Redimir no es castigar

Hay, dentro del pueblo de Dios, una serie de frases hechas, de muletillas, sentencias y mitos que han terminado por incorporarse y encarnarse de tal manera en la vida de los creyentes que también han terminado por hacerles creer que son bíblicos. “A Dios no le agrada que critiquen a su iglesia”. ¿Verdadero o falso? Verdadero. Eso es cierto y real. Pero atención: no tiene nada que ver con una congregación saturada de pecado, manipulaciones emocionales y corrupción. Porque eso, para Dios, no es su iglesia, no se confunda.

Otra: “Dios condena la crítica a los hermanos”. ¿Verdadero o falso? Verdadero, por supuesto. Real y cierto. Tan cierto como que no todo lo que respira y se mueve dentro de las paredes de un templo es hermano. Corre usted el riesgo de tratar de “hermano” a un demonio y, si lo trata así, el “bicho” se siente cómodo y no se va más. Es que queremos ser más justos, más misericordiosos y más buenitos que Dios. No funciona. Sí Jesús hubiera tenido ese mismo criterio, no sólo se hubiera sometido y sujetado a los fariseos, (Que en aquel entonces eran LA iglesia oficial, los hermanos) sino que hubiera tratado de colaborar con ellos. ¡Sepulcros blanqueados! ¡Generación de víboras! Les dijo. ¿Era una crítica, acaso? No. Era nada menos que un calificativo exacto y justo. Pero calificativo y justicia de Dios, que se entienda.

En el capítulo 5 de la primera carta de Pablo a los Corintios, el apóstol desgrana una serie de comentarios que, a primera lectura, podrían tomarse como una crítica. ¿Lo han leído? ¿Cuántos saben que no es ninguna crítica? ¿Cuántos saben, que estos también son calificativos de Dios, en este caso, a través de Pablo? ¿Y qué sucedía allí? Pasaba que los Corintios habían dejado en evidencia una actitud bastante apática, perezosa, indiferente casi, ante un caso de incesto, ignorando pasivamente esa desgracia. Pablo atendió esa cuestión e instruyó a esa iglesia en la disciplina de la santidad.

Los Corintios eran gente cargada de dones, pero necesitada que se los corrigiera y se los aconsejara en relación con su entorno moral. El siglo 21, ha encontrado a una gran parte de la llamada iglesia, con las mismas bendiciones, los mismos errores y las mismas necesidades. Expresarlo, entonces, ya no será una crítica, tal como todavía la entienden tantos, sino difundir calificativos de Dios mediante los instrumentos que a Él le plazca utilizar, que generalmente será gente a la cual Él mismo, con anterioridad, les habrá puesto la carga para hacerlo, los haga quedar muy simpáticos o no.

(1 Corintios 5: 1)= De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre.

Desde lo literal, el epicentro de este verso radica en la expresión: “Tiene la mujer de su padre”. Es notorio que está hablando de una madrastra, ya que se repite lo que se dice en Levíticos 18:7-8: La desnudez de tu padre (Uno) o la desnudez de tu madre (Dos) no descubrirás; tu madre es, no descubrirás su desnudez. La desnudez de la mujer de tu padre (Tres y esto es obviamente otra cosa) no descubrirás. (¿Y por qué? Porque) es la desnudez de tu padre. Y luego sigue hablando de hermanos, tíos y demás parientes. Esta ofensa violaba incluso las normas morales del mundo pagano, un claro indicador de que los Corintios poseían una falsa noción de la gracia de Dios, o una actitud muy distendida y suelta en materia de moralidad sexual.

Hágase a la idea de que algo parecido estuviera sucediendo hoy en el seno de una congregación. Sí, ya me imagino su rostro. Aberrante, no? Mire: le diré algo. Un viejo pastor me dijo una vez: “Hijo; hay veces en que estoy casi asqueado. Encuentro dentro de la congregación determinados tipo de pecados que no he visto jamás en el mundo incrédulo. ¡Parecería hecho como a propósito para desmoralizarme!” Era un pastor de bastante edad, formado con la escuela clásica más bien antigua, en la que no había lugar para hablar de Guerra Espiritual. Por eso es que él no sabía, en ese momento, la enorme verdad que estaba diciendo. Satanás es promiscuo, depravado e inmoral a un extremo que usted no puede imaginar siquiera. De allí que, en cada lugar en el que se le da entrada, él lo va a manifestar con sus frutos. En el mundo, de hecho, suele ser algo que, de tan cotidiano, ya no llama la atención: pero cuando puede meterse en una congregación sin que se lo resista demasiado…

Hay que ver la casi incomprensible resistencia que todavía hay en algunos círculos a realizar algo tan sencillo como es atar y sujetar al enemigo antes de iniciar cualquier culto, reunión o servicio. ¿Y usted qué cree, que esa resistencia tiene origen intelectual, racional o teológico como una gran mayoría todavía piensa? ¡No hermano, es espiritual! ¿Quién sería el más interesado, y al mismo tiempo el más beneficiado que no se haga ninguna clase de Guerra Espiritual en una congregación? ¿Los hermanos tradicionalistas, quizás? ¿La famosa ortodoxia cristiana, tal vez? Piense un poco por favor. Ahora bien; cuando ocurren algunas cosas de estas, ¿Cuál se supone que será la actitud, tanto de los líderes como la de los hermanos en general? Normalmente, la que aquí detalla y al mismo tiempo amonesta Pablo.

(2) Y vosotros estáis envanecidos, (¡Tenemos el mejor templo, la mejor banda, el mejor predicador!) ¿No debieras más bien haberos lamentado, (Que en este caso equivale a reconocer el pecado y humillarse) para que fuese quitado de en medio de nosotros el que cometió tal acción?

(3) Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho.

No es la primera vez que Pablo arma esta figura con relación a su ausencia física pero presencia espiritual. Ya a la iglesia de Colosas le escribió lo mismo cuando les dice, en Colosenses 2:5: Porque aunque estoy ausente en cuerpo, no obstante en espíritu estoy con vosotros, gozándome y mirando vuestro buen orden y la firmeza de vuestra fe en Cristo. ¿Pero qué intenta decir Pablo en este terreno? Porque dicho así y aun como lo amplía en el siguiente verso, podría dar origen a interpretaciones muy complicadas.

(4) En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo.

Claro; dicho así parecería ser como si un fantasmagórico espíritu de Pablo estuviera compartiendo las reuniones con los seres humanos de ese lugar. Sin embargo, ciertos antecedentes muestran que, cuando Pablo dice que está presente en espíritu, a lo que se refiere es a ciertas decisiones tomadas con anterioridad para con ciertos hechos, en este caso, muy similares al que los tiene preocupados. En 2 Tesalonicenses 3:6, hay una de esas directivas: Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros.

Este verso, interpretado muy ligeramente, ha sido factor de abandonos y discriminaciones dentro de la iglesia. Pero no hay tal cosa. Lo que Pablo le dice es que, si usted sabe que un hermano (¡Cuidado que no habla de incrédulos, que deben ser vistos desde otro ángulo!) no anda en buenos pasos, el apartarse será no consentir su comportamiento, exhortarlo y ayudarlo a cambiar si así lo desea, pero jamás dejarlo abandonado o impedirle el ingreso al templo, que lamentablemente es lo que más hemos visto en estos casos. No se olvide que uno de los más grandes ministerios que mostró Jesús y que nosotros hoy practicamos muy poco, es el ministerio de la restauración.

(5) El tal (O sea: este hermanito despatarrado que no quiere cambiar) sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.

¡Qué verso, este! Estremece, no? ¿A usted no le da la sensación, leyéndolo, que es como si la iglesia, de pronto, dijera: “¡Pero, sí; Si no quieres entender, joróbate! ¡A ver, Satanás, ven y llévate a este porfiado y hazlo papilla! ¿Parece, no? Sin embargo, más que de ostracismo, indiferencia y justicia sumarísima eclesiástica, es evidente que esto implica una remoción de la protección de Dios que es, en definitiva, lo que va permitirle obrar a Satanás. Basta ya, entonces, de orar e interceder a favor de líderes sociales, gubernamentales o eclesiásticos corruptos que no quieren obedecer. Sáqueles ese respaldo y que reciban lo que corresponde. Ya fue advertido y amonestado. Ya han tomado su decisión. ¡Pero es que Dios es bueno! Sí, Dios es bueno, pero ese mismo Dios bueno fue el que un día le dijo a Samuel con respecto a Saúl: “Basta Samuel; no ores más por él. Yo ya lo deseché”, recuerda?

En cuanto a la destrucción de la carne de la cual se habla aquí, esto tiene que ver con que la disciplina administrada al ofensor y los sufrimientos consiguientes van a traer, seguramente, un espíritu de humildad, un estado genuino de arrepentimiento también genuino, que como bien se sabe, son las puertas excelentes que dan paso al infinito perdón de Dios para el pecador arrepentido. El texto, y esto es notorio, no nos dice cómo operaba en la práctica eso de “ser entregado a Satanás” y, aunque algunos cuantos han creído interpretar y entender que eso equivaldría a que en ocasiones, ciertas personas tendrían que abandonar la comunidad de creyentes y quedar abandonados, por causa de sus desobediencias, en el ámbito espiritual que es donde va a recalar, necesariamente esta palabra, se refiere al retiro de cierto tipo de escudo protector que los creyentes tenemos para con los ataques del enemigo cuando estamos, esencialmente, obedeciendo su palabra y siendo fieles a sus principios.

En una ocasión fui testigo muy casual de una disciplina en una congregación. Esa disciplina se llevaba a cabo para con una pareja de novios que había incurrido en fornicación. Ambos estaban trabajando en la iglesia y, parte de esa disciplina consistiría en separarlos temporariamente de sus funciones. Cuando pregunté si ellos habían confesado su pecado me dijeron que no, que la iglesia los había descubierto. Como vieron que yo me quedaba pensando en cómo se podría haber producido ese descubrimiento, me comentaron que la chica estaba embarazada. Entonces fue cuando yo dije: ¡Ah! ¡Entonces no están disciplinando fornicación, están disciplinando embarazo! En lugar de reflexión lo único que conseguí fue unas cuantas miradas torvas que me hicieron sentir, por un momento, casi partícipe del pecado de los chicos. Hay antecedentes de estas cosas en 1 Timoteo 1:20 cuando Pablo, en alusión a gente corrompida, dice: De los cuales son Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar.

(6) No es buena vuestra jactancia, ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? (Santiago, en su carta, lo dice de otra manera.) En 4:16-17, señala: Pero ahora os jactáis de vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala; y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.

(7) Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que sean nueva masa, sin levadura como sois; Porque vuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. (Liberadas conforme a como se hacía en el mundo antiguo, donde los esclavos podían ser rescatados pagando el precio correspondiente)

(8) Así que celebremos la fiesta, (Hagamos congresos, conferencias, clínicas, festivales, recitales y todo lo que nos guste con el rótulo de “Cristiano”) no con la vieja levadura, (Que es incredulidad) ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, (Habla de un alimento espiritual, no contaminado con recetas humanistas o científicas que encierran incredulidad) de sinceridad y de verdad.

Aquí hay algo que queda muy claro: la disciplina eclesiástica ha sido mayoritariamente manejada con riguroso legalismo, con falta de misericordia y amor y con exceso de teología por sobre discernimiento y revelación. Esto ha sido así y ha determinado no sólo distensión en cuanto a esa disciplina, sino también una notoria devaluación en su importancia. El árbol no debe tapar el bosque. La disciplina ante probados casos de pecado en la iglesia es bíblica, es conveniente y es indicada. Pero nunca desde una falsa posición de inmaculados juzgando a mugrientos, sino de débiles en la carne respaldándose unos a otros en el poder de Cristo Jesús.

En la noche de su primera Pascua en Egipto, los hebreos removieron toda la levadura de sus casas, una práctica que todavía se mantiene entre el pueblo judío. La levadura tiene la propiedad de fermentar y sirve para ilustrar el poder corruptor del mal. Como Cristo, nuestro Cordero de la Pascua, ha sido sacrificado, la iglesia debe ser como una casa sin levadura; de otra manera, el fermento del pecado, de no estar bajo control, se puede esparcir. Ignorar la disciplina contradice el propósito por el cual Cristo murió. Pero como en otro lugar habla de la levadura con relación al reino de Dios, de ellos sacamos que la levadura, en sí misma, no es ni buena ni mala; es levadura. Y puede muy bien ser utilizada como ejemplo tanto para lo pecaminoso como para lo no pecaminoso. Es lo mismo que cuando se dice que un reino dividido no prevalece; vale para el reino de Satanás y para el reino de Dios también.

Finalmente, cuando habla de celebrar la fiesta con sinceridad, la palabra usada allí es EILIKRINEIA, que literalmente significa: “Juzgado a la luz del sol”. La palabra alude a los bazares del oriente, donde se exhibía la alfarería en cuartos débilmente alumbrados. Los comerciantes inescrupulosos remendaban las vasijas reventadas o cubrían los defectos con cera. Los compradores inteligentes sostenían en alto las piezas de alfarería, al sol, y juzgaban su calidad por la luz solar. EILIKRINEIA es honestidad transparente, pureza genuina e inocencia no contaminada. Describe a quien no teme un examen completo de sus motivos e intenciones, por cuanto no tiene nada que esconder.

Por eso el texto de Deuteronomio 16:3: No comerás con ella pan con levadura, siete días comerás con ella pan sin levadura, pan de aflicción, porque aprisa saliste de tierra de Egipto; para que todos los días de tu vida te acuerdes del día en que saliste de la tierra de Egipto. Jesús mismo les habló de esto cuando, según Marcos 8:15 dice: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos, y de la levadura de Herodes.

(9) Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios, (10) no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del mundo.

Lo primero que vemos aquí, es que Pablo escribió a los Corintios una carta anterior a la que nosotros consideramos como primera. Y que en esa carta ya les había hecho una serie de recomendaciones muy similares a estas. Y que ellos, lejos de entender que Pablo se estaba refiriendo a gente que estaba en la iglesia, se habían confundido suponiendo que él hablaba de los mundanos incrédulos y pecadores. Hoy, todavía hay mucha gente que cree y piensa lo mismo, que se enoja cuando alguien les muestra las cosas tales como son (Que es como Dios las ve) y lo acusan de querer dividir o disgregar la iglesia con doctrinas de demonios, cuando lo que el pobre hombre lo que está haciendo, es decir una clara verdad en el marco de un mundo de hipocresías. Hay datos bíblicos más que evidentes de que la hipocresía nació en la iglesia, no en el mundo impío. Los motivos, cada uno los sabrá con mayor o menor exactitud.

No mezclarse con los pecadores del mundo hubiese significado un retiro completo, un apartamiento total. Cuando apareció el primer movimiento de santidad, (Que todos sabemos, significa precisamente “apartarse para Dios”) los diferentes sectores lo tomaron como mejor les pareció sin que esto, -obviamente-, tuviera que ver siempre con el verdadero espíritu de la cuestión. El catolicismo romano, por ejemplo, eligió recluirse en monasterios. Esa fue su interpretación de separarse, de apartarse para Dios. El resultado, mayoritariamente tuvo que ver con condiciones que naturalmente nadie quería: alcoholismo y homosexualidad, entre las más perniciosas. Algunos grupos evangélicos, mientras tanto, eligieron como expresión de santidad, el prohibir. No te pintes, no uses esa ropa, no te cortes el cabello y una serie más de barbaridades, algunas de ellas, en directa contraposición con la propia Biblia. ¡Ah, no importa! Somos santos, hemos salido del mundo. ¿Ah, sí? Pues no lo parece. Pero Pablo, en este texto, da a entender muy claramente que esa no es la voluntad de Dios para nosotros, y las huellas de la filosofía monástica de la historia de la iglesia evidencia su relativa esterilidad a la hora de hacer avanzar tanto la santidad como el evangelio.

Un caso clásico respecto a esta clase de “comunión” con el mundo se muestra en esta misma carta a los Corintios, la primera, en 10:27-29: Si algún incrédulo os invita, y queréis ir, de todo lo que se os ponga delante, comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia. – Mas si alguien os dijere: esto fue sacrificado a los ídolos; no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por motivos de conciencia; porque del Señor es la tierra y su plenitud. La conciencia digo, no la tuya, sino la del otro. Pues ¿Por qué se ha de juzgar mi libertad por la conciencia del otro?

(11) Mas bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aún comáis.

Donde quiera que Pablo recomienda buscar la rehabilitación de los santos que erran, que se equivocan, deja bien en claro que no se trata de apartarse de ellos. Aquí instruye que a veces, es cierto, hay que alejarlos de la comunidad de creyentes. Ello supone aplicar medidas disciplinarias estrictas cuando miembros de la iglesia persisten en el pecado y no prestan atención a los consejos que se les ofrecen para remediar el mal.

En una oportunidad, un hermano a quien yo respetaba mucho, un buen día cometió adulterio. A mí me afectó tanto o más que a cualquiera de los demás con quienes compartíamos tantas cosas. Fue inmediatamente marginado de todos los lugares y se le cerraron, casi violentamente, todas las puertas que hasta allí se abrían de par en par para recibirlo. Hubo un consenso casi generalizado que produjo una muy santa indignación y hasta se dijo: “Hasta que no se arrepienta y venga a pedir perdón, ni siquiera se lo llama por teléfono”, fue casi la directiva escrita. Yo tenía muy claro que el pecado es pecado y nadie por bueno que quiera ser, puede cambiar su impacto y su efecto.

Sin embargo, me puse a pensar: ¿Por qué siendo que es algo tan claro, tan obvio y tan inexcusable como el pecado sexual, son tantos todavía los que caen y lo cometen? ¿Y por qué será, que de esos tantos, no sólo no están exentos, sino que son mucho más proclives a caer los líderes, algunos de ellos irreprochables y fieles hasta allí, siervos de Dios? Guerra. Heridos. Muerte. Tomé el teléfono, llamé a este hombre y le dije: “Quiero que sepas tres cosas: 1) Como hombre, carnal, puedo comprenderte. 2) Como amigo no me borro. Si das los pasos que tú sabes que tienes que dar, sigues contando con mi amistad. 3) Espiritualmente ni se te ocurra suponer que voy a ser tu cómplice. El pecado es pecado y Dios da precisiones muy concretas con respecto a qué hacer con él. Pero fíjate una cosa. Con ese llamado telefónico, quizás sin proponérmelo, le cerré la clásica resentida excusa de todos estos casos: “¿No ves? ¡Todo el mundo se borró, nadie me ayudó, nadie me comprendió!” Él, a eso, ya no lo podía argumentar. De allí en más ya es otra historia. Una historia que, en este caso, no tuvo final feliz. Eligió la soberbia de la necedad espiritual, sospecho que se apartó del evangelio, que es mucho peor que ser expulsado de una congregación, obviamente. Y Pablo, fíjate, lo fundamenta de una manera muy parecida en los versos finales.

(12) Porque, ¿Qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro?

Es necesario que puedas ver con claridad que Jesús, y aquí se lo deja claramente en evidencia, tiene definiciones muy específicas tanto para los que están fuera como para los que están dentro. En el evangelio de Marcos, y en instancias de estar explicándole a sus discípulos el por qué de su repetitiva actitud de hablar mayoritaria y preponderantemente a través o mediante parábolas, en el capítulo 4 y en el verso 11, les dice: A vosotros, os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas. ¿Cuál será la intención más notoria aquí? La única posible, la única existente, la única probable. Y la que, oh sorpresa, se contrapone, se contradice con lo que suelen enseñar los clásicos maestros intelectualizados, con respecto a que para interpretar y entender mejor la Biblia, hay que pasar primero por los mejores Seminarios, Institutos y/o universidades. Yo no quiero ser irrespetuoso con la gente que ostenta títulos en los sitios que he mencionado, pero algo simple y único habré de decirle: no hay registro bíblico de gente que haya sido de utilidad para el reino que previamente haya tenido que estudiar teología. Eso es bien eclesiástico, bien institucional, bien nuestro y bieeeen religioso.

Muy por el contrario, Jesús sabía perfectamente que, los que estaban dentro del Camino, y que ya contaban con ese don tan maravilloso y eficaz llamado discernimiento, al cual acompaña permanentemente otro muy similar llamado Sabiduría, no necesitarían demasiadas explicaciones, ya que el Espíritu Santo haría la labor del entendimiento y la guía a toda verdad. Sin embargo, y tanto como para que nadie se infiltrara intelectualmente en la santidad de la iglesia, a los de afuera, a los que se manejaban por las riquezas de sus mentes, por parábolas. Si el Espíritu Santo no hacía lo suyo, esas parábolas jamás serían interpretadas, develadas, reveladas y encarnadas. Que es, voy a decirle, lo que está ocurriendo hoy en una gran parte de lo que conocemos como iglesia. A los que están fuera, por parábolas todas las cosas.

(13) Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros.

La iglesia juzga, -es decir, administra medidas disciplinarias-, a quienes forman parte de la comunidad de creyentes; Dios juzga al mundo. La moral cristiana nunca puede ser exitosamente impuesta al mundo y eso no puede ser nuestra misión. Dice: quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros. Que justamente es una cita que se repite nueve veces en el libro de Deuteronomio como principio inexcusable para el pueblo de Dios, y que se aplica directamente a los casos de incesto, que es de lo que hemos estado hablando en lo literal, e indirectamente también a todo fermento de maldad en nuestras vidas, porque el objetivo de ese procedimiento es redimir y restaurar, nunca castigar.

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Prevenir es porvenir

A la vista de las cosas que suceden en las congregaciones, muchos cristianos se espantan y dicen: ¡Qué tiempos estamos viviendo! En el día de hoy, aquellos que proponen normas filosóficas, materialistas o científicas en lugar de las bíblicas, y que quizás aseguran tener el Espíritu, amenazan seriamente el propósito de los cristianos. Sin embargo, esto no es nuevo; no es producto de los tiempos que estamos viviendo. La carta de Judas, (De quien muchos dicen que era hermano de Jesús) habla ya de eso. Y concluye evidenciando que el poder de Dios es capaz de impedir que caigamos en esos errores aunque nuestra responsabilidad es crecer en la verdad por medio de la oración en el Espíritu Santo y anticipar así nuestra salvación final, la Biblia es el recurso que poseemos y escudriñar estar carta, hoy, tiene un respetable valor. Un capítulo y veinticinco versos.

(Judas 1: 1)= Judas, siervo de Jesucristo, y hermano de Jacobo, a los llamados santificados en Dios Padre, y guardados en Jesucristo; (2) misericordia y paz y amor os sean multiplicados. (Este término SANTIFICADOS que se usa aquí, a pesar de que todos sabemos que quiere decir APARTADOS, en este texto está utilizado como Amados y como Llamados.)

(3) Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. (Esto nos está diciendo que debemos contender “ardientemente” por nuestra fe bíblica, sin dejarnos engañar por alternativas o alteraciones humanistas, por importantes que parezcan. Cuando dice “ardientemente”, está queriendo decir: no académicamente, no técnicamente, no teológicamente. Ardientemente.)

(4) Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.

Primero: dice que algunos hombres van a entrar “encubiertamente” a la iglesia. Yo no puedo ni siquiera imaginarme que de pronto, un hombre que jamás pisó una iglesia se nos infiltre al frente de una congregación para arruinarnos, así que no hay dudas que esos hombres van a salir de dentro mismo de la iglesia. Dice que serán impíos, es decir: no píos, no espirituales. Estamos hablando, entonces, de gente humanista, intelectual, materialista operando en las congregaciones. Y no desde el último banco, sino desde el máximo sitial. Porque, de otro modo no podrían convertir la gracia en libertinaje. Lo que usted debe hacer, siempre, es rechazar a cualquiera que enseñe que la gracia es algo así como “El permiso de Dios para pecar”.

Aparentemente, Judas está dejando de lado momentáneamente, la redacción de otra carta que estaba escribiendo, o bien se disponía a escribir a estos cristianos, para alertarlos sobre los falsos maestros que se han infiltrado en la iglesia. La expresión del verso 3 de La fe que ha sido dada a los santos, hace referencia a la doctrina apostólica impartida a los creyentes en los primeros días de la iglesia. Esta es la enseñanza que está siendo tergiversada y por la cual los cristianos deben contender. La corrupción de la fe se manifiesta en una conducta egoísta y falta de amor, estilos de vida sensuales e inmorales, y doctrinas distorsionadas o engañosas.

(5) Mas quiero recordaros, ya que una vez lo habéis sabido, que el Señor, habiendo salvado al pueblo sacándolo de Egipto, (Que es como decir: Jesucristo salvándolo a usted sacándolo del mundo) después destruyó a los que no creyeron. (Atención: por más que tenga usted veinte años en la iglesia, sea salvo, tenga siete cargos a cada cual más importante, un doctorado en teología y un master en divinidades y cinco radios, tres canales de televisión y dos páginas de Internet, si no cree, puede ser destruido. Simplemente porque sin fe es imposible (no difícil, complicado, duro, Imposible) agradar a Dios.)

(6) Y los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día.

Los ángeles que abandonaron su propia morada a los que se alude aquí, son probablemente los mismos mencionados como “Hijos de Dios” en el libro del Génesis 6:1-4, de acuerdo con las enseñanzas judías del siglo primero, especialmente en el libro apócrifo de 1 Enoc, descendieron ángeles y cohabitaron con las mujeres que vivían antes del diluvio. De allí que el pecado de estos ángeles caídos se compare con la “inmoralidad sexual” asociada con Sodoma y Gomorra. Los primeros cristianos conocieron y utilizaron esos escritos, a pesar de que no los consideraban parte de las sagradas Escrituras. Aunque la Biblia no aclara como cayeron estos ángeles, está claro que ahora se hallan confinados, aguardando el juicio del gran día, después que Cristo regrese y los malvados sean echados “al fuego eterno” preparado para el diablo y sus ángeles. Su situación ilustra la suerte de los incrédulos.

(7) Como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquellos que habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, (Tome nota de esto por las dudas que alguna vez le vengan a predicar un evangelio más abierto, que contempla diversas alternativas o conductas sexuales diferentes) fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.

¿Cuántas veces ha oído, en alguna predicación, por ejemplo, hablar de Sodoma y Gomorra? Decenas, cientos, o miles, qué sé yo su “antigüedad eclesiástica” ¿Y cuántas veces oyó hablar de Adma y Zeboim? Sí, ya me imagino su cara. Si no ha pasado por algún buen seminario o instituto bíblico, o simplemente no ha sido un lector demasiado atento de las escrituras, estoy seguro que no tiene usted ni la más mínima idea de para qué lado quedan Adma y Zeboim. Y es lógico le voy a decir, nadie o casi nadie habla de ellas. Pero ¿Sabe algo? Adma y Zeboim, eran las ciudades vecinas a Sodoma y Gomorra, de las cuales, dice la Biblia, y como ejemplo, también fueron castigadas del mismo modo que Sodoma y Gomorra. ¿Por qué se supone que las habremos dejado de lado? ¡Hermano! ¡Es que no hay referencias de ellas en la Palabra! ¿Ah, no? En el libro del Génesis, 19:20 encontramos algo. Allí dice: He aquí ahora esta ciudad, (Y se refiere a una de ellas) está cerca para huir allá, la cual es pequeña; dejadme escapar ahora allá. (¿No es ella pequeña?) Y salvaré mi vida.

Esto se lo dice Lot a los ángeles portadores del juicio y la sentencia que le habían avisado lo que iba a suceder. Esa ciudad pequeña a la que aquí se alude y a la que Lot quiere irse, es Adma, que es llamada por el nombre de Zoar en el texto que está en el libro de Deuteronomio 29:23 y a las que luego se han de mencionar como destruidas. ¿Entonces? Entonces queda a ojos vista que no las hemos tenido en cuenta por una actitud que todavía sigue siendo muy frecuente, esencialmente en nuestros países latinoamericanos, y a la que yo encuadraría con la rotulación de “discriminación edilicia”, que nos lleva a pensar que sólo tienen importancia las grandes ciudades y no tanto las más pequeñas. ¿Será por eso que, como ha dicho más de una vez Marcos Witt, a Dios le place levantar hombres de esos lugares pequeños porque de ese modo se asegura que toda la gloria será para él?

(8) No obstante, de la misma manera también estos soñadores mancillan la carne, rechazan la autoridad y blasfeman de las potestades superiores. (Esto, pasado en limpio y despojado de la clásica lexicografía bíblica a la que tanto adherimos a riesgo de que nadie nos entienda, significa que se trata de gente que hace lo que se le da la gana, aún con las mejores intenciones, sin que se les cruce por su mente ni por un momento de prestar atención a qué es lo que verdaderamente Dios quiere)

(9) Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: el Señor te reprenda.

Algunos muy antiguos escritos de origen cristiano, parecerían indicar que esto que le acabo de leer procedía de una obra judía titulada: “El Testamento”, (o “La Ascensión”) de Moisés, en el que el diablo le disputó a Miguel el derecho de enterrar a Moisés, argumentando que le asistía ese derecho por causa de que Moisés había asesinado a un egipcio. En el libro de Deuteronomio se dice que el entierro de Moisés fue divinamente arreglado. El arcángel, es evidente, no se atrevió a proferir juicio de maldición, (esto es BLASPHEMIA en griego; recuerda que maldición no es necesariamente insulto sino algo dicho para mal) aún contra el diablo, lo cual se compara con el hablar presuntuoso de los falsos maestros, lo cual se determina como BLASPHEMEO en griego.

Este texto, deberé decirle, ha sido profusamente utilizado por aquellos que niegan furiosamente estar, como creyentes, en medio de una guerra espiritual. Ha sido predicado y enseñado muchas veces, para censurar arduamente las clásicas rutinas de echar fuera demonios y reprender a Satanás con el argumento que, si Miguel, que era nada menos que todo un arcángel no lo hizo, sino que se lo dejó a Dios para que lo hiciera, con qué fuerza o autoridad podríamos hacerlo nosotros que, naturalmente, somos mucho menos que un arcángel. Pero tendré que decirle que se olvidaron un pequeño detalle: Satanás, que en realidad era Luzbel, también tenía rango de arcángel. Entonces Miguel, por una simple cuestión de niveles y rangos en el reino, jamás podría contar con la autoridad propia de reprenderlo y, necesariamente, debería hacerlo Dios mismo. También es muy cierto que nosotros, los seres humanos, como creación, tenemos un nivel ampliamente menor que esos arcángeles y, por nosotros mismos, jamás tendríamos la autoridad o el poder para hacerlo. Pero se omite algo que es clave: Jesucristo, que es Dios mismo encarnado, está muy por encima de todos esos rangos y, cuando nosotros reprendemos al enemigo, lo hacemos en su nombre. Allí es donde nace nuestra autoridad y, lo que es más importante: se manifiesta!

(10) Pero estos blasfeman de cuantas cosas no conocen; y en las que por naturaleza conocen, se corrompen como animales irracionales. (Yo quiero recordarle, en este punto de la cosa, que la línea del discurso no ha sido alterada. Sigue hablando de aquellos que, aún formando parte del pueblo redimido, liberado, aun no terminan de creerlo. Para pasarlo más en limpio, Él no habla de la corrupción del mundo, habla de una corrupción que se ha metido dentro de la iglesia bajo la forma de la incredulidad. ¡Pero hermano! ¿Es posible eso? ¿Si es posible qué? ¡Que haya gente que va a una iglesia y sea incrédula! ¿Usted lo pone en duda? ¿Y por qué cree que todavía la iglesia no es gloriosa, sin mancha y sin arruga y más que vencedora?)

(11) ¡Ay de ellos! Porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré.

Así que ¡Ay de ellos!, no? ¿Y ay de quiénes? Sencillo y claro: de los incrédulos que tienen rango o jerarquía en la iglesia. Porque dice que siguieron el camino de Caín. ¿Y cuál fue el camino de Caín? No cuidar a su hermano, muy por el contrario, terminar por matarlo. ¿Será que nos está diciendo que muchos de nosotros no sabemos, no podemos o no queremos cuidar a nuestros hermanos y, llegado el caso, no vacilamos en matarlos espiritualmente? Ah, no sé; el que tiene oídos oiga. Y después dice que se lanzaron por lucro. ¿Usted sabe lo que es el lucro, no? Y agrega que en el error de Balaam. ¿Y qué será un error según la palabra? El término utilizado en los originales, aquí, es la palabra PLANE, que originalmente significa: Un andariego, un individuo errante. De aquí es de donde proviene, para los astros celestes viajeros en sus órbitas, el nombre de PLANETAS.

Metafóricamente, el vocablo se refiere a un andar desviado, un error. ¿Y cuál fue el error de Balaam? Aceptar dinero para maldecir al pueblo de Dios, recuerdas? ¡Hermano! ¿Usted me está diciendo que hay gente que por dinero no vacilan en dejar al pueblo de Dios, hoy, en maldición? No se lo estoy diciendo yo, ¡La Biblia se lo dice! Usted, sólo mire a su alrededor. Además, no se olvide que MALDECIR, no necesariamente es algo que deba meter dentro de la caja del ocultismo, el curanderismo o la brujería. En realidad, MALDECIR es “Decir mal sobre cosas divinas”, lo contrario a decirlas bien que es, como todos sabemos, BENDECIR. En cuanto a Coré, él dirigió una rebelión en contra de Moisés y Aarón y, por eso, junto con sus seguidores, fueron tragados por la tierra. Que puede tomarse literalmente, como también en la tipología simbólica, como que “fueron devorados por la carnalidad”. Todo lo que se oponga a la voluntad de Dios, que es decir a Cristo, combatiendo contra siervos genuinamente levantados, serán tragados por la tierra, que es decir: destruidos, extinguidos, aniquilados por su propia carne.

(12) Estos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados; (En lo literal e histórico, los falsos maestros. Pero en lo conceptual y espiritual, todo incrédulo con rango en la iglesia son, definitivamente, nubes sin agua. Es decir que tiene aspecto de bendición pero en realidad están secos.) (13) fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas. (Fuerte, no?)

(14) De estos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, (15) para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él.

Judas, aquí, está citando a 1 Enoc, un libro popular del judaísmo temprano y respetado por la antigüedad cristiana. Este libro no forma parte de las Sagradas Escrituras, pero la enseñanza a la que aquí se hace referencia concuerda con la verdad bíblica. Judas considera que Enoc profetizó la Segunda Venida de Cristo, cuando los impíos serán juzgados. Y esto es muy particular, ya que en este último verso, esa palabra, IMPÍO, se encuentra escrita en diferentes derivaciones, cuatro veces, como para que no queden dudas de su significación. Le recuerdo que IMPÍO, es No Pío, No espiritual, es decir: carnal, incrédulo, así sea miembro de una congregación o pastor de ella. Lo que dice es que todos los no espirituales serán acusados de todas sus obras no espirituales hechas de una manera carnal y de toda la carnalidad que han hablado. La referencia a las santas decenas de millares está tomada del libro de Deuteronomio, capítulo 33. Los santos que acompañan a Cristo en el juicio, son los ángeles, a los que también podemos ver como Mensajeros.

(16) Estos (Y recuerde, estamos hablando literalmente de los falsos maestros, de los incrédulos con jerarquía eclesiástica) son murmuradores (¿Qué es un murmurador que es líder? Alguien que no va de frente, que si usted espera que le llame la atención por algún error que haya cometido, está bien listo. Usted se va a enterar un día de lo más contundente por la boca de ese hermanito que justo…¿Entiende?) Querellosos, (Son los que andan buscando quién los critica, en lugar de preocuparse del por qué se los critica y, fundamentalmente, de qué se los critica para ver si, por una de esas grandes casualidades, no es verdad) que andan según sus propios deseos, (Esto quiere decir: no conforme, necesariamente, a la voluntad de Dios, sino de acuerdo con la propia) cuya boca habla cosas infladas (¡Nuestro país ya es nuestro! ¡Cristo ya está viniendo! ¡Somos los mejores! ¡Dios está encantado con nosotros! ¡Esta iglesia va a entrar primero y va a ser felicitada!) Adulando a las personas para sacar provecho. (¡Pon una ofrenda grande, hermano! ¡Si total ya viene el Señor! ¿Para qué necesitarás la plata el día del arrrebatamiento?)

(17) Pero vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo; (18) los que os decían: en el postrer tiempo habrá burladores, (Habla de gente que burla y se burla de la voluntad de Dios y, por consecuencia, de todos los que genuinamente le aman) que andarán según sus malvados deseos.

Mire: la recomendación es tan pero tan clara, que creo que es por esa razón que no se enseña en una gran cantidad de congregaciones. Aquí no dice que se la aguante, ni que soporte, ni que se detenga media vida esperando que un demonio se transforme en santo. Lo que le está diciendo es que descubra, ponga en evidencia y rechace a cualquier ministro, (Ya sea apóstol, profeta, evangelista, pastor o maestro) que muestre cualquiera de estas tres actitudes por ejemplo: 1) Que siga sus propios deseos y no los que Dios tiene para ese lugar. 2) Que con comentarios e ironías, siembran la semilla de la división cuando dos sectores antagónicos, siguiendo el viejo consejo real: divide y reinarás. 3) Que no muestre evidencia alguna de que el Espíritu Santo mora y obra en su vida personal.

(19) Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu.

Hay una docena, por lo menos, de actitudes en un supuesto hombre de Dios que habrán de servir para mostrarlo tal cual es y, en consecuencia, abandonar cualquier sitio donde él (O ella) tengan alguna clase de autoridad: 1)= Que enseñe cosas muy líricas, casi románticas, muy eufóricas, pero que son imposibles de aplicar. 2)= Que tenga una conducta incoherente con la moral declamada en sus mensajes. 3)= Que hable de otra gente (Así no sea buena gente) de un modo innecesariamente irrespetuoso. Exhortar no es destruir. 4)= Que estando en un lugar, rechace la autoridad establecida en ese lugar, sea o no legítima. Si se está en un lugar, se adapta y se obedece o se va y se confronta luego. Jesús les dio duro a los fariseos, pero no ministraba con ellos. 5)= Que se muestre mucho más preocupado por el dinero que por el bienestar de aquellos a los cuales ministra. 6)= Que prometa cosas que no cumple ni puede cumplir. “Si ustedes me eligen pastor, van a ver como yo…! 7)= Que cambie constantemente el epicentro de su mensaje. 8)= Que no muestre ningún fruto de perseverancia. 9)= Que viva permanentemente quejándose de los demás y criticando con nombre y apellido, cargándole las culpas de todo lo que a él le ha salido mal. 10)= Que esté evidentemente motivado por el afán de lucro personal. 11)= Que se las ingenie para promoverse a sí mismo. 12)= Que se esmere en adular a cierta y determinada gente de la cual podrá obtener algún beneficio.

(20) Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, (Dice que la edificación del creyente, más que por la calidad de sus líderes, como más de una vez se nos ha dicho, se fundamenta en su propia fe y, esencialmente, en la santidad de esa fe. Es notorio aquí que Judas exhorta a sus lectores a edificarse a sí mismos con la doctrina apostólica. Una parte vital de ese crecimiento es orar en el Espíritu. Esa oración incluye el orar en nuestro propio lenguaje siguiendo la inspiración del Espíritu, orar con gemidos indecibles y orar en una lengua no conocida por el que ora.) (21) conservaos en el amor de Dios, esperando en la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. (El consejo, la sugerencia, la recomendación, es: ora constantemente en el Espíritu. No porque hacerlo en la razón y el entendimiento sea malo, sino porque la oración en el Espíritu es altamente efectiva por lo directa. Conoce que esto promete con toda certeza edificarte en santidad, lo cual es indispensable si quieres edificar a otros. Persiste en una actitud y un comportamiento amoroso en el Espíritu Santo.)

(22) A algunos que dudan, convencedlos.

Esta palabra, “convencedlos”, no está hablando de argumentar y argumentar a los fines de convencer a alguno de lo que no tiene ganas de creer, sino de arrojar la luz suficiente con la ayuda de la divina presencia del Espíritu Santo para que alguien que oye, de pronto, sienta una tremenda y potente convicción. Primero, de pecado, que es la obra inicial del Espíritu, y luego de la fe en Cristo Jesús a través del cumplimiento de su palabra, que es la base del triunfo del evangelio de la cruz.

(23) A otros, salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aún la ropa contaminada por su carne.

Este es uno de los versos que fundamentan este ministerio que hoy toma contacto con su espíritu, con su oído, con su alma. Es el ministerio de la advertencia, de la exhortación, de la amonestación. Y no porque crea su responsable que se les sabe todas y que hay que pegarle un coscorrón a los demás. Es porque, quizás, se puede hablar a través de la palabra y también a través de la experiencia, de todas las vicisitudes vividas que hacen, esencialmente, que la comprensión y la misericordia no sean obstáculos para callar una verdad grande e irrebatible.

¿Pero entonces está mal decir que estamos bárbaros, que todo lo inmundo ya está derrotado y que nosotros ya somos más que vencedores? ¡No! ¿Cómo va a estar mal si es cierto? Además, siempre en el medio de la duda y de la crisis, hay que declarar victoria aunque no la veamos por ninguna parte. Pero eso no puede confundirse con un engaño que anestesie a la gente o en una inconsistente expresión voluntarista. La idea central, es: mientras haya posibilidad de enmienda, deberemos hacer todo lo posible para que nadie caiga en errores. La autocrítica, clausurada en nuestras congregaciones por considerársela como un “negativo espíritu de crítica” es, en verdad, una de las expresiones más claras y notorias de la humildad y sobria integridad.

(24) Y aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, (25) al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén.

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Los primeros mandamientos

La pregunta clásica de la escuelita dominical todavía resuena en los oídos de tantos y tantos creyentes que será muy difícil sustraerse a ella: “A ver hermanitos alumnos, ¿Cuántos son los mandamientos de Dios?” – Los mandamientos son diez, hermana maestra. – “¡Muy bien hermanito Pepe! ¡Te has ganado una rica golosina!” Porque así era: a los fines de incentivar a los niños a leer la Biblia, se les recompensaba cada vez que daban una respuesta acertada o recitaban algún versículo de memoria. Era el mismo concepto que consignaba que a los niños, había que empezar a instruirlos en la Palabra no antes de los ocho años de edad, que era el tiempo –aseguraban-, donde recién podían valorarlo. Puede ser, no es mi fuerte la pedagogía infantil, pero sí puedo asegurarle a usted que, tanto con las figuritas como con los dibujos animados, por ejemplo, el diablo se los empieza a adoctrinar desde los dos o tres años.

Bueno; el caso es que este paquete de golosinas, específico, fue ganado por un niño a partir de la falta de conocimiento y capacidad para escudriñar la Escritura por parte de maestras seculares que suelen extender al seno de la Iglesia sus métodos seculares de pedagogías basadas en programas inmóviles. Porque si bien el libro del Éxodo nos da cuenta de que, efectivamente, cuando Moisés subió al monte, el dedo de Dios le escribió en las tablas diez mandamientos definidos y claves, nadie ha dicho que esos diez sean los únicos. Tengo elaborados dos estudios al respecto. En uno se habla de los mandamientos de Cristo, fuera de aquellos diez históricos, y en otro, de mandamientos no religiosos, también al margen del histórico decálogo. Hoy, aquí y ahora, voy a mostrarle los primeros mandamientos de Dios, que en contra de todo lo que se nos ha enseñado y hemos aprendido, se encuentran nada menos que en el libro del Génesis.

(Génesis 1: 26)= Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

Cuando dice HAGAMOS, Dios está hablando no sólo en representación de la Trinidad, sino también de todo el ejército celestial, incluyendo a los ángeles. Al declarar que serán a NUESTRA IMAGEN, podría estar refiriéndose a factores tales como la razón, la personalidad y el intelecto, así como las capacidades de relacionar, ver, escuchar y hablar. Porque todas estas son actitudes que Dios decidió otorgar a los seres humanos. Dios creó al hombre, nada menos que como agente de su Reino, para gobernar y someter al resto de la Creación, incluyendo las agresivas fuerzas satánicas.

La palabra HOMBRE, aquí, es la palabra ADAM, que precisamente significa: Hombre, Humanidad. O sea: Adán el primer hombre, o la humanidad en general. ADAM se traduce en el Antiguo Testamento como ADAN, (el nombre propio), unas veinte veces y como “hombre”, en más de quinientas. Frecuentemente, cuando la Biblia se refiere a toda la raza humana, se usa la frase B’NAY’ADAM, que equivale a decir “Los hijos de los hombres”. La palabra hebrea ADAM, en su sentido general, no tiene nada que ver con masculinidad, sino más bien con humanidad. Por ejemplo, en un caso específico, ADAM se refiere exclusivamente a la mujer en un texto del libro de Números 31:35. ADAM, probablemente se relaciona con el verbo ADOM, que significa “El ser rojo”, que se refiere a la hermosura del ser humano y a su concepción carnal del polvo rojizo de la tierra. ADAMAH, que es “tierra” o “terreno”, también podría ser un derivado de este mismo verbo. De allí que Génesis 2:7 diga que Dios formó ADAM del polvo de ADAMAH. En 1 Corintios 15:47, Pablo ve a Adán como hombre terrenal. ADAM es una de las principales cuatro palabras hebreas para “hombre” que se usan en la Biblia. Las otras, son: ENOSH, ISH y GEBER.

(27) Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

Por favor mi querido hermano hiper moralista y religioso: si Dios ha dicho que nos creó varón y hembra, no me venga usted a decir ahora que “hembra” es una palabra que suena “fea”, que suena muy animal o demasiado ordinaria. ¿Se atreverá usted a decir que es inmundo lo que Dios dijo que no lo era, y que además dijo que era bueno en gran manera? Y la otra: si dice que los creó para que fueran varón y hembra y nosotros seguimos ese parámetro con fidelidad, si a alguien le parece que eso puede significar en algún momento discriminación a personas con conductas sexuales alternas, por favor que se confronte directamente con el Señor y procure que Él cambie aceptablemente este concepto. Porque Él es quien dijo eso, no nosotros.

(28) Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

Dígame: ¿Cuántas veces, por una u otra causa, ha leído este versículo? Muchas, seguramente. ¿Cuántas veces, incluso, se lo habrán predicado desde distintos planos, ángulos o enfoques? Sin dudas varias, a mí también. Pero; ¿Alguna vez se ha puesto a pensar que en este verso están, precisamente, lo que serían los primeros cinco mandamientos que Dios le da al hombre? Porque lo que le dice no es una sugerencia ni un consejo, es una orden, un mandamiento. O mejor dicho, cinco, mire: Fructifiquen, Multiplíquense, Llenen la tierra, Sojúzguenla y Señoreen. Cinco. Cinco, recuerde, es el número de la Gracia: Padre, Hijo, Espíritu Santo, Crucifixión y Redención. Cinco también son los ministerios sobre los que se apoyó siempre la Iglesia: Apóstoles, Profetas, Evangelistas, Pastores y Maestros, independientemente que por una cuestión institucional y estructural uno de ellos haya prevalecido más allá de lo que la Escritura lo determina.

Presta atención que, en el capítulo 9 del libro del Génesis y en el primer versículo, dice que cuando Dios bendijo a Noé, le dijo que fructificara y se multiplicara, dos de esos cinco mandamientos que, en el verso 7, reitera a Noé y a sus hijos lo dicho; agregando que procreen abundantemente en la tierra. En el libro de Levítico, mientras tanto, Dios mismo dice que Él nos hará crecer y multiplicarnos y que eso, lo señala en el 26:9, afirmaría su pacto con nosotros.

Habría que detenerse, entonces, un momento, en escudriñar esas cinco palabras que Dios le da al hombre recién creado, porque en esas palabras, hay tanta riqueza y tanta profundidad como lo hay en los diez mandamientos clásicos de Moisés. Comencemos por Fructificar. Los diccionarios, aún los muy completos, son bastante escuetos con este término. Fructificar, -dicen-, significa: Dar fruto, Producir utilidad. Muy conciso, muy breve, muy mínimo. Ello nos obliga a extender esta búsqueda de auténticos y profusos significados, a la palabra básica en este rubro: Fruto.

El fruto, es un órgano procedente de la flor que contiene en su interior (Mucha atención con esto) las semillas que, posteriormente, diseminadas y germinando, darán lugar a otro árbol madre. La tarea, entonces, que habrá de cumplir un fruto será, primero que nada, contener esas semillas de su misma especie; en segunda instancia diseminarlas, dispersarlas y sembrarlas en el momento en que se desprendan de la planta madre. Fructificar, de este modo, para el hijo de Dios es, en gran parte, cumplir con este rol. Atesorar la semilla divina, (Jamás de otra especie, por más que los hombres digan que es excelente o de muy alto nivel) y, esencialmente, esparcirla y sembrarla. Observa que para hacer eso, primero vas a tener que desprenderte de todo aquello que te otorgaba supuesta seguridad. Si este, como estamos viendo, es uno de los primeros cinco mandamientos de Dios para el hombre como creación, es porque cualquier otra cosa no será negativa ni rechazada, pero no tendrá prioridad dentro del Reino de Dios.

Otra acepción de fruto, tiene que ver con el hijo que una mujer lleva en su seno. Cualquiera conoce la conclusión poética de que un hijo es el fruto del amor de sus padres. Pero detenernos en lo natural sería llevar a Dios al interior de una pequeña caja, y el Dios Todopoderoso jamás podrá habitar en una caja estructural de ninguna naturaleza y material. Los hombres, que hagan y digan lo que quieran; Dios sigue siendo Dios con o sin ellos. La mujer, (Que en este caso es la Iglesia) lleva en su seno (Es decir: en su interior) el fruto de un hijo (Que es el Verbo, la Palabra, la buena semilla de trigo) el esposo es Cristo y ese fruto tiene su propia simiente. Si no la tuviera, entonces hay engaño y la mujer, necesariamente, habrá caído en adulterio y pecado.

Y una tercera acepción de Fruto, es: “Cualquier producción de la tierra”, o también: “Producciones de la tierra de las que se hace cosecha”. Quiero que entienda muy bien: debe levantar sus ojos de lo natural porque de otro modo no entenderá nada. ¿Cuántos saben que en el ámbito espiritual, la tierra representa a la carne? Por ese motivo es que la Biblia dice que jamás árbol malo podrá dar un buen fruto y que de ningún árbol bueno podrá recogerse fruto malo. Porque así como el árbol se conoce por sus frutos, también la naturaleza humana quedará en evidencia por sus actos, por su conducta y por los hechos de cada persona. Y aunque pueda sonar como blasfemo, el principio funciona también a la inversa. El que se mueve por los principios de Dios, tiene la potestad de ser llamado hijo de Dios. Esté donde esté. ¿Cómo? ¡Sí! Porque el que tiene al Hijo tiene la vida, dice la Palabra, no el que está en el mejor lugar o tiene la mejor doctrina o la iglesia más bonita.

Y se concluye con una definición botánica que si usted lo mira con atención lo verá, tiene que ver quizás con su propia vida. Dice que el fruto, en general, se forma por desarrollo de las paredes del ovario, al mismo tiempo que los primordios seminales se transforman en semillas tras la fecundación de la flor. Los frutos pueden ser simples, es decir: desarrollados a partir de un solo ovario, complejos; en los cuales intervienen distintas partes de la flor, o inflorescientes, que tienen apariencia de fruto simple, pero se forma a partir de una inflorescencia. Al alcanzar la madurez puede abrirse y soltar las semillas o, por el contrario, retenerlas en su interior. Por la consistencia del pericarpo, que son las distintas capas que forman las paredes del fruto, se clasifican en dos tipos de frutos: secos y carnosos. ¿Se da cuenta el símbolo, la tipología, la analogía? Parece muy complicado por los desconocimientos botánicos que tenemos, pero particularmente, creo que no hace falta agregar nada.

(Salmo 92:12)= El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano.

(13) Plantados en la casa de Jehová, en los atrios de nuestro Dios florecerán.

(14) Aún en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes.

Es indudable: hay dos clases de creyentes: los vigorosos y verdes, que con tremenda fuerza van convirtiéndose en lo máximo y su contrapartida no escrita: los débiles y pasados, propensos a caerse en cualquier momento y dejar de ser útiles.

Fructificad y multiplicaos. Multiplicar es aumentar el número o la cantidad de una cosa por otra determinada suma. Aquí hay un detalle anexo que ha dado lugar a tesis muy novedosas, por ejemplo la que señala que antes de Abel y Caín, Eva tuvo otros hijos. Se argumenta esto a partir del juicio de Dios sobre ella por desobedecer. Allí Dios le dice que multiplicará sus dolores de parto. Se entiende entonces que sólo se puede multiplicar algo que ya había existido antes.

Si bien a este mandamiento se lo ha tomado como una orden de poblar abundantemente el planeta (Y también se lo ha utilizado religiosamente para oponerse a cualquier método anticonceptivo o de control de la natalidad) la realidad es que de momento que Dios creó al hombre con apetito sexual y, por ende con capacidad para procrear por sí mismo y sin necesidad de que se le ordene, el mandamiento está referido indudablemente al ámbito espiritual. Es el mismo principio que mueve y activa a la Iglesia. Mire lo que dice Job hablando de Dios.

(Job 12: 23)= Él multiplica las naciones, y él las destruye; esparce a las naciones, y las vuelve a reunir.

(Salmo 107: 35)= Vuelve el desierto en estanques de aguas, y la tierra seca en manantiales.

(36) Allí establece a los hambrientos, y fundan ciudad en donde vivir.

(37) Siembran campos, y plantan viñas, y rinden abundante fruto. (Fructifican)

(38) Los bendice, y se multiplican en gran manera, (Se multiplican. El principio sigue intacto, estás viendo?) Y no disminuye su ganado.

(Isaías 9: 2)= El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.

(3) Multiplicaste la gente, y aumentaste la alegría. Se alegraban delante de ti como se alegran en la siega, como se gozan cuando reparten despojos.

Fructificad, multiplicaos, llenad la tierra. Esto, indudablemente parecería no necesitar demasiada explicación. LLENAR, en este caso, es ocupar una cosa o un espacio determinado. Ocupar con dignidad, dice otra acepción, un lugar o un empleo. Satisfacer una cosa. También se aplica “llenar” al acto de fecundar el macho a la hembra. Colmar, dar en abundancia. Y, finalmente, hartarse de comer o beber.

Sin embargo, la implicación que este mandamiento tiene aquí, al igual que la multiplicación, va mucho más allá y a otra dimensión. No habla sólo de llenar numéricamente, lo cual tiene su valor, tiene su importancia, pero no lo es todo. Porque a partir de que la Palabra hace especial énfasis e hincapié en que la gloria de Dios llena toda la tierra, este mandamiento parecería, indudablemente, estar apuntado en esa dirección.

(Jeremías 23: 23)= ¿Soy yo Dios de cerca, solamente, dice Jehová, y no Dios desde muy lejos?

(24) ¿Se ocultará alguno, dice Jehová, en escondrijos que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y la tierra?

Escucha esto por favor: La palabra LLENO que se utiliza aquí, es la palabra MALE, y se traduce, precisamente, como: Llenar, estar pleno, cumplir. De la palabra MALE derivan aquellas palabras hebreas que se relacionan con la plenitud o con el cumplimiento de una promesa. Algunas de sus aplicaciones, son: llenar algo hasta el borde, hasta que rebalse; Lograr que algo esté saturado, lleno de bendiciones del Señor, el cumplir nuestra palabra, es decir: declarar que uno hará algo y hacerlo. Dios promete (Atención con esto) llenar la tierra con el conocimiento de su gloria. MALE es la palabra que se usa en el Antiguo Testamento para describir la plenitud del Espíritu de Dios.

Y el agregado posterior: Fructificad, multiplicaos, llenad la tierra…y Sojuzgadla. ¿Y qué es precisamente Sojuzgar? Fíjese que el diccionario dice aquí algo muy interesante. Dice que Sojuzgar, es dominar, pero después agrega: “Mandar con violencia”. ¿Con violencia, hermano? Sí, con violencia, hermana. ¿Y cómo deberemos interpretar esto? Porque según nuestras viejas y clásicas enseñanzas románticas, no parece demasiado apropiado para ese Dios de amor que nos han mostrado, ejercer esto tal cual se dice aquí, verdad? ¡Esta Biblia! ¿No podría haber sido más clara? Basta. La Biblia es clara. Lo que no es claro a veces, es nuestro modo de ver la Biblia. Un modo altamente religioso. La Biblia misma quizás tenga las respuestas, sólo hay que leer y entender. Y no perseguir interpretaciones conforme a las diferentes “corrientes”, la Biblia se interpreta a sí misma sin ayuda del hombre. Mire el salmo 119. Allí el salmista está hablando, precisamente, de las virtudes de Dios.

(Salmo 119: 133)= Ordena mis pasos con tu palabra, (La Palabra tiene la capacidad propia de ordenar nuestros pasos, estamos?) Y ninguna iniquidad se enseñoree de mí.

(134) Líbrame de la violencia de los hombres, y guardaré tus mandamientos. (Buceando un poco sobre el tipo de violencia de la que aquí se habla, recalé en el salmo 142:6 donde se lee: Escucha mi clamor, porque estoy muy afligido. Líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo. (Entiende: primera forma de violencia: La Persecución.)

(Isaías 60: 18)= Nunca más se oirá en tu tierra violencia, destrucción ni quebrantamiento en tu territorio, sino que a tus muros llamarás salvación, y a tus puertas alabanza. (Aquí también encontramos otro texto en el mismo libro de Isaías, pero en el capítulo 54 y verso 14, que dice: Con justicia serás adornada; estarás lejos de opresión, porque no temerás, y de temor, porque no se Acercará a ti. Segunda forma de violencia, Manipulación a través del Temor).

(Mateo 11: 12)= Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.

Este versículo, por años, ha dejado perplejos a los románticos. Es más; en muchas iglesias que han hecho muy especial hincapié en ese amor fraternal que más conocemos, prácticamente no se lo lee aunque se predique este pasaje. Han querido evitar las preguntas y la ignorancia sobre su significado y su respuesta. Pero indiscutiblemente la tiene. Esto implica, primero, que al reino de Dios se entra con violencia, que en este caso es Determinación, Vigor, Resolución, no agresión física. Después nos encontramos que el texto griego es difícil de traducir, pero la idea de este versículo es que el reino de los cielos, que Jesús estableció como un nuevo movimiento, es como un reino entre los hombres y, al decir que sufre violencia, así lo está comparando. De allí que se exija de ellos una reacción igualmente fuerte y radical. Dice que son los violentos los que lo arrebatan, o sea: gente de gran pasión, de gran entusiasmo y dedicación, que desea responder al llamado y propagar enérgicamente el mensaje y la dinámica del reino de Dios, se entiende?

Ahora bien: Cuando habla de “arrebatar con fuerza”, Jesús no se refiere a la violencia del mundo, a la cual condena, sino a la violencia según los parámetros del reino. La singular construcción gramatical del texto no deja bien claro si el reino de Dios es objeto de la violencia o si el reino avanza victorioso en medio de violentos conflictos y batallas espirituales. Pero esto último es lo que parecería indicar el contexto. Las referencias de Jesús al estilo agresivo de Juan, y al controversial y milagroso ministerio de Elías, enseñan que el reino de Dios se abre paso con fuerza, con vigor, si es necesario violentando el status quo humano. Algo que la Iglesia tradicional que conocemos ha hecho exactamente al revés. Así como jamás podría imaginar a Jesús agarrando del cuello a alguien, así tampoco lo puedo ver sentado, pasivo, inmóvil, con la mirada perdida, sus manos juntas o sobre su regazo, mirando pasar la vida, que es el mudo mensaje de los cuadros y las estampitas.

Esta denominada “violencia”, trasciende la delicadeza de los tradicionales formalismos religiosos y, por lo tanto, no es un mero juego de niños. Rehusa bailar al compás de la música que mueve a la sociedad, la cual pretende hacer que la comunidad religiosa provea “entretenimiento” (Por eso dice: os tocamos flauta) o tradicionalismo muerto. (De allí que agrega: os endechamos)

Jesús define la violenta expansión de su reino al hablar de “la espada” y “el fuego”, símbolos del combate político o militar, es cierto, pero espiritualmente hablando, tipologías precisas del Verbo, de Cristo, de la Palabra. “Tu palabra es como fuego”, dice Jeremías. El trastorno ocasionado por el reino de Dios no obedece a una provocación política o una invasión militar; es consecuencia de la sacudida que el orden de Dios provoca en las relaciones sociales, las familias, las ciudades y naciones, debido a la manifestación del Espíritu Santo en la vida de la gente. Lo que sucede es que por tanto tiempo ese Espíritu Santo ha sido simbolizado pero finalmente concretado en una sencilla palomita, que nadie acierta a entender que cuando la Biblia lo dice, lo aclara perfectamente, que es COMO paloma, no que es una paloma lineal y literal.

Fructificad, Multiplicaos, Llenad la tierra, Sojuzgadla, y, finalmente, Señoread. Sabemos que Señorear, pese a que muchos creen que es un sinónimo, se diferencia bastante de su antecesora Sojuzgad. Significa mandar en una cosa como siendo el dueño de ella. Disponer uno de las cosas como si fueran nuestras. Estar una cosa en situación superior o en mayor altura que otra. ;Mandar uno sobre sus acciones sujetándolas a la razón. Dar a uno, importuna y rápidamente el tratamiento de señor. Apoderarse de una cosa; sujetarla a su dominio y mando. Usar de gravedad y mesura en el porte, trato, vestidos, etc.

(Salmo 8: 4)= Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?

(5) Le has hecho un poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra.

(6) Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies.

(Proverbios 12: 23)= El hombre cuerdo encubre su saber; más el corazón de los necios publica la necedad.

(24) La mano de los diligentes señoreará; mas la negligencia será, tributaria.

(Isaías 14: 1)= Porque Jehová tendrá piedad de Jacob, y todavía escogerá a Israel, y lo hará reposar en su tierra; y a ellos se unirán extranjeros, y se juntarán a la familia de Jacob.

(2) Y los tomarán los pueblos, y los traerán a su lugar; y la casa de Israel los poseerá por siervos y criadas en la tierra de Jehová; y cautivarán a los que cautivaron, y señorearán sobre los que los oprimieron.

Tres promesas válidas que hablan de una victoria que ya se ha conseguido, pero que sólo falta materializar en lo natural. Tres promesas válidas que están íntimamente relacionadas con estos cinco primeros mandamientos. De los que no se estudian en las escuelas dominicales, de los que no son objeto de la veta poética de cristianos románticos que creen ver todavía en las escrituras un filón para sus obras, pero que han desechado la facultad de Dios de cumplir lo que ha prometido. Entre ellas, la última, es primordial en estos tiempos. Allí dice que habremos de señorear sobre todos los que nos han oprimido. ¿Adónde ha sufrido usted opresión? ¿Con malos gobiernos seculares y mundanos? Señoreará un día sobre ellos. ¿Con liderazgos autoritarios que han tomado las cosas de Dios y las han llevado para su beneficio? Señoreará muy pronto sobre ellos. Palabra de Dios.

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Los que hayan quedado

De tener que buscar un sinónimo para la palabra REMANENTE, habría que recalar en RESTO. Que quede claro, porque en nuestras maneras formales, acartonadas e hipócritas, tenemos la tendencia de darle a las palabras un tinte literario que, a veces, se queda muy lejos de su significado real. La Biblia, mi hermano, no puede ser leída como un libro de historia, un tratado filosófico o una novela de aventuras. Cada palabra, en la Biblia, no sólo tiene un significado en sí mismo sino también, y mucho más importante, lo tiene en el ámbito espiritual. No se trata de hacer teología fantástica, se trata de conocer al Señor.

Bíblicamente, REMANENTE significa la parte de una comunidad que sobrevive después de una gran destrucción (¡Guau!) Y que, a su vez, forma el núcleo de una posible nueva comunidad. ¿Se entiende bien, no? Porque creo que con esta definición, casi le he dado la clave principal de todo lo que leemos al respecto. Esta palabra, especialmente en sentido teológico, está cargada de significado. Se emplea para contrastar la misericordia de Dios con su castigo, porque el REMANENTE es señal de la ira y al mismo tiempo de la Gracia divina. El REMANENTE, una vez que experimenta la salvación, reconoce que no es por sí mismo que ha sido rescatado, sino para bien de otros.

La historia de la salvación hasta la muerte de Jesús, corre en un sentido de reducción progresiva y cíclica. Humanidad: el total, el global, la masa. Pueblo de Israel, (Remanente de la Humanidad). Luego, a su vez, un remanente de Israel y, finalmente, la reducción a uno: Jesucristo. Pero resulta ser que con la resurrección, el remanente tiende rápidamente a la multiplicación y la a extensión geográfica. No sé si vas alcanzando a ver las bases y principios encerrados en esta simple pero muy bíblica palabra. Pablo formula la teología de este doble movimiento para mostrar que Cristo es el remanente por excelencia. Sin embargo, la idea es, a partir de la palabra, ver cual es el REMANENTE de hoy, qué características tiene y adónde es que está. Si la Biblia, mi querido hermano militante en sitios ortodoxos, no tiene una revelación para hoy, (Y no digo moraleja, digo Revelación), la Biblia sería un libro más. Y está bastante claro que no lo es.

(Isaías 1: 8)= Y queda la hija de Sión como enramada en viña, y como cabaña en Melonar, como ciudad asolada.

(9) Si Jehová de los ejércitos no nos hubiese dejado un resto (Remanente) pequeño, como Sodoma fuéramos, y semejantes a Gomorra.

Hay que aclarar aquí para aquellos que no han visto demasiadas pinturas de la época, que una enramada en viña era algo que se construía para cobijar a la persona que protegía los viñedos contra los ladrones de la fruta. Cuando ya no resultaba necesaria, esa enramada se abandonaba. Entonces, al abandonar Dios a Judá, aquí, ésta quedaba tan desolada como, dice el texto, una enramada abandonada, inservible. Pero agrega que sólo quedó un resto, un remanente pequeño, fiel, que impidió males mayores. Esta es una figura precisa de este tiempo: la hija de Sión es la iglesia, asolada por los tiempos y sus oponentes internos más que externos. Sólo un pequeño remanente sigue siendo fiel y posibilita que no se desencadene el juicio de Dios sobre ella.

(Isaías 4: 2)= En aquel tiempo el renuevo de Jehová será para hermosura y gloria, y el fruto de la tierra para grandeza y honra, a los sobrevivientes (Remanente) de Israel.

(3) Y acontecerá que el quedare en Sión, y el que fuere dejado en Jerusalén, será llamado santo; todos los que en Jerusalén estén registrados entre los vivientes

Este texto profetiza la restauración de la imagen divina en el ser humano, es decir, su naturaleza divina y los lazos de hermandad con el resto de la humanidad. Porque el hombre secular no tiene conciencia de ser imagen divina. Ni lo sabe ni, aunque se lo digan, lo cree. No es sorpresa. Siempre ha sido así. Lo que sí sorprende, en cambio, es que muchos creyentes piensen igual. Pero más allá de lo que el hombre piense, tiene naturaleza divina. Basta de llamarle “santo” a todo lo que anda caminando dentro de un templo, así sea vendiendo golosinas. Ojo que no estoy hablando de iglesia, porque todo el que está en la iglesia, es del Señor. Claro que no es lo mismo, aunque por allí se confunda, “estar en la iglesia” que “estar en un templo”. Santos son los que han sido restaurados. Yo no puedo saber quienes, cuales o cuantos son, Dios sí lo sabe. Vaya la diferencia, no? Son, esencialmente, los que han mantenido sus vestiduras blancas en Babilonia, los que se quedaron en Sión, el remanente.

(Isaías 10: 20)= Acontecerá en aquel tiempo, (Estamos de acuerdo; no dice de qué tiempo se trata, pero: ¿Será demasiado aventurado suponer que pueda ser, precisamente, este tiempo?) Que los que hayan quedado de Israel y los que hayan quedado de la casa de Jacob, (Otra vez una pregunta que en casi todos estos casos me he formulado y he compartido con usted: ¿Los que hayan quedado de qué? Indudable: los que hayan quedado limpios, sin contaminarse con la Iglesia-Babilonia, aunque de pronto se encuentren dentro de una de ellas.) Nunca más se apoyarán en el que los hirió, (El que los hirió, es el sistema eclesiástico actual mucho más apoyado en doctrinas denominacionales, producto del consenso de un grupo de hombres por encima de cualquiera otra cosa, incluso, a veces, hasta de lo que Dios mismo dice en su Palabra) sino que se apoyarán en verdad en Jehová, el santo de Israel. (Esto le deja establecido con total y meridiana claridad que esa restauración se hará efectiva cuando el pueblo, definitivamente y por encima de sus miedos, sus culpas y toda clase de manipulaciones de las que pueda ser objeto, se apoye exclusivamente en el Señor, más allá de si eso lo hará simpático o antipático en el grupo en que se congrega.)

(21) El remanente volverá, el remanente de Jacob volverá al Dios fuerte. (Aquí es cuando lo histórico, resulta absolutamente vigente. A pesar del juicio de Dios contra su pueblo desobediente, éste nunca será completamente destruido. No importa que tan malos te puedan salir sus hijos, mi amado hermano o hermana. usted siempre los amará mucho más que a los hijos de otro. Un remanente fiel siempre será preservado para mantener el testimonio de la verdad divina y la esperanza sobre la venida del Mesías. Esto es importante porque la visión globalizada que el mundo ha adoptado para sus cosas, ha llevado a la imitación al pueblo de Dios. Y al ver las barbaridades que en SU nombre se puedan estar cometiendo, se desmoralizan y empiezan a bajar los brazos dando por perdido todo. La Biblia habla de un remanente, de unos que han mantenido blancas sus vestiduras, de unos que perseveran hasta el fin)

(Isaías 11: 11)= Asimismo acontecerá en aquel tiempo, que Jehová alzará otra vez su mano para recobrar el remanente de su pueblo que aun quede en Asiria, Egipto, Patros, Etiopía, Elam, Sinar y Hamat, y en las costas del mar. Hermano o hermana: esto es para usted, que quizás todavía está luchando contra las presiones y las tentaciones del mundo. Quiero que entienda que a ese mismo mundo, Dios a veces le permite actuar en contra de lo que nosotros suponíamos que haría, porque Él sabe que, en definitiva, esa actuación redundará en crecimiento para sus hijos. El hombre no le entiende esto a Dios, nunca se lo entendió. “¿Por qué Dios me hace esto a mí?” “¿Por qué permite Dios que me ocurra esto a mí?” Hombre, mujer; ¿Quién es usted? ¿Un omnipotente e intocable que no puede ser sacudido como una hoja al viento por el soplo de tu Creador? Basta de preguntar por qué, mas bien comience ya a preguntarle para qué, así cuando se lo responda, llega a hacer algo de utilidad para el reino en lugar de andar lamentándote por los rincones de los templos. Bueno, ese mismo hombre sacudido por ciertas tempestades, tiene que saber que, si se mantiene fiel dentro de la corrupción ambiente, Dios habrá de recobrarle. Mientras, tendré que decirle que, de los sitios aquí mencionados, Patros, Etiopía, Elam y Sinar representan Los Cuatro confines de la Tierra.)

(Isaías 28: 3)= Con los pies será pisoteada la corona de soberbia de los ebrios de Efraín. (La corona de soberbia tiene que ver con la iglesia que se gloría de su belleza exterior, de la de su templo, del nivel social de su gente, del profesionalismo de su música, de lo académico de sus mensajes, de la calidad científica de sus miembros. Lo obvio será la caída de sus líderes, que se han vuelto ebrios de sus propios éxitos humanos.)

(4) Y será la flor caduca de la hermosura de su gloria que está sobre la cabeza del valle fértil, como la fruta temprana, la primera del verano, la cual apenas la ve el que la mira, se la traga tan luego como la tiene a mano.

(5) En aquel día Jehová de los ejércitos será por corona de gloria y diadema de hermosura al remanente de su pueblo;

Se va a notar a lo largo de toda la Escritura cuando se hace referencia al Remanente, que éste no se sustenta ni se apoya en ninguna otra cosa que no sea Dios. De allí que la esencia de la iglesia, hoy por hoy, solamente pueda confiar y apoyarse en Él.

(Isaías 37: 4)= Quizás oirá Jehová tu Dios las palabras de Rabsaces, al cual el rey de Asiria su señor envió para blasfemar al Dios vivo, y para vituperar con las palabras que oyó Jehová tu Dios; eleva, pues, oración tú por el remanente que ha quedado.

Esta es una indicación para hoy, para este pueblo. Ante un marco global que encierra blasfemias en contra de Dios y hasta corrupciones dentro de lo que supuestamente sería su iglesia, la única manera de financiar una victoria en justicia, es darle sustento a ese remanente fiel con ayuno y oración, pero oración de guerra, de batalla, un ponerse decididamente en la brecha, algo que va más allá de lo formal y religioso. Pero hay una palabra que no parece antigua, sino escrita ayer, hoy, esta mañana quizás, y no por los próceres bíblicos, sino por hombres de hoy, conocedores de los dramas de hoy.

(Jeremías 23: 1)= ¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño! Dice Jehová.

(2) Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de Israel a los pastores que apacientan a mi pueblo: vosotros dispersasteis mis ovejas, y las espantasteis, y no las habéis cuidado. He aquí que yo castigo la maldad de vuestras obras, dice Jehová.

(3) Yo mismo recogeré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché, y las haré volver a sus moradas; y crecerán y se multiplicarán.

Este es uno de los textos del Antiguo Testamento con mayor fundamento profético. Es, se podría decir, un verdadero oráculo mesiánico. Tras denunciar que hay pastores que en lugar de atender, proteger, cuidar y alimentar a las ovejas, las destruyen y las dispersan. Dios, (Porque es Él el que está hablando, no ese hermano conflictivo, insujeto, resentido y rebelde que se fue de la iglesia) promete recoger y hacerse cargo Él, personalmente, del remanente y hacerlo volver. ¿Volver adónde? A las fuentes, al camino antiguo, a la verdad, a la libertad. Y levantar un Renuevo justo que reinará como rey. ¿Habla de David? Histórica y literalmente, sí, pero espiritualmente, no. ¿Habla entonces de Cristo? Claro, pero a mí, proféticamente y para hoy mismo, me gusta entender que está hablando de la iglesia, que en definitiva es el cuerpo viviente, el brazo ejecutor de Cristo en la tierra.

Esta no es una novedad correspondiente a una ciudad, va mucho más allá. La desatención que determina que miles de hermanos anden buscando ayuda por cualquier lado con el riesgo de meterse en problemas, es un problema mundial. Recibo diariamente muchos mail desde fuera del país y de qué cree usted que me hablan en su gran mayoría? De que nadie se interesa por ellos. ¿Egocéntricos? ¿Resentidos? ¿Demasiado pretenciosos? Supongamos que un cincuenta por ciento, sí. Pero ¿Y el resto? Es por lo menos, para pensarlo, no?

(Ezequiel 14: 21)= Por lo cual así ha dicho Jehová el Señor: ¿Cuánto más yo enviaré contra Jerusalén (Que es la iglesia) mis cuatro juicios terribles Nº1 espada, (Palabra de confrontación) Nº2 hambre, (Palabra falsa, adulterada, cizaña) Nº3 fieras (Esto es canibalismo eclesiástico, donde por ocupar un cargo de prestigio, algunos hermanitos se pueden llegar a comer unos a otros) Nº4 y pestilencia (Eso es corrupción en el Cuerpo) para correr de ella hombres y bestias? (Estos cuatro juicios ya han sido mencionados en este capítulo en los versos 13, 15, 17 y 19)

(22) Sin embargo, he aquí quedará en ella un remanente, hijos e hijas, que serán llevados fuera; he aquí que ellos vendrán a vosotros, y veréis su camino y sus hechos, y seréis consolados del mal que hice venir sobre Jerusalén, de todas las cosas que traje sobre ella.

Lo que aquí está diciendo es que la iglesia recibirá consolación divina durante el tiempo de la angustia permitido, solamente a través de aquellos que conforman el remanente de Dios, todos los que en medio de la corrupción que propone Babilonia, han sabido mantenerse al margen sin contaminarse.

(Miqueas 2: 12)= De cierto te juntaré todo, oh Jacob; recogeré ciertamente el resto de Israel; lo reuniré como ovejas de Bosra, como rebaño en medio de su aprisco; harán estruendo por la multitud de hombres.

(13) Subirá el que abre caminos delante de ellos; abrirán camino y pasarán la puerta, y saldrán por ella; y su rey pasará delante de ellos, y a la cabeza de ellos Jehová.

Esta profecía sobre el Rey y Pastor, que a su vez sería el divino Salvador, seguramente habrá alegrado de sobremanera a quienes escuchaban a Miqueas y, al mismo tiempo, atenuaba la dureza del juicio antes anunciado. A la profecía sobre el exilio se suma ahora la promesa del retorno gracias a la intervención divina. Cuando se refiere al que abre caminos, alude también a un título mesiánico, es decir “Salvador” y añade a la reconfortante promesa sobre el retorno del exilio, la esperanza de alguien que se convertirá en Pastor y Rey de todos los que reconozcan su autoridad. No olvides que, cuando fallan, se equivocan o fracasan los pastores humanos, es cuando Él se hace cargo directamente de las ovejas y los pastores directamente.

(Sofonías 2: 7)= Será aquel lugar para el remanente de la casa de Judá; allí apacentarán; en las casas de Ascalón dormirán de noche; porque Jehová su Dios los visitará, y levantará su cautiverio.

Aquí, cuando se habla del remanente, se refiere en parte a los que regresaban de la cautividad babilónica. En un sentido más amplio, esto tiene que ver con la futura iglesia de Dios. Para ciertos estudiosos de la Biblia también puede referirse a un remanente judío que ocupará físicamente el territorio de Israel en los últimos tiempos. Sin embargo, todo se da para entender que, efectivamente, habla de una iglesia nacida de un resto de personas.

(Sofonías 3: 13)= El remanente de Israel (Nº1) no hará injusticia, (Nº2) ni dará mentira (Nº3) ni en boca de ellos se hallará lengua engañosa. (¿Y por qué se entienden que serán así?) (Nº1) porque ellos serán apacentados, (Nº2) y dormirán (Nº3) y no habrá quien los atemorice.

Si alguien tenía dudas sobre qué clase de creyentes conformarían el remanente de Dios, en este verso esas dudas comienzan a develarse. Miqueas 4: 6-7 le aporta las primeras luces a esto: En aquel día, dice Jehová, juntaré a la que cojea, y recogeré la descarriada, y a la que afligí. Y pondré a la coja como remanente, y a la descarriada como nación robusta; y Jehová reinará sobre ellos en el monte de Sión desde ahora y para siempre. Esto significa que el remanente del Señor, la que en suma será la iglesia gloriosa y victoriosa, no estará compuesto como por allí se nos quiere hacer pensar, por gente capacitada, profesional y de alto nivel intelectual. Aquí se habla de ovejas rengas, que avanzan con mucha dificultad y descarriadas, que no tienen mayor esperanza, como bases de ese remanente. ¿Ser lo vil y lo necio para avergonzar a los sabios?

En este texto hay seis puntos equilibrados: tres tienen que ver con lo que no es un hijo de Dios, miembro de su remanente y, las otras tres, con consecuencias, productos, resultados de ese comportamiento. Dice, primero, que no hará injusticia. Ya he dicho muchas veces a modo de declaración, que donde hay injusticia, Dios no está presente. Por eso es que Argentina, como tantas otras naciones del planeta, trata infructuosamente de salir de sus problemas sin tener en cuenta a Dios. Señala, asimismo, que no dirá mentira. Parecería innecesario consignar esto cuando hay un mandamiento que nos puntualiza que no debemos levantar falso testimonio ni mentir, pero los hechos concretos y reales nos dicen que sí, que es necesario, porque es evidente que en la organización eclesiástica humana, hay mentira. ¿Por qué? Simple: porque en muchas de esas organizaciones se ha infiltrado (Y en algunos casos hasta levantado como líder) uno o varios hijos del padre de mentira. Y, finalmente, algo que suena como una repetición de esto último, pero que no lo es: no se hallará lengua engañosa. Podría darle muchos ejemplos, pero con uno solo de ida y vuelta, será suficiente. Gente que adula a los líderes con lengua engañosa para ganarse su confianza y así poder influenciarlos, manipularlos y beneficiarse con los resultados, y líderes que adulan a la gente con lengua engañosa para retenerlos, utilizarlos, manipularlos y usufructuar todo eso en su beneficio.

Después viene la buena, la positiva, la que tiene promesa. Dice que el remanente será apacentado. ¿Qué es apacentar? Es pastorear, alimentar, vigilar; llevar el rebaño a pastar. Tiene que ver con el cuidado y la protección de animales; se refiere particularmente a la provisión de buenos pastos. Este verbo aparece más de 170 veces en el Antiguo Testamento. Obviamente, no habla de que serán apacentados por personas seleccionadas por sus estudios, nominación o elección, sino del Señor mismo, utilizando cualquier instrumento obediente para hacerlo. Luego dice que dormirán. No se trata de sopor ni de bloqueo mental. Este “dormirán”, aquí, habla de tranquilidad, serenidad, confianza y seguridad como para, verdaderamente, dormir tranquilos sin dudas ni incertidumbres ni temores.

Y finalmente, una lógica consecuencia de estas dos cosas: no habrá quien los atemorice. Ni guerras, ni rumores de guerra, ni terrorismo, ni debacles financieras. ¿Sabe cuánto valor tiene esto? ¿Ha oído que el amor echa fuera todo temor? ¿Y ha pensado, como tantos, que esa cosa toda emotiva y sentimental que nosotros llamamos “amor”, pueda echar fuera sus miedos? ¿Y lo pudo entender y lo aceptó sin chistar? Ah, no lo entendió pero lo dio por sentado porque lo dijo ese gran siervo que…¿Y por qué no escudriñó como Dios dijo que hiciera? Si lo hubiera hecho, hubiese descubierto que ese “amor” que echa fuera el temor, en realidad es el “carácter interno de los miembros del reino de Dios” que es la traducción amplia de la palabra ÁGAPE.

Esta no es una nueva doctrina que llega a reemplazar a la que aprendimos. Este no es un nuevo evangelio. Es el mismo evangelio, con la misma doctrina, que sin embargo hace mucho tiempo hemos olvidado y dejado a un costado por propuestas mucho más atractivas y “creíbles” que toda esa historia del cielo, el infierno y la vida eterna. Que no le extrañe, entonces, si cuando oye hablar de esto no puede menos que sonreírse y pensar que todo esto es una simple exageración de alguien que seguramente debe ser un viejo aburrido que predica estas cosas por resentimiento ante la pérdida de su juventud. Usted piense lo que quiera, pero Dios ya habló y dijo lo que iba a suceder.

No es su culpa ni su responsabilidad si, los hombres que Él levantó para que lo proclamaran y lo enseñaran al pueblo, andan diciendo otras cosas porque les conviene más. ¿No ha oído nunca un mensaje sobre el arrebatamiento? ¿Y qué le han dicho? ¿Qué esta noche quizás viene el Señor y guay de usted si no se encuentra dentro de la congregación y en comunión con el pastor? Está bien, pero; ¿Nadie le habló que primero viene la siega de la cizaña? ¿Nadie le dijo nunca que la iglesia del Señor no es necesariamente todo el montón que vemos, sino un remanente que le ha obedecido, que le ha sido fiel, que tiene un corazón recto e íntegro y que ha sabido hacer su voluntad?

(1 Tesalonicenses 4: 13)= Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza, (Literalmente, Pablo escribe esto para los tesalonicenses que querían saber qué pasaría con aquellos que habían muerto desde la partida de Pablo, pero en lo espiritual sigue siendo muy válido hoy.)

(14) Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, (¿crees esto, hermano?) así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. (¿Se murió aquel hermano que tanto lo bendijo? ¡Animo! ¡No llore más! ¡Dios lo traerá primero!)

(15) Por lo cual os decimosexto en palabra del señor: (Pablo lo anticipa: no es una ocurrencia de él, es palabra del Señor lo que viene:) Que nosotros que vivimos, (Olvida a Pablo. Está hablando de nosotros. De ti y de mí.) Que habremos quedado hasta la venida del Señor, (¿Qué habremos quedado de qué?) No precederemos a los que durmieron.

(16) Porque el Señor mismo con voz de mando, (De autoridad) con voz de arcángel (De Jefe de mensajeros) y con trompetas de Dios (Estos son los profetas) descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

(17) Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

Este es el arrebatamiento al que mucha iglesia le ha llamado “rapto”, como si Jesús viniera a rescatarnos antes que el diablo nos haga trizas. ¿Cómo se supone que esa puede ser la iglesia victoriosa, sin mancha y sin arruga y más que vencedora de la cual habla la Biblia? ¿Y quienes serán arrebatados? Dice que los que entonces estén vivos, Los que Hayan Quedado. ¿Y los que hayan quedado de qué? Por supuesto, de la anterior siega de la cizaña. ¿Y como se llama eso que queda después de una gran destrucción? Sí señor, se llama Remanente. ¿Formará parte, usted, de él? Es mi oración que así sea.

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El Dios de las naciones

Hace algún tiempo y en el marco de un estudio prolongado que estamos compartiendo, formulaba una pregunta, a la cual le integraba, y que al mismo tiempo significaba el título de uno de esos estudios. Tomando como base las palabras de Pablo (Entonces todavía Saulo de Tarso) en el momento de su encuentro personal con Cristo y su inmediata conversión. La pregunta, era: “Señor; ¿Qué quieres que yo haga?” Hoy, aquí, tenemos no sé sí LA respuesta, pero sí al menos una de ellas. La vida del creyente, mi hermano, no está encerrada en UNA metodología, sino en una suma de ellas que dará como resultado, precisamente lo que esta respuesta implica:

La Biblia es muy amplia y cuando la limitamos a un solo aspecto, es como si tratáramos de introducir a Dios dentro de una pequeña caja llamada “religión” que, como todos sabemos, es la expresión externa de nuestra relación con Dios, pero no la interna, que es la que Él le interesa y que pasa, necesariamente, por otros andariveles. Una pequeña caja que, a veces, recibe otros nombres tales como: Teología o doctrinas denominacionales. Pero hay un problema: Dios no entrará jamás dentro de caja alguna, porque Dios es soberano y todavía está al frente de todo esto, aunque muchos son los hombres que dicen servirlo que creen que lo han reemplazado.

La palabra SOBERANO, es la palabra DESPOTES, que termina siendo nuestra palabra DESPOTA, que en su esencia ha cambiado bastante en su significación real. Porque la palabra propiamente dicha, en sí misma, significa: Dueño, Maestro, Uno que tiene dominio absoluto, Autoridad suprema o Poder ilimitado que emana del derecho de propiedad. Esto se utiliza mucho en geopolítica, donde incluso se ha llegado a una guerra por cuestiones de soberanía. Más allá de los aciertos y errores, baste recordar el año 1982 y nuestra aventura, en Argentina, como país, en las Islas Malvinas, Falklands para los británicos. Asimismo, DESPOTES, incluye sumisión total de nuestra parte a la voluntad de Dios, no como expresión de miedo o servidumbre humana, sino de una sumisión voluntaria y llena de gozo. Exactamente de eso es de lo que aquí quiero hablar: de la auténtica soberanía de Dios en la creación y en la historia, y también en la insignificancia de la necedad del hombre que intenta discutírsela.

(Salmo 33: 1)= Alegraos, oh justos, en Jehová. En los íntegros es hermosa la alabanza.

A mí particularmente, este verso me impactó al descubrir en él una condición sumamente ignorada en el plano de la alabanza. En nuestras iglesias nos esmeramos, nos preocupamos, nos esforzamos, nos capacitamos y hasta nos peleamos por tener la mejor alabanza, pero nos olvidamos precisamente del detalle que aquí salta a la vista: Dice que resulta hermosa, pero en los íntegros.. Como mera confirmación, bastará repasar brevemente algo del salmo anterior, el 32, cuando en el verso 11, señala: Cantad con júbilo vosotros, los rectos de corazón. Quiere decir que no basta cantar con alegría, con exquisitez profesional o con ganas. Es innegable que la Integridad y la Rectitud, son dos asignaturas indispensables para ejercerla, mucho más allá y por encima de las riquezas profesionales de la gran mayoría de rimbombantes bandas que las congregaciones hayan conformado para manifestarla.

(2) Aclamad a Jehová con arpa; cantadle con salterio y decacordio.

Es notable como el espíritu de la religiosidad ha conseguido confundir a tantos creyentes nobles y sinceros, tanto para un lado como para el otro. Están los que entienden que la alabanza, es el santo respeto casi sacro a lentos y melodiosos himnos, rechazando cualquier expresión musical de otro tenor y, por otro lado, están los que entienden que la alabanza es una suerte de piedra libre, por poco, para realizar concursos de rock and roll en los templos. Espíritu de religiosidad. Ni tanto ni tan poco. Una sola cosa: aclamar a Dios con alegría en la alabanza, está mucho más cerca de la ovación y el griterío, por blasfemo y hereje que pueda parecerles a muchos, que del bostezo y el aburrimiento de un himno de esos que no tienen ni sal ni pimienta. No olvides que cuando la Biblia habla de himnos, habla de unas expresiones musicales de la música hebrea que no tienen nada que ver con los gregorianos que nosotros adoptamos desde otro sector del cristianismo.

En cuanto a los instrumentos que aquí se mencionan, no encontré demasiado sobre el decacordio, por ejemplo, pero sí sobre el arpa. Fue el primer instrumento musical mencionado en la Biblia, por allí por Génesis capítulo 4, y el único de cuerdas nombrado dentro del Pentateuco, que son los cinco libros escritos por Moisés, es decir: Génes8is, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. Según el historiador Josefo, el arpa era de madera y tenía diez cuerdas (Obviamente, muy distinta a la que hoy conocemos y que es, esencialmente y en esta zona de América, expresión de la música guaraní, paraguaya) Tenían diferentes tamaños, ya que algunas eran muy pequeñas y podían tocarse mientras se caminaba, y no está muy claro si se utilizaban directamente los dedos para su ejecución o si se usaban varillas de hierro o quizás un plectro.

En cuanto al Salterio, responde a un instrumento que, se sabe, era también de cuerdas, pero no se tienen demasiadas precisiones sobre su aspecto, ya que no se ha encontrado material arqueológico que haya suministrado información fiel al respecto. Se piensa, pero esto no pasa de una hipótesis, que era una especie de arpa triangular de madera, o un laúd semejante al NEFER de los egipcios o al SANTIR de los árabes y los persas. Lo que sí es evidente, más allá de estas conjeturas físicas, es que David ejecutaba los dos instrumentos mencionados (El arpa y el salterio) y que esto último se usaba tanto en celebraciones religiosas como seculares. Es decir: eran instrumentos de música que podían utilizarse tanto en el culto de adoración y alabanza a Dios como en la locura promiscua de las cortes paganas. Sin embargo, a nadie se le ocurría decir que eran instrumentos satánicos, como a algunos todavía le parecen las baterías o los saxofones de nuestras bandas actuales. ¿Será que nada es impuro en sí mismo, sino que es el corazón del hombre lo que lo hace impuro o no? Piense.

(3) Cantadle cántico nuevo; hacedlo bien, tañendo con júbilo.

Note con claridad que no le está diciendo: “Canten himnos viejos”, pero tampoco “Canten la última de Marcos Witt”. Le está diciendo que tenemos que cantarle cántico nuevo. Esta es una expresión que aparece seis veces en los salmos y que tiene que ver, indudablemente, con los cánticos espirituales de los que habla Pablo, tanto en su carta a los Efesios como en la que escribe a la iglesia de Colosas. ¿Y qué será un cántico nuevo? Tal como su nombre lo indica, un canto nuevo, total y absolutamente nuevo. Una manifestación fresca y espontánea de adoración y de alabanza ofrecida a Dios desde lo más profundo del corazón del creyente consagrado.

Un cántico nuevo es algo que nadie inventó, que nadie registró y que nadie aún le cantó al Señor; es un aporte exclusivo tuyo de adoración. Tanto la letra como la melodía son improvisados en el momento sin otra ayuda que la del Espíritu Santo y puede ser cantado en nuestro idioma como también en lenguas. En una iglesia que yo conozco, el pastor lo regañó a un joven director de alabanza porque, dijo, con eso del cántico nuevo, la gente no podía participar de la alabanza porque la letra no estaba ni en los cancioneros ni en los himnarios. ¡Oh plenitud! Son los eternos cantantes melancólicos del Dios de la tristeza, cuando aquí dice que debemos hacerlo con júbilo. ¿Es que estará prohibido el júbilo en la iglesia del Señor?

(4) Porque recta es la palabra de Jehová (Esto quiere decir que la palabra de Dios no se dobla ni se tuerce por ninguna estrategia ni conveniencia humana) y toda su obra es hecha con fidelidad.

(5) Él ama la justicia y juicio; de la misericordia de Jehová está llena la tierra.

¡Qué notable! ¡La misericordia de Dios es lo que llena toda la tierra! La palabra que se usa aquí es la palabra CHESED, y se traduce como “Amor fiel”, “Bondad” y “Gracia”. En su momento, para recibir justicia y protección, David apeló no sólo a su propia inocencia o integridad, sino a la bondad y a la compasión de Dios. Se identifica con el perfecto y siempre presente amor de Dios. Este término se asemeja al de “gracia” utilizado en el Nuevo Testamento. Pero atención, mucho cuidado con esto: La misericordia de Dios es para ser utilizada y aprovechada cuando realmente se la necesita. De ninguna manera es apropiado que un creyente viva de modo permanente bajo la misericordia de Dios. Muy por el contrario, los hijos de Dios somos llamados a vivir en el Poder de Dios y dejar la misericordia para cuando la necesitamos, se entiende?

(6) Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, (Dice que los cielos, esto es: el universo, fueron hechos simplemente por la palabra. ¿Qué tendrá que ver esto con la teoría del Bing-Bang? ¿O con la tesis de la evolución? ¿Se da cuenta el valor que tiene la palabra de Dios, usted que gusta reemplazarla con discursos de su sabiduría humana porque, dice, es más apropiado para estos tiempos y a la gente le cae mejor? Pero una cosa es el poder de la palabra, que es lo que hemos estado escudriñando. Eso ya ha quedado a la vista. Y otra cosa muy diferente pero que tiene que ver con lo mismo, es la palabra de Poder.

Lo primero ya viene, ya está, Dios lo hizo. Lo segundo es su, mi y nuestra responsabilidad. Dios es espíritu. Todo espíritu necesita un cuerpo para manifestarse. Nosotros somos su cuerpo. Esto significa que si la palabra de Dios tiene poder, que lo tiene, lo único que falta es que alguno de su cuerpo de la palabra de Poder. ¿Recuerda cuando resucitó Lázaro? ¿Cuándo Dios obró? Por supuesto, cuando Dios obró, pero que necesitó Dios para obrar? La palabra de poder de Jesús cuando simplemente dijo: “¡Lázaro, ven fuera!”) Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca. (Le aclaro, por si lo ignora: ninguna teoría científica ha podido ni puede aun contradecir esto.)

(7) Él junta como montón las aguas del mar; él pone en depósitos los abismos.

(8) Tema a Jehová toda la tierra; teman delante de él todos los habitantes del mundo.

(9) Porque él dijo, y fue hecho: (Aquí está, de manera muy clara, la presencia de la autoridad y del poder de la palabra) él mandó, y existió. (Y aquí el poder y la autoridad del rey)

(10) Jehová hace nulo el consejo de las naciones, y frustra las maquinaciones de los pueblos.
A lo largo de toda la historia bíblica, esto ha sido notorio. Está llena de relatos la Escritura sobre pueblos o naciones que tejieron intrigas en contra de Dios o de algunos de sus hijos servidores. Jamás prosperaron, siempre terminaron sucumbiendo al poder supremo. Isaías 8:10 lo dice: Tomad consejo, y será anulado; proferid palabra, y no será firme, porque Dios está con nosotros. La palabra hebrea, en este pasaje, “Dios está con nosotros”, es Emanuel. A pesar del juicio que ha emitido, Dios advierte a las naciones, aun a aquellas que como Asiria fueron utilizadas como instrumentos de ese juicio divino, que los hebreos son su pueblo y que su futuro está en sus manos. En el mismo libro en el 19:3, dice: Y el espíritu de Egipto (Que es como decir el espíritu del mundo) se desvanecerá en medio de él, y destruiré su consejo; y preguntarán a sus imágenes, a sus hechiceros, a sus evocadores y a sus adivinos. “Ese hombre que predica esa palabra, nos molesta. Vamos a buscar la manera de hacerlo callar”. Sucede.

Si, efectivamente, es sólo un hombre que busca repercusión o suplantar al poder existente con un poder personal, seguramente lo harán callar. Pero si ese hombre ha sido levantado por el Señor y lo que está diciendo es lo que Dios quiere que diga, tendrán que callarse todos pero él va a seguir proclamando, anunciando, declarando. Cuando las naciones del mundo se unen (Esto es formar consejo), lo hacen con la intención de beneficiarse de cualquier modo, la mayoría de ellos, basados en la injusticia. Aunque durante un tiempo parecería ser que se salen con la suya, en algún momento esta Palabra será activada. Dios hace nulo cualquier pacto de las naciones que vaya en contra de su voluntad y, mucho más, si ese consejo se hace en su contra. Eso es frustrar las maquinaciones de los pueblos. Por el contrario, mire lo que dice el verso 11:

(11) El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón por todas las generaciones. (Yo no sé como ve usted a Dios, pero muchos no lo imaginan pensando y mucho menos con su corazón, que equivale a decir con su alma. ¿Pero es que Dios tiene alma? Ah, no sé, es imagen y semejanza, no? En Job 23:13, sin embargo, dice que Dios sí tiene alma.)

(12) Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová, el pueblo que él escogió como heredad para sí.

Es más que indudable. La gente que está segura de que el Creador del universo, el soberano de todas las naciones, la escogió especialmente para formar parte de su propio pueblo, no puede ser llamada de otra forma que bienaventurada, que es como decir bendita o feliz. Pedro lo dice de una manera inequívoca: linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios. Después habrá de verse esto en el marco de la historia social, política y económica de esas naciones. Naciones en donde Dios, al menos, es considerado, tienen una estabilidad mucho mayor que otras en las que Dios es despreciado o reemplazado por ídolos falsos. ¿O alguien puede dudar que las crisis de las naciones no tienen nada que ver con su idolatría y su alejamiento de Dios por parte de su sociedad secular, y en varias de ellas, de la desobediencia y el derroche de la unción recibida por parte de su iglesia?

(13) Desde los cielos miró Jehová; vio a todos los hijos de los hombres; (14) desde el lugar de su morada miró sobre todos los moradores de la tierra. (Tenemos la tendencia de suponer que Dios va a ver las cosas tal cual nosotros las vemos, y nos olvidamos que sus caminos son más altos que nuestros caminos y, por ende, su visión mucho más amplia y abarcativa. Ejemplo: nosotros vemos como iglesia, generalmente, a la que concurrimos cada domingo primero, a las que conforman nuestra denominación después y, si queda un pequeño sitio, algunas de las otras con las cuales doctrinariamente nos llevamos más o menos bien. Error. La iglesia que Dios ve desde su morada, es UNA. ¿Cuál? La que hace su voluntad y no inventa nada por su cuenta.)

(15) Él formó el corazón de todos ellos; atento está a todas sus obras. (Cuidado: Dios ve TODAS sus obras, no sólo las que usted hace para la congregación local a la que asiste)

(16) El rey no se salva por la multitud del ejército, ni escapa el valiente por la mucha fuerza.

(17) Vaso para salvarse es el caballo; la grandeza de su fuerza a nadie podrá librar. (Aquí se refiere a un caballo de guerra, en el que se apoyaban los ejércitos de los pueblos paganos para alcanzar la victoria.)

(18) He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan en misericordia, (19) para librar sus almas de la muerte y para darles vida en tiempo de hambre.

(20) Nuestra alma espera a Jehová; nuestra ayuda y nuestro escudo es él. (¿No resultaría más lógico, tratándose como se trata del ámbito espiritual, que aquí hubiera dicho que nuestro espíritu espera a Jehová? Sin embargo no, dice nuestra alma. Eso demuestra que el alma, en sí misma, no es ni mala ni pecaminosa, ya que fue creada por Dios conjuntamente con el resto de nuestro ser. El alma resulta negativa cuando no se sujeta al Espíritu que mora en nosotros. Cuando hace su propia voluntad humana y carnal. Allí sí empieza a ser de piedra de tropiezo.)

(21) Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado.

(22) Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, según esperamos en ti.

Yo creo que no se necesita demasiada ampliación de conceptos con relación a una soberanía ciento por ciento visible en este salmo. ¿Usted cree de verdad que Dios es soberano? ¿No se habrá hecho, a favor de una moda sobre los estudios de guerra espiritual, una promoción exagerada del poder del enemigo, que en algún momento nos haya hecho dudar sobre si esa soberanía es tan real y auténtica? Pero si verdaderamente cree que Dios es soberano, tendrá que creer lo que viene ahora. Entre otras cosas, porque es la respuesta de un Dios soberano a la pregunta de un hombre como usted o como yo, y tal cual se la podríamos formular hoy mismo, ahora mismo.

(Habacuc 1: 2)= ¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré y no oirás; Y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás? (¿Cuánta iglesia nacional y mundial está, hoy por hoy, clamando sinceramente por estas cosas? ¿Es la violencia en cualquiera de sus acepciones, algo desconocido dentro del pueblo de Dios o, por el contrario, nuestro pueblo tiene que vivir en contacto directo con ella?)

(3) ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, pleito y contienda se levantan. (Creo que esta queja tiene que ver con algo que todavía hoy muchos no han entendido. Se nos ha formado y hasta forjado –con el amor mal entendido como argumento-, en un evangelio romántico, donde todo es color de rosa, donde las maldades y barbaridades del mundo no existen ni se ven, y eso no es así por una simple razón: nunca lo fue. ¿O se olvida de aquellos hermanos que murieron en los circos romanos o los que fueron azotados, aserrados y quemados por aquella violencia antigua? El pleito y la contienda, ¿Es sólo patrimonio de un mundo cruel e incrédulo o también tiene sus manifestaciones dentro del pueblo de Dios?)

(4) Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia.

¿Quién de nosotros no clamó, al menos por una vez, de la misma manera en que Habacuc lo hace en esta oración? ¿Qué rodillas o gargantas no se habrán desgarrado en un clamor de justicia como este? La gravedad y el peso de la preocupación de Habacuc era una gran carga para él. Otros profetas, tales como Nahum y Zacarías, también hacen referencia a sus profecías como una carga pesada para llevar y difícil para la nación que ha fallado. El grito, observa, parece ser el mismo. ¿Por qué Dios permitiría tanta violencia? El salmo 13:1-2 muestra a David diciendo: ¿Hasta cuándo Jehová? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí? Al igual que David, Habacuc formula una serie de preguntas para que Dios se las responda aclarándole que está dispuesto a hacer algo con aquellos que, en su nación, están maltratando al débil y al indefenso. Es como si se le imputara a Dios cierta pasividad por permitir que continúen esos abusos. Dice que sale torcida la justicia. Cuando los impíos controlan el sistema judicial, anulan las decisiones justas y así tuercen, que es como decir Pervierten, la justicia. ¿Cuál será la respuesta de Dios? ¿Tendrá acaso Dios una respuesta? Sí que la tiene. Dios siempre tiene una respuesta verdadera, mire:

(5) Mirad entre las naciones, y ved, y asombraos; porque haré una obra en vuestros días, que aun cuando se os contare, no la creeréis.

Mucha atención con esto. Literalmente, el Señor responde a las preguntas del profeta anunciando que invasores extranjeros arrebatarán el poder a los impíos entre los Israelitas. Pero en el plano espiritual, no se termina de entender del todo. Sin embargo, habrá que profundizar más, que escudriñar más, habrá que ir a las honduras de la Palabra para comprobar que todavía funciona el principio aquel de lo ancho, lo largo y lo profundo.

(6) Porque he aquí yo levanto a los caldeos (¡Ahhhh!) nación cruel y presurosa, que camina por la anchura de la tierra para poseer las moradas ajenas.

¿Quiere usted saber por qué mi exclamación al oír sobre los caldeos? Simple. Porque los caldeos, eran nada menos que los soldados de Babilonia. Y en el ámbito espiritual, usted lo sabe, Babilonia es la iglesia falsa, la iglesia paralela, la que es parecida a la verdadera, cuyos fundamentos se asientan en lo político, lo económico y lo religioso, en ese orden y concepción. ¿Qué quiere decir Dios, entonces? Que ha sido tanta la indiferencia, apatía, dejadez y corrupción por parte de su pueblo liderando su iglesia, que Él ha terminado por permitirle a Babilonia que, temporariamente, tome el control. Esto, naturalmente, podrá terminarse el día que valientes hijos suyos, fieles y de corazón recto, con integridad suma, echen al usurpador y devuelvan lo legítimo a su legítimo dueño. Mira como la define Él mismo, a Babilonia.

(7) Formidable es y terrible; de ella misma procede su justicia y su dignidad.

Esto es muy importante. La justicia de la iglesia babilónica procede de sí misma, de sus propias reglas, estatutos y ordenanzas internas, denominacionales quizás, no necesariamente de Dios al que invocan permanentemente, pero ignorándolo al momento de tomar decisiones importantes, confiando mucho más en sus propias sabidurías humanas. Son los únicos responsables, entonces, por sus acciones, ya que no deben su poder a nadie.

(8) Sus caballos serán más ligeros que leopardos, y más feroces que lobos nocturnos, y sus jinetes se multiplicarán; vendrán de lejos sus jinetes, y volarán como águilas que se apresuran a devorar.

Caballos ligeros. Tremenda fuerza. Mire como lo define Jeremías en 4:13: He aquí que subía como nube, y su carro como torbellino; más ligero con sus caballos que las águilas. ¡Ay de nosotros, porque entregados somos a despojo!

(9) Toda ella vendrá a la presa; el terror va delante de ella, y recogerá cautivos como arena
.
Dice que el terror va delante de ella. Esto significa que el ejército se mueve sin cesar hacia delante, arrastrando todo lo que encuentra a su paso.

(10 Escarnecerá a los reyes, y de los príncipes hará burla; se reirá de toda fortaleza y levantará terraplén y la tomará.

(11) Luego pasará como el huracán, y ofenderá atribuyendo su fuerza a su Dios.

Literalmente pasará como un huracán, lo cual indica que el invasor arrasará la tierra sin dejar nada en pie. Su dios es su fuerza.

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¿Adónde está tu alfolí?

Sabido es que no hay cuerpo humano que pueda sobrevivir sin alimento. A esto lo podría desarrollar con mayor precisión, cualquier buen médico. Quien no come, se debilita primero y se muere irremediablemente después. Los que conocen de cerca los síntomas de una muerte por inanición, sostienen que primeramente sobrevienen intensos dolores, producto de que el organismo comienza a consumir sus propias reservas. Luego se pasa a un estado general de profunda debilidad, en el que la persona es incapaz de realizar movimiento alguno y, finalmente, ya con el paciente en un estado de inconsciencia o coma, se produce inevitablemente la muerte.

¿Qué se debe hacer, entre otras cosas, para evitar este tremendo flagelo en aquellos lugares donde el alimento no es abundante? Lo primero, salir a procurarlo, salir a buscarlo donde quiera que se encuentre. Ya no es factible quedarse esperando que llueva del cielo, tal como cayó el maná en el desierto. Dios no se repite, tiene creatividad suficiente para inventar algo nuevo cada día. Además nos ha dado una mente lúcida que debemos utilizar para tejer estrategias a favor del Reino, no para intentar analizarlo a Él. Cuando se encuentra buen alimento, se lo debe administrar correctamente. Lo que se necesita se consume y lo que resta, a diferencia de aquel viejo maná, se guarda en graneros, también llamados alfolíes. De la cantidad y la calidad de alimento que haya en su alfolí, mi estimado hermano o hermana, dependerá su vida y la de su familia.

¿Y qué es un alfolí? Un lugar, precisamente, empleado para guardar los cereales en grandes cantidades, algo así como hoy son los silos que encontramos en cada establecimiento rural. Sin embargo, no todo era campestre, ya que para este fin, también solían usarse grandes cántaros y habitaciones en los altos de las casas de familia. Había viviendas, incluso, que se dedicaban exclusivamente al almacenaje de granos. Los tesoros del rey eran enormes y abastecían a muchos de sus empleados, y constituían ciudades de aprovisionamiento como en el caso de Salomón. En tiempos “turbulentos” se usaban “depósitos” y hasta pozos para esconder los comestibles. Nuestros antepasados pensaban con gran esmero en la seguridad de su alimento. ¿Estará haciendo lo mismo en el plano espiritual la Iglesia del señor en estos tiempos? Miremos la Biblia y los antecedentes históricos que contiene al respecto.

(Génesis 41: 54)= Y comenzaron a venir los siete años del hambre, como José había dicho; y hubo hambre en todos los países, mas en toda la tierra de Egipto había pan.

(55) Cuando se sintió el hambre en toda la tierra de Egipto, el pueblo clamó a Faraón por pan, y dijo Faraón a todos los egipcios: Id a José, y haced lo que él os dijere.

(56) Y el hambre estaba por toda la extensión del país. Entonces abrió José todo granero donde había, y vendía a los egipcios; porque había crecido el hambre en la tierra de Egipto.

En lo estrictamente histórico, geográfico y literal, es notorio que debe haber ocurrido alguna catástrofe de grandes dimensiones, porque Egipto recibía casi toda el agua de la que disponía del río Nilo, de las lluvias propias de las estaciones que caen en lo profundo del este de África. No sólo escasearon las lluvias allí, sino que el río Nilo, que se desbordaba todos los años, aparentemente no se salió de su cauce durante varias temporadas, quizás en todo el transcurso de aquellos siete años. Sin la crecida de las aguas del Nilo, muy poco podía cosecharse en Egipto. En lo espiritual, podemos resumirlo en el hecho esencial: cuando escasea el alimento, es decir la Palabra fresca y revelada y por consiguiente hay hambre en el pueblo, la solución está en abrir los graneros, los alfolíes. En un salmo donde David habla de la prosperidad, vuelve a mencionarlo.

(Salmo 144: 12)= Sean nuestros hijos como plantas crecidas en su juventud, nuestras hijas como esquinas labradas como las de un palacio; (13) nuestros graneros llenos, provistos de toda suerte de granos, nuestros ganados que se multipliquen a millares y decenas de millares en nuestros campos.

Esto nos dice que una iglesia próspera es aquella que guarda en sus graneros, toda clase de granos, alta calidad en su alimento. ¿Quiere saber usted cómo está su congregación? Mire la calidad de lo que hay en su alfolí. ¿Quiere una receta para mantener su alfolí rebosante? Mire:

(Proverbios 3: 1)= Hijo mío, no te olvides de mi ley y tu corazón guarde mis mandamientos; (Lo primero, es guardar la pureza y la autenticidad de la Palabra) (2) porque largura de días y años de vida y paz te aumentarán.

(3) Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón; (4) y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres.

(5) Fíate (Esto quiere decir: apóyate) de Jehová de todo tu corazón, (Iglesia: ¡Confía en Dios!) Y no te apoyes en tu propia prudencia.

(6) Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.

(7) No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová y apártate del mal; (8) porque será medicina a tu cuerpo, y refrigerio para tus huesos.

(9) Honra a Jehová con tus bienes (¡Esto se llama Ofrenda!) Y con las primicias de todos tus frutos, (¡Esto se llama Diezmo!) (10) y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto.

Aquí está en juego el principio de la siembra y la cosecha. Ese principio fue, es y será válido, pero bajo ciertas condiciones: Sembrar lo debido en el lugar indicado. ¿Y por qué a veces no funciona? Hay dos causas básicas: O no estamos honrando a Dios con nuestros bienes ni con las primicias de nuestros frutos, o bien esto se está haciendo pero en un lugar que no es granero, que no es alfolí y que por lo tanto Dios no puede bendecir porque se pierde o se roba. Pero hay otro texto que es mucho más claro y concreto.

(Proverbios 14: 4)= Sin bueyes el granero está vacío; mas por la fuerza del buey hay abundancia de pan.

El buey es símbolo de poder y el pan del alimento. No es así? Lo que aquí le está diciendo es que, si no hay poder de Dios manifestado, el alfolí no guarda nada que sirva, es pura hojarasca. Pero que si le da vía libre al poder del Espíritu Santo, eso produce palabra, alimento en abundancia y no tendremos que ver ovejas flacas ni desnutridas. Sin embargo, la tipología espiritual más clara entre el granero, el alfolí y la Palabra, el alimento en el día de hoy, está en un texto que, con muy poca imaginación, podemos estar viendo como una muestra concreta de lo que estamos viviendo como iglesia, escuche:

(Joel 1: 15)= ¡Ay del día! (¿Qué día?) Porque cercano está el día de Jehová, (Ah, el día de Jehová. ¿Y habla de un día específico o de un tiempo global?) Y vendrá como destrucción por el Todopoderoso. (¿Estará hablando de lo que hemos aprendido como el Fin del Mundo? No parece que sea así, mira:)

(16) ¿No fue arrebatado el alimento de delante de nuestros ojos? (Hermano: la iglesia, mayoritariamente, ¿No se ha quedado sin palabra de un momento para el otro, y casi delante de nuestras narices?) La alegría y el placer de la casa de nuestro Dios? (¿Te sientes igual en el templo, hoy, que hace diez años atrás?)

(17) El grano se pudrió (Eso significa que era grano bueno, palabra pura, pero se pudrió, es decir, se corrompió. Fue adulterada tanto que no lo resistió) debajo de los terrones, los graneros fueron asolados, (De un momento para el otro, alfolíes que siempre habían tenido alimento de ‘primer nivel, ahora contienen pasto seco, flaco, pobre o lo que es más grave: Tóxico.) Los alfolíes destruidos porque se secó el trigo (Dios dice que en un mismo lugar habrán de convivir el trigo y la cizaña; la semilla buena y nutritiva y el alimento falso, tóxico. Aquí dice que el trigo se secó. Entonces, ¿Qué es lo que nos queda? La cizaña, el falso alimento, la imitación humanista de la Palabra.)

Respecto a este día, en el que notoriamente el máximo padecimiento será la falta de Palabra, hay referencias muy claras en toda la Biblia. Jeremías 30:7 dice: ¡Ah, cuán grande es aquel día! Tanto que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado. Con relación al alimento, vemos en Isaías 3:6-7: Cuando alguno tomare de la mano a su hermano, de la familia de su padre, y le dijere: tú tienes vestido, tú serás nuestro príncipe, y toma en tus manos esta ruina: él jurará aquel día, diciendo: no tomaré ese cuidado; porque en mi casa ni hay pan, ni qué vestir; no me hagáis príncipe del pueblo. También hay alusión a la ausencia de evangelismo en Isaías 17:10-11: Porque te olvidaste del Dios de tu salvación; y no te acordaste de la roca de tu refugio; por tanto, sembrarás plantas hermosas, y plantarás sarmiento extraño. El día que las plantes, las harás crecer, y harás que su simiente brote de mañana; pero la cosecha será arrebatada en el día de la angustia y del dolor desesperado.

(Hageo 2: 19)= ¿No está aun la simiente en el granero? Ni la vid (El pueblo) ni la higuera (Que es el remanente) ni el granado, ni el árbol de olivo ha florecido todavía; mas desde este día os bendeciré.

Al pedirle al pueblo que mire hacia tras, Dios destaca lo que representa en bendiciones poner primero su propósito, por encima y por delante de cualquier necesidad personal. Dice, primero, “Desde este día en adelante”, y luego agrega: “Mas desde este día te bendeciré”. Estas son palabras de la segura, aunque inmerecida provisión de Dios. Esto nos tiene que llevar a decidirnos a creer y reconocer la verdad de que cuando renunciamos a las ambiciones egoístas y a la agenda personal para concentrarnos en hacer avanzar el reino de Dios, Él seguramente nos va a bendecir por y con ese fin.

(Mateo 3: 11)= Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.

(12) Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.

Conviene señalar, en primera instancia, que el bautismo de Juan no es otra cosa que una tipología de la experiencia de la salvación y de ser bautizado en el Espíritu. De la misma manera que el bautismo de Juan coloca al individuo en medio del agua, así el bautismo de Jesús coloca al cristiano en medio del Espíritu, identificándolo como alguien unido por completo al Señor. El fuego purifica, pero también destruye. De allí que la salvación en Jesucristo purificaría a los verdaderos judíos que lo aceptaran como Mesías y destruirían a aquellos que lo rechazaran. Dice, asimismo, en principio, que a su trigo, es decir al alimento genuino que proviene de Él, lo guardará en el verdadero granero, en el verdadero alfolí, en tanto que la paja, que en suma es la cizaña, el alimento falso y sin nutrimento, conjuntamente con todos aquellos que lo difundan y sean portadores, se quemará. Ojo que no dice restaurar, dice quemar.

(Mateo 6: 26)= Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, no recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?

(Mateo 13: 30)= Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: recoged primero la cizaña, (¡Cuidado hermano con las escatologías costumbristas! No confundamos la cronología bíblica de los hechos. Aquí dicen que primero sale la cizaña, no la iglesia) y atadla en manojos para quemarla; Pero recoged el trigo en mi granero.

Toda palabra falsa, todo alimento nocivo o sin proteínas espirituales que hoy se ofrece como bueno, se va a derrumbar dejando paso al verdadero, al divino que, como corresponde, es el que deberá formar parte del auténtico alfolí.

(Lucas 12: 16)= También les refirió una parábola, diciendo: la heredad de un hombre rico había producido mucho.

(17) Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo donde guardar mis frutos?

(18) Y dijo: esto haré: Derribaré mis graneros, (¡Epa!) Y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes.

Aquí hay algo que le invito a que anote y recuerde: Él, en persona, (Figurativamente, porque no dice cómo lo hará) derrumbará todo falso o insuficiente granero, todo falso alfolí, que es el lugar donde se está almacenando alimento tóxico, alimento contaminado, y dice que construirá uno mayor. ¿Cuándo será esto? En el tiempo de la siega. Bien: este es ese tiempo, mi querido hermano.

Hasta aquí he leído algunos, al menos, de los muchos textos donde la palabra Granero, Alfolí, se encuentra presente. Unos más, otros menos, en mayor o menor medida, el sinónimo de granero y alfolí, salta a la vista y queda en evidencia. Que tanto el granero como el alfolí, son los lugares de la casa destinados a almacenar el alimento que, en épocas de baja cosecha, vamos a consumir. ¿Y cuando viene una época de baja cosecha? Ya lo vimos; cuando hay sequía, cuando falta la lluvia. ¿Cuántos saben que la lluvia, en términos bíblicos, es el equivalente a las bendiciones? Si el trigo es el alimento bueno y el alimento bueno es la Palabra ungida y pura, el alfolí será, entonces, aquel sector de la iglesia del Señor en donde se guarda el alimento espiritual para ser utilizado en aquellas épocas en que las bendiciones de Dios sean escasas y comience a verse el hambre en el pueblo. Allí es, entonces, donde podemos comprender la revelación que hay en el único verso que usa la palabra alfolí en Malaquías.

(Malaquías 3: 10)= Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré bendición hasta que sobreabunde.

Si hay un versículo usado, predicado y abanderado en nuestro pueblo, ese es este. ¿Y qué es lo que dice, linealmente? Dice que nuestra obligación legal es traer TODOS los diezmos al alfolí, al granero, al lugar donde tenemos almacenados nuestros alimentos. Como consecuencia de ese paso de obediencia, que no se nos pide porque Dios necesite nuestro dinero, sino para darnos una posibilidad de obedecer, Dios dice que prosperaremos, dando lugar a la ley de la siembra y la cosecha. Dios lanza un desafío aquí, teniendo muy en claro que lo último que se convierte en un hombre, es su billetera. Él dice que lo probemos en esto, que no nos quedemos con lo que nos parece. Que él admite esa prueba, que no hay problema, y que prestemos atención para ver si no es cierto que abrirá las ventanas de los cielos y derramará bendición hasta que sobreabunde. Claro: bajo la óptica de una obediencia por convicción y voluntad, y no un acto forzoso por leyes bíblicas, entiende?

La palabra SOBREABUNDE, en este verso, es la palabra DAY, y significa Suficiencia, Plenitud, Una cantidad lo suficientemente grande, Algo inconmensurable. Esta palabra, DAY, aparece cerca de cuarenta veces en el Antiguo testamento; por primera vez en el capítulo 36 del libro del Éxodo, donde se refiere a una ofrenda voluntaria de oro y otros objetos. El pueblo ofrendó de una manera tan dadivosa que las escrituras describen su ofrenda como “más que suficiente”. DAY se encuentra en el título de la famosa canción de agradecimiento de Pascua titulada DAYENU, que significa “sería suficiente para nosotros”. Cada verso relaciona algo que Dios hizo por Israel en el Éxodo y concluye diciendo que, si hubiera hecho solamente eso y nada más, habría sido “suficiente para nosotros”

¿Y qué es el diezmo? Según muchos hermanos, muy dolidos por las también muchas cosas feas que han visto dentro de las congregaciones, (el mundo no diezma, voluntariamente, claro, porque un porcentaje de los impuestos que paga al Estado, -cuando los paga-, en muchos países latinoamericanos, se derivan a una iglesia) dicen, estos hermanos, que “Es un mandamiento de la ley de Moisés utilizado, hoy, cuando estamos bajo la gracia, en beneficio de ciertas personas autoproclamadas líderes.” Por supuesto que no es tan así. Ya leímos que en Proverbios 3 dice que debemos honrar a Dios con nuestros bienes y con las primicias de todos nuestros frutos, y que sólo así nuestros graneros serán prosperados y rebosarán de mosto, que hoy es la revelación fresca.

También es real que mucha es la gente que indudablemente está incapacitada de cumplimentar esto a partir de su propia pobreza. Una pobreza que, en muchos casos, es producto de su desobediencia a la Palabra, pero que también tiene que ver con estructuras humanistas que hoy por hoy gobiernan al mundo y lo oprimen. Esta desobediencia se manifiesta de varias maneras. Una de ellas, dice la Biblia, es robarle a Dios. El texto de Malaquías 3:10 nos dice claramente que aquellos que retienen sus diezmos y ofrendas, le están robando a Dios. No a una congregación, no a un grupo de hombres, a Dios. Como consecuencia de esa decisión, se privan a sí mismos del cumplimiento de una promesa de bendiciones hasta que sobreabunden.

Cuando se cesa de diezmar, se está violando la ley y, si se viola la ley, entonces esa ley no puede obrar a favor de quien o quienes la violan. Nada hará que un creyente sabio y fiel deje de dar sus ofrendas y diezmos. Sus argumentos podrán ser muy lógicos y atendibles desde lo humano, pero no tienen consistencia alguna en el ámbito del Espíritu. ¡Pero estamos bajo la Gracia, no bajo la ley! Es verdad, pero recuerda que Jesús dijo que él no venía a abrogar la ley, sino a cumplirla. La ley ha sido reemplazada por la Gracia cuando se refiere a los aspectos rituales o externos, pero no a sus principios, porque Dios es el mismo ayer, hoy y siempre. Y además es inmutable, lo que significa que no cambia. Y en todo caso, estimemos que la ley dejó de ser, pero no así la promesa que la acompaña.

Un creyente fiel y sabio, por otra parte, jamás ofrendará o diezmará con el objetivo de obtener algo a cambio. Tampoco lo hará por obligación y a disgusto. En cualquiera de estos casos, no espere quien así se maneja, conseguir algo del cielo. Dios no necesita de su dinero, Dios le permite a usted crucificar la carne (En este caso representada en sus bolsillos) a los fines que usted se gane la recompensa simplemente a partir de su obediencia. ¡Dios siempre recompensa la obediencia! El salmo 78:23, dice: Sin embargo, mandó a las nubes de arriba, y abrió las puertas de los cielos, e hizo llover sobre ellos maná para que comiesen, y les dio trigo de los cielos. Y nos queda, posteriormente, el pasaje de 1 Crónicas 31:10 que relata: Y el Sumo sacerdote Azarías, de la casa de Sadoc, le contestó: desde que comenzaron a traer las ofrendas a la casa de Jehová, hemos comido y nos hemos saciado, y nos ha sobrado mucho, porque Jehová ha bendecido a su pueblo; y ha quedado esta abundancia de provisiones.

Hasta aquí lo que es demanda y recompensa de Dios en este punto. Tiene razón cuando señala que son muchos los que le están robando, pero no son pocos, sin embargo, los que están en plena obediencia. Sin embargo, venimos viendo desde hace mucho tiempo, que de todos los que están en plena obediencia para con los diezmos y ofrendas, una gran mayoría no recibe lo que Dios ha prometido, y no ve en su vida esa ventana abierta y esas bendiciones sobreabundantes. Es por ese motivo que, desanimados, eligen adherir a la supuesta caducidad del diezmo. Como no ven resultados de prosperidad cumpliendo, estiman que eso debe ser porque la ley del diezmo ya ha quedado sin efecto, derogada. Para colmo de males, algunos manejos turbios que ciertos líderes han hecho, y hacen de esos diezmos, ha llevado a mucha gente a emparentar ambas cosas y decidir que, efectivamente, el diezmo tiene que ser algo que pertenecía a la ley y que, como tal, ha quedado sin efecto y, si se sigue predicando, es sólo porque a cierta gente oportunista e inescrupulosa le conviene.

Lo que sí está sucediendo y a muy poca gente se le ha ocurrido observarlo, es que hay una notoria falta de bendición a partir de la falsedad de los alfolíes. ¿Cómo se entiende esto? Simple: el texto de Malaquías 3:10 tiene una faceta muy clara que nadie te ha predicado, seguramente. Tiene dos mandamientos, no uno. El primero es el que conocemos, el que se ha difundido profusamente: Traed todos los diezmos al alfolí. Pero luego viene el segundo, del cual nadie dice nada, pero que es el que otorga calibre de alfolí al alfolí, o no se lo otorga: Y haya alimento en mi casa. Casa, aquí, puede tomarse en cualquiera de los dos conceptos: El destinado al hombre, casa de Dios, templo del Espíritu Santo, o el más amplio, que es el que tiene que ver con la iglesia. En cualquiera de los dos casos, la idea de Dios, es que tenga alimento. Que haya un alfolí, un granero, en el cual se acumule el alimento espiritual para nutrir al pueblo de Dios. A ese alfolí será, por lógica, al que ese hijo de Dios deberá traer todos sus diezmos y ofrendas. Lo que sucede con mucha repetitividad, es que hay decenas, centenares, millares de alfolíes que están, o bien vacíos o bien llenos de pasto seco, de hojarasca, de cizaña, una basura que no alimenta a nadie.

Aquí es donde la tradición impide la bendición. Porque se nos ha enseñado y con valor de ley inapelable, que los diezmos y ofrendas se traen a la congregación de la cual somos miembros. Claro, eso sería lo correcto, siempre y cuando nuestro alimento espiritual estuviera realmente en ese lugar. ¿Pero sabe usted la cantidad de gente que está diezmando y ofrendando en iglesias donde hace mucho tiempo que no hay ni mensaje, ni palabra, ni alimento? – ¿Pero y qué quiere que haga, hermano? ¡Yo me estoy congregando allí! – De acuerdo, ¿Pero se alimenta allí? – No, la verdad es que hace mucho tiempo que no recibo nada allí. – Entonces, se está muriendo… – ¡No! No me estoy muriendo porque me las rebusco en otras partes. Mire: yo hago… (Y ahí le cuentan cómo hacen para recibir alimento espiritual.

Es un abanico muy amplio de posibilidades que van desde: cumplir con todos los requerimientos en una iglesia, pero ir a alimentarse a otra; recurrir a libros, casetes o videos de diferentes siervos o de algunos en especial; Adherir a determinados espacios de Internet, la televisión cristiana o las radios cristianas. Y cientos de variantes más, algunas de ellas, lindando con lo pintoresco) Le diré algo: Si usted es uno de los que está haciendo cualquiera de estas cosas para alimentarse, plantéese muy seriamente que, si desea recibir la bendición prometida en Malaquías, va a tener que asumir que, la cosa que haga, el lugar a donde acuda a buscar alimento, ese y no otro es su alfolí.

Pero hermano… ¡Es que si de pronto dejo de diezmar en mi congregación y empiezo a hacerlo a otra iglesia, o a un determinado ministerio que realmente me alimenta, me voy a sentir culpable de que mi congregación no avance en la obra. Culpa: ese es el demonio que la manipulación emocional que a veces existe dentro de las iglesias ha permitido entrar. Un verdadero espíritu de hechicería que hoy por hoy camina incorporado a la vida de muchos hermanos. ¿Qué culpa? Usted no tendría culpa alguna si obedeces al Señor. Y además colaboraría para que se haga justicia. ¿Qué justicia? La de respaldar, sostener y extender ministerios legítimos, levantados por el Señor, ungidos en su trabajo, llenos del Espíritu Santo y, al mismo tiempo, ayudar a derrumbar definitivamente a Babilonia, iglesias falsas, lugares muertos o destinados a satisfacer las ambiciones de los hombres sin aportarle absolutamente nada al reino de Dios.

Y una final que responde a una consulta que muchos me han hecho: La iglesia trae sus diezmos y ofrendas al alfolí. Jamás la Biblia ha dicho que el alfolí sea el que tiene que salir a buscarlas. – Es que se hace para que yo no me tenga que molestar, y… – Basta. Llevar sus diezmos y ofrendas al alfolí no es molestia, es un privilegio más de adoración. – De acuerdo, pero ¿Y si la gente no lo trae? – Si alguien no los trae, no es iglesia, es visita. – ¿Pero si es iglesia y de todos modos no lo trae? – Entonces no es iglesia, es confusión, enojo o resentimiento. Porque el diezmo y la ofrenda constituyen un sublime acto de adoración y amor total y absolutamente voluntarios, a partir de una decisión íntima y personal por convicción y no la cuota social y mensual de un club llamado Iglesia.

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¿Qué tengo yo con vosotros?

Lo primero que nosotros tenemos que tomar, en este tiempo, es conciencia de tiempo cumplido. Las grandes cosas, la conquista del mundo, el hecho de que la tierra se va a llenar de la gloria del Señor, no será mañana; usted vivirá para verlo. Será en sus días. Usted sostendrá el fruto. Usted verá el fruto de su mano. El tiempo está cumplido para los grandes logros del reino de Dios. Este es el tiempo, no mañana. Así se lo rescata en el evangelio de Marcos.

(Marcos 1: 14)= Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, (15) diciendo: el tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.

Es tanto el gemido del mundo en este tiempo bajo la opresión de Satanás, que la iglesia parece una cosa muy pequeña como para cumplir el propósito de Dios. Pero tenemos que recordar que una gran tormenta, siempre comienza con un lejano trueno, leve, individual, solitario. Un huracán empieza con un leve vaivén de las hojas de un árbol, con una leve brisa. Pero, en ambos casos, cuando se desata la tormenta, a esa fuerza no hay quien la detenga. Eso, entiendo, es la iglesia hoy:

La palabra del día es METHANOIA, que es como decir: ARREPENTIMIENTO. Es un cambio de mente. Si cambia su manera de pensar, cambiará su manera de vivir. Nadie puede cambiar los resultados tratando de cambiar sus resultados. Si usted se resiste a salir del lugar en donde las cosas no suceden, es muy poco probable que usted pueda ser protagonista de cosas que ocurren. No puede usted cambiar lo que usted está haciendo, tratando de cambiar lo que está haciendo. Tiene, inexorablemente, que cambiar su manera de pensar, primero.

Pero hay un punto clave en esta posición profética: sus alianzas. Usted, creyente sólido, fiel y firme, tiene derecho y hasta obligación de mantener un sentido de hermandad con todos los creyentes del mundo, se congreguen donde se congreguen y tengan la doctrina que tengan. Eso sí; alianzas, pactos, solamente con los que están en su mismo espíritu, que naturalmente, ya no son tantos y que sólo puede detectarlos usted a partir del discernimiento.

(2 Samuel 16: 10)= Y el rey, (Está hablando de David) respondió: ¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia? Si él así maldice, es porque Jehová le ha dicho que maldiga a David. ¿Quién, pues, le dirá: Por qué lo haces así?

¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia? Usted, hoy, va a tomar conocimiento del significado de un espíritu de Sarvia, que es bastante abundante en nuestras congregaciones en este tiempo. Alguien escribió que la visión no es el resultado de un consenso, sino que una visión, da como resultado un consenso. No es lo mismo. Visión no es el resultado de un grupo de gente que se juntó para votar un proyecto. La visión es el eje por el cual se mueve la iglesia, no un fin al que se llega estando de acuerdo los unos con los otros. Eso es hombre puro hombre. Visión, en cambio, siempre es puro Cristo. Y además, alianza inteligente.

La pregunta, es: ¿Quiénes eran los hijos de Sarvia, y por qué David les pregunta qué tiene él con ellos? En la respuesta a este interrogante, nos va a quedar un principio que tendrá que ser tomado muy en cuenta, especialmente por el liderazgo de la iglesia y, por todos aquellos que entiendan que deben hacer cosas para el reino.

(1 Crónicas 1: 13)= E Isaí engendró a Eliab su primogénito, el segundo Abinadab, Simer el tercero, (14) el cuarto Natanael, el quinto Radaí, (15) el sexto Ozem, el séptimo David, (16) de los cuales Sarvia y Abigaíl fueron hermanas. Los hijos de Sarvia fueron tres: Abisaí, Joab y Asael.

Primero: Sarvia era una mujer. Segundo: Los hijos de Sarvia eran sobrinos de David. ¿Usted nunca tuvo ningún problema con algún familiar? Nosotros, a los que más conocemos, es a Joab y Abisaí, mucho menos a Asael, pero el caso es que estos parientes de David tuvieron su propia historia.

(1 Samuel 13: 14)= (Samuel, aquí, le está hablando a Saúl) Mas ahora tu reino no será duradero. Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, el cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó.

Está hablando de David. David era un hombre conforme al corazón de Dios. David quería destruir todo lo que Dios quería destruir. David quería construir todo lo que Dios quería construir. David, dicen los originales hebreos, era un hombre que iba “detrás” del corazón de Dios. ¿Cuántos habrá, leyendo esto, que son así? ¿Cuántos de ustedes están seguros que aman lo que Dios ama? ¿Cuántos verán a su país, a su ciudad o población, tal cual como Dios la ve y no como les parece que es? Dios le decía a Israel: si quieres saber lo que haría yo, mira a David; él tiene mi corazón.

Los tres hijos de Sarvia, no tenían el corazón de Dios. Así eran Abisai, Joab y Asael. Eso sucede cuando usted hace alianzas con gente que se une a usted pero con distintas motivaciones que las suyas.

Hay un problema que tuvo Elías y que también tenemos nosotros: queremos arreglarlo todo con unción. Todo lo tapamos con unción hasta que por allí ya no tenemos unción sino extremaunción. Esto significa que la visión que usted trae, está por encima de su efímera existencia. Usted es parte de algo. Alguien plantó, alguien regó, el crecimiento lo da Dios. Así funciona.

Durante mucho tiempo hemos predicado con enorme fascinación que Dios sacó a Elías en un carro de fuego y se lo llevó. ¡Estábamos impactados por eso! Jamás nos detuvimos a pensar que, así sea un carro de fuego y de un modo tremendo, lo que en realidad está ocurriendo es que lo están sacando. Claro que es mejor andar en un burro pero estar en el centro de la acción. Hemos hablado tanto del carro de fuego de Elías y no nos dimos cuenta que Dios lo sacó porque fue un hombre que se apartó de la historia, se divorció de su nación. David era un hombre con un corazón conforme a Dios.

(1 Crónicas 11: 4)= entonces se fue David con todo Israel a Jerusalén, la cual es Jebús; y los jebuseos habitaban en aquella tierra.

(5) Y los moradores de Jebús dijeron a David: no entrarás acá. Mas David tomó la fortaleza de Sión, que es la ciudad de David.

(6) Y David había dicho: el que primero derrote a los jebuseos, será cabeza y jefe. Entonces Joab, hijo de Sarvia, subió el primero, y fue hecho jefe.

(7) Y David habitó en la fortaleza, y por esto la llamaron la ciudad de David.

(8) Y edificó la ciudad alrededor, desde Milo hasta el muro; y Joab reparó el resto de la ciudad.

(9) Y David iba adelantando y creciendo, y Jehová de los ejércitos estaba con él.

Si prestamos algo de atención, aquí descubrimos un par de cosas: primero, que varios hijos de Sarvia están metidos en nuestro pueblo y en nuestros equipos de liderazgo. Lo que aquí le pasó a David fue que hizo una oferta apresurada. A la distancia, suena igual que los huesos que arrojaron los apóstoles para reemplazar a Judas. Ganó Matías, dijeron, “por voluntad de Dios”, pero de Matías la Biblia no vuelve a hablar. Dios pensaba levantar a Pablo en ese lugar. David, al no tener gente, inventó algo para incentivar. Y así le fue. El sistema: negociar y avanzar.

(2 Samuel 12: 26)= Joab peleaba contra Rabá de los hijos de Amón, y tomó la ciudad real.

(27) Entonces envió Joab mensajeros a David, diciendo: yo he puesto sitio a Rabá, y he tomado la ciudad de las aguas.

(28) Reúne, pues, ahora el pueblo que queda, y acampa contra la ciudad y tómala, no sea que yo tome la ciudad y sea llamada de mi nombre. (Pastor: es mejor que ore usted por este enfermo, a ver si oro yo y se sana y después la gente me obliga a levantar un ministerio de señales y milagros. Más o menos así.)

(29) Y juntando David a todo el pueblo, fue contra Rabá, y combatió contra ella, y la tomó.(David no se hizo rogar. Evidentemente, a él tampoco le seducía esa idea que le había esbozado Joab.)

(30) Y quitó la corona de la cabeza de su rey, la cual pesaba un talento de oro, y tenía piedras preciosas; y fue puesta sobre la cabeza de David. Y sacó muy grande botín de la ciudad.

(31) Sacó además a la gente que estaba en ella, y los puso a trabajar con sierras, con trillos de hierro y hachas de hierro, y además los hizo trabajar en los hornos de ladrillos; y lo mismo hizo a todas las ciudades de los hijos de Amón. Y volvió David con todo el pueblo a Jerusalén.

Aparentemente, la actitud que tuvo Joab al llamar por su teléfono celular a David y decirle que se viniera a tomar la ciudad porque son iba a llevar su nombre y él no quería eso, ea positiva. Parecería ser que él no quería fama ni renombre; mas bien deseaba la gloria de su rey. Diez puntos en sujeción y obediencia, ¿No cree? Pero entonces, ¿Por qué David cada vez que se relacionaban le decía: ¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia? En el hebreo, quiero contarle, esa expresión se toma como: “Yo no sé por qué estoy trabajando con ustedes. Ustedes no son como yo.” Ah, sí; hay gente que puede trabajar en la obra de Dios sin tener el Espíritu de Dios.

(2 Samuel 14: 1)= Conociendo Joab hijo de Sarvia que el corazón del rey se inclinaba por Absalón, (2) envió Joab a Tacoa y tomó de allá una mujer astuta, y le dijo: yo te ruego que finjas estar de duelo, y te vistas de ropa de luto, y no te unjas con óleo, sino preséntate como una mujer que desde mucho tiempo está de duelo por algún muerto; (3) y entrarás al rey, y le hablarás de esta manera. Y puso Joab las palabras en su boca.

Una estrategia. Absalón hijo de David, habían sido desterrado. Y el corazón del rey estaba triste. Y Joab no quería que el rey estuviera triste. Entonces tomó una mujer para que, a través de ella, en una supuesta voz profética, entrara hasta el rey y le hablara una profecía, es decir: “le diera una palabra de Dios”, que hiciera venir a Absalón del destierro.

(Verso 19)= Y el rey dijo: ¿No anda la mano de Joab contigo en todas estas cosas? La mujer respondió y dijo: vive tu alma, rey señor mío, que no hay que apartarse a derecha ni a izquierda de todo lo que mi señor el rey ha hablado; porque tu siervo Joab, él me mandó, y él puso en boca de tu sierva todas estas palabras.

(20) Para mudar el aspecto de las cosas Joab tu siervo ha hecho esto; pero mi señor es sabio conforme a la sabiduría de un ángel de Dios, para conocer lo que hay en la tierra.

Esto se llama manipulación. Hay gente, en la iglesia, que ama más al líder que a Dios. Mucha gente protege tanto al líder que daña la obra de Dios. Esto es igual que cuando los discípulos de Jesús querían sacar a los niños porque “molestaban” al Maestro. Clásico; cuando un hombre no está en el Espíritu sobredimensiona tanto al líder que, por defenderlo, se vuelve peligroso.

Hay grandes ministerios evangelistas que han entrado en descrédito a causa de los mandos medios, no del siervo que es realmente un hombre de Dios. No tienen, para con la gente, el corazón ni la unción del hombre de Dios. Para ellos, lo más importante, es estar bien con el líder. La gente, no les interesa un comino. Cuidado: si no hay visión, hay división.

(2 Samuel 24: 1)= Volvió a encenderse la ira de Jehová contra Israel, e incitó a David contra ellos a que dijese: ve, haz un censo de Israel y de Judá.

(2) Y dijo el rey a Joab, general del ejército que estaba con él: recorre ahora todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Beerseba, y haz un censo del pueblo, para que yo sepa el número de la gente.

(3) Joab respondió al rey: añada Jehová tu Dios al pueblo cien veces tanto como son, y que lo vea mi señor el rey; mas ¿Por qué se complace en esto mi señor el rey? (Joab sabe que el censo está prohibido por Dios. Sabe que va a haber un costo alto por hacerlo de parte de Dios, pero…)

(4) Pero la palabra del rey prevaleció sobre Joab y sobre los capitanes del ejército. Salió, pues, Joab, con los capitanes del ejército, de delante del rey, para hacer el censo del pueblo de Israel.

Clarísimo: Joab entre obedecer a Dios y obedecer al líder, eligió obedecer al líder. Un ejemplo de cuando la confusión hace que sujeción se parezca mucho a obsecuencia. Los Joab se pueden confundir con eso: Los que no tienen que equivocarse, son los David. El reino de Dios es Espíritu. Nadie puede rodear a un líder sin otra preocupación que cuidar el puesto.

(2 Samuel 10: 9)= Viendo, pues, Joab que se le presentaba la batalla de frente y a la retaguardia, entresacó de todos los escogidos de Israel, y se puso en orden de batalla contra los sirios.

(10) Entregó luego el resto del ejército en mano de Abisai su hermano, y lo alineó para encontrar a los amonitas.

(11) Y dijo: si los sirios pudieren más que yo, tú me ayudarás; y si los hijos de Amón pudieren más que tú, yo te daré ayuda.

(12) Esfuérzate, y esforcémonos por nuestro pueblo, y por las ciudades de nuestro Dios; y haga Jehová lo que bien le pareciere.

No se puede negar que son gente valiente. Siempre están al lado del líder. “- Hay que ir a predicar a una zona de mucha pobreza; ¿Quién va conmigo? –“ ¡YO! “- Hay que ir a pelear con el intendente o el alcalde por una habilitación; ¿Quién me acompaña? –“ ¡YO! “- ¿Quién puede poner dinero para esta necesidad del ministerio? –“ ¡YO! En todas. Están en todas y siempre primeros. ¿Por qué, entonces, cada vez que los encuentra, David les dice: ¿Qué tengo yo con vosotros?

(1 Crónicas 18: 12)= Además de esto, Abisai hijo de Sarvia destrozó en el valle de la sal a dieciocho mil edomitas.

(13) Y puso guarnición en Edom, y todos los edomitas fueron siervos de David; porque Jehová daba el triunfo a David donde quiera que iba.

Aquí vemos que Dios usa a Abisai hijo de Sarvia, porque Dios ama a David. Mató dieciocho mil edomitas. Una tontería. Pero David… ¿Qué tengo yo con vosotros..?

(1 Samuel 26: 5)= Y se levantó David, y vino al sitio donde Saúl había acampado; y miró David el lugar donde dormían Saúl y Abner hijo de Ner, general de su ejército. Y estaba Saúl durmiendo en el campamento, y el pueblo estaba acampado en derredor de él.

(6) Entonces David dijo a Ahimelec heteo y a Abisai hijo de Sarvia, hermano de Joab: ¿Quién descenderá conmigo a Saúl en el campamento? Y dijo Abisai: yo descenderé contigo.

(7) David, pues, y Abisai, fueron de noche al ejército y he aquí que Saúl estaba tendido durmiendo en el campamento, y su lanza clavada en tierra a su cabecera; y Abner y el ejército estaban tendidos alrededor de él.

(8) Entonces dijo Abisai a David: hoy ha entregado Dios a tu enemigo en tu mano; ahora, pues, déjame que le hiera con la lanza, y lo enclavaré en la tierra de un golpe, y no le daré un segundo golpe.

(9) Y David respondió a Abisai: no le mates; porque, ¿Quién extenderá su mano contra el ungido de Jehová, y será inocente?

(10) Dijo además David: vive Jehová, que si Jehová no lo hiriere, o su día llegue para que muera, o descendiendo en batalla perezca, (11) guárdame Jehová de extender mi mano contra el ungido de Jehová. Pero toma ahora la lanza que está a su cabecera, y la vasija de agua, y vámonos.

Creo que no hace falta mucho más para ver la diferencia entre el corazón de David y el espíritu de Sarvia, ¿Verdad? Cuando un líder verdadero está en las cosas del reino, sus asuntos personales desaparecen. El daño mayor que ha sufrido la iglesia de Latinoamérica es la acción de líderes vengativos.

(2 Samuel 21: 15)= Volvieron los filisteos a hacer la guerra a Israel, y descendió David y sus siervos con él, y pelearon con los filisteos; y David se cansó.

(16) E Isbi-Benod, uno de los descendientes de los gigantes, cuya lanza pesaba trescientos siclos de bronce, y quien estaba ceñido con una espada nueva, trató de matar a David; (17) mas Abisai hijo de Sarvia llegó en su ayuda, e hirió al filisteo y lo mató. Entonces los hombres de David le juraron, diciendo: nunca más de aquí en adelante saldrás con nosotros a la batalla, no sea que apagues la lámpara de Israel.

Un momento. ¿Yo he leído mal o Abisai le salvó la vida a David? ¡Le salvó la vida! ¡A partir de hoy usted es co-pastor de mi iglesia! ¿De acuerdo? ¿Sí? No. ¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia? Un corazón conforme a Dios. Él ve lo que los demás no ven, o ven diferente.

(2 Samuel 23: 18)= Y Abisai hermano de Joab, hijo de Sarvia, fue el principal de los treinta. Este alzó su lanza contra los trescientos, a quienes mató, y ganó renombre con los tres.

(19) Él era el más renombrado de los treinta, y llegó a ser su jefe; más no igualó a los tres primeros.

Esta es otra: Abisai, indudablemente, estaba en la élite del equipo de David. El mejor de los principales. Para un ascenso; para una promoción. Sin dudas. ¿Sí? No. ¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia?

Yo sé que esto es muy complejo de entender cuando se lo razona, cuando no se discierne, pero recuerde usted a María, la madre de Jesús, cuando él fue a las bodas de Caná. “- Hijo… Haz algo! –“ ¿Recuerda cuál fue la respuesta de Jesús? Exactamente esa: ¿Qué tengo yo contigo, mujer? Usted puede estar peleando las guerras de Dios y no tener el corazón de Dios. Puede estar en la iglesia de Dios cuarenta años, y no conocer a Dios de la iglesia.

(2 Samuel 3: 31)= Entonces dijo David a Joab, y a todo el pueblo que con él estaba: rasgad vuestros vestidos, y ceñíos de cilicio, y haced duelo delante de Abner. Y el rey David iba detrás del féretro.

(32) Y sepultaron a Abner en Hebrón; y alzando el rey su voz, lloró junto al sepulcro de Abner; y lloró también todo el pueblo.

(33) Y endechando el rey al mismo Abner, decía: ¿Había de morir Abner como muere un villano?

(34) Tus manos no estaban atadas, ni tus pies ligados con grillos; caíste como los que caen delante de malos hombres. Y todo el pueblo volvió a llorar sobre él.

(35) Entonces todo el pueblo vino para persuadir a David que comiera, antes que acabara el día. Mas David juró, diciendo: así me haga Dios y aún me añada, si antes que se ponga el sol gustare yo pan, o cualquiera otra cosa.

(36) Todo el pueblo supo esto, y le agradó; pues todo lo que el rey hacía agradaba a todo el pueblo.

(37) Y todo el pueblo y todo Israel entendió aquel día, que no había procedido del rey el matar a Abner hijo de Ner.

(38) También dijo el rey a sus siervos: ¿No sabéis que un príncipe y grande ha caído hoy en Israel?

(39) Y yo soy débil hoy, aunque ungido rey; y estos hombres, los hijos de Sarvia, son muy duros para mí; Jehová de el pago al que mal hace, conforme a su maldad.

Primero: David no celebra la muerte de un enemigo; la llora. Segundo: no envía sus condolencias formales por mensajeros; va en persona al sepelio y llora sobre el féretro del muerto. Expresa que un grande como él, no debía morir como un asesino y, finalmente, declara que los hijos de Sarvia le son muy duros, que en hebreo significa que le son “nocivos”. Ellos, creen haber hecho algo para David. Hacer cosas para Dios, no siempre significa estar en los caminos de Dios.

(2 Samuel 16: 5)= Y vino el rey David hasta Bahurím; y he aquí salía uno de la familia de la casa de Saúl, el cual se llamaba Simei hijo de Gera; y salía maldiciendo, (6) y arrojando piedras contra David, y contra todos los siervos del rey David; y todo el pueblo y todos los hombres valientes estaban a su derecha y a su izquierda. (Esto ocurre cuando David huye luego de haber sido derrocado por un golpe de estado llevado a cabo por su hijo Absalón.)

(7) Y decía Simei, maldiciéndole: ¡Fuera, fuera hombre sanguinario y perverso!

(8) Jehová te ha dado el pago de toda la sangre de la casa de Saúl, en lugar del cual tú has reinado, y Jehová ha entregado el reino en mano de tu hijo Absalón; y hete aquí sorprendido en tu maldad, porque eres hombre sanguinario.

(9) Entonces Abisai hijo de Sarvia dijo al rey: ¿Por qué maldice este perro muerto a mi señor el rey? Te ruego que me dejes pasar, y le quitaré la cabeza.

(10) Y el rey respondió: (No se olvide usted que David era un hombre conforme al corazón de Dios) ¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia? Si él así maldice, es porque Jehová le ha dicho que maldiga a David. ¿Quién, pues, le dirá: ¿Por qué lo haces así?

(11) Y dijo David a Abisai y a todos sus siervos: he aquí, mi hijo que ha salido de mis entrañas, acecha mi vida; ¿Cuánto más ahora un hijo de Benjamín? Dejadle que maldiga, pues Jehová se lo ha dicho.

(12) Quizá mirará Jehová mi aflicción, y me dará Jehová bien por sus maldiciones de hoy.

Hay tres formas de entender los propósitos de Dios: 1) Por revelación.- 2) Por discipulado. Si no ha entendido usted la revelación, él le va a pegar por debajo, por arriba a la derecha y a la izquierda.- 3) Por quebrantamiento. David entiende que Dios está tratando con él y también sabe que si el grano de trigo no muere, no germina y no da buen fruto.

Este es el principio de morir en el reino. No es Simei, es Dios. No es la iglesia rival de la otra cuadra, es Dios. No es ese líder difícil y personalista que lo abruma a usted con sus persecuciones, es Dios. Pero la vida sigue. Y David recupera el trono. Vuelve a la batalla y es tiempo de fiesta. Allí se le vuelve a aparecer Simei.

(2 Samuel 19: 19)= Y dijo al rey: no me culpe mi señor de iniquidad, ni tengas memoria de los males que tu siervo hizo el día en que mi señor el rey salió de Jerusalén; no los guarde el rey en su corazón.

(20) Porque yo tu siervo reconozco haber pecado, y he venido hoy el primero de toda la casa de José; para descender a recibir a mi señor el rey. (Es decir: Tengo que hacer algo y bien rápido o dejo de existir)

(21) Respondió Abisai hijo de Sarvia y dijo: ¿No ha de morir por esto Simei, que maldijo al ungido de Jehová?

(22) David entonces dijo: ¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia?, para que hoy me seáis adversarios? ¿Ha de morir hoy alguno en Israel? ¿Pues no sé yo que hoy soy rey sobre Israel?

(23) Y dijo el rey a Simei: no morirás. Y el rey se lo juró.

Hoy es día de perdón, de sanar viejas heridas, de abrazarnos en hermandad, de cruzar las barreras denominacionales. Hoy es día de tener un corazón conforme al corazón de Dios. David usó un término muy especial para calificar a los hijos de Sarvia: adversarios. ¿Usted conoce de qué cosa es traducción Adversario, no es así? Exacto: Diablo. Satanás.

(1 Reyes 1: 1)= Cuando el rey David era viejo y avanzado en días, le cubrían de ropas, pero no se calentaba.

(2) Le dijeron, por tanto, sus siervos: busquen para mi señor el rey una joven virgen, para que esté delante del rey y lo abrigue, y duerma a su lado, y entrará en calor mi señor el rey.

(3) Y buscaron una joven hermosa por toda la tierra de Israel, y hallaron a Abisag sunamita, y la trajeron al rey.

(4) Y la joven era hermosa; y ella abrigaba al rey y le servía; pero el rey nunca la conoció.

(1 Reyes 2: 1)= Llegaron los días en que David había de morir, y ordenó a Salomón su hijo, diciendo: (2) yo sigo el camino de todos en la tierra; esfuérzate y sé hombre.

(3) Guarda los preceptos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, de la manera que está escrito en la ley de Moisés, para que prosperes en todo lo que hagas y en todo aquello que emprendas; (4) para que confirme Jehová la palabra que me habló, diciendo: si tus hijos guardaren mi camino, andando delante de mí con verdad, de todo su corazón y de toda su alma, jamás, dice, faltará a ti varón en el trono de Israel.

(5) Ya sabes tú lo que me ha hecho Joab hijo de Sarvia, lo que hizo a dos generales del ejército de Israel, a Abner hijo de Ner y a Amasa hijo de Jeter, a los cuales él mató, derramando en tiempo de paz la sangre de guerra, y poniendo sangre de guerra en el talabarte que tenía sobre sus lomos, y en los zapatos que tenía en sus pies.

(6) Tú, pues, harás conforme a tu sabiduría; no dejarás descender sus canas al Seol en paz.

En otras palabras: Mátalo. Le dijo David: Salomón: si tú vas a tomar el trono de Israel, tendrás que matar a los hijos de Sarvia, porque si no te van a amargar el alma….

Hay un liderazgo con espíritu de hijos de Sarvia a los cuales Dios le está poniendo fin. Salomón mató a Joab. No lo hizo David porque proféticamente el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio ha dado al Hijo.

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Rescatados del horno

Hace muy pocos días, oyendo una predicación de un siervo de Dios, fue leído un versículo que yo mismo debo haber oído no menos de doscientas veces en mi vida. Es el que está en la carta a los Romanos 8:19 y que dice: Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.

Le reitero: muchas veces lo he escuchado y en otras tantas, seguramente, he dicho “¡Amén!” Y lo he creído, pero sólo esta vez me pregunté con bastante seriedad: ¿Qué podrá ser LA MANIFESTACION de los hijos de Dios? Hay un comentarista, por allí, que habla de la redención de toda la creación. Suena lindo, pero es como que no alcanza, ¿entiende? Porque la palabra MANIFESTACION, significa Advenimiento, Aparición, Revelación, Venida y en otros textos tiene que ver con el Señor, con el Espíritu Santo y con el Padre mismo, pero en este pasaje tiene que ver con nosotros, por eso tiene tanto interés. Es nuestro objetivo y muchos ni siquiera le hemos prestado debida atención.

(Daniel 3: 1)= El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro cuya altura era de sesenta codos, y su anchura de seis codos; la levantó en el campo de Dura, en la provincia de Babilonia.

Nabucodonosor es el nombre que el Antiguo Testamento da al que era rey de Babilonia entre los años 605 al 562, antes de Cristo. La historia y la propia Biblia dan cuenta de sus innumerables campañas militares. Durante su reinado se erigieron en Babilonia algunas de sus más grandes obras arquitectónicas, construidas en gran parte con materiales y artesanos procedentes de tierras conquistadas, como los judíos. Entre estas obras se destacaban los “jardines colgantes de Babilonia” una de las siete maravillas, de los cuales hoy sólo quedan algunos rastros difícilmente reconocibles.

La estatua, quisiera aclararle, y teniendo en cuenta que un codo medía aproximadamente cuarenta y cinco centímetros, era de veintisiete metros de altura y dos metros con setenta y cinco de ancho, toda de oro, imagínese. Y dicen algunos que gustan de bucear también en la historia secular, que muy bien pudo haber sido una réplica del propio Nabucodonosor o de Bel, que era su ídolo o dios-demonio principal. Y dice también que la erigió en el campo de Dura, que era una llanura al oeste de la provincia babilónica, región de la antigua Caldea.

(2) Y envió el rey Nabucodonosor a que ser reuniesen los sátrapas, los magistrados y capitanes, oidores, tesoreros, consejeros, jueces y todos los gobernadores de las provincias, para que viniesen a la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado.

Hay que entender que esta tenía que ser una reunión protocolar del más alto nivel del imperio. Los sátrapas eran los gobernadores de provincias. Los magistrados, no eran en este caso los jefes en el plano civil de un ministerio de justicia, sino oficiales del imperio. La dedicación de la estatua era una celebración de muchísimo vuelo y significaba una honra en vida para un monarca que muy difícilmente pudiera superarse. Esta, de la que habla nuestro texto, dio comienzo cuando todos los invitados detallados se encontraban de pie ante la estatua. Allí comenzó el pregonero, una especie de locutor oficial del acto, que dijo estas palabras:

(4) Mándase a vosotros, oh pueblos, naciones y lenguas, (5) que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha levantado; (6) y cualquiera que no se postre y adore, inmediatamente será echado dentro de un horno de fuego ardiendo.

¡Una verdadera pintura de la simpatía y la consideración el discurso previo! De más está decirle que los pueblos, ni bien oyeron la primera bocina, fueron y se tiraron de cabeza para adorar la mencionada estatua. Hoy, claro está, no hay ni bocinas, ni salterios, ni zampoñas ni panderos, pero hay medios de comunicación que no sólo proponen o sugieren cosas al pueblo, sino que prácticamente se las imponen con la misma fuerza arrolladora de Nabucodonosor, aunque en este caso se llame: Consumismo. ¿Y qué hace el pueblo? Pues lo mismo que hizo aquel: adorar la estatua, el ídolo o el dios que le impongan. No sea que tengan que quedarse fuera del sistema, que vendría a ser el equivalente moderno a ser echados en el horno de fuego. Pero es aquí, justo aquí, donde comienza otra historia. La historia que, le puedo decir, es la que realmente nos interesa. Porque no sólo representa un punto de celebración para una historia literal ocurrida en la antigüedad, sino que simboliza una victoria que todavía puede ser apropiada por el auténtico pueblo de Dios.

(Verso 8)= Por esto (Es decir: por este asunto del ídolo de Nabucodonosor) en aquel tiempo algunos varones caldeos vinieron y acusaron maliciosamente a los judíos.

(9) Hablaron y dijeron al rey Nabucodonosor: Rey, para siempre vive.
(10) Tú, oh rey, has dado una ley que todo hombre, al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, se postre y adore la estatua de oro; (11) y el que no se postre y adore, sea echado dentro de un horno de fuego ardiendo.

(12) Hay unos varones judíos, los cuales pusiste sobre los negocios de la provincia de Babilonia: Sadrac, Mesac y Abed-nego; estos varones, oh rey, no te han respetado, no adoran tus dioses, ni adoran la estatua de oro que has levantado.

¡Pastor!: ¡Vive para siempre! ¡Pastorea por muchos años esta congregación! Tú has emitido una ordenanza que dice que todo hombre que lidere algo aquí tiene que darle absoluta prioridad a lo que dice la doctrina de nuestra denominación, independientemente de que se lo entienda o no. Pero sabemos que hay un hombrecillo por allí que tú mismo levantaste y pusiste sobre los negocios de esta iglesia, que no te ha respetado y ni ha respetado tu ordenanza, y que según como lee su Biblia, se atreve a discutir algunos mandatos históricos de nuestra denominación… ¿Suena parecido, verdad?

En primer término, habrá que señalar que este Sadrac, se llamó en realidad, antes, Ananías. Y el significado de este nombre, que en el griego es la palabra JANANYA, usted lo sabe, es: “Jehová le ha favorecido”. De Mesac, prácticamente no hay demasiada referencia, pero de Abed-nego, dice que era el nombre babilonio y posterior de un tal Azarías, cuyo significado es “El Señor ha ayudado”. Si quiere, le regalo a Mesac del cual no tengo demasiados datos, pero con los de Sadrac y Abed-nego me sobra: “Jehová le ha favorecido” y “El Señor le ha ayudado”.

Más adelante se va a dar cuenta usted que la cuestión de los nombres, no es simplemente una cuestión de elección, buen gusto o deseos de quedar bien con algún familiar. Todavía son muchos los cristianos que, a la llegada de un hijo, toman su Biblia y eligen, de la sarta de nombres que hay en las interminables genealogías, el que más les gusta o, en todo caso, el que mejor juego, métrica o rima haga con el apellido. Si en algo tengo que dar gracias a Dios de que mis padres no hayan leído demasiado la Biblia, fue que muy bien pude haberme llamado “Abed-nego Martínez”, ¿Se imagina?

El caso es, y fuera ya de toda broma, que muchos reciben nombres que son verdaderos estigmas de por vida, si es que antes no los rechazan y crucifican en el nombre de Jesús. Balaam que significa “Glotón”, Balac, que es “Devastador” o Mara, que es “Amargura” son algunos ejemplos inscriptos en los registros civiles de los pueblos. No digo que no se los pueda utilizar, todo nos es lícito. Digo que hay que rechazar sus estigmas espirituales, sus ligaduras hereditarias, genéticas o raciales.

(13) Entonces Nabucodonosor dijo con ira y con enojo que trajesen a Sadrac, Mesac y Abed-nego. Y al instante fueron traídos estos varones delante del rey.

Esto le da la idea clara de cómo funcionaba la corte de Nabucodonosor. Alguien vino, abrió la boca, lanzó una acusación y, el rey, inmediatamente decidió investigar frente a frente con los acusados. Bien el rey, pero habrá que tener en cuenta que los acusadores, sabían muy bien de lo que estaban hablando. Además, aquí no hubo que someter a votación lo que se haría. Nabucodonosor dijo “¡Tráinganlos!” Y en menos que canta un gallo, los muchachos fueron traídos allí.

(14) Habló Nabucodonosor y les dijo: ¿Es verdad, Sadrac, Mesac y Abed-nego, que vosotros no honráis a mi dios, ni adoráis la estatua de oro que he levantado?

Hay que reconocerlo: Nabucodonosor tenía sentido de la equidad y la justicia. Él no quiso dejarse llevar por lo que le habían contado, quiso oírlo de boca de los propios acusados. Incluso, si estos hubieran sido oportunistas, les hubiera dado la oportunidad de negarlo y de continuar gozando de la posición y los privilegios que indudablemente tenían en el trato de los negocios de Babilonia. Imagine la misma escena que le estoy describiendo llevada al hoy, y examínese a ver qué actitud tomaría usted ante el pastor fiel y sincero deseoso de saber si verdaderamente usted ha renegado de la doctrina de su denominación que por años ha sido rectora de esa congregación.

(15) Ahora, pues, ¿Estáis dispuestos para que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua que he hecho? Porque si no la adorareis, en la misma hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo: ¿Y qué dios será aquel que os libre de mis manos?

Aquí está la confrontación. Aquí está la disyuntiva, la hora de la gran decisión. ¿Acepta usted las reglas del rey y continúa gozando de su confianza, de su posición y del respeto del pueblo, o se juega por su convicción, rechaza las reglas del sistema y elige ir al horno donde se habrá de incinerar para todo el resto de su viaje terrenal? ¡Qué problema, no? Nabucodonosor da por sentado esto. Él no puede ni podría entender ni plantearse jamás que las cosas salieran de otro modo que aquel que él había decidido.

En el libro del profeta Isaías hay una historia que habla de un desafío que Senaquerib hace a Dios. En el verso 18 del capítulo 36, leemos: Mirad que no os engañe Ezequías diciendo: Jehová nos librará. ¿Acaso libraron los dioses de las naciones cada uno su tierra de la mano del rey de Asiria? (19) ¿Dónde está el dios de Hamat y de Arfad? ¿Dónde está el dios de Sefarvaim? ¿Libraron a Samaria de mi mano? (20) ¿Qué dios hay entre los dioses de estas tierras que haya librado su tierra de mi mano, para que Jehová libre de mi mano a Jerusalén?

(16) Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te respondamos sobre este asunto.

(17) He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará.

(18) Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado.

¿No le dan deseos de ovacionar, de aclamar, de vivar, de aplaudir a Sadrac, Mesac y Abed-nego por su declaración de fe? Claro; eso porque usted lo está leyendo cómodamente en su casa o en algún otro sitio confortable. Pero lo quisiera ver a usted, o a mí mismo, lo confieso, en una situación parecida. ¿LA estatua o el horno? ¿LA doctrina o la marginación exonerada? ¿Podremos decir, como ellos, “nuestro Dios nos va a librar?

Es indudable que el firme rechazo de los hebreos a postrarse ante la imagen ofrece un ejemplo inspirador para todos los creyentes. Satanás, como el dios de este siglo, asume muchas apariencias a través de las cuales busca intimidar y seducir a los creyentes para que se postren ante el espíritu del mundo. Jesucristo se levanta como el máximo ejemplo de resistencia sin concesiones frente a las astutas tácticas del adversario que puede llegar a utilizar a todo el que esté vulnerable a sus sugerencias. Sea quien sea y tenga el nivel que tenga, religioso o familiar, le da lo mismo.

Es indudable que debemos rechazar comprometer nuestras convicciones y unirnos a “la mayoría”, tanto para hacer el mal como para adorar a falsos dioses. Claro; a nadie se le podría filtrar la idea de arrojarse de cabeza ante una estatua, eso es verdad, pero el problema es que los falsos dioses, representados en este texto por una estatua de casi treinta metros de altura, se encuentran en el mundo de este año dos mil tres, bajo aspectos muy diferentes. Poder, fama, prestigio, status, son algunos de esos dioses que pululan por el mundo, pero que también fastidian bastante adentro de las congregaciones de la mismísima iglesia del Señor.

¿Qué hacer? Esa es la duda de una enorme cantidad de creyentes. La eclesiología, materia que se da en nuestros seminarios e institutos, probablemente tendrá alguna respuesta creíble, lógica, atinada y conveniente. Pero la única respuesta que los hijos de Dios tienen como posible, es la que vamos a leer, fuera de toda historia literal y antigua, ahora:

(Verso 19)= Entonces Nabucodonosor se llenó de ira, y se demudó el aspecto de su rostro contra Sadrac, Mesac y Abed-nego, y ordenó que el horno se calentase siete veces más de lo acostumbrado. (Me pregunto para qué gastar más combustible si estaba tan seguro que se iban a achicharrar en el horno. ¿O es que no estaba, el rey, tan seguro que así fuera?)

(20) Y mandó a hombres muy vigorosos que tenía en su ejército, que atasen a Sadrac, Mesac y Abed-nego, para echarlos al horno de fuego ardiendo. (Como suelen decir mis hermanos mexicanos: ¡Mírelo! ¡Mírelo! ¿Para qué atarlos si el horno estaba más allá del máximo de su temperatura? ¿Es que tendría miedo Nabucodonosor? ¿Tendrá miedo el líder que ha decidido hacer callar la boca del supuestamente desobediente y rebelde? ¿Temerá, quizás, que esa boca esté hablando, realmente, palabras de Dios?)

(21) Entonces estos varones fueron atados con sus mantos, sus calzas, sus turbantes y sus vestidos, y fueron echados dentro del horno de fuego ardiendo.

(22) Y como la orden del rey era apremiante, y lo habían calentado mucho, la llama de fuego mató a aquellos que habían alzado a Sadrac, Mesac y Abed-nego.

Esto le está diciendo a usted que los primeros que se prendieron fuego, de tan caliente que estaba el horno, fueron los propios verdugos, los que tenían la tarea de arrojar a estos tres al horno. ¿Será muy descabellado tomar este episodio, como un principio espiritual de lo que significa la justicia de Dios por sobre la de los hombres? Si piensa que no se puede, mucho me temo que está usted a la sombra de la estatua de Nabucodonosor. Si piensa que sí se puede, entonces cuídese de estar al lado de los hijos de Dios y no de la corte aduladora de Nabucodonosor.

(23) Y estos tres varones, Sadrac, Mesac y Abed-nego, cayeron atados dentro del horno de fuego ardiendo.

(24) Entonces el rey Nabucodonosor se espantó y se levantó apresuradamente y dijo a los de su consejo: ¿No echaron a tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron al rey: Es verdad, oh rey.

(25) Y él dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses.

En el libro del profeta Isaías 43:1, leemos: Ahora, así dice Jehová, creador tuyo, oh Jacob, y formador tuyo, oh Israel: (¿Quién lo está diciendo? Jehová, Dios mismo) no temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. (2) Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. (3) Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador, a Egipto he dado por tu rescate, a Etiopía y a Seba por ti.

De alguna manera, Dios le habló a Ciro, aquí, prometiéndole amplias regiones en Africa a cambio de su contribución a la restauración de Jerusalén. Eso es lo natural, lo literal, lo histórico. Pero el principio espiritual que conlleva este texto es tan pero tan evidente que ni el más humanista de los creyentes puede dejarlo de lado. Y mucho más cuando vemos su efecto en la aventura de los tres muchachos de Babilonia.

Esta de los versos 23 al 25 es una dramática ilustración de la presencia y protección del Señor junto a la gente que sufre por su testimonio. El cuarto hombre es lo que en términos académicos en teología, se denominaría como una CROSTOFANIA, es decir: una manifestación del Mesías preencarnado. Nabucodonosor es quien lo reconoce de este modo. En su limitada interpretación divina pero experimentada en idolatrías, estima que ese cuarto hombre es como semejante a hijo de los dioses.

(26) Entonces Nabucodonosor se acercó a la puerta del horno de fuego ardiendo, y dijo: Sadrac, Mesac y Abed-nego, siervos del Dios Altísimo, salid y venid. Entonces Sadrac, Mesac y Abed-nego salieron de en medio del fuego.

(27) Y se juntaron los sátrapas, los gobernadores, los capitanes y los consejeros del rey, para mirar a estos varones, cómo el fuego no había tenido poder alguno sobre sus cuerpos, ni aún el cabello de sus cabezas se había quemado; sus ropas estaban intactas, y ni siquiera olor a fuego tenían.

Aquí está la evidencia de lo que dice el Señor a Ciro que tomamos como principio desde el libro de Isaías. Ni siquiera olor a humo en su ropa. ¿Cómo puede hacerse esto? ¡Es imposible! Para Dios no hay nada imposible. ¿Eso ya fue? Muchos parecerían desempeñarse como si así fuera, pero la Biblia no dice eso. Dice que Dios es el mismo ayer, hoy y siempre.

En la carta a los Hebreos 11:32-34, dice: ¿Y qué mas digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas; (33) que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, (34) apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros.

Yo no sé si a esta altura usted ya está viendo lo que yo vi cuando encaré este estudio. De este último texto, se desprende que; por la fe, se puede hasta apagar fuegos impetuosos. Pero sin embargo el fuego del horno de Nabucodonosor no se apagó; sólo que no tocó a los tres. ¿Fue por fe? Seguro. Ellos dijeron, sin verlo, que Dios los rescataría de ese horno. Y eso, exactamente, fue lo que ocurrió.

(28) Entonces Nabucodonosor dijo: Bendito sea el Dios de ellos, de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que envió su ángel (Esto es: su mensajero) y libró a sus siervos que confiaron en él, y que no cumplieron el edicto del rey, y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a otro dios que su Dios.

Queda total y absolutamente claro: Nabucodonosor no inventa excusas ni analiza intelectualmente la situación. Directa y sencillamente, reconoce que en la salvación de estos tres, está la mano visible de lo que él llama “el Dios de ellos”. ¿Yo exagero y veo cosas donde no las hay, o esta es una verdadera e inapelable manifestación de los hijos de Dios, cosa que, dice la Palabra, el mundo, la creación toda, espera que se produzca para decidirse a creer? Los versos 29 y 30 parecen confirmar lo que le estoy diciendo, mire:

(29) Por lo tanto, decreto que todo el pueblo, nación o lengua que dijere blasfemia contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, sea descuartizado, y su casa convertida en muladar; por cuando no hay dios que pueda librar como éste.

Nabucodonosor otorga su favor a los tres jóvenes hebreos. Es un maravilloso ejemplo de cómo las bendiciones de Dios propician el favor de los hombres. Porque no sólo fueron librados del horno y la muerte por incineración, sino que encima, Nabucodonosor creyó y con él muchos de su corte, y además los engrandeció en sus respectivas funciones.

(30) Entonces el rey engrandeció a Sadrac, Mesac y Abed-nego en la provincia de Babilonia.

La manifestación de los hijos de Dios que aguarda el mundo, es ser rescatados del horno a la vista de todos los incrédulos, ateos, agnósticos, escépticos y hasta satanistas que pululan por allí. ¿Es posible? ¡Claro que es posible! Sólo hay un problema: debemos vivir de modo que si o sí tengamos que entrar al horno. Ni modo de que Dios nos libre para la gloria de su nombre de un lugar al que nos resistimos a ir sencillamente por fe o por no negociar con el mundo pagano de Nabucodonosor.

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El examen de Labál

Es indudable que todos queremos ubicar a la iglesia en estos tiempos en el lugar exacto que conforme a la voluntad y propósito de Dios debe estar. Es indiscutible, asimismo, que cuando se trata de proyectarnos a los últimos tiempos, muchas son las alternativas que se nos presentan como pueblo y muchos, también, los posibles errores que podemos llegar a cometer. Es imperativo, entonces, para salir de ese estado, prestar atención a lo que la misma Palabra de Dios nos dice a través de hechos que aparentemente son históricos o meramente narrativos pero que en su interior encierran, como toda la Escritura, principios espirituales claramente establecidos que solamente deberán ser revelados para el crecimiento del pueblo, para la gloria de Dios y para la implantación del reino a través de una iglesia gloriosa y victoriosa.

Vamos a ver lo que hay en el libro del Génesis, en el capítulo veinticinco, y vamos a continuar persiguiendo esta generación que es la iglesia de los últimos días. En la historia que vamos a tomar como base, hay un principio insertado a modo de examen. Y como todo examen que se precie de ser de alto nivel y profundidad está compuesto de una serie de lecciones que deberemos cumplimentar, estudiar, entender, incorporar y, finalmente y obviamente, aprobar. Labán, el examen.

(Génesis 25: 19)= Estos son los descendientes de Isaac hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac, y era Isaac de cuarenta años cuando tomó por mujer a Rebeca, hija de Betuel arameo de Padan-Aram, hermana de Labán arameo. Y oró Isaac a Jehová por su mujer, que era estéril; y lo aceptó Jehová, y concibió Rebeca su mujer. Y los hijos luchaban dentro de ella.

¿No le vengo diciendo desde hace mucho tiempo que hay una batalla espiritual? Fíjese que aquí no esperaban nacer para pelearse entre ellos. Hay personas que no creen que estemos en batalla. Déjeme decirle un secreto: mientras estemos en la tierra y haya manifestación satánica, hay batalla. La enemistad fue puesta por Dios. En Génesis 3:15, Él dijo: Yo pondré enemistad… Y si Dios puso enemistad, hermano, usted no la va a sanar ni a cambiar. Hay guerra. La guerra la empezó Dios. Y lo que Dios empieza, usted no lo puede cancelar. Así que, le guste o no le guste, hay batalla.

Y le digo algo más: si a usted no le gusta la guerra, Dios lo va a tener que llevar porque, aquí abajo, hay guerra!! Y hay dos bandos: el que está con Dios, reúne; el que no está con Dios, desparrama. Y nunca se olvide que es el espíritu del anticristo el que niega el poder de Dios en la tierra. Es necesario que lo medite con profundidad a esto.

(Verso 22)= Y los hijos luchaban dentro de ella; y dijo: si es así, ¿Para qué vivo yo? Y fue a consultar a Jehová; y le respondió Jehová: dos naciones hay en tu seno.

¡Albricias para los que aseguran que la Biblia no es revelación ni símbolo, sólo historia y geografía! ¡Eureka para los que siguen estudiando las escrituras sólo desde lo literal porque señalan que hacerlo de otro modo sería demasiado espiritualista y fantasioso! Aquí le está diciendo Dios mismo que la simiente activa de esta mujer no eran dos niños, eran dos naciones. La nación de Jacob, el pueblo, la Iglesia, y la nación de Esaú, la carne. ¿Qué pueblo es el más fuerte? ¿Qué pueblo es la casa de Jacob? Sencillo: El remanente de la casa de Dios.

Desde antes de su nacimiento la casa de Jacob estaba destinada a ser más fuerte que la estopa, que la hojarasca, que el pecado, o que la casa de Esaú. Y desde pequeño salió batallando contra Esaú, agarrándolo de una pierna, diciéndole: ¡Ey! ¡Tú no vas a ninguna parte! En Gálatas 4, fíjese, vemos que cuando compara los dos pactos, por allá por el final del capítulo, qué dice Dios. Dice: Igual que era entonces, aún sigue siendo hoy. Mas los hijos de la esclava, no tienen heredad con los hijos de la promesa. Tira afuera los hijos de la esclava. En toda la Biblia está escrito que el reino de Dios prevalece, no que se va en una gran fuga. Sí se va a ir, se va en gloria.

(Salmo 24: 1)= De Jehová es la tierra y su plenitud; (¿De quién es la tierra? ¿De quién es la plenitud?) El mundo, y los que en él habitan.

¿De quién es el mundo? La palabra MUNDO, aquí, significa KOSMOS, que es como decir SISTEMA, sistema mundial. Por eso es que Él dice: Sean sal de la tierra, pero también tienen que ser luz del mundo. Porque Cristo murió por el mundo, no por la tierra; la tierra ya era de Él. Lo mismo a lo cual nosotros le huimos, fue lo que vino Dios a rescatar. El sistema mundial son autoridades establecidas por Dios, pero como la iglesia ha estado cohibida, religiosa y nunca se atrevió a inmiscuirse en esos terrenos, todas esas sillas de poder fueron llenadas por Satanás. La iglesia es el prototipo de una sociedad excelente en la tierra, destinada a influenciar positivamente al resto de las naciones. Pero como nosotros no capitalizamos nada, Satanás sí capitalizó. Sabe más por viejo…

De tal manera que hoy en día es muy raro ver una silla de poder llenada por el poder de Dios, o al menos por su integridad. Lo que Dios estableció, no lo olvide, fue la posición; al hombre, recuerda, lo elige el hombre. Y como a la iglesia no le gusta elegir a nadie, Satanás elige a todos los que se le antoja utilizando victoriosamente a la hipocresía mentirosa de la publicidad por sobre el auténtico poder de Dios. Entonces después la iglesia vive bajo el yugo de Satanás cantando que tiene victoria.

(Salmo 24: 2)= Porque él la fundó sobre los mares, y la afirmó sobre los ríos. ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño. Él recibirá bendición de Jehová, y justicia del Dios de salvación. Tal es la generación (O sea: esto que se acaba de describir) de los que le buscan, de los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. (Es la casa de Jacob, aquella que sube al monte de Jehová) Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, (Alzad, oh puertas de acceso para Dios, vuestra autoridad. Alzad su autoridad, oh puertas de gloria. ¿Qué gloria? El rey de reyes. ¿Qué gloria? Cristo Jesús la esperanza de gloria. Alzad tu autoridad y permitid que el rey de gloria entre. ¿Qué entre adónde? A la tierra. Dele acceso al poder de Cristo en la tierra.

Somos puertas de Dios. Por su boca, le pregunto: ¿Sale todo de Dios? ¿Está lleno de Dios? Amén. Aunque al día siguiente pueda estar lleno de Satanás. Le sucedió a Pedro; puede sucederle a cualquiera. Somos puertas que damos acceso a influencia espiritual. Autoridad. La tierra es de Dios y cuando usted se comporta como si fuera suya, usted la posee. Cuando usted tiene una autoridad que es excelente, atrae a personas hacia usted. Toda autoridad es reconocida por autoridad. Si la iglesia hoy tuviera autoridad, los gobiernos la reconocerían. Los gobiernos respetan la autoridad, pero jamás la religiosidad.

Vamos a ver ahora un sencillo examen que nos propone Labán. ¿Usted sabe quién fue Labán, conoce su historia? Labán era el suegro de Jacob. Labán, el nombre, tiene tres significados. “Tornarse blanco”, “Mezcla de ladrillos” y “Altar de Piedra”. La implicación que tiene es la de convertirse en un altar de piedra santificado. A través de este examen, usted va a convertirse en un altar de piedra blanca santificada para Dios. ¿Amén?

(Génesis 29: 15)= Entonces dijo Labán a Jacob: Por ser tú mi hermano, ¿Me servirás de balde? Dime cuál será tu salario. Y Labán tenía dos hijas: el nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Raquel. Y los ojos de Lea eran delicados, pero Raquel era de lindo semblante y de hermoso parecer. Y Jacob amó a Raquel, y dijo: Yo te serviré siete años por Raquel tu hija menor. Y Labán respondió: Mejor es que te la dé a ti, y no que la dé a otro hombre; quédate conmigo.

Le voy a pedir que esté tomando nota ahora. Porque yo quiero que usted, individualmente, se vaya identificando con qué pruebas está pasando, para que entienda adónde está en medio de la iglesia que se llama Jacob; el remanente de Dios, la iglesia gloriosa. El nombre de Raquel, significa “Viaje largo”. Donde los elementos principales son: el sexo femenino. Tiene la tipología de Eva, la cual vive en decepción. Raquel significa “Un viaje largo en decepción”. El nombre de Lea, mientras tanto, significa “Cansancio” o “Agravarte”, que lleva como conclusión congregar o asamblearse en una nación. En otras palabras, Lea significa “Un tiempo de agravio que te convierte en una nación”. Jacob o la iglesia, se encuentra en este examen fundamentado en Labán. Labán tiene como meta, purificar un altar blanco, fuerte, santificado. La primera lección de este examen es que la iglesia pidió a Raquel, no a Lea. Pidió “Un viaje largo en decepción”. Pero esto significa el deseo suyo, no precisamente el deseo de Dios.

La palabra nos dice que Labán le dijo a Jacob Es mejor que te la dé. ¿Por qué prefiere que nosotros experimentemos nuestros propios deseos antes de experimentar la voluntad de Dios? Porque hasta que usted no esté cansado de ser un “dominguero”; hasta que usted no esté cansado de una ministración de brazos carnales; hasta que usted no esté cansado de sentarse siempre en el mismo banco y nunca ver el poder de Dios; hasta que usted no esté cansado de fracasar vez tras vez en el intento de manifestar su ministerio; hasta que usted no esté hasta la coronilla de una iglesia vacía de la unción de Dios; hasta que usted no esté hasta allí arriba de denominaciones llenas de la carne, entonces no va a clamar a Dios por su poder divino, real, auténtico y cierto. Es cuando el pueblo de Dios está cansado y ya no aguanta más tener otra reunión como de costumbre, que no se pone de cara al suelo para clamar por el verdadero mover de Dios. Es una lástima que tengamos que llevar tanta derrota para desear lo verídico. Hasta que usted no está cansado de lo falso, usted no pide lo real. Es la costumbre de la iglesia.

Samuel, cuando fue a elegir a David, eligió a todos los reyes errados. “Es este, yo sé que tiene que ser este; yo llevo veinticinco años ungiendo reyes, tiene que ser este!” – Samuel… Te equivocaste… – ¿Cómo que me equivoqué? Así es la costumbre, la tradición; tiene que ser grande, más alto que los demás, fuerte, bien parecido, ¿Cómo que me equivoqué? – Samuel… Te equivocaste. – Bueno, está bien, me equivoqué un poquito. Entonces tiene que ser el de al lado, que es un poquito más pequeño… – Samuel, este tampoco es. Experimentó en todo lo errado, para experimentar después que el corazón de Dios estaba en David, el mocoso que andaba con las ovejas. El pueblo de Dios tiene que manifestar un deseo firme por la verdad, porque si no lo manifiesta, usted va a dar un viaje muy largo enamorado de Raquel. Se llama decepción.

Vemos que este examen, en su primera parte, son siete años. Y lógicamente, no estoy hablando de tiempo cronológico. Estoy hablando de una etapa en su vida. Siete significa perfección, significa el tiempo que le toma a usted aprender la lección. Hay personas que llevan cuarenta años experimentando a Raquel. Raquel, “Decepción en viaje largo”. ¿Cuántos en la iglesia se encontrarán hoy en esta estación, en esta etapa de este examen, persiguiendo su propio deseo, persiguiendo su propio anhelo, viviendo en un mundo de decepción, y todavía no han clamado a Dios por lo verídico?

Paso número dos: cuando Jacob descubre que no se le da a Raquel (Porque Dios no le va a dar necesariamente lo que usted quiere) le va a dar sólo lo que es su voluntad, porque muchos son los planes del hombre, pero sólo el propósito de Dios prevalece. Entonces experimenta otros siete años más. Otra etapa, otra donde tiene que perfeccionarse experimentando la voluntad de Dios. Lea: la voluntad de Dios. La primera enseñanza que deja este examen, es que su propia voluntad es un viaje muy largo y termina en decepción.

Lección número dos: tiene que pasar una etapa hasta que usted esté perfeccionado en el entendimiento de la voluntad de Dios. Siete años, un tiempo, no estoy hablando de años reales. Siete años que pueden ser treinta o una semana. Siete años es hasta que usted acepte en su corazón lo que Dios está haciendo. Si usted ha estado errado por espacio de treinta años, no importa, ponga las cenizas sobre su cabeza, rásguese las vestiduras y glorifique a Dios porque Lea ha llegado a su vida. Siete años experimentando la voluntad de Dios.

(Génesis 29: 29)= Y dio Labán a Raquel su hija y su sierva Bilha por criada. Y se llegó también a Raquel, y la amó también más que a Lea; y sirvió a Labán aún otros siete años.

Tercera lección: después de experimentar su deseo y después de reconocer la voluntad de Dios, no puede usted salir corriendo como si ya lo entendiera todo; ahora necesita otra etapa en su vida madurando en la voluntad de Dios. ¿Adónde se encontrará la iglesia, hoy? ¿Persiguiendo a Raquel, quizás? ¿Aceptando a Lea o madurando en el propósito de Dios? Luego de esto, vemos que recién allí y después de esto, este examen comienza a tener frutos.

(Verso 31)= Y vio Jehová que Lea era menospreciada, y le dio hijos; pero Raquel era estéril.

Rubén, el primer fruto del examen Labán, significa “Ha mirado”, significa que cuando usted es maduro en la voluntad de Dios, ahí es que nace la verdadera visión de Dios, ahí es donde usted obtiene la visión por el propósito de Dios. Y cuando usted obtiene esa visión es, como ocurrió con Abraham o Moisés, no hay arma forjada en su contra que prevalezca, porque está maduro en la voluntad de Dios y el primer fruto es visión de Dios. Rubén: visión de Dios. “Ha mirado”. “Vista recobrada”. Era un pueblo que estaba en la oscuridad, pero ahora tiene ojos para ver. La visión de Dios ha llegado a su iglesia una vez que se ha divorciado de Raquel y se casa con Lea y madura en su propósito.

(Génesis 29: 33)= Concibió otra vez, (Lea) y dio a luz un hijo, y dijo: por cuanto oyó Jehová que yo era menospreciada, me ha dado también este. Y llamó su nombre Simeón.

Este es el fruto número dos: Simeón. Significa “Oído y entendimiento para la voluntad de Dios”. Oído obediente para que la visión sea manifestada. Oído entendido para la visión de Dios. El problema de muchos es que tienen visión, pero no tienen oído.

(Verso 34)= Y concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: ahora esta vez se unirá mi marido conmigo, porque le he dado a luz tres hijos: por tanto, llamó su nombre Leví.

El nombre de Leví, mire usted, significa “Unidad”. El tercer fruto de este examen es comunión uno con el otro. Primero viene la visión, después viene el oído entendido y, si uno es obediente a lo que Dios dice, la iglesia de Dios comienza a unificarse en el propósito de Dios.

(Verso 35)= concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: esta vez alabaré a Jehová; por esto llamó su nombre Judá.

Fruto número cuatro: adoración y gratitud al Dios viviente porque ha nacido una nueva visión, un nuevo oír del Espíritu y una nueva comunión ministerial que nos trae victoria. Alabanza y adoración, el fruto que produce el examen que hemos desarrollado, una vez que ha llegado a la visión y el oído entendido que nos une en propósito como un remanente que se llama Jacob. ¿Adónde está usted? ¿Está persiguiendo el deseo de su empresa, de su trabajo, y por eso no puede dedicarle tiempo al Señor? ¿Es un joven que solamente está enamorado de su novia? ¿O quizás se pasa todo el tiempo en el templo porque su miseria es tan grande que en el único lugar en que se sientes bendecido es allí? ¿Qué es lo que más desea usted en su corazón? ¿Será Dios o será el ministerio? ¿Será su guitarra o que Dios se agrade con el sonido de su guitarra? ¿Será pararse frente a un micrófono y ser visto por la iglesia, o es lo que verdaderamente hace todos los días en su casa, al alabar a Dios? ¿En qué lugar de este examen de Labán anda usted?

(Génesis 32: 34)= Así se quedó Jacob solo; (O sea: lo que viene después, líder, es un tiempo de soledad. Cuando usted hace la transición y sale del jardín lleno de gallinas y patitos y se transforma en un águila y comienza a volar alto y en serio, tiene que volar solo. Los demás no van a venir hasta que no vean la victoria, ¿Eh? Y para tener victoria, usted tiene que ser distinto. No sea del grupo, del montón. Sea de aquellos que son especiales para Dios) …y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. Y el varón le dijo: no se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel: porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.

Jacob luchó con Dios y llamó a aquel lugar Peniel. Peniel significa Cara a cara con Dios. La quinta lección de este examen es que uno lucha cara a cara con Dios, en intimidad con Dios, que uno paga el precio por conseguir la presencia de Dios. Uno lucha contra potestades y principados, contra la oposición, contra la religión, pero paga el precio que sea necesario para estar cara a cara con Dios y hay un fruto muy grande: uno entra luchando, pero sale transformado en el Israel de Dios. Hay un grupo de hombres y mujeres que se están levantando y que ya no son más Jacob, son israeles de Dios. Daniel 11:32 dice que aquellos que conocen a Dios, harán grandes cosas. Luchar con Dios hasta que Él te dé la bendición.

(Génesis 33: 1)= Alzando Jacob, (Que ahora es Israel) sus ojos, miró y he aquí venía Esaú, (Note que Esaú, -o sea, la carne-, nunca se da por vencido. Sólo que Jacob ahora está transformado en Israel. Recuerda que Jacob salió huyendo de Esaú, como el pueblo judío salió huyendo de Egipto, al igual que nosotros salimos corriendo del mundo, pero en el proceso de aprendizaje somos transformados en Israel y volvemos al mundo. Sólo hay santificación para preparación, para volver a entrar al mundo del cual saliste) y los cuatrocientos hombres con él; (¿Para qué eran los cuatrocientos hombres? Para degollar a Jacob. Sólo que había un problema: Jacob ya no existía, no vivía. Ya no vivo yo, mas Cristo vive en mí. Jacob había aprobado el examen Labán) Entonces repartió él los niños entre Lea y Raquel y las dos siervas. Y puso las siervas y sus niños delante, luego a Lea y sus niños y a Raquel y a José los últimos. Y él pasó delante de ellos y se inclinó a tierra siete veces, hasta que llegó su hermano.

(2 Crónicas 7: 14)= Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

Después de haber pasado este examen, el león de Judá, aunque es poderoso, y la iglesia, aunque entiende el poder y la autoridad que tiene, será humilde delante de los ojos de Dios. Y se postrará siete veces ante el mundo, pero aún seguirá teniendo autoridad sobre el mundo. Noten lo que sucede. Se postró siete veces, (Esto, le recuerdo, significa que se postró todas las veces que fuera necesario), hasta que llegó a su hermano. La religión, hoy, es su enemiga mi hermano, pero cuando la iglesia, Jacob, se convierte en Israel, la religión va a venir buscándole para destruirlo. En ese momento, la iglesia de Dios sólo va a ponerse de rodillas y el redargüir del Espíritu Santo traerá a todos los que eran sus enemigos a besar su rostro y serán ganados. Esa es una iglesia gloriosa; grande, pero de rodillas.

(Génesis 33: 4)= Pero Esaú corrió a su encuentro y le abrazó.

Entienda hermano: nuestra tarea no es convencer al mundo. Nuestro objetivo es ser transformados y entonces el mundo, por consecuencia casi natural, le abrazará. Porque el mundo, sabe que está mal, que así no va a ninguna parte y que así no tiene futuros ni expectativas favorables, pero no tiene alternativas. Cuando la iglesia cambie y se convierta de Jacob en Israel, y se transforme en el estandarte, en el espejo perfecto, el mundo, la religión y todos aquellos que eran sus enemigos, van a venir corriendo a abrazarle. Esa es la gran siega que dice que todas las naciones subirán al monte de Jehová y la ley ciertamente saldrá desde Sión. ¿Cuándo? En los últimos días, antes de la venida de Cristo.

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Descubriendo la alabanza

Mientras más va pasando el tiempo, más vamos descubriendo en nuestra primaria enseñanza recibida en el seno de las diferentes iglesias, algunos aspectos que no sólo han presentado algunos errores, sino que en muchos casos ingresan por poco en el terreno de lo ridículo por su inconsistencia bíblica y su religiosidad moraloide. En este rubro podemos insertar temas que, con el correr de los años y las ocurrentes interpretaciones sectoriales, no sólo han originado confusión sino, lo que es peor y mucho más grave: división. Nadie ignora que ese y no otro ha sido el factor clave en la conformación de las diferentes denominaciones, algo que obviamente, nunca estuvo en los planes de Dios para su iglesia.

Uno de los más pintorescos, por las polémicas y hasta las actitudes agresivas que han motivado, ha sido el del uso y el abuso de los pantalones en la mujer cristiana, a partir de la palabra que inhibe a ellas usar ropa de ellos. Cualquiera que salga de la fraseología bíblica, que no amplía demasiado lo puntual y entre a escudriñar la simple historia costumbrista de aquellas épocas, podrá saber que en esos tiempos, los hombres usaban unas túnicas que, a la vista, eran lo más parecido a largos vestidos, tal como los que usan ciertas señoras hoy. Y que las damas, utilizaban unos pollerines más cortos, a los que por razones de seguridad e higiene, ataban a sus muslos, quedando con un aspecto muy similar a lo que hoy llamamos “bermudas”.

Entonces, si la palabra escrita en aquel tiempo impedía o prohibía que ellas usaran la ropa de ellos, ¿Qué era lo que en realidad no tenían que usar, largos vestidos o bermudas que es como decir pantalones? Mucho me temo, mi hermano, que el invento de la prohibición del uso de los pantalones en el templo, no nació de la Biblia, sino del corazón no demasiado puro de ciertas jerarquías eclesiásticas quizás atraídas por curvas femeninas o, en otros casos, por algún exceso de ellas al colocarse pantalones que parecían haber nacido junto con su usuaria por lo adheridos a su cuerpo. Cuidado, respeto y ubicación sí, de acuerdo, pero ¿Regla bíblica? Por favor.

Sin embargo, el punto que hoy vamos a estudiar va más allá de lo gracioso o lo pintoresco, ya que tiene que ver con la alabanza, que como todos sabemos, es uno de los pilares de la adoración a nuestro Dios y arma fundamental en la guerra espiritual en la que los creyentes estamos todos involucrados desde que aceptamos a Jesucristo como Salvador y Señor de nuestras vidas. Si yo le pregunto qué le han enseñado en su iglesia, en su congregación o en su denominación que es la alabanza, seguramente no me alcanzaría una hora para registrar la cantidad y, fundamentalmente, la variedad de respuestas que recibiría. ¿Por qué? Simple. Basta dar un vistazo a las formas y estilo de alabanzas de las distintas denominaciones, para darse cuenta de las –a veces-, siderales diferencias.

Y si todo terminara allí, no sería demasiado importante, ya que se trataría en todo caso de una sencilla diferencia de estilos o culturas, pero no. Se han producido tremendas polémicas por la alabanza en las iglesias que, en casos, han determinado hasta dolorosas rupturas y divisiones. Que se hace mucho ruido, que esto es un velatorio, que es una irreverencia alabar de ese modo y cuanta cosa se le ocurra a usted se ha dicho al respecto. Y todos creen tener razones para defender sus criterios. Y todos ponen a la Biblia como estandarte. Pero pocos, muy pocos, han escudriñado la Palabra en busca de algo preciso. Bueno, eso es lo que vamos a tratar de hacer aquí: Descubrir a la alabanza en lo que bíblicamente es, fuera de todo lo que cientos, miles de hombres hayan podido inventar y agregar al respecto por su cuenta y riesgo. Salmo base.

(Salmo 145: 1)= Te exaltaré, mi Dios, mi Rey, y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre. (La primera línea alcanza y sobra para que todos entendamos que esto que vemos. Es un himno de alabanza)

(2) Cada día te bendeciré, y alabaré tu nombre eternamente y para siempre.

(3) Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; y su grandeza es inescrutable.

(4) Generación a generación celebrará tus obras, y anunciará tus poderosos hechos.

(5) En la hermosura de la gloria de tu magnificencia, y en tus hechos maravillosos meditaré.

(6) Del poder de tus hechos estupendos hablarán los hombres y yo publicaré tu grandeza.

(7) Proclamarán la memoria de tu inmensa bondad, y cantarán tu justicia.

Por una razón de espacios, sólo voy a transcribir estos siete versos, pero este salmo tiene veintiuno y lo considero como una excelente base de arranque, de comienzo, porque contiene en todo su contexto nueve palabras, nueve expresiones, nueve conceptos de la alabanza que nos son útiles para empezar a conocerlas: Exaltaré, Bendeciré, Alabaré, Publicaré, Meditaré, Hablarán, Proclamarán, Cantarán y Hacer Saber.

Alabar es destacar a algo o a alguien, colocarlo muy por arriba de lo máximo. Esto es lo que se llama exaltación y, como ejemplo, podemos dar uno que en mi país casi es básico: el del fútbol, donde los jugadores profesionales son extremadamente exaltados por sus simpatizantes. Bendecir, en tanto, es una suma de adjetivos, tales como: Saludar, Felicitar, Agradecer e, incluso, Arrodillarse. Tiene que ver con el trato que un súbdito solía darle a su rey. Alabar, en la palabra propiamente dicha, es lisa y llanamente hablar maravillas sobre alguien y se ve mucho, por ejemplo, en los padres con relación a sus hijos.

Publicar es lo mismo, pero difundido de manera tal que todo el planeta se entere. Meditar, contrariamente a lo que enseñan los centros de control mental o el Yoga, jamás será dejar la mente en blanco, sino enfocar todo el pensamiento en algo o en alguien, en este caso, la Majestad del Señor. Hablar es no callar los hechos y Proclamar es anunciarlos como sea. Cantar es manifestar de ese modo el gozo de referirnos a las cosas de Dios y, Hacer saber, es informar con seriedad las cosas que el mundo incrédulo supone que se trata de pura religión.

Con estos pensamientos en su mente, ya puede comenzar a alabar y a agradecer al Señor por su vida, por la salvación, por sus bendiciones y hasta por las pruebas que él ha permitido que pase. Tiene que expresar su amor y su adoración para con Él sin reservas, y reconocer por medio de sus diferentes nombres, los atributos de Dios: Elohim, que encierra la idea de grandeza, gloria, poder creativo y poder de gobierno; omnipotencia, soberanía y creatura del universo. Él, un nombre utilizado para determinarlo como Poderoso, fuerte, prominente, Dios grande y temible, Dios Todopoderoso. Eso es Él. El-Shaddai, que habla del Dios que es “Todo Suficiente” y “Todo Dadivoso”. El que lleva y hace dar frutos; conectado a la idea de alguien que juzga, castiga correctamente y purifica. Se traduce como “Todopoderoso”. Adonai, que nos muestra a un Señor Soberano, amo de nuestras vidas, Señor, dueño. Denota la demanda del ser humano al servicio y a la obediencia. Jehová, que es quizás el más difundido y que habla del ser que existe absolutamente por sí mismo, que posee una vida eterna y permanente existencia; eterno e incambiable; existe por sí mismo; el Dios de la revelación y se le agregan ocho sub-nombres, que adosados a Jehová, determinan diferentes cosas: Jireh (La provisión de Jehová será vista) Rofi (Jehová sana) Nisi (Jehová nuestro estandarte) Makkedesh (Jehová quien santifica) Salom (Jehová es paz) Tsikednu (Jehová nuestra justicia) Sama (Jehová nuestra compañía) y Roji (Es mi pastor).

Pero esto aún no responde nuestra pregunta, sólo la nutre de información. Calma. Allí vamos ahora. Y por favor, hermanos ortodoxos, progresistas, liberales, legalistas, permisivos, bulliciosos, silenciosos, sonrientes o malhumorados. Hay siete, sí, siete niveles de alabanza expresados en el Antiguo Testamento, por medio de siete palabras hebreas. Eso es lo que vamos a estudiar. Pero le pido un enorme favor. Cuando finalice este repaso, este examen a la alabanza, no me venga usted con cuestionamientos ni ideas personales, sectoriales o denominacionales. La Biblia dice lo que dice al respecto e, intentar alguna clase de interpretación particular u ocurrente, es fantasear a favor de nuestras gratificaciones privadas, algo que la Biblia jamás avaló ni avalará.

(Salmo 42: 4)= Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí; de cómo yo fui con la multitud, y la conduje hasta la casa de Dios, entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta.

(Salmo 100: 4)= Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su nombre.

Este último salmo es, en su conjunto, una verdadera joya poética que ofrece una clave para alcanzar éxito en la vida espiritual: entrar en la presencia de Dios con alabanzas, las cuales incluyen los cánticos, la alegría y la acción de gracias, agregando ostensiblemente lo inapropiado de ingresar a los atrios del rey del universo con actitud de arrogancia.

Sin embargo, los dos salmos que hemos leído, lógicamente tienen en común la palabra Alabanza. Y según un estudio realizado por la autora cristiana Elizabeth Alves (Hay otros, que en algunos casos difieren en algunas cosas, pero no es importante porque el punto a encontrar aquí es otro) según ese estudio, esa palabra, Alabanza, en estos dos salmos, es la palabra hebrea TODAH y se traduce como: Un sacrificio de acción de gracias, que es por ejemplo, poder dar gracias por algo no del todo bueno en lo individual o personal; ofrecimiento de esas acciones de gracias incluyendo Alabanza, es decir: No sólo dar gracias por algo no muy convincente, sino también celebrarlo!! Y una gratitud de ofrenda, esto es: cuando se ofrenda por gratitud al Padre y no por obligaciones estructurales o para cumplir y quedar bien con el pastor. TODAH. Una. Sacrificio y Ofrenda.-

(Salmo 67: 3)= Te alaben los pueblos, oh Dios; todos los pueblos te alaben. (Aquí se hace evidente que el plan de salvación de Dios no estuvo nunca dirigido a un único pueblo o raza, sino a todos los pueblos y naciones)

(Salmo 107: 8)= Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres. (Este texto se repite de manera idéntica en los versos 15, 21 y 31 de este mismo salmo) (Verso 22)= Ofrezcan sacrificios de alabanza, y publiquen sus obras con júbilo. (Las ofrendas de gratitud eran un tipo de ofrenda de paz que un israelita entregaba en sacrificios de agradecimiento, pero este versículo quizás se refiera también a sacrificios verbales de adoración y alabanza)

Es indudable, conforme a lo que estamos leyendo, que Dios quiere nuestros corazones, no sólo tributo verbal, y desea que nuestros sentimientos le pertenezcan exclusivamente. Desarrollar los hábitos de disciplina que conducen a este tipo de vida debe ser algo prioritario para nosotros. Esto significa que debemos reexaminar nuestras metas en la vida. Tenemos que emplear los cánticos de alabanza como un vehículo para expresar nuestra gratitud a Dios.

Bueno; en todas las ocasiones que hemos leído, en estos dos últimos salmos nuestra palabra del día, Alabanza, en este caso es la palabra hebrea YADAH, y YADAH, se traduce con dos acepciones que tienen que ver con la gestualidad. YADAH es: Lanzar, Usar, Levantar las manos al aire, Reverenciar con las manos extendidas hacia arriba. ¡Cuántos contratiempos se hubieran evitado de haber sido más amplios a la hora de leer la Biblia! Aquí en mi país, Argentina y más concretamente en mi ciudad, Rosario, yo tengo conocimiento directo de dos congregaciones, por lo menos, que sufrieron una profunda división por irreconciliables diferencias en este punto. Increíble. Dos congregaciones que de pronto pasan a ser cuatro más pequeñas, con todo el dolor y los resentimientos que ello conlleva, simplemente por una inconcebible discusión sobre si las manos se levantaban o no se levantaban a la hora de alabar. Después nos enojamos mucho cuando nos tildan de ridículos. YADAH. Dos. Levanta tus manos.

(Salmo 31: 21)= Bendito sea Jehová, porque ha hecho maravillosa su misericordia para conmigo en ciudad fortificada.

(Salmo 63: 3-4)= Porque mejor es tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán. Así te bendeciré en mi vida; en tu nombre alzaré mis manos. (Fíjese como en este himno de alabanza a Dios, el salmista se deja envolver totalmente, de momento en que, dice, interesa sus labios, manos, alma, boca y mente, en un ejemplo de lo que es una verdadera adoración)

(Salmo 95: 6)= Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro hacedor.

Las tres diferentes palabras utilizadas en estos tres salmos, son en el hebreo la misma: BARAK. Y su significado, se interpreta como bendecir, dar gracias y alabanza a Dios porque nos ha dado su abundancia. Arrodillarse, inclinarse en bendición a Dios en actitud de adoración. Sí mi amigo: arrodillarse, aunque le cueste creerlo, tiene que ver bíblicamente con la alabanza, no es un patrimonio de algún determinado credo religioso como usted quizás suponía. Un pastor bautista me dijo en una ocasión: "Nosotros no nos arrodillábamos porque se arrodillaban los católicos, no levantábamos las manos porque las levantaban los pentecostales. Si seguíamos así, ni siquiera íbamos a orar porque también oraban los hermanos libres o cualquiera de las otras denominaciones”. BARAK. Tres. Bendecir, Arrodillarse, Inclinarse.

(Salmo 56:4)= En Dios alabaré su palabra; en Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacer el hombre? (Más allá de lo que estamos viendo, ¿No es este verso un pequeño manual de una clase de fe que indudablemente está faltando en la Iglesia del Señor? Cuando sea tentado a sentir miedo, va a tener que decidir confiar en Dios conscientemente, no como una reacción emocional. Tome la firme decisión de no dejarse arrastrar por el temor.)

(Salmo 150: 1-2)= Alabad a Dios en su santuario; alabadle en la magnificencia de su firmamento. Alabadle por sus proezas; alabadle conforme a la muchedumbre de su grandeza. (Este versículo instruye, fíjese, sobre donde alabar a Dios, es decir: dentro y fuera del santuario y por qué debemos adorarlo: por causa de sus prodigios y su grandeza. En versos sucesivos, dirá el cómo hacerlo.)

La palabra hebrea utilizada aquí es la palabra HALA, y se traduce, preste atención, como: Resplandecer, Hacer un espectáculo, (La autora de esta investigación, aquí, dice “Hacer un show” que, aunque pueda sonarle mal al oído a muchos, es un sinónimo de “hacer un espectáculo), Jactarse, Celebrar con gran entusiasmo al punto de parecer un tonto. (¿Nunca se ha sentido haciendo el tonto a la hora de andar por arriba de los bancos a los saltos durante la alabanza?) Y una pregunta al respecto: ¿Nunca ha oído, generalmente a hermanos mayores, censurar duramente algunas de estas cosas que le he mencionado, quejándose de que “no puede ser que transformen a la Iglesia en un show? Pero atención con un punto muy importante: el show del que se habla en esta palabra, tiene que ver con el Señor como estrella principal, eh? No habla del lucimiento de la hermanita Pirucha, que canta y baila como rumbera centroamericana, no se confunda. HALA. Cuatro. Hacer un Espectáculo.-

(Salmo 21: 13)= Engrandécete, oh Jehová, en tu poder; cantaremos y alabaremos tu poderío.

(Salmo 63: 2)= Para ver tu poder y tu gloria, así como te he mirado en el santuario. (3) Porque mejor es tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán.

(Salmo 98:4)= Cantad alegres a Jehová, toda la tierra; levantad la voz, y aplaudid, y cantad salmos. (¿Adónde se ha visto, hermano? ¡Aplaudir en la iglesia como si estuviéramos en un teatro! ¡Qué irreverencia! Palabra.)

Este cántico de victoria comienza y termina con las mismas frases del salmo 96, que aquí celebran la misericordiosa restauración de Dios. En estas estrofas se exhorta a Israel y a todos los pueblos de la tierra, y también a toda la naturaleza, a unirse en alabanzas a Jehová. Y en estos salmos, Alabaremos y Alabarás en los dos primeros, y Cantad en el último, son la palabra ZAMAR que, precisamente, es la que más adaptada estaría a este tiempo, ya que significa Celebrar con instrumentos, Tocar las cuerdas o parte de un instrumento musical. Ejecutar un instrumento, hacer música acompañado por la voz, celebrar con cánticos y música. Basta de la teología de que la alabanza debe ser “a capella” y que los instrumentos son un “invento moderno”. ZAMAR. Cinco. Cantar y tocar música.

(Salmo 22: 3)= Pero tú eres santo, tú que habitas entre las alabanzas de Israel. (Muchas veces se habrá preguntado en qué sitio geográfico o espiritual habita Dios, realmente. Marcos Witt predicó alguna vez un mensaje titulado “¿Dónde vive Dios? Acá está una parte grande de la respuesta: Dios habita en las alabanzas de su pueblo. Y como Dios habita entre las alabanzas, rendirle tributo de adoración es la vía para disfrutar plenamente de su presencia. El concepto aquí es que la alabanza realza la gloria de Dios y permite a quienes la tributan escuchar la respuesta de su soberano celestial. A través del Espíritu Santo, esta respuesta de lo alto puede adoptar formas diversas, tales como profecía, sanidades, milagros, consolación, un llamado al silencio o al temor reverente, la convicción de pecado y la salvación de los pecadores. Este versículo debe servir de orientación y modelo en los momentos de la adoración colectiva e individual.) (Verso 25)= De ti será mi alabanza en la gran congregación; Mis votos pagaré delante de los que te temen.

(Salmo 33: 1)= Alegraos, oh justos, en Jehová; en los íntegros es hermosa la alabanza. (Este no es un detalle menor. Dice que en los INTEGROS es hermosa la alabanza, lo que le está diciendo claramente que, en los que no son íntegros, la alabanza es casi aborrecible, entiende? El verso 3 le agrega cantadle cántico nuevo, y esta expresión aparece seis veces en los salmos y recuerda los “cánticos espirituales” de los cuales habla el apóstol Pablo. Como tal es una manifestación fresca y espontánea de adoración y alabanza ofrecida a Dios desde lo más profundo del corazón del creyente consagrado. Tanto la letra como la melodía son a menudo improvisadas. De acuerdo con 1 Corintios 14:15, el cántico nuevo puede ser entonado en un idioma vernáculo o en lenguas.)

¿Qué, pues? Oraré con el Espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el Espíritu, pero cantaré también con el entendimiento. (El júbilo es parte vital de la verdadera adoración. Siempre recuerdo a aquel pastor bien intencionado que quiso dar ingreso a sus reuniones del cántico nuevo y tuvo que soportar casi la agresión de enojadísimos hermanos que le reprochaban que con ese supuesto cántico nuevo ellos no podían participar porque lo que se cantaba no estaba en los cancioneros ni en los himnarios. ¿Cómo haría ese pobre hombre para explicarle a sus pastoreados que no habían entendido absolutamente nada de lo que era la alabanza? No es fácil.)

(Salmo 35: 28)= Y mi lengua hablará de tu justicia y de tu alabanza todo el día.

En este caso y en relación con estos salmos, la palabra utilizada para Alabanza, aquí, es la palabra TEHILLAH, que viene de la raíz HALAL, que significa cantar himnos, palabras o canciones por las cuales Dios es aclamado, entienda bien, dije ACLAMADO públicamente. Su gloria declarada y vociferada, oyó bien: VOCIFERADA aún danzando, también ha escuchado bien: DANZANDO. Hay que aclarar aquí, para evitar confusiones o falsas interpretaciones, que cuando la Biblia habla de himnos, se refiere a los himnos que se cantaban entre el pueblo de Israel, que eran muy rítmicos y alegres, y no tenían absolutamente nada que ver con lo que nosotros hemos dado en llamar himnos y que se emparientan más con el estilo gregoriano implantado mucho más adelante por el catolicismo romano. TEHILLAH. Seis. Cantar, Aclamar y Danzar.-

(Salmo 117: 1)= Alabad a Jehová, naciones todas; pueblos todos, alabadle. (2) porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia, y la fidelidad de Jehová es para siempre. (Aunque muy breve, este salmo es un llamado a la adoración y encuentra un lugar en la teología de Pablo, quien incluye a todas las naciones, incluyendo los gentiles en el plan de salvación de Dios. Poderosas motivaciones para la alabanza son la misericordia de Dios y su eterna fidelidad. Estos dos atributos de Dios son un tema constante de un extremo a otro de la Biblia)

(Salmo 147: 12)= Alaba a Jehová, Jerusalén; alaba a tu Dios, oh Sión.

En estos dos últimos salmos, la palabra relacionada con Alabanza es SHABACK y significa, precisamente: alabanza, quietud ante el glorioso poder de gloria y santidad del Señor. Clamar a gran voz, gritar a todo pulmón, glorificando a Dios a gran voz por su triunfo. SHABACK. Siete. Clamar, Gritar a todo pulmón.

Muy bien: Si yo sumo todas estas palabras revisadas, se me forma un conglomerado ininteligible, pero si lo que sumo son los significados de cada una de ellas, el resultado será otro y sorprenderá a muchos que, por años, han defendido posiciones total y absolutamente opuestas a lo que aquí se dice, mire: 1) Hacer un espectáculo o un show. 2) Cantar y tocar música. 3) Sacrificar y ofrendar espiritualmente. 4) Levantar tus manos. 5) Bendecir, arrodillarse, inclinarse o postrarse. 6) Cantar con júbilo, aclamar, danzar. 7) Clamar, gritar a todo pulmón.

Es curioso, pero una de las diferencias internas más agitadas dentro de las congregaciones ha sido, en estos últimos años, la forma de hacer alabanza. Cuando se incorporaron los instrumentos de percusión a las bandas y se sumaron los gritos de júbilo, mucha gente sinceramente afectada, sostenía que eso no podía ser, que no se podían incorporar expresiones mundanas a la alabanza de la iglesia, sin darse cuenta que eso, de última, era bíblico en tanto lo que ellos estaban defendiendo, se relacionaba más con religiones oficiales que con lo que Dios había dispuesto para alabarle. Ahora bien; en honor la verdad, habría que aclarar que sí, que en muchos casos, ni los percusionistas ni los aulladores de júbilo eran guiados por la unción o por el gozo del Espíritu, sino por una actitud emocional, carnal o, incluso, preconcebida, estudiada. Algo que un predicador dio en llamar: “Porristas cristianos”.

Pero si en un caso, al menos, se hizo con unción y gozo genuinos, las formas, reitero, fueron bíblicas. Mucho más bíblicas que los tristones himnos históricos sacados de otro contexto religioso cultural. Cuando hay griterío en la iglesia, pueden suceder dos cosas: que se esté haciendo en la carne y por consecuencia suene ofensivo, hiriente y hasta grotesco, o que se esté haciendo en el Espíritu, y en este caso las personas influidas por demonios pueden sentirse horribles porque les resultará insoportable, pero desde el ángulo espiritual. Pero de ninguna manera, claro está, y usted lo ha visto, se puede sentar doctrina alguna al respecto, tal como hemos venido haciendo.

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Espíritu de Belial

Mi propósito, en este trabajo, es traer unos principios a través de la Palabra, que nos enseñen qué es lo que está haciendo Dios en medio de la tribulación presente. ¿Cuántos saben que si no reconocemos la mano de Dios sobre el problema, podemos encontrarnos rechazando su voluntad? De manera que, entendiendo lo que Dios está haciendo, tendríamos más firmeza, templanza y confianza en medio de lo que está aconteciendo en nuestras vidas.

Yo quiero demostrar, a través de la Palabra, una tipología y un paralelo de las escrituras de qué es lo que está haciendo Dios en medio de todo este monumental lío que tenemos en las naciones. A veces vemos las naciones como están y decimos: ¡Dios! ¿Adónde estás? Yo quiero revelar a Dios en medio de todos estos problemas, para que fijemos nuestros ojos en Él y no en el problema.

(1 Samuel 2: 12)= Los hijos de Elí eran hombres impíos (La palabra IMPÍO es la palabra BELIAL) y no tenían conocimiento de Jehová.

(13) Y era costumbre de los sacerdotes con el pueblo, que cuando alguno ofrecía sacrificio, venía el criado del sacerdote mientras se cocía la carne, trayendo en su mano un garfio (Una especie de tenedor gigante) de tres dientes, (14) y lo temía en el perol, en la olla, en el caldero o en la marmita; y todo lo que sacara el garfio, el sacerdote lo tomaba para sí. De esta manera hacían con todo israelita que venía a Silo.

Nota que esto que hacían los sacerdotes no era la ley de Dios, era la costumbre de los sacerdotes.

(15) Asimismo, antes de quemar la grosura, venía el criado del sacerdote, y decía al que sacrificaba: da carne que asar para el sacerdote; porque no tomará de ti carne cocida, sino cruda. (Este era el principio que había que seguir)

Y si el hombre le respondía: quemen la grosura primero, y después toma tanto como quieras; él respondía: (¡No! ¡No se me da la gana! ¡No lo voy a hacer así! ¿Cuántos saben que las costumbres de los hombres invalidan la Palabra de Dios? Mateo 15 dice que las tradiciones de los ancianos quebrantan la Palabra de Dios. Recuerde que Cristo cumplió la ley, pero no la tradición de los ancianos. La tradición de los ancianos, eran leyes escritas por los escribas, para interpretar la ley de Dios; pero seguían siendo leyes de hombre. Dios no dio tantas leyes. Fue el hombre el que desglosó seiscientas y pico de leyes, para interpretar las leyes que Él dio. Cristo las rompió a todas, menos a las de Dios) no, sino dámela ahora mismo; de otra manera yo la tomaré por la fuerza.

(17) Era, pues, muy grande delante de Jehová el pecado de los jóvenes; porque los hombres menospreciaban las ofrendas de Jehová.

Eran hijos de Elí, pero eran hombres impíos. Eran sacerdotes en aquel tiempo. Quiero traer una tipología. Recuerde que estoy hablando de la escritura en ese tiempo. La vamos a ver en el Nuevo Testamento y la vamos a ver aquí, para que usted la pueda aplicar a su vida.

BELIAL, significa corrupción. Tiene dos palabras en su raíz. La primera, BELI, que significa DETERIORAR o destruir. Significa Desgastar o Consumir. Hacer fallar por medio de corrupción. La segunda raíz es la palabra YAAL y significa: Ascender, Valioso, Provechoso o Bueno en Gran Manera.

En otras palabras, estos eran individuos que tomaban aquello que Dios daba para beneficio del pueblo y, a través de corrupción, hacían que fallase o decayese. En otras palabras: hombres que estaban moviéndose en un espíritu que causa que lo que Dios ordena y establece para provecho del cuerpo, par prosperar al cuerpo y para traer valor al cuerpo, se decaiga por medio del deterioro y la corrupción.

Por ejemplo: cuando Dios trajo los avivamientos a la iglesia, su propósito no era dividir la iglesia, su propósito era fortalecer a la iglesia con una revelación encima de la otra. La iglesia, por la labor del espíritu de Belial, se dividió con lo que Dios intentó que fuera para provecho y terminó por fragmentar al cuerpo de Cristo.

Note que con lo mismo que nos da Dios para prosperar, el hombre se las ingenia, corruptamente, para hacerlo fallar. Por ejemplo: la prosperidad de la iglesia a veces falla, porque hay hombres, líderes, tras un espíritu de Belial, que toman para sí en lugar de tomar para Dios. ¿Cuántos saben de lo que estoy hablando?

La división y la fragmentación que existen hoy en el cuerpo de Cristo, fueron causadas por este espíritu, tanto en las finanzas como en la división de doctrinas que tenemos en la iglesia. Dios fue quien trajo la revelación, el hombre la tomó y, con cada una de esas revelaciones, hizo un rancho, (que es como aquí se les llama a las viviendas precarias), aparte. Movimiento de la Fe, Movimiento de la Santidad, Movimiento de la Prosperidad, Movimiento Profético y así sucesivamente. Movimiento, movimiento y movimiento. Belial.

Cada vez que Dios hablaba, el cuerpo se dividía, porque cada cual quería sacarle provecho a lo que, creían, era una revelación personal. ¿Pero cuántos saben que Dios está tratando con la integridad de la iglesia? No sé hasta qué punto la televisión internacional nos haya podido mostrar lo que está ocurriendo en la iglesia de Dios global, y como hombres que no se están comportando como deben, están cayéndose uno detrás del otro.

Este espíritu es el que produce lo siguiente: competencia por mejores posiciones, personas buscando posicionarse en el cuerpo de Cristo, llamados equivocados. Muchos quieren ocupar ciertos cargos porque eso les garantiza ciertos derechos que producen llamados equivocados.

Vaya ubicándose. Personas que son posesivas y autoritarias en la iglesia. No quieren perder, según ellos, lo que Dios les ha dado, pero en verdad de lo que están hablando es de la ofrenda de aquellos que están en la iglesia.

Espíritu de control, tanto del laico al púlpito como del púlpito al laico. Predilecciones y tratos especiales. “Si tiene algo que ofrecer, siéntese allí, sino siéntese allá.”. ¿Cuántos lo han visto? Programas para entretener al creyente. Es el espíritu de Belial. Queremos entretener al pueblo y hacemos lo necesario para que vengan a la iglesia. Todas estas son manifestaciones del espíritu de Belial.

Mas Dios está contestando el clamor del pueblo: el remanente. Y está levantando una generación que no se doblega a ese espíritu: la generación de Samuel. En 1 Samuel, capítulo 3, vemos que Dios está levantando un espíritu distinto.

(1 Samuel 3: 1)= El joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí; y la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia. (Hay algunas iglesias que en su momento dejaron de ser por falta de visión, hoy están comenzando a reactivarse.)

(2) Y aconteció un día, que estando Elí acostado en su aposento, cuando sus ojos comenzaban a oscurecerse de modo que no podía ver, (Cuando la religión pierde ya la visión, Dios comienza a hacer algo) (3) Samuel estaba durmiendo en el templo de Jehová, (Fíjese adonde estaba) donde estaba el arca de Dios; y antes que la lámpara de Dios fuese apagada, (Antes que se acabara la unción, antes que se apagara aquella lámpara que supuestamente tenía que arder perpetuamente, Dios llama a una nueva generación. Somos parte de otra generación) (4) Jehová llamó a Samuel y él respondió: Heme aquí. (Diga conmigo, simbólicamente, si quiere: Señor, heme aquí. Ahora pregúntese: ¿Para qué?)

Primeramente, esta generación nace frente al arca, ministrando a Jehová. La generación profética nace en adoración. Es imposible ser profeta y no saber adorar. Es imposible tener voz profética y no conocer a Dios en adoración. Es imposible ser una iglesia profética, de impacto en la sociedad, sin conocer la intimidad con Dios en adoración. La generación de Samuel, nace en adoración.

(Lucas 1: 8)= Aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios según el orden de su clase, (9) conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó en suerte ofrecer el incienso, entrando en el santuario del Señor.

Noten lo que hacía Zacarías cuando fue impregnado con la visión del nacimiento de Juan el Bautista. Movimiento profético, nace en adoración. Noten que él estaba haciendo lo que tenía que hacer. Esto quiere decir que usted tiene que estar haciendo lo que le corresponda hacer. Muchos quieren saber cómo empezar su ministerio. Si no puede empezar en la iglesia, Dios no le ha llamado a ministrar afuera.

Tenemos esta idea: que el ministerio tiene que ser un púlpito diferente al de la iglesia, un departamento diferente al de la iglesia. Todo ministerio en la iglesia en los últimos días, tendrá raíces en la iglesia local. Dios comienza por su casa.

Aquí dice que estaba haciendo lo que le tocaba hacer. O sea: no salió de su posición para dar a luz un movimiento profético. Haciendo lo que tenía que hacer, Dios los promovió. Los adoradores, dan a luz movimientos proféticos.

Cuando estudiamos la condición del cuerpo de Cristo, y la generación, la fragmentación en el cuerpo de Cristo, es evidente. ¿Cuántos saben que hay mucha división en la iglesia?

Hay, también, en este tiempo, un cambio de guardia. Todo tipo de liderazgo, en la iglesia, es guardián de los propósitos del reino. ¿Cuántos pueden ver que en estas horas ha comenzado un cambio de guardia? Todo aquel que rehusa moverse, está siento quitado. El liderazgo viejo (Y no estoy hablando de edad) tiene que entender que es hora de pasar la posta a los relevos levantados. Esto no es una carrera de uno, es una carrera del cuerpo.

Dios está levantando una generación de eunucos. ¿Cuántos saben lo que es un eunuco? Son aquellos que pueden tratar con una mujer sin violarla, porque han preferido ser eunucos. Dios está levantando a una generación que prepara a la novia sin tocarla.

Es la novia de Dios. ¡Qué osadía tocarla! Hay algunos que tras el espíritu de Belial, manosean a la novia un poquito. La van vistiendo y aprovechándose de ella al mismo tiempo. Pero Dios está levantando una generación que es íntegra, que va a saber preparar a la novia para Cristo sin tocarla, y la va a entregar sin mancha y sin arruga y sin la huella digital de sus manos.

Entremos a la revelación. Este paralelo nos va a dar fuerza, porque es en medio de la transición donde es necesario reconocer la mano de Dios. Como estamos en transición, como estamos en un cambio de guardia y las naciones están siendo estremecidas, tenemos que reconocer a Dios en medio del problema.

Veamos la tipología. Primero, Silo es la Palabra de Dios, significa “El monte de Dios”. Silo siempre representa al monte de Dios. El arca es tipología de Cristo. Eben-Ezer representa Jerusalén.

(1 Samuel 3: 21)= Y Jehová volvió a aparecer en Silo; porque Jehová se manifestó a Samuel en Silo por la Palabra de Jehová.

Aquí el paralelo es que Dios envía a Cristo a Jerusalén. Jesús era el cuerpo y el arca venía adentro. ¿Cuántos saben que un niño fue nacido, pero el hijo fue dado? ¿Cuántos saben que Cristo fue engendrado por el Espíritu Santo? De manera que el Padre de Cristo, verdaderamente es el Espíritu. Por eso dijo: ¿Para dónde vas?, en la cruz.

Jesús era el cuerpo. Cristo era el arca. Samuel era el motivo por el cual la voz de Dios regresó. Entiendan que Samuel era el motivo por el cual Dios volvió a Silo. El arca estaba en Silo, pero Dios no. Porque dice que no había revelación abierta y, donde hay Dios, hay revelación.

Es más: dice que la lámpara se estaba apagando y los ojos se estaban oscureciendo, es decir que estaban todos quedándose dormidos. Pero, por causa de un adorador, Dios volvió a Silo.

El cuerpo de una persona o cualquier cuerpo, siempre es responsable de la gloria. Es imposible reflejar gloria sin un cuerpo. Por eso Cristo dijo: el que me ha visto a mí, ha visto al padre. Cristo era la gloria del Padre. Es necesario que entienda que para demostrar la exacta representación de otro, necesita un cuerpo para demostrarlo. Es por eso que Dios se manifestó en Silo a través de Samuel, Cristo se manifestó en Jerusalén a través de Jesús y ahora, la divinidad se manifiesta en el mundo a través de la iglesia. Es imposible manifestar gloria sin un cuerpo.

Hoy, nosotros somos el Tabernáculo, la casa, el propósito de Dios en la tierra. Ese propósito de Dios en la tierra, era tener un hogar que se mueve, que se mueve, de gloria en gloria, de representación en representación, adecuadamente y expresando a Dios en la tierra.

Por muchos años la iglesia ha pensado y hasta ha asumido que es una institución donde vienen a morar todos los que no tienen éxito en la sociedad. No es así. La iglesia está llamada a vivir en un nivel más alto que el mundo. Porque si yo tengo un Dios que es mejor que el dios del mundo, entonces el resultado debe ser mejor. Tiene que acontecer, pero sin un cuerpo, no lo podemos hacer.

Tres hombres no pueden representar la gloria de Dios. Si hubiera sido así, con llamar a dos o tres hubiera solucionado todo el problema. Llamó a todo linaje, a toda lengua, a toda nación, para que cada miembro aportando la parte que le corresponde, se edifique a sí mismo. Llegando a la estatura del varón perfecto, la representación de Dios en la tierra. Pero, por más insignificante que pueda sentirse, usted hace falta.

(1 Samuel 4: 1)= y Samuel habló a todo Israel. Por aquel tiempo salió Israel a encontrar en batalla a los filisteos, y acampó junto a Eben-Ezer, y los filisteos acamparon en Afec.

Noten que Samuel le habló al pueblo. No dice qué le dijo, pero me imagino que un profeta de Dios le tiene que haber traído Palabra, le tiene que haber traído estrategia. ¿Y qué dijo el pueblo? ¡¡No!! ¡¡No queremos a Samuel!! ¡¡Queremos el arca!! ¡¡No queremos ministerios proféticos, queremos un evangelista!! ¡¡Cierra la boca, Samuel!! ¡Mejor buscamos el arca! ¡No queremos a Jesús, sólo queremos al Mesías! La voz profética, nunca es aceptada.

(2) Y los filisteos presentaron la batalla a Israel; y trabándose el combate, Israel fue vencido delante de los filisteos, (Noten aquí que el que desobedece la voz profética de Dios, pierde la batalla) los cuales hirieron en la batalla como a cuatro mil hombres.

(3) Cuando volvió el pueblo al campamento, los ancianos de Israel dijeron: ¿Por qué nos ha herido hoy Jehová delante de los filisteos? (Error número uno: le echaron la culpa a Dios. “¿Por qué me hirió Jehová?”) traigamos a nosotros de Silo el arca del pacto de Jehová, (Error número dos: separaron la unción del vaso. Querían el arca, no querían a Samuel. Querían el Mesías, pero ni hablar de Jesús. Queremos victoria, pero no me hables de palabra fuerte. No contradigas el sistema que ya tenemos. Vean el paralelo en toda la Biblia) para que viniendo entre nosotros nos salve de la mano de nuestros enemigos. (Error número tres: motivos errados. Sólo querían la presencia de Dios para que los liberase del problema. Estos son principios para su vida. Salieron sin la unción, rechazaron a Jesús, sólo querían a Cristo. Rechazaron a Samuel, sólo querían el arca. Hicieron una junta de ancianos, no de valientes. Le echaron la culpa a Dios. “Si Dios hubiera tenido misericordia de mí, ya me hubiera sanado”. Separaron la unción del vaso. Es imposible tener la gloria de Dios sin que haya un vaso ungido presente. No se crea que viene porque se le da la gana. Viene porque hay un altar. Dios se manifiesta en los altares. Error número cuatro: dice que el propósito estaba errado.)

(4) Y envió el pueblo a Silo, y trajeron de allá el arca del pacto de Jehová de los ejércitos, que moraba entre los querubines; y los dos hijos de Elí, Ofni y Finees, estaban allí con el arca del pacto de Dios. (Error número cinco: trajeron los ministros equivocados: los hijos de Belial. Desasociaron la gloria de Dios de la vida de Jesús. Querían a Cristo, mas no querían a Jesús. Hoy queremos victoria, pero por favor: háblanos de cosas agradables. No me confrontes. No me digas que tengo que tener compromiso. No me digas que entregue el doble de mi dinero. Sólo sálvame del problema. Querían a Cristo, pero sólo para ser liberados, no para adorarlo.)

(Lucas 24: 21)= Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; (Note que en aquel tiempo fue igual. Murió Cristo y andaban refunfuñando: “Ah…ya van tres días que se murió…¡Y nosotros que pensábamos que Él era el que iba a redimir a Israel!…” Sólo para eso lo andaban siguiendo. Separaron la unción del vaso, motivos erróneos y ministros equivocados.)

(1 Samuel 4: 5)= Aconteció que cuando el arca del pacto de Jehová llegó al campamento, todo Israel gritó con tan gran júbilo que la tierra tembló. (¡Gloria a Dios! ¡Aleluya! ¡Llegó el arca! ¡Ahora sí que vamos a vencer! ¡Tenemos el arca! En el tiempo de Jesucristo: ¡Hossana! ¡Llegó el Mesías! ¡Aleluya! En el tiempo actual: ¡Mira el poder de Dios! ¡Ahora sí es verdad que toda arma forjada contra mí no prevalece! ¡Hosanna!)

Hosanna es un cántico de rebelión que significa tanto en griego como en hebreo, “Si eres rey, libértame ahora”. Por eso le tiraron las palmas. Sólo a los reyes se le tiran palmas, olivos. Era como decirle: “¡Reconocemos tu poder, libérame!” Cinco días después… ¡¡Danos a Barrabás!!

El movimiento carismático, hace algunos años, pensaba que Cristo ya estaba por llegar a partir del tremendo derramamiento que se estaba viviendo. Y después de ese tiempo, todo el mundo dijo: “Hemos vuelto otra vez a lo mismo. Cristo no vino, no tuvimos victoria” Entonces empezamos a quedarnos tranquilos en la casa, esperando otro avivamiento. Los versos del 6 al 9, es muy importante que los entienda.

(6) Cuando los filisteos oyeron la voz de júbilo, dijeron: ¿Qué voz de gran júbilo es esta en el campamento de los hebreos? (Note que la alabanza, siempre determina preguntas. ¿Qué es este ruido? ¿Por qué está tan alegre esa gente? ¿Por qué está tan gozosa la iglesia? Están hablando en lenguas, ahora tienen dones del Espíritu, se reúnen en los estadios, se sanan miles. ¿Qué está pasando? El mundo manda a sus espías a ver qué es eso. Los periodistas y la televisión) y supieron que el arca de Jehová había sido traída al campamento

(7) Y los filisteos tuvieron miedo, (Ahí está. El mundo tiene miedo. Nos creemos que el mundo es bien fuerte y no se impacta con nada, eh? El mundo tiene miedo, porque es imposible que, en toda la tierra, haya un grito de júbilo por nada. Mandemos periodistas, investiguen la vida privada de los pastores, tenemos que hacer algo, hay mucha alabanza, algo va a pasar… Lamentablemente, el diablo hace siempre lo mismo: usar a los de adentro. Todavía tiene éxito.) porque decían: ha venido Dios al campamento. Y dijeron: ¡Ay de nosotros! Pues antes de ahora no fue así. (En el tiempo de la religión no había presencia de Dios, es ahora que se están poniendo nerviosos.)

(8) ¡Ay de nosotros! ¿Quién nos librará de la mano de estos dioses poderosos? (Bendita sea su ignorancia. Hay tanto poder que creen que son muchos dioses. No saben que es uno solo. Le estoy descubriendo lo que está pasando en el mundo de hoy para que tenga confianza en lo que usted vive.) estos son los dioses que hirieron a Egipto con toda plaga en el desierto. (Entonces, los propios filisteos, entre sí, dijeron:)

(9) Esforzaos, oh filisteos, y sed hombres, (Puede decirle a la persona que tenga más cerca: Sé hombre) para que no sirváis a los hebreos, (El mundo no quiere servir a la iglesia. Pero el hecho de que ahí dice que no lo quieren hacer, indica que sí se puede. La Palabra nos dice en Proverbios que cuando el justo domina, la nación se engrandece. Cuando el justo domina, el pueblo se alegra; eso es lo que dice. Significando que el justo, sí puede dominar. La iglesia nunca va a ser impacto en la sociedad hasta que no crea que puede dominar.

¿Y cómo lo hacemos? Sencillo: prepárese mejor que el mundo.) como ellos os han servido a vosotros; (Fíjese que osadía: la iglesia sirviendo al mundo. ¿En qué cabeza cabe? Sin embargo, eso es lo que hemos hecho: servir al mundo. Fíjese que el mundo no tiene problemas para decir: ellos nos han servido a nosotros, ahora esfuércese, no vaya a ser que ahora seamos nosotros los que tengamos que servirles a ellos. – ¡Pero es que fui llamado a ser un siervo humilde! – No se confunda: siervo de Dios, no de Sadam Hussein o de Hitler. Sin embargo, todavía dependemos del mundo. Son más excelentes, tienen más dinero, hacen las cosas más rápido, estudian más que la iglesia, preparan mejor sus proyectos, en consecuencia: dominan.

Pero Dios está levantando a los samueles que estudian, se preparan, tienen unción, dan doble en las ofrendas, prosperan y van a dominar. Sed hombres y pelead. Supieron que Cristo había llegado, y enseguida Jerusalén se esfuerza, comienzan los juicios para enjuiciar a Cristo. No pueden dejar que Jesús se lleve a toda la población, tienen que hacer algo. ¡Busca a ver qué hay de malo en Jesús! ¡Busca a ver qué hay de malo en la iglesia! ¡Prepárate! ¡Vamos a hacer lo necesario para que la iglesia no domine! ¿Estás escuchando? Están gritando, están alabando, están diciendo que tienen victoria, que el rey viene, que van a poseer la tierra. ¡Prepárate mundo! ¡Haz lo que sea necesario, pero que no domine la iglesia! ¡Vamos a elaborar leyes para restringir su libertad! ¡Hagan todo lo que sea necesario y no se preocupen, ellos todavía están durmiendo!

El mundo, hoy, dice: esfuérzate mundo; no queremos que domine la iglesia. El mundo dice: no queremos perder el control. Los tenemos allí, exactamente donde queremos. En los Estados Unidos, país aparentemente numen de las libertades, hay estados en donde la iglesia para poder ser iglesia, se tiene que ir a un monte, porque en la ciudad no pueden. Hasta allí han llegado las leyes frente a los ojos del pueblo, que para alabar a Dios se tiene que ir al monte. ¿Cómo va a ganar a la ciudad desde un monte? Pero no empezó de la noche a la mañana, eh? Fue una piedra ahí, otra piedra aquí, otra ley aquí, una más allá. Y ahora no se puede construir un templo en la zona urbana. En otro orden, no sé si eso es malo o no tan malo, pero sí sé que no es justo.

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Un soldado completo

Un viejo hombre de Dios le preguntó un día a un estudiante de un seminario bíblico qué era lo que le pasaba que no lo veía bien. "Estoy un poco deprimido", fue la respuesta. "¿Te colocaste completa la armadura de Dios?", le preguntó el hombre. "Ah…-dijo el muchacho-, usted se refiere a esa hermosa metáfora paulina del capítulo 6 de la carta de Pablo a los Efesios. Sí señor; me aprendí cada uno de sus verbos, sustantivos y participios. Hasta hice una exégesis completa de ese libro en griego"…

El hombre lo miró con enorme misericordia. "Escúchame, -le dijo-, yo no te estoy preguntando si conoces acerca de la armadura de Dios; lo que te estoy preguntando es si te la pones todos los días". "¿La verdad?, no, -dijo el muchacho-, …no lo hago. Y le digo más: no tengo ni la menor idea de como debería hacerlo". "Bueno, está bien, -sonrió el hombre-, es hora de que lo aprendas porque ese es el motivo por el cual andas deprimido…"

Vamos a ver con detenimiento el pasaje de la carta a los Efesios, capítulo 10, versos 10 al 18:

Fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza, dice el primer párrafo. Resulta obvio: cualquier creyente que se prepara para un conflicto necesita contar con el poder de Dios. Aunque tenga toda esa armadura colocada, si no tiene el poder, no va a pasar al frente. Ahora bien: primera consulta: ¿Cómo obtenemos ese poder? Pues a través de la comunión con el Señor, y en respuesta a la oración.

Vestios de toda la armadura de Dios. Como obediente soldado, el cristiano debe ponerse la armadura que se le provee, sin restarle valor a ninguno de sus elementos, sin olvidar ninguno, porque: ¿Cómo puede saber qué punto indefenso podrá atacar el enemigo?

Para que podáis estar firmes. Pablo explica que el soldado se coloca toda la armadura para poder resistir. Yo quiero recordarle a usted, aquí, que el término resistir en idioma bélico, no es aguantar, quedarse quieto recibiendo todo lo que le tiren, soportar, resignarse. Resistir en términos guerreros, es combatir hasta las últimas consecuencias.

Contra las asechanzas del diablo. Acá está bien claro contra qué debe resistir el soldado: contra los engaños, las estratagemas, las triquiñuelas, las trampas, las sutilezas y las mentiras bien armadas que elabora el diablo y sus secuaces.

Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Esto le dice que no estamos luchando contra adversarios físicos visibles, sino contra principados, contra las fuerzas organizadas de los poderes malignos. Luchamos contra huestes espirituales de maldad en todas las esferas y relaciones, y en la atmósfera que nos rodea.

Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo. Aquí está el criterio bien claro y explícito: no debemos confiar únicamente en precauciones y defensas humanas, sino que debemos tomar toda la armadura de Dios para que podamos resistir en el día de la tentación, ese tiempo especial o esa circunstancia espiritual o moral de prueba que puede aparecer en cualquier momento, y para la cual es siempre necesario estar preparado.

Y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes. Cuando se termina todo, cuando todo parece que está bajo control y la confianza humana comienza a ganarnos y hacernos confiar, ahí es donde recibimos esta advertencia. Cuidado, estén firmes, miren que no caigan, cuídense.

Ceñidos vuestros lomos con la verdad. Los lomos son esa parte del cuerpo que está entre las costillas y la cadera. El aparato digestivo, los órganos reproductores y los intestinos (que eliminan los residuos), están contenidos en este sector.

La faja de cuero o prenda de protección que cubría los lomos del soldado romano era la parte primera y más necesaria de su armadura. No sólo servía para conservar la armadura en su lugar, sino para sostener la espada.

Pablo enseña que nuestros lomos deben ser cubiertos con la verdad, la verdad interior, la autenticidad, y la determinación de propósito. El salmista dijo, en el Salmo 51:6: He aquí, tu amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.

Como creyente, tiene usted que estar saturado de la verdad de Dios; tiene que ser una persona de total integridad y rectitud moral. Tiene que saber quién es Dios y quién es Dios en usted. Usted se cubre sus lomos con la verdad, reafirmando la verdad respecto de usted mismo y respecto de Dios, y luego actuando según esa verdad, en lugar de actuar según sus emociones.

Y vestidos con la coraza de justicia. La coraza era una parte de la armadura que se usaba sobre el pecho. Los órganos vitales quedaban protegidos por la coraza: el esófago (lugar por donde pasa la comida al estómago), la faringe, el corazón y los pulmones.

¿Qué es la coraza de justicia en el creyente? Es la justificación de Dios por medio de la fe. Es la justificación por la sangre de la cruz. Esta justificación es el resultado de la renovación del corazón por medio del Espíritu Santo.

La coraza era una parte sumamente importante de la armadura defensiva del soldado. El nuevo hombre justificado que está en el creyente, resiste, se defiende, y se niega a fomentar sugerencias malignas. La coraza de justicia cuida con diligencia el corazón del creyente, porque del corazón nacen las decisiones de la vida.

Y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. En la lucha cuerpo a cuerpo, la habilidad para estar de pie, para dar un paso al costado, para caminar y para correr, eran absolutamente esenciales. Puesto que la lucha del soldado romano era mayormente cuerpo a cuerpo, era de extrema importancia un calzado firme. Sus sandalias eran no sólo ajustadas con firmeza a sus pies y tobillos, sino que las suelas se tachonaban con clavos de cabeza grande, para impedir que el soldado resbalara.

Como participantes de una guerra, (una guerra espiritual), debemos calzarnos con la preparación (o sea: la disposición, la capacitación, la estabilidad que da el estar bien parado) que encontramos en el evangelio de la paz. Al caminar diariamente en la voluntad revelada de Dios y ordenar nuestra conducta y nuestra conversación de acuerdo con su Palabra, experimentamos un sentido de unidad con Dios y una seguridad de contar con la ayuda de Dios ante cualquier problema. Como creyentes, tenemos que caminar en la voluntad de Dios y dejar "huellas de paz" donde quiera que andemos.

Sobre todo, tomad el escudo de la fe. El escudo era una parte de la armadura que se cargaba sobre el brazo o en la mano, para protegerse y cubrir el cuerpo en su totalidad durante la batalla. Sin embargo, las palabras "sobre todo" en este versículo no significan que el escudo de la fe fuese la parte más importante del equipo del soldado; era simplemente una parte de su armamento, que podía ser levantada y colocada sobre todas las partes del cuerpo, según se lo necesitara.
Como creyentes en Cristo, la fe nos presta el mismo servicio que el escudo al soldado, pero ¿cómo procuramos la fe? Efesios 2:8 dice que la fe es un don. Romanos 10:17 dice: Así que la fe es por el oír, y el oír, por la Palabra (rema) de Dios. Gálatas 5:22 dice que la fe es un fruto del Espíritu Santo. Gálatas 2:20 dice que vivimos por la fe en el Hijo de Dios, que nos amó y se entregó por nosotros. Esa fe es el escudo del creyente.

Con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. El maligno no se refiere a una fuerza impersonal, sino a Satanás y a los enemigos malignos descriptos en el versículo 12.

El enorme escudo de los antiguos soldados se hacía de madera (para que fueran livianos), y cubiertos de cuero. Los cueros se empapaban en agua, para apagar las flechas encendidas, que eran los proyectiles más peligrosos del enemigo, disparados para destruir y para herir mortalmente. Pablo asegura que el escudo de la fe previene contra los más peligrosos ataques de Satanás.

El creyente toma el escudo de la fe y declara: "Estoy confiado en ti, Señor, para que me protejas. Puesto que estoy refugiado en ti, nada puede tocarme hoy si tú no lo permites.

Y tomad el yelmo de la salvación. El yelmo, que era la parte más costosa de la armadura, se usaba para proteger la cabeza. El yelmo de la salvación protege la mente y el pensamiento del creyente.

La palabra "tomar" en este versículo, significa literalmente "recibir", tomar en las manos el yelmo de la salvación que es don de Dios. Por lo tanto, el creyente debe pedir y recibir activamente la mente de Cristo y la paz de Dios, para proteger y montar guardia sobre sus pensamientos.

Y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios. La espada era un arma ofensiva con una hoja de filo adosada a una empuñadura. Se usaba para herir o matar, y era símbolo de poder o autoridad, especialmente para juzgar y dictar sentencia.

El poder y la autoridad del cristiano lo constituye la Palabra de Dios. Al hablar de la espada del Espíritu o de la Palabra de Dios, la referencia aquí no apunta al Logos o a la Biblia entera como tal, sino al rema, la escritura particular, la afirmación, mandamiento o instrucción que el Espíritu dirige a nuestro espíritu o nos trae a la memoria en momentos de necesidad. Para que podamos manejar la espada del Espíritu con eficacia, debemos llenar nuestra mente de las Escrituras.

En el idioma griego se señala que el creyente debe recibir esta palabra específica de parte de Dios para una situación concreta. La revelación especial puede ser usada entonces como una afilada espada contra el enemigo y sus ataques.

Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu. La última y poderosa pieza de la armadura de Dios es la oración en el Espíritu. Esto significa orar en y con el espíritu en su lenguaje personal de oración, inspirado por el Espíritu Santo.

Al no orar con la mente sino con el espíritu, es posible obedecer el mandamiento de Pablo de "orar siempre". La única manera en que se puede orar siempre, o sin cesar, es orando con el Espíritu. Porque la mente tiene limitaciones; nos obstaculiza para orar como debiéramos. Pero el espíritu, redimido por la sangre de Jesús, y lleno del Espíritu Santo de Dios, no tiene limitaciones. Al orar, el Espíritu viene en su ayuda. Une sus fuertes ruegos a los suyos, e intercede ante Dios por usted y por el bienestar de otros creyentes. Cuando el Espíritu Santo lo capacita a orar de acuerdo con la perfecta voluntad de Dios, sus súplicas llegan a la presencia de Dios.

Piense en lo siguiente: su espíritu tiene acceso directo a sus cuerdas vocales, lo mismo que su mente. Por lo tanto, usted puede hacer voluntariamente una oración nacida en su espíritu. Si tiene don de lenguas puede hacerlo usando este don, ya que, -dice la Biblia-, el que ora en lenguas, a sí mismo se edifica. Esto, que a veces es dejado de lado porque parece muy egoísta, tiene absoluta validez cuando se trata de una comunicación a solas con el Señor. Cuando su oración pasa de lado su mente y hasta su lengua, la respuesta de Dios suele ser registrada por su mente y, entonces sí, queda capacitado para orar con entendimiento, tal como se señala en 1 Corintios 14:13-15.

Ahora bien: ¿Cómo se supone que se tiene que colocar la armadura de Dios? En oración, no hay otro modo. A riesgo de que lo calque como con carbónico y lo transforme en una especie de letanía tipo rezo, la colocación de la armadura de Dios que muestra Efesios 6 se hace efectiva en una oración más o menos así:

"En el nombre de Jesús, ahora me coloco toda tu armadura, Dios mío; en Cristo Jesús, calzo mis pies con el apresto del evangelio de la paz; en Cristo Jesús me coloco la coraza de justicia; en Cristo Jesús pongo en mi cabeza el yelmo de la salvación; en Cristo Jesús ajusto todo con el cinturón de la verdad; en Cristo Jesús tomo el escudo de la fe y en Cristo Jesús empuño la espada del Espíritu que es la Palabra.

¿Ya está? Una parte mayoritaria, sí: Lo que para nosotros parece nada más que palabras, para los demonios son realidades. Conozco un testimonio de alguien que en plena crisis ante una persona agresiva y violenta por influencia satánica, dijo en voz alta: Tomo tu escudo ahora Señor… Naturalmente ni él ni nadie vio absolutamente nada más que un calmarse por parte del hombre agresivo, pero nada sobrenatural ni fuera de lo común. Ese hombre, un día se entregó a Cristo y cuando lo hicieron recordar de ese incidente, él juró a quienes quisieran oírlo que él VIO con sus propios ojos el escudo que cubría a quien lo había colocado y que impidió, dijo, que pudiera atacarlo. Funciona.

Sin embargo, hay un punto que todavía, pese a la armadura colocada, parecería vulnerable. La oración que yo aprendí termina diciendo: …Y te doy gracias Señor porque tu gloria protege mis espaldas. Yo la aprendí así y la repetí muchísimo tiempo. No siempre funcionó. ¿Sabe por qué? Porque nunca, hasta ahora, me había preocupado por escudriñar debidamente cuáles son los requisitos que pone Dios para que su gloria proteja, realmente, nuestras espaldas.

(Isaías 58: 1)= Clama a voz en cuello, no te detengas; (No es cuestión de hacer una rutina de orar a los gritos, pero aquí te dice que si tiene que clamar, lo haga a voz en cuello, o sea a los gritos y sin detenerse. Aunque eso pueda producir cierto escándalo en la clase religiosa de nuestro tiempo)
…alza tu voz como trompeta, (como profeta), y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado. (Creo que está lo bastante claro como para no confundirse. El mensaje de Dios es: Nº 1: anunciarle a la iglesia que está en rebelión. Nº2: Cuando les vuelvan los colores a sus rostros, agregarles que también están en pecado. Una pinturita el ministerio, no? Como para ser declarados "mister simpatía", no le parece?

(2) Que me buscan cada día, y quieren saber mis caminos, como gente que hubiese hecho justicia, y que no hubiese dejado la ley de su Dios; me piden justos juicios, y quieren acercarse a Dios.

Cualquiera se da cuenta lo que Dios dice aquí. Parafraseando, "me buscan, hacen cosas, quieren revelación; todo como si fueran buenísimos y obedientes; como si cumplieran todos mis mandatos. Tienen, encima, la pretensión de pedirme juicios justos, como si ellos estuvieran al margen de un juicio justo.

(3) ¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido? (Vamos por partes, ¿Usted supone que si un pueblo hace todas estas cosas con sinceridad y rectitud de corazón, Dios los va a ignorar? Salta a la vista que todo esto era un cúmulo de ritos, tradiciones y costumbres que, en la dimensión cielo, no tenía ni registro ni entidad. Dios mismo lo dice en el final de este verso:) …He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores. (¿Usted quiere un agregado social para incluirlo a lo netamente espiritual? Aquí lo tiene: No es agradable a Dios el hombre que oprime a los trabajadores. Deje al marxismo, el nazismo, el centrismo, el liberalismo, el peronismo y el radicalismo de lado. Que los hombres sigan adjudicándose a sí mismos, si se atreven, cosas que pertenecen al pensamiento de Dios: el obrero oprimido, es causa de juicio para quien o quienes lo opriman.

(4) He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño inicuamente; (Esto es real: hay gente que ha proclamado ayuno para que Dios saque de un cargo o una posición eclesiástica a alguien. Ese es ayuno de hechicería y por lo tanto, diabólico) no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto. (Dios está enojado con la interpretación que el pueblo le da al ayuno. Y lo se lo hace saber:)

(5) ¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová?

(6) ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, (¿Nunca oyó hablar de gente atada, ligada en sus almas a padres, madres, hermanos, novios, o gente que hoy ya no está y que les causa profundos problemas de relación con el Señor? Bueno: aquí tiene una pequeña muestra de una manera de desatar esas ligaduras) …soltar las cargas de opresión, (Me imagino que sí oyó hablar de gente con cargas, no?) y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? (Hasta aquí lo que se pierde. Ahora va lo que tiene que hacer):

(7) ¿No es que partas tu pan con el hambriento, (No se trata solamente de generosidad social, que debe practicarse y es buena, sino del pan como alimento espiritual, como la proclamación del mensaje que a usted le ha rescatado de la perdición?) …Y a los pobres errantes albergues en casa; (No se trata de convertir su casa en hotel alojamiento de cuanto vagabundo pase o erigir una versión Light de un moderno crotario, obras que nadie discute y que están muy bien. Se trata de rescatar todos aquellos que espiritualmente andan perdidos por la vida, deambulando entre el espiritismo, la hechicería, el curanderismo, la brujería, el control mental, el yoga y cualquier otra clase de "serias facetas de la medicina alternativa" y traerlo a casa. Casa, en la Biblia, siempre es iglesia.) …que cuando veas al desnudo, lo cubras, (no se trata de ropa, obviamente, se trata del que por ignorancia, anda por la vida sin ningún tipo de cobertura) y no te escondas de tu hermano? (Es tristísimo, pero no deja de ser verdad: hay gente que por no incomodarse, se esconde de la vista del hermano en necesidad. Pueblo de Dios…

(8) Entonces (Cuando definitivamente abandonemos todas esas malas y falsas prácticas y comencemos a hacer lo que Dios desea realmente que hagamos, que va mucho más allá de las obras naturales o sociales, aunque las incluya) entonces nacerá tu luz como el alba, (Esto quiere decir no de improviso, no de golpe, paulatina y progresivamente, como en un amanecer los rayos del sol van corriendo los últimos vestigios de tinieblas) y tu salvación se dejará ver pronto, (¿Quién no quisiera ver con sus ojos esta clase de salvación y poder glorificar a Dios por esa visión?) e irá tu justicia delante de ti, (porque esa es tu parte, tu responsabilidad) y la gloria de Jehová será tu retaguardia…

Es indudable que uno de los puntos más sobresalientes de todo esto, -si no el más sobresaliente-, es la oración. La palabra, en el mismo contexto inicial, dice que debemos velar en ello, (la oración) con toda perseverancia y súplica por todos los santos. De allí que vemos con claridad que este pasaje de Efesios 6 no fue escrito simplemente como una bella metáfora. Fue escrito para que lo obedezcamos y lo apliquemos todos los días de nuestra vida.

Pero cómo puede un creyente colocarse una armadura que él o ella no puede ver, tocar o percibir? Por fe, haciéndonos una representación visual de cada una de sus partes. Nos ponemos la armadura al creer y confesar las promesas de Dios. Cada día, el creyente debiera orar Efesios 6:14-17 y por fe colocarse la armadura completa de Dios parte por parte. Tómese un minuto para aprender como colocarse la armadura de luz, el Señor Jesucristo.

Los lomos ceñidos con la verdad. JESUS ES MI VERDAD. Yo soy el camino, la verdad, y la vida, (Juan 14:6); En lo secreto me has hecho comprender sabiduría, (Salmo 51:6) He aquí, en perfecto orden, la armadura en sí misma, una declaración de fe y una promesa de Dios a través de su palabra escrita. Sigue:

La coraza de justicia. JESÚS, TÚ ERES MI JUSTICIA. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hecho justicia de Dios en él (2 Corintios 5:21). Y vosotros estáis completos en él (Colosenses 2:10)

Preparación del evangelio de la paz. JESÚS, TÚ ERES MI PREPARACIÓN. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (Filipenses 4:13)

El escudo de la fe. JESÚS, TÚ ERES MI FE. Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. (Gálatas 2:20) La fe es por el oír, y el oír por la palabra (rema) de Dios, (Romanos 10:17)

El yelmo de la salvación. JESÚS, TÚ ERES MI SALVACIÓN. Y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen (Hebreos 5:9) Jehová Señor, potente salvador mío, tú pusiste a cubierto mi cabeza en el día de batalla. (Salmo 140:7)

La espada del Espíritu que es la palabra (rema) de Dios. JESÚS, TÚ ERES MI PALABRA VIVIENTE. …él os bautizará en Espíritu Santo y fuego (Mateo 3:11) Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.

¿Qué pasa con usted? Seguramente no se le ocurriría ir a trabajar o a la iglesia sin estar correctamente vestido, pero: ¿Camina día a día con su vestimenta espiritual? Si no lo hace, el diablo lo ve andar espiritualmente desnudo, y se ríe porque sabe que está indefenso ante sus ataques.

Aprenda a colocarse la armadura completa de Dios, y hágalo todos los días. Niéguese a dejar que Satanás obstaculice o impida los propósitos de Dios para su vida! Ore construyendo un cerco de protección alrededor de usted mismo y de sus seres queridos. Eso es lo que vamos a poner en marcha a partir de ahora mismo, si es que realmente deseamos no padecer bajo las influencias "climáticas" del mundo espiritual, invisible, pero más que real, intangible, pero efectivamente cierto. Sobrenatural, pero munidos de un poder que viene del Cielo, que es totalmente gratuito y por gracia, y que además tiene total y absoluta victoria sobre otro poder sobrenatural, infinitamente menor sustentado por Satanás; ese poder por el que muchos cristianos, hoy día, en su peligrosísima ignorancia, hasta pagan entrada en teatros para ver, oír y, -obviamente-, compartir.

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El fin del siglo

Tomemos algo concreto, actual y literal: ¿Qué es un reino?¿Un lugar geográfico?¿Una especie de nube especial preparada para que vayan a sentarse a tocar la lira o el laúd, como se nos muestra en los dibujos, todos los que se portaron bien, o mejor como lo ve el mundo en general, simplemente todos los que se mueren? Si esto fuera así, el ochenta por ciento de lo que dice la Biblia serían mentiras, Jesucristo habría ido a la cruz innecesariamente, el infierno sería una mentira más para asustar a los chicos que no comen debidamente y Dios, que es mitad bueno y mitad tonto, terminaría salvando a todos los hombres hagan lo que hagan con sus vidas en la tierra. Descabellado. Injusto. Incoherente. Totalmente anti bíblico. Sin embargo, muchos autodenominados "cristianos", todavía piensan así.

Un reino es una jurisdicción, un ámbito donde se posiciona un rey, que es el que manda y un grupo de gente, que se supone que se subordina a ese rey, acata todas sus directivas, obedece todos sus mandatos y cumple en obediencia todo lo que se le manda. La esencia misma del evangelio de Jesucristo nos muestra que el reino no es un lugar para el que tenemos que esforzarnos en llegar, sino un ámbito SOBRENATURAL al que tenemos que estar dispuestos a recibir. …El reino de los cielos se ha acercado, fue lo que predicó Jesús. Hizo aclaraciones, mostró ejemplos, deslizó promesas y enseñó comparaciones, pero ninguna de ellas para fabricar doctrinas parciales, sino para establecer su autoridad y su dominio y para que todos supiéramos quién era ÉL y qué representaba. Mucho pueblo de Dios no lo tiene muy claro todavía.

(Mateo 13: 31-32)= Otra parábola les refirió, diciendo: el reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nido en sus ramas.

Esta pequeña parábola encierra, en toda su maravillosa profundidad, un resumen casi exquisito de una de las facetas del reino de Dios. Parece mentira que algunos eruditos entiendan que ya la interpretaron debidamente, que hayan escrito prestigiosos comentarios que muchas escuelas teológicas adoptaron como libro de texto obligado y hayan decidido que se debe enseñar eso agregando, de motus propio, que ya no hay nada más por ver o escudriñar. Están negando la revelación fresca, la palabra profética de Dios para este tiempo, lo que equivale a asegurar con irreverente liviandad la inexistencia de algo que Dios tiene desde siempre: su soberanía.

Olvidan que en el Proverbio 29:18 la palabra dice que… sin profecía, el pueblo se desenfrena. Y esto no habla de alguna especie de premonición o adivinanza personal. Habla que si el pueblo no recibe palabra profética, revelación fresca, se muere. Espiritual y físicamente. Muchos hombres y mujeres han muerto. Los cementerios están llenos de sus cuerpos. Pero muchas iglesias también han fallecido. Sólo son bancos, púlpitos, ritos, tradiciones, programas, actividades y palabrería vacía de espíritu y llena de humanismo filosófico.

El grano de mostaza, (Y note que dice EL grano y no UN grano), es un símbolo, una tipología. Y esto no es una ocurrencia o un invento mío. Más adelante, la Biblia se lo va a decir a usted personalmente para que no le quede ninguna duda. Al menos conmigo. Soy sólo el cartero, el mensajero circunstancial. Dice que el hombre, (que en este caso representa al rey, a Dios), lo siembra en SU campo. El campo es el mundo global. conclusión: el mundo ES DE DIOS, no de Satanás como predican algunos. Satanás es solamente un usurpador que si todavía está donde está y nadie lo sacó a patadas es porque los encargados de sembrar no siembran; o siembran buenos consejos, moralina, doctrinas sectoriales o razonamientos psicológicos y no la palabra del reino y así, al usurpador no lo puede usted echar, expulsar.

Dice luego que en su segunda fase, la semilla se transforma en la mayor de las hortalizas. Esto representa al grupo pequeño, a la congregación local. La hortaliza está en la huerta particular, en la quintita personal, esa que se riega con la latita de la unción que un determinado líder tiene para desarrollar su ministerio. Porque después dice que se convierte en árbol frondoso, y esto sí que es claramente una alegoría, ya que sabemos que no existe tal cosa como un árbol de mostaza.

Porque concluye señalando que vienen las aves del cielo (olvídese de los pajaritos y el cielo con nubes que usted ve; son ángeles), y hacen nido, (morada, habitación, sitio), en sus ramas. Por si no lo tiene claro: si el reino es semilla de mostaza, que pasa por ser hortaliza y se termina en árbol global, iglesia de Dios, las ramas, somos los miembros del reino. Los que decidimos creer, un día, que efectivamente el reino de Dios se ha acercado y elegimos, (por voluntad propia y el costo que pueda tener) formar parte de él.

(Verso 33)= Otra parábola les dijo: el reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado.

La mujer que se menciona aquí es la iglesia. Las tres medidas de harina, son la base con la que se fabricaban los panes, el alimento, lo cual es símbolo de la palabra. En Génesis 18:6 vemos que Abraham le ordena a Sara elaborar alimento con esa receta. Esconder, aquí, es infiltrar, intercalar, para que ese alimento tenga nutrimento, para que verdaderamente alimente y no se limite a llenar la barriga de quien lo consume.

En el mensaje de la predicación de la palabra por parte de la iglesia, está muy bien que se hagan referencias históricas, sociales, políticas, económicas y hasta doctrinales, pero si no tiene escondida en su contenido el resplandor de la gloria del reino de Dios, no pasa de ser un bonito discurso acerca de Dios, significado literal de nuestra conocida palabra: TEOLOGÍA. Y una más: deje ya de desconfiar de la levadura. (Hay sectores que han llegado a prohibir su consumo por parte de la congregación por considerarla pecaminosa). La levadura es sólo un símbolo de algo que entra, leuda y se queda con todo. Hay levadura para Dios y levadura para el diablo. Pero la levadura, en sí misma, es sólo un elemento para utilizarse; y no es ni mala ni buena, es levadura.

(Versos 34 y 35)= Todo esto habló Jesús por parábolas a la gente, y sin parábolas no les hablaba; para que se cumpliese lo que dijo el profeta, cuando dijo: abriré mi boca en parábolas; declararé cosas escondidas desde la fundación del mundo.

La parábola es el método que Jesús eligió para hablarles a sus contemporáneos. ¿Por qué lo hizo si ÉL sabía muy bien que toda esa gente, intelectualmente, era de muy escasa o nula formación como para que pudieran descifrar ciertos códigos idiomáticos? ¿No hubiese sido mucho más sencillo decirles las cosas por las claras para que cada uno supiera a qué atenerse?

Fíjese que ante cada enseñanza, Jesús siempre dijo: …el que tiene oídos para oír, oiga. ¿Eso quería decir que había muchos enfermos de hipoacusia u otros problemas auditivos? Desde ya que no. El nunca se refirió al oído como uno de los cinco sentidos naturales. Él era Sumo Sacerdote fiel al orden de Melquisedec. Estaba parado sobre una tierra, compartiendo, dialogando, vistiendo, comiendo y bebiendo como sus paisanos, sujeto por propia voluntad al sistema natural, pero fiel, absoluta y decididamente leal a la eternidad, su real y verdadero origen.

Por lo tanto, la parábola, eran las tres medidas de harina con la cual ÉL preparaba el alimento espiritual, pero escondiendo -como la levadura-, un mensaje claro del reino de Dios que sólo podía ser oído por aquellos que tenían sus oídos espirituales abiertos. Hoy sucede lo mismo con los que predican el auténtico evangelio de Jesús, el evangelio del reino que se acerca al hombre. De allí que cuando le dicen que lo suyo es demasiado profundo, demasiado…espiritual, y que para que le entiendan usted tiene que hablar con más sencillez, reflexione: A EL se lo dijeron antes, pero ÉL siguió firme conforme al mandato divino.

(Salmo 78: 1-3)= Escucha, pueblo mío, mi ley; inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca.

Abriré mi boca en proverbios; hablaré cosas escondidas desde tiempos antiguos, las cuales hemos oído y entendido; que nuestros padres nos las contaron.

Ese "inclinad vuestro oído", implica una actitud literal con contenido filosófico. Imagíneselo. ¿En qué condiciones físicas debería usted inclinar su oído? Entre otras cosas, para oír lo que tiene para decirle uno que se encuentra, en el aspecto que sea, en un nivel más bajo que el suyo.

(Mateo 13: 36)= Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa, y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: explícanos la parábola de la cizaña del campo.

PRIMERO: Nadie tenía rubor ni pudor en despedir a la gente cuando Jesús terminaba su mensaje. No había ni cortesía, ni diplomacia, ni relaciones públicas. Nadie pensaba en el "qué dirán" ni en él "¿No se ofenderán?", Ni tampoco en el "Que se vayan cuando los hermanitos lo deseen". No señor. Terminó el mensaje, terminó el almuerzo espiritual y a otra cosa. Si no tiene apuro hermanito la sigue en la vereda, pero hágame el servicio de irse porque tengo que cerrar el templo. Se los despedía y a otra cosa.

SEGUNDO: Los discípulos sí que prestaban atención a su status, al qué dirán y el concepto que pudieran tener de ellos. Jamás habrían pedido una explicación como esa delante de toda la gente. Allí, seguramente, ellos ponían cara de sabihondos y es capaz que le dijeron a alguno que se había quedado con la boca abierta: "¿Has visto? ¿Te das cuenta ahora como es la cosa?¡ Despiértate, dormido!"

TERCERO: Los discípulos de Jesús no tenían sus oídos espirituales muy afinados todavía. Era la diferencia entre ellos y Pablo. Pablo tuvo un encuentro con Cristo que cambió totalmente su vida. Los discípulos convivieron con Jesús. No es lo mismo. Lo que Dios hizo poner en la Biblia de uno y los otros, le muestran a usted la diferencia.

(Verso 37)= Respondiendo él, les dijo: el que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.

PRIMERO: Aquí tiene usted muy claramente definido quién es el hombre que siembra la semilla de mostaza. SEGUNDO: Creo que vale la pena aclararle algo sobre el campo. Para el agricultor, el campo es una promesa de cosecha. La extensión del terreno da la visión de una buena cosecha. Jesús dice: el campo es el mundo. El propio cuadro de imágenes de Cristo señala el proceso de la evangelización en el ámbito mundial: salgan y siembren, dice. El campo puede ser fértil o no; puede verse afectado por la sequía, es decir por una gran necesidad espiritual, o por insectos, (estos son los opositores espirituales), pero, en cualquiera de los casos, el campo nos convoca a la obra. Alza tus ojos y mira; la cosecha está lista.

(Verso 38)= El campo es el mundo, (tanto amó Dios al mundo. Tanto amó Dios al campo), la buena semilla son los hijos del reino, (No dice los salvos, dice los hijos del reino), y la cizaña son los hijos del malo. (Usted lo sabe: la cizaña no es yuyo, hierba seca, como muchos erróneamente suponen y hasta predican. Eso sería muy fácil de identificar y nadie podría confundirse. La cizaña es una semilla idéntica a la del trigo, pero tiene un gusto amargo y además es tóxica, venenosa. Ahora: ¿Cómo es que la cizaña va a parar allí, junto a la buena semilla?)

(Verso 39)= El enemigo que la sembró es el diablo; (Listo. La cizaña no aparece de manera circunstancial o por casualidad. Alguien la tiene que sembrar, igual que la buena. Aquí le dice con meridiana claridad quién siembra la mala semilla en el campo para que se confunda y se mezcle con la buena) La siega es el fin del siglo: (No habla del final de la década del noventa, de la del dos mil cien. Siglo, aquí, es KOSMOS, y significa sistema) y los segadores son los ángeles. (Óigame bien: a usted no le ha sido entregada ninguna hoz, ninguna guadaña. No es su responsabilidad eliminar la cizaña. Lo único que usted tiene que hacer es discernirla, detectarla, para no contaminarse con ella. Para no llevar amargura a su boca y para no correr riesgos con el veneno. Son los ángeles enviados de Dios los que habrán de dar cuenta de ella). Mire lo que dice en Apocalipsis.

(Apocalipsis 14: 15)= Y del templo salió otro ángel, clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura.

Fíjese que en contra de la doctrina del arrebatamiento y la gran fuga, que es la que sigue predicando que Cristo viene hoy, esta noche, mañana, la palabra le está diciendo que el gran día del fin habrá de empezar con la siega de la cizaña, (o sea: los impíos), y no con el arrebatamiento de la iglesia como muchos piensan y esperan. Ojo: va a haber un arrebatamiento, pero no será antes de la siega de los malos. No consolido, defiendo, invento ni altero doctrinas: sólo leo la Biblia.

(Mateo 13: 40)= De manera que como se arranca la cizaña y se quema en el fuego, así será, (Igualito, de la misma manera), el fin de este siglo, de este sistema, del humanismo, de la perversidad, de la carnalidad incrédula.

(1 Corintios 10: 11)= Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos.

(12) Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.

Este pasaje le da más forma a lo dicho. Le preavisa que mientras más firme y sólido le parezca que está, más cuidado tiene que tener. Es posible caerse en la gran siega por vivir de suposiciones dogmáticas, doctrinales, morales, filosóficas o psicológicas, en lugar de hacerlo por lo que dice la Palabra. Hay muchos así. Pero por si aún le quedan dudas, mire lo que sigue:

(Mateo 13: 41)= Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, (En el fin del siglo, del sistema, del tiempo, en la siega final) …y recogerán de SU REINO, (Bueno: Ahora preste toda su atención a esto porque es clave-re-clave. No le está diciendo que los ángeles van a recoger del campo, del mundo, de afuera lo que van a recoger; dice que de SU REINO, es decir: de su membresía, de los que dicen ser sus hijos de su iglesia) …a todos los que sirven de tropiezo. (Por si le quedaba alguna duda, le explico: el mundo incrédulo y secular no es tropiezo para la iglesia, sencillamente la ignora, no le da bolilla, no existe; el mundo hace la suya. Muchos de los que están dentro de la iglesia, ya sea disfrazados, infiltrados, convencidos o acostumbrados, si pueden serlo. Y aquí entran tanto calienta-bancos, ujieres, diáconos, ministros, músicos, cantantes, líderes, maestros, pastores, cualquiera que esté influido puede servir de tropiezo. No habrá privilegios, dice A TODOS.) …Y a los que hacen iniquidad. (Queda claro: dentro del reino, dentro de la llamada iglesia, hay gente que hace iniquidad. Esos se van primero, no los buenos ni los justos. Y adónde van…

(Verso 42)= Y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Creo que ya no le caben dudas que esto no es ningún arrebatamiento de la iglesia en gloria, no es así? Pero…¿Y qué pasa con los que no son impíos?¿Para dónde van?

(Verso 43)= Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su padre. El que tiene oídos para oír, oiga.

Está muy claro que para que los justos del reino resplandezcan, primero habrá que limpiar ese reino de toda presencia oscura. La gran siega llegará primero, pasará una zaranda por la iglesia y los que queden, el remanente de Dios, resplandecerán en gloria. Mire lo que encontramos en Daniel:

(Daniel 12: 1-3)= En aquel tiempo (Fin del siglo, del sistema presente) …se levantará Miguel, (Miguel es un arcángel, cabeza de los ángeles encargados de la siega) el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo (Miguel está de nuestra parte) y será tiempo de angustia (Parece que para la gran gloria falta todavía) cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, (Los justos resplandecerán y se quedarán; Los malos del Reino, serán segados) todos los que se hallen escritos en el libro. (Habla del registro del trono de Dios, no de la nómina de los miembros de una congregación local. De los que son de corazón recto y agradan a Dios y están aprobados, no de los que van todos los domingos a un templo, hacen cosas, ejercen ritos, o dicen ser cristianos. Dios lo sabe.)

(2) Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra (los muertos) serán despertados, unos para vida eterna, otros para vergüenza y confusión perpetua.

(3) Los entendidos (los justos) resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, (Dice los que enseñan la justicia, no doctrinas denominacionales como prioridad total y absoluta, teología vacía, moral y buenas costumbres. Justicia, es palabra revelada de Dios) como las estrellas a perpetua eternidad. (Pero hermano…es Daniel…Antiguo Testamento…Usted sabe…¿Cómo sabemos que esto tiene que ver con el fin y no con algún juicio intermedio de Dios?)

(4) Pero tú, Daniel, cierra las palabras y el libro hasta el tiempo del fin.

Juicios podrá haber muchos, pero fin hay sólo uno mencionado como tal. Ahora recapitulemos: el día del Señor, ese que vendrá como ladrón en la noche, habrá de llevarse primero a todos los impíos que están DENTRO del reino, dentro de la iglesia. Los que quedan y resplandecen son los justos. Esto está claro, verdad? Pero entonces…el arrebatamiento…¿Es solamente una ilusión? Para nada. Mire:

(1 Tesalonicenses 4: 13)= Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen (es decir de los que murieron) para que no os entristezcáis como los otros (los incrédulos) que no tienen esperanza.

(14) Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, (está hablando de los que realmente creen, no de miembros eclesiásticos masificados) así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. (Calma. Va a haber un rescate después de todo, viste? Pero…¿De quiénes y cuándo?)

(15) Por lo cual decimos esto es palabra del Señor: (Cuidado. Atención. Pablo va a decir algo que viene de Dios. Esto no es ocurrencia humana paulina. Dice que es palabra del Señor. Y el Señor, cuando habla, lo hace desde un ámbito de eternidad; no se dirige a un tiempo cronológico sino a una condición, a un estado. No se trata de vivos y muertos físicos, porque para Dios la muerte física no existe: se trata de muertos o vivos espirituales, porque Dios es Espíritu y habla siempre desde esa posición) que nosotros que vivimos, (O sea: Que hemos creído de verdad) que habremos quedado hasta la venida del Señor (¿Que habremos quedado de qué?¿No será de la gran siega?) …no precederemos a los que durmieron.

(16) Porque el Señor mismo con voz de mando, (autoridad divina) con voz de arcángel (que ya habrán finalizado con la gran siega) y con trompeta de Dios (palabra profética) descenderá del cielo (¡Cristo vuelve!) y los muertos en Cristo resucitarán primero.

(17) Luego nosotros los que vivimos, (Pablo ya no vive, es revelación profética, global) los que hayamos quedado, (¿Los que hayamos quedado de qué? ¿Con vida? Pablo, entonces, no encaja allí. Simple. Los que hayan quedado de la gran siega. Los justos que resplandecen) seremos arrebatados, (el término ARREBATADOS implica: Capturar, atrapar, quitar, tomar. Ejemplos: Enoc, Felipe después que bautiza al etíope, Pablo cuando visitó el tercer cielo) juntamente con ellos (¿Con quiénes? Con los muertos EN Cristo) en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor: (Dice SIEMPRE. Definitivamente. Hasta nunca jamás. Eternidad).

Decididamente no estaba usted equivocado. El arrebatamiento sobrevendrá. No le mintieron. Lo único que va a tener que hacer ahora es patear un poco esa doctrina basada en un solo versículo y hacer lo que la Biblia dice que tiene que hacer: seguir creyendo en eso, pero cambiando el mapa y la mentalidad. Ya no más un rapto de gente que no puede con el diablo sino arrebatamiento de una iglesia resplandeciente en gloria y victoria después que los ángeles arrasen con todos los impíos que hay en el reino, no fuera del reino. ¿Todavía tiene dudas? Y sí: no es fácil renovar nuestro entendimiento como se nos pide en Romanos 12:2. Pero hay más escritura que confirma esta visión, mire:

(Mateo 24: 29)= E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, (Tiempos de angustia, se acuerda?) el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. (Si no me fuera por las ramas, me pararía aquí a explicarte por qué esa diferencia entre "el cielo" de donde se caen las estrellas a "los cielos" conmovidos. Aquí empieza a decirle qué va a pasar y cómo va a pasar)

(30) Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. (Supongo que le queda claro que la iglesia no se va en derrota sino en poder y gran gloria)

(31) Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, (después de la gran siega, cuando los justos resplandezcan) de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.

Así será el gran día, sí señor. Pero…¿Cuándo será? Nadie lo sabe. Sólo nos da, más abajo, una pequeña pista.

(Verso 36)= Pero del día y la hora nadie sabe, ni aún los ángeles del cielo, sino sólo mi Padre. (Queda claro: nadie lo sabe, sólo el Padre. Pero aquí va la pista.)

(37) Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. (La pista es: como en los días de Noé. ¿Y cómo eran los días de Noé? Número uno: el anunciaba a todo el que quisiera oír lo que Dios le había dicho que iba a hacer, pero nadie lo escuchaba. Sólo su familia y con algunas reservas. Nadie le creía. En un marco de libertinaje y corrupción masificada, Noé no era más que un viejo loco hablando delirios místicos. ¿Andará alguno así hoy por allí según los "racionales" del evangelio? ¿Qué más? Tenemos una señal.

(38) Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, (¿Quiénes comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, los justos o los impíos? Los impíos, porque los justos estaban muy ocupados ayudando a Noé a preparar el arca.) hasta el día en que Noé entró en el arca, (39) y no entendieron, (¿Quiénes no entendieron?¿Los justos o los impíos? Los impíos) hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos (¿A quiénes se llevó el diluvio, a los justos o a los impíos? A los impíos, los justos estaban dentro del arca.) Así será también la venida del Hijo del Hombre. (Listo. La gran siega se llevará primero a los impíos para que los justos puedan resplandecer).

(40) Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado y el otro será dejado,

I’m sorry: ¿A usted no le enseñaron, como a mí, que esto era el arrebatamiento y que el que sería tomado era el justo y el que se quedaba sin saber qué había ocurrido era el impío?¿No se hacían bromas con esto? Cuando usted llegaba a un lugar y no encontraba a nadie, no hacía el chiste, la broma, el chascarrillo ese de: "Eh…no habrá venido el arrebatamiento y yo me quedé? Mucho me temo, a la luz del contexto de lo que hemos visto en este trabajo, que esto es exactamente al revés. El que vuela es el impío y el que se queda -para resplandecer- es el justo, que posteriormente, será arrebatado. ¿Lo puede ver o es demasiado para usted?

Hay otra escritura, en Lucas 17: 28-30, donde la pista son los días de Lot además de los de Noé. Ahí le dice que los impíos, (no los justos que se tomaron el olivo cuando los ángeles les avisaron lo que iba a hacer Dios) comían, bebían y se divertían en orgías varias hasta que llovió fuego y azufre del cielo y los destruyó a todos los impíos. Y lo remata, en el verso 30, con un: Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste.

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Los otros mandamientos

Si existe dentro del pueblo de Dios, tanto sólido y maduro como nominal y frívolo, alguna palabra que implica un altísimo respeto casi reverencial ante la cual nadie o casi nadie puede permanecer indiferente, esa palabra es MANDAMIENTO.

Al oírla o pronunciarla, tanto eruditos como legos, tanto creyentes como ateos, tanto escudriñadores como cómodos oidores de la palabra, inmediatamente no pueden sustraerse de la inercia de irse a las viejas tablas de Moisés, a los antiguos diez mandamientos clásicos, en derredor de los cuales se han tejido y destejido cientos de interpretaciones, hipótesis, doctrinas y hasta reglas y estatutos que aun oprimen a sectores ultra-legalistas que decidieron minimizar la gracia del Nuevo Pacto.

Sin embargo y como siempre, la Biblia es mucho más clara que la posición teológica de muchos hombres y mujeres que dicen haberla estudiado. Lo que demuestra, -una vez más-, que la Biblia no necesita gente que la interprete, porque con la unción y la guía del Espíritu Santo, ella se interpreta sola y deja detalles muy claros que muestran, por ejemplo, que los diez mandamientos históricos y clásicos, no fueron los únicos.

Quédese tranquilo. No le voy a decir absolutamente nada que no pueda respaldar con la palabra clara. Creo que una de las negligencias más agudas que el ministerio del maestro ha cometido a lo largo de todo el historial de la iglesia, es haberse prestado a enseñar muchas cosas surgidas por decisión de hombres reunidos en convenciones, congresos y concilios, que no siempre tenían parentesco con lo que las Escrituras decían al respecto. Así que abra bien sus oídos, sus ojos y su corazón espiritual y deje que Cristo llene su entendimiento con su mente. Coincida o no con lo que le enseñaron y coincida o no con la doctrina denominacional del lugar donde usted se congrega. Las radios cristianas, por ejemplo, y a las que no me gusta denominar así, sino “creyentes haciendo radio”, no nacieron para financiar sectas; nacieron para fundamentar la sana doctrina que barre de un escobazo con cualquier posición sectaria, venga desde afuera o se encuentre muy adentro. ¿Y sabe qué lograron? Sacar de la esclavitud opresiva a tantos hermanos sumidos en la ignorancia.

Comencemos por lo que nosotros conocemos como LAS BIENAVENTURANZAS. ¿Quién es el osado, el atrevido, que se anima a verlos como mandamientos en lugar de bienaventuranzas?¿Con qué base? Bueno; por decir algo, con la que nos dice que Cristo jamás sugiere nada, que siempre ordena, manda, impone, que entre paréntesis, es el significado literal de la palabra MANDAMIENTO.

(Mateo 5: 1)= Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos.

Preste atención a dos detalles: Jesús no predicaba de pie ni necesitaba de púlpitos o plataformas más elevadas. El simplemente se sentaba, al mismo nivel que los que le oían. Otra: dice que vinieron a él sus discípulos. Atención que no está hablando solamente de los doce; porque cuando se refiere a ellos, exclusivamente, los llama así: los doce. Obvio es, entonces, tener en cuenta que, en este caso, eran muchos más que doce.

(2) Y abriendo su boca, les enseñaba, (Era una enseñanza, no un consejo; un decreto real, no una sugerencia amistosa y humana; un mandato divino, una orden, un imperativo) diciendo: bienaventurados los pobres en espíritu, (Habla de humildad) porque de ellos es el reino de los cielos. (O sea que los soberbios o los fatuos, no tienen lugar ).

Hay que aclarar que la palabra BIENAVENTURADOS, es la palabra MAKARIOS, que viene de la raíz MAK y significa: "Algo grande" o "Algo de larga duración". También habla de alguien muy feliz o bendecido.

(4) Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. (No te habla de los llorones permanentes por cuestiones particulares, sino de los que sienten dolor agudo a nivel de llanto por los perdidos. Fijese cómo andaremos, que este pasaje dio origen, en algunos lugares, a lo que yo llamo oración lloriqueada. Es como que se supone que Dios, a mayor lamento y a mayor litros de lágrimas, mayor poder va a hacer fluir. Qué lástima. No han entendido nada. Dios no se mueve por lástima; Dios se mueve por fe.

(5) Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. (Por favor; no confundir mansedumbre con pasividad; con eso que en algunos círculos llamados cristianos, todavía se sigue denominando "resignación cristiana". No existe tal cosa. Manso es tranquilo, sereno, íntegro. Sustancia interior de alguien que sin embargo es: firme, fuerte e inconmovible.)

(6) Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. (Ojo: esta no es una puerta dogmática o fundamentalista abierta a la guerrilla, la subversión armada y revolucionaria de cualquier color. Aunque estuviera guiada por las mejores intenciones sociales y la más alta sublimidad de sus ideales. Te habla de hambre y sed de la justicia de Dios, que es como decir: venga tu reino y hágase tu voluntad.)

(7) Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. (Aquí también ha existido error. Se ha confundido, a veces misericordia con permisividad. Iglesias llenas de pecado luchan hoy por no morir sin hacer nada con ese pecado, frenados por lo que ellos llaman misericordia. La palabra MISERICORDIA, es la palabra ELEEMON y proviene de la raíz ELEEO, que significa "tener misericordia" y ELEOS, que es "Compasión activa". Nunca permisividad o hacer la vista gorda).

(8) Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. (No habla de una limpieza física, aunque claro está que la incluye. No es buen testimonio un creyente mugriento, sin desodorante y oliendo a fritura. Habla de limpio en lo que la palabra (KATHAROS) significa: sin mancha, puro, sin contaminación. ¿Dónde encontrar, hoy, corazones no contaminados?

(9) Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. (Una vez más conviene hacer la aclaración para que nadie se confunda y, mucho menos, tergiverse el ideal de Dios. No habla de los pasivos que se aguantan cualquier cosa que les haga el enemigo. Eso es estoicismo, cuestión bastante cercana al satánico masoquismo, que es una predilección por todo aquello que produce sufrimiento, dolor. Un hijo de Dios, es alguien portador de paz, es cierto, pero también de victoria, no alguien sumido en un galopante estrés y una permanente sensación de derrota.)

(10) Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, (no habla de delincuentes perseguidos por la policía, habla de hijos de Dios perseguidos, a veces, por el fariseísmo moderno de ciertos sectores de la iglesia institucional) …porque de ellos es el reino de los cielos.

(11) Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.

Este pasaje ha sido muy predicado, muy analizado, muy estudiado y, en muchos casos, ha servido para avalar comportamientos inadecuados en el pueblo de Dios. Rebeliones sociales, políticas y hasta violentas, han sido fundamentadas en que si a causa de ellas se recibe persecución, esto ya estaba escrito aquí y cuenta con el beneplácito de Dios. No es así. El texto es claro y la historia también. Por lo tanto, el principio espiritual que salta de estos versículos no puede llevar a confusión o a error. Dice que cuando seamos vituperados, o cuando se nos calumnie o ataque por SU CAUSA, seremos bienaventurados. No cuando nos convirtamos en transgresores a las leyes establecidas, sean justas o injustas. Y atención: la historia nos muestra que, desde el pueblo de Israel hasta nuestros días, la persecución siempre llega desde los sectores religiosos que conviven con la iglesia, no desde afuera como se nos ha enseñado no sé por qué. La prueba, la corroboración de esto, está en el verso que sigue:

(12) Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros. (¡Quiénes persiguieron a los profetas, el Sanedrín o los romanos? ¿El mundo o la iglesia?)

Aquí finalizan las bienaventuranzas, pero quiero rescatar algunos versículos más porque es lo que necesito para que lo vea por usted mismo sin necesidad de que nadie se lo enseñe. Sal de la tierra.

(13) Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿Con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.

Esto está muy claro; la sal ha sido puesta para sazonar lo insípido. Ahora: si por alguna causa eso no sucede, ¿Para qué sirve? Pues para nada. Es basura. No hay sal que pueda salar la sal. Deberá ser arrojada fuera y pisoteada, quemada y destruida conjuntamente con la hojarasca, la cizaña y tantas cosas más que no sirven para nada.

Después le toca el turno a la luz. A la nominación, por parte de Cristo, de los creyentes, como luminares; como gente colocada en un lugar no para traer más oscuridad y confusión dogmática o doctrinal, sino luz, revelación fresca; palabra viva, eficaz y activa para hoy.

(14) Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte (Un monte, en la Biblia, siempre habla de un lugar más alto que lo anterior) no se puede esconder.

(15) Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud (Ninguna iglesia puede ser luz del mundo encerrada dentro de las cuatro paredes de un templo) sino sobre el candelero, (Ya lo hemos estudiado; el candelero es la iglesia que Dios quiere, así se dice en Apocalipsis) y alumbra a todos los que están en casa.

(16) Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

Recapitulemos. Según se nos ha enseñado a muchos de nosotros alguna vez, y aun hoy se sigue enseñando en no pocos lugares, estos son más o menos, algo así como "sabios consejos de Jesús" fruto de sus enseñanzas y predicaciones en el marco de su ministerio.

Dice que tenemos que tener un espíritu humano pobre, para que el Espíritu Santo de Dios pueda hacer la obra; que tenemos que llorar por los perdidos o por los que, a pesar de congregarse, todavía andan en tinieblas; que tenemos que ser mansos, serenos, sobrios, templados, íntegros, reales, veraces, transparentes; que tenemos que tener permanentemente más hambre y sed de Dios; que tenemos que evidenciar tanta misericordia como Él tiene de nosotros mismos; que debemos mostrar un corazón limpio, recto de toda contaminación espuria llena de intereses personales, sectoriales o privados; que tenemos que ser portadores de paz, nunca de contienda, así creamos que es "contienda santa"; que tenemos que ser la sal que le cambie el sabor a las doctrinas mundanas y seculares inundadas de filosofía, humanismo, sicología o cientifismo y que tenemos que ser la lámpara que alumbre en la oscuridad.

Ahora bien: leemos todo esto, según nuestros modos y costumbres religiosas de leer la Biblia y pensamos: "¡Qué sabiduría hermosa tenía el Señor!" Comprobamos una y otra vez que sus "consejos", aparte de ser muy prácticos, son efectivos y viables. Después de leerlos una y otra vez resolvemos: ¿Cuáles vamos a seguir?¿Qué consejos de esos vamos a incorporar a nuestra vida? Mandamientos… – ¿Cómo? – …No son consejos, son mandamientos… – ¡No!¡Mandamientos son los diez, los de las tablas. Esos deben guardarse y respetarse. – …Estos también… – ¡Pero no! Estas son…sugerencias amorosas de Jesús a sus discípulos! – No. Cristo es Dios. Dios jamás sugiere. Dios ordena, manda, impone.. – ¡Vamos!¿De dónde saca usted que estos son mandamientos?

Simple; he leído el capítulo 5 del evangelio según Mateo. Lo he seguido atentamente desde el versículo 1 hasta el 16. Si me detengo allí, caigo en el mismo error de tomar todo esto como consejos prácticos; pero si sigo la lectura, dentro del mismo contexto, primero me voy a encontrar con los versos 17 y 18 que aluden al respeto de Cristo por la ley, y después, en el verso 19, la claridad meridiana de algo que siempre estuvo escrito allí…

(19) De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.

(20) Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

¿Hace falta más? Yo, hombre, hijo de Dios, quiero entrar en el reino de los cielos y ser llamado grande allí. Yo, maestro, estoy confrontado por Cristo a enseñar estos mandamientos puntualizando, una vez más, que no son ni consejos ni mucho menos sugerencias graciosas. Son mandamientos divinos; tienen esa entidad aunque ÉL los llame "pequeños". Ahora. Usted tómelos o déjelos, pero ya está avisado. Por la palabra misma y por mí, que sólo soy uno más de los que debe enseñarla sin contaminación de carne humana. ¿Qué hacer, entonces, con estos pequeños mandamientos del Señor?

(Juan 10: 17)= Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar.

(18) Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.

Primer modelo: Jesús recibe un mandamiento de Dios Padre que no tiene nada que ver con los diez de las tablas de la ley de Moisés. Y ese mandamiento, esa orden, le impone entregar su propia vida. ¿Y qué hace ÉL? ¿Lo analiza, lo reflexiona, lo sopesa, lo cuestiona, lo evalúa, busca consejos o ideas en otros? No. Simplemente hace lo que un hijo debe hacer: obedece. Le cueste lo que le cueste, obedece. Así es. Otro, mire…

(Juan 12: 49-50)= Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar.

Segundo modelo: Cristo jamás predicó lo que se le dio la gana, lo que le pareció correcto y ni siquiera lo que ÉL podía suponer que la gente necesitaba. Él recibió mandamiento expreso sobre lo que tenía que decir y cómo lo tenía que decir. Cristo, hoy, es la Iglesia. Ahora: ¿La iglesia sigue fiel a este mandamiento o, por el contrario, ha adaptado el mensaje a sus intereses, sus ideas, sus principios particulares, sectoriales, doctrinales o denominacionales? Le recuerdo: trasgresión sigue siendo pecado, aunque esté revestido con una piadosa capa de buena voluntad y deseos sinceros de hacer el bien. Y lo que está en juego, fíjese, no es mera teología; mire como cierra este pasaje. Verso 50:

(50) Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así, pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho.

Me parece que es como para prestarle debida atención. Está en juego nada menos que la vida eterna. Y lo que viene es más delicado todavía, mire:

(Juan 13: 34)= Un mandamiento nuevo os doy (Aquí no te deja ni la menor posibilidad de que usted se confunda. Es un mandamiento nuevo, no un consejito práctico, una sugerencia permisiva o una buena idea amistosa. Es un mandamiento. Y un mandamiento, o se obedece o se transgrede. ¿Y cuál es?) …que os améis unos a otros, como yo os he amado, que también os améis unos a otros.

Aquí, lo que hago, es mirar retrospectivamente, que es como decir: mirar hacia dentro de mí mismo. Lo segundo que hago, es decirle que sí; que lo y la entiendo. Llevo bastante ya viendo la suma de odios, resentimientos, amarguras y rencores que se pueden acumular en una sola vida a través de no muchos años. ¡Claro que lo entiendo! ¿Y, quiere una buena noticia? ¡El Señor también lo entiende! Si yo, humano, falible, imperfecto-, he visto bastante, imagínese todo lo que EL lleva visto de su Creación…

Y por eso siempre estuvo, está y estará dispuesto a oírle, a escuchar sus dramas, su confesión, sus luchas. Está dispuesto a perdonárselo todo. Pero tendrá que confesar y arrepentirse, porque un mandamiento es una orden imperativa, ineludible; o se obedece, o se transgrede. Y el mandamiento dice que tenemos que amarnos los unos a los otros como ÉL nos amó a nosotros. Es más: en otros textos dice que este es el mayor de los mandamientos (Mateo 22). Entonces, si este es el mayor de los mandamientos, su trasgresión lo convierte en el mayor de los pecados, no?

Está bastante claro ya. Además de las tablas de Moisés, Cristo dio también mandamientos que deben ser obedecidos por nosotros, sus discípulos: ¿Lo confirmamos?

(Hechos 1: 1)= Escribe Lucas y dice: En el primer tratado, oh Teófilo, hablé de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar (2) hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido.

Esto habla de una transferencia de autoridad y misión. Son condiciones laborales ministeriales para el tiempo presente y mientras no se obedezcan, ni hay autoridad ni posibilidades ciertas de cumplir misión alguna.

Esto no se detiene allí. Pablo, en su primera carta a la iglesia de Corinto, ataca varias problemáticas que tienen que ver con una iglesia rebosante de fe y de dones, pero altamente desordenada. Precisamente, en el capítulo 14, esclarece varias cosas que tienen que ver con ciertos dones que hoy todavía parecen estar desajustados del propósito de Dios. Y lo remata:

(1 Corintios 14: 37)= Si alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor.

Eso significa lisa y llanamente que aquellos que están dotados espiritualmente, tendrán que recibir estas instrucciones de Pablo como un mandato apostólico. Aquellos que las rechacen (¡Y cuántos quedan todavía!) serán responsables de las consecuencias derivadas de su ignorancia..

También especifica mandamientos muy puntuales como para que nadie se confunda.

(Efesios 6: 1)= Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo.

(2) Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; (Y a continuación te recuerda la promesa) (3) Para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.

También hay mandamiento claro sobre aspectos teológicos, de esos que han sido causa de polémicas, disensos, divisiones, diversas doctrinas y, como consecuencia, nacimiento de lo que nosotros rotulamos como denominaciones, palabra que -obviamente-, no está en la Biblia en ninguna de sus traducciones..

(1 Timoteo 1: 3)= Como te rogué que te quedases en Efeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina, (4) ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas mas bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora.

(5) Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida, (6) de las cuales cosas desviándose algunos, se apartaron a vana palabrería, (7) queriendo ser doctores de la ley, sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman.

¿Cuántos saben, hoy, aunque por ética y respeto, prefieran no decirlo, que una gran proporción de comentarios bíblicos están escritos por eximios teólogos cargados de prestigio, títulos y reconocimiento, pero sin la menor participación de la guía del Espíritu Santo? Resulta claro y notorio que, este mandamiento de Dios, no debe ni puede conducir a enfrentamientos y debates, sino al amor de Dios y los seres humanos.

(Hebreos 7: 17)= Viene hablando de Cristo y dice: …Pues se da testimonio de él: tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.

(18) Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior (el sacerdocio levítico que es externo) a causa de su debilidad e ineficacia (pues nada perfeccionó la ley) y de la introducción de una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios.

Esto significa que se abroga el mandamiento de la ley, porque es ineficaz, y se restaura la era de la Gracia, que como hemos visto, nos trae nuevos mandamientos para obedecer.

Mayor claridad todavía, con respecto a estos "otros mandamientos" lo arroja un texto que vemos en la primera carta de Juan. Allí, sin dudas, habla de Cristo; ni menciona a Moisés ni tampoco a Dios el Padre. Todo lo enfoca conforme al hijo: mire:

(1 Juan 2: 1)= Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; (¿Para qué escribe Juan?) Y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. (¿De quién está hablando? De Jesucristo.)

(2) Y él, (Jesucristo) es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.

(3) Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, (¿A quién? A Jesucristo.) Si guardamos sus mandamientos. (¿Los mandamientos de quién? Pues…de Jesucristo)

(4) El que dice: yo le conozco, (A Cristo) y no guarda sus mandamientos, (Los de Cristo, no los de Dios Padre, los de las tablas de Moisés) el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; (5) Pero el que guarda su palabra, (La palabra de Cristo ES mandamiento.) En este verdaderamente el amor de Dios e ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él.

(6) El que dice que permanece en él, (En Cristo), debe andar como él anduvo.

Sigue hablando de Cristo y concluye, en el capítulo 3, verso 24, con lo siguiente:

(1 Juan 3: 24)= Y el que guarda sus mandamientos, (Los de Cristo) permanece en Dios, y Dios en él.

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Operación ágape

En más de una oportunidad, en algunos estudios donde estuvimos viendo algo sobre una de las más repetidas palabras del evangelio, AMOR, enseñaba que, dentro del significado de cada una de las varias que en los originales se traducen como AMOR, se encontraba ÁGAPE. Esta es la más utilizada, especialmente cuando se habla del amor de Dios. Muchos de nosotros, ni enterados de esto hemos preferido, por ese romanticismo primario con que a veces nos manejamos en estas cosas, elegir pensar que cuando se habla de ese amor, se habla de PHILEO, que es el amor fraternal, el amor sentimental, el amor emocional y el amor carnal, que es el único que el hombre puede experimentar por sí mismo, sin la ayuda de Dios. Resumiendo: Amor PHILEO, existe en naciones de cultura musulmana, budista, hinduista o atea, en tanto que amor ÁGAPE, sólo donde Jesucristo es el centro de las vidas de las personas.

Porque la traducción de ÁGAPE, no tiene nada que ver, en absoluto, con aquel amor lánguido, (Nadie dice que sea malo, eh?), Romántico y pletórico de expresiones sentimentales, que nos ha sido dado para uso (Y hasta abuso) de noviazgos, matrimonios, relaciones de padres con hijos, con abuelos, con tíos y hermanos de sangre. La traducción de –ÁGAPE, concluye en “Carácter interno de los miembros del reino de Dios”. Nada que ver, no es cierto? Cuando descubrí esto fue que recién logré entender muchos versículos famosos que jamás me habían cerrado, aunque por esa religiosidad tan arraigada que uno tiene, me sumé al coro que con toda convicción decía “¡Amén!” Cuando alguien los leía.

Por ejemplo: El perfecto amor, echa fuera todo temor. Yo no podía entender la relación. ¿Cómo íbamos a batallar contra el miedo sencillamente teniendo amor? No me sentía en condiciones, incluso, de explicárselo al mundo incrédulo. Ahora, y teniendo en cuenta que “perfecto”, aquí, se traduce como “maduro”, si decimos: El maduro carácter interno que tengo por ser miembro del reino de Dios, echa fuera cualquier temor, la cosa cambia y mucho. La pregunta, entonces, que nos queda, será: ¿Cuál es el carácter, o cual debe ser el carácter, de aquellos que descansan en Dios, que forman parte de su reino? Esa ha sido mi oración muchas veces, como quizás habrá sido también la suya. El Señor usó a alguien que, con una palabra, me abrió el panorama de la respuesta. Un día me envió un mail que decía, solamente: Salmo 15. Yo creí que se había olvidado de escribir otra cosa o que se le había borrado. Me dijo que no, que Dios simplemente le dijo que pusiera eso: Salmo 15.

(Salmo 15: 1)= Jehová, ¿Quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo?

Primero quiero, por si hubiera alguien que lo ignora, decir en dos palabras qué era el Tabernáculo. La palabra hebrea que lo identifica, es OJEL, que quiere decir TIENDA y en el griego, es MISCAN, que significa MORADA. Era una tienda de campaña, una especie de santuario portátil que cobijaba el arca del pacto y era símbolo de la presencia de Dios en medio de su pueblo. Sirvió a Israel desde su construcción en el Sinaí hasta la construcción del templo de Salomón. Al Tabernáculo también se le llamaba Morada, Tabernáculo del testimonio, Tabernáculo de Reunión, Casa de Jehová y Tienda de Jehová. En este verso, tanto el tabernáculo como el Monte Santo, constituyen una referencia al lugar donde descansaba el arca del pacto, se hallaba la presencia de dios y los creyentes se reunían para rendirle culto. Ahora bien: la misma pregunta que se hace en este salmo, también la hace en el salmo 24. entiendo que las respuestas que se dan allí, son las mismas que podrían caber en el 15, mira:

(Salmo 24: 1)= De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan.

(2) Porque él la fundó sobre los mares, y la afirmó sobre los ríos.

(3) ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quien estará en su lugar santo?

(4) El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño.

(5) Él recibirá bendición de Jehová, y justicia del Dios de salvación.

(6) Tal es la generación de los que le buscan, de los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob.

Este salmo 24, al igual que el que estamos estudiando, fueron escritos por David en tiempos en que trajo el arca del pacto a Jerusalén. La pregunta del verso 3 recibe una serie de respuestas que demuestran que, aunque toda persona es criatura de Dios, sólo a algunos se les permite permanecer en su presencia. Enseña que los que pueden entrar a la presencia de Dios son aquellos que conducen sus asuntos con integridad. La religiosidad formal carece de significado sin consagración espiritual y una conducta ética.

El salmo 27, por su parte, contiene algo más en relación con la protección de Dios para con los íntegros de carácter. El verso 5 y 6 lo dicen: Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; me ocultará en lo reservado de su morada; sobre una roca me pondrá en alto. Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean, y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo; cantaré y entonaré alabanzas a Jehová. Descansar en Dios y alabar su nombre en cualquier circunstancia, parece ser la solución. Sencilla de explicar, recomendar y aconsejar, pero no tanto de aceptar y, principalmente, poner por obra. Siguiendo con nuestro salmo 15, comienza la respuesta para la pregunta de quién podrá entrar a la presencia de Dios.

(2) El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón.

Leído así, con rapidez, esto que se dice parecería tan obvio que, de pronto, ni siquiera sería necesario aclararlo. Pero un vistazo simple al interior de nuestros hábitat, nos dará una óptica que, nos guste o no, lo aceptemos o no, justifica la existencia de este verso. Hay demasiada gente dentro de la iglesia que, ante el menor problema y ante la disyuntiva de ir de frente con transparencia o simular que está todo bien, pero por la espalda atacar sin miramientos, elige esto último. Incluso hasta se permiten agregarle a ese ataque traicionero esa bondadosa sonrisa que durante años ha sido la marca en el orillo de la gente que se dice cristiana. Esto no es integridad y, en muchos casos, tampoco es justicia.

El hombre íntegro, es aquel que a la hora de tener que decir Muchas Gracias por algo, lo hace sin vergüenza alguna; el que a la hora de pedir perdón, no se ve que se le caiga nada por hacerlo y el que, finalmente, cuando tiene que decir Me Equivoqué, también lo dice sin que por ello se sienta menoscabado. El único que jamás se equivoca, es Dios. Cualquiera de los demás que lo piensan para sí mismos, son necios, soberbios y con un grado de estupidez. Como decía el salmo 24: El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas. Traducido al barbarismo clásico argentino: el que no anda en la pavada, que ene esta tierra, es sinónimo de tontería.

En cuanto a hablar la verdad, también parecería necesario señalarlo, pero la experiencia nos dice que no lo es. El mundo incrédulo anda en la mentira porque Satanás, que es el padre de mentira, lo tiene cautivo. Pero cuando la mentira se mete en la iglesia, el nivel que presenta es mucho más perverso y maligno que el secular. Dios aborrece esto. En el salmo 51, David dice de Dios: He aquí, tu amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría. Pablo tiene bien claro este principio. Tanto que no vacila en puntualizarlo a la iglesia de Efeso, cuando le dice: Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Tiene razón, eh? Imagine su cuerpo: ¿Qué sucedería si de pronto, sus ojos engañaran a su boca? Esta hablaría lo que no es y todo fracasaría, no es así? Somos un cuerpo. ¿Quiénes más pueden presentarse delante del Señor aprobados?

(3) El que no calumnia con su lengua, ni hace mal a su prójimo, ni admite reproche alguno contra su vecino. (Para poder entender de qué es de lo que se está hablando aquí, vamos a tener que remitirnos al Antiguo Testamento, específicamente al momento en que Dios le da a su pueblo, ciertas leyes morales y también ceremoniales insertas en el libro de Levítico)

Levítico 19: 16)= No andarás chismeando entre tu pueblo. No atentarás contra la vida de tu prójimo. Yo Jehová. (En otro de estos libros de Moisés y en el marco de lo que se considera como un compendio de justicia equitativa para todos, leemos)

(Éxodo 23: 1)= No admitirás falso rumor. No te concertarás con el impío para ser testigo falso.

Pregunto: ¿Cuántas congregaciones enteras, iglesias florecientes, líderes irreprochables, de un día para el otro, se han atomizado por causa del chisme, del falso rumor, de la calumnia o el reproche sin fundamento? Los periodistas sabemos muy bien lo que es una operación de prensa de desprestigio. Supongamos que cinco miembros de una congregación de tres mil quieren tumbar al pastor por discrepancias personales. ¿Qué hacen? Se ponen de acuerdo y empiezan a hacer correr el rumor de que el pastor, por ejemplo, se está quedando para sí con el dinero de los diezmos. A menos que ese pastor, efectivamente, ande en algo raro, le va a costar: por lo menos un mes, enterarse del rumor; Otro mes para hablar con sus colaboradores sobre el tema y armar una defensa salida sobre la base de la documentación; y otro mes más para difundirlo por los medios que cuenta.

¡Tres meses! Es una enorme ventaja. Ese pastor puede mostrar todos sus papeles en orden y conseguir quizás permanecer en su cargo, pero el daño producido por ese rumor, es muy difícil de ser enmendado. Lo más probable es que la pérdida de su autoridad vaya aumentando progresivamente hasta que, finalmente y sin ninguna razón visible ni culpa alguna, tenga que decidir dejar el ministerio. ¡Tremendo!

Estamos viendo, entonces, que en este salmo 15, David le está preguntando a Dios sobre las cualidades que se necesitan para morar en su tabernáculo. La respuesta divina revela que el morar en la presencia y los propósitos divinos, requiere la voluntad de mostrar una estrecha relación con los demás. Para tener una estrecha relación con Dios, debe usted decidirse a conducir su vida manteniendo relaciones correctas con los demás. Dios, hasta aquí, le dice a David cuatro cosas muy concretas:

Nº1)= Que hable con misericordia de su prójimo. Buen momento para reflexionar cómo estamos hablando de nuestros hermanos, de nuestros amigos, de nuestra familia.

Nº2)= Que nunca murmure o diga algo que destruya la reputación ajena. ¡Pero es que ese hombre es malvado! ¡Es que esa mujer es una Jezabel! Mía es la venganza, dice Jehová. Usted no se someta a ellos, usted no se enrede con ellos, porque quien lo sacará de donde quiera que se encuentre, será el Señor Dios Justo y Todopoderoso.

Nº3)= Que nunca lastime a otra persona en ningún sentido. Esto suele darse muy a menudo en los noviazgos que se arman y desarman dentro de las congregaciones. Para no reconocer equivocaciones o errores, o para tapar comportamientos censurables, muchas veces él o ella no han dudado en descargar una catarata de opiniones nefastas sobre el otro. Puede que consigan salvar sus responsabilidades, pero al otro le causan una lastimadura que tendrán que pasar muchos años, con consejería pastoral y sanidad interior incluida para que esas heridas cicatricen.

Nº4)= Finalmente, Dios le advierte a David que no “reproche” a su prójimo. Reproches, le recuerdo, es en el original la palabra CHERPAH, y significa “Echar la culpa”, desacreditar, desgraciar o avergonzar. Si el Antiguo Testamento enseña que para satisfacer nuestros deseos de acercarnos a Dios debemos darle prioridad a nuestro amor por los demás, el mandamiento neotestamentario de “amar al prójimo como a nosotros mismos”, tal como se nos dice en la carta a los Romanos capítulo 13, es ciertamente vital para nuestra actual relación con el Padre Celestial.

Tómese de este modelo doméstico: Usted es padre, tiene, digamos, tres hijos. Los dos menores, son más o menos normales, se llevan aceptablemente entre ellos y no le causan problemas, pero el mayor es un tiro al aire. No es un delincuente ni mucho menos, pero se mete en líos a cada momento. Usted lo sabe y trata de corregirlo. Pero eso no es motivo para que, cuando se pelea con sus dos hermanos y casi se van a las manos, usted crea que está bien, que los más chicos tienen razón y que, si le dan la gran golpiza, no estaría tan mal. Muy por el contrario, es usted capaz de enojarse muy en serio con los menores por no tener la misma clase de paciencia con su hermano mayor, que usted tiene para con él y con ellos mismos. ¿Se da cuenta lo que le quiero decir? Aprenda. Dios, antes que aquel riguroso juez que le mostraron, es Padre. Un Padre amoroso, paciente, misericordioso y, eminentemente, justo.

(Levítico 19: 34)= Como a un natural de vosotros tendréis al extranjero que more entre vosotros, y lo amarás como a ti mismo; porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto. Yo Jehová vuestro Dios.

Al margen de las motivaciones literales que Dios tenía para decir esto en ese momento y en ese lugar, hay un principio muy claro en esta palabra. Ningún tipo de discriminación racial, de clases o social tiene que ver con creyentes. Sin embargo existen. Y no en otros países con relación a argentinos, sino en nuestras propias congregaciones con compatriotas que, quizás, no tienen el nivel que a la gran mayoría le agrada. Cuando desde el púlpito alguien nos dice, en medio de un culto, que le demos un gran abrazo al hermano que tenemos más cerca, suceden dos cosas: Como vemos que se trata del doctor Fulano, corremos y le damos un abrazo que casi le corta la respiración o, como vemos que se trata de ese moreno aindiado que no se sabe muy bien quien lo trajo, hacemos como que miramos a lo lejos y lo pasamos de largo. Lo he visto personalmente.

(Salmo 86: 5)= Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan.

(Salmo 15 verso 4)= Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, pero honra a los que temen a Jehová. El que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia;

Cuando dice JURANDO, se refiere a alguien que mantiene su palabra en un trato hecho, aunque las consecuencias le sean adversas. El que cumple lo prometido aunque salga perjudicado, dice otra versión. Una de las asignaturas pendientes de verdad en la iglesia, es la falta de solidaridad o, en el mejor de los casos, un concepto bastante devaluado de ella. Aun en las congregaciones más pequeñas, ¿Hay una conciencia clara por parte de cada hermano, con relación a cómo está viviendo otro hermano?

¿Sabe el hermano que toca la batería en la banda de alabanza, si el hermano portero come todos los días o si su familia tiene lo necesario para subsistir? Salvo amistad personal y privada, no lo creo. Pero al mismo tiempo, ¿Sabe el hermano que es diácono, si el hermano que toca la batería todavía mantiene su trabajo? Y es más todavía: ¿Sabrá el líder de la congregación si el diácono, el hermano que toca la batería o el portero, comen todos los días? Hay una profunda crisis de individualismo e indiferencia en el mundo, verdad? Tengo malas noticias. Se nos ha metido en la iglesia. Terminamos siendo una cálida hermandad de días domingos para pasar, de lunes a sábados, a ser ilustres y anónimos desconocidos.

(2 Timoteo 3: 8)= Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también estos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe.

Quiero aclararle que Janes y Jambres son los nombres que se le han dado a los magos que se opusieron a Moisés y Aarón en el relato del capítulo 7 del libro del Éxodo. Cuidado que estos nombres no aparecen en la escritura, pero se los ha tomado a partir de las menciones que de ellos se hace tanto en la literatura judía como en la samaritana. En otras tradiciones se piensa que eran dos hermanos, hijos de Balaam. Pero Pablo los usa como una metáfora del paganismo hostil al evangelio, ilustrado por los falsos maestros del primer siglo.

En cuanto a mantener alta nuestra convicción, aun a riesgo de salir perjudicados de alguna manera, no es algo que haya sido patrimonio de la historia; está bien vigente hoy día. Ya no es ninguna novedad que todos los creyentes sabemos perfectamente que hay una profunda distorsión en la organización eclesiástica actual con relación a lo que fue la primaria iglesia. Los liderazgos divinos y ungidos han sido reemplazados por cargos oficiales producto de títulos, también oficiales, de universidades o seminarios de teología o tareas de operación política religiosa.

Los cultos cargados de “números artísticos”, “sketchs” bíblicos, donde más que entrada a la presencia del Espíritu Santo, se trata de darle entrada a todos los hermanitos que se mueren por tocar la guitarrita, cantar la canción que han preparado en homenaje al pastor o recitar el poema que nadie escucha ni entiende, pero que todos aplauden con su mejor sonrisa cristiana. Los que se deciden a obedecer al Espíritu y decir aquello que Dios está diciendo hoy, se quedan irremediablemente fuera del sistema, porque de pronto se han transformado en “conflictivos”, peligrosos y una amenaza para la unidad del cuerpo.

(Hechos 28: 10)= Los cuales también nos honraron con muchas atenciones; y cuando zarpamos, nos cargaron de las cosas necesarias. (Solidaridad)

(Jueces 11: 35)= Y cuando él la vio, rompió sus vestidos, diciendo: ¡Ay hija mía! En verdad me has abatido, y tú misma has venido a ser causa de mi dolor; porque le he dado palabra a Jehová, y no podré retractarme. (Integridad)

(Salmo 15: 5)= Quien su dinero no dio a usura, ni contra el inocente admitió cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará jamás.

La palabra USURA, hoy, en castellano, quiere decir “intereses excesivos sobre préstamos”. Pero en el Antiguo Testamento, en relación con Israel, significaba “intereses normales”. No debían cobrárselos a los “hermanos de la comunidad judía”. Era cosa muy común contraer deudas, y el deudor podía hasta vender su persona con el fin de quitarse el peso de encima, pero el acreedor no podía aumentar la carga por medio del lucro. Cabe aclarar que, estas limitaciones, no se aplicaban a los negocios con extranjeros, pero si nos remitimos a lo que relata Ezequiel, surgieron grandes abusos de estas leyes.

Hay tres hechos que conozco y de los cuales no voy a dar datos específicos, ya que no se trata de una denuncia que haría con mucho gusto si la pudiera probar jurídicamente, pero lamentablemente no hay pruebas, sólo el testimonio de personas que, cuando tomen conocimiento de lo que voy a detallar como alta desobediencia a la palabra, sentirán por un momento al menos, que han sido escuchados y comprendidos, aunque más allá de estas gratificaciones, hayan sido estafados.

Hay iglesias que utilizan el dinero de los diezmos y ofrendas para crear un fondo que luego se prestará a los hermanos a intereses muy elevados, usurarios, con la excusa de “estar negociando en el nombre del Señor”. Nunca presentan balances, detalles ni destino de las utilidades. Una diabólica sutileza que ha dejado a muchos en la calle, eso sí, en el nombre del Señor.

Hay iglesias donde algunos líderes, argumentando tener una visión y una dirección de parte de Dios, y abusando de la sujeción de ciertos hermanos, han seleccionado a los que son propietarios para utilizarlos como garantes en negocios privados y personales. Conozco por lo menos dos casos de hermanos que han perdido o están en peligro de perder sus viviendas.

Y, finalmente, casos de “inversión de la palabra” ¿Qué es esto? Esto es una argucia supuestamente bíblica de invertir radicalmente el texto de un versículo. Por ejemplo: Malaquías 3:10 dice que debemos “traer todos los diezmos al alfolí”, no es así? Bueno, conozco por lo menos un caso donde el alfolí va a domicilio a buscar los diezmos.

La ofrenda no se “levanta” porque no está caída, no se “recoge” porque no está tirada. La ofrenda es dejada por la iglesia en el lugar que sea al llegar, al constituirse como iglesia. ¡Pero hermano! ¿Y si mucha gente no la deja? No es iglesia, entonces, es visita. ¿Pero si se trata de hermanos que vienen siempre e igual no la dejan si nadie se las pide? No son iglesia, son religiosos, o “montón”, como lo prefiera. La iglesia, jamás se presentará delante de Dios con las manos vacías. Es así: si un hermano “raso” pide dinero en una iglesia por cualquier necesidad personal, lo más probable es que nadie se lo preste, y además tendrá un catálogo de “santas excusas” y algunas exhortaciones. Ahora si quien lo pide por similares motivos es el Director de Alabanza, la cosa va a cambiar, seguro.

(Éxodo 22: 25)= Cuando prestares dinero a uno de mi pueblo, al pobre que está contigo, no te portarás con él como logrero, ni le impondrás usura.

Había una ley no escrita, una especie de código de honor en aquellos tiempos. El deber de un rico era prestarle dinero a un pobre que lo necesitaba. Si bien podía, porque así se acostumbraba, pedirle algún tipo de garantía, siempre y cuando no fuera algo que le causara sufrimiento al necesitado, ni se le pasaba por la mente la idea de cobrarle algún tipo de interés. Los tiempos han cambiado, verdad?

En cuanto al cohecho del que aquí se habla, hay muy poco para agregar. Por si no le ha quedado demasiado claro, tendré que señalarle que, cohecho, aquí en Argentina, se denomina lisa y llanamente, COIMA. Una palabra que en nuestro país, lamentablemente está muy a la orden del día. Y siempre en la responsabilidad de gente que se dice occidental y… cristiana. Coimas, regalos, retornos, presentes, obsequios y todo lo necesario para que se haga lo indebido. Ser creyente es, antes que nada, un estilo de vida diferente. De otro modo, es pura religiosidad.

(Éxodo 23: 8)= No recibirás presente; porque el presente ciega a los que ven, y pervierte las palabras de los justos. (El presente del que habla aquí, es la coima, el cohecho, el soborno)

(Deuteronomio 16: 19)= No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas, ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos.

¿Quién podrá erguirse con tranquilidad en la presencia de Dios sin ninguna vergüenza?

1- Los que andan en integridad.-

2- Los que hacen justicia.-

3- Los que hablan la verdad.-

4- Los que no andan en chismes ni en calumnias.-

5- Los que no hacen mal alguno a su prójimo.-

6- Los que no admiten reproches contra su vecino.-

7- El que se juega por el Señor aunque eso lo perjudique en algo.-

8- El que no presta dinero con usura.-

9- El que no acepta coimas ni sobornos.-

Hay más, pero ¿Qué le parece? ¿Serán tantos como suponemos los que puedan permanecer de pie junto al arca? ¡Animo! Dice que el que sí hace estas cosas, NO RESBALARÁ JAMÁS.-

(Salmo 112: 1)= Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, y en sus mandamientos se deleita en gran manera.

(2) Su descendencia será poderosa en la tierra; la generación de los rectos será bendita.

(3) Bienes y riquezas hay en su casa, y su justicia permanece para siempre. (4) resplandeció en las tinieblas luz a los rectos; es clemente misericordioso y justo.

(5) El hombre de bien tiene misericordia y presta; gobierna sus asuntos con juicio.

(6) Por lo cual no resbalará jamás; en memoria eterna será el justo.

(7) No tendrá temor de malas noticias; su corazón está firme, confiado en Jehová.

(8) Asegurado está su corazón, no temerá, hasta que vea en sus enemigos su deseo.

(9) Reparte, da a los pobres; su justicia permanece para siempre; su poder será exaltado en gloria.

(10) Lo verá el impío y se irritará; crujirá los dientes y se consumirá. El deseo de los impíos perecerá.

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La puerta de la verdad

Cuando el hombre tiene que tomar decisiones, casi siempre se encuentra frente a dos puertas. La Puerta de la Verdad y la Puerta de la Mentira. Finalmente, él habrá de decidir por cuál ha de pasar. Con esa decisión, obviamente, introducirá un elemento importantísimo en su vida, ya que de allí en más, toda ella habrá de responder al sentido de su decisión. Cuando eso sucede en la iglesia, la problemática se extiende más porque, además de su propia vida, esa decisión personal de un hombre, podrá también gravitar notoriamente en la vida de muchísimas personas. Esto, que parece mera filosofía existencial, es una verdad bíblica que hoy vamos a escudriñar, vamos a descubrir, vamos a revelar y vamos a colocarla en el lugar, quizás, al cual usted acude todos los fines de semana en búsqueda de todo lo que necesita para crecer.

¿Por qué se enojaban los fariseos con Jesús? Principalmente, porque él no se sometía a todos los rituales que ellos habían implementado y no respetaba de ninguna manera las viejas y acostumbradas tradiciones. No les interesaba en absoluto que la Ley, la Palabra divina de entonces, no los respaldara. El hecho de que “siempre se hizo así” parecía más que suficiente para convencer a cualquier hombre de obedecer sin cuestionar. Pero sucede que Jesús no era “cualquier hombre”, y por lo tanto jamás se sujetó a ellos.

Hoy, en muchos lugares, está sucediendo más o menos lo mismo. Ya no son aquellos fariseos y su Torá, naturalmente, sino modernos ministros implementando sus doctrinas denominacionales. ¿El argumento? El mismo. “Siempre se ha hecho así, y aquí no va a venir usted, ahora, a cuestionarlo. ¿Quién es usted?” Es verdad, quien soy yo. Pero, y perdón por la relación pero no puedo sustraerme: ¿Quién era Jesús? ¡El Hijo de Dios encarnado, hermano! ¡Ah, sí, claro! ¡Después que te lo enseñaron en la Escuelita bíblica lo dices con tanta seguridad! ¡Qué viveza! ¿Pero quien podía verlo así en aquellos momentos?

Bajo la luz de estas historias, antiguas y al mismo tiempo contemporáneas, vamos a ver ahora con detenimiento una palabra clave y tres sujetas a ella. Cuatro cosas que en el correr de las enseñanzas clásicas y tradicionales, no siempre nos ha permitido ver lo que realmente dice la Biblia, sino lo que cada sector ha dispuesto que se debe ver. La palabra principal es Puerta y sus circundantes: Redil, Rebaño y Pastor. Hay un capítulo entero en el evangelio de Juan que habla de Jesús, -dice allí-, como el verdadero pastor, como el buen pastor, como el pastor que conoce a sus ovejas. ¿Quién puede discutir eso? Absolutamente nadie. Sólo una cosa: si Jesús es el pastor verdadero, el bueno, el que conoce a las ovejas, ¿Quiere decir eso que habrá pastores que no son verdaderos, que no son buenos y que no conocen ni les interesa las ovejas?

(Juan 10: 1)= De cierto, de cierto os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ese es ladrón y salteador.

Vamos a dejar aquí algo bien en claro, porque es básico para entender el resto. Un redil, es lo que cualquiera de nosotros que hayamos andado por el campo alguna vez, conoce como un corral. Un predio cercado por alambrados, cercos o lo que sea, para ser usado como sitio para encierro de animales. Contrariamente a lo que muy románticamente hemos predicado y enseñado por años, la Biblia habla en menos pasajes de Redil, (sólo en cuatro), que es lugar de encierro, pero varias veces más de Rebaño, (que son ocho), que es un grupo dinámico, andante, que se mueve, que no está quieto, fijo ni reducido a un lugar.

En el momento en que Jesús está diciendo esto, el Redil, el corral, el lugar de encierro, era la Ley. Hoy son los templos, las doctrinas denominacionales, los reglamentos internos congregacionales y los estatutos eclesiásticos. De todos modos es pueblo de Dios y, para llegar a él, -dice-, se debe pasar por la puerta. Cristo dirá más adelante, “Yo Soy la Puerta”. Entonces lo que concretamente dice es que quien no entra al pueblo de Dios, hoy, a través de Cristo, es ladrón y salteador. Ahora bien: ¿El ladrón y salteador, hay que entender que era Satanás? En esencia, lógicamente que sí, pero no personalmente, ya que no es omnipresente. Pero tiene muchos personeros, servidores, ministros denominados como “ángeles de luz”. A la vista de este texto, entonces, ¿Cuál será el personaje central, el sustantivo, el protagonista aquí? Sin dudas: el ladrón y salteador. Alguien que llega a llevarse lo que no le pertenece.

(2) Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es.

De movida nomás, vemos algo que en la realidad, no siempre se ha obedecido. Pastor no es un título obtenido en un seminario o instituto, ni una materia de cinco años a cursar en una buena universidad. Pastor es una función que, si se cumple, es legítima, y que si no se cumple, es falsa. POIMEN es la palabra y significa: un apacentador (después te digo lo que significa), un guiador, uno que cuida, que atiende, que alimenta y protege al Rebaño. Ojo: no dice que es el dueño del Rebaño. Puede ser, sí, el dueño de un Redil, pero esa es otra historia. Ahora bien: lo más importante de todo: ¿Por dónde debe pasar el pastor? Por la puerta, por Cristo. ¿Y qué es, entonces, si no pasa por esa puerta? Ladrón y salteador, ministro de Satanás.

(3) A este, (Habla del pastor genuino) abre el portero (¿Quién será el portero? ¿Escuchó usted alguna vez un mensaje sobre el portero?) Y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, (¿Con más de cien miembros?¡Hummm!.) Y las saca.

¡Un momento! ¿Leí bien? ¿Estamos hablando de uno que pasó por la puerta, que es pastor genuino, que entra al Redil y que saca al Rebaño? Así parece, no? ¿Y para donde lo saca? Simple y claro: fuera del redil. A buscar buenos pastos que dentro del redil no hay. ¿Cuál será el Redil, hoy? La estructura eclesiástica, una pesada carga heredada por años. ¿Y por qué dice que las saca? No lo dice aquí, pero queda implícito: Cristo es libertad, jamás encierro o estrechez, y mucho menos prohibiciones. ¿Cuántos habrá allí que desearían ser libres para predicar, orar, estudiar y no pueden porque, o bien no se les permite o bien están asfixiados por los compromisos de una congregación y no les queda tiempo? Pero mire como sigue:

(4) Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas: Y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.

Dice que va delante de ellas. Pero de las propias, de las auténticas, de las genuinas, eh? No de las arrimadas o agregadas por conveniencias. ¿Qué es ir adelante? Es tener una convicción, una certeza, una visión ESPIRITUAL, no hablo de obras, escuelas, comedores o mutuales, Espiritual. Y salir a ejecutarla. Los demás van a sumarse seguramente, porque el Espíritu Santo es uno y coherente, y jamás puede dar diez visiones a un mismo cuerpo. ¡Pero eso no pasa, hermano! Debe ser porque el Espíritu Santo no está presente en la mayoría de las visiones que lo invocan.

(5) Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.

El extraño, le recuerdo, viene a ser el que no entra por la puerta, Cristo, sino por otra parte, es decir: el ladrón y salteador. Dice que las ovejas no lo seguirán. Sin embargo, vemos que hay mucha oveja siguiendo a muchos extraños. ¿De las propias? ¡Ah, no sé! Las propias no siguen al extraño, huyen de él. Las llaman rebeldes, insujetas, herejes y blasfemas, pero se mantienen firmes y no se dejan llevar de la nariz al pozo por ningún ciego. “Yo huiría, hermano, pero adónde? Lo lamento, no tengo esa respuesta.

(6) Esta alegoría les dijo Jesús: (Acá está. Esto va dedicado a todos los que defenestran las revelaciones, las tipologías y los símbolos, asegurándonos que la Biblia dice lo que dice, y no se puede imaginar ninguna otra cosa por muy paralela que parezca. Amén, pero aquí dice ALEGORÍA y, alegoría, que yo sepa, quiere decir escribir, hacer o decir una cosa pero que en realidad significa otra.) Pero ellos no entendieron qué era lo que les decía. (¡Ánimo! Los discípulos tampoco le entendían al principio)

(7) Volvió, pues, Jesús a decirles: de cierto, de cierto os digo: yo soy la puerta de las ovejas.

Cristo dice yo soy la puerta, así que no caben dudas que la única manera de estar apacentando un Rebaño es en Cristo y por Cristo. ¡Hermano! ¡Qué novedad! ¡Cualquiera lo sabe! Está bien, yo no le digo que no se sepa, le digo que no se hace en una gran proporción. Y a esto, Dios ya lo sabía, ya que dice por medio de Jeremías 23:1-2, ¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño! (Dice Rebaño, no dice Redil.) dice Jehová. Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de Israel a los pastores que apacientan a mi pueblo: vosotros dispersasteis mis ovejas, y las espantasteis, y no las habéis cuidado. He aquí que yo castigo la maldad de vuestras obras, dice Jehová. Y eso no es todo. También habla por Ezequiel 34:2, diciendo: Hijo de Hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños? (Y dice otra vez Rebaño, no Redil)

(8) Todos los que antes de mí vinieron, (Está hablando de oportunistas, simuladores) ladrones son y salteadores (¿Está claro que aquí hay dos opciones, no? Cristo por un lado y ladrones y salteadores por el otro) pero no los oyeron las ovejas. (Y ellos se enojaron, las persiguieron, las humillaron, las calumniaron, les prohibieron la entrada, las echaron, hablaron con otros ladrones y salteadores para que tampoco las recibieran)

(9) Yo soy la puerta (Segunda vez que lo dice. ¿Serían sordos los discípulos o esto era muy importante?) El que por mí entrare, será salvo; (Esto es simple: si el que entra al Rebaño por Cristo, es salvo. El que entra por otra parte, que es ladrón y salteador, no lo es. ¡Hermano! ¡Qué duro! ¿Duro? ¡Estoy leyendo la Biblia, no opinando ni creando doctrina!) Y entrará, y saldrá, y hallará pastos. ¿(¿Qué quiere decir con “entrará y saldrá?” No se refiere, esto es seguro, a que se puede vacilar entre el estar en Cristo un momento y fuera de Cristo al siguiente. No, seguro. De lo que sí habla es de libertad, de moverse dentro del reino como la oveja quiera, siempre que su fundamento sea Cristo. ¡Claro que sí puede ser libre!

(10) El ladrón (O sea: el ladrón y salteador del cual venimos hablando, el que no entra por la puerta, el que no entra por Cristo) no viene sino para hurtar y matar y destruir; (¡Un momento! A mí me enseñaron que este ladrón era el diablo, no un falso pastor! Lógico. Satanás no es tonto y está, efectivamente, detrás de todo esto, usufructuándolo a su favor, pero tergiversó un poquito esta palabra con una intención: mientras la gente no vea a un demonio entrando a la iglesia, jamás va a pensar que alguien quiere robarle, matarlo o destruirlo. Y mientras se queda sentadito esperando al demonito ese, el ladrón, el salteador, el asalariado, el falso pastor, se lo come de a pedacitos) yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

ABUNDANCIA, aquí, es la palabra PERISSOS, y significa superabundancia, excesivo, rebosante, más que suficiente, profuso, extraordinario mucho más de lo necesario, y es lo que Dios promete a los que entran al Rebaño por la puerta. ¡Pero yo conozco a mucha gente de la iglesia que no tiene una vida abundante, hermano! Sí, yo también, pero repito: se entra por la puerta, por Cristo, Él es la prioridad. A veces, esa prioridad se altera y pasa a ser: la iglesia como institución, la congregación local, el templo, la denominación, la doctrina, la actividad, el ministerio o el pastor. Nadie dice que esto no tenga valor, lo que decimos es que ninguno de ellos son: La Puerta.

(11) Yo soy el buen pastor; (Cristo es el buen pastor; el resto es imperfecto) el buen pastor su vida da por las ovejas. (¿Cuántos pastores conoces así? Hay algunos. ¡Gloria a Dios por sus vidas! Pero también tenemos que dejar la puerta abierta a la verdad: no son todos así)

La prueba de que el pastor es una función y no un título religioso jerárquico, es que en la profecía de Isaías, ya lo preanuncia. En 40:10 y 11, dice: He aquí que Jehová el Señor, vendrá con poder, y su brazo señoreará; he aquí que su recompensa viene con él, y su paga delante de su rostro. Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas. En la otra punta, en el libro del Apocalipsis, cuando viene hablando de la multitud salida de la gran tribulación, en el capítulo 7 y verso 17, dice: Porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.

(12) Mas el asalariado, y que no es el pastor, (¿Quién se supone que es el asalariado? Aquí le dice que es uno que no es el pastor, aunque evidentemente está ocupando su lugar. O sea: es el ladrón y salteador que entró al rebaño pero no por Cristo, que es la puerta, sino por otras vías: influencias, arreglos entre familias influyentes, elecciones democráticas, asambleas con metodologías seculares o negociaciones políticas. ¿Y a qué entra? El verso 10 dice que a robar, matar y destruir el rebaño. ¿Pero será posible que verdaderamente sea así? No sé, mire a su alrededor; ¿Qué es lo que ve?) De quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa.

(13) Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas.

Desde el momento mismo en que el propio Dios instaura la comparación entre sus hijos y un rebaño de ovejas, (Y aquí merece una aclaración: he dicho rebaño y no redil, porque un rebaño tiene libertad y un redil es una especie de cárcel, de prisión). Desde ese momento, queda algo muy en claro: Dios ama a cada una de sus ovejas, tal como son, con sus virtudes y sus defectos. Se preocupa por su bienestar, por su alimentación, por su salud y por su felicidad. Obvio es, entonces, que si el pastor es uno de los cinco ministerios básicos, ha sido dado para que se maneje con esa misma óptica.

Muchos cumplen esa función; son pastores. Otros conducen la congregación, la institución, con inteligencia y cierto éxito, pero no prestan demasiada atención a la gente, derivan todo a “ministerios especializados”. Estos no son pastores, son, -si usted quiere-, ancianos, líderes, obispos o gerentes de religión. Y hay otros que usan a la oveja para su propio beneficio, la manipulan emocionalmente, le sacan provecho, si se les va alguna jamás saldrán a buscarla porque, dicen arrogantes, es su deber venir a avisar que se va y por qué lo hace, como si existiera algún rebaño donde eso fuera posible. Son asalariados, falsos pastores, lobos rapaces vestidos de ovejas, ladrones y salteadores llegados para hurtar, matar y destruir.

(14) Yo soy el buen pastor; (Por si le quedó alguna duda, lo dice de nuevo) y conozco a mis ovejas, (Hay enormes congregaciones donde el pastor jamás llega a conocer a ovejas que de pronto hace más de diez años que están allí) y las mías me conocen, (Aquí está la explicación de por qué mucha gente se equivoca y, en lugar de apoyar a un siervo genuino de Dios, terminan haciéndolo con un asalariado. Dice el Señor que, si no conocen su voz a través del hombre, no son ovejas propias.) (15) así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; (Este es el principio básico de la sujeción: es a una autoridad que está sujeta a Autoridad, nunca a una autoridad sujeta a reglamentos, costumbres o tradiciones. Mucho menos a ocurrencias o conveniencias de hombres, ya que eso no es sujeción, eso es esclavitud) y pongo mi vida por las ovejas (Pastor: No se lamente si deja la vida en su ministerio. El Gran Pastor, ya lo hizo antes)

Hay un principio básico e inalterable aquí: el buen pastor siempre entrará al rebaño a través de una puerta llamada Cristo. ¿Sabe por qué? Porque para que ese buen pastor se atreva a hacerlo, tendrá antes la certeza de haber sido llamado precisamente por quien está a la puerta y llama. Ahora, cualquier otro método, más allá de si está aprobado, reconocido y hasta avalado por todas las convenciones, concilios, juntas y asociaciones humanas que usted quiera, no es Dios. ¿Cuántas veces ha oído a alguien decir: “Siento un llamado al ministerio pastoral”? Sería importante que, a cada hombre o mujer que verdaderamente sienta o crea tener un llamado así, alguien le pregunte: ¿Qué se imagina haciendo como pastor? Si su respuesta tiene que ver con ovejas, ovejas y ovejas, efectivamente, ha sido llamado. Ahora si esa respuesta tiene que ver con iglesia, iglesia e iglesia, yo lo miraría con cuidado. Una cosa es ser pastor para cuidar, apacentar y proteger gente y, otra muy diferente, para regir, dirigir o comandar congregaciones.

Dice que el pastor, el POIMEN, preponderantemente, es uno que apacienta. Buscando en los originales esa palabra, me encuentro con que APACENTARÁ, es la palabra RA’AH, y significa literalmente: pastorear, alimentar, vigilar, llevar el rebaño a pastar. Mucho cuidado con esto, por favor, para no equivocarnos. Dice que apacentar, es LLEVAR al rebaño a pastar, se supone que a un lugar donde se encuentran los mejores pastos que ese pastor habrá seleccionado. Pero una cosa es llevar el rebaño a pastar y otra muy distinta lo que mayoritariamente se ve: traer a un redil pastos de nuestra propia huerta, cualquiera sea su calidad nutritiva. Aparece buen pasto, por allí, gracias a Dios, pero también una enorme cantidad de paja seca que produce un tremendo raquitismo espiritual, hambre permanente y necesidad de buscar palabra donde quiera que se encuentre, con la consiguiente posibilidad del error que siempre está latente.

Tengo algo muy claro: si cada grupo cristiano de esta ciudad fuera un rebaño que come buenos pastos, (o sea gente con libertad para comer lo que sea más nutritivo), y no un redil hambriento (Esto es: gente encerrada y sometida en templos, obligada a comer a veces basura humanista, científica, filosófica o secular) yo estaría de más aquí y no llevaría diez años trabajando duro para traer siempre el mejor pasto que haya encontrado. A veces de mi huerta, a veces extrayendo lo bueno de otras huertas dignas de honrarse, aceptarse, creerse y ponerse por obra. No interesa como, lo que sí interesa es cumplir con un rol de un ministerio: llevar al rebaño a los mejores pastos, ¿O usted se piensa que yo me puedo creer que todos los que están allí, hoy, del otro lado, leyendo esto, están porque les resulto entretenido, o carismático, o simpático o porque les arrimo un mensaje sin compromisos? Habrá alguna proporción de “cholulismo” cristiano, no sé, quizás, pero sé muy bien el motivo por el cual usted está allí. Y usted también lo sabe. Y aquellos que tienen la obligación de cumplir con el rol de alfolíes, por el cual reciben diezmos y ofrendas, también lo saben. Pero como yo no represento riesgos porque he dicho mil veces que no pienso abrir ninguna iglesia propia y, por consecuencia, no me voy a llevar a nadie de ningún lugar…

No por nada, esa palabra Ra’ah hace énfasis, precisamente, en el cuidado y la protección de los animales y se refiere, particularmente, a la provisión de buenos pastos. Este verbo, Ra’ah, aparece más de 170 veces en el Antiguo Testamento. Fíjese que en los principios de su vida, a David le tocó la tarea (no del todo bien conceptuada en aquella época) de alimentar los rebaños de su padre. Ese era el preanuncio de lo que vendría después: la tarea de alimentar los rebaños de su Padre celestial. Eso es Ra’ah: pastorear, cuidar ovejas, vigilar que nadie las lastime. Mucho de lo que hoy se ve no es el pastoreo bíblico, sino el ejercicio rígido de una especie de gerencia pragmática de una empresa religiosa denominada iglesia.

(Salmo 78: 71)= Detrás de las paridas lo trajo, para que apacentase (Ra’ah) a Jacob su pueblo, y a Israel su heredad, (72) y los apacentó (Ra’ah) conforme a la integridad de su corazón, los pastoreó con la pericia de sus manos.

(Salmo 23: 1)= Jehová es mi pastor; nada me faltará; (2) en lugares de deliciosos pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. (Ra’ah).

(Salmo 80: 1)= Oh pastor de Israel, escucha: tú que pastoreas (Ra’ah) como a ovejas a José, que estás entre querubines, resplandece.

(Ezequiel 34: 22)= Yo salvaré a mis ovejas, y nunca más serán para rapiña; y juzgaré entre oveja y oveja. (23) Y levantaré sobre ellas a un pastor, y él las apacentará; (Ra’ah) a mi siervo David, él las apacentará, y él les será por pastor.

(Miqueas 5: 4)= Y él estará y apacentará (Ra’ah) con poder de Jehová, con grandeza del nombre de Jehová su Dios; y morarán seguros, porque ahora será engrandecido hasta los fines de la tierra.

(Mateo 18: 12)= ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas (Esto quiere decir: una congregación de cien miembros) y se descarría una de ellas (Cae en pecado, estafa a alguien, miente, defrauda, adultera o, sencillamente, desaparece) ¿No deja las noventa y nueve (En manos y al cuidado de sus colaboradores, que en todas las congregaciones los hay y fieles) y va por los montes a buscar la que se le había descarriado? (Yo creo que si es un pastor que entró por la puerta, sí, seguro. Ahora si ha entrado por otro lado, también tomará letra no ya de esta Biblia sino de alguna disposición confeccionada y firmada por alguna junta de notables, que dice que no, que es la oveja la que tiene que venir a hablar con su pastor y avisarle que ha resulto irse o descarriarse)

Por eso la Puerta de la Verdad. Yo soy la Verdad, el Camino y la Vida, dijo el Señor. Y el que por él no entra, no entra, eh? ¡Pero hermano! ¿Y como me doy cuenta de eso? Ni se tiene que dar cuenta, sólo tiene que, entregarse a Cristo primero, y someterse a lo que su Espíritu Santo le diga después. El resto será sencillo, ya que el que entra por la misma puerta que usted, tiene al mismo Espíritu que usted y eso salta inmediatamente a la evidencia. En tanto que, el ladrón, que es salteador y asalariado y que no ha entrado por la Puerta de la Verdad, en algún momento le mostrará que anda en la mentira, porque quiera o no todavía está en las manos del Padre de Mentira y como el árbol se conoce por sus frutos, jamás árbol falso podrá dar fruto verdadero.

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Espíritu fariseico

Quiero que recapitulemos algo: cuando aparece Jesús en la escena de la historia del evangelio, ¿Había o no una iglesia organizada? Sí señor, la había. Estaban los fariseos que, acertados o equivocados, eran los únicos que hablaban del Dios único y verdadero. Jesús, en lo terrenal, era el hijo de José el carpintero y de María, dos miembros de esa iglesia. ¿Cuáles serían sus obligaciones, entonces, de acuerdo con las ordenanzas y los estatutos de aquella iglesia, que no son tan diferentes a los de hoy? Que Jesús se sometiera y se sujetara a las autoridades de esa iglesia, como correspondía. ¿Y qué pasaría si él no obedecía? Sería declarado blasfemo, desobediente, hereje y rebelde. ¿Qué hizo Jesús? No se sujetó ni se sometió a esa religiosidad humana. Él traía un mensaje divino y su trabajo se limitó a proclamarlo. No sólo sin buscar la ayuda oficial, sino desafiándola.

Ahora bien: ¿Sería bien visto, esto, en ese tiempo? ¡En absoluto! Ni su propia gente, esa que él amaba, sanaba y liberaba, confiaba demasiado. No lo cuestionaban abiertamente, pero: ¿Cómo iba a ser una autoridad de Dios si estaba enfrentado con sus representantes oficiales? Gracias a Dios por los que sí confiaron. En parte por estos, el cristianismo es hoy lo que es. Un cristianismo que, dicho sea de paso, tiene como fundamento, base y premisa seguir el modelo de Cristo, aquel rebelde, insujeto, blasfemo, hereje y desobediente, y no el de los fariseos, aceptados, reconocidos y jerarcas de la iglesia estructuralmente aceptada. No se asuste. ¡Es que nadie ha dicho eso! Cierto. Nadie leyó la Biblia tampoco; la mayoría se quedó en sus propias leyes y estatutos. ¿Y qué tiene que ver eso, hoy, con nosotros? No sé, vamos a estudiarlo y compararlo, pero tengo la certeza que hay un espíritu farisaico que todavía está bien vivo, activo y en franca lucha contra el modelo Cristo.

(Mateo 23: 1)= entonces habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo: (2) en la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos.

Esto es lo mismo que si yo dijera hoy, a quien me quisiera oír que: En los seminarios se sientan como profesores los teólogos y líderes. Estoy reconociendo una presencia legal y oficial en los institutos, lo que no significa que esté reconociendo su autoridad espiritual. Dice que era en la cátedra de Moisés, que era el sitio donde se interpretaban los libros. Por eso se lo comparaba con los seminarios, que son los lugares donde, aparentemente, están los eruditos, expertos y profesionales de la teología, encargados de interpretar la Biblia. Esdras, por ejemplo, era un escriba y su tarea era la de enseñar la ley, que llevado al hoy, significaría enseñar la Palabra. En suma: si quiere compararlo, imagínese a profesores o maestros bíblicos de cualquier organización o congregación. ¿Y qué dice de ellos ese rebelde y conflictivo de Jesús?

(3) Así que todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; (Esto le muestra, me muestra y nos muestra algo: lo que se está enseñando y predicando en muchos centros eclesiásticos, no es ni antibíblico ni malo. Si hay fidelidad para con la palabra escrita y no se le agrega ningún invento de hombre, no interesa de qué labios emana esa enseñanza o esa predicación. De última, el falso suele ser el profeta y no necesariamente la profecía. Acepte, crea y ponga por obra lo bueno que ellos digan. Pero atención: esto tiene un importante agregado, escuche:) mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen.

Dice la historia que los fariseos eran los más reconocidos maestros de la ley de Moisés, aunque fallaban a la hora de observar sus propios preceptos. Muchas de sus enseñanzas eran muy profundas, pero Jesús examinó aquellos aspectos en los cuales su hipocresía anulaba la validez de sus doctrinas. Esto significaba, en todo caso, que los falsos eran los fariseos y no necesariamente la doctrina que ellos enseñaban. Este es un tiempo donde ocurre exactamente lo mismo, casi como con un carbónico. Si fuéramos a ser espiritualistas podríamos decir que hay como una fuerza invisible y oscura que lleva a muchos de los líderes contemporáneos a comportarse y actuar del mismo modo en que lo hacían aquellos fariseos. Hay mucha, muchísima gente que viene a verme, como a una especie de referente confiable, con la misma pregunta: “¿Por qué en mi iglesia es una cosa lo que se predica y se enseña, y otra totalmente opuesta lo que se hace?” Vamos a suponer que un porcentaje de esa gente es negativa, díscola, conflictiva y rebelde. Supongamos que otro porcentaje pueda haber hecho una mala lectura de las circunstancias. Aún así, el porcentaje que queda como gente fiel que tiene razón, es demasiado alto. Es evidente que en una gran cantidad de nuestras congregaciones hay doble ánimo, doble mensaje, que sus líderes no respaldan con sus vidas lo que enseñan y predican.

(4) Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas.

Jesús se refería, aquí, a las innumerables disposiciones y regulaciones que reducían a la religión a un sistema pesado y confuso de observancias rituales que mantenían a la gente en una servidumbre permanente. También esto se está repitiendo en estos días. Más allá de los credos basados en ritos que no tienen nada que ver con las Escrituras, los cultos que se dicen auténticamente bíblicos y cristianos, también están invadidos por disposiciones humanas que deben respetarse sin ninguna discusión, tal como si fuera palabra escrita. Alrededor de la Santa Cena, sin ir más lejos, un acto que tal como Cristo lo ordenara, se cumple en memoria de él, hay toda una ceremonia ritual que, en muchos casos, ha llevado a que la adoración se deposite en los elementos que se utilizan para servirla, en los servidores y en el acto mismo de hacerlo, cuando la única fuente de adoración es aquel a quien se recuerda con ella.

Otro punto importante aquí, es el testimonio de las personas y la confusión social que rodea estas cosas. Testimonio es una imagen que sustenta, convalida, respalda y proyecta la autoridad de un creyente. La imitación eclesiástica del testimonio es el comportamiento determinado que hace quedar bien socialmente a la iglesia o no, de acuerdo con la óptica de sus líderes. Una congregación ubicada en alguna parte del mundo, famosa por ciertas rígidas exigencias morales, en una ocasión, exhortó casi hasta la humillación pública, y presionó muy duramente a una joven porque esta tenía un noviazgo no del todo bien visto por el liderazgo. Tanto presionaron que la chica terminó yéndose a otra congregación con menos legalismo y un poco más de amor. Y si no se fue del Camino, fue porque, gracias a Dios, estaba fuerte y bien plantada y supo separar a Cristo de los hombres que dicen representarlo. Lo curioso del caso es que, mientras el caso de esta joven estaba en plena efervescencia y ese liderazgo caía con una rigidez casi lindante con la crueldad, uno de los máximos referentes, estaba en adulterio, cosa que tiempo después se descubrió con gran escándalo. Lamentablemente, todo quedó en una echada de culpa al diablo. Y no aprendieron la lección de Dios. Pedro, en Hechos 15, lo dice: Ahora, pues, ¿Por qué tentáis a Dios poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar?

(5) Antes hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. (¡Sí, hermanos! La iglesia ha decidido donar toda esa ropa a los inundados, pero vamos a llamar a los canales de televisión cuando la entreguemos. Primero, para que nadie se piense ninguna cosa rara y, segundo, para que el mundo lo sepa y nos conozca. Y tercero, agregaría yo, aunque nadie lo diga, para mostrarle a los opositores de adentro que estamos haciendo cosas, que no somos unos ineptos) pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; (Los fariseos exhibían su piedad, o sea su espiritualidad, en público, para recibir alabanzas de la gente. Las filacterias que aquí dice que se ensanchaban, eran pequeñas bolsitas de cuero que contenían ciertos textos de la Escritura, que los judíos llevaban en sus brazos o sobre sus frentes.

Los flecos, mientras tanto, eran los adornos con que los judíos decoraban los bordes de sus mantos. Hay dos maneras muy diferentes de evaluar el andar de una congregación: con los ojos de los hombres, teniendo en cuenta los éxitos sociales, políticos, numéricos. De nivel, de status, o con los ojos de Dios, esto es: su poder manifestado en respaldo a la palabra auténtica predicada. No le va a costar demasiado ver por dónde anda la suya. Sólo sea honesto y reconózcalo) (6) y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, (A esto, los que lo conocen mejor que nadie, son los ujieres. Hay gente, de esa que hay que ubicar en las primeras filas reservadas, cuando hay eventos importantes, que siempre llegan bastante tarde, porque el punto allí no está en sentarse allí, sino ser vistos cuando se sientan.

Otra: ¿Recuerda aquellos tiempos en que a los líderes se insistía en ubicarlos en sillas especiales allá, arriba de las plataformas o los escenarios, tal como si estuvieran en exposición? ¡Qué mal se sentían algunos siervos fieles y humildes que conozco! Pero era una disposición que no se podía modificar. Menos mal que esto quedó en la historia, verdad? Bueno, al menos aquí en Argentina, quiero decir. Hay una parábola en Lucas 14:7 que detalla esto a la perfección): (7) y las salutaciones en las plazas, (O sea las puertas de salida de los templos, cuando alguien se ubica tipo portero y la gente, a medida que va pasando, lo saluda. Los hombres, con un apretón de manos o un abrazo, las hermanitas, con un ósculo santo. No es nuevo, viene de la época de la familia Ingalls, ¿Se da cuenta?) Y que los hombres los llamen: Rabí, Rabí.

La palabra “Rabí” se traduce como “mi maestro”, y era una especie de título honorífico surgido en el siglo 1 antes de Cristo, derivado del verbo Rabat, que significa “ser grande”. Vale aclarar que, si bien Jesús aceptaba ser reconocido como Rabí, desaconsejaba a sus discípulos aceptar el título porque, dice aquí más adelante, “uno es vuestro Maestro”. Por eso es que yo, personalmente, acepto que se entienda que administro lo mejor que puedo y me sale el ministerio del maestro que el Señor ha puesto en mis manos, pero no que se me llame maestro a mí, simplemente porque uno solo es nuestro maestro. Lo dice con claridad el verso 8, mire:

(8) Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos.

Esto se contrapone con el placer que proporciona a los hombres el recibir tratamientos protocolares cristianos. Si alguien tiene algo de sabiduría, es Maestro, si tiene palabra que se cumple, Profeta, si anda edificando nuevos templos, Apóstol, si predica y se convierten más de dos, Evangelista, y si sabe aconsejar a la gente, aun usando técnicas humanistas, es Pastor. Basta. Jesús dice aquí que el único título –en este caso Maestro-, es suyo y que TODOS nosotros, somos sencillamente HERMANOS, está claro? Por si quedan dudas, mire lo que dice Santiago en 3:1: Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.

(9) Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; (¿Escuchó bien? No interesa lo que digan las acotaciones de comentaristas al pie de cualquier Biblia que lea. Esto es lo que dice: que no llame padre vuestro a nadie en la tierra) porque uno es vuestro padre, el que está en los cielos. (Es curioso. No voy a enseñar sobre esto, pero se lo dejo para que usted haga su propia investigación, para que lo escudriñe, para que no se limite a decir, cómodamente, “un hermano lo dijo por la radio”, o “un hermano lo publicó en Internet”. ¿No le enseñaron que el día que se muera se va a ir al cielo a estar con Dios? Pero resulta que aquí no dice que Dios el Padre está en EL cielo, dice que está en LOS cielos. ¿Qué querrá decir esto? ¿Adónde guardamos la imagen esa que tantos dibujantes han plasmado, de un hombrecito con camisón sentadito en una nube, no haciendo nada y probablemente aburriéndose como una tortuga que tanta gente se ha creído de verdad? ¿Eso puede ser el cielo que espera a los hombres como promesa de un Dios Majestuoso, Creador, Todopoderoso y Dinámico? No me cierra. ¿A usted tampoco, no? Estudie. Su Biblia es igual a la mía.)

(10) Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro maestro, el Cristo. (No debe ser ninguna tontería esto, sino no lo hubiera vuelto a repetir, no? Basta. Ya sé que me ama, ya sé que por allí puedo, desde este sitio, haberte sido de bendición a su vida, pero por favor: no me llame más Maestro, okay?)

(11) El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo. (En este mismo evangelio, un par de páginas antes, en 20:26, él dice: mas entre vosotros no será así. (Quiere decir así en la sociedad, en la política, en una empresa, en la economía) sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidor.)

Yo creo que nadie puede ofenderse ni suponer que agredo a alguien si digo que no es esto, precisamente, lo que mayoritariamente está ocurriendo con nuestro liderazgo. Es una verdad tan visible y palpable que ha llegado, incluso, a irritar a muchos hermanos fieles y sinceros hasta el extremo de convertirlos en escépticos, descreídos y rebeldes. No los puedo justificar por la reacción, pero tampoco puedo ignorar la acción que lo originó.

Charlaba una vez con un joven pastor que estaba al frente de una modesta congregación y, sabiendo que él la había formado luego de irse de una congregación más grande, le pregunté: ¿Por qué te fuiste de tu anterior iglesia? ¿Te peleaste con alguien? ¿Te fuiste mal? – ¡No!, me dijo. – Ni me peleé con nadie ni me fui mal; sólo que un día descubrí que en lugar de estar sirviendo al Señor como yo creía, en realidad estaba sirviendo al pastor y toda su familia. Sucede. Es el no cumplimiento de esta palabra y se alimenta de la obsecuencia humana.

Pero más que no cumplimiento, le diría que es alteración, tergiversación de esta palabra. Sujeción incondicional. Sí, pero a autoridad que está sujeta a autoridad divina, nunca a hombre que tergiversa la Palabra de Dios porque eso es esclavitud humana, y no hemos sido llamados a eso, sino a libertad en Cristo Jesús. Todos sabemos quien, a lo largo de toda la historia bíblica, es el que ha venido permanentemente tomando las cosas de Dios y tergiversándolas. ¿Qué pasará con quienes hacen lo mismo? Yo no lo digo, lo dice la Biblia.

(12) Porque todo el que se enaltece, será humillado; (Este “todo” que leemos aquí, incluye a toda una congregación. Desde el portero, el ujier, el que se acaba de entregar a Cristo, tanto como al más renombrado de los líderes. Dios no hace acepción de personas) y el que se humilla será enaltecido. (Dentro de la tergiversación de la que le hablaba, esto siempre se tomó como el deber que tiene alguien de menor rango eclesiástico de humillarse ante otro de mayor jerarquía. Si esto hubiera sido así, Jesús se hubiera humillado y sometido a los fariseos. Al fin y el cabo ellos tenían una jerarquía reconocida que él no podía discutir. Pero manteniendo una transparente humildad (atención con esto) Jesús los resistió con la Palabra. Él sabía muy bien quién era en el Padre Celestial. ¿Usted sabe quién es en Cristo? Resista al humanismo. Pero si todavía no sabe quién es en Cristo, entonces no se largue a discutir pavadas y a arremeter en contra de toda autoridad. Porque sin unción le puede pasar que de pronto se encuentre resistiendo al mismo Cristo en el que dice creer. Sólo con la Palabra. Sólo en Cristo. Él es el Camino, la Verdad y la vida)

Jesús advierte permanentemente contra la orgullosa búsqueda de la alabanza pública, como sucede cuando se aspira a posiciones prominentes o a títulos que confieren una cierta superioridad. A veces, los títulos se usan como emblemas de respetabilidad, o para indicar determinados deberes o cargas de responsabilidad. Pero es la actitud que inspira la búsqueda de tales reconocimientos lo que Jesús condena. Por algo y partiendo desde Isaías, siguiendo con Santiago y terminando con Pedro, tres veces podemos leer que Dios da gracia a los humildes y resiste a los soberbios. Como creyentes somos todos iguales y debemos reverenciar solamente a Cristo. Y lo que sigue, es una expresión que tiene tremenda actualidad.

(13) Más ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando.

(14) ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque devoráis las casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones, por esto recibiréis mayor condenación.

¿Por qué diría Jesús algo llamativo para con las oraciones largas, si no fuera, como nos han enseñado a pensar, sinónimo de mayor espiritualidad? Simplemente porque no es así. Quien está acostumbrado a orar, ora muy largo a solas, porque es cuando saca para afuera todo lo que hay en su corazón en lo íntimo de su cuarto. Por eso cuando tiene que hacerlo en público, es breve, conciso y concreto, y ora específicamente por lo que se le ha pedido. No es generalización, es globalmente mayoría.

(15) ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque recorren mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros.

Imagine una gran campaña evangelística organizada por una iglesia numerosa pero humanista, carnal. Babilonia. ¿Qué sucede con la gente que acepta a Cristo allí? Yo no me animo a dar una respuesta concreta, pero esta última palabra me dice que debemos ser muy cuidadosos y no dar por sentadas cosas que la Biblia no da por sentadas.

(Verso 23)= ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley; la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.

Es notoria la inconsistencia del espíritu fariseico, habiendo perdido por completo el sentido de las proporciones en cuestiones espirituales. Escrupulosamente celosos de las cosas exteriores más triviales, tales como todo lo relacionado con el diezmo de pequeñas semillas y plantas, olvidaban los más importantes principios morales. Cuando Jesús dice que esto era necesario hacer, despeja una de las incógnitas y dudas más notables que hay en muchos bolsillos inconversos. Al decir que esto era necesario hacer, Jesús les muestra a sus discípulos que lo moralmente correcto es que practiquen el diezmo, pero no como una obligación legal, sino como un acto voluntario de disciplina consciente capaz de activar la promesa que hay en Malaquías, de abrir la ventana de las bendiciones celestiales hasta que sobreabunden.

(Verso 25)= ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque limpian lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia.

En lo literal, geográfico y circunstancial, a esto Jesús lo dice porque los fariseos eran meticulosamente escrupulosos en materia de purificación ceremonial, pero ignoraban la demanda de Dios de mantenerse puros en lo interno, además de ser caritativos con los pobres. A la hipocresía siempre le preocupa más la apariencia que la realidad. Esto tiene correlato con muchas cosas que hoy vemos a nuestro alrededor. Son muchísimos los grandes siervos de Dios que muestran una imagen estética y ministerialmente impecable, incuestionable. Observando eso, nadie se atreve a pensar el por qué si todo se está haciendo debidamente, en santidad, bajo la dirección del Espíritu Santo y con un testimonio irreprochable, no se manifiesta poder ni presencia de Dios y los frutos no son conforme a la promesa de la Palabra.

La mayoría lo piensa a esto, pero esa misma mayoría lo calla porque le enseñaron que, hablar algo que tenga que ver con importantes siervos de Dios equivale a la murmuración que, obviamente, es tremendo pecado. Esta tan particular interpretación de las cosas ha mantenido robando, mintiendo y adulterando las cosas del Espíritu a verdaderos hipócritas, lobos rapaces que, disfrazados de ovejas, han ido diezmando sistemáticamente al rebaño. Siempre en mis años de sueño espiritual, me llamó la atención cuánto había en la historia bíblica sobre la hipocresía, la simulación, la apariencia, el “hacer como qué” o fingir. Cuando descubrí -¡Al fin!- que la Biblia no es un libro de historia, recién allí me cerraron muchas cosas que hoy me atrevo a mostrar.

(Verso 27)= ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque sois semejantes a sepulcros blanqueados que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, más por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.

Yo quisiera saber de qué evangelio han tomado letra aquellos que dicen que no hay que decir cosas fuertes desde el púlpito, que si nos apartamos del amor y la bondad de Jesús estamos predicando un evangelio de garrote, que golpea y hiere a la oveja y termina dañándola. Creo que no hace falta aclarar que esta expresión, -Sepulcros Blanqueados-, Jesús se las dice en la cara a las máximas autoridades jerárquicas de la iglesia estructurada de su tiempo. ¿Qué haría la organización eclesiástica actual con un tipo que tiene la osadía de decirles a los más importantes líderes algo así? Disciplinarlo o quizás expulsarlo de la congregación donde está primeramente, prohibirle ocupar cargos o desarrollar ministerios, suprimir su participación en la Santa Cena y, finalmente, en algún concilio, reunión, junta o consejo de líderes, pasarse la voz para que ninguno de los presentes lo admita en su iglesia local, verdad? No importa, eso no anula la verdad. Todavía hoy, en la zona de Palestina, suelen blanquearse las tumbas. Más que por belleza estética, eso sirve para identificarlas y no tropezar accidentalmente con alguna de ellas, incurriendo de ese modo en profanación. Esta misma historia pero en Lucas 11:44 lo dice así precisamente: sois como sepulcros que no se ven, y los hombres que andan encima, no lo saben. Demasiado coincidente para ser cuestión de léxico, no?

(28) Así también vosotros, por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.

(29) ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos, (30) y decís: si hubiésemos vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en la sangre de los profetas.

(31) Así que dais testimonio contra vosotros mismos, de que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas.

(32) ¡Vosotros también llenad la medida de vuestros padres!

(33) ¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?

Ellos se engañaban a sí mismos; reclamaban falsamente superar en rectitud a sus antecesores. Aunque levantaban monumento a los profetas que sus padres habían asesinado, ellos mismos estaban conspirando para matar al hijo de Dios. Por eso sufrirían igual condena. ¡Pero hoy ya no se matan profetas, hermano! Es verdad, físicamente, ya nadie mata profetas. ¿Pero no equivale a matarlos el no dejarlos hablar, anularlos, levantar calumnias contra ellos para que la gente no les crea? Espíritu farisaico. Hasta en algunos seminarios se enseña, como materia, los métodos para neutralizar líderes emergentes que puedan socavar o atenuar a los ya establecidos. Tremendo.

(34) Por tanto, he aquí yo os envío profetas y sabios y escribas; (Escuche: está hablando Cristo. Y dice que Él mandará profetas, sabios y escribas. ¿De dónde sacaron que los profetas era patrimonio, únicamente, del Antiguo Testamento?) Y de ellos, a unos mataréis y crucificaréis, y a otros azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad. (¿Quiénes azotan a los profetas en la iglesia y os persiguen? Los influidos por el espíritu farisaico. ¿No es real eso, hoy?)

(35) Para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar.

(36) De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación.

Jesús pronuncia aquí una severa advertencia sobre el juicio que pendía sobre la nación. La profecía de Jesús se cumplió con la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C. Toda la sangre de los justos derramada desde las primeras víctimas hasta la última, será reclamada a Israel. Compatriota argentino: no se desentienda del monumental lío en el que está metido nuestro país, porque todo lo que en él suceda, es responsabilidad espiritual de la iglesia. Ahora, si la iglesia insiste en priorizar al espíritu del fariseo, con ritos, formas, métodos y aspectos externos, el país va a seguir puntillosamente el mismo derrotero. Primero lo espiritual, luego lo natural.

(37) ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta a sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!

(38) He aquí (A ustedes, fariseos modernos les habla) vuestra casa (Casa siempre es iglesia, vuestra iglesia, aunque tenga mucho prestigio) os es dejada desierta. (No quiere decir que se vaya la gente, quiere decir que allí no está el Señor y, por lo tanto, todo se limita a religión vacía y hueca)

(39) Porque os digo que desde ahora (Ahora es AHORA, eh?) no me veréis, (No lo verán dentro de los cultos, en las reuniones, en las celebraciones, en los mensajes, en la adoración y la alabanza, en congresos, clínicas y cuanta fiesta de entretenimiento cristiano puedan organizarse) hasta que no digáis (O sea: hasta que no vuelvan a confesar genuinamente con sus bocas y creerlo en sus corazones) bendito el que viene en el nombre del Señor.

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El día de la cizaña

Quiero que haga, antes que cualquier otra cosa, un pequeño ejercicio de memoria. ¿Cuántas veces, en su vida cristiana, ha escuchado mensajes sobre la cizaña? Muchos, pocos, no lo sé. Depende a qué lugar ha ido usted a sentarse cada domingo. Podría darse el caso, incluso, que nunca le hayan hablado, predicado o enseñado sobre la cizaña. Hay lugares así, lo digo con la autoridad que me da este ministerio de ser testigo de eso. No interesa.

Por poco o por mucho, en todo caso, ha oído hablar de la cizaña. Y sabe de qué se trata. O cree saberlo, por lo menos. Pero tengo que decirle que todo lo que pueda haber recibido al respecto, por allí no ha estado ni mal ni equivocado, como sucede globalmente en el evangelio. Lo que sí puede haber ocurrido, es que haya sido incompleto. Puedo decir, en este trabajo, que no vengo a modificar o cambiar su conocimiento, su fe, sino, como ya se lo dijo Pablo a los Tesalonicenses, en todo caso, vengo a completarlo.

No quiero que tome a esto como una alteración doctrinal, ni mucho menos como una nueva doctrina. Quiero que lo tome como lo que es, una enseñanza que, a partir de la revelación del Espíritu, va a darle otro panorama sobre lo que ya sabe, una perspectiva diferente, fruto de una óptica, de un ángulo, también diferente. Es como completar el conocimiento, alertarle sobre las sutilezas satánicas y capacitarle para que sepa como es su batalla, contra qué enemigo y en qué terreno se pelea. Si usted me dice que la cizaña es Babilonia y que Babilonia es la iglesia falsa, la paralela a la iglesia verdadera, tendré que decirle que sí, que ha aprendido y entendido bien y que no está equivocado. Pero si le pregunto puntualmente qué es la cizaña, seguramente va a detenerse un momento a pensar y, es muy probable, no lo pueda definir con claridad.

Porque abarcativamente, hemos aprendido que a la cizaña la sembró el enemigo, que está destinada a ser quemada y que sólo cuando desaparezca, el trigo resplandecerá. Pero si le pregunto si son hombres, organizaciones, brujas, líderes falsos o algo por el estilo, usted me dirá que sí, que tal vez es un poco de cada cosa y que es muy amplio su significado. Hoy me propongo demostrarle, a partir de la Escritura, y con un mínimo de lógica, que la cizaña es algo muy puntual que es muy probable, hasta aquí, puede no haber sido visto con claridad. Vamos a escudriñar lentamente la parábola, vamos a olvidarnos por un momento de las enseñanzas clásicas, seminaristas y teológicas, y vamos a dejar que Dios nos hable a través de su Espíritu sin otra intención de, lo reitero, completar su conocimiento, no necesariamente cambiarlo.

(Mateo 13: 24)= Les refirió otra parábola, diciendo: el reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo;

Es increíble que, en sólo veintidós palabras, este versículo sea capaz de resumir la sustancia básica del evangelio. Si la iglesia, hoy, leyera atentamente estas veintidós palabras, no podría caer más en el error que ha venido cayendo y, mucho menos, tolerarlo como ha venido tolerándolo. Dice que el reino de los cielos es semejante a un hombre. Ahora bien: si el reino de los cielos es semejante, o sea: igual, de la misma sustancia, del mismo origen que un hombre, ¿Es coherente que se nos haya enseñado y que sigamos enseñando, que el reino de los cielos es un lugar medio paradisíaco a donde vamos a ir a tirarnos panza arriba a no hacer nada y disfrutar a bárbaramente, no sabemos que maravillosas cosas el día que nos muramos?

Entienda bien: ni digo que cuando muramos no vamos a estar en un sitio maravilloso, sólo quiero saber si ese es el reino de los cielos del que habla esta escritura. Porque, suponiendo que así fuera, ¿Me puede explicar usted, entonces, por qué Juan al Bautista primero, como Jesús después, predicaron un mismo evangelio que decía, textualmente: el reino de los cielos se ha acercado? Algo no me cierra. Y no me cierra porque aquí dice que es semejante a un hombre, y un hombre no es un lugar ni una nube.

Pero hay más. ¿Es un hombre cualquiera? No. Dice que es un hombre que ha sembrado una buena semilla. ¿Y qué es una buena semilla? Simple. Una buena semilla es la materia prima que produce un buen fruto. ¿De qué semilla va a hablar la palabra? De la semilla de trigo. ¿Y qué es el trigo? Un cereal del cual, por triturado y molienda, se sacará la harina, materia prima con la cual se elaborará el pan y sus derivados, básicamente. Jesús dijo, al respecto: Yo soy el pan de vida, que es como decir: yo soy el único alimento que produce vida. Vida abundante en el Espíritu, primero, Vida Eterna, después. Es decir que lo que este hombre, (Que después se verá que es Cristo), sembró, es un buen alimento, sano, puro. En términos espirituales, ¿Qué es el alimento? Anote esto por favor que es clave: La Palabra. Usted ya ha aprendido que su único alimento es la Palabra, verdad? Puede alabar, adorar, orar y tener grandes experiencias sobrenaturales en Cristo, pero si quiere estar alimentado, eso no bastará. Deberá comerse el libro.

¿Y adónde dice que sembró ese buen alimento, en cualquier parte que se le ocurrió? ¡No hermano! ¡Dice que lo sembró en el campo! No. No dice que lo sembró en EL campo. Dice que lo sembró en SU campo. ¡Pero es que más adelante dice que el campo es el mundo! ¿Cómo va a sembrar su alimento en el mundo? ¿Y adónde sino? ¿En la iglesia me quiere decir? ¡Se supone que la iglesia ya lo está comiendo, no? Además: ¿A quién amó tanto Dios que dio a su hijo unigénito por él, al mundo o a la iglesia? ¡Al mundo! A ese mismo mundo al que nosotros, muy religiosos, más de una vez despreciamos, marginamos, discriminamos y, Biblia en mano, hasta agredimos.

(25) Pero mientras dormían los hombres, (¡Ah!¡Entonces era de noche!¿Qué noche? Yo me convertí a los treinta y uno y estuve durmiendo como hasta los cuarenta y cinco) vino su enemigo (¿Quién es ese enemigo?) y sembró cizaña entre el trigo y se fue.

Escuche bien: No busque a Satanás dentro de las congregaciones. Aquí dice que sembró y se fue. Le alcanza con la cizaña para hacernos el gran lío. Primero, la cizaña no es como muchos todavía suponen, una especie de yuyo, una porquería visible que todo el mundo se da cuenta que no sirve para nada. La cizaña era una semilla que, a simple vista, era igual que la del trigo, pero no era trigo. Babilonia. Ahora bien: si hemos visto que el trigo era el alimento que Dios le da a sus hijos, su bendita Palabra que nos hace crecer, nos nutre y nos alimenta espiritualmente, ¿Qué se supone que debería ser la cizaña? Una cosa que parece alimento, pero que no lo es. Una palabra, hermano, que suena tan potente y tan linda como la verdadera, pero que en lugar de alimentarle y hacerle crecer, lo intoxica. Porque, le cuento, la cizaña era una semilla que, siendo similar a la del trigo, en realidad era venenosa.

Ahora escuche: ¿Usted sabe cómo actúa en el organismo humano cualquier clase de veneno? Puede preguntarle a cualquier médico o bioquímico. Primero lo descompone con tremendos dolores, después comienza a producirle un letargo, un estupor, un adormecimiento progresivo que, inexorablemente, termina con la muerte. ¿No ha sentido dolor, últimamente, al oír predicar desde algún púlpito una palabra que, aunque suena muy moderna, muy de onda, de muy buena intención, su espíritu te dice que no viene de Dios? ¿Y qué hizo? Lógico. Nada. ¿Qué van a decir si se niega a comer el alimento que le dan, argumentando que discierne que es cizaña, cuando todos los demás alaban y celebran coincidiendo que es trigo?

¿Qué ocurriría si usted se animara y fuera valiente? En el mejor de los casos le harían saber, con una bondadosa sonrisa, la mayor suavidad y el infaltable tratamiento de “amado hermano”, eso sí, que “la gente” (No una persona, no un líder, que “La Gente”) no está precisamente gozosa de tener comunión con usted. Se tendría que ir. ¿Y se iría? ¿Y cómo haría, de pronto, para que lo entienda su mujer que tiene un cargo importante en la comisión de damas, o su marido que es diácono y está feliz de que cuando termina cada culto, la gente esa lo busque para saludarlo porque es alguien muy influyente, o su hijo que toca la guitarra en la banda de alabanza? Si se dan estas condiciones, lo más probable es que usted se aguante el dolor y se quede a ver qué pasa, a ver si algún día cambian las cosas.

Sabe ya que está comiendo cizaña en lugar de trigo, pero no se puede liberar. Al tiempo, sin darse cuenta, caerá en una especie de sopor espiritual, de somnolencia pesada, que no sólo va a impedir que usted predique el evangelio a toda criatura, sino que incluso irá contaminándole de la idea de que, después de todo, vaya uno a saber si ese evangelio funciona y es la solución que un día le dijeron que era. Y un buen día, estará espiritualmente muerto. Yendo a un templo todos los días de reunión, saludando a tantos queridos hermanos, sosteniendo con su ofrenda o su diezmo una obra que no tiene propósito y vegetando, total y absolutamente convencido que, después de todo, es mucho peor estar en el mundo, pero que la iglesia en definitiva, no es más que eso. Muerto. Inútil. Inservible. Fuera de carrera. ¿Pero y adónde quiere que me vaya, hermano? Si me voy en esas condiciones, en todas las iglesias se sabrá que soy el conflictivo, el desobediente, el insujeto y hasta el blasfemo. ¡Nadie me recibirá! Y sí, es probable, así actúa Babilonia. El esclavo no debe pensar. El mandato de escudriñar, que es precisamente investigar, pensar, no es para todos, es para el liderazgo solamente. ¿Quién le dijo esa mentira?

(26) Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. (Aparecen juntas, al mismo tiempo, son iguales. La sutileza y el camuflaje son las armas preferidas del diablo. ¿Satanás en la iglesia? No dije Satanás, dije diablo, que es todo aquel espíritu que puede ser usado por Satanás. Un ujier, un anónimo, un director de alabanza, un diácono, un ministro, un líder inclusive.

(27) vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿No sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? (Note que los que detectan la cizaña no necesariamente son los más importantes de la casa. Dice que son los siervos, y en el lenguaje conforme a la sociedad en que esto fue escrito, los siervos no sólo no eran importantes, sino que eran, incluso, aquellos a quien ninguno de los amos del lugar les prestaba demasiada atención. Sin embargo, es a ellos a quien Jesús responde)

(28) El les dijo: un enemigo ha hecho esto. (Cuidado que no dice que EL enemigo ha hecho eso, les dice que UN enemigo lo hizo. Si le pregunto quién o cual es el enemigo, seguramente recordará enseñanzas seminaristas y me dirá: ¡Satanás, por supuesto! Y es cierto, pero en parte. Porque él está, indudablemente, detrás de todo eso, pero usando a gente que en apariencia, hasta allí, era confiable. Por eso lo pudieron engañar. ¿Adentro de la iglesia del Señor, hermano? Sí querido, adentro de la iglesia del Señor. ¡No puede ser! ¿Ah, no? ¿Y qué serán, entonces, los falsos hermanos, los lobos rapaces vestidos de ovejas, los ministros de Satanás que actúan como ángeles de luz, aquellos que estaban con nosotros pero no eran de nosotros? ¿Para qué habría sido escrito esto si luego no sucedería nunca? ¿Por qué se hace tanta diferenciación entre el profeta y el falso profeta, entre el maestro y el falso maestro y entre el pastor y el asalariado?) Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? (A la cizaña, naturalmente. ¿Qué contestaría el Señor? ¿Acaso: “Sí muchachos; vayan y hagan pedazos todo lo que les parezca que no es Palabra”?

(29) El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. (No muchachos. Ya sé que el Espíritu les está diciendo que ese alimento no es mío, que está adulterado, envenenado. Pero eso es tremendamente sutil y, pese a que no hay revelación en el enemigo, si hay letra. Y para separar una cosa de la otra no basta el discernimiento. Es necesario el conocimiento, que no es educación teológica cristiana sistemática, sino intimidad conmigo. Y a eso yo no se lo he dado a todos los que se dicen cristianos, sino a los obedientes, a los que me buscan, precisamente, en la intimidad y a los que escudriñan mi palabra. Ellos son mis mensajeros. Esto, los supera a ustedes. ¿Y entonces qué tenemos que hacer, Señor?)

(30) Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; (Ah, sí Señor; ya lo aprendimos. Hasta el día final que viene. No. Nadie habló de día final, estoy hablando del tiempo de la siega) y al tiempo de la siega yo diré a los segadores, recoged primero la cizaña (Segadores, mensajeros míos, hombres o mujeres a los que les he concedido la gracia de andar en mi palabra, empiecen ahora a descubrir, a desenmascarar al falso alimento, al falso trigo, a la cizaña) y atadla en manojos para quemarla. (La única manera de atar, de maniatar a una palabra humanista, científica, filosófica, intelectual, inteligente y hasta esotérica, es con la revelación fresca, de hoy, de la palabra verdadera, de la que viene y emana de la unción del Santo. Porque esta resistirá, como resistió Daniel, cualquier fuego de prueba, pero la falsa no, la falsa arderá porque es simple hojarasca con disfraz religioso) pero recoged el trigo en mi granero.

Ahora escuche con atención porque está en juego su futuro terrenal y hasta su futuro de eternidad en esto. ¿Sabe cuál es la palabra clave para esta instancia de su vida? GRANERO. ¿Y por qué granero? Porque la palabra usada para Granero, es ALFOLÍ, le suena? Y dice que el alimento bueno, el trigo, el que ha sembrado Jesucristo, es el que hay que guardar en el Alfolí, en el granero. ¿Y para qué? Para recurrir a él en el tiempo del hambre. ¿Cuántos saben que en el campo siempre va a sobrevivir más tiempo el campesino que tiene su granero lleno de cereal que aquel que lo tiene vacío? ¿Cuántos saben que en la ciudad, siempre va a sobrevivir más tiempo la familia que tenga su heladera, su freezer o sus alacenas repletas de mercadería, que aquel que las tiene vacías o, peor, llenas de mercadería sin vitaminas? Se entiende, entonces, que lo que dice Jesús, aquí, es que hay que reservar el alimento para el tiempo de la necesidad.

Ahora bien: ¿Qué sucede cuando en ese granero, en ese alfolí, en lugar de trigo, de buen alimento, de palabra fresca y revelada, ungida por el Espíritu Santo, lo que se está guardando es cizaña, alimento venenoso, palabra humanista, filosófica, psicológica, intelectual y teológica? Primero, se está desobedeciendo algo que ordenó el Señor. Segundo, a la hora del hambre, el pueblo que coma de ese alimento, primero no se va a saciar, segundo: se va a enfermar y va a padecer grandes dolores. Tercero, se va a ir adormeciendo, insensibilizando, entrando en un estado de sopor y estupor y, finalmente, dejará de existir en el ámbito del Espíritu.

Bueno, yo creo que no estoy descubriendo ninguna tremenda revelación si le digo que eso es, exactamente, lo que está sucediendo hoy en muchos lugares. Ah, y la última con respecto a esto. Ya se lo dije alguna vez, pero no puedo dejar de mostrárselo una vez más: la guerra es contra Babilonia, y Babilonia va a caer. ¿Está llevando usted todos sus diezmos al Alfolí, tal como te dice en Malaquías? ¿Y hay alimento en la casa como señala la continuación del versículo o hay cizaña? Porque si hay alimento, trigo, sus diezmos sustentan la iglesia del Dios Todopoderoso, pero si hay cizaña, sus diezmos mantienen a Babilonia, al enemigo que la sembró, entiende?

¡Pero hermano! ¡A mí me enseñaron que mis diezmos y ofrendas debo llevarlos a la iglesia donde me congrego! Y está bien. Es así porque se da por sentado que es en ese lugar donde recibe su alimento. ¡Y gloria a Dios si es así! Pero si no fuera así y sigue simplemente por rutina, lo que está haciendo es mantener viva a una Babilonia que lo tiene esclavizado, adormecido y, lo que es más grave, a veces hasta amenazado. Y lo que es tan grave como lo otro, al mismo tiempo está ignorando a su verdadero Alfolí (Porque alguno debe tener, de algún lugar se alimenta) sea cual fuere. Seis versos más adelante, Jesús comienza a explicar esta parábola.

(36) Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: explícanos la parábola de la cizaña del campo.

Imagínese la escena. Mientras Jesús estuvo afuera, hablándole en parábolas a la gente, aclarando que lo hacía para que entendieran el mensaje sólo aquellos que tuvieran oídos espirituales abiertos para oír. Mientras él hablaba, a mí no me caben dudas que sus discípulos asentían con sus cabezas cada palabra, cada definición, poniendo cara de “entiendo todo y estoy de acuerdo”, o sea el Amén nuestro de cada minuto. Pero ni bien terminó la conferencia, se fue el público y el predicador se va a tomar un té con su grupo de colaboradores, estos mismos no tienen pudor de preguntarle: ¡Bárbaro, Jesús! ¡Buenísimo el mensaje! ¡Hubieras visto la cara que ponía la gente! ¡Nos miraban a nosotros y no lo podían creer! Ahora… Ejem… ¿Nos puedes decir qué es lo que quisiste decir? ¿La verdad? No sé qué cara habrá puesto Jesús, pero sí sé la que yo, pura carnalidad al lado de él, hubiera puesto.

(37) Respondiendo él, les dijo: el que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.

(38) El campo es el mundo; (¿A qué sale al mundo? A llevar la Palabra) la buena semilla son los hijos del reino (O sea que estos son los portadores del alimento puro) y la cizaña son los hijos del malo. (Esto es lo que nos ha hecho entender y enseñar que la cizaña son personas. Cizaña son los hijos de Satanás. ¿Pero entonces hay que decir que dentro de la iglesia hay satanistas? Y así, sabemos que algunos van de cuando en cuando, pero aquí no dice algunos, dice muchos. ¡Pero si hubiera hijos del diablo en la iglesia deberíamos batallar y se irían! Sí señor, así sería si fueran personas endemoniadas. Pero no son personas endemoniadas. La cizaña es un alimento tóxico que intoxica, en la mayoría de los casos, a creyentes sinceros, pero ignorantes y cómodos. ¿Y a qué los lleva? A sufrir primero, dormirse después y morir espiritualmente, por último. ¿Y entonces? Sin saberlo, pasan a ser evaluados, considerados, juzgados y sentenciados como “hijos del malo”. ¡Pero es que yo no sabía! ¡Es que lo dijo un tremendo siervo de Dios y yo lo creí! ¡No me pueden culpar a mí! ¿Ah, no? ¿Y adónde tenía usted su Biblia cuando le predicaban estas cosas, debajo del brazo como símbolo de su categoría de evangélico?

(39) El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles.

Cortito. No dice que la cizaña fue sembrada por Satanás, dice que fue el diablo. El diablo es cualquier espíritu que opera para Satanás. A sabiendas o en ignorancia. Dice la Biblia que Judas Iscariote era diablo. Un médico cristiano predicando un evangélico científico o humanista, puede sembrar falso alimento y ser diablo. ¿¿El doctor?? Sí, el doctor diablo. Dice que la siega, o sea el trabajo de sacar esa cizaña, será en el fin del siglo. Siglo, aquí, no es un período de cien años, como luego se utilizará esta palabra. Siglo, bíblicamente es KOSMOS, algo que implica universo, sistema. Entonces, ¿El fin de qué sistema? Elija cualquiera. Hay muchos. O póngase a orar y Dios le revelará de qué sistema se trata. Cuál es el que llega a su fin. Para mí, mientras tanto, es el sistema eclesiástico babilónico, no veo otro. Y dice que los encargados de segar esa cizaña, son los ángeles. ¿Usted sabe quienes son los ángeles, no? Sabiendo eso, ¿Le encaja bien, esto? Porque si la cizaña es el alimento tóxico, la palabra falsa, cómo será que los ángeles van a destruirla? Espere, ya llegaremos allí.

(40) De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. (Por causa de este verso, muchos cristianos andaban convencidos que el mundo se terminaba en el año dos mil. Porque tomaban como literal del día presente la expresión “El fin de este siglo”. ¿Y ahora? Ya pasó el siglo veinte y todo ha continuado sin cambios.¿Empezaremos a predicar y enseñar la venida del Señor para el año 2100? Olvídelo. Lo que está diciendo, es que la proclamación del buen alimento por parte de los pocos que no están casados ni comprometidos ni nada con el sistema babilónico, destruirá la cizaña, el falso alimento, y con él vendrá el fin del sistema que lo mantenía en pie. ¡No puede ser, hermano! Usted me dice que el falso alimento, la falsa palabra, la cizaña, será cortada por la proclamación del buen alimento, de la palabra ungida, del trigo, y eso me dice que habrá hombres utilizados para anunciar esa palabra verdadera. ¿Adónde colocamos, entonces, la palabra que dice que los segadores de la cizaña serán los ángeles? ¿Es que los ángeles van a predicar la buena semilla? Más o menos. Ni tanto ni tan poco, mire:)

(41) Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, (42) y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Primero vamos a develar, (Y quizás revelar) la duda o incógnita con qué cosa harán los hombres enviados por Cristo con el alimento nuevo y qué cosas harán los ángeles, tal cual se nos ha enseñado. La palabra ANGEL, en hebreo, es la palabra MAL’AK y en griego, la palabra ANGELOS. En los dos casos, el significado es el mismo: MENSAJERO. Siempre hemos dado por sentado que, al decir ANGEL, la Biblia siempre se refiere a los serafines y querubines de Dios, sin embargo no es tan así. Hay textos donde MAL’AK o ANGELOS, hablan de personas, de seres humanos usados por Dios como la palabra que los define: MENSAJEROS.

(Job 1: 14)= Y vino un mensajero a Job, y le dijo: estaban los bueyes y las asnas paciendo cerca de ellos. (Mensajero, aquí, en el original, es la misma palabra utilizada para Ángel).

(1 Reyes 19: 2)= Entonces envió Jezabel a Elías un mensajero (También ángel en el original)

(Hageo 1: 13)= Entonces Hageo, enviado de Jehová, (En el original, ENVIADO, es la palabra que se traduce como ángel)

(Lucas 7: 24)= Cuando se fueron los mensajeros de Juan, (Mensajeros, aquí, también es ángeles)

(Lucas 9: 51)= (A esto se lo quiero transcribir completo, porque tiene que ver directamente con lo que estamos viendo) Cuando se cumplió el tiempo en que él (Está hablando de Jesús) había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén.

(52) Y envió mensajeros (Dice ángeles) delante de él, los cuales fueron y entraron en una aldea de los samaritanos para hacerle preparativos. (Esto termina de mostrarle algo no siempre visto: no todas las veces que la Biblia dice ANGEL, habla de los seres creados que usted y yo conocemos, que vuelan y que se dividen en querubines o serafines. Hay casos en que se refiere a personas en su carácter de mensajeros. Recuerde que cuando Jesús fue llevado al desierto para ser tentado por Satanás, en un momento dado, se habló de la protección divina que Él tenía por parte de LOS ANGELES DE DIOS, es decir: los sobrenaturales, los creados. Pero este verso no habla de los ángeles de Dios, sino de los ángeles de Jesucristo. ¿Sus mensajeros?)

(2 Corintios 11: 14)= Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz (Es decir: como mensajeros de la luz, pese a provenir de las tinieblas)

(Gálatas 1: 8)= Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, (Un mensajero del cielo) anunciare otro evangelio diferente al que os hemos anunciado, sea anatema.

(Hebreos 2: 2)= Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, (¿En alguna época predicaron los ángeles sobrenaturales la Palabra de Dios, o fueron hombres determinados como Mensajeros?)

(Apocalipsis 21: 12)= Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel. (Doce mensajeros son las doce tribus)

(Apocalipsis 22: 16)= YO Jesús he enviado mi ángel (Mi mensajero) para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.

Hasta aquí, se lo repito, no es cambio, modificación o alteración de la sana doctrina, sólo es completamiento, redondeo. Si la cizaña no es una persona como habíamos aprendido, entonces es una palabra falsa, tóxica, producto de personeros de Satanás, (No necesariamente él en persona, obviamente) El fin del sistema babilónico en contra del cual estamos batallando en este tiempo, determinará la siega y quema de la cizaña.

¿A partir de qué? A partir de la tarea de los ángeles de Jesucristo, que no serán otra cosa que mensajeros del buen alimento, portadores del trigo, gente que traerá) Y ya está trayendo) una palabra rema, fresca, que sacuda nuestras fibras íntimas, que nos atrape, que nos potencie, que nos incentive y nos motive. Muy diferente a ese discurso teológico muy hermenéutico, pero remanido, trillado, repetido, humano, aburrido, adormecedor y tóxico al que tanto nos hemos acostumbrado, hasta el límite de sospechar del que viene con algo diferente.

Es muy probable que, cuando estemos frente a uno de estos mensajeros que están empezando a segar la cizaña, intentemos hacer lo mismo que intentó el mismísimo Juan, en Patmos: adorarlo; adorar al mensajero. Pero si este es verdaderamente un enviado de Jesucristo, jamás permitirá esa adoración a su persona, sino que la derivará al Padre Celestial, único dueño de toda la honra y la gloria.

(Mateo 13: 43)= Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su padre. El que tiene oídos para oír, oiga.

Pero entonces, hermano, ¿No habrá arrebatamiento? Digo, porque según esto, lo que se va es la impiedad, la cizaña, no la iglesia como habíamos creído. No, un momento. ¿Cómo se le ocurre que no va haber arrebatamiento si la Biblia dice que lo va haber? ¿Pero cuando será ese arrebatamiento, entonces? Cuando fue siempre. Siempre estuvo escrito allí, en su Biblia y en la mía. Porque aquí hemos leído que, cuando sea segada, eliminada y quemada la cizaña, recién entonces, los justos que hayan quedado resplandecerán, no es así? Mira como lo dice:

(1 Tesalonicenses 4: 16)= Porque el Señor mismo con voz de mando (De autoridad) con voz de arcángel (De jefe de mensajeros) y con trompeta de Dios (Esto es mensaje divino) descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

(17) Luego nosotros (cuando Pablo dice NOSOTROS, no se refiere ni a él ni a sus colaboradores, se refiere a nosotros los justos, los verdaderos) los que vivimos (Los creyentes auténticos que estén vivos en ese momento) los que hayamos quedado (¿Los que hayamos quedado de qué? De la siega de la cizaña) seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes (NUBES, aquí, es NIPASH, que no significa vapor ni agua sino TESTIGO) para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

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Ovejas de sus pastos

En la siguiente escritura, hay principios y elementos que vienen a sumar proteínas para nuestro crecimiento espiritual.

(Ezequiel 3: 22)= Vino allí la mano de Jehová sobre mí, y me dijo: levántate, y sal al campo, y allí hablaré contigo. (La mano de Jehová son los cinco ministerios. Dios habla a través de cualquiera de ellos. No importa lo que le han enseñado a usted. Eso es lo que dice la Biblia. El campo, según Mateo 13:38, es el mundo. Dios no le habla necesariamente en los bancos de un templo, Dios puede hablarle en medio de la vorágine que propone el mundo)

(23) Y me levanté y salí al campo; y he aquí que allí estaba la gloria de Jehová, como la gloria que había visto junto al río Quesar, y me postré sobre mi rostro. (Ezequiel necesitaba, para postrarse, la presencia de Dios. Y Dios le demostró que aun en Babilonia, cuando hay UN SIERVO FIEL, Dios está allí y su gloria inunda ese lugar, aunque muchos ni siquiera le vean).

(24) Entonces entró el Espíritu en mí y me afirmó sobre mis pies, (Si quiere ser un creyente bien plantado, tendrá que permitir que el Espíritu Santo entre en usted y afirme sus pies) y me habló, y me dijo: entra y enciérrate dentro de tu casa. (El contacto limitado entre el profeta y la gente es decidido por el Espíritu Santo por causa de que la gente no quería escucharlo. Yo tengo una palabra. Muchos deciden escucharla. Una parte la cree y otra parte no. No interesa, así ha sido siempre. Ahora, si nadie quiere oír esta palabra, dice Dios, no yo, que debo callar)

(25) Y tú, oh hijo de Hombre, he aquí que pondrán sobre ti cuerdas, y con ellas te ligarán, y no saldrás entre ellos. (Esto le habla con total y absoluta claridad del impedimento que muchos cristianos tienen para predicar el verdadero evangelio, el del reino de Dios, por causa de ataduras de distintas clases de ligaduras que tienen con el mundo o con estamentos del mundo)

(26) Y haré que se pegue tu lengua a tu paladar, y estarás mudo, y no serás a ellos varón que reprende; porque son casa rebelde. (Esto es una repetición de lo expresado en el verso 24: si el pueblo no quiere escuchar, Ezequiel no hablará. Si el Señor le ha abierto los ojos espirituales y sufre porque nadie quiere oírle, ¡ánimo! Así se sentía Ezequiel)

(27) Mas cuando yo te hubiere hablado, (Es cuando Él le habla, no cuando a usted se le ocurra) abriré tu boca (Él es quien abre su boca, no su inteligencia o su intelecto) y les dirás: así ha dicho Jehová el Señor: el que oye, oiga. Y el que no quiera oír, no oiga; porque casa rebelde son. (Dios no le invade, respeta su voluntad, su decisión. Dios no le lleva al cielo a empellones, usted decide si va o no)

Primera conclusión: ¿Tiene usted palabra ungida? Deberá darla, donde vaya, en el tiempo en que Dios le mande hacerlo. Cuando Él decida que se calle, mejor cállese, si?

(Ezequiel 24: 15)= Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: (16) hijo de hombre, he aquí yo te quito de golpe el deleite de tus ojos; no endeches (O sea: no haga duelo) ni llores, ni corran tus lágrimas.

(17) Reprime el suspirar, no hagas luto de mortuorios; ata tu turbante sobre ti, y pon tus zapatos en tus pies, y no te cubras con rebozo, ni comas pan de enlutados.

Estos dos versos contienen las descripciones más completas de lo que eran en aquellos tiempos los ritos funerarios. Esto le es dicho a Ezequiel para prevenirlo que no deberá guardar luto ni duelo cuando su mujer muera. ¡Pero aquí no lo dice! Es cierto, aquí no, pero en la Nueva Versión Internacional, que traduce directamente de los originales al español sin pasar por el inglés como es en la versión clásica de la Reina Valera, los mismos versos dicen: El Señor me dirigió la palabra. Hijo de Hombre, voy a quitarte de golpe a la mujer que te deleita la vista. Pero no llores ni hagas lamentos, ni dejes tampoco que te corran las lágrimas. Gime en silencio y no hagas duelo por los muertos. Atate el turbante, cálzate los pies, y no te cubras la barba ni comas el pan de duelo.

Leído así, no se alcanza a entender con la lógica humana, por qué el Señor le tendría que sacar a su mujer a Ezequiel. Es evidente que ella significaba mucho para el profeta y que además era muy bonita; “la que te deleita la vista”. Lo cierto es que si no es en un contexto global, suelto, este verso, parecería mostrar a un Dios cruel que se satisface arrancando de un siervo lo más amado, verdad? Y además terriblemente concreto, porque lo que anuncia, pasa.

(18) Hablé al pueblo por la mañana, y a la tarde murió mi mujer; y a la mañana, hice como me fue mandado.

(19) Y me dijo el pueblo: ¿No nos enseñarás qué significan para nosotros estas cosas que hacen?

(20) Y yo les dije: la palabra de Jehová vino a mí, diciendo: (21) di a la casa de Israel: así ha dicho Jehová el Señor: he aquí yo profano mi santuario, la gloria de vuestro poderío, el deseo de vuestros ojos y el deleite de vuestra alma; y vuestros hijos y vuestras hijas que dejasteis caerán a espada.

(22) Y haréis de la manera que yo hice: no os cubriréis con rebozo, ni comeréis pan de hombres en luto.

(23) Vuestros turbantes estarán sobre vuestras cabezas, y vuestros zapatos en vuestros pies, no endecharéis ni lloraréis, sino que os consumiréis a causa de vuestras maldades, y gemiréis unos con otros.

(24) Ezequiel, pues, os será por señal; según todas las cosas que él hizo, haréis; cuando esto ocurra, entonces sabréis que yo soy Jehová el Señor.

(25) Y tú, Hijo de Hombre, el día que yo arrebate a ellos sur fortaleza, el gozo de su gloria, el deleite de sus ojos y el anhelo de sus almas, y también sus hijos y sus hijas, (26) ese día vendrá a ti uno que haya escapado para traer las noticias.

27) En aquel día se abrirá tu boca para hablar con el fugitivo, y hablarás, y no estarás más mudo; y les serás por señal, y sabrán que yo soy Jehová.

Para poder arribar a la segunda conclusión, tendremos que ver la versión ampliada del verso 25, que dice: Y tú, Hijo de Hombre, el día que yo les quite su fortaleza, su alegría y su gozo, el templo que les deleita la vista, el deseo de su corazón. Esto es muy concreto. Del mismo modo en que Ezequiel recibe la orden de seguir adelante y no detenerse a llorar la muerte de su mujer, que era su máximo deleite, (Cosa que en términos espirituales sería sencillamente idolatría) asimismo el pueblo, entonces y hoy mismo, deberá seguir adelante pese a la destrucción del templo, que hoy sería el símbolo de las organizaciones religiosas estructuradas que, en muchos casos, se han transformado en nuestro máximo deleite. ¿Puede entenderlo? Idolatría. Luego viene la historia de Babilonia. ¿Sabe de qué hablo, verdad? Exactamente. No de una ciudad literal ni de los jardines colgantes. Hablo de la iglesia paralela, de la imitación, de la que parece que es y no es. Babilonia.

(Ezequiel 29: 18)= Hijo de hombre: Nabucodonosor rey de Babilonia hizo a su ejército prestar un arduo servicio contra Tiro. Toda cabeza ha quedado calva, y toda espada desollada; y ni para él ni para su ejército hubo paga de Tiro, por el servicio que prestó contra ella.

Esto demuestra que aquello escrito de que “para Dios, todas las cosas ayudan a bien”, es bien real. Es notorio aquí que Babilonia, la iglesia paralela, la imitación, la iglesia falsa, ha prestado un servicio para el reino. No interesan las motivaciones, ni los enriquecimientos personales, Babilonia también predicó el evangelio y es merecedora de algo. Dios es justo, aun con sus oponentes. ¿No lo puede entender, verdad? No se preocupe, es Dios.

(19) Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: he aquí que yo doy a Nabucodonosor, rey de Babilonia, la tierra de Egipto; (No nos tiene que extrañar, entonces, que Babilonia y el mundo tengan algunas cosas en común; Dios lo ha permitido. Pero Babilonia, eh? No la iglesia real.) Y él tomará sus riquezas, (Babilonia siempre se enriquece) y recogerá sus despojos, y arrebatará botín, y habrá paga para su ejército. (Babilonia le paga muy buen dinero por sus servicios. Generalmente, ese dinero sale del mundo)

(20) Por su trabajo con que sirvió contra ella le he dado la tierra de Egipto; porque trabajaron para mí, dice Jehová el Señor.

(21) En aquel tiempo haré retoñar el poder de la casa de Israel. Y abriré tu boca en medio de ellos, y sabrán que yo soy Jehová.

Aquí queda claro un principio que no siempre se predica; hay casos en que Dios ha utilizado los servicios del mundo secular a favor de los intereses de su reino. Cuando eso sucede, Dios que es justo, recompensa eventualmente a quienes han trabajado para él. ¿Pero como? Tal como lo oye. Eso sí, cuando eso sucede, que puede ser precisamente este tiempo, Él hace retoñar, reverdecer, tomar fuerza, el poder de su iglesia.

La palabra poder en su traducción directa del original, implica un cuerno de un animal, una vasija o una corneta, un símbolo de fortaleza, poder y victoria. De allí que los animales con cuernos, (bueyes, cabras, carneros) son símbolo de fortaleza. Los famosos cuernos del altar simbolizaban el poder de la presencia de Dios. La raíz de la palabra original, que es QEREN, viene de QARAN, que significa “tener cuernos”, o “brillar”, que es lo que se relaciona con el rostro de Moisés al referirse a los rayos de gloria que brotaban de su rostro. Este será el tiempo en que se comenzará a luchar para que Egipto deje de padecer a Babilonia y que pueda poner sus ojos en Jerusalén y salvarse.

(Ezequiel 30: 10)= Así ha dicho Jehová el Señor; destruiré las riquezas de Egipto por mano de Nabucodonosor rey de Babilonia. (¿Con qué armas podrá Babilonia, la iglesia falsa, luchar contra el mundo que representa Egipto?)

(Verso 24)= Y fortaleceré los brazos del rey de Babilonia, y pondré mi espada en su mano; mas quebraré los brazos de Faraón, y delante de aquel gemirá con gemidos de heridos de muerte. (Preste atención a un detalle: Es Dios quien pone su espada en manos de Babilonia. ¿Recuerda lo que es la espada de Dios? Sí señor; la Palabra. Hermano: ¿Usted me está queriendo decir que Babilonia, la iglesia falsa, la paralela, la imitación, tiene palabra legítima? Por supuesto. Sino: ¿Cómo haría para que se queden los fieles pero ignorantes creyentes que la conforman? Aprenda y entienda: Babilonia tiene alabanza, (Se tocan todas las más ungidas de Marcos Witt), tiene obra y, como corresponde, tiene palabra bíblica y Cristo-céntrica. Lo que no tiene es unción, presencia. Sin embargo, mucha es la gente que, acostumbrada a esa carencia, termina por aceptarlo como algo que no sucede en ninguna parte. No obstante, y a falta de despegue de sus verdaderos hijos, presos de la estructura, Dios ha usado a Babilonia para llevar su palabra al mundo y salvar almas del infierno. Todas las cosas ayudan a bien. No importa si es por contienda, pero que Cristo sea predicado. ¿Entiende?

(25) Fortaleceré, pues, los brazos del rey de Babilonia, y los brazos de faraón caerán; y sabrán que yo soy Jehová, cuando yo ponga mi espada en la mano del rey de Babilonia, y él la extienda contra la tierra de Egipto. (Esto se sigue confirmando en el capítulo 32, mire:)

(Ezequiel 32: 11)= Porque así ha dicho Jehová el Señor: la espada del rey de Babilonia vendrá sobre ti.

(12) Con espadas de fuertes haré caer a tu pueblo; todos ellos serán los poderosos de las naciones; y destruirán la soberbia de Egipto, y toda su multitud será deshecha (Fíjese algo importante. La soberbia del mundo cae derrotada por la palabra de Dios, aunque sea Babilonia quien la predica. Ese, quizás, ha sido el máximo error de los hombres: creer que la obra de evangelización la hacían ellos, con sus organizaciones, sus métodos y su sabiduría, sin darse cuenta que siempre fue el Señor, su palabra, su unción y su Espíritu Santo dando convicción de pecado. Sin embargo, llega un momento, un tiempo, donde las cosas tendrán que ocupar su respectivo lugar.)

Porque en primera instancia, la palabra predicada alcanza y sobra, pero luego quien la ha recibido, comienza a buscar alimento, crecimiento, madurez. Allí es donde se presenta el acto principal de todo esto: comprobar que, si bien se le ha dicho algo cierto, Babilonia no vive conforme a lo que predica. Los llamados, encuentran a Jerusalén, pero Jerusalén, en este tiempo, trata de sobrevivir al yugo de la conquista que Babilonia ha hecho con ella.

(Ezequiel 33: 21)= Aconteció en el año duodécimo de nuestro cautiverio, en el mes décimo, a los cinco días del mes, que vino a mí un fugitivo de Jerusalén, diciendo: la ciudad ha sido conquistada. (Será en ese momento preciso de la historia y de este tiempo, donde se manifestará el espíritu de Ezequiel, el espíritu profético, el espíritu al que muchos oirán, muchos subestimarán y unos pocos creerán)

(Verso 30)= Y tú hijo de hombre, los hijos de tu pueblo se mofan de ti junto a las paredes y a las puertas de las casas, y habla el uno con el otro, cada uno con su hermano, diciendo: venid ahora, y oíd qué palabra viene de Jehová. (Dios ha retirado su palabra de Babilonia, porque ella la utilizó para su beneficio. Sólo le han quedado sus elucubraciones teológicas, pero su palabra fresca y verdadera, está en Ezequiel)

(31) Y vendrán a ti como viene el pueblo, (Ordenadito, callado, respetuoso religioso) y estarán delante de ti como pueblo mío, (Ojos cerrados, manos levantadas, cara de estar “recibiendo”) y oirán tus palabras, (Y las celebrarán con gritos de júbilo y puñitos cerrados sacudiendo el aire) y no las pondrán por obra; (¡Oh!¡Oh!) antes hacen halagos con sus bocas (¡Qué lindo mensaje!) y el corazón de ellos anda en pos de su avaricia.

(32) Y he aquí que tú eres a ellos como cantor de amores, (¡Qué buena voz tiene, hermano!) hermoso de voz y que canta bien; (¡Qué programa entretenido el suyo, hermano!) y oirán tus palabras, (¡Ah, sí! ¡Yo hace diez años que lo escucho, hermano! – Ah, qué bien: ¿Y qué ha cambiado en su vida en estos diez años? – Y… no mucho, vio? ¡Está tan difícil todo! – ¡Entonces fracasé! Y sí. O fracasé o bien sucede lo que dice el final del verso) pero no las pondrán por obra.

(33) Pero cuando ello viniere, (y viene ya) (La confirmación de la palabra, la reforma final) sabrán que hubo profeta entre ellos. (Esto significa que, en el marco del florecimiento de la actividad babilónica, se va a levantar un ministerio profético que marcará el rumbo al cumplimiento del propósito de Dios. ¿Y cuál será la palabra de amonestación, de exhortación, que el profeta traerá al pueblo? Textual, sin comentarios, para evitar falsas interpretaciones que no existen. Habla Dios.

(Ezequiel 34: 1)= Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: (2) hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños? (Jeremías dice al respecto: Porque los pastores se infatuaron, y no buscaron a Jehová; no prosperaron, y todo su ganado se esparció. Mientras tanto, Juan 10:11 señala: Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas)

(3) Coméis la grosura (Habla de leche) y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas.

(4) No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscaste la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia.

Esta es una palabra que parecería haberse borrado de las escrituras. Cuando alguien decide irse de un redil, de una congregación, se le exige moralmente que hable con el pastor y le explique los motivos por los cuales se va. Si no lo hace y sencillamente se retirara en silencio, es tomado muy mal y con mucho desagrado, puntualizando que no se hizo lo que debía hacerse como buenos creyentes. Bíblicamente, sin embargo, no hay ningún registro de casos donde en un redil, sea la oveja quien le avise a quien la cuida que está dispuesta a irse, ya sea con razón o por haberse descarriado. Generalmente es el cuidador quien sale a buscar a la que se le ha ido. ¿Habrá cambiado la Biblia en el Tercer Milenio? ¿O habrán cambiado las formas de administrar un ministerio del Señor?

(5) Y andan errantes por falta de pastor, y son presa de todas las fieras del campo, y se han dispersado.

(6) Anduvieron perdidas mis ovejas por todos los montes, y en todo collado alto; y en toda la faz de la tierra fueron esparcidas mis ovejas, y no hubo quien las buscase, ni quien preguntase por ellas.

(7) Por tanto, pastores, oíd palabra de Jehová: (8) vivo yo, ha dicho Jehová el Señor, que por cuanto mi rebaño fue para ser robado, y mis ovejas fueron para ser presa de todas las fieras del campo, sin pastor, ni mis pastores buscaron mis ovejas, (¡Se lo dije!) sino que los pastores se apacentaron a sí mismos, y no apacentaron mis ovejas; (9) por tanto, oh pastores, oíd palabra de Jehová.

(10) Así ha dicho Jehová el Señor: he aquí, yo estoy contra los pastores; y demandaré mis ovejas de su mano, y les haré dejar de apacentar las ovejas; ni los pastores se apacentarán más a sí mismos, pues yo libraré mis ovejas de sus bocas, y no les serán más por comida.

(11) Porque así ha dicho Jehová el Señor: he aquí yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas, y las reconoceré.

(12) Como reconoce su rebaño el pastor el día que está en medio de sus vejas esparcidas, así reconoceré mis ovejas, y las libraré de todos los lugares en que fueron esparcidas el día del nublado y de la oscuridad.

(13) Y yo las sacaré de los pueblos, y las juntaré de las tierras; las traeré a su propia tierra, y las apacentaré en los montes de Israel, por las riberas, y en todos los lugares habitados del país.

(14) En buenos pastos las apacentaré, y en los altos montes de Israel estará su aprisco; allí dormirán en buen redil, y en pastos suculentos serán apacentadas en los montes de Israel.

(15) Yo apacentaré mis ovejas, y yo les daré aprisco, dice Jehová el Señor.

(16) Yo buscaré la perdida, y haré volver al redil la descarriada; vendaré la perniquebrada, y fortaleceré la débil; mas a la engordada y a la fuerte destruiré, las apacentaré con justicia.

Hasta aquí es evidente que la cosa viene para los líderes. Pero no se detendrá allí. Dios no es injusto, pero mucho menos un alentador de revoltosos o in sujetos a autoridad ungida. Dios es Dios, mire como sigue:

(17) Más en cuanto a vosotros, ovejas mías, así ha dicho Jehová el Señor: he aquí yo juzgo entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabríos.

(18) ¿Os es poco que comáis los buenos pastos, sino que también holláis con vuestros pies lo que de vuestros pastos queda; y que bebiendo las aguas claras, enturbiáis además con vuestros pies las que quedan?

(19) Y mis ovejas comen lo hollado de vuestros pies, y beben lo que con vuestros pies habéis enturbiado.

(20) Por tanto, así les dice Jehová el Señor: He aquí yo, yo juzgaré entre la buena engordada y la oveja flaca, (21) por cuanto empujasteis con el costado y con el hombro, y acornasteis con vuestros cuernos a todas las débiles, hasta que las echasteis y dispersasteis.

(22) Yo salvaré a mis ovejas, y nunca más serán para rapiña; y juzgaré entre oveja y oveja.

(23) Y levantaré sobre ellas UN pastor, y él las apacentará; a mi siervo David, (Tipología de Cristo) él las apacentará, y él les será por pastor.

(24) Yo Jehová les seré por Dios, y mi siervo David príncipe en medio de ellos. Yo Jehová he hablado.

(25) Y estableceré con ellos pacto de paz, y quitaré de la tierra las fieras; y habitarán en el desierto con seguridad, y dormirán en los bosques.

(26) Y daré bendición a ellas y a los alrededores de mi collado, y haré descender la lluvia en su tiempo; lluvia de bendición serán.

(27) Y el árbol del campo dará su fruto, y la tierra dará su fruto, y estarán sobre su tierra con seguridad; y sabrán que yo soy Jehová, cuando rompa las coyundas de su yugo, y los libre de mano de los que se sirven de ellos.

(28) No serán más por despojo de las naciones, ni las fieras de la tierra las devorarán; sino que habitarán con seguridad; y no habrá quien las espante.

(29) Y levantaré para ellos una planta de renombre, y no serán ya más consumidos de hambre en la tierra, ni ya más serán avergonzados por las naciones.

(30) Y sabrán que yo Jehová su Dios estoy con ellos, y ellos son mi pueblo, la casa de Israel, dice Jehová el Señor.

(31) Y vosotras, ovejas mías, ovejas de mis pastos, hombres sois, y yo vuestro Dios, dice Jehová el Señor.

Yo todavía no puedo entender por qué, a veces, hay tanta confusión, equivocaciones y malos entendidos dentro de las congregaciones, si vemos que el Señor es tan claro y tan concreto. Que nunca nadie predique, enseñe o hable sobre la cizaña, sobre los falsos hermanos y sobre los asalariados, no es culpa de Dios. Que se tenga por rebelde, conflictivo e in sujeto a aquel que critica a un pastor levantado por el Señor es cierto, real y justo. Tanto como injusto será que, corporativamente, se les dé el mismo rótulo a siervos fieles que abren sus bocas frente a las barbaridades cometidas por asalariados preocupados solamente por sí mismos.

Que se tenga una mala impresión de aquellos que por desconfianza, jamás le dan una mano a nadie, es cierto, real y justo. Pero que se mida de igual manera, -porque si todos venimos a la misma congregación, todos somos hermanos-, a aquellos que pesan los espíritus para no ser víctimas de falsos creyentes, manipuladores y abusadores, es una barbaridad que no tiene sustento alguno. La única y máxima tranquilidad nuestra es que, suceda lo que suceda, al final Dios siempre triunfa. Y conjuntamente con él, cualquiera de nosotros que ande recto delante de sus ojos. Porque en definitiva, se diga lo que se diga y se enseñe lo que se enseñe, somos Ovejas de sus Pastos.

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La escuela de Demetrio

En este estudio, vamos a escudriñar una carta antigua en lo literal, pero moderna en lo espiritual. Una carta de esas que, como es muy breve, a muchos les puede parecer que no trae gran cosa digna de ser compartida, como si sólo las largas exposiciones pudieran encerrar riquezas aptas para ser comidas, bebidas, asimiladas, experimentadas, creídas y practicadas por el pueblo de Dios: la tercera carta del apóstol Juan.

Primero deberé formularle una pregunta: ¿Cuántas veces oyó usted una predicación, un mensaje, con bases en la Tercera Carta de Juan? ¿Pocas? ¿Ninguna? Son principios, entienda. Porque en principio, deberemos matar dos verdaderas “vacas sagradas” evangélicas, aún a sabiendas que eso puede dislocar un poco su teología particular y privada: 1) No es una carta familiar, aunque lo parezca. No es una carta particular y doméstica, tampoco. Es válida para su tiempo, pero también para hoy, y va dirigida a la iglesia; a su iglesia, a la mía, a la de todos. Extensivo, asimismo, para su denominación, para la de su vecino, para todos. Y también para su propia vida espiritual de creyente fiel y sincero.

2) La escribe Juan, lo que le demuestra que el evangelio, muy lejos de ser un refugio para la ignorancia de la marginalidad como se nos ha querido hacer creer, es un canal apto para todos, incluso para la clase más instruida, intelectual y formada. Saber leer y escribir, en aquella época, era una marca que identificaba a los que estaban un poco más arriba de las masas. ¡Gloria a Dios por tantos analfabetos que han bendecido y bendicen a la iglesia del Señor! Pero Dios llamó a hombres sólidos, no a tontos, ignorantes o supersticiosos.

“(3 Juan) El anciano a Gayo, el amado, a quien amo en la verdad.
Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.

Pues mucho me regocijé cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu verdad, de cómo andas en la verdad.

No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad: amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente a los desconocidos, los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor; y harás bien en encaminarlos como es digno de su servicio a Dios, para que continúen su viaje.

Porque ellos salieron por amor del nombre de él, sin aceptar nada de los gentiles..

Nosotros, pues, debemos acoger a tales personas, para que cooperemos con la verdad.

Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe.

Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohibe, y los expulsa de la iglesia.

Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios.

Todos dan testimonio de Demetrio, y aún la verdad misma; y también nosotros damos testimonio, y vosotros sabéis que nuestro testimonio es verdadero.

Yo tenía muchas cosas que escribirte, pero no quiero escribírtelas con tinta y pluma, porque espero verte en breve, y hablaremos cara a cara.

La paz sea contigo. Los amigos te saludan. Saluda tú a los amigos, a cada uno en particular.”

Hay diez principios encerrados en esta carta. Son las diez materias que se cursan en esta escuela de Demetrio. La carta en sí está dirigida a Gayo, un hombre del cual no hay demasiadas referencias, ya que es nombrado solamente en este texto. Algunos estudiosos han evaluado, -por diversas pistas informativas-, tres aspectos de este Gayo que, si bien son meramente especulativos, sirven al menos para dar una medida más de su personalidad. 1) Era un hijo espiritual de Juan; 2) Era una persona pudiente y de excelente reputación; 3) Vivió en alguna ciudad cercana a Efeso, después del año 90 después de Cristo.

Los deseos de buena salud que Juan le obsequia, y si se tiene en cuenta que la palabra allí usada, donde dice SALUD, es la palabra HUGIAINO, que es de donde derivan las nuestras y más conocidas HIGIENE o HIGIENICO, nos da la pauta que tenían vinculación con el cuerpo, con estar sano. Era una práctica común en la antigüedad desear al lector de una carta buena salud, costumbre que se extendió hasta no hace mucho tiempo, aún entre nosotros en este sector de Latinoamérica. Pero metafóricamente, también se refería a la sana doctrina, ya que tanto 1 Timoteo 1:10, 2 Timoteo 4:3 y Tito 2:1, aluden en ella a palabras sanas y también a la sanidad de la fe, como se ve en 1 Timoteo 6:3 y 2 Timoteo 1:13. Esto lo puede confirmar usted, por ejemplo, en Tito 1:13, cuando dice: Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe.

Primer Materia: PROSPERIDAD

La primera clave, tal como ya habrá visto, la encontramos en la palabra PROSPERIDAD. Que en contra de lo que tanto se ha venido difundiendo, no tiene que ver necesariamente con una doctrina en sí misma, sino con LA doctrina propiamente dicha. Está suficientemente claro que Dios quiere que sus hijos prosperen EN TODO. ¿Quién y bajo qué interpretación bíblica podría atreverse a negar esto? Sin embargo, salta a la vista que no puede ser un fin en sí mismo, sino el resultado obvio de una calidad de vida, entrega y dedicación que esté alineado con la palabra y la voluntad de Dios.

En este versículo, la palabra PROSPERADO, es la palabra EUODOO, y significa: “Ayudar sobre la marcha” o “Tener éxito en alcanzar”. Esto implica que la prosperidad divina no es un fenómeno momentáneo o pasajero, sino más bien un estado continuo y progresivo, aplicable a todas las áreas de la vida, no meramente a su billetera. De allí que Juan añade: Así como prospera tu alma. Dios no desea que pongamos énfasis indebido en ninguna de estas esferas, sino que mantengamos un suave y delicado equilibrio. Es como si dijera: Prospera tu alma; comprende que la salud y la prosperidad tienen que ver con tu espíritu.

Segunda Materia: SALUD

Aquí prácticamente no nos queda demasiado margen para acotaciones innecesarias. La palabra SALUD conlleva tanto en sí misma, que la materia o la clave en este estudio, no puede ser mirada ni observada desde ningún ángulo que no la abarque por completo: salud física, salud anímica y salud espiritual. Es decir que, visto desde nuestra óptica de creyentes: Espíritu sano, alma sana, cuerpo sano.

Tercera Materia: ANDAR EN LA VERDAD

A esta materia le dedica Juan los versos 3 y 4. Dice que se regocijó cuando escuchó el testimonio de los hermanos que le dieron noticias sobre la verdad en la que andaba Gayo, y que él considera como LA verdad, no como UNA verdad. Como un viejo apóstol, Juan se refiere, en el verso 4, a los creyentes como a sus hijos. Juan aclara, en su segunda carta, dirigida a la iglesia a la que allí llama SEÑORA ELEGIDA, que la verdad es la Palabra y la subordina a mandamiento de Dios y al amor de unos para con los otros, causa principal de su gozo. Dios se regocija de los hijos que ponen en práctica su palabra.

Cuarta Materia: FIDELIDAD

El verso 5 nos da la cuarta materia a rendir en esta singular escuela: LA FIDELIDAD. En este caso específico, para servir a los hermanos, los miembros de su congregación y, especialmente a los desconocidos, esto es: a los que vinieron hoy, a los que nos visitan, a los que vienen aquí a buscar un sosiego que afuera no encuentran o han perdido.

(Romanos 12: 12-13)= Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración; compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad.

(Hebreos 13: 1)= Permanezca el amor fraternal. No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.

Es notorio que esto se relaciona con los discípulos, primeros misioneros, quienes desprovistos de bienes, no porque no tuvieran sino porque habían recibido mandato de no llevar nada propio, debían confiar en la provisión de Dios a través de la fidelidad y hospitalidad de otros.

Quinta Materia: AMOR

(Verso 6) Los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor; y harás bien en encaminarlos como es digno de su servicio a Dios, para que continúen su viaje.

Juan le sugiere a Gayo que debe tratar a los predicadores itinerantes como es digno de su servicio a Dios. Como sus mensajeros, ellos representan a Dios y deben recibir la generosidad correspondiente a su sagrado llamado. De los primeros, da referencia el Libro de los Hechos.

(Hechos 15: 3)= Ellos, pues, habiendo sido encaminados por la iglesia, pasaron por Fenicia y Samaria, contando la conversión de los gentiles; y causaban gran gozo a todos los hermanos.

(Tito 3: 12)= Cuando envíe a ti a Artemas o a Tíquico, apresúrate a venir a mí a Nicópolis, porque allí he determinando pasar el invierno.
A Zenas, intérprete de la ley, y a Apolos, encamínales con solicitud, de modo que nada les falte.

Sexta Materia: NO ACEPTAR CACHET

Creo que todos saben muy bien lo que significa la palabra CACHET. Es el monto, el valor o el precio que cada actor, actriz, cantante o cualquier persona del espectáculo, las artes, las ciencias y hasta el mismísimo periodismo, cobran o perciben por su trabajo, algo así como los honorarios. La iglesia, mi querido hermano, en muchas de estas cosas, no es la excepción. Caminan por la vida y por allí unos cuantos de distinto prestigio, que también presentan su ministerio en donde los convoquen, siempre y cuando se les abone una determinada suma antes pactada, se los aloje en hoteles de determinada categoría y todo lo demás que usted –supongo- conoce tan bien como yo. Todo amparado por aquello de: El obrero es digno de su salario. El problema es que CACHET, pertenece al sistema del mundo y, como otros tantos, algunos no han dudado en incorporarlo a la iglesia. Podrá ser muy beneficioso, no lo dudo, pero no es Dios.

Séptima Materia: NO AMBICIONAR EL PRIMER LUGAR

(Verso 9)= Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, el cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe.

Diversos comentaristas dicen que Diótrefes, cuyo nombre significa “Alimentado por Zeus”, (Le recuerdo que Zeus era un dios de la mitología griega; Júpiter para los romanos, padre y rey, -según sus creencias-, de todos los dioses y de los hombres, manejador de las leyes de la naturaleza y apoyo de todos los guerreros), era un arrogante y ambicioso dirigente (Quizás obispo) de la iglesia (Seguramente cerca de Efeso) de la cual era miembro Gayo. Era opositor del “anciano” que escribe Tercera de Juan y, probablemente, partidario del gnosticismo, (Culto a la ciencia y la naturaleza) naciente. Esta carta a la que Juan se refiere, se perdió; posiblemente pudo haber sido destruida por Diótrefes. Le recuerdo una máxima: toda prohibición fuera de la Biblia, es síntoma de autoritarismo humano, búsqueda de un primer lugar, concepción netamente humanística y, obviamente, muestra de infantilismo espiritual. Ningún líder que pretenda ser de Dios tiene necesidad de prohibir nada. Es suficiente conque enseñe las pautas.

Octava Materia: NO PROHIBIR LO QUE DIOS NO PROHIBE

(Verso 10)= Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohíbe, y los expulsa de la iglesia.

Fíjese como sería la actitud de Diótrefes que Juan, (Lo dice en su segunda carta y lo reitera en la tercera), prefiere ir personalmente y no escribir, ante el riesgo de perder otra epístola debido a la censura “postal” que se ejercía en aquellos tiempos.

El caso es que a este líder le faltaba el ingrediente fundamental par su función: discernimiento. Un líder sin discernimiento puede cometer, en el nombre de Dios, la máxima de las barbaridades o prohibir la difusión del evangelio real, el del reino, el de Cristo.

Porque en la segunda carta de Juan, se alude a los maestros itinerantes que propagaban herejías y perturbaban la fe de los cristianos, pero en esta carta se habla de los genuinos maestros de la verdad que recorrían las iglesias. Juan prohíbe los primeros (Corresponde); Diótrefes prohíbe los segundos; (¡No corresponde!)

Fíjese usted que Diótrefes, un líder importante en una de las iglesias, se oponía a la autoridad de Juan. Además rehusaba la hospitalidad a los misioneros que pasaban por allí y prohibía a otros que los atendieran, excomulgándolos cuando lo hacían. Por eso Juan escribió a Gayo alentándolo por su generosidad y para rechazar a Diótrefes por su falta de visión, discernimiento, conocimiento, unción, amor y caridad.

El verso 11, como una antesala a la ansiada graduación, rescata elementos que podrán parecerle primarios, elementales, pero que no siempre fueron cumplimentados por la iglesia, tanto en la masividad de sus miembros como en la exclusiva jerarquía de muchos de sus líderes.

(Verso 11)= Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios.

Si usted presta atención al desarrollo de estas materias, ya se habrá dado cuenta que hacer lo malo no siempre es esa cosa aborrecible hasta para los ojos mundanos, sino una serie de aspectos muy sutiles que, por diversas razones, a muchos pueden confundir –aun dentro de su mayor sinceridad- y llevarlos a hacer lo malo sin proponérselo, cosa que a la hora del juicio, no servirá como atenuante. Dios es Espíritu, no buenos sentimientos. De otro modo, muchos ateos que los tienen, accederían a la salvación, cosa que no es así, porque sí así funcionara, Cristo habría ido innecesariamente a la cruz.

(Salmo 37: 27)= Apártate del mal, y haz el bien, y vivirás para siempre.

(1 Juan 2: 29)= Si sabéis que él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de él.

(1 Juan 3: 6-9)= Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido.

Hijitos, nadie es engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo.

El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.

Esto, naturalmente, no puede ser considerado materia en esta escuela. Hacerlo sería lo mismo que si en un colegio cualquiera se toman como materia saber leer y escribir. Obviamente, es elemental. Bien; es exactamente lo mismo hacer el bien.

Debemos cuidarnos de quienes buscan preeminencia en la iglesia; rechazar al murmurador malicioso y reprobar a los que se oponen a un ministerio justo por envidia y celos.

Novena Materia: TESTIMONIO: LA ESCUELA DE DEMETRIO

Aquí empieza a cerrarse el círculo de este estudio. La escuela de Demetrio no es un “hacer como qué”, ni aparentar, ni simular, ni demagogia, ni hipocresía ni carisma personal. La escuela gradúa a usted cuando tiene un testimonio acorde con todo lo que hemos venido viendo: PROSPERIDAD, tanto en salud como en el alma; ANDAR EN LA VERDAD, cosa que sólo se consigue con la Palabra, no por el respeto a leyes y reglamentos congregacionales internos. Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres, ha sido dicho; FIDELIDAD, tanto en el servicio como en la conducta; AMOR, en todos sus órdenes, pero especialmente el Ágape; NOCOMERCIALIZAR CON EL EVANGELIO, aunque muchos “asesores” bien intencionados digan lo contrario; NO AMBICIONAR POSICIONES DE PRIVILEGIO, tanto en la iglesia, como en la denominación, como en cualquier ámbito evangélico; NO PROHIBIR ANTOJADIZAMENTE, aunque haya muchas cosas que aún usted no entiende.

(Verso 12)= Todos dan testimonio de Demetrio, y aún la verdad misma; y también nosotros damos testimonio, y vosotros sabéis que nuestro testimonio es verdadero.

Indudable: Demetrio es la escuela, el epicentro, el modelo bíblico y real ciento por ciento de esta carta. Así es el Hijo de Dios, ocupe el lugar que ocupe en la organización. Su vida es el ministerio a la vista, no el ministerio y la importancia jerárquica que éste tenga.

(1 Timoteo 3: 79= También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.

Usted fíjese que, para llevar a cabo su propósito, Juan describe la actitud de tres personas: la primera es Gayo, quien ha demostrado su fe cristiana con su generosa hospitalidad, aún hacia los extranjeros. El segundo es Diótrefes, cuyo orgullo egoísta estaba perturbando la armonía de la comunidad. El tercero es Demetrio, cuya vida es ejemplo de fidelidad y modelo para ser imitado. Esas tres personas eran portadoras de los testimonios positivos y negativos en torno a las relaciones entre cristianos.

Última Materia: LA AMISTAD

(Verso 15)= La paz sea contigo. Los amigos te saludan. Saluda tú a los amigos, a cada uno en particular.

La Amistad es una palabra, un término muy prolífico para todo aquel que desee teorizar al respecto.

Se han escrito decenas de libros y poemas que aluden a ese sent9imiento, a esa expresión que no reconoce fronteras creyentes o seculares.

Sin embargo, desde el punto de vista bíblico, la conclusión es bastante concreta y, quien quiera que escudriñe debidamente las escrituras, se encontrará con tres elementos que la identifican:

UNO: Las amistades bíblicas casi inmortales: David-Jonatan, Rut-Noemí, etc.

DOS: El tratamiento formal y protocolar que en muchas de nuestras congregaciones se les da a aquellos que sin ser hermanos en la fe, visitan periódicamente nuestros templos por simpatía, curiosidad, necesidad, invitación o asistencia a eventos especiales.

TRES: A lo que indudablemente se refiere Juan: algo más que siervos y algo menos que hijos de Dios. AMIGOS.

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