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Ovejas de sus pastos

En la siguiente escritura, hay principios y elementos que vienen a sumar proteínas para nuestro crecimiento espiritual.

(Ezequiel 3: 22)= Vino allí la mano de Jehová sobre mí, y me dijo: levántate, y sal al campo, y allí hablaré contigo. (La mano de Jehová son los cinco ministerios. Dios habla a través de cualquiera de ellos. No importa lo que le han enseñado a usted. Eso es lo que dice la Biblia. El campo, según Mateo 13:38, es el mundo. Dios no le habla necesariamente en los bancos de un templo, Dios puede hablarle en medio de la vorágine que propone el mundo)

(23) Y me levanté y salí al campo; y he aquí que allí estaba la gloria de Jehová, como la gloria que había visto junto al río Quesar, y me postré sobre mi rostro. (Ezequiel necesitaba, para postrarse, la presencia de Dios. Y Dios le demostró que aun en Babilonia, cuando hay UN SIERVO FIEL, Dios está allí y su gloria inunda ese lugar, aunque muchos ni siquiera le vean).

(24) Entonces entró el Espíritu en mí y me afirmó sobre mis pies, (Si quiere ser un creyente bien plantado, tendrá que permitir que el Espíritu Santo entre en usted y afirme sus pies) y me habló, y me dijo: entra y enciérrate dentro de tu casa. (El contacto limitado entre el profeta y la gente es decidido por el Espíritu Santo por causa de que la gente no quería escucharlo. Yo tengo una palabra. Muchos deciden escucharla. Una parte la cree y otra parte no. No interesa, así ha sido siempre. Ahora, si nadie quiere oír esta palabra, dice Dios, no yo, que debo callar)

(25) Y tú, oh hijo de Hombre, he aquí que pondrán sobre ti cuerdas, y con ellas te ligarán, y no saldrás entre ellos. (Esto le habla con total y absoluta claridad del impedimento que muchos cristianos tienen para predicar el verdadero evangelio, el del reino de Dios, por causa de ataduras de distintas clases de ligaduras que tienen con el mundo o con estamentos del mundo)

(26) Y haré que se pegue tu lengua a tu paladar, y estarás mudo, y no serás a ellos varón que reprende; porque son casa rebelde. (Esto es una repetición de lo expresado en el verso 24: si el pueblo no quiere escuchar, Ezequiel no hablará. Si el Señor le ha abierto los ojos espirituales y sufre porque nadie quiere oírle, ¡ánimo! Así se sentía Ezequiel)

(27) Mas cuando yo te hubiere hablado, (Es cuando Él le habla, no cuando a usted se le ocurra) abriré tu boca (Él es quien abre su boca, no su inteligencia o su intelecto) y les dirás: así ha dicho Jehová el Señor: el que oye, oiga. Y el que no quiera oír, no oiga; porque casa rebelde son. (Dios no le invade, respeta su voluntad, su decisión. Dios no le lleva al cielo a empellones, usted decide si va o no)

Primera conclusión: ¿Tiene usted palabra ungida? Deberá darla, donde vaya, en el tiempo en que Dios le mande hacerlo. Cuando Él decida que se calle, mejor cállese, si?

(Ezequiel 24: 15)= Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: (16) hijo de hombre, he aquí yo te quito de golpe el deleite de tus ojos; no endeches (O sea: no haga duelo) ni llores, ni corran tus lágrimas.

(17) Reprime el suspirar, no hagas luto de mortuorios; ata tu turbante sobre ti, y pon tus zapatos en tus pies, y no te cubras con rebozo, ni comas pan de enlutados.

Estos dos versos contienen las descripciones más completas de lo que eran en aquellos tiempos los ritos funerarios. Esto le es dicho a Ezequiel para prevenirlo que no deberá guardar luto ni duelo cuando su mujer muera. ¡Pero aquí no lo dice! Es cierto, aquí no, pero en la Nueva Versión Internacional, que traduce directamente de los originales al español sin pasar por el inglés como es en la versión clásica de la Reina Valera, los mismos versos dicen: El Señor me dirigió la palabra. Hijo de Hombre, voy a quitarte de golpe a la mujer que te deleita la vista. Pero no llores ni hagas lamentos, ni dejes tampoco que te corran las lágrimas. Gime en silencio y no hagas duelo por los muertos. Atate el turbante, cálzate los pies, y no te cubras la barba ni comas el pan de duelo.

Leído así, no se alcanza a entender con la lógica humana, por qué el Señor le tendría que sacar a su mujer a Ezequiel. Es evidente que ella significaba mucho para el profeta y que además era muy bonita; “la que te deleita la vista”. Lo cierto es que si no es en un contexto global, suelto, este verso, parecería mostrar a un Dios cruel que se satisface arrancando de un siervo lo más amado, verdad? Y además terriblemente concreto, porque lo que anuncia, pasa.

(18) Hablé al pueblo por la mañana, y a la tarde murió mi mujer; y a la mañana, hice como me fue mandado.

(19) Y me dijo el pueblo: ¿No nos enseñarás qué significan para nosotros estas cosas que hacen?

(20) Y yo les dije: la palabra de Jehová vino a mí, diciendo: (21) di a la casa de Israel: así ha dicho Jehová el Señor: he aquí yo profano mi santuario, la gloria de vuestro poderío, el deseo de vuestros ojos y el deleite de vuestra alma; y vuestros hijos y vuestras hijas que dejasteis caerán a espada.

(22) Y haréis de la manera que yo hice: no os cubriréis con rebozo, ni comeréis pan de hombres en luto.

(23) Vuestros turbantes estarán sobre vuestras cabezas, y vuestros zapatos en vuestros pies, no endecharéis ni lloraréis, sino que os consumiréis a causa de vuestras maldades, y gemiréis unos con otros.

(24) Ezequiel, pues, os será por señal; según todas las cosas que él hizo, haréis; cuando esto ocurra, entonces sabréis que yo soy Jehová el Señor.

(25) Y tú, Hijo de Hombre, el día que yo arrebate a ellos sur fortaleza, el gozo de su gloria, el deleite de sus ojos y el anhelo de sus almas, y también sus hijos y sus hijas, (26) ese día vendrá a ti uno que haya escapado para traer las noticias.

27) En aquel día se abrirá tu boca para hablar con el fugitivo, y hablarás, y no estarás más mudo; y les serás por señal, y sabrán que yo soy Jehová.

Para poder arribar a la segunda conclusión, tendremos que ver la versión ampliada del verso 25, que dice: Y tú, Hijo de Hombre, el día que yo les quite su fortaleza, su alegría y su gozo, el templo que les deleita la vista, el deseo de su corazón. Esto es muy concreto. Del mismo modo en que Ezequiel recibe la orden de seguir adelante y no detenerse a llorar la muerte de su mujer, que era su máximo deleite, (Cosa que en términos espirituales sería sencillamente idolatría) asimismo el pueblo, entonces y hoy mismo, deberá seguir adelante pese a la destrucción del templo, que hoy sería el símbolo de las organizaciones religiosas estructuradas que, en muchos casos, se han transformado en nuestro máximo deleite. ¿Puede entenderlo? Idolatría. Luego viene la historia de Babilonia. ¿Sabe de qué hablo, verdad? Exactamente. No de una ciudad literal ni de los jardines colgantes. Hablo de la iglesia paralela, de la imitación, de la que parece que es y no es. Babilonia.

(Ezequiel 29: 18)= Hijo de hombre: Nabucodonosor rey de Babilonia hizo a su ejército prestar un arduo servicio contra Tiro. Toda cabeza ha quedado calva, y toda espada desollada; y ni para él ni para su ejército hubo paga de Tiro, por el servicio que prestó contra ella.

Esto demuestra que aquello escrito de que “para Dios, todas las cosas ayudan a bien”, es bien real. Es notorio aquí que Babilonia, la iglesia paralela, la imitación, la iglesia falsa, ha prestado un servicio para el reino. No interesan las motivaciones, ni los enriquecimientos personales, Babilonia también predicó el evangelio y es merecedora de algo. Dios es justo, aun con sus oponentes. ¿No lo puede entender, verdad? No se preocupe, es Dios.

(19) Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: he aquí que yo doy a Nabucodonosor, rey de Babilonia, la tierra de Egipto; (No nos tiene que extrañar, entonces, que Babilonia y el mundo tengan algunas cosas en común; Dios lo ha permitido. Pero Babilonia, eh? No la iglesia real.) Y él tomará sus riquezas, (Babilonia siempre se enriquece) y recogerá sus despojos, y arrebatará botín, y habrá paga para su ejército. (Babilonia le paga muy buen dinero por sus servicios. Generalmente, ese dinero sale del mundo)

(20) Por su trabajo con que sirvió contra ella le he dado la tierra de Egipto; porque trabajaron para mí, dice Jehová el Señor.

(21) En aquel tiempo haré retoñar el poder de la casa de Israel. Y abriré tu boca en medio de ellos, y sabrán que yo soy Jehová.

Aquí queda claro un principio que no siempre se predica; hay casos en que Dios ha utilizado los servicios del mundo secular a favor de los intereses de su reino. Cuando eso sucede, Dios que es justo, recompensa eventualmente a quienes han trabajado para él. ¿Pero como? Tal como lo oye. Eso sí, cuando eso sucede, que puede ser precisamente este tiempo, Él hace retoñar, reverdecer, tomar fuerza, el poder de su iglesia.

La palabra poder en su traducción directa del original, implica un cuerno de un animal, una vasija o una corneta, un símbolo de fortaleza, poder y victoria. De allí que los animales con cuernos, (bueyes, cabras, carneros) son símbolo de fortaleza. Los famosos cuernos del altar simbolizaban el poder de la presencia de Dios. La raíz de la palabra original, que es QEREN, viene de QARAN, que significa “tener cuernos”, o “brillar”, que es lo que se relaciona con el rostro de Moisés al referirse a los rayos de gloria que brotaban de su rostro. Este será el tiempo en que se comenzará a luchar para que Egipto deje de padecer a Babilonia y que pueda poner sus ojos en Jerusalén y salvarse.

(Ezequiel 30: 10)= Así ha dicho Jehová el Señor; destruiré las riquezas de Egipto por mano de Nabucodonosor rey de Babilonia. (¿Con qué armas podrá Babilonia, la iglesia falsa, luchar contra el mundo que representa Egipto?)

(Verso 24)= Y fortaleceré los brazos del rey de Babilonia, y pondré mi espada en su mano; mas quebraré los brazos de Faraón, y delante de aquel gemirá con gemidos de heridos de muerte. (Preste atención a un detalle: Es Dios quien pone su espada en manos de Babilonia. ¿Recuerda lo que es la espada de Dios? Sí señor; la Palabra. Hermano: ¿Usted me está queriendo decir que Babilonia, la iglesia falsa, la paralela, la imitación, tiene palabra legítima? Por supuesto. Sino: ¿Cómo haría para que se queden los fieles pero ignorantes creyentes que la conforman? Aprenda y entienda: Babilonia tiene alabanza, (Se tocan todas las más ungidas de Marcos Witt), tiene obra y, como corresponde, tiene palabra bíblica y Cristo-céntrica. Lo que no tiene es unción, presencia. Sin embargo, mucha es la gente que, acostumbrada a esa carencia, termina por aceptarlo como algo que no sucede en ninguna parte. No obstante, y a falta de despegue de sus verdaderos hijos, presos de la estructura, Dios ha usado a Babilonia para llevar su palabra al mundo y salvar almas del infierno. Todas las cosas ayudan a bien. No importa si es por contienda, pero que Cristo sea predicado. ¿Entiende?

(25) Fortaleceré, pues, los brazos del rey de Babilonia, y los brazos de faraón caerán; y sabrán que yo soy Jehová, cuando yo ponga mi espada en la mano del rey de Babilonia, y él la extienda contra la tierra de Egipto. (Esto se sigue confirmando en el capítulo 32, mire:)

(Ezequiel 32: 11)= Porque así ha dicho Jehová el Señor: la espada del rey de Babilonia vendrá sobre ti.

(12) Con espadas de fuertes haré caer a tu pueblo; todos ellos serán los poderosos de las naciones; y destruirán la soberbia de Egipto, y toda su multitud será deshecha (Fíjese algo importante. La soberbia del mundo cae derrotada por la palabra de Dios, aunque sea Babilonia quien la predica. Ese, quizás, ha sido el máximo error de los hombres: creer que la obra de evangelización la hacían ellos, con sus organizaciones, sus métodos y su sabiduría, sin darse cuenta que siempre fue el Señor, su palabra, su unción y su Espíritu Santo dando convicción de pecado. Sin embargo, llega un momento, un tiempo, donde las cosas tendrán que ocupar su respectivo lugar.)

Porque en primera instancia, la palabra predicada alcanza y sobra, pero luego quien la ha recibido, comienza a buscar alimento, crecimiento, madurez. Allí es donde se presenta el acto principal de todo esto: comprobar que, si bien se le ha dicho algo cierto, Babilonia no vive conforme a lo que predica. Los llamados, encuentran a Jerusalén, pero Jerusalén, en este tiempo, trata de sobrevivir al yugo de la conquista que Babilonia ha hecho con ella.

(Ezequiel 33: 21)= Aconteció en el año duodécimo de nuestro cautiverio, en el mes décimo, a los cinco días del mes, que vino a mí un fugitivo de Jerusalén, diciendo: la ciudad ha sido conquistada. (Será en ese momento preciso de la historia y de este tiempo, donde se manifestará el espíritu de Ezequiel, el espíritu profético, el espíritu al que muchos oirán, muchos subestimarán y unos pocos creerán)

(Verso 30)= Y tú hijo de hombre, los hijos de tu pueblo se mofan de ti junto a las paredes y a las puertas de las casas, y habla el uno con el otro, cada uno con su hermano, diciendo: venid ahora, y oíd qué palabra viene de Jehová. (Dios ha retirado su palabra de Babilonia, porque ella la utilizó para su beneficio. Sólo le han quedado sus elucubraciones teológicas, pero su palabra fresca y verdadera, está en Ezequiel)

(31) Y vendrán a ti como viene el pueblo, (Ordenadito, callado, respetuoso religioso) y estarán delante de ti como pueblo mío, (Ojos cerrados, manos levantadas, cara de estar “recibiendo”) y oirán tus palabras, (Y las celebrarán con gritos de júbilo y puñitos cerrados sacudiendo el aire) y no las pondrán por obra; (¡Oh!¡Oh!) antes hacen halagos con sus bocas (¡Qué lindo mensaje!) y el corazón de ellos anda en pos de su avaricia.

(32) Y he aquí que tú eres a ellos como cantor de amores, (¡Qué buena voz tiene, hermano!) hermoso de voz y que canta bien; (¡Qué programa entretenido el suyo, hermano!) y oirán tus palabras, (¡Ah, sí! ¡Yo hace diez años que lo escucho, hermano! – Ah, qué bien: ¿Y qué ha cambiado en su vida en estos diez años? – Y… no mucho, vio? ¡Está tan difícil todo! – ¡Entonces fracasé! Y sí. O fracasé o bien sucede lo que dice el final del verso) pero no las pondrán por obra.

(33) Pero cuando ello viniere, (y viene ya) (La confirmación de la palabra, la reforma final) sabrán que hubo profeta entre ellos. (Esto significa que, en el marco del florecimiento de la actividad babilónica, se va a levantar un ministerio profético que marcará el rumbo al cumplimiento del propósito de Dios. ¿Y cuál será la palabra de amonestación, de exhortación, que el profeta traerá al pueblo? Textual, sin comentarios, para evitar falsas interpretaciones que no existen. Habla Dios.

(Ezequiel 34: 1)= Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: (2) hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños? (Jeremías dice al respecto: Porque los pastores se infatuaron, y no buscaron a Jehová; no prosperaron, y todo su ganado se esparció. Mientras tanto, Juan 10:11 señala: Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas)

(3) Coméis la grosura (Habla de leche) y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas.

(4) No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscaste la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia.

Esta es una palabra que parecería haberse borrado de las escrituras. Cuando alguien decide irse de un redil, de una congregación, se le exige moralmente que hable con el pastor y le explique los motivos por los cuales se va. Si no lo hace y sencillamente se retirara en silencio, es tomado muy mal y con mucho desagrado, puntualizando que no se hizo lo que debía hacerse como buenos creyentes. Bíblicamente, sin embargo, no hay ningún registro de casos donde en un redil, sea la oveja quien le avise a quien la cuida que está dispuesta a irse, ya sea con razón o por haberse descarriado. Generalmente es el cuidador quien sale a buscar a la que se le ha ido. ¿Habrá cambiado la Biblia en el Tercer Milenio? ¿O habrán cambiado las formas de administrar un ministerio del Señor?

(5) Y andan errantes por falta de pastor, y son presa de todas las fieras del campo, y se han dispersado.

(6) Anduvieron perdidas mis ovejas por todos los montes, y en todo collado alto; y en toda la faz de la tierra fueron esparcidas mis ovejas, y no hubo quien las buscase, ni quien preguntase por ellas.

(7) Por tanto, pastores, oíd palabra de Jehová: (8) vivo yo, ha dicho Jehová el Señor, que por cuanto mi rebaño fue para ser robado, y mis ovejas fueron para ser presa de todas las fieras del campo, sin pastor, ni mis pastores buscaron mis ovejas, (¡Se lo dije!) sino que los pastores se apacentaron a sí mismos, y no apacentaron mis ovejas; (9) por tanto, oh pastores, oíd palabra de Jehová.

(10) Así ha dicho Jehová el Señor: he aquí, yo estoy contra los pastores; y demandaré mis ovejas de su mano, y les haré dejar de apacentar las ovejas; ni los pastores se apacentarán más a sí mismos, pues yo libraré mis ovejas de sus bocas, y no les serán más por comida.

(11) Porque así ha dicho Jehová el Señor: he aquí yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas, y las reconoceré.

(12) Como reconoce su rebaño el pastor el día que está en medio de sus vejas esparcidas, así reconoceré mis ovejas, y las libraré de todos los lugares en que fueron esparcidas el día del nublado y de la oscuridad.

(13) Y yo las sacaré de los pueblos, y las juntaré de las tierras; las traeré a su propia tierra, y las apacentaré en los montes de Israel, por las riberas, y en todos los lugares habitados del país.

(14) En buenos pastos las apacentaré, y en los altos montes de Israel estará su aprisco; allí dormirán en buen redil, y en pastos suculentos serán apacentadas en los montes de Israel.

(15) Yo apacentaré mis ovejas, y yo les daré aprisco, dice Jehová el Señor.

(16) Yo buscaré la perdida, y haré volver al redil la descarriada; vendaré la perniquebrada, y fortaleceré la débil; mas a la engordada y a la fuerte destruiré, las apacentaré con justicia.

Hasta aquí es evidente que la cosa viene para los líderes. Pero no se detendrá allí. Dios no es injusto, pero mucho menos un alentador de revoltosos o in sujetos a autoridad ungida. Dios es Dios, mire como sigue:

(17) Más en cuanto a vosotros, ovejas mías, así ha dicho Jehová el Señor: he aquí yo juzgo entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabríos.

(18) ¿Os es poco que comáis los buenos pastos, sino que también holláis con vuestros pies lo que de vuestros pastos queda; y que bebiendo las aguas claras, enturbiáis además con vuestros pies las que quedan?

(19) Y mis ovejas comen lo hollado de vuestros pies, y beben lo que con vuestros pies habéis enturbiado.

(20) Por tanto, así les dice Jehová el Señor: He aquí yo, yo juzgaré entre la buena engordada y la oveja flaca, (21) por cuanto empujasteis con el costado y con el hombro, y acornasteis con vuestros cuernos a todas las débiles, hasta que las echasteis y dispersasteis.

(22) Yo salvaré a mis ovejas, y nunca más serán para rapiña; y juzgaré entre oveja y oveja.

(23) Y levantaré sobre ellas UN pastor, y él las apacentará; a mi siervo David, (Tipología de Cristo) él las apacentará, y él les será por pastor.

(24) Yo Jehová les seré por Dios, y mi siervo David príncipe en medio de ellos. Yo Jehová he hablado.

(25) Y estableceré con ellos pacto de paz, y quitaré de la tierra las fieras; y habitarán en el desierto con seguridad, y dormirán en los bosques.

(26) Y daré bendición a ellas y a los alrededores de mi collado, y haré descender la lluvia en su tiempo; lluvia de bendición serán.

(27) Y el árbol del campo dará su fruto, y la tierra dará su fruto, y estarán sobre su tierra con seguridad; y sabrán que yo soy Jehová, cuando rompa las coyundas de su yugo, y los libre de mano de los que se sirven de ellos.

(28) No serán más por despojo de las naciones, ni las fieras de la tierra las devorarán; sino que habitarán con seguridad; y no habrá quien las espante.

(29) Y levantaré para ellos una planta de renombre, y no serán ya más consumidos de hambre en la tierra, ni ya más serán avergonzados por las naciones.

(30) Y sabrán que yo Jehová su Dios estoy con ellos, y ellos son mi pueblo, la casa de Israel, dice Jehová el Señor.

(31) Y vosotras, ovejas mías, ovejas de mis pastos, hombres sois, y yo vuestro Dios, dice Jehová el Señor.

Yo todavía no puedo entender por qué, a veces, hay tanta confusión, equivocaciones y malos entendidos dentro de las congregaciones, si vemos que el Señor es tan claro y tan concreto. Que nunca nadie predique, enseñe o hable sobre la cizaña, sobre los falsos hermanos y sobre los asalariados, no es culpa de Dios. Que se tenga por rebelde, conflictivo e in sujeto a aquel que critica a un pastor levantado por el Señor es cierto, real y justo. Tanto como injusto será que, corporativamente, se les dé el mismo rótulo a siervos fieles que abren sus bocas frente a las barbaridades cometidas por asalariados preocupados solamente por sí mismos.

Que se tenga una mala impresión de aquellos que por desconfianza, jamás le dan una mano a nadie, es cierto, real y justo. Pero que se mida de igual manera, -porque si todos venimos a la misma congregación, todos somos hermanos-, a aquellos que pesan los espíritus para no ser víctimas de falsos creyentes, manipuladores y abusadores, es una barbaridad que no tiene sustento alguno. La única y máxima tranquilidad nuestra es que, suceda lo que suceda, al final Dios siempre triunfa. Y conjuntamente con él, cualquiera de nosotros que ande recto delante de sus ojos. Porque en definitiva, se diga lo que se diga y se enseñe lo que se enseñe, somos Ovejas de sus Pastos.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez