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Operación ágape

En más de una oportunidad, en algunos estudios donde estuvimos viendo algo sobre una de las más repetidas palabras del evangelio, AMOR, enseñaba que, dentro del significado de cada una de las varias que en los originales se traducen como AMOR, se encontraba ÁGAPE. Esta es la más utilizada, especialmente cuando se habla del amor de Dios. Muchos de nosotros, ni enterados de esto hemos preferido, por ese romanticismo primario con que a veces nos manejamos en estas cosas, elegir pensar que cuando se habla de ese amor, se habla de PHILEO, que es el amor fraternal, el amor sentimental, el amor emocional y el amor carnal, que es el único que el hombre puede experimentar por sí mismo, sin la ayuda de Dios. Resumiendo: Amor PHILEO, existe en naciones de cultura musulmana, budista, hinduista o atea, en tanto que amor ÁGAPE, sólo donde Jesucristo es el centro de las vidas de las personas.

Porque la traducción de ÁGAPE, no tiene nada que ver, en absoluto, con aquel amor lánguido, (Nadie dice que sea malo, eh?), Romántico y pletórico de expresiones sentimentales, que nos ha sido dado para uso (Y hasta abuso) de noviazgos, matrimonios, relaciones de padres con hijos, con abuelos, con tíos y hermanos de sangre. La traducción de –ÁGAPE, concluye en “Carácter interno de los miembros del reino de Dios”. Nada que ver, no es cierto? Cuando descubrí esto fue que recién logré entender muchos versículos famosos que jamás me habían cerrado, aunque por esa religiosidad tan arraigada que uno tiene, me sumé al coro que con toda convicción decía “¡Amén!” Cuando alguien los leía.

Por ejemplo: El perfecto amor, echa fuera todo temor. Yo no podía entender la relación. ¿Cómo íbamos a batallar contra el miedo sencillamente teniendo amor? No me sentía en condiciones, incluso, de explicárselo al mundo incrédulo. Ahora, y teniendo en cuenta que “perfecto”, aquí, se traduce como “maduro”, si decimos: El maduro carácter interno que tengo por ser miembro del reino de Dios, echa fuera cualquier temor, la cosa cambia y mucho. La pregunta, entonces, que nos queda, será: ¿Cuál es el carácter, o cual debe ser el carácter, de aquellos que descansan en Dios, que forman parte de su reino? Esa ha sido mi oración muchas veces, como quizás habrá sido también la suya. El Señor usó a alguien que, con una palabra, me abrió el panorama de la respuesta. Un día me envió un mail que decía, solamente: Salmo 15. Yo creí que se había olvidado de escribir otra cosa o que se le había borrado. Me dijo que no, que Dios simplemente le dijo que pusiera eso: Salmo 15.

(Salmo 15: 1)= Jehová, ¿Quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo?

Primero quiero, por si hubiera alguien que lo ignora, decir en dos palabras qué era el Tabernáculo. La palabra hebrea que lo identifica, es OJEL, que quiere decir TIENDA y en el griego, es MISCAN, que significa MORADA. Era una tienda de campaña, una especie de santuario portátil que cobijaba el arca del pacto y era símbolo de la presencia de Dios en medio de su pueblo. Sirvió a Israel desde su construcción en el Sinaí hasta la construcción del templo de Salomón. Al Tabernáculo también se le llamaba Morada, Tabernáculo del testimonio, Tabernáculo de Reunión, Casa de Jehová y Tienda de Jehová. En este verso, tanto el tabernáculo como el Monte Santo, constituyen una referencia al lugar donde descansaba el arca del pacto, se hallaba la presencia de dios y los creyentes se reunían para rendirle culto. Ahora bien: la misma pregunta que se hace en este salmo, también la hace en el salmo 24. entiendo que las respuestas que se dan allí, son las mismas que podrían caber en el 15, mira:

(Salmo 24: 1)= De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan.

(2) Porque él la fundó sobre los mares, y la afirmó sobre los ríos.

(3) ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quien estará en su lugar santo?

(4) El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño.

(5) Él recibirá bendición de Jehová, y justicia del Dios de salvación.

(6) Tal es la generación de los que le buscan, de los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob.

Este salmo 24, al igual que el que estamos estudiando, fueron escritos por David en tiempos en que trajo el arca del pacto a Jerusalén. La pregunta del verso 3 recibe una serie de respuestas que demuestran que, aunque toda persona es criatura de Dios, sólo a algunos se les permite permanecer en su presencia. Enseña que los que pueden entrar a la presencia de Dios son aquellos que conducen sus asuntos con integridad. La religiosidad formal carece de significado sin consagración espiritual y una conducta ética.

El salmo 27, por su parte, contiene algo más en relación con la protección de Dios para con los íntegros de carácter. El verso 5 y 6 lo dicen: Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; me ocultará en lo reservado de su morada; sobre una roca me pondrá en alto. Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean, y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo; cantaré y entonaré alabanzas a Jehová. Descansar en Dios y alabar su nombre en cualquier circunstancia, parece ser la solución. Sencilla de explicar, recomendar y aconsejar, pero no tanto de aceptar y, principalmente, poner por obra. Siguiendo con nuestro salmo 15, comienza la respuesta para la pregunta de quién podrá entrar a la presencia de Dios.

(2) El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón.

Leído así, con rapidez, esto que se dice parecería tan obvio que, de pronto, ni siquiera sería necesario aclararlo. Pero un vistazo simple al interior de nuestros hábitat, nos dará una óptica que, nos guste o no, lo aceptemos o no, justifica la existencia de este verso. Hay demasiada gente dentro de la iglesia que, ante el menor problema y ante la disyuntiva de ir de frente con transparencia o simular que está todo bien, pero por la espalda atacar sin miramientos, elige esto último. Incluso hasta se permiten agregarle a ese ataque traicionero esa bondadosa sonrisa que durante años ha sido la marca en el orillo de la gente que se dice cristiana. Esto no es integridad y, en muchos casos, tampoco es justicia.

El hombre íntegro, es aquel que a la hora de tener que decir Muchas Gracias por algo, lo hace sin vergüenza alguna; el que a la hora de pedir perdón, no se ve que se le caiga nada por hacerlo y el que, finalmente, cuando tiene que decir Me Equivoqué, también lo dice sin que por ello se sienta menoscabado. El único que jamás se equivoca, es Dios. Cualquiera de los demás que lo piensan para sí mismos, son necios, soberbios y con un grado de estupidez. Como decía el salmo 24: El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas. Traducido al barbarismo clásico argentino: el que no anda en la pavada, que ene esta tierra, es sinónimo de tontería.

En cuanto a hablar la verdad, también parecería necesario señalarlo, pero la experiencia nos dice que no lo es. El mundo incrédulo anda en la mentira porque Satanás, que es el padre de mentira, lo tiene cautivo. Pero cuando la mentira se mete en la iglesia, el nivel que presenta es mucho más perverso y maligno que el secular. Dios aborrece esto. En el salmo 51, David dice de Dios: He aquí, tu amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría. Pablo tiene bien claro este principio. Tanto que no vacila en puntualizarlo a la iglesia de Efeso, cuando le dice: Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Tiene razón, eh? Imagine su cuerpo: ¿Qué sucedería si de pronto, sus ojos engañaran a su boca? Esta hablaría lo que no es y todo fracasaría, no es así? Somos un cuerpo. ¿Quiénes más pueden presentarse delante del Señor aprobados?

(3) El que no calumnia con su lengua, ni hace mal a su prójimo, ni admite reproche alguno contra su vecino. (Para poder entender de qué es de lo que se está hablando aquí, vamos a tener que remitirnos al Antiguo Testamento, específicamente al momento en que Dios le da a su pueblo, ciertas leyes morales y también ceremoniales insertas en el libro de Levítico)

Levítico 19: 16)= No andarás chismeando entre tu pueblo. No atentarás contra la vida de tu prójimo. Yo Jehová. (En otro de estos libros de Moisés y en el marco de lo que se considera como un compendio de justicia equitativa para todos, leemos)

(Éxodo 23: 1)= No admitirás falso rumor. No te concertarás con el impío para ser testigo falso.

Pregunto: ¿Cuántas congregaciones enteras, iglesias florecientes, líderes irreprochables, de un día para el otro, se han atomizado por causa del chisme, del falso rumor, de la calumnia o el reproche sin fundamento? Los periodistas sabemos muy bien lo que es una operación de prensa de desprestigio. Supongamos que cinco miembros de una congregación de tres mil quieren tumbar al pastor por discrepancias personales. ¿Qué hacen? Se ponen de acuerdo y empiezan a hacer correr el rumor de que el pastor, por ejemplo, se está quedando para sí con el dinero de los diezmos. A menos que ese pastor, efectivamente, ande en algo raro, le va a costar: por lo menos un mes, enterarse del rumor; Otro mes para hablar con sus colaboradores sobre el tema y armar una defensa salida sobre la base de la documentación; y otro mes más para difundirlo por los medios que cuenta.

¡Tres meses! Es una enorme ventaja. Ese pastor puede mostrar todos sus papeles en orden y conseguir quizás permanecer en su cargo, pero el daño producido por ese rumor, es muy difícil de ser enmendado. Lo más probable es que la pérdida de su autoridad vaya aumentando progresivamente hasta que, finalmente y sin ninguna razón visible ni culpa alguna, tenga que decidir dejar el ministerio. ¡Tremendo!

Estamos viendo, entonces, que en este salmo 15, David le está preguntando a Dios sobre las cualidades que se necesitan para morar en su tabernáculo. La respuesta divina revela que el morar en la presencia y los propósitos divinos, requiere la voluntad de mostrar una estrecha relación con los demás. Para tener una estrecha relación con Dios, debe usted decidirse a conducir su vida manteniendo relaciones correctas con los demás. Dios, hasta aquí, le dice a David cuatro cosas muy concretas:

Nº1)= Que hable con misericordia de su prójimo. Buen momento para reflexionar cómo estamos hablando de nuestros hermanos, de nuestros amigos, de nuestra familia.

Nº2)= Que nunca murmure o diga algo que destruya la reputación ajena. ¡Pero es que ese hombre es malvado! ¡Es que esa mujer es una Jezabel! Mía es la venganza, dice Jehová. Usted no se someta a ellos, usted no se enrede con ellos, porque quien lo sacará de donde quiera que se encuentre, será el Señor Dios Justo y Todopoderoso.

Nº3)= Que nunca lastime a otra persona en ningún sentido. Esto suele darse muy a menudo en los noviazgos que se arman y desarman dentro de las congregaciones. Para no reconocer equivocaciones o errores, o para tapar comportamientos censurables, muchas veces él o ella no han dudado en descargar una catarata de opiniones nefastas sobre el otro. Puede que consigan salvar sus responsabilidades, pero al otro le causan una lastimadura que tendrán que pasar muchos años, con consejería pastoral y sanidad interior incluida para que esas heridas cicatricen.

Nº4)= Finalmente, Dios le advierte a David que no “reproche” a su prójimo. Reproches, le recuerdo, es en el original la palabra CHERPAH, y significa “Echar la culpa”, desacreditar, desgraciar o avergonzar. Si el Antiguo Testamento enseña que para satisfacer nuestros deseos de acercarnos a Dios debemos darle prioridad a nuestro amor por los demás, el mandamiento neotestamentario de “amar al prójimo como a nosotros mismos”, tal como se nos dice en la carta a los Romanos capítulo 13, es ciertamente vital para nuestra actual relación con el Padre Celestial.

Tómese de este modelo doméstico: Usted es padre, tiene, digamos, tres hijos. Los dos menores, son más o menos normales, se llevan aceptablemente entre ellos y no le causan problemas, pero el mayor es un tiro al aire. No es un delincuente ni mucho menos, pero se mete en líos a cada momento. Usted lo sabe y trata de corregirlo. Pero eso no es motivo para que, cuando se pelea con sus dos hermanos y casi se van a las manos, usted crea que está bien, que los más chicos tienen razón y que, si le dan la gran golpiza, no estaría tan mal. Muy por el contrario, es usted capaz de enojarse muy en serio con los menores por no tener la misma clase de paciencia con su hermano mayor, que usted tiene para con él y con ellos mismos. ¿Se da cuenta lo que le quiero decir? Aprenda. Dios, antes que aquel riguroso juez que le mostraron, es Padre. Un Padre amoroso, paciente, misericordioso y, eminentemente, justo.

(Levítico 19: 34)= Como a un natural de vosotros tendréis al extranjero que more entre vosotros, y lo amarás como a ti mismo; porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto. Yo Jehová vuestro Dios.

Al margen de las motivaciones literales que Dios tenía para decir esto en ese momento y en ese lugar, hay un principio muy claro en esta palabra. Ningún tipo de discriminación racial, de clases o social tiene que ver con creyentes. Sin embargo existen. Y no en otros países con relación a argentinos, sino en nuestras propias congregaciones con compatriotas que, quizás, no tienen el nivel que a la gran mayoría le agrada. Cuando desde el púlpito alguien nos dice, en medio de un culto, que le demos un gran abrazo al hermano que tenemos más cerca, suceden dos cosas: Como vemos que se trata del doctor Fulano, corremos y le damos un abrazo que casi le corta la respiración o, como vemos que se trata de ese moreno aindiado que no se sabe muy bien quien lo trajo, hacemos como que miramos a lo lejos y lo pasamos de largo. Lo he visto personalmente.

(Salmo 86: 5)= Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan.

(Salmo 15 verso 4)= Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, pero honra a los que temen a Jehová. El que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia;

Cuando dice JURANDO, se refiere a alguien que mantiene su palabra en un trato hecho, aunque las consecuencias le sean adversas. El que cumple lo prometido aunque salga perjudicado, dice otra versión. Una de las asignaturas pendientes de verdad en la iglesia, es la falta de solidaridad o, en el mejor de los casos, un concepto bastante devaluado de ella. Aun en las congregaciones más pequeñas, ¿Hay una conciencia clara por parte de cada hermano, con relación a cómo está viviendo otro hermano?

¿Sabe el hermano que toca la batería en la banda de alabanza, si el hermano portero come todos los días o si su familia tiene lo necesario para subsistir? Salvo amistad personal y privada, no lo creo. Pero al mismo tiempo, ¿Sabe el hermano que es diácono, si el hermano que toca la batería todavía mantiene su trabajo? Y es más todavía: ¿Sabrá el líder de la congregación si el diácono, el hermano que toca la batería o el portero, comen todos los días? Hay una profunda crisis de individualismo e indiferencia en el mundo, verdad? Tengo malas noticias. Se nos ha metido en la iglesia. Terminamos siendo una cálida hermandad de días domingos para pasar, de lunes a sábados, a ser ilustres y anónimos desconocidos.

(2 Timoteo 3: 8)= Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también estos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe.

Quiero aclararle que Janes y Jambres son los nombres que se le han dado a los magos que se opusieron a Moisés y Aarón en el relato del capítulo 7 del libro del Éxodo. Cuidado que estos nombres no aparecen en la escritura, pero se los ha tomado a partir de las menciones que de ellos se hace tanto en la literatura judía como en la samaritana. En otras tradiciones se piensa que eran dos hermanos, hijos de Balaam. Pero Pablo los usa como una metáfora del paganismo hostil al evangelio, ilustrado por los falsos maestros del primer siglo.

En cuanto a mantener alta nuestra convicción, aun a riesgo de salir perjudicados de alguna manera, no es algo que haya sido patrimonio de la historia; está bien vigente hoy día. Ya no es ninguna novedad que todos los creyentes sabemos perfectamente que hay una profunda distorsión en la organización eclesiástica actual con relación a lo que fue la primaria iglesia. Los liderazgos divinos y ungidos han sido reemplazados por cargos oficiales producto de títulos, también oficiales, de universidades o seminarios de teología o tareas de operación política religiosa.

Los cultos cargados de “números artísticos”, “sketchs” bíblicos, donde más que entrada a la presencia del Espíritu Santo, se trata de darle entrada a todos los hermanitos que se mueren por tocar la guitarrita, cantar la canción que han preparado en homenaje al pastor o recitar el poema que nadie escucha ni entiende, pero que todos aplauden con su mejor sonrisa cristiana. Los que se deciden a obedecer al Espíritu y decir aquello que Dios está diciendo hoy, se quedan irremediablemente fuera del sistema, porque de pronto se han transformado en “conflictivos”, peligrosos y una amenaza para la unidad del cuerpo.

(Hechos 28: 10)= Los cuales también nos honraron con muchas atenciones; y cuando zarpamos, nos cargaron de las cosas necesarias. (Solidaridad)

(Jueces 11: 35)= Y cuando él la vio, rompió sus vestidos, diciendo: ¡Ay hija mía! En verdad me has abatido, y tú misma has venido a ser causa de mi dolor; porque le he dado palabra a Jehová, y no podré retractarme. (Integridad)

(Salmo 15: 5)= Quien su dinero no dio a usura, ni contra el inocente admitió cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará jamás.

La palabra USURA, hoy, en castellano, quiere decir “intereses excesivos sobre préstamos”. Pero en el Antiguo Testamento, en relación con Israel, significaba “intereses normales”. No debían cobrárselos a los “hermanos de la comunidad judía”. Era cosa muy común contraer deudas, y el deudor podía hasta vender su persona con el fin de quitarse el peso de encima, pero el acreedor no podía aumentar la carga por medio del lucro. Cabe aclarar que, estas limitaciones, no se aplicaban a los negocios con extranjeros, pero si nos remitimos a lo que relata Ezequiel, surgieron grandes abusos de estas leyes.

Hay tres hechos que conozco y de los cuales no voy a dar datos específicos, ya que no se trata de una denuncia que haría con mucho gusto si la pudiera probar jurídicamente, pero lamentablemente no hay pruebas, sólo el testimonio de personas que, cuando tomen conocimiento de lo que voy a detallar como alta desobediencia a la palabra, sentirán por un momento al menos, que han sido escuchados y comprendidos, aunque más allá de estas gratificaciones, hayan sido estafados.

Hay iglesias que utilizan el dinero de los diezmos y ofrendas para crear un fondo que luego se prestará a los hermanos a intereses muy elevados, usurarios, con la excusa de “estar negociando en el nombre del Señor”. Nunca presentan balances, detalles ni destino de las utilidades. Una diabólica sutileza que ha dejado a muchos en la calle, eso sí, en el nombre del Señor.

Hay iglesias donde algunos líderes, argumentando tener una visión y una dirección de parte de Dios, y abusando de la sujeción de ciertos hermanos, han seleccionado a los que son propietarios para utilizarlos como garantes en negocios privados y personales. Conozco por lo menos dos casos de hermanos que han perdido o están en peligro de perder sus viviendas.

Y, finalmente, casos de “inversión de la palabra” ¿Qué es esto? Esto es una argucia supuestamente bíblica de invertir radicalmente el texto de un versículo. Por ejemplo: Malaquías 3:10 dice que debemos “traer todos los diezmos al alfolí”, no es así? Bueno, conozco por lo menos un caso donde el alfolí va a domicilio a buscar los diezmos.

La ofrenda no se “levanta” porque no está caída, no se “recoge” porque no está tirada. La ofrenda es dejada por la iglesia en el lugar que sea al llegar, al constituirse como iglesia. ¡Pero hermano! ¿Y si mucha gente no la deja? No es iglesia, entonces, es visita. ¿Pero si se trata de hermanos que vienen siempre e igual no la dejan si nadie se las pide? No son iglesia, son religiosos, o “montón”, como lo prefiera. La iglesia, jamás se presentará delante de Dios con las manos vacías. Es así: si un hermano “raso” pide dinero en una iglesia por cualquier necesidad personal, lo más probable es que nadie se lo preste, y además tendrá un catálogo de “santas excusas” y algunas exhortaciones. Ahora si quien lo pide por similares motivos es el Director de Alabanza, la cosa va a cambiar, seguro.

(Éxodo 22: 25)= Cuando prestares dinero a uno de mi pueblo, al pobre que está contigo, no te portarás con él como logrero, ni le impondrás usura.

Había una ley no escrita, una especie de código de honor en aquellos tiempos. El deber de un rico era prestarle dinero a un pobre que lo necesitaba. Si bien podía, porque así se acostumbraba, pedirle algún tipo de garantía, siempre y cuando no fuera algo que le causara sufrimiento al necesitado, ni se le pasaba por la mente la idea de cobrarle algún tipo de interés. Los tiempos han cambiado, verdad?

En cuanto al cohecho del que aquí se habla, hay muy poco para agregar. Por si no le ha quedado demasiado claro, tendré que señalarle que, cohecho, aquí en Argentina, se denomina lisa y llanamente, COIMA. Una palabra que en nuestro país, lamentablemente está muy a la orden del día. Y siempre en la responsabilidad de gente que se dice occidental y… cristiana. Coimas, regalos, retornos, presentes, obsequios y todo lo necesario para que se haga lo indebido. Ser creyente es, antes que nada, un estilo de vida diferente. De otro modo, es pura religiosidad.

(Éxodo 23: 8)= No recibirás presente; porque el presente ciega a los que ven, y pervierte las palabras de los justos. (El presente del que habla aquí, es la coima, el cohecho, el soborno)

(Deuteronomio 16: 19)= No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas, ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos.

¿Quién podrá erguirse con tranquilidad en la presencia de Dios sin ninguna vergüenza?

1- Los que andan en integridad.-

2- Los que hacen justicia.-

3- Los que hablan la verdad.-

4- Los que no andan en chismes ni en calumnias.-

5- Los que no hacen mal alguno a su prójimo.-

6- Los que no admiten reproches contra su vecino.-

7- El que se juega por el Señor aunque eso lo perjudique en algo.-

8- El que no presta dinero con usura.-

9- El que no acepta coimas ni sobornos.-

Hay más, pero ¿Qué le parece? ¿Serán tantos como suponemos los que puedan permanecer de pie junto al arca? ¡Animo! Dice que el que sí hace estas cosas, NO RESBALARÁ JAMÁS.-

(Salmo 112: 1)= Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, y en sus mandamientos se deleita en gran manera.

(2) Su descendencia será poderosa en la tierra; la generación de los rectos será bendita.

(3) Bienes y riquezas hay en su casa, y su justicia permanece para siempre. (4) resplandeció en las tinieblas luz a los rectos; es clemente misericordioso y justo.

(5) El hombre de bien tiene misericordia y presta; gobierna sus asuntos con juicio.

(6) Por lo cual no resbalará jamás; en memoria eterna será el justo.

(7) No tendrá temor de malas noticias; su corazón está firme, confiado en Jehová.

(8) Asegurado está su corazón, no temerá, hasta que vea en sus enemigos su deseo.

(9) Reparte, da a los pobres; su justicia permanece para siempre; su poder será exaltado en gloria.

(10) Lo verá el impío y se irritará; crujirá los dientes y se consumirá. El deseo de los impíos perecerá.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez