Espíritu de Goliat

No entiendo el título, hermano: ¿Hay un espíritu de Goliat? No tan así, naturalmente. No va usted, ahora, a comenzar a reprender ese espíritu porque no se trata de eso. Es un símbolo similar al que habla la Biblia del espíritu de Elías y de tantos otros. Lo que usted va a leer a continuación, va a mostrarle cuál es el espíritu de Goliat y en qué terreno deberá batallarlo.

(1 Samuel 17: 25)= Y cada uno de los de Israel decía: ¿No habéis visto aquel hombre que ha salido? Él se adelanta para provocar a Israel. Al que venciere, el rey le enriquecerá con grandes riquezas, y le dará su hija, y eximirá de tributos a la casa de su padre en Israel.

Muy pocas personas han prestado debida atención a este texto como para darse cuenta lo grande que fue la recompensa que David recibió por matar a Goliat. La palabra de Dios nos dice que aparte de ganar dos otros premios valiosos, el rey canceló todas las deudas que el padre de David tuvo en el pasado o que tendría en el futuro. Eximirá de tributos a la casa de su padre en Israel.

Sí, ya lo sé; a esto, usted lo tiene que haber leído más de una vez. Lo ha sopesado, valorado y hasta estudiado para algún curso bíblico sobre Antiguo Testamento. Pero nunca quizás lo vio desde este ángulo: un chico, un pequeño pastorcito de ovejas de aquella época, que vendría a ser el equivalente a uno de esos jovencitos que encontramos pidiendo monedas o vendiendo baratijas en las calles hoy, simplemente por permitirle a Dios que lo usara, recibió un aval por parte de Dios liberándolo de todas sus deudas: pasadas, presentes y futuras por parte de la autoridad más alta de la nación. Porque el tema, visto sin tinte alguno de religiosidad, fue así: Por obedecer el mandato de Dios y ponerle fin al reinado de terror que por varios días Goliat había sometido al pueblo, él terminó con la esclavitud de las deudas que estaban, no solamente en la vida de su padre, sino también sobre la suya.

¿Por qué era válida esa garantía, ese aval? Porque la palabra del rey la respaldaba. Si se fija atentamente en la Escritura, va a ver que eso era exactamente lo que el rey prometía hacer por la persona que matara a ese gigante llamado Goliat. En primer término, se le daría riqueza económica al vencedor. También le permitiría que se casara con su hija, lo que equivale, además de los beneficios materiales, a introducirlo en la familia real, fuese lo plebeyo que fuese. Esto significaba que aquel que venciera, a partir de allí, viviría como un rey.

Pero aparte de eso, él recibiría un tercer premio que cambiaría todo en la vida de su padre, que en última instancia, lo único que había hecho de valioso había sido engendrarlo. Toda la familia del que matara el gigante viviría el resto de su vida totalmente liberada del peso de la esclavitud de las deudas que pudieran haber tenido. ¡Qué hermoso! ¿Verdad? Mire en este día como anda su presupuesto familiar y piense: ¿No le gustaría, de improviso, ser un David que anda por allí cuidando ovejas y que de pronto, (Y deje de lado el casamiento con alguien para no tener problemas con su mujer), alguien le dice que si mata a un gigante, nunca jamás va a tener deudas y que, si las tiene, inmediatamente van a ser canceladas. ¡Qué lástima que este sea otro tiempo y que no haya un Goliat! Sí señor. Pero… ¿Está bien seguro de eso?

Lo primero que le invito que hagamos, es prestarle atención a un detalle de esos que muy pocos lectores de la Biblia le prestan demasiada atención: el significado del nombre “Goliat”. Detrás de ese nombre, hay mucho más de lo que parece.

Si examinamos esto con mucho cuidado, nos vamos a encontrar con que Goliat, no era un nombre filisteo. Era un nombre que los hebreos le dieron al gigante. La concordancia Strong, una de las más completas, indica en su número de orden 1555 que según el hebreo ese Goliat se escribía con “y” en lugar de “i” latina. Golyat. Y dice además que proviene de la palabra GALAH, que el diccionario hebreo define como "despojarse" o "desnudarse".

Los estudiosos de estos temas, aseguran que cuando describe al gigante Goliat, el significado literal de su nombre, es: “El que hace cautivo y los desnuda”. Y esta definición es muy significativa, porque Goliat es un nombre descriptivo que los hebreos le habían dado al gigante. Explica, fíjese, como los hebreos se veían después de estar bajo su control. ¡El los haría cautivos primero, y luego los despojaría de todo! Y cuidado que no estoy diciendo que fuera así; estoy diciendo que ellos se veían así.

Si lo piensa por un momento, va a llegar a la conclusión de que el nombre Goliat viene a describir, perfectamente, de la manera o el modo que en espíritu de deudas afecta a sus víctimas. Mírelo desde esta óptica: después de trabajar muy duro por espacio de un mes, usted tiene una pequeña empresa, (Ni hablemos de obreros o empleados), se encuentra con que el Estado, a través de ciertos y determinados impuestos, se le queda con un 25 o 30 por ciento de sus ingresos. No vaya a creer que estoy en contra de pagar los tributos o impuestos, porque ya leí y creí que Jesús dijo que deberemos darle a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios, pero… con franqueza y transparencia cristiana: ¿Hay algo que pueda definir mejor como es sentirse de pronto despojado o desnudo? No lo tome como una expresión subversiva o política; si no tengo que comer para pagar mis impuestos, pues no como y los pago, pero cumplir cumplo. Sólo estoy mostrando una realidad más que evidente. Y tendré que decirle que esta sensación no se va a calmar porque nos demos cuenta que estos impuestos que pagamos son el resultado directo de gastos descontrolados de un estado plagado de deudas, que ha malgastado y pedido prestado para cubrir sus deudas por muchísimo tiempo. Obviamente, estoy refiriéndome a mi país, la Argentina, pero creo que le cabe lo mismo a muchos, muchísimos más en el resto del planeta.

Ahora bien: si con los impuestos no tuviéramos suficiente, tendremos que agregarle el colegio de los hijos, la cuota del servicio de emergencia, alguna cuota si nos atrevimos y pudimos meternos en alguna compra importante. En suma: El escaso, mediano o alto ingreso salarial, da lo mismo, es como que se evapora sin dejar rastros. Y hasta el mes o la semana que viene…

Cualquiera que haya estado con deudas por espacio de mucho tiempo le puede decir enseguida como se siente. Es igual a volverse esclavo y sistemáticamente ser despojado. Cualquiera que haya pasado por esto y sin llegar a dramatizar ni exagerar, podrá describir a las deudas como una sensación horrible, casi de ultraje que destroza emocionalmente nuestras esperanzas y nuestros sueños. ¡Pero nadie nos obliga! Es cierto. Pero no estoy hablando de la causa; estoy hablando del efecto.

Es casi imposible pensar en este día que, detrás de al menos un receptor, exista alguien que no está metido en alguna deuda. Ni siquiera un desocupado se salva. Porque si bien aquel que no tiene un trabajo no se mete en deudas porque sabe que no tiene de donde sacar para cancelarlas, también es muy cierto que muchos de los hoy desocupados eran personas que tenían un trabajo, y que cuando lo tenían contrajeron deudas que ahora, sin ese ingreso, no pueden afrontar y es como que un planeta cruel se les viene encima.

Sin embargo, y al margen de ciertas compras que aquel que tiene con qué responder puede llegar a hacer por sistemas de cuotas, hay algo que el Espíritu de Dios tiene para decirle en este día a través de esta palabra. Si usted está abrumado por las deudas porque a la hora de contraerlas no se puede contener, tengo que avisarle que hay una sola manera de parar la devastación que una o varias deudas pueden producir en su vida: Tendrá que vencer total y definitivamente, como lo hizo David, el “goliat” de las deudas que ha venido, (Como vino aquel, el histórico) a usurpar sus sueños.

Tendré que decirle, a esta altura, y aún a riesgo de que me tome por un “demonoloco”, (Que no es lo mismo que un demonólogo) que las deudas es un espíritu. Es un espíritu gobernador que tiene como firme propósito absoluto hacerlo su esclavo. Cuidado: no se vaya a creer que esta es una ocurrencia de un iluminado que lo escribió en un libro y un maestro que hizo de este asunto una clase. Es una verdad que proviene de la palabra de Dios. Si usted ha pedido prestado, la Biblia dice que se volverá un esclavo. Que después y a favor de una época y de códigos de la economía esto ya no parezca tener incidencia en la vida de los cristianos de hoy, es otra cosa. Supongo que los creyentes podemos pensare que en el siglo veintiuno es muy poco probable sobrevivir con el sistema del reino de Dios y que, por esa razón, tenemos libertad total para dejar de lado a muchos sectores de la Biblia. Ahora, que nosotros pensemos eso, no invalida lo que Dios dejó dicho en su Palabra. Una cosa es lo que nosotros pensamos de Dios y otra, muy distinta a veces, es lo que Dios realmente es.

(Proverbios 22: 7)= El rico se enseñorea de los pobres, y el que toma prestado es siervo del que presta.

El relato bíblico de la victoria de David sobre el gigante contiene una verdad especial que le va a ayudar a desarrollar una base firme sobre la garantía de Dios en cuanto a liberarlo a usted de todo tipo de deudas. La Palabra de Dios nos dice que cuando él pisó el campo de batalla para enfrentar a Goliat, David trajo algo más que su presencia, su coraje y su audacia: en su mano traía cinco piedras lisas, ¿Recuerda? Él las iba a usar como munición contra goliat. ¿Recuerda de donde las obtuvo? La Escritura nos cuenta que de un arroyo.

(1 Samuel 17: 40)= Y tomó él su cayado en su mano, y escogió cinco piedras lisas del arroyo, y las puso en el saco pastoril, en el zurrón que traía, y tomó su honda en su mano, y se fue hacia el filisteo.

Es conveniente recordarle que el agua, con bastante frecuencia, se refiere a las escrituras. Leyendo Efesios 5:26 lo podemos ver con más claridad: …para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra. Sin tener que exprimir demasiado nuestra imaginación, entonces, se puede ver con bastante facilidad que el arroyo, en este caso, representa a la Palabra de Dios. Y voy más lejos si usted quiere: las cinco piedras son los cinco ministerios que, para que funcionen con el objetivo para el cual fueron dados, que es el de perfeccionar a los santos y edificar el cuerpo, tienen que haber sido extraídos del agua del arroyo, es decir: de la Escritura.

Ahora bien: fíjese que hay algo muy importante en las piedras que David tomó del arroyo. Eran piedras lisas. Su condición nos muestra que habían estado mucho tiempo en el arroyo. El flujo continuo de agua sobre ellas les había desgastado los bordes. Es así; lo único que pule al ministro y al ministerio, es la Palabra. Bien; esto mismo es lo que se aplica a toda la verdad que proviene de la Palabra de Dios. Todo lo que se encuentra en la Biblia está probado, es veraz y, fundamentalmente, ha resistido la prueba del tiempo. Que no es poca cosa.

(Juan 17: 17)= Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.

Las ilustraciones de la Biblia han sido una fuente de inspiración para muchos a lo largo de las edades, y ésta empezará a obrar para usted hoy. Le mostraré como usar cinco conceptos, probados en la Biblia, para ganar su batalla con el Goliat de las deudas que enfrenta ahora. Esas verdades llevan consigo la promesa del poder de Dios para ayudarle en su guerra contra las deudas.

Cada una de las piedras simbólicas con que David batió a Goliat y que ahora nos sirven para remover literalmente y para siempre las deudas que ahora puede estar enfrentando, ya que encierran un poder que se va mucho más allá de lo que normalmente se puede imaginar. Sin embargo, cuando se las coloca todas juntas en el saco pastoril y se deja que obren con fidelidad cada una y por separado, todo indica que le van a llevar mucho más allá de un salir de las deudas, lo van a llevar a usted a que Dios sea una especie de aval de una auténtica liberación de deudas.

Ahora, por favor, no mire esos conceptos como si fueran mis propias ideas. Quiero que las mire como realmente son. Estas son las ideas de Dios. Son los pensamientos de nuestro gran Dios.

Si hiciéramos de cuenta que tomamos una piedra de las cinco que estamos estudiando, nos encontraríamos con una aseveración que tiene que ver con tres cosas muy importantes que tenemos que saber: 1)= Su Dios, mi Dios, es un Dios que cancela las deudas.-2)= Dios no hace distinción de personas, él no va a respaldar a un poderoso y va a desamparar a un indigente; las dos economías, (Una abundante y la otra escasa), están en sus manos si nosotros la ponemos allí.- 3)= Dios decididamente quiere que usted salga de esas deudas horribles y nefastas que tiene. Que, obviamente, no son responsabilidad de nadie sino de usted mismo, pero definitivamente quiere que salga de allí. Con respecto al primer punto, hay una escritura – entre varias -, que confirma lo dicho:

(2 Reyes 4: 1)= Una mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó a Eliseo, diciendo: tu siervo mi marido ha muerto; y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová; y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos.

(2) Y Eliseo dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite.

(3) Él le dijo: ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas.

(4) entra luego, y enciérrate tú y tus hijos; y echa en todas las vasijas, y cuando una esté llena, ponla aparte.

(5) Y se fue la mujer, y cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos; y ellos le traían las vasijas, y ella echaba el aceite.

(6) Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: tráeme aún otras vasijas. Y él dijo: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite.

(7) Vino ella luego, y lo contó al varón de dios, el cual dijo: ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores; tú y tus hijos vivid de lo que quede. (Lo dicho mi querido amigo: Dios cancela sus deudas).

¿Qué hizo esta mujer de distinto a lo que haríamos cualquiera de nosotros? Acudió a Dios para que la ayudara, no al acreedor para que la perdonara. Salió de lo natural. Se elevó en fe por encima de la negrura del horizonte humano. El segundo punto, dice que Dios no hace distinción de personas. Cuando pedro fue a la casa de Cornelio pudo ver como sucedían muchas cosas que él, entendía que sólo estaban reservadas para los judíos.

(Hechos 10: 34)= Entonces pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas. (Sea quien sea usted y sea lo que sea en esta sociedad. Dios quiere que usted quede libre de deudas. Estoy hablando, naturalmente, con hijos de Dios. Nadie va a decir que un padre es malo o injusto si ayuda primero a sus hijos antes que a los hijos de un desconocido.)

La segunda piedra de David, nos entrega dos cosas que usted va a tener que hacer: 1) Es su responsabilidad comenzar a hacer todas las cosas que van a terminar con sus deudas. Un ejemplo: ¿Es víctima de una compulsión que no puede resistir a la hora de comprar con su tarjeta de crédito y después se las ve en figurillas para cancelarla? Empiece por dar de baja su tarjeta. En un par de meses le va a encontrar la manera para vivir sin ella. Cuidado: no digo que la tarjeta sea mala. Es mala si usted no sabe o no puede controlarse. Es lo mismo que para aquel que tiene un nivel de vida menor le sucede cuando saca algo a crédito y luego no puede pagarlo. 2) Tiene que empezar a declararlo. Puede empezar a decir, de un día para otro: “Voy a salir de todas mis deudas”. La palabra del creyente tiene poder. Cuidado: también para lo negativo, eh? Recién le dije que podía hacer, en lo práctico. Ahora le digo, desde el punto de vista bíblico, por qué tiene que hacerlo.

(Santiago 1: 21)= Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.

(22) Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.

(Santiago 4: 16)= Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala; (17) y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, es pecado.

En cuanto a declararlo para que se active y se ponga en marcha, esto no es como algunos despistados pueden entender visualización, control mental o alguna otra belleza de la Nueva Era. Es texto de la Palabra de Dios.

(Marcos 11: 222)= Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios.

(23) Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.

Atención que no dice “lo que crea”, eso lo dice en otro lugar. Aquí dice que usted lo diga, y lo que “diga” será hecho. ¡Cuidado! Hay muchos cristianos que andan diciendo continuamente “Voy a vivir cien años”. Que no le extrañe a usted si llegan. Pero también hay otros que se solazan fastidiando a los demás y hasta angustiándolos con el cuento de: “Un día de estos me voy a morir y vas a ver entonces que…bla, bla, bla”. Entonces un día, se mueren de verdad, eh? Entienda: La palabra del creyente tiene poder. La Biblia dice eso, concretamente; no “la buena” palabra; la palabra.

Con respecto a la tercera piedra, es quizás la más compleja, espinosa y polémica, ya que es muy probable que después de decir esto, yo tenga una respuesta al menos para decirme que estoy decididamente loco y que quién será que me paga para que yo salga a decir esto. Desde ahora y antes se lo digo. A mí, el único que me paga, es aquel para quien trabajo en lo secular. Después, nadie más. Se imagina que si no pudieron comprarme cuando era un periodista incrédulo, mucho menos alguien lo va a hacer ahora que soy un hijo de Dios con mandato para decir lo que Dios (Lo que Dios dije, eh? No lo que un hombre, se llame como se llame y sea lo que sea dentro del cuerpo) quiere que diga. Abrir la ventana de los cielos. Es decir: prestarle debida atención a los diezmos y ofrendas. Entonces los incrédulos aúllan: ¡No te dejes sacar los diezmos! De ese modo, ellos tratan de sacudir a los que, suponen, están esclavos de una organización humana llamada iglesia. A esto, ¿Sabe qué le respondo yo? ¡NO SE DEJE SACAR EL DIEZMO! ¿Eh? ¿Cómo dijo? Lo que ha oído. Porque nadie le tiene que sacar el diezmo a usted. O lo da por su santa y sabia voluntad y con alegría o no lo da nada, le pongan la cara que le pongan. Si no lo da, es probable que pierda bendición, pero si lo da porque lo obligan, el resultado, créamelo, no va a ser muy diferente. ¿Me habrá entendido?

(Proverbios 3: 9)= Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; (10) y serán llenos tus graneros con abundancia y tus lagares rebosarán de mosto.

Queda claro al leer esta escritura, que debe pagar sus diezmos primero, porque si así no lo hace, no estará honrando a Dios con sus primicias. ¿Pero cómo hago? ¡Si no me alcanza ni para comer y además estoy metido en mil deudas! Hay un principio que alguna vez leí por allí y que seguramente funciona: sólo aguarda que alguien lo crea y lo ponga por obra: Cancela tus deudas con Dios y Dios cancelará las tuyas.

La cuarta piedra habla de comenzar hoy mismo en nuestras vidas, una corriente libre de deudas. Primero: cada hijo de Dios informado, sabe que hay fuerzas que corren por el mundo espiritual. La Biblia habla sobre las fuerzas malignas en contra de los hijos de Dios en la esfera celestial.

(Efesios 6: 12)= Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Muy bien; Uno de estos poderes de la oscuridad, es el espíritu de las deudas. Pero tendrá que saber usted que también hay fuerzas buenas que corren por el mundo espiritual y que son de mayor poderío que las de las tinieblas.

(Efesios 3: 20)= Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros.

La Palabra de Dios es un condimento que nunca podrá faltar en esta lucha. Voy a describirle cuatro pasajes y usted podrá ver por sí mismo la calidad y la cualidad de la promesa y el poder que la acompaña.

(Lucas 6: 31)= Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos.

(Lucas 6: 38)= Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.

(2 Corintios 1: 20)= Porque todas las promesas de Dios son en Él Sí y en Él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.

(Santiago 1: 17)= Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.

El señor dice que debemos amar a nuestros enemigos, hacer bien a aquellos que nos odian, bendecir a aquellos que nos maldicen, dar la otra mejilla a aquellos que nos abofetean y a quien nos toma la ropa, darle también nuestro abrigo. Sin un poder sobrenatural como respaldo, esto jamás le podría dar resultado a nadie. Sin embargo, Jesús dice que no importa lo adversas que las circunstancias sean, lo que quieran que otros hagan por usted, usted debe hacerlo primero por los otros.

La cuarta piedra se basa, entonces, en una vieja ley que es de Dios, pura, única y exclusivamente del reino de Dios. Jamás espere que en el mundo natural alguien porque sí pueda hacerla operar. Opera en los hijos de Dios cuando ellos obedecen a su voluntad: la ley de la siembra y la cosecha. Gálatas 6:7 dice: No nos engañéis; Dios no puede ser burlado. Todo lo que el hombre siembre, eso mismo cosechará.

El quinto paso para contar con el poder de Dios en nuestra guerra contra las deudas es sumamente eficaz. Esa acción concentrará la atención de dios sobre su deseo de salirse de las deudas. Usted deberá cursar una notificación al cielo sobre su decisión. No se olvide que tenemos esta promesa de buena autoridad. Si mal no recuerdo, un ángel lo dijo:

(Hechos 10: 31)= Y dijo: Cornelio, tu oración ha sido oída, y tus limosnas han sido recordadas delante de Dios.

No me venga con la duda de que es extraño que un ángel se le aparezca a un hombre. LA Biblia habla de un gran número de visitaciones angelicales. Se le aparecieron a Abraham; un ángel visitó a Jacob; y un ángel, inclusive, se le apareció a un asno. También un ángel visitó a María. La noche que Jesús nació, los ángeles hablaron con los pastores. Cada uno de estos eventos trajeron noticias del cielo. Sin embargo, la visitación angelical que Cornelio atestiguó es especial a nuestra generación, ya que apoya una verdad ignorada. Por muchos años la iglesia ha ignorado esta verdad. Cuando la comprenda debidamente, un método poderoso de oración, una vez más se nos abrirá. Fíjese que ese ángel le dijo a Cornelio que cuando mezcló sus oraciones con sus dádivas, (Le podríamos llamar ofrendas, también), algo sucedió allá arriba. No solamente le envió Dios al apóstol Pedro a que lo visitara sino que a él, dice la Palabra, le dio a su oración un lugar de prominencia.

Estos son cinco pasos para liberarse de su Goliat personal batiéndolo como David batió al suyo.1)= Su Dios cancela deudas y no hace distinción de personas. Él quiere que usted salga de sus deudas. 2)= Empiece a trabajar para salir de esas deudas dentro de lo que su situación se lo permita. Mientras tanto, comience a hablar como si ya estuviera saliendo de eso. 3)= Mantenga un cielo abierto diezmando y ofrendando fielmente. No se olvida que cualquier tipo de adoración se puede fingir, salvo la del diezmo y la ofrenda. Allí jamás podrá “hacer como que”. Tiene que meter la mano en su bolsillo sí o sí. 4)= Ayude a otra persona a salir de sus deudas, sabiendo que al hacerlo, Dios lo ayudará a usted a salir de las suyas. 5)= Mezcle su ofrenda con su oración para salir de sus deudas. Siembre donde tenga certeza de buena cosecha. Diezme donde debe y ofrende invirtiendo en ministerios que verdaderamente el Espíritu le dice que trabajan para el reino de Dios. NO tire religiosamente su dinero. No mantenga iglesias muertas o babilónicas. Y jamás entregue el dinero de Dios al enemigo lobo que se disfraza de oveja.

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Conmovidos de espíritu

En este tiempo, y dentro de las peripecias que el pueblo de Dios está atravesando en conjunción con el mundo incrédulo, hay otra amenaza cierta que parecería estar desarrollándose con clara evidencia: se encuentra debajo de lo que aparenta ser dominio babilonio. Usted ya sabe lo que es Babilonia en este tiempo. No ya una ciudad antigua, no ya el sitio de una de las siete maravillas del mundo. Babilonia es, en la tipología, la iglesia falsa, la iglesia paralela, la que parece ser y no es. El primer libro de Samuel nos trae alguna referencia.

(1 Samuel 4: 10)= Pelearon, pues, los filisteos, e Israel fue vencido y huyeron cada cual a sus tiendas; y fue hecha muy grande mortandad.

Esto es lo que ha sucedido con los avivamientos. Viene el avivamiento y, por cada avivamiento que viene, creemos que este es el máximo, el que va a cambiarlo todo. Termina el avivamiento y estamos todos otra vez con la misma cara y las mismas deficiencias internas, y volvemos todos otra vez a casa a ver televisión, derrotados. Quieren el arca, pero omiten la unción. No separe la unción del vaso. Y acá viene el verso más triste de la Biblia:

(11) Y el arca de Dios fue tomada, y muertos los dos hijos de Elí, Ofni y Fineés.

Noten que aparentemente es como que estamos tomados por el mundo; en la tradición se está muriendo la religión. ¿Cuántos podrían darle gloria a Dios por eso? En el proceso de estas, aparentemente, bajo dominio mundano, está muriendo la tradición de los ancianos, está muriendo aquel espíritu de Belial del que hablábamos no hace mucho, porque cuando el pueblo está oprimido, entonces clama de veras. Hasta que usted no siente la opresión feroz, usted no clama, y hasta que usted no clama, Dios no lo levanta. Hasta cierto punto y en su sabiduría, Dios permite que el mundo oprima a la iglesia, porque cuanto más oprimido está el pueblo, allí es donde se levantan los grandes héroes de Dios. Libertadores.

El arca fue tomada, Cristo fue tomado. La iglesia hoy está aparentemente tomada por el sistema. ¿A qué equivale esto? ¿A una victoria o a una derrota? Nuestra condición actual, ¿Es ganadora o perdedora? Usted, ¿Cómo vive? ¿Está en victoria o está en derrota?

El arca fue tomada, pero Cristo dijo: nadie me quita la vida, yo la doy y yo la levanto. El arca no fue poseída por el enemigo, Dios se dejó agarrar.

Hoy, aparentemente, estamos bajo el yugo del mundo, pero Dios está permitiendo ciertas cosas. Dice la Palabra que está estremeciendo los reinos del mundo y, al mismo tiempo, purificando la iglesia. Quiero que vean la mano de Dios en este asunto.

En el proceso muere la religión, nunca el sistema religioso, y hoy está muriendo el sistema de aquel Belial, porque Dios está estremeciendo el fundamento de la iglesia.

Dios ha permitido ciertas vergüenzas nacionales. Hasta cierto punto estamos en las manos del mundo. Pero… ¿Será que Dios va a ser vencido por el mundo?

Piensa un momento. Me gusta decirlo así: Dios creó el planeta tierra para que su creación se divirtiera. Su creación perdió el planeta y Dios dijo: voy a matar a mi propio hijo para que el hombre vuelva a tener la tierra. Vuelve y redime la tierra y nos la entrega. La tierra es dos veces de Jehová. ¿Será que ahora va a dejar que el enemigo la destroce? ¿Todo ese problema para terminar en fuego?

Piense otra vez. Yo sé que esto por ahí le sacude los principales pilares de sus fundamentos, pero será, entonces, que Dios le va a entregar la tierra a Satanás? ¿Y después de haberla redimido dos veces?

El mundo va a desear no haber tocado nunca la unción de Dios. Dios no quiere que nadie toque a su ungido y, para juzgar al mundo, ha permitido que el mundo toque a la iglesia.

Muchos están desanimados porque piensan que el avivamiento ha sido la victoria, pero: ¿Cuántos saben que hay una consumación más grande que un avivamiento? Vamos a verlo en la Escritura, nuevamente.

(Lucas 23: 35)= Y el pueblo estaba mirando; y aun los gobernantes se burlaban de él, (¿Cuántos saben que a veces, los gobiernos se están burlando de la iglesia?) diciendo: a otros salvó; sálvese a sí mismo, si este es el Cristo, el escogido de Dios.

(36) Los soldados también le escarnecían, acercándose y presentándole vinagre, (¿Cuántos saben que los ejércitos se creen más poderosos que las armas militantes del señor?) (37) Y diciendo: si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.

(38) Había también sobre él un título escrito con letras griegas, latinas y hebreas: “Este es el rey de los judíos”.

(Verso 50)= Había un varón llamado José de Arimatea, ciudad de Judea, el cual era miembro del concilio, varón bueno y justo.

(51 Este, que también esperaba el reino de Dios, y no había consentido en el acuerdo ni en los hechos de ellos.

Dios está levantando a una generación que no está de acuerdo con los hechos de ellos, no está de acuerdo con la condición del cuerpo, no quiere verlo fragmentado en la cruz. Salmos dice que todos sus huesos estaban descoyuntados. Estaba colgando en una cruz, sus coyunturas estaban abiertas, estaba todo roto ese cuerpo. Asimismo se ve, cuando miramos globalmente al cuerpo de Cristo, una fragmentación tremenda. Pero hay hombres que dicen: no estoy de acuerdo con los hechos.

Y van a la casa de Pilatos, Satanás, y dicen: ¡Dame el cuerpo de Cristo! Pero ahí están los intercesores que se levantan diciendo: ¡No! En el nombre de Jesús, ¡Basta! Se están levantando líderes que dicen: ¡Unidad! Se están levantando varones que dicen: ¡Declarad la voz de Dios! Se está levantando un ejército que dice: No queremos ver al cuerpo de Cristo en la cruz, queremos ver al cuerpo de Cristo en gloria. 1 Samuel 5. El arca es capturada por el enemigo, la iglesia atormentada por el mundo y Cristo enjuiciado por Jerusalén.

(1 Samuel 5: 1)= Cuando los filisteos capturaron el arca de Dios, la llevaron desde Eben-Ezer a Asdod.

(2) Y tomaron los filisteos el arca de Dios y la metieron en la casa de Dagón, y la pusieron junto a Dagón.

El primer día sepultan a Jesús, en el Asdod, frente a Dagón. Frente a Satanás.

(3) Y cuando, al día siguiente los de Asdod se levantaron de mañana, he aquí Dagón postrado en tierra delante del arca de Jehová; Y tomaron a Dagón, y lo volvieron a su lugar.

Segundo día: todo el mundo postrado ante Jehová. Toda rodilla se doblará. Segundo día: se va a doblegar toda religión, todo ministerio, toda industria, todo gobierno, todo reino doblará sus rodillas ante el rey Jehová. Metieron a Jesús en la casa del diablo, pero las rodillas comenzaron a doblarse.

(4) Y volviéndose a levantar de mañana el siguiente día, (Eran bien porfiados, tercos, cabezones) he aquí que Dagón había caído postrado en tierra delante del arca de Jehová; y la cabeza de Dagón (La autoridad) y las dos palmas de sus manos, (Su habilidad, su fuerza) estaban cortadas sobre el umbral, habiéndole quedado a Dagón el tronco solamente.

¿Se imaginan a Satanás? … ¿Qué pasó? … Por aquí pasó Cristo. No tiene autoridad, no tiene habilidad, no tiene fuerza. Sólo le queda el tronco. ¿Cuántos lo pueden ver? El primer día de la historia, el segundo día de la historia. El tercer día de la historia ya está amaneciendo, ya ha amanecido: el poder de la resurrección. Un día como mil años y mil años como un día. El tercer día de la historia de la iglesia ya ha amanecido. Toda rodilla está doblándose en el tercer día. Y más allá nos levantaremos en el poder de la resurrección. ¿Prepárese! Vienen días buenos.

La estrategia de Dios, es que el arca sea capturada. Porque los filisteos tenían cinco ciudades llenas de oro. La palabra dice que las riquezas del impío vienen al justo antes de irnos. Y los filisteos, tenían cinco almacenes de oro, y estos tres mencionados aquí, eran los más ricos. El espacio no me da para explicar cómo los hijos de Israel llegaban siempre hasta esas tierras, las poseían, pero luego las perdían. Es igual que la iglesia. Nos apoderamos de un poquito de prosperidad, pero es como que después vuelve y cae. Pero dice la Palabra, que toda la riqueza del impío, vuelve al justo. Cuidado: para el justo, no para el creyente que va a una iglesia como todo compromiso.

(Eclesiastés 2: 26)= Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría, ciencia y gozo; más al pecador da el trabajo de recoger y amontonar, para darlo al que agrada a Dios.

Pero recuerde que mientras Dagón está doblando sus rodillas, Dios está levantando un reino más excelente que el mundo. De manera que el mundo se va a ver obligado a venir, porque aquí va a ser donde va a fluir la leche y la miel.

Israel salió de Egipto, prosperado. No fue prosperado después de salir. No sabían qué hacer con todo lo que tenían y terminaron por hacer un becerro de oro. Las riquezas del impío, son para el justo. En su estrategia, Dios deja que el arca sea capturada por los filisteos. Y en el primer día, dice:

(1 Samuel 5: 5)= Por esta causa los sacerdotes de Dagón (Que son los príncipes de la tierra) y todos los que entran en el templo de Dagón no pisan el umbral de Dagón en Asdod, hasta hoy.

(6) Y se agravó la mano de Jehová sobre los de Asdod, y los destruyó y los hirió con tumores en Asdod y en todo su territorio.

El primer día que Dios pasa, en el mundo sucede algo muy interesante. Una traducción de una Biblia muy antigua, (de 1896), pero estrictamente ajustada al original hebreo, dice en este verso 6: Empero agravose la mano de Jehová, sobre de Asdod, y destruyólos e hiriólos con hemorroides. ¿Se imaginan? Nadie toca al ungido de Dios y sale ganando. El salmo 78 nos habla de lo mismo: que Dios hirió al pueblo en sus partes posteriores, para confirmar que sí son hemorroides. Y continua, y viene el segundo día:

(7) Y viendo esto los de Asdod, dijeron: no quede entre nosotros el arca del Dios de Israel, porque su mano es dura sobre nosotros y sobre nuestro dios Dagón.

(8) Convocaron, pues, a todos los príncipes de los filisteos, y les dijeron: ¿Qué haremos del arca del Dios de Israel? Y ellos respondieron: Pásese el arca del Dios de Israel a Gat (Otra ciudad llena de oro) y pasaron allá el arca del Dios de Israel.

(9) Y aconteció que cuando la habían pasado, la mano de Jehová estuvo contra la ciudad con gran quebrantamiento, y afligió a los hombres de aquella ciudad desde el chico hasta el grande, y se llenaron de tumores (O sea: de hemorroides. Y ahora al tercer día:)

(10) Entonces enviaron el arca de Dios a Ecrón. (La ciudad donde estaba el almacén de oro más grande) y cuando el arca de Dios vino a Ecrón, los ecronitas dieron voces, diciendo: Han pasado a nosotros el arca del Dios de Israel para matarnos a nosotros y a nuestro pueblo.

(11) Y enviaron y reunieron a todos los príncipes de los filisteos, diciendo: Enviad el arca del Dios de Israel, y vuélvase a su lugar, (La iglesia va a volver a su lugar) y no nos mate a nosotros ni a nuestro pueblo; porque había consternación de muerte en toda la ciudad, y la mano de Dios se había agravado allí.

(12) Y los que no morían, eran heridos de tumores (Con más hemorroides) y el clamor de la ciudad subía al cielo.

(1 Samuel 6: 1)= Estuvo el arca de Jehová en la tierra de los filisteos siete meses. (¿Cuánto tiempo estuvo? Siete meses. Siete. El tiempo que fue necesario. La perfección de Dios. ¿Cuánto tiempo va a permanecer? Depende de la iglesia.)

(2) Entonces los filisteos, llamando a los sacerdotes y adivinos, preguntaron: ¿Qué haremos del arca de Jehová? Hacednos saber de qué manera la hemos de volver a enviar a su lugar.

(3) Ellos dijeron: Si enviáis el arca del Dios de Israel, no la enviéis vacía, (La Palabra de Dios, nunca regresa vacía. Él libertó a los cautivos)

Ah, sí, hermano. Dicho así se ve muy bonito. Siempre es hermoso en la Palabra, pero después, en la vía de los hechos, algunas cosas cambian. Yo estoy plenamente convencido que la Palabra es un mapa terrenal, y que dejándome llevar y ajustando mi vida a lo que en ella se encierra, no me queda otra que vencer.

Lamentablemente, mientras una parte del pueblo de Dios se está levantando por revelación, hay una generación que se está muriendo por falta de ella. Es muy posible para usted, ver el mover de Dios, ver la victoria y no ser participante de ella. Usted puede estar en medio del avivamiento y no recibir avivamiento.

Hay personas que necesitan esperar que las aguas se muevan para, recién entonces, lanzarse a las aguas a ser bendecidos. Mientras, ya hay otros que llegaron antes y son, precisamente, los que mueven las aguas. Cuando yo enseño este tipo de cosas, sé que hay muchos que saben muy bien de qué estoy hablando, pero también sé que hay otros muchos que todavía no alcanzan a entender qué es lo que trato de decirles.

La iglesia está atravesando el capítulo 4 de Samuel, donde aparentemente estamos bajo la autoridad de un sistema babilónico, o donde aparentemente, el sistema del mundo, gobierna por sobre todos los otros sistemas gubernamentales de la tierra. Pero estamos a punto de un nuevo amanecer. La noche está avanzada y el día se acerca. Mientras que Dios estremece los reinos terrenales, también está purificando a la iglesia del espíritu de Belial.

Bien ha sido dicho que la religión y sus frutos están cayendo, su visión se está opacando y están siendo removidos, aunque mueran a los gritos y a las patadas. Pero las formas de religiones no existirán cuando se levante la iglesia gloriosa. Vimos que el segundo día de la historia, cuando el arca de Dios había sido introducida en el lugar donde estaba Dagón, representativo de Satanás, toda rodilla se dobló y Dagón y todas sus habilidades fueron destrozadas.

Luego llevamos eso a la historia de la iglesia y dijimos que en el segundo día de la historia de la iglesia estuvimos viendo como todo reino es sacudido y como toda rodilla se va a doblar y al amanecer del tercer día, vamos a ver las primeras señales de una iglesia gloriosa. Entramos a ese tiempo. Pero yo quiero llevar esta aplicación a la esfera espiritual, porque de otra manera no entenderíamos cómo participar de esta victoria. ¿Cuántos quieren ser parte de la victoria? Es muy distinto ser observador de la victoria que ser parte de la victoria. Tenemos un ejemplo en la Biblia que nos ayuda a entender cómo llegar a ese punto de victoria: Cristo Jesús. Cuando hablamos del arca, en Samuel, y dijimos que era tipología de Cristo en Jerusalén, podemos tomar la vida de Cristo para ver cómo Él pudo vencer en la cruz.

Cristo no empezó su ministerio en la cruz. Él terminó su ministerio en la cruz. Ahí nació el poder de resurrección. De manera que si nosotros queremos obtener el poder de resurrección, podríamos observar a Cristo para extraer de su vida principios que nos ayudarían a nosotros a obtener ese poder de resurrección. Apocalipsis 12, una escritura muy popular, dice que algunos han vencido por la sangre del Cordero, otros por la palabra del testimonio y otros porque no amaron sus vidas hasta la muerte.

Muchos piensan algunas cosas sobre este tema, pero hay un cierto grado de profundidad en ello. En Levítico 17:11 nos dice que la vida está en la sangre. La sangre del Cordero. Sabemos que Cristo dio su vida para redimirnos a nosotros. Y desde el momento en que Él hizo eso, aquel que cree en la obra de la cruz, está vivo para con Dios. Luego está la Palabra. En griego, significa “La expresión de su testimonio” No del suyo, el de Cristo. Hemos olvidado esa palabra y hemos traído a hermanitos a testificar en el púlpito y después los agarra Satanás y los zarandea. Porque cada palabra que usted habla, será desafiada por Satanás. El testificar en el púlpito, aunque ha sido una tradición, no es lo que significa la escritura. Significa que usted ha vencido porque está testificando el carácter de Cristo. Estoy hablando de un nivel de madurez en donde usted está exhibiendo el carácter de Cristo. Es mucho más que nacer de nuevo, mucho más.

Dice: Expresión de su testimonio. Ahí es donde su mente es convertida. Romanos dice: Transformad vuestra mente según el entendimiento de la Palabra. La Palabra nos dice en Proverbios, también, que según usted piensa, así es. No es suficiente nacer de nuevo, también tenemos que cambiar la forma de pensar. Luego viene el tercer nivel de victoria que es: El que no ama su vida. La palabra VIDA, es la palabra SUKE y significa: “Una compasión o dirección del alma, con gozo hacia algo” ¿Qué significa eso? Significa todo lo que usted le representa. Todo a lo que su alma ha llegado con gozo, eso es su vida. Si es usted varón, su esposa. Si es mujer, su marido. Si es un matrimonio, sus hijos o sus padres. Sus hermanos, su dinero, su billetera, su trabajo, su reputación. Todo lo que le representa, es su vida.

Hay un tercer nivel de victoria para el creyente. Y es aquel nivel donde usted no ama su vida de tal manera que pueda hacerle daño al enemigo. Porque mientras le duela algo, el enemigo lo va a derrotar. Si ama su vida, la pierde. Porque si le demuestra a Satanás que esto es un área muy especial para usted, ¿Adivine adónde va a ser el área de ataque de Satanás? En el área especial para usted. Estamos en guerra. Murió una hermana. Otra tuvo un accidente. Hay un pastor preso. Me han agarrado a patadas. Los libros no terminan nunca de salir. Satanás está enojado. Pero; ¿Cuántos saben que hay una clase de creyentes que no se detienen ante nada? No aman su vida hasta la muerte.

Es muy sencillo decir: “Señor, te entrego mi vida”. Escúcheme: no nos estamos refiriendo ni a su vida natural, porque yo sé que a esa no la va a entregar. Pero lo decimos como si lo fuéramos a hacer. Pero no podemos entregar, a veces, cosas que amamos, que sólo representan nuestra vida. Es imposible entregar su vida sin pasar primero por una serie de experiencias. Cristo entregó su vida, pero no fue directamente al calvario a entregarla. Hubo un proceso, una serie de principios que son aplicables a nuestra vida, para llevar a cabo la misma victoria en el ámbito corporal.

(Juan 13: 21)= Habiendo dicho Jesús esto, se conmovió en espíritu, y declaró y dijo: de cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar.

El primer paso, es ser conmovido de espíritu. Nota que aquí es el aposento alto. Aquí está la aceptación espiritual del camino del Señor. Aquí es cuando usted decide que usted va a servir al Señor. Aquí es cuando usted viene a su presencia y dice: Envíame a mí. Conmovido de espíritu. Ese era el aposento alto, donde surge la traición. Ahí es donde sus amigos, que eran amigos de toda la vida, dejan de ser sus amigos. Cuando usted decide hacer lo que Cristo quiere hacer y no lo que la religión quiere hacer, la iglesia favorita ya no es la iglesia favorita. De momento, cuando usted quieres seguir los pasos de Cristo, sus propios padres, los mismos que tanto oraron para que naciera de nuevo, se oponen a que vaya a esa iglesia.

Es aquí donde le traicionan todos los que lo apoyaban. Es aquí donde va a experimentar una traición porque ha decidido seguir un camino que no es estable, según la mente natural. Es aquí donde usted tiene que decidir a caminar en el Espíritu, que no es otra cosa que caminar guiado por el Espíritu Santo. Es aquí donde verdaderamente se convierte en una persona humilde que no tiene nada que ver con dinero, sólo tiene que ver con tomar toda su habilidad, toda su fuerza, toda su autoridad y someterla bajo la autoridad de otro.

Primer paso: conmovido de Espíritu. Aquí hay oposición. ¿Cuántos saben que mientras usted vaya con el vaivén de la iglesia, está todo bien? Cuando usted se levanta a ser pionero, ya las cosas no van tan bien. Usted puede ser el hermano más favorito de la iglesia. Hasta… Hasta que usted, un día, decide ser un águila y dejar de ser gallina. En el aposento alto, hay oposición. La palabra “Conmovido de espíritu”, en griego, significa “Molesto de espíritu”. Es un sentir que lo molesta y viene de parte de Dios, no es suyo. Es un contristamiento interno, pero puedes discernir que no es su corazón el que duele, sino el de Dios. Porque los ojos del Espíritu sólo ven decadencia, sólo ven flaquezas, no ven errores. La carne es la que ve errores. La carne ve errores, el Espíritu, necesidad.

Muchos quieren ir al poder de resurrección. En el momento en que somos conmovidos y hemos percibido que vamos a seguir a Dios y hemos visto que este es el camino a seguir, muchos quieren manifestar la victoria, quieren salir del aposento alto e ir directamente a la consumación del ministerio. Y es imposible. Muchos quieren convertirse en siervos sin tener servidumbre. Esto, sólo produce sonrisas sin gozo, mensajes sin convicción, disciplina sin voluntad propia. Demuestra una santidad externa, sacrificio de la carne. Es una forma de religión que niega el poder, porque no existe el poder cuando usted sale del aposento. Tenemos que entender que Cristo se entregó, no se lo llevaron. Cuando hablamos de que el arca fue capturada, dijimos que Cristo dijo: Nadie me quita la vida. No fue que quedó capturado por el mundo, Él se entregó. Tenemos que entender ese principio. Él fue el que acostó su vida y Él fue el que la levantó.

(Mateo 26: 53)= ¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles?

Cristo se entregó. Era estrategia de Dios, no derrota. El arca capturada, era estrategia, no derrota. La salvación presente, es estrategia, no es derrota.

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Detectando la cizaña

Cuando Isaías escribió lo suyo refiriéndose a Cristo, estaba escrito, pero nadie podía saber que eso no se estaba cumpliendo en el profeta Isaías. Isaías lo profetizó, dijo que iba a venir alguien cuya unción del Espíritu iba a estar sobre él, iba a sanar enfermos, iba a libertar oprimidos. Pero esa palabra se cumplió setecientos años después. Pero resulta ser que el día en que Jesús se planta en la sinagoga y dice: “Hoy se ha cumplido lo dicho por el profeta Isaías”, nadie de los que estaban en la sinagoga entendió ni creyó el cumplimiento de la Palabra de Dios.

Con esto quiero significarle algo muy importante para que lo tenga permanentemente en cuenta: De nada vale andar con este libro llamado Biblia todos los días, si no entendemos cuál es la parte de este libro que se está cumpliendo en el día de hoy.

Estamos siendo benditamente bombardeados, matemática y espiritualmente por todo lo que se está diciendo que va a ocurrir en los próximos tiempos. Algunos andan diciendo que dentro de diez años Dios levantará a más de quince millones de pastores en todo el mundo. Otros dicen que en ocho años más, la mitad de la población de Latinoamérica será cristiana. Algunos hombres que han tenido una visión sobre Argentina están orando para que en el año 2005, más de la mitad de la población de nuestro país haya recibido a Cristo. Ahora quiero decirle que si deseamos que esto se cumpla, vamos a tener que hacer algunos retoques en nuestra mentalidad en cuanto a las profecías de Dios, y en cuanto a la Palabra que Dios dice.

Yo creo que todavía hay un doble mensaje en la iglesia. La Biblia dice que un reino dividido no puede prevalecer. Se es víctima de lo que un hombre de Dios, alguna vez, determinó como “temperatura platafórmica”. Una temperatura que levanta al ocupante circunstancial del púlpito y lo hace decir cosas como las que le mencionaba. Cuando desciende de ese púlpito, experimenta la temperatura de la oficina pastoral, que no se le parece en nada a la otra. Invierten totalmente las ideas y sólo pueden pronunciar catástrofes disfrazadas de juicio de Dios. Juicio, le recuerdo, es separar lo verdadero de lo falso, de ninguna manera arrasar con el planeta. Dios dijo, cuando el diluvio, que no haría nunca más eso.

Hay un doble mensaje. Arriba del púlpito es uno; alentador, victorioso. Debajo del púlpito es otro: oscuro, tenebroso, derrotista, temeroso. Esa es la temperatura de la vida privada. Sin embargo el pueblo, que oye que desde el púlpito se les anuncia que en diez años más la Argentina será de Cristo, todavía está más propenso a creer que en diez años más nos vamos a morir de hambre todos, tanto de la física como de la espiritual.

¿Para Qué perderíamos el tiempo haciendo seminarios y talleres sobre guerra espiritual, si no tenemos ni la menor expectativa de ganar? Yo no le escapo a la guerra, pero quiero ganarla. ¿Para qué queremos profecías si no vamos a creer que se van a cumplir? Para qué nos vamos a pasar mil años estudiando las Escrituras como hacían los judíos, si el día en que Jesús se puso de pie delante del púlpito y dijo: “Hoy se ha cumplido esta escritura”, no lo creyeron y encima lo quisieron matar?

Deberíamos preguntarnos de una vez por todas, y hacer reflotar pasajes, que yo creo que nosotros pensamos que los sabemos pero no los sabemos mucho, cuando Pablo habló de la buena batalla. Eso quiere decir que hay una mala y una buena batalla. La buena batalla es la que se gana, la mala es la que se pierde. ¿Quiere algo más claro que esto? ¡Hermano! ¿Y qué es buena vida y qué es mala vida? Lo bueno es cuando todo anda bien y lo malo es cuando no anda bien. No se puede pelear la buena batalla estando esclavo de un demonio de sexo.

Ahora: ¿Por qué se mete esta dualidad de pensamiento? Lo vamos a ver a través de la Palabra, mire:

(Mateo 13: 24)= Les refirió otra parábola, diciendo: el reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; (25) pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. (¿Leyó bien? Dice que el enemigo vino y se fue. Sin que nadie lo atara, sujetara o echara fuera; estaban todos dormidos. A veces el diablo se va antes que alguien lo eche, pero deja sembrada la cizaña. ¡Já! ¡Oramos, reprendimos y se fue! ¿Ah sí, eh? Muy bien; aquí se fue sin que oraran.)

(Verso 27)= Vinieron entonces los siervos del padre y le dijeron: Señor, ¿No sembraste buena semilla en tu campo? ¡De dónde, pues, tiene cizaña?

(28) Él les dijo: un enemigo ha hecho esto (¿Cuántos sienten que Dios se está moviendo y quiere decirle algo a través de este artículo?) y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y…hagamos liberación? (Sólo dinos cuantos golpes les damos)

(29) Él les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.

(30) Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; (Diga junto conmigo aunque no nos oigamos mutuamente ni nuestras voces mismas sean audibles: “¡Dejad crecer!” Esto significa que hasta las cosas malas hay que dejarlas madurar por razones de estrategia espiritual) y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged PRIMERO la cizaña. (Esto modifica un poco algunos “mapas” sobre un arrebatamiento, que es bíblico, al que muchos han denominado “Rapto”, que no es bíblico.) y atadla en manojos para quemarla; (No sea usted más misericordioso que Dios. El pecador se restaura, pero la cizaña se quema) pero recoged el trigo en mi granero.

Fíjese que Jesús, en Mateo, le revela a los discípulos siete misterios que van a gobernar la iglesia: las siete parábolas del evangelio de Mateo. El pueblo de Israel, era un pueblo muy conocedor de la naturaleza. Por lo tanto, se le hacía muy fácil entender lo que Jesús les explicaba. Por eso Jesús les daba parábolas de cosas que ellos no entendían. No les dijo el reino de Dios es semejante al Columbia u otra nave espacial, que tomando impulso desde la NASA se ha ido al espacio. ¿Por qué no les dijo eso? Porque jamás lo hubieran entendido.

Por eso es que Jesús les habla con cosas terrenales que ellos conocían. Y ellos no tienen problemas en entender cinco de las siete parábolas, pero sí tienen problemas en entender dos, que son en las que les habla del enemigo. En la parábola del sembrador y en la del trigo y la cizaña. En el momento en que Jesús les introduce algo del diablo, allí se les termina toda la confianza y entran a pedirle explicaciones. No le entendieron.

Lo primero que quiero decirle es que el pasaje que acabamos de leer, está en el Antiguo Testamento. Sí, ya sé; Casiodoro de Reina o quién sabe quien, le dijo a usted que era en el Nuevo Testamento. Pero si usted conoce la Biblia, lee la Biblia, sabe que esa página está mal puesta en la Biblia. ¿Qué dijo hermano? ¿Una página mal puesta en la Biblia? ¡Eso es herejía! ¡Este hombre está en contra de la Biblia! No. Cálmese. No estoy en contra de la Biblia; de lo que sí estoy en contra es de algunos hombres muy eruditos que han puesto en la Biblia, o han opinado con valor de sana doctrina, sobre lo que ella dice. Nuevo Testamento, mi querido amigo, quiere decir Nuevo Pacto, ¿No es así? Y el Nuevo Pacto comienza, precisamente, con la sangre derramada por Cristo en Getsemaní. Vendría a ser algo así como en Mateo capítulo 29.

Entonces, déjeme decirle que los discípulos, con Jesús, vivieron en el Antiguo Testamento. Y si usted lee el Antiguo Testamento se va a dar cuenta que la palabra “diablo”, es desconocida para los hombres. Los hombres del Antiguo Testamento no sabían nada de guerra espiritual. Todavía no les había sido revelado el mundo espiritual. La palabra diablo, en el Antiguo Testamento, no existe. La palabra Satanás, en cambio, está dieciocho veces. Entonces, ¿Cómo estudiamos esto? Con una calculadora. Porque lo más curioso con respecto a esas dieciocho veces que la palabra Satanás sale en el Antiguo Testamento, es que en quince, sale hablando con Dios. En el libro de Job, sale en Zacarías, cuando ve la visión y solamente David la ve, una vez, como en un destello de espiritualidad y habla acerca de Satanás. Es decir que en el Antiguo Testamento hay una ignorancia total sobre la operatividad satánica en el mundo espiritual. Es por eso que los antiguos testamentos todo se lo atribuían a Dios. Dios da, Dios quita. Dios le da vida y Dios lo mata. Dios lo levanta y Dios lo desparrama de un golpe. ¿Por qué? Porque había una tremenda ignorancia sobre la operación satánica en el mundo espiritual.

Por eso fueron ineficaces en cumplir y consumar la misión que Dios tenía para el planeta tierra. Tenemos que entender eso si queremos entender lo que es guerra espiritual. Ellos no tenían visión del mundo espiritual. Si usted lee algunos pasajes de la Biblia del Antiguo Testamento, esos que se repiten dos veces, usted se va a dar cuenta que en un pasaje dice que Dios y en el otro dice que Satanás. Es el mismo pasaje. ¿Por qué hay confusión? Porque no hay una clara visión sobre quien mandó a David a censar al pueblo, si Dios o Satanás. Y eso, a no ser que usted tenga una perspectiva clara del mundo espiritual, Satanás lo puede usar para confusión. Que no lo entendiera el que escribía el libro, vaya y pase. Pero que hoy no lo entienda usted, es grave.

La Biblia dice que cuando Jesús regresó del desierto, no le pudo explicar a los discípulos lo que él había vivido. Ellos no lo podían entender. En cambio si nosotros hubiéramos estado en el desierto, hubiéramos escrito libros con títulos como estos, mire: “Cuarenta días Él y Yo”, “Como responderle al Diablo en medio del Hambre”, “Yo pude, ¿Y usted?” Convengamos en que estarían muy buenos, pero si Jesús hubiera escrito estos libros, por mejor editorial que tuviera, no habría vendido ni un ejemplar. Porque la gente no entendía. No había visión del mundo espiritual.

(Mateo 13: 36)= Entonces, despedida la gente, (Hay un grupo de gente a la cual no le importa nada. Es decir: oye todo, pero no le interesa saber todo. Ese tipo de gente también está en la iglesia. Oyen todo, pero no les interesa saber todo. Pero gloria a Dios porque hay un puñado de personas que se quedan después de las reuniones y comienzan a investigar, a preguntar, y dicen) entró Jesús en la casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: explícanos la parábola de la cizaña del campo. (¿Por qué no le habrán hecho la pregunta delante de toda la gente? Ah, no lo sé; deduzca usted el por qué.)

(37) Respondiendo él, les dijo: el que siembra la buena semilla es el hijo del hombre.

(38) El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo.

(39) El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles. (¡Qué fácil era para Jesús todo, ¿Verdad?)

(40) De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego así será en el fin de este siglo.

(41) Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad. (Entienda: los que se van son los que sirven de tropiezo y los que hacen iniquidad) (42) y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.

(43) Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su padre; el que tiene oídos para oír, oiga.

Después les habla esta parábola de guerra espiritual. Y Jesús les dice así: El que siembra esta semilla, ¿Es quien? Es Dios. Es Cristo. Entendamos; vamos a ver aquí por qué hay esa dualidad de pensamiento en la iglesia, que mientras desde el púlpito vociferamos todas las cosas lindas, desde abajo la temperatura ambiente es otra.

Los hijos del reino son aquellos sobre los cuales el Señor reina en sus vidas. Pero Jesús les dice sobre la cizaña: la cizaña son los hijos del malo. La iglesia va a librar dos tipos de guerra, las cuales no voy a poder tocar yo; que es la guerra externa, es la confrontación declarada con el espíritu que hay en el mundo. Pero la iglesia también tiene que enfrentar una guerra que es interna.

La cizaña, dice, son los hijos del malo. Personas que están sembradas en el campo. Diga bien: que operan dentro del cuerpo de Cristo, que operan dentro de la iglesia para hacer tropezar y que no se cumpla el destino que Dios tiene con la iglesia.

Una de las más conocidas estrategias bélicas, es la llamada “Quinta Columna”. Se trata de que cuando un ejército es desalojado de una posición o de una ciudad, deja 15 o 20 soldados dispuestos a inmolarse por el objetivo. Saben que no van a ganar la guerra porque la guerra está perdida, pero se quedan para asesinar como francotiradores a soldados enemigos confiados en que ya ganaron y, de ese modo, crear confusión, miedo y desconfianza. Satanás y sus demonios actúan exactamente así dentro de la iglesia.

Esto es a lo que Jesús se refería: la cizaña. La palabra CIZAÑA, viene de una palabra griega que se escribe CIZANEON. Es un grano conocido por los judíos y se llama “El grano bastardo”. Es una semilla degenerada, muy parecida a la del trigo. Sólo los expertos segadores podían detectar la diferencia entre el grano de trigo y la cizaña.

¿Por qué cuando se cosechaba se tenía tanto cuidado como cuando se sembraba? Porque el tiempo de la siega se volvía un tiempo de muerte para el pueblo de Israel. ¿Cuántos creen – como se dice -, que se está acercando el tiempo de la siega? Bueno. Tendríamos que entender lo que dice la Biblia. ¡Déjalos hasta la siega! ¿Por qué la generación de cuarenta o cincuenta años atrás no hablaba de guerra espiritual como hablamos nosotros ahora? ¡No es que ahora somos mejores o más espirituales, es porque se acerca el tiempo!

No es que lo que antes no servía, es que el Señor dijo: déjenlo hasta la siega. Hay espíritus, hay un tipo de guerra. Hay una acción espiritual que sólo puede llevarse a cabo cuando se acerca la siega. Y si usted quiere ser parte de la siega y de todo lo que viene, tiene que estar atento a lo que la Biblia le diga.

Recuerde que era en el tiempo de la siega, cuando la gente quería comer y aprovechar los primeros granos de trigo, cuando la gente se moría. Porque la cizaña produce cuatro cosas en el cuerpo de una persona: 1)= Es un veneno mortal en la mayoría de los casos.- 2)= Produce sueño.- 3)= Produce mareo.- 4)= Produce pérdida de las facultades mentales. Es casi una droga mortífera.

Y mientras que nosotros nos deleitamos en el Espíritu de Dios porque nos estamos acercando a la siega, Dios está levantando un pueblo que le está preguntando a su Dios cosas muy interesantes. Le está preguntando: ¿Esto lo sembraste tú? ¿Esto es tuyo, Señor? Si tú haces cosas buenas, ¿Cómo puede ser que se nos haya llenado la iglesia de gente que se va detrás de las terapias humanistas y abandona la unción de tu Espíritu?

Si fuéramos creyentes convencionales, estaríamos dándole gloria a Dios por el trigo y por la cizaña, por lo bueno y por lo malo. Jehová da y Jehová quita. ¡No! Yo puedo ver que estas cuatro características, llevadas al mundo espiritual, son casi vigentes, actuales, visibles. Veámoslas en detalle:

Veneno Mortal: Es un espíritu que se mete dentro de las congregaciones trayendo muerte espiritual y pérdida del destino y de la razón por la cual los cristianos viven. Entonces dicen: ¡Que se haga lo que se haga, hermano! ¡Total ya está todo perdido! Alabado sea. Gloria a Dios. Y mientras algunos andan diciendo que el Señor va a venir a rescatarnos a todos del mal, la Biblia dice que él se va a llevar a los malos.

Dice los siervos de Cristo, los ángeles de Cristo. No son los ángeles de Dios, son los ángeles de Cristo. Y si usted lee Apocalipsis, se va a dar cuenta quienes son los ángeles de Cristo que van a venir en el tiempo de la siega y van a detectar adonde está la cizaña. Los ángeles de Cristo son los siervos que Dios está levantando hoy, por todo el mundo, denunciando adonde está la cizaña.

El Apocalipsis dice: “Y apareció y el Señor le dijo: ve y dile al ángel, porque él sabe donde está la cizaña, él sabe adónde se perdió el primer amor. ¿No detectaron a los falsos apóstoles en algunos casos? Lo que vamos a hacer en este día, en el nombre de Jesús, es detectar adonde está la cizaña, para que la iglesia pueda cumplir su destino y la razón por la cual existe aquí en la tierra.

Produce Sueño: Pereza, indiferencia. ¡Pero hermano! ¡yo voy todos los domingos al culto! ¿Y usted se cree que eso le alcanza? – Es que… yo doy mi diezmo cuando puedo… – ¿Cuándo puede, eh? ¿Y usted se cree que eso le alcanza?

Mareo: Visión borrosa. ¿De qué iglesia soy? ¿A qué vine a la tierra, a cantar coritos, dar saltitos, oír anuncios, poner una ofrenda y oír un mensaje? ¿Adónde estoy? ¿Para qué estoy aquí? Vamos a ver: El que está mareado, ¿Qué es lo primero que hace? El hermanito que está mareado lo primero que hace, es ir y tomarse de la mano de otro hermanito que ve menos que él. A esos les dijo Jesús: “Ciegos, guía de ciegos”. Y cuando se agarran veinte o treinta que están mareados, se hace una iglesia. “Ciegos espirituales anónimos”. La cizaña es la que hace que usted se aferre a otro más ciego que usted. Pero como usted no se da cuenta y no lo ve, el otro lo lleva de cabeza al pozo.

Pérdida de Facultades Mentales: Confusión, ignorancia, falta de inteligencia, alineación espiritual, delirios místicos antibíblicos. Y gente que le dice: yo no entiendo nada, no entiendo la Biblia, no entiendo nada. Yo voy al culto porque Dios me toca y me sana. ¡Y salgo de contento pastor! ¡Conque usted me ore, para mí es suficiente! Gloria a Dios, pero así no se gana esta guerra.

Dice además que son de tropiezo. La palabra TROPIEZO, es una palabra griega que se escribe PROSKOMA, y que significa: alguien que está buscando hacerle caer. PROX es la raíz de la palabra “Cercano a ti”. De allí provienen “Próximo, Próximamente”. Esa es la palabra tropiezo: Proskoma. No le está hablando del mundo incrédulo ni del islamismo, ni del budismo ni del hinduismo. Cuando muchos siervos de Dios profetizaban la caída del muro de Berlín, muchos le creyeron y se prepararon. Las grandes compañías americanas de gaseosas, las de hamburguesas, todas entraron al sector comunista al día siguiente de la caída. La última que entró, fue la iglesia, porque fue la única que ante la profecía se desgañitaba levantando puños al aire, gritando ¡¡Amén!! ¡¡Gloria a Dios!! ¡¡Aleluya!!, pero por dentro se murmuraba a sí misma: ¡Qué se va a caer! Vamos a seguirle el juego al hermano porque profetiza lindo, pero… ¡Qué se va a caer!

Así que la cizaña no es el muro de Berlín, la cizaña no es un déspota tirano de cierto país, la cizaña tampoco es una determinada ideología autoritaria o sectaria, la cizaña es un PROSKOMA, un espíritu que está cerca suyo para hacerle tropezar en el destino que usted tiene con Dios. Pero hoy, aquí, lo estamos desenmascarando y arrancando en el nombre de Jesús porque la siega está llegando.

Todo espíritu que se mueve en contra de la iglesia, desde afuera, será puesto bajo la planta de los pies. El peligro está adentro. PROX, cerca suyo. Y la palabra KOMA, PROSKOMA, o KOPTO; la palabra, en su sustantivo, se lee PROSKOPTO. La acción es PROSKOMA. KOPTO significa lamentación, caída fuerte, sacarle las fuerzas e introducirlo en el dolor. Piense: cerca de mí, hay un espíritu que opera para quitarme las fuerzas.

Puestas juntas, PROSKOMA, tropiezo o cizaña. Estas dos palabras puestas juntas nos hablan de personas cercanas a nosotros, que influidas por un espíritu maligno van a operar para tropiezo. Pueden estar escondidos durante años, pero sólo van a durar hasta la siega.

La cizaña son los hijos del diablo. Es un espíritu escondido, no estoy hablando del pobre hombre que se manifiesta en un culto, que se cae y se desparrama por el piso vomitando y escupiendo, no. Ese no espera la siega, ese va a la “terapia” y es liberado ya. Ese es un nivel de guerra espiritual que de ninguna manera vamos a ridiculizar. Pero aquí, el PROSKOMA es un espíritu cercano a su vida que lo ve será fácil a usted detectar.

También la parábola usa la palabra iniquidad. Esta es la palabra griega ESKANDALON y significa: “Alguien que se resiste al gobierno de Dios”. Pasado en limpio: ¡Alguien que es desobediente! En la iglesia, los que persisten en desobedecer, son puertas abiertas a los espíritus de iniquidad que operan en la iglesia.

¡Pero hermano! ¡Tiene cuarenta años en la iglesia! ¡Ha sido de bueno! No me interesa como ha sido, me interesa como es ahora. Lo peor es que estos individuos de iniquidad infiltrados dentro de la iglesia son los que menos enterados están que lo son. Mire: si vamos a entrar en guerra, vamos a tener que poner un rostro de guerra. ¿Recuerda el viejo proverbio secular? “Soldado que huye, sirve para otra guerra”. Muy bien, a ese proverbio lo escribió el diablo y se lo creyó hasta la iglesia. Es mentira. Porque soldado que huye no sirve para ninguna guerra, porque seguro que vuelve a huir.

Los ángeles de Cristo, los siervos, los ministros, se dan cuenta de que algo no anda bien y le dicen: Señor, hay algo que no anda bien en tu iglesia. Y les dijo el señor: tranquilos, déjenlos, que ya se acerca la siega. ¿Qué vamos a esperar ahora? Nos están diciendo que ya estamos en la siega. ¿Vamos a esperar que la siega sea un cántico que nos emocione en el culto? ¿Está usted preparado para la siega? Hermano: si usted es trigo, a su lado, no muy lejos, hay cizaña. La pregunta, es: ¿La tiene detectada?

¡Es que yo pensaba que en la iglesia eran todos buenos! Antibíblico. ¡Pero me lo predicaron! Más antibíblico todavía. ¡Es que yo pensaba que en la iglesia nadie iba a hablar de mí! Antibíblico. ¡Es que yo pensaba que en la iglesia estábamos todos unidos para amarnos y amar al prójimo! Antibíblico.

¿Sabe por qué el imperio romano los vestía de pies a cabeza a sus soldados y lo único que les dejaba descubierto era la espalda? Porque eran tan minuciosos a la hora de reclutarlos, de seleccionarlos, que cuando alguien ingresaba, estaban total y absolutamente seguros que ese soldado jamás iba a traicionar a nadie. Si usted lee Efesios, va a ver que la armadura espiritual tiene similitud a la romana. Pero hay una leve diferencia. Dice la Biblia que la gloria del Señor cubre nuestra retaguardia.

Cuando vemos a la gente en un día de reunión, tanto al cantar, como al orar, como al ofrendar o escuchar con atención la predicación, casi como que vemos un mundo interno lleno de amor, de paz, de unción. ¡Cuidado! Esto es guerra espiritual. El espíritu de iniquidad ya está en la iglesia, y por allí comienza la guerra de la que estamos hablando. La última y gran guerra; de adentro hacia fuera. No contra sangre y carne. Porque el problema no lo constituyen ciertos hermanos; el problema son espíritus.

El diablo quiere tenernos confundidos y enojados los unos con los otros. También quiere que andemos buscando la figura del Anticristo en la figura de un hombre, que ya nació o que va a nacer en este tiempo. Sin embargo, la Biblia dice que ya en los tiempos de Juan había anticristos, espíritus que desde una postura “cristiana”, siembran una semilla de temor en el cuerpo de Cristo, para que la iglesia no cumpla la última y gran misión que tiene. Y la Biblia no dice que este espíritu va a ganar, dice que va a ser destruido. ¿Sabe qué es lo que dice la Biblia que destruye este espíritu? Mire:

(1 Juan 2: 18)= Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos, por esto conocemos que es el último tiempo.

¿Cuántos anticristos dice que hay? Muchos. Si usted está convencido que el anticristo es un hombre que va a nacer o que ya nació en algún lugar, ha estudiado la teología escatológica impresa por las editoriales de Satanás.

(Verso 22)= ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo.

Dice “este es”. ¿Quién? ¿Es que usted no cree que vendrá un anticristo que va a gobernar el mundo? Sí, pero mientras que viene, está operando ese espíritu. Ya está. Nos está durmiendo con la cizaña, nos ha mareado, nos está haciendo ver lo que no es, nos está haciendo tener una visión borrosa de lo que se viene. La iglesia del primer siglo debió afrontar esto. Lo bueno fue que tanto esa iglesia como Jesús en su tiempo pudieron cosechar porque vieron adonde estaba sembrada la cizaña. Nuestra guerra espiritual es mucho más que gritos; es un permanente revelar, descubrir, detectar y discernir el enemigo donde y como quiera que se presente.

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El Ministerio Pentagonal

Cuando hablamos de pastores, de iglesias y de sociedad, a veces nosotros tenemos conceptos equivocados. No porque estén errados, sino que estos conceptos en alguna forma, son dinámicos; aún no han llegado a su perfección; están en desarrollo.

Dios está agregando nuevos elementos hasta que lleguemos a su propósito pleno. Tenemos que deshacernos de algunas cosas que en el pasado sirvieron, pero que hoy han sido redimensionadas por el Espíritu Santo.

Cuando se habla de ministerio pastoral, hay que entender que nosotros hemos recibido una concepción de ese ministerio que yo llamaría: el pastor sobredimensionado. Es la forma de pastorado que hemos recibido. Gracias a Dios por ello, pero convengamos que se encuentra a un costado de la escritura. De ese modo, un pastor sobredimensionado tiene unas características bien definidas y tiene un techo muy bajo, además de un camino corto. Es decir: un ministerio de pasos muy cortos.

Tenemos fieles y reconocidos hombres de Dios, pero los vemos muy limitados, porque hemos concebido un ministerio pastoral funcional. Hemos creado un ministerio pastoral para determinadas situaciones en lo que hemos dado en llamar, también, los pastores domésticos, muy parecido a aquellos pastores rurales que nos vendían las películas y series americanas románticas del estilo, por ejemplo, de “La Familia Ingalls”.

Así que, cuando se habla de ministerios, yo me quedo con el rótulo que le da un hombre de Dios que oí alguna vez: “El Ministerio Pentagonal”. Se viene diciendo e insistiendo en que no hay pastores en el sentido estricto de la palabra. Químicamente, no hay pastores puros. Dios nos ha dado cinco ministerios pastorales. Que Dios ha puesto cinco ministerios para edificar la iglesia; cinco ministerios para conducir la iglesia, pero hemos sobredimensionado uno: El Pastor.

¿Y por qué lo hemos sobredimensionado? Sencillamente porque, con la muerte de Juan, el discípulo amado, es como que se dio el acta de defunción apostólica. Algunos dicen que los apóstoles murieron ni bien pereció Juan, el amado. Así que, desde ese momento, ya no hay ministerio apostólico, por consiguiente el pastor llegó a tomar todas esas vacantes y, obviamente, fue sobredimensionado.

Es decir que el pastor hace las veces de profeta, hace las veces de apóstol, hacen las veces de evangelista y hace las veces de maestro. Alguna persona podría decir: “¡Pero eso es maravilloso!” No. No es maravilloso. Y no lo es porque, en primer lugar, sobredimensionar un ministerio implica anular cuatro, y por consiguiente, limita a la persona que fue recargada. ¿Qué significa lo que estoy hablando?

Significa que: cuando se piensa en un modelo, lo que se llama “paradigma”, de una congregación de cien personas, un pastor funcional la puede atender. Eso es lo que podemos ver en Lucas 15. Cuando Jesús se refirió a la oveja perdida, hay muchos que han pensado que esa parábola no debe ser de la oveja perdida, sino del pastor perdido. El pastor fue hallado por una oveja.

¿Por qué? Porque en Israel, – y todos ustedes que conocen algo de apacentar ovejas, saben que un pastor no puede conducir mucho más de sesenta ovejas -, no puede satisfacer todas sus necesidades. Porque sacrificándolo todo, (Esposa, casa, hijos, todo), pueden llegar a noventa, pero cuando llega a las noventa y nueve, se opera un mecanismo que se llama: La Oveja Perdida.

Se han reunido en congresos pastorales, retiros pastorales, convenciones pastorales y asociaciones y consejos pastorales, para tratar este problema con fidelidad, seriedad y sincero deseo de servir más y mejor. Pero no se ha ido nunca al verdadero nudo de la cuestión: haber abortado los ministerios apostólicos. Así es que todo lo hace el pastor. Es el hombre-orquesta. Toca todos los instrumentos, canta y hasta recoge la ofrenda. Ahora bien; eso, ¿Es realmente una bendición? Conclusión: pastor, pastores, no existen; pastores apostólicos, sí existen.

(Jeremías 3: 15)= Y os daré pastores según mi corazón, (Según SU corazón, no según títulos, credenciales, seminarios o universidades) que os apacienten con ciencia y con inteligencia.

Es directa y sencillamente inconcebible que un pastor pueda atender a toda una iglesia. Aún más; es un exabrupto casi podría decirle. Porque Dios ha establecido un ministerio pentagonal. Entonces ahora se ha establecido una lucha: Quién es superior. Esto es la misma problemática que tuvo la Iglesia Católica Romana en la Edad Media. Usted seguramente lo recuerda: Si una mosca se caía dentro de un barril de agua bendita, ¿Se profanaba el agua bendita o se santificaba la mosca? Bien; ese problema teológico, aún no se ha solucionado. ¿Es ungida una canción cristiana cantada por Madonna o es ungida una canción del mundo cantada por Marcos Witt? ¿Un restaurante cristiano debe vender sólo lo que la Biblia no considera pecaminoso o, por el contrario, debe trabajar como cualquier otro y con la generosidad de sus utilidades invertir en la extensión del reino de Dios? Porque he leído que el dinero de los impíos irá a manos de los justos…

El problema teológico, ahora, es que aparecen los apóstoles, entonces los pastores dicen: ¿Quién es superior? ¿El pastor o el apóstol? Irrumpe en escena el profeta y dice: ¿Quién es el mayor, el pastor o el profeta que es quien da el fundamento? Entonces aparece el evangelista y dice: ¡Yo reúno más gente que todos ellos juntos! ¿Quién es el mayor? Y sale finalmente el maestro y dice: Yo doy la auténtica palabra de Dios. Yo no pongo carne o discurso, pongo pura palabra y enseñanza. ¿Quién es el mayor? ¡¡¡Basta!!! No discutan más. La Biblia dice que, si hay uno “parecido” a mayor, ese es el anciano, que no es el más viejo, sino el más sabio. Y que él designará al resto conforme a lo que el Espíritu Santo le dicte. Y algo esencial: para complementarse entre sí, nunca para competir. Eso sí que es carne y para colmo de males, rancia y corrupta.

El problema más grande, entonces, por lo que vemos, es el gobierno de la iglesia. No era así en el principio. Funcionaban todos en la misma dirección: la que dictaba el Espíritu Santo. El acta de defunción a los cinco ministerios tales como fueron concebidos por el Señor, fue certificada por el sistema babilónico de la política. Allí entró la política a la iglesia. La imperfección y carnalidad de muchos hombres, hizo el resto: convertirla rápidamente en “politiquería”. Más carne rancia. Puertas abiertas a todas las imaginables corrupciones.

Cuando se retira la iglesia del ministerio apostólico y se establece un ministerio pastoral funcional al margen de la Biblia, (Por cuanto se desvía de la función apostólica), entonces los grupos comienzan a reducirse y multiplicarse. El efecto y el síndrome de la oveja perdida significa la segregación de la iglesia. La iglesia comienza a dividirse, a fraccionarse y comienzan a aparecer pastores por todas partes. Hay dos textos que refuerzan la idea de que crecimiento es igual a más pastores. Entonces, cuando se habla de crecimiento, se dice: La mies es mucha y los obreros pocos. Entonces, lo primero que dicen, es: enviemos más pastores y abramos más congregaciones.

Así que, cuando una familia se molesta por algo en una congregación, la divide y se justifica diciendo: “Hermano…el Señor me ha enviado a abrir otra congregación”. Y se lleva un grupo de miembros y abre otra congregación. Y cada día se abren más y más congregaciones, pero la estadística fría dice que en mi país, la Argentina, por ejemplo, la iglesia no crece; sólo se desplaza.

Hay muchísimas congregaciones, cada una con su pastor. Teniendo en cuenta que solamente diezma u ofrenda un treinta por ciento de la congregación, el resultado es obvio. Hay infinidad de pastores pasando necesidades y hasta hambre con toda su familia. Y a eso se lo llama Crecimiento…(¡ )

Sin embargo, habrá que decir que las ciencias Sociales dicen que las estadísticas son una mentira oficialmente legalizada. Eso nos muestra que no podemos guiarnos ciegamente por ellas. Esto significa que no nos podemos engañar ni dejar engañar por los números. Tendremos que ir más allá de los números. Multitud no es victoria espiritual, sólo éxito terrenal. Muchedumbre no es Dios en el poder total; apenas es respaldo a jerarquías eclesiásticas con bastante poder…en lo secular. Lo más vigoroso que hizo Jesús, lo inició con doce. Asia se revolucionó luego que Pablo se llevara, también a doce, a la escuela de uno llamado Tiranno.

De manera que los ministerios pastorales, hoy, enfrentan un gran desafío: conservar la imagen, la credibilidad interna y hasta el status quo. Conservar sus cuarenta o cincuenta miembros y decir: ¡Soy pastor! Cada seis meses les pega cuatro gritos y en el resto del tiempo se suaviza la palabra y hasta se suaviza la revelación para que no se vayan con el otro pastor.

Así que la iglesia no debe tener un pastor, debe tener un ministerio pastoral. Cuando el pastor aquel se dio cuenta que activó el mecanismo de la oveja perdida, ¿Sabe lo que hizo? Llamó a otros pastores. Y a esos otros pastores les entregó noventa y nueve y él salió a buscar la perdida. En otras palabras: completó la unidad cien y evitó la sangría. Además, le puso límites al pastorado sobredimensionado. Un día me fui de una congregación. Fui muy criticado porque no fui a avisarle al pastor que me retiraba. Hasta el día de hoy sigo aguardando que aquel pastor salga a buscar la oveja perdida. Gracias a Dios no me perdí, pero si así hubiera sido, iba derecho al infierno sólo porque alguien no leyó la Biblia y sí sus estatutos internos denominacionales. Tremendo. Dios tenga misericordia de todos nosotros.

El ministerio pentagonal, tal como se lo ubica en el capítulo 12 y verso 28 de la Primera Carta a los Corintios, da una nómina que señala que Dios puso en la iglesia Apóstoles, a los que hacen milagros, etc. Fíjese que allí no aparece la palabra: Pastor.

En el pastorado apostólico funciona un ministerio pentagonal. La iglesia es edificada por cinco ministerios. La iglesia es asistida por cinco ministerios. El hombre de Dios que conduce la iglesia, que tiene la visión, a quien Dios le ha dado el honor de conducir esa congregación, sea un evangelista, sea un apóstol, sea un profeta, sea un maestro o sea un pastor, se llamará: pastor. Así, con minúsculas.

Pero es más que evidente y la historia es testigo, que los pastores no pueden funcionar solos. Uno de los problemas más serios está en que los pastores están buscando métodos. “- Señor… Dime cuál es la forma, el secreto, el misterio, la revelación, el programa, el paradigma –“. Hijo: el paradigma es que tú tienes que dejar que los ministerios del Espíritu Santo inflamen la iglesia, dice el Señor.

Se está hablando mucho de unción. Pero unción es fluir y fluir, es delegar, encargar a otros. Si se frena al Espíritu Santo, por mayor que sea su celo y mejor sus intenciones, no puede usted esperar unción.

Nadie puede creerse que es una súper estrella. El problema del pastorado es que cada uno quiere ser una estrella. Queremos brillar en el firmamento. ¡No! Los ministerios son cinco y brilla en ellos el Espíritu Santo. ¡Él es la única estrella!

(Efesios 4: 11)= Y él mismo constituyó (En el original dice: “Dios dio”) a unos, apóstoles, a otros, profetas; a otros pastores y maestros.

Aquí el orden no tiene absolutamente nada que ver. Ni el pastor es mayor que el evangelista, ni el apóstol es mayor que el profeta. Ahí nadie es mayor. Son un cuerpo y se complementan. Tienen que funcionar acopladamente, de otro modo no funcionan. ¿Entiende?

Tomemos como base el ministerio apostólico de Pedro. En el capítulo 5 de su primera carta, Pedro dice: Yo soy Co-anciano. Pero se dice que Pedro era la suprema autoridad, el principal referente. Sin embargo él se presenta como ANCIANO mientras que el pastor era Santiago. Leyendo el capítulo 15 del libro de los Hechos, usted se va a dar cuenta que quien condujo la reunión, el concilio, no fue Pedro, fue Santiago. Pero era un apóstol, un anciano, un ministro, pero no era la autoridad en ese grupo. Y él respetó lo que él mismo había determinado: Coherencia.

Aquí el problema no es quien manda, porque aquí el único que manda, es el Señor. Tampoco es el problema quien cumple funciones. El problema es: servicio. No hemos sido enseñados a servir. Nos han enseñado a gobernar, a mandar. Y en algunos casos, hasta tiranizar.

Así que el ministerio apostólico es un ministerio pastoral, porque así lo define el capítulo 4 de Efesios. “Para que edifiquen”, dice. ¿Cuál es, entonces, el propósito del apóstol? ¿Cuál es el propósito del profeta, del evangelista, del pastor, del maestro? Edificar. Aquí no puede aparecer un “cacique” que diga: Yo y nadie más. Nosotros sólo producimos gloria a Dios y edificación al cuerpo. En esto, la gloria personal no existe. Y si existe, por mejor intencionada que sea, de mal procede.

Leyendo el capítulo 6 de Hechos, vemos que Pedro no aceptó que el ministerio apostólico fuera sobredimensionado. ¿Por qué? Porque ya la iglesia de Jerusalén había crecido, el Espíritu Santo se derramó sobre la ciudad y racimos de miles de personas se convertían a Cristo. ¡Samaria entera se convirtió en un día! ¿Pedro? No… Dios mismo. Todo Dios. Pedro dijo: “No, nosotros sólo nos dedicamos a la palabra y a la oración”.

El problema más agudo, hoy, radica en que por no permitir que el Espíritu Santo fluya con libertad, estamos llenos de iglesias raquíticas, anquilosadas, estáticas, dormidas y hasta muertas espiritualmente. Los hombres pueden opinar como quieran, pero Dios ya opinó antes.

Muchos creen que con una predicación van a solucionarlo todo. O con cuarenta días de ayuno y oración. Claro que es indispensable predicar y santo santo santo ayunar y orar, pero Dios está diciendo: ¡Edifica a mi pueblo! Estamos hablando de otra cosa, no si usted lo tiene en claro.

Cuando Jesús se encuentra con Pedro después de la resurrección, sucede la historia conocida de las tres preguntas repetidas: “Pedro, ¿Me amas?” Y luego, ¿Qué le dice? “Pastorea…” Un pastor es uno que cuida, que alimenta y edifica, aunque de pronto no tenga que ser necesariamente el más importante o referente que gobierna o manda. Es decir: es función (POIMANO), no título.

Los ministerios que Dios llamó para edificación de la iglesia, son cinco. ¿Qué significa esto? Lo voy a explicar de otra forma.

A los apóstoles, hoy, se les llama misioneros. A los misioneros, hoy, se les llama misionólogos. Sí; especialistas en iglesias con algún título espectacular e impactante. Son encargados de negocios de algunas organizaciones transnacionales. A los evangelistas se les pegó un buen puntapié con excelente puntería y se los puso en la calle y se les dijo: vayan a agarrar a los pecadores. Como si Dios le hubiera dado los dones al mundo.

¿A quién se le dio la iglesia? A Cristo. A la iglesia, Dios no le dio dones. Dios le dio dones a Cristo y Cristo se los dio a la iglesia. “Subiste a lo alto, libertaste a los cautivos y le diste dones a los hombres.” Cuando Cristo se despoja de su gloria, el Espíritu Santo le da cinco dones. Así lo dicen Isaías 61 y Lucas 4:18.

Así que Cristo es lleno del Espíritu Santo. Y si miramos los cuatro evangelios, vamos a ver perfectamente al Cristo evangelista, predicando el evangelio, sanando enfermos. Según Pedro es el profeta anunciado por Dios. Si miramos Hebreos 3, veremos que se le llama el Apóstol y Juan lo llama El Pastor. En los cuatro evangelios se le llama El Maestro. Cristo es el receptor de los dones.

Pero una vez que Cristo decide ir a la diestra de Dios, ¿Sabe lo que hizo? Derramó esos dones en los hombres. Se los dio a la iglesia. Si yo tuviera que darle un modelo a usted en este momento, ¿Sabe lo que le diría? Tómelo o déjelo. Dios ha dado cinco ministerios por los cuales fluye el Espíritu Santo de Dios.

Así que, en el próximo tiempo, nos guste o no, coincidamos o no, ya no habrá UN pastor. Si se trata de una congregación de mil, por lo menos habrá cien o doscientos hombres ejerciendo la FUNCION del pastorado. Si hay un profeta, tendrá igual número. El apóstol, el evangelista y el maestro estarán trayendo edificación a la iglesia. Edificación es madurez para hacer la obra.

Así que nos encontraremos con una iglesia que cuando se diga: ¡Que salga un evangelista! No va a salir uno, van a salir doscientos o trescientos evangelistas en la unción del hombre que Dios ha puesto. Igualmente sucede con el maestro. Toda la iglesia está siendo edificada. Así que la iglesia está recibiendo madurez para hacer la obra del ministerio. Solos no podemos, separados no podemos. Un profeta solo no fluye, se muere de hambre. Es tan poderoso como cuando Elías estaba en la cueva.

Pedro, después que Cristo resucita, está solo. Y Cristo se le aparece. “Pedro… ¡Pastorea!”, le dice. En la iglesia se habla de unción. En la iglesia debe fluir la unción. Unción pastoral, unción apostólica, unción profética, unción evangelística y unción doctoral. Eso trae madurez y crecimiento a la iglesia. Todos son pastores.

A esto lo dijo Moisés y lo repitió Pedro. Y Moisés dijo: “Dios quiere que todos ustedes sean profetas”. La gloria no es del profeta. La gloria es del Espíritu Santo. No tema hermano, si Dios comienza a levantar hombres y mujeres con corazón pastoral, con corazón profético, con corazón apostólico, con corazón de maestro. Ustedes van a fluir el mismo modo y en el lugar que Dios estimó deben estar.

Decimos iglesia. ¿Y qué es una iglesia? ¿Acaso un grupo de diez hermanitos reunidos debajo de un arbolito, con un pastorcito que les predica la palabrita y un diaconito que levanta una ofrendita? ¿Eso es una iglesia? No, mire, yo le voy a decir ahora lo que es una iglesia:

(Mateo 16: 18)= Y yo también te digo, que tu eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

Aquí salta un detalle muy importante: Él no dice LA iglesia, el dice MI iglesia. Una iglesia es una agrupación que tiene poder para influir en la sociedad. Esto es mi iglesia, etimológicamente hablando. Se reúnen en las puertas de una ciudad, un grupo de personas, para tratar un problema determinado. Él decía que donde él estaba se concentraba la autoridad. Así que se les llamaba a todos los grupos que se convocaban para tomar alguna decisión importante: iglesia. EKLESIA. Asamblea.

Era en ese lugar que se llamaba Iglesia. Pero si ese mismo grupo se reunía en el sindicato, ya no era iglesia, era gremio. Pero si venía a la puerta, era iglesia. Usted ES iglesia. NO es cuestión de grupos ni de números, sino con qué propósito están.

Jamás dijo: Yo edificaré mi iglesia en la puerta, y las puertas del infierno no prevalecerán. Porque ya el diablo también ha colocado también su propia iglesia en la puerta. Así que esta es una lucha por el control de la puerta. Pero Jesús sí que dijo: Yo Soy la Puerta.

La idea es adonde está usted. Porque usted puede tener un grupo, pero si no está en la puerta, no es iglesia. Jesús dijo: yo edificaré mi iglesia, y a las puertas del infierno las voy a clausurar, las voy a cerrar. Las puertas del infierno no podrán con mi iglesia porque yo me voy a apoderar de la puerta.

El propósito de Dios es que toda la humanidad sea convertida en una iglesia. Se lo voy a probar. La Palabra dice que nosotros fuimos escogidos asimismo como éramos predestinados para ser alabanza de su iglesia. Cuidado: Dios puede estar aquí y sin embargo no tener gloria. Dice A Él sea la Gloria. Nosotros somos PRODUCTORES de gloria. Pero para Él, eh?

Nosotros, cuando nos sentamos en Cristo, como iglesia, como pueblo redimido, comenzamos a proclamar el nombre del señor y comenzamos a engrandecer el nombre de Dios y la gloria del Señor se traslada. Mientras no se alabe a Dios, mientras no se glorifique a Dios, mientras no arrojemos nuestras coronas, no hay gloria.

Uno de los comentarios acerca del texto de Génesis 1 de que Dios hizo al hombre conforme a su imagen, dice que lo hizo conforme a su imagen social también. ¿Qué significa la imagen social de Dios? Que Dios es una sociedad. Dios no puede vivir solo. Cuando Dios le dijo al hombre: No es bueno que el hombre esté solo, lo que quiso mostrarle es que tampoco para Dios es bueno estar solo. Dios es un ser sociable. Él habita en medio de su pueblo. Él habita en la alabanza de su pueblo. Por eso la palabra JESUS significa EMANUEL: Dios con nosotros…

La iglesia tiene un concepto equivocado de la sociedad. La iglesia, cuando habla de la sociedad, de la humanidad, de la civilización, de la cultura, la iglesia no entiende.

Lo llaman sistema, lo llaman época. ¿Saben lo que dice Dios? Cuando Dios llamó a Abraham, en el capítulo 12 y 13 de Génesis, le dijo: En ti, (Y yo digo EN MI), serán benditas todas las naciones de la tierra. Cuando Jesús llamó a sus discípulos, les dijo: Id por todo el mundo, predicad el evangelio, y haced discípulos a todas las naciones.

Pero hay un problema: la iglesia sabe predicar el evangelio, pero no sabe predicar el reino. LA iglesia es experta ganando pecadores, pero no sabe consolidar el reino de Dios en la tierra. ¿Qué hacemos nosotros con ganar a los pecadores si después dejamos que los vagabundos sigan gobernando, que los malos sigan mandando? ¡La iglesia tiene que ganar a la sociedad! Pero entrando a punta de bayoneta en esa sociedad con la bandera del sistema de Dios, no dejando entrar a nuestra casa el sistema del enemigo y adaptarlo luego al reino de Dios para tranquilizar nuestras conciencias. No un cristiano metido en un partido político con doctrina humana; un poder cristiano luchando por ser gobierno con el sistema del reino de Dios como único emblema.

Se viene diciendo que estamos en vísperas de uno de los más grandes movimientos de todos los tiempos, en que el Espíritu Santo se va a derramar en miles de personas que vendrán a Cristo. Pero me pregunto, iglesia: ¿Estás preparada para guiar a las naciones? Digo, porque generalmente para nosotros, iglesia, significa un grupo de cincuenta personas. Más allá de eso, ya se nos empiezan a cruzar los ojos, las neuronas, los planes y hasta los discursos.

¿Qué sucederá cuando haya que pastorear a un presidente de la nación, a un gobernador de una provincia, a un senador, a un diputado, a un intendente o alcalde? Porque no se olvide que la Biblia dice: Os daré pastores que os apacienten con ciencia y sabiduría. Y señala que no tendremos otra autoridad y otra sabiduría que la que otorgan la vara y el cayado de Moisés. Y a esa, no la dan las universidades, los seminarios, los institutos o los hombres nucleados en comisiones. Sólo la otorga Dios en Cristo Jesús y con la unción del Espíritu Santo. Lo que está fuera de este principio, no es iglesia. Apenas es templo, buenas intenciones y religiosidad humana.

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El camino a Getsemaní

Alguna vez hemos estudiado lo que significa para cualquiera de nosotros, hoy, recibir una verdadera conmoción espiritual tal cual fue recibida por Cristo en su tiempo. Adónde nos lleva, que perspectiva nos abre, cuanto significa en lo concerniente a la comunión íntima con tantos y tantos hermanos “fieles” y todo lo que habrá de desencadenarse después.

(Mateo 26: 38)= Entonces Jesús les dijo: mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo.

En este texto se nos muestra algo muy singular en Jesús: ya no es su espíritu el que está conmovido, ahora es el alma. La palabra, en griego, significa Extremadamente angustiado. Por lo tanto lo que dice, es que el alma de Jesús estaba extremadamente angustiada. Hay otro verso, en otro evangelio, con similar expresión del mismo momento.

(Juan 12: 27)= Ahora está turbada mi alma; ¿Y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para eso he llegado a esta hora.

Note que el alma, la vida de Jesús, ahora está en juego. Primero había dicho que estaba conmovido de espíritu; hasta ese momento, el que veía a Jesús, veía al Padre. Aparentemente, la voluntad del Padre y la voluntad de Jesús, era una. Pero llegó el día, en donde se disciernen dos voluntades. Y Él dice: Que no sea la mía, sino la tuya. Fue la única vez que vimos que había dos voluntades involucradas en la vida de Jesús. Significa que hay una angustia, que hay un sentir molesto en el alma y que no es de Satanás, es de Dios. Hay una espada que penetra en el corazón, que lo angustia y lo inquieta, dándole vueltas en el espíritu. Y es Dios. Tenemos que traer el alma y enterrarla. Me sorprende la cantidad de siervos dedicados a ejercer y enseñar sobre Sanidad del Alma. ¿Sanidad? ¿No era que debíamos crucificar la carne? ¿Y qué es la carne sino el alma? Entonces, si el alma del creyente está crucificada, ¿Cómo le vamos a ejercer sanidad? ¿Se puede sanar lo que está muerto?

Yo quiero que usted recuerde, ahora, que Él decía todo el tiempo: El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. Y también señalaba a quien quisiera oírle, El Padre y yo somos uno. Es como decir: Aquel que está en mí, ese es el que hace las obras. Una unidad tremenda. Sin embargo, en un momento dado, Jesús, -¡Sí, Jesús!- Que no sea mi voluntad, sino la tuya. Pregunto. Le pregunto: ¿De dónde salió la otra voluntad? La Biblia nos acaba de decir que salió del alma. Por consecuencia, y tomando como modelo absolutamente válido al propio Jesús de Nazaret, concluimos en que: Es en el alma donde tenemos que ganar la victoria.

Fíjate que aquí el alma grita por independencia. Dice: ¡Ayúdenme! Ni lo piense. A Getsemaní tiene que ir usted solo, nadie le ayuda. Y la idea es matarlo. Allí no lo ayuda ni el pastor, ni el evangelista, ni el profeta ni cualquier otro individuo que asegure ser su cobertura. A Getsemaní tiene que ir a morir, que es precisamente lo que Dios quiere hacer con usted. Es imposible consumar victoria estando vivo. Tenemos que crucificar el YO. No la carne, el YO. Usted necesita su carne para trabajar en la tierra. ¿Cuántas veces le han predicado esto? Mucha gente cree que la carne es malísima. Sin embargo, tendré que decirle que la carne es lo que le da autoridad para operar en la tierra. Por eso usted puede echar fuera demonios, porque ellos no tienen carne.

¿Sabe? Es en la muerte del YO en donde nace la unción. Deuteronomio 32:13 dice: Chupo miel de la peña y aceite del duro pedernal. ¡Incomprensible! No tanto. ¿De dónde dice que salió el aceite? ¡De la roca! ¿Sabía usted que el árbol de olivo sólo crece en la roca? La unción sólo crece en la roca. Y la roca es Cristo, usted lo sabe. El árbol de olivo sólo se da en la roca, y a la roca se llega cuando usted está conmovido en el alma de parte de Dios. Cuando usted permite que la carga le lleve a la muerte. Donde quiere que todo el mundo lo ayude, pero nadie lo ayuda. La oración del pastor no le ayuda, nada suele funcionar. Es Dios que se está moviendo, y le está exprimiendo, y le está llevando más allá y le está metiendo presión.

Entonces hay personas que, al empezar a sentir esa presión, ¿Qué imagina que hacen? Se cambian de congregación. Ridículo. Porque a veces la presión viene cuando usted quiere irse a un ministerio y el que manda allí le dice: Espera otro año. Exodo 27, dice: Traigan aceite puro de olivas machacadas para el alumbrado. ¿Le dice algo esto? A mí me dice que la luz, el aceite, la unción en definitiva, sólo proviene de aceitunas machacadas en la roca. ¿Aceitunas? ¿Y qué pueden tener que ver las aceitunas con nosotros?

(Salmo 52: 8)= Pero yo estoy como olivo verde en la casa de Dios; en la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre.

(Jeremías 11: 16)= Olivo verde, hermoso en su fruto y en su parecer, llamó Jehová tu nombre.

Note bien que era imperativo pasar por Getsemaní para que la cruz fuera victoria. De otra manera, no lo hubiera sido. La cruz, en sí misma, era maldición. Cuando Dios la toma, la transforma en bendición. Oiga: puede hacer exactamente lo mismo con esa maldición que hoy aparentemente está conmoviendo su alma y su vida. Eclesiastés, dice: Sean siempre tus vestidos blancos y no permitas que falte aceite sobre tu cabeza. Aclararé solamente dos cosas. Una usted ya la sabe: Aceite es unción. Y la otra, no sé si la sabe: Cabeza es su autoridad.

Sólo de esa manera su alabanza será ungida. Sólo de esa manera el que atiende la puerta, cuando viene el creyente, le regala una sonrisa. Tiene una sonrisa ungida. Sólo de esa manera el piano tiene unción. De otro modo, es címbalo que retiñe. Sólo de esa manera el que predica tiene unción y no hace discursos filosóficos, psicológicos, sociales o emotivos. Sólo de esa manera su esfuerzo rompe yugos. De otra manera, no es victoria, sólo es una forma de religión que niega el poder. Ahora; estamos hablando de victoria corporal y, lo más pésimo, sería que a pesar que la nube se mueve con un remanente, nosotros nos quedemos viendo la victoria en la vida de otros y no podamos participar.

De manera que para que usted vaya bajo el dominio del mundo, para ser crucificado por el mundo; para que el arca sea tomada por los filisteos; para que Cristo fuese crucificado por el mundo; para que usted pase por el dilema y la situación presente que la iglesia está pasando y tener victoria, es necesario que usted esté muerto antes de llegar, ¿Lo entiende?

Así, de esta manera, y sólo de esta manera, cuando crucifiquen o tomen el arca, no lo estarían crucificando a usted, ni tomándolo a usted; estarían tocando la unción de Dios. Y sólo tocando la unción de Dios, -Recuerde- serán juzgados. Si el rechazo le molesta, está vivo. Si la traición le molesta, está vivo. Si el problema le molesta, está vivo. Si la recesión económica le atrasa los planes, está vivo. Y si está vivo, el mundo no será juzgado. Sólo cuando tocan a Dios son juzgados. De manera que puede estar bajo el dominio mundano toda una eternidad y nunca se acaba, y se permanece en derrota. Sólo se convierte en victoria cuando, al tocarlo a usted, tocan al ungido de Dios. ¿No ha leído que Dios siempre protege a su ungido? ¿Era para Cristo, hermano! Sí, era para Cristo, pero: ¿Cuál y quiénes constituyen hoy el cuerpo de Cristo en la tierra?

Cuando hacen algo en contra suyo, y usted ha muerto en Getsemaní, y es el ungido de Dios y puede exclamar como Pablo, que ya no vive usted sino que Cristo vive en usted, prepárese a verlo: ¡Se han buscado un tremendo problema! Pero atención: que toquen al hijo de Fulanito que es un diácono influyente en la congregación, no tiene absolutamente nada que ver. Esas cosas tienen mucho valor para los vivos, pero para los muertos no existen. Y Dios trabaja con los muertos.

Aquella primera iglesia estaba revestida del poder. Y cuando Saulo quería perseguirla, Cristo le dijo: ¡Eh! ¡Esa gente ya murió! ¡Ahora está tratando conmigo! Y lo desparramó por el suelo. Dicen que de arriba de un caballo, no lo sé. Quédese con sus caballos. Hechos, 22 y 26 habla de eso, pero de caballos no dice nada. No le hace. Mordiendo tierra con o sin caballos. Entonces el tiempo depende de la iglesia. Vuelve y todo cae a lo mismo. Si está vivo, la derrota perdura más. El tiempo que está con los filisteos, son siete meses. El arca estuvo con ellos, siete meses. Siete es el número de lo completo. Significa lisa y llanamente: “El tiempo que sea necesario”.

La consumación en el calvario es victoria, sólo si al llegar allí está muerto. Para que la iglesia pueda juzgar al mundo, el mundo tiene que tocar al ungido de Dios, no a todo lo que dice llamarse iglesia. ¡Entienda por favor! ¿Por qué será que muchos, todavía, viven en tremendos problemas y Dios jamás los reivindica, mientras que a otros sí los reivindica inmediatamente? Si su vida está entregada, entonces está escondida en Dios. Es igual que ese pequeño niño que se pelea con el más grandote del grado corre a refugiarse detrás de su padre. Y desde allí lo invita a pelear al otro. ¡Va a ir y todo! Escondidos en Cristo. El que lo toca a usted, se las va a tener que ver con Él. ¡Y cosa tremenda es caer en las manos del Dios vivo!

La consumación de su ministerio, como iglesia, sólo tiene victoria si visitamos Getsemaní. No podemos juzgar a nadie hasta que ellos toquen la unción. Es casi ridículo y no se puede entender como son tantos los que suponen que, con el simple hecho de atacar a una congregación que está caminando vaya uno a saber en qué trapisondas o componendas humanas y casi hasta delictivas, ese atacante se las tendrá que ver con el Dios Todopoderoso. ¿De verdad creen eso? ¿Y como pueden creer que Dios va a salir en defensa de supuestos hijos que viven más tiempo en el pecado que en su Palabra y su obediencia? ¿No han leído que el pecado, donde quiera que se encuentre, aleja la presencia de Dios? ¿Qué han creído, que el pecado dentro de la iglesia tiene una especie de vista gorda por parte del Señor? No entendieron nada… El estandarte para que el mundo sea juzgado, es la medida del varón perfecto, del varón maduro, no la suya. De manera que tendremos que establecer un principio fundamental en el reino de Dios que no siempre ha sido ni predicado ni enseñado: es necesario menguar para que Él crezca. ¿Sabes? Hoy por hoy, la mayoría de las autodenominadas jerarquías eclesiásticas, no lo tienen en cuenta. Y, tal como si fuera una empresa, se desviven y se matan entre sí por crecer ellos. No se dan cuenta que mientras más luchan por crecer, lo que consiguen es hacer menguar a Cristo. ¡Exactamente al revés!

Dios ha permitido que el sistema mundano aparentemente reine, pero la autoridad del arca va a destruir la representación de Dagón. Aparentemente, el arca es poseída, pero va a destruir a Dagón. Recuerden que cuando Cristo ministraba y expulsaba demonios, le decían: “Este lo hace a través de Belcebú. Belcebú es un demonio que rige sobre territorios y sabiduría sobre negocios. La acusación era que Jesús lo hacía para obtener dinero, la misma acusación que hay hoy. Es lo mismo que estar haciendo hoy: a ver de dónde la iglesia saca el dinero.

Decían que Cristo operaba a través del demonio de Belcebú. BEL significa “Sobre territorios”, (A eso lo podemos ver perfectamente en Jeremías) y ZEBU significa “Sabiduría para negocios”. En otras palabras: este hombre era tan diestro para los negocios que, de alguna manera, expulsaba demonios y ganaba buen dinero con eso. Eso es para quebrantar la ideología de que Cristo era pobre, porque si hubiese sido pobre, jamás lo hubieran acusado de ser negociante.

¿Una prueba? Tenía tesorero. ¿Cuántos saben que no hace falta tesorero cuando no hay dinero? Y mucho menos alguien se va a poner a robar si no hay nada adentro de la bolsa. Y si alguien roba de la bolsa y el resto no se da cuenta, tiene que ser porque la cantidad que hay en la bolsa no es precisamente pequeña.

Los filisteos se apoderaron del arca, vemos en 1 Samuel. Y también vemos que en ese tiempo había siete almacenes de oro y uno de ellos era Ecrón. Y Ecrón tenía como Dios ¿A qué no saben a quien? A Belcebú. David había perseguido al enemigo hasta Ecrón poseyendo la tierra, pero sólo temporalmente. Noten cómo los hijos de Dios siempre han tratado de poseer las riquezas del mundo. Luego Judá obtuvo la tierra, pero la perdió también. Ahora Dios dice: Está bien, voy yo mismo. Y allí sale el arca, y fue a parar a Ecrón, donde el dios de la ciudad era Belcebú. No es casualidad, mire:

(1 Samuel 6: 3)= Ellos dijeron: si enviáis el arca del Dios de Israel, no la enviéis vacía, sino pagadle la expiación; entonces seréis sanos, y conoceréis por qué no se apartó de vosotros su mano.

Noten que Dios se deja apresar por el mundo, pero jamás regresa vacío. Esto es: la Palabra de Dios podrá ser tomada y hasta ridiculizada por el mundo, pero al final jamás regresará vacía, sino que hará todo aquello que Él quiere! Cristo salió de la tumba, pero libertó a los cautivos. Ató al hombre fuerte y se trajo a los redimidos. El arca, no es simplemente la caja. Porque recuerden que la caja sola no le trajo victoria. Era la presencia de Dios. Y sólo la ministración de aquel que adoraba trajo la presencia. Dios no tiene pacto con el Púlpito, no tiene pacto con la Tarima, no tiene pacto con los Micrófonos Inalámbricos, no tiene pacto con Banderas, no tiene pacto con Edificios; Tiene pacto con Corazones. Usted puede tener el arca, pero si no hay vida adentro, no hay pacto.

El arca tenía tres utensilios adentro: 1) La vara. La vara significa Autoridad. O sea que cuando el arca fue tomada, había autoridad adentro. Era la vara de Moisés, que significa “Unción apostólica”. La iglesia que va a tener victoria, es la iglesia apostólica, no la religión. La que tiene autoridad en su vara.

2) Dentro del arca están las tablas. Esa es la palabra. Significa el estandarte o la medida que ha de enjuiciar al mundo. Estamos hablando de una iglesia apostólica con un testimonio del varón perfecto, no cualquier iglesia.

3) Estaba el maná. El maná significa “El pan de vida”, revelación profética y voz a las naciones. De manera que el arca que es capturada, y que tiene victoria, es una iglesia apostólica profética que tiene un testimonio intachable y expresa a Dios adecuadamente. De manera que tenemos que ir a Getsemaní para obtener la autoridad. Y juzgar a Dagón, que representa al sistema. Sistema político, financiero, judicial, humanístico, homosexualista, liberal, feminista, etc. Todos los sistemas mundanos serán juzgados por un arca llena de poder, llena de revelación y con un testimonio intachable, no cualquier caja. Los que no mueren, serán heridos. ¿Cuántos saben que hay personas que, por tocar la iglesia de Dios, mueren? Otros, se enferman enseguida. Por eso tenemos que tener misericordia en esto. Pero sólo cuando tocan la unción de Dios. Si tocan una institución humana, no sólo puede no suceder nada, sino que incluso pueden derribarla. ¿Cómo puede ser si dice que las puertas del Hades no van a prevalecer contra la iglesia? Es verdad. Contra la iglesia, no contra su imitación religiosa. El arca tiene un propósito al ser capturada: el oro.

(4) Y ellos dijeron: ¿Y qué será de la expiación que le pagamos? Ellos respondieron: conforme al número de los príncipes de los filisteos, cinco tumores de oro, (¿Se imaginan? Iban a hacer cinco piezas de oro en forma de hemorroides y otras de ratones. Eran gigantes y todo era oro puro. Y la ponen en el arca. Las riquezas del impío, están reservadas para el justo) Y cinco ratones de oro, porque una misma plaga ha afligido a todos vosotros y a vuestros príncipes.

(5) Haréis, pues, figuras de vuestros tumores, y de vuestros ratones que destruyen la tierra, y daréis gloria al Dios de Israel; (Ahí vemos como el arca está siendo preparada para ser desatada por el mundo, pero no viene vacía. Entonces hay algo muy interesante.)

(Verso 7)= Haced, pues, ahora un carro nuevo, y tomad luego dos vacas que críen, a las cuales no haya sido puesto yugo, y uncid las vacas al carro, y haced volver sus becerros de detrás de ellas a casa.

(8) Tomaréis luego el arca de Jehová, y la pondréis sobre el carro, y las joyas de oro que le habéis de pagar en ofrenda por la culpa, las pondréis en una caja al lado de ella; y la dejaréis que se vaya.

(9) Y observaréis; si sube por el camino de su tierra a Bet-semes, él nos ha hecho este mal tan grande; y si no, sabremos que no es su mano la que nos ha herido, sino que esto ocurrió por accidente.

Noten que el mundo todavía ni sabe lo que está aconteciendo. Después de tanta masacre, todavía tienen la esperanza de que no tenga que ver con Dios. Ahora: noten cómo el mundo sabe si es Dios o no. Están preparados. Tomaron dos vacas. Esto es una tipología ministerial. Dos vacas. Estas dos vacas, nunca habían sido yugadas, de manera que tenían entre ellas una pelea tremenda. Es dificilísimo poner dos valores debutantes en un yugo y pretender que tiren parejo. Estaban criando. Nadie le quita las crías a una vaca que está criando. Tomaron la cría y la regresaron a la casa. Pusieron el carro sobre las vacas y observaron a ver sí, a pesar del dolor, hacían la obra de Dios.

(Verso 12)= Y las vacas se encaminaron por el camino de Bet-semes, y seguían camino recto, (Mejor que muchos cristianos, fíjese) andando y bramando (¿Por qué irían bramando? Porque dejaban atrás su vida. Pero la carga que llevaban sobre el hombro, la voluntad de Dios, era más pesada que su vida) sin apartarse ni a derecha ni a izquierda (El yugo del Señor tiene que tener más peso sobre usted que el yugo de su alma. ¿Qué quería ver el mundo? A ver si las vacas llegaban a su lugar, dejando atrás su vida. ¿Qué va a ver el mundo? A ver si la iglesia paga el precio para ser una iglesia gloriosa. De la única manera que ellos saben que Dios está en el asunto es cuando lo ven a usted bramando, pero sin soltar la carga de Dios. Es cuando lo ven bramando, pero sigue adelante. Lo critican, le dicen “No te vayas”, le dicen: ¿Qué hay de mí?, ¿Qué vas a hacer con tu hijo? ¿Qué vas a hacer con tu padre? Siga con el arca hasta Bet-semes y siga con el arca hasta que le alumbre el sol del día) y los príncipes de los filisteos fueron tras ellas hasta el límite de Bet-semes. (Bet-semes significa “Casa del sol”)

(13) Y los de Bet-semes segaban el trigo en el valle, (Ahí vemos la fidelidad del remanente) y alzando los ojos vieron el arca, y se regocijaron cuando la vieron.

(14) Y el carro vino al campo de Josué de Bet-semes, y paró allí donde había una gran piedra; (Y Cristo sale de la tumba; remueve la piedra. ¿Cuántos pueden ver que todo Samuel está en Jerusalén y también vamos a quitar el sello del rey, que selló la tumba de este mundo, le vamos a romper el sello a la tumba y en el tercer día la iglesia será levantada con poder de resurrección)

El arca llegó a la piedra, sola. Cristo salió de la tumba, solo. Y la iglesia sale de la tribulación, sola.

(Malaquías 4: 2)= Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.

(3) Hollaréis a los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día en que yo actúe, ha dicho Jehová de los ejércitos.

Vamos a ir a 1 Samuel 7, entendiendo que la primera batalla fue derrota porque separaron la unción del vaso. Veamos ahora cómo la iglesia responde a la unción de Dios.

(1 Samuel 7: 7)= Cuando oyeron los filisteos que los hijos de Israel estaban reunidos en Mizpa, subieron los príncipes de los filisteos contra Israel; Y al oir esto los hijos de Israel, tuvieron temor de los filisteos.

(8) Entonces dijeron los hijos de Israel (¿A quién? Esta vez no buscaron el arca. ¿A quién buscaron, entonces? A Samuel. ¡Por favor! ¡No ceses de orar por nosotros! Y si bien esto evidencia el mismo grado de inmadurez actual cuando acudimos al clásico “¡Pastor! ¡Ore por mí! En este caso, hay que darle gracias a Dios porque ellos hayan aprendido una lección anti idolatría. Porque pudieron entender, al fin, que Dios estaba en Silo por Samuel y no por el arca. Dios está con usted por su pacto y por su compromiso, no por la institución eclesiástica en la cual usted se congrega. Y recuérdelo una vez más: hay victoria solamente si usted ha pasado primero por Getsemaní. ) A Samuel: No ceses de clamar por nosotros a Jehová nuestro Dios, para que nos guarde de la mano de los filisteos.

(9) Y Samuel tomó un cordero de leche y lo sacrificó entero en holocausto a Jehová; (Nota que cuando usted sufre una injusticia, no puede pagar con lo mismo. Samuel no les hizo ni pito catalán ni un corte de manga, Samuel sí sacrificó por ellos.) Y clamó Samuel a Jehová por Israel. Y Jehová le oyó.

(10) Y aconteció que mientras sacrificaba el holocausto, los filisteos llegaron para pelear con los hijos de Israel. Mas Jehová tronó aquel día con gran estruendo sobre los filisteos, y los atemorizó, y fueron vencidos delante de Israel.

(11) Y saliendo los hijos de Israel de Mizpa, siguieron a los filisteos, hiriéndolos hasta debajo de Bet-Car.

(12) Tomó luego Samuel una piedra y la puso entre Mizpa y Sen, y le puso por nombre, Eben-Ezer, diciendo: Hasta aquí nos ayudó Jehová.

Note lo que significa ese verso, que por muchos años fue solamente un verso religioso. Está hablando de la consumación de la iglesia gloriosa. Aquellas vacas que llevaron aquel arca, fueron sacrificadas al llegar. Si usted no está dispuesto a dar su vida por la obra del Señor, usted no será parte de la victoria. Sólo la va a ver.

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¿Quién es su Ídolo?

Quién es su ídolo? Esta es una pregunta que, seguramente, habrá oído usted formular cientos de veces en otros tantos reportajes de diferentes medios de comunicación a personajes conocidos. ¿Las respuestas? Con toda la variedad que a usted se le pueda ocurrir. Deportistas, cantantes modernos, actores o actrices, políticos fallecidos o vivos y, en menor cantidad, por supuesto: científicos, escritores, poetas y, obviamente: el padre o la madre. Son estas las respuestas clásicas que a nadie preocupan mayormente ni tampoco le asombran demasiado. Aunque, claro está, si nosotros somos lo que permanentemente decimos que somos, no vamos a compartirlo, pero…

Los creyentes, es decir: Aquellos que han tomado una decisión de índole personal de entregar sus vidas a Cristo y salir de una vez por todas de un cristianismo nominal, saben muy bien que dentro de nuestras propias congregaciones, se practican también algunas formas de idolatría. Formas que van más allá del culto o la adoración a imágenes o estatuas de santos o vírgenes. El poder, el prestigio, la denominación, la doctrina denominacional, las personas con jerarquías eclesiásticas, la Biblia como objeto material, entre otros, son colocados en muchas ocasiones por delante de lo que Dios dice y por delante de lo que Dios es. Eso les confiere la indudable calidad de ídolos.

La lectura de una porción de la primera carta de Pablo a los Corintios, nos arroja algo de luz sobre este tema, a partir del uso sobrio de la tipología y la actitud reveladora del Espíritu Santo. Porque la libertad cristiana tiene sus propios límites. Sin embargo, no incluye relación alguna con la idolatría. Aunque los ídolos, en sí mismos, no son nada, los poderes demoníacos que están detrás de cualquiera de ellos, son bien reales y efectivos. Esta historia que vamos a ver, ilustra el peligro de la autoindulgencia. Israel tuvo experiencias redentoras que se comparan con el bautismo en agua y participar de la Cena del Señor o como quiera que se llame donde usted se congrega, pero muchos de sus hijos pecaron y fueron destruidos. Las mismas lecciones se aplican actualmente. Estos y otros textos relacionados ofrecen plena justificación a los creyentes del Nuevo Testamento que estudian el Antiguo Testamento para que extraigan lecciones de las afirmaciones y analogías que allí aparecen.

(1 Corintios 10:1)= Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; (Más allá de lo literal de una historia literal que puede leerse en los capítulos 13 y 14 del libro del Éxodo, lo que en el ámbito del espíritu está diciendo Pablo, aquí, es que los padres, pese a todo, se mantuvieron bajo la dirección de Dios, que es la nube, y no tanto de hombres, y que pasaron la enorme prueba que fue el mar, que de allí en más se constituyó en el símbolo previo del paso de muerte a vida.) Y todos en Moisés fueron bautizados en la nube (Dios, Espíritu Santo) y en el mar (Símbolo del bautismo contemporáneo: sumergirse para muerte a la vieja vida y emerger con vida nueva) (3) Y todos comieron el mismo alimento espiritual, (Se refiere materialmente al maná, pero tiene que ver conque la única comida que mantiene, es la que proviene indudablemente de Dios, sin pasar por el análisis, la interpretación o las posiciones teológicas de los hombres) (4) Y todos bebían de la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo.

Hay muchos a los que no les gusta ni siquiera la palabra Revelación. Aseguran que el estudio de la Palabra no pasa por allí sino por los exámenes sociales, políticos y geográficos de cada relato. Puede ser, no lo discuto, pero: ¿Qué haremos con todas las veces que en este texto dice que la cosa es espiritual y no natural? Porque si en el verso 3 el maná es, en realidad, la Palabra, en el siguiente, la bebida no es el agua, sino la revelación, ya que brota de una roca que no es roca sino Cristo, y de esa roca espiritual emana la vida. Una roca natural no se mueve, por lo tanto no puede seguir a nadie. Además, Cristo es la figura central en toda la historia de la redención. Cristo se encarnó, al nacer, pero ese no fue su origen. Él estaba detrás de la maravillosa lluvia de maná que cayó sobre el desierto, y de la fuente de agua que allí brotó. La roca los siguió en el sentido de que las bendiciones de Cristo, simbolizadas por ella, nunca fallaron.

(5) Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto.

¿Qué está diciendo? Está diciendo que aquella gente siguió al Señor que era la nube; que pasaron de muerte a vida a partir del agua; que fueron alimentados por la Palabra y no por los discursos humanos; que recibieron vida abundante, bendiciones y revelación. Sin embargo, dice después que así y todo, no fueron aprobados. ¿Entonces, perdieron la salvación? No está hablando de eso, pero sí dice algo que mucho conviene tener en cuenta. ¿Recuerda usted el significado de Desierto? Exacto. Es el lugar de la prueba. Y dice que por su rebeldía e incredulidad, pese a cumplir con todos los requisitos, ellos quedaron postrados, entregados, sometidos al desierto, a las pruebas. Si usted, en este día, se está sintiendo así, es decir: esclavo, preso, asfixiado y atrapado dentro de una tremenda prueba sin poder salir, revise su relación con Cristo, porque por allí se identifica con aquellos pioneros. – ¡Pero es que esto parece muy traído de los cabellos, hermano! ¿Cómo sé que habla de lo que usted dice, en símbolos, metáforas, y no de una historia verdadera y antigua como a mí me enseñaron? ¡Ah, no sé! Mire lo que dice luego:

(6) Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. (¡Atención con esto, por favor! Todo lo que les sucedió a aquellos en el desierto, no forma parte de la historia del cristianismo o del judaísmo como se enseña por allí; sucedió para que sirviera de ejemplo para nosotros, hoy, para que no codiciemos cosas que no nos han sido dadas. Y algo más, mire:)

(7) Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar.

Esto, aunque parezca incomprensible, también es vigente y actual. ¿Para qué se realizan, con enorme esfuerzo, los tremendos congresos que tanto nos gustan y nos bendicen? Para que Dios utilice a reconocidos siervos para traerle palabra de dirección al pueblo. Esto se cumple casi siempre, por lo menos en estas tierras “gauchas”. La Palabra predicada en los congresos, mayoritariamente, es Palabra de guía y de dirección. ¿Y qué se supone que tiene que ocurrir a continuación? Lo que debería suceder al día siguiente de terminado un congreso, es que esa Palabra que allí fuera predicada, se acepte primero, se crea como verdadera después y, finalmente, que se ponga por obra inmediatamente. Si no se llegara a producir esto, el enorme esfuerzo en trabajo, organización y dinero, sería sólo para satisfacción humana de los participantes, pero sin entidad en el mundo del Espíritu para producir efecto y cambio.

En la primera mitad de la década del 90, estas expresiones (La mayoría de ellas muy espontáneas) despertaron y avivaron tremendamente a la iglesia aquí en Argentina, pero de allí en adelante y salvo muy honrosas excepciones, estos eventos se transformaron en el mejor de los casos, en un comer buen alimento, beber de la copa de la revelación para luego, en lugar de volcar todo eso en dirección al propósito de Dios, completarlo con una hermosa fiesta donde la mayoría nos dedicábamos a jugar. Pero atención: estoy diciendo jugar y hay que entender que se juega con las cosas de Dios. Entonces es muy claro el tema: si esta va a ser la conclusión, si nos vamos a poner a cantar, danzar y celebrar a la hora de pelear, todo lo previo, todo lo bueno y lo nutritivo, habrá sido inútil e inservible. Y cuidado: le estoy diciendo que resulta inútil el alimento de la Palabra y la validez de la revelación, que no es poca cosa precisamente.

(8) Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil.

(Fornicar es tener intimidad con alguien en contra de lo que Dios ha dispuesto. En el plano espiritual, autotitularse como cristianos, por ejemplo, y acudir a curanderos, espiritistas, adivinos o tiradores de cartas, que es un modo de tener intimidad con Satanás a través de sus personeros.)

(9) Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes.

Esto, linealmente, se refiere a un hecho ocurrido con el pueblo luego de la derrota de los cananeos. Israel comenzó a rodear la tierra de Edom y muy pronto se desanimaron. Fue allí cuando empezaron a cuestionar a Moisés el hecho de haberlos sacado de Egipto. Y de esa forma, también cuestionaron a Dios mismo, llegando a decir que sus almas estaban fastidiadas por esos contratiempos. ¿Qué sucedió como consecuencia de este tentar a Dios? Dice que serpientes ardientes mordían al pueblo y muchos morían. ¿Y esto qué tiene que ver? Tiene que ver. No olvidemos que ya nos ha sido dicho que estas cosas han sido puestas como ejemplo para nosotros, hoy. ¿Entonces? Entonces tenga mucho cuidado cuando se opone, critica o murmura, por ejemplo, contra lo que dice o hace alguien que no forma parte de su estructura cotidiana. Esa estructura que usted conoce desde antes sin averiguar si por casualidad no está haciendo las cosas conforme a la voluntad de Dios. Puede usted ser mordido por serpientes, que son demonios, innecesariamente, pudiendo haberlo evitado simplemente con precaución.

(10) No murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor. (Murmurar, que es hablar de alguien con cualquier otra persona que no sea el destinatario de la crítica, abre las puertas para que el infierno entre en su vida con cierto derecho legal)

(11) Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, (Se lo dice de nuevo) y están escritas (¿Quizás para que nosotros hagamos con ellas una clase de historia del pueblo hebreo? ¡No!) Para amonestaros a nosotros. (¿Amonestar? ¡Pero si Dios es amor, hermano!) A quienes han alcanzado los fines de los siglos.

La primera venida de Cristo, no su segunda Venida, marca el fin de la era. La Segunda concluye la etapa que se abre con la Primera, y propicia su consumación. Vivimos en el período de transición entre la antigua y la nueva creación. Hay algo que la iglesia debe reconocer primero, aceptar luego y encarnar, finalmente, que el Antiguo testamento es, lejos de ese tratado de historia hebrea que a lo sumo podría usarse para alguna que otra moraleja conveniente, una verdadera sombra del Nuevo y, por lo tanto, lo que aquí ha sido dicho: un ejemplo de sabiduría para nosotros, todos, hoy y ahora.

(12) Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.

Romanos 11:20, creo que resume el pensamiento de Pablo con respecto a este punto. Tú, dice por allí, por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme. ¡Ah! ¡Qué otra sería la iglesia si encarnara debidamente esta palabra!

(13) No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.

Pablo advierte casi con solemnidad, contra la autosuficiencia en torno a la propia moralidad. Y continua con un mensaje de aliento. El término TENTACIÓN, traduce una palabra griega que puede significar incitación al mal o ser probados en términos generales, lo cual incluye varios tipos de pruebas. Es posible que la palabra se entendiera en su sentido amplio, sabiendo que mientras Dios permite la tentación con el propósito de fortalecer la fe y el carácter, Satanás la utiliza para incitar al mal con la intención de destruir al creyente. Los Corintios no debían desesperar por dos razones: sus tentaciones no eran únicas, como se evidencia por las experiencias de Israel en el desierto; y se podía confiar en que Dios no dejaría que fueran tentados más de lo que pudieran resistir. No sólo limitaría las pruebas; proveería también una salida.

(14) Por tanto, amados míos, (Es decir: a partir de todo lo que hemos venido viendo, hasta aquí), huid de la idolatría. (Cuidado que no le está diciendo a usted que le haga frente. No le dice “¡Vamos que tú puedes!” Dice que usted huya de cualquier tipo de idolatrías)

(15) Como a sensatos os hablo; juzgad vosotros lo que digo.

(16) La copa de bendición que bendecimos, ¿No es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿No es la comunión del cuerpo de Cristo?

La celebración de la Pascua iba a ser la última cena que Cristo compartiría con los discípulos antes de su muerte. Fue también el marco que el Señor escogió para transformar el significado de la copa y del pan dentro del concepto del nuevo Pacto. Ahora, el recibir la copa es participar en la sangre de Cristo, y el partimiento del pan es participar en su cuerpo. El misterio relacionado con la comida del pacto va más allá del vínculo de Cristo con el individuo. Los participantes de la cena del pacto se unen también en el cuerpo y en la sangre de Cristo. Las bendiciones y las responsabilidades del pacto se extienden, por lo tanto, horizontalmente, a aquellos que participan juntos de Cristo, en la misma medida que unen verticalmente a Dios y al creyente en Cristo. La copa de bendición a la que aquí se alude, se refiere a la tercera de las cuatro copas de vino de la cena de la Pascua, y equivalía a “la copa después de haber cenado” a la que se refiere en Lucas 22:20.

(17) Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan.

(18) Mirad a Israel según la carne; los que comen de los sacrificios, ¿No son partícipes del altar?

(19) ¿Qué digo, pues? ¿Qué el ídolo es algo, o que sea algo lo que se sacrifica a los ídolos?

(20) Antes digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios; Y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios.

En el libro de Deuteronomio, en el llamado “Cántico de Moisés”, se habla de esto mismo. En 32:17, dice: sacrificaron a los demonios, y no a Dios; a dioses que no habían conocido, a nuevos dioses venidos de cerca, que no habían tenido vuestros padres. El salmo 106:37 también lo menciona: sacrificaron sus hijos y sus hijas a los demonios. Y, finalmente, también se rescata lo mismo en Apocalipsis 9:20: y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas. Ni aún así se arrepintieron de las obras de sus manos, ni dejaron de adorar a los demonios, y a las imágenes de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, las cuales no pueden ver, ni oír, ni andar.

(21) No podéis beber la copa del Señor (El domingo, en el templo, la Santa Cena) y la copa de los demonios, (El sábado por la noche en la cantina) no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.

(22) ¿O provocaremos a celos al Señor? ¿Somos más fuertes que él?

Yo creo que no habría necesidad de preguntar esto si no fuera porque no son pocos los que, en total y plena inconsciencia, realmente creen ser más fuertes que el Señor.

(23) Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica. (Si bien esto está escrito con relación con la idolatría, bien puede usarse en otros terrenos, porque el principio es el mismo. Pero atención: ese “Todo me es lícito”, tiene que ver con un reaseguro en contra de los legalismos que pretenden automatizar la vida de los creyentes, pero de ninguna manera significa una licencia para pecar como algunos han entendido. Todo me es lícito, pero el pecado sigue siendo pecado y no tiene nada que ver con esto.)

En 1 Corintios 6:12 se reitera esta idea, pero con una modificación. En lugar de referirse a la edificación, en la segunda parte, dice que todas las cosas nos son lícitas, mas no me dejaré dominar por ninguna.

(24) Ninguno busque su propio bien, sino el del otro. (¡Ay si se pusiera por obra esta palabra! ¡Qué país tendríamos1 ¡Qué Iglesia tendríamos!)

(25) De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por motivo de conciencia, (26) porque del Señor es la tierra y su plenitud.

(27) Si algún incrédulo os invita, y queréis ir, de todo lo que se os ponga delante comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia.

(28) Mas si alguien os dijere: esto fue sacrificado a los ídolos; no lo comáis; por causa de aquel que lo declaró, y por motivos de conciencia; porque del Señor es la tierra y su plenitud.

(29) La conciencia, digo, no la tuya, sino la del otro. Pues, ¿Por qué se ha de juzgar mi libertad por la conciencia del otro?

Esta palabra, LIBERTAD, aquí, es la palabra ELEUTHERIA, y significa: “Libertad de la esclavitud, independencia, ausencia de restricción externa, libertad de acceso.” Pablo se regocijaba de la libertad que es en Cristo Jesús. Los cristianos legalistas criticaban su nuevo estilo de vida, pero él les respondió algo que a mí me gusta responder hoy: Estoy libre de la servidumbre religiosa. ¿Por qué quisiera alguien, entonces, hacerme volver a esa servidumbre? Somos libres para servir al Señor en todas las maneras consistentes con su Palabra, su voluntad, su naturaleza y su santidad.

(30) Y si yo con agradecimiento participo, ¿Por qué he de ser censurado por aquello de que doy gracias?

(31) Sí, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.

(32) No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios; (33) como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos. Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.

¿Cuántos podrán, en este día, establecer y decretar con el mismo estilo de Pablo esto que él decreta y establece delante de quienes lo quisieran escuchar? Es fácil predicar un evangelio discursivo, lineal, pleno en fraseologías religiosas, muletillas evangélicas archiconocidas, lexicografía religiosa super abundante en todos los templos habidos y por haber. Pero ya no es tan sencillo predicar con una clase de ejemplo al que Pablo alude en esta expresión tan clara, concisa y concreta. No es decirle meramente a la gente: ¡Eh! ¡Ustedes tienen que creer en Cristo! ¡Les va a ir mucho mejor!, Mientras les ponemos delante de sus ojos modelos derruidos, miserables, oportunistas y mañosos de gente que sólo se sabe desenvolver en los ambientes de la religión organizada.

Lo dicho por Pablo tiene que ver con lo que una generación que se está levantando en este tiempo está dispuesta a brindar: un modelo de vida diferente, victorioso, lleno de gozo y de sabiduría, amparada en una clase de integridad y honestidad como la que no se ve en absoluto en el mundo, que es como una manera de decir: ¡Miren! ¡Así es Cristo! ¡Mirándonos a nosotros, ustedes hagan de cuenta que lo están mirando a Él! Eso es lo que el mundo quiere y necesita. El discurso del mundo es cien por ciento más efectivo que nuestro discurso. Lo que no puede serlo ni lo será jamás, es el resultado de nuestras firmes convicciones llevadas a la práctica, a un modo de vida testimonial y a la vista de cuantos quieran revisarlo, analizarlo, evaluarlo y, si se les antoja, juzgarlo.

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La sombra de Malaquías

Hay muchos estudiosos de la Biblia desde el ángulo de su elaboración histórica, que sostienen con bastante firmeza que el libro de Malaquías, en realidad habría sido escrito por un autor anónimo. Hay otros, por su parte, que adhieren en parte a esa teoría, pero le añaden que el verdadero autor sería Esdras, quien en este caso habría utilizado el seudónimo hebreo MAL’AKI, cuya traducción es MI MENSAJERO. No sé cuánto podrá interesar esto más allá de lo anecdótico. Siempre pienso que Dios se ríe de estas elucubraciones científicas nuestras. Lo cierto es que lo escrito en este libro tiene total y absoluta validez en este tiempo, hoy, ahora. De allí que entonces y a través de todos los tiempos, este mensajero de Dios puede proyectarse y hacer que, lo escrito hace miles de años, parezca haber sido publicado por el diario de hoy.

(Malaquías 1: 6)= El hijo honra al Padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿Dónde está mi honra? Y si soy señor, ¿Dónde está mi temor? Dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciéis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre?

(7) En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Y me dijisteis: ¿En qué te hemos deshonrado? En que pensáis que la mesa de Jehová es despreciable.

Punto primero: el Señor está hablando cara a cara con los sacerdotes. ¿Y quiénes son hoy esos sacerdotes? Mire: si tomamos el contexto general con el mismo criterio que en su base, está hablando con los ministros, les está hablando a nuestros pastores. Pero si lo enfocamos con criterio bíblico, 1 Pedro 2:9 y Apocalipsis 1:6 nos dicen que Dios está hablando con todo su pueblo, un pueblo que es linaje escogido, nación santa y real sacerdocio; un pueblo al que Cristo ha convertido en reyes y sacerdotes para Dios. Un pueblo compuesto, dice y asegura, por todos ministros competentes. Así que le pido que no le saque el cuerpo, porque si bien es para su pastor, es cierto, también es para usted.

¿Y qué nos dice? Nos dice que, tanto desde los púlpitos como desde los bancos, no estamos honrando su calidad de Padre, así como tampoco respetando su categoría de Señor. Fíjese que el pueblo de entonces le hace la misma pregunta que cualquier pastor, que cualquier hermano, le haría hoy: ¿Se puede saber en qué te hemos deshonrado o no te hemos respetado? Y Él responde. Primero, al pastor, al ministro: “Hombre; yo no te puse aquí para que tú les hables palabras suaves y aduladoras, ni para que les hagas exposiciones filosóficas, sociológicas ni psicológicas; yo te puse aquí para que les hables todo lo que yo te diga. Presta atención: No lo que yo dije una vez, hace mucho tiempo; ¡Lo que estoy diciendo hoy, ahora!” Pero a nosotros, a continuación, nos dice: “Y ustedes, muchachos, sería bueno que no desprecien a los que andan predicando mi palabra mientras le rinden honores, aplausos y exclamaciones de júbilo a los que eligen los discursos seculares, tales como la ayuda social o la sanidad interior. En otras traducciones, Dios habla de alimento mancillado en lugar de pan inmundo como dice en esta.

(8) Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio, ¿No es malo? Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿No es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe: ¿Acaso se agradará de ti, o le serás acepto? Dice Jehová de los ejércitos.

Nuestra cultura nos ha enseñado que cada domingo vamos a un templo a recibir, cuando la manera en que Dios plantó su iglesia fue para que ese acto fuera a la inversa, es decir que usted vaya, cada domingo a su congregación a dar. Eso es ofrenda, no necesariamente dinero. Y aquí lo tiene en lo negativo, ofrenda falsa, impura, contaminada. Animal ciego, falta de visión. Animal cojo, inestabilidad, andar desparejo. Animal enfermo, carencia de salud espiritual, órganos o miembros dolientes.

(9) Ahora, pues, orad por el favor de Dios, para que tenga piedad de nosotros. Pero, ¿Cómo podéis agradarle si hacéis estas cosas? Dice Jehová de los ejércitos.

Esta expresión de TENGA PIEDAD es un vocablo que se pronuncia CHANAN y significa estar generosamente inclinado hacia alguien, tener compasión de alguien, hacerle un favor a una persona en necesidad. CHANAN, normalmente, se traduce de otro modo, no como piedad, tales los casos que podemos en ver en el libro del Génesis 33:5 y 33:11, en los Salmos 119:132 y 123:3 y en el pasaje del libro de Job 19:21.

(10) ¿Quién también hay de vosotros que cierre las puertas o alumbre mi altar de balde? Yo no tengo complacencia en vosotros, dice Jehová de los ejércitos, ni de vuestra mano aceptaré ofrenda.

(11) Porque desde donde el sol nace hasta donde se pone, es grande mi nombre entre las naciones; y en todo lugar se ofrece a mi nombre incienso y ofrenda limpia, porque grande es mi nombre entre las naciones, dice Jehová de los ejércitos.

(12) Y vosotros lo habéis profanado cuando decís: inmunda es la mesa de Jehová, y cuando decís que su alimento es despreciable.

(13) Habéis además dicho: ¡Oh! ¡Qué fastidio es esto! (¡Qué aburrido! ¡Se lo pasan hablando de la Biblia y de la Biblia! ¿Por qué no ponen los pies sobre la tierra? ¿Nunca oíste esto?) Y me despreciáis, dice Jehová de los ejércitos; y trajisteis lo hurtado, lo cojo, lo enfermo, y presentasteis ofrenda. ¿Aceptaré yo eso de vuestras manos? Dice Jehová.

(14) Maldito el que engaña, el que teniendo machos en su rebaño, promete y sacrifica a Jehová lo dañado. Porque yo soy gran rey, dice Jehová de los ejércitos, y mi nombre es temible entre las naciones.

Aprenda por favor: si usted es el diezmo más grande de su congregación; si además brinda una alta y generosa ofrenda, pero su corazón no está recto delante ni conforme al corazón de Dios; porque usa sus diezmos y sus ofrendas para presionar al pastor para que lo coloque en cargos importantes, sólo por eso, su ofrenda es inmunda, contaminada, no agrada a Dios y, obviamente, no le bendice.

(Malaquías 2: 1)= Ahora, pues, oh sacerdotes, para vosotros es este mandamiento: (O sea: esto que viene es para usted, pastor de la congregación, pero también para usted, hermano raso, pero sacerdote al fin del pueblo de Dios.)

(2) Si no oyereis, y si no decidís de corazón dar gloria a mi nombre, ha dicho Jehová de los ejércitos, enviaré maldición sobre vosotros, y maldeciré vuestras bendiciones; Y aún las he maldecido, porque no os habéis decidido de corazón. (Fíjese por favor y no lo mire con ojos religiosos, tradicionales ni solemnes: Aquí le dice que Dios puede maldecir la vida de un pastor desobediente que insiste en “hacer la suya”, pero también dice que puede extenderlo a todo lo que él bendiga, es decir: usted mismo. Pero igualmente será vigente y válido para usted y todo lo que usted bendiga, si es que trata de engañar a Dios con falsas posturas espirituales)

(3) He aquí yo os dañaré la sementera, (La fuente del conocimiento humano) y os echaré al rostro el estiércol, (Esto es inmundicia. ¿De qué?) El estiércol de vuestros animales sacrificados, (Ofrenda, ministerio, trabajo inmundo) y seréis arrojados juntamente con él.

(4) Y sabréis que yo os envié este mandamiento, para que fuese mi pacto con Leví, ha dicho Jehová de los ejércitos.

(5) Mi pacto con él (Con Leví, fundador del sacerdocio) fue de vida y de paz, las cuales cosas yo le di para que me temiera; y tuvo temor de mí y delante de mí nombre estuvo humillado.

(6) La ley de verdad estuvo en su boca, (Sigue refiriéndose a la relación de Leví con la Palabra) e iniquidad no fue hallada en sus labios; en paz y en justicia anduvo conmigo, y a muchos hizo apartar de la iniquidad.

(7) Porque los labios del sacerdote (El pastor de su iglesia primero, pero usted mismo a continuación) han de guardar la sabiduría, y de su boca el pueblo buscará la ley; (Esto es el equivalente hoy, a la Palabra) porque mensajero es de Jehová de los ejércitos. (¿Ha visto que la Palabra avala que sea el pastor quien predique todos los domingos? Dice que es el sacerdote el que trae la Palabra. Le recuerdo una vez más: el pueblo de Dios, usted, yo, todos, es un pueblo de reyes y sacerdotes. Todos)

Ahora veamos la otra parte de este asunto. ¿Qué es un mensajero? ¿Es, acaso, alguien que se fija un tema, busca en un diccionario bíblico su significado, lo compara con el griego y el hebreo, va a una concordancia y de allí extrae todos los versículos que tienen que ver, que de allí extracta los más precisos, y que con eso hace un bosquejo y luego le predique un mensaje no menor a los 45 minutos y no mayor a los 90 por el casete que se está grabando? ¿Eso es un mensajero de Jehová de los ejércitos? No. Eso no es un mensajero, eso es un mensajista. Un mensajero es aquel que oye lo que su señor quiere decir y va y lo repite tal cual, sin agregarle nada suyo personal. Pastor: en el nombre del Señor Jesucristo, dígale a su congregación lo que Dios está diciendo hoy, no lo que a usted le parece bueno y conveniente. Hombre, mujer: dígale a su familia, a sus amigos, lo que Dios dice, no lo que le hace quedar bien a usted.

(8) Mas vosotros os habéis apartado del camino; (¡Eh! ¡A ustedes les estoy hablando! ¡Pastor, congregación, a todos!!) Habéis hecho tropezar a muchos en la ley; habéis corrompido el pacto de Leví, dice Jehová de los ejércitos. (Una palabra falsa o contaminada es de piedra de tropiezo.)

(9) Por tanto, yo también os he hecho viles y bajos ante todo el pueblo, así como vosotros no habéis guardado mis caminos, y en la ley hacéis acepción. (Dios tiene muy en cuenta la acepción de personas. Ricos, pobres, negros, blancos. Dios ideó complementación, no competencia. Dios es Cristo. Cristo es la Iglesia. Iglesia es usted, soy yo. Esa iglesia, ¿Piensa igual?)

(10) ¿No tenemos todos un mismo Padre? (Todos. Usted, yo, su pastor, Benny Hinn, su suegra, Billy Graham, el portero de su templo, todos.) ¿No nos ha creado un mismo Dios? ¿Por qué, pues, nos portamos deslealmente el uno contra el otro, profanando el pacto de nuestros padres? (Mire: literalmente, esto estaba referido a la práctica de repudiar a las esposas israelitas y casarse con mujeres que servían a deidades paganas, pero es sombra y tipología de lo que hoy sucede dentro de las estructuras de la iglesia con las distancias y diferencias denominacionales. Porque cuando en alguna reunión interdenominacional se trata este tema, entre suaves gestos y delicadas sonrisas cristianas, se dice casi siempre que las diferencias son solamente de forma, pero que en el fondo estamos muy unidos. Pero la realidad nos muestra y nos demuestra que no es exactamente así y que las pujas internas, muchas veces, son más virulentas e implacables que las externas.)

(11) Prevaricó Judá, y en Israel y en Jerusalén se ha cometido abominación; (Veamos: Judá es la iglesia y aquí dice que prevaricó. Cuidado: no dice que pecó, como muchos creen haber entendido, dice que prevaricó. Porque pecar es ir contra la voluntad de Dios por diferentes caminos, esto es: debilidad de la carne, por ignorancia u otros por el estilo. Pero prevaricar es hacer lo que ya usted sabe que está mal y decidir hacerlo igual o bien porque le gusta o bien porque le conviene. Allí, Jesús ya no podrá decir: “¡Perdónalos Padre, no saben lo que hacen!” Porque es evidente que, en este caso, sí saben muy bien lo que están haciendo.) Porque Israel ha profanado el santuario de Jehová que Él amó, y se casó con hija de dios extraño. (¿Qué significa en el ámbito del espíritu, que la iglesia se case con hija de dios extraño? ¿Cuál será la hija del dios extraño que puede moverse con cierta tranquilidad dentro de la iglesia del Señor? La idolatría. ¿Estatuas? Basta hermano, usted se ha quedado en la prehistoria. Idolatría no es solamente imagen y estatuas. Idolatría también es: Poder, Fama, prestigio, Dinero, Sexo, Posiciones, Denominaciones, Doctrinas, Ministerios. Ahora pregunto: ¿Nadie vio, por lo menos una vez, entronizarse algunos de estos ídolos muy cerca del banco en el cual se sienta cada domingo? De inmediatamente gracias a Dios si no lo ha visto. Póngase a reflexionar ya, si lo ha visto. Convengamos que esta idolatría, es la menos predicada en nuestros templos.)

(12) Jehová cortará de las tiendas de Jacob al hombre que hiciere esto, (Si entendemos que las tiendas de Jacob son los templos o las congregaciones que conforman la iglesia del Señor, la palabra profética y la promesa de juicio son inequívocas: No importa qué tan importante puedan sentirse los hombres; si no hacen la voluntad de Dios, si se oponen a ella, Él los cortará de allí. Parece innecesario tener que decirlo, pero sin embargo créame que no lo es. ¿Sabe cuántos hombres que llevan años trabajando dentro de congregaciones de prestigio y potencial, están íntimamente convencidos y quizás con absoluta sinceridad, que mientras más alto vayan escalando las posiciones jerárquicas de su denominación, más seguros van a quedar en esos sitiales hagan lo que hagan? Sé lo que usted está pensando: ¿Es que no creen que hay una justicia, la de Dios, que está por encima de todas las justicias humanas? Sí, lo creen. O mejor dicho DICEN que lo creen, pero no les entra en la cabeza que, si el presidente de la junta de notables de su denominación le puso su mano sobre la cabeza y le dijo “tú mandas ahora”, Dios se pueda atrever a decir otra cosa. ¡Tremendo! ¿No? Barbaridad mayúscula. Sin embargo, cuestión de todos los días) al que vela y al que responde, y al que ofrece ofrenda a Jehová de los ejércitos.

No interprete mal. A primera lectura, rápida, es cierto, parecería ser como que Dios se las agarra con el que responde, con el que vela y con el que ofrenda, pero todo es simplemente una cuestión de armado de la frase a partir del estilo de aquella escritura. Lo que en verdad dice claramente este verso, es que Dios va a sacar de la Iglesia a todos, como dice en el verso anterior, los que hayan prevaricado y cometido abominación al dedicarse a dioses extraños. Y dice que hará esto aunque esos hombres respondan a su voz, aunque velen por su obra y aunque hasta ofrenden generosamente. Es decir: no importa lo que usted haga en lo material; Dios no puede ser burlado.

Vuelvo a reiterar algo que ya le he dicho pero que volveré a repetir porque no quiero que se lo olvide y que luego pueda argumentar que a usted nadie se lo predicó, que nadie se lo dijo. Esta palabra es para el ministerio, sin dudas, pero también es para usted, para mí y para todos los que formamos la iglesia. Dioses extraños. ¡Usted no sabe que el pastor…! No me interesa su pastor, me interesa usted. Estoy hablando con usted, ahora. No se evada, no se excuse, no se haga el distraído y responda de una buena vez delante del Señor: ¿Está dedicándole tiempo a dioses extraños? Si lo está haciendo, en el nombre de Jesucristo de Nazaret, le intimo a que deje de hacerlo. Le va la vida en esto, no se ha dado cuenta?

(13) Y esta otra vez haréis cubrir el altar de Jehová de lágrimas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más a la ofrenda, para aceptarla con gusto de vuestra mano. (No se confunda. Todos sabemos que la mayor resistencia por parte de los creyentes, es a la hora de ofrendar. Por eso, cuando usted lo hace, cree ya haber madurado y crecido enormemente en lo espiritual. Sin embargo, aquí Dios le dice, lisa y llanamente, que usted no puede comprar su gracia y sus favores con su miserable dinero. Sé que me está leyendo atentamente y no puede menos que decir ¡Oh! ¡Qué ilusos! ¡Pretender comprar a Dios! Vuelvo a decirle que no se confunda. ¿Nunca oyó a alguien decir algo así como: “¡No sé lo que ocurre! ¡Dios no me responde! ¡No me da nada de lo que le pido! ¡Y eso que estoy diezmando y ofrendando una barbaridad!” ¿Nunca lo oyó? Yo sí.)

(14) Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y a mujer de tu juventud. (La mujer de tu juventud representa a la iglesia) contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera. (Esto habla del superabundante adulterio espiritual) y la mujer de tu pacto. (Proverbios 5:18 dice: Sea bendito tu manantial (Esto es: su capacidad reproductora) y alégrate (Está hablando de intimidad) con la mujer de tu juventud. (Cuidado que no habla de la primera que usted conociera, habla de aquella a la cual le prometió fidelidad. El Proverbios 2:16-17, señala: Serás librado de la mujer extraña (De la iglesia falsa, paralela, Babilonia) de la ajena que halaga con sus palabras, (La iglesia falsa jamás exhorta o amonesta, siempre adula, halaga y felicita a los mejores que están en el mejor lugar) la cual abandona al compañero de su juventud (Cristo) y se olvida de su pacto con Dios.)

(15) No hizo él uno, (Habla de Adán) habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud.

Como en todo el contexto del libro, cada texto, cada verso, tiene connotaciones que apuntan a más de un objetivo. En la mayoría de los casos, hay un mensaje parcial para el ministro y otro para el liderado. En otros, como este, (Y lo aclara cuando dice que nos guardemos en nuestro espíritu) hay un mensaje lineal para bendición del matrimonio y otro para el creyente y la iglesia.

(16) Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre la iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales.

Este texto, sumado a algunos otros, le ha dado pie históricamente al legalismo vernáculo para fusilar divorciados al amanecer. Porque aquí está diciendo, efectivamente, que Dios aborrece el repudio y todos sabemos, por poco que sepamos, que la palabra repudio, bíblicamente, es un sinónimo concreto de la palabra Divorcio. Pero cuidado, porque, pese a que en todo el resto de la Escritura se encarga de recordar, permanentemente, que a Dios de ninguna manera le gusta el divorcio y que Él no creó al hombre y a la mujer para que llegaran a eso, la misma escritura, en otros textos muy precisos, da cuenta que, cuando no queda otra alternativa, ya sea por diferentes motivos o por alguno muy excluyente, Dios tiene una provisión, un mecanismo, un modo que contempla el divorcio. A Él no le gusta, esto es claro y notorio. Pero llegado el caso que sea inevitable, entonces dice que se lo haga de tal y cual manera, y teniendo en cuenta tales o cuales cosas. Dios aborrece el pecado, pero llegado el momento lo perdona y lo restaura. Sin embargo, la iglesia parecería haber evaluado al divorcio como un pecado más grave que el de la blasfemia al Espíritu Santo y, que como tal deberá ser juzgado, sentenciado y ejecutado. Y a los protagonistas también.

Es notorio, además, que en todo el contexto de este libro de Malaquías, se respeta una constante de estilo. Se escribe algo globalmente, dirigido al sacerdocio; que no es solamente ministerio pastoral, como luego se nos ha enseñado en los institutos y seminarios, sino todo el pueblo de Dios, como lo dice en su Palabra. Pero al mismo tiempo, esa palabra se reparte equitativamente entre ministros y ministrados. Dios no pierde de vista su iglesia y sabe como se conduce, como se maneja hoy. Es allí, entonces, donde nos encontramos con el texto más fastidioso, para muchos, que hay en toda la Biblia:

(Malaquías 3: 8)= ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas.

(9) Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda me habéis robado. (Quiero que tenga en cuenta este principio inalterable: Hay maldición sobre aquel que, de una u otra manera, le roba a Dios algo que le pertenece. Y no estoy hablando de dinero. No al menos como cosa única y excluyente. Hablo de cualquier clase de robo. De su gloria, por ejemplo. ¿Sabía que Dios protege su gloria?)

(10) Traed todos los diezmos al alfolí, y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.

Este verso tiene cuatro connotaciones diferentes y, al mismo tiempo, complementarias entre sí. Un mismo texto, cuatro direcciones, cuatro caminos diversos y distantes, pero un mismo objetivo, una misma meta, un mismo punto de llegada.

1)= Traed todos los diezmos al alfolí. Esto es la ley. Pertenece al Antiguo Testamento y, es absolutamente cierto, no tiene consolidación en el Nuevo. Es, en todo caso, un mandamiento dirigido al pueblo, a la oveja, a la iglesia.

2)= Haya alimento en mi casa. Es más que obvio que estas seis palabras van dirigidas a los ministros, a los apacentadores, a los protectores y guías de las ovejas, que es casi como decir abiertamente: a los pastores, tal cual se los denomina hoy. Está señalando que la consecuencia lógica con los diezmos por parte del pueblo, es que tenga un alfolí pleno de alimento. De eso se trata. Si no hay alimento, no hay alfolí. Si no hay alfolí, no tiene por qué haber diezmo. Ley y principio. La ley se mueve hacia la gracia, el principio queda intacto. ¿Entiende?

3)= Probadme ahora en esto. Esto tampoco es ley, esto es un principio inamovible e inalterable. Dios les dijo, (Y aún le está diciendo a usted también) ¡Ey! ¡Sácate las dudas! ¡Pruébame en esto que te digo y vas a ver si no sale como te dije que iba a salir y recibes bendiciones hasta reventar!

4)= Abriré las ventanas de los cielos y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Por favor; no se confunda, porque esto es tan básico, tan clave, que puede cambiar para siempre el derrotero de su vida. Porque si bien está dentro de un versículo que habla algo relacionado con la ley, esto no es parte de esa ley. Esto es una promesa de Dios, con toda la identidad y la entidad que tienen las promesas del Dios viviente. Y el Nuevo Testamento, que efectivamente pone en marcha la era de la Gracia, que a su vez hace concluir la era de la Ley, no termina necesariamente con los principios o con las promesas de Dios. La Gracia reemplaza a la Ley, pero no modifica los principios básicos, ni altera la validez de las promesas.

Con ley o con gracia, un principio de Dios sigue intacto y funcionando eternamente. Con ley o con gracia, las promesas de Dios no concluyen ni se diluyen. Esto significa que: a)= Nadie puede obligarle a usted a dar su diezmo porque, efectivamente, esa obligación emanaba de una ley que la gracia dejó sin efecto. b)= Nadie, tampoco, puede impedirle que por fe usted decida tomar una promesa de Dios y hacerla efectiva en su vida, por ejemplo, dando su diezmo a aquel que considere es su alfolí, el lugar donde está SU alimento. C)= Por tanto, si tiene un alfolí real, una fuente de alimento espiritual y usted decide aceptar esta palabra, creerla y ponerla por obra, en la fe y la confianza de que esas ventanas se abrirán en prosperidad y así lleva sus diezmos, será esa promesa y no la ley la que haga que eso funcione. La gran clave está en no errar de alfolí y sembrar lo que haya que sembrar donde hay material de Dios y no de hombre.

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Condiciones del Reino

Obediencia, sujeción, sometimiento. Cualquiera que busque un poco podrá comprobar que estas tres palabras son bien bíblicas y están, efectivamente, dentro de la consideración muy particular por parte de Dios. Pero también habrá que aceptar que han sido, quizás, las palabras más bastardeadas, confundidas y manipuladas por los intereses mezquinos personales o denominacionales que lamentablemente se infiltran en la iglesia del Señor. Sin embargo, la Biblia es muy clara y, cuando habla de autoridades, indudablemente está muy lejos de referirse a gente con un cargo o un nombramiento, sino a quienes Dios realmente haya puesto allí, única manera de tener autoridad, que obviamente, tampoco en modo alguno significará un sinónimo facilista del verbo Mandar. Y de eso, precisamente, es de lo que habla el capítulo 13 de la carta a los Romanos, un texto que no son pocos, precisamente, los que muy gustosamente eliminarían de la Escritura.

(Romanos 13: 1)= Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.

En contra de lo que pueda haberse enseñado con esto, Pablo de ninguna manera sugiere que Dios pueda aprobar un gobierno corrupto, funcionarios ateos, impíos e inicuos ni legislaturas injustas o comieras. Algunas veces, sin embargo, y la historia lo muestra, en castigo por los pecados de la gente o por otras razones sólo conocidas por Dios, el Señor puede permitir que gobernantes malvados detenten el poder por un tiempo, como los profetas del Antiguo Testamento testificaron frecuentemente. Porque esa fue, es y será la labor profética por excelencia: preanunciar lo que verdaderamente Dios está haciendo, y no difundir voluntarismos en forma de consignas victoriosas y excitantes, mientras la realidad muestra un infierno cada vez más poblado por la carencia de visión de misión por nuestra parte. En teoría, quiero que entienda, Dios concede autoridad solamente para servir a fines elevados. Ahora bien; el cómo se ejerce esta autoridad, le será inequívocamente requerido a quien o quienes la hayan recibido. ¿Parece justo, no? Es justo. ¡Es que es Dios! Y Dios es justo.

(2) De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten acarrean condenación para sí mismos.

Aunque obedecer a las autoridades de este mundo parecería ser la regla general, un claro principio bíblico es que deberíamos desobedecer abiertamente si el gobierno que fuera obliga a pecar, ya que lealtad hacia Dios siempre tendrá prioridad sobre las disposiciones de cualquier autoridad humana. Pregunto: Esto que le digo, está en la Biblia? ¿Ya miró? ¿Vio que sí? Entonces ahora pregunto de nuevo: ¿Por qué será que mayoritariamente nos enseñaron esto al revés? Error. Y bueno; es lo mejor que podría pasarnos como iglesia: que hayan sido errores.

(3) Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. (En las Biblias argentinas, esas mismas sobre las cuales ponen sus manos, jurando servir a la patria con lealtad y patriotismo, la gran mayoría de los funcionarios gubernamentales, parecería no estar escrito este texto) ¿Quieres, pues, no temer a la autoridad? (Totalmente cierto; a la autoridad, no hay por qué temerle. Ahora; al que manda, eso es otra cosa totalmente diferente.) Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; (4) porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo.

Si se toma este último verso desde lo literal, se corren serios riesgos. Porque tiene literalidad, pero también tiene símbolo, tipología. Cuando funcionarios gubernamentales utilizan la fuerza para reprimir o castigar el mal, no están actuando equivocadamente. Todo lo contrario, son servidores de Dios y están haciendo bien porque están del lado de los que no delinquen. Claro que luego la degradación del hombre y sus sistemas de justicia, han alterado y trastocado todo esto hasta el punto de tornarlo muy discutible, porque normalmente y mayoritariamente han dejado de defender al limpio para reprimir al contaminado y ejercen esa misma represión para invertir los roles. Pero, si a esta Espada de la que aquí se habla se la toma como la Palabra de Dios, la cosa gira en ciento ochenta grados y las connotaciones pasan a ser muy diferentes.

En nuestra sociedad, lo que literalmente llevan la espada son las fuerzas armadas y de seguridad. Entonces, la duda que en muchas congregaciones se debate, es: ¿Pueden realmente los creyentes ser miembros de estas fuerzas? Habrá que decir que, mayoritariamente, esta discusión ya no existe y de hecho son muchos los hombres que sirven en las Fuerzas Armadas y en las diferentes policías de lunes a sábados y los domingos se arrodillan ante el Dios Todopoderoso en los templos. Sin embargo, los más pragmáticos se siguen preguntando: ¿Deben serlo? Pablo termina manifestando que, si cumplen justicieramente con sus atribuciones, son servidores de Dios porque contienen al mal. Mientras haya pecadores, harán falta, por ejemplo, policías. En tanto los hombres y mujeres no se sometan a la justicia de Dios, será necesario utilizar la fuerza para impedir los asesinatos, las violaciones, los secuestros y los robos que sufren miles de víctimas inocentes. Lo cierto es que la Biblia no obliga a los cristianos a convertirse en objetores de conciencia.

(5) Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia.

Pablo muestra aquí dos razones por las que, supuestamente, deberíamos obedecer al gobierno: 1) Por razón del castigo que el gobierno puede ejecutar en contra de quien o quienes cometan un delito. 2) Por causa de la conciencia limpia que queremos mantener delante de Dios, que ha establecido a ese gobierno y nos manda obedecerlo. Esta segunda razón significa que aún cuando no exista ninguna amenaza de ser arrestado o castigado, los cristianos deben obedecer estrictamente las previsiones legales. Esto tiene mucho que ver con lo que Salomón aconseja a sus discípulos en Eclesiastés 8:2: Te aconsejo que guardes el mandamiento del rey y la Palabra del juramento de Dios.

(6) Pues por esto pagáis también los tributos (Que se sepa; pagamos impuestos para recibir servicios, no para enriquecer corruptos.) Al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.

Tanto Pablo aquí como ya lo hiciera Jesús antes, instaron a los creyentes de su tiempo a pagar el impuesto exigido por el gobierno romano, que a decir verdad no era ni inocente ni justo en todas sus acciones. Al igual que con todos los mandamientos de Dios, debemos obedecer en esto con alegría, no a regañadientes. Cada vez que nos sintamos desalentados con la imperfección de nuestros gobiernos, o atribulados por causa de las cargas impositivas que éste nos imponga, haríamos bien en recordar que la alternativa a ello, la anarquía, es mucho peor. Pero esto, sin embargo, nos lleva a una pregunta extraída de hechos concretos y de la misma Biblia: ¿Cuándo debe, (No digo puede, digo Debe) un creyente desobedecer sin dudarlo a un gobierno civil?

No se confunda. Cuando un gobierno civil priva a la gente de sus derechos a adorar y obedecer a Dios libremente, pierde el mandato o la autoridad recibida de Dios. Entonces la desobediencia del cristiano está justificada. Hay dos casos diferentes en la Biblia. En uno, vemos que Jesús no llamó a la revolución contra Roma, aunque Roma era un cruel conquistador que oprimía a Israel. Por otro lado, los discípulos se rebelaron a cumplir una orden de no predicar ni enseñar en el nombre de Jesús. El cristiano, esto es cierto, está llamado a sufrir su gobierno todo lo posible, pero siempre que un gobierno civil nos prohiba poner en práctica aquello que Dios nos ha mandado hacer, o nos inste a hacer cosas que Dios nos ha prohibido, está justificada nuestra desobediencia. La obediencia ciega a un gobierno no es correcta y por lo demás, tampoco es bíblica; que se sepa.

(8) No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; Porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley.

Al amor es un requisito indispensable para todos los creyentes. Menospreciarlo significa directamente rebelarse contra Dios. No es este texto una traba al crédito ordenado, pero sí al gastar indiscriminadamente, irresponsablemente, sin pensar en cómo se podrá pagar la deuda que se contraiga.

(9) Porque: no adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: amarás a tu prójimo como a ti mismo.

El amor compendia la ley moral de Dios, aunque lo que sirve de síntesis no debe contradecir ningún aspecto de lo recopilado. De allí que decir que el amor por el prójimo exige quebrar de vez en cuando alguno de los mandamientos de Dios (Como en una situación límite) es malinterpretar la Escritura. Una cosa es cuando todo funciona aceitadamente, tranquilamente, sin sombras de incertidumbres y, otra cosa muy diferente, es cuando llega la crisis, cuando las circunstancias nos imponen jugarnos el todo por el todo sin detenernos a justipreciar si eso va a convenirnos o no.

(10) El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.

Esto, quiero que lo entienda muy bien, tiene que ver con lo que el propio Jesús dijo una y otra vez y que todavía muchos de nosotros, o bien no hemos entendido bien, o bien lo hemos entendido y hemos decidido que es antiguo y no vale la pena respetarlo hoy. Él se lo dijo con claridad a los escribas y fariseos, conforme a lo rescata Mateo en su evangelio en 22:37-40: Jesús le dijo: amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma y con toda tu mente; (Esto es de un modo racional, porque al hablar del corazón, el alma y la mente, está aludiendo a que racionalmente usted decida amar a ese Dios al cual no puede ver y en el que tiene simplemente que creer) Este es el primero y grande mandamiento. (Atención con lo que acaba de decir. Dice que este es el PRIMER y GRANDE mandamiento. No es una simple sugerencia o un consejo de amigos) Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. (Pregunto: ¿Ha conseguido usted llegar a este nivel en el ámbito espiritual? ¿Puede amar a su vecino mucho más de lo que se ama a usted mismo? Y cuidado; no hablo de ese vecino bonachón, que le suele hacer favores, que se porta bien con usted y que le estima; hablo del otro, del que ni le saluda y que, cuando se ofrece la ocasión, se burla de usted o le confronta simplemente porque usted es un hombre que va a una iglesia) De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. (Así de simple. Dice que si usted tiene claros estos dos mandamientos y los ha incorporado efectivamente a su vida, recién allí está alineado con su propósito y su voluntad. ¿Y si no? Sencillo. Si no, NO.)

(11) Y esto, conociendo el tiempo, que ya es hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. (¿Está bien claro, hermano escéptico que todavía duda al respecto?)

(12) La noche está avanzada, y se acerca el día. (No sé si entiende que está hablando de oscuridades y de luces, no?) Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, (¡Se lo dije!) Y vistámonos las armas de la luz.

(13) Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, (¿A qué recién descubres que la glotonería es un pecado de similar identidad que la borrachera?) No en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, (14) sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne. (Suficiente con el “siento hacer esto o aquello” o bien “no siento hacer esto o aquello”. Basta. ¿Se ha convertido usted de verdad? Entonces usted ya no siente, usted cree y además obedece.)

Este capítulo de esta carta tiene un valor moral y doctrinal mucho mayor de lo que en un principio se ha contemplado. No he oído nunca a alguien predicarlo en su contexto total y global; sólo he escuchado referencias parciales a determinados pasajes. Pasajes, dicho sea de paso, que si son tomados fuera del contexto general, aunque aporten elementos importantes para nuestras vidas, no alcanzarían la dimensión espiritual que tiene si se lo mira y escudriña en toda su amplitud.

Lo primero que hay que tener en cuenta para no equivocarnos feo con los parcialismos retaceados, es a quien va dirigida esta carta. En 1:7 dice que es A todos los que están en Roma. (¡Ah, a todos!) Amados de Dios. (Y bueno… Dios ama a todos por igual, no?) Llamados a ser santos. (Aquí se esclarece la cosa. No es a toda la gente que vive en Roma, es sólo a los llamados a ser santos. Y si bien Dios quiere que toda su creación sea gente santa, (entendamos, esto es: gente consagrada, separada, apartada para Él) sólo puede ejercer ese llamado para con aquellos que han aceptado que Él sea su Señor y su guía. El mundo que ignora o desprecia a Dios, muy difícilmente oirá su llamado. Conclusión: la carta de Pablo está dirigida a los creyentes romanos, a la iglesia de Roma y, cualquier símbolo, tipología o mensaje para hoy, tendrá obviamente la misma calidad de destinatarios: los creyentes, la iglesia.

Por lo tanto, los primeros cinco versos de este capítulo, hablan de la sujeción y la obediencia, por parte del creyente, para con las autoridades seculares. De ninguna manera tiene que ver, (Aunque así se lo haya enseñado muchas veces) con las autoridades eclesiásticas. ¿Por qué? Por una sencilla razón: a las autoridades seculares, o bien las elige la gente mediante mecanismos democráticos, o bien acceden a ese poder por otras diferentes vías. Es natural que, siendo de esta manera, las probabilidades de errores y fracasos son amplias. Entonces, lo que esta palabra te dice, es que es allí donde el creyente, a pesar de los errores o los fracasos, debe sujetarse en el sentido de no convertirse en un subversivo, en un guerrillero revolucionario porque no es esa sumisión. Las autoridades de la iglesia, en cambio, se supone que son levantados por Dios para eso, de allí que no sea necesario hablar de obediencia porque ningún creyente dejaría de obedecer algo que viene de Dios.

¡Pero hermano! ¡Usted sabe muy bien que no es eso lo que sucede más a menudo! Sí, lo sé, y creo que también sé las razones, el motivo. Eso sucede, a veces, porque los que se presentan en una congregación como creyentes, en realidad no lo son. Apenas han logrado, con una serie de actitudes, gestos, modismos y rutinas evangélicas, transformarse en miembros legales de esa congregación. Pero creyente, es otra cosa. Un creyente jamás va a poner en duda lo que viene de Dios y jamás se le pasaría por la cabeza no obedecerle. Pero también sucede porque muchas autoridades de la iglesia de Dios no han sido levantadas por Dios y, por lo tanto, no hablan su idioma, no cumplen su propósito y no hacen su voluntad. Sobre esto, la Biblia habla bastante, aunque no en este texto. ¿Y qué deberá hacer un creyente ante una autoridad eclesiástica que no ha sido puesta allí por el Señor? A mí me enseñaron que debemos sujetarnos igual.

No sé, yo no pienso de ninguna manera en ir en contra de lo que quizás a usted también le enseñaron igual conjuntamente con las tres cuartas partes del planeta creyente, pero le voy a decir algo: fíjese por favor el comportamiento de Jesús para con el imperio romano (Que eran las autoridades seculares de su tiempo) y para con los escribas y los fariseos (Que eran las autoridades eclesiásticas de su tiempo). Si se toma el trabajo de estudiar qué les dijo a cada uno y cómo se condujo con ellos, va a ver, primero, el cumplimiento de esta palabra de Romanos 13 y, en segundo orden, una definida actitud de autoridad divina, que dicho sea de paso, es la misma que tiene usted, hoy.

Los versos del 6 al 8 dejan algunos conceptos que, para estos tiempos, parecen directamente una locura. Sobre todo en países en gran crisis, como el nuestro. Dice que tenemos que pagar todo lo que debemos. Y añade, como para no permitir que nos hagamos los distraídos, que eso no incluye tributos, impuestos, respeto y honra. Aquí, la iglesia en sus diferentes estratos, ha interpretado esto de manera muy distinta. La rutina económica actual le ha otorgado a ese “no debáis”, una interpretación muy reducida y simbólica. Ya que, aseguran, “hoy son otros los tiempos y las necesidades, y esa palabra ya no puede adaptarse”. Una barbaridad. Claro; eso es para una sociedad que depende del mercado, pero lo que aquí está escrito es para un pueblo que depende del sustento de Dios y no de ningún mercado. ¡Pero es que Dios no va a transgredir las reglas de un mercado, hermano! Es cierto. Dios no transgrede ninguna regla, pero santa. Pero si se trata de reglas mentirosas, falsas y corruptas, no tengas ninguna duda que la va a hacer pomada. Ah, y junto con ella, a todo lo que se le haya pegado. Y a esto, si usted quiere, le puede sumar la actitud de los cientos o miles de empresarios que se dicen cristianos, que en lugar de pagar sueldos como corresponde, lo hacen con sublimes “ofrendas de amor” que le sirven, en todo caso, para evadir impuestos. Y pretenden ser bendecidos en sus actividades porque permiten que otros hermanos coman. Una vez más, se elige depender del mercado y no de Dios. El resultado está a la vista.

Los versos 9 y 10 hablan del amor. Y cuando la Biblia habla del amor, las hermanas mujeres, y esencialmente las más mayorcitas, entrecierran sus ojos, ponen cara de ensueño, se vuelven muy románticas y enternecidas y lo ven todo desde la óptica del color de rosa. Fíjese que esto no sería ni malo ni negativo, al contrario, si se estuviera hablando de PHILEO, que es la palabra que tiene que ver con esta clase de amor, pero resulta ser que este texto habla de ÁGAPE, que no se traduce como ese amor romántico, sentimental y emotivo que nosotros conocemos, sino como el “Carácter interno del miembro del reino de Dios”. Note que de este modo sí encaja el concepto de que, a partir del amor, del ÁGAPE, del carácter interno de miembro del reino de Dios, puedan dejarse de lado, sin problemas, tentaciones tales como: el adulterio, los homicidios, los robos, las mentiras o la avaricia, ya que nos da la medida de quienes somos en Cristo, algo que no siempre los creyentes hemos tenido demasiado en claro.

Dice el verso 11 que es hora de levantarnos del sueño ¿Qué sueño? ¿Estará hablando de los clásicos hermanos que tanto en cultos matinales como vespertinos se bancan aceptablemente la alabanza, la adoración, las lecturas, los anuncios, las poesías y hasta el levantamiento de la ofrenda, pero que ni bien empieza el mensaje se quedan dormidos? No. Este sueño puede tener dos motivos: 1) Que el predicador sea muy pobre en palabra, unción y presencia y trate de cumplir haciendo discursos humanistas. 2) Que un demonio, al cual se le ha dado entrada, esté haciendo de las suyas produciendo bloqueos mentales en cada uno de los que están vulnerables.

Sin embargo, el sueño del que se habla aquí, es otro. Está hablando del sueño en el que la iglesia parecería estar inmersa en la actualidad. Quieta, inmóvil y dormida dentro de las cuatro paredes de cada uno de sus templos, congraciándose consigo mismo mientras afuera se está viniendo todo abajo. Tiene que ver con una actitud, con la actitud que deja en evidencia el texto de 1 Corintios 7:29-30, donde dice: El tiempo es corto; resta, pues, que los que tienen esposa sean como si no la tuviesen; y los que lloran, como si no llorasen; y los que se alegran, como si no se alegrasen; y los que compran, como si no poseyesen. Es decir que lo que te está señalando es que falta poco tiempo y no se puede desperdiciar dándole prioridad a lo ritual por sobre lo real.

Debemos velar. Eso es lo que dice la Palabra en muchos textos. Y velar, es: vigilar, estar a la expectativa. Y, fundamentalmente, creer. ¡Pero eso es sabido, hermano! Será, pero mire lo que Pablo le escribía a los Corintios en su primera carta 15:34: Velad debidamente, (Lo dicho) y no pequéis: (¡Esto parecería innecesario decirlo, no?) Porque algunos no conocen a Dios; (¿Alguno del mundo? No me parece que sea del mundo, mira:) Y para vergüenza vuestra lo digo. (¿Qué es lo que produciría vergüenza en la iglesia? ¿Qué la gente del mundo incrédulo no conozca a Dios o que no lo conozca gente que viene a la iglesia?) Pero Pablo lo remata en Efesios 5:14, cuando dentro de las recomendaciones de andar en la luz, les dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo.

Pero mucho más llamativa aún, tratándose de una carta pastoral interna, es la advertencia que en el verso 12 nos insta a desechar las obras de las tinieblas. ¿Hace falta, realmente, que se le recomiende eso a la iglesia? Es evidente que sí. Yo ya aprendí que Pablo jamás escribió cosas por puro gusto o, como lo haría un periodista gráfico de un diario o una revista, “para llenar espacios”. Porque Pablo era un apóstol, no un periodista. Una explicación la encontramos en 1 Juan 2:8-9, cuando el otro apóstol, escribe: …Porque las tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya alumbra. El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas. ¿Creo que está claro, no?

Entonces va a tener que soportar, en este exacto momento y en este preciso lugar del tiempo espiritual, la pregunta fastidiosa y confrontativa elaborada para su bendición: ¿Cómo se lleva con sus hermanos? Y, por si quedaran dudas, el verso 13 da cuenta de algunas otras cosas dignas de tener muy en cuenta, tales como: glotonerías, (Y tengo que repetirlo: ¿Esta no parece una obra de las tinieblas demasiado difundida o predicada, no es así?) Borracheras, lujurias, (Como será esta que podría infiltrarse hasta en la ornamentación del templo) lascivia, (Esta sí que bate todos los records de pecado en las congregaciones) contiendas y envidias (¿Por qué el pastor siempre invita a orar en el frente a ese hermano y a mí nunca?)

Y, finalmente, el último verso de este capítulo, habla de no proveer para los deseos de la carne. ¡Qué amplio que es esto!, ¿Verdad? Vemos que Pablo insiste en una norma moral elevada de conducta, teniendo especialmente en cuenta la proximidad del regreso del Señor, cuando habrá de consumarse nuestra salvación. El camino de la excelencia moral, tiene dos vías. La positiva: debemos vestirnos del Señor Jesucristo, someternos a su voluntad, aceptar sus normas morales, vivir en un constante compañerismo con Él y depender de su fuerza. La negativa: no debemos hacer provisión para los deseos de la carne, sus reclamos y apetitos. ¿Y qué es proveer? La palabra PRONOIA, y significa: planear anticipadamente, prevención, presentir, plan premeditado, hacer preparación para; se deriva de las palabras PRO, que se traduce ANTES, y NOEO, que quiere decir PENSAR o CONTEMPLAR. Pablo les prohibió de alguna manera a sus lectores hacer preparación para la gratificación de sus deseos carnales.

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Una cuestión de carácter

Si tuviéramos que resumir en una palabra el estado íntimo de la iglesia hoy, ya de pleno en el siglo veintiuno, dentro del Tercer Milenio también llamado “tercer día de Dios”, esa palabra sería: DESENCANTO.

Este desencanto no sólo tiene que ver con la multitudinaria organización humana llamada iglesia, sino que también se percibe en la faz individual, personal y familiar de quienes la integran.

Apenas una minoría, – grande, porque grande es el escenario global -, está resistiendo en fe los embates seculares y satánicos de este tiempo. Y no lo hace porque sean gente muy especial, privilegiados jerárquicos o expertos en teología. Lo hacen porque han podido llegar al verdadero epicentro del evangelio que es la muerte de la carnalidad y la sujeción del alma y sus emociones al poder maravilloso y divino del Espíritu Santo.

Desde el capítulo 15 del evangelio de Juan, aquí quiero llevarle a usted una palabra que no sólo servirá de aliento, sino también de corrección, de sustento celestial, para poder ver en el medio de la oscuridad de la noche, los tesoros escondidos de Dios.

(Juan 15: 1)= Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.

La expresión Yo Soy, en Jesús, contiene autoridad y poder. Recuerde que cuando le preguntaron quién era Jesús los que venían a arrestarlo, Él la pronunció y determinó con ello que todos se fueran de cabeza al suelo como impactados por un mazazo. Aquí la utiliza por séptima vez en este evangelio para autoproclamarse como la vid verdadera, real, genuina. ¿Por qué lo hizo? Porque Dios, antes, había comparado a Israel con un viñedo y Él necesitaba hacer saber que en su persona estaba lo genuino. Hay una escritura que respalda lo que digo. Analicémosla.

Isaías 5: 1-7 = Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado a su viña. Tenía mi amado una viña en la ladera fértil. Es obvio que el “amado” representa a Jehová en la poética prosa de Isaías, en tanto que la viña lo hace con Israel y Judá. La había cercado y despedregado y plantado de vides escogidas; había edificado en medio de ella una torre, y hecho también en ella un lagar; y esperaba que diese uvas, y dio uvas silvestres. Al decir “vides escogidas”, Dios estaba diciendo que esperaba que Israel y Judá fuesen un pueblo obediente, santo y dispuesto a dar testimonio de su fe. Ahora, pues, vecinos de Jerusalén y varones de Judá, juzgad ahora entre mí y mi viña. ¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo, esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres? Quiero que recuerde que una uva silvestre es una uva salvaje, que no tiene sabor dulce sino agrio, y que no sirve para nada más que lo decorativo. La gente, allí, produjo frutos de engaño, injusticia e idolatría, en lugar de dar testimonio a las naciones vecinas; y ello a pesar del amor y las bendiciones de Dios. ¡Igual que hoy! Os mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña; le quitaré su vallado, Esto es su cobertura. Y será consumida; aportillaré su cerca, y será hollada. Esto habla de juicio de Dios. Recuerde que la palabra JUICIO, es la palabra MERISMOS, y no significa de ninguna manera “Los voy a liquidar a todos”, sino: “Vengo a separar lo verdadero de lo falso”. Haré que quede desierta: Que es vacía, hueca. No será podada, Esto es: corregida. Ni cavada. Esto quiere decir: Atendida. Y crecerán el cardo y las espinas. Aquí está hablando de la cizaña. Y aún a las nubes mandaré que no derramen lluvia, Que es bendición, sobre ella. Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, De Juiciosidad, Y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor. Estas últimas palabras que no parecen ajustarse demasiado al contexto fueron puestas por una razón poética por Isaías, ya que juicio, vileza, justicia y clamor, en el idioma hebreo, tienen una rima casi perfecta. Seguimos con Juan.

(2) Todo pámpano que en mí no lleva fruto, (Le está diciendo que le interesa lo que Él pueda hacer usándole a usted como canal, no lo que usted pueda hacer por las suyas, por mejor intencionado, espiritual y teológico que sea) lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.

(3) Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. (Sobre este punto, Pablo hará referencia en su carta a la iglesia de Efeso, cuando en el capítulo 5 y versos 25 y 26, ordena a los maridos amar a sus esposas como Cristo amó a la iglesia. Y, dice, se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra.

(4) Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. (En su primera carta, Juan acota que permanecer en él, es andar como él anduvo.)

(5) Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; (Cuidado que el pámpano se nutre de la vid, o se seca) el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. (¡Es exactamente lo que le dije!)

(6) El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; (Esto también confirma lo que le he dicho) y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.

(7) Si permanecéis en mí, (Es decir: si anda usted sin pecado, en santidad e integridad, como yo anduve) y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

Esta es una de las promesas inmutables más maravillosas que nosotros en nuestra inmadurez, hemos tomado parcialmente. Aseguramos desde los púlpitos a todos los que nos oyen que si pedimos lo que queremos, nos será hecho con seguridad. Y es así. Pero la realidad nos muestra que muchos se lo pasan pidiendo cosas legítimas que desean y no sucede absolutamente nada. ¿Por qué? Porque dejamos de lado la primera parte: Si permanecemos en él y encarnamos su palabra. Por eso es que muchos no tienen respuesta. Dios jamás transgrede sus propias leyes.

(8) En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. (No es usted discípulo porque no falta a ninguna reunión en su iglesia. Eso es, digamos, la parte formal, extrema de la cuestión. Usted es discípulo si lleva mucho fruto. Ah, ¿Convertidos? ¿Hijos espirituales? No. Esos no son frutos, esos son consecuencias del fruto. ¿Y cuál es el fruto, entonces? ÁGAPE. Ahora se lo cuento.

(9) Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor.

La palabra que se traduce como “amor” en este texto, es la palabra ÁGAPE. Nosotros, en nuestra muy particular, sistemática y estructurada manera de enseñar y aprender, hemos asegurado durante años que ÁGAPE, es traducción de lo que decimos “Amor de Dios”, diferenciándolo de PHILEO, que es el amor humano, fraternal, carnal, almático. No es una mentira, desde luego, pero no es la verdad exacta. ÁGAPE, en realidad, tiene una traducción mucho más amplia que se ha perdido en los vericuetos del idioma castellano. Lo que por muchos años hemos interpretado como amor entre hermanos en Cristo y al prójimo, no es tan así. Eso es más PHILEO que ÁGAPE, ya que esto se traduce más específicamente como CARÁCTER, INTEGRIDAD. Por eso es que Jesús agrega:

(10) Si guardareis (Respetareis) mis mandamientos, (Los de Jesús, que van más allá de los clásicos, antiguos y tradicionales de Moisés) permaneceréis en mi amor. (En mi ÁGAPE. En mi carácter, en mi integridad de varón perfecto. Varón, Varona, no hay acepción) así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, (Aquí sí habla de aquellos diez) y permanezco… en su carácter e integridad.

¿A usted nunca le llamó la atención ese texto que dice que el perfecto amor echa fuera todo temor? ¿Nunca se preguntó, aún en la máxima intimidad para no ser avergonzado por sus antiguos maestros, cómo podía ser que el amor sacara afuera al temor, si eso en la práctica a usted no le funcionaba en absoluto? Es que lo que en realidad echa afuera al temor de un soberano puntapié es el tener el mismo carácter y la misma integridad de Cristo, no un poquito de algo emotivo y sensibilizado llamado amor. Que no está mal ni es negativo, pero que no tiene nada que ver con esto. Si tiene esto de Cristo en usted, ¿Quién podrá estar en contra suyo?

(11) Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.

(12) Este es mi mandamiento: (Jesús está diciendo: Cuidado que lo que le voy a decir ahora es clave) que os améis unos a otros. (Y aquí sí habla de PHILEO, de amor fraternal. Esta debe ser una de las doscientos cincuenta mil variaciones que los traductores de la revisión 1960 de Reina Valera han reconocido recientemente. No dicen errores, dicen variaciones.) como yo os he amado (¿Cuándo? Desde antes de la fundación del mundo, no desde que usted se convirtió o desde que comenzó a trabajar de ujier)

Atención con esto: si según declara Jesús, este mandamiento es clave, su desobediencia lo transforma, por una simple cuestión de lógica, en un pecado también clave. Pregunta y auto pregunta: ¿Nos estamos amando los unos a los otros de la misma manera que Él nos amó?

(13) Nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos.

Aquí continúa hablando de PHILEO. Estas enseñanzas sobre ÁGAPE y PHILEO se realizan solamente en los seminarios e institutos, pero es tremenda su ignorancia para el pueblo en general. ¿No le cambia radicalmente el sentido a muchos versículos aprendidos deficientemente por años?

Aquí Jesús está aglutinando todos los deberes y, – esencialmente -, lo que debe guiar a sus discípulos. Recuerde que cuando se habla de discípulos, siempre se refiere a toda la gente que recogió sus enseñanzas, no necesariamente a los doce, a los que ha categorizado como apóstoles, que es como decir ENVIADOS. De una manera muy sencilla, esta declaración establece lo que debe ser prioritario para nosotros y la senda que debemos seguir.

1)= Nuestra prioridad es amarnos los unos a los otros, sin evaluar merecimientos, porque sí. Porque el Padre lo demanda a sus hijos y sus hijos, – si lo son -, siempre obedecerán al Padre.

2)= Nuestra senda es amar como Cristo nos amó, poniendo su vida (Y no habla de cuestiones físicas, sino de consagración máxima) por sus amigos. Mas adelante, usted va a saber por qué dice “amigos”. Jesús dejó lo que se podría determinar como “confort” para la época, que lo tenía, porque su padre no era un plebeyo total, tenía un oficio, para hacer lo que tenía que hacer. La enseñanza del “Jesusito”, pobrecillo, menesteroso y medio muerto de hambre, es parte de la llamada “teología de la pobreza”, que no cabe aquí señalar quien la implementó. Lo único que sí cabe es puntualizar que la Biblia jamás dijo eso. Dejó el gozo y hasta la adoración del cielo para llevar sobre sí los pecados de la humanidad. Soportó el dolor de los azotes como si los hubiera recibido usted o yo, los clavos en las manos, la lanza en el costado, la corona de espinas sobre su cabeza, lo que si lo mira con atención le va a proporcionar la auténtica y real medida de la calidad de su amor.

Descubrimos su amor, vemos su manera de amar y al mismo tiempo, somos llamados a sobrellevar los pecados de otras personas (No a juzgarlos) el dolor que se nos impone (Sin apelar a la “queja-banza”) los golpes que nos propinan (No necesariamente físicos) las crueldades y el trato impropio del que nos hacen objeto. ¿Imposible? Sí. Para la naturaleza humana, sí. Pero como nuevos templos del Espíritu Santo, podemos pedir y recibir la gracia y el poder, (Porque es poder) de amar tal como Jesús amó. No es una canción de culto de domingo: ES VERDAD.

(14) Vosotros sois mis amigos (Ahora le está hablando a usted, no a aquellos) si hacéis lo que yo os mando. (Obediencia a Él y a todo quien esté EN ÉL, no necesariamente a títulos, cargos, jerarquías o posiciones fruto de componendas humanas o religiosas.)

(15) Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su Señor, pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.

La terminología de siervo-maestro y del hijo-padre, describe de una forma vívida la relación íntima que debe existir entre los creyentes. Cristo y el Padre. Pero ninguna tiene un sentido tan profundo como la que utilizó Jesús al llamar a sus discípulos “amigos”, porque en ella encierra identificación y amor.

Muchos se enorgullecen de autoproclamarse “siervos de Dios”. Nadie dice que esto esté mal, pero convengamos que a la luz de la Palabra, la categoría de Siervo es transitiva. Ningún siervo es informado de los negocios de su amo y, el día que este se muere, no reciben herencia alguna. Sólo serán transferidos a otro amo. El paso siguiente: “Amigo”, es diferente. Empieza a compartir cosas y a ser integrado en todo. Pero tampoco recibe herencia. Ahora: el que sí hereda es el que conforma la categoría máxima del reino de Dios: su Hijo. Este es el objetivo principal de todo creyente. Negociar por menos, es sencillamente desobedecer o perecer por falta de conocimiento.

(16) No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, (Esto significa que cuando alguien hace una decisión por Cristo, no quiere decir que lo ha elegido, sino que acepta la elección que Cristo hizo) y os he puesto (…Para ir a un templo un día domingo, cantar diez canciones no siempre ungidas, dar una ofrenda no siempre con corazón alegre y no siempre generosa, escuchar algunos anuncios con los que generalmente no estamos del todo de acuerdo y oír luego algo que dice ser mensaje, pero que en muchas ocasiones no pasa de ser “un discurso acerca de Dios”, que como usted sabe, es la traducción literal y exacta de la palabra Teología, y luego regresar a casa hasta el próximo domingo? ¿Para eso nos habrá puesto? No.) Os he puesto para que vayáis (Atención que dice “vayáis”, no que usted espere sentado a que alguien entre al templo) y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; (Y haciendo todo esto, entonces sí, y no de ninguna otra manera que se nos quiera inducir, lo que sigue:) para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, Él os lo dé.

(17) Esto os mando: que os améis unos a otros.

(18) Si el mundo os aborrece, (Aquí la palabra MUNDO es la palabra COSMOS, y más que un lugar geográfico, está hablando de un SISTEMA. Que muy bien puede ser económico, político, social, cultural y, naturalmente: religioso, pero mundano, incrédulo, secular y ateo.) si el sistema os aborrece, (Aborrecer, entre otras acepciones, habla de discriminar, marginar, rechazar) sabed que a mí me ha rechazado primero antes que a vosotros (En su primera carta, Juan agrega que no debemos extrañarnos, asombrarnos y mucho menos preocuparnos si esto sucede.)

(19) Si fuerais del sistema, el sistema amaría lo suyo: (Esto es verdad. Tanto en las clases políticas, como económicas o sociales se unen y protegen entre sí, mientras nosotros, la iglesia, el cuerpo de Cristo, vivimos enredados en discusiones interdenominacionales, teológicas u otras que nos dividen y nos separan) pero porque no sois de este sistema, porque antes yo os elegí y los saqué de ese sistema, por eso el sistema os rechaza, discrimina y margina. (Está claro. La vida de cualquier creyente en el marco social, pasa por esto. Hablo de creyente genuino, porque hay otros que no son marginados ni rechazados, sino más bien que son aceptados e integrados, porque se trata de gente que, con tal de ser aceptados y sobrevivir, dejan de lado la voluntad de Dios y se someten al sistema mundano, pervirtiéndose de tal manera que terminan por introducirlo en la iglesia si están en posiciones de liderazgo, y se convierten así en cizaña, que aunque parezca falto de amor, dice la Biblia que estará par ser echada al fuego y no para ser restaurada. Dios es amor y yo, como hijo suyo, también soy todo amor. Pero no puedo sobrepasar la bondad y el amor de Dios pretendiendo restaurar la cizaña simplemente porque mi Padre dijo que se quema. Pero atención: cizaña no es incrédulo, ateo, ignorante o pecador. Cizaña es supuesto creyente, miembro de una congregación, que por no confiar en la palabra se entregó mansamente a la perdición eterna para proteger estos minúsculos ochenta o noventa años de vida terrena con sus pseudos comodidades y placeres.)

(20) Acordaos de la palabra que yo os he dicho: el siervo no es mayor que su señor. (Jesús alude aquí lo dicho en Mateo 10:24, cuando hablando de las persecuciones venideras, les da a entender que el hecho de que su propio maestro haya sufrido rechazo y persecuciones, debe alentar a los discípulos cuando les suceda lo mismo, no desalentarlos) si a mi me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; (No se trata de buscar el sufrimiento para estar más cerca de Dios. No se trata de ser un irresponsable inestable y, cuando las cosas andan mal, justificarse con que nos persiguen porque somos cristianos. Se trata de que, cuando llega la persecución, (Generalmente dentro de la iglesia) por causa de predicar la misma palabra de Cristo, en lugar de sacarle el cuerpo y negociar con los religiosos, nos hagamos fuertes en esta promesa, sabiendo que en ella hay victoria y glorificación del Padre) si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.

(21) Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, (Esto le enseña a usted que el nombre de Jesucristo de Nazaret tiene poder. Tanto para el creyente que deberá tomarlo para vencer toda circunstancia terrena o espiritual, como para el mundo ateo, que sin saber por qué optará por ignorarlo, ridiculizarlo, odiarlo y, en cada situación que se presente, oponerse ferozmente a él. No hay terreno neutro ni zonas grises en el mundo del espíritu; el que con Él no recoge, desparrama) porque no conocen al que me ha enviado (La sociedad secular cree en Dios. Desde su interior surge esa convicción y comienza, casi inconscientemente, a buscarlo. El problema es que cuando llega a las iglesias, cualquiera de ellas que sean, antes de encontrar al Dios que busca, encuentra una serie de intereses humanos que, a veces, hasta no deja tiempo para hablar del Dios en el nombre del cual se reúnen. Entonces deciden que eso es una ridiculez, que todo es una avivada, un fraude, un gran negocio y vira hacia el ocultismo, porque nadie le enseñó que no todo lo sobrenatural es Dios. Mucho es el mundo que no conoce al que envió a Cristo, pero mucha es la iglesia que, actividades religiosas más o menos, en realidad, tampoco le conoce)

(22) Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; (En esta situación están los millones que todavía no oyeron hablar de Cristo, pero no los que oyeron y decidieron no creer o no obedecer, aún haciendo como que creen) pero ahora no tienen excusa por su pecado.

Satanás trabaja para que el hombre, (Personas que van a iglesias incluidas), piense que el pecado no es tan grave como Dios dice que es y que el infierno, después de todo, no es más que una burda amenaza que se esgrime para que la gente se refugie en una iglesia. Una enorme mentira creída por más gente de la que uno puede suponer. Pero el creyente genuino tiene suficientes elementos para saber con certeza que, si como dice la humanidad, el infierno no existe o, si existe, no es tan malo como se lo pinta desde la Biblia, ¿Para qué murió Jesús en la cruz? ¿Tal vez porque tenía que inventar una religión más? No hay que ser demasiado inteligente para detectar la verdad por sobre la mentira.

(23) El que me aborrece (Discrimina, margina, rechaza) a mí, también a mi Padre aborrece. (Hay muchas religiones autodenominadas “cristianas”, que hacen todo el énfasis en Dios, que casi no mencionan a Jesucristo, o lo admiten como un gran maestro o un profeta, pero no como el unigénito del Padre, y ni hablar del Espíritu Santo, al cual directamente no conocen. ¿Cristianos, hermano? ¡Sí, cristianos! ¡Qué ingenua que suele ser la gente que cree ser muy inteligente! Aborrecedores de Dios.)

(24) Si yo no hubiese hecho entre ellos obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; pero ahora han visto y han aborrecido a mí y a mi Padre.

(25) Pero esto es para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: Sin causa me aborrecieron.

Jesús les menciona lo que el Salmo 35:19 señala cuando dice: No se alegren de mí los que sin causa son mis enemigos, no los que me aborrecen sin causa guiñen el ojo. ¿Le parece injusto, verdad? Tanto como se corrobora en el Salmo 69:4: Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; se han hecho poderosos mis enemigos, los que me destruyen sin saber por qué. ¿Y he de pagar lo que no robé? La sociedad secular atea es hostil hacia Cristo y hacia sus seguidores, simplemente porque los estándares cristianos están en oposición con los del mundo. “- ¡Pero hermano! ¡Conozco a mucha gente que todo el mundo sabe que va a la iglesia y sin embargo no los marginan! Es cierto. Pero yo le estoy hablando de seguidores de Cristo, no de gente que se junta en reuniones domingueras en cualquiera de los templos del planeta. ¿Y no es lo mismo? No. No siempre es lo mismo. Trigo sí, cizaña no. Y están juntos, ¿Eh? Tanto que podemos confundirlos si no tenemos discernimiento.

(26) Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.

Primero: el Espíritu santo viene de Dios, no de un hombre por la imposición de manos como muchos creyeron y otros enseñaron. Segundo: CONSOLADOR es la palabra PARAKLETOS, y es un término conformado por dos vocablos: PARA, que significa “junto a” y KALEO, que se traduce “llamar”. De ahí surge el concepto: “Llamado para estar a nuestro lado”. La palabra identifica a un intercesor, confortador, ayudador, abogado, consejero. Tanto es así que en la literatura no bíblica, PARAKLETOS designaba a un abogado que acude a la corte en representación de otro. El Espíritu Santo, sin dudas, guía a los creyentes a una mayor comprensión de las verdades del evangelio. Además de una ayuda y una guía, da la fortaleza para soportar la hostilidad de los sistemas humanos.

El problema mayor, hoy día, está en que hay una gran porción de liderazgo que ha adquirido tanta experiencia en el manejo de una iglesia que cada vez menos, muchos, casi nunca, otros, y absolutamente nunca, otros tantos, buscan guía del Espíritu Santo porque entienden que su propia sabiduría puede arreglar cualquier desarreglo. Es más; hay iglesias (Y de las importantes, eh?) que tienen las cosas tan bien organizadas, todo funciona tan aceitadamente y con tanta corrección y ajuste, que si un día Dios decide tomarse vacaciones por tres meses, ni cuenta se dan. ¿Para qué podrían necesitar la presencia de Dios en el culto si tienen buena música, muchos proyectos, un fuerte equipo evangelístico, un par de misioneros sostenidos, una buena ofrenda y un predicador de lujo? En todo caso, ¡Que Dios vaya a ayudar a esos pobres pastorcitos de iglesias pequeñas de veinte miembros!

(27) Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio.

Hay cuatro puntos finales que se desprenden de este capítulo del evangelio de Juan. Cuatro factores que no están puestos en este orden porque sí, sino porque Dios es el mejor redactor conocido, ya que hace que sus ungidos coloquen las cosas en el orden encadenado que corresponde y que lleva a ir sumándolas unas con otras. Ni un punto, ni una coma, en la Biblia, están porque sí. A veces, (Lo hemos demostrado más de una vez), una coma mal interpretada o ignorada, cambia sustancialmente el sentido de lo escrito.

UNO: Hasta el verso 8, se habla del verdadero vino. Todos sabemos que el vino es símbolo, tipología de la revelación. Vino nuevo en odres nuevos. Esto es: revelación fresca en corazones abiertos y dispuestos a recibir. Cuando nuestro entendimiento se abre por la revelación y el toque conmovedor del Espíritu Santo entra en nuestra trinidad viviente, (Espíritu, alma y cuerpo) ¿Adónde nos lleva? Pues al segundo punto.

DOS: Desde el verso 9 y hasta el 17, se nos habla del amor y del gozo perfecto. Recuerde que en parte nos habla del amor PHILEO, el fraternal, el emocional, el almático, ese que los seres humanos entendemos tanto; y que en parte nos habla del amor ÁGAPE, que como quedó dicho se refiere a una simple y no tan simple cuestión de carácter. La suma de revelación aceptada, creída y puesta por obra, amor Phileo y amor Ágape, da lugar al Gozo, un artículo que hoy por hoy es bastante escaso en nuestras congregaciones. Pero hay más: Esa suma de revelación divina, amor, carácter genuino y gozo, lo prepara a usted para resistir el punto tercero.

TRES: Desde el verso 18 hasta el 25, se nos habla del aborrecimiento por parte del mundo. Esto nos enseña que no somos espadachines de la Edad Media puestos en el planeta para luchar por la justicia, ya que eso nos impide manejarnos en el mundo donde más fuertes somos, el del Espíritu, y lo que conseguimos es llevar la pelea al terreno donde más fuertes son nuestros enemigos, el terreno de la ausencia de revelación, de la carencia absoluta del amor Phileo, de la negación del amor Ágape, o sea el carácter y la integridad de Cristo, que jamás le dio una estocada ni una cuchillada a nadie y, finalmente, caemos en el pozo de la angustia, el odio, el resentimiento y la amargura que termina por apagarnos el gozo tan duramente logrado. Queda el último punto que, obviamente, es una consecuencia de lo anterior.

CUATRO: Los últimos dos versos nos hablan de la persecución venidera. Ya nos estamos viendo expulsados de nuestros trabajos, de las escuelas, de los clubes y hasta de las plazas y las calles. Nadie sabe con certeza si esto podrá ocurrir así o no, tal como sucede en el mundo musulmán o budista. Lo que sí se puede asegurar, porque Él dice que así va a ser, es que la persecución sobrevendrá y que es muy probable, que la experimentemos primero dentro de la iglesia que fuera. No te olvides que al diablo no le molesta un hombrecillo que un domingo por la tarde camina con su Biblia debajo del brazo a un templo. Le molesta aquel que ora sin cesar, que ayuna, que alaba y que predica, cuando puede y donde sea, el verdadero evangelio de la cruz que no es fruto de las unciones de Sócrates, Pitágoras, Hitler, Marx o Freud, sino de la del Espíritu Santo, que es Cristo, que es Dios Todopoderoso ante el cual se dobla toda rodilla en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra. Recupere su ÁGAPE; con eso es que vencerá cualquier temor. ¿Si Dios conmigo, quién contra mí? ¿Si Dios con usted, quién contra usted? Pero atención y mucho cuidado: Dios con usted, eh? No religión vacía, aburrida y rutinaria. Eso no es Dios. Eso es carne humana.

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Rompiendo estructuras religiosas

Cada vez que Dios ha enviado un avivamiento sobre su pueblo, inmediatamente, cada denominación, ha institucionalizado ese avivamiento. Le ha colocado su sello particular, personal, grupal, corporativo. Le ha añadido una especie de “marca en el orillo” que lo ha llevado inexorablemente a convertirlo en una serie de nuevas disposiciones, nuevas reglas a cumplimentar para considerarse “avivado”.

Esto casi siempre ha determinado que, mucha gente disconforme con esos manejos internos de su denominación, haya resuelto apartarse y encarar algo nuevo. Ese algo nuevo ha traído como resultado, en muchos casos, la apertura de nuevas iglesias. Iglesias mucho mejor encaradas, claro está; Mucho más liberadas de aquellas estructuras castrantes que se enseñoreaban en las otras, también es muy cierto, y sumamente respetuosas de la transparencia de la Palabra pero, en el fondo, se haya deseado o no, una nueva denominación que habrá de sumarse, obviamente, a las ya existentes. Lo que dicho de un modo más concreto: más de lo mismo. Porque en lugar de rehacer o reformar, se ha colocado un parche a lo anterior. La durabilidad de ese parche, es una incógnita que hoy comienza a develarse: no ha funcionado como se esperaba.

He escuchado en un momento muy singular de mi vida, a un enorme predicador, un tremendo siervo de Dios, abrirnos los ojos con respecto a esto, enseñándonos que era lo último que debíamos hacer. Tomé esa palabra, la acepté, la creí, la encarné y la puse por obra y aquí estoy, firme en esa brecha abierta. Sin embargo y como para que aprendamos de una vez por todas que la sutileza del enemigo no respeta prestigios, ni títulos ni famas, en estos días ese predicador se encuentra abocado a la tarea de abrir iglesias para lo que, señala, es una nueva forma de cultivar el evangelio real, pero, en el fondo, nada más que una nueva denominación que se suma a las ya existentes. Incomprensible desde el punto de vista de la lógica humana. Entendible cuando se trata de lo que en definitiva es, una faceta más de una guerra espiritual real y concreta.

Hay un texto que es básico, elemental para la vida de fe, pero que a pesar de haber sido leído y compartido en cientos de enseñanzas y mensajes, muchas veces, quizás no hemos podido entender en la dimensión en que podemos verlo hoy a la luz de otra revelación. Sucede muy a menudo esto con las Escrituras. Uno de nuestros más frecuentes errores ha sido, y sigue siendo, cristalizarlas a la luz de lo revelado años atrás. Si en un Seminario un profesor enseña la interpretación de una parábola, por ejemplo, sus alumnos quedarán convencidos de que esa interpretación es la que corresponde, que es inamovible e inmutable, y habrán de enseñarla de ese mismo modo aprendido mientras dure su ministerio en las iglesias. Se olvidan un detalle: Dios está hablando hoy, y lo que está diciendo, que no se contradice con lo que ya dijo, tiene características bien diferentes. ¿Sabe por qué? Porque el nuestro es un Dios vivo, y todo lo que está vivo, se mueve y todo lo que se mueve, cambia.

(Juan 14: 6)= Jesús le dijo: Yo Soy el Camino, y la Verdad, y la Vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

La vida eterna, mi querido amigo, no consiste solamente en creer y aceptar que Cristo es el Camino, la Verdad y la Vida. Usted puede pasarse toda su vida repitiendo a quien quiera oírle: Yo creo que Cristo es el Camino, la Verdad y la Vida; Yo creo que Cristo es el Camino, la Verdad y la Vida, que no por eso tendrá asegurada la vida eterna, porque el principio de la Vida Eterna da acceso cuando, además de creer y declarar que Cristo es el Camino, decidimos genuinamente transitar por ese Camino. Es decir: caminarlo con todas sus alternativas. De las que nos parecen buenas y de las que no nos parecen tan buenas. Es el modo en que llegaremos a conocer la Verdad y, al tiempo que esa Verdad nos hace libres, comenzamos a ingresar en lo que él llama Vida, que no es respirar tantas veces por minuto, sino vivir una vida que verdaderamente merezca ser vivida.

Muchos piensan que aceptando la fórmula y creyendo en ese principio, todo está arreglado. Pero no funciona así, porque ese es solamente el anuncio, el letrero que le dice a usted adónde está el camino. Lo que sí va a funcionar es el caminar por donde el letrero le dice que debe caminar. Entienda: no es suficiente que usted sepa que una determinada autopista o autovía, tiene como destino un determinado lugar. Para llegar a ese lugar, usted indefectiblemente deberá decidirse a transitar, a caminar por esa autopista. Si se hubiera obedecido al mandato de escudriñar atentamente las Escrituras, nos hubiéramos ahorrado muchas polémicas, muchos debates y muchas santas discusiones. Y también nos hubiéramos evitado dividirnos en más de una denominación. Porque el eje de la cuestión no estuvo, está ni estará en si la salvación se puede perder o no se puede perder; la cuestión de fondo está en qué es lo que realmente entendemos por salvación.

En muchos, pero muchísimos lugares, la idea de una salvación segura, está afirmada esencialmente, en la convicción de estar caminando en la doctrina real y verdadera. Pero lo cierto es que, cuando una persona acepta los conceptos y las doctrinas correctas que presenta la Biblia, lo único que tiene por el momento, es una religión cristiana, porque no necesariamente tiene a Cristo. De eso, quiero suponer que hemos visto usted y yo demasiado como para no creer que es así. No puede causarle asombro. Dentro de las sutilezas con las cuales se maneja y se mueve el enemigo, la de introducirlo a usted en una tremenda confusión, es una de sus preferidas. Y no la tiene como preferida porque se le antoje, la tiene porque, a la vista de los sucesos ocurridos dentro de la iglesia, vaya si le ha dado buenos resultados hasta el momento. Ahora bien: ¿Cómo se puede hacer para saber y estar seguros si es que no estamos en una religión más y sí, por el contrario, estamos verdaderamente EN Cristo Jesús? Es bastante simple, pero merece una explicación.

Comencemos por preguntarnos qué es una religión. Normalmente, una religión tiene tres bases inalterables cualquiera que sea: tiene un fundador, tiene asimismo un libro que, naturalmente tiene que ver con ese fundador, y tiene, finalmente, una doctrina, obviamente extraída de ese libro. Ejemplo: Mahoma fue el fundador del Islam; el libro que lo recuerda y que contiene los principios musulmanes, es El Corán. Otro ejemplo: José Smith fue el fundador de la “Iglesia de Jesucristo de los Santos de los últimos días”, más conocidos por todos como “Mormones”. Tienen un libro, precisamente llamado “El Libro de Mormón” y una serie de reglas y principios que ellos respetan y obedecen, al igual que los musulmanes, en honra al fundador ya desaparecido. Ahora bien: el cristianismo, también tiene un fundador: Jesucristo, y también tiene un libro: La Biblia. Si hacemos como ellos, siguiendo las reglas y principios y preceptos que allí están escritos, seremos una religión más: la Religión Cristiana. Pero resulta que hay una enorme diferencia que no siempre es vista ni predicada y que, cuando sí lo es, no siempre es creída: El fundador del cristianismo, está vivo. No va a contradecir su palabra escrita, pero puede hacer algo nuevo HOY MISMO, como lo haría cualquier persona que vive. ¿Usted cree esto? ¿De verdad que lo cree? Mire que en creerlo o no, hay mucho en juego, eh? Porque el limitarnos a aceptar que Cristo es el fundador, aceptar que La Biblia es el libro y que todo lo que allí está escrito se debe creer y obedecer, no nos hace cristianos. En todo caso, nos hace miembros de la religión cristiana. Lo que sí nos hace cristianos, es tener genuinamente a Cristo en nuestros corazones. A eso se lo deben haber dicho por lo menos UNA vez, verdad? Mientras y por si aun le quedara alguna duda, lea:

(Mateo 28: 20)= Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado, y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.

Puede resultar curioso, pero ni este ni cualquiera de los otros textos de este tenor que se encuentran en la Biblia, dicen, por ejemplo: “Mi doctrina estará con ustedes todos los días”. Tampoco dicen: “Los conceptos sobre mi persona los acompañarán todos los días”. Dice, lineal y textualmente: “YO ESTOY con ustedes todos los días” ¡¡Está vivo!! Pero y entonces… ¿Ese hombrecillo crucificado? Ese es Cristo tal cual como a los demonios les encanta que lo veamos. ¿Y ese pobre hombre sufriente, con sangre en el rostro por su corona de espinas y un pecho abierto donde se ve un corazón sanguinolento? Ese es un cuadro de Jesús de Nazaret pintado por Pepe Satanusky. ¿Y usted se lo creyó? ¿De verdad se creyó la mentira de que Él es así? ¡Pero hermano! ¡Es que Él murió así! Sí, es cierto, Jesús el hombre. Efectivamente murió así, pero ¡Resucitó al tercer día! ¿Por qué tendríamos que tomar a la cruz como muerte si en realidad fue victoria sobre la muerte? ¿O no fue victoria?

Ya le dije antes que todo lo que está vivo se mueve, no es así? Bueno: el problema más grave de la iglesia comienza, precisamente, cuando Cristo se mueve. ¿No lo cree? ¿Cuántas veces escuchó algo así como: ¡No hermanos! ¡Esto no se hizo nunca! ¿Será de Dios? No lo sé, pero; ¿Qué dice la Palabra? Dice, por ejemplo, que Jesús resucitó a Lázaro. ¿Y entonces por qué asustarse si en el velatorio del hermanito Fulano, pobrecillo, por ahí por la madrugada, cuando todo el mundo anda medio adormilado, el muerto empieza a moverse y de pronto se sienta en el ataúd? ¿Sería bíblico o no sería bíblico si se trata de un creyente? Sí, pero… ¡Es que nunca pasó! No está dentro de la costumbre ni la tradición de nuestra iglesia, jamás ha ocurrido antes. Tendré que decirle que esas son reglas, normas. Ahora; si decidimos vivir sobre la base de reglas, estatutos, tradiciones, costumbres y normas, ¿Para qué hubiéramos necesitado que Cristo resucitara? No tenga ninguna duda mi amigo: cuando Cristo se mueve, en el primer lugar en donde se arma un lío bárbaro es en la propia iglesia.

Después tenemos el Pentecostés. Vamos a ver. Una religión que vive por la interpretación de un libro transformado en doctrina. ¿Necesitaría un Pentecostés? Sería incomprensible, verdad? Sin embargo, y en aras de una interpretación doctrinal que no se discute, pero que no se sabe muy bien de qué parte de la Biblia ha sido extraída, hay mucha iglesia denominada “cristiana” por allí, que también vive sin un Pentecostés. Esto, aunque parezca insólito, la convierte en una iglesia cristiana que vive sin Cristo. Que conoce, es verdad, y difunde profusamente su historia, sus palabras, sus enseñanzas y sus dogmas, que incluso hasta puede presumir de ser la que más y mejor conoce todos los aspectos de su vida, pero que no evidencia ni manifiesta su presencia actual. Porque no se si recuerda que le dije que Él está vivo, HOY.

Hay algo que, como cristiano, usted tiene que tener muy en claro: Cristo no vino a la tierra a fundar una religión. Cristo vino a la tierra a vivir una vida. Su máxima enseñanza, partiendo desde la base del evangelio que Él predicaba, era que los demás vieran cómo vivía Él y que pudieran seguir sus pasos y vivir igual. ¿Qué predicaba Cristo? ¿Las cuatro verdades? ¿El evangelismo explosivo? Él, que yo haya tomado nota, simplemente decía: “El reino de los cielos se ha acercado”. ¡Pero es que todo es cuestión de cómo se lo interprete, hermano! ¿Ah, sí? La Biblia nunca dijo que el que tiene la mejor doctrina, tiene la vida. La Biblia dijo que el que tiene al Hijo, tiene la Vida. Y lo remarco y lo enfatizo porque esa es la clave, esa es la irrenunciable e inocultable verdad. Y la Verdad, se lo debo recordar una vez más, es inconfundible, porque es una persona: Cristo, no una suma de dogmas. ¿O no es cierto que Él mismo dijo YO SOY la Verdad, el Camino y la Vida?

Cuando hablamos de interpretaciones bíblicas, hay mucha gente que escucha, que entiende, que porque no es mal intencionada no dice nada, pero que no coincide en absoluto. Eso sucede porque es gente que está convencida, (Y quizás tiene mucha razón en estarlo) de que de las diferentes interpretaciones bíblicas, depende la conformación de todas las denominaciones con que se divide la iglesia de Jesucristo en estos tiempos. Sin embargo, hay algo más para decir al respecto. En los primeros tiempos, mi amigo, no existía la imprenta. Por lo tanto, el Antiguo Testamento, se reducía a rollos que se guardaban, se atesoraban de manera casi sagrada en las sinagogas. Más adelante, ya en el Nuevo Testamento, que es la época que Cristo vivió, nadie predicaba con ninguna escritura en la mano. El primario mensaje cristiano era, a todas luces, total y absolutamente espontáneo, improvisado conforme a lo que el Santo Espíritu iba dictando. Así que sería casi r9idículo suponer que la palabra emana de una interpretación bíblica. En realidad, la Palabra emana de la presencia viva de Cristo, del Espíritu Santo en acción.

El cristianismo, y quiero que entienda muy bien lo que voy a decirle, cuando se reduce o se limita a una religión, es lo más parecido a un velatorio. ¿Nunca ha ido a un velatorio? Estoy seguro que sí. ¿Ha visto lo que normalmente sucede en un velatorio? Generalmente, en un velatorio, todo el mundo habla del que se murió. Se comenta lo que hizo y lo que no hizo, lo que dijo y lo que no dijo. Igual a un velatorio común y corriente de cualquiera de los que pueden verse hoy día. A usted de pronto se le muere un familiar o un amigo y, cuando habla de él, habla de lo que ese que murió hacía cuando estaba vivo, habla de las cosas que el muerto decía cuando estaba vivo. Eso sucede porque, desde que se murió hasta este momento, ya no se sabe más nada de él, verdad? Así que del momento posterior a su muerte, es muy poco lo que podría decirse, o nada directamente. Ahora digo, pregunto, inquiero: ¿Nadie, por ventura, se ha dado cuenta que en una enorme proporción de cristianos ocurre lo mismo?

Entonces hoy llegamos a un templo cualquiera, de cualquier denominación y con qué nos encontramos. Zaqueo, los leprosos, el ciego Bartimeo, siempre lo mismo. Lo miramos de aquí, lo miramos de allá, lo enfocamos desde este ángulo, lo apuntamos desde aquel otro ángulo. Nos identificamos con tal interpretación, nos adherimos a la otra interpretación, discutimos por ellas, consultamos a tal comentarista, lo refutamos con el otro comentarista de prestigio, pero no podemos salir de lo que hizo con Zaqueo, con los leprosos o con el ciego Bartimeo. Parece que fuera un sistema armado para estar hablando un buen rato de uno que se murió, que cuando estaba vivo hizo un montón de cosas y que ahora, inevitablemente, tiene que estar muerto. De allí que todo lo que hablamos de Él, es de lo que Él hacía cuando estaba vivo. Es allí donde parece que nuestros hijos se educan, se forman y se crían en un enorme velatorio dominguero. Siempre oyen hablar de lo mismo. De lo que Jesucristo hacía cuando estaba vivo, que es lo que relatan los evangelios.

¿A usted nunca le llamó la atención que el apóstol Pablo, por ejemplo, en sus cartas, nunca cita los evangelios, los hechos y las obras que hizo Jesús? ¿Sabe por qué no lo hacía? Porque Pablo no consideraba importante resaltar las aventuras de alguien durante su vida si era alguien que seguía vivo y podía seguir haciendo cosas. ¿Para qué iba a perder el tiempo contándole a esa gente lo que Jesús había hecho tantos años atrás, si él tenía noticias más recientes de Jesús?

Esto me hace recordar mucho, (Por allí no puedo evitar pensar como periodista que he sido), a la lectura de los diarios. ¿Cuántos saben que cuando hay cuestiones muy importantes donde todo el mundo está pendiente, que a las dos horas de haber aparecido un diario, ya es viejo? Mírelo de esta manera: si usted se encuentra en un país en donde no entiende en absoluto el idioma, y ni siquiera puede adivinar nada de lo que se escribe porque su escritura es con signos y no le deja ni la menor posibilidad, siquiera, de poder diferenciar lo que es una nota policial de una deportiva, qué ocurriría si un día, de improviso, usted encuentra una simple hoja de un diario en castellano aunque sea del año pasado? ¿No se la lee hasta la última letra y la disfruta? Ahora bien: cuando usted regresa a su país y desciende en el aeropuerto, y lo primero que hace es comprar el diario del día y casi devorárselo, decidiría allí comprar uno del año pasado? Nunca, seguro. ¿No es así? Bueno: limitarnos a comentar los hechos de Jesucristo, alguien que hoy está vivo y puede seguir haciendo cosas, no vendría ser casi lo mismo?

Después viene la otra, la de las superficialidades inocuas. “¡Ay,sí hermano! ¡A mí me gustó más la iglesia evangélica que la católica porque los pastores se pueden casar, vio?” (…) Otra: “Mire… Yo vengo a esta iglesia desde hace mucho tiempo. ¿Sabe por qué? Me encanta la forma en que se canta aquí”. ¿Así que estás aquí por eso? ¡No entendiste nada! Sí señor; cuando Cristo se mueve, empiezan los problemas. Como estamos demasiados acostumbrados al estilo velatorio, cuando el muerto comienza a moverse, se arruina el velatorio. “Miren señores, yo los respeto, pero lo que no entiendo de ustedes es por qué se muestran tan bulliciosos, tan alegres. Para mí, las cosas de Dios son muy serias, no creen? “ Bueno, es que nosotros somos salvos, tenemos vida eterna, por eso es que nos la pasamos celebrándolo. – “Sí, entiendo, yo también sé que cuando me muera me voy al cielo, pero no sé, no puedo sentirlo igual…” Escucha: una cosa es que uno crea que cuando se muera se va al cielo, pero otra muy diferente es tener conciencia de eternidad, ahora, antes que la muerte física llegue. – “Sí, puede ser… Pero igual, no lo veo…” ¡No entendiste nada!

El problema radica en cuando la iglesia se transforma en una estructura, en una organización, en una institución. Nadie entiende que Dios no unge organizaciones sino organismos vivientes. Porque de pronto sale un grupo que encuentra algo nuevo, algo que allí hasta ese momento no se hacía y el problema que se arma es monumental. ¿Y qué sucede? Sucede que al final, los que conforman ese grupo, se tienen que ir. ¿Y adónde van? A formar otra iglesia, más libre, con más avivamiento, con más unción, con más presencia de vida abundante y del Espíritu Santo moviéndose como Él quiere. ¿Y cómo se termina esto? Se termina cuando los mismos que se fueron, porque el hombre es controlador por excelencia, porque perdió un día el apoyo de Dios para su señorío pero no perdió el ansia de señorear, se ven en la obligación de institucionalizar la nueva iglesia. Allí se echa todo a perder. ¿Sabe por qué? Porque cuando uno quiere institucionalizar la vida, la mata.

La mentira santa más abundante hoy, es: “¡Nosotros no somos una denominación!” O, sino, la otra: “¡Nosotros somos adenominacionales!” Si usted tiene reglamentada de alguna manera su forma de bautismo, su forma de servir la Santa Cena, su forma de recibir al Espíritu Santo, su forma de culto y, para pertenecer a su grupo se debe aceptar todo eso, le guste o no le guste, esté de acuerdo no lo esté, ya es usted parte de una nueva denominación, lo quiera o no lo quiera ver así; lo haya buscado o haya tratado de evitarlo. Porque deberé decirle que, si se congrega bajo la única cabeza reconocida, que es Cristo, y se somete a la unción del Espíritu Santo, usted ES iglesia. Ahora; si se agrupa debajo de un liderazgo asumidos mediante ciertas políticas religiosas no siempre demasiado santas y está lleno de reglas, estatutos y disposiciones internas, usted forma parte de un Club Religioso.

¿Pero será tan así? Vayamos por partes: ¿Qué es lo que hace iglesia a una iglesia? No demasiadas cosas, no se crea. Principalmente y de manera excluyente, la presencia viva de Jesucristo. Porque si no está esa presencia, es un club cristiano, con sus propios principios, reglas y estatutos. Eso era, precisamente y mire usted, lo que sucedía en la iglesia de Laodicea, la recuerda? Está en el libro de Apocalipsis, véala. Una iglesia, mi estimado amigo, no lo es por tener unos principios correctos, una iglesia lo es por tenerlo a Cristo de una manera genuina, no solamente declamada.

Lamentablemente, y en el marco de la tremenda confusión en la que hoy por hoy andamos, son demasiado los que suponen que la bendición de Dios es una especie de aprobación con relación a una doctrina correcta. Es muy frecuente oír decir: ¡Si Dios nos bendice, es porque estamos bien! Hermano… Dios no te bendice porque tienes una doctrina correcta, Dios te bendice porque eres un hijo suyo y Él te ama. Si me preguntara usted quiénes son salvos, le diría que aquellos que han creído en Jesucristo como Salvador y Señor de sus vidas. Ahora, si me preguntara en qué sector están los salvos, primero le diré que no puedo saberlo porque a sus corazones solamente los conoce el Señor, y después, -arriesgando un poco-, tendré que decirle que muy probablemente en todos lados un grupo y en ninguno el total. De otro modo, Dios habría faltado a la verdad cuando dijo que el trigo y la cizaña convivirían JUNTOS. Donde hay amor por las almas perdidas, por ejemplo, allí está Cristo. Donde no lo hay, por más que practiquen una doctrina pura, ritos correctos y dogmas precisos, lo dudo. Debemos probar los espíritus.

¿Y qué es probar los espíritus? No mirar si hay una doctrina correcta o equivocada. Y no estoy hablando, obviamente, de doctrinas de demonios, estoy hablando de la enorme cantidad de doctrinas producto de otras tantas interpretaciones hechas por cristianos fieles todos. ¿Qué miraremos entonces? Miraremos si allí hay amor, gozo, paz, bondad, mansedumbre, humildad, templanza, paciencia, dominio propio. No se olvide usted de aquel viejo relato del Publicano y el Fariseo. ¿Recuerda cómo era? Entonces le pregunto: ¿Quién supone usted que tenía la doctrina más correcta de los dos?

Jesús dijo muchas veces y a quien quisiera oírle, que Él era el Camino, la Verdad y la Vida, no es así? ¿Y qué es el Camino, la Verdad y la Vida? El Camino es Cristo, no nuestra interpretación de la Biblia. La religión está fundada en dogmas, pero la iglesia está fundada en Cristo. La salvación jamás dependerá de una posición teológica correcta. Muchos suponen que en un seminario se aprende la Biblia. Grueso error. En los seminarios, lo que se aprende, es la doctrina de la denominación que lo dicta o, en el mejor de los casos y en un marco de amplitud, lo que se aprende son conceptos sobre la Biblia. A la Biblia, en todo caso, los unos la usarán para probar con ella en la mano que sus doctrinas internas son correctas, los otros, para probar sus propias tesis personales. Pero si leemos la Biblia sin ninguna clase de anteojos denominacionales, vamos a encontrar a Cristo, porque es de Él de quien habla este libro.

Hagamos una prueba muy simple. Los primeros cristianos, ¿Qué eran? Judíos convertidos, verdad? Pero resulta que antes de convertirse, ellos se circuncidaban, iban al templo y hacían cada cosa que les marcaba la ley de Moisés. Un día conoce a Cristo y se convierten. Pero siguen yendo al templo, siguen circuncidándose y siguen haciendo las cosas ordenadas por la ley. Ya no lo necesitan, pero tampoco les estorba porque tienen a Cristo. Pablo lo entendió muy bien cuando dijo, con una tremenda revelación, que en Cristo Jesús no vale nada ni la circuncisión ni la incircuncisión, sino que lo que vale es una nueva creación.

Si no alcanza usted a ver todo esto con meridiana claridad, debo explicarle que: las divisiones que padece la iglesia hoy en día, se deben al centrismo por parte del hombre. Un hombre demasiado pagado de sí mismo por su conocimiento y su sabiduría personal. En cada doctrina por esos mismos hombres creada y no, concretamente, en la persona de Jesucristo. Hemos hecho de la doctrina, lisa y llanamente un ídolo. Hemos idolatrado ideas, costumbres, tradiciones y aún facetas de alguna cultura. Pablo tenía muy claro todo esto. Para poder predicar tranquilo y sabiendo que lo primero que iban a preguntarle, cuando conocieran a Timoteo que era griego, era si estaba circuncidado, le dijo: “Mira… cortemos por lo sano… cortemos. Tú sabes… Circuncídate.” En cambio a Tito no lo hizo circuncidar. ¿Por qué habría sido? ¡Porque Pablo era libre! Está escrito.

(1 Corintios 9: 19)= Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos.

Esto tiene una lógica tan aplastante y tan simple, que espanta. Dice Pablo que, para poder ser siervo de todos, tiene que ser libre de todos. ¿Qué quiere decir? Quiere decir que, si usted se hace siervo de una denominación, jamás va a tener libertad para poder ser siervo de cualquier otro hijo de Dios, tal es la voluntad del Padre. Nada menos. Fue por ese mismo motivo que Pablo rechazó el sostén de los Corintios. No quiso quedarse “enganchado” a ellos. Yo fui durante mucho tiempo, miembro de una iglesia Bautista. No era un Bautista en esencia porque nunca logré entender por qué, muchas de las cosas que se practicaban en la denominación, no sólo no eran bíblicas, sino que algunas, sencillamente, eran opuestas a la palabra. La denominación Bautista hace, por ejemplo, un baluarte de su democracia interna. Nadie lo discute y hasta es lindo. ¡Si no fuera porque el baluarte de cualquier democracia ha sido y es el Disenso, factor que según leemos en Gálatas, es una obra de la carne que no nos permite ingresar al reino! Estando con los Bautistas, alguna vez se dio el hecho de tener que ministrar a alguien que no lo era. ¿Sabe los prejuicios que tenía ese hermano por ese motivo? De pronto me llegué a sentir, casi, un musulmán, o un budista. ¿Discriminación? ¡No! Simple estupidez conceptual masiva y epidémica.

(Romanos 14: 2)= Porque uno cree que se ha de comer de todo; otro, que es débil, come legumbres.

(3) El que come, no menosprecie al que no come, y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios lo ha recibido.

(Verso 5)= Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido de su propia mente.

(6) El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, y da gracias a Dios.

(7) Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí.

(8) Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así, pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.

De esto rescatamos que lo importante, lo superlativo, es la motivación. Usted, argentino, puede darle gracias a Dios por el asado con ensalada que va a comerse mañana y vale. Otro, puede darle gracias a Dios por privarse mañana de un asado con ensalada y, en su lugar, comerse un plato de arroz y también vale. Porque lo que vale es lo interno, el fondo, la motivación, no lo externo. Si las dos motivaciones de este ejemplo están centradas en Cristo y no en lo que demanda una doctrina denominacional, Dios bendice. ¿A alguien le cabe alguna duda que será así?

(Romanos 15: 7)= Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios.

Entiéndame bien; Pablo jamás dijo tal cosa como: “La iglesia de los que comen por allá y la de los que no comen por acá”. Que yo haya visto, él dijo: “Quédense todos juntos”. Es que si comes o no comes, no es importante. Lo importante, en todo caso, es el motivo por el cual comes o el motivo por el cual no comes.

Ese es el punto que se le revela a Pablo: que los gentiles pueden ser salvos sin necesidad de contar con el paquete judío. Pablo le llama a esto, “El misterio escondido”. Un gentil, sin circuncidarse, sin seguir la ley, con Cristo, podría ser salvo. Hoy, muchos creyentes, gentiles, con Cristo genuinamente en sus corazones, pueden ser salvos sin pasar, necesariamente, por el paquete evangélico. ¿Nunca se le ocurrió pensar esto? Sí, ya lo sé; por allí lo pensó y hasta se lo llegó a comentar a alguien, pero ese alguien, seguramente, se ofendió y le dijo a bocajarro: ¡Hermano! ¿Cómo se le ocurre que pueda haber gente salva fuera de la iglesia evangélica? ¿Ah, no, eh? Veamos: cuando usted andaba de misa en misa en la religión oficial (al menos de estas tierras), yendo pero no estando, como lo hace una enorme mayoría, ¿No le creyó al que un día, de pronto, le mostró que Dios no era Católico? ¿Sí, eh? ¿Y bajo qué argumento va a venir a decirme, esperando que yo le crea, que Dios sí es evangélico? Sépalo de una vez por todas y deje de ser o de hacerse el religioso: ¡Dios es Dios y está mucho, pero mucho más allá de lo que cualquier hombre, por lúcido y ungido que sea, pueda decidir por sí mismo! ¡Dios es más grande que su denominación! ¡Dios es más grande que la misma Biblia! ¡Dios es más grande que su iglesia! ¡Es Dios!!! ¿Entiende?

Cuando usted se convirtió, es probable que haya levantado su mano en una campaña evangelística y ya está, fue salvo. Le dijeron, esos buenos cristianos que se le acercaron rápidamente, que lo único que usted necesitaba era tener a Cristo. Allí mismo fue donde usted estrenó una expresión que después se le transformaría en corriente: ¡Amén! Lo dijo y, seguramente, se llenó de gozo por ello. Pero después, cuando lo llevaron a la habitación de atrás, esa que normalmente se utiliza en todas las iglesias para charlar con los recién convertidos, empezaron: reglas, principios, religión. Entérese por si todavía no lo ha visto con claridad: muchísima gente vendría a Cristo si no fuera porque ve que si lo hace, también tiene que venir a nuestra religión. Porque la gente, mi querido amigo, tiene hambre y sed de Dios, pero el peor obstáculo que encuentra para saciar esa hambre y esa sed, muchas veces es el propio sistema eclesiástico que nos identifica. El mundo podrá ser pecador e incrédulo, de acuerdo, pero tonto no es.

Mire este ejemplo. ¿Cuántas estaciones de servicios, o gasolineras hay en su lugar de radicación? ¿Diez? ¿Cien? ¿Mil? No interesa. Muchas, en todo caso, y de muchas marcas diferentes también, no es así? Cada uno de los que tenemos un vehículo, ya sea por costumbre, por selección o alguna otra causa, solemos cargar cualquier combustible que sea en alguna o algunas determinadas. Pero nadie le va a poder venir a decir que el combustible que venden en cualquiera de las que no utilizamos, no sirve para que su vehículo funcione, verdad? Entonces, cuando algo no nos gusta, ¿Qué es lo que hacemos? Abrimos una estación de servicios nueva. Pero como después vendemos un combustible que no difiere en nada del que venden las demás, lo único que hicimos, fue empezar con una más de las diez, cien o mil que ya había. ¿Está claro?

(Efesios 3: 14-21) Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os de, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cual sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todos conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. Y aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea la gloria en la iglesia de Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.

Jesús dijo: El que cree en mí, tiene vida eterna. El nunca dijo: “El que cree en mí, tiene la doctrina correcta”, ni tampoco: “El que cree en mí, va a tener el sistema teológico verdadero”. La Palabra básica fue que: “El que tiene al Hijo, tiene la Vida”, nunca “El que tiene la doctrina correcta, tiene la vida”. ¿Es tan complicado o tan difícil de entender o aceptar? ¿A tanto ha llegado el espíritu de confusión operando entre nosotros?

Hoy en día, los creyentes están más centrados en el culto que en Cristo. ¿Qué cree usted, o, mejor dicho: Qué le enseñaron a usted que es la vida cristiana? ¿Tenerlo a Cristo dentro suyo o venir a un culto todos los domingos? Ya me puedo imaginar lo que me está respondiendo. Somos rápidos para las respuestas correctas: “¡Las dos cosas, hermano!” ¡Muy bien! Pero, ¿Me permite que le pregunte algo con total sinceridad y transparencia, para ser respondido del mismo modo? Revísese. Examínese. ¿Tiene, verdaderamente, las dos cosas? Estaré orando para que sí.

Cuidado, no quiero que se confunda por mi causa, Dios me libre de ello. El culto tiene un lugar sumamente importante dentro de la vida cristiana, a eso nadie se lo puede soslayar, subestimar ni minimizar. Pero doblemente cuidado ahora: Jamás culto alguno, por glorioso que fuera, podrá tener un lugar EN LUGAR de Cristo. Así está escrito: Es Cristo en nosotros, la esperanza de gloria. Nadie podría decir, aquí que quien efectivamente, alguien que le da un lugar secundario a Cristo con respecto al culto, pueda ser alguien infiel o cosa por el estilo. Pero sí le diré algo: será un creyente que no crecerá. ¿Y quiere que le diga algo más? Es por esa razón que hay tanta gente inmadura que no termina nunca de crecer. ¿Querría examinarse usted mismo en este mismo momento? Pregúntese ahora: ¿Qué sucedería con mi vida de fe si tuviera, por algún buen motivo, que pasarme tres o cuatro meses sin poder ir al templo?

¿Se anima a que desmitifiquemos una frase hecha? Ahí va: Cristo dijo: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, ¿No es cierto? Y después agregó: Y nadie viene al Padre sino por mí. Bueno; creer que Él es el Camino, la Verdad y la Vida y que nadie viene al Padre sino por Él, es un concepto que, cuando se acepta, la iglesia le dice a usted casi a coro: “¡Tuuu eeeres saaalvo!!!” Sin embargo hay un pequeño gran problema: la Escritura no dice en ninguna de sus fases que tiene la vida aquel que ACEPTA que Él es el Camino, sino el que toma la decisión de recorrer ese Camino.

El gran problema que tenemos hoy día, la enorme confusión en la que. Unos más, otros menos, pero todos en alguna medida andamos, es que hemos cometido el error de confundir dos palabras, tomarlas como sinónimos y no lo son: Conceptos y Vida. Todas las religiones conocidas están basadas en conceptos. Para pertenecer a cualquiera de ellas, se deben aceptar esos conceptos, si no usted no es admitido. Con nuestro pueblo está sucediendo algo similar. Si usted quiere ser Bautista, Pentecostal o hermano Libre, por decir algunos, tendrá que aceptar sus diferentes y respectivos conceptos. Pero lo cierto es que no existe el Cristo Bautista, Pentecostal o Hermano Libre. Son sólo conceptos diferentes para con un mismo Cristo. Y los conceptos son las doctrinas, las formas y los sistemas. Pero ¡Cuidado! Tener los conceptos acertados, no quiere decir que estemos bien. Porque Cristo dijo: ¡Yo soy el Camino!

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Libres de la ley

Es mi intención, en este estudio, mostrarle a usted el poder de la cruz en su vida. Ese poder, ya manifestado pero no del todo bien entendido, habrá de librarle definitivamente y con plena certeza de dos verdaderos cánceres de la iglesia contemporánea: La Hechicería y El Legalismo.

De la Hechicería ya hemos hablado. Se trata específicamente de toda maniobra ejecutada por una persona con el fin de someter la voluntad de otra y sujetarla a la suya. Se puede hacer – y de hecho que se hace -, desde las oscuridades diabólicas del ocultismo (Magia negra, brujería, curanderismo, umbanda, macumba), pero también con métodos mucho más “civilizados” y modernos que la manipulación dialéctica, ya sea por la vía de la seducción o la de la intimidación. No le hace, igual se llama Hechicería.

Del Legalismo, le voy a hablar ahora. Es necesario para todo creyente, conocer las formas de quedar libre del yugo del Legalismo en su vida, ya sea por la actitud de otros para con uno, o de nuestras actitudes legalistas para con los demás.

Pablo dice, en su carta a los Gálatas 2:19, Porque yo por la ley (Es decir: bajo la operación de la maldición de la ley) soy (Esto en el hecho concreto de la muerte de Cristo por mí) muerto para la ley, a fin de vivir para Dios. (Le recuerdo que para Dios, muerte, no significa ataúd, sepelio y tumba, sino una condición mental que lo saca a usted de su presencia).

Ahora bien: ¿Cuándo morí yo a la ley? Cuando Cristo murió. Porque nuestro viejo hombre fue crucificado con Jesús cuando Él murió en la cruz. Así es que por medio de la cruz y la muerte de Jesús hace dos mil años, yo he muerto definitivamente a la ley. Eso dice.

Ahora veamos esto: La ley, (Que es decir el Legalismo; y no estamos hablando de antiguos judíos sino de actuales creyentes que entienden que la Biblia es un garrote vil, hace que nuestras pasiones pecaminosas cobren vida. En su carta a los Romanos 7:5-6, Pablo escribe: Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley, obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte. Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto (¡Un momento! ¿Cuándo morimos? Cuando murió Jesús, ya fue hecho. Y ya fue dicho) para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra.

¿Cuándo usted era un niño, nunca le ocurrió que le dijeron que no hiciera algo, y precisamente porque le habían ordenado no hacerlo, lo hizo, y además casi disfrutó haciéndolo? Es que debido a nuestra naturaleza pecaminosa, decirnos que no hagamos algo, prohibirnos estrictamente hacer algo es, a veces, el mínimo y único incentivo que necesitamos para hacer precisamente eso. Muchas veces llegamos a hacerlo, solamente porque nos dijeron que no teníamos que hacerlo. Así es nuestra naturaleza cuando no está pasada por la cruz.

Cuantas más leyes tengamos, más fácil parecería ser romperlas. Es que en realidad, la ley en cualquiera de sus facetas y por más bien intencionada moralmente que sea, obra como un obstáculo para la verdadera obediencia, porque la ley no tiene conexión con una relación de intimidad padre-hijo. Pero quienes se consideran a sí mismos muertos con Cristo, han sido liberados de la ley. Aquellos que están en Cristo (Y esto significa, verdaderamente, estar EN Cristo), ya no están bajo la ley. El incentivo real para hacer el bien y no hacer el mal está basado en una relación con Jesucristo.

Usar pantalones o no usar pantalones, por hablar de uno de los legalismos clásicos con respecto a la mujer, no hará más creyente a una dama de oscuro corazón, en tanto que no se irá al infierno si se los coloca, (Y tenga en cuenta que cada mujer sabe muy bien COMO usar o NO usar una prenda), si es que su corazón es recto ante Dios. Por otra parte, si hacemos un estudio profundo, vamos a descubrir para nuestra sorpresa, que en la época aquella en que la Biblia fue escrita, los hombres usaban algo que era lo más parecido a la falda larga, en tanto que las mujeres usaban una prenda que, atada a sus muslos tanto por razones de higiene como de seguridad, les quedaban como modernísimos bermudas. ¿De dónde habrán sacado, entonces, lo de los pantalones? Legalismo.

Le tendré que decir que la muerte sólo puede liberarnos de la ley. Así es. La única forma de tener liberación de la ley, es a través de la muerte. Si no mira lo que Pablo dice al respecto y da como metáfora, (No como mandamiento como algunos han entendido) como analogía y parábola, al matrimonio.

(Romanos 7: 1)= ¿Acaso ignoráis, hermanos, (Pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que este vive?

(2) Porque la mujer casada, (Que desde la perspectiva de la unción profética siempre es la iglesia) está sujeta por la ley al marido (Que es Cristo) mientras éste vive; (Cuando aún no pasó por la cruz) pero si el marido muere, (Como sucedió) ella queda libre de la ley del marido.

(3) Así que si en vida del marido se uniere a otro varón, (A otra ley) habéis muerto a la ley (Fuimos crucificados conjuntamente con Él) mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios.

¡Y pensar que hemos marginado a nivel de ciudadanos de segunda categoría a tantos y tantos divorciados por causa de este texto! Lo que se señala aquí es que por la ley que simbólicamente contrajimos matrimonio con nuestra naturaleza carnal, murió Jesús. Pensar y actuar como si todavía estuviese viva, es una mentira del diablo que por muchos años muchos de nosotros hemos creído y hasta transformado en doctrina.

Debido a nuestra relación con el primer Adán, estábamos casados con el pecado y la ley. Pero por medio de nuestra muerte con Cristo en la cruz, hemos sido liberados de nuestro “matrimonio” con el pecado y la muerte. Ahora, entonces, estamos libres de “contraer matrimonio con otro”. Hemos sido liberados de esa ley; no tenemos que volver a ese malvado cónyuge porque la ley murió con Cristo en la cruz. Tenemos un nuevo cónyuge: el Señor Jesús.

Por eso, al final de esta era, Jesús no contraerá matrimonio con el Israel apóstata e incrédulo. Cristo murió, y por eso es libre de su relación de pacto con la ley y con Israel; ahora la iglesia es su esposa. Pablo llama al nuevo pueblo del pacto, “El Israel de Dios”.

(Gálatas 6: 15-16)= Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación. Y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos y al Israel de Dios.

El Israel de Dios es el elegido, no por el nacimiento físico, como en el Antiguo Pacto, sino por el nuevo nacimiento en Cristo Jesús. El pueblo del Israel de Dios llega sin importar su color, o su origen étnico, solamente basado en una relación personal con Jesucristo: algo que bajo el Antiguo Pacto, Israel no podía hacer. Hay dos uniones posibles. Una, podemos estar unidos a nuestra naturaleza carnal y a la ley. El fruto de esa unión, son las obras de la ley.

(Gálatas 5: 16)= Digo, pues: andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.

(17) Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí. Para que no hagáis lo que quisiereis.

(18) Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.

(19) Y manifiestas son las obras de la carne, que son: Adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, (20) idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, (21) envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas: acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

Ese es, – desde el ángulo de la tipología -, el matrimonio bajo la ley. La segunda unión posible es el matrimonio con Cristo. El Israel de Dios está unido en matrimonio al Cristo resucitado, y el resultado de esa unión es el fruto del Espíritu.

(22) Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe (23) mansedumbre, templanza, contra tales cosas, no hay ley.

Ojo: no producimos automáticamente el fruto del Espíritu. El cristianismo, aún en contra de lo que muchos predican, no es una religión que trata de hacer las cosas “lo mejor posible” ni tampoco un mero acto de asistir a una iglesia evangélica. El cristianismo es un estilo de vida que, por significarle incomprensible al mundo ateo, sienta testimonio. Porque ninguno de nosotros ha llegado a Cristo por haber hecho el bien primero. Son muchas las personas que creen que tienen que arreglar sus cosas antes de venir a Dios. “- ¡Oh, sí! ¡A mí me interesaría mucho ir a su iglesia, pero así como estoy no puedo, no quedaría bien! Primero tengo que dejar la bebida. Quedaría muy mal que un borracho entre a la iglesia.-“ Suena muy bien intencionado esto, pero hay un problema. Jesús dijo en Lucas 5:31-32: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento. Esto significa que Jesús llama a todos aquellos que pueden reconocer que tienen que venir a Él primero, antes de sanar sus adicciones o pecados.

Entonces, después de nuestro matrimonio con Cristo, él obra en nosotros arreglando los detalles de nuestras vidas. Pero lo más importante, que es en lo que debemos concentrarnos, es en nuestra unión con Cristo; es decir, nuestra relación con Él. Produciremos el fruto de esa unión en la medida que desarrollemos esa relación. Que una pareja contraiga matrimonio, no es suficiente para que inmediatamente tenga un fruto llamado: Hijos. Para que eso ocurra, tiene que haber una relación íntima. Ah, y para que esa relación sea posible, es menester que haya pasión. Nadie que tenga una relación íntima con Cristo puede hablar de sus cosas de manera impersonal, fría, indiferente, técnica, catedrática le diría. Sólo de ese modo seremos cada vez más como nuestro cónyuge divino. Claro que lamentablemente, lo mismo exactamente se aplica a la persona que está unida a la ley y a la naturaleza carnal. Porque esa persona habrá de producir, también y cada vez más, el fruto de la carne. Mire lo que dice Juan:

(Juan 15: 1)= Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.

(Verso 4)= permaneced en mí, y yo en vosotros; como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

(5) Yo soy la vid, vosotros los pámpanos, el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí, nada podéis hacer.

Queda claro: nuestro Padre celestial es el labrador, Jesús la viña, y nosotros, la iglesia, somos los pámpanos. La savia o fuente de vida, es el Espíritu Santo. Cuando el pámpano permanece en la viña. ¿Acaso sale la viña y dice: ¡Vamos muchachos! ¡Tenemos que producir fruto hoy! ¡Hagamos correr la savia con fuerza y formemos un buen retoño! ¿Así es?

No. La vida fluye en los pámpanos simplemente porque están conectados a la viña. No es cuestión de esforzarse, es asunto de estar unidos. Al estar injertados en Jesús, la vid verdadera, producimos su vida. Cuando su vida fluye en nosotros, produce vida en nosotros, y en esa vida, la obediencia es natural.

Las personas le tienen temor a las relaciones basadas en la unión y no en la ley. “- Bueno, Señor, nos apartaremos y haremos lo que queramos –“ No. No lo harán. Si una persona está unida al Espíritu Santo, jamás podrá ser llevada al pecado.

(Santiago 1: 13)= Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; (Obvio: nuestra meta siempre debería ser que las personas estén unidas a Cristo)

Pablo escribió a Timoteo que la meta, el objetivo de su relación de tutor y discípulo, y específicamente de la carta que estaba escribiendo, era El amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida. Es que Pablo buscaba construir en Timoteo una relación de amor basada, no en reglas (Las cosas exteriores que podemos ver) sino en asuntos del corazón; algo que el ojo desnudo no puede ver y que la ley no puede controlar ni tocar. Si estamos en unión con Cristo y somos guiados por el Espíritu, si el gobierno es correcto, Dios nos llevará a obedecer esta regla. Pero nuestra relación correcta con Dios no depende de que sigamos o no esa regla. A la mayoría de las personas esto les resulta incómodo. Es confiar demasiado en Dios y no en lo que nosotros podemos hacer por nosotros mismos. Pero así es como Dios lo desea. Es todo de Dios y nada de mí.

Pero si estamos unidos a la ley, entonces abrimos la puerta para que entre la hechicería en nuestra vida, la que se manifiesta por medio de la manipulación, la dominación y la intimidación. Tratamos de hacer que las personas hagan cosas que deberían hacer – de manera natural y espontánea -, de una íntima relación. En el hogar, quizás los padres sean estrictos y no tengan misericordia para con sus hijos. En el trabajo, quizás una persona legalista haga todo “según las normas”, sin rastros de compasión o sentimientos.

En la iglesia, la persona legalista se molesta por cuestiones insignificantes, y así distrae a la iglesia de su misión. Las personas con un espíritu de Jezabel o Lucifer, aman el legalismo, porque representa la oportunidad de destacar las fallas en la estructura de la autoridad de la iglesia. Siempre habrá que desconfiar de las personas que viven señalando las fallas de los demás, porque se sabe que esas fallas quizás tengan que ver con los asuntos en los que ellos mismos están luchando en sus vidas. Ejemplo: los divorciados, que son verdaderos ciudadanos de cuarta categoría en la iglesia. Y cuidado: no hablo de los que se han divorciado estando dentro del evangelio, sino de los que vivieron ese tremendo drama antes de conocer a Cristo. ¿Sabe usted cuál es el fruto del legalismo? Muerte. Por eso, producir fruto, es cuestión de unión, no de un esfuerzo, por mejor intencionado que sea. Hay varios resultados que se ven en las vidas de personas que han sido liberadas de la ley. Primero que nada, la liberación de la ley produce liberación de la condenación.

(Romanos 8: 1)= Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

(2) Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.

Esto quiere decir que el Espíritu que nos da vida nos libera de la ley que causa la muerte. Más adelante, en ese mismo capítulo, Pablo formula la pregunta crucial.

(Verso 33)= ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.

(34) ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; mas aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.

Dado que es Dios quien nos justifica en Cristo Jesús, nadie puede levantar un reclamo honesto para condenarnos. Cuando estamos en Cristo Jesús, nuestro expediente está limpio.

En segundo término: estamos libres para amar. El legalismo produce el resultado opuesto al del amor. El legalismo se vuelve egoísta. Critica y juzga todo. Pero Pablo escribe: No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros. Porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. Así lo dice en Romanos 8:13. Ahora: si nos amamos pero guardamos las reglas, no hemos cumplido nada más que con nuestra carne.

Los primeros cuatro mandamientos se refieren a nuestra relación con Dios. Los últimos seis, (Honra a tu padre y a tu madre, No cometerás adulterio, No matarás, No hurtarás, No darás falso testimonio, No codiciarás), pueden resumirse en uno solo: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Cuando a Jesús le preguntaron cuál era el más grande mandamiento, respondió con dos:

(Mateo 22: 37)= Jesús le dijo: amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.

(Verso 39)= Y el segundo es semejante: amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Primero amamos a Dios, y estamos en unión con Cristo a través del Espíritu Santo. El resultado de esta unión es amor por el prójimo. Estos dos mandamientos resumen el espíritu de la ley del Antiguo Testamento.

Cuando una persona anda en amor, la ley no es necesaria. Si yo amo a alguien, no le voy a robar, ni le voy a hacer daño, ni le voy a mentir. Las leyes son para el que las quebranta, para el delincuente, no para el justo. Por eso, cuando obro en amor, no necesito la ley. Las personas que obran según la ley descubren que su capacidad para amar es limitada. Pero cuando funcionamos en la dirección opuesta al legalismo, entonces somos libres para amar.

Cuando estamos atados a la ley, la naturaleza pecaminosa produce todo, menos buenos frutos. Odio, celos, egoísmo, divisiones, lascivia, adulterio. Cuando estamos atados por la ley, la primera respuesta ante las acciones de otras personas es buscar cuál ley en particular ha sido violada por esas personas.

Cuando estamos unidos a la fuente del amor, llevamos el fruto del Espíritu. Juan dice que “Dios es amor”. El carácter de Dios está representado en el fruto del Espíritu. Cuando Pablo, en Gálatas 5, hace la lista del fruto del Espíritu, comienza en el amor. Es más. Del escudriñar atentamente la Escritura, surge gramaticalmente que el fruto del Espíritu ES amor y, tal como si fuera una naranja, tiene ocho gajos sin tener el factor primario, el amor, que como todos sabemos, es la palabra ÁGAPE en este texto, y que como ya se ha enseñado aquí, su traducción literal es CARÁCTER. De Dios, naturalmente.

El tercer beneficio de ser liberados de la ley es la libertad para ser guiados por el Espíritu Santo. Pablo, en Gálatas 5:18, dice: Pero si sois guiados por el Espíritu no estáis bajo la ley. El hecho de que no estemos bajo la ley no significa que automáticamente somos guiados por el Espíritu, pero sí tenemos la libertad de ser guiados por el Espíritu. Este versículo nos dice que no podemos ser guiados por el Espíritu y está bajo la ley al mismo tiempo. Así que si deseamos ser guiados por el Espíritu tenemos que salir del dominio de la ley. Si tenemos dificultades para sentir la presencia y la dirección del Espíritu Santo, quizás signifique que aún estamos funcionando bajo la ley.

¿Acaso aun siendo creyentes, no hemos dicho muchas veces: “Puedo hacer esto yo solo; lo voy a hacer sin ayuda de nadie”, sin darnos cuenta que estamos contristando al Espíritu Santo al hacerlo a un lado? Tratamos de mejorar, pero tratamos de hacerlo utilizando la carne. “Sí señor; voy a ser mejor persona desde hoy mismito…” “Está bien; hasta aquí llegamos, jamás voy a volver a hacer eso. No voy a volver a jugar por dinero, lo prometo. No voy a volver a beber alcohol, lo juro.” Inútil. El fracaso equivale a frustración. La frustración va acompañada por la decepción y la decepción es una parienta muy cercana de la incredulidad. “A Dios ya no le importo, si es que alguna vez le importé, y si es que existe y todo esto no es más que una farsa. ¿Cómo puede ser que, si realmente hay un Dios, no pueda ser capaz de ayudarme a vencer en esto si Él sabe que yo quería dejar ese vicio?” Error. Ahora, como usted fracasó y no puede asumir su error, elige culparlo. ¿Sabe usted cuánta gente se va al infierno por propia decisión, pero echándole la culpa a Dios?

¿Cuántas cosas de la carne, que no son pecado, lo sujetan a usted y lo atan impidiéndole dedicarle el tiempo que usted quiere dedicarle al estudio de la Palabra, a la oración o a una íntima comunión con su Padre celestial? Son tantas las piedras de tropiezo. Se habla y no se habla bien de la televisión con respecto a esto y, efectivamente, en muchos casos es así. Pero no todo se limita a la televisión. Para algunas personas puede ser los amigos que tienen o los lugares adonde van. Es diferente para casa uno. La clave es escuchar al Espíritu Santo. Él no quiere destruirme. Cuando el Espíritu habla, su voz es dulce y suave. Somos llevados a la relación correcta con Dios, no por medio de reglas, sino por medio de la dirección del Espíritu Santo.

Charles Finney decía que la forma de medir el éxito del líder, del ministro, o del pastor, si vamos a tomarnos de nuestras organizaciones humanas más abundantes, es la medida que permite participar al Espíritu Santo en su ministerio. Cuando Jesús entró al río Jordán para ser bautizado, Juan el Bautista dijo:

(Juan 1: 29)= El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: he aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

Luego de su bautismo, los cielos se abrieron y el Espíritu Santo en forma de paloma, se colocó sobre la cabeza de Jesús. El Espíritu Santo descansó sobre el Cordero de Dios. Ahora bien, una paloma es un ave pequeña y cuidadosa; es muy limpia y elige bien el lugar en el que va a posarse. El Espíritu Santo es así también. No UNA paloma; es COMO una paloma, no se engañe. No se posará sobre nosotros si nota que hay ira, contienda o algo que lo asuste. El Espíritu Santo eligió descansar sobre el Cordero de Dios, el Señor Jesús, como elegirá descansar sobre todo aquel creyente cuya vida esté llena de Cristo.

El carácter del Cordero tenía tres facetas: pureza, mansedumbre y una vida entregada en sacrificio. Si usted desea que el Espíritu Santo le guíe en poder, tendrá que pedirle que le dé la cualidad y el carácter del Cordero para que pueda descansar en usted y guiarlo.

Entonces, dado que el legalismo está basado en el control, lo opuesto del legalismo, es la libertad. Pablo, en Gálatas 5:1 dice: Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres.

Cuando salimos del legalismo, estamos libres de condenación, somos libres para amar y para ser guiados por el Espíritu Santo. Debemos cultivar la sensibilidad ante el Espíritu Santo para que él pueda cambiar nuestros esfuerzos basados en nosotros mismos por una vida que produce amor, una vida dirigida por el Espíritu.

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Las nueve perlas de Pedro

Los creyentes hemos adoptado, a través de muchos años de prácticas eclesiásticas, diversas costumbres tradicionalistas que, después de algún tiempo, se han incorporado con la fuerza de una doctrina bíblica irrebatible a nuestros cultos, sin detenernos siquiera un minuto a escudriñar atentamente la escritura para ver si esto realmente es así, o hacer un repaso a la historia para comprobar si por alguna de esas enormes casualidades, de esos enormes imponderables, lo que hacemos no nos llega desde un trasfondo pagano o idólatra.

Son muchas las cosas de las cuales podríamos hablar, pero como evidencia o modelo, bastará tomar como ejemplo lo que generalmente es nuestro mensaje, nuestra predicación, nuestro sermón, al cual estamos adaptados y acostumbrados y a los que, cuando alguien comete la osadía de alterarlo en sus formas clásicas y “santas”, no vacilamos en llamarlos herejes y hasta portadores de doctrinas de demonios. A mí me llegaron a decir eso. Y le confieso que en un principio me asusté. Piense: ¿No se asustaría usted, preocupado de llevarle a los hermanos una palabra pura, auténtica, limpia y sin ninguna clase de contaminación denominacional, si en su primer mensaje, como este no se parece en nada a los habituales, alguien con cierto peso le tira por la cabeza una expresión tal como “usted trae doctrina de demonios”? Es para desalentar a cualquiera, sí, pero a cualquiera que no lea la Biblia con detenimiento, escudriñándola y no tragándose cualquier “sapo”, como decimos en mi patria, cuando a alguien se le hacen creer barbaridades bajo el barniz de doctrina sana.

Por eso me identifiqué con muchos pasajes de aquel trabajo de Gene Edwards que él titulara “Mas allá de lo Radical”. Sobre todo el que tiene que ver con el mensaje, con la predicación protestante que es, obviamente, la que toma para sí misma la iglesia evangélica tradicional que conocemos y de la que, si no estamos formando parte todavía, al menos lo estuvimos hasta no hace tanto tiempo. De allí que me he permitido “secuestrarle” un par de párrafos a Gene y compartirlos con usted aquí. Si ya lo leyó, le servirá para “refrescar” su memoria. Si aun no lo ha leído, lo conocerá y seguramente lo bajará para leerlo completo como se merece.

“Hace muchos, pero muchos años, y esto puede parecer el inicio de uno de aquellos cuentos de hadas y gnomos que, -oh bendición-, nos contaban cuando éramos pequeños, antes del nacimiento del cristianismo, existió un filósofo llamado Aristóteles. Él fue el creador de una técnica denominada ROTHORIKE, palabra de donde luego íbamos a incorporar a nuestro léxico la más conocida RETÓRICA. Esta palabra, como ya tendrá conocimiento, significa “Arte del orador”. Es que en esa época, el orador (Que como podrá suponer no era una persona que oraba mucho, sino alguien que cultivaba el arte de la oratoria), que obviamente era absolutamente pagano, era prácticamente una verdadera estrella. Eran verdaderas multitudes las que concurrían a los anfiteatros a escucharlos. Hoy día, hubieran sido reporteados, seguramente, por todos los canales de televisión y las revistas se ocuparían hasta de sus vidas privadas y, naturalmente, firmarían cientos o miles de autógrafos. Sus disertaciones retóricas, técnicamente, se constituían en: una introducción, tres puntos específicos y una conclusión. Ese era el mensaje que luego se denominaría como “aristotélico” y que estaría destinado a sentar una verdadera escuela de la oratoria.

En Antioquia de Siria, mientras tanto, unos cuatrocientos años después de Cristo, existió un hombre llamado Juan Crisóstomo. Era un exquisito orador pagano a quien, por lo excelso de su verborragia y lo impactante de sus disertaciones, se lo apodaba como “Juan Boca de Oro”. Él disertaba sobre los escritos de Homero, que como se sabe, eran textos divididos en largos párrafos que muy bien podrían haberse llamado Capítulos y, a su vez, estos otra vez divididos en párrafos más pequeños de los cuales no tengo sus nombres, pero que muy bien podrían haberse llamado Versículos, no? ¿Y qué hacía Crisóstomo? Leía una porción de esos escritos y luego, siguiendo la enseñanza de la escuela aristotélica, disertaba un buen rato a partir de una introducción, tres puntos y una conclusión.

Un buen día, Juan Crisóstomo, el “Juan Boca de Oro”, se convierte al floreciente cristianismo y, deseando ser útil a Dios según sus propios conocimientos, de allí en más, le aporta sus conocimientos incorporándolo al mensaje cristiano, que dicho sea de paso, hasta allí era espontáneo, improvisado y exclusivamente guiado por el Espíritu Santo. Hoy, cuando alguien comete la osadía de predicar sin leer antes un pasaje de la Biblia, se dice que no respeta el mandato de Dios para con su palabra. ¿A los mandatos de Dios o a los de la historia de Aristóteles, la Retórica y la Oratoria?”

Me pregunto bajo qué luz espiritual, hoy, tantos institutos, seminarios y hasta universidades teológicas capacitan, y hasta otorgan títulos de Pastor, enseñando una hermenéutica que, a todas luces, es una continuación de la línea y el estilo de Juan Crisóstomo y no de Jesucristo. Me pregunto también por qué eso se hace bajo una óptica institucional eclesiástica contemporánea y no sobre las bases de Efesios 4:11, donde dice que la iglesia no es UN pastor y cincuenta miembros, sino un equipo formado por Apóstoles, Profetas, Evangelistas, Pastores y Maestros.

En una ocasión, predicando en cierto lugar, el Espíritu Santo sin previo aviso y de manera total y absolutamente espontánea, me llevó a elaborar una figura simbólica de la iglesia que me impacto tanto a mí mismo al escucharme expresarla que la anoté inmediatamente, y la memoricé para compartirla, cada vez que tuviera oportunidad, con quien o quienes quisieran oírla, aceptarla, creerla y ponerla por obra. Allí va:

La iglesia es un enorme ejército que está cruzando, en este tiempo, un moderno Jordán, que es la transición de la prueba, la lucha, las tribulaciones, camino al también moderno Canaán, que es tipología de Cristo. Como todo ejército, a su frente va un general que es quien define el objetivo global a tomar: El Apóstol. Lo acompaña su plana mayor, que son los estrategas que diseñan las formas y los tiempos en que habrá de producirse cada movimiento, cada operación bélica: Los Profetas. Luego está el Comando de Reclutamiento, que es el área que tiene a su cargo, por cada lugar geográfico que se va pasando, el ir llamando e incorporando a nuevos soldados para el ejército: Los Evangelistas. Hay un Centro Superior de Asistencia General, que es el que tiene a su cargo el control, y el cuidado de la salud de toda la tropa; vigilar que nadie se enferme, atender a los heridos en batalla que pudieran haber, en suma: un Centro Médico que procurará que todos lleguen a destino en el mejor estado: Los Pastores. Y, finalmente, están los que pertenecen al área de Logística, que son los que se ocupan de procurar el alimento cotidiano, cocinarlo de la mejor manera, con el máximo de proteínas para que todo el ejército esté bien nutricionado y pleno en sus fuerzas y su potencial. Algo así como la gente de la cocina, del “rancho”, los encargados de que la tropa llegue a destino bien alimentada: Los Maestros. Ahora bien: que alguien imagine o que podría suceder si, en ese ejército, llegan a faltar algunas de estas áreas mencionadas o su, simplemente, se pretende alterar sus funciones. Algo va a andar, inevitablemente, sumamente debilitado, sin fuerzas ni objetivos. Imagine ahora lo que podría suceder si a alguien se le ocurriera reducir toda esa organización bélica en una sola área, por ejemplo: El Centro Médico.

Visto todo esto de este modo, que no es para nada ilusorio ni producto de alguna enfermiza elucubración de tipo personal, ya que la iglesia del libro de los Hechos operaba de este modo, quizás se pueda entender por qué todavía no somos “más que vencedores”, ni formamos la iglesia victoriosa, gloriosa, sin mancha y sin arruga que habrá de entregar el reino al Padre. ¡Pero hermano! ¡No diga tonterías! ¡La Biblia dice que el reino al padre se lo va a entregar Cristo! Naturalmente. Él es la cabeza de todo, pero pregunto: ¿Cuál es hoy el cuerpo, el mecanismo ejecutivo de Cristo? ¿Quién es o quiénes son los encargados de cumplimentar lo que esa cabeza decide? Acertó mi amigo: La Iglesia.

Porque nosotros somos el cuerpo, TODOS. No se confunda ni se deje confundir por nadie. Es de muy pequeños ojos ver al cuerpo de Cristo como ese grupo de gente que concurre a tu congregación, a tu templo. Ya sé que muchos pastores, cuando hablan del cuerpo, aluden directamente a los miembros de su iglesia, pero ese es un vicio evangélico que no por tradicional y acostumbrado, tendrá necesariamente respaldo bíblico. No lo tiene. Esa, en todo caso, es una congregación que es PARTE del cuerpo. Pero el cuerpo está compuesto por los que creen, no por los que asisten. Somos, dice la Biblia, un pueblo de reyes y sacerdotes, y de TODOS ministros competentes. Esto no le agrada demasiado a ciertos líderes que gustan de hacerle creer a la gente que son casi delegados y secretarios personales de Jesucristo, pero así es. Ahora bien: ¿Cómo lograr, entonces, conformar una iglesia que opere como Dios y la Biblia dicen que debe operar? ¿Cómo poder hacer efectivo, realmente, lo que es nuestro potencial? Hay una escritura con nueve claves. Hay un precioso collar con nueve perlas cultivadas. Hay nueve capítulos de un libro que tiene un título: Terminar la Obra, Cumplir con el Propósito de Dios. Hay nueve perlas en la segunda carta de Pedro.

(2 Pedro 1: 10)= Por lo cual, hermanos, (Quiero aclararle, para que no se confunda y entienda de qué se trata, que Pedro viene hablando de nuestra naturaleza divina), tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección: porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás.

Aquí dice que, a partir de tomar conciencia de que la nuestra es una naturaleza divina y no humana, lo que debemos hacer, (Y ojo que Pedro ni lo sugiere ni lo aconseja: LO DEMANDA) es hacer firme nuestra vocación y nuestra elección. No dice que debamos sentarnos a esperar que Dios lo haga; no dice que todos los domingos pasemos al frente a buscar que la oración del pastor lo haga; dice que tenemos que hacerlo nosotros. Está claro. ¿Y qué es la vocación? Es experimentar la certeza de haber sido puesto en el planeta para algo específico, concreto, y no simplemente para aceptar a Cristo como Salvador personal y Señor de nuestra vida, empezar a venir al culto todos los domingos, vivir una vida más o menos cristiana, sin otro objetivo que esperar que, el día final, ese del cual no se escapará nadie, un angelito nos lleve al cielo. A ser todos felices y comer perdices. Es decir, entonces, tener la visión interior de un ministerio o un servicio claro para el reino de Dios. Vocación.

Elección, mientras tanto, es decidir cumplir con nuestro mandato divino sin detenernos a calcular cuál o cuáles cosas serán los costos terrenales para hacerlo. Eso es hacer firme. Ser creyentes no es ir a una iglesia, hablar en lo que suelo llamar “idioma Reina Valera” hasta en la oficina o en la fábrica, ser evangélico antes que cualquier otra cosa; vestir ropa evangélica, esa que yo no sé quien implantó en nuestras iglesias, pero que en muchos casos, termina por rozar decididamente el ridículo o cantar en el coro. Para nada, absolutamente no. Ser creyente es, principalmente, vivir en el marco de un estilo de vida. Un estilo de vida que el mundo podrá ver, podrá comprobar, palpar y, necesariamente teniendo en cuenta como están las cosas, terminará por desear e ir a buscar, cuestión que hasta ahora no se ha visto en absoluto. Porque ese será el único modo en que el mundo, tal como lo conocemos y lo vemos, será entonces sí tierra fértil para sembrar la buena semilla.

(Verso 11)= Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Quiero que usted recuerde, una vez más, que el reino no es aquella nube de los dibujos escolares donde usted va a ir a tocar el arpa, la lira o el laúd, el día que se muera. Lea la Biblia, mi querido hermano; no pierda tiempo en escuchar fábulas inventadas por hombres. He de aclararle una vez más, que REINO es la palabra BASILEIA, y significa algo así como: “Todo lugar geográfico o espiritual donde el dominio y autoridad de Dios son aceptados”. Es una jurisdicción, un área de cobertura. Por eso es que usted no puede aguardar morirse para entrar al reino. Jesús predicó diciendo que el reino de los cielos se había acercado. Porque eso es lo que predicó Jesús y no algunas cosas que hoy quieren hacerle predicar cuando Él jamás lo hizo.

Ese es el evangelio de las Buenas Nuevas, no el que dice que si no acepta a Cristo y se convierte ya y ahora, esta noche viene el diablo de la mano con la Muerte y te clavarán un trinchete, una horquilla, un tridente y te llevarán de cabezota a infierno. ¿Nunca ha escuchado usted predicar el evangelio en una campaña, precisamente, evangelística con esos argumentos? Pregunto y por favor piense un momento antes de responderme: ¿A quién se le ocurre que a esto se le pueda llamar “Buenas Nuevas”? Ese mi querido amigo y hermano, es nuestro verdadero mensaje, no el “explosivo”, no “las cuatro verdades” o cualquier otro invento que los hombres hayan mecanizado, casi automatizado sin otro fin que reemplazar a la unción del Espíritu Santo y su poder para producir convicción de pecado.

La otra palabra que identifica al reino como tal, es la palabra DUNAMOS, a la que también se la pronuncia como DUNAMIS. Esta palabra significa literalmente: “Poder que explota”. Fíjese usted que es de ellas de donde proviene nuestra más conocida palabra DINAMITA, con lo que tendríamos ante nuestros ojos una realidad insoslayable: el poder de Dios es Dinamita. Y el reino es, precisamente, el ámbito y la jurisdicción en donde el poder de Dios es liberado primero y manifestado más tarde para su gloria. La iglesia tiene mandato de predicar el evangelio de Jesucristo, no el de su denominación particular. Y el evangelio de Jesucristo, reitero, es aquel de: “El reino de los cielos se ha acercado”.

¿Y qué es acercarse, en este caso? El reino de los cielos, hemos visto, se manifiesta con poder de Dios. Entonces muy bien cabe formularnos a nosotros mismos la gran pregunta: ¿Es eso, exactamente, lo que estamos viendo en nuestras congregaciones? Porque si así fuera, ¡Gloria a Dios! ¡Aleluya! Estaríamos cumpliendo sobradamente con su divino propósito. Pero si por alguna de esas grandes casualidades no fuera así, entonces mucho me temo que nos quedará la gran duda. Una duda que nos dejará la incertidumbre en forma de pregunta: ¿Estaremos predicando el verdadero evangelio, completo y poderoso o, sencillamente, estaremos haciendo liturgia, teología y humanismo, que es lo mismo que decir: un evangelio adulterado? ¡No lo sé, hermano! ¡Qué incógnita! ¿Cómo podemos hacer para averiguarlo? Es simple; está escrito en la Biblia. “El árbol se conoce por sus frutos”.

Mire: uno de los factores fundamentales que el pueblo de Dios debe tener en cuenta a la hora de reunirse en asamblea, (Que es esto y no otra cosa lo que recibe el nombre de Iglesia), es hacer efectiva la prioridad de Dios. ¿La prioridad de Dios? Si, la prioridad de Dios y no la suya personal, íntima y privada, entiende? – Sí, entiendo, pero es que ¡Yo tengo ansiedad por ir al cielo! Ahora soy yo el que le entiendo, pero hay un pequeño gran problema: La prioridad de Dios no es que usted vaya al cielo, esa en todo caso vendría a ser la consecuencia. La prioridad de Dios es extender su reino a través de la obediencia y la acción de su cuerpo representativo en la tierra. Y para eso es que debemos estar firmes, tanto en la vocación que poseamos como en la elección que hagamos. Ahora bien: ¿Cómo hacemos para poder estar firmes en medio de un marco que no lo parece? Allá vamos. Con la misma “anti-ortodoxia” imprevisible que caracterizó a Jesús de Nazaret y que tanto modelo nos dejara, vamos hacia atrás en la Biblia sin respetar, en este caso, la cronología de un relato que sólo es el vehículo dentro del cual encontraremos la revelación espiritual.

(Verso 5)= Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; (6) al conocimiento, dominio propio: al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; (7) a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.

Tres versículos, se da cuenta? Sólo treinta y nueve palabras en tres versículos. Sin embargo, están encerrando las nueve perlas de Pedro que constituyen la base estructural de este capítulo, y que él obsequia a la iglesia desde la posición de apóstol, con la contundente certeza del profeta, con el dolor por las almas del evangelista, con el corazón lleno de amor del pastor y con la sabiduría y la exhortación del maestro. Nueve perlas especialmente diseñadas para ser engarzadas, adheridas, colgadas en el único collar apto para un creyente: el de la firmeza de su vocación por ese ministerio que Dios está pronto a depositar en sus manos fieles mi querido amigo o amiga, mi amado hermano o hermana en Cristo Jesús. ¿Para qué? Para que con esa misma fidelidad de la que estoy hablando, sea administrado y, con la elección segura, producto de la guía del Espíritu Santo y no de alguna ambición personal que ha llevado a tantos a levantarse como líderes, como pastores, cuando en realidad sus llamados eran otros. Del único collar que puede llevar un creyente, ya que cualquier otro será esclavitud a hombre, vamos a extraer en este capítulo estas nueve maravillosas perlas para escudriñarlas, aceptarlas, encarnarlas y, finalmente y como debe ser, ponerlas por obra inmediatamente. Pregunto: ¿Usted quiere servir para el reino de Dios? No hablo de iglesia, no hablo de templo, no hablo de congregación local, aunque de pronto las pueda incluir; hablo de reino. ¿Quiere hacer la elección correcta? Comience, entonces, por volver a leer el verso cinco:

“Vosotros también, poniendo toda diligencia”. La palabra DILIGENCIA, en cualquier diccionario secular, significa: Prontitud, Agilidad, Prisa, Cosa que hay que hacer para resolver algo. No hay peor obstáculo para el evangelio que un creyente lento, dubitativo, inseguro, torpe o apático. Nadie le está diciendo, mi hermano, que usted tenga que salir hacia algún lugar arrasando todo, llevándose todo por delante, acometiendo de manera irracional, ya que eso sería más de lo mismo que hemos visto hasta ahora: inmadurez. Lo que sí se le puntualiza es que, cuando usted tenga una palabra clara del Señor, la certeza de la guía del Espíritu Santo y una pequeña puerta se abra, entonces ingrese inmediatamente y pelee la buena batalla. No se quede especulando sobre qué rédito o qué beneficio personal le podrá traer o, la inversa, si eso mismo le podrá acarrear problemas. Y mucho menos tendrá que quedarse aguardando si la organización estructural o denominacional a la que usted pertenece va a decir aprobar o no una decisión que usted sabe muy bien no es suya, sino que viene de Dios.

Aunque le cueste creerlo, el peor obstáculo para el cumplimiento del propósito de Dios en la tierra, no es Satanás. Él no está muy lejos, eso es verdad, pero el peor obstáculo o, mejor dicho, los peores obstáculos, lo constituyen: el miedo, la apatía o la falta de DILIGENCIA nuestra. Por ejemplo, y esto que le cuento ha sucedido exactamente así como se lo relato: Un líder de una congregación súper ortodoxa y conservadora, un día, recibe un “shock” del Espíritu Santo y, conjuntamente a esa experiencia, también recibe una visión muy clara de lo que de allí en más, tiene que hacer. Como no se puede resistir a ese mandato que verdaderamente “le quema” por dentro, empieza primeramente a predicarlo desde el púlpito, esperando una reacción adversa por parte de la gente de su propia congregación, que lo obligue a quedarse como antes, pero esta vez con la conciencia tranquila. Algo así como poder decirle al Señor: “¿Ves? Yo lo intenté, pero no me dejaron”.

Sin embargo, grande será su asombro cuando ve que esa gente, a la que evidentemente no había terminado de conocer en su trasfondo espiritual, también es tocada profundamente y comienza a acercarse a él no sólo para agradecerle, sino también para confirmarle que el Espíritu les está diciendo lo mismo, que él tiene toda la razón y que esa palabra, efectivamente, viene directamente de Dios. Allí es, entonces, cuando se encuentra en la gran encrucijada: ¿Hace lo que Dios le está ordenando y rompe definitivamente con todas las estructuras denominacionales y eclesiásticas tradicionales, aun a riesgo de quedarse fuera de la organización e, incluso, sin un salario que se le pudiera estar abonando mensualmente allí, o se vuelve a tras, desobedece a Dios y elige quedarse como estaba para no perder posiciones internas y un determinado prestigio ganado en años? Sí, es cierto; visto de este modo, parece simple, no es verdad? Sin embargo no lo es tanto a la hora de vivirlo. De su decisión, mi querido hermano pastor, dependen las vidas futuras de muchas almas, y de la suya propia, claro está. Yo sé como han terminado la mayoría de estas situaciones. Usted sabrá cómo habrá de terminar la que tiene que ver con usted. Perla 1: DILIGENCIA.

Seguimos con el verso cinco: “por esto mismo, añadid a vuestra fe, virtud.” Esto nos muestra, en primer término, la segunda perla: FE. ¡Ah! ¡Qué gracia! ¿Quién no sabe que tenemos que tener fe? Sí, lo sabemos todos, es cierto, pero eso: ¿Significa automáticamente que todos tenemos fe? Si la fe es sencillamente creer y todos la tuviéramos en buena medida, jamás encontraríamos espíritus de incredulidad “retozando” y correteando alegremente dentro de nuestras congregaciones, verdad? Y sin embargo, están allí, vivos, activos y gozando de buena salud desde hace cientos de años, no desde ayer. ¿Por qué? Porque muchos de nosotros no hemos aprendido, todavía, que Hebreos 11:1 no es un versículo clásico de la Escuelita Dominical, sino una realidad tangible que debemos tomar y hacer nuestra cada día: Certeza de lo que se espera, convicción de lo que no se ve.

¿Quiere que yo le diga de qué sector podemos aprender a ejercitar este texto, más que recitarlo o declamarlo? Del mundo. ¿¿Eh?? ¿Del mundo? ¿Usted, hermano, me está diciendo que el ejercicio del principio básico de la fe podemos aprenderlo del mundo? Sí, señor, eso mismo es lo que le estoy diciendo. Por favor, eso sí: no lo mire con ojos religiosos, mírelo con sentido práctico. Porque lo que yo le estoy diciendo es que el mundo, viene usando cotidianamente ese principio mejor que nosotros, eso digo. Y que cuando nosotros lo usamos igual que ellos, ni cuenta nos damos que lo estamos haciendo. Que ellos lo ignoren, es lógico; están en ignorancia. Pero que lo ignoremos nosotros…

Ellos utilizan ese principio. Con un fundamento erróneo, claro está y también con un objetivo equivocado, desde luego. Pero lo pone por obra sin dudar un momento. ¿Y sabe qué? ¡¡Les funciona!! Y claro, les funciona porque un principio de Dios es como Él, Inmutable, y más allá de cómo se lo instrumente, el principio por estar adherido a una ley universal, funciona. ¿Pero usted me está diciendo que si un ateo, por ejemplo, cree que un ser sobrenatural que no sabe definir puede sanarlo de una enfermedad, Dios lo sana? No tan así, de acuerdo, pero sí e puedo garantizar que el principio que Dios ha plantado para este asunto, a la hora de ser convocado y creído, opera tal cual Dios dijo que debía operar. Y si no, mire este ejemplo doméstico:

El hombre sale al camino, a la ruta, a la carretera o a la avenida a esperar el bus que habrá de llevarlo a su trabajo. ¿El bus está allí, esperándolo ya? Generalmente no. Tendrá que esperarlo. Entonces pregunto: ¿Ese hombre, sale a esperarlo pensando si habrá de venir o no, o sencillamente sale a esperar que llegue para abordarlo y viajar? Generalmente esto último, no? Ahora piense un momento: si el bus todavía no está allí, si ni siquiera se ve venir a lo lejos, ese hombre, ¿Por qué lo espera con total tranquilidad? Simple mi hermano. Sujétese: porque con respecto al bus, ese hombre tiene: certeza de lo que espera y convicción de lo que aún no ve.

Otra: en la Argentina hay una leyenda relacionada a una creencia pagana: que todos los 30 de agosto, día de la festividad católica de Santa Rosa de Lima, vendrá una gran tormenta. Truenos, relámpagos, granizo, vientos huracanados. Una “señora” tormenta. Entonces usted se encuentra con uno de esos hermanitos que se las saben todas y que parecen estar de vuelta de todas las cosas que e dice: ¡Pero hermano! ¡¡Yo no creo en esas tonterías!! ¿Ah, no, eh? ¿Y que dirá el hermanito cuando, -como muchas veces ha sucedido- exactamente el 30 de agosto se desata una tormenta de esas que hacen historia? ¿Dirá que fue casualidad, verdad? ¿Y cuántos le creerán que fue efectivamente una casualidad? ¿No elegirán creer que doña Santa Rosa tiene el poder de desencadenar tormentas?

¿Usted se da cuenta lo que ha sucedido con esta creencia? Ha ocurrido que, todo un pueblo pagano e idólatra, acompañado a veces por una parte de la pomposamente llamada “iglesia”, ha estado declarando que esa tormenta vendría. Y aún más: la ha estado esperando con certeza y convicción. Entonces, los que se quedaron al margen y dijeron que no creían, cuando escuchan los primeros truenos y ven los primeros relámpagos, no pueden menos que estremecerse y preguntarse en silencio: ¿Pero cómo puede ser, Señor? ¡Es que el principio funciona! Y además, por si esto no fuera suficiente, sabemos muy bien que las palabras atan y que la palabra tiene poder. Ellos no lo saben, naturalmente, pero lo utilizan por intuición. Pero atención, eh? Nosotros sí lo conocemos y, sin embargo, ¡Cuánto nos cuesta ponerlo por obra! ¿Sabe la calidad y cantidad de victoria que tendríamos si, abandonando toda observación de la realidad natural, nos limitáramos a hacer funcionar el principio básico de la fe que es creer sin ver? Dios jamás transgrede sus propias leyes, apréndalo. Perla 2: FE.

Hasta aquí estamos en claro. Pero dice que a la fe, que ya hemos visto, debemos agregarle una tercera perla: VIRTUD. Y aquí habrá quehacer un alto para recalar en el significado de esa palabra: virtud. ¿Qué es en definitiva la virtud? Antiguamente, por ejemplo, se le solía llamar Virtud al estado de virginidad de una joven, pero el diccionario secular (no bíblico, eh? ¡Secular!) Dice otra cosa: dice que “virtud es fuerza, vigor, valor, poder o potestad, que es autoridad para obrar, integridad y bondad de vida, hábito y disposición de la voluntad para acciones conformes a la ley moral”. ¿Viene de perillas, no? Y que conste, por favor, que a eso no lo escribió ninguno de los religiosos que van a la iglesia. Muy por el contrario, lo escribió una parte de un mundo ignorante, ateo, pecador y perdido. ¿Se da cuenta de lo que quiero decir?

Y fíjese que estamos hablando de Fuerza. Dice la Biblia que el reino de Dios se arrebata con violencia. Que no significa a los golpes físicos, obviamente. Cuando se habla de fuerza, se está hablando de luchar del modo de pelear como Él peleó. Nada más, es cierto, pero también nada menos. ¡Pero hermano! ¿Qué es eso de reprender demonios en el templo? ¡El culto y el templo son para Jesucristo, no para ponerse a echar fuera demonios en un lugar en el que sólo hay creyentes! ¿Ah, sí, eh? ¿Y Jesús, adónde los reprendió cuando los reprendió, en la corte de los romanos, acaso? Pregunto y muy seriamente: ¿Usted va a hacer las cosas que Él hizo y aún mayores, como dice la Palabra que debe hacer, o muy por el contrario, va a hacer lo que a usted le parece que queda más “civilizado” aunque eso le implique desobedecer? ¿Tiene usted la potestad para obrar en el nombre del reino de los cielos, o está esperando una orden del Intendente Municipal, del Alcalde o el Jefe del Ayuntamiento? ¿Tiene una integridad de vida ejemplar o es usted tan peligroso como ese delincuente de su vecino? Perla 3: VIRTUD.

“A la virtud, conocimiento”. Así finaliza el verso cinco. Dice Conocimiento. ¿Conocimiento? Ah, sí; con esta palabra no tenemos ningún problema; poseemos las mejores universidades cristianas, los mejores seminarios, los mejores institutos y hasta las mejores escuelas bíblicas. Naturalmente y como corresponde, con los mejores teólogos, profesores y pedagogos cristianos. Sí señor; conocimiento nos sobra, en esta estamos muy bien. Bueno; tendré que decirle que en esta no está usted tan bien como cree, muy por el contrario, mucho me temo que, desde hace muchos años, en esta, usted se ha equivocado. ¿Por qué? Es muy simple.

Cuando la Biblia habla de Conocimiento, de ninguna manera se está refiriendo al enriquecimiento del intelecto, tal cual nosotros lo hemos entendido. Y, dicho sea de paso, lo hemos entendido así porque a algunos trasnochados se les ocurrió interpretarlo, respetarlo y venderlo así, no porque la Biblia misma no lo muestre con claridad. ¿Cuánto saben, por haberla leída con detenimiento y escudriñando cada significado, cada palabra, que cuando la Biblia habla de Conocimiento, a lo que se está refiriendo es a Intimidad? Conoció Adán a Eva y Eva concibió… ¿Usted me va a decir que Adán rindió Exegética ante Eva? ¡Vamos! Tuvo relaciones sexuales. Tuvo Intimidad con Eva. Sólo de ese modo, hoy por hoy, concibe una mujer, que yo sepa. Pero no la conoció (José a María) hasta que no dio a luz a Jesús. ¡Claro! ¿Aquí, me va a decir, que estando ellos en el pesebre, vino un ángel y le dijo a José: Oye José, te presento a María, la que será tu esposa? ¡Por favor! ¡Con tal de seguir manteniendo nuestra cultura religiosa somos capaces de creernos cosas mucho más increíbles que un evangelio que tanto nos cuesta creer! Intimidad. Conocer a Cristo, mi querido hermano y hermana, es tener intimidad con Él, no mera información histórica, teológica o analítica. Perla 4: CONOCIMIENTO.

El verso 6 comienza diciendo: “Al conocimiento, dominio propio”. Dominio Propio. ¡Ay pastor! ¡Perdóneme que le interrumpí la predicación! ¡Es que de improviso “me vino” la lengua y no lo pude resistir y tuve que gritar! ¿Me entiende, no?” – Sí. El pastor lo entiende perfectamente. Él sabe que en ese momento tenía una palabra ungida y que el diablo se las ingenió para no dejársela predicar y lo usó a usted para conseguirlo. ¡Pero hermano! ¡Usted no puede decir eso! ¡Las lenguas son de Dios! Pero por supuesto que las lenguas son de Dios, ¿Quién se atrevería a decir lo contrario? Le diré más: el don de lenguas es uno de los más gloriosos del Espíritu Santo porque contiene en sí mismo una dosis de altísimo voltaje del poder de Dios, a esto lo he podido comprobar personalmente. Pero tendré que decirle que, ese mismo don que indudablemente emana del Espíritu Santo de Dios, viene conjuntamente con uno de los frutos de ese mismo Espíritu, que es, precisamente, el Dominio Propio, me entiende?

Dominio Propio, si usted quiere analizarlo gramaticalmente, semánticamente, significa literalmente aspectos tales como: sobriedad, (Que de ninguna manera es solemnidad o acartonamiento, sino sinónimo de seriedad conceptual), discreción, (Que es un valor muy difícil de encontrar hoy por hoy en el seno de la iglesia del Señor). Lo que trato de señalar es que, tanto Moderación como Dominio propio, por darle a usted un ejemplo de corte elegante fino y distinguido, es lo que debemos ejercer cuando el hermanito aquel no nos entiende lo que le decimos y nos agarran deseos asesinos de propinarle un par de puntapiés. Eso sí, puntapiés “santos”. La única forma que yo conozco para lograrlo, es recordar aquella época en que nosotros éramos los que estábamos total y absolutamente ciegos espiritualmente, como ahora lo está ese hermanito, y no podíamos ver más allá de la punta de nuestra nariz. Porque no hemos nacido maduros, se da cuenta? Perla 5: DOMINIO PROPIO.

Continúa diciendo, luego, el verso seis que: “Al dominio propio, paciencia.” La PACIENCIA, dice el diccionario secular, es una virtud cristiana opuesta a la ira. ¡Ellos lo dicen, hermano! No, nosotros. Y lo están diciendo DE nosotros, precisamente. Es natural, entonces, que usted no pueda esperar que el mundo incrédulo tenga paciencia. En sus definiciones gramaticales que incluso han dejado escritas para la posteridad, ellos mismos están reconociendo no tenerlas. Dicen que esa es una “virtud cristiana”. Lo que están señalando, entonces, es que nosotros SÍ la tenemos, por lo cual, ellos esperan verla en nuestras vidas. Si efectivamente la ven, dirán: “Y, claro…son cristianos… por eso tienen paciencia”

Eso, inmediatamente, le dará toda la gloria al Dios de los cristianos. ¡Ah! ¡Muy bien! Pero… ¿Y si no la ven, qué dirán? Y, seguramente nos dirán algunas de esas cosas que suelen decirnos muy a menudo y que tanto nos fastidian. – “¡Hermano! ¡Le estoy pidiendo al Señor que me dé paciencia!” – ¿Ah, sí? ¿Y cómo supone usted que habrá de dársela? ¿Usted piensa que va a venir volando una pluma muy liviana, con una leyenda que diga: “paciencia”, y que al depositarse sobre su cabeza, inmediatamente lo invadirá una paz y una tranquilidad incomparable y, desde ese mismo instante, usted tendrá la más grande de todas las paciencias del mundo? ¿De verdad cree eso? ¿Realmente piensa que esto puede ser así?

Mire: yo no quiero desmoralizarlo ni mucho menos preocuparlo o asustarlo, pero si usted efectivamente está pidiéndole paciencia al Señor, y espera confiadamente que Él responsa positivamente su oración, lo más probable, entre otras cosas, es que en su trabajo, por ejemplo, le nombren un jefe de esos bien malhumorados, energúmeno y hasta cruel, O que su familia le empiece a hacer la vida imposible porque usted simplemente va a la iglesia o demuestra ser creyente. ¿Y qué va a ocurrir entonces? Cuando estas cosas sucedan, usted quizás se va a angustiar y va a clamar por ayuda. ¿Por qué? Porque la paciencia, antes que otra cosa, es un ejercicio que Dios considera sano, como todos sus dones. Entonces, si Él puede producir hechos que nos lleven a ejercitarla sí o sí, el éxito estará más que asegurado. – ¡Pero es que a mí no me gusta! No le hace. Dios no siempre hará lo que a usted le gusta, Él siempre va a hacer lo que a usted le conviene. Lo entienda usted o no, le guste a usted o no. No olvide que la paciencia es la capacidad de resistir sin perturbación del ánimo las desgracias o cosas pesadas que le suceden y le pueden molestar. Perla 6: PACIENCIA.

Concluye el verso seis, diciendo: “A la paciencia, piedad.” La PIEDAD se ha entendido, entre otras cosas, como amor y respeto hacia los padres y a las cosas sagradas. También se la ha utilizado y mucho como sinónimo de lástima, de compasión o misericordia. Sin embargo, en términos bíblicos, Piedad no es otra cosa que espiritualidad. De allí que, cuando se habla de un “varón piadoso”, no está hablando naturalmente de un buen señor que siente lástima de todo el mundo, sino de alguien conforme al Espíritu. ¿Suena mucho más coherente así, verdad? Y cuando se refiere a los impíos, (Que vendrían a ser los faltos o carentes de piedad), no se está refiriendo a delincuentes, como muchos de nosotros ha entendido y hasta ha enseñado, sino a personas que viven según su carnalidad. Esto es: según sus sentimientos, según sus emociones o según sus demandas corporales, físicas.

En función de esto, habrá que consignar que no son pocos, precisamente, los creyentes que, a modo de acusación y de crítica o censura, hablan de otros creyentes acusándolos, puntualmente, de ser: “demasiado espirituales o demasiado místicos”. Yo no sé si usted, alguna vez, habrá oído este tipo de acusaciones, pero lo que sí puedo decirle es que yo sí he sido testigo de ello. Y en algunas ocasiones, referidas a mí mismo. Habrá que aclarar que, místicos, de momento en que estamos creyendo en algo que no vemos ni palpamos, en algo total y absolutamente invisible, tendremos que reconocer que somos. Somos místicos. Y espirituales, yo creo que también. ¿Por qué lo creo? Es tan sencillo que parecería innecesario explicarlo. Dice la Biblia que Dios es Espíritu, verdad? Y un Espíritu, que yo sepa, no tiene forma humana, sólo necesita un cuerpo para manifestarse. Ahora bien: Dios ha dicho que nosotros (Usted, yo, todos los hombres y mujeres) somos su imagen y semejanza. Pero si hemos dicho que Dios no tiene figura humana y que es Espíritu, ser su imagen y semejanza, ¿Qué significa? Significa ser: un espíritu, al cual se le ha dado un alma y que, transitoriamente, habita una caja descartable que ser llama cuerpo. Seres espirituales. Es hora de terminar con los mitos. Perla 7: PIEDAD.

El verso siete se inicia diciendo: “A la piedad, afecto fraternal”. Muy bien, y ¿Qué será el afecto fraternal, concretamente? Este es un sentimiento muy noble, al cual también se le suele llamar Amor. Entre varias acepciones de nuestra conocida palabra AMOR, la palabra PHILEO es una de ellas, y tiene que ver, precisamente, con esto. De allí proviene nuestra más vulgar palabra FILIAL, que es familiar, o FILIACIÓN, que es identidad. El afecto fraternal, es el sentimiento que brota de nuestras emociones y que, por consiguiente, sale desde nuestra naturaleza, desde nuestra alma humana. Sabemos ya que no existe nada pecaminoso en el alma del hombre, ya que esa alma también ha sido creada y puesta allí por Dios. Lo que sí tenemos que saber es que, si esa alma no se sujeta al Espíritu Santo que mora en nuestro espíritu, y elige desenvolverse conforme a sus propias decisiones, (No olvide que en el alma también habita la voluntad), puede expresarse tanto para bendición como para maldición.

¿Cómo es esto? Esto es así de sencillo: Si el alma oye y obedece la voz de Dios, lo que produzca será para honra. Pero si decide obedecer sus propios dictados, (en el ama también están la mente y el intelecto), su fruto indefectiblemente será para deshonra. Esto significa que, esa misma alma, capaz de producir afecto fraternal, (Que entre otras cosas significa experimentar amor a los padres, a los hijos, al esposo o a la esposa) también puede ser proclive al efecto contrario, esto es: rencor, resentimiento y, llegado el caso, hasta odio. Baste para entenderlo, recordar a Caín. Uno de los errores más notables de la iglesia, ha sido confundir ese afecto fraternal que se nos demanda como una de las perlas para hacer firme nuestra vocación y nuestra elección, con el auténtico amor de Dios. Cuando 1 Corintios 13 habla del amor, inmediatamente tratamos de ponerlo en práctica en nuestra vida, en nuestro matrimonio o en nuestro noviazgo, vemos que nos resulta tremendamente difícil. Eso es porque hemos confundido el PHILEO, que es afecto fraternal, con el otro amor que ahora, precisamente, vamos a encontrar en el final de este versículo. Perla 8: AFECTO FRATERNAL.

“Y al afecto fraternal, amor.” ¿Nunca antes había usted prestado atención que ambas cosas no podían significar lo mismo? Mire: muchos de nosotros, probablemente, hayan prestado atención a ese detalle, pero seguramente habremos hecho como una gran mayoría de creyentes de cualquier parte del planeta: creerle a los hombres de nuestra denominación o de nuestra congregación local, más allá de lo que dice la propia Biblia. Mitad por ignorancia, pero mitad también por comodidad.

Es indiscutible que este AMOR que aparece aquí ya no se trata de PHILEO. Este amor, y más adelante usted lo verá ampliado al tratamiento y estudio de la palabra, es la palabra ÁGAPE, y no tiene absolutamente nada que ver con nuestra alma, con nuestras emociones y con nuestros sentimientos. ÁGAPE se traduce, más o menos, como la “Condición interna del carácter de quienes constituyen el reino de Dios”. Su interpretación más cercana, entonces, resumida a una sola palabra, será indefectiblemente CARÁCTER. Esto hace tomar un sentido totalmente diferente a versículos clásicos, tales como: El carácter de miembros del reino de Dios, cubrirá multitud de pecados. O habrá de entenderse mucho mejor aquello de: El carácter de miembros del reino de Dios, echa fuera todo temor.

También tomará otro sentido absolutamente distinto aquello de que EL fruto (No LOS frutos como nos ha gustado estudiar) del Espíritu ES (Y no SON) amor, que ya sabemos, es CARÁCTER y, como consecuencia de ello, vendrá todo lo demás: paz, paciencia, benignidad, templanza, etc. Por favor, léalo correctamente y verá que si ha aprendido mal las cosas, no tanto es porque se la hayan enseñado mal, sino fundamentalmente porque usted no prestó atención en absoluto a la Palabra tal cual estaba escrita.

Pretender equiparar el ÁGAPE de Dios con el enamoramiento de la mujer o el hombre que nos atrae, es llevar a Dios a un nivel tan humano y tan carnal que resulta casi blasfemo. Pese a que esto es lo que todavía hoy se enseña en muchos seminarios cristianos. Esto ha sido, indudablemente, factor de confusiones tales como suponer que no estaría mal dejarlo todo por un novio o una novia, por un esposo o una esposa, porque total “Dios es un Dios de amor y puede comprendernos hasta el enamorarnos de una persona que no nos pertenece”. Tremendo. Su afecto fraternal que recién estudiábamos, su PHILEO, es una mezcla del alma (Sentimientos, emociones, voluntad) con el cuerpo (Olfato, gusto, tacto, vista y oído, en suma: sexualidad) y no tiene ninguna comparación con ÁGAPE, que es carácter, generosidad, que todo lo cree, que todo lo soporta y que es, efectivamente, algo que nunca deja de ser. Porque, convengamos, aun entre creyentes muy fieles, el PHILEO, a veces deja de ser, no es verdad? Aunque nos duela y nos cueste reconocerlo. Los pastores y los consejeros en general, saben muy bien de lo que les estoy hablando. Sus oficinas han escuchado mucho de todo esto. Y han visto llorar, y han llorado quizás junto con tantos en ese drama. Sin dudas: engañoso es el corazón del hombre…

(Verso 12)= Por esto, (Dice Pedro) yo no dejaré de recordaros siempre estas cosas, (Tal como todos sus prosecusores venimos haciendo) aunque vosotros las sepáis, y estéis confirmados en la verdad presente.

(Verso 13)= Pues tengo por justo, en tanto que estoy en este cuerpo, (Habla del cuerpo personal, físico, de cada uno, y del global, que es la iglesia) el despertaros con amonestación (El evangelio “diet” o “lihgt”, adormece. El evangelio de la cruz, aunque duela, es el que despierta. Y ese siempre va acompañado de amonestación, que es simple lucha por salvar del fuego a los ciegos) (14) sabiendo que en breve, (Para Pedro en días determinados, para cualquiera de nosotros, diferentes pero inexorables lapsos) debo abandonar el cuerpo, como nuestro Señor Jesucristo me ha declarado.

(Verso 15)= También yo procuraré con diligencia (No es un plan a largo plazo ni un proyecto a cinco o diez años) que después de mi partida vosotros podáis en todo momento tener memoria de estas cosas.

Para que tengan memoria lo he escrito.

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El tiempo de la iglesia

Nunca se han podido poner de acuerdo. Algunos teólogos sostienen que los ministerios sobre los cuales se edificó y se debe edificar la iglesia, son cinco, y otros prefieren adherir a la teoría de que son cuatro. Los primeros gustan tomar al Pastor como uno y al maestro como otro, tal como la Escritura y hasta con Jesús mismo parecería indicarlo, mientras que los segundos optan por entender que el ministerio concreto es el de Pastor-maestro, unificado, en común.

(Efesios 4: 11)= Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, (12) a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.

Lo cierto es que para este estudio no interesa demasiado si son cinco o pueden ser cuatro. De las dos tesis, de las dos ponencias, de las dos opiniones, en todo caso, voy a permitirme quedar con algo que, creo, es mucho más sustancioso, mucho más importante y gravitante si es que deseamos de una vez por todas terminar con el plan y propósito de Dios. Serán cinco o serán cuatro, pero los ministerios que rigen a la iglesia son esos: apóstoles, profetas, evangelistas pastores y maestros o pastores-maestros. Ahora bien: si la iglesia sigue insistiendo en hacer lo que tiene que hacer utilizando solamente a uno, ese ya no es un problema de Dios.

Segundo punto. En los últimos años han aparecido una serie de organizaciones y grupos cristianos que, con diversos nombres, proclaman el evangelio y las enseñanzas del Señor Jesucristo. Cada vez son más los grupos que nacen de otros grupos, o los hombres que pretenden hacerse pasar por enviados de Dios, lógicamente con propósitos no piadosos. Todas estas organizaciones tienen su propia doctrina elaborada por hombres, al punto que se oye muchas veces decir: “Y bueno…¿Qué quieres con los cristianos? ¡Si ni siquiera se ponen de acuerdo entre ellos con sus doctrinas! ¡Tienen como cincuenta iglesias diferentes! No sólo están divididos…también están confundidos…”

Mire: la cosa es mucho más que simple. Cuando el Señor me levantó para este ministerio, el primero que se dio cuenta que ese era un asunto de Dios y no mío, fui yo mismo. No había manera, no podía haberla, de que yo tuviera algo de sabiduría por mi esfuerzo o por mi preparación. El Señor se las compuso, primero, para hacerme enamorar de la enseñanza, una cuestión que no me seducía en absoluto. Después se las arregló para irme preparando, paso por paso, utilizando casetes, videos, libros, documentos, conferencias, congresos y, naturalmente, un amor casi desconocido en mí por la Biblia. Corroboré que era de Dios, realmente, cuando mucha gente empezó a admirarse de la bendición que recibía con estos estudios. ¡Como podría pensar yo que la cosa era mía si yo no estaba en condiciones de bendecirme ni a mí mismo!

Allí fue donde tuve que obedecer al Señor y modificar un supuesto programa radial periodístico que conducía, para transformarlo en otro que llevó el nombre que Él me dictó y hasta la cortina musical que él me indicó: Tiempo de Victoria. De eso, hace ya más de diez años. Ahora imagínese: en estos diez años, ¿Sabe usted cuánta gente que no se está congregando en ninguna parte, o gente que congregándose en alguna iglesia, no está a gusto por diversos motivos ha estado escuchándome e identificándose con esta palabra? Las mediciones son complejas en mi ciudad, pero las pocas que se han realizado, han arrojado cifras importantes.

Ahora bien: ¿Qué hubiera ocurrido si yo, a lo largo de esos diez años, hubiera llevado adelante un fino trabajo de socavamiento con relación a los demás ministros o pastores de las congregaciones más importantes, y al mismo tiempo incentivar a que cierta gente sin congregación fija comenzara a trabajar para la conformación de una iglesia propia? Le digo lo que hubiera sucedido. De principio, y teniendo en cuenta la audiencia que con esa sola emisión y en esa única emisora tenía, puedo asegurarle que jamás hubiera comenzado una nueva iglesia con menos de setecientos miembros. Y no es precisamente una tontería, ¿Verdad?

Pero hay un problema. Primero, que esa idea ni se me pasó por la cabeza. Segundo, que tengo la total convicción que el Señor no me levantó como un pequeño caudillo barrial o cacique de pequeña tribu. Tercero, que si no tengo mandato de Dios, cualquier cosa de estas que hubiese hecho, hubiera sido en beneficio personal y propio y, como tal, destinado a caerse estrepitosamente como ha dicho mi Padre celestial que habrán de caerse todos los ministerios que Él no ha plantado. Cuarto, porque yo hubiese sido el primero que se hubiera enterado que estaba haciendo algo diferente a lo que se venía haciendo; de trabajar para bendecir a todo un pueblo, y de eso hubiera pasado a trabajar para bendecir a un solo señor: yo mismo. Y quinto, finalmente, por lo que le dije antes: ya leí, entendí, creí y puse por obra que, la iglesia vencedora, la iglesia sin mancha, la iglesia sin arruga, la iglesia que todo lo puede en Cristo que la fortalece, es la que se planta en sus cinco o cuatro ministerios, que tal como dice en Efesios 4:11, fueron puestos allí no para que un hombre viva a expensas de otros, o para que un hombre se pavonee o se luzca, no para que alguien se abuse de su poder jerárquico sobre otros, sino para: Nº 1: perfeccionar a los santos. Nº 2: edificar el cuerpo de Cristo.

En antiguos tiempos, yo leía “perfeccionar” a los santos, ir en camino de la estatura del varón “perfecto” y pensaba: ¿Cuándo llegará el día en que yo pueda decir, sabiendo que no miento ni me miento, que estoy por lo menos, en un camino de perfección. Claro, pensaba eso porque me creía, como mucha gente se cree todavía hoy, que cuando la Biblia habla de perfección, habla de una cosa, un hecho o una persona sin errores, sin equivocaciones, que hace, dice y piensa todo bien, o sea: lo que nosotros conocemos como Perfecto. Craso error. En la Biblia, perfecto, no es eso que yo y tantos otros pensábamos, es Maduro. Es decir que, esos cuatro o cinco ministerios de Efesios 4 fueron puestos por Dios allí, para madurar o ayudar a madurar gente. Suena bastante diferente, ¿No es así?

La otra palabra, que es “edificar” el cuerpo, siempre se me había predicado como sinónimo de “bendecir”. Es decir que yo y muchos otros más, entendíamos que una reunión, un mensaje o una lectura de “edificación”, equivalía a algo que era de bendición. Otra vez error. Edificar, tal como la palabra lo dice y no las muletillas evangélicas, significa lo que significa, y no lo que los evangélicos le hemos hecho significar: Construir. Es decir que, los cuatro o cinco ministerios de Efesios 4, también fueron puestos por Dios para ayudar a construir el cuerpo de Cristo en la tierra, que como todos sabemos, es la iglesia. Ahora bien; su de estos cuatro o cinco ministerios solamente tiene incidencia o importancia suprema uno solo de ellos, ¿Cómo podríamos hacer para madurar a la gente y para construir una iglesia sólida? ¿No se entiende, verdad? No. No se entiende. Y mucho menos que, ante estas alternativas, los “expertos” en guerra espiritual aseguren que se trata de un ataque del diablo.

La expresión de que los cristianos estamos divididos y confundidos, no hace más que contradecir la Palabra de Dios. Él ha dicho, con esa sencillez con que Dios dice las cosas y como para que cualquier corazón humilde pueda comprender, que los creyentes en Cristo son Uno. ¿Sabe usted cuantas veces dice cosas como estas el Señor? Las mismas en que nosotros las hemos desoído y desobedecido, demasiado preocupados por nuestras pequeñas quintas humanas. Voy a dejar que hable la Biblia que siempre es mucho más efectiva que la mejor de mis ideas.

(Efesios 1: 22)= Y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, (23) la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

El intento primario de esta carta es mostrar a la iglesia como la presente y física presencia de Cristo. La iglesia tiene que estar llena de Él por el Espíritu Santo y ha recibido la orden del Señor Jesús de representarlo en la sociedad y dar a conocer su vida, su amor y su poder. Me pregunto si nuestras iglesias son eso que estamos diciendo, si representamos al Rey de Reyes en la sociedad como deberíamos hacerlo y, esencialmente, evidenciamos su Vida, su Amor y especialmente su Poder.

(1 Corintios 12: 13)= Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio de beber de un mismo Espíritu.

Pablo sienta las bases del principio de la unidad dentro de la diversidad. Cuidado: diversidad dé razas, culturas, idiomas y costumbres, no en interpretaciones o doctrinas. Allí, mi querido hermano o amigo, sea usted de donde sea y piense como quiera que piense; allí sí que hay un solo Espíritu Santo. Y si hay un solo Espíritu Santo, es directamente incoherente e inconcebible que ese solo y único Espíritu que guía a toda verdad, pueda darle a las personas diferentes interpretaciones de una misma palabra. El Espíritu Santo, entienda por favor, jamás daría dos enfoques diferentes sobre un mismo Evangelio. Y sin embargo, mucha gente nos quiere hacer creer que ha dado varios más y gloria a Dios por todas las denominaciones. Así que si eso es lo que hay, es porque los hombres han hecho prevalecer sus opiniones y su sabiduría humana por sobre la guía del Espíritu, de esto no tengo dudas.

Y eso ha hecho, ni bien lo pude ver y entender, que yo mismo haya dejado de dar gracias por las denominaciones, cosa que, copiándome de otros, era lo que venía haciendo hasta ese momento. Muy por el contrario, he podido entender que aquello por lo cual yo daba gracias, ha sido hasta hoy el principal factor de divisiones, frenos, perturbaciones y tropiezos. ¿Aleluya? Todos los cristianos, (Y yo prefiero auto denominarme como Creyente, ya que Cristianos fue el rótulo que nos dio el paganismo) somos miembros, indefectiblemente, nos agrade o no la cara de los que nos rodean, de un mismo cuerpo espiritual. Hay gente de ciertas denominaciones que llegan a enojarse de verdad y casi con ferocidad si es que alguien los confunde con personas de otras denominaciones. Y estoy hablando de creyentes en Jesucristo, eh? No hablo de sectas raras. ¿Usted recuerda cómo oró Jesús?

(Juan 17: 20)= Mas no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, (Quiero avisarle a usted que ese “ellos” que expresa allí, somos usted y yo, entre otros) (21) para que todos sean uno; como tú, oh padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me avisaste.

El mundo no entiende de doctrinas, no entiende de denominaciones, no entiende de iglesia, no entiende de teología; el mundo lo único que ve con claridad, es nuestro modo de caminar la vida. Ahora; si usted pertenece a “su” iglesia, y aquel pertenece a “su” iglesia y yo pertenezco a “mi” iglesia, le pregunto: ¿Cómo va a conocer el mundo que los tres pertenecemos a la Iglesia de Jesucristo y que en Cristo realmente somos una unidad? Lea bien, por favor, el verso 21 y va a comprobar con sus propios ojos, más el entendimiento que seguramente el Espíritu Santo le está dando en este momento, que si nos resistimos a obedecer el mandato que por esta oración se nos da: (“Ser uno con la bendita Trinidad a los fines de que el mundo pueda creer que Dios envió a Jesucristo”) no vamos a conseguir eso que nos esforzamos en buscar mediante campañas evangelísticas costosas, estrategias técnicas y académicas sobre las cuatro verdades o el evangelismo explosivo y, hasta con la antiquísima, tradicional y muy poco eficiente costumbre del reparto de tratados. Porque la solución no está en una dinámica evangelística, la solución está en obedecer, ser UNO, y luego dejar que el Espíritu Santo haga su obra.

(1 Corintios 14: 33)= Pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Como en todas las iglesias de los santos.

Si coincidimos con lo que el mundo dice, que los creyentes andamos divididos y confundidos, caeremos en cuenta que no estamos siendo una iglesia de santos, ya que ha sido dicho y declarado que nuestro Dios, no es un Dios de confusión. Las mal llamadas iglesias cristianas que el hombre ha hecho, (Y por favor, entiéndame, no estoy hablando de ninguna en especial) sólo han añadido división y confusión entre los creyentes. Dios no es autor de eso, obviamente. Pero están reflejando esa imagen de Dios ante el mundo. Entonces, ese mundo, que tiene hambre y sed de ese Dios, termina por no querer saber más nada con Él. No porque le parezca insuficiente su Deidad, sino porque no lo ve bien representado por aquellos que dicen ser su iglesia, que es el equivalente a su Asamblea representativa. Es obvio que este es un sutil engaño de Satanás para dividir a la iglesia de Jesucristo, confundir al pueblo de Dios y, por tanto, obrar en contra de la unidad del cuerpo, que es como decir obrar en contra de la voluntad y la oración misma de Jesús. Dígame que nunca lo había visto desde esta óptica. Dios lo bendiga y se glorifique en esta revelación. Ahora ya somos, por lo menos, dos.

(1 Corintios 3: 11)= Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.

Mire: los constructores del sectarismo erigen sus propias iglesias en completa contradicción con el plan de las sagradas escrituras. Y yo sé que cuando se habla de sectarismo, la gente piensa en determinados grupos, (Algunos muy conocidos, otros no tanto), que de ninguna manera nadie podría jamás confundirlos con grupos cristianos, pero tengo que decirle que no es así. Una cosa es una secta, que en mayor o menor medida, todos sabemos o podemos imaginar de qué se trata, y otra muy diferente, aunque en la esencia sean exactamente lo mismo, son las actitudes sectarias, que no sólo son posibles dentro de algunas iglesias del pueblo de Dios, sino que lamentablemente, son bastante proliferantes. ¡Cuán absurdos son esos inmensos edificios, vanas obras arquitectónicas, que se hacen pasar por “casas de Dios”! Si alguien va y dice que Dios no está allí, es probable que muchos se enojen, así que no habrá otro remedio que volver una vez más a la Biblia.

(Hechos 17: 24)= El Dios que hizo este mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, (25) ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.

Esto es suficientemente claro como para que a nadie le queden dudas. Fíjese que lo del templo arranca desde David, cuando Natán le profetiza que de su descendencia Dios levantará un templo que vivirá para siempre. Es más que obvio que Natán estaba hablando de Jesús, pero David se cree que tiene que ver con Salomón y, por una orden de Dios que no es tal, manda a Salomón a edificar un templo que Dios jamás había pedido. Luego, tanto por la dedicación de Salomón y por la misericordia que los caracteriza, Dios le santifica ese templo, pero lo cierto es que Él jamás lo había pedido y, mucho menos, ordenado levantar. Muy por el contrario, hay otra visión de templo en Dios y Pablo la da a conocer.

(1 Corintios 3: 16)= ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?

La única iglesia que Dios está edificando hoy, no se confunda por favor, está constituida por todos aquellos renacidos en espíritu, en cualquier parte del mundo, los cuales han sido limpiados con la sangre de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo. Ellos no necesitan una organización humana para andar como Dios quiere. El Dios Todopoderoso que creó las aves y las plantas, los mares y las montañas, las estrellas y las galaxias, que creó al hombre, ¿No ha de tener poder suficiente para conducir y organizar su propia iglesia? ¡Por supuesto que sí! ¿Es que el hombre pretenderá enseñarle a su Creador cómo administrar su propio cuerpo? ¿Será acaso el hombre, más sabio que Dios?

Es muy fácil, en una época como esta de tantas carencias fuera y dentro de las iglesias, salir a “vender” una nueva denominación, anunciada con bombos y platillos como la final, como la verdadera, como la definitiva, como la más pura, no contaminada con las corrupciones ambientes. Tan fácil que, por estas horas, muchos están embarcados en aventuras de esta naturaleza total, absoluta y sinceramente convencidos que esa y no otra es la voluntad de Dios. Sin embargo, Dios ya plantó las bases de SU iglesia y nadie puede cargarle ninguna responsabilidad si tantos hombres, durante todo este tiempo, han preferido hacer las cosas a su manera y no como Dios dijo que debían hacerse. Una prueba, que no es la única pero que es muy clara, aunque nadie la mencione, es la que tiene que ver con los ministerios de Efesios 4, dados por Dios para madurar a los santos y construir convenientemente el cuerpo y a los que nadie parece prestarle demasiada atención.

Muy por el contrario, el propósito de Dios para sus hijos, es muy diferente al que plantean los hombres que dicen representarlo. El señor no aprueba de manera alguna un espíritu sectario. Pablo da a conocer esa posición de Dios en este texto.

(1 Corintios 1: 10)= Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.

(11) Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé, que hay entre vosotros contiendas.

(12) Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo.

(13) ¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?

Yo no sé qué le producen a usted estos versículos, pero se revelan con tanta claridad que solamente la obcecada terquedad de los hombres que deciden hacer lo que a ellos más les conviene y les agrada en lugar de hacer lo que Dios dijo que había que hacer, puede hacer que los dejemos a un lado como hemos venido haciéndolo hasta hoy. Lo cierto es que estos versos no dejan ninguna duda con respecto a los sectarismos, entre los cuales habrá que incluir, porque así es, a las denominaciones. Pregunto: ¿Se necesita mayor prueba que estos versículos para salir ahora mismo de cualquiera de las denominaciones? Y cuidado mi hermano; no estoy diciéndole que se salga de la congregación donde se reúne; no le estoy diciendo que se vaya de la iglesia; sólo le estoy mostrando que usted debería salir de la esclavitud disfrazada de religiosidad de las denominaciones con sus propias doctrinas e interpretaciones privadas de la Biblia, eso le digo. ¿Por qué insistir en dividir a Cristo? ¿Por qué hemos de caminar en direcciones contrarias a los mandatos del Señor sólo porque un grupo de hombres quizás muy bien intencionados, pero hombres al fin, han decidido no respetar la Biblia allí sino introducirle un pequeño “agregado”? ¿Es que acaso no amamos a Dios?

¡¡Pero hermano!! ¿Usted no se da cuenta que si nos salimos de la denominación nos quedamos sin iglesia? Claro que me doy cuenta. Si son dos o tres los que salen, seguro que se quedan fuera de la iglesia. Nadie va a avalar a alguien que reniega de una denominación debajo de cuya cobertura se está congregando. Es lógico que la expulsión inmediata y sin más trámite es lo que ocurrirá con esa persona. Y muy probablemente no se detendrá allí, sino que a esa persona le será muy complicado hacer algo de allí en más, dentro del denominado “ambiente evangélico”, porque el rótulo de “rebelde”, “conflictivo” y hasta hereje comenzará a acompañarlo donde quiera que vaya.

Ahora pregunto: ¿Nadie se va a detener al menos un segundo, a ver si lo que esta persona está haciendo y diciendo, no tiene, por alguna de esas grandes casualidades, alguna base bíblica mucho más consistente que la que históricamente se nos ha enseñado, predicado y adoctrinado hasta hoy? ¿Es que nadie va a decidirse de una vez por todas a leer la Biblia? ¿Es que todos van a q2uedarse con la declaración de principios que esa denominación hizo hace ya muchos años atrás en algún remoto lugar del planeta? ¿Ese será el pueblo de Dios que construirá esa iglesia maravillosa, gloriosa sin mancha y sin arruga? ¿De verdad que usted se cree que será así? ¡¡Pero hermano!! ¡¡Es que no tenemos otra cosa!! ¿Ah, no, eh? ¿Y la Biblia que es? Porque en muchos casos, puedo asegurarle, la Biblia es otra cosa muy diferente a la que están practicando en sus templos.

Las iglesias hechas por hombres son “obras de la carne”, organizaciones humanas que sólo agregan confusión y que, de paso, deshonran el nombre del señor… ¡Estos tiempos modernos! ¿De qué tiempos modernos me habla, hermano? ¡Esto no es nuevo! ¡El diablo viene haciendo esa triquiñuela a favor de las vanidades de los hombres desde hace mucho tiempo! Pablo ya lo sabía, mire:

(1 Corintios 3: 3)= Porque aun sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿No sois carnales y andáis como hombres?

Yo me pregunto si eso no tiene que ver con el mandato de no unirnos en yugo desigual con los incrédulos. ¡No, hermano! ¡Está hablando de la iglesia! ¿Y a usted nos le parece que cualquier iglesia hecha por los hombres no está emparentada con un grupo de hipócritas e incrédulos que andan dando vueltas por allí? Mírelo de este modo: ¿Qué compañerismo puede tener la justicia de los siervos fieles con la injusticia de los hombres soberbios? ¿Qué comunión la luz que emana de los que viven bajo la guía del Espíritu Santo con las tinieblas de los que actuando intelectualmente, están ciegos al mundo del Espíritu? ¿Qué concordia puede haber entre Cristo y Belial? ¿Qué pueden hacer en conjunto un creyente con un incrédulo si el incrédulo no se entrega a Jesucristo? ¿Y qué acuerdo tiene el templo de Dios y los ídolos? Está bien, hermano… Pero nosotros no adoramos ídolos… ¿Ah, no, eh? ¿Y usted sabe bien lo que es un ídolo? Ídolo es todo, (dije TODO) lo que ponemos por delante de Dios. Ahora pregunto: ¿No habrá ninguna congregación, por allí, en algún lugar del planeta, que haya colocado a su doctrina denominacional por delante de la mismísima palabra de Dios? Si la hubiera, pregunto: ¿No es eso idolatría?

(2 Corintios 6: 14)= No os unáis en yugo desigual con los incrédulos: porque, ¿Qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia?

(15) ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?

(16) ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos. Y seré su Dios. Y ellos serán mi pueblo.

(17) Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor. Y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, (18) y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.

Es notorio que obedecer este simple mandato del Señor, hará agradable nuestro caminar ante sus ojos. Es así de simple. Y cuidado que no se trata de dejar de reunirnos, sino de que las reuniones de los hijos de Dios sean siempre sólo en SU nombre, porque somos antes que cualquier otra cosa, una organización espiritual, no humana, no institucional, aunque debamos funcionar así, producto de su divino amor y gracia, y nada menos que comprados con la sangre de nuestro Señor Jesucristo. Mire como lo dice la Biblia.

(Colosenses 3: 17)= Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

Preste su atención por un momento. ¿No le resultaría sumamente chocante saber que a Dios no le agrada en absoluto su denominación? Yo creo que cada uno de nosotros, seamos anónimos siervos o renombrados líderes, si hay algo que deseamos por encima de todas las cosas, ese algo, es agradar al Señor. Y si hay algo que durante años se nos ha dicho casi con valor de doctrina, es que Dios no sólo se gloría en nuestra denominación sino que, incluso, ha enviado palabra muchísimas veces para hacernos saber que estamos en la senda correcta y en la verdad completa.

Entonces que ahora yo salga a decirle a usted que a Dios no le gusta para nada su denominación, tanto por lo que hacen como por lo que creen y de la manera en que lo creen, es algo que usted seguramente no va a poder digerir así como así y que, si vamos a ser honestos, lo va a llevar a usted a pensar que en verdad soy yo el que tiene o debe tener algún problema y que, seguramente, debo estar sangrando por alguna vieja herida de algún resentimiento con ciertas autoridades de alguna denominación en particular. Sin embargo, y aunque por allí le cueste un poco de trabajo creerlo, tendré que asegurarle que no es así, que la Biblia está llena de enseñanzas en esa dirección, pero no hay caso: tiene que verlo usted mismo con sus propios ojos espirituales.

(Jeremías 17: 9)= Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿Quién lo conocerá?

En verdad, todas las denominaciones tienen apariencia de piedad, que usted ya sabe no es lástima ni compasión, sino espiritualidad. Pero en realidad, en el fondo, constituyen una sutileza del diablo preparada y armada para dividir a los hijos de Dios. Enójese conmigo si quiere; sé que esto no debe caerle nada bien. Pero le ruego que me explique una sola cosa: ¿Por qué será que si toda la Biblia habla de LA iglesia del Señor, de LA iglesia de Jesucristo, de LA iglesia de Dios, por qué nosotros seguimos hablando de LAS iglesias, no sólo entendiendo sino también justificando y aprobando estas divisiones? La escritura debe leerse, creerse y practicarse de manera completa, de otro modo jamás podrás probar su verdad. Sólo si prueba usted todas las cosas en las sagradas escrituras, entonces conocerá la verdad y, como dice la Palabra, la Verdad os hará libres.

Para conocer la voluntad preciosa de Dios, sólo se requiere tener un corazón humilde ante su Palabra. Por último, ¿No quisiera usted andar agradando al Señor de la forma como Él lo ha dispuesto? Pues bien, a partir de hoy, usted tiene la oportunidad. Quédese afuera de las denominaciones. Reitero una vez más: no le estoy diciendo que se vaya de su congregación, le estoy diciendo que en todas aquellas cosas en las que su congregación, cualquiera que sea, le de más valor e importancia a una declaración de principios firmada por ancianos notables fundadores de esa iglesia, que a lo que respecto al mismo tema dice la Biblia, allí no se sume, sea capaz de decir: ¡No! ¡Me es menester obedecer a Dios antes que a los hombres! Sé que podrán rotularlo de conflictivo, de rebelde, de insujeto y hasta de hereje. Pero tenga en cuenta algo: mientras usted esté cumpliendo con lo que la voluntad de Dios ha dejado escrito en su palabra, usted estará en el camino correcto. Sin pelearse con nadie y sin ofender ni humillar a nadie. Haciendo lo que usted sabe que es la verdad, siento auténticamente libre. Si se le entiende, amén, gloria a Dios y aleluya por sus hermanos que han visto abrirse sus ojos espirituales. Si no le entienden y desean que usted los deje porque su presencia les fastidia, aléjese, no sea cosa que lo que Dios tiene preparado para esa desobediencia le pegue de rebote por el simple hecho de haberle dicho: ¡Bienvenido! a ese mensaje.

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El dilema del tercer día

Un día, para Dios, son como mil años y mil años como un día. Lo dice Salmos, creo que el 90, y lo dice Pedro también. Entendemos que Dios trabaja fuera del tiempo, no adentro. Dios es eterno y en la eternidad no existe el tiempo, es decir que pasado, presente y futuro, es todo a la misma vez. El tiempo del Espíritu, es diferente.

La palabra dice que en el tercer día Él va a levantar a su iglesia. Es decir que han pasado dos mil años desde que Cristo ascendió y estamos comenzando el tercer día, proféticamente hablando. Es el séptimo día desde Adán o el tercer día desde Cristo. Eso es muy significativo para el cumplimiento de los tiempos finales porque toda la fiesta del Tabernáculo y todo eso, tiene que ver con el mes siete y el día tres; es muy importante.

Ambas cosas son la tipología de lo que está sucediendo hoy en la iglesia. El tiempo no me da para explicarle aquí lo que es tipología y lo que es del Antiguo Testamento y lo que es la fiesta del Tabernáculo que empieza con la aflicción del alma, por eso todo el mundo está corriendo. Primero las trompetas, y luego la aflicción del alma. Cuando el alma comienza a afligirse, la gente comienza a correr porque no quieren que nadie los aflija. Entonces buscan lo que es cómodo y a eso le llaman “un mover de Dios”. La reforma, la restauración, no es cómoda, pero no tema: sí es de Dios.

En el tercer día, la palabra nos dice por Esdras, que cuando los sacerdotes vieron que se estaban tirando los cimientos de la casa; (Claro, este es el tiempo de Zorobabel), aquellos que habían visto la primera gloria, comenzaron a llorar, ¿Recuerda? Y los nuevos, los que no habían visto el templo de Salomón, estaban regocijándose de que los cimientos de la casa se estaban tirando.

Ahora claro; los antiguos, los del viejo mover, habían visto la primera gloria, esto es: el templo de Salomón en todo su apogeo (Hoy costaría unos diez millones de dólares, así que se podrá imaginar lo que era para aquel tiempo). La palabra claramente dice que no habrá uno ni antes ni después como ese. Una gloria tremenda. Pero la misma palabra nos promete que la gloria postrera será mayor.

Yo creo que la gente se está equivocando, porque anda buscando la gloria en una terminología que no existe en este momento. La tipología de la gloria postrera, en la palabra; si Salomón tiene la tipología de la primera gloria, Zorobabel tiene la tipología de la segunda gloria; la reconstrucción, la reforma de la iglesia.

Cuando Salomón construye su templo, todos los materiales les llegan de regalo. Y produjo una gloria externa. To0do estaba cubierto por oro. Algo tremendo, majestuoso, impresionante. Era algo que se podía ver, algo que la gente venía a ver.

Para el tiempo de Zorobabel, nadie le regaló nada. Tuvo que ir a buscar cada pedazo de madera al monte. Tuvo que pagar un precio. El primer principio que le quiero dar es el siguiente: aquello que produce la gloria postrera, no son los mismos materiales que producen la gloria primera.

Lo que va a ser glorioso en el último templo, es que Dios va a morar en él, porque es apto para que Dios more. El de Salomón no era apto, porque la piedra (Que representa al hombre) estaba cubierta por oro porque la piedra no era apta para que el hombre la ubicara allí, pero ahora sí estamos.

Es decir que, la gloria de la casa postrera, va a ser una cosa interna, no externa. Claro, toda calidad interna va a producir algo externo, que se vea. Pero el énfasis es en calidad, no en numerología. Recuerde que Dios siempre termina en su Biblia, hablando del remanente. Ahora entendemos por qué.

Claro; nosotros, teniendo treinta, cuarenta o cincuenta años, solamente conocemos los últimos años del segundo día. Y vimos al segundo día en todo su apogeo; las grandes campañas, sanidades, sillas de ruedas vacías, estadios llenos de gente. Pero estamos hablando de la plenitud del segundo día; le echamos un vistazo a las últimas horas de mil años. Es decir que lo que presenciamos ha sido producto de mil años de trabajo. De cien años de trabajo. Las últimas horas del Pentecostés fueron gloriosas.

Dios dice que la gloria del tercer día será mayor, pero estamos en las primeras horas del tercer día. El texto de la palabra dice: No menosprecies el día de las pequeñeces. Claro; es pequeño el tercer día, pero son las primeras horas. Dele diez años al tercer día y rebaje los mil años del segundo.

A veces, cuando vemos las pequeñeces, nos desanimamos, pero entendemos que es la pequeñez del tercer día. Sigue siendo el tercer día. Por más pequeño que sea, el tercer día sigue siendo más grande que el segundo. Imagínese diez años de esto. ¿Qué no podrá producir un creyente con el conocimiento y el calibre interno de lo que se está produciendo?

Ahí es cuando la gente, que ve que no se está haciendo lo mismo, nos dice que estamos en otra. Que no estamos en el mover de Dios. No se han dado cuenta que el mover carismático ya pasó. Claro; nadie sabe cuándo se acaba algo porque seguimos montados dentro de al inercia, pero ya se acabó. Estamos viviendo de lo que queda en el tallo, pero se acabó.

(Isaías 43: 18)= No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas.

(19) He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿No la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.

(20) Las fieras del campo me honrarán, los chacales y los pollos del avestruz; porque daré aguas en el desierto, ríos en la soledad, para que beba mi pueblo, mi escogido.

Aquí, para que beba mi pueblo escogido es el propósito por el cual hay cambio. El cambio es para que el pueblo beba. El agua es esencial para la vida. Estoy haciendo todo para que el pueblo tenga agua que beber.

Pero note que el agua ya no se encuentra donde se encontraba. Que ahora, para encontrar el agua, hay que ir al desierto. Porque él puso el agua en medio de la soledad, en medio del desierto. No es normal que la gente vaya a buscar agua al medio del desierto. Pero ahora, en el día en que está haciendo una cosa nueva, ahí la puso.

Un ejemplo práctico: cuando usted se sentía mal, buscaba agua en una imposición de manos y una oración. Y él le está diciendo, ahora, que el agua ya no está allí Tenía que salir a buscarla al desierto. La vacuna, ahora, viene con el mensaje.

Cuando Jesús estaba en la cruz, el sacerdote entró en el templo, como siempre, y sacrificó el cordero, pero ese día no pasó nada. Siempre ocurría algo cuando se derramaba la sangre. O temblaba el templo, o había luz, o salía humo, algo sucedía para que fuera señal que el sacerdote interpretaba como consecuencia de la expiación. Pero ese año no pasó nada. ¿Sabe usted por qué? Porque ya era otro día…

Cuando Dios se mueve, Él le deja a usted la infraestructura, pero Él se va. Y si usted sigue por inercia, porque ya que viene así que va a cambiar, entonces usted se queda trabajando en la estructura y ni cuenta se dio que Dios ya no está.

Y asimismo la iglesia cristiana: sigue trabajando en cosas en las que Dios ya no está. Pasó en una época y las bendijo. Siguen siendo buenas y siguen siendo de Dios, eso no está en discusión, pero Él ya no hace énfasis en ellas. Pero la iglesia sí lo hace. Y anda haciendo cosas que siguen siendo de Dios, pero que no son ni conforman la voluntad y el propósito de Dios para este tiempo.

Las oraciones que le traían respuesta a veces casi inmediatas, han cambiado. El agua que antes le llegaba por oración, ahora le llega por diferente vocabulario. Diferente postura de oración. La misma oración no construye el mismo poder.

Las canciones cambiaron, el agua ya no está en ciertos cantantes. El agua ya no está en ciertos conjuntos. El agua, ahora, está en el desierto. Usted tiene que averiguar cuál es el desierto. Es decir: hay un cambio de posición.

Mucha gente habla de la fraseología del cambio, pero no está viviendo la posición del cambio. Muchas iglesias, hoy día, están hablando del mover apostólico porque saben lo suficiente como para decir: “Si no hablamos de eso, se nos va la gente” Pero están hablando del mover apostólico desde una posición pentecostal. Todavía viven en el segundo día y ya están en el tercero. Están suministrando nada más que información de algo que en realidad no poseen. No hay impartición, sólo información. La información no cambia a nadie, sino el humanismo lo hubiera hecho hace tiempo. Tiene que haber impartición y la impartición viene por la vida producida por el entendimiento.

Uno de los aspectos más fuertes de la reforma es la purificación de la iglesia. No todo lo que hay en el mundo que se llama iglesia es iglesia, sépalo aunque duela. Una gran parte de lo que llamamos iglesia está errada, es desobediente. Muchos aspectos de la iglesia necesitan ser elevados y juzgados por Dios. Hay sectores de la iglesia que son meramente sectas.

Hay partes de la iglesia que saben que están en desobediencia, saben que están mal y no tienen ningún plan de cambiar. Es de lamentar por el pueblo que ha sido enseñado a no desarraigarse de sus líderes porque se los considera descarriados. Son leales a hombres en lugar de ser leales a Dios. Hay gente que ha escogido no obedecer a Dios porque el escoger obedecer a Dios les haría perder el sustento personal. Esta es una palabra apostólica. Y la palabra apostólica tiene como objeto no perder de vista los fundamentos reales de la iglesia. Criticándola si es necesario. Por ese mismo motivo es que no es una voz popular.

Malaquías trata con asuntos de purificación de la iglesia. No vamos a leer el libro aquí y ahora. Se lo voy a asignar como tarea personal para su casa. Que usted lea todo el libro de Malaquías sin refunfuñar cuando pase por donde está el texto referente al diezmo, aunque sea por primera vez en su vida.

Habla de los asuntos de la iglesia. Dios intenta, -según se habla en el libro de Malaquías-, purificar su iglesia y su culto de alabanza y su pueblo. No está reformando la tierra, sino la iglesia. El juicio no es mundano, es eclesiástico.

(Malaquías 1: 1)= Profecía de la palabra de Jehová contra Israel, por medio de Malaquías. (Veamos: ¿Contra quién es la profecía? Contra Israel. Punto. No se discute más. Es contra la iglesia, no contra el mundo).

(2) Yo os he amado, dice Jehová; y dijisteis: ¿En qué nos amaste? ¿No era Esaú hermano de Jacob? Dice Jehová. Y amé a Jacob, (3) y a Esaú aborrecí, y convertí sus montes en desolación, y abandoné su heredad para los chacales del desierto.

Note usted que lo primero que ve es un movimiento de reforma. Es que estamos siendo confrontados con una separación de valores en una misma familia. Es Dios escogiendo a un hermano sobre otro en una misma familia. Dos hijos de un mismo padre, y hay una separación. Dios lo hace.

La primera confrontación, es: no todos somos iguales. Dios llega a la iglesia y dice: “A este amé y a este no”. Los dos, hijos de un mismo padre, primer verso.

(Verso 7)= En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Y dijisteis: ¿En qué te hemos deshonrado? En que pensáis que la mesa de Jehová es despreciable.

(8) Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio, ¿No es malo? Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿No es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿Acaso se agradará de ti, o le serás acepto? Dice Jehová de los ejércitos.

Note, aquí, que otra cosa que no debemos hacer es un servicio de adoración corrupto, gente entregando sacrificios ciegos, con manchas o de una calidad inferior a la que se debe. O sea: están prometiendo, están ofreciendo ofrendas de una calidad transigente. No tienen compromiso con dar lo mejor a Dios.

De acuerdo con la ley, ellos estaban teniendo sus servicios eclesiásticos correctamente. La iglesia, por fuera, se veía bien. Estaban trayendo su sacrificio normalmente. Todo el mundo estaba adorando a Dios. Se dice lo que se debe decir, las canciones son las correctas, pero la presentación de esa canción, en el interior de esa persona, no estaba siendo ofrecida con un corazón entero. Estaban produciendo menos de lo que estaban en condiciones de dar. Y Dios le llama a eso, un servicio corrupto.

Si el cántico me sustituye la adoración, ya no es adoración. El cántico sólo puede, sólo debe acentuar la adoración que es algo que emana de nuestro ser. Pero si eso que emana de nuestro ser no es del calibre correcto, todo lo que ponemos por fuera para adornarlo, es una sustitución; y es corrupto; es corrupción, no le busque la vuelta que no la tiene. Estamos purificando la casa.

Podemos tener tremenda orquesta ahí en el frente y ser reconocidos como la iglesia que tiene la mejor alabanza, y sin embargo no tener ninguna. Eso pasa mucho entre los jóvenes; están tan contentos de estar allí arriba, tocando, haciendo música, a veces muy buena música, que de pronto se les olvida adorar a Dios. ¿Qué? Sí, no se asombre, sucede muy a menudo. Demasiado para mi gusto. Se están ofreciendo corderos ciegos. ¿No habrá corderos con buena vista?

Es decir que la demanda de Dios, aquí en el verso 7, es: dame calidad. Eso que usted ofrece, démelo con calibre. ¿Se da cuenta? El servicio está funcionando. Por fuera todo se ve bien. El que no tiene discernimiento no se da cuenta porque está no amando a Jacob o no amando a Esaú, cuando todos están cantando.

La calidad espiritual de lo que muchas veces produce la iglesia, no agrada a Dios. Esto implica que la deficiencia que demanda la reforma no se puede discernir con el ojo desnudo, está más allá. Entonces mucha gente no entiende qué le pasa a su iglesia. Porque lo que está corrupto, va mucho más allá del ojo desnudo. Es el misterio de iniquidad. Misterio significa que opera más allá de su habilidad de percibir.

No se puede detectar la enfermedad, la eficiencia, con el ojo natural. Pero sin embargo el cordero está enfermo, está cojo, está ciego.

La alabanza no es un sonido externo, sino una calidad interna de relación con Dios. Usted puede cantar precioso, pero si su matrimonio está destrozado, eso no es alabanza. Porque alabanza es su vida. Tenemos a un montón de gente cantando en la iglesia con una vida destrozada. Que necesita consejería veinticinco horas en la semana. Estamos ofreciendo corderos ciegos. La reforma es el calibre de existencia de la gente.

Usted no me puede hablar de reforma y andar por allí sin pagar sus cuentas. La reforma es el cambio de la calidad de vida de la iglesia y la iglesia es usted. No la infraestructura o el orden de un culto. Eso lo incluye, pero lo que tiene que cambiar es la mentalidad de la gente.

Gente que no le está ofreciendo a Dios el valor o la comprensión de quiénes somos; no existen cuando estamos cantando. Lo que da unción en una canción de alabanza, es el entendimiento que usted posee de quién es y qué está haciendo delante de Dios.

Cuando uno canta con convicción y levanta una mano, hasta a capella baja el cielo. En el momento en que usted levanta sus manos y entiende que son manos santas, porque están reconocidas en el mundo del espíritu como manos santas y usted entiende que es así, y además no hay nada en su mente que juzgue, que cancele que ya sean santas, se mueve el cielo. Ahora, si su mente lo juzga, es que el diablo lo está atacando, lo que quiere significar que todavía no está usted allí.

(Verso 14)= Maldito el que engaña, el que teniendo machos en su rebaño, promete, y sacrifica a Jehová lo dañado. Porque yo soy gran rey, dice Jehová de los ejércitos, y mi nombre es temible entre las naciones.

Note claramente que tenemos el recurso. Lo tiene allí, en el rebaño. Esta es gente que ha estado sentada delante de la palabra como para absorber suficiente revelación para proveer un cierto nivel de entendimiento, pero viven una vida por debajo del nivel de entendimiento que poseen. Es como si aquí le habláramos de las relaciones, le enseñáramos cuales son las malas y cuales son las buenas y usted, ni bien finalizada esta lectura, cierra la carpeta o apaga su computadora y se va derecho a relacionarse con las malas.

Es decir que vienen cerca, porque han comenzado a oír. Lo oyen, lo escuchan, pero no hacen cambios, no hacen decisión de cambio. Le puedo describir todo lo que es una iglesia que no va para ninguna parte, entonces usted cae en la cuenta que se parece demasiado a la suya. Cuidado; no a la que usted va, ¡A la que usted pastorea! Entonces toma nota de estas enseñanzas, versículo por versículo; los vuelve a leer y vuelve a comparar las tipologías; el Espíritu le dice que sí, que es así, que a esto Dios se lo ha revelado hoy día para darle madurez. Pero mañana vuelve a su congregación y sigue siendo fiel a todo lo que se estaba haciendo mal. Ninguna intención de cambio; sólo entra a una página nueva de Internet para leer algo diferente.

Dice Dios: estoy reformándola. Estoy dividiendo entre Esaú y Jacob. A Jacob amé, y al otro menosprecié. Es decir: sacrificio de una calidad inferior. Hoy, los recursos existen, pero no están siendo aprovechados al máximo; la gente tiene la información necesaria, pero no estudia lo suficiente. No dejan que estas cosas se conviertan en Rema en su vida. No estamos dejando que se manifieste en nosotros como palabra encarnada.

Él dice: Mi nombre es grande ante las naciones. Note que su nombre está ligado directamente con la calidad del servicio de la iglesia. Es decir que para que su nombre sea grande en las naciones, su iglesia tiene que ser cabal y representarlo como se debe y como Él debe ser representado. No es un cualquiera. ¡¡Es Dios!!

Sucede lo mismo que con las revelaciones. “- ¡Señor! ¡Revélame! –“ ¿Y qué está usted haciendo para recibir revelación? “- ¡Ah! ¡Estoy orando, hermano! –“ Aja… ¿Y qué más? “- ¡También estoy ayunando…! –“ ¡Perfecto! ¿Y qué más? “- Bueno… Tengo paciencia… Pienso esperar todo lo que Dios desee que espere para recibir revelación, palabra fresca, visión nueva, alimento del día… –“

Hermano: una pregunta: ¿A qué hora se levanta usted por las mañanas? ¿Ah, a las siete? Claro, ¿Entra a su trabajo a las ocho? ¿Y se puede saber qué es lo que hace entre las siete y las ocho? Sí, ya lo sé, me imagino: se ducha, se rasura, quizás ora y hace algún pequeño devocional, alguna lectura bíblica para el día. Luego desayuna y parte para su trabajo, no? Y sí, para mucho más el tiempo no le alcanza. Veamos: ¿Y a qué hora regresa? Ah, que a mediodía almuerza algo rápido por allí porque no le dan los tiempos, así que regresa a su casa cerca de las nueve de la noche. ¿Y allí qué hace? Entiendo. Cena, dialoga un rato con si esposa de los asuntos del día, ve un poco de televisión hasta que empieza a cabecear y, finalmente, se va a dormir. Entendible, sí.

Hermano: si desea usted verdaderamente recibir revelación de Dios, recuerde la historia aquella del pajarillo con hambre. Cada pequeño pajarillo sabe que hay un gusanillo, por allí, que Dios ha preparado para su alimento. Pero también sabe que, a menos que todavía sea muy pequeño y aún no tenga alas fuertes para volar, nadie le va a traer al nido y al pico a ese gusanillo; va a tener que salir a buscarlo por todos los medios que disponga. Con la revelación, mi hermano, sucede exactamente lo mismo. Y ese, entre otros y aunque parezca una simpleza, es uno de los dilemas prácticos que nos propone este tercer día de Dios.

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El depósito de Malaquías

La Biblia es un Alfolí, un granero donde se almacena el gran alimento que su espíritu y el mío necesitan ingerir diariamente. La Biblia es un pedazo grande de tecnología donde están los elementos precisos para que los principios que van a fundamentar su vida se muestren. La Biblia es un depósito de relatos literales que encierran principios espirituales que se han de revelar. Uno de esos principios encontrará usted hoy aquí, a partir, precisamente, de uno de esos depósitos: El Depósito de Malaquías.

(Jeremías 22: 13)= ¡Ay del que edifica su casa sin justicia, y sus salas sin equidad, sirviéndose de su prójimo de balde, y no dándole el salario de su trabajo! (Esto significa que hay gente que está siendo usada para construir ministerios pero, al mismo tiempo esos ministerios no ayudan, favorecen ni mejoran a esa gente. Hay gente que se pasa toda una vida construyendo un ministerio, y cuando terminan de construirlo no pueden hacer nada con él porque ya se les acabó la vida. Es decir: el ministerio es un medio, jamás podrá ser la meta.)

(14) Que dice: edificaré para mí casa espaciosa, y salas airosas; y le abre ventanas, y la cubre de cedro, y la pinta de bermellón.

(15) ¿Reinarás porque te rodeas de cedro? (Pregunta el Señor) ¿No comió y bebió tu padre, e hizo juicio y justicia, y entonces le fue bien?

(16) Él juzgó la causa del afligido y del menesteroso, y entonces estuvo bien. ¿No es esto conocerme a mí? Dice Jehová.

(17) Más tus ojos y tu corazón no son sino para tu avaricia, y para derramar sangre inocente, y para opresión y para hacer agravio.

Aquí ya se nota con claridad que hay una reforma y todo lo que no es Dios se va a remover de la tierra. Le dice todo eso para decir que nosotros queremos construir una gente sobre valores diferentes. Las casas que son airosas lo serán porque fueron construidas de adentro hacia fuera, no de afuera hacia adentro.

(Sofonías 2: 1)= Congregaos y meditad, oh nación sin pudor, (2) antes que tenga efecto el decreto, y el día se pase como el tamo; antes que venga sobre vosotros el furor de la ira de Jehová, antes que el día de la ira de Jehová venga sobre vosotros.

(3) Buscad a Jehová todos los humildes de la tierra, los que pusisteis por obra su juicio; buscad justicia, buscad mansedumbre, quizás seréis guardados en el día del enojo de Jehová.

Note que en el día del juicio, en el día del cumplimiento de la sentencia, en el día de la siega, en el día de separación, lo que le guarda a usted es el carácter interno y no la brillantez de sus dones o ministerios. Mansedumbre, justicia, busca poner por obra lo que entiende y quizás sea guardado en el día del enojo. Es decir: lo que nos guarda es la integridad interior y no la habilidad de ser famoso. No es popularidad lo que estamos construyendo, sino una integridad en el epicentro de cada ser. Eso es lo que la reforma señala: eso es lo que la reforma quiere lograr.

(Sofonías 3: 8)= Por tanto, esperadme, dice Jehová, hasta el día que me levante para juzgaros; porque mi determinación es reunir las naciones, juntar los reinos, para derramar sobre ellos mi enojo, todo el ardor de mi ira; por el fuego de mi celo será consumida toda la tierra. (Note que esto viene, tanto adentro como afuera)

(9) En aquel tiempo (¿Qué tiempo? ¿De qué tiempo habla? Ese tiempo, es HOY) devolveré yo a los pueblos pureza de labios, (La falta de doctrina será corregida) para que todos invoquen el nombre de Jehová, para que le sirvan de común consentimiento. (Tiene que haber entendimiento)

(Verso 12)= Y dejaré en medio de ti un pueblo humilde y pobre, (Humilde y pobre de espíritu, por supuesto, no de finanzas) el cual confiará en el nombre de Jehová.

(13) El remanente de Israel no hará injusticia ni dirá mentira, (Toma nota de esto) ni en boca de ellos se hallará lengua engañosa (Siga tomando nota, por favor) porque ellos serán apacentados, y dormirán, y no habrá quien los atemorice. (Este es el resultado, se da cuenta?)

(14) Canta, oh hija de Sión, da voces de júbilo, oh Israel; gózate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén.

(15) Jehová ha apartado tus juicios, ha echado fuera tus enemigos; (¡Pero entonces estaban adentro!) Jehová es el rey de Israel en medio de ti; nunca más verás el mal.

(16) En aquel tiempo se dirá a Jerusalén: (Note cuál va a ser el mensaje de ese tiempo) no temas, Sión, no se debiliten tus manos.

(Verso 18)= Reuniré (Al remanente. ¿De qué está compuesto el remanente?) a los fastidiados por causa de largo tiempo; (Ese es el primer grupo que va a reunir. Los que estuvieron esperando por largo tiempo que todo sucediera. Ese es el primer grupo, y el segundo) tuyos fueron, para quienes el oprobio de ella era una carga. (Está hablando de toda la gente que sentía la carga de la corrupción de la iglesia presente. Ahora: los que están hablando del permanente avivamiento y no tienen carga por la iglesia porque no le ven cosa mala, esos terminan parados. Los que cuando todo el mundo está bailando, gozando y riendo y cantando y teniendo celebraciones y tremendos congresos y no tiene cargas porque no está viendo la condición interna de la casa, sino la externa, esa gente, probablemente no esté de pie después de la reforma. Pero mientras todo el mundo está cantando y gritando ¡Aleluya! Y uno está entristecido porque ve lo hueco del asunto, es que todavía hay dos ojos y dos voces en la casa de Dios. Hay algunos que cuando ven el cimiento, se regocijan. Hay otros que están llorando.)

Creo que es el momento preciso en que deberemos hacer una conclusión de lo que se entiende por reforma, que es en suma lo que llamamos. El Depósito de Malaquías.

(Malaquías 1: 5)= Y vuestros ojos lo verán, y diréis: sea Jehová engrandecido más allá de los límites de Israel.

En una reforma siempre existe una visión expandida de lo que es Dios. Es decir: vemos a Dios engrandecido, más allá de los confines de la iglesia. Aprendemos a ver la mano de Dios más allá de la gente a la que nosotros creemos que es salva. Vemos a Dios operando fuera del contexto eclesiástico. En una verdadera reforma, aprendemos a ver a Dios como Dios de la tierra y no como Dios de la iglesia. Dios sale del concepto de religión y se convierte en el rey de reyes y Señor de señores. Se convierte en el gobierno de la tierra. Lo vemos trabajando en las manos de Israel; lo vemos trabajando en las manos de los gentiles; lo vemos trabajando con los reyes de la tierra; lo vemos metido en la guerra; lo vemos metido en todas partes: vemos cómo Dios está en control de todo. Hay una expansión mental.

La iglesia, antes de la reforma, redujo a Dios a un culto de domingo. Dios era un fuerte aplauso o una alabanza bonita; y a eso le llamábamos: la gloria de Dios. Ya no es suficiente un aplauso para llamarle la gloria de Dios. Una bonita canción, un congreso de alabanza, no es la gloria de Dios. En este tiempo, en el concepto de lo que estamos viendo, hace falta mucho más para identificar a Dios que bonitas canciones. Tengo que ver a una nación cambiar su configuración ambiental para saber que Dios se ha movido. Dios es grande. No porque veinte o treinta personas se cayeron patas para arriba, en un templo, vamos a decir que la gloria de Dios se ha movido. Claro, es parte del mover del Espíritu, pero no identifica a Dios en su grandeza. En una reforma, Dios se expande más allá de los límites del concepto eclesiástico. Hay gente en el reino que no es salva.

Se nos van todas las ganas de ser religiosos. Hay gente a la cual Dios le dice: “Entra en el reino que está preparado para ti desde antes de los tiempos”, y ellos ni saben por qué entraron. ¿Cuándo hice yo eso? No saben porque no eran salvos, pero entraron. Ahí está la palabra; usted peléese con el libro; yo lo único que hago, es leerlo. Dios es más grande que la iglesia. La iglesia sólo es una parte del reino. No se engañe. En una reforma vemos a Dios en toda su grandeza, no en el arca, en la iglesia.

El hombre siempre quiere meter a Dios en una caja, en una arca. “Esto es Dios; ven y alábalo”. Dios no puede ser manipulado por los deseos o por las necesidades del hombre. Dios es soberano. En una reforma, los límites de Israel son expandidos. Vemos a Dios más allá de los límites de un domingo por la mañana.

Hablar de qué está haciendo Dios, es estar enterado de las actividades globales. ¿Qué está haciendo Dios? – en mi iglesia está trayendo un avivamiento -, Eso no es lo que está haciendo Dios: eso es su experiencia en Dios. Cristiandad, es un estilo de vida sobre la tierra; no tiene nada que ver con la iglesia.

Quiero que entienda que la iglesia y el culto, tal como lo entendemos hoy, fue creado por el hombre, así que no tiene nada que ver con Dios. No existen altares sobre los cuales estamos haciendo llamados y la Biblia no es santa; es un libro. Le pusimos “Santa Biblia”. Por eso es que la gente no la quiere ni leer. Es un libro; el que es Santo, es Dios! Recuerde que la Biblia es letra, es un libro de tecnología. La palabra es Cristo y existe desde antes que el libro.

Tenemos que romper definitivamente con los fetiches evangélicos. “Púlpito santo…” ¡Es de la misma madera que la puerta del baño! ¡Es de la misma fórmica que el mostrador de la fiambrería! “La blanca santidad…” Mire: el color blanco, lo acepto, podrá tener algún tipo de símbolo o tipología, ¡Pero no es santidad! ¿Qué haremos, entonces, con toda esa gente negra fiel a Cristo? Dios no entra en ninguna caja, mi hermano; en ninguna. Dios se sale de la caja y ahora anda por la calle. Le digo más: Dios viene al templo, a eso que usted llama “iglesia”, siempre y cuando usted lo traiga con usted. No se confunda. ¡El no lo está esperando allí debajo de un banco! ¡Tampoco está colgado de un estandarte o durmiendo dentro de un púlpito! Él está en la calle.

¿Recuerda cuando Caleb regresó y le dijo a Moisés: ¡Hemos visto a los amalecitas? Son grandes, son gigantes, es cierto, pero; ¿Sabes qué? ¡Vamos a meterle mano! ¡¡Podemos!! Caleb vio y se vio correctamente. Como langosta, como insecto, pero confiaba en algo más grande de lo que veía. Dios está rompiendo todos los parámetros. Usted no tiene nacionalidad. Mientras tenga nacionalidad no va a poder establecer el reino de Dios en su nación. Dios no es un Dios cultural.

De todos modos bien vale prestar atención a la fuerza que tiene la iglesia en África, por ejemplo. ¿Sabe usted por qué? Porque África nunca tuvo democracia. El reino de Dios es cero democracia, cero disenso, cero opiniones. Por eso América y América Latina, inclusive, no alcanzan a manifestarlo con limpieza: siempre tiene algo para decir, algo para opinar. Entonces cuando Dios dice algo, África lo hace más rápido que cualquier otro lugar del mundo, porque está acostumbrada a obedecer sin opinar. Aquí evaluamos y estudiamos las órdenes de Dios por medio de nuestros grandes teólogos y eruditos. Cuando ellos llegan, – finalmente -, a alguna conclusión, ya es tarde; Dios ya está en otra cosa.

(Malaquías 1: 11)= Porque desde donde el sol nace hasta donde se pone, es grande mi nombre entre las naciones; y en todo lugar se ofrece a mi nombre incienso y ofrenda limpia, porque grande es mi nombre entre las naciones, dice Jehová de los ejércitos.

Aquí se puede ver con bastante claridad que la grandeza de Dios sobre las naciones, tiene que ver con la ofrenda limpia de la iglesia. Es decir: la condición de la iglesia es la que dimensiona la grandeza de Dios sobre las naciones. El segundo principio que quiero compartir con usted en Malaquías, es que va a haber una restauración del verdadero entendimiento de la Palabra.

(Malaquías 2: 6)= La ley de verdad estuvo en su boca, e iniquidad no fue hallada en sus labios; en paz y en justicia anduvo conmigo, y a muchos hizo apartar de la iniquidad.

(7) Porque los labios del sacerdote han de guardar la sabiduría, y de su boca el pueblo buscará la ley; porque mensajero es de Jehová de los ejércitos.

(8) Mas vosotros o habéis apartado del camino; habéis hecho tropezar a muchos en la ley; habéis corrompido el pacto de Leví, dice Jehová de los ejércitos.

Esto quiere decir que: la doctrina ha estado un poco errática, hemos confundido a mucha gente, se ha producido un concepto errado. Pero en una reforma se purifica la ley en la boca de los sacerdotes. Estamos viendo los mismos versículos, pero cuántos se están dando cuenta aquí y ahora que se nos está mostrando otra revelación. Cada vez le sacamos más al mismo verso. Entonces va a haber una restauración de verdadero entendimiento de la palabra de Dios. Por años hemos leído la Biblia; ahora estamos leyendo la palabra.

Cristo hizo lo mismo cuando trajo la reforma terrenal. Él vino, en su ministerio terrenal, a traer una reforma. Juzgó y decretó el fin de una era y comenzó otra. Decretó juicio, dijo que no quedaría piedra sobre piedra sobre el sistema presente, lo destruyó y comenzó una iglesia nueva. Eso fue lo que Cristo vino a hacer. En su proceso quedó usted salvo por su sacrificio humano. Pero Él dijo: “Has oído que se ha dicho, pero ahora yo te digo”, y le cambió todo lo que se había venido diciendo. Eso es lo que hace una reforma; usted ha oído, pero ahora yo le digo. Y todo depende de si usted reconoce que ese “Ahora le digo” es de Dios o no. No va a haber un título que se lo demuestre, ni un diploma en la pared. Igual que con Él no lo había. Usted va a tener que discernir. Si el “ahora yo le digo” es de Dios y no lo hace, le pasa lo mismo que le pasó al fariseo.

Cuidado que no se lo va a explicar demasiado. Cuando Él habla, Él no se introduce, no se presenta, no se autopromociona, no se otorga deidad ni nombre impactante. Los que dicen “así dice Jehová”, mayoritariamente y sin globalizar obligatoriamente, por supuesto, son las Jezabeles. Jehová habla, se va, y nunca le dice a usted quien habló. Entonces usted: “¡Espera! ¡Espera! ¿Quién eres?” Y Él apenas gira su rostro y murmura: “dile que Yo Soy…” Dios no necesita introducción. Cuando Dios habla, todo el mundo sabe que fue Dios quien habló. Tenemos que aprender a oír a Dios hasta en los comerciales de la televisión.

A veces, el comercial le dice a usted: ¡Apágame! ¡Soy una mentira del diablo! ¡Apágame! Has oído que se ha dicho, pero ahora yo te digo. Has oído que se hacía así, pero ahora se hace así. El sacerdote lleva mil años entrando por el templo y haciendo muchas cosas que son más para actos de magia que para rituales cristianos. Y de repente: ¡Basta! ¡Ya no se hace más esto! ¿Cómo que no se hace más? ¡A mí me enseñó mi papá que se hacía así! ¡Porque así lo hacía el abuelo!

¿Las palabras que se deben decir? Ya no se dicen más. ¿Y el pan de la proposición? Ya no existe. ¿Y el altar? No tenemos. ¿Pero como va a tener usted un culto, un servicio, si no tiene un altar? ¿Es que de verdad usted me está hablando de una iglesia sin altar? Es el corazón del hombre. ¿Eh? ¿Es que el hombre anda ahora con un altar en el pecho? ¡No! ¡Ni dije eso! El corazón del hombre es su rectitud. Eso es lo que ve Dios y aprueba. …O no aprueba, claro está…

Escuche: ¿Y el incienso? Son las oraciones de la gente… ¿Y el polvillo, entonces? Ya no se usa más. ¿Y yo qué hago ahora? ¡A mí me estaban pagando para hacer todas esas cosas! No sé… Supongo que ya estás desempleado, verdad? Estoy hablando de hoy, no de ayer. Así de drástico es el cambio.

¡Un momento! ¡Mi ministerio depende fundamentalmente de que yo haga un llamado desde el altar y la gente se goce de que yo ore por ellos! Entonces, mi hermano, me parece que se te ha acabado el ministerio… Está obsoleto. ¡Pero es que yo vivo de eso! No le hace. A mí eso no me interesa. Y a Dios tampoco. Yo no voy a la iglesia para que usted viva; voy a adorar a Dios.

Es tiempo de opinión cero y obediencia diez. Si usted no entra por la puerta del templo con su diezmo o su ofrenda, mejor no entre. Hay que poner un buzón, una alcancía junto a la puerta. Ponga allí lo que lleva. Y no porque la ley lo obliga, sino porque tiene que haberlo decidido voluntariamente para acceder a la promesa que no ha sido derogada junto con la ley. Estamos perdiendo tiempo recogiendo la ofrenda. La Palabra dice que no entres al templo con las manos vacías. Lo ha dicho por cuatro mil años. Ya es tiempo que alguien la cumpla. Eso no quiere decir que si no tienes no puedes venir. Ven igual, pero sigue trabajando hasta que venga lo que Dios ha dicho que viene. Dios es fiel. Pero la iglesia real tiene que dejarlo en un buzón, junto a la puerta cuando llega. No necesitamos especialistas en manipular los sentimientos de la gente para que ponga. ¡Pero hermano! ¿Y si no deja nada? No es iglesia, es visita. ¿Pero y si siendo iglesia, no entiende y no pone nada? No es iglesia, es masa humana religiosa.

Recuerde que el agua no está en el río, está en el desierto. ¿Y como puede usted estar seguro que la gente va a dar? Bueno, mire… Lo que me han dado, me lo han dado de corazón, con alegría, así que me va a alcanzar más que todo el dinero que yo les pueda sacar manipulándolos con la culpa y la ley. ¿Y adónde tengo que firmar para ser miembro? No interesan demasiado las formalidades. Cuando ofrendes o diezmes permanentemente (Y Dios lo sabrá, no los que mandan allí) ya eres miembro.

En el tiempo de reforma se van a experimentar relaciones de alianza, compromisos altos e integridad en todo. Es decir: los que temen unos a otros se van a unir de una manera temerosa. Pero no es todo el mundo en una misma olla. Y bueno, pero es que Dios no hace acepción de personas, todos podemos participar. Pues fíjese usted que no. Si no hay una misma causa, un mismo objetivo, un mismo sentir, no hay ninguna posibilidad de alianza. Amistad con todo el mundo, aún el más incrédulo; Hermandad con todo el cuerpo que ha creído en Jesucristo como Salvador personal de sus vidas y lo ha transformado en Señor. Pero Alianza, sólo con los que tienen su mismo sentir. Porque lo que le da estructura a una alianza, es que tenga un epicentro fundamentado en una causa y una visión, no un programa de actividades varias consensuadas por los miembros. Es parecido quizás, pero no tenga dudas que no es lo mismo.

Mucha gente, por allí, se quiere reunir en torno de algo no tangible, abstracto, indefinible, teórico, que le llaman Cristo. Suena bonito y religioso, pero es falso y no funciona. La unidad a la cual se refiere la palabra es la que otorga la habilidad de estar todos reunidos en un mismo lugar, en el momento preciso e indicado, sin necesidad de arrancarse los ojos para ponerse de acuerdo.

Hoy día le llamamos unidad a un grupo de personas que comparten una semana en un congreso o un seminario, pero que después, cuando regresan a sus casas, cada uno sigue con la misma visión personal que tenían antes de venir. Sólo cosechó algunos amigos y varios contactos, pero le han llamado unidad al mero hecho de reunirse en torno a una actividad. Que aparenta ser un mover de Dios, pero no garantiza terminar la obra de la iglesia.

Dios dice: hago mi pacto con mis escogidos. Cuando Pablo vino a Efeso, hubo una joven que tenía espíritu de adivinación, recuerda? “Estos son los hombres, hijos del Dios Altísimo, que vienen con los decretos de Dios.” Cierto. Buen mensaje. Correcto. ¡Vamos a unirnos a ella! ¡Está en la misma línea que nosotros! Lo que garantiza que ciertas personas estén en la misma línea que usted, no es lo que están diciendo, sino lo que están siendo. Porque ella sabía que Pablo traía la verdad. Ella tenía toda la influencia en la ciudad; todo el mundo la conocía. Pero si Pablo se hubiese unido a ella, el reino de Dios en Efeso, se hubiera fundado sobre un espíritu satánico. Y todo solamente porque estaban predicando el mismo mensaje. ¿Sabe cuánta es la gente que se conecta conmigo porque, – me dicen – estamos en un mismo sentir? Yo jamás pierdo demasiado tiempo oyendo lo que me dicen. Si puedo, miro como viven. Ese es el fruto que define al árbol.

Ella sabía que en un enfrentamiento, jamás iba a poder derribar a Pablo, que se iba a tener que ir. Pero si lograba unirse a él, ella iba a llevar a cabo el mover en la sociedad y no Pablo. Ella tenía respeto e influencia; Pablo era un desconocido. Entonces, toda alianza que pudiera producirse, la iba a tener a ella como garante y referente. Pero ella tenía un espíritu de adivinación. Pablo, contristado por lo que ella estaba diciendo, (Y a mí me gustaría saber cuántos ministros de hoy se sentirían contristados si alguien anduviera por allí diciendo que son muy buenos. Pocos, verdad?) porque Pablo sabía que si bien ella no mentía, sus motivaciones no eran correctas. Un ministro moderno quizás reaccionaría distinto porque muchos de ellos es eso lo que andan buscando: la alabanza de la gente. Ahí es donde se le infiltran, entiende?

Lo que es de Dios, aprenda, jamás le llega alabando al hombre. Es otro mover. ¿Cuántos estarán entendiendo que Dios está cambiando las cosas? El estado final de la iglesia, observe, es un varón perfecto. No estamos construyendo una novia, sino un varón perfecto. Es decir: el género final de la iglesia es varonil y gubernamental, nos emocional y femenino. No va a ser una iglesia lacrimógena llorando por los altares. Tendremos cinco ministerios hasta que lleguemos a la medida pre-determinada del varón perfecto. El varón robusto, en el hebreo, el varón plural, es decir: multimiembro hombre, varón perfecto, que es varón maduro. No hembra: Varón.

El género de la cultura de la iglesia corporal va a tener que ser varonil. Las palabras van a tener que cambiar del amor emocional PHILEO al amor paterno ÁGAPE. Del cariño y del “ay bendito”, a la disciplina y a la corrección. Se fue la voz del Espíritu Santo y llegó la voz del Padre. La voz apostólica es la voz del Padre, no la voz amorosa de la paloma en el hombro de Cristo.

Hacen falta ambas, pero ya tuvimos a mamá durante mucho tiempo. Tenemos, todavía, demasiados “hijos de mamá”. El estado final de la iglesia es un varón perfecto. Un estado mental, gubernamental, donde las viejas emociones tendrán que ser controladas por principios. No digo borradas, digo controladas. No los principios opacados por las emociones. Van a haber emociones, pero no nos vamos a regir por ellas. La iglesia, hasta hoy, se ha regido por emociones. Lo que “siente”, eso hace. Hoy día ya se está operando, muchas veces, en contra de lo que se siente y a favor de principios inmutables que no siempre se “sienten”.

Dígame: ¿Usted, como padre, nunca tuvo deseos de tomar a puntapiés a su querido hijito? Pero no lo hacemos, porque tratamos como buenos padres, de no regirnos por las emociones, sino por principios de familia. Durante años, cada vez que Dios se acerca a la iglesia, usted se derrite. Él llega, conmueve, bendice y se va. Toda la iglesia queda sacudida, bendecida y maravillada, pero Él no consiguió que alguien se dominara y saliera a hacer lo que Él estuvo pidiendo. Porque estábamos demasiado bendecidos como para saber a qué vino.

Cuando éramos niños y llegaba papá, salíamos corriendo del sitio en el que estuviéramos gritando: ¡Llegó papá! ¡Llegó papá! Tiempo devocional. Papá, entonces, nos tenía que dar toda su atención porque nosotros éramos sus hijos. Cuando cumplimos los veinte años, decíamos: ¡Mamá! ¡Allí llegó “el viejo”! ¿Qué fue lo que cambió? La forma de relación. Una cosa es el Padre cuando usted es niño y otra cuando usted es maduro. Él no cambia. Usted es quien cambia. ¿Lo puede entender?

Pero la iglesia, no. Todavía seguimos gritando: ¡Llegó papá! ¡Llegó papá! Y nos arrodillamos, nos reímos, nos gozamos, nos caemos al suelo, temblamos y todo eso es Dios, no tenga dudas ni temores. Pero es la reacción de la relación de niños que evidenciamos. Cuando dejamos de ser niños, también dejamos la niñez. Siendo adultos podemos gozarnos y hasta reír como niños, pero en el resto de nuestro comportamiento, no tenga dudas, no podemos olvidarnos que somos adultos.

Y, finalmente, la reforma demanda un estilo de vida puro. Ya lo vimos a través de los hijos de Leví en Malaquías 3: 2-5. Entonces, ahora déjeme darle el depósito de Malaquías, el resultado, la conclusión que, en suma, es el resultado de la reforma. Debe producir lo siguiente:

(Malaquías 4: 1)= Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; (Le ruego que recuerde, por favor, que está hablando de la casa de Dios) aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará raíz ni rama.

(2) Mas a vosotros, los que teméis mi nombre, nacerá el sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.

(3) Hollaréis a los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día en que yo actúe, ha dicho Jehová de los ejércitos.

¿Quién es el que va a traer la separación? Los que tienen la mentalidad de piedra de tropiezo. Es decir: se levantará en la iglesia lo que es correcto y, lo que no es, ni se medirá ni se dará; se discierne y se va separando. Recuerde que el justo no brilla en el reino de su padre hasta que la cizaña no es removida.

Lamentablemente, es cizaña. Dios dice: déjala allí, tienen que estar juntos. No la vayas a arrancar antes de tiempo, porque por allí usted arranca algo que no es cizaña. Es tan parecido a lo cierto, que sin una reforma no lo podemos discernir. Por eso decía el verso 18 del capítulo 3: Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.

Después de estar reformados. Mientras no estemos reformados, todo lo que brilla es oro y todo lo negro es petróleo, aunque se traten de predicadores africanos. Porque estamos edificados por medio de un concepto que nos hace a todos de un mismo tamaño. Que es un buen método para la entrada, pero no para llegar al final. Para entrar, usted entra como viene. Pero si no cambia en el camino, usted se queda. Al boleto, al ticket, a la entrada para la carrera, Cristo se la abona, se la paga. Pero para terminarla, par disputarla, hay que correrla a esa carrera. Es decir: pagar un precio.

Y eso es lo que nunca hemos querido predicar. Decimos que la salvación es gratis. ¿Quién dijo eso? ¡Fuimos comprados por un precio! Nada es gratis. Si no le costó a usted, es porque le costó a otro, pero gratis no es. Hollaréis a los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día en que yo actúe, ha dicho Jehová de los ejércitos. Y una vez que esas cosas tengan lugar, viene el ministerio apostólico de Moisés. Porque el verso 4, precisamente, comienza diciendo eso: “Acordaos de la ley de Moisés”. Pero esa, esa es otra historia, otro principio, otro depósito…

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El acta de los decretos

Durante mucho tiempo, años tal vez, nos hemos pasado repitiendo frases hechas, muletillas evangélicas aprendidas de memoria tal como si fueran slogan de venta de algún buen producto comercial. Usted puede hacer, antes de encarar la lectura de este capítulo que, seguramente algo novedoso habrá de enseñarle, una breve reflexión sobre todas las cosas que, cuando pequeño en aquellas Escuelitas Dominicales quizás, o sencillamente cuando entró por primera vez dentro de una de nuestras organizaciones eclesiásticas locales, le enseñaron a memorizar como elemento básico “para hacerse acreedor a la salvación”, aunque decir esto así parezca sencillamente una herejía. Sería muy prolongado enumerar las más abundantes de todas esas muletillas. Llevaría un espacio voluminoso que yo quiero aprovechar para referirme a una de esas tantas. Una específica que en este capítulo, vamos a ver mucho más de cerca. Pregunto y desde ya doy gloria a Dios si usted lo sabe: ¿Sabe, efectivamente, qué significa que en la cruz, Jesús haya clavado el acta de los decretos? Bien; si lo sabe, le invito a refrescarlo; si no lo sabe muy bien, lo invito a conocerlo.

(Eclesiastés 8: 10)= Asimismo he visto a los inicuos sepultados con honra; mas los que frecuentaban el lugar santo fueron luego puestos en olvido en la ciudad donde habían actuado con rectitud. Esto también es vanidad.

(11) Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos dispuesto para hacer el mal.

Por cuanto no se ejecuta rápidamente sentencia sobre la mala conducta, es por eso que continuamente, hay maldad en el corazón de los hombres. Por cuanto la iglesia no ejecuta sentencia sobre el comportamiento humano en la sociedad que nos rodea, la situación está en el lugar en que está. Por cuanto no se ejecuta luego sentencia en contra de lo que se considera mala obra de acuerdo con la palabra de Dios, es por eso que continuamente en el centro del hombre, sólo hay intención de hacer maldad. Yo no sé si usted está o no de acuerdo con los conceptos básicos de esta definición. Lo que sí sé, es que más allá de las coincidencias o disidencias, lo relatado es lo que se está viendo doquiera que depositemos nuestra mirada.

De algo usted ni nadie pueden tener dudas: hay una gran batalla en la tierra. Es una batalla que, en su esencia fundamental, tiene origen en el espíritu, pero que a la hora de manifestarse, es indudable que lo hace en lo natural. Lo que podemos ver en primera instancia, es al espíritu del humanismo intentado arduamente producir un mundo perfecto pero en ausencia de Dios. Esto forma parte de esa gran batalla que se libra para ver quién es el que tiene señorío sobre la tierra. Lo que dice esta palabra que hemos leído, es que porque no se ejecuta sentencia sobre las conductas, las filosofías o las malas obras de los hombres, sus corazones siguen total y absolutamente inclinados a hacer el mal. La iglesia es la entidad que tiene el legítimo derecho a ejecutar sentencia por una sencilla razón: tiene la verdad. Una verdad esencial y única, ya que es la que emana de Cristo Jesús. Este verso tiene, como particularidad, el hacernos responsables de la condición de la nación en la que habitamos.

Hay que aclarar en este momento, que la palabra que estamos viendo en primera instancia, que es la palabra SENTENCIA, es en los originales la expresión PHETGAM, y su significado es: Legislar, Decretar. Mientras tanto, la palabra EJECUTAR, en el hebreo, se traduce como: Hacer, Crear, Laborar, preparar, Construir o Consumar. Sin embargo, voy a tener que decirle antes que se confunda, que no es necesario conocer ni hebreo ni griego para interpretar este verso. Lisa y llanamente, lo que dice, póngalo blanco sobre negro: dice que si no se ejecuta sentencia sobre las malas obras, estas malas obras van a ser continuas y se irán acrecentando. No lo estoy asegurando yo porque no tengo ni un nombre, ni un prestigio que me adjudique autoridad para ello. Simplemente está escrito.

Vivimos en el marco de una generación vacía y sin moral. Tenemos millones de niños y adolescentes que son impulsados a la pobreza, a la degradación y en casos hasta a la promiscuidad. Tenemos, asimismo, y conforme a las reglas dictadas por algunas de las denominadas ciencias alternativas y otras de gran acogida en nuestras iglesias, adulterios casi justificados por la sociedad que, naturalmente, determinan miles de divorcios. Aún dentro del auténtico pueblo de Dios, que es donde sí Dios ha unido y no debe separarse lo que Dios unió. Porque al matrimonio de una pareja atea, acto únicamente civil, es obvio que no lo une Dios, sino su carne y sus almas. No quiero decir con esto que puedan divorciarse alegremente; digo que no están sujetos en absoluto a lo que por años hemos considerado como una “palabra “clásica”.

Jóvenes sumidos en el abandono y el dolor por parte de las actitudes de padres o madres que sólo persiguen el prestigio propio y personal. Mujeres que, en aras de reclamar supuestos derechos sobre sus cuerpos, hacen del aborto una práctica corriente. Miles de programas de televisión denominados como “debates públicos”, que toman verdades y leyes absolutas y las exponen sin pudores a las opiniones del hombre, para producir poder liberal y egocéntrico. No es otra cosa que las puertas del Hades tras un espíritu de humanismo, capaz de admitir cualquier cosa, cualquier perversión y llamándola, pomposamente, “una metodología de vida alterna”.

Un sistema educativo que abandona moral y principios y la validez del conocimiento, para instruir en el entendimiento de lo que hoy es conocido como “sexo sano”. El resultado que esto produce, es un mundo lleno de dolor, vacío de propósitos, sin soluciones de índole nacional, con un futuro que, a todas luces, se presenta como sumamente confuso, perdiendo vidas a diario por causa de diferentes plagas producidas o por valores degradados. Muerte por abortos autorizados por el YO. Muertes por violencia y por total pérdida de la esperanza. Sin entrar en lo que muchos podrían determinar como “pacatería” o excesiva “moralina”, no caben dudas que esta es la situación y la realidad que nos rodea. Esto, a la luz del pasaje que se menciona al principio del capítulo, le otorga y le coloca una enorme responsabilidad a la iglesia. De eso es de lo que tendremos que rendir cuentas no de soslayo, no de paso, no por rebote, sino cara a cara con Dios cualquier día de estos. Porque mientras nosotros nos la pasamos orando: “Señor, ayúdame a mí, a mi mamá, a mi papá, a mi mujer, a mis hijos, a mi perro, a mi gato, me quiero comprar un nuevo automóvil, un nuevo carro, me quiero cambiar el departamento, el piso y, finalmente: Señor: termina de venir, por favor y arrebátame de aquí.”

(Hebreos 5: 14)= Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, (entiende que la madurez es algo que se alcanza, no algo que Dios envía graciosamente desde el cielo) para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.

Lo primero que le dice es que el alimento sólido, o sea la Palabra genuina de Dios, sin adulteraciones ni rebajas, es para los que han alcanzado la madurez y, a renglón seguido, pasa a detallarle lo que significa madurez. Dice que la madurez le llega, viene a los que tienen los sentidos ejercitados por el uso. Quiero que usted note que está hablando claramente de algo externo, no de algo interior o espiritual. Muchas personas quieren discernir espíritus y andan por la vida caminando como si estuvieran entre nubes y se los ve muy espirituales. Este verso, sin embargo, dice que el maduro ejercita sus sentidos. Los sentidos, vale la pena aclararlo aunque muy pocos lo ignoren, constituyen una percepción externa. El tacto, el olfato, la vista, el oído y el gusto; percepción externa, no discernimiento interno.

Dice también que los maduros son aquellos que han utilizado la Palabra para tener una sensibilidad externa. Y nosotros que todo lo arreglamos con lo teológico y lo espiritual. Pero el problema que afecta a nación es natural, es real, es vívido y está a nuestro alrededor. Y con atar principados no solucionamos el problema. Porque un principado, es un poder manifiesto tras un principio en la tierra. Un principado no tendría poder sin tener un conducto que lo manifieste en la tierra. Un principado es un poder tras filosofías que engañan y traen decepción al mundo y a la iglesia de Dios.

En cuanto al discernimiento del bien y del mal, tendremos que aclarar que la palabra DISCERNIMIENTO significa: disputar, discriminar, rendir juicio, traer estimación judicial y decretar sentencia. Ahora repasemos nuevamente el verso. ¿Qué es lo que dice aquí? Dice que la revelación de la Palabra de Dios, es decir: la Palabra madura, el alimento sólido, es para las personas que son creyentes y maduros. Esto es: Aquellas personas que por el uso de la revelación de la Palabra, han ejercitado un discernimiento externo par entender, ejecutar, disputar, decretar sentencia y juicio sobre las malas obras de los hombres y la humanidad. Vemos así, con asombro, que la Palabra nos da derecho para hacer, en el nivel espiritual, algo que el mundo dice que no se debe hacer: discriminar. No personas, por supuesto, que se entienda; espíritus.

De manera entonces que es imperativo que entendamos que las naciones necesitan de la manifestación de la iglesia de Dios, no tanto en el sentido espiritual o teológico, sino en el sentido práctico y efectivo en la sociedad que nos rodea. Donde nosotros levantemos una bandera, un pendón, un estandarte que juzgue al estandarte ya levantado por el mundo. Lo que intento decir es que, cuando el estandarte de la iglesia sea mayor que el del mundo, éste queda inmediatamente juzgado. Cuando en el área del drama la iglesia sea más íntegra y ungida que el mundo, se destruyen todas las novelas rosas y románticas.

Cuando la televisión internacional sea literalmente invadida por predicadores ungidos sin ambiciones personales ni de lucro, queda automáticamente juzgada la televisión del puro entretenimiento hueco y vacío. Cuando haya una juventud llena del poder de Dios, con un verdadero gozo no declamado ni sobredimensionado, que asista y participe de los principios bíblicos por voluntad propia y no por imposición de los mayores, el resto de la juventud queda inmediatamente juzgada. Pero quiero que entienda que es imposible juzgar sin tener una medida visible, real y efectiva con qué ejercer ese juicio. El juicio siempre es decretado a partir del ejemplo y su influencia como sal y luz de la tierra.

(Proverbios 14: 34)= La justicia engrandece a la nación; más el pecado es afrenta a las naciones. (Note usted que la justicia tiene el poder de engrandecer a una nación. De manera que si la nación no es engrandecida, es porque la justicia no es manifestada. Así de simple.)

(Proverbios 29: 2)= Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra; (Esto, me pregunto: ¿No quiere decir que existe, al menos, alguna oportunidad para que el justo domine, en contra de lo que la iglesia opina? A prepararse mi amigo que creo que le han predicado mal. Usted puede gobernar una nación por una sencilla razón: la iglesia ES gobierno; de ninguna manera se refugia en el seno de un gobierno secular o pretende privilegios de él. Necesitamos de todas las áreas sociales llenas de la unción de Dios para que afecten positivamente al mundo. De ese modo, el evangelio será adecuadamente predicado.) Mas cuando domina el impío, el pueblo gime. (¿No está usted escuchando, en este preciso momento y donde quiera que usted se encuentre, el gemido de cientos de miles de millones?)

El problema está en que nos hemos cohibido y nos hemos apartado de la sociedad de una forma conservadora para demostrar, precisamente, que la Biblia no discrimina. Sólo ministrándonos los unos a los otros. ¿Cuál es la rutina? Aunque se ofenda, siempre la misma: “¡Dios te bendiga! . ¡Oh, gloria a Dios! ¡Dios te bendiga a ti también! – Ore por mí… – ¿Tiene alguna petición, hermano?”. Y así se va el domingo, así concluyen casi siempre nuestras reuniones. Y viene el otro domingo y otra vez: “¡Hermano! ¡Ore por mí! – Pero; ¿No oré por usted el domingo pasado? – ¡Sí! ¡Pero hoy es otro domingo!” Ah… Dios, el Creador del Universo, el Todopoderoso, Soberano y Majestuoso Dios, jugando al ping-pong dentro de la iglesia.

Necesitamos ser desafiados. Jamás se tendrá éxito sin responsabilidad. Nuestra posición espiritual y divina, deberá tomar una manifestación práctica si queremos que el mundo se sacuda. ¿Cómo predicaba Cristo? El reino, no es así? El siempre predicó el reino. Todo lo demás, fue innovado por teólogos y estudiosos ansiosos por “ayudar” al Espíritu Santo, que tomaron versículos sueltos y con ellos construyeron doctrinas, seminarios y metodologías evangelísticas con ellos. En el texto que a continuación veremos, Jesús está pasando por Jericó y un hombre muy rico llamado Zaqueo, experimenta una enorme convicción que lo lleva a donar todos sus bienes a los pobres y restaurar el daño que pudiera haber hecho.

(Lucas 19: 9)= Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.

(10) Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

Note con total claridad que él no usa un pronombre personal. Él no está utilizando, en este verso, un pronombre que indique que vino a buscar a una persona o a un grupo de personas, sino algo que trasciende a la salvación de un ser humano. Dice Vine a buscar LO que se había perdido, no AL que se había perdido, entiende? En el Libro de los Hechos, en el capítulo 3, dice que Cristo fue arrebatado por los cielos, abrazado en la nube. La palabra original dice RETENIDO por los cielos, hasta la restauración de todas las cosas, no de gente. Se entiende que, el nacer de nuevo, es la base, el acceso, la posibilidad y la libertad de ser hijos de Dios. Pero es sólo el principio de un gran mundo, de una gran herencia, de una gran visión, de una misión que lo lleva a usted de gloria en gloria hasta la mismísima presencia de Dios.

Dice “LO que se ha perdido”. Él no sólo vino a restaurar comunicación con Dios. En la caída del hombre se perdió mucho más que la comunicación. Cristo no predicó un evangelio sabático. Cristo predicó un estilo de vida, donde constantemente el reino de Dios se manifestaba en medio de la situación, en el ámbito de ciudades. Cristo siempre predicó en el ámbito de ciudades. Usted puede recibir la esfera de restauración que usted permita. Hay quien nace de nuevo, está conforme con ello y allí se queda. Bien; es por esta persona así por la que hay que orar todos los domingos. Salvo que usted sea uno de aquellos que cree haber sido salvo POR en lugar de haber sido salvo PARA.

¿Tendrá usted, entonces, la habilidad para permitir que Jesús restaure toda su vida o solamente la salvación? ¿Adónde se detiene? Con la vida eterna, ¿Ya está satisfecho? Porque si con la vida eterna ya se da por satisfecho, debo comunicarle que llegará hasta allí, nada más. Otros, en cambio, entienden que eso sólo es una base, se esmeran, progresan y, como consecuencia, obtienen mucho más. Entienda algo muy importante: Dios no es particular. Dios quiere salvarlo a usted y, una vez salvo, desea utilizarlo para su gloria. Eso sí; tanto para ser salvo como para ser usado, alguna decisión deberá tomar usted, no podrá esperar que Dios lo haga todo. No es así como funciona esto. Los niveles de cada creyente, son obtenidos por su visión y por su determinación de ir más allá de la puerta.

¡Hermano! ¡Casi lo envidio! ¡Usted tiene un don muy especial para enseñar la Palabra por la radio! Puede ser, pero tuve que poner una cuota bastante importante de esfuerzo, dedicación y ansias de ir más allá para desarrollarlo y poder hacerlo como lo he venido haciendo por diez años. Entienda esto por favor que es clave: Lo principal siempre viene de Dios, pero el sello lo tiene que poner usted. Es tiempo de preguntar: ¿Adónde estás iglesia amada? ¿Estás sólo conforme con tener una suerte de seguro contra el fuego? Mire: si usted quiere tener herencia y vivir en victoria, tendrá que dar un paso más allá. Lo que Cristo está preparando para la iglesia, va mucho más allá de lo que nuestros líderes, teólogos, comentaristas y restantes jerarquías pueden imaginarse. Fundamentalmente, empezar a dejar de entretenernos y preocuparnos por nosotros mismos.

Cuando usted camina de acuerdo con el propósito de Dios, la muerte no lo puede matar, entiende esto? La muerte tendrá que esperar que usted termine lo que tiene que hacer. El día que usted descubra verdaderamente eso, va a empezar a buscar el reino de dios como absoluta prioridad en todo. Hay personas que quieren ser útiles, pero no caminan conforme al propósito de Dios. Son estorbo. El creyente tiene que adquirir todo lo que está disponible para él en la tierra. ¿Sabe? En el cielo no lo necesita. Sanidad, prosperidad, realización personal, no son cuestiones que en el cielo interesen demasiado. Los sueños, mi hermano, no se realizan en el cielo. Es por la esfera terrenal por la cual Cristo vino a morir. No olvide usted que Él ya tenía autoridad en el cielo; no necesitaba morir para conseguirla. Él vino a conseguir autoridad en la tierra. Y no para Él, que ya la tenía; para usted. Básico. Elemental.

(Lucas 19: 11)= Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente.

(12) Dijo pues: un hombre noble se fue a un país lejano, (No hace falta que le aclare que está hablando de sí mismo, verdad?) Para recibir un reino y volver (Sabemos también que Cristo vino, murió, descendió, ascendió, y está sentado a la diestra del padre y ha recibido un reino de parte de Dios.

(13) Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: negociad entre tanto yo vengo.

Quiero rescatar dos cosas aquí: primero, dice que se fue a un país lejano para que nadie entendiera que hablaba de la Jerusalén terrenal, sino de la celestial. Segundo: les dijo que negociaran entre tanto venía, lo que nos está diciendo claramente que hay un proceso, un avance de tiempo entre poseer el reino de Cristo y entregárselo al Padre. Es curioso como ligamos los acontecimientos bíblicos en función dele espacio que encontramos entre los diferentes textos. ¿Cuántos han visto que entre el verso 1 y 2 del primer capítulo de Génesis hay años de distancia?

(Verso 15)= Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno.

16) Y vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas.

(17) Él le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades.

Note usted que Él compara lo material, como lo son las minas, con autoridad sobre ciudades. Yo me pregunto si será realmente una casualidad que haya mencionado ciudades. De acuerdo con la responsabilidad y la fidelidad con que usemos los dones que Dios nos ha dado como iglesia, así será el grado de autoridad que tendremos sobre ciudades, sobre naciones. Estamos practicando para gobernar. Pero no todos pueden gobernar. Si usted no es victorioso hoy, es imposible que pueda gobernar mañana. No se olvide que, el que nada en aguas profundas, llega a destino siempre. Ahora; el que elige quedarse en la orilla porque allí hay menos riesgos, se quedará en la orilla para siempre. La autoridad depende de la responsabilidad y la fidelidad, no de un nombramiento o una posición eclesiástica. Ahora bien:¿Por qué creemos que tenemos esa autoridad? ¿Qué pruebas bíblicas hay de ello? Veamos por favor:

(Génesis 1: 26)= Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen; conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

(27) Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

(28) Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

Pausa para le reflexión. ¿Qué es lo que usted entiende que está haciendo Dios aquí? Está muy claro: Dios está impartiendo y delegando dominio y mayordomía sobre toda la tierra y toda la creación al hombre. Ahora formúlese esta pregunta: ¿A qué hombre le dejó Dios todo eso? Se lo dice allí mismo: se lo dejó a un hombre en semejanza a Él mismo, no a cualquier hombre. ¿Qué significa esto? Que la mayordomía de la tierra le fue entregada a aquellos que son imagen y semejanza de Dios. Dios es Espíritu. No se la dejó a los carnales ni a los almáticos, sépalo.

(Hebreos 2: 6)= Pero alguien testificó en cierto lugar, diciendo: ¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él, o el hijo del hombre, para que le visites?

(7) Le hiciste un poco menor que los ángeles, le coronaste de gloria y de honra, y le pusiste sobre la obra de tus manos; (8) todo lo sujetaste bajo tus pies. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a él; pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas. (¡Huau! ¿Por qué diría esto? Sigamos viendo:)

(Salmo 8: 3)= Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, (4) digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?

(5) Le has hecho poco menor que los ángeles, y le coronaste de gloria y de honra.

(6) Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies;

Sin dudas; tiene dominio el hombre en semejanza a Dios. Y estoy hablando de hombre genérico, por supuesto: varón o hembra, es igual. Pero tiene dominio aquel que hace la voluntad del Padre que está en los cielos, no cualquiera que respira y anda por allí sin otra cosa que hacer. Esto le enseña a usted algo muy preciso: no le tenga temor al dominio, ya lo tiene. No eluda usted las partes de la Biblia que no le agradan; la Biblia es completa y entera. No discuta, por favor, partes algunas de sus textos, ni tampoco la defienda. La Biblia no necesita que usted la defienda. Ella se defiende y se confirma sola, sin su participación, entiende? ¡¡Es Dios!!

Si ejerciéramos ese dominio, le haríamos un daño tremendo al reino de Satanás, y él lo sabe muy bien. Por eso es que intenta (Y generalmente logra) convencer al pueblo de Dios de que no está capacitado, que no es suficiente, que no tiene estudios, que es de segunda o tercera categoría. Basta. Usted tiene dominio si es SU imagen y semejanza. Él lo dijo y lo que Él dijo, Él lo cumple y lo avala. Las luchas por el poder se dan entre aquellos que no son semejanza de Dios. El hijo de Dios no necesita pelear en política; cuando avanza en fe, llega.

Una de las cosas más importantes para llegar a este nivel de victoria, está en el libro del Apocalipsis y en el capítulo 11, donde dice que si alguno no amara su vida hasta la muerte, la perderá. Es que sólo cuando usted deja de amarse a sí mismo hasta la muerte, es cuando recién está listo para hacerle algún daño a Satanás. Mientras está vivo, le va a doler y mucho tratar con Satanás. Porque si usted tiene algún punto de doblez, él lo va a doblar allí precisamente. Si tiene usted un área débil, el le va a atacar allí. Si le regala un área de flaqueza, ahí hace él inmediatamente su morada. Sólo cuando usted está muerto (y no hablo de muerte física, de hecho) es cuando usted tiene poder.

Mientras Adán creyó en Dios, dialogó con Él y creyó su Palabra, caminó y caminó bien. Pro cuando fue débil y le creyó a Eva lo que en definitiva venía de otro razonamiento, no caminó más. Usted tiene que saber quién es en Dios, entiende? Quién es usted EN Dios. Con eso, es más que suficiente. “¡Pero es que yo no puedo!” Sí que puede, está hecho en semejanza a Dios. Cuando esa palabra sale de allí y se cae por aquí y se convierte en Rema: ¡No hay demonio, no hay espíritu, no hay nada que detenga la voluntad de Dios en su vida! “Es que hay crisis de identidad en la iglesia… No sabemos muy bien quienes somos… Y vaya a saber si es la voluntad de Dios que ganemos…” ¡¡Sí!!! ¡¡Claro que es la voluntad de Dios que ganemos!! Él ya lo dijo. ¡Sólo créale!

No se deprima. Usted tiene que saber para donde va. Si no cumple en su vida lo que Él dijo, usted se verá agrio y malhumorado. Porque una esperanza que se demora, es tormento al corazón, pero la esperanza que se consigue, eso alegra y regocija el alma. Tiene que activar la visión por fe. Porque nada en el reino de Dios, puede ser independiente de la fe. No puedo saber lo que estoy haciendo antes de comenzarlo, no funciona así. Si usted va a profetizar, ni se le ocurra esperar oír de Dios todo un párrafo completo.

Mire esto: en génesis 2, dice que él creó esto, aquello y lo otro. Todo fue creado. Hasta que llega al huerto del Edén. Allí no dice que lo creó, dice que lo plantó. ¿Qué tenemos? Tenemos que el Edén, como ciudad prototipo de Dios, fue plantada, no creada. Y lo que se planta, se toma su tiempo para germinar, crecer y desarrollarse, no es algo que sucede de la noche a la mañana. Y no es novela, porque el Edén era un sitio específico, pero la misión era expandirlo por toda la tierra, que estaba vacía, desordenada y sin formas. Expandir hasta llenar el globo terráqueo entero con la misma presencia que había en el Edén. ¿Entiende ahora su misión? ¡Por eso la iglesia ritualista, formal y nominal no puede! Eso no es imagen y semejanza de Dios, eso es esfuerzo de hombres.

Él plantó ese huerto. Todo huerto implica trabajo, no? Sembrar la semilla, ayudarla a crecer. Pone al hombre para labrar y guardar ese huerto. La palabra allí, es XAMAR, que significa RODEAR y PRESERVAR. Cuando aparece Satanás en escena, Adán tenía dominio sobre la tierra. Tenía dominio, -dice la Biblia-, sobre todo lo que se arrastraba, es decir que sobre Satanás que andaba como serpiente, también. Es que la tierra nunca le perteneció, nunca ha sido de él ni lo será. Satanás usurpó esa autoridad y trató con la mujer. Esto equivale a decir que él entró al mundo a través de la decepción. Entró a la iglesia por decepción y actualmente sigue haciendo desastres en el mundo, también por decepción. Nuestro mandato, nunca lo olvide, es el de no ser ignorantes con respecto a las artimañas del enemigo. Él sólo reina en decepción. Perdón, una pregunta: ¿Está usted decepcionado en este tiempo? ¡Cuidado!

(Génesis 3: 14)= Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; Sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. (Recapitulemos por favor. Dice que la serpiente comerá polvo todos los días de su vida. ¿Ha visto usted, alguna vez, a una serpiente comer tierra? ¿No, eh? ¿Y recuerda quién es el que está hecho de polvo? ¡El hombre! ¡Su carne! Ah… ¿No le ha dado un mordisco, últimamente?)

(15) Y pondré enemistad entre ti y la mujer, (Note que es Dios quien puso esa enemistad) u entre tu simiente y la simiente suya; Esta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.

Lo que estamos viendo, aquí, es una alegoría profética, simbólica y espiritual. ¿Cuántos saben que si Satanás hubiera sido herido en la cabeza, literalmente, eso hubiera sido un golpe de muerte? Entonces, hay que entender, cuando dice “cabeza”, a lo que se está refiriendo es a la autoridad gubernamental de su reino. La palabra “cabeza”, en la Biblia, siempre significa autoridad gubernamental.

(Romanos 4: 13)= Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredera del mundo, sino por la justicia de la fe. (¿De qué está diciendo que sería heredera? Del mundo.)

(14) Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa. (Aquí tiene que notar que la promesa de heredar el mundo, es para la simiente de Abraham y por fe.)

(Romanos 9: 1)= Verdad digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da el testimonio en el Espíritu Santo, (2) que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón.

(3) Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo por amor a mis hermanos, (¿De quién está hablando? De Israel.) Los que son mis parientes según la carne; (4) que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas; (5) de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos, Amén.

No se trata aquí, como parecería a primera y somera vista, que la Palabra de Dios haya fallado, porque no todos los que descienden de Israel son israelitas. Del mismo modo, no todos los descendientes de Abraham son pueblo, son hijos. La clave está en que es en Isaac en que nos será llamada descendencia, su descendencia. Esto es: no los que son hijos según la carne tienen que ser, obligatoriamente y por una especie de decreto, hijos de Dios, sino los que lo son según la promesa. Esos son los contados como descendientes.

Entonces, ¿A quién pertenece la herencia? Está bastante claro y simple: la herencia pertenece a los descendientes según la promesa. Esto significa que, si usted está EN Cristo, usted es simiente de Abraham y, por lo tanto, heredero de la promesa. ¿Y cuál vendría a ser la promesa? Está escrito: la promesa es heredar el mundo. Romanos 5 nos enseña que así como por un hombre entró la maldición, asimismo por un hombre fue quebrada esa maldición, verdad?

(Gálatas 3: 13)= Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición, (Porque está escrito: maldito todo el que es colgado en un madero) (14) para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.

Vemos que Satanás, allá en el monte de la tentación, le dice a Cristo que los reinos del mundo le pertenecen. ¿Quiere saber algo? Tenía razón; esos reinos le habían sido entregados a él por nuestro primer embajador: Adán. Entonces, a través de la maldición y la caída de Adán, entre otras cosas, perdimos la sanidad, perdimos la prosperidad, perdimos la bendición de que la tierra nos diera su fruto sin demasiado esfuerzo por nuestra parte, aparecieron los tremendos dolores de parto, vino el sudor de la frente para ganar el pan, se fue la salud a cualquier parte, no había acceso al Espíritu de Dios y perdimos la autoridad y el dominio sobre la tierra.

(Colosenses 2: 13)= Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, (Pregunto: ¿Tiene usted, en este momento en que está leyendo esto, a alguien cerca o a su lado? Si lo tiene, vaya y dígale que todos sus pecados han sido perdonados. Ahora mírese a un espejo y dígaselo a usted mismo: “TODOS mis pecados han sido perdonados”.) Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, (¿El acta de los decretos? ¿Qué acta de qué decretos? Sencillo: el acta de la maldición que había entrado en la tierra por causa de la caída. En otras palabras: cuando Cristo anula el acta, anula algo que estaba vigente en contra de todos nosotros. O sea: Satanás tenía un papel, una especie de documento, que le daba derecho legítimo a comer polvo, le daba derecho a señorear y a ser príncipe de los reinos en este mundo. Le daba derecho a matar a través de la enfermedad a toda la humanidad. Él tenía derecho a matar al que él quisiera, sin ser juzgado. Pero un día, ¿Qué ocurrió? Ocurrió que tocó a un inocente, y allí sí fue juzgado y para siempre. Entonces ya no tiene ningún derecho ni a tocarlo a usted ni a su hermano, ni a ninguno que sea de la misma simiente, engendrado en el Espíritu de Dios)

¡No puede! ¡Cada vez que lo toca a usted, queda más juzgado! Cada vez que toca a un santo, la sentencia sigue acrecentándose sobre su cabeza) quitándola de en medio y clavándola en la cruz.

A ver… Aquí tengo un acta. ¿Qué es lo que dice? Dice que tenemos dominio sobre los peces. Entonces Cristo viene y los peces le pagan los impuestos. También dice que tenemos dominio sobre los animales. Y allí está Él, utilizando un asno para entrar en sus lomos a la ciudad. Dice, también, el mismo documento, que os aires nos pertenecen y las tormentas a Él le obedecían. Que tenemos dominio sobre las aves, y una de ellas fue el símbolo del Espíritu Santo. Dice también esta acta que tenemos dominio sobre la tierra y en Mateo 28, Él dijo: Toda autoridad me es dada en el cielo y en la tierra. Y dice Colosenses que todo lo que estaba escrito en contra suyo y mío de todo esto, ha sido quitado definitivamente y clavado en la cruz.

La iglesia, por decepción, ha dicho: ¡Qué bueno que el Señor nos ha salvado! Pero que hizo a continuación: tomó de esa acta sólo las partes que le gustaban y optó por descartar a las otras. Y nadie puede hacer eso porque Él no rompió el acta. Dice que Él sólo la sacó de en medio: entera. LO que a usted le da derecho a la sanidad, a la prosperidad, a las lenguas y a la liberación, está en la misma acta que le da derecho al dominio de la tierra. ¿Sabe algo? Somos dueños dos veces. ¿Dos veces? Sí, dos veces. Nos la dio, la perdimos, la rescató y nos la volvió a dar. ¿Qué nos hace pensar que un día vamos a salir corriendo y abandonar lo que nos pertenece por dos veces?

Ahora ya sabe usted algo más sobre esta Palabra que por años quizás repitió, como lo hice yo, sin entenderla demasiado, pero caminando de amén en amén aunque de pronto no tuviéramos ni la menor idea de a qué cosa le decíamos amén, que es como decir que así sea, que quede firme. Decididamente religiosos somos. Preferimos decirle amén a algo que no entendemos, antes de pasar por la mini-humillación de tener que preguntar lo que ignoramos. Hay dos técnicas a disposición del hombre. La técnica del “no sé” y a técnica del “yo sé todo”. Personalmente, adhiero a la primera, ya que cuando digo que no sé algo, siempre aparece uno que sí sabe de qué se trata y se siente tremendamente satisfecho por poder enseñármelo. Si usted es adherente de la segunda, en cambio, y a cada cosa que se presenta usted asegura que se la sabe larga, lo más probable es que tenga que rendir un examen cada día, porque siempre habrá alguien que no sabe y querrá aprender y, como usted es el que dice que sabe, usted tendrá que enseñarlo con todos los riesgos del caso.

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Descubriendo el potencial

De la gente que normalmente concurre a una iglesia, existen dos clases: los que aman a Jesús, y los que creen y tienen mucha información acerca de Él. Dejo afuera a los infiltrados porque ellos no son iglesia, no son trigo, son cizaña. Para los que aman a Jesús, aliento, respaldo; a los otros, exhortación, enseñanza, paciencia. No se olvide usted que Jesús les dijo que eran la luz del mundo y la sal de la tierra a un grupo de harapientos rotosos mugrientos que por primera vez escuchaban algo parecido a un halago. Y todo porque habían empezado a amar a ese hombre tan raro, tan singular.

(2 Pedro 1: 3)= Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad,

Observe que el primer párrafo de este verso, está hablando de dos niveles distintos de nuestra existencia: la vida y la piedad. La vida, propiamente dicha, se conforma de todas las circunstancias y vicisitudes que experimentamos: Mamá, papá, nuestros hermanos de sangre, la escuela, los vecinos, el trabajo, la iglesia, nuestros hermanos en la fe, el pastor. En fin; la vida. Lo que uno necesita para vivir, para existir, para sentir que es alguien que está en esa vida precisamente por algo y, lo que es mucho más importante, para algo. Porque la vida, al hombre, se le ha dado para que la viva en plenitud y no de una manera pobre, mediocre o más o menos. Esto no es vida, es una subsistencia que no habrá de significar nada ni para quien la vive ni para quien la ve vivir. La pregunta, es: ¿Es usted feliz? La respuesta se la dejo, usted sabrá. Pero le puedo decir que es mucha la gente que no es feliz simplemente porque no se realiza, porque siente y sabe que no cumple su objetivo.

Se sienten así porque nunca logran metas claras y porque generalmente no saben para donde van. Son seres que están a la deriva, de aquí para allá, para donde los lleva el viento. Naturalmente, estamos hablando de una persona que quiere vivir bien, de una persona que está satisfecha de lo que está haciendo, de una persona que está contenta porque, cada vez que finaliza un día, puede decir que ese fue un buen día, que ha valido la pena vivirlo y que se siente realizado porque lo vivió, que se va a dormir con la tranquilidad y con la confianza de que ha logrado lo que se había propuesto. Dice que todas las cosas le pertenecen a esa vida y también a la piedad. Entonces la inexorable pregunta, será: ¿Y qué es la piedad?

La piedad, en contraposición de lo que nuestras tradiciones idiomáticas nos puedan haber enseñado, es la vida espiritual. Un hombre Pío es un hombre que camina por y en el Espíritu. Un hombre impío, por contrapartida, es aquel que no presta atención a esa presencia sobrenatural en su vida. Como si fuera poco vivir lo que nos cuesta vivir, debemos vivir una vida espiritual. Como si fuera poco aguantar que como padres, por allí, nos vamos haciendo viejos y, a veces, no logramos entender los códigos de la gente más joven. La abuelita que no resiste la tentación y que, por allí, le pega un soberano reto a alguno de sus nietos por nada. Los maestros, los profesores, los estudios. Y que nos falta dinero y que deseamos hacer un viaje y no podemos, en fin: la vida. Y como si fuera poco vivir esa vida, vamos a la iglesia y allí nos dicen: ¡Tienes que vivir en santidad! ¡Tienes que ayudar a las misiones! ¡Tienes que orar más! ¡Tienes que testificar! Ya la vida, de por sí, es una suma de esforzados trabajos y, encima, la iglesia, nos propone más trabajo todavía! La vida y la piedad.

Son, innegablemente, dos cosas que nos preocupan. Yo soy padre, soy esposo, tengo un trabajo, tengo una vida que vivir bastante complicada y, encima, tengo que vivir en santidad y pureza, tengo que orar, tengo que leer la Biblia, tengo que ayudar a los pobres. En fin: la piedad. Así que definimos a la vida como todas las circunstancias y contingencias, con sus vicisitudes, dificultades, desafíos, oportunidades, pruebas, luchas; esa es la vida. Y a la piedad la definimos como todas nuestras obligaciones espirituales: con Dios y con su iglesia.

Entonces, dice Pedro, como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad, nos han sido dadas por su divino poder. (Dice que nos han sido dadas. ¿Y qué es lo que se nos dio? Se nos dio todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad. ¿Y quién nos lo dio? Su divino poder. ¿Y cuándo nos lo dio? Ahí va:) Mediante el conocimiento de Aquel que nos llamó por su gloria y excelencia. (¿Cuándo es, entonces? Cuando conocimos a Cristo. Ese día que conocimos a Cristo, accedimos a la promesa: En Cristo tenemos todo. Y dice más: Que nos llamó a su gloria y excelencia. El original griego de este pasaje, no dice que nos llamó POR su gloria, dice que nos llamó A gloria y excelencia.

Esto nos está diciendo, entonces, que no nos llamó a mediocridad. Yo no sé usted, pero a mí no me gusta en absoluto la mediocridad. ES decir: no me gusta para nada la gente que se deja pensar por otra gente sin usar la mente que Dios le ha dado precisamente para que piense. Somos cómodos. Y cuidado, no le estoy diciendo que no tengamos que ser dependientes del Señor, le estoy diciendo que no debemos ser dependientes de la manera de pensar de otros hombres. Eso es mediocridad. ¿Sabe cuánta gente cree que un determinado hombre podrá tomar decisiones que le competen, con mejor lucidez que ellos mismos? Eso es una incoherencia. Y es algo mucho peor cuando se financia desde el poder eclesiástico. ¿No tenemos usted y yo el mismo Espíritu Santo que nos guía a toda verdad? Entonces: ¿Por qué se supone que usted o yo estaremos “más cerca” de Dios como para tener mejor información? Mitología cristiana. Esta mediocridad de la que le estoy hablando, se da bastante dentro de nuestras iglesias bajo el barniz religioso de la sujeción. Sin embargo, a mí no me gusta la mediocridad, me gusta la excelencia. No digo exquisitez, digo excelencia. Porque a eso nos llamó Dios: a ser Excelentes. ¿Y por qué excelentes? Lo dice el contexto:

(Verso 4)= Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ella legaseis a ser participantes de la naturaleza divina.

Esto es excelencia: participar en la naturaleza divina. Ser como Jesús. Él es la meta. No hablo de Cristo, el Hijo de Dios; hablo de Jesús, el hijo de María, que es Dios, sí, pero encarnado en un hombre como usted y como yo. No sé cuando podremos llegar a esa meta, pero hacia allí apuntamos. Y el que apunta a ser como Jesús, está apuntándole a la excelencia. Nadie recibe este tesoro porque tenga un apellido ilustre, o porque sea tercera generación de evangélicos, o porque tenga la cultura de abuelos y padres pastores, o porque es muy vivo o porque es muy tonto. Nadie tiene abolengo eclesiástico como para recibir esto por ese motivo. Esos son inventos nuestros. Dice que lo recibimos porque Él nos eligió en la eternidad. Como iglesia, claro está. Nuestra única decisión, en todo caso, es si vamos a formar parte de esa iglesia o no, entiende?

Allí, detrás de este trabajo, leyéndolo, hay gente muy viva, muy sagaz, muy rápida e inteligente. Pero también hay gente medio “lenteja”, dura de entendederas. Hay gente con discapacidades externas: mudos, mancos, rengos, amputados, lisiados, inmóviles. Pero también hay gente con discapacidades internas, que son quizás las peores. Porque los llevan a pensar que son la resaca a de la resaca, de lo peor que anda por las iglesias. Bien: tengo buenas noticias. Estamos todos juntos, mezclados, distintos, con soberbias, con amarguras, con orgullos y complejos. Pero unidos, nos guste o no nos guste, por algo vital: a todos, como somos, nos conoció Dios desde antes de la fundación del mundo. De allí que no haya lugar para jactarnos ni gloriarnos. No somos carne podrida por gracia y misericordia de Dios, sólo por eso, y de ninguna manera por méritos propios. Todos. Ninguno, sea usted como sea, viva donde viva y tenga el aspecto que tenga. Porque lo que se ve es la caja, pero lo que retorna a Dios, es invisible. Se ven todos iguales y no se ve nada en ninguno.

La metodología que Dios elige, es una metodología muy rara, muy singular. Pero si uno lo piensa un poco, es casi hasta muy lógica. ¿Qué hará Dios para que yo pueda utilizar los recursos que su divino poder nos ha dado? ¿Cómo haré para identificarlos y cómo haré para utilizarlos? La metodología, entonces, que vendría a ser algo así como la palanca, el abrelatas de toda esta historia, está en el segundo texto que he compartido con usted: Él nos dio sus preciosas y grandísimas promesas. Esto, para todos los pueblos latinoamericanos especialmente, y muy en particular para nosotros los argentinos, nos resulta bastante complicado y difícil de creer. Es que estamos tan cansados de tantos y tantos hombres que nos han prometido tantas y tantas cosas que, como se puede imaginar, jamás han cumplido, que cometemos el error de suponer que Dios es un hombre más y actúa como tal.

Pero resulta ser que las promesas de Dios, están avaladas por la garantía de Dios. Es decir que, como Dios es invisible, impalpable, no se puede oler, no se lo puede gustar con la boca, es Espíritu. Entonces uno se termina preguntando cómo es que se puede hacer para comunicarse con uno que movemos ni tocamos, si nos resulta tan difícil hacerlo con aquellos que sí vemos y que sí tocamos. Bueno; la única forma de comunicarnos con Dios, es por medio de la fe. Es creer que Él está aquí. Ya sé que no le estoy descubriendo nada nuevo ni le estoy dando una tremenda revelación. Pero es por eso que dice la Palabra, tanto en el libro de Habacuc como luego lo reiterará Pablo, que el justo por la fe vivirá. Esa será la vida de comunicación con el Padre. Por eso dice, también, que: Sin fe es imposible agradar a Dios. Porque es necesario que el que a Dios se allega, crea que le hay. Parecería una verdad de perogrullo esta, pero usted no imagina cuánta gente existe que vive las veinticuatro horas del día haciendo cosas para un Dios del que, en lo más íntimo, descree. Trágico. Dramático. Triste.

Estas dos palabras: FE y CREA, son palabras muy cortas. Demasiado sencillas como para que parezca que solamente por eso podemos sintonizarnos con Dios. Pero es así. Entonces Él nos da las promesas. ¿Y qué hay que hacer con una promesa? Fácil la respuesta: Creerla. Alguien le dice a usted: “Ven a casa que vamos a almorzar juntos”. Y usted se pregunta: ¿Será verdad que me va a dar de comer? ¿Este tipo me va a invitar a comer? Bueno; si no lo cree, no va. Si le cree, en cambio, va y por allí le come hasta las flores de sus maceteros. La única manera de activar positivamente lo que alguien le promete, es creyéndolo. Claro que esto de creer, a veces, parece absurdo, ¡pero es tan real! Ya lo dice la Biblia desde el Génesis: Y creyó Abraham, y Dios se lo contó por justicia.

¿Y qué querrá decir que Abraham creyó y que Dios se lo contó por justicia? Eso. Que cuando Abraham, que no era precisamente ningún “santito”, creyó, a Dios eso le emocionó y le llevó a justificarle todas sus barrabasadas anteriores. Es que Dios está tan acostumbrado a que la gente normalmente no le crea que, cuando encuentra UNO que sí le cree, aunque ese UNO hasta allí haya sido una reverendísima porquería, Él le justifica su pasado y le concreta sus promesas. Por eso es que Pablo dice que Somos justificados por la fe. Justificados, quiere decir “Declarados justos”. Esto da una conclusión muy simple, que sin embargo a muchos religiosos y moraloides les parece desatinado, pero que es bíblico, lo lamento. Si usted es un sinvergüenza de siete suelas y quiere “zafar”, crea. Le será contado por justicia y después podrá testificar a quien quiera oírlo: “Yo era un sinvergüenza, pero creí y Dios me justificó”. El justo por la fe vivirá.

Se han hecho innumerables estudios muy profundos y muy buenos sobre la oración. Todos sabemos que sin no hay oración, generalmente no puede haber victoria. Pero en ningún lugar de la Biblia dice que de acuerdo con la cantidad de tiempo que usted ore, le será concedido lo que pide. Lo que sí dice es que de acuerdo con su fe le será concedido. ¿Sabe por qué? Porque cuando oramos y repetimos cien veces el pedido, en el fondo, es porque no tenemos la fe suficiente como para creer que la primera vez que lo dijimos, ya había sido hecho. No tuvimos fe. Lo que equivale a decir que la oración no tuvo respuesta no porque oramos poco, sino porque no creímos que fuera a tenerla. ¿Quién habrá complicado un evangelio tan simple y concreto?

Ahora bien: sabemos que al que cree, todo le es posible. Él nos dio estas cosas desde antes de la fundación del mundo, no es así? ¿Y entonces, por qué suceden sólo cuando le conocemos a Él? Y a veces, seamos sinceros, ni siquiera allí sucede. Porque puede pasar que uno esté recibiendo una enorme herencia, pero como no está enterado que existe un testamento que se la otorga, anda por allí viviendo como un pobre ratón cuando en realidad hace ya mucho tiempo que era multimillonario.

Al conocer a Cristo, se supone que uno investiga un poco para ver qué es este Cristo, qué es lo que tiene, qué es lo que vale, qué es lo que significa para poder identificarme con él, qué quiere decir que Cristo entre en mi vida, qué quiere decir que en EL estoy completo. Hay muchos creyentes que jamás se preocupan por averiguarlo. Y andan muriéndose de sed en el medio del Río Paraná, que para los que no lo conocen, es uno de los más grandes del mundo. A Cristo, después de aceptarlo, hay que seguir conociéndolo. Que no significa hacer seminarios sobre su vida y su obra. En la Biblia, el término CONOCER, no se utiliza como información intelectual, sino como sinónimo de INTIMIDAD. Porque todos los recursos para ser maduros, para estar completos, para ser victoriosos, para sentirse realizados, para ser cristianos hechos y derechos, ya están aquí, en Cristo. Por eso es que Pablo les enseña a los Filipenses aquello de: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Cristo no es, como muchos suponen, una pila energética que se carga cada domingo. Cristo es una usina generadora de poder. NO tenemos una pequeña batería, tenemos una central eléctrica. Él dice que si le abrimos el corazón, si creemos en Él, Él será una fuente que salta para vida eterna. ¿Y qué es una fuente? Es el origen, la fábrica, lo que produce. No tiene usted que andar esperando a ver si Jesús le deja caer algo del cielo. Usted tiene un Cristo completo. No es un vaso de agua, no es un balde de agua, no es un lago de agua, ni siquiera es un océano de agua. ¡Es una fuente inagotable!

Entonces, el día que usted tiene una experiencia de esas que nos dejan tambaleando de gozo, usted va y da testimonio enseguida. ¡Hermanos! ¡Cómo me tocó el Señor! ¡He tenido una tremenda experiencia! ¡No se imaginan lo que he recibido! Nada. ¿Cómo? Que no ha recibido nada. Lo único que hizo fue liberar algo que siempre estuvo allí. Porque Jesús dice: El que cree en mí, de SU INTERIOR correrán ríos de aguas vivas. Entonces, si fuera que tenemos que recibir, Él hubiera dicho: “El que cree en mí, verá como le llueve agua viva del cielo”. La cuestión no es clamar para que caiga algo. La cuestión es permitir que ese algo salga de dentro de nosotros.

¿Qué padre no dirá que su hijo es el más hermoso, aunque sea un chimpancé? ¿Querrá usted más o menos a sus hijos por lo que ellos hagan de bueno o de malo? ¿Y por qué se supone que Dios lo haría? En la historia tan conocida del hijo pródigo, cuando el que se quedó con el padre protesta porque a él nunca le hizo un banquete, ¿Qué es lo que le contesta el padre? Lo mismo que Dios le contestaría hoy, a usted, si se quejara por algo similar: “Hijo; ¿Por qué habría de darte lo que siempre has tenido a tu disposición? ¿Sabe usted cuántos somos los que de pronto le pedimos a Dios cosas que Él ya nos ha dado? ¿Cuántos serán los que le habrán pedido a Dios, por ejemplo, que les de amor para con ciertos hermanos… no demasiado amables, eh? ¡Ya lo tienen! Si se atreven a dejarlo fluir…

(Romanos 5: 5)= Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.

Espere un momento. ¡Yo tengo el Espíritu Santo! Y aquí dice que el Espíritu Santo fue quien derramó el amor de Dios en mi corazón. ¡Es cierto! ¡El fruto del Espíritu es amor! No, hermano…Los frutos del Espíritu son nueve, yo lo estudié en… ¡No! Dice que el fruto del Espíritu ES amor y todo lo demás, no que SON. Es el amor y, como consecuencia, todo lo que sigue. ¡Claro! ¡Con razón yo le pedía a Dios que me diera amor y Él jamás me respondió! ¡Si ya me lo había dado! La solución comienza, entonces, cuando en lugar de pedir amor, comenzamos a liberarlo desde nuestro interior.

Veamos este ejemplo, para estar a tono con la época, de índole cibernética: Yo tengo una computadora. Lo único que aprendí a hacer con ella, es a procesar textos. La uso, entonces, como si fuera una máquina de escribir con memoria. Mi hijo, en cambio, se pasa horas con ella e investiga, investiga e investiga. Conclusión: ha conseguido poder hacer con el equipo, por lo menos el setenta u ochenta por ciento de las miles de funciones que esa máquina puede realizar. Piense por un momento en que Cristo es como esa computadora. No es su responsabilidad si los que dicen ser sus seguidores no investigan (el término bíblico es “escudriñar”) y se quedan solamente con alguna sanidad y cosas por el estilo, se da cuenta?

El evangelio tiene un Antiguo y un Nuevo Testamento. ¿Y qué es un testamento? Es un documento que alguien elabora para certificar que le deja una herencia a alguien. En la legislación argentina no se utiliza, pero en una gran parte del planeta, sí. Entonces si a usted se le muere un tío lejano que casi no conocía y le avisan que en su testamento le deja toda su fortuna, ¿Qué se supone que hará usted? Primero, obviamente, ocuparse de sus exequias. De su velatorio, que tenga un buen féretro, que ocupe un buen sitio en el cementerio, en suma: que se encuentre cómodo donde quiera que esté y que no vuelva. ¿Y después? Después se va al escribano y le pide ese testamento. ¿Para qué? ¿Para estudiarlo? ¿Para ponerse a discutir con otras personas sobre algunas cosas que dice y sobre otras que, aparentemente, habría querido decir? ¡No! Lo pide para ver qué es lo que ha heredado y proceder a tomarlo inmediatamente para usted. Jesús nunca dijo: “El que tiene los mejores y mayores estudios bíblicos, tiene la vida” Los chicos que nacen hoy, jamás se van a conformar con tener buenos estudios bíblicos para discutir doctrinas. Si no ven poder de Dios manifestado y todo no pasa de vana palabrería, se van a ir a donde lo puedan encontrar. Van a querer la vida y la gloria de Dios en sus vidas, porque esa y no otra es la herencia. Aprenda: No hay hombre o mujer que decidan rechazar una herencia de esta naturaleza. Lo que se está rechazando en este tiempo, son los argumentos que dicen que si bien hay una herencia, esta todavía está muy lejos, y que mientras tanto debemos jugar a un juego llamado “Iglesia”.

Uno de los mayores problemas que afronta la iglesia hoy, es haber creído que los conceptos, pueden reemplazar a la vida abundante prometida. De allí que en cada una de nuestras reuniones típicas, la gente se aburra, empiece a bostezar y languidecer mientras espera, pacientemente pero cada vez con menos expectativas, que suceda algo que demuestre que Dios, efectivamente, es quien preside ese culto. Cuando eso no sucede, (Y habrá que dar fe que no sucede en la mayoría de los lugares conocidos), los hombres que están al frente, deseosos de que la gente no se harte y se vaya, aguzan su ingenio y comienzan a fabricar distintos tipos de entretenimientos, (Cristianos, religiosos, pero entretenimientos al fin) que procuran detener al público y distraerlo hasta que, dicen, la presencia de Dios se haga manifiesta y todos se llenen de gozo. Lo lamentable del caso, es que nos hemos acostumbrado tanto al entretenimiento cristiano, que si un día Dios dice presente, nos pegamos tal susto que en una de esas nos vamos con Él antes que nos llame.

Ampliemos: ejemplo: el Taoísmo tiene sus conceptos, el hinduismo tiene sus conceptos, el brahmanismo tiene sus conceptos, Si usted quiere ser Brahmán, va a tener que creer que un dios supremo creó el universo y que también creó a los dioses inferiores, los cuales después, le ayudaron a ese dios supremo a crear todas las demás cosas que se ven y se tocan, y que de él mismo provienen, sucesivamente y más adelante, todas las restantes evoluciones. Entonces, si usted quiere ser brahmán, tiene que aceptar eso. No puede ser brahmán si no tiene claro eso y mucho menos si no lo acepta.

El hinduismo dice que hubo un huevo en los primeros átomos y luego, de ese huevo, saldría la semilla del universo. Parece una barbaridad de marca mayúscula, pero es así la idea. Y dicen que ese huevo creció tanto en tamaño que un día explotó y así se formó el universo y la creación. Es muy parecida a la teoría más moderna del Bing Bang. Para mí, esto significaría tanta casualidad como que en una imprenta hubiera un día una explosión y, la tipografía que vuela por los aires cayera y formara un lujoso diccionario en cinco idiomas. Yo no sé lo que puede parecerle a usted estos conceptos, pero lo que sí puedo decirle es que, si no los comparte, usted no puede pertenecer al hinduismo. Para pertenecerlo, tiene que aceptar esa teoría como verdad absoluta.

El taoísmo, dice que la creación es por evolución, igual a como lo sostuvo Darwin. El islamismo, mientras tanto, dice como nosotros, que Dios habló y que las cosas fueron hechas. Los cristianos, mientras tanto, decimos que en el principio, Dios creó los cielos y la tierra, y creemos fielmente que esa es la verdad. Pero de todos modos, convengamos que son, al igual que los de ellos, también conceptos. Es muy interesante esto, pero no demasiado importante. Importante, a la verdad, es que usted tenga a Cristo en su vida.

Entonces aquí hay una posibilidad de respuesta coherente a la pregunta que tantos cristianos se han hecho y se hacen todavía: ¿Por qué hay denominaciones? Simple: porque hay personas con diferentes conceptos. Algunos ejemplos: el concepto Bautista dice que si no se es bautizado de adulto, el bautismo no sirve. El concepto católico romano dice que, si el bautismo no se cumple dentro de la iglesia católica, ese bautismo no sirve. LA congregación de los hermanos, dice que si el bautismo no se hace con tres inmersiones, ese bautismo no sirve. Conceptos. Lo realmente importante es que a ese bautismo se lo haga en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo y creyendo, como dice la Biblia. Y que creas que es un paso de obediencia, símbolo de la muerta a la vieja vida y resurrección a la nueva, y no como un rito indispensable para pertenecer a una congregación autodenominada “cristiana”.

Otra: ¿En la congregación a la que usted concurre, se danza? Conceptos. En la congregación a la que usted va, las hermanas usan pantalones y se pintan? ¿Se ora en lenguas? ¿Se liberan endemoniados? ¿¡Estás fuera del cuerpo!! ¿Cuántas veces oyó eso destinado a alguien que no comparte lo que en suma son, nada más que conceptos? Como si congregación y cuerpo fueran una misma cosa. ¿Es que no es posible quedar, por no compartir algunos conceptos determinados, fuera de una congregación y, al mismo tiempo, no necesariamente quedar fuera del cuerpo? Yo mismo, en una etapa de mi vida donde estaba buscando más de un Dios demasiado limitado que me habían presentado, fui ministrado por hermanos de una congregación diferente a la que yo asistía. Mi vida recibió un impacto del Espíritu Santo y ya nada volvió a ser igual. Cuando compartí esto con el líder de mi iglesia, ¿Sabe que me contestó? Que él no me daba ninguna garantía sobre lo que podría haber recibido, ya que lo había recibido fuera del cuerpo. ¿Fuera del cuerpo? ¡Fuera del templo habrá querido decir! Confusión. Conceptos.

Para algunos, hoy día, Dios no sana ni hace milagros. Los dones bíblicos no son para hoy. Son los mismos que entienden que una iglesia, hoy, no es otra cosa que un centro que trata desesperadamente y sin otro poder que el de su capacidad de persuasión par que la gente tenga un comportamiento moral un poco mejor. ¡Qué pobreza! ¡Qué ignorancia! Otros creen que sí, que Dios sana hoy mismo y muestran testimonios a montones de cancerosos y sidásicos curados. Naturalmente, ninguno de los otros pueden creer que hayan sido curados por Dios. Siempre saldrá la justificación científica o lógica que siempre la duda al indeciso. ¿Cuál tendrá la verdad? Estoy seguro que, de quienes estén leyendo esto, habrá un cupo para un lado y otro cupo para el otro, es decir: no hay ninguna unanimidad de conceptos. ¡Pero son todos convertidos! Y sí, qué sé yo. Dios es el único que sabe cuál es el de Él y cuál cree serlo pero todavía está con el “vecino”. Todo lo demás, apenas no pasa de ser una simple diferencia de conceptos.

Convengamos una cosa que, cuando la vemos, a veces nos llena de intolerante bronca: para el asiático budista, lo mismo que para el africano participante del vudú y el árabe islámico, el cristianismo es nada más que otra religión. Para algunos más simpática que para otros, pero otra religión al fin, nada más. Pero no debemos enojarnos. Mucho menos si entendemos que la culpa esencial de ese pensamiento, es nuestra, no de ellos. Porque nosotros deberíamos manifestar lo que es una verdad plena: que nuestro fundador, a diferencia del de ellos, está vivo y se mueve a cada segundo que pasa. Cuan hermosos son los pies, dice, no la lengua. Y nosotros, más que moviéndonos en Cristo, nos la pasamos hablando de Cristo. LA lengua, la dialéctica y nuestra pobre capacidad de convencimiento, jamás podrán hacer cambiar nada en el mundo. El poder de Cristo Jesús manifestado, inmediatamente. ¡Pero cómo le vamos a mostrar ese poder al mundo si muchos de nosotros jamás lo vio en su iglesia! Jesús no vino a fundar una religión nueva. Donde él pisaba, algo pasaba y cambiaba. ¿Cuál o quienes son su cuerpo hoy, y aquí y ahora?

Seamos más precisos: Cristo no vino a traer un concepto sobre lo que es la santidad. Él vino a traer santidad. Entonces nosotros nos ponemos a discutir y presentamos ponencias sobre el mismo tema: ¿La santidad, será instantánea o progresiva? Listo. Ya hay allí dos doctrinas, dos conceptos. ¿Y a quién le importa eso? Lo que vale, es tener la santidad. Sin embargo, en su momento, eso trajo tanta polémica y tanta discusión que los santos hermanos casi se agarraron a las santas trompadas por causa de la santidad y, por ese mismo motivo, no se dieron cuenta que la perdieron. Es muy triste eso de estar centrados en los conceptos y no en la vida.

Ejemplo: yo estoy en una casa que no es la mía y me invitan a almorzar. Me sirven una comida que me gusta y hago, precisamente, ese comentario. ¿Qué hará la dueña de casa ante mi comentario? Primero, servirme más y, en segundo lugar, pasarme la receta de esa comida. Entonces yo regreso a mi casa con la receta de la comida que me gustó, en la mano. Ahora bien: si mi esposa no quiere por algún motivo hacerme esa comida siguiendo esa receta, por más que yo tenga esa receta con todas las indicaciones, no puedo volver a paladear la exquisitez de aquella comida. ¿Se da cuenta lo que le quiero decir? El reino de Dios, mi querido amigo, no consiste en vana palabrería.

Vamos a ver: ¿Por qué se supone que somos hermanos usted y yo? Perdóneme. Usted me merece el mayor de los respetos y no tengo nada, absolutamente nada en su contra, pero ¿Quiere que le diga algo? Yo no lo elegí como hermano a usted. Pero sin embargo lo somos, porque el Espíritu que mora en nosotros nos da testimonio de que ambos somos hijos de Dios, no es así? Entonces no podemos seleccionarnos ni elegirnos como hermanos. Somos y punto.

En algunas iglesias determinadas a las que me han invitado, los pastores se ven en la necesidad de advertirles a los miembros, en los días previos a mi visita, que quizás noten algunas cosas “raras” en mi mensaje, pero que entiendan que yo no estoy en su misma denominación y que hay diferencias doctrinales. Eso ocurre, generalmente, porque no son esos pastores los que me invitan porque me conocen, sino porque se lo piden algunos miembros de la congregación que son los que sí me conocen y también me aman. Porque si me conocieran, sabrían que yo jamás prediqué denominación alguna, (Aun cuando estaba dentro de una de ellas) sino al Cristo de la Biblia, al Dios del universo del cual soy hijo y, por lo tanto, le pueda resultar simpático o no, eso me convierte en su hermano sí o sí. Y sin barreras de ninguna clase de conceptos que no manejo.

En una ocasión, y no lo cuento para lucirme sino para que usted vea cómo son las cosas a veces, fui invitado a una congregación bastante carismática. En ese entonces, yo estaba como miembro de una iglesia Bautista, todos sabemos, muy tradicional y ortodoxa. Días antes de mi visita, el pastor le dijo a la gente que yo iba a estar allí y que, como era un Bautista, clamaran y oraran para que el Espíritu Santo me tocara y pudiera ver lo que era, realmente, una iglesia donde reinaba el poder de Dios, distinta, quiero entender, a la que él suponía que yo asistía. Fui, prediqué una palabra que el Señor me dio para el lugar. Se produjo tal conmoción que al final de la reunión andaba gente tirada por el piso, llorando y pidiendo perdón por sus pecados, incluido el pastor y su esposa. Dios siempre protege su gloria.

Conceptos. Un día se nos ocurre y armamos un seminario de tres días sobre el gozo (Pago, naturalmente). Leemos, entre todos los que participamos, todos los versículos que existen en la Biblia sobre el gozo. Ahora, con la computadora, no se quedará ninguno sin leer, ah, sí. Descubrimos lo que el gozo significa en el griego, en el hebreo y hasta en el arameo antiguo, y compartimos todas las opiniones todas vertidas por encumbrados comentaristas sobre el gozo. Conocemos, de paso y como para que alguien no deje de lucirse, lo que opinaba Spurgeon sobre el gozo, que decían los hermanos Wesley del gozo y hasta lo que Shakespeare pensaba del gozo que, aunque no tenga absolutamente nada que ver, citar a Shakespeare siempre le da a la cosa un tinte de culturosidad, vio? ¿Pero sabe una cosa? Nos pasamos los tres días predicando, estudiando y hablando del gozo, pero sin una pizca de gozo en nuestro ser. Y lo mismo sucede con el amor. Es que tener conceptos, aunque sean buenos, es una cosa y tener vida, y vida abundante, es otra, muy otra.

Yo creo, particularmente y sin valor de pontificado, que esa remanida unidad de la que tantos y tanto se habla, se fundamenta en tres aspectos esenciales: 1) Unidad en Espíritu; 2) Unidad en lo doctrinal; 3) Unidad en el cuerpo o funcional. En el Espíritu, es cuando todos, sencillamente porque amamos a Jesús, nos aceptamos unos a otros en eso precisamente, en el Espíritu. La doctrinal, es porque cuando estamos juntos, y ya que estamos, aprovechamos y elaboramos una doctrina común que nos identifique. Y cuerpo, es cuando funcionamos sujetos unos a otros como organismos debajo de una cabeza no humana.

Yo me he preguntado muchas veces, y me lo sigo preguntando, por qué en lugar de andar en todas estas cosas, no seguimos abriendo los brazos y amando a todos los que aman a Jesús como su Salvador personal y como Señor de sus vidas, sin obligar a nadie a que pase p0or nuestros sistemas religiosos para pertenecer al cuerpo, teniendo muy en cuenta, de paso, que cada líder suele llamar cuerpo generalmente y primero, a su propia congregación local y luego a su denominación global, no atreviéndose a ir mucho más allá. Como si la iglesia que Dios ve desde su posición, no tuvieran absolutamente nada que ver. Quisiera saber: ¿De qué Biblia habremos sacado tamaña barbaridad? Y conste, usted lo sabe, que no hablo de doctrinas erróneas ni sectas falsas.

Habrá que aclarar que, las denominaciones, tienen cada una, un marco de referencia diferente. Se parecen en muchos puntos, pero se diferencian notablemente en otros. Por eso es que se han dividido. Y parecerían disfrutar cada vez que se encuentran los unos con los otros, después de las formalidades hipócritas del caso, (“¡Dios le bendiga, hermano!” “¡La paz del señor sea contigo, hermano!”) se empiezan a pinchar con las pequeñas diferencias en lugar de gozarse en las muchas coincidencias.

Eso sí; para pertenecer a cada una de ellas, hay que encajar en ese marco de referencia y aceptarlo. De oro modo, estará usted mal y por lo tanto quedará fuera. ¿Y qué sucede cuando alguien ve que no encaja en ninguno de esos marcos completamente? Sencillamente, estará fuera del evangelio, casi condenado al fuego eterno. Al menos, eso es lo que le hará creer la iglesia organizada. ¡Pero si ama a Cristo! No importa, está fuera. Si no se decide por pertenecer a una denominación cualquiera, está afuera. Nadie puede amar a Cristo y no sumarse a una congregación que, a su vez, pertenece a una denominación que, a su vez, cree que es la única que tiene la verdad total.

Ahora uno se pregunta cuál será el marco de referencia que tiene Dios. Ánimo hermano; en el cielo no le van a tomar ningún examen doctrinario sectorial. En el cielo le van a tomar el pulso. Si ven que su pulso dice que en usted hay vida, entra. Y si su pulso no late, síntoma de que no hay vida en Jesús, no entra. Porque no sé cuántas veces habrá cantado usted, o declarado, predicado y hasta escrito que Hay Vida en Jesús. Y no sé cuantas veces habrá cantado, declarado, predicado y hasta escrito que El que Tiene al Hijo, tiene la Vida. Lo más importante es que su pulso diga que eso es así, no que lo diga meramente su boca, por mejor que usted sepa hablar. Ese es su innegable potencial.

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Casas de justicia

Esto que voy a decirle en el inicio de este estudio, es inapelable, indiscutible, casi tan absoluto como la Palabra misma: aquel hombre o mujer que posee un alto poder de revelación en su palabra, no puede de ninguna manera ofrecer un pequeño mensaje de salvación. A mi modesto entender, eso sería algo con entidad y nivel de pecado. Porque nadie puede sujetar o encoger el conocimiento que tiene para dar un mensaje que no ofenda a nadie. Porque aunque usted no lo crea, esto es así: un mensaje cargado de revelación y profundidad, puede ofender en primer término, a un viejo doctor en teología que desconfiará de lo dicho porque claro, desde los libros, jamás llegó ni llegará allí. Y antes de plantearse que en algunas cosas debe comenzar de nuevo, prefiere envanecerse y ofenderse.

(Malaquías 2: 6)= La ley de verdad estuvo en su boca, e iniquidad no fue hallada en sus labios; en paz y en justicia anduvo conmigo, y a muchos hizo apartar de la iniquidad.

(7) Porque los labios del sacerdote han de guardar la sabiduría, y de su boca el pueblo buscará la ley; porque mensajero es de Jehová de los ejércitos.

La contraparte de aquello que le mencionaba en el principio, es que el pueblo debe venir buscando la ley de labios de aquellos que traen el mensaje. Aferrándose al máximo de esa palabra, de ese mensaje; deseándolo fervorosamente.

Tiene que haber una característica en la iglesia: dejar que la verdad fluya, al costo que sea. Por eso es reforma, por eso es restauración. No podemos poseer un alto nivel de revelación y luego dar un mensaje pequeño que no tenga nada que ver con el nivel ya entendido. Hay gente con la cual podemos compartir muchas cosas, que dicen “¡Guau! ¡Cierto es! ¡Ahora lo veo claramente!” Pero después se vuelven a su iglesia y no cambian ni su estructura ni su mensaje. ¿Por qué? Porque quizás lo compromete, o por lo que sea. Pero es pecado saber algo y no darlo.

Pablo decía: “Estoy limpio de la sangre de todos en Efeso, porque no me he rehusado a anunciaros el evangelio con poder”. Es recíproco, es correcto también. Es usted culpable también de la sangre de todos aquellos que no sean liberados por causa que no predicó usted toda la verdad que sabía. Fíjese: en el Nuevo Testamento todavía podemos ser culpables de la sangre de la gente.

¿Con qué cara va a ir usted al mundo a decirle que Dios reina si no está pagando sus cuentas? ¡Ah, no! ¡Mejor deme otro mensaje, uno que no se meta en mis negocios privados! Es que ya nuestros negocios, no son más nuestros. Estamos en una era donde y todo lo que tenemos le pertenece a Dios.

Una de las cosas que más llaman la atención es como se han llegado a formar y conformar conceptos erróneos sobre Dios y Satanás. Durante años hemos aprendido y hemos enseñado que Satanás es enemigo de Dios. Eso, si quiere que se lo diga con transparencia, es una verdadera estupidez. Dios no tiene enemigos. Dios está en una clase y un nivel por sí solo. Dios es creador y, entre todas las cosas que creó, también creó a Satanás. Y si Satanás es creación de Dios, podrá desobedecer y rebelarse, pero de última tendrá que sujetarse a juicio como cualquier fase de su creación. Satanás joroba en tanto y en cuanto Dios se lo permite.

Dicen muchos eruditos que es imposible que Dios haya creado el mal, pero si partimos de la base que Dios es quien creó TODAS las cosas y Satanás no es creador, si Dios no fue quien creó lo que nosotros llamamos MAL, entonces tendría que haber dos creadores, no cree? Por eso y para no sacudir el barco, rebajamos el nivel y nos transformamos en corruptos.

La gente, en lo interno, viene a la iglesia a oír la verdad de Dios de la boca de sus sacerdotes, pero en la realidad se comporta exactamente a la inversa: “Dame un mensaje que se acomode a mi forma de pensar, que no me confronte, que no me fastidie.” Eso es lo que produce un ambiente que Dios llama “sacrificio agradable”.

¿Qué es la ley? La ley es la estructura de la vida. Eso es lo que venimos buscando de la boca de los sacerdotes de Dios, es el orden de Dios, es el gobierno de su reino. La ley no son diez mandamientos. La ley te dice dónde vivir, con quién casarte, dónde mudarte, dónde no mudarte. La ley son los principios fundamentales sobre los que edificamos nuestra vida. La ley es el epicentro sobre el cual gira todo en nuestra vida.

Quiero hablar correctamente, según dios hablaría hoy en mi lugar. Quiero estar predicando el mensaje que Él estaría predicando. Vestir como Él estaría vistiéndose; manejar mis finanzas como Él las manejaría. Quiero tener los mismos planes estratégicos que Él tendría si estuviera en la tierra hoy.

Ser un buen cristiano. ¿Qué es ser un buen cristiano? Para nosotros, uno que no falta un domingo al templo. ¡Guau! ¡Qué fiel que es el hermanito! ¡No te falta un domingo! Dios lo ve de otro modo. Para Él, fiel es alguien fiel, no alguien que no sabe qué hacer el domingo porque se aburre y entonces viene a la iglesia. Ser un buen cristiano, es mucho más que eso.

Estamos hablando de tener la vida en orden. Su filosofía, su standard, su mentalidad, su definición, su concepto de Dios. Viviendo por encima de la resistencia de su cultura individual. Con matrimonios al calibre necesario, con las familias en orden, las finanzas, o por lo menos en un proceso activo para obtener esa posición.

¿Ha notado usted que la iglesia es la única universidad en la que nunca se gradúa? Por eso es que yo no entendía para qué servía eso de venir a la iglesia todos los días o estar todos los fines de semana de campaña. ¿Cuándo va a llegar el momento de poner en práctica lo que está aprendiendo? ¿Cuándo le va a dar manifestación a lo que Dios dijo hoy si mañana tiene otra palabra, otra visita, otra campaña? Estamos jugando a las iglesias.

(Malaquías 2: 10)= ¿No tenemos todos un mismo padre? (Fíjese que ellos ya estaban preguntándose lo mismo que tantas veces usted se ha preguntado. ¿Pero, como? ¿No somos todos hermanos en Cristo?) ¿No nos ha creado un mismo Dios? ¿Por qué, pues, nos portamos deslealmente el uno contra el otro, profanando el pacto de nuestros padres?

Una vez más, vemos separación dentro de la misma casa. La reforma, entonces, es un agente espiritual que esclarece los verdaderos valores que existen dentro de una misma casa. Mire la intención en el capítulo 1 verso 11.

(Malaquías 1: 11)= Porque desde donde el sol nace hasta donde se pone, es grande mi nombre entre las naciones; y en todo lugar se ofrece a mi nombre incienso y ofrenda limpia, porque grande es mi nombre entre las naciones, dice Jehová de los ejércitos.

Ofrendas limpias, simplemente porque él es un hombre grande entre las naciones. O sea: van a llegar ahí, con o sin nosotros. Esa es su intención. Él va a purificar su ofrenda porque su nombre es grande. La palabra GRANDE significa AUTORIDAD. La ofrenda es su vida, su servicio, su actividad, su ministerio, su estilo de vida.

Lo que el mundo conoce y lo que la mayor parte del mundo ve de la iglesia, está equivocado. Usted le pregunta a ese mundo su concepto de la iglesia y el mundo le va a diseñar la iglesia que la iglesia ha diseñado y que no tiene nada que ver con Dios. Nos enojamos con el mundo porque tiene un falso concepto de Dios, pero resulta que ¡El único concepto proviene de nosotros! Lo que ellos creen que Dios es, es proyectado por la forma en que nosotros vivimos, no por lo que predicamos. Entonces: si el mundo no conoce a Dios, la culpa es nuestra, porque los únicos que pueden manifestar a Dios, somos nosotros.

A mí me gusta decirlo así: la gente se ha ido al infierno, hasta ahora, por accidente, porque todavía no ha visto una verdadera iglesia. Cuando vean a los hijos de Dios tal como se los debe ver, tendrán que asumir una decisión personal, pero hasta ahora se han ido por accidente. Han venido buscando la manifestación de los hijos de Dios; la tierra entera gime y lo que vemos son fiestas pentecostales en moveres eclesiásticos que no tienen ningún valor de redención para con la sociedad. Y a eso le llamamos mover de Dios.

Reducir a Dios a una actividad eclesiástica, es una cosa bien tonta. Dios se mueve en las naciones, no en el templo donde usted se congrega. Dios es grande. Tiene que ser más grande que nuestros cultos domingueros, porque si eso es todo lo que es Dios, olvidémonos y vámonos a casa.

Y sí; la gente se ve bien, pero están huecas. Le falta sustancia. Usted ve a los tele-evangelistas; se sienta y los mira con atención y puede ver que son como una cosa de material plástico, huecos. Que casi casi es un show, un programa de televisión a la manera y con los códigos habituales de la televisión secular. Programa de televisión hecho por cristianos, es cierto, pero eminentemente programa al fin. El mundo respecta carácter, no unciones.

(Malaquías 3: 1)= He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo (Note usted que Él envía SU mensajero. No es Él el que viene, sino un mensajero. Y lo envía a SU templo, no POR su templo. De manera que a pesar de que muchas veces se predicó que esto era la venida del Señor para buscar a su iglesia, es un error. Él no viene POR su iglesia, sino que viene A su iglesia. Y viene en un mensajero, no viene Él mismo. El mensajero puedo ser yo, puede ser usted o esa persona a la que usted no le da la gana ir a escuchar. Es un mensajero que viene en el espíritu de reforma) y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, (Dice el Señor, porque el mensajero trae el espíritu del Señor que viene en venganza a su casa, este es el día de venganza) y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos.

(2) ¿Y quien podrá soportar el tiempo de su venida? ¿O quien se mantendrá en pie cuando él se manifieste? (¿Quién se mantendrá en pie después de que venga la reforma, la restauración de la iglesia? Sólo el remanente. Se van a caer todos los que no estaban hechos de verdad) porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores. (Viene a purificar la casa)

(3) Y se sentará para afinar y limpiar la plata; (La plata era el sistema monetario redentor. Plata es símbolo y tipología de redención, implica salvación) porque limpiará a los hijos de Leví, (Note que estamos hablando de la iglesia, no del mundo) los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia. (Este es el plan de acción. Quiere una ofrenda en justicia y, para lograrlo, tiene el verso 1 al 3. Viene a su templo. Viene a tratar con nosotros. A purificar ministerios, a los hijos de Leví, para que entonces puedan ofrecer una ofrenda en justicia.)

(4) Y será grata a Jehová la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, y como en los años antiguos.

(5) Y vendré a vosotros para juicio; (Subraye esto por favor) y seré pronto testigo contra los hechiceros (De la casa) contra los que juran mentira (En la casa) y los que defraudan en su salario al jornalero, a la viuda y al huérfano, (En la casa) y a los que hacen injusticia al extranjero, no teniendo temor de mí, dice Jehová de los ejércitos.

Normalmente pensamos que cada vez que Dios habla de juicio, nos va a aplastar como a una cucaracha. Si usted está pensando así es porque usted no está haciendo lo que debe. Porque Dios le puede decir que viene para juicio y, al margen de errores por ignorancia de los que nadie está exento, usted no tiene por qué ponerse nervioso. Al contrario. ¡Que venga el juicio de Dios! Usted puede decir eso con toda tranquilidad. Porque le libera. Recuerde que uno tiene que vivir lo que habla. Usted puede desear el juicio de Dios. Es decir: que se caiga de una vez por todas todo lo que no es de Dios para que la verdad se vea.

Porque la palabra JUICIO no es “vengo a matar”. La palabra JUICIO es “Vengo a separar lo verdadero de lo falso”. Es la misma palabra que se usa cuando, en tiempos de Salomón, sucedió aquella anécdota de las dos madres que reclamaban el derecho sobre un mismo hijo. Es un MERISMOS; algo que aclara quienes son los verdaderos y quiénes no lo son.

Claro; al mundo no hay que aclararlo. El ateo le dice a usted en la cara que es ateo. El homosexual le pide y hasta le exige derechos. No hay que discernir quien está en el mundo. Al que hay que discernir es al que está adentro y no sabemos del todo bien si es lo que dice que es o no lo es. Porque cuidado: a veces, él mismo no sabe que no es.

Una vez más: 1)= Viene un mensajero o un mover de Dios que tiene que ver con un mensajero que trae la reforma. 2)= Viene a tratar con toda la actividad eclesiástica. Ya está aconteciendo en el mundo. 3)= Traen veredicto de parte de Dios. Traen juicio y sentencia. Juzgan quien es y quien no es. La palabra dice, en Mateo 10: Cuando salgas, busca en la ciudad a ver quien es digno. Y si es digno, déjalo entrar en tu paz y, si no lo es, recoge tu paz y llévatela. Pues bien: esos días han llegado. 4)= Toda la reforma se necesita porque hay falta de temor en la casa de Dios.

Entonces, si no encontramos un verso que nos ayude a entender y así saber si respondieron o no a la reforma, si les gustó o no les gustó, se rebelaron o si vino el mensajero y se le fue toda la iglesia. No quedó nadie. ¿Qué pasó? Bien; hay un poco de luz en el capítulo 3, verso 16, que dice:

(Malaquías 3: 16)= Entonces los que temían a Jehová (Subraye por favor. Y ahora venga conmigo un momento al 3:5, al final: No teniendo temor de mí, dice Jehová de los ejércitos. Vemos que lo que produjo la necesidad de la reforma, es la falta de temor) hablaron cada uno a su compañero. (Ahí vemos comunicación entre compañeros. Pero entre los compañeros que temen; no cruzan los campamentos).

Unidad no es igualdad. Entiéndalo por favor: no es todos iguales haciendo las mismas cosas. Somos un amplio y vasto grupo de personas haciendo a veces cosas muy pero muy diferentes. Unidad, sépalo, es tener un mismo objetivo: el del Padre, no el propio.

(16) Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre.

El libro de memoria, es uno que tenían los reyes, una especie de crónica de su jurisdicción, donde prácticamente se había anotado todo lo concerniente a cada súbdito. Si alguien tenía un problema, se consultaba al libro de memoria y, de acuerdo con lo que allí dijera, era el futuro tratamiento del interesado. Todo lo que usted hace, profesa y hasta dialoga o conversa, es anotado en ese libro. Un día, un tataranieto suyo tiene un problema; se consulta el libro de memoria y, por amor al tatarabuelo, el tataranieto es sostenido y se le da otra oportunidad.

(17) Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré como el hombre que perdona a su hijo que le sirve.

(18) Entonces os volveréis, (¿Entonces cuando? Después que usted tema y responda a la reforma) y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, (Es decir que, hasta que aparece la reforma, usted ni posee el discernimiento para saber quién está bien con Dios y quién no. Y cuesta, eh? Estamos demasiado acostumbrados a evaluar por lo que vemos. Alguien dijo que si le sacamos a una persona todo aquello que esa persona hace para ser aceptada, lo que nos queda, eso es la verdadera persona.)

Por fuera parece todo tan bonito que de pronto se nos infiltra hasta el diablo y ni cuenta nos damos. Hemos creado un amor no sano, basado en PHILEO, en emociones, no en ÁGAPE. Ágape es la ausencia de emoción. Porque si bien es muy cierto y real que Dios tiene emociones, es tanto o mayor verdad aún que Dios no ama con emociones. Dios ama con una decisión. Él dijo: No te dejaré y ese es su amor. No va a dejarlo a usted aunque no esté contento con usted.

(Malaquías 4: 5)= He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible.

Sabemos que parte de esto lo cumplió Juan el Bautista. Sabemos que Dios escribió Malaquías cuando estaba enojado y a punto de callarse la boca por cuatrocientos años. Sabemos que cuando Dios se enoja, no habla. Cristo, con relación a Juan el Bautista, dijo: Él es, pero también es el que va a venir. Lo que usted ve, no anula lo que viene. Muy por el contrario, a veces, es antesala de lo que viene.

(Mateo 3: 10)= (Lo que sigue es después de cuatrocientos años de silencio) Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego.

(11) Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.

(12) Su aventador está en su mano, y limpiará su era; (La era es la iglesia) y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.

Aquí se está describiendo el mover de Juan el bautista, que es un mover que viene antes del día terrible del Señor que es hoy. Y hay una compañía de voceros, de oráculos, que están trayendo la fiesta de las trompetas, de aflicción de almas en el día del Tabernáculo.

Todos los árboles, aquí, (Pueden ser tanto ministerios como gente) serán juzgados de acuerdo con lo que Dios dice que es buen fruto. No en lo que nosotros creamos que puede ser buen fruto.

Luego viene algo más fuerte. La reforma siempre es seguida por algo más superior. Él viene con el aventador en su mano y lo que viene es… Es decir que, espiritualmente, el mover de la reforma le señala la separación de la iglesia, trayendo convicción que separa a los justos de los no tan justos, ya sea por ignorancia o por desobediencia. Pero luego viene la manifestación de los hijos de Dios, esto es: viene Él mismo. Con una compañía de remanente de gente ya preparada para el mover de la reforma: la manifestación de sus hijos, los que literalmente removerán la paja del trigo. Es decir que lo que viene después es más fuerte que lo que hay ahora. Que si esto no nos gusta, lo que venga después nos va a gustar menos todavía.

Juan el Bautista dice: yo soy reforma y la gente me huye y hasta me corta la cabeza. Pero detrás de mí viene uno que bautiza en fuego y trae una aventador y trilla su trigo en la era. ¿Usted sabe como se trilla el trigo? Se lo aplasta con bueyes y grandes rodillos y después se lo tira por los aires en los lugares altos para que el viento se lleve todo lo que es liviano y carece de sustancia y que se quede lo que es pesado, lo que tiene sustento, grandeza.

Dice que va a limpiar su era. Las próximas visitaciones de Dios a la iglesia, son para limpiar. La palabra de hoy es para que usted sepa de dónde y con qué potencia viene el viento limpiador. Y para que recuerde que el viento proviene de Dios, no de Satanás.

Sofonías es un profeta de reforma, que vive en el templo de Josías. Josías llegó al reinado cuando tenía ocho años y, después de doce años, comenzó a activar una reforma. Durante esos doce años en los que Josías todavía no había manifestado la reforma, el profeta Sofonías estaba profetizando.

Juan el Bautista vino bautizando conforme a la profecía de Malaquías y, cuando se manifiesta, lo hace en cuatrocientos años de deseo de Dios. Eso le produce más autoridad que toda la iglesia establecida. El principio que nace en Sofonías, es el mismo. No tiene nada que ver con diplomas ni graduarse en universidades; es encarnar el deseo de Dios. Reforma no es algo que inventan hombres que quieren rebelarse contra lo establecido. Es una voz profética que es encarnada y activada.

¿Qué estamos viendo? Dos iglesias. Una en desobediencia y otra purificada por Dios. Sofonías representa, entonces, la característica interna que produce la inercia extrema de una reforma. Sofonías es la voz profética que luego es encarnada y cubierta por una manifestación de reforma.

(Sofonías 1: 4)= Extenderé mi mano sobre Judá, y sobre todos los habitantes de Jerusalén, y exterminaré de este lugar los restos de Baal, y el nombre de los ministros idólatras con los sacerdotes; (5) y a los que sobre los terrados se postran al ejército del cielo, y a los que se postran jurando por Jehová y jurando por Milcom, (6) y a los que se apartan de en pos de Jehová, y a los que no buscaron a Jehová, ni le consultaron.

Aquí vemos una descripción de una iglesia desobediente. Con gente que está mezclada, confundida. Que está adorando a Dios, es verdad, pero que también está adorando a los baales. Los baales son ídolos, e ídolos son falsos conceptos de Dios. Hay idolatría en la casa de Dios. Adoran a un Dios que no existe. Por eso es que esperan que Dios haga algo que nunca va a hacer. Lo conocen teológicamente; saben todo sobre él, pero no lo conocen a Él.

(8) Y en el día del sacrificio de Jehová castigaré a los príncipes, y a los hijos del rey, y a todos los que visten vestido extranjero.

(9) Asimismo castigaré en aquel día a todos los que saltan la puerta, los que llenan las casas de sus señores de robo y de engaño.

Aquí vemos que está hablando con hijos de reyes, con príncipes. Se refiere en contra del liderazgo que está establecido. Con unciones que no son propias, son extranjeras o no son genuinas.

(Verso 12)= Acontecerá en aquel tiempo que yo escudriñaré a Jerusalén con linternas, y castigaré a los hombres que reposan tranquilos como el vino asentado, los cuales dicen en su corazón: Jehová ni hará bien ni hará mal.

Esto significa: gente que está contenta donde está. Jerusalén. Gente que dice en su corazón: no hay propósito. Estamos tranquilos, todo está bien, estamos contentos, estamos creciendo, la iglesia está bonita, aleluya y gloria a Dios.

Es decir que no les figura en su agenda una visitación de Dios con linterna. No están viendo eso. Están categorizando a su iglesia de otra forma. Están midiendo éxito con otra vara, con otra medida. Dios termina de decir que viene con linterna y ellos: “Aquí andamos… Todo bien, gracias a Dios…”

(Sofonías 2: 11)= Terrible será Jehová contra ellos, porque destruirá a todos los dioses de la tierra, y desde sus lugares se inclinarán a él todas las tierras de las naciones. (Va a reducir a nada a todo lo que los hombres llaman dioses o tienen por ídolos en la tierra)

(12) También vosotros los de Etiopía seréis muertos con mi espada.

(13) Y extenderá su mano sobre el norte, y destruirá a Asiria, y convertirá a Nínive en asolamiento y en sequedad como un desierto.

(14) Rebaños de ganado harán en ella majada, todas las bestias del campo; el pelicano también y el erizo dormirán en sus dinteles; su voz cantará en las ventanas; habrá desolación en las puertas, porque su enmaderamiento de cedro será descubierto.

Enmaderamiento de cedro. Esto es importante. Ya volvemos aquí.

(Jeremías 222222: 13)= ¡Ay del que edifica su casa sin justicia, y sus salas sin equidad, sirviéndose de su prójimo de balde, y no dándole el salario de su trabajo!

(14) Que dice: edificaré para mí casa espaciosa, y salas airosas; y le abre ventanas, y la cubre de cedro…

¿La cubre de qué..? De cedro. ¿Y qué decía Sofonías 2:14? Que su enmaderamiento de cedro será descubierto. Peligroso.

Aquí, el cedro habla de ministerios grandes individualistas, de ambición personal; de popularidad y fama. ¡Todo será descubierto! Todo lo que esconden las casas.

Sin embargo, dice el verso 13 y 14 de Jeremías 222, que estas son casas sin justicia, salas de iniquidad, que ni siquiera le dan su salario a la gente por su trabajo. Ministerios grandes, exitosos, pero con casas cubiertas de cedro, escondiendo la realidad.

Ministerios grandes, espaciosos, pero que de profundidad no tienen nada. Usted le habla de esto a las personas y se caen. No entienden, están confundidos, no saben si van para adelante o para atrás. Esto es lo que Dios quiere cambiar.

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Abrazado en la nube

En otras enseñanzas hemos proporcionado suficientes escrituras como para que pueda entenderse claramente que, si bien es cierto y lícito esperar un día de arrebatamiento, también es bastante claro que no sobrevendrá ese día cuando muchos creyeron haber entendido que así sería; que por el contrario, primero –dice la Biblia- habrá una gran siega de impíos sacados entre los justos. Si tiene dudas sobre esto, por favor lea atentamente y sin tener en cuenta lo aquellos viejos y amados maestros suyos le hayan enseñado, Mateo 13:49, que es la base desde donde, dice, los justos resplandecerán. Entonces usted empieza a preguntarse muy seriamente: ¿Y el arrebatamiento? Va a suceder con seguridad, la Biblia también lo dice. El cuándo no lo sé porque no he estudiado eso todavía porque no me ha ordenado mi Señor hacerlo, Él sabrá por qué.

Lo que sí puedo decirle, es una simple y sola cosa: ¿No dice en Tesalonicenses que partirán en ese arrebatamiento los que hayan quedado? ¿Nunca se preguntó los que hayan quedado de qué o después de qué? Sí, ya lo sé, hay infinitas respuestas para esa pregunta. Prácticamente, cada denominación tiene una respuesta diferente. Algo que no entiendo y me resulta incoherente, ya que si todos tenemos un mismo Espíritu Santo que nos guía toda verdad, no puedo entender que Él nos haya dado “verdades”distintas. Sin embargo, a mí no me gusta estudiar doctrinas denominacionales por excelentes que parezcan; No me agrada estudiar comentaristas por mayor prestigio que posean y tampoco me gusta estudiar tesis de teólogos brillantes. Prefiero estudiar la Biblia y con mi amado Espíritu Santo obrando con total y entera libertad. Entonces: ¿Los que hayan quedado de qué? Mire lo que dirá Amós al respecto:

(Amós 9: 8)= He aquí los ojos de Jehová el Señor están en contra del reino pecador (Esto está muy claro: está refiriéndose, indudablemente, al mundo incrédulo y pecador, hermano) y yo lo asolaré de la faz de la tierra; (¡Tremendo Dios! ¡Pobre toda esa gente que no viene a la iglesia!) Mas no destruiré del todo la casa de Jacob, dice Jehová. (¡Un momento! ¿Cómo que la casa de Jacob? ¡Si la casa de Jacob es la iglesia! ¿No estaba hablando del mundo? Hermano: ¿Quién le dijo que estaba hablando del mundo? El mundo se puede convertir (y de hecho, muchas veces ha ocurrido) leyendo la Biblia, pero la Biblia ha sido escrita para la iglesia, no para el mundo.)

(9) Porque he aquí yo mandaré y haré que la casa de Israel sea zarandeada entre todas las naciones; (La casa de Israel… ¡Hubiera jurado que estaba hablando del mundo!) Cómo se zarandea el grano en una criba, (¡Ah, sí! ¿Y cómo es que se zarandea el grano en una criba? Por selección. Lo que da cierto tamaño, se queda; lo que no da cierto tamaño, se va.) Y no cae un granito en la tierra. (Esto significa una sola cosa: Nadie se escapa.)

(10) A espada morirán (Le está diciendo que será con la Palabra) todos los pecadores de mi pueblo, que dicen: no se acercará, ni nos alcanzará el mal. (¡No! ¡Seguro! ¡Viniendo todos los domingos a la iglesia y no olvidándonos de que el pastor nos vea, ya está! Estamos bien… ¿Estamos bien..? … No sé… Mientras tanto, nosotros nos vamos a seguir preparando).

(Lucas 21: 5)= Y a unos que hablaban de que el templo estaba adornado de hermosas piedras y ofrendas votivas, dijo: en cuanto a estas cosas que veis, (Piense un momento: Las cosas que vemos, dice. ¿Qué cosas vemos hoy? El sistema religioso, eso vemos) días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra, que no sea destruida. (Es menester que recuerde, en este momento, que las piedras somos nosotros)

(Verso 7) Y le preguntaron, diciendo: maestro, ¿Cuándo será esto? ¿Y qué señal habrá cuando estas cosas estén para suceder? (Otra cosa que es indispensable recordar y tener en cuenta, es que toda aplicación bíblica tiene algo literal y una aplicación profética. Note usted que esto, literalmente, sucede cuando Tito rodea a Jerusalén por espacio de tres años y medio en el año 60 después de Cristo, cuando vinieron y quemaron el templo con el deseo de extraer el oro. Tuvieron que extirpar una piedra de sobre la otra con barras, para sacar así el oro que estaba entre las grietas, y la Palabra se cumple, literalmente, donde no queda ni una piedra sobre otra, porque se llevaron hasta el oro del templo. Estos son los tres años de tribulación que mucha gente le está prometiendo a usted, que la Palabra dice que no habrá otros iguales ni antes ni después).

Hay una tribulación progresiva. Porque la palabra Tribulación es Aflicción o Crisis. ¿Cuántos saben que, con las diferencias culturales, sociales, ideológicas, económicas y políticas que el mundo en su conjunto tiene, estamos en crisis? ¿Sabe por qué? Olvide a los hombres corruptos que puedan estar haciendo las cosas mal. Estamos en crisis, esencialmente, porque los reinos del mundo se están cayendo y, mientras más se caen, más difícil se hace vivir en ellos. Y la Palabra nos promete que se van a caer. Eso para que a usted no se le ocurra, de puro “buenón” nomás, ponerse a orar en su contra, sino para que usted aprenda a levantar una estrategia para poder fluir en medio de la crisis, no para oponerse a la crisis. Porque sería bien tonto ponerse a pelear en contra de lo que Dios ha dicho que iba a acontecer, no cree? Si usted puede cambiar la categoría de un problema, pues cámbielo; pero si no puede porque no está dentro de su alcance hacerlo, aprende a fluir dentro del problema. Preocuparnos, mientras tanto, no habrá de cambiar absolutamente nada.

(Verso 10)= Entonces les dijo: se levantará nación contra nación, y reino contra reino; (11) y habrá grandes terremotos, y en diferentes lugares hambres y pestilencias; y habrá terror y grandes señales en el cielo.

(Verso 20)= Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado.

Muy bien, ahora estudiemos el contexto: aquí estamos tratando con templo físico y con el sistema religioso del día que ellos están viviendo. Era un sistema de adoración a Dios, pero ya no lo era. Había sido creado para expresar a Dios, pero ya no lo expresaba. Había sido un sistema creado para traer pura adoración, pero se había convertido en un centro de idolatría. Es decir: idolatraban al templo más que a Dios. ¡Qué afortunados somos nosotros de vivir en una época donde esto ya no sucede, verdad? Perdón; ¿Realmente no sucede?

La palabra “conmover” o “remover” que encontramos en la carta a los Hebreos, significa rechazar algo que no es deseado. Extirpar con violencia, remover o echar fuera. O sea que Dios está extirpando, rechazando, removiendo y conmoviendo las cosas que no son de su agrado y que están dentro de su propia casa. ¡Pero hermano! ¡Dios es amor…! Sí, es cierto, Dios es amor, ¡Pero también es Justicia y Fuego Consumidor! No lo limite ni lo trate de meter en una caja doctrinal doméstica.

El primer punto que le quiero presentar, es el siguiente: hay algo que representa a un sistema de adoración pero que se ha convertido en algo falso. Y al convertirse en falso, automáticamente se ha convertido en enemigo de la verdadera. Un sistema que fue creado como un sistema de adoración, hoy se ha transformado en un sistema de idolatría y, como consecuencia, ahora es oposición al verdadero adorador. Hay toda una estructura, un sistema que fue creado para adorar a Dios, que ahora se ha convertido en falso porque hoy adora más al sistema y la estructura que al destinatario del sistema, lo puede entender?

Entonces, por eso es que Él nos da señales de las cosas que van a acontecer como una especie de aviso. Lo que estábamos leyendo aquí en los versos 10 y 11, nos aportan señales. ¿Qué dice? Nación contra nación, terremotos, pestes, señales que va a haber un gran sacudimiento. ¿Cómo? Lo vimos a través de Lucas 11:49: va a enviar más profetas y apóstoles para resolver el “ay” de los líderes de la iglesia.

Pero luego vemos, más abajo, que Él comienza a dar otro tipo de señal que nos indica mejor el día. ¿SE recuerdan que Joel hablaba algo así como que no iba ni siquiera a alumbrar el sol? Más allá de las interpretaciones, como nuestro Dios es un Dios soberano y para Él no hay cosa imposible, es probable que haya señales cósmicas, pero también los hijos profetizarán, las doncellas y los viejos soñarán sueños (Por las dudas, pastor, ya no los margines en tu congregación) y los jóvenes tendrán visiones. ¿Cuándo sería esto? Ni lo dude: se refiere a Hoy. Él escribía, en su tiempo, a una palabra profética y, para ello, utilizaba las formas y el lenguaje de su tiempo. Lo mismo usa el escritor Lucas. El doctor escribe. En el verso 25, lo siguiente:

(Lucas 21: 25)= Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes confundidas por causa del bramido del mar y de las olas. (El mar. ¿Y qué es el mar? ¿Usted cree que está hablando del Atlántico, del Pacífico o del Mediterráneo? Dios es soberano y habla de lo que se le ocurre, pero aquí, mar es muchedumbre, gente, la humanidad. Bramando, rugiendo; la tierra gime a una y aguarda ansiosamente la manifestación de los hijos de Dios) (26) desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; Porque las potencias de los cielos serán conmovidas. (Mire: yo no sé cómo lee las cosas usted, pero si fuera yo, remarcaría. Subrayaría esto. Porque fíjese que la gente, mayoritariamente, y hablo de gente de iglesia, está esperando catástrofes, pero tengo que decirle que seguidamente voy a mostrarle cómo es que Dios habla).

(27) entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria.

He apartado esta línea para colocar una acotación de suma importancia: la palabra NUBE que vemos en este pasaje, en los originales, es la palabra NEPHOS. Regístrela, manténgala cerca suyo anotada. Que no se le olvide. Y después dice que vendrá con poder y gran gloria.

(28) Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguios y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.

Note que la reacción es de júbilo y no de temor. Es que cuando llegue ese día, los justos podrán levantar la cabeza y gozarse y decir: ¡Al fin! ¡Mi redención llegó! ¿Y cuál es mi redención? La destrucción del sistema religioso. Ahora dígame la verdad con la mayor transparencia que tenga y sin la menor muestra de religiosidades declamatorias: Usted, que es fiel, sincero, justo, recto: ¿Tendría algún problema si el sistema religioso actual dejara de existir? ¿Tendría que lamentar la pérdida de algún cargo, posición o hasta quizás un salario? Mire mi amigo: cuando Babilonia cae, en Apocalipsis, todo el mundo está llorando su caída, excepto dos grupos: los apóstoles y los profetas. ¿Se imagina por qué ellos no lloran la caída de Babilonia? Exactamente, acertó: Porque ellos han sido los que han ocasionado esa caída…

En el verso 25, vemos que hay señales cósmicas que tienen que ver con juicio, al igual que en Joel, muy parecido el lenguaje. Pero recuerde que Joel está tratando de hablarnos que en los tiempos finales, es necesario que exista una generación profética, que tenga visión, que los sueños se conviertan en algo que puede implementarse, que los hijos y las doncellas profeticen, porque los soles y las estrellas no van a tener sus funciones. Recuerden que en los tiempos de Joel, tanto en los caminos como en la navegación, la guía y la dirección eran a través del sol y las estrellas. Entonces Joel está tratando de avisarnos que en los días finales, aquellas cosas que nos daban seguridad habrán de borrarse y desaparecerán. Ya no tendremos ni marcas ni guías visibles. Entonces, en ese tiempo. Ya no sería una opción ser profético, sino una demanda, porque si no, nadie sabría para dónde ir.

Y así está la tierra hoy. No podemos confiar en la medicina, no podemos confiar en las películas, no podemos confiar en nada de lo que antes eran marcas terrenales estables. Aquello que nos prometía excelente seguridad cuando estábamos edificados en una buena posición, ya no existe. Estudiar mucho, ya no nos garantiza nada. Meter dinero en el banco (Y en Argentina de esto se sabe mucho), ya no garantiza nada y cambiar por el voto a nuestros gobernantes tampoco nos garantiza gran cosa. O sea que no hay dirección precisa, es necesario estar oyendo a Dios, ser profético y saber cuál será el o los próximos pasos. Si no, andaremos todos perdidos. Si en un mundo en crisis, que no tiene ninguna señal estable, no existe una iglesia profética, estamos todos perdidos. Y quiero que usted note que profecía, aquí, no tiene nada que ver con profetizar, sino en saber para dónde hay que ir. Es, concretamente, la habilidad para ver el futuro hoy y diseñar el camino a transitar. Lo que Joel estaba diciendo, no es que usted vaya a profetizar, sino que es necesario ser una generación profética. Hay que levantar los ojos de lo natural. Cuando los soles y las estrellas ya no alumbren el camino. Recuerde que los magos llegaron donde había nacido Jesús por un seguimiento. ¿Recuerda siguiendo qué? Sí, eso: era el único mapa que tenían.

Fíjese que el verso 25 dice que habrá señales en el sol, en la luna y las estrellas, y en la tierra angustia en las gentes. Quiero acotarle que “gentes”, son naciones. Entonces lo que dice es que las naciones estarán angustiadas, las personas andarán con una alta cuota de estrés. ¿Esto parecería algo contemporáneo, no es así? Hay perplejidad, gente confundida porque lo que antes servía de guía, ahora ya no le sirve, que no tienen ni la menor idea de cómo resolver este problema. El corazón de muchos hombres está desfalleciendo por temor a lo desconocido. Ese es el día presente.

Ahora quiero que vuelva a recordar que Cristo está contestando una pregunta. ¿Cuándo va a deshacerse el sistema religioso? Bueno; estas son las señales. Es decir que, la naturaleza del ministerio apostólico y la conmoción que Dios va a traer, es naturalmente opuesto al sistema religioso. Porque “El fin del siglo”, del cual me paso todo el tiempo hablando y que incluso le dio el título al trabajo anterior, no es el final de un período de cien años, como mucha gente simplista ha enseñado. Siglo, en esos textos, es la palabra KOSMOS, y su implicancia tiene que ver mucho más con SISTEMA que con cronologías calendarias. ¿Verdad que lo ha entendido?

(Lucas 21: 20)= Pro cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado.

(21) entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella.

(22) Porque estos son los días de retribución, para que se cumplan todas las cosas que están escritas.

Esto significa que Dios ha de determinar que usted venga, y que si no está operando en retribución, está en el otro lado. Es decir: es una fase que no habíamos previsto, pero ahí está. Él está operando en una especie de venganza santa. Claro; la palabra esta suena muy fea, no? Mejor utilicemos la que está aquí que parece un poco más elegante: retribución. El problema, mi querido amigo, está en que Retribución y Venganza, son una misma cosa. Estos son los textos en donde por mucho tiempo, la iglesia, ha alterado lo que Dios mismo dice porque “le ha parecido” demasiado fuerte como para que provenga de un Dios de amor. Reitero; nadie jamás osará discutir que el nuestro no es un Dios de amor, pero tampoco se podrá omitir que ese amor va de la mano con la Justicia y el fuego Consumidor.

(23) Más ¡Ay de las que estén encintas, de las que críen en aquellos días! Porque habrá gran calamidad en la tierra, e ira sobre este pueblo.

(24) Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan.

Entienda: El tiempo de los gentiles y el tiempo de la venganza, es el mismo. El verso 26 dice que el corazón de los hombres se está cayendo porque no saben lo que sobrevendrá sobre la tierra porque, es decir; la razón por la cual esto está aconteciendo, es porque las potencias de los cielos están siendo conmovidas por Dios. Note usted que cuando Dios dice que va a conmover los cielos, lo que ocurre es una destrucción religiosa en la tierra. Quiero que entienda, también, que conmoción en los cielos, está directamente vinculado y relacionado con destrucción del sistema religioso sobre la tierra.

¿Adónde habitan los principados y las potestades? En los lugares celestiales. Tenemos que incorporar esta mentalidad dentro de nuestra edificación personal. Ahora vamos a comprobar lo que hemos dicho.

(Isaías 34: 4)= Y todo el ejército de los cielos se disolverá, y se enrollarán los cielos como un libro; y caerá todo su ejército, como se cae la hoja de la parra, y como se cae la de la higuera.

Dice que se enrollarán los cielos. ¿Será que se puede enrollar el cielo que vemos, que conocemos? No. Es una alegoría. ¿Qué está diciendo? Está conmoviendo los cielos y, entonces, todo lo que en ellos se encuentre, será conmovido conjuntamente. Sólo habrá de permanecer aquello que no pueda ser tambaleado, esto es: lo que viene de Dios. Créame que necesitamos esa dimensión apostólica; tenemos que incorporarla a nuestra mentalidad para tener la tecnología correcta para edificar las mentalidades que puedan ser asociadas con el propósito de Dios hoy. Pero para estar asociadas con el propósito de Dios hoy, tendremos que cargar con un elemento de venganza. Por ese motivo es que es espiritual y no carnal. Espiritual es profético, carnal sería pecado.

(Lucas 21: 27)= Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria.

La palabra NUBE, tal como ha quedado dicho antes, es la palabra NEPHOS o NIPASH y ¿Sabe lo que significa su traducción? “Tumulto de espíritus vivos”. Por eso dice que es abrazado por una nube. La nube que lo abraza son los redimidos en Cristo cuando él asciende, que fueron vistos en Jerusalén. No es una nube blanca de agua cristalina, deja la poesía para el cristianismo romántico del siglo pasado, es tiempo de guerra. Entonces Él regresa en una nube. En NIPASH, en un “tumulto de espíritus vivos”, la nube de los muertos en Cristo que están vivos en Él. Su abuelita, la abuelita de su mejor amigo, todos juntos conforman una nube.

(28) cuando estas cosas comiencen a suceder, erguios y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.

Mire la actitud apropiada cuando vienen tiempos de conmoción divina. ¿De qué está hablando esta redención? Indudablemente que no habla de ningún cuerpo físico, como mucha parte del sistema religioso predica. No en este caso. Está hablando de un tiempo en donde la cizaña se está removiendo y donde nosotros somos redimidos de aquello que nos opaca, porque dice que ENTONCES los justos resplandecen. Si ha leído el capítulo “El día de la Cizaña” en el Primer Cuaderno, sabe ya de lo que le estoy hablando.

Asimismo, usted ha leído muchas veces esa escritura que dice que en los últimos tiempos, conmoveré los cielos y la tierra. Muchos, a partir de esto, sintonizan cada mañana las noticias para ver si no hay una ola de terremotos en la tierra que signifiquen una señal de que el fin se acerca. Basta. Usted ya ha madurado. Usted ya sabe que los “últimos tiempos” no son, necesariamente, los últimos tiempos de su vida, que en el mejor promedio de los casos, tendría que andar en unos ocho o diez años si es que tenemos en cuenta sus expectativas de vida. Está hablando (siempre lo hizo) de los últimos tiempos de la Iglesia, que a partir de sus dos mil años de vida, podrían ser algo así como ciento cincuenta o doscientos años. ¿Qué quiere decir esto? Que esa conmoción y remoción de la que se habla, podría haber comenzado ya hace varios años y usted sigue por allí, entreteniéndose con fiestitas cristianas mientras, como decimos en mi país, anda “abriendo soberanamente la boca”.

(Apocalipsis 6: 12)= Miré cuando abrió el sexto sello, (Sexto. Seis. Seis es el número de la imperfección, es el número de la iglesia. ¿Qué quiere decir? Que no hay iglesia perfecta, obvio.) Y he aquí hubo un gran terremoto; (Bueno hermano… Puede ser… Es verdad; Puede ser. Nadie dice que esto no pueda ser. Lo que se dice es que no TIENE que ser necesariamente así, eso dice.) Y el sol se puso negro como tela de silicio (Y… Sí; esto también puede ser aunque parezca fantasioso, no?) (13) Y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, (¡Ah, no! ¿Se imagina si tomamos esto literalmente? Acá hay un lenguaje simbólico, figurativo. ¡Pero hermano! ¡Hay estrellas errantes que, a veces, parecerían caer, no las ha visto? Sí las he visto: una, dos, quizás tres en una misma noche; pero mire con qué esta comparando la caída de esas estrellas) como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento.

(14) Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; (Por favor; explíqueme literalmente esto, de acuerdo?) Y todo monte toda isla se removió de su lugar. (¿Será que el obelisco de Buenos Aires aparecerá una mañana en el centro del estadio Maracaná de Río de Janeiro? ¿Será que la Estatua de la Libertad aparecerá una mañana en el centro de la plaza central de Barcelona? ¿Será que el peñón de Gibraltar volará por los aires y aterrizará junto a las Islas Malvinas?)

(15) Y los reyes de la tierra, (Aquí está la interpretación) y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; (¿Se supone que así podrían escapar de las estrellas que se caen y de las islas que andan volando de un lado para el otro?) (16) Y decían a los montes y a las peñas: caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono y de la ira del Cordero; (¿Cómo que escondernos de la ira del Cordero? No era que el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo era todo amor, paz y bondad? Sí señor. Pero Cordero, usted lo sabe muy bien aunque nadie lo predique muy a menudo, es una etapa de transición. Salvo sacrificio, un Cordero no está destinado a morir Cordero. En este caso, termina siendo león de Judá, no es así?) (17) porque el gran día de su ira ha llegado; ¿Y quién podrá sostenerse en pie?

(2 Samuel 22: 8)= La tierra fue conmovida, y tembló, y se conmovieron los cimientos de los cielos; se estremecieron, porque se indignó él.

(9) Humo subió de su nariz, y de su boca fuero consumidor, carbones fueron por él encendidos.

¡Qué dramáticamente poético que es David! Esto es igual a un drama contemporáneo teatral o televisivo de efectos estudiados. “La lluvia caía mansamente en la noche y se deslizaba tenue por las oscuras montañas, cuando de pronto…!” ¡David está describiendo la persecución de Saúl! Humo de la nariz, carbones encendidos, bien poético David; Aun en el máximo peligro.

(10) E inclinó los cielos, y descendió; y había tinieblas debajo de sus pies.

(11) Y cabalgó sobre un querubín, y voló; voló sobre las alas del viento.

(12) Puso tinieblas por su escondedero alrededor de sí; oscuridad de aguas y densas nubes.

(13) Por el resplandor de su presencia se encendieron carbones ardientes.

(14) Y tronó desde los cielos Jehová, y el Altísimo dio su voz; (15) envió sus saetas, y los dispersó; y lanzó relámpagos, y los destruyó:

¿Alguna vez invirtió aunque más no fuera quince minutos en tratar de escudriñar de qué está hablando cuando habla de “saetas”? ¿Va a cometer el mismo error histórico que los grandes intelectuales de las jerarquías eclesiásticas han cometido por años y años, de tomar con literalidad lo que no entienden? ¿Realmente usted me está diciendo que se lo puede imaginar a Dios con un arco pequeño arrojando saetas aguzadas en contra de sus hijos, de los hombres de su creación? ¿Cuántos saben, porque el Espíritu Santo así se lo ha revelado, que hoy en el mundo andan cientos de hombres y mujeres-saetas hablando esta misma Palabra?

(16) Entonces aparecieron los torrentes de las aguas, y quedaron al descubierto los cimientos del mundo; a la reprensión de Jehová, por el soplo del aliento y de su nariz.

¿Cuántos entienden que la experiencia que tuvo David no tiene nada que ver con el cielo? Y tampoco con terremotos literales, sino con la persecución religiosa y la liberación del mundo. Pero él, aquí, lo describe como una conmoción divina. Hebreos dice: una vez más conmoverá los cielos y la tierra para que toda cosa hecha que no es de Dios no prevalezca. Y mucha gente profetiza esto hasta por la televisión. Y anda diciendo que algún árabe malhumorado por allí apretará algún botón rojo y todos los mísiles nucleares van a salir y…¿Cuántos saben que el mundo entero está sujeto a la Palabra de Dios y que mientras Él no cambie la Palabra, a esa Palabra no la puede mover nadie por más malhumorado que esté y por más poderoso que parezca? Aprende por favor, no tienes un Dios dependiente de las organizaciones gubernamentales humanas. La iglesia ES gobierno.

(Salmo 46: 1)= Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.

(2) Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar, (3) aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza.

¿Se da cuenta, definitivamente, usted, cómo todo, poco a poco, va tomando sentido y se sale de aquel desastre cósmico literal tan singular en el que todavía tantos y tantos creen, temen y predican? El día de la retribución del que hablábamos al principio; el mismo al que otros muchos han denominado como Día de la Venganza, será ni más ni menos que el Día del juicio: el mismo.

(10) Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. (Esto es, precisamente, lo que está tratando de hacer: ser exaltado.

De allí se entiende lo que dice el verso 16 de 2 Samuel. Cuando la Palabra de Dios comienza a manifestarse, los cimientos del mundo espiritual comienzan a estremecerse y los falsos fundamentos comienzan a tambalear. Recuerde que Babilonia se divide en tres partes muy bien delineadas: Economía, Política y Religión. Todo está tan entrelazado que hasta que no aflora lo sobrenatural y todo empieza a conmoverse, no se llega a saber qué es qué.

La parábola de Lucas 6 con respecto a la edificación de las dos casas, (Una sobre la roca y la otra sobre la arena), es muy clara y coherente con lo que estamos viendo. ¿Cuándo llegamos a saber que la única casa bien edificada que va a resistir lo que venga es la que construimos sobre la roca? Cuando Dios sopla. ¡Por eso es necesario que Dios sople! Ah, ¿Usted estaba orando para que no lo hiciera? Y sí, no es el único, no se preocupe. El pueblo no siempre entiende a su Dios. A veces, es necesario que Dios sople; es el único método que tiene y tenemos para saber qué es lo que hemos construido y sobre qué bases. ¿Lo quiere más claro? Lo que le estoy diciendo es que, nos guste o no, lo entendamos o no y estemos de acuerdo o no, en muchas ocasiones, la crisis está a nuestro favor y no en nuestra contra como suponíamos. Cuidado, entonces, con lo que estamos orando.

(Salmo 112: 1)= Bienaventurado el hombre que teme Jehová, y en sus mandamientos se deleita en gran manera.

(2) Su descendencia será poderosa (¿Adónde será poderosa la descendencia?) En la tierra; la generación de los rectos será bendita.

(3) Bienes y riquezas hay en su casa, y su justicia permanece para siempre.

(4) Resplandeció en las tinieblas luz a los rectos; (¿Adónde dice que resplandece la luz? En las tinieblas. – ¡Pero es que no me gustan las tinieblas! – cierto. No nos gustan las tinieblas, pero: ¿Qué es lo que necesita la luz para poder resplandecer? Tinieblas. Contundente. Lógico. Real. Si somos más que vencedores es porque estamos combatiendo en algo y contra alguien, no es así?) Es clemente, misericordioso y justo.

(5) El hombre de bien tiene misericordia y presta; (¿Se da cuenta usted por qué hay tan poca gente que presta algo hoy día?) Gobierna sus asuntos con juicio, (6) por lo cual no resbalará jamás; en memoria eterna será el justo.

(7) No tendrá temor de malas noticias, (¿Habrá más recesión? ¿Habrá más miseria, desempleo, pobreza, inestabilidad, devaluación de la moneda, inflación? Hay una sola respuesta para usted: No Me Interesa.) Su corazón está firme, confiado en Jehová.

(8) Asegurado está su corazón, no temerá, hasta que vea en sus enemigos su deseo.

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Los tiempos de Dios

El libro de Zacarías tiene historia y profecía. Tiene una importancia profética pero también tiene una importancia histórica. Es un libro de edificación. Es el libro de cuando el pueblo vino a reedificar el templo. Y de acuerdo con los principios que ya conocemos, la historia es simplemente una ventana profética que tiene o guarda propósitos que pueden ser aplicados a la vida de hoy. Es llamativo como son tantos los que soslayan lo profético por suponerlo demasiado fantástico, y le dan curso a lo histórico sin ningún problema cuando, para que lo histórico deje bendición, deberá ir acompañado necesariamente de lo profético. Estos principios para reedificar la casa de Dios, son los mismos principios que hemos de utilizar para reedificar la verdadera casa de Dios, la cual somos nosotros. Es decir que somos la casa de Dios y Dios está reedificando la casa. ¿Comprendido?

Pero mucho cuidado y atención con los términos. No dije edificando, he dicho reedificando. O sea que es una reforma, es un espíritu de reforma, es una restauración. Recuerde que Dios habla a mil generaciones y que su palabra no regresa vacía. Y que aquellos depósitos espirituales que decretó durante el tiempo de Hageo, durante el tiempo de Zorobabel, durante el tiempo de Zacarías, son depósitos espirituales que trascienden el tiempo y vienen a arribar al día de hoy. Hoy, una generación profética que arranca el velo futurista de la palabra y puede aplicarlo a su vida, para entonces manifestar o encarnar los principios que se depositaron entonces. Son depósitos para este siglo, para este tiempo, pero también para este sistema. Kosmos.

En el año 536 antes de Cristo, el fundamento de la iglesia fue tirado, pero a causa de la oposición local, se detuvo por espacio de dieciséis años. Noten el paralelo contemporáneo que trae. El fundamento de la iglesia se tira, pero la oposición lo detiene. Estamos abriendo los ojos a una Biblia nueva. Sé que a muchos, el oír esta terminología puede espantarlos, pero cuando la Biblia deja de ser el libro que se lleva debajo del brazo al templo el día de reunión y se transforma en una fuente inagotable de alimento, indudablemente es como si fuera nueva. Cuando usted mira los caracteres y las situaciones del Antiguo Testamento, con el ojo profético, inmediatamente encontramos patrones bíblicos para solucionar el problema. O sea que el futuro no es incierto. Lo que nosotros necesitamos, es: iluminación del pasado.

Zacarías y Hageo eran dos trompetas levantadas por Dios para avivar al pueblo, para reedificar el templo de Dios. Dos ministerios que hoy están haciendo sonar la misma trompeta para activar a la iglesia con miras a capacitarla y prepararla para prevalecer en este siglo veintiuno. La mayoría de las crisis financieras durante este tiempo, que ha detenido literalmente la obra material de la iglesia, es debido a que la casa de Dios no se ha levantado. Recuerde que en Hageo, la gente decretaba que no era el tiempo de reedificar la casa y Hageo decía: “Yo digo, que es tiempo de reedificar la casa.” ¿Quién lo dijo? El profeta. Y toda la iglesia, igual que hoy, decía que no.

Y no solamente dice eso. Las circunstancias que ocurrieron por no reedificar la casa en cinco años, después de obedecer la voz apostólica de Hageo y de Zorobabel, se levantó la unidad del líder. Zorobabel y el sacerdocio de Josué nos dejan como herencia estos dos ministerios, una fotografía de la combinación de los líderes nacionales como reyes o apóstoles, tanto como el sacerdocio o el ministerio profético. Habla de gobierno y decreto divino. Habla del liderazgo y de la dirección espiritual. Habla de apóstoles y profetas, de gobiernos y de fundamentos.

Y el libro de Zacarías, una vez más, es un libro de edificación. El versículo 13 del capítulo uno, nos alienta y nos consuela con palabra profética de Hageo. Allá por el verso 20, vemos que se le envían carpinteros. Carpinteros son gente que edifican, que construyen. Pero noten ustedes que estos carpinteros, si leen con atención los versos 20 y 21, tienen autoridad para derribar naciones, tienen autoridad para derribar las potestades que operan en la iglesia. Luego se mueve rápidamente hacia el capítulo 2 de Zacarías, y vemos que comienzan a medir la edificación del templo con un cordel. Nos habla entonces de patrones y especificaciones exactas para la restauración de la iglesia. No se va a hacer a ciegas. No vamos a sacar al pastor del viejo y único traje para poner al más joven que tiene cuatro o cinco sacos y camisas y corbatas al tono. Moviéndose rápidamente a Zacarías capítulo 3, nos habla del sacerdote revestido. Nos habla de la atención personal antes de la reedificación de la casa. El tiempo profético, David, que representa el tiempo de hoy, no tuvo permiso para hacer el templo de Dios, pero sí reedificó su casa personal. De manera que el movimiento profético identifica la preparación de nuestro templo para que entonces piedras purificadas puedan edificar el templo de Dios. El tiempo profético representa la atención personal antes de entrar al tiempo apostólico al cual nos estamos introduciendo.

Luego Zacarías continúa moviéndose proféticamente y en el capítulo 4 hasta el 6, vemos la coronación de gobiernos del sacerdocio. Capítulo 7 al 9, vemos una posición precisa en la iglesia gloriosa del futuro. Y en el capítulo 10 es donde vamos a acampar. Este es un capítulo de transición milenial, de transformación apostólica. Son los factores de supervivencia para este siglo. Lo que estamos haciendo es describir el tipo de mentalidad que puede penetrar este siglo y prevalecer. La Iglesia, hoy, si quiere prevalecer, va a tener que tomar muy en serio esa mentalidad. La generación que entra a este siglo, es aquella que le quita lo falso a la realidad, siguiendo las cosas que no se ven como si ya fueran.

La iglesia no va a sobrevivir por accidente. No vamos a sobrevivir por coincidencia. Hubo un tiempo donde la ignorancia era bendecida por Dios, pero el mundo natural nos indica que vivimos en un mundo de información. El mundo natural es solamente un reflejo de aquello que ya ha acontecido en el Espíritu. De manera que viviendo en una era de información, la ignorancia no es aceptada. La productividad nunca nos llega por ignorancia, siempre es producto de decisiones premeditadas. Éxito o falta de éxito, sólo describe malas decisiones o buenas decisiones. Quien tiene éxito es porque tomó las decisiones correctas. No es un don de Dios. El tiempo presente está identificado por sabiduría, una era de mucho conocimiento, no es época de ignorancia.

Muchos se creen que van a tropezar con las bendiciones. No van a tropezar con ninguna bendición. El siglo presente demanda decisiones y estrategias y actuaciones calculadas. Estamos describiendo la mente. Si el mundo natural está listo para este siglo, es porque este siglo ya está vigente en el mundo del Espíritu. O sea que las riquezas espirituales disponibles para que usted pueda operar, han cambiado. Y si usted no las reconoce, no las puede usar. Ocurre lo mismo que vemos en las computadoras. Si usted se va a dormir con un programa de Windows 98 y en la noche alguien le carga en su computadora un Windows 2000, al día siguiente cuando usted entra al equipo, no encuentra nada de todo lo que ayer manejaba fácilmente, todo cambió. No puede estar orando hoy como oraba en 1980, estamos en el dos mil tres. Dios edifica con diseños y sabiduría.

(Ezequiel 43: 10)= Tú, hijo de hombre, muestra a la casa de Israel esta casa, y avergüencese de sus pecados; y midan el diseño de ella.

Usted, siervo de Dios, muéstrele a la casa de Dios, como se edifica la casa. Y que ellos observen y, al ver el patrón, se avergüencen de haber cometido errores.

(11) Y si se avergonzaren de todo lo que han hecho, hazles entender el diseño de la casa, su disposición, sus salidas y sus entradas, (Cuando entrar en un mover y cuando salir de un mover; no acamparse en el mover. ¡Escucha! Fuerzas para entrar y fuerzas para salir. Discernimiento de cuándo entrar y cuándo salir a distintos moveres y tiempos de Dios. Hay gente que entra en tiempos y nunca sale. Hay gente que sale y nunca entran a otro. Hay entradas y salidas en las secuencias de tiempos de Dios) y todas sus formas, y todas sus descripciones, y todas sus configuraciones, y todas sus leyes; Y descríbelo delante de sus ojos, para que guarden toda su forma y todas sus reglas, y las pongan por obra.

Estamos hablando de una gente que entiende la edificación de la casa con precisión y con un plan exacto. La casa se edifica con diseño y sabiduría, no con cualquier forma de pensamiento. Para que guarden todas sus formas, para que guarden todas sus reglas, y las pongan por obra. Note claramente cómo este verso es poderosísimo para el tiempo apostólico.

(Proverbios 9: 1)= La sabiduría edificó su casa, labró sus siete columnas.

Dice que la sabiduría libró, cavó, diseñó, esculpió las siete columnas de la casa. Y la palabra, allí, por SABIDURÍA, es la palabra CHACAM, y significa sabiduría y mente en acción. Habla de enseñanza sabia, inteligente. Habla de revelación y buen juicio. Habla de prudencia, de espiritualidad práctica, Juicio, que fue lo que vivió Salomón. Y Labrado, o Labró, significa CAVAR y es la misma palabra utilizada en el Nuevo Testamento cuando dice: El que cava su casa en lo profundo de la roca, cuando viene la tormenta no se cae. Y lo compara con el capítulo 3 de 1 Corintios. El verso me lleva directamente a ese y a ningún otro en la Biblia. Que está muy interesante y me gusta compararlo con el Nuevo Testamento para que podamos ver los principios que a nosotros nos pertenecen hoy. La Biblia nos indica que todas estas cosas fueron escritas como nuestros ejemplos.

(1 Corintios 3: 9)= (Los apóstoles están hablando. Pablo. Y dice:) Porque nosotros (Es decir, el ministerio apostólico) somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, (La iglesia) edificio de Dios.

(10) Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire como sobreedifica.

Vemos que la sabiduría humana representa, entonces, el gobierno apostólico, el reinado de Salomón, la era gubernamental de la iglesia, la fase que se nos acerca en ese tiempo.

(Zacarías 10: 1)= Pedid a Jehová lluvia en la estación tardía. Jehová hará relámpagos, y os dará lluvia abundante, y hierba verde en el campo a cada uno.

Deténgase allí un momento y vamos a desatar un poco este verso. Lo primero que dice aquí es: Pídale a Jehová lluvia en la estación tardía. Esta palabra, ESTACIÓN, es la palabra ETH en hebreo y significa Tiempo, Sazón. Entonces lo que dice es: “En el tiempo tardío”. Esto es muy importante porque en las profecías de los hijos de Jacob fueron depósitos espirituales invertidos en su vida que encarnaron una verdad depositada a través de todas las generaciones porque los llenó y dijo: Acercaos hijos míos para profetizar cosas que han de acontecer en los postreros días. E invirtió en la vida de José y en la vida de Judá, principios escondidos que sólo el docto, el sabio y el entendido en el reino de Dios, saca cosas viejas y nuevas como el Padre de la casa, y saca o revela principios de antaño, principios eternos del reino de Dios, depositados en la vida y en las experiencias de los hijos de Jacob. No para ellos, aunque si le acontecieron, pero la profecía fue decretada en sus hijos para los postreros días.

Claro que para Jacob los postreros días, serían los días de sus hijos. Pero para nosotros, los postreros días son el día de hoy. Y entrelazamos allí todos los principios de la vida de sus hijos. Aquí vemos que tenemos que pedir lluvia en un tiempo específico, no cuando le da la gana. Dice Pide lluvia en el tiempo de la estación tardía.

La lluvia temprana venía para germinación. Cuando llovía en la época temprana, era para saturar la simiente o la semilla, de sus nutrientes. Entonces, la lluvia tardía, era la lluvia que venía justo antes de la siega. Esto es importante, porque el tiempo en el cual le está diciendo que pida lluvia, es el tiempo justo antes de la siega. De manera que está hablando con usted y conmigo.

Ahora bien: el tiempo antes de la siega, está identificado por madurez del fruto. Si no, no hay siega. Pida lluvia en tiempo de madurez, pida tiempo de productividad, es tiempo de abundancia, tiempo de separación. Porque la siega produce separación. Es tiempo, entonces, de preparación personal para la siega. Es tiempo de completamiento, de plenitud, de preparación de la cosecha. Es tiempo de la manifestación de los frutos. Pida, en esta estación, lluvia. Pida productividad, pida abundancia. Pida ser madurado y madurado será. Porque eso y no otra cosa es lo que Dios anda haciendo en este tiempo: madurando gente. Es el tiempo justo antes de la siega, no es el tiempo de ridiculeces, no es el tiempo de ignorancia. Es el tiempo de madurez.

Esta palabrita, TIEMPO, tiene dos raíces importantes. La primera parte, se refiere a un tiempo establecido por Dios, una secuencia de tiempo deliberado. Es un tiempo fijado en soberanía. La palabra equivalente, en griego, es KAIROS. Es un lapso que tiene un principio y un fin definidos. O sea: va a comenzar. Pero también va a terminar. Lamentablemente, hay gente que nunca sale, porque no entiende el diseño. El tiempo de Dios comienza y termina, y luego viene otro tiempo de Dios. Lo que se conoce como realidad, entonces, es la influencia de los ex tiempos de Dios. Eso no lo cambia nadie, Dios sigue siendo Dios soberano, a pesar de nuestra fe.

Ahora; este tiempo, sólo lo revela Dios. Muchos sabios del Antiguo Testamento quisieron entrar en estas revelaciones y no podían desenredar los códigos de la Escritura en la pared. Sólo Daniel, la iglesia, lo podía entender. Sólo José entendía lo que las vacas flacas eran. Los sabios, no podían penetrar los tiempos de Dios. Están cerca, pero no dan en el clavo.

La segunda parte de esa palabra muy importante, es que el ex tiempo de Dios no solamente es soberano, sino también apropiado y correcto. O sea: el tiempo que Dios diseña para hoy, es la receta perfecta para hoy. Es decir: lo que nos conviene. Es el tiempo convenido, es la receta indicada, es lo necesario. Lo que conviene, lo apropiado, la prescripción divina. Cuando Dios dice: el ETH, tiempo de ahora es madurez, es porque no hay mejor tiempo fructífero que este. Conclusión: es un evento de Dios, el tiempo apropiado para él, el tiempo específico, la secuencia de estaciones que produce la realidad.

¿Qué dice el verso uno? Pedid lluvia en tiempo de la estación tardía. Deténgase nuevamente. Pide lluvia en el ETH (tiempo) tardío. El tiempo tardío era el tiempo de la lluvia que caía antes de la siega. En esencia lo que Dios le dice es que pida lluvia cuando está lloviendo. Pida lluvia en tiempo de lluvia. No pida acamparse, no pida descansar, no pida lo que Dios no está dando. Pida lluvia en tiempo de lluvia. Tiempo de madurez, tiempo de abundancia, tiempo de plenitud, completamiento, tiempo de frutos. ¡No pida lo que Dios no está dando!

Pero todo esto no sirve si no se aplica a nosotros. ¡El tiempo de lluvia tardía es hoy! Cualquier teólogo se lo dice. Lo profetizó Joel y lo comenzó Pedro. Viva estratégicamente. Pida con certidumbre. Pida un evento específico. ¡Basta de oraciones personales! Pida lo que Dios quiere dar y le llega enseguida. ¡Si es lo que está dando! ¿Y si buscamos primeramente el reino? ¡El, entonces, corre con los gastos, con la cuenta! No busque lo que a usted le parece espectacular, pida lo que Dios está dando. Es tiempo de lluvia. ¿Y qué tiempo de lluvia, la temprana o la tardía? Es la tardía. ¿Y qué representa? Madurez, sobriedad, plenitud, manifestación, siega, cosecha, abundancia, prosperidad. ¡Pida lo que Dios está dando! De manera que reconfiguremos todos nuestros programas y nuestra oración mañana cambia. Ya no estamos pidiendo por el perro o el gato de la vecina, sino que estamos pidiendo lo que Dios nos quiere dar.

¡Madúrame! ¡Hazme más involucrado en la obra de Dios! ¡Hazme invertir más! ¡Prepárame para la siega que está al llegar! Su crecimiento será algo tremendo. Pida la actividad de Dios presente. Pida la receta de Dios. Dios nos dice, proféticamente, “Es un tiempo de reforma”. Entonces pida reforma. ¡Pero es que a mí no me gusta! ¡Pida lo que Dios está dando le guste o no! ¡Es que a mí no me gustan los cambios! Al fruto tampoco le gusta que lo arranquen, pero hay que arrancarlo. Recuerde que no estamos hablando de dar fruto en el sentido de que usted se va a portar bien. Se supone que usted se porte bien. Usted no puede comenzar nada hasta que no se porta bien. El fruto es usted y quien se lo tiene que comer son las naciones. O sea: partir de su voluntad para ser entregado al propósito nacional. Pida ser entregado a la sociedad, pida ser entregado por una causa, pida no amar su vida hasta la muerte, pida ser maduro, pida involucrarse, pida ir más allá de su gusto personal, pida lo que Dios quiere que usted pida.

Pida reforma. Pida transición. “Hermano…No quiero que llegue el siglo veintiuno…” ¡Basta! ¡Ya llegó! Es tiempo de lluvia, es tiempo de madurez. Pida lluvia en tiempo de lluvia. Pida madurez en tiempo de madurez. Pida productividad en tiempo de productividad. Pida ser podado en tiempo de poda. Pida preparación personal en tiempo de edificar casa de cedro. Pida lluvia estratégicamente. Nada nos llega por ignorancia en este siglo. La gente que vence en el siglo veintiuno, es la gente que discierne el ETH, el tiempo de Dios. Pida lo que el tiempo nos receta.

Todo movimiento debe ser calculado. En el ETH, tiempo de Dios correspondiente o careceremos de productividad en el Espíritu. Si nuestros conocimientos no son correspondientes al ETH, tiempo de Dios, usted está en activismo y no produce. La mayoría de las iglesias, hoy, están en eso. Porque no han entendido que los programas se reconfiguraron y hoy es otro tiempo. Entraron y no salieron. Y ahora las trompetas están anunciando transición. Si no somos productivos perdemos vida y cada vez somos más carne. Por eso la iglesia le fue dada a profetas y apóstoles, ordenados por Dios para declarar sus ETH, sus tiempos. Hay lo que se llaman “profetas relativos”. Todavía existen.

Amos 3:7 dice que Dios no hace nada sin antes comunicárselo a sus siervos los profetas. En otra escritura se nos dice que si creemos en los profetas, seremos prosperados, establecidos. En Hageo, la iglesia declaraba que no era tiempo de reedificar. Pero Hageo dijo: Yo digo que es tiempo de reedificar. Yo te digo que por no andar en el ETH, tiempo correcto, ¿Qué andaban haciendo ellos? Siguiendo prosperidad personal. Y ahora ya no estoy hablando de Hageo, estoy hablando de la iglesia de hoy. Por eso busca y halla poco, por eso guarda y yo lo disipo con un soplo, dice. Por eso mete el dinero en bolsas rotas.

(Hageo 1: 10)= Por eso se detuvo de los cielos sobre vosotros la lluvia, y la tierra detuvo sus frutos.

Y como se detuvo la lluvia no hubo madurez, y al no haber madurez no hubo siega. Y al no haber siega, entró usted en la crisis. Lo único que lo saca de la crisis es la venida, pero la venida no se da hasta que no hay madurez.

Ahora: la crisis sigue avanzando aunque usted siga saltando y celebrando adentro de los templos y pidiéndole a Dios beneficios personales. Pida a Dios lo que Dios quiere darle hoy. Lo tiene en otra parte. Dice: buscad primeramente el reino y yo me encargo del resto. Si todavía andamos discutiendo si el reino existe o no, ¿Cómo lo vamos a encontrar? La gente no busca lo que no existe. ¿Cómo Dios nos va a decir que busquemos algo que no existe o que está suspendido hasta el milenio como a tantos les encanta enseñar?

Dice que no hubo frutos. Resultados pésimos porque no hubo lluvia tardía. Pida lluvia en tiempo de lluvia. Es tiempo de escuchar voces proféticas relativas. Es tiempo de escuchar ministerios gubernamentales, apostólicos y proféticos. Es tiempo de definir el diseño de la casa por medio de sabiduría apostólica. Es tiempo de desear ese tipo de bendición impartida; es lo que Dios está dando. Para penetrar el futuro de la iglesia, tenemos que atender los ETH, los tiempos de Dios y su operación.

Entonces regresamos a nuestras realidades cotidianas. ¿Y qué vemos? Vemos fiestas, celebraciones, enormes congresos con excelentísimos predicadores. Gente que se acerca y participa, y canta, y alaba, y adora, y se bendice con palabras de aliento, de fuerza, de júbilo y de victoria. Un día, dos, tres. De pronto, termina el congreso, se vive intensamente la noche de celebración. Se llora de emoción en la despedida, tanto de los predicadores que han venido invitados como de todos los hermanos que de cualquier parte del país si es local o del planeta si es internacional que hayan venido, y con los cuales se han formado amistades, lazos sólidos que en el momento de la despedida producen melancolías. Hasta principios de noviazgos se dan a partir de la comunión de esos dos o tres días. El problema llega al fin de semana siguiente.

Porque allí cada uno regresa a su congregación local. Y llega con toda la potencia, la fuerza, la fiesta, la celebración, la participación, la música, la danza y todo el color y la luz del congreso. ¿Y con qué se encuentra? Con los mismos rostros aburridos, previsibles y rutinarios de siempre. En el mejor de los casos, si el pastor estuvo también en el congreso, querrá insuflar a su congregación todo lo que recogió en el evento. La estadística fría nos muestra que en un 98 por ciento, no lo consigue y termina por regresar a sus rutinas pre-congreso. En el peor de los casos, si el pastor no estuvo pero sí algunos de los miembros, llegará el momento en que el líder hablará con ellos para pedirle “calma”, que los entiende, pero que “esta iglesia todavía no está preparada para lo que ustedes han traído, que esperen un tiempo”. Ese tiempo, generalmente, dura hasta el próximo congreso donde todo volverá a comenzar. Y el creyente fiel, genuino, termina preguntándose en qué están fallando, por qué no sucede lo profetizado, lo declarado.

Y la respuesta será la ya vista. Pese a que todo fue bueno, irreprochable, bíblico y concreto, no era lo que Dios quería que se hiciera. Los tiempos de esos muy bien intencionados hombres no estaban ajustados al ETH, a los tiempos de Dios, y se encuentran pidiendo lluvia en tiempo de sequía o no pidiendo nada en tiempo de lluvia. ¿Se puede estar trabajando para Dios fuera de los tiempos de Dios? No sólo que se puede, es lo que más se ve. Hay iglesias tan bien organizadas que, si un día Dios se va de vacaciones, no se dan cuenta.

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