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¿Qué tengo yo con vosotros?

Lo primero que nosotros tenemos que tomar, en este tiempo, es conciencia de tiempo cumplido. Las grandes cosas, la conquista del mundo, el hecho de que la tierra se va a llenar de la gloria del Señor, no será mañana; usted vivirá para verlo. Será en sus días. Usted sostendrá el fruto. Usted verá el fruto de su mano. El tiempo está cumplido para los grandes logros del reino de Dios. Este es el tiempo, no mañana. Así se lo rescata en el evangelio de Marcos.

(Marcos 1: 14)= Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, (15) diciendo: el tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.

Es tanto el gemido del mundo en este tiempo bajo la opresión de Satanás, que la iglesia parece una cosa muy pequeña como para cumplir el propósito de Dios. Pero tenemos que recordar que una gran tormenta, siempre comienza con un lejano trueno, leve, individual, solitario. Un huracán empieza con un leve vaivén de las hojas de un árbol, con una leve brisa. Pero, en ambos casos, cuando se desata la tormenta, a esa fuerza no hay quien la detenga. Eso, entiendo, es la iglesia hoy:

La palabra del día es METHANOIA, que es como decir: ARREPENTIMIENTO. Es un cambio de mente. Si cambia su manera de pensar, cambiará su manera de vivir. Nadie puede cambiar los resultados tratando de cambiar sus resultados. Si usted se resiste a salir del lugar en donde las cosas no suceden, es muy poco probable que usted pueda ser protagonista de cosas que ocurren. No puede usted cambiar lo que usted está haciendo, tratando de cambiar lo que está haciendo. Tiene, inexorablemente, que cambiar su manera de pensar, primero.

Pero hay un punto clave en esta posición profética: sus alianzas. Usted, creyente sólido, fiel y firme, tiene derecho y hasta obligación de mantener un sentido de hermandad con todos los creyentes del mundo, se congreguen donde se congreguen y tengan la doctrina que tengan. Eso sí; alianzas, pactos, solamente con los que están en su mismo espíritu, que naturalmente, ya no son tantos y que sólo puede detectarlos usted a partir del discernimiento.

(2 Samuel 16: 10)= Y el rey, (Está hablando de David) respondió: ¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia? Si él así maldice, es porque Jehová le ha dicho que maldiga a David. ¿Quién, pues, le dirá: Por qué lo haces así?

¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia? Usted, hoy, va a tomar conocimiento del significado de un espíritu de Sarvia, que es bastante abundante en nuestras congregaciones en este tiempo. Alguien escribió que la visión no es el resultado de un consenso, sino que una visión, da como resultado un consenso. No es lo mismo. Visión no es el resultado de un grupo de gente que se juntó para votar un proyecto. La visión es el eje por el cual se mueve la iglesia, no un fin al que se llega estando de acuerdo los unos con los otros. Eso es hombre puro hombre. Visión, en cambio, siempre es puro Cristo. Y además, alianza inteligente.

La pregunta, es: ¿Quiénes eran los hijos de Sarvia, y por qué David les pregunta qué tiene él con ellos? En la respuesta a este interrogante, nos va a quedar un principio que tendrá que ser tomado muy en cuenta, especialmente por el liderazgo de la iglesia y, por todos aquellos que entiendan que deben hacer cosas para el reino.

(1 Crónicas 1: 13)= E Isaí engendró a Eliab su primogénito, el segundo Abinadab, Simer el tercero, (14) el cuarto Natanael, el quinto Radaí, (15) el sexto Ozem, el séptimo David, (16) de los cuales Sarvia y Abigaíl fueron hermanas. Los hijos de Sarvia fueron tres: Abisaí, Joab y Asael.

Primero: Sarvia era una mujer. Segundo: Los hijos de Sarvia eran sobrinos de David. ¿Usted nunca tuvo ningún problema con algún familiar? Nosotros, a los que más conocemos, es a Joab y Abisaí, mucho menos a Asael, pero el caso es que estos parientes de David tuvieron su propia historia.

(1 Samuel 13: 14)= (Samuel, aquí, le está hablando a Saúl) Mas ahora tu reino no será duradero. Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, el cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó.

Está hablando de David. David era un hombre conforme al corazón de Dios. David quería destruir todo lo que Dios quería destruir. David quería construir todo lo que Dios quería construir. David, dicen los originales hebreos, era un hombre que iba “detrás” del corazón de Dios. ¿Cuántos habrá, leyendo esto, que son así? ¿Cuántos de ustedes están seguros que aman lo que Dios ama? ¿Cuántos verán a su país, a su ciudad o población, tal cual como Dios la ve y no como les parece que es? Dios le decía a Israel: si quieres saber lo que haría yo, mira a David; él tiene mi corazón.

Los tres hijos de Sarvia, no tenían el corazón de Dios. Así eran Abisai, Joab y Asael. Eso sucede cuando usted hace alianzas con gente que se une a usted pero con distintas motivaciones que las suyas.

Hay un problema que tuvo Elías y que también tenemos nosotros: queremos arreglarlo todo con unción. Todo lo tapamos con unción hasta que por allí ya no tenemos unción sino extremaunción. Esto significa que la visión que usted trae, está por encima de su efímera existencia. Usted es parte de algo. Alguien plantó, alguien regó, el crecimiento lo da Dios. Así funciona.

Durante mucho tiempo hemos predicado con enorme fascinación que Dios sacó a Elías en un carro de fuego y se lo llevó. ¡Estábamos impactados por eso! Jamás nos detuvimos a pensar que, así sea un carro de fuego y de un modo tremendo, lo que en realidad está ocurriendo es que lo están sacando. Claro que es mejor andar en un burro pero estar en el centro de la acción. Hemos hablado tanto del carro de fuego de Elías y no nos dimos cuenta que Dios lo sacó porque fue un hombre que se apartó de la historia, se divorció de su nación. David era un hombre con un corazón conforme a Dios.

(1 Crónicas 11: 4)= entonces se fue David con todo Israel a Jerusalén, la cual es Jebús; y los jebuseos habitaban en aquella tierra.

(5) Y los moradores de Jebús dijeron a David: no entrarás acá. Mas David tomó la fortaleza de Sión, que es la ciudad de David.

(6) Y David había dicho: el que primero derrote a los jebuseos, será cabeza y jefe. Entonces Joab, hijo de Sarvia, subió el primero, y fue hecho jefe.

(7) Y David habitó en la fortaleza, y por esto la llamaron la ciudad de David.

(8) Y edificó la ciudad alrededor, desde Milo hasta el muro; y Joab reparó el resto de la ciudad.

(9) Y David iba adelantando y creciendo, y Jehová de los ejércitos estaba con él.

Si prestamos algo de atención, aquí descubrimos un par de cosas: primero, que varios hijos de Sarvia están metidos en nuestro pueblo y en nuestros equipos de liderazgo. Lo que aquí le pasó a David fue que hizo una oferta apresurada. A la distancia, suena igual que los huesos que arrojaron los apóstoles para reemplazar a Judas. Ganó Matías, dijeron, “por voluntad de Dios”, pero de Matías la Biblia no vuelve a hablar. Dios pensaba levantar a Pablo en ese lugar. David, al no tener gente, inventó algo para incentivar. Y así le fue. El sistema: negociar y avanzar.

(2 Samuel 12: 26)= Joab peleaba contra Rabá de los hijos de Amón, y tomó la ciudad real.

(27) Entonces envió Joab mensajeros a David, diciendo: yo he puesto sitio a Rabá, y he tomado la ciudad de las aguas.

(28) Reúne, pues, ahora el pueblo que queda, y acampa contra la ciudad y tómala, no sea que yo tome la ciudad y sea llamada de mi nombre. (Pastor: es mejor que ore usted por este enfermo, a ver si oro yo y se sana y después la gente me obliga a levantar un ministerio de señales y milagros. Más o menos así.)

(29) Y juntando David a todo el pueblo, fue contra Rabá, y combatió contra ella, y la tomó.(David no se hizo rogar. Evidentemente, a él tampoco le seducía esa idea que le había esbozado Joab.)

(30) Y quitó la corona de la cabeza de su rey, la cual pesaba un talento de oro, y tenía piedras preciosas; y fue puesta sobre la cabeza de David. Y sacó muy grande botín de la ciudad.

(31) Sacó además a la gente que estaba en ella, y los puso a trabajar con sierras, con trillos de hierro y hachas de hierro, y además los hizo trabajar en los hornos de ladrillos; y lo mismo hizo a todas las ciudades de los hijos de Amón. Y volvió David con todo el pueblo a Jerusalén.

Aparentemente, la actitud que tuvo Joab al llamar por su teléfono celular a David y decirle que se viniera a tomar la ciudad porque son iba a llevar su nombre y él no quería eso, ea positiva. Parecería ser que él no quería fama ni renombre; mas bien deseaba la gloria de su rey. Diez puntos en sujeción y obediencia, ¿No cree? Pero entonces, ¿Por qué David cada vez que se relacionaban le decía: ¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia? En el hebreo, quiero contarle, esa expresión se toma como: “Yo no sé por qué estoy trabajando con ustedes. Ustedes no son como yo.” Ah, sí; hay gente que puede trabajar en la obra de Dios sin tener el Espíritu de Dios.

(2 Samuel 14: 1)= Conociendo Joab hijo de Sarvia que el corazón del rey se inclinaba por Absalón, (2) envió Joab a Tacoa y tomó de allá una mujer astuta, y le dijo: yo te ruego que finjas estar de duelo, y te vistas de ropa de luto, y no te unjas con óleo, sino preséntate como una mujer que desde mucho tiempo está de duelo por algún muerto; (3) y entrarás al rey, y le hablarás de esta manera. Y puso Joab las palabras en su boca.

Una estrategia. Absalón hijo de David, habían sido desterrado. Y el corazón del rey estaba triste. Y Joab no quería que el rey estuviera triste. Entonces tomó una mujer para que, a través de ella, en una supuesta voz profética, entrara hasta el rey y le hablara una profecía, es decir: “le diera una palabra de Dios”, que hiciera venir a Absalón del destierro.

(Verso 19)= Y el rey dijo: ¿No anda la mano de Joab contigo en todas estas cosas? La mujer respondió y dijo: vive tu alma, rey señor mío, que no hay que apartarse a derecha ni a izquierda de todo lo que mi señor el rey ha hablado; porque tu siervo Joab, él me mandó, y él puso en boca de tu sierva todas estas palabras.

(20) Para mudar el aspecto de las cosas Joab tu siervo ha hecho esto; pero mi señor es sabio conforme a la sabiduría de un ángel de Dios, para conocer lo que hay en la tierra.

Esto se llama manipulación. Hay gente, en la iglesia, que ama más al líder que a Dios. Mucha gente protege tanto al líder que daña la obra de Dios. Esto es igual que cuando los discípulos de Jesús querían sacar a los niños porque “molestaban” al Maestro. Clásico; cuando un hombre no está en el Espíritu sobredimensiona tanto al líder que, por defenderlo, se vuelve peligroso.

Hay grandes ministerios evangelistas que han entrado en descrédito a causa de los mandos medios, no del siervo que es realmente un hombre de Dios. No tienen, para con la gente, el corazón ni la unción del hombre de Dios. Para ellos, lo más importante, es estar bien con el líder. La gente, no les interesa un comino. Cuidado: si no hay visión, hay división.

(2 Samuel 24: 1)= Volvió a encenderse la ira de Jehová contra Israel, e incitó a David contra ellos a que dijese: ve, haz un censo de Israel y de Judá.

(2) Y dijo el rey a Joab, general del ejército que estaba con él: recorre ahora todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Beerseba, y haz un censo del pueblo, para que yo sepa el número de la gente.

(3) Joab respondió al rey: añada Jehová tu Dios al pueblo cien veces tanto como son, y que lo vea mi señor el rey; mas ¿Por qué se complace en esto mi señor el rey? (Joab sabe que el censo está prohibido por Dios. Sabe que va a haber un costo alto por hacerlo de parte de Dios, pero…)

(4) Pero la palabra del rey prevaleció sobre Joab y sobre los capitanes del ejército. Salió, pues, Joab, con los capitanes del ejército, de delante del rey, para hacer el censo del pueblo de Israel.

Clarísimo: Joab entre obedecer a Dios y obedecer al líder, eligió obedecer al líder. Un ejemplo de cuando la confusión hace que sujeción se parezca mucho a obsecuencia. Los Joab se pueden confundir con eso: Los que no tienen que equivocarse, son los David. El reino de Dios es Espíritu. Nadie puede rodear a un líder sin otra preocupación que cuidar el puesto.

(2 Samuel 10: 9)= Viendo, pues, Joab que se le presentaba la batalla de frente y a la retaguardia, entresacó de todos los escogidos de Israel, y se puso en orden de batalla contra los sirios.

(10) Entregó luego el resto del ejército en mano de Abisai su hermano, y lo alineó para encontrar a los amonitas.

(11) Y dijo: si los sirios pudieren más que yo, tú me ayudarás; y si los hijos de Amón pudieren más que tú, yo te daré ayuda.

(12) Esfuérzate, y esforcémonos por nuestro pueblo, y por las ciudades de nuestro Dios; y haga Jehová lo que bien le pareciere.

No se puede negar que son gente valiente. Siempre están al lado del líder. “- Hay que ir a predicar a una zona de mucha pobreza; ¿Quién va conmigo? –“ ¡YO! “- Hay que ir a pelear con el intendente o el alcalde por una habilitación; ¿Quién me acompaña? –“ ¡YO! “- ¿Quién puede poner dinero para esta necesidad del ministerio? –“ ¡YO! En todas. Están en todas y siempre primeros. ¿Por qué, entonces, cada vez que los encuentra, David les dice: ¿Qué tengo yo con vosotros?

(1 Crónicas 18: 12)= Además de esto, Abisai hijo de Sarvia destrozó en el valle de la sal a dieciocho mil edomitas.

(13) Y puso guarnición en Edom, y todos los edomitas fueron siervos de David; porque Jehová daba el triunfo a David donde quiera que iba.

Aquí vemos que Dios usa a Abisai hijo de Sarvia, porque Dios ama a David. Mató dieciocho mil edomitas. Una tontería. Pero David… ¿Qué tengo yo con vosotros..?

(1 Samuel 26: 5)= Y se levantó David, y vino al sitio donde Saúl había acampado; y miró David el lugar donde dormían Saúl y Abner hijo de Ner, general de su ejército. Y estaba Saúl durmiendo en el campamento, y el pueblo estaba acampado en derredor de él.

(6) Entonces David dijo a Ahimelec heteo y a Abisai hijo de Sarvia, hermano de Joab: ¿Quién descenderá conmigo a Saúl en el campamento? Y dijo Abisai: yo descenderé contigo.

(7) David, pues, y Abisai, fueron de noche al ejército y he aquí que Saúl estaba tendido durmiendo en el campamento, y su lanza clavada en tierra a su cabecera; y Abner y el ejército estaban tendidos alrededor de él.

(8) Entonces dijo Abisai a David: hoy ha entregado Dios a tu enemigo en tu mano; ahora, pues, déjame que le hiera con la lanza, y lo enclavaré en la tierra de un golpe, y no le daré un segundo golpe.

(9) Y David respondió a Abisai: no le mates; porque, ¿Quién extenderá su mano contra el ungido de Jehová, y será inocente?

(10) Dijo además David: vive Jehová, que si Jehová no lo hiriere, o su día llegue para que muera, o descendiendo en batalla perezca, (11) guárdame Jehová de extender mi mano contra el ungido de Jehová. Pero toma ahora la lanza que está a su cabecera, y la vasija de agua, y vámonos.

Creo que no hace falta mucho más para ver la diferencia entre el corazón de David y el espíritu de Sarvia, ¿Verdad? Cuando un líder verdadero está en las cosas del reino, sus asuntos personales desaparecen. El daño mayor que ha sufrido la iglesia de Latinoamérica es la acción de líderes vengativos.

(2 Samuel 21: 15)= Volvieron los filisteos a hacer la guerra a Israel, y descendió David y sus siervos con él, y pelearon con los filisteos; y David se cansó.

(16) E Isbi-Benod, uno de los descendientes de los gigantes, cuya lanza pesaba trescientos siclos de bronce, y quien estaba ceñido con una espada nueva, trató de matar a David; (17) mas Abisai hijo de Sarvia llegó en su ayuda, e hirió al filisteo y lo mató. Entonces los hombres de David le juraron, diciendo: nunca más de aquí en adelante saldrás con nosotros a la batalla, no sea que apagues la lámpara de Israel.

Un momento. ¿Yo he leído mal o Abisai le salvó la vida a David? ¡Le salvó la vida! ¡A partir de hoy usted es co-pastor de mi iglesia! ¿De acuerdo? ¿Sí? No. ¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia? Un corazón conforme a Dios. Él ve lo que los demás no ven, o ven diferente.

(2 Samuel 23: 18)= Y Abisai hermano de Joab, hijo de Sarvia, fue el principal de los treinta. Este alzó su lanza contra los trescientos, a quienes mató, y ganó renombre con los tres.

(19) Él era el más renombrado de los treinta, y llegó a ser su jefe; más no igualó a los tres primeros.

Esta es otra: Abisai, indudablemente, estaba en la élite del equipo de David. El mejor de los principales. Para un ascenso; para una promoción. Sin dudas. ¿Sí? No. ¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia?

Yo sé que esto es muy complejo de entender cuando se lo razona, cuando no se discierne, pero recuerde usted a María, la madre de Jesús, cuando él fue a las bodas de Caná. “- Hijo… Haz algo! –“ ¿Recuerda cuál fue la respuesta de Jesús? Exactamente esa: ¿Qué tengo yo contigo, mujer? Usted puede estar peleando las guerras de Dios y no tener el corazón de Dios. Puede estar en la iglesia de Dios cuarenta años, y no conocer a Dios de la iglesia.

(2 Samuel 3: 31)= Entonces dijo David a Joab, y a todo el pueblo que con él estaba: rasgad vuestros vestidos, y ceñíos de cilicio, y haced duelo delante de Abner. Y el rey David iba detrás del féretro.

(32) Y sepultaron a Abner en Hebrón; y alzando el rey su voz, lloró junto al sepulcro de Abner; y lloró también todo el pueblo.

(33) Y endechando el rey al mismo Abner, decía: ¿Había de morir Abner como muere un villano?

(34) Tus manos no estaban atadas, ni tus pies ligados con grillos; caíste como los que caen delante de malos hombres. Y todo el pueblo volvió a llorar sobre él.

(35) Entonces todo el pueblo vino para persuadir a David que comiera, antes que acabara el día. Mas David juró, diciendo: así me haga Dios y aún me añada, si antes que se ponga el sol gustare yo pan, o cualquiera otra cosa.

(36) Todo el pueblo supo esto, y le agradó; pues todo lo que el rey hacía agradaba a todo el pueblo.

(37) Y todo el pueblo y todo Israel entendió aquel día, que no había procedido del rey el matar a Abner hijo de Ner.

(38) También dijo el rey a sus siervos: ¿No sabéis que un príncipe y grande ha caído hoy en Israel?

(39) Y yo soy débil hoy, aunque ungido rey; y estos hombres, los hijos de Sarvia, son muy duros para mí; Jehová de el pago al que mal hace, conforme a su maldad.

Primero: David no celebra la muerte de un enemigo; la llora. Segundo: no envía sus condolencias formales por mensajeros; va en persona al sepelio y llora sobre el féretro del muerto. Expresa que un grande como él, no debía morir como un asesino y, finalmente, declara que los hijos de Sarvia le son muy duros, que en hebreo significa que le son “nocivos”. Ellos, creen haber hecho algo para David. Hacer cosas para Dios, no siempre significa estar en los caminos de Dios.

(2 Samuel 16: 5)= Y vino el rey David hasta Bahurím; y he aquí salía uno de la familia de la casa de Saúl, el cual se llamaba Simei hijo de Gera; y salía maldiciendo, (6) y arrojando piedras contra David, y contra todos los siervos del rey David; y todo el pueblo y todos los hombres valientes estaban a su derecha y a su izquierda. (Esto ocurre cuando David huye luego de haber sido derrocado por un golpe de estado llevado a cabo por su hijo Absalón.)

(7) Y decía Simei, maldiciéndole: ¡Fuera, fuera hombre sanguinario y perverso!

(8) Jehová te ha dado el pago de toda la sangre de la casa de Saúl, en lugar del cual tú has reinado, y Jehová ha entregado el reino en mano de tu hijo Absalón; y hete aquí sorprendido en tu maldad, porque eres hombre sanguinario.

(9) Entonces Abisai hijo de Sarvia dijo al rey: ¿Por qué maldice este perro muerto a mi señor el rey? Te ruego que me dejes pasar, y le quitaré la cabeza.

(10) Y el rey respondió: (No se olvide usted que David era un hombre conforme al corazón de Dios) ¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia? Si él así maldice, es porque Jehová le ha dicho que maldiga a David. ¿Quién, pues, le dirá: ¿Por qué lo haces así?

(11) Y dijo David a Abisai y a todos sus siervos: he aquí, mi hijo que ha salido de mis entrañas, acecha mi vida; ¿Cuánto más ahora un hijo de Benjamín? Dejadle que maldiga, pues Jehová se lo ha dicho.

(12) Quizá mirará Jehová mi aflicción, y me dará Jehová bien por sus maldiciones de hoy.

Hay tres formas de entender los propósitos de Dios: 1) Por revelación.- 2) Por discipulado. Si no ha entendido usted la revelación, él le va a pegar por debajo, por arriba a la derecha y a la izquierda.- 3) Por quebrantamiento. David entiende que Dios está tratando con él y también sabe que si el grano de trigo no muere, no germina y no da buen fruto.

Este es el principio de morir en el reino. No es Simei, es Dios. No es la iglesia rival de la otra cuadra, es Dios. No es ese líder difícil y personalista que lo abruma a usted con sus persecuciones, es Dios. Pero la vida sigue. Y David recupera el trono. Vuelve a la batalla y es tiempo de fiesta. Allí se le vuelve a aparecer Simei.

(2 Samuel 19: 19)= Y dijo al rey: no me culpe mi señor de iniquidad, ni tengas memoria de los males que tu siervo hizo el día en que mi señor el rey salió de Jerusalén; no los guarde el rey en su corazón.

(20) Porque yo tu siervo reconozco haber pecado, y he venido hoy el primero de toda la casa de José; para descender a recibir a mi señor el rey. (Es decir: Tengo que hacer algo y bien rápido o dejo de existir)

(21) Respondió Abisai hijo de Sarvia y dijo: ¿No ha de morir por esto Simei, que maldijo al ungido de Jehová?

(22) David entonces dijo: ¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia?, para que hoy me seáis adversarios? ¿Ha de morir hoy alguno en Israel? ¿Pues no sé yo que hoy soy rey sobre Israel?

(23) Y dijo el rey a Simei: no morirás. Y el rey se lo juró.

Hoy es día de perdón, de sanar viejas heridas, de abrazarnos en hermandad, de cruzar las barreras denominacionales. Hoy es día de tener un corazón conforme al corazón de Dios. David usó un término muy especial para calificar a los hijos de Sarvia: adversarios. ¿Usted conoce de qué cosa es traducción Adversario, no es así? Exacto: Diablo. Satanás.

(1 Reyes 1: 1)= Cuando el rey David era viejo y avanzado en días, le cubrían de ropas, pero no se calentaba.

(2) Le dijeron, por tanto, sus siervos: busquen para mi señor el rey una joven virgen, para que esté delante del rey y lo abrigue, y duerma a su lado, y entrará en calor mi señor el rey.

(3) Y buscaron una joven hermosa por toda la tierra de Israel, y hallaron a Abisag sunamita, y la trajeron al rey.

(4) Y la joven era hermosa; y ella abrigaba al rey y le servía; pero el rey nunca la conoció.

(1 Reyes 2: 1)= Llegaron los días en que David había de morir, y ordenó a Salomón su hijo, diciendo: (2) yo sigo el camino de todos en la tierra; esfuérzate y sé hombre.

(3) Guarda los preceptos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, de la manera que está escrito en la ley de Moisés, para que prosperes en todo lo que hagas y en todo aquello que emprendas; (4) para que confirme Jehová la palabra que me habló, diciendo: si tus hijos guardaren mi camino, andando delante de mí con verdad, de todo su corazón y de toda su alma, jamás, dice, faltará a ti varón en el trono de Israel.

(5) Ya sabes tú lo que me ha hecho Joab hijo de Sarvia, lo que hizo a dos generales del ejército de Israel, a Abner hijo de Ner y a Amasa hijo de Jeter, a los cuales él mató, derramando en tiempo de paz la sangre de guerra, y poniendo sangre de guerra en el talabarte que tenía sobre sus lomos, y en los zapatos que tenía en sus pies.

(6) Tú, pues, harás conforme a tu sabiduría; no dejarás descender sus canas al Seol en paz.

En otras palabras: Mátalo. Le dijo David: Salomón: si tú vas a tomar el trono de Israel, tendrás que matar a los hijos de Sarvia, porque si no te van a amargar el alma….

Hay un liderazgo con espíritu de hijos de Sarvia a los cuales Dios le está poniendo fin. Salomón mató a Joab. No lo hizo David porque proféticamente el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio ha dado al Hijo.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez