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Dos Historias; Un Comienzo

En 1370, en una pequeña comunidad de lo que hoy es la República Checa, nacía un hombre llamado John Huss. Este hombre venía de una familia muy pobre, de hecho, su padre muere cuando él era niño. De tal forma que es educado a duras penas por su madre, entra casi por compasión a una universidad, en Praga y termina graduándose de teólogo, de filósofo, de educador. Este hombre va a morir cuando cumplía exactamente cuarenta y cinco años, en 1415, y él es el primer ejemplo efectivo de levantar una voz en contra de los abusos de la Iglesia Católica. En ese momento, la Iglesia Católica estaba sufriendo lo que era el gran sisma de occidente y se había dividido en dos.

Había dos Papas, y entre ellos se estaban peleando mal y feo. Había un problema muy grande, y cada uno sacaba el dinero que podía con las indulgencias. Y este hombre se levanta y dice: ¡El Papa es el anticristo! Y lo dice públicamente siendo él, un sacerdote católico. Poco tiempo después, el rey Segismundo, de Hungría, lo manda a la hoguera, y él es ejecutado en la hoguera, el 6 de Julio de 1415. Y alli, antes de ser quemado, dice: “¡Vas a asar un ganso!” Porque su apellido, Huss, estaba asociado a gansos. Y luego, este hombre condenado a morir, añade: “¡Pero dentro de un siglo, te encontrarás con un cisne que no podrás asar!” Y, justamente cien años después, se levanta Martín Lutero, en cuyo escudo de armas, estaba un cisne.

Veamos: ¿Qué ministerio te parece que desarrolló John Huss? Profeta. Cien años antes, él da una palabra. Cuando se levanta Martín Lutero, ¿Qué ministerio desarrolla él? Apóstol. Y no se olviden que los dos eran sacerdotes. Ambos celebraban la misa. Los dos profesaban una teología católica. Es más; ellos nunca abandonaron el catolicismo, pero desarrollaron una función mucho más importante que el título. Esto te deja claramente en evidencia algo que no les agrada a muchos de los nuestros: a la hora de los hechos concretos y contundentes conforme al diseño de Dios, Él no va a tener demasiado en cuenta las doctrinas. Dios siempre va a mirar tu corazón, no tu formación teológica.

Pueden darse cuenta que esa dinámica, que primero va el profeta y luego va el apóstol, Dios la ha usado en infinidad de veces. Samuel y David; Juan y Jesús. Vez tras vez. Ananías y Pablo. Vez tras vez, ustedes van a darse cuenta que Dios hace interactuar ambos ministerios, para que de esa forma se consolide un territorio. La victoria siempre va a venir, a través de los ministerios del Cuerpo de Cristo. Siempre va a haber una acción coordinada del Cuerpo de Cristo, para poder hacerlo. Y si nosotros, hoy, queremos recuperar el diseño de Dios, indefectiblemente deberemos comenzar por el profeta. ¿O es que todavía saldrá alguien simulando santa indignación a asegurar que a todo eso lo podrá ejecutar un grupo de pastores ungidos?

¿Y por qué será que Dios comienza con los profetas? Técnicamente, ¿Cuál es la razón? La razón es simple: los profetas son las personas que están permanentemente buscando de manera atenta, lo que Dios está hablando. Por eso es que Dios necesita del profeta, para que haya alguien que abra una brecha. Tenemos una iglesia pastoral. Todos están sumergidos en una atmósfera pastoral. Nada que discutir, eso es lo que mal o bien nos trajo hasta aquí, pero convengamos en que tal cual como está, no tenemos ninguna perspectiva de que mañana aparezca un conjunto en forma de equipo que podamos denominar como ministerio quíntuple.

Y todo comienza con un grupo de personas, grande, mediano, reducido, quien sabe, que de buenas a primeras y sin mediar planificaciones, se pone a orar. A orar y a orar. Cuando alguien se acerca y les pregunta por qué oran, no saben responderle. ¡Esperamos más de Dios! ¡Sabemos que hay más! – ¡Ah!, decimos, ¿Hay más? ¿Y qué es ese “más” al que te refieres? – No lo sé, sólo sé que hay más y debemos pedirlo. Un día, esa palabra le hace un clic en el corazón a alguien que andaba por allí y que, en apariencia, estaba muy lejos de todo lo que se estaba haciendo. Alguien que no es un profeta, nadie lo llamó profeta, es una persona. Una persona en la que aquellas oraciones han encontrado tierra fértil.

Entonces, esa persona recibe una palabra que le muestra que cierto grupo está en el lugar equivocado y que por esa razón es que no crece. Ahora; resulta ser que ese grupo está allí desde hace más de veinte años, mientras que esta persona llegó hace no más de dos o tres. Es decir que no tiene ni la menor idea de lo que está hablando. Un día se entrevista con el líder de ese grupo y le pregunta por qué motivo instaló a ese grupo en ese lugar. Las evasivas que recibe como respuesta, dan a entender algo muy claro: ese líder no sabe por qué razón están en ese lugar. ¿Cómo le dirá lo que Dios le ha mostrado? El líder está radiante por todo lo que se ha hecho allí, y aunque ahora esté muy pobre, ese es su lugar. No es el único que ignora que la fe puede obrar milagros, aunque Dios no esté involucrado en ellos. ¿Vas entendiendo como funciona el Reino cuando el Reino se manifiesta de verdad? Y no te olvides que Profeta, en realidad, es Vocero. Nada menos.

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marzo 4, 2023 Néstor Martínez