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El Gran Momento de los Ministerios.

El tercer capítulo de la carta de Pablo a los Efesios, comienza con tres palabras que, como inicio de un nuevo capítulo, suenen algo descolgadas. Por esta causa. Nos resulta incomprensible si seguimos suponiendo que esta carta fue escrita como nosotros la adoptamos y la leemos, en forma de capítulos y versículos. No, definitivamente, no. Esta carta fue escrita como se escribían (Y aún se escriben) las cartas o correos de un destinatario a otro. En un solo texto con un contexto de base y por distintos párrafos que hablan de todo aquello que el contexto determina. En este caso puntual, Pablo dice por esta causa, con relación a todo lo que ha venido relatando en todo lo escrito anteriormente, que obviamente no son distintos capítulos y versículos, sino simplemente párrafos de una misma epístola, y que es lo que de alguna manera lleva a entender la razón por la cual dirá lo que sigue, que está prisionero, preso, cautivo, privado de su libertad, encadenado, que es lo que dicen los originales, en una cárcel.

La expresión suena como si Pablo les estuviera recordando que él está allí, encarcelado, por causa de estar sirviendo a Jesucristo en favor de ellos, los que no son judíos, algo que todavía en ese momento sonaba casi a una fantasía. Y esto que digo no es menor, ni uso ese término porque no encuentro otro. Son cosas que en ese tiempo y momento sonaron como hoy suenan otras que todavía el propio pueblo de Dios no termina de aceptar y creer. ¿Entiendes como funciona y opera el evangelio? Se va revelando y manifestando, pero sólo pueden verlo y aprovecharlo a full aquellos que dejan de lado sus formaciones intelectuales griegas y aceptan que ese evangelio es espiritual y no mental o racional. Yo sé que al escucharlo, a ti te parece que decir esto era innecesario, ya que es más que obvio que todo lo otro es así. Sin embargo, y a la luz de lo que día a día vemos en la gente, (Y no hablo de incrédulos); créeme que es necesario repetirlo una y otra vez.

Y luego va a comenzar a explicarles que su tarea es ayudarlos a ellos, los gentiles, a entender y develar los misterios que Dios tenía guardados desde el principio para ellos, a partir de su Gracia, su misericordia y del haber enviado a su Hijo a morir por esa causa. Ese misterio contiene un elemento que ya te adelanté, pero que bien vale la pena repetir porque todavía hoy son muchos, demasiados, los cristianos que no parecen haberlo entendido. Que el evangelio es PARA TODOS, no para una casta, para una raza, para una cultura o para un color de piel. Jesús fue a la cruz POR TODOS, y quien así no lo manifieste o enseñe, está cayendo en maldición por ser de maldición para los que buscan la Vida Eterna. Pablo se asombra de haber sido elegido y levantado para esa misión, dentro de su insignificancia, al menos es así como se ve a sí mismo. Y se los hace saber para que el hecho de que él esté en la cárcel, no se aun elemento de desánimo o desaliento para ellos. Y luego de hacerles especial hincapié en el extraordinario amor de Dios, pasa a darles instrucciones que se detallan con claridad en lo que para nosotros ya es el capítulo 4.

Lo primero que les hace saber, es que deben conducirse con Humildad y Mansedumbre. Para mí y para una gran cantidad de personas, humildad es la actitud de la persona que no presume de sus logros, que reconoce sus fracasos y sus errores y que actúa sin orgullo. El diccionario de la lengua española tiene reconocida otra acepción que da a la humildad como representativo de una baja condición social. Podrás imaginarte que no me voy a poner a confrontar con los creadores del diccionario, pero no comparto esa visión. Conozco a mucha gente de baja condición social. Es más: fui parte de esa baja condición social hasta más allá de mi adolescencia, y créeme que algunas de las personas que conocí, tenían más soberbia, orgullo y vanidad que muchos ricos que también conocí. Pobreza y carencia, no es sinónimo de humildad, es sólo evidencia de falta de dinero. Mansedumbre, mientras tanto, implica a una persona apacible, serena, tranquila y con paz interior. Eso les aconseja Pablo a aquellos gentiles recién convertidos. Pregunto: hoy, pleno siglo veintiuno y a muchos años de esas sugerencias, ¿Conoces a muchos cristianos así?

Y les añade que se soporten con paciencia los unos a los otros. Obvio que no voy a contradecir nada menos que a Pablo, pero el término soportarse, tal como hoy lo usamos nosotros, no termina de cerrarme. Me quedo, quiero quedarme, a partir de la palabra original griega que es anéjomai, que implica sostenerse uno mismo de algo. ¿Sabes con qué? Elijo quedarme con una expresión de Dominio Propio, que es uno de los frutos del Espíritu Santo. Si tú quieres, puedes seguir definiéndolo como soportarse. Y es aquí, en este verso 3 del capítulo 4, donde Pablo recomienda lo que yo creo, humildemente, que es la base de la victoria final de la iglesia para la extensión del Reino: que vivan en la UNIDAD del Espíritu. Una vez más, les recuerda que no hay hombre, mujer, casado, soltero, viudo, rubio, moreno, blanco, negro, asiático, hispano o lo que se te ocurra para diferenciarnos y distanciarnos. O somos UNO EN CRISTO o no somos iglesia, así de sencillo. Y de complicado, si es que queremos comprobarlos con nuestro día a día.

Y desde el verso 4 hasta el 6, Pablo utiliza diferentes expresiones para reiterar una vez más algo que, cuando alguno de nosotros lo ha repetido en voz alta, generalmente se ha ganado un enemigo más que cercano. Lo primero que dice, es que hay solamente UNA iglesia. A muchos, (A demasiados, lamentablemente) esto no les gusta. Más que de Dios mismo, son adoradores de SUS iglesias. Y no necesariamente de sus asambleas humanas, sino de sus estructuras, de sus actividades, de su influencia mayor o menor en áreas sociales y seculares, principalmente en muchos casos relacionadas con la política local de cada país. UNA iglesia, dice el Señor, y no admiradora o defensora de gobiernos humanos, sino observadora y auditora de esos gobiernos. Por una sencilla y simple razón: desde sus rodillas y su acceso al poder de Dios, esa única iglesia, ES  gobierno. y lo remata con una definición que también alguna vez hemos hecho desde aquí, cuando aludíamos al problema evangélico de la gran cantidad de denominaciones que lo conforman. UN Espíritu Santo. Uno solo. Con UNA guía a TODA VERDAD, no con varias. ¡…Es tan simple…!

Pero no se detiene allí Pablo en lo que sería este manual práctico y activo para la iglesia del siglo veintiuno. Dice que Dios los (Lo que equivale a decir que NOS) llamó, a tener, contar y sentir con UNA sola esperanza de salvación, Jesucristo. Revisa, dentro de lo que conozcas, los fundamentos básicos de la mayoría de las religiones que conoces. ¿En qué basan su salvación o su posición en la eternidad? Centenares de teorías. Incluso dentro de las llamadas iglesias “cristianas” el enfoque básico no es el mismo. Por eso Pablo nos dice que solamente hay UN Señor, que es Jesús el Cristo, el Ungido de Dios, el Mesías. Que se complementa con UNA sola Fe, que es un don de Dios que Él brinda a quienes se lo piden con sinceridad y UN solo bautismo, que obviamente no tiene nada que ver con el de agua, que fue un mandato que en su momento tuvo Juan para preparar el camino hacia Jesús, con gente que estuviera limpia de pecado. Bautismo, te recuerdo, es Sumergirse. Si tú eliges que sea en agua, que sea. Si tú prefieres que sea en Espíritu Santo y Fuego, que sea. Si tú decides que sea en las profundidades del evangelio total y global, que sea. Todo bendice por igual cuando es hecho con amor a Dios y no a las doctrinas humanas.

El texto tradicional del verso 6 de este capítulo 4 de Efesios, suena más a des trabalenguas que a versículo bíblico, pero cuando nos sucede eso, que suele ser frecuente en la lectura, por una simple cuestión idiomática o de traducciones a veces demasiado antiguas, debemos recurrir al Espíritu Santo y su innata capacidad para trasladar lo que sea a una expresión entendible que pueda enseñarnos, madurarnos y bendecirnos. La Reina Valera dice: Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos, pero lo que el Espíritu te está diciendo concretamente es que sólo gay un Dios, que es el Padre de todos, aunque no todos quieran aceptarlo, que gobierna sobre todos, aunque son muchos los que eligieron desobedecerlo y aceptar el gobierno de un usurpador, que actúa por medio de todos, aunque ya sabemos que no todos se lo permiten y optan por actuar, -aseguran de manera ignorante- “por sí mismos”, cuando la realidad nos muestra que si no actúa inspirado por Dios, lo hará influenciado por demonios.

Luego dice que a cada uno de nosotros Cristo nos dio las capacidades que quiso darnos. Eso que leíste medio religiosamente y no siempre entendiste, respecto a que a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo, significa exactamente esto que te dije al principio. Y si algo de egocentrismo, vanidad o soberbia de cualquier naturaleza quedaba en mí, esta palabra contundente me la aniquila para siempre. Independientemente de todo lo académico o técnico que le sume para enriquecerlo y mejorarlo, que está bueno y es altamente recomendable, ¿Puede el exquisitamente talentoso en lo que sea, envanecerse o volverse arrogante respecto a uno o cada uno de esos talentos? Si lo piensa con un corazón fiel y humilde, no; de ninguna manera. Y vuelvo a lo personal porque es mi mejor testimonio. ¿Voy a enorgullecerme porque pienso y escribo a una velocidad y claridad que no todos pueden? ¿O por tener una voz que suena bien, con una dicción clara y una velocidad mental que me permite armar discursos o mensajes casi al mismo tiempo que los pienso? Si yo me sintiera orgulloso o me envaneciera por estas cosas, lo primero que estaría dejando en evidencia, es mi altísima ignorancia. No es mérito mío nada de eso. No puede serlo. No tiene ni razón, ni fundamento ni lógica que lo sea. Así que lo único que me queda es darle gracias a Dios y usar todo eso para la gloria de Su nombre.

Porque luego va a reafirmar eso cuando diga que subiendo a lo alto, dio dones a los hombres. Pero atención con esto. ¿Subiendo dónde? Porque desde allí no solamente dio esos dones, sino que, añade, llevó cautiva la cautividad. ¿A eso lo hizo desde donde nosotros llamamos “el cielo”? ¿Necesitó llegar a ese cielo para recién poder ejecutar esas dos cosas? El verso siguiente es la mejor respuesta: Y eso de que subió; ¿Qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? Está más que claro; la autoridad para dar esos dones y para llevar en si mismo esa tremenda cautividad a la que todos nosotros estábamos condenados, la recibió cuando, después de morir en la cruz y antes de ascender a la presencia del Padre, Él descendió al infierno y allí consumó la derrota del reino de las tinieblas. ¿Y por qué aseguramos que ese fue Jesús? Porque en el verso siguiente, el 10, dice que: El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos, (Esto es el firmamento, lo que llamamos La Raquia), para llenarlo todo.

Y aquí es donde aparece el verso que indudablemente debe ser el más conocido, difundido y promocionado de esta carta a los Efesios. El 4:11. Porque es el único que con total y absoluta claridad, muestra los cinco ministerios básicos y claves sobre los cuales se fundamenta la iglesia. Cinco y no cuatro, como algún sector del pastorado evangélico sostuvo durante mucho tiempo. Tuve muchas conversaciones con un viejo pastor que defendía esa tesis. La realidad es que a él no le agradaba en absoluto que otra persona enseñara los rudimentos de la Palabra en la que consideraba SU iglesia. Por eso aprovechaba la forma en que este verso está redactado por Pablo y decía que Pastores y Maestros no eran dos ministerios, sino uno solo y el mismo. De hecho, en el original dice con total claridad Poimén, que es el vocablo griego que se traduce como Pastor, y luego didáskalos, que es el que significa Maestro. Yo no niego que un pastor pueda también ser maestro, porque estos ministerios, que son cinco, poseen una unción especial cada uno, y es bastante normal y hasta frecuente, que quien está ungido para uno de ellos, en algún momento de necesidad pueda fluir sin problemas en cualquiera de los otros. Lo he vivido, como profeta, como evangelista y como pastor. Algunos de ustedes quizás puedan dar testimonio de eso. Pero el Señor me ungió como maestro, y eso es lo que hago.

Entonces, la pregunta que por años ha surgido en la mente y en el corazón de tantos creyentes, es: ¿Con qué idea, con qué pensamiento y razón es que Dios le otorgó a Su iglesia estos cinco ministerios? La misma cantidad de años que llevamos formulándonos esa pregunta, ya está escrita la respuesta en el verso siguiente, que tuvo mucho menos prensa que el anterior, pero que a mi humilde juicio, tiene tanta o mayor relevancia que el 11. …a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, dice la Reina Valera tradicional, que es como decirnos que esos ministerios son, en principio, para madurar a los creyentes, (Eso significa la palabra perfeccionar que se usa aquí. No habla de perfecto sin errores, habla de madurez) y en función del despliegue de esa madurez, edificar, que es construir, armar, ir colocando piedra por piedra y uniéndola con fe y entrega, lo que nosotros llamamos El Cuerpo de Cristo en la tierra, que es ni más ni menos que La Iglesia. Pero la que Dios ve, la única, la genuina, la que se fundamenta en lo dicho por apóstoles y profetas y la que no hace negocios con el mundo secular.

Y esto no es algo que se me antoja pensar y decir a mí, Pablo lo deja en claro cuando consigna el trabajo ministerial de maduración será necesario, hasta que TODOS lleguemos a la UNIDAD de la FE y del CONOCIMIENTO, (Que es intimidad) del Hijo de Dios, para de ese modo recién pensar en acceder a la estatura de un varón maduro que sólo es posible con un estado de plenitud en Cristo. Eso es lo que nos va a evitar lo que ahora todavía es inevitable: que existan muchos cristianos que se comportan como niños fluctuantes. que es como decir inestables, caprichosos, atraídos y seducidos por las distintas “modas”, que pueden ser llevados muy fácilmente por distintos vientos (Espíritus falsos) de doctrina, que son diagramadas por hombres no sólo impíos, sino además verdaderos delincuentes, que no dudan en usar estratagemas satánicas para llevar a la iglesia al error y para favorecerse ellos mismos con eso. Por eso los versos 15 y 16 dicen: sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.

Esto quiere decir que es al contrario de lo que en gran mayoría hemos estado haciendo hasta hoy, y es que el amor si es santo y es genuino, debe siempre hacernos decir la verdad, para que en todo lo que vivamos, digamos, hagamos y seamos, nos parezcamos cada vez más a Cristo, al real Ungido de Dios, que es quien gobierna la iglesia, muy por encima y por fuera de las mejores intenciones que muchos hombres tengan y desplieguen, suponiendo que son ellos los que las gobiernan. Cristo y su unción es el que va uniendo a cada miembro de esa iglesia, según sus funciones ejecutadas según sus dones y talentos recibidos, lo que logra que cada uno trabaje en armonía, para que esa iglesia vaya creciendo, no ya en número solamente, sino en madurez y fortaleza espiritual y adquiriendo más fuerza y más potencia por la pura y exclusiva causa del amor.

Ahora bien; ¿Cuáles son los objetivos divinos para la conformación de esos cinco ministerios mencionados y básicos para el desenvolvimiento de la iglesia? Justamente eso, que la iglesia como asamblea conozca puntualmente las funciones de cada uno de esos ministerios y, por consecuencia, pueda y sepa hacer fluir y respaldar a cada uno de los ministros que Dios levante para cada caso. Y lo que vale la pena aclarar debidamente, es que no son cinco porque a Dios simplemente se le ocurriera, sino que tiene que ver con una serie de elementos muy importantes. Nuestras manos y pies tienen cinco dedos cada uno, cinco son nuestros sentidos, ya en el tabernáculo de Moisés había cinco columnas que representaban esos cinco ministerios por venir, el aceite de la unción estaba compuesto por cinco ingredientes. Cinco ministerios para que la iglesia funcione conforme al diseño de Dios. No estoy hablando de cinco ministros al frente de cada congregación, estoy hablando de cinco ministerios definidos siendo parte de ella. Cinco es el número de la Gracia.

En estos últimos días Satanás está tratando de destruir las tres instituciones o tipos de gobierno que Dios ha establecido: el gobierno civil, la familia y la Iglesia. Estos son días que se caracterizan por la iniquidad, la rebelión y la revolución pacífica o no pacífica, contra las autoridades que gobiernan en cada esfera. La autoridad de los que gobiernan en la tierra está siendo puesta en duda; la del padre, en el hogar, es destruida por la mucha enseñanza tocante a agresividad; y aún, la autoridad de la Iglesia está puesta en duda por pensadores de hoy en día. Estos son días de demostraciones en las calles, de tumultos, de rebelión en las universidades, de revolución y de caos en casi cada país del mundo. Qué contraste hace esto con la vida de Jesús! Él obedecía las leyes del país, reconociendo aún el control del gobierno extraño, pagándoles tributo cuando debía hacerlo.

Enseñó, respetó y obedeció a los que estaban en autoridad. Él predicaba acerca de la condición del corazón del hombre, porque sabía que si obedecían a este mensaje, esto traería restauración a todas las áreas de la sociedad. Vemos que los propósitos de Dios son eternos y la Iglesia tiene una participación ineludible para que esos propósitos se cumplan. EL MISTERIO Cuál es? Que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo. (Aquí ya se introduce la Iglesia). CUÁL ES EL MEDIO DE UNIÓN? Por medio del evangelio, que es el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo. ¿QUIÉN ES EL AGENTE? La Iglesia dada a conocer por medio de la Iglesia. Aquí se dice que Dios tiene un plan, una estructura y una estrategia para que el cuerpo de Cristo, la Iglesia, funcione, se edifique, crezca con sentido de destino y cumpla el plan en la tierra, a través de: Apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. El fundamento que colocaron apóstoles y profetas. En Jesús operaron los 5 ministerios.

Apóstol. Hebreos 3:1: Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús;

Profeta. Lucas 24:19:  Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo;

Evangelista. Mateo 9:35-36: Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.

Pastor. Juan 10:11: Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.

Maestro. Juan 13:13-14: Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros.

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agosto 6, 2022 Néstor Martínez