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Bajo el Estandarte del Amor

Hay algo que recuerdo que giraba permanentemente en mi cabeza en primeros años de creyente. ¿Qué cosa rarea era la que regía la fe de aquellos legendarios y primeros cristianos? La respuesta es tan simple que a veces te produce más incredulidad: El amor. Lo que estaba sucediendo era que, por curiosa y llamativamente, en esa tan singular sociedad humana, o sea, en el mundo pagano, la gente escuchaba por primera vez de un Dios que ama a aquellos que lo aman. El Dios de los cristianos amaba a toda la humanidad, y demostró su amor por medio de su propio sacrificio. Esa fue la primera verdad que, si debemos ser sinceros, creyeron muy pocos. Y lo que venía a continuación, era más incomprensible, aún.

Porque ese Dios tan raro que se sumaba a los miles de dioses existentes, tenía la particularidad de amar a todos los seres y no odiar o desear eliminar a ninguno. Y no sólo eso, sino que además incentivaba a aquellos que lo amaban, a que también amasen y sirviesen a los otros. De hecho, los romanos paganos, amaban sólo a su familia, o a los de su de su misma clase social, o a aquellos que les era conveniente tener como amigos. (Hay algunos ambientes actuales que son muy similares). Los cristianos amaban a todos. Ellos, los extraños, no entendían este amor. Yo me pregunto en cuantas ocasiones nosotros, como iglesia, defendemos bravamente los derechos de Dios, pero no por amor a la gente, sino por casi idolatría para con la organización a la que pertenecemos. Toda intercesión es por amor a la gente, es para que la gente con velos de oscuridad pueda venir a la luz y conozca a Dios.

Y te voy a dar una buena noticia que quizás destruya otras tantas malas que te puedan haber vendido. La motivación correcta para el evangelio, es el amor, no la competencia. Te lo digo más ajustado, todavía: el centro de los cinco ministerios, es el amor. El cristiano tiene una cultura libre de diferencias étnicas y de clases. O, al menos, tiene que tenerla si quiere ser lo que dice ser, un hijo de Dios y seguidor de Cristo. Los cristianos no se separaban de acuerdo al rango social o al grupo étnico. Pablo dice: Ya no hay esclavo ni libre. De paso me preguntaría si eso es exactamente lo que sucede en cualquier punto del mundo cristiano, hoy. No me respondas. Los romanos se preguntaban por qué un hombre noble permitía que su esclavo se refiriese a él como “hermano”. No les entraba en la cabeza, eso. La iglesia creó un patrón de relaciones humanas que no existía en la Roma anterior al cristianismo. ¡Fue un shock!

Y fíjate que cuando leemos los textos de Pablo, nos damos cuenta de una serie de cosas. Por ejemplo, él no viene a anular la esclavitud. De hecho, dice que, si tú eres esclavo, sirvas a tu amo con amor. Eso nos muestra que él no pretende hacer un cambio en el sistema en el que estaban inmersos. Pero sí el evangelio logra cambiar la relación entre las personas. Aquí es donde los historiadores sostienen que el Dios de los cristianos es un Dios de misericordia, que demanda de los cristianos, misericordia. Es que los cristianos verdaderamente creían en un Dios misericordioso y este Dios misericordioso requería que aquellos que los seguían también practicasen la misericordia con los demás. La misericordia no era parte de la vida en la Roma pagana, la cual era bien conocida por su crueldad.

¡De esto no tengo ninguna duda! Nosotros vemos partidos de fútbol y nos escandalizamos cuando alguna forma de violencia penetra en el desarrollo de un juego. ¡Ellos veían a hombres matándose con otros hombres como parte de un espectáculo semanal para el pueblo! Imagínate lo que se podía pensar de la palabra misericordia en un tiempo como ese y en un ambiente como ese. ¿Culturalmente, era conocida la misericordia? ¡En absoluto! Hubo un emperador que, dentro de la organización del cumpleaños número catorce de su hijo, hizo montar un espectáculo con gladiadores que se mataban entre sí. Yo me pregunto dónde se supone que podría entrar la misericordia en una cultura como esa. En ninguna parte. ¿Y el cristianismo fue capaz de cambiar eso? No sólo fue capaz de cambiarlo, ¡Lo venció!

Mira a tu alrededor. ¿Qué estas viendo? No me lo digas, ya lo sé, porque es lo mismo que yo veo aquí en mi lugar de residencia. El mundo se pregunta, a diario, qué debe hacer y cómo para cambiar eso tan horrible que se está viendo. No tiene respuesta por una simple razón: desde la óptica del mundo secular, lo que hoy vivimos como humanidad, no tiene solución. Pero si aquellos primeros cristianos, rudos, imperfectos, pero deslumbrados por esa nueva luz que estaba llegando a sus vidas pudieron con Roma, ¿Qué duda nos cabe a nosotros, hoy, que también podremos con nuestras propias “romas”? Sólo un detalle: ellos no estaban solamente todos juntos y reunidos, ellos estaban Unánimes. Busca esta palabra en tu diccionario y entenderás este mensaje y al mensaje divino.

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octubre 29, 2022 Néstor Martínez