hablando de la iglesia, de que sometió todas las cosas a sus pies, lo dio por cabeza por sobre todas las cosas, a la iglesia…

(Efesios 1: 23) = la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

¿Te lo digo de otra forma? Todo salió de Dios. Todo, aún Jesús. Entonces Dios tenía que ubicarse en la dimensión de las cosas no creadas, poner un mundo nuevo, y colocar en ese espacio a todo lo creado, visible o invisible. Pero no tenía que cruzarlo. Ya sabes lo que pasaba si lo cruzaba. Entonces él utiliza la voz. Su voz es Cristo mismo, y esa voz es la que ejecuta la creación. El punto está en que, así como era armónica esa frontera entre las dos dimensiones, se convierte en un problema cuando el hombre peca. Cuando Adán peca, Adán queda aislado de Dios. Es como si tú debieras tratar de levantar a alguien que se ha caído, pero por alguna razón grave, no puedes tocarlo.

Entonces, el Señor queda en una encrucijada de nuevo. ¿Cómo puedo yo restaurar y ayudar a mi creación que está en la esfera de las cosas creadas, sin cruzar la línea divisoria, la frontera? A diferencia de antes de la caída de Adán, Adán y Dios eran un solo espíritu que fluían en un solo sentir. Pero la línea divisoria, después que él peca, se convierte en un paso fronterizo, que Dios ya no puede atravesar. ¿A causa de qué? De que el centro de la creación, que era el hombre, cuando él peca, contamina a todo el mundo creado. Lo digo más claro: toda esta esfera es contaminada por el pecado de Adán. Entonces Dios, en la soledad de su dimensión unitaria, escucha una voz. Vente conmigo al libro de Isaías.

(Isaías 6: 8) = Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí. 

¿Sabes que el primero que dijo eso, fue Jesús? Imagínate la escena. Jesús se acerca y le dice al Padre: “Padre…envíame a mí; permite que yo vaya y cruce la línea divisoria, la frontera, y entre a la dimensión de las cosas creadas.” Dios lo mira y le dice: “Hijo; ¿Tú sabes lo que estás diciendo, no? Si tú cruzas eso, perderás todo lo que te hace ser parte de esto. ¿Sabes qué dice en Miqueas 5:2? Que: sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad. ¿Te das cuenta? Vamos a ver algunos versos, ahora, que quizás te van a dar a entender qué es lo que Jesús iba a hacer al atravesar esa línea divisoria y fronteriza entre lo creado y lo no creado.

Con todo esto en tu mente, ¿Puedes entender que una enorme mayoría de cristianos en el planeta, pretenda cruzar una frontera parecida, (Salirse del mundo físico para operar y funcionar en el plano espiritual), y que eso lejos de costarle algo, sea una fiesta? Me gusta la fe. Me gusta declarar por fe lo que no se ve, como si se estuviera viendo. Pero eso es algo muy distinto a un mero y hasta irresponsable voluntarismo que, lejos de conseguir obtener poder y victoria, hasta hoy lo único que ha logrado es derrota y destrucción de ministerios y santidades.

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Cruzando En Nombre del Amor 

Tú y yo sabemos que todo el ejército celestial, fue creado. Los tronos, los imperios espirituales. Lo visible y lo invisible. Todo eso fue creado. Por eso, cuando yo estoy orando y digo Padre Eterno, podría cambiar esa palabra y decir: Padre de la Eternidad. O, en todo caso, Padre del Tiempo. Para la mente profana, parecería ser lo mismo decir Padre No creado, que Padre Eterno, pero después que hemos entendido esto, creo que hay una diferencia. Vayamos por un momento, ahora, a la dimensión de las cosas creadas. Dios creó todas las cosas por amor. Y Colosenses 1:16, que ya leímos, dice que Dios creó todas las cosas. Hebreos 11:3 dice: Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía. Dice que de manera que lo que se ve, fue hecho de lo que no se veía.

Eso quiere decir que aún los abismos, las regiones celestes, el mundo espiritual, todo eso fue creado. Debemos sacarnos de la cabeza, el hecho de que lo espiritual es eterno. ¡No! Sólo Dios tiene ese rasgo. Tengo una figura, que vi en un trabajo de otro hombre de Dios, que puede graficar esto. La región de las cosas creadas y la región de las cosas no creadas, son dos regiones diferentes, que sin embargo conviven en una dulce y serena armonía. De hecho, hay una línea que divide una región espiritual de la otra. Una línea divisoria entre lo no creado a lo que ha sido creado. Una especie de frontera. Un límite casi geográfico entre una dimensión y la otra. Ahora bien; si Dios cruzara esa frontera, automáticamente dejaría de ser Dios. Porque si Dios cruza a este lugar nuestro, se convierte en algo creado.

Ahora bien; si Dios necesitara por algún motivo cruzar esta línea divisoria, necesariamente va a tener que perder mucho. Y la única forma de poder recuperar eso, va a tener que ser a través de la muerte, del sufrimiento. No es posible, por simple voluntad, que alguien del ámbito creado, pase a la dimensión de lo no creado, y viceversa, quedó dicho. Dios se propuso crear. Escribió en una tapa de una gran carpeta: Proyecto Creación. Y luego se preguntó a sí mismo: ¿Cómo puedo crear? No es tan fácil, porque siempre hay una enorme diferencia y distancia entre el creador y la creación. Escucha: ¿De dónde salió Eva? ¿Alguien de ustedes conoce la Biblia lo suficiente como para decirme de donde salió Eva?

No. En ninguna parte de mi Biblia dice que salió de una costilla. Sólo dice, y no significa lo mismo, que salió del costado. Si alguna versión bíblica dice costilla, es una mala traducción. Dice del costado. ¿De dónde sacó Dios todas las cosas? De su costado. ¿De dónde salió la iglesia? Del costado de Jesús. Todo lo que fue creado, salió de Dios. De hecho, este proyecto creación, ponía a Dios en una encrucijada. Porque él tenía que crear un espacio donde pudiera poner las cosas creadas. Pero él no podía cruzarla, porque si la cruzaba, él pasaba a formar parte de las cosas creadas. Entonces él hace algo extraordinario: utiliza su voz. Porque su voz no vuelve vacía, sino que cumple aquello para lo cual fue enviada.

O sea que lo que Dios utiliza para crear, no son las manos, es su voz. Y dijo Dios. Por eso, cuando tú agarras Colosenses, que hemos leído anteriormente, dice que Jesús creó todas las cosas. Y en Juan 1, dice que él es el Verbo. ¿Quién creó todas las cosas, entonces? ¡Jesús! ¿Pero cómo? Como la expresión verbal, como la expresión fonética. Cuando yo saco aire de mi diafragma, y ese aire cruza por unos músculos llamados cuerdas vocales, estas vibran, y se escuchan sonidos. Esa es mi voz. El Padre habló, y se expresó el Hijo. Y el Hijo pudo penetrar como creador la frontera divisoria, sin cruzarla físicamente. Fue su voz la que salió y no volvió vacía, e hizo lo que tenía que hacer.

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Todo Fue Creado para Él

En esa dimensión de lo no creado de la que hemos estado hablando, no hay ni siquiera luz. No hay oscuridad, no hay materia, no hay espacio, no hay tiempo. Sólo está Dios. Todos los otros elementos, pertenecen al concepto del mundo creado. Parece una novedad, pero no lo es de ninguna manera: ¡El tiempo es algo creado! Por eso, cuando alguien te dice que estaremos con el Señor para siempre, literalmente, nosotros inmediatamente tratamos de pensar eso en función del tiempo.

Cuando lo que Dios está hablando, es de otro tipo de relación, nos encontramos en una dimensión diferente. Para el Señor, ciertamente, mil años son como un día y un día como mil años. ¿Por qué? Porque todo eso fue hecho para nosotros, pero él no se rige por eso. No puedes decirle que tienes prisa por algo o que no tarde en responderte algo. Él te va a entender porque es Dios y todo lo sabe, pero prisa o tardanza, no son temas que lo ocupen, y mucho menos que lo preocupen. Y aquí tenemos que volver sí o sí al concepto ya mencionado de Padre Eterno.

Será necesario, aunque no puedas entenderlo, que logres establecer la diferencia entre el Padre No Creado, al Padre Eterno. Dios nos ha puesto en la tierra, para que nos movamos por intervalos. Por ejemplo: es tiempo de nacer, es tiempo de morir. Ahí hay un intervalo. Es tiempo de iniciar, es tiempo de terminar. Ahí hay otro intervalo. Lo primero, lo último. Ese es otro intervalo. El Padre No creado, no se mueve en esos intervalos. Pero el Padre Eterno, sí. Jesús es el Alfa y la Omega, principio y fin. ¡Pero Jesús es eterno! Sí, pero está sujeto a un intervalo.

 (Juan 1: 1) = En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 

(2) Este era en el principio con Dios. (¡Pero aquí habla de principio! Quiere decir que está hablándonos desde un plano diferente. Puede, pero también puede que sea el mismo principio del que se habla en Génesis 1:1, que es un principio equivalente a modelo, a diseño, a patrón, y no ha comienzo o inicio de algo. NO te olvides que nosotros cuando leemos Génesis leemos en la versión tradicional Reina Valera que en EL principio creó Dios los cielos y la tierra, pero que cuando vamos al original, nos enteramos que en realidad dice en UN principio. Y no es lo mismo)

(3) Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. 

Eso va de la mano con Colosenses 1:16: Porque en él (¿En quién? En Jesús. Está describiendo a Jesús) fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. 

¡Wow! Dice que todo fue creado por medio de él y para él. Tronos, dominios, potestades, todo. ¿Está hablando de Satanás, también? ¡Sí! ¿Y en qué rango está Satanás? ¿Dónde está Satanás? ¡Dentro de las cosas creadas! ¿Te digo algo? Es imposible que Satanás penetre a estos lugares. Él es un ser creado. Y fíjate que en Colosenses dice que aun en el ámbito de las cosas creadas, hay cosas creadas que son invisibles. Lo que quiero decirte es que de ninguna manera pienses que la dimensión de las cosas creadas, es un lugar de materia, únicamente.

Porque, por ejemplo, los ángeles están aquí, también. Entonces, el concepto de ver a Dios rodeado de sus ángeles, no es tan real. Porque sus ángeles, son parte de otra dimensión. Por eso es que se habla de la soledad de Dios, porque ni siquiera los querubines o los serafines están en esta parte. En esta parte sólo está lo que nunca fue creado. ¿Logras entender esto? Ni lo intentes desde tu mente natural. Por inteligente que seas, esto te va a parecer siempre una locura. Porque el evangelio sigue siendo una locura, pero para los que se pierden. ¿Ahora sí te queda claro?

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Conociendo al Padre Eterno

Quiero que veamos algo en el libro del profeta Isaías. A este verso que voy a transcribir lo tenemos que leer en detalle, porque creo que nos va a dar una visión más clara de todo lo que hemos estado hablando. Isaías capítulo 9 y verso 6: Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Cuando tú lees esto de manera simple y casi a la carrera, como acostumbran a hacer todos aquellos presionados por su escaso tiempo disponible, no alcanzas a darte cuenta que esta, probablemente, es la descripción más completa de Jesucristo.

Porque, veamos, empecemos por esto: ¿A quién está describiendo en este pasaje? ¡A Jesús! Si tú te lees todo el capítulo 9, te vas a dar cuenta que es una profecía, que habla acerca del nacimiento de Jesús. Y que, así como en Éxodo 3:14 Dios mismo se identifica y casi muestra su documento de identidad cuando dice Yo Soy el que Soy, el documento de identidad de Jesús está aquí, en Isaías 9:6. Por favor, préstale mucha atención y tenlo siempre al alcance de tu vista, es casi la llave de ingreso a los umbrales del Reino. Y esto, no pienses que es la ocurrencia de alguien que intenta estar en la misma sintonía de todos los que hablanb y hablan del Reino sin verlo ni haber entrado. Sólo es reiterar el único evangelio que Jesús dejó para ir más allá de una salvación por Gracia.

Quiero que ahora que sabes que esto está describiendo a Jesús, lo vuelvas a leer con este entendimiento. Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de PazMuy bien; ahora, por favor, trata de entender lo que te voy a decir. Padre Eterno, como dice aquí, es diferente a Padre No Creado. ¿Por qué digo esto? Porque el concepto de Padre Eterno, está ligado al concepto de tiempo. En cambio, Padre No creado, o increado, que es lo que enseñamos como dimensión de las cosas no creadas, es un concepto en donde el tiempo no existe, ni siquiera como eternidad.

Según este pasaje de Isaías, la descripción que se hace de Jesús, no sólo implica rasgos de él, sino que describe la esencia de su propia existencia. El concepto más fuerte es, precisamente, el de Padre Eterno. Imagínate que estás describiendo a un niño pequeñito, a un bebé, y lo estás llamando Padre Eterno. Si no puedes entenderlo, es porque nuestra mente no tiene, precisamente, la capacidad para entenderlo y moverse en los planos de la dimensión eterna de Dios, ¡No puedes! Lo que voy a decirte pégalo en tu nevera u otro sitio en el que puedas leerlo todos los días: Nadie puede conocer y entender a Dios usando una mente creada y finita. No es una universidad la que te muestra a Dios, es el Espíritu Santo.

Porque Dios mismo te dice que te deja su Espíritu Santo para que te guíe a toda verdad, ¿No es cierto? Entonces coincidirás conmigo que ni tú, n yo ni nadie puede arrogarse hoy conocer y tener TODA la verdad. Porque de ser así, no necesitaríamos a ningún Espíritu Santo que nos guíe a encontrarla. Así es que, teniendo en cuenta todas estas cosas, deberíamos buscar elementos que nos ayuden a comprender esto. Nuestro principal enemigo para dar este paso, es que nosotros estamos sujetos al tiempo. Toda nuestra vida está encadenada al concepto de Cronos. ¡Pero Dios, no!

Por ejemplo: Jesús se mueve en el concepto de Kairos. Pero Dios, en su dimensión de lo no creado, ni siquiera en el concepto de Kairos. Él, es.  Es decir que el concepto de Kairos y de Cronos, implica también la esfera de la dimensión de las cosas creadas. ¿Por qué? Porque una de las cosas que Dios creó, fue el tiempo. Esto, generalmente te pega como a las cinco de la madrugada, pero no le hace, es así.  A tal punto que, en el libro del Génesis, dice claramente que puso las lumbreras, para que marquen las estaciones. Los tiempos. Tiempo de sembrar, tiempo de cosechar, etc. De hecho, Si Dios creó el tiempo, jamás podrá entrar en ninguna caja que nosotros le preparemos por una simple razón: no cabe allí. ¿Qué quiero decir con esto? Muy simple: Dios no cabe ni en una doctrina, ni en un templo ni en una biblia. O sea: Dios no es religioso. ES DIOS.

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El Motor que Mueve a Dios

A partir de todas estas cosas que hace un largo tiempo venimos viendo, habrás podido discernir que Dios empieza a hacer algo diferente, algo distinto. Ejemplo: Juan 3:16, tú te sabes el verso, dilo en voz alta para que te escuches tú mismo: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. Muy bien. Porque de tal manera, ¿Qué cosa? Porque en la soledad de Dios, hubo algo dentro de él, que empezó a provocar que él empiece a pensar, si se puede usar el término, hacer algo que lo saque de esa situación de soledad. El motor de la voluntad de Dios, es el amor. O sea: lo que mueve la mano de Dios en una dirección, es el amor. Siempre. Si tú no tienes proteínas o carbohidratos en tu cuerpo, no puedes tener energías. Si no tienes azúcar, no hay energía. Lo que mueve a Dios, es el amor. Entonces, estando en una situación de soledad, el Señor va a hacer algo tan tremendo y tan arrojado, que verdaderamente no hay mente que pueda entenderlo.

Dios tiene necesidades. ¡Un momento, hermano! ¿Qué me está diciendo? ¿Cómo puede tener Dios necesidades? Te doy un ejemplo, en Mateo 21:3, Jesús dice algo: Y si alguien os dijere algo, decid: El Señor los necesita; y luego los enviará. Entonces, resulta ser que Dios necesita algunas cosas. Es natural que tú ahora puedas decir con total certeza: Dios me necesita, porque indudablemente es así. Así es que Dios decide hacer cosas conforme a su identidad de amor. ¿Qué dice Juan 4:23, un versículo más que famoso, si los hay? Más la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca (Tranquilamente podemos entender este “busca”, como necesita) que le adoren. 

Se han elaborado decenas, centenares y hasta miles de estudios respecto a la adoración, pero muy pocos de ellos dicen algo que es absoluta y estrictamente verdadero: una persona que adora, necesita adorar. De otro modo, y llevándolo a nuestras costumbres tradicionales, si esa persona no necesita adorar, sólo es una persona que canta. Es alguien que tiene algo tan fuerte dentro, que necesita sacar eso a través de la adoración. Literalmente, y a esto creo ya haberlo enseñado alguna vez, adorar, significa en lo concreto: lamer la mano como un perro. Es decir que hay implícito un inocultable concepto de humillación. Y también un concepto de posición y otro concepto de servicio. Vas a encontrar en tu Biblia pasajes maravillosos, donde Jesús, por ejemplo, halaga a una persona porque hizo algo.

Ahí va un ejemplo: está reunido Jesús en una casa, cuando entra una mujer. Llega y rompe el perfume y lo unge con él, Recuerdas ese pasaje, ¿Verdad? Y cuando Jesús habla de ella, porque los presentes tratan de evitar que ella siga haciendo eso, dice: cuando yo entré aquí, nadie hizo lo que esta está haciendo ahora. Nota que Él buscaba algo. Necesitaba algo. Pero ella, desde que ha entrado, no ha parado de hacerlo. Entonces puedo ver que Dios, definitivamente, necesita adoración, necesita amor. Y te digo algo más: en la primera carta de Pedro, capítulo 4 y verso 8, dice que el amor cubre multitud de pecados. ¿Sabes por qué Dios te perdona? Porque te ama. No es porque te lo merezcas o porque seas muy importante para la iglesia, es simplemente porque te ama. Así que, una vez más, vemos que lo que mueve a Dios, es el amor. Y eso es maravilloso, porque piensa por un momento. Piensa lo que mueve al dios de otros grupos muy difundidos y conocidos. ¿Verdad que no se le parece? Lo que mueve a nuestro Dios, es el amor.

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Un Salto Dimensional

Nosotros, los que hemos accedido a ciertas responsabilidades ministeriales, solemos fastidiarnos con la inmadurez con que muchos de nuestros hermanos toman la vida de fe. Estamos más que acostumbrados a las preguntas insólitas y a los análisis livianos e inconsistentes que una enorme mayoría hace. La gran pregunta que nos surge, es: ¿Fue así también en la época del ministerio de Jesús? La respuesta es Si, también le tocó a él pasar por esas contingencias. Y lejos de fastidiarse, él supo y pudo mantener la calma, ejercitar la paciencia y dar siempre respuestas de alimento y provecho. Juan relata uno de esos casos.

(Juan 14: 8) = Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. (Felipe. No era un improvisado ni un cualquiera. ¡Había sido trasladado de modo incomprensible, como Enoc, para ir a sentarse junto al etíope! Y aquí no le habla del Padre, le pide que diferencie entre el Padre y el Hijo. Mira la respuesta de Jesús)

(9) Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? 

¿Qué se supone que sucede, acá? Felipe no entendió esto. Felipe trataba de conocer al Padre de forma directa, pero la respuesta de Jesús, es esta, dicho de otra manera: Mira Felipillo, la única forma de conocer al Padre, es conocerme a mí. ¡Soy yo quien revela al Padre! ¡Al verme a mí, ya has visto al Padre! ¿Por qué? Porque el único que ha venido de la misma dimensión de las cosas no creadas donde habita Dios, es Jesús. Hubo uno que hizo este salto dimensional.

(1 Samuel 16: 7) = Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón. 

Esto quiere decir que Dios, en el ámbito eterno, mira de una forma diferente, oye de una forma diferente, se expresa de una forma diferente a la forma o manera a la que nosotros estamos acostumbrados a recibir información en el ámbito natural y terrenal. En el texto de Juan que estuvimos viendo, dice que nadie ha visto jamás a Dios, pero nota lo que dice después con relación a Jesús, el Hijo. Dice que él lo ha dado a conocer. También hemos leído el pasaje que dice que el Espíritu de Verdad es el que nos va a guiar. O sea que hay una relación muy estrecha entre el Hijo, que viene a darnos a conocer al Padre, y el Espíritu de Verdad.

Te digo más: el Espíritu Santo es el que hace el puente entre el Hijo y el Padre. Porque el Espíritu Santo, tiene la habilidad de moverse entre las dos dimensiones. Por ejemplo: ¡Nadie vio al Espíritu Santo! Pero sí a Jesús. Entonces, Jesús ha dado a conocer al Padre. Pero es el Espíritu Santo el que establece y profundiza ese conocimiento en el hombre. ¿Qué es lo que hay en la dimensión eterna? Sólo Dios. Y muchas veces se habla, en términos teológicos, de la soledad de Dios en esa dimensión eterna. Porque allí, reitero, sólo está Dios. Claro está que el concepto de soledad, de ninguna manera en este caso implicará depresión. Dios no es hombre para que se deprima. Además, será inteligente separar el concepto de soledad tradicional, del de soledad como único.

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Cómo Definir lo Indefinido

Existe una palabra hebrea que yo no sé si alguna vez alguien te dijo o te enseñó, que es una palabra que fue utilizada en muchísimas ocasiones durante los primeros trescientos años de la iglesia. Es una palabra que no es necesario reproducir, pero que significa, precisamente, lo que más nos cuenta entender: lo no creado, o lo infinito, si es que quieres estirarlo más y llevarlo a un terreno más…académico.  Y fíjate que es en ese lugar que implica esta palabra, donde no existe cielo, no existe abismo, no existe tiempo y no existe espacio. Porque todos esos términos, son parte de la naturaleza creada, y podrás darte una idea de que le cuesta mucho a esa naturaleza creada, poner términos que identifiquen o definan a una naturaleza no creada. Mucho más cuando, te reitero porque es básico y vital, en la naturaleza no creada, solamente está Dios.

Como ejemplo casi doméstico, te puedo citar al famoso, promocionado y hasta bastardeado asunto de los milagros. Un milagro, -se nos explica- es todo aquello que altera el orden natural establecido. Dos aves meciéndose y cantando en un cable de energía, mientras una vaca muge en un campo, es algo natural. Dos aves mugiendo en un campo y una vaca balanceándose y cantando en un cable de energía, es un milagro. Y más allá de los fraudes y engaños de los que Babilonia se ha valido para captar adeptos, lo cierto es que los milagros, -si Dios los necesita para algo-, existen hoy día. A eso creo que lo sabemos todos. O casi todos…El gran tema está en como podemos explicar un milagro. Allí es donde el tema pasa a otra dimensión.

El famoso concepto de la anti-materia se deriva precisamente de esa palabra. Es un lugar en donde todo lo que existe, nunca fue creado. Sólo existe. Y, si quieres, hasta podemos nominarlo con un rótulo para nada fantasioso: la dimensión de lo no creado, que es como decir: la dimensión de Dios. Y vamos a poner la dimensión de lo creado, y para rotularla, se utiliza otra palabra. ¿Sabes qué significa? La dimensión de lo creado. Se puede decir, entonces, que esta dimensión de las cosas no creadas, de ninguna manera podrá ser comprendida por la mente humana, pero la dimensión de las cosas creadas, sí puede ser comprendido por la mente humana, porque la mente, fíjate, es parte de esta dimensión.

Y es interesante, que la primera auto-descripción de Dios, la de Éxodo, simplemente es una declaración verbal. En un tiempo verbal muy específico: Yo Soy. Pero, por ejemplo, cuando se describe a Jesús en Apocalipsis, se utiliza el que era, el que es, el que habrá de venir. Es decir que hay una clara referencia al tiempo, pasado, presente y futuro. Mientras que en Éxodo 3:14, no. Simplemente dice el tiempo Yo Soy. Como un activo presente permanente. En la dimensión de las cosas no creadas, no hay pasado, no hay presente, no existe el concepto de tiempo; aún la eternidad es, apenas, un elemento pequeño, dentro de lo que es lo no creado. Para esto, tengo que empezar a diferenciar lo que es el Padre, de lo que es el Hijo. Y esta diferencia, nos va a ayudar.

Y será bueno advertir, que la Biblia nunca habla de un Padre en términos de inicio. Te lo aclaro: se dice de Jesús, el Alfa y la Omega. Pero cuando se habla del Padre, se dice: Padre eterno. Notas la diferencia, ¿Verdad? Es decir que el Hijo, está en función del tiempo, pero el Padre siempre está en función su dimensión original, la de las cosas no creadas, de la eternidad. Para no prolongar innecesariamente esto, se pueden ver en nuestras biblias algunos textos. Por ejemplo, el que se encuentra en Juan 14:8. Ese es el intento del hombre de tratar de entender esa dimensión divina. Y no es el único. Y todavía hoy el minúsculo hombrecillo sin Dios pretende lo mismo.

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¿Será Que Nadie le Vio Jamás?

Muy bien; el primer punto que quiero que empecemos a entender, es que cuando se nos dice que a Dios nadie le vio jamás, no quiere decir que lo vio con los ojos naturales. La primera definición de lo que es Dios, también está claramente en la palabra. Dice: Dios es Espíritu. Esto quiere decir que, técnicamente, una persona no puede ver con sus ojos naturales a un ser espiritual. Claro que aquí dice: A Dios nadie le vio jamás. Pero resulta ser que, cuando tú recorres el Antiguo Testamento, te vas a dar cuenta que mucha gente no sólo lo vio, sino que también habló con él, tuvo comunión con él. Entonces, ¿Qué estará diciendo aquí Juan, respecto a que a Dios nadie le vio jamás? El nivel de ver que dice en Juan 1:18, tiene que ver con haber penetrado al ámbito privado de Dios, y verlo tal como es. ¿Es que tiene Dios un ámbito privado? Claro que lo tiene, mayoritariamente, lo llamamos Dimensión. Hay mucha gente que ha estudiado esto. Hay poca gente que lo ha compartido. Hay otros que lo hemos aprendido de ellos. Todavía hay mucho temor a ser rotulado como loco o blasfemo.

Y hasta donde yo sé, a eso, cruzar a otra dimensión, nadie lo ha hecho. Y te doy un ejemplo: Abraham no solamente habló con Dios, sino que además también comió con él. Pero, para que Abraham pudiera tener esa experiencia sobrenatural, Dios tuvo que adquirir una forma humana. Es decir que entonces no fue Abraham el que se introdujo en el ámbito privado de Dios, sino que fue Dios el que vino al ámbito privado de Abraham. Entonces, cuando dice aquí que a Dios nadie le vio jamás, el unigénito Hijo, ¿Quién es? Jesús, que está en el seno del Padre… ¡Un momento! ¿Cómo que está en el seno del Padre? Para este momento, ya, en el capítulo 1, se está introduciendo ya al Cristo encarnado, al que se dice que hizo tabernáculo entre nosotros. Y fíjate que, en muchas partes del Nuevo Testamento, se habla de Jesús como que está en dos lugares al mismo tiempo.

Es como que está en dos ámbitos, en dos dimensiones al mismo tiempo. Ahora; dice que Jesús vino a dar a conocer al Padre. Eso quiere decir que todos los libros del Antiguo Testamento, no fueron suficientes para poder dar a conocer a Dios. De tal forma, que tuvo que venir Jesús para dar un conocimiento perfecto del Padre. Lo que quiero decir es que, si tú quieres entender a Dios según el Antiguo Testamento, vas a tener un problema. Porque no fue la intención de Dios revelarse como él es, en el Antiguo Testamento, sino mostrarse a través de un velo. Pero, en el Nuevo Testamento, (Y me refiero a donde realmente comienza, que es en la cruz) nosotros podemos tener una nueva experiencia de conocimiento de Dios, como nunca antes ha habido.

(1 Juan 4: 12) = Nadie ha visto jamás a Dios. (¡Y lo vuelve a decir! ¿Te das cuenta?) Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros. (Pero mira como empieza el versículo, ¿Verdad? Nadie ha visto jamás a Dios. Pero, ¿Qué me está diciendo Juan? ¿Sabes qué edad tenía Juan cuando escribe esto? Superaba los noventa años. ¿Sabes qué escribió antes de esto? El Apocalipsis. ¿Y sabes qué dice allí? Que a Dios, nadie le vio jamás. El mismo Juan que escribe el libro del Apocalipsis, hace esta tremenda declaración)

El problema de por qué no podemos entender qué es Dios, y nota que no digo quién, sino qué, es porque nosotros somos parte de lo que se llama la naturaleza creada. Nosotros somos parte de algo que fue creado. Adán fue creado. Tú fuiste creado por Dios. Hay una sola cosa que existe, que nunca fue creada, y es Dios. Y es muy difícil, que la naturaleza creada, pueda entender algo que es increado, es decir: no creado. La única forma de poder conocer, es a través del Hijo. Justamente, para eso vino Jesús. Para que, a través de él, pudiéramos conocerlo. 

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