Hoy están viviendo en diferentes lugares del planeta, diversos hombres y mujeres en lo que podríamos denominar: bajo el espíritu de Ezequiel. Llamados con el mismo llamado y alimentados con el mismo pan divino. Ellos también harán oír su voz desde la tierra de los caldeos. ¿Por qué? Porque dirán lo que Dios está diciendo y no otra cosa, en un marco religioso y político alta y francamente adverso, soportando los mismos devenires que a Ezequiel le tocó soportar y hasta pagando los mismos precios. Quien suponga que servirá al Dios Todopoderoso y saldrá totalmente ileso de la contienda, no sabe adónde se ha metido o le vendieron a un Dios manso y pacifista. Perdón… ¿No dice en tu Biblia como en la mía, que Él es Varón de Guerra? No ha existido, no existe, ni existirá una guerra en la que no haya soldados heridos, muertos y hasta desaparecidos. ¿Tengo tu permiso para darle un poco de sobriedad realista, a este evangelio tan light que nos vendieron?
He dicho en más de una ocasión a quien sea que decidiera oírme, que convertirse en un ministro genuino del Evangelio del Reino, no pasa por un ordenamiento decretado por una junta de solemnes vejestorios domingueros, sino por la propia disposición divina, que es la única que conoce nuestros corazones al milímetro. Y que cuando aparece ese ministro, la gente primero lo rechaza y lo margina, porque no encaja lo que enseña con lo que ellos suponen que es la verdad. Y que cuando el Espíritu Santo les muestra que ESO era realmente la verdad y no lo anterior, entonces comienzan a seguirlo, a alentarlo, a presionarlo y a exigirle que diga más y más verdades por duras que sean, ya que eso es lo que Dios quiere. Mientras tanto, una mayoría de ellos, claro, se quedan mirando desde lejos a ver qué es lo que le pasa a ese bocón atrevido.
Si ven que no le pasa nada y que los grandes jerarcas se ven obligados a quedarse en silencio ante lo que es una verdad revelada, entonces convierten a ese ministro en uno de esos equilibristas que solían trabajar en los circos, ¿Recuerdas? Pasaban en la altura por un cable o una cuerda tensa, sin más ayuda que una vara larga que les proporcionaba el equilibrio y, por cualquier cosa, una red de contención más abajo impidiendo que una caída fuera mortal. Los “valientes hermanitos” han ido obligando a ese ministro equilibrista a irse cada vez más alto, a arriesgar cada día más, a retirar la red para que sea más emocionante y a decir todo eso que ellos quisieran decir, pero no se atreven. De hecho; cuando ese equilibrista tropieza allá arriba y se cae, se mata. Y lo más triste del caso, se mata solo…
Se ha hecho toda una política ministerial el servir a Dios en un marco de paz y de tranquilidad; con el reconocimiento casi unánime y el aplauso también masivo de toda la iglesia que honra y reconoce a uno de sus servidores. Mi pregunta, leyendo las distintas historias bíblicas, es: ¿De qué Biblia han sacado esa doctrina? Piensa un poco y haz trabajar ese cerebro que Dios te ha dado para que lo uses, y no para que permitas que otros usen el suyo en tu lugar. Abraham, Jacob, Isaac, Moisés, Jesús, ¿Fueron acaso personajes reconocidos, aplaudidos, honrados y venerados en su tiempo? ¿O acaso fueron hombres que vieron el peligro cara a cara en cada paso y no tanto por parte de los incrédulos, impíos y pecadores de afuera, sino por los ilustres hombres de la religión de adentro? El mismo tiempo. El mismo espíritu.
Los caldeos se conducían mediante una organización de tipo tribal. ¿Sabes lo que es eso? Un cacique o jefe que manda por sobre todos y que, de alguna manera, es el dueño de la vida y la muerte de toda su tribu, y un grupo de súbditos a los que sólo les resta obedecer y callar. ¿Te suena? Los caldeos eran politeístas (Adoración de varios dioses), y fueron en suma los creadores de la Astrología. Nada más alejado de la iglesia del Señor, ¿No es así? Sin embargo, si la examinas puntillosamente, podrás observar que, en su faz íntima, en muchas ocasiones hay un politeísmo disfrazado de sujeción y hasta el culto y seguimiento a un evangelio “mágico” que tiene mucho más que ver con la astrología que con la Palabra de Dios.
En esa tierra es donde abre su boca Ezequiel. En ese marco inhóspito y adverso es donde tiene que decir las palabras y LA palabra que Dios le ha mandado decir. ¿Trabajo sencillo? A primera vista, hablar lo que Dios habla a creyentes en Dios, parecería altamente sencillo y popular, pero: ¿Te atreverías a estimar por qué no ha sido, ni es así? ¿Cuántas veces te has ganado antipatías y enemistades por causa de haber abierto tu boca con una palabra que venía directamente del Espíritu Santo, pero no coincidía con lo que la iglesia nominal estaba predicando?
Él habla de una gran nube. Desde los tiempos bíblicos, las nubes han sido reconocidas como indicadores de lluvia, aunque en algunos textos singulares, también se mencionan “nubes sin agua”, que aparecen en el verano y cuya imagen es usada como ejemplo de algo engañoso, por ejemplo, los falsos mensajeros. También, y especialmente por las mañanas, hay nubes ligeras traídas por las brisas del mar, las cuales, al chocar con el aire caliente, se desvanecen rápidamente sin dejar rastros. A este fenómeno hacen referencia los escritos sagrados para señalar la transitoriedad de la vida y de las cosas, la falsedad de un sentimiento o un acto y, en sentido positivo, la acción del perdón de Dios que deshace el pecado
Los personajes humanos llegan, pasan y salen de la escena, pero los espíritus que los motorizan siguen firmes y adueñándose de cada uno que se encuentre vulnerable y apto. Tú, que te dices cristiano, puedes vivir dos cosas en esta vida: o permites que el Espíritu Santo de Dios conduzca tu vida, utilizando tu entrega voluntaria y tu obediencia para decir y hacer todo lo que tengas que decir y hacer, te cueste lo que te cueste en lo terrenal, o le permites ingreso a otros espíritus y entonces mucho me temo que jamás habitarás donde te aseguran que lo harás en el día postrero. Dios te hizo con una voluntad y te la respetará siempre. Así es que: TU ELIGES. Pero si te atreverás a hablar del Reino, tendrás que estar a Su altura. Definitivamente, hay un mandamiento contundente en este tiempo, y es el de hablar Hoy lo que Dios habla Hoy. Dios siempre se toma muy en serio nuestras palabras. Somos nosotros los que las olvidamos demasiado rápido…
Néstor buenas noches,
Puedes tu exponer públicamente en qué parte te atacó últimamente el enemigo?, porque unos envían las órdenes, otros la hacen.
Espero que no lo olvides demasiado rápido para contestar.
Es lo que Dios habla hoy, y lo creo muy seriamente.
Emma Tamay Saá