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La escuela de Demetrio

En este estudio, vamos a escudriñar una carta antigua en lo literal, pero moderna en lo espiritual. Una carta de esas que, como es muy breve, a muchos les puede parecer que no trae gran cosa digna de ser compartida, como si sólo las largas exposiciones pudieran encerrar riquezas aptas para ser comidas, bebidas, asimiladas, experimentadas, creídas y practicadas por el pueblo de Dios: la tercera carta del apóstol Juan.

Primero deberé formularle una pregunta: ¿Cuántas veces oyó usted una predicación, un mensaje, con bases en la Tercera Carta de Juan? ¿Pocas? ¿Ninguna? Son principios, entienda. Porque en principio, deberemos matar dos verdaderas “vacas sagradas” evangélicas, aún a sabiendas que eso puede dislocar un poco su teología particular y privada: 1) No es una carta familiar, aunque lo parezca. No es una carta particular y doméstica, tampoco. Es válida para su tiempo, pero también para hoy, y va dirigida a la iglesia; a su iglesia, a la mía, a la de todos. Extensivo, asimismo, para su denominación, para la de su vecino, para todos. Y también para su propia vida espiritual de creyente fiel y sincero.

2) La escribe Juan, lo que le demuestra que el evangelio, muy lejos de ser un refugio para la ignorancia de la marginalidad como se nos ha querido hacer creer, es un canal apto para todos, incluso para la clase más instruida, intelectual y formada. Saber leer y escribir, en aquella época, era una marca que identificaba a los que estaban un poco más arriba de las masas. ¡Gloria a Dios por tantos analfabetos que han bendecido y bendicen a la iglesia del Señor! Pero Dios llamó a hombres sólidos, no a tontos, ignorantes o supersticiosos.

“(3 Juan) El anciano a Gayo, el amado, a quien amo en la verdad.
Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.

Pues mucho me regocijé cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu verdad, de cómo andas en la verdad.

No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad: amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente a los desconocidos, los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor; y harás bien en encaminarlos como es digno de su servicio a Dios, para que continúen su viaje.

Porque ellos salieron por amor del nombre de él, sin aceptar nada de los gentiles..

Nosotros, pues, debemos acoger a tales personas, para que cooperemos con la verdad.

Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe.

Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohibe, y los expulsa de la iglesia.

Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios.

Todos dan testimonio de Demetrio, y aún la verdad misma; y también nosotros damos testimonio, y vosotros sabéis que nuestro testimonio es verdadero.

Yo tenía muchas cosas que escribirte, pero no quiero escribírtelas con tinta y pluma, porque espero verte en breve, y hablaremos cara a cara.

La paz sea contigo. Los amigos te saludan. Saluda tú a los amigos, a cada uno en particular.”

Hay diez principios encerrados en esta carta. Son las diez materias que se cursan en esta escuela de Demetrio. La carta en sí está dirigida a Gayo, un hombre del cual no hay demasiadas referencias, ya que es nombrado solamente en este texto. Algunos estudiosos han evaluado, -por diversas pistas informativas-, tres aspectos de este Gayo que, si bien son meramente especulativos, sirven al menos para dar una medida más de su personalidad. 1) Era un hijo espiritual de Juan; 2) Era una persona pudiente y de excelente reputación; 3) Vivió en alguna ciudad cercana a Efeso, después del año 90 después de Cristo.

Los deseos de buena salud que Juan le obsequia, y si se tiene en cuenta que la palabra allí usada, donde dice SALUD, es la palabra HUGIAINO, que es de donde derivan las nuestras y más conocidas HIGIENE o HIGIENICO, nos da la pauta que tenían vinculación con el cuerpo, con estar sano. Era una práctica común en la antigüedad desear al lector de una carta buena salud, costumbre que se extendió hasta no hace mucho tiempo, aún entre nosotros en este sector de Latinoamérica. Pero metafóricamente, también se refería a la sana doctrina, ya que tanto 1 Timoteo 1:10, 2 Timoteo 4:3 y Tito 2:1, aluden en ella a palabras sanas y también a la sanidad de la fe, como se ve en 1 Timoteo 6:3 y 2 Timoteo 1:13. Esto lo puede confirmar usted, por ejemplo, en Tito 1:13, cuando dice: Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe.

Primer Materia: PROSPERIDAD

La primera clave, tal como ya habrá visto, la encontramos en la palabra PROSPERIDAD. Que en contra de lo que tanto se ha venido difundiendo, no tiene que ver necesariamente con una doctrina en sí misma, sino con LA doctrina propiamente dicha. Está suficientemente claro que Dios quiere que sus hijos prosperen EN TODO. ¿Quién y bajo qué interpretación bíblica podría atreverse a negar esto? Sin embargo, salta a la vista que no puede ser un fin en sí mismo, sino el resultado obvio de una calidad de vida, entrega y dedicación que esté alineado con la palabra y la voluntad de Dios.

En este versículo, la palabra PROSPERADO, es la palabra EUODOO, y significa: “Ayudar sobre la marcha” o “Tener éxito en alcanzar”. Esto implica que la prosperidad divina no es un fenómeno momentáneo o pasajero, sino más bien un estado continuo y progresivo, aplicable a todas las áreas de la vida, no meramente a su billetera. De allí que Juan añade: Así como prospera tu alma. Dios no desea que pongamos énfasis indebido en ninguna de estas esferas, sino que mantengamos un suave y delicado equilibrio. Es como si dijera: Prospera tu alma; comprende que la salud y la prosperidad tienen que ver con tu espíritu.

Segunda Materia: SALUD

Aquí prácticamente no nos queda demasiado margen para acotaciones innecesarias. La palabra SALUD conlleva tanto en sí misma, que la materia o la clave en este estudio, no puede ser mirada ni observada desde ningún ángulo que no la abarque por completo: salud física, salud anímica y salud espiritual. Es decir que, visto desde nuestra óptica de creyentes: Espíritu sano, alma sana, cuerpo sano.

Tercera Materia: ANDAR EN LA VERDAD

A esta materia le dedica Juan los versos 3 y 4. Dice que se regocijó cuando escuchó el testimonio de los hermanos que le dieron noticias sobre la verdad en la que andaba Gayo, y que él considera como LA verdad, no como UNA verdad. Como un viejo apóstol, Juan se refiere, en el verso 4, a los creyentes como a sus hijos. Juan aclara, en su segunda carta, dirigida a la iglesia a la que allí llama SEÑORA ELEGIDA, que la verdad es la Palabra y la subordina a mandamiento de Dios y al amor de unos para con los otros, causa principal de su gozo. Dios se regocija de los hijos que ponen en práctica su palabra.

Cuarta Materia: FIDELIDAD

El verso 5 nos da la cuarta materia a rendir en esta singular escuela: LA FIDELIDAD. En este caso específico, para servir a los hermanos, los miembros de su congregación y, especialmente a los desconocidos, esto es: a los que vinieron hoy, a los que nos visitan, a los que vienen aquí a buscar un sosiego que afuera no encuentran o han perdido.

(Romanos 12: 12-13)= Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración; compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad.

(Hebreos 13: 1)= Permanezca el amor fraternal. No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.

Es notorio que esto se relaciona con los discípulos, primeros misioneros, quienes desprovistos de bienes, no porque no tuvieran sino porque habían recibido mandato de no llevar nada propio, debían confiar en la provisión de Dios a través de la fidelidad y hospitalidad de otros.

Quinta Materia: AMOR

(Verso 6) Los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor; y harás bien en encaminarlos como es digno de su servicio a Dios, para que continúen su viaje.

Juan le sugiere a Gayo que debe tratar a los predicadores itinerantes como es digno de su servicio a Dios. Como sus mensajeros, ellos representan a Dios y deben recibir la generosidad correspondiente a su sagrado llamado. De los primeros, da referencia el Libro de los Hechos.

(Hechos 15: 3)= Ellos, pues, habiendo sido encaminados por la iglesia, pasaron por Fenicia y Samaria, contando la conversión de los gentiles; y causaban gran gozo a todos los hermanos.

(Tito 3: 12)= Cuando envíe a ti a Artemas o a Tíquico, apresúrate a venir a mí a Nicópolis, porque allí he determinando pasar el invierno.
A Zenas, intérprete de la ley, y a Apolos, encamínales con solicitud, de modo que nada les falte.

Sexta Materia: NO ACEPTAR CACHET

Creo que todos saben muy bien lo que significa la palabra CACHET. Es el monto, el valor o el precio que cada actor, actriz, cantante o cualquier persona del espectáculo, las artes, las ciencias y hasta el mismísimo periodismo, cobran o perciben por su trabajo, algo así como los honorarios. La iglesia, mi querido hermano, en muchas de estas cosas, no es la excepción. Caminan por la vida y por allí unos cuantos de distinto prestigio, que también presentan su ministerio en donde los convoquen, siempre y cuando se les abone una determinada suma antes pactada, se los aloje en hoteles de determinada categoría y todo lo demás que usted –supongo- conoce tan bien como yo. Todo amparado por aquello de: El obrero es digno de su salario. El problema es que CACHET, pertenece al sistema del mundo y, como otros tantos, algunos no han dudado en incorporarlo a la iglesia. Podrá ser muy beneficioso, no lo dudo, pero no es Dios.

Séptima Materia: NO AMBICIONAR EL PRIMER LUGAR

(Verso 9)= Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, el cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe.

Diversos comentaristas dicen que Diótrefes, cuyo nombre significa “Alimentado por Zeus”, (Le recuerdo que Zeus era un dios de la mitología griega; Júpiter para los romanos, padre y rey, -según sus creencias-, de todos los dioses y de los hombres, manejador de las leyes de la naturaleza y apoyo de todos los guerreros), era un arrogante y ambicioso dirigente (Quizás obispo) de la iglesia (Seguramente cerca de Efeso) de la cual era miembro Gayo. Era opositor del “anciano” que escribe Tercera de Juan y, probablemente, partidario del gnosticismo, (Culto a la ciencia y la naturaleza) naciente. Esta carta a la que Juan se refiere, se perdió; posiblemente pudo haber sido destruida por Diótrefes. Le recuerdo una máxima: toda prohibición fuera de la Biblia, es síntoma de autoritarismo humano, búsqueda de un primer lugar, concepción netamente humanística y, obviamente, muestra de infantilismo espiritual. Ningún líder que pretenda ser de Dios tiene necesidad de prohibir nada. Es suficiente conque enseñe las pautas.

Octava Materia: NO PROHIBIR LO QUE DIOS NO PROHIBE

(Verso 10)= Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohíbe, y los expulsa de la iglesia.

Fíjese como sería la actitud de Diótrefes que Juan, (Lo dice en su segunda carta y lo reitera en la tercera), prefiere ir personalmente y no escribir, ante el riesgo de perder otra epístola debido a la censura “postal” que se ejercía en aquellos tiempos.

El caso es que a este líder le faltaba el ingrediente fundamental par su función: discernimiento. Un líder sin discernimiento puede cometer, en el nombre de Dios, la máxima de las barbaridades o prohibir la difusión del evangelio real, el del reino, el de Cristo.

Porque en la segunda carta de Juan, se alude a los maestros itinerantes que propagaban herejías y perturbaban la fe de los cristianos, pero en esta carta se habla de los genuinos maestros de la verdad que recorrían las iglesias. Juan prohíbe los primeros (Corresponde); Diótrefes prohíbe los segundos; (¡No corresponde!)

Fíjese usted que Diótrefes, un líder importante en una de las iglesias, se oponía a la autoridad de Juan. Además rehusaba la hospitalidad a los misioneros que pasaban por allí y prohibía a otros que los atendieran, excomulgándolos cuando lo hacían. Por eso Juan escribió a Gayo alentándolo por su generosidad y para rechazar a Diótrefes por su falta de visión, discernimiento, conocimiento, unción, amor y caridad.

El verso 11, como una antesala a la ansiada graduación, rescata elementos que podrán parecerle primarios, elementales, pero que no siempre fueron cumplimentados por la iglesia, tanto en la masividad de sus miembros como en la exclusiva jerarquía de muchos de sus líderes.

(Verso 11)= Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios.

Si usted presta atención al desarrollo de estas materias, ya se habrá dado cuenta que hacer lo malo no siempre es esa cosa aborrecible hasta para los ojos mundanos, sino una serie de aspectos muy sutiles que, por diversas razones, a muchos pueden confundir –aun dentro de su mayor sinceridad- y llevarlos a hacer lo malo sin proponérselo, cosa que a la hora del juicio, no servirá como atenuante. Dios es Espíritu, no buenos sentimientos. De otro modo, muchos ateos que los tienen, accederían a la salvación, cosa que no es así, porque sí así funcionara, Cristo habría ido innecesariamente a la cruz.

(Salmo 37: 27)= Apártate del mal, y haz el bien, y vivirás para siempre.

(1 Juan 2: 29)= Si sabéis que él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de él.

(1 Juan 3: 6-9)= Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido.

Hijitos, nadie es engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo.

El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.

Esto, naturalmente, no puede ser considerado materia en esta escuela. Hacerlo sería lo mismo que si en un colegio cualquiera se toman como materia saber leer y escribir. Obviamente, es elemental. Bien; es exactamente lo mismo hacer el bien.

Debemos cuidarnos de quienes buscan preeminencia en la iglesia; rechazar al murmurador malicioso y reprobar a los que se oponen a un ministerio justo por envidia y celos.

Novena Materia: TESTIMONIO: LA ESCUELA DE DEMETRIO

Aquí empieza a cerrarse el círculo de este estudio. La escuela de Demetrio no es un “hacer como qué”, ni aparentar, ni simular, ni demagogia, ni hipocresía ni carisma personal. La escuela gradúa a usted cuando tiene un testimonio acorde con todo lo que hemos venido viendo: PROSPERIDAD, tanto en salud como en el alma; ANDAR EN LA VERDAD, cosa que sólo se consigue con la Palabra, no por el respeto a leyes y reglamentos congregacionales internos. Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres, ha sido dicho; FIDELIDAD, tanto en el servicio como en la conducta; AMOR, en todos sus órdenes, pero especialmente el Ágape; NOCOMERCIALIZAR CON EL EVANGELIO, aunque muchos “asesores” bien intencionados digan lo contrario; NO AMBICIONAR POSICIONES DE PRIVILEGIO, tanto en la iglesia, como en la denominación, como en cualquier ámbito evangélico; NO PROHIBIR ANTOJADIZAMENTE, aunque haya muchas cosas que aún usted no entiende.

(Verso 12)= Todos dan testimonio de Demetrio, y aún la verdad misma; y también nosotros damos testimonio, y vosotros sabéis que nuestro testimonio es verdadero.

Indudable: Demetrio es la escuela, el epicentro, el modelo bíblico y real ciento por ciento de esta carta. Así es el Hijo de Dios, ocupe el lugar que ocupe en la organización. Su vida es el ministerio a la vista, no el ministerio y la importancia jerárquica que éste tenga.

(1 Timoteo 3: 79= También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.

Usted fíjese que, para llevar a cabo su propósito, Juan describe la actitud de tres personas: la primera es Gayo, quien ha demostrado su fe cristiana con su generosa hospitalidad, aún hacia los extranjeros. El segundo es Diótrefes, cuyo orgullo egoísta estaba perturbando la armonía de la comunidad. El tercero es Demetrio, cuya vida es ejemplo de fidelidad y modelo para ser imitado. Esas tres personas eran portadoras de los testimonios positivos y negativos en torno a las relaciones entre cristianos.

Última Materia: LA AMISTAD

(Verso 15)= La paz sea contigo. Los amigos te saludan. Saluda tú a los amigos, a cada uno en particular.

La Amistad es una palabra, un término muy prolífico para todo aquel que desee teorizar al respecto.

Se han escrito decenas de libros y poemas que aluden a ese sent9imiento, a esa expresión que no reconoce fronteras creyentes o seculares.

Sin embargo, desde el punto de vista bíblico, la conclusión es bastante concreta y, quien quiera que escudriñe debidamente las escrituras, se encontrará con tres elementos que la identifican:

UNO: Las amistades bíblicas casi inmortales: David-Jonatan, Rut-Noemí, etc.

DOS: El tratamiento formal y protocolar que en muchas de nuestras congregaciones se les da a aquellos que sin ser hermanos en la fe, visitan periódicamente nuestros templos por simpatía, curiosidad, necesidad, invitación o asistencia a eventos especiales.

TRES: A lo que indudablemente se refiere Juan: algo más que siervos y algo menos que hijos de Dios. AMIGOS.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez