Espíritus de rechazo

Dijo alguna vez Paul Samuelson, un pensador que quizás no fuera ateo pero tampoco practicante religioso alguno, que “Cuando todo el mundo está loco, ser cuerdo es una locura”. Jamás habrá podido imaginarse este buen hombre, la trascendente verdad que estaba señalando y, mucho menos, cuan ligada a la mentalidad del reino de Dios estaba su frase célebre.

Nosotros, sin embargo, estamos por concepción divina mucho más allá del mejor y más ocurrente pensamiento humano. Tenemos una palabra viva y eficaz que nos ministra de manera permanente y en ella vamos a encontrar, porque están, todas las respuestas a nuestros interrogantes. El quid de la cuestión, es: ¿Estaremos dispuestos a oír, creer y poner por obra esa maravillosa palabra?

Yo hago esta pregunta y casi podría oír el desordenado rumor de todas las respuestas: ¡Sí! ¡Seguro! ¡Amén! Sin embargo…Le pido que a partir de este trabajo, usted reflexione muy seriamente en esto que le propongo. Le va a servir para saber, en primera instancia, adónde está plantado dentro del evangelio y, en segundo término, hasta qué punto cubre todas las facetas que vienen encerradas como profundos principios, en la Palabra de Dios. A lo mejor, solamente oye. A lo mejor oye, y también cree. Ahora bien; si oye, cree y practica sin impedimentos, prejuicios, ataduras o pudores religiosos, entonces es usted un cristiano victorioso, que manifiesta a cada paso la unción y el poder de Cristo en su vida y, a menos que esto pueda servirle para ayudar a otros, este tema no es para usted y tiene plena libertad para dejar de leer y buscar otro trabajo que encaje mejor con su problemática.

Voy a transcribirle un versículo sumamente conocido. Si lo desea, anótelo por allí porque, en una de esas, al final de este artículo, quizás nos tengamos que encontrar otra vez con él y, qu7izás, hasta lo podamos ver de otro color, desde otro ángulo, con otra luz.

(Juan 1: 1)= En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

El Verbo. La Palabra. Todos la escuchan. ¿Todos la escuchan? Quizás. Lo que no sé muy bien es si todos la reciben. Preste atención. Los espíritus de rechazo no son nuevos. Le voy a ir citando distintos pasajes que, de un modo u otro, demuestran los diferentes motivos por los cuales, a veces, el pueblo de Dios (No digo el mundo, digo el Pueblo) no puede, -aunque quiera-, oír y asimilar la palabra llena de revelación fresca que Dios derrama hoy sobre su iglesia. Entienda bien y fíjese si alguien que usted conoce no está en alguna de estas cosas que van a saltar de la misma palabra.

(2 Crónicas 30: 1)= Envió después Ezequías por todo Israel y Judá, y escribió cartas a Efraín y a Manasés, para que viniesen a Jerusalén a la casa de Jehová para celebrar la pascua a Jehová Dios de Israel.
Y el rey había tomado consejo con sus príncipes, y con toda la congregación en Jerusalén, para celebrar la pascua en el mes segundo; porque entonces no la podían celebrar, por cuanto no habían suficientes sacerdotes santificados,
(Esto significa que todavía no estaban rectos de corazón) ni el pueblo se había reunido en Jerusalén.
Esto agradó al rey y a toda la multitud.
Y determinaron hacer pasar pregón por todo Israel, desde Beerseba hasta Dan, para que viniesen a celebrar la pascua a Jehová Dios de Israel, en Jerusalén; porque en mucho tiempo no la habían celebrado al modo que está escrito.
Fueron, pues, correos con cartas de mano del rey y de sus príncipes por todo Israel y Judá, como el rey lo había mandado, y decían: hijos de Israel, volveos a Jehová el Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, y él se volverá al remanente que ha quedado de la mano de los reyes de Asiria.
(No siempre Dios le hablará a usted personalmente; a veces usará y enviará mensajeros, correos)

(Verso 7)= No seáis como vuestros padres y como vuestros hermanos, que se rebelaron contra Jehová el Dios de sus padres, y él los entregó a desolación, como vosotros veis. (Atención: la palabra y la doctrina siempre vendrán de Dios. La que viene de sus padres, no siempre será exacta y, en muchos casos, hasta puede ser errónea. ¿O usted es de los que piensa que cuando decimos “Doctrinas de Demonios”, estamos hablando de un pastor haciéndole brujerías a un diácono en el púlpito? ¡¡A eso lo vería cualquiera!! ¿Me está entendiendo?

(Verso 8)= No endurezcáis, pues, ahora vuestra cerviz como vuestros padres; (¡No sea terco, mi amigo!) someteos a Jehová, y venid a su santuario, el cual él ha santificado para siempre; (En todo caso, lo santo es el santuario; los hombres están sólo de paso por allí) y servid a Jehová vuestro Dios, y el ardor de su ira se apartará de vosotros.

Porque si os volviereis a Jehová, vuestros hermanos y vuestros hijos hallarán misericordia delante de los que los tienen cautivos, (¿Está usted cautivo? De ser así, ¿HA prestado atención quién o qué es lo que lo tiene cautivo?) y volverán a esta tierra; porque Jehová vuestro Dios es clemente y misericordioso, y no apartará de vosotros su rostro, si vosotros os volviereis a él.

Pasaron, pues, los correos de ciudad en ciudad por la tierra de Efraín y Manasés, hasta Zabulón; mas se reían y burlaban de ellos.

Primera Causa: LA SOBERBIA ESPIRITUAL

¡Hermano! ¿Quién se cree usted que es para venir a decirme a mí lo que Dios dice hoy? ¿Por qué cree que me eligieron a mí para estar en este lugar? ¿Usted se piensa que si Dios tiene algo para decir, yo voy a necesitar que lo diga usted, estando yo aquí? El pueblo, a veces, rechaza la palabra, simplemente porque no le agrada el rostro, el nivel social o intelectual, la ropa o la posición económica del correo. Eso se llama “acepción de persona”. Soberbia espiritual. Atención con esto: dice la Biblia que viene un par de días antes de la caída. Eso es lo que dice la Palabra en cualquier idioma y en cualquiera de sus versiones. Créalo o déjelo: es su problema.

(2 Crónicas 36: 11-16)= De veintiún años era Sedequías cuando comenzó a reinar, y once años reinó en Jerusalén.
E hizo lo malo ante los ojos de Jehová su Dios, y no se humilló delante del profeta Jeremías, que le hablaba de parte de Jehová.
Se rebeló asimismo contra Nabucodonosor, al cual había jurado por Dios; y endureció su cerviz, y obstinó su corazón para no volverse a Jehová el Dios de Israel.
También todos los principales sacerdotes,
(¡Los líderes!) y el pueblo, (¡La congregación!) aumentaron su iniquidad, (¡El pecado!) siguiendo todas las abominaciones de las naciones, (¡Hola mundo!¡Bienvenido a la Iglesia! ¿Qué novedad interesante o entretenida traes? ¡Pasa, pasa, haz lo que gustes! ¡Siéntete cómodo!) y contaminando la casa de Jehová, la cual él había santificado en Jerusalén.

Y Jehová el Dios de sus padres envió constantemente palabra a ellos por medio de sus mensajeros, porque él tenía misericordia de su pueblo y de su habitación.

Mas ellos hacían escarnio de los mensajeros de Dios, y menospreciaban sus palabras, burlándose de sus profetas, hasta que subió la ira de Jehová contra su pueblo, y no hubo ya remedio.

Segunda Causa: MENOSPRECIO DEL MINISTERIO PROFETICO

Pastor. Líder: nadie le está diciendo que usted tenga que obedecer ciegamente lo que le dice el primer hombre que se le aparece auto-denominándose profeta. Pero escúchelo. Olvídese de su aspecto, de su procedencia, de su status, de su rango, de su cultura, de su currículum o de su posición dentro de la estructura eclesiástica. Recue3rde a Juan el Bautista. El más grande, según Jesús. Semidesnudo, comiendo cosas rarísimas, aspecto de demente. Use discernimiento. No pretenda usar raciocinio o lógica humanista. 2 Crónicas 20:20 dice que si usted cree en Dios, va a tener seguridad, pero que si también le cree a sus profetas, va a ser prosperado. ¿Se podrá permitir el lujo de dejar pasar de largo tamaña bendición sólo por arrugar su nariz?

(Proverbios 1: 7)= El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.

Tercera Causa: FALTA DE TEMOR DE DIOS Y DESPRECIO POR LA SABIDURÍA

¿Y para qué tengo que leer tanto la Biblia si el Espíritu Santo me habla todo el tiempo y me dice lo que tengo que hacer? ¡Gloria a Dios, hermano! Pero permítame que le pregunte: ¿Usted está seguro que el que le habla es SIEMPRE el Espíritu Santo? ¡Pero hermano! ¿Cómo me dice eso? ¿Qué se cree usted? ¡Tengo veinte años de creyente y usted me viene a decir que puedo confundir las voces? No. De ninguna manera me permita el Señor decirte alguna barbaridad simplemente porque se me ocurra. Lo que sí le puedo sugerir, por si eso le ayuda, es que de cuando en cuando, por lo menos, sería bastante sabio escudriñar las escrituras para comprobar que lo que estamos recibiendo se alinea con la Palabra. Digo; por simple temor de Dios, nada más.

(Proverbios 5: 7-14)= Ahora, pues, hijos, oídme; y no os apartéis de las razones de mi boca. Aleja de ella tu camino, (Está hablando de la mujer adúltera, pero por favor, discierna: está hablando en realidad de la iglesia adúltera, de la que traiciona al esposo con el primero que aparece con tentaciones excitantes) y no te acerques a la puerta de su casa; para que no des a los ext5raños tu honor, y tus años al cruel; no sea que extraños se sacien de tus fuerza, y tus trabajos estén en casa del extraño; y gimas al final, cuando se consuma tu carne y tu cuerpo, y digas: cómo aborrecí el consejo, y mi corazón menospreció la reprensión; no oí la voz de los que me instruían, y a los que me enseñaban no incliné mi oído!

Casi en todo mal he estado, en medio de la sociedad y de la congregación.

Cuarta Causa: MILITAR EN UNA IGLESIA BABILONICA, ADULTERA.

Esto es como decir no estar alineado con el propósito de Dios aunque esté usted sirviendo en un sitio donde se habla mucho de Él. Se lo cita, se lo alaba, se lo predica, pero no se lo representa cabalmente, no se lo vive auténticamente y, esencialmente, se llega a privilegiar la obediencia a quienes tienen un plan personal, propio y particular que se encarama por sobre el plan de Dios revelado por su Palabra para el tiempo presente.

(Salmo 50: 17)= Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que hablar de mis leyes, y que tomar mi pacto en tu boca?

Pues aborreces la corrección, y echas a tu espalda mis palabras.

Quinta Causa: SER DESOBEDIENTES

Esto es hacer caso omiso a lo que Dios nos manda aún a sabiendas de la verdad, dando paso y prioridad a intereses personales, sectoriales, denominacionales o relacionados con una sencilla cuestión de prestigios personales.

(Isaías 5: 20-24)= ¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!

¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos!

¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida; los que justifican al impío mediante cohecho, y al justo quitan su derecho!

Por tanto, como la lengua del fuego consume el rastrojo, y la llama devora la paja, así será su raíz como podredumbre, y su flor se desvanecerá como polvo; porque desecharon la ley de Jehová de los ejércitos, y abominaron la palabra del Santo de Israel.

Sexta Causa: FALTA DE PIEDAD Y DE SENTIDO DE JUSTICIA

Estamos hablando de indiferencia para con la maldad. Si no me afecta a mí, no me preocupa. Si no está en mi templo, no es cuestión mía. Yo no sé, no puedo saber nada más que por cálculos más o menos cercanos, cuantos creyentes hay en mi ciudad. Lo que sí puedo saber, de pronto hasta navegando por Internet, es cuántos evangélicos hay, que no es necesariamente lo mismo. Porque yo sé inmediatamente cuántos somos, pero el Padre Celestial, único que ve en lo secreto, sabe QUIENES somos.

(Jeremías 6: 8-14)= Corrígete, Jerusalén, (¡Corrígete, iglesia!) para que no se aparte mi alma de ti, para que no te convierta en desierto, (Tenga en cuenta que Desierto, es lugar árido, sin fruto, sin alimento, sin agua de vida, con alta opresión y prueba continua) en tierra inhabitada. (Bancos vacíos, templos cerrados)

Así dijo Jehová de los ejércitos: del todo rebuscarán como a vid el resto de Israel; vuelve a tu mano como vendimiador entre los sarmientos.

¿A quién hablaré y amonestaré, para que oigan? He aquí que sus oídos son incircuncisos, (Esto, por si no está enterado, significa ¡Incrédulos!) y no pueden escuchar; he aquí que la palabra de Jehová les es cosa vergonzosa, no la aman.

Por tanto, estoy lleno de la ira de Jehová, estoy cansado de contenerme; la derramaré sobre los niños en la calle, y sobre la reunión de los jóvenes igualmente; porque será preso tanto el marido como la mujer, tanto el viejo como el muy anciano.

Y sus casas serán traspasadas a otro, sus heredades y también sus mujeres; porque extenderé mi mano sobre los moradores de la tierra, dice Jehová.

Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande, cada uno sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores.

Y curan la herida de mi pueblo con liviandad, diciendo: paz, paz; y no hay paz.

Séptima Causa: FALTA DE AMOR, AVARICIA Y VERGÜENZA DE DIOS.

Sí mi querido hermano; es así de cierto. Es sumamente sencillo hablar la Palabra de Dios dentro de nuestros templos; el gran tema está en hablarla fuera de ellos. Y el máximo asunto es practicarla testimonialmente a los ojos del mundo incrédulo.

(Zacarías 7: 8)= Y vino palabra de Jehová a Zacarías, diciendo: así habló Jehová de los ejércitos, diciendo: juzgad conforme a la verdad, y haced misericordia y piedad cada cual con su hermano; no oprimáis a la viuda, al huérfano, al extranjero ni al pobre; ni ninguno piense mal en su corazón contra su hermano.

Pero no quisieron escuchar; antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír; y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros; vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos.

Y aconteció que así como él clamó, y no escucharon, también ellos clamaron, y yo no escuché, dice Jehová de los ejércitos.

Octava Causa: DUREZA DE CORAZON

Es tremendo, pero nadie se conmueve por esa palabra. Hay una especie de rugosidad callosa rodeando los corazones.
Hemos visto, hasta ahora, ocho causas internas por las cuales el hombre puede rechazar la palabra de Dios: Soberbia espiritual, Menosprecio del ministerio profético, falta de temor de Dios, Ser parte de una iglesia adúltera, Desobediencia, Falta de piedad, Falta de amor y dureza de corazón.
Y bueno… Está bien… En aquel tiempo, los antiguos… ¿Los antiguos? En el Nuevo Testamento y con Jesús como referente principal, tenemos las causas que nos faltan. Por las dudas, no se quede usted en una lección de historia.

(Mateo 8: 28-34)= Cuando llegó a la otra orilla, a la tierra de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, feroces en gran manera, tanto que nadie podía pasar por aquel camino.

Y clamaron diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?

Estaba paciendo lejos de ellos un hato de muchos cerdos.

Y los demonios le rogaron diciendo: si nos echas fuera, permítenos ir a aquel hato de cerdos.

El les dijo: id. Y ellos salieron, y se fueron a aquel hato de cerdos; y he aquí todo el hato de cerdos se precipitó en el mar por un despeñadero, y perecieron en las aguas.

Y los que apacentaban huyeron, y viniendo a la ciudad, contaron todas las cosas, y lo que había pasado con los endemoniados.

Y toda la ciudad salió al encuentro de Jesús; y cuando le vieron, le rogaron que se fuera de sus contornos.

Novena Causa: LOS NEGOCIOS

El país de los gadarenos tenía un centro comercial del cual dependía su economía: la cría de cerdos. No fue casual, entonces que Jesús les permitiera a esos demonios tomar a esos cerdos y tampoco que ellos se suicidaran de ese modo. La presencia de Cristo se había metido con su negocio, y la reacción no pudo ser más concreta: echarlo.

(Marcos 6: 1-6)= Salió Jesús de allí y vino a su tierra, y le seguían sus discípulos. Y llegado el día de reposo, comenzó a enseñar en la sinagoga; y muchos, oyéndole, se admiraban, y decían: ¿De dónde tiene este estas cosas? ¿Y qué sabiduría es esta que le es dada, y estos milagros que por sus manos son hechos?

¿No es este el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él.

Mas Jesús les decía: no hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa.

Y no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos.

Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos. Y recorría las aldeas de alrededor, enseñando.

Décima Causa: VISION HUMANISTA

Si usted se cristaliza mentalmente en Jesús, hijo de José y María, hombre, y a la palabra escrita como historias literales relativas, es obvio que jamás va a recibir nada espiritualmente. Y no sólo eso: después de un tiempo, si por fidelidad o disciplina usted quisiera seguir asistiendo a cultos y oyendo mensajes, va a tener que convertirse en uno más de los tantos hipócritas que, simulando oír con mucha atención, en realidad están volando con su imaginación, su vista o váyase a saber qué sentidos. ¿Sabe por qué? Porque ante la visión humanista, la palabra puede llegar a aburrir, a no decir absolutamente nada nuevo; se vuelve previsible, recitada, lugar común y muletilla religiosa.

(Lucas 4: 24-30)= Y añadió: de cierto os digo, que ningún profeta es acepto en su propia tierra.

Y en verdad os digo que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en toda la tierra; pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón.

Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Elíseo; pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio.

Al oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira; y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada la ciudad de ellos, para despeñarle.

Mas él pasó por en medio de ellos, y se fue.

Undécima Causa: LA RELIGION

Esto implica quedar presos en una especie de yugo, de cautividad de organizaciones, concilios, convenciones, asociaciones y toda la estructura que alrededor de Dios (Y a veces hasta fuera de Él) los hombres han armado en Su nombre.

(Lucas 23: 17-19)= Y tenía necesidad de soltarles uno en cada fiesta.

Mas toda la multitud dio voces a una, diciendo: ¡Fuera con este, y suéltanos a Barrabás!

Este había sido echado en la cárcel por sedición en la ciudad, y por un homicidio.

Duodécima Causa: LA POLITICA

Sí señor; la Política. La secular como en este caso de Barrabás, y también la religiosa, la que se mueve dentro de las congregaciones, nos guste o no, lo digamos o no, lo reconozcamos o no, nos haga quedar bien o no. Fíjese que aquí, el pueblo, el mismo pueblo que había seguido y oído a Jesús; que había sido sanado, liberado y hasta resucitado, a la hora de parangonarlo con sus intereses políticos, no vaciló en mandarlo a la cruz para rescatar a Barrabás, una especie de líder guerrillero de la época, homicida, que ejercía mayor demagogia humana y social.

Una docena de causas por las cuales usted puede rechazar la Palabra de Dios. Por supuesto, tiene que haber muchas más, pero esta docena sirve como ejemplo y, al mismo tiempo, también como advertencia, como alerta. ¿Cómo alerta? Sí, porque mire el significado que tiene y las consecuencias que acarrea estar sordos espiritualmente a esa palabra:

(Juan 12: 44-48)= Jesús clamó y dijo: el que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió; y el que me ve, ve al que me envió.

Yo, la luz, que he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.

Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.

El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.

¡Qué incertidumbre! ¿Verdad? Pero no tema. Usted es el único que realmente sabe qué es lo que está haciendo delante de la Iglesia y qué es lo que está haciendo delante del Señor. A veces, hacemos una misma cosa, a veces no. Es cuestión de reflexionar sobre la posibilidad de quien puede resultar engañado por actitudes falsas. Los hombres, quizás sí, pero Él…

Ahora, vamos a terminar exactamente en el mismo lugar en el que comenzamos.

(Juan 1: 1)= En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Examínese. Si por alguna causa, usted no recibe la Palabra de Dios, no está recibiendo al Verbo; si no recibe al Verbo, no recibe a Cristo; y si no recibe a Cristo, el Espíritu Santo no puede obrar nada verdadero en su vida, porque en suma, lo que está haciendo es no recibir a Dios. No interesa lo que haga la gente, no importa lo que piensen los que lo conocen. Lo que importa, es estar realmente en el Camino, en la Verdad y en la Vida.

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El sacerdocio del siglo XXI

A usted le gusta leer los salmos? ¿Extrae de ellos la riqueza de los depósitos espirituales acumulados allí o solamente se regocija en su corazón, en su alma, en su mente, en sus emociones, con el romanticismo casi poético que los salmos tienen? Si usted llegara a estar en esta última condición, lo que voy a compartir en este trabajo, quizás le signifique toda una novedad; casi una revelación podría arriesgar. Sí, en cambio, tiene ojos espirituales como para “ver” profundidades, esta enseñanza le va a despertar algunos interrogantes que seguramente se habrá formulado en más de una oportunidad.

(Salmo 110: 1)= Jehová dijo a mi Señor: (Recuerde que el que está hablando es David, que Jehová es Jehová y que su Señor, indudablemente, es su futuro descendiente: Cristo) siéntate a mi diestra, (Sentarse, en el idioma del reino de los cielos, no es depositar sus glúteos en un sillón, sino tomar una posición más elevada) hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.

(2) Jehová enviará desde Sión (Desde la Iglesia), la vara de tu poder; (Es decir: la autoridad del poder de Cristo) domina en medio de tus enemigos.

(3) tu pueblo (Esto es: usted, su esposa, su marido, sus hijos, sus padres, sus hermanos) se te ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder, (No habla de un día cronológico; habla del día en que el pueblo decrete y active por fe ese poder) en la hermosura de la santidad. Desde el seno de la aurora tienes tú el rocío de tu juventud.

(4) Juró Jehová, (Cuidado que es Dios mismo el que está jurando, no lo olvide) y no se arrepentirá; tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.

Aquí está el extremo de este ovillo, de esta madeja. Porque usted, al igual que yo mismo y que muchos otros, hemos leído este texto, nos hemos enterado que el sacerdocio de Cristo es según el orden de Melquisedec, nos hemos dado por informados y satisfechos, y gloria a Dios, y aleluya. Pero ni por asomo se nos ha ocurrido, (O debería decir: se nos ha revelado) a una gran mayoría, preocuparnos por saber: Número Uno: ¿Quién es Melquisedec? Número Dos: ¿Qué significa un sacerdocio según el orden de Melquisedec?

Muy bien: a un hombre de Dios, apóstol de estos tiempos, sí se le reveló y se le ocurrió. Estuve oyéndolo en varias oportunidades cuando, en la unción profética y magisterial más tremenda que yo haya conocido, desgranó por espacio de varios días revelación y enseñanza con relación a este sacerdocio. Recuerdo haber aceptado esa palabra, haberla creído y puesto por obra, por lo tanto asumí el derecho y la libertad de tomar, de aquella enseñanza recibida, tres o cuatro puntos muy primarios a partir de los cuales podré compartir con usted este estudio, este trabajo. Es un fundamento sumamente valioso, porque creo que Dios está haciendo hoy y ahora, y no tiene sentido reducirlo a una mínima proporción cuando su difusión se hace imperiosa.

(Hebreos 6: 13)= Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo.

Conforme a la ley de Dios, cuando usted jura, hace un pacto inmutable e inamovible. O cumple con el juramento o se deshace en mil pedazos. Por eso Cristo le ordena al hombre –que Él sabe que es imperfecto e inconstante-, que no jure. Porque no desea que el hombre se autodestruya totalmente por la ligereza de un juramento. Muchos de los que todavía juran, hoy, -incluso por Dios y los Santos Evangelios-, no saben a lo que se exponen. La historia y sus hechos nos muestran que de un modo u otro, la ley de Dios se cumple.

Aquí dice que Dios, no encontrando uno mayor que Él para jurar su promesa a Abraham, juró por sí mismo. Es decir que le dice: “Yo te juro que voy a hacer esto contigo, Abraham. Y si no lo hago, me deshago” Entonces pregunto: ¿A cuántos de los que están leyendo esto les gustaría llevar a Dios a hacer un pacto personal al máximo? ¡No me lo puedo imaginar! Que se acerque a usted, lo llame por su nombre y le diga: “Yo te prometo (Aquí ponga su nombre) que haré contigo tal cosa y si no te la cumplo, yo, Dios me deshago.” ¡¡Aleluya!!

(Verso 14)= Diciendo: de cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente.

(15) Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa. (Aquí hay un detalle que vamos a tener muy en cuenta: Abraham alcanzó la promesa)

(16) Porque los hombres ciertamente juran por uno mayor que ellos, y para ellos el fin de toda controversia es el juramento para confirmación.

(17) Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento;

Fíjese que el juramento que Él hace a Abraham, incluye a los herederos de la promesa. Y nosotros, en Cristo, según Gálatas 3: 28 y 29, somos los herederos de la promesa. O sea que por cuenta suya, Dios jura por sí mismo. Para que usted se sienta seguro y tenga la certeza de que la herencia, efectivamente, viene.

(18) Para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.

(19) La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo, donde Jesús entró por nosotros como precursor, (Lo que aquí vemos es que Jesús atravesó un velo. Pero no lo atravesó porque Él era bueno, o era grande, o mejor que nosotros; lo atravesó como primogénito en esperanza y confianza en cosas inmutables en las cuales Dios no puede mentir. Y esto le dice a usted, -además-, que hay otro grupo de gente que va a poder cruzar el mismo velo. Precursor, usted sabe, quiere decir: uno que va primero, pero que mantiene la puerta abierta para que usted entre después.

Es decir que Cristo es el patrón y nosotros el cumplimiento. Y a pesar que muchos en la iglesia están pensando que Cristo viene a rescatarlos de sus problemas terrenales. Hay gente que está pensando en atravesar el velo. El mismo que atravesó Cristo y que fue ni más ni menos que su propia carne.

Lo que le estoy diciendo es que hay gente que va a atravesar el velo llamado “la carne” y va a entrar en otra dimensión, aquí en la tierra, viviendo más allá de las limitaciones de la carne, aquí en la tierra.

Eso, para que usted lo entienda definitivamente, sería vivir del otro lado de ese velo, donde la conciencia de la muerte ya no le atribula ni le atemoriza. Porque la muerte, en suma, es una sensación angustiosa que viene de su razón. Para Dios la muerte no existe. Porque estar ausente del cuerpo –equivalente a morirse- es estar presentes en Él, lo entiende?

Visto desde la perspectiva de Dios, usted nunca se muere. Porque, -dice su Palabra-, el hombre fue escogido desde antes de la fundación del mundo, no cuando el hombre nace. El hombre tenía vida antes de nacer y tiene vida después que muere. Cuidado con lo que está entendiendo. ¡No es filosofía oriental, es Biblia! No le estoy hablando de reencarnación, por favor, le estoy hablando de predestinación global que usted, con su decisión personal, puede llevar a lo individual.

Sabemos que somos hechos en semejanza a Dios. Lo que no hemos visto, todavía, es hasta qué nivel alcanza esa imagen y semejanza. El día que podamos verlo, ya no le tendremos tanto miedo a la enfermedad y a la muerte.

Ahora: para poder superar este tipo de emociones, hay que vivir del otro lado de la carne, porque si vivimos de este lado del velo, no lo conseguiremos nunca. Un detalle: hasta que no entramos en esa dimensión, no somos amenaza para el enemigo. No podemos hacerle ningún daño a Satanás mientras nos desvivimos guardando este bastión tan débil llamado cuerpo de carne. Por eso es que dice: “El que quiera salvar su vida”…

El verso 19, termina diciendo: …hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.

Aquí nos volvemos a encontrar otra vez con este hombre: Melquisedec. Cristo es sacerdote según los principios del sacerdocio de Melquisedec. Por eso es que los fariseos tenían problemas con Cristo. Porque Cristo no era de la tribu de Leví y dentro del sacerdocio levítico, dentro de la ley que prevalece en el tiempo de los fariseos; si usted va a ser sacerdote, las leyes que lo gobernaban eran las leyes levíticas. Usted no podía ser sacerdote de un orden y vivir bajo otro gobierno.

Estamos en tiempos de restauración y reforma. Y cuando hay una reforma, hay un cambio de sacerdocio. Pero cuando hay un cambio de sacerdocio, se impone también un cambio de ley. No se puede cambiar un orden sacerdotal y operar sobre los mismos principios que el orden que se está reformando.

Preste atención que dice: “Hecho Sumo Sacerdote para siempre”, según el orden de Melquisedec. Es decir que lo primero que da a entender, es que este es un orden eterno. No ministra bajo el yugo de las tribulaciones temporales; Vive en un nivel que está más allá del velo de lo temporal; es un ministerio que no está limitado por el tiempo cronológico.

Entonces, no es simplemente otro líder, otro pastor, otro ministro, otro título. Es una naturaleza, una posición espiritual, una sustancia que iguala en título. El orden de Melquisedec es eterno. Es antes que lo levítico y posterior a lo levítico también. Dice Cristo: “Tú, Señor, ministra según estos principios y Él es el primogénito”. Esto es: el orden de Melquisedec es, en suma, un compendio de principios gubernamentales de una ley que gobierna el Nuevo Testamento. El problema es que nosotros, en pleno 2003, todavía andamos en leyes y legalismos del siglo pasado. Aún dentro de la restauración, la reforma y la renovación, no terminamos de entender la gracia.

(Hebreos 7: 1)= Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo.

Lo primero que tenemos que hacer, es notar el tiempo en que aparece Melquisedec y compararlo con el actual para comprobar si este orden está llamado a aparecer una vez más y en qué condiciones.

¿Qué atmósfera, qué cultura, qué incidentes rodean la aparición de Melquisedec? ¿Qué sucedió en la tierra en la que apareció este hombre? Porque pensemos: aquello que hizo que apareciera entonces, es lo que tendrá que volver a suceder para que vuelva a aparecer.

Dice que él salió a recibir a Abraham. Es evidente que Abraham hizo algo más allá de lo levítico; algo más que el entendimiento del hombre. Tan espectacular que Melquisedec dispone ir a darle una mano apareciendo como dos mil años antes de su tiempo.

Abraham conoce a este hombre, quinientos treinta años antes de que hubiera un levítico sobre la tierra. Es decir que Melquisedec es pre-levítico y también es post-levítico. Antes que apareciera la ley, ya Abraham operaba en este orden. Es decir que entró en un orden que en realidad no comenzaría hasta dos mil años después. Una aparición que afectó todas las edades y todas las generaciones de la Biblia.

Esta es la misma gente que Dios está levantando hoy. Gente que está construyendo algo que es eterno, no temporal. Gente que afecta generaciones con lo que hace, no su vida. Ahora bien: ¿Cuáles son las condiciones que prevalecen notoriamente en el marco de la aparición de este personaje?

(Verso 2)= A quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo.

Mucha atención con esto, porque es adecuado para aquel al que no le agrada diezmar y busca en la Biblia textos para afirmar su posición y, de paso, tranquilizar su conciencia. Antes que hubiera ley, ya existía el diezmo. Y Abraham le dio los diezmos de todo, (¡De Todo!) A uno que apareció dos mil años antes de lo que se tenía previsto. ¿Quiere que se lo pase en limpio? Por si no lo ha terminado de ver con claridad: Había diezmo antes de la ley; había diezmo durante la ley y, bajo diferentes condiciones, eso es cierto, también hay diezmo después de la ley.

Porque después viene Cristo, tras el orden de Melquisedec, que es lo que realmente interesa, no el tiempo cronológico en que se desarrolla lo que vamos a mencionar, para siempre, diezmando también. ¡Oh fariseos, hipócritas! Que diezmáis la menta y el comino, pero olvidáis la misericordia y la justicia; os es necesario hacer esto sin dejar de hacer aquello. ¿Lo recuerda, verdad?

El diezmo es eterno. Si usted no está diezmando, sea por la causa o el argumento que sea, es indudable que no estoy hablando con usted. Estoy hablando con la iglesia genuina, no la nominal; ni siquiera la evangélica en su conjunto. Había una ley sobre el diezmo que, efectivamente, fue borrada por la gracia. Pero conjuntamente con la ley, usted lo sabe, había una promesa de Dios para quien la cumpliera. El problema que tenemos, entonces, es que si bien la ley fue caducada por la gracia, la promesa sigue intacta. Usted ya no diezma por la ley, diezma para acceder a la promesa.

El caso es que la iglesia da su diezmo. Lo trae, tal cual como lo dice la palabra y no por ley, al Alfolí. Alfolí, ya lo he enseñado en otro estudio, es Granero. Granero es el lugar en el que se guarda el alimento. ¿Quiere usted algo para estudiar, escudriñar y buscar revelación? Estudie el Alfolí. Pero no el diezmo. El diezmo encierra una promesa, se da y funciona, eso es todo. El Alfolí, en cambio, es otra historia muy diferente porque, si un día el Señor le mostrara a usted tal cual Él lo ve, es probable que a usted se le caerían las medias aunque estuviéramos en pleno verano. No es doctrina particular. No es teología revolucionaria. ¡Es Biblia! ¡Siempre estuvo allí!

Dice que Abraham le dio los diezmos de todo. Diezmo de su dinero, de su tiempo, de su inteligencia, de sus dones, de todo.

…Cuyo nombre significa primeramente Rey de Justicia, y también Rey de Salem, esto es, rey de paz; sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principios de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre.

(4) Considerad, pues, cuán grande era este, a quien aún Abraham el patriarca dio diezmos del botín.

Quiero recordarte que el escritor escribe esta carta al pueblo judío. Y Abraham era el referente máximo de los judíos. Decir Abraham, con los judíos, era la llave maestra para abrir las puertas de una conversación válida.

Y al escritor de Hebreos les está diciendo a ellos: hay un nuevo orden en la tierra. ¡Y fíjese si será grande que hasta Abraham le levó sus diezmos! Esto sólo consiguió que los judíos le prestaran atención en serio.

Dice que no tiene genealogía. Y si no tiene genealogía, por el orden levítico, no tiene derecho a ministrar. ¿Pero quién es este individuo que no tiene principio, que no tiene fin, que no tiene padre ni madre? No se olvide que, conforme al orden levítico, el derecho a la herencia, al linaje y a existir, se basaba en el árbol genealógico. Si usted no era N.N., hijo de…hijo de, e hijo de, usted no existía.

Sin embargo, aquí aparece alguien que no tiene nada de eso y Abraham, el mismísimo Abraham se saca su sombrero, simbólicamente hablando, ante su presencia. En el original del verso 4, donde dice “Cuan grande era este”, se lee “Este hombre”. Y se lo digo porque Melquisedec aparece quinientos treinta años antes que la ley. Hay muchos que creen que es una teofanía, es decir: una aparición etérea. No interesa demasiado lo que se cree: la Biblia dice que es un hombre. Si se manifestó, se dejó de manifestar, si era espíritu, si se encarnó o como a usted se le ocurra, no lo sé. El tema es que, cuando él aparece, la Biblia lo llama HOMBRE. Cuando usted aparece, la Biblia también lo llama hombre, y usted existe desde antes que tuviera un cuerpo.

Otra: Este hombre, Melquisedec, conocía el sacerdocio antes de que el sacerdocio fuera establecido. Y aquí está el escritor de Hebreos, tratando de enseñar la supremacía de Cristo por sobre Moisés, diciendo que hay un nuevo camino por donde acercarse al trono de Dios. Por el velo, el cual viene a ser, mi querido amigo, hermano, su propia carne.

No sé si se ha dado cuenta, a esta altura, que nos está hablando de un sacerdocio que tiene acceso al mundo eterno, y que no funciona sobre las leyes y principios de Aarón. Cuando hay una reforma, siempre hay un nuevo fundamento, una nueva esfera o ámbito de realidades para el sacerdocio.

Ahora: cuando cambia la iglesia por medio de una reforma, el sacerdocio tiene que cambiar para poder estar alineado con la iglesia. El problema de hoy en día es que quieren cambiar la iglesia, pero el sacerdocio no ha cambiado. No estoy hablando de hombres, ni de nombres, ni de títulos; estoy hablando de sustancia, de los principios sobre los cuales operan.

Dice la palabra: “considera cuan grande”. La palabra GRANDE, aquí, es la palabra PELIJOS, y significa: “Alcance de influencia”, “Fortaleza de Carácter Interno”, “Calidad Moral”. Considere qué PELUKOS es este hombre. Considere el principio que tiene. Un principio, al decir de un hombre de Dios que marcó mi vida y este ministerio, “Témpano”, esto es: pequeño en la superficie, voluminoso debajo del agua. Considere la sustancia de su carácter moral, su influencia. Aparece quinientos treinta años antes que la ley describiendo un sacerdocio que no comienza hasta dos mil y tantos años después. Cómo habrá sido de grande que afectó a las generaciones de dos mil años con una sola aparición.

Abraham, cuando le da sus diezmos a este hombre, no está tratando de comprar un oficio, una posición o un título; está invirtiendo en una sustancia, en un carácter, en algo que es eterno. El alfolí del que habla la palabra, es el lugar de la inversión. Usted invierte, al dar su diezmo en el alfolí, en el lugar en donde almacena su propio alimento. pero hermano… ¿Qué pasa, entonces, cuando el alfolí que me corresponde está vacío? Ayude a llenarlo. Pero; ¿Y si no me lo permiten? Cambie de alfolí. Una cosa es un soldado muerto en batalla y, otra muy distinta, una oveja muerta de hambre. Leví invierte en su propia destrucción a través de Abraham.

(Verso 5)= Ciertamente los que entre los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir de sus hermanos, aunque estos también hayan salido de los lomos de Abraham.

(6) Pero aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenía las promesas.

(7) Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor.

Dicho sea muy de paso, este es un principio que hoy, en la iglesia casi no se respeta.

(8) Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí uno de quien se da testimonio de que vive.

(9) Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos, porque aún estaba en los lomos de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro.

Melquisedec es el orden del sacerdocio que destruye el orden levítico. Y en Abraham, Leví invierte en su propia destrucción. Fíjese si este hombre será importante, que vale la pena invertir en él aunque viene a sobrellevarse mi ministerio. Repito: equivale a invertir en un nuevo hombre que viene a destruir lo que usted es. Pero también a introducir un orden superior, aunque eso sea lo que lo destruya a usted mismo.

En Abraham, Leví invierte dos mil años antes de la gracia Melquisedec, pero quinientos treinta años antes de la ley. Mire lo que dice el verso 3: Hecho semejante al Hijo de Dios. Eso significa una copia, un fax, semejante. Melquisedec es un fax del original.

Consideremos la grandeza, el PELIKOS de Melquisedec y su habilidad para afectar a las generaciones futuras. Hasta Abraham le da los diezmos y viene tras el orden que en definitiva, es una copia fiel de Cristo. Los diezmos a Cristo.

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El espíritu de Judas

Es bastante frecuente y normal, entre gente que lee la Biblia, oír que cada uno muestra sus preferencias por determinados textos, le producen impacto ciertos sucesos y se identifican en mayor o menor medida, con puntuales personajes.

¿Cuántas veces ha escuchado expresiones tales como: "Me gustaría ser como Pedro", "Me encanta el amor de Juan", "admiro la inteligencia de Lucas", "Me identifico con la osadía de Pablo", o "A veces me siento como Juan el Bautista"? Yo, muchísimas. Y las comprendo. Y no sólo que las comprendo, sino que, -a mi vez-, yo mismo me he sentido identificado con algunos de estos sentimientos y. naturalmente, con cierto personaje.

Ahora bien: hasta aquí lo habitual, lo conocido, lo frecuente, pero: ¿Alguna vez oyó a alguien decir: "En muchas cosas, hermano, yo me identifico con Judas Iscariote? ¡Ah, no, eh?¡Lógico!¿A quién se le ocurriría identificarse, o ver como referente, o como ejemplo de comportamiento, (No estoy diciendo BUEN comportamiento, estoy diciendo Comportamiento) con el traidor, con el que entregó al Señor por treinta monedas de plata? Quien se atreviera a decir algo así, automáticamente quedaría expuesto, cualquiera fuese la congregación donde concurra, a que se lo discipline primero y hasta que directamente lo expulsen después. ¿Cómo va a hablar de Judas? Y uno no quiere que le pasen esas cosas. Entonces, Judas Iscariote, más allá de la escuelita dominical, no existe.

Hoy vamos a hablar, -de acuerdo con lo que las Escrituras hablan de él-, de Judas Iscariote. Y no le voy a pedir que aplauda ni que critique. Lo que le voy a pedir es que, una vez terminado de leer este estudio, haga una sabia, sincera y profunda reflexión de lo que lea. Estoy orando para que todo esto le sirva. Usted sabrá para qué.

(Mateo 10: 1)= Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia.

No estoy en desacuerdo con las extensas lecturas contextuales para encarar un tema. Son métodos de estudio que, en muchos casos, brindan excelentes resultados. Sin embargo, usted tendrá que convenir conmigo que la riqueza en principios que contiene este versículo es tremenda. Mire:

NÚMERO UNO: En ningún lugar leemos de que alguien se haya ido a ofrecer a Jesús para integrar su equipo. No sé si así habrá sido o no; la Biblia no da registros de eso. Lo que sí sé es que ÉL decidió a cuántos, a quiénes, en qué lugar y de qué modo habría de llamar gente. En el mismo relato pero en el evangelio de Marcos 3:13, dice que llamó A los que ÉL quiso. En el de Lucas 6:13, utiliza el término ESCOGIÓ, que es equivalente a elegir. El principio encerrado en esta parte es que Dios es quien elige a los que va a levantar como ÉL quiere, por las razones que ÉL tiene y de la manera que a EL se le ocurre, no como al hombre le parece que está bien.

NÚMERO DOS: Dice que les dio autoridad a los doce para que hicieran todo lo que EL mismo detalla que podrían hacer. Quiero recordarle que AUTORIDAD es la palabra EXOUSIA, que es una de las cuatro palabras que hablan del poder de Dios. Las otras tres son: DUNAMIS, ISCHUS y KRATOS. Significa: derecho para actuar, habilidad, privilegio, capacidad para usar ese ilimitado poder. En suma: una autoridad delegada. No obtenida por méritos personales, sino delegada porque ÉL quiere darla así. Vale la pena agregar, después de haber esclarecido esto, que Judas Iscariote estaba dentro de esos doce, por lo que salta a la vista que Judas tenía toda la autoridad de Cristo, exactamente en la misma medida y dimensión que los otros once.

NÚMERO TRES: El Iscariote que presenta como apodo nuestro Judas, nació de la necesidad de diferenciarlo, ya que Judas era un nombre sumamente vulgar y abundante en la época. Creo que a ningún papá y a ninguna mamá se le ocurriría hoy ponerle ese nombre a un hijo, no? Es un apodo, -fíjese-, que tiene que ver con su procedencia. Iscariote, tal como lo pronunciamos y escribimos nosotros, es en realidad ISH-QUERIYOT, que significa "Hombre de Queriot". Queriot era un lugar de Judea, lo que también nos muestra que Judas (a la sazón hijo de Simón Iscariote), era el único oriundo de Judea que integraba el grupo apostólico.

NÚMERO CUATRO: Finalmente, dice que ese grupo, más adelante denominado como apóstoles, fue levantado como discípulos. Esta palabra, DISCÍPULO, es la palabra MATHETES. Deriva del verbo MANTHANO, que significa "Aprender" y que tiene una raíz gramatical (MATH) que sugiere pensar con esfuerzo. Un discípulo, por lo tanto, es uno que aprende y sigue a su maestro y a sus enseñanzas. De esta palabra deriva nuestro vulgarismo MATETE con el cual describimos algo complicado que nos hace pensar y devanar los sesos.

En la continuidad de este texto de Mateo 10, nos encontramos con los versículos 2, 3 y 4 que nos proporcionan la nómina completa del grupo escogido, llamado, elegido por Jesús. La curiosidad, en todo caso, tanto en este texto como en todos donde se los menciona, es que Judas Iscariote siempre figura en el último lugar de la nómina.

De allí en más, vienen las instrucciones. Precisas, concisas, claras, concretas; tal como las daría un buen general de ejército a su plana mayor en las vísperas de una gran batalla. No voy a entrar en la meticulosidad a veces demasiado religiosa de leer todos los versículos porque son muchos, pero voy a extraer de ellos lo más claro que especifican. Eso sí; lo voy a hacer en nuestro idioma y dirigido a una persona, no a todas. Como si la recomendación fuera específica para Judas y no para los doce. ¿Por qué? Porque necesito que se ponga, por un instante, en lugar de Judas. Está oyendo a Jesús. Está oyendo lo que ÉL le recomienda, le ordena, le instruye.

  1. Ve y tráeme todas las ovejas perdidas de mi pueblo.
  2. Sal y predica MI evangelio. No tienes que inventarte ninguna cosa rara, Judas. Mi evangelio dice que el reino de los cielos se ha acercado. Eso, nada más. Puedes decir que tú eres miembro de ese reino. Tienes autoridad delegada para hacerlo.
  3. Produce cuanto milagro se necesite. Sana enfermos, limpia leprosos, resucita muertos, echa fuera demonios, lo que sea.
  4. Tienes poder para hacerlo, Judas.
  5. No te dejes llevar por tus intereses personales. La codicia, la avaricia y la figuración personal no tienen nada que ver con lo mío, okey Judas?
  6. En cada caso, aprende a tener la prudencia de una serpiente y la sencillez de una paloma. Ojo Judas; no te estoy diciendo astucia, no me entiendas mal. La astucia no es mía: te estoy diciendo prudencia. Tampoco te digo que seas bobo como una paloma, te estoy diciendo sencillo. (Pablo, más adelante, en Romanos 16, aclara: Sabios para el bien, ingenuos para el mal.
  7. La gente del mundo no te va a molestar demasiado Judas. Ellos viven en lo suyo y, obviamente, si te acercas demasiado, te puedes enganchar en sus cosas. Pero no obstaculizan lo nuestro. De los que sí te tienes que cuidar es de la clase religiosa. Esos parecen la imagen viva de la bondad, pero por dentro…vos no te das una idea. Si pueden, te van a perseguir, agredir y, si lo necesitan, hasta matar.
  8. Si te llegan a meter preso, no te hagas problema por lo que vas a declarar delante de la autoridad. Cuando llegue ese momento, yo pelearé esa batalla por vos y pondré en tu boca todo lo que haya que decir. Ni más allá ni más acá.
  9. Te puedes ir. Pero acuérdate: no procures ser más maestro que tu maestro. No te inventes ninguna enseñanza que yo no te haya enseñado. No me fabriques ninguna doctrina por tu cuenta, Judas. No me implementes reglas o estatutos que no estén escritos o yo no haya decretado.
  10. No tengas miedo. A nada. Parezca lo que parezca la situación, no te olvides que yo siempre estoy en el control de todo. Al menor riesgo, confía en mí. No te voy a abandonar. Sólo te pido que cumplas con lo que te mando.

Muy bien; Primera pregunta: ¿Logró ponerse en lugar de Judas? Segunda pregunta: ¿Cómo se siente después de todo lo que le dijo? Tercera pregunta: ¿Cuál es la diferencia entre lo que Jesús le dijo a Judas, uno de los suyos, con lo que hoy le está diciendo a usted, uno de los suyos? "Pero hermano…es diferente…" Ojo: Usted conoce el final de esta película, pero yo le estoy hablando de un momento donde todavía tenía que proyectarse. Mire: la primera clave, aquí, a tener en cuenta, está en lo que va a leer ahora:

(Mateo 10: 22)= Y seréis aborrecidos de todos (Dice DE TODOS, y esto significa: de los incrédulos, naturalmente, pero también de los religiosos que no han sido escogidos, (..Muchos serán llamados, pero pocos los escogidos..) Escogidos como discípulos, tal cual a EL se le ocurre y quiere). Por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, este será salvo.

En contra de lo que muchos podrían imaginar, Judas Iscariote, el traidor, el innombrable del evangelio, la figura nefasta tomada siempre, en cada mención, como modelo clásico del mal, del villano de esta historia, jamás fue marginado, ni discriminado, ni menoscabado, ni prejuzgado por Jesús. Se entiende que ÉL sabía en su corazón lo que habría de suceder, pero así y todo, jamás practicó acepción de persona con él. Fíjese que podría haber dicho: "Vayan ustedes, muchachos, y hagan todo lo que les mandé, tienen toda mi autoridad y toda mi cobertura. Esteee…tú no, Judas. Tú quédate acá; ordéname un poco todo esto para cuando ellos vuelvan. Ocúpate de los papeles, contesta las cartas, despáchame la folletería…no. A Judas le dio la misma jerarquía, autoridad, mandato, calidad de discípulo y respaldo que al resto. ¿Sería intención de Jesús permitirle que reflexionara, pensara, recapacitara y se restaurara? Finalmente: ¿Qué puede haber ocurrido con y en Judas para que terminara como terminó?

Con lo primero que nos encontramos, es con la acción de la entrega, cuando Judas va y se compromete ante los principales sacerdotes a que, a cambio de dinero, él haría de entregador. ¿Por qué obra así Judas? Sí, ya sé que le gustaba el dinero y era sumamente ambicioso, pero no es difícil suponer que, en lo carnal, no tendría que ser el único en un grupo tan heterogéneo, no? El texto, según Lucas, ubica un contexto espiritual vinculado a lo que nosotros llamamos "guerra espiritual" y que, tomado con liviandad y ligereza, nos puede inducir al error de pensar demasiado superficialmente con relación al real contenido de este episodio.

(Lucas 22: 3)= Y entró Satanás en Judas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce.

Ahí es donde nosotros decimos: ah, es sencillo. Era medio flojito y Satanás lo agarró y lo hizo de goma. Sí, es cierto, pero…¿Cómo podemos entender que un hombre escogido por Cristo, levantado por Cristo, ungido por Cristo con todo el poder y autorizado por Cristo para representarlo, pueda entrar tan fácilmente en el juego de Satanás? Aquí es donde tenemos que ir a los otros evangelios, porque en ellos está lo que a mi juicio es la gran clave de este hecho específico.

Tanto en Mateo como en Marcos, cuando se relata esta decisión de Judas, simplemente dice que fue a ofrecer sus servicios de traidor. De Satanás ni se hace mención. Pero lo que sí encontramos en los dos evangelios que le dije, es algo que no está igual en Lucas. Se trata de un hecho previo que fue, sin dudas, la puerta abierta por donde el enemigo se pudo infiltrar.

(Mateo 26: 6)= Y estando Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, (7) vino a él una mujer, con un vaso de alabastro de perfume de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado a la mesa.

(8) Al ver esto, los discípulos se enojaron, diciendo: ¿Para qué este desperdicio?

(9) Porque esto podría haberse vendido a gran precio, y haberse dado a los pobres.

(10) Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué molestáis a esta mujer? Pues ha hecho conmigo una buena obra.

(11) Porque siempre tendréis pobres con vosotros, pero a mí no siempre me tendréis.

Vamos a imaginarnos esta escena. Primero porque es clave para entender todo el proceso y segundo, porque este tipo de cuestiones no se limitan a los evangelios del Nuevo Testamento sino que tienen correlación, a diario, con lo que sucede en cualquier congregación de cualquier parte del país o del mundo.

En el relato de Marcos sobre este mismo episodio, dice que ALGUNOS de los discípulos se enojaron DENTRO DE SÍ. Pasado en limpio, "se dieron manija".No pudieron ver lo que María de Betania, (así se la llama a esta mujer del perfume), vio en el Espíritu; ellos reaccionaron conforme a su carnalidad y a la óptica humana. ¿Cómo vamos a dejar que ésta derroche tanta plata en una adulación personal cuando ahí afuera hay tantos pobres que no tienen ni para comer? ¿Suena medio conocido, no? "¿Cómo van a gastar la plata de las ofrendas en…? Usted nunca, no? Cuidado: estoy hablando de Jesús. Estoy hablando de Hijos de Dios. Resto abstenerse. Los delincuentes tienen dos sitios para vivir: la cárcel, pagando por sus delitos o en la calle, libres. En la calle, eso sí, no tienen un lugar determinado.

Sin embargo, dice que Jesús entendió sus pensamientos y que por eso LES dijo que no, que lo que ella había hecho, en el Espíritu, estaba bien, aunque en lo natural pudiera parecer una exageración. Pero aprovechó para puntualizar algo que no siempre se ha tenido en cuenta porque las buenas obras y las actividades sociales que produce la iglesia, en muchos lugares, son mucho mejor vistas que cualquier actitud espiritual, que suele ser vista como lirismo, idealismo o, sencillamente, ignorancia, falta de cultura.

Jesús no anduvo por las colinas de Palestina dándole comida para el vientre a los pobres económicamente hablando, que los había, y muchos, no sé si no más que ahora. Cuando tuvo que hacerlo lo hizo, (la alimentación de los cinco mil y los cuatro mil por ejemplo) pero siempre en razón de su ministerio y no para ganárselos ni para quedar delante de ellos como el benefactor. Su misión y razón de ser era otra. Le recuerdo que nosotros, hoy, somos el cuerpo de Cristo en la tierra, que el evangelio que debemos predicar es el mismo y que nuestra misión también es la misma.

(Juan 6: 63)= El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son Espíritu y son vida.

(64) Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quienes eran los que no creían, y quien le había de entregar.

Quiero que entienda que Jesús le está diciendo que no creen a los que andaban con él, no a los que se acercaban circunstancialmente a oírlo. Y señala la aclaración de Mateo que él sabía, de antemano, quién lo habría de entregar. ¿Qué hubiera hecho usted en su lugar con quien usted supiera que lo iba a entregar?¿Darle autoridad y respaldarlo como hizo ÉL?¿Seguro?

(65) Y dijo: por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre.

Su decisión de acercarse a Cristo no viene de usted, de su voluntad, de su sabiduría ni de su carne; viene del Padre celestial.

(66) Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él.

¿Sabe cuántos que se habían enganchado durante mucho tiempo con estos estudios, un día oyeron una palabra que no les gustó porque quizás los confrontó con algún error doctrinal o denominacional y, en lugar de cambiar su mentalidad al darse cuenta que la Biblia decía lo que decía y no lo que a él o ella le habían dicho que decía, decidieron enojarse con el cartero, con el mensajero, (que vengo a ser yo en este caso), y dejaron de sintonizarme, ir a oírme o leerme? No entendieron. Yo jamás vine aquí a defender o a atacar a alguien. Ni siquiera vengo a defenderme yo. Vengo, cada día, en el nombre de Jehová de los ejércitos a traer una palabra que viene, que tiene que venir del cielo porque si no, no sirve, y el que tenga oídos oiga. Lo lamento. No me engendraron, no me parieron, es más: no me eligieron desde antes de la fundación del mundo para agradar a los hombres, (tenga ese hombre el nivel, la posición o la jerarquía que tenga), vengo a agradar a mi Padre que está en los cielos.

(67) Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros?

(68) Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿A quién iremos? Tú tienes palabra de vida eterna.

Usted puede irse de una sintonía a cualquier otra. Por allí encuentra alguna que le diga lo que quiere oír. Es libre. Pero en su corazón sabe muy bien dónde hay palabra de vida eterna y donde la difusión de un evangelio fácil, de oferta, sin compromiso.

(69) Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

(70) Jesús les respondió: ¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo?

(Diablo no es un hombre ni un nombre. Diablo es un espíritu. Es el espíritu de Satanás que opera en todos los hijos de desobediencia) No dice es EL diablo, dice ES diablo.

(71) Hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón; porque éste era el que le iba a entregar, y era uno de los doce.

La diferencia entre Judas y los otros once, estaba en que Judas, pese a compartirlo todo, no había cambiado su mentalidad. Seguía pensando como antes de conocer a Cristo. Su mente no se había regenerado. Había decidido -como muchos otros- seguir a Cristo, creer a Cristo y apoyar a Cristo, pero no le había entregado su vida. En las cosas de fondo, él tomaba las decisiones conforme a sus propias ideas previas.

La palabra que mejor identifica a Judas, de acuerdo con los originales, es METAMELEIA, que significa "cambio de parecer", y que difiere bastante con la indicada, que es METANOIA, que quiere decir: "cambio de mentalidad". Judas cambió su actitud, sus márgenes de maniobra, el centro de sus ambiciones dentro de lo que era el ministerio en el cual militaba; se supone que debe haber cambiado hasta su forma de comportarse y vestirse, pero jamás cambió su mentalidad. Cuando surgió la primera contingencia, (la del perfume), eso bastó para que se llenara de resentimiento, rencor, dándole lugar en su mente a la influencia satánica y, como obvia consecuencia, todo lo que la historia relata después.
Porque existe un detalle que solamente encontramos en el evangelio de Juan y es que cuando los discípulos se enojaron ante el derroche de perfume. Y si tal como le dije según Mateo fueron LOS discípulos y según Marcos ALGUNOS de ellos, Juan agrega algo muy importante: Judas fue el vocero de esa queja. Y la voz de Judas tenía su peso en el grupo. Primero: era uno más de los doce. No estaba por encima de ninguno, es cierto, pero la Biblia no da ningún detalle que nos diga que estaba por debajo. Así que su voz tenía valor. Además, ostentaba el cargo de ministro de finanzas. Él era el tesorero del grupo apostólico. Él llevaba la bolsa. Eso sí: se robaba lo que aterrizaba en ella.

Pero este pequeño detalle nos deja una enseñanza extra: los que gustan de predicar la teología de la pobreza y sostienen que tanto Jesús (el pobre Jesús) como sus discípulos eran unos pobres gatos que no tenían donde caerse muertos, van a tener que repasar los textos. Si se designa a alguien para llevar la administración del dinero de un grupo, es porque hay algún dinero que administrar. Y si ese alguien le está robando cotidianamente y nadie se da cuenta, es porque lo que ingresa, es suficiente como para que nadie pueda verlo rápidamente. Calcule que si solamente le hubieran dado una moneda y Judas se la robaba: ¿Cuánto tiempo hubieran tardado en descubrirlo?

(Mateo 26: 20)= Cuando llegó la noche, se sentó a la mesa con los doce.

(21) Y mientras comían, dijo: de cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar.

(22) Y entristecidos en gran manera, comenzó cada uno de ellos a decirle: ¿Soy yo, Señor?

Si quieren un texto que ponga en evidencia la falta total de discernimiento por parte de los discípulos, ese texto es este. Es evidente que hasta aquí, ellos consideraban a Judas como uno más del grupo. Incluso lo llamarían "hermano", igual que como usted llama a todos los que le dicen que son creyentes. En el texto paralelo de Juan, añade que se miraban unos a otros con desconfianza. Cualquier semejanza con la actualidad es pura coincidencia.

(23) Entonces él respondiendo, dijo: el que mete la mano conmigo en el plato, ese me va a entregar.

Juan relata diferente este momento. Y hay que darle crédito, ya que es él mismo el que le pregunta a Jesús: ¿Quién es? Y según su texto, Jesús le responde: A quien yo diere el pan mojado, ese es, que no es similar aunque lo parezca al texto de Mateo.

Porque fíjese que el asunto este de darle el pan mojado a Judas, Jesús no lo hace como un método original de declarar algo que concierne a alguien. Mojar el pan en el plato propio y dárselo a otro, de acuerdo con la costumbre de la época, era todo un símbolo de distinguir a la persona que lo recibía con su confianza, de otorgarle cierto privilegio. Es indudable que fue un postrer intento de Jesús que, en su infinita misericordia y amor, (inexplicables desde el punto de vista humano), le dio a Judas la oportunidad de arrepentirse. El mismo texto dice que allí fue donde entró Satanás en Judas y lo terminó de decidir y potenciar en su traición. De allí la inmediata reacción de Jesús, que discirniendo ese hecho, cambia totalmente de posición y, mirándolo fijamente le dice: Lo que has de hacer, hazlo pronto.

(24) A la verdad el Hijo del Hombre va, según está escrito de él, mas ¡Ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido.

Jesús deja en claro que la Escritura tiene que cumplirse y que para que eso ocurra, ya están dispuestos los vasos para honra y los vasos para deshonra. Sin embargo, puntualiza que eso no minimiza las culpas ni las responsabilidades del traidor.

(25) Entonces respondiendo Judas, el que le entregaba, dijo: ¿Soy yo maestro? Le dijo: tú lo has dicho.

Este pasaje es simplemente estremecedor. Primero nos muestra el cinismo de Judas que, sabiéndose descubierto, deja lugar a todo el rencor y el resentimiento que guarda, no se arrepiente y sigue adelante con su proyecto; y segundo, porque es indudable que este diálogo o bien no fue oído por los otros, o bien no fue entendido, de otro modo hubiera reaccionado "algún Pedro" dispuesto a linchar al traidor con sus propias manos. Después, Juan relata el final…

(Juan 18: 1)= Habiendo dicho Jesús estas cosas, salió con sus discípulos al otro lado del torrente del Cedrón, donde había un huerto, en el cual entró con sus discípulos.

(2) Y también Judas, el que le entregaba, conocía aquel lugar, porque muchas veces Jesús se había reunido allí con sus discípulos.

(3) Judas, pues, tomando una compañía de soldados y alguaciles de los principales sacerdotes y de los fariseos, fue allí con linternas y antorchas, y con armas.

Esto le muestra que se puede formar parte del ministerio más poderoso, impactante y sobrenaturalmente espectacular de toda la historia de la humanidad y estar lo suficientemente ciego como para no verlo ni comprenderlo. Judas armó un ataque previendo un enfrentamiento violento. Pese a todo el tiempo que había estado con el Señor, jamás llegó a ver en qué terreno presentaba batalla Jesús.

(4) Pero Jesús, sabiendo todas las cosas que habían de sobrevenir, se adelantó y les dijo: ¿A quién buscáis?

(5) Le respondieron: a Jesús Nazareno. Jesús les dijo: Yo Soy. Y estaba también con ellos Judas, el que le entregaba.

(6) Cuando les dijo: Yo Soy, retrocedieron, y cayeron a tierra.

Este relato de Juan difiere, en parte, con el de Mateo y Marcos, que hablan del beso de Judas como señal identificatoria. Pero Juan estaba allí. Además, muy bien pudieron haber sucedido ambas cosas. También existen diferentes versiones con respecto a la muerte de Judas. Mateo lo da como arrepentido cayendo víctima de un espíritu de suicidio y ahorcándose, mientras que Pedro, en Hechos 1, señala que se cayó de cabeza y se reventó esparciendo sus entrañas por el suelo.

Otro detalle: cuando Jesús es consultado sobre su identidad, da una respuesta divina. Dice: YO SOY. (O sea: Yahvé, Jehová, Yo-Soy-El-Que-Soy, exacto nombre de Dios). La consecuencia no es producto de una moda de aquella o esta época: retrocedieron (hacia atrás) y cayeron.(¿También hacia atrás?). Ante la presencia y el poder ninguna rodilla deja de doblarse, por eso ellos al oír el nombre que está por sobre todo nombre, pese a estar armados y tener la situación controlada, retrocedieron y se fueron al suelo. Quien haya ministrado para liberación de demonios, alguna vez, sabe muy bien de lo que estoy hablando.

La pregunta es: ¿Hay hoy en la iglesia un espíritu de Judas? Ambicioso, avaro, ladrón, corrupto, sensual, sin la menor intención de arrepentirse, usando los beneficios del evangelio como un recurso más de poder político y dispuesto, finalmente a mostrar su verdadero rostro cuando las cosas no se presentan como ellos suponen que tienen que presentarse. No van a volver a crucificar a Cristo, es verdad, pero no vacilarán en traicionar y entregar al cuerpo (la iglesia) si eso los favorece. Contarán, como Judas contó, con la complicidad de la clase religiosa que, por sus propios proyectos, tampoco ama al verdadero evangelio.

Pero Satanás siempre pasa su factura. Jamás deja de cobrar una deuda pendiente. A renglón seguido de la trasgresión, sobrevendrá la acusación, un tardío arrepentimiento, el peso de una culpa tremenda exacerbada por su propia influencia y, finalmente, el corolario: suicidio, muerte. LA PAGA DEL PECADO, SIEMPRE ES MUERTE. Ahora, después, mañana o dentro de un año, pero es inexorable porque la justicia de Dios es inexorable. Como también es inexorable la victoria de Cristo en la cruz para redención, libertad y victoria de todos quienes lo aceptan como Salvador y Señor y entregan sus vidas para obedecerlo y servirlo en la tierra. Amén.

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El gran espejo

Hay un viejo refrán que la sociedad utiliza permanentemente y que resalta fundamentalmente lo deficiente, carente de personalidad y síntoma de mediocridad que es caer en las imitaciones. Cualquier manual de metodologías del comportamiento aconsejará, indudablemente, que siempre es preferible algo original, aunque sea pobre, que lo máximo si corresponde a una imitación. En este trabajo, vamos a ver que todo esto, es según con el color del cristal con que se mire.

Lo cierto es que tan hondo ha calado en el hombre este razonamiento con relación a la imitación que, cualquier tipo de emulaciones ha sido mirada casi con desprecio, juzgada con severidad y hasta combatida con agresividad, llegado el caso.

Un ejemplo clásico, sin ir más lejos, son los actores que viven de las imitaciones. Son, generalmente, comediantes, humoristas, que se ganan la vida imitando, (a veces hasta con caracterizaciones físicas estupendas en lo técnico) a otros que tienen fama y prestigio propio. Se los celebra, se los contrata, se los aplaude y hasta se los valora, pero jamás llegan a tener -dentro de los códigos del mundo del espectáculo-, una entidad propia. Es decir: una luz propia. Es como si estuvieran condenados a vivir a la sombra de sus imitados. El día que las auténticas figuras declinan en su fama o directamente dejan de tenerla ellos, o bien cambian de figura a imitar o corren el riesgo de extinguirse junto con los originales.

Con el primer imitador que nos encontramos, en la Biblia, es con el mismísimo Satanás. Desde el Edén y a través de todos los tiempos, el diablo trata de imitar, de copiar y, -dada su propia sustancia maligna-, adulterar las cosas de Dios. Lo hace y lo hace bastante bien, ya que no son pocos los fieles creyentes que han sido engañados por algunas de estas imitaciones. Pero a la larga, lo que resalta, sobresale y perdura, es el original; y el original es Dios.

Ahora bien: pongamos las cosas en su lugar. Cuando una imitación está destinada a entretener, divertir y hacer sonreír, bueno; habrá distintas opiniones al respecto, pero es evidente que la propia frescura del asunto lo inhibe de cualquier figura delictiva. Aquí habrá muchos que me podrán decir -y con razón-, que no es lo óptimo requerible dentro de lo que se considera como talento artístico, a nadie le cae tan mal como para repudiarlo. Ahora, cuando una imitación está destinada a engañar, a falsear un hecho, entidad, persona o producto con fines ocultos, esto sí pasa a considerarse un delito.

Salta a la vista, entonces, que la palabra IMITACIÓN es una palabra devaluada, soslayada, despreciada y, en todo caso, marginada directamente de todos los sectores que pretenden comportarse dentro de cánones serios, sobrios, éticos y de buen comportamiento moral. El diccionario mismo es bastante escueto cuando da la definición del verbo IMITAR, lo que habla del poco apego que hay -también dentro del mundo de las letras-, por la palabra en cuestión. Dice, solamente: "acto que se ejecuta copiando otro ya efectuado".

Sin embargo, la Biblia misma se encarga de demostrarnos que la imitación, -como tantas otras cosas en las que hemos preferido hacer lecturas humanísticas que hemos terminado por incorporar como correctas en lugar de hacerlo según Dios-, no es una actitud tan perjudicial. Lo que sí sucede, es que como tantas otras cosas, ha sido invadida y utilizada por el enemigo para ridiculizar. Once textos que vamos a ver en este estudio, nos van a arrojar una visión un poco diferente que, para fortalecer nuestra auténtica madurez cristiana apartada de cualquier tipo de religiosidad, es necesario que conozcamos.

Al primer texto, lo encontramos en la primera carta de Pablo a los Corintios. Allí, el apóstol está realizando una encendida defensa de su ministerio y, cuando viene explicando sobre el alcance y la magnitud de lo que Dios ha puesto en sus manos y sobre cómo tiene que administrarlo, dice:

(1 Corintios 4: 10)= Nosotros somos insensatos por amor de Cristo, mas vosotros prudentes en Cristo; nosotros débiles, mas vosotros fuertes; vosotros honorables, mas nosotros despreciados. (Por favor, vaya tomando nota si es que está llamado a servir a Dios que no siempre significa montar un ministerio de esos llamados espectaculares)

(11) Hasta esta hora padecemos hambre, tenemos sed, estamos desnudos, somos abofeteados, y no tenemos morada fija. (Cualquier semejanza, base o bosquejo para un sermón sobre la doctrina de la prosperidad es pura coincidencia, no?)

(12) Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos; nos maldicen, y bendecimos; padecemos persecución, y la soportamos.

(13) Nos difaman, (…y nos buscamos un abogado, presentamos una querella o llamamos a la televisión)…y rogamos; hemos venido a ser hasta ahora como la escoria del mundo, el deshecho de todos. (¡Qué ministerio glorioso, verdad?)

(14) No escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros como a hijos míos amados.

(15) Porque aunque tengáis diez mil ayos, (guías) en Cristo, no tendréis muchos padres; pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio.

(16) Por tanto, (Por todas estas cosas confortables, victoriosas y gloriosas que le ha detallado), os ruego que me imitéis.

Cosas como estas, es lo que a muchos no les gusta de Pablo e incluso a determinado, (¡Oh!) Que en no pocas tesis, de las llamadas "muy serias", se lo cuestione y, algunos, aunque no lo crea, hasta hayan llegado al punto de desacreditarlo desde el punto de vista teológico. Primero, -dicen-, la poca perspicacia del apóstol de mostrar las crudezas del ministerio de tal modo que, -aseguran-, eso puede ser factor para que muchos no quieran saber nada. Puede ser; sobre todo aquellos que siguen predicando un evangelio lleno de confort, comodidades y placeres a disfrutar y que no sé de qué Biblia lo han sacado. No de una misionera, sin dudas.

Y segundo, la tremenda osadía y atrevimiento de Pablo, (tomado por estos sectores como egocentrismo -¡No entendieron nada!-), de no sugerir, aconsejar o recomendar que se lo imite, sino ROGAR para que eso suceda. Que los que leen las Escrituras bajo la óptica humanista y sólo creen de Dios lo que pueden entender, piensen lo que quieran, allá ellos, pero pregunto: ¿Cuántos apóstoles, profetas, evangelistas, pastores o maestros actuales podrían atreverse a rogar por lo mismo? "Pero hermano…era Pablo…" ¡Basta! No sea religioso. Era solamente un hombre. Ungido, llamado, escogido, pero hombre. Igual que usted. Allí está la diferencia entre ministerio de Dios y actividad de hombre.

En el capítulo 11, verso 1 de la misma carta, Pablo aclara el por qué de su expresión elevándola a la dimensión de real ungido. Dice: Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo. ¡Qué irreverencia!¿A quién se le ocurre que un hombre va a tratar de imitar al Hijo de Dios? Ahí aterrizamos en lo que le decía hoy: el concepto que manejamos sobre lo que es imitación.

Sin embargo, en la carta a los Filipenses, en el capítulo 3 y versículo 17, él vuelve a reiterarlo: Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros. ¿Se da cuenta? Criticamos muchas veces aquel haz lo que yo digo y no lo que yo hago, pero lo hemos reemplazado por el muy religioso: no me mire a mí, mire a Cristo, que está muy bien intencionado en lo que tiene que ver con aquellos que gustan de hacerse discípulos para sí mismos en lugar de para Cristo, pero que minimiza. tergiversa y hasta bastardea el sentido de la palabra sujeción. Ya. No es lo que predica Pablo. Ahora: ¿Imitando a un hombre, se cumple con la voluntad de Dios? No tan así, mire…

(Efesios 4: 23)= Y renovaos en el espíritu de vuestra mente, (24) y vestios del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

(25) Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.

(26) Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, (27) ni deis lugar al diablo.

(28) El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.

(29) Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.

(30) Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.

(31) Quítense de vosotros toda amargura, enojo, gritería y maledicencia, y toda malicia.

(32) Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

(Efesios 5: 1)= Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.

(2) Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.

Aquí Pablo esclarece debidamente, -si es que a alguien le hacía falta esa aclaración-, adonde apunta su demanda. A que los hijos de Dios hagan lo que cualquier hijo fiel y amante hace con su padre natural: imitarlo. Pero cuidado: imitar a Dios, según Pablo, no es jugar las mismas cartas que un día jugó Satanás, cuando no sólo trató de imitar a Dios, hacerse como Dios, sino que incluso, pretendió ser más que Dios. De lo que se trata, aquí, es de imitar la mente de Dios; pensar como EL piensa, obrar como EL obra, amar como EL ama. En suma: alinearse con la mente de Dios, única manera de primero, saber cuál es su voluntad agradable y perfecta y, segundo, cumplirla para gloria de su nombre.

(1 Tesalonicenses 1: 1)= Pablo, Silvano y Timoteo, a los tesalonicenses en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. (La carta va dirigida a la iglesia de Tesalónica, pero no es mera ocurrencia unipersonal de Pablo. El es vocero de lo que también comparten Silvano y Timoteo evidentemente):

(2) Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros, haciendo memoria de vosotros en nuestras oraciones, (3) acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo.

(4) Porque conocemos, hermanos amados de Dios, vuestra elección; (5) pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre, como bien sabéis cuales fuimos entre vosotros por amor de vosotros.

(6) Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo, (7) de tal manera que habéis sido ejemplo (Ejemplo a imitar, se entiende) a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído.

Este concepto se identifica bastante con la idea real de lo que es la sujeción, que en modo alguno se trata de sometimiento o esclavitud a caprichos de hombres u organizaciones, sino a autoridad sujeta a Autoridad, y creo que no hace falta que le explique de quién se trata esta última autoridad, no? Pablo les puntualiza a los tesalonicenses que los imiten a él, a Silvano y a Timoteo, así como ellos imitan a Cristo. Está bien claro, no? Y todo esto para qué? Para, -dice- que después ellos sean modelos dignos de ser imitados por los que oyen y ven lo que los tesalonicenses dicen y hacen.

Hay otro pasaje, en esta misma carta, donde también se habla de esta clase de imitación agradable a Dios. Sin embargo, antes de citarlo, quisiera transcribirle algo que está en el principio del segundo capítulo y que tiene que ver, matemáticamente, con lo que un ministerio de la palabra como éste, (apostólico), ya se enfrentaba en aquella época y que todavía hoy, en su prosecución, afronta.

(1 Tesalonicenses 2: 1)= Porque vosotros mismos sabéis, hermanos, que nuestra visita a vosotros no resultó vana; (2) pues habiendo antes padecido y sido ultrajados en Filipos, como sabéis, tuvimos denuedo en nuestro Dios para anunciaros el evangelio de Dios en medio de gran oposición.

¿Cuántos saben que lo que realmente tiene oposición es la predicación del evangelio de Jesús y no esa cosa melosa, adaptada y contemplativa en la que muchos lo han transformado?

(3) Porque nuestra exhortación (El evangelio siempre conlleva exhortación, si no, es mero discurso teológico) no procedió de error ni de impureza, ni fue por engaño, (Note que Pablo ya tenía muy claro que podía anunciarse un evangelio con error, con impureza producto de motivaciones personales o particulares, o con engaño, para que quienes oyeran creyeran necesitar intermediarios humanos para acercarse a Cristo) (4) sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, (Pablo tiene una garantía indestructible: él tiene certeza de ser aprobado, mucho más allá de ser simplemente usado). Así hablamos; no como para agradar a los hombres, (¡Oh, oh!) Sino a Dios, que prueba nuestros corazones. (¿Y en qué probaría Dios nuestros corazones? En su rectitud.)

(5) Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, (¡Oh, oh!) como sabéis, ni encubrimos avaricia, (Si predico la verdad puede ofenderse el hermano Fulanito y es muy capaz de dejar de diezmar y ofrendar y lo de él es fuerte y necesario para la obra. Ajá…Pregunto: si usted no predica la verdad, ¿En qué obra va a usar la plata que ofrenda Fulanito?) Dios es testigo; (También Pablo mire el testigo que se va a buscar…) (6) ni buscamos gloria de los hombres, (Que viene a ser la diferencia que va de ministrar para la gloria de Dios a ministrar para la placa de homenaje en la entrada al templo) ni de vosotros, ni de otros, aunque podamos seros carga como apóstoles de Cristo. (Cobijar un ministerio apostólico es realmente una carga para quien se atreva.)

(Verso 13)= Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes.

(14) Porque vosotros, hermanos, vinisteis a ser imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea; (Te recuerdo que ser imitadores de las iglesias, no es ser imitadores de organizaciones o templos, sino de gente. Iglesia es gente y además, cuerpo de Cristo) pues habéis padecido de los de vuestra propia nación las mismas cosas que ellas padecieron de los judíos, (Le está hablando de luchas y persecuciones internas, no externas) (15) los cuales mataron al Señor Jesús y a sus propios profetas, (¡Oh, oh!) Y a nosotros nos expulsaron; (¡Oh, oh!) Y no agradan a Dios, y se oponen a todos los hombres, (16) impidiéndonos hablar a los gentiles para que estos se salven; así colman ellos siempre la medida de sus pecados, pues vino sobre ellos la ira hasta el extremo.

En su comunicación epistolar con esta iglesia, es evidente que Pablo hace mucho hincapié en lo referente a la conducta. No vacila en mostrarse como modelo, factor que le proporciona una enorme autoridad que lo constituye en un eje, aunque también adquiere una tremenda responsabilidad, no sólo ante la gente sino ante Dios. Bueno; esta actitud, es quizás una de las más valiosas asignaturas pendientes que tiene la iglesia que marcha hacia el siglo veintiuno y que algún día deberá enfrentar de manera transparente. "Ah, no, hermano…los trapos sucios se lavan en casa…" ¿Qué es eso sino ocultar algo que existe? Pregunto: ¿Puede la iglesia del Señor progresar transitando por alguna fracción de ocultamiento? No se olvide que ocultar y ocultamiento, son acepciones de un verbo que también contiene otra bastante más tenebrosa: ocultismo. O Hechicería, que viene a ser lo mismo.

(2 Tesalonicenses 3: 1)= Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros, (2) y para que seamos librados de hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe.

(3) Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal.

(4) Y tenemos confianza respecto a vosotros en el Señor, es que hacéis y haréis lo que hemos mandado.

(5) Y el Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo.

(6) Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros.

(7) Porque vosotros mismos sabéis de qué manera debéis imitarnos; pues nosotros no anduvimos desordenadamente entre vosotros, (8) ni comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros; (9) no porque no tuviésemos derecho, sino por daros nosotros mismos un ejemplo para que nos imitaseis.

Dos cosas saltan claramente a la vista en este texto: Primero: Dice que nosotros sabemos de qué manera debemos imitar a los líderes; no en sus modos, opiniones, gestos o actitudes, necesariamente, sino en lo que es, (o debería ser), su andar ordenado, producto de la encarnación y puesta en práctica de los rudimentos básicos y elementales de la palabra. Segundo: Pablo no vacila, como apóstol que es, en ponerse por ejemplo. Y salta a la vista que no habla, precisamente, de sus dotes personales, ya que se encarga muy bien de minimizarlas, sino de lo que Cristo ha hecho visiblemente en su vida, dando a entender que si pudo hacerlo con él, lo hará con cualquiera que lo acepte y lo reciba.

(Hebreos 6: 11)= Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, (12) a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y a la paciencia heredan las promesas.

Punto primero: es notorio que la pereza puede detener, perturbar o frenar la consecución de las promesas. De allí que se nos dice que, para acceder a ellas, debemos imitar la fe de los que la alcanzaron. ¿Qué es fe? Certeza de lo que esperamos, convicción de lo que no vemos, No hay raciocinio en la fe. No cabe. FE, se deletrea "R-I-E-S-G-O". No es novedad; el reino de Dios no es para los cobardes.

Ahora bien: ¿Cuáles serán, entonces, los referentes, los modelos a imitar hoy día? ¿Los grandes ministros de los más rutilantes ministerios? Puede ser, pero no necesariamente, porque esos ministerios vienen, llegan, se presentan -a veces- en un marco de fiesta, luz, color, algarabía, gran movimiento y una especie de folklórica euforia colectiva. Pero después se van, siguen su camino, y lo que nos queda es nuestra pequeña congregación de siempre, compuesta por los hombres y las mujeres que tan bien conocemos y a los que tan poco les observamos digno de imitar.

A esto, fíjese, también lo sabía el autor, el escritor de la carta a los Hebreos. De allí que para establecer justicia, poner las cosas en orden y en su lugar sin caer en esclavitudes o manipulaciones humanas. Así es que pletórico de la unción que acompaña permanentemente a una auténtica sujeción a autoridad sujeta a autoridad, escribe:

(Hebreos 13: 7)= Acordaos de vuestros pastores, (Note que aquí utiliza el término en plural, (la palabra es POIMANES), y no alude específicamente a uno de los cinco ministerios de Efesios 4, (el del Pastor), sino a todos, como función, no como título, cargo o posición. Siendo guías, protectores, apacentadores de la grey. Por eso es el plural): que os hablaron la palabra de Dios, (A esa palabra la hablaban apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros) considerad, (observad, evaluad, ved el testimonio) cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe. (La fe de un hombre de Dios en posición de liderazgo, DEBE ser imitada, en tanto que si esa condición, por alguna causa, no se da, es obvio que NO DEBE ser imitada).

Es bastante notorio que la imitación es moneda corriente en el marco de nuestras comunidades. Existe, hoy, todavía, por ejemplo, una clara tendencia por parte de muchos predicadores ciento por ciento criollos, a impostarse en los púlpitos desgranando elocuentes sermones con una tonalidad de fuerte acento centroamericano. Esto es un producto de la identificación y, naturalmente la imitación que surge de la admiración por tantos y tantos hombres que han llegado desde esas tierras para bendecirnos aportando su mensaje en pro del derramamiento de la unción genuina del Espíritu Santo sobre la República Argentina.

Lo único que habría que tener en cuenta, en todo caso, y para no cometer errores que en muchas ocasiones han alejado a las personas de los caminos del Señor en lugar de atraerlos, y que en otros casos han llegado hasta el límite de la ridiculez que produce vergüenza ajena, tener en cuenta lo que Juan dice en su tercera carta.

(3 Juan 11)= Amado, no imitéis lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, (Así sea imitando algo o alguien a quien lo ha visto hacer o decir) no ha visto a Dios.

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La clave está en los Salmos

No hace mucho tiempo el Señor me llevó a dar una palabra de exhortación a la responsabilidad. Obviamente, en aquel estudio quedó muy claro que esa amonestación no iba dirigida a un mundo secular, incrédulo y pecador, sino a congregaciones pobladas de hombres y mujeres que se dicen creyentes, que aspiran a servir al Señor y a su iglesia.

Hoy será el tiempo de ampliar ese concepto al espectro gubernamental y social. Pero una vez más, no tendrá al mundo como destinatario, sino a hijos de Dios. Hijos de Dios que han tenido la posibilidad de llegar a la función pública o a cargos jerárquicos en instituciones emparentadas con la iglesia desde el punto de vista organizativo y nominal. El salmo 101 es considerado por muchos como el salmo de David que más define a un verdadero "voto profesional", debido a que se describe la forma como debe comportarse un funcionario público. Para un mejor entendimiento y una mejor interpretación de tantos que no han podido adquirirla y ampliar su comprensión de las cosas, voy a transcribir cada verso en la versión clásica de nuestra Biblia de todos los días y luego lo voy a ampliar conforme a la Nueva Versión Internacional, que como la mayoría sabe, es la versión que ha sido traducida directamente de los originales al español, al castellano, sin pasar por el inglés como ha ocurrido con las otras.

(Salmo 101: 1)= Misericordia y juicio cantaré; a tí cantaré yo, oh Jehová. ( El que está hablando es David, rey de Israel, pero tipología de Cristo. Palabra de Dios, en suma. La otra traducción, dice: Quiero cantar al amor y a la justicia: quiero Señor, cantarte salmos. Fíjese que a esto ya se lo lee en el salmo 89, que no es de David sino de Etán ezraita, cuando en su verso 1, dice: Las misericordias de Jehová cantaré perpetuamente; de generación en generación haré notoria tu fidelidad con mi boca. (El salmo es una oración que incluye alabanza, cantada. Y no es casual. Dicen algunas palabras apostólicas y proféticas, que el cambio, la reforma que sacudirá a la iglesia en este tiempo, vendrá con una punta de lanza que ya tuvo el despertamiento de los años 90: a partir de las canciones, de la música, de los salmistas, de la oración y de la alabanza. Es decir: los salmos. De allí que, La Clave está en los Salmos)

(2) Entenderé el camino de la perfección cuando vengas a mí. En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa. (Según la NVI) Quiero triunfar en el camino de perfección: ¿Cuándo me visitarás? Quiero conducirme en mi propia casa con integridad de corazón.

Primero hay que escudriñar la palabra CAMINO, que además de su sentido primario, en el lenguaje bíblico, este término alude simbólicamente a la conducta y voluntad divinas y humanas, así como a sus métodos, hábitos, actitudes y propósitos. En segundo término, dice que debemos entenderlo para triunfar en la perfección. Usted sabe muy bien que, en el idioma bíblico, perfección, no significa lo que normalmente significa para nosotros en el idioma castellano: sin errores. Perfección, según la Biblia, es Madurez. La estatura del varón maduro. La madurez de Cristo. Sed maduros. Bueno; todo eso tendrá como resultado, algo muy particular: el comportamiento del hombre en su casa. Ahora bien: ¿De qué casa habla?

En 1 Samuel 18:14, se cuenta que: David se conducía prudentemente, (O sea: con madurez) en todos sus asuntos y, (Como consecuencia de todo eso) Jehová estaba con él. En 1 Reyes 9:4 y 5, sobre el mismo tema, leemos: Y si tú anduvieres delante de mí como anduvo David tu padre, en integridad de corazón y en equidad, haciendo todas las cosas que yo te he mandado, y guardando mis estatutos y mis decretos yo afirmaré el trono de tu reino sobre Israel para siempre, como hablé a David tu padre, diciendo: no faltará varón de tu descendencia en el trono de Israel.

Es decir que cuando habla del comportamiento del hombre en su casa se refiere, en primera instancia, a su casa particular, porque a Dios siempre le interesará su familia, pero el énfasis mayor será para con su casa. ¿Y cuál es su casa? ¿Adónde está? Olvide el templo, es usted. El comportamiento que usted tenga en todo lo que usted haga. Integridad.

(3) No pondré delante de mis ojos cosa injusta. Aborrezco la obra de los que se desvían; ninguno de ellos se acercará a mí. (Nueva Versión Internacional) No me pondré como meta nada en que haya perversidad. Las acciones de gente desleal las aborrezco; no tendrán nada que ver conmigo.

Aquí hay encerrado un principio que indispensable tener en cuenta para hacer cualquier tarea para el reino de Dios: la Justicia. Es simple y concreto: donde se cometa o se permita una injusticia, no está Dios. ¿Le dice algo especial esto? Tómelo. Ninguna meta de ninguna autoridad cristiana podrá tener visos de perversidad ante la palabra. Quiero decir que no podrá torcerse del objetivo de Dios. Cualquier otra cosa, no es Dios. Porque, -dice-, aborrece la obra de los que se desvían, se pervierten. Y dice más: hagan las obras más impactantes que hagan; hagan las oraciones más emotivas y guerreras que hagan, tengan los tiempos de alabanza y adoración a mi nombre más prolongadas, profesionales y exquisitas que tengan, posean las congregaciones más ágiles y dinámicas que posean, no se acercarán a mí. No tendrán nada que ver conmigo. ¿No habrá en algún lugar del mundo, alguna congregación que, pese a todo su oropel, no tenga nada que ver con el Señor?

En Deuteronomio 15:9 y en medio de la exposición de un tema relacionado con la generosidad hacia los pobres, dice: Guárdate de tener en tu corazón pensamiento perverso, diciendo: cerca está el año séptimo, el de la remisión, y mires con malos ojos a tu hermano menesteroso para no darle; porque él podrá clamar contra ti a Jehová, y se te contará por pecado. El salmo 40 amplía el concepto. El propio David escribe: Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza, y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían tras la mentira.

Esto es rigurosamente cierto. Hay muchos siervos fieles y hasta ungidos, que han perdido su posición espiritual a partir de haber puesto sus ojos en otros que operan con métodos novedosos, pero en su provecho personal, y han comenzado a imitarlos. Es una tentación a la que los hombres de Dios están expuestos: ¿Ser exitosos como Dios dice y nadie se da cuenta, o ser exitoso como al hombre le parece bueno y recibir el aplauso de la gente?

Mira: Como pueblo santo que somos, no que debemos ser, es mucho mejor no mirar ni pensar en cosas que no son propias de una vida separada para servir a Dios y a sus propósitos. Tienes que cuidar tus ojos celosamente, ya que tu vida interior, que es la que verdaderamente está expuesta ante los ojos de Dios, se afecta notablemente con las cosas en que centras tu atención. ¿No oíste que fue dicho que la fe viene por el oír? Por lo tanto, en lo que tú oigas la mayor parte de tu tiempo, en eso estará depositada tu fe. Justicia. No te olvides que la palabra INJUSTICIA, en hebreo, es la palabra BELIAL. Este es un término que en el Antiguo Testamento se usa generalmente en sentido abstracto y no como nombre propio. Se refiere a lo malo y perverso. En los rollos del Mar Muerto se refiere a los enemigos satánicos de la comunidad. Es sinónimo de Satanás. ¿Entiendes ahora por qué donde hay injusticia Dios no está?

(4) Corazón perverso se apartará de mí; no conoceré al malvado. (Según la otra versión) Alejaré de mí toda intención perversa; no tendrá cabida en mí la maldad.

Esto no necesita demasiada ampliación. Quien quiera que suponga que podrá trabajar para la iglesia del Señor con intenciones torcidas o desviadas, no interesa qué éxito popular temporario pueda tener, finalmente, será separado del cuerpo y entregado a Satanás para la destrucción de la carne, en razón de perseguirse su restauración. Proverbios 11:20, al respecto, dice: Abominación son a Jehová los perversos de corazón; mas los perfectos, (Es decir: los maduros) de camino, le son agradables. Acota aquí el escritor que el perverso no solamente se busca y encuentra problemas por ley natural, sino que también suscita la ira de Dios.

(5) Al que solapadamente infama a su prójimo, yo lo destruiré; no sufriré al de ojos altaneros y de corazón vanidoso.

Siempre me hice la misma pregunta. Entiendo que en los gobiernos humanos, seculares, incrédulos, totalmente apartados de Dios y de toda su palabra, sus fundamentos, sus mandamientos, exista una vanidad y una soberbia inexplicable y no sostenida por nada concreto. Es la ignorancia y la ceguera del hombre sin Cristo y, con enorme misericordia, deberemos entenderle, no agredirle, soportarle con paciencia y tratar de ganarle con la predicación abierta y testimonial del evangelio del reino. Lo que no me entra en la cabeza de ninguna manera es como esa misma vanidad y esa misma soberbia puede existir dentro de congregaciones que dicen servir al Dios justo y omnipotente, y mucho menos si se da precisamente en sus líderes. La otra versión es mucho más clara todavía, y le agrega condimentos que no nos son ajenos: Al que en secreto calumnie a su prójimo, lo haré callar para siempre; al de ojos altivos y corazón soberbio no lo soportaré.

Esto, aunque no lo creas, me ministra personalmente. Porque hay mucha gente de la llamada anónima y muchos otros de los llamados importantes dentro del pueblo de Dios en mi propia ciudad, que no comparten en absoluto este mensaje y que tienen, obviamente, una opinión negativa de mí; opinión que no dudan en expresar abiertamente ante quienes llegan y mencionan estas cosas. Y está bien. Me atrevo a pensar que no serán pocos los casos donde puedan tener algún porcentaje mayor o menor de razón. Soy sólo y apenas un hombre y es natural que pueda equivocarme. Pero ¿Saben cuál es mi único reaseguro? Que nunca nadie me lo ha dicho a mí, personalmente, cara a cara y con la disposición de salvarme de un error si así fuera. Eso los coloca inexorablemente en el área de calumniadores. Entonces no me preocupa: Él los hará callar para siempre. Amén.

Cincuenta y un salmos más atrás, concretamente en el número 50 y versos 20 y 21, y en el marco de un canto de Asaf a un Dios justo, leemos: Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano; contra el hijo de tu madre ponías infamia. Estas cosas hiciste, y yo he callado; pensabas que de cierto sería yo como tú; pero te reprenderé, y las pondré delante de tus ojos. Por lo que podemos ver. Dios ha presentado los cargos y ha dictado el veredicto de culpable. En un contexto parecido, Salomón escribe en el Proverbio 6:16 y 17: Seis cosas aborrece Jehová; y aun siete abomina su alma: (N1) los ojos altivos, (N2) la lengua mentirosa (N3) las manos derramadoras de sangre inocente, (N4) el corazón que maquina pensamientos inicuos, (N5) los pies presurosos para correr al mal, (N6) el testigo falso que habla mentiras y, (N7) el que siembra discordia entre hermanos. Pregunto: ¿Cómo hará el brujo que vive en la otra cuadra para venir y lograr sembrar discordia entre nosotros? ¿Tanto será su poder satánico? Basta hermano. Basta de corporativismo religioso y demagogia barata con barniz eclesiástico. ¿Sabe lo que es corporativismo? Pensar que todos los que están dentro de un templo son evangélicos creyentes y que, por consecuencia, no hay ninguno que sea capaz de hacer algo malo. Hablemos claro: el que puede sembrar discordia entre los hermanos de la iglesia, está adentro de esa misma congregación. ¡Disciérnalo! ¡Descúbralo!

(6) Mis ojos pondré sobre los fieles de la tierra, para que estén conmigo; el que ande en el camino de la perfección, este me servirá.

Vamos por partes; porque este verso es una especie de llave, de clave de ingreso a otras dimensiones espirituales. ¿Puede David, un rey, pero sólo un hombre al fin, decir que todos los fieles de la tierra estarán con él? Supongamos por un instante, haciendo fantasía de ciencia-ficción, que sí. Pro luego dice que el que ande en el camino de la perfección, ese le servirá. ¿Podría David conseguir eso, aun con la mejor de sus voluntades? Olvide a David. Está hablando de Cristo, David sólo es el vehículo profético. La NVI dice: Pondré mis ojos en los fieles de la tierra, para que habiten conmigo: sólo estarán a mi servicio los de conducta intachable. Veamos: ¿Con qué sentido Dios escribiría algo en el libro para que nosotros lo estudiemos a partir de la historia social, cómo funcionaba la corte privada del rey de Israel, si no fuera que ese rey es su propio símbolo, su propia tipología y, obviamente, sus palabras son Su palabra? Si usted Quiere, mírelo como osado, como atrevido, como fantasioso, pero recuerde: la iglesia todavía no terminó la obra porque insistió e insiste en pararse con los pies sobre la tierra y dejar de lado la incertidumbre de lo espiritual que, naturalmente, siempre tendrá origen y manifestación sobrenatural.

Probemos verlo con los ojos de Dios. ¿Cómo dice? Sobre los más importantes pondré mis ojos. No. No dice así. Sobre los que tienen las iglesias más grandes pondré mis ojos. No. Tampoco dice así. Sobre los que llevan un mensaje atractivo por todos los congresos del país o del mundo pondré mis ojos. No. Tampoco así. Dice que sobre los fieles de la tierra. ¿Y cuáles son los fieles? Es simple. ¿Qué es la fidelidad? ¿Qué es la fidelidad, hermana esposa o hermano marido? Tener la garantía total y completa de que su cónyuge: Nº1: No le mentirá ni le engañará. Nº2: No simulará con usted algo que no siente. Nº3: No le fallará ni en lo más mínimo. Nº4: No cometerá adulterio con otro esposo ajeno u otra esposa ajena. Nº5: No tendrá doble mensaje. No le dirá a usted una cosa y a la gente otra. Eso es fidelidad. Elévelo ahora al plano espiritual. No me lo diga. ¿No descubre que sin quererlo, casi inconscientemente, alguna vez le ha sido infiel, aunque más no sea con el pensamiento? Pero tenga ánimo. Dios sí es fiel y además tiene una misericordia que nosotros no podemos ni imaginar. ¿Se acuerda del himno? “Tu fidelidad es grande/ Tu fidelidad, incomparable es”… De allí que Pablo, en su carta a los Romanos 3:34, diga: ¿Pues que, si algunos de ellos han sido incrédulos? (Está hablando de los judíos circuncisos) ¿Su incredulidad habrá hecho nula la fidelidad de Dios? De ninguna manera; antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso; como está escrito: para que seas justificado en tus palabras cuando fueres juzgado.

La fidelidad es un atributo de Dios que se presenta unido el amor que salva, socorre y perdona. A lo largo de la historia de la salvación, esta fidelidad se revela inmutable. Fiel es Dios que guarda su lealtad a sí mismo, a su palabra dada y al pacto establecido con su pueblo. Esta fidelidad se ha revelado en Jesucristo en quien Dios ha cumplido su palabra. En el Nuevo Testamento, el sustantivo FIEL es la palabra griega PISTÓS y tiene ya un significado más técnico, como sinónimo de cristiano. De allí que el idioma popular, cuando habla de iglesia, a la gente que está dentro de ellas, se les llama fieles o feligresía. Pero eso dice y piensa el mundo secular. Usted no puede ignorar la verdad y tomar este pensamiento como pensamiento de Dios. Fiel es aquel que es fiel, no otro que hace como que lo es, ¿Está claro?

(7) No habitará dentro de mi casa el que hace fraude; el que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos.

La Nueva Versión Internacional lo dice con otras palabras que significan lo mismo, pero que sirven de respaldo para un mejor entendimiento. Dice: Jamás habitará bajo mi techo nadie que practique el engaño; jamás prevalecerá en mi presencia nadie que hable con falsedad.

Tal como lo señala esta traducción, el fraude es un engaño. Entonces su interpretación somera, superficial y rápida, es muy liviana. Entendemos que nadie que ejerza algún tipo de engaño puede ministrar nada en la casa del Señor porque eso se llama fraude. Ahora bien: ¿Cuántos tipos de fraude existen y se pueden cometer dentro de una congregación? Seguramente, la mayoría va a pensar en cosas materiales. Usar mal los dineros de la congregación, quedarse para sí con la ofrenda del Señor y meter mercadería en la iglesia vendiendo cosas sagradas y santas a precios módicos. Bueno, esto sucede y nadie lo desconoce, pero no en todas partes y menos como único fraude. Fraude, ya quedó dicho, es sinónimo de engaño. Y engaño no es sólo algo que sucede en sus bolsillos, sino que puede ramificarse, incluso, hasta en lo espiritual. ¿Qué es cuando alguien le dice al pueblo que no estudie, que no se esfuerce en trabajar, que no se compre ni una casa ni un auto, que no tengan ningún confort, que no vale la pena porque Cristo viene ya? Doctrinalmente, conforma a los postulados de ciertas denominaciones, una posición, una tesis, una interpretación. Bíblicamente un severo error por interpretar palabras fuera del contexto. La Biblia dice: “será predicado este evangelio hasta el último confín de la tierra Y ENTONCES, vendrá el fin”. ¿Esto se ha cumplido ya? Socialmente, esto es una castración de gente condenada a no tener futuro y, espiritualmente, un fraude.

Después dice que el que habla mentiras no va a prevalecer. ¿Esto es lo que realmente hemos visto dentro de las diferentes congregaciones o, por el contrario, algunos hermanos levantados a ciertos liderazgos han llegado allí como fruto de mentiras, especialmente sobre otros candidatos al mismo cargo?

¿Qué es una mentira? Una manifestación contraria a la verdad, cuya esencia, -escuche-, es el engaño, el fraude, y cuya gravedad se mide según el egoísmo o la maldad que encierre. Atención que no siempre una mentira es una contraposición total a una verdad. A veces, una media verdad también lo es, porque si de algo solamente la mitad es auténtica verdad, la otra mitad será, irremediablemente, mentira. La cultura religiosa tradicional inventó un término que no existe en ninguna Biblia y que, naturalmente, no viene de Dios: La Mentira Piadosa. Piense: ¿Cómo podrá ser “piadosa”, que se traduce “espiritual”, una mentira?

Es que le decimos piadosa porque es comprensiva, por amor al prójimo. Si un hombre nos pregunta si su esposa está en adulterio y nosotros sabemos con certeza que sí lo está, por allí para no herirlo o destruirlo, le decimos que no, que se quede tranquilo, que ella le es fiel. Una mentira piadosa, compasiva, dicha para no lastimar a un hombre, para evitar una tragedia, para tomarnos tiempo para hablar con ella a ver si podemos hacerla desistir de su adulterio, por lástima, por los hijos de ese matrimonio. Todo esto justifica plenamente esa mentira piadosa, no? ¿Y con la palabra que dice que todo el que miente es hijo del padre de mentira que es Satanás, qué hacemos? Detesto el legalismo cruel y hasta despiadado en el que muchas veces hemos caído. Pero le temo igualmente a la permisividad antibíblica. Dios es misericordioso, eso es cierto, pero no al punto de dejar de llamarle pecado al pecado me parece, no?

(Apocalipsis 21: 8)= Pro los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

La otra versión, dice: Pero los cobardes, los incrédulos, los abominables, los asesinos, los que cometen inmoralidades sexuales, los que practican artes mágicas, los idólatras y todos los mentirosos recibirán etc.etc. Atiende: el mismo texto que dice que los cobardes, miedosos y pusilánimes, los que hacen muchas cosas religiosas pero en el fondo no creen, los asesinos, es decir los que matan de cualquier manera, (No hay muertes legales), los que andan en inmoralidades sexuales. ¿Quién podrá decir qué es inmoral o moral dentro de la sexualidad? La Biblia es clara, pero los hombres han adoptado lo que dice Freud porque es más atractivo y más…progresista.

No discutamos, pero: ¿No será posible que algunas de las actitudes catalogadas como conductas sexuales alternativas o diferentes no puedan encuadrarse, realmente, en inmoralidad sexual? No lo afirmo, lo pregunto. Mejor no hagamos polémicas de hombres. No hagamos acepción de personas ni discriminaciones absurdas. Mejor oremos. A mí me horroriza la pacatería y la moralina hipócrita, pero mucho más me horroriza confundir misericordia con complicidad de pecado. Dios es amor, bondad, compasión y misericordia, pero también es justicia, ese es el punto. Bueno; todos estos, junto con los manipuladores de voluntades ajenas que son los hechiceros y los idólatras, que son los que ponen cualquier cosa delante de Dios irán a parar al lago de azufre y fuego. ¿Y junto con quienes, dice? ¿Con algunos de los que mienten? No. ¿Con los mentirosos, salvo los que apelan a mentiras piadosas? No. Suficiente. Basta. Dice que con TODOS los mentirosos. Y punto. Usted agréguele o sáquele lo que guste. Es su problema.

(8) De mañana destruiré a todos los impíos de la tierra, para exterminar de la ciudad de Jehová a todos los que hagan iniquidad.

Aquí hay una definición clara y concreta sobre un hecho puntual, que no deja ni el más mínimo resquicio de duda. Dice que destruirá a todos los impíos de la tierra. ¿Alguno, todavía, querrá interpretar esto relacionado con David o con Israel? ¿Cómo entendemos, entonces, lo de “todos los impíos de la tierra”, si David tenía sólo la jurisdicción de su reino? No es David, hermano; es Dios. Y dice que va a exterminar de su casa (No habla del mundo, habla de la Jerusalén celestial, que es la iglesia) a todos los que hagan iniquidad. ¿Y cuándo será esto? Dice que de mañana. Incomprensible, verdad? Literalmente, imposible de entender y, por consecuencia, sujeto a hipótesis diversas. ¿Se tratará de la segunda venida? ¿Se trata del día del juicio? ¿Se trata de la gran siega? En parte sí y en parte no. ¿Cómo? Esta es la revelación de esta palabra para el tiempo presente:

Está escrito que para Dios, un día es como mil años y mil años como un día, no es así? La iglesia ha entrado en el Tercer Milenio, y ha sido revelado a la iglesia porque muchos de sus siervos lo han recibido, que este es el Tercer día de Dios. Yo un día lo dije con bastante temor, vió? Me llamaron por teléfono impactados algunos. Después lo empecé a oír en gente que venía de cualquier parte y a cada rato. ¡Qué tremendo es Dios! Ahora haga esta comparación con la crucifixión: tres días. El primer día fue el del sufrimiento y el martirio. Así fue el primer milenio. Los leones, el circo romano, los mártires cristianos aserrados, achicharrados, despedazados, despellejados, quemados, colgados. El segundo día fue el de la batalla. Cristo bajó al mismísimo infierno y allí derrotó a Satanás, en su propia morada. A él y a todos sus demonios con él. Así ha sido el segundo milenio que hace poco dejamos atrás. Guerra espiritual, ataques, ocultismo, Nueva Era. Pero el tercer día es el de la resurrección y la victoria. Y en ese día hemos entrado: el Tercer Día de Dios.

Ahora bien: ¿Por dónde comienza un día? Obviamente, por la mañana. ¿Entiende? De mañana destruiré a todos los impíos de la tierra. De mañana. Hoy es la mañana. Hoy es la madrugada del tercer día. Hoy Dios está empezando a hacerlo. ¿Se caerán líderes importantes? ¡Vamos! ¡No sea resentido! Se caerán los importantes que no son líderes levantados por el Señor, eso sí. ¡Gloria a Dios! ¿Se secarán, dormirán y se cerrarán prestigiosas congregaciones? ¡Gloria a Dios! Si no eran de él. Él está destruyendo, dentro de su casa, todo lo que no tiene nada que ver con él. Tendrán que callar. Mire cómo lo dice la NVI:

Cada mañana reduciré al silencio a todos los impíos que hay en la tierra; extirparé de la ciudad del Señor a todos los malhechores. En Apocalipsis leemos que el gran Dragón, la Bestia, la Serpiente Antigua que se llama diablo y Satanás, tendrá su mayor poder en la boca. Él lo reducirá a silencio. Y conjuntamente con él, todos los que sabiendo o ignorándolo, lo han servido predicando su mensaje de confusión, herejía y error. El salmo 75:10, dice: Quebrantaré todo el poderío de los pecadores, pero el poder del justo será exaltado.

(Salmo 89: 17)= Porque tú eres la gloria de su potencia, y por tu buena voluntad acrecentarás nuestro poder. (18) porque Jehová es nuestro escudo y nuestro rey es el Santo de Israel.

(Salmo 148: 14)= Él ha exaltado el poderío de su pueblo; alábenle todos sus santos, los hijos de Israel, el pueblo a él cercano. En el nombre de Jehová yo las destruiré.

(Salmo 3: 6)= No temeré a diez millones de gente, que pusieren sitio contra mí…

(Salmo 18: 40)= Has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas, para que yo destruya a los que me aborrecen.

¡Animo varón! ¡Animo mujer! No estoy hablando con ovejas díscolas, rebeldes, conflictivas y resentidas que lo único que quieren es que se caigan los líderes actuales para ocupar sus lugares porque, entienden, ellos sí que saben hacer las cosas. Estoy hablando con muchas, muchísimas ovejas fieles, piadosas, consagradas y ungidas que andan por allí, dispersas, porque en lugar de apacentarlas y protegerlas, los que han sido elegidos para eso, las presionan, las usan y hasta las agraden. A ellas les digo por si les ha quedado alguna duda: La victoria final, es del Dios de los ejércitos. No importa como están las cosas. Este es el Tiempo de victoria. Esta es la mañana del Tercer día de Dios. Así lo dicen los salmos. Y como ha sido dicho en profecía: la Clave está en los salmos.

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Setenta veces siete

Lo que voy a decirle, no es el fruto de una idea personal ni una reacción ante circunstancias personales. Es el resultado de muchas consultas con empresarios y comerciantes creyentes. Una gran mayoría de ellos, se podría decir que un ochenta y cinco por ciento, ocultan su vergüenza a la hora de decir con toda franqueza que, si no fuera por algunos compromisos eclesiásticos muy fuertes, entre un postulante a un puesto de trabajo que venga recomendado por algún pastor de alguna iglesia y otro no creyente, si tuvieran que tomar una decisión en función de la eficiencia laboral y los réditos laborales para su empresa, optarían por el no creyente. Al preguntar por qué motivo, la respuesta es unánime: una gran mayoría de cristianos no tiene ni la menor idea de lo que significa la palabra: Responsabilidad.

A mí mismo, en no pocas ocasiones, hermanos que trabajan como empleados de otros hermanos, me han dicho que si tienen que efectuar algún servicio para su iglesia, sus jefes o patrones “tienen que entender” que primero está la obra para el Señor y después sus obligaciones terrenales, y que por lo tanto, ese día no van a trabajar o bien van más tarde o se retiran antes. Aquí hay dos errores muy notorios: Estoy totalmente de acuerdo que el templo de una congregación es el lugar de reunión de un grupo llamado Iglesia del Señor, pero servir a Dios no significa literalmente servir al templo. Por lo tanto, si hubiera que ir a orar por un enfermo terminal y no hay quien lo haga, podría ser que cualquier creyente lo entendiera como motivo valedero y justificado. Pero si lo que hay que hacer es pintar una puerta de los sanitarios del templo, el tema ya es muy diferente. En cualquier empleo, cualquier patrón le paga a cualquier empleado para que cumpla con un trabajo. Y ambos tienen derechos y obligaciones. Ser miembros de una congregación evangélica no cambia las cosas.

Por ese motivo y, entre otras cosas muy importantes, es que entrego esta palabra, aquí, para que la iglesia del siglo veintiuno, que es usted, sepa que hay cosas de las cuales la Biblia habla con suma claridad y, que esa claridad, abarca un espectro muy amplio, que va desde el más anónimo de los integrantes de una congregación hasta llegar al mismísimo líder de la misma.

(1 Timoteo 1: 3)= Como te rogué que te quedases en Efeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina, (4) ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora.

Pablo le está dando a Timoteo, en esta carta, pautas muy claras con respecto a sus futuras responsabilidades en el liderazgo de la incipiente iglesia en crecimiento. La Responsabilidad en la Doctrina(1) es el primer punto que elige tocar. Pero cuidado: esto no significa responsabilidad denominacional para sus respectivas doctrinas. La Biblia jamás fue escrita para que cada hombre, conforme a sus opiniones particulares, interpretara cada verso, cada texto, conforme a lo que tradicionalmente se usa en su denominación. La Biblia contiene doctrina. Lo que no contiene es la palabra Denominación. Hay una sola doctrina. Lo entendamos o no lo entendamos.

Aquí hay tres puntos que, si los hombres les hubieran prestado atención y los hubieran escudriñado, tal cual es el mandamiento, jamás se hubieran equivocado tan feo. 1) Desde el principio mismo, Satanás empezó a combatir contra la iglesia del Señor a través de la infiltración de “diferentes” doctrinas. Y nosotros seguimos dando gracias a Dios por las denominaciones. ¿Quién nos enseñó a orar así? 2) Ya se contaban desde los púlpitos, fábulas humanistas en reemplazo de la verdadera palabra. Esto sigue sucediendo porque, a un sector no despreciable de autodenominados cristianos, les gusta más un discurso con bases realistas que hablar de un poder de Dios sobrenatural que ni conocen ni jamás han visto ni experimentado. Tristísimo. 3) Dice ya Pablo que estas dos cosas, de ninguna manera puede traer edificación, sino disputas, polémicas, roces, contiendas. Pese a ello, hay grupos que insisten en predicar que en el disenso está en el enriquecimiento de la profundidad del evangelio. La edificación es por fe, no por intelecto y, como tal, es producto de la revelación del Espíritu Santo, no de un mejor o peor seminario bíblico.

(5) Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, (En la congregación hay corazones que no están limpios) y de buena conciencia (Esto quiere decir que también hay mala conciencia) y de fe no fingida. (Esto demuestra que la hipocresía de simular una fe que no se tiene, no es un invento de este tiempo. Pablo ya sabía que Satanás daba esa letra, ese libreto) (6) de las cuales cosas desviándose algunos, se apartaron a vana palabrería.

Vana palabrería. ¿Nunca le tocó, en alguna congregación de Zimbabwe o Etiopía, por supuesto, de ninguna manera allí en donde usted vive, claro está, tener que tragarse un mensaje lleno de vana palabrería? ¿No? ¡Gloria a Dios, hermano! ¡Es usted un privilegiado del Señor! ¿Y qué es la vana palabrería? Es una palabra griega, MATAIOLOGIA, conformada por una combinación: Por un lado MATAIOS, que se traduce VANO, y LOGOS, que todos sabemos es una de las acepciones de PALABRA. Es una palabra que indica un hablar fútil, sin valor alguno, vacío, charlatanería sin significado, y parloteo ocioso. Aquí, esta palabra, describe a quienes suponen ser maestros, les gusta oírse a sí mismos hablar, pero no tienen nada sustancioso que decir. Pregunto: ¿En todas las congregaciones del pueblo de Dios, predica la palabra el más ungido, el que la ha recibido del Espíritu o aquel que por jerarquía le corresponde hacerlo? Mire como termina este texto:

(7) queriendo ser doctores de la ley, (Maestros de la palabra, doctores en teología, profesores de seminarios o institutos, master en divinidades) sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman. (Atención hermanos que aman predicar: Jesús no trajo un mensaje novedoso; Él era el mensaje viviente. Simple. Sed imitadores de Cristo. Única manera de entender lo que decimos y afirmamos)

(Verso 18)= Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia, (19) manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron en cuanto a la fe algunos, (20) de los cuales son Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar.

Aquí nos encontramos con otra cláusula indiscutible: Responsabilidad en la Batalla(2), porque eso es lo que dice en la escritura original donde nosotros leemos milicia. Para poder ser responsables en ese punto, dice aquí, no en una congregación carismática, que debemos ser conforme a la palabra profética recibida. De ninguna manera habla de herencia eclesiástica, producto de estudios universitarios o decisiones de alguna junta de notables teólogos. La conciencia de la cual habla Pablo aquí, no es otra cosa que lo que luego será llamado “guía del Espíritu”. Yo me pregunto cuántos hermanos fieles, que buscan más de Dios, están trabados, imposibilitados y asfixiados por decisiones denominacionales y tienen que, -y se dan perfectamente cuenta de ello- tomar la decisión de desobedecer la voz del Señor por tener que sujetarse a la voz de hombres que están jerárquicamente por encima de ellos en sus determinados sectores. Eso es naufragar en la fe por no oír a sus conciencias. Porque el resultado de esa decisión, siempre será el mismo: frustración, resignación, apatía, indiferencia, adormecimiento y muerte espiritual. Así de concreto. ¿Nunca lo ha visto?

Y un párrafo final par la cuestión de Himeneo y Alejandro. ¿Quiénes eran? Himeneo, cuyo nombre significa “Perteneciente al dios del matrimonio”, fue un maestro pernicioso de Efeso que se desvió de la verdad tanto en la fe como en la práctica. Entre otras cosas, enseñó que la resurrección ya se había efectuado. Alejandro, mientras tanto, tiene una historia similar compartiendo ese dudoso cometido con Himeneo y Fileto. Pero mira lo que dice Pablo después: a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar. ¿Usted me está diciendo que un creyente, un hijo de Dios, puede entregar a otro que blasfemó y metió la pata hasta las nalgas a Satanás? ¿Así nomás? ¿Y la misericordia, hermano? Pregunto: ¿Cuántos problemas ha tenido en la vida por tratar de ser más misericordioso y más bueno que Dios mismo? Yo no sé de qué manera fue porque la Biblia no lo dice y no me interesa adherir a hipótesis de seres humanos. Lo que sí sé es que Pablo dice que él los entregó a Satanás “pa’ que aprendan”. Y asunto terminado; de Himeneo, Fileto y Alejandro no hay más noticias bíblicas de allí en adelante. ¡Cuánto nos falta, por Dios, cuánto! Siguiendo la Escritura, ¿Qué tendríamos que hacer hoy con tanto blasfemo que anda suelto por allí jugando al predicador? No me atrevo ni siquiera a pensarlo. Soy demasiado religioso, todavía.

(Capítulo 2: 1)= Exhorto ante todo a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres. (Esto es, ni más ni menos que Responsabilidad en la Oración(3). Y agréguele, si es que lo leyó bien, por TODOS los hombres) (2) por los reyes y por todos los que están en eminencia, (Sí tenemos que orar por los que no hacen las cosas como deberían. Dios va a moverlos cuando el pueblo ore declarando su señorío en una nación. ¡Pero es que me cuesta! ¡Son tan corruptos! ¿De qué me sirve a mí orar por esa mala gente? Mire:) para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. (¿No tiene paz? ¿No puede vivir de manera piadosa, es decir: espiritual? ¿Le cuesta ser honesto por las necesidades que padece? No sea que no esté cumpliendo con su responsabilidad de oración. Aquí lo tiene muy claro. ¿Y por qué debo hacerlo? Lea:)

(3) Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, (4) el cual quiere que TODOS los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. (¿Suficiente o hay que buscar otro motivo?)

(Verso 8)= Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda.

(9) Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, (10) sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad.

Aquí entramos que lo que podríamos determinar como Responsabilidad en el Testimonio(4). Y estoy hablando de testimonio, no de figuración, simulación o el clásico “hacer como qué”. Recuerde, como ejemplo gracioso pero válido, que podemos hacer como que creemos, hacer como que adoramos, hacer como que alabamos, hacer como que oramos y hasta hacer como que predicamos, pero lo que no podemos hacer, es hacer como que ofrendamos. Allí el testimonio es meter la mano al bolsillo y sacar algo concreto. Voy a transcribirle el mismo texto según la Nueva Versión Internacional, que es una traducción al castellano directamente de los originales, sin pasar por otros idiomas, como ha sucedido con la versión clásica de Reina Valera.

Quiero pues, que en todas partes los hombres levanten las manos al cielo con pureza de corazón, sin enojos ni contiendas. En cuanto a las mujeres, quiero que ellas se vistan decorosamente, con modestia y recato, sin peinados ostentosos, ni oro, ni perlas ni vestidos costosos. Que se adornen más bien con buenas obras, como corresponde a mujeres espirituales que profesan servir a Dios.

(Capítulo 3: 1)= Palabra fiel: si alguno anhela obispado, buena obra desea. (Aquí no se refiere al obispado monárquico, que es el que más conocemos y que se desarrolló más tarde. La palabra griega EPISKOPOS, designa a una especie de supervisor del andar local y geográfico de la parte de la iglesia que allí se encuentre. Pablo utiliza, en otros textos dos nominaciones para significar lo mismo: Presbítero y Anciano. Aquí deberemos observarlo desde el ángulo del liderazgo. Por lo tanto, esta parte nos hablará de la Responsabilidad en el Ministerio(5), y cada uno sacará sus propias conclusiones)

(2) Pero es necesario que el obispo sea irreprensible (O sea: que nadie lo pueda acusar de nada raro) marido de una sola mujer (En contra de todo lo que se ha enseñado y practicado, aún hasta la crueldad, Pablo aquí no habla de alguien divorciado y vuelto a casar. Tampoco hace demasiada referencia a una poligamia que ya se estaba extinguiendo como tradición y costumbre de ese tiempo. Habla de que un líder debe ser un marido ejemplar, con una exacta noción espiritual de la fidelidad, ya que él sabía que allí era donde Satanás apuntaría sus dardos para derrotar a cuantos ejercieran algún tipo de liderazgo) sobrio (Íntegro, de palabra, no acartonado o solemne) prudente (No estómago resfriado) decoroso (Ningún loquito suelto podrá ministrar el reino de Dios) hospedador (Exigirle a sus ovejas las cosas que él mismo acostumbra a hacer) apto para enseñar (En el mundo, se enseña lo que se ha aprendido, pero en el reino de Dios, sólo se puede enseñar lo que se ha aprendido, creído y puesto por obra) (3) no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas (Estas cinco Palabras Deberían formar parte de todos los documentos de identidad de quienes ejercemos algún tipo de liderazgo) sino amable, apacible, (La palabra amable sugiere un carácter equitativo, razonable, paciente, moderado, justo y considerado. Es lo opuesto a áspero, hiriente, sarcástico, cruel y contencioso. La persona con un carácter amable no insiste en priorizar la letra de la ley por sobre la misericordia y el amor) (4) que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (5)(pues quien no sabe gobernar su propia casa, ¿Cómo cuidará de la iglesia de Dios?; (6) no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. (Yo soy así hermano. Ese es mi carácter. Y si a usted no le gusta, ya mismo se puede ir a otra iglesia! Cuidadito. Eso puede significar caer en condenación, se da cuenta hermano pastor?)

(7) También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y lazo del diablo. (A esto no siempre se le ha prestado la debida atención. Se aprovecha que en nuestra sociedad, existe un respeto formal por cualquier clase de autoridad religiosa, independientemente de la forma o el estilo de vida que tenga. Pero claro, una cosa es ser una autoridad religiosa conocida y respetada y otra, muy distinta, ser el líder de un lugar adonde la gente no creyente acude porque se da cuenta que quiere vivir de la misma manera que ve vivir a los que allí están, ¿Se entiende?

(Capítulo 4: 1)= Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos (Estamos hablando de los postreros tiempos de la iglesia, no de su vida personal. La iglesia lleva dos mil años. Postreros tiempos podrían ser ciento cincuenta o doscientos años. Es decir que podría haber comenzado hoy. O ayer, entiende?) Algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; (2) por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, (3) prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad.

Escuche: aquí vamos a hablar de una de las mayores responsabilidades que tenemos como hijos de un Dios que es esencialmente celoso de nosotros: La Responsabilidad de la Fidelidad(6). Y convengamos que si los postreros tiempos pueden haber comenzado ya, la apostasía también puede haber empezado. Pero hay algo mucho más tremendo detrás de esto: Si viniesen espíritus engañadores, usando a hipócritas mentirosos para enseñar doctrinas de demonios, ¿A qué lugar vendrían? ¿Dónde sería probable escucharlos? Acertó; en cualquier cosa que se dé en denominar iglesia. Y que naturalmente no tenga nada que ver con la Iglesia con mayúsculas, la real y verdadera del Señor. Es notorio que la fidelidad será el punto en que los creyentes verdaderos podrán probar y comprobar la acción de los predicadores, líderes y demás figuras del evangelio.

La Apostasía, es una terminología que tiene implicancias seculares y bíblicas. Secularmente, su traducción es “defección”, o “revuelta”. Por ejemplo, una revuelta militar y la alteración del orden constitucional de una república. ¿Tendrá que ver eso en algo con la condición histórica espiritual de muchos países de Latinoamérica? Bíblicamente, mientras tanto, señala en sentido amplio rebelión contra Dios; la no obediencia a él, ya sea por desviación de la ley o deserción por intereses personales. En la traducción directa de los originales al español que se encuentra en la Nueva Versión Internacional de la Biblia, el término utilizado en lugar de “apostatarán de la fe”, es “abandonarán la fe”. Infidelidad. Ahora bien: ¿Qué dice la palabra con respecto a esas enseñanzas y doctrinas apartadas de Dios?

(4) Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias; (5) porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado. (Atención: hay todavía mucho pueblo de Dios que practica determinadas abstinencias rituales. Escudriñad.)

(6) Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo (Ahora agrego yo: Si usted no enseña esto y lo cambia por lo que ha implementado su doctrina denominacional, no sólo no será buen ministro, sino que entrará en el terreno de la rebelión, de la apostasía, de la herejía y de la blasfemia contra el Espíritu Santo que, por si lo ha olvidado, es el pecado sin perdón. No juegue con esto, por favor.) Nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido.

(7) desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad. (Este aspecto de la fidelidad es muy amplio. Incluye la predicación de leyendas, esa es la palabra utilizada en los originales, cuestión muy proliferante en los primeros tiempos de la iglesia. Hoy todavía hay mucha leyenda, mitología y superstición disfrazada con barniz cristiano. Pero también tiene que ver con fábulas contemporáneas, más relacionadas con lo científico. En este tiempo es muy abundante hablar de la sanidad interior o sanidad del alma. No se puede ocultar que es una necesidad en el pueblo de Dios. Pero a favor de todo esto, se ha lanzado la fábula que dice que, más importante que la palabra y la presencia del Señor en la vida de un enfermo, es la presencia de profesionales “especialmente” preparados para esta tarea. Gloria a Dios por los profesionales, pero el evangelio y sus consuelos y sus ayudas, todavía siguen teniendo a la unción del Espíritu Santo como epicentro, jamás la de Freud. La piedad en la que debemos ejercitarnos, es –ya quedó dicho- la espiritualidad. Es imposible tratar de buscar a un creyente no-espiritual. Porque si no es espiritual y Dios es espíritu, no es imagen y semejanza, ¿Se entiende?) (8) porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, (Ojo: no hagas de este texto una doctrina anti-gimnasios) pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera. (¿Le queda alguna duda que Piedad es Espiritualidad y no Lástima o Compasión como creía?)

(9) Palabra fiel es esta, y digna de ser recibida por todos. (10) que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen. (Aprenda: Cristo murió en la cruz por TODOS, pero no todos serán salvos. Porque de una manera coherente y ordenada, donde quiera que lea, la Palabra dice que los que creen serán salvos, en tanto que los que deciden no creer, tendrán toda una eternidad para lamentarlo. Lo lamento, este es el evangelio. Lo otro es universalismo y, en el fondo, incredulidad del sacrificio de Cristo en la cruz. ¿Está de acuerdo hermano? ¿Toma en serio su responsabilidad de ser absolutamente fiel? ¿Es líder? ¿Es pastor? ¿Es maestro? ¿Es responsable de una célula, racimo, grupo de crecimiento o como quiera que se llamen sus reuniones caseras? Entonces lea las cuatro palabras del próximo versículo, coincidan o no con lo que su doctrina denominacional enseña:)

(11) Esto manda y enseña. (¡Hermano! Yo soy siervo de un Dios de amor, de un Dios que amó al mundo hasta dar su único hijo, de un Dios misericordioso. Yo no puedo ni debo mandar, yo debo sugerir, recomendar, convencer. ¡¡Basta!! Aquí dice MANDA. Y si usted no lo hace, será infiel pese a su supuesto y sobredimensionado amor, sugerencia, recomendaciones y convencimientos humanistas)

(Capítulo 6: 3)= Si alguno enseña otra cosa y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina qu es conforme a la piedad, (4) está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, (5) disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; (¿Conoce algunos?) apártate de los tales.

(6) Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; (7) porque nada hemos traído a este mundo, y sun duda nada podremos sacar.

(8) Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.

(9) Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición: (10) porque raíz de todos los males es el amor al dinero, al cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.

Aquí está hablando de una de las responsabilidades de mayor gravitación en el pueblo de Dios si es que hemos de entender los problemas testimoniales vividos: La Responsabilidad en la Honestidad(7). Esto parecería ser algo implícito en la vida de un creyente, pero la realidad y los testimonios, precisamente, nos dicen que es una asignatura pendiente todavía en la iglesia del Señor. Sería valiosísimo que cada uno de nosotros tomaran las palabras que siguen, como personales, igual que si Pablo nos las hubiera escrito a nosotros personalmente.

(11) Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. (Mansedumbre, según las traducciones directas de los originales, implica una disposición pareja, tranquila, equilibrada en espíritu, no pretenciosa, y que mantiene las pasiones bajo control. La palabra, que es PRAOTES, se la traduce mejor al castellano como “mansedumbre”, pero no con el sentido de debilidad, sino de poder y fuerza contenida. La persona que posee esta cualidad perdona las injurias, corrige las faltas y gobierna muy bien su propio espíritu.)

(12) Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.

(13) Te mando delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Jesucristo, que dio testimonio de la buena profesión delante de Poncio Pilato, (14) que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo, (15) la cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y sólo Soberano, Rey de reyes y Señor de señores, (16) el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible, a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén.

Siete responsabilidades de fondo para el creyente. Siete, no lo olvide, es el número de Dios porque es el número de lo completo. Siete veces perdonar, fue la duda de Pedro. Y el Señor le dijo: siete no, setenta veces siete. ¿Eso quiere decir cuatrocientas noventa veces? En absoluto. Significa “Todas las veces que sea necesario”. Aquí lo vamos a aplicar proféticamente en que, a partir de estas siete responsabilidades, tendremos que tener todas las que sean necesarias para cumplir con el propósito de Dios para: extender su reino, glorificar su nombre y darle victoria a su iglesia.


Nº 1: RESPONSABILIDAD EN LA DOCTRINA
Nº 2: RESPONSABILIDAD EN LA BATALLA
Nº 3: RESPONSABILIDAD EN LA ORACIÓN
Nº 4: RESPONSABILIDAD EN EL TESTIMONIO
Nº 5: RESPONSABILIDAD EN EL MINISTERIO
Nº 6: RESPONSABILIDAD EN LA FIDELIDAD
Nº 7: RESPONSABILIDAD EN LA HONESTIDAD

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El año de los Atalayas

Vamos a ver cómo anda usted de madurez cristiana: ¿Quién será más importante para el reino de Dios, esta persona, quizás desconocida para usted, que lleva una palabra a la tinta y al papel, que entra en la Web y llega a sus manos, o usted que la recibe en silencio? No importa lo que pueda parecer, el reino de Dios tiene sus propios principios. Porque en este estudio vamos a trabajar sobre dos palabras claves que me llegaron a través de dos personas bien diferentes: un hermano que no ostenta grandes títulos ni honores y una hermanita tan “indocumentada” en sus genealogías como este servidor. La primera palabra, ya la he mencionado muchas veces: Volver al Camino Antiguo. La segunda, la vamos a escudriñar hoy, en este día, de este mes, que pertenece a este año, que indudablemente es: El Año de los Atalayas, que es como decir: el año de los guardas, de los centinelas, de los voceros.

(Jeremías 6: 16)= Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cual sea el buen camino y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: no andaremos.

¿Usted sabe que esto es tremendamente actual? ¿Usted sabe que cuando comienza a hablar de reforma, de volver al camino antiguo, la reacción más frecuente es esa? No andaremos. Yo “siento” que no tengo que cambiar nada, que debo quedarme como estoy aunque esté mal. La Biblia nunca habló de “sentir”, apenas habló de obedecer. Bueno; Dios está hablando a través de mucha gente, pero como esa gente no es considerada “importante” en el ambiente evangélico, nadie le hace demasiado caso, aunque se den cuenta que hay verdad y, entonces, es cuando el pueblo dice: No andaremos.

¿Sabe por qué sucede esto? Porque hay falta de fe. Una persona que tiene fe, se apoya en la palabra de Dios y comprende que el Señor es fiel a su palabra. Sabe que Dios honra su palabra por encima de todo y sabe con esa certeza tan particular, que Dios se ha comprometido a cumplirla. Se mantiene confiada en la promesas de Dios y toma en cuenta sus advertencias muy seriamente. Esto es nuevo, nunca se dijo antes: ¿Será de Dios? Mire; si es nuevo y nunca se hizo o se dijo antes, lo más probable es que sea de Dios, ¿Sabe por qué? Porque Satanás es un excelente imitador, un falsificador de las cosas creadas, pero no fue, ni es ni será jamás creador. Él puede imitar bastante bien las cosas de Dios, pero no puede crear algo nuevo. Por eso es importante que valoremos toda nueva enseñanza y nos mantengamos fieles a la Palabra de Dios en toda la sencillez de su mensaje. No se olvide que de ninguna manera y por mejor intencionado que sea, podemos mejorar la Biblia. Pero ellos dicen: No vamos a seguir ese camino, no es eso lo que me enseñó el abuelito que fundó esta iglesia. ¿Qué hará Dios, entonces?

(17) Puse también sobre vosotros atalayas, que dijesen: Escuchad al sonido de la trompeta. Y dijeron ellos: No escucharemos.

Aquí está la otra parte. Coincidente, curiosa y llamativamente coincidente con lo anterior, como si constituyeran una unidad. Hermano, usted sabe que en algunas radios cristianas está sonando una trompeta un poco vieja, fea y algo abollada, pero ni se imagina la maravilla del que la está soplando el sonido que logra. – No, no quiero escuchar a ese tipo de trompetas.- Es que la misma trompeta ahora llega a usted por Internet. – No me interesa el sonido que tenga, a mí me agradan las trompetas brillantes, relucientes, doradas.

¡Iglesia! ¡Vuelve al camino antiguo, deja tus modernismos paganos e idólatras! – ¡No!¡No nos volvemos nada!¡Así estamos bien!¡Mientras no lo diga Fulano de Tal que es un gran siervo de Dios, no lo haremos! ¿Quién eres tú para venir a decir lo contrario?¿Quién te conoce?¿Quién te avala? – Un atalaya que trae una palabra para ti, iglesia, escúchala por favor. – ¡No!¡No escucharemos nada que no venga de los púlpitos de nuestra denominación, de nuestra congregación o de nuestra propia radio! ¿Y qué hará Dios, ahora?

(18) Por tanto, oíd naciones, y entended, oh congregación, lo que sucederá.

(19) Oye tierra: (Oye polvo, Óyeme hombre) He aquí yo traigo mal sobre este pueblo, el fruto de sus pensamientos; porque no escucharon mis palabras, y aborrecieron mi ley.

Y pensar que cuando las cosas andan mal en la iglesia, hacemos jornadas o seminarios de guerra espiritual para batallar contra los demonios que nos están atacando! Pero acá dice que si nos empecinamos, si nos obcecamos en no escuchar, en no obedecer y en rechazar su propósito, Él será, entonces, quien envíe estas cosas. ¿Esto, entonces, querrá decir que un atalaya es sólo un portador del juicio de Dios? Para nada. Un evangelista haciendo su trabajo, también es un atalaya. Mire lo que Dios dice de ellos.

(Isaías 52: 7)= ¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sión: ¡Tu Dios reina!

Escuche: Dios derrocará a Babilonia. Darío, el instrumento escogido por el señor, ha establecido su autoridad y decretará la restauración de Sión. Dejen que los atalayas suban a las montañas y proclaman las buenas nuevas. ¡Tu Dios reina!, Dice. Pablo cita este versículo en su carta a los Romanos 10:15, en relación con la predicación del evangelio. ¿Y qué dice luego, el verso 8 del capítulo 52 del libro de Isaías?

(8) ¡Voz de tus atalayas! Alzarán la voz, juntamente darán voces de júbilo; porque ojo a ojo (Quiere decir Con sus propios ojos) verán que Jehová vuelve a traer a Sión.

Todo está muy bien, pero ¿Qué es la voz de un atalaya? ¿Cómo reconocerla? Preste mucha atención: No es una voz que vocifera “¡Aleluya! ¡Gloria a Dios! ¡Está todo bien! ¡Somos vencedores! ¡Dios está muy contento con nosotros! ¡Estamos sin mancha y sin arruga!” – Hermano… Pero eso es bíblico. Claro que es bíblico, pero eso no significa que realmente esté sucediendo ahora. Un atalaya, un guarda, un centinela puesto por el Señor y no por hombres sobre los muros de la Jerusalén celestial que no se calla jamás, grita siempre: ¡¡Oíd!! ¡¡Oíd la voz de Dios!! ¡¡Obedece iglesia!! ¡¡No juegues conmigo!!

Atalaya no es un elegido por consenso dentro de un concilio de una denominación. Atalaya es uno levantado por el Señor, quizás de la más vulgar de las nadas, para que diga lo que Dios quiere que diga, sin interesarle su conveniencia, su reputación eclesiástica y hasta social o su prestigio personal. Mire lo que hace Dios.

(Ezequiel 3: 16)= Y aconteció que al cabo de los siete días vino a mí palabra de Jehová, diciendo: (17) hijo de hombre, yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel; (Perdón. ¿Le dije lo que era, literalmente, un atalaya? Un centinela, un hombre al cual se lo estacionaba sobre los muros de la ciudad para advertir a la gente del peligro y de mensajeros que se aproximaban. A los profetas, también se les llamaba atalayas. De hecho, el propio Ezequiel lo era y él advirtió claramente que cada persona es responsable de su propia conducta) Oirás, pues, tú la palabra de mi boca, (El atalaya recibe directivas directas de Dios) y los amonestarás de mi parte. (¡A mí me gustan los mensajes que alientan, no los que muestran lo que uno no está haciendo o lo que está haciendo mal, hermano! ¿Y a mí qué me importa lo que le gusta a usted? Dios dice que un atalaya está levantado para amonestarle, no para felicitarle. Si yo digo lo que le gusta a usted, quedar bien con usted es toda la recompensa que habré de recibir. No se ofenda, mi hermano, ¿Pero cree de verdad que es muy importante para mí caerle bien a usted o decir lo que Dios me manda?)

(18) Cuando yo dijere al impío: de cierto morirás; y tú no le amonestares ni le hablares, para que el impío sea apercibido de su mal camino a fin de que viva, el impío morirá por su maldad, pero su sangre demandaré de tu mano.

(19) Pero si tú amonestares al impío, y él no se convirtiere de su impiedad y de su mal camino, él morirá por su maldad, pero tú habrás librado tu alma.

Espere un poquito. ¿Qué es un impío? Un hombre malo, malvado, horrible? No. Un impío, es un no pío, no piadoso. Y piedad, en la Biblia, no es la lástima o la compasión con que nosotros nos manejamos e interpretamos. Piedad, bíblicamente, es espiritualidad. Es decir que un impío es alguien que se resiste a vivir por el Espíritu, en tanto que un piadoso es uno que sí vive por el Espíritu. Un impío, entonces: ¿Es alguien del mundo, un incrédulo inconverso? Obviamente que sí, pero no es el único. Impíos son, también, aquellos que, estando en la iglesia, eligen manejarse carnalmente, filosóficamente, científicamente, intelectualmente. Porque ellos también se resisten a vivir por el Espíritu. Bueno, es a ese al que hay que amonestar. Al otro, al mundano, sencillamente hay que presentarle a Cristo, ya que es así porque no lo conoce.

Si este atalaya obedece el mandato y dice lo que Dios le ordena y no se preocupa por el qué dirán, aunque el impío no haga caso y lo ignore porque “no es alguien importante, con un nombre conocido en el ambiente evangélico o un título o una jerarquía eclesiástica respetable”, y termine muriéndose espiritualmente en desobediencia, quedará libre de la sangre de ese impío porque él sí obedeció y cumplió con lo suyo. Ahora, si por alguna causa humana, este atalaya no dijera lo que tiene que decir y cambiara sus palabras por expresiones voluntaristas, exitistas, lisonjeras o aduladoras, cuando se caiga el impío ciego, él también verá perdición. Porque le fue ordenado hablar palabra de Dios y, ya fuere por miedo o por incredulidad, prefirió hablar palabra de hombre y no lo que Dios le ordenaba pronunciar y proclamar. ¿Se entiende? En el capítulo 33, más adelante, está esto mucho más claro.

(Ezequiel 33: 1)= Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: (2) hijo de hombre, habla a los hijos de tu pueblo (Si yo soy argentino y tengo que hablarles a los hijos de mi pueblo, a quiénes tengo que hablarles? A los argentinos, naturalmente. Entonces, si yo soy un creyente y formo parte del pueblo de Dios, y Dios me dice que debo hablarles a los hijos de mi pueblo, ¿A quiénes se entiende que tengo que predicarles este mensaje, al mundo o a la iglesia?) Y diles: cuando trajere yo espada sobre la tierra, y el pueblo de la tierra tomare un hombre de su territorio y lo pusiere por atalaya, (Escuche: el atalaya es siempre alguien que pertenece al mismo territorio. No será atalaya de los que viven por el Espíritu, uno que ande conforme a la carne, a sus sentimientos, a sus emociones o a sus ideas intelectuales) (3) y él viere venir la espada sobre la tierra, y tocare trompeta y avisare al pueblo, (4) cualquiera que oyere el sonido de la trompeta y no se apercibiere, y viniendo la espada lo hiriere, su sangre será sobre su cabeza.

(5) El sonido de la trompeta oyó, y no se apercibió; su sangre será sobre él, mas el que se apercibiese librará su vida.

(6) Pero si el atalaya viere venir la espada y no tocare la trompeta, y el pueblo no se apercibiere, y viniendo la espada, hiriere de él a alguno, este fue tomado por causa de su pecado, pero demandaré su sangre de mano del atalaya.

No son pocos los lugares en donde este versículo se usa para presionar a los cristianos a que den testimonio, señalándoles que de lo contrario Dios les demandará la sangre de quienes se pierdan por su causa. Sin embargo, en lo literal e histórico, esto refleja los postulados de una antigua ley que puede leerse en Génesis 9:5. Desde lo revelado por tipología, en cambio, resulta claro que se trata de la obligación por parte de aquellos que hayan sido levantados por Dios como atalayas, jamás callen lo que él quiere decirle a su pueblo. Esto queda claro en el verso que sigue:

(7) A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por atalaya a la casa de Israel, y dirás la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte.

(8) Cuando yo dijere al impío: impío, de cierto morirás; (Recuerde que cuando Dios habla de muerte, no se refiere a la muerte física; para Dios no existe esa muerte, apenas es un cambio de ámbito para él. Cuando usted se muere, desde donde está, lo que Dios ve es a un individuo que sale de una habitación a través de una puerta y se introduce en otra. Es decir que lo que está diciendo aquí, es: Cuando yo le dijere al carnal que cambie, pues que cambie, porque si no espiritualmente morirá) si tu no hablares para que se guarde el impío de su camino, (Esto es: Si usted predica lo que a usted le parece, lo que a usted le gusta, le conviene económicamente o le hace quedar simpático, y no lo que yo te dije) el impío morirá por su pecado, pero su sangre yo la demandaré de tu mano.

(9) Y si tu avisares al impío de su camino para que se aparte de él, y él no se apartare de su camino, él morirá por su pecado, pero tú libraste tu vida. (El Señor lo sabe que lo estamos haciendo en cada texto de estos; que estamos tratando, como muchos más, de ser obedientes. No se enoje conmigo.)

En principio, aquí, se habla de la responsabilidad del atalaya. Sin embargo aquí se traza de una manera más clara el paralelo entre Ezequiel y el atalaya. Líder: recuerden el principio espiritual y moral que rige sus responsabilidades, como mensajeros, como atalayas de Dios. Acepten su tarea de enseñar y reprender al pueblo, escuchen o no. “-¡Ah, no, hermano!¡Yo a la iglesia del Señor no me atrevo a pegarle!-“ ¿Y quién le dijo que usted le pega a la iglesia del Señor? Si es iglesia del Señor, no se va a sentir tocado porque está haciendo lo que Dios quiere que haga. Si usted le pega, le pega al “montón,” a Babilonia, a la cizaña. Pero quiero que preste atención a esto que viene ahora, porque refleja lo que en este tiempo es una verdad a gritos:

(Verso 30)= Y tú, hijo de hombre, los hijos de tu pueblo se mofan de ti junto a las paredes y a las puertas de las casas, y habla el uno con el otro, cada uno con su hermano, diciendo: venid ahora, y oíd qué palabra viene de Jehová.

Venga hermano, escuche. Mire lo que predica este hombre. ¿Quién se habrá creído que es? ¿Qué organización lo respalda? ¿Quién puede creerle que lo que habla es palabra de Dios? Habiendo tantos siervos reconocidos e importantes, ¿A quién se le ocurre que Dios le va a dar una palabra a él?

(31) Y vendrán a ti como viene el pueblo, (Está hablando de la gente, ahora) Y estarán delante de ti como pueblo mío, (¿Cómo “pueblo mío”?) Y oirán tus palabras, y no las pondrán por obra; (Hay gente que hace treinta años que va a una iglesia y escucha un mensaje de paz y amor y todavía sigue enojándose y peleándose con todo el mundo por cualquier tontería) antes hacen halagos con sus bocas, (¡Qué lindo mensaje el suyo!¡Qué bien que habla y escribe usted!) Y el corazón de ellos anda en pos de su avaricia. (¡Muy bueno su mensaje sobre la ofrenda! ¿Me regala un casete? Me gustaría que lo escuche ese diácono que… Porque a mí, hermano, ¿sabe? Dios todavía no me ha pedido que ofrende, vio? )

Pero cuando ello (Lo que se predica) viniere (y viene ya), sabrán que hubo profeta entre ellos. (Pero a lo mejor, por allí, ya es tarde y la reforma se habrá producido y tú te habrás quedado afuera de ella)

Entonces hermano, lo que usted me quiere decir es que, cuando aparezca alguien hablando de lo que Dios va a hacer, yo tengo que creerlo y obedecerlo inmediatamente sin ponerlo en duda? No. No dije eso. No es tan así. A mí me causa gracia y pena, al mismo tiempo, cuando oigo que una junta de teólogos examinan a un siervo para analizar si lo que trae viene de Dios o no. La única manera de saber eso, es por la palabra misma, es cierto, pero fundamentalmente por discernimiento. Y al discernimiento no se lo estudia, no se lo rinde ni se lo aprueba en ningún seminario o instituto bíblico que los hombres puedan fabricar. Se tiene o no, como la plenitud o la unción del Espíritu Santo. Porque es por fe y santidad, no por jerarquía evangélica. Porque no todos los que se dicen atalayas lo son. La Biblia lo dice.

(Isaías 56: 4)= Porque así dijo Jehová: A los eunucos que guarden mis días de reposo, (Eunucos, para Dios, son aquellos que no profanan ni manchan a su novia, la iglesia) y escojan lo que yo quiero, y abracen mi pacto, (5) yo le daré lugar en mi casa y dentro de mis muros, y nombre mejor que el de hijos e hijas; nombre perpetuo les daré, que nunca perecerá. (Los de peor catadura, si obedecen, podrán agradar a Dios, a veces, mucho más que las más eminentes jerarquías eclesiásticas)

(6) Y a los hijos de los extranjeros que sigan a Jehová para servirle, y que amen el nombre de Jehová para ser sus siervos; a todos los que guarden el día de reposo para no profanarlo, y abracen mi pacto, (7) yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos.

Esto ya ha sido dicho, pero debo repetirlo una vez más. Cada uno de nosotros, además de ser creyentes, tenemos que pertenecer a una congregación local para ser considerados y admitidos como evangélicos. Esto no es decididamente bíblico, pero se ha aceptado y se respeta fielmente. Ahora bien: ¿Cómo se supone que debemos presentarnos en sociedad para garantizar que somos cristianos evangélicos? Mencionando el nombre de nuestra congregación. Soy de la iglesia “Así dijo el Señor” “Así dijo el Espíritu Santo” o cualquiera de los nombres verdaderos, (a estos los inventé yo) que usted conoce que conforman el denominado pueblo evangélico de su ciudad o lugar de residencia. Y nadie criticaría esto ni se opondría, porque hace de toda una vida que se viene haciendo así y no ha existido nada que nos pueda haber dicho que no deba ser así. No está en la Biblia, es verdad, pero tampoco está que no se pueda, no? Error. Aquí le está diciendo, y Dios mismo, que su casa será llamada, bautizada con el nombre de, denominada como, sencilla y simplemente: Casa de Oración.

Un momento. ¿Usted me quiere decir, hermano, que deberíamos, por respeto a la palabra de Dios mismo escrita en la Biblia, renunciar a todos nuestros nombres de congregaciones y limitarnos a darle a cada uno de los templos el único nombre que Dios dice, que es el de Casa de Oración? – Y sí, eso parecería ser lo que habría que hacer, no? – Claro, pero lo que ocurre es que si no le ponemos un nombre, no se nos admite. – ¿Cómo que no se nos admite? ¿Adónde no se nos admite? – En principio, en el organismo que rige, controla y administra el funcionamiento de todas las religiones en el país, de todas las instituciones religiosas donde, no sé por qué causa, están también nuestras iglesias. No sé cómo se lo denomina en su país; aquí es el Registro Nacional de Cultos.

Entonces está la otra: ¿Quién ejerce ese control en ese registro? El gobierno, siempre ha sido así. ¿Eso quiere decir que un gobierno secular, por ejemplo, ateo, incrédulo y a veces hasta idólatra o esotérico que es brujería, es quien decide cuál es una iglesia cristiana y cuál no? ¿Y con qué autoridad en el ámbito espiritual? ¿Con la ayuda de qué conocimientos espirituales o teológicos pueden decidirse y decidirse conforme a la voluntad de Dios estas cosas? Píenselo. Yo no se lo voy a decir. A esto, tiene que sumarle la otra: soy de la iglesia del pastor Fulano. Ah, no, yo soy de la del pastor Mengano. Escuche: En todo caso y en el mejor de los casos, Dios dijo que cada iglesia tendrá un pastor, no que cada pastor tendrá una iglesia, está claro? De otro modo, estaríamos tergiversando la importancia y la prioridad de cada cosa. Casa de oración.

(8) Dice Jehová el Señor, el que reúne a los dispersos de Israel; aun juntaré sobre él a sus congregados.

Presta atención que, hasta aquí, Dios está hablando de su pueblo, de su verdadero pueblo, de aquel que lo conoce y lo ama. De aquel que no sabe nada de organizaciones metódicas, de estructuras fariseicas y de tradiciones rituales. Ahora preste atención, porque después del verso 9, que es una especie de transición, de puente, Dios le dedicará tres versículos a los líderes. A los líderes de aquel tiempo, en lo literal, y a los contemporáneos, a los actuales, en la tipología, en el principio espiritual.

Todas las bestias del campo, todas las fieras del bosque, venid a devorar.

Está bien, dije que era un verso de transición, pero ¿De qué está hablando? ¿Qué es lo que van a devorar las fieras? Si se va a Jeremías 12:9, lo va a tener muy claro: ¿Es mi heredad para mí como ave de rapiña de muchos colores? ¿No están contra ella, (contra la heredad, contra la promesa) las aves de rapiña en derredor? Venid, reunios, vosotras todas las fieras del campo, venid a devorarla. (Obvio: las fieras del campo son los falsos líderes y, lo que van a devorar, es la heredad de Dios. El mundo nunca podrá tener manera alguna de cortar una bendición de Dios para su iglesia, pero los hombres que militan dentro de ella sin ser de ella, si se lo proponen, quizás sí puedan.)

(10) Sus atalayas son ciegos (Falsos, no tienen visión, sólo cierta sabiduría humana, intelectual. Está hablando de los que están en un lugar sin ser de ese lugar) todos ellos ignorantes; (Esto quiere decir: no conocedores de la Verdad) todos ellos perros mudos, no pueden ladrar; soñolientos, echados, aman el dormir.

(11) Y esos perros comilones son insaciables; y los pastores mismos no saben entender: todos ellos siguen sus propios caminos, cada uno busca su propio provecho, cada uno por su lado.

¡Hermano! ¡No critique! ¡Eso es pecado! ¿Y a mí qué me dice si lo único que hice fue leer la Biblia sin cambiarle, suavizarle ni adornarle nada? ¡Vaya a decirle a Isaías que decir eso es pecado! Si se atreve, vaya a decirle que decir eso es pecado a Dios, ya que en el verso 9 es Él mismo quien lo dice!

¿De qué habló el hermano en este estudio? Habló de los atalayas, pero en el final fue un mensaje de unidad. Sí, pero el mensaje de unidad no es el mensaje del hermano de la Web, es el mensaje de Dios! Y sí, hermano. Todos lo hemos leído a eso en la Biblia, todos. Pero también todos hemos tenidos nuestras propias experiencias que son las que nos dicen que la unidad en el Espíritu, o sea: la unidad bíblica, suena muy bien, muy hermosa y ungida, pero que en la realidad todos sabemos que no es posible. Que todo no puede ir más allá de tomarse un café como si fuera una reunión de amigos con el líder de la otra cuadra, pero que después… ¿Después qué? No me diga que cada uno por su lado. Y, sí, eso es lo que se ve. Hay un problema y no se enoje por favor. Pero si es real lo que la Biblia denuncia de cada uno por su lado, puede que también cierto lo de que “Cada uno busca su propio provecho”.

Atalaya. Tercer día de Dios. Tercer Milenio. Año agradable a Dios. Año de los atalayas. ¿Quién los oirá? ¿Quién tendrá sus oídos abiertos a sus voces? ¿Quiénes los amarán? Pocos, los menos. ¿Quiénes los calumniarán, los discriminarán y los tratarán de locos o herejes? Como fue antes, la mayoría. ¿Pero no era que las mayorías nunca se equivocan? Pontificados de hombres. La Biblia jamás dijo eso. Porque la Biblia habla de tres palabras como ingreso a una cuarta: MADUREZ, que es indispensable para llegar a la segunda. UNIDAD, que es la única que nos enseñará el lugar de reunión de la tercera. REMANENTE, que como su nombre lo indica es un sobrante, una cantidad menor de una cantidad mayor, y que es la que activará, potenciará y pondrá en marcha la cuarta, que es la que comienza a despertarse en este tiempo. REFORMA. ¿Y qué compañía de aviones me lleva hasta ese lugar? Anote: “Líneas Aéreas SANTIDAD”, las demás no llegan.

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¡Misericordia quiero!

Una palabra del Señor nos ha guiado el libro del profeta Oseas, específicamente al capítulo 2. Allí nos encontramos con una historia literal, ocurrida hace una determinada cantidad de años en un determinado sitio geográfico. Si la Biblia es un libro de historia religiosa, será válido estudiar este texto desde el plano geográfico e histórico, pero no habrá necesidad de mantenerlo después. ¿Para qué nos podría servir un pasaje determinado de la Biblia si, una vez estudiado y analizado, nos arroja conclusiones concretas? Pero resulta que la misma Biblia nos dice que TODA la Escritura es apta para enseñar, redargüir e instruir en justicia. Entonces, mucho me temo que este capítulo de Oseas no está en la Biblia para ser estudiado geográfica o históricamente, sino para extraer de él, al igual que todo el resto de la Palabra, sus depósitos espirituales por revelación del Espíritu Santo.

(Oseas 2: 2)= Contended con vuestra madre, contended; porque ella no es mi mujer, ni yo su marido; aparte, pues, sus fornicaciones de su rostro, y sus adulterios de entre sus pechos;

En lo literal, aquí, Dios llama a los individuos que forman la nación para que clamen por justicia, como los hijos cuyo hogar se ha roto por causa del adulterio. Dice: “Ella no es mi mujer”, porque sus acciones adúlteras han roto su relación matrimonial. Ojo, esto no es fruto de una mente liberal, es concreta opinión de Dios a tener muy en cuenta, antes de abrir juicios apresurados, contundentes y legalistas ante casos de divorcio. Muchos creen ver, en el divorcio, un pecado más grande que el de la blasfemia al Espíritu Santo. En los originales, en la última parte, dice: Que se quite del rostro el maquillaje de prostituta, y de entre los pechos los adornos de ramera.

Pero, teniendo en cuenta que todo lo natural tiene expresión espiritual para los hijos de Dios y, teniendo en cuenta que esto se escribió para ese pueblo, la expresión trascenderá inevitablemente a un simple consejo matrimonial y, en realidad, es Dios que está hablando claramente a los hijos de la madre, que es la iglesia, con la cual dice que deben contender, pedirle cuentas, porque tal como se está comportando, él no puede considerarla su esposa. Se ha prostituido y está en adulterio, que es entregarse a otro hombre engañando y siendo infiel al esposo natural.

(3) No sea que yo la despose y desnude, la ponga como el día en que nació, la haga como un desierto, la deje como tierra seca, y la mate de sed.

Aquí queda muy evidente que, cuando la iglesia es despojada, y todas sus vergüenzas quedan al descubierto; cuando se produce en ella una regresión hacia lo primitivo y se queda seca, sin palabra, sin manifestación ni presencia de Dios, cuando todo se hace según la carnalidad de sus dirigentes (eso es tierra seca) y cuando los hijos, las ovejas, los miembros viven con permanente sed de Dios, antes de reprender un ataque del diablo, hay que reflexionar un momento sobre si no habrá motivaciones para que por allí sea Dios quien la sacuda, ya que aquí dice: Yo la despojé, no que permite que Satanás lo haga. Satanás jamás prevalecerá contra la iglesia. Dice que las puertas del Hades no prevalecen contra ella. Pero habla de la iglesia, eh? No de un montón de gente que dispone hacerse llamar así. Dios es quien conmueve y remueve lo conmovible y removible.

(4) Ni tendré misericordia de sus hijos, porque son hijos de prostitución.

¿Quiere usted algo más desvalido, discriminado, agredido, vituperado y marginado que el hijo de una prostituta? Imagínelo en la escuela, con sus amigos, crueles en su niñez frontal, atacándolo cada vez que se pelean con la vida de su mamá. Dios dice: misericordia. Pero no habla de seres humanos, habla de hijos de una iglesia que ejerce la prostitución. ¿Y qué es la prostitución? Si hemos de tomar a una mujer que la ejerce, para encontrar el símbolo que tiene relación con esa iglesia, deberemos tomar nota de diez características de una prostituta que hablan por sí solas: 1)= No se compromete con nada y con nadie. 2)= No ama, sólo simula amar. 3)= Se vende por cosas materiales, dinero por ejemplo. 4)= Es calculadora y manipuladora. 5)= No pertenece a nadie, sólo a sí misma. 6)= Está dispuesta a cualquier cosa con tal de no perder sus beneficios o privilegios. 7)= Se ocupa exclusivamente de su aspecto exterior. 8)= Finge una alegría que no tiene. 9)= Cree que todas las demás son iguales. 10)= No cree en nada y en nadie, sólo en lo que es capaz de hacer ella misma. ¿Ha visto usted alguna iglesia funcionando con estos principios? No se sienta mal ni piense que hay irreverencia; piense que Dios, además de amor, también es justicia y, la justicia divina, tiene claros y oscuros. Claros cuando el hombre favorece al reino de Dios y oscuros cuando se le opone. Pero jamás deja de actuar y jamás deja de ser justicia.

(5) Porque su madre se prostituyó; la que los dio a luz se deshonró, porque dijo: iré tras mis amantes, que me dan mi pan y mi agua, mi lana y mi lino, mi aceite y mi bebida.

Dice en el original que esa madre que se prostituyó es “una sinvergüenza” que no vacila en irse detrás de sus amantes. ¿Qué es un amante, en términos espirituales? Alguien ocasional, que no pertenece a la familia. Un extraño que busca agradar. Alguien entretenido, divertido y captador de las emociones ajenas. Una doctrina humanista, por ejemplo, que esgrime principios útiles para producir agrado en la sociedad y captar las emociones de los que sin saberlo viven por el alma. Que hace ver como que todo se está haciendo bien, que los que tienen que arrepentirse son sólo los muy malos que están allí afuera de los templos. Un engaño satánico que adormece y anestesia a la iglesia llevándola a una soberbia estructural que la lleva cada vez más lejos del propósito de Dios. Dice que esos amantes le dan pan: Un alimento falso; agua, que es una vida ficticia; lana y lino, que es una presencia externa figurativa y simulada; aceite, que es una unción espúrea que no viene de Dios y bebida, vino, que habla de una falsa revelación, que hace errar el camino y el blanco: Pecado.

(6) Por tanto, he aquí yo rodearé de espinos su camino, y la cercaré con seto, y no hallará sus caminos.

Es evidente que Dios despliega su misericordia mientras trata, por todos los medios, de retener a ese pueblo junto a sí. Es curioso esto, porque todos nosotros nos hemos convencido que, cuando tenemos un contratiempo que nos impide conseguir lo que deseamos (y digo lo que “deseamos”, no lo que “necesitamos”), comenzamos a batallar contra Satanás diablo inmundo que me estás atacando.

Obvio es que Satanás y sus demonios van a atacar ferozmente a todos aquellos hijos de Dios que comprometen su poder mediante su santidad, su obediencia, su alabanza, su adoración y su oración, y que en razón de ello se libra una tremenda batalla. Pero atención: es ingenuo suponer por nuestra parte que vamos a ser blancos de importantísimos ataques del enemigo sólo por el hecho de ir cada domingo a sentarnos en un banco a oír un sermón, eh?. Satanás odia toda la creación de dios, es verdad, pero no gasta demasiada munición en gente que no lo molesta demasiado y que sólo es creyente en lo nominal.

Sin embargo, y cuando las cosas no andan como Dios quiere, esta palabra dice que, por amor, misericordia y deseo de restauración, es Dios el que rodea de espinos nuestros caminos, nos pone un cerco alrededor para que no encontremos nuestros caminos. En el libro de Job 3:23, esto está muy claro: ¿Por qué se da vida al hombre que no sabe por donde ha de ir, y a quien Dios ha encerrado?

(7) Seguirá a sus amantes, y no los alcanzará; los buscará y no los hallará. Entonces dirá: iré y me volveré a mi primer marido; porque mejor me iba entonces que ahora.

En lo literal, esto se refiere a Israel. En la tipología, tiene que ver decididamente con la iglesia, pero tiene vinculación, referencia y comprobación en la vida cotidiana de las personas. Hay muchos casos en que una mujer (por seguir con la misma figura), deslumbrada por la atracción y la seducción de un hombre joven y aparentemente codiciable, no ha vacilado en abandonar a un marido fiel, que la ama, (e incluso en muchos casos también a sus hijos), para correr “con ardor”, dice en los originales, a los brazos de este superhombre que va a darle una felicidad desconocida y completa que ella se merece. Meses después, muchas de estas mujeres han regresado a sus hogares humilladas, heridas, lastimadas y envilecidas, en búsqueda de su anterior marido con el cual, pese a todo, “le iba mucho mejor”. La iglesia, mi estimado hermano, ha cometido muchas veces pecado de adulterio y, en otras tantas, ha terminado haciendo lo mismo que la mujer del ejemplo.

(8) Y ella no reconoció que yo le daba el trigo, el vino y el aceite, y que le multipliqué la plata y el oro que ofrecían a Baal.

Primero, por si hay alguien que todavía lo ignora, habrá que aclarar quién es Baal. La palabra Ba’al, y significa literalmente “señor” o “amo”. También quiere decir poseedor, esposo o una persona que obtiene algo. Algunas veces los israelitas se contaminaron con el culto a una falsa deidad que los cananeos llamaban Baal. Como quedó dicho, Ba’al, también era la palabra común para “esposo” o “amo” y se utilizaba a través del Antiguo Testamento para designar a los maridos o a los dueños de alguna propiedad. Ahora, debido a que se empleaba para referirse a las deidades cananeas y a que implicaba una posesión más que una relación, Dios se disoció, se distanció del término Ba’al y pidió que se le llamara ISHI, que quiere decir: “Mi esposo”.

Ahora bien: dice que la iglesia no se dio cuenta que era Dios mismo quien le proporcionaba el alimento espiritual, la revelación de la palabra y la unción del Espíritu, y eligió suponer que eso era mérito de algunos hombres “especiales” o jerarquías nominales a las cuales le daba, puntualmente, toda la plata y el oro, (los bienes, las ofrendas), que Dios le había multiplicado. ¿Qué quiere decir esto?

Quiere decir que debo hacerle una pregunta: ¿Adónde lleva usted sus diezmos? ¿Adónde invierte con su ofrenda? Es muy simple. El final de Deuteronomio 16:16 dice que Ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías, y el principio de Malaquías 3:10, dice: Traed los diezmos al alfolí; y haya alimento en mi casa. Entonces, a mi pregunta, usted, seguramente, me responde: ¿Cómo que adónde llevo mis diezmos y mis ofrendas? ¡A mi iglesia, como debe ser! Y sí, claro, así debe ser, así nos enseñaron que es y así es lo correcto. Ahora: pregunto: ¿En su iglesia hay presencia de Dios?¿Se mueve el Espíritu Santo con libertad?

Porque dice que nadie se presentará con las manos vacías delante de Jehová. Pero eso no significa de ninguna manera que por una especie de decreto-rutina Dios está presente en cada templo que se dice cristiano. Entonces, si hay presencia de Dios y poder del Espíritu Santo en ese lugar, ni se atreva a presentarse sin ofrenda. Ahora, si no lo hay… eso es otra cosa.

Con respecto a Malaquías y sus diezmos, el tema es similar. El verso de Malaquías tiene dos fases: la primera es para el pueblo: Traed los diezmos al alfolí; la segunda para los líderes: Y haya alimento en mi casa. Esto significa que nuestros diezmos tienen que ser llevados a nuestro alfolí. ¿Y qué es un alfolí? Un alfolí es un granero, un lugar donde guarda usted sus alimentos, la alacena de la cocina, la despensita del fondo, hasta el freezer si quieres. Allí va su diezmo. Pregunto: ¿Diezma? ¡Bárbaro! ¡Así me gusta! Porque ya no es por ley, ahora es por promesa. Porque la ley fue, pero la promesa queda. ¿Adónde diezma? ¿Hay alimento espiritual, allí? ¿Sí? Está correcto con Dios. ¿No lo hay? ¿Y entonces de qué se alimenta? ¿Adónde se alimenta? Mire: donde quiera que sea que se alimenta, ese es su alfolí. ¡Pero a mí me enseñaron que tengo que traerlo a mi iglesia! Naturalmente. Porque se supone que es allí donde usted se alimenta espiritualmente. En ese caso ni se discute. Es lo que Dios dispone para mantener a sus ministerios ungidos. Pero si va al culto de una iglesia para cumplir, ofrendar y diezmar, pero después tiene que irse a otros lugares o hacer cualquier cosa para poder recibir algo de Dios, eso es bien diferente. Lo primero es obediencia, lo segundo: ofrenda a Baal, entiende?

(9) Por tanto, yo volveré y tomaré mi trigo a su tiempo, y mi vino a su sazón, y quitaré mi lana y mi lino que había dado para cubrir su desnudez.

Dios es quien se está moviendo y zamarreando amorosamente pero con firmeza a su iglesia. Déjese de reprender al diablo. El diablo no toca la iglesia, no tiene autoridad. Ojo: si es iglesia, eh? Si es un montón religioso, por más importante que se crean, por más que se pavoneen con títulos y honores, están sin cobertura divina, eh? Si dios no envía poder, revelación y unción, ¿De qué iglesia hablaríamos? ¿Social? ¿Humanista?

(10) Y ahora descubriré yo su locura delante de los ojos de sus amantes, y nadie la librará de mi mano.

La palabra LOCURA, que se utiliza aquí, no tiene que ver con demencia o insanía, sino con falta de modestia, o falta de pudor, que es como decir: soberbia y desvergüenza. La expresión está muy clara en la Nueva Versión Internacional del pasaje de Ezequiel 16:37 donde dice: Por tanto, reuniré a todos tus amantes, a quienes brindaste placer; tanto a los que amaste como a los que odiaste. Los reuniré contra ti de todas partes, y expondré tu desnudez ante ellos, y ellos te verán completamente desnuda.

(11) Haré cesar todo tu gozo, (Se acabaron los congresos y los gritos enardecidos de victoria, y los puños cerrados y revoleados por el aire porque la realidad dice lo contrario) sus fiestas, (Bandas, recitales, shows de colores, danzas, coreografías cristianas) sus nuevas lunas y sus días de reposo, (Las tradiciones) y todas sus festividades. (El día del pastor, el día de la Biblia, el día del aniversario de la fundación de la iglesia, de la denominación, el día del diácono, de la sociedad de mujeres, de la sociedad de jóvenes)

No podemos olvidarnos de que así como fue en lo antiguo, es hoy en lo actual: Dios es quien establece sus fiestas, de manera que el pueblo pueda recordar, en ellas, las bendiciones que recibe de él. Ahora: sin este elemento (Y Dios dice que lo sacará) esas fiestas perderían todo significado y deberían cesar para que no se conviertan en herejía idólatra.

(12) Y haré talar sus vides y sus higueras, de las cuales dijo: mi salario son, salario que me han dado mis amantes. Y las reduciré a un matorral, y las comerán las bestias del campo.

Las vidas son el pueblo y las higueras, la fuente del remanente. Talar no es destrozar o liquidar, es purificar, recortar, disciplinar. Salario dado por los amantes. ¿Qué quiere decir esto? ¿Qué hay algún sector del pueblo sobornado por el dinero de otro poder? Un matorral no tiene raíces, no tiene resistencia, es hojarasca. Es fuerte, eh?

(13) Y la castigaré por los días en que incensaba a los baales, (Se dedicaba a sus actividades humanistas, científicas, sociales, políticas) y se adornará de sus zarcillos y de sus joyeles (Preocupación prioritaria por la imagen exterior) y se iba tras sus amantes y se olvidaba de mí, dice Jehová.

(14) Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón. (Aquí, desierto, no equivale a prueba, castigo o disciplina, como es en otros textos, aquí desierto es privacidad, tiene ese sentido en los originales.)

(15) Y le daré sus viñas desde allí, y el valle de Acor por puerta de esperanza; y allí cantará como en los tiempos de su juventud, y como en el día de su subida de la tierra de Egipto.

Lo de Acor, aquí, no es casual ni circunstancial. Acor significa DIFICULTAD y fue el escenario del pecado de Acán, que puedes ver en Josué 7:26. Lo que ocurre es que Dios modifica los escenarios y hace nacer la esperanza allí mismo donde hasta recién hubo problemas.

La palabra ESPERANZA, en este texto, es la palabra TIQVAH y significa: Expectativa, algo deseado y que se anticipa ansiosamente, algo por lo cual uno aguarda. TIQVAH viene del verbo CAVA, que significa esperar, aguardar. Su significado original en “estirar como una soga”. El contenido sostiene que, en el marco muy irregular que venimos viendo, Dios se glorificará transformando todo eso en puerta de esperanza.

(16) En aquel tiempo, dice Jehová, me llamarás Ishi, y nunca más me llamarás Baali.

Según las traducciones, Baali significa “propiedad” o “posesión”, mientras que Ishi comunica el afecto de una relación familiar. En función y razón de esto es que, en la Nueva Versión Internacional, que es una traducción directa de los originales al español, sin pasar por otros idiomas, el texto dice: En aquel día, -afirma el Señor-, ya no me llamarás “mi señor”, sino que me dirás “esposo mío”.

(17) Porque quitaré de sus bocas el nombre de los baales, y nunca más se mencionarán sus nombres.

Aquí hay una decisión de Dios que, al decir de los abogados, sienta jurisprudencia divina: el perdón. Por medio de la trágica historia de Oseas y Gomer. Dios nos revela tanto la profundidad como el poder de: número uno: de su amor por Israel; y número dos: del vínculo marital. Dios describe su dolor y la humillación que sufre debido a la infidelidad de Israel. En obediencia a Dios, Oseas padece el mismo dolor y humillación por la infidelidad de su esposa. Pero Dios muestra como puede salvarse un matrimonio, mediante el sufrimiento y el perdón, previo arrepentimiento, claro está.

De paso le digo que esta es una de las más profundas revelaciones acerca del matrimonio que podamos encontrar en lugar alguno de la Escritura. El matrimonio exitoso no es un asunto de gente perfecta, que vive perfectamente, mediante principios perfectos. El matrimonio es, más bien, un estado en que gente muy imperfecta se hiere y se humilla entre sí muy a menudo. Pero si hay arrepentimiento genuino, no circunstancial ni conveniente, van a encontrar la gracia divina para perdonarse el uno al otro, y permitir así que el poder redentor de Dios transforme su matrimonio. Ahora bien, usted querrá saber qué pasa cuando no hay arrepentimiento, verdad? Yo no voy a decir absolutamente nada que pueda destapar reacciones, polémicas, debates u ofensas. Simplemente me voy a limitar a sugerirle que lea en su Biblia, cuál ha sido por los tiempos de los tiempos, la actitud de Dios ante la falta de arrepentimiento. Esa es la única doctrina válida con respecto a este tema. Todo lo demás, es de hombres. (18) En aquel tiempo haré para ti pacto con las bestias del campo, con las aves del cielo y con las serpientes de la tierra; y quitaré de la tierra arco y espada y guerra, y te haré dormir segura.

Dios dice que, cuando su iglesia se arrepienta de sus fornicaciones y de sus adulterios, y Él por gracia pueda perdonarla, erradicará para siempre la guerra, la batalla, la tremenda lucha que hoy vivimos, y de la que todavía insistimos porfiadamente en echarle la culpa al diablo, cuando lo que él hace, apenas, es aprovechar nuestro fruto de desobediencia. Es el mismo pacto final de paz del que se habla en Job 5:23, Isaías 11:6-9, salmo 48:9 y Ezequiel 34:25 que no incluyo aquí porque no me dan los espacios gráficos.

(19) Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia.

(20) Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehová.

Fíjese que Dios está renovando su pacto con Israel bajo la forma, el símbolo, de votos matrimoniales. Promete, porque puede hacerse, una relación caracterizada por: 1)= Su permanencia. Será para siempre. 2)= Por normas estrictas. Esto habla del respeto del uno por el otro, de complemento, no de competencia. 3)= Un trato justo. Sin egoísmos ni intereses personales. 4)= Amor perseverante. Hay uno solo: el amor de Cristo, es el único que nunca deja de ser. El amor humano, de hecho que sí deja de ser. 5)= Ternura. El mundo está lleno de familias o pseudo-familias que viven agrediéndose. 6)= Seguridad. La seguridad íntima, matrimonial depende esencialmente de la fidelidad. Si Dios es fiel sus hijos también tendrán que serlo. Si el marido es fiel, la esposa también tendrá que serlo y viceversa. 7)= Continua revelación de sí mismo por el Espíritu Santo. Siete aspectos. Siete es el número de lo perfecto, de lo completo, el número de Dios.

(21) En aquel tiempo, (Estamos hablando del tiempo final, del tercer día de Dios, de este tiempo) responderé, dice Jehová, yo responderé a los cielos. (Esto significa que la respuesta de Dios sale de su boca y marcha a inundar su ámbito, su jurisdicción, su trono majestuoso llamado cielo) y ellos responderán a la tierra, es decir que quien responde al hombre, (eso es la tierra) es el cielo, el ámbito, la jurisdicción. Dios tiene una organización que supera a cualquier organización humana.)

(22) Y la tierra responderá al trigo (La respuesta del hombre será para con los verdaderos hijos de Dios, el trigo, no para la cizaña y, fundamentalmente, para con el alimento espiritual) al vino (A la revelación, no a la intelectualidad doctoral) y el aceite (La unción) y ellos responderán a Jezreel. (Cabe aclarar que, en hebreo, Jezreel significa: “Dios siembra”. Hombre, parábola, sembrados, cosecha, míes)

(23) Y la sembraré para mí en la tierra, y tendré misericordia de Lo-Ruhama; y diré a Lo-Ammi: tú eres pueblo mío, y él dirá: Dios mío.

Primero: Lo-Ruhama, significa “Indigna de compasión”. Allí actúa la misericordia divina, cuando no hay mérito humano alguno. Lo-Ammi, mientras tanto, quiere decir “Pueblo ajeno” y a ese pueblo será al que Dios transformará en SU pueblo y, los que con todo denuedo lo llaman: Dios mío.

En cuanto al término “Tendré misericordia”, la palabra que se usa aquí es la palabra RACHAM, que significa sentir o mostrar compasión, que no es lástima, no se confunda. Es amar profundamente, mostrar pena o misericordia, tratar a alguien de manera cariñosa, amar cariñosamente, (como una madre y un padre aman a sus hijos) . De Racham, fíjese que proviene la palabra hebrea Rechem, que significa “útero”, ¿Se da cuenta? En Isaías 49:15, Dios pregunta: ¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de (Racham) compadecerse del hijo de su (Rachem) vientre?

Los progenitores también deben mostrar este sentimiento para con su progenie. Con su descendencia. Lo dice el salmo 103:13: Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen. Dios desea padres y madres que amen con ternura a sus hijos y se muestren compasivos hacia los débiles e indefensos. Dios da el ejemplo mediante su constante compasión por los desamparados, y aun por aquellos que no merecen compasión alguna.

(Isaías 54: 8)= Con un poco de ira escondí mi rostro de ti por un momento; pero con misericordia eterna tendré compasión de ti, dijo Jehová tu redentor. (9) Porque esto me será como en los días de Noé, cuando juré que nunca más las aguas de Noé pasarían sobre la tierra; así he jurado que no me enojaré contra ti, ni te reñiré. (10) Porque los montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de mí mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dijo Jehová, el que tiene misericordia de ti.

Es un tiempo muy duro y muy difícil de vivir. Es un tiempo donde los odios, las agresiones, la oposición y los ataques sacudirán al pueblo de Dios. Es un tiempo donde toda esa batalla no ingresará por las puertas o las ventanas de los templos, sino que ya estarán acomodadas en los bancos, en las sillas, en las butacas de las congregaciones. Es el tiempo de la agitación de la cizaña, de la manifestación satánica de Babilonia. Por todo esto, es un tiempo de enorme misericordia, porque no hemos de ser nosotros los segadores, sino los ángeles del Padre. Nosotros deberemos bregar por la restauración y recordar la antigua pero vigente expresión: hijos… ¡Misericordia Quiero!

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Mandamientos no religiosos

Es indudable que cuando se habla de Mandamientos nadie, ni el más ateo de todos los ateos, podrá sustraerse a la idea de que se va a hablar de algo que tiene que ver con la religión. Esto significa que, si yo le dijera que en este capítulo le voy a mostrar Diez Mandamientos, lo más lógico sería que todo aquel que estuviera leyendo este trabajo, creyera abiertamente que voy a hablar de religión. Sin embargo, los Diez Mandamientos que le voy a mostrar en este capítulo, tienen que ver con el reino de Dios, que como todos sabemos, no es religioso. Por lo tanto, si usted me preguntara cuál debería haber sido el título real de esta fase si no hubiera sido tan extenso, debería decirle que ese título debió haber sido: Los Diez Mandamientos más Antirreligiosos de la Biblia. En mi época de periodista aprendí que un título muy extenso desalienta cualquier lectura, así que dejándome llevar por esa ortodoxia gráfica, todo habrá quedado en estos Mandamientos no Religiosos.

Vamos a comenzar por partes bien definidas: ¿Qué es Religión? Alguien me lo explicó alguna vez como: “es todo aquel esfuerzo que el hombre hace para acercarse a Dios”. No sé; el diccionario secular tiene varias definiciones, varias acepciones. Según éste, Religión sería: “Conjunto de creencias y prácticas relativas a lo que un grupo humano, o un individuo, considera como sagrado, especialmente la divinidad.” – Otra: “Virtud que mueva a dar a Dios el culto debido”. – “Profesión y observancia de una doctrina religiosa”. – “Orden, instituto religioso”. – “La que funda las relaciones del hombre con la divinidad en la misma naturaleza de las cosas.” Bien; hasta aquí y prácticamente, todas estas acepciones tienen que ver con lo que le dije antes: un esfuerzo que hace el hombre para acercarse de alguna manera al Dios que lo creó. ¡Pero hermano! ¡Con ese concepto, tendríamos que la torre de Babel fue una actitud religiosa y no de fe! – Acertó hermano. – ¡Pero es que a mí no me enseñaron eso! – No le hace, a mí tampoco. Pero eso no impide que sea verdad.

Ahora bien: ¿Por qué descubrimos en este tiempo que no debemos formar parte de ninguna religión si, desde los tiempos inmemoriales, el hombre que se ocupó de las cosas de dios, siempre militó en alguna? Sencillamente por un motivo tan singular como novedoso: porque estamos en los inicios de los últimos tiempos. Porque hemos comenzado a caminar por los senderos del Tercer Día de Dios, el de la resurrección y la victoria. Sí, ya lo sé: todas estas cosas suenan muy bonitas, pero si no se avalan con la Palabra de Dios, con lo que dice la Biblia, no tienen contenido ni sentido, verdad? Está bien; así me gusta que piense. Está aprendiendo lo que es madurar en Cristo. Si debemos acudir a la palabra, a la Palabra vamos.


PRIMER MANDAMIENTO

(Romanos 1: 1)= Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios, (Entienda bien por favor: el evangelio, dice Pablo, es de Dios; definitivamente no le pertenece a ninguna denominación en particular y mucho menos a una congregación local como a usted le habían enseñado) (2) que él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras, (3) acerca de su hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David según la carne, (4) que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos, (5) y por quien recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre; (6) entre las cuales estáis también vosotros, (Se refiere a Nosotros) llamados a ser de Jesucristo; (7) a todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos.

Habrá que consignar muy especialmente que, cuando Pablo dice ”siervo”, aquí está hablando de uno que, si bien recibía un salario por su trabajo, así también no podía renunciar a su tarea ni a su empleador y elegir otro. Un siervo, salvo disposición especial de su Señor, será siervo toda su vida. Cuando menciona ser apóstol, habrá que tener en cuenta que, uno de los requisitos que se exigían para ser apóstol, era haber visto a Cristo resucitado y haber sido comisionado por Él para esa labor. ¡Qué tremendo! Hoy, el apostolado, según la “visión” de la iglesia moderna, se ha convertido en la tarea de hombres que caminan por el país ocupándose en construir templos, algo que, dicho sea de paso, Dios jamás le pidió al hombre. Sin embargo, hoy mismo, la vigencia de aquellos postulados no ha finalizado. Esto es sostenido por gente que ha fabricado un nuevo evangelio, según sus propias definiciones, más… “lógico” y más creíble. Gracias, no se esfuercen más: prefiero seguir creyendo y militando en aquel evangelio, aunque no suene lógico y mentalmente no parezca creíble.

El apóstol tendrá que ser, en este siglo veintiuno, alguien que haya sido testigo espiritual de la resurrección de Cristo y alguien que haya tenido un encuentro personal con Él, no sencillamente un miembro de influencia en determinada congregación de nuestra denominación. Sin embargo, es el verso 6 el que tiene la clave de este primer mandamiento no religioso. Usted, mi querido amigo, y que quizás me está leyendo porque le han prestado este trabajo y se cree Católico Apostólico Romano, tendré que decirle que no, que usted no es eso que cree y ha creído desde niño: Usted es de Cristo Jesús. Lo dice la Biblia. “Llamados a ser de Jesucristo”. Pero mucho cuidado mi querido hermano, usted que quizás ha sido quien le prestó a ese amigo este trabajo para que “entienda”. A usted también le tendré que decir lo mismo: No se ufane más de haber dejado cualquier otra religión y haberse convertido en Evangélico. Usted no es Evangélico, usted es de Cristo, porque la Biblia también incluye esta, la que para muchos es “su nueva religión”. ¿Puede entenderlo? Si lo puede entender, ya tiene usted en sus manos el Primer Mandamiento: Llamados a ser de Cristo.


SEGUNDO MANDAMIENTO

(1 Juan 10: 9)= Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. (Esta imagen contrasta la protección que Jesús da a las ovejas en el rebaño, con los usurpadores, los falsos profetas del Antiguo Testamento y los falsos Mesías de los tiempos más recientes. Entrar al rebaño a través de Jesús es una acción salvadora y provee a las ovejas de vida abundante y provisiones. Asimismo, la frase “entrará y saldrá”, no significa que se vaya a vacilar entre el estar en Cristo un momento y fuera de Cristo al momento siguiente: Lo que la escena ofrece, es un cuadro de seguridad y salvación en Cristo como la puerta del redil para que las ovejas vayan y vengan diariamente sin ninguna clase de temores y con total tranquilidad y confianza).

(Verso 14)= Yo soy el buen pastor, y conozco mis ovejas, y las mías me conocen. (Lo que hace Jesús, aquí, es establecer la diferencia entre lo que es un buen pastor y lo que es un asalariado)

(Verso 27)= Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen. (Otra base establecida: cada oveja sigue al poder que manifiesta ese pastor y su relación con el Padre).

La puerta de nuestra salvación, no es ninguna de las religiones existentes y conocidas como tales, tanto habidas como por haber. La puerta de salvación es Cristo y, por esa puerta, solamente entran las que son sus ovejas. La particularidad de una oveja es que oye la voz del buen pastor y le sigue.

Atienda: Dios no lo ha llamado a seguir religiones atractivas, que le ofrecen de todo lo que se le pueda ofrecer a una persona para cautivarla, (Muchas, hasta cobertura social, médica y hasta funeraria): Aquí, el objeto atractivo, si es que usted prefiere denominarlo así, es Cristo. La Biblia lo dice muy claramente en Hebreos 12:2 Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe. Entre el buen pastor y la oveja, hay un conocimiento muy preciso y profundo, que va más allá de lo natural. Ambos conocen el sentido de pertenencia. El buen pastor sabe que no se pertenece a sí mismo, sino a sus ovejas y, la oveja, por su parte, sabe que depende de la autoridad de ese buen pastor. Esto se ha predicado tantas veces… ¡Qué lástima que nadie haya dicho, dentro de esos mensajes, que el máximo peligro está en la infiltración de asalariados en el redil! Segundo Mandamiento: No buscar religiones atractivas.-

TERCER MANDAMIENTO

(Juan 6: 65)= Y dijo: por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre.

(66) Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él.

(67) Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros?

(68) Le respondió Simón Pedro: Señor; ¿A quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.

(69) Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

Aquí hay algo que tiene mucha más importancia que la que puede verse a primera vista. El simple hecho que Jesús haya declarado que nadie podría ir a Él si no era elegido por el Padre, dejó totalmente en claro qu8e Él no representaba a ninguna religión nueva, sino a una dimensión en el ámbito espiritual que solamente podía ser posible de modo sobrenatural. Eso y nada más que eso, hizo que muchos de los que habían empezado a manejarse como si fueran sus discípulos, dejaran de caminar con Él. ¿Por qué se supone que harían esto? Porque si Jesús no les garantizaba ser parte de una religión, a ellos no les interesaba seguirlo. Jesús, que había previsto que sucedería esto y por eso había dicho lo que dijo y volvió a repetirlo, pero esta vez para los más cercanos.

¡Muchachos! ¡Si ustedes quieren irse con los que dejaron de andar conmigo, váyanse nomás! Dicho así, a primera vista, parecería ser como que a Jesús no le interesaban demasiado sus seguidores, no le parece? No. No es así. Jesús, evidentemente, conocía muy bien aquello de: “Si amas algo, suéltalo”. Él sabía perfectamente que si esos hombres habían llegado a Él por la vía del Padre, jamás lo dejarían, pero que si se habían acercado atraídos por una nueva forma de religión y por resentimiento con los fariseos y el judaísmo, no dudarían en irse con los otros.

Así son las religiones todavía en el día de hoy. Canales de televisión, folletos, radios de F.M. todas proclaman cosas parecidas. ¡¡Vengan que aquí tenemos la verdad!! ¡¡Fuera de nuestra organización, no hay salvación!! Mire usted la respuesta que da Pedro, quizás el más tosco, por no decir el más bruto, pero también el más noble y transparente también. Tú eres el Cristo, tú tienes Palabra de Vida Eterna. ¡Qué bueno, no? Ahora piense un momento: ¿Usted no se creerá que a eso que dijo, Pedro lo había leído en algún buen libro cristiano de la época, no es así? Bien; la cosa es hoy, igualmente de simple: si usted ha creído, verdaderamente, que Cristo es el Hijo de Dios, entonces no tiene que estar matriculado en ninguna religión existente, en ninguna organización existente, por prestigiosa que sea y en ninguna denominación existente, por famosa, sobria, seria y ordenada que sea. ¿Sabe por qué? Porque usted es de Jesucristo, y de nadie más. Tercer Mandamiento: No necesitamos Denominaciones.

CUARTO MANDAMIENTO

(Juan 10: 16)= También tengo otras ovejas que no son de este redil: aquellas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.

Yo creo que esta muy claro que, cuando Jesús se refiere a las ovejas del redil, está hablando de los judíos, y que cuando lo hace con “las que no son de ese redil”, allí se está refiriendo a los gentiles. Esto, que en la antigüedad tiene relación con los albores del cristianismo, hoy se mide desde otros parámetros. Hay un redil clásico, esto es verdad, que es lo que yo denominaría como “clase religiosa”. Está constituida por gente que, desde pequeños, andan “gateando” (Es como en Argentina se le llama al andar del bebé previo a decidirse a caminar en dos pies) en medio de las bancas de los templos; hijos e hijas de hombres con jerarquías históricas, personas que han estudiado y estudian en institutos, seminarios y universidades teológicas de alto prestigio y que, naturalmente, aspiran a servir al Señor desde algún lugar de vanguardia. ¿Por qué de vanguardia? Porque para eso se han preparado, eso piensan. A veces, Dios está de acuerdo con esto y los levanta. En otras ocasiones, pese a que Dios no está de acuerdo, los que los levantan son los hombres. De hecho, los resultados no serán jamás los mismos. Ovejas del redil; cristianos por escalafón, por antigüedad, por herencia, cristianos de familia, de abolengo, hasta de apellido. Olvidan algo muy importante que es un principio en el reino de Dios: Dios no viene a levantar a los capacitados; Dios capacita a los que va a levantar.

Y después están los otros, los que no son de este redil. Los que hasta ayer mismo han sido: ladrones, drogadictos, borrachos, homicidas, prostitutas, homosexuales que, cuando son levantados por Dios y se erigen en líderes, despiertan entre otras cosas, agudas reacciones de oposición por parte de aquellos que suponen que el pueblo de Dios debe constituirse con aquella gente que los mismos hombres dicen que es respetable. Se olvidan de algo muy importante: Dios todavía ama al corazón recto y al adorador en espíritu y en verdad. No han leído la palabra como debe leerse, de otro modo habrían visto lo que está escrito en Efesios 2:14 cuando señala: Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación. Ninguna religión conocida o por conocerse se dejará convencer fácilmente que de la nada, una persona puede ser levantada por Dios para ministrar naciones. Todas las religiones sostienen que, si se desea ser alguien en el reino de Dios, primero hay que prepararse convenientemente. Y luego, al minuto siguiente, como usted podrá imaginarse, pasan a promocionar sus institutos privados. Pero este mandamiento es demasiado claro como para ponerlo en duda. Cuarto Mandamiento: Dios no determina Jerarquías eclesiásticas.

QUINTO MANDAMIENTO

En el verso anterior, leíamos que en su rebaño, dice el Señor, sólo hay un pastor. Naturalmente que sería demasiado frágil interpretar a esto como el pastorado individual clásico que conocemos. Cuando el Señor dice que su rebaño tiene un solo pastor, se refiere a Él mismo, no a hombre alguno. Esto último, lo sabemos perfectamente aunque no lo digamos en voz alta, es meramente institucional, humano, organizativo. Lo bíblico, nadie lo ignora, camina por otra acera.

(1 Pedro 2: 25)= Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y obispo de vuestras almas.

Esto es simple y profundo al mismo tiempo. Cuando usted cree en Cristo como el Hijo del Dios viviente, usted es salvo y, como oveja sumisa y obediente, comienza a seguirle. Ese es el acto sencillo y fiel que deja ver que usted se ha vuelto, genuina y verdaderamente, al Pastor y Obispo de su alma, que es Jesucristo, naturalmente. Mucha gente se enoja bastante cuando se habla en estos términos. Se sienten ofendidos, (Evidenciando, de paso, con eso, que todavía tienen su carne demasiado viva), y sostienen que quien ataca a la religión organizada es un resentido y rencoroso que, como no le dejan hacer lo que quiere y como le cuesta mucho sujetarse a la autoridad constituida, critica de este modo para descalificar a las autoridades jerárquicas.

No pongo en duda en absoluto que, efectivamente, debe haber muchas personas dentro de ese esquema. No es novedad para nadie que, dentro de las iglesias, pulula una gran cantidad de gente que ama la trascendencia y que, como no ha podido trascender en nada en el ámbito secular, intenta hacerlo a través de la estructura eclesiástica. Las radios cristianas pueden dar fe, perfectamente, que lo que digo es real. Y los oyentes de esas radios, también. El liderazgo está bastante preparado para desactivar a estos “tirabombas” y, cuando lo hace, generalmente estas personas van de aquí para allá criticando a todos y a uno por uno. Esto es decididamente real y nadie lo ocultaría. Pero por favor; que el árbol no tape el bosque. También es verdad el avance de la religión por sobre la fe y de las figuras (o figurones) jerárquicas humanas por sobre la de Cristo. Esa es la batalla del creyente auténtico en estos días del siglo veintiuno. No es la primera vez que alguien me dirá: “Me siento mal, hermano; el Señor me ha dicho que desea que yo sea Pastor”. – ¿Y qué es lo que te pone mal, hermanito, si eso es algo tan hermoso? – “¡Es que yo no me veo conduciendo una iglesia con todos los problemas que yo sé que hay!” – AH, ¿Y a ti quién te ha dicho que ese es el ministerio pastoral según la mente de Dios y según como Él mismo lo da a conocer a través de Efesios 4:11? Con aciertos y errores, entendamos que el Pastor de Dios y el que han creado los hombres, se diferencian en varios puntos. Quinto Mandamiento: Ser ministros de Dios, no de hombres.

SEXTO MANDAMIENTO

Muchos todavía hoy se están preguntando, con total y absoluta seriedad, sin hacer ni hacerse trampas, sin engañarse a sí mismos, cuál es la verdadera iglesia de Jesucristo. ¿La que se vislumbra en la Biblia? ¿La que tenemos, que según dicen, se ha adaptado a los tiempos que corren? No se gaste; Cristo tiene una sola iglesia. Siempre tuvo una sola. Sí, de acuerdo, pero ¿Cuál es? Naturalmente, la que Él fundó. ¡Claro! ¡A eso lo entiendo perfectamente! ¿Pero adónde la encuentro hoy? Yo no se lo voy a decir ahora, sólo voy a responderle como suele hacerlo el mismísimo Señor, con una sola palabra, para que usted luego investigue, escudriñe, ore buscando dirección. La palabra es: REMANENTE. Jesucristo, habré de decirle una vez más, no es fundador de ninguna religión de todas las que usted conoce. Ni siquiera de las que se consideran a sí mismas como las más “famosas”.

(Hechos 20: 28)= Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual ganó por su propia sangre.

¿Quiénes se supone que son LA iglesia del Señor? Son todas aquellas personas de diferentes razas y nacionalidades que han creído y confiado en la sangre de Cristo para su redención. El apóstol Juan dice en Apocalipsis 1:5 Y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre.

Juan, por su parte, cuenta a la iglesia lo que él vio y que no tiene nada que ver, naturalmente, con lo que es nuestra visión eclesiástica, que siempre o casi siempre está reducida, achicada, minimizada a nuestra religión, a nuestra denominación y, en muchos casos, a nuestra pequeña congregación local. En Apocalipsis 7:9, el apóstol la define así: Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos.

Es notorio que algo no tenemos que haber entendido del todo, especialmente los líderes locales, es que a veces optamos por comportarnos de un modo absolutamente corporativo dentro de la congregación. Y cuidado; dije dentro de la “congregación”, no de la iglesia. Porque la iglesia sí es un cuerpo y, por lo tanto, es y será corporativa. Pero el corporativismo en la congregación local es total y absolutamente diferente. ¿Alguna vez usted ha oído a algún líder decir algo así?: “Hermanos; les hablo en este momento a todos los que son iglesia del Señor dentro de este templo. A los que verdaderamente son hijos de dios, a los que son trigo. Que no sé cuántos son, pero seguramente deben ser muchos”.

Mire; si llegara a decir algo así, la congregación entera le pide un juicio sumarísimo. Sin embargo, fíjese usted que sería total y absolutamente bíblico. Mucho más que cuando dice lo que cotidiana y habitualmente dice: “Todos ustedes, los que son salvos, los que son hijos de Dios, trigo divino, todos.” ¡Si saben perfectamente que la Biblia dice que el trigo y la cizaña van a convivir de tal modo que ni siquiera los elegidos sabrán quienes son los unos y quienes los otros. Por eso no podrán ser los hombres comunes los encargados de la siega. Dice que serán los ángeles, los mensajeros reales de Jesucristo. Porque si le otorgáramos a los hombres esta tarea, seguramente en muchos casos arrojarían al fuego la hierba buena. La iglesia, dice Juan, es una gran multitud de todas las naciones de la tierra. Pero jamás ha dicho ni dirá que sean TODOS los que se congregan en los diversos templos del planeta. Es más, ni siquiera dice que sean los que van a los templos. ¡¡Pero hermano!! ¿Qué está diciendo? – ¿Yo? Nada más que lo que dice la Biblia. Y lo que dice la Biblia es que la gente debe CONGREGARSE, no dice que debe ir a templos hechos por manos de hombres. Sexto Mandamiento: No todo lo que respira en un templo es creyente.

SÉPTIMO MANDAMIENTO

Este, quizás, es el más corto, el más breve de todos estos tan particulares mandamientos. Se trata de la respuesta bíblica a una serie de preguntas que, generalmente, las congregaciones locales responden de otro modo, con otras palabras. ¿Qué proclama la iglesia del Señor? ¿Quizás la mejor religión? No. En absoluto. Entonces, ¿Será la mejor doctrina? Tampoco. Ya hemos visto sobradamente que no. ¿Quizás la mejor moral? Menos. Se sabe perfectamente que en muchos púlpitos, a falta de palabra auténtica de Dios, se predica moral pero no, no se trata de eso. ¿Se predica, entonces, un culto al mejor nivel cultural y económico? Se predica, es cierto, pero no es eso lo que proclama la iglesia real del Señor. ¿Y entonces? Proclama, sencillamente que, como Séptimo Mandamiento: La salvación pertenece a nuestro Dios y al Cordero.

OCTAVO MANDAMIENTO

¿Sabe usted cuál es la mentira más grande que han echado a rodar todas las religiones habidas y por haber en el mundo? Que de alguna manera, parecería ser como que han “privatizado” el cielo para ellas y, tienen como premisa doctrinal fundamental, hacerle creer a mucha gente indocta que, para acceder a ese cielo, hay que hacer el esfuerzo, primero, de tener una serie de facetas que hagan posible que esa religión nos acepte como miembros. ¿Se da cuenta? ¡¡Se les está cobrando a las personas una especie de peaje, pasaje, boleto o canon para ser salvos!! Sí, ya sé, usted debe estar diciendo para sus adentros en este momento: “¡Yo no sé cómo pueden ser tan ignorantes los que se dejan sacar así el dinero! Es verdad, tiene usted razón, pero ¿Sabe una cosa? No hay que irse necesariamente a religiones extrañas o exóticas para observar eso. En muchas de nuestras iglesias, para ser miembros y tener con esa membresía el derecho real a ser salvos, hay que cubrir algunos requisitos que no todos los mortales están en condiciones de cubrir. La verdad, ¿Nunca le sucedió algo así? Y si le sucedió, ¿Usted lo compartió con alguien o se lo calló por miedo a que lo rotularan de blasfemo, insujeto, rebelde o hereje? Y si no le ocurrió a usted, en persona, al menos, ¿Nunca se enteró de que le sucediera a alguien?

La salvación no le pertenece a ninguna religión mi hermano. La salvación le pertenece a nuestro Dios y al Cordero. Y esa salvación es por gracia, entiende, por favor de Dios hacia usted y sin mérito suyo alguno. ¡Ah, no! ¡Hay que pagar un precio! Sí, estoy de acuerdo, hay que pagar un precio, indudablemente, todos los grandes lo han hecho. ¡¡Pero por servir para el reino de Dios, no para ser salvo!! La salvación sigue siendo por gracia y misericordia de Dios y el Cordero. Mire lo que dice Pablo al respecto.

(Efesios 2: 8)= Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; (9) no por obras, para que nadie se gloríe.

Es, quizás, la herejía más grande que han cometido las religiones. La de hacerles creer a sus miembros que la salvación se consigue, se logra, se obtiene merced a nuestras obras, a nuestros esfuerzos, por indulgencias de jerarquías humanas, o peor aún, por determinadas “penitencias”. Todos saben, porque la Biblia que usted posee, diferencias no sustanciales más o menos, es la misma que poseen todos los que se denominan cristianos en el planeta, que esa Biblia es la palabra de Dios escrita; y que en su texto y su contexto dice que la salvación es por gracia, por medio de la fe en Jesucristo. De lo contrario, sutilmente, estaríamos haciendo una especie de cristianismo “egocéntrico”, ya que nuestro YO tendría mucho más valor y gloria que el sacrificio de Cristo en la cruz, que es en definitiva, lo que el diablo desea que creamos. Entienda por favor: la causa de nuestra salvación no es el libre albedrío del hombre, es la gracia, el favor maravilloso de Dios. Jesús lo dijo en Juan 15:16: No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al padre en mi nombre, él os lo dé. Octavo Mandamiento: Nadie es dueño de su salvación.


NOVENO MANDAMIENTO

El daño más grande que las religiones le han hecho a la gente, es sistematizarlos, inculcarles la mentira aquella de que, fuera de su religión no hay salvación. Las religiones abren matrículas todos los días para capturar adeptos, (Me desagrada profundamente esta terminología, pero no puedo negar su existencia), para tomar el control de la feligresía. Estamos viviendo la guerra de las religiones. Y ¿Quiere enterarse de algo importante? Satanás aplaude esta guerra, cualquiera sea el resultado, porque mientras la guerra de las religiones se siga disputando, la gente, muy ocupada y preocupada en discutir conceptos y doctrinas, seguirá yéndose al infierno. Porque el evangelio real, el de la cruz y que no es el de ninguna religión, no llega a ser predicado tal cual es el mandamiento.

Estamos viviendo esa guerra de religiones. Estamos viviendo una época de gran promoción de las denominaciones. Estamos viviendo una época de alto marketing de congregaciones. La que más ofrezca, la que tenga la mejor banda de alabanza, la que tenga el mayor número de miembros, la que tenga mayor poder económico, a que tenga la mejor emisora propia de radio aunque nadie la escuche, la que tenga el mejor programa de televisión, aunque sólo sirva para tener contentos a los hermanitos que siempre quisieron salir por la “tele” pero que como no tenían ni talento ni presencia jamás llegaron y ahora sí pueden porque son amigos del pastor, la que más venta tenga de aguas o aceites especiales para sanidades o liberaciones de demonios, la que más ayune, la que más vigilias realice o, sencillamente, la que mayor influencia tenga en la clase política de la ciudad, la provincia o la nación. Para una gran parte de las personas que conozco, aquellos que sepan ganar esta guerra publicitaria, serán los que se queden con el control espiritual de toda la gente.

¡Pero eso es igual a como lo hace el mundo, hermano! Por supuesto, siempre lo fue. ¿Y cómo la iglesia del Señor puede haber caído en esto? No, se equivoca mi hermano; no es la iglesia del Señor, es la iglesia de los hombres. El Señor, generalmente, ni siquiera la visita. Ni cuando vienen todas esas figuras… tan importantes… esos que son anunciados como “tremendos” siervos de Dios! Muchas veces me lo pregunté y nadie me lo quiso responder: ¿Qué es un tremendo siervo de Dios? ¿Qué es un “gran” siervo de Dios? ¿No saben que si es sirvo no es grande? ¿No saben que si es muy grande, probablemente no sea realmente siervo?

Podrá ser, no deseo discutir esto, pero vamos a haber muchos que no hemos leído las escrituras en vano, que sabemos perfectamente que todo esto no es de Dios y que, antes que suceda todo eso, nos vamos a saber salir fuera de ese sistema perverso que no tiene absolutamente nada que ver con Dios y regresar a la senda antigua, al camino inicial, el de adorar al Padre en espíritu y en verdad y la de creer sin dudar que el que tiene al Hijo, es el único en el mundo que tiene la Vida. En efecto; la Vida Eterna, cuando vaya a su presencia y la Vida Abundante hoy, aquí y ahora. Y que todo lo que puedan decir y hacer todas las religiones que usted conozca en el mundo, incluida la religión evangélica como tal, si no se sustenta en la Palabra de Dios, no le pertenece, aunque los hombres que conforman esos grupos vivan toda su vida nombrándolo y haciendo cosas en su nombre. Noveno Mandamiento: La Verdad no está en un lugar específico.


DÉCIMO MANDAMIENTO

Las religiones pequeñas o poderosas, las iglesias que imitan lo que se hace en las iglesias del Señor, pero no creen en Él, las denominaciones cuando hacen prevalecer sus doctrinas internas por sobre la Palabra bíblica pura y sin enmiendas, constituyen lo que se denomina como “Babilonia la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra”. Así lo dice el libro del Apocalipsis, en el capítulo 17 y en el verso 5. Pero ánimo; Juan vio caerse a ese sistema religioso y lo cuenta en Apocalipsis 18:2. Mire como lo dice: Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible.

Es notorio que la interpretación de lo que es iglesia, pasa generalmente por las ambiciones o las ideas personales de los hombres que militan en ellas. La Palabra dice una cosa sobre la iglesia del Señor, pero los hombres han decidido alterar todo eso no sé si en su beneficio personal, pero sí seguramente en beneficio del sector al cual representan. ¿Sabe el orgullo que existe en determinadas denominaciones que conozco, por el simple hecho de pertenecer a esa denominación? ¿Sabe cuánta es la gente que dice abiertamente y sin ponerse colorados, “yo estoy orgulloso de ser…” y después mencionan su denominación. Me pregunto: ¿Qué creen que siente Dios cuando ellos hacen esa declaración de fe tan particular y original? Pena, dolor, eso es lo que el corazón de Dios experimenta en ese instante. ¿Cómo puede ser que estos hijos míos hayan olvidado mi gracia y mi misericordia y se sientan tan envanecidos de haberse agrupado bajo ese nombre para enseñarles a los que llegan, cosas que yo nunca enseñé a mis primeros hijos? ¿Cómo pueden estar tan ciegos que no ven que todo eso no puede tener que ver en absoluto conmigo? ¿Quién los hechizó? Décimos Mandamiento: La Fe une, las Doctrinas separan.

Estos, como usted ha podido observar, son diez mandamientos diferentes, muy diferentes. Que no tienen, quizás, una precisión tan clara y tan concreta como aquellos que Dios le escribió con su propio dedo a Moisés. Sin embargo, resumen varios aspectos que tienen que ver con una realidad, con un peligro latente que se cierne sobre todos los que buscan DE y A Dios: el peligro de confundir la fe, la conversión genuina y la salvación eterna con el simple acto de inscribirse en un registro nacional de cultos debajo del rótulo de alguna de las cientos de religiones autorizadas. Usted, sépalo, no ha sido llamado a ser parte de ninguna religión. Usted ha sido llamado a ser parte del cuerpo de Cristo en la tierra. ¿Le parece poco?

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Estado de shock

Si fuéramos a hablar de lo que es la idea central de lo que Dios está haciendo en el mundo, hoy, tendríamos que decir que la palabra fundamental, globalizada, gravitacional y clave, es cambio.

Todos los sistemas del mundo están atravesando cambios en el día de hoy: el gobierno, la economía, la política, la iglesia, el sistema educativo, la medicina. Esto en el plano internacional, general. En mi país, las cosas se están precipitando. Los creyentes no parecen haber entendido, todavía, que una vez se pusieron medianamente de acuerdo y se organizaron para orar de una manera más… “violenta”, las barbaridades, corrupciones y demás especímenes de las miserias humanas han comenzado a salir a la luz. Lenta, paulatinamente, pero con firmeza y dirección precisa, Todo afronta cambios; este es el epicentro del mover de Dios, hoy. Cualquier mover de Dios que no produzca un cambio en la gente, no es un mover de Dios.

Sin embargo, hace bastante ya que venimos viendo que la palabra que realmente captura todo lo relativo a este tiempo, no es necesariamente cambio, sino reforma. Porque cambio es sólo una palabra genérica, pero reforma incluye el destruir todo lo que no es de Dios deliberadamente, que es justamente lo que mucha gente no termina de aceptar.

Y la mejor prueba de que no lo acepta es que, cuando aparecen hombres o mujeres con una palabra fresca y fuerte de Dios para este tiempo, y se meten en un templo y allí, desde la Biblia, se lo dan vuelta patas par arriba, lo primero que preguntan, (Antes de plantearse o escudriñar si eso es así o no es así) es: ¿Con qué autoridad estos hacen lo que hacen, o dicen lo que dicen? ¿Quién les ha dado tal autoridad? Sin embargo, mal que les pese, eso es lo que Dios anda haciendo en algunos hombres hoy. Para poder movernos con Dios en estos días de cambio, es necesario saber cómo se mueve, cómo opera Dios en estas condiciones.

(Isaías 43: 18)= No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas.

Estos son versículos muy populares, de los cuales hemos hablado por siglos en la iglesia. Se han predicado cientos, miles de veces desde un prisma evangelístico, pero en este trabajo vamos a tratar de verlos desde un prisma apostólico, es decir: mas dirigido a la Iglesia.

(19) He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿No la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto y ríos en la soledad.

(20) Las fieras del campo me honrarán, los chacales y los pollos del avestruz; porque daré aguas en el desierto, ríos en la soledad, para que beba mi pueblo, mi escogido.

(Isaías 48: 3)= Lo que pasó, ya antes lo dije, y de mi boca salió, lo publiqué, lo hice pronto, y fue realidad.
(4) Por cuanto conozco que eres duro
, (Esto significa: terco, porfiado, obcecado) y barra de hierro tu cerviz, y tu frente de bronce, te lo dije ya hace tiempo; antes que sucediera te lo advertí, para que no dijeras: mi ídolo lo hizo, mis imágenes de escultura y de fundición mandaron estas cosas.

A veces, Dios nos profetiza las cosas simplemente para que, cuando ocurran, usted pueda entender que fue Él quien lo hizo, y no usted o sus ídolos falsos.

(Verso 6)= Lo oíste, y lo viste todo; ¿Y no lo anunciaréis vosotros? Ahora, (Atención con esto: cuando la Biblia dice AHORA, este término siempre significa: “Tiempo presente”) pues, te he hecho oír cosas nuevas y ocultas que tú no sabías.

(7) Ahora han sido creadas, (Esto le está diciendo que hay momentos en su día, Hoy, que Dios está diciendo cosas. Dios es Creador, ¿No es así? Dios es el mismo ayer, hoy y siempre, ¿Verdad? Entonces: ¿Podría Dios estar creando algo nuevo, Hoy? Y si creara algo nuevo, hoy, usted: ¿Lo sabría antes? Entonces: ¿Por qué será que a todo lo que no conocemos lo tomamos como que no es de Dios? Lo que no entendemos, automáticamente, decidimos que no es de Dios. Escuche: no podemos introducir a Dios adentro de una caja denominacional. Eso fue, precisamente, lo que hizo en el Antiguo Testamento: salir de la caja. Se cansó de vivir en la caja y se lanzó a la calle para ser Dios. Entonces, ahora está en la calle y se metió adentro de gente que, a su vez, de manera insólita, busca volver a meterlo adentro de una caja.

En Isaías capítulo 43, encontramos principios muy importantes. El verso 18, allí, es un mandamiento: No os acordéis de las cosas pasadas. Preste atención; no es una sugerencia, está escrito en forma de mandato. Se cree y se obedece o se lo ignora y se lo desobedece. No hay otra opción.

En el verso 20, dice: Daré aguas en el desierto. Y esta palabra, AGUAS, aquí, representa el factor que es esencial para la vida. Sea lo que fuere esencial para la vida de la Iglesia, hoy, eso es agua en este texto. Es la necesidad de la vida.

Ahora bien; ¿cuál será, entonces, el agua en nuestra situación como cuerpo de Cristo en la tierra? A eso, lo sabe mucho mejor usted que nadie, conforme adónde esté usted involucrado. El agua, (Que es la necesidad), es lo que entonces nos mantiene vivos durante la transición. Es –concretamente- lo que necesitamos para movernos al próximo nivel con Dios.

Él está diciendo ahora: “Oye; por favor; no te acuerdes más de las cosas pasadas, yo voy a hacer un cambio grande aquí. Vamos a transicionar, sabes?” Y lo primero que le da, es: Agua. ¿Para qué? Simple. Para poder llegar al otro lado.

Aquí vemos que Él quiebra los patrones de aquello que es pecado. Nadie espera agua en el desierto, ni ríos en la soledad. Él está diciendo aquí algo muy importante: está diciendo que la tecnología de la transición, los factores esenciales, es decir; aquello que necesitamos para llegar a nuestro próximo nivel con Dios, está fuera del contexto entendido y tradicional. Nadie dice que esto sea negativo y perjudicial, sólo le digo que es incompleto. La forma que nos va a llevar del oro lado es a través de lo no esperado: agua en el desierto, ríos en la soledad.

¡Así no se hacen las cosas! ¿Quién lo dice? ¡Lo digo yo que soy el que manda aquí! No me interesa. Usted no sabe cómo tienen que hacerse las cosas, porque Él, AHORA, lo va a hacer de la forma en que nadie se lo espera. Es lo inusual. Él dice que lo va a llevar a usted del otro lado, pero que lo va a hacer de una manera que está total y absolutamente fuera del contexto tradicional. Va a traer agua en el desierto. ¿Sabe? Nadie busca agua en el desierto. Entonces, Dios se está moviendo donde nadie lo está buscando. Quiero que entienda bien los factores esenciales para el cambio.

La conclusión, entonces, de este primer principio, es: Aquello que se necesita para transicionar, se deriva más allá de la actividad tradicional.

Por ejemplo: el presente mover de Dios no se está administrando por la imposición de manos. Cuidado que no le estoy diciendo que no haya que creer en la imposición de manos, no se equivoque. Lo que le estoy diciendo es que el presente mover de Dios, no se está operando por la imposición de manos, es decir: por ministración personal y gente cayendo bajo el poder. Entiéndame bien: todo eso, efectivamente, es Dios, sí, pero no es el epicentro de lo que Dios hace AHORA. Que haya multitudes, allí, buscando y viviendo eso, no significa que eso sea lo que Dios está haciendo hoy.

Dios está trabajando dentro de las naciones, no en la ministración personal. Eso fue el mover carismático de la década del noventa que ya terminó y que dejó lugar a algo nuevo por parte de Dios. Entonces; ¿Esto quiere decir que ya no se tienen que imponer más las manos? No. ¡Sí que se imponen! Pero sólo cuando sea necesario, no como fin de fiesta obligatorio. No es el epicentro de nuestra actividad, hoy. No es como se construye hoy. No es el énfasis presente. En la siega se trabaja con multitudes y, con multitudes, no se imponen manos, se decreta. Eso quedó, en todo caso, para aquellas pequeñas congregaciones de cuarenta o cincuenta miembros, pero es imposible para ministrar a las naciones. Allí se deposita una palabra que hace todo lo que las manos hacían. Eso sí: si la obedece.

En segundo término, tenemos que El camino hacia el agua es no considerar lo antiguo. No os acordéis de las cosas pasadas. Esa es la tecnología para encontrar el agua, que es lo que lo va a llevar a usted del otro lado. Lo que tiene que hacer es no acordarse de las posiciones anteriores que usted tenía. No recordar de “Cómo se hacía en mis tiempos”. Si usted sigue recordando, incluso añorando eso, no encuentra el agua.

No os acordéis… La palabra ACORDAR, aquí, es la palabra ZAKAR. Es un memorial en su mente. Es un pilar, una suerte de columna mental. Dios le está diciendo: remueve el memorial. Remueve el altar que has hecho de las cosas pasadas.

La ciencia le dice que algo que está memorizado, hace una especie de implante en su cerebro, porque la repetición de veintiuna veces de algo, llega a grabarse como las líneas de un disco en su cerebro y, cada vez que le pasa la púa, una aguja, (Aunque esto ya sea una antigüedad) después por allí se acuerda de eso y lo hace automáticamente. Dios le está diciendo a usted hoy: “pásale papel de lija a eso.”

A alguna gente le cuesta mucho trabajo esto porque se dan cuenta que algunas de las cosas que hay que eliminar son cosas en las que ellos creían ser bien buenos. “Eso era lo que yo hacía; si yo no hago eso, no tengo otra cosa por hacer”. Entonces, sienten que esas cosas se están eliminando y esa es la misma gente que lo puede matar a usted por el cambio. Dependían de una posición. Entonces, cuando ven que esa posición otrora muy prestigiosa va perdiendo valor y está llamada a desaparecer, lo matan. Prefieren matarlo a usted y a toda la iglesia antes que moverse para donde Dios dice. Entienda esto: nadie, por experto que sea en guerra espiritual, sabe muy bien lo que es un demonio desatado hasta que un religioso se enoja.

Dice: Tampoco consideres. La palabra CONSIDERES, se escribe BYL y se pronuncia más o menos como BAÍO, y significa “Asunto de percepción y discernimiento, entendimiento o revelación.” Es decir: suéltese o desátese de lo esperado por medio de su previo discernimiento. Desátese de lo que usted esperaba a través de su previa interpretación, para que pueda ver el agua.

¡Hermano! ¡Voy a una tremenda conferencia! Y usted ya tiene en su mente ciertas expectativas previas, muy definidas, con respecto a lo que esa conferencia le va a dejar. Dios dice: ¡Desátate! ¡Desátate de eso para que veas el agua de esta conferencia! De otro modo, van a decirle algo nuevo y usted seguirá interpretándolo como lo que ya conocía anteriormente.

Por eso digo que a veces, en la ministración, se le va a uno la mitad de la conferencia, destruyendo lo que usted esperaba para depositar lo que uno trae. Es un trabajo. Usted no sabe la actividad mental que es predicar. “¡Pero no, hermano!”, Le dicen; “¡Si usted predica por el Espíritu!” Eso es cierto; pero cuando Él le dice que el pueblo es duro de cerviz y barra de bronce, que no le quepan dudas que es así, y que no está hablando de historias antiguas, precisamente.

Recuerde: lo que era desierto, ya no es desierto porque ahora hay agua. Y lo que era soledad ya no lo es porque ahora hay río. Lo que la previa interpretación esperaba, ya no es. Es relativo porque cambió. Ya no es desierto, ahora hay agua. No te acuerdes y no consideres, para que encuentres el agua, que es la necesidad esencial que lo lleva a usted a la vida. Y la vida, aquí, es el próximo nivel con Dios.

Como tercer aspecto, él dijo que No puede usted moverse hacia lo nuevo mientras se encuentre aferrado a lo viejo. Son factores del cambio. Si usted es Josué y todavía depende de Moisés, no cruza. Si usted es Samuel y todavía anda enamorado de Elí, se fastidia. Y además de fastidiarse, no entra. Si usted es David y quiere serle fiel a Saúl, no es rey. Si es usted Juan el Bautista y no se quiere morir ni declinar para que Cristo llegue, Cristo no llega. En toda la Biblia desaparece lo primero para establecer lo último. Hebreos 10 dice: Quita lo primero para establecer lo sagrado. Hebreos 8:8 dice que lo segundo no se puede manifestar mientras lo primero esté en pie. La verdad es que lo nuevo, viene a través de la fragmentación de lo viejo.

Los evangelios le dicen a usted que un pedazo de tela nueva no puede ser adherida a una ropa vieja porque rompe todo, y que nunca el vino nuevo puede introducirse alegremente en odres viejos. Dios pone el vino; nosotros tenemos que preparar el odre.

En cuarto lugar, señala que Lo nuevo se levanta de en medio de la muerte y la ineficacia de lo viejo. Es decir que: la razón por la cual hay cambio, no es porque alguien tenga caprichos soñadores, sino porque lo viejo se muestra ya ineficaz y no suficiente.

(Hebreos 7: 18)= Queda, pies, abrogado el mandamiento anterior a causa de la debilidad e ineficacia.

(Hebreos 8: 13)= Al decir: nuevo Pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer.

¿Cuándo queda obsoleto el viejo? ¿Cuándo comienza el Nuevo? No. Es AL DECIR que viene el Nuevo, que el viejo queda obsoleto. Cuando el decreto de lo nuevo se manifiesta, el decreto determina obsoleto lo que existe para abrirle camino al Nuevo. Al decir Nuevo, el viejo es obsoleto. Para que entre el Nuevo, primero usted va a tener que romper el viejo. Por eso, hay mucha gente que está operando en un sistema obsoleto no puede ver ningún fruto, ningún resultado, porque ya se ha dicho que el nuevo sistema está. Esa declaración, ese decreto, ha dado por viejo al anterior.

(Hebreos 10: 1)= Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan.

(2) De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado. (Aquí puede notar usted con claridad que, efectivamente, era una sombra)

(Hebreos 9: 8)= Dando el Espíritu Santo a entender con esto que aún no se había manifestado el camino al lugar Santísimo, entre tanto que la primera parte del tabernáculo estuviese en pie.

Preste atención que aquí se deja en evidencia que no podemos manifestar lo nuevo hasta que lo viejo se caiga, se fragmente. En su mente, principalmente, no tanto en las prácticas. Esto no es un problema ritual, es un problema mental. Ritualmente hubo muchísima renovación, pero mentalmente, hay tanta o más religiosidad que antes.

No considerar las cosas viejas. Las fortalezas que se construyen, deben ser destruidas. Nadie habla de destruir templos ni ministerios, sino su expectativa de ellos para que se muevan con Dios. Cuando usted accede a la verdad interna, ya no hay nada externo que pueda atraerle. Yo amaba las fiestas y celebraciones en el templo. Hoy sé que si no hay Palabra fresca y pura, no hay fiesta alguna, sólo ruido.

En quinto término vemos que Aquello que era reconocido anteriormente, ya no es la atracción del Espíritu.

(Hebreos 7: 14)= Porque manifiesto es que nuestro Señor vino de la tribu de Judá, de la cual nada habló Moisés tocante al sacerdocio.

El mover anterior del levita era el que causaba atracción al Espíritu, pero ahora Dios está haciendo algo a través de la tribu de Judá de la cual nadie había dicho nada. Sin embargo, allí está hoy centralizada toda la atención del Espíritu. El día de la crucifixión de Cristo, el sacerdote entró al templo a sacrificar su cordero como siempre, pero ese día Dios no estaba en el templo. Todavía siguen yendo al templo. Mucha gente va a Jerusalén y trae agua porque cree que es bendita, o piedras que cree que son santas. Pero la gente necesita algo para idolatrar. Mío. Muy mío. Sólo mío. ¡Y no me vaya a tocar mi demonio mascota!

Algo para tener muy en cuenta: Cuando Dios transiciona hacia una nueva posición, esa posición siempre es superior en poder a la anterior, nunca peor o menor.

Esto debe producir paz en su espíritu, no conflicto. Cuando salió de Elí se introdujo en Samuel y Samuel fue mejor. Cuando salió de Saúl se introdujo en David y David fue mejor. Cuando salió de Moisés se introdujo en Josué; Josué repartió la herencia, Moisés no. Cuando salió de Elías, se introdujo en Eliseo. Eliseo hizo el doble. Cuando salió de Jesús, (Y aquí es donde normalmente aparecen los espíritus religiosos haciéndonos torcer la boca) se introdujo en la iglesia y ahora la iglesia lo tiene que hacer mejor y terminarlo.

Es mejor Cristo en nosotros que en Jesús. Por eso Él dijo: “Es mejor que yo me vaya, porque si no me voy, no se puede introducir en ustedes. Y cuando se introduzca en ustedes, mayores cosas que yo harán”.

Salió de la tienda personal y se introdujo en el tabernáculo. Salió del tabernáculo y se introdujo en el templo. Salió del templo y se introdujo en Jesús. Salió de Jesús y se introdujo en la Iglesia. Salió de la Iglesia y… ¿Se fue al cielo? No. Se equivocó. La Iglesia es el final. Si la Iglesia tuviera que ir al cielo se hubiera quedado donde comenzó; si allá estaba…

Salió de las enseñanzas de Jesús y se introdujo en las enseñanzas de Pablo. Las enseñanzas de Pablo fueron más profundas que las de Jesús. Pero salió de Pablo y ahora las estamos interpretando, hoy. Somos mucho más profundos que Pablo. Hoy sabemos más, estamos dos mil años más cerca. Entendemos lo que a Pablo se le profetizó. Claro que si usted tiene una mentalidad religiosa, esta alternativa le barrena el piso. Pero no le hace; sigue siendo cierto. Lo que estoy tratando de decirle con esto, es: no tenga usted temor; para donde vamos, es mejor, porque es en el patrón bíblico.

Aquí es donde entra otra concepción contundente y concreta: Si su justicia no supera a la de los fariseos, usted no entra.

En Mateo 5, vemos las bienaventuranzas. Siempre las hemos leído con ojos evangelísticos. No está mal, sirve, ayuda, aporta, bendice. Sin embargo, las bienaventuranzas son mandamientos, no sugerencias.

(Mateo 5: 17)= No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.

(18) Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.

(19) De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños (¿Qué mandamientos? Las bienaventuranzas, estas, que acaba de mencionar) y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.

(20) Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis al reino de los cielos.

Y ahora el señor comienza a introducir reforma, cambio; y lo hace a través de palabras sencillas y prácticas. No vamos a leer puntillosamente todo, sino simplemente a rescatar el espíritu, el epicentro de esas modificaciones, mire:

Oísteis que fue dicho a los antiguos: no matarás, y cualquiera que matare será culpable de juicio. (22) pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.

(Verso 27)= Oísteis que fue dicho: no cometerás adulterio, (28) pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.

(Verso 31)= También fue dicho: cualquiera que repudie a su mujer, déle carta de divorcio. (32) Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio.
(33) Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: no perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos. (34) Pero yo os digo: no juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; (35) ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran rey.

(Verso 38)= Oísteis que fue dicho: ojo por ojo, y diente por diente. (39) Pero yo os digo: no resistan al que es malo, antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra.

(Verso 43)= Oísteis que fue dicho: amarás a tu prójimo, o aborrecerás a tu enemigo. (44) Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen.

(Verso 48)= Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro padre que está en los cielos es perfecto.

Note que el fin de todas las bienaventuranzas es perfeccionarlo a usted. No hacerlo sentir bien; perfeccionarlo. Él dice que no rompa ninguno de estos mandamientos. El principio, entonces, que salta a la vista aquí es que: si su justicia no excede a la de los fariseos, usted no entra.

Los fariseos, aquí, representan el standard previo de fe. La posición presente que estaba siendo cambiada. La relación, el nivel de relación, el standard de la carga que traían, el entendimiento que tenían, todo lo que era presente en el tiempo del fariseo, eso estaba siendo cambiado por el tiempo de Jesús. Porque Jesús llega a tiempo de cambio y le dice a la gente: “Si ustedes no exceden el modelo fariseo, no entran.” En el tiempo de cambio, el que se quede en la estación anterior, no llega a destino.

(Mateo 7: 28)= Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

Note que el resultado es un cambio de gobierno, un cambio de presión en la Palabra de Dios, una mayor demanda y expectativa a través de la Palabra. El standard presente, dijo: “Este hombre predica diferente a nosotros…”

Es decir: eso es lo que Dios quiere: promoverlo a usted, introducirle a mayor autoridad. A una demanda superior en la palabra. Estaban atónitos. Se quedaron admirados. La palabra ADMIRADO tiene que ver con la palabra ATÓNITO. En estado de shock. La gente no cambia nada sin que primero no haya un shock en su corazón. Hay veces que hay que ofender la mente para alimentar el corazón.

Sin autoridad, la gente no cambia. Cuando se le sugieren cosas a la gente, la gente le da su opinión y todas las opiniones son ciertas, pero ninguna es verdad. Y sólo la verdad le libera. Y la verdad no se sugiere, la verdad se imparte.

Entonces hay que traer al pueblo a un estado de shock para que evalúe a donde está. Porque por allí le juran que están terminando la obra. Hay que permitir que el shock de la Palabra les haga ver que todavía no lo saben todo.

Hay mucho más para decir, créame. El problema, a veces, es que no hay a quien dárselo. Se atragantan. Y cuando se atragantan por hambre vieja, no le cargan las culpas al que los tuvo sin comer; se las cargan al que les trajo el primer bocado consistente. Dios tiene todavía muchas cosas para compartir, pero apenas tenemos preparado el odre para recibirlo.

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El principio de la sujeción

Quisiera saber si alguna vez ha escuchado usted algunas expresiones como estas: “¡Hermano! ¡Usted no se sujeta! ¡Usted resulta una persona conflictiva! ¡Usted está en rebeldía! ¡No se sujeta como manda la Biblia!”. Ahora pregunto: Además de haberlo oído, seguramente: ¿Nunca dijo usted mismo algo así?

Después este otro: “Querida… nuestro matrimonio no está bien porque no estás sujetándote a mí como ordena la Biblia” Y falta un tercero: “Mire pastor; si usted quiere seguimos trabajando en el área de liberación tal como lo estamos haciendo, pero quiero que entienda que la gente viene cada día más rebelde, cada vez más endemoniada. No hay caso, pastor. Es tanto el pecado que tienen que, por más que hacemos todo lo que debemos hacer, los demonios no se sujetan”.

¿Cuántas veces hemos oído cosas como estas mencionadas? Reflexione. ¿Podemos decir que están mal, que no son bíblicas? Creo que no. Pero también creo que así como por imperio de una cultura pretendidamente democrática, los países del Primer Mundo e incluso América Latina, han hecho un canto a la desobediencia como símbolo de independencia, así también al amparo de estos textos, se han producido verdaderas barbaridades dentro de las iglesias.

Así como en los países occidentales el cristianismo ha hecho siempre un énfasis más notorio en la figura de Dios o la de Jesucristo, en las naciones africanas ha sido mucho más sencillo enfatizar por el Espíritu Santo. ¿Sabe por qué? Porque los occidentales, culturalmente, tenemos más ejercicio con personas que con espíritus, en tanto que las culturas aborígenes de esencia, ya venían con conocimiento del mundo espiritual y les resulta más comprensible entenderlo.

En conjunción con todas estas cosas y ante las necesidades imperiosas de establecer justicia divina dentro de los estamentos eclesiásticos, es que en este capítulo inicial, la idea central sea la de arrojar un poco de luz sobre el tema de la sujeción condicional o incondicional y colocarlo, si Dios nos respalda con su sabiduría y esencialmente con su palabra, amén de su poder de convicción, en el justo y exacto lugar en que debe estar; ni más allá, ni tan acá: en orden y decentemente. Es decir: en el preciso sitio donde Dios quiero colocarlo.

Lo que sucede es que somos más proclives a sentirnos como los grandes justicieros de la tierra, que a manejarnos en el ámbito del Espíritu, tal como lo hizo Jesús. Jesús no fue ni subversivo, ni guerrillero, ni populista, ni diplomático ni revolucionario social. Jesús fue puro Espíritu Santo, puro Dios. – ¡Bueno! ¡Él era el hijo de dios! ¡Qué gracia! ¡Así cualquiera! No te equivoques. Él hizo lo que hizo no sólo desde la perspectiva de un hombre de carne y hueso, sino con todas sus posibilidades similares. Su lo hubiera hecho como Dios, hubiera transgredido sus propias leyes.
A nosotros, hoy, nos parece mucho más productivo y “lógico” salir en ruidosa manifestación popular a reclamar justicia e igualdad con iglesias paganas, que llevar adelante esa batalla en las regiones celestes con oración y ayuno. Se dice que la gran diferencia en el crecimiento que hay entre las iglesias latinas y sajonas con relación a las africanas y asiáticas, radica en que, mientras nosotros estamos educados democráticamente para debatirlo o discutirlo todo, aquellos han sido formados por su historia cultural para obedecer sin chistar. Siervos-siervos.

LA SUJECIÓN EN LA IGLESIA

De todas las sujeciones, una de las que más trabajo le cuesta a la mayoría de los creyentes, y al mismo tiempo una de las que mayores dolores de cabeza les ha dado a los líderes de las iglesias, ha sido precisamente esa: la sujeción al liderazgo de una congregación local. En la carta a los Romanos, encontramos un punto que, de tan controvertido, muchos quisieran que nunca jamás hubiera sido escrito; ¡y hasta llegan a cuestionar al propio Pablo por haberlo hecho!

(Romanos 13: 1)= Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.

Si examinamos Tito 3:1, veremos que este texto respalda da alguna manera al antes mencionado, cuando dice: “Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra”. No es el único. 1 Pedro 2:13, al respecto, agrega que: “Por causa del Señor, someteos a toda institución humana” (Y aquí también entra la iglesia, desde su ángulo de institución humana que es) “Ya sea al rey como a superior”. Jesús, ya se lo he dicho, no resistió a las autoridades de su tiempo, no fue un subversivo social ni un guerrillero tira bombas. En el evangelio de Juan 19:11, leemos lo que le dice a Poncio Pilatos: “Ninguna autoridad tendrías contra mí, sino te fuese dada de arriba” Esto ya había sido adelantado por Daniel cuando, en 2:21 de su libro, dijo: “Él muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos.” ¡Y pensar que la vanidad de los sabios y los científicos los lleva a esmerarse toda una vida en utilizar esos conocimientos para demostrar la no-existencia de Dios!

En descargo de Pablo y en mérito a la interpretación correcta de estas cosas, tendré que decir que el apóstol de ninguna manera sugiere que Dios puede aprobar un gobierno corrupto, tanto en la esfera del mundo, donde los hay a montones, como también dentro de la iglesia, donde lamentablemente tampoco faltan. Dios tampoco aprueba a los funcionarios que gobiernan lo que sea sin someterse a Él. Este principio es muy importante porque reglamenta bíblicamente toda clase de sometimiento y sujeción. El principio, es: sujeción a autoridad sujeta a autoridad.

Tampoco es de Dios defender legislaciones injustas. Algunas veces, sin embargo, y en respuesta a los pecados de la gente, o por algunas razones que sólo Dios conoce, el Señor permite temporariamente que gobernantes malvados detenten el poder, tal como los profetas del Antiguo Testamento lo testificaron frecuentemente. En teoría, Dios concede autoridad para servir a fines elevados, pero el modo en que se ejerce esa autoridad, es un problema que cada uno deb4erá afrontar, confrontar y finalmente ser pasible y responsable, ya que los resultados les serán requeridos a quienes la hayan recibido.

Claro está que si bien el hecho de obedecer a las autoridades de este mundo es la regla general, un claro principio bíblico es que deberíamos desobedecer si ese gobierno, directa o indirectamente obliga a cualquier forma de pecado. Porque la lealtad hacia Dios siempre tiene prioridad sobre cualquier autoridad humana. Ester lo hace en el capítulo 4 y verso 16, cuando declara que aunque no sea conforme a la ley, igual entrará a ver al rey. Es un feo y grueso error obedecer una barbaridad amparándonos en que “Si esa autoridad ha sido puesta por Dios, es como si Él nos lo estuviera ordenando”. Entienda: Dios jamás haría que uno de sus hijos pecara, no importa lo que diga el hombre. Pero que quede claro: el sitial de presidente de una república, es propiedad de Dios. Pero el hombre al cual nosotros elegimos, es una responsabilidad exclusivamente nuestra.

Tampoco los tres varones judíos que encontramos en el relato de Daniel 3:12 respetaron órdenes que iban en contra de la voluntad de Dios. Todos podemos ver como, en ese pasaje, se nos muestra a Sadrac, Mesac y Abed-Nego desobedeciendo sin sonrojarse ni preocuparse una orden nada menos que de Nabucodonosor, que no sólo era el rey, la máxima autoridad, sino incluso el que tenía en ese momento la potestad de concederles la vida o enviarlos a morir. Asimismo los tres magos que vinieron al nacimiento de Jesús, fueron avisados por una revelación en sueños que no volviesen a ver al rey Herodes, y no lo hicieron pese a que él se los había ordenado. Pedro mismo, el apóstol, declara según consta en el libro de los hechos 5:29, que le era necesario (Dice “menester”) obedecer a Dios antes que a los hombres y, finalmente, los padres de Moisés lo escondieron durante tres meses sin temor alguno a la desobediencia a un decreto del rey. Está claro aquí, una vez más, el principio de la sujeción a la autoridad que está sujeta a autoridad divina, no a ocurrencias o caprichos humanos por sabias y bien intencionadas que puedan parecer.

El mismo principio, mi querido amigo, rige en la iglesia del Señor. Cuando el líder es levantado por Dios, la sujeción, el sometimiento y la obediencia no sólo no son obligatorias, no necesitan serlo, ya que se experimenta un verdadero privilegio, un verdadero placer seguir a un siervo auténtico del Dios Todopoderoso. Tal como debe haber sido para los apóstoles sujetarse a aquella autoridad que tiene que haber emanado de Jesús. Ahora, cuando el líder es líder por causas que tienen que ver más con componendas de la política religiosa interna, o por alguna unilateral decisión personal de erigirse en líder, el asunto es bien otro, porque Dios no admite que ninguno de sus hijos se someta a esclavitud de hombre cuando esa esclavitud se transforma en esclavitud de pecado, aunque de pronto tenga una fachada religiosa.

La gente que acompañó sumisa y obedientemente a Jim Jones a un suicidio en masa, se le sujetó hasta el fin. Cumplió con la letra fría de la Biblia, es verdad, pero jamás con el espíritu de esa letra. Hay tres tipos de iglesias fundamentadas sobre tres clases diferentes de órdenes sacerdotales: la de Orden Levítico, sustentada en líderes con títulos universitarios, los que han estudiado para ser líderes. Si no se tienen estos antecedentes, imposible llegar a liderar algo, aunque Dios lo envíe a hacerlo.

Después está la erigida conforme al Orden de Aarón. Estas acostumbran a que los hijos del pastor son los futuros pastores y los nietos, a su vez, los que sucederán a sus padres y honrarán la memoria de sus abuelos. Esposas, hermanos de sangre, suegros y cualquier otro tipo de familiares conformarán el resto del ministerio. Y luego están las menos, las que operan bajo el Orden de Melquisedec, que como bien sabemos, no tenía genealogía, vitae, títulos y ni siquiera se sabe con certeza de donde vino. Curiosamente, esta es la iglesia sobre la cual se sustentó el ministerio de Jesucristo, ¿Está entendiendo?

¡Pero hermano! ¡A ningún líder se le podría ocurrir, hoy, suicidarse con toda su congregación! Es verdad, pero estamos hablando de no obedecer ni sujetarse al pecado, no a cierta forma de pecado. Está más que claro que a ningún líder se le podría ocurrir incentivar a su congregación a que robe, fornique, mate o cometa adulterio, eso es notorio. Y si se le ocurriese, es muy poco probable que alguien pudiera llegar a obedecerle. Pero si en cambio, mientras Dios manda a una congregación a predicar el evangelio a un sitio donde vive gente en la última miseria, verdaderos marginados hambrientos espirituales y físicos, y su líder, porque quizás le desagradan los pobres, o porque desea ver poblada su congregación de rostros demasiado “morenos”, decide que es mejor organizar jornadas académicas sobre SIDA, o la moral, o la justicia social entre distinguidos empresarios y profesionales porque con ellos se siente más a gusto, estará llevando a sus ovejas a una clase muy definida de pecado, se da cuenta?

¿Al pecado? ¡Pero si estamos haciendo lo bueno! Sí, están haciendo lo bueno, pero recuerda que, hacer lo bueno, no significa necesariamente hacer lo correcto. Porque hacer lo bueno, es hacer algo que la sociedad aplaude y aprueba. Pero si hacerlo equivale o conlleva el no hacer lo que Dios dijo que se debía hacer, eso es antes que ninguna otra cosa: desobediencia y, en segundo término, algo así como “errar el blanco” el objetivo. En cualquiera de las dos circunstancias, la palabra griega que lo define, es la palabra ARMATÍAS y, su traducción más popular, es PECADO. ¿Queda claro? Yo me sujeto gustoso al liderazgo, pero tengo que considerar su conducta, que es lo que se me ordena en la carta a los Hebreos, a través de la Palabra revelada. Obedezco sin dudar y sin chistar todo lo que venga de Dios por su intermedio, pero jamás aquello que provenga de su sabiduría humana o, lo que es peor, de sus intereses personales o de otra índole.

Yo sé muy bien que no siempre es esto lo que se le ha enseñado, pero lamentablemente o afortunadamente, según usted lo vea, tengo que decirle que esto y no otra cosa es lo que dice la Biblia. La iglesia es de Dios y sólo tienen lugar en su comando aquellos a los que Dios levanta y los que obedecen su voluntad. Los asalariados, de los cuales nadie jamás ha predicado una línea y que para la iglesia tradicional parecerían no existir, o que la Biblia hubiera exagerado cuando los menciona, serán borrados de ese liderazgo y, si no se arrepienten, también del libro de la vida, encaje esto o no con su doctrina denominacional. Dios, mi amigo, no transgrede sus leyes por ninguno de nosotros. Dios es tanto amor como justicia. Es tanto misericordia como fuego consumidor. ¡Por favor! No me descuartice la Biblia, ¡Léala completa!

LA SUJECIÓN EN LA FAMILIA

El otro punto árido de la sujeción, tiene que ver con su vida familiar, con el matrimonio, concretamente. ¿Cuántas veces usted, mujer, o usted, varón, ha leído y hasta ha predicado en cultos caseros o congregacionales sobre estos versos que ahora voy a compartir?

(Efesios 5: 22)= Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor, (23) porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.

(24 Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.

Este texto, en contra de lo que muchos han enseñado por años, no fue escrito como una ley que declara la inferioridad social de la mujer. Habla, sí, de un espíritu noble de sumisión, por el cual una mujer reconoce voluntariamente la responsabilidad de liderazgo de su esposo bajo Dios en un acto de fe.

En ninguna parte la Biblia “somete” o subordina genéricamente a las mujeres a los hombres. Este arreglo, divinamente ordenado, jamás pretendió reducir las posibilidades, los propósitos o la realización de la mujer. Los animales la tienen más clara, quizás. Un gallinero es un gallinero cuando el que canta es el gallo y las que ponen los huevos son las gallinas. A nadie se le ocurriría alterar esos principios y esperar que funcione.

Únicamente la naturaleza pecadora de los seres humanos, o un recalcitrante tradicionalismo eclesiástico pueden justificar, sacándolas fuera del contexto bíblico, determinadas evidencias “textuales”, la explotación social de las mujeres, o las restricciones que se les imponen a la hora de darles participación en el ministerio de la iglesia. Cuidado; esto no es una luz verde a los movimientos feministas, en contra de los cuales no tengo absolutamente nada, pero que con la mente de Cristo me resultan tan desafortunados como los conceptos machistas que por años han gobernado las diferentes congregaciones. Varón y hembra. Sin acepciones. Todos iguales ante sus ojos divinos.

Sin embargo y pese a que este pasaje de lo que habla es de un respeto proverbial y de una humildad manifiesta a la hora de relacionarse, la iglesia enseñó, mayoritariamente, una doctrina de sojuzgamiento total, hasta el punto de no sólo permitir, sino incluso incentivar a un despotismo machista que recluyó a un oscuro segundo plano y anonimato total a mujeres fieles que habían sido llamadas por Dios a ministrar, suplantándolas por hombres sin llamado y levantados por diversos mecanismos políticos que, naturalmente, jamás pudieron cumplir con la voluntad y el propósito de Dios. Porque si a este verso se lo interpretara como ley máxima de la sujeción de la mujer al hombre y sin la menor posibilidad de cierta reciprocidad, ¿Qué hacemos con el que sigue?

(25) Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, (26) para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la Palabra, (27) a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.

Vamos a ver: Si los primeros versículos estuvieran diciendo y ordenando, como muchas veces hemos enseñado, que es solamente la mujer la que está obligada a sujetarse a su marido, y no una cuestión mutua, de ida y vuelta, ya que el versículo no habla de un marido sujetándose a su esposa; ¿Cómo deberíamos entender, entonces, este verso 25? ¿Interpretaríamos que solamente el hombre tiene obligación de amar a su esposa y que ella no está obligada por la Biblia a amarlo a él? Resulta incoherente suponer eso, verdad? Sin embargo, ese es el principio que por siglos la iglesia ha tomado para este asunto de la sujeción matrimonial. La Biblia dice lo que dice, eso es más que notorio, sólo que una muy fuerte concepción patriarcal, tradicional y machista es la que no lo ha visto o no lo ha querido ver. Tanto la sujeción, que es sinónimo de sometimiento, como el amor, es de ida y vuelta: Mutuo.

Un poco más arriba, en el verso 21, nos da una de las puntas de esta madeja. Allí dice nada menos que: Someteos unos a otros en el temor de Dios. Creo que dice con mucha claridad “unos a otros”. Y como para Dios no hay acepción de personas ni tampoco escalafones jerárquicos; como Dios tampoco es clasista, racista ni genérico, no está hablando necesariamente de hombre con hombre, sino de TODOS con todos. Punto básico de la sujeción, creo que está suficientemente aclarado: es mutuo. El versículo, preste atención, no dice “el qué”, dice “el cómo”.

Con respecto al amor que se le ordena al marido, el principio que se utiliza es el mismo. Porque en Juan 15:17, Jesús dice: Esto os mando: que os améis unos a otros. Unos a otros. ¿Hombre con hombre, también? ¿Mujer con mujer, quizás? ¿Quién inventó eso? Unos a otros, mi querido amigo y hermano, es TODOS con todos. Esposo a esposa y esposa a esposo, exactamente igual que con la sujeción. ¿No es verdad que esto puede poner patas para arriba toda su teología tradicional e histórica? ¿No es verdad que a usted en este momento le dan ganas de pensar que yo estoy tremendamente equivocado, porque no puede ser que usted haya estado tantos años creyendo algo que no sólo no era así sino que, incluso, era totalmente a la inversa? ¿No es verdad que también le dan deseos de dejar de leer inmediatamente esto y mandarme ya mismo un correo electrónico lleno de pequeñas víboras y culebras que significan, internacionalmente, el símbolo de las palabras fuertes? ¿No es verdad que, por lo menos, a algunos les gustaría disentir o discutir esto conmigo y rostro a rostro? Mire: no se preocupe, serénese, relájese. Si tiene deseos de debatir o polemizar, está usted en religioso. No se olvide que si había unos señores a los cuales les encantaba entrar en debates y polémicas, esos eran los fariseos. Lo siento. La culpa de todo esto no la tengo yo. Lo dice el Libro. Y no sólo eso, termina diciendo que: Os améis unos a otros, como yo os he amado.

LA SUJECIÓN EN LA BATALLA

Para que quede bien claro, creo que bien vale la pena rozar, aunque más no sea de paso, el asunto de la sujeción de los demonios a la autoridad de los hijos de Dios. Que conste por favor: sin ánimo alguno de establecer una nueva doctrina; simplemente remitiéndonos a lo que dice la Biblia que, como todos sabemos, no es responsable de que muchos hombres, deseosos de que sus tesis sean reconocidas y aprobadas, no vacilan en leer de ella lo que conviene a sus teorías y simbólicamente “arrancar” las páginas que no condicen con sus doctrinas particulares.

(Lucas 10: 17)= volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre.

¿Se supone que esto, entonces, querrá decir, como muchas veces hemos dejado traslucir en nuestras enseñanzas, que los demonios cuando vieron llegar a los setenta, se dijeron unos a otros: “¡Cuidado! Aquí vienen estos setenta, que han sido nombrados líderes muy importantes en la iglesia?” Y luego de debatir un momento, esos mismos demonios llegaron a la conclusión de que tenían la obligación de sujetarse a esas autoridades recién designadas? ¿Así habrá sido? Mire: no sé realmente como fue, pero la Biblia no dice que así haya sido y eso es más que suficiente. Lo que sí dice la escritura, es que se sujetaron no ante la jerarquía nominal de los setenta, sino al nombre de Jesucristo. Es decir que, se sujetaron nada menos que a una autoridad aparentemente terrena, (Jesús), pero que ellos (los demonios) sabían muy bien que estaba sujeta a autoridad divina.

Porque esto, quiero que entienda, ha hecho suponer a muchos líderes no levantados por Dios que, con el simple hecho de haber sido elegidos por alguna junta de notables, o teólogos, o de asambleas administrativas, o sencillamente por algunos “buenos amigos” par alguna posición jerárquica muy importante en la iglesia, eso les puede dar derechos a exigir sujeción, pero sabemos muy bien que no es así. Es más: estoy absolutamente convencido que aquellos que verdaderamente suponen que por ser líderes nominales de una congregación, eso bastará para atreverse a echar fuera demonios, lo que dejan en evidencia es que, en el fondo de su intimidad, son incrédulos y ven a la iglesia como una organización de buenas personas a las cuales hay que conducir con fines exclusivamente sociales positivos. Del reino de Dios ni hablemos; ni saben adónde está.

A Jesús conocemos, y sabemos quién es Pablo, pero vosotros, ¿Quiénes sois? Eso dijeron los demonios en aquel momento. Eso dicen los demonios hoy mismo, en este momento. ¿Y sabe qué? Tienen razón. No olvide que Satanás, para armar una buena mentira, siempre comienza desde una pequeña verdad. Los demonios conocen muy bien los principios de Dios. Pero los verdaderos, no los que algunas denominaciones han inventado por su cuenta y riesgo. Entonces van a obedecer sin dudar a toda autoridad que esté sujeta a autoridad divina, independientemente del cargo o la posición que esa persona tenga en una congregación local. Pero ni el menor asomo de obedecerle a cualquiera que se le ocurra “jugar” a la iglesia o auto-proclamarse líder. El principio de la sujeción es uno y es válido en todos los terrenos. Creo que insistir en verlo de otra manera, es cegarse a uno mismo y colocarse en una posición altamente peligrosa. Peligrosa por lo que puede producirle al hombre o a la mujer que se coloque allí, eso en primera instancia. Porque si se es líder, las cosas son mucho peores, todavía, porque estaremos arrastrando a toda una congregación a la derrota. Es aquello del guía ciego despeñando al pozo a todos los que lo siguen, entiende?

Pero entonces, observando como se han estructurado las cosas en este tiempo y la ausencia de manifestación de poder de Dios que hoy por hoy abunda en la iglesia, ¿Habrá que entender que no hay manera de batallar esto con alguna posibilidad de éxito? En absoluto, para nada. En esto, hay un principio que es fundamental para traer victoria segura, pero que no siempre se ha enseñado de modo completo. Está en la carta del apóstol Santiago, ese que algunos señalan con total seguridad que era hermano de sangre de Jesús.

(Santiago 4: 1)= ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? (Examine esto con sumo cuidado: observe que no está diciendo “en el mundo”, está diciendo “entre vosotros”, que acorde a como leemos, quiere decir “entre nosotros”, los creyentes. ¿Le cabe alguna duda que hay una guerra sórdida y una multitud de pleitos entre los cristianos?) ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? (A esto, si usted quiere tomarlo literal, está hablando de su cuerpo, de su propia e íntima lucha carne-espíritu, de su carnalidad, como ser humano que es, como hombre caído que es. Pero si lo lleva proféticamente al mundo del espíritu, habla del cuerpo de Cristo, de la iglesia, también caminando en carnalidad. Mire lo que produce:

(2) Codiciáis y no tenéis, (Pasa, verdad? Fama, dinero, posición, cargos,) Matáis y ardéis de envidia; (No está hablando de muerte física, está hablando de muerte espiritual. ¿O no hay cristianos que matan espiritualmente a otros cristianos, con mensajes cargados de filosofía, sicología, humanismo, política religiosa interna o simplemente oportunismo materialista?) Y no podéis alcanzar, combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. (Esto es muy cierto. He conocido muchos líderes, quizás demasiados, que ante circunstancias malas en lugar de orar al Padre celestial deciden pelear la batalla utilizando la estructura. Hay que entender que, en contraste con la sabiduría celestial que produce una atmósfera de paz, en la cual crecerá la semilla de justicia, la sabiduría terrenal da lugar a una permanente y porfiada lucha interpersonal e interdenominacional. La causa reside en una naturaleza conflictiva y egoísta. Yo me pregunto hasta cuándo estaremos tan ciegos o tan incrédulos como para suponer que Dios puede aprobar que le hagamos una zancadilla a un hermano que está en un determinado cargo o posición en una iglesia para que se caiga y nos deje el terreno libre. ¿Habrá alguien, verdaderamente, que pueda imaginar por un momento que Dios estará satisfecho con una actitud así? En el mundo y especialmente en la política, vaya y pase; todos sabemos muy bien como es de sucio todo ese ambiente en su intimidad. ¡¡Pero en la iglesia!!)

(3) Pedís y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. (Cualquiera que suponga que esto solamente se refiere a pedir un automóvil cero kilómetro, (sin estrenar), una vivienda de fin de semana en el lugar más caro del planeta o un avión privado, se equivoca. Es menester entender que hay otros tipos de deleites más… santos, se da cuenta? ¡¡Señor!! ¡Que me elijan pastor! ¡Verás cuántas cosas muy buenas haré para ti! No como ese pastor que está ahora, que… bueno, yo no quiero caer en chismes ni murmuraciones, pero, Señor, tú sabes que… Deleite personal. Ambiciones humanas. Ansias de poder por el poder mismo, no por celo santo. “¡Hermano! ¡Estoy sintiendo el llamado al ministerio pastoral!” – Y sí, puede ser, no lo discuto. Pero me parece hermano, que lo que tú verdaderamente sientes es deseos de ordenar, mandar y dar directivas a otros. Entiende esto por favor: tu llamado “pastoral” podría ser para el apostolado, lo profético, lo evangelístico o lo magisterial, pero como de acuerdo con la estructura implantada por los hombres en la actualidad, el que manda es el pastor, bueno, entonces tu llamado tendrá que ser para eso. ¿Y Dios, mientras tanto? ¡Muy bien, gracias! Esperando que tú entiendas que su reino no es como tu mundo. “Ya verás como Dios se dará cuenta que yo soy mejor que el otro”… “Y si dentro de uno o dos meses no sucede nada, voy a hablar con el superintendente de la Junta que…”. NO sé qué denominación conoce, pero cualquiera que sea, puede reemplazar la palabra “superintendente” con la que corresponda.)

(4) ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, (Esto significa: que busque respaldo en el sistema del mundo para ascender en las jerarquías eclesiásticas) se constituye enemigo de Dios. (Espero que esto haya quedado lo suficientemente claro como para que nadie nunca jamás arriesgue cosas tan importantes y eternas por lograr otras mucho más pequeñas y temporales.)

(5) ¿O pensáis que la escritura dice en vano: el Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?
(6) Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios
, (Sin distinciones religiosas; tanto en el mundo como en la iglesia, entérate.) Y da gracia a los humildes. (También en el mundo y en la iglesia por igual.)

Y ahora, le invito a leer con suma y delicada atención, sin urgencias ni ansiedades, el que entiendo, es el versículo clave para su vida y la de todos a quienes alguna vez puedas hablarle de Cristo.

(7) someteos, pues, a Dios, resistid al diablo, y huirá de vosotros.

Ay hermano… Hace años que vengo resistiendo… Pero ya no aguanto más… ¡¡Basta!! ¡¡Dice la Biblia que si resistimos al diablo, él huirá de nosotros! ¡Batalle! ¡Reprenda! ¡Ate, ligue y sujete a todo espíritu inmundo y él se tendrá que ir! ¡Haga guerra espiritual! ¡No se entregue ni se acobarde! Y muy especialmente, no se equivoque. El término “resistir”, aquí, está colocado en sentido bélico. No se trata de resistir aguantando o soportando estoicamente que el diablo te agarre a puntapiés. Resistir, aquí, tiene la connotación de estar librando una guerra de trincheras. ¡Pelear hasta la última gota de sangre!

¿Leyó el párrafo anterior? ¿Lo leyó bien? Recuerde: ¿Nunca le han predicado algo así? – Sí, me lo han predicado, es que está mal, es equivocado? – ¡No! ¡Qué va a estar mal, está perfecto! ¡Es cien por cien Palabra! – Ah, ¿Y le ha funcionado? – Y… A veces… No siempre… Digamos… en un veinte por ciento, creo… – Ah, ¿Y el ochenta restante? – Y… Supongo que fallé… – ¿Y por qué cree haber fallado? – No sé… Quizás porque me falta capacitarme, o tomar cursos intensivos de Guerra Espiritual; pero cursos serios, eh? Leer todos los libros de Carlos Anacondia, de Cindy Jacobs, de Peter Wagner, de Rebeca Brown, de Rita Cabezas… Está muy claro que tengo que prepararme en Guerra Espiritual con alguien que tenga ese ministerio… – ¡Basta hermano! No existe tal cosa como un Ministerio de Liberación o de Guerra Espiritual. – Pero en mi iglesia existe… – Sí, en todas las que yo conozco, también, pero lo cierto es que todos los creyentes tenemos autoridad delegada, en Cristo, para luchar y vencer al diablo. – Pero… Y entonces, ¿Por qué no puedo? Mire que yo me esfuerzo, me sé de memoria todas las oraciones que se hacen en liberación, y… – ¡Lo que no tienes es autoridad, eso pasa! – Pero escúcheme usted; yo soy líder de jóvenes, mi abuelo fue pastor, mi papá es anciano… – Estoy hablando de autoridad divina mi hermanito, no de autoridad nominal, terrenal. Al diablo eso no le preocupa en absoluto. Si no tienes autoridad que viene de arriba, puedes ser el pastor más exitoso que, si el diablo lo tiene en la mira, “lo baja”. – Ah, Y entonces, ¿Qué tengo que hacer?

Lo que tiene que hacer, en primer término, es leer este versículo completo, no solamente la última parte como tenemos por costumbre. Porque se habrá fijado que lo primero que dice, es que tenemos que estar sometidos, sujetos a Dios para que lo otro funcione. – “Pero hermano, yo soy fiel, hace diez años que estoy convertido, canto en el coro, a veces me invitan a leer la palabra desde el púlpito, hasta he predicado alguna vez, doy mis diezmos puntualmente, ofrendo para las obras misioneras transmundiales, predico el evangelio a todos los incrédulos que conozco, tengo como cinco hijos espirituales, además… – ¡Espera un momento! Lo que te he dicho es estar sometido a Dios, no convertido. – ¡Pero hermano! ¿No es lo mismo? – No lo sé, usted lo sabe. Pregúntese a sí mismo: ¿Tengo a Cristo en primer lugar en todo en mi vida? ¿Sí? ¿Está seguro que sí? ¿De verdad jamás ha pensado que en algunas cosas Él no va a participar y que es mejor apelar a las estructuras de su denominación que para algo están y que encima tiene gente que percibe un salario por ello? ¿No ha creído, alguna vez, que para ciertos problemas que tienen algunas personas desde hace años en la iglesia, más que orar o liberar, que ya se ha visto que no funciona siempre, es más prudente, más serio y mejor visto que esa persona haga un poco de terapia con algún buen profesional? Eso sí, que sea cristiano…

Tengo que decirle que si es así, usted no está sometido a Dios, sólo lo tiene como una parte más de una serie de posibilidades aptas para recurrir en un momento de crisis. De igual modo que si Dios fuera como un oso de peluche de esos que suelen usarse como amuleto. Así, como se lo he descrito, por allí puede llegar a ayudar a mucha gente, porque Dios es misericordioso; pero para resistir al diablo hace falta algo más que eso. Hace falta no sólo mencionar, sino estar sujeto, sometido, al nombre que está por sobre todo nombre, y ante el cual se dobla toda rodilla en los cielos (Ángeles y Arcángeles), en la tierra, (Hombres, no interesa su fama, su prestigio, su posición social o su poder), y debajo de la tierra, (Satanás con todos sus demonios).

Sujeción a autoridad que, a su vez, se sujeta a autoridad divina. Ese es el principio de la sujeción. De ese modo, que es indudablemente el que Dios ha planificado y no de sus imitaciones baratas que podrán arrojar algún resultado en alguna pequeña iglesia, pero que no tiene registro alguno en el mundo del espíritu, de ese modo, quiero recordarle, la sujeción es un instrumento poderoso y no frustrante o impotente como es la esclavitud a hombre. Una mujer fiel es poderosa en Cristo Jesús, pero una mujer fiel, sujeta a la autoridad de un esposo sujeto a la autoridad en Cristo Jesús, es sencillamente imbatible. El mismo principio es aplicable para todo lo que se llame sujeción. – ¡Pero hermano! ¡A mí no me enseñaron eso! – Lo siento, quizás a mí tampoco, pero eso es lo que dice la Biblia. Lo lamento por aquellos que enseñan otra cosa.

Presta atención: Jesús, en su tiempo y cuando fue al templo, ¿Se sujetó a los sacerdotes como aparentemente debería haber hecho? No. ¡Pero era Jesús! Olvídalo. Era un hombre con guía divina, pero similar, igual, un calco de ti. ¿Quiere decir que entonces Jesús era un rebelde, desobediente y conflictivo que hoy no hubiera hecho carrera en ninguna iglesia? No; era fiel a la Palabra de Dios, no a lo que esos hombres se les ocurrieron hacer con ella. ¡Pero es que los fariseos eran las autoridades indiscutidas de la iglesia! Eran doctores en teología, maestros en la Palabra, “master” en Divinidades. Sí, pero no habían sido levantados por Dios, habían sido puestos allí por la propia estructura religiosa. Jesús tuvo discernimiento y los descubrió. Allí está el punto clave. Si usted no tiene discernimiento espiritual, no sólo no podrá saber qué es lo que viene de dios o qué es lo que viene del diablo, ni quiera podrá saber quién es usted mismo en Cristo, ni siquiera dónde está parado como creyente o sobre qué bases se moviliza. Al humanismo y la religiosidad usted no las puede combatir con otra clase de humanismo; el estructural, el religioso, el dogmático, el denominacional, sólo lo puede derrumbar con la espada del Espíritu que es la Palabra, con una plena sujeción a Cristo y a todo lo que su discernimiento le muestre que proviene de Él.

Sé lo que está pensando si usted es un líder. “Es demasiado peligroso dejar libertad para que los hermanos tomen ese tipo de decisiones”. Le entiendo. He visto tanta gente inconsciente e irresponsable jugando a la iglesia que puedo comprender su inquietud. Pero le diré algo: en Efesios 4:11, dice que los cinco ministerios, (entre los cuales está el del pastor) han sido dados por Dios para, entre otras cosas, “perfeccionar a los santos”, que en idioma bíblico significa “madurar” y, si usted no lo hace, sobreprotege, y ¿Cuántos saben que una oveja sobreprotegida lo más probable es que, cuando se la deja sola aunque más no sea unos minutos, el primer lobo que pasa se la devora, ya que no está preparada para defenderse y mucho menos para vencer.

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Ministros competentes

Dentro de lo que es el pueblo de Dios, ¿Cuántas veces ha escuchado, leído o asumido por cualquier otro método, que somos: Linaje Escogido, Nación Santa, Pueblo de Reyes y Sacerdotes y Todos Ministros Competentes? ¿Cuántas veces, asimismo, se ha mirado usted al espejo de su propia vida espiritual, a la de quienes lo rodean, a los que están por encima suyo o a los que están por debajo, y no ha logrado ver manifestado absolutamente nada de esto? Entonces: ¿Habrá exagerado Dios? ¿Estará desactualizado con respecto a la problemática del hombre moderno? ¿Será esta una escritura válida solamente para aquellos tiempos o no habremos hecho convenientemente la tarea y por eso es que todavía no somos eso que Dios dice que vamos a ser?

(Levítico 21: 1)= Jehová dijo a Moisés: habla a los sacerdotes hijos de Aarón, y diles que no se contaminen por un muerto en sus pueblos.

Muchos han tomado a esta palabra desde el ángulo de la biología, relacionándola con no tomar contacto con la cadaverina, un líquido tóxico y venenoso segregado por una glándula que todos llevamos adentro y que se acciona inmediatamente producido el deceso de una persona, con el objetivo concreto de comenzar con el proceso de descomposición de la materia.

Otros, han elegido una interpretación litúrgica, en la que se le está prohibiendo a los sacerdotes ministrar en oficios o servicios fúnebres, algo que en muchos sectores todavía se cumplimenta como rito obligatorio, aún a sabiendas que naturalmente, no tiene el más mínimo valor, fundamento bíblico y, obviamente, efecto alguno, como no sea el de satisfacer las necesidades sentimentales y emocionales de los deudos del difunto. Quien muere, muere y, desde el ángulo de la fe, ya no hay absolutamente más nada que hacer para cambiar el destino eterno del que ha partido.

Y otros tanto han preferido entenderlo desde el plano del espíritu, interpretando que es contaminación para el pueblo de Dios, rozarse y tener comunión con quienes están muertos en espíritu. Cualquiera de los tres enfoques, -más allá de las divergencias-, son para tener en cuenta.

(Verso 4)= No se contaminará como cualquier hombre de su pueblo, haciéndose inmundo.

Creo que no es necesario que le detalle lo que constituye inmundicia hoy en día, por más que mucha gente lo rotule como “conductas diferentes o alternativas”. Usted, en su interior, y sin tener en cuenta la moralina o la pacatería insípida de nuestra cultura, sabe perfectamente por dónde caminan la pureza, la limpieza, la rectitud, la integridad y la transparencia y por dónde lo hace la inmundicia, aunque se disimule con apariencia.

(Verso 6)= Santos serán a su Dios, y no profanarán el nombre de su Dios, porque las ofrendas encendidas para Jehová y el pan de su Dios ofrecen: por tanto, serán santos.

Quiero que entienda muy bien esto porque es básico, clave, elemental y primario. Lo dicho en este verso, no es UN requisito necesario para el ministro competente, rey y sacerdote del pueblo de Dios. Este, es EL requisito insustituible. No es el punto de llegada, la meta, es el punto de partida para cualquier ministerio.

(Verso 7)= Con mujer ramera o infame no se casarán, ni con mujer repudiada de su marido; porque el sacerdote es santo a su Dios.

Lo primero que vemos aquí es que el sacerdote, el ministro, se pueden casar. Las imposiciones siguientes, muy entendibles desde el punto de vista de lo social, pertenecen más a una disposición humana que divina, ya que ninguna tiene en cuenta que el que está en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas.

(Verso 10)= Y el sumo sacerdote entre sus hermanos, (Aquel a quien Dios levante, no al que ciertos hombres se les ocurra designar), sobre cuya cabeza fue derramado el aceite de la unción, (El sacerdote, si no es ungido por la unción de Dios, jamás pasará de la categoría “gerencial” de un administrador institucional) y que fuera consagrado para llevar las vestiduras, no descubrirá su cabeza, (Esto quiere decir que no descuidará esa unción recibida, ya que de lo contrario sólo será un ministro carnal.) Ni rasgará sus vestidos. (Esto tiene que ver con que no se dejará llevar por ninguna “explosión” de ira por más “santa” que parezca)

(Verso 12)= Ni saldrá del santuario (Esto es: no buscará motivaciones personales que puedan alejarlo de la única cobertura posible, que es la presencia del Dios vivo en cada acto de un ministerio) ni profanará el santuario de su Dios; (Aquí está hablando, mi hermano, de su propio cuerpo, que es templo y santuario del Espíritu Santo, que es Dios. No sólo con comportamientos groseramente pecaminosos, (Adulterio, fornicación), sino con recetas humanas, tales como el Humanismo, Filosofías Orientales, Científicas, que reemplacen la validez y el poder de la Palabra) Porque la consagración por el aceite de la unción de Dios está sobre él. Yo Jehová.

(Versos 13-14)= Tomará por esposa a una mujer virgen. No tomará viuda, ni repudiada, ni infame, ni ramera, sino tomará de su pueblo una virgen por mujer.

Esto es una reiteración ampliada del verso 7, donde hemos dicho que obedecía más a disposiciones de hombres que a leyes divinas. Aquí queda eso en muy clara evidencia, ya que si bien la ramera (Prostituta) la infame, la repudiada (Divorciada) y hasta la virgen lo son por estricta decisión personal, no así la viuda, que es total y absolutamente inocente de su estado, ya que no es responsable de haberse quedado sin un marido al que en la mayoría de los casos amaba y no deseaba perder.

Pero lo más importante de ese sacerdocio que no se reserva solamente para pastores y líderes, sino que conforme a la Palabra le pertenece a TODO un pueblo de reyes y sacerdotes y ministros competentes, viene ahora. Vamos a ver en primer término el texto global y luego, sacándolo definitivamente de lo literal que resultaría incomprensible en el siglo veintiuno, vamos a traspasarlo a principios espirituales que van a mostrarle a usted muchas cosas. Que le van a ayudar a aprender otras y le van a otorgar elementos muy precisos para no caer en el error y luego tratar de disculparse diciendo que nadie se lo había advertido, que nadie se lo había dicho. Aquí se lo estoy diciendo.

(Versos 17-20)= Habla a Aarón y dile: ninguno de tus descendientes por sus generaciones, que tenga algún defecto, se acercará para ofrecer el pan de su Dios.

Porque ningún varón en el cual haya defecto se acercará; varón ciego, o cojo, o mutilado, o sobrado, o varón que tenga quebradura de pie o rotura de mano, o jorobado, o enano, o que tenga nube en el ojo, o que tenga sarna, o empeine, o testículo magullado.

Fíjese usted que aquellos a los que les agrada tomar a las escrituras literalmente, ya sea porque suponen que otra cosa es jugar a las fantasías místicas, o porque no saben lo que significa el término Revelación profética, se encuentran en un grave problema: A esta porción, nadie le da importancia porque, aparentemente, fue escrita para una época en que estas cosas se tenían en cuenta, cosa que hoy ya no sucede.

Sabido es y cualquiera de nosotros podría confirmarlo en su propio lugar de residencia y quizás en el marco de su propia congregación que ninguno, ni siquiera la gente más encumbrada en los prestigios evangélicos internacionales ha tenido en cuenta esta serie de elementos. Usted o yo habremos conocido, seguramente, a consagrados y fieles hombres de Dios que eran portadores de algunos de estos defectos físicos. Y ello no ha obstaculizado, perturbado ni menoscabado la validez, la bendición, el poder y la gloria de Dios manifestada en sus ministerios. Ahora si lo vamos a mirar con el agudo ojo de la revelación, seguramente las cosas van a tener otra significación y, de aquel pasaje sin mayores relieves que solíamos leer casi para cumplir con el rito de no dejar nada sin mencionar, pasará ahora a ser una fuente de donde beberemos las cualidades insustituibles de aquellos ministros que desean ser competentes según la óptica divina.

VARÓN CIEGO

Esto le está hablando a usted, indudablemente, de ceguera espiritual, de hombres y mujeres sin visión de Dios. Llenos de predisposición, de abnegación, de esfuerzo personal, de trabajo arduo, de actividades pensadas a favor y no en contra de la Iglesia, pero destinados inexorablemente a la carencia de resultados o, lo que es peor: al fracaso. Porque al no tener visión del mundo espiritual, jamás acertarán a hacer lo que Dios quiere que se haga, sino que harán lo que a ellos les parece que está bien. ¿No ha visto usted alguna vez algo de esto que le estoy expresando? ¿No le habrá sucedido esto, quizás a usted mismo?

El varón ciego, sin visión ni perspectiva de Dios, puede levantar una institución llamada Iglesia que sea altamente respetable, respetada por todos y hasta exitosa según la interpretación humana. Pero jamás podrá servir en su ministerio a la liberación del pueblo de sus opresiones, de sus dolencias, de sus enfermedades del alma. Porque, aunque derrame todos los dones y las bendiciones, no serán respaldados por la presencia poderosa de Dios, ya que Dios no unge ni visita organizaciones, -por mejores que sean-, sino a organismos vivos (Hombres y mujeres) que estén en plena consagración y obediencia a su propósito para cada tiempo y lugar, cosa que es posible solamente cuando se cierran voluntariamente los ojos naturales y se abren, (También voluntariamente) los espirituales, único método de alinear nuestra visión con la visión de Dios.

VARÓN COJO

Físicamente, esto tiene que ver con renguera, ya sea por problemas en las extremidades inferiores o cadera. Representa al hombre que no está imposibilitado de caminar, de andar, pero que lo hace con alguna o muchísima dificultad.

En lo espiritual simboliza claramente a aquel que oye lo que Dios dice, lo entiende, se da cuenta del contenido, lo cree, pero no lo obedece y, mucho menos, lo aplica. Es decir, lo que en otros textos, recibe el nombre de prevaricador.

También tiene que ver con el que aprende todo lo que hay que aprender y todo lo que se necesita aprender, pero que no produce absolutamente nada a partir de lo que aprende. Gente que oye un mismo mensaje renovador durante más de ciento cincuenta reuniones al año, pero que al final de ese año, sigue rengueando en el camino por seguir con sus ruinas viejas, resistiéndose a cambiar nada.

A propósito de esto y como modelo actual, podemos decir que hay congregaciones que arman infinidad de centros de capacitación para sus miembros. Los capacitan para todo aquello en lo que luego pueden ser de utilidad. ¿Esto es malo, entonces? ¡No! ¡En absoluto! Sin embargo, la experiencia nos dice que una gran mayoría de ellas se entretiene de puertas adentro, capacitándose años y años. Cuando finalmente terminan todos los cursos, ya se sienten demasiado viejos o cansados para producir y no tienen mejor idea que empezar a mandar a sus hijos a los mismos cursos, cursillos, seminarios y talleres y la historia vuelve a comenzar en la generación siguiente.

Si leyeran a Juan sabrían que la unción del santo es la única que hace posible un aprendizaje divino, que les permite no necesitar maestro y que es la mejor guía para ponerse hoy mismo a hacer lo que Dios quiere que se haga. De otro modo, mientras miles y miles de creyentes aprenden lo que jamás aplicarán, hay un mundo allí afuera, que todos los días se va al infierno porque nadie les ha mostrado, no sólo con palabras clonadas o tratados arrojados por debajo de las puertas, sino con autoridad del cielo y estilo de vida acorde, que hay otro camino, que hay realmente buenas nuevas, perdón, redención, salvación, vida eterna y un reino al que se puede servir con gozo.

VARÓN MUTILADO

Toda visión de mutilación produce, en lo físico, una sensación muy particular, mezcla de compasión, aprehensión y hasta rechazo. La imagen que muestra el mutilado es la que predispone. El símbolo espiritual, aquí, tiene que ver con el creyente que muestra una imagen mutilada del carácter de Cristo. O, lo que es peor, un Cristo deformado.

Usted tiene que tener en cuenta que, decir “mutilado”, por allí no da una imagen clara de lo que significa, pero que si le buscamos un sinónimo preciso, sí que lo vemos mucho mejor: Distorsionado. Una imagen distorsionada, incompleta o confusa de Cristo, no sirve. Y no podemos esperar sentados que él abandone su posición para venir a hacerlo, siendo que ya dijo que será su cuerpo, (Esto es: nosotros), los que tendremos que hacerlo.

VARÓN SOBRADO

Esto Tiene que ver con un término muy de uso cuando nos referimos a ciertas personas que nunca faltan. En el clásico lunfardo argentino (Que es una especie de idioma de los bajos fondos sociales de antaño pero que todavía se usa) se les llama: “Sobrador”, “Canchero”, “Piola”, “Fashion”, que son aquellos hombres, esencialmente, que hacen ostentación exagerada de sus atributos intelectuales y físicos transformándose, de esta manera, en fanfarrones o ultra vanidosos, pagados de sí mismos.

En el ámbito del reino de Dios, esto se aplica a aquellos que van más allá de donde Dios los ha enviado. Que se introducen y se inmiscuyen en cosas en las cuales Dios jamás los mandó intervenir. A la mejor manera de Saúl, que siendo rey, quiso ser sacerdote, y esto terminó con su reinado. O de Uzías, que siendo un rey de Dios, se le ocurrió en un impulso de abuso humano de poder, darle de puntapiés a los sacerdotes y pretender reemplazarlos, cuando Dios, obviamente, jamás lo había enviado a hacer eso. Terminó sin reinado, sin sacerdocio y, encima, lleno de lepra.

Hay muchos, hoy, en el pueblo, que habiendo sido levantados para ejercer un ministerio, suponen que su liderazgo les da derecho a meterse en otros a donde Dios no los envió. No sólo que llevan a la iglesia y a sus miembros a la frustración y el fracaso, además de la confusión, sino que incluso terminan pagando caro ese ser sobrado y concluyen sus días sin ministrar con poder y efecto ni siquiera en aquel ministerio para el que habían sido llamados. Dios no mata a ningún desobediente. Simplemente se retira y lo deja librado a su propia voluntad. El resultado, para qué se lo voy a contar…

VARÓN CON PIE QUEBRADO O MANO ROTA

Esto le está hablando a usted de ministerios perversos, porque todo lo que tiene que ver con pies y manos, significa ejecutividad, ministerio, y cuando en el hueso hay fractura, eso se traduce como torcido, que es el significado de la palabra perverso.

En la parábola del rico y Lázaro el mendigo, y más allá del relato literal que siempre se toma como moraleja, sin pensar que Dios no dejó nada en la Biblia sólo para moraleja, sino con claro mensaje o principio espiritual encarnar y vivir, esto se ve con claridad.

El rico, (Un ministerio importante, pero sin unción ni revelación), se pierde por falta de visión. Cuando se da cuenta de su situación, pide a Dios que Lázaro, (Un ministerio pequeño pero ungido), moje su DEDO, (Mano) en agua (Vida) y lo ponga en su boca. Dios le dice que eso, en ese momento, ya es imposible.

¿Qué pide el rico, entonces? Que Lázaro vaya y le diga a sus cinco hermanos (que son los cinco ministerios) la verdad revelada para que ellos no se equivoquen como se ha equivocado él. Ministerios perversos. Humanismo puro. Filosofías carnales. Negación total de lo sobrenatural por considerarlo demasiado “fantasioso”. Psicología secular elevada al rango de voluntades divinas no brotadas de púlpitos ungidos sino de consultorios y hasta divanes terapéuticos. Recetas cientifistas. Infiltración del orientalismo en la iglesia a través del ocultismo y la hechicería con disfraz cristiano que propone la Nueva Era. Unción de Freud por sobre la unción del Espíritu Santo.

VARÓN JOROBADO

Deje ya de controlarse cada mañana los huesos de sus espaldas. Esto habla de hombres que llevan una pesada carga debajo de la cual están cautivos sin poder salir. Gente que solamente puede mirar hacia abajo porque está atada a conceptos de la realidad material y que no ven o no creen en el invisible mundo del Espíritu.

Hombres y mujeres fieles, con deseos de servir, pero que a cada problema, lo primero que piensan y les sale de sus bocas, es: “No puedo, soy demasiado débil, soy obeso, soy moreno, soy latino y la sabiduría, dicen, está en los niños-diez, que son los altos, rubios y guapos. No soy profesional”.

La joroba no es otra cosa que una profunda lástima de sí mismo. Una autosubestimación alimentada por años de verse en contraposición con los clásicos rudimentos de la religión organizada e institucional. Convencidos interiormente que lo que le dicen los que hace cincuenta años que están en la iglesia, definitivamente, debe ser cierto; eres demasiado idealista, eres demasiado espiritualista, tienes que vivir más en la realidad, no podemos espiritualizarlo todo. ¡¡¡Basta!!! Dios es espíritu, no figura, alma o sentimientos emocionales e intelectuales. Y nosotros somos imagen y semejanza de un Dios que no tiene figura material. Es decir que yo, soy un espíritu, al cual se le ha dado un alma y que habita un envoltorio descartable llamado cuerpo, que es lo que tengo colocado ahora y me permite, entre otras cosas, comunicarme con usted.

Cualquier otra cosa, es para tener muchísimo cuidado. El diablo no opera en el mundo para reventar a la iglesia. El diablo opera adentro de las congregaciones, usando los cuerpo9s y las mentes de aquellos que todavía no han aprendido a confiar en Cristo. Entre un pastor que no confía en Cristo y el humilde hermano que vende garrapiñada o pochoclos a la salida del templo que tampoco confía en Cristo, ¿A quién cree usted que usará más gustoso el diablo?

VARÓN ENANO

Habla de gente que en algún momento dejó de desarrollarse. De personas que un día pensaron que lo que habían aprendido hasta ese momento, ya era más que suficiente y que no tenía caso seguir leyendo la Biblia, seguir orando o recibiendo revelación fresca de Dios. Enanos espirituales.

VARÓN CON NUBE EN EL OJO

Es el equivalente oftalmológico de la enfermedad de cataratas (Al menos así se denomina en Argentina al padecimiento ocular que va tapando la visión con una especie de cáscara). No llega a ser ceguera. El hombre que padece este mal puede no estar ciego (Aunque corre ese riesgo si no se lo interviene por cirugía) sino que está viendo mal, de un modo distorsionado, difuso, confuso.

Esto tiene mucho que ver con el espíritu de crítica. La diferencia entre un espíritu de crítica y la exhortación, está en que quien exhorta, lo hace desde una posición de humilde autoridad, muchas veces sin ninguna credencial o título habilitante, con infinito amor y estrictamente desde la verdad revelada en la palabra, no ya de sus propias opiniones por mejor intencionadas que sean.

El espíritu de crítica, en cambio, hace que alguien no vea bien el presente, o que lo vea incompleto; y que con esas bases, juzgue contundentemente. Nunca ve nada bien, todo está mal. Y si un día ve algo bueno, no lo reconoce, no lo premia, no lo pone por ejemplo. Por el contrario, por allí trata de neutralizarlo, de borrarlo del mapa de sus actividades cotidianas. Critica todo pero jamás tiene una palabra que muestre cómo se puede cambiar lo que está mal.

VARÓN CON SARNA

Más que la enfermedad en sí misma, esta palabra habla del resultado de la enfermedad. Protuberancia en la piel, ronchas, heridas, coagulación y cáscara. Al mínimo comezón o escozor, cuando se toca esta cáscara, se sale de su sitio y la herida vuelve a sangrar.

Habla de las heridas que muchos mantienen en sus almas por situaciones vividas, a veces, hace muchísimos años. Han pasado por Consejería, por Liberación y por Sanidad Interior y fueron declarados sanos. Pero cuando usted ora con ellos, un día y por cualquier motivo, Dios le hace decir alguna palabra que actúa como esa uña que rasca la cáscara y allí está: la herida comienza a sangrar otra vez. La persona se quebranta, llora y se lamenta. La conclusión simple, independientemente de lo que digan “los expertos”, es que la consejería no alcanzó, la liberación no se produjo y la sanidad interior todavía está incompleta.

VARÓN CON EMPEINE

Esta es la definición más breve por lo clara. El empeine tiene que ver con la lepra, y la lepra es el símbolo histórico del pecado no confesado, no perdonado, no limpiado por la sangre de Cristo. Y que a favor de esto sigue carcomiendo, avanzando y pudriendo todo lo que toca. Imposible ser ministro competente o sacerdote de Dios con este problema.

VARÓN CON TESTÍCULO MAGULLADO

Si alguno de estos defectos, a la luz de una interpretación literal, física o material le suena medio como traído de los cabellos, es este. ¿Qué importancia podría tener, desde lo físico. Que un hombre que tiene problemas con sus testículos quiera ministrar? Parecería que ninguno, ¿Verdad? Pero en el ámbito espiritual, las cosas cambian totalmente.

Habla de varones impotentes, sin capacidad de reproducción, imposibilitados de constituir uniones matrimoniales. (Cristo y su iglesia es un matrimonio), varones castrados por la religiosidad ritualista. En suma: verdaderos eunucos espirituales, con forma y figura de hombres, pero sin ningún atributo para concebir, gestar o ser padre.

(Versos 21-24)= Ningún varón de la descendencia del sacerdote Aarón, en el cual haya defecto, se acercará para ofrecer las ofrendas encendidas para Jehová; hay defecto en él, no se acercará a ofrecer el pan de su Dios.

Del pan de su Dios, de lo muy santo y de las cosas santificadas, podrá comer.

Pero no se acercará tras el velo, ni se acercará al altar, por cuanto hay defecto en él; para que no profane mi santuario, porque yo Jehová soy el que los santifico.

Y Moisés (El mensajero de Dios) habló de esto a Aarón. (La organización de la iglesia) y a sus hijos (Las generaciones venideras) y a todos los hijos de Israel. (La iglesia total).

Los que moran en lo terrenal, son destruidos por ignorancia, pero los que moran en el cielo, sólo pueden ser blasfemados.

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¿Por qué no me oyes?

Le pregunto: En su vida de creyente, ¿Nunca abandonó, aunque más no fuera por un rato, esa religiosidad solemne con la que normalmente nos manejamos, y después de haber estado orando un largo tiempo por algo muy importante sin que ocurriera nada, un día levantó los ojos al cielo y, casi con enojo, preguntó: ¡Señor! ¿Qué pasa que no me oyes?

No se preocupe, no se sienta mal, no se cargue de culpa, no se vaya a creer que ya se va de cabeza al infierno por esa reacción. Es una de las preguntas más frecuentes relacionadas con la oración. Cientos, miles de creyentes suelen preguntarse con mucha seriedad: ¿Por qué mi oración no ha sido contestada? Convengamos, de paso, que lo que esto quiere decir, es: ¿Por qué mi oración no fue contestada como yo quería? O bien la otra pregunta un poco más genérica y mejor sustentada teológicamente: Yo sé que Dios puede, pero entonces, ¿Por qué no lo hace?

Es notorio; no tenemos ni tendremos todas las respuestas a estos y tantos interrogantes más, ni tampoco sabemos por qué hay oraciones que no son contestadas, pero la buena noticia es que sí tenemos algunas respuestas que están basadas en la Palabra de Dios. Para que esto sea lo mayoritario, vamos a repasar ahora algunas de las causas por las cuales nuestra oración podría no ser contestada. Aunque en muchas ocasiones lo que parece una respuesta negativa, puede terminar siendo una respuesta positiva, cosa que la mayor parte de las veces no alcanzamos a ver porque todavía estamos molestos porque no sucedieron las cosas tal como nosotros queríamos.

(1 Corintios 1: 9)= Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su hijo Jesucristo nuestro Señor.

Este verso le está diciendo, primero, algo que no es mínimo: que Dios es fiel, que no le falla, que jamás hará algo que le perjudique o le lastime espiritualmente. Segundo, que todos nosotros, no sólo las altas jerarquías eclesiásticas, fuimos llamados a tener comunión e intimidad con Cristo. Parecería ser que alguna vieja enseñanza, luego desautorizada por la Biblia, sigue teniendo vigencia de todos modos en nuestro sentir: creemos que hay personas que tienen mayor llegada a Dios y que es a ellas a quienes debemos acudir para que intercedan por nosotros. Por poco que usted haya leído la Palabra, ya sabe que no es así.

Nuestra cultura religiosa oficial, le llama “comunión” a un determinado acto simbólico, pero la realidad es que “comunión” significa, tal como lo decimos: “intimidad, compañerismo, comunicación”. Simplemente pasar el tiempo con alguien. Entonces, un llamado, significa una invitación o un pedido. ¿Cómo responde usted a esa invitación? No le estoy preguntando si ora, te pregunto si pasa horas, minutos o segundos a solas, en intimidad con Él, o sólo hace las llamadas “oraciones-flecha”, ya sea a la hora de comer o en el templo. ¿Quiere tener respuesta a sus oraciones? Tiene que aceptar esa invitación a la comunión que Él mismo nos hace. Jesús fue el ejemplo al ir a la montaña para orar todas las noches a raíz de la importante decisión que tenía que tomar. Primera causa por la cual una oración puede no ser contestada: Falta de Comunión.

(Juan 14: 13)= Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré. Para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

(Juan 15: 16)= No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto; y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo de.

¿Nunca, ya sea por apuro o por ansiedad, o quizás por suponer que podía estar apartándose de lo que considera que son meros formulismos, oró: “Señor, por favor dame tal cosa, amén”? ¿Le respondió Dios esa oración? Es probable que por su infinita misericordia y paciencia, en algún caso, alguien me pueda decir que sí, ya lo sé, pero yo le diré algo: Jesús le enseñó a sus discípulos como orar, y creemos que cuando Jesús dijo de hacer las cosas de cierta manera, esta es la forma en que todavía nosotros deberíamos seguir haciéndolo, no le parece? Entonces, por favor, olvídese que en la tierra nos tratamos de un modo. Usted vive en el ámbito del Espíritu y es en ese ámbito donde la oración se desarrolla. Y si Él dijo que lo que pidiéramos debíamos pedirlo en su nombre, es porque en el mundo espiritual la cosa va a funcionar de esa manera y no de otra. Segunda causa por la cual una oración puede no ser respondida: No pedir lo que se pida en el nombre de Jesús.

(Santiago 4: 2)= Codiciáis y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. (Tome nota de esto)

(3) Pedís, y no recibís, porque pedís mal (También anote esto) para gastar en vuestros deleites.

(Apocalipsis 3: 20)= He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

Primero se nos dice que nuestras codicias, nuestras envidias y nuestras luchas cotidianas en búsqueda de una mejor calidad de vida son inútiles, estériles, si no pedimos. Pero luego se nos alerta en cuanto a cómo y a qué pedir, porque si pedimos aquellas cosas que no son prioritarias o que no forman parte de la voluntad de Dios, es bastante obvio que no vamos a recibir nada. Las personas, en su gran mayoría, y tengan la jerarquía eclesiástica que tengan, seleccionan la calidad de los problemas que les llegan y van atendiendo en orden a esa importancia que ellos mismos han evaluado.

Dios no hace tal cosa. Jesús dice que TODO lo que usted pidiere, Él escucha y, si usted lo cree, Él lo hace. Dios también quiere oír su oración por la compra que va a hacer en el supermercado. ¡Ah! ¿Cómo voy a molestar a Dios por algo así? Basta. Termine ya con su falsa modestia y entienda que su vida entera depende de Él y que, cuando un día declaró que se la entregaba, Él lo creyó. Dios, entienda por favor, desea tener comunión permanente con usted, no interesa el o los motivos. Tercera causa por la cual puede no ser contestada una oración: No pedir concretamente o pedir mal, en contra de la Palabra o la voluntad de Dios.-

(Éxodo 32: 11)= Entonces Moisés oró en presencia de Jehová su Dios, y dijo: Oh Jehová, ¿Por qué se encenderá tu furor contra tu pueblo, que tu sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte?
(12) ¿Por qué han de hablar los egipcios, diciendo: para mal los sacó, para matarlos en los montes, y para raerlos de la faz de la tierra? Vuélvete del ardor de tu ira, y arrepiéntete de este mal contra tu pueblo.
(13) Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel tus siervos, a los cuales has jurado por ti mismo, y les has dicho: yo multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo; y daré a vuestra descendencia toda esta tierra de que he hablado, y la tomarán por heredad para siempre.
(14) Entonces Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo.

(1 Juan 5: 14)= Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.
(15) Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.

Uno de los motivos más proliferantes de oraciones no respondidas, es el de no pedir de acuerdo con la voluntad de Dios. Claro, bien, correcto; pero: ¿Cómo tener certeza de la voluntad de Dios? En primer término, leyendo su Palabra, no simplemente en el marco de eso que inventamos los hombres religiosos y que denominamos “devocional diario” (No hay una Biblia donde figure eso) sino buscando en lo más profundo de las revelaciones, que es como decir: escudriñando. Oyendo su voz, que nadie dice que no pueda ser audible en algún momento, pero que no siempre lo es. Dios no tiene métodos fijos. Puede ser a través de un mensaje o simplemente de un pensamiento imposible de elaborar por nosotros mismos. De lo que hemos dicho antes, pasar tiempo con Él a solas. Estos dos textos leídos, demuestran que aquellos hombres cuando oraban, sí conocían la voluntad de Dios.

Los creyentes debemos tener confianza en el libre acceso y en el poder de las palabras al presentar sus peticiones ante Dios. Sin embargo, existe una limitante a la certidumbre de que nuestras oraciones serán contestadas. El Nuevo Testamento basa esa seguridad si pedimos y oramos en el nombre de Jesús, si permanecemos en Cristo y permitimos que sus palabras permanezcan en nosotros, si tenemos fe, y si somos justos en la vida, y fervientes en la oración. Uno que permanece en Cristo y que sus palabras permanecen en él, que ora en nombre de Jesús, esto es, de acuerdo con su carácter y su naturaleza; y que está lleno de fe y justicia, no se va a inclinar a pedir nada que esté en contra de la voluntad divina. Pero más que como oramos, Dios quiere y le preocupa que oremos. La oración genuina no es un intento de que Dios satisfaga nuestros deseos a través de medios precisos; sino, al contrario, al subordinar nuestra voluntad a la del Señor, abrimos las puertas para recibir la plenitud de sus bendiciones en nuestras vidas. Cuarto motivo, entonces, de una oración no contestada puede ser: Pedir algo en contra de la voluntad de Dios. No necesidad sino capricho o deseo personal.

(Juan 15: 5)= Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
(6) El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.
(7) Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

Este, indudablemente, también es un respetable escollo para la oración. No tener la palabra de Dios en usted. No hay mucho que agregarle a esto y al texto que hemos leído, sólo que el creyente promedio, tiene peligrosa tendencia a preferir que otros le traigan la Palabra estudiada, masticada y, en muchos casos, hasta semi digerida, en lugar de hacerlo, como Dios manda, escudriñando por sí mismos. Por eso es que sobreabundan las falsas doctrinas, las confusiones y, esencialmente, por eso mismo es que existen tantas doctrinas diferentes que han dado origen también a denominaciones diferentes.

Si hay un solo Espíritu Santo y este mora en el interior del corazón de todos los creyentes guiándolos a toda verdad, no se entiende como se puede aceptar que para una misma cosa, haya tantas interpretaciones diferentes. Carne pura. Es verdad que tiene sus ventajas oír a otros: recibir revelaciones que significan grandes bendiciones. Pero tiene su riesgo también: ser engañados en lo espiritual por lenguas habilidosas y altamente manipuladoras. Eso ha tenido un resultado notorio: la división de la iglesia en cientos de denominaciones olvidando que el principio de que todo reino dividido no prevalece, también encaja aquí y en esto. Y para peor, cada denominación arrogándose tener la más absoluta de las verdades. Quinta causa de oraciones no contestadas: No orar con conocimiento de la Palabra sino por un “sentir” que generalmente tiene origen en la carnalidad.

(Santiago 1: 5)= Y si alguno de nosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.
(6) Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a la otra.
(7) No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.
(8) El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.

¡Hermano! ¡Se supone que cuando un cristiano ora o pide algo a Dios, de hecho que lo va a hacer creyendo! ¿No es así? ¿Sí? ¡No me diga! ¿Y entonces por qué Santiago escribiría esto? ¿Por los de las otras religiones quizás? Mire: Nos dicen las estadísticas, que si bien no son cien por cien confiables, al menos marcan claras tendencias, que uno de los factores que más inciden en la falta de respuesta de Dios a nuestras oraciones es, precisamente, nuestra propia falta de fe o lisa y llanamente, incredulidad. Jesús, entiende esto, no sólo les enseñó que debían orar a sus discípulos, sino que también les enseñó cómo hacerlo. Y uno de esos “como”, es orar creyendo que va a suceder aquello por lo que se está pidiendo. Tal como podemos ver en el primer libro de los Reyes, en el capítulo 18, el profeta Elías, un hombre con una naturaleza como la nuestra, logró grandes victorias cuando oró, pero, sin embargo, no vaciló en huir de una mujer cuando le entró la duda.

Hombre de doble ánimo, tal como dice aquí, es una persona arrastrada en dos direcciones opuestas. Sus lealtades están divididas, y a causa de su falta de sinceridad, vacila entre la fe y la incredulidad pensando algunas veces que Dios le ayudará y renunciando en otras ocasiones a toda esperanza. Esa persona, dice, es inconstante en todos sus caminos, no sólo en su vida de oración. La falta de consistencia en el ejercicio de su fe pone al descubierto la esencia de su manera de ser. Doble ánimo es, necesariamente, doble mensaje. Digo blanco, oro blanco, predico blanco; pero creo, vivo y hago negro, entiende? Sexto motivo por el cual una oración puede no ser contestada: Orar no creyendo en lo que se ora o, peor, creyendo lo contrario a lo que se ora.

(Lucas 18: 1)= También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar.

Atención: muchas oraciones no son respondidas porque quien las hizo, de pronto, se desanima o simplemente abandona la pelea. Porque orar es una batalla en el ámbito espiritual. Ese “no desmayar” que se lee aquí, es equivalente a no desanimarse, a no abandonar. Si sigue leyendo este capítulo 18 de Lucas, va a ver que al final la viuda recibe lo que esperaba, simplemente por causa de su perseverancia e insistencia. KOPOS es la palabra utilizada allí y tiene una connotación de “golpear repetidamente una mejilla”. Aquí, entonces, la conclusión es sencilla y exime de mayores comentarios. La séptima causa de la no respuesta a una oración que encontramos, es la de Abandonar la oración sólo por desánimo, desaliento que, en el fondo, es falta de fe.

(Mateo 18: 19)= Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidiereis, les será hecho por mi padre que está en los cielos.

La promesa que hace Jesús puede aplicarse a la oración en general, pero tiene que ver más específicamente con la guía divina que debe buscarse y recibirse en cuestiones de disciplina. En esos casos la oración nos protege contra el espíritu de venganza. Porque dice que debemos ponernos de acuerdo. ¿Y qué significa “ponerse de acuerdo”? La palabra usada allí es SUMPHONEO. Que viene de SUM, que quiere decir JUNTO, y de PHONEO, que se traduce como SONAR. SUMPHONEO, entonces, es “Sonar juntos”, o “sonar simultáneamente”, o estar en armonía. Precisamente nuestra conocida palabra SINFONÍA, viene de esa misma raíz.

Metafóricamente, significa “al unísono”. Ponerse de acuerdo en el matrimonio, por ejemplo, es la fuerza más poderosa que hay. Pelea y contienda es lo contrario a estar de acuerdo y esto frena cualquier oración. Si yo, creyente, hijo de Dios, estoy orando por más sabiduría para llevar adelante el ministerio del maestro y usted, creyente también, hijo de Dios también, está orando para que yo sea pastor de su congregación, Dios va a escuchar ambas oraciones, pero como no estamos de acuerdo y ambos somos sus hijos, lo más lógico de su parte será: No hacer nada. La octava causa de oraciones no contestadas será, entonces, No ponernos de acuerdo, no estar unánimes en los motivos de oración.

(Mateo 6: 14)= Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro padre celestial; (15) más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro padre os perdonará vuestras ofensas.

Es tremendo, pero esta debe ser la otra gran causa de falta de respuesta a la oración. ¡Pero hermano! ¡Es que yo ya perdoné! ¿Ah, sí? ¿Y cómo lo sabe? ¡Es que se lo dije! ¡Fui y se lo dije! Sí, pero del lado de afuera. Ahora pregunto: ¿Su corazón realmente perdonó? ¡Eh…bueno…no es fácil! Entienda mi hermano; Dios no se va a dejar llevar por su discurso. Dios ve con total claridad su corazón. Eso es, precisamente, lo que una gran cantidad de creyentes no ha podido entender todavía. Cuando vivimos en una constante actitud de perdón, nos es fácil perdonar en cualquier situación. Cuando usted haya pedido perdón o perdonado todas las veces que sean necesarias, (Eso es lo que significa “setenta veces siete”, no cuatrocientas noventa), Dios dejará de recordar nuestros propios pecados y la paz del perdón global inundará su corazón. Novena causa de oraciones no respondidas: Falta de perdón. De pedir ser perdonados y de perdonar a otros.

(Deuteronomio 1: 42)= Y Jehová Dios me dijo: Diles: No subáis, ni peleéis, pues no estoy entre vosotros; para que no seáis derrotados por vuestros enemigos.
(43) Y os hablé, y no disteis oído; antes fuisteis rebeldes al mandato de Jehová, persistiendo con altivez subisteis al monte.
(44) Pero salió a vuestro encuentro el amorreo, que habitaba en aquel monte, y os persiguieron como hacen las avispas, y os derrotaron en Seir, hasta Horma.
(45) Y volvisteis y llorásteis delante de Jehová, pero Jehová no escuchó vuestra voz, ni os prestó oído.

(Isaías 1: 19)= Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra; (20) si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos a espada; porque la boca de Jehová lo ha dicho.

(Hebreos 4: 6)= Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia.

Es peligrosísimo, en estos tiempos, hablar de desobediencia, porque no son pocos los que han interpretado todos estos textos con incidencia en lo interno de cada congregación. La lección que salta a la vista de estos pasajes, se fundamenta en que otra de las causas por las cuales nuestra oración puede no tener respuesta, es precisamente caminar en alguna desobediencia. Pero atención: desobediencia a la Palabra, a ciertos principios absolutos de Dios, no necesariamente a hombres que, es verdad, en muchos casos han sido levantados por el Señor, pero que en otros se adjudican una representación divina que no tienen.

¡Pero hermano! ¡Es muy fácil decir: “Yo obedezco al Señor y no a hombres” para poder hacer lo que se nos da la gana! Eso es probable, sí señor, ha ocurrido. Pero nos olvidamos de algo: Dios da gracia a los humildes y resiste a los soberbios. Entonces, si usted me dice eso y tiene razón, no se preocupe porque voy a durar muy poco antes que el Señor me tumbe; pero si usted se ha equivocado, dice eso y yo realmente estoy obedeciendo al Señor, usted acaba de atacar a un ungido. Y usted sabe muy bien que Dios siempre va a proteger a sus ungidos, caiga quien caiga. Décima causa de no respuesta a la oración: Estar en alguna clase de desobediencia a Él.

(Salmo 19: 12)= ¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos.
(13) Preserva también a tu siervo de las soberbias; que no se enseñoreen de mí; entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión.

Es notorio, dice aquí, que el acercarnos a la Palabra de Dios, es una forma adecuada de enfrentarse con el pecado y es inteligente que cada uno busque su modo ideal de mantenerse alejado de él.

(Salmo 66: 18)= Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado.

Este también le habla de pecado y lo que le dice es que, para enfrentarse con él, lo primero que debe ocurrir es que reconozca que ese pecado tiene origen en su corazón. Evite que sus oraciones se anulen permitiendo que el pecado o las debilidades se alojen en su corazón.

(Isaías 59: 1)= He aquí no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; (2) pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.

Creo que no se necesita agregarle mucho más a la Palabra para que se entienda que otra de las causas de oración no respondidas, en este caso la undécima, es Tener en nuestro corazón pecados sin confesar.
(Deuteronomio 7: 25)= Las esculturas de sus dioses quemarás en el fuego; No codiciarás plata ni oro de ellas para tomarlo para ti, para que no tropieces en ello, pues es abominación a Jehová tu Dios; (26) y no traerás cosa abominable a tu casa, para que no seas anatema; del todo las aborrecerás y la abominarás, porque es anatema.

(Ezequiel 14: 3)= Hijo de hombre, estos hombres han puesto sus ídolos en su corazón, y han establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro. ¿Acaso he de ser yo en modo alguno consultado por ellos?

Es indudable que estos versos aluden de un modo directo una de las trabas principales para que una oración no sea escuchada y, fundamentalmente, respondida: la idolatría. No es necesario aquí tampoco agregar nada a esto, sólo que idolatría es el acto de colocar cualquier cosa por delante de Dios en nuestras vidas. Y esa cualquier cosa, masivamente pueden ser: imágenes, figuras emblemáticas, el dinero, el sexo, pero también están representados por: el trabajo, la propia familia, la iglesia como organización, una doctrina denominacional y hasta un ministerio. Duodécima y última causa de oraciones no respondidas: Incursionar en algún tipo de idolatrías, aunque parezcan “santas”.

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Prisioneros del tiempo

Dentro de lo que pueden significar dimensiones desconocidas para el hombre, están las del concepto del tiempo. El hombre nace en el tiempo, vive en el tiempo y muere en el tiempo. Para nadie es desconocido que el tiempo es una cárcel en la que el hombre, prisionero de esta terrible dimensión llamada tiempo, vive y desarrolla su vida, sueña y ensueña la vida, vive en ese campo de la prisión de sus propios deseos. El tiempo, simplemente transcurre sobre el hombre sin que el hombre pueda hacer nada para modificarlo y cambiarlo. Es una cárcel. El hombre nace en el tiempo, vive en el tiempo y se derrumba en el tiempo. Todo colapsa en el tiempo. Está escrito que algún día, el mismo mundo será destruido por el tiempo y en el tiempo.

Está escrito que los cielos se envejecerán como se envejece una vestidura de vestir, dice el texto de Isaías. Serán muchas las cosas que van a colapsar. Todo colapsa en el tiempo. Las cosas nacen, viven y mueren en el tiempo. El hombre vive, en ese tiempo, todas las experiencias; desde las más sublimes como ver nacer a un hijo hasta las otras. Es en el tiempo donde los hombres viven el amor, el odio, la abundancia y hasta la miseria. Es en el tiempo, también, donde son posibles todas las alegrías, pero también todas las desgracias. Definitivamente: el hombre es un prisionero del tiempo.

La tierra, que vista desde el aire parecería una naranja dentro de la cual seis mil millones de seres se debaten entre la vida y la muerte, entre el amor y el odio, también es el lugar en donde los hombres gustan y degustan sus pequeños y efímeros placeres, pero también se llenan de terror, de angustia, de expectativas negativas frente a la muerte, al hambre, a la desnudez y a la miseria humana. Esto es el tiempo, terrible cárcel en la que el hombre se debate.

Es entonces allí, en medio de esa tremenda visión casi sideral, que el apóstol Pablo tiene, con esa excelente pluma literaria con la que él describe las cosas del tiempo; es en medio de esa visión en que él da una palabra impactante a la iglesia. Y les dice esta frase a los hombres de Roma como hoy nos la dice a nosotros: No se conformen al presente siglo; no se conformen al tiempo en el que ustedes han nacido; no se conformen a estar prisioneros del tiempo en el que ustedes están viviendo. Él nos invita, nos incita, es el Espíritu Santo el que sopla sobre la iglesia y nos llama a rebelarnos contra esa prisión llamada tiempo. Y nos dice: ¡Salgan de ese tiempo! ¡Rebélense contra ese tiempo! ¡No se conformen a ese tiempo! Tengan la capacidad de cambiar su manera de pensar, para así poder cambiar su manera de vivir.

Hay dos tiempos, lo han dicho los griegos. El tiempo humano, representado por ese maléfico dios KRONOS, palabra de la cual sacamos las nuestras Cronómetro, Cronología, Cronograma. KRONOS, el tiempo griego del tiempo humano. Este dios, KRONOS, era para los griegos el dios de la tiranía. No es casual; hasta hoy este dios sigue tiranizando a los hombres. ¿Cuántos han escuchado decir a alguien que el tiempo es tirano? Sin embargo, como decía Albert Einstein, el tiempo no existe. Simplemente es una abstracción del hombre, es una ilusión, una quimera. El tiempo, en sí, es una irrealidad. Nuestra forma de medir el tiempo no tiene ningún sentido más allá del planeta tierra. Un giro sobre sí mismo, el día. Un giro alrededor del sol, un año. Pero allá afuera, en el espacio infinito, nuestros cronómetros y relojes no sirven para nada.

En ese tiempo terrible de esa rueda impactante que es la vida, con el nacimiento y la muerte. Es la rueda de la cual habla Santiago en el capítulo 3 de su carta cuando alude a “La rueda de la creación”. La versión original de Casiodoro de Reina, dice: “La rueda de nuestro nacimiento”. De allí que algunos grandes pensadores, dijeron: “El hombre nada hace, todo le sucede”. “El hombre es una víctima de los sucesos”. Al hombre los eventos de la vida le caen encima como cae la lluvia y, como ocurre con esta, no puede hacer nada más que comprarse un buen paraguas y tratar de no mojarse. Es aquí, entonces, donde el evangelio surge con su propuesta de liberación tremenda y extraordinaria. Evidentemente no son muchos los que la alcanzan, pero es la Palabra de Dios para aquellos que quieran intentarlo. El evangelio es libertad porque el evangelio te rescata de tus prisiones temporales y te invita a caminar los tiempos divinos.

Vivir en el tiempo de Dios, en cambio, es vivir en otra esfera. Es vivir en el mundo de lo imposible, viendo las cosas posibles. Es el tiempo del poder, es el tiempo de la fuerza, es el tiempo de la esperanza, es ese segundo donde todo lo imposible no existe. Es el mundo del conocimiento, el mundo de la libertad, es el mundo de la vida abundante.

Así como los griegos hablaban del tiempo KRONOS, el tiempo humano donde suceden y transcurren todas las alegrías, peripecias, placeres y dolores del hombre, así también hablaban del otro tiempo, el que ellos llamaban “el tiempo de los dioses”, al que denominaban KAIROS. De modo que habían dos conceptos del tiempo en el lenguaje de la filosofía griega, que es precisamente el lenguaje con el cual se escribió el Nuevo Testamento. El concepto del tiempo humano, KRONOS, y el concepto del tiempo divino, KAIROS. Y el apóstol Pablo, lo que busca, es sacarnos de ese KRONOS y meternos en el KAIROS, que es el tiempo divino, el tiempo del viento recio, ese tiempo donde las cosas imposibles son posibles.

Por eso es que Isaías recoge esas palabras monumentales de Jehová, Dios de los ejércitos. Así como son más altos los cielos que la tierra, así son más altos mis caminos que vuestros caminos. Mis pensamientos no son como vuestros pensamientos, ni mis caminos como vuestros caminos. El hombre tiene que elevarse al pensamiento de Dios, al camino de Dios, tiene que tener la fuerza para propulsarse a esas grandiosas esferas. Tiene que salir de alguna manera de esta esfera de secuestro que es la tierra y ver la tierra, en el sentido espiritual, de la misma manera en que la tienen que haberla visto los astronautas de las naves espaciales, desde lejos.

Cuando usted está demasiado cerca de la tierra, va a ver grande la tierra y grandes sus problemas. Pero cuando se va alejando va a ver a esa tierra mucho más pequeña, y ni siquiera se puede imaginar que allí haya problemas. Cuando usted se levanta en el tiempo de Dios, todas las cosas de esta tierra serán minúsculas, pero cuando usted está metido en esta tierra, hasta el problema más chico le parece enorme, inmenso. Es la fe que lo levanta a Dios, que lo levanta a los imposibles, la que le da la libertad de escaparle a cualquier tragedia, la que convierte a usted en invencible y la que le permite pisotear sus problemas y vencer en el nombre de Jesús. Es el tiempo de Dios.

En toda la Biblia se entremezclan los dos tiempos: el KRONOS humano y el KAIROS de Dios. Este es el ámbito que tuvo Juan cuando vivió la visión del Apocalipsis. Juan estaba prisionero, pero entrar al tiempo de Dios lo hizo total y absolutamente libre. A la isla de Patmos iban los disidentes del imperio romano, los que eran más peligrosos para ese estado, aquellos que luchaban contra el emperador. Y Juan. ¿Por qué estaba preso Juan? Él lo dice: por causa del testimonio de Jesucristo y la palabra del evangelio. Ese era su delito. Porque los hombres que piensan, siempre han sido un peligro para la sociedad, sobre todo para los dictadores.

Cuando hay hombres que piensan, los dictadores tiemblan, los corruptos tiemblan. Mientras haya en un país una manada de imbéciles que no tengan la audacia de pensar ni de decir lo que piensan, mientras haya cobardes así, nunca nadie temblará delante del evangelio. Pero cuando se levantan hombres que piensan la palabra de Dios y tienen agallas para decir lo que piensan de Dios y en Dios, entonces la humanidad tiembla, el mundo tiembla, el país temblará algún día. Cuando se levanten hombres que hablen la palabra de Señor en el tiempo de Dios.

Y ahí estaba este célebre maestro de la palabra que es Juan: preso por la palabra de Jesucristo. En su tiempo humano, ese tiempo de tragedia, tiempo de lágrimas, tiempo de esclavitud, tiempo de dolor, tiempo de látigos. La isla de Patmos, hasta el día de hoy, existe. Cuando se hacen excursiones turísticas a Patmos, todavía es una isla llena de rocas; es una prisión estatal, nadie vive allí, ni siquiera los pájaros. No hay lugar hospitalario allí, es una isla maldita. Es uno de los lugares más tenebrosos de la tierra, no hay esperanzas allí. No puede haber nada, siempre fue una cárcel y lo será; símbolo de la opresión y la esclavitud de un imperio, hasta el día de hoy.

Y allí estaba el apóstol. En su tiempo humano. Pero de pronto los cielos se abren, comienza el glorioso tiempo de Dios, y dice: Estaba yo en el Espíritu del Señor; en el día del Señor, y una voz que me dice: ven y sube acá. Y es transportado entonces a esa gloriosa presencia de Dios, donde comienza a ver la gloria de Dios y nos escribe esa palabra poderosa en la profecía, la más alta de toda la Biblia, que es el Apocalipsis. Porque el hombre debe reconocer una cosa: estamos viviendo en el tiempo humano, pero de pronto ese KAIROS irrumpe en la vida de los hombres, produciendo los milagros más extraordinarios.

Cuando se lee y hasta se analiza, quizás exegéticamente la expresión del apóstol Juan cuando dice Estaba yo en el día del Señor, a muchos se les ocurrió emparentarlo con el día domingo. Sin embargo, el Espíritu da otra cosa. Dice que no era un día perteneciente a los siete de la semana, sino que era un octavo día. Es un día que no está dentro del calendario humano. Es muy difícil imaginarse esto, pero esta realidad existe. El día y la hora nadie lo sabe dice la palabra con relación a la venida del Señor. ¿Será un octavo día y en su hora veinticinco? Nadie lo sabe, nadie lo vivió en este tiempo KRONOS. Es tiempo divino, calendario divino.

Y Juan se mete en ese tiempo divino. Y en ese tiempo divino encuentra la libertad, encuentra la visión de Dios, encuentra transformación para su vida, encuentra la visión del señor. ¿Qué queremos decir con todo esto? Que tal vez usted, hoy, que está leyendo esto allí, está con sus propias tragedias, con sus propios problemas. Está usted prisionero del tiempo humano. Problemas económicos, problemas de amor, desilusión de la vida, problemas con los hijos, abandono del hogar, problemas con su familia, problemas personales.

El mundo entero, al igual que esas hormigas que desfilan por el muro de su casa, y que si usted se detiene un momento a verlas, con una gran lupa, viendo mejor sus acciones, todas cargando un pequeño trozo de tierra, o una partícula de una hoja, arrastrada desde el patio de su casa. Trepan, y a veces las ve caminar metros y metros, y escabullirse hasta las zonas donde ya no puede seguirlas. Y me parece que así desfilan los hombres por la vida, cargados de cosas que no le sirven para nada, como millones y millones de hormigas inútiles, que marchan con prisa a ninguna parte. Hombres que no tienen esperanza ni visión. Su destino es caminar y no parar nunca de caminar, llevando su problema a cuestas.

Pero hoy, el tiempo de Dios, el KAIROS, está bajando para darle total libertad, para quitar su carga, para librarlo a usted de sus prisiones. ¿Recuerda el diálogo de Jesús con el paralítico de Betseida? ¿Aquel que aguardaba que alguien lo ayudara a meterse en el estanque cuando el ángel revolvía las aguas para sanarse? A todas luces vemos que este hombre era el que menos posibilidades tenía para entrar allí. Su destino, su KRONOS, su tiempo humano, era un tiempo de esclavitud, de vergüenza, de desesperanza. ¡Treinta y ocho años esperando ser el primero en tocar las aguas para obtener el milagro! ¡Treinta y ocho años de frustraciones! Pero esa mañana, Jesús caminaba cerca del estanque de la bendición.

Hablaron. Y ese hombre hizo lo mismo que usted, que yo y que tantos que alguna vez estuvimos esperando un milagro, por pequeño que fuera. Queja, llanto, pena, tristeza, angustia, depresión, lamento, pesimismo, desahogo. “¡Soy un paralítico! ¡He perdido a mis amigos! ¡Ya no tengo a nadie! ¡Nadie me ama! ¡Nadie tiene interés en mí! ¡Nadie quiere estar aquí esperando la hora del milagro!” – Jesús lo mira a los ojos. Algo, (que no está escrito en la Biblia) le tiene que haber dicho. Algo así como: “No tienes que esperar que venga el ángel a revolver el agua. Ahora ya no tienes que esperar más la hora de ese milagro. ¡Yo soy esa hora! ¡Ahora; Levántate y anda! El KAIROS, el tiempo de Dios, baja, desciende, sana al hombre y le levanta para su gloria.

Después llega la resurrección de Lázaro. Ella se lamenta mucho que el Maestro haya llegado cuatro días tarde. Todo está perdido en el KRONOS, en el tiempo humano. El tiempo de la muerte, el más terrible de todos los tiempos humanos. “Señor, -se lamenta Marta- si tú hubieras estado aquí, mi hermano no hubiera muerto”. Y Jesús le dice: “Tu hermano volverá a vivir”. Sí Señor, ya lo sé; en la resurrección de los santos él vivirá nuevamente. No Marta; tú no tienes que esperar el día postrero, no tienes que esperar el día final, no tienes que esperar nada. ¡Yo soy esa hora! Yo, -dice Jesús-, soy ese día! ¡Yo soy la resurrección y la vida, y el que cree en mí aunque esté muerto, volverá a vivir! Él es el tiempo de la vida.

Pero hay más Tiempo de Dios. De pronto descubrimos al apóstol Pedro, en medio de sus prédicas hidalgas y profundas. Esa prédica ardorosa que lo destaca como un hombre valiente en los primeros años de la iglesia apostólica. Por causa de esa prédica ardorosa y valiente es encarcelado junto a otros hombres. Pero a él lo ponen en una prisión aparte, en la peor y más dura de las prisiones estatales de Jerusalén. Con cuatro guardias compuestas de cuatro hombres cada una. Dieciséis soldados que lo custodian día y noche. Y allí está él en su KRONOS, en su tiempo humano. No puede salir de esa cárcel. Cuatro puertas de hierro, lleno de grillos y cadenas. En el cuello, en las manos y en los pies. Imposible moverse, está esclavizado. Ese es su tiempo humano, ese es su tiempo de dolor.

Entonces es cuando la iglesia tiene una palabra de oración delante de Dios. Y cuando la iglesia ora, el tiempo de Dios desciende. El tiempo de Dios baja, el tiempo del milagro se desata. Sucede cuando los hombres golpean las puertas de la eternidad. Hasta el llanto de un niño es escuchado en los cielos, así como Dios escuchó el llanto de Ismael. Aún el lamento del hombre más pequeño y miserable en la tierra, penetra en los cielos y conmueve el trono de Dios y su presencia de eternidad. No hay lamento, no hay palabra que nosotros pronunciemos, que no penetre en la esfera de los cielos. Por eso no se canse, hoy, si ha tenido una larga oración durante mucho tiempo, si hay una petición que ha mantenido en su corazón durante muchas horas. Este es el tiempo del milagro, no se canse de lanzar su voz hacia los cielos. Insista; su palabra penetra los cielos, más allá del techo de su habitación. Su palabra penetra los cielos y conmueve el corazón de Dios.

Y así está aquella iglesia, orando por Pedro. Su tiempo humano, era tiempo de dolor, de angustia, de miseria. Ea un esclavo del imperio, estaba prisionero, nunca más saldría de allí. Sin embargo, la voz de la iglesia, atrae la presencia del ángel de Jehová. El poderoso ángel del Señor, que desciende en la ciudad de Jerusalén y encamina sus pasos hacia la cárcel pretorial. Nos cuenta la Biblia que abrió la primera puerta y nadie se dio cuenta que había entrado un ángel. No sabemos si los soldados se durmieron o qué fue lo que les pasó. Simplemente se borraron. Es como si parte de sus mentes se les hubiera bloqueado.

Las puertas se abrieron, sin llave alguna. Los hierros se rompen y el ángel penetra en la primera, la segunda, la tercera y la cuarta puerta. Dieciséis guardias fornidos, y ninguno puede detenerlo. Todos caen espantados frente a la presencia de esa fuerza que es trans-humana. Se enfrenta al apóstol Pedro, le corta los grillos y las cadenas, lo levanta en pie, lo saca por las cuatro puertas, lo deja en la calle y le dice ¡Chau! ¡Hasta siempre! Su KAIROS ha descendido. Su tiempo divino. En medio de sus prisiones, hermano, Dios puede sacarlo de la cárcel en la que está, en medio de sus problemas. Debe orar mi hermano, debe mantener la fe, la fuerza, Dios está aquí para bendecir su vida HOY. Está aquí para bendecir su corazón, está aquí para sacarlo de sus prisiones, no importa cuál fuere la prisión que tenga. No importa el dolor o la angustia en la que usted viva, Dios está aquí para transformar su existencia. ¿Puede creerlo? Eso alcanza.

Y hay otros KAIROS, muchos más, decenas de ellos. Cientos, quizás, y no todos escritos. Siendo capaces de sacar de la ciudad sitiada a todos los que habían perdido sus esperanzas, a los que creían que ya no había escapatoria. Usted recuerda: los que se atrevían a salir de una ciudad sitiada, caían en manos de los soldados del ejército invasor y lo mataban. Es como dice el libro de las Lamentaciones: Mas bienaventurados fueron los que murieron por el filo de la espada que los que fueron destruidos por la muerte del hambre. Y así es.

Y en una ocasión, en medio de ese pueblo, estaba un loco. Un loco como Pablo. Estaba allí el profeta Elíseo. Y fíjese lo que hace este loco. Un día, recibe ese KAIROS, ese tiempo divino, ese tiempo de Dios que baja en medio de las miserias. Ese bendito loco se llena de fuerza, se para en medio de la plaza pública de la ciudad y, de pronto, dice: ¡Hermanos! ¡Mañana, a estas horas, habrá aquí un gran banquete para todos nosotros! ¡Ustedes van a comer como nunca han comido antes! La gente se lo queda mirando como si fuera una lagartija rara, y entonces piensan: este Eliseo, cuando comía, ya era loco, porque todos los profetas son locos, todos, porque no hay ninguno que no sea loco, todos son locos. ¡Benditos todos esos locos que cambian el mundo! ¡Infelices los cuerdos que se adaptan a los sistemas opresivos, represivos y esclavizantes!

Entonces decían: cuando comía, éste ya era loco. Ahora que hace un buen tiempo que no come por el sitio de la ciudad, está más loco que nunca. Y la gente no creyó lo que estaba diciendo ese hombre. Un hombre que decía lo que decía porque había discernido el Tiempo de Dios que se aproximaba. Porque el hombre que puede discernir el KAIROS de Dios es como aquel que se levanta en una poderosa y alta torre, y ve lo que viene en el futuro, en la mañana. Para la gente de su tiempo, es un loco, un paranoico; es simplemente un esquizofrénico, es un hombre que ve visiones y que tiene sueños vanos.

Sin embargo, discernir el tiempo divino es discernir la presencia de Dios mismo. Es percibir el poder del Eterno, es ver el día que no nace, es ver el mañana que no viene, es predicarlo hoy en medio de las tinieblas. Entienda: cada cambio, cada modificación a las antiguas estructuras eclesiásticas tradicionales, esas que ahora tomamos con naturalidad fueron, en un primer momento, prédica pionera de hombres que de ninguna manera fueron ni apoyados, ni felicitados ni respaldados. Hombres que debieron ser solitarios portadores de lo que sabían perfectamente que venía del Tiempo de Dios, pero que el mundo religioso no podía ver ni entender. Hoy se critica mucho a los llamados “Llaneros Solitarios”, pero olvidan que fue gracias a hombres así que tantas cosas cambiaron.

Y Eliseo se mete en ese KAIROS y habla esa palabra. Y la Biblia cuenta que esa noche se trasladaron hacia el campamento de los invasores unos hombres leprosos, y fueron allí y encontraron el campamento. ¿Sabe como? Intacto. Había una gran cantidad de cosas allí para comer, porque los adversarios eran miles y miles y se habían ido todos. Había quedado todo el campamento intacto y no había ninguno de los invasores allí. A todo esto, el ángel del Señor había provocado el pánico entre ellos y los había dispersado. Entonces, estos hombres leprosos, lo primero que hacen, lógicamente, es comer como locos. Pero cuando se sacian, cuando no pueden más, dicen: no es bueno que solamente nosotros estemos acá, esta es hora de dar buenas noticias. Y se van, con toda prisa, a la ciudad sitiada a decirles a todos: ¡Podremos seguir viviendo!!

Es allí, entonces, donde se cumple la palabra de los locos lindos. De ese bendito loco que anticipa la bendición de Dios sobre la ciudad. Tal vez, en esta mañana, usted tenga muchos problemas, tremendas angustias. Pero Cristo es el KAIROS de la bendición, de la riqueza, de la abundancia. Él es hoy el tiempo de Dios viviente. Él es quien manifiesta a todos los que creen la autenticidad del tiempo divino. El Señor es mi pastor, nada me faltará. En el mundo todo le puede faltar, pero Él es Jehová Jireh, Jehová el proveedor, Jehová el dador de todo bien.

Haciendo un resumen, digamos que este día en que usted ha leído esto, usted tiene que hacer algo frente a esta palabra que desafía. Todo hombre, siempre vive en su KRONOS. Entonces es hora de preguntarse: ¿Cuál es su tiempo? ¿Es su tiempo de miserias, de dolor, de preocupación, de desgracias, de desventuras? ¿Es su tiempo de enfermedad, su tiempo amargo? ¿Es su tiempo de penas? ¿Ha comido lágrimas esta mañana y se puso a leer esto tanto como para no pensar en lo otro? ¿Ha bebido lágrimas anoche? ¿Ha venido delante de Dios trayendo su petición dolorosa? ¿Está desesperanzado y abatido? Así nunca podrá ser parte del ejército de Dios. Deje sus caminos y súbase a los caminos del Eterno. Deje sus pensamientos y empiece a pensar como piensa Él. Dios le llama y le dice, como a Juan: ¡Eh! ¡Sube acá! ¡Levántate de tus miserias! ¡Deja de ser un esclavo de tus penas, de tus tristezas! ¡Deja tu KRONOS, tu tiempo humano y métete en el KAIROS de Dios, en el tiempo divino!

Volviendo a revisar las palabras del apóstol Pablo, palabras del Espíritu Santo para nosotros, dice: No se conformen al tiempo presente. Rebélense contra ese tiempo en que están viviendo. Tengan la audacia y las agallas de levantarse de donde están postrados, tengan la audacia de luchar contra sus problemas. ¡No se dejen aplastar por las dificultades de la vida! ¡Levántate y camina! ¡Levántate y anda! ¡No dejes que tu vida sea una pesada roca que te aplasta la espalda y te sumerge en el pantano de la desgracia! ¡Rebélate contra tu destino y contra tus penas! ¡Rebélate contra la miseria y contra tu hambre! ¡Entra al tiempo de Dios y a la libertad! ¡Jamás hables de tu problema de salud diciendo “Mi enfermedad”! ¡No es tu enfermedad! ¡No te pertenece! ¡Es un lastre del diablo que no tienes por qué aceptar, y menos considerarlo tuyo!

Deje su tristeza. Deje de lamentarse frente a sus miserias. Deje de llorar sobre su destino negativo. Cambie su manera de pensar. La riqueza de la vida está en la forma de pensar sobre ella. La pobreza no es un problema de plata en el bolsillo, de más o menos dinero. La pobreza del hombre vive adentro de su cabeza, está en su mentalidad, en su forma de pensar. Ha sido dicho que el primer paso de la fe, es el sueño. Si la gente quiere cambiar de vida, tiene que tener un sueño de libertad en el alma; tiene que tener la fuerza de ser libres, desear la libertad. Hay hombres esclavos que adoran sus miserias, adoran sus enfermedades, adoran sus lágrimas, viven día y noche ese estado de crisis. Les encanta, cada vez que van a la iglesia, ponerse de pie y pedir que los demás oren por ellos. ¡El cielo desafía esa cobardía y la invita a que entre en el tiempo de Dios donde hay libertad y abundancia! Hermano, en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levante su mano allí donde está aunque alguien pueda tomarlo por loco, y diga ahora conmigo:

“Señor, en este momento, en el nombre de Jesucristo de Nazaret rechazo, me opongo y echo fuera de mi toda esclavitud que haya en mi mente. En este momento y por el poder de tu nombre me declaro total y absolutamente libre, entro en tu tiempo divino y dejo de ser, definitivamente y para siempre, un Prisionero del Tiempo humano. Amén.”

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La identidad de Lot

Una mañana, el hombre, y en momentos en que estaba orando y pidiendo una guía de conocimiento para la iglesia, una palabra le golpeó amorosamente pero firmemente el cerebro: LOT. ¿Lot?, Se preguntó el hombre. ¿Por qué se me va a ocurrir a mí pensar en Lot si no estuve leyendo ni escuchando nada sobre él? Allí el hombre supo con certeza casi total que ese no había sido un pensamiento suyo. Entonces hizo lo que hacemos todos los creyentes que presumimos de muy maduros y bien plantados. Le preguntó a Dios: “Señor, este pensamiento sobre Lot es realmente algo tuyo, se me ocurrió a mí mente o me lo sopló un demonio?”

Dios, todo misericordia, gastó dos palabras más que el hombre no pudo explicar si las oyó o se le formaron en su mente: “Es mío”. El hombre lo creyó por fin, pero hizo otra pregunta muy relacionada con su madurez: “¿Qué me quieres decir con ese nombre, Lot, Señor?¿Qué tiene que ver conmigo?” Allí el Señor no habló, pero por alguna causa inexplicable el hombre supo, inmediatamente, que Lot no tenía que ver con él, que ese era sólo un pensamiento egocéntrico, que lo que el Señor le daba tenía que ver, como siempre, con su iglesia. Que Lot, aquí, no era una persona, era un espíritu. Un espíritu que el hombre decidió escudriñar.

(Génesis 12: 4)= Y se fue Abraham, como Jehová le dijo: y Lot fue con él. Y era Abraham de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán.
(5) Tomó, pues, Abraham a Saraí su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y todos sus bienes que habían ganado y las personas que habían adquirido en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron.

Aquí ya tenemos un hecho puntual, pero antes veamos por qué la Biblia dice que Lot era sobrino de Abraham. En el verso 27 del capítulo 1, dice: estas son las generaciones de Taré: Taré engendró a Abraham, a Nacor y a Harán; y Harán engendró a Lot. Está claro. Lot hijo de Harán y Harán hermano de Abraham. Pero resulta que como el padre de Lot, evidentemente se muere muy joven, al menos eso es lo que relata el verso 28, el abuelo Taré se hace cargo de él y, con toda su familia, se manda a mudar de Ur de Caldea para ir a Canaán. Aquí está el primer detalle identificatorio del espíritu de Lot: Tener condición de huérfano.

¿Y qué tendrá que ver que a alguien se le muera el padre con la situación actual de la iglesia? ¡Nada! ¡Saca tus ojos de lo natural! Piensa un poco. ¿Cuál de todos los factores que conforman la paternidad es el de mayor efecto en la vida de un hijo? La cobertura que da un padre, y que hace que un hijo se sienta tranquilo, seguro y feliz. Y bueno; si algo le está faltando al pueblo de Dios en esta hora, ese algo es cobertura, y por consecuencia, seguridad y felicidad. Entonces, en la iglesia encontramos gente muy preocupada, intranquila, alterada, insegura, temerosa, confundida y, especialmente, sin el menor atisbo de felicidad. Orfandad espiritual. Cada día puedo comprobarlo, y no de un solo lugar, no por culpa de alguien específico con nombre y apellido, aunque muy bien podrían ser usados. Es global, es espiritual. Espíritu de Lot.

La cobertura sobre su vida no es nominal o administrativa. La cobertura sobre su vida –y partiendo de la base que verdaderamente exista, cosa que escudriñaremos en otro lugar-, la ejerce, en todo caso, aquel hombre que tiene el mensaje, la palabra que usted ha adoptado y puesto por obra en su vida. Si usted se cree que tiene la cobertura del líder más importante de la ciudad, el que tiene la congregación más grande, pero en tres años jamás ha logrado llegar a él porque su agenda siempre esta abarrotada, y lo ve cada dos o tres meses porque vive viajando, usted no tiene su cobertura. En el mejor de los casos, y siempre acorde con lo que globalmente se enseña, tendrá la de un segundo o tercer nivel que, naturalmente, es muy probable que no tenga la misma estatura espiritual de ese líder. Eso, en el mejor de los casos. En el peor, usted está huérfano. Y esto es lo que le trae al segundo detalle identificatorio de la identidad de Lot: Transformarse en un seguidor de hombres. De la misma manera en que Lot siguió a Abraham.

(Génesis 13: 1)= Subió, pues Abraham de Egipto hacia el Neguev, y él y su mujer, con todo lo que tenía, y con él Lot. –

¿Y cómo es el asunto? ¿Abraham invitó a Lot a ir con él, o Lot sencillamente se “invitó” solo, es decir, se le adhirió? En un principio, parecería ser algo que decidió Taré, el abuelo, pero más adelante se verá que fue Lot el que se adhirió a Abraham y que este, por misericordia, lo admitió. Aunque por allí le estorbara. Eso es lo que hoy produce el espíritu de Lot. Cuando un hombre, en lugar de seguir en obediencia al Señor, elige seguir incondicionalmente a otro hombre, termina por perjudicarlo, estorbarlo, asfixiarlo, confundirlo y postergar sus bendiciones.

(2) Y Abraham era riquísimo en ganado, en plata y en oro.

Esto pulveriza la teología de la pobreza, esa que inventaron algunos y que enseña que mientras más pobre y miserable y hambriento es usted, más cerca de Dios está y más predilecto de Dios es. No dice que Abraham era rico, dice que era riquísimo. Abraham, eh? ¡El padre de la fe! Hermano… Dios se glorifica en un rancho miserable… Amén, pero en el barrio más lujoso también, porque Dios es soberano.

(3) Y volvió por sus jornadas desde el Neguev hacia Bet-El, hasta el lugar donde había estado antes su tienda entre Bet-El y Hai, (4) al lugar del altar que había hecho allí antes; e invocó allí Abraham el nombre de Jehová.

Si era riquísimo, si había salido por causa de una promesa directa, si nada funcionaba mal en su vida, ¿Para qué tendría necesidad de invocar a Jehová? Medítelo.

(5) También Lot, que andaba con Abraham, tenía ovejas, vacas y tiendas.

Una de las ventajas del espíritu de Lot y otra punta de identificación: Beneficiarse de las bendiciones ajenas.

(6) Y la tierra no era suficiente para que habitasen juntos, pues sus posesiones eran muchas, y no podían morar en un mismo lugar.

Más allá de la literalidad de esta historia, hay una razón espiritual de fondo: nadie podrá durante mucho tiempo usufructuar una promesa de Dios que está destinada a otra persona. Y la promesa, aquí, era para Abraham y no para quien, o quienes lo acompañaran circunstancialmente. Ocurre lo mismo con algunos grandes ministerios.

(7) Y hubo contienda entre los pastores del ganado de Abraham y los pastores del ganado de Lot; y el cananeo y el ferezeo habitaban entonces en la tierra.

Fíjese que, por rara paradoja, es la bendición de Dios la que desata la contienda. Que no es entre Abraham y Lot, es entre su gente. Este espíritu produce eso. ¿Nunca lo ha visto por allí en alguna congregación remota y lejana? Más que una batalla entre el pueblo de Dios y las fuerzas satánicas, la batalla actual parecería ser entre las mismas congregaciones. Quien es más grande, quien tiene más gente, adonde hay más milagros, quien tiene más dones. Eso sí; cuando Dios manda bendiciones, los pastores se pelean entre sí para recibirlas. Identidad y espíritu de Lot.

(8) entonces Abraham dijo a Lot: no haya ahora altercado entre nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos.

Es obvio que a esto, tomarlo de una manera literal, no es posible, ya que Abraham no era hermano de Lot, era su tío. Abraham está hablando de una hermandad en la fe, cosa que Lot ni por asomo podía entender. “Mira… no nos peleemos con los de aquella denominación… son hermanos después de todo…” – “¿Esos, hermanos? ¡Esos son unos herejes, blasfemos, apartados, blasfemos, desobedientes!” Hay gente que no sólo cree que sólo serán salvos los de su denominación; ¡Algunos creen que solamente serán salvos los que están en su congregación local!

(9) ¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda.

Note usted que es Abraham el que plantea la solución. El espíritu de Lot, carece de dominio propio, y por lo tanto es incapaz de evitar la contienda.

(10) Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto en la dirección de Zoar, antes que destruyese Jehová a Sodoma y a Gomorra.

En esa época la llanura del Jordán era tan fértil que Lot pensó que había llegado al huerto del Edén. Parece como si Lot estuviere dándole la espalda a la tierra prometida, porque Sodoma estaba enclavada exactamente en sus límites. Lo cierto es que aquí queda en evidencia que el espíritu de Lot, también carece de discernimiento. Ya que es incapaz de ver ninguna diferencia entre Sodoma y Gomorra y el Edén.

(11) entonces Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán; y se fue Lot hacia el oriente, y se apartaron el uno del otro.
(12) Abraham acampó en la tierra de Canaán, en tanto que Lot habitó en las ciudades de la llanura, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma.
(13) Mas los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera.

Quiero que preste usted atención a un detalle: ¿Cuál fue el pecado de Caín, más allá de ser el autor de la muerte de su hermano Abel? La desobediencia. ¿Y recuerda cual fue una de esas desobediencias? Haber decidido construir y habitar en una ciudad cuando Dios le había ordenado vivir en el campo. Eso determinó cierto juicio de Dios sobre las ciudades. Entonces: ¿Adónde se fue Lot? A las ciudades de la llanura. Esto nos muestra otro detalle de su identidad: transmite desobediencia por causa de la ignorancia.

(14) Y Jehová dijo a Abraham, después que Lot se apartó de él: alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente.

¿Cuándo dice aquí que Dios le muestra a Abraham su promesa? Después que Lot se apartó de él. Esto significa que mientras Lot andaba a su lado, más allá de que fuera buena o mala persona, pariente o no, Dios no podía activar su promesa divina. Ahora fíjese, usted que tiene promesas demoradas, ¿No será que lleva algún Lot adherido a usted? El espíritu de Lot, es factor de freno en las promesas de Dios.

(15) Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre.
(16) Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada.
(17) Levántate, ve por la tierra a lo largo de ella y a su ancho; porque a ti te la daré.
(18) Abraham, pues, removiendo su tienda, vino y moró en el encinar de Mamre, que está en Hebrón, y edificó allí altar a Jehová.

Ahora bien, en el capítulo siguiente, el 14, encontramos el relato de una guerra que tuvo como protagonistas a Amrafé rey de Sinar, Arioc rey de Elasar, Quedorlaomer rey de Elam, y Tidal rey de Goim, enfrentándose contra Bera rey de Sodoma, Birsa rey de Gomorra, SINAB rey de Adina, Semeber rey de Zeboim y Zoar rey de Bela. En el marco de esa batalla, los primeros prevalecieron y sucedió lo que sigue:

(Génesis 14: 11)= Y tomaron toda la riqueza de Sodoma y de Gomorra, y todas sus provisiones, y se fueron.
(12) Tomaron también a Lot, hijo del hermano de Abraham, que moraba en Sodoma, y sus bienes, y se fueron.

Dice después, que uno de los que pudieron sobrevivir de la matanza y el saqueo, fue corriendo y le avisó a Abraham que el enemigo se había llevado secuestrado a Lot. ¿Qué cree usted que hizo Abraham? ¿Dijo: “Ah, a mi no me importa un rábano de Lot. Él se lo buscó. Conmigo ni se habla y que se arregle?” No, no hizo eso. Si bien es cierto que aquí encontramos otra faceta de la identidad de Lot, siempre se mete en problemas. Pero cuidado, eso es porque ellos le dan lugar y después ¿Qué hacen?: especulan con la misericordia de los verdaderos hijos de Dios. ¡¡Ayúdame hermano!! Mire lo que hizo Abraham:

(14) Oyó Abraham que su pariente estaba prisionero, y armó a sus criados, los nacidos en su casa, trescientos dieciocho, y los siguió hasta dan.
(15) Y cayó sobre ellos de noche, él y sus siervos, y les atacó, y les fue siguiendo hasta Hoba al norte de Damasco.
(16) Y recobró todos los bienes, y también a Lot su pariente, y sus bienes, y a las mujeres y demás gente.

Esto que hizo Abraham, es lo que todo creyente debería hacer: primero, no dejarse dominar por ningún espíritu de rencor, ni de resentimiento, ni de odio. Pese a que estaban peleados, Abraham no dudó en salir y arriesgar su propia vida para rescatar a Lot. Pero atención: una cosa es no sentir rencor ni resentimiento y, olvidando lo pasado salir en defensa de su sobrino, pero otra muy diferente es hacer alianza con él. Principio de divorcio. Abraham no hizo eso. Fue, se jugó su vida y la de sus hombres, rescató a Lot, pero no volvió a aliarse con él. Lo regresó a Sodoma.

Nadie le dice que no debe defender a sus hermanos en Cristo, sean como sean, pero no exagerar tu misericordia y quedar en esclavitud de hombre. Amistad, con todos los seres humanos, creyentes o no creyentes, son creación de Dios por igual. Hermandad en el Señor, con todos los que lo confiesan y proclaman como Salvador personal y Señor de sus vidas, se congregan en un lugar donde se le rinde culto y adoración, tengan la doctrina que tengan, pero alianza, alianza solamente con los que están en su mismo espíritu. Eso hizo Abraham.

(Génesis 19: 1)= Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma a la caída de la tarde; y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. (Escuche: la puerta de una ciudad, era un lugar para la gente importante. Aquí hay una condición del espíritu de Lot con dos facetas: es ocioso y le encanta figurar) y viéndolos Lot, se levantó a recibirlos, y se inclinó hasta el suelo, (Otra condición: Es obsecuente, aun mucho antes de discernir los valores que se le presentan) (2) y dijo: Ahora, mis señores, os ruego que vengáis a casa de vuestro siervo y os hospedéis, y lavaréis vuestros pies; y por la mañana os levantaréis, y seguiréis vuestro camino. (Esto evidencia que Lot no tenía ni la menor idea de quienes eran y a que habían venido) Y ellos respondieron: no, que en la calle nos quedaremos esta noche.

(3) Mas él porfió con ellos mucho, y fueron con él, y entraron en su casa; y les hizo banquete, y coció panes sin levadura, y comieron. (El espíritu de Lot tiene habilidad para convencer)
(4) Pero antes que se acostasen, rodearon la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo.
(5) Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos.

Aquí hay que aclarar algo que es sumamente importante, porque el idioma Reina Valera no permite verlo con claridad. Los hombres de la ciudad de Sodoma, lo que querían, era abusar de los visitantes de una forma sádica y homosexual. En la Nueva Versión Internacional, que ha rescatado la traducción al español de los originales, no dice “para que los conozcamos”, dice para que nos acostemos con ellos. Fíjese que la homosexualidad es la única razón que aquí se ofrece para el castigo de Sodoma. Así se lo confirma en Judas 7, donde dice: Como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquellos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno. Además, las costumbres demandaban que los viajeros no fueran atacados y la homosexualidad debía ser castigada con la muerte.

(6) Entonces Lot salió a ellos a la puerta, y cerró la puerta tras sí, (7) y dijo: os ruego, hermanos míos, (¿Hermanos?) Que no hagáis tal maldad.

(8) He aquí ahora yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré afuera, y haced de ellas como bien os pareciere, solamente que a estos varones no hagáis nada, pues que vinieron a la sombra de mi tejado.

Esta es otra condición del espíritu de Lot: si lo cree necesario, puede llegar a entregar a su familia, para defender o apoyar a quien desee defender.

(Verso 15)= Y al rayar el alba, los ángeles daban prisa a Lot, diciendo: levántate, toma tu mujer, y tus dos hijas que se hallan aquí, para que no perezcáis en el castigo de la ciudad.

(16) Y deteniéndose él, los varones asieron de su mano, y de la mano de su mujer, y de las manos de sus dos hijas, según la misericordia de Jehová para con él; (Aquí es interesante que usted se de cuenta que, pese a todo, Dios tiene misericordia de los que están influidos por espíritus de Lot) y lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad.

(17) Y cuando los hubieron llevado fuera, dijeron: escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas.

(18) Pero Lot les dijo: no, yo os ruego, señores míos, (19) he aquí ahora ha hallado vuestro siervo gracia en vuestros ojos, y habéis engrandecido vuestra misericordia que habéis hecho conmigo dándome la vida; mas yo no podré escapar al monte, no sea que me alcance el mal, y muera.

Más allá de la retórica disuasiva, Lot descubre otra arista de su identidad: Es miedoso, aun en la compañía de ángeles Lot quería más seguridad que la que el monte podía ofrecerle. En muchos aspectos, esto exhibe las huellas “del presente siglo malo”. Lo fútil de buscar seguridad en las cosas temporales se manifiesta en la rápida partida de Lot.

(Verso 30) Pero Lot subió de Zoar y moró en el monte, y sus dos hijas con él; porque tuvo miedo (otra vez) de quedarse en Zoar, y habitó en una cueva él y sus dos hijas.
(31) Entonces la mayor dijo a la menor: nuestro padre es viejo, y no queda varón en la tierra que entre a nosotras conforme a la costumbre de toda la tierra.
(32) Ven, demos de beber vino a nuestro padre, y durmamos con él, y conservaremos de nuestro padre, descendencia.
(33) Y dieron a beber vino a su padre aquella noche, y entró la mayor y durmió con su padre; mas él no sintió cuando se acostó ella, ni cuando se levantó.
(34) El día siguiente, dijo la mayor a la menor: he aquí, yo dormí la noche pasada con mi padre; démosle a beber vino también esta noche, y entra y duerme con él, para que conservemos de nuestro padre descendencia.
(35) Y dieron a beber vino a su padre también aquella noche, y se levantó la menor, y durmió con él; pero él no echó de ver cuando se acostó ella, ni cuando se levantó.
(36) Y las dos hijas de Lot concibieron de su padre.
(37) Y dio a luz la mayor un hijo, y llamó su nombre Moab, el cual es padre de los moabitas hasta hoy.
(38) La menor también dio a luz un hijo, y llamó su nombre Ben-Ammi, el cual es padre de los amonitas hasta hoy.

Punto primero y muy importante: al no haber todavía una revelación clara de Dios sobre este texto, todos nos embarcamos en escudriñados personalizados y llegamos a las conclusiones más inverosímiles. No he leído demasiados comentaristas, pero de los pocos que he leído, no se pueden poner de acuerdo con este relato.

Lo cierto es que visto así, hay varios puntos que no cierran del todo en esta historia. Conjeturas, hipótesis, para aportar alguna idea más, pero de ninguna manera revelación. No tiene valor doctrinal ni de enseñanza, ¿De acuerdo? Dice que las hijas de Lot vieron que toda la tierra estaba devastada y no era posible casarse y tener hijos. Eran –se supone- mujeres creyentes y, como no hay nada que haga cambiar este rumbo desde la visita de los ángeles a Sodoma hasta aquí, se sobreentiende que también vírgenes.

Sin embargo, así y todo prefirieron el incesto a la oración o a la búsqueda de otra salida. Tanto es así que los hijos que tuvieron estuvieron signados por su concepción. Moab, que significa “A través de nuestro padre”, originó a los moabitas, que serían más tarde los responsables de la peor seducción carnal en la historia de Israel. Y Ben-Ammi, que significa “Hijo de mi pueblo” y dio origen a los amonitas, fueron responsables por los sacrificios humanos dedicados a Moloc.

Y después Lot. Primero, muy débil para con el vino. Y además sin dominio propio, sin autocontrol. Viudo desde hacía un tiempo, (su mujer se convirtió en estatua de sal por mirar hacia atrás en la salida de Sodoma, obvio, se supone que murió) y no habiendo estado evidentemente con mujer alguna durante mucho tiempo, ¿No se dio cuenta de nada, verdaderamente, o aceptó el incesto como salida inevitable para una urgencia carnal? ¿Fueron solamente dos noches, una con cada hija? ¿Esto significaría que de una relación con cada una, se originó un embarazo en cada una, máxime teniendo en cuenta que eran vírgenes? No haga mucho caso de esto, también son sólo conjeturas sobre la literalidad del texto, pero convengamos que en una sociedad como la actual, resultaría poco creíble, verdad? Más o menos tan creíble como el embarazo virginal y espiritual de María. Y una última: No dice en ninguna parte que se haya enojado o preocupado en demasía por el embarazo de sus hijas.

Hay aspectos muy precisos con relación a la identidad de Lot. Primero, dice que era un justo, lo que hoy equivaldría a decir: “Es un cristiano que se congrega en Tal iglesia y está en comunión y en sujeción con su pastor”, tal como se escribe en los informes que las iglesias evangélicas hacen de algunos de sus miembros para recomendarlos para alguna tarea.

Se le adosó a Abraham con la certeza de que recibiría parte de la bendición destinada para el padre de la fe. Fue así, pero sus egoísmos y la sobredimensión de sus intereses, lo traicionaron. En un momento dado, hizo exactamente lo que hacen todos aquellos que tienen esta identidad: tratar de apropiarse de lo que Dios le envía a sus hijos fieles. Son Acab tratando de quedarse con la huerta de Nabot por causa de los consejos de Jezabel.

Dios no lo permitió aquí no lo permitirá jamás porque Dios protege a su ungido. -¡Pero ahí habla de Cristo, hermano! – Sí señor, es verdad, habla de Cristo, pero si le pregunto adónde está Cristo en este tiempo, ¿Usted que me contesta? ¿En el cielo o en la tierra morando en su cuerpo que es la iglesia? Dios no le quitó a Lot lo que era suyo porque, reitero, dice que era un justo, pero lo sacó del camino de Abraham. Y recién allí fue cuando pudo darle a Abraham toda la promesa y la garantía que tenía preparada para él. Si no sabe, no puede o no quiere desprenderse de su Lot personal, jamás podrá recibir nada de Dios. Válido para líderes que se dejan rodear de colaboradores que no han sido levantados por Dios para eso, sólo porque le caen simpáticos o le son obsecuentes.

Lot era un hombre secularizado que no tenía la más mínima visión. Eligió Sodoma creyendo ver allí una réplica del Edén. ¿Cuántos Lot habrá hoy que eligen para sus ministerios auténticas Sodomas, llenas de pecado y corrupción, creyendo sinceramente, y predicándolo inclusive, que son Edenes enviados especialmente por el Señor para ellos porque se ven sumamente importantes?

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El resplandor de la gloria

La gloria de Dios. ¿Cuántas veces ha escuchado usted mensajes y predicaciones de prestigiosos y afamados hombres y mujeres de Dios que hablaban de la gloria de Dios?¿Cuántas veces, también, y en medio de esos mensajes, no pudo evitar pensar que, entre lo que decía ese predicador y lo que usted sentía en su vida, había un verdadero abismo? Ánimo. No se culpe, ni se condene, ni se sienta una basura. Una cosa es armar un hermoso e impactante mensaje sobre la gloria de Dios y otra, muy diferente, vivir una vida en medio del resplandor de la gloria de Dios. Una cosa es predicar sobre las maravillas de la unción del Espíritu Santo y otra muy distinta vivir en la plenitud de la unción del Espíritu Santo. Se lo puedo asegurar, palabra de predicador.

¿Cómo hablarle de la realidad de la gloria de Dios a gente abrumada por necesidades, angustias, dramas, miedos, dolores y sufrimientos de todo calibre? ¿Cómo le podrá entender, o incluso creer, alguien que está sin trabajo, acorralado por las deudas, con su familia pasando hambre y sin la menor posibilidad en lo natural de salir a flote, que efectivamente, hay una gloria de Dios real, no meramente versículo bíblico, que se puede experimentar y disfrutar? Cuando ustedlo diga, le van a mirar con incredulidad primero, y le diría que con algo de enojo después. ¿Sabe por qué? Porque muy pocos, o casi nadie, ha aprendido a buscar el resplandor de esa gloria en medio de la tremenda oscuridad de las circunstancias. Nadie se atreve a buscar tesoros en la oscuridad, pero resulta ser que es allí donde precisamente están.

En una noche oscura, en un pequeño pueblo, un hombre bajo la luz del farol de la esquina, parecía buscar algo en el suelo. Pasó otro hombre a su lado y, al verlo, le preguntó: ¿Qué busca, amigo? – Una moneda de oro. – Si quiere le ayudo a buscarla, ¿Adónde la perdió? – La verdad, la perdí allá, en la media cuadra, pero está tan oscuro que no se ve nada, entonces me vine a buscarla acá, que hay luz. Jamás busque la gloria de Dios en la plena luz del día de una vida tranquila y feliz. Esa gloria, generalmente, se encuentra en la más tenebrosa oscuridad de sus tribulaciones. Para ayudarlo a encontrarla, encontré esta palabra que si me lee, podrá recibir.

(1 Pedro 4: 1)= Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado.

Esto, por supuesto, no es una credencial habilitante para auto-flagelarnos, una práctica muy difundida con el rótulo de cristiana, aunque en verdad sea demoníaca. Masoquismo siempre será pecado, jamás fe. Pero cuando nos toca padecer algo en la carne, (Que puede ser una enfermedad física o del alma) es allí donde nuestra batalla contra el pecado comienza a experimentar victoria. Conclusión: debido a que Cristo sufrió, los creyentes deben estar preparados para sufrir. Entienda bien por favor que no es mi intención crear nuevas doctrinas. No estoy diciendo que tienen que buscar el sufrimiento, digo que tienen que saber soportarlo cuando llegue, si llega.

(2) Para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios.

Si hasta hoy usted estuvo viviendo según su propia voluntad y su propia sabiduría y le fue como le fue, es notorio que es tiempo de cambiar, de empezar a vivir por el Espíritu y en obediencia a la voluntad de Dios plasmada en su palabra, eso dice.

(3) Baste ya el tiempo pasado (Cuando usted estaba sin Cristo) para haber hecho lo que agrada a los gentiles, (Gentiles, aquí, es equivalente a mundanos) andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías.

Nosotros los creyentes, nos volvemos tan religiosos y costumbristas que llegamos a perder la óptica de lo que es realmente el mundo secular. Nos parece, incluso, que en este texto la Biblia exagera. Pensamos: ¿A quién le puede agradar esta porquería? Eso, no es santidad, es religiosidad. Al mundo le agrada verdaderamente en una gran proporción todo este caudal de cosas, y no cuesta nada advertirlo a través de sus diferentes canales de comunicación.

La lascivia, por ejemplo, es la lujuria total, la indecencia vergonzosa y desvergonzada, la concupiscencia sin freno, la depravación sin límites. Las personas con estas características lanzan un desafío insolente a la opinión pública, al tiempo que cometen pecado a la plena luz del día, con arrogancia y desprecio. Pedro, le está diciendo a la iglesia que sí, que eso podía ser cuando eran incrédulos, pero no ya, ahora, si es que quieren vivir bajo el resplandor de la gloria de Dios. Sería conveniente que revise cada una de estas cosas, que ponga su corazón abierto, puro y transparente, y piense: ¿Se habrá extirpado todo esto de la iglesia del Señor? Parecería ser una especie de respuesta a las continuas quejas por la falta de presencia de Dios dentro de ellas, verdad? Mientras tanto, ¿Qué pensará la gente del mundo, de los creyentes?

(4) A estos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan; (5) pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos.

Dice que cuando usted no vuelve a hacer lo que ellos hacen y que antes usted también hacía, le van a ultrajar. Hermano varón: ¿Nunca le hicieron quedar como tonto, menso o algo peor, el mismo grupo de los que decían ser sus amigos en el mundo, sólo porque se negó usted a emborracharse o ir de parranda con mujeres con ellos? ¿No le han ultrajado llamándole “chupa-cirios”, Santurrón o sencillamente "raro"? Si nunca le sucedió, pueden haber ocurrido dos cosas: O fue tan notorio y asombroso su cambio que realmente los impactó, y aunque no lo entiendan, sienten casi admiración por usted, o bien usted no ha cambiado nada y prefiere seguir compartiendo sus inmundicias para que no lo marginen. Dice que van a ser juzgados. Entonces alerto: cuidado que ese juicio no lo encuentre a usted adherido con ellos.

(6) Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en Espíritu según Dios.

Este “a los muertos”, escrito aquí, es una referencia a quienes en vida escucharon la predicación del evangelio y tuvieron su oportunidad de vivir en Espíritu según Dios. “En Espíritu”, aquí, se refiere al reino del Espíritu, con la perspectiva cierta de Vida Eterna, donde Cristo fue vivificado. Esta oportunidad quiere decir también que fueron “juzgados en carne” según los hombres, o sea, que el asunto del juicio eterno es determinado por la respuesta que cada uno dio al evangelio mientras estaba vivo. Al respecto, Hebreos 9:27 dice que: y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, (Adiós a la reencarnación) y después de esto el juicio. (Y ahora van los consejos que casi son mandamientos.)

(7) Mas el fin de todas estas cosas se acerca, sed, pues, sobrios, y velad en oración.

Primero: el fin se acerca. ¿Qué fin? El fin de este siglo, que no son cien años, sino Cosmos, sistema, sistema mundano, perverso y religioso. Segundo: ¿Quiere vivir bajo el resplandor de la gloria de Dios? Tiene que ser sobrio. Esto es, serio, íntegro, responsable, no solemne o acartonado. Y debe velar (Que es vigilar, no descuidar, no dormirse espiritualmente, no acostumbrarse a rutinas rituales religiosas) y orar. Orar no es una opción para el creyente, es una obediencia a un mandato.

(8) Y ante todo, (Esto es; antes que ninguna otra cosa por importante que esa otra cosa parezca; como prioridad uno) tened entre vosotros ferviente amor; (Cuidado que Pedro no dice que usted debe tener ferviente amor para con los asesinos y violadores. Con ellos, en todo caso, la misericordia del Señor para los pecadores. El ferviente amor, dice Pedro, es entre vosotros. Y él le está escribiendo a la iglesia. ¿Entiende, ahora, por qué es tan poco frecuente experimentar la gloria de Dios en nuestras congregaciones? Sabemos como manejarnos más o menos bien con los pecadores del mundo incrédulo, pero nos desestructuran y nos producen mucha bronca santa los pecadores de adentro de la iglesia. Es simple. Su amor por ellos, hayan hecho lo que hayan hecho, dice la Palabra, cubrirá multitud de pecados) porque el amor cubrirá multitud de pecados. (Ese es el amor que todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta.)

(9) Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones.

¡Ah, sí! Para el congreso que se hizo el mes pasado, tuve hospedándose en mi casa a una Hermana de Ñandú Chueco. Buena joven, pero no sabes lo mugrienta que era… – ¿Ah, sí? A mi casa vino el pastor Fulano, que predicó sobre la santidad, ¿Te acuerdas? Lo que más gracia me causó fue el ridículo pijama que usaba. ¡Él, que parecía tan serio! – ¡Pero miren que cosa! Yo, en cambio, tuve en casa a un matrimonio de Yacaré Melancólico. No tienes idea de lo que se peleaban esos hermanos, ¡Qué tremendo! ¿Y tú, hermano? No…Yo tuve a dos hermanos de Tucumán que nos edificaron mucho con su presencia…- ¡Qué suerte tuviste! – No, suerte no, obediencia a la palabra. ¿Se entiende, no?

(10) Cada uno según el don que ha recibido, (Repítase para usted mismo: “El don que tengo no es mío, lo he recibido como favor de Dios y porque a Él se le ocurrió, no porque yo me lo merezca. No me ha costado nada y no se me cobró nada para dármelo. Yo tampoco cobraré por ejercerlo) minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.

Multiforme quiere decir “De muchas formas”. Los que entienden que la gracia de Dios se manifiesta de una o dos maneras, erraron feo. En el original, la palabra ADMINISTRADOR, es la palabra OIKONOMOS, que es de donde sacamos nuestra palabra ECONOMÍA. Entérese: Economizar, no es ser avaros, es Administrar. Viene de OIKOS, que es CASA, y de NEMO, que es ARREGLAR. Originalmente se refería al gerente de una casa o propiedad, y después, en un sentido más amplio, un administrador o un mayordomo en general. Tanto en 1 Corintios 4:1 como en Tito 1:7, Pablo se refiere a ministros cristianos. Pero en este texto habla de cristianos en general, quienes usan los dones que les fueron confiados por el Señor para fortalecer y alentar a sus compañeros creyentes. Muchos se confunden con este término. Creen que ministrar y administrar son la misma cosa, cuando sus significados son diferentes.

(11) Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios. (Esto explica por qué la gloria de Dios es un tesoro tan escaso hoy día. Son muchos los que en lugar de hablar las palabras de Dios, hablan las suyas propias. Y esto no implica andar repitiendo como papagayos versículos bíblicos, porque este texto no dice “La palabra de Dios”, dice “Las palabras de Dios”. Esto tiene que ver con conceptos que emanan de los principios de Dios anunciados en la Biblia, no necesariamente sus citas textuales como si se trataran de palabras mágicas) si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, (Esto es: Sin manipulaciones emocionales, almáticas o físicas, y sin elucubraciones filosofías o intelectuales) para que en todo sea glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos.

(12) Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese.

¡No sé por qué me está pasando esto! ¿Habré hecho algo mal? ¿Estará Dios enojado conmigo por algo? ¡No lo entiendo! Esto, más o menos, es suponer que nos está pasando alguna cosa extraña nos está sucediendo, cuando pasamos por el fuego de alguna prueba. Esto también es clave para disfrutar del resplandor de la gloria. Pedro, en esta misma carta, mucho antes, en 1:6-7, dice: en lo cual vosotros os alegráis, (De que somos guardados por el poder de Dios para alcanzar salvación) aunque ahora por un poco de tiempo, (Diga: “Por un poco de tiempo”) si es necesario, Diga “Si es necesario”) tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe (Diga: “La que se somete a prueba es mi fe”) mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, (Diga: “Fuego”) sea hallada en alabanza, gloria, (Diga “Gloria”) y honra cuando sea manifestado Jesucristo. (En el original esto es APOCALIPSIS. ¿Qué tendríamos que hacer, entonces, cuando pasamos por pruebas, en lugar de quejarnos y lamentarnos, cosas que equivalen a darle gloria a Satanás? Pedro lo dice a continuación):

(13) Sino gozaos (Diga: “Me gozaré”) por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria (Diga: “Gloria”) os gocéis con gran alegría. (No parecería ser que estemos en esta posición, ¿Verdad? En Romanos 8:17, Pablo lo explaya en el mismo sentido cuando dice: Y si hijos, también herederos: Herederos de Dios y co-herederos con Cristo. (Misma condición, mismas obligaciones y mismos derechos y posibilidades. No exagere su humildad) si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él, seamos glorificados. (El resplandor de la gloria).

(14) Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado.

Vamos por partes. Esto que Pedro rescata, aquí, es copia fiel de una porción del llamado Sermón del monte, cuando en el evangelio de Mateo 5:11, Jesús dice: Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Aquí hay un par de cosas para ver: En primer término, dice que la cosa es si somos vituperados por el nombre de Cristo, no por cualquier otra causa secular, social o mundana. He oído algunos decir que en su trabajo no lo ascienden o no lo mejoran porque es creyente, cuando después uno averigua y se entera que al hermanito no lo ascienden porque es vago e irresponsable y que agradezca que no lo echan porque es padre de familia, ¿Se da cuenta lo que quiero decir?

Por eso es que Jesús agrega a esta expresión, la salvedad que dice: “Mintiendo”. Cuando el mundo nos arremete con algo que es verdad, violín en bolsa mi viejo y a cambiar el rumbo. Después dice que el Espíritu de Dios reposa sobre nosotros. Naturalmente hablamos de creyentes, no de miembros nominales de una iglesia, porque no todos tienen al Espíritu de Dios reposando sobre ellos. ¡Pero hermano! ¡Todos los convertidos tienen al Espíritu Santo! Yo no digo lo contrario, pero… ¿Quién le dijo a usted que todos los que van a una iglesia están convertidos? Ahora, si está el Espíritu Santo, entonces sí, los que blasfeman (Y por lo tanto no son perdonados) son ellos y quien lo glorifica, es usted. Resplandor de la gloria.

(15) Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno; (¡Qué curioso que es este verso. Fíjese que mezcla y le otorga igual entidad de pecado a un homicida, asesino, criminal: a un ladrón o a un malhechor, que puede llegar a ser hasta un violador de niños, con uno que se entremete en lo ajeno. No dice que roba lo ajeno o destruye lo ajeno, dice que se entremete, o sea: que mete la nariz donde no lo han llamado. A eso, nosotros lo llamamos discreción, respeto, sobriedad, educación. Hay otro texto en este sentido, mucho más explícito que quiero rescatar a los fines de que le quede a usted bien claro lo que se pretende de usted y lo que debe hacer si es que desea navegar en medio del resplandor de la gloria de Dios.

Está en 1 Tesalonicenses 4:9-12: Pero acerca del amor fraternal no tenéis necesidad de que os escriba, porque vosotros mismos habéis aprendido de Dios que os améis unos a otros; y también lo hacéis así con todos los hermanos que están por Macedonia. Pero os rogamos, hermanos, que abundéis más y más; y que procuréis tener tranquilidad, y ocuparos en vuestros negocios, y trabajar con vuestras manos de la manera que os hemos mandado, a fin de que os conduzcáis honradamente para los de afuera, y no tengáis necesidad de nada.

Este párrafo es muy completo y muy preciso, y no me puedo detener demasiado en él, pero como para muestra siempre bastará un botón, el botón que me queda es el de las últimas seis palabras: Y no tengáis necesidad de nada. ¿Se da cuenta el valor que eso tiene para estos tiempos? Porque cuando dice “necesidad de nada”, es de NADA, eh? Y nada, en la Biblia, al igual que TODO; es la más absoluta de las nadas. Ah, dinero incluido, trabajo incluido, comida incluida, vivienda incluida. ¿O se creyó usted la teología esa que dice que tener ciertas posesiones es pecado? ¿Quién dijo eso y en qué libro, capítulo y versículo está? ¡Pero hermano! Dice que los ricos… Sí, pero habla de los ricos que adoran sus riquezas. Un creyente si es maduro, sabe muy bien que, aunque tenga lo que tenga, lo que tiene es de Dios y el único centro de su adoración siempre será Dios. ¿Se entiende?

(16) pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello.
Fíjese que esta es la tercera ocasión en que la palabra cristiano aparece en el Nuevo Testamento. Las otras dos están en el Libro de Los Hechos. Una en 11:26 y la otra en 26:28. Y en este caso la palabra es utilizada para determinar a los creyentes en un momento pico y crítico de sus vidas: sus padecimientos.

De lunes a viernes y sin contar la gente del mundo que conozco, a la que en este tema no la voy a contabilizar, no es poca la cantidad de hermanos que conozco que sufren alguna clase de padecimiento, ya sea de orden físico, anímico o espiritual. Los sábados en la emisora radial donde trabajo, y los domingos en cualquiera de las iglesias que me ha tocado visitar, sucede lo mismo multiplicado por la cantidad de personas. ¿Usted sabe que mayoritariamente, incluyendo los propios, naturalmente, tenemos una tendencia manifiesta a sentirnos avergonzados por estar padeciendo algo? Yo no sé quién me predicó que siendo creyente se me terminaban todos los problemas, pero le puedo asegurar que alguien me lo predicó. ¡Si hubiera tenido este versículo delante de mis ojos en esa ocasión!

Hay una especie de estereotipo del creyente que nos marca que, cuando estamos pasando por algún padecimiento, eso significa que andamos flojos espiritualmente. Dígame, ¿No es como que le suena coherente pensar así? ¿Se da cuenta que a usted también se lo predicaron? La verdad, dice Pedro, es muy otra, pero hay que entenderla bien para no bandearnos para el otro lado y pasarnos al masoquismo o al estoicismo. Dice que debemos glorificar a Dios por un padecimiento que experimentemos, COMO CRISTIANOS.

Ejemplo: físicamente, se daría por contraer alguna enfermedad dolorosa en el marco de una tarea de misionero. Anímicamente, pasar por la amargura violenta de alguna traición de amistad, de familia o de hermanos de la iglesia, sólo por ser fiel a Jesucristo. Y espiritualmente, vivir opresiones producto de la guerra espiritual que significaría, por ejemplo, un trabajo evangelístico en alguna ciudad idólatra. De allí es que, en el Libro de los Hechos 5:41 y en el marco de un juicio que se les hizo a los apóstoles, dice que Y ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre.

(17) Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; (Perdón; ¿Por dónde dice que va a comenzar el juicio?) Y si primero comienza por nosotros, ¿Cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?

Es decir que, además de aprender a no quejarse por los padecimientos y, por el contrario, glorificar a Dios por ello como llave de ingreso para el resplandor de la gloria de Dios, ahora también tendremos que tener en cuenta el juicio. Porque el sufrimiento de los cristianos se explica, en parte, como el comienzo del tiempo señalado por Dios para el juicio. Ese sufrimiento tiene un efecto purificador de la casa de Dios. (Y recuerda que la casa de Dios no es el templo, es la iglesia, la gente, tú mismo, en persona) El juicio divino culminará con el terrible derramamiento de la ira divina sobre aquellos que hayan decidido rechazar el evangelio.

Sin embargo, hay una especie de mover inquietante hoy, dentro del seno de la iglesia. Es mucha la gente que siente como que el piso se mueve. Nadie se siente seguro en el marco de las congregaciones. Entonces se adoptan por lo menos dos actitudes clásicas: o se le carga todas las culpas a los pastores, consignando que se dedican a otros menesteres en lugar de trabajar en lo que deben trabajar, o bien se hace guerra, reprendiendo al diablo y a todos sus demonios por lo que se considera un ataque contra la iglesia que debe ser “porque con nuestras actividades hemos conseguido que el diablo se enoje y nos devuelva uno por uno los golpes.

Nadie podría decir que esto sea incoherente o falto de seriedad o de verdad. Supongamos que por allí, alguna de estas cosas pueda suceder, pero lamento decirle que no es lo de mayor abundancia o preponderancia. Porque hay algo que no has recordado seguramente. Dice la Palabra que las puertas del Hades, que es el infierno con todos sus pobladores, no prevalecerán contra la iglesia. Eso significa que, si su iglesia se está moviendo peligrosamente o zarandeando un poco, debe ser porque Dios anda trabajando en un preanuncio de un juicio que, hay promesa, comienza por nosotros. Jamás la iglesia podrá juzgar al mundo por su corrupción si todavía hay corrupción dentro de la iglesia, ¿Se entiende?

Hay un texto, en el libro del profeta Malaquías, en el capítulo 3 y verso 5, que se explaya algo más sobre esto: Y vendré a vosotros para juicio; (Dios está hablando con su pueblo. Hoy nosotros.) Y seré pronto testigo contra los hechiceros (Que dentro de la iglesia son los manipuladores, los sometidos al espíritu de Jezabel) y adúlteros (Que son aquellos que, manifestando tener un esposo, Cristo, no vacilan en serle infieles con otros ídolos falsos: Dinero, status, niveles sociales, acepción de personas) contra los que juran mentira, y los que defraudan en su salario al jornalero, a la viuda y al huérfano, (¿En cuántos lugares y bajo el piadoso rótulo de “ofrenda de amor” se tiene a gente trabajando en negro, sin aportes ni cargas sociales y, obviamente, evadiendo impositivamente al Estado, que es como decir que no vamos a darle a César lo que es de César) y los que hacen injusticia al extranjero, no teniendo temor de mí, dice Jehová de los ejércitos.

(18) Y: Si el justo con dificultad se salva, ¿en dónde aparecerá el impío y el pecador?

Primero: adiós universalismo que asegura que al final todos seremos salvos porque Dios es bueno. Acá dice que los justos que se salvan, se salvan con dificultad, es decir raspando, por un cabello, así que la cosa no es tan simplista como dice el universalismo, que dicho sea de paso y aunque se auto-denomine cristiano, en la vía de los hechos demuestra que no lo es, porque si fuese verdad que en el último instante Dios nos salvará a todos porque Él es bueno, ¿Para qué habría ido a la cruz Jesús? Ciertamente el justo será recompensado en la tierra; ¡Cuánto más el impío y el pecador?, Asegura el proverbio 11:31. Y utiliza los mismos términos que una gran mayoría cree que son sinónimos: impío y pecador. Pero no; impío es un hombre falto de piedad y piedad no es lástima o compasión tal cual lo utilizamos nosotros, piedad significa en idioma bíblico, espiritualidad. Es decir que el castigo será similar para el que está en pecado como para aquel que soslaya o desprecia las cosas del reino del espíritu.

(19) De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien.

Y aquí no lo dice, pero muy bien podría agregársele a ese “encomienden sus almas al fiel Creador y hagan el bien”, reciban el Resplandor de la gloria de Dios para que sus vidas mismas puedan resplandecer tal cual nos dice Jesús que será: luz de la tierra. Convendrá, entonces, pensar y proceder tal cual le dice Pablo a Timoteo en su segunda carta, capítulo 1 y verso 12: Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día.

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Reedificando el templo

Una palabra de conocimiento de parte de Dios dice que, en el libro de Hageo, hay un mensaje para la iglesia de este tiempo. Reitero porque es importante: una palabra de conocimiento, no el resultado de una búsqueda intelectual del bosquejo de una enseñanza interesante. Hay cosas que van mucho más allá de la sabiduría humana bien intencionada. Y cuando digo que hay un mensaje para la iglesia de este tiempo, es obvio que estoy hablando de un término, iglesia, que usted sabe, es político, no religioso. Iglesia, EKLESIA, significa asamblea, representantes de un rey, y se refiere a la gente que acepta estar bajo la influencia y la jurisdicción de ese rey, no a una institución formal, orgánica y humana. Esto quiere decir que esta palabra no sale de la boca de Dios para un liderazgo jerárquico inexistente en estos términos en la Biblia, sino para la iglesia, el pueblo, el remanente de Dios que, como Él lo ha dicho, está constituido por reyes y sacerdotes y, esencialmente, por todos ministros competentes.

La tipología del libro de Hageo es perfecta, concreta, hermosa y contundente. Y lejos de significar un mero repaso de la vieja historia por muchos conocida, es un mensaje claro y directo para la iglesia de este siglo veintiuno, si es que esa iglesia lo quiere ver. Los primeros once versos, hablan de la necesidad de reedificar el templo. El templo, en el Antiguo Testamento, era la construcción, la mole de material. El Nuevo Testamento trae la realidad actual de esa sombra: su cuerpo, mi cuerpo, son templo del Espíritu Santo. Por lo tanto y en el nombre y el poder de Jesucristo, le ruego que así lo vea en este artículo: como necesidad de reedificarse y reedificarme. Reedificar, le cuento, no es agregar ladrillos y paredes a lo ya edificado; no es tomar un elemento de albañilería o construcción y colocarle parches lo viejo. Reedificar es reciclar, voltear lo viejo, lo que ya no es útil y reedificar algo nuevo y conforme al tiempo en que estamos viviendo.

(Hageo 1: 1)= En el año segundo del rey Darío, (Que muy bien podría ser, aquí, en el año segundo del presidente que en este momento usted, en su país, tenga), en el mes sexto, en el primer día del mes, vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo a Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Judá, (Le recuerdo que Zorobabel fue quien lideró la salida de la esclavitud de Babilonia, por lo que este mensaje, entonces, va dirigido a todos los Zorobabeles que no sólo han podido salir de esa mentalidad babilónica en la que mucho pueblo de Dios camina por estos días, sino además para proclamarlo a los oídos de aquellos que todavía están dentro y no se dan cuenta de su estado. Algo que desde afuera parece iglesia, pero que por dentro es apenas una imitación, un paralelo falso donde muchísimas personas fieles y sinceras, hoy, se están muriendo de hambre espiritual) y a Josué hijo de Josadac, diciendo: (2) así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: este pueblo dice: no ha llegado aun el tiempo de que la casa de Jehová sea reedificada. (Esto significa que para muchos hermanos sinceros, fieles y bien intencionados, no hay nada que hacer, nada que reformar o reedificar porque todo está bien y no necesitamos construir nada nuevo. Como funcionaba en 1920, todavía puede seguir funcionando hoy. Que el diablo ande en el 2003, en la Internet y la clonación de seres humanos, a ellos no les interesa porque, suponen, no es tarea de la iglesia meterse en esas cosas.)

(3) Entonces vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo: (4) ¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta? (En la historia, sucedía que en lugar de reedificar el templo, el pueblo artesonaba sus casas, es decir: las revestía de madera de cedro de tal modo que no se veía la piedra con la que estaban construidas. Hoy estamos en lo mismo. En lugar de reedificar el templo del Espíritu Santo, preferimos revestir a la iglesia con actividades, campañas, fiestas, congresos, seminarios, mucho ruido y mucho entretenimiento más, sin permitir que se vea la piedra, la roca, Cristo, su presencia y su manifestación; de esto habla.)

(5) Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: meditad bien sobre vuestros caminos. ¿Qué es meditar? Pensar, reflexionar, evaluar nuestros pasos, nuestras actividades. ¿Qué estoy haciendo? ¿Para qué o para quién lo estoy haciendo? ¿Lo estoy haciendo para Dios o lo estoy haciendo para la organización? ¿Estoy trabajando para la iglesia, que es la gente, o estoy trabajando para los hombres nucleados en una institución humana que denominaron iglesia?)

(6) Sembráis mucho, y recogéis poco; (Léase: demasiada actividad, pocas almas nuevas, mínima unción y cero poder de Dios manifestado) coméis, y no os saciáis; Hay mucha predicación, muchas buenas reglas y normas morales, pero poca palabra ungida) bebéis, y no quedáis satisfechos; (El vino de la revelación, por muchos considerada demasiado “fantasiosa”, es prácticamente inexistente) os vestís, y no os calentáis; Hay mucha imagen exterior fría, ritual, esquemática, pero poco fuego del Espíritu) y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto. (¿Cuántos que, en el mejor de los casos tienen trabajo, lo que perciben no les alcanza para sus necesidades mínimas y es como si se les escapara por invisibles agujeros de sus bolsillos?)

(7) Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos. (Dios no anda escaso de palabras ni de ideas como para que repita algo porque sí, textualmente, si era algo que no fuera importante, clave. Lo mismo del verso cinco. ¿Qué estoy haciendo? ¿Sirve lo que estoy haciendo o sólo me gratifica a mí y a mi ego?)

(8) Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondré en ella mi voluntad, y seré glorificado, ha dicho Jehová.

Se refiere a que Salomón subió al monte y de allí trajo cedro para edificar aquel templo, pero es sombra de algo que luego veremos permanentemente: para edificar o reedificar algo de parte de Dios, hay que subir indefectiblemente a los lugares altos de su presencia, para que el material que se usa provenga de él y no del hombre. Moisés subió al monte y trajo de allí la primera ley. Jesús subió al monte y se transfiguró, mostrando la gloria de Dios. Otro día subió al monte y oró en la presencia del Padre y, finalmente, subió al monte para ir a la cruz que determinó su redención y la mía. Cuando usted sube al monte de la presencia, Él, allí, le da su voluntad y su gloria. Subir a buscar es el principio, no agarrar lo que se tiene más a mano, ¿Entiende?

(9) Buscáis mucho, y halláis poco; (¿Cuántos andarán por allí, casi desesperados, buscando milagros, señales, maravillas? ¿Las encuentran? ¿Pero no dice Marcos que las señales, milagros y maravillas seguirán a los que creen?) Y encerráis en casa, y yo lo disiparé de un soplo. (Esto tiene que ver con avaricia espiritual. ¿Sabe usted cuántos, al recibir una revelación, en lugar de compartirla, se la guardan para sentirse superiores a sus hermanos? Dios la disipará de un soplo. Porque es Suya, no suya) ¿Por qué? Dice Jehová de los ejércitos. Por cuanto mi casa está desierta, (No habla de cantidad de gente, habla de unción) y cada uno de vosotros corre a su propia casa. (Nos arreglamos con revelaciones viejas, palabra vieja, sabiduría humana, ciencia, filosofía, reuniones de notables cabezones teológicos, es decir: lo que tenemos guardado en nuestros archivos espirituales. ¿Recuerda lo que sucedía con el maná? Fresco valía una enormidad. Por lo que era y por el sitio de donde venía. Guardarlo no servía. Se echaba a perder y entraba en putrefacción, pese a ser de origen divino. ¿Se da cuenta?)

(10) Por eso se detuvo de los cielos sobre vosotros la lluvia, y la tierra detuvo sus frutos. (La misma naturaleza refleja el juicio divino cuando se ignora la voluntad de Dios. Si no hay obediencia, no puede esperarse bendición)

(11) Y llamé la sequía sobre esta tierra, y sobre los montes, (Es como si Dios se hubiera ido. ¿No lo ha sentido así alguna vez?) Sobre el trigo, (No hay alimento) sobre el vino, (No hay revelación) sobre el aceite, (No hay unción) sobre todo lo que la tierra produce, sobre los hombres y sobre las bestias, y sobre todo trabajo de manos. (¿Va usted comprendiendo algunas cosas, ahora? Esto está mucho más claro en Malaquías 3:9-11, donde Dios dice que pesa una maldición sobre quien le desobedezca y sobre quien le robe)

(12) Y oyó Zorobabel hijo de Salatiel, y Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y todo el resto del pueblo, la voz de Jehová su Dios, y las palabras del profeta Hageo, como le había enviado Jehová su Dios; y temió el pueblo delante de Jehová.

(13) Entonces Hageo, enviado de Jehová, habló por mandato de Jehová al pueblo, diciendo: yo estoy con vosotros, dice Jehová. (Note que pese a todo lo que viene diciendo antes, Dios se preocupa en que ellos sepan que igualmente está con ellos. Es la misma promesa que Jesús hace en Mateo 28: Yo estoy con vosotros, todos los días, hasta el fin de los tiempos. Más allá de su comportamiento. Esto es amor y misericordia. Por gracia, no por méritos)

(14) Y despertó Jehová el espíritu de Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y el espíritu de Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y el espíritu de todo el resto del pueblo, y vinieron y trabajaron en la casa de Jehová de los ejércitos, su Dios, (15) en el día veinticuatro del mes sexto, en el segundo año del rey Darío.

La palabra DESPERTÓ, aquí, es la palabra UR, y significa Levantar, Provocar, Excitar, incitar, Motivar o abrirle los ojos a alguien. UR aparece unas 75 veces en el Antiguo Testamento, y se la utiliza tanto para describir un águila excitando su nidada como el despertar de un instrumento musical que se dispone a tocar. En Isaías, Dios despierta al profeta cada mañana, y despierta su oído para que escuche el mensaje divino.

En este texto, preciso, se nos deja ver que, a los que se atreven a salir de la Babilonia espiritual en la que una gran parte de la iglesia anda por estos días, es necesario despertarlo, abrirle los ojos y los oídos espirituales, ya que por los años vividos en la esclavitud y las rutinas religiosas, es natural que estén dormidos y ciegos para ver y reconocer las cosas del reino. Han estado demasiado tiempo manejándose mediante la sabiduría humana, aunque fuera, (y a veces lejos) del propósito y la voluntad de Dios. Nadie podrá reedificar correctamente si no es capaz de oír la voz de Dios, en este tiempo.

El primer punto que caracterizaba a esta gente, al igual que caracteriza a muchos hoy, era la apatía, el desinterés, como si importaran muy poco las cosas de Dios. Entonces, aquel pueblo había retornado del exilio con el propósito declarado de reconstruir el templo en Jerusalén y había comenzado la tarea asignada, pero surgió la oposición y la obra se detuvo. Eso es exactamente lo que ocurre con los que, salidos de Babilonia, intentan reedificar la casa: encuentran una oposición a veces feroz.

¿Qué hicieron ellos? Abandonar el templo y dedicarse a sus propias casas. ¿Qué hacemos hoy? Buscar quien nos aconseje por nuestros problemas, buscar a alguien que nos ore por nuestras necesidades, hacer largas terapias llamadas de “sanidad interior”. Mientras tanto, la casa del Señor sigue sin construirse. ¡Exactamente lo mismo! Los esfuerzos que hagamos en construir nuestro propio reino, jamás producirán fruto permanente. El punto es dedicarle al Señor todo lo que tenemos, aunque sea poco.

(Hageo 2: 1)= En el mes séptimo, a los veintiún días del mes vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo: (2) habla ahora a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y al resto del pueblo, diciendo: ¿Quién ha quedado entre vosotros, que haya visto esta casa en su gloria primera, (Una iglesia fuerte, sin pecado, haciendo la voluntad de Dios; Usted mismo, cuando recién se convirtió. Fuerte, imparable, enamorado de Cristo, intocable para el diablo.) ¿Y cómo la ven ahora? (¿Está igual la iglesia? ¿Está usted igual?) ¿No es ella como nada delante de vuestros ojos? (Como nada. ¿Es usted de los que dicen: en mi iglesia no pasa nada? ¿Es de los que piensan, aunque no lo digan, en mi vida no pasa nada?)

(4) Pues ahora, Zorobabel, (Hombres y mujeres salidos de la mentalidad babilónica) esfuérzate, dice Jehová; (Recuerde que cuando Dios le dice a usted que se esfuerce, no le pide que usted haga un esfuerzo, le avisa que ya le ha dado fuerzas y que usted sólo debe tomarla por fe) Esfuérzate también, Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote; (Gente que, aunque no estuvo en Babilonia, igualmente no sienten nada) y cobrad ánimo; pueblo todo de la tierra, dice Jehová, y trabajad (Habla de trabajar espiritualmente, no físicamente) porque yo estoy con vosotros, (Otra vez la garantía) dice Jehová de los ejércitos. (No le está hablando el Dios amoroso, el Cordero del sacrificio; le está hablando el Dios de guerra, el león de Judá)

(5) Según el pacto que hice con vosotros cuando salisteis de Egipto, (Cuando usted salió del mundo, el día que aceptó a Cristo y le invitó a entrar en su corazón, el día que se convirtió al evangelio precioso) así mi espíritu estará en medio de vosotros, no temáis. (No tenga miedo. Ni de la burla o la agresión de incrédulos mundanos, ni de la oposición de religiosos eclesiásticos sin luz ni unción.)

(6) Porque así dice Jehová de los ejércitos: de aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; (7) y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; (¿Quién es el Deseado? Jesucristo. ¿Y quién dice el apóstol Juan que es Jesucristo en el comienzo de su evangelio? El Verbo. ¿Y qué es, concretamente, el Verbo encarnado? La palabra. La palabra revelada. La palabra profética de Dios. ¿Y qué dice que va a ocurrir cuando esa palabra, no cualquier buen discurso moralista, eh? Esa palabra revelada y profética, sea derramada? Temblaran los cielos, la tierra, los mares y las naciones. ¿Y allí se terminará todo? No parece. Mire como sigue: . (Es evidente que no sólo la palabra de revelacióy llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitosn llenará de gloria la iglesia, sino también su vida, sus necesidades, sus angustias, tus dudas, lo espiritual. Amén. ¿Lo emocional y sentimental? Amén. Pero también lo práctico, lo material, lo económico. ¿Pero será verdad, esto? Él lo dice, mira:

(8) Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos. (¿Cómo? ¿No nos enseñaron por allí que tanto el oro como la plata eran una especie de basura del diablo, puesta en la tierra para corromper a los santos? Para nada. Los santos se corrompen y se pierden cuando se ponen a adorar a esas cosas. Pero Dios dice que son de Él. ¿Entiende, usted, ahora, que hasta aquí se venía gloriando de estar en la miseria porque había entendido que era una manera de estar más cerca de Dios? ¿De qué manual teológico de la pobreza habrán sacado eso?)

(9) La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; (Esta iglesia que hoy usted ve así. Dice que será mayor que la del libro de los Hechos. Y esta vida suya que hoy está como está, dice que será mayor a las de Juan, Pablo o Pedro. ¿Lo puede creer? ¿Eso habrá de ser todo? Él dice algo más:) y daré paz a este lugar, dice Jehová de los ejércitos. (Pastor, líder, ¿Cuánto darías de tu propia vida para que haya un poco de paz en tu congregación? Hermana, hermano, ¿Qué serías capaz de dar para que haya un poco de paz en tu vida? Animo: no tienes que dar nada, sólo abrir tus ojos y tus oídos espirituales a la palabra profética y revelada de este tiempo.)

Aquí, en estos nueve versos, hemos visto el segundo problema existente: El Desaliento. Del mismo modo como en aquel tiempo, algunos de los exiliados habían visto el templo de Salomón con toda su majestuosidad, y ya no se podían asombrar con nada de lo que vieran, por espectacular que fuera, asi también muchos de los que han dejado atrás la mentalidad apática, fría y técnica de la iglesia babilónica, se olvidarán muy facilmente del despertamiento y el avivamiento que el auténtico mover de Dios trajo un día a sus vidas, como para dejarse impresionar demasiado por ese pequeño circo que algunos han montado para reemplazar a un inexistente o ausente poder y manifestación de Dios.

Y dice que ese desaliento de los mayores, influenció a los más jóvenes y determinó que la obra se detuviera. Hoy está pasando exactamente lo mismo. ¿Alguien podrá ver jóvenes ungidos trabajando a full para el reino? Pocos. La mayoría, en el mejor de los casos, anda entretenida por allí en campamentos, congresos y reuniones. Y en el peor de los casos, en torneos de fútbol de mesa, tenis de mesa o campeonatos de fútbol, rugby o lo que sea “inter-iglesias”. Desaliento. La forma, la manera, la llave para salir de ese estado de desaliento, es tomar la palabra, darle toda la dirección a Dios y prepararse para ver y vivir su gloria en cada uno de nosotros. Sin delegados ni intermediarios. Como ministros competentes que somos: TODOS.

(10) A los veinticuatro días del noveno mes, en el segundo año de Darío, vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo: (11) así ha dicho Jehová de los ejércitos: pregunta ahora a los sacerdotes acerca de la ley, diciendo: (12) si alguno llevare carne santificada en la falda de su ropa, y con el vuelo de ella tocare pan, o vianda, o vino, o aceite, o cualquier otra comida, ¿Será santificada? Y respondieron los sacerdotes y dijeron: No.

(13) Y dijo Hageo: si un inmundo a causa de cuerpo muerto tocare alguna cosa de estas, ¿Será inmunda? Y respondieron los sacerdotes, y dijeron: inmunda será.
(14) Y respondió Hageo y dijo: así es este pueblo y esta gente delante de mí, dice Jehová; y asimismo toda obra de sus manos; y todo lo que aquí ofreces es inmundo.

Este tercer mensaje de Hageo, llega al pueblo aproximadamente dos meses después del segundo mensaje. Pero antes de eso, el profeta les recuerda que la santidad de ninguna manera es transferible. Porque no se produce de afuera para dentro, sino a la inversa. Es valioso que usted se una, permanentemente, con personas santas, pero eso no le hará necesariamente santo a usted. Su santidad sobrevendrá por otra vía. Sin embargo, la verdadera intención de fondo de Hageo, es explicarles que, tres meses de trabajar en el templo, no pueden compensar años de negligencia. El templo no hace prodigios, la gente todavía debe enmendar sus vidas.

Esta es una confusión que todavía perdura. Y convengamos que eso sucede a favor de que muchos líderes y maestros de la palabra, han entendido y así lo han enseñado, que el creyente va mejorando su standard delante de los ojos de Dios, en función de cuanta actividad tenga dentro del templo de la congregación local, y en razón del nivel o la calidad de esa actividad. No entienden que nadie puede impresionar a Dios con su trabajo, ni mucho menos atreverse a imponerle condiciones para determinado tipo de bendiciones.

Cualquier tarea que un creyente hace en el templo, sólo resultará de bendición si es sustentada por la unción del Espíritu Santo, que naturalmente no es un bien de capital que pueda comprarse, sino el resultado de una gracia especial de Dios derramada sobre todos aquellos que, con fidelidad y humildad, son obedientes al propósito de Dios, sin prestarle atención al suyo propio. La santidad, recuerde, no es un punto al cual se debe llegar para luego celebrarlo como hazaña, es el punto de partida donde el creyente comienza a ser útil para el reino más allá de sus esfuerzos personales y carnales.

(15) Ahora, pues, meditad en vuestro corazón desde este día en adelante, antes que pongan piedra sobre piedra en el templo de Jehová. (Atención: tercera vez que se nos demanda meditar. Antes de intentar algo, meditar si es intención nuestra, que por mejor que sea, es humana, o mandato real de Dios)

(16) Antes que sucediesen estas cosas, venían al montón de veinte efas, y había diez; venían al lagar para sacar cincuenta cántaros, y había veinte. (Estamos hablando de escasez)

(17) Os herí con viento solano, con tizoncillo y con granizo en toda obra de vuestras manos; (Hoy mismo Dios utiliza simbólicamente viento solano, tizoncillo y granizo para alertarnos de nuestra desobediencia. Y nosotros, que nos leímos todos los libros de guerra espiritual, suponemos que estamos bajo un ataque diabólico, empezamos a reprender al diablo y a todos sus demonios, sin caer en cuenta que no es el diablo, que es Dios, que mire que es lo que desea:) mas no os convertísteis a mí, dice Jehová.

(18) Meditad, pues, en vuestro corazón, (Cuarta vez que se lo dice, ¡Oh Dios de inmensa misericordia!) desde este día en adelante, desde el día que se echó el cimiento del templo de Jehová; meditad, pues, en vuestro corazón. (¿Será tonto Dios que repetirá innecesariamente la misma cosa cinco veces? ¿O será que nosotros somos muy tercos y obstinados y nos creemos tremendos y ricos cuando en realidad estamos miserables, ciegos y dormidos?)

(19) ¿No está aun la simiente en el granero? Ni la vid, ni la higuera, ni el granado, ni el árbol de olivo han florecido todavía; mas desde este día os bendeciré.

¡Tremendo! ¿Parece contradictorio, verdad? Dios no está de acuerdo con nada de lo que hacemos, nos ordena meditar, reflexionar en toda la obra que estamos haciendo fuera de su voluntad y su propósito. Sin embargo dice que nos bendecirá. ¿Por qué? Porque Dios es amor y misericordia, además de soberano. Dios les dice: Desde este día en adelante, lo que destaca que sus bendiciones representan poner su propósito en primer lugar. De todos modos, la palabra es segura, aunque sea inmerecida, y da cuenta de la inclaudicable provisión de Dios.

(20) Vino por segunda vez palabra de Jehová a Hageo, a los veinticuatro días del mismo mes, diciendo: (21) habla a Zorobabel gobernador de Judá, diciendo: yo haré temblar los cielos y la tierra; (22) y trastornaré el trono de los reinos, (Que es como decir que trastornará el aparentemente omnipotente poder político o ideológico humano) y destruiré la fuerza de los reinos de las naciones; (Que es como decir que destruirá todos aquellos organismos económicos o políticos que sojuzguen al pueblo apretándolos en la miseria y la indigencia) trastornaré los carros (Los planes malévolos) y los que en ellos se suben (Los personeros mercenarios que en cada país colaboran en esta destrucción) y vendrán abajo los caballos y sus jinetes, cada cual por la espada de su hermano. (Caerán, dice, por la potencia de la palabra, no por subversión o represión autoritaria. No será el hombre quien pelee esta batalla, será el Señor)

(23) en aquel día, dice Jehová de los ejércitos, te tomaré, oh Zorobabel hijo de Salatiel, siervo mío, (Está hablando con los que se atrevieron a salir de Babilonia) y te pondré como anillo de sellar; porque yo te escogí, dice Jehová de los ejércitos.

Hay un primer punto a destacar: Cuando se complete la reedificación de la casa, todos reconocerán su belleza, pero mucho más importante que esto, será que se darán cuenta que no es el resultado del esfuerzo humano, sino de la gracia y el poder de Dios. Dios enfrentará entre sí a quienes se oponen a su pueblo, de manera que terminen destruyéndose mutuamente.

El anillo de sellar del cual se habla aquí era un artículo de especial valor para su poseedor. El nombre de Zorobabel, símbolo de los que se atreven y se juegan saliendo de Babilonia, quedará grabado como señal para que todos vean el tratamiento especial del cual Dios le hizo objeto.

Como podemos ver, el último problema que Hageo enfrenta y que resulta también curiosamente contemporáneo, es el de la Insatisfacción. Porque ahora que la gente se ha puesto a trabajar de una vez por todas, esperan recuperar rápidamente los años de inactividad. Entonces, el profeta se presenta ante los sacerdotes, los líderes, con una pregunta sobre las cosas limpias e inmundas y su recíproca influencia. La respuesta de los líderes es que la inmundicia se contagia, mientras que la santidad no. La lección es obvia: jamás espere que la obra y el esfuerzo de tres o cuatro meses compense los años y años de negligencia.

La gente tiene que entender que la bendición de Dios no puede ser comprada, como muchos hoy, todavía parecerían estar queriendo enseñar. La bendición de Dios es una dádiva gratuita de un Dios misericordioso. Dios eligió a Zorobabel como una señal. Dios está eligiendo hoy a muchos Zorobabeles que dejen atrás y para siempre la mentalidad babilónica, una mentalidad de esclavitud eclesiástica por encima de toda libertad en Cristo Jesús. Lo elige como la representación de la naturaleza del siervo auténtico, que no siempre se parece a nuestro siervo corriente. No se olvide que de Zorobabel, definitivamente, seguiría la línea genealógica que desembocaría en Jesús, el siervo de todos los siervos.

Desinterés, desaliento e insatisfacción, tres padecimientos inocultables de la iglesia que ha comenzado a transitar el siglo 21, el tercer milenio, el tercer día de Dios. Por más que mayoritariamente y vaya uno a saber por causa de qué tipo de intereses, sigamos haciendo la de aquella ave zancuda que habita el sur de Argentina llamada avestruz, que ante el mínimo peligro, mete su cabeza en un pozo y deja todo el resto del cuerpo expuesto, no reconociendo y negándonos a una realidad cada día más notoria de desinterés, desaliento e insatisfacción, lleguemos finalmente a colocarnos el anillo de sellar de Zorobabel, salido de la esclavitud religiosa, ritual, administrativa, política y doctrinariamente denominacional de Babilonia y decretemos, con ese sello, la activación definitiva del propósito de Dios.

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Mejora tus caminos

Le sugiero, querido lector, (Quizás hermano en la fe en Jesucristo), que preste muy debida atención al contenido de este artículo, ya que así como el fundamento que leerá seguidamente marcó mi propia vida y la signó con un derrotero muy diferente al que traía, así es mi oración que también lo produzca en usted. Es el cumplimiento fiel de dar de gracia lo que de gracia he recibido. Podría decirle que tome su Biblia y lea con atención tal o cual pasaje del libro de Jeremías, pero mi experiencia incluso personal me dice que es mucho mejor incluirlo textualmente aquí para que usted no se distraiga en lo más mínimo y pueda aprovecharlo íntegramente.

(Jeremías 7: 1)= Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo: ponte a la puerta de la casa de Jehová, y proclama allí esta palabra, y di: oíd palabra de Jehová, todo Judá, los que entráis por estas puertas para adorar a Jehová.

Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y os haré morar en este lugar.

No fiéis en palabras de mentira, diciendo: templo de Jehová, templo de Jehová, templo de Jehová es este.

Pero si mejorareis cumplidamente vuestros caminos y vuestras obras; si con verdad hiciereis justicia entre el hombre y su prójimo, y no oprimiereis al extranjero, al huérfano y a la viuda, ni en este lugar derramareis la sangre inocente, ni anduviereis en p0os de dioses ajenos para mal vuestro, os haré morar en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres para siempre.

He aquí vosotros confiáis en palabras de mentira, que no aprovechan.

Hurtando, matando, adulterando, jurando en falso, e incensando a Baal, y andando tras dioses extraños que no conocisteis, ¿Vendréis y os pondréis delante de mí en esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, y diréis; Librados somos; para seguir haciendo todas estas abominaciones? ¿Es cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta casa sobre la cual es invocado mi nombre? He aquí que también yo lo veo, dice Jehová.

Andad ahora a mi lugar en Silo, donde hice morar mi nombre al principio, y ved lo que le hice por la maldad de mi pueblo Israel.

Ahora, pues, por cuanto vosotros habéis hecho todas estas obras, dice Jehová, y aunque os hablé desde temprano y sin cesar, no oísteis, y os llamé, y no respondisteis; haré también a esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, en la que vosotros confiáis, y a este lugar que di a vosotros y a vuestros padres, como hice a Silo.

Os echaré de mi presencia, como eché a todos vuestros hermanos, a toda la generación de Efraín.

Tú, pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración, ni me ruegues; porque no te oiré.

¿No ves lo que estos hacen en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén?

Los hijos recogen la leña, los padres encienden el fuego, y las mujeres amasan la masa, para hacer tortas a la reina del cielo y para hacer ofrendas a dioses ajenos, para provocarme a ira.

¿Me provocarán ellos a ira? Dice Jehová. ¿No obran mas bien ellos mismos su propia confusión?

Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor; he aquí que mi furor y mi ira se derramarán sobre este lugar, y sobre los hombres, sobre los animales, sobre los árboles del campo y sobre los frutos de la tierra; se encenderán, y no se apagarán.

Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: añadid vuestros holocaustos sobre vuestros sacrificios, y comed la carne.

Porque no hablé yo con vuestros padres, ni nada les mandé acerca de holocaustos y de víctimas el día que los saqué de la tierra de Egipto.

Mas esto les mandé, diciendo: escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien.

Y no oyeron ni inclinaron su oído; antes caminaron en sus propios consejos, en la dureza de su corazón malvado, y fueron hacia atrás y no hacia delante, desde el día en que vuestros padres salieron de la tierra de Egipto hasta hoy. Y os envié todos los profetas mis siervos, enviándolos desde temprano y sin cesar; pero no me oyeron ni inclinaron su oído, sino que endurecieron su cerviz, e hicieron peor que sus padres.

Tú, pues, les dirás todas estas palabras, pero no te oirán; los llamarás, y no te responderán.

Les dirás, por tanto: esta es la nación que no escuchó la voz de Jehová su Dios, ni admitió corrección; pereció la verdad, y de la boca de ellos fue cortada.

Corta tu cabello, y arrójalo, y levanta llanto sobre las alturas; porque Jehová ha aborrecido y dejado la generación objeto de su ira.

Porque los hijos de Judá han hecho lo malo ante mis ojos, dice Jehová; pusieron sus abominaciones en la casa sobre la cual fue invocado mi nombre, amancillándola.

Y han edificado lugares altos de Tofet, que está en el valle del hijo de Hinom, para quemar al fuego a sus hijos y a sus hijas, cosa que yo no les mandé, ni subió en mi corazón.

Por tanto, he aquí vendrán días, ha dicho Jehová, en que no se diga más, Tofet, ni valle del hijo de Hinom, sino Valle de la Matanza; y serán enterrados en Tofet, por no haber lugar.

Y serán los cuerpos muertos de este pueblo para comida de las aves del cielo y de las bestias de la tierra; y no habrá quien las espante.

Y haré cesar de las ciudades de Judá, y de las calles de Jerusalén, la voz de gozo y la voz de alegría, la voz del esposo y la voz de la esposa; porque la tierra de Jehová será asolada.

Este sermón, pronunciado a la puerta del templo, es una denuncia de las prácticas corruptas de los que decían que Jerusalén era inviolable porque allí se levantaba el templo de Jehová. Esta creencia se apoyaba en algo ocurrido más de cien años antes, cuando Isaías profetizó que el rey asirio Senaquerib no tomaría la ciudad. Pero los tiempos habían cambiado y Dios deseaba ahora que la ciudad y el templo fueran destruidos, a menos que la gente se arrepintiera y enmendara su conducta.

Hoy está ocurriendo lo mismo. La iglesia se cree inviolable porque la palabra dice que las puertas del Hades no prevalecerán contra ella, pero no dice que, a menos que el pueblo de Dios se arrepienta de su desobediencia y enmiende su conducta a veces corrompida por el humanismo y la religiosidad, el propio Dios no vacilará en borrarlo con juicio, sentencia y ejecución. Hay siete principios encerrados en este capítulo transcripto, que conviene tener muy en cuenta si es que se desea hacer el propósito y la voluntad de Dios y, obviamente, mejorar nuestros caminos.

1 – ESTABLECER CON CLARIDAD CUÁL ES LA CASA DE DIOS

(Verso 4)= No fiéis en palabra de mentira: Templo de Jehová, templo de Jehová, templo de Jehová es este.

La iglesia es puesta por el Señor para imponer la cultura del reino de los cielos en la sociedad, no para incorporar a sí misma la cultura de la nación en la que se encuentre. Muchos de nosotros no parecemos haber entendido bien, todavía, esto. Hablamos de iglesia y pensamos templo. Decimos “casa de Dios” y vemos construcción material. ¿No leemos la Palabra? ¿No sabemos ya que Dios no habita en casa hecha por mano de hombres? ¿No entendimos, (Al igual que David) que cuando Natán le profetizó templo no estaba hablando de construcción edilicia y Salomón, sino de construcción espiritual y Jesucristo?

¿No dice la Escritura que su cuerpo, su vida, son templo del Espíritu Santo? ¿No habla de sí mismo, Jesús, cuando dice que en tres días reconstruirá el templo, cosa que no fue entendida ni creída hasta por sus propios discípulos? ¿No leímos que Dios habita en las alabanzas de su pueblo? ¿No son estas escrituras, más de tres testigos para confirmar una revelación? ¿Qué adoramos más: la Palabra o el libro que tiene escrita esa palabra? ¿Qué valoramos más: la predicación de un siervo o el lugar (Ya sea de madera, acrílico o metal), desde donde se predica? ¿El culto o los objetos del culto? ¿La razón espiritual de un rito simbólico o el rito por sí mismo? ¿La adoración a Dios creando una estructura organizada para hacerlo mejor, o esa estructura, por sí misma, olvidándonos del Dios que la originó? ¿El canal humano por el cual fluye la voz de Dios o el ministerio personal de un hombre?

¡¡¡Conviértete!!, Le dice el Señor a su Iglesia, no al mundo incrédulo. Al mundo lo ama, le tiene comprensión, compasión, misericordia; a su iglesia le demanda: es lo justo. Dios es justo.

(Miqueas 3: 11)= (Aquí le está hablando a los dirigentes de la iglesia) Sus jefes juzgan por cohecho, (Lo que dice es que sus jefes son…en Argentina se les llama “coimeros”, no sé donde usted, entiende?) Sus sacerdotes enseñan por precio, (¿No andan personas, por allí, que pretenden altísimos cachet, hoteles cinco estrellas y baño sauna para ir a predicar o a enseñar a determinados lugares?) Y sus profetas adivinan por dinero; (¿Usted no ha visto revistas que se venden por allí, como “cristianas”, que le ofrecen profecías personales como si fueran horóscopos, a cambio de “ofrendas de amor”?) Y se apoyan en Jehová, diciendo: ¿No está Jehová entre nosotros? No vendrá mal sobre nosotros. (Esto es autoengaño. Trampa mortal. Lo hemos estudiado alguna vez. ¿Cuál es la casa de Dios? ¿Esto tiene que ver con la esencia del evangelio del reino de Dios? ¿No hay una enorme confusión que engaña y seduce aún a los escogidos? ¿Sabe usted qué es lo que nos demanda nuestro amoroso Señor para perdonarnos? Que mejoremos nuestros caminos. ¿Le parece demasiado?)

2 – ADMINISTRAR CON FIDELIDAD LAS RIQUEZAS DEL REINO

Primero: para recibir bendición de Dios, es necesario hacer prevalecer la justicia entre el hombre y su prójimo. No podemos simular con una serena sonrisa bondadosa y asegurar paz, paz y paz, sabiendo muy bien que no hay paz, que en verdad lo que hay, es guerra. Una cosa es apoyarnos en las verdades de Dios y otra, muy distinta, en las quiméricas y utópicas imaginaciones de nuestro corazón, de nuestra mente, por mejor intencionadas que sean.

La acusación es visible: incensar baales, es decir: darle prioridad a dioses ajenos (Fama, dinero, poder) contaminar la iglesia con prácticas que Dios abomina y también robar. ¿Robar? ¿Usted me quiere decir, hermano autor, que un hijo de Dios puede ser un ladrón? No. ¡Jamás! Un hijo de Dios no, por supuesto. Pero resulta ser que solamente Dios conoce a sus hijos; nosotros conocemos la masa. O le damos un vistazo al registro de la membresía de la congregación. Y no es lo mismo, créalo por favor.

(Verso 11)= ¿Es cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta casa (No el templo, la iglesia) sobre la cual es invocado mi nombre? He aquí que yo también lo veo, dice Jehová.

Hay una iglesia que tiene dones, que tiene bendiciones, que tiene milagros, que tiene alabanza, que tiene celebración y que tiene comercio abominado por Dios, eso es más que claro. Y mucho más claro aún, cuando Jesús lo confirma en el Nuevo Testamento. Porque, reflexione, aquellos cambistas y vendedores de palomas a los que Jesús acusa de ladrones, no eran mundanos oportunistas, gente que venía a la puerta del templo a tratar de paliar su crisis económica. ¡Eran hermanos de la congregación autorizados por las jerarquías del templo para mercantilizar lo santo y lo sagrado!! Por si usted duda, todavía, en los evangelios de Mateo (Cap.21) Marcos, (Cap.11) y Lucas (Cap.19) se los deja en evidencia de modo inexcusable. Él pretende, respalda, sustenta y avala a una iglesia que ora, no que se dedica a negocios evangélicos por mejor que puedan ser sus intenciones. Entonces viene la pregunta: ¿Es que se ha acabado la fe? ¿Es que Dios no puede hacerlo y por eso el hombre tiene que reemplazarlo con sus procedimientos empresarios? ¿Eso es, precisamente, esa fidelidad de buenos administradores que es lo único que se nos pide?

3 – INTERCEDER CONFORME AL PROPOSITO DE DIOS, NO POR AFECTOS DEL ALMA

Cualquier intercesor levantado por el Señor y no seleccionado por disposiciones de hombres sabe que, lo primero que tendrá que buscar, es la dirección del Espíritu Santo, antes de ponerse en la brecha por algo o por alguien. Para ello, lo único que necesitará, (Y si es Dios quien lo levantó indudablemente que ya lo tiene) es discernimiento.

Al hacer la comparación con Silo, lo que Dios dice es que si se hace la tarea conforme a su voluntad, habrá bendición, pero que si se hace como a nosotros nos conviene, nos agrada o nos viene en gana, podrá abrir puertas para la maldición. Nada menos.

(Verso 16)= Tú, pues, (Está hablando con intercesores, con profetas) no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración, ni me ruegues, porque no te oiré.

Entienda: cuando Dios dice Os hablé desde temprano, ese término, DESDE TEMPRANO, significa: “Repetida y Seriamente”. Significa “Una y otra vez”. ¿Cuántos están hablando, hoy, y no sólo no son oídos sino que, inclusive, son mal mirados, criticados y hasta tildados de herejes o traidores por hacerlo? 2 Crónicas 36:15 dice que envió PERMANENTEMENTE mensajeros. Pregunto nuevamente: ¿Alguien los ha escuchado? ¿Alguien los escucha? ¿Alguien se atreverá a empujar por la ventana a Jezabel y proclamar el triunfo prometido? ¿Habrá algún Jehú que pueda decir “¡Heme aquí!”?

4 – TENER EN CLARO QUE NO SE NOS DEMANDA SACRIFICIO, SINO FE

(Verso 22)= Porque no hablé yo con vuestros padres, ni nada les mandé acerca de holocaustos y de víctimas el día que los saqué de la tierra de Egipto.

Esto no le está hablando a usted solamente de los sacrificios antiguos, sino también de todo tipo de religiosidad manifestada mediante solemnidades, asambleas, concilios, asociaciones, convenciones, congresos, comisiones y todas aquellas organizaciones humanas tan necesarias para encaminar la obra, pero jamás par anteponerla. Dios no unge organizaciones; Dios unge organismos vivos, esto es: hombres y mujeres que le obedecen.

Dice la Palabra que el que insiste con estas cosas, volverá a Egipto. Como eso no sucedió en lo literal, lo que le está diciendo es que corre el riesgo de comenzar como iglesia y terminar en las cosas del mundo, es decir: con la mentalidad del mundo, de esto se trata. 1 Samuel 15:22 le da la pauta clara cuando dice: Es mejor obedecer que analizar. Y Oseas 6:6 lo reafirma con Misericordia quiero, y no sacrificio.

Estos pasajes no constituyen un rechazo a los sacrificios, sino que enfatizan que esos sacrificios carecen de valor si no provienen de un corazón recto, sincero, devoto. El mandato de Dios, es: Escuchad mi voz.

5 – NO SER DUROS DE CORAZON

(Verso 26)= Pero no me oyeron ni inclinaron su oído, sino que endurecieron su cerviz, e hicieron peor que sus padres.

¿Qué es un corazón duro? Cualquiera definiría, rápidamente, que está hablando de la gente que, estando en el mundo incrédulo, recibe el mensaje pero lo desoye, no lo cree, lo ignora y sigue esclavizada en el pecado, verdad? Y sí, esto es lo que legendariamente se nos ha enseñado al respecto. Y vale. Pero hay sólo un problema: a esto, Dios lo ha escrito para el creyente, para su Iglesia. Entonces; ¿Cómo podrá ser que dentro de la iglesia del Señor haya gente que no quiere escuchar, que no quiere entender, que no quiere obedecer? Pregunto: ¿Los hay? ¿Usted conoce alguno? Muy bien; eso es dureza de corazón. Hermanos que han oído tanta predicación a lo largo de sus vidas eclesiásticas que se les ha formado una callosidad en ese corazón de modo que esa coraza ya no permite que la unción del mensaje la traspase y bendiga. Entonces, cuando oyen la exhortación y la advertencia, siempre eligen suponer que eso le vendría muy bien a esa hermanita o hermanito que justamente hoy no vino al culto!!!

Dios siempre estuvo hablándole al hombre. A través de sus mensajeros, de sus atalayas, de sus profetas, de sus apóstoles. Hoy lo sigue haciendo, pero como son muchísimos los que todavía prefieren seguir viendo a la Biblia como un libro instructivo, ilustrativo e histórico, nadie parece tomar conciencia que Él intenta, (Por amor y misericordia) corregir aquellas falencias que impiden lograr el objetivo divino.

6 – ADMITIR CORRECCION

(Verso 28)= Les dirás, por tanto; esta es la nación que no escuchó la voz de Jehová su Dios, ni admitió corrección; pereció la verdad, y de la boca de ellos fue cortada.

Esto es, quizás, el punto más complejo, espinoso y peligroso que afronta hoy día la iglesia del Señor. Nadie, (Milite donde milite), está dispuesto a aceptar correcciones de ninguna clase. Cada uno cree tener la doctrina completa, perfecta, inmaculada y exenta de errores. Sucede con cada denominación, con cada sector, es casi masivo. No ha funcionado, eso es evidente y nadie puede autoengañarse asegurando que sí, pero igualmente, nadie acepta moverse de la doctrina que ha adoptado.

Fíjese que algunas, entre sí, presentan muy pocas diferencias y pueden compatibilizar; pero otras son, en lo conceptual, diametralmente opuestas y enfrentadas. Nadie se explica como, un mismo Espíritu Santo, puede lanzar enseñanzas tan disímiles. ¿Nadie ve esto? “-¡Es que esa gente no tiene al Espíritu Santo!”- se sigue oyendo por allí. ¡¡Dios me libre de caer en tamaña posibilidad de blasfemia adoptando una postura de juez que nadie me ha otorgado y que quizás ni siquiera estoy en condiciones de ejercer!!

Ninguno parece preocuparse demasiado en orar buscando la dirección de Dios; es mucho más sencillo y cómodo decir: “- Y sí…son buenos hermanitos…pero lástima que caminan en error…-“ Los otros. Siempre los otros. Tome nota: después del año mil quinientos y tantos, cuando a cierta gente se le ocurrió emitir un decreto en el cual le adjudicaban a cierta persona un carácter de infalible, hay que suponer que ¿Alguien pudo haber recibido de Dios una disposición de esa naturaleza? ¡¡¡NOOOO!!! Casi aullamos todos al unísono, y nos asiste la razón. Pero, curiosamente; ¿No pensamos, nos comportamos, vivimos, actuamos, opinamos y decidimos como si lo fuéramos cada uno de nosotros? Entonces digo, pregunto, se me ocurre: ¿Qué duendecillo podría haber introducido ese pensamiento en las mentes que lo sustentan?

(Jeremías 6: 17)= Puse también sobre vosotros atalayas, que dijesen: escuchad el sonido de la trompeta, (La trompeta representa la Palabra de Dios en los tiempos finales) y dijeron ellos: no escucharemos.

(Jeremías 5: 3)= Oh Jehová, ¿No miran tus ojos a la verdad? Los azotaste, y no les dolió; los consumiste, y no quisieron recibir corrección; endurecieron sus rostros, (Daría toda la sensación que, de manera muy elegante, los está llamando “caraduras”, ¿Verdad?) Más que la piedra, no quisieron convertirse. (¡Atención! No está hablando con el mundo. ¡Está hablando con la Iglesia! Entonces: ¿De qué conversión estará hablando? Sin ninguna duda: de la única. Es decir: ¡CONVIÉRTETE IGLESIA!

(Jeremías 9: 5)= Y cada uno engaña a su compañero, y ninguno habla verdad; acostumbraron su lengua a hablar mentira, se ocupan de actuar perversamente. (Recuérdelo: perversidad no es simplemente maldad, es obrar torcido.)

(Isaías 5: 12)= Y en sus banquetes, (Los que juntan casa a casa, es decir: iglesia a iglesia) hay arpas, vihuelas, tamboriles, flautas y vino, y no miran la obra de Jehová, ni consideran la obra de sus manos. (Esto significa que hay muy buenos músicos, excelentes instrumentos, mucha fiesta, algarabía, bullicio, coros, danza, aleluyas a granel, variados ministerios. ¡Hay de todo hermano! ¡Estamos diez puntos!) No miran a Dios, se miran a sí mismos y se envanecen de lo que creen ver.

(Jeremías 3: 21)= Voz fue oída sobre las alturas, llanto de los ruegos de los hijos de Israel; porque han torcido su camino, de Jehová su Dios se han olvidado.

(Jeremías 14: 19)= Esperamos paz, y no hubo bien; tiempo de curación, y he aquí turbación.

“Bueno, hermano…¡Pero esto es para Israel! Olvide a los viejos judíos. Israel es la Iglesia. Escuche el mensaje, confronte su conducta, admita la corrección, salga de la religión hueca, entre en la dimensión de la fe por el Espíritu, conviértase, viva el Evangelio del reino, deje toda imitación grosera, barata, inútil y basada en entretenimientos “cristianos”. Dios tiene una Iglesia en la tierra que es la encargada de cumplir su plan. Dios no es el manager de un gran show de domingo. Si no sacude al mundo; si sólo sacude paredes de algunos templos, algo está faltando. No se olvide que aceptar ser corregido nos ayuda a saber después discernir entre lo falso y lo verdadero.

(Verso 34)= Y haré cesar de las ciudades de Judá, (Es decir: grandes concentraciones humanas viviendo en la misma desobediencia de Caín.) Y de las calles de Jerusalén, (El andar de la iglesia nominal) la voz de gozo y la voz de alegría, (Está diciendo LA VOZ, no EL SENTIR) la voz del esposo (Cristo) y la voz de la esposa (La Iglesia real) porque la tierra (Que es la carnalidad) será desolada.

Esto es escatología, ¿No es así? ¿Y cuándo habrá de suceder esto? Milenaristas, pre-milenaristas; ¡Basta! Dios no dice que inexorablemente va a hacer esto. Dice que TENDRA que hacerlo si su pueblo no obedece su voluntad y su propósito. Si sigue obsesionado en hacer fotocopias de mala calidad partiendo de un impecable original.

(Isaías 24: 7)= Se perdió el vino, (La revelación) enfermó la vid, (El pueblo) gimieron todos los que eran alegres de corazón (De corazón, de alma, de emociones, no de espíritu, ¿entiende? ¡Aleluya hermano! ¡Gloria a Dios! ¡Y a su nombre…! ¡Gloria! Y etc.etc.) Cesó el regocijo de los panderos, (Adiós a los recitales musicales sin unción ni adoración o alabanza genuinas) el estruendo de los que se alegran, cesó la alegría del arpa (¡Un momento! Y no sé qué es lo que piensa usted, pero mientras sigamos creyendo que está hablando con el mundo incrédulo, no salimos, eh?)

(Ezequiel 26: 13)= Y haré cesar el estrépito de tus canciones, y no se dirá más el son de tus cítaras.

(Oseas 2: 11)= Haré cesar todo su gozo, sus fiestas, sus nuevas lunas, y sus días de reposo, y todas sus festividades.

(Apocalipsis 18: 23)= Luz de lámpara no alumbrará más en ti, ni voz de esposo y de esposa se oirá más en ti; porque tus mercaderes eran los grandes de la tierra; pues por tus hechicerías fueron engañadas todas las naciones.

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Principios para la madurez

Once veces figura en la Biblia un derivado del verbo Madurar: Madurar (1), Madura (2), Madurará (1) Maduras (1), Maduren (1) Madurez (3) y Maduros (1),

Ahora bien: ¿Qué cree usted que significa Madurez? Al igual que yo y tantos más, supongo, usted tiene una idea que más o menos se puede sintetizar en que algo maduro, es algo que ha crecido, que se ha consolidado, que se ha afirmado; Una especie de salvoconducto que lleva desde la niñez al estado adulto. Está bien, en parte es así, pero mire lo que dice un buen diccionario:

De los once derivados citados que figuran en la Biblia, en un diccionario pueden hallarse tres: Madurar, Madurez y Maduro. Pero le sugiero que preste atención en las acepciones, ya que si tiene algo de sagacidad, va a compr0obar que hay un elemento que los unifica. Yo se lo voy a mostrar recién cuando necesite hacerlo, pero espero que usted lo encuentre mucho antes.

MADURAR: Volver maduro – Meditar proyectos – Sazonándose los frutos – Desarrollarse física y mentalmente los niños.

MADUREZ: Sensatez – Buen juicio con que el hombre gobierna – Sazón de los frutos – Edad de la persona que ha alcanzado su plenitud vital y aún no ha llegado a la vejez.

MADURO: Prudente, sesudo – Que está en sazón – Entrado en años.

Si tengo que darle una definición rápida, superficial y no bíblica de lo que es un creyente maduro, le tengo que decir que es uno que cree en el Dios de la Biblia y no en el Dios que le presentaron: la madre, el padre, la abuela que rezaba el rosario en la capilla del pueblo o el abuelo que fue uno de los fundadores de la iglesia evangélica a la cual asiste. Es el que conoce y cree en la existencia del diablo de la Biblia, ese que está vencido desde la cruz del calvario y no en el que le muestra el evangelio según “san Hollywood”, donde los demonios jamás pierden, se tragan vivos a los hombres, los revientan y despanzurran con espectaculares demostraciones de poder sobrenatural y donde no parece haber nada capaz de vencerlos.

Convengamos en que todo esto parecería ser muy ingenioso, suena muy entretenido, es coherente y, si usted quiere, hasta puede resultar gracioso. Pero me parece que se le puede llegar a borrar esa sonrisa que en este momento surca su rostro al pensar en esa hermanita inmadura que conoce, cuando le diga que ese mínimo error, está pasando por la hoz de la muerte, antes de tiempo, a cientos o miles de sinceros miembros de iglesias llamadas cristianas; y que tiene a otros tantos viviendo en la cautividad del miedo, de la derrota, de la frustración, de la impotencia y hasta del pecado.

Por eso y, como lo único que lo hace verdaderamente libre a usted es la Palabra porque es lo único capaz de cambiarle su mentalidad, es que en este artículo vamos a transitar por la Escritura buscando ver qué es realmente lo que significa ser o estar maduros.

(Ezequiel 47: 12)= Y junto al río, en la ribera, a uno y a otro lado, crecerá toda clase de árboles frutales, (Preste atención porque está hablando de la iglesia, eh?) Sus hojas nunca caerán (Habla de las hojas que están adheridas al árbol, no de las que están pegadas o simplemente arrimadas) ni faltará su fruto, (¿Cuál es el fruto de la Iglesia? Tener, cada día, algo más del carácter de Cristo; Manifestar Su gloria) a su tiempo madurará (¿en qué tiempo? En el tiempo Kairos, el tiempo de Dios, no en el que a uno se le pueda ocurrir) porque sus aguas (Esto es: Manantial de vida y alimento) salen del santuario; Y su fruto, (Maduro) será para comer, y su hoja para medicina. Esto significa que el fruto maduro trae alimento genuino y la hoja, que es la Iglesia, salud integral.)

2 Reyes 19: 26)= Sus moradores fueron de corto poder; fueron acobardados y confundidos; vinieron a ser como la hierba del campo, y como hortaliza verde, como heno de los terrados, marchitado antes de su madurez.

Si bien está hablando de Judá, del pueblo, la analogía es válida para hoy. Es mucho el pueblo de Dios que, por cobardía o por confusión, se marchita (O se seca, como dice el salmo 129) antes de madurar.

Aquí es donde quiero que usted recuerde de la definición gramatical que el diccionario mostraba. Todas, hablan del sazonado de los frutos. Es la acepción coincidente en todas. Es decir: el fruto está listo para ser cosechado, arrancado o consumido. ¿Y cómo tendremos que interpretar esto a la luz de la Palabra?

Yo sé muy bien que, a esta altura de este trabajo, usted ya tiene una idea bastante precisa de lo que es madurar. Sé que entiende, (Y razón y lógica no le faltan) que madurar es, entre otras cosas, comenzar a trabajar seriamente, sin interferencias doctrinales internas, sin emocionalismos que sólo sobreviven dentro de los templos y todo eso que vemos y que sí, estoy de acuerdo, debe cambiar. Pero tengo que decirle, conforme a la Escritura, que madurez implica un paso obligado para terminar el plan de Dios. Trabajar para la venida de Cristo, porque Él no regresará hasta que el fruto no esté maduro. ¿Le suena osado? ¿Le parece desatinado? ¿Necesita pruebas? Siga leyendo:

(Joel 3: 13)= Echad la hoz, porque la mies (Esto es: el pueblo) está ya madura. Venid, descended, porque el lagar está lleno, rebosan las cubas; porque mucha es la maldad de ellos.

Es notorio que este texto profético alude al hecho de que las naciones estarán ya maduras para el juicio de Dios. Son imágenes que también se utilizan con relación al juicio final del que se habla en Apocalipsis 4. De todos modos, el fruto maduro, (Que ya hemos visto es la madurez del creyente), parecería ser la antesala de la venida del Señor. ¿Será así?

(Apocalipsis 14: 14-15)= Miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al hijo del hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro (¿De quién está hablando?) Y en la mano una hoz aguda (¿Quién es el que tiene la hoz que va a segar?)
Y del templo salió otro ángel, clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz y siega; porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura.

Ya lo sé. Usted pensó en Jesús cuando leyó lo del Hijo del Hombre, no es así? Sin embargo, después, viéndolo recibir la orden de segar a través de un ángel, quizás pueda haberle entrado alguna duda o confusión. Porque quizás pensó: ¿Cómo puede ser que Jesús, nada menos, reciba órdenes de un ángel, siendo que Él fue declarado mayor que ellos? Preste atención: ¿Acaso no dijo Él mismo que al día de la gran siega no lo conocía nadie, sino el Padre que está en los cielos? Y bien… ¿Qué podría impedirle al Padre enviarle a un ángel como mensajero para que le de la orden de inicio?

(Apocalipsis 14: 18)= Y salió del altar otro ángel, que tenía poder sobre el fuego, y llamó a gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda y vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras.

Dice que tiene que hacer vendimia en los racimos de la tierra. La tarea de la vendimia, es una tarea de selección. Lo que sirve y está maduro, va al granero; lo que está verde o seco, se desecha y va al fuego. Si usted tiene en cuenta que esos racimos son la iglesia global, esa masa humana llamada iglesia por nosotros, allí tiene mucho más clara la necesidad de madurar.

Hasta aquí vamos bien. Hemos entendido que madurar, para el pueblo de Dios, es algo más que crecer espiritualmente, que orar o cantar bonito, o estremecerse bajo la unción. Madurar tiene entidad de mandamiento, porque sin ese paso, la orden de meter la hoz no podrá ser dada todavía y el final que todos anhelamos, se verá retrasado, precisamente, por causa de nuestra inmadurez.

Ahora viene el momento en que, si usted me tuviera delante suyo, me formularía la pregunta del millón: “-De acuerdo, hermano; lo veo muy claro a lo que usted dice, pero… ¿Cómo hago yo para llegar a esa madurez? Está bien. Se ha dicho en muchas ocasiones que es de muy mala educación responder a una pregunta con otra pregunta, pero indefectiblemente se la tengo que hacer: ¿Usted está dispuesto o dispuesta a cambiar en su estructura mental todo lo que haya que cambiar para acceder a esa madurez? ¿De verdad que sí? Entonces puede. Pero anímese, porque antes de la siega, de la hoz aguda, del gran día, dice el Señor en Isaías, que está la preparación, la poda, lo que en buen idioma popular sería La Purificación, el Filtro que el propio Dios hará con su pueblo. Mire:

(Isaías 18: 5)= Porque antes de la siega, cuando el fruto sea perfecto, y pasada la flor se maduren los frutos, entonces podará con podaderas las ramitas, y cortará y quitará las ramas.

Esto, debo aclararle, no está para nada y en absoluto tomado fuera del contexto que traemos, ya que cualquiera sabe que antes de la vendimia, viene la poda.

Aquí es donde descendemos a la realidad y usted se pregunta, o me pregunta a mí: “-¡Bárbaro! ¡Perfecto! Pero… ¿Qué tiene que ver todo eso conmigo? Tres escrituras, tres estampas, creo que van a ser suficientes para que usted pueda darse una idea sobre qué se está hablando cuando se habla de madurez.

(1 Corintios 2: 3)= Y estuve entre vosotros con debilidad (Aquí está el Primer Principio para la madurez: Reconocer nuestra humana debilidad.) Y mucho temor (Segundo Principio: Temor a Dios) y temblor (Ser como niños en la pureza en la carencia de malicia e hipocresía, ese es el Principio del Temblor) y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del espíritu y de poder (No habla de milagros, habla de una demostración del Espíritu y de poder a través de la Palabra. Este es el Cuarto Principio: Predicar por el Espíritu y el poder de Dios, no intelectualmente)

(Verso 5)= Para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios. (Quinto Principio: Una fe fundada en Cristo, no en dogmas, conceptos, doctrinas, tradiciones, reglamentos o estatutos humanos.)

(Verso 6)= Sin embargo (Aquí se lo aclara) hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez (Sexto Principio: La madurez es algo que se alcanza, por predisposición, por decisión, es un acto voluntario, no llueve del cielo) y sabiduría no de este siglo (SIGLO, aquí, es KOSMOS, es decir: SISTEMA.) Ni de los príncipes de este siglo (Ponga el nombre que quiera, yo le doy tres: Carlos Marx, Adolf Hitler, Sigmund Freud) que perecen.

(Hebreos 5: 11)= Acerca de esto (El autor, aquí, viene hablando de la apostasía) tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír (Séptimo Principio: No ser tardos para oír. Esto, obviamente, equivale a no ser cómodos, indiferentes o apáticos para escuchar la exhortación, la enseñanza)

(Verso 12)= Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no alimento sólido. (Octavo Principio: Buscar alimento sólido. Dejar Juan 3:16, dar gracias por la gran bendición que ese versículo pueda haber tenido en su vida, pero buscar profundizar más, ver más profundo.)

(Verso 13)= Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal. (Noveno Principio: Ejercitar los Sentidos, tanto los espirituales como los físicos: (vista-oído-olfato-tacto-gusto) y someterlos al dominio propio y, fundamentalmente, al discernimiento espiritual sobre las cosas que tienen que ver con el reino de Dios y los que vienen de nuestra naturaleza carnal.

Aquí, además, habría que agregar que las enseñanzas más avanzadas están destinadas para los creyentes maduros, cuyos sentidos espirituales son capaces de discriminar entre doctrinas sanas y fundamentadas y doctrinas torcidas (perversas), así como también entre una conducta apropiada y otra desviada. A propósito de esto, Isaías 7:15 dice que el cuerpo de Cristo, comerá mantequilla y miel, hasta que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno.

(1 Corintios14: 12)= Así también vosotros; Pues que anheláis los dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia.
Por lo cual, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla.
Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto.
¿Qué, pues? Oraré con el Espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el Espíritu, pero cantaré también con el entendimiento.
Porque si bendices sólo con el Espíritu, el que ocupa el lugar de simple oyente, ¿Cómo dirá el amén a tu acción de gracias? Pues no sabe lo que has dicho.
Porque tú, a la verdad, bien das gracias, pero el otro no es edificado.
Doy gracias que hablo en lenguas más que todos vosotros; pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida.

DE todo lo leído, surge el Décimo Principio: Darle prioridad al Entendimiento, que es darle prioridad a la edificación del cuerpo. Esto, que quede claro, no significa en manera alguna menospreciar el don de lenguas, tal como muchos han creído o preferido interpretar, sino darle el lugar que corresponde. Esto es: ordenarlo y ubicarlo donde es efectivo, no donde lleva a una especie de lucimientos o medalla al mérito personal.

(Verso 20)= Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el podo de pensar. (Creo habérselo dicho antes. Como que pertenece al tercer principio que hemos visto: ser como niños a la hora de actuar. Tener pureza, castidad, candidez, transparencia, sinceridad. Pero no así a la hora de pensar. Allí tenemos que ser definitivamente maduros, sobrios, serios y, esencialmente, humildes y honestos.)

(Verso 31)= Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados.
Y los espíritus de los profetas estén sujetos a los profetas.

Undécimo Principio: Aprender a sujetar el espíritu. El Espíritu de Dios no “toma”, no “posee” personas. No invade, no es compulsivo. El Espíritu Santo, (Que dicho sea de paso te provee de un fruto llamado Dominio Propio) opera cuando se lo habilita, cuando se le da permiso y autorización. El Espíritu de Dios es un caballero que jamás entra a un sitio sin consentimiento del propietario del sitio.

Con respecto a esto, hay algo muy valioso en Efesios 4:14: Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error. (Duodécimo Principio: Discernir las artimañas astutas del error. Estas son dirigidas por el enemigo a través de personeros de cualquier nivel, tanto afuera como adentro mismo de las congregaciones.)

(Marcos 4: 26)= Decía además: así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra; (El hombre es un hijo del reino, la semilla es la Palabra de Dios y la tierra es la carne, el mundo incrédulo) y duerme, y se levanta, de noche y de día, (Esto significa que sigue haciendo su vida normal; confía, se desentiende de lo que ya no puede manejar ni controlar) y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo (Así como en la naturaleza o el reino vegetal y literal el hombre no puede ver cómo se produce el germinar de una semilla, así también, en el reino de Dios, nadie puede saber cómo y en qué punto opera el Espíritu de Dios en el interior del hombre)

(Verso 28)= Porque de suyo lleva fruto la tierra, (Aquí, indefectiblemente, hay una llave maestra, porque en Mateo 13:24 nos dice que de noche, un enemigo puede venir y sembrar cizaña, junto con la buena semilla. Esto nos da una especie de media conclusión de principios: Aquel que se resiste a madurar, generalmente termina siendo, quizás de una manera inconsciente, cizaña.) Primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga (Esto le da a usted la pauta concreta y precisa que la madurez es progresiva, que se va a asimilando hoy sobre lo que maduramos ayer y, mañana, sobre lo que maduramos hoy. Línea sobre línea, renglón sobre renglón, de gloria en gloria) y cuando el fruto está maduro, (¡¡Recién entonces!!) Enseguida se mete la hoz (Leyó bien: dice ENSEGUIDA, no “un día de estos”, o “en este milenio”, o “en el siglo que viene”) porque la siega ha llegado.

Conclusión final: ¿Le gustaría a usted, sinceramente, estar presente, ser protagonista, participar y, obviamente, ver el tiempo final de la siega? Hay un solo modo en que usted puede aportar algo para que así suceda: MADURE. Tiene doce meses para intentarlo, tiene doce tribus en la historia donde fue plantada la primera semilla a germinar; tiene doce apóstoles que la trajeron hasta nuestro tiempo; tiene doce principios para comenzar a activarla en su vida. ¿Será necesario que se los recuerde? Se los recuerdo.

1)= Reconocer nuestra debilidad.-

2)= Tener temor de Dios.-

3)= Ser como niños.-

4)= Predicar por el Espíritu.-

5)= Tener una fe fundada en Cristo.-

6)= Tratar de alcanzarla, no es un don.-

7)= No ser tardos para oír.-

8)= Buscar alimento sólido.-

9)= Ejercitar los sentidos espirituales.-

10)= Darle prioridad al entendimiento.-

11)= Ejercer el dominio propio.-

12)= Saber discernir las artimañas que llevan al error.-

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Un lugar llamado Josías

Cuando promediando el año 1994, pasó por mi ciudad argentina de Rosario, un hombre de Dios con un ministerio profético, predicando y enseñando un mensaje con una palabra que a mí, por lo menos, todavía me resultaba desconocida: Reforma, el Espíritu Santo me dijo que esa palabra venía del reino de Dios, que debía tomarla, creerla y sumarme a ella.

Hice mucho más que copiar o imitar un mensaje que resultaba atractivo. Hice lo que es obligatorio hacer si usted quiere repetir, en sus conceptos y principios, lo dicho por otro servidor. Primero lo acepté, después lo creí, después lo encarné, después lo puse por obra y, finalmente, empecé, periódicamente, a predicarlo, a mostrarlo, a enseñarlo yo también, compartiéndolo con usted.

Hoy, a casi siete años de aquello y cuando ya no me cabe ninguna duda que una reforma sustancial es lo que Dios tiene para este tiempo, que es el tiempo de la siega, el tiempo de lo que podríamos llamar El Séptimo Mes de Dios. Cuando ya aquel hombre de Dios anda por otros caminos con otros proyectos, mi única incertidumbre estaba en qué es lo que iba a hacer el Señor, a qué cosas apunta su reforma y a qué rol debemos ajustarnos nosotros. Y en esto ya no podía consultar a nadie, lo debía hallar por mí mismo.

Hace muy pocos días, orando, le pedí al Señor que me diera, al menos, una palabra como “adelanto” de lo que tiene que venir. Sabía, porque mi Biblia lo dice, que Dios jamás hace algo sin adelantarle al menos una pista a sus hijos, así que en eso confié. Y el Señor me dio exactamente una palabra; JOSÍAS. Le confieso que pese a que el nombre no me resultaba desconocido, tengo que decirle que en ese momento, no tenía ni la más pálida idea de quién había sido Josías y qué podría tener que ver con esto. Que no era cosa mía ya lo sabía, porque ni había estado leyendo ni había estado pensando en este hombre. Pero la duda siempre anda dando vueltas por allí. ¿Será de Dios? ¿Será de mi mente?

Rebúscate y escudriña, pareció decirme el Señor. Bueno; el resultado de eso, es lo que ahora voy a compartir con usted. Sabiendo que sí usted también escudriña, puede hallar mucho más. Dejando de lado al Josías histórico y literal, un magnífico rey, el decimosexto de Judá que, entre otras cosas, produjo una enorme reforma, vamos a ir en búsqueda del ámbito espiritual, siglo veintiuno, y de los depósitos de la revelación que allí puede haber. En ese ámbito vamos a encontrar un lugar en el tiempo de Dios, que se llama Josías. Para eso, primero debemos saber quién fue Josías.

(2 Reyes 22: 1)= Cuando Josías comenzó a reinar, era de ocho años, y reinó en Jerusalén Treinta y un años. El nombre de su madre fue Jedida hija de Adaía, de Boscat.
(2) E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, y anduvo en todo el camino de David su padre, sin apartarse a derecha ni a izquierda.

En estos dos primeros versos, nos encontramos con tres factores esenciales de este hombre, que son el modelo actual de la reforma que Dios hará en su iglesia. Que obviamente no tendrá nada que ver con lo estructural, lo religioso o lo denominacional o doctrinario, sino directamente con lo espiritual.

Nº 1= Comenzó su reinado a los ocho años. Era un niño. ¿Y cuál es la característica de un niño? Sincero: Si cree, cree de verdad, no simula, no es hipócrita. Es puro, sano, transparente. No especula, es cándido y no se preocupa si se burlan de él por eso. Atención pastores. Josías. “Los que son como niños”, dijo Jesús. Y no hablaba de biberones ni pañales.

Nº 2= Hizo lo recto ante los ojos de Dios. Es mucho menos complicado hacer supuestamente lo recto ante los ojos de los hombres, porque los hombres sólo están capacitados para ver las actitudes externas. Dios conoce su corazón, sus pensamientos y sus motivaciones. Él conoce y ve lo interno. Es decir que lo recto, ante los ojos de Dios, generalmente es muy distinto a lo recto ante los ojos de los hombres.

Nº 3= dice que anduvo en el camino de David su padre. ¿Cómo que David es su padre? En el verso 26 del capítulo 21 de 2 Reyes, nos dice que el padre de Josías fue Amón, un rey impío. ¿Entonces, por qué David? Porque este lugar espiritual llamado Josías, jamás imitará a padres o líderes carnales que lo precedan, sino a David, que es como decir la línea generacional de Cristo. Él es el modelo, objeto y cabeza de la iglesia y, andar su camino, es el fundamento de una reforma que llega a restaurar lo arruinado, lo perdido. Dice que Él vino a buscar LO que se había perdido, no LOS que se habían perdido, aunque naturalmente los incluya. Pastores: Reforma. Josías. Fue el rey que, históricamente, posibilitó el último gran avivamiento espiritual de Judá.

(Verso 5)= (Diez años más tarde, recibió la orden de Dios de ir al sacerdote Hilcías a pedirle que recogiera el dinero que los guardianes de la puerta habían extraído del pueblo) Y que lo pongan en mano de los que hacen la obra, que tienen a su cargo el arreglo de la casa de Jehová, y que lo entreguen a los que hacen la obra de la casa de Jehová, para reparar las grietas de la casa. (Otro versículo y tres depósitos más. Correlativos)

Nº 4= Dice que el dinero tiene que ir a las manos de los que tienen que a su cargo el arreglo de la casa de Jehová. ¿Serán los pastores de hoy? Según lo cultural e institucional de este tiempo, parecería que sí. Según Efesios 4, parecería que no. Porque si a los dones los da el Espíritu Santo, a los ministerio los da el Hijo, Jesucristo, y las operaciones el Padre, y si la iglesia es cuerpo de Cristo, los que hacen esos arreglos en la casa, que siempre es la iglesia, son los apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros, es decir: Los ministerios levantados para perfeccionar a los santos y edificar el cuerpo.

Nº 5= Dice “La obra de la casa de Jehová”, no “La obra en la casa de Jehová”. La obra de la iglesia es hacia fuera, no hacia adentro. Es notable lo bueno que es la sanidad interior para los he3rmanos, pero de sanidad interior, la Biblia no habla. Para la Biblia, la obra es ganar a los perdidos del mundo, al cual Dios amó al punto de entregar a su único hijo por él.

Nº 6= Dice que la necesidad era reparar las grietas que había en la casa. Habla con un constructor y pregúntale lo que es una grieta. Una grieta es una hendidura que se presenta en la pared de una casa, pero que tiene más de una causa, aunque la causa básica y de fondo siempre sea la misma: la pared ha cedido porque su cimiento, su base, su sustento, su fundamento, no está firme. Josías. Reforma. Restauración de la iglesia según los fundamentos divinos, no humanos.
(Verso 8)= Entonces dijo el sumo sacerdote Hilcías al escriba Safán: he hallado el libro de la ley en la casa de Jehová. E Hilcías dio el libro a Safán, y lo leyó.

Nº 7= Aquí hay algo que prácticamente es la base, el fundamento del tiempo del espíritu, de la mentalidad, de este lugar llamado Josías. El fundamento de una reforma que no esa antojada o subjetiva y que no será hecha según los hombres, sino según Dios: el hallazgo de la Palabra. ¿Cómo que el hallazgo de la Palabra? ¿Y ahora, qué es lo que predicamos, enseñamos y compartimos? Retazos doctrinales, denominacionales y culturales de la Palabra. ¿Cuántos saben que en cada congregación local, por lo menos hay una persona que ha visto que, parte de la Palabra, por algún motivo, allí ha sido alterada? Eso es lo que va a cambiar Josías. Va a recuperar el libro y lo va a leer atentamente. No la va a tener como símbolo estético de ser creyente. La mejor prueba de esto, es que, dice el verso 12, cuando Josías oyó la Palabra, rasgó sus vestiduras como señal de reconocimiento de error o pecado, y de inmediato arrepentimiento. Mira como dice:

(Verso 13)= Id y preguntad a Jehová por mí, y por el pueblo, y por todo Judá, acerca de las palabras de este libro que se ha hallado; porque grande es la ira de Jehová que se ha encendido contra nosotros, por cuanto nuestros padres no escucharon las palabras de este libro, para hacer conforme a todo lo que nos fue escrito.

Nº 8= En el lugar llamado Josías, mentalidad de cambio, rectitud e integridad, no habrá lugar para los que, alegre e irresponsablemente, deciden no escuchar la Palabra. Esa no es responsabilidad de Dios, de tu pastor, o de tu iglesia; esa es tu responsabilidad. Y te va la vida en ello. Y si no, observa con atención que, la actitud de Josías al oír la Palabra, fue de humillarse, arrepentirse y buscar la dirección de Dios.

(Verso 17)= Por cuanto me dejaron a mí, y quemaron incienso a dioses ajenos, provocándome a ira con toda la obra de sus manos; mi ira se ha encendido contra este lugar, y no se apagará.

Nº 9= Eliminar todo tipo de dioses ajenos. Tú te preguntarás qué puede tener que ver esto contigo, que vas todos los domingos a una iglesia evangélica donde, evidentemente, no hay ninguna posibilidad de orar o adorar a otros dioses que no sean el Dios de la Biblia. Sin embargo, tengo que decirte que sí, que por allí tienes algo que ver. El incienso, tanto en el Antiguo como en el Nuevo testamento, es símbolo de la oración, de la oración de los santos, dice la Palabra. Entonces, al margen de lo histórico, la ira de Dios se enciende, hoy, cuando nuestra oración y adoración no lo tienen a Él como destinatario. ¿Pero eso, puede ser? Sí; eso puede ser.

El dinero: Así como hay congregaciones donde es raquítico y no alcanza para nada, hay otras donde ingresa tanto que alguien, por allí, se lo patina en algo propio en lugar de para la obra. Cuando comenzamos a pensar en la ofrenda antes que en las almas, el dinero pasa a ser un dios ajeno. Lo mismo sucede con nuestra posición jerárquica dentro de la iglesia, con el líder, con el profeta, con la casa, con el auto y hasta con el mismísimo ministerio. Todo lícito y bueno, pero si pasa a ser máximo objeto de nuestra adoración, es un dios ajeno.
(18) Mas al rey de Judá que os ha enviado para que preguntaseis a Jehová, (Está hablando de Josías) diréis así: así ha dicho Jehová el Dios de Israel: por cuanto oíste las palabras del libro, (19) y tu corazón se enterneció, y te humillaste delante de Jehová, cuando oíste lo que yo he pronunciado contra este lugar y contra sus moradores, que vendrán a ser asolados y malditos, y rasgaste tus vestidos, y lloraste en mi presencia, también yo te he oído, dice Jehová.

Nº 10= Esta es buena: queda absolutamente en claro y a través de la actitud de Josías, cuáles son los pasos indispensables para que Dios oiga tu clamor, tu ruego, tu gemir, tu oración, en suma: OÍR a Dios. Oír su Palabra, experimentar ternura en el corazón, humillarse delante de Dios, que no es tirarte de cabeza en el templo; es hacer lo que Él quiere, aunque eso te duela a ti y a tu carne y no vacilar en llorar en la presencia de Dios. Pero no por impotencia, pena, angustia o tristeza, sino por quebrantamiento legítimo. Este es el tiempo. Josías es el lugar. Ahora, mira lo que va a suceder después que Dios oiga tu oración.

(20) Por tanto, (O sea: por todo lo que hemos venido viendo y leyendo hasta aquí) he aquí yo te recogeré con tus padres, y serás llevado a tu sepulcro en paz, y no verán tus ojos todo el mal que yo traigo sobre este lugar. Y ellos dieron al rey la respuesta.
Escucha: no le está diciendo que lo va a matar, como alguna vez escuché por allí. Lee bien. Le dice que, de aquí en más y hasta que le toque morirse, como les toca a todos, Josías no padecerá ni de rebote el juicio de Dios sobre este lugar y que, el día que le toque partir, no lo va a hacer con angustia o desesperación, sino en paz. Ojo que para Dios, morir en paz, no es necesariamente morirse de viejo, Porque Josías, como después se verá, muere en batalla, a manos del Faraón Necao. Morir en paz es, para Dios, morir con la convicción de haber hecho todo lo que había que hacer para beneficio del reino de Dios.

No puede ser. ¿Cómo puedo entender que Dios permita y se alegre que un hombre recto, íntegro y fiel como Josías, muera en manos de un Faraón? Efectivamente, no entiendes. Porque el tema es que para Dios no existe la muerte. Desde su trono, Él ve solamente un cambio de ámbito, de dimensión espiritual. Un sencillo paso de lo natural y terreno a lo espiritual y celestial. La forma en que se produce, carnalmente, ese paso, a Él, no le preocupa demasiado. En todo caso, nos preocupa a nosotros, que siempre pretendemos pompas, honras, reconocimientos y homenajes cuando estamos vivos. Porque, -decimos-, después de muertos ya no nos sirven. Así pensamos nosotros. Exactamente al revés de cómo se piensa en el reino de Dios. ¿Qué cómo lo sé? Por Cristo, nuestro Señor, nada menos. ¿Te parece que carnalmente murió de una manera digna, honrosa, majestuosa? Murió como una basura, pero trepó a lo más alto del reino. ¿Entiendes? Bueno: ahora es cuando viene el momento de la reforma. Observa.

(2 Reyes 23: 1)= entonces el rey mandó reunir con él a todos los ancianos de Judá y de Jerusalén. (Primer paso para una reforma: unidad de líderes de dios. Ancianos. Nada que ver con liderazgos u organizaciones tradicionales humanas. Ancianos. Sabiduría divina. Sabiduría espiritual. Unidad en el espíritu. Nada que ver con ecumenismo, universalismo o interdenominacionalismo.)

(2) Y subió el rey a la casa de Jehová con todos los varones de Judá, y con todos los moradores de Jerusalén, con los sacerdotes y profetas y con todo el pueblo, desde el más chico hasta el más grande; (La unidad en el espíritu no se reduce a los líderes, abarca a todo el pueblo) y leyó, oyéndolo ellos, todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa de Jehová.

(3) Y poniéndose el rey en pie junto a la columna, hizo pacto delante de Jehová, de que irían en pos de Jehová, y guardarían sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos, con todo el corazón y todo el alma, y que cumplirían las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro. Y todo el pueblo confirmó el pacto.

En muchos lugares, hoy, hay líderes que se entusiasman y en medio de una predicación, hacen un determinado pacto con el Señor. Y luego, hacen uno de esos tradicionales llamados al frente para que los miembros de la congregación que lo desean, se sumen a ese pacto. Y la gente responde casi eufóricamente. Se levantan como si tuvieran un resorte en sus asientos y corren el pie de la plataforma con sus manos levantadas, dispuestos a confirmar el pacto hecho por su líder. Aleluya, gloria a Dios, tremendo culto y todo el mundo a casa, caminando entre las nubes de la gloria. Al domingo siguiente, todo el mundo se olvida del pacto, incluido el líder, el tema del mensaje es otro, el llamado es otro, pero los que se levantan y pasan al frente son los mismos. Aleluya gloria a Dios, tremendo culto y todo el mundo a casa a esperar el próximo domingo. Esto no es la reforma de Josías. Esto es jugar a la iglesia. Es tomar con ligereza las cosas de Dios. Y a Dios no le agrada para nada, esto. Y cuando Dios no se agrada de algo, no sé lo que puede pasar. Lo que sí sé es que generalmente pasa algo.

(Verso 5)= Y quitó a los sacerdotes idolatran que habían puesto los reyes de Judá para que quemasen incienso en los lugares altos en las ciudades de Judá, y en los alrededores de Jerusalén; y asimismo a los que quemaban incienso a Baal, al sol y a la luna, y a los signos del zodíaco, y a todo el ejército de los cielos.

Segundo paso de la reforma de Josías: quitar a los sacerdotes idólatras puestos por los gobernantes y no por Dios. ¿Habrá hoy algún sacerdocio idólatra más preocupado en cumplir con hombres, sectores u organizaciones que con el Señor? ¿Habrá algún sacerdocio no levantado por Dios, sino por juntas, asambleas, concilios u otros intereses humanos? Serán quitados. Y esta es para ti: ¿Habrá en el pueblo, todavía, alguien que consulte a la astrología? Serán quitados. Tremenda cosa es el furor santo del Dios vivo.

(Verso 7)= Además derribó los lugares de prostitución idolátrica que estaban en la casa de Jehová, en los cuales tejían las mujeres tiendas para Asera.

Tercer paso de esta reforma: derribar los lugares de prostitución idólatra. Ojo que no estamos hablando de cerrar los prostíbulos de la ciudad. Estamos hablando, primero, de prostitución idólatra y, segundo, dice que estaban en la casa de Jehová. Hablamos de la prostitución en la iglesia. Y olvídate por favor de esa señorita que viste a media cuadra, vestida provocativamente y revoleando la cartera entrando en la iglesia. Primer cerciorate de que no es alguna hermanita de esas un tanto desprejuiciadas; prostitución en la iglesia, es otra cosa.

La vida del creyente, tú lo sabes, es una vida de intimidad. Prostituirse, entonces, es tener esa intimidad no por amor a su nombre, sino por el rédito económico o material que pueda otorgar. Cargos rentados en la iglesia, por ejemplo, por los cuales los hermanitos se sacan los ojos unos a otros con más virulencia que los políticos. En el marco de esa intimidad, prostituirse es simular, fingir algo que no se siente para engañar a otro. Es no comprometerse. Venderse a quien quiera que otorgue lo que se necesita. Esto se ve muy a menudo en los lugares en donde las ovejas eligen a sus cuidadores. Alguien votando por alguien que le ha prometido cierto cargo importante si gana, más allá de si es un hombre de Dios o no. Será derribado.
(Verso 14)= Y quebró las estatuas y derribó las imágenes de Asera, y llenó el lugar de ellos de huesos de hombres (Los huesos de hombres eran considerados como algo impuro)

(15) Igualmente el altar que estaba en Bet-el, y el lugar alto que había hecho Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel; aquel altar y el lugar alto destruyó, y lo quemó, y lo hizo polvo, y puso fuego a la imagen de Asera.

Quiero rescatarte un detalle: en todo el capítulo 23, que es el que habla de la reforma de Josías, hay diez expresiones que llaman la atención: dos veces el término SACAR; Siete veces QUEMAR; Nueve QUITAR; Tres HACER POLVO; Cinco DERRIBAR; Tres PROFANAR; Dos veces QUEBRAR: Una DESTRUIR, una MATAR, y tres BARRER. ¿Qué tendrá que ver? El primer capítulo del libro de Jeremías, es el primero de los dos testigos requeridos para confirmar una palabra.

(Jeremías 1: 5)= Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.

(6) Y yo dije: ¡Ah! ¡Ah! ¡Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño.

(7) Y me dijo Jehová: no digas: soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande.

(8) No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová.

(9) Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: he aquí he puesto mis palabras en tu boca.

(10) Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar, (Equivalente a quebrar) y para destruir, para arruinar, (Equivalente a barrer y quemar) y para derribar, para edificar y para plantar.

Sí, está bien, pero esto más que una confirmación, parecería ser sacado de un paralelo. ¿Cuál es la garantía de que es un testigo fiel a la escritura anterior? Simple: si levantas un poco tu vista en este texto y te lees el verso 2 de este capitulo 1, entre otras cosas, te vas a encontrar con que todo esto sucedió en días ¡Del rey Josías!

Y lo que te está diciendo aquí en Jeremías, es exactamente lo que hizo Josías. Lo que estaba faltando, que es el Edificar y el Plantar, está en los versos 24 al 27 del capítulo 23 de 2 Reyes, cuando hace una pascua como jamás se había visto antes ni se vería después, un avivamiento fruto de volver a recorrer la senda antigua, la que para nosotros en este tiempo, está muy clara en el libro de los Hechos. Un lugar en el espíritu llamado Josías. Un tiempo exactamente igual. Te confieso que tuve dudas, porque siempre lucho contra una naturaleza carnal que insiste en decirte que no, que no es de Dios, que es de tu mente. Entonces le pedí una confirmación más al Señor. Y Él, sencillamente me respondió: “Sofonías 1”. ¿Sofonías? ¿Mi Biblia tiene Sofonías? ¿Será de Dios? ¡Pero si yo no leo Sofonías desde hace qué sé yo cuánto tiempo! Sí, pero… ¿Y si habla de cualquier cosa que no tiene nada que ver con esto? ¡Animo!, me dije a mí mismo para darme aliento; Dios es siempre fiel y nunca te ha dejado pagando. Vayamos a Sofonías uno con plena confianza. No habrá tiempo de agregarle demasiado, pero ¿Cuántos saben que la Biblia se explica a sí misma cuando es el Espíritu Santo el que mora en los creyentes y los guía a toda verdad? Quiero cerrar, entonces, con Sofonías 1.

(Sofonías 1: 1)= Palabra de Jehová que vino a Sofonías, hijo de Cusi, hijo de Gedalías, hijo de Amarías, hijo de Ezequías, en días de Josías, (¡Boing! ¡Te lo dije! ¿Viste que venía de Dios? ¡Qué incrédulo eres!) hijo de Amón, rey de Judá.

(2) destruiré por completo todas las cosas sobre la faz de la tierra, dice Jehová. (¿Será que viene un nuevo diluvio?)

(3) destruiré los hombres y las bestias, (Igualito a cuando el diluvio, ¿No es cierto?) destruiré las aves del cielo y los peces del mar, (Un momento. En el arca de Noé no iban peces, por lo tanto el diluvio no destruyó los peces). Y cortaré a los impíos; Y raeré a los hombres de la faz de la tierra, dice Jehová. (¡Pero Génesis dice que Él no volvería a hacer morir al hombre como en el diluvio!)

(4) Extenderé mi mano sobre Judá, (Su pueblo) y sobre todos los habitantes de Jerusalén, (La iglesia) y exterminaré de este lugar los restos de Baal, (Toda idolatría religiosa) y el nombre de los ministros, (Líderes falsos en general) idólatras con sus sacerdotes. (Segundos niveles de liderazgo. Los que ejecutan la obra. ¿No está tomando color de algo espiritual, símbolo, tipología todo esto, y no físico, material o literal?)

(5) Y los que sobre los terrados se postran al ejército del cielo, y a los que se postran jurando por Jehová y jurando por Milcom; (6) y a los que se apartan de en pos de Jehová, y a los que no buscaron a Jehová, ni le consultaron. (¿Me estás diciendo que dentro de la iglesia hay quienes se apartan del Señor y no lo consultan para ninguna de las decisiones tomadas en su nombre? NO te lo digo yo, lo dice Dios)

(Verso 8)= Y en el día del sacrificio de Jehová castigaré a los príncipes (Según Apocalipsis, otra vez los líderes) y a los hijos del rey, (Estos somos nosotros) y a todos los que visten vestido extranjero. (Estos son los infiltrados, la cizaña)

(9) Asimismo castigaré en aquel día a todos los que saltan la puerta, los que llenan la casa de sus señores de robo y engaño. (Los únicos que pueden llenar de robo y engaño la casa de sus señores, son los siervos. Para los demás, no son sus señores.)

(Verso 11)= Aullad habitantes de Mactes, porque todo el pueblo mercader es destruido; (Todos los que han transformado a la iglesia en un negocio, tengan la jerarquía que tengan) destruidos son los que traían dinero. 8Está hablando de los que utilizan su dinero para sobornar posiciones, no del diezmo y la ofrenda)

(12) Acontecerá en aquel tiempo que yo escudriñaré a Jerusalén con linterna, y castigaré a los hombres que reposan tranquilos como el vino asentado, los cuales dicen en su corazón: Jehová ni hará bien ni hará mal. (Dios escudriña su iglesia, y castiga a todos los que se lanzan a pecar alegremente pensando en que total “no va a pasar nada”)

(13) Por tanto, serán saqueados sus bienes, (Iglesias que se empobrecen sin causas aparentes) y sus casas asoladas (Pecados, enfermedades en congregaciones enteras) edificarán casas (Abrirán nuevas iglesias) mas no las habitarán (No podrán crecer aunque hagan mil campañas evangelísticas) y plantarán viñas (Estudiarán la Palabra, Tendrán seminarios, institutos, conferencias, congresos) mas no beberán el vino de ellas (No tendrán revelación)

(Verso 15)= Día de ira aquel día, día de angustia y de aprieto (Lo que se ve hoy) día de alboroto (También lo hay) y asolamiento, día de tiniebla y oscuridad, (No hay visión) día de nublado (No está brillando el sol de justicia) y de entenebrecimiento (Satanás traerá confusión y encono entre el propio pueblo) (16) día de trompeta (De palabra profética) y de algazara, (Puro bullicio externo) sobre las ciudades fortificadas (Iglesias levantadas fuera de la voluntad de Dios. Ciudad es símbolo de lo creado en contra de la voluntad de Dios desde que Caín lo hizo por su cuenta) y sobre las altas torres (Babel. Esfuerzos personales del hombre por acercarse al cielo; religiosidad)

(17) Y atribularé a los hombres, y andarán como ciegos, (Por falta de revelación andarán a tientas, sin visión) porque pecaron contra Jehová; y la sangre de ellos (Que es decir La Vida) será derramada como polvo (Representa la carnalidad) y su carne como estiércol.

(18) Ni su plata ni su oro podrán librarlos en el día de la ira de Jehová, (NI riquezas, ni status social, ni posiciones eclesiásticas, ni cargos jerárquicos dentro de la iglesia) pues toda la tierra será consumida por el fuego de su celo; porque ciertamente destrucción apresurada hará de todos los habitantes de la tierra.

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