Libertad, Acceso y Perfección

La Biblia, usted lo sabe, es una suma de relatos literales que encierran principios espirituales. Verla de otro modo, es ver un libro y la Biblia no es UN libro. Es la suma de 66 libros escritos en diferentes tiempos y lugares, por diferentes personas con enormes diferencias de años entre sí y, sin embargo, mantiene una unidad perfecta. Tal como si un solo Director Principal hubiera dispuesto cada capítulo, cada párrafo, cada punto y cada coma. La Biblia debe ser leída para ser sabios; creída para ser salvos y practicada para ser santos. Finalmente, habrá que señalar que se trata de un compendio de libros escritos por hombres y mujeres inspirados por el Espíritu Santo, para ser leída, creída y practicada por hombres y mujeres llenos del Espíritu Santo. Cada relato, entonces, tiene una intención y un propósito, y el que sigue a continuación, no es precisamente la excepción.

(Jueces 8: 29)= Luego Jerobaal hijo de Joás fue y habitó en su casa.

(30) Y tuvo Gedeón setenta hijos que constituyeron su descendencia, porque tuvo muchas mujeres.

(31) También su concubina que estaba en Siquem le dio un hijo, y le puso por nombre Abimelec.

(32) Y murió Gedeón hijo de Joás en buena vejez, y fue sepultado en el sepulcro de su padre Joás, en Ofra de los abiezenitas.

(33) Pero aconteció que cuando murió Gedeón, los hijos de Israel volvieron a prostituirse yendo tras los baales, y escogieron por Dios a Baal-Berit.

(34) Y no se acordaron los hijos de Israel de Jehová su Dios, que los había librado de todos sus enemigos en derredor; ni se mostraron agradecidos con la casa de Jerobaal, el cual es Gedeón, conforme a todo el bien que él había hecho a Israel.

(Jueces 9: 1)= Abimelec hijo de Jerobaal fue a Siquem, a los hermanos de su madre, y habló con ellos, y con toda la familia de la casa del padre de su madre, diciendo: yo os ruego que digáis en oídos de todos los de Siquem: ¿Qué os parece mejor, que os gobiernen setenta hombres, todos los hijos de Jerobaal, o que os gobierne un solo hombre? Acordaos que yo soy hueso vuestro, y carne vuestra.

(3) Y habaron por él los hermanos de su madre en oídos de todos los de Siquem todas estas palabras; y el corazón de ellos se inclinó a favor de Abimelec, porque decían: nuestro hermano es.

Fíjese cómo es este asunto: Gedeón tuvo setenta hijos, con varias mujeres. Pero tuvo una concubina. Y con esta tuvo otro hijo: Abimelec. Este, precisamente, es el que reclama el derecho de ocupar el lugar del padre cuando este se muere. La historia cuenta que Abimelec mató a sus setenta hermanos para poder hacer valer sus derechos.

(4) Y le dieron setenta ciclos de plata del templo de Baal-Berit, con los cuales Abimelec alquiló hombres ociosos y vagabundos, que le siguieron.

(5) Y viniendo a la casa de su padre en Ofra, mató a sus hermanos los hijos de Jerobaal, setenta varones, sobre una misma piedra; pero quedó Jotam el hijo menor de Jerobaal, que se escondió.

(6) Entonces se juntaron todos los de Siquem con toda la casa de Milo, y fueron y eligieron a Abimelec por rey, cerca de la llanura del pilar que estaba en Siquem.

(7) Cuando se lo dijeron a Jotam, fue y se puso en la cumbre del monte de Gerizim, y alzando su voz clamó y les dijo: oídme, varones de Siquem, y así os oiga Dios.

(8) Fueron una vez los árboles a elegir rey sobre sí, y dijeron al olivo: reina sobre nosotros.

(9) Más el olivo respondió:¿He de dejar mi aceite, con el cual en mí se honra a Dios y a los hombres, para ir a ser grande sobre los árboles?

(10) Y dijeron los árboles a la higuera: anda, tú, reina sobre nosotros.

(11) Y respondió la higuera: ¿He de dejar mi dulzura y mi buen fruto, para ir a ser grande sobre los árboles?

(12) Dijeron luego los árboles a la vid; pues ven tú, reina sobre nosotros.

(13) Y la vid respondió: ¿He de dejar mi mosto, que alegra a Dios y a los hombres, para ir a ser grande sobre los árboles?

(14) Dijeron entonces todos los árboles a la zarza: anda, tú, reina sobre nosotros.

(15) Y la zarza respondió a los árboles: si en verdad me elegís por rey sobre vosotros, venid, abrigaos bajo mi sombra. (¿Qué sombra? Tenemos aquí a niños queriendo tener niños. Queriendo dar sombra sin tener follaje) y si no, salga fuego de la zarza y devore a los cedros del Líbano.

¿Qué estamos viendo aquí? El orden incorrecto del ministerio. ¿Recuerda usted como se llamaba el árbol? El Sauce y la Viña queriendo ser reyes sobre los Cedros. Ese árbol que parece que le pesa hasta la vida. Los apóstoles traen la reforma. No queremos zarzas ministrando el arca de Dios. Ni Sauces tampoco.

Principio Nº 1: David tenía un carácter tremendo. David era un hombre de reforma. Es rey pero operó como sacerdote en medio de esta reforma.

Viendo 1 Crónicas y 2 Samuel, vamos a extraer otros principios más acerca del arca, pero antes siento la necesidad de mostrar el corazón de David, en medio de su intento de traer el arca, porque es imperativo que sea conforme a nuestro corazón si la vamos a traer. En toda reforma, hay tres cosas que son necesarias: Nº 1: Liberación.

(Hebreos 9: 9)= Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto.

(10) Ya que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas

Note que el tiempo de la reforma siempre introduce liberación de las cosas impuestas. ¿Qué son cosas impuestas? Cosas que hacemos y no sabemos por qué, porque fueron impuestas sobre nosotros. Las hacemos porque así se nos enseñó, se nos obligó, no con un martillo para que las hiciéramos, esto es verdad, pero por la repetición de su enseñanza doctrinal, se nos obligó a comportarnos de cierta manera si es que éramos cristianos.

Si usted es cristiano, tiene que hacer esto, esto y esto. Y no tiene que hacer esto, aquello y lo otro. Nadie le dijo el por qué o el fundamento de esas imposiciones o de esas prohibiciones. Así se enseñaba, así se aprendía, así se obedecía y así también se quedaba en esclavitud bajo cosas impuestas. Ciertas cosas, – esto es cierto -, son necesarias en la vida de un creyente, y las tiene que vivir porque le son impuestas, ¿Hasta cuándo? Hasta el tiempo de la reforma.

Note que cuando Cristo llegó a la tierra, tenía una guerra espiritual contra todo el sistema de imposición. Todo lo que era obligado, a Él no le gustaba. Se salía de su camino para pelearse con los fariseos. Ese también era Cristo, el que a usted le enseñaron que era todo y sólo amor.

Hacía algunas cosas adrede. Descansaba toda la semana, por ahí, y de pronto trabajaba el sábado. Se metía en la sinagoga, en medio de la congregación, casi casi a desbaratarles el culto. Cuando estaba la fiesta del tabernáculo y millares y millares de personas estaban en el pórtico tocando el agua de los cántaros porque les habían enseñado que esa agua bendecía, Él levantó su voz y dijo: el que tenga sed, venga a mí.

Cuidado: no es que demoró unos minutos el culto de la iglesia de la otra calle, interrumpiendo a un pastor que predicaba la palabra, interrumpió el desarrollo de la celebración religiosa más grande e importante del pueblo de Israel. En el momento culminante. Ese es Cristo, el amoroso, el que no causa problemas, el que sólo es paz y amor… ¡¡Es el reformador más grande de todos!! Yo no vine a traer paz, – dijo -, vine a traer una espada y tus enemigos serán los de tu propia casa.

Él jamás predicó sobre nacer de nuevo. La que predica repetitivamente el mensaje de nacer de nuevo, es la iglesia. Cristo sólo usó ese ejemplo una noche, para desasnar a un viejo teólogo que se acercó a ver cuáles eran sus credenciales.

Así que lo primero que trae una reforma es un ataque directo a todas las acciones religiosas; una guerra hostil a todo lo que es cautiverio. Todo lo que oprime, todo lo que deprime, todo lo que cautiva, el reformador lo va a atacar.

Un verdadero apóstol no va a permitir cautiverio por cuidar a que Fulano no se ofenda. Pero va a dar toda su vida y su reputación, aunque lo maten, por traer liberación. Lo primero que hace un reformador, es liberar. Eso para que usted pueda ir identificando a los reformadores.

Nº 2: Acceso. (Hebreos 10: 19)= Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar (Esto le quiere decir que para poder entrar, primero tiene que tener libertad) en el lugar santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.

Vemos aquí que el acceso es traído por la reforma. Elimina las restricciones del viejo orden. El sistema de restricción es quitado. Recuerde que había una tribu y un solo hombre al año que podía entrar, pero en el corazón de David, él quería que todos entraran en cualquier momento.

Él era un hombre que estaba buscando que hubiera libertad, que no hubiera cautiverio. Fue la primera vez que en todo Israel, la gente se podía acercar a Dios sin temor, como en el monte Sinaí. Porque él no lo hizo tan nebuloso, tan tenebroso, sino que dijo: vamos a danzar. En la danza, es como que la gente se relaja un poco más.

Lo que David hizo, fue cambiar el orden. En medio de un sistema levítico, él introdujo el orden de Melquisedec. Un reformador que trajo acceso pleno a todo el que quisiera entrar al trono de la gracia.

Olvídese del sacerdote, olvídese del Sumo Sacerdote, olvídese del efod y olvídese del día de la expiación y entre a cualquier hora de cualquier día y minístrele a su Dios. Ese era el corazón de David: que todos participen. ¿Qué le dije que era el número uno? Apóstoles involucrando a las masas. ¿Qué dice David? Véngase todo el mundo; vamos a buscar el arca y no me la voy a traer para mí solo. Cuando la traiga, voy a abrir las cortinas para que usted también participe.

Nº 3: Perfección. (Hebreos 7: 11)= Sí, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico, (Note que el asunto es perfeccionar, pero como un sacerdocio no pudo hacerlo, Dios trae otro. Pero el asunto no cambia, sigue siendo, perfeccionar.) (Porque bajo él recibió el pueblo la ley) ¿Qué necesidad había que se levantase otro sacerdote, según el orden de Melquisedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón?

(12) Porque cambiado el sacerdocio, necesario es también que haya cambio de ley; y aquel de quien se dice esto, es de otra tribu, de la cual nadie sirvió al atar.

(Verso 14)= Porque manifiesto es que nuestro Señor vino de la tribu de Judá, de la cual nada habló Moisés tocante al sacerdocio.

(15) Y esto es aún más manifiesto, si a semejanza de Melquisedec se levanta un sacerdote distinto, no constituido conforme a la ley del mandamiento acerca de la descendencia, sino según el poder de una vida indestructible.

Note que lo que lo coloca en esta posición no es una razón de clan, dinastía o descendencia. (Yo soy el pastor y Fulano de Tal, mi hijo, me va a suceder cuando yo me retire o me vaya con el Señor) No. El orden de Melquisedec no es así.

Todo está entrelazado con la habilidad de vivir más allá del pensar de la muerte. Más allá de las garras de la limitación que la muerte trae al hombre. Vivir en la dimensión donde por último la corrupción será tragada por la incorrupción. Desafiando tanto las limitaciones de la tierra, que se extralimita de las limitaciones. Romper el velo. Estar más allá que acá. Estar operando acá, pero con principios de allá.

Cristo caminó por la tierra, pero con su mente, su alma, fundada en los gobiernos y principios del Espíritu, que es el cielo. De tal manera que el mundo natural respondía a su palabra. Trasciende el orden natural porque es embajador en el mismo, no producto.

Para ser embajador en el orden natural, usted tiene que estar fundado en otra nación. El embajador no pertenece a la nación donde trabaja, pero en la nación donde trabaja, es inmune a la ley.

Cuando nosotros regimos nuestra conducta y nuestra vida por los principios de la constitución de la Jerusalén de arriba, somos embajadores efectivos abajo, y la ley de abajo no nos molesta porque somos inmunes a ella. Las leyes del mundo natural no detienen al hombre que opera conforme a los principios de la Jerusalén de arriba. Pero para ser embajador, usted tiene que cambiar su nacionalidad. Usted no puede ser, por ejemplo, argentino. Porque a mi país, la República Argentina, jamás lo va a cambiar alguien que se comporte como argentino. A la República Argentina la va a cambiar la unidad en el Espíritu de los hijos de Dios.

Y no me refiero a la constitución, al papel blanco y negro de las leyes. Me refiero a leyes espirituales que gobiernan el ámbito natural en la argentina, como costumbre. ¿Me está entendiendo?

Se cambia de adentro hacia fuera, no de afuera para adentro. Cuando somos guiados de adentro para afuera, cambiamos lo de afuera; cuando somos cambiados de afuera para adentro, el que cambia es uno conformándose y convirtiéndose en víctimas de lo de afuera.

Cuando usted ve algo y lo proyecta a su mente, y su mente razona lo que ve y ordena a su cuerpo lo que tiene que hacer, es tarde, porque lo que usted ve, ya pasó. Entonces usted se pasa la vida resolviendo problemas. Porque no sabe que existe hasta que lo ve.

Cuando se rige de adentro hacia fuera, la iluminación viene del Espíritu por la palabra que previene el evento natural, y antes que se manifieste, usted ya tiene dirección. Entonces no anda resolviendo, sino previniendo.

Perfección: dice que si el primero hubiera hecho lo que tenía que hacer para perfección, nunca hubiera hecho falta el segundo.

(Verso 18) Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia.

Queda abrogado, no es factible. No provee la oportunidad al ámbito de la perfección. Lo levítico representa lo anterior; no perfecciona, es ineficaz. Por eso Dios está cambiando el orden en la iglesia; porque el ritmo que llevamos, no nos perfecciona.

¿Cuántos saben que de acuerdo con el crecimiento y la velocidad evidenciada en el mundo de las computadoras, de la informática, la falta de actualización en los conocimientos o en los equipos, hace que su equipo se vuelva inútil en seis meses? Bueno; Dios también se está moviendo a una velocidad inocultable. Todo lo que usted aprendió y que le sirvió durante años, y que fue bueno y fue útil, hoy ya no le sirve. Sirvió para traerlo a usted hasta aquí, pero aquí lo dejó!

La palabra es TELEOSIS. Es la misma palabra que se encuentra en Lucas 1: 45. Vamos a verlo un momento. Todo está en el corazón de David.

(Lucas 1: 45)= Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor.

La palabra “cumplirá”, TELEOSIS, perfección. Es la misma palabra; significa lo siguiente: evento y acciones que validan y cerifican una promesa. Este comportamiento o su acción, que ahora pone una demanda en la palabra profética.

Es la habilidad que Dios dice: nosotros vamos a ser el Hijo de Dios manifestado en la tierra, un ejemplo. Un ejemplo verídico, porque eso fue lo que dijo. Y nosotros ponemos una demanda en esa palabra por la forma en que pensamos, a que se cumpla en nosotros.

Pedro dijo: “Esto es aquello que dijo Joel, porque yo lo acabo de decir, y se terminó”. Y Dios dijo: “Me gusta este jovencito, ponlo en la Biblia”. La profecía llevaba vagando setecientos años. A nadie se le ocurrió decir: “Se cumple en mí”, hasta que Pedro dijo: esto es aquello, y se acabó. Es una actitud que le pone una demanda a la palabra que se cumple en usted.

El ser perfeccionado, es una combinación de acciones y eventos que certifican que ser perfeccionados será una verdad. Usted no va a ser perfeccionado esperando. Es la acción que toma la palabra profética y lo convierte a usted en vehículo para que se cumpla. Esto no viene por un mover, esto viene por una reforma. Él dice que si el viejo modelo hubiera podido hacerlo, no hubiera hecho falta reforma.

Perfección es el desarrollo o el incremento del soplo que es producido por un soplo continuo para traer un crecimiento. Un mover de Dios infla el globo. Cuando el mover se termina, el globo se desinfla. La perfección de una reforma es el incremento de un globo de soplo continuo. Un mover lo infla y lo desinfla a usted. Una reforma lo infla, lo infla y lo infla. Y de pronto: ¡¡¡Bang!!! El Reino.

Cuando usted escuchó por primera vez este tipo de palabra, salió corriendo a buscar aspirinas para su dolor de cabeza. Hoy, ninguna palabra que no sea fresca y revelada lo llena. Es como que se le perdió su lugar, no es así? Perfección.

Es la palabra, o el decreto desatado que viene del mundo donde habita el soplo, que crea en usted un comportamiento y un patrón que toma lugar en su vida, que le pone demanda a la palabra que se cumpla. Es como si se convirtiera en un contenedor, en un recipiente, en un cartón de leche que sujeta el soplo de Dios y no lo deja ir hasta que no se manifiesta en su carne.

Pero cuando esta palabra de reforma tiene la habilidad, la capacidad, la inercia que es necesaria para expandir su espíritu y dejarlo ensanchado, nunca más usted vuelve a ser el mismo. Tiene que olvidarse que Dios existe para volver atrás.

El arca lleva cien años perdida. Se la llevaron de un lado para el otro. Sin embargo, David tiene una sola cosa en mente: que la gente reciba el soplo de Dios y no se desinfle. Que de allí en adelante haya patrón eterno. Y cierto es: desde allí hasta hoy, David es el patrón de toda la reforma. Dios todavía dice hoy: “¿Eres como mi siervo David? ¡Estás bárbaro! ¿No eres como mi siervo David? No estás bárbaro…” En el corazón de David, está todo lo que acabamos de estudiar.

¿Usted ha entendido esto? Es una tangente, pero no voy a seguir diciendo lo que está haciendo David en Crónicas y en Samuel, sin que sepa usted qué es lo que está operando en su corazón. Tres cosas: Liberarlo, darle acceso y perfeccionarlo. Es lo que debe estar en el corazón de todo verdadero apóstol reformador. Por eso lo identifica.

En el orden mosaico, la rigidez era expresada todo el tiempo. Era todo como un ejército; no había nada que denunciara libertad, era rígido. Pero David traía en su mente la intención de poner una tienda aparte. El tabernáculo está allí; el orden está allí. Todo lo que está establecido está allí, la ley continua; pero este hombre está desafiando todo eso. La forma en que usted vio, la intención de traer el arca y todo.

Introduce un nuevo orden, de Nuevo Testamento. Que no es levítico, no es mosaico y tampoco es legalista. Reforma. Sacrifica en el monte, no en el templo. Y usa las únicas dos ofrendas: las ofrendas quemadas y las ofrendas de paz, que son las únicas dos ofrendas en las que todo el pueblo puede participar.

No se puso a sacrificar ofrenda que sólo el levita podía sacrificar. De todas las ofrendas que había le preguntaron cuáles quería usar: las que todo el mundo puede hacer por sí mismo. Tenía el corazón de la reforma, eligió hombres escogidos, libres de reforma e involucró al pueblo, dándole acceso y participación. Esto es imperativo para regresar el arca, para que Dios vuelva a su lugar.

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El Regreso del Arca

Usted sane muy bien que el pueblo de Dios, en la antigüedad, tenía un referente básico: El Arca del Pacto. También sabe que un día, esa arca desaparece. ¿Qué se supone que ocurría cuando el arca desaparecía? Simple: si el arca desapareció, Dios se fue. Es cierto; hoy ya no hay arca, si es que pensamos en aquella caja de madera. Pero si hay un arca implícita y notoria: la presencia. ¿Qué sucede cuando no hay presencia de Dios en un determinado lugar en donde debería haberla? Más simple, aún: Dios no está allí. En este estudio vamos a ver las condiciones que rodean las razones por las cuales el arca desaparece. Tomaremos el relato en el momento en que el rey David toma posesión del trono; sus primeros pasos, sus primeras decisiones.

(1 Crónicas 13: 1)= Entonces David tomó consejo con los capitanes de millares y de centenas, y con todos los jefes.

(2) Y dijo David a toda el asamblea de Israel: si os parece bien y si es la voluntad de Jehová nuestro Dios, enviaremos a todas partes por nuestros hermanos que han quedado en todas las tierras de Israel, y por los sacerdotes y levitas que están con ellos en sus ciudades y ejidos, para que se reúnan con nosotros. (Quiero que note el corazón de David, tan pronto entra en su reinado) y traigamos el arca. (Entienda: el hombre lleva diez minutos en su reinado y dice: Tráiganme toda la gente. Sin gente no hay iglesia.)

Una de las cosas más visibles en la reforma, es que el ministerio conductor es trasladado desde el púlpito y la plataforma a la muchedumbre. El sacerdocio se convierte en algo corporal, donde todos participan. Una iglesia abierta y libre, no donde algunos vienen a recibir y otros vienen a dar. A Palabra dice que debemos ministrarnos UNOS a OTROS, jamás dijo ALGUNOS al resto. Somos todos parte integrante de un reino que ha sido instituido para dar.

Lo primero que dice David, es: busquen a los que andan escondidos, dispersos, entretenidos por allí y tráiganlos; vamos a congregarnos. Después es que se agrega: ahora traigamos el arca, porque si no está el arca, no somos nadie. Esto tiene que ver con el corazón de un levita, que está metido en la iglesia, haciendo años y años determinados ritos y él es el primero que sabe muy bien que allí no hay nada.

En el tiempo de Zacarías y Juan el Bautista, no había arca. Cuando Cristo nació no había arca en el templo. Llevaban cuatrocientos años reuniéndose en la sinagoga sin arca. Porque cuando destruyeron el templo de Zorobabel quemaron el arca, y no había oro para restituirla.

Ellos entendían algo ya en aquel tiempo, que hoy la iglesia todavía no entiende: si usted no lo va a hacer de acuerdo con el patrón, por favor no lo haga. Como el patrón decía que había que hacerlo con oro y ellos no tenían oro, no lo hicieron. No lo hicieron de madera para sustituir. O lo hacemos como es, o no lo hacemos.

Y metieron el altar de incienso. Recuerde bien a Zacarías cuando llegó el ángel. ¿Qué llevaba en la mano? Incienso. No llevaba sangre. Aquí hay una sustitución del orden de Dios levítico por cuatrocientos años. Dios; te llevamos incienso para que el pueblo crea. Pero ellos, que están aquí adentro, saben muy bien que hay algo que no encaja. Que no lo digan o no se atrevan a decirlo, es otra cosa.

Cuatrocientos años con ritos, tradiciones, costumbres, ceremonias destinadas a que el pueblo siguiera creyendo. Después salían y les decían: están perdonados. ¿Perdonados? ¡¡¡Mentira!!! No había Dios que avalara eso.

Cuando llegó Cristo, era el arca en carne. No podía haber un arca en el templo, porque el arca natural había nacido. La sombra era tragada por la realidad.

Cuando Jesús ya está en la panza de María, Zacarías está en el templo. No puede haber arca, porque el arca ya está en la panza de María. Mientras que todo el círculo religioso seguía fiel a sus ritos, el arca estaba creciendo y a punto de aparecer fuera del círculo religioso. ¿Me está entendiendo lo que le estoy diciendo? Lo mismo está sucediendo ahora.

Internet otorga una posibilidad que antes era sólo patrimonio de algunos pocos privilegiados que podían viajar por el mundo. De ellos dependíamos para que nos contaran como estaban las cosas en otros lugares. Hoy Internet acerca, comparte y evalúa rápidamente. Y con esa información en las manos, puedo asegurarle que en África, en Rusia, en Egipto en la selva y en el desierto está sucediendo lo mismo. En todos los lugares se viven las mismas cosas. ¿Será casualidad, coincidencia? Dios visitó grandes ciudades para, tratando de tomar la metrópoli, penetrar así la nación. Cuando la gente rechaza, Dios se va.

Donde quiera que se vaya, lo que está haciendo Dios, generalmente no lo está haciendo a través del cúmulo mayoritario de iglesias establecidas. La gente que tiene que decir algo de parte de Dios, no forma parte del círculo evangélico conocido, tradicional, aprobado y aplaudido por los registros nacionales de cultos religiosos de cualquiera de los países que usted quiera.

(Verso 3)= Y traigamos el arca de nuestro Dios a nosotros, porque desde el tiempo de Saúl no hemos hecho caso de ella.

(4) Y dijo toda la asamblea que se hiciese así, porque la cosa parecía bien a todo el pueblo.

(5) Entonces David reunió a todo Israel, desde Sihor de Egipto hasta la entrada de Hamat, para que trajesen el arca de Dios de Quiriat-Jearim.

Note que desde que la dejaron allá los filisteos, hasta el día de David, nadie la tocó. Pasó toda la vida de Samuel, pasó toda la vida de los hijos de Samuel y pasó toda la vida de Saúl. No fueron veinte años. Dice que fueron muchos días y veinte años.

Y aquí es donde comienza el principio de cómo traer el arca de vuelta a casa. David movilizó a la iglesia a traer el arca. Lo hizo incorrectamente y luego correctamente.

Estamos, – quiero recordarle -, mencionando las condiciones que rodean la partida de la presencia de Dios en Israel (Que hoy es la iglesia). Qué ambiente existe cuando Dios decide irse de la iglesia. Cuando el arca fue tomada por los filisteos. Y qué tenemos que hacer para que la gloria de Dios regrese a la iglesia.

Estamos hablando, naturalmente, del orden de Melquisedec, que viene cuando se unen los dos oficios, el de rey y el de sacerdote, se unen en un solo hombre, cosa que siempre ocurre y ocurrirá en tiempos de reforma.

Hemos dicho alguna vez en otros estudios al respecto, que el arca, la caja, representaba varias cosas: Nº 1: Es evidencia de que Dios está en nuestro medio.- Nº 2: Le daba propósito a la congregación como cuerpo. Es decir: una razón por la cual congregarse. Lo que estoy intentando decirle es que, si la presencia de Dios no está, no hay razón alguna para congregarse.- N 3: Le da la certeza a la dirección de nuestra jornada, pero era el arca quien dirigía el camino.- Nº 4: En el clima, un termostato divino que neutralizaba las condiciones hostiles del desierto. Si se ponía muy frío, la columna de fuego nos calentaba. Si se ponía muy caluroso, la columna de nubes nos protegía del sol. La presencia de Dios neutraliza, o climatiza, o regula las temperaturas hostiles de nuestras jornadas a través del desierto. Nº 5: También representa victoria en medio de la guerra. Dios decide irse de Siloh, de la iglesia, cuando ciertas condiciones prevalecen a nuestro alrededor. Lo que aquí vamos a ver, es cómo regresa el arca, la presencia. Vamos a ver, para ello, desde otro ángulo, un texto que ya hemos visto en otras oportunidades.

(1 Samuel 2: 22)= Pero Elí era muy viejo; y oía de todo lo que sus hijos hacían con todo Israel, (Recuerde que los hijos de Elí, aquí, aunque son familia de Elí, representan a los ministros de la iglesia que Dios está cambiando. Elí y sus hijos, son los administradores del tabernáculo. Muy importante.) y como dormían con las mujeres que velaban a la puerta del tabernáculo de reunión. (Recuerde que estamos hablando de cosas espirituales. Primero lo natural, después lo espiritual).

(23) Y les dijo: ¿Por qué hacéis cosas semejantes? Porque yo oigo de todo este pueblo vuestros malos procederes.

(24) No, hijos míos, porque no es buena fama lo que yo oigo; pues hacéis pecar al pueblo de Jehová.

(25) Si pecare el hombre contra el hombre, los jueces le juzgarán; mas si alguno pecare contra Jehová, ¿Quién rogará por él? Pero ellos no oyeron la voz de su padre, porque Jehová había resuelto hacerlos morir. (Fíjese usted como opera Dios. Para Dios no existe la muerte. Pero si alguien no le sirve, lo devuelve al banco de los suplentes y no juega más.)

(26) Y el joven Samuel iba creciendo, y era acepto delante de Dios y delante de los hombres. (Esto es un favor de Dios).

(27) Y vino un varón de Dios a Elí, y le dijo: así ha dicho Jehová: ¿No me manifesté yo claramente a la casa de tu padre, cuando estaban en Egipto en casa de Faraón?

(28) Y yo le escogí por mi sacerdote entre todas las tribus de Israel, para que ofreciese sobre mi altar, y quemase incienso, y llevase efod delante de mí; y di a la casa de tu padre todas las ofrendas de los hijos de Israel.

(29) ¿Por qué habéis hollado mis sacrificios y mis ofrendas, que yo mandé a ofrecer en el tabernáculo; y has honrado a tus hijos más que a mí; engordándoos de lo principal de todas las ofrendas de mi pueblo Israel?

Los que estaban pecando eran Ofni y Fineés, pero la culpa se la cargaron a Elí. Es igual que el pecado de Acán: pecó uno, pero pecó todo Israel. Cuando uno cruza el Jordán, el pecado de uno contamina a toda la iglesia.

(30) Por tanto, Jehová el Dios de Israel dice: yo había dicho que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de mí perpetuamente; más ahora ha dicho Jehová; (Y comienza allí una bella profecía) nunca yo tal haga, porque yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco. (Noten que había un problema con despreciar a Jehová).

(31) He aquí, vienen días en que cortaré tu brazo, (Esto significa que el alcance del ministerio fue acortado) y el brazo de la casa de tu padre, (Es decir que todo su linaje tendría la misma medida) de modo que no haya anciano en tu casa. (Significa que nadie pasaría los treinta años de edad)

(32) Verás tu casa humillada, mientras Dios colma de bienes a Israel; y en ningún tiempo habrá anciano en tu casa. (¿Se imagina? Su hijo, su nieto, su biznieto y todos los hijos, de allí en adelante, ninguno vivirá más de treinta años)

(33) El varón de los tuyos que yo no corte de mi altar, será para consumir tus ojos y llenar tu alma de dolor; y todos los nacidos den tu casa morirán en la edad viril.

(34) Y te será por señal esto que acontecerá con tus dos hijos, Ofni y Fineés; ambos morirán en un día. (¡Tremenda profecía!)

(35) Y yo me suscitaré un sacerdote fiel, que haga conforme a mi corazón y a mi alma; y yo le edificaré casa firme (Todavía hoy Dios hace lo mismo) y andará delante de mí ungido todos los días.

(36) Y el que hubiere quedado en tu casa vendrá a postrarse delante de él por una moneda de plata y un bocado de pan, diciéndole: te ruego que me agregues a alguno de los ministerios, para que pueda comer un bocado de pan.

Estas son algunas de las condiciones ambientales que declaran que Dios se va: UNO: Un tiempo, un estadio, una estación donde los ministros son cortos de visión. Fíjese que decían que Elí era viejo. La palabra VIEJO, aquí, no significaba una cuestión de edad avanzada, aunque la tuviere, sino que había perdido la habilidad de llevar al pueblo al próximo nivel con Dios. Si usted no puede llevar a la iglesia a la dimensión donde Dios se está moviendo hoy, aunque tenga veinte años de edad, usted es viejo.

DOS: Vimos que este era un sistema que estaba dotado de error sin arrepentimiento. Por allí por el verso 25, los muchachos, después que se les reprende y se les dice que Dios anda un poco enojado con ellos, ellos dicen: “Yo hago lo que se me da la gana. Aquí, en esta iglesia, se hace así. Nosotros somos Fulano de Tal, usted viene de otra parte y no nos conoce.” No importa que la palabra revele claramente que es necesario un arrepentimiento, se nota que no hay voluntad de arrepentirse.

TRES: Dijimos también que era un tiempo donde no ponían atención y despreciaban las cosas sagradas de Dios. No importa la unción que tenga un mensaje; la presencia de Dios o la convicción que ese mensaje le de. Hacen caso omiso a eso, preocupándose más por detalles formales. Esos son casos donde Dios se enoja, si es en Argentina, dice “chau” y se va. Y cuando Dios se va, se va por un buen rato. En Malaquías Dios se enoja y se va por cuatrocientos años. Claro, como para Él un día es como mil años, nos encontramos que sólo se fue por medio día… Él se enoja, hoy, por algo que usted haga, y , cuando vuelve a hablar, por allí usted ya no existe, entiende?

Iglesias y pastores que hacen algunas cosas que demuestran que deshonran las cosas sagradas, que las menosprecian, que no las reconocen ni le tienen respeto, se constituyen en barreras para que otros no puedan oír la genuina palabra de Dios. Organizan eventos para fechas donde saben que otros han organizado algo, como si se tratara de una competencia. Son los que prohiben a otras ir a escuchar a determinadas personas por preconceptos personales. Pero eso no es un problema sólo del ministerio, sino de la manera en que nos relacionamos con esos ministros, cuando usted también está despreciando las cosas sagradas. Me enojo y no le doy el diezmo porque no me da la gana.

CUATRO: Cuando las cosas de Dios se convierten en secundarias porque ha honrado usted más a sus ministros que a Él. La pregunta era: ¿Por qué honraste más a Ofni y Fineés que a mí? Los filisteos se llevaron el arca y se llenaron de tumores. Entonces dijeron: “No queremos que el arca se quede, porque si se queda, ciertamente moriremos.” Es lo mismo que ocurre hoy con algunas iglesias. ¡No queremos ese mensaje! – dicen -, porque si esa palabra se queda aquí, ciertamente moriremos. Y sí: moriría la mercadería, cierto comercio, la inseguridad incrédula de algunos ministros, la politiquería religiosa de algunos otros. ¡No queremos el arca! ¡Sácala de aquí!

Cuando el arca se va, la vida de la iglesia es reducida a ritos sin gobierno, sin autoridad. Una iglesia operando en actividades eclesiásticas. Cuando la iglesia aprende todos los rudimentos necesarios para llevar adelante el culto, es cuando empieza a ser fácil desarrollarlo sin Dios. Es como todo: usted se acostumbra a hacerlo y lo hace sin pensar. Pero si usted realmente ama a Dios, lo que haga, tendrá que ser real.

Eso es lo que nos va transformando en la imagen de Él, para llegar al estado en que está Él. (Él, está redefiniendo al ser humano, Él viene a buscar a su hijo en la tierra. Cuerpo de Cristo en la estatura del varón perfecto) Hay un estado de perfección mental y almática que tiene que ser consumada aquí en la ti4erra, para que Él aparezca en nosotros, para que sea desatado en los cielos.

Si no recibimos ese tipo de palabra que nos convierte en ese tipo de personas, nunca lo vamos a ver. Usted puede tener iglesias con quince mil miembros, puede tener la banda de oro en popularidad de no sé dónde, puede tener los mejores y más elocuentes predicadores del mundo, puede fluir en español, inglés, griego, francés y en el hebreo, pero si no hay un depósito divino que lo expanda de adentro hacia afuera, usted no llega ni nosotros llegamos.

Principios para ayudar a que el arca, si se ha ido, regrese. Cuando la iglesia del tiempo presente es relativa a los ejemplos que les he dado, entonces es tiempo de buscar el arca, es tiempo de reforma.

(1 Crónicas 13: 1)= entonces David tomó consejo con los capitanes de millares y de centenas, y con todos los jefes.

Note con quien habla. Habla con gente de alto rango. No habló con civiles. David sabía operar. Enseguida fue a consultar con los rangos superiores, con capitanes de centenas y millares, con los de cincuenta y de diez.

(2) Y dijo David a toda la asamblea de Israel: si os parece bien y si es voluntad de Jehová nuestro Dios, enviaremos a todas partes por nuestros hermanos que han quedado en todas las tierras de Israel, y por los sacerdotes y levitas que están con ellos en sus ciudades y ejidos, para que se reúnan con nosotros. (Lo primero que viene al corazón del rey, es mandar a buscar a su gente)

(3) Y traigamos el arca de nuestro Dios a nosotros, porque desde el tiempo de Saúl no hemos hecho caso de ella.

(4) Y dijo toda la asamblea que se hiciese así, porque la cosa parecía bien a todo el pueblo.

(5) Entonces David reunió a todo Israel, desde Sihor de Egipto hasta la entrada de Hamat, para que trajesen el arca de Dios de Quiriat-Jearim. (Estamos buscando condiciones ambientales para traer el arca, para nosotros crearlas y volverlo a hacer si nos tocan)

(2 Samuel 6: 1)= David volvió a reunir a todos los escogidos de Israel, treinta mil (Recuerde que treinta es el número que representa la estatura del varón perfecto)

(2) Y se levantó David y partió de Baala de Judá con todo el pueblo que tenía consigo, para hacer pasar de allí el arca de Dios, sobre la cual era invocado el nombre de Jehová de los ejércitos, que mora entre los querubines.

(3) Pusieron el arca de Dios sobre un carro nuevo, y la llevaron de la casa de Abinadab, que estaba en el collado; y Uzía y Ahio, hijos de Abinadab, guiaban el carro nuevo.

(4) Y cuando lo llevaban de la casa de Abinadab, que estaba en el collado, con el arca de Dios, Ahío iba delante del arca.

(5) Y David y toda la casa de Israel danzaban delante de Jehová con toda clase de instrumentos de madera que haya; con arpas, salterios, panderos, flautas y címbalos.

(6) Cuando llegaron a la era de Nacón, Uzía extendió su mano al arca de Dios, y la sostuvo; porque los bueyes tropezaban. (Los bueyes son simbolismo de los ministros: Los ministros estaban tropezando con el arca, no sabían cómo llevarla, entiende?)

(7) Y el furor de Jehová se encendió contra Uza, y lo hirió allí Dios por aquella temeridad, y cayó allí muerto junto al arca de Dios.

Uza estaba familiarizado con el arca; creció alrededor del arca mient4ras el arca estuvo en casa de Abinadab. Se familiarizó y pensó que la podía tocar porque estaba familiarizado con ella. No importa cuanto tiempo esté usted cerca de alguien que esté usado por Dios: usted jamás se familiarizará con él.

(1 Crónicas 15: 25)= David, pues, y los ancianos de Israel y los capitanes de millares, fueron a traer el arca del pacto de Jehová, de casa de Obed-Edom, con alegría.

(26) Y ayudando Dios a los levitas que llevaban el arca del pacto de Jehová, sacrificaron siete novillos y siete carneros.

(27) Y David iba vestido de lino fino, y también todos los levitas que llevaban el arca, (Aquí vemos, una vez más, que cuando viene la presencia de Dios en una reforma, a la iglesia, es cuando los reyes y los sacerdotes se convierten en dos oficios en una sola persona. Aquí tenemos al rey vestido de sacerdote. Y no muere. ¿Por qué? Porque había reforma) y asimismo los cantores; y Quenanías era maestro de canto entre los cantores. Llevaba también David sobre sí un efod de lino.

(28) De esta manera llevaba todo Israel el arca del pacto de Jehová, con júbilo y sonido de bocinas y trompetas y címbalos, y al son de salterios y arpas.

La primera condición que rodea el poder traer el arca de regreso a la casa de Dios, es cuando se involucran hombres de alta posición, de renombre, escogidos y también el pueblo entero. Cuando se observa un involucrarse de hombres de alto rango, y también a las masas.

Cuando el verdadero apostolado llega a la iglesia, no sólo hay hombres escogidos liberando, sino que también las masas están involucradas en lo que ellos están haciendo. Porque no son dictadores, son padres de hijos. Los verdaderos apóstoles siempre involucran a las masas, no las dejan sentadas en los bancos.

David dijo: traedme a los capitanes de millares, traedme a los jefes, y traedme a todo el pueblo. Todos juntos vamos a ir a buscar el arca. No crean que había algunos escogidos y otros no. No eran ministros y laicos. Eran todos. Usted no puede traer el arca involucrando, como ministerio, a gente de bajo rango. Tiene que buscar capitanes de miles.

En contra de todas las enseñanzas le voy a volver a decir que los apóstoles tienen más rango que los demás ministerios. Dios ha colocado en la iglesia, lo primero apóstoles, (Primeros en rango y en posición) segundo profetas, y después haga usted el orden que se le de la gana. Así dice la Escritura. Primero apóstoles, luego profetas y después todo lo demás: los que hacen milagros, maestros, pastores, todos los demás.

Capitanes de a miles es la jerarquía más alta del Antiguo Testamento como capitán. Capitanes de a miles. Necesita rangos superiores para organizar una reforma que regrese la presencia de Dios al arca espiritual que es la iglesia. Rangos superiores y las masas involucradas por igual. Estoy hablando de funciones, no de posiciones.

Cuando digo alto rango me refiero a alguien que ha sido levantado por Dios para ministrar, no a alguien que muestra cinco títulos universitarios. Recuerde que hay títulos humanos y funciones espirituales. Y es tiempo que la iglesia comience a reconocer lo que es una posición y lo que es una función.

Los ministerios de Efesios 4 son dados al cuerpo de Cristo. Aunque pueden pertenecer a una iglesia local, son dados al cuerpo. El problema de hoy es que gente de ministerios locales andan viajando y dándole palabra al cuerpo, cuando Dios no los ha enviado a eso.

El pastor Fulano de Tal decidió empezar a viajar. El pastor Fulano de Tal ahora está viajando. Eso no significa que tienen una palabra para el cuerpo, eso significa que tienen un amigo en otra nación.

Hay una diferencia entre Efesios 4 y las posiciones. Yo puedo tener quince iglesias en cualquier país del mundo y ser dependiente de qué organización esté metido. Si estoy en una de las más cerradas, sería presidente o vicepresidente de; si estoy en una de las más liberales, sería el apóstol Tal, posicionalmente hablando. Eso no quiere decir que sea un apóstol de Efesios 4. En Efesios 4, usted nace apóstol, no es promovido a apóstol. No empieza en la escuelita dominical, después lo promueven a pastor y cuando tiene quince iglesias lo promueven a apóstol.

Cuando usted nace allí en Efesios 4, nace para ser apóstol. Que después le lleve quince años desarrollarse y ser reconocido, es otro asunto. Pero naciste con el llamado.

Aquí hay promociones. Se gradúa en la escuela bíblica y lo ponen a pastorear; ese es un grave error. A menos que Dios lo haya llamado a usted a pastorear, no tiene nada que hacer ahí. Joven: le exhorto a que vaya a estudiar. Pero que se gradúe con las mejore notas, no le hace pastor. Los colegios no fabrican pastores, sólo entrenan mentes con información.

Usted se puede parar en un púlpito con o sin autorización, pero lo único que le da esa autorización y esa victoria, como ministro en el mundo del espíritu y que hace que pase lo que pase, no se va a echar ni a volver atrás, es que Dios le haya llamado.

Si Dios lo ha llamado, lo pueden tratar de “perro muerto” par abajo, lo que quieran; tirarlo a usted en el desierto sin regarlo y no importa: usted va a florecer igual. Pero si Dios no lo ha llamado, en el momento en que se le va la primera familia de la iglesia, le agarra un dolor de cabeza.

Entonces, cuando yo hablo de que una reforma es comandada por apóstoles, me refiero a apóstoles de Efesios 4. Estos se conocen y se reconocen por su mensaje. Su mensaje es de reforma. Su mensaje es de gobierno. Llevan en sí mismos gobierno y tienen un mensaje para el planeta. Donde quiera que abren su boca: es Rema.

Se necesitan hombres ESCOGIDOS. La palabra ESCOGIDO, es la palabra BACHUR. Significa “Gente plenamente desarrollada”. Maduros, vigorosos, gubernamentales, militantes: BACHUR. Es el primer aspecto de regresar el arca. Es necesario entender que los que comandan una reforma, tienen rangos superiores, pero en el espíritu.

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Perlas de Justicia

Una de las palabras sagradas que más desvela en este tiempo al pueblo de Dios, es la justicia. Es tanto lo que se habla de ella, tanto lo que se proclama y hasta declama que, cuando no la encontramos, no sólo nos ponemos incómodos, sino que llegamos a desconfiar que realmente exista.

Muchos atrevidos y oportunistas del evangelio han tratado de girar la Biblia hacia un margen totalmente tergiversado, haciéndonos creer (O intentándolo, al menos) que el cristianismo, comenzando por el propio Jesús, fue y es un gran movimiento social de masas con el abnegado propósito de combatir con cualquier arma por la implantación de la justicia social en el planeta.

No podemos ni debemos decir que haya mala intención en esta idea. Quizás haya que convenir que la misma esté plena de excelente buena voluntad, pero lo que sí podemos asegurar, en cambio, es que la base del evangelio del reino, si bien contempla factores temporales, apunta a una profundidad mucho mayor que la de procurar pan, paz o trabajo para un grupo de personas que puedan necesitarlo.

Si se intenta introducir al cristianismo en una especie de renglón ideológico de implicancias políticas, alguien puede llegar a encontrarle alguna vuelta a la Biblia para hacerle decir algo que se interprete como permisivo o directamente autorizante. Pero cuidado: usted podrá hacerle decir a la Biblia algo que convenga a sus intereses particulares, pero si eso no coincide con lo que Dios quiso que la Biblia dijera, está usted en el mismo nivel de pecador y perdido que el más ruin de los desobedientes, el más sucio de los rebeldes o el más depravado de los perdidos camino al infierno.

Este breve estudio que hemos titulado “Perlas de Justicia”, intentará si puede conseguirlo, colocar un parámetro desde la misma Palabra de Dios para que usted no se confunda, para que tome del reino lo que el reino le da como hijo de Dios y no de lo que usted supone o se cree que le da, que no es lo mismo.

(Salmo 1: 1)= Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado.

Ningún creyente, por inmaduro que sea, ignora que cuando se pronuncia la palabra bienaventuranza, el contenido es decididamente positivo. El original, aquí, de BIENAVENTURADO, es la palabra MAKARIOS. Proviene de la raíz MAK, que está indicando o refiriéndose a algo grande o de larga duración. Es un adjetivo que denota felicidad o se refiere a alguien muy bendecido, digno de ser congratulado, saludado y hasta felicitado, aunque no haya hecho mérito personal alguno. Es una palabra de gracia que está expresando un regocijo y una satisfacción muy especial, y que se puede conceder, – por ejemplo -, a quien experimenta la salvación.

En cuanto a la expresión “No andar en consejo de malos”, aquí no está usada con relación al aconsejamiento. Tiene que ver, tanto en su raíz gramatical como en su esencia, con las compañías, las amistades o con las relaciones que nosotros mismos seleccionamos. La fe viene por el oír. Es lo que en idioma de guerra espiritual llamamos: Espíritu de Incredulidad. Y cuidado: tiene que ver directamente con nuestra prosperidad; en todo el sentido abarcativo de la palabra.

Y, finalmente, le dice a usted que no tiene que andar en camino de pecadores. No le está diciendo que no ande en pecado. Eso es obvio. Se trata de que entienda que tiene que rechazar andar por el mismo camino que andan los pecadores, aunque aún no haya pecado usted en persona. (Salas de baile, ropas con símbolos esotéricos o sencillamente satánicos, rock pesado, alcohol, fornicación, marihuana) No debemos conducirnos por los caminos que el mundo nos propone haciéndonos creer que no hay otros, ni participar de actividades dudosas o que nos son desconocidas.

Proverbios 4:4 dice que no entremos por la vereda de los impíos, ni vayamos por el camino de los malos. Job 21:16 agrega que el consejo o la compañía de los impíos esté lejos de nosotros. Fíjese que algo similar sucede con la silla de los escarnecedores. Aquí el salmista es claro: dice que no podemos adoptar la misma rutina de la burla con la que el mundo usualmente se maneja. El salmo 17:4 dice: Yo me he guardado de las sendas de los violentos. El salmo 26:5 añade: Con los impíos nunca me senté, y en jeremías 15:17 leemos: No me senté en compañía de los burladores.

(Verso 2) Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche.

La ley, llamada TORA en hebreo, connotaba algo más que un código escrito; era el conjunto de normas por las que se guiaba el pueblo de Dios. Hoy, esa delicia la tiene la iglesia en la lectura de la Biblia, cuestión que no es ritualmente obligatoria para los evangélicos, sino necesaria, placentera e irreemplazable para cualquier creyente maduro y bien sustentado.

Guíame por la senda de tus mandamientos, porque en ella tengo mi voluntad, dice el salmo 119:35; Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien, añade en Josué 1:8. Y en el salmo 119:1, concluye: Bienaventurados los perfectos de camino, los que andan en la ley de Jehová.

En cuanto a MEDITAR, conviene aclarar el término tal cual lo puso en la Escritura a los fines de evitar confusión o mezcla con actividades no cristianas, (Por ejemplo Nueva Era lo utiliza con el agregado de Trascendental). La palabra original por MEDITAR, aquí, es HAGAH, y significa: Reflexionar, gemir, murmurar, cavilar, hacer un sonido quedo como el de un suspiro, meditar o contemplar algo mientras se repiten las palabras. HAGAH representa algo distinto a la palabra MEDITACION, lo cual sólo puede ser un ejercicio mental. En el pensamiento hebreo el meditar acerca de las Escrituras implica repetirlas silenciosamente con un sonido suave y sordo, a la vez que se abandona por completo a no dejarse mover por cualquier distracción interna.

De esta tradición nos llega un tipo especializado de oración judía en la cual se recitan textos, se ora intensamente o se pierde la conciencia en comunión con Dios mientras se hace una reverencia o se balancea hacia delante y hacia atrás. Hoy, todo esto ha sido reemplazado por la única vía posible de meditación: hacerlo con la guía y bajo el poder revelador del Espíritu Santo.

(Verso 3)= Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, (Esto quiere decir que no corre el riesgo de secarse, está permanentemente regado) que da su fruto en su tiempo, (Dice en SU tiempo, – que es el Kairos -, y no en el Kronos, que es el que usted vive) y su hoja no cae; y todo lo que hace prosperará.

El verso 8 del capítulo 17 del libro de Jeremías aclara bastante este principio cuando dice: Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.

Dice que no verá cuando viene el calor, (Esto implica: la mala época), porque no prestará atención a lo que vea naturalmente, sino espiritualmente y que su hoja estará siempre verde, (Esto es: no perderá vida), y en la sequía, (en la aridez de la crisis), no se cansará inútilmente haciendo cosas de la carne o con carnalidad manifiesta. Esto se corrobora totalmente en el capítulo 47:12 del libro de Ezequiel: Y junto al río, en la ribera, a uno y otro lado, crecerá toda clase de árboles frutales; sus hojas nunca caerán, (cuidado: cuando la Biblia dice nunca, es nunca!!!) ni faltará su fruto. A su tiempo madurará, porque sus aguas salen del santuario; y su fruto será par comer, y su hoja para medicina.

Vamos por partes, lentamente y con profundidad. El fruto se cimenta del agua, o sea de la Vida, que sale del santuario, que es la Iglesia, y su fruto será para alimento y su hoja, (La fuente del alimento), para salud: exterior e interior. ¿Está claro?

Además, cuando la Palabra dice que todo lo que hace prosperará, esto tiene que ver con todo: la familia, los hijos, el matrimonio, los negocios, el trabajo y, obviamente: La Salud, indispensable para servir en paz y armonía fielmente al Señor. Y significa que Dios desea cumplir lo que dice: Todo prosperará.

Ahora bien: ninguna promesa de Dios está exenta de alguna acción responsable de parte nuestra. Nadie prosperará mientras no empiece a hacer lo que Dios dice. Es mucha la gente que desea los resultados prometidos sin tomar en serio el compromiso responsable que le acompaña. Pero ninguno de nosotros ganará algo que valga la pena instantáneamente. No espere que las respuestas de Dios encajen con su programa personal; usted debe encajar en la voluntad de Dios. Conviene recordar que sus respuestas llegan cuando usted pone, primero, SU palabra en acción. Así como un período de intenso estudio precede a un título universitario, a través de la paciente búsqueda de su promesa podemos esperar que la Palabra de Dios madure en nuestras vidas.

(Verso 4)= No así los malos, que son como el tamo que arrebata el viento.

El Tamo es la cáscara de la semilla que protege al grano. Mientras el grano, (Es decir: el fruto), está adentro, su peso permite enfrentar el viento, (Que en este caso son las tribulaciones, la crisis), pero cuando el grano ha sido sacado y queda vacía de fruto, es arrastrada para cualquier lugar.

Una palabra testigo inflexible sobre esto, la encontramos en el libro de Job 21:18. Mire como dice: Serán (Los impíos), como la paja delante del viento, y como el tamo que arrebata el torbellino (El torbellino era un ventarrón inesperado y violento, y es tipología exacta del ataque satánico). Esto se confirma en el libro de Isaías 17:13 cuando dice: Los pueblos harán estrépito como de ruido de muchas aguas; pero Dios los reprenderá y huirán lejos; serán ahuyentados como el tamo de los montes delante del viento, y como el polvo (Que es la carne, la carnalidad) delante del torbellino, (Es decir: del ataque del enemigo)

(Verso 5)= Por tanto, (Esto es: por todo lo dicho hasta ahora) no se levantarán los malos en el juicio, (Estamos hablando de que no tendrán defensa, excusa ni argumento), ni los pecadores en la congregación de los justos. (Esto es simple, concreto y contundente, además de claro: en una iglesia donde la cabeza es Cristo y el único poder que se mueve es el del Espíritu Santo, no pueden ejercer liderazgo los impíos.)

(Verso 6)= Porque Jehová conoce el camino de los justos; (No le dice que la meta, el objetivo, las obras o las intenciones; le está diciendo El Camino) Mas la senda de los malos perecerá. (Aquí no se trata linealmente de los malos, sino de la senda, la antítesis, lo opuesto, lo contrario al Camino.)

De lo visto y oído, vamos a rescatar ahora un simbólico collar fabricado con nueve Perlas de Justicia. Pero no para implemento coyuntural de esa justicia del reino, la que reasegura vida y vida abundante, productiva, efectiva y con fruto que sobreabunde.

1)= Cuidarnos de las compañías: Esto tiene validez para afuera y para adentro de la iglesia.

2)= Eludir los lugares peligrosos: La Biblia, recuerde bien, jamás habla de desafiar; siempre habla de eludir, de evitar, o de huir como pablo recomienda para con las tentaciones.

3)= No imitar la actitud de burla del mundo: Cuidado en esto. Por allí podemos tener la tentación de reírnos, en medio del culto, de ese hermano que tiene “esas” características que parecerían invitar a la burla.

4)= Leer, creer y practicar la Palabra para prosperar y que todo nos salga bien: “-¡Ah no, hermano! Yo no necesito leer tanto la Biblia… A eso déjelo para el pastor que es el que tiene que predicar… Yo hago lo que siento, el Espíritu me lo marca, no necesito la Biblia…-“ ERROR.

5)= Meditar, escudriñar, buscar sabiduría por revelación: El estudio sistemático, intelectual y profesional de la teología es saludable, conveniente y altamente importante, pero somos definitivamente miembros de un reino, de una jurisdicción de origen y gobierno espiritual, divino e invisible.

6)= Dar buenos frutos: prosperar: Dones puede tener cualquiera, pero frutos, sólo los que están verdaderamente en Cristo. El diablo imita los dones, pero jamás podrá imitar los frutos.

7)= Mirar con ojos espirituales: Usted eligió a Cristo; eligió la fe; eligió vivir por el Espíritu; no eligió lo natural.

8)= Militar y ministrar dentro de la iglesia: Atención con esto: la tendencia de crear ministerios caseros, personales, familiares o de clubes de barrio sin mayores claridades, es abundante. Se camina por el filo de una navaja; de un supuesto ministerio de esas características al curanderismo, hay un paso. Y a veces, lo estamos viendo.

9)= Sin fruto y sin Espíritu Santo, no se puede resistir el embate del torbellino.

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El Precio de ser Libres

Me gustaría preguntarle en el inicio de este estudio, algo que seguramente volveré a preguntar: ¿Usted se siente una persona libre? Claro; primero quizás deberíamos cambiar algunas ideas con relación a qué interpretamos usted y yo como Libertad. Es una palabra tan amplia, tan utilizada por la poesía y la literatura en general, que no sería extraño que no signifique una cosa similar para todos en conjunto.

Por ejemplo: sabemos, y tal vez podamos haberlo expresado en cientos de ocasiones, que lo opuesto a la Libertad, es la esclavitud. Ese es el sentido global del término y así lo entendemos. Sin embargo, el interno de una unidad carcelaria, de una penitenciaría, de una prisión, no se puede considerar un esclavo. No obstante, ha perdido la libertad. En todo caso, lo que sí está es controlado. De esto quiero hablar. A esto quiero referirme. No a los prisioneros que tras las rejas experimentan la sensación y la certeza directa de la pérdida de la libertad, sino de los otros; de todos los que sintiéndose libres y hasta declarándolo, sin embargo, están controlados por algo o por alguien, hasta el punto de no ser dueños de sus actos.

(Levítico 25: 10)= Y santificaréis el año cincuenta, y pregonaréis libertad en la tierra a todos sus moradores; ese año os será de jubileo, y volveréis cada uno a vuestra posesión, y cada cual volverá a su familia.

Este capítulo de Levítico, en su totalidad, habla del jubileo, un período que se daba cada cincuenta años y donde el fundamento esencial era, precisamente, la libertad. En este verso, la palabra LIBERTAD, es la palabra DEROR, y significa: Libertad, Liberación, Autonomía, Ser puesto en Libertad. DEROR es, también, la palabra hebrea para “Golondrina”, un ave sumamente hábil para el vuelo y con total autonomía como para decidir hacia donde ir en cada época, sin sujetarse a norma de supervivencia alguna. DEROR, era un término que se aplicaba a la liberación de los esclavos y, según la costumbre judía, a la propiedad cada cincuenta años. Jesús cita el texto de Isaías 61:1 en su primer sermón, donde afirma que la unción mesiánica y la comisión divina lo habilita para “proclamar libertad a los cautivos”, en tanto que el verso 2 declara que Él viene “A predicar el año agradable del Señor”.

Estas dos últimas expresiones, dan por sobreentendido que la vida cristiana es, antes que ninguna otra cosa, cien por cien libertad. Una libertad sobria, madura, correcta, que es como se puede entender una libertad que en modo alguno es libertinaje. Ya lo dice el salmista.

(Salmo 119: 44)= Guardaré tu ley siempre, para siempre y eternamente. Y andaré en libertad, porque busqué tus mandamientos.

Es muy interesante poder comprobar, en este caso, que la sensación y certeza de libertad, se produce a partir de dos hechos concretos. Guardar la Palabra de Dios pura, sin contaminaciones y buscar la obediencia a su voluntad. Unico modo de ser y sentirse libres. Vamos a ver: ¿En cuántas ocasiones da cuenta la Biblia de una participación activa de Jesús en un servicio religioso de una sinagoga? En una. Cuando es invitado a leer el rollo. ¿Recuerda precisamente lo que lee?

(Lucas 4: 17)= Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: (18) El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos, (19) a predicar el año agradable del Señor.

(20) Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.

(21) Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta escritura delante de vosotros.

Que no le quepan dudas. No es casualidad que, en el único momento en que Jesús es mostrado por la Escritura como parte integrante y activa, como miembro pleno con facultades y derechos de la iglesia de su tiempo, Él lee, precisamente, lo que desde la óptica central del evangelio, es un verdadero canto a la libertad. Y no sólo eso, sino que incluso le añade, para escándalo de toda la membresía, que allí mismo delante de sus narices, esa palabra se había cumplido. ¿Dijeron amén? No. Casi lo sacaron a puntapiés. Es así. La libertad en Cristo aún no es una palabra revelada y entendida en toda la iglesia.

(Romanos 8: 18)= Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.

(19) Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.

(20) Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; (21) porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

Esto siempre se ha interpretado con relación a la segunda venida del Señor, ya que es a eso que se le llama “La manifestación de los hijos de Dios”. Nadie va a discutirlo, pero el Espíritu Santo en su infinita sabiduría, poder y revelación, se ha permitido mostrarnos algo más: esa manifestación, también va a evidenciarse antes, del modo en que a Él le plazca y le parezca, y habrá de servir para que el mundo –pues de eso se habla-, pueda ver la maravilla que significa vivir en total y auténtica libertad, sin esclavitudes, controles o manipulaciones humanas. Toda congregación que pueda mostrar que en su seno las cosas son así, manifestará a Dios y será espejo en el cual el mundo incrédulo podrá mirarse. Es aquí, entonces, donde podremos preguntarnos a nosotros mismos con sobriedad: ¿Por qué no siempre esto es así? Quizás tenga que ver con lo que Pablo, en el marco de otro asunto, escribe:

(1 Corintios 10: 29)= La conciencia, digo, no la tuya, sino la del otro. Pues, ¿Por qué se ha de juzgar mi libertad por la conciencia de otro?

Creo que esta es la clave de muchos de nuestros inconvenientes. Porque, al decir argentino, “borra con el codo lo que se ha escrito con la mano”. “¡Ahora tú eres libre en Cristo Jesús y sólo dependes de lo que Él te diga!”, le decimos al recién convertido. Pero luego, él recibe dirección de Dios para orar por algo específico y el liderazgo, como todavía es “nuevo”, decide que no, que tiene que ir al coro. ¿Por qué se habrá juzgado la libertad de alguien conforme a la conciencia de otro? Está de más decirlo; estoy total y absolutamente de acuerdo en que libertad no es de ningún modo libertinaje, anarquía o licencia para la desobediencia. Pero también digo que libertad es, definitivamente, eso: Libertad. Y cada uno sabe muy bien de lo que estoy hablando. La duda, entonces, es: ¿Y cómo podemos saberlo?

(2 Corintios 3: 17)= Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.

Así como he dicho que el verso anterior era la clave de nuestros problemas, así también le diré ahora que este verso es la única salida viable y posible para esos problemas. Cuando Moisés dejaba al pueblo para estar en la presencia de Dios, se quitaba el velo. Hoy, bajo el Nuevo Pacto, volverse al Señor es sincerarse con el Espíritu, quien da libertad de llegar sin velo a la presencia del Señor en Cristo Jesús.

Sin embargo, es la segunda parte de este verso la que deja en clara evidencia una parte de los mayores problemas que hoy por hoy afectan las distintas congregaciones. Sabemos muy bien que así como hay grupos creyentes que por lo menos intentan caminar en y por el Espíritu, así también hay otros en los que todo se hace intelectualmente, de una manera previsible, humana, carnal y con manejos de índole política o autoritaria, conforme a los rudimentos del mundo.

No será de extrañarnos, entonces, que en aquellas congregaciones en las que el Espíritu de Dios no es recibido, ni mucho menos dejado operar con libertad el sentido de la autoridad pastoral o de cualquier otra forma de liderazgo se cumplimenta a partir de la dominación. Con el argumento de la sujeción debida, (Cosa que es más que discutible si se la implementa sólo de arriba hacia abajo), se cercenarán las libertades hasta un grado casi incomprensible de dependencia humana. Existen grupos en que un hermano o una hermana no pueden ni deben enamorarse, ponerse de novios, comprarse un vehículo o una vivienda si no cuenta con el visto bueno de su líder. Si alguien encuentra un fundamento bíblico claro respecto a esto, por favor, que me lo haga llegar urgente. Donde está el Espíritu de Dios, allí hay libertad. Y si tiene dudas, mire esto que ya sucedía en tiempos de Pablo.

(Gálatas 2: 1)= Después, pasados catorce años, subí otra vez a Jerusalén con Bernabé, llevando también conmigo a Tito.

(2) Pero subí según una revelación, y para no correr o haber corrido en vano, expuse en privado a los que tenían cierta reputación el evangelio que predico entre los gentiles.

(3) Mas ni aún Tito, que estaba conmigo, con todo y ser griego, fue obligado a circuncidarse; (4) y esto a pesar de los falsos hermanos introducidos a escondidas, que entraban para espiar nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesús, para reducirnos a esclavitud, (5) a los cuales ni por un momento accedimos a someternos, para que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros.

Aquí hay algo sumamente llamativo, singular y clave para entender algunas conductas contemporáneas. Dice que aquellos que se introducían en la iglesia a escondidas, eran falsos hermanos. ¿Qué significa introducirse en una congregación a escondidas? No se vaya a creer que puede tratarse de gente que se suma a nuestras iglesias sin que nadie lo perciba ni se de cuenta. ¡Hasta el hermanito más tímido, a la hora de saludar, se da cuenta que hay rostros nuevos! ¡Y hasta el hermanito menos curioso querrá saber, mínimamente, de dónde han venido y cómo se llaman! Esto, indudablemente, más bien tiene relación con hombres o mujeres que, desde un principio, se muestran confiables y aptos, incluso hasta de servir de excelentes referentes delante de los demás. Pueden provenir, incluso, hasta de familias tradicionalmente cristianas, las que todos sabemos, suelen tener gran influencia en las congregaciones y, por sobre todo, implícitas prioridades a la hora de ocupar posiciones o cargos importantes y hasta ciertos liderazgos activos.

¿En qué estoy fundamentando esto que no parecería ser más que una simple hipótesis? Pues en algo muy claro y muy simple. Dice que son gente que entran primero a espiar a los que ya están allí y se sienten en libertad para luego, intentar reducirlos a algún grado de esclavitud. Yo desearía que me dijera usted de qué modo esto podría llevarse a cabo, si no fuera desde alguna posición de mando, de gobierno, de liderazgo. Por eso Pablo, en el final de esta carta, lo vuelve a destacar con bastante nitidez.

(Gálatas 5: 1)= Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

Pablo, taxativamente, les dice a los Gálatas que cuiden la libertad cristiana a la cual han accedido luego de salir de la esclavitud del mundo. Es como decirles que anden en la libertad que Cristo compró para ellos sin someter sus almas a reglamentaciones legalistas, más allá de lo serias y sobrias que puedan ser o parecer.

Aunque parezca inconcebible, hoy todavía estamos discutiendo sobre lo mismo. Las campañas evangelísticas interdenominacionales traen a mucha gente a las congregaciones. Entonces llegan allí, todavía bajo el tremendo shock de la conversión, el arrepentimiento de pecados con su inmediato y consecuente perdón y con la salida de la esclavitud del pecado, hacia la libertad en Cristo y, ni bien se suman y se registran como miembros permanentes, son impuestos con respecto a las normas, las costumbres y las tradiciones bien vistas de cada lugar, señalándoseles que deben obedecerlas y acatarlas a partir de la sujeción y todo lo demás que seguramente usted conoce en mayor o menor medida. ¿Libertad?

(Santiago 1: 23)= Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, este es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.

(24) Porque él se considera a sí mismo,. Y se va, y luego olvida cómo era.

(25) Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace.

A esto descripto aquí, lo conoce cada creyente. No existe nadie que, llamándose cristiano, pueda argumentar desconocer que la Palabra es para ponerla por obra y no solamente para armar buenos sermones. Sin embargo, esto no impide que todavía produzca errores, equivocaciones, fallas. Aquel que meramente escucha la palabra, lo más normal es que muy rápidamente la olvide. ¿No cree usted que luego de asistir por espacio de veinte años a una congregación, al menos una o dos veces por semana, el mensaje predicado no habrá producido un cambio genuino en un hombre o una mujer, si estos no hubieran sido solamente oidores de la Palabra?

Desgraciadamente para la validez de la iglesia en la sociedad, estos han sido mayoría y se han perdido la bendición de la promesa. Dice aquí la Biblia que aquellos que actúan según la palabra serán bienaventurados en lo que hagan. Pero dice luego algo muy valioso que, de alguna manera, destroza toda posibilidad de legalismos irracionales. Dice que la perfecta ley, (Esto es: la palabra de Dios) es la de la libertad. No nos somete a las ataduras del legalismo, sino que nos libera para que guardemos sus preceptos por compulsión interna. No es el único lugar en que Santiago lo puntualiza a esto.

(Santiago 2: 11)= Porque el que dijo: no cometerás adulterio, también ha dicho: no matarás. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor de la ley.

(12) Así hablad, y haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad.

(13) Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio.

Santiago enseña, aquí, que cometer un pecado, tal como matar o cometer adulterio, es hacerse culpable de todos los demás pecados incluidos en la ley. El ve a la ley como expresión de la voluntad de Dios, que es un todo indivisible, por lo que violar cualquier aspecto de la ley equivale a violar toda la ley. Menospreciar la voluntad de Dios, tal cual esta se revela en la ley no representa sólo romper con una determinada regla, sino rebelarse con el mismo Dios. Bien; a todo esto, Santiago haciendo coherencia con lo dicho en 1:25, lo llama: “La ley de la libertad”.

Aquí quiero establecer un paréntesis porque entiendo que es necesario para aclarar un punto que, a esta altura de nuestro estudio, alguien va a poner sobre la palestra con toda seguridad. Una de las excusas más frecuentes, sino LA excusa por excelencia, por parte de muchos líderes, a la hora de algún reclamo sobre mayor libertad, es la de la supuesta falta de sobriedad por parte de los hermanos para conducir y conducirse en el marco de esta libertad.

Entonces concluyen: “Si no ejercemos cierto control sobre la gente, la gente se desbanda. Se cree que la libertad es un permiso permanente para hacer cualquier cosa y, en poco tiempo, todo se desmorona y se viene abajo. Tenemos, -siguen señalando- que ser rígidos en muchas de estas cosas!” Bueno; eso, no sólo es un error, es una excusa ideal para ejercer un autoritarismo que les cae mucho mejor que la libertad y en el que se mueven con mayor comodidad. Quien verdaderamente no tiene noción ni conciencia de libertad y por consecuencia la transforma en un “vale todo”, directa y sencillamente relacionado con el pecado, es indudable que no ha conocido ni conoce a Cristo, aunque insista en autotitularse como “cristiano”. Entonces, allí más que un control rígido y una serie de normas a respetar, lo que se necesita es presencia de Dios a partir de su Espíritu Santo, su unción y manifestación tomando como base, entre otras cosas, a la Palabra. Pedro lo rescata muy bien en una de sus cartas.

(1 Pedro 2: 15)= Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; (16) como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios.

Esto le está diciendo a usted que la excusa para operar bajo la influencia de espíritus de control es valedera. Hay, efectivamente, personas que dicen amar la libertad pero en realidad la buscan como pretexto para pecar sin culpas. Pero en la vida de fe si no hacemos funcionar de manera preponderante nuestro discernimiento para saber quién es quién, inevitablemente caeremos en los rudimentos del mundo. Y en este tema es muy difícil resistir a la tentación de ejercer un control estricto sobre la generalidad, ya que ello es, también, la excusa más firme para obtener el poder total sobre un grupo de personas. De esto habla Pedro en su segunda carta.

(2 Pedro 2: 18)= Pues hablando palabras infladas y vanas, seducen con concupiscencias de la carne y disoluciones a los que verdaderamente habían huido de los que viven en error.

(19) Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción. Porque el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció.

Para el ejercicio de cualquiera de los cinco ministerios del Señor, es clave y básico tener en cuenta un aspecto en el cual se puede caer muy fácilmente ya que significa una verdadera tentación para con nuestra naturaleza humana: el epicentro de todo esto es hacer discípulos para Cristo, de ninguna manera permitir y permitirnos hacer discípulos para nosotros mismos. Lo primero será el reflejo de la autoridad divina que proviene de la autoridad suprema, en tanto que lo segundo es fruto de la manipulación humana de las emociones y los afectos humanos. El fundamento de nuestra libertad en Cristo, entonces, está muy claro y explícito en 1 Corintios.

(1 Corintios 7: 21)= ¿Fuiste llamado siendo esclavo? (Esto significa: ¿Apareció el Señor en tu vida cuando estabas en el pecado total?) no te de cuidado; (Es decir: no te condenes más, no oigas mentiras del Acusador) pero también, si puedes hacerte libre, procúralo más.

(22) Porque el que en el Señor fue llamado siendo esclavo, liberto es del Señor; asimismo el que fue llamado siendo libre, esclavo es de Cristo.

(23) Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres.

La conexión entre la esfera secular y la espiritual es evidente en este pasaje. A la luz de nuestro llamado y destino eternos las distinciones políticas y sociales de la vida terrenal no son lo más importante. Lo que importa es la obediencia a la voluntad de Dios. Aún una situación trágica desde el punto de vista social como es la esclavitud, no dicta los términos de la vida en Cristo. Lo fundamental para un creyente es permanecer constante e intacto en un mundo cambiante no redimido.

Dentro de la sociedad y por muchas razones, un creyente puede tener que enfrentarse con la disyuntiva de tener que dejar de lado sus convicciones para seguir en supuesta lealtad hacia un hombre. No es novedoso, ocurrió desde Jesús hacia aquí. Cada hijo de Dios sabe lo que tiene que hacer, le cueste lo que le cueste. Mucho más complicado resulta la misma alternativa cuando se produce dentro del seno de lo que llamamos: La Iglesia.

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La Partida de la Gloria

Note que cuando hay porfiados, tercos y desobedientes entre su grupo, Dios no anda con usted. ¿Y qué dice? Ahora lo vamos a ver desde la Palabra, pero más o menos lo que expresa, es: Yo no voy contigo porque tienes un montón de porfiados desobedientes allí.

(Éxodo 33: 1)= Jehová dijo a Moisés: Anda, sube de aquí, tú y el pueblo que sacaste de la tierra de Egipto, a la tierra de la cual juré a Abraham, Isaac y Jacob, diciendo: a tu descendencia la daré; y yo enviaré delante de ti al ángel, y echaré fuera al cananeo y al amorreo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo (a la tierra que fluye leche y miel); pero yo no subiré en medio de ti, porque eres pueblo de dura cerviz, no sea que te consuma en el camino.

Dios les había ofrecido entrar a la tierra y destruir toda la oposición. A todas las naciones que estuvieran en contra, las iban a poder caminar por arriba. Pero ahora dice: “No estoy de acuerdo con tu pueblo, Moisés, pero te voy a dar la capacidad y potencia de penetración nacional. Vas a tener prosperidad: leche, miel y fuerza para arrollar todo lo que se te oponga, pero quiero que sepas una cosa: ¡Yo no voy contigo!.

Fíjese que es posible tener una congregación con todo ese éxito y sin embargo Dios no estar allí. Hay mucha gente que confunde el éxito de una congregación con estar bien con Dios. Puede usted tener potencia, una congregación de su denominación en cada nación, penetración en todas las restantes naciones, usted va a comer leche y miel y va a dividir la herencia, pero Él no va con usted.

(Verso 12)= Y dijo Moisés a Jehová: mira, tú me dices a mí: saca este pueblo; y tú no has declarado a quién enviarás conmigo. Sin embargo, tú dices: yo te he conocido por tu nombre, y has hallado también gracia en mis ojos.

(13) Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, (De acuerdo con la traducción fiel al original, la palabra CAMINO, no implica sendero o vía, sino forma, procedimiento. Es decir que lo que Moisés le está diciendo a Dios, es: muéstrame cómo operas aquí. Déjame conocerte, quiero entenderte) para que te conozca, y halle gracia en tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo.

(14) Y él dijo: mi presencia irá contigo, y te daré descanso.

(15) Y Moisés respondió: si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí.

(16) ¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en que tú andes con nosotros?

Note que lo que identifica a la iglesia, como iglesia, no es que usted tenga tres mil miembros en una congregación. Lo que lo identifica a usted como iglesia, no es necesariamente que la gente caiga bajo el poder del Espíritu aunque no lo anula. Lo que lo identifica como iglesia, no es tampoco que usted tenga un penetrante poder en las naciones. Lo único que sí lo identifica a usted como iglesia, es que lo que la caja representa, esté con usted; que la presencia de Dios esté con usted. Poder, dominio, gobierno y la gloria.

¿Cómo vamos a ser identificados por el mundo como iglesia de Dios, si Dios no anda con ella? ¿Cómo va a saber el mundo que es SU iglesia si El no está con nosotros?

La presencia de Dios no es la manifestación de los dones, es el poder de Dios. La gente se ha acostumbrado a ver sus manos, pero no su rostro. Hay una diferencia entre la presencia de Dios, que es su rostro, y sus manos, que es su poder.

Hasta al rebelde le da dones, dicen los salmos y los proverbios. Son irrevocables. Que usted tenga dones, no quiere decir que Dios esté contento con usted. Israel trae los frutos de los bienes venideros al desierto. Y se gozaron con las uvas de Canaán, pero no estaban en Canaán.

Comieron uvas por un tiempo. Tuvieron bendiciones por un tiempo, dirección por un tiempo, prosperidad por un tiempo; milagros, sanidades, salud divina, agua de la roca, mares abiertos, lluvia de carne, lluvia de maná, todo por un tiempo. Dios los protegió por un tiempo, pero nunca estuvieron en el propósito de Dios. Y murieron fuera del propósito de Dios.

Dios se desentendió de ellos durante cuarenta años, aunque los bendijo. Cuarenta años con bendición de Dios y Dios no quería saber nada con ellos. Sin embargo, durante cuarenta años Dios los bendijo porque Dios es amor. Lo bendice, pero eso no quiere decir que esté contento con usted. Usted, por ejemplo, se puede enojar con su hijo porque trajo una nota baja de la escuela, pero no por eso lo va a dejar sin comer o lo va a condenar a dormir en el patio, sin ropas, en el frío de la noche y sin colchón.

Así existen algunas congregaciones hoy: tienen la danza profética de Miriam, tienen el agua brotando de las rocas; tienen el maná que cae del cielo; tienen la prosperidad; tienen la penetración; tienen todo eso y hace cuarenta años que Dios no dice nada en medio de ellos. Y juran que andan bendecidos.

Nuestra identidad está íntimamente relacionada con aquello que nos gobierna. No con piel de gallina en un culto. No con eso que cambia su voz en un púlpito. Eso no es de lo que estamos hablando. Puede tener todo eso y no tener a Dios. Lo que nos identifica es lo que el arca representa: gloria, manifestación, dominio, gobierno, la presencia; esto es lo que nos identifica como iglesia. Sin eso, ritos sin valor.

Aquí vemos cinco principios muy importantes: 1)= El arca es la evidencia de que Dios está en nuestro medio.- 2)= El arca nos da un propósito para congregarnos como cuerpo.- 3)= Nos da dirección en nuestra jornada. Sin arca, no hay dirección.- 4)= Nos da el clima que neutraliza las condiciones hostiles del desierto. De día, nos da una nube para protegernos del calor y, de noche, fuego para protegernos del frío.- 5)= Nos da victoria en medio de la batalla. Esto era lo que el arca representaba entonces y sigue representando hoy lo mismo para nosotros.

Vino un tiempo, en la historia de Israel, donde la presencia de Dios se perdió. Se culpa de esto a los filisteos que se llevaron la caja, pero los filisteos pudieron llevarse la caja porque la presencia de Dios ya no estaba en la caja, sino el filisteo se moría al tocarla. ¿Cómo explica, usted, sino, que los filisteos tocaron la caja y no se murieron, cuando el mismísimo sacerdote no podía tocarla? Era solamente una caja.

Ese es un problema muy grande en la iglesia. Mientras tengamos la caja, mientras tengamos el ritualismo, mientras sepamos cantar canciones o predicar una palabra, mientras sepamos abrir un culto, tenemos iglesia. ¡Hermano! ¡Eso no es iglesia! ¿Por qué? Simple. Porque si dios no está hablando, no hay iglesia.

Aquí, básicamente, quiero hablar de dos cosas: Primero: Las condiciones que rodean la partida de la gloria de Dios. Segundo: Como conseguir la presencia si es que la hemos perdido. Estos dos, son principios de reforma. La gente no se está introduciendo en la reforma, no ha entendido en serio lo que la reforma es.

(1 Samuel 2: 12)= Los hijos de Elí eran hombres impíos, y no tenían conocimiento de Jehová.

(13) Y era costumbre de los sacerdotes con el pueblo, que cuando alguno ofrecía sacrificio, venía el criado del sacerdote mientras se cocía la carne, trayendo en su mano un garfio de tres dientes, y lo temía en el perol, en la olla, en el caldero o en la marmita; y todo lo que sacaba el garfio, el sacerdote lo tomaba para sí. De esta manera hacían con todo israelita que venía a Silo.

(Verso 15)= Asimismo, antes de quemar la grosura, venía el criado del sacerdote, y decía al que sacrificaba: da carne que asar para el sacerdote; porque no tomará de ti carne cocida, sino cruda.

(16) Y si el hombre le respondía: quemen la grosura primero, y después toma tanto como quieras; él respondía: no, sino dámela ahora mismo; de otra manera yo la tomaré por la fuerza.

(17) Era, pues, muy grande delante de Jehová el pecadote los jóvenes; porque los hombres menospreciaban las ofrendas de Jehová.

Elí era juez y era sacerdote. Estaba viviendo en el tiempo de una reforma espiritual, donde la iglesia está transicionando desde un gobierno de jueces a un mover profético tras el orden de Samuel.

La administración del tabernáculo era llevada a cabo por los hijos de Elí, Ofni y Fineés. Hay un orden profético que se estaba levantando en la tierra; Samuel era el comienzo.

(Verso 22)= Pero Elí era muy viejo; (La palabra VIEJO, aquí, tiene una implicancia que, traducida, sería más o menos así: “No hábil para dirigir gente”. No tenía que ver con viejo de edad, tenía que ver con viejo por falta de dirección. En el hebreo, la palabra VIEJO, quiere decir que no era sabio. Viejo, en el Espíritu, es rehusar a moverse con Dios. Usted puede tener veinte años y ser un viejo) y oía de todo lo que sus hijos hacían con todo Israel, y como dormían con las mujeres que velaban a la puerta del tabernáculo de reunión. (Lo que vemos aquí, salta a la vista, es un sacerdocio pervertido).

(23) Y les dijo: ¿Por qué hacéis cosas semejantes? Porque yo oigo de todo este pueblo vuestros malos procederes. (¿Cuántos pueden ver que Elí era un hombre sin carácter?)

(24) No, hijos míos, porque no es buena fama lo que yo oigo; pues hacéis pecar al pueblo de Jehová.

(25) Si pecare el hombre contra el hombre, los jueces le juzgarán más si alguno pecare contra Jehová, ¿Quién rogará por él? Pero ellos no oyeron la voz de su padre, porque Jehová había resuelto hacerlos morir. (Para Dios no hay mal. Todo bien. Para Dios, aunque muchos no lo puedan entender, era un bien eliminarlos. Dos o tres deben saber de lo que estoy hablando).

(26) Y el joven Samuel iba creciendo, y era acepto delante de Dios y delante de los hombres.

(27) Y vino un varón de Dios a Elí, y le dijo: así ha dicho Jehová: ¿No me manifesté yo claramente a la casa de tu padre, cuando estaban en Egipto en casa de Faraón?

(28) Y yo le escogí por mi sacerdote entre todas las tribus de Israel, para que ofreciese sobre mí altar, y quemase incienso, y llevase efod delante de mí; y di a la casa de tu padre todas las ofrendas de los hijos de Israel.

(29) ¿Por qué habéis hollado mis sacrificios y mis ofrendas, que yo mandé ofrecer en el tabernáculo; y has honrado a tus hijos (Le está diciendo que ha honrado más a los hombres que están en eminencia o autoridad institucional en la iglesia) más que a mí; engordándoos de lo principal de todas las ofrendas de mi pueblo Israel?

Le estoy dando, por si se le ha olvidado, las condiciones por las cuales Dios se fue. Usted ha honrado a sus hijos, pero recuerde que sus hijos, en este caso, son la administración de la casa de Dios.

(30) Por tanto, Jehová el Dios de Israel dice: yo había dicho que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de mí perpetuamente; mas ahora ha dicho Jehová: Nunca yo tal haga, porque yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco.

(31) He aquí, vienen días en que cortaré tu brazo y el brazo de la casa de tu padre, de modo que no haya anciano en tu casa.

Esta palabra, ANCIANO, significa que nadie en su casa va a tener más de treinta años. ¿Se imaginan lo importante que es la genealogía? Por ejemplo: si alguien viene a querer casarse con su hija… “¿Y tú quién eres? – Pedro…- Ah..¿Y cuántos años tienes? – Veintisiete… – ¿Y de dónde vienes? – Soy hijo de Fulano, hijo de Zutano, hijo de Mengano, hijo de Elí… – ¿¿¿Eh??? ¿¿Hijo de Elí, has dicho?? ¡¡Ah, no!! ¡Tú te mueres dentro de tres años! ¡Fuera! ¡No quiero una hija viuda!

(32) Verás tu casa humillada, mientras Dios colma de bienes a Israel; y en ningún tiempo habrá anciano en tu casa.

(33) El varón de los tuyos que yo no corte de mi altar, será para consumir tus ojos y llenar tu alma de dolor, y todos los nacidos en tu casa morirán en la edad viril.

(34) Y te será por señal esto que acontecerá a tus dos hijos, Ofni y Fineés; ambos morirán en un día.

(35) Y yo me suscitaré un sacerdote fiel, que haga conforme a mi corazón y mi alma; y yo le edificaré casa firme, y andarás delante de mí ungido todos los días.

(36) Y el que hubiere quedado en tu casa vendrá a postrarse delante de él, (Note lo que pasa en una reforma: se remueven los conductores y los que quedan, se vienen a postrar delante de los nuevos conductores) Por una moneda de plata y un bocado de pan, diciéndole: te ruego que me agregues a alguno de los ministerios, para que pueda comer un bocado de pan.

Es decir: ¡Dame un puesto, un cargo, algo, aunque sea para barrer el templo! Dice el verso 25 que no tenían la habilidad de dirigir al pueblo. Le estoy tratando de mostrar las condiciones que revelan el ambiente que existe cuando Dios decide irse.

También se refiere a los hijos, es decir: a los ministros, porque los hijos de Elí representan a los ministros de la iglesia. Los mismos que en su momento de esplendor, decían: yo hago lo que me da la gana. Cuidado: ya no hablamos de los tiempos de Elí; eso es sólo el modelo.

El verso dice que ellos no oyeron la voz de su padre. Atienda: su padre les acaba de decir todas las razones por las cuales lo que están haciendo está mal, y ellos dijeron: a mí no me importa un rábano…

Viene la profecía de que no habrá más un hombre de más de treinta años en su casa y que el enemigo entrará en la casa de Elí. Recuerde: todo vacío es llenado por el espíritu religioso.

Cuando hay un vacío de conducción, la casa se llena de espíritu religioso. Cuando yo hablo de vacío de conducción, no me refiero a que no haya posiciones. Cuando la posición manda en la función, ésta se llena de espíritu religioso.

Pueden haber pastores que no están pastoreando. Pueden haber conductores que no estén conduciendo nada. Bueno, si es así, todo ha sido llenado por el espíritu de la religión.

Lo más triste de todo esto que aconteció en esta profecía, es que Él le dice: me voy a ir. No voy a estar en tu medio. O sea que básicamente le dice a Elí: has estado trabajando fuera de lo que mi corazón desea que hagas hoy. Condiciones que revelan cuándo se va el arca.

Nº 1 = Un tiempo cuando los ministros no tienen visión. Dice que Elí era viejo. No tenía la habilidad de conducirlos para donde tenían que ir. No podían ver la próxima fase del mover de Dios. No tenían la capacidad para llevarlos hasta el próximo nivel.

Cuando los ministros, en su casa, no tiene la habilidad ni la unción para llevarlos hacia el próximo nivel, Dios decide irse de la casa.

Nº 2 = Cuando hay un sistema inundado de error sin arrepentimiento. Había error en el ministerio y ningún deseo de arrepentirse. Hago lo que me da la gana y no me importa lo que me digan.

Ya oí el mensaje, pero le hago caso omiso. Si, te oí, pero aquí lo hacemos así. Este es el barrio Mostachos, aquí lo hacemos diferente. En mi denominación se hace así. Nosotros somos “barristas”, ni “anti-barristas”. Es diferente.

Cualquiera sea la excusa para no arrepentirse del horror que es señalado por la Palabra, produce un ambiente en el que Dios decide irse de en medio del pueblo.

Nº 3 = Cuando no hay ningún interés ni una opinión abierta en deshonrar las cosas sagradas de Dios. Mire el verso 29: ¿Por qué has hollado mis sacrificios y mis ofrendas, que yo mandé ofrecer en el tabernáculo, y has honrado a tus hijos más que a mí?

LO que se ve aquí, es que se honraba más al ministerio, a la gente, que a lo que Dios estaba diciendo. Dios, entonces, se fue. Cien años. Por cien años no hubo Dios en Israel. Pasó lo mismo en el tiempo de Malaquías. ¡Me habéis robado!, dijo: no hablaba sólo de dinero, hablaba de reputación.

Hablamos de gente que deshonra las cosas sagradas de Dios. Se convierten en barreras para que usted no escuche. Responden al espíritu del mundo,. En Malaquías, dice: ¿Adónde está el honor que me debes rendir? Ya no reconocemos la voz de Dios cuando nos habla. Si no viene con túnicas, mitras, bartolas, títulos y posiciones, ya no es Dios.

Nº 4 = Cuando Dios se convierte en secundario. Cuando se lo coloca en segundo lugar. Dice: ¿Por qué honras más a los hombres que a mí? “Sí, yo entiendo lo que Dios está pidiendo, pero… la iglesia todavía no está preparada, y… ¡Basta!

Ustedes recuerdan; la guerra fue en Eben-Ezer, a eso lo vemos en Samuel. En contra de los filisteos. Ellos tomaron el arca y se la llevaron. ¿Cómo explica usted que el filisteo incircunciso pudo tocar el arca y no morir? Simple. Dios no estaba allí. Ya el arca no tenía nada que ver con Dios, estaba vacía.

La segunda vez que tomaron el arca, la perdieron. Los filisteos tenían la costumbre de añadir dioses a sus dioses. Fíjese como trabaja Dios. Ellos pusieron el arca al lado de otros dos dioses. Al otro día toda la gente estaba adorando al Dios verdadero, incluyendo a los demonios que habitaban en los otros dioses. Les vinieron tumores. ¿Sabe usted qué eran esos tumores? ¡¡Hemorroides!! ¡Saquen ese arca de aquíiii!!

Prefiero una iglesia sin arca, donde no tengo que morir. Donde el precio no es demanda. Donde no tengo que sacrificarme. Llévese el arca, no la quiero, ya me acostumbré al rito, no necesito la presencia. Igual a las iglesias que no quieren pagar el precio. Cuando entraron el la cuarta ciudad, abrieron el arca y miraron adentro. Murieron cincuenta mil, mire:

(1 Samuel 6: 19)= entonces Dios hizo morir a los hombres de Bet-Semes, porque habían mirado dentro del arca de Jehová; hizo morir del pueblo a cincuenta mil setenta hombres. Y lloró el pueblo porque Jehová lo había herido con gran mortandad.

La tapa del arca es la misericordia que tiene que ver con la gracia. Dentro del arca estaban las tablas, el maná y la vara de Aarón. Las tres piezas que traen a la memoria la rebelión del pueblo. Ahí hay un principio: nunca quite la gracia para tratar asuntos de rebelión. Si trata rebelión sin la gracia de la misericordia, produce muerte. La rebelión siempre se trata a través de la gracia y la misericordia. Eso destruye toda la iglesia legalista que pueda haber en la República Argentina, en América y en el resto del planeta.

(20) Y dijeron los de Bet-Semes: ¿Quién podrá estar delante de Jehová el Dios Santo? ¿A quién subirá desde nosotros?

(21) Y enviaron mensajeros a los habitantes de Quiriat-Jearim, diciendo: los filisteos han devuelto el arca de Jehová; descended, pues, y llevadla a vosotros.

(7: 1)= Y vinieron los de Quiriat-Jearim y llevaron el arca de Jehová, y la pusieron en casa de Abinadab, situada en el collado; y santificaron a Eleazar su hijo para que guardase el arca de Jehová.

(2) Desde el día que llegó el arca de Quiriat-Jearim pasaron muchos días, veinte años; y toda la casa de Israel lamentaba en pos de Jehová.

Si Dios se va, la iglesia queda reducida a ritos sin gobierno ni autoridad. Cuando la iglesia opera sin autoridad divina, una reforma es necesaria. Cuando lo único que hacemos es una reunión en domingo, escuchar un mensaje de tres puntos, recoger una ofrenda, cantar cuatro canciones y volver a casa hasta el próximo domingo o hasta la reunión casera de entre semana, hace falta una reforma. Cuando todo lo que hacemos está lleno de monotonía y oímos una palabra que no encarnamos ni activamos, hace falta una reforma.

Si usted se va de su congregación porque no sucede nada y visita otras analizando si lo que se hace concuerda con lo que usted supone que debe hacerse, usted está en lo natural. Si buscamos cosas perfectas en las cosas naturales, jamás las vamos a encontrar. La reforma tiene que ver con el mundo espiritual ni es previsible ni se analiza con nuestra mente finita o nuestra sabiduría, costumbre o tradición carnal.

Es que venimos con la idea de estar buscando una congregación donde se nos atienda, se nos ministre, donde podamos tener un refugio, donde tengamos la certeza que existimos y le importemos a los demás. Está bien, es válido todo esto, pero este no es el propósito de la iglesia.

A la iglesia se viene a dar, no a recibir. Dice la palabra que la iglesia aumenta según lo que cada uno aporta. Pero mientras usted sea un miembro que solamente viene a recibir y cree tener derecho a ello porque paga una entrada llamada ofrenda, la iglesia no crece nada. O puede crecer en número, pero eso no significa nada. El crecimiento de Dios no es necesariamente en número, aunque naturalmente lo incluya; es en sustancia, en entendimiento. Dios jamás trabajó con multitudes. Cristo jamás trabajó con multitudes.

Creemos que la siega es evangelística. El impacto evangelístico, en el tiempo de la siega, es cierto, y lo queremos. Queremos que todo el mundo sea salvo y tenemos la convicción de que mucha gente va a ser salva, amén. Pero esa es sólo una mínima parte de lo que es la siega del Señor.

La siega es la cosecha de todo. Todo lo que se ha sembrado, se cosecha. Se cosecha el entendimiento, se cosecha la plenitud, se cosecha la imagen de Cristo, se cosecha el conocimiento de las Escrituras, se cosecha la plenitud de la verdad, la plenitud del Espíritu, se cosecha la herencia de la tierra, se cosecha todo.

Al mismo tiempo, madura la iniquidad, madura el pecado, madura el cuerpo del anticristo. Todo lo que está en la tierra llega a un tiempo de madurez y se cosecha, tanto bueno como malo. No es solamente evangelismo.

Iglesias entreteniéndose en pequeñas campañas que, – es verdad -, producen decisiones de fe, pero que después esas decisiones no se ven reflejadas con la presencia de toda esa gente nueva en la congregación.

“Tenemos que aprender a discipular a las almas nuevas”, – y se conforman -, y plantan centros de capacitación y formación de discipuladores que, cuando logran entender de qué se les estaba hablando, (Quizás porque ellos mismos todavía no estaban discipulados), se encuentran con que ya son demasiado maduros como para hacer ese esfuerzo. Entonces mandan a capacitarse a sus hijos y la historia vuelve a comenzar.

“Pero hermano… es que… esto es para pastores y líderes…” ¡Qué pastores ni qué líderes! Yo creo y quiero un pueblo de reyes y sacerdotes, de todos ministros competentes. La iglesia aprende lo que se le da. Hay que estirarle la mente, hay que estrecharle el espíritu; no hay que subestimarla. Usted escucha esta palabra, su espíritu se expande y después, naturalmente, no puede estar satisfecho de ninguna manera con algo menos.

Cuando los valores del reino son dislocados, entonces no hay dominio en la iglesia. Cuando la iglesia del tiempo presente se asemeja al Icabob de Israel, hace falta una reforma.

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La Sana Doctrina

A esta palabra que va a encontrar aquí, por favor, sígala con mucha atención porque, estoy seguro, va a romper yugos en su vida. Yo no sé como lee usted estos trabajos. No sé si lo hace con su Biblia en la mano, tomando apuntes, o simplemente como forma de entretenimiento santo. Pero de cualquier forma que lo haga, ya ha modificado una estructura que muchos todavía no pueden derribar: ha salido fuera de lo habitual, de lo clásico, de lo ancestral y ha entrado, reitero, en un ámbito espiritual de la palabra que indudablemente va a destrozar yugos en su vida.

Yo no sé de qué denominación es usted. Sí sé que puede ser de alguna de las muchas que tienen templos, congregaciones en el mundo. No interesa; de cualquiera de ellas que sea, es indudable que tiene una doctrina. Una doctrina que aprendió, que respeta, que ama y que está convencida o convencido que es La Sana Doctrina.

Esta es una enseñanza que la Biblia, por sí misma, nos da. Sin interpretación de hombre, de comentarista o del más afamado siervo de Dios. La Biblia misma nos habla, y como usted es un creyente que se apoya fielmente en la Escritura, deje que ahora la Biblia le hable con claridad y no mezcle su mensaje con las enseñanzas recibidas de los hombres.

(Hechos 13: 1)= Había entonces, en la iglesia que estaba en Antioquia, profetas y maestros; (Antioquia era una ciudad de Pisidia, en el corazón del Asia menor. Estaba más o menos a doscientos cincuenta kilómetros al este de Filadelfia. Dominaba de alguna manera las rutas comerciales entre Efeso y el sector del oriente. Eso, para ubicarlo un poco.) Bernabé, Simón el que se llamaba Níger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con herodes el tetrarca, y Saulo.

Con respecto a este Simón que aparece aquí, que se llamaba Níger, dice, y a lo mejor en virtud de estar acompañado, porque luego lo menciona, de Lucio de Cirene, ha determinado que algunos comentaristas, – muchos en realidad -, coincidan en creer que pudo haberse tratado, (Esto es muy potencial y además una hipótesis, una conjetura), de Simón de Cirene. El hombre, usted recuerda, que llevó la cruz de Jesús. Lo cierto es que la Biblia, no vuelve a hablar de él.

Manaén, mientras tanto, que dice aquí que se había criado junto con Herodes el tetrarca, se entiende que puede haber sido amigo de la niñez de Herodes. Y esto está sugiriendo, que probablemente, un hombre bastante distinguido. Ahora; lo cierto es que todos habían sido enviados allí por la iglesia de Jerusalén. Reitero: Bernabé, Simón el que se llamaba Níger, Lucio de Cirene, Manaén y Saulo.

(2) Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.

Aquí vamos a puntualizar algunas cosas que son importantes. Esto no es Teología ni mucho menos. Esto es, de alguna manera, vestir la historia para que usted se ubique sobre donde estamos y haciendo qué. No podemos tomar un versículo fuera del contexto y darle una interpretación que se nos ocurra. Entonces lo que primero habrá que puntualizar es qué significa el término MINISTRANDO que se utiliza aquí como primera palabra del verso.

La palabra original aquí para MINISTRANDO, es la palabra LEITOURGEO. Y el significado de esa palabra, es: Realización de actos religiosos, o Actos de caridad. Desempeño de un oficio, Cumplimiento de una función, Oficiar como sacerdote, Servir a Dios con oraciones o con ayunos. De aquí deriva, obviamente la palabra más conocida por nosotros como LITURGIA y su variante: Litúrgico. En la carta a los romanos capítulo 15, a esta palabra se la utiliza en relación con la satisfacción de las necesidades materiales de los cristianos.

En suma: ministrar, es un verbo utilizado en el servicio oficial de los sacerdotes. No imagine nada ritual cuando sacerdote. Usted no se olvide que la Palabra dice – y yo lo creo y usted también -, que el nuestro, es un reino de Reyes y Sacerdotes. ¿Y dónde corroboramos, adonde confirmamos eso? En dos cosas: Jesús es Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec. ¿Y qué es ser Sumo Sacerdote? Es estar por encima, o ser cabeza de muchos sacerdotes.

¿Y cuáles son esos muchos sacerdotes? Puede ser usted uno de ellos. Sumo Sacerdote. Pero también dice la Palabra, que Jesús es rey de reyes. Que es rey no cabe ninguna duda, pero ¿Por qué rey de reyes? ¿Cuáles son los reyes? Usted puede ser rey.

Ahora bien; Aquí se refiere a un ministerio en el culto público. Ministrando estos al Señor, doce. Ahora, en cuanto al ayuno, usted sabe que es un ejercicio espiritual, no es una dieta. Es una restricción voluntaria de ingerir alimentos u otras variantes, con el propósito de busca dirección de Dios. En las enseñazas de Jesús se recomienda, expresamente, esta práctica en varias oportunidades. Y en esta ocasión específicamente, la intención era buscar dirección y guía por parte del Señor para encarar una tarea.

Yo quiero decirle aquí, mi querido amigo o hermano, que no encare jamás usted un ayuno como si fuera una negociación. “Señor: yo me paso sin comer veinticuatro horas y tú me das tal o cual cosa”. Jamás negocies con el Señor por un ayuno. El ayuno, fundamentalmente, es para que usted tome conciencia de cómo está delante del Señor, no para que Él vea que usted es capaz de ayunar. Si usted se pasa veinticuatro, treinta y seis o cuarenta y ocho horas sin comer, Dios no va a caerse del trono por eso.

El ayuno, esencialmente, es en honra y en adoración y puede ser, como en este caso, para buscar dirección, para que haya una mayor fluidez del Espíritu Santo dentro suyo y le permita tener guía y consejo para una obra o una acción determinada.

Finalmente, llama la atención la expresión que usa este pasaje: Porque dice: …Dijo el Espíritu Santo apartadme. ¡Dijo el Espíritu Santo! Este es un concepto que está determinando sin ninguna duda, la calidad de persona que es el Espíritu Santo. Y que anula, obviamente, cualquier otro tipo de interpretación con respecto a que, por ejemplo, sea una especie de cosa intangible, medio etérea o volátil, no. Es una persona. Por eso DIJO el Espíritu Santo.

Lo que no se especifica aquí es cómo lo dijo, cómo habló el Espíritu Santo. Los comentaristas no se ponen de acuerdo, pero una gran mayoría de ellos, piensan – y obviamente lo han escrito -, que muy bien pudo haber sido a través de algunos de los profetas. Podría ser así, sí, seguramente. Eso no se puso en duda, porque la Palabra misma está confirmando lo que el Espíritu Santo dice allí.

Ananías, aquel de Damasco, no el esposo de Safira, cuando ministra a Pablo, cuando ora por Pablo, recibe de dios la palabra de que Pablo le es instrumento escogido para llevar Su nombre a los gentiles y a los reyes. Eso confirma. Pero por si esto no fuera suficiente, – a esto lo vemos en Hechos 9:15 -, y en hechos 222:21 la visión que tiene Pablo, confirma también. Porque allí el Señor le dice al apóstol en visión que lo enviará lejos, a los gentiles. Y aquí, el Espíritu Santo, está diciendo: Apartadme a Bernabé y a Saulo, para la obra a que los he llamado. ¿Adónde va a ser la obra? Ahora vamos.

(Verso 3)= Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos (Los otros) y los despidieron.

El acto de imponer las manos, es realmente, un acto de consagración. De estar consagrando a alguien para un determinado ministerio o trabajo especial para el Señor. De allí es que Pablo le dice a Timoteo: No impongas tus manos con ligereza. Le está diciendo que no mande a un cualquiera a hacer un trabajo para el reino.

Esta palabra, siervo, ministro, quizás es para usted. Jamás ponga en eminencia a alguien que es amigo, le cae simpático o le obedece ciegamente cualquier cosa. Ponga a quien Dios ha levantado para eso. Es el Espíritu Santo quien tiene que decírselo, no una junta de notables o una asamblea administrativa. Aquel a quien Dios levante es el que va a ser usado para su gloria y su honra. Ese va a ser instrumento escogido. No maneje por lo humano, usted, lo que Dios ha dicho que era divino.

Hay un caso específico sobre imposición de manos en Hechos 6 donde eligen los siete diáconos. Esteban, Felipe, Procoro, Nicanor, Timon, Parmenas y Nicolás. Ahí están los siete diáconos. Allí también se les impone las manos. Pero habiendo ayunado y orado; no impusieron las manos con ligereza. De pronto, nosotros somos muy rápidos para imponer las manos en cualquier cosa. Pero también somos rápidos para que cualquiera nos imponga las manos, cuidado con eso. Seamos sabios, seamos prudentes. Dejémonos guiar por el Espíritu, no por una emoción romántica.

(4) Ellos, (Está hablando de Saulo y Bernabé) entonces, enviados por el Espíritu Santo, descendieron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre.

Chipre era el objetivo. Gentiles. Cuando dice “ellos”, se refiere a los que estábamos mencionando. Yo le dije Bernabé, pero en realidad Bernabé era un apodo, porque Bernabé significa “hijo de consolación”. Era un apodo que le habían puesto los apóstoles, pero en realidad su verdadero nombre era José. Este hombre era un levita y era natural de ese lugar, Chipre.

El tenía una herencia que no se especifica de qué se trata la cual vendió y todo lo percibido por esa venta, por ese negocio, lo puso a los pies de los apóstoles para la obra que ellos iban a emprender. El Espíritu le dijo a este José o Bernabé que debía hacer eso, porque lo que él no sabía, es que después iba a formar parte de eso. El Espíritu tanto le dio dirección a Bernabé para dar todo lo que tenía a favor de la obra, y después lo llamó y lo apartó par que fuera protagonista y parte de la obra. No se trata de que los apóstoles dijeron: “¡Oh! ¿No deberíamos poner a este en la obra ya que nos dio una buena ofrenda?” No. No se movieron así. Fue el Espíritu Santo el que lo llevó a Bernabé a dar de su heredad, y luego el que dijo: apartádmelo.

Note, asimismo, que ellos no se ponen de acuerdo sobre el lugar adonde deben ir. No vota, no hacen una reunión preguntando: ¿Qué le parece hermano, vamos para allá, vamos para el otro lado? No. Fue producto de la continua oración y ayuno y el Espíritu Santo les dio unanimidad para enviarlos allí.

¿Es que el Espíritu Santo puede enviar a alguien a algún lugar? ¿Usted es cristiano, verdad? ¿Y cuál es su modelo? Cristo, naturalmente. ¿Quién envió a Jesucristo al desierto a librar su primera batalla personal y privada contra Satanás? ¿Quién lo llevó allí? ¿Lo llevaron los romanos? ¿Lo llevaron los fariseos? ¿Lo llevaron sus discípulos, su familia, los amigos? Lo llevó el Espíritu Santo, dice la Palabra. ¿Usted siente un llamado de ir a un determinado lugar? ¿Y qué es lo que lo llama a ir allá? Lo tiene que enviar el Espíritu Santo.

(5 – 6)= Y llegados a Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos. Tenían también a Juan de ayudante.

Y habiendo atravesado toda la isla hasta Pafos, hallaron a cierto mago, falso profeta, judío, llamado Barjesús,

Primero: Salamina era una ciudad mayor de la isla de Chipre y estaba situada en la llanura costera oriental. Era rival – en muchos lugares todavía existe rivalidad entre localidades -, de Pafos. Pafos, a su vez, era la capital romana de la isla.

Primera pregunta: ¿Qué gracia, supone usted, les puede haber causado a los religiosos de la sinagoga, el hecho de que se predicara el evangelio del reino en ese lugar. ¿Qué le parece? Es importante. Anunciaban la Palabra de Dios en las sinagogas de los judíos. Es como si el verso estuviera diciendo que usaban un lugar que nominalmente era declarado santo, para algo que realmente era santo.

Ahora; con respecto al mago, yo le quiero recordar que normalmente se les denominaba magos a los profetas. Pero también tenía otras implicancias, porque aclara aquí que se trataba de un falso profeta. Por lo tanto es obvio que ese mago, era alguien que estaba vinculado con el ocultismo. El ocultismo estaba muy en boga en aquel entonces, no se vaya a creer que es un invento de este tiempo. El ocultismo viene acompañando y batallando contra el reino de Dios, desde que el reino de Dios se acercó en la persona de Jesucristo.

El nombre Barjesús que tenía este mago, significa “hijo de Jesús”. Resulta demasiado evidente y no se necesita aclararlo, que no tenía absolutamente nada que ver con el Señor. Y literalmente, de acuerdo con razones sociales de la época, se puede atribuir como algunos comentaristas lo hacen, que era demasiado corriente el nombre Jesús, o Josué, o Jeshúa, entre los judíos. Entonces no es anormal que alguien se llame Barjesús, como hijo de un tal Jesús, de los tantos que vivían en la zona.

Pero algunos han creído ver en esa denominación, una especie de sutil burla. Y si hay una burla y además es sutil, cuidado. Si es un mago, falso profeta y vinculado al ocultismo, cuidado. NO se llamaba Barjesús, creo yo, porque sí.

(7) Que estaba con el procónsul Sergio Paulo, varón prudente. Este, llamando a Bernabé y a Saulo, deseaba oír la palabra de Dios.

Primero, note algo que ya era lo común y corriente en esa época y en ese lugar, y que aún quizás lo sigue siendo en muchos lugares. Escuche: Barjesús, mago, junto a Sergio Paulo, procónsul. El procónsul era un título que tenía el gobernador de una provincia reaman, subordinada, como en este caso, al Senado romano. No se llamaban procónsules, por ejemplo, los que estaban en el área de provincias subordinadas directamente al Emperador. En ese caso, eran procuradores. El cargo de procónsul, duraba un año, pero incluía toda autoridad civil y militar. Reitero, entonces: Barjesús, mago, junto a Sergio Paulo, procónsul el gobernador de la isla de Chipre. Una provincia romana que en el año 22 antes de Cristo, había pasado de la órbita del Emperador a la del senado.

¿Qué le estoy diciendo con esto? Barjesús, mago con Sergio Paulo, procónsul. Es decir: suma ocultismo, junto al poder político. Es bastante antiguo, esto, no es así? La Biblia es literal y no tiene tipología actual, no es así? Vieja fórmula.

Lo importante, en este caso, es que Sergio Paulo, no es atacado en fe por Saulo y Bernabé, dispuestos a predicar el reino ante los importantes, sino que es él mismo el que los manda a llamar para escucharlos. Habría que agregar que Sergio Paulo, como dice la Palabra, era un varón prudente. Eso es importante; varón prudente. No dice inteligente, sabio, intelectual, no; prudente.

(8) Pero les resistía Elimas, el mago (pues así se traduce su nombre), procurando apartar de la fe al procónsul.

Es evidente que una batalla comienza a librarse allí. En cierta medida, en el lugar físico, pero mucho más, en las regiones celestes, que es donde se libran esta clase de batallas. Sergio Paulo manifiesta una necesidad de escuchar lo que Saulo y Bernabé tienen para decirle, pero Elimas, (Es decir, Barjesús), con sus estratagemas, con sus triquiñuelas, trata de impedirlo. Yo le pregunto, aunque supongo que usted ya lo tiene sumamente claro: ¿Quién enviaba allí a Barjesús, a Elimas, al mago? ¿Qué es tipológicamente Barjesús, hoy? ¿Solamente un hombre? ¿Alguien que está cercano a un lugar?

Mire: religiones tradicionales espiritualmente muertas. Obviamente, sectas satánicas. Sectas o grupos sincretistas, esto es: los que mezclan lo divino con lo pagano. Filosofías humanistas que creen que no necesitan demasiado a Dios para Hacer las cosas. Ni siquiera las cosas que luego hacen en el nombre de Dios. Esto es un factor esencial en una gran parte de nuestras congregaciones, hoy: filosofías humanistas. Nueva Era, congregaciones altamente verborrágicas que conducen más hacia una idea socio política del evangelio, que a la espiritual con que ese evangelio fue predicado en sus orígenes.

Todo esto, si usted quiere, es tipología concreta, precisa y clara de la figura simbólica y literal de Barjesús, del mago, del falso profeta. No busque un hombre, busque una cosa, un algo que aparta de la fe. Yo escuché decir en una oportunidad: “Todo aquello que no es para la gloria de Dios, es para nuestra vanagloria personal”. Toda planta que no plantó mi Padre, será desarraigada. Por lo tanto, que no le extrañe, cuánto se cae y lo que se cae en los próximos cuatro, cinco o seis años.

(9) Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él (En el mago) los ojos, (10) dijo: ¡Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos del Señor?

(11) Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él (El mago) oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano.

¿Fuerte, verdad? ¡A mí me resulta tremendo modelo, Pablo! Es notable su forma de predicar en comparación con esas melosidades gelatinosas que tanto abundan. El pasaje señala, muy particularmente, antes de dar un detalle de lo que luego haría, que Pablo, estaba lleno del Espíritu Santo. Siendo implícito, por lo consiguiente, que sin esa llenura del Espíritu Santo, ese hecho hubiera resultado complejo o, sencillamente imposible.

Un paralelo, fíjese usted, que corrobora esto, lo encontramos en Hechos 4:8, cuando Pedro y Juan fueron detenidos y fueron presos, en Jerusalén. En un momento dado fueron llevados frente a los gobernantes, ante los ancianos, ante los escribas. Allí los iban a interrogar. ¿Sabe usted qué les iban a preguntar? Con qué autoridad predicaban y enseñaban lo que predicaban y enseñaban. Ellos no se daban cuenta que, al preguntarles con qué autoridad hacían eso, ellos mismos se la estaban otorgando y reconociendo. Porque la autoridad no es personal. Cuando hay autoridad, no es suya ni mía.

¿Sabe la cantidad de veces que me han hecho esa misma pregunta? De todos modos, siempre he respondido que con la autoridad de Jesucristo reinando en mi vida y con la del Espíritu Santo ministrando a mi favor como guía perfecto. ¿Sabe qué me han dicho? “¡Y claro! ¡Así es fácil! ¡Sale cualquiera diciendo eso y así sea un brujo o un curandero ya puede decir cualquier cosa?” Entonces suelo responder: “-Es verdad. Si yo soy un brujo o un curandero y salgo a decir estas cosas, usted tiene razón, Dios es justo y me voy de cabeza al infierno. Pero si por una casualidad no soy ni brujo ni curandero y lo que digo lo digo por mandato del Señor, sepa que usted se ha metido con un ungido y Dios protege a su ungido.-“ Fin de la escena.

Cuando ellos lo llamaron para interrogarlos, imagine usted la escena. Imagine a Pedro, un pescador tosco, bruto si usted quiere agregarle “méritos”, analfabeto, sin el menor rasgo ni atisbo de cultura, que en esa época la había, y acompañado de casi un niño, ya que Juan era muy joven. Con todo el derecho, ellos, de estar asustados por estar de pie ante las máximas autoridades religiosa del lugar, representadas por: mire estos nombres: Anás, Caifás, Alejandro y toda la familia de los sacerdotes. Una casta altamente intelectual y poderosa y de alguna manera intocable. ¡Tiene que haberse quedado atornillados, allí! Dice la escritura que Pedro habló lleno del Espíritu Santo. ¿Y cuál fue el resultado? ¡Tuvieron que dejarlos en libertad! Pero no fueron Pedro Y Juan…¡¡Fue Dios!!

Con Respecto a lo que Pablo le dice al mago, de que es usado para trastornar los caminos rectos, no hace sino poner sobre el tapete, la figura tipológica que vemos en el evangelio de Mateo capítulo 13, verso 38. Allí estamos frente a un campo que luego se nos dirá que es el mundo, una buena semilla, que son los hijos del reino, y la cizaña, que son los hijos del malo. Por su parte en el evangelio de Juan, capítulo 8, verso 44, Jesús mismo establece una medida muy parecida cuando no vacila ni duda en decirle a ciertos religiosos que son: hijos del diablo padre de mentira.

Pero como si esto fuera poco, Oseas ya lo había adelantado en su libro, cuando dijo que Los justos andan por los rectos caminos de Jehová, pero los rebeldes se caen en ellos. No dice que los rebeldes sean algunos que están fuera del camino. Pueden ser rebeldes que, aparente y teóricamente, estén dentro del camino. Cuando Pablo le dice al mago que la mano del Señor está en contra de él, no hace sino repetir la misma fórmula (Luego puede usted verlo por sí mismo) que utiliza Moisés en Egipto, ante Faraón cuando están a punto de desatarse las diez plagas. La mano de Jehová, – dice en aquel caso Moisés -, está contra ti. La mano del Señor está contra el mago.

Cuando hablamos del profeta, no estamos hablando del hombre. Muchos dicen: yo soy profeta. Es distinto decir: Soy un profeta del Señor. Porque le estamos dando la gloria a quien le corresponde. Cuando hablamos de profetas, no estamos hablando del hombre, estamos hablando del espíritu del profeta. Del Espíritu Santo. En suma: de la Palabra de Dios activada. Él es el profeta. Él es la palabra de Dios. Él es el soplo de vida. Pero su voz, – cuidado con esto -, no puede ser manifestada o ejecutada sino a través de su propio aliento, me entiende? Ya no era Pablo, estaba lleno del Espíritu de Dios. El Espíritu de Dios era el profeta. Era quien declaraba. Era un vaso cargando la plenitud de Dios, igual a como puede hacerlo usted si obedece y abre su boca conforme a lo que el Espíritu Santo le dice. Viene del Espíritu, pero es Dios contra Satanás.

Estar lleno del Espíritu, mi querido amigo, significa que usted es inspirado. Es lo mismo que una cámara de la rueda, del rodado de un vehículo. La cámara es el elemento que se infla y permite que la rueda funcione y cumpla su objetivo. ¿Qué es una cámara por sí misma? Algo totalmente inútil, fofo, suelto, un pedazo de goma casi sin valor. Inflada con aire, o viento si quiere llamarlo así, y protegida por la armadura que implica la cubierta de caucho, le permite al vehículo andar, transportarse y hasta desarrollar increíbles velocidades. Y si no, observe las competencias de Fórmula Uno o sus similares.

Por sí mismo, es totalmente inútil. Usted. Yo. Estar lleno, no significa estar inmóvil, disfrutando de esa llenura. Es como manejarse en un barco, un yate, un velero. Las velas de un yate no están para ser dibujadas por un niño en sus primeros grados escolares. ¿Para qué sirven las velas? Para andar, de acuerdo, pero; ¿Cuándo anda un barco a vela? Cuando el viento sopla y llena, infla la vela. Después usted tiene en sus manos, el timón para conducirlo. Hay un viejo estudio que en cualquier momento puede ingresar a esta página que habla del timón de nuestras vidas. ¿Sabe cuál es su timón de vida? Su lengua. Si su lengua es movida para bendición, actúa como timón del velero de Dios que es usted y lo mueve por el viento del Espíritu Santo que llena e impulsa sus velas. Si su lengua no se abre para bendición, el velero se puede estrellar, puede encallar, o puede dar vueltas en círculos o sencillamente puede hundirse.

Entonces, y vuelvo otra vez al tema específico. Usted anda, es un viento tempestuoso que lo lleva. Es el viento de Dios en su vida. De ninguna manera solamente una débil paloma asentada en su hombro. Hay mucha gente que todavía ve al Espíritu Santo así, como a una paloma asentada en un hombro. Es mucho más. ¡La misma palabra lo llama “ríos de agua viva” corriendo en su interior! No es un lago quieto, no es un remanso tranquilo; es un río tempestuoso que, cuando embate, arrasa con todo lo que se le opone. Todas las inundaciones que se han visto y se ven a lo largo y ancho del planeta, deja una conclusión más que elemental: al agua, cuando embiste, no hay con qué detenerla. Salvo con una construcción arquitectónica muy precisa. ¿Qué es un arquitecto? Un diseñador. Príncipe, la palabra, el original, derivaba de lo que nosotros conocemos como Arquitecto. ARCHIE, o ARQUE. Eso es estar bien, cuando la llenura que hay en su interior, arrasa con todo lo que se le opone. Entonces allí no hay anda que lo detenga. Destroza por sí mismo, cualquier dique de oposición por poder de cualquier naturaleza que este dique tenga o crea tener. Eso es estar bien.

Ellos estaban viendo, allí, hablo de Pablo y Bernabé, como se pervertía la obra de Dios. Como se esmeraban por mantener a toda una sociedad en la oscuridad. Estaban siendo pervertidos, por que? Por un don falso, por un paralelo satánico. ¿Usted supone que eso se quedó en la historia? Dios, a través de Pablo, aquí, muestra cuál es la verdad y cuál es el don mayor. Todo el mundo le teme al falso profeta, es cierto; también le teme al falso maestro, como le teme a la adivinación y le teme a la hechicería, y es lógico que así sea. Le teme, también, a la manipulación humanista, aunque esta es más sutil y se ve menos. Pero tenemos algo, amiga, amigo, que es mayor y que nos permite desafiarlo para que ellos puedan ver que hay una demostración que Dios puede hacer a través de sus profetas!

(12) Entonces el procónsul, viendo lo que había sucedido, creyó, maravillado de la doctrina del Señor.

Primer punto: en algunos casos, y hay varios en la Escritura, es notorio que existe una necesidad, luego satisfecha, de “ver” en algunos casos. No le estoy diciendo que esto sea por regla constante el ver para creer, pero en algunos casos así sucede. El mismo Jesús habrá de permitírselo a Tomás, lo recuerda? Aunque no menos cierto es que también hemos visto que son bienaventurados los que han creído sin ver. Una bienaventuranza es una sobre bendición, es cierto, pero eso no dice que signifique maldición pretenderlo. En este caso es un procónsul, es decir; un no creyente. La pregunta que nos podemos hacer, es: ¿Cuántos creyentes necesitarán hoy ver para creer?

Ahora bien; ¿Qué creyó el procónsul? Simple. El cree porque lo que ve, le abre sus ojos a lo que señala el final del pasaje. ¿A qué, dice? A la doctrina del Señor. ¿Cuántas veces habrá escuchado usted en su congregación, cualquiera sea su denominación, lo que es el título de este estudio, “La Sana Doctrina”? Ahora sí, prepárese porque el yugo va a ser roto en su vida. Dice que creyó la doctrina del Señor, pero resulta ser que Pablo nunca predicó ni un versículo, ni un capítulo. ¿Cuál fue la doctrina que predicó Pablo, allí, frente al procónsul? Más simple aún: El Poder. El poder manifiesto de Dios.

¿Cuál fue la enseñanza ese día? La única enseñanza, la más visible que ese día se pudo ver, fue el certero puntapié que Pablo le propinó al diablo delante de todos los presentes. Estaban maravillados los que veían, – Sergio Paulo, el procónsul, entre ellos -, de la doctrina de Dios. Porque no era con palabras, era con una demostración de poder. El reino de Dios, – y así lo dice la Biblia -, no está fundamentado en palabras; es con demostración del poder del Espíritu Santo. Todos tenemos la capacidad de tenerlo, no es patrimonio de algunos privilegiados, excepcionales o fuera de serie. No está escrito eso en ninguna parte como no sea en los reglamentos de alguna denominación. Lo que sucede es que lo que hoy prolifera demasiado y superabundantemente, son palabras.

Yo no sé cómo es el sitio en el cual usted se congrega. Podrá ser más o menos carismático o más o menos tradicional o conservador. No le hace. Supongamos que se trata de una de esas congregaciones en las que la Guerra Espiritual es materia corriente y constante. ¿Cuántas veces ha oído a quien sea, vociferar: “¡Satanás! Te vamos a hacer lo siguiente: te vamos a destruir, te vamos a resistir, te vamos a atar, te vamos a…”? Y todo es hablar, hablar y hablar, pero no hay acción, y mucho menos demostración. Hay muchos que hablan, pero muy pocos que manifiestan algo.

¿Usted sabe que es lo que andan haciendo los demonios por la calle? Están buscando a alguien que los desafíe. Cuando el procónsul vio los dones del Dios verdadero, creyó. Y conoció allí mismo, sin ningún seminario, conferencia ni instituto, la sana doctrina. La que no tiene enmienda. ¡La que no puede ser tergiversada, ni confundida, ni vapuleada, ni zarandeada, ni torcida, ni bastardeada, ni mercantilizada, ni comercializada por Satanás! La sana doctrina es el poder de Dios que emana del mismo Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, a través del profeta que en fe y en obediencia pone su mano y dice: ¡¡Cúmplase en este momento la Palabra del Señor!! Eso es, y no otra cosa.

¿Usted ha visto alguna vez un rey? Por televisión, claro, y en los países en los que hay reyes, todavía… Bueno, ahora mírese al espejo; después lea la Palabra que dice que el reino de Dios está compuesto por reyes y sacerdotes. ¿Usted, forma parte del reino de Dios? Vuelva a mirarse en el espejo. Usted-es-un-rey. ¡Ah, no! ¡A mí me enseñaron que el rey es Dios! Sí señor, Cristo es rey; rey de reyes. ¿Cuántas personas hay ahora en su casa? ¿Están en Cristo todas ellas? Listo; no le busque más nada: SON REYES.

También son sacerdotes. Y quiero aprovechar para compartir algo que escuché alguna vez y me causó mucha gracia: en una oportunidad, una leona había parido su cachorro y, en un momento dado, lo dejó y se fue a buscar comida. En ese momento fue muerta por un cazador. El cachorro quedó abandonado y, cuando sintió que tenía algo de fuerzas que le permitían andar, caminó y caminó y terminó ¿Sabe adónde? Cobijándose entre una manada de ovejas. Y parece ser que la manda de ovejas de alguna manera lo adoptó como uno más del grupo. Entonces se crió con ellas. Y lo peor es que se crió convencido de que él era uno más de la manada.

Un día apareció un león en medio de la manada y, obviamente, las espantó y las aterrorizó tremendamente. Y allí salieron todos desesperados balando lastimosamente. Y nuestro pequeño león, también salió huyendo e intentando balar como sus compañeras. Creció un poco más y, otro día, ya con una pequeña melena rodeando su cuello, fue a tomar agua, él, y cuando vio su imagen reflejada en el agua, se dio un tremendo susto. Intentó balar para que los demás lo escucharan, pero le salió un rugido. Entonces se aterrorizó más, todavía. Él quiso balar como sus hermanas, pero le salió un rugido. Recién allí fueron abiertos sus ojos y se dio cuenta que durante mucho tiempo había estado convencido que era alguien indefenso y sin valor alguno en la comarca, y ahora el agua, el agua de vida, le estaba dando a entender porque le mostraba su propia imagen, que era nada menos que el rey de la selva! Un rey.

¿Usted se ha olvidado que es imagen y semejanza de Dios? ¿Y que si Dios dijo que usted es rey, es rey sin ninguna vuelta que darle más? ¿Se ha olvidado usted que tiene toda la autoridad para combatir todo el poder de Barjesús y todos los “barjesuses” que se le crucen en su camino? ¿Por qué no se atreve a creer primero, y a comprobar después la demostración de la sana doctrina? Dios quiere un pueblo guerrero y militante. No un pueblo que tome armas de las que se fabrican por allí para beneficio de tres o cuatro millonarios que luego pregonan y claman por la paz, y salga a querer derrocar a un gobierno, cambiar las instituciones o barbaridades por el estilo. La Palabra es muy clara al respecto con estas cosas. La autoridad nos ha sido dada. Y la sana doctrina es, definitivamente, el poder de Dios manifestado, parea que todos los “procónsules” y los “sergios paulos” que andan por allí, todavía, en tinieblas, viendo la demostración de los dones de Dios, no de los suyos, puedan maravillarse y creer.

¿Cuándo se maravilla un hombre? ¿Cuándo oye hablar bonito, quizás? No. Cuando es impactado por algo que no puede entender, pero que en ese momento le da a entender, (valga la redundancia) que hay algo más que un armado religioso o ritual o de palabrerío que pueda haber visto, leído u oído hasta allí. Cuando el poder de Dios toca su vida, mi querido amigo, usted ya no tiene dudas que pertenece al reino del Dios Todopoderoso. Pero mientras el poder, la sana doctrina no toque su vida, usted anda navegando un poco en la luz y otro poco en la tiniebla, porque no acierta a saber de qué nación es.

¿Cuál es su nacionalidad? Si me guío por las ingresantes en esta página, puedo mencionar muchísimas. ¿Pero es así? ¿Usted realmente es de esa nacionalidad que en muchos casos nos produce un sano orgullo pero orgullo al fin? No. Usted no es nada de eso. Usted está de paso por el sitio que sea y donde quiera que se encuentre. Usted es un ciudadano del reino de Dios que oficia de embajador en alguna tierra que ha adoptado como propia por amor a su nombre y misericordia a su prójimo para, entre otras actividades “diplomáticas” la de expandir las bondades de la Constitución de su Santa Nación que es la Biblia y, a partir de ella, difundir debidamente La Sana Doctrina.

Nota de redacción: Es nuestra oración que esta palabra, hoy, haya roto todos los yugos que pudieran haber perturbado su relación con el Señor de señores y Rey de Reyes. Amén.

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Divide y Reinarás

Si se le pregunta a un pastor a qué le teme más dentro de su congregación, seguramente le dirá que a una división. La historia de iglesias divididas es tan abundante y tan triste, que no parecería haber otra instancia capaz de superarla. Una congregación alegre, bulliciosa, con una excelente banda de música que hace que la alabanza y la adoración suene a música de ángeles, gente solidaria, mensaje sólido, crecimiento sostenido, misioneros por el mundo, programas de radio y televisión propios muy escuchados y, de pronto, el cataclismo y la división; la mitad de la iglesia se queda y la otra mitad se alquila una sala en la calle siguiente y es como si dejaran atrás un culto umbanda. División.

Ahora bien; hoy vamos a repasar las causas y los pormenores de cualquier división, así como tratar las responsabilidades humanas que pueden caber en cada una de ellas. Ya sabemos que la palabra DIVISIÓN es una palabra compuesta. Tiene a DI, que significa o implica “doble”, “separado” y VISION, que como todos sabemos, es en términos generales y más allá de lo literal que tiene que ver con uno de los cinco sentidos, la Vista, la percepción más o menos clara de un determinado objetivo.

De esa misma concepción gramatical salen otras palabras que también tienen que ver con separaciones: Di-símil, que significa algo así como dos cosas parecidas pero separadas. Di-visión, por lo tanto, implica necesaria y simplemente, dos visiones. Que podría darse el caso que no fueran decididamente opuestas entre sí, pero que generalmente sí lo son. Hay estructuras denominacionales indiscutidas, respetadas y con sumo prestigio, que aceptan diferentes visiones en su seno en el marco de una democracia implantada dentro de un reino monárquico. Hay, en otras, absolutismos que llevan a expulsar gente de las congregaciones simplemente por no compartir la visión pastoral. Quiero decirle que ambas son total y absolutamente antibíblicas y, además, cien por ciento carnales.

(Lucas 11: 17)= Mas él, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra sí misma, cae.

En el evangelio de Mateo, el mismo suceso es relatado agregando la palabra “Ciudad” a casa dividida y “no permanece”, a continuación de “cae”. Yo todavía no logro saber por qué, este pasaje, es tomado para la enseñanza clásica, solamente para el reino de las tinieblas y la guerra espiritual. Es muy cierto que de eso es de lo que se habla en todo el contexto, y no menos cierto es que a eso es a lo que se refiere puntual y específicamente, pero tanto o más real es, todavía, que Jesús no dice en ningún momento que si está dividido el reino de Satanás no permanecerá. Dice que TODO reino, que TODA casa y que TODA ciudad dividida se cae. Y yo aprendí hace ya mucho tiempo que, cuando la Biblia dice TODO, inexorablemente esa expresión significa, en este único lugar, precisamente eso: TODO. Todo y nada, siempre y nunca, son terminologías eternas, y como tales, sólo pueden ser utilizadas por la Palabra del Dios eterno. Bajo ese prisma es que vamos a ver lo que sigue:

(Oseas 10: 1)= Israel es una frondosa viña, que da abundante fruto para sí mismo; conforme a la abundancia de su fruto multiplicó también los altares, conforme a la bondad de su tierra aumentaron sus ídolos.

(2) Está dividido su corazón. Ahora serán hallados culpables; Jehová demolerá sus altares, destruirá sus ídolos.

Fíjese aquí un importante detalle a tener muy en cuenta. Un corazón dividido, que es como decir un alma partida al medio con dos visiones de una misma vida, es el resultado, entre otras cosas, de la fabricación desobediente e innecesaria de altares para un sacrificio que ya fue hecho; blasfemia. Aumento de sus ídolos, que es todo aquello que nuestra alma pone en su consideración por delante de Dios, no sólo estatuas, como muy ligeramente acostumbramos a interpretar para tranquilizar nuestras conciencias. Y dice el Señor que, quien esto haga, culpable es.

¿Ha puesto usted, mi hermano, su casa, su trabajo, su vehículo, su doctrina denominacional o su mismo ministerio por delante de Dios? Culpable. ¿Ha puesto usted, mi amado pastor, su prestigio, su posición, su congregación quizás, por delante del Dios al que dice representar? Tan culpable como aquel otro hermano. Ambos tienen un corazón dividido y, obviamente, caerán. Nadie puede seguir creyendo, sin base ni sustento, que laicos y ministros (Un invento nicolaíta, humano) pueden llegar a tener evaluaciones, juicios y sentencias diferentes. Eso, de alguna manera, no es nada más que una vanidad posicional y jerárquica. Pero ¡Dios es justo! Jamás lo olvide.

(Hechos 14: 1)= Aconteció en Iconio que entraron juntos en la sinagoga de los judíos, y hablaron de tal manera que creyó una gran multitud de judíos.

(29 Mas los judíos que no creían excitaron y corrompieron los ánimos de los gentiles contra los hermanos.

(3) Por tanto, se detuvieron allí mucho tiempo, hablando con denuedo, confiados en el Señor, el cual daba testimonio a la palabra de su gracia, concediendo que se hiciesen por las manos de ellos señales y prodigios.

(4) Y la gente de la ciudad estaba dividida; unos estaban con los judíos, y otros con los apóstoles.

Yo quiero que puntual y específicamente, usted tome debida nota del texto y las implicaciones ulteriores de este pasaje, ya que si lo mantenemos fresco en nuestro entendimiento, nos va a ser de mucha utilidad más adelante, para entender otras escrituras que generalmente se han enseñado alteradas, tergiversadas o adulteradas a gusto de cada “consumidor”.

Lo primero que es totalmente visible, es que ellos no se encerraron en una actitud sectaria, entre cuatro paredes, a desarrollar la nueva enseñanza para unos pocos, despreciando de ese modo a todos los que todavía comulgaban y compartían con la religión oficial y estructurada. Aquí dice que fueron a la sinagoga, es decir: ¡Al propio campo de la religión a hablar de Cristo1 Y añade que creyeron muchos, (Una gran multitud) a partir de un muy curioso detalle: “Porque ellos hablaron de tal manera”. Es notable, pero este es el término utilizado en Juan 3:16 cuando dice que “De tal manera amó Dios al mundo”. Entonces bien vale la pregunta: ¿Qué será “De tal manera”? Podemos encontrar muchas respuestas, pero a mí se me ocurre una en especial: Una manera avalada por la unción y que, por ese motivo, no se parecerá jamás a ningún discurso de hombre por mejor elaborado que este sea.

¿Y cuál fue el problema que tuvieron? Los incrédulos. Pero mucha atención; no los incrédulos de la calle, no de ese mundo delincuente, comerciante o soldados. ¡Incrédulos de adentro! Gente que formaba parte lineal y legal de la sinagoga. ¿Se pusieron, entonces, a debatir ideas teológicas? ¡No! ¡En absoluto! Ellos no perdieron su tiempo en estériles polémicas sobre lo que, sabían muy bien, no había ni para empezar a dialogar. Entonces se las ingeniaron: comenzaron a darle “rosca” a los demás, a azuzarlos, a procurar enfrentarlos con los discípulos. ¿Cómo? Con la “legalidad”. ¡Son unos herejes! ¡No están avalados por el concilio! ¡No tienen cobertura oficial! ¡No los oigan! ¡Llévenlos presos! ¡Mátenlos!

¿Y cómo se defendieron ellos? No entrando en ningún debate, no discutiendo doctrina. Simplemente, dice aquí, hablando la palabra con denuedo. ¿Y qué es hablar con denuedo? Pues hablar con convicción, con fuerza, con autoridad. ¿Eso es todo? No. Porque el denuedo no es una virtud humana, sino una de las señales fuertes y visibles, conjuntamente con las lenguas, que el Espíritu Santo produjo en Pentecostés. ¿Y qué determina el denuedo? Que se habla la palabra sin contaminación humana, sin adulteración filosófica ni psicológica. Todo Dios, toda unción.

¿Y cuál fue el resultado de todo esto? El que en el marco de toda la Biblia se deja en evidencia ante la predicación de la palabra. Dios dijo presente y confirmó debidamente la validez de lo que se estaba predicando. ¿Y como lo hizo? ¡Como lo ha hecho siempre! Concediendo que se hicieran, por las manos de ellos, señales y prodigios. ¿Qué significa esto? Simple: que las señales y prodigios del poder de Dios serán manifestados por cualquier hombre o mujer que reúna un solo requisito fundamental: estar predicando la Palabra auténtica, real, genuina, sin adulteraciones o contaminaciones de hombre. ¿Entiende ahora por qué son tan escasas las señales y prodigios en nuestras congregaciones actuales? ¿Y qué sucederá luego como consecuencia de esto? Habrá división, Es histórico.

Ahora bien; ¿Cómo compatibilizamos, entonces, la estricta y lógica validez que surge de esta división con la otra palabra, la que dice que ningún reino dividido prevalece, sino que se cae? En que no es una división entre auténticos y genuinos creyentes por causa de alguna diferencia en una interpretación bíblica, o por alguna manera diferente en manifestar la adoración. Es una división obvia entre creyentes e incrédulos, que es algo total y absolutamente distinto. Porque no es una misma visión (Univisión) diferenciada por aspectos específicos, puntuales y determinados, sino dos visiones (Di-visión) totalmente opuestas y enfrentadas: los que creen y los que, estando juntos con los que creen, en realidad no creen. ¿Se anima usted a adelantar de qué lado se pondrá Dios?

(Lucas 12: 49)= Fuego vine a echar en la tierra; ¿Y qué quiero, si ya se ha encendido? (Es como si estuviera diciendo: ¿Qué quieren que le haga si el fuego del Espíritu que vine a traer ya está encendido?)

(50) De un bautismo tengo que ser bautizado; y ¡Cómo me angustio hasta que se cumpla! (Jesús, aquí, tal como se puede confirmar en Marcos 10:38 y Juan 12:27, se está refiriendo a su muerte en la cruz.)

(51) ¿Pensáis que he venido para dar paz en la tierra? Os digo: no, sino disensión.

(52) Porque de aquí en adelante, cinco en una familia estarán divididos, tres contra dos, y dos contra tres.

(53) Estará dividido el padre contra el hijo, y el hijo contra el padre; la madre contra la hija, y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera, y la nuera contra su suegra.

El Espíritu Santo que acompaña, avala y reviste a Jesús, es el factor esencial en la división entre los que creen y los que no creen, más allá de lo que digan o hagan. Una vez más, aquí, parecería haber una contradicción. Porque Jesús dice, por una parte, Mi paz os dejo, mi paz os doy; no como el mundo la da y nos deja la convicción y la certeza de que Él es, precisamente, portador de paz. Pero resulta ser que aquí, Él mismo dice que no vino a traer paz sino disenso. ¿Cómo es? ¡Es tan simple!

Cristo, cuando entra como Salvador personal y Señor en la vida de alguien, efectivamente, trae esa paz que sobrepasa todo entendimiento. Pero, al mismo momento, enfrenta a aquellos que han sido tocados con su divina esencia con los que lo han visto llegar. ¿Por qué ese disenso? El evangelio de Mateo 10:34 tiene la clave. En esta misma alusión, aquí no habla de disenso, sino de espada. Y la única espada portada por Jesús fue y es la de la Palabra. La Palabra, mi amado hermano, es la que trae división, dos visiones y disenso, que es lo contrario a consenso, que es unidad. En suma: Jesús no ataca las relaciones familiares, pero indica que ninguna atadura terrenal, no interesa lo íntima que sea, debe impedir la total entrega a Dios. Esta entrega, puede que de lugar a que algunos miembros de una familia, comiencen a eludir a otros.

(Hechos 23: 6)= Entonces Pablo, notando que una parte era de saduceos y otra de fariseos, alzó la voz en el concilio: varones hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo; acerca de la esperanza y de la resurrección de los muertos se me juzga.

Nosotros, en este tiempo, no tenemos ningún inconveniente con la palabra RESURRECCION, pero no era este el caso en ese tiempo, lugar y compañía. Los saduceos, uno de los sectores presentes, aceptaban como sagrados sólo los cinco primeros libros del Antiguo Testamento, y rechazaban la resurrección porque no encontraban nada en ellos que apoyara esa doctrina. Jesús llamó la atención sobre el hecho de que cuando Dios pronunció las palabras de Éxodo 3:6, Abraham, Isaac y Jacob estaban físicamente muertos hacía muchos años, por lo que evidentemente, hablaba de un tipo de vida después de la muerte.

Esta palabra, en este texto, es la palabra ANASTASIS, y significa “Un levantarse otra vez”, “restauración de la vida” o “levantarse de los muertos”. Es una palabra compuesta formada por ANA, que quiere decir “Otra vez”, e HISTEMI, que se traduce como “Levantarse”. La resurrección de Jesús constituye la primicia o el prototipo de la futura resurrección de todos los que están en sus tumbas. En este verso, ANASTASIS es la resurrección venidera que ocurrirá en el Día del Juicio. Otro uso de ANASTASIS designa “Un restablecimiento de la verdad espiritual”.

(7) Cuando dijo esto, se produjo disensión entre los fariseos y los saduceos, y la asamblea se dividió.

Esto ha sido así, como podemos ver, desde el principio, por los siglos de los siglos y hasta nuestros mismísimos días, un común denominador en nuestros distintos círculos cristianos. Tomemos un ejemplo habitual. Surge la pregunta global a la asamblea, que es la iglesia global. ¿Qué importancia vamos a darle al Espíritu Santo? Alguien, seguramente y con suma rapidez va a responder: ¡La que tiene, hermano! ¡Él es quien lo mueve todo! ¡Por su poder la iglesia es la iglesia y por su unción la Palabra es la Palabra! Allí es donde, también con seguridad, saldrá alguien a disentir con lo dicho: ¡No! ¡No estoy de acuerdo! ¡Es verdad que hay que darle al Espíritu Santo el lugar que le corresponde, pero ese lugar es el tercero! ¡No puedo admitir que se enfatice en lo que no está enfatizado! ¿Qué quieren, que después la gente se nos vuelva ultra mística y nadie quiera obedecer a nadie si no lo guía el Espíritu Santo? ¡Esto se va a transformar en una anarquía total! ¡Ah, no! ¡Con eso no podemos estar de acuerdo!

¿Se fijó que en la última expresión aquel que saliera al cruce a disentir, ya ha hablado en plural? ¿Sabe por qué? Porque siempre sucede en estos casos, cuando alguien sale a rebatir una expresión de otros, lo hace mirando hacia todos lados buscando asentimientos, consenso. Entonces ya no será uno el que está en desacuerdo, serán varios. Allí es donde aparecerán los primeros o estos mismos últimos y dirán: ¿No hay acuerdo? Bueno; está bien; entonces nosotros para allí y ustedes para acá y que Dios los bendiga, hermanos! Listo. Final. La asamblea ya está dividida y desde esa división, jamás prevalecerá. Ni los unos ni los otros. Ni los que poseen la razón ni los equivocados. ¿Sabe usted cuántas iglesias, que digo iglesias, cuántas denominaciones han surgido de sucesos similares? ¿Las ha visto usted prevalecer o sólo subsistir? Mire como entiende Pablo este asunto:

(1 Corintios 11: 17)= Pero al anunciaros esto que sigue, no os alabo; porque no os congregáis para lo mejor (¡Huau!) sino para lo peor (¡Re-huau! Si conoce usted algún grupo o congregación que se reúnen con fines contrapuestos con el evangelio, entienda que no son monstruos inventando un pecado nuevo, sino la prosecución de la historia. Ya ha sucedido antes.)

(18) Pues en primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. (Pablo se queja de esto, pero más adelante dirá que Dios usa esas divisiones para dejar en evidencia quién anda en su Espíritu y quien anda en la carne. Sin embargo, a la hora de aconsejar, no vacila)

(1 Corintios 1: 10)= Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.

Este es el único caso de división no ya conceptual, espiritual o filosófica, sino por simple ambición personal. Las luchas por los poderes constituyen una de las actividades satánicas dentro de las congregaciones que mayor rédito le ha dado a Satanás. El setenta por ciento de esas congregaciones se han visto divididas primero y disgregadas luego, a partir de dos o más visiones distintas, a veces opuestas, entre los que mayor predicamento ostentan dentro.

Hay algo que jamás logró entrar en mi cerebro con entidad suficiente como para ejercitar comprensión de tan incoherente que me resulta. Tomemos el ejemplo de un buen señor, miembro de una excelente congregación, que guarda en su íntimo ser la ambición de llegar a liderarla. No puede con el líder actual porque, mal que le pese, está haciendo las cosas bien, con sinceridad y humildad, pero no como a este buen señor le agrada. Entonces qué hará: se juntará tres o cuatro hermanos fieles (A él, naturalmente, seducidos por promesas futuras) dispuestos a testificar alguna patraña con relación al ministro para que, al cabo de un gran escándalo, aquel ministro sea separado y este buen señor, lógicamente, levantado en su lugar. Lo que no me entra en el cerebro, es: ¿Qué creyente podría imaginarse que, luego de algo como lo relatado, Dios pueda bendecir de allí en más lo que él haga? Sin embargo ha sucedido tantas veces… Claro, sería mucho más oportuno conocer los epicentros espirituales que atraen las divisiones. Mire como lo ve Isaías, ya, en aquel su tiempo ministerial.

(Isaías 59: 1)= He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír, (2) pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.

La división siempre va a partir desde la iniquidad. Entonces; ¿Esto significa que cuando alguien llega a una congregación y, por algún motivo, comienza a ser factor de que esa congregación evidencie una doble visión, ese alguien hay que entender que es un inicuo? No necesariamente. ¿Cómo que no? Si aquí dice que… Sí, ya veo lo que dice; dice que nuestras iniquidades causan división. Pero de ninguna manera dice que la iniquidad la traiga quien ha llegado, muy bien pudo haber estado incorporada desde antes y, al llegar alguien con integridad espiritual, moral y ministerial, se manifiesta y produce división.

Hay algo que es contundente. Cuando en una congregación no se manifiesta nunca el poder de Dios de alguna manera, allí hay algo que no lo permite. ¿Y qué puede ser obstáculo para que la Presencia no se manifieste? Muchos, pero en lo concreto, podemos definirlos en tres muy precisos: 1) Pecado. 2) Incredulidad. 3) Desobediencia. Si una congregación contiene alguno de estos tres puntos, o dos, o todos, es indiscutible: allí hay algún grado de iniquidad. Y si llega usted, el Espíritu se lo muestra y lo dice: muchos van a coincidir porque les había sido revelado, pero los inicuos porfiarán y tratarán de defender con uñas y dientes lo que han conseguido desde el punto de vista jerárquico o posicional. Entonces batallarán y agredirán, llevando las cosas, indefectiblemente, a una división.

(Romanos 16: 17)= Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos.

Haga este ejercicio. Tome un tema cualquiera; uno de esos que han causado polémicas o debates. Busque todas las escrituras que hablen de eso. Recurra a un diccionario cuando no entienda bien alguna palabra. Si cierto texto le suena incoherente, trate de buscar el significado verdadero en los originales. No siempre se dice lo que Dios mandó que se dijera. Con todo visto y leído, entre en un tiempo de oración y, si es necesario también de ayuno. En un lapso muy breve, el Espíritu Santo le mostrará las cosas tal cual son y no como los hombres pueden suponer o presionar para que sean.

Ahora complete el ejercicio. Observe qué es lo que se enseña sobre el asunto en su congregación. Si es demasiado variado, diverso y hasta contrapuesto, ya que no todos dicen lo mismo, recurra a quien esté al mando allí y vea qué es lo que él ha entendido. Si eso no encaja con lo que el Espíritu le ha mostrado con claridad y confirmación de dos o más testigos (Personas o Palabra) interiorícese qué es lo que enseña al respecto su denominación. Si también es erróneo, alguien va a tener que enseñar lo genuino por amor a los hermanos. Cuando usted comience a hacerlo, seguramente eso va a traer divisiones, pero ánimo, porque la iniquidad, en este caso, no está de su lado.

(Tito 3: 9)= Pero evita las cuestiones necias, (Vamos a ver: ¿Oramos de pie, sentados o de rodillas? ¿Oramos con los ojos abiertos o cerrados? ¿Levantamos las manos para cantar o podemos dejarlas en los bolsillos en invierno? Cuestiones necias.) y genealogías y contenciones, y discusiones acerca de la ley; porque son vanas y sin provecho.

Mire mi hermano: cuando me invitan (O directamente me desafían) a debatir teológicamente la validez o no de alguna interpretación, cordialmente, no lo acepto. Muy probablemente se piense, por eso, que soy un cerrado, un obtuso, un soberbio, un necio o un autoritario. Dios los bendiga; sólo obedezco la Palabra. Del mismo modo que la obedeció mi único modelo, Cristo, que jamás de metió en debate alguno. ¡Pero hermano! ¡Él era el Hijo de Dios! ¿Ah, sí? ¿Y qué cree que es usted, por la fe en Cristo?

(10) Al hombre que cause divisiones, (Recuerde: habla del inicuo, el que no está conforme a la voluntad de Dios tenga el cargo o posición que tenga, no habla del que presenta una palabra clara y revelada) después de una y otra amonestación, deséchalo.

Muy bien; ¿Y cómo hace el miembro de una congregación que ha accedido a una palabra REMA, para amonestar a un líder equivocado, por ejemplo? ¡No hermano! ¡No corresponde! ¿Cómo que no corresponde? ¿Y qué hacemos con esa palabra de someternos los unos a los otros y ministrarnos los unos a los otros? ¡Pero es que él es el siervo! Por el momento y en este caso específico, es el designado, el nombrado, el elegido o el ordenado por otros hombres, pero siervo, mi hermano, siervo, es aquel que hace la voluntad de Dios, no la suya.

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El Discipulado de Jesús

Es mucho lo que se ha hablado del ministerio de Jesús. Son incontables las tesis que afamados hombres de Dios han elaborado al respecto. Sin embargo, al estudiarlo a la luz de las Escrituras, salta a la vista que existen elementos sumamente valiosos que tienen que ver no sólo con ese ministerio tremendo que cambió la humanidad sino, lo que es mucho más puntual, con la calidad del discipulado que ejerció y al mismo tiempo enseñó.

(Mateo 12: 1)= En aquel tiempo iba Jesús por los sembrados en un día de reposo; y sus discípulos tuvieron hambre, y comenzaron a arrancar espigas y a comer.

Pese a que no es poca la gente que en este texto ha enseñado que lo que los discípulos arrancaron y comieron fueron espigas de maíz, hay una versión bíblica muy respetada que señala, específicamente, que se trataban de espigas de trigo. La especia no tendría mayor importancia que la anecdótica si no fuera, precisamente, porque se trata de trigo.

Asimismo, en la liviandad de los hechos comparados con la actualidad, también son muchos a los que este pasaje les fastidia. ¿Sabe por qué? Porque interpretan, muy religiosamente, que los discípulos de Jesús (Y quizás hasta Él mismo, obviamente) estaban apropiándose de algo que no les pertenecía, ya que ninguno de ellos era agricultor y, mucho menos, propietario de los campos por los cuales transitaban. Esto estaría dejando en evidencia que, si esos sembrados eran propiedad de una tercera persona no presente en el lugar, también lo eran las espigas que ellos arrancaban y, por lo tanto, estaban cometiendo un robo. ¿Jesús y sus discípulos, ladrones? Parece una irreverencia, pero si no se conocen las cosas, es muy fácil presuponerlo, ¿Verdad?

No. En absoluto. Es más; ellos estaban cumpliendo fielmente con la ley. En el capítulo 23 del libro de Deuteronomio, y en el marco de una serie muy variada y diversa de leyes que Dios da a su pueblo, hay una referencia concreta que tiene que ver con este hecho. Leyendo los versos 24 y 25, vemos que dice: Cuando entres en la viña de tu prójimo, podrás comer uvas hasta saciarte; mas no pondrás en tu cesto. Cuando entres en la mies de tu prójimo (Este es el caso específico que estamos viendo) podrás arrancar espigas con tu mano; mas no aplicarás hoz a la mies de tu prójimo. Esto fue, exactamente, lo que los muchachos de Jesús hicieron. El concepto es tan limpio y transparente que no se puede menos que pensaren qué sociedad tendríamos si se respetara fielmente esta parte de la ley. ¿Tienes hambre? Pues de todo lo que tu hermano tenga, tú puedes comer. Pero eso no significa, naturalmente, que vaya usted a vivir para siempre a expensas de su hermano y, mucho menos, que lucre con su generosidad.

(2) Viéndolo los fariseos, le dijeron: he aquí tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en el día de reposo

Primero: dice que los fariseos lo estaban viendo. ¿Cómo es esto? ¿Jesús llevaba fariseos incorporados a su grupo de discípulos? No. Eran los doce que todos conocemos. ¿Estaban estos doce, más Jesús, entonces, operando todas estas cosas adentro de las sinagogas? Tampoco. Dice que iban por el campo. ¿Entonces cómo puede ser que los fariseos los vieron? Simple, porque los estaban siguiendo, vigilando. ¿Quizás lo hacían por admiración? ¿O tal vez porque deseaban aprender de ellos? ¿O a lo mejor estaban esperando recibir alguna bendición? Ni lo sueñe. Ellos lo estaban siguiendo porque querían prenderlo en algún error grave para poder juzgarlo, condenarlo y sacárselo de encima. Sombra de lo que habría de venir. Hoy, la llamada iglesia organizada, nominal y hasta religiosa, procede exactamente igual cuando aparece algún ungido con Palabra auténtica y no contaminada por el humanismo. ¿Y cuál es el pecado que ellos perciben? Transgredir la ley en un punto accesorio e intrascendente. ¿Cuál es la reacción de Jesús? Enseñarles. Hablar lo que tiene que hablar y, el que tiene oídos para oír pues que oiga.

(3) Pero él les dijo: No habéis leído lo que hizo David, cuando él y los que con él estaban tuvieron hambre; (¡Eh, ustedes! ¡Maestros de Escuela Dominical! ¿No leen la Biblia? ¿No han rendido en el Seminario Antiguo Testamento 1 y 2?) (4) Cómo entró en la casa de Dios, y comió los panes de la proposición, que no les era lícito comer ni a él ni a los que con él estaban, sino solamente a los sacerdotes? (Atención: Jesús no trató de manera alguna peyorativamente ni tampoco de tontos a los fariseos. Lo que quiso dejarles en evidencia fue que la ley tenía aspectos formales que, conforme a ciertas necesidades humanas, podían perfectamente esas reglas subordinarse a ellas. Por eso los reconviene al respecto y, en los versos 7 y 8, concluye diciéndoles:)

(Verso 7)= Y si supieseis qué significa misericordia quiero, y no sacrificio, no condenarías a los inocentes; (8) porque el hijo del hombre es Señor del día de reposo.

¿Para qué había sido implantada la ley? Para beneficio del reino de Dios y para favorecer a las necesidades de los hombres. Eso es la misericordia de la cual se está hablando aquí. Iglesias ortodoxas y legalistas; ¿De qué les vale cumplir tantas reglas y estatutos internos si ni el mundo y mucho menos los hermanos que forman las congregaciones jamás han podido ver en ustedes, ni la misericordia ni el amor que todo lo que proviene de Dios tiene que manifestar? ¿Es que están ciegos y no pueden ver esta tremenda barbaridad?

(9) Pasando de allí, vino a la sinagoga de ellos.

(10) Y he aquí uno que tenía seca una mano; y preguntaron a Jesús, para poder acusarle: ¿Es lícito sanar en el día de reposo?

(11) Él les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja. Y si esta cayere en un hoyo en día de reposo, no le eche mano, y la levante?

(12) Pues, ¿Cuánto más vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, es lícito hacer el bien en el día de reposo.

(13) Entonces dijo a aquel hombre; extiende tu mano. Y él la extendió, y le fue restaurada sana como la otra.

(14) Y salidos los fariseos, tuvieron consejo contra Jesús para destruirle.

Voy a transcribirle en este tiempo y espacio este texto. Finalizado el culto en un templo cualquiera, el Presidente de la Sociedad de Jóvenes se acerca a un enfermo y se dispone a orar por él. Allí es donde uno de los diáconos más antiguos, amigo personal del pastor, se acerca y le dice que, sin la autorización del ministerio pastoral, él no puede orar por un enfermo. En vano el joven intenta explicar que él no lo iba a hacer para tomar prestigio personal, ni para quedar bien con el hombre tampoco, sino simplemente por compasión, amor y, específicamente, porque a partir de una carga tenía la dirección y la certeza del Espíritu Santo para hacerlo.

Y sin mediar más palabras, ora y el hombre, de manera inmediata, se sana de su dolencia. ¿Qué haría un hijo de Dios ante una muestra del poder del padre? ¡Darle gloria, honra y aleluya! Caramba. El diácono se mueve rápidamente, convoca a una reunión a la que invita al pastor y, de ese cónclave, sale la decisión: el joven es considerado en rebeldía y desobediencia, se decide disciplinarlo, se lo separa del cargo que tiene, no podrá tomar la Santa Cena por un año ni tampoco podrá hacer absolutamente nada más que asistir al templo, sentarse en un banco y mantener silencio. Reflexione.

(Verso 22)= entonces fue traído a él un endemoniado, ciego y mudo; y le sanó, de tal manera que el ciego y mudo veía y hablaba.

Fíjese que la palabra SANÓ, usada aquí, es la palabra THERAPEUO. De allí provienen nuestras más conocidas TERAPIA y TERAPÉUTICO. Originalmente, es servir de una manera sencilla, tal como lo hacen los sirvientes domésticos que atienden a los miembros de una familia. En vista que sus deberes incluían el cuidado de los miembros enfermos de la familia, la palabra tomó una connotación médica, en el sentido de atender, cuidar y proveer para la persona enferma. De allí que sanar llegó a significar: restaurar la salud, curar. Esto da, también, acceso a otra definición. En este hombre había, indudablemente, un demonio de enfermedad, ya que dice que lo sanó, no dice que lo liberó. Entonces pregunto: ¿Por qué en muchas de nuestras denominaciones se sigue enseñando que estas cosas no son tan así y que no podemos jugar a ver demonios por todas partes?

(23) Y toda la gente estaba atónita, y decía: ¿Será este aquel hijo de David?

(24) Mas los fariseos, al oírlo, decían: Este no echa fuera los demonios sino por Belcebú, príncipe de los demonios. (Belcebú, que en realidad habla de Baal-zebub, que significa “Señor de las moscas”, era un dios filisteo cuyo santuario se hallaba en Ecrón. Puede ser una alusión al dios que producía, o del cual provenían la peste de las moscas, o es posible que su verdadero nombre haya sido Baal-zebul, que significa “Señor elevado”, o “Señor Príncipe”, un dios bien conocido en los textos de Ugarite, y que los judíos para hacer burla de él, lo llamaban “Señor de las moscas”)

(25) Sabiendo Jesús los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá.

Quiero que preste debida atención a esto que ha dicho el Señor. Si bien viene hablando del reino de las tinieblas, lo que dice, tiene validez amplia, total, global. Dice: Todo reino dividido es asolado y no permanece. ¿Hará falta mucho más para entender lo que está sucediendo con la iglesia del Señor?

(Verso 31)= Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; Mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada.

(32) A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no les será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero.

Si a esta palabra la ubicamos donde verdaderamente tiene que estar, le puedo asegurar que coloca a muchos cristianos, quizás bien intencionados, en la categoría de blasfemos. Pregunto: ¿Cuántas manifestaciones visibles, corporales, que una parte de la iglesia dice que proviene del Espíritu Santo, otra parte de la misma iglesia sostiene que proviene de la carne o del mismísimo Satanás? ¿Y que sucedería si una de ellas, al menos, viniera realmente del Espíritu Santo? Ocurriría que los que han estado diciendo que no, habrían incurrido en blasfemia contra el Espíritu Santo. Gravísimo. “-¡Pero es que yo no sabía!” No le hace, ya está escrito. “¡¡Pero es que en mi iglesia no enseñaban eso!!” ¿Y usted no tiene una Biblia? ¿No tiene ojos, inteligencia, unción, entendimiento, como para que no le engañen?

(33) O haced el árbol bueno, y su fruto bueno, o haced el árbol malo, y su fruto malo; porque por el fruto se conoce el árbol.

(34) ¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca.

(35) El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas.

(36) Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.

(37) Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.

En más de una oportunidad hemos compartido trabajos en los que se demostraba que la palabra tiene poder; que la lengua puede llevarnos a vida o a muerte. Dice que vamos a dar cuentas por toda palabra ociosa. Ociosa, por si lo ignora, es una palabra dada porque sí, simplemente por no quedarnos callados, por no poder aceptar ese “enorme” esfuerzo que significa para nosotros hacer respetuoso silencio. Y además, convengamos, en la mayoría de las ocasiones que damos una palabra de esta naturaleza, lo hacemos sin pensar demasiado en lo que expresamos. Eso, que para cualquiera de nosotros no tendría ni la menor incidencia, Dios dice que deberemos rendir cuentas. ¿Parecería ser que el reino de los cielos y los rudimentos del mundo no tienen tantas cosas en común como muchos suponían, ¿Verdad?

Con respecto a lo dicho en el verso 34, esto es más que notorio en cualquier parte donde usted quiera observar. Sabido es que no todo lo que ocupa un púlpito y predica, viene necesariamente de Dios. Sabemos muy bien que el enemigo cuando puede y le damos lugar, se infiltra allí. El problema radica en que, cuando predica un personero de Satanás, lo hace utilizando un noventa por ciento, por lo menos, de palabra real y genuina. En el diez por ciento que introducen sutilmente, está el engaño. Pero hay algo que se debe tener muy en cuenta: en todos los casos, lo que se dice públicamente, siempre será bueno, sin reproches. De otro modo no podrían engañar a nadie. Eso sí; dicen lo bueno, pero hacen, en lo oculto, lo contrario. Doble mensaje. El árbol se sigue conociendo por sus frutos.

(38) Entonces respondieron algunos de los escribas y de los fariseos, diciendo: maestro, deseamos ver de ti señal.

Está claro; leído así, no podemos menos que pensar: ¡Qué pandilla de forajidos, incrédulos e irreverentes estos escribas! Sí, pero; ¿No sucede lo mismo, hoy, con muchos hombres de Dios, que por no hacer las cosas de un modo ortodoxo, según las costumbres y las tradiciones, conforme a lo que ciertas denominaciones enseñan, se ven enfrentados permanentemente a exámenes que otros hombres se arrogan tomarles, para decidir si lo que hacen viene de Dios o no? Lo dicho: ¡Pandilla de bandidos, incrédulos e irreverentes!

Además, esto deja en clara evidencia una manifiesta ceguera espiritual consecuente con la oposición de los líderes religiosos de entonces. De allí que en el colmo de su incrédula arrogancia sustentada nada más que en sus jerarquías demandaban a Jesús para que éste desplegara sus poderes sobrenaturales a fin de que pudiera acreditarse, de esa manera, como el Mesías. Ellos, sin embargo, ya habían sido testigos de muchas de estas señales. El problema, entonces, no era que Jesús tuviera inconvenientes en hacerlas, sino en su propia incredulidad ante Dios. Más tarde, estos mismos iban a rechazar por los mismos motivos, la mayor de todas las señales: la de la resurrección.

(39) Él respondió y les dijo: La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada sino la del profeta Jonás. (Jesús alude, aquí, a los tres días que Jonás pasó en el vientre del gran pez (Que imaginamos una ballena, pero que no se nos dice) para luego salir indemne, en clara tipología y símbolo de su propia muerte y resurrección. No habrá para nadie otra señal.)

(40) Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.

(41) Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán, porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás, y he aquí más que Jonás en este lugar.

(42) La reina del sur (Aquí se refiere a la reina de Sabá) se levantará en el juicio con esta generación y la condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar. (Jesús termina de mostrar su deidad al decir que en Él, hay más que Jonás y más que Salomón, verdaderos referentes espirituales de aquella época)

(43) Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla.
(44) Entonces dice: volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la encuentra desocupada, barrida y adornada.

(45) Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación.

Esto tiene que ver en un principio con la inercia humana que puede llevar a volver a una esclavitud de la que antes se haya salido, consistiendo esto de manera inevitable en una esclavitud mucho peor. Literalmente, estas palabras de Jesús se aplican específicamente a lo vacío del judaísmo cuando sustituye regeneración por reforma. Así, la situación de Israel empeorará. Una vez que la nación judía rechace a Jesús, nada puede llenar este vacío, sino los engaños de Satanás.

A partir de los últimos tres versos, se ha enseñado mayoritariamente que se trata de una consecuencia posterior a una liberación de demonios. Se dice que si algunos que han sido liberados no se encaminan debidamente conforme a la voluntad de Dios, ya no será poseído por un demonio como lo había estado antes, sino que en esta ocasión serán siete espíritus peores los que invadirán su vida. Y le recuerdo, que cada vez que la Biblia menciona el número divino, el número de lo completo que es el siete, no se refiere concretamente a esa suma específica, sino que habla de todos los números que tengan que ver con cada situación. “Todas las veces que sean necesarias”, par el caso de las setenta veces siete del perdón y “Todas las ocasiones que hayan sido motivadas”, en esta. Esta enseñanza, vale aclarar, no es ni falsa ni deficiente, sólo es incompleta. Porque agrega, en el final, que asimismo sucederá con esta mala generación. ¿Estarán todos endemoniados, entonces? No. Habla de otra cosa. Habla de la contaminación que los hijos de Dios pueden experimentar.

(2 Pedro 2: 20)= Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero.

Está hablando, Pedro, literalmente, de aquellos falsos maestros, habiendo experimentado el poder salvador de Cristo, ahora lo rechazan. De allí que hayan regresado a su anterior estilo corrupto de vida y su condición y conducta sean peores que las anteriores. Los creyentes que caen en la apostasía, rechazando deliberadamente la muerte y resurrección de Cristo, se encuentran en una posición mucho más trágica que la de los inconversos paganos.

(Mareo 12: 46)= Mientras él aún hablaba a la gente, he aquí su madre y sus hermanos estaban afuera, y le querían hablar.

Pese a los desesperados intentos de algún sector del denominado cristianismo, que adjudica esta expresión “hermanos”, a la hermandad en la fe, cosa que obviamente no puede, en absoluto probarse aquí, es más que notorio que este pasaje se refiere, directa y concretamente, a la familia directa de Jesús. Está su madre, María, a la que nadie discute, pero también están sus hermanos, a los que sí discuten algunos sectores que han creído interpretar que, no se sabe por qué causa, María jamás tuvo relaciones sexuales con José y por lo tanto no pudo haber engendrado otros hijos. Quiero consignar que la Biblia no dice eso, sino que da a entender lo contrario, cuando señala que José “no la conoció” hasta que no nació Jesús.

(47) Y le dijo uno: he aquí tu madre y tus hermanos están afuera y te quieren hablar.

(48) Respondiendo él al que decía esto, dijo: ¿Quién es mi madre, y quienes son mis hermanos?

Cuidado; Jesús no responde tontamente. Él da a entender, con esto, algo que será básico para quien sea levantado por el Señor, no por hombres, a un ministerio: la familia de ninguna manera deberá ser antepuesta al Señor. Él siempre estará indudablemente en primer lugar. Pero cuidado: estamos hablando del Señor, no del ministerio que Dios le ha dado a usted; no del trabajo que usted realiza dentro de una congregación. ¿Pero no es lo mismo, hermano? Mire: debería serlo, pero reconozcamos que no es así en todos los casos.

(49) Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: he aquí mi madre y mis hermanos.

(50) Porque todo aquel que hace la voluntad de mi padre que está en los cielos, ese es mi hermano, y hermana, y madre.

¿Y qué es hacer la voluntad del Padre? En el ámbito de lo natural puede, incluso, sonar demasiado pretencioso, pero en el mundo espiritual hay un entendimiento diferente. VOLUNTAD, aquí, es la palabra THELEMA, y es usado objetivamente para significar: “Lo que se desea”, “Lo que se designa”, o “Lo que se quiere”. Subjetivamente, en cambio, es “La emoción de querer algo”, y se utiliza tanto en relación a la voluntad humana como a la voluntad divina.

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Autoridad Para la Transición

Cada vez que hay una reforma, en el pueblo de Dios el sacerdocio y la ley cambian. Cada vez que hay una reforma, – y en la Biblia lo podemos ver -, estas dos cosas se unen y allí es que la reforma se lleva a cabo.

Por ejemplo: cuando Abraham empieza la reforma de salir de Ur de los caldeos, para buscar una ciudad cuyo fundamento y hacedor es Dios, se encuentra con Melquisedec. Allí está la orden. Inmediatamente hay un cambio en el estilo de vida.

Abraham está en una vida casual y de repente entra en una vida divina. En esa trayectoria, lo primero que acontece, es que se da de narices con la orden de Melquisedec. Cuando Israel sale de Egipto, en la 0primera parada, Dios instituye el sacerdocio levítico.

Siempre que hay un cambio, siempre que hay una reforma, aparecen los sacerdotes en un nivel diferente. En la reforma de martín Lutero, además de que el justo vive por fe, en lo que enfatizó fue en el sacerdocio de cada creyente, donde cada creyente podía acercarse a Dios por sí mismo, sin intermediarios.

Cuando Israel está cruzando el Jordán, comienza una reforma: dejar de estar vagando por el desierto y comenzar a repartir herencia. Un estilo de vida totalmente distinto. Cuando cruzan y van al valle de Sitim, se presenta el sacerdocio de Fineés.

Vemos rápidamente que cada vez que hay una reforma, hay un nuevo sacerdocio. Cuando David está trayendo una reforma de lo que es el sacerdocio de Levítico a lo que es la orden de Sadoc, de lo que es el ritualismo del tabernáculo, a lo que es la libertad del monte de Sión, vemos que David se pone un efod y se viste de lino y es un rey que ahora lleva una vestimenta de sacerdote en medio de un sistema donde el sacerdocio sólo era levítico, cuando David no es de Leví.

También hubo errores, cuando alguna gente trató de unir estos dos oficios y no había una reforma. Por ejemplo Uzías, en 2 Crónicas 26. Uzías era un rey prominente, creativo, muy bueno, pero se extendió en su medida de operación y entró en el templo para hacer lo que le correspondía a otro oficio y no al de él. Y no había reforma en ese tiempo.

Entonces, cuando se pone ahora a hacer un orden sacerdotal siendo rey, su vida fue cubierta con lepra y murió leproso. Un rey perfectamente bueno. Lo único que hizo fue tratar de ministrar más allá de donde debía. Hay muchos ministros, hoy, que se extralimitan en su poder y se meten en lo que no les importa. En aquel tiempo, hubieran salido con lepra.

En 1 Reyes 13:1-5 vemos a Jeroboam. También trata de hacer esto y termina perdiendo su reino. Vemos que cuando no hay una reforma, no es el tiempo. Pero también podemos ver que cuando sí se están uniendo, entonces es que hay una reforma.

Hubo tiempos donde estos dos oficios constituyeron algo mayor en la vida de algunos reyes. Hay un sacerdote que se llamaba Jopada, en 2 Crónicas 21, que estaba funcionando mientras tiene una persona llamada Atalía.

Cuando ella está a punto de matar a todos los reyes, Jopada protege a Joás y lo trae a una cueva, y lo protege, y se convierte en padre para él. Este es un sacerdote protegiendo a un rey. Y lo protege durante todo el tiempo de esa reforma: 78 años. Israel estaba en desorden desde Jezabel hasta Atalía. Y cuando Jopada muere, es enterrado con los reyes, siendo sacerdote. Vemos aquí que se unen en un sacerdote las cualidades de un rey cuando Dios tiene una guerra hostil en contra de posiciones religiosas de una iglesia: Reforma.

También vemos a David, en 2 Samuel 6. Vemos algo, aquí, que es tremendo. A veces uno pregunta y se da cuenta que uno mismo dice algunas cosas porque así se la enseñaron y después lee la Biblia y se da cuenta que no es así y dice: no sé para qué me lo enseñaron.

(2 Samuel 6: 12)= Fue dado aviso al rey David, diciendo: Jehová ha bendecido la casa de Obed-Edom y todo lo que tiene, a causa del arca de Dios. Entonces David fue, y llevó con alegría el arca de Dios de casa de Obed-Edom a la ciudad de David.

(13) Y cuando los que llevaban el arca de Dios habían andado seis pasos, él sacrificó un buey y un carnero engordado.

(14) Y David danzaba con toda su fuerza delante de Jehová; y estaba David vestido con un efod de lino.

Aquí vemos al rey usando vestimenta de sacerdote. Es impresionante ver que David sólo tiene el turbante de lino y la mitra puesta en la cabeza. Nosotros pensábamos que el sacerdote, en el día de la expiación, andaba con faldas y campanas y todas esas cosas. Hasta lo hemos enseñado dejándonos llevar por lo que su vez otros nos enseñaron. Cuando nos ponemos a buscar en levítico el día de la expiación, nos encontramos con que no había ninguna campana, sólo el lino y el efod, mire:

(Levítico 16: 3)= Con esto entrará Aarón en el santuario: con un becerro para expiación, y un carnero para holocausto.

(4) Se vestirá la túnica santa de lino, y sobre su cuerpo tendrá calzoncillos de lino, y se ceñirá el cinto de lino, y con la mitra de lino se cubrirá. Son las santas vestiduras; con ellas se ha de vestir después de lavar su cuerpo con agua.

Listo. No hay campana ninguna. No entraba con toda la vestimenta. La vestimenta era algo que usaba el sacerdote, pero no cuando entraba al Lugar Santísimo. Así que todo eso de que sonaban las campanas cuando el sacerdote salía y la gente celebraba, son mentiras que no sé de dónde salieron. Lo hemos dicho muchas veces, permanentemente, casi hasta el hartazgo de quienes lo entendieron rápidamente: La Biblia, se explica sola. No necesita “intermediarios” que la expliquen. Sólo necesita un pueblo obediente que acepte de una vez por todas que es lo UNICO que Dios dejó escrito para nuestro crecimiento y madurez INDIVIDUAL y corporal. Cuando uno habla lo que la gente dice se siente bien porque cree que está diciendo la verdad. Y la verdad, sin embargo, es que uno por no escudriñar todo como debe, lo que está haciendo es lisa y llanamente el ridículo.

David vestido con lino y con el efod trayendo el arca hacia la casa. Vemos una vez más que se unen estos dos oficios (Rey y sacerdote) en un mismo hombre, en un tiempo de reforma. Cuando hay reforma, es importante entender que hay un cambio de unción, un cambio de sacerdocio.

(Zacarías 3: 1)= Me mostró el Sumo Sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle.

(2) Y dijo Jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová que ha escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es este un tizón arrebatado del incendio?

(3) Y Josué estaba vestido con vestiduras viles (Esto significa vestiduras sucias) y estaba delante del ángel.

(4) Y habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de él, diciendo: quitadle esas vestiduras viles. Y a él le dijo: mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir ropas de gala. (Ropas de gala, aquí, tiene que ver con ropas reales, de reyes)

(5) Después dijo: pongan mitra limpia sobre su cabeza. Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza, y le vistieron las ropas. Y el ángel de Jehová estaba en pie.

Esto está ocurriendo, recuerde, cuando Israel regresa de Babilonia y Dios está diciendo a la gente: construyan el templo una vez más y reconstruyan sus vidas. Hay una reforma. Está por llegar Nehemías y Esdras. Hageo está por profetizar. Esto es más o menos el tiempo que se está viviendo. Hay un remanente que salió de Babilonia después de 70 años de cautiverio y están reedificando la iglesia; están levantando el templo una vez más.

Y vemos al sacerdote parado, y vemos que siempre que hay una transición, Satanás está presente. Para impedir – si puede -, esa transición. Por eso es que la gente no transiciona, a menos que tenga suficiente autoridad en sí misma. Porque Satanás siempre trata de oponerse a la transición porque solamente con una transición, o una reforma, la iglesia va a terminar la obra que tiene que hacer. Y él lo sabe. Y como lo único que puede hacer es frenar a la iglesia y dilatar el tiempo de la materialización de su derrota, lógicamente, lo hace. Y todavía lo consigue. Él sabe cuál es su fin. Pero mientras nadie termine, él va tirando y tiene vida.

Entonces lo entretiene a usted con campañas todos los fines de semana hasta que usted se muere, y después viene su hijo y hace lo mismo; y el hijo de su hijo y el hijo del hijo de su hijo hace lo mismo. Y Satanás sigue alentando las campañas y hasta haciendo de “sponsor” si es necesario, porque de última y aunque parezca lo contrario, a él lo favorece no terminar con el propósito.

Dice que los mantos están sucios. Los mantos siempre hablan de la unción o del oficio. Parte de la guerra de Dios contra las amenazas intimidatorias de Satanás consiste en cambiarle las ropas a la persona. Parte de la milicia contra Satanás se divide en dos puntos que aquí se ven nítidos: uno es reprender y el otro es transicionar. Si no transiciona, usted está abierto al enemigo, pero si transiciona se completa la protección del sacerdote.

Cuando hay una reforma y Dios se está moviendo, la unción previa, anterior, es considerada vil. Hay una transición, hay una reforma, están reconstruyendo el templo. El estilo de vida está cambiando, salieron de Babilonia. Todo el tiempo él tenía un manto puesto y nadie prestó atención a eso. Pero en un momento dado en medio de la reforma, Dios le dice: tu manto no sirve. Cuando hay una reforma, la unción que usted traía hasta el momento de la reforma, es considerada vil por Dios. Y no sólo vil, el próximo verso le llamará pecado.

Dios está diciendo: la capa y el manto ya no sirven. Aquello que lo trajo a usted hasta hoy, ya no funciona. Si se queda en él, dice la Escritura, Quítale esas vestiduras (Verso 4) y él dijo: mira que he quitado tu pecado. La palabra original, allí, es Iniquidad. Es decir que: cuando hay reforma, mantener las capas que traía hasta la reforma, ya se considera iniquidad.

Ahora bien: Iniquidad es una palabra muy interesante. La palabra Iniquidad, que es la palabra Pecado, allí, significa: torcer la verdad hacia un error. Es algo que iba bien y de pronto ha comenzado a torcerse.

Dice que le va a cambiar los mantos y lo va a vestir de gala. Es decir que va a combinar, ahora, en la reforma de la reedificación del templo, el sacerdote, pero le va a añadir algo y le va a poner ropa de reyes. Hasta el momento en ropa de sacerdotes, pero ahora, en medio de la reforma de Zorobabel, les va a poner ropa de sacerdote y de gala.

Aquí vemos, una vez más, a los dos oficios reuniéndose, para que la reforma se concrete. Dios reprende al enemigo, pero completa su milicia cambiándole las vestimentas al sacerdote. Parte de la represión, es completar el cambio. Parte de su protección, es venir al otro lado. Si se queda en ese lado, queda abierto al enemigo porque Dios se movió.

Aquí vemos un principio muy importante: Nº 1: Los mantos que eran precisos y buenos ante Dios, ya en la reforma son considerados viles y de iniquidad. Si se mantiene en los mantos antiguos, está usted abierto a las artimañas del enemigo. Esto es importante porque nos está hablando de aquel entonces y, en aquel entonces, era imposible que hubiera un rey y un sacerdote unidos. Dios lo tiene que hacer de alguna manera que lo justifique, porque todavía estaba en pie el orden levítico.

(Verso 6)= Y el ángel de Jehová amonestó a Josué, diciendo: así dice Jehová de los ejércitos: si anduvieres por mis caminos, y si guardares mis ordenanzas también tú gobernarás mi casa, también guardarás mis atrios, y entre estos que aquí están te daré lugar.

(8) Escucha, pues, ahora, Josué sumo sacerdote, tú y tus amigos que se sientan delante de ti, porque son varones simbólicos.

Es decir que lo que nos está enseñando, aquí en Zacarías, es algo perteneciente a nosotros. Ustedes simplemente son varones simbólicos. Le estoy enseñando a la gente cómo transicionar. Lo primero que tiene que hacer es cambiar las capas, cambiar los mantos, el orden de Melquisedec.

Si usted quiere restaurar la iglesia, si quiere reformarla, tiene que cambiar los mantos viles y oponer también los mantos de gala. Son simbólicos, dice la palabra. Y sigue… He aquí yo traigo a mi siervo el renuevo.

Note que el renuevo, las ramas, es la extensión del reino a través de Cristo. Somos nosotros. Él es la vid y nosotros las ramas. Así que en aquel tiempo no era normal tener ambas unciones, pero eso es simbólico para el tiempo venidero. Esto se continúa en el capítulo 6, que nos da un poquito más de luz al tema.

(Zacarías 6: 9)= Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: toma de los del cautiverio a Heldai, a Tobías y a Sedaías, los cuales volvieron de Babilonia; e irás tú en aquel día, y entrarás en casa de Josías hijo de Sofonías.

(Verso 11)= Tomarás, pues, plata y oro, y harás coronas, y las pondrás en la cabeza del sumo sacerdote Josué, hijo de Josadac.

Aquí está viendo usted, perfectamente, que la intención es hacer un sacerdote real. Póngale una corona encima. ¿Quiénes usaban corona? Los reyes. Por si la ropa real no era suficiente, ahora la corona. Le acaba de significar que el sacerdote ahora va a tener, en lugar de mitra, corona.

(12) Y le hablarás, diciendo: así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: he aquí el varón cuyo nombre es el renuevo (Aquí habla de nosotros) el cual brotará de sus raíces, y edificará el templo de Jehová.

Note la relación que hay entre la expansión del reino y la edificación de la casa. Es la rama, la expansión del reino, la que edifica la casa. Es usted quien edifica la casa. Pero primero hay un cambio de manto.

(13) Él edificará el templo de Jehová, y él llevará gloria, y se sentará y dominará en su trono, y habrá sacerdote a su lado; y consejo de paz habrá entre ambos.

Note que estos dos, están trabajando dentro de un solo hombre. El varón cuyo nombre es Renuevo… El hombre se refiere al varón perfecto, la iglesia. Así que la edificación está relacionada con el alcance del reino a través del renuevo.

Aquí hay cuatro principios: Nº 1: Que Dios tiene una guerra contra toda posición incorrecta.- Nº 2: Está la restauración de un orden divino.- Nº 3: La activación de la influencia del reino.- Nº 4: La autoridad que habilita la edificación de la casa. Esto significa que, en resumen, la aseveración de los propósitos de Dios.

Cuando hay un cambio en la iglesia, esto no es independiente de su hogar. Si la iglesia cambia, su hogar cambia. Si la iglesia cambia, la humanidad cambia. Es decir que: cuando hay un cambio en la iglesia, ese cambio tiene que afectar a toda la sociedad. El problema es que nosotros hablamos de reforma en la iglesia, pero fuera de la iglesia todo sigue igual. Cambiamos algunas pequeñas cosas dentro del culto, pero afuera la vida continúa exactamente igual.

Si la iglesia cambia, su mentalidad cambia. Ya no saluda igual, ya no habla con sus hijos igual, ya no besa a su esposa igual, ya no se relaciona con la gente igual. Un cambio en la iglesia, no es un cambio en el orden y la metodología del culto. Usted es iglesia. La iglesia no es el pastor, los diáconos, el púlpito y la Santa Cena. La iglesia es lo que Dios dice que es y no lo que los hombres se han acostumbrado a que sea.

¿Se acuerda de la historia de Israel? Salen de Egipto después de cuatrocientos años de silencio. Eran hacedores de ladrillos. Recuerde que Babilonia construye con ladrillo, y así, al igual que ellos, muchos de nosotros andábamos en instituciones haciendo ladrillos. Cristo le llamaba prosélitos, dos veces más hijo del diablo que el primero. Ladrillos, moldes, cristianos que eran todos iguales, eran clones. Usted veía a uno y veía a todos. Vestían igual, hablaban igual, se comportaban igual y usted le decía cualquier cosa y todos, a coro, le decían: ¡Amén!

Cuando Dios dio la ley para el orden levítico, en verdad él quería dar a entender su corazón. Pero la gente sólo entendió la ley. Es decir que si usted viviera el verdadero espíritu de la ley, sería totalmente libre. Pero ellos no vivieron el espíritu de la ley, vivieron la letra.

(Jeremías 7: 21)= Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: añadid vuestros holocaustos sobre vuestros sacrificios, y comed la carne.

(22) Porque no hablé yo con vuestros padres, ni nada les mandé acerca de holocaustos y de víctimas el día que los saqué de Egipto.

(23) Mas esto les mandé, diciendo: escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mandé para que os vaya bien.

Escuche: Dios le está diciendo al pueblo, allí, que Él nunca habló de sacrificios. Él dice: ¡Yo nunca te dije que sacrificaras nada! ¡Dios mío! ¿Y qué haremos, entonces, con los libros de Levíticos, Éxodo y Números, que están llenos de sacrificios y ordenanzas de Dios sobre cómo degollar el animal y qué hacer con la sangre, y qué hacer con las patas, y qué hacer con la grasa? Pero Él dice allí: Nunca pasó por mi mente la idea o el pensamiento del sacrificio.

Cuando se busca la imagen, en hebreo, del significado de este texto, la implicancia es: ni se me ocurrió pensar en sacrificios. Entonces, visto todo esto, ¿Será que Dios es mentiroso?

Fíjese muy bien lo que dice. Si usted hubiera vivido el espíritu de la ley, usted hubiera sido libre. Pero como usted vivió la letra, se ató por la ley. Él, lo que quería, era que se obedeciera. Había un sacrificio de expiación por el pecado. Ahora: si todo el mundo obedecía y nadie pecaba, no se necesitaba el sacrificio. Pero ellos prefirieron no obedecer, seguir pecando, y hacer sacrificios. ¿Lo entiende?

Cuando Dios nos da una ley, jamás busca que nosotros vivamos atados a esa ley, sino que busquemos el espíritu de lo que dice y se libere de ella. La ley era perfecta.

Así que Dios los saca de Egipto y establece el tabernáculo. Y ellos vivían alrededor del tabernáculo. Y toda su vida era gobernada. Donde tenía que estar la tribu de Judá, donde podían vivir los levíticos, donde estaba la tribu de Benjamín. Todos tenían lugares asignados para vivir rodeando al tabernáculo porque la ley gobernaba su estilo de vida. Unos llevaban los palos, otros llevaban los mantos, otros el mobiliario del templo; cada vez que Dios decía “¡Vámonos!”, cada tribu tenía su trabajo perfectamente en claro.

Si se acuerda correctamente, el tabernáculo tenía dos partes mayores: el atrio exterior y la corte interior. Esta estaba, a su vez, dividida en dos partes: el lugar santo y el lugar santísimo. Yo no sé muy bien si después de santo realmente puede haber algo llamado Santísimo, pero así le pusieron los hombres.

Una vez al año entraban con el arca y había una caja. ¿Se acuerda de esa caja? Era la representación de Dios. Sin esta caja, sus celebraciones y sus reuniones, su congregación estaba reducida a ritos sin valor. Ahora la caja representaba la gloria, la caja representaba el dominio, la caja representaba manifestación y la caja representaba gobierno.

La caja, en sí, no era nada. Lo que la caja representaba era lo que le daba valor a sus ritos. Así hay muchas iglesias hoy: le dan valor a la caja y no a lo que la caja representa.

Tienen la caja, pero no tienen gloria. Tienen la caja, pero no tienen dominio. Tienen la caja, pero no tienen manifestación. Tienen la caja, pero no hay gobierno. Sin estas cosas, una iglesia que no es iglesia. Su iglesia se identifica por lo que representa la caja. Si ellos no tenían estas cuatro cosas, no tenían culto. Tenía que haber gobierno, manifestación, dominio y gloria de Dios. Esto es lo que identifica a una iglesia: ¡La presencia de Dios! Si la presencia de Dios no está, el culto es ritualismo.

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Batallando por la Herencia

La palabra “siervo” o “sierva”, está ochocientos dieciséis veces en la Biblia. Se refiere, en su gran mayoría, a servidores de hombres determinados y, en otra gran proporción, a hombres de Dios trabajando para el reino. El término es casi sinónimo de esclavo, de persona totalmente sometida a autoridad, sin capacidad ni posibilidad de tomar decisiones por sí mismos, vidas compradas por un amo que tiene total y absoluta potestad sobre ellos.

Tanto “enganchó” a los creyentes esta calificación, que no son pocos los que en un sincero reconocimiento de humildad la hicieron suya, la adoptaron para su vida diaria y la siguen utilizando para auto-denominarse ante sí y ante todos los que alternan con ellos. Y está bien, nadie puede decir lo contrario, pero contiene un leve tinte de religiosidad si lo vemos desde el ángulo de la gran promesa del Padre: que estamos predestinados a ser herederos de su reino y, dice más todavía: ser co-herederos con Cristo. Cualquiera sabe que un siervo, por honesto, servicial y confiable que sea, jamás hereda a su amo; el que hereda, siempre es el hijo.

Nadie, entonces, podrá poner en tela de juicio tu calidad de siervo, pero tendrá que esforzarse y trabajar duro para salir de ese estado de siervo y entrar en la categoría de hijo, si es que quiere participar de la herencia prometida.

En este estudio vamos a ver, a partir del capítulo 1 del libro de Josué, los distintos pasos, condiciones y elementos que tendrá usted que vivir para que esa transición sea posible y consiga su objetivo: ser un hijo de Dios y heredero legal de la promesa. Paso a paso, detalladamente, como se debe escudriñar para no errar el blanco y no equivocarnos.

(Josué 1: 1)= Aconteció después de la muerte de Moisés siervo de Jehová habló a Josué hijo de Nun, servidor de Moisés, diciendo: mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel.

Para seguir adelante, primero hay que extraer el primer punto encerrado en este texto. Lo conciso es que hay una orden de Dios. No una sugerencia o un “Si a ti te parece”. UN ejército tiene estructura y conducción vertical. Un reino, una monarquía, también. Un rey ordena y el resto obedece. Claro que ningún rey daría una orden que no cuente con las condiciones elementales creadas como para que esa orden pueda ser cumplida.

Dios no le dice a Josué LEVÁNTATE porque Josué haya estado durmiendo la siesta o holgazaneando. Lo que en verdad le dice, y así hay que entenderlo, es: “Josué; se murió Moisés, el que yo levanté para liderar hasta aquí. Ahora, por mi decisión, yo te levanto a ti como conductor.”

(3) Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie. (¿Está bastante claro el recambio, no es así?)

(4) Desde el desierto y el Líbano hasta el gran río Eufrates, toda la tierra de los heteos hasta el gran mar donde se pone el sol, será vuestro territorio. (El detalle, fíjese, es geográfico, pero el principio es concreto: esta es su herencia, lo prometido.) Instrucción.-

(5) Nadie te podrá hacer frente todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré ni te desampararé. (Aquí vemos, por parte de Dios, un tercer paso: Garantía real para la operación. Josué no hace más que oír de boca de Dios, lo que ya había oído, en palabra profética, de labios de Moisés, según podemos ver comprobándolo en Deuteronomio 31:7)

(6) Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que les daría a ellos.

(7) Solamente esfuérzate y sé muy valiente, (Le está diciendo a Josué que no se haga ninguna película rara en su mente, que cuando Él dice “esfuérzate” no le está pidiendo un esfuerzo, le está avisando que le acaba de dar fuerzas) para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas.

(8) Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, (Siga leyendo la Biblia, por favor) para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; (No para que usted gane concursos en las escuelitas dominicales recitando versículos de memoria o lo que vendría a ser el Pulitzer cristiano repitiendo de memoria y sin errores el salmo 119 completo…) porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.

(9) Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente, (No que me ores, dice el Señor, diciendo: “bendito Padre…que se haga tu voluntad…”) no temas ni desmayes, (Espere un poco con el aconsejamiento, corriendo de aquí para allá buscando a alguien “importante” para “que le ore”) porque Jehová tu Dios estará contigo en donde quiera que vayas. (El asunto más importante, mi querido amigo, no está en la calidad, las luces, la música o la cantidad de gente que hay en el templo al cual va. El asunto está en QUIEN va con usted a ese lugar.)

Hasta aquí la voz del rey; la voz de Dios. Recapitule. En los versos 1 y 2, le da una orden; en el 3 y el 4, lo instruye sobre cómo está armada esa orden; en el verso 5 le muestra a usted esa garantía real que respalda la directiva y, desde el verso 6 hasta el 9, lo mune a usted de la estrategia perfecta, de la hoja de ruta limpia con el manual de conducir incluido para poder recorrerla. Ahora te toca a ti, le dijo a Josué. Haga de cuenta que se lo dijo a usted. ¿Qué es lo que va a hacer en primer término? Lo que hizo Josué: oír atentamente la orden, sin distraerse con proyectos u opiniones personales. La prueba de que Josué oyó y entendió, está en lo que ahora sigue:

(10) Y Josué mandó a los oficiales del pueblo, diciendo: (Antes que Josué diga nada, preste atención a dos hechos fundamentales. Primero: Josué oyó e interpretó la orden. Segundo: ni lo dudó; inmediatamente hizo lo que más nos cuesta hacer: obedeció.)

(11) Pasad por en medio del campamento y mandad al pueblo, diciendo: (Antes que usted se entere lo que dijo Josué, vamos a rescatar de aquí algo muy importante para quien quiera que salga a poseer la herencia. El modelo es Josué, pero la validez sigue vigente: oír, interpretar, obedecer e, inmediatamente, DERIVAR. Trasladar lo recibido a los subalternos. Nadie puede concentrar ningún ministerio de un modo unipersonal. Conducir no es hacerlo todo. Conducir para Dios es levantar hombres y mujeres que ejecuten, como Cuerpo, las directivas divinas. Él lo hace con usted, usted hágalo con otros. Pero a la manera de Él, EN el Espíritu, no por conveniencias u ocurrencias personales) Preparaos comida, porque dentro de tres días pasaréis el Jordán para entrar a poseer la tierra que Jehová vuestro Dios os da en posesión (Observe que Josué retransmite directivas, se organiza y ordena, pero sin que se pierda de vista de qué fuente provienen esas directivas. Es como decir: más vale que obedezcan esto de la misma manera con que yo estoy obedeciendo las de Dios)

(12) También habló Josué a los rubenitas y gaditas y a la media tribu de Manasés, diciendo: (Otra vez: antes que se entere lo que Josué les dice, preste atención a un detalle; pero por favor y en el nombre de Jesús, preste atención porque, desde el punto de vista literal, en nuestros estudios convencionales, apenas es un mínimo detalle anecdótico, pero como principio espiritual básico, es altamente importante. ¿Qué decidió Josué? ¿Acaso dijo: paso yo, el pueblo y se acabó? ¡No! Buscó a otros pueblos. ¿Se lo digo con más claridad? Buscó la UNIDAD, aún con gente que parecía no tener nada en común con Israel.

Esto le trajo innumerables problemas. Si usted lee toda la historia lo va a poder comprobar. Pero Josué sabía que, sin unidad, es imposible intentar cualquier tipo de conquista. Yo no puedo entender como, algunas congregaciones, – grandes o pequeñas, es lo mismo -, pueden suponer que van a tomar una ciudad solas, congregacional o denominacionalmente. Este es un engaño del diablo, al que la unidad del pueblo le molesta tanto como la oración o la alabanza. Ahora sí, ¿Qué le dijo Josué a los rubenitas, gaditas y a la media tribu de Manasés?

(13) Acordaos de la palabra que Moisés, siervo de Jehová, os mandó diciendo: Jehová vuestro Dios os ha dado reposo, y os ha dado esta tierra.

(14) Vuestras mujeres, vuestros niños y vuestros ganados quedarán en la tierra que Moisés os ha dado a este lado del Jordán; más vosotros, todos los valientes y fuertes, pasaréis armados delante de vuestros hermanos, y les ayudaréis, hasta tanto que Jehová haya dado reposo a vuestros hermanos como a vosotros, y que ellos también posean la tierra que Jehová vuestro Dios les da; y después volveréis vosotros a la tierra de vuestra herencia, la cual Moisés siervo de Jehová os ha dado, a este lado del Jordán hacia donde nace el sol; y entraréis en posesión de ella.

(16) Entonces respondieron a Josué, diciendo: nosotros haremos todas las cosas que nos has mandado, e iremos adonde quiera que nos mandes.

Punto primero: Josué no consigue esa obediencia inmediata por su carisma personal, por sus dotes naturales de mando, o sencillamente porque había recibido un nombramiento oficial superior. Esa obediencia tenía una motivación más singular, menos humanista y más espiritual: ellos habían discernido que este nuevo conductor, había sido levantado por autoridad divina. Y ante la autoridad divina, toda rodilla se dobla y todo hombre se sujeta. Sin dudar ni especular. Sin embargo, le aclaran algo muy importante como para que Josué, el hombre, no se confunda:

(17) De la manera que obedecimos a Moisés en todas las cosas, así te obedeceremos a ti; solamente que Jehová tu Dios esté contigo, como estuvo con Moisés.

Es decir que, en términos cotidianos, lo que le dijeron, fue algo más o menos así: “Mira Josué; nos damos cuenta por el Espíritu, que a ti te levantó el Señor. Así que te vamos a obedecer sin chistar ni murmurar en todo lo que nos ordenes, tal como antes lo hicimos con Moisés. Pero eso sí; siempre y cuanto estés sujeto a la autoridad, el propósito, la voluntad y la dirección de Dios. Si un día se le llegan a subir “los humos” y se le empiezan a antojar cosas suyas que Dios no le dijo, o se sale de la autoridad de Dios, ya le estoy avisando que “fue”, eh? Decir “fue”, en Argentina, equivale a decir: “Listo”, “Terminado”, “No existes más”, “dejaste de ser”, etc.

(18) Cualquiera que fuere rebelde a tu mandamiento, y no obedeciere a tus palabras en todas las cosas que le mandes, que muera; solamente que te esfuerces y seas valiente.

Primero lo último: fíjese que ahora son los subordinados, los dirigidos, los que le dan una palabra de aliento a Josué. Aquí hay otro principio: ¿Sabe como necesitan esos pastorcitos fieles, que van para adelante a cumplir el mandato de Dios en medio de los hostigamientos y las presiones de los religiosos, una palabra tuya de aliento, una oración intercesora, un decir “aquí estamos y no te abandonamos”?

Pero además, en este versículo hay otro ingrediente sumamente valioso para tener en cuenta. Dice que a los que se rebelaran y no obedecieran sus órdenes, no les podía caber otra cosa que no fuera la muerte. Eso es disciplina. Ninguna escaramuza, batalla o guerra puede ganarse sin disciplina. Nadie puede distraerse con entretenimientos espirituales; el propósito de Dios tiene que ser cumplido y eso es lo que tiene estricta vigencia y prioridad. Antes que tus intereses ministeriales o personales, están los intereses del reino. Así va a funcionar. La disciplina nunca es abuso u ostentación de autoridad o poder; es orden bélico, orden castrense, orden militar.

Se habla permanentemente de que cualquier tipo de disciplina, si es efectuada con amor, es para construir. Creo que, de acuerdo con muchas experiencias, algo está fallando y no creo que sea precisamente el acto de la disciplina, ya que por ser absolutamente bíblica, cuenta con el respaldo del Señor. Sí podría ser que la calidad y realidad del amor con que se cumplimente, no estuviera a la altura de lo que se debe, lo cual traería – y ha traído -, enojos, resentimientos, disensiones o, lo que es peor, saluda y regreso al mundo de personas que, hasta su proceso, se congregaban fiel y normalmente. Si una disciplina, – más allá de rebeldías o desobediencias -, termina en auto-marginación o, lo que es más grave, directa marginación del disciplinado, algo fue hecho según los hombres y no según la voluntad de Dios.

Lo que puede suceder, a veces, es que hemos malinterpretado el tema del respeto a la voluntad divina. No es, por ejemplo, voluntad divina aceptar hechos concretos de línea familiar sólo porque como así viene sucediendo desde siempre, eso debe ser interpretado como voluntad de Dios. No se olvide que los discípulos, cuando echaron suertes para elegir reemplazante de Judas, decidieron que había sido voluntad de Dios que el sorteo recayera en Matías. De Matías, que habrá sido fiel, creyente y naturalmente salvo, de eso no se duda, la Biblia no vuelve a hablar. De lo que sí habla y mucho, es de Saulo de Tarso, luego Pablo, que era el hombre que Dios había decidido levantar para cubrir espiritualmente el lugar vacante. Ellos no supieron ni pudieron esperar. Si el pueblo de Israel hubiera hecho lo mismo, por allí Josué nunca hubiera sido el elegido y el pueblo no hubiera cruzado jamás el Jordán.

Fíjese este ejemplo. ¿Cómo era el carácter de Abraham? Dulce, sereno, hasta débil se podría decir. Todo lo opuesto al de Sara, que era fuerte, decidida y, como se puede comprobar, la que llevaba la voz cantante en muchas cosas de fondo.

Isaac, su hijo: un calco de Abraham, y Rebeca, su mujer, un calco de su suegra Sara. El resultado es conocido. Hasta que llegamos a Jacob.

(Génesis 32: 22)= Y se levantó aquella noche, y tomó sus dos mujeres, y sus dos siervas, y sus once hijos, y pasó el vado de Jacob.

(23) Los tomó, pues, e hizo pasar el arroyo a ellos y a todo lo que tenía.

(24) Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba.

(25) Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba.

(26) Y dijo: déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: no te dejaré, si no me bendices.

(27) Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él le respondió: Jacob.

(28) Y el varón le dijo: no se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; (El que lucha con Dios, o Dios lucha) porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.

(29) Entonces Jacob le preguntó, y dijo: declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí.

Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel (El rostro de Dios) porque dijo: vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.

Este pasaje, que a muchos les parece muy irreal, ya que se imaginan que nadie puede luchar en contra de Dios y vencerlo, en realidad encierra un principio espiritual que va mucho más allá del hecho literal relatado. No es el tema investigar, por ejemplo, si este varón en contra del cual luchó Jacob era un ángel, como una gran mayoría de comentaristas prefieren determinar, o si era Cristo (El Angel de Jehová), o si era Dios mismo.

El principio radica en que Jacob, consciente de que traía una línea familiar negativa, de hombres débiles que dejaban las grandes decisiones en manos de sus mujeres, decidió luchar en contra de eso y, ya fuere a través de un ángel o como fuere, Dios le permitió esa lucha porque la misma, más allá de un resultado aparente, servía para fortalecer el espíritu guerrero que Dios quería y necesitaba ver en Jacob para nominarlo Israel, nada menos.

De ese modo Jacob pudo cortar, romper la línea y colocarse en una posición que, en definitiva, es la que Dios había planificado para el hombre. Por eso Jacob y no otro fue llamado Israel.

Un auténtico hijo de Dios, o hijo del rey si lo prefiere, tiene todos los elementos legales para hacer valer sus derechos y de ese modo salir del estado de siervos y colocarse en el de hijos, único modo de acceder a la herencia.

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El Umbral de la Verdad

Una pregunta que los creyentes se formulan en la intimidad de sus vidas, a veces, es: ¿Soy un cristiano maduro? Eso, inmediatamente trae otra: ¿Qué es ser un cristiano maduro? Para los que recién comienzan a andar por este camino, (Y a veces para muchos que llevan años), ser maduro requiere estar en la iglesia tan a menudo como sea posible, testificar regularmente, enseñar en una clase bíblica, hacer visitas a hospitales, asilos o geriátricos, escribir cartas de aliento a los decaídos, diezmar, ofrendar, memorizar versículos bíblicos, asistir a los campamentos y retiros organizados por la iglesia, apoyar y participar en las campañas evangelísticas, mandar a los hijos a una escuela cristiana, participar en varias comisiones, servir en alguna área, colaborar con la atención de bebés durante el culto, la cocina en tiempo de campaña, la visitación del vecindario, cantar en el coro, formar parte de algún proyecto misionero o de alguna actividad social. Además, se nos dice, sino es un cristiano realmente maduro, en su vida no debe haber lugar para el desaliento, la duda o simplemente la diversión o la trivialidad. Porque la fe es una cosa seria, intensa.

Muy bien. Se acabó. Una vez que hemos asumido esto, vemos cómo empiezan a entrar las complicaciones y, por la misma puerta, empieza a salir la alegría.

Asombra ver hasta qué punto nos hemos desviado de las enseñanzas originales de Cristo sobre la sencillez de la fe. ¡Qué dolorido debe estar Dios de nuestro ritmo alocado, histérico, neurótico! Hemos transformado nuestro andar con Dios en una carrera con obstáculos, en una maratón agotadora. Le hemos agregado enormes pesas tipo lastre a los competidores y, por causa de eso, muchos están optando por no entrar en esta carrera de ninguna manera. Y lo peor es que no se los puede culpar. ¿Cómo se supone que le llevaremos la felicidad a alguien abrumado por las cargas del mundo secular y de la vida, agregándole más cargas aunque en este caso de carácter religioso? ¿Quién puede sentirse atraído por eso? Es más: ¿Eso es una BUENA NUEVA?

Cuando entramos al tema de la comunicación clara, comprobamos que Jesús fue un experto. Pequeños y grandes por igual, no tenían dificultad en entender sus palabras y seguir sus razonamientos. Y esto no es vana tontería, porque la sociedad en la cual Él se movía, estaba acostumbrada a una religión basada en frases hechas y en dobles mensajes. El prolijo cuidado que tanto escribas como sacerdotes ponían en que estas reglas se cumplieran colaboraron, fíjese, en que el estilo de Jesús, directo y sincero, pareciera mucho más renovador. Cuando los jerarcas hablaban la gente aguantaba educada y respetuosamente; cuando Jesús hablaba, la gente escuchaba…

Él se sentaba en un lugar, sin ningún anuncio previo, y se ponía a hablar, con autoridad, de las cosas que realmente le importaban a todos. De lo que ocurría allí, a la vuelta del primer árbol. A una de esas enseñanzas la encontramos en la Biblia con el subtítulo de “El Sermón del Monte”, un titulado no muy feliz, de neto corte humanista, ya que si bien lo dicho tenía la autoridad divina, no era para nada de tonalidad oficial y mucho menos “sermoneadora”. Era simplemente una charla informal, razonada, meditada y sencilla, aunque al mismo tiempo tuviera, – hoy lo podemos ver -, una profundidad capaz de estar alimentando aún al hombre que se prepara para vivir lo mejor que pueda este Tercer Milenio.

(Mateo 7: 28-29)= Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

Aquí hay que puntualizar algo: la gente de aquella época, estaba harta de las manipulaciones, el orgullo y especialmente de la hipocresía de sus líderes religiosos. Muchos años de legalismo, mezclado con exhibiciones fariseicas de poder destinadas a intimidarlos y controlarlos, mantenían al público en general en la esclavitud. Los sistemas humanos llenos de requisitos y exigencias rituales y morales encerraban a la gente detrás de barreras invisibles y las ataban con cadenas de culpabilidad. Dice que enseñaban como quien tiene autoridad y no como los escribas. ¿Cómo enseñarían los escribas? Como muchos maestros de la palabra de hoy. Usando técnicas, tesis fundamentadas en comentarios de autores cargados de prestigio, evaluaciones extraídas de análisis sociopolíticos de la época y con ingredientes tales como estudios de la psicología del hombre de ese tiempo, sus reacciones y su problemática. Todo muy bueno, muy informativo y necesario de conocer. Pero… ¿Y de la autoridad que brota de la unción del Santo, qué..?

Allí es donde apareció Jesús con su mensaje de gracia liberadora, de aliento al cansado, de esperanza al pecador. Lo más importante era que todo lo que Él decía estaba basado en una verdad transparente, la verdad de Dios, y no en rígidas regulaciones religiosas. Habló de la fe, pero de una fe simple, sencilla, en términos que cualquiera podía entender. Su propia convicción, – y este es un punto al que todos los predicadores del mundo deberían prestarle la máxima atención -, los invitaba a escuchar su enseñanza liberadora del pecado y la vergüenza, del temor y de la confusión. La autenticidad de Jesús los tomó con la guardia baja, les desarmó una por una todas sus suspicacias y al mismo tiempo eliminó la niebla que había rodeado por décadas a la religión organizada.

¡Por eso es que no sorprende que la gente lo considerara sorprendente! ¡Tampoco sorprende que a los escribas y a los fariseos les resultara insoportable! ¿Cuántos saben que la hipocresía desprecia la autenticidad? En ámbitos hipócritas, una persona auténtica, generalmente es marginada bajo la acusación de chabacanería por ejemplo. Es que cuando la verdad desenmascara el error, (Y sólo se puede ser auténtico con la verdad), los que se encuentran expuestos por esa verdad, empiezan a ponerse muy nerviosos. Y si son ministros de algo, ni le cuento. Y si tienen un sueldo que depende de esos ministerios, ni se quiera usted imaginar.

No hay nada más emocionante y conmovedor que ver el coraje de la autenticidad, a menos que el hipócrita de la novela sea uno, ¿Entiende? Eso explica por qué las palabras de Jesús, que traían tanto consuelo a los que le seguían, enojaban tanto a los fariseos. Es que aunque Él nunca mencionó a nadie con nombre propio, su mensaje expuso con tanta claridad su estilo legalista de vida como nadie se había atrevido a hacerlo antes, (Aunque muchos seguramente lo habrán pensado ciento de veces), que ellos sabían muy bien de quiénes estaba hablando Él.

Hoy sucede algo muy similar. Cuando sale una voz auténtica, que no es ni mejor ni peor que nadie, sólo que predica con la palabra de verdad, y empieza a desnudar todo aquello que muchos ven pero que casi nadie se atreve a decir porque siempre alguna conveniencia o algún compromiso lo ata, entonces esa voz es: para un sector, un ministerio, un genio casi. Como decimos en Argentina, “el Gardel” del evangelio. Y para el otro sector es un fastidio, una molestia, una piedra jorobada porque ni se puede apartar ni se puede sobornar. La calumnia santa suele ser un excelente método de combate. A la gente, pese a todo, todavía le sigue atrayendo el chisme. Y claro… el mundo… ¿Qué mundo? Nadie está hablando del mundo aquí.

Superficialmente, las palabras de Jesús que se registran en Mateo 5, 6 y 7 pueden parecer calmas en su tono y elementales en su sencillez. Podemos leerlas en quince o veinte minutos y, a primera vista, no parecen sino un pequeño golpe en el hombro. Pero para aquellos que habían torcido la religión transformándola en una lista de actuaciones, demandas y expectativas, era nada menos que sentirse expuestos ante todo el mundo.

Mirémoslo de esta manera a ver si de una vez por todas entendemos lo que es un reino. Cómo obra un rey y cómo se comportan los súbditos de ese rey. Cuando Moisés bajó del monte Sinaí muchos siglos antes, no trajo diez sugerencias. Del mismo modo, cuando Jesús presentó su mensaje en el monte, no declamó una humilde homilía. Para los legalistas, sus palabras representaban un agresivo reproche que sigue en pie en los tiempos modernos. Las palabras de Jesús pueden ser simples, pero eso no quiere decir como muchísimos suponen todavía, que hayan sido superficiales, insípidas o hasta frívolas. “¡Pero hermano! ¿Cómo se le ocurre algo así?” A mí no se me ocurre nada. No hago más que repetir lo que algunos me sugieren que haga: mensajes livianos, superficiales. “Es que…¿Sabe que pasa, hermano? La gente se confunde… Y después quiere meterse en terrenos que están reservados para líderes y pastores…” ¿Ah, sí? ¿No será que el hambre de la oveja incentivada por allí golpea la puerta de la ignorancia del cuidador del alfolí?

Más allá de la enseñanza de Jesús en las colinas palestinas había una profunda preocupación por aquellos que habían entregado sus vidas a la tiranía de la presión que estaba a años luz de la fe simple. Le preocupaba en especial la posibilidad de que alguno hubiera sido absorbido por el modelo fariseo de sustituir lo auténtico con lo artificial, un peligro que siempre está latente a las sombras del legalismo. Eso es lo que me lleva a creer que el principal mensaje de la enseñanza de Jesús en aquel marco podría encapsularse en aquellas cinco palabras que dijo en Mateo 6:8: No seáis semejantes a ellos.

Es indudable que Jesús quería que sus seguidores auténticos fueran distintos, diferentes de la mayoría que sigue al rebaño. Al resolver conflictos, hacer negocios y responder a dificultades, la gente de Jesús no puede ofrecer las mismas actitudes, adoptar los mismos métodos ni mucho menos ser víctimas de las mismas prioridades que el mundo incrédulo. Cuidado que cuando Él enseña que no seamos iguales a ellos, lo que quiere decir es exactamente eso: que no seamos iguales que ellos, que su mensaje y su presencia nos tiene que otorgar la seguridad de ser distintos, que si no, es puro verso, (que es el equivalente a Vana Palabrería en Argentina), dirigido a un mundo que, si de algo está verdaderamente saturado, es de vana palabrería en todos sus estamentos.

¿Alguien tiene dudas que Cristo odia la hipocresía y ama la autenticidad? Entonces: ¿A quién se le podría ocurrir ejercer un ministerio de Cristo en un marco de hipocresía? Solamente a un loco o a un incrédulo más grande que los incrédulos a los que vamos a convertir. Sin embargo sucede…

La hipocresía nos permite recorrer ambas direcciones del sendero: parecer justos pero ser impíos y sonar como piadosos, pero ser secretamente profanos. Invariablemente, los que caen en la trampa del síndrome de la hipocresía tienen formas de enmascarar su vacío interior. La forma más fácil es la de agregar más actividad, correr más rápido, enfatizar una agenda completa, cada vez más larga e importante. ¿Sabe algo? ¡Los fariseos eran más que expertos en todo eso! No contentos con la ley de Moisés que incluye los diez mandamientos, se aferraban, además, a trescientos sesenta y cinco prohibiciones, así como a doscientos cincuenta mandamientos adicionales. ¿Le suena familiar? Ahora: eso, ¿Los hacía más justos? No. De ninguna manera. Cualquiera lo sabe. Sin embargo, todavía sucede. Qué cosa, no? Mire lo que Cristo dice en Mateo 5:20.

(Mateo 5: 20)= Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

Por favor, no lea mal. Le está diciendo fuere mayor, que sobrepase. Ya vemos que una agenda recargada mezclada con una extensa nómina de cosas que hacer, no equivale a mayor justicia, más de lo que contribuye a un espíritu calmo el conducir rápidamente un vehículo. Por el contrario, cuando tratamos de ser más espirituales haciendo más cosas, lo único que hacemos es complicar la vida cristiana. ¿Podemos imaginarnos el golpe que constituyó en el rostro de los fariseos cuando oyeron que Jesús decía s sus seguidores que su justicia debía ser mayor que la de ellos?

De hecho, si damos un rápido repaso al magnífico mensaje de Jesús, encontramos que Él simplificó el camino de la fe con cuatro enseñanzas básicas que eran (Y todavía siguen siéndolo) diametralmente opuestas al estilo de vida fariseo. En primer lugar, dijo: ¡Fuera con la Hipocresía!

Aún una lectura superficial de los cuarenta y ocho versículos del capítulo 5 de Mateo me lleva a creer que Jesús estaba contestando tres preguntas. Este es otro estudio. Usted lo puede hacer por su cuenta, no me espere a mí. En todo caso, el día que yo lo comparta, usted puede comparar y comprobar si, – efectivamente -, no sólo tenemos una misma Biblia sino, también, el mismo Espíritu Santo.

Del verso 3 al verso 12, responde la primera pregunta: ¿Qué quiere decir tener un carácter determinado? Del verso 13 al 16, la segunda: ¿Qué significa hacer una diferencia? Y, finalmente, desde el 17 hasta el 48, la tercera y última pregunta: ¿Qué significa ser justo delante de Dios? Incluso, en este último tramo, repite la misma afirmación no menos de seis veces. Cuatro veces dice Oísteis que fue dicho, pero yo os digo. Una vez señala: También fue dicho, pero yo os digo, Y una vez más, también: Además habéis oído, pero yo os digo.

¿Por qué esto? ¿Hacia adonde apunta Jesús? Está recordándole a la gente lo que ellos han estado oyendo por años, lo que se les ha enseñado, – Y ciertamente con lindas palabras -, por intermedio de los ministros religiosos; entonces volvía a tratar los mismos temas con una vida auténtica a la vista. ¿Y cuál era esa clase de vida? Una vida libre de hipocresía. El deseo de Jesús es que sus seguidores sean personas de fe sencilla, modelados por la gracia, basados en la verdad. Nada más. Nada menos. Nada distinto.

Es muy fácil falsificar el cristianismo, pulir la imagen súper piadosa que parece tener vida pero es una farsa. A través de los años, me he cruzado con gente que se rompe el esqueleto para ser la segunda Madre Teresa de Calcuta o quizás alguna especie de “Padre Tereso”. O San Francisco de donde quiera que usted viva. Hay demasiados cristianos simples que están tratando de hacer cosas demasiado duras. Seguramente están bien ocupados, pero: ¿Son justos? Quiero decir: ¿Son verdaderos cristianos?

Sinceros, sí. Muchos de ellos lo son. Fervientes, también. Ocupados, muchísimo. Pero lejos, lejísimo, de ser espirituales.

Hace mucho tiempo leí en un libro uno de los consejos más simples y mejores que antes haya oído: Sea quien fueres, si no fueres lo que eres, no eres lo que eres. Son palabras sabias, que se olvidan fácilmente en esa jaula de ardillas que es la religión super activa. Por eso es indispensable, también, decir: ¡Fuera con la Representación!

Si la primera parte de la enseñanza de Jesús decía, de alguna manera, “Fuera con la Hipocresía”, esta sección siguiente, registrada en Mateo 6, dice “¡Fuera con la Representación!” Dejemos de poner tanto esmero y atención en “parecer” buenos. Dejemos de preocuparnos de que los demás piensen que somos piadosos, especialmente si debajo de la superficie hay maldad escondida, motivos impuros y hechos vergonzosos. En otras palabras, no usemos una máscara sonriente para esconder la tristeza o la maldad, el dolor de cabeza o el quebranto. En la zona en que yo vivo, se dice: “Deje el espectáculo para la gente de Hollywood”

Si nosotros no la queremos entender, es problema nuestro, pero Jesús lo dijo muy directamente en Mateo 6:1: Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres para ser visto de ellos. En otras palabras, lo que dice, es que dejemos de actuar delante de los demás, sabiendo que de ninguna manera somos como nos mostramos. Entonces, Él presenta algunos ejemplos prácticos.

En Mateo 6:2 tenemos el ejemplo de dar: Cuando, pues, des limosna, no has tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles.

Hoy no tocamos la trompeta, literalmente. Pero muchos que hacen contribuciones importantes sienten placer de ver sus nombres en alguna plaqueta. Les agrada ser conocidos por el público y recordados de modo que siempre se sepa que ellos hicieron construir un gimnasio. Son los que pagaron el nuevo instrumento. Son los que dan mucho, ofrendan en grande, como diciendo: Por favor, un poco de bullicio para mí, un poco de honra para mí, un poco de gloria para mí. En contraste, cuando llega la hora de ofrendar, Jesús enfatizó el anonimato. “Basta de hipocresía”, dijo. Cuando damos por una fe simple, las actuaciones de alto vuelo que traen la gloria sobre nosotros están fuera de lugar.

Así logramos un recuerdo maravilloso y grato … a menos, por supuesto, que seamos algo así como un toro religioso premiado en una exposición. Cuando elegimos una vida de fe sencilla, hacemos que nuestros hábitos de ofrendar sean tranquilos.

Ahora bien: en Mateo 6:5-6 nos encontramos con el ejemplo de orar: Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres, de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Más tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto, te recompensará en público.

El exceso de palabras, la espectacularidad de la elocuencia, no son factores que hayan logrado que algunos sean oídos al orar. Sería muy bueno que todos los predicadores del planeta (Y me incluyo) recordemos que cuando se nos invita a orar en público, es a orar, no a hacer poesía religiosa. A propósito de esto, el doctor Lewis Sperry Chafer contaba una historia que puede verse risueña, pero que si la observamos detenidamente, no lo es tanto.

Parece que cierto ministro, – dice -, tenía la costumbre, al orar, de hacer oraciones tan complejas y recurriendo a palabras tan fuera del alcance de esa congregación, que la actitud había llegado, – aunque nadie lo señalara en voz alta -, a desalentar y a frustrar a la gente. Al fin, un día, una mujercita, campesina y algo rústica que cantaba en el coro, se atrevió a enfrentar el tema a su modo. Un domingo que ella eligió, cuando el ministro estaba desgranando un compendio dialéctico de altísimo voltaje intelectual, la mujercita se bajó de la tarima que ocupaba el coro, se acercó al púlpito, lo agarró del saco con amor pero con firmeza, le pegó un tirón y, aunque fue apenas un murmullo, el micrófono amplificó lo que le dijo: “Oiga… Llámele Padre de una vez por todas, ¡Y pídale algo de una buena vez!”

Mucha gente se pregunta qué es lo que ha pasado con la sencillez en la oración. Y no deja de preguntarse, también, qué es lo que ha ocurrido con la honradez auténtica. Es como la oración de un niño, como el ruego del chacarero, del campesino, que necesita la lluvia para su tierra, o la de una madre que clama por sus hijos sin techo ni pan. ¡Es hora de dejar a un lado toda actuación teatral en la oración! Dios honra las peticiones de los corazones sencillos y la confesión de las mentes sin doblez.

Siguiendo atentamente la lectura del capítulo 6 del evangelio de Mateo, entre los versos 16 al 18, nos encontramos con el ayuno. Dice allí: Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en secreto te recompensará en público.

Aquí voy a tomar textual la opinión de Charles Swindoll, un conocido escritor cristiano que en uno de sus prolijos trabajos dice al respecto: “Este es un lugar adecuado para detenernos y decir una palabra más a los colegas en el ministerio. Cuando llega el momento de mostrar públicamente nuestra piedad, ¡Podemos ser los peores pecadores! Todos los predicadores sabemos que hay una forma para parecer y sonar como el Reverendo Supersantificado Santo de la Ultrapiadosa Catedral o el doctor de la Cara adusta con hombros erguidos, rostro largo y traje oscuro (También ayuda una corbata anticuada) que lucha por mantener el tonelaje de este mundo en órbita y a sus habitantes en orden. Jesús bombardeó esa actuación de “mírenme-porque-soy-espiritual”. Si resolvemos ayudar, está bien. Pero si ayunamos (O estudiamos, o aconsejamos u ramos) para ser vistos. ¡Olvidémoslo! Jamás existieron esas disciplinas para ser exhibiciones carnales. No las cumplimos por la forma en aquellos que compiten por un oscar o un trofeo. El reino de Dios y sus lugares, no es un gran escenario para que brillen como estrellas aquellas pobres criaturas a las que el mundo y la sociedad no les ha prestado atención por falta de talento. Los sitios del reino son para ser ocupados por hombres y mujeres auténticos en su fe y en sus expresiones, no por actores de quinta categoría. ¡Amén, Charles!

En cuanto a los pasajes que encontramos en Mateo 7, creo que lo que Jesús intenta señalar allí con claridad es que la tolerancia es una base en la que se debe asentar nuestro comportamiento. Fíjese lo que dice en los primeros cinco versos de este capítulo 7: No juzguéis para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.

Alguien dijo alguna vez que los cristianos nos estamos transformando rápidamente en especialistas en astillas. Vemos astillas, detectamos astillas, criticamos astillas continuamente, pasando por alto los troncos mucho mayores y ofensivos que hay en nuestras propias vidas y en la iglesia. De pronto interesa más si la gente debe caerse cuando se la ministra o no y nadie presta demasiada atención a si vive por parte de ministros y no ministros lo que se predica. Astilla y Tronco.

¿Me permite ser más específico? Seamos tolerantes con los que tienen un estilo de vida diferente del nuestro. Seamos tolerantes con aquellos que no tienen la misma apariencia que nosotros, que no se preocupan de las mismas cosas, que no descansan de la misma manera, que no votan por lo mismo. Como suelen decir los jóvenes: ¡Eh! ¿Quién fue el que se murió y te dejó encargado de eso? ¡Vamos! No somos jueces de nadie.

Vamos más adelante. Seamos tolerantes con aquellos cuya teología difiere de la nuestra. Seamos tolerantes con aquellos cuyos criterios de adoración no son los nuestros. Seamos tolerantes con aquellos que se han alejado a causa de supuestos creyentes que viven hojeando la Biblia con minuciosidad (Cosa que está muy bien) y mente estrecha, (Cosa que no está tan bien) como los hay en muchas congregaciones. Si somos mayores, seamos tolerantes con los ancianos, pero también seamos tolerantes con los mayores si somos jóvenes. Para los que son teológicamente agudos, especialmente los que tienen dones y capacitación en el uso de las lenguas clásicas, diré que sean tolerantes con los que no saben griego o hebreo. Por supuesto, no hay nada de malo en conocer esos idiomas, porque pueden ser de mucha utilidad. Pero también se los puede usar mal o abusar de ellos. La gente que no conoce los idiomas originales de la Escritura puede ser menospreciada por los que sí los conocen.

Cuidado: esto no quiere decir que la tolerancia, el amor y la misericordia tengan que transformar a la fe en algo siempre suave, meloso o contemplativo. Mire el resto de lo que Jesús dijo en Mateo 7, especialmente en los versos 6, 7, 13 y 15: No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen.

Pedid y se os dará; buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición; y muchos son los que entran por ella.

Guardaos de los falsos profetas, que vienen a nosotros vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.

¡Esto sí que es una dedicación! No es cuestión de suponer que una vida de fe simple es una especie de largo bostezo entremezclado en conveniencias particulares y algo de dedicación. A medida que el Señor se acercaba al fin de su mensaje, contó la historia de dos casas, una edificada sobre la roca y la otra sobre la arena. Y con eso terminó sus palabras con una afirmación básica: La gente de fe sencilla dice lo que siente y hace lo que oye. En esencia, ese es el resultado práctico del cristianismo. Esa es la simpleza de una fe sencilla metida en una cápsula. Lamentablemente, nosotros no decimos ni hacemos lo que oímos. Sustituimos la acción con palabras y la dedicación personal con discusiones teológicas o pragmáticas, sino doctrinales o denominacionales. Hubo un escritor que lo resumió en varias líneas con bastante acierto. Dijo:

Yo tenía hambre, y ustedes formaron un club humanitario y organizaron un debate sobre mi hambre. Gracias.

Yo estaba preso, y ustedes fueron silenciosos y ceremoniosos al templo de la cárcel y oraron por mi libertad. Gracias.

Yo estaba desnudo, y en sus mentes, ustedes debatieron la moralidad o inmoralidad de mi aspecto. Gracias.

Yo estaba enfermo, y ustedes se arrodillaron y agradecieron a Dios por su propia salud, y de paso, pidieron un poquitín por la mía. Gracias.

Yo estaba sin techo, y ustedes me predicaron sobre el abrigo espiritual de Dios. Gracias.

Yo estaba solo, y ustedes me dejaron más solo aún para irse a un lugar tranquilo a orar por mí. Gracias.

Ustedes parecen muy santos, muy próximos a Dios. Pero yo sigo con mucha hambre y solitario y frío.
¿Adónde han ido sus oraciones? ¿Qué han hecho? ¿Qué aprovecha al hombre leer todo un libro de oraciones cuando el resto del mundo reclama que le ayuden?

Por eso digo que las palabras de Jesús, aquel día, en algún lugar de las colinas de Palestina, eran aún más poderosas que estas. Cuando terminó de hablar, nadie se movió. No nos sorprende. Aquellas palabras eran como espinas, que los clavaban contra cualquier cosa sobre la que estuvieran sentados. No se trata de desparramar alegremente culpa a diestra y siniestra. Pero si al final de un mensaje, usted no siente que algo tiene que cambiar en su vida, lo que oyó fue quizás un hermoso sermón humano, cargado de aliento y buenos deseos, pero totalmente alejado del auténtico mensaje de la cruz, que es un mensaje de victoria que sin embargo confronta, fastidia, molesta, incomoda.

Aquella gente había oído muchos sermones antes de parte de sus rabinos en las sinagogas. Tenemos ejemplos de esos discursos en la Mishna y la Guemara, que componen el Talmud judío, que son los más secos y tediosos comentarios sobre todo problema concebible de la historia de la humanidad.

Jesús habló con la autoridad de la verdad, la realidad y la frescura de la luz matutina y el poder del Espíritu de Dios. Este sermón que hizo tanta impresión terminó con la tragedia de la caída de la casa edificada sobre la arena, tal como la de una gigantesca encina en el bosque. En esto, convengamos, no había nada de suave.

A esta altura, es probable que un minúsculo insecto le haya hecho a usted alguna cosquilla y hasta puede haberle murmurado en idioma de insecto en su oído: “¿Estás seguro que estás totalmente libre de toda hipocresía? Calma. No reprendas al diablo y a sus demonios. No es el diablo, es el sentido común puesto en marcha a través de la reflexión sincera. Como suele decirse en los funerales: “Lo acompaño en su sentimiento”: Admito, junto con usted si es que desea admitirlo como yo, que aún no estoy totalmente libre de TODA hipocresía.

Dijo un autor: “Soy como Jacobo y Juan. Señor, mido al resto de la gente en lo que pueden ayudarme a cumplir mis metas, alimentar mi ego, satisfacer mis necesidades, darme ventajas estratégicas.

Exploto a la gente, presuntamente por tu causa, pero en realidad es por la mía.

Señor, a ti me vuelvo para tomar una posición aventajada, y obtener favores especiales, tu dirección para mis planes, tu poder para mis proyectos, tu aprobación para mis ambiciones, un cheque tuyo en blanco para lo que yo quiera.

Soy como Jacobo y Juan. Cámbiame, Señor. Hazme un hombre que te pregunta y pregunte a los demás: ¿Qué puedo hacer por ti?”

Si usted se encuentra retratado en estas palabras, como en algunos casos puede sucedernos a cualquiera de nosotros, entonces debe admitir que hay “agendas” escondidas en su interior.

En segundo lugar, tendremos que admitir, también, que no siempre analizamos nuestras motivaciones. Tenemos que confesar abiertamente que no siempre nos preguntamos el por qué real de lo que hacemos. Las palabras de Jesús nunca han dejado de forzarnos a examinar nuestras motivaciones.

En tercer lugar, nos guste o no, nos pese o no, tendremos que reconocer que ocasionalmente, por los menos, juzgamos a otros. ¿A quién de nosotros no nos enceguece la intolerancia alguna vez? Nuestro orgullo, a veces, es algo que sencillamente huele a podrido. Nuestra paciencia es demasiado corta. Nuestra capacidad para aceptar a otros es muy limitada. ¿Le ocurre eso a usted? NO se asuste por eso. La verdad le hará libre. O mejor aún: EL CONOCIMIENTO de la verdad le hará libre. Porque la verdad puede andar girando en su alrededor durante cincuenta años y usted jamás llegar a tocarla, a conocerla.

Cuarto: tendremos que reconocer que no nos atrevemos a continuar como somos.

Ya está. Ya ha cruzado usted El Umbral de la Verdad. ¿Y ahora qué? Orar, clamar, suplicar, postrarse si es necesario para que el encarnar real de esa verdad lo haga realmente libre. Si usted sabe lo que tiene que orar, ahora, cuando finalice esta lectura, ore como sabe que tiene que hacerlo y reciba liberación genuina. ¿No lo sabe? Entonces lea con cuidado la oración-modelo que voy a dejarle. Es una oración que rescaté en un maravilloso libro titulado “El Valle de la Visión”.

Señor: soy una cáscara llena de polvo, pero animada por un alma invisible y racional y renacida por el invisible poder de la gracia.

Pero no soy objeto alguno de alto precio, sino quien no tiene nada ni es nada, aunque he sido elegido por ti desde la eternidad, entregado a Cristo y nacido de nuevo.

Estoy profundamente convencido del mal y la miseria de mi estado de pecado, de la vanidad de las criaturas, pero también de la suficiencia de Cristo.

Cuando tú me guías, quiero controlarme yo mismo. Cuando tú debes ser soberano, quiero gobernarme solo. Cuando tú cuidas de mí, me creo suficiente. Cuando debo depender de lo que me das, recurro a lo mío. Cuando debo someterme a tu providencia, sigo mi voluntad. Cuando debo estudiar, amar, honrar, confiar en ti, me sirvo a mí mismo.
Fracaso y corrijo tus leyes para que se adapten a mí y en vez de a ti, busco la aprobación humana y soy por naturaleza un idólatra.

Señor: mi principal propósito es hacer que mi corazón vuelva a ti.

Convénceme de que no puedo ser mi propio Dios o hacerme feliz a mí mismo, ni ser mi propio Cristo para restaurar mi gozo, ni mi propio espíritu que me enseñe, me guíe y me gobierne.

Ayúdame a ver que la gracia hace todo eso por medio de providencial aflicción, porque cuando mi crédito es bueno, tú me humillas; cuando las riquezas son mi ídolo, tú haces que vuelen; cuando el placer es mi todo, tú lo cambias en amargura.

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Puentes de Reconciliación

Para entender, aceptar y poner por obra esta enseñanza, lo primero que hay que saber es qué significa Reconciliación. Tal como la palabra lo dice, es restaurar algo que antes funcionaba y ahora no. La iglesia primitiva estaba en conciliación, esto es: todos en un mismo sentir. Luego, los hombres se sintieron capaces de “mejorar” lo que Dios había dejado escrito y así armaron diferentes estructuras que, mientras mejor aceitadas se encontraban, más lejos se iban del propósito y la voluntad de Dios. Bien; este es el tiempo de volver a conciliar los espíritus. Volver a conciliar es Re-conciliar. Y para que ello suceda, alguien tiene que tender las líneas por donde unos y otros se volverán de sus pasos y se unirán. A esas líneas, no hay otro modo de llamarlas que no sea: Puentes. Puentes de Reconciliación.

(Hebreos 5: 1)= Porque todo sumo sacerdote tomado de entre los hombres es constituido a favor de los hombres en lo que a Dios se refiere, para que presente ofrendas y sacrificios por los pecados.

Punto importante a tener en cuenta: los hombres que Dios levanta como ministros, los levanta de entre los hombres, no de entre la deidad. Por lo tanto, entienda, los ministros son hombres. Si son hombres levantados por Dios, son ministros. Si son hombres puestos en esos lugares por los intereses o las conveniencias humanas, son asalariados.

(2) Para que se muestre paciente con los ignorantes y extraviados, puesto que él también está rodeado de debilidad.

Los ministros están rodeados de la misma debilidad que aquellos a quienes ministran, sólo que ellos tendrán una guerra mayor simplemente porque tienen más palabra que los demás. Es decir que las chances de que un ministro peque, serán siempre mucho más grandes a que peque alguien del grupo masificado.

El problema de la iglesia es que no sabe separar al ministro de la posición espiritual que ocupa. Un ministro ocupa una posición en el espíritu; hay un perímetro, un alcance, que ese ministro llena en el espíritu que le es dado por Dios a la iglesia. Ese oficio es dado a la iglesia, para que la iglesia lo reconozca y lo respete. Pro es el oficio lo que se respeta.

Claro que hay una conducta, unos patrones, que la Biblia exige que tenga un ministro. Un ministro tiene que tener un grado de madurez. Pero sigue estando rodeado de las mismas debilidades que usted. Pero el oficio le da unción para operar en el oficio, no para vivir su vida. Su vida la tiene que vivir del fruto del Espíritu, igual que usted. De su carácter.

Ahora: el enemigo va a venir a atacar ministros, para que haya fallas en su carácter, para que usted no se someta al orden divino. Y cuando usted no sabe separar al hombre de la unción, siempre toca la unción. Note que David, aunque Saúl fue un payaso, no lo tocó. Porque Saúl, aunque fue escogido por los hombres, Dios lo secundó y lo mandó a ungir y se acabó. Fue porque el hombre lo pidió. Dios no lo quería dar. Pero una vez que Dios lo dio, Dios lo dio. Y Dios ya le había quitado el trono y se lo había dado a David y él seguía ocupándolo en obstinación. Ni aún así David no lo tocó. David podría haber dicho: usted se me va de acá, ahora el pastor soy yo. Pero no lo hizo.

(3) Y por causa de ella debe ofrecer por los pecados, tanto por si mismo como también por el pueblo.

(4) Y nadie tomará para sí esta honra, sino el que es llamado por Dios, como lo fue Aarón.

Para que usted pueda saber si es llamado por Dios, tiene que ver si su llamado fue parecido a los patrones de Aarón. Y si no fue parecido a los patrones de Aarón, entonces no fue llamado. Lo que le dice es que nadie toma esta posición si no fue llamado como fue llamado Aarón. Y si no fue llamado como fue llamado Aarón, no es. Y uno dice: “¡Ahhh!… pero eso los levíticos; nosotros somos del orden de Melquisedec…” ¿Ah, sí? Mire…

(5) Así tampoco Cristo (¿Quiere más Melquisedec que Cristo?) se glorificó a sí mismo, (Y ahora le dice qué pasó con Aarón) haciéndose sumo sacerdote, sino el que le dijo: tú eres mi hijo, (Dios nombró Aarón a sus hijos y les dijo que los mantos de Aarón ungirían a sus hijos. Y a todo lo que le dijo a Aarón que hiciera, tenía al hijo presente para que hubiere continuidad. Una tipología de para siempre Melquisedec. Cristo tampoco dijo: “Yo soy el pastor de pastores”, sino que tuvo que esperar que alguien lo reconociera como hijo. Pregunto: ¿Quién lo reconoce a usted como tal? Si no tiene un nombre, usted es ilegítimo.)

Nadie puede ser padre de nadie, si primero no es hijo. El orden de Melquisedec sigue los patrones de Aarón, sólo que en una escala superior. Hasta Cristo, que es el orden de Melquisedec, no asume la posición sin que alguien le diga: este es mi hijo, yo lo reconozco, respétenlo. Esto es muy serio.

Algunos hombres forzaron su forma de tratar de combinar estos oficios. ¿Recuerda a Uzías? ¿Y de Saúl? Los dos perdieron el reino. Sin embargo, otros hombres entraron en esa orden; como David, que usó un efod sacerdotal, y era rey. ¿Cómo se le ocurre ponerse algo sacerdotal en medio de un tiempo levítico, cuando él era rey?

Es evidente, por esa razón, lo siguiente: cada vez que en la Biblia aparece una combinación e estos dos oficios, evidencia que Dios está librando una guerra hostil en contra del sistema establecido en el tiempo. Es decir: cuando había una guerra hostil de parte de Dios contra el sistema establecido, alguien estaba en este orden. Repito: cada vez que Dios dispone una reforma y empieza a militar con hostilidad en contra de un sistema religioso que ya no produce nada, en la Biblia, alguien es levantado con estos dos oficios: rey y sacerdote. Según el orden eterno de Melquisedec. Es decir que la reforma sólo puede ser hecha a través de hombres en esta orden. No por cualquiera que se le ocurra salir a predicar. Anda un montón de gente por allí predicando reforma cuando ellos mismos necesitan reforma.

Reforma no es tirar el viejo púlpito de madera y cambiarlo por uno muy mono de acrílico. Incorporar danza o estandarte, comprar un piano de cinco mil dólares para reemplazar el viejo órgano. Reforma es cambiar la médula espiritual de la iglesia. Y la iglesia es usted. Si usted cambia, el púlpito va a cambiar también.

Cuando yo hablo de gobierno, no me refiero a un dictador, sino a la habilidad de ejercer dominio y orden en medio de cualquier cosa, incidente, persona o actividad que busque neutralizar el avance del reino. Pero es imposible tener gobierno sin saber qué es lo que está haciendo Dios. Una persona que se pare en el púlpito y el infierno empieza a prestar atención. Un hombre así entra en un lugar y lo llena. Aunque no tenga dominio allí.

(Deuteronomio 17: 14)= Cuando hayas entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da, y tomes posesión de ella y la habites, y digas: pondré un rey sobre mí, como todas las naciones que están en mis alrededores; ciertamente pondrás por rey sobre ti al que Jehová tu Dios escogiere; de entre tus hermanos pondrás rey sobre ti; no podrás poner sobre ti a hombre extranjero, que no sea tu hermano.

(16) Pero él no aumentará para sí caballos, ni hará volver al pueblo a Egipto con el fin de aumentar caballos; porque Jehová os ha dicho: no volváis nunca por este camino.

(17) Ni tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe; ni plata ni oro amontonará para sí en abundancia.

(18) Y cuando se siente sobre el trono de su reino, entonces escribirá para sí en un libro una copia de esta ley, del original que está al cuidado de los sacerdotes levitas; y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra; para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos, ni se aparte del mandamiento a diestra ni a siniestra; a fin de que prolongue sus días en su reino, él y sus hijos, en medio de Israel.

Nº 1: Tenemos que aprender a funcionar desde el ámbito del que escoge Dios. Más concretamente: aprender a reconocer al que Dios escoge. Lo primero que tenemos que aprender de este sacerdocio, es que este sacerdocio no tiene nada que ver con donde usted se gradúa, pero sí tiene todo que ver con quien Dios diga y levante. A pesar de que la dinámica del orden de Melquisedec le pertenece a toda la iglesia, cuando hablamos del comando, de la dirección, de la guía, de la conducción, del ministerio en la iglesia, el que elige es Dios.

¿Usted recuerda, en Mateo 20, donde una señora vino a pedirle un favor a Cristo? Le dijo: con permiso, vengo solamente a pedirte un favor. Que me pongas a este muchacho a tu derecha y el otro a la izquierda cuando llegues a tu reino. El Señor contestó tres cosas: Primero: Tú no sabes lo que estás pidiendo. Muchos de nosotros, en la iglesia, vemos autoridad a través de los ojos engañadores del mundo y no entendemos lo que estamos pidiendo cuando pedimos autoridad. Lo primero que Cristo dijo, fue: Tú no sabes lo que estás pidiendo, porque si lo supieras, no lo pedirías. Note que todos los grandes hombres de Dios no eran hombres que andaban buscando una posición. Ninguno, en la Biblia, de los que fueron usados por Dios para adelantar su propósito, andaban buscando ser usado. Todos fueron sacados por Dios de lo que eran sus ocupaciones. Dios jamás llamó a vagos o a desempleados.

Segundo: Le dijo: ¿Puedes tú beber esta copa y ser bautizado en el bautismo en que yo seré bautizado? Es decir: ¿Tú puedes pagar el precio? Muy bien; el precio es muerte. ¿Sabes, mujer, lo que me estás pidiendo? El bautismo es muerte. Ese es el precio de la autoridad. Mientras menos de ti haya, más autoridad tienes. Si el mensaje se le considera a usted como lleno de autoridad, es porque usted ha sido menguado delante de Dios, no promocionado, enaltecido, vitoreado, aplaudido y homenajeado.

Tercero: Dijo: Eso que tú pides, está reservado sólo para el Padre. Elegir. El primer paso, para elegir reyes en la tierra, es entender que los reyes los escoge Dios. No es basado en democracia. No es basado en su graduación. Nada que ver con bachilleratos ni doctorados en Teología, o con un título llamado “master”, que significa “maestro” en Divinidad, o Divinidades, que nadie sabe muy bien qué es, pero que otorga a quien lo posee un status religioso de altísimo nivel. Usted no elige. Dios elige. Lo que no elige Dios no es reconocido en el mundo del espíritu.

Nº 2: Dice que no puede haber ningún extranjero en el orden de Dios y de Melquisedec. Dice que el que escoja, tiene que ser de entre sus hermanos. Es decir: tiene que estar familiarizado con lo que Dios está haciendo en su medio. Allí dice “hermano”, pero esta palabra no significaba que tuviera que ser israelita. Era suficiente con que supiera perfectamente lo que la tribu tenía que hacer. No extranjero.

La persona que ocupa esta posición no puede ser ignorante de lo que Dios está haciendo en la tierra y mucho menos en su medio. Traer un pastor de una congregación a otra, no es el orden de Dios. Especialmente si no sabe para dónde va la iglesia. No le estoy hablando de una posición que se ocupa en la iglesia, le estoy hablando de una posición que se ocupa en el espíritu. ¡Somos linaje escogido!

Nº 3: Dice que el que sea rey no puede multiplicarse para sí mismo. Caballos, casas, esposas, oro. Ahora escucha: en aquel tiempo tenían más de una mujer. ¡Pero era en aquel tiempo!

El problema no era con la abundancia de casas; el problema no era con la abundancia de dinero; mire lo que dice la Escritura: (Verso 17)= No tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe; El problema es si sus posesiones desvían su corazón. Mientras no lo desvíe, puede tener todo lo que quiera. Obviamente, no hablo de mujeres, hablo de posesiones.

Esa frase, Que su corazón no se desvíe, significa “que se descentralice”, que el objetivo de su ministerio, comience a descentralizarse. Que lo que se está haciendo, ya no se está haciendo por la misma causa por la que comenzó. Cualquier cosa que causa que su corazón se salga del centro del propósito, no es bueno.

Nº 4: Una posición de un estilo de vida progresivo, dice el verso 16: Pero él no aumentará para sí caballos, ni hará volver al pueblo a Egipto. No puede ser un ministro que por su obstinación de no seguir con Dios, termina llevando a la iglesia al lugar de donde provino. Egipto no tiene que ver con el mundo solamente. Egipto, en Génesis 49, era el Edén de Israel, porque fue en Egipto que se le proveyó lo mejor de la tierra y la tierra de Gozén. Egipto, en este verso, significa: “El lugar de donde proviniste”.

Hay gente que sale de un mover y después el ministro ya no quiere moverse más con Dios y la gente termina volviéndose al mover del que acaba de salir. Eso es volver a Egipto. Ahora, volver a Egipto, puede ser volver a los panderos y las danzas, mientras la gente llena los consultorios de los psicólogos y psiquiatras porque, dice, le falta sanidad a su alma. ¿No era que el alma estaba crucificada juntamente con Cristo? Si el alma fue crucificada, está muerta y, si está muerta, no necesita sanidad sino un buen sepelio, no cree? Entienda: Dios no deja de moverse, Egipto es el lugar previo. ¿Sabe lo que es?

(Deuteronomio 11: 10)= LA tierra a la cual entras para tomarla no es como la tierra de Egipto de donde habéis salido, donde sembrabas tu semilla, y regabas con tu pie, como huerto de hortaliza.

MI iglesia. MI ministerio. MI culto de adoración. ¡Yo soy el líder de alabanza! ¿Sabe lo que significa la palabra líder? “Uno que llegó primero a la meta luego de haber derrotado a otros”. Tal cual. Nada que ver con Dios. ¡Este es MI ministerio! ¡Este es mi huerto de hortalizas! Déjame los tomates tranquilos! No existe. Él dice: La tierra que yo te voy a dar es distinta a la anterior donde hacías todos los días lo mismo. Y sembrabas tus propias semillas y las regabas con tu pequeña lata de agua.. Y entonces usted dice: ¡Estoy sembrando para prosperar! Pero la Biblia dice que usted siembra en un lugar y cosecha en otro. Dice, – también -, que lo que usted siembra, otro lo riega y otro más lo recoge. No dice que usted lo hace todo.

(11) La tierra a la cual pasáis para tomarla es tierra de montes y de vegas, que bebe las aguas de la lluvia del cielo; tierra de la cual Jehová tu Dios cuida; siempre están sobre ella los ojos de Jehová tu Dios, desde el principio del año hasta el fin.

Es decir que a ésta sí que la riega Dios, porque ésta es monte, no huerto de hortaliza. Usted solo no lo puede hacer. Lo hace con Dios, o no lo hace.

Una vida progresiva, que no los lleve otra vez a Egipto. En el momento en que ustedes han de seguir a Dios, la iglesia suya tiene el potencial de volver atrás, porque es más fácil volver a lo reconocido que ir al mundo de lo desconocido. En el momento en que usted no tiene dirección, su oveja vuelve atrás. Si su vida no tiene dirección, se achica a lo que entienda y conoce. Si quiere experimentar algo que nunca antes ha experimentado, va a tener que hacer algo que nunca ha hecho y, en toda ventaja, hay riesgo.

Nº 5: Dice con meridiana claridad que escriba para sí mismo. Mire atentamente el verso siguiente:

(18) Y cuando se siente sobre el trono de su reino, entonces escribirá para sí en un libro una copia de esta ley; (Es decir que la cosa es así: en ese tiempo había escribas, gente que se ocupaba de esos menesteres. Profesionales del puño y letra. El rey no escribía nada. El rey decía y el escriba escribía todo lo que el rey decía. Pero Dios no dijo eso. Dios dijo: Yo quiero que el rey escriba para sí mismo, que conozca las escrituras. No solamente que escuche casetes o CD de otros; que las conozca por sí mismo. Que escriba por sí mismo) del original que está al cuidado de los sacerdotes levitas; y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová.

Lo que le está diciendo, hasta aquí, es que aquel que está dando la instrucción la haya escrito en su propia vida, para que él la entienda y para que también la aplique. No se busque a un escriba que la escriba, escríbala usted mismo. Responsabilízese de lo que está ministrando. Si no funciona, que no le funcione a usted tampoco. Aplique la ley con usted mismo; nadie puede ser ministro de una nación y no conoce su Constitución. Ah, … y respetarla.

Tenemos que conocer las obras de Dios en intimidad. El sacerdocio de la orden de Melquisedec no es de obras externas, es de convicciones internas. Entender la ley personalmente. Cuando usted conoce esto, de esta manera es que produce algo nuevo. Sin intimidad no se puede dar a luz nada nuevo. Sin intimidad, no se produce vida.

La palabra SACERDOTE, es la palabra PONTIFEC. Hay una palabra, en latín, que es parecida: PONTÍFICE. Pontifec. PONT, de donde viene la palabra PUENTE. Pontifec. “Edificador de puentes”. Allí tiene el significado de Sacerdote. Uno que edifica puentes. Uno que conecta dos entidades separadas. Un agente de reconciliación.

Primero: el sacerdote tiene que ser, antes que nada, un agente de reconciliación. Y no se puede reconciliar a nadie con Dios si no se tiene un puente personal de ida y vuelta con Dios uno mismo, el reconciliador. ¿Por dónde lo va a llevar al otro si usted mismo no sabe como llegar? Yo, reconciliador, tengo un asunto muy importante: traerlo a usted adonde yo vivo.

Uno de los problemas más graves que hoy día afronta la iglesia, es que muchos de sus ministros, puestos donde están para ayudar a los hermanos con problemas, están viviendo peor que aquellos a los que tienen que ayudar.

La tierra tiene necesidad y sacerdote es uno que une las manos de Dios con esa necesidad, no con uno mismo. La idea es: poner sus manos con las de Dios y desaparecer. Por eso es que Hebreos 5 dice que tenemos que ofrecer sacrificios para sí mismo, porque él también está rodeado de debilidades.

La idea nuestra es que seas leal a tu ministro, que su ministro tome su mano y la ponga con la lealtad de Dios. Mientras Dios esté usando a su ministro, este le va a decir como Pablo: imíteme a mí mientras yo imito a Cristo. En el momento en que Dios ya elija a otro, los dos tendrán que seguir a quien sea.

No pueden seguir habiendo pastores y ministros que se conviertan en barreras para que el hombre se una con Dios. Gente que le prohíbe ir a tal o cual lugar a escuchar a tal o cual persona, o sintonizar tal o cual emisora para escuchar a tal o cual hombre. Son barreras, no puentes.

Eso fue lo que desencadenó la reforma de Martín Lucero, que el sacerdote se había convertido en barrera del hombre. En vez de ser puente del hombre con Dios, se habían convertido en barrera. Y se levantó la reforma de Martín Lucero Y el punto más fuerte de esa reforma no era que el justo vive por la fe. Era sobre el sacerdocio de los santos. Que los santos podían acercarse a Dios sin necesidad del sacerdote. Y por eso lo mataron. Esa fue su predicación: usted puede hablar con Dios por usted mismo, sin necesidad de intermediarios. Usted puede leer su propia Biblia sin necesidad de un “especialista” que se la interprete. Lo quisieron asesinar. ¿Y qué supone usted que sucede hoy con los que andan predicando lo mismo?

En el momento en que un ministro se convierte en barrera, ya no entra en el orden de Melquisedec. El orden de Melquisedec es un puente reconciliando al hombre con Dios, no tomando en cuenta sus errores. Lo importante es que para que hoy se pueda usted reconciliar con Dios, tiene que unirse con el Dios del día, no con el Dios que usted entendía que era.

Nosotros nos emocionamos con palabras tales como: Avivamiento, Restauración, Reforma. Son palabras que Dios obvía. Porque si no hubiera muertos, no haría falta avivamiento. Y si hubiera gente obediente, tampoco falta reforma. A Dios no le gustan esas palabras. Que las estemos usando y hasta que sean famosas, no quiere decir que sean agradables a Dios. No las use sin entendimiento. “Somos de la restauración”. Sí, pero si estuviéramos en el orden divino, no habría que restaurar nada. Nos estamos emocionando más con el efecto que con la causa. Re-forma, Restauración. El prefijo RE, significa volver a hacer algo que ya estaba hecho. Para Dios, perder el tiempo.

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Pasos de Profeta

Hay muy pocas personas hoy en día que tengan una idea precisa adecuada de lo que es un profeta cristiano. No podría ser de otra manera: la mayoría de los creyentes jamás ha conocido a uno.

Una de las figuras más populares representan al profeta de un modo “extático”, girando en una especie de arrebato, en un estado de trance pronunciando oráculos. Así no es la profecía cristiana. Pablo dice, específicamente, que… El espíritu de los profetas, está sometido a los profetas, porque Dios no es Dios de confusión, sino de paz.

Los montañistas decían ser profetas y ganaban la credibilidad de mucho pueblo, pero profetizaban en trance, nadie los podía detener, y todas las autoridades de la iglesia primitiva, desde Pablo en adelante, declaran claramente que los profetas tienen control completo de sí mismos, y no profetizan en éxtasis ni en trance. Esto no significa que Dios no pueda llevar a alguien a un éxtasis. De hecho lo hizo con Pedro, pero de ninguna manera es una metodología. Dios hace como quiere con quiere y de la manera que quiere, pero no tiene método repetitivos. Es Creador y Creativo.

Otra idea muy común es la del profeta como un gran líder moralista. Martin Luther King, Mahatma Gandhi y otros, fueron proyectados en algún momento a ese nivel. Pero los profetas del Antiguo testamento trajeron, más que un análisis del estado moral de Israel, el mensaje de Dios para su tiempo. No hablaron de acuerdo con su discernimiento, sino con juicio entregado directamente por Dios.

Sin embargo, uno de los conceptos de la profecía que más se ha popularizado, es el de predecir grandes eventos futuros. Esto ha conducido, – y conduce aún -, a terribles errores. Cuando Pablo, en 1 Corintios 14, hace una lista de los propósitos de la profecía, menciona la exhortación, la consolación y la edificación del pueblo, no la predicción del futuro.

Tenemos dificultades de inmediato cuando hacemos de la predicción exitosa del futuro nuestro único criterio para la profecía venidera. Algunas personas que no son cristianas, pueden predecir acertadamente acontecimientos futuros. Sin embargo, no podemos aceptar sus profecías como Palabra de Dios. Israel recibió, – en su momento -, una seria advertencia al respecto. Extrayendo de lo histórico, depósitos espirituales. Esa advertencia es bien vigente hoy.

(Deuteronomio 13: 1)= Cuando se levantare en medio de ti profeta, (Le dice que los profetas habrán de levantarse EN medio tuyo, iglesia), o soñador de sueños, y te anunciare señal o prodigios, y si se cumpliere la señal o prodigio que él te anunció, diciendo: vamos en pos de dioses ajenos, que me conociste, y sirvámosles; (Preanuncio de ministerios espectaculares, fama, prestigio personal), no darás oído a las palabras del tal profeta, ni al tal soñador de sueños; (No le está diciendo que no le crea, ¡le dice que no lo escuche, directamente!) porque Jehová vuestro Dios os está probando, para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma. (Páselo en limpio: un supuesto profeta le da una predicción que le es a usted muy favorable y conveniente, pero que no encaja con lo que Dios dice en su Palabra. Usted, ¿Va a creerla o va a elegir seguir a un Dios que, aparentemente, no le promete nada tan venturoso para su vida? Sí, ya sé que usted me debe estar diciendo que de todos modos va a seguir a Dios. Correcto. Bárbaro. Pero le pido que espere a que llegue el día en que eso le suceda realmente y allí volvemos a dialogar, si?)

(4) En pos de Jehová vuestro Dios andaréis; y a él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz. (La voz de Dios sólo puede oírse en medio de la oración o la adoración y siempre es más fácil o más cómodo hacerse profetizar que orar o adorar) a él serviréis, y a él seguiréis, (¿Qué es lo más importante para usted, su ministerio o la gente de la que se debe ocupar su ministerio? Allí está la clave.)

(5) Tal profeta o soñador de sueños ha de ser muerto, (Habla del espíritu que lo influye, no de su cuerpo físico) por cuanto aconsejó rebelión contra Jehová vuestro Dios que te sacó de tierra de Egipto, (¿Sabe qué es lo que está diciendo? ¡Que lo sacó a usted del mundo!) y te rescató de casa de servidumbre, (Lo sacó a usted también de la esclavitud del pecado y de la condenación) y trató de apartarte del camino por el cual Jehová tu Dios te mandó que anduvieses; (Profetizó para sus deseos personales, no para el propósito de Dios) y así quitarás el mal de en medio de ti.

En otras palabras: una persona puede acertar en la predicción de acontecimientos futuros y ser todavía un falso profeta. La pregunta que surge, entonces, es: ¿Cómo podemos encontrar una descripción exacta de lo que es un profeta? Un diálogo entre Moisés y Dios nos da un principio que hoy nos puede ser útil. Dios quiere que Moisés hable por él mismo, y Moisés no se anima. Dios, entonces, decide comisionarlo a Aarón, mire…

(Éxodo 4: 15)= Tú, (Moisés) hablarás a él, (Aarón) y pondrás en su boca las palabras, y yo estaré con tu boca y con la suya, y os enseñaré lo que hayáis de hacer. (Si usted no escucha con claridad la boca de Dios, no intente, ¡Por favor! Abrir la suya.)

(16) Y él hablará por ti al pueblo; él te será a ti en lugar de boca, y tú serás para él en lugar de Dios. (¡Qué ascenso y qué nivel el de Moisés! ¿Qué haría ese hermanito que usted conoce tan bien si le delegaran una actividad de semejante calibre?)

(17) Y tomarás en tu mano esta vara, con la cual harás las señales. (Es decir: Aarón sería vocero de Moisés y Moisés sería vocero de Dios. Simple, práctico. Es interesante que usted conozca, por le va a ampliar el panorama de su entendimiento, no porque sea obligatorio, que la palabra PROFETA, en hebreo, es la palabra NABI. ¿Sabe como se traduce? “Uno que habla por inspiración” En el griego, mientras tanto, la misma palabra es el término PROPHETES, de allí deriva la fonética del español y significa: “Un intérprete” o “Alguien que habla por otro”.)

(Éxodo 7: 1)= Jehová dijo a Moisés: mira, yo te he constituido dios para Faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta. (Mire que dos escalas de niveles inventa Dios sin consultar comisiones ni concilios. ¡Que bueno que tenemos un Dios soberano! ¿Verdad?)

(2) Tú dirás todas las cosas que yo te mande, (cuidado; no las cosas que a usted le puedan parecer buenas o que puedan venir bien. Dice que lo que Él le mande. Y no algunas que no le traigan a usted demasiados riesgos: TODAS.) Y Aarón tu hermano hablará a Faraón, para que deje ir de su tierra a los hijos de Israel. (Ese es el papel del profeta: ser el portavoz, el mensajero, el vocero de Dios. Un hombre no es profeta por lo que diga, sino por relación con Dios. No es importante en sí mismo, es importante porque viene como mensajero de Dios.)

(Hageo 1: 13)= Entonces Hageo, enviado de Jehová, habló por mandato de Jehová al pueblo, diciendo: yo estoy con vosotros, dice Jehová.

(Jeremías 1: 7)= Y me dijo Jehová: no digas: soy un niño: porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande.

Además, Isaías, Ezequiel, en cada uno de estos casos Dios toma un hombre y lo hace su mensajero, su portavoz. La relación entre Dios y el hombre es el corazón de la profecía.

Ahora bien: ¿Cuál es la diferencia entre los profetas del Antiguo testamento a los del Nuevo Testamento, a los de hoy? No la relación entre ellos y dios, que tiene que ser la misma, sino la relación entre Dios y el pueblo.

Mientras en los tiempos del Antiguo Testamento Dios establecía una comunicación directa con un solo hombre por la acción del Espíritu Santo, ahora todos los miembros del pueblo de Dios reciben al Espíritu Santo y están en comunicación con Dios.

Sin embargo, la relación de Dios con el profeta, con el mensajero, permanece inalterable en el Nuevo Testamento. Es verdad que si está abierto, todo el pueblo puede, hoy, oír la voz de Dios, pero el portavoz, el vocero, el mensajero de Dios sigue siendo el profeta.

Visto bajo la óptica de un gran rey, es como si antes ese rey le hubiera abierto las puertas del palacio a un solo hombre, elegido, comisionado, mientras que ahora esas puertas están abiertas para todo aquel que quiera entrar. Pero cuidado: entrar y enterarse, cualquiera, pero salir y difundirlo, comunicarlo, sólo los expresamente enviados por Él para hacerlo.

La diferencia no está en la calidad o la cualidad de ese hombre, sino en el propósito, la voluntad y la decisión de Dios. Cuando un rey escoge a un mensajero de entre su pueblo, le proporciona: 1)= Un mensaje claro; 2)= La autoridad suficiente para proclamarlo públicamente.

Hoy el papel de profeta quizás sea el menos prominente que el antiguo, pero su relación con Dios, su categoría y su ministerio siguen intactos, inalterables y vigentes. Hay cinco puntos que demuestran la importancia de este ministerio y es lo que deseo que veamos juntos para entendimiento, para seguridad y para edificación del cuerpo, no para entretenimiento templista de domingo de conferencia. Ahora bien: ¿Cuál es la razón por la cual Dios levanta profetas en su pueblo? ¿Cuál es la importancia real y genuina de ese ministerio? Hay muchas respuestas, aquí te daré cinco.

1 – INICIA LA ACCION DE DIOS

Los profetas, efectivamente, inician la acción de Dios entre su pueblo. Aunque es posible que todos los cristianos oigan la voz del Señor, generalmente no oímos que Dios nos hable a nosotros personalmente con respecto a su voluntad y a su plan. A veces no lo oímos porque no estamos atentos, o porque nuestras mentes están llenas de pensamientos que distraen o problemas personales. Dios, – entienda -, es como la emisión de una emisora de radio. La transmisión está las 24 horas del día en el aire, pero usted sólo la escucha cuando está despierto. Pero mientras usted duerme, la emisora sigue emitiendo su programación. Esto significa que, en muchos casos, Dios no es culpable que la gente no sintonice su frecuencia. Pero muy a menudo, también, Dios simplemente elige y decide hablarnos a través de sus profetas. Hay suficiente base bíblica en el libro e los hechos para confirmar plenamente esto.

2 – ALERTA AL PUEBLO PARA OIR SU PALABRA

Los profetas no solamente pueden alertar al pueblo de Dios para oír su Palabra, sino que DEBEN hacerlo, ya que eso es parte esencial de su ministerio.

(Apocalipsis 3: 2)= Sé vigilante y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios.

(3) Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; guárdalo y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré a ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.

¿Qué hizo Juan, aquí, con la iglesia de Sardis? Sacudirlos de un adormecimiento que les estaba quitando la vida misma. No es que los creyentes de Sardis no pudieran oír la Palabra ellos mismos. Sencillamente, no la oyeron. Porque la palabra profética, lo que hace, es abrir nuestros oídos espirituales y encender en nuestros corazones el deseo de buscar y encontrar la voluntad de Dios para nosotros.

3 – PROCLAMA PUBLICAMENTE LA PALABRA DE DIOS

La palabra profética, es pública. Sirve para enfocar nuestra atención como grupo en el mensaje que el Señor quiere que vivamos. Si hemos de responder al Señor comúnmente, su palabra tiene que ser presentada públicamente. La profecía no es la única manera en que su palabra puede publicarse, pero muy a menudo es el medio que Dios escogerá para llamar la atención común a lo que Él quiere decirnos.

(Génesis 1: 1)= En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

(2) Y la tierra estaba desordenada y vacía, (¿Cuántos saben que Dios jamás crearía algo desordenado y vacío? Indudable: algo ocurrió entre el primer y segundo versículo. La caída de Lucifer a la tierra, por ejemplo) y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, (Algo había producido tinieblas. Dios no crea tinieblas ni se esconde en ellas) y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. (Preste atención a este detalle que es clave. Tenemos que había tinieblas, y también tenemos que había un mover del Espíritu. Pero vemos que el mover del Espíritu no alejó ni borró las tinieblas. El Espíritu se movía, pero nada sucedía. ¿Hasta cuándo? Veamos.)

(3) Y dijo Dios: sea la luz y fue la luz. (Aquí vemos que cuando Dios dijo sea la luz y fue la luz, esa luz separó a las tinieblas. ¿Qué nos muestra esto? Que para que un mover del Espíritu produzca hechos concretos y se manifieste el poder de Dios, es necesario activarlo. ¿Cómo? A través de la palabra, está clarísimo)

4 – DESATA EL PODER DEL ESPIRITU SANTO

Por medio de la palabra profética, el poder del Espíritu Santo que opera EN la palabra de Dios, es desatado, activado, puesto en marcha. Cuando alguien habla proféticamente, el Espíritu Santo está operando en la persona que habla, así como aquellos que escuchan. Cuando Dios habla, suceden cosas. ¿Lo quiere a la inversa para que le resulte más claro? Las cosas suceden cuando Dios habla.

(Salmo 33: 6)= Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca.

La Palabra de Dios es poder y autoridad. Cuando el Señor, en la visión de Ezequiel, convirtió el valle de huesos secos en un ejército con vida, lo hizo por medio de la palabra que Ezequiel habló. Hay un verdadero poder espiritual que reside en la palabra profética, un poder que puede cambiar a la gente. Puede cambiar el curso de la naturaleza y de la historia.

5 – DEVELA EL PROPOSITO DE LA PALABRA

Muchos lectores de la Biblia, incluidos no pocos teólogos, se han formulado la misma pregunta: ¿Para qué dejaría Dios su Palabra? Pues la deja con un propósito, para cumplir algo en el mundo, no para que los cristianos nos entretengamos leyéndola.

(Isaías 55: 10)= Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, (Veamos: ¿Cómo desciende lluvia y nieve del cielo? Simple. Sin nuestra participación) y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.

Ahora bien: además de estos cinco puntos que muestran la importancia de este ministerio, hay cuatro propósitos que Dios suministra cuando hace fluir ministerios proféticos en la iglesia:

1 – Para Animar

Muy a menudo la Palabra de Dios por medio de la profecía es un mensaje de ánimo o de exhortación. Pablo menciona el ánimo como uno de los beneficios de la profecía. En el libro de los Hechos, capítulo 15 y verso 32, se menciona como los profetas Judas y Silas exhortaron y confirmaron a los creyentes de Antioquia.

Animar, en el sentido del Nuevo Testamento, es revivir el espíritu de una persona, fortalecerlo o darle esperanza. Todos en el pueblo de Dios a veces confrontan dificultades u oposición y necesitan oír que Dios está con ellos, que Él ayudará y que les ama.

En el libro de Hageo encontramos un ejemplo excelente de este tipo de profecía. Los judíos que habían regresado a Jerusalén del exilio habían comenzado a reconstruir la ciudad y su templo pero las presiones del enemigo que le rodeaba los había hecho detenerse. Dieciocho años más tarde las palabras de aliento del Señor a través de su mensajero Hageo encendió su fuego para que regresaran a la obra.

(Hageo 1: 13)= entonces Hageo, enviado de Jehová, habló por mandato de Jehová al pueblo, diciendo: yo estoy con vosotros, dice Jehová.

(14) Y despertó Jehová el espíritu de Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y el espíritu de Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y el espíritu de todo el resto del pueblo; y vinieron y trabajaron en la casa de Jehová de los ejércitos, su Dios.

2 – Convicción, Amonestación y Corrección

El Espíritu Santo nos revelará nuestro pecado para que nos apartemos de él y nos libremos de su tiranía. No se olvide que la meta de Satanás es que seamos condenados, papel de fiscal, en tanto que la del Espíritu Santo, es nuestra absolución: defensor.

(Isaías 30: 21)= Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: este es mi camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda.

Es decir que Dios nos hará saber cuándo hemos hecho mal, y nos advertirá cuándo estamos a punto de hacer algo malo, para que podamos escapar del engaño y del poder del pecado.

3 – Inspiración

La profecía funciona dentro de la iglesia como una fuente de inspiración. Cuando el don funciona de esta manera, el Espíritu Santo está HACIENDO algo primordialmente en la gente a través de la profecía y no tanto DICIENDOLES algo. Es obvio, que por ser la profecía un don que opera a través del habla, algo será siempre dicho. La profecía inspiracional sin embargo no concierne tanto a la comunicación de información como a la de evocar una respuesta.

4 – Dirección

A través de todas las escrituras, leemos que Dios habla a su pueblo para guiarlos en sus caminos. A veces, su dirección es muy general. A veces, es muy específica.

La dirección que recibimos de Dios puede ser aplicada a interrogantes de importancia como a las necesidades específicas individuales. Pedro recibió dirección profética con respecto a la salvación de los gentiles y Pablo declara que por medio de los profetas recibió parte de su evangelio para los gentiles.

La iglesia de hoy necesita la dirección de Dios tanto como siempre. Las dificultades y las incógnitas que confrontan a aquellos que están tratando de esparcir el evangelio son formidables, en verdad que son insuperables a menos que Dios provea los medios para vencerlas. La dirección directa de Dios está a nuestra disposición cuando la necesitamos. El don de la profecía es uno de los medios más importantes por los cuales dios nos puede guiar y dirigirnos y no debiéramos prescindir de ella.

(2 Crónicas 20: 20)= Creed en Jehová y estaréis seguros; creed a sus profetas y seréis prosperados.

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Mueve tu Tienda

Venimos predicando desde hace mucho tiempo que la iglesia está atravesando una dura etapa denominada: Transición. Y sabiendo que una transición no es más que el cambio de un determinado estado a otro diferente, esto nos lleva al origen concreto de cada mensaje de Dios para este tiempo, y la palabra clave, es: Reforma. Dios la está cumplimentando en su iglesia para que ella pueda ser mucho más útil, en los tiempos que se acercan, de lo que ha podido ser hasta ahora.

En el libro de Zacarías, hay un texto del cual vamos a extraer algunos principios que tienen que ver con todo este mover, que a diferencia de otros anteriores, no está ligado necesariamente con impactos evangelísticos, con señales y milagros y ni siquiera con toques profundos del Espíritu Santo dentro del mismo pueblo. Este mover de liberación personal y corporal, es un mover que nace y se fundamenta en la revelación de la Palabra.

(Zacarías 3: 1)= Me mostró el Sumo Sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle.

Note que cuando hay una transición, Satanás está en el medio. Cuando se está por establecer algo fuerte, Satanás está en el medio. Estaba con Pablo y está con todo el que quiera transicionar en dirección a lo que Dios está haciendo.

(2) Y dijo Jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová que ha escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es este un tizón arrebatado del incendio?

(3) Y Josué estaba vestido de vestiduras viles, y estaba delante del ángel.

(4) Y habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de él, diciendo: quitadle esas vestiduras viles. Y a él le dijo: mira que he quitado de ti tu pecado, (Pecado, – le recuerdo -, es no dar en el blanco. Lo que usted está haciendo quizás ya no es preciso, ya no está dando en el blanco, está pecando. Creyente, amador de Dios, pero pecando.) y te he hecho vestir ropas de gala. (Le cambió las ropas sacerdotales y le puso una de realeza. El orden de Melquisedec: sacerdotes, pero reyes. Pero note que en tiempo de transición, aquello que era santo y sagrado, ya era vil. Y que parte de la reprensión de Satanás es el cambio de los mantos, que es la gracia o la unción que lo cubre a usted. Bien; todo eso, es simbólico para nosotros)

(Verso 8)= Escucha, pues, ahora, Josué Sumo Sacerdote, tú y tus amigos que se sientan delante de ti, porque son varones simbólicos. He aquí, yo traigo a mi siervo el Renuevo. (Esta es la extensión del reino a través de Cristo Jesús. Ese es usted y yo. Es un simbolismo para nosotros aprender a transicionar. Corintios nos dice que todo lo que le acontece a Israel son ejemplos para nosotros a los cuales nos han llegado los fines de los tiempos.)

En la otra parábola del reino que habla de los talentos, también habla del mismo principio: ¿Qué les pasa a los que no entran al reino? El talento, las influencias y el poder que ellos tenían, les son transferidos a otros. Cuando esto comienza a menguar en sus vidas, ellos comienzan a darse en actividades para suplir lo que ya no es.

¿Recuerda usted en el libro de Números, cuando Israel desobedeció a Moisés, en el tiempo de Caleb y Josué? Cuando Caleb y Josué entraron a la tierra, trajeron aquellas uvas enormes y dijeron: ¡Podemos! ¡Podemos! ¡Vamos! Y Moisés dijo: no, no somos como langostas en nuestros propios ojos. Y se contaminó todo el pueblo y tuvieron temor de entrar. ¿Cuándo volvieron ellos con el deseo de entrar? Al otro día. Lloraron, patalearon, clamaron por entrar… al otro día… ¡Cuarenta años! Dios le da a usted la convicción, entiende?

Quiero que vea con claridad que esto es un principio bíblico y no una manipulación de la Palabra. Es cuando Dios abre la ventana. Si no la discierne, se le cierra. Dice que vendrán del oriente, del norte, del occidente y de todas esas partes, gente que a sus ojos serán nadie, y sin embargo, cuando menos se lo espere y antes que tenga posibilidad de reaccionar, ya los tendrá en el frente, ministrando. ¿Y esos? ¿Quienes son? Gente que entró. Estaban por allí atrás, lejos, no existían, y de pronto… Allí están.

(Mateo 12: 9)= Pasando de allí, vino a la sinagoga de ellos. (Entienda: Jesús fue a la iglesia).

(10) Y he aquí había allí uno que tenía seca una mano; y preguntaron a Jesús, para poder acusarle; ¿Es lícito sanar en el día de reposo?

(11) Él les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si esta cayere en un hoyo en día de reposo, no le eche mano, y la levante?

(12) Pues ¿Cuánto más vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, es lícito hacer el bien en los días de reposo.

(13) Entonces dijo a aquel hombre: extiende tu mano. Y él la extendió, y le fue restaurada sana como la otra.

(14) Y salidos (Los de la mafia religiosa; de ellos está hablando) los fariseos, tuvieron consejo contra Jesús para destruirle.

(15) Sabiendo esto Jesús se apartó de allí; (¿Se apartó adónde? De la iglesia de sus días) y le siguió mucha gente. (Quiero que entienda que seguir a Jesús, a veces, incluye una separación. Hay veces que para seguir lo que está haciendo Jesús, usted va a tener que separarse como se separó él)

Vuelvan con la mentalidad donde estábamos; estábamos hablando de ventanas que tienen que ser discernidas. Una resolución interna, habilita los recursos divinos. En toda transición que es hecha por convicción, los ángeles se involucran para que usted la haga. No hay nadie, que transicionara en la Biblia, al que no se le hayan manifestado ángeles para hacerlo. Es decir que: los recursos divinos de Dios aguardan su decisión de compromiso y, lo que parecía imposible en lo analítico, con una convicción, desata el cielo y lo ayuda.

Algunos ejemplos: en Éxodo 23, cuando Israel sale de Egipto, los ángeles están involucrados con las diez plagas. Cuando Sodoma y Gomorra, los que sacan a Lot para transicionarlo, son ángeles. Cuando Gedeón transicionaba de débil a fuerte, los ángeles trabajaron en esa transición. Cuando Jacob se convierte en Israel, son los ángeles los que lo ayudan a conseguir ese status con Dios. Cuando Pedro sale de la cárcel, son ángeles los que rompen sus cadenas. Y transiciona hacia otra dimensión ministerial. En toda transición, lo divino se manifiesta; lo que lo desata, es una resolución interna. La gente quiere ver a Dios ayudándolo, antes de decidirlo. Nunca. El que llega a Dios, llega por fe: después Dios se manifiesta.

Porque si usted va para donde Dios va, Él lo va a hacer por usted. Si se empecina en hacerlo usted como mejor le parezca, tendrá que hacerlo todo solo. Estoy hablando de transicionar, no de cambiar de iglesia. Su vida tiene que transicionar; su concepto de Dios tiene que transicionar; tiene que haber un desarrollo interno en su vida, una jornada que es producida por medio de un liderazgo que lo lleve de una posición a otra. Si esto no es posible dentro de los círculos donde usted se encuentra con Dios, hay veces que esto puede incluir una transición natural de un templo a otro. Al igual que una planta, cuando llega a la madurez en una maceta, hay que trasplantarla a otra más grande o directamente a tierra amplia para que pueda seguir creciendo. Hay congregaciones que sólo producen cierta madurez. A la gente no le gusta oír eso, pero sigue siendo cierto. Así que el consejo no es que usted salga corriendo de donde está ahora. A menos que haya quedado apretado contra el techo y ya comience a tener problemas para respirar.

Vamos a ver algo en la vida de Jacob. Jacob entiende que tiene un futuro profético. Sabemos que Jacob es un hombre que usurpa la autoridad de su hermano. Viene con carácter poco menos que lo deseado en todo lo que es su experiencia, hasta que llega el momento en que sale al desierto y tiene su experiencia con Dios. Cuando Jacob sale, se encuentra con Labán. Y Labán dice: hueso de mis huesos, sangre de mi sangre. Es decir: es la primera vez que se encuentra con un hombre igual a él.

Jacob encuentra a Labán en u lugar llamado “Padán-Aram”. Y Padán-Aram es un ambiente donde usted está atrapado por su propio éxito. Es un lugar donde si bien usted está bien, no le permite tener acceso a lo próximo que viene. Padán-Aram; muchos pastores están atrapados allí, hoy; engañados por su propio éxito.

Ahora: Jacob tiene un destino profético ero en Padán-Aram no lo puede cumplir porque todo lo que tiene allí, le pertenece al tío. El que tiene oídos, oiga: no voy a explicar eso. Mucha gente bien estudiada, con buenos llamados y grandes destinos, está atrapada en Padán-Aram.

Todo lo que ha hecho Jacob hasta este momento, es manipular su destino. Él sabía que era llamado, que tenía un destino grande, pero lo que podía hacer allí era acomodándose a ese lugar. Haciendo campañas, trayendo evangelistas. Moviendo cualquier cosa para lograr su destino, en lugar de hacerlo de la forma en que lo hace Dios. Promesas emocionales, proyectos de construcciones, posiciones, títulos, actividades, programas, todo lo que sea necesario para conseguir un status más alto, pero la verdad es una sola: está atrapado en Padán-Aram.

(Génesis 30: 25)= Aconteció cuando Raquel hubo dado a luz a José, que Jacob dijo a Labán: envíame, e iré a mi lugar, y a mi tierra.

Fíjese que MI LUGAR, aquí, es la palabra QUUM. Significa “A ser realizado”, o “A ser establecido”. Dice: Envíame a mi nación o a mi tierra. Y MI TIERRA, cuya palabra original es ERETZ, se traduce como “Ser firmes”. Es decir: Mentalidad de firmeza, de perpendicularidad, de fuerza. El llamado “Principio-témpano”, es mucho más lo que no se ve que lo que se ve. Es, entonces, en este texto, como decir: “Envíame al lugar donde yo pueda ser establecido en mi llamado, porque aquí donde estoy, estoy atrapado en Padán-Aram.

Esto ocurre cuando nace el hijo llamado José. Él ya había tenido a Rubén, pero él amaba más a Raquel. Él se había tenido que casar primero con lea, por una treta sustentada en la tradición que le había hecho Labán. Pero él amaba más a Raquel y no se detuvo ante nada hasta que llegó a casarse con ella.

Él dice: “Envíame a un lugar donde yo pueda proveer para mi casa.” Aquí está el principio que debemos ver: cuando usted se da cuenta que su futuro inmediato coloca una demanda que su realidad presente no puede suplir, es tiempo de transicionar.

José representa una demanda. Este es el hijo, este es el primogénito para él. A él es a quien él entiende que tiene que darle la mejor parte de la herencia. Cuando nace eso y él se da cuenta que el éxito que tiene no le puede proveer eso porque no es de él, entonces tiene que transicionar.

Cuando su condición presente no garantiza suplir la demanda inmediata, tiene que mudarse. Si su condición presente en su hogar no garantiza que la provisión para ese hijo que acaba de nacer es normal, tiene que transicionar. Si su condición de educación presente no garantiza que usted tenga demanda en la tecnología que está llegando a la tierra, entonces usted tiene que estudiar.

Si la congregación en la que usted está metido no garantiza suplir las demandas inmediatas de la sociedad, es tiempo de transicionar. Si el mensaje que gobierna su vida no es suficiente para prevalecer en los principios que vienen del futuro, tiene que transicionar. Si el standard de su matrimonio ya no suple el ejemplo que es necesario dentro del día, tiene que transicionar. Es un principio eterno. José representa la demanda futura. Es decir: nadie está listo para transicionar, a menos que esté insatisfecho con su condición presente.

Hay mucha gente que está involucrada en conferencias de transición, predicando reforma y transición y no se han movido, predicando restauración. Llevan veinte años predicando restauración.

Tiene que estar descontento con su ambiente presente. Tiene que ver más allá de su éxito presente. Tiene que ver las deficiencias que existen dentro del éxito que posee. Si no puede ver eso, no va a transicionar. Tiene que reconocer que su futuro profético se puede enterrar dentro de su éxito presente. Si no, no transiciona. Puede ser maravilloso lo que está experimentando hoy, pero si no puede ver la demanda del futuro insatisfecha, dentro de lo que usted llama maravilloso, muévase. Son principios en blanco y negro.

Transición no es un bienestar financiero: nunca lo es. Le cuesta. No es algo más fácil, es más difícil, pero es mejor. Transicionar es fuerte; es como mudar la familia. Es como una mudanza. Cambiar de empleo, la movilidad, los niños de escuela, es un caos. Se tarda uno o dos años en volver a la normalidad y establecerse otra vez. Va a ser igual en la iglesia; no es de un día para el otro.

El paso siguiente podríamos titularlo: “Regresando a la Casa del Padre”. A eso lo puede ver en Génesis 26: 23: Allí dice que Isaac vivía en Beerseba, que significa: “Pacto, alianza o perfección”. Pero no había una ruta directa entre Padán-Aram y Beerseba. Es como para ir a Sión: tiene que pasar por Hebrón. Él también tenía que pasar por un determinado lugar. No hay un camino directo. La ruta no será fácil. Vamos a tener que girar, encarar, retroceder, a veces pasar dos veces por el mismo lugar. La próxima: El ataque o la estrategia satánica.

(Génesis 30: 27)= Y Labán le respondió: halle yo ahora gracia en tus ojos, y quédate; he experimentado que Jehová me ha bendecido por tu causa. (¡Quédate por favor! ¡No te vayas! ¡No sabes cómo me bendice tu mensaje!)

(28) Y dijo: señálame tu salario y yo lo daré. (¡Oye! ¡No te hagas el espiritualista! Tengo dinero, por eso no tienes que preocuparte. Pon tú la cantidad que quieras y yo te la pago. ¿Quieres un vehículo? ¿Colegio privado para tus hijos? ¿Vivienda en barrio residencial? ¿Título o credencial de la Asociación Internacional? Lo que pidas, no hay problemas; ¡Pero quédate!)

En el momento de transicionar, todo lo que nunca se le dio a usted cuando estaba buscándolo, empieza a dársele ahora. Está en su trabajo y quiere formar su propia empresa, pero ahora le quieren dar un aumento. Estuvo usted veinte años allí padeciendo necesidades y jamás le dieron ninguno. A mí me ocurrió eso. Cuando este ministerio empezó a crecer en repercusión y llegada, me ofrecieron pastorear una iglesia. ¡A mí, que ni siquiera había sido diácono en la que me congregaba!

(31) Y él dijo: ¿Qué le daré? (Más: ¿Qué quieres que te de? ¿Título, posición, o te hago co-pastor? ¿Cuánto necesitas? ¡Te daremos lo que estás buscando! Entienda: si lo que usted está buscando puede ser entregado por un precio, usted será comprado. Cuando usted tiene bien en claro de parte del Señor lo que tiene que hacer y por alguna causa externa no puede hacerlo, usted está controlado. No entregue los valores del reino a nadie, auméntelos para Dios.)

La próxima: para transicionar, no lo puede hacer usted solo. Tiene que llevar a su familia con usted. Un predicador internacional invitado llama a la iglesia donde tiene que venir a dar su conferencia para ver como andan los preparativos; lo atiende la esposa del pastor que en ese momento no está y ella no tiene ni la menor idea de quién es él, de qué está hablando y qué es lo que se está preparando. Mala señal, piensa el predicador; si la propia esposa no está informada de lo que van a hacer, mucho menos sabrá la iglesia. Le dan ganas de cancelar el viaje, entiende?

(Génesis 31: 4)= Envió, pues, Jacob, y llamó a Raquel y a Lea al campo donde estaban sus ovejas, (5) y les dijo: veo que el semblante de vuestro padre no es para conmigo como era antes, mas el Dios de mi padre ha estado conmigo.

(6) Vosotras sabéis que con todas mis fuerzas he servido a vuestro padre (7) y vuestro padre me ha engañado, y me ha cambiado el salario diez veces; pero Dios no le ha permitido que me hiciese mal.

(Verso 21)= Huyó, pues, con todo lo que tenía; y se levantó y pasó el Eufrates, y se dirigió al monte de Galaad.

Para transicionar, se transiciona juntos; de nada vale que usted tenga revelaciones espectaculares si su esposa no tiene ni el menor discernimiento ni entendimiento. La familia tiene que transicionar junta. Si usted no transiciona con toda su familia, llega un momento en que su familia lo saca del ámbito del poder, del mundo del Espíritu y lo trae otra vez al mundo terrenal donde estaba antes y donde nada se consigue para Dios. El próximo: haga una alianza, o un pacto, de que nunca va a regresar.

(Génesis 31: 51 – 53)= Dijo más Labán a Jacob: he aquí este majano, y he aquí esta señal, que erigido entre tú y yo.

Testigo sea este majano, y testigo sea esta señal, que ni yo pasaré de este majano contra ti, ni tú pasarás de este majano ni de esta señal contra mí, para mal.

El Dios de Abraham y el Dios de Nacor juzgue entre nosotros, el Dios de sus padres. Y Jacob juró por aquel a quien temía Isaac su padre.

Aquí vemos que hicieron un pacto de dos cosas: 1)= Yo no voy a cruzar para allá para hablar de ti porque salí de allá. Es decir: Yo no voy a cruzar para allá desde donde salí, a hacerte mal. Hay gente que sale y cruza, sin volver. Pero cruza para hacerle mal. Hay gente que sale y cruza, sin volver. Pero cruza para hacerle mal al lugar de donde salieron. Haga un pacto de que eso no va a ocurrir.

Y el otro principio de ese pacto, es: para que yo no cruce para atrás. Es decir: me voy para siempre. Pero no regrese hacia atrás para hacer mal tampoco. Estamos hablando de principios para transicionar a nuevas posiciones con Dios.

Una más: un encuentro divino. Y ustedes saben la historia en Génesis 32. Cuando la gente transiciona y no tiene un encuentro divino, arriba a un nuevo lugar con un viejo caminar. Cuando la gente arriba a una nueva posición con Dios y no tiene un encuentro con Dios, llega caminando igual que como salió. Jacob, cuando llegó, caminaba diferente. Su vida era otra. Necesitamos un encuentro con Dios en la transición. Porque la transición es expresada por un nuevo estilo de vida. Es lo mismo que le dije antes: que todo lo exterior es producto de un entendimiento interior.

No queremos arribar a nuevas posiciones con Dios, con la misma vida con la que salimos. Tiene que haber otra.

(Génesis 33: 18)= Después Jacob llegó sano y salvo. (Como dice que llegó? Sano y salvo. Puede decir usted: la transición no mata a nadie)… la ciudad de Siquem, que está en la tierra de Canaán (Siquem significa RESPONSABILIDAD. Aquel que lleva la carga correctamente. Recuerde. Jacob es un usurpador; uno que haría trampas para conseguir lo que tenía. Ahora llegó a un lugar de responsabilidad sano y salvo. Transicionó. La transición demanda un nuevo estilo de vida cuando usted arriba a un próximo lugar.) cuando venía de Padán-Aram; y acampó delante de la ciudad.

(19) Y compró una parte del campo, donde plantó su tienda. (¿De dónde saca que Jacob compraba algo para plantar su tienda? Él le robaba el terreno y plantaba su tienda. Note que está operando con otros principios.)

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Encuentre la Puerta

Encontrar una puerta. No parecería ser un elemento a buscar en la Biblia, precisamente, pero sin embargo lo es. En el Nuevo Testamento, (Que no comienza con los evangelios, como se enseña vulgarmente, sino en el final de cada uno de ellos) nos encontramos con una carta que el apóstol Pablo le envía a la iglesia de Filipos. Y allí, con la llave de la puerta que buscamos.

(Filipenses 3: 1)= Por lo demás, hermanos, gozaos en el Señor. A mí no me es molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es seguro.

(2) Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de los mutiladores del cuerpo.

(3) Porque nosotros somos la circuncisión, los que en Espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.

(4) Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuando a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es la ley, irreprensible.

(7) Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.

(8) Y ciertamente aún estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él.

(9) Y ser hallado n él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos.

(Verso 12)= No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual también fui asido por Cristo Jesús.

(13) Hermanos míos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, y al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Dentro del cúmulo de tantas cosas ricas que Pablo dice en este texto, él dice: Dentro del próximo mover, sea hallado en él. (Verso 9) Es decir: cuando hay una transición como la que la iglesia afronta en este tiempo, yendo del viejo sistema tradicional, ritual y costumbrista al mundo del Espíritu, las cosas no se limitan a cambiar cosas externas. Usted puede vestir su mensaje, colocarle cortinas nuevas a su templo, pero si internamente no ha hecho un cambio, no está transicionando junto con la iglesia, está fuera de ese mover. Apenas está corriendo de lugar algunas de sus estructuras, pero su mentalidad sigue intacta.

Cuando se habla de excelencia, no se habla de cosas rimbombantes hechas para que el mundo vea, los hermanos admiren o usted se luzca el domingo cuando se suba a la plataforma a cantar la canción “Para el Señor”. Excelencia es producir cambios profundos en su persona aunque nadie lo vea, aunque nadie le preste atención y aunque jamás le llegue esa anhelada invitación a cantar la canción “Para el Señor”. Excelencia no es exquisitez, es un estilo de vida permanente. No es algo que usted hace externamente para tapar el desorden interno.

Pablo le está diciendo a usted aquí que debemos guardarnos, (¡Como si fuera una novedad!) de todo lo que podríamos llamar Hipocresía Espiritual. Donde aquello que está manifestado externamente, no tiene compromiso con la realidad interna de la vida. Transicionamos por el entendimiento de la palabra, entonces quedamos disconformes con ciertas cosas externas. Entonces muchas cosas cambian. No estamos cambiando porque pintamos el templo, estamos cambiando porque nos atrevemos a dejar de lado todo lo que ya no nos sirve, aunque haga cincuenta años que se está haciendo así.

Uno de los factores fundamentales para transicionar con éxito, es estar permanentemente en una búsqueda activa. Y esto sí que está interesante, porque Pablo dice, en este texto, que él quiere encontrar algo más grande que lo que tenía. Entonces dice: Extendiéndome y prosigo. La palabra PROSIGO, es la palabra DIOKO. Es la fuerza que se emplea en una carrera corta, donde el corredor emplea toda su energía entre ocho y diez segundos, no recuerdo ahora cuál es el récord mundial en esa especialidad. No es como una carrera de largo aliento que necesita ir dosificando el esfuerzo para que en el final tenga resto. Pero en cien metros no hay tiempo; se usa todo ya, ahora. Pablo dice: Olvido lo que está atrás. Uso todo ya y ahora. Empleo toda mi energía por entrar. No se entra al reino casualmente.

Las entradas al reino son por las verdades que se revelan. La Palabra nos dice que el reino sufre violencia y que los violentos lo arrebatan. Es decir que: la entrada al reino se produce moviendo un ámbito, una esfera similar a la que mueve la violencia. Dicho de otro modo: si en una autopista la velocidad autorizada es de ciento veinte kilómetros, no le quepa duda a usted que todo el mundo va a viajar a ciento veinte kilómetros por hora de velocidad. Ahora; si usted viene por una ruta provincial llena de baches y pozos a noventa kilómetros de velocidad y quiere entrar en el flujo del tránsito de la autopista, va a tener que elevar a ciento veinte su velocidad por hora, ya que de otro modo va a molestar, va a ser de piedra de tropiezo.

El acceso al reino son las verdades que Dios trae para otorgar el ingreso a lo que Él está haciendo. Y si usted no entra por eso que Él está haciendo, no entra.

Luego, Pablo dice: Extendiéndome. EXTENDIENDOME, en el griego, es una palabra que expresa lo que hace el competidor de carreras, el atleta. Pablo siempre usaba palabras y expresiones que tenían que ver con competencias y competidores. La jornada de Dios era, para él, como una competencia. Es el último estiró, esfuerzo, que hace el competidor para ganar esa carrera. Es el algo más que se da sobre el final. Es como decir: aquí, para ganar, tengo que estirar todo lo que el cuerpo natural no hace.

Pablo se fija tres puntos básicos para entrar: 1)= Tengo que olvidarme definitivamente de lo más preciado de mis recuerdos.- 2)= Tengo que proseguir hacia delante con urgencia, sin perder tiempo en nada que no aporte a ese objetivo.- 3)= Después de proseguir me tengo que extender, estirarme todo lo más allá de lo que mi cuerpo natural permite para no perderme la corona.

Muy bien; esta es la actitud que debe mantener un creyente para estar al día con Dios. Creyentes casuales o circunstanciales, lo que es un equivalente a: nominales, pasivos, apáticos o indiferentes, no establecen el reino de Dios. Costumbristas que todos los días se levantan a la misma hora, hacen las mismas cosas, hacen el amor con la esposa siempre los mismos días, a las mismas horas y de los mismos modos, que van tres horas al templo por cada domingo y se vuelven a sus casas a la misma hora porque dejaron la carne en el horno y si se quedan diez minutos de más, se les quema, no establecen el reino. Son salvos, gracias a Dios, pero no corren ninguna carrera, no pelean ninguna buena batalla y, obviamente, no establecen el reino. Eso cuesta.

Nadie puede pretender meter a Dios en una vida normal. Es su vida la que tiene que ser metida en Dios. Él se la reajusta, se la ordena y se la desordena. Lo desparrama a usted de sus anteriores prioridades y se las reacomoda como Él quiere. A usted, esto, no le produce ningún deterioro porque su gracia hace que lo reciba con gozo y placer, pero para la gente que está a su alrededor y ve lo que está pasando con su vida, usted está rematada y decididamente loco.

Hay una frase armada quizás, y que a lo mejor le suena demasiado elevada, pero que encierra las bases del principio que tiene que ver con lo que estamos hablando: las transiciones, son negociadas por diversas oportunidades que tienen que ser discernidas y penetradas. Lo que ocurre, es que usted tiene que entrar, en esto, en el Kairos, (Es decir: El tiempo de Dios) correcto, no cuando a usted le parece. Hay gente que está esperando que las cosas cambien para poder hacer; o que determinada persona esté de acuerdo para entonces ellos decidirse a entrar. El caso es que la oportunidad viene y hay que entrar. Cuando usted va a una terminal de buses para viajar, el bus, ¿Lo espera si usted se demora? No. A la hora (Llámelo Kairos, si lo desea) prefijado, el transporte sale. Si usted está a bordo, viaja; si no, se queda. Igualmente dicen: “Pero no… Dios no es así…” ¿No, eh? Vamos a tener que verlo en la Palabra.

Primero tenemos algunos ejemplos sin tocar todavía la Palabra. Cristo fue profetizado durante mil años con precisión, a través de los profetas mayores y menores. Y sin embargo, cuando llegó, nadie lo conoció. Y vino y se fue, y no entraron. ¡Mil años diciendo ahí viene, ahí viene!! Pero en esos mil años, la gente produjo conceptos propios de lo que tenía que venir y cómo tenía que venir. Y cuando vino, lo que vino no tenía relación alguna con sus expectativas, por eso no lo vieron. Y se la perdieron.

Lo mismo está pasando hoy. Lo que están esperando, ya está aquí y no lo reconocen. Esto es hablar con el corazón, bien por esperanza, no por fe. Hay una diferencia: lo que usted está esperando nunca llega; la fe es ahora, no es mañana. Esto es aquello, dijo pedro. ¿Por qué? ¡Porque yo lo dije! ¡Y se acabó!

Cuando Cristo vino, Él no era lo que la gente esperaba. Lo que la gente estuvo orando durante el segundo milenio, ya está aquí. Pero como la gente no lo entiende, anda buscando otro milenio para que ocurra.

Moisés: cuarenta años preparado por Dios en Egipto, cuarenta años preparado por Dios en el desierto; la nación fue liberada en una noche. ¡Ochenta años de preparación, una noche para salir!

La Biblia no lo dice, pero estoy seguro que hubo judíos que no pusieron la sangre en la puerta y perdieron sus primogénitos. ¿Por qué digo esto? Porque el patrón bíblico dice que la mayoría nunca obedecía. Y la verdad es que salieron algunos egipcios y hubo muchos judíos que no salieron. Porque no creyeron en un hombre con barba que vivía en el desierto y que se salió de lo que en la época era entendible: la gloria del Faraón.

Juan el Bautista. Detrás de mí viene uno al que yo no soy digno de atar sus sandalias. Es necesario que yo mengüe para que él crezca. Él entró, pero sus discípulos no. Porque la gente fabrica conceptos erróneos de otra gente y son leales a gente errónea. Lindas, pero equivocadas. Por eso Pablo dijo: yo tengo que considerar algunas cosas lindas como pérdidas para entrar.

La puerta de entrada es cuando usted discierne que es Dios, no cuando un amigo suyo discierne. Vamos a dar algunos principios de cómo discernir eso.

Hay un principio bíblico, que nos dice que la Biblia siempre está escrita en forma superlativas. Cuando usted lee un texto, siempre está en una forma de urgencia. Es lo último, un ultimátum. Un ejemplo: vamos a Santiago capítulo cinco. Es un principio, entienda, no es el tema. El tema sólo es un ejemplo de donde tenemos que extraer el principio.

(Santiago 5: 7)= Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor, (Note que esto está hablando de la venida del Señor. Claro que, si lo observa de una manera superlativa, entonces ese verso no tiene nada que decirle a usted, y sólo se refiere a la generación que va a estar presente cuando venga el Señor. Entonces, ¿Quiere decir que ese verso no le decía nada a nadie hace dos mil años atrás? Tenemos que aprender a leer la Biblia y extraer el principio que trascienda tiempo, aunque el ejemplo que use usted, sea la venida del Señor.)

Estar en la próxima fase con Dios, no es perderse la venida del Señor. Porque EPISKOPAS, es preparar al pueblo para la venida del Señor. Los acercamientos del hombre con Dios. Un mover de Dios. Póngale el título que quiera, pero todo es lo mismo. Dios viene a cada rato, se nos acerca con una verdad y, a través de esa verdad, es que se convierte en una palabra gravitante. Él atrae gente de todo círculo eclesiástico y se forma un nuevo grupo, un grupo más avanzado en su propósito. Porque el nuevo grupo lo forma gente que desecha lo que está incorrecto. Lo que Dios quiere es que usted añada a lo que ya tiene lo que Él le está dando y siga adelante. No es que se separe y forme un grupo, sino que gloria sobre gloria llegue a la estatura del varón perfecto.

No se pierde la santidad por hacerse próspero. Porque prosperidad sin santidad lo mata. Es igual que tener poder del Espíritu sin tener propósito. Es como una metralleta en manos de un niño o un demente. Si no tiene propósito, ¿Para qué quiere el poder? Entienda: sin responsabilidad, el poder es peligroso.) mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. (Lluvia temprana y tardía es el tiempo de la siega).

(8) Tened también vosotros paciencia y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca. (Es decir: nuestra postura debe ser igual a la de un campesino que está esperando el tiempo de la siega)

Ahora, lo que se ve aquí, es que si lo vemos a esto sólo referido a la venida literal de Cristo, estamos siendo relativos a la última generación y no queremos cometer el error que cometieron las generaciones anteriores: considerarnos la última. Tenemos que invertir en la próxima por si acaso, para que la próxima no tenga que empezar desde cero. Vivamos como si fuera la última, pero planifiquemos como si hubiera posteriores.

A la siguiente escritura, vamos a quitarle la aplicación evangelística, que considero ha sido el error que nos mantiene sin fundamento apostólico. Porque hemos leído la Biblia, eminentemente, con un ojo evangelístico. Y tendré que decirle, mi querido amigo, que la Biblia fue escrita con un ojo apostólico. Siempre vemos la Biblia desde la óptica conceptual de “ellos y nosotros”. Sin embargo, lo escrito es sobre nosotros, no dice nada de ellos. Este es el manual del creyente, no del mundo.

La gracia apostólica codificó el libro y la misma gracia apostólica la va a decodificar en su plenitud. Vamos a ver este pasaje bíblico aplicando este principio que acabamos de aprender: que en cada fase del reino hay un tiempo para entrar y que en cada escritura, en la Biblia, hay un principio aplicable para el día presente.

(Lucas 13: 22)= Pasaba Jesús por ciudades y aldeas, enseñando, y encaminándose a Jerusalén. (23) Y alguien le dijo: Señor, ¿Son pocos los que se salvan? Y él les dijo: esforzaos por entrar por la puerta angosta; (¿Qué dijo Pablo? Esforzaos. Pero Pablo ya era salvo. Ahora estamos hablando de entrar a la próxima fase con Dios y no simplemente al reino. Le estamos quitando el aspecto evangelístico y vamos a extraer el principio para el mensaje del texto de hoy. Vamos a extraer de aquí principios trascendentes. Sirve para lo evangelístico, pero hay algo mucho más profundo. Salvación es sólo la puerta. Si toda la gente del mundo fuese salva pero no madurara, todavía Dios no podría conseguir lo que quiere. Él quiere un hombre a su imagen, no un hombre simplemente salvo.)

(24) Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.

(25) Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, (El padre de la familia puede ser el que trae el mensaje, la autoridad que dios está usando en el día presente) y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: no sé de donde sois.

(26) Entonces comenzaréis a decir: delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste. (¡Estuvimos en todas sus conferencias! ¡Escuchamos todas tus enseñanzas! ¡Hasta compramos la tarjeta para el almuerzo de despedida cuando terminaste la serie!)

(27) Pero os dirá: os digo que no sé de dónde sois; apartaos de mí todos vosotros, hacedores de maldad.

(28) Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos.

(29) Porque vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios.

(30) Y he aquí hay postreros que serán primeros, y primeros que serán postreros. (Esto significa que: he aquí que los que usted creía que eran últimos, puede que sean primeros y, los que aparentemente eran para usted número uno, puede que sean últimos.)

Hay otra escritura que dice: En tu nombre profetizamos, echamos fuera demonios, ¿Cómo que no me conoces? ¡Fui diácono cincuenta años en la congregación más grande y prestigiosa de la ciudad! ¡Te serví fielmente! ¡Besé a todo el mundo en la puerta! Entonces Cristo lo mira y le dice: …Sí… ya sé que llenaste la cara de saliva a la gente… Nada que ver con el reino.

Aquí vemos unos principios muy importantes: 1)= Que la puerta tiene un tiempo limitado. Aquí la puerta es un acceso a una verdad, a una gracia, a una revelación y vemos también que algunos no entraron, pero también vemos que se nos da alguna información en cuanto al por qué no entraron. Hay que extraer todo eso y ver como nos enseña. El mensaje viene cada vez con mayor claridad. Los que no toman decisiones de fondo, en este tiempo, es porque prefieren quedarse en la esclavitud cómoda de lo conocido a la incertidumbre riesgosa de lo que nadie ha vivido todavía.

2)= Dice: comimos en tu mesa, estuvimos contigo. Está hablando de gente que se familiarizó pero que no tuvo entendimiento. No entran. Gente interesada en el mensaje pero sin el factor decisivo durante el mensaje. Gente que escucha pero no toma la decisión. Yo no entiendo como hay gente que puede escuchar, estudiar e interesarse por esto y después volver y continuar en lo mismo. No se trata de proselitismo, yo no estoy buscando gente. No entiendo como hay gente que puede escuchar la verdad, creerla, pero luego no involucrarse en ella.

Aquí vemos que hubo gente familiarizada con el maestro, pero que no tomó una decisión. Todas las conferencias. Se llevaron todos los casetes o los CD que pudieron, todos los libros, estuvieron allí, se peleaban en la puerta por sentarse al frente mostrando un carácter pésimo de creyentes para entrar a oír sin el factor de decidir. Aquí la fiesta es la próxima fase. Recuerde: la fiesta no comienza hasta que no se cierra la puerta.

Estamos extrayendo principios. Aquí se fue lo evangelístico, estamos viéndolo con otros ojos. Para comenzar la fiesta tenemos que cerrar la puerta. Ahí nos excusamos del: ¿Quién es usted para cerrarla? Fácil. Dios quiere comenzar la fiesta, alguien la tiene que cerrar.

La fiesta puede ser cualquier nivel del propósito de Dios; puede ser la mentalidad global, puede ser la iglesia local, puede ser cualquier nivel de entendimiento, lo que Dios está trayendo a nuestro tiempo. Jesús responde a esa primera pregunta, y dice: No te conozco, no sé de dónde eres.

¿Será que no los conocía, cuando Él conoce todas las cosas? Sabemos que eso es muy superficial; no, no puede ser eso lo que quiso decir. Él sí conoce a todo el mundo y Él sí sabe muy bien de dónde somos cada uno.

3)= No tenemos nada en común. No somos del mismo espíritu. Tú y yo, (Le está hablando Cristo), no estamos hechos de la misma frecuencia, jamás seremos uno. Eres cristiano, pero no eres de mi tribu. No te conozco; tu aleación espiritual tiene otros componentes, no suelda con la mía. Ese material que tú traes no es el mismo material que traigo yo. Lo que me hace llorar a mí no te hace llorar a ti: no somos uno. Lo que a mí me causa gracia, a ti te da pena; no podemos fluir en armonía.

4)= Esto lo sacamos de la otra parábola; de esa que dice: En tu nombre profetizamos, echamos fuera demonios. La respuesta, es: NO me interesa de donde vienes. LO que tú hayas logrado en la fase anterior no te produce acceso para entrar en la próxima. ¡No! ¡Pero si yo era superintendente! No le hace. Hay un proceso de nivelación para entrar en la próxima fase. Jonatán se equivocó cuando profetizó y dijo: “Voy a ser segundo”. Nadie le dijo a él que iba a ser segundo. Él asumió que iba a ser segundo. Ahí se le iba a partir el corazón cuando David dijera: tú no eres, yo ya tengo uno elegido. Aunque seamos amigos, eso no le hace. Esto no es cosa de amigos, esto es cosa de quien quiere Dios.

Jonatán tenía todos los atributos para ser, pero sin embargo no entró. Las victorias del pasado no le dan a usted ningún privilegio para no entrar en la obediencia del presente. Ese es uno de los problemas que hay con los “grandes” de hoy. Que como ya son grandes, no se quieren rebajar para entrar. Para cruzar esa puerta, todavía hay que inclinarse un poco. Del otro lado, posiblemente, usted llegue a ser el doble de grande que de este lado, pero para eso tiene que entrar, y para entrar, tiene que bajar, descender, menguar.

Abraham, para poder salir de Ur de Caldea, tuvo que dejar todo lo que tenía y empezar de cero. Después terminó más grande. Moisés igual; todos hicieron eso. Una nueva demanda, un nuevo día.

5)= Abraham, Isaac y Jacob vendrán. Es decir: vamos, que aquellos que entendieron el mensaje, vendrán. Pero usted que es fiel a aquel que es Abraham, no entra. Aquí vemos toda una generación que es fiel a Abraham. Abraham entró, pero ellos no. Porque están siendo leales al hombre, y no a la convicción de lo que el hombre es. Hay que separar lo que es el mensaje del carácter del hombre: son dos cosas distintas.

6)= Vemos que en el momento en que no entra, para Dios, usted es un hacedor de maldad. En el momento en que usted decide no entrar, Dios lo considera hacedor de maldad. En Zacarías, en el capítulo 2 y 3, vemos que Josué es el sacerdote y Satanás está ahí en el medio. Es el tiempo de Zorobabel y está reconstruyendo la casa, reconstruyendo el templo, reconstruyendo los fundamentos, reconstruyendo sus vidas después de salir del cautiverio de Babilonia por setenta años.

Dentro de ese contexto de transición y de reforma, Satanás está presente. Ahí es donde sale el famoso versículo que dice: El señor te reprenda, Satanás. Cámbiele las vestimentas. El Señor te reprenda, pero cámbiele las vestimentas. Es decir que parte de la transición no es detener a Satanás solamente, sino que a Satanás lo detiene el Señor conforme a la gracia que usted tiene y como la cambia. Si no cambia la gracia que usted trae, aunque Él lo detenga, después cuando él lo suelta, la gracia que trae usted ya no lo mantiene afuera. Tiene que cambiarla para que usted pueda mantener a Satanás fuera.

El Señor te reprenda. Quítele las vestimentas. Ahora; lo importante es que esas vestimentas eran sacerdotales y hasta entonces, eran sagradas. Y en ese verso Dios dice que sus vestimentas son viles. En un momento de transición la vestimenta que lo trajo a usted hasta allí, ya son viles, porque ya no funciona.

En el mismo momento en que usted no accede a lo que Dios está haciendo, lo que usted puede estar haciendo, es enemistad con Dios. Así de simple. Así de dramático.

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No es Tiempo de Entretenimiento

Este es un tiempo difícil. Este es un tiempo complicado. Este es un tiempo donde las cosas tienen un aspecto cambiante y de tal calibre que bien vale reflexionar muy seriamente en los principios básicos que hay al respecto. Hay una escritura que nos retrotrae a ello. Es un texto en apariencia histórico, lineal, cronológico, pero que tiene escondido un verdadero tesoro que podremos aprovechar, utilizar, aceptar, creer y poner por obra.

(Éxodo 32: 1)= Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.

(2) Y Aarón les dijo: apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y traédmelos.

(3) Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón; (4) y él los tomó de las manos de ellos, y le dio forma de buril, e hizo de ello un becerro de fundición. Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto.

(5) Y viendo esto Aarón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón; y dijo: mañana será fiesta para Jehová.

(6) Y al día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas de paz; y se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a regocijarse.

¿Qué les parece? Más adelante, y cuando viene relatando que ya Moisés y su siervo Josué estaban descendiendo del monte, encontramos esto:

(Verso 17)= Cuando oyó Josué el clamor del pueblo que gritaba, dijo a Moisés: alarido de pelea hay en el campamento.

Y claro. ¿Qué otra cosa que alarido de pelea podía escuchar un guerrero de pura cepa como Josué?

(18) Y él respondió: No es voz de alaridos de fuertes, ni voz de alaridos de débiles; voz de cantar oigo yo.

Moisés y toda su veteranía y experiencia. ¡Qué pelea ni pelea! ¡Parranda, fiesta, juerga corrida había allí abajo!

(19) Y aconteció que cuando él llegó al campamento, y vio el becerro y las danzas, ardió la ira de Moisés, y arrojó las tablas de sus manos, y las quebró al pie del monte.

Este versículo va dedicado con profundo amor a todos aquellos que suponen que los hombres de Dios son seres que no se conmueven ante nada, que todo lo toman con una sonrisa evangélica y que en la mayor de las serenidades resuelven sus conflictos. Ardió de ira el hombre.

(20) Y tomó el becerro que habían hecho, y lo quemó en el fuego, y lo molió hasta reducirlo a polvo, que esparció sobre las aguas, y lo dio de beber a los hijos de Israel.

(21) Y dijo Moisés a Aarón: ¿Qué te ha hecho este pueblo, que has traído sobre él tan grande pecado?

(22) Y respondió Aarón: No se enoje mi señor; tú conoces al pueblo, que es inclinado al mal. (Resorte humano clásico por excelencia: la culpa la tienen los otros.)

(23) Porque me dijeron: haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.

(24) Y yo les respondí: ¿Quién tiene oro? Apartadlo. Y me lo dieron, y lo eché en el fuego, y salió este becerro.

¡Miren lo infantil de la explicación que da Aarón a Moisés! De niño. Pero de niño que es consciente que ha hecho algo indebido y busca excusarse. ¡Yo tiré todo acá y salió este bicharraco, Moisés! ¡No soy responsable! ¿Ah, sí? ¿Nadie fabricó el molde del cual salió ese becerro, no? ¿Se formó como por arte de magia? Esa es nuestra vieja naturaleza. ¿Recuerdan a Saúl? ¡El pueblo quiso, Samuel, traer lo mejor! ¡Ya no sé cómo darles el gusto! Eso es exactamente lo mismo que Aarón estaba diciendo. ¡Eché todo eso al fuego, Moisés, tú vieras, y apareció este becerro no sé cómo ni de dónde! ¡Después ya no los pude detener! Cuando apareció el becerro, inmediatamente se armó la fiesta. ¿Y tú no participaste de esa fiesta, Aarón? ¡No! Es decir…bueno…golpeaba un poquito las manos, viste? ¡Pero yo no hacía fiesta, te lo aseguro! Y además, ¡Tampoco adoraba a ese becerro! ¡Yo la tengo muy clara!

(Éxodo 33: 11)= Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero. (Aquí nos encontramos con una figura que si hoy la proclamáramos, seríamos llamados irreverentes. ¿Cómo va a decir que Dios habla con usted cara a cara?)

(12) Y dijo Moisés a Jehová: mira, tú me dices a mí: saca este pueblo; y tú no me has declarado a quien enviarás conmigo. Sin embargo, tú dices: yo te he conocido por tu nombre, y has hallado también gracia en mis ojos.

(13) Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo.

(14) Y él dijo: mi presencia irá contigo, y te dará descanso.

(15) Y Moisés respondió: si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí.

(16) ¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en que tú andes con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra?

(17) Y Jehová dijo a Moisés: también haré esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y te he conocido por tu nombre.

(18) Él entonces dijo: te ruego que me muestres tu gloria.

(19) Y le respondió: yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente.

Yo no puedo saber cuál es el grado de madurez y crecimiento de cada uno de los que están allí, del otro lado, pero voy a decirles algo de todos modos: ¿Cuántos se han dado cuenta que en este tiempo hay dos iglesias paralelas? Ya lo hemos hablado y enseñado muchas veces: Babilonia. La falsa, la paralela, la imitación carnal y diabólica de lo que verdaderamente es la Iglesia. Pero también está la genuina, la real y verdadera. Un pueblo que lo único que quiere es fiesta y otro pueblo que es y se sabe remanente.

Y hay hombres de Dios que están buscando desesperadamente su rostro en este tiempo, porque ven que las ovejas se desbandan y se van detrás de los entretenimientos, de la fiesta. Que nadie podrá decir que no son cristianas, pero que no conforman la voluntad de Dios para este tiempo. Porque Dios nos está enseñando a través de esta palabra que, además de estar de manera permanente con nosotros, hará pasar por delante de nosotros, todo su bien.

Y dice la Biblia que él estaba en el monte. Allí iba a escuchar a Dios. En el libro de Números vamos a ver que en varias oportunidades dice que Jehová habló a Moisés. ¿Por qué Jehová le hablaba a Moisés? Porque Moisés estaba justo allí donde Jehová hablaba. Entonces sería bueno preguntar ahora: ¿Estamos nosotros en ese exacto lugar en donde Dios habla?

Y dice la Palabra que él subió al monte, porque como todo hombre íntegro, Moisés simbolizaba a todo creyente que busca agradar a Dios. Al que de pronto siente como que la soledad lo está aplastando y que todo lo que está haciendo lo está haciendo solo. Los que van en una dirección cuando toda la corriente va en otra. A esos, Dios los quiere aparte, con Él.

Por eso Moisés dijo algo allí. “Yo no quiero, Señor, dar un paso más, porque lo que acabo de ver me duele adentro.” Y si bien dice que hubo un enojo, es indudable que el corazón de Moisés se estrujó al ver al pueblo celebrando idolatría.

Allí es donde nosotros solemos decir: ¡También ese pueblo de Israel! ¿Sabía que usted y yo somos iguales? ¿Se ha dado cuenta que a veces también nos portamos así de mal? ¿Ha prestado atención a que tenemos una clara tendencia a respetar lo dudoso y, por el contrario, a menospreciar lo que Dios ha levantado y enviado? ¡Cómo! ¿No es este el hijo del carpintero? Mire como se referían a él. Le decían “éste”. Eso es menosprecio.

Y él subió al monte, porque él quería estar con Dios. No sólo está aquel que busca el rostro de Dios, sino que es el cristiano que en este tiempo, a pesar de las celebraciones y los entretenimientos que nos rodean, quiere seguir levantando altares de consagración con Dios.

En romanos 12:1 dice que presentamos todo nuestro ser. Todo nuestro cuerpo en sacrificio vivo, agradable al Señor. ¿Por qué? Porque es nuestro culto. ¿Cómo dice? Racional. Esto es: pensado, preparado. Que yo lo hago a conciencia, que sé muy bien lo que estoy haciendo. Que no me dejo deslumbrar por las emociones, aunque no tengo por qué reprimirlas ni negarlas. Que no lo hago simplemente por un entusiasmo pasajero. Yo me consagro y me ofrendo, como sacrificio vivo a Dios porque primero lo pensé muy bien. Esto significa que lo pensé con frialdad, calculando bien los costos. No podemos ofrendarnos a la ligera, ponernos en el altar y después vemos. Porque ya no somos nuestros, nos dedicamos al Señor. Nosotros solos sin presiones de nadie nos ofrendamos a Dios. ¿Me está entendiendo?

Como aquel hombre llamado Moisés, hay muchos cristianos, hoy, que pagan el precio de la espera. “¡Señor, contéstame!” Y dice la Biblia que allí pasaron cuarenta días. “¡Señor, ya hace una semana que te lo pedí!”, dicen algunos. “¡Y todavía no me has respondido!”. Cuarenta días.

Hermano: cuando usted y yo aprendemos a esperar en Dios, algo enorme espiritualmente hablando, algo tremendo sucede dentro de nosotros. Porque Él dice: espera en Dios, y yo (Es decir: ÉL) haré. Confía en Él, echa tu ansiedad sobre él. Porque él tiene cuidado de nosotros.

A veces estamos tan ansiosos por todo lo que nos rodea, que no hay tiempo para esperar en Él. Y Dios no cambió. Él sigue siendo el Dios de Moisés, de Abraham, de Jacob. El Dios de Pablo, de Pedro, el Dios suyo, el Dios mío. Él no cambia, Él dice yo voy a cumplir, yo voy a bendecirte, pero espera. No puede darte semejante regalo porque no estás preparado todavía.

Él dijo: yo voy a esperar esos mandamientos de mi Señor. Pero claro: cuando un hombre de Dios tiene una visión y la gente que lo acompaña no está enchufada, conectada en esa visión, estamos en problemas. Es mucho más habitual que aquel a quien Dios realmente le da una visión se quede solo, que eso le sucede a un nominal, sin compromisos.

¿Por qué pasa esto? Porque hay una iglesia, hay un remanente, hay un grupo de cristianos que buscan a Dios como Moisés lo buscaba. Y hay otro grupo, que está allí abajo, como el pueblo de Israel, que sólo quiere celebraciones, entretenimientos, pasarlo bien.

“¿Sabe qué pasa, hermano? En el grupo que hay en mi iglesia somos tan pocos… Estamos todos aburridos! ¿Cómo no me voy a ir a un congreso si aquí me estoy secando?” Quiero decirle algo: ese hombre o esa mujer que cada domingo u otro día de la semana, va a entregar un mensaje, probablemente se ha quebrado delante de Dios; buscó delante de Dios. Tenga cuidado; no menosprecie el mensaje.

¡No! ¡Qué me voy a quedar escuchando tonterías! ¡Me estoy secando! Y entonces corren al estadio, a las multitudes, a escuchar a ese siervo de tanto prestigio internacional, a ese que tantas veces ha visto por la televisión, que ahora está aquí, en persona, y que ha traído una tremenda palabra que conmoverá a toda la nación. ¿Y sabe qué es lo que oye? Pues la misma palabra que viene oyendo por boca de los tantos sin prestigio, sin roce internacional, sin currículum ni genealogía, por uno de los tantos Sumos Sacerdotes según el orden de Melquisedec. Fiesta.

Moisés representa hoy a ese cristiano que no solamente paga el precio del menosprecio, sino que también y a pesar de cómo esté de sus emociones, sus sentimientos, puede soportar la incomprensión de los demás.

Yo no sé si usted se ha dado cuenta de la ingratitud y la indolencia que hay. Y no estoy hablando del mundo incrédulo, precisamente. Hay hombres y mujeres de Dios que han luchado que están allí, batallando, y están dolidos. Hay otros que han sido heridos. Y es como que a nadie le interesa. Cada uno cuida su propio e íntimo bienestar.

¿Sabe algo? Moisés, pese a todo lo que estaba sintiendo, siguió luchando. Dice en Números 20, que cuando llegan a la tierra de Cades, muere María su hermana. Y no sólo muere María. Un poco más adelante, Dios le dice: “Sube al monte, y desviste a Aarón y viste a Eleazar”. Murió María, era su hermana. Pero el pueblo allí estaba. “Queremos agua”; ¿Por qué nos sacaste de Egipto?

Hay otro cristiano dentro de los otros cristianos. Son los Josué. Son esos que están creciendo. No disciernen bien todavía, eso es cierto, pero están creciendo y quieren. Entonces buscan y el que busca, encuentra y al que pide se le da.

Dice la Biblia allí que en la batalla, Moisés le dice: Tú baja al valle, Josué y pelea, yo voy al monte. Cada uno en su puesto. Y Aarón y Ur sosteniéndole los brazos. Esos son los intercesores que oran por los hombres y mujeres de Dios que pelean en el frente de batalla. Porque mientras dure la batalla en el valle, alguien tendrá que sostener los brazos de los que la pelean.

Y dice la Biblia que bajaban del monte y él escuchó gritos. Y él dijo: ¡Gritos de pelea! Claro. Un guerrero, ¿Qué otra cosa iba a pensar? Y Moisés dijo: No… Eso no es batalla… Eso no es intercesión. Allí no hay ninguno orando ni ayunando. Allí no hay ninguno haciendo vigilia. ¡Allí están de fiesta!

¿Y qué pasó? Dice la Biblia que Josué descendió con aquel varón llamado Moisés. ¡Qué lindo es recibir ministración limpia, pura y ungida de un hombre o una mujer de Dios! Los Josué de hoy día no disciernen, pero quieren estar aprendiendo, buscan. Pero están mirando un modelo. Están siguiendo un modelo. Están viendo que alguien, todavía, dobla sus rodillas. Están viendo que todavía hay siervos de Dios que se comunican con Dios, pero también que hay otros muchos que no conocen a Dios porque no lo tratan. Porque se conforman con entretenimiento denominado “cristiano”, que no es otra cosa que una fiesta, y que es lo único que otros le están brindando como método fijo.

Esta gente está bien dentro de las congregaciones. Están. Se parecen a Aarón. ¿Sabe quiénes son los “Aarones” de hoy? Son esos que no quieren quedar mal con nadie. ¿Qué le parece? ¿Conoce a alguno, quizás? Tenga cuidado, por allí se sienta cerca suyo los domingos. ¡Es que no me gusta quedar mal con la gente! ¡No es un buen testimonio! ¿Ah, sí? Y por no quedar mal, y por no ser frontal, y por no ser sinceros, y por no ser transparentes, entonces dejamos que la suciedad entre y nos salpique.

Tengo una pregunta: ¿Por qué Aarón, conociendo todo lo que conocía, accedió a fabricar el becerro? ¿Por qué Moisés, con todo lo que Dios le había dado, se bajó del monte? Hay cristianos que son fieles, sinceros, honestos, pero tienen un tremendo problema: ¡Tienen pánico de quedar mal!

Hermano… ¡Qué bendición que es usted! ¡Yo lo sigo desde hace años! ¿Ah, sí? ¡Entonces se va a ir al infierno! ¿¿Cómo?? ¡Que se va a ir al infierno, le dije; porque me está siguiendo a mí y no a Cristo! Y Él es quien tiene la salvación, no yo. ¡Pero es que a mí me encanta como predica ese hombre! Está bien, óyelo. ¡¡¡Pero no lo adores!!! Ese, es un becerro contemporáneo.

Hay gente, supuestos siervos de Dios, que le ponen precio a sus mensajes. Hay otros, también supuestos siervos de Dios levantados para un determinado ministerio, que le ponen un precio a cada canción que cantan. Pero hay algo peor, todavía. Hay congregaciones que, a los que no cobran, ¡No los invitan más! ¿Qué le parece? ¿Hay o no hay una iglesia paralela a la genuina y verdadera? Por eso es la presión, por eso es el sufrimiento del verdadero cristiano. Porque hay gente que ha gustado la Gracia de Dios, ha visto las maravillas. Pero se ha dejado llevar por las corrientes, se ha dejado llevar por cosas que no son de Dios, como le pasó a Aarón. ¡Y después quieren justificar todo eso!

A eso, después, muchos le llaman “Movimiento de la Prosperidad”. ¡Claro que Dios nos prospera! ¡Claro que Dios nos bendice! Pero no hay que estafar a la gente, mi hermano. Dios nos libre y nos guarde de caer en eso. No podemos, en el nombre del Señor, sangrar al pueblo de Dios. Por eso Moisés, en esa visión divina, le dijo: Aarón: ¿Qué mal te ha hecho ese pueblo para que lo tuerzas de la verdad?

Señor. Tú sabes como es el pueblo. Ellos quieren dioses para adorar, los necesitan. Ellos vienen contaminados con las costumbres de Egipto. ¡Es que vienen con las costumbres del mundo y no podemos cambiarlos de un día para el otro! ¡¡Es que no hay que cambiarlos!! Ese trabajo no nos toca a nosotros. ¡Eso es trabajo del Espíritu Santo! Pero si el Espíritu Santo no está en aquel que enseña, en aquel que exhorta, en aquel que consuela, es en vano! ¡No podemos cambiar a la gente con buenos y lindos discursos! ¡No puedo darle al pueblo lo que el pueblo quiere oír! ¡Tengo que darle lo que Dios dice que debo darle!

¿Sabe hermano? Piénselo. ¿En cuántas fiestas vanas se habrán fundido las riquezas que Dios le dio cuando usted salió de la esclavitud? ¿Cuántas bendiciones tiró en una fiesta vana que no le dio nada? ¿Y cómo salió? Salió tan vacío como entró, o tal vez peor. Dios les dijo: los voy a sacar de esclavitud. No van a salir pobres y miserables. Los mismos egipcios les van a entregar a ustedes las riquezas. ¡Satanás tiene que soltar las riquezas que le pertenecen a los hijos de Dios! ¿Pero sabe por qué ellos volvieron a eso? Porque la vieja naturaleza que está adentro, lucha, pelea y combate fieramente. Esa carne no quiere hacer la voluntad de Dios.

Dios quiere bendecirnos y quiere prosperarnos. Pero no esa prosperidad falsa que se vende como mercadería de supermercado, y que se promete a los hijos de Dios fuera de todo contexto bíblico. Dios dice: Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y las demás cosas vendrán por añadidura. ¿Sabe una cosa? Esa iglesia, esa congregación paralela al remanente fiel, sólo quiere vivir de fiesta en fiesta, de entretenimiento en entretenimiento, en un evangelio sin compromiso, sin demanda, sin confrontación y pintado color de rosa.

¿Por qué hay miseria, cuando somos hijos de un padre rico? Porque tenemos mezcladas las cosas. Piense: ¿Cómo puede ser que delante de un becerro de oro, que era idolatría, que era pecado a los ojos de Dios, se podría levantar, junto, un altar a Dios? ¿Cómo puede, una persona que quiere vivir en santidad, estar compartiendo el ministerio con alguien que está en pecado? ¿Cómo puede alguien luchar por esa santidad, cada día y, de pronto, va a un lugar donde siente o discierne que hay pecado? Allí es cuando viene y visita la miseria a una nación, cuando se mezcla lo santo con lo profano.

Así como en la época de Jueces, en la casa de Gedeón, su padre tenía estatuas de Asera, de Baal, mezcladas con el altar a Jehová. ¿Por qué había venido la miseria a ese pueblo? ¿Por qué los amalecitas? ¿Por qué le robaban todo el fruto de la tierra? ¿Por qué los habían tenido reducidos a vivir en cuevas, a vivir como forajidos? ¿Por qué tenían que estar en la miseria si eran los hijos del Dios Todopoderoso? ¿Sabe por qué? Porque había cosas en las casas, en los hogares, que no agradaban a Jehová.

Por eso Dios le habla a Gedeón y Gedeón le responde: mira, nuestro padre, el abuelo, nos han contado maravillas, pero yo no he visto ninguna. Y Dios le dice: Bueno, pon tu fuerza, que yo pongo mi poder. Y empieza a limpiar. Pero primero, ofrenda. ¿Pero como voy a ofrendar si me estoy muriendo de hambre? Primero ofrenda. ¡Pero Señor! ¿No has visto la miseria que hay en mi patria? ¿Cómo me dices que debo dar todo lo que tengo? Primero sobre la roca, la ofrenda. Eso es lo que la iglesia de mi patria y de muchas otras naciones, no ha entendido. Que para romper con la miseria, hay que rendir todo sobre la roca, que es Cristo. Por eso el primer trabajo que Dios le dio a Gedeón, fue ir y limpiar la casa de su padre.

Y él tuvo miedo, dice la Biblia, y llamó a otros varones con él, y fueron de noche. Porque, naturalmente, la tarea no era tan fácil. Porque no es tan fácil cuando usted vive un tiempo mezclado con la liviandad y de pronto determina y decide vivir como Dios quiera. No. No es fácil cortar con esas amistades, con esos hermanos, entre comillas, que no alcanzan ni para primos. Pero Dios dijo: hay que cortar, hay que limpiar. Por eso, -y no estoy justificando ni la ira ni el enojo de Moisés-, a él le agarró tal indignación que arrojó al becerro en el fuego y que después, con ese polvo de oro que quedó, lo puso en las vasijas y les dijo: ¿Quieren dioses? ¡¡Tráguenselos!!

Por eso Dios no bendice una nación. Porque nosotros, su pueblo, sólo queremos fiesta, queremos entretenimiento sin compromiso. Es serio este pensamiento. Se lo digo como una carga en su corazón para que usted ore.

No mezclemos las cosas. Por eso dice en Jueces que el Espíritu de Dios vistió a Gedeón y Él mismo fue su vestido. Y allí Gedeón recibió poder y pudo tocar el cuerno, la trompeta, y pudo convocar al pueblo y derrotar al enemigo que los estaba matando de hambre, que les estaba cerrando las fábricas, los talleres, las fuentes de trabajo, que los estaba dejando sin nada, arrinconando, cuando Dios les había dicho que les daba la tierra para que vivieran, y estaban viviendo en cuevas. ¡Eso hace el pecado! ¡Eso hace la mezcla! ¡No puede vivir junto lo santo y lo profano! ¡Eso hace la liviandad!

¿Usted cree que es para los pecadores el “Venid a mí los que estáis trabajados y cargados que yo os haré descansar? No. Es para usted y para mí. Trabajados y Cargados, en griego, quiere decir “Forzados, Agotados por el trabajo, por la lucha. Y el Señor dice: ven a mis brazos que yo te haré descansar. Por eso Él dice: echa tu carga sobre mí.

¿Sabe por qué, usted, a veces no puede ni levantar los brazos ni abrir el corazón? Porque el corazón y los brazos están cansados de cosas que no pertenecen a Dios. Porque la carga que el Señor pone en nosotros, es liviana, no pesada.

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¿Estás Contristando al Espíritu?

Cuántas veces, y esencialmente aquellos que concurren o son miembros de congregaciones más desarrolladas carismáticamente, han oído esta expresión o, directamente, les ha sido predicada desde el púlpito? ¿Y cuántas veces, también, total y plenamente de acuerdo con la expresión que oye, ha levantado su mano, (Si no ha levantado las dos. Si no se ha puesto de pie, incluso) y ha vociferado, casi: ¡¡AMEN!! Algún día vamos a estudiar más profundamente el significado de la palabra AMEN. Estoy seguro que usted la va a dejar de pronunciar en muchas de las ocasiones que acostumbra a utilizarla. Esto, sencillamente, porque en la mayoría de esas ocasiones, usted no sabe del todo bien lo que está diciendo, lo que está declarando. Pero ese no es nuestro tema aquí. Lo que sí vamos a ver, en cambio, y desde la Biblia, no desde la sabiduría humana por importante que sea, es hasta qué punto, verdaderamente, no está usted contristando al Espíritu Santo de Dios y no se había enterado.

Primero lo básico: gramática elemental. Verbo CONTRISTAR. Diccionario: “Afligir, entristecer”. Ahora bien: AFLIGIR, también de acuerdo con el diccionario, es “Causar molestia o sufrimiento físico; angustiar, incitar al llanto, entristecer”. De acuerdo; ahora ya sabe que cuando se le pregunta si está contristando al Espíritu, entienda que lo que se le pregunta, es si está haciendo algo que le cause molestia, sufrimiento, angustia, tristeza o sencillamente llanto al Espíritu Santo de Dios, que es una persona y no una cosa abstracta como muchos insisten en evidenciarlo. Vamos a ver en la Palabra si por alguna casualidad usted no está dentro de la figura de nuestro título. Si no lo está, gloria a Dios por su victoria en Cristo. Si lo está, gloria a Dios porque es enseñanza para acceder a esa victoria en Cristo.

(Salmo 38: 15)= Porque en ti, oh Jehová, he esperado; tú responderás, Jehová Dios mío.

(16) Dije: no se alegren de mí; cuando mi pie resbale, no se engrandezcan sobre mí.

(17) Pero yo estoy a punto de caer, y mi dolor está delante de mí continuamente.

(18) Por tanto, confesaré mi maldad, y me contristaré por mi pecado.

Este salmo, que escribe David, es una verdadera súplica de un pecador genuinamente arrepentido. Confía en Dios y sabe que Él le va a responder aunque no lo merezca, pero está consciente de sus errores, de sus pecados y, agrega, que la conciencia de ese pecado lo contrista, lo entristece. Esto nos deja un principio: el elemento esencial que contristaría al Espíritu Santo que mora en nosotros, es El Pecado. ¿Lo tiene? ¡Confiéselo ya y pida perdón, urgente! ¿No lo tiene? ¡Gloria a Dios! Pero siga adelante.

(Romanos 14: 11)= Porque escrito está: vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios.

(12) De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.

(13) Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano.

(14) Yo sé, y confío en el Señor Jesús, que nada es inmundo en sí mismo; mas para el que piensa que es algo es inmundo, para él lo es.

(15) Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió.

Esto habla de que los cristianos no deben juzgarse unos a otros sobre la base de cuestiones moralmente neutras, porque cada individuo es responsable ante Dios. Aquí se está hablando concretamente de reglamentos en torno al comer ciertas cosas o no comerlas. Y dice que nada es inmundo en sí mismo, sino que el corazón del hombre puede hacer o no inmundo algo. Pero el principio que nos deja este pasaje, es que así como el hombre es contristado por juicios reglamentaristas de sus hermanos, así también el Espíritu Santo. Por lo tanto, además del pecado, ahora tenemos otro fundamento para contristar a la tercera persona de la Trinidad: El Legalismo.

Según lo que se describe en las interpretaciones sobre dicción de pasajes bíblicos, lo que aquí se está señalando es No arruines, (Esto es: no sea usted causa de ruina) con tus reglamentos sobre la comida, a aquel por quien Cristo murió. En la comparativa, el Espíritu Santo puede entristecerse y afligirse a causa de sus exagerados cumplimientos de las leyes externas menospreciando las internas.

(2 Corintios 1: 21)= Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, (22) el cual también nos ha sellado, (Usted, ahora, para su interior, puede decir: ¡Estoy sellado!) y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones. (ARRAS, es la palabra ARRABON y constituye un término comercial que habla de entregar dinero en garantía, una parte del precio de compra pagado por adelantado como el pago inicial. En Argentina lo llamamos “señar la compra”, Seña. ARRABON es el primer adelanto, que garantiza la plena posesión cuando la cantidad total se paga después. Es decir que esta palabra le dice que el Espíritu Santo de Dios, con el cual es usted sellado en la conversión, constituye una seña del pago total que Dios le dará a usted cuando se cumpla la totalidad de la promesa.)

(23) Mas yo invoco a Dios por testigo sobre mi alma, que por ser indulgente con vosotros no he pasado todavía a Corinto.

(24) No que nos enseñoreemos de vuestra fe, sino que colaboramos para vuestro gozo; porque por la fe estáis firmes.

(2 Corintios 2: 1)= Esto, pues, determiné para conmigo, no ir otra vez a vosotros con tristeza.

(2) Porque si os contristo, ¿Quién será luego el que me alegre, sino aquel a quien yo contristé?

Esto habla de un asunto específico ocurrido en la iglesia de Corinto, pero el principio espiritual que encierra, permanece intacto. Dice la Palabra que el fruto del Espíritu, entre otros, es gozo. No tenerlo, es estar en desobediencia. Es como decirle al Espíritu: “Yo no creo que tú puedas proporcionarme gozo”. Por lo tanto, para contristar al Espíritu, nada mejor que La Incredulidad.

Hay otro texto, en esta segunda carta de Pablo a la iglesia de Corinto, que habla del arrepentimiento de esta gente, y que muestra con claridad otro de los aspectos que llevan a entristecer, (Contristar) al Espíritu Santo: que viene a ser su propia tristeza.

(2 Corintios 7: 4)= Mucha franqueza tengo con vosotros; mucho me glorío con respecto de vosotros; lleno estoy de consolación; sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones. (Sí; ya sé. Usted lee esto y dice: “Pablo está rematadamente loco”. ¿A quien se le ocurre sobreabundar en gozo por las tribulaciones que está padeciendo? ¡Esto no puede ser cierto! Es cierto. Pablo dice que es así. Salvo que usted prefiera desmentir a Pablo).

(5) Porque de cierto, cuando vinimos a Macedonia, ningún reposo tuvo nuestro cuerpo, sino que en todo fuimos atribulados; de fuera, de conflictos, de dentro, temores. (Un momento: ¿Usted me quiere decir que Pablo nos está diciendo que desde la oposición que viene del lado de afuera de la iglesia se producen conflictos, pero que desde la que viene de adentro se produce temor? Ni más ni menos. ¿Temor adentro de la iglesia? ¿Quién era el dueño del imperio del miedo?)

(6) Pero Dios, que consuela a los humildes, (HUMILDES, aquí, es la palabra TAPEINOS y habla, literalmente, de “inclinarse hasta el suelo”; es tomar una conciencia de pequeñez e insignificancia delante de Dios) nos consoló aquí con la venida de Tito; (7) y no sólo con su venida, sino también con la consolación con que él había sido consolado en cuanto a vosotros, haciéndonos saber vuestro gran afecto, vuestro llanto, vuestra solicitud por mí, de manera que me regocijé aún más.

(8) Porque aunque os contristé con la carta, no me pesa, aunque entonces lo lamenté; porque veo que aquella carta, aunque por algún tiempo, os contristó.

(9) Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte.

(10) Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, (Tome nota de esto) de que no hay que arrepentirse, pero la tristeza del mundo produce muerte. (Naturalmente habla de muerte espiritual, aunque tampoco habría que descartar la otra. ¿En qué parte del ser se engendra el suicidio? Estos dos principios siguen vigentes)

Es decir que esto le deja algo muy evidente y notorio. Cuando experimenta usted un tipo de tristeza que viene de Dios, es un sentimiento que le da una enorme convicción de pecado, de cosa sucia que necesita ser limpiada y de una profunda necesidad de arrepentimiento para perdón. Ahora, cuando lo que siente usted es algo que lo aplasta, lo oprime y no lo deja ni respirar, eso no viene de Dios, viene del diablo, se llama angustia, depresión o como usted quiera, pero para definirlo y erradicarlo como causal de contristamiento del Espíritu Santo de Dios, lo quiero llamar Tristeza. ¿Un espíritu inmundo? ¿Un demonio? El factor que produce el problema no es tan grave como la abertura que se presenta en su armadura espiritual por donde el diablo puede introducir sus dardos.

Son innumerables los estudios que sobre la persona del Espíritu Santo se han llevado a cabo. Se ha detallado con precisión casi milimétrica su obra general en el pueblo de Dios, se ha esclarecido hasta el cansancio que mora en el ser interior del creyente. Ya en el libro del profeta Ezequiel 36:27, vemos que dice: Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. Es decir que Dios hace una: poner dentro de usted, cuando usted le entrega su vida, a su Espíritu Santo. Pero al mismo tiempo, le pide a usted tres: dos de ellas, muy teóricas y hasta sencillas: andar en sus estatutos y guardar sus preceptos, pero además una tercera bastante compleja, como que es con la que la mayoría de los creyentes tienen problemas: ponerlos por obra.

En otro lugar de la escritura se nos asegura además que habrá un derramamiento del Espíritu Santo, factor al cual accederemos por fe, no por méritos humanos alguno. Será simplemente sobre jóvenes y ancianos, otorgado por Cristo, dado en respuesta a la oración a los que esperan en Dios y producirá poder para el servicio. Hablan también varios textos de un bautismo del Espíritu Santo. A mí no me seduce demasiado ahondar en esto porque ha sido, y por allí es todavía, causal de alto divisionismo en la iglesia, pero dos cosas concretas y puntuales le voy a decir: 1)= La Biblia habla de bautismo del Espíritu Santo o con el Espíritu Santo. Usted no lo puede sacar de allí a ese texto aunque su denominación haya decidido no creerlo. Nadie roba páginas de la palabra de Dios en beneficio de ninguna doctrina humana. 2)= El bautismo es algo que sucede por primera y única vez. Nadie puede ser bautizado varias veces. Nadie discute experiencias vividas, pero vamos a convenir algo: un bautismo y luego un permanente llenar o una permanente llenura, ¿De acuerdo?

Pero también es muy clara y concreta la escritura que usted puede pecar como sea, donde sea y contra quien sea, y siempre tendrá la posibilidad de ser perdonado y restaurado, pero le aclara con meridiana claridad, aunque muchos que ven a Dios con una sobredosis de bondad lindante con la estupidez humana, que el pecado que no será perdonado es el que se produce, a sabiendas, y por decisión propia, contra el Espíritu Santo. Mira los siguientes textos:

(Isaías 63: 10)= Mas ellos fueron rebeldes, e hicieron enojar su Santo Espíritu; por lo cual se les volvió enemigo, y él mismo peleó contra ellos. (¿De dónde salió este pasaje? ¿Siempre estuvo allí? ¿Usted me quiere decir que si no ando como debo, el Espíritu Santo se me vuelve enemigo? Jamás podría yo decirle algo así. Es demasiado fuerte y parece hasta antidoctrinario y hereje. Sólo que hay un problema: como usted ya ha podido comprobar, la Biblia sí que lo dice. Entonces, la duda es: ¿Vamos a creerle a la Biblia lo general o sólo lo parcial?)

(Mateo 12: 31)= Por tanto os digo: todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; Mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada.

(Marcos 3: 29)= Pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene JAMAS perdón, sino que es reo DE JUICIO ETERNO.

(Hechos 5: 3)= Y dijo pedro: Ananás, ¿Por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo y sustrajeses el precio de la heredad?

Estamos hablando de pecar en contra del Espíritu, como hecho, pero no tenemos claras las consecuencias posteriores. También hay un par de pasajes que garantizan la factibilidad de que, si Dios quiere, retire su Espíritu de quien no está en condiciones de tenerlo. En el primer libro de Samuel, capítulo 16 y verso 14, vemos que el Espíritu de Jehová se apartó de Saúl y que como consecuencia de ello, un espíritu malo lo atormentaba, y el propio salmista, en el salmo 51 verso 11, pide, ruega, clama casi: No me eches delante de ti y no me quites tu Santo Espíritu. Es importante no ser esquemáticos en el evangelio por una sencilla razón: Dios es Soberano y, como tal, no se ata ni se sujeta a ningún esquema, y mucho menos si es un esquema de hombre. Hay muchos ministros que se manejan de un modo tal como si Dios estuviera esperando sus órdenes para moverse. Sea cual fuere el nombre y el prestigio de ese ministro, la situación siempre será a la inversa. Volvamos ahora a las causales de contristamiento del Espíritu Santo. Volvamos al pasaje clave de todo esto y el que de alguna manera, le va a ayudar a responder la pregunta del título: ¿Está Contristando al Espíritu Santo?

(Efesios 4: 17)= Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, (18) teniendo el entendimiento entenebrecido, ajeno de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; (19) los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.

Lo primero que vemos aquí con relación a lo que significa ser un hombre nuevo, es el cuidado que debemos tener a la hora de evitar y rechazar la manera mundana de pensar. Además, debemos comprender que pensar como el mundo secular e incrédulo lo hace, nos habrá de conducir necesaria y obligadamente a la impureza y la sensualidad.

Con respecto a la vanidad de la mente, hay cinco aspectos que debemos tener en cuenta porque resumen esta palabra cuyo significado es vacío, falta de propósito: 1) Entendimiento oscurecido. Nos pueden mostrar las cosas con lupa y no la vemos.- 2) Alineación de la vida de Dios.- 3) Ignorancia de los caminos divinos.- 4) Corazones endurecidos.- 5) Pérdida de sensibilidad. La palabra griega indica más concretamente: “Descuido”.

(20) Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, (21) si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús.

(22) En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, (23) y renovaos en el espíritu de vuestra mente, (24) y vestios del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

Las expresiones “viejo hombre” y “nuevo hombre”, destacan el contraste entre el anterior estilo de vida, dominado por el espíritu de desobediencia y la nueva capacidad del creyente para adoptar un nuevo estilo de vida, de obediencia a Dios, gracias al poder del Espíritu Santo.

(25) Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.

(26) Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, (27) ni deis lugar al diablo.

(28) El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga que compartir con el que padece necesidad.

(29) Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.

(30) Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.

(31) Quítense de vosotros toda amargura, enojo, gritería y maledicencia, y toda malicia.

(32) Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

Quiero, en primera instancia, reflexionar sobre la literalidad de este texto. Dice, en principio, que tenemos que practicar con diligencia la sinceridad y la veracidad en todas nuestras relaciones. Que tenemos que enfrentarnos a la ira con rapidez, no permitiendo que influya en la forma como tratamos a los demás. Es decir que aunque se comprende que el enojo pueda asaltarnos de vez en cuando, no debemos permitir que nos domine. El hecho de decir que no debemos permitir que se ponga el sol sobre nuestro enojo, implica arreglar las diferencias que podamos tener con las personas hoy, no esperar a mañana. Alguien, alguna vez, dijo que quien se acuesta y se duerme enojado, es probable que amanezca contracturado y dolorido en sus huesos. No tiene valor de doctrina esto, pero sucede muy a menudo; está comprobado.

Cuando dice que no tenemos que dar lugar al diablo, esa palabra, LUGAR, en el griego es la palabra TOPOS, y subraya la posibilidad de que los creyentes permitan al diablo controlar sus vidas. Esta es una advertencia contra las suposiciones teológicas que niegan la eventualidad de que tenga éxito cualquier intento demoníaco de perturbar o dominar a los cristianos. Pero las recomendaciones que acompañan esta afirmación equilibran la situación, dejando sentado que los creyentes responsables no pueden culpar a la ligera al diablo por pecados a los que han cedido obedeciendo las inclinaciones de la carne.

Ahora bien, con respecto al contristamiento del Espíritu, aquí hay varias facetas que conllevan esa situación. Una de las cosas que contristan al Espíritu, es La Mentira. Parecería innecesario decirlo, ya que esto forma parte de los antiguos diez mandamientos de Moisés. Sin embargo, todo deja evidencias muy claras de que hay mentira en la iglesia. De la parte de abajo y de la parte arriba de la estructura. Lamentable y triste, pero real. Otro factor, es El Enojo. Paz, Benignidad, Paciencia, Dominio Propio, frutos del Espíritu Santo que se contraponen con el enojo. El Robo, que no habla de algo en gran escala necesariamente. Puede ser hasta el papel o las lapiceras de la oficina donde usted trabaja. Las Malas Palabras, que es el equivalente a las bíblicas palabras corrompidas. El significado literal, es desmejoradas, podridas, expresiones que se destinan normalmente a la carne dañada, las frutas pasadas y las piedras desmenuzadas. La Amargura. Este espíritu, cuando trabaja en el creyente, le impide acceder a uno de los más hermosos frutos del Espíritu: el gozo. La Maledicencia. Esto ES el hablar mal. Ya sea de cosas, de personas, de organizaciones, de lo que sea. No hablo de autocrítica ni exhortación, hablo de murmuración mal intencionada, que tiene que ver, precisamente, con otro elemento nocivo: La Malicia, que se usa para esto y, especialmente para todo lo que tiene que ver con el dudoso humor que se usa en el mundo y, finalmente, La Falta de Perdón.

Después de visto todo esto, a lo mejor usted se siente identificado con algunas de estas cosas. Si así fuera, no tiene que sentirse mal o con culpa, lo que tiene que hacer es recordar lo que dice este verso 30: Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.

Muy bien; lo primero ya lo hemos visto, pero lo segundo nos dice otra cosa. Porque esa expresión de que el Espíritu Santo nos ha sellado, equivale a decir que nos ha autorizado como representantes del reino de Dios a los creyentes y mora en nuestro interior. Si es contristado, nosotros deberemos ser los primeros en saberlo. Eso si hemos sido conscientes de que nos habita. Contristar, le recuerdo una vez más, significa causar heridas o angustia, exactamente el sentimiento que experimenta el creyente cuando el pecado o la desobediencia se alojan en su vida.

Por experiencia, quiero resaltarle, esencialmente, dentro de las cosas que pueden desmejorar su relación con Cristo por haberse contristado el Espíritu Santo, la falta de perdón. Es un problema tremendo, un verdadero flagelo en la vida espiritual de las personas. Jesús enseñó el deber de perdonar, no la conveniencia ni la sugerencia ni la eventualidad; el deber. Y dijo que debíamos hacerlo como Dios mismo nos perdonó: sin cobrarnos nada por eso. Una vez puesto en orden todo este asunto, le pregunto una vez más y no me responda con velocidad; piénselo: ¿Está contristando en algo al Espíritu Santo?

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La Estatura del Varón Perfecto

Si hay algo que el avance tecnológico ha posibilitado en estos tiempos, ese algo es apresurar todas las cosas, todos los resultados, todas las conclusiones. Cuando no existían las heladeras eléctricas, (En Argentina: Neveras, refrigeradoras) ni hornos de microondas, preparar una buena comida llevaba un tiempo determinado en la cocina. Hoy, con esos elementos incorporados casi hasta la indiferencia, ese tiempo ha quedado reducido a menos de una cuarta parte.

El tema está en que mientras la tecnología avanzaba, la iglesia se mantuvo estática. Entonces ahora no sabe cómo moverse dentro de un mundo tecnológico. ¿Cómo vamos a pretender que en la iglesia haya un Fax (Elemento de comunicación que en muchos grandes ministerios ya es obsoleto) si en muchas de ellas todavía escriben las cartas a mano porque nadie se atrevió jamás a comprar una máquina de escribir?

La iglesia, con la idea de guardar la sana doctrina, se quedó atrás y no avanza. Ahí está esa escritura. Estaba sacada del texto y no significaba lo que habíamos creído que significaba. Lo que le quiero dar, entonces, son algunos principios generales que necesita en sus manos para edificar su comunidad o su tribu. Recuerde que somos gente responsable de darle la forma o el marco a la jornada que la gente va a llevar. Estamos trazándole el curso a la gente y eso es muy delicado.

Recuerde esto que voy a decirle, ya que tiene entidad de pensamiento célebre. La Iglesia, que en realidad es la Eklesía, Asamblea, son una gente que ha sido llamada fuera de un grupo par ser tratada por Dios, aparte. Eso que nosotros llamamos “iglesia”, es nuestra tribu. Y ahora no estoy hablando de la iglesia general, sino de la tribu local a la que usted pertenece. Sin olvidarnos que la palabra “iglesia” captura otra palabra de la que no debe despegarse: migración constante. Jornada de mi vida. Imagen de mi vida actual y lo que espero de ella. Nada que ver con una reunión de día domingo. Esas del tipo “for-export”, entiende?

(Hechos 7: 38)= Este es aquel Moisés que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres, y que recibió palabras de vida que damos.

Le estoy diciendo que hoy nos queremos mover más allá de lo que es doctrina, estructura, mentalidades fijas y queremos crear una mentalidad, un nuevo concepto de lo que es la iglesia. Aquí, la palabra habla de la congregación del desierto. Y esto nos ilustra muy claramente el concepto que hoy queremos transmitir.

Israel es llamada “La iglesia del desierto”. Ahora Israel comienza con una mentalidad de esclavo y termina como un real sacerdocio en Canaán. Eso es la iglesia. Que la gente que llega, no sea la misma (Fundamentalmente de adentro) que la gente que salió.

Las cosas son bastante simples, pero es muy probable que alguien se las quiera complicar. Egipto es la condición de vida que teníamos, en tanto que Canaán es la que deseamos tener. La iglesia, mientras tanto, es el proceso para llegar, ¿Me entiende?

Tengo la sensación que todavía no me entiende. Ellos salieron con mentalidad de esclavos, sí? No tenían orden, no tenían conceptos de ley, no tenían gobierno; eran esclavos. Cuando entran a Canaán son un ejército, ganan todas las batallas, tienen orden divino, se reúnen por escuadras, son sacerdotes, tienen una arca; es otra mentalidad, otro pueblo; nada que ver con los que salieron. Eso es a lo que me refiero hoy; eso es a lo que he estado refiriéndome en estos últimos años. No podemos pensar en pasar a nuevos niveles con Dios con el mismo caminar del año 1950. Necesitamos un encuentro con Dios. El encuentro con Dios, para ellos, fueron los cuarenta años de tratamiento en el desierto.

Eso sí. Hay algo que no puede dejar de decirse, para evaluar la marcha de la iglesia, hay que evaluar la vida de los ministros. Si no hay cambio en la vida de los ministros, no puede haber cambio en la vida de la iglesia. Porque lo que se transmite es lo que el ministro ha alcanzado en su vida, no las lindas palabras que pueda decir.

Esta mentalidad tiene que inundar su mente hoy. De otro modo, usted se involucra en actividades religiosas sin contenido. Entramos a la misma frecuencia que el reino se mueve. El reino se está moviendo a vertiginosa velocidad y a la misma velocidad entramos. Una sola precaución: asegúrese que el guía sepa para donde va. Mire los siguientes principios a través de un texto que leímos quizás cien veces y que tal vez hayamos predicado doscientas:

(Mateo 16: 13)= Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipos, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?

(14) Ellos dijeron: unos, Juan el bautista; otros, Elías; y otros, jeremías, o alguno de los profetas.

(15) Él les dijo: Y vosotros: ¿quién decís que soy yo?

(16) Respondiendo Simón pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el hijo del Dios viviente.

(17) Entonces le respondió Jesús: bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

(18) Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

(19) Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.

Aquí hay una pregunta: “¿Quién dicen los hombres que yo soy?” Entienda algo: Jesús no tenía problemas de baja autoestima ni complejos de inferioridad, no le parece? En realidad, a Él le interesaba un comino lo que la gente pensara de él. Entonces tenemos que averiguar por qué o para qué hizo esa pregunta, porque por vanidad personal, razones políticas de consenso o baja autoestima no fue, seguramente.

Aquí el asunto, es: identidad. ¿Quién identifica usted que es Cristo hoy? Él pone una demanda, en los discípulos, que tengan una revelación presente de lo que Él es. Todos tenían una mentalidad regresiva. Jeremías. ¡Buenísimo! Pero muerto en el momento en que se hizo la pregunta. Juan el Bautista. ¡Mucho mejor! Pero muerto también a la hora de la pregunta. ¿Quién es Jesús? “todo amor…” ¡Perfecto! Pero en el año cincuenta… ¿Qué es Jesús? “Misericordia…” ¡Tremendo! Pero en aquel tiempo lejano de la ministración personal. Hoy es otro tiempo.

¿Quién dice usted que Jesús es hoy? Eso es importante, porque sobre su entendimiento de quien es Él, hoy es que Él construye su iglesia. ¡Bien dicho, Pedro! ¡Y sobre eso es que yo edifico! Si eso no existe, yo no me involucro en la edificación. Si entiendes quien soy yo hoy, yo me involucro y participo en lo que estás edificando. Sobre ese tipo de pensamiento yo edifico mi iglesia. Sobre otro, no. No me venga usted con el revolucionario social, con aquel buen hombre, con el tremendo profeta o con el sabio maestro. Pedro dijo: tú eres el Cristo. Bien dicho: sobre ese principio voy a edificar. Fíjese que Él era lo nuevo, pero salvo Pedro, todo el mundo lo estaba comparando con moveres viejos, se dio cuenta? Es decir que en la mente de la humanidad, Cristo estaba siendo y haciendo lo que estaba haciendo ayer. Pedro fue el que pudo ver que la onda venía diferente. “No fuiste tú, Pedrito, fue el Padre que te lo mostró”, le dijeron.

Pedro vio que Cristo era otro ministerio, otra manifestación. Cuando vio que Cristo se manifestaba como autoridad, como rey, es decir: cuando usted entiende que la edificación de hoy es sobre realeza, sobre eso se edifica. Y Él se involucra.

Cristo edifica sobre una mentalidad adecuada para el tiempo. La salvación no es la meta del rey. Pablo dijo: “Hay gente que me quiere hacer daño, pero por más que me puedan hacer daño, igual las gentes son salvas; porque están predicando. Esto significa que es posible salvar gente aun con motivaciones perversas.

El propósito de Dios no es simplemente que usted sea salvo. El propósito de Dios es que usted acceda a la salvación pero que inmediatamente se ponga a trabajar para extender el reino. No hacerlo sería el equivalente a anotar a su hijo en una escuela que no da informática, computación. Le arruina la vida. Está en un excelente lugar, a lo mejor, pero no tiene futuro. Bien; si eso se está haciendo en la iglesia, hoy, las puertas del Hades no prevalecen contra ella. De otro modo sí pueden prevalecer.

Lo que sucede es que las puertas del Hades trabajan de dos formas: en contra o en lugar de. Hay iglesias que creen que Satanás no los está venciendo porque no perciben ataques ni batalla. Pero no se dan cuenta que eso sucede porque lo tienen adentro, operando en los principales lugares. La palabra Anticristo significar “estar en contra de” o “en lugar de”. Si yo me pongo a predicar un mensaje tomando una imagen de Cristo y dar una doctrina que parece ser buena pero que niega terminar la obra empezada, no me hace falta atacarlo a usted ni luchar: usted ya es mío.

(Mateo 18: 15)= Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.

(16) Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.

(17) Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia tenle por gentil y publicano.

Este pasaje tiene otras aplicaciones poderosísimas. Algunas de ellas, alguna vez, las hemos explicado, pero yo quiero traer con esto otros principios para hoy. Porque la Palabra es inagotable. No se cristalice, no vea lo mismo siempre. El mismo versículo, generalmente, le va a decir mil cosas.

De lo que le voy a hablar ahora es del asunto de la autoridad de la comunidad. Aquí la escritura le dice a usted que si este hombre no atendió a lo que uno le dijo y luego hizo lo mismo con dos, que el traerlo frente a la congregación lo debe cambiar. De manera que la congregación debe ser un algo que produce tal autoridad que determina un cambio en la gente. Si no, no es congregación.

Debe haber un elemento de autoridad comunitaria congregacional, corporal, que la gente tema mentir en esa presencia. Eso no significa convertirnos en un Sanedrín lleno de juicio y condena. Debe ser suficiente con pararse frente a la congregación para sentir el peso interior de esa autoridad.

Mientras más autoridad tiene alguien, más obedece la gente. Eso es peligrosísimo; se equivoca la autoridad, se equivoca toda la gente sujeta a esa autoridad. Esto es concepto de iglesia: crear gente que pueda canalizar el deseo espiritual de Dios y transformarla en manifestación práctica en la tierra. Eso es iglesia. Eso, no la gente.

Hay que cortarle la frivolidad a la gente. Que al que entra no se le ocurra andar con motivaciones adversas; que no se le ocurra venir y manipular una situación, o acercarse como los gabaonitas a decir una cosa cuando en verdad es otra, porque la cultura de la iglesia no concibe mentir. Porque no puede; siente que si lo hace se va a caer patas para arriba, muerto. Donde la integridad es tal que, si se dice una media verdad, se siente horrible. Y no por la gente, sino por la iglesia, esa cosa que tiene Dios para entrar a un lugar.

Tiene que existir en la iglesia una ambiente tal de integridad que, a quien llegue, aún por primera vez, se le presenta por ese ambiente, la certeza de que allí no va a poder hacer lo que se le da la gana y salirse con la suya. Que puede ocurrirle lo mismo que a Ananás y Safira. Porque a ellos los liquidó el ambiente imperante, no los apóstoles. Ellos no los juzgaron. Ellos no dijeron nada. Cayeron porque vinieron con una “mentira blanca”. A este principio, se lo puede resumir así: La autoridad de la iglesia debe poseer influencia para formar gente.

(Hechos 4: 35)= Y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad.

¿Usted recuerda las ofrendas que trajeron los que vendieron sus propiedades, sus posesiones? Esto fue un grado de comunidad, de unidad en la iglesia, que no fue precedido por ningún otro tiempo así, antes, en la Biblia. La tierra, era identidad generacional para la gente. Todo el mundo andaba con una pancarta que decía: “Yo soy el hijo de Fulano, de Zutano, que vengo de la heredad de Mengano”. La identidad del creyente, o del judío, estaba entrelazada con un pedazo de tierra. Es decir: vender la tierra, era vender lo que ellos eran. Se estaban desheredando. En suma: la iglesia es algo que tiene el poder para cambiar las normas culturales a la gente. La iglesia debe neutralizar los efectos de las distintas culturas del mundo e introducir la cultura del reino de Dios.

Aclarando: para que usted ayude a los suyos, Dios primero lo tiene que sacar a usted de entre los suyos. No hay nadie en la Biblia que haya sido usado por Dios que primero no haya tenido que dejar su tierra, su parentela, sus intereses privados, para crear algo que funcione.

Usted fíjese que lo que Ananás y Safira hicieron por fuera, no parecía ser un error. Trajeron un dinero igual que los demás, pero ellos habían vendido algo por diez dólares, pero como diez dólares les pareció mucho comparativamente con lo que esa gente carenciada arrimaba, se vinieron con cinco dólares, diciendo que eso era todo. Allí estuvo la cosa. Si ellos hubieran dicho la verdad, nadie les habría discutido su derecho. Pero eligieron mentirle al Espíritu Santo, no a los apóstoles. El final de la historia, usted ya lo conoce. Porque se supone que lo conoce, ¿No es así?

Así que cuando la cultura es construida, la deshonestidad de los hombres es vista como un mentirle a Dios. El problema está en que como hoy ya nadie opera en ese plano, a la gente (Y estoy hablando de creyentes, entienda) le cuesta mucho creer que alguien se le acerca sólo porque le ama. La palabra dice que cuando Ananás y Safira se desparramaron por el suelo bien muertecitos, Hubo gran temor en la iglesia. Esto quiere decir que: por causa de un episodio muy fuerte, la gente entendió que involucrarse en el reino era algo muy delicado y que no se podía jugar a la iglesia. Se era iglesia o no. Si se era, gloria a Dios y si no se era, que en paz descanse…

(Hechos 14: 23)= Y constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído.

(Tito 1: 5)= Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé.

Vemos, por estos textos, que se establecen ancianos para poner en orden, para colocar en orden. Colocar en orden significa: sujetar el curso inevitable que tiene un grupo de gente cuando no hay alguien que se los ordene. Es decir que la gente, sin liderazgo, normalmente se desordena. Entonces, el hecho de que haya ancianos, es para ordenar, para mantener en orden lo que estamos construyendo, para que no se desvíe.

(Efesios 1: 222-23)= Y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

¿Quién es la iglesia? El cuerpo de Cristo. ¿Adónde está, o tiene que estar, todo lo que Dios es? En la iglesia. Si no fuera así, no es falla ni problema de Dios. Es peligrosísimo poner hermanos en la esposa del Señor incorrectamente.

Se lo voy a decir de otro modo, aún a riesgo de que se asuste y se le salgan dos o tres demonios religiosos: sin la iglesia, Cristo no tiene forma. La única forma visual que tiene Dios, es el hombre. No estoy diciendo que todos los hombres son Dios, por favor, entienda y lea bien; eso es Nueva Era. Digo que es la imagen de Dios en la tierra. Estamos esperando que un día, alguna cosa con figura humana llamada Dios se venga desde allá donde está y nos rescate. Lo lamento. Dios es Espíritu. ¿Usted leyó esto en alguna parte, verdad? Dios es Espíritu. ¿No es cierto que entendiendo esto, se le van las ganas de hablar mal de la gente, de manosear a la iglesia, de manipularla incluso?

(Colosenses 1: 18)= Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; (19) por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda la plenitud, (20) y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.

(21) Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado (22) en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él; (23) si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro.

Nosotros, fíjese, usamos la expresión “Cuerpo de Cristo” como una organización. No. Somos miembros de sus miembros. Él, sin usted, no tiene ojos; Él, sin usted, no tiene pies. Él, sin usted, no puede tocar a la sociedad. ¡Señor! ¿Por qué no haces algo con este problema? – …Porque estoy en ti… Es decir: interpréteme bien antes que salga por allí a decir que estoy proclamando la doctrina de la Nueva Era: la sociedad tiene que ver a Dios en usted. No tiene otro modo, salvo que a Dios se le de la gana de manifestarlo a alguien de otra manera.

(Colosenses 2: 19)= Y no asiéndose de la cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios.

(20) Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿Por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos?

Allí vemos que la cabeza y nosotros, estamos unidos. Cuando las mujeres dan a luz a un niño, ¿Qué es lo primero que sale? En un parto normal, la cabeza. Y cuando sale el cuerpo, ¿Está unido o separado con esa cabeza? Unido; en una sola entidad. No hay uno arriba y uno abajo; hay una sola entidad: cabeza y cuerpo.

Es necesario que yo me vaya, porque si no, no regreso. Regresó hecho espíritu y se metió dentro suyo. Él es la cabeza. Se supone, entonces, que eso que está dentro suyo lo gobierne a usted, para el cuerpo funcione para beneficio del reino de Dios y no para el suyo.

Pero entonces, ¿Hay un regreso literal de Cristo? Sí, pero no estamos ahora hablando de eso; estamos hablando de que el cuerpo de Cristo, es la plenitud de Dios. El único Dios que la sociedad va a ver. Eso es lo que estamos construyendo ahora. Por eso es que, una imagen incorrecta de Dios, es un anticristo.

Hay miles de personas que aman a Dios y sin embargo odian a la iglesia. Porque la iglesia no representa al Dios que, ellos entienden, debe existir. No hay forma en que esa sociedad pueda relacionar a Dios con las actividades típicas de la iglesia. Es que sería un Dios medio confundido, que no tiene sabiduría, que no tiene autoridad y que no sabe salir de un problema. Deja toda la sensación de que si Dios es Dios, debe saber un poco más que lo que la iglesia representa.

Esto significa, Primero: Que usted tiene que tener una clara representación de Cristo en su iglesia. Carácter, la forma en que usted habla, su declaración, todo su propósito. Las relaciones que hay entre maridos y mujeres, las revelaciones que hay entre iglesias y pastores, expresan la relación que hay entre la iglesia y Dios.

Segundo: Que somos mayordomos de los decretos proféticos. Es decir: lo que Dios ha dicho en la Biblia, tiene que ser recibido por su cuerpo y manifestado. Somos responsables de que la escritura se cumpla. Somos su cuerpo, la única manera natural que Él tiene de manifestarlo.

Tercero: somos responsables por la manifestación apostólica. Alguien tiene que decir: esto es aquello. Alguien tiene que decir: hasta aquí se cumple esta escritura. Alguien tiene que decir: eso que dijo Joel, yo lo puedo hacer. Y allí termina la profecía. Sino sigue vagando esperando que haya una generación que la manifieste y nunca terminamos. Tenemos que arrancarle el manto futurista a la Palabra, para que se terminen los cumplimientos de las profecías que faltan. Hay algunas escrituras que le voy a dar ahora que sirven para confirmar lo dicho y, además, para que sepas qué es lo que estamos buscando como iglesia.

(Colosenses 1: 28)= A quien anunciamos amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre; (¿Qué queremos entregar? Gente perfecta. Gente forjada por Dios)

(Colosenses 4: 12)= Os saluda Epafras, el cual es uno de vosotros, siervo de Cristo, siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere. (¿Orar para que estemos qué..? Perfectos. Y ahora, además, completos)

(Hebreos 11: 39)= Y todos estos, (Viene hablando de los héroes de la fe), aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; (40) proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros. (Aquí vemos que hay toda una gente que fueron gloriosas en Dios que no pueden terminar si nosotros no llegamos a ser: perfectos.)

(Santiago 1: 2)= Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, (3) sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.

La palabra PACIENCIA va a ser una palabra muy popular en los últimos días. Una de las cosas que vamos a tener que desarrollar en los últimos días para prevalecer en los tiempos del anticristo es: PACIENCIA. Esa palabra es la palabra HUPOMONE y significa: una disposición mental que no se doblega ante ninguna circunstancia. Gente inconmovible. Es una palabra de fuerza, no debilidad. PACIENCIA, TELEOISIS, PERFECCION, COMPLETO. Esto es lo que estamos construyendo; lo que su mensaje debe producir; lo que su música debe decretar; lo que su espíritu debe manifestar, lo que el contenido de su conversación debe darle a la gente cada vez que usted habla.

(Apocalipsis 3: 2)= Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. (Note que nuestro asunto nso es ser lindos delante del hombre, sino ser hallado perfectos delante de Dios. Normalmente es todo lo contrario: ser perfecto ante Dios es verse horrible ante los hombres. Hay muchas iglesias lindas que no son perfectas.)

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El fin del mundo

Desde que alguien leyó en la Biblia, (De la misma manera en que podría haberlo leído en un diario) que después que se vivieran ciertas cosas vendría “El Fin del Mundo”, la sociedad secular comenzó a darle a esta, – según ellos – “profecía apocalíptica”, una variada gama de interpretaciones, acepciones, contenidos y hasta un aire de ciencia-ficción. Lo cierto es que la Biblia dice lo que han dicho que dice, pero obviamente, no de la manera en que se lo explica. Hablemos del fin del mundo con claridad, para que nadie que haya aceptado formar parte del reino de Dios lo ignore y, lo que es peor, lo proclame de manera equivocada.

(1 Juan 2: 15)= No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.

(16) Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del padre, sino del mundo.

(17) Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

En principio, habrá que decir que este versículo parece estar en franca y directa contraposición con el clásico Juan 3:16 que dice que: Tanto amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna.

¿Cómo es este asunto? ¿Dios amó tanto al mundo que entregó por él a su único Hijo, y después nos deja escrito por medio de otro siervo que no tenemos que amarlo? ¿Se está contradiciendo Dios? ¿Está mal escrita la Biblia? De ninguna manera. Dios no se contradice y la Biblia tampoco, ya que ella contiene su Palabra escrita.

Lo que sucede, es que con frecuencia en las Escrituras, la palabra MUNDO, del griego COSMOS, no significa “planeta” o “gente”, como se puede suponer, sino un plano universal, cósmico. Es decir: SISTEMA. Y en este texto, específicamente, se refiere a esto: al vasto sistema de esta época que Satanás promueve y que existe – y esto es muy importante -, independientes de Dios.

Para evitar esas tantas interpretaciones exclusivamente literales y legalistas en las que tanto pueblo de Dios ha caído, hay que aclarar que esto no sólo consiste en los placeres malos, inmorales y pecaminosos de ese mundo, sino que también se refiere al espíritu de indiferencia y rebelión contra Dios y su revelación, que hay en toda empresa humana que no se haya sometido al señorío de Cristo.

En esta época, Satanás emplea los conceptos del mundo, de la moralidad, de las filosofías, de la psicología, de los deseos de los gobiernos, de la cultura, de la educación, de la ciencia, del arte, de la medicina, de la música, de los sistemas económicos, de las diversiones, de los medios informativos, de las diferentes religiones, de los deportes, de la agricultura, etc., para oponerse a Dios, a su pueblo, a su Palabra y a sus normas de justicia. La Biblia tiene innumerables señales de este accionar maligno.

(Mateo 16: 26)= Porque, ¿Qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

(1 Corintios 2: 12)= Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido.

(1 Corintios 3: 19)= Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está: él prende a los sabios en la astucia de ellos.

(Tito 2: 12)= Enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, juta y piadosamente.

Vivimos, sin ir más lejos, en una sociedad que le canta loas a la ciencia y a la medicina. Y está bien porque son grandes adelantos que el hombre ha producido sustentado por Dios, porque: ¿Cuántos saben que todo está bajo su control y que nada se escapa a su ojo? Sin embargo y si se lo permiten, Satanás usará también la profesión médica, por ejemplo, para promover y hasta ejecutar matanzas de niños antes que nazcan, algo que elegantemente y para el debate y la polémica se denomina aborto, pero que si vamos a creer la Palabra que dice que fuimos amados y elegidos antes de la fundación del mundo o desde el vientre de nuestra madre, lisa y llanamente es un ASESINATO. Los atenuantes suelen ser las enfermedades genéticas o las violaciones, pero estas dos cosas también son de origen diabólico y la Palabra dice que Al que está en Cristo, el maligno lo le toca: En nada. Ahora bien; si no está EN Cristo y se le da lugar al diablo… Y un cierto sector de la medicina profesional con su escepticismo, incredulidad, algunas burlas y bastante esoterismo y hasta algún grado de ocultismo con disfraces de métodos alternativos, evidentemente le da lugar.

Otro aspecto es la agricultura. Base de alimentación planeada por Dios para su máxima creación, el hombre. Fíjese si será valiosa que toda la Biblia está escrita en términos de agricultura. Sin embargo y si se le da lugar, Satanás usará la misma agricultura para producir drogas que destruyen la vida. Lo mismo ocurrirá con los sistemas educativos para promover filosofías impías y humanistas centralizadas en el Ego y no en Cristo, y con las diversiones, transformándolas en orgías lascivas y lujuriosas influidas por demonios de sexo y promiscuidad.

Los creyentes tendrán que tener plena conciencia de que detrás de toda empresa humana hay espíritus o poderes que se mueven contra Dios y su Palabra, algunos con más fuerzas que otros.

Y por último, también “el mundo”, o el sistema satánico con que él se rige hoy, abarca a todos los sistemas religiosos inventados por el hombre y a todas las organizaciones e iglesias llamadas “cristianas” que no son bíblicas, sino mundanas, paganas o, lo peor: Tibias. Y quiero aclarar algo muy importante en este punto para que quede bien delineado lo que estoy diciendo: Cuando hablo de iglesias supuestamente “cristianas” que no son bíblicas, incluyo a muchas en las cuales, dentro de sus templos, se lee la Biblia como parte de sus servicios.

Fíjese que en Mateo 4:10, vemos que Jesús le dice a Satanás: Vete, porque escrito está, al Señor tu Dios adorarás y a él solo servirás. No le dijo que no le correspondía estar ahí o ejercer su poder; le dijo simplemente que, por más que transitoriamente él tuviera algún tipo de potestad en el mundo. El no le iba a obedecer. Por eso se escribe en Juan 12:31: Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.

(Juan 14: 30)= No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí.

(Juan 16: 11)= Y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.

(2 Corintios 4: 4)= En los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.

(1 Juan 5: 19)= Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno.

Nosotros, ya sea por personalizarlo todo o por no tener un panorama, una visión demasiado clara de cómo funciona un reino, (Porque también Satanás tiene un reino) centralizamos nuestra batalla en él, olvidando que cuenta para sus tropelías con todo un ejército de espíritus malos que le están subordinados y que constituyen una fuerza importante y sobrenaturalmente poderosa, pero que es indispensable saber y esencialmente creer, que no es más poderosa de ninguna manera que el ejército de Jehová, de Cristo, del Dios Todopoderoso. De esto, también hay suficiente base bíblica como para no ponerlo en duda.

(Daniel 10: 13)= Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso delante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia.

Es notorio que ese príncipe que se opuso a Daniel era un subordinado de alta jerarquía del reino satánico. También es evidente que Daniel, el hombre, no estaba en condiciones de pelear contra él solo, de allí que recibe la inmediata asistencia de Miguel, un arcángel de Dios, de jerarquía y poder superior al opositor, un espíritu territorial.

Una iglesia que pretendía hacer base en un lugar tendrá que contender, necesariamente, con alguna potestad satánica de la misma naturaleza que pueda haber tomado control y dominio de ese sector geográfico. Y deberá hacerlo tomando control, dominio y autoridad en el nombre de Jesús en la zona, y él enviará arcángeles para garantizar una victoria similar a la que obtuvo Daniel.

(Efesios 6: 12)= Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Este verso es un clásico , un abecé de guerra espiritual. En cada iglesia, seminario, instituto o escuela de enseñanza bíblica donde se hable de demonología, este verso es mencionado, escudriñado y aprendido de memoria. Sin embargo, y por esas cosas que suceden en las mentes de los creyentes, muchos todavía no parecen estar del todo convencidos con respecto a la organización satánica que aquí muestra cuatro claros niveles jerárquicos que es indispensable conocer, así como sus jurisdicciones e influencias: PRINCIPADOS (Naciones) POTESTADES (Regiones, provincias) GOBERNADORES (Ciudades, poblaciones) HUESTES (La tropa, zonas, barrios, personas, familias)

El segundo punto a tener en cuenta: Satanás ha organizado el mundo llamado secular o ateo, o escéptico, con sistemas políticos, culturales, económicos y religiosos que son, por naturaleza, hostiles a Dios y a su pueblo. Jesús, con sus propias palabras, lo dice:

(Juan 7: 7)= No puede el mundo aborreceros a vosotros; mas a mí me aborrece, porque yo testifico de él, que sus obras son malas.

Santiago, desde su carta, también se encarga de avalar el mismo concepto.

(Santiago 4: 4)= ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios?

Este verso, tal como se ve, también puntualiza que estos sectores se negarán obcecadamente a someterse a Dios, eligiendo manejarse según sus propias verdades o razonamientos que serán, en definitiva, los que revelen claramente su maldad.

El concepto, en suma, destaca que el mundo y la verdadera iglesia, (No habla del mundo y la “llamada” iglesia; habla del mundo y la VERDADERA iglesia, ya que hay mucho mundo disfrazado de iglesia o, sencillamente, infiltrado dentro de ella) son dos grupos diferentes de personas. El mundo está bajo el dominio de Satanás, en tanto que la verdadera iglesia sólo se somete a Dios. Por eso es que los creyentes, aunque lo habiten, tengan que separarse ideológicamente del mundo.

(Apocalipsis 21: 2)= Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.

En el mundo, los creyentes revestimos un carácter de extranjeros, de peregrinos, de gente que estamos en un lugar pero que no pertenecemos a ese lugar.

(Hebreos 11: 13)= Conforme a la fe murieron todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.

(1 Pedro 2: 11)= Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma.

El principio que rige nuestra forzosa convivencia con babilonia, es: convivir con ella pero sin contaminarnos con ella. Por lo tanto, sea como fuere, y por lo que fuere, no debemos adaptarnos (O sea: convertirnos) al mundo, sino ellos a nosotros.

(Romanos 12: 2)= No os conforméis a este siglo, (Aquí la palabra es COSMOS, Sistema) sino transformaos (Quiero aclararle que TRANSFORMARSE, es lo opuesto a CONFORMARSE, que significa: Formarse con) por medio de la renovación de vuestro entendimiento, (Lo primero que debe renovarse, hacerse nuevo, es su entendimiento, su mentalidad. Si su objetivo es vivir los próximos cinco años de un modo diferente, usted va a tener que inexorablemente, pensar diferente. De otro modo, jamás lo logrará y no pasará de algún que otro cambio de formas, que por allí puede oler a renovación, pero que no lo es) para que comprobéis (Esto le está diciendo a usted que las cosas de Dios, sí pueden comprobarse) cuál es la buena voluntad de Dios agradable y perfecta.

Así como quedó aclarado que cuando se nos dice que no debemos amar al mundo, no está hablando de hombres y mujeres a los que sí debemos amar, sino al sistema con el cual el mundo incrédulo se conduce: sus valores, sus filosofías, sus conceptos, sus disposiciones. Así también se nos ordena apartarnos de ese mundo, que no significa encerrarnos en monasterios o cajas de cristal, sino no contaminarnos con esas enseñanzas espurias. Y finalmente, vencer a ese mundo, o a ese sistema, implantando primero en nuestras vidas y luego donde quiera que estemos o ministremos, nuestro sistema, que es el sistema de Dios y demostrar que en contra de todo lo que pueda decirse, ese sistema funciona y vence. Como dice Hebreos 1: Amar la justicia y aborrecer la maldad del mundo.

(Gálatas 6: 14)= Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado, y yo al mundo.

Días atrás saludé por teléfono a alguien que cumplía treinta y tres años de edad. Y el Señor me hizo decirle a modo de regalo de cumpleaños de su parte, que si amaba a Cristo, esa era la hora. ¿Hora de crecer, acaso? ¿Hora de madurar, tal vez? ¿Hora de trabajar, quizás?, me preguntó. No, le dije: HORA DE MORIR. Pero no en lo físico, en lo material, sino en lo espiritual. Hora de morir al mundo. De eso habla este texto que termino de leer. Y algo más: también hora de ser rescatados del mundo por la fe.

(Colosenses 1: 13-14)= El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.

El amor al mundo, es decir: la afinidad, el afecto, la predilección o la opción por las cosas conforme el mundo las muestra y no como Dios dice que son, profana la comunión con Dios y lleva a la destrucción espiritual. Es imposible amar al mundo y al Padre al mismo tiempo.

Amar al mundo, – reitero -, significa estar entregado a ellos; significa complacerse en lo que ofende a Dios y se opone a él y disfrutar de ello. Ya, en el tiempo de Jesús, el pueblo lo hizo. Ese mismo pueblo al que él había estado sanando y liberando.

(Lucas 23: 35)= Y el pueblo estaba mirando; (A Jesús crucificado) y aún los gobernantes se burlaban de él, diciendo: a otros salvó; sálvese a sí mismo, si este es el Cristo, el escogido de Dios.

Por supuesto, ya quedó dicho: el mundo y la tierra, no son sinónimos. Dios no prohíbe que se ame a la tierra creada, con su naturaleza, las montañas, los bosques, etc. Por el contrario. Lo que sí desagrada a Dios es el amor a los sistemas, los valores, los métodos y hasta la supuesta moral y la ética de este sistema aquí llamado mundo. El sistema de Dios es otro, y funciona.

(1 Juan 2: 16)= Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.

Es increíble como, en un pequeño pasaje, hay encerrada tanta enseñanza de vida. Si leemos con atención, vamos a ver con claridad tres aspectos que, necesariamente, habrá que sacar del texto literal y antiguo aprendido de memoria como tarea de alguna escuelita dominical y llevarlo al hoy, a la actualidad, al tiempo presente y a la escena de un estado de cosas donde el creyente maduro debe batallar y, – obviamente -, vencer.

Aquí nos encontramos con tres aspectos del mundo pecaminoso que crean abierta hostilidad hacia Dios. Los deseos de la carne, es decir: las pasiones del hombre pecador. Esto incluye los deseos impuros y el correr detrás de los placeres pecaminosos y las satisfacciones sensuales. Por ejemplo, la tentación o incitación a la fornicación.

(1 Corintios 6: 18)= Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.

Esto, tomado ligeramente tantas veces, ha dado origen a varias recomendaciones. En Filipenses 3, Pablo dice que la única gloria que puede traernos es nuestra vergüenza por el simple acto de pensar sólo en lo terrenal, mientras que Santiago, a su vez, escribe que somos tentados cuando de nuestra propia concupiscencia somos atraídos.

Después dice LA CODICIA DE LOS OJOS. Se refiere, también, a la codicia o el apetito sensual por las cosas atractivas a la vista, pero prohibidas por Dios, incluso el deseo de observar, cuestión aparentemente inofensiva, que proporciona un placer pecaminoso. Éxodo 20:17 puntualiza que no podemos codiciar nada que pertenezca a nuestro prójimo, (Casa, mujer, siervo, criada, buey, asno, nada) cuestión que se revalida en el Nuevo Testamento, en Romanos 7:7.

En la actualidad, esto incluye muy precisa y específicamente el deseo, – no sólo juvenil -, de entretenerse viendo pornografía, (Hoy de muy fácil acceso a través de los servicios de cable, revistas o computadoras merced a los servicios de Internet) Violencia, impiedad o cualquier otra muestra de inmoralidad en el cine, el teatro o la televisión. (Cuidado con los programas supuestamente humorísticos que se exhiben por las diferentes televisiones del planeta).

Y finalmente, LA VANAGLORIA DE LA VIDA. (¡Uf!) Una especie de alarde permanente por lo que se tiene y por lo que se hace. Esto se refiere al espíritu de arrogancia e independencia autosuficiente que no reconoce a Dios como Señor ni a su Palabra como la autoridad suprema. Es el espíritu que se exalta, glorifica y asciende como centro de la vida. Por eso Santiago 4:6 dice que Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes.

Es indispensable que los creyentes no tengan comunión íntima (Yugo desigual) con los que participan del sistema malo del mundo. No hablo de no amarlos y aislarse, hablo de no contaminarse, de no participar, de no hacerles “pierna” (Expresión gaucha relativa a la complicidad). Muy por el contrario, estamos llamados a condenar en público, su pecado. No participes de las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien repréndanlas, les dice Pablo a los Efesios. Tenemos que ser luz y sal para ellos, no uno igual pero religioso en los ratos libres. Y, esencialmente, amarlos y ganarlos para Cristo.

(Judas 22 y 23)= A algunos que dudan, convencedlos. A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aún la ropa contaminada por su carne.

Ahora bien: conviene que sepa, que del mundo, el verdadero creyente, sólo experimentará problemas. No pretenda adaptarse para no tenerlos, correrá el riesgo de desobedecer, contaminarse, caerse y lamentarlo amargamente. ¿Qué puede brindarle el mundo? Odios, rencores, resentimientos, injusticias, amarguras, humillaciones, persecuciones y otros tipos de sufrimientos. Valiéndose de las tentaciones del mundo, Satanás hará un esfuerzo incesante por destruir la vida de Dios en los creyentes.

(Juan 16: 1-3)= Estas cosas os he hablado, para que no tengáis tropiezo. Os expulsarán de las sinagogas (¡Cuidado! ¡Lo pueden echar de la iglesia!) y aún viene la hora cuando cualquiera que os mate, (Matar puede ser también abortar ministerios ungidos) pensará que rinde servicio a Dios. Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí. (¿Y atención que está hablando de gente que está en la iglesia, no de mundanos inconversos!)

El sistema del mundo es temporal y Dios lo destruirá. Mire que dos escrituras tan diferentes y con tanta unidad a través de los tiempos.

(Daniel 2: 34)= Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó.

(35) Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamos de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Mas la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra.

(Verso 44)= Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre.

(2 Tesalonicenses 1: 7)= Y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, (8) en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; (9) los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder (10) cuando venga en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros)

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Estrategias para la victoria

Toda guerra tiene una estrategia. Toda estrategia tiene fundamentos, argumentos, planificaciones y efectos. La suma de todas estas cosas, es el punto vital para tener victoria. La iglesia del Señor, entre otras cosas, está llamada a ser victoriosa. Es complicado, implica esfuerzos, pero todo lo podemos en Él que nos fortalece. ¿Es necesario? Es necesario. Volveré al principio. Toda guerra…Estamos en guerra, ¿Lo sabía?

(2 Tesalonicenses 2: 1)= Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, (Es bueno que se entere por si no lo sabía o por si lo había olvidado: vamos a tener una reunión con Cristo) os rogamos , hermanos, (2) que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca.

De este pasaje se puede extraer una opinión de Pablo que a muchos les puede pegar como un puñetazo en el abdomen, pero así se ve claramente. Pablo dice que no se confundan, que por lo que se ve, el día del Señor no está cerca.

(3) Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, (Tome nota de esta palabra: Apostasía) y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, (Quiero aclararle que esta palabra, HOMBRE, aquí, tiene connotación genérica, multimiembro, no singular) (4) el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios, haciéndose pasar por Dios.

¡Un momento! No sé si se ha dado cuenta que estamos hablando de lo que llamamos anticristo, o sí? ¿Y adónde dice que se sienta? En el templo de Dios. ¿Y cuál sería hoy, literalmente, el templo de Dios? La iglesia. Dice que se hace pasar por Dios. ¿Adónde? En la iglesia. Está lo suficientemente claro, ¿Verdad? Entonces pregunto: ¿Por qué lo seguimos buscando en el mundo?

(5) ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto?

(6) Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste.

(7) Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio.

Preste atención que QUIEN es un pronombre impersonal y EL es un pronombre personal. Habla de dos personas diferentes. Nadie ha dicho que haya que ser licenciado en lenguas para entrar al reino, pero si usted no sabe ni un milímetro de gramática, al menos, usted se enreda allí y se inventa una doctrina nueva. No será el primero ni el último…

(8) Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida;

¿Quién es, en lo ejecutivo, la boca del Señor? Pues la iglesia. Entonces: ¿Qué es lo que va a manifestar al anticristo en la iglesia? La verdad. Porque cuando la verdad sale, lo que no es verdad se manifiesta. Eso está pasando ya. Cuando usted ve que alguien comienza a juntar sus cejas y a enojarse, algo está ocurriendo en el mundo espiritual. Satanás trabaja en lo oculto. Cuando se lo descubre, ya no puede trabajar, La estrategia satánica se basa en que usted no lo vea. Cuando usted lo vio, lo descubrió, ¡Bang!, se cae. Él trabaja en tinieblas y reina en ignorancia. Donde hay luz y hay sabiduría, no puede operar.

(9) Inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, (10) y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.

Los que se pierden, se pierden no porque son mundanos, sino porque estaban en la iglesia y no quisieron escuchar la verdad.

Pablo, a través de este texto, está viendo fuerzas que están tratando de estremecer su mente. Él lo ve como un sistema de iniquidad. En el verso 3, vemos que primero tiene que venir la apostasía. Y la apostasía, revela al hombre de pecado. LA palabra HOMBRE, aquí también, es una expresión de tipo corporal, genérico, global, no singular.

Ahora bien: apostasía, no quiere decir que la iglesia se enfríe y se caiga la fe. Apostasía es que usted y yo hicimos un pacto hoy, por ejemplo, y a partir de allí, yo empiezo a hablar y a declarar una verdad que, – participe usted efectivamente o no -, comienza a comprometerlo a usted también. Entonces puede ocurrir que usted no esté dispuesto a pagar el precio por la verdad que yo ando diciendo. Yo sigo creciendo con los años. Y así llega el momento donde estoy hablando una verdad y a usted ya directamente no le gusta sentirse comprometido por lo que yo estoy diciendo. Entonces usted, por preservación personal, se desasocia de mí. Usted es un apóstata. Eso, sucede todos los días en las vidas de los hombres y mujeres que andan predicando el más fiel evangelio de la cruz. Sintetizando: apostasía es cuando la verdad separa a los hombres que no quieren pagar el precio.

Y eso, – dice la Palabra -, revela al hombre de pecado. Se revela porque el que se aparta, entonces, se ve y ese es el hombre de pecado. El cuerpo de gente que está en pecado, que no está en lo correcto, que no le está dando al blanco, sólo se ve cuando la verdad los separa.

Viéndolo de otra manera, Mateo 13 dice que viene una gran siega, pero que primero hay que sacar la cizaña. Cizaña son hombres que hacen iniquidad y que son piedra de tropiezo; que no entran ni dejan entrar. Allí tiene usted dos escrituras fuertes, que no puede colocar en un banco a plazo fijo, las tiene que leer, memorizar, creer y poner por obra. Apostasía es cuando la gente nos abandona porque la verdad que estamos predicando, no les conviene. Y eso revela al hombre de pecado. Pero Hombre es un cuerpo individual y nosotros, – dice la Palabra -, vamos a llegar a la estatura del varón perfecta, pero sin embargo somos muchos. Hay un punto. En castellano, dice VARÓN, pero inglés, por ejemplo, el mismo texto dice MAN, que por poco o por mucho que conozcamos la lengua británica, todos sabemos que se traduce HOMBRE. Es decir que: la verdad revela lo que siempre existió y no se había visto.

Pablo vio una posición falsa o paralela. Y dice que se sienta en el templo. Es decir: vio algo en lugar de Cristo. La palabra ANTICRISTO significa: “En lugar de”, o “En contra de”. Entonces vemos que la táctica de Satanás es personificarse como creyente. Pero todo su poder se limita a la boca, a lo que dice: son doctrinas, mensajes que nos desvían y nos imposibilitan de terminar un día y traer al Señor. Mensajes que no nos van a llevar a la próxima dimensión con Dios.

Luego vemos el asunto de la iniquidad. Lo más importante de la iniquidad que tenemos que aprender, es que es un misterio. Que opera en un ámbito más allá de la habilidad de reconocerlo naturalmente. Pero opera. Es algo que existe pero que no se ve a plena vista. Y dice que la venida del Señor, o del soplo de la boca del Señor lo revela. Aquello que la gente no se da cuenta que existe. La gente se da cuenta que existe cuando la palabra lo revela. Muchos dicen que esta palabra hace daño. Esta palabra – creo -, lo que hace es revelar el daño que siempre existió y que nadie había visto.

El método que usa para revelarlo es la verdad. La palabra, allí, es ALETHEIA. Es la sustancia que está en el depósito o la base de algo. La verdad no es el reflejo, sino la sustancia. Lo que ocurre es que a la gente no le gusta la sustancia, le gusta el reflejo.

Entonces, la iglesia opera en engaño. Por ejemplo: las manifestaciones de Dios, son manifestaciones de Dios y queremos todo eso aquí y ahora. Pero el epicentro de las manifestaciones de Dios indica que Dios se está moviendo. Y la gente se goza de las manifestaciones, pero no se mueve. No le gusta la verdad. Sólo selecciona lo que la verdad implica. Ven lo que la diapositiva proyecta en la pared y les gusta, pero no les gusta la diapositiva, ¿Lo entiende? Sin embargo, lo que usted ve en la pared no es la verdad; es el reflejo de la verdad. Y lo que lo libera a usted, es la verdad, no el reflejo de ella.

Estamos estudiando el anticristo, el tiempo final, similar a lo que alguna vez hemos estudiado con relación a Babilonia la gran ramera. No buscándole “cinco patas al gato”, sino tratando de ver qué tipo de ambiente prevalece y cómo tendremos que operar. En algún momento lo hemos visto desde la óptica de Daniel. Hoy lo hemos estado viendo conforme a la visión de Pablo, ahora vamos a verlo a través del concepto de Juan.

(1 Juan 2: 18)= Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el Anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; (Eso hace dos mil años. Este hombre está viendo los últimos tiempos. Él no ve al anticristo como un poder, lo ve como gente. ¿Qué inventamos? Él lo ve de una manera singular y múltiple; en varios lugares de la iglesia. Dice: Miren; por allí andan muchos anticristos, por eso sé que estamos en los últimos tiempos. Porque esa es la estrategia final de Satanás: engañar a la gente para que busque a un hombre, mientras tiene a muchos operando. Mientras usted estudia escatología moderna calculando de dónde vendrá el ataque, los anticristos esos, aquí, le despedazan la iglesia. Por eso es que, si en los últimos tiempos sólo se pudiera elegir un don, ese don debería ser: DISCERNIMIENTO.)

(19) Salieron de nosotros, (¡Oh, oh! ¿De dónde salieron?) pero no eran de nosotros. (¿Cuándo se descubrió que no eran? Cuando se predicó la verdad y hubo una apostasía. Está hablando de lo mismo) porque si hubieran sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifieste que no todos son de nosotros.

(20) Pero vosotros tenéis la unción del santo y conocéis todas las cosas.

(21) No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad.

(22) ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo, el que niega al padre y al Hijo.

(23) Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre.

(24) Lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros. Su lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el padre.

(25) Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna.

(26) Os he escrito esto sobre los que os engañan.

(27) Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.

Aquí vemos, primero, que salió de nosotros. Nosotros, allí, es la iglesia. Juan lo ve como humanos que cargan dimensiones del anticristo. Agentes del sistema, del anticristo. Vendedores que militan dentro de la iglesia promocionando el sistema del anticristo. Gente. En singular. Recuerde que el asunto es parar a la iglesia porque la iglesia trae al Rey. Y el Rey termina todo. Satanás conoce el final. Lo único que puede hacer él, es ganar tiempo.

Entonces, mientras engaña a la iglesia haciéndole pensar que ya no tiene que terminar, el sigue manifestado. Puede estar dos mil años más gozándose, porque la iglesia está esperando que venga Cristo y lo haga. Él, lo único que va a hacer, es estrechar el tiempo, porque el tiempo es eterno, eso cierra cuando la iglesia termina. Pero si la iglesia anda enredada en una doctrina que no habla de terminar, Satanás sigue con la máxima libertad.

(29) Si sabéis que él es justo, sabed también que todo el que hace justicia, es nacido de él.

(1 Juan 4: 1)= Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.

Ahora le llama, a los que salieron, falsos profetas. Antes les dijo Anticristo. Falso profeta, ahí es falso maestro. Es decir: falso ministro. No solamente profetas, falsos ministerios de la Palabra. Falsos porque no son los que dios constituyó. Hay dos tipos de falsos ministros: unos que no son constituidos por Dios, que son graduados de escuelas y están en posiciones altas, pero sin que Dios los haya puesto allí y otros que lo hacen por conveniencia personal. Atención con estos últimos, porque el don que tienen es verdadero, pero como la persona es falsa y lo usa para su provecho, tiempo más tiempo menos, la persona corrompe el don.

Un falso profeta puede ser, – repito -, un don verdadero en una persona que lo pervierte para ganancia personal, como también puede ser una persona que jamás tuvo el llamado, pero que igualmente anda operando en profecía porque a algún ministro se le ocurrió que “daba ese perfil”, teniendo en cuenta el ministerio de la televisión o simplemente porque una vez, por su pueblo, pasó uno que dijo ser profeta y le profetizó que él iba a serlo. ¿Sabe una cosa? La diferencia se discierne. Tanto cuando la persona es mala o cuando es ignorante. Claro que este último es recuperable, corregible; al oro hay que echarlo fuera.

(2) En Esto conoced el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; (3) y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios;

Esto habla de sumisión, porque el diablo cree en Dios. Si usted no obedece a la voz de Cristo, el espíritu del anticristo está influyendo en usted. Allí es donde a la iglesia se le van a terminar todas estas historias íntimas, cuando entienda que tocar a mi hermano, es tocar al Señor. Por eso ÉL dijo: El que le haga cualquier cosa a estos, me las hace a mí.

…Y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo.

Vemos que el anticristo, a través de la gente, es un espíritu que parece la verdad, pero que no es la verdad; por eso le dice que los pruebe. Porque si usted no es bien entendido en la Palabra, hasta los escogidos pueden ser engañados. Porque opera casi como la verdad. La peor mentira, es la que generalmente está más cercana a la verdad. La peor secta del mundo es la que usa la Biblia para justificarse. Esa sería la religión. Y todas las demás sectas tienen a la Biblia como punto de partida. Porque tienen que tener algo de la verdad para atraerlo a usted. Toda filosofía humana proclama en grandes letras el bien, pero luego en letra más pequeña, usted enseguida detecta el mal.

(2 Juan 7)= Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne, quien esto hace es el engañador y es anticristo.

Note que siempre le dice anticristo en forma singular, pero también le dice que el que haga eso, es anticristo: son muchos.

(8) Morad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis el galardón completo.

(9) Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ese sí tiene al Padre y al Hijo.

Los fariseos no tenían a Dios, tenían a un Dios lejano. Un Dios en los cielos, en vez de tener a Dios adentro. Mucha es la gente que viene a una iglesia que todavía anda orándole a un Dios lejano que está en los cielos. Cuando Él vino, – dice la Palabra -, hizo morada en usted.

(10) Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido!

Nosotros no tenemos las agallas para predicar lo que se predicaba en esos días. ¡No! En la iglesia, todo el mundo es bienvenido. ¡Aleluya! Y hasta Satanás con sus dos cuernos recibe un apretón de manos sino un abrazo. Y que no salga alguien que tiene uno de esos títulos que impresionan, porque ahí nos pasamos más de media hora presentándolo y dando gracias a Dios por tenerlo con nosotros. Y después lo invitamos a que nos dirija algunas palabras. Y le dejamos regodeados de santo orgullo el púlpito a Satanás para que nos diga “algo de bendición”.

No tenemos las agallas para predicar lo que predicaba Juan. Si alguien no tiene esta doctrina de ser uno con Dios, ni debe entrar. ¿Nos quedaremos con algo? Porque el que le dice “Bienvenido”, participa en las malas obras con él.

Vamos a ver: ¿Qué sacamos de aquí? Cinco cosas que es importante que sean mencionadas para que cada uno pueda dimensionar, primero, su propia vida. No me venga con eso de: “¡Qué lindo sería que a este estudio lo pudiera leer la hermanita Tal o Cual!” Puede ser que a esa hermanita que usted dice, le haga falta entender algunas de estas cosas, pero “ciertas personas” que caminan cerca de ella, me da la sensación que también lo necesitan. Así que, fíjese:

1)= Va a venir engaño en la doctrina de Cristo. ¿Va a venir? Eso es lo que vio Juan.

2)= Que si nos dejamos llevar por manipulaciones hábiles nos podemos llegar guiar por verdades que no son verdades.

3)= Que entra a operar un espíritu de estupor para que los que no creyeron la verdad, mueran con el engaño.

4)= Lo dio como un orden profético falso, o como falso ministerio, que intenta llevarnos más allá de la verdad. La verdad es un punto. No tiene más allá. El problema es que nosotros, por sabios que podamos creernos, siempre estamos “más acá” de la verdad. Así caemos en ese tipo de engaños.

5)= Finalmente, no se vaya a creer que se trata de una fuerza política externa, es lisa y llanamente una corrupción interna en la iglesia.

(Apocalipsis 13: 1)= Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo. (Recuerde que lo de las bestias y los cuernos ya viene de Daniel, y que la blasfemia es algo reservado a la iglesia; el mundo no conoce esa palabra, ni la usa.)

(2) Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad.

(3) Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia, (4) y adoraron al dragón que había dado autoridad a la bestia y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién como la bestia, y quien podrá luchar contra ella?

(5) También se le dio boca que hablaba grandes cosas. (Si usted lee con cuidado, se va a dar cuenta que cuando habla de estos monstruos, siempre le deja en evidencia que su autoridad, está en su boca) y blasfemias; (Recuerde que no se puede blasfemar sin conocer a Dios) y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses.

(6) Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, y de los que moran en el cielo.

(7) Y se le permitió hacer guerra contra los santos y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación.

(8) Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo.

(9) Si alguno tiene oído, oiga.

(10) Si alguno lleva en cautividad, va en cautividad, y si alguno mata a espada, a espada debe ser muerto. Aquí está la paciencia y la fe de los santos.

Este, aquí, lo vio casi igual que Daniel. Pero hay algo nuevo: que le da poder, trono y autoridad para invadir aspectos de la vida por medio de blasfemias. Es algo transnacional, transcultural. A este demonio no se lo puede pelear con una mentalidad nacionalista. Es una guerra global. Es un sistema de creencia que pertenece al mundo, pero está en la iglesia, porque blasfema. Impone filosofías del sistema del mundo en la iglesia. La falsa religión. Es un cordero con boca de dragón. Se envuelve en política, en religión y en poder.

¿Cuáles son las cuatro áreas en que opera el anticristo en el siglo 21? UNO: Es algo que tira la verdad por el suelo. Opera en engaño. A eso lo ves en Daniel 8:12. DOS: Persecución violenta a los santos. El asunto del martirio de los santos. TRES: Vamos a estar rodeados de un espíritu de iniquidad. Es decir: falta de gobierno y orden divino en la casa de Dios. CUATRO: Poderes de falsa doctrina.

Ahora bien: tenemos que planear una estrategia en contra de esto. Nuestra posición no es de huir o de temor, sino de vencer en medio de la hostilidad prevaleciente. Como Daniel venció en Babilonia, como Ester venció en Persia, así la iglesia tiene que vencer en el siglo 21, como Israel venció en Egipto, como Cristo fue guardado del enojo de herodes, como Daniel fue guardado de los leones, como los hebreos fueron guardados del fuego del horno de la ira del rey. Esas son todas fotografías de la iglesia prevaleciendo en medio de circunstancias adversas. Por ninguna área de la Biblia se va a escapar usted de atravesar esto. Así que mejor, prepárese.

Con relación a lo que dice el verso 10, es evidente que nos dice que tenemos que estar tranquilos porque se están autodestruyendo. Porque dice que quien lleva en cautividad, va en cautividad y quien mata a espada, a espada muere. La verdad es que en la iglesia, esto no se ve, pero en el mundo con su estilo de vida, sí. Cuando vemos a través de la televisión tanto pecado y tanta muerte, decimos: ¡Dios mío! ¡El pecado se está apoderando de la tierra! ¡No! La paga del pecado es muerte, tenemos que decir… Aquí es donde tienen que prevalecer su confianza y su paciencia. La palabra PACIENCIA, es la palabra UPOMANE, y significa: una disposición mental que no se doblega ante ninguna circunstancia. Uno de los factores más potentes de la guerra espiritual no es gritar; es ser inconmovible.

Entonces, PRIMERO: no se ponga a buscar quién es el anticristo. No pierda tiempo investigando en la actividad de un solo hombre. SEGUNDO: No se de a la especulación global ni al razonamiento carnal.

Los eventos proféticos de dios son globales. Usted va a saber cuando Dios está operando. No le esté buscando un demonio a cada rama que se mueve en un árbol. TERCERO: No encare el futuro con temor. No va a ser más difícil que como le ha ido siempre. Ganamos al final. Además, mientras más fuerte se pone eso, más madura está usted. CUARTO: No se engañe pensando que no se tiene que preparar. Necesitamos tener relaciones de más calidad que las que hemos tenido. De las que no se rompen en tiempos como este. Necesitamos conocimiento y gente de pacto y alianza. QUINTO: No se desensibilice por interpretaciones privadas.

La estrategia, entonces, es en principio, atacar el engaño. La palabra ENGAÑO, es la palabra PANNAO y significa Vagar. Cuidado: vagar no es estar perdido. Vagar no es buscar la salida, es abandonarse al estado presente sin luchar. Vagar. Desvío de la verdad. Engaño. A eso lo vemos en Mateo 24, donde cuatro veces en ese solo capítulo nos dice: cuidado con el engaño. Porque va a haber tanta iniquidad a nuestro alrededor, que los santos se enfriarán. Dice el verso 24 de Mateo 24 que, si es posible, engañarían hasta a los santos. Note que es una manifestación global.

Así que para liberarle a usted del engaño, piense seriamente en lo que es una escalada profética. Recuerde que los eventos proféticos de Dios afectan el orden divino de las naciones. Es algo nacional, sale en la tapa de todos los diarios. No es algo que ocurre un domingo a la mañana en la escuelita dominical de una iglesia. Afecta a la nación. No reaccione con tanto asombro ante manifestaciones de un solo hombre y en un solo lugar. Cuando Dios se mueva, el mundo entero lo va a saber.

La Palabra dice que van a decir: ¡Ahí viene el Cristo! ¡Viene Cristo! No salga usted a correr porque, si es verdad que viene, todo el mundo lo va a ver. No tiene que estar tratando de interpretar las cosas; las cosas se interpretan solas. Cuando Moisés fue a Egipto a sacar a toda la nación le dijo a la gente; quédese en su casa, toda la noche. Mateo dice lo mismo: cuando esté en esa situación no salga, ni baje, ni suba al monte, ni haga nada. La interpretación, cuando lo estamos viendo, es: su casa es su mentalidad. En ese momento es donde usted vive dentro de los principios que ha aprendido: no se salga de allí. ¡Y ahora qué hago! Calma. No se descontrole. ¿Los principios, adónde están? Lo que hemos estudiado por diez o quince años, adónde está? Ahí es que necesita operar. Son principios de guardar. Y ellos lo van a guardar a usted.

Y, finalmente, el espíritu de mártir. Para vencer necesitamos un espíritu apostólico. Si no somos apostólicos en el tiempo final, no vamos a poder prevalecer por sobre la persecución. Vamos a tener que tener una mente pionera, una mente que se arriesga, una mente que esté establecida en fundamentos apostólicos. Esa actitud de que Dios viene a bendecirme, se acaba. Tenemos que estar en una actitud de que nosotros somos los que establecemos y diseñamos el final.

Nos quedan dos aspectos a vencer: la iniquidad y la falsa doctrina. A la iniquidad se la vence con gobierno. Una iglesia con gobierno, se lo recuerdo, es una iglesia operando en el orden divino, no denominacional, sectorial o humano de ninguna naturaleza, por bien intencionada que fuere. En el mundo del Espíritu, una iglesia que no opera en el orden divino, no existe. Y la doctrina falsa, se vence predicando la verdad. Que no es mi verdad, su verdad o la verdad de los ministros que nos enseñaron. Hablo de la verdad de Dios. Y la verdad de Dios es el mensaje del reino, el cual muchísima gente todavía no quiere admitir. Es el único mensaje que hay en la Biblia. A todos los demás, siempre hubo hombres que lo adoptaron conforme a sus leales saberes y entenderes.

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