Desde que leí que los que son como niños entrarán en el Reino de los Cielos, me ha llamado mucho la atención algunos de sus comportamientos. He tenido hijos que fueron pequeños y ahora tengo nietos que me permiten seguir observándolos por fuera de lo que es el amor natural de padre o abuelo. Uno de los factores que siempre despertaron mi curiosidad e interés, fue el que tiene que ver con los miedos infantiles. ¡Son demonios que los perturban!, me han dicho y enseñado. Y lo creo, pero también creo que no es tan sencillo y facilista como se lo presenta, sino que tiene ramificaciones más profundas e importantes.
Uno de los temores infantiles más frecuentes, es el temor a la oscuridad. Si ya sabe expresarse, te dirá que tiene miedo a la oscuridad y punto. Lo que no siempre entendemos nosotros, los adultos, es que para él la oscuridad no es un algo difuso y sin forma, sino alguien. Dios es Luz, ¿No es verdad? Lo es. ¿Y qué te crees que es el diablo, entonces? Dios es luz y ninguna tiniebla hay en él. ¿Y qué es Satanás? ¡El es tinieblas! Ojo: no te estoy diciendo que tiene tinieblas o que vive en tinieblas, te estoy diciendo que ES tinieblas. Por eso todos los niños tienen temor a la oscuridad. Es normal. Si no lo tuvieran, sería porque estarán muy sanos de todo o porque sus padres lo acostumbraron a ver series o pelis de terror.
El niño es un ser creado que, lo entendamos o no, ya tiene todo lo necesario para fluir en el espíritu. Por eso fue escrito que de la boca de los que maman, fundaste la fortaleza. Eso me dice a mí y te dice a ti que, un ser que acaba de nacer, es mucho más efectivo en el espíritu que una persona de cuarenta o cincuenta años de edad con formación religiosa, cristiana, teológica o como la llames. ¿Motivo? Uno solo: todavía es más espíritu que carne. Su ser espiritual está a flor de piel. Por eso es tan importante que la iglesia como cuerpo de Cristo, se haga cargo de la educación de sus niños. Y no me estoy refiriendo a darles educación cristiana, ¿Eh? ¡Por favor! ¡Ni se te ocurra darles educación cristiana!
Lo que tienes que darles, es un compendio de educación con valores. Y decir eso, es como decir que les demos educación con Reino. Porque la educación cristiana, tal como la conocemos, hace a la gente religiosa. Nunca te olvides que, al nombre de cristianismo, no fue Dios quien lo puso. Lo pusieron en Antioquía. Y como una especie de burla, no de respeto. Muy bien; a partir de eso, la gente empieza un proceso de reversión. Tú te conviertes, vienes a Cristo, naces de nuevo y tu alma que ha sido liberada de ese lazo, deje fluir el depósito que ha sido puesto en tu espíritu comience a pasar a tu alma. Eso me dice a mí y te dice a ti, que todo lo que Dios te haya querido dar, ya está en tu ser espiritual.
Por eso es que Pablo dice que no digamos quien subirá a lo alto, ni quien descenderá, porque cercana a tu corazón está la palabra. ¿Recuerda eso? ¿Y como lo entiendo? Tu espíritu. La imagen de Dios, nada menos, está puesta en ti. Y si ha sido quitado el lazo del alma, tu espíritu tiene toda la habilidad para transmitir toda esa gloria hacia tu alma y hacia ti mismo. Recuerda este pasaje que dice que el que tiene la unción del santo no necesita que nadie le enseñe nada, sino que la unción misma le enseña todas las cosas. Mira lo que dice Mateo 3:1-2. Este pasaje nos introduce al eje central del ministerio de Cristo, que como ya te habrás dado cuenta o discernido, no es la salvación.
Ojo, no estoy diciendo que no sea importante o que no lo hagamos, te estoy mostrando que, si sumas y restas versículos, hay otros puntos que Jesús maneja por encima de la salvación. De hecho, la salvación nunca deberá ser el fin, sino el principio. No eres salvo POR, eres salvo PARA. No se trata, como nos enseñaron durante tanto tiempo, de solamente ganar almas. Se trata de ganarlas, pero luego poder dirigirlas al trabajo o la misión central que cada una de esas almas tiene. Porque si nuestras congregaciones tienen miles de personas, pero que no han entendido su propósito, solamente tendremos a miles de personas, pero desubicadas. Inútiles para el Reino. Así de simple y así de contundente.
Mateo 3:1-2: En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Aquí tenemos a Juan el Bautista diciendo algo que luego sería el primer mensaje de Jesús: El Reino de los Cielos se ha acercado. Así lo vemos en Mateo 4:17. Pero el pasaje que a mi siempre me llamó la atención y que despertó mi interés fue el de Mateo 24:14: Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin. Dice que será predicado el evangelio del Reino, no el evangelio de Jesucristo. ¿Cómo es el asunto este, entonces? ¿Son dos evangelios? Sí. Mira Marcos 1:1 Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.
Los dos están escritos y no hay contradicción. El evangelio de Jesucristo, uno. El evangelio del Reino, dos. Definición rápida de cada uno. Evangelio de Jesucristo. La cruz, la salvación. Cree en el Señor Jesucristo y tú y toda tu casa serán…salvos. Punto y aparte, terminó, Clase respecto al evangelio de Jesucristo, finalizada. Evangelio del Reino. Objetivo. El principal, Gobierno. Pero cuidado, nadie puede entrar en el evangelio del Reino, si no ha pasado antes por el evangelio de Jesucristo. Es como que tienes que pasar por la escuela primaria y secundaria, evangelio de Jesucristo, para luego sí poder tener acceso a la Universidad, evangelio del Reino. ¿Soy claro? ¿Y cual sería esa universidad? La iglesia.
Seguramente la mayoría de ustedes han conocido o conocen personas que han sido salvas sin llegar a la iglesia, ¿No es así? Yo soy el mejor ejemplo que conozco. Yo acepté a Jesucristo en una noche estrellada, solo y sin ninguna forma ni clase de ambientación cristiana. Él y yo. Punto. Y eso me demostró a mí en ese momento y lo sigo teniendo muy en cuenta: no somos los cristianos los únicos que predicamos salvación, definitivamente. Ojo, a mí, después, cuando llegué a los templos, me enseñaron que Dios nos necesita para predicar el evangelio porque nadie más puede hacerlo. ¿Puedo darte una lectura al respecto? Apocalipsis 14. Porque resulta ser que no somos los únicos que podemos predicar el evangelio.
Apocalipsis 14:6: Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, Perdón, perdón, perdón…¿Esto me está diciendo que los ángeles también predican? ¡Claro! Eso es lo que se nos dice. ¿Tú te habías creído que se lo pasaban volando de un lado al otro o tirando flechitas para que ella se enamore de él o viceversa? ¿Por qué te crees que cuando llegan misioneros a lugares donde jamás habían pisado los cristianos, se han encontrado con personas que ya conocían a Jesús y creían en Él como Señor de sus vidas? Dios está avanzando con o pese. Son tiempos de cumplimiento y no se puede perderlo en protocolos inexistentes. Estos, son tiempos determinantes.
Y hasta aquí, nosotros hemos estado abocados solamente a difundir, proclamar, predicar y enseñar el evangelio de Jesucristo. Es tiempo de modificar esto. Comencemos a enseñarle a las personas a predicar el evangelio del Reino, a gobernar tal cual es el mandato, a ser fértiles en todo lo que hagan y tomen de una vez por todas la conducción espiritual de la educación, mucho más allá de aquellos colegios cristianos que por décadas fueron, reconozcámoslo, verdaderas fábricas de ateos, escépticos o rebeldes al Dios de todo poder. Es tiempo de empezar a meternos en todas las áreas del país por igual, sin distinción de lo artístico, lo cultural, lo político o lo deportivo. Y no estoy hablando de afiliarnos a los partidos políticos conocidos. Y ni siquiera a construir partidos cristianos, porque no es por allí donde pasa la solución. Decir Reino y Gobierno, es h hablar en otro idioma de otra dimensión.
Y no hay riesgo de equivocarse o cometer errores graves, porque si somos fuertes en el ámbito de lo espiritual, indefectiblemente sabremos qué puertas deberemos cruzar y qué puertas no. Sólo un problema: hay una enorme cantidad de cristianos, (Y no sé si no es una inmensa mayoría) que definitivamente ignora lo que es el mundo espiritual. Y gente que se casa o se descasa porque todo lo hace a partir de sus impulsos almáticos, cuando no corporales u hormonales, y así se pierden en una nebulosa de problemas que, en primera medida, termina con cualquier misión ministerial que cada uno tuviera. Me gusta ayudar a mis hermanos con problemas, pero de ninguna manera acepto convertir este ministerio en un consultorio sentimental. Es de altísima mediocridad y hasta hipocresía eso.
Porque hay una verdad inclaudicable: si no sabes discernir sobre las cosas naturales, ¿Cómo se te ocurre que podrás hacerlo con las espirituales? Y si no disciernes lo que es de Dios o lo que es de Satanás, ¿Cómo piensas que puedes ser útil en esta guerra? Definitivamente, tenemos que cambiar nuestra manera de pensar. Las clases de estudio bíblico no salvan a la gente. Nos enseñan muchas cosas, pero eso apenas es el principio, de ninguna manera es la meta. Porque convengamos que, definitivamente, somos seres espirituales, y Pablo dice que, si tú alimentas lo natural, el fruto será natural y que, si alimentas lo espiritual, el fruto será espiritual. No te olvides que el evangelio del Reino, tiene que ver con áreas de gobierno. Esto fue lo que perdió Adán cuando cayó. No la salvación, Dios se encargó de salvar a Adán. Lo que perdió fue el gobierno, la autoridad en esas áreas puntuales.
En suma, sabemos que Adán se fue con el Señor, pero también sabemos que con él, Dios jamás recuperó el gobierno de Su Reino. A eso recién lo recuperó con Cristo. ¿Y qué hizo? Se lo entregó a la iglesia. La gran pregunta que surge, entonces, es: ¿Por qué tanta gente se queda en esa primera esfera del evangelio de Jesucristo, si lo que Dios quiere es que vayamos más lejos? Mira; hasta el siglo doce, por lo que sabemos, todo de una u otra manera, giraba en torno de Dios. La salud, la educación, las artes, la música, la ciencia, la política. Recuerda que siempre era la autoridad religiosa la que daba la autoridad política, porque decían que él tenía autoridad eterna y el otro autoridad temporal, ¿Lo recuerdas, verdad? Bueno, todos sabemos y observamos que, con el correr de los tiempos, todo eso fue cambiando y todo se fue modificando.
¿Dónde empezaron los mayores problemas? NI se te ocurra pensar que comenzaron en el ateísmo o fuera de la iglesia. Los más grandes detractores que la iglesia tuvo, nacieron adentro de la misma iglesia. Fueron gente que creció al amparo de doctrinas obtusas, que no convencían a nadie. Pensadores como Voltaire, que simplemente fueron educados bajo una doctrina escolástica tan ridícula que da vergüenza ajena siquiera recordarlas. ¿Cuántos ángeles danzando pueden caber en la cabeza de un alfiler? ¡Esas eran las grandes discusiones bizantinas! Las de los padres de la iglesia, allá por el siglo catorce. Y ahí fue donde mucha gente con alta capacidad intelectual y de búsqueda, decidió que ese tipo de cosas de ninguna manera podían provenir de un Dios como el que se les presentaba.
Y así fue que lentamente, pero con firmeza, fueron girando toda la visión que el mundo tenía en ese momento, una visión teocéntrica, hacia un humanismo sin la participación ni la presencia de ese Dios tan raro que facultaba discusiones estúpidas llevadas a cabo por gente que también parecía estúpida. Anda dando vueltas por allí un cuadro, creo que de Leonardo Da Vinci, en el que se ve un círculo con un hombre en su interior. ¡Eso fue lo que se hizo! Se saco a Dios del centro de todas las cosas y en su lugar se puso al hombre, como centro de todo. Allí se sacó del trono de tu vida a Jesucristo y se hizo sentar a tu Yo. ¿Qué te parece? Ojo, yo creo fielmente que el hombre es el centro de la creación, no tengo dudas. Porque somos nosotros los que regulamos todo. Así que después de lo que termino de decirte, ya sabes que el hombre es, definitivamente, la medida de todas las cosas.
Es que somos realmente seres extraordinarios. Somos la creación más compleja de Dios. Hasta el día de hoy, y te digo algo que parece una tontería, pero no lo es, la ciencia no sabe por qué nos crecen las uñas. No hace tanto tiempo que se pudo completar el genoma humano. Tú tienes 3.5 de sal en tu cuerpo, tal como tienen los mares. Y tienes un 73 por ciento de agua en tu cuerpo, que es la misma proporción que tiene el planeta entre agua y tierra. No tengo dudas, todavía el hombre sigue siendo el centro de la creación de Dios. Bueno, ese pensamiento con el tiempo fue a caer en algo que se llamó teología natural. Es lo que podemos leer en el capítulo 1 de la carta a los Romanos. Lo que conocemos de Dios, lo conocemos por medio de las cosas creadas. Y fue en eso que se sobrecargó todo el énfasis.
Entonces empezamos a decir y creer que podíamos ver la grandeza o la eternidad de Dios simplemente mirando los atardeceres, el vuelo de los pájaros y el sonido de sus trinos. Teología natural. Ese fue el eje a partir del cual los grandes pensadores de una época hablaran del naturalismo. ¿Y a qué quiero llegar con esto? A que entiendas que hemos perdido lenta, progresiva, pero sostenidamente, las áreas de influencia de Reino, porque nuestra teología no ha ido cambiando a la misma velocidad con la que cambió la ciencia. Y fíjate que ese ha sido el gran problema, que nuestros genios nos obligaron a optar entre la teología o la ciencia. Pero si tú lees, la palabra CONOCIMIENTO, de donde se deriva CIENCIA, forma parte del manojo de llaves que Dios no ha entregado.
Y te doy un ejemplo histórico y comprobable. Si te pones a estudiar a los tres más grandes físicos de la historia, vas a descubrir que los tres eran creyentes. Y los tres determinaron puntos científicos que les dejaron en evidencia que, lo que ellos habían descubierto, eran principios eternos de poder. O sea: principios divinos. ¿Entiendes lo que digo? Uno de esos era Newton, creo que te suena. Entonces, la teología natural del siglo 19 entra al siglo 20 y, literalmente, el naturalismo se convierte en humanismo y, al corto lapso, el humanismo se convierte en secularismo. Y aquí es donde estamos hoy. Ya no tenemos esas grandes corrientes ateas que existían a principios del siglo 20, pero sí tenemos una enorme indiferencia para con todo lo que es sagrado.
Eso es lo que llamamos secularismo. Y que no comienza afuera en el mundo incrédulo, empieza en la misma iglesia. ¿No dice Pablo que ya sea aquí o ya sea allá, todos trabajamos para el Señor? ¿Y entonces por qué dentro de nuestras congregaciones se sigue dividiendo a los hermanitos que trabajan en la iglesia para el Señor con los que trabajan afuera para el mundo secular? ¿Qué quieren decir con secular? Que está afuera de la iglesia. Ah, ¿Y los que dicen que trabajan para la iglesia a medio tiempo? ¿El otro medio a quien se lo dedican? Todos esos pensamientos muestran tu teología. ¡El domingo es el día del Señor, hermanos! Ah, ¿Y los otros días de quien son?
Yo no sé cuantos de nosotros tiene alguna vaga idea respecto a lo que es la física cuántica. Es una ciencia que partiendo de la física tradicional ha avanzado a sitiales insospechados dentro de lo que es investigación profunda, ¿Y sabes qué? Gracias a esa física cuántica, hoy se ha podido demostrar científicamente la existencia real de un mundo espiritual hasta aquí sólo reservado, -decían- para las mentes fantasiosas o supersticiosas. La física cuántica ha descubierto que lo más pequeño del universo ya no es el átomo, sino una pequeña partícula llamada Quart. Partículas que, en un momento dado y por alguna causa que se desconoce, pueden vibrar todas a un mismo tiempo y en un mismo sentido y tono. Los científicos han llegado a decir que es como que algo invisible las gobierna.
Otros, han asegurado entender que hay una personalidad detrás de esa energía. Ellos han determinado que los puntos básicos para lo creado son la luz, el sonido y la energía. ¡La ciencia dice eso! Dios es luz, Dios habla, Dios es Poder. ¿Se te ofrece algo más para creerlo? Cualquier similitud con un viejo libro llamado Génesis, supongo que debe ser pura coincidencia. Algunos científicos, hoy, cuando hablan, parecen teólogos. Porque lo que para ellos es una simple intuición científica, para nosotros es simplemente fe. Y los que más rédito sacan de todo esto, son los esotéricos disfrazados de religiosos, pero no la iglesia genuina. Y eso que a partir de las nuevas formas de diagnóstico que existen, la ciencia está diciendo abiertamente que se ha podido comprobar la existencia de un ámbito espiritual invisible.
¿Recuerdas lo que decía la física tradicional? Solo se puede investigar lo que se puede ver, oler y palpar. La física cuántica, mientras tanto, está diciendo que lo más importante es lo que no se puede ver, ni oler ni tocar. ¡Y es lo que está alrededor de nosotros! Algo nos conecta con todo. Lo único que está faltando es determinar su nombre. Tú y yo lo conocemos, pero todavía no es tiempo para la gran masa. Lo cierto es que el mundo espiritual está alrededor de nosotros, pero no lo percibimos. Es como las hélices de los viejos aviones. Se podían ver cuando estaban detenidas, pero ni bien se ponían en marcha y tomaban velocidad, todo se convertía en un círculo invisible. El mundo espiritual está alrededor nuestro, pero va a una velocidad en la que nuestros sentidos no pueden percibirlo.
¿Qué puede significar, entonces, que una persona entre en el espíritu? Es que aprenda a meterse en la velocidad en la que el mundo espiritual funciona. Algunos le llaman: Alinearse. Es la única manera en que todo el mundo espiritual se te haga visible. Operando en la velocidad terrenal, es imposible. Por más inteligente, brillante, intelectual o master en teología que seas. Hay un patrón de Dios que es más que evidente. El número doce tiene un grado sumo de importancia, lo has podido ver. Doce apóstoles, doce tribus, etc. Por eso es que la ciencia sostiene y cree que hay cosas que no son de este ámbito terrenal y material, pero que es imposible verlas porque se mueven en una dimensión distinta. Y utilizan la palabra Dimensión, sencillamente porque la palabra Espiritual, como tal, todavía no se les ha revelado.
De todos modos, hace ya mucho tiempo que la tremenda ciencia que de alguna manera rige los destinos del planeta, se ha dado cuenta que las cosas más importantes que existen, no las pueden colocar en un tubo de ensayo. A muchos, eso les ha desmoronado un auto concepto que por poco estaba rozando el diosismo. Nos sucede a todos. Cuando alguien nos muestra, nos enseña o nos demuestra que hay algo que ignorábamos, o que lo sabíamos, pero mal o incompleto, podemos adoptar una de dos reacciones de las más clásicas: o lo negamos neciamente y nos refugiamos en nuestras viejas sabidurías, ahora dejadas en claro como inútiles, o nos preocupamos en conocer más, en investigar, en escudriñar y finalmente podemos avanzar a la misma velocidad que avanza el mundo espiritual que discurre a nuestro alrededor.
No lo vemos, es cierto, pero eso no es sinónimo de que no exista. Tampoco vemos las bacterias o los virus, pero si se te meten en el organismo, te enferman y hasta te matan. Esto te deja una conclusión tan simple que, de simple que es, parece casi hasta tonta. La incredulidad no es una consecuencia de tu formación, de tu educación o de los mandatos o enseñanzas que recibiste, como una gran parte del pueblo de Dios cree y enseña. La incredulidad es un espíritu maligno que proviene de las oficinas del infierno y que debe ser expulsado de nuestras mentes por el poder de la sangre de Jesús. Ese, apenas ese, será el primer paso que te permita andar y vivir en el espíritu y no en la carne, como hasta hace un momento. El momento en que la palabra de Dios escondida en esta enseñanza, tocó tu espíritu y te hizo ver por un momento en donde estás y en dónde deberías estar si obedeces la voluntad de Dios.