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Perlas de Justicia

Una de las palabras sagradas que más desvela en este tiempo al pueblo de Dios, es la justicia. Es tanto lo que se habla de ella, tanto lo que se proclama y hasta declama que, cuando no la encontramos, no sólo nos ponemos incómodos, sino que llegamos a desconfiar que realmente exista.

Muchos atrevidos y oportunistas del evangelio han tratado de girar la Biblia hacia un margen totalmente tergiversado, haciéndonos creer (O intentándolo, al menos) que el cristianismo, comenzando por el propio Jesús, fue y es un gran movimiento social de masas con el abnegado propósito de combatir con cualquier arma por la implantación de la justicia social en el planeta.

No podemos ni debemos decir que haya mala intención en esta idea. Quizás haya que convenir que la misma esté plena de excelente buena voluntad, pero lo que sí podemos asegurar, en cambio, es que la base del evangelio del reino, si bien contempla factores temporales, apunta a una profundidad mucho mayor que la de procurar pan, paz o trabajo para un grupo de personas que puedan necesitarlo.

Si se intenta introducir al cristianismo en una especie de renglón ideológico de implicancias políticas, alguien puede llegar a encontrarle alguna vuelta a la Biblia para hacerle decir algo que se interprete como permisivo o directamente autorizante. Pero cuidado: usted podrá hacerle decir a la Biblia algo que convenga a sus intereses particulares, pero si eso no coincide con lo que Dios quiso que la Biblia dijera, está usted en el mismo nivel de pecador y perdido que el más ruin de los desobedientes, el más sucio de los rebeldes o el más depravado de los perdidos camino al infierno.

Este breve estudio que hemos titulado “Perlas de Justicia”, intentará si puede conseguirlo, colocar un parámetro desde la misma Palabra de Dios para que usted no se confunda, para que tome del reino lo que el reino le da como hijo de Dios y no de lo que usted supone o se cree que le da, que no es lo mismo.

(Salmo 1: 1)= Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado.

Ningún creyente, por inmaduro que sea, ignora que cuando se pronuncia la palabra bienaventuranza, el contenido es decididamente positivo. El original, aquí, de BIENAVENTURADO, es la palabra MAKARIOS. Proviene de la raíz MAK, que está indicando o refiriéndose a algo grande o de larga duración. Es un adjetivo que denota felicidad o se refiere a alguien muy bendecido, digno de ser congratulado, saludado y hasta felicitado, aunque no haya hecho mérito personal alguno. Es una palabra de gracia que está expresando un regocijo y una satisfacción muy especial, y que se puede conceder, – por ejemplo -, a quien experimenta la salvación.

En cuanto a la expresión “No andar en consejo de malos”, aquí no está usada con relación al aconsejamiento. Tiene que ver, tanto en su raíz gramatical como en su esencia, con las compañías, las amistades o con las relaciones que nosotros mismos seleccionamos. La fe viene por el oír. Es lo que en idioma de guerra espiritual llamamos: Espíritu de Incredulidad. Y cuidado: tiene que ver directamente con nuestra prosperidad; en todo el sentido abarcativo de la palabra.

Y, finalmente, le dice a usted que no tiene que andar en camino de pecadores. No le está diciendo que no ande en pecado. Eso es obvio. Se trata de que entienda que tiene que rechazar andar por el mismo camino que andan los pecadores, aunque aún no haya pecado usted en persona. (Salas de baile, ropas con símbolos esotéricos o sencillamente satánicos, rock pesado, alcohol, fornicación, marihuana) No debemos conducirnos por los caminos que el mundo nos propone haciéndonos creer que no hay otros, ni participar de actividades dudosas o que nos son desconocidas.

Proverbios 4:4 dice que no entremos por la vereda de los impíos, ni vayamos por el camino de los malos. Job 21:16 agrega que el consejo o la compañía de los impíos esté lejos de nosotros. Fíjese que algo similar sucede con la silla de los escarnecedores. Aquí el salmista es claro: dice que no podemos adoptar la misma rutina de la burla con la que el mundo usualmente se maneja. El salmo 17:4 dice: Yo me he guardado de las sendas de los violentos. El salmo 26:5 añade: Con los impíos nunca me senté, y en jeremías 15:17 leemos: No me senté en compañía de los burladores.

(Verso 2) Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche.

La ley, llamada TORA en hebreo, connotaba algo más que un código escrito; era el conjunto de normas por las que se guiaba el pueblo de Dios. Hoy, esa delicia la tiene la iglesia en la lectura de la Biblia, cuestión que no es ritualmente obligatoria para los evangélicos, sino necesaria, placentera e irreemplazable para cualquier creyente maduro y bien sustentado.

Guíame por la senda de tus mandamientos, porque en ella tengo mi voluntad, dice el salmo 119:35; Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien, añade en Josué 1:8. Y en el salmo 119:1, concluye: Bienaventurados los perfectos de camino, los que andan en la ley de Jehová.

En cuanto a MEDITAR, conviene aclarar el término tal cual lo puso en la Escritura a los fines de evitar confusión o mezcla con actividades no cristianas, (Por ejemplo Nueva Era lo utiliza con el agregado de Trascendental). La palabra original por MEDITAR, aquí, es HAGAH, y significa: Reflexionar, gemir, murmurar, cavilar, hacer un sonido quedo como el de un suspiro, meditar o contemplar algo mientras se repiten las palabras. HAGAH representa algo distinto a la palabra MEDITACION, lo cual sólo puede ser un ejercicio mental. En el pensamiento hebreo el meditar acerca de las Escrituras implica repetirlas silenciosamente con un sonido suave y sordo, a la vez que se abandona por completo a no dejarse mover por cualquier distracción interna.

De esta tradición nos llega un tipo especializado de oración judía en la cual se recitan textos, se ora intensamente o se pierde la conciencia en comunión con Dios mientras se hace una reverencia o se balancea hacia delante y hacia atrás. Hoy, todo esto ha sido reemplazado por la única vía posible de meditación: hacerlo con la guía y bajo el poder revelador del Espíritu Santo.

(Verso 3)= Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, (Esto quiere decir que no corre el riesgo de secarse, está permanentemente regado) que da su fruto en su tiempo, (Dice en SU tiempo, – que es el Kairos -, y no en el Kronos, que es el que usted vive) y su hoja no cae; y todo lo que hace prosperará.

El verso 8 del capítulo 17 del libro de Jeremías aclara bastante este principio cuando dice: Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.

Dice que no verá cuando viene el calor, (Esto implica: la mala época), porque no prestará atención a lo que vea naturalmente, sino espiritualmente y que su hoja estará siempre verde, (Esto es: no perderá vida), y en la sequía, (en la aridez de la crisis), no se cansará inútilmente haciendo cosas de la carne o con carnalidad manifiesta. Esto se corrobora totalmente en el capítulo 47:12 del libro de Ezequiel: Y junto al río, en la ribera, a uno y otro lado, crecerá toda clase de árboles frutales; sus hojas nunca caerán, (cuidado: cuando la Biblia dice nunca, es nunca!!!) ni faltará su fruto. A su tiempo madurará, porque sus aguas salen del santuario; y su fruto será par comer, y su hoja para medicina.

Vamos por partes, lentamente y con profundidad. El fruto se cimenta del agua, o sea de la Vida, que sale del santuario, que es la Iglesia, y su fruto será para alimento y su hoja, (La fuente del alimento), para salud: exterior e interior. ¿Está claro?

Además, cuando la Palabra dice que todo lo que hace prosperará, esto tiene que ver con todo: la familia, los hijos, el matrimonio, los negocios, el trabajo y, obviamente: La Salud, indispensable para servir en paz y armonía fielmente al Señor. Y significa que Dios desea cumplir lo que dice: Todo prosperará.

Ahora bien: ninguna promesa de Dios está exenta de alguna acción responsable de parte nuestra. Nadie prosperará mientras no empiece a hacer lo que Dios dice. Es mucha la gente que desea los resultados prometidos sin tomar en serio el compromiso responsable que le acompaña. Pero ninguno de nosotros ganará algo que valga la pena instantáneamente. No espere que las respuestas de Dios encajen con su programa personal; usted debe encajar en la voluntad de Dios. Conviene recordar que sus respuestas llegan cuando usted pone, primero, SU palabra en acción. Así como un período de intenso estudio precede a un título universitario, a través de la paciente búsqueda de su promesa podemos esperar que la Palabra de Dios madure en nuestras vidas.

(Verso 4)= No así los malos, que son como el tamo que arrebata el viento.

El Tamo es la cáscara de la semilla que protege al grano. Mientras el grano, (Es decir: el fruto), está adentro, su peso permite enfrentar el viento, (Que en este caso son las tribulaciones, la crisis), pero cuando el grano ha sido sacado y queda vacía de fruto, es arrastrada para cualquier lugar.

Una palabra testigo inflexible sobre esto, la encontramos en el libro de Job 21:18. Mire como dice: Serán (Los impíos), como la paja delante del viento, y como el tamo que arrebata el torbellino (El torbellino era un ventarrón inesperado y violento, y es tipología exacta del ataque satánico). Esto se confirma en el libro de Isaías 17:13 cuando dice: Los pueblos harán estrépito como de ruido de muchas aguas; pero Dios los reprenderá y huirán lejos; serán ahuyentados como el tamo de los montes delante del viento, y como el polvo (Que es la carne, la carnalidad) delante del torbellino, (Es decir: del ataque del enemigo)

(Verso 5)= Por tanto, (Esto es: por todo lo dicho hasta ahora) no se levantarán los malos en el juicio, (Estamos hablando de que no tendrán defensa, excusa ni argumento), ni los pecadores en la congregación de los justos. (Esto es simple, concreto y contundente, además de claro: en una iglesia donde la cabeza es Cristo y el único poder que se mueve es el del Espíritu Santo, no pueden ejercer liderazgo los impíos.)

(Verso 6)= Porque Jehová conoce el camino de los justos; (No le dice que la meta, el objetivo, las obras o las intenciones; le está diciendo El Camino) Mas la senda de los malos perecerá. (Aquí no se trata linealmente de los malos, sino de la senda, la antítesis, lo opuesto, lo contrario al Camino.)

De lo visto y oído, vamos a rescatar ahora un simbólico collar fabricado con nueve Perlas de Justicia. Pero no para implemento coyuntural de esa justicia del reino, la que reasegura vida y vida abundante, productiva, efectiva y con fruto que sobreabunde.

1)= Cuidarnos de las compañías: Esto tiene validez para afuera y para adentro de la iglesia.

2)= Eludir los lugares peligrosos: La Biblia, recuerde bien, jamás habla de desafiar; siempre habla de eludir, de evitar, o de huir como pablo recomienda para con las tentaciones.

3)= No imitar la actitud de burla del mundo: Cuidado en esto. Por allí podemos tener la tentación de reírnos, en medio del culto, de ese hermano que tiene “esas” características que parecerían invitar a la burla.

4)= Leer, creer y practicar la Palabra para prosperar y que todo nos salga bien: “-¡Ah no, hermano! Yo no necesito leer tanto la Biblia… A eso déjelo para el pastor que es el que tiene que predicar… Yo hago lo que siento, el Espíritu me lo marca, no necesito la Biblia…-“ ERROR.

5)= Meditar, escudriñar, buscar sabiduría por revelación: El estudio sistemático, intelectual y profesional de la teología es saludable, conveniente y altamente importante, pero somos definitivamente miembros de un reino, de una jurisdicción de origen y gobierno espiritual, divino e invisible.

6)= Dar buenos frutos: prosperar: Dones puede tener cualquiera, pero frutos, sólo los que están verdaderamente en Cristo. El diablo imita los dones, pero jamás podrá imitar los frutos.

7)= Mirar con ojos espirituales: Usted eligió a Cristo; eligió la fe; eligió vivir por el Espíritu; no eligió lo natural.

8)= Militar y ministrar dentro de la iglesia: Atención con esto: la tendencia de crear ministerios caseros, personales, familiares o de clubes de barrio sin mayores claridades, es abundante. Se camina por el filo de una navaja; de un supuesto ministerio de esas características al curanderismo, hay un paso. Y a veces, lo estamos viendo.

9)= Sin fruto y sin Espíritu Santo, no se puede resistir el embate del torbellino.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez