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Descubriendo la alabanza

Mientras más va pasando el tiempo, más vamos descubriendo en nuestra primaria enseñanza recibida en el seno de las diferentes iglesias, algunos aspectos que no sólo han presentado algunos errores, sino que en muchos casos ingresan por poco en el terreno de lo ridículo por su inconsistencia bíblica y su religiosidad moraloide. En este rubro podemos insertar temas que, con el correr de los años y las ocurrentes interpretaciones sectoriales, no sólo han originado confusión sino, lo que es peor y mucho más grave: división. Nadie ignora que ese y no otro ha sido el factor clave en la conformación de las diferentes denominaciones, algo que obviamente, nunca estuvo en los planes de Dios para su iglesia.

Uno de los más pintorescos, por las polémicas y hasta las actitudes agresivas que han motivado, ha sido el del uso y el abuso de los pantalones en la mujer cristiana, a partir de la palabra que inhibe a ellas usar ropa de ellos. Cualquiera que salga de la fraseología bíblica, que no amplía demasiado lo puntual y entre a escudriñar la simple historia costumbrista de aquellas épocas, podrá saber que en esos tiempos, los hombres usaban unas túnicas que, a la vista, eran lo más parecido a largos vestidos, tal como los que usan ciertas señoras hoy. Y que las damas, utilizaban unos pollerines más cortos, a los que por razones de seguridad e higiene, ataban a sus muslos, quedando con un aspecto muy similar a lo que hoy llamamos “bermudas”.

Entonces, si la palabra escrita en aquel tiempo impedía o prohibía que ellas usaran la ropa de ellos, ¿Qué era lo que en realidad no tenían que usar, largos vestidos o bermudas que es como decir pantalones? Mucho me temo, mi hermano, que el invento de la prohibición del uso de los pantalones en el templo, no nació de la Biblia, sino del corazón no demasiado puro de ciertas jerarquías eclesiásticas quizás atraídas por curvas femeninas o, en otros casos, por algún exceso de ellas al colocarse pantalones que parecían haber nacido junto con su usuaria por lo adheridos a su cuerpo. Cuidado, respeto y ubicación sí, de acuerdo, pero ¿Regla bíblica? Por favor.

Sin embargo, el punto que hoy vamos a estudiar va más allá de lo gracioso o lo pintoresco, ya que tiene que ver con la alabanza, que como todos sabemos, es uno de los pilares de la adoración a nuestro Dios y arma fundamental en la guerra espiritual en la que los creyentes estamos todos involucrados desde que aceptamos a Jesucristo como Salvador y Señor de nuestras vidas. Si yo le pregunto qué le han enseñado en su iglesia, en su congregación o en su denominación que es la alabanza, seguramente no me alcanzaría una hora para registrar la cantidad y, fundamentalmente, la variedad de respuestas que recibiría. ¿Por qué? Simple. Basta dar un vistazo a las formas y estilo de alabanzas de las distintas denominaciones, para darse cuenta de las –a veces-, siderales diferencias.

Y si todo terminara allí, no sería demasiado importante, ya que se trataría en todo caso de una sencilla diferencia de estilos o culturas, pero no. Se han producido tremendas polémicas por la alabanza en las iglesias que, en casos, han determinado hasta dolorosas rupturas y divisiones. Que se hace mucho ruido, que esto es un velatorio, que es una irreverencia alabar de ese modo y cuanta cosa se le ocurra a usted se ha dicho al respecto. Y todos creen tener razones para defender sus criterios. Y todos ponen a la Biblia como estandarte. Pero pocos, muy pocos, han escudriñado la Palabra en busca de algo preciso. Bueno, eso es lo que vamos a tratar de hacer aquí: Descubrir a la alabanza en lo que bíblicamente es, fuera de todo lo que cientos, miles de hombres hayan podido inventar y agregar al respecto por su cuenta y riesgo. Salmo base.

(Salmo 145: 1)= Te exaltaré, mi Dios, mi Rey, y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre. (La primera línea alcanza y sobra para que todos entendamos que esto que vemos. Es un himno de alabanza)

(2) Cada día te bendeciré, y alabaré tu nombre eternamente y para siempre.

(3) Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; y su grandeza es inescrutable.

(4) Generación a generación celebrará tus obras, y anunciará tus poderosos hechos.

(5) En la hermosura de la gloria de tu magnificencia, y en tus hechos maravillosos meditaré.

(6) Del poder de tus hechos estupendos hablarán los hombres y yo publicaré tu grandeza.

(7) Proclamarán la memoria de tu inmensa bondad, y cantarán tu justicia.

Por una razón de espacios, sólo voy a transcribir estos siete versos, pero este salmo tiene veintiuno y lo considero como una excelente base de arranque, de comienzo, porque contiene en todo su contexto nueve palabras, nueve expresiones, nueve conceptos de la alabanza que nos son útiles para empezar a conocerlas: Exaltaré, Bendeciré, Alabaré, Publicaré, Meditaré, Hablarán, Proclamarán, Cantarán y Hacer Saber.

Alabar es destacar a algo o a alguien, colocarlo muy por arriba de lo máximo. Esto es lo que se llama exaltación y, como ejemplo, podemos dar uno que en mi país casi es básico: el del fútbol, donde los jugadores profesionales son extremadamente exaltados por sus simpatizantes. Bendecir, en tanto, es una suma de adjetivos, tales como: Saludar, Felicitar, Agradecer e, incluso, Arrodillarse. Tiene que ver con el trato que un súbdito solía darle a su rey. Alabar, en la palabra propiamente dicha, es lisa y llanamente hablar maravillas sobre alguien y se ve mucho, por ejemplo, en los padres con relación a sus hijos.

Publicar es lo mismo, pero difundido de manera tal que todo el planeta se entere. Meditar, contrariamente a lo que enseñan los centros de control mental o el Yoga, jamás será dejar la mente en blanco, sino enfocar todo el pensamiento en algo o en alguien, en este caso, la Majestad del Señor. Hablar es no callar los hechos y Proclamar es anunciarlos como sea. Cantar es manifestar de ese modo el gozo de referirnos a las cosas de Dios y, Hacer saber, es informar con seriedad las cosas que el mundo incrédulo supone que se trata de pura religión.

Con estos pensamientos en su mente, ya puede comenzar a alabar y a agradecer al Señor por su vida, por la salvación, por sus bendiciones y hasta por las pruebas que él ha permitido que pase. Tiene que expresar su amor y su adoración para con Él sin reservas, y reconocer por medio de sus diferentes nombres, los atributos de Dios: Elohim, que encierra la idea de grandeza, gloria, poder creativo y poder de gobierno; omnipotencia, soberanía y creatura del universo. Él, un nombre utilizado para determinarlo como Poderoso, fuerte, prominente, Dios grande y temible, Dios Todopoderoso. Eso es Él. El-Shaddai, que habla del Dios que es “Todo Suficiente” y “Todo Dadivoso”. El que lleva y hace dar frutos; conectado a la idea de alguien que juzga, castiga correctamente y purifica. Se traduce como “Todopoderoso”. Adonai, que nos muestra a un Señor Soberano, amo de nuestras vidas, Señor, dueño. Denota la demanda del ser humano al servicio y a la obediencia. Jehová, que es quizás el más difundido y que habla del ser que existe absolutamente por sí mismo, que posee una vida eterna y permanente existencia; eterno e incambiable; existe por sí mismo; el Dios de la revelación y se le agregan ocho sub-nombres, que adosados a Jehová, determinan diferentes cosas: Jireh (La provisión de Jehová será vista) Rofi (Jehová sana) Nisi (Jehová nuestro estandarte) Makkedesh (Jehová quien santifica) Salom (Jehová es paz) Tsikednu (Jehová nuestra justicia) Sama (Jehová nuestra compañía) y Roji (Es mi pastor).

Pero esto aún no responde nuestra pregunta, sólo la nutre de información. Calma. Allí vamos ahora. Y por favor, hermanos ortodoxos, progresistas, liberales, legalistas, permisivos, bulliciosos, silenciosos, sonrientes o malhumorados. Hay siete, sí, siete niveles de alabanza expresados en el Antiguo Testamento, por medio de siete palabras hebreas. Eso es lo que vamos a estudiar. Pero le pido un enorme favor. Cuando finalice este repaso, este examen a la alabanza, no me venga usted con cuestionamientos ni ideas personales, sectoriales o denominacionales. La Biblia dice lo que dice al respecto e, intentar alguna clase de interpretación particular u ocurrente, es fantasear a favor de nuestras gratificaciones privadas, algo que la Biblia jamás avaló ni avalará.

(Salmo 42: 4)= Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí; de cómo yo fui con la multitud, y la conduje hasta la casa de Dios, entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta.

(Salmo 100: 4)= Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su nombre.

Este último salmo es, en su conjunto, una verdadera joya poética que ofrece una clave para alcanzar éxito en la vida espiritual: entrar en la presencia de Dios con alabanzas, las cuales incluyen los cánticos, la alegría y la acción de gracias, agregando ostensiblemente lo inapropiado de ingresar a los atrios del rey del universo con actitud de arrogancia.

Sin embargo, los dos salmos que hemos leído, lógicamente tienen en común la palabra Alabanza. Y según un estudio realizado por la autora cristiana Elizabeth Alves (Hay otros, que en algunos casos difieren en algunas cosas, pero no es importante porque el punto a encontrar aquí es otro) según ese estudio, esa palabra, Alabanza, en estos dos salmos, es la palabra hebrea TODAH y se traduce como: Un sacrificio de acción de gracias, que es por ejemplo, poder dar gracias por algo no del todo bueno en lo individual o personal; ofrecimiento de esas acciones de gracias incluyendo Alabanza, es decir: No sólo dar gracias por algo no muy convincente, sino también celebrarlo!! Y una gratitud de ofrenda, esto es: cuando se ofrenda por gratitud al Padre y no por obligaciones estructurales o para cumplir y quedar bien con el pastor. TODAH. Una. Sacrificio y Ofrenda.-

(Salmo 67: 3)= Te alaben los pueblos, oh Dios; todos los pueblos te alaben. (Aquí se hace evidente que el plan de salvación de Dios no estuvo nunca dirigido a un único pueblo o raza, sino a todos los pueblos y naciones)

(Salmo 107: 8)= Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres. (Este texto se repite de manera idéntica en los versos 15, 21 y 31 de este mismo salmo) (Verso 22)= Ofrezcan sacrificios de alabanza, y publiquen sus obras con júbilo. (Las ofrendas de gratitud eran un tipo de ofrenda de paz que un israelita entregaba en sacrificios de agradecimiento, pero este versículo quizás se refiera también a sacrificios verbales de adoración y alabanza)

Es indudable, conforme a lo que estamos leyendo, que Dios quiere nuestros corazones, no sólo tributo verbal, y desea que nuestros sentimientos le pertenezcan exclusivamente. Desarrollar los hábitos de disciplina que conducen a este tipo de vida debe ser algo prioritario para nosotros. Esto significa que debemos reexaminar nuestras metas en la vida. Tenemos que emplear los cánticos de alabanza como un vehículo para expresar nuestra gratitud a Dios.

Bueno; en todas las ocasiones que hemos leído, en estos dos últimos salmos nuestra palabra del día, Alabanza, en este caso es la palabra hebrea YADAH, y YADAH, se traduce con dos acepciones que tienen que ver con la gestualidad. YADAH es: Lanzar, Usar, Levantar las manos al aire, Reverenciar con las manos extendidas hacia arriba. ¡Cuántos contratiempos se hubieran evitado de haber sido más amplios a la hora de leer la Biblia! Aquí en mi país, Argentina y más concretamente en mi ciudad, Rosario, yo tengo conocimiento directo de dos congregaciones, por lo menos, que sufrieron una profunda división por irreconciliables diferencias en este punto. Increíble. Dos congregaciones que de pronto pasan a ser cuatro más pequeñas, con todo el dolor y los resentimientos que ello conlleva, simplemente por una inconcebible discusión sobre si las manos se levantaban o no se levantaban a la hora de alabar. Después nos enojamos mucho cuando nos tildan de ridículos. YADAH. Dos. Levanta tus manos.

(Salmo 31: 21)= Bendito sea Jehová, porque ha hecho maravillosa su misericordia para conmigo en ciudad fortificada.

(Salmo 63: 3-4)= Porque mejor es tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán. Así te bendeciré en mi vida; en tu nombre alzaré mis manos. (Fíjese como en este himno de alabanza a Dios, el salmista se deja envolver totalmente, de momento en que, dice, interesa sus labios, manos, alma, boca y mente, en un ejemplo de lo que es una verdadera adoración)

(Salmo 95: 6)= Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro hacedor.

Las tres diferentes palabras utilizadas en estos tres salmos, son en el hebreo la misma: BARAK. Y su significado, se interpreta como bendecir, dar gracias y alabanza a Dios porque nos ha dado su abundancia. Arrodillarse, inclinarse en bendición a Dios en actitud de adoración. Sí mi amigo: arrodillarse, aunque le cueste creerlo, tiene que ver bíblicamente con la alabanza, no es un patrimonio de algún determinado credo religioso como usted quizás suponía. Un pastor bautista me dijo en una ocasión: "Nosotros no nos arrodillábamos porque se arrodillaban los católicos, no levantábamos las manos porque las levantaban los pentecostales. Si seguíamos así, ni siquiera íbamos a orar porque también oraban los hermanos libres o cualquiera de las otras denominaciones”. BARAK. Tres. Bendecir, Arrodillarse, Inclinarse.

(Salmo 56:4)= En Dios alabaré su palabra; en Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacer el hombre? (Más allá de lo que estamos viendo, ¿No es este verso un pequeño manual de una clase de fe que indudablemente está faltando en la Iglesia del Señor? Cuando sea tentado a sentir miedo, va a tener que decidir confiar en Dios conscientemente, no como una reacción emocional. Tome la firme decisión de no dejarse arrastrar por el temor.)

(Salmo 150: 1-2)= Alabad a Dios en su santuario; alabadle en la magnificencia de su firmamento. Alabadle por sus proezas; alabadle conforme a la muchedumbre de su grandeza. (Este versículo instruye, fíjese, sobre donde alabar a Dios, es decir: dentro y fuera del santuario y por qué debemos adorarlo: por causa de sus prodigios y su grandeza. En versos sucesivos, dirá el cómo hacerlo.)

La palabra hebrea utilizada aquí es la palabra HALA, y se traduce, preste atención, como: Resplandecer, Hacer un espectáculo, (La autora de esta investigación, aquí, dice “Hacer un show” que, aunque pueda sonarle mal al oído a muchos, es un sinónimo de “hacer un espectáculo), Jactarse, Celebrar con gran entusiasmo al punto de parecer un tonto. (¿Nunca se ha sentido haciendo el tonto a la hora de andar por arriba de los bancos a los saltos durante la alabanza?) Y una pregunta al respecto: ¿Nunca ha oído, generalmente a hermanos mayores, censurar duramente algunas de estas cosas que le he mencionado, quejándose de que “no puede ser que transformen a la Iglesia en un show? Pero atención con un punto muy importante: el show del que se habla en esta palabra, tiene que ver con el Señor como estrella principal, eh? No habla del lucimiento de la hermanita Pirucha, que canta y baila como rumbera centroamericana, no se confunda. HALA. Cuatro. Hacer un Espectáculo.-

(Salmo 21: 13)= Engrandécete, oh Jehová, en tu poder; cantaremos y alabaremos tu poderío.

(Salmo 63: 2)= Para ver tu poder y tu gloria, así como te he mirado en el santuario. (3) Porque mejor es tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán.

(Salmo 98:4)= Cantad alegres a Jehová, toda la tierra; levantad la voz, y aplaudid, y cantad salmos. (¿Adónde se ha visto, hermano? ¡Aplaudir en la iglesia como si estuviéramos en un teatro! ¡Qué irreverencia! Palabra.)

Este cántico de victoria comienza y termina con las mismas frases del salmo 96, que aquí celebran la misericordiosa restauración de Dios. En estas estrofas se exhorta a Israel y a todos los pueblos de la tierra, y también a toda la naturaleza, a unirse en alabanzas a Jehová. Y en estos salmos, Alabaremos y Alabarás en los dos primeros, y Cantad en el último, son la palabra ZAMAR que, precisamente, es la que más adaptada estaría a este tiempo, ya que significa Celebrar con instrumentos, Tocar las cuerdas o parte de un instrumento musical. Ejecutar un instrumento, hacer música acompañado por la voz, celebrar con cánticos y música. Basta de la teología de que la alabanza debe ser “a capella” y que los instrumentos son un “invento moderno”. ZAMAR. Cinco. Cantar y tocar música.

(Salmo 22: 3)= Pero tú eres santo, tú que habitas entre las alabanzas de Israel. (Muchas veces se habrá preguntado en qué sitio geográfico o espiritual habita Dios, realmente. Marcos Witt predicó alguna vez un mensaje titulado “¿Dónde vive Dios? Acá está una parte grande de la respuesta: Dios habita en las alabanzas de su pueblo. Y como Dios habita entre las alabanzas, rendirle tributo de adoración es la vía para disfrutar plenamente de su presencia. El concepto aquí es que la alabanza realza la gloria de Dios y permite a quienes la tributan escuchar la respuesta de su soberano celestial. A través del Espíritu Santo, esta respuesta de lo alto puede adoptar formas diversas, tales como profecía, sanidades, milagros, consolación, un llamado al silencio o al temor reverente, la convicción de pecado y la salvación de los pecadores. Este versículo debe servir de orientación y modelo en los momentos de la adoración colectiva e individual.) (Verso 25)= De ti será mi alabanza en la gran congregación; Mis votos pagaré delante de los que te temen.

(Salmo 33: 1)= Alegraos, oh justos, en Jehová; en los íntegros es hermosa la alabanza. (Este no es un detalle menor. Dice que en los INTEGROS es hermosa la alabanza, lo que le está diciendo claramente que, en los que no son íntegros, la alabanza es casi aborrecible, entiende? El verso 3 le agrega cantadle cántico nuevo, y esta expresión aparece seis veces en los salmos y recuerda los “cánticos espirituales” de los cuales habla el apóstol Pablo. Como tal es una manifestación fresca y espontánea de adoración y alabanza ofrecida a Dios desde lo más profundo del corazón del creyente consagrado. Tanto la letra como la melodía son a menudo improvisadas. De acuerdo con 1 Corintios 14:15, el cántico nuevo puede ser entonado en un idioma vernáculo o en lenguas.)

¿Qué, pues? Oraré con el Espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el Espíritu, pero cantaré también con el entendimiento. (El júbilo es parte vital de la verdadera adoración. Siempre recuerdo a aquel pastor bien intencionado que quiso dar ingreso a sus reuniones del cántico nuevo y tuvo que soportar casi la agresión de enojadísimos hermanos que le reprochaban que con ese supuesto cántico nuevo ellos no podían participar porque lo que se cantaba no estaba en los cancioneros ni en los himnarios. ¿Cómo haría ese pobre hombre para explicarle a sus pastoreados que no habían entendido absolutamente nada de lo que era la alabanza? No es fácil.)

(Salmo 35: 28)= Y mi lengua hablará de tu justicia y de tu alabanza todo el día.

En este caso y en relación con estos salmos, la palabra utilizada para Alabanza, aquí, es la palabra TEHILLAH, que viene de la raíz HALAL, que significa cantar himnos, palabras o canciones por las cuales Dios es aclamado, entienda bien, dije ACLAMADO públicamente. Su gloria declarada y vociferada, oyó bien: VOCIFERADA aún danzando, también ha escuchado bien: DANZANDO. Hay que aclarar aquí, para evitar confusiones o falsas interpretaciones, que cuando la Biblia habla de himnos, se refiere a los himnos que se cantaban entre el pueblo de Israel, que eran muy rítmicos y alegres, y no tenían absolutamente nada que ver con lo que nosotros hemos dado en llamar himnos y que se emparientan más con el estilo gregoriano implantado mucho más adelante por el catolicismo romano. TEHILLAH. Seis. Cantar, Aclamar y Danzar.-

(Salmo 117: 1)= Alabad a Jehová, naciones todas; pueblos todos, alabadle. (2) porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia, y la fidelidad de Jehová es para siempre. (Aunque muy breve, este salmo es un llamado a la adoración y encuentra un lugar en la teología de Pablo, quien incluye a todas las naciones, incluyendo los gentiles en el plan de salvación de Dios. Poderosas motivaciones para la alabanza son la misericordia de Dios y su eterna fidelidad. Estos dos atributos de Dios son un tema constante de un extremo a otro de la Biblia)

(Salmo 147: 12)= Alaba a Jehová, Jerusalén; alaba a tu Dios, oh Sión.

En estos dos últimos salmos, la palabra relacionada con Alabanza es SHABACK y significa, precisamente: alabanza, quietud ante el glorioso poder de gloria y santidad del Señor. Clamar a gran voz, gritar a todo pulmón, glorificando a Dios a gran voz por su triunfo. SHABACK. Siete. Clamar, Gritar a todo pulmón.

Muy bien: Si yo sumo todas estas palabras revisadas, se me forma un conglomerado ininteligible, pero si lo que sumo son los significados de cada una de ellas, el resultado será otro y sorprenderá a muchos que, por años, han defendido posiciones total y absolutamente opuestas a lo que aquí se dice, mire: 1) Hacer un espectáculo o un show. 2) Cantar y tocar música. 3) Sacrificar y ofrendar espiritualmente. 4) Levantar tus manos. 5) Bendecir, arrodillarse, inclinarse o postrarse. 6) Cantar con júbilo, aclamar, danzar. 7) Clamar, gritar a todo pulmón.

Es curioso, pero una de las diferencias internas más agitadas dentro de las congregaciones ha sido, en estos últimos años, la forma de hacer alabanza. Cuando se incorporaron los instrumentos de percusión a las bandas y se sumaron los gritos de júbilo, mucha gente sinceramente afectada, sostenía que eso no podía ser, que no se podían incorporar expresiones mundanas a la alabanza de la iglesia, sin darse cuenta que eso, de última, era bíblico en tanto lo que ellos estaban defendiendo, se relacionaba más con religiones oficiales que con lo que Dios había dispuesto para alabarle. Ahora bien; en honor la verdad, habría que aclarar que sí, que en muchos casos, ni los percusionistas ni los aulladores de júbilo eran guiados por la unción o por el gozo del Espíritu, sino por una actitud emocional, carnal o, incluso, preconcebida, estudiada. Algo que un predicador dio en llamar: “Porristas cristianos”.

Pero si en un caso, al menos, se hizo con unción y gozo genuinos, las formas, reitero, fueron bíblicas. Mucho más bíblicas que los tristones himnos históricos sacados de otro contexto religioso cultural. Cuando hay griterío en la iglesia, pueden suceder dos cosas: que se esté haciendo en la carne y por consecuencia suene ofensivo, hiriente y hasta grotesco, o que se esté haciendo en el Espíritu, y en este caso las personas influidas por demonios pueden sentirse horribles porque les resultará insoportable, pero desde el ángulo espiritual. Pero de ninguna manera, claro está, y usted lo ha visto, se puede sentar doctrina alguna al respecto, tal como hemos venido haciendo.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez