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El Dios de las naciones

Hace algún tiempo y en el marco de un estudio prolongado que estamos compartiendo, formulaba una pregunta, a la cual le integraba, y que al mismo tiempo significaba el título de uno de esos estudios. Tomando como base las palabras de Pablo (Entonces todavía Saulo de Tarso) en el momento de su encuentro personal con Cristo y su inmediata conversión. La pregunta, era: “Señor; ¿Qué quieres que yo haga?” Hoy, aquí, tenemos no sé sí LA respuesta, pero sí al menos una de ellas. La vida del creyente, mi hermano, no está encerrada en UNA metodología, sino en una suma de ellas que dará como resultado, precisamente lo que esta respuesta implica:

La Biblia es muy amplia y cuando la limitamos a un solo aspecto, es como si tratáramos de introducir a Dios dentro de una pequeña caja llamada “religión” que, como todos sabemos, es la expresión externa de nuestra relación con Dios, pero no la interna, que es la que Él le interesa y que pasa, necesariamente, por otros andariveles. Una pequeña caja que, a veces, recibe otros nombres tales como: Teología o doctrinas denominacionales. Pero hay un problema: Dios no entrará jamás dentro de caja alguna, porque Dios es soberano y todavía está al frente de todo esto, aunque muchos son los hombres que dicen servirlo que creen que lo han reemplazado.

La palabra SOBERANO, es la palabra DESPOTES, que termina siendo nuestra palabra DESPOTA, que en su esencia ha cambiado bastante en su significación real. Porque la palabra propiamente dicha, en sí misma, significa: Dueño, Maestro, Uno que tiene dominio absoluto, Autoridad suprema o Poder ilimitado que emana del derecho de propiedad. Esto se utiliza mucho en geopolítica, donde incluso se ha llegado a una guerra por cuestiones de soberanía. Más allá de los aciertos y errores, baste recordar el año 1982 y nuestra aventura, en Argentina, como país, en las Islas Malvinas, Falklands para los británicos. Asimismo, DESPOTES, incluye sumisión total de nuestra parte a la voluntad de Dios, no como expresión de miedo o servidumbre humana, sino de una sumisión voluntaria y llena de gozo. Exactamente de eso es de lo que aquí quiero hablar: de la auténtica soberanía de Dios en la creación y en la historia, y también en la insignificancia de la necedad del hombre que intenta discutírsela.

(Salmo 33: 1)= Alegraos, oh justos, en Jehová. En los íntegros es hermosa la alabanza.

A mí particularmente, este verso me impactó al descubrir en él una condición sumamente ignorada en el plano de la alabanza. En nuestras iglesias nos esmeramos, nos preocupamos, nos esforzamos, nos capacitamos y hasta nos peleamos por tener la mejor alabanza, pero nos olvidamos precisamente del detalle que aquí salta a la vista: Dice que resulta hermosa, pero en los íntegros.. Como mera confirmación, bastará repasar brevemente algo del salmo anterior, el 32, cuando en el verso 11, señala: Cantad con júbilo vosotros, los rectos de corazón. Quiere decir que no basta cantar con alegría, con exquisitez profesional o con ganas. Es innegable que la Integridad y la Rectitud, son dos asignaturas indispensables para ejercerla, mucho más allá y por encima de las riquezas profesionales de la gran mayoría de rimbombantes bandas que las congregaciones hayan conformado para manifestarla.

(2) Aclamad a Jehová con arpa; cantadle con salterio y decacordio.

Es notable como el espíritu de la religiosidad ha conseguido confundir a tantos creyentes nobles y sinceros, tanto para un lado como para el otro. Están los que entienden que la alabanza, es el santo respeto casi sacro a lentos y melodiosos himnos, rechazando cualquier expresión musical de otro tenor y, por otro lado, están los que entienden que la alabanza es una suerte de piedra libre, por poco, para realizar concursos de rock and roll en los templos. Espíritu de religiosidad. Ni tanto ni tan poco. Una sola cosa: aclamar a Dios con alegría en la alabanza, está mucho más cerca de la ovación y el griterío, por blasfemo y hereje que pueda parecerles a muchos, que del bostezo y el aburrimiento de un himno de esos que no tienen ni sal ni pimienta. No olvides que cuando la Biblia habla de himnos, habla de unas expresiones musicales de la música hebrea que no tienen nada que ver con los gregorianos que nosotros adoptamos desde otro sector del cristianismo.

En cuanto a los instrumentos que aquí se mencionan, no encontré demasiado sobre el decacordio, por ejemplo, pero sí sobre el arpa. Fue el primer instrumento musical mencionado en la Biblia, por allí por Génesis capítulo 4, y el único de cuerdas nombrado dentro del Pentateuco, que son los cinco libros escritos por Moisés, es decir: Génes8is, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. Según el historiador Josefo, el arpa era de madera y tenía diez cuerdas (Obviamente, muy distinta a la que hoy conocemos y que es, esencialmente y en esta zona de América, expresión de la música guaraní, paraguaya) Tenían diferentes tamaños, ya que algunas eran muy pequeñas y podían tocarse mientras se caminaba, y no está muy claro si se utilizaban directamente los dedos para su ejecución o si se usaban varillas de hierro o quizás un plectro.

En cuanto al Salterio, responde a un instrumento que, se sabe, era también de cuerdas, pero no se tienen demasiadas precisiones sobre su aspecto, ya que no se ha encontrado material arqueológico que haya suministrado información fiel al respecto. Se piensa, pero esto no pasa de una hipótesis, que era una especie de arpa triangular de madera, o un laúd semejante al NEFER de los egipcios o al SANTIR de los árabes y los persas. Lo que sí es evidente, más allá de estas conjeturas físicas, es que David ejecutaba los dos instrumentos mencionados (El arpa y el salterio) y que esto último se usaba tanto en celebraciones religiosas como seculares. Es decir: eran instrumentos de música que podían utilizarse tanto en el culto de adoración y alabanza a Dios como en la locura promiscua de las cortes paganas. Sin embargo, a nadie se le ocurría decir que eran instrumentos satánicos, como a algunos todavía le parecen las baterías o los saxofones de nuestras bandas actuales. ¿Será que nada es impuro en sí mismo, sino que es el corazón del hombre lo que lo hace impuro o no? Piense.

(3) Cantadle cántico nuevo; hacedlo bien, tañendo con júbilo.

Note con claridad que no le está diciendo: “Canten himnos viejos”, pero tampoco “Canten la última de Marcos Witt”. Le está diciendo que tenemos que cantarle cántico nuevo. Esta es una expresión que aparece seis veces en los salmos y que tiene que ver, indudablemente, con los cánticos espirituales de los que habla Pablo, tanto en su carta a los Efesios como en la que escribe a la iglesia de Colosas. ¿Y qué será un cántico nuevo? Tal como su nombre lo indica, un canto nuevo, total y absolutamente nuevo. Una manifestación fresca y espontánea de adoración y de alabanza ofrecida a Dios desde lo más profundo del corazón del creyente consagrado.

Un cántico nuevo es algo que nadie inventó, que nadie registró y que nadie aún le cantó al Señor; es un aporte exclusivo tuyo de adoración. Tanto la letra como la melodía son improvisados en el momento sin otra ayuda que la del Espíritu Santo y puede ser cantado en nuestro idioma como también en lenguas. En una iglesia que yo conozco, el pastor lo regañó a un joven director de alabanza porque, dijo, con eso del cántico nuevo, la gente no podía participar de la alabanza porque la letra no estaba ni en los cancioneros ni en los himnarios. ¡Oh plenitud! Son los eternos cantantes melancólicos del Dios de la tristeza, cuando aquí dice que debemos hacerlo con júbilo. ¿Es que estará prohibido el júbilo en la iglesia del Señor?

(4) Porque recta es la palabra de Jehová (Esto quiere decir que la palabra de Dios no se dobla ni se tuerce por ninguna estrategia ni conveniencia humana) y toda su obra es hecha con fidelidad.

(5) Él ama la justicia y juicio; de la misericordia de Jehová está llena la tierra.

¡Qué notable! ¡La misericordia de Dios es lo que llena toda la tierra! La palabra que se usa aquí es la palabra CHESED, y se traduce como “Amor fiel”, “Bondad” y “Gracia”. En su momento, para recibir justicia y protección, David apeló no sólo a su propia inocencia o integridad, sino a la bondad y a la compasión de Dios. Se identifica con el perfecto y siempre presente amor de Dios. Este término se asemeja al de “gracia” utilizado en el Nuevo Testamento. Pero atención, mucho cuidado con esto: La misericordia de Dios es para ser utilizada y aprovechada cuando realmente se la necesita. De ninguna manera es apropiado que un creyente viva de modo permanente bajo la misericordia de Dios. Muy por el contrario, los hijos de Dios somos llamados a vivir en el Poder de Dios y dejar la misericordia para cuando la necesitamos, se entiende?

(6) Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, (Dice que los cielos, esto es: el universo, fueron hechos simplemente por la palabra. ¿Qué tendrá que ver esto con la teoría del Bing-Bang? ¿O con la tesis de la evolución? ¿Se da cuenta el valor que tiene la palabra de Dios, usted que gusta reemplazarla con discursos de su sabiduría humana porque, dice, es más apropiado para estos tiempos y a la gente le cae mejor? Pero una cosa es el poder de la palabra, que es lo que hemos estado escudriñando. Eso ya ha quedado a la vista. Y otra cosa muy diferente pero que tiene que ver con lo mismo, es la palabra de Poder.

Lo primero ya viene, ya está, Dios lo hizo. Lo segundo es su, mi y nuestra responsabilidad. Dios es espíritu. Todo espíritu necesita un cuerpo para manifestarse. Nosotros somos su cuerpo. Esto significa que si la palabra de Dios tiene poder, que lo tiene, lo único que falta es que alguno de su cuerpo de la palabra de Poder. ¿Recuerda cuando resucitó Lázaro? ¿Cuándo Dios obró? Por supuesto, cuando Dios obró, pero que necesitó Dios para obrar? La palabra de poder de Jesús cuando simplemente dijo: “¡Lázaro, ven fuera!”) Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca. (Le aclaro, por si lo ignora: ninguna teoría científica ha podido ni puede aun contradecir esto.)

(7) Él junta como montón las aguas del mar; él pone en depósitos los abismos.

(8) Tema a Jehová toda la tierra; teman delante de él todos los habitantes del mundo.

(9) Porque él dijo, y fue hecho: (Aquí está, de manera muy clara, la presencia de la autoridad y del poder de la palabra) él mandó, y existió. (Y aquí el poder y la autoridad del rey)

(10) Jehová hace nulo el consejo de las naciones, y frustra las maquinaciones de los pueblos.
A lo largo de toda la historia bíblica, esto ha sido notorio. Está llena de relatos la Escritura sobre pueblos o naciones que tejieron intrigas en contra de Dios o de algunos de sus hijos servidores. Jamás prosperaron, siempre terminaron sucumbiendo al poder supremo. Isaías 8:10 lo dice: Tomad consejo, y será anulado; proferid palabra, y no será firme, porque Dios está con nosotros. La palabra hebrea, en este pasaje, “Dios está con nosotros”, es Emanuel. A pesar del juicio que ha emitido, Dios advierte a las naciones, aun a aquellas que como Asiria fueron utilizadas como instrumentos de ese juicio divino, que los hebreos son su pueblo y que su futuro está en sus manos. En el mismo libro en el 19:3, dice: Y el espíritu de Egipto (Que es como decir el espíritu del mundo) se desvanecerá en medio de él, y destruiré su consejo; y preguntarán a sus imágenes, a sus hechiceros, a sus evocadores y a sus adivinos. “Ese hombre que predica esa palabra, nos molesta. Vamos a buscar la manera de hacerlo callar”. Sucede.

Si, efectivamente, es sólo un hombre que busca repercusión o suplantar al poder existente con un poder personal, seguramente lo harán callar. Pero si ese hombre ha sido levantado por el Señor y lo que está diciendo es lo que Dios quiere que diga, tendrán que callarse todos pero él va a seguir proclamando, anunciando, declarando. Cuando las naciones del mundo se unen (Esto es formar consejo), lo hacen con la intención de beneficiarse de cualquier modo, la mayoría de ellos, basados en la injusticia. Aunque durante un tiempo parecería ser que se salen con la suya, en algún momento esta Palabra será activada. Dios hace nulo cualquier pacto de las naciones que vaya en contra de su voluntad y, mucho más, si ese consejo se hace en su contra. Eso es frustrar las maquinaciones de los pueblos. Por el contrario, mire lo que dice el verso 11:

(11) El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón por todas las generaciones. (Yo no sé como ve usted a Dios, pero muchos no lo imaginan pensando y mucho menos con su corazón, que equivale a decir con su alma. ¿Pero es que Dios tiene alma? Ah, no sé, es imagen y semejanza, no? En Job 23:13, sin embargo, dice que Dios sí tiene alma.)

(12) Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová, el pueblo que él escogió como heredad para sí.

Es más que indudable. La gente que está segura de que el Creador del universo, el soberano de todas las naciones, la escogió especialmente para formar parte de su propio pueblo, no puede ser llamada de otra forma que bienaventurada, que es como decir bendita o feliz. Pedro lo dice de una manera inequívoca: linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios. Después habrá de verse esto en el marco de la historia social, política y económica de esas naciones. Naciones en donde Dios, al menos, es considerado, tienen una estabilidad mucho mayor que otras en las que Dios es despreciado o reemplazado por ídolos falsos. ¿O alguien puede dudar que las crisis de las naciones no tienen nada que ver con su idolatría y su alejamiento de Dios por parte de su sociedad secular, y en varias de ellas, de la desobediencia y el derroche de la unción recibida por parte de su iglesia?

(13) Desde los cielos miró Jehová; vio a todos los hijos de los hombres; (14) desde el lugar de su morada miró sobre todos los moradores de la tierra. (Tenemos la tendencia de suponer que Dios va a ver las cosas tal cual nosotros las vemos, y nos olvidamos que sus caminos son más altos que nuestros caminos y, por ende, su visión mucho más amplia y abarcativa. Ejemplo: nosotros vemos como iglesia, generalmente, a la que concurrimos cada domingo primero, a las que conforman nuestra denominación después y, si queda un pequeño sitio, algunas de las otras con las cuales doctrinariamente nos llevamos más o menos bien. Error. La iglesia que Dios ve desde su morada, es UNA. ¿Cuál? La que hace su voluntad y no inventa nada por su cuenta.)

(15) Él formó el corazón de todos ellos; atento está a todas sus obras. (Cuidado: Dios ve TODAS sus obras, no sólo las que usted hace para la congregación local a la que asiste)

(16) El rey no se salva por la multitud del ejército, ni escapa el valiente por la mucha fuerza.

(17) Vaso para salvarse es el caballo; la grandeza de su fuerza a nadie podrá librar. (Aquí se refiere a un caballo de guerra, en el que se apoyaban los ejércitos de los pueblos paganos para alcanzar la victoria.)

(18) He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan en misericordia, (19) para librar sus almas de la muerte y para darles vida en tiempo de hambre.

(20) Nuestra alma espera a Jehová; nuestra ayuda y nuestro escudo es él. (¿No resultaría más lógico, tratándose como se trata del ámbito espiritual, que aquí hubiera dicho que nuestro espíritu espera a Jehová? Sin embargo no, dice nuestra alma. Eso demuestra que el alma, en sí misma, no es ni mala ni pecaminosa, ya que fue creada por Dios conjuntamente con el resto de nuestro ser. El alma resulta negativa cuando no se sujeta al Espíritu que mora en nosotros. Cuando hace su propia voluntad humana y carnal. Allí sí empieza a ser de piedra de tropiezo.)

(21) Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado.

(22) Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, según esperamos en ti.

Yo creo que no se necesita demasiada ampliación de conceptos con relación a una soberanía ciento por ciento visible en este salmo. ¿Usted cree de verdad que Dios es soberano? ¿No se habrá hecho, a favor de una moda sobre los estudios de guerra espiritual, una promoción exagerada del poder del enemigo, que en algún momento nos haya hecho dudar sobre si esa soberanía es tan real y auténtica? Pero si verdaderamente cree que Dios es soberano, tendrá que creer lo que viene ahora. Entre otras cosas, porque es la respuesta de un Dios soberano a la pregunta de un hombre como usted o como yo, y tal cual se la podríamos formular hoy mismo, ahora mismo.

(Habacuc 1: 2)= ¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré y no oirás; Y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás? (¿Cuánta iglesia nacional y mundial está, hoy por hoy, clamando sinceramente por estas cosas? ¿Es la violencia en cualquiera de sus acepciones, algo desconocido dentro del pueblo de Dios o, por el contrario, nuestro pueblo tiene que vivir en contacto directo con ella?)

(3) ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, pleito y contienda se levantan. (Creo que esta queja tiene que ver con algo que todavía hoy muchos no han entendido. Se nos ha formado y hasta forjado –con el amor mal entendido como argumento-, en un evangelio romántico, donde todo es color de rosa, donde las maldades y barbaridades del mundo no existen ni se ven, y eso no es así por una simple razón: nunca lo fue. ¿O se olvida de aquellos hermanos que murieron en los circos romanos o los que fueron azotados, aserrados y quemados por aquella violencia antigua? El pleito y la contienda, ¿Es sólo patrimonio de un mundo cruel e incrédulo o también tiene sus manifestaciones dentro del pueblo de Dios?)

(4) Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia.

¿Quién de nosotros no clamó, al menos por una vez, de la misma manera en que Habacuc lo hace en esta oración? ¿Qué rodillas o gargantas no se habrán desgarrado en un clamor de justicia como este? La gravedad y el peso de la preocupación de Habacuc era una gran carga para él. Otros profetas, tales como Nahum y Zacarías, también hacen referencia a sus profecías como una carga pesada para llevar y difícil para la nación que ha fallado. El grito, observa, parece ser el mismo. ¿Por qué Dios permitiría tanta violencia? El salmo 13:1-2 muestra a David diciendo: ¿Hasta cuándo Jehová? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí? Al igual que David, Habacuc formula una serie de preguntas para que Dios se las responda aclarándole que está dispuesto a hacer algo con aquellos que, en su nación, están maltratando al débil y al indefenso. Es como si se le imputara a Dios cierta pasividad por permitir que continúen esos abusos. Dice que sale torcida la justicia. Cuando los impíos controlan el sistema judicial, anulan las decisiones justas y así tuercen, que es como decir Pervierten, la justicia. ¿Cuál será la respuesta de Dios? ¿Tendrá acaso Dios una respuesta? Sí que la tiene. Dios siempre tiene una respuesta verdadera, mire:

(5) Mirad entre las naciones, y ved, y asombraos; porque haré una obra en vuestros días, que aun cuando se os contare, no la creeréis.

Mucha atención con esto. Literalmente, el Señor responde a las preguntas del profeta anunciando que invasores extranjeros arrebatarán el poder a los impíos entre los Israelitas. Pero en el plano espiritual, no se termina de entender del todo. Sin embargo, habrá que profundizar más, que escudriñar más, habrá que ir a las honduras de la Palabra para comprobar que todavía funciona el principio aquel de lo ancho, lo largo y lo profundo.

(6) Porque he aquí yo levanto a los caldeos (¡Ahhhh!) nación cruel y presurosa, que camina por la anchura de la tierra para poseer las moradas ajenas.

¿Quiere usted saber por qué mi exclamación al oír sobre los caldeos? Simple. Porque los caldeos, eran nada menos que los soldados de Babilonia. Y en el ámbito espiritual, usted lo sabe, Babilonia es la iglesia falsa, la iglesia paralela, la que es parecida a la verdadera, cuyos fundamentos se asientan en lo político, lo económico y lo religioso, en ese orden y concepción. ¿Qué quiere decir Dios, entonces? Que ha sido tanta la indiferencia, apatía, dejadez y corrupción por parte de su pueblo liderando su iglesia, que Él ha terminado por permitirle a Babilonia que, temporariamente, tome el control. Esto, naturalmente, podrá terminarse el día que valientes hijos suyos, fieles y de corazón recto, con integridad suma, echen al usurpador y devuelvan lo legítimo a su legítimo dueño. Mira como la define Él mismo, a Babilonia.

(7) Formidable es y terrible; de ella misma procede su justicia y su dignidad.

Esto es muy importante. La justicia de la iglesia babilónica procede de sí misma, de sus propias reglas, estatutos y ordenanzas internas, denominacionales quizás, no necesariamente de Dios al que invocan permanentemente, pero ignorándolo al momento de tomar decisiones importantes, confiando mucho más en sus propias sabidurías humanas. Son los únicos responsables, entonces, por sus acciones, ya que no deben su poder a nadie.

(8) Sus caballos serán más ligeros que leopardos, y más feroces que lobos nocturnos, y sus jinetes se multiplicarán; vendrán de lejos sus jinetes, y volarán como águilas que se apresuran a devorar.

Caballos ligeros. Tremenda fuerza. Mire como lo define Jeremías en 4:13: He aquí que subía como nube, y su carro como torbellino; más ligero con sus caballos que las águilas. ¡Ay de nosotros, porque entregados somos a despojo!

(9) Toda ella vendrá a la presa; el terror va delante de ella, y recogerá cautivos como arena
.
Dice que el terror va delante de ella. Esto significa que el ejército se mueve sin cesar hacia delante, arrastrando todo lo que encuentra a su paso.

(10 Escarnecerá a los reyes, y de los príncipes hará burla; se reirá de toda fortaleza y levantará terraplén y la tomará.

(11) Luego pasará como el huracán, y ofenderá atribuyendo su fuerza a su Dios.

Literalmente pasará como un huracán, lo cual indica que el invasor arrasará la tierra sin dejar nada en pie. Su dios es su fuerza.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez