Estudios » Crecimiento

El Reino No es Hacer, es Ser

La idea de traer estas enseñanzas tiene como prioridad, decir antes que ninguna otra cosa, que no tienen como objetivo contradecir nada ni ir en contra de lo establecido. Aún en contra de lo que pueda parecer, no tienen un espíritu de milicia o de batalla. Nunca tuve esa mentalidad, sino la de simplemente impartir palabra que alimente y nutra tu espíritu. Eso te llevará a madurar y, madurarte a ti y a todos los que están allí, haciendo lo mismo que tú, es simplemente y nada más que cumplir mi rol de ministro. Cualquier otra cosa es vanidad y culto al yo.

Ya tenemos muy claro que no queremos provocar a Dios al no querer poseer la tierra. Y poseer la tierra es nada menos que tener dominio sobre una tierra llena de gigantes. No se trata de dominar todo el planeta de manera literal, sino que tú puedes tener alta victoria sin importarte lo que exista en el planeta. Y que si tú no te metes en la tierra y tratas de hacer eso, me temo que jamás tendrás paz auténtica y divina. Porque entrar en la tierra, es el reposo de Dios. Ya lo he dicho más de una vez: hasta que tú no vivas en el nivel que Dios quiere que tú vivas, no vas a tener reposo.

Es cierto también, en el ejército natural, que aquellos que van al frente salen mucho mejor que aquellos que se quedan rezagados. Siempre en la retaguardia se levanta el polvo, caen las granadas y nadie sabe de dónde vienen los disparos. Pero que te matan, te matan. En el frente, al menos puedes ver al enemigo y te defiendes mejor. Si Dios no fuera omnipresente, yo estoy seguro que Él estaría en las filas del frente de combate.

(Lucas 11: 1-4) = Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos. Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. (Perdona al que te ofendió ya mismo, no esperes que venga a disculparse. Dios no te cobró por perdonarte. Lo hizo mucho tiempo antes que te arrepintieras y le pidieras perdón) Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal.

Vemos que los discípulos de Jesús le piden que les enseñe a orar y Él, además de dejarles y dejarnos esa oración modelo que es el Padrenuestro, les dice que le pidan al Padre que aquello que opera en el cielo, opere también en la tierra. Pídele al Padre que según funciona el Reino de Dios en el cielo, queremos verlo funcionar aquí, en la tierra. ¿Y qué sucede con esto? Sucede que podemos ver que, a través de la historia, se han levantado grandes controversias en el pueblo de Dios. Cada vez que Dios trae una verdad, revela una verdad o trae una verdad a la iglesia o a la nación de Dios, se levantan extremos.

Hay un extremo, que es el pueblo, que se opone a la verdad que se revela. Pero hay otro extremo. Hay otro pueblo que recibe esa verdad u aborta todo lo que había aprendido, y exagera y todo se convierte en lo que acaba de aprender. O sea: no mantiene un fundamento firme. Y el péndulo comienza a mecerse ente los obstinados que dicen que eso no puede ser Dios, porque yo llevo veinte años en la iglesia y eso siempre se ha hecho así y los otros que dicen que ese es un anticuado y que nada de lo que él ha hecho sirve porque ahora todo se hace así. Los dos están mal. Son dos extremos, y todo extremo es malo y es considerado pecado.

Pero entonces aparece lo que siempre hemos elegido llamar como un remanente, y es un pueblo que recibe una verdad, la madura y la ejecuta pero, al mismo tiempo sigue buscando más verdad. Entonces le llega la próxima verdad y no aborta la anterior, sino que acrecienta su conocimiento y continúa creciendo de gloria en gloria. Es es el que era en sus inicios Bautista, y un día se convirtió a Pentecostal, pero interiormente sigue siendo Bautista.  Luego viene el movimiento de Santidad y añade santidad a su vida, pero sigue siendo lleno del Espíritu y le sigue gustando la Palabra. Luego viene el movimiento Carismático, pero le gusta la Palabra, le gusta la santidad, ora en lenguas, y ahora es carismático.

Luego viene el movimiento de la prosperidad, pero sigue siendo santo, le gusta la palabra, sigue adorando a Dios, ora en lenguas y prospera. Luego viene el movimiento de la fe y ahora usa el dinero con fe para manifestar el Reino de Dios. Esa vendría a ser en grandes rasgos quizás algo exagerados, la idea de Dios, porque Dios prospera a su pueblo de gloria en gloria. Toda la verdad de Dios está presente, pero la revelación o la iluminación, es progresiva. Es un poquito aquí y un poquito allá. Imagínate por un momento que Dios nos diera todo de golpe y al mismo tiempo. ¡Imposible! No tendríamos manera de recibirlo. Vamos creciendo.

Entonces, la palabra de la que yo quiero hablar y que tal vez tú ya has oído muchas veces aunque sin especificarte demasiado sus fundamentos, es la palabra Reino. El mensaje del Reino. Y lo primero que todavía hace hoy mucha gente es levantar muros de sordera y decir que ya venimos con otra doctrina y otro mover. Tranquilo, Dios sigue moviéndose. Dios trajo fe para que la fe consiguiera la prosperidad y esa prosperidad pudiera ejecutar el Reino. Dios sabe lo que está haciendo; el que se sigue equivocando, es el hombre. Porque la prosperidad no era para ti y mucho menos para el predicador, era para mover el Reino. Es imposible establecer un Reino en la tierra sin disponer de billetes.

O sea que teníamos que tener fe para creer en Dios también por el dinero. Antes ni siquiera se hablaba del dinero porque se sostenía que pensar en el dinero era pecado. El dinero no es pecado. ¡El amor al dinero por sobre el amor a Dios, es pecado! Es idolatría y tiene un destinatario: Mammón. Pero hoy se puede creer en Dios para tener las finanzas para seguir expandiendo el Reino. Sin embargo, lo que ahora debemos entender, es qué es lo que vamos a expandir. ¿Un grupo de religiosos repartiendo tratados en una plaza? ¿Una iglesia en cada esquina de la ciudad? ¿Gente adorando a Dios? Dudas. ¿Qué es el Reino?

Dios sigue usando estas mismas palabras, como palabras de gravitación. Si tú dices Prosperidad, alrededor de esa palabra se reúne gente de distintas doctrinas denominacionales. Porque al llamarlo “movimiento”, han podido tomar un atajo en sus rígidas doctrinas y ahora pueden creer en esa prosperidad. Eso, es todo hombre. ¡Verdad! Todas esas son cosas de hombre. No le hace. Es cierto, a pesar de todo lo falso que pueda haber en ello. El hecho de que algo existe y es falso, sólo te está indicando que tiene que haber algo que es cierto. Porque no puede haber algo falso que no se haya copiado de algo genuino. No puede haber una copia si no hay un original.

No se puede pervertir lo que no existe. Hay un depósito espiritual de alto nivel. De acuerdo, se ha pervertido y mucho, pero hay un depósito. Son malos los extremos en todo, es cierto, pero…¿Qué es un extremo si no hay un centro? En algo coincidiremos y lo diremos a dúo: el Reino de Dios es una verdad que necesito entender. Y creo que estamos más que a tiempo para entenderlo, antes que venga el tiempo de lo que se conoce como “falsas voces”. Tú ten en cuenta esto: cuando hablamos de un falso profeta, no es nada diferente que hablar de un falso pastor. O un falso evangelista. Siempre hablamos de falso profeta. ¡Hay falsos apóstoles! ¡Falsos maestros! Porque lo que es falso es la persona, no el don.

El que es falso, es el profeta. O sea: un falso profeta es una persona que usa el don con falsas motivaciones. Si tú conoces la persona, ya dejó de ser falso lo que sea. Hay falsos mecánicos, hay falsos plomeros. O sea que, en todo reino, en toda categoría, hay buenos y malos. ¡Hay falsos maestros en las escuelas públicas! Hay quien va para recibir un salario mensual y hay quien va porque tiene la vocación desde pequeño y ama la enseñanza. Así es que, entonces, no puedes abortar una verdad por temor a los extremos.

¿Qué es el Reino de Dios? La palabra Reino es la palabra basileia, creo que ya tienes que saberlo, lo hemos enseñado y significa fundamento de poder, o una influencia. Es un territorio o una jurisdicción. Es el dominio del rey. Son los súbditos que se someten al rey los que se constituyen como su reino. Es un ámbito, o una dimensión, aunque también puede ser una especie. Usamos la palabra reino para decir, reino animal, el reino vegetal, el reino mineral. Estamos hablando de una especie, de un grupo definido. Cuando hablamos de reino, hablamos de la jurisdicción o del área donde tú tienes dominio.

Hay un ejemplo más que doméstico. Tu autoridad y dominio terminan donde comienza la de tu vecino. Tú puedes pintar tu casa del color más horrible que encuentres y nadie podrá decirte nada, es tu casa y tu dominio. Pero no puedes pintar la de tu vecino con el mismo color, a menos que él te delegue la autoridad y el dominio para que lo hagas. Allí termina tu reino. Y esto es importante, porque nosotros siempre hemos aprendido que el Reino es una nube en un cielo con una casa en no sé dónde, rodeada de calles de oro que no existen porque en mi Biblia sólo habla de LA calle de oro, es decir, una sola y no sé cuantas fantasías más vendidas como doctrina a respetar a muerte por muchos.

No debemos hacernos tantos problemas. El Reino de los cielos es el lugar en donde Dios tiene autoridad. Y Dios tiene autoridad en la tierra, en el cielo, en el infierno y en todas partes. Así es que el Reino incluye un lugar, pero no se restringe a un lugar. Es la jurisdicción en donde Dios tiene influencia. Oye: ¿Tiene influencia de verdad Dios en ti? Entonces tú eres parte sustancial del Reino de Dios. El salmo 145:13 dice: Tu reino es reino de todos los siglos, Y tu señorío en todas las generaciones. En primer lugar, para todos aquellos que todavía sostienen obcecadamente que el Reino está suspendido hasta el milenio, que lean esto: está en todas las generaciones. Y además, es un Reino que está por sobre todos los sistemas, eso significa siglos. Y esto incluye al sistema religioso, aunque no te agrade.

Salmo 146:10: Reinará Jehová para siempre; Tu Dios, oh Sion, (La cual es la iglesia) de generación en generación. Aleluya. Hebreos 2:7, dice: Le hiciste un poco menor que los ángeles, Le coronaste de gloria y de honra, Y le pusiste sobre las obras de tus manos; Y en el inicio del verso 8 dice: Todo lo sujetaste bajo sus pies. ¿Eso va a ser cuando regrese o ya fue cuando ascendió? Ni te esfuerces: cuando ascendió. Ya pasó. Mateo 28:17 y 18 dice: Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. ¡No es mañana! ¡Ya se le entregó! En el cielo…y en la tierra también.

Colosenses 1:13 dice: el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, (La palabra Potestad significa “del derecho de las tinieblas”) y trasladado (Tiempo pasado) al reino de su amado Hijo, Ya llegó. Por eso estás aquí, escuchándome. Dice: El reino de Dios, (Hablándole al judío) será quitado de vosotros y entregado a otra gente. ¡Ya lo tengo! Ya le fue quitado. Son escrituras. Ni siquiera estoy enseñando o predicando, apenas leyendo la Biblia. Lucas 12:32: No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino. Es imposible que alguien te dé algo que todavía no ha llegado. Por eso es que dice Buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia. ¿Cuándo, mañana, cuando te mueras? Si todavía no hay nada, no puedes buscar nada.

¿Qué te está diciendo? Que busques del Reino su influencia, su poder, su autoridad, su propósito, subjetividad. Es pensar como rey, como embajador primeramente, y yo me hago cargo de la cuenta, dice el Señor. Los embajadores no se preocupan por sus gastos, saben que el gobierno que los envió allí se hará cargo. Otra escritura nos dice que el Reino de los Cielos sufre violencia. A ver, a ver…en las nubes no hay violencia, ¿Verdad? Porque es el Reino DE los cielos, no el Reino EN los cielos. En Mateo 3, Juan el Bautista está predicando y dice en el verso 2: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Claro que se ha acercado. Todavía no ha nacido nadie de nuevo, pero está allí. Por eso Jesús dice: Si nacieres de arriba, puedes entrar en el Reino…

Porque déjame decirte que entras cuando naces, no cuando mueres. ¿Eres nacida o nacido de nuevo? Ya has entrado en el Reino. Y ahora lo queremos manifestar. ¿Y como no vamos a poder, si está aquí? Cristo decía: si con el dedo de Dios expulso demonios, ciertamente el Reino de Dios ha venido sobre de ti. Eso te deja más que en evidencia que el Reino es ni puede ser una nube. Una nube no sale por un dedo. El Reino es una autoridad delegada. Jesús vino, en el mismo capítulo, predicando por primera vez en Mateo 4:17 y dice: Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

Jesús está un poquito más de tres años en la tierra, y en el libro de Hechos, cuando comienza a despedirse de la gente, antes de irse, les da un tremendo seminario de cuarenta días y cuarenta noches hablando acerca del Reino de Dios. Pablo, en la ciudad de Roma, viejo y ya en el final de su ministerio, en el último capítulo de Hechos y en el verso 23, dice: Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas. Tremendo. Y los versos 30 y 31 del mismo capítulo dicen: Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.

A mí me parece que un mensaje tan popular en la iglesia primitiva, y que dicho sea de paso, fue el único mensaje que Jesús predicó, tiene que ser restaurado. Y muchos se han equivocado y no han entendido la restauración, porque el producto de nuevas alabanzas, no es ni será jamás la innovación de nuevos instrumentos o ritmos seculares dudosamente convertidos, sino de una nueva mentalidad. Y es imposible entender restauración, sin que primero se logre entender el verdadero mensaje de la Palabra de Dios. Y la razón por la cual todavía hay mucha gente que parecería no tener ni idea para dónde ir, es porque se ha restaurado todo, menos el mensaje. Eso es empezar al revés, porque es el mensaje el que restaura tu manera de pensar y, con ello, cambia el estilo de ministración también cambia. Lo que necesitamos saber, es cuál es el verdadero mensaje del evangelio. Créase o no, el setenta por ciento de la iglesia, lo desconoce.

Cuando la iglesia todavía en algún sector, predica tanta destrucción en los tiempos finales, y tenemos tantos maestros proféticos en las redes y en la televisión que aún adhieren a un final de fuego nuclear con todo el planeta destruido, déjame decirte sin entrar en ningún debate, que para mi gusto, esas no son ningunas Buenas Nuevas. Esas no son buenas noticias. Ese no es un buen mensaje o un mensaje alentador. Jamás se lo predicarías a tu hijo pequeño, que ama vivir y quiere seguir viviendo muchos años. Creo que los más despiertos espiritualmente, ya entendieron que el temor ya no es el ancla para atraer a la gente al Reino de Dios y una buena noticia o una buena nueva, no es que tu ciudad, tu país, tu mundo estalle y toda tu familia se destruya en un segundo.

Todo evangelio que carece de buenas noticias, no es el evangelio de Dios. Toda palabra que no encierra esperanza en ella, no es de la boca de Dios. Pero entonces, ¿Cuál es la verdad? La verdad es que tenemos que aprender el mensaje que predicó nuestro Rey. Mira lo que dice Marcos 1:14: Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, ¿El evangelio de quien? ¿Qué evangelio predicaba Jesús? Del Reino. (Verso 15) diciendo: (O sea: de esto consta ese evangelio. Él lo predicaba diciendo lo siguiente, o sea que lo que estoy por decir, describe el mensaje. Y dice, citando a Daniel) El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio. La esencia del mensaje del Reino es que no tenemos que esperar nada, porque lo que tenía que pasar, ya pasó. El tiempo se ha cumplido.

Esto está más que claro en blanco y negro, no necesita que Hermes, el dios de los ladrones te lo interprete. El Reino de Dios se ha acercado. Arrepentíos y creed en este evangelio. ¿Cuál? ¡El evangelio del Reino! ¿Cuál es la noticia del Reino? ¡Que había un rey llamado Satanás, que ya no será rey, porque va a ser destituido, yo –dice Jesús- voy a ser nuevo rey y comienza un nuevo Reino, el Reino de Dios! Y comienza a crecer, como cada vez que alguien nace de arriba. Es la piedra que es cortada sin manos, Cristo. Que luego se convierte en un monte que llenará toda la tierra, La iglesia.

De manera que el Reino tiene mucho que ver con un tiempo ya cumplido. Un tiempo que ya está vigente. Un tiempo que ya comenzó. Sigue aumentando progresivamente y no cancela manifestaciones literales futuristas. Pero Dios es el mismo ayer, hoy, mañana y siempre. Dios es Rey hoy, mañana y siempre. El Rey reina ayer, hoy, mañana y siempre. El Rey tiene súbditos ayer, hoy, mañana y siempre. No tiene principio, no tiene fin, es de generación en generación. No lo puedes suspender con tu doctrina. Si Dios no tuviera poder hoy, tú y yo todavía andaríamos empantanados en el barro del pecado y la perdición. Escucha: si te pudo cambiar a ti y me pudo cambiar a mí, ¿Crees que habrá alguien a quien Él no pueda cambiar?

Mateo 13. Aquí Jesús enseña los fundamentos y los simples siempre entendían lo que Él quería decir, pero los fariseos siempre se enojaban. Así que yo aprendí y sigo con la certeza de que debemos hacer lo mismo que Jesús, y si queda algún fariseo por allí y tiene deseos de enojarse, pues que se enoje, no seré yo quien trate de evitarlo. Evitar que un fariseo se enoje, no es bíblico. Jesús no lo hizo, Él dijo todo lo que le era mandado decir. Jesús usaba parábolas. Traía un ejemplo físico y literal para expresar un principio más profundo y más real. Un principio espiritual. Y no me refiero a que Jesús ya comenzó un Reino literal, donde Él se sienta en un trono literal y terrenal y está reinando ahora en la tierra.

En una ocasión, cuando vieron la multiplicación de los panes y los peces, quisieron venir a buscarlo para convertirlo en rey. Y esto es muy importante, porque la iglesia ha asumido una mentalidad judaica, siempre otorgando a Israel literal una victoria más soberana que la nuestra. Si Jesús hubiera venido para ser rey de los judíos, algo no funcionó, porque cuando los judíos quisieron hacerlo rey, Él se escondió. Y si no lo hizo en ese momento, no hay argumento ni motivo alguno para que decida hacerlo mañana. En Juan 18, cuando quisieron apresarle, Él dijo: Mi reino no es de este mundo. En el original dice: mi reino no es de este mundo, ahora. Está en tiempo presente y como que continúa. Y lo que significa esta palabra mundo, allí, es sistema. Este sistema. O sea: MI reino no es con metralletas, ni con espada, ni con drones, ni con el uso y abuso de las redes sociales como manipuladoras de mentalidades.

¿No entienden que si yo quisiera llamo una legión de ángeles y ellos vienen y arrasan con todo? Pero yo no milito de esa manera, este no es mi reino, yo no tengo nada que ver con este sistema pervertido que ustedes usan como bueno. Mi Reino proviene de otro lugar. Mi autoridad proviene de otro lugar. Mi influencia proviene de otro lugar. Yo soy más alto que tú, presidente de mi país, cualquiera sea el país y el hombre o mujer que lo gobierne. Porque tú, mi estimado presidente, no tendrías ninguna clase de dominio si mi Padre no te lo diera. ¿Se entiende? Mi autoridad y la forma en que yo opero, es superior a la de ustedes, políticos, funcionarios, gobernantes de todas las naciones, grandes o pequeñas, ricas o pobres, anónimas o poderosas. Porque siempre los caminos de Dios son más altos que los nuestros. Vienen de otra dimensión que trasciende a esta dimensión. Muchos me preguntan: ¿Debe la iglesia estar involucrada en política? Yo siempre digo que no, que como iglesia genuina y no religiosa, estamos por sobre la política. Yo tengo derecho a entrar en el trono de Dios y atar y desatar lo que yo quiera en mi tierra. La política, no.

Para entender lo que te voy a decir, primero tienes que entender que la Biblia, es un libro espiritual. Lo que contiene son parábolas, analogías. Las parábolas que Jesús nos habla son metáforas, son ejemplos. Nos habla de cosas literales para que nosotros entendamos los principios espirituales invisibles que esas cosas literales encierran. La palabra nos llama Ovejas, siervos, nos llama hombres, luz, trigo, cuerpo, casa, morada, semillas, soldados. En otra parte te dicen que eres un árbol, una novia, aunque seas varón. Te dicen que eres un ejército, pan, somos nueva creación, reyes, nación santa, sacerdotes, y tú no eres ninguna de estas cosas. Tú eres Juan, Pedro o María, por citar nombres comunes en todas partes.

Esos son adjetivos que demuestran tu operación como parte del Reino de Dios. Como novia, tienes la intimidad, como árbol, estás plantado y das frutos, como soldado, sabes militar, como rama, te quedas centralizada en la vid y el olivo. Son características de la iglesia. Lamentablemente, la iglesia ha optado por ser una novia y ha abortado el resto de las características. Y entonces se pasa amando a todo el mundo. Ama tanto que ama al diablo y a todos sus demonios.

Somos edificio, somos un templo, somos sal, somos luz. ¿Cuándo has visto que algún cristiano evite que en un sitio oscuro se pongan lámparas? No tiene problemas con decir “yo soy luz”, pero no se atreve a decir “yo soy parte del Reino de Dios”. No te enojes con nadie ni critiques a nadie, sólo medítalo un momento y luego ve en qué lugar te encuentras tú. Olvídate de los demás. Te pueden decir que eres la novia, y si eres hombre y aunque seas machista, no te ofendes. Pero si te llego a decir que eres parte del Reino de Dios, entonces me miras como si yo estuviera fantaseando o delirando.

En Timoteo, somos soldados y militamos. En Efesios tenemos armadura. En Corintios se nos da un arma. En Hebreos dice que tenemos una espada. Y lo cierto es que tú no tienes ninguna coraza, ni tienes armas ni tienes espada. Y además, no estás peleando con nadie. La batalla es espiritual, es la batalla de la fe. Entonces, ¿Por qué en un soplo somos espirituales y, cuando se trata de Israel, se acabó y todo es literal? ¿Qué tenemos en la parábola del sembrador? Dios no es un Dios nacionalista. Y vale la pena recordarlo: Abraham era gentil. Su hijo Isaac, también. Jacob también gentil. Jacob decidió humillarse delante de Dios. Y como se humilló, se le dio un adjetivo. “Tú eres un israel”, le dijeron. Eres un príncipe con Dios. Pero seguía siendo gentil. Israel ahora tiene doce tribus, ¡Todos gentiles! Son israelitas, porque a Jacob le apodaron Israel. ¡No tiene nada que ver con una nación!

Dios quiere todo linaje, toda lengua y toda tribu, de la misma manera. Igualdad. No cae muy bien ese término en el ambiente cristiano porque ha sido y sigue siendo muy usado por la izquierda, el socialismo, el comunismo y todos esos “ismos” nefastos, pero no le hace. Igualdad es el principio básico del diseño de Dios, le guste a quien le guste. No necesitamos guerrilleros, ni abortistas ni gestores del matrimonio gay para ponerlo por obra; sólo la fe y la certeza de que es lo que Dios quiere. Por confrontar con lo otro, ni se te ocurra ponerle tropiezos a un propósito de Dios. Igualdad. No acepción de personas, razas, colores de piel, cuenta bancaria, etc. Escucha: Dios no es judío, Dios es Espíritu.

Muy bien: ¿Qué tiene la parábola del sembrador? Ustedes la conocen muy bien y por causa del tiempo yo no la voy a leer, pero recuerda que dice que alguna semilla cae junto al camino, o sea; junto al evangelio, no adentro. Otra dice que cae, pero que no tiene mucha raíz. Esto habla de la inconstancia. Hay muchos creyentes que tiene inconstancia. Creen, son sinceros, pero se cansan rápido de todo, hasta de las revelaciones. Otra dice que se ahoga por las cuestiones del mundo, o sea, la avaricia. Sólo una cuarta parte de este terreno da fruto, y de esta cuarta parte, sólo una tercera parte produce al ciento por ciento, o sea que en la minoría siempre está el remanente. Allí está el terreno fuerte y bueno.

Y Él comienza a predicar esta parábola, y luego continúa y les habla de la parábola del trigo y la cizaña. ¿Y por qué les estoy hablando de estas parábolas? Porque todas están explicando qué es el Reino de Dios. Y en el verso 24 de Mateo 13, dice: les refirió otra parábola, diciendo que el Reino de los Cielos era semejante a un hombre que sembró una buena semilla en Su campo. Pero, mientras dormían los hombres, (¡Que raro los hombres espirituales durmiendo!) vino su enemigo, sembró cizaña entre el trigo y se fue. Y cuando salió la hierba y dio fruto, salió conjuntamente con ella la cizaña. Vinieron entonces los siervos y le preguntaron el dueño de la casa: ¿No fue que nosotros sembramos buena semilla en el campo? ¿De dónde es entonces que aparece esta cosa rara que se parece al trigo pero que no lo es?

Bueno, es que ustedes estaban durmiendo y vino un enemigo y la sembró. Los muchachos le dicen muy animados, entendiendo buen cual es el propósito de la iglesia: ¡Bueno, pero entonces vamos a arrancar esa cosa y quemarla! ¡No queremos a ninguno falso, vamos a sacarlo! ¡No! ¡No hagas esto! Esto necesita discernimiento, y a eso lo da Dios a través de su Espíritu Santo justamente para estos casos, dónde tú no sabes decidir quien es bueno y quien es malo. ¿Sacamos la cizaña, señor? ¡No! ¡Deja que crezcan juntos! Sintetizando: el trigo y la cizaña crecerán juntos. Eso significa que va a haber guerra hasta el fin. tú no vas a tener paz nunca, así que será bueno que te acostumbres a ser militante y guerrero. La cizaña estará a tu alrededor hasta el fin. Más claro, imposible. No busques una iglesia sin cizaña, no la hay. Si hubiera alguna iglesia perfecta, tú la dañas cuando llegas a ella.

Y dice: Dejad que crezca, verso 30. juntamente, lo uno y lo otro, hasta la siega. Y al tiempo de la siega, yo diré a los segadores: recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla. Pero recoged el trigo en mi granero. Esto te deja una info que no siempre teníamos así: la cizaña se va primero. Continúa hablando del Reino de Dios y dice: es como una semilla de mostaza. Y ahí nos habla de la reacción múltiple del Reino, que arranca casi insignificante, pero siempre termina arrasando con todo, y no yéndose todo asustado en una fuga. No importa donde la siembres a esa semilla; está destinada a quedarse con todo. Esa es la enseñanza de la parábola. No la quiero leer como si estuviera delante de un grupo de alumnos principiantes y desatentos. Tú estás ahí porque sabes la palabra, si no, no estarías ni cerca de nosotros. Y luego comienza a hablar de la parábola de la levadura. De las tres medidas. Que no es otra cosa que el ósmosis del Reino de Dios. Empieza por un extremo y ¡Zas! Lo leuda todo. Cuando plantas al Reino de Dios, prepárate, porque es un Reino que trasciende. Es más poderoso que todos los reinos de la tierra, pero eso es cuando tú lo crees.

El Dilema está en nosotros. Tenemos más fe en destrucción que en restauración. Nos metieron en la cabeza que todo esto se va a hacer trizas, no que se va a transformar en algo maravilloso. Te lo paso en limpio: se nos hace más sencillo pensar en catástrofe que en restauración social. ¿A qué Dios estás sirviendo? Ojo: también los discípulos cuando lo oyeron sintieron que les dañaba toda su teología. Se enredaron tanto que por eso le pidieron que les explicara las parábolas con palabras a prueba de tontos. Y entonces se queda un grupo pequeño con él, después que se van las multitudes que vinieron por los peces y los panes, y le dicen: Maestro, explícanos bien como es este asunto. Y el Maestro comienza a explicarles el Reino de Dios.

Verso 36: Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa, y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: explícanos la parábola de la cizaña del campo. Respondiendo él les dijo: el que siembra la buena semilla, es el hijo del hombre. ¿Quién siembra la semilla? Cristo. ¿Quién es el hijo del hombre? Jesús el Cristo. En segundo término, vemos que el campo es el mundo. La buena semilla, son los hijos del Reino. ¿Quiénes son los hijos del Reino? ¡Nosotros1 ¡Y aquí dice que somos buena semilla! Así que hazme un favor, nunca más me vengas con que eres una basura pecadora salvada por gracia. Eres una hija o un hijo de Dios y muy buena semilla. El enemigo que la sembró es, el diablo. Cuidado: diablo no es Satanás. Diablo es la persona usada por Satanás. Diablo no es un espíritu, es una persona. ¡Es hermoso matar antiguas vacas sagradas que todavía quedan vivas! ¿Verdad?

Dice: el enemigo que la sembró es el diablo. La siega es el fin de la era, del siglo, del kairos. Los segadores son los ángeles. De manera que, igual que, de la misma forma que. Si entiendes como se hace uno, entiendes que esto se hace igual. De la misma manera que se arranca la cizaña y se quema en el fuego, así será el fin de este siglo. ¿Qué siglo? Este. Enviará el hijo del hombre a sus ángeles y recogerán de SU Reino, ¿Quién es el Reino de Dios? ¡Nosotros! Recogerá de su Reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad. ¿Entiendes ahora por qué el ímpetu casi desordenado e irrespetuoso de mi mensaje? ¿Entiendes por qué necesitamos una voz profética? ¡El juicio comienza por la casa de Jehová nuestro Dios! ¡Y es obvio! ¿Cómo vamos a juzgar al mundo si estamos operando en el mismo espíritu? Por eso dice que va a recoger de Su Reino, a todo lo que parece, pero no es. A la forma de religión que niega Su poder.

Hay un verdadero clamor por excelencia espiritual. ¿De qué mundo me estás hablando? ¡Está hablando de su iglesia! Recogerá de Su Reino a todos los que son tropiezo y tiniebla para el verdadero evangelio del Reino. ¿Por qué digo lo que digo y de la manera que lo digo? Porque quiero que el ciento por ciento de quienes me están escuchando hoy, se conviertan en trigo, antes que sea arrancada la cizaña. Mi mensaje es para la iglesia, yo no le hablo al mundo. Hay otros muy fuertes en Cristo enviados a eso. Amo al pecador, igual que cualquier evangelista, pero mi mandato es a partir del salmo 22:22. Hay muchos en la iglesia que NO SON iglesia. Alguien los tiene que zamarrear y hacer reaccionar para poder alcanzarlos.

Dice: Y los echarán en el horno de fuego. ¿Lo quieres más claro? Yo no sé qué hace tanta gente con estas escrituras. ¿Las pondrá en el baño o debajo de la almohada para no verlas? Y allí será el lloro y el crujir de dientes. Entonces… ¡Claro, eso será en el momento en que la cizaña ya no esté en el medio! Entonces, los justos resplandecerán. ¡Claro! Antes no pueden resplandecer porque cada vez que se mira la iglesia, se ve doble ánimo. Se ven algunos buenos, pero otros pésimos. Eso no atrae a nadie. Pero cuando Dios la limpie, las naciones van a venir. Porque van a ver la gloria de Dios en la iglesia. De hecho, luego de decirles esto, imagínate el rostro de los discípulos. Ha sobrevenido temor en ellos. Y luego continúa. Y de la forma en que sigue, a mí me deja toda la certeza de que no ha terminado de hablar, aunque mis amigos los traductores se hayan enamorado de los títulos que se les ocurrió poner allí.

Porque dice: Además… ¡Todavía no he terminado, no te vayas! Además, el Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo. El cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo. Y gozoso por ello, va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. Vimos que el que siembra la semilla es ¿Quién? Cristo. Dijimos que la semilla son los hijos del Reino. Dijimos que la cizaña son los hijos del enemigo. ¿Y el enemigo es? El diablo. Y que la siega es el fin del siglo. Fíjate en el verso 24, dice: El Reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró una buena semilla en su campo. Verso 31, dice: El Reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo. Mira el verso 41. Enviará el hijo del hombre a sus ángeles y recogerán de su reino. ¡Cambió la palabra Campo por Reino!

¿Te diste cuenta? Estaba sembrando en su campo, pero después vino a recoger de su Reino. Te dije que Reino no es solamente los súbditos, la iglesia, sino la jurisdicción donde funciona el poder de Dios. Y eso es en todas partes. Su jurisdicción. ¿Dónde funciona el nombre de Jesús? ¡En todas partes!  En Alemania, en China, en Japón, en la tierra, en el cielo y en el infierno. Toda rodilla se dobla. No hay otro nombre más alto. O sea que tú eres parte del Reino de Dios, pero no eres TODO el Reino de Dios. Hay miembros en el Reino de Dios, que no son redimidos, los ángeles. Son parte, son compañeros tuyos, son enviados ministradores para los herederos de salvación. Y dice que un hombre, Cristo, encontró un tesoro, que lo vio pero lo escondió. Por eso es que Cristo habla en parábolas.

Y allí empieza a caminar y a percibir el verdadero propósito. Recuerda que Jesús nace del Espíritu, y va madurando y creciendo como tú y yo y por ese motivo también va madurando y creciendo en las escrituras. Comienza a reconocer que Dios tiene un propósito, y que hay un tesoro, que son los hijos de Dios reinando en su creación, en el planeta. Pero no puede divulgarlo, porque dice la Palabra que si Satanás supiera, o cualquiera de los príncipes hubiera sabido que Cristo venía a hacer lo que hizo, no lo hubieran crucificado. Tenía que callárselo. Tenía que esconderlo. Encontró una verdad, encontró un tesoro, encontró una revelación, pero no se puso a tirarle las perlas a los cerdos. Tenía que guardarlas. ¿Nunca encontraste en una tienda algo especial y como no tenías el dinero encima, lo escondiste detrás de otros productos para darte tiempo a ir a buscar el dinero para llevártelo? No me digas que nunca hiciste algo así…

Cristo encuentra esa verdad, la esconde y comienza a hablar en parábolas, para que los que son de Dios entiendan, pero que los que no son de Dios siempre salen confundidos. Los fariseos siempre se enojan, pero los sencillos siempre aprenden. Allí es donde Él entiende que hay un principio, y que Dios quiere que sus hijos reinen. Pero se acuerda que Satanás tenía derecho legal en la tierra, que el mayordomo del planeta era Adán. Adán tenía la mayordomía terrenal, pero en desobediencia Adán le había entregado el título de la tierra a Satanás. Entonces Cristo no podía hacer nada en cuanto a su revelación, porque la tierra no le pertenecía como para hacerla. Entonces, gozoso por lo que encuentra, la entierra de nuevo, y dice Hebreos 12, que por el gozo que había delante de Él fue hasta la cruz. Y en Filipenses nos dice que dejó toda reputación y no escatimó ser igual a Dios y se redujo en semejanza de hombre y fue hasta la cruz y compró el campo. Compró la tierra.

¡Compró el planeta! Por eso la tierra tiembla a media tarde. Por eso se avergüenza el sol, cuando su sangre toca este planeta, redime el título de la propiedad, para entregárselo a los verdaderos hijos de Dios. El Reino de Dios, es AHORA. Tú ciudad, pueblo, aldea o campo donde vivas, te pertenece. No se trata de controversia. ¿Te imaginas la bofetada que le das al santo rostro de Dios, cuando le dices: ¡Señor, sácame de aquí!? La tierra no es un infierno, la tierra es buena. Y te pertenece. Es una mentalidad distinta. Al entender esto, toda la Palabra de Dios cambia. Por eso es que estos trabajos suenan distintos a lo convencional que ya conoces. No somos peregrinos, somos embajadores. ¡Es que tenemos un destino a futuro! Cuando llegue el futuro, te ocupas de eso. Ahora estás en el Reino. Ese es el Ah ora, luego vendrá el Después. Pero cuidado: sin el Ahora, no habrá Después.

Esto no es escatología, esto es palabra profética. Puede ser que afecte la escatología, pero no lo es. Esca, habla de los tiempos finales, y Logos, habla de la Palabra. Y cuando los judíos hablaban de escatología, hablaban de promesas futuristas. Pero sucede que en el Nuevo Testamento no hay ninguna promesa futurista. Porque el éscatos, ya había llegado. La última palabra, el éscatos de Dios, es Cristo. Si quieres hablar de escatología, vamos a hablar de la cruz. Entonces cabe la pregunta: ¿Qué tenía valor, el tesoro o el campo? ¡El campo! Él compró el campo. Lo hizo para redimir el campo. Por eso dijo que toda autoridad le era dada en el cielo, en la tierra, (Aunque muchos enseñan que hay que esperar no sé qué tiempo). ¿Cómo vas a tener el derecho de atar potestades, dominios y principados si no tienes derecho divino y legal? ¿Cómo vamos a militar en guerra espiritual, y después salir corriendo en una gran fuga?

¿Cómo vamos a hablar de restauración y enseñar a través de la Palabra, que la tierra va a ser destruida? ¿Cómo vamos a decir que reinamos en Cristo, y que toda rodilla se dobla, pero se lo vamos a entregar al anticristo? ¿No quedamos en que toda rodilla se dobla? ¿O vas a decirme que el anticristo no tiene rodillas? Anticristo significa todo lo que se opone a Cristo, y esos no son espíritus, son hombres…o mujeres. Tienen rodillas y se tienen que doblar. Y si fueran espíritus, demonios, ¡También van a doblar sus rodillas o lo que sea que tengan ante el poder más grande del universo eterno! Mateo 24. Peligrosísimo este capítulo. Ya lo he examinado en más de una ocasión, pero siempre encuentro algo nuevo.

Dice, el verso 36, que el día y la hora nadie sabe. ¿Leíste bien? Nadie sabe. Eso significa que todos los mapas están equivocados. Nadie sabe. Y en otra parte, Él dijo que eso le corresponde al Padre, a nadie más. Y si el Espíritu Santo no lo sabe, no hay quien reciba revelación, ¿Te queda claro? Entonces, pregunto: ¿De dónde salen todas esas supuestas palabras proféticas sobre el día ya la hora del fin? Se me ocurre algo que en mis tiempos de trabajo periodístico solíamos decir a menudo: No compres todo lo que te venden, primero investiga el producto. Tampoco compres todo lo que yo te diga, estudia. Tienes una Biblia igual o incluso mejor y más completa que la mía. Y doscientos programas o aplicaciones de informática en donde buscar ayuda.

Lo dice aquí: nadie sabe, ni aún los ángeles del cielo, sólo el Padre. Pero, más como en…(Metáfora, analogía, comparación, similitud, un ejemplo físico para que entiendas un principio profético) Más como en los días de Noé. Igualito que aconteció en los días de Noé. Si quieres saber el fin, estudia el tiempo de Noé. Parece que es un señor que se las sabe todas. O sea que: si quieres saber, más o menos, como es el fin, saca a Noé de la historieta para niñitos cristianos y considéralo palabra de Dios. Quítaselo de las manos a los creativos de los dibujos animados y dáselo a los maduros del pueblo de Dios. Como en los días de Noé, así será la venida del hijo del hombre. Le dediqué un trabajo completo a esto hace ya muchos años, pero siempre es bueno reiterarlo. Como en los días del diluvio, estaban comiendo y bebiendo.

¿Quiénes comían y bebían en los días del diluvio, los impíos o los justos? Los impíos. Los justos trabajaban construyendo un arca. Casándose y dándose en casamiento. ¿Quiénes eran los que se casaban y se daban en casamiento, los justos o los impíos? Los impíos. Los justos transpiraban la gota gorda martillando y calafateando. Hasta que Noé entró en el arca. ¿Quién entró en el arca, el impío o el justo? El justo, así está escrito. Y no entendieron hasta que vino el diluvio. ¿Quiénes no entendieron, los impíos o los justos? Los impíos, porque los justos sí entendieron y por eso construyeron el arca. Y el diluvio se los llevó. ¿A quiénes se llevó el diluvio, a los impíos o los justos? a los impíos, los justos navegaban en el arca. Así también será cuando venga al Señor. Habrá dos en el campo, y uno será tomado. ¿El impío o el justo? ¡El impío! A él se lo lleva el diluvio. Porque seguimos hablando de lo mismo, ¿Eh?

¿Cuál es el sujeto gramatical de la oración? ¡El impío! Es el mismo tema, no ha cambiado. Olvídate de los monjes enamorados de añadirle a la escritura títulos que no estaban en los originales. La Biblia es un contexto del cual se pueden rescatar y aprovechar textos valiosos. Como en los días de Noé. Seguimos por el mismo camino. Dos mujeres están moliendo y una será tomada. ¿Quién va a ser tomada? ¡La impía! ¡Igual que en el día de Noé! La justa no fue tomada, fue guardada. ¿Se entiende con claridad? Bien; vayamos ahora al capítulo 6 de Génesis.. Mantén tu mente abierta y deja de pensar que estamos eliminando el arrebatamiento. Nada que ver, esto es otro evento diferente. Tranquilo, sólo estamos reorganizando tu mapa. Es Palabra de Dios. Y que conste, no estoy enseñando nada producto de estudios o revelaciones, sólo estoy leyendo la Biblia tal como fue escrita y no como se les ocurrió verla a dos o tres cabezones.

 

Porque a una gran mayoría solamente nos predicaron estos dos versos que leí al final, pero no están solos, vienen de más adelante y comienza con esas seis palabras: Como en los días de Noé. Es decir que, cuando venga Jesús, habrá dos, y uno será tomado. ¿Noé o los impíos? Los impíos. En 2 Pedro 2:5 dice: y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos; Y el capítulo 3 y verso 7 lo remata así: pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.

Es necesario que entiendas bien esto, porque seguramente si lo haces, cambiarás tu mentalidad. Esto te da autoridad para caminar por las calles con la frente en alto, entendiendo a qué has venido a este mundo. De otra manera no funciona tu autoridad. Génesis 6:5-7: Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho.

¡Qué tiempos! Dios decide volver a empezar. Todavía yo creo en el mismo Dios. Lo que sucede es que hay muchos que quieren meter a Dios en una caja. Dios es eterno, Él no tiene prisa. Si tú no haces lo que tienes que hacer, Él levanta a otra generación, Él no tiene prisa. Él no está destinado a tener que culminarlo todo de acuerdo con un mapa que tú inventaste. Mira el verso 13: Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; (Paréntesis para que veas algo y tomes nota: toda violencia, corrupción y cosa lamentable similar que se ve en la tierra, no es culpa de la tierra, es por causa del hombre. La tierra es buena) y he aquí que yo los destruiré con la tierra.

Creo que no te descubro nada si te digo que en un principio la idea de Dios era destruirlo todo. Con el poder que le es propio, pudo haber dicho que bueno, que vamos a volver a Génesis y vamos a empezar todo de nuevo. Que se acabe todo esto podrido de una vez. Pero, obvio, después vemos claramente que no fue así. En el verso 14 comienza a decirle a Noé que se construya un arca y le empieza a dar las dimensiones correctas. Ahora; Él encontró solamente un justo en una generación perversa, sólo uno. En el tiempo de ahora, al que encontró justo fue a Cristo. Uno. Él ES la Justicia de Dios. Uno. Como en los días de Noé. Encontró a un justo, en medio de una generación perversa. Construye una embarcación de seiscientos pies de largo. ¡Doscientos metros de largo tenía la embarcación! ¡Dos cuadras! O calles, como se le diga dónde vives a esa distancia.

Dos campos de fútbol, si lo quieres llevar al terreno deportivo. Caben cinco mil camiones, uno al lado del otro. ¡Tremendo! No se construyó un barco igual hasta 1939. Noé lo construyó en un tiempo y en un lugar en donde no había agua. ¿Y tú hablas de tener fe? Me imagino yo si tú vivieras al lado de Noé, ¿Le ayudarías a martillar las maderas o lo considerarías un viejo loco? Luego me dices si eres de la fe o no. Yo, honestamente, creo que la mayoría hubiéramos pensado y hasta dicho que a ese viejo le faltaba una tuerca en el cerebro. Pero algunos se quedaron, y otros fueron tomados. Los que creyeron, fueron guardados. Los otros fueron arrasados por algo.

En el capítulo 7, dice: Entra tú y tu casa en el arca, porque a ti he visto justo delante de esta generación. Mira el verso 2: De todo animal limpio, toma siete parejas, macho y su hembra; más de los animales que no son limpios, una pareja, el macho y su hembra. Verso 8: De los animales limpios, y de los animales que no eran limpios, y de las aves, y de todo lo que se arrastra sobre la tierra, Aquí es donde se quedaron sin letra los evolucionistas, ya que con meter una mona y un mono, bastaba. ¡Obvio! ¿Para qué iba a guardar tantos animales si todos descendemos del mismo? Y le dice que construya esta arca. Y a nosotros nos dibujan el arca con una ventanita arriba. Porque la palabra solo menciona una ventana, claro, porque la palabra solo menciona lo que es necesario. Una ventana. No lo discutiré, pero imagínate un barco como dos campos de fútbol de largo, de un montón de metros de altura, con todos los animales de la selva, durante un año, comiendo y todo lo que resulta fisiológicamente de comer, con una sola ventana. ¡No hubiera quedado nadie vivo!

Todos ellos amontonados acá abajo y la que dicen única ventanita allá arriba. Lo que sí sabemos, es que la construcción de esa o esas ventanas tenían una estructura tal que a Noé no le permitía mirar hacia abajo, porque la idea era que él no viera el juicio. Por eso tiene que enviar una paloma para ver si ya hay tierra seca, porque de otro modo él podría verlo. Imagínate la forma de esas ventanas, que cuando él mira no ve horizonte, ve cielo. Y le dice que todos los animales vengan, pero él no tuvo que llamar a ninguno. Noé simplemente se sienta en la entrada de y los animales comienzan a llegar a un arca espiritual. Nadie los invitó, nadie fue a buscarlos, tanto a los que habitaban cerca de la zona donde estaba el arca como a los que llegaron desde miles de kilómetros de distancia después de un viaje de años. ¿Alguien tiene una explicación que podamos meter dentro de los parámetros de la lógica griega o el raciocinio romano? Como en los días de Noé, así serán los días en que el Señor retorne.

Hay un clamor profético y espiritual que está llamando ya desde el norte y el sur, y el este y el oeste, a un pueblo que se está acercando a un arca espiritual, una iglesia con el entendimiento que posibilitó el freno total de la pandemia, un pueblo que produzca una tierra de Gozén, un Reino dentro de otro reino, una ciudad prototipo, y cuando el justo fue exaltado, cuando Cristo fue elevado, atraería a todo hombre a Él, y así como Noé fue levantado y atrajo a todo animal, esa es nada más que la tipología de que Cristo fue exaltado y todos los verdaderos creyentes están siendo introducidos en un arca espiritual y hasta virtual y serán levantados. Viene una ola de justicia que remueve a todo inicuo de la tierra y será el justo quien reine para siempre. Ese es el objeto y el objetivo del Reino. Nada que ver con doctrinas, nada que ver con religión, nada que ver con tradiciones. Un estilo de vida que atrape y enamore al pecador. El Reino de los Cielos se habrá acercado y sólo tendrán que arrepentirse para ser lavados, limpiados, purificados, restaurados y salvados.

Hay un principio que este trabajo tiene que ocasionar en tu vida. Esto no es controversia. Esto, lo que tiene que producir en tu vida, es entendimiento del precio que Cristo pagó. ¿Cuánto me cuesta ser parte? ¿El diezmo, tal vez? No, te cuesta todo. Él dio todo, así que tú tendrás que dar todo. No se trata de dinero. El hombre siempre cosechará lo que siembra. Mientras más das, más recibes. Tiempo, talento, dinero, todo. Te cuesta todo. A la gente no le gusta el mensaje del Reino, porque es el mensaje que dice: ahora es el día de salvación. No mañana, ahora es cuando debes hacer algo por tu país, ahora. Es el mensaje que dice: no esperes que Dios lo haga, ven y pon tus manos en el arado. Es el mensaje que dice: sal del bote y camina sobre las aguas. Es el mensaje que dice: arriésgate o no hay ventaja. Es el mensaje que dice: depende de Dios y no del hombre. Es el mensaje que dice: sé un ministro, y no un asalariado. Es el mensaje que dice: sé un creyente y no un cristiano. Es el mensaje que dice: aviva el don que hay dentro de ti y no dependas de la oración del hermano. Es el mensaje que dice: yo soy un hijo de Dios y tengo autoridad ahora, mañana y siempre.

Comentarios o consultas a tiempodevictoria@yahoo.com.ar

agosto 3, 2023 Néstor Martínez