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Buscando el Ministerio Predominante

La gente suele confundir resultados con bendición divina. También suele confundir bendición con aprobación. Ya lo he enseñado a eso: una cosa es que Dios te bendiga y otra es que Dios te apruebe. Una cosa es que Dios te use y otra es que Dios te apruebe. Y eso tiene que ver con lugares geográficos, también. Tú solamente vas a rendir fruto al ciento por uno en lo que sea tu ministerio, si estás en el lugar designado por Dios para que funciones y operes. De otro modo, será puro esfuerzo humano. Bien intencionado, fiel, leal, sincero y noble, pero no ungido, porque habrá sido sin orden superior.

Porque no es tampoco tan simple como parece. Tú puedes utilizar toda la artillería espiritual que dispones mediante la labor del ministerio quíntuple, pero lamentablemente no sucederá nada por un simple y feo motivo: estás en desobediencia, porque Dios nunca te envió a ese lugar. Es más: probablemente en más de un caso, Dios ni siquiera te envió. No importa las ganas que tú tengas de ser algo. El Reino de Dios se mueve por fe, por diseños y por disposiciones superiores, no por ganas. Porque no sé si recuerdas lo que anteriormente ya te dije: cuando el Señor comisiona a alguien para hacer un cierto y determinado trabajo, conjuntamente con el qué y el cuándo, aparece el dónde.

Ahora pregunto: ¿Es que hay lugares geográficos que son más fértiles para el evangelio que otros? Sí que los hay. ¿Motivos? Pueden ser varios, pero uno de ellos es que Dios esté trabajando en cierto lugar y lo tenga bajo juicio, por ejemplo. Dios juzgó algo y, hasta que no se limpie y purifique, no se moverá nada. Pero hay otros lugares en donde Dios ya preparó la tierra para que esa tierra diga: ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! De todos modos, en cuanto lugar encuentres, siempre habrá un ministerio predominante, que podrá coincidir o no con tus propios intereses o gustos.

Veamos: cuando tú te convertiste al Señor y apareciste en una congregación cristiana determinada, ¿Recuerdas cuál fue la primera actividad que sentiste interés en involucrarte y participar? Oye, no me respondas alabanza y adoración, porque eso no es un ministerio, ¿Entiendes? Fíjate el texto de Corintios que leímos: ¿Son todos apóstoles? ¡No! ¿Son todos profetas? ¡No! Mira; los ministerios tienen una característica que los distingue de una función. Los ministerios son exclusivos de un grupo de gente. Entonces, pregunto: ¿La alabanza es un ámbito exclusivo de algunos, o pertenece a todo el cuerpo? Listo. No es un ministerio, ¿Está claro?

Volvamos atrás, entonces. Esa actividad que fue la primera que te gustó desarrollar en la que fuera tu primera congregación, muy probablemente es la que termine siendo tu ministerio vertical. Lo que estamos llamando como ministerio dominante o predominante. Ahora bien; como todo en la vida, ese ministerio necesita crecer por la práctica, necesita crecer por la impartición, alguien lo activa y necesita crecer por la revelación. Son las tres cosas que desarrollan a cualquier ministerio: la práctica, la impartición y la revelación.

Veámoslo desde este ángulo: cuando Dios llama a una persona, no lo llama para ser salvo; la llama para que cumpla una función. Para que pueda cumplir su función y pueda ser obediente al Señor, esa persona necesariamente deberá pasar por la salvación. Con esto, lo que quiero enseñarte es que nadie en absoluto puede decir que su ministerio fue ser salvo; eso sería casi absurdo. Ahora bien; esa función, a veces es muy sencilla. Dios llama a Pedro, y le dice: ¡Te haré pescador de hombres! Cuando está terminando su ministerio, Jesús, le dice a Pedro: ¿Me amas? ¡Sí! Pastorea mis ovejas. ¿Su primera tarea, cuál fue? Ser pescador de hombres. ¿Y cuál es el ministerio pescador de hombres? ¡Evangelista!

Ahora, cuando el Señor se está yendo, le dice que pastoree a sus ovejas. ¿Le está volviendo a decir que sea evangelista o lo está mandando a pastorear? En el lapso en el que Pedro está con Jesús, (algunos dicen tres años, otros dos años, otros dicen que más), el ministerio de Pedro migra de evangelista a pastor. En ese lapso. Entonces, pregunto: ¿Cómo pastor, puede evangelizar? Sí. ¿Cómo evangelista, podía pastorear? No. Cuando él empieza como evangelista, ¿Qué pastoreo podía hacer? El primer ministerio, la primera función, generalmente es la que abre los espacios para las otras.

De hecho, es imposible que alguien migre hacia otro ministerio, sin que antes no haya desarrollado el primero. De hecho, este es en su inicio un ministerio de enseñanza, aunque hoy ya desandamos rutas apostólicas. De todos modos, si es una migración, es progresiva, entonces seguimos enseñando y plantando diseños. El título, en último de los casos, es lo de menos. Sólo interesa aquí en la tierra, lo mismo que tu nombre o el mío. En los ámbitos espirituales somos ministros competentes de lo que sea y tenemos un nombre que nos fue dado desde mucho antes de formarnos en el vientre de nuestras madres. ¿Difícil de creer? ¡Por supuesto! ¿Alguien te hizo creer que militar en el Reino de Dios era fácil?

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marzo 11, 2023 Néstor Martínez