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Libertad, Acceso y Perfección

La Biblia, usted lo sabe, es una suma de relatos literales que encierran principios espirituales. Verla de otro modo, es ver un libro y la Biblia no es UN libro. Es la suma de 66 libros escritos en diferentes tiempos y lugares, por diferentes personas con enormes diferencias de años entre sí y, sin embargo, mantiene una unidad perfecta. Tal como si un solo Director Principal hubiera dispuesto cada capítulo, cada párrafo, cada punto y cada coma. La Biblia debe ser leída para ser sabios; creída para ser salvos y practicada para ser santos. Finalmente, habrá que señalar que se trata de un compendio de libros escritos por hombres y mujeres inspirados por el Espíritu Santo, para ser leída, creída y practicada por hombres y mujeres llenos del Espíritu Santo. Cada relato, entonces, tiene una intención y un propósito, y el que sigue a continuación, no es precisamente la excepción.

(Jueces 8: 29)= Luego Jerobaal hijo de Joás fue y habitó en su casa.

(30) Y tuvo Gedeón setenta hijos que constituyeron su descendencia, porque tuvo muchas mujeres.

(31) También su concubina que estaba en Siquem le dio un hijo, y le puso por nombre Abimelec.

(32) Y murió Gedeón hijo de Joás en buena vejez, y fue sepultado en el sepulcro de su padre Joás, en Ofra de los abiezenitas.

(33) Pero aconteció que cuando murió Gedeón, los hijos de Israel volvieron a prostituirse yendo tras los baales, y escogieron por Dios a Baal-Berit.

(34) Y no se acordaron los hijos de Israel de Jehová su Dios, que los había librado de todos sus enemigos en derredor; ni se mostraron agradecidos con la casa de Jerobaal, el cual es Gedeón, conforme a todo el bien que él había hecho a Israel.

(Jueces 9: 1)= Abimelec hijo de Jerobaal fue a Siquem, a los hermanos de su madre, y habló con ellos, y con toda la familia de la casa del padre de su madre, diciendo: yo os ruego que digáis en oídos de todos los de Siquem: ¿Qué os parece mejor, que os gobiernen setenta hombres, todos los hijos de Jerobaal, o que os gobierne un solo hombre? Acordaos que yo soy hueso vuestro, y carne vuestra.

(3) Y habaron por él los hermanos de su madre en oídos de todos los de Siquem todas estas palabras; y el corazón de ellos se inclinó a favor de Abimelec, porque decían: nuestro hermano es.

Fíjese cómo es este asunto: Gedeón tuvo setenta hijos, con varias mujeres. Pero tuvo una concubina. Y con esta tuvo otro hijo: Abimelec. Este, precisamente, es el que reclama el derecho de ocupar el lugar del padre cuando este se muere. La historia cuenta que Abimelec mató a sus setenta hermanos para poder hacer valer sus derechos.

(4) Y le dieron setenta ciclos de plata del templo de Baal-Berit, con los cuales Abimelec alquiló hombres ociosos y vagabundos, que le siguieron.

(5) Y viniendo a la casa de su padre en Ofra, mató a sus hermanos los hijos de Jerobaal, setenta varones, sobre una misma piedra; pero quedó Jotam el hijo menor de Jerobaal, que se escondió.

(6) Entonces se juntaron todos los de Siquem con toda la casa de Milo, y fueron y eligieron a Abimelec por rey, cerca de la llanura del pilar que estaba en Siquem.

(7) Cuando se lo dijeron a Jotam, fue y se puso en la cumbre del monte de Gerizim, y alzando su voz clamó y les dijo: oídme, varones de Siquem, y así os oiga Dios.

(8) Fueron una vez los árboles a elegir rey sobre sí, y dijeron al olivo: reina sobre nosotros.

(9) Más el olivo respondió:¿He de dejar mi aceite, con el cual en mí se honra a Dios y a los hombres, para ir a ser grande sobre los árboles?

(10) Y dijeron los árboles a la higuera: anda, tú, reina sobre nosotros.

(11) Y respondió la higuera: ¿He de dejar mi dulzura y mi buen fruto, para ir a ser grande sobre los árboles?

(12) Dijeron luego los árboles a la vid; pues ven tú, reina sobre nosotros.

(13) Y la vid respondió: ¿He de dejar mi mosto, que alegra a Dios y a los hombres, para ir a ser grande sobre los árboles?

(14) Dijeron entonces todos los árboles a la zarza: anda, tú, reina sobre nosotros.

(15) Y la zarza respondió a los árboles: si en verdad me elegís por rey sobre vosotros, venid, abrigaos bajo mi sombra. (¿Qué sombra? Tenemos aquí a niños queriendo tener niños. Queriendo dar sombra sin tener follaje) y si no, salga fuego de la zarza y devore a los cedros del Líbano.

¿Qué estamos viendo aquí? El orden incorrecto del ministerio. ¿Recuerda usted como se llamaba el árbol? El Sauce y la Viña queriendo ser reyes sobre los Cedros. Ese árbol que parece que le pesa hasta la vida. Los apóstoles traen la reforma. No queremos zarzas ministrando el arca de Dios. Ni Sauces tampoco.

Principio Nº 1: David tenía un carácter tremendo. David era un hombre de reforma. Es rey pero operó como sacerdote en medio de esta reforma.

Viendo 1 Crónicas y 2 Samuel, vamos a extraer otros principios más acerca del arca, pero antes siento la necesidad de mostrar el corazón de David, en medio de su intento de traer el arca, porque es imperativo que sea conforme a nuestro corazón si la vamos a traer. En toda reforma, hay tres cosas que son necesarias: Nº 1: Liberación.

(Hebreos 9: 9)= Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto.

(10) Ya que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas

Note que el tiempo de la reforma siempre introduce liberación de las cosas impuestas. ¿Qué son cosas impuestas? Cosas que hacemos y no sabemos por qué, porque fueron impuestas sobre nosotros. Las hacemos porque así se nos enseñó, se nos obligó, no con un martillo para que las hiciéramos, esto es verdad, pero por la repetición de su enseñanza doctrinal, se nos obligó a comportarnos de cierta manera si es que éramos cristianos.

Si usted es cristiano, tiene que hacer esto, esto y esto. Y no tiene que hacer esto, aquello y lo otro. Nadie le dijo el por qué o el fundamento de esas imposiciones o de esas prohibiciones. Así se enseñaba, así se aprendía, así se obedecía y así también se quedaba en esclavitud bajo cosas impuestas. Ciertas cosas, – esto es cierto -, son necesarias en la vida de un creyente, y las tiene que vivir porque le son impuestas, ¿Hasta cuándo? Hasta el tiempo de la reforma.

Note que cuando Cristo llegó a la tierra, tenía una guerra espiritual contra todo el sistema de imposición. Todo lo que era obligado, a Él no le gustaba. Se salía de su camino para pelearse con los fariseos. Ese también era Cristo, el que a usted le enseñaron que era todo y sólo amor.

Hacía algunas cosas adrede. Descansaba toda la semana, por ahí, y de pronto trabajaba el sábado. Se metía en la sinagoga, en medio de la congregación, casi casi a desbaratarles el culto. Cuando estaba la fiesta del tabernáculo y millares y millares de personas estaban en el pórtico tocando el agua de los cántaros porque les habían enseñado que esa agua bendecía, Él levantó su voz y dijo: el que tenga sed, venga a mí.

Cuidado: no es que demoró unos minutos el culto de la iglesia de la otra calle, interrumpiendo a un pastor que predicaba la palabra, interrumpió el desarrollo de la celebración religiosa más grande e importante del pueblo de Israel. En el momento culminante. Ese es Cristo, el amoroso, el que no causa problemas, el que sólo es paz y amor… ¡¡Es el reformador más grande de todos!! Yo no vine a traer paz, – dijo -, vine a traer una espada y tus enemigos serán los de tu propia casa.

Él jamás predicó sobre nacer de nuevo. La que predica repetitivamente el mensaje de nacer de nuevo, es la iglesia. Cristo sólo usó ese ejemplo una noche, para desasnar a un viejo teólogo que se acercó a ver cuáles eran sus credenciales.

Así que lo primero que trae una reforma es un ataque directo a todas las acciones religiosas; una guerra hostil a todo lo que es cautiverio. Todo lo que oprime, todo lo que deprime, todo lo que cautiva, el reformador lo va a atacar.

Un verdadero apóstol no va a permitir cautiverio por cuidar a que Fulano no se ofenda. Pero va a dar toda su vida y su reputación, aunque lo maten, por traer liberación. Lo primero que hace un reformador, es liberar. Eso para que usted pueda ir identificando a los reformadores.

Nº 2: Acceso. (Hebreos 10: 19)= Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar (Esto le quiere decir que para poder entrar, primero tiene que tener libertad) en el lugar santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.

Vemos aquí que el acceso es traído por la reforma. Elimina las restricciones del viejo orden. El sistema de restricción es quitado. Recuerde que había una tribu y un solo hombre al año que podía entrar, pero en el corazón de David, él quería que todos entraran en cualquier momento.

Él era un hombre que estaba buscando que hubiera libertad, que no hubiera cautiverio. Fue la primera vez que en todo Israel, la gente se podía acercar a Dios sin temor, como en el monte Sinaí. Porque él no lo hizo tan nebuloso, tan tenebroso, sino que dijo: vamos a danzar. En la danza, es como que la gente se relaja un poco más.

Lo que David hizo, fue cambiar el orden. En medio de un sistema levítico, él introdujo el orden de Melquisedec. Un reformador que trajo acceso pleno a todo el que quisiera entrar al trono de la gracia.

Olvídese del sacerdote, olvídese del Sumo Sacerdote, olvídese del efod y olvídese del día de la expiación y entre a cualquier hora de cualquier día y minístrele a su Dios. Ese era el corazón de David: que todos participen. ¿Qué le dije que era el número uno? Apóstoles involucrando a las masas. ¿Qué dice David? Véngase todo el mundo; vamos a buscar el arca y no me la voy a traer para mí solo. Cuando la traiga, voy a abrir las cortinas para que usted también participe.

Nº 3: Perfección. (Hebreos 7: 11)= Sí, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico, (Note que el asunto es perfeccionar, pero como un sacerdocio no pudo hacerlo, Dios trae otro. Pero el asunto no cambia, sigue siendo, perfeccionar.) (Porque bajo él recibió el pueblo la ley) ¿Qué necesidad había que se levantase otro sacerdote, según el orden de Melquisedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón?

(12) Porque cambiado el sacerdocio, necesario es también que haya cambio de ley; y aquel de quien se dice esto, es de otra tribu, de la cual nadie sirvió al atar.

(Verso 14)= Porque manifiesto es que nuestro Señor vino de la tribu de Judá, de la cual nada habló Moisés tocante al sacerdocio.

(15) Y esto es aún más manifiesto, si a semejanza de Melquisedec se levanta un sacerdote distinto, no constituido conforme a la ley del mandamiento acerca de la descendencia, sino según el poder de una vida indestructible.

Note que lo que lo coloca en esta posición no es una razón de clan, dinastía o descendencia. (Yo soy el pastor y Fulano de Tal, mi hijo, me va a suceder cuando yo me retire o me vaya con el Señor) No. El orden de Melquisedec no es así.

Todo está entrelazado con la habilidad de vivir más allá del pensar de la muerte. Más allá de las garras de la limitación que la muerte trae al hombre. Vivir en la dimensión donde por último la corrupción será tragada por la incorrupción. Desafiando tanto las limitaciones de la tierra, que se extralimita de las limitaciones. Romper el velo. Estar más allá que acá. Estar operando acá, pero con principios de allá.

Cristo caminó por la tierra, pero con su mente, su alma, fundada en los gobiernos y principios del Espíritu, que es el cielo. De tal manera que el mundo natural respondía a su palabra. Trasciende el orden natural porque es embajador en el mismo, no producto.

Para ser embajador en el orden natural, usted tiene que estar fundado en otra nación. El embajador no pertenece a la nación donde trabaja, pero en la nación donde trabaja, es inmune a la ley.

Cuando nosotros regimos nuestra conducta y nuestra vida por los principios de la constitución de la Jerusalén de arriba, somos embajadores efectivos abajo, y la ley de abajo no nos molesta porque somos inmunes a ella. Las leyes del mundo natural no detienen al hombre que opera conforme a los principios de la Jerusalén de arriba. Pero para ser embajador, usted tiene que cambiar su nacionalidad. Usted no puede ser, por ejemplo, argentino. Porque a mi país, la República Argentina, jamás lo va a cambiar alguien que se comporte como argentino. A la República Argentina la va a cambiar la unidad en el Espíritu de los hijos de Dios.

Y no me refiero a la constitución, al papel blanco y negro de las leyes. Me refiero a leyes espirituales que gobiernan el ámbito natural en la argentina, como costumbre. ¿Me está entendiendo?

Se cambia de adentro hacia fuera, no de afuera para adentro. Cuando somos guiados de adentro para afuera, cambiamos lo de afuera; cuando somos cambiados de afuera para adentro, el que cambia es uno conformándose y convirtiéndose en víctimas de lo de afuera.

Cuando usted ve algo y lo proyecta a su mente, y su mente razona lo que ve y ordena a su cuerpo lo que tiene que hacer, es tarde, porque lo que usted ve, ya pasó. Entonces usted se pasa la vida resolviendo problemas. Porque no sabe que existe hasta que lo ve.

Cuando se rige de adentro hacia fuera, la iluminación viene del Espíritu por la palabra que previene el evento natural, y antes que se manifieste, usted ya tiene dirección. Entonces no anda resolviendo, sino previniendo.

Perfección: dice que si el primero hubiera hecho lo que tenía que hacer para perfección, nunca hubiera hecho falta el segundo.

(Verso 18) Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia.

Queda abrogado, no es factible. No provee la oportunidad al ámbito de la perfección. Lo levítico representa lo anterior; no perfecciona, es ineficaz. Por eso Dios está cambiando el orden en la iglesia; porque el ritmo que llevamos, no nos perfecciona.

¿Cuántos saben que de acuerdo con el crecimiento y la velocidad evidenciada en el mundo de las computadoras, de la informática, la falta de actualización en los conocimientos o en los equipos, hace que su equipo se vuelva inútil en seis meses? Bueno; Dios también se está moviendo a una velocidad inocultable. Todo lo que usted aprendió y que le sirvió durante años, y que fue bueno y fue útil, hoy ya no le sirve. Sirvió para traerlo a usted hasta aquí, pero aquí lo dejó!

La palabra es TELEOSIS. Es la misma palabra que se encuentra en Lucas 1: 45. Vamos a verlo un momento. Todo está en el corazón de David.

(Lucas 1: 45)= Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor.

La palabra “cumplirá”, TELEOSIS, perfección. Es la misma palabra; significa lo siguiente: evento y acciones que validan y cerifican una promesa. Este comportamiento o su acción, que ahora pone una demanda en la palabra profética.

Es la habilidad que Dios dice: nosotros vamos a ser el Hijo de Dios manifestado en la tierra, un ejemplo. Un ejemplo verídico, porque eso fue lo que dijo. Y nosotros ponemos una demanda en esa palabra por la forma en que pensamos, a que se cumpla en nosotros.

Pedro dijo: “Esto es aquello que dijo Joel, porque yo lo acabo de decir, y se terminó”. Y Dios dijo: “Me gusta este jovencito, ponlo en la Biblia”. La profecía llevaba vagando setecientos años. A nadie se le ocurrió decir: “Se cumple en mí”, hasta que Pedro dijo: esto es aquello, y se acabó. Es una actitud que le pone una demanda a la palabra que se cumple en usted.

El ser perfeccionado, es una combinación de acciones y eventos que certifican que ser perfeccionados será una verdad. Usted no va a ser perfeccionado esperando. Es la acción que toma la palabra profética y lo convierte a usted en vehículo para que se cumpla. Esto no viene por un mover, esto viene por una reforma. Él dice que si el viejo modelo hubiera podido hacerlo, no hubiera hecho falta reforma.

Perfección es el desarrollo o el incremento del soplo que es producido por un soplo continuo para traer un crecimiento. Un mover de Dios infla el globo. Cuando el mover se termina, el globo se desinfla. La perfección de una reforma es el incremento de un globo de soplo continuo. Un mover lo infla y lo desinfla a usted. Una reforma lo infla, lo infla y lo infla. Y de pronto: ¡¡¡Bang!!! El Reino.

Cuando usted escuchó por primera vez este tipo de palabra, salió corriendo a buscar aspirinas para su dolor de cabeza. Hoy, ninguna palabra que no sea fresca y revelada lo llena. Es como que se le perdió su lugar, no es así? Perfección.

Es la palabra, o el decreto desatado que viene del mundo donde habita el soplo, que crea en usted un comportamiento y un patrón que toma lugar en su vida, que le pone demanda a la palabra que se cumpla. Es como si se convirtiera en un contenedor, en un recipiente, en un cartón de leche que sujeta el soplo de Dios y no lo deja ir hasta que no se manifiesta en su carne.

Pero cuando esta palabra de reforma tiene la habilidad, la capacidad, la inercia que es necesaria para expandir su espíritu y dejarlo ensanchado, nunca más usted vuelve a ser el mismo. Tiene que olvidarse que Dios existe para volver atrás.

El arca lleva cien años perdida. Se la llevaron de un lado para el otro. Sin embargo, David tiene una sola cosa en mente: que la gente reciba el soplo de Dios y no se desinfle. Que de allí en adelante haya patrón eterno. Y cierto es: desde allí hasta hoy, David es el patrón de toda la reforma. Dios todavía dice hoy: “¿Eres como mi siervo David? ¡Estás bárbaro! ¿No eres como mi siervo David? No estás bárbaro…” En el corazón de David, está todo lo que acabamos de estudiar.

¿Usted ha entendido esto? Es una tangente, pero no voy a seguir diciendo lo que está haciendo David en Crónicas y en Samuel, sin que sepa usted qué es lo que está operando en su corazón. Tres cosas: Liberarlo, darle acceso y perfeccionarlo. Es lo que debe estar en el corazón de todo verdadero apóstol reformador. Por eso lo identifica.

En el orden mosaico, la rigidez era expresada todo el tiempo. Era todo como un ejército; no había nada que denunciara libertad, era rígido. Pero David traía en su mente la intención de poner una tienda aparte. El tabernáculo está allí; el orden está allí. Todo lo que está establecido está allí, la ley continua; pero este hombre está desafiando todo eso. La forma en que usted vio, la intención de traer el arca y todo.

Introduce un nuevo orden, de Nuevo Testamento. Que no es levítico, no es mosaico y tampoco es legalista. Reforma. Sacrifica en el monte, no en el templo. Y usa las únicas dos ofrendas: las ofrendas quemadas y las ofrendas de paz, que son las únicas dos ofrendas en las que todo el pueblo puede participar.

No se puso a sacrificar ofrenda que sólo el levita podía sacrificar. De todas las ofrendas que había le preguntaron cuáles quería usar: las que todo el mundo puede hacer por sí mismo. Tenía el corazón de la reforma, eligió hombres escogidos, libres de reforma e involucró al pueblo, dándole acceso y participación. Esto es imperativo para regresar el arca, para que Dios vuelva a su lugar.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez