El tiempo de Juan

Esta es una palabra que muy bien podría haber sido dada a un hombre, específicamente. A alguien que tenga alguna tarea que hacer para el Señor, diferente a la que se hace mayoritariamente en cualquiera de las congregaciones que conforman la iglesia del Señor en todas las latitudes. Pero también puede haber sido dada a la iglesia, en conjunto, porque como cuerpo, también tiene la posibilidad de tener que hacer algo no hecho hasta este momento, algo nuevo, algo que saque a puntapiés la rutina religiosa en la que muchísimo pueblo de Dios ha caído en los últimos años casi sin darse cuenta. Estamos entrando en el tiempo de Juan.

Claro; aquí entramos en el primer punto neurálgico del asunto: ¿De qué Juan estamos hablando? Del apóstol, no del Bautista. El apóstol Juan. Ahora bien: si estamos entrando, según el Señor, en el tiempo de Juan, ya sea individualmente o corporalmente, deberemos saber cómo es ese tiempo. Y por qué Dios lo denomina como “de Juan”. Y para que no nos equivoquemos con suposiciones muy bien intencionadas pero sin sustentos, vamos a tener que ir a la Biblia para que ella nos diga cuáles son las particularidades del apóstol y así veamos qué es lo que tiene que ver eso, con nosotros.

Hay coincidencia entre los estudiosos que Juan el apóstol, es el autor del cuarto evangelio. Ireneo, obispo de Lyon en la segunda mitad del siglo segundo, declaró que Juan, discípulo del Señor, escribió y publicó un evangelio durante su residencia en Efeso, en Asia, donde habría ido a continuar con su ministerio allá por los años 66 0 70 después de Cristo, en coincidencia, probablemente, con la primera guerra judía de esos años. Otros historiadores cristianos opinan que ese evangelio, pudo haber sido escrito sobre finales del siglo primero. El propósito de ese documento, fue el de proveer a los cristianos de esa zona, de un conocimiento de la vida y del ministerio de Jesucristo, procurando conducir a quienes lo leyeran, a una fe sólida, sobre la base de las palabras y las obras de Jesús, y con el propósito de que “tuvieran vida en su nombre”.

Sin embargo, dentro de lo que podemos considerar más que bíblico y más que espiritual, histórico, hay algo que se transforma en el primer punto a tener en cuenta si vamos a obedecer el vivir este tiempo como el de Juan. Juan, dicen los historiadores en unánime coincidencia, pertenecía al círculo íntimo de Jesús. El resto de las particularidades, vamos a buscarlas en la Biblia.

(Juan 13: 23)= Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado al lado de Jesús.

Esto estaría corroborando lo que se acaba de decir, pero yo creo, sin embargo, que va mucho más allá. Juan, aun en el corto lapso en que había compartido ministerio, caminos y vida cotidiana con Jesús, había aprendido algo muy singular: Descansaba en Él.

(Juan 19: 26)= Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo.
(27) Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.

No cuesta demasiado trabajo recrear esta escena. Jesús, casi muriéndose colgado en la cruz, y observando el llanto y el desconsuelo de María, su madre, ¿Qué actitud toma? A ella, le dice que ya no debe sufrir más por él, porque él tiene algo de mucho más volumen para hacer; que de allí en más, se dedique a cuidar de Juan, que además de muy joven, se coincide en que no tenía demasiada familia. Y a él, pese a decirle lo mismo, le otorga una distinción que no se sabe pueda haber compartido con otros: lo hace responsable de su mamá. Y la Biblia dice que Juan hizo efectivo eso. Aquí hay otro principio: Juan era confiable para Jesús.

(Juan 20: 1)= El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro.
(2) Entonces corrió, y fue a Simón Pedro u al otro discípulo, aquel al que amaba Jesús, y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto.
(3) Y salieron Pedro y el otro discípulo, y fueron al sepulcro.

Cuando se emparientan las cosas del evangelio de Jesucristo con un estricto sentido de la moral que no está mal, pero que generalmente se convierte en una pacata moralina llena de rigideces y discriminaciones, habrá que recalar en el verso 1. ¿Quién fue la primer persona que Dios quiso se diera cuenta que el Señor ya no estaba en la tumba? María Magdalena. ¿Se acuerda quién era esta mujer? Sencillo: una ex prostituta que había sido liberada, dice, de siete demonios. ¿Se le habría dado en alguna de nuestras iglesias tamaño privilegio a una mujer con ese pasado? Porque nosotros mucho: “Las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas”, pero a la hora de las prostitutas, los homosexuales, los adúlteros y los divorciados, ni se pasaron tanto las viejas ni son tan nuevas las nuevas. Claro: algo que nadie ha visto, es que Dios no eligió porque sí a esta mujer. Lo hizo sencillamente porque fue la primera que estuvo allí.

En cuanto a Juan, que estaba compartiendo con ellos y con Pedro, recibe la noticia de esa misteriosa “desaparición” del supuesto cadáver, y corre urgente, con Pedro, al sepulcro para ver si lo que le habían dicho era así. Y si bien no fue el primero, (María Magdalena lo fue), bien pudo haber sido el segundo o el tercero en decir, gritar o aullar: ¡Él VIVE!. Aquí está el principio: Juan tenía novedades inmediatas sobre Jesús.

(Juan 21: 4)= Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; mas los discípulos no sabían que era Jesús.
(5) Y les dijo: Hijitos, ¿Tenéis algo de comer? Le respondieron: No.
(6) Él les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces.
(7) Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor! Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (Porque se había despojado de ella) y se echó al mar.

Este relato es tan concreto, tan claro e impactante al mismo tiempo, que no deja demasiado lugar para comentarios. Y el principio que estamos buscando, lo encontramos dentro del verso 7. ¿Quién fue el que se dio cuenta que era Jesús resucitado? Juan. Por lo tanto: Una persona capaz de reconocer a Cristo.

(Mateo 17: 1)= Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; (2) y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.
(3) Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías hablando con Él.

En este pasaje hay varias cosas importantes, pero nos tendremos que quedar, por ahora, con las que tienen que ver con el tema que debemos escudriñar: La transfiguración, notoriamente, es una transformación espiritual que se manifiesta en lo natural. Los testigos, allí, vieron algo tremendo. Y entre lo que vieron, estuvo la presencia de Moisés y Elías, como símbolo de respaldo que tanto la ley como los profetas tenían para con Jesús en su misión redentora. Pero al principio que buscamos lo encontramos en el primer verso: Juan era uno de los elegidos para “ver”.

(Marcos 13: 1)= Saliendo Jesús del templo, le dijo uno de sus discípulos: Maestro, mira qué piedras y qué edificios.
(2) Jesús, respondiendo, le dijo: ¿ves estos grandes edificios? No quedará piedra sobre piedra, que no sea derribada.
(3) Y se sentó en el monte de los Olivos, frente al templo. Y Pedro, Jacobo, Juan y Andrés le preguntaron aparte; (4) dinos, ¿Cuándo serán estas cosas? ¿Y qué señal habrá cuando todas estas cosas hayan de cumplirse?

De allí en más y hasta el final del capítulo, Jesús les explica lo que ellos deseaban y necesitaban saber, pero lo importante de este pasaje, es que Juan, al igual que Jacobo, Pedro y en esta ocasión Andrés, pudieron hacer una consulta directa y personal con Él, en persona, un factor que evidentemente no era factible para todos o para una mayoría. El principio, entonces, es: Juan recibe enseñanza directa de Cristo.

(Juan 20: 31)= Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.

Es mucho lo que han dejado otros discípulos. Pablo, Pedro, Santiago han plasmado palabras de crecimiento, revelación y poder manifestado. Pero Juan, y este verso es una prueba irrefutable, es quizás el que más pronto y más claro entendió el mensaje fiel del evangelio predicado por Jesús, y no vaciló, cuando tuvo la oportunidad, de ponerlo por escrito, jugándose todo lo que había que jugarse, en una época hiper religiosa como aquella, por una fe casi ciega en creer en ese hombre como auténtico Hijo de Dios y esperar recibir Vida en su nombre. Esto es más que un principio, es una declaración de principios del reino de Dios: Juan recibió una revelación clara del evangelio.

Lo que sigue ahora, son dieciocho versículos del primer capítulo de su evangelio. Vamos detrás de un principio más sobre el Juan de estos tiempos, pero aprovechamos para mostrar las enormes riquezas que esos versos tienen más allá de lo que cada uno sepa aprovechar.

(Juan 1: 1)= En el principio era el verbo, y el Verbo era con Dios, y el verbo era Dios. (Juan muestra aquí algo que hoy todavía no ha sido entendido del todo: Jesucristo no tiene La Palabra, Jesucristo ES la Palabra. Es imposible conocerle a Él y tener una interpretación distinta a la que muestra el Espíritu Santo de Dios)

(2) Este era en el principio con Dios.
(3) Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho
. (Esta es una idea muy concisa sobre la Trinidad por parte de Juan. Ve a un Cristo creador, papel que hasta allí se le adjudicaba solamente a Dios Padre)

(4) En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
(5) La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella
. (Esta es una clara alusión a la guerra espiritual, algo que hasta aquí era prácticamente desconocido para los creyentes)

(6) Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. (Naturalmente, aquí se está refiriendo al Bautista)

(7) Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él.
(8) No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.
(9) Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.
(10) En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.
(11) A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.
(12) Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios
; (Esto termina con el antiguo concepto religioso y se mete de lleno, por inspiración divina de Juan, en las bases fundamentales del evangelio de Jesucristo). (13) los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

(14) Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (Y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. (Aquí encontramos otro principio: Ser como Juan implica “ver” la gloria de Cristo.)

(15) Juan dio testimonio de él, y clamó, diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo.
(16) Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.
(17) Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo
. (Ahora, para nosotros, es muy sencillo entender la gracia y hablar de la gracia. Pero en aquellos tiempos, donde lo único que se conocía y en lo cual se tenían cifradas todas las esperanzas, era la ley y salir con algo así como lo que señala Juan, no sólo podía considerarse como revolucionario, sino directamente como una herejía. Ser como Juan conlleva jugarse por Cristo.)

(18) A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

Este texto, que ha sido denominado como “el prólogo” de Juan, se ocupa preponderantemente de las implicaciones teológicas de la primera venida de Jesús. Muestra el estado preexistente de Jesús al lado de Dios, su divinidad y esencia, así como su encarnación, un misterio imposible de detallar a no ser por el que es un principio más de la estructura de Juan: Juan tenía conocimiento de Jesús.

A fin de cumplir sus propósitos, Juan confronta a sus lectores con el reclamo de Jesús que demanda una respuesta personal. Él asegura que, una positiva respuesta de fe en Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios, redunda automáticamente en “vida en su nombre”. Esto, porque Juan recoge la afirmación de Jesús de que Él vino “para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”. Es mucha la gente que hoy, todavía camina en una profunda confusión entre lo que es esta Vida Abundante prometida, que es para el hoy y el ahora, en todos los aspectos, con la Vida Eterna que nos espera en el futuro. Jesús dijo “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” y, cuando dijo Vida, se refería a todo el espectro que abarca la palabra y su persona. Juan aprendió a manifestar la vida de Cristo en sí mismo.

Podríamos seguir casi indefinidamente porque hay más, mucho más para ver. Pero es necesario que nos detengamos a recapitular lo visto porque eso es lo que el Señor quiere que sepamos a los fines de cumplir con los requisitos que Él nos demanda en este tiempo.

Nº 1= Ser como Juan, equivale a pertenecer al círculo íntimo de Jesús. ¿Se supone que Jesús pueda tener hoy, siglo 21, un círculo de intimidad con gente al igual que lo tuvo con aquellos primeros discípulos suyos? Sin ninguna duda. Si de algo adolece el creyente de este tiempo es, precisamente, de su falta de intimidad con el Señor. La iglesia, no lo olvide, es la novia con la cual el Cordero celebrará sus bodas. Y cuando así sea, de esa unión nacerán frutos de justicia. Pero para que un matrimonio tenga embarazo y frutos, es indispensable que tenga primero intimidad. Y para que sea posible esa intimidad, es más que indispensable que exista pasión suficiente. Hay mucho creyente que sale a hablar de las cosas del Señor como quien habla de un filósofo más de los tantos con que se nutre nuestra cultura.

Nº 2= Ser un Juan de este tiempo, es aprender a Descansar en Cristo. Ya sé que me dirán a coro cientos de amén, pero pregunto con toda sinceridad y humildad: ¿Proclamamos un descanso en él que es tal como lo hacemos, o por el contrario, mientras predicamos y declamamos dependencia y descanso, seguimos haciendo esfuerzos carnales para tratar de agradar a Dios con nuestras obras? No interesa como lo haya usted hecho hasta hoy. De aquí en más, deberá hacerlo como Dios dice que lo haga: colocando toda su carga y todas sus cargas en Él, única manera de servir al reino conforme a las normas del reino y no con rudimentos humanos.

Nº 3= Ser como Juan, es ser confiable para Cristo. Bueno, el hecho de convertirnos ya nos hace confiable, ¿No creen? No tan así. Todos conocemos por lo menos a un grupo (es de esperar que reducido) de cristianos que parecen ser muy humildes, fieles, sumisos y obedientes; hasta que acceden a un cargo importante dentro de la congregación. A partir de allí, es como si sufrieran una metamorfosis. Ese pequeño gran poder que los cargos eclesiásticos otorgan, y que causarían gracia a gente del mundo acostumbrada a manejar poder en serio, suele hacer perder la chaveta a más de uno que, de un día para el otro, se transforman en verdaderos tiranos, autoritarios y déspotas que, de paz, serenidad y humildad cristianas, no evidencian absolutamente nada. Ser confiable para Cristo, es seguir siendo lo que éramos cuando Él nos rescató del barro, aunque de pronto, mañana, pasemos a ser el máximo líder de la máxima congregación de la máxima ciudad de un máximo país.

Nº 4= Debemos tener novedades inmediatas acerca de Cristo. ¿Qué está diciendo, hermano? ¡La Biblia ya trae todas las novedades sobre Cristo que necesitamos conocer! No se confunda, hermano. La Biblia, lo que trae, son los principios que rigen la vida del reino de Dios y, por lo tanto, las del ministerio de Jesucristo hoy en manos de la iglesia que es su cuerpo. Pero no tenemos que olvidarnos algo muy importante. A diferencia de las religiones clásicas, que tienen un fundador, ya fallecido, y un libro donde éste dejó sus indicaciones inmodificables en su esencia y sus formas, el cristianismo no es una religión, es un movimiento vivo. ¿Sabe por qué? Porque su fundador, Jesucristo, no falleció, está vivo. Y pese a que jamás hará algo en contra de los principios establecidos en el libro, La Biblia, lo que sí puede hacer como cualquier persona que está viva, es hacer algo diferente, de un modo distinto, si se le ocurre y se le da la gana, hoy mismo, ahora mismo. Y allí es donde la estructuradísima iglesia religiosa tiene su mayor problema: cuando Cristo se mueve. La iglesia-Juan, deberá tener novedades inmediatas de lo que Cristo vaya a hacer.

Nº 5= Debemos saber reconocer a Cristo. Esto parecería ser algo casi redundante. Una especie de verdad de Perogrullo. ¿Cómo no vamos a reconocer a Cristo, precisamente los que decimos llamarnos cristianos? Bueno, pero ahí está la cosa. ¿Todos los creyentes de su congregación tienen alto discernimiento? Bueno; los que no lo tienen desarrollado, todavía, es porque no han aprendido a reconocer al Señor en cada cosa, en cada situación… Y en cada persona. Porque de pronto, ejercer influencias para levantar a un hombre en liderazgo de gravitación, sin que este hombre realmente haya sido levantado por Dios para ese ministerio, es formar parte, inconscientemente, del ejército satánico, ya que un líder humano no sólo retrasa el propósito de Dios sino que, incluso, puede llegar a ser hasta piedra de tropiezo para él. Reconocer a Cristo, entre otras cosas, es no impedir la tarea de los verdaderos siervos de Dios y no facultar la de los infiltrados, lobos rapaces, cizaña y falsos hermanos que a favor de nuestras ignorancias todavía pululan en casi todas nuestras congregaciones locales.

Nº 6= Un Juan moderno tiene que tener facultades para ver lo que otros no ven. Y no estamos hablando de visiones místicas, necesariamente, aunque las incluya. De lo que estamos hablando es de la imperiosa necesidad de ver el mundo del Espíritu, que es el ámbito donde debe vivir la iglesia. Estamos demasiado acostumbrados a hombres y mujeres que, en pleno servicio, lo hacen con la mejor predisposición, fidelidad y buena voluntad, dentro de los límites del esfuerzo humano, supeditados al mundo natural y sujetos a las circunstancias cotidianas de la vida. El hombre de Dios que va a terminar la obra, es un hombre que sabrá “ver” lo que otros no pueden ver, caminar por donde nadie ha visto sendero y llegar a los objetivos que para muchos son invisibles. Usted se estarás preguntando: ¿Pero hay gente así? ¡Claro que la hay! Lo que sucede, es que si en el marco de un grupo humanista y carnal, aparece un Juan, lo más probable es que, en lugar de incorporarlo para que haga el trabajo que Dios desea, lo saquen del medio elegantemente para que no comprometa las políticas ministeriales.

Nº 7= Debemos decidir recibir enseñanza directa del Señor. ¡Ah, no! ¡Esto ya es peligroso! Y si, peligroso es, no se puede negar. Este concepto, en manos de gente inmadura, díscola o rebelde, es una chapa habilitante para no llevarle el apunte a nadie más, total nuestro maestro es el Señor. Pero estamos hablando con la iglesia madura, que es la que va a completar la obra. Cuando se habla de una iglesia gloriosa, sin mancha y sin arruga, es notorio que nadie está hablando de la congregación que está a la vuelta de su casa. A esa usted la conoce muy bien y sabe a donde le ajustan sus zapatos. Está hablando de una iglesia madura, que está un poco aquí, otro poco allá y otro tanto en otra parte. Para ellos, es esta palabra: Históricamente, Dios jamás decidió levantar en el liderazgo a gente que se había preparado en institutos, seminarios, universidades o escuelas. Dios, eligió capacitar Él, casi personalmente, a los que iba a levantar.

Nº 8= Debemos recibir una revelación clara del evangelio. Bueno hermano, pero es la costumbre que quien recibe esa revelación, es el líder. Sí señor, así es, usted lo ha dicho: “es la costumbre”. ¿Sabe de dónde viene esa costumbre? De una idea de unos muchachos denominados nicolaítas. Ellos plantaron la modalidad de laicos y ministros. ¿Te acuerdas lo que dice la Palabra al respecto? Dice que somos un reino de reyes y sacerdotes, y todos ministros competentes. Todos. ¿Eso qué quiere decir, que nadie debe dar órdenes? No dije eso. En la Biblia hay registro de responsabilidades muy claras, precisas y concretas. Pero de estar al frente de un grupo, dar las órdenes y tener la responsabilidad de lo que haga o deje de hacer esa gente, no conlleva la obligatoriedad de que esa misma persona sea la que tiene todas las revelaciones. Porque Dios le da lo que le parece su santa soberanía a cada hijo suyo. ¿Y quiénes seremos nosotros para determinar qué hijos de Dios son los más importantes y cuáles los menos?

Nº 9= Estamos facultados para ver la gloria de Cristo. ¿Qué es, hoy, la gloria de Cristo? ¿Señales? ¿Prodigios? ¿Milagros? En parte, si. Pero es mucho más. Es poder comprobar como, sin ninguna clase de esfuerzo ni técnicas modernas por parte nuestra, el Espíritu Santo lleva a las almas a una convicción tal de pecado que la gente acepta a Jesús, se convierte a su bendito nombre y comienza a predicar y a ministrar a otros casi sin participación alguna por parte de las autoridades constituidas de las iglesias organizadas. Ver la gloria de Cristo, además, es reconocer que le pertenece, no tratar de apropiársela aceptando homenajes, halagos y otras adulaciones personales. Siempre hemos dicho, por ejemplo, que no se puede censurar a la niña que va a pedirle un autógrafo al cantante cristiano porque ella, haciéndolo, cree estar reconociendo a un servidor de Dios. El problema grave, en realidad, es que ese cantante le firme ese autógrafo.

Nº 10= Juan es aquel que es capaz de jugarse por Cristo. Convengamos en que hacer todas las cosas que un cristiano evangélico debe hacer, (ir al culto, orar, alabar, adorar, leer la Biblia, predicar si lo invitan, etc.), no es algo que nos traiga demasiados problemas más allá de la natural guerra espiritual que significa tratar de evangelizar. Pertenecer a una iglesia, aunque no sea la oficial en esta parte del continente, no puede traerle más inconvenientes que algunas pequeñas discriminaciones que pueden disimularse si se tiene cierta fortaleza espiritual. Ahora, cuando Cristo se mueve y ordena ciertas cosas a sus hijos más obedientes, cumplir con esas órdenes puede ocasionar problemas más importantes. Porque generalmente, cuando Cristo manda algo, hoy, lo hace a despecho de los encumbrados teólogos líderes nominales, que al ver poder de Dios manifestado a través de anónimos desconocidos, suelen entender que eso en realidad son herejías y las cosas se ponen feas. Allí es donde, jugarse por Cristo, es una tarea que no está al alcance de cualquiera que no tenga en sí al espíritu de Juan.

Nº 11= Es indispensable tener conocimiento sobre Jesús. Una cosa es reconocer a Cristo, como ya se ha dicho antes, y otra muy diferente tener conocimiento sobre Él. Porque hay una imagen de Cristo bastante deficiente en el pueblo, demasiado emparentada con imágenes oficiales que se nos han vendido por años. Juan demuestra saber quién era Cristo desde el principio. ¿Cómo imagina a Cristo, usted, hoy? ¿Colgado en la cruz? ¿Con el rostro sangriento de las espinas clavadas en su cabeza? ¿Con un corazón sanguinolento a la vista en un pecho abierto? ¿Exámine, al pie de la cruz, con María abrazándole? ¡Así les gusta a los demonios que lo veamos! En Apocalipsis hay un relato de Juan, precisamente, que habla de Cristo tal cual se lo podría ver hoy y, esa imagen, no tiene absolutamente nada que ver con la que se nos ha mostrado por años.

Nº 12= Manifestar el poder y la presencia de Cristo. Tiene la orden de sanar enfermos, por ejemplo, no de orar a Dios para que Él los sane. Jesús dijo que fuéramos y sanáramos. ¡Pero el poder es el de Él! ¡Naturalmente! Pero porque Él vive en usted. ¿Dice que sane? ¡Pues sane! ¿Dice que limpie leprosos? ¡Pues límpielos! ¿Dice que resucite muertos? ¡Resucítelos! Todo lo puede en Cristo que le fortalece, ¿No es así? ¡Bueno! ¡Todo!

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Herederos del Reino

Hay un principio divino irrefutable: hasta que usted no viva en el nivel que Dios quiere que usted viva, no va a tener reposo. Siempre, en una guerra y pese a estar más expuestos, los que pelean son los que van al frente. Si Dios no fuera omnipresente, Él seguramente estaría en las filas del frente. Esa es una mentalidad muy diferente a la de los hombres. Es la mentalidad del Reino de Dios. Es el mensaje que el Reino tiene para el mundo.

(Lucas 11: 1)= Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos.
(2) Y les dijo: cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. (Venga tu reino. Venga tu reino) hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
(3) El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
(4) Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben
. (O sea que nuestros pecados son perdonados cuando nosotros perdonamos las ofensas de otros. Hay veces que las personas no quieren perdonar a alguien hasta que ese alguien no venga y se disculpe. No cobre su perdón. Dios no le cobró por perdonarle a usted) y no nos metas en tentación, más líbranos del mal.

Vemos aquí que cuando los apóstoles le preguntan al Señor: ¿Cómo debemos orar? Él les dice que oren de la siguiente manera: pídele al Padre que aquello que opera en el cielo, opere en la tierra. Pídele al Padre que según funciona el reino de Dios en el cielo, queremos verlo en funciones aquí en la tierra. Venga tu reino.

A través de la historia podemos observar que se han levantado grandes controversias en el pueblo de Dios. Cada vez que Dios revela una verdad a la iglesia o a su nación, se levantan extremos. Hay un extremo en ese pueblo, que se opone a la verdad que se revela. Hay otro extremo en ese mismo pueblo que tira a la basura todo lo que había aprendido y hace convertir todo lo que acaba de aprender. No mantiene un fundamento firme. Y el péndulo comienza a balancearse entre los obstinados que dicen: “No puede ser Dios; yo llevo veinte años aquí y siempre se hizo así”, y aquellos que dicen: “Tú eres un anticristo, y nada de lo que tú haces sirve y todo se hace así”. Los dos están mal. Son dos extremos y todos los extremos son malos y es considerado pecado.

Pero entonces allí aparece lo que se puede llamar como un remanente, que es un pueblo que recibe una verdad, la madura y la ejecuta y ya, al ejecutarla se siente en deuda y sigue buscando más verdad. Entonces le llega la próxima verdad; no desecha la que aprendió sino que acrecienta su conocimiento y continúa creciendo de gloria en gloria. Toda la verdad de Dios está presente, pero la revelación es progresiva y debe utilizarse para expandir el reino. Ahora bien: ¿Qué es esto que vamos a expandir, un grupo de religiosos? ¿Un montón de iglesias en cada esquina adorando a Dios? ¿Qué es el reino?

Cuando usted dice “prosperidad”, por ejemplo, alrededor de eso se conglomeran gentes de distintas concepciones doctrinales que ahora creen en la prosperidad y le llaman “El movimiento de la prosperidad”. Son cosas de hombre. No le hace. Es cierto, a pesar de lo falso que haya en ello. El hecho de que eso existe y es falso, sólo indica que tiene que haber algo que es cierto. Porque no puede haber algo falso que no haya sido copiado de algo verdadero. No existe una copia si no hay primero un original de donde sacarla. Nadie puede pervertir ni tergiversar lo que no existe.

Esto nos sirve para no ser engañados por falsas voces. Recuerde algo: cuando hablamos de un falso profeta, no es nada diferente de hablar de un falso pastor o un falso evangelista. Siempre hablamos de falsos profetas como si fueran los únicos. También hay falsos maestros. Y lo que es falsa es la persona, no el don. El que es falso es el profeta. Un falso profeta es un hombre que usa el don con malas motivaciones. Si usted conoce la persona, ya dejó de ser falso lo que sea. Hay falsos mecánicos, hay falsos plomeros. En todo reino hay buenos y malos. Hay falsos maestros en la escuela pública. Hay quien va por recibir un cheque, y hay quien va por amor a la enseñanza y a los estudiantes que la reciben, se es o no se es. Pero no podemos quemar una verdad por temor a los extremos.

La palabra “reino” es la palabra BASILEIA, y significa: “Fundamento de poder” o “Una influencia”. Es un territorio o una jurisdicción. Es el dominio de un rey. Son los súbditos que se someten a un rey. Se constituyen como su reino. Es un ámbito o una dimensión. También puede ser una especie. Usamos la palabra reino para decir “El reino animal”, o “El reino vegetal”, o “El reino mineral”. Y estamos hablando de una especie, de un grupo definido. Cuando hablamos de reino, hablamos de la jurisdicción o del área donde tú tienes dominio. No es un lugar geográfico. Lo incluye, pero no se restringe a él. En suma: el reino de Dios es la jurisdicción en donde Dios tiene influencia. Pregunto: ¿Tiene influencia Dios en su vida? Entonces usted es el reino y puede decir como Jesús al predicar: “El Reino de los Cielos se ha acercado. Arrepiéntanse.”

(Salmo 145: 13)= Tu reino es de todos los siglos, y tu señorío en todas las generaciones.

Muchos hablan con relación a que el reino está suspendido hasta el milenio. Dice aquí que el reino es en todas las generaciones. ¿Es esta una generación? Lo es.

(Salmo 146: 10)= Reinará Jehová para siempre; tu Dios, oh Sión, de generación en generación.

(Hebreos 2: 7)= Le hiciste un poco menor que los ángeles, le coronaste de gloria y de honra, y le pusiste sobre las obras de tus manos; (8) todo lo sujetaste bajo sus pies. (¿Cuándo regrese o cuando subió? Cuando subió; ya pasó.)

(Mateo 28: 18)= Y Jesús se acercó y les habló diciendo: toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. (¿Mañana? No… ¡Ya se le entregó! En el cielo y en la tierra también.)

(Colosenses 1: 13)= El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, (Potestad, aquí, equivale a derecho legal) y trasladado (Tiempo de verbo pasado) al reino de su amado hijo (Ya llegó. Por eso está usted allí)

Les dijo a los judíos que el reino de Dios les sería quitado y entregado a otra gente. ¿Gentiles? Gentiles. Usted es parte de esa otra gente. Ya les fue quitado y a usted le fue entregado. Son escrituras. Esto ni siquiera podría parecerse a una predicación. Esto es solamente un hombre leyendo la Biblia.

(Lucas 12: 32)= No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino. (¿Manada pequeña? Sí, manada pequeña. ¡Pero aquí somos muchísimos! ¿Sí? Manada pequeña. Remanente si usted quiere. Pero es imposible darle a usted algo que tiene que venir mañana, no? Porque Él dice: Buscad primeramente el reino. ¿Y cuándo va a buscar el reino, mañana cuando se muera? ¡No! Cuando se muera no va a poder buscar nada, ¡Es ahora! Busca primeramente el reino, le dice; de su influencia, de su poder, de su autoridad, de su propósito, de su objetivo, pensar como un rey o un embajador primero, y yo me hago cargo de todos los gastos. Los embajadores no se preocupan por sus gastos, todo lo cubre su nación.)

(Mateo 11: 12)= Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.

¡Un momento! En las nubes no hay violencia. Porque es el reino DE los cielos, no el reino EN los cielos. En Mateo 13, en los versos 1 y 2, Juan el Bautista viene predicando y dice: arrepentios, porque el reino de los cielos se ha acercado. Claro que se ha acercado, todavía no ha nacido nadie de nuevo, pero está ahí. Cristo dice: Si nacieres de arriba, puedes entrar en el reino. Es decir que usted entra cuando nace, no cuando muere. ¿Nació usted de nuevo? ¡Ya entró en el reino! Ahora sólo le falta manifestarlo. ¿Y cómo no va a poder si está aquí? Cristo decía: Si con el dedo de Dios echo fuera demonios, ciertamente el reino de Dios ha venido sobre ti. El reino no es una nube. Una nube no sale por ningún dedo. El reino es una autoridad delegada.

Yo tengo la certeza, después de leer los evangelios y también de comprobarlo en el libro de los Hechos, que si para la iglesia primitiva, concretamente Jesús y Pablo, el mensaje del reino fue básico y central, hoy debe ser restaurado. Y muchos se han equivocado y no han entendido la restauración, porque el producto de nuevas alabanzas no es la innovación de nuevos instrumentos, sino de una nueva mentalidad.

La razón por la cual hoy por hoy estamos como que no sabemos para donde ir, es porque hemos restaurado todo, menos el mensaje. Entonces empezamos al revés porque es el mensaje el que restaura su manera de pensar. Y al cambiar la forma de pensar cambia su estilo de vida y el de su ministerio. Lo que necesitamos entender, entonces, es cuál es el mensaje del evangelio. Créame o no, el setenta por ciento de la iglesia lo desconoce. Cuando la iglesia predica destrucción en el tiempo final, ese no es el mensaje de las Buenas Nuevas, esa no son buenas noticias. El tema jamás será el ancla para traer a la gente al reino de Dios. Toda palabra que no trae esperanza, no viene de la boca de Dios.

(Marcos 1: 14)= Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: (O sea: de esto consta ese evangelio. Lo predicaba diciendo lo siguiente. Es decir: lo que estoy por decir describe el mensaje. Dice, citando a David:) El tiempo se ha cumplido, (Esto Significa que la esencia del mensaje del reino, es que no tenemos que esperar nada, que lo que tenía que pasar, ya pasó.) El reino de Dios se ha acercado; arrepentios, y creed en el evangelio. (¿Cuál? ¡El evangelio del reino! ¿Y cuál es la noticia del reino? Habrá un rey llamado Satanás y ya no será rey. Va a ser destituido. Yo voy a ser instituido y comienza un nuevo reino: el reino de Dios)

De manera que el reino tiene mucho que ver con un tiempo ya cumplido. Un tiempo que ya está vigente, un tiempo que ya comenzó. Sigue aumentando progresivamente y no cancela manifestaciones literales futuras. Pero Dios es el mismo ayer, hoy, mañana y siempre. El rey tiene súbditos ayer, hoy, mañana y siempre. No tiene principio, no tiene fin; es de generación en generación. No lo puede suspender con su doctrina. Si Dios no tuviera poder hoy, muchos de los que leen esto, todavía estarían chapaleando el barro del pecado y la inmundicia.

Jesús utilizaba parábolas para hablarle a su gente. ¿Qué es una parábola? Un relato literal y físico que encierra un principio espiritual. Entonces nos encontramos con la parábola del sembrador. ¿Qué tiene la parábola del sembrador? Usted la conoce muy bien y por causa del espacio, no la voy a reproducir. Dice que alguna cae junto al camino. O sea: junto al evangelio, no dentro. Otra dice que cae pero que no tiene mucha raíz; habla de la inconstancia. Hay muchos creyentes que tienen mucha inconstancia. Otra dice que se ahoga por las cuestiones del mundo, es decir: la avaricia. Y una cuarta parte de este terreno da fruto, y de esta cuarta parte, sólo una tercera parte produce cien, o sea: en la minoría siempre está el remanente, siempre está el terreno fuerte y bueno. ¿Va a seguir estando orgulloso de pertenecer a la congregación más grande de su ciudad?

Y él comienza a predicar esta parábola. Y luego continúa y le habla de la parábola del trigo y la cizaña en el verso 24. ¿Y por qué le menciono esta palabra? Porque todas le están explicando qué es el reino de Dios.

(Mateo 13: 24)= Les refirió otra parábola, diciendo: el reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; (25) pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.
(26) Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.
(27) Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿No sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?
(28) El les dijo: no, un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?
(29) El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquen también con ella el trigo.
(30) Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega
; (La cizaña y el trigo crecerán juntos. Eso significa que va a haber guerra hasta el fin. Usted no va a tener nunca una paz total, así que acostúmbrese a ser militante. La cizaña va a estar a nuestro alrededor hasta el fin.) y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: recoged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero. (Listo. Ya no busque más comentaristas ni teólogos. Ya no revise tesis ni ponencias. Está claro: la cizaña se va primero.)

Continúa hablando del reino de Dios y dice: es como una semilla de mostaza. Y allí nos habla de la reacción múltiple de tamaño del reino, que comienza insignificante pero termina arrasando con todo, de ningún modo huyendo en una gran fuga. No interesa en donde la siembran, está destinada a quedarse con todo. Esa es la enseñanza de la parábola. Luego comienza a decir la parábola de la levadura, de las tres medidas, que no es otra cosa que el ósmosis del reino de Dios. Empieza por un sector y lo leuda todo, porque es un reino que trasciende. Es más poderoso que todos los reinos de la tierra. Cuando usted lo cree, claro.

Tenemos más fe en destrucción que en restauración. Se nos hace más sencillo creer en catástrofes que en una restauración social. ¿A qué Dios está sirviendo? Y no es teología, eh? Es lógica. Los discípulos se quedan un poco atontados y dicen: este hombre me está dañando mi teología. Explícame bien la palabra esa porque ando medio enredado; yo venía aprendiendo según la ley y según los otros escribas y tú no me enseñas como los escribas, tú enseñas con autoridad. ¿Qué traes? Se queda un grupo pequeño después que se van todos los que han venido por los peces y los panes y preguntan: Maestro: explícame bien este asunto. Y el Maestro comienza a explicar el reino de Dios.

(Verso 36)= Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: explícanos la parábola de la cizaña del campo.
(37) Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre
(¿Quién siembra la semilla? El Hijo del Hombre. ¿Y quién es el Hijo del Hombre? Cristo Jesús.)

(38) El campo es el mundo; (¿Quién es el campo? El mundo.) la buena semilla son los hijos del reino, (¿Quiénes son los hijos del reino? Puedes decir: soy una buena semilla.) y la cizaña son los hijos del malo.
(39) El enemigo que la sembró es el diablo. (Recuerde diablo no es uno de los nombres de Satanás. Diablo es la persona usada por Satanás. No es un espíritu, es una persona. Seguimos matando vacas sagradas, verdad?) La siega es el fin del siglo; (De la era, del cosmos, del sistema) los segadores son los ángeles.
(40) De manera que (Igual que; de la misma forma que; si se entiende como se hace uno, se entiende que esto se hace igual) se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será el fin de este siglo.
(41) Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad.

¿De dónde dice que va a recoger lo malo? De su reino. ¿Y cuál es su reino? La iglesia. Por eso enseño lo que enseño y predico lo que predico. No es por rebeldías personales ni por explotar una veta revolucionaria entre ovejas díscolas, es porque entendemos que el juicio comienza por la casa de Jehová. ¿Cómo vamos a juzgar al mundo si operamos en el mismo espíritu que el mundo?

Va a recoger de entre su reino, dice, a todo lo que parece pero que no es. A la forma de religión que niega el poder de Dios por encima de sus estructuras. Hay un clamor por excelencia espiritual. Es que el mundo… ¡No está hablando del mundo! ¡Está hablando de su iglesia! ¡Y dice que va a limpiar la iglesia primero! Recogerá de SU reino todos los que sirven de tropiezo. A todos los porfiados, los que hacen iniquidad, a los que se aprovechan de la gente, a todos los que no dejan hacer lo que Dios quiere que se haga, etc. ¿Por qué enseño lo que enseño y predico lo que predico? Porque quiero que la mayoría se convierta en trigo antes que la cizaña sea segada. Amo al mundo porque mi Padre ama al mundo, pero mi llamamiento es para hablarle a la iglesia. ¿Sabe por qué? Porque hay muchos en la iglesia que no son iglesia. Alguien los tiene que alcanzar. Alguien los tiene que confrontar.

(42) Y los echarán al horno de fuego; (Yo no puedo entender qué es lo que hace la gente con estas escrituras. No sé si las ponen en el baño o qué es lo que hace) allá será el lloro y el crujir de dientes.

(43) Entonces, (¿Cómo que entonces? ¿Entonces cuando? Está claro. Entonces, cuando ya la cizaña no esté en el medio y no estorbe) los justos resplandecerán (Y claro, antes no podían resplandecer porque, cada vez que se mira la iglesia, se ve doble ánimo, cizaña, doble mensaje. Se ven algunos buenos y otros pésimos. Y eso no atrae a nadie. Pero cuando Dios la limpie y los justos resplandezcan, las naciones van a venir porque van a ver, al fin, la gloria de Dios en la iglesia) como el sol en el reino de su padre. El que tiene oídos para oír, oiga.

(44) Además, (Aquí, en casi todas las Biblias, aparece un título, un subtítulo relacionado con la parábola del tesoro escondido, pero a mí me parece que esto debería ser, todavía, la continuación de lo anterior. Porque cuando uno dice ADEMÁS, es porque todavía no terminó de decir lo que venía diciendo) el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.

Vimos que el que siembra la semilla, ¿Es quién? Cristo. Dijimos que la semilla son los hijos del reino. Dijimos que la cizaña son los hijos del malo. Dijimos que el enemigo es el diablo y que la siega es el fin del siglo. Mira ahora otra vez el verso 24. Allí dice que el reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró la buena semilla en su campo. Es decir que no salió a sembrar buena semilla en cualquier parte. La sembró en SU campo. Fíjese el verso 31: el reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; Mire el verso 41: Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles y recogerán de su…reino. Aquí cambió la palabra CAMPO por la palabra REINO. ¿Se ha dado cuenta? Estaba sembrando en su campo, pero después vino a recoger de su reino.

Les dije que reino no es solamente los súbditos, o sea: la iglesia, sino también la jurisdicción donde funciona el poder de Dios. Todas partes. Su jurisdicción. ¿Adónde funciona el nombre de Jesús? En todas partes. En Alemania, en China, en Japón, en el cielo, en la tierra y en el infierno. Toda rodilla se dobla. No hay otro nombre más alto. ¿Estoy en lo correcto? Entonces eso significa que usted es una parte del reino de Dios, pero no es TODO el reino de Dios. Hay miembros, en el reino de Dios, que no son redimidos: los ángeles. Son parte, son compañeros suyos, son ministradores para los herederos de salvación.

Dice que un hombre, Cristo, encontró un tesoro. Y que lo vio pero lo escondió. Por eso Cristo habla en parábolas. Interprételo. Cristo camina y comienza a percibir el verdadero propósito. Recuerde que Cristo fue ungido del Espíritu y nace y tiene que vivir como vive usted, y va madurando en las Escrituras. Comienza a reconocer que Dios tiene un propósito y que hay un tesoro, que son los hijos de Dios, reinando en su creación, en el planeta. Pero no puede divulgarlo, porque dice la Palabra que, si Satanás o cualquiera de los príncipes hubiera sabido que Cristo venía para hacer lo que hizo, nunca lo hubieran crucificado. Tenía que callárselo. Encontró una verdad, encontró un tesoro, encontró una revelación, pero no le pudo tirar las perlas a los cerdos. Tenía que guardarla. Y la esconde de nuevo. Es como si usted se encontrara un especial, un producto que es único en una tienda, pero no llevas encima el dinero para comprarlo. ¿Qué haría? Lo esconde, va y busca el dinero y se viene a comprarlo. ¡No me va a decir que nunca lo hizo!

Cristo encuentra una verdad, la esconde, comienza a hablar en parábolas para que los que son de Dios entiendan, pero los que no son de Dios, siempre salen confundidos. Los fariseos siempre se enojan, pero los sencillos siempre aprenden. Entonces está gozoso y entiende que hay un principio y que Dios quiere que sus hijos reinen, pero se acuerda que Satanás tenía derecho legal de la tierra, que el mayordomo del planeta es Adán. Adán tenía la mayordomía terrenal, pero en desobediencia le había entregado el título de la tierra a Satanás. Entonces, Cristo no podía hacer nada en cuanto a su revelación, porque no le pertenecía la tierra para hacerlo. Entonces, gozoso por lo que encuentra, la entierra de nuevo y, dice Hebreos 12, que por el gozo que había delante de Él fue hasta la cruz, y Filipenses nos dice que dejó toda reputación y que no escatimó ser igual a Dios y se redujo a semejanza a hombre y fue hasta la cruz y compró el campo y compró la tierra.

Por eso la tierra tiembla a media tarde, por eso se avergüenza el sol. Cuando su sangre toca este planeta, redime el título de la propiedad para entregárselo a los verdaderos hijos de Dios. El reino de Dios es ahora. Su ciudad, su provincia, su estado, su continente le pertenece.

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Buscando la verdad

Es este un buen momento para preguntarnos por qué causa llegamos a los pies del Señor aquellos que hemos llegado a los pies del Señor de adultos. Seguramente que de cada una de las respuestas de ustedes, a las que habrá que sumar la mía personal, podremos armar una proyección estadística que seguramente se abrirá en un voluminoso abanico de situaciones. Mayoritariamente, y creo no equivocarme, habrá sido a partir de una o varias necesidades personales. Dramas, angustias y depresiones le habrán llevado un día, (Le hayan predicado el evangelio o no), a poner sus ojos en Cristo. Hoy, seguramente, y aunque algunas de sus luchas todavía puedan estar batallándose en su alma, lo que es como decir: su mente, no estará arrepentido/a para nada de aquella decisión.

Sin embargo, es al porcentaje que le sigue al que quiero dirigirme aquí. A aquellos que llegaron al evangelio en búsqueda de la verdad. A esta franja, sin embargo, habrán de sumársele muchos de la franja anterior. Porque desde que el hombre tiene uso de razón, empieza a desandar un intrincado y complicado camino en búsqueda de una verdad trascendente, que está mucho más allá de lo que se enseña en una casa o en una escuela, y a veces, también de la que se enseña en alguna denominada iglesia, que generalmente es congregación y, mayoritariamente, templo. Y que por no saber adónde está, a muchísimos los ha llevado a los tenebrosos ámbitos del ocultismo, el espiritismo, las ciencias alternativas, las filosofías orientales y toda esa variada gama de ofertas de las que no podremos excluir a las supuestas religiones cristianas llenas de palabrería religiosa, pero carentes de poder real, visible y efectivo de parte de Dios.

Porque si yo le pregunto a un ateo qué es la verdad, me va a abrumar con respuestas sólidas, medulosas, analíticas, sumamente lógicas y hasta coherentes. Pero va a tener un problema que, aunque no me lo confiese, sé perfectamente que carcomerá su interior. Por mejores y más inteligentes respuestas que me de, él sabrá íntimamente muy bien, que esos conceptos que tan bien maneja sobre la verdad, no le sirven absolutamente para nada. Que les son muy prácticos para sacarse de encima rápidamente a los que se acerquen a hablarle de cualquier tipo de Dios, pero que en la intimidad no le sirven en absoluto para cambiarle la vida, ni a él ni a ninguno de aquellos que los comparten con él, ni para brindarle paz interior, ni para otorgarle seguridad en sus vidas, ni para proporcionarle felicidad o alguna otra cosa que pueda borrar sus angustias, sus miedos y sus depresiones. Pero no celebre demasiado: a muchos cristianos que teóricamente están en las antípodas de estos ateos, les sucede exactamente lo mismo. ¿Nunca se preguntó por qué? Porque han adoptado una religión, (En cada caso “la mejor”, o “la que tiene la verdad”), pero jamás han llegado a conocer esa verdad.

(Juan 8: 31-32)= Dijo entonces Jesús a los judíos, (Que como usted sabe, por ser el pueblo elegido, son un símbolo, una tipología de lo que hoy es la iglesia), que habían creído en él; si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

Está muy claro: Jesús le dice a todos los creyentes, (Incluidos los que ahora están leyendo esto), que si conocen la verdad, van a tener auténtica libertad, así que es un buen momento para preguntarnos si nos sentimos verdaderamente libres. Porque desde la lectura de este verso en adelante, nos hemos largado a predicar y a enseñar que lo que nos hace libres, es la verdad, cosa que desde ya no es ilegítima, pero que no es bíblicamente exacta. Porque desde este texto salta a la vista que, lo que lo hace libre a usted no es la verdad en sí misma, por ser la verdad, sino el conocimiento de esa verdad. Hay muchísima gente que vive donde está la verdad, que recibe gran información legítima sobre la verdad y que está en permanente contacto con la verdad, pero que nunca ha llegado a conocerla ni a incorporarla a su vida; por lo tanto, no son libres.

Todavía andan atados a una serie de cosas y, entre las más importantes, a las estructuras religiosas y los sistemas eclesiásticos que dicen tener la verdad, ¿Comprende la sutileza? El tema no pasa porque su congregación, su denominación tenga, practique y predique la verdad; el tema está en que usted la conozca, la crea, la ponga por obra, tenga comunión con ella y experimente, realmente, esa libertad en Cristo Jesús, que es la suprema de todas las libertades, la que le hace a usted un hijo de Dios dispuesto a cumplir su voluntad en contra de todo lo que se le oponga, aunque una parte de ese todo, sean los fariseos modernos, miembros quizás de su misma congregación.

No obstante, en lo íntimo, puede ocurrir que todavía usted no sepa a ciencia cierta qué cosa es la verdad. De un rápido repaso al Antiguo Testamento, vemos que Génesis nos cuenta que Dios la usa. Jetro le dice a su yerno que se busque varones de verdad. Moisés asegura que su Dios es un Dios de verdad. La reina de Sabá le habla a Salomón que la verdad se comprueba. David sostiene que Dios nos encamina por ella, y que esa verdad nos guarda. El salmo 43 agrega que también nos guía, el salmo 60 que es una bandera y una causa, el salmo 85 algo que luego se repetirá constantemente: que la verdad va de la mano con la misericordia. El salmo 86 que es un camino (Anote esto por favor) que debemos caminar. El salmo 91 que es escudo y adarga. El salmo 111 que es una obra de las manos de Dios, el Proverbios 12 que quien la declara declara justicia y así sucesivamente. ¿Cuántas cosas serán la verdad? Tantas que no podrían caber en una sola persona, ¿No le parece? Salvo que…

(Zacarías 8: 3)= Así dice Jehová: yo he restaurado a Sión (La nación santa) y moraré en medio de Jerusalén (Como podemos observar claramente que Dios no ha fijado residencia en Israel últimamente, es indudable que se está refiriendo a la Jerusalén celestial, que es la iglesia, Su iglesia, no necesariamente todas las nuestras). Y Jerusalén se llamará ciudad de la verdad, y el monte de Jehová de los ejércitos, Monte de Santidad.

De aquí estamos extrayendo dos enseñanzas: en lo literal, Jerusalén iba a cobijar a la Verdad, sería la ciudad donde la Verdad se manifestaría y, en lo espiritual, la iglesia es la heredera y portadora de la verdad. ¿Cuál iglesia? Ya lo vamos a ver. Dios mío… ¿Será la Bautista? ¿Será la Pentecostal? ¿Serán las Asambleas? ¿Será la Nazarena? ¿Será la Metodista? ¿Será..? En Jeremías 33:3, encontramos una pista muy valiosa.

(Jeremías 33: 3)= Clama a mí (¿Usted clama a Dios o sus oraciones son llenas de formalidades y frases lindas pero hechas? ) y yo te responderé, (Diga conmigo: Dios siempre responde a mi oración) y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tu no conoces. (Esto significa, en principio, que todavía hay para cualquiera de nosotros, por ilustrados teológicamente que seamos, cosas grandes y ocultas que no conocemos. Además, si según leímos en Juan es el conocer la verdad lo que le hace libre, la Verdad, entonces, tiene que ser una de estas cosas grandes y ocultas que Dios nos enseñará si clamamos a Él. De acuerdo, pero.. ¿Cómo lo hago? Mire lo que sigue):

(Verso 6)= He aquí, (Sigue hablando Dios), yo les traeré sanidad y medicina; (¿Le queda alguna duda, todavía, que Dios sí sigue sanando hoy?) y los curaré y les revelaré abundancia de paz y de verdad.

¡Basta ya de implementar campañas de sanidad invocando espíritus sanadores! ¡Basta ya de incorporar con privilegios a médicos y psiquiatras para ayudar al pueblo a encontrar la paz! ¡Basta ya de inaugurar cada día seminarios e institutos teológicos con la idea de descubrir la verdad! La sanidad, la medicina, la curación del cuerpo y del alma, la paz que sobrepasa todo entendimiento y la verdad, llegan porque Dios se los revela por su Espíritu a todos los que la buscan y claman por ella. Fíjese lo que dice Oseas.

(Oseas 4: 1)= Oid palabra de Jehová, hijos de Israel, porque Jehová contiende con los moradores de la tierra; porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra.

¿A ver? ¡Cuándo fue escrito el libro de Oseas? ¡Qué importa! La palabra en Timoteo dice que TODA la palabra ha sido inspirada por Dios para enseñar, para redargüir e instruir en justicia. ¡Esto es hoy y ahora! De todos modos, parecería que seguimos dando vueltas alrededor sin decidirnos a penetrar en ella, conocerla íntimamente y ser libres de una vez por todas.

(Juan 4: 24)= Dios es Espíritu; y los que le adoran, en Espíritu y en verdad es necesario que le adoren.
Acá hay una pista interesante. Dice que Dios no es una figura, ni un anciano de larga barba blanca como a veces nos lo han presentado. Dios es un Espíritu no visible al ojo humano. Y dice que se le debe adorar en Espíritu, (Es decir: como su imagen y semejanza, de eso se trata) pero también en verdad. ¿Y qué es adorar en verdad? Hemos interpretado que es sin simulación, sin hipocresía, sin rituales huecos y formales y está muy bien, es así. Pero hay algo más en esa palabra. Algo más grande, muy grande. La pista, sin embargo, comienza a ampliarse cuando leemos Juan 16:13.

(Juan 16: 13)= Pero Cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad, (Esto le enseña a usted que debe ser guiado sobrenaturalmente a la verdad. Nunca lo logrará por su inteligencia ni sus talentos intelectuales) Porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, (¿Lo que oyere de quién?) y os hará saber las cosas que habrán de venir.

Este es un punto clave. Dice que el Espíritu de Verdad, nos va a declarar las cosas que van a venir. ¿Eso sería futurismo? ¿Cómo una especie de horóscopo o predicciones santas? NO, para nada. Simplemente es Espíritu Profético. No habla de que usted va a conocer su futuro. Habla que por ese Espíritu, usted va a conocer el futuro de la iglesia. La Biblia no fue escrita para la vida particular e individual, aunque sirva también para eso. Fue escrita para la vida comunitaria de la familia de Dios.

¿Y cuál es el Espíritu de Verdad? Los teólogos han determinado que ese es uno de los nombres del Espíritu Santo y yo creo que es así nomás. Pero el Espíritu Santo es la tercera persona de la trinidad, entonces, ¿Él es la Verdad? En cierto modo, porque el Espíritu Santo es Dios mismo. ¡Ah! ¿Entonces Dios Padre es la Verdad? Sí también, pero en cierto modo.

Pilatos, cuando estaba juzgando a Jesús, percibió, porque se esmeraba en ser justo, que la verdad que él también buscaba y ansiaba, no estaba muy lejos. Con su pobre y reducido entendimiento de su naturaleza carnal, entonces, lo confundió con un reinado humano. Por eso es que le preguntó a Jesús si era un rey. Si descubría que lo era, tenía el ingrediente justo para encontrarlo en un delito, juzgarlo y sentenciarlo. ¿Qué le dijo Jesús?

(Juan 18: 37-38)= Le dijo entonces Pilatos: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo, para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz. Le dijo Pilatos: ¿Qué es la verdad? (¿Se da cuenta? Pilatos se enredó en su propia verborragia. Fracasó en su interrogatorio; y no porque fuera un novato, Pilatos tenía sobrada experiencia en interrogar presos. El impacto que las palabras de Jesús causaron en su corazón lo confundieron tanto que decidió que no había en Jesús delito alguno. Estaba totalmente acertado, aunque no lo sabía. Para saberlo, debería haber conocido la verdad, no sólo enfrentarla. Por eso preguntó qué era la verdad. Él sabía que estaba allí, pero al no conocerla, no la pudo ver. ¿Sabe usted cuántos Pilatos andan por allí caminando dentro de los templos? Lo que Jesús le dice a sus discípulos, textual, se lo está diciendo hoy a usted, a mí y a todos los que hemos tomado decisiones de fondo y que hoy poblamos todas las iglesias cristianas del mundo.

(Juan 14: 1)= No se turbe vuestro corazón; (¿Qué es un corazón, es decir un alma turbada? Es un lío monumental e interior de emociones, sentimientos, mentes, razonamientos, luchas contra la lógica humana, pensamientos, imaginaciones, deseos, voluntades. Todavía hoy existe mucho corazón turbado) creéis en Dios, (Todas las religiones occidentales creen en Dios) creed también en mí. (Aquí las cosas cambian. No todas las religiones occidentales que dicen creer en Dios, creen en Jesucristo como su Hijo. Incluso, muchas que insólitamente se autodenominan “cristianas”).

(2) En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. (¿Adónde iba Jesús cuando les pregunta esto? – En la escuelita dominical me enseñaron que al cielo, a preparar unas viviendas para nosotros. No. Al cielo, dice la Biblia, ascendió cuarenta días después de la resurrección. ¿Adónde iba, entonces? A la cruz. La Biblia lo afirma así. Pero y entonces, ¿Adónde iba a prepararnos un lugar si no eran las viviendas celestiales esas que hasta dibujamos en el cuadernito? ¡A la cruz! ¿Cómo que a la cruz? ¡Claro! ¿Si no cómo seríamos crucificados conjuntamente con él?)

(3) Y si me fuere y os preparare lugar, (En la cruz) vendré otra vez, (Después de la cruz) y os tomaré a mí mismo, (resucitado) para que donde yo estoy, (Crucificado, muerto dos días y resucitado al tercero) vosotros también estéis. (¿Esto querrá decir, entonces, que el paso por la cruz personal es verdad? Es parte del camino, pero no todo el camino).

(4) Y sabéis adónde voy, (Los discípulos sabían que Él iba a la cruz porque él se los había anunciado antes. Lo que no sabían todavía, porque no lo habían entendido, era que iba a resucitar y ascender) y sabéis el camino. (Aquí se les armó un lío bárbaro a los apóstoles. Jesús daba por descontado algo que ellos todavía no alcanzaban a ver. Ellos seguían mirando las cosas con sus ojos naturales y Jesús, para ellos, era un líder al cual seguían ciegamente, pero lejos de creer todavía que era realmente el Hijo de Dios. Mire como reaccionaron)

(5) Le dijo Tomás: (El más intelectual, humanista e incrédulo de todos) Señor, no sabemos adónde vas; ¿Cómo, pues, podemos saber el camino? (Carnalidad pura. Dos idiomas. Dos visiones. ¿Sabe usted cuánto de este espíritu de Tomás, existe hoy todavía en el pueblo de Dios? Allí es, entonces, donde él va a declarar la máxima, el elemento básico del evangelio, la receta para vida eterna, vigente aun como hoja de ruta para encontrar todas las verdades que buscamos).

(Jesús le dijo: Yo Soy el Camino, y la Verdad, y la Vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Aquí está la verdad que buscábamos. ¡Ah! ¡Qué genio! ¿Quién no sabe esto? Es cierto. Miles de millones saben que Jesucristo es el Camino, la Verdad y la vida. Sin embargo, viendo sus vidas, es como si eso no les alcanzara, ¿No es cierto? Se pierden, se confunden, caen en el engaño y llevan una vida mediocre y de permanente derrota. ¿Sabe por qué? Porque han creído, aceptado, leído y hasta enseñado y predicado que Cristo es el camino, la verdad y la vida. Pero no han podido decidirse a caminar por ese camino. Todavía insisten en sentirse independientes y prefieren hacerlo todo según se los dicta sus propias voluntades, deseos, gustos, preferencias o la propia sabiduría humana.

Si un día usted aceptó a Cristo como Salvador personal; y decidió convertirlo en Señor de su vida, y lo invitó a entrar en su corazón, esto no fue una formalidad que le habilitó legalmente para ser miembro de una iglesia evangélica y ocupar cargos más o menos importantes en la organización de la institución denominacional donde se congrega. Es para que empiece a conocerlo y a dejarlo mover libremente en su vida sin ponerle trabas o impedimentos dictados por su naturaleza humana y carnal. Esa es la forma de caminar su camino. Incluye oponerse con firmeza, como él mismo lo hizo, a toda estructura religiosa de este tiempo, (tal como él lo hizo en su tiempo) y escaparle a la esclavitud a hombres que creen ser (como lo creían sinceramente los fariseos) los dueños de la iglesia de Dios. No es un camino fácil. Para Jesús tampoco lo fue. Pero ese es EL camino.

¿Y adónde te lleva ese camino? A conocer íntimamente a la persona de Jesucristo. Y ese es el conocimiento que le permite el acceso a la Verdad, porque Él es la Verdad. Más allá de sus modos, de sus gestos, de sus palabras, de su doctrina. ¡Él es la Verdad encarnada! Y cuando su intimidad con Él es real, sincera y profunda, es muy difícil que caiga usted en ritualismos huecos, filosofías complicadas o discursos convincentes. Se pone en marcha el mecanismo del poder del Espíritu Santo que siempre le estará guiando a toda verdad, encaje o no esta verdad en los manuales de teología inventados por los hombres, o en sus doctrinas particulares creadoras de todas las denominaciones existentes, por las cuales doy gracias a Dios, aunque sean hoy por hoy las que le adjudican una pequeña ventaja al enemigo que ha conseguido hacer realidad un principio bíblico muy efectivo: dividirnos. Sabido es que todo reino dividido no prevalece.

El transitar por ese intrincado camino, el conocer íntimamente al Señor que mora en su interior y el haber accedido a su verdad, que es la única que vale para Dios, nos hace aterrizar en la tercera fase: La Vida. ¿Y qué es la Vida? La vida Eterna. ¡Por supuesto! Pero mientras llega ese momento del cumplimiento final del plan de salvación, usted tiene otra vida a la que puede acceder. Esa es aquí y ahora. Ya no vive más usted, mas Cristo vive en usted. Y es una vida totalmente diferente a la que haya estado viviendo hasta hoy. Diferente a la que pueda estar viviendo cualquier persona sin Cristo por más rica, famosa y prestigiosa que sea. Es la vida de Cristo en usted. Una vida de paz verdadera, no como el mundo la da; Es una vida de convicción férrea, de seguridad ante el futuro, de confianza, de gozo, de victoria, sin angustias, miedos ni depresiones. ¡Es una vida de libertad en Cristo Jesús! Es el cumplimiento real y práctico de: Conoceréis la Verdad y la verdad os hará libres.

Sin embargo, tengo convicción de que una pregunta le carcome el alma en este momento. Está pensando: Y, sí… No caben dudas que lo que este hombre está diciendo, es así nomás. Estoy totalmente de acuerdo con todo esto. La Biblia lo dice y yo quiero creerlo, pero: ¿Cómo hago para conocer a Cristo, al que no veo, si me cuesta tanto conocer a tantas personas que sí veo? La respuesta, también está en la palabra. Y en boca de Jesús.

(Juan 17: 14)= Yo les he dado tu palabra; y el mundo (En el original dice COSMOS, que significa SISTEMA, en otras palabras: el sistema secular) los aborreció; porque no son del mundo (del sistema social que vemos) como yo tampoco soy del mundo.

(15) No ruego que los quites del mundo, (Del sistema) sino que los guardes del mal.

Conocer a Cristo, estar en comunión con Él, aprender a oír su voz y obedecer su palabra, es posible sólo saliéndose del sistema, yéndose fuera del ámbito de lo natural. De otro modo, siempre las circunstancias nos sobrepasarán y no podremos ver la realidad espiritual. Si usted se queda sin trabajo jamás podrá entender que, pese a todo lo que se ve diariamente por la televisión, para usted puede existir un trabajo que no existe para ninguno de los miles que lo buscan diariamente. Si usted se enferma de una enfermedad crónica, para usted hay una sanidad que no hay en el sistema del mundo.

Lo que ha sucedido, es que la iglesia en su preocupación casi desmedida por caer simpática como institución a la sociedad en la cual está inserta, en lugar de introducir en esa sociedad el sistema del reino de Dios, ha permitido “gentilmente” que el sistema del mundo se introduzca en la iglesia. De allí que la solución laboral, pasará por tener buenos contactos, que la sanidad física pasará por muchos médicos convertidos y que la sanidad del alma estará exclusivamente reservada a los muchos psicólogos cristianos que se congregan en nuestros templos. Hay un problema: eso termina dando gloria al hombre y no a Dios. Y si bien está dispuesto a compartirla con sus hijos, Dios es celoso de su gloria y la protege. Esto es lo que se lee en Romanos 1:25 cuando dice Ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.

Quiero que entienda, en este punto, que la búsqueda de la verdad no obedece a un mero interés y curiosidad humano por algo que lo intriga. La búsqueda de la verdad procede desde lo más recóndito de nuestro ser, del sitio que es imagen y semejanza de Dios, del espíritu. Buscar la verdad es el inicio; Encontrarla es el resultado. Ponerla por obra después de haberla creído es el corolario y el propósito de Dios para cada vida. De nada sirve si, habiendo encontrado la verdad, luego decidimos no encarnarla.

(Romanos 2: 5)= Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, (6) el cual pagará a cada uno conforme a sus obras. (Primero: Dios va a pagar. Esto no se está haciendo gratis. Dios le da por gracia y misericordia la salvación a quien la pida, pero luego con esa salvación, hay que hacer una tarea. Y pese a que ya nos regaló la salvación, la bondad del Padre lo lleva a pagarnos por lo que hagamos con esa salvación. Y sus obras no son la caridad o la justicia social, son el cumplimiento de la voluntad de Dios por su intermedio) (7) vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, (8) pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia.

¿Se supone que está bastante claro, no es así? ¿Usted está buscando la verdad aunque lleve años de creyente o de miembro de alguna iglesia? No se condene ni se sienta mal. Hay una enorme cantidad de gente a la que le está sucediendo lo mismo, no es el único. Pero algo le tengo que decir: si su búsqueda es genuina, su búsqueda va a producir resultado positivo. Usted se va a encontrar cara a cara con la verdad. Entonces la pregunta es: ¿Qué va a hacer después que la haya encontrado? Allí está la punta principal de este delicado ovillo de fina lana celestial. Al sentir esa libertad distinta, que no lo va a llevar a la dependencia de ningún hombre de carne y hueso y que le va a mostrar el propósito de Dios con absoluta y meridiana claridad, ¿Para qué la va a utilizar? En el cuidado de esta decisión, está el secreto de su futuro de eternidad, nada menos.

(2 Corintios 4: 1)= Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos.
(2) Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia (Esto equivaldría a políticas religiosas) ni adulterando la palabra de Dios (Esto es: predicando filosofías humanistas, sociales o psicológicas) sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios. (¿Qué sería la manifestación de la verdad? Algo que se presenta como visible. Cristo es la verdad. Cristo visible. ¿Cómo hacer visible a Cristo? En nosotros mismos, ya que lo tenemos a Él en nuestros corazones, ¿No es así?)

(2 Corintios 6: 1)= Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios. (¿Cuál es la gracia de Dios? ¿La salvación? Sí, pero algo más, parece):
(2) Porque dice: en tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación. (Aquí lo tenemos, es sin dudas la salvación. ¿Y qué más?)

(3) No damos a nadie ninguna ocasión de tropiezo, para que nuestro ministerio no sea vituperado; (Cuando un ministerio es causa de tropiezo, es vituperado) (4) antes bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios, en mucha paciencia (¡Huau!) En tribulaciones, (¡Huau!) en necesidades, en angustias; (5) en azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, en ayunos; (6) en pureza, en ciencia, en longanimidad, en bondad, en el Espíritu Santo, (Andar en la Verdad no es sólo haber aceptado a Cristo, también es haber permitido que el Espíritu Santo nos guíe), en amor sincero, (Lo que hoy podemos ver en nuestras iglesias, nos muestra que no abunda precisamente el amor sincero. ¿Qué querrá decir esto? Que no andamos en la Verdad plena. ¿Y esto, a su vez qué quiere decir? Que no conocemos a Cristo, aunque creamos en Él, hablemos de Él y hasta prediquemos sobre Él) (7) en palabra de verdad, (¿Recitarnos la Biblia? Me parece que no, que hay algo más) en poder de Dios, (¡Aquí está la clave! El impacto del evangelio capaz de cambiar el mundo es el que se sustenta en la verdad, que es Cristo, y la manifestación de esa verdad, es la manifestación del poder sobrenatural de Dios, no bellas palabras, hermosos cultos o vibrantes mensajes)

El gran secreto es no preguntarse como nosotros lo hacemos: ¿Podré yo hacer esto? Ahí va a saltar algún biblista que le dirá: ¡Todo lo puedes en Cristo que te fortalece! Y es cierto, pero usted sigue sin poder. ¿Sabe por qué? Porque usted lo aceptó como Salvador y Señor, por fe; se dejó llenar por el Espíritu Santo, por fe, pero cree que manifestarle, es un trabajo que lo tiene a usted como protagonista. Se equivocó. A usted, lo tiene como instrumento. La manifestación de la verdad que es como decir la manifestación de Cristo en la tierra a través de su cuerpo, también es por fe.

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Decretos de Gobierno

La iglesia de este siglo veintiuno será distinta, considerablemente, a la iglesia del siglo veinte. Y hemos visto varias características que nos indican que eso será así. Cuando hablamos de algo que tiene que ver con el liderazgo, muchas veces la gente toma inmediatamente, como punto de referencia o modelo, a su propio pastor. Aquí es donde quiero que recuerde usted que la iglesia está supuestamente plantada para ministrar a las naciones y que los ancianos que Dios está buscando, son ancianos en las puertas de la ciudad y no precisamente en las puertas de la iglesia. Creo que no necesito recordarte que puertas, en la Biblia, siempre ha representado autoridad, no? Bueno, pero eso no significa despreciar la estructura eclesiástica, significa hablar de una dimensión superior.

Estamos hablando del efecto de la iglesia para con la sociedad. Que es como decir ser Sal y Luz en la tierra. Que es como decir de lo que Dios espera de su mente, de su forma de pensar, para poder prevalecer en este siglo. En este siglo cronológico, el veintiuno, y en este siglo-Kosmos, es decir: sistema. Muchas de las características que hoy todavía tenemos tendrán que cambiar porque las bases espirituales para operar en este siglo no son las mismas que hemos aprendido y que hoy ya están agotándose.

Queremos definir, entonces, cuales son las cosas que debemos esperar. Qué estructura pensante debemos tener que nos permita fluir con esas bases para el siglo presente. Vamos a leer ahora del libro de Jeremías. Y no se crea que es historia. Muchos principios se encuentran enterrados en los procesos proféticos del Antiguo Testamento.

(Jeremías 30: 3)= Porque he aquí vienen días, dice Jehová, en que haré volver a los cautivos de mi pueblo Israel y Judá, ha dicho Jehová, y los traeré a la tierra que di a sus padres, y la disfrutarán.

Note que 2 Timoteo nos dice que toda escritura que es inspirada por Dios nos sirve de provecho, dice el original. Dice que la iglesia va a regresar a los Hechos. Nosotros leemos la Palabra y no tenemos ninguna conexión ninguna entre lo que leemos y la realidad. Es decir que, no son historias. ¡Sucedió! Lo que estamos leyendo no es una historia, es algo que de veras sucedió. Entonces, cuando hablamos de volver a los principios de la iglesia primitiva, por ejemplo, no podemos traer como conceptos a nuestra mente, inmediatamente, el vernos operar de la misma manera.

Sin embargo, hubo una gente que sí lo hizo. Comunes, como usted o yo. Y hoy nosotros tenemos aun, hasta mayor capacidad de entendimiento porque tenemos historia para referirnos a ello. Mucha es la gente que no encuentra relevancia con la letra y la vida. Por eso, ministerios muy singulares que traen palabra relevante al día presente, a veces son un poco chocantes porque no estamos acostumbrados a actualizar la letra todo el tiempo. Sin embargo, ese es el provecho que usted le puede sacar al libro: poderlo encarnar y vivirlo día a día.

Este verso, dice que la realidad y la Escritura se unen en el mundo natural. Que vamos a poder disfrutar el regreso, o sea: vamos a poder encarnarlo, vamos a poder vivir las cosas que Dios está haciendo. Lo que hoy consideramos como iglesia, no es el concepto que Dios tenía para la iglesia. Repito: Lo que hoy conocemos como La Iglesia, es decir: la mentalidad, cuando uno menciona iglesia, lo que a usted le viene a la mente, no es lo que Dios tenía en mente cuando dijo que quería hacer la iglesia.

Cuando usted dice iglesia, inmediatamente le viene a su mente una fotografía de lo que es una iglesia. Pero cuando Dios dice iglesia, no ve absolutamente nada de lo que usted ve. Y la iglesia de este siglo va a emparejarse con la visión de Dios. Van a haber muchos cambios. Así que no se conforme, no acepte la actitud de que ya hemos llegado, sino que nos vamos a tener que identificar con nuevas dimensiones.

(Jeremías 31: 1)= En aquel tiempo, dice Jehová, yo seré por Dios a todas las familias de Israel, y ellas me serán a mí por pueblo.
(2) Así ha dicho Jehová: el pueblo que escapó de la espada halló gracia en el desierto, cuando Israel iba en busca de reposo.
(3) Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia
(Note que el tiempo del desierto, fue todo misericordia, pero ahora está cambiando. Se hace mucho hincapié, permanentemente, en la misericordia de Dios, la cual es cierta y verdadera. Pero los hijos de Dios no han sido llamados a vivir permanentemente bajo la misericordia de Dios, sino bajo el poder de Dios, que no es lo mismo.)

(4) Aun te edificaré, (Está hablando de que hay ministerios con palabra fresca y dinámica) y serás edificada, oh virgen de Israel; todavía serás adornada con tus panderos, y saldrás en alegres danzas. (Vemos el tiempo presente representado allí.)

(5) Aun plantarán viñas (Ahí vemos el gobierno apostólico, ministerios de implantación, de impartición, de inseminación) en los montes de Samaria; plantarán los que plantan, (No los que riegan. Pablo dijo: yo planto, hay otros que riegan. Ministerios de gobierno son los encargados de plantar, los otros no. Hay gente que quiere regar sin haber sido plantados. Yo planto y Apolos riega. Después vendrán otros que no sé qué harán. Hay ministerios de implantación. Le dice que plantarán los que plantan, no a los que se les da la gana de plantar. Cuando el ojo espiritual está entrenado, estas cosas se ven enseguida) y disfrutarán de ellas.

(6) Porque habrá día en que clamarán los guardas (Que son los atalayas) en el monte de Efraín; (Esto habla de doble fruto) levantaos, y subamos a Sión, a Jehová nuestro Dios.
(7) Porque así ha dicho Jehová: regocijaos en Jacob con alegría, y dad voces de júbilo a la cabeza (Al liderazgo) de naciones. (Conferencias de valor gubernamental. ¿Por qué? Porque tendrán que ser en ellas donde funcionarios de gobiernos seculares tendrían que tomar contacto no sólo con la Palabra auténtica de Dios, sino también con la manifestación de su poder. Ya está sucediendo. Descarte ese entretenimiento cristiano anunciado en diarios y revistas y observe: ya está sucediendo. ¡Vienen iglesias-corralitos, por decir algo que conocemos muy bien!) haced oír, alabad, y decid: oh Jehová, salva a tu pueblo, el remanente de Israel.

Este es un tiempo identificado con la extensión de la palabra por todas las naciones, pero de ninguna manera por fiestas religiosas. De palabra profunda y direccional a nivel nacional e internacional. Hombres de integridad hablando a nivel de gobierno para los naciones. Hay profetas nacionales, hay apóstoles de dirección nacional; distintas dimensiones, distintas unciones, distintas operaciones, un solo cuerpo y un mismo Señor.

Ahora vamos a identificar el tiempo apostólico. Dice el verso 4: Te edificaré y serás edificada. Lo primero que vemos es que el tiempo apostólico estará identificado por la reedificación. Los apóstoles, edifican. La sabiduría labró sus siete columnas. Los gobiernos de los apóstoles, traen una palabra de edificación. Eso no quiere decir que le palmee a usted la espalda, sino que le edifican, le colocan en los lugares correctos, para que el cuerpo llegue a la medida del varón perfecto. La palabra justa es que le construyen, no que le endulzan con palabras lisonjeras o halagüeñas. Edificar no quiere decir bendecirle. Edificar quiere decir construirle. Y a veces, para hacerlo, tienen que destruir su estructura pensante.

Nuestras estructuras, nuestras posiciones, operaciones tendrán que modificarse. Una iglesia del siglo veintiuno no podrá tener una apariencia de una iglesia del siglo diecinueve. Vemos que vamos a ser adornados por danzas y alabanzas. ¿Cuántos saben que eso ya hace bastante tiempo que llegó? Y no estoy hablando del profesionalismo eclesiástico, estoy hablando de una estación de la iglesia que es sobrenatural y sirve para adornarnos. Es decir que ahora estamos muy atractivos para el que no conoce, porque se ve una iglesia viva, alegre, bulliciosa, gozosa, que se alegra. Le gente viene aunque sea por curiosidad. Antes, la gente escondía la Biblia, para ir al templo la metían en una bolsa de papel. Hasta organizaciones cristianas comenzaron a vender portabiblias, que eran una especie de carteras que, si bien se vendían con el argumento de protegerla, la realidad era que una gran mayoría la utilizaba para ocultarla y no ser detectado no ya como creyente, sino como evangélico, que era lo que realmente le traía problemas.

O sea que la iglesia tuvo en un momento una atracción sobrenatural sobre la gente porque estábamos en una época de adorno. Estábamos, sobrenaturalmente, siendo adornados por Dios. La gente se veía linda. Los cristianos se veían más hermosos que los no cristianos. Por la sección adonde Dios nos ha llevado, es donde el apetito es por sabiduría. La gente está buscando soluciones. Y la Palabra demanda que la iglesia se convierta en monte al cual suben las naciones a buscar ideas.

Antes, el que venía a la iglesia, (Y lo digo así porque así es la costumbre, aunque en realidad debería decir que venía al templo), sólo venía si estaba enfermo, o se le había muerto alguien o si se iba a casar. Ahora no; ahora es popular ir a la iglesia. A todo el mundo le gusta ir a la iglesia. Pero después viene la época del pacto. El verso 5 dice que esta caracterizado por plantaciones, por tiempos de siembra. El tiempo apostólico es un tiempo donde vienen ministerios a implantar en usted fundamentos. La mayoría de los hombres que están en esa labor, no son conocidos. Vienen de lugares desconocidos, marginados y de escaso nivel social y cultural. No es incoherente que salgan muchos de Sudamérica, si es que consideramos qué concepto tiene el mundo de Sudamérica. En suma: generalmente vienen de lo que el mundo considera como Tercer Mundo. Los mejores predicadores y los mejores libros cristianos, ya no son los estadounidenses. Distintas operaciones.

Recuerde que los ministerios que plantan, son los ministerios que predican por impartición. Déjeme explicarte un poco sobre eso. Impartición es una palabra que tiene la habilidad en sí mismo, de no regresar vacía. Porque es un pedazo de la mente de Dios. Es un mensaje de Dios. De Isaías 55:11, que no regresa vacía. Que lo penetra; la escuchó y, aunque no la entienda, se mantiene viva dentro suyo. Y cuando le llegue la oportunidad de decidir algo, tenga que ver con aquello que escuchó, ella le activa y le juzga. Le hace crecer al instante. Mucha gente piensa que mensajes como estos son abrumadores. Dios ha enseñado un principio, que es el principio del poder de uno. Es muy sencillo: por un hombre entró el pecado a todo el mundo y por un hombre se solucionó el problema.

Cuando el impulso de la iglesia es sazonar la sociedad, y vive en una sociedad que en verdad está bien corrompida, se siente a la tarea un poco abrumadora. Pero no es tiempo de hacer algo por alguien, sino por uno, por uno y por uno. Y si cada cual toma uno, uno a uno termina con el problema. El poder de uno. Nunca piense que el mensaje es abrumador, se puede.

Es muy importante que usted entienda eso. Su trabajo es influenciar el área donde Dios le ha plantado. Despreocúpese de la ciudad en su trabajo. Sólo gánese a uno este mes. Si cada familia de una iglesia pudiera ganar para Cristo a una familia por año, en cinco años, no habría templo que pudiese albergar a los creyentes que habría. ¿Y cómo lo va a hacer? ¡Por el testimonio! Que su victoria sobre la situación presente sea tan sobrenatural que esa familia anhele ser como usted. Claro; eso deja en evidencia que, antes que salir a ganar gente para un Cristo de vida abundante y victoria, primero esa vida y esa victoria tendrán que verse manifestada en nuestras vidas.

Vienen ministerios de plantación e impartición, con una palabra tipo bomba-taladro. Primero taladra la coraza de la incredulidad, luego se mete en el interior y, una vez adentro, recién explota. Recuerde que hay distintas operaciones, distintas manifestaciones. Usted no puede regar, o tratar de enseñar, o edificar sobre un fundamento que no ha sido plantado. Me explico: unir la verdad presente, no es lo mismo que estar establecidos en la verdad presente. Mucha es la gente que sabe cuál es el mensaje que está de moda, pero no está establecida allí. Entonces, como ya saben el mensaje que está de moda, se ahorran el dinero y quieren regarlo. ¡No funciona! Pastor o predicador que me estás leyendo: si no tiene la unción para plantar, está regando en vano.

Establecer es encarnar. Los ministerios apostólicos establecen iglesias. Eso no significa que algo comienza en una clase bíblica y termina siendo iglesia. Puede incluirlo, pero ese no es el énfasis. Establecer iglesias es entrar y establecerlas según los fundamentos de verdad hasta que se entiende y se pone por obra y se vive. Eso es fundamento apostólico, no contratar ingenieros, arquitectos, maestros mayores de obra y edificar templos. Y eso lo puede hacer cualquier creyente con cualquier clase de iglesias. Puede incluirlo, pero el apóstol es portador de poder de establecer al creyente sobre una verdad.

Tenemos que entender la diferencia. Mire el verso 7 una vez más. Así ha dicho Jehová: regocijaos y dad voces. Voces. Tiempo no solamente de implantación, decretos de gobierno, de fuertes imparticiones, de nuevas zonas geográficas de conocimiento, de colocación de nuevas estructuras pensantes. Todo eso tiene que ver con la definición de plantar, expandir nuestra tienda. Para los rebeldes es muy difícil esto. Para el obstinado también. Para el que no le interesa la objetividad, esto no es nada porque no lo entiende. O sea: el que hace las cosas por hacerlas, es el que con este mensaje no se lleva de acuerdo, no se lleva bien. Pero el que está buscando un propósito, ese sí se lleva de perlas. Para encasillar una objetividad en la vida de la iglesia.

Pero dice aquí que las voces claman, que los guardas alertan. También es un tiempo identificado por decretos proféticos. Los guardas, identificados con los atalayas en los muros, los profetas. Habla de que el tiempo apostólico está caracterizado por una fuerte intercesión profética. Una oración con mando, con poder, una oración de voltaje gubernamental. Ese corazón que dice: Véngase su reino y que se haga su voluntad. Una intercesión de gobierno, de acción, de poder y señorío, jamás de queja, lamento y gimoteo. Un clamor profético, y lo hace desde el lugar de Efraín, que es de doble fructificación, del fruto abundante, de doble oración que decreta y demanda. “Señor, incrementa la medida”. Señor, produce abundancia. Envíanos la siega. Decretos que dicen; pide lluvia en tiempo de lluvia. Hay una unción sobre la oración de la iglesia del siglo veintiuno, donde cada creyente tendrá la unción gubernamental del movimiento apostólico. Los cinco ministerios fueron dados para perfeccionar a los santos por medio de la reproducción de su unción sobre la iglesia.

Cuando fuimos expuestos al ministerio del pastor que tiene como énfasis el corazón de Dios en cuanto al amor para congregar, la iglesia oraba amorosamente. Luego la acrecentamos a esa oración visión mundial para el perdido. Ahora la iglesia oraba amorosamente con un corazón por el perdido. Luego le acrecentamos la unción del maestro. Ahora la iglesia le daba a su oración la tonalidad de pedir entendimiento, cuando antes no le interesaba. Pero entonces vino el mover profético y se vino la guerra espiritual y se le añadió al amor esta visión del mundo y el interés por la palabra. También se ora en guerra espiritual. Ahora viene el mover apostólico. Son decretos de gobierno. Ya no es guerra espiritual, va más allá.

Jeremías 1:10 dice que viene una unción que nos dará poder sobre las naciones. Y está caracterizado con el tiempo profético: derribar, arrancar, barrer y desmenuzar. Pero después que se van los profetas, ve unción de edificar y plantar. Apóstoles: Ahora somos famosos por zonificar la ciudad de acuerdo con el mapa de Satanás. ¿Recuerda cuando fueron allí, a pelear contra Israel, y dijeron: vamos a pelear en el llano, porque el Dios de ellos es Dios de los montes y en los llanos les vamos a ganar? Dios dijo: para que sepan que yo no soy un “diosito”, sino que soy un Dios grande, les voy a ganar en el monte y en el llano también porque toda la tierra es mía.

La zonificación geográfica o cartografía espiritual es buena, porque hasta los demonios usan la estrategia de zonificar para vencer. Es legítima, pero hay una unción superior que ahora viene. Más allá del entendimiento de donde está reinando Satanás y cuantos siglos lleva allí establecido, estamos edificando el plan de Dios en medio de su fiesta y derribándosela en el nombre de Jesús. Una unción de gobierno, de decretar el mapa de Dios y manifestarlo, ignorando que Satanás existe. Si usted trae a Dios, Satanás corre, hombre. Sólo que para traer el mapa o el plan de Dios, hay que entender sus tiempos. Tiene usted que ser influido por la gente que tiene la habilidad de reconocer los tiempos, mostrando el fruto, penetrando, orando violentamente pero en decretos de gobierno. Ya no es grito, lenguas o gesticulosidades. Es: pide lluvia en tiempo de lluvia. Pido lluvia, decreto prosperidad pero que salga de un hombre que cree que lo va a recibir. Gobierna la esfera espiritual. Entonces, ya no estás peleando, sino estableciendo. Eso es lo que viene.

Pero esto viene al ser expuesto a ministerios gubernamentales. Y cuando se le vaya reproduciendo la unción en la iglesia del mismo modo que se reproduce la oración amorosa, llegará el momento en que la iglesia ahora dice: pido abundancia. Es tiempo de madurez. ¡En el nombre de Jesús! ¡Establece tu voluntad! Y ya lo está creyendo, ya lo practica, ya es algo normal en su vida cotidiana. Y cuando usted lo dice, los demonios dicen: aquí este hombre con el mapa de Dios.

La iglesia del siglo veintiuno ya no puede venir a un templo a cantar dos horas y a recibir un mensaje de cuarenta y cinco minutos e irse a casa. Esto no va a ser la iglesia. Puede decir conmigo, si quiere, ¡Yo no quiero eso! Los profetas claman y dicen: levantaos. Y si vamos a Sión, Jehová es nuestro Dios. No es tiempo de favoritismos, no es tiempo de prestigios personales, es tiempo de decretos de gobierno.

En el verso 7 y hasta el 12, vemos otra cosa muy importante. El 8, dice: He aquí los hago volver. Ahí vemos lo que vimos antes. De la tierra del norte, y los reuniré de los fines de la tierra, y entre ellos ciegos y cojos, la mujer que está encinta y la que dio a luz juntamente; en gran compañía volverán acá. Note que la gente que está preñada de potencial, dará a luz.

(9) Irán con lloro, mas con misericordia los haré volver, y los haré andar junto a arroyos de aguas por caminos derechos en el cual no tropezarás; porque soy a Israel por padre, y Efraín es mi primogénito.
(10) Oíd palabra de Jehová, oh naciones, y hacedlo saber en las costas que están viejos, y decid: el que esparció a Israel lo reunirá y guardará, como el pastor a su rebaño.
(11) Porque Jehová redimió a Jacob, lo redimió de mano del más fuerte que él.
(12) Y vendrán con gritos de gozo…

Aquí vemos que este tiempo va a estar caracterizado por un poder de congregación sobrenatural. Todo el mundo vendrá a unirse en la misma causa. Va a ser una generación caracterizada por el poder de rompimiento del poder satánico. Vamos a poder destrozar la mano que era más fuerte que nosotros. Vamos a tener una unción para quitarle la mano del más fuerte en la iglesia.

Dice allí que hasta las que están encintas con potencial van a dar a luz. Ha llegado el tiempo de dar a luz. No me interesa quien dijo que éramos ciudadanos de segunda categoría. O si éramos negros o éramos indios. Penetre la fuente y asalte los muros, no se limite a las cosas naturales. Su alcance es ilimitado. Piense en grande: usted es grande.

Un decreto que demanda que el orden de la operación espiritual se conforme a los decretos divinos y no al de la mente negativa del hombre mundano. Así que el énfasis es a un cambio de tiempo. Orden divino. Productividad, fuerza y todas las cosas que vivimos en Caleb y en Josué, que también vivimos en Jehú, toda esa gente que caracteriza al mover gubernamental apostólico.

(15) Así ha dicho Jehová: voz fue oída en Ramá, llanto y lloro amargo; Raquel que lamenta por sus hijos, y no quiso ser consolada acerca de sus hijos, porque perecieron.
(16) Así ha dicho Jehová: reprime del llanto tu voz, y de las lágrimas tus ojos porque salario hay para tu trabajo, dice Jehová, y volverán de la tierra del enemigo.

Una generación caracterizada por el regreso de nuestros hijos; el enemigo los soltará! ¡En el nombre de Jesús! Una generación que va a ver a la juventud regresar a Dios. Viene un grande avivamiento para la juventud de Dios. Hay esperanza, también, para su porvenir. Porvenir habla de prosperidad, habla de generación próxima. Dice Jehová: Los hijos volverán al propio lugar donde Dios los tenía.

Las juventudes volverán. Los hijos que no querían saber nada con estas cosas, ahora van a querer saberlas. Una generación caracterizada por juventud fuerte, que entienda que la nación depende de su futuro y que ellos no dependen de la nación. La expectativa natural de que los hijos sean mayores que los padres. Y por lógica y obvia conclusión, el final de la hipocresía, que por años ha signado al pueblo de Dios y ha determinado que tantos y tantos hambrientos no pudieran acceder al alimento porque desconfiaban con justas razones de su calidad.

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No Caves Cisternas

Dice el apóstol Pablo en su segunda carta a Timoteo y cuando le está definiendo la relación íntima que debe existir entre el hombre de Dios y la palabra de Dios, que toda la escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.

Este pasaje tiene vinculación con otros dos. Romanos 15:4, que dice: Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las escrituras, tengamos esperanza. Y en 2 Pedro 1:20 se agrega: Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.

Hay siete breves principios encerrados en estos tres versos. Estoy hablando del verso base de 2 Timoteo y sus dos paralelos. 1)= Dice que TODA la escritura es inspirada por Dios. Esto aniquila alguna doctrina todavía imperante por allí que habla de un Antiguo Testamento meramente histórico y literal que conviene leer para información y un Nuevo Testamento un tanto más espiritual. Dice que toda la escritura. Y en ese momento, “toda” la escritura, era el Antiguo Testamento. El Nuevo se estaba escribiendo.

2)= Dice que TODA la escritura es útil para ENSEÑAR. Esta palabra, viene del latín INSIGNARE, y significa SEÑALAR, instruir, dar advertencia o ejemplo, indicar, dar señas, mostrar algo. Toda la escritura.

3)= Para REDARGÜIR, que es descubrir lo oculto y contradictorio; convertir al argumento en contra del que lo hace; impugnar algo por algún vicio que contiene. Toda la escritura. También los libros… poéticos.

4)= Para CORREGIR, QUE ES ENMENDAR LO ERRADO, AMONESTAR, TEMPLAR, MODERAR. Toda La escritura es útil para eso. Hasta las incomprensibles genealogías antiguas.

5)= Para INSTRUIR EN JUSTICIA, que es como puntualizar la posesión de elementos vitales para ejercer justicia, en este caso, divina. Toda la escritura.

6)= Dice que toda la escritura es inspirada por Dios. La palabra INSPIRADA, aquí, es la palabra THEOPNEUTOS, y significa “El Aliento Divino”. Esto constituye la más importante declaración de la escritura acerca de sí misma, y significa que ella es fruto del creativo Espíritu de Dios. Por ser expresión divina en el sentido estricto, es que se le llama “La Palabra de Dios”. Mira que el hombre es imagen y semejanza de Dios porque Él le sopló “Aliento de Vida”. El “aliento divino”, el THEOPNEUTOS, la inspiración creativa y la revelación. El hombre incrédulo vive toda su vida, muere y se va al infierno sin saber esto o sin haberlo creído. Toda la escritura ES la palabra de Dios. No que la contiene, ES. Toda. Desde Génesis hasta Apocalipsis. ¡Es que no entiendo! No tiene usted que entender; sólo tiene que leer, creer y poner por obra. ¡Ahí es donde usted empieza a entender!

7)= La palabra tiene como finalidad todo lo dicho apuntando a un objetivo; la ESPERANZA, que en este sentido tiene que ver con la serena convicción de la salvación, algo que dicho así no parece tener tanta importancia, pero que a la luz de las incredulidades notorias de afuera y de adentro de la iglesia, se agiganta y cobra valor insospechado. Toda la escritura.
Yo quiero, en este artículo, a partir de algunos pasajes del libro de Jeremías, llevar una voz de alerta al pueblo. Quien tenga una voz de Dios no será para lucirse ni tampoco para sustraerle poder a quien lo tenga. Ni para cosechar adeptos o discípulos personales, ni para cimentar críticas a personas. Quien tenga una voz de Dios. En este tiempo, será para alertar al pueblo, para decirle: Cuidado, lo que ya ha sido escrito, tal cual lo dice la misma Biblia, no es para quedarse en un relato histórico casi innecesario, salvo en lo cultural, sino para que sea leído con la mente puesta en el hoy.
De ese modo, la palabra servirá, desde Génesis hasta Apocalipsis, de utilidad para enseñar, para redargüir, para corregir y para instruir en justicia. Vamos a partir de una base: Jeremías, aquí, es usted. Y todo lo que Dios le diga a él, se lo está diciendo a usted. Eso, claro, si usted, antes, le ha dicho “Señor: heme aquí”. Pero no está hablando con usted, que está orgulloso de ser miembro de tal o cual congregación denominacional, o seguidor de tal o cual pastor; a usted que tiene un corazón recto delante de Dios y vestiduras blancas de santidad delante del diablo.

(Jeremías 1: 10)= Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar.

Tres precisiones muy concretas le da este verso: 1)= Ningún creyente ha sido puesto bajo esclavitud de ningún gobernante de ninguna nación de la tierra, así como tampoco, en el plano espiritual, lo será de ningún reino, (tanto el satánico como algunos de los demás: animal, vegetal. De aquí derivan las esclavitudes a drogas, alcohol. Vegetales) Nos dice que estamos SOBRE todo eso.

2)= Dice que está puesto para arrancar, destruir, arruinar y derribar. Está bien, pero hacer todo esto ¿Con qué? ¿Qué es lo que hay que arrancar, destruir, arruinar y derribar? ¿El mundo? No. La palabra no es para el mundo, es para la iglesia. Lo que hay que derribar y todo lo demás, es la estructura, el sistema, las tradiciones y hasta los status religiosos en la denominada “iglesia” de su tiempo.

3)= Le agrega, en el final, que deberá edificar y plantar. ¿Estará hablando de edificar nuevos templos y plantar, que es arraigar, nuevas denominaciones nacidas de un descontento que pueda estar conviviendo con las existentes? Cristo nunca hizo eso. Él edificó vidas maduras a partir de la espada de la palabra y plantó un evangelio del que casi nadie se acuerda hoy y del que casi no se predica tal cual Él lo hizo: “El reino de los cielos se ha acercado; arrepiéntanse”. Hoy hemos fabricado sistemas evangelísticos variados, a partir del evangelismo explosivo (Que es algo muy bien pensado, verdaderamente), del testificar (Que también es algo hermoso y necesario), del sistema de las cuatro verdades (Que es muy ingenioso y atrapante), o del nuevo nacimiento, (Que es una anécdota del Señor que está en el evangelio de Juan), pero hemos dejado de lado, tanto el evangelio que Cristo predicaba, como la seguridad de que quien puede convertir a las almas es el Espíritu Santo, con convicción y poder, y no la inteligencia o la estrategia de los hombres.

En este mismo libro de Jeremías, en 18:7, Dios dice: En un instante hablaré contra pueblos y contra reinos, para arrancar, derribar y destruir. (¡Hermanos! ¡Oremos para que los ojos del pastor sean abiertos! Está bien, oremos, pero no es eso lo que dice aquí. ¡Oremos para que en nuestra congregación permitan tocar esa música tan alegre que se toca en otras! Arrancar. ¡No queremos reflexiones filosóficas o poéticas, además de intelectuales, queremos palabra de Dios. Derribar. Basta de esclavitudes humanísticas disfrazadas de sujeción espiritual. Destruir. En el nombre de Jesús. Sin rencores, sin odios, sin enojos, sin resentimientos, sin amarguras, pero con firmeza.)

(Jeremías 2: 5)= Así dijo Jehová: ¿Qué maldad hallaron en mí vuestros padres, que se alejaron de mí, y se fueron tras la vanidad y se hicieron vanos?

Mire como se lo dice a Isaías en 5:4: ¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho con ella? ¿Cómo, esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres? (¿Sabe usted lo que es una uva silvestre? Una que se parece a la legítima, pero que es agria y no sirve para nada. Está claro, ¿No?) A Miqueas, en cambio, le dice algo muy similar en 6:3: Pueblo mío, ¿Qué te he hecho, o en qué te he molestado? Responde contra mí. (Esto suena como un padre que le da a su hijo durante toda su vida todo lo máximo que tiene y que, cuando llega a viejo, ve que ese hijo se va al exterior y lo olvida dejándolo librado a su suerte. Casi una traición. ¿Qué te hice, hijo mío?) Y finalmente, tenemos la manera en que esto mismo es reflejado, como historia, en 2 Reyes 17:15: Y desecharon sus estatutos, y el pacto que él había hecho con sus padres, y los testimonios que él había preescrito a ellos; y siguieron la vanidad, y fueron en pos de las naciones que estaban alrededor de ellos, de las cuales Jehová les había mandado que no hiciesen a la manera de ellas.
Es usted un cristiano que canta temas musicales del folklore de su país, ¿Qué tiene de malo? Tiene una nacionalidad y esa es su música. ¡Cálmese! ¡No irá al infierno por eso!, al menos todavía, aunque tendrá que repasar concienzudamente las connotaciones de esa música. Es inteligente hacerlo. Tampoco es cuestión de ser sectarios, cerrados, obtusos y legalistas. Porque conviene que sepa, por ejemplo y tanto como para tenerlo como información que le ayude, que en Argentina, la mayor parte de los temas folklóricos le cantan alabanzas a la Pachamama, la Salamanca, al Payé y otros tantos pactos con la brujería y el curanderismo autóctonos. No le estoy diciendo que necesite liberación porque en la escuela primaria usted cantó “Zamba de mi esperanza”, lo que le estoy diciendo es que esa caja descartable que lleva puesta que se llama cuerpo, nació efectivamente en la Argentina, pero que el Espíritu que mora en usted es ciudadano del reino de Dios el cual te ha colocado en esta tierra, solamente como embajador de esa divina nación.

(Verso 8)= Los sacerdotes no dijeron: ¿Dónde está Jehová? Y los que tenían la ley, no me conocieron; y los pastores se rebelaron contra mí, y los profetas profetizaron en nombre de Baal, y anduvieron tras lo que no aprovecha.

¿A qué se refiere cuando habla de la rebelión de los pastores? Primero, recuerde que la palabra PASTOR es la palabra POIMAN, y no significa un título, una posición o un cargo eclesiástico, sino una función. Que no se limita a uno de los cinco ministerios de Efesios 4, sino a todos, ya que pastorear es proteger, guiar, alimentar y cuidar, y a eso lo puede hacer tanto el pastor como el apóstol, el profeta, el evangelista o el maestro. Rebelión, entonces, es dedicarnos a hacer lo que nos da la gana y dejar de lado lo que Dios nos ordenó que hiciéramos. Es muy sencillo cuando Dios le ordena hacer cosas que le hacen caer simpático, carismático y amable, pero ya no es lo mismo cuando Él dispone que donde usted vaya despertará reacciones, oposiciones y hasta guerra abierta. ¿Pagará el precio?

En el capítulo 10, esta misma expresión parecería ser más clara. En 10:21 dice: Porque los pastores se infatuaron. (Infatuar es caer en soberbia, en orgullo por posición) y no buscaron a Jehová: por tanto no prosperaron (Esto se está viendo demasiado, hoy) y todo su ganado se esparció (Lamentablemente, esto también está ocurriendo. No tiene usted una idea de la cantidad de gente que no sabe dónde congregarse que viene a verme o me escribe, como si yo tuviera la solución a su inestabilidad espiritual.) También en el capítulo 23 se toca este tema y se alude, asimismo, a los profetas de Baal, lo que hoy sería un equivalente a tanta gente que anda por las congregaciones, a favor de una tremenda falta de discernimiento, con espíritus de adivinación jugando a ser profetas.

En 23:1 dice: ¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño! Dice Jehová. Y en 23:13: en los profetas de Samaria he visto desatinos; profetizaban en nombre de Baal, e hicieron errar a mi pueblo Israel. Sé, por experiencia propia, que no hay cosa que cause más amargura e impotencia que la crítica con cierta razón para gente que hace lo mismo que hacemos nosotros. Cuando la gente dice que “los periodistas” (Y yo lo soy en lo secular) son “chantas” (Nominación que se le da en Argentina a aquellos que viven del engaño pintoresco), mercenarios, vendidos, me hace daño. No puedo evitar reconocer que hay gente así dentro de la profesión, pero me duele porque se nos mete a todos en una misma bolsa. Creo que lo mismo está ocurriendo, en este tiempo, con el ministerio pastoral. Mi oración es que Dios bendiga y de fuerzas a tantos siervos fieles, levantados por el Señor para el ministerio, que sufren y se sacrifican por sus ovejas, y al mismo tiempo ponga en su lugar a aquellos que por intereses personales terminan por dispersar o destruir espiritualmente al rebaño. La Biblia les llama “asalariados” y de eso no se predica jamás.

(Verso 13)= Porque dos males ha hecho mi pueblo: Me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.

Las cisternas eran un depósito hecho en el suelo, en forma de pera, para recoger y conservar agua llovida. La boca solía taparse con una piedra. Toda vivienda tenía una y se hacían de gran tamaño para uso público. Debajo del templo se construyó una inmensa para las necesidades del culto. Teniendo en cuenta la habilidad de los israelitas para construirlas utilizando argamasa para no permitir que el agua se filtrara, les permitió habitar en lugares donde no existían fuentes naturales. Eso hizo que así como en lugar de esperar la bendición de la lluvia, el pueblo confiara más en su habilidad para construir cisternas depositando en ellas su mayor confianza. Es lo mismo que sucede hoy con una gran parte de la iglesia, la que en lugar de clamar y confiar por el poder de Dios, ha preferido entregar el evangelio a la sabiduría de las ciencias humanas: medicina, sociología, filosofía, psicología.

El salmo 36:9 habla de esa fuente de agua viva que es Dios, cuando dice: Porque contigo está el manantial de la vida; en tu luz veremos la luz. Más adelante, en Jeremías 17:13, dice: ¡Oh Jehová, esperanza de Israel! Todos los que te dejan serán avergonzados; y los que se apartan de mí serán escritos en el polvo, porque dejaron a Jehová, manantial de aguas vivas. Quiero recordarte algo: nadie puede dejar algo que no tenía, y nadie puede apartarse de algo donde no estuvo nunca. Por lo tanto, esto no es para incrédulos que nunca conocieron a Dios, sino para los que habiéndolo conocido, decidieron vivir fuera de su voluntad aunque siguieran dentro de la iglesia.

El agua, tiene un valor indudable en el evangelio. Tomar el agua de Dios, llamado en el Antiguo Testamento “manantial de vida”, es lo que un creyente debe hacer. Pretender cavar cisternas por nuestra cuenta, es salirnos de su dependencia pero también de su cobertura. En el Nuevo Testamento, la figura del agua se centra en Cristo, tal como se ve en Juan 4:14:Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. ¿Comprende usted ahora lo que significa cavar cisternas por nosotros mismos? No contar con agua que salte para vida eterna, nada menos.

(Verso 19)= Tu maldad te castigará, y tus rebeldías te condenarán; (Esto le aclara que no es Dios quien castiga ni condena, son su maldad y su rebeldía, si las hubiera) sabe, pues, y ve cuán malo y amargo es el haber dejado tú a Jehová tu Dios, y faltar mi temor en ti, dice el Señor, Jehová de los ejércitos.

En Isaías 3:9 hay una referencia al pecado dentro de la iglesia. A mí me impactó como comienza este texto: La apariencia de sus rostros testifica contra ellos; ¿Usted sabe que sí? A mí me ha pasado esto de ver el rostro de alguien que me pide ayuda espiritual y percibir, no sé cómo, pero “ver” pecado en esa persona. Se imaginará que fueron muchas, muchísimas más veces las que me callé que las que me atreví a “sugerir” algo. Sin embargo, con el tiempo, lo que a mí me parecía un pensamiento mío y por lo tanto no demasiado confiable, se confirmaba. La apariencia de sus rostros.

Mire como sigue: Porque como Sodoma publican su pecado, no lo disimulan. ¿Usted sabe que esto también es cierto? Nosotros no lo discernimos antes porque nos fijamos,más en lo que debe ser o lo que parece ser y no en lo que es. ¡Ay del alma de ellos! Porque amontonaron mal para sí. Pero mucho más claro está en Oseas 5:5, mire: La soberbia de Israel le desmentirá en su cara; (Dios ya sabía que iba a entrar soberbia en su iglesia) Israel y Efraín tropezarán en su pecado, y Judá tropezará también con ellos. Algo es claro. Lo dice el salmo 36. El impío peca porque no teme a Jehová. Pero ¿Y el pueblo de Dios, por qué peca? Por lo mismo. ¿Pero cómo puede ser? Que cómo puede ser… ¿Le descubro algo que usted no haya percibido si le digo que hay gente que anda dentro de un templo, que en el fondo no cree en nada de lo que le dicen, pero que están allí por otras razones o, en el mejor de los casos, porque se sienten útiles o importantes?

(Verso 21)= Te planté vid escogida, simiente verdadera toda ella; ¿Cómo, pues, te me has vuelto sarmiento de vid extraña?
(22) Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre ti, la mancha de tu pecado permanecerá aun delante de mí, dijo Jehová el Señor.

Dios plantó, constituyó, arraigó a Judá, en aquel tiempo, de la misma manera con que lo ha hecho con la iglesia, como a una vid escogida. Pero Judá entonces, así como una gran parte de la iglesia ahora, se transformó en extraña. En Éxodo 15:17, en su cántico, Moisés habla del pueblo, y dice: Tú los introducirás y los plantarás en el monte de tu heredad, en el lugar de tu morada, que tú has preparado, oh Jehová, en el santuario que tus manos, oh Jehová, han afirmado. Lo que demuestra que este plantar es algo que corresponde al pueblo de Dios, en todos los tiempos, y no meramente en el histórico Judá.

Lejía y jabón son un mineral y un álcali vegetal, respectivamente. Servían, (y sirven) para eliminar toda suciedad externa, pero eran totalmente inútiles para la interna, tal es el pecado. El único modo dispuesto por Dios para limpiar el pecado, es con el arrepentimiento. Una congregación puede tener: buena música, excelente templo, miles de miembros, abundante ofrenda, que en este tiempo no es tontería, escuelas, ayuda social, sanidades, liberaciones, buen nivel económico, social e intelectual y un gran prestigio en la sociedad, pero si no se predica, cree y practica la doctrina de Jesucristo, y elige apoyarse en factores humanistas, tales como el dinero, la política, la filosofía o las ciencias, es sarmiento de vid extraña y nada, salvo el arrepentimiento genuino, podrá sacarla de un destino de extravío.

En ese sentido leemos en el capítulo 4:14: Lava tu corazón de maldad, oh Jerusalén, (¿Cuántos saben que está hablando de la iglesia?) Para que seas salva, (¿No era que todas las iglesias, con el sólo hecho de serlos, de tener un número y un nombre de que vive en el registro nacional de cultos, ya eran salvas? Cuidado con doctrinas simplistas, voluntaristas que terminan en universalismo, que obviamente, no es cristianismo) ¿Hasta cuándo permitirás en medio de ti los pensamientos de iniquidad? ¿Alguien conoce algún corazón de sangre y carne que pueda ser lavado? ¿Es anormal que en una ciudad grande como era Jerusalén, no haya pensamientos de iniquidad? ¡Sacúdase hermano! No se imagine, ni razone, ni piense, ni use la lógica o el intelecto del alma para entender lo que viene del Espíritu. ¡Te habla a ti, iglesia!

(Verso 29)= ¿Por qué porfías conmigo? Todos vosotros prevaricasteis contra mí, dice Jehová.

Veamos algo más para terminar de darle convicción a biblistas empecinados en la literalidad histórica y geográfica de la palabra. ¿Qué es un porfiado? Alguien que, pese a darse cuenta de que algo no es como pensaba que era, y sí es como le están diciendo que es, por necedad, decide mantenerse en la suya. ¿Y qué es prevaricar? Prevaricar es, dice la Biblia, más condenable que pecar. Porque muchos están pecando por ignorancia, porque nadie les predicó la verdad, porque no la conocen. Pero el prevaricador es alguien que, sabiendo lo que tiene que hacer, por cualquier motivo que sea, decide no hacerlo. Ahora bien: ¿Cómo podría porfiar con Dios o prevaricar en contra de Él, alguien del mundo incrédulo que no le conoce?

Jeremías 5:1, dice: Recorred las calles de Jerusalén, y mirad ahora, e informaos; buscad en sus plazas a ver si halláis hombre, si hay alguno que haga justicia, que busque verdad; Y yo la perdonaré (2) aunque digan: vive Jehová, juran falsamente. ¿Sabe de qué me acuerdo? Tienes nombre de que vives, pero estás muerto. Y en el 6:13 es más contundente todavía: Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande (Que es como decir: desde el portero, el ujier, el que limpia el templo después del culto, hasta el ministro principal) cada uno sigue la avaricia (Que es guardar para poseer, como sugiere el mundo, en lugar de dar para recibir, como dice Dios, sea dinero, sean atenciones, sean honras, sean agasajos) y desde el profeta hasta el sacerdote (Pasando por todos los ministerios bíblicos: apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros) todos son engañadores. Ojo que no está hablando de toda la iglesia, está hablando de esos que Él llama sarmientos de vid extraña, que Cristo llamó Generación de Víboras y que Pablo, mucho más directo y con un poquito más de carne que el Señor, denominó “Falsos Hermanos”) y curan la herida de mi pueblo (Es decir: de la fracción que sí es fiel, pero tiene necesidades) con liviandad, diciendo: paz, paz; y no hay paz. (Listo. Aquí tiene una catalogación de Dios para ese evangelio “Diet”, de bajas calorías, que habla mucho, gesticula mucho, ríe mucho, reflexiona mucho, opina mucho, llora mucho y hasta vocifera mucho pero, de palabra ungida, no dice nada. Dios tenga misericordia de usted y le conceda el privilegio de no haberlo oído nunca.

(Verso 32)= ¿Se olvida la virgen de su atavío, o la desposada de sus galas? Pero mi pueblo se ha olvidado de mí por innumerables días. (La virgen y la desposada, aquí, son prototipo de la iglesia. A ella va la queja divina de olvido. En 18:15, Dios dice:) Porque mi pueblo me ha olvidado, incensando lo que es vanidad, y ha tropezado en sus caminos, en las sendas antiguas, para que camine por sendas y no por camino transitado.

Parecería haber un contrasentido aquí. Por un lado, dice que debemos volver a las sendas antiguas, en tanto que por el otro, señala que no debemos caminar por sendas transitadas. Sería contradictorio, efectivamente, esto, si lo tomáramos de un modo literal. Pero no lo es por una razón muy simple: las sendas antiguas, son aquellas de la iglesia primitiva, la del libro de los Hechos, la que vivía por fe y sin saber qué sucedería al minuto siguiente. No esta que mayoritariamente se ve hoy, en la que todo es previsible, que a veces es exageradamente ordenada, que por momentos llega a ser humanamente controlada, la que no sale jamás de un “orden de culto” que nadie sabe quién caracoles inventó, la que ha terminado adorando la estructura que armó, por encima del Creador de la vida, la que centra sus mayores expectativas en sus templos o sus denominaciones que en la presencia del Dios viviente en ellos. Todo esto es lo que se llama aquí “Camino Transitado”, prefijado, previsible, rutinario. Senda antigua, por ejemplo, es la iglesia de las casas de familia, de los espacios abiertos, la iglesia subterránea, la que no negocia con la sociedad impía privilegios o prebendas oficiales ni tampoco con el orden religioso estructural, ya sea oficial como propio.

Por eso es que en 17:10, Dios agrega: Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su corazón, según el fruto de sus obras. Sin embargo donde se expresa esto con mayor claridad el pensamiento de Dios y lo que podemos ver como cotidiana realidad, está en Oseas 8:4: Ellos (Está diciendo mi pueblo mi iglesia) establecieron reyes, (O sea: gobiernos, liderazgos) pero no escogidos por mí; constituyeron príncipes (Que son liderazgos secundarios) mas yo no lo supe; de su plata y de su oro Esto es: de tu potencial económico, iglesia) hicieron ídolos para sí, (Te recuerdo que ídolo es cualquier cosa que tome un primer lugar reemplazando a Dios. Dinero, poder, política, filosofía, intelectualismo, cientifismo, acción social, status religioso) para ser ellos mismos destruidos.

(Verso 36)= ¿Para qué discurres tanto, cambiando tus caminos? (Se lo paso al español básico: ¿Para qué todo ese verso tratando de justificar, con sobria elegancia, que conviene más manejarse con rudimentos del mundo que por fe?) También serás avergonzada de Egipto, como fuiste avergonzada de Asiria. (Cuando la iglesia no se encolumna tras el propósito y la voluntad de Dios y elige “hacer la suya”, la humana, la intelectual, la súper mística, la científica, el mundo la ridiculizará y la avergonzará)

(37) También de allí (De la vergüenza, el ridículo y la mofa del mundo) saldrás con tus manos sobre tu cabeza (Hay dos razones principales para que usted o yo nos pongamos las manos en la cabeza: 1)= Somos prisioneros y como signo de rendición incondicional y abandono de la lucha caminamos con las manos detrás de nuestras nucas; 2)= Contemplamos el resultado de nuestros desvaríos soberbios y carnales y no podemos menos que poner una mano en cada sien, en cada costado de nuestra cabeza y decir: ¿Qué hice? ¿Qué hice? ) Porque Jehová desechó a aquellos en quienes tú confiabas, (¿En quién confía usted? ¿En gobiernos? ¿En políticos? ¿En juntas? ¿En asociaciones? ¿En líderes carismáticos que incentivan la glorificación del hombre? ¿En profesionales de cualquier cosa como si una universidad fabricara mejores cristianos? ¿En denominaciones? Dice que Dios ya los desechó, y a usted con ellos.) Y no prosperarás por ellos.

¿Vale la pena agregar algo más? ¿Vale la pena recordar que una cisterna, por mejor hecha que esté y por mejor intencionada que haya sido la idea de fabricarla, jamás dará agua pura y fresca, sino la que emana de un guardarla por días o meses? ¿Cuál es el alimento nutritivo, la hierba verde o la hojarasca seca? Usted elige.

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¿Quién eres en Cristo?

Suelo decirles a quienes me conocen y conocen este ministerio esencialmente desde la radio. Que me habrán oído un montón de veces quejarme de estar oyendo, y haber predicado, incluso, alguna vez y en épocas de ceguera y somnolencia espiritual, un evangelio adulterado. Y a lo mejor ellos han entendido y hasta han coincidido conmigo en eso. Lo que quizás aún nadie ha terminado de ver es en qué consiste la adulteración del precioso evangelio, o “buenas nuevas” de Jesucristo. El evangelio es para la salvación de las almas, nos han dicho. Y no nos mintieron, por supuesto, pero tampoco nos dijeron una verdad completa. Y todos sabemos qué es lo que significa decir una media verdad: que nos queda la otra media que no sabemos adónde insertarla. Y con las enormes dudas de que, una media verdad no dicha, es algo muy parecido (Si no es lo mismo) a una mentira.

¿Qué evangelio predicaba Jesús? ¿Él iba y decía: “¡Acéptame como tu Salvador y Señor y tendrás Vida Eterna?” No. No decía eso. Nosotros hoy decimos eso. Ah, entonces Él iba y decía: “¡Vengan a las reuniones que mis discípulos están organizando para el fin de semana y tendrán sanidad y prosperidad?” No. Fíjese que tampoco decía eso. Y observe que, aquí también, tendré que decirle que la iglesia sí suele decirlo. Él se sentaba en un lugar cualquiera, (Porque evidentemente no le interesaba en absoluto estar un plano más elevado que sus oyentes porque no le interesaba en absoluto que lo vieran, le interesaba que lo oyeran.) Entonces, allí sentado, decía sencillamente: “¡Arrepentios, el reino de los cielos se ha acercado!” Ese era el evangelio que Él predicaba. ¿Y para qué se acercaría el reino de los cielos aquí, a la tierra? Creo que no se necesita ser demasiado inteligente para entender que era para extenderse y tomar todo lo que el usurpador nos ha sacado. Entonces, mi querido hermano, amigo o curioso, tendrá usted que coincidir conmigo en dos cosas. Primero, ha existido adulteración del evangelio. Y segundo: que ese evangelio tiene, en sí mismo y en su predicación, el suficiente potencial como para producir el fin.

(2 Timoteo 1: 9)= Quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, (10) pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio.

Note usted que dice: El cual quitó la muerte, algo que ya es un hecho, y Sacó a la luz; lo que significa vida e inmortalidad. El verdadero evangelio le enseña cómo vencer a la muerte, que hoy por hoy, todavía es un asunto que, más allá de palabras altisonantes o posturas religiosas, no sólo sigue preocupando a una gran parte de la iglesia, sino incluso, aterrorizando directamente a un porcentaje no pequeño de creyentes. El pueblo de Dios, el hombre que verdaderamente ha entregado su vida a Cristo, generalmente anda muy enojado con la caída de Adán y gimiendo en un marco de vicisitudes espirituales en esta vida terrena. Ahora, aquella iglesia masiva y nominal que vemos, observe con atención, parecería andar muy a gusto dentro de esa caja descartable que llamamos cuerpo.

Y si no anda a así, al menos esa es la impresión que le produce al mundo. El mundo, -aprenda-, no sólo rechaza sino que se enoja contra la santidad. La desprecia, la ridiculiza y busca modificarla según su medida de entendimiento. Con lo que el mundo en su ignorancia sí puede simpatizar, es con la carnalidad, con la religiosidad y con eso evidenciar que, después de todo, somos iguales a ellos. Y el asunto grave es que dijo el Señor que no somos iguales. Por eso me pregunto y le pregunto: ¿Qué está haciendo una congregación cuando anda haciendo cosas para caerle simpática a la sociedad secular que la rodea? Piénselo por favor.

“Yo acepté a Cristo, ya soy salvo, me dice usted. Y es verdad. Así ha sido decretado y así es nomás, pero desde lo conceptual, desde el principio básico de esa salvación. Pero la realidad cotidiana me muestra y le muestra que, en realidad, usted está siendo salvo. De una manera progresiva, está lejos de ser algo automático. ¿Pero está seguro, hermano? ¡Mire que a mí nunca me dijeron eso! No sé, pero si usted está viviendo como se le da la regalada gana, es más que obvio que no puede esperar reinar con Cristo, no cree? Por eso he dicho más de una vez que estamos construyendo una simbólica arca de Noé, porque el día del Señor será, -dice Mateo-, como en los días de Noé. Entonces usted piensa: ¿Quién va a ayudar a predicar este evangelio del arca de Noé si todavía no hay ni siquiera nubarrones que preanuncien lluvia? Mientras que los ignorantes persistan en ser ignorantes, los tenemos enfrentados, no ayudándonos. ¿Entiende? Y no digo ignorantes en forma peyorativa u ofensiva, lo digo en lo que el verbo mismo significa: ignorar algo, no conocerlo. Es para ellos que estamos construyendo el arca. ¿Y ellos, mientras tanto, qué hacen? ¡Se burlan! Y sí, hablo de los de afuera, de los que no conocen nada y lo ignoran todo, pero también hablo de algunos de los de adentro, de los que supuestamente deberían conocer todo. ¡Si serán locos, místicos, espiritualistas! ¡Construir un arca donde jamás ha llovido!

(Efesios 2: 1)= Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos a vuestros delitos y pecados, (2) en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, al espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, (3) entre los cuales también nosotros todos vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

Hay varias cosas para ver aquí. Primero, dice que estábamos muertos. Para Dios, usted lo sabe, la muerte no es lo mismo que es para nosotros. Para Dios no existe la muerte porque somos espíritus eternos. Para Él la muerte es una condición mental cuando estamos fuera de su huerto, de su ámbito. Segundo: la carne, en el Nuevo Testamento, no es el cuerpo, sino las acciones que el cuerpo haya regido por causa del alma. Y le da el ejemplo: la voluntad de la carne son los pensamientos. Tercero: dice que éramos hijos de ira. La psicología sostiene que no se trata de rebeldía, sino en las cosas que nos sucedieron cuando éramos niños, no? Bueno, basta. Aquí dice que ERAMOS. Esa persona ya murió. Es como si tuviéramos memorias de un viejo inquilino que no sirve para nada. No es usted, es el viejo propietario que ya no está porque murió en la cruz. Sí que cuesta entender lo que ocurrió en la cruz!

(4) Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, (5) aún estando nosotros muertos en pecados, (Estamos muertos) nos dio vida (6) y juntamente con él nos resucitó (Ojo: ya nos resucitó) y asimismo nos hizo sentar, (Listo. Ya nos hizo sentar. Somos un pueblo de reyes y sacerdotes. ¿Recuerda cuándo era que se sentaba el sacerdote? ¡Sí señor! Cuando había terminado. Consumado es. Terminado está. ¿Y entonces por qué me preocupo? ¡Ah, no lo sé! Pero puedo decirle que por más que se preocupe, no podrá añadir a su estatura un codo, ¿Lo leyó?)

Clarísimo. El templo futuro que va a tener más gloria que el de Salomón, es el último templo: nosotros. No uno hermoso construido con subvención del Estado en función de la igualdad religiosa que insólitamente reclamamos. Por clamor de Jesucristo, ¿Me entiende? Esto no es fundamentalismo, ni sectarismo ni fanatismo. ¡Es Biblia! ¡O palabra, si le gusta más el término! ¡Hermano! ¿Usted está en contra de la igualdad religiosa? ¡Por favor! Ni en contra ni a favor; lo religioso sencillamente no me interesa porque, definitivamente, no es ni la voluntad ni la prioridad de Dios. La prioridad de Dios, es encontrar su templo, nosotros, apto para habitar y terminar su plan.

Mírelo desde esta óptica. ¿Cuánta actividad tiene en este momento en su congregación local? ¿Mucha? ¿Poca? ¿Ninguna? No lo sé. Pero si está haciendo cosas, ¿Se ha preguntado para qué las está haciendo? Ya sé lo que me va a contestar. Es lo que generalmente se contesta aquí: ¡Para servir al Señor! ¿Sí? ¿No estará buscando impresionar a Dios? ¿No estará intentando impresionar a su pastor? ¿No está procurando impresionar a sus hermanos? ¿No está persiguiendo gratificarse a usted mismo? Fíjese bien, es probable que haya algo de esto. Ojalá que no, pero si lo hubiera, ¿Usted cree que Dios se va a caer del trono porque usted haga una buena obra? ¿De verdad se lo cree? Él nos da el secreto. Considera los lirios del campo, dice: ¿Cómo crece el lirio? ¿Crece porque hace algo o crece sin esfuerzo propio? Los lirios crecen porque absorben nutrientes de la tierra en la que están plantados. Nosotros somos iguales. Mientras más entiende, más manifiesta. Yo, dice Él, ya soy perfecto, maduro. Pero sólo puedo manifestar aquella perfección que realmente entiendo.

Otra palabra para MUERTE, es NECKROS. “Destituido de la vida que reconoce a Dios”. Dice que Él nos colocó en lugares celestiales. ¿Recuerda la Torre de Babel? Sí, de allí viene Babilonia. ¿Para qué la construyeron? Para alcanzar los lugares celestiales. ¡Pero si ya estamos allí! Trate de hacérselo entender al hombre religioso.

(Juan 3: 3)= Respondió Jesús y le dijo: de cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.

La palabra DE NUEVO, es la palabra ANOTHEN, y significa “De arriba”, “Desde el comienzo”, “Desde un lugar más alto”. Esta palabra, ALTO, es por CALIDAD, no por elevación. ¡Uy! ¡Y yo que me lo paso mirando para arriba! ¿Está mal, eso? No. A lo sumo, le podría sobrevenir una tortícolis, pero no está mal. Usted puede mirar donde quiera, pero; ¿No le ha pedido al Señor, un día, que entrara en tu corazón? ¿Y adónde está su corazón? Dentro suyo. ¿Adónde está Cristo, entonces? Adentro suyo. ¿Para qué buscarlo mirando para arriba, entonces? Es más: ¿Por qué orar a los gritos, elevando cada vez más la voz, si Él, que está dentro suyo, le oye hasta cuando susurra? Tradiciones, costumbres, modalidades evangélicas, religión.

(Verso 6)= Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, (Con mayúsculas la “E”) espíritu es. (Ahora con minúscula esta “e”)

¿Por qué, en la traducción española, la primera va con “E” mayúscula y la segunda con minúscula? Simple. Porque el teólogo que tradujo la Biblia no pudo alcanzar a creer que nosotros estemos hechos de la misma esencia que está hecho Dios. ¡Pero si somos imagen y semejanza! Sí, pero muchos todavía andan buscando al anciano de las faldas y la larga barba blanca. Pero el griego dice que Espíritu es Espíritu, las dos iguales. ¿Y qué es Espíritu? Una esencia que no tiene materia sólida. Usted es un espíritu que, para poder ser visto y manifestado, está viviendo temporariamente dentro de la materia.

Ellos están en el mundo tangible, -dijo Jesús-, pero yo no, yo estoy en el mundo del Espíritu. Yo he nacido de nuevo, ellos todavía no. Yo soy el primogénito desde Adán, ellos todavía están en Adán. Ellos, un día, van a morir, yo ya no muero más, aunque por allí y en mi homenaje, insistan en hacerme morir a cada rato con ritos que se inventaron. Ellos han caído, yo no. Su naturaleza es pecaminosa, la mía no lo es. Dios nos sentó en esos lugares. No sólo nos puso, nos sentó. Sentarse habla de asiento. Asiento es el lugar, la fuente de donde emana lo divino, no una butaca pullman.

“¡Estoy tratando!”. No es tratar, es entender. Aquel sacerdocio que fue excluido, no fue excluido por considerárselo contaminado, o porque le hicieron algo. Fue excluido porque no entendió. Hoy, mi querido hermano, mal que nos pese, está ocurriendo lo mismo. El que entiende, es útil para el reino y sigue, no importa el cargo que tenga entre los hombres. El que no entiende, es excluido, así sea el protagonista, la estrella principal del ministerio. Dios es amor, pero también es Justicia. La Justicia de Dios no tiene nada que ver con los Tribunales Ordinarios de cada nación.

(Juan 3: 13)= Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del Hombre, que está en el cielo.

¡Momentito! ¡Esto no se entiende, parece una contradicción! ¿Cómo puede ser? Él está allí, paradito sobre la misma tierra que los demás, pero les está diciendo que está en el cielo. ¿Pero no es que el cielo está allá arriba? Y nosotros, nos dijo, estamos sentados con Él en lugares celestiales. ¡Pero Él está aquí! Mire hermano: tenemos que entender de una buena vez adónde es que estamos sentados. Porque si no entendemos adonde comenzamos, mucho menos vamos a poder entender adonde terminamos. Por eso es que muchas veces no se puede entender muy bien qué es lo que tanta gente anda celebrando por allí.

(Gálatas 4: 25)= Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues esta, junto con sus hijos, está en esclavitud.
(26) Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre.

ARRIBA, es la palabra METER, que significa FUENTE u ORIGEN. ¿Cuántos son nacidos de arriba? ¿De arriba de donde? – De allí… del cielo, creo… Nacimos, nació usted, hermano, de un orden superior, de una fuente diferente, tiene usted ahora un origen distinto. Empezamos a vivir conforme a un envoltorio de principios de origen superior que empiezan a gobernar por sobre los principios que teníamos antes, ¿Entiende?

Es simple y al mismo tiempo no tanto. Mientras estamos en la tierra, viviendo conforme a los principios terrenales, nuestra vida depende de las circunstancias naturales. Pero cuando nacemos de arriba (Y convertirse, en realidad, es eso y no levantar emocionados una mano en una campaña) comenzamos a vivir conforme a principios superiores, de otro origen, y ya no dependemos de las circunstancias, porque para Dios no hay nada imposible, ni siquiera lo que circunstancialmente nos parece imposible. Si usted no puede creer esto, no activa su fe. Y cuando dice la Palabra que el justo por la fe vivirá, la cosa se le hace muy complicada y termina siendo una persona que va a una iglesia, que canta, que alaba y que hasta predica, pero sigue atado a una vida acorde a sus circunstancias.

Es usted salvo, a eso nadie se lo discute, pero aún no es nacido de arriba y, por lo tanto, todavía no puede ver el reino de Dios y, mucho menos, ser útil para él. En este punto anda hoy día un montón de gente. Los principios del origen superior de Dios, dicen que sus hijos están llamados a ser de manifestación superior. Ahora, si esos hijos prefieren seguir viviendo conforme a las circunstancias naturales, sociales, económicas y políticas de cada región, allí sí no les queda otra salida que reclamar igualdad con otras religiones.

Está bien, hermano, le entiendo, pero: ¿Cómo puedo hacer yo para superar mi crisis? – ¿Y qué ha estado haciendo hasta ahora para vencerla? – Y… He orado, he ayunado, he alabado, he adorado, he predicado el evangelio, he hecho todo cuanto me han mandado hacer en mi iglesia, he ofrendado generosamente, he diezmado, he ofrendado a las misiones, no sé… Está bien, todo bíblicamente correcto, pero a partir de esfuerzos personales suyos, ¿No es así? – Y… La verdad que sí… – Bueno, ahora pruebe buscar entender quién es y qué es lo que tiene. No es malo nada de lo que ha hecho, al contrario, pero de una crisis no sale con su esfuerzo carnal, sale por entendimiento de su gracia. Entonces, allí es donde está nuestra bendición, lógicamente, allí también es donde está nuestra guerra, nuestra sabiduría, ahí es donde está el enemigo. Pero recuerde que nosotros estamos sentados allí, que es como decir que estamos sentados encima de él.

(Efesios 1: 17)= Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, (Oh, oh, con ortodoxia teológica, tipo ciencia exacta.) (18) alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos. (Aquí dice que Dios tiene una herencia en nosotros. Vamos a ver: ¿Usted se cree eso o prefiere seguir creyéndole al diablo que le dice que en verdad no es tan así y que tenemos que tener los pies sobre la tierra y no ser místicos?)

(19) Y cual es la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, (Ojo que el poder de su fuerza siempre va a operar a través de los que creen. El nominalismo no existe.) (20) La cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, (21) sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; (Basta; ya no necesito mapear su ciudad ni hacer cartografía espiritual. Si su iglesia está EN Cristo, no habrá potestad territorial, ciudadana, provincial o nacional que pueda afectarle. Ahora si no está en Cristo y todo se limita a hablar de las lindas cosas que Él hacía cuando estaba vivo, entonces sí dedíquese a mapear y hacer cartografía. Al menos va a saber quién es y cómo se llama el que le agarra a puntapiés todos los días. No es vencer, es saber triste y resignadamente, con quién está perdiendo) (22) Y sometió todas las cosas bajo sus pies, (Que hoy son los suyos) y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, (23) la cual es su cuerpo, la plenitud de aquel que todo lo llena en todo. (¿De qué iglesia es? – De la del pastor Fulano. – Ah, ya veo, entonces el pastor Fulano es la cabeza, allí? – Y…claro.. No funciona. ¡Pero hermano! ¡A mí me enseñaron! – ¿Funcionó? ¿Ha funcionado hasta ahora? – Y… no, pero…- Pero nada. Funciona si la cabeza es Cristo. – ¡Pero es que nuestro mensaje es cristocéntrico! – No le hace, el de Babilonia también parece serlo. Lo que cuenta, más que el mensaje, es la encarnación en los hechos del mensaje, ¿Entiende?)

Entienda: si usted es un individuo con los pies sobre la tierra, que cree todo esto pero trata de no exagerar ni caer en fantasías místicas, lo más probable es que usted esté esperando que un día, de alguna manera que no se imagina, levante vuelo misteriosamente y vaya a sentarse a los lugares celestiales. Ni puede pensar en qué hará una vez que se siente allí, pero prefiere no pensarlo. Entonces, mientras ese es su pensamiento, Satanás en lugar de estar debajo de sus pies, anda por encima suyo caminándole por las espaldas con sus sucios pies. Ahora, si llega a entender que YA está sentado en lugares celestiales junto con Cristo, la cosa va a cambiar totalmente.

La iglesia, por muchos años, ha estado proclamando que Cristo salva, que Cristo sana, pero nadie explicó por qué. Nadie le dijo que usted ya fue cambiado, que nació de nuevo. Entonces hemos pasado mucho tiempo expresando a un Cristo mediocre, limitado, temeroso y a veces incapaz de torcer una situación. Por eso creamos la religión, para tapar todos los huecos de las cosas que ya no podíamos explicar. Entonces pasó, y todavía pasa, lo que a lo mejor ahora mismo está pasando. Yo digo esto y, si usted tiene deseos, me cree y, si no los tiene, no me cree. Lo que ni se le ocurre es escudriñar tu Biblia que es igualita a la mía, para ver si esto es así o no. ¿Se da cuenta?

En Efesios 2:6, dice: Juntamente con él nos resucitó. Aquí hay una palabra que es clave. La palabra JUNTAMENTE, que es la palabra SUNEGEIRO. La raíz es SUN, que significa “Unión con”, o “Que incluye propiedad”, o “Composición de”. Es decir que se trata de una unión con alguien, pero no por cercanía ni por parentesco, sino porque ese está hecho de lo mismo. Era la oración de Cristo. Que ellos sean uno con nosotros como yo soy contigo. O sino: Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre. La misma sustancia. No le estoy diciendo, ¡Cuidado! Que todos somos Dios o que todos somos como Dios. Así dijo Satanás alguna vez, y así enseña Nueva Era engañando a muchos. Le estoy diciendo: “La misma sustancia”. Pero naturalmente, en dependencia. Sólo en dependencia a Cristo la podemos manifestar.

Ya enseñé en muchas ocasiones que, cuando Cristo dijo que iba a prepararnos un lugar a nosotros, no habló de poner una tarjeta en una nubecita para que usted fuera a tocar el arpa allí, ni tampoco en una casita edificada junto a calles de oro. Es en la cruz donde él nos preparó un lugar. Porque la cruz, no física, desde ya, sino espiritual, es el único ámbito donde Cristo y usted pueden morar juntos. No ha habido miles o millones de hombres en la tierra, según Dios. Sólo dos. El primer Adán y el segundo Adán. ¿Y todos los hombres que hubo entre Adán y Jesús, qué son? Extensiones del primero. Entre Adán y Jesús, no hubo hombres, hubo seres humanos. ¿Pero no es lo mismo? No. Hombre, es carne por fuera con Dios adentro. Seres humanos, es hombre caído, ¿Entiende? Recién cuando usted entienda lo que ocurrió en la cruz, es cuando Dios le saca del primero y le coloca en el segundo hombre. Ese hombre, Cristo, es la cabeza y nosotros su plenitud, su carne, su cuerpo.

La segunda raíz de esta palabra es EGEIRO. Significa “Recobro de facultades” o “Despertar de la oscuridad”. Nos despierta de la ignorancia de la caída y nos coloca en una posición que incluye la misma composición que él tiene. Nacer de nuevo. Juntamente. SUNEGEIRO.

Después dice que Nos hizo sentar. SENTAR es la palabra SUNKATHIZO. La primera parte, es SUN, lo mismo, “Unión de propiedades, composición o sustancia”. Y la segunda parte, KATHIZO, es “Ordenar, establecer, habitar o colocar”. Es la misma implicación que cuando se ordena a alguien en el ministerio. Se instituye. O sea que Dios dijo: pertenece allí. Es decir que: legalmente, estamos donde tenemos que estar. Olvide ya esa silla, trono o butaca donde desde la Escuelita Dominical, si la ha tenido, viene pensando que se va a sentar. Sentar es otra cosa, ya lo ha visto. Ahora le voy a dar las escrituras que respaldan esto.

(Apocalipsis 1: 5)= Y de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. (El es el primero que murió la muerte espiritual. ¿Espiritual? ¿Y la crucifixión? Sólo el vehículo físico, material, literal. Él dijo: ¡Elí!, ¡Elí! ¿Lama sabactani? – Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has desamparado? – Es que me tengo que ir, hijo… ¿Y por qué te tienes que ir? – Porque ahora caerá sobre ti todo el pecado del mundo y, donde hay pecado, yo no puedo estar. – Muerte espiritual: ser sacado del ámbito donde mora Dios. La iniquidad nos separa de Dios. Adán fue separado cuando se halló iniquidad en él.)

(Isaías 59: 1)= He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír, (2) pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.
(Isaías 53: 10)= Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, (¿A quién? A Jesús.) sujetándole a padecimiento (¿cuánto padeció Jesús de algo? En su muerte) cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.

Esto le dice que no somos un plan emergente o de segunda mano, una especie de plan alternativo porque Israel no aceptó su primer plan. Cristo mismo, dijo, antes de presentarle el plan a Israel, que tenía otras ovejas que no eran de ese redil.

(11) Será el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho.

¿Cuándo fue que el alma de Jesús fue afligida? No se olvide que la paga del pecado, es muerte. Y que Dios tenía que recibir un sacrificio por expiación y que ese sacrificio tenía que quemarse por completo. Cuando Cristo muere en la cruz, hay sacrificio de olor fragante a Dios. La paga por el pecado de todos los hombres que han nacido, que están vivos y que están por nacer, fue saldada. Hebreos 11 dice que un sacrificio hizo perfecto a todos, para siempre.

¡Eso no me parece justo! ¡Yo estoy sufriendo tanto por ser creyente! ¿Y por qué sufre, si usted también ya ha sido perdonado? ¿Sabe cuál es la diferencia entre el mundo y nosotros? Que ellos ya están perdonados, y que nosotros ya somos salvos. Son dos cosas diferentes, eh? Lo que sucede es que por una cuestión de costumbre y tradición, siempre nos hemos considerado como pobres pecadores perdonados. ¿No funciona? No me extraña. Mientras sigamos viviendo a nivel del mundo… Ellos están perdonados, y es lo que creemos que estamos nosotros: perdonados. Entonces, eso, nos pone en el mismo nivel que ellos y no es así. Ellos estarán perdonados, es cierto, pero no están sentados en los lugares celestiales hasta que no lo reconocen. ¿Entendido?

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No le digas bienvenido

Dice la Biblia que en los últimos tiempos correremos el riesgo de ser engañados por doctrinas de demonios. Y nosotros, pese a creer esto, estamos muy tranquilos porque todavía no hemos visto subir al púlpito a ningún personaje vestido de rojo, con cuernitos y un tridente a predicarnos que podemos pecar todo lo que se nos ocurra que no va a pasar nada. Delito de simpleza. Nos estamos olvidando de una palabra que tiene vinculación directa con todo lo diabólico: sutileza. Aquí me propongo demostrar que ya podemos estar recibiendo doctrina falsa, doctrina de demonios, sin que nos hayamos dado cuenta de ello.

Empecemos por saber qué es doctrina. En el Antiguo Testamento, la palabra significa “Lo que es recibido”, es decir: una enseñanza. Allí Dios, como fuente de conocimiento, es llamado “maestro” y su enseñanza se manifiesta en juicios, (Que es separación de lo verdadero de lo falso) y en su voluntad fundamentalmente contenida en la ley. Enseñar, en esta esencia, significa conducir al hombre a la experiencia más íntima con la voluntad divina, puesto que una doctrina afecta tanto al intelecto como a la voluntad humana. Me gustaría darle algunos versículos que confirmen esto que le estoy diciendo.

(Deuteronomio 32: 1)= Escuchad, cielos, y hablaré; y oiga la tierra los dichos de mi boca.
(2) Goteará como la lluvia mi enseñanza; destilará como el rocío mi razonamiento; como la llovizna sobre la grama, y como las gotas sobre la hierba.

Punto primero: la doctrina viene de Dios, no de las elucubraciones (Bien intencionadas, por supuesto), de alguna junta de notables, teólogos o auto proclamados eruditos bíblicos. Isaías 55:11 dice que la palabra que sale de la boca de Dios no volverá a Él vacía, sino que hará lo que él quiera y que prosperará en aquello para lo cual fue enviada. Sana doctrina, entonces, es todo aquello que se fundamenta con la palabra y no en reglas o estatutos morales y éticos por mejor intencionados que sean. Falsa doctrina, entonces, será todo aquello que, aunque suene bien, no pueda ser confirmado en la Biblia. Mire lo que dice Zofar en Job.

(Job 11: 2)= ¿Las muchas palabras no han de tener respuesta? ¿Y el hombre que habla mucho será justificado?
(3) ¿Harán tus falacias callar a los hombres? ¿Harás escarnio y no habrá quien te avergüence?
(4) Tú dices: mi doctrina es pura, y yo soy limpio delante de tus ojos.
(5) Mas, ¡Oh, quién diera que Dios hablara, y abriera sus labios contigo, (6) y te declarara los secretos de la sabiduría, que son de doble valor que las riquezas! Conocerías entonces que Dios te ha castigado menos de lo que tu iniquidad merece
.

(Proverbios 4: 1)= Oíd, hijos, la enseñanza de un padre, y estad atentos, para que conozcáis cordura.
(2) Porque os doy buena enseñanza; no desamparéis mi ley
.

Muy bien. Hoy, ingresando el tercer milenio, la sana doctrina está íntima y directamente relacionada con Jesucristo. Si una palabra no lo exalta, no emana de la doctrina primera y legítima; es falsa, es humana, es carnal y almática. Anote esto: la doctrina de Jesucristo siempre tendrá tres palabras que la acompañarán donde quiera que sea predicada: Amonestación, Advertencia y Exhortación. Con esto aclarado, vamos al texto donde la palabra se habrá de revelar para usted en este día.

(2 Juan 1)= El anciano a la señora elegida y a sus hijos, a quienes yo amo en la verdad; y no sólo yo, sino también todos los que han conocido la verdad.

En principio, fíjese que en sus dos últimas cartas, Juan se define a sí mismo como anciano, sugiriendo que él era mayor que otros cristianos y que su conocimiento personal de la fe era más antiguo que el de ellos. Esta es la evidencia más concreta que determinó adjudicarle a Juan, indiscutible autor de la primera carta, también la autoría de las dos siguientes. Por otra parte y en lo espiritual, Juan se define como un ministro de Dios, que es lo que implica y encierra la palabra anciano.

En cuanto a la “señora elegida”, no cabe ninguna duda de que es una tipología de la iglesia. Suponer y enseñar como muchos han hecho, de que se trataba de una buena mujer a la que Juan le envía su carta, es omitir la inspiración divina en la palabra y reducirla a hechos y actitudes humanas de hombres que vivieron una época. Yo me pregunto, si fuera así, por qué Juan le dice que la ama “en la verdad”, (Que es Cristo), y que no sólo la ama él sino todos los que han conocido la verdad. Para ser una mujer de carne y hueso, lo de Juan suena un poco exagerado, ¿No? Conoceréis la Verdad y la Verdad os hará libres. – Yo Soy el Camino, la Verdad y la vida. Es Cristo, es su cuerpo. Es la iglesia. Por favor, si quiere ser bendecido, véalo así.

(2) A causa de la verdad que permanece en nosotros, y estará para siempre con nosotros: (Ojo con esto: le está diciendo que la posesión de una verdad permanente es la razón principal para permanecer fieles y no dejarse desviar, que es específicamente la intención de la falsa doctrina.) (3) sea con vosotros gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y del Señor Jesucristo, hijo del Padre, en verdad y en amor.
(4) Mucho me regocijé porque he hallado a algunos de tus hijos andando en la verdad, conforme al mandamiento que recibimos del Padre.

Acá hay dos cosas: 1)= Para conocer la verdad es necesario practicarla. 2)= En su tercera carta, versos 3 y 4, Juan dice casi lo mismo y se goza de que lo que llama “sus hijos”, anden en la verdad. Eso corrobora que de ningún modo podemos creer que esta carta fue dirigida a una buena señora, ama de casa, sino a la iglesia.

(5) Y ahora te ruego, señora, (Ahora te ruego, iglesia), no como escribiéndote un nuevo mandamiento, sino el que hemos tenido desde el principio, que nos amemos unos a otros.

¿De qué principio está hablando aquí? Es indudable que no se trata del comienzo de algo, como alguna vez se pueda haber enseñado, sino de un principio como un fundamento, como un patrón. En este caso, se trata de un principio implantado por Jesús durante su ministerio: amar, porque eso complace a Dios. No un mandamiento nuevo sino uno antiguo, dice el mismo Juan en su primera carta. En un sentido, el mandato de amar es viejo, porque la ley de Moisés lo exige, pero en otro sentido es nuevo, porque el ejemplo de Cristo sienta una nueva norma y un nuevo motivo. A esta altura pensar que esta carta le fue escrita a una señora anónima de carne y hueso, de pantuflas y ruleros, ya está sonando como incomprensible. Tanto como ser cristiano y no discernir.

(6) Y este es el amor, que andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento: que andéis en amor, como vosotros habéis oído desde el principio.

Esto es indiscutible. Quien lo haya vivido puede confirmarlo: el amor motiva la obediencia. El seguimiento de los mandamientos no apunta, como tantos lo han interpretado, a hacer del evangelio una cosa rígida, contundente, legalista y hasta cruel en algunos casos, sino una manifestación visible de conducta férrea, suceda lo que suceda, ante la vista de los demás como testimonio viviente de la presencia en nuestras vidas del Dios viviente. Ahora: ¿Por qué todas estas recomendaciones?

(7) Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo.

Aquí primero hay que puntualizar algo antes de que alguien tome esto con la ligereza que es tan frecuente entre el pueblo, y que lo ha llevado en muchos casos a perecer por falta de conocimiento. ¿Qué es un engañador? Simple; alguien que toma una verdad y la tergiversa, la altera, le agrega o le quita cosas que no son, en su propio beneficio. Ahora piense esto: para que alguien tome una verdad y con sutileza la altere, y encima logre engañar a muchos que conocían esa verdad, es indispensable que esa persona conozca muy bien esa verdad. Ahora cierre el círculo: ¿Usted podría ser engañado por alguien que no conozca la Biblia, por una persona atea, incrédula o mundana? Entonces mi amigo, usted ya está avisado; ya sabe de dónde habrá que esperar a los engañadores.

Por otra parte, el trasfondo histórico y lineal de esta segunda carta de Juan, nos muestra que estuvo dedicada a la relación entre la verdad cristiana y a la hospitalidad ofrecida a los maestros que por entonces viajaban de iglesia en iglesia. A veces se abusaba de esa hospitalidad. Falsos maestros estaban confundiendo a las comunidades de creyentes, igual a como está sucediendo hoy día y no necesariamente llegando desde otros lugares. Muy bien podrían estar viviendo aquí, cerca de nosotros, gozando de prestigio y hasta teniendo un nombre de que viven aunque estén muertos.

Con respecto al término “anticristo” usado aquí, es más que evidente que también Juan tiene muy claro de que se trata de una mentalidad y no de un hombre individual. Al diablo le encanta que haya mucha gente observando a un líder determinado, ya sea político o de falsas religiones, para ver si ese es el anticristo. Porque mientras tanto él, usando a falsos profetas, falsos maestros o falsos pastores, inducen a gente cómoda que no escudriña la palabra a creerse mentiras y hasta correr el riesgo de irse al infierno con una biblia debajo del brazo y con un cargo importante en la iglesia local. Anticristo es todo lo que se opone a Cristo. Pueden ser cientos, miles o uno, depende el caso. Y así como pueden provenir desde el ateísmo, el orientalismo o el ocultismo, también pueden llegar desde la religión organizada, ya sea oficial o supuestamente evangélica.

(8) Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo.

Este “mirad por vosotros mismos”, Juan lo toma del propio Jesús cuando, hablando con sus discípulos de las señales de los tiempos y del fin de la era, les dice en Marcos 13:9: Pero mirad por vosotros mismos; porque os entregarán a los concilios, (O sea que al asunto va a estar adentro de la iglesia, no afuera) y en las sinagogas os azotarán; y delante de gobernadores y de reyes os llevarán por causa de mí, para testimonio a ellos. Esto para que vaya teniendo en cuenta por dónde andará esta guerra. Con relación a no perder el fruto de nuestro trabajo, Pablo lo define muy bien en 1 Corintios 3:8: Y el que planta y el que riega son una misma cosa; Aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor. Y como corolario de lo que implica, cuesta y significa esta guerra, el escritor de Hebreos 10:32 dice: Pero traed a la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido iluminados, sostuvisteis gran combate de padecimientos.

Bien: hasta aquí Juan ha detallado tres cosas muy específicas: Nº1)= Que considera “señora elegida” a la iglesia que anda en la verdad. Y como la verdad es Cristo, es iglesia aquella que solamente se fundamenta en Cristo. “-¿Me está diciendo, hermano, que hay iglesias que se llaman cristianas que no se fundamentan en Cristo?-“ No lo digo yo, lo dice Juan. Si usted ya lo había pensado y no es uno de esos obstinados a los que nada les cae bien, no le estoy descubriendo nada nuevo. Ahora, si no lo había pensado y no es uno de esos robots automatizados que tanto se ven en nuestras congregaciones, es porque gracias y gloria a Dios, ha caído en un buen lugar.

Nº2)= Juan dice que sin amor, (Creo que es nuestra mayor asignatura pendiente), y sin cuidado por la palabra, es imposible andar por el Camino de la Verdad que conduce a la vida. Nº3)= Recomienda encarecidamente que nos cuidemos de los engañadores y de los anticristos, influencias internas muy sutiles que tienen como tarea inducir al error a los elegidos. Y ahora, en los siguientes dos versículos, va a atacar lo que, entiendo, no sólo es la base de esta carta sino, además, la base de la vida o la muerte espiritual de la iglesia del Tercer Milenio.

(9) Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, (Que es la verdad revelada en la palabra y el cuidado con respecto al engaño) no tiene a Dios; (Anote esto) el que persevera en la doctrina de Cristo, (Aunque en su propia iglesia le digan que está loco, que es demasiado espiritual, que no tiene los pies sobre la tierra) ese sí tiene al Padre y al Hijo.

Los falsos maestros, tanto en lo histórico de los días de Juan como en la actualidad, siempre pretenden tener un conocimiento personal superior y contradictorio con la doctrina apostólica. Lo que en realidad sucedía es que ellos, como tantos otros hoy, habían cortado su relación con Dios, aunque estuvieran viviendo adentro de una iglesia las veinticuatro horas del día.

Mire: hay algo que no muchos alcanzan a divisar: cuidarse de aquellos presuntuosos que hacen cosas que Dios nunca les ha ordenado hacer, y mucho menos involucrarse en ellas, ya que esto es tan malo como hacer las cosas que Dios ha prohibido. “-¡Pero hermano! ¿Usted está hablando de la iglesia?-“ Yo estoy hablando de aquellos lugares donde se hacen cosas en el nombre de Dios, y que yo sepa, al mundo incrédulo le importan poco, conoce poco y habla poco de las cosas de Dios.

(10) Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis ¡Bienvenido!

Bueno: llegamos al versículo cumbre y clave de esta carta y de todo este asunto. Merece que lo desarmemos pieza por pieza para escudriñarlo con detenimiento y no hacer como tenemos por costumbre: Entender lo que nos parece, entender lo que algún comentarista de prestigio haya dejado escrito o, la peor, no entenderlo y, por no tomarnos el trabajo de estudiarlo, dejarlo allí para otro día.

Cuando Juan escribió esto, él se refería al riesgo de dar hospitalidad a los falsos maestros, indicando simpatía y apoyo a sus enseñanzas malignas. Juan, claro, no está condenando la cortesía ni la hospitalidad, pero está alertando y hasta prohibiendo todo aquello que pudiera estimular la labor de los herejes.

Ahora bien: llevado a lo actual, esto se ha interpretado de diversas maneras, lo que habla a las claras de una carnalidad incipiente por parte de los eruditos, porque si se hubieran dejado guiar por el Espíritu Santo de Dios, jamás hubieran tenido diferencias. Muchos, hoy, ni siquiera le abren la puerta de sus casas a Testigos de Jehová o a Mormones, a la luz de este pasaje. Sin embargo, el texto no apunta a religiones inventadas por hombres, sino a gente que convive con los creyentes y hasta ocupa lugares de eminencia, aunque su doctrina se haya apartado totalmente de la doctrina de Cristo. Recuerde que la Biblia, aunque de pronto sea útil para llevar a la conversión al incrédulo y para enseñar los primeros pasos, en su contexto mayoritario, ha sido escrita para lo que nosotros llamaríamos: ”creyentes veteranos”.

Primero veamos algo. “Casa”, aquí, no implica vivienda. Nadie está hablando de su departamento ni de su propiedad. Casa, aquí, está escrita en sentido espiritual, el mismo que consigna que somos “templo” del Espíritu Santo. Allí es donde no debemos recibir, oír, compartir, soportar, ninguna doctrina que no sea la de Cristo y, mucho menos, decirle: ¡Bienvenido! ¡Amén! ¡Gloria a Dios! ¡Lo felicito por su mensaje!, Aunque esto último lo diga como generalmente lo he visto hacer: no por compartir los conceptos sino para quedar bien con el que manda.

“-¡Pero hermano! ¡a mí no me van a meter una doctrina que no sea la de Cristo! ¡Tengo muchos años en la iglesia!-“ Es verdad; nadie lo podría convencer diciéndole que puede pecar todo lo que quiera que no pasa nada. A esta altura de su vida no va a ir a arrodillarse delante de una Biblia encuadernada en oro por más que le digan que es sagrada. Pero hay otros modos más sutiles que sí pueden confundirlo.

¿Nunca le predicaron que orar, ayunar y alabar está bien, pero que la prioridad de la iglesia son los pobres, los que no tienen qué comer ni qué ponerse encima, y que si permitimos esa pobreza sin reaccionar y denunciarla, cometemos un enorme pecado como es el de la omisión a los más elementales derechos humanos? Son mensajes que le producen tal revolución interna que, cuando sale del templo, usted es capaz de ir a asaltar un banco para llevarle todo lo que necesita un asentamiento de emergencia entera. Es un buen discurso, muy real, muy humano, pero tiene un problema: no es esa la doctrina de Cristo, hay pruebas palpables en la Biblia de ello. Así que si recibe ese mensaje y le dice ¡Bienvenido!, No tiene a Dios.

¿Nunca le predicaron que las tremendas necesidades, angustias y depresiones que tiene la gente, deben ser evaluadas, analizadas y atendidas por profesionales cristianos especializados en la psiquis, ya que para eso los puso Dios en la iglesia, ya que estas cosas en donde está en juego la mente y la vida de tantos hombres y mujeres no es asunto que pueda ser encarado por improvisados que jamás pisaron a una universidad? Este también es muy buen discurso. Fíjese que si usted tiene un problemón de aquellos y está a un paso de suicidarse, yo no puedo llevarlo al diván de mi casa y, alegremente y sin conocimiento alguno, meterme en su vida a dar sugerencias o dictámenes que le pueden producir una hecatombe tal que lo empuje definitivamente al suicidio. Claro que entonces, este, es un buen discurso. Pero tiene un problema: no es conforme a la doctrina de Cristo y, por lo tanto, no proviene de Dios. Proviene, -en el mejor de los casos-, de la bien intencionada naturaleza humana.

¿Nunca le predicaron que no pierda tiempo en nada, que el Señor viene esta misma noche quizás, y que es necesario que lo encuentre esperándole? ¿Alguien puede decir que esto es antibíblico? En absoluto. Pero todo lo que está escrito debe ser pasado por la guía, la unción y la sabiduría del Espíritu Santo, porque si no se correrán serios riesgos. El mensaje de “El Señor viene pronto a rescatarnos de este mundo de maldad, incrédulo y pecador es movilizador y atractivo, pero no tiene absolutamente nada que ver con la iglesia gloriosa, victoriosa y más que vencedora de la que habla la doctrina de Cristo. Es un lindo y emotivo discurso, pero ha servido para castrar a cientos y cientos de hermanos que ni se prepararon, ni se casaron, ni estudiaron, ni se compraron una casa porque Cristo venía “Ya”. No emana de Dios.

¿Nunca le predicaron que tenga cuidado, que está en la casa de Dios, bajo la cobertura del Espíritu, que nada ni nadie puede sacarle la salvación aunque no viva como Dios ha dicho que debe vivir, que la tierra y las naciones le pertenecen, que la victoria está cerca, que el maligno no puede contigo porque tiene su credencial de miembro, que todo está bien, que está en la mejor iglesia, con la mejor doctrina y en la mejor denominación evangélica y que un día de estos, Dios va a poner en su lugar todas las cosas y usted lo verá y lo celebrará? Sí señor; es un mensaje reconfortante y alentador.

En cientos de púlpitos se predica esto, hoy. Pero sucede lo mismo que con aquel boxeador que, cada vez que salía a combatir en un round, “recibía” como para todo el año y, cuando volvía a su rincón, su asistente le decía, animándolo, que todo andaba bien y que estaba ganando la pelea. Hasta que por ahí se cansó y le dijo a ese asistente: “Mira; si es cierto que estoy ganando y que mi rival ya no da más, por favor vigílame al árbitro, porque a mí alguno me está dando la gran golpiza”. Este mensaje, que suena precioso a diferencia de los otros y además de no ser tampoco la doctrina de Cristo, tiene la particularidad de anestesiar y disminuir la capacidad de batalla en la gente.

Le he mencionado sólo cuatro, pero seguramente cualquiera de ustedes podría arrimar varios más. A esta altura se está preguntando, si esto es así, cómo es la historia. Y la historia es simple. Si predico la doctrina de Cristo, que no es zalamera ni aduladora, sino confrontativa y fastidiosa, sin importarme como le cae o le deja de caer, podré no resultarle simpático y hasta podré granjearme rencores santos, pero estaré firme en la única sana doctrina. Ahora, si para que la gente no se ofenda, no nos mire mal, me tenga simpatía y hasta me dé alguna ofrenda, predico un evangelio liviano, permisivo, filosófico, humanista, sin amonestación ni exhortación, podré llegar a ser un hombre de éxito, pero a lo que no llegaré será a formar parte del ejército de Dios, ya que he cambiado la doctrina de Cristo por otra que en el fondo, da más importancia a la formación y la sabiduría del hombre que al poder, la gracia y la unción de Dios.

“-¿Y qué puedo hacer, hermano?-“ Yo sé que estoy escuchando uno de esos discursos. No me los creo porque mi Biblia dice que no es así, pero me los aguanto y no digo nada porque realmente no sé adónde irme. Está bien, pero eso quiere decir que con su silencio y aceptación está participando de ese mensaje. “-¡Hermano! ¿No es demasiado legalista, eso?-“ Y sí, a mí también me sonaba legalista, pero mire lo que dice el verso once.

(11) Porque el que le dice ¡Bienvenido! (Al que trae una doctrina que no es la de Cristo) participa en sus malas obras.

¿Y qué podemos hacer entonces? Yo no puedo cambiar los mensajes que no son fieles a la doctrina de Cristo. ¿Habrá que cambiar los portadores de esos mensajes? No, no alcanza, porque muchos de esos discursos provienen de estructuras doctrinales denominacionales, tolderías, “campamentos privados”, de los cuales es imposible evadirse. Pero, ¿Y entonces? Volver a la senda, al Camino antiguo, a la iglesia del libro de los Hechos, la que tiene como única autoridad indiscutida al Espíritu Santo y no a hombres sumamente preocupados por sus intereses o por sus prestigios personales, tanto en lo interno denominacional como en lo público y general. Pero… ¿Podemos cambiar y modificar esto? Cuidado, no se confunda: nadie habla de cambiar, se está hablando de rehacer. Y rehacer, que yo sepa, es “volver a hacer” y si a algo hay que volverlo a hacer, es porque está destruido. “-¡Pero hermano! ¿Eso es bíblico?-“ No sé, mírelo usted…

(Jeremías 18: 1)= Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo: (2) levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras.
(3) Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda.
(4) Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; (En esta expresión “se echó a perder”, se usa la misma palabra que en el caso del cinto de lino del capítulo 13 y verso 7, sólo que allí se traduce como “podrido”. Es decir que, entonces, lo que tenemos es que la vasija se le pudrió) y volvió y la hizo otra vasija según le pareció mejor hacerla. (Atención: dice que la hizo “otra” vasija, no que intentó emparchar la misma.)
(5) Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo: (6) ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, Oh casa de Israel? (¡Oh iglesia desobediente!) Dice Jehová: he aquí que como el barro en la casa del alfarero, así sois vosotros en mi mano, Oh casa de Israel
.
(7) en un instante, (O sea: en un abrir y cerrar de ojos), hablaré (a través de mis ungidos) contra pueblos (En lo humano) y contra reinos (En lo espiritual. Y la única cosa que puede vivir lo humano con lo espiritual, es la iglesia. ¿Y qué hablaba? ¿Sugerencias amorosas y comprensivas? No parece, mire:) Para arrancar, y derribar, y destruir.

¿Qué es ARRANCAR? Sacar algo de raíz. O sacar con violencia una cosa del lugar en donde está adherida. O quitar algo con violencia. En otro plano, separar con violencia a uno de un lugar, de costumbres, de vicios. ¿Qué es DERRIBAR? Arruinar, demoler, echar abajo una cosa. Trastornar, echar abajo lo que estaba en alto. Abatir, humillar. Hacer perder el poder, el cargo, la estimación, o la dignidad adquirida. ¿Qué es DESTRUIR? Arruinar o asolar una cosa material. Deshacer inutilizar un argumento, un proyecto.

(8) Pero si esos pueblos se convirtieren de su maldad contra la cual hablé, yo me arrepentiré del mal que había pensado hacerles, (9) y en un instante hablaré de la gente y del reino para edificar y plantar.

EDIFICAR: Construir. Infundir en otros sentimientos de virtud. PLANTAR. Meter en tierra una planta, un árbol, una semilla u algo similar para que arraigue. Colocar algo donde debe estar. Establecer un sistema o una reforma. Estas son todas acepciones de un diccionario común.

Ya tiene usted los elementos. No diga ahora que no lo sabía, que jamás se lo predicaron. No espere, tampoco, que se lo prediquen en el marco de las instituciones formales y nominales. ¿Quizás porque están todos corrompidos? No. No están todos corrompidos, hay un soberbio remanente que está vivo y anhelante de ver la manifestación del poder de Dios a través de la Palabra. Pero lo que sí hay, son demasiados compromisos, demasiadas ligaduras del alma, una concepción de la ética bastante dudosa y corporativa. ¡Pero somos un cuerpo! Sí, pero en Cristo, jamás en lo humano, filosófico o religioso. Está avisado.

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¿Dónde Encuentro el Perdón?

Ahora volvamos a Romanos 3. Los versículos del 19 al 26 son un pasaje muy difícil en la Biblia. Pero después de lo que vimos acerca de la justicia de Dios y la justicia que el Señor Jesús ha cumplido, Romanos 3: 19-26 es un pasaje maravilloso.

El versículo 19 dice: “Ahora bien sabemos que todo lo que la ley dice, lo dirige a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios”. ¿Por qué Dios le dio la ley al hombre?

Para que el hombre no tuviera nada que decir ante Dios, y para que toda boca se cierre. Dios le quiere mostrar al hombre que todos son pecadores y que todos han pecado. No hay ni uno solo que haga el bien. El versículo 20 dice: “Ya que por las obras de la ley ninguna carne será justificada delante de Él; porque por medio de la ley es el conocimiento claro del pecado”.

El propósito final de la ley de Dios era mostrarle al hombre su condición de pecador. La ley no fue dada para que el hombre fuese salvo por ella. El tono de la ley es exclusivamente de condenación. La ley dice que el hombre debe ser condenado, que debe morir y que debe perecer.

Si el asunto se detuviera aquí, no habría evangelio y todo estaría acabado. Pero el asunto no termina aquí. El hombre no puede vivir por la ley, pero Dios tiene otras maneras. Si tú no puedes pagar, Dios tiene otras maneras de pagar por ti.

Las primeras dos palabras del versículo 21 son maravillosas; marcan un gran giro en este asunto. “Pero ahora”. ¡Gracias al Señor que hay un giro! “Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios”. La justicia de Dios se manifestó originalmente en la ley. Pero si ahora ese fuera el caso, estaríamos perdidos.

¿Qué significa que la justicia de Dios se manifestase en la ley? Significa que todo lo que tú le debías a Dios, lo tenías que pagar. Si tú has pecado, tenías que perecer. Si tú has transgredido, tenías que ir a la perdición. Por lo tanto, la ley manifestaba la justicia de Dios. Lo más justo para Dios era castigar a los pecadores.

Pero, gracias al Señor, la justicia de Dios ya no se manifiesta en la ley. Si Su justicia se manifestara en la ley, Dios tendría que juzgar a los pecadores. Pero la justicia de Dios está manifestada aparte de la ley, y en este caso, el juicio recae en Dios mismo.

La parte final del versículo 21 dice: “Atestiguada por la ley y por los profetas”. Aun los profetas del Antiguo Testamento, incluyendo a David, testificaron lo mismo. ¿Cómo se manifiesta la justicia de Dios? El versículo 22 dice: “La justicia de Dios por medio de la fe de Jesucristo, para todos los que creen.

Porque no hay distinción”. Puesto que todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios (v. 23), ¿cómo podemos obtener la gracia de Dios? Los versículos 24 y 25 dicen que somos “justificados gratuitamente… mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios ha presentado como propiciatorio”.

Dios envió a Jesús para redimirnos de nuestros pecados y lo puso como propiciatorio. Creo que todos sabemos lo que es el propiciatorio. Es la cubierta del arca que está en el tabernáculo del Antiguo Testamento; era el lugar donde Dios concedía gracia al hombre. Toda la tierra está contaminada por el pecado.

Pero solamente este lugar no tiene pecado. Jesús ahora se ha convertido en el propiciatorio. ¿Cómo se convirtió en el propiciatorio? Por medio de dar Su sangre como fianza. Dios puso a Jesús como propiciatorio, y ahora por medio de la sangre de Jesús puedo venir por fe a Dios.

Dios no puede hacer otra cosa que concedernos gracia. Solamente después que Dios hace esto, podemos decir que Su paciencia y el hecho de pasar por alto los pecados en el Antiguo Testamento era justo; y sólo después que Dios hace esto podemos decir que al justificar a aquellos que creen en Jesús en el Nuevo Testamento, también es justo.

Hoy somos salvos no porque Dios haya pasado por alto nuestros pecados, sino porque Dios ha resuelto el asunto de nuestros pecados. Ante Dios no somos deudores perdonados, sino deudores cuya deuda fue pagada y se les perdonó.

Esto es algo sumamente precioso en la Biblia. Esta es la única manera en que nosotros los cristianos podemos tener confianza ante Dios. ¿Te has dado cuenta alguna vez de que aunque el amor es precioso, no es de fiar? Tú no puedes llevar a una persona ante el tribunal simplemente porque no te ha amado por algunos días.

No existe amor en la corte. Pero si se comete una injusticia o si surge un pecado, la ley hablará. Dios nos tiende una mano de donde asirnos. De tal mano, nuestra fe puede ser fortalecida y las promesas de Dios se pueden cumplir en nosotros.

Esta mano es el Señor Jesucristo. Dios sabe que tal vez dudemos, así que El produce fe en nosotros por medio de Su Hijo. Entonces, podemos decirle: “Dios, puesto que Tú me has dado Tu Hijo y le has inmolado, debes perdonar mis pecados”.

A veces escuchamos a algunos decir: “Oh Dios, quiero ser salvo. ¡Por favor sálvame! He pecado, pero me he propuesto ser salvo. Por favor ten misericordia de mí y deja que el Señor Jesús muera por mí”. Cuando tales personas oran, quizás lloren amargamente. Actúan como si el corazón de Dios fuera muy duro y creen que antes de que Dios los perdone o vuelva Su corazón hacia ellos, tienen que llorar mucho.

Aquellos que oran así no conocen el evangelio. Si el Hijo de Dios no hubiera venido a la tierra, tal vez ayudaría el llanto y la súplica de esta gente ante Dios. Pero el Hijo de Dios vino, y el problema del pecado fue resuelto. La obra redentora de la cruz fue cumplida.

Cuando el hombre viene a Dios, ya no se necesita una pobre súplica. Puesto que Dios nos ha dado a Su Hijo, Él puede perdonar los pecados por medio de Su Hijo. Él es fiel para hacerlo; Él no es mentiroso. Y Él es justo al hacerlo; no hay nada injusto en Su perdón. Cuando se habla de justicia, se habla de la fidelidad.

Mucha gente en la actualidad ignora, primero, la justicia de Dios y después el hecho de que el Señor Jesús llevó a cabo la justicia de Dios. La gente no sabe que la justicia de Dios se manifiesta aparte de la ley. Ellos todavía tratan de obtener justicia ante Dios. Son como el hombre que debe diez mil talentos de plata. Simplemente no puede pagar la deuda.

Pero este hombre con tal de ahorrar seis centavos se baja del tren una estación antes, esperando así poder pagar su deuda. Sigue calculando, espera ahorrar un poco aquí y otro poco allí, hacer esto o aquello, y producir un poquito de dinero para pagar la deuda. Con esto quiere decirle a su acreedor que aunque debe diez mil talentos, él tiene unos pocos centavos. No se da cuenta de que la suma total ya ha sido enviada a su casa.

El hombre ni se imagina lo que Dios ha hecho en el Hijo. Por esto el apóstol Pablo nos dice qué actitud debe tener el hombre. En cuanto a la justicia de Dios, tenemos que ver dos pasajes de la Biblia. El primer pasaje está en Romanos 10. Los versículos 3 y 4 dicen: “Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios; porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree”.

Me gustan estos dos versículos. Cuando leemos estos versículos con relación al evangelio, nuestros corazones deben ser profundamente conmovidos. Estos versículos dicen que los judíos no sabían que la justicia de Dios había sido establecida; aún buscaban establecer la suya propia. Hicieron lo posible por practicar el bien, intercambiar sus obras por salvación, e intercambiar su justicia por vida y todo lo que Dios les ha dado.

Pero Pablo dijo que quienes buscan establecer su propia justicia no están sujetos a la justicia de Dios. No estar sujeto a la justicia de Dios significa no estar sujeto a la obra que Dios cumplió en Su Hijo Jesús. La justicia de Dios se realiza en Su hijo Jesús.

La cruz de Jesús es tanto la manifestación del amor de Dios como el cumplimiento de la justicia de Dios. En la cruz de Jesús, la justicia de Dios fue cumplida. Si un hombre quiere establecer su propia justicia hoy día, está negando la eficacia de la obra del Señor en la cruz. Nunca piensen que podemos agregar algo a la obra que el Señor Jesús concluyó.

Nunca piensen que podemos ayudar o remendar un poco la obra del Señor. Los que buscan establecer su propia justicia no están sujetos en ninguna manera a la justicia de Dios. Si alguien envía una suma de dinero a mi casa para que yo pague el préstamo que me dio y yo aún trato de ahorrar unos centavitos para pagarle, en realidad estoy despreciando lo que él me ha dado.

Todos los que buscan establecer su propia justicia están blasfemando a Dios. ¿Por qué es Cristo “el fin de la ley”? Decir que Cristo es el fin de la ley significa que Cristo incluye todo lo que tiene la ley. En otras palabras, Dios no solamente le ha dado a usted diez mil talentos de plata; Él le ha dado todo el dinero del mundo. ¿Por qué ahorrar unos centavitos?

Si un hombre es muy grande, y ocupa toda la silla, ¿puede usted meterse en la misma silla? El fin de la ley es Cristo. ¿Cómo va a establecer su propia justicia? ¡Gracias a Dios que Él nos ha dado lo mejor! Yo diría algo enfático de una manera muy reverente: Dios ha “agotado” Su omnipotencia en Su Hijo Jesús.

Cristo es el fin de la ley. Todos los que creen en El deben recibir justicia. Los que creen en Jesús están comprometidos a recibir. No es posible que no reciban. Me gusta este pensamiento. Es imposible que no seamos salvos.

Dios nos ha dado Su Hijo, que no sólo tiene lo poco que usted necesita, sino que, más aún, lo tiene todo. Dios nunca puede abandonar a los que creyeron en Su Hijo. Dios no puede rechazarnos. Todos los que vienen a Dios por medio del Hijo deben recibir justicia. No hay que luchar; la garantía está asegurada.

El otro pasaje de la Escritura es 2 Corintios 5: 21. Hemos sido salvos, pero aún somos humanos. Es verdad que ahora somos salvos, y que nuestros pecados han sido perdonados, pero ¿qué hacemos mientras vivimos en la tierra? Todos somos cristianos, y somos los hijos del Señor.

Dios declara algo asombroso aquí en cuanto a Sus hijos: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado”. Dios hizo al Señor Jesús pecado. Originalmente el Señor Jesús era inmaculado; Él no tenía nada que ver con el pecado. Ahora Dios lo ha juzgado como si juzgase al pecado mismo. Dios lo juzgó así “para que nosotros viniésemos a ser justicia de Dios en El”.

Hoy día, en el Señor Jesucristo tú y yo somos la obra maestra de la justicia de Dios. Cuando la gente nos ve, ve la justicia de Dios. Debido a que el Señor Jesús fue hecho pecado por nosotros los pecadores y llevó nuestros pecados para perdonarnos, nos hemos convertido en la justicia de Dios en el Señor Jesucristo. Somos la justicia viviente de Dios que camina en la tierra. En Cristo somos los representantes de la justicia de Dios.

Si tú no sabes lo que es la justicia de Dios, todo lo que debes hacer es encontrar una persona salva y mirarla bien. Entonces sabrás lo que es la justicia de Dios. Si tú quieres saber lo que es la justicia de Dios, sólo busca a un cristiano y sabrás que Él no ha tratado con nuestros pecados irresponsablemente.

Dios hizo pecado al que no conoció pecado. Puesto que el Señor Jesús ya murió, la obra de redención ya está cumplida. Estar en el Señor Jesús hoy es una expresión de la justicia de Dios. Cuando una persona ve que alguien cree en el Señor Jesús, esa persona ve la justicia de Dios.

Si alguien quiere saber lo que es la justicia de Dios, yo le diría: “Simplemente míreme. Dios me ama mucho. Él nos ama. Él no es irresponsable con el pecado. Por esta razón el Señor Jesús murió en la cruz. Míreme, soy un pecador salvo. Soy la obra maestra de la justicia de Dios en Cristo.

Hoy declaramos dos grandes cosas que el mundo necesita desesperadamente. Primero, Dios ama al hombre. Este es el hecho más maravilloso. Pero eso no es todo. En segundo lugar, Dios en Su justicia ha perdonado el pecado del hombre.

Ahora el hombre puede acudir a Dios con toda confianza y plena fe, recordándole que Él ha perdonado sus pecados. Finalmente quisiera hacerles una pregunta. ¿Por qué está la parábola del hijo pródigo en Lucas 15? Parece que falta algo en esta parábola.

El hijo pródigo despilfarró sus bienes y volvió a su casa; aunque el padre indudablemente lo amaba, él debería haber dicho por lo menos unas pocas palabras de reprensión, tal vez algo como: “Tú has tomado todos tus bienes y lo has gastado todo; hasta tu estómago está vació ahora”. Pero el padre no habló así. No es de extrañar que el hijo mayor tuviera algo que decir. Incluso nosotros tenemos algo que decir. ¿Acaso la injusticia no es un pecado que no ha sido tratado?

Si Lucas 15 tuviera solamente la parábola del hijo pródigo, concluiríamos que Dios no es justo, que Dios no juzgó el pecado, y que lo pasó por alto. En la parábola del hijo pródigo no hay reproche alguno. Pero gracias al Señor que hay tres parábolas en Lucas 15.

La primera es la parábola del pastor que rescata la oveja. La segunda es la parábola de la mujer que busca la moneda perdida. La tercera es la parábola del padre que recibe al hijo pródigo. En la primera parábola tenemos al buen pastor que da su vida por las ovejas.

El Señor Jesús ya vino y murió. El pecado del hijo pródigo ya había sido juzgado en la primera parábola. Debido a lo que ocurrió en la primera parábola, tenemos una segunda, donde una mujer enciende una lámpara para buscar una moneda perdida. Puesto que el Señor Jesús efectuó la salvación, el Espíritu Santo puede venir para iluminar con Su luz. Después el Padre ya no ve el problema del pecado.

El problema del pecado ha sido aclarado en la parábola del pastor que da su vida por las ovejas. Además, el sentir interior ha sido iluminado en la parábola de la mujer que enciende una lámpara. Ya se han visto los errores. El padre sólo necesita recibir al hijo pródigo.

El Señor Jesús perdonó nuestros pecados. El Espíritu Santo nos ha iluminado y nos ha convencido de pecado, de justicia y de juicio. Por lo tanto, cuando viene el Padre, ya no se necesita mencionar el problema del pecado; lo único que hace es recibirnos.

En las dos parábolas anteriores, la justicia de Dios y Su amor ya se habían manifestado. Supongamos que una persona aún no ha venido a Dios, pero reconoce que es pecadora y se da cuenta de que el Señor Jesús ha juzgado sus pecados.

El Buen Pastor ha llevado sus pecados y el Espíritu Santo lo ha iluminado en cuanto a sus pecados. Cuando tal persona vuelve a la casa, debe darse cuenta que el problema del pecado ha desaparecido para siempre; ya ha sido resuelto en la cruz.

Recuerden que la casa del Padre no es lugar para hablar del pecado. No es el lugar para hablar de nuestro despilfarro. La cruz es el lugar para hablar del pecado; es el lugar para hablar del despilfarro. Si tú estás en la casa, Dios tiene el derecho de no hablar de los pecados que tú has cometido. Podemos comer y beber a gusto.

Podemos vivir, vestir las mejores ropas, descansar y alegrar nuestros corazones. Dios dijo que antes estábamos perdidos, pero fuimos hallados, antes estábamos muertos, pero revivimos. Ya no hay más problemas. ¡Aleluya! La gracia de Dios es suficiente para nosotros. Así que, nos damos cuenta de que la gracia de Dios es una gracia fiel y justa.

Debemos saber que antes de la muerte del Señor Jesús, era injusto que Dios perdonara nuestros pecados, pero después de la muerte del Señor Jesús, sería igualmente injusto si no perdonara nuestros pecados. Sin la muerte del Señor Jesús, Dios sería injusto al perdonar; nunca podría hacerlo.

Con la muerte del Señor Jesús, El sería igualmente injusto si no perdonara. Por favor recuerden, una redención sin sangre es injusta. Por otro lado, si uno tiene la sangre y la salvación le es negada, esto también es injusto.

Durante una conversación entre un cristiano y un musulmán, el cristiano le preguntó al hombre si tenía algún pecado. El hombre trató de decirle lo bueno que era el Islam y lo grande que era Mahoma. Pero el hermano le dijo: “Esa no fue mi pregunta. Mi pregunta es: ¿Tiene usted algún pecado?” El confesó que sí. Luego nuestro hermano le preguntó: “¿Qué va a hacer entonces? ¿Existe alguna manera para que usted sea perdonado?”

El hombre respondió que si quería ser perdonado, tendría que sentir un remordimiento de corazón y hacer el bien; hacer esto, aquello y muchas otras cosas. Después de que el hombre enumeró todo lo que se debían hacer, este hermano le dijo: “Este es precisamente el punto de controversia. Usted ha dicho que cuando uno peca, el remordimiento puede traer perdón. Pero yo digo que cuando uno peca, debe ser castigado. Sin castigo, no puede haber perdón.

¿Cree usted que con sentir remordimiento será perdonado? Yo digo que el perdón sólo viene por el juicio. Si yo pequé en esta ciudad y escapé a un país lejano, puedo sentir remordimiento allí y hacer muchas caridades. Puedo ser un buen hombre allí. Pero nada de esto revocará mi pecado. Su Dios es un Dios que perdona sin juicio. Pero mi Dios es un Dios que perdona sólo después de castigar”.

El musulmán después preguntó: “Entonces, ¿cómo puedo ser perdonado?” “De la siguiente manera”, dijo el hermano: “Usted debe creer en el Señor Jesús. Solamente así será perdonado. Sus pecados han sido perdonados en el Señor Jesús, y cuando cree en El, usted es perdonado”. Así es la justicia de Dios.

En la actualidad los hombres argumentan si Dios es amor o no. Ellos no se dan cuenta que Dios no solamente es amor, sino también justicia. Dios no solamente quiere perdonar los pecados del hombre. Él tiene que perdonarlos de una manera que no contradiga Su naturaleza y Su justicia.

Ahora tenemos que preguntar, ¿cómo se aplica a nosotros la justicia de Dios? La justicia de Dios se aplica a nosotros de dos maneras. Primero puede ser aplicada al traer paz a nuestro corazón. Los sentimientos no son de fiar; por lo tanto, no tenemos que confiar en los sentimientos de Dios.

Lo mismo sucede con el amor. Si el amor de alguien cambia, nadie lo puede penalizar por eso. Pero podemos aferrarnos a la justicia y hacer reclamos basados en ella. Si Dios sólo nos amara, Él podría salvarnos del juicio de los pecados, o podría dejarnos perder, si quisiera.

¿Qué sucedería si Dios ya no estuviera contento con nosotros? Si Dios no nos amara más y estuviera descontento y enojado con nosotros, sufriríamos. Bajo tales circunstancias, no habría garantías con respecto a Dios, y nuestros corazones nunca estarían en paz.

Pero puesto que Dios nos ha dado Su justicia, estamos en paz, pues sabemos que nuestros pecados han sido juzgados en la persona de Cristo. Así, podemos tener una conciencia confiada y segura, y nuestros corazones tienen paz cuando venimos a Dios. La paz no se obtiene por medio del amor; la paz sólo se obtiene por medio de la justicia.

Aunque en realidad el amor de Dios es de fiar; desde el punto de vista del hombre no es tan confiable como la justicia de Dios. Cuando una persona confía en Dios, debe aprender a confiar más en Su justicia que en Su amor. Luego, mientras progresa, debe aprender a confiar más en el amor de Dios que en Su justicia. Tal confianza pertenece a un estado avanzado de la vida cristiana.

Esta es la vida de muchas y generalmente anónimas personas. Pero al principio, debemos tomar la justicia como la base de nuestra fe. Gracias a Dios que nuestros pecados han sido perdonados. Gracias a El que nunca más nos juzgará. Como dice el viejo himno: “Dios no condenará a dos por un delito. A Su Hijo, mi seguridad, Y luego también a mí”.

Nuestros corazones pueden descansar, pues nuestros pecados fueron juzgados. La justicia de Dios tiene otra aplicación: nos hace ver lo detestable que es el pecado. Dios, a fin de preservar Su justicia, estuvo dispuesto aun a crucificar a Su Hijo.

Dios prefirió sacrificar a Su Hijo antes que sacrificar Su justicia, Su verdad y Su ley. Dios no hará nada contra Su naturaleza. Por lo tanto, podemos ver lo detestable que es el pecado. Si Dios no puede ser descuidado en cuanto al pecado y prefiere juzgar a Su Hijo a fin de tratar con el pecado, nosotros tampoco podemos ser descuidados para con el pecado.

Según Dios, Su Hijo puede ser sacrificado, pero no se puede dejar el pecado impune. Todo aquel que cree en el Señor Jesús debe ver entonces que no se puede pasar por alto ningún pecado. La actitud de Dios para con el pecado es muy estricta.

Ahora todos nuestros pecados son perdonados. El Señor Jesús murió, nosotros fuimos perdonados, y todo ha sido solucionado. Dice un conocido hombre de Dios que un día estaba en una plaza leyendo su Biblia.

De repente, el cielo se oscureció y empezó a tronar, y a él pareció que ya estaba por llover. Rápidamente cerró su Biblia y corrió a una casilla que había del otro lado de la plaza. Pero después de esperar un rato, no llovió, así que caminó de prisa hacia su casa.

Mientras se dirigía a su casa el cielo aún seguía oscuro; aún tronaba, y las nubes eran muy espesas. Sin embargo, no llovió ni siquiera una gota lo tocó en todo el camino a su casa. En otra ocasión, cierto tiempo después, fue a la misma plaza para leer de nuevo, y otra vez el cielo oscureció como la vez pasada, pero esta vez él estaba tranquilo y no se apresuró. Lamentablemente, esta vez sí llovió, y por consiguiente se mojó. No pudo hacer otra cosa que correr hacia la casilla de nuevo.

Cuando llegó a la casilla, llovía copiosamente. Pero, al fin, el cielo se aclaró, las nubes se dispersaron, los truenos cesaron, y volvió de nuevo a su casa. Esta vez, como la vez anterior, no hubo ni una gota de lluvia en su camino a la casa.

Ahora es bueno preguntar: ¿En qué ocasión su corazón tuvo más paz? En ambas ocasiones no llovió mientras iba rumbo a su casa. Pero ¿en qué caso tuvo él más paz? ¿En la primera ocasión, o en la segunda?

Aunque en la primera no llovió en el camino a su casa, en realidad no sabía cuándo llovería; como resultado, su corazón estaba en suspenso. En la segunda ocasión tampoco hubo lluvia en el camino a su casa, pero su corazón estaba en paz porque la lluvia ya había pasado y el cielo estaba claro.

Mucha gente cree que Dios pasará por alto sus pecados. Están como ese hombre en su primera caminata a su casa. Aunque no llueva, la oscuridad aún se cierne sobre ellos; sigue tronando y aún las nubes los cubren.

Sus corazones están en suspenso. No saben lo que les sucederá. Pero gracias al Señor, la salvación que hemos recibido es una salvación por la que ya “pasó por la lluvia”. Es una salvación que ya “pasó por los truenos”.

Nuestra “lluvia” ya cayó en el Calvario, y nuestro “trueno” ya resonó en el Calvario. Ahora ya pasó todo. Nos regocijamos no sólo porque nuestros pecados han sido perdonados, sino también porque han sido perdonados después de ser ajusticiados. No fueron pasados por alto. Dios trató el problema de nuestros pecados. La resurrección de Su Hijo es la evidencia de esta obra.

Hoy es el día de la gracia. Pero debemos recordar que la gracia reina mediante la justicia (Ro. 5: 21). La gracia no viene directamente; tiene que venir a través de la justicia. La gracia de Dios no viene a nosotros directamente; viene a nosotros a través del Calvario. Hoy día algunos dicen que si Dios nos ama, El nos puede perdonar sin previo juicio.

Eso sería la obra de la gracia sin la justicia. Pero la gracia reina a través de la justicia. La gracia necesita la justicia del Calvario antes de poder reinar. Recibir la gracia hoy se basa únicamente en la justicia de Dios.

Nuestros pecados son perdonados después de ser tratados. Cuando vemos la cruz, podemos decir que ésta es la justicia de Dios. También podemos decir que ésta es la gracia de Dios. La cruz es la justicia, y la gracia de Dios.

Para Dios, la cruz es justicia; para nosotros, es gracia. Cuando contemplamos la cruz hoy día, nuestro corazón está en total paz porque sabemos que la gracia que hemos recibido fue obtenida de la manera justa que Dios usa.

Sabemos que nuestra salvación es clara, completa, apropiada y correcta. Nuestra salvación no es de contrabando, ni es un fraude, sino que viene por medio del juicio del pecado. ¡Gracias al Señor! La cruz ha resuelto el problema del pecado, y la resurrección ha confirmado que la solución es una realidad.

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¿Es Bíblica la Sanidad Interior?

        Creo que no debe existir hoy una sola congregación evangélica que no cuente, entre sus ministerios, departamentos o comisiones, una dedicada a la sanidad interior de los hermanos. Los más viejos no paran de preguntar de qué se trata eso, mientras añaden que en sus tiempos ni se hablaba del asunto, sólo se hablaba de Jesucristo.

        El caso es que a medida que pasan los tiempos, esa área va tomando más y más popularidad y, si las cosas se hacen bien, también prestigio. Tanto que en muchas iglesias de las más ricas intelectualmente, ya se incentiva a los jóvenes a estudiar psicología con la finalidad de utilizarlos luego en esas sanidades.

       Algunos la defienden a ultranza y otros se oponen tenaz y ferozmente. Creo que lo uno y lo otro es desmedido. No es la prioridad de la iglesia del Señor, (La plenitud en el Espíritu Santo sí lo es), pero tampoco resulta innecesaria conforme al estado interior que se encuentra una gran mayoría de cristianos.

        Por lo tanto, y en función y razón de esclarecer algunos conceptos básicos, y sin tomar partido por ninguno de los sectores en disputa santa, quiero referirme en este trabajo a ciertos pormenores que fastidian las vidas de los hombres, que como todos sabemos son tan tripartitos como el Dios que los creó: Espíritu, Alma y Cuerpo. La sanidad interior, eso se sabe, tiene que ver básicamente con uno de estos elementos, el alma.

        Cuando hablamos del alma, lo primero que debemos hacer, es definirla como la voluntad que decide. Allí se encuentra todo. ¿Qué elementos encontramos básicamente en el alma?  En principio, el alma es la que nos da conciencia de nosotros mismos, de lo que somos. Es algo así como la sede central de nuestra personalidad. Allí están los elementos que nos hacen humanos. Intelecto, Ideales, Amor, Emoción, la capacidad de elegir, la decisión. Todas esas virtudes se encuentran en el alma.

        No existe una relación directa entre un proceso creativo de Dios sobre el alma. Lo que podemos ver por la palabra, es que el fenómeno que se dio, fue este: que Dios tomó y modeló el cuerpo en base a la tierra, como dice del cuerpo de Adán, y sopló aliento de vida. Y en ese momento, para poder vincular algo que es espíritu con algo que es materia, se genera el alma para poder hacer este enlace.

        Revisando los originales, no hay referencia donde diga que Dios ha creado específicamente el alma. Pero tenemos alma, esto es notorio, nadie lo discute. Bien; eso es lo que veremos si se puede aclarar en este trabajo. Veamos el libro de Génesis, capítulo 12.

(Génesis 12: 5) = Tomó, pues, Abram a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y todos sus bienes que habían ganado y las personas(En algunas versiones dice almas)que habían adquirido en harán, y salieron para ir a tierra de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron.

        Es muy común en la palabra que se diga cuantas personas había. Había ciento veinte almas. Eso no significa que había ciento veinte seres espirituales, extraños, transparentes y volátiles, sino que el término alma en la Biblia, siempre está vinculado a todo lo que es la persona.

        (Génesis 46: 27) = Y los hijos de José, que le nacieron en Egipto, dos personas. Todas las personas de la casa de Jacob, que entraron en Egipto, fueron setenta.

        Fueron setenta. Sin embargo, en el original, aquí no dice setenta personas, dice almas. Almas o personas tienen la misma relación en la palabra. Veamos: ¿Por qué se genera esto? Porque en el alma está toda la personalidad. Esa es la realidad.

        Lo más visible de una persona no es sólo su cuerpo, es su alma, porque allí está su carácter, su manera de hablar, su manera de pensar, sus hábitos, todo está en el alma. Encontramos algunas facultades en el alma, tales como la  emoción, voluntad, pensamientos. Esto es mente.

        Vamos a revisar la voluntad. La voluntad es el instrumento de nuestras decisiones y expresa nuestro poder de elección. Expresa nuestro poder de decisión. Es importante conocer esto, porque determinados espíritus operan más sobre las emociones, otros más sobre la voluntad y otros terceros, más sobre la mente. No operan todos iguales.

        Es muy importante poder distinguir esto. ¿Qué significa la ausencia de voluntad? Que el hombre es un autómata, es un muñeco, es un robot. Ahora bien: definitivamente, quiero que sepas, entiendas y te prepares, en que el máximo propósito de Satanás, es anular la voluntad del hombre.

        Vamos a ver algunos versículos relacionados con la voluntad en el alma. No soy afecto a trabajar sobre textos sueltos, pero en este caso no se trata de tremenda revelación, sino de sustento global a un tema específico.

Salmo 27: 12) = No me abandones a la voluntad de mis enemigos; porque han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad. (La palabra que aquí se traduce como voluntad, es la palabra Nefesh, que significa Alma.)

        (Salmo 41: 2) = Jehová lo guardará, y le dará vida; será bienaventurado en la tierra, y no lo entregarás a la voluntad (Alma) de sus enemigos.

        (Ezequiel 16: 27) = Por tanto, he aquí que yo extendí contra ti mi mano, y disminuí tu provisión ordinaria, y te entregué a la voluntad (Alma) de las hijas de los filisteos, que te aborrecen, las cuales se avergüenzan de tu camino deshonesto.

         (Salmo 35: 25) = No digan en su corazón: ¡Ea, alma nuestra! No digan: ¡La hemos devorado! (Corazón, en hebreo, es alma.)

        Mucha gente es atada por sus palabras. Debemos tener mucho cuidado con lo que prometemos. Jesús nos dijo: su sí, sea sí, su no, sea no; punto. En Números 14 hay un relato en el que Dios se enoja profundamente y concluye diciendo, verso 28: Vivo yo, dice Jehová, que según  habéis hablado a mis oídos, así haré yo con vosotros.Lo que ellos dijeron, eso se les volvió en su contra.

        (1 Crónicas 22: 19) = Poned, pues, ahora vuestros corazones (almas) y vuestros ánimos(alma) en buscar a Jehová vuestro Dios; y levantaos, y edificad el santuario de Jehová Dios, para traer el arca del pacto de Jehová, y los utensilios consagrados a Dios, a la casa edificada al nombre de Jehová.(El Señor nunca nos obliga a servirlo.)

         (Job 6: 7) = Las cosas que mi alma no quería tocar, son ahora mi alimento.(¿Qué parte de su alma no quería tocar esas cosas? Su voluntad. Alma)

        (Job 7: 15) = Y así mi alma tuvo por mejor la estrangulación, y quiso la muerte más que mis huesos.(¡Huau, Job!)

        En los versículos que hemos revisado, encontramos lo siguiente. Aquí voluntad o corazón, señalan a la voluntad humana. Disponer el corazón, alzar su alma, negarse, preferir, son todas actividades de la voluntad humana, y tienen su origen en el alma.

        Cuando oímos decir, o lo leemos, o nosotros mismos decimos que debemos disponer nuestro corazón, estamos hablando de algo directamente relacionado con nuestra voluntad. A mucha gente, esto le va a servir para liberación. Porque mucha gente, en su corazón, quiere hacer cosas, pero le falta la voluntad para hacerlas.

        Hay mucha gente en esas condiciones. Y es más: muchos de ellos saben que deben hacerlas, pero no las hacen. ¿Por qué? ¿Qué es lo que falta allí? Ustedes van a darse cuenta que no es toda la gente la que necesita liberación, hay gente que necesita cambiar de hábitos.

        No es con buenos deseos que somos perfeccionados, sino con voluntad. La voluntad nos hace poder alcanzar los sueños que Dios nos da. Dios puede darte muchos sueños, pero si tú no tienes la voluntad para alcanzarlos, nunca los vas a ejecutar. No se trata de tener buenos deseos, se trata de vivir en eso.

        Hablemos un poco de la mente. La mente es el instrumento de nuestros pensamientos. Manifiesta nuestro poder intelectual. Es la fuente de la sabiduría, razonamiento y conocimiento. La ausencia de mente, hace a un hombre inepto. Vamos a revisar algunos versículos que están ligados alma con mente.

        (Ezequiel 24: 25) = Y tú, hijo de hombre, el día que yo arrebate a ellos su fortaleza, el gozo de su gloria, el deleite de sus ojos y el anhelo de sus almas, y también sus hijos y sus hijas. (Esto es, el anhelo de sus pensamientos)

        (Proverbios 19: 2) = El alma sin ciencia no es buena, y aquel que se apresura con los pies, peca.

        (Lamentaciones 3: 20) = Lo tendré aún en mi memoria, porque mi alma está abatida dentro de mí.

        (Proverbios 2: 10) = Cuando la sabiduría entrare en tu corazón, y la ciencia fuere grata a tu alma.

        (Proverbios 24: 14) = Así será a tu alma el conocimiento de la sabiduría; si la hallares tendrás recompensa, y al fin tu esperanza no será cortada. (La sabiduría es buena para tu alma. ¿Y para que parte de tu alma? Para tu mente).

        Así como la voluntad es muy interesante, porque hay gente atada en el área de la voluntad, también hay gente atada en el área de la mente. El reino de los cielos, no es algo que pueda pasar por nuestra mente. El reino de los cielos es mucho más de lo que hemos visto o entendido. La gente puede haber nacido de nuevo, pero nunca haber entrado al reino de los cielos.

        Cuando Jesús vivió en esta tierra, Él trató de mostrar con palabras y con ejemplos, quien era él, y que venía con él. ¿Qué es lo que decía? Ya lo enseñé en mi libro “En el Reino”: El reino de los cielos se ha acercado. Él habló y enseñó, pero también él manifestó el reino. Escucha lo que dije: manifestó el reino.

        ¿Qué es manifestar el reino? ¿Qué es ese reino? El reino de los cielos se ha acercado. ¿Cómo que se ha acercado? ¿Dónde está? ¿Lo puedes ver? ¿Es Él el reino? No, no es él el reino. Él es parte del reino. Con Él está el reino. ¿Pero qué es el reino? Es la dimensión en la que opera la divinidad.

        Ustedes ven a Jesús multiplicando los panes. Ustedes ven que para Dios cinco panes y dos peces, son suficientes para cinco mil personas. Esa es la aritmética del reino. Ustedes saben que para el reino no hay leyes naturales y uno puede caminar sobre el mar.

En el reino tú puedes atravesar paredes. En el reino tú estás en un lugar, ponle en Jerusalén, y el Espíritu viene, te toma y te lleva hasta que apareces hablando con un etíope eunuco, y luego el Espíritu viene, te toma y te devuelve.

        En el reino nosotros podemos encontrar una manifestación que no corresponde a patrones racionales. ¡No es racional que cinco panes alcancen para cinco mil personas! ¡Es imposible! Sí, en términos humanos, es imposible. No hay forma en que tú puedas, eso se llama milagro. ¿Y no dice la Palabra que, uno de los ministerios, es el de hacer milagros?

        Entonces, si ese es uno de los ministerios, eso significa que algunos de nosotros pueden tener el don de hacer milagros. Pregunto: ¿Por qué la iglesia no los hace? Porque no milita en el reino. Y no estoy hablando de sanidades. Es diferente sanidades y milagros, porque si lees la descripción que Pablo hace en Corintios, allí lees que dice que están los que hacen sanidades y los que hacen milagros, son distintos dones.

        Las sanidades tienen que ver con manifestaciones sobre el cuerpo, mientras que los milagros tienen que ver con manifestaciones sobre la materia. Que el agua se convierta en vino, es un milagro. Que el aceite de la viuda no se termine, es un milagro, tiene que ver con la materia.

        El Señor nos ha dado la autoridad para poder manifestar el reino. En el reino, un dólar no es un dólar, pueden ser cincuenta dólares, o cien, o mil. En el reino tú sabes cuánto tienes, pero metes tu mano en la cartera y sacas, sacas y sacas. Eso es el reino. O al menos una parte de él.

        La manifestación del reino es lo que la iglesia necesita para poder establecer el gobierno de Dios. La palabra de ciencia, la palabra de sabiduría, el ministerio profético, son todas manifestaciones del reino. Hoy día, tú tienes miles de personas que han nacido de nuevo, pero no por eso han entrado al reino.

        Entonces podemos ver cristianos pobres, cristianos deprimidos, cristianos en derrota, cristianos presos en cautiverio, cristianos que nunca viven lo que la Biblia dice. Cuando John Wimber se convirtió al Señor, pasó algo muy interesante. Este hombre era un ateo pragmático, es decir que era una persona que no creía en Dios por su manera de vivir.

        Después de mucho orar por parte de familiares suyos, él se convierte. Este hombre, antes de convertirse, había leído la Biblia varias veces. Cuando John Wimber va por primera vez a una iglesia, le toca una que no era precisamente cálida o bulliciosa, era más bien gélida y silenciosa.

        Al salir, (El culto duró dos horas exactas, ni un minuto más ni un segundo menos), se estaba despidiendo del pastor, y John Wimber le hizo una pregunta muy sencilla: “Pastor; ¿Qué día, aquí, son las reuniones en que pasan las cosas que dice la Biblia?

        El pastor le respondió que las reuniones en esa iglesia eran todas como las que él había visto. “¿Eso es todo?” – Sí, señor Wimber. – ¡Pero la Biblia dice que cosas mayores veremos! ¿Nada de eso pasa aquí?” Le sobrevino una crisis tan grande a este hombre que acababa de nacer que casi se va al suelo.

        Tardó meses para buscar congregarse, hasta que Dios le habló y le explicó la situación. Pero él pensaba que venir a la iglesia, era venir a vivir esto que está aquí, en mi Biblia, en la tuya, en todas. Esta sobrenaturalidad. Él pensaba que entraba y el poder maravilloso de Dios se iba a manifestar en toda su dimensión.

        Pero resultó ser que cayó en un museo. Este John Wimber sería, a la larga, uno de los fundadores de los profetas de Kansas. Un hombre muy usado por Dios que ha desarrollado un ministerio muy interesante.  Simplemente porque le creyó a Dios de que mayores cosas harán en mi nombre.

        No obstante, déjame decirte que de esos museos similares a los que cayó Wimber, hoy hay a montones. Es más: son tremenda mayoría. A mí me gustaría mucho que alguien de los que ingresan a mi Web me escribiera para contarme las maravillas que pasan en los sitios donde se congregan, pero no. Me llaman para contarme exactamente lo contrario.

        Quiero que entiendas esto: cuando cualquiera de ustedes sienten un problema, un dolor de cabeza, el pensamiento intuitivo de tu mente, es: ¿Dónde hay una farmacia? Sale como una respuesta automática, y ¿Sabes de dónde sale? No sale de tu voluntad ni de tus emociones, sale de tu mente.

        O sea que es mucho más fácil irte a comprar una aspirina que buscar al Señor en una sanidad. Es una programación que tenemos en nuestro disco duro cerebral. Tenemos las mentes programadas, y muchos lo sufren porque hace años que no realizan un service.

        Si tú quieres presenciar cambios reales dentro de lo que es la industria tecnológica mundial, mira con atención el área informática, es donde más han proliferado. Si tú no te actualizas, tu equipo deja de prestar servicio útil en cinco años. Bien: hay hermanos en la iglesia que jamás se han actualizado. Tú te imaginas el resto.

        Pero no estoy hablando solamente de hermanitos calienta bancos, hay líderes de cierto prestigio que están en las mismas condiciones. Y son los encargados de llevar al pueblo a dimensiones de Dios siguientes.

        Estar viviendo en el espíritu es igual que estar conectado a una banda ancha de internet de buena calidad. Te permite estar totalmente al día de lo que Dios está haciendo aquí o a cincuenta mil kilómetros. Eso yo puedo comprobarlo y probarlo con los correos que recibo de distintos lugares del planeta. ¿Puede ser que con tanta distancia por medio, esa persona y yo pensemos y creamos igual? Sí, puede ser. El Espíritu Santo que nos guía a toda verdad, sigue siendo uno solo, Y no se contradice.

        ¡Pero hermano! ¿Y entonces por qué tenemos tantas doctrinas distintas? Ese es el hombre y su religión, nada que ver con Dios. Porque el problema de la gente, es su mente. Pablo nos lo explica y dice: poderosas son las armas para la destrucción de fortalezas, llevando cautivo todo pensamiento. Hermano: las fortalezas más grandes no son las que están en la Isla de Pascua o las aztecas. Las fortalezas más grandes están en  la cabeza de la gente. “En Medio de tus Orejas”, ¿Recuerdas ese estudio? Búscalo.

        Si tú dices no puedo, hasta allí llegamos. Hay una relación muy estrecha entre la fe y la mente. Conforme a tu fe, sea hecho. Te pregunto: ¿Tú crees que la fe es racional? No. No lo es. ¿Cómo va a ser algo racional lo que la misma Biblia define como Certeza de lo que se espera, convicción de lo que no se ve? Te doy un ejemplo: cuando tú ves a Pablo llegando a Atenas, le pasa algo muy interesante.

        ¿Tú sabes que Pablo fracasó en cierta ocasión? Llega a Atenas, y el espíritu de Atenea lo toma. Dice que él es llevado al európago. ¿Sabes lo que es el európago? El templo de Atenas. Y le dijeron: bien; ahora predícanos. ¿Qué son esas cosas interesantes que dices?

        Porque en Atenas nadie tenía otro interés que no fuera el de hablar y enterarse de las cosas. Y Pablo, entonces, se pone a filosofar. Les dice: veo por todas partes que ustedes son muy religiosos. ¿Tú lo ves a Pablo diciéndoles halagos a los incrédulos? No. Ese no era el carácter de Pablo. Pablo era espada. Y muuuy aguda y afilada.

        Y dice que empieza a explicarles: yo predico al Dios desconocido. Y dice que la gente lo llama charlatán, palabrero. Y es sacado prácticamente a empujones, y que muy pocos recibieron al Señor, un fracaso. De ahí se va a Corinto. ¿Y sabes que dice la carta a los Corintios? Ninguna cosa más pretendo que saber una; a Cristo, y a éste crucificado. Porque he venido aquí no con persuasión humana, sino con manifestaciones de poder.

        ¿Sabes qué? ¡A eso lo aprendió en Atenas, avergonzado porque no había podido convertir a nadie! Entonces llegó a Corinto con otra visión. Esto, es locura para el que no quiere creer. La predicación es locura. Él lo aprendió de su propia experiencia. Hay espíritus que operan sobre la mente. Y no estoy hablando de mente mundana, ni lo sueñes.

        Entonces yo digo que hoy, hay algo que nos impide ver el reino. Y ese algo, es la mente. Nuestra mente es una máquina que nunca deja de hacer ruido. Tú estás oyendo esto y, al mismo tiempo, tu mente está pensando a enorme velocidad. No sólo en lo que yo digo, sino en por lo menos una docena de cosas más. Todo al mismo tiempo. ¿Concentración?

        Bien; debo informarte que ese es el problema por el cual te cuesta enorme trabajo escuchar la voz de Dios: tu mente hace demasiado ruido. Una de las disciplinas de los verdaderos hombres de Dios, es hacer callar su mente. Mente: te desconecto. Clac.

        Es muy importante que podamos ver con claridad el enorme poder que tiene la mente sobre la conducta del hombre. Alguien dijo alguna vez: siembra un pensamiento y cosecharás una acción. Siembra una acción y cosecharás un hábito. Siembra un hábito y cosecharás una vida.

        Todo pecado empieza en el pensamiento. Por eso, lo que más ha corrompido Satanás, es el pensamiento. Aquí el conocimiento, en los versos que hemos visto, existe como actividad del intelecto o la mente del hombre, lo cual la Biblia nos dice que proviene del alma. Nuestra alma expresa su identidad, su personalidad, a través de los pensamientos.

        Tercer componente u órgano del alma: las emociones. ¿Qué son las emociones? A través de esta función podemos expresar amor, odio, tristeza, etc. Podemos sentirnos alegres, enojados, tristes, felices. La ausencia de la emoción, en el hombre, provoca un hombre insensible.

        Hermano: ¿Hay un lugar para las emociones en la vida del hombre de Dios? Sí. En una reunión, tal vez, pero no podemos tener cultos emocionales. Uno de los más claros ejemplos al respecto, es la alabanza. Todos sabemos que no toda  música que se oye y se canta en la iglesia proviene de Dios. Hay mucha música que proviene del hombre. Y la música del hombre lleva al hombre al hombre. Pero la música de Dios, lleva al hombre a Dios.

        Dios les mostrará que hay notas y canciones que afectan más el alma del hombre que su espíritu. Las emociones están presentes, no son negativas; pero son malas cuando las emociones nos hacen decidir. Si tú decides por lo que sientes, estamos en un problema. Tú no debes decidir por lo que sientes, tú debes decidir por lo que sabes que es correcto. Veamos ahora algunos versículos que tienen que ver con emoción.

        (1 Samuel 18: 1) = Aconteció que cuando él hubo acabado de hablar con Saúl, el alma de Jonatán quedó ligada con la de David, y lo amó Jonatán como a sí mismo.

        (Cantares 1: 7) = Hazme saber, oh tú, a quien ama mi alma, donde apacientas, donde sesteas al mediodía; Pues ¿Por qué había de estar yo como errante junto a los rebaños de tus compañeros?(¿Qué parte del alma es la que ama? Las emociones.)

        (Lucas 1: 46) = Entonces María dijo: engrandece mi alma al Señor.

         (Zacarías 11: 8) = Y destruí a tres pastores en un mes; pues mi alma se impacientó contra ellos, y también el alma de ellos me aborreció a mí.

        (Deuteronomio 6: 5) = Y amarás a Jehová tú Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.

         (Salmo 107: 18) = Su alma abominó todo alimento, y llegaron hasta las puertas de la muerte.

        Entonces, ¿El alma expresa emoción? Sí señor. ¿Podrá el espíritu expresar emoción? Esta es una pregunta casi de laboratorio, ¿No es cierto? Vamos a ver. ¿Podrá el espíritu pensar? Sí, pero se llama discernimiento. No es conocimiento, porque el espíritu no conoce, el espíritu discierne. El alma no discierne, conoce. Esto es clave.

        La emoción en el alma a nivel de deseo. (Deuteronomio 14: 26) = Y darás dinero por todo lo que deseas, por vacas, por ovejas, por vino, por sidra, o por cualquier cosa que tú deseares; y comerás allí delante de Jehová tu Dios, y te alegrarás tú y tu familia.(El alma desea. Esto está más que claro. ¿Algo para añadir? Sí; en mucho cuidado con los deseos de tu alma.)

         (Salmo 42: 1) = Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Un alma que clama es un alma que anhela. ¿Y qué parte de tu alma clama o anhela? Tu emoción.)

         (Mateo 12: 18) = He aquí mi siervo, a quien he escogido; mi amado, en quien se agrada mi alma; pondré mi espíritu sobre él y a los gentiles anunciará juicio.

        Esto último tiene que ver con Jesús, claro. ¿Tú sabes que la persona más feliz que ha vivido en el planeta fue Jesús? ¿Lo puedes ver así o te quedas viéndolo como les encanta presentarlo a los demonios, todo sangrante y con cara de sufrir, sufrir y nada más que sufrir? Él era feliz. Dice que por el gozo puesto delante de él fue a la cruz. ¡Mujeres! ¿Por qué lloran? ¡Lloren por sus hijos!  La emoción en el alma, sensaciones y sentimientos.

        (Lucas 2: 35) = (Y una espada traspasará tu misma alma), para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones.(Esto se lo dicen a María. Una espada traspasando su corazón. ¿En qué parte de su alma? En sus emociones)

        (1 Samuel 30: 6) = Y David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas; mas David se fortaleció en Jehová su Dios.

        (2 Reyes 4: 27) = Luego que llegó a donde estaba el varón de Dios en el monte, se asió de sus pies. Y se acercó Giezi para quitarla; pero el varón de Dios le dijo: déjala, porque su alma está en amargura, y Jehová me ha encubierto el motivo, y no me lo ha revelado.

        ¿Alguna vez te has encontrado con algún hombre o alguna mujer con el alma amargada? ¡Dios te libre! Pablo nos advierte de ellos. Dice que tengamos cuidado con ellos, que no sea que brotando una raíz de amargura contamine a muchos. Eso es transferencia de espíritus, o como se llame en tu iglesia.  ¿Quién invita a un amargado a su fiesta de cumpleaños?

         (Job 19: 2) = ¿Hasta cuándo angustiaréis mi alma, y me moleréis con palabras?

         (Salmo 86: 4) = Alegra el alma de tu siervo, porque a ti, oh Señor, levanto mi alma.

         (Salmo 42: 5)  ¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, salvación mía y Dios mío. (Esta es una muy buen pregunta que tú puedes hacerle a tu alma, uno de esos días en que tu pie no quiere salir de la cama por la mañana)

         (Proverbios 16: 24) = Panal de miel son los dichos suaves; suavidad al alma y medicina para los huesos.

        (Isaías 55: 2) = ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura. (Grosura significaba provisión, era la grosura del sacrificio. Nada que ver con tu obesidad)

         (Mateo 26: 38) = Entonces Jesús les dijo: mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.

        (Juan 12: 27) = Ahora está turbada mi alma; ¿Y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto ha llegado esta hora.

        Jesús, un día se quejó de esto, ¿Te acuerdas? Mi alma está triste. En otra parte de Juan, dice: mi alma está inquieta. Y en otra versión, dice: preocupada. Esas son las emociones. Y tal como lo digo en otro trabajo sobre este mismo tema, las emociones son peligrosas.

        Bien; hemos visto versículos que apoyan el pensamiento del alma, las emociones del alma y la voluntad del alma. Ahora vamos a tratar de entender esto. Cuando hablamos de la vida del alma, me estoy refiriendo a lo siguiente.

        En la lengua griega, hay tres palabras principales para nuestra palabra Vida. La primera palabra, es Bios. De esa palabra se deriva medio de vida, sustento o biología. Habla de la vida orgánica, de la vida natural, de la vida más incipiente, primitiva. La vida de una planta es vida Bios. Lo mismo es la vida de un animal.

        El segundo nivel de vida, más elevado, es Psiche, o como lo pronunciamos, Psique, y significa vida animada, natural o del alma. La vida superior se llama Zoe. Esto es: vida eterna, elevada o del espíritu. Cada parte que Jesús habló de la vida estuvo bien definida.

        Y esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, por ejemplo, habla utilizando la palabra Zoe. Este vocablo significa vida espiritual, vida de calidad. La palabra Psiche, en cambio, habla de la vida anímica, vida del alma. Entonces, nos encontramos con personas que son más Bios, otras que son más Psiche y otras que son más Zoe.

        ¿Tú tienes vida Bios? ¡Claro! Si no estarías con cuatro velas y una enorme campera o abrigo de madera! ¿Tienes vida Psiche? ¡Claro! De algún lugar de ti salen las emociones, los deseos de esto o aquello. O sea: las preocupaciones. Eso sale de alguna parte, pero no es cuerpo ni espíritu. ¿Tienes vida Zoe? ¡Claro! ¿Por qué te deleitas en la alabanza, leyendo la palabra o en cualquier cosa relacionada con las cosas de Dios? Eso no nace del alma, nace de tu espíritu, Zoe.

        Para Alma, en cambio, existen dos palabras; una en el Antiguo y otra en el Nuevo Testamento. La primera palabra, en el Antiguo Testamento, es Nefesh, que se traduce como alma o vida del alma. La segunda palabra en el Nuevo Testamento, es Psiches, de allí viene psicología. Alma como vida del alma, también; pero esta vez en griego. La anterior era en hebreo.

        Resumiendo un poco, en la Biblia, la palabra alma, está ligada a la vida del hombre. A su vida natural. Vida natural, vida del hombre, eso es alma. Ahora bien; ¿Por qué está prohibido en la Biblia, tomar sangre? ¿Por qué era necesario que Jesús derrame toda su sangre en la cruz? Ahora lo va a poder entender.

        (Génesis 9: 4) = Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis.

        Esta explicación es muy clara. ¿Qué parte del ser, ya sea del animal o del hombre, expresa más la vida? La sangre. Y aquí dice que no comamos carne con su sangre. Y es notable, porque este es un mandamiento que Pablo va a repetir en el Nuevo Testamento.

        Pablo les ordena a los hermanos que no coman carne con su sangre. Eso en el Nuevo Testamento. Eso es ya después de Cristo. Porque tomar la sangre significaba, tomar la vida. Es decir: homicidio. ¿Qué dice en Levítico 17:11? Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona.

         En la Biblia se nos pide que busquemos almas, ¿Recuerdas? ¿Cuánto dará un hombre por su alma?, dice. En otro lugar dice que el que quiera ganar su alma, la perderá. ¿Está hablando de su vida? Sí, en otra versión dice vida y alma. Son sinónimos.

        (Hechos 20: 24) = Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.

       (Mateo 20: 28) = Como, el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

        Bien; ¿Estamos en claro que hay directa relación entre vida y alma? Sí. ¿Y entre vida y sangre? También. Por esa razón es que los pactos de sangre son tan duros; están vinculados a la vida. Es mucho más que una simple promesa. Hay una señal profética de vida. Es muy fuerte eso.

        Hagamos un resumen, concretemos. Un hombre sin alma, no vive. Cuando el alma se separa del cuerpo, se llama muerte. La Biblia nunca nos dice que el hombre natural posea otra vida que no sea la del alma. Por favor; piensa en lo que acabo de decirte. La Biblia nunca nos dice que el hombre natural posea otra vida que no sea la vida del alma.

        La vida del hombre sólo es la vida del alma que impregna el cuerpo. La vida, entonces, viene a ser el fenómeno del alma. El cuerpo presente, es considerado como un cuerpo anímico. Lee con  atención 1 Corintios 15: 44: Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual.

        Esto quiere decir que el cuerpo presente, ese que tú tienes ahora, es llamado cuerpo anímico. Este cuerpo no puede heredar el reino venidero, tiene que ser transformado o glorificado. Ahora bien; el patrón del alma, está muy vinculado a eso.

        Veamos: el alma, esto es: la mente, las emociones, la voluntad, expresa todo lo que es una persona. Esto es: su personalidad misma. Hay dos voluntades que están peleando en el corazón del hombre. La voluntad que viene de su espíritu, y la voluntad que viene de su alma. Pablo decía en Romanos que no hacía todo el bien que quería, sino que hacía el mal que no quería hacer,

        ¿Y de dónde nace esto? Esto nace del YO. ¿Y qué cosa es el YO? Ex complejo para explicarlo, pero quisiera darte un panorama íntegro del tema y no con algo que concuerde aunque sea fuera del contexto. No es mi estilo

        (Números 30: 2) = Cuando alguno hiciere voto a Jehová, o hiciere juramento ligando su alma con obligación, no quebrantará su palabra; hará conforme a todo lo que salió de su boca.

        Esto que has oído, es una introducción a un área de contaminación que desgraciadamente es muy común. Hay gente que se ha atado a algo o a alguien voluntariamente. Y su alma ha quedado ligada a ese algo o a ese alguien. Ejemplo típico: ¿Por qué estamos en contra del noviazgo? El noviazgo debe apuntar al matrimonio. ¿Por qué? Porque cuando tú te relacionas emocionalmente con alguien, por las palabras, te llegas a atar.

        Y es muy sencillo lo que te estoy comentando. Te habrá sucedido alguna vez o, al menos, debes conocer a un par de amigos o amigas que sí lo han vivido. Cuando tú le dices a una persona algo así como: “Yo voy a estar contigo siempre, toda la vida.” O “Yo no voy a querer a nadie más que a ti en esta tierra”, y tú tienes diecisiete o dieciocho años, y tu  mente va a cambiar mucho, y tus emociones van a  madurar, quizás lo dijiste por decir algo bonito en ese momento, pero lo que tú no sabes es que al pasar los años, un fragmento de nuestra alma queda cautiva, está ligada a algo.

        Entonces llega el momento que tú quieres casarte con alguien en serio, y a los dos meses se te acaba el amor, y ya estás casado. Entonces te dices: ¿Por qué no puedo amar a mi pareja? ¿Qué es lo que me pasa? ¿Qué es lo que está mal?

        Estás en un adulterio emocional. – ¡Pero no, hermano! ¿Cómo voy a estar en adulterio emocional si yo nunca me casé antes? – ¿Ah, no, eh? ¿Y qué crees que es el matrimonio, sino un pacto de palabra? ¿Eso significa que yo me he casado antes? ¡Claro, cuando le dijiste eso a esa persona!

        ¿Y es por eso que ahora no puedo expresar eso por esta persona? Exactamente. Gran parte de los problemas emocionales que tiene la gente que llega a la iglesia o al Señor, es romper lo que sus bocas han dicho. Con lo que tu boca ha atado.

        ¿Pero entonces no atas el cuerpo? Sí, también hay ataduras del cuerpo. Cuando tú dices: ¡Ah, yo siempre me ando enfermando! Eso es una atadura al cuerpo. Pero no es ese nuestro tema. La mayor parte de las ataduras al alma. O si prefieres, del alma.

        ¿Y cómo se ata el alma? Por juramento. Cuando ustedes ven en la palabra, el YO opera a partir del alma, y el alma se vincula a partir de su expresión vocal. Lo que yo digo, es lo que yo soy. El Señor sabía esto. Y sino fíjate en el versículo once del capítulo treinta y cinco del libro de Números, dice que el que mata alguna persona sin intención, Dios le da un camino de salida. Claro está, sólo en caso de una muerte accidental.

        Él puede hacerlo sin temor a equivocarse, el conoce al YO del hombre. El conoce la motivación que hay en cada acto nuestro. Cuando ustedes analizan los versos de la palabra, se puede percibir algo. Nuestra mente elabora una serie de estructuras que determinan nuestra dirección de vida.

        Hay gente que ha sido atada a las palabras de maldición de sus propios padres. “¡Tú nunca vas a poder ser feliz!” “¡Tú siempre serás una persona desdichada!”, “¡Tú nunca vas a prosperar!” Eso no afecta tanto el cuerpo como al alma. El alma sí es ligada.

        A mí me gusta ver lo que dicen las primeras palabras de Amós 6:8. Allí se lee que: Jehová el Señor juró por sí mismo. Literalmente, en ese texto dice que juró por su alma. Y fíjate que me impresiona mucho eso, porque Dios prohíbe los juramentos. 

        Y más, todavía: el alma es vital en todo esto porque el alma expresa vida. Y si Jesús dice que no juremos ni por un cabello, sus buenos motivos han tenido para advertirnos. Imagínate ahora lo que implica que Dios jure por su alma en algo. Sería bueno que alguien se lo dijera a los funcionarios que juran sus cargos sobre biblias.

        Y eso está en relación con nosotros. Se pueden ver algunos preciosos patrones de Dios que tienen que ver con nosotros. ¿Él se ha comprometido por qué? Por palabras. Yo te he dicho: nunca te dejaré, nunca te abandonaré. ¿Has recibido con un gran amén esa palabra?

        Dios ha hecho voto con nosotros. Que mi diestra pierda su destreza si me olvido de ti, Jerusalén. Ese es un juramento. En la carta a los Romanos capítulo diez, dice cómo podemos ser salvos. Si confesares con tu boca y creyeres con tu corazón. El alma es el propio YO del hombre.

        En la Primera Carta de Pedro, se intercala de la misma manera, personas como almas. Lee conmigo Mateo 16:26: Porque, ¿Qué aprovechará al hombre, si ganare a todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O que recompensa dará el hombre por su alma?

        Pero mira lo que dice en paralelo, y hablando del mismo tema, en Lucas 9:25. Pues, ¿Qué aprovecha al hombre, si gana a todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo?(Creo que está más que claro. Alma, persona, sí mismo).

        ¿Por qué le estoy dando tanta vuelta a esto? Hermano: el punto clave de la liberación no consiste solamente en sacar espíritus malos. Gran parte de la liberación es restaurar el alma. Cuando el dardo de Satanás entra en lo profundo de un alma, y tú lo sacas, tanto a la entrada como a la salida desgarra el alma en diferentes dimensiones.

        El gran error de la liberación por muchos años, ha sido pensar que el eje central de una liberación es sacar demonios a diestra y siniestra, y que todo concluye allí. Pero esa es una parte solamente del proceso de restauración. Por eso no me gusta utilizar demasiado esa palabra, liberación. La palabra que en apariencia es más adecuada, es limpieza.

        Porque no trata solamente de sacar algo que no debería estar allí, sino de dejar el lugar adecuado, limpio, restaurado. Nadie debe suponer que este problema se resuelve solamente sacando el espíritu malo del hombre. Tiene que ser sanada su alma.

        Esa es la parte complicada. ¿Y cómo vamos a poder sanar? Te doy un ejemplo: si tú has descubierto que este espíritu está operando sobre la mente de la persona, te doy una pauta muy sencilla. Alguien que ha estado metido en Nueva Era, llámese meditación trascendental, llámese yoga, o lo que fuera. Sale el espíritu controlador de la mente, ¡Fantástico!  ¿Allí termina todo? No.

        Esa persona necesita ser asistida con urgencia, pero ¿En qué? En su voluntad. En sus emociones, no. En su alma. El alma de esta persona era el terreno que el enemigo dominaba. Entonces tú estás orando por esta persona, al principio, cuando el espíritu todavía estaba allí, y cuando esos espíritus de control mental están activos, lo primero que hace es desmayar a la persona.

        Entonces, en esas grandes iglesias, donde las personas pasan al frente, son ministradas y muchas caen al piso, muchos piensan que ha sido el Espíritu Santo que los tomó a todos, pero no han sido todos tomados por el Espíritu Santo, sino que muchos han sido derribados por espíritus de control mental, que lo que hacen es desenchufar a la persona. ¿Y para qué? Para no ser identificados.

        ¿Y cómo se distingue si cayó por el Espíritu de Dios o por un espíritu malo? El Espíritu de Dios, nunca deja inconsciente a nadie. Puede que esté tumbado en el piso, pero la persona que está en el piso, percibe el entorno, sabe lo que ocurre a su alrededor, está consciente de lo que está viviendo.

        Nunca se va a levantar y va a decir: ¿Qué me pasó? ¡No recuerdo nada! ¡El Señor me tocó! ¿El Señor? ¿Qué señor? ¡El Señor no es eso, hermano! No podemos caer en un trance, eso no es Dios. Esa persona, muy probablemente tenga una ligadura con espíritus de control mental.

        Entonces, la primera batalla para sacar al espíritu malo, es como la ministro sin que la persona se me desmaye, considerando que el demonio domina su mente. Eso quiere decir que mi primera batalla es en el área de la mente. Yo tengo que agarrar su mente para que no se me arroje al piso.

        Una vez que tengo eso, es más fácil. La segunda etapa es como fortalezco su mente, para que no caiga en yugo otra vez. Recuerda que si no ponemos algo allí, siete peores vienen. Por eso es que decimos que las liberaciones masivas son peligrosas.

        Porque si tenemos un montón de gente moviéndose aquí y los espíritus malos salen de ellos cuando se les ordena hacerlo, ¿Quién realiza un seguimiento específico para ver si el estado posterior de esta gente no es peor que el anterior? El primero. Se aconseja esencialmente ministraciones personales. Y si hay mucha gente, pongan gente para que cada uno sea atendido individualmente. Eso es un servicio, no cantar alegres coritos.

        Te doy un segundo ejemplo: La mayor parte de los varones tienen un problema: mente difusa, se llama. Y consiste en pensar desordenadamente. En cambio en las mujeres, la mente difusa no existe en ese nivel. Sí en otro, fantasear. Son patrones normales.

        Uno de los problemas más grandes que tienen los cristianos, es que sus mentes pasan mucho tiempo ociosas. Por eso es conveniente refugiarnos en la palabra. La Palabra nunca vuelve vacía. La Biblia nos ayuda a ordenar nuestra mente. No toleren que sus pensamientos estén sin control.

        Tu mente es como un jardín. Alguien puede entrar y plantar lo que quiera. Ahí es donde debemos poner a un buen jardinero, un jardinero cuidador. Si no conoce ninguno, le doy el nombre: Espíritu Santo. ¿Sabías tú que la gran cantidad de adicciones, pornografía, homosexualismo, tienen normalmente este patrón, gente que nunca gobernó sus pensamientos?

        ¿Por qué la pornografía es tan dañina? Porque le transmite imágenes a la mente. Y las deja guardadas. Y cuando ya la película ha terminado, tú todavía retienes esas imágenes en tu cabeza. ¿Sabes qué pasó? Entró un ladrón y te metió algunos espinos en tu jardín. Entras alegremente a buscar la mejor flor para tu florero y te desgarras con espinos la piel y la ropa. ¿Pero qué pasó? Ayer, la película…

        Entonces todo pasa por tus decisiones, que es como decir por tu voluntad. El Espíritu Santo no puede por sí solo con eso. ¿Por qué? Porque Él no impone, tiene que haber un ceder de tu voluntad. ¿Qué dice             Génesis 6: 3?Dice: Y dijo Jehová: no contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.        

        Mira que duro es Dios con esto. Es que el hombre ha caído tan bajo que ya no es espíritu, ahora es carne. Y se corta toda esa generación, mira que tremendo. Dios dice que su Espíritu no peleará ni contenderá con él.  Eso implica algo de lo que hablábamos antes. Carne es alma más vida física.

        El alma, ha sustituido la autoridad del espíritu. Hoy día, aún la búsqueda de la voluntad de Dios se hace mediante la voluntad humana. Cantares, el libro, te da una pista de como debes hacer para poder entrar a las cámaras del rey. Tipología pura. Dios es rey. Una premisa fundamental: ¡Búscalo!

        Por las noches busqué, no lo hallé; caminé por las plazas, no estaba, caminé por las calles, no estaba; me golpearon los guardias de la ciudad, no lo encontré. ¿Cómo descubro adonde está el Señor? ¿Cómo logro tener intimidad con Él? En secreto, atráeme; en pos de ti, correremos.

        No hay manera que tú puedas buscar a Dios con tu intelecto. ¿Adónde lo vas a encontrar, te vas a volver loco! ¿Cuánta gente ha perdido la brújula buscando a Dios con su propio entendimiento? No es del que quiere ni del que puede, es del que Dios tiene misericordia. Atráeme, ese el diseño. Si tú me atraes, yo sé que puedo llegar. Sólo así puedo.

        (1 Corintios 15: 47) = El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo.

        (1 Corintios 2: 14) = Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

        Sin embargo, aunque este espíritu humano esté muerto para Dios, aquí puede permanecer activo. En algunas ocasiones, el espíritu de un hombre caído, puede ser más fuerte que su alma y su cuerpo, y puede conseguir dominar sobre todo el ser.

        Estas personas se alían con el mundo espiritual demoníaco. Y son los que luego vemos operar como magos, hechiceros o brujos. Hay gente en este mundo que puede hacer cosas sorprendentes, pero no con poder del Espíritu Santo, sino con poder de espíritus demoníacos.

        O sea que ellos han aliado sus espíritus con los gobernadores del segundo cielo. También el hombre caído puede ser controlado por el cuerpo. Como el cuerpo de pecado abunda de pasiones y pecados, el hombre puede cometer los pecados más espantosos.

        El hombre está hecho del polvo de la tierra, y por tendencia natural se proyecta hacia la tierra. Hay etapas donde el cuerpo, manejado por fuerzas malignas, puede hacer cosas espantosas. Las violaciones a niños pequeños, a bebés incluso. ¿Cómo entender tamaña barbaridad sino lo vemos desde lo espiritual?

        Hay hombres, caídos, claro, en los que el alma puede ser muy fuerte, el espíritu puede ser muy fuerte y el cuerpo puede ser muy fuerte. No creyentes, ¿Estamos? Cuando el espíritu es muy fuerte, se alía. Y ahí tienes a los magos, los hechiceros, los adivinos, los chamanes, que pueden tener mucho poder. Y es un poder espiritual. Su espíritu está activo, pero no vivo. Activo por influencia demoníaca. Y en otros es el alma la que está activa y en otros el cuerpo.

        La degradación se vuelve corporal, porque el cuerpo que es el más bajo, asciende hasta tomar el control. Es el caso de las personas que cometen abusos, sus cuerpos ya los dominan. Para eso es el Espíritu, para controlar el alma y ésta, a su vez, controlar el cuerpo. Cuando este orden se invierte, se producen los desastres.

Romanos 5: 12) = Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuantos todos pecaron. (La versión original dice: pasó por todos los hombres)

        Jesús vino y tomó naturaleza humana, (Alma), para ser juzgado en lugar del hombre, y como consecuencia: (Juan 5: 24) = De cierto, de cierto os digo: el que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.

        (Hebreos 7: 9-10) = Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos.(Veamos: Abraham le dio los diezmos del botín a Melquisedec, pero aquí dice que también Leví. ¡Pero Leví aún no había nacido! ¡Leví es uno de los hijos de Jacob! ¿Cómo es esto?) porque aún estaba en los lomos de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro.(Ah, ¿Y quién estaba en los lomos de su padre cuando pasó todo eso? Leví. ¿Y qué cosa son los lomos de su padre?)

        Toda la humanidad estaba en los lomos de Adán. Jesús está orando y le dice al Padre: “Padre, de los que me diste, ninguno se perdió. Tuyos eran, y me los diste. Y han creído en tu nombre, y han conocido que verdaderamente salí de ti. No se han perdido.”

        No voy a meterme en ese tema, pero te digo algo: en los lomos de adán, estábamos todos. Entonces, cuando tú te pones delante del Señor y dices: ¡Ah! ¡Por culpa del pecado de Adán estoy aquí! No. Entiende: ese fue TU pecado también.

        ¡Pero es que yo no hice nada, hermano! Cierto, pero es que estabas en los lomos. ¿No sabías que tu nombre estaba escrito desde antes de la fundación del mundo? Yo he preparado caminos, antes de la fundación del mundo, para que tú anduvieses por ellos. ¿Está bien? Yo te conocí antes de que fueses formado en el vientre de tu madre.

          Si tú entiendes que nacer a la vida es desde el momento de la concepción, debo decirte que estás equivocado. Jesús fue juzgado en el calvario y su alma tuvo que padecer, y el peso de la ley fue tan duro con él, que nunca, nunca antes hubo tanto dolor para alguien.

        Él fue traspasado en sus manos y sus pies: las acciones del hombre, los pasos que da. Es impresionante ver cómo, cada sufrimiento que Jesús pasó, correspondía a castigar algo. Por ejemplo, él fue azotado, y los azotes se daban por diferentes causas. No se los quería matar a los azotados. Se los azotaba en cuarenta azotes menos uno. Treinta y nueve.

        ¿Sabes por qué venía el azote? Padre que disciplina a su hijo. Y estaba hablando de algo muy poderoso. El pueblo de Israel no quiso entrar, y por cuarenta años no pudo entrar a Canaán, por desobediencia. O sea que Jesús estaba siendo golpeado por nuestra desobediencia.

        Fue desgarrado de sus ropas, su cubierta de santidad. Él fue privado de alimentos. En este caso fue traspasado en sus manos y sus pies y dice: ¿Con qué me presentaré? Manos limpias. Te habla de hechos, te habla de actitudes y de los pasos que te han dirigido. Vean lo que significa tus pies o tus pasos en el libro de los Proverbios.

        Jesús fue clavado, allí. Y sus pies, o sea sus acciones y sus decisiones estaban siendo juzgadas. Dice que la lengua se le ha pegado a la boca, (Salmo 22:15, ¿Recuerdas), ¿Qué sale de su boca? Palabras. ¿Pecamos a Dios con palabras?

        Todos los presos tenían la oportunidad de beber. Les daban un adormecedor en base a mirra, pero Él lo rehusó. Él quería morir consciente. No quería ese narcótico que lo dejaría atontado. Como si estuviera drogado, anestesiado. ¿Estás entendiendo algo más de la cruz?

        Él debía recibir vino, pero recibió vinagre. La alegría del hombre era el vino. El recibió vinagre, la parte más amarga, o ácida. Él fue coronado con espinas. Nunca se había coronado con espinas a un preso que moría en la cruz, nunca. El orgullo.

        Porque las espinas son señal de maldición. La tierra te producirá abrojos y espinas, ¿Recuerdas? ¿Dónde lo tienes ahora? En tu frente. Esa es tu corona, tu maldición. Su costado fue traspasado. Estuvo seis horas en la cruz, desde las nueve de la mañana hasta las tres de la tarde. Seis, número de juicio, de imperfección.

        Sólo al final Él nos da la palabra de liberación más fuerte que el hombre haya podido escuchar. Todo está consumado. ¿Qué quiere decir? Que todo está pagado. No debo nada. ¿Jesús? No, yo. No debo nada. Y también tú. ¿Lo crees? ¿Lo aceptas?

        Es notable, porque quizás tú nunca hayas visto una cruz, pero debo decirte que con relación a tu vida, en ese momento, todo en el cielo cayó, todo cayó. Había un silencio terrible. Los ángeles decían: ¿Cómo puede ser? ¿Pero cómo puede ser?

        Veían esa nube negra sobre la cruz. Eran todos los demonios de toda la eternidad, mezclados, riéndose. ¡Como toros enfurecidos me rodearon! ¿Esos toros eran las personas? Como toros de Basán me rodean mis enemigos. Nunca los llamó enemigos. Ni siquiera a los pecadores llamó enemigos, Jesús.

         Eran otros. La oscuridad llenó la tierra desde las doce hasta las tres. Era el espectáculo. El Hijo de Dios, el Creador, se desangraba en una cruz, con todas las señales de la maldición sobre Él. Un día vamos a estar frente a Él. Y yo no sé qué palabra podrán salir de nuestras bocas, pero lo cierto es que la cruz era nuestro lugar, no el de Él. Si tú no has visto la cruz, o no le has otorgado la importancia que tiene, es muy difícil que puedas entrar al Reino. Porque la puerta de ingreso al Reino es el sacrificio de Jesús en la cruz.

        Ahora ya lo sabes, al menos en parte. La sanidad interior o del alma no está contemplada en la Biblia porque en el plan de Dios está que tú debes ser lleno del Espíritu Santo. Y si eres lleno del Espíritu Santo, tu alma estará sujeta y marchará como corresponde.

        Hoy, el hombre cristiano está muy lejos de estar lleno del Espíritu, así es que necesita de ese tratamiento almático. No me opongo y me parece conveniente, aunque como ministro del Señor no puedo dejar de decir, una vez más, que la sanidad del alma no era lo que Dios quería, sino que anduvieras por el Espíritu y lleno de su bendita presencia.

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Amor: Algo Más que una Palabra…

La gran mayoría de nuestras pruebas de espiritualidad se quedan cortas del ejemplo bíblico. Quiero decir que nos esmeramos con sinceridad y mucho esfuerzo en cumplimentar lo que hemos leído en nuestro devocional, pero nos encontramos con que nos falta muchísimo para lo óptimo.

Como ejemplo puedo decirte que muchos sufren del síndrome del “Yo no hago esto”, “Yo no hago aquello”, “Yo no hago lo otro”. Muchas de nuestras prohibiciones tradicionales se centran alrededor del beber, el fumar, el ir al cine, ir a bailar, jugar cartas y guardar el día de reposo.

El principio supuestamente espiritual en que se basa este modo de pensar es que, si no haces ninguna de estas cosas, eres decididamente espiritual, pero que sí las haces, aunque más no sea una, ya no eres tan espiritual.

Muchos cristianos son conocidos en su comunidad, más por lo que no hacen que por lo que hacen, cuando todos sabemos que lo más importante sería determinar quienes son. Y esto de ninguna manera es incurrir en una velada proposición a realizar algunas de estas cosas mencionadas.

Porque me ha tocado ver un par de casos testigo que, si bien no sientan ni sentarán doctrina al respecto, al menos servirán para reflexionar muy seriamente en nuestras metodologías clásicas tendientes a determinar el nivel de espiritualidad de los demás.

Conocí a un tremendo predicador americano, hombre de edad avanzada, que cada vez que hacía oír su voz desde los púlpitos, sacudía las fibras más íntimas de sus oyentes por causa de la unción que invadía su palabra.

Este hombre estaba prohibido en una iglesia que conocí porque el pastor de ella se había enterado que en sus ratos de ocio, el predicador fumaba habanos. Claro; expuso su razonamiento en una reunión ministerial y ningún otro miembro de la denominación volvió a invitarlo.

Tiempo después, y en medio de un escándalo mayúsculo que trascendió de la iglesia que ese hombre pastoreaba, se descubrió que el pastor que había prohibido al fumador de habanos, estaba en adulterio con la secretaria de la congregación, una joven mucho menor que su esposa…

Por eso creo necesario y oportuno transmitir una observación bíblica muy importante: Jesús era conocido entre los que lo rodeaban, no tanto por lo que no hacía, sino por lo que sí hacía. Si repasas uno solo de los evangelios, podrás citar algunas de las que a continuación mencionaré:

Sanaba a los enfermos – Levantaba a los muertos – Alimentaba a miles de persona de modo sobrenatural – Limpiaba el templo de corrupciones – Convertía el agua en vino si así se necesitaba – Caminaba sobre las aguas del mar.

Daba vista a los ciegos – Predicaba el Reino de Dios – Asistía con regularidad a los servicios de la sinagoga – Enseñaba con autoridad – Oraba a su Padre celestial – Tenía compasión de las multitudes – Luchaba en contra del tradicionalismo de los fariseos y el liberalismo de los saduceos.

Hay un concepto que, por muy difundido, no puede quedarnos marginado porque, entiendo, es central para nuestro crecimiento y maduración. Dios es amor. Y cuando analizamos superficialmente a esta palabra (Luego profundizaremos más) nos encontramos con que el amor es activo.

Vamos al modelo para verlo con claridad. ¿Cómo manifestaba su amor por el prójimo, Jesús, durante su ministerio? Los sanaba, les predicaba el Reino, les enseñaba un estilo de vida distinto, luchaba contra los demonios, les servía como el menor de todos y oraba por ellos al Padre.

¿Qué significa eso? Que el amor, en primera instancia, no se podrá demostrar viviendo en un aislamiento que te imposibilite relacionarte con nadie. Tampoco con palabras lisonjeras o caricias almibaradas. El amor se desarrolla y se expresa en la interacción de la gente.

El Amor; ¿Hace lo Bueno?

¿Cómo sabemos cuando amamos? Simple; amamos cuando hacemos el bien a los otros. Ejemplo: cuando vemos un hermano de esos sinceros, fieles, pero que está luchando a brazo partido contra algún hábito pecaminoso.

Tal vez nuestra primera intención sea condenatoria, porque así es como somos. Sin embargo, te sugiero que, antes de tomar una decisión concreta y contundente, compares su vida espiritual con la tuya propia.

¿Qué crees que podemos encontrar? En el mejor de los casos, que estamos en condiciones de ver lo malo que él está haciendo porque la misericordia de Dios ha posibilitado que nosotros mismos no estemos cometiendo el mismo pecado.

Y eso, simplemente eso, en lugar de determinar un juicio en contra de ese hermano, haga que, si realmente le amamos, decidamos ayudarle a salir adelante con esa lucha. Desde otra posición mejor ubicada, la de estar fuera de esa tentación, pero con la certeza de servir de puente para que el otro pueda salir de su pecado. Lo dice Pablo.

(Gálatas 6: 1)= Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.

Más aún. Si un amigo tiene un problema y me lo comunica, tengo que hacer una decisión. Yo estoy preocupado por mis propios problemas, entonces lo interrumpo y digo: “Muy bien, muy bien, ya veo, ya veo; confía en Dios”.

Pero si le amo, decidiré escuchar el problema y procurar sugerirle algunas soluciones posibles. Oraré con él y por él, y continuaré apoyándole hasta que el amigo vea el problema resuelto. Y esto no es consejería cristiana, ministerio bíblicamente inexistente, sino sencillamente amor de hermano. Pablo.

(Gálatas 6: 2)= Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.

Expresamos el amor cuando cubrimos las necesidades de un modo apropiado a la voluntad y el carácter de Dios. Te recuerdo que la máxima necesidad del hombre es conocer a Jesucristo, pero si no pudieras presentarlo o la otra persona se negara a recibirle, mientras dura el proceso de convicción de pecado por parte del Espíritu Santo, bien harás en ayudar de este modo.

Un día, un joven intérprete de la ley se acercó a Jesús y le dijo lo que podemos leer en el evangelio de Mateo 22:36-38: Maestro, ¿Cuál es el gran mandamiento en la ley? Y Jesús le dijo: amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primero y gran mandamiento.

Fíjate que Jesús no le dijo que el amor fuera el mandamiento mayor. Lo que Él le dijo, específicamente, fue que el amar a Dios era el mandamiento mayor. Y luego afirmó que: …el segundo es semejante a éste. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

Es notorio que nuestra sociedad actual ha confundido gravemente este punto. Los cantantes populares proclaman: “Lo que el mundo necesita es amor, dulce amor”. Pero resulta que lo que están cantando no es una clase de amor que esté conforme al carácter de Dios.

¿El Amor Tiene Sacrificio?

Expresamos el amor maduro haciendo los sacrificios necesarios. El hombre que dice que ama a su esposa e hijos, pero que pasa muy poco tiempo con ellos por razones laborales, debería reevaluar el objeto genuino de su amor.

El cristiano que dice que ama a su prójimo, pero siempre está exigiendo sus derechos, debería considerar el ejemplo de Pablo haciendo unidad en las cartas a los Romanos y a los Corintios, cuyo detalle se da en los capítulos 14 y 8 respectivamente.

…Yo sé, y estoy persuadido en el Señor Jesús de que nada es inmundo en sí mismo; mas para el que piensa que algo es inmundo, para él lo es. Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor… Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás para no poner tropiezo a mi hermano.

El amor verdadero está dispuesto a ceder en algunos de sus derechos con la finalidad de ayudar al otro. Un buen cantante que puede hacer solos, también se gozará ayudando a los otros en un coro. Un líder eficiente permitirá a sus subordinados que alcancen honor.

¿Hay Perdón Dentro del Amor?

Cuando amamos, nos negamos a permanecer agraviados. ¡Cuantos matrimonios se habían salvado si sus componentes hubieran amado a este nivel! ¡Cuantas iglesias que se han dividido hubieran permanecido unidas!

(1 Corintios 13: 5)= El amor es paciente… no se irrita, no toma en cuenta el mal.

Probablemente habrás escuchado a algunos que dicen: ¡Nunca le voy a perdonar lo que me hizo! O sino: ¡No me acuses a mí! ¡Recuerdo más de tres veces que tú mismo lo hiciste! ¿Qué es lo que pasa aquí? Falta de perdón.

Cuando nos negamos a perdonar, la ofensa es guardada en el archivo mental, Vamos añadiendo a esta ficha hasta que un día somos acusados de algo semejante. Entonces la computadora se pone en marcha. Todas las ofensas cometidas por nuestro acusador aparecen a la superficie.

Podemos dar el nombre, categoría y número de serie de cada una de ellas. Hacemos lo que no hace nunca el amor: registramos las ofensas y agravios.

Hay dos verdades bíblicas que me han ayudado a amar a la gente a este nivel. Primero, pienso en lo que yo he llegado a pecar contra Dios y como Él me ha perdonado. Luego oigo la pregunta que hizo Pedro y que seguramente todos recordamos muy bien:

(Mateo 18: 21-22)= Señor, ¿Cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete veces? Jesús le dijo: no te digo hasta siete veces, sino aún hasta setenta veces siete.

En otras palabras, lo que queda muy claro después de esto, es que debo perdonar a los otros con la misma frecuencia con que Dios me ha perdonado a mí.

La segunda verdad está contenida en la parábola del rey que perdona a su deudor diez mil talentos. Pero el deudor rehúsa personar a uno que le debe a él cien denarios. La respuesta del rey, que había oído esta noticia, nos es dada en Mateo.

(Mateo 18: 31)= Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haberte compadecido de tu consiervo, como yo tuve compasión de ti?

Las escrituras dejan muy claro que debo perdonar no sólo con tanta frecuencia como dios me perdona a mí, sino también tanto como Dios lo hace. ¿Ha pecado alguien contra ti más de lo que tú has pecado contra Dios? Esa es la pregunta. La Biblia es clara al respecto.

(Efesios 4: 32)= Sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como también Dios os perdonó a vosotros en Cristo.

Aceptar al Prójimo es sinónimo de Amor

Amamos cuando toleramos a los otros. La expresión de “No puedo aguantar a este individuo” se oye en las oficinas, en las escuelas, en las iglesias, en las casas de familia, pero dice más acerca del que lo dice que de la persona a la cual se refiere el que habla.

Una de las características de las personas espirituales es que, como se puede leer en la carta a los Efesios 4:2: …con toda humildad y mansedumbre se soportan con paciencia los unos a los otros en amor.

Esto significa que tenemos paciencia con las peculiaridades de los otros. Les damos el privilegio de expresar sus puntos de vista, aunque sean opuestos a los nuestros. Con frecuencia fallamos en expresar amor en esto debido a que estamos demasiado ocupados en manipular a los otros para conseguir que hagan lo que queremos.

Estamos pretendiendo hacer el papel de Dios y pensamos que nosotros personalmente podemos moldear a los demás, por así decirlo, y hacerlo obviamente conforme a nuestra propia imagen.

¿Quién tiene la culpa? La esposa que decide que ha de hacer nuevo al marido, para que sea tal como ella quiere. El maestro que quiere que sus estudiantes piensen exactamente como él. El padre que vive de modo sustituto la vida de su hijo imaginándose que el hijo va a realizar las ambiciones que él no pudo.

El líder que rehúsa trabajar con todos aquellos que no están de acuerdo con él de modo absoluto. El maestro que no puede tolerar las veleidades y vacilaciones de los adolescentes. El perfeccionista que desprecia las imperfecciones de los otros.

Cada uno de estos individuos necesita experimentar más amor y aprender a tolerar a los otros. Cuando paso por esta dificultad, procuro pensar en lo que los demás tienen que tolerar de mí. No me siento del todo bien, pero es honesto.

Amar es Decir Siempre la Verdad

¿Has pensado alguna vez que puedes amar a otro diciéndole la verdad? No es fácil decir toda la verdad cuando estamos hablando con un amigo que es culpable de haber adoptado una actitud equivocada, imagínalo con alguien con más peso afectivo.

Esto le duele al que habla y también al que escucha. Pero nunca he oído que un cirujano le presente excusas a un paciente por acusarle dolor. Se da cuenta de que al hacerle una intervención, necesariamente tiene que producirle molestias.

Y el dolor de ninguna manera va a desaparecer inmediatamente de finalizada esa intervención. Muy por el contrario, cuando ya han pasado varias semanas, todavía se experimentan molestias. Sin embargo, está sano de aquello por lo cual se lo intervino, y eso es lo que realmente importa.

¿Amas lo suficiente para atreverte a causar dolor cuando éste no puede ser evitado? El predicador responsable, aconsejan los libros, debe obedecer al “así dice el Señor en su Palabra”. Pablo, en su carta a los Efesios, estimula a …decir la verdad en amor…

Y Pablo no sólo lo dijo con su boca, sino que también lo practicó. Pablo vivió lo que predicaba. Se vio forzado a ello. Por amor a Pedro y al resto de los cristianos, tuvo que reprender con dureza a Pedro públicamente.

(Gálatas 2: 11-13)= Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque se había hecho digno de reprensión. Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron se retraía; y se separaba porque tenía miedo de los de la circuncisión. Y de su simulación participaron también los demás judíos, de tal manera que aún Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos.

A Pablo no le gustaba oponerse a su amigo en público. Pero debido a que las acciones de Pedro habían descarriado a otros, tuvo Pablo que enfrentarse con el problema. Hay que decir unas palabras de precaución. Antes de decir nada que sea desagradable, aunque sea verdad, a otro, hazte las siguientes preguntas:

1)= ¿Es necesaria la corrección?

2)= ¿Soy yo el que debe exponer el problema?

3)= ¿Estoy encarándome con esta persona porque la amo o bien mis motivos son los celos, la amargura, la venganza o la autoexaltación?

4)= ¿Es mi propósito ayudar a esta persona o meramente exponer el problema?

5)= ¿Me doy cuenta de mis propias debilidades? ¿Tengo yo algún problema mayor que el suyo o idéntico al suyo?

Amar También es Aceptar una Verdad

Si el decir la verdad en amor es difícil, aún lo es más el aceptar la verdad en amor. ¡Cuan difícil es aceptar las críticas! A menos que tú andes muy cerca del Señor y hayas madurado mucho, probablemente tienes dificultades en esta área.

El problema aumenta a medida que nuestros dones espirituales se van desarrollando. Un estudiante del ministerio espera crítica constructiva en sus sermones, pero el predicador que tiene veinte años de experiencia encuentra serias dificultades en aceptar las críticas.

El muchacho que aprende a trabajar con sus manos admite indicaciones sobre como mejorar, pero el artesano diestro no tolera comentarios respecto a su última obra de arte. Un maestro no tolera que un estudiante haga preguntas o críticas que pongan en evidencia sus puntos débiles.

¿Hay algo que pueda ayudarnos a aceptar la verdad amarga con amor? Hay dos principios que son buenos para comenzar.

1)= Empieza pidiendo al señor que te muestre en qué áreas de tu vida necesitas mejorar. (Salmo 139:23-24)= Escudríñame, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos: y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.

2)= Acepta los métodos de Dios para cambiarte. Dios puede usar circunstancias especiales para poner en evidencia tus deficiencias personales. ¿Has tenido alguna vez el sentimiento de que te encuentras en una situación imposible, en la que no puedes avanzar ni retroceder?

No sabiendo por donde volverte has orado a Dios. Y entonces, en la hora de la humillación y debilidad, has experimentado su presencia amorosa. Has empezado a ver tu vida desde una perspectiva distinta. Y aunque no te has gozado de aquellas circunstancias, estas te han ayudado a sentirte más cerca del Señor,

(Romanos 8: 28)= Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

El Amor Aniquila la Amargura

El amor se expresa también cuando das oportunidad para que eche fuera y destruya tu amargura personal. La ira y la amargura son capaces de destruir al que las siente, así como destruir la relación del tal con Dios.

La oración, el estudio bíblico, la comunión cristiana, todo ello sale por la ventana o se vuelve mustio. La amargura afecta nuestra estabilidad emocional. ¿Has hablado alguna vez con alguna persona en forma amistosa y placentera y al mencionar un cierto nombre ves que la cara de esta persona se enrojece?

Abre los ojos y dice palabras duras. Tú te quedas desconcertado. La amargura puede transformar a una persona que estaba en calma en un león rugiente. La amargura puede causar una depresión aguda.

La amargura puede, también, afectar tu cuerpo. La ira y la amargura son una causa frecuente de ataques cardíacos. La presión de la sangre aumenta de modo peligroso. La respiración se hace más frecuente. La persona puede fácilmente sufrir un colapso nervioso o un ataque cardíaco.

Y la amargura no solamente afecta a quienes la experimentan. Es como un cáncer que se extiende en las relaciones con los demás. Un empleado está resentido con su jefe. Sabe que tiene que aguantarse para poder conservar su empleo, pero descarga su hostilidad contra sus compañeros de trabajo.

Un joven llega a la escuela procediendo de una casa en la que no tiene seguridad y no halla el amor que necesita. Se siente amargado contra sus padres, pro hace pagar a otros esta amargura en forma de hostilidad contra los maestros y el resto del personal de la escuela.

¿Y a Qué Temor Vence el Amor?

Comencemos por algo puntual. El amor que vence al temor, es el amor “Ágape”, que es algo así como el carácter íntimo de saberse parte integrante del Reino de Dios. No estamos hablando aquí de ese amor “Phileo” que es el romántico, familiar y de pareja que la gran mayoría tiene en cuenta.

Es a esta clase de amor a la que debemos permitirle (Porque nosotros podemos controlarlo), que venza cualquier clase de temor. Así es como nos lo enseña el apóstol Juan en su primera carta. Con total simpleza y claridad.

(1 Juan 4: 18)= En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor comporta castigo, y el que teme no ha sido perfeccionado en amor.

¿Cuáles son las causas de temor en nuestro corazón? ¿La posible pérdida del empleo? ¿Una pérdida financiera? ¿La pérdida de la salud? ¿La pérdida de un ser amado? ¿Tu destino eterno? ¿El temor de perder la salud mental? El temor es tan universal como la vida humana, pero no toda clase de temor tendrá que ser perjudicial.

Hemos de tener temor a beber algo que está dentro de un frasco con la etiqueta que dice “veneno”. Hemos de temer el permitir a los niños que crucen la calle corriendo. Hemos de temer el dejar un niño jugando cerca de una piscina.

Hemos de temer las consecuencias de no abonar puntualmente nuestros impuestos. Hemos de temer el hecho de conducir el automóvil a una velocidad superior al límite máximo fijado por la ley para la zona en la cual estamos circulando.

Pero hay otros temores que no son sanos y que son innecesarios. No hay razón, por ejemplo, para temer que no vamos a tener lo que necesitamos. Está mucho más que claro que, en su palabra, dios promete darle solución a eso, por lo cual resulta incoherente temerle.

(Mateo 6: 33)= Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia; y todas estas cosas (Alimento y vestido) os serán añadidas.

Es inútil tenerle miedo a la separación eterna de Dios, ya que el tiene promesa concreta al respecto, cuando en el evangelio de Juan capítulo 6 y verso 37, señala: …al que viene a mí, no le echo fuera…

Es inútil dejarse vencer por ese antiguo y clásico temor que nos dice al oído que “nadie nos quiere”, cuando la Biblia misma nos garantiza algo en la carta de Pablo a los romanos que nos asegura que no es así en modo alguno.

(Romanos 8: 38-39)= Porque estoy persuadido que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús nuestro Señor.

También resulta inútil a todas luces experimentar o manifestar un determinado temor a las circunstancias que se puedan estar atravesando, cuando aquí también la Biblia nos señala puntualmente lo que esto significa para Dios.

(Romanos 8: 28)= Sabemos que todas las cosas cooperan para bien de los que aman a Dios, de los que son llamados conforme a su propósito.

¿Qué es lo que en realidad quiere decir Juan, cuando escribe que el amor perfecto echa fuera el temor? Es indudable y visible: Juan está hablando concretamente de nuestra capacidad y conveniencia de creer en las promesas de Dios.

(1 Juan 4: 17)= En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio.

Veamos esta situación concreta. Trata de imaginarte ese día del juicio. ¿Como supones que será? Por poca imaginación que tengas, tremendo. ¿Entonces? ¿Como podemos tener confianza y no temor en un día así? Simple: porque creemos y confiamos en las promesas de Dios.

(Hechos 16: 31))= Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo.

(Juan 1: 12)= Pero a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.

Con el Rostro de la Disciplina

Una aplicación equivocada del amor tiene lugar en el terreno de la disciplina. El amor puede mostrarse muy bien en la disciplina. Muchos padres dicen: ¡No puedo castigar a mi hijo! ¡Lo quiero demasiado!

El amor, demostrado por medio de la disciplina, tiene como objetivo el mayor bien del amado. LA disciplina es así. Da lugar a un dolor pequeño para evitare un gran mal. ¡Que sociedad tan diferente tendríamos si se hubiera entendido esto!

(Hebreos 12: 11)= Es verdad que ninguna disciplina parece al presente ser causa de gozo, sino de tristeza; pero, después, da fruto apacible de justicia a los que han sido ejercitados por medio de ella.

Esto significa que para prevenir la agonía y la contrariedad de una vida espiritual estéril, hay que administrar disciplina cuando es necesaria. Pero cuidado con esto: disciplina es sinónimo de amor y restauración, no de crítica y juicio, ¿Entendido?

No es el hogar el único sitio en que se anda remiso en la administración de la disciplina. Lo mismo ocurre en la iglesia. El que da en abundancia es tenido con muchos miramientos. No tiene que formar de modo tan estricto.

El miembro del coro que es el encargado de hacer todos los “solos”, es tenido en mucha mayor consideración que los demás. El personaje importante tiene más libertad para dar a conocer su opinión. Por el hecho de que algunos tienen dones en alto grado, volvemos la espalda, para no ver cuando existe la necesidad de administrarles disciplina.

Durante el primer siglo, la disciplina era parte de la vida de la iglesia. Pablo disciplinó a Pedro, Dios disciplinó a Ananías y Safira por medio de Pedro, los Corintios fueron reprendidos por negarse a disciplinar a uno de sus miembros.

Cuando el Amor Honra…

Otro medio de mostrar amor, es honrar a los otros. En su carta a los Romanos 12:10, Pablo escribe: …Amaos entrañablemente los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honor, dando la preferencia los unos a los otros…

La misma exhortación es presentada en otros pasajes, por ejemplo el de Filipenses 2:3-4: …Nada hagáis por rivalidad o por vanagloria; antes bien en humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a sí mismo…

1)= Honrar a los otros es respetarlos, respetar sus intereses y sentimientos. Me pongo en su lugar para tener su perspectiva en la vida. Respeto sus necesidades, deseos y puntos de vista que son contrarios a los míos.

No tengo por qué estar de acuerdo con todo lo que dicen o hacen, pero los respeto en su actitud. Los respeto porque son seres humanos, creados a la imagen de Dios. Los respeto porque los amo. Los respeto porque Cristo murió por ellos.

2)= El honrar a otros es expresar el aprecio que le tenemos. ¿Y qué es lo que Dios opina respecto a mostrar aprecio y gratitud? Jesús curó a diez leprosos un día, pero sólo uno regresó para expresar su agradecimiento. Jesús le hizo una pregunta que Lucas rescata así:

(Lucas 17: 17-18)= ¿No son diez los que fueron limpiados? ¿Y los otros nueve, adonde están? ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios, sino este extranjero?

3)= El honrar a otros es hacerse amigo con extraños, los que no son aceptados por “el grupo”. Al leer las cartas de Pablo se tiene la impresión de que era, en general, popular. Pero sería un error si creyéramos esto.

Pablo encontró dificultades para ser aceptado en la sociedad cristiana. Tenía muy mala reputación entre los primitivos creyentes. Era un esbirro para los discípulos. Bernabé estimó proceder diferente, y el Libro de los Hechos lo señala.

(Hechos 9:27)= Entonces Bernabé, tomándole, lo condujo entre los apóstoles, y les relató como Saulo había visto en el camino al Señor, el cual le había hablado, y como en damasco había hablado valerosamente en el nombre de Jesús.

Conclusiones

El descubrir como amar es como descubrir nuevas estrellas en el firmamento. Ves algunas a simple vista, pero si usas un telescopio puedes ver muchísimas más, que el ojo, sin ayuda alguna, no puede vislumbrar.

De la misma manera, cuando amas a alguna persona de alguna forma, pronto descubres diez maneras más de demostrarle amor. Hacer lo bueno, sacrificar, perdonar, aceptar a los otros, decir la verdad y aceptarla, cortar con la amargura, vencer el temor, disciplinar y honrar a quienes amas, son sólo algunas.

Cuando Dios ofrece esta oportunidad, tus primeros sentimientos puede que sean de resentimiento. Pero da gracias a Dios que no tienes por qué preocuparte de los sentimientos negativos. Él te ha dado la oportunidad para mostrar amor, aunque no puedas sentirlo aún por dentro.

Al ir mostrando amor por medio de palabras y de hechos, el sentimiento de amor pronto aparecerá. Ya no estás obligado a “fabricar” amor con tu propio esfuerzo. Ya puedes poner de lado la sonrisa forzada, pensando en tu corazón: “No lo soporto”, “Me produce rabia”. Dios eliminará la frustración y la hipocresía del tratar de amar a aquellos a quienes es difícil amar.

El amor es una de las características de Dios que debe gobernar nuestros dones espirituales. El don de lenguas, por ejemplo, sin amor, dice que es como un bronce que resuena. El don de profecía, sin amor, no es nada, y lo mismo el entender todos los misterios y dominar toda ciencia.

El dar a los demás todo lo que tenemos, sin amor, no nos sirve de nada, pero cuando el amor es juntado a los dones espirituales, tenemos un generador potente de fuerza espiritual.

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Rompiendo los Frascos Emocionales

Las cosas viejas pasaron…Si esta palabra del Señor fuera una realidad concreta en la vida de mis hermanos, seguramente ninguno de ellos necesitarían del ministerio no bíblico de moda: la sanidad interior.

Pero porque evidentemente esas cosas viejas no siempre han pasado sino que, muy por el contrario, siguen demasiado vigentes, activas y dolorosas en la vida de muchos hermanos fieles, es que nos vemos en la necesidad de encarar el tema con las mejores y mayores armas santas.

(Lucas 7: 36)= Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa.

No vale la pena preguntarnos por qué Jesús acudió a esa casa sin ninguna clase de inconvenientes ni discriminaciones. Era Jesús y sabía muy bien lo que estaba haciendo. Pero más allá de su amor manifiesto, hay en esta visita una lección concreta para ser aprendida.

Jesús sabía que el fariseo, por mejor conceptuado que estuviera dentro de sus pares y del círculo social en el que se movía, padecía el mismo dilema que muchos hoy todavía experimentan: el rechazo, la desaprobación y la marginación.

¿Qué es lo que lleva a una persona a vivir pendiente de la aprobación de los demás, de la pareja, del jefe? ¿Qué es lo que lleva a una persona frente a una figura de autoridad a temblar o tener dificultades para comunicarse o relacionarse? ¿Qué es lo que lleva a una persona a vivir pendiente de las opiniones de los otros?

El rechazo.

Cuando una persona es rechazada, dentro de sí, se va a activar inmediatamente la búsqueda de aprobación de parte de los demás. Esto se manifiesta claramente en cualquier lugar de nuestra sociedad activa, pero lamentablemente también se manifiesta en el sitio donde jamás debería aparecer: en la iglesia de los cristianos.

Hay dos tipos de rechazos:

  1. El directo:"no servís", "no vales", "no te quiero", "ojalá que te mueras"
  2. El indirecto: es el rechazo sutil. Por ejemplo: "Cuando un padre esperaba un hijo varón y vino una nena"; "O en tu casa nunca preguntaban tu opinión"; "Cuando alguien te miraba con una risita burlona o te descalificaba"; "En el día de tu cumpleaños tus hermanos tenían mejores regalos que tú"; "Silencios castigadores"; "No valorar tus aportes".

Rechazo detiene el crecimiento

Dicen los investigadores, los psicólogos, que tú te quedas detenido emocionalmente en la edad en que fuiste rechazado. Por ejemplo si fuiste rechazado a los ocho años, emocionalmente te detuviste a los ocho; si fuiste rechazado a los once, te detuviste a esa edad.

Por eso, vemos mucha gente que intelectualmente es brillante, que puede estudiar, alcanzar doctorados y avanzar, pero afectivamente son inmaduros y no pueden consolidar una pareja, no pueden criar a sus hijos, no pueden tener estabilidad emocional.

Entonces es cuando surge la pregunta: ¿Cómo puede ser que esa persona es tan brillante intelectualmente, tan buena para los negocios, para los números y sin embargo es tan desastrosa en el área de las emociones?

Hay una explicación muy simple y para nada enredada con profundidades intelectuales o científicas: Es que el área intelectual sigue desarrollándose, pero el área afectiva queda detenida en la etapa en que fue rechazado.

Las personas rechazadas tienen conductas infantiles, acordes con la edad del rechazo. Comienzan la vida con una hipersensibilidad muy grande, todo lo que les sucede lo leen como rechazo.

Si alguien cuenta un chiste, inmediatamente piensan que se está burlando de ellos; si alguien no los saludó piensan que los están rechazando; si alguien no los considera creen que, otra vez, se están burlando de ellos.

Porque quedan tan hipersensibles que todo lo que les sucede lo leen como un nuevo rechazo; por eso no se involucran, miran desde lejos, analizan, observan, no quieren intimar, no quieren meterse en un grupo, no quieren establecer relaciones con otra persona por miedo a ser rechazados nuevamente.

Hay un sector compuesto por gente que no acude a ninguna congregación cristiana que lo hace por esta incapacidad y no por haber descubierto la falsedad babilónica. Se trata de gente que aún es inmadura y nada tiene que ver con los que han salido por decisión madura y sobria.

La gente rechazada también desarrolla un espíritu crítico: critica, analiza, descalifica, cuestiona, opina -siempre negativamente- de todo lo que sucede; son personas que necesitan rebajar a los demás y automáticamente se sienten en un plano superior.

Atacan, porque tienen tanto miedo de ser nuevamente rechazados, que antes de que los rechacen, rechazan ellos. Van a cuestionar todo lo bueno que tú hayas hecho, la ayuda que les hayas dado, la atención que les brindaste, el amor que les expresaste; te descalificarán para que te cause enojo, porque una cosa es que te critiquen algo malo y otra que te critiquen algo que hiciste bien, cuando abriste tu corazón, ayudaste a alguien y eso te causa enorme enojo.

La gente rechazada siempre va a empujar para que lo vuelvan a rechazar, provocarán molestar al otro para ser rechazados nuevamente. Son personas que se acuerdan de los errores de los demás, tienen una memoria brillante y recuerdan día, hora, fecha, evento en el cual les dijeron lo que les dijeron, les hicieron lo que les hicieron.

Simón el fariseo representa a los que rechazan. Éste hombre, un legalista, invitó a Jesús a su casa. Jesús fue a la casa porque había un propósito, no era encontrarse con Simón sino con la mujer pecadora.

Cuando entró la mujer prostituta – No son pocos los teólogos que sostienen que era María Magdalena -, tomó un frasco de perfume y lo rompió a los pies de Jesús, y el fariseo pensó para sí: "Si supiese quien lo está tocando no la dejaría, me parece que no es tan profeta".

Jesús sabiendo lo que el fariseo pensaba le dijo: "Simón quiero contarte una historia – Estaban comiendo -, una persona tenía dos deudas, uno le debía quinientos y el otro le debía cincuenta, los perdonó a ambos. ¿Cuál de los dos lo va a amar más?"

Y el fariseo le dijo: "Bueno, aquél a quien más se le perdonó".

-"Vine a tu casa y lo único que hiciste fue pensar en rechazar a esta mujer, no me diste un beso, no me lavaste los pies, no me diste agua, ni nada, pero ella me dio todo".

Sabemos que María Magdalena era prostituta, que estaba loca emocionalmente, tenía siete demonios; o sea era una mujer desestabilizada emocionalmente, estaba estigmatizada, nadie la quería, era la prostituta de Magdala, un pueblucho.

Es decir una mujer que no tenía historia, no tenía cultura, rechazada y además todo lo que hacía, era leído como que, lo hacía para conquistar a un hombre; porque cuando ella derramó el perfume, Simón pensó que lo hizo para seducir a Jesús.

Una persona rechazada buscará obsesivamente la aprobación de los demás.

Se caracteriza por ser:

Cíclica emocionalmente:

Si a una persona la felicitan o reconocen, está bien de ánimo, pero el día que la desaprueban, está mal. Como vive de la aprobación y de la opinión de los demás, un día está arriba y otro día está abajo anímicamente.

Propenso al dolor emocional:

Hoy se siente bien y mañana mal. La aprobación pasa a ser como una droga necesaria.

Tener un pánico muy grande a fracasar:

Equivocarse o fracasar es igual a "no me van a aprobar", "no sirvo", "me van a rechazar". No se permiten equivocarse ni toleran lo errores de los demás.

Necesitar títulos:

El reconocimiento, la "chapa", la posición. Eso les hace sentir ilusoriamente que ya no son más rechazados. Esto nos hace recapacitar muy seriamente en los currículum que se exigen dentro de las organizaciones cristianas. ¿Acaso han sido idea de gente rechazada?

Todo lo que consigas agradando a los demás, necesitarás vivir agradando a otros para seguir manteniéndolo.

Eso es una atadura terrible en la cual mucha gente está cautiva.

Una mujer que fue rechazada va a buscar la aprobación de su pareja, va a tratar de que ese hombre le dé lo que no recibió en su casa, y va a recurrir al autoengaño: "Sí, él mintió a otras mujeres pero a mí nunca me mentiría".

El mito de que "conmigo es distinto", es mentira; porque el que mintió a otra persona también te va a mentir a vos. "Sí, mi marido miente, pero a mí me ama y es lo que importa"

-¿Y cómo sabes que te ama?

-"Porque me lo dijo"

-Y si miente.

-"Sí, él miente pero es víctima de las circunstancias, ¡pobrecito!" "Sí, él miente pero yo lo puedo cambiar". "Sí, él miente pero es por culpa mía".

La cruz me enseña que estoy aprobado por Dios, y no necesito ganarme la aprobación de nadie.
La cruz me enseña que estoy bendecido, redimido, salvo, justificado, perdonado, liberado por Dios.

¡No necesito agradar a nadie más!

Dios te ve aceptado en Jesucristo, porque Él murió en la cruz para que estemos aprobados para siempre. Eso quiere decir que Jesús fue un maldito; porque en la cruz se hizo maldición por nosotros, Él cargó con toda la maldición.

Dice Pablo que Él se hizo pecado por nosotros.

Jesús no murió en pecado sino que fue hecho pecado

Lo cargó en la cruz por eso el Padre se dio vuelta, y el Hijo clamó "Padre, por qué me has desamparado". Hubo una fractura misteriosa en la Trinidad porque Jesús estaba cargando con el cáncer, con la miseria, con el pecado, con la muerte, con la enfermedad, con el rechazo, con la violación, Él lo llevó todo en la cruz para que seamos aprobados por Dios. Y hoy estamos celebrando el poder de la cruz de Jesucristo.

Pablo que era un teólogo poderoso, utiliza tres palabras para explicar qué pasó en la cruz del Calvario:

  1. Redimió:esta palabra se usaba para los prisioneros que quedaban atados en el campo de batalla, prisioneros de los enemigos. Así que lo primero que sucedió cuando Cristo murió, Él nos redimió, nos libró del poder del maligno.
  2. Compró:significa que alguien fue secuestrado y alguien pagó el precio para ser liberado y ahora tienes un nuevo dueño. ¡Qué maravilloso lo que pasó en la cruz! Cristo murió para redimirte, para que seas libre de lo malo, para que ahora tu dueño no sea la maldad y Él sea tu dueño por siempre y para siempre.
  3. Justificado:quiere decir que estás hecho libre para hacer cosas buenas.

No solamente Jesús nos libró de lo malo y Él es nuestro dueño sino que estamos justificados, habilitados, capacitados para cumplir todo lo que Dios ponga en nuestro corazón.

La imagen es como un batallón de gente que está caminando y hay una mina poderosa adelante y uno de los soldados dice: "Quédense aquí, yo voy a echarme sobre la mina". Se echa, la mina explota y lo revienta en mil pedazos. Detrás pasa el pelotón y esa persona llevó en sí la muerte de todos los que tendrían que haber muerto.

Eso es lo que hizo Jesús, echó sobre sí todos los pecados en la cruz, porque todos merecíamos morir. Es importante que sepas esto. Pablo dice "Si Dios no escatimó ni a su propio hijo, sino que lo entregó en la cruz por todos nosotros, cómo no nos dará con Él todas las cosas".

Si Dios te entregó a Jesucristo, cómo no te dará el vehículo que necesitas, cómo no te dará la sanidad que estás pidiendo, cómo no te dará la familia por la que estás orando. Ya no necesitamos agradar a nadie, buscar la aprobación de nadie, porque Él murió y nos ha abierto el cielo y ahora estamos aprobados por Dios.

Lea era bizca -el traductor en Génesis pone "de ojos delicados"-, nadie la quería, era rechazada, y ella buscaba la aprobación de todo el mundo. A Jacob le gustaba la hermana, y trabajó siete años para casarse con Raquel. Y el padre Labán, que era un achispado, dijo: "Trabaja siete años que te voy a dar a mi hija". Labán, a la hora del casamiento, le entregó a la hija fea.

En aquel entonces estaban todos cubiertos, tapados. Y cuando Jacob se casó, a la mañana siguiente se encontró que no era la mujer que él amaba. Imagina qué sintió esa mujer al ser despreciada por su esposo. Entonces Lea inició un camino para buscar la aprobación de Jacob y comenzó a darle hijos.

A Jacob no le interesaba y ella seguía dándole hijos, hasta que llegó el momento que Lea se dio cuenta y dijo: "Esta vez alabaré a Jehová". Y le puso a su hijo por nombre Judá, es decir "Alabanza". Y no le dio más hijos a Jacob.

Tiene que haber un momento donde puedas parir algo para Dios.

Ella dijo: "Ahora me voy a ocupar de Dios, hasta acá viví para Jacob, pero ahora lo que logré no será para Jacob sino para Dios".

Repite: A partir de ahora viviré para Dios porque el único que puso las manos y fue a la cruz y murió por mí, fue Jesucristo.

¡Hasta acá viví para los demás y a partir de hoy, viviré para Dios! Si dejas de buscar la aprobación de la gente van a suceder varias cosas:

1-Todas las oraciones serán contestadas

Cuando dejas de buscar la aprobación de la gente salís del plano del alma, del plano afectivo, y empezás a funcionar en el plano de la revelación. Los discípulos le dijeron a Jesús: "Enséñanos a orar" porque veían a Jesús orar y que Dios le contestaba todas las oraciones. ¿Cómo puede ser Señor que Dios te contesta todas las cosas y a nosotros no? Le preguntaron los discípulos.

Porque cuando estás en el plano de la emoción buscando la aprobación, tus oraciones van a ser emocionales y vas a orar fantasía de fe. O sea, oraciones sin sentido, que Dios no te concederá porque son verdaderas estupideces; entonces te frustrás, y empezás a vivir en la fantasía de la emoción.

Nos enseñaron que orar era hablar con Dios y eso es mentira.

Nos dijeron: "Dios es tu amigo, abríle tu corazón y lo que te salga, decíselo". Mentira. Porque cuando oras a Dios como tu amigo, hablas tu emoción, por eso Dios no te contesta.

Oración no es moverme en el plano de la emoción sino ponerme de acuerdo con lo que Dios dice.

"Padre, me pongo de acuerdo y por las llagas de Jesucristo estoy sano".

"Padre declaro que iré de gloria en gloria".

"Señor, estoy orándote y declaro que un espíritu de sabiduría y revelación hay sobre mí y todo lo que haga me saldrá bien".

Te pones de acuerdo con Dios y todas tus oraciones son contestadas.

Cuando te mueves en el plano de la aprobación tus oraciones son emoción, pero cuando te mueves en el plano de la revelación, dejas de buscar la emoción y hablas lo que Dios dice: "Toda mi casa es salva en el poder de Jesucristo"

Y cuando viene el diablo le decís: "Diablo, te recuerdo que sos mi alfombra porque Jesús te puso debajo de mis pies". Y cuando viene a tu casa, te golpea y te dice: "Vengo a traerte miseria, ¿está Juanita?" Le contestas: "Juanita no vive aquí, Cristo vive".

Y te mueves con autoridad, en revelación, hablas lo que Dios está hablando; porque cuando te mueves por fe, todo lo que pidas con fe "Él te lo dará".

2-Activaré la creatividad divina

Cuando no buscás la aprobación de la gente porque ya estás aprobado, saliste del sistema.

No somos creativos por miedo a las burlas. La gente te quiere meter en el sistema para lastimarte, pero cuando dejas de buscar su aprobación porque Dios ya te aprobó, estás fuera del sistema. Dios usa a la gente que está fuera del sistema.

María Magdalena era una prostituta que estaba fuera del sistema, era una mujer ungida por Dios y fue la primera en enterarse de la resurrección de Cristo.

Jesús dijo: “Había muchas viudas en la época de Elías, pero fue a la de Sarepta". Porque estaba fuera del sistema. "Había muchos leprosos, pero Eliseo sanó a Naamán que no era del pueblo de Israel". Porque estaba fuera del sistema.

Porque si buscas agradar a la gente, vas a hacer lo que la gente espera de ti y vas a tener los resultados que la gente tiene; pero cuando te animas a salir del sistema, Dios te va a bendecir.

Los fariseos sabían las Escrituras de memoria, pero vinieron unos sabios del Oriente viendo la estrella y siguiéndola llegaron donde Jesús había nacido. ¿No tendrían los fariseos que haber sabido cuándo Jesús nacería? ¿Por qué no lo descubrieron?

Sí, pero no lo descubrieron porque estaban metidos en el sistema religioso y Dios tuvo que levantar gente de otro sistema. La gente que salga del sistema, será revelada por Dios, llegará a lugares nuevos y traerá bendición.

¡Anímate! No importa si se burlan de ti.

Si Dios te dio un sueño, ese sueño se tiene que cumplir.

Si Dios te dio una idea, no importa que se rían, hoy se ríen, mañana te pedirán trabajo.
Sal del sistema, sé distinto, obedece a Dios.

3- Seré libre de las críticas

No te molestarán las críticas, porque como ya no te importa la aprobación, tampoco te importa el rechazo. Si el rechazo te duele es porque te importa la aprobación, pero cuando se te revela que Jesús murió en la cruz y te dio todo para redimirte, justificarte y salvarte, y que ahora está aprobada en Cristo, ya no necesitás la aprobación de nadie y la gente no podrá lastimarte nunca más.

En Mateo 7:3 dice Jesús: "¿Por que te fijas en la astilla que tiene tu hermano en el ojo y no le das importancia a la viga que está en el tuyo?

¿Cómo puedes decirle a tu hermano: "Dejáme sacarte la astilla cuando vos tenés una viga?" ¡Hipócrita! Sacáte primero vos el pedazo de tronco y después ayudá a tu hermano.

Toda persona que te critica la astilla en tu ojo, es porque tiene un tronco en su ojo. El tronco en el ojo significa que no tiene visión. Por eso nunca te tiene que importar el que te critica porque no tiene visión para hablarte y el que no tiene sueños no tiene autoridad para aconsejarte.

Nunca dejes que alguien que tiene una viga en el ojo te quiera ayudar, porque te puede lastimar. La gente que tiene sueños de Dios, es la que Dios levantó -no para criticarte- para corregirte. Porque los mediocres, critican; los mentores, corrigen.

El crítico tiene una viga en su ojo, el mentor fue libre de su viga y ahora puede acompañarte.
Sé libre de la gente que tiene ramas en los ojos.

4- Seré libre de mis debilidades.

Todos tenemos debilidades, errores, fracasos y nos hemos equivocado más de una vez.
Los cristianos perfectos son como recipientes en los que está la luz de Cristo en su interior pero no la dejan ver.

Los cristianos agujereados por los errores, con debilidades, con problemas, con dificultades dejarán que el Señor brille. No importa las debilidades que tengas, Dios está dentro de vos y te va a usar así. El Señor brilla por tus debilidades, a través de tus errores Él se va a manifestar.

No busques la aprobación de la gente, ya estás aprobado por el Señor; salí del sistema, atrevéte a ser distinto aunque te juzguen y critiquen, confesá la Palabra de fe, y:

1- Dios te dará un espíritu de conquista

María Magdalena entró en la casa y se produjo un silencio, porque ella era prostituta. Fue directamente a los pies del Señor, empezó a llorar y enjugó sus lágrimas. Porque cuando eres un conquistador, cuando sabes que Dios te ha aprobado, no le pides permiso a nadie, no importan los comentarios que haya en la atmósfera; ella no fue a buscar la aprobación de nadie, fue a adorar a su Señor.

Desarrolla el espíritu de conquista y adora a tu Señor.

2- Nunca te olvides de dónde has salido

Simón se hizo religioso porque se olvidó de dónde salió. Nunca te olvides de dónde te sacó el Señor, cómo estabas cuando Él vino a buscarte, porque al que mucho se le perdona, mucho ama.

Hay gente que tendría que haberse muerto en el día del parto, pero hubo gente que oró por ellos y se salvaron.

Hay ladrones que otros ladrones tendrían que haberlos matado, pero alguien oró por ellos.
Hay personas que se podrían haber suicidado, pero hoy están aquí porque alguien oró. Nunca olvides de dónde Dios te sacó.

3- Dios redimirá todo mi pasado y seré usado por Él

¿De dónde sacó el frasco de perfume la mujer? De todos los hombres con los que había salido, ¡Era millonaria! Todos la conocían porque se había acostado con todos, pero Jesús no le preguntó: ¿De dónde sacaste el dinero? Él recibió el perfume. Porque en Dios se redimen todas las cosas, aun lo que fue malo Dios lo cambiará en bendición.

Jesús nunca levantó una ofrenda, porque había mujeres (Lucas 8), como ésta, que sostenían el ministerio. Todo tu pasado será cambiado en un arma poderosa que será usada por Dios para extensión del reino.

4- Yo determinaré la atmósfera donde estoy

Ella entró y rompió el frasco; no lo abrió, lo rompió, y la casa se lleno del perfume.
Simón empezó a criticarla pero a ella no le importó. Simón no determina la atmósfera donde estás, tú la determinas.

No importa que en tu trabajo haya compañeros endemoniados, que te hagan macumba; rompe el frasco y di: "Señor, yo determino la atmósfera en este lugar, y en éste lugar yo adoraré, quebraré mi vida y lo cambiaré en un santuario de alabanza, porque estoy aprobado en ti, estoy bendecido, justificado y redimido, soy salvo y soy tu hijo. ¡Te amo!"

Cuando alguien te hable mal de otra persona, dile "¿Y…cuál es el problema?"

Pablo decía: "Diga el débil, fuerte soy".

Porque los perfectos no brillan con la luz de Cristo, pero los que reconocemos errores, debilidades, a pesar de lo que somos, Dios nos usa porque Dios no nos ha aprobado por lo que hacemos sino porque Cristo venció en la cruz por nosotros para siempre jamás y Satanás fue puesto por alfombra nuestra.

Mantente firme en la Palabra. No negocies con Satanás, dile: "Diablo ya he confesado la palabra, mis hijos son de Cristo". Y cuando venga a atacar declara: "No negocio, ya he determinado la Palabra y decretado; y me paro en la palabra de fe".

A María Magdalena cualquier iglesia la hubiera escondido: "no vayas a predicar, ni a evangelizar, porque vas a ser mal testimonio, mal representante del ministerio". Y la Biblia dice que esta mujer, cuando muchos huyeron, ella estuvo en la cruz.

Tienes que saber pararte en la cruz.  Porque en la cruz está la victoria, tu bendición.

Y no solamente estuvo en la cruz, estuvo en la tumba vacía y fue la primera en enterarse de que la tumba quedó vacía.

Porque el que sabe pararse en la cruz y recibe la aprobación del Padre, sabe estar en la tumba vacía y sabe que ha resucitado por siempre y para siempre.

Fue la primera, una prostituta, una mujer que nadie quiso.

Jesús le dijo: "Simón, vine a tu casa y no me diste un beso, pero esta mujer que está llorando me besó y lo único que yo quería era un beso".

La gente que sabe que está aprobada por Dios, sabe besar al Señor; pero los que buscan criticar, juzgar, atacar, no saben ser un buen anfitrión de la Presencia de Dios.

En los próximos años la atmósfera de este país la vamos a determinar nosotros como hijos de Dios. La atmósfera en tu trabajo la vas a determinar tú, habrá macumbas, muertes, insultos y desgracias pero donde tú entres, tu frasco, tu vida, será roto y la atmósfera será llena porque cuando tu perfume se mezcla con la presencia del Señor, todo cambia.

Jesús murió y resucitó y estamos aprobados por siempre y para siempre.

Rompe tu frasco y adórale.

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En el Tiempo de la Tribulación

Primera pregunta: ¿De donde se supone que vienen o que provienen las tribulaciones? Otra pregunta anexa a esta: ¿Por qué yo, como cristiano, tengo que sufrir tribulaciones? No me diga usted que nunca jamás se ha formulado alguna de estas preguntas.

Es más: ¿Cuántas veces se ha planteado, incluso, el clásico interrogante de: «.Pero como. si no he pecado… si no he hecho nada indebido, ¿Por qué es, entonces, que me ha sobrevenido esta tribulación, la persecución, los problemas graves, las crisis?

¿Sabe por qué le está ocurriendo todo esto? Porque usted no sabe, no ha entendido el origen, la razón de las pruebas, tribulaciones o persecuciones. La Palabra de Dios dice que el enemigo, el diablo, él es el tentador.

La Palabra de Dios, asimismo, dice que todo lo bueno, que toda buena dádiva, que todo don perfecto desciende de lo alto, por tanto todas las tribulaciones, todas las persecuciones, vienen del diablo. ¿Así como así? No lo dude, así como así.

Usted no puede acusar a Dios de cosas que no vienen de Dios, ¿Entiende? Tome nota: Droga, Crímenes, Violaciones, Desastres, Guerras, Desnutrición, SIDA. ¿Imagina usted a Dios armando cuidadosamente alguna de estas plagas destructivas para su creación, el hombre?

La Biblia dice que hay alguien, el príncipe de este mundo, que es el autor de todo lo malo, de todo lo horrendo, de todo lo originado en la maldad. Es el mismo que en este tiempo tiene y sostiene al sistema mundano, al Cosmos, cosa que sucederá hasta el día del fin de ese sistema. Lo que el mundo conoce y llama equívocamente: «el fin del mundo».

(Marcos 4: 16)= Estos son asimismo los que fueron sembrados en pedregales; los que cuando han oído la Palabra, al momento la reciben con gozo; pero no tienen raíz en sí, sino que son de corta duración, porque cuando viene la tribulación o la persecución por causa de la Palabra, luego tropiezan.

La Tribulación viene por la Palabra de Dios. Y dice que cuando viene la tribulación o la persecución, tropiezan. ¿Sabe por que? Porque el cristiano verdadero, el que está fundamentado en la roca, Jesucristo, en lugar de tener miedo o decir «me voy de la iglesia», cuando está pasando por estas tribulaciones o persecuciones, más se aferra de Dios.

En el momento en que nosotros recibimos a Cristo en nuestro corazón, nos convertimos en un objetivo para el enemigo. Si usted es un creyente al cual le gusta testificar, buscar al perdido o involucrarse en las cosas de Dios, mayor será el ataque.

Si no fuera así. ¿Cómo podría entenderse que cuando un pastor se levanta en el poder de Dios y su iglesia comienza a crecer, muchos consiervos suyos, en lugar de glorificar a Dios por ello y gozarse por ese crecimiento, se le vuelven en contra criticándolo por cosas menores y omitiendo o despreciando las mayores? Cuidado: Dios no se agrada de los que retroceden.

Jesucristo dijo: Me seréis testigos. La palabra TESTIGO, viene de la palabra griega MARTIRUS, que significa nuestra más conocida MARTIR. Jesucristo nos está diciendo: Si ustedes deciden ser testigos míos, es porque ustedes están dispuestos a morir por mí.

Hay mucha gente que vocifera que está dispuesta a morir por Cristo, pero el testimonio real de sus vidas está demostrando que ni siquiera está dispuesta a vivir por Cristo. ¿Qué le hace pensar a usted que es un hombre o una mujer dispuesta a morir por Cristo, si en esta vida no se muestra dispuesta a vivir por ÉL?

Un testigo de Jesucristo es uno que cuando habla de conversión, de paso de muerte a vida, de sanidad física, de liberación, no va a decir: «Esto según lo escrito por el doctor Fulano de Tal». Un testigo va a decir: «A esto, ¡El Señor lo hizo conmigo!» Por causa, entonces, de ser un testigo lleno de Dios, la persecución va a venir.

El diablo jamás va a prestarle atención al que se pasa toda su vida sentado en el mismo banco, criticando todo y no haciendo nada. El diablo sentencia, y si tiene la más mínima oportunidad ejecuta, al que se involucra en las cosas de Dios. No estoy diciendo organizaciones religiosas, aunque por allí las incluya; estoy diciendo las cosas de Dios.

El caso es que el pueblo de Dios padece tribulaciones. Y muchos andan erráticos, confundidos, llenos de culpa porque no saben por qué les ocurre lo que les ocurre. Las tribulaciones, por reglas generales, vienen por tres causas:

1)= Como leíamos recién, por causa de la Palabra.

2)= Por causa del nombre de Jesús. En el Libro de los Hechos, 9:4, Jesús no le dice a Pablo que está persiguiendo a su iglesia. Le dice directamente: Pablo.¿Por qué ME persigues? , cosa que repite en el verso 5, cuando dice: Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Y, finalmente, en el verso 16, Jesús le dice a Ananías textualmente y en referencia a Pablo: Porque yo te mostraré cuanto es necesario padecer por mi nombre.

3)= Para probar nuestra fe. Hay algo que debemos decir  antes que otra cosa: Dios no manda tribulaciones. Permite, en algún momento, que el diablo, ansioso de desacreditar la obra de Dios, le sacuda a usted un poco, para que eso le sirva de estímulo. Pero no es Él quien le manda la tribulación. Antes que juez, Dios es padre, y un padre jamás podría hacer alegremente algo que hiriera a un hijo.

(1 Pedro 1: 6)= En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo.

Ahora mucha gente se pregunta: ¿Qué necesidad tiene Dios de permitir que yo pase por todo este lío sólo para probar mi fe? ¿No sabe Él, la calidad de fe que yo tengo, que necesita dejarme sufrir así?

Se equivocó. Dios no lo deja sacudir probando su fe para saberlo Él; ¡Lo hace para que lo sepa usted! ¿Y de que me sirve eso? De mucho. La Biblia dice que .El escudo de la fe de nuestra armadura sirve para apagar los dardos del maligno.

Hay un conflicto aquí y ahora y usted forma parte de ese conflicto. Usted no es un invitado formal, usted es un protagonista directo. Y en ese conflicto, las tribulaciones son consecuencia, no posibilidad.

La carta a los Hebreos dice que no caiga usted en el desánimo. El diablo va a intentar convencerlo, si puede, que Dios se ha olvidado de usted. Pero usted sabe que no es así porque Él, dice que jamás se verá al justo desamparado. En nada.

Se me ocurre una pregunta que usted se la puede formular a usted mismo al unísono conmigo: ¿Qué hace un cristiano cuando está siendo atribulado? No me responda lo que hace usted. No me responda lo que ha visto hacer a otros. Sencillamente lea.

(Santiago 1: 2)= Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas.

Lo que le está diciendo esto es que: cuando la tribulación, la miseria, el quebranto, el dolor, el problema grave llegue a su vida, lo primero que usted tendrá que hacer es que el gozo de Jehová esté fluyendo de su corazón.

¿Sabe por que? Porque en el gozo de Jehová está la fortaleza de Dios en su vida. .Aunque no haya animales, ni ovejas en la manada; aunque no haya que comer; aunque no haya ninguna de estas cosas, – decía Job -, .con todo esto, yo me gozaré de mi salvación.

Dios no mide las cosas de acuerdo con nuestros parámetros, los mide conforme a SUS parámetros, a los de SU reino. Un conocido evangelista, ganador de muchísimas almas, cada vez que llegaba a un lugar, lo hacía acompañado por un hombre totalmente anónimo y hasta intrascendente, de muy pocas palabras, encargado de llevarle la valija, los bolsos y los trajes. Un día, este hombre se arrodilló muy quebrantado. Había terminado una de las noches de la campaña donde estaban; se habían entregado a Cristo más de mil personas, y él se sentía muy mal, casi como avergonzado.

«Oh Señor», – dijo en oración, «¡Tu siervo ha predicado tu palabra, más de mil personas te han dicho que sí por eso, y yo aquí sin hacer absolutamente nada más que llevarle las valijas, cargar los bolsos, traer los trajes!»

Dios le respondió: «Hijo.ese siervo que ha predicado mi palabra y traído a mis pies a esas mil almas, para mí, es un número Uno. Pero tú, por tu simple humildad y obediencia, por hacer sin protestar ni reclamar lo pequeño que se te manda, también eres un número Uno para mí.

Y doña María, esa abuelita muy pobre y algo sorda que está en tu iglesia; esa mujer a la que casi nadie le lleva demasiado el apunte ni le presta atención, y que en este momento ayuna, ora e intercede por esta campaña, también es una número Uno para mí.»

Cuando usted entiende este principio; cuando conoce que Dios ve las cosas de un modo muy diferente a como lo ven los hombres, es que empieza a caminar por un camino seguro, eludiendo zancadillas, empellones, cascotazos y palos, es cierto, pero seguro en Cristo.

Curiosamente, esa seguridad en Cristo, lo p0rimero que trae, es inseguridad humana en el cuerpo institucionalizado de Cristo, la Iglesia. Los primeros que habrán de mirarle torcido serán los religiosos. Cumplidores a rajatabla de todos los estatutos, normas y reglas institucionales, pero dormidos y hasta muertos espiritualmente.

¡Es que hay mucho alboroto aquí! ¡Nunca se hizo esto! ¡A Dios no le gusta así! ¿Por qué tanto bullicio? ¡No es nuestra costumbre! Sin embargo, Dios empieza a moverse, a obrar con poder. No importa. El bullicio y su molestia me interesa más. Todo lo que respira alabe a Jehová. Amén. Los muertos no alaban.

1)= ¿Qué hacer cuando se encuentra en tribulaciones? La tribulación viene del diablo, nunca viene de Dios. Y vendrá por tres cosas: por el nombre, por la palabra y para destruir su fe. Empiece a alabar a Dios.

Que el gozo de Jehová esté en su corazón aunque usted no lo sienta. Glorifique a Dios. Levante sus manos, alabe su nombre, bendígalo, medite en su palabra, aférrese a su palabra. Tarde o temprano, va a tener la victoria prometida.

2)= Pida sabiduría a Dios. Muchas veces las tribulaciones vienen porque nosotros mismos las buscamos. Dice el Libro de los Hechos: .Que nadie padezca por malhechor, por ladrón, por mentiroso, por fornicario, etc.

Eso sí; no vaya a andar diciendo que está padeciendo por causa de Cristo y después resulta que le gusta robar y por eso fue a parar a la cárcel; no por causa de Cristo ni por la persecución. Si usted está predicando en la calle y alguien le arroja un golpe o una hortaliza, usted no tiene por qué levantar un dedo, porque eso es por causa de Cristo.

Pero si sencillamente, porque a un sujeto se le da la gana sacudirlo sin motivos y usted piensa por un momento presentar la otra mejilla, lo más probable es que reciba otro golpe más fuerte en ella. Entonces será tiempo de hacer lo que dijo alguna vez un pastor amigo: ¡Ahora verás como te doy una santa trompada en el nombre de Jesús!

Esto lo digo porque hay mucha gente que todavía piensa que los cristianos somos algo bobos y tontos. Quizás tengan sus motivos para pensarlo, pero lo que yo puedo decirle es que no debemos comportarnos como bobos y tontos. Si lo hacemos, los que estamos errando el blanco, somos nosotros.

Usted puede decirles ya mismo que se equivocaron, que no somos ningunos bobos, que tenemos la sabiduría de Cristo, que somos hijos del Dios Todopoderoso. Por causa de Cristo usted no abre su boca; por causa de Cristo usted se queda callado.

Si por causa de Cristo, en la universidad o en el colegio le persiguen, usted se queda callado. Usted no se defiende y, cuando tenga que defenderse, lo va a hacer con palabras de amor, no de odio, bronca, rencor o resentimiento revanchista y vengativo.

Tenemos que pedir sabiduría. Y esta palabra, sabiduría, es la palabra SOPHIA, y significa tener un conocimiento de cómo regular la relación con Dios. Significa aceitar, ajustar, afiatar y afianzar lo Suyo con lo Nuestro. Algo así como una Sinfonía.

¿Y que tiene que ver esto con la tribulación? Algo. Piense. ¿Sabe una cosa? Lo que va a sostenerlo a usted en el momento de la tribulación, va a ser la comunión, la relación con su Padre. Si usted no tiene comunión con Dios, aunque apriete los dientes para gozarse, no va haber ningún gozo, porque el gozo viene cuando estamos verdaderamente en la presencia de Dios.

3)= Resistir con fe. Usted no se va a mover. Usted se va a quedar ahí, parado. Dice la Biblia que .por la fe y la paciencia se heredan las promesas. Por tanto, es en fe que usted va a resistir; esperando, sabiendo que aunque el problema no está allí, Dios le va a dar la salida.

¿Cuántos han sido atribulados en el pasado? ¿Cuántos están siendo atribulados hoy, en el presente? No preguntaré lo mismo con respecto al futuro porque ninguno de ustedes lo conoce, ¡pero la Biblia dice que también será usted atribulado en el futuro!

(2 Corintios 18)= Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aún perdimos la esperanza de conservar la vida. Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en dios que resucita a los muertos; el cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará, de tan gran muerte.

¿Qué es lo que dice la Biblia que sucede después que la tribulación ha pasado? Dice que algo va a ocurrir. ¿Está usted dispuesto a creer eso? No importa cuan descabellado parezca en contacto con las circunstancias naturales. ¿Lo creerá o no?

(2 Corintios 4: 17)= Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria.

En otras palabras: cuando usted sale de la tribulación, sale con más fuerza para darle al diablo por el rostro con todo. ¿Parece increíble, no es así? Las cosas de Dios, siempre parecen increíbles. Si no, no serían de Dios, serían humanas.

Y vamos a terminar hablando de las tentaciones. La palabra TENTACIÓN, significa «Ser incitado a hacer el mal». Por eso es que dice santiago que, cuando nosotros somos tentados, no digamos que somos tentados de parte de Dios. Dios no tienta a nadie. El diablo es el que le trae a usted la tentación para que peque. Porque entre otras barbaridades, ser tentado significa ser incitado a desobedecer a Dios.

¿Y como es que llega la tribulación a nuestra vida? El medio que utiliza, es la concupiscencia, el viejo hombre, la carne, el Adán caído. También viene por los sentidos. Viene por el gustar, por el palpar, por el oír, por el olor, por los ojos. Cuidado con los ojos. No se trata de que usted se coloque anteojos oscuros para sol aún de noche. Dios ve detrás de sus anteojos. El pastor y los hermanos (O las hermanas), son los que no se dieron cuenta.

La tentación tiene ciclos. Primeramente atrae. ¿Y como atrae? Por los sentidos, o por la vieja naturaleza carnal, es decir: la concupiscencia. Ambas cosas quieren desobedecer a Dios. El diablo, lo único que tiene que hacer, es empujarlo, apurarlo. ¡Hazlo ya! ¡No esperes más!

Tribulación y tentación son dos cosas diferentes. LA tribulación viene para probar su fe y viene por causa de la Palabra. La tentación viene para que usted peque, para que usted desobedezca, porque el diablo sabe que cuando usted desobedece, usted mismo se quita la protección de Dios.

Los tres ciclos de la tentación, son: 1) Atrae. 2) Seduce. 3) Concibe. ¿Qué le pasó a Eva? La pobre Eva se puso a contemplar el árbol prohibido y dice que era agradable a los ojos. Primeramente la atrajo, después la sedujo. En ese momento fue que concibió el pecado.

Toda tentación va a establecer sus raíces primeramente en la mente. Allí comienza todo. Tanto sea una tentación de poder, de dinero o de sexo, siempre comienza en la mente. Por eso es que todo cristiano, cuando siente que viene un pensamiento «extraño» a su mente, no juega con él; ¡Échelo fuera!

Porque cuando usted permite que la tentación comience a operar libremente, a modo de fantasía, porque supone que todavía no corre ningún riesgo, suceden tres cosas: 1) Se le adormece el entendimiento; está como embotado; se siente como que no está en esta tierra. 2) Se le inclinan las emociones. Lo único que usted quiere hacer es lo que está pensando en hacer. 3) Debilita la voluntad. Ser tentado no es pecado; ceder a la tentación es pecado.

En la voluntad del hombre es donde el hombre cede, cierra, abre, decide, lo toma o lo deja.

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¿Tiene Sentido tu Vida?

En la Biblia hay un libro bastante llamativo, al menos en su nombre, denominado en la lengua original: COHELET, o El Predicador,o Eclesiastés.Después de los Proverbios y antes del Cantar de los Cantares, está este enigmático libro de la Biblia, cuyo tema principal es la búsqueda de sentido, de significado en la vida. Nada menos.

A lo largo de todo el libro, el autor va transitando las mismas calles, los mismos caminos que cualquiera de nosotros camina diariamente, buscando significado y sentido en la vida; buscando saber para qué existimos, para qué estamos en este mundo. Son precisamente partes de este libro las que en este estudio Dios va a usar para que usted encuentre un verdadero sentido para su vida.

En primer lugar, hay un punto clave que debemos tener en cuenta para conseguir ese nada sencillo logro: reconocer nuestra necesidad; asumir que así como estamos y aunque podamos disimularlo muy bien, no funcionamos, porque estamos vacíos.

Salomón le había reclamado a Dios que le diera sabiduría. Que esa sabiduría que provenía de Dios fuera derramada sobre su vida. Y entonces este hombre, a quien Dios dotó de una sabiduría especial, superior a todos los hombres de su época, según la Biblia misma lo indica, se dio cuenta, a partir de esa misma sabiduría que había recibido, que su vida no tenía sentido; que estaba vacío.

(Eclesiastés 1: 2)= Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad.

Sentir que todo es vanidad; sentir que nada tiene relevancia o importancia; que no hay anda en la vida que realmente valga, que a través de ningún logro ni ninguna actividad podemos llenar ese vacío interior. Es por eso que en el capítulo 2, verso 17, decía:

(Eclesiastés 2: 17)= Aborrecí, por tanto, la vida, porque la obra que se hace debajo del sol me era fastidiosa; por cuanto todo es vanidad y aflicción de espíritu.

Todo es vaciedad. Todo es vanidad y aflicción de espíritu. Aborrecí la vida. Este hombre decía: si esto es la vida, yo no la quiero vivir. Si vivir es existir con esta sensación de vacío, de languidez espiritual, con este hueco interior, entonces la vida no vale nada.

Vacío interior; esa sensación que no sabemos muy bien como explicarla, como definirla, pero que está allí, que se mantiene de manera permanente en nuestra vida, provocándonos una continua sensación de insatisfacción.

Pero la experiencia de Salomón, no es la experiencia de un hombre aislado; es la experiencia de todo ser humano. Quizás usted mismo se siente así en este tiempo. Si usted está así frente a una situación en donde es consciente de que no hay satisfacción, que no hay plenitud, que no hay sentido de realización en su vida, que se siente vacío, está ante dos alternativas a seguir: seguir como si nada pasara, envuelto en ese sentimiento de desdicha, de infelicidad, o hacer lo que hizo Salomón.

¿Qué hizo Salomón? Emprender el camino a buscar el sentido de la vida, el propósito de su existencia. Eso es lo que Salomón empezó a hacer. Y lo primero que él creyó, fue que la búsqueda del sentido, del propósito en la vida, lo iba a encontrar en su trabajo. Muchas personas bien intencionadas, piensan que el sentido de la vida está en su trabajo. Asómese al exterior donde quiera que usted viva hoy, y podrá verlo.

Muchos, conscientes de su vacío, se encierran en sus actividades; no tanto porque vivan para trabajar, sino más bien porque pretenden ocultar, esconder su insatisfacción por medio de un activismo desmedido y hasta descontrolado. Sea como sea, Salomón creyó que en el trabajo iba a encontrar la satisfacción para su vida; pero no fue así.

(Eclesiastés 1: 3)= ¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?

Por supuesto que esta es una pregunta retórica que tiene como respuesta, nada; porque después él va a decir que todo es vanidad de vanidades, etc. Ahora, sin embargo, en el capítulo 2 y verso 18 y también en el capítulo 2 y verso 23, él se encarga de responder a esta pregunta retórica:

(Eclesiastés 2: 18)= Asimismo aborrecí todo mi trabajo que había hecho debajo del sol, el cual tendré que dejar a otro que vendrá después de mí.

(Eclesiastés 2: 23)= Porque todos sus días no son sino dolores, y sus trabajos molestias; aún de noche su corazón no reposa. Esto también es vanidad.

Salomón tomó conciencia que su primer camino escogido, la primera senda que él había elegido para encontrar sentido a la vida no le llevaba a nada, sino a más vanidad, a más vaciedad, a más desilusión y vacío.

El trabajo es muy bueno, pero no es ni puede ser el centro de la vida del hombre. Ahora bien; ¿Qué hizo Salomón? ¿Se dejó estar y vivir a lo que saliera? No. Tomó otra dirección: la de tratar de buscar conocimiento, mucha ciencia; a buscar de encontrar el sentido a su vida. Hoy, muchos piensan de la misma manera.

(Eclesiastés 1: 17-18)= Y dediqué mi corazón a conocer la sabiduría, y también a entender las locuras y los desvaríos; conocí que aún esto era aflicción de espíritu.

Porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia; y quien añade ciencia, añade dolor.

Esto no es una apología para no estudiar o para no prepararse, al contrario; pero la conclusión de Salomón fue que no sólo no llenó su vacío, sino que a causa de su conocimiento mayor, cuanto más conocimiento tenía, mayor conciencia de su falta de sentido, de su vacío interior iba adquiriendo, mayor fue su dolor.

Cuando se dio cuenta de esto, Salomón buscó el sentido de su vida por otro camino, el camino del dinero. ¿Qué hizo Salomón? Lo mismo que muchos están haciendo hoy: «.Voy a buscar ganar la mayor cantidad de dinero que pueda.»

(Eclesiastés 2: 1)= Dije yo en mi corazón; ven ahora, te probaré con alegría, y gozarás de bienes. Mas he aquí esto también era vanidad.

Buscó gozarse en los bienes, en las riquezas, en el tener; pero se quedó vacío. Y no porque no hubiera alcanzado las riquezas que perseguía, no por frustración a su ambición, sino todo lo contrario. A un pobre indigente es imposible hacerle entender esto. Porque, al igual que la salvación, sólo se entiende con la convicción y la ayuda del Espíritu Santo.

(Eclesiastés 2: 8)= Me amontoné, (Mire el verbo que usa: amontoné) .también plata y oro, y tesoros preciados de reyes y de provincias; y me hice de cantores y cantoras, de los deleites de los hijos de los hombres, y de toda clase de instrumentos de música.

Dice Jesús, cuando habla del afán y la ansiedad por las cosas materiales que Dios viste a los lirios del campo de una manera más lujosa que el rey de Israel más lujoso de todos los t98iempos: salomón. Salomón dice: amont0oné todo, pero eso no pudo comprar la felicidad para mi vida.

(Eclesiastés 5: 10)= El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad.

Pero Salomón no se conformó; buscó otro camino. La búsqueda del sentido en el placer. ¿Y qué hizo Salomón? Lo que hacen muchos que tienen mucho dinero pero no están satisfechos: buscan el placer por el placer mismo, sin otro motivo. Este es el camino preponderante en el mundo de hoy: el hedonismo.

(Eclesiastés 2: 10)= No negué a mis ojos ninguna cosa que desearan, ni aparté mi corazón de placer alguno, porque mi corazón gozó de todo mi trabajo; y esta fue mi parte en la faena.

Fíjese que Salomón está diciendo: no me perdí ningún placer. Todo lo que él pensara que podía proporcionarle placer no lo puso en duda: lo hizo, lo vivía intensamente. ¿Lleno eso su vida? ¿Le dio satisfacción? ¿Le dio sentido a su vida esa vivencia? ¿Alcanzó esa felicidad?

(Eclesiastés 2: 2)= A la risa dije: enloqueces; y al placer: ¿De que sirve esto?

No le sirvió de nada. Entonces entró en otra. La búsqueda del sentido de la vida en el status. Como vimos, tenía de todo. Había amontonado de todo. Pero cuando uno entra por este camino, no alcanza con tener mucho. No alcanza con tener lo suficiente. Se necesita tener la seguridad que uno tiene más que los demás.

Es tratar de llenar el vacío con la apariencia; con el reconocimiento de los demás, que esos demás vean que yo alcancé el éxito; que los demás vean mi nivel; que los demás m admiren, me valoren. Muchas personas inseguras sólo pueden sentirse fuertes cuando pueden aparentar que tienen, o que saben, o que mandan, o que son importantes. Y es lo que buscó Salomón.

(Eclesiastés 2: 4-7)= Engrandecí mis obras, edifiqué para mí casas, planté para mí viñas; me hice huertos y jardines, y planté en ellos árboles de todo fruto.

Me hice estanques de aguas, para regar de ellos el bosque donde crecían los árboles.

Compré siervos y siervas, y tuve siervos nacidos en casa; también tuve posesión grande de vacas y de ovejas, más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén.

Lo importante no era simplemente tener más, sino tener más que todos los que habían sido antes de él en Jerusalén. Competencia. Status. ¿Cuál fue el resultado de la búsqueda? Pues el que debía ser; no había ni la menor posibilidad que fuera otro.

(Eclesiastés 2: 11)= Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas; y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol.

Y entonces probó otra: la búsqueda del sentido de la vida en una vida sexual disipada. Algunas personas que se sienten vacías deciden actuar del mismo modo. Hombres que estiman el éxito conforme a la cantidad de mujeres con las que se acuestan. Mujeres que entienden la experiencia y la madurez femenina en relación a la cantidad y variedad de amantes que hayan tenido.

Los homosexuales, convencidos por la psicología secular de que la gran solución está en dar vía libre a su «conducta sexual diferente» y a una alternativa sexual no convencional. Pregunto: los resultados prácticos, ¿Le dan la razón a este proceder? Ore por la unción del Espíritu Santo. Después de gracias por la ciencia, pero por favor, rechace «la unción de Freud».

Salomón entró en esa. El primer libro de los Reyes de Israel, dice que Salomón tuvo setecientas esposas y trescientas concubinas. ¿Y sabes como termina 1 Reyes 11:3? .Y sus mujeres desviaron su corazón, dice. ¿Se habrá dado cuenta, finalmente, él, de su error?

(Eclesiastés 7: 26)= Y he hallado más amarga que la muerte a la mujer cuyo corazón es lazos y redes, y sus manos ligaduras. El que agrada a Dios escapará de ella; mas el pecador quedará en ella preso.

Y entonces probó otra. La búsqueda del sentido de la vida en la familia. Y Salomón hizo lo que hacen muchos que tienen dinero, que tienen status, que vivieron el placer y las demás cosas; cuando llegan a determinada edad, buscan la simplificación.

La sencillez de la familia, rodearse de seres amados, de los hijos, de uno o dos amigos, o sea: tratar de disfrutar de todas estas cosas que antes dejó de lado por el dinero, por los placeres.  Nadie dice que eso esté mal. Lo que sí hay que aclarar es que eso no puede estar en primer lugar. Que se entienda que eso y no otra cosa le dará sentido a nuestra vida.

(Eclesiastés 6: 3)= Aunque el hombre engendrare cien hijos, y viviere muchos años, y los días de su edad fueren numerosos; si su alma no se sació del bien, y también careció de sepultura, yo digo que un abortivo es mejor que él.

Si su alma no está saciada, ni el dinero, ni el conocimiento, ni la familia, ni una vida sexual hiperactiva, ni el placer, ni ninguna cosa, por buena que sea alguna de ellas, va a poder llenar ese vacío interior. Su alma tiene que estar saciada.

Y después de probar por todos lados, Salomón, el hombre más sabio de su época, halló la clave. Uno lee este libro y aparentemente es un libro pesimista. Es un existencialista pesimista Salomón. Pero no es así, porque Salomón termina dándonos, como buen predicador que es, la clave para hallarle el real sentido a la vida, su realización.

(Eclesiastés 12: 13)= El fin de todo el discurso oído es este: teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.

La única forma en que el vacío de tu vida se llena, es con el todo. Y el todo es vivir en una correcta relación con Dios. Lejos de Dios, siempre vamos a vivir vacíos.

Viendo la vida de Salomón se me ocurre otorgarle la validez de un oficio que yo no sé si ya existiría en su época y en su zona: el de «baqueano». ¿Sabe usted lo que es un «baqueano»? Una persona que por andar y andar (O quizás también estudiar) sobre un determinado lugar, termina conociéndolo mejor que la palma de su mano. ¿Y como aprovechará esto después? Guiando por esos sitios a aquellos que intentan pasar y saben que, si lo hacen solos, indudablemente se vana  quedar en el primer o segundo obstáculo.

Un «baqueano» es alguien que le puede guiar a usted a través de una zona peligrosa sin correr riesgos porque, – precisamente -, conoce la zona.  ¿Y como la conoce? Por haber tomado atajos, senderos, pasadizos, montes y lagos equivocados, yendo y viniendo hasta encontrar el camino más seguro para llegar a destino, que es el que hoy le puede ofrecer a usted. Prestando mucha atención a lo vivido por Salomón, hoy puede usted encontrar una guía sumamente valiosa para ayudarle a encontrar, de una vez por todas, el verdadero sentido de su vida.

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Puerta a la Libertad

Es indudable que una parte vital de la victoria del creyente radica, hoy día, en una palabra que, pese a ser muy usada, no siempre ha sido lo suficientemente esclarecida como para ver resultados claros: perdón.

En principio, el perdón es una acción que se toma deliberadamente con el fin de liberar y liberarse de alguna obligación determinada por alguna mala acción: en contra de Dios, en contra de otro o en contra nuestro.

Alrededor de este tema tan proliferante dentro del pueblo de Dios, hay tres conceptos claves para acceder a un nivel superior de relación y comunión. Pedir perdón, perdonar y perdonarse.

Lo primero que debemos entender, aquí, si es que deseamos ser verdaderamente libres, es el perdón de Dios. Porque no entender la dimensión, la cantidad y la calidad del perdón de Dios es, automáticamente, convertirnos en esclavos. No ya del pecado, como cuando estábamos en el mundo, pero sí de otras cosas que hoy vamos a estudiar a fondo para poder derrotarlas.

Los tres pasos básicos encerrados dentro de una firme actitud de perdón, son: una herida, una deuda y la cancelación de esa deuda.

Usted, seguramente, alguna vez fue ofendido. ¿Qué sintió? ¿Necesidad de ir al ofensor y decirle que no pasaba nada, que estaba todo bien, que su actitud no le había molestado? ¿O, por el contrario, un deseo íntimo y feroz de tomarse venganza, de desquitarse, de plantarse sacando pecho y decir: ¡Ahora vas a saber quien soy yo!? Como ahora usted no tiene que responder nada públicamente, usted puede elegir la opción verdadera, no la que le haría quedar muy bien delante de un grupo de hermanitos.

Algo tiene que saber ya, ahora, en este mismo momento: y seguro que le va a traer luz a algún hecho no resuelto de su vida: la falta de perdón, generalmente nos lleva a odiar a quien más deberíamos amar. ¿Entiende?

¿Qué ocurre en nuestro ser interior cuando somos heridos, ofendidos? Actuamos con los principios del secuestrador. ¿Con los principios del secuestrador? ¿Y eso que significa? Significa que el secuestrador, captura a la persona elegida, la mantiene cautiva y empieza a negociar su devolución. Si me dan lo que pido, devuelvo al rehén. Si no me dan lo que pido, mato al rehén. Esto es igual. Me ofendieron. Si no viene el hermano personalmente a mi casa a pedirme perdón, no lo perdono jamás. Si él o ella no reconocen que.

Antes de recurrir a la palabra, única fuente de sabiduría, respaldo, verdad y liberación, quiero recordarle algo: la falta de perdón, lo lleva a usted inexorablemente a caminar en la carne, no en el espíritu. Y usted, creo, ya sabe perfectamente lo que implica andar en la carne, ¿No es así? Por si no lo sabe o por si no lo recuerda, Pablo se lo va a refrescar una vez más.

(Gálatas 5: 19)= Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

(22) Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

(Verso 24)= Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.

(25) Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.

Este texto es tan pero tan claro que exime de mayores comentarios. Andar conforme a la carne nos ocasiona riesgos serios que llegan a comprometer, incluso, nuestra participación protagónica en la herencia del reino. La falta de perdón le hace caminar en la carne. No tiene comunión con el Espíritu si usted no ha perdonado. ¿Adonde le lleva el andar en la carne?

(Gálatas 6: 7)= No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.

(8) Pues el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el espíritu, del Espíritu segará vida eterna.

Primera bomba espiritual en este estudio. Estoy seguro que jamás se hubiera imaginado usted que la falta de perdón podría llevarle a algún grado de corrupción, ¿No es cierto? Bueno; no se lo digo yo; la Palabra se lo está dejando bien en evidencia, ¿No cree?

«Hermano. es que. yo quisiera perdonar, vio? Pero. usted no sabe lo que me hicieron. lo intento, pero. ¡No puedo!» ¿Nunca escuchó algo así? ¿Nunca dijo usted mismo algo así? Esa es una declaración de impotencia. Usted sabe lo que sucede cuando usted declara algo, ¿No es así? ¡Eso mismo! ¡Ocurre!

«No hay nada que hacerle; pídame cualquier cosa, menos que «la» o «lo» perdone; ¿Qué quiere que haga? ¡Yo soy así! Otra declaración negativa. ¿Cuántas veces la ha oído? ¿Cuántas veces la ha hecho usted mismo? Tiene que saber hoy, ahora, que los que deciden no perdonar, generalmente hieren a los que más aman.

El proceso del perdón, se inicia en el primero de los tres pasos que le comenté anteriormente: la herida. ¿Y de donde provienen esas heridas o maltratos? De sus padres, de sus hijos, de algún hermano de sangre, de su esposa, de su esposo, de nueras, yernos, pastores, maestros, hermanos de la iglesia.

Eso le lleva a usted a un segundo paso: la deuda. Un espíritu no perdonador, que no es otra cosa que un espíritu de rencor operando a sus anchas, le hace evaluar el hecho de un modo muy singular y tomar una decisión no menos corriente.

 «Está bien, puedo entender y aceptar su error, pero para que pueda perdonar, tienen que venir a pedírmelo. ¡Vamos a ver si me convencen!» Es así. Primero el otro. Si el otro no da el primer paso, usted no dará el suyo. Hay un problema: generalmente el otro, piensa exactamente como usted. ¿Conclusión?

Ahora bien; con este razonamiento, que es muy humano, muy atendible, usted no tiene en cuenta tres aspectos que son fundamentales:

1) En una gran mayoría de ocasiones, el ofensor no tiene ni la menor idea de que ha ofendido. A veces es ex profeso, es cierto, pero en la mayoría de las oportunidades, está totalmente al margen del daño que pueda estar causando.

2) La persona que no perdona, sea cual fuere la ofensa recibida, a la larga siempre pierde. Muy probablemente la herida abierta por la ofensa no nos permita verlo así, pero la experiencia propia y ajena le da a cada uno la autoridad suficiente como para poder, al menos comprenderlo.

 3) En cualquier proceso de salud, para que haya sanidad de cualquier mal, primero tendrá que existir y padecerse la sintomatología y todo síntoma suele venir acompañado de dolor. Es necesario el dolor para que haya sanidad. No se olvide que Dios siempre escudriña, (Lo hace el Espíritu Santo, dice la Palabra, que en suma es Dios), su interior, no su exterior. Mire este caso:

(Génesis 4: 3)= Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová.- ¡Muy bien! Hasta aquí correcto, Caín.

(4) Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante.- ¿Por qué Dios no miró con agrado una ofrenda que, legalmente, parece correcta? Claro; con el final de la historia en la mano, es fácil responder.

 Nos amparamos en nuestra falta de luz en un: «Y. Dios sabía.» Pero lo cierto es que, al escudriñar el corazón de Caín, Dios vio que había un espíritu no perdonador en él para con su hermano. Entonces no importó lo que Caín hacía externamente, sino lo que había en su interior. Lo que sigue, lo confirma.

(Verso 7)= Si bien hicieres, ¿No serás enaltecido? – Es decir: si perdonas ahora, ¿Tú crees, Caín, que yo no voy a cambiar de idea? – y si no hicieres bien, – si no perdonas – .el pecado está a la puerta. – Cuando existe una sintomatología de pecado, ya hay dolor. Y cuando está esto, es necesario cancelar de alguna manera esa deuda. Mire.

(Levítico 6: 6)= Y para expiación de su culpa traerá a Jehová un carnero sin defecto de los rebaños, conforme a tu estimación, y lo dará al sacerdote para la expiación.

(7) Y el sacerdote hará expiación por él delante de Jehová, y obtendrá perdón de cualquiera de todas las cosas en que suele ofender.

Este pasaje, como otros del mismo tenor, es lo que ha convencido a varios que no se decidieron a escudriñar, investigar, ahondar, que el sacrificio personal es una vía para obtener el perdón. Lo que le voy a explicar, destruye totalmente esa falsa teoría teológica.

La palabra EXPIACIÓN, o mejor dicho el verbo EXPIAR, significa CUBRIR. Es el mismo vocablo utilizado en el relato de la construcción del arca de Noé. Allí se traduce como CALAFATEAR y significa, obviamente, CUBRIR.

Esto demuestra que la expiación no era un acto definitivo sino temporal. Que no producía un definitivo perdón, sino un temporario cubrir esos pecados. Por un año. Más claro: los pecados no eran perdonados, eran cubiertos. En Hebreos encontramos la confirmación de esto:

(Hebreos 10: 3)= Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados; porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados.

Aquí hay que recalar necesariamente en el propósito, en el pensar, en la idea de Dios al respecto. Él, no quiere cubrir sus pecados, Él quiere perdonarlos. Porque para eso es que fue Jesús a la cruz. ¿Lo confirmamos?

(Hechos 10: 43)= De este dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre.

A propósito de esto y de cierto descrédito que cierta teología moderna tiene para con el ministerio profético. (Que nadie ha dicho que haya cesado, aún reconociendo abusos carnales o excesos místicos), vale la pena pasar por un texto que alerta contra actitudes que pese al modernismo aparente, no son nuevas, y que traen problemas que mucho pueblo de Dios experimenta hoy día.

(2 Crónicas 38: 16)= Mas ellos, (Los religiosos), hacían escarnio, (Burla, menosprecio, marginación), .de los mensajeros de Dios. (El mundo no pierde ni invierte su tiempo oyendo mensajeros de Dios; ¿De quien está hablando? De la iglesia). .menospreciaban sus palabras, burlándose de sus profetas, (Igualito a lo que hoy está haciendo cierto sector de la iglesia intelectual) .hasta que subió la ira de Jehová contra su pueblo, (No habla del mundo, habla de su pueblo), .y no hubo ya remedio. (Está suficientemente claro, ¿Verdad?)

(Colosenses 2: 13)= Y vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, (Le está diciendo a usted que por sus pecados, usted está espiritualmente muerto, que no existe, por la incircuncisión, es decir: por la ausencia de pacto con Dios) .os dio vida juntamente con él, (Cristo le está ofreciendo a usted darle vida juntamente con él, no porque usted se lo haya ganado, sino porque él, en su amor y su misericordia, así lo desea) .perdonándoos todos los pecados. (Es decir: usted recibe perdón porque él desea hacerlo, no porque usted se lo merezca. Y ese perdón abarca TODOS sus pecados, no solamente aquellos que a usted le parecen menos sucios, menos groseros.

Dios no dimensiona calidad, cantidad o cualidad de pecado. Para Él la ecuación es mucho más simple que para la iglesia: hay pecado o no hay pecado. Y donde hay pecado, hay una inevitable separación de Dios; y donde hay redención en Cristo, hay una aceptación y un inmediato perdón de Dios.) .anulando el acta de los decretos que había contra nosotros (Esto es: la ley. Ese cubrir en lugar de perdonar. Anulado significa sin validez, no existe, se borró) .que nos era contraria, (Yo diría que a favor de la falta de conocimiento, que le repito una vez más: no es seminario, instituto, estudio teológico ni acumulación de información, sino intimidad con Dios, todavía parece serle contraria a muchos)

.Quitándola de en medio (Cuidado: no dice DEL medio, dice EN medio. Es decir: está en medio nuestro. ¿Adonde estamos nosotros, en medio del mundo o en medio de la iglesia?) .y clavándola en la cruz.

(Listo. Si el diablo quiere acusarle a usted de algo y usted está donde debe estar, conjuntamente crucificado con Cristo, va a tener que ir a la cruz a tratar de desclavar el acta que le acusa. Tengo una buena noticia: el diablo no puede permanecer de pie ni un segundo delante de la cruz. Se le dobla las rodillas. ¿Se da cuenta?

El resumen de todo esto, se podría sintetizar en una conclusión muy simple y que no es teórica; es efectiva y funciona: usted, en Cristo, ya está perdonado, sea lo que sea que haya hecho usted de horrible, de malo y de vergonzoso.

 Lo único que falta para que el mecanismo se ponga en marcha, es un claro, sincero y expreso reconocimiento por su parte; un genuino y también sincero arrepentimiento y listo: el perdón es una realidad que penetra totalmente en su vida. Le sale gratis y sin reproche alguno.

A eso se refiere la oración del Padrenuestro cuando declara: «perdona nuestras deudas (que son ofensas) así como nosotros perdonamos a nuestros deudores (Quienes nos ofenden).

Ahora le voy a hacer una pregunta. Profunda, confrontativa y directa. De esas que le hacen pensar y que, incluso, puede llegar a hacerle sentir medio fastidioso por un ratito, pero que apunta a un examen interior que si lo hiciéramos a menudo, nos iría mucho mejor de lo que nos va. No se me escape por ninguna tangente religiosa apresurada de repetir «amén» como papagayos acostumbrados a pronunciar frases de circunstancias ante expresiones de circunstancias.

La pregunta es: ¿Usted cree que Dios le ha perdonado? Píenselo bien, por favor. Yo sé que independientemente de lo que su boca pueda decir de manera más voluntarista que convencida, su corazón, allá en lo profundo, tiene la verdadera respuesta que deja en evidencia su verdadero estado.

Si la respuesta es: «Yo creo que sí», o bien: «Yo entiendo que sí», o quizás: «Yo espero que sí», algo le está faltando a usted, todavía. Y ese algo, probablemente, es una especie de garantía que nace de la confianza y que a lo mejor, le ha producido un estado en el que usted no puede perdonar.

Si la respuesta, en cambio, es un: «¡Si! ¡¡Seguro!!», todo esto que contiene este trabajo, al menos en lo que se relaciona con este punto, no tiene nada que ver con usted y sólo podría serle útil para usarlo ayudando a otros. Pero por favor, sea sincero, sea sincera. La va mucho más que un grado de paz en su respuesta.

No se olvide que nuestra relación con Dios está basada en su diseño para nosotros, no en nuestro propio, humano y carnal diseño personal y particular de la cosa.

Es indispensable, a la hora de manifestar fe, que esa fe sea una fe bíblica, no meramente verbal. Nadie se sana de nada por repetir frases hechas como un loro sin llegar a creerla. Muchos, hoy, son salvos porque creyeron en su corazón que esto es así como dijo Dios y porque lo confesaron con su boca, a solas.

Pero muchos, también, son los que habiendo repetido la oración del pecador llorando como una criatura, no llegaron a creerlo en su corazón y no han nacido de nuevo en definitiva. Es declaración y decisión de fe, no un rezo sincronizado, esquematizado y estructurado. Dios es Espíritu y se mueve por fe, no por sincronismos, esquemas o estructuras armadas por los hombres.

¿Quieres una oración-tipo, la que no deberá ser recitada de memoria como fórmula, sino creyéndola intensamente en tu corazón?

Padre celestial, a veces es difícil para mí, verte como eres.

Sin embargo, por el testimonio de Jesús, te acepto como mi padre celestial perdonador.

Sé que me amas sin límites, que tu paciencia es inagotable, que quieres tener comunión conmigo, que me miras como hijo, y que me miras a mí, no a mi pecado, que te gozas cuando salgo de ese pecado.

Señor; muéstrame los errores en mi pensamiento hacia ti, y lléname de la verdad. Quiero ser libre, quiero recibir ya mismo tu perdón por. (Aquí mencionará su pecado, su problema) y quiero perdonar a. (Aquí deberá mencionar el nombre de la persona a la cual tiene que perdonar) quiero arrepentirme de. (Otro pecado o problema del cual desee arrepentirse para obtener perdón) me declaro libre en Cristo Jesús: Amén.

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Aunque Gigantes Encuentre Allá…

Esto que usted lee en el título es lo que dice una vieja canción de las tantas que cantamos enfervorizados en los cultos de alabanza. Y concluye señalando que vamos a poseer la tierra que Dios nos ha dado pese a que esos gigantes perturban, traban, obstaculizan y estorban nuestro trabajo.

La misma letra de la misma canción sostiene que, por más que esos gigantes sean de temer, poderosos y signifiquen un verdadero peligro, no temeremos a ellos y resultaremos vencedores en Cristo Jesús.

Lo que la canción no especifica, ya que no es el tema del que trata, es la identidad de esos gigantes. Sus nombres y apellidos. Son gigantes, esto significa que hay que respetarlos. Se pueden vencer, pero para lograrlo, será menester conocerlos a fondo. A cada uno.

¿A cada uno? Eso nos hace recapacitar en un asunto que no habíamos observado con detenimiento. Que son gigantes. No UN gigante. Que son varios. Entonces la pregunta surge inmediata: ¿Cuántos son? Incontables. Podemos encontrar uno nuevo a cada minuto. Sin embargo, y dejándome llevar por la chispa creativa de un predicador, hablaré de los más peligrosos.

¿Y cuantos son los más peligrosos? Siete. ¿Siete? ¡Pero siete es el número de Dios! No se equivoque. Nadie ha dicho que siete sea «el número de Dios». Es, en todo caso, el número de lo completo, y como Dios es lo completo, se lo ha identificado.

Pero decir siete, es decir «lo completo», que es lo mismo que si estuviéramos diciendo: «todo lo que sea necesario». Ese es el principio que se desprende de ese perdonar «setenta veces siete». Ese es el mismo principio que Satanás tiene muy en cuenta para perturbarnos, molestarnos, acosarnos, atormentarnos y, si lo dejamos: anularnos.

Es notorio que, para tener conocimiento de Dios, hay que conocer y vencer a los siete gigantes de este modelo. ¿Para tener conocimiento? Sí, porque «conocimiento», en términos bíblicos, significa Intimidad. Y nadie podrá tener intimidad con el Padre si no descubre y resuelve el dilema de los siete gigantes en su vida.

Esos siete gigantes no quieren de ninguna manera que entremos en la tierra prometida. Igual que cuando Dios sacó a Israel de Egipto y luego estuvieron deambulando por cuarenta años en el desierto y aún conociendo los milagros de Dios, volvieron a idolatrar y vivir en pecado.

Estos gigantes, interfieren en nuestra relación con Dios. Interfieren a veces hasta violentamente con nuestro matrimonio, con nuestros amigos y con las personas en general. Si no entendemos bien como operan estos gigantes vamos a quedarnos en el límite del conflicto como Moisés y no entrar en la tierra prometida.

Primer Gigante: «.Está todo bien.»

En un clima que pueda favorecerlos, estos gigantes operan sin ser descubiertos, pero cuando deben manifestarse, lo hacen con una autoridad tal que descolocan a quien utilizan. La única manera de enfrentarlos con posibilidades de victoria, es exponiéndolos y desarticulándolos, trayéndolos a la muerte espiritual.

(Mateo 6: 1)= Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser visto de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.

Muy bravo el gigante de la apariencia. Porque se las compone para crear una imagen irresuelta opuesta a la realidad. Es una conducta muy singular que suele buscar, preferentemente, alguna posición importante tal como: Doctor, Reverendo, Obispo, etc., que tiende a perseguir la fama.

Es la permanente intención de ser reconocido y la eterna preocupación por nuestra propia reputación e imagen, y se paraliza cuando se le pide ir en contra de la opinión pública. Este gigante ha sido y sigue siendo, el mayor enemigo de cualquier clase de renovación, ya que a favor de la oposición a todo cambio que tiene siempre una mayoría, no permite que Dios sea oído.

Hay un ejemplo que este predicador daba, con relación a un hombre que se cae de una escalera en un lujoso hotel. Pese al tremendo golpe se levanta del suelo, hace una reverencia, pide disculpas, entra al lobby y allí fallece.

¿Qué es lo que pudo haberle ocurrido a esta persona para que tomara una actitud tan singular y hasta incoherente? Tenía vergüenza, y por simple vergüenza como producto de esa caída en público, fue impotente para humillarse y solicitar la ayuda que necesitaba. ¿Sabe cuantos cristianos que poseen este gigante mueren espiritual y hasta físicamente por lo mismo?

Aparentar estar bien involucra una búsqueda ilegal por la originalidad en la vestimenta, lenguaje, automóvil, etc. Esto, a veces, es llamado «moda», con famosos nombres de diseñadores de ropa o zapatos. ¿Saben ustedes la calidad de los responsables de la moda internacional mayoritariamente? Homosexualidad. Gigante.

Y mucho cuidado: no debemos subestimar a este gigante, suponiendo que lo podemos derrotar con muy poco. Él pagará cualquier precio y hará cualquier esfuerzo con tal de preservar su imagen que – obvio – contrasta con la realidad bíblica de cómo vivir.

¿Qué tal, hermano? ¿Cómo está usted? ¡¡Bendecido pastor, bendecido!! ¡Qué bueno, cuanto me alegro! ¡Entonces usted es la persona indicada para que vaya a ministrar a una hermanita anciana que está deprimida! ¿Yo? ¡Eh.no..pastor.¿Sabe? Tengo algunos problemas. Y allí suelta una historia que, en suma, deja en evidencia que no estaba para nada «bendecido».

Este gigante tan particular es una maldición sobre toda una generación, porque las personas están más preocupadas en como se ven en lugar de quienes son. Importa mucho más el parecer que el ser. Olvidan que Dios mira el SER, y deja de lado absolutamente, tanto el Parecer como el Hacer.

Los pastores y alguna otra clase de líderes cristianos no son inmunes al gigante de la Apariencia. Es más, le diría que son más proclives a cultivarlo y alimentarlo que el resto de la congregación.

El orgullo y la dignidad personal pueden más, como hemos visto en 1 Samuel 15:30: Y él dijo: yo he pecado; pero te ruego que me honres delante de los ancianos de mi pueblo y delante de Israel, y vuelvas conmigo para que adore a Jehová tu Dios.

ES mucho más importante ese orgullo y esa dignidad que liberarnos de lo que nos ha capturado. El orgullo es todo. Por eso Mateo 10:33, dice: Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré delante de mi Padre que está en los cielos.

Este texto ha hecho exclamar a muchos sinceros cristianos: ¡Ah, no! Esto le sucedía a ellos, a mí jamás podría ocurrirme. ¿Ah, no? ¿Y si le digo que una de las grandes razones que fundamentan esta expresión es la de quedar bien frente a los muchachos de la oficina o del club?

Lo que muchos ignoran que, aparentar estar bien es una de las causas de ansiedad. Se revela con el temor del hombre y la desesperación de buscar aprobación. Aparentar estar bien es un motivo para ser aceptados por los demás.

Las escrituras dicen con mucha claridad que es un lazo o una atadura sobre nuestras vidas temer al hombre más que a Dios. Proverbios 29:25 es una prueba: El temor del hombre pondrá lazo; más el que confía en Jehová será exaltado.

Estas personas que temen más al hombre que a Dios, tienen grandes dificultades para arrepentirse, que a su vez les traerían humildad y un corazón sensible. Es difícil conservar nuestras apariencias y pedir perdón.

Ahora bien: si usted me pregunta en qué sitio de nuestra sociedad se  ha difundido más el temor al hombre por sobre la reverencia a Dios, luego de observar cuidadosamente el mundo secular, tendría que responderle que eso se da en mayor medida dentro de la iglesia. Hay gente que teme tanto a su pastor que, si éste se aparta de la Palabra, lo siguen aún sabiendo que se pierden.

Una pregunta que ayudaría a discernir la presencia y fuerza de este gigante, sería: ¿Usted, prefiere ser un cobarde con reputación correcta, o una persona con coraje y auténticamente valiente pero vista como un cobarde por la mayoría?

Toda nuestra sociedad se está moviendo alejándose de los verdaderos héroes quienes viven libres de las opiniones hacia celebridades que existen sobre las opiniones de las personas. Este vuelco, algunos lo llaman «rebelión», otros «herejía», otros «conflictivos». Lo cierto es que se parecen mucho más a Jesús que los religiosos de guante blanco.

Segundo Gigante: «¡.Nunca me sentí mejor.!»

(Santiago 4: 3)= Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.

El gigante de sentirse bien quiere controlar nuestras emociones, nuestra mente y todo nuestro corazón, lo que equivale a decir que intenta tomar control de nuestra alma. Este gigante, aunque no lo crea, ha mantenido cautivas a más personas de lo que imaginamos.

Sentirnos bien, involucra mantenernos libres de dolores e incomodidades, y lograr placer o ventaja personal en los sentidos. Este gigante toma control de tal manera que sería nuestra fuerza gobernante, con tal de sentir gratificación en lo que sentimos.

Sentirme bien, es una potestad que trabaja totalmente con el principio básico del placer, normalmente muy mimetizado y confundido con ciertos derechos a «la felicidad» que el hombre supuestamente tiene que tener. No es bíblico, pero es muy agradable a la carne, entonces.

También es la causa de todo comportamiento de adicción compulsiva. Aunque no lo notemos, toda nuestra sociedad se está moviendo rápidamente a comportamientos adictivos compulsivos, que tarde o temprano, indefectiblemente, nos afectará a todos de una u otra manera.

El individuo se ha entrenado para responder a cualquier cosa que trae placer. Cualquiera que esté bajo el control de abusos de sustancias, va a interpretar mejor que nadie la poderosa influencia que ejerce este gigante que hemos denominado el de «sentirse bien».

La televisión, por ejemplo, es un escape de la realidad que busca sentirse bien. Este gigante debe ser protegido y no ser afectado. Por eso es que a veces no queremos oír lo que Dios nos dice porque eso nos podría afectar y, obviamente, dejar de sentirnos bien.

Gran número de iglesias pretendidamente «cristianas» están con doctrinas que hacen énfasis en sentirse bien. Cuando nos sentimos mal no podemos entender la existencia de este gigante. Incluso hasta suponemos que no está del todo mal equivocarnos si eso nos hace sentir bien.

Sin embargo, eventualmente el sentir bien deja de funcionar, porque no hay suficiente droga, suficiente alcohol, atención o sexo para nuestra demanda o deseos ingobernables que siguen expandiéndose más y más.

Más se usa, menos resultado da. Es allí, entonces, donde nos deja en un estado de dolor y frustración. Esto se llama la Ley Universal de Retorno Reducido. La verdad es que Dios nos hizo para sentirnos bien todo el tiempo, pero apelando a Él y tomando de SU esencia, no de otro modo.

El gigante de sentirse bien, está concentrado en el sexo, en las drogas, en el alcohol, en el simple hecho de hacer compras y muchas cosas similares. Mientras, el problema verdadero de sentirse bien se ha tornado en la fuerza gobernante, a veces, sin  que lo hayamos notado.

Repetitivamente se ha visto a mujeres y hombres poderosos de dios perder sus ministerios y sus matrimonios por un encuentro con el cónyuge de otro. Alguien una vez dijo: «La carrera es larga, la expectación es tremenda, el placer es momentáneo.»

Placer momentáneo. Estas son descripciones de personalidades inmaduras, gobernados y dirigidos por el principio del placer. Sabemos que nuestros sentimientos a veces nos mienten. Estamos en una situación no siempre confortable, pero nos movemos hacia la libertad en el reino de dios oponiéndonos a este gigante.

(1 Corintios 10: 1)= Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; (2) y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, (3) y todos comieron el mismo alimento espiritual, (4) y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo.

(5) Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto.

(6) Más estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron.

(7) Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar.

(8) Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil.

(9) NI tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes.

(10) Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor.

(11) Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, u están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos.

(12) Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.

Tercer Gigante: ¿No Te He Dicho Que Tengo Razón? 

(Job 40: 8)= ¿Invalidarás también mi juicio? ¿Me condenarás a mí, para justificarte tú?

El gigante de siempre tener razón, está relacionado directamente con la caída del hombre. El pecado original nos hacer querer entrar en la esfera de Dios donde creemos recibir la necesaria sabiduría del bien y del mal.

Este gigante nos hace sentir inseguros, ansiosos y sin poder admitir que estamos equivocados. El «sabelotodo» está dominado por la teoría y es fácil comprobarlo: Si nos equivocamos una vez, ¿Cómo podemos estar seguros que alguna vez tuvimos la razón?

Como nuestra mente controla nuestras emociones, (¡Otra vez el alma!), estamos enfocados, controlados, y sobre todo comprometido con nuestras propias evaluaciones e ideas, haciéndonos extremadamente inamovibles, que es una forma muy fuerte de terquedad y rebeldía.

Este gigante tiene una forma pervertida de hacer sentir que sabemos todo, pero se vive con el miedo de ser descubiertos y ser expuestos. «Tener razón» muchas veces usa el enojo como un mecanismo para prevenir ser descubierto.

Decidir que siempre tenemos la razón puede ser, entre otros muy graves, un motivo principal de un divorcio. Porque en lugar de buscar puntos en común y áreas en las cuales pedir perdón o perdonar, las dos partes están convencidas que tienen la razón del problema.

Esto, obviamente, necesita un tratamiento especial. Ninguno de los dos tiene la capacidad de aceptar la posibilidad, ni siquiera remota, de estar equivocado. Hay matrimonios que han estado a punto de llegar a las manos por cuestiones decididamente ínfimas.

Cuando nuestro YO está vivo y sumamente activo, necesita tener razón en cada cosa en las que participa. Nuestras mentes carnales están tan seguras de tener la razón, que no podemos de ninguna manera mostrarnos débiles o aflojar.

Este gigante suele ser tan fuerte que rehúsa acepar la realidad. Nos empuja hacia tener que admitir alguna posibilidad de error, pero eso es tan complicado que no nos posibilita reconocer que estamos equivocados. Nos dice: ¡Ya está decidido! ¡Tú no confundas los hechos! ¡Tenemos razón!

¿Quiere usted ver activo a este gigante? Responda: ¿A cuantos padres ha visto pedirle disculpas a sus hijos, reconociendo que estaba equivocado en algo? No debería tener problemas para hacerlo, sin embargo hay muy pocos que lo hacen. Y no es que no quieren; ¡No pueden!

Aquí, en este caso específico, se da un pormenor que luego también suele darse en otros sitios, la iglesia por ejemplo. Tener la razón parecerías ser fuente de autoridad. «¡Por que soy tu papá, por eso tengo la razón! Papá. ¿Pastor..?

No se crea que este gigante no es tremendo. Por el contrario, es la causa de una enorme porción de todas las divisiones que usted haya conocido o pueda conocer. Además, también de heridas profundas en matrimonios o amistades sólidas, familias, iglesias, grupos sociales, mucho más de lo que usted pueda imaginarse.

Piense, simplemente, en cuantas iglesias se han dividido por la tremenda demanda y presencia controladora de este gigante. Hay situaciones en iglesias donde, de ambos lados, no tiene  suficiente amor incondicional (AGAPE) como para ceder o aceptar algo irrelevante. LA presencia de la razón, en cambio, sí se podía medir y presenciar.

El tener razón es una forma dominante y sin confrontar ningún desafío. Es una actitud terca que trae necesariamente oscuridad. Por ese motivo es que dice en Mateo 6:23, que: Pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿Cuántas no serán las mismas tinieblas?

Muchos de nosotros controlados por este gigante hemos mantenido nuestra razón aún frente al Señor, por el sólo hecho de mantener nuestro privilegio de tener razón. En 40:8, Dios le pregunta a Job si va a desacreditar su justicia y condenarlo para que pueda decir que tiene razón.

Sería bueno, – ya que estamos -, volver a leer el libro de Job de manera completa, teniendo la imagen y presencia de estos siete gigantes en nuestra mente. Se dará cuenta como Dios se los muestra a Job y a sus amigos, a los gigantes, y ellos no se dan ni siquiera por enterados.

El síntoma de quienes están perturbados por este gigantes, es la falta de gozo. Jamás encontrará a alguien muy divertido o gozoso si se encuentra manejado por este gigante. No somos capaces de pasarla bien en una comunidad cuando creemos que no podemos estar equivocados.

Esto ocurre y sucede así porque esta persona encara cada relación con la determinación de ganar. Ganar espacio, ganar discusiones, ganar, ganar, ganar. Si alguien dice tener 8 de alguna cosa, él dirá inmediatamente que tiene 9. ¡Eso no le garantizará ser el primero, pero le dará la «tranquilidad» de estar adelante!

Cuando estas personas ven que tenían razón, sienten como una obligación tener que decir cosas tales como: «¿Ves? ¡Te lo dije!» o de otro modo, tal como lo dice nuestro subtítulo: 2¿No te dije que yo tenía razón?» Es casi una obsesión egocéntrica divulgar esa satisfacción.

El otro extremo, es el haber perdido, estar equivocados, habernos jugado a tener la razón y salirnos todo mal. Allí es cuando estamos desesperados, nos sentimos engañados profunda y tremendamente. Este gigante, en casos, ha llevado a gente al suicidio por esta causa. Depresión.

Ser libre de este gigante significa tener gracia, experimentar libertad y como suma, entendimiento. El Ego demanda gracia, pero rechaza darla. El YO jamás regala nada. El YO no quiere ofrendar, no le gusta. Se siente nacido para recibir, jamás para dar. Eso no es Dios.

La conducta o la regla básica del sentimiento de tener siempre la razón, es: justicia, deber, obligación, privilegio, responsabilidad, sin ceder, obstinado, justificado, implacable, etc. Como usted puede ver con claridad, son todos ellos valores que están no sólo absolutamente reñidos con el propósito de Dios, sino además estrictamente fuera de su Palabra.

Cuarto Gigante: «Si Yo no lo Puedo Controlar, no me Sirve.»

(Lucas 4: 6)= Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy.

El deseo de controlar, en el hombre, es muy fuerte. ¿De donde viene? Viene de la caída. Dios creó a Adán y una de las primeras cosas que le dijo, fue: «señorea». Adán pecó y cayó, Dios se apartó de él, pero Adán no perdió su deseo de señorear, de controlar; sólo que ahora fuera de Dios. El hombre natural es calco del hombre caído.

(Isaías 14: 13)= Tú que decías en tu corazón: subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré a los lados del norte; (14) sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.

En los cinco «yo» que Satanás esgrime en este texto y que me he permitido enfatizar con negritas, él demanda tener las manos sobre el volante. El siempre quiere estar en control. Él piensa que, si está en control, todos están a salvo y que los resultados son garantidos, porque se cree Dios.

Al quedarse en control determina todo y para todos. Siempre hay ansiedad sobre el futuro porque en una de esas puede ser mucho más de lo que puede controlar, y el desafío es una prueba de su confianza. Ahora, cuando uno se entrega al Señor, el control desaparece de inmediato.

Intentar mantener el control es una de las trampas más grandes del cristianismo. Sentimos que si realmente soltamos nuestra vida, Jesús nos va a pedir algo que nos supere. Estar en control excede el ritmo normal de la vida y ¡terminamos quemando las velas!

Mantener el control rechaza un NO como alternativa. El gigante se opone a vivir dentro de las limitaciones bíblicas que dice que vivamos dentro de las esferas de dios, caminar dentro de nuestras limitaciones y no interferir en las vidas de otros.

Mantener el control determina tener a todo y a todos dentro de la esfera de su poder y sujeto a su influencia. Esto incluye anestesia, ya que podrían perder el control. Personas que controlan usarán y consumirán a personas que los aman. Usan la intimidad como uno de sus instrumentos favoritos para mantener ese control.

Mantener el control, cree que puede ser lo que quiere ser. Cuando hay un proyecto, salvo que sea él quien lo dirige, no puede participar porque no está en control. No podemos participar en algo de todo corazón si no somos los encargados. Estamos equivocados en pensar que somos los únicos que podemos hacer el proyecto correctamente.

Un síntoma mayor es la ansiedad para el que tiene miedo de perder el control. Si una persona está bajo la ansiedad y le falta descanso, seguro que este gigante tiene libertad en su vida. La ansiedad es un pecado de nuestra cultura. Los detectores de mentira trabajan sobre el miedo, y el miedo trabaja sobre perder el control.

Ser solitario, por ejemplo, es una regia manera de mantener el control. Nos mantenemos fuera del alcance de las personas por miedo a perder el control. Creemos que si amamos a alguien, ésta persona nos va a lastimar.

Es verdad que terminamos siendo lo que apuntamos a ser, ya que según el hombre piensa, el hombre es. Pérdida de control acompañada con violencia, odio hacia uno mismo, son dos factores donde suele engendrarse y nacer un espíritu de suicidio. La pérdida de control trae el descubrimiento que uno NO es Dios.

Cuenta un pastor que una madre controladora, un día, fue confrontada. El hijo mayor le dijo: «Mamá; toda mi vida me has controlado. Ahora corto esa cuerda umbilical y declaro mi vida y la de mis hermanas libres de tu control». Se tiró al piso y sus ojos se fueron hacia arriba, pero ese día fueron liberados de ese gigante.

Cuando somos llamados a confrontar este tipo de prisiones, es necesario que lo hagamos en amor, con suma gracia, con excelsa misericordia y, esencialmente, con una enorme vocación de perdón. De todos modos no podemos confrontar nuestro YO y seguir viéndonos bien, sentirnos bien, tener razón y mantener el control. ¿Entiende?

¿Cómo podemos descubrir, detectar, discernir o encontrar en un grupo a alguien controlador? Fíjese en estas características básicas: persona arbitraria, arrogante, dueño de las mejores ideas, despótico, dictador, detallista, determinado y dominante.

Quinto Gigante: «Ya estás Sentenciado.» 

(Judas 12)= Estos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados.

Este gigante muy particular está generalmente recubierto con palabras de tranquilidad y un corazón de ácida crítica. Es como una bola de nieve pero con una roca dentro de ella. Usted lo ve venir rodando y se dice: «¡Sólo es nieve!» pero cuando le pega, la roca lo mata.

Aparentan ser una cosa, pero cuando inesperadamente golpean a alguien, estos quedan devastados. Con este gigante en funcionamiento, esperamos ser acechados por motivos desconocidos, vigilantes de falencias y debilidades, listos a caer en la trampa que ha sido disfrazado y luego establecido por medio de mentiras o verdades a medias.

Es el gigante que nos lleva a esconder una cosa dentro de nuestro corazón y luego proclamar otra. Este gigante es un consumidor nato, que busca utilizar la vida, a las personas y a cualquier evento con el expreso propósito de avanzar en sus metas.

En nuestros días, este gigante se encuentra por todos lados, en actos sociales, clubes, la política, en la televisión y hasta en los púlpitos. Puede ser el más dañino de todos con respecto a las relaciones interpersonales.

Un gigante de esta naturaleza implica llegar a la conclusión sobre un asunto determinado, por ejemplo, antes de ingresar a una junta, luego sentarse durante toda la misma creando la impresión de que había unidad al dar el veredicto, cuando la realidad era que ya estaba sentenciado antes.

Esto es deshonestidad pura. Si solamente estamos buscando la aprobación de otros a lo que ya hemos decidido, entonces tenemos a este gigante en nuestro interior. Muchas veces, su actividad se encubre en versículos bíblicos para darle mayor tonalidad divina a lo que ciertamente es carne.

De allí que Hebreos 4:12 dice: Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Las actividades de este gigante, alguna vez son evidentes en corto plazo y, además, obvias. Otra son sutiles, complejas y elaboradas, y pueden tardarse años en desaparecer. Dichos tales como: «No es oro todo lo que reluce», demuestra el predominio de la conclusión anticipada.

El apóstol Pablo separa en tres partes a este gigante en 2 Corintios 4: 1-2: Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos. Antes bien, renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios.

Las labores de este gigante son maniobradas, cultivadas y alimentadas en secreto, clandestinamente y muchas veces de manera engañosa. Una vez comprometidos, no podemos descansar hasta que nuestras debilidades se hayan cumplido.

Las características de este gigante de sentencia rápida, es: emplear continuamente subterfugios, ser embaucadores finos e inteligentes, fraudulentos en lo que hagan, perversos, astutos, torcidos, calculadores, tortuosos, manipuladores, sagaces e inconsecuentes.

Sexto Gigante: «¡Calma! ¡No pasa Nada!» 

(Jeremías 48: 11)= Quieto estuvo Moab desde su juventud, y sobre su sedimento ha estado reposado, y no fue vaciado de vasija en vasija, ni nunca estuvo en cautiverio; por tanto, quedó su sabor en él, y su olor no se ha cambiado.

Este gigante se llama Impasibilidad. Ser impasible puede ser más insidioso, recóndito y difícil de exponer que todo lo demás. Sutil y sofisticada, su presencia no es tan vociferante como los otros seis. A primera vista, es mucho más nefasto y demandante de lo que aparenta ser.

Este gigante se oculta detrás de la necesidad de demostrar estabilidad, preservar la reputación, el honor y la respetuosidad cuando se le pide más de lo que está dispuesto a dar. Uno de los manifiestos de obediencia al Señor es, precisamente, contender con «impasibilidad».

Las reglas del reino pueden causar serios problemas / o interferencias con nuestros propios planes, deseos y niveles de confort. El gigante dice: «Te seguiré, pero no puedo seguirte tan lejos.» Este gigante es esa sutil diferencia entre la admiración a Cristo y la identificación con Él.

Para «Impasible», lo que es particularmente ofensivo y requiere ser evitado a cualquier costo son los disturbios creados por las demandas del Reino, a efectos que no se conviertan en descentralización, agravando o cambiando el curso en la vida del poseedor.

Cuando este gigante ve cambios drásticos e imprevisibles en su vida, se endurece y niega o esquiva a cualquier costo, todos los desafíos. Tome usted debida nota de la evaluación que hace Jesús sobre el poder y la fuerza del gigante llamado «Impasible».

(Mateo 13: 14-15)= De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: de oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis. Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos; para que no vean con los ojos, y oigan con los oídos, y con el corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane.

Lo más notable de este discernimiento es el poder de ser impasibles. Es que si hubieran comprendido con sus corazones, demandarían un cambio. Si lo hicieran, Jesús dijo que los sanaría. Porque perturbar viene acompañado de cambio. La intención era no escucharlo.

El predicador autor de este hallazgo original de los gigantes, dice que personalmente ha experimentado la acción de este gigante varias veces, y en cada instante tuvo que enfrentar una dolorosa acción.

Cuenta que un amigo suyo lo acompañaba en sus viajes pastorales y, luego de escuchar un mensaje, le dijo: «Mira; has manejado mal el versículo 1 de Pedro. La palabra en griego era incorrecta.» Este predicador sostiene que siempre había sido muy importante para él utilizar correctamente el lenguaje original de las Escrituras.

Dice que cuando el amigo le dijo esto, su orgullo y su indignación se agitaron dentro suyo. Pero sabiendo que el Señor estaba utilizando esa dolorosa experiencia para mostrarle algo, le preguntó a su amigo: «¿Cuál es, entonces, el texto correcto en griego?»

Claro, él estaba preparado y procedió a corregirlo. Dijo cosas que este buen hombre no quería escuchar y él recuerda que se vio forzado a cerrar sus oídos o escucharlo. No sólo estaba en lo incorrecto este predicador, sino que también pudo ver como toda su complacencia personal se resquebrajaba.

Entonces recuerda algo que en este caso, es absolutamente sustancial. Dice que no fue hasta que todas sus emociones se aplicaron, que pudo reconocer lo que el Señor estaba tratando de exponer. De ese modo pudo derribar al gigante «Impasible». Le quedó una lección y la brinda: «Por favor, no menosprecien la fuerza de este gigante».

Debido a este gigante, tratamos de evitar o manipular cualquier cosa que pueda resultar en un inconveniente o incomodidad. Ser impasible requiere más seguridad y confirmación de lo que está disponible, consecuentemente, permitimos que la inconveniencia se torne en una barrera en nuestra ayuda a otros.

El verdadero problema es simplemente que no queremos molestarnos. «¡No me pida que me involucre en eso! ¡Hoy es mi día libre!» Es mucho trabajo alimentar a los hambrientos, dar de beber a los sedientos, invitar a un extraño a nuestra casa, vestir al desnudo, o visitar al que está en la cárcel. Alguien dijo alguna vez que aquellos que poseen centros de «entretenimientos» cristianos modernos, nunca se rebelan.

El gigante «Impasible» levantó su repugnante influencia y control cuando el sacerdote y el levítico pasaron al lado de una víctima de un crimen que yacía desnudo y apaleado en la calle. No era que el levítico y el sacerdote estuvieran preocupados por el hombre, sino que no deseaban ser molestados.

El Samaritano estaba dispuesto a perder el día, su viaje y el dinero con tal de actuar con misericordia y compasión. «Impasible» es una forma de vida tan protegida que no permite que nada ni nadie lo toque. Cada uno de nosotros ha experimentado esto.

Después de años de ser lastimado y herido por «cristianos», este buen hombre comenzó seriamente a buscar un estilo de vida libre de problemas. Le dijo a su mujer que iba a comprar cinco hectáreas de campo, un perro y entrenarlo hasta que muerda a cualquier persona que lleve consigo una Biblia. Sí, puede sonar gracioso, ¡pero es muy revelador!

Cuando nos proponemos a mantenernos inconmovibles nos calcificamos y muy pronto nos convertimos en impasibles. Dice en Oseas 4:17 Efraín, es dado a los ídolos, déjalo estar. Jesús dijo sobre las personas que serían juzgadas al caer Jerusalén algo muy importante.

Dice que Él hizo música, pero no quisieron bailar, entonaron canciones de duelo y no lloraron. Su falta de complacencia o inhabilidad de ser perturbados y responderle a Cristo y su propósito fue sintomático de lo que significa ser gobernado por este gigante.

Esta influencia nefasta puede describir a una persona útil y potencialmente poderosa pero recubierta de pereza espiritual, apatía y auto preservación. Podemos perder nuestra vida por rechazar abrazar la aventura y tomar el riesgo.

La conducta clásica que identifica a este gigante devastador, habla de personas que no son irritables en absoluto, no se alteran ni se inmutan por nada, no se comprometen con nadie, son apáticos, libres, protegidos, muy excesivamente cautos y plácidos.

Séptimo Gigante: ¡Déjame sacar mi Ventaja Personal!

(Judas 16)= Estos son murmuradores, querellosos, que andan según sus propios deseos, cuya boca habla cosas infladas, adulando a las personas para sacar provecho.

La influencia de este gigante, llamado «Ventaja Personal», en plena marcha, estamos constantemente maniobrando para conseguir título, posición o reconocimiento. La traducción original en griego para «ventaja personal», es «ambición propia».

Este gigante suele utilizar a otros en beneficio propio. Cuando no somos el centro de la atención, es cuando sufrimos de envidia y dolor. Ayudamos a otros solamente si nos beneficiamos personalmente. Este gigante le causó problemas, incluso a los mismísimos discípulos.

Cuando Jesús iba camino a Getsemaní, los discípulos se preguntaban entre ellos quien sería el que estaría al frente cuando Jesús se hubiera ido. Ellos dijeron, según lo relata Mateo en 19:27: Entonces respondiendo Pedro, le dijo: he aquí nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿Qué, pues, tendremos?

En la mesa del Señor, que otros llaman «última cena» o «santa cena», continuaban discutiendo quien iba a ser el líder. Este gigante es puramente utilitario en cada relación. Las personas están acostumbradas a la promoción personal o a las ventajas personales. En cada oportunidad, amistad o evento se evalúa por: «¿Qué hay para mí en esto?». Tremendo.

Este gigante de «ventaja personal» tiene la capacidad de transformar nuestro llamado en permitir soñar a otros, – un llamado de Dios para ayudar a que otros puedan alcanzar su destino -, en un ladrón de sueños común y corriente conforme a lo expresado en Juan 10:10.

Poseemos, adquirimos y controlamos a otros de manera utilitaria a los efectos de ser exitosos. No nos preocupan sus sueños, sino solamente nos interesa cómo nos pueden ayudar a que se realice nuestra propia visión. ¿Alguien habrá perdido, alguna vez, un mínimo tiempo, en averiguar si Dios está realmente detrás de todo esto?

La idea original detrás de la palabra «parásito» en griego antiguo, es aquella persona que arreglaba todas sus comidas en casas ajenas y luego pagaba su consumición adulando a sus anfitriones. ¿Quién era el más inepto aquí: el anfitrión o su achispado invitado?

Muy bien; entérese de una vez por todas: la iglesia está llena de personas dispuestas, preparadas y hasta entrenadas en las diversas técnicas de tomar ventajas personales sobre otras. Recuerde que los siete gigantes operan en grupos, varios de ellos trabajando juntos en gran complemento y monolítica unidad.

En la tercera carta de Juan, verso 9, podemos tomar nota de este inocente comentario: Yo he escrito a la iglesia, pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe. ¿Conclusión: la intencionalidad de Diotrefes por mantener sus ventajas personales, llegó a obstaculizar las palabras apostólicas de Juan.

Este es un YO con ropaje bíblico. Con ese «uniforme» religioso y «confiable», utilizamos a multitudes, iglesias, correos electrónicos, obtención de fondos, crecimiento de iglesias, e incluso en trabajos de evangelización usando el sistema en beneficio propio.

Algunas veces cuando «ventaja personal» está envuelto en ropaje bíblico, es muy difícil confrontarlo. Incluso, a veces, hasta podemos llegarlo a fomentar y ayudar sin querer hacerlo. Entonces, trabajando, el sistema se torna en un suceso y nadie está capacitado para cuestionar un suceso.

Las conductas que rodean la actividad interna en el hombre de este singular último gigante, tiene que ver con: Conveniencia, Beneficio, Retorno, Beneficio propio, Ganancia, Narcisismo, Egocentrismo, Confianza propia, Tener éxito.

Siete gigantes. Así los describió un predicador a partir de su visión personal. Lo he tomado en su total contexto y le he adicionado algunas impresiones personales porque, creo, están total y absolutamente en plena actividad en el marco de lo que llamamos: «la iglesia del Señor».

Quiera Dios que los mecanismos explicitados aquí para su combate y destrucción, hayan sido aprendidos debidamente por todos quienes hayan accedido a este trabajo. Que lo hayan creído fielmente como solución y que estén dispuestos, finalmente, bajo la ayuda y el poder de Dios, a ponerlo por obra. Amén.

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Los Viles del Mundo

Quisieran creer, pero no pueden. Se sienten tan sucios, tan viles, tan porquerías indignas que están resignados a quedarse afuera del proyecto de Dios. Son drogadictos, alcohólicos, homosexuales, jugadores, prostitutas, viciosos. Por allí, quizás, están en la iglesia, medio de incógnito, hasta que alguien se entera de sus suciedades y, en esa intención tan incomprensiblemente vigente que muchos de nosotros tenemos de pretender mostrar una inmaculada perfección que no tenemos, se los margina. Son los que odian, los que no perdonan, los subversivos homicidas de cualquier color, los adúlteros, los fornicarios. Por allí la iglesia con mucho amor los recibe, los asimila, los integra y es capaz de mostrarles la realidad del perdón de Dios, pero aquí suele comenzar el otro drama: ellos no pueden perdonarse a sí mismos. Son los más sucios, los más pecadores, los que aparentemente, no parecerían tener acceso al reino de Dios y la compañía de los santos.

LOS QUE NO PUEDEN PERDONAR

(Mateo 5: 43-44)= Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;

El primer paso para perdonar es reconocer su resentimiento contra un enemigo, rival o adversario en algo. Tiene que identificar a ese enemigo y a lo que pueda haber hecho para herirle. Allí es donde tiene que decir: «Lo perdono por tal y tal cosa». Después arrepentirse de lo que está sintiendo y pedirle a Dios que lo perdone a usted, tal como Jesús lo hizo y dijo que debíamos hacer cuando enseñó a orar con lo que llamamos «el Padrenuestro».

Después de eso, ore fervientemente por el bien de ese enemigo suyo. Jesús nos dijo que oráramos por nuestros enemigos y que eso nos ayudaría enormemente a amarlos. Cuando usted ora por sus enemigos, le pide a Dios que se manifieste ante ellos y llene sus necesidades, está venciendo al mal con el bien, ¿entiende? En lugar de llenar su mente de pensamientos negativos, aliméntela con pensamientos positivos sobre el amor de Dios hacia esa persona. Si Dios responde a su oración, como es su deseo, la persona por la que está orando será bendecida y recibirá usted una lección de alto nivel sobre la redención, el más alto exponente del perdón divino. Si le pide a Dios que bendiga a alguien que lo ha herido, el resultado será un pecador arrepentido y un nuevo hermano o hermana en Cristo.

LOS QUE SIENTEN CULPAS POR PERTENECER A FUERZAS ARMADAS O DE SEGURIDAD.

(Romanos 13: 3-4)= Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer a la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo.

Esto es más que cierto: hay algunos que no creen que los cristianos puedan actuar como soldados o como policías. Pero el apóstol Pablo muestra que tales «autoridades», si cumplen justicieramente con sus atribuciones, son «servidores de Dios», porque son barrera de contención para el mal. El policía, como «servidor de Dios», provee un bien esencial a la sociedad. Mientras haya pecadores, harán falta policías. En tanto los hombres y mujeres no se sometan a la justicia de Dios, será necesario utilizar la fuerza para impedir los asesinatos, las violaciones, los secuestros y los robos que sufren víctimas inocentes. No es algo inapropiado, pues, que un cristiano forme parte de los cuerpos armados de una nación, ya sean de la policía o cualquier otro ámbito de las fuerzas armadas. Hay que mantener la ley y el orden, porque nadie está a salvo en medio de la anarquía. Hay quienes, por causa de creencias religiosas sinceras, sienten que nunca podrían matar a otro ser humano, aún en una guerra. La sociedad debe respetar los puntos de vista de estas personas, pero la Biblia no obliga a los cristianos a convertirse en objetores de conciencia. Y como son o al menos se dicen creyentes, esperan que Dios los libre de cualquier posibilidad de ejercer la violencia. ¿Y sabe qué? Por más que no parezca lógico, si partimos desde la base que el evangelio no tiene lógica, es muy probable que Dios lo haga y asombre a todos. ¿Lo puede creer?

LOS QUE SIENTEN REBELDIA CONTRA EL GOBIERNO DE LOS HOMBRES

(Romanos 13: 7)= Pagad a todos los que debéis; al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.

Cuando un gobierno civil priva a la gente de su derecho a adorar y obedecer a Dios libremente, pierde el mandato o la autoridad recibida de Dios. Thomas Jefferson creía que cuando un gobierno comenzaba a transformarse en tiranía, los ciudadanos tenían no sólo el derecho sino también el deber de rebelarse contra él. Sin embargo, a la luz de la Biblia, el cristiano está llamado a sufrir su gobierno todo lo posible. Jesús no llamó a la revolución contra Roma, aunque era un cruel conquistador que oprimía a Israel.

(Hechos 5: 27-29)= Cuando los trajeron, (Está hablando de Pedro y Juan), .los presentaron en el concilio, y el sumo sacerdote les preguntó, diciendo: ¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre? Y ahora habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre. Respondiendo pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.

Los apóstoles rehusaron cumplir una orden de no predicar ni enseñar en el nombre de Jesús. Siempre que el gobierno civil nos prohíba poner en práctica aquello que Dios nos ha mandado hacer, o nos inste a hacer cosas que no agradan a Dios, está plenamente justificada nuestra desobediencia civil. Porque la obediencia ciega a cualquier clase de gobierno, jamás es correcta. No obstante lo difícil o costoso que pueda ser, debemos reservarnos el derecho de decir no a las cosas que consideramos opresivas o inmorales. Hay una leve confusión en torno a una palabra, que muy probablemente es lo que a veces nos ha llevado a una sumisión cómplice con el pecado: la Biblia dice que debemos someternos a las autoridades superiores, pero en casos como el nuestro, esto indica que siempre está hablando de la función, no del hombre. Al hombre, en último de los casos, lo elige usted.

LA CULPA DE SER POBRES 

(Lucas 18: 22)= Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.

Se ha enseñado durante muchos años que la santidad y la pobreza van juntas. El apóstol Pablo dice: «Sé vivir humildemente y sé tener abundancia». Entonces añadió: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece».

Puede usted ser tan santo cuando su situación financiera es confortable, como cuando es pobre. Quizás sea más fácil clamar a Dios cuando se está en necesidad. Pero si los cristianos santifican a Dios en sus corazones más allá de las preocupaciones materiales, deben ser capaces de vivir por encima de las circunstancias que los rodean, ya sean estas de prosperidad o de pobreza.

La pobreza es una maldición, no una bendición. No es ciertamente un sinónimo de rectitud. A veces es producto de los horrores de una guerra, de las malas administraciones de un gobierno injusto o poco previsor. En ocasiones es el resultado de una opresión de los ambiciosos y egoístas, o de la desobediencia humana a los mandamientos divinos, o de ignorar los principios que encierran las bendiciones de Dios. A veces la pobreza temporal es el resultado de un ataque satánico o de una seria e inexplicable calamidad. Cualquiera sea su causa, pobreza y santidad no son equivalentes.

Algunos hacen voluntariamente un voto de pobreza para poder entregarse completamente a Dios. En tal situación la pobreza se convierte en una bendición para esas personas, debido a que han renunciado a todos sus bienes materiales para servir al Señor. Esto, más que obviamente, si el Señor verdaderamente los ha llamado a esa actitud. De otro modo, es una auto flagelación que no llega a ninguna parte del mundo espiritual. Sin embargo, la simple pobreza no constituye una señal de santidad. Por supuesto, lo mismo puede decirse de la riqueza.- Los santos son aquellos que están contentos allí donde Dios los ha situado, y sirven al Señor de todo corazón, independientemente de las circunstancias materiales que los rodean.

LOS QUE ESTÁN ATADOS A ALGUNA FORMA DE JUEGO

(Lucas 4: 12)= Respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.

Es cierto; según la Biblia, se echaban suertes para determinar la voluntad de Dios. En el antiguo Israel se creía que Dios controlaba las piedritas que se usaban y que de esa manera hablaría a su pueblo. Es notable que después del Pentecostés ya no encontramos el uso de suertes para resolver problemas en la iglesia por cuanto el Espíritu Santo ahora provee la dirección que la iglesia o el cristiano necesita por medios directos y personales.

Como no existe eso que llaman suerte, y Dios tiene en sus manos todas las cosas, cuando alguien toma dinero de Dios, (Porque todo lo que tenemos pertenece a Dios), y lo apuesta a la ruleta, o a las cartas, está metiéndose en un problema. Con ello está diciendo: «¡Señor, arriesgo tu dinero y mi fe, en la esperanza de que la suerte me favorezca!» Cuando usted actúa de esa manera, pone a Dios a prueba, lo tienta, y eso es pecado.

El juego puede destruir a una persona, convirtiéndose en una obsesión y en algo que crea dependencia, al igual que el alcohol. El jugador habitual arruina a su familia y su vida, y hay quien ha robado para poder jugar. El juego puede convertirse en una enfermedad, la cual ha destruido a decenas de miles de personas.

La indulgencia con el juego en nuestra sociedad le inculca a la gente que la fama, el éxito y la fortuna se pueden obtener sin trabajar ni esforzarse. Las virtudes de la industria, las artes, la inversión inteligente y la constancia son minadas por este vicio, que abre paso a la ambición, la codicia, la avaricia, la pereza y la mentalidad de vivir el momento. Que triste es contemplar como algunas legislaturas vinculan sus futuros presupuestos a la lotería y el juego legalizado, prácticas que socavan las virtudes ciudadanas necesarias para alcanzar el desarrollo económico y la prosperidad.

LOS ADÚLTEROS Y FORNICARIOS 

(Mateo 5: 27)= Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio.

En primer término, convendrá especificar, – para quienes puedan no tenerlo demasiado claro -, cual es la diferencia entre una cosa y la otra. Adulterio y fornicación. Ambos suenan igual de pecaminosos e igual de peligrosos, pero tienen algunas diferencias.

Las relaciones sexuales entre una persona casada y alguien que no es su compañero legítimo, su marido, su esposa, constituye adulterio.

Los Diez Mandamientos contienen  la prohibición del adulterio. La razón es simple: el matrimonio constituye el fundamento de la sociedad y viene acompañado de la responsabilidad de criar a los hijos. Las relaciones extramatrimoniales fortuitas no sólo ponen en peligro el matrimonio, sino destruyen los sentimientos paternales y materiales por los hijos, y opacan los vínculos familiares.

La fornicación es sexo entre dos personas que no están casadas. No se trata meramente de un puñado de papeles firmados garantizando esa unión para que no sea considerada fornicación, se trata del pacto que se haga con genuina sinceridad delante del Señor. El apóstol Pablo dijo que ello constituye un pecado contra el cuerpo. Recomienda a los cristianos huir de la fornicación como un pecado contra Dios y contra nosotros mismos, porque el cuerpo de los creyentes es el templo del Espíritu Santo. Pablo dice que si un creyente une su cuerpo al de una ramera (O alguien inmoral), está uniendo a Jesucristo con esa persona.

Es muy importante saber que ni los fornicarios ni los adúlteros entrarán en el Reino de los Cielos. En el mundo de hoy, el término FORNICACIÓN se usa raramente y las inmoralidades entre personas no casadas son comúnmente aceptadas como parte del estilo moderno de vida. Pero la inmoralidad, aunque algo corriente, es un pecado que privará a millones de la salvación, a menos que se arrepientan.

EL DRAMA DE LA HOMOSEXUALIDAD

(Romanos 1: 27)= .Y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.

La Biblia dice que es abominación que un hombre se acueste con otro hombre como si fuera una mujer, o que una mujer haga lo mismo con otra como si fuera un hombre o con intenciones de reemplazarle. La Biblia dice que a causa de abominaciones como la homosexualidad, la tierra vomitará a sus moradores. El apóstol Pablo la llamó «inmundicia», consecuencia de haber sido entregados por Dios a «pasiones vergonzosas».

En el Antiguo Testamento, los responsables de estas prácticas eran expulsados de la congregación de Israel y ejecutados. En el Nuevo Testamento se nos dice que quienes practican la homosexualidad no entrarán al Reino de Dios. El apóstol Pablo se refiere a ella como la última expresión de la rebelión contra Dios. Cuando las personas cambian la verdad de Dios por una mentira, y comienzan a adorar a la criatura en lugar de al Creador, son entregados al mal.

Cuando todos los valores se invierten, y aparece la anarquía moral, los hombres se encienden en su lascivia unos con otros, al igual que las mujeres unas con las otras, pero en sus propios cuerpos recibirán el castigo de sus acciones.

Desde el punto de vista bíblico, el ascenso de la homosexualidad constituye una señal de que la sociedad se encuentra en las últimas etapas de su decadencia.

EL FLAGELO DEL ABORTO 

(Salmo 139: 13)= Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre.

El aborto constituye definitivamente un mal. Es suprimir una vida humana, ya que la Biblia muestra que la vida comienza con la concepción. Dios nos da forma cuando aún estamos en el vientre de nuestra madre. El profeta Jeremías y el apóstol Pablo fueron llamados desde antes de su nacimiento. Juan el Bautista saltó en el vientre de su madre cuando se escuchó la voz de María, la madre de Jesús. Obviamente, los niños ya poseen identidad espiritual desde que están en el vientre de sus madres.

Desde el momento en que ocurre la concepción comienza un proceso de desarrollo que continúa hasta la edad adulta. Dios condenó a los israelitas que sacrificaban sus hijos al dios pagano Moloc. Esas criaturas se consumían en el fuego del sacrificio, ofrecidas a un dios de la sensualidad y las conveniencias humanas. Lo mismo ocurre en nuestros días, y al actuar de esa manera confesamos que los seres humanos no valen nada para nosotros. Esta es una terrible mancha en nuestra sociedad.

LA Biblia no es más específica en el caso del aborto porque tal práctica era algo impensable para el pueblo de Dios. Por ejemplo, cuando Israel estaba en Egipto, un faraón cruel forzó a los israelitas a matar a sus niños recién nacidos. En la Biblia se considera este incidente como el más alto exponente de la crueldad y la opresión. La idea de matar a sus propios hijos era anatema entre los hebreos. A todo lo largo del Antiguo Testamento, las mujeres soñaban con los hijos. Los hijos se consideraban un don de Dios. Las mujeres imploraban por no estar estériles. ¿Como puede una mujer creyente, entonces, destruir a su propio hijo? El aborto no sólo es inconcebible, sino el máximo exponente de la barbarie pagana.

EL DESGARRADOR PEDIDO DE AUXILIO DE LOS ADICTOS

 

(Romanos 13: 13-14)= Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas ni envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.

Pese a que existen y conviven dos teorías, – incluso dentro del marco de algunas iglesias cristianas -, no parecería contar con una base bíblica suficiente la que aconseja el abandono gradual y paulatino de aquellas adicciones que atan a las personas a malos hábitos. El pasaje leído da a entender claramente que, aunque la ciencia diga lo contrario, (La Biblia es la palabra de Dios y Dios es el Padre también de la ciencia), con estas cosas habría que romper en forma total, porque eso significa romper con todo lo que pueda tentarle.

Tiene que confesar que ha estado haciendo algo que considera perjudicial, y que ha estado profanando el templo de Dios. Debe decirle a Dios que desea y necesita su perdón y salvación. Debe renunciar a su hábito y expulsar de su cuerpo el espíritu que opera influyéndole. Ordénele que salga y decida que, con la ayuda de Dios, nunca más se drogará o recaerá en cualquiera de los malos hábitos que ha abandonado.

Después de eso, no se reúna con aquellos que le indujeron a adquirir esos vicios, ni con quienes puedan intentar hacerle volver atrás. Quizás sea difícil, pero es necesario. En su lugar, debe usted buscar nuevas amistades, preferiblemente cristianas, que hayan abandonado esos mismos hábitos y puedan apoyar su decisión en esos difíciles momentos.

Toma alrededor de treinta días adquirir un nuevo hábito. Pasará aproximadamente el mismo lapso antes que el cuerpo quede libre de venenos o sustancias químicas que provocan dependencia. Manténgase lleno del Espíritu Santo. Reemplaza aquello que le ha esclavizado con la nueva experiencia de la plenitud del Espíritu.

(1 Corintios 1: 26-31)= Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia.

Más por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; para que, como está escrito: el que se gloria, gloríese en el Señor.

Entre todo lo que se dice aquí, se dice algo que no siempre es tenido en cuenta. Es más: en una enorme mayoría de sitios autodenominados cristianos, preponderantemente se hace al revés, se cree y se practica estoa  la inversa. Nadie acepta que lo que Dios elige para elevar en su rango espiritual pueda ser lo Necio, lo Vil o lo Menospreciado; queda mucho más elegante lo contrario. Sin embargo no podemos cambiar lo escrito. Y lo escrito nos asegura que Dios escoge lo Necio. Que es como decir que elige lo ignorante, que no sabe aquello que puede o debe saber. Un imprudente, un falto de razón, un terco, un porfiado. Todo eso es un necio. Hasta el día en que Él lo elige y lo levanta, claro. Luego pasa a ser testimonio de la Presencia Divina en su Vida.

También dice que escoge a lo Vil. Y un Vil no es similar a un Necio. Un vil es alguien bajo, no de estatura física sino de estatura moral. Alguien despreciable, indigno, infame; el que corresponde mal a la confianza que en él se deposita. ¿Eh? Sí, como lo ha leído. Eso es lo que Dios elige, levanta y respalda. Un Vil que, como aquel Necio, lo será hasta el momento en que el Espíritu Santo selle su ser interior para salvación. Y al Menospreciado. Este ser es aquel que no es apreciado y que, por el contrario, es despreciado, prácticamente un sinónimo de la palabra escrita. También un desdeñado, no estimado; Es tener a una persona en un concepto muy inferior al que se merece. Eso es lo que Dios elige. ¡¡Pero no se parece en absoluto a lo que los hombres eligen!! Es verdad. ¿Podrá Dios estar equivocado y los hombres acertados? ¡Ah, no sé! Miren los resultados, que es como decir: miren los frutos de este árbol. Y luego considere si es bueno o malo. Será justicia.

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Almas Programadas

Primero vamos a puntualizar, a modo de punto de partida, qué es un ser humano. Si oímos la definición del mundo secular a través de las ciencias humanistas, el hombre sería un ente bio-psico-social. Es justo. Es lógico. Lo definen en las únicas tres áreas que sus estudios le permiten conocer: el cuerpo, la mente y el entorno. Pero quienes han podido, – o se han atrevido -, a ir más allá, han determinado que el hombre es, verdaderamente, un ente bio-psico-socio-trascendental. De esto se trata, porque el último rubro, sólo podrá ser tratado a la luz de la palabra de Dios, en el nombre de Cristo Jesús y con la guía y el poder del Espíritu Santo.

Lo cierto es que el hombre, hecho a imagen y semejanza de un Dios que como todos sabemos es espíritu, es también un espíritu, al cual se le ha dado un alma y que habita temporariamente una caja descartable llamada cuerpo. Si lo decimos en las palabras de los originales: el hombre es un PNEUMA, al cual se le dio una PSIQUIS y que habita un SOMA.

Son tres términos más o menos cotidianos, pero que si los vemos seriamente, van a servir para conocer mejor de lo que estamos hablando. Espíritu es PNEUMA y de esta palabra deriva, entre otros, la palabra NEUMÁTICO. Significa: aire, soplo, viento. Alma es PSIQUIS. No sé qué opinión tiene usted sobre la psicología, y ni siquiera me interesa con relación a este trabajo, Lo que sí sé es que el original dice PSIQUIS y no viene al caso todo lo demás que podamos debatir si se usa bien o no se usa bien. Y al cuerpo se le llama SOMA; de allí viene el decir que somatizar es de alguna manera llevar al cuerpo algún problema de otros orígenes. Todos sabemos muy bien que hay muchísimas enfermedades que no tienen, en su esencia, una raíz orgánica.

Porque el hombre suele enfermarse, y cuando le ocurre, esa enfermedad puede deteriorar su cuerpo, comprometer su alma y hasta contristar su espíritu. El mundo secular encasilló las soluciones: para el cuerpo, un médico; para el alma, un psicólogo y para el espíritu, (Esto muy devaluado por la incredulidad) la religión. La Biblia, debo señalarle, dice otra cosa. De todos modos podemos convenir algo: si las cosas son como el mundo secular dice, ¿Por qué será que cuando un médico, o un psicólogo y aun hasta algún religioso se le queman los papeles, dicen muy sueltos de cuerpo: «Ahora todo está en las manos de Dios?»

(1 Corintios 12: 4)= Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el espíritu es el mismo.

(5) Y hay diversidad de ministerios, pero Dios que hace todas las cosas en todos, es el mismo.

(7) Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.

(8) Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades (Anote esto por favor), por el mismo Espíritu.

(Verso 10)= A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.

(11) Pero todas y estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como el quiere.

(12) Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchísimos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.

Si usted tomó nota cuando se lo advertí, habrá visto que, en el verso 9, no dice Don de Sanidad, dice Dones de sanidades. Y si hay dones de sanidades, no es porque haya muchas enfermedades físicas, es porque las enfermedades pueden ser posibles tanto en el cuerpo, como en el alma o el espíritu. Bueno; de lo que deseo ocuparme en este trabajo y desde un estricto punto de vista bíblico, para que nadie desconfíe de las rutinas, es de las dolencias, de las enfermedades, de las patologías, de los síntomas dolorosos del alma. Sin mezclar a la psicología, ni a la psiquiatría ni a los recursos humanísticos seculares: a pura palabra. Pero antes, claro está, habrá que explicar algo más.concreto.

Vamos a ver: ¿Qué es lo primero que hace un médico cuando usted va a su consultorio porque le duele.la cabeza? Si es una guardia o algún otro centro de urgencias, probablemente una revisación rápida y alguna medicación circunstancial para calmarle el dolor. Solamente si ve algo que no le cierra, en una de esas le sugiere que se realice algún análisis o algún otro estudio de mayor cuantía. Ahora bien; si ese médico es un especialista, en cambio, tenga por seguro que no lo va a tocar ni lo va a hacer acostar en la camilla hasta no cumplimentar su obligado primer paso: elaborar su historia clínica. Antecedentes de otras enfermedades, si usted fuma o no fuma, si bebe alcohol, antecedentes familiares, intervenciones quirúrgicas, etc.

El alma, para ser sanada, no necesita progresos larguísimos ni intrincadas definiciones. El poder de Dios es lo suficientemente grande y efectivo como para que no se necesite todo eso. Pero eso sí: para comenzar un tratamiento destinado a sanar un alma, indefectiblemente se necesitará armar, primero, una pequeña pero muy completa historia clínica. A modo de ayuda, de bosquejo, de machete escolar.

Porque. ¿De qué puede enfermarse un alma? Por lo que he visto dando vueltas por allí, hay tres o cuatro dolencias clásicas: odio, falta de perdón, resentimiento o amargura, agresiones que ocasionan heridas y tristezas, angustias y: ¡Oh! La gran vedette casi crónica, lo que yo llamaría el cáncer del alma: la depresión.

A esta altura, ya sé que del otro lado, hay no menos de quinientos hermanos, duchos en guerra espiritual, que prácticamente me están gritando: «¡Pero hermano! ¡Esos son demonios!» Sí ya lo sé. No mucho, pero también los conozco. Y sé que de la única manera que se pueden echar a patadas de allí es en el nombre de Jesús y con la autoridad de ser hijos de Dios. Pero de todos modos, la información de la historia clínica, es necesaria; ¿Sabe por qué? Porque el alma es programable.

Mire; el plan de Dios, era así: Yo me ocupo personalmente de dos, (Adán y Eva), y ustedes, con esas bases echadas, se ocupan de todo el resto que venga después. Entonces programó el alma de Adán y Eva con patrones divinos. Les dijo: «Van a hacer esto, esto y esto, van a tener autoridad aquí, allá y más allá; van a tener dominio y libertad para todo esto y parea todo aquello». Patrones divinos en las mentes de la primera pareja. Es decir: Adán y Eva constituían, de alguna manera, un programa modelo de lo que debería ser, por continuidad, toda la creación. Todo lo que tendrían que hacer tanto Adán como Eva, era ir pasándole a sus hijos, el mismo programa recibido, los mismos patrones divinos perfectos e infalibles.

Pero vino la caída, y con la caída, el cambio violento de esos patrones. La caída cambió abruptamente la programación y el hombre, de Adán para acá, empezó a regirse por patrones no divinos. ¿Qué le parece a usted que programó Adán en las mentes de sus hijos? Es más: ¿Qué patrones grabó Caín en los suyos?

¿Cuántas veces, tratando de ayudar a alguien que no puede salir de sus terremotos personales, ha oído usted decir: «Y bueno. ¿Qué quiere? Yo soy así.» En parte, es verdad. Es así porque así fue programado. Lo que no sabe es que en Cristo, puede cambiar. Si quiere, claro está. Porque usted, en la idea original, no era así. Alguien se metió y pervirtió todo y usted ligó de rebote el resultado.

En primer término, hay una cuestión de herencia. Usted, hoy, hace un montón de cosas que papá y mamá hacían, la mayor parte de las veces, sin saber por qué las hace.

En segundo lugar, el entrenamiento. Formar hijos, educar hijos, no es otra cosa que entrenarlos. No es el mismo tipo de entrenamiento el que hace un futbolista, un nadador o un ciclista. Cada uno enfatiza en lo que luego le servirá para competir con mejores y mayores posibilidades. Con la crianza de los hijos, pasa exactamente lo mismo. El muchacho recibe todo, asimila todo, graba todo y se programa. Cuando sea adulto y enfrente una determinada situación, va a reaccionar del modo acorde a como fue programado.

Y en tercer lugar, está la transferencia. Que puede ser de modelos, oral o espiritual, pero que también fabrica respuestas predecibles a situaciones concretas. Aquí entra en juego lo espiritual. Si usted transfiere a su hijo el conocimiento del Dios de la Biblia, su hijo crecerá y predicará al Dios de la Biblia. Si usted, en cambio, le transfiere el Dios que sus padres le transfirieron a usted conforme a como ellos suponían que era, su hijo creerá y predicará al Dios de la abuelita, que no siempre – aunque gloria a Dios por la abuelita -, se parezca al Dios de la Biblia, único y verdadero.

(1 Timoteo 4: 6)= Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido.

(7) Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad; porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera.

(Verso 9)= Palabra fiel es esta, y digna de ser recibida por todos.

(10) Que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen.

(11) Esto manda y enseña.

(12) Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.

(13) Entre tanto que voy, ocúpate de la lectura, la exhortación y la enseñanza.

(14) No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio.

En este pasaje se ven tres cosas: que el don que capacitaba a Timoteo le había sido, primero, dado por palabra profética, no por alguna decisión de algún comisión de notables, y además por la transferencia espiritual que tiene lugar cuando se produce una imposición de manos. El tercer aspecto, que es el que mayor validez tiene para nuestro tema de hoy, es que para que una transferencia así pueda producir cambios en la vida espiritual de una persona, el espíritu de ese hombre tiene que ser receptor de esta transferencia, cosa que es posible siempre y cuando supere la barrera natural que pone el alma.

Porque el alma, si aún conserva la programación humana paterna o materna, – muchas veces abundante en patrones no divinos -, se resiste. Opone resistencia porque intenta racionalizar algo que, como la fe, (Que es certeza de lo que se espera, convicción de lo que no se ve), no es algo precisamente racional, tal como nosotros interpretamos a esta palabra desde el ángulo eminentemente intelectual.

El alma, tal cual ha sido programada posteriormente a la caída por el humanismo secular, es: independiente, prepotente, autosuficiente y egocéntrica. Hace falta algo más que un buen discurso, efectista, carismático o convincente para desprogramarla; hace falta la unción del Espíritu Santo para cambiar esa programación negativa por una positiva conforme al propósito y la voluntad de Dios; como era en el principio.

(Hebreos 4: 12)= Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Fíjese algo: solamente cuando usted entiende lo que decíamos antes de leer este verso, puede después entender y discernir el verso. Porque dice que la palabra (RHEMA) de Dios, es viva y eficaz. Cuidado: no dice que ESTÁ viva, porque todo lo que esta vivo, un día se muere. Dice que ES viva. Por lo tanto es eterna, no muere jamás. Y no sólo no muere jamás sino que, como se nos asegura, se renueva día a día y jamás vuelve vacía.

También dice que es EFICAZ. Esta palabra, en los originales, es la palabra ENERGEIA, y en contra de lo que pregona la Nueva Era, (Que Dios es «una energía»), su verdadero significado es ENÉRGICA. Cuando la palabra predicada es melosa, gelatinosa, acariciante, permisiva y envolvente, no proviene de la boca de Dios. Proviene, generalmente, de hombres bien intencionados que apelen a su sabiduría humana para captar adeptos, pero no del mensaje de Cristo destinado a construir un reino poblados de auténticos hijos de Dios.

Agrega que es más cortante (o filosa) que una espada de dos filos. Una espada con un filo produce un agujero hondo pero pequeño; pero si tiene doble filo produce un profundo tajo dentro del cual se puede operar para extirpar todo tumor maligno que pueda causar problemas.

Dice que penetra hasta PARTIR el alma y el espíritu, y aquí está el punto. PARTIR es la palabra MERISMO y significa, concretamente: separar parte por parte. Descubre la antigua programación mundana que habita en su alma, la separa, la destruye y, al llegar a su espíritu y transformarse en RHEMA, la reemplaza por la programación de Dios, que es la única que le va a posibilitar a usted cambiar su línea de pensamientos, razonamientos, argumentos y filosofías que después, al poner por obra, cambiarán realmente su vida.

(Proverbios 20: 27)= Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, la cual escudriña lo más profundo del corazón.

Primero recordemos qué es una lámpara. Una lámpara era un elemento de barro cocido o metal, que estaba conformado por una mecha que se empapaba en aceite en forma permanente, de otro modo la luz se extinguía.

La lámpara de Dios, que aquí dice que es el espíritu del hombre, es el depósito de la revelación. Sin revelación no hay visión, no hay entendimiento y no hay garantía de andar caminando por donde Dios quiere que usted camine.

Ahora claro; para que esta lámpara alumbre sus tinieblas día tras día, su mecha siempre deberá estar empapada de aceite, de otro modo se apaga. Nadie le va a sacar la lámpara, a esa la va a tener siempre. Pero sin aceite, sin luz, no le sirve para nada más que para decirse a usted mismo: todavía la tengo.

Si el aceite, como bien sabemos, es la unción, la conclusión es decididamente clara: sin unción del Espíritu Santo, jamás hombre alguno recibirá revelación. La actitud humana hará lo que siempre ha hecho en estas circunstancias: tratar de reemplazarla con sabiduría humana. Claro que el resultado no será el mismo: mientras que la revelación trae convicción y certeza, la sabiduría humana apenas llega a suministrar información, valiosa para agregar, pero nunca para poner como prioridad.

Ahora bien: este proverbio nos dice que esa lámpara, escudriña lo más profundo del corazón. Y como ya sabemos que en la cultura hebrea, corazón es sinónimo de alma, si usted quiere chequear los programas que le ofrecen las ventanas de su alma, desprogramarla de lo que no le sirve y programarla con el Windows de Dios, sólo lo conseguirá vía revelación.

«Oh, hermano. Hace doce años, yo tuve una revelación de Dios, y esa revelación me sirvió para cambiar el rumbo de mi vida, para confirmar, respaldar y potenciar mi ministerio, y.» ¿Cuántas veces ha escuchado usted algo así? Y está bien, vale y es importante, pero le pregunto: ¿Se va a quedar con una revelación tan vieja para un tiempo de Dios tan nuevo?

¿Qué entendió cuando la palabra dice que vamos a andar de gloria en gloria? ¿Acaso que vamos a caminar de jolgorio en jolgorio, de carcajada en carcajada o de parranda en parranda? More; puede ser, quién soy, después de todo, para elaborar algún tipo de futurismo pretendidamente profético. Además, en cierto sentido, no sería tan malo después de todo recuperar alegrías perdidas, no cree? Pero la realidad nos muestra que, de gloria en gloria, tiene relación directa con línea sobre línea, con renglón sobre renglón, con cambio sobre cambio, con renovación sobre renovación y, obviamente, con revelación sobre revelación.

(Salmo 42)= Un abismo llama a otro a la voz de sus cascadas.

Un abismo llama a otro. Es decir: una revelación indefectiblemente, va a traer otra. ¡¡Imposible!! Yo no puedo salir de mi doctrina. A mí me enseñaron que la Biblia no puede ser sacada del contexto histórico del tiempo en que fue escrita. ¿Y quien dijo que la Biblia, que fue escrita en un tiempo cronológico y real, tiene inspiración divina, – Que por supuesto la tiene -, en ese mismo marco? ¿No es eso tratar de meter al Espíritu Santo en un tiempo humano olvidando que Él proviene y emana de un tiempo divino y eterno que se llama KAIROS y no KRONOS?

Si usted tiene a un Espíritu Santo que le guía a toda verdad, y tiene la sensación de que lo que conoce ya es toda la verdad, ¿Para qué le serviría el Espíritu? Total, si ya conoce toda la verdad, ¿Qué más podría enseñarle el Espíritu o adónde más podría guiarlo? Por favor: en este mismo momento y en el nombre de Jesucristo de Nazaret, le exhorto a que se plantee muy seriamente que a su doctrina personal, denominacional o global, podría estar faltándole algo. Jeremías 33:3, ese texto al cual solemos llamar «El teléfono privado de Dios», dice que si clamamos a Él, Él oye, responde y nos enseña cosas ocultas que no conocemos. Si lo tomamos desde el punto de vista histórico, nada más que hablar, pero si intentamos discernirlo en el ámbito espiritual, vamos a tener que entender que todavía hay cosas ocultas en los tiempos que no nos han sido reveladas.

Su alma (Y lo va a entender mucho mejor si le digo: Su mente), ha sido programada durante mucho tiempo (Conforme a la edad que usted tenga), con patrones de pensamientos, filosofías, razonamientos y hasta convicciones humanas muy variadas.

Papá, mamá, abuelos, abuelas, tíos, tías, amigos, personas influyentes, todos han contribuido a lo largo de su historia personal a programar su mente con conceptos que usted ha tomado, asimilado, que le parecieron buenos y los puso por obra sin detenerse a verlos bajo la lupa de la Palabra.

La disyuntiva surge, entonces, a la hora de las decisiones de fondo. ¿Qué tecla de esa maravillosa computadora que es su mente va a pulsar usted cuando le llegue una crisis, una dificultad o un problema? ¿La que le envía el monitor, a la pantalla, esos programas viejos que todavía giran en el archivo informático de su alma o tiene una programación nueva, actualizada que evita el alma y proviene de su espíritu?

No se olvide de algo muy pero muy importante. Dios no le dio el alma para que mande sobre su vida; se la dio para que se sujete a su espíritu. Esa es la tecla clave que producirá la desprogramación vieja de su alma y el suplantar todo el programa de Dios para su vida.

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La Trampa Sutil

Cuando un testigo hace un juramento en una corte de Justicia, jura “decir la verdad, toda la verdad, y nada más que la verdad”. Todos sabemos que es más fácil decirlo que hacerlo. Especialmente difícil es conocer “toda la verdad y nada más que la verdad” con respecto a nosotros mismos.

La Biblia está llena de ejemplos de personas que se engañaron a sí mismas pensando ser mejores de lo que eran. El orgullo y la exaltación del YO, fallas fatales en nuestra naturaleza caída, son las que nos impiden reconocer la verdad de lo que somos.

Hay en la historia bíblica, un hombre así: Adonías. Cuarto hijo del rey David y menor que su medio hermano Absalón, la ambición lo cegó y quiso ser el sucesor del trono de su padre, en Israel. Cualquiera hubiera pensado las cosas dos veces después de ver el intento abortivo de Absalón por apoderarse del trono. Pero así es el engaño en un hombre impulsado por un Ego orgulloso y por la ambición: Está seguro que triunfará donde otros, “menores que él”, han fracasado.

Las Escrituras hacen a menudo observaciones profundas sobre el carácter de las personas con palabras sencillas. Mire como lo describe a Adonías:

(1 Reyes 1: 5-6)= entonces Adonías, hijo de Haguit se rebeló, diciendo: yo reinaré. Y se hizo de carros y de gente de a caballo, y de cincuenta hombres que corriesen delante de él.

Y su padre nunca le había entristecido en todos sus días con decirle: ¿Por qué haces así? Además, este era de muy hermoso parecer; y había nacido después de Absalón.

El versículo seis implica claramente que las malas ambiciones y su carácter descuidado eran el resultado de la negligencia de su padre. Realmente, la historia está colmada de relatos de naciones que han sufrido bajo la tiranía de hombres que no recibieron la corrección de sus padres. De todos modos, Adonías, sin el reto de la disciplina de su padre, engañado por su parecer físico, y empujado por la ambición de poder, conspiró para robarse el trono. Pero cuando el plan fue descubierto, el rey David, que ya era un anciano, coronó inmediatamente a Salomón.

Cuando su conspiración fracasó, Adonías huyó, entró en el tabernáculo y se asió de los cuernos del altar en busca de misericordia. Determinado en deshonrar a su padre, Adonías pidió para él a una de las esposas de David. Salomón se airó por la audacia de la petición de Adonías y finalmente lo mandó matar.

Las palabras de Adonías a Betsabé son un indicio de su enorme arrogancia que controlaba su vida y del engaño que finalmente lo llevó a la muerte:

(1 Reyes 2: 15)= Él dijo: tú sabes que el reino era mío, y que todo Israel había puesto en mí su rostro para que yo reinara; más el reino fue traspasado, y vino a ser de mi hermano, porque por Jehová era suyo.

El reino NUNCA había sido suyo, ni nadie más que unos cuantos de sus cómplices si acaso lo consideraban rey. Pero un hombre impulsado por la ambición egoísta proclamará una mentira como si fuera la verdad hasta convencerse él mismo en el proceso. El alarde que todo Israel lo había aceptado como rey y su funesta traición frustrada, junto con sus palabras de aparente inocencia, todo confirma su indisposición de arrepentirse y su afán de exaltar su Ego.

Lo que se intenta aquí es dejar al descubierto la trampa sutil del engaño y ofrecer consejos positivos para entrar en una relación más honesta con Dios. Por eso, tenemos que reconocer primero, que detrás de toda esta trágica historia de Adonías, está la obra de Satanás, el arquitecto maligno que diseñó y ejecutó el plan. La acción maligna de Adonías es una repetición de la rebelión de Lucifer.

(Isaías 14: 13-15)= Tú que decías en tu corazón: subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al altísimo.

Más tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo.

La inmensidad del pecado del diablo y sus consecuencias abren los ojos para ver la seriedad del problema del engaño personal.

Otro ejemplo bíblico es la historia de Aarón y el becerro de oro. Mientras Moisés estaba en el monte Sinaí recibiendo los mandamientos, los israelitas se rebelaron y persuadieron a Aarón que les hiciera un ídolo, un becerro de oro.

Cuando Moisés regresó y lo confrontó, Aarón recurrió a una táctica que es usada con frecuencia cuando se descubre el pecado en las personas y el engaño en que están: contó sólo la parte de la verdad que lo hacía quedar bien a él y termino diciendo: Y lo eché (El oro) en el fuego, y salió este becerro.

Por supuesto que había mucho de verdad en la historia que Aarón le contó a Moisés: era cierto que los israelitas le habían pedido que les hiciera un ídolo; era cierto que Aarón les había pedido el oro; era cierto que Aarón había echado el oro en el fuego; era cierto, también, que los israelitas sacaron un becerro de oro del fuego. Todo eso era cierto, pero lo que Aarón omitió decir fue que él mismo había hecho el ídolo de oro fundido. Su defensa de sí mismo ilustra que no importa cuántas medias verdades se hilvanen, el resultado sigue siendo una mentira. Si Moisés hubiera aceptado la versión editada de Aarón, éste hubiera pasado el resto de su vida engañado por la historia. Todo lo que hice fue echar el oro en el fuego y, – ¡oh sorpresa! -, del fuego salió este becerro!

Dios está opuesto, inalterablemente, a toda clase de pecados, pero debemos saber que todo pecado no es el mismo. Por ejemplo, lo que llamamos pecado deliberado es la desobediencia franca e intencionada contra la voluntad de Dios, como el pecado de David cuando adulteró con Betsabé y después mandó a matar al esposo de esta. También está el pecado que resulta del engaño, como el pecado de Eva cuando comió de la fruta prohibida: …La serpiente me engañó y comí…

Tal vez la peor clase de pecado es el que procede del autoengaño. Parece que es el más trágico, porque un hombre que se ha engañado a sí mismo no puede arrepentirse, puesto que no cree ni se da cuenta que ha hecho algo malo. Al respecto, 1 Juan 1:8, dice: …Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros…

Ser engañados es creer una mentira, como Eva. Engañarse uno mismo es mentirse y creerse esa mentira, creer que estamos bien cuando estamos mal.

Contaba cierta vez un pastor, que en su pequeña congregación había un anciano que parecía ser la encarnación de la piedad y de la gracia espiritual. Su apariencia era muy digna y oraba con elocuencia y fervor. También tenía un carácter violento que explotaba cuando se le contrariaba en sus deseos. Dice que tanto fue el cántaro a la fuente que un día lo enfrentó. Le dijo: ¿Por qué usted siempre se enoja cuando alguien no está de acuerdo con su punto de vista?

Dice que al anciano se le puso rojo-violeta el rostro y que empezó a temblar de enojo. ó a temblar de enojo.  Enojado?, gritó. ¡¡¡Yo no estoy enojado!!! Y agarrando un lápiz lo pulverizó entre sus dedos casi sin darse cuenta. ¡¡Lo mío no es enojo!! ¡¡Es una indignación justa!! Obvio; su indignación, de justa, no tenía absolutamente nada. Pero el problema radicaba en que él creía que sí. Y lo creía sinceramente. Entonces todo aquel que no viera las cosas como él las veía, casi entraba en el rango de furioso enemigo.

Ahora bien: existen cuatro factores claros que siempre están presentes a la hora de engañarse a sí mismo y los quiero enumerar para que usted los tenga muy en cuenta para después poder darle un principio de salida al menor costo posible, de acuerdo?

1 – ARROGANCIA Y ORGULLO 

Esto es muy simple y no comienza hoy, aquí y en ese hermanito que usted conoce; comienza un poco más acá del principio, cuando el orgullo de Lucifer lo condujo a su caída.

(Ezequiel 28: 17)= Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti.

2 – AMBICIÓN EGOÍSTA 

El deseo de ser “el número uno”, es muy poderoso hasta en los cristianos devotos. Este deseo proviene básicamente de cuando se ponen los intereses propios en primer término. En el mundo se le reconoce por lo que es: el deseo de éxito a cualquier costo. En la iglesia la misma ambición desnuda puede ser vestida con cierta piadosa justificación: ¡Ah, no, hermano! ¡Todo lo que yo hago, lo hago para Cristo!

3 – ACTITUD DE SUPERIORIDAD 

(Lucas 18: 10)= Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano.

El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aún como este publicano.

Quienes la leyeron, lo tienen claro: la parábola de Jesús sobre el fariseo y el publicano fue referida a unos que confiaban en sí mismos como justos, y veían a otros con desprecio, lo que da como resultado una actitud condescendiente y crítica hacia los demás y por supuesto, una vida frustrada y miserable. Las personas que están engañándose de esta manera sienten que nadie las aprecia y por lo general no expresan gratitud.

4 – ATRIBUYÉNDOSE LO QUE VIENE POR LA GRACIA DE DIOS 

Este es un engaño poderoso y sutil que puede terminar en tragedia y desastre. Los hombres y las mujeres a quienes Dios ha dado dones o ministerios poderosos están expuestos al peligro de comenzar a actuar con orgullo, como si hubiera sido su propia rectitud y santidad lo que hizo que Dios lo eligiera. La experiencia de ser usado por Dios de una manera muy especial y que sus propias oraciones sean contestadas en una forma dramática, puede ser intoxicante y se puede subir a la cabeza.

Lo que se dice con la intención de ser un testimonio “para la gloria de Dios”, a menudo emerge como un alarde orgulloso: Yo oré y ayuné tres días por ese hombre y Dios gloriosamente lo salvó, lo sanó y lo liberó! ¡A Dios sea la gloria! Por supuesto, sólo YO estaba orando por él! Nuestra actitud debe ser como la de Pedro y Juan que dijeron: varones israelitas, ¿Por qué os maravilláis de esto? ¿Por qué nos miráis así, como si por nuestro propio poder o piedad le hubiéramos hecho andar? Ellos querían que todos supieran que sólo Dios es la fuente de toda gracia.

El Señor y usted saben, nada más, que si usted no ha encontrado alguna identificación con algunos de estos cuatro puntos. A mí no me interesa ni tengo por qué saberlo. No estoy aquí para derramar culpabilidades, estoy para ayudarle a encontrar la punta del ovillo y posibilitar que usted mismo, o misma, lo desarrolle delante del Señor. ¿Cómo? Hay cinco modos específicos para enfrentar la tendencia al autoengaño. Todos tenemos esta lucha de vez en cuando.

1 – HUMÍLLESE 

Las escrituras son claras cuando dicen que esto es algo que tenemos que hacer nosotros mismos.

(Santiago 4: 10)= Humillaos delante del Señor, y él os exaltará.

Nosotros tenemos que tomar la iniciativa para evitar el fariseismo y la arrogancia. Si no lo hacemos, finalmente Dios nos pondrá en situaciones que nos humillarán. Mejor entonces, humillarse uno mismo.

Esta era la postura de David cuando oró como vemos en el Salmo 139: 23-24: Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mi camino de perversidad, guíame en el camino eterno.

Sin embargo, cuando pedimos la verdad con respecto a nosotros mismos, necesitamos estar preparados cuando Dios enfoque su luz en alguna área oculta y desagradable de nuestra vida.

2 – CONFIESE Y ARREPIÉNTASE 

Digo confiese y arrepiéntase porque muchas veces lo que pasa por arrepentimiento no es suficiente para destruir nuestro propio engaño. Necesitamos CONFESAR a alguien, no necesariamente nominado “oficialmente” para esos menesteres, una confesión voluntaria y en plena confianza, y no solamente a Dios. Hay liberación y hay redención cuando se le dice a alguien que usted ha sido egoísta, orgulloso, arrogante y creído. Y el arrepentimiento significa más que decir que lo siente. Adonías lo sintió cuando fue sorprendido intentando robarse el trono. Pero no se arrepintió. Una buena definición de arrepentimiento es la que dice que hay que cambiar la manera de hacer las cosas.

Si usted ha estado diciendo algunas de esas llamadas “mentirillas blancas” para justificarse a usted mismo, deténgase y comience ya a decir la verdad. Arrepiéntase, pida perdón y acepte la responsabilidad. No se justifique a sí mismo. Las personas que están engañándose a sí mismas continuamente se están justificando.

3 – ACEPTE EL PERDÓN Y LA RESTAURACIÓN 

Algunas personas encuentran difícil perdonar y otras ser perdonadas. Aceptar el perdón y la restauración significa comenzar de nuevo la vida con una perspectiva honesta y limpia. Lamentablemente, algunos cristianos parecen detenerse en la confesión y el arrepentimiento, pero caen en otra trampa: La lástima de sí mismos. “No sirvo para nada, Dios ya no me ama…” Recordemos que esta lástima de sí mismos, prolongada, ha paralizado a muchos creyentes.

4 – BUSQUE EL CONSEJO DE OTROS

Otra forma de evitar engañarse uno mismo es buscar continuamente el consejo de otros. No le estoy diciendo que se transforme en alguien que vive haciendo lo que los demás le dicen que haga, o dependiente de la sabiduría ajena; lo que le digo, es que necesita el consejo de otros para que tenga una visión diferente.

(Proverbios 11: 14)= Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; más en la multitud de consejos hay seguridad.

Primero: no dice que los muchos consejos le aportan a usted la verdad; dice que le aportan seguridad. En nuestros días, cuando hay tantas voces conflictivas y fuerzas espirituales, el aislamiento y la independencia son lujos que ningún cristiano sincero se puede permitir.

Si bien nada sustituye oír directamente de Dios, la revelación privada necesita información. Pablo exhortó a los Corintios a juzgar las profecías:

(1 Corintios 14: 29)= Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen.

Hasta la revelación de los profetas necesita ser examinada y evaluada. Eso no significa desconfianza de Dios, sino el reconocimiento de la debilidad humana. Muchos religiosos no quieren que sus revelaciones sean sujetadas a un liderazgo pluralizado por temor a ser confrontados y restringidos. Pero cuando se busca el consejo de otros, se llega a resultados beneficiosos, porque:

1)= Desanima la actuación impulsiva.-

2)= Aprovecha la sabiduría colectiva.-

3)= Nos recuerda que somos sólo una parte y no el todo.-

4)= Provee un antídoto para el orgullo.-

5)= Aminora las posibilidades del engaño y del error.-

Una sola condición es básica para examinar a un profeta: estar en el mismo espíritu que el profeta. De ningún modo una palabra profética podría ser evaluada por un grupo de psicólogos seculares o humanistas con títulos de teología.

5 – COMPROMÉTASE A SERVIR A OTROS

(Romanos 12: 10)= Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.

Cuando los discípulos de Jesús estaban discutiendo sobre quien era el mayor, Él les ofreció la llave de la grandeza.

(Lucas 22: 26)= Más no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve.

LA pregunta que cabe aquí, es: ¿Queremos ser grandes ante los hombres o ante Dios? Alguien le preguntó una vez a un viejo ministro: ¿Estarías dispuesto a humillarte y servir al ministerio de otro siervo? – ¡No! ¡Jamás!, fue la orgullosa respuesta. para conocer la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, se necesita una obra profunda de Dios en nosotros para que por nuestra voluntad y regularmente sirvamos a otros.

Hemos visto en las Escrituras la tragedia que puede ser el resultado de engañarse a sí mismos. LA mejor actitud que podamos tener para mantener una relación honesta con Dios y una apreciación cabal de nosotros mismos, la encontramos en Lucas 17:10, que dice: Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer hicimos.

Si vivimos como siervos humildes, honestos y fieles, nos mantendremos libres del AUTOENGAÑO. Y podremos esperar las palabras de Gracia de boca del Padre: Bien hecho, siervo bueno y fiel; en lo poco fuiste fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor.

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Claves para Romper Ataduras

Cuando llegamos a Cristo encontramos lo que necesitábamos. Desde una paz que no conocíamos, pasando por una liberación interior desconocida y concluyendo por una certeza externa que nos potencia al máximo de nuestras posibilidades. Sin embargo, no todo es tan sencillo ni tan inmediato. Alguien dijo alguna vez que, si los cristianos estuviésemos TODOS llenos del Espíritu Santo, la consejería pastoral y la sanidad interior, se quedarían desoladas y sin trabajo. Pero la realidad nos muestra que no es así, sino por el contrario. Que los pastores en muchas ocasiones se granjean la antipatía de algunas de sus ovejas por causa de no poder atenderlas debidamente en sus necesidades y que en las congregaciones donde la Sanidad Interior está organizada, los turnos para atención se entregan con meses de adelanto. ¿Cuál es el problema, entonces? El evangelio de Jesucristo, seguramente que no. Las ataduras que traemos de nuestra vida anterior y que no rompemos inmediatamente, en muchos casos sí. Este trabajo apunta a ayudar a desatarnos de las que todavía nos ligan a yugos de alguna clase de esclavitud.

(Gálatas 5: 1)= Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

Una mujer, cristiana desde su niñez solía, cuando las cosas no le salían como ella quería, atacar verbalmente a las personas. «Lo que sucede es que soy hija de vascos», era su excusa, ya que esa procedencia, según ella, le justificaba conforme a la leyenda de la tozudez de los vascos. Ese comportamiento, era su herencia espiritual. Porque es más que obvio, que leyendas y famas al margen, y aún habiendo algo de cierto, es notorio que no todos los vascos tienen que ser similares. Lo cierto era que había un área en la que el enemigo tomaba ventajas en su vida. El haberse convertido no había cambiado su carácter y ella solamente se excusaba. Cuando el Señor le mostró el problema, ella se arrepintió, renunció a su pecado de ira y amargura al hablar y se declaró libre de la atadura por el poder de la sangre de Jesucristo.

1 – CADENAS QUE ATAN AL PASADO

Muchos creyentes batallan con problemas como el mencionado, que les impiden su crecimiento espiritual. Estas ataduras son como eslabones de una cadena que nos mantienen firmemente unidos al pasado, en un área de debilidad en la que nuestros antepasados, que no eran creyentes, eran vulnerables. Esta herencia espiritual negativa se manifiesta porque abrimos alguna puerta, dándole al enemigo el derecho legal de entrar. Estas ataduras generalmente afectan nuestra mente, voluntad y emociones influenciando nuestro comportamiento con explosiones de ira, rebelión, depresión, amenaza de suicidio, hambre compulsiva, mentiras, robo, pecado sexual, adicción a químicos, comportamiento destructivo  muchos más.

(2 Corintios 12: 20-21)= Que no haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desórdenes; que cuando vuelva, me humille Dios entre vosotros, y quizás tenga que llorar por muchos de los que antes han pecado, y no se han arrepentido de la inmundicia y fornicación y lascivia que han cometido.

Muchos cristianos que luchan contra estos problemas llevan vidas de derrota, limitados por la culpa. Tratan de cambiar su conducta por sí mismos, sólo para caer en lo mismo más profundamente y desesperarse. Deben ser liberados de las cadenas que los tienen sujetos. Una gran mayoría supone, – porque no hay nada que se los avale -, que el simple hecho de la conversión termina con todas estas cosas. Eso es evangelio mágico, una variante doctrinal que muchas congregaciones han adoptado indebidamente. En la conversión, su espíritu se somete al Espíritu Santo, pero su alma, luego de un pequeño lapso donde queda despatarrada por el tremendo shock, reacciona y pelea cada centímetro de la vida del protagonista. Y esgrime sus propias armas, que a la hora del crecimiento, resultan de piedra de tropiezo indudables.

Una de ellas y muy importante, la falta de perdón. Gente que ha sido lastimada, herida, rechazada o humillada, se ha llenado de rencor y resentimientos. Encuentra a Cristo, le acepta como Salvador y Señor de su vida y se predispone a vivir como Dios quiere y servirle lo mejor que pueda, pero si no corta con aquello que marcó su vida, el resentimiento continúa, la falta de perdón se manifiesta y la relación con el Señor se deteriora. Si a esto se le suma un estado permanente y constante de pena y disconformidad, el cuadro se completa de tal manera que resultaría poco menos que una epopeya sacar a alguien de ese sentir.

A esto habría que agregarle las adicciones a toda aquella cosa que pueda producir hábito o dependencia, el rechazo y una pobre imagen de sí mismos, que determinan que mucha gente esté literalmente, tratando a Dios de mentiroso. ¿Por qué? Porque se llaman basuras a sí mismos, mientras que Dios dice que son SU imagen y semejanza. ¿Llamará usted a Dios basura? Las relaciones sexuales ilícitas y cualquier forma de ocultismo también son durísimas cadenas de muy poca probabilidad romper.  Sería interesante ampliar nuestros conceptos sobre algunas de ellas que significan, por sí mismas, en otras claves necesarias para romper ataduras.

2 – FALTA DE PERDÓN

Parafraseando al Padrenuestro, alguien dijo alguna vez: Perdónanos por arrojar basura y desperdicio, así como nosotros perdonamos a quienes nos la arrojan. Parece una linda paráfrasis, ingeniosa y punzante. Lo siento. Debería ser real.

Perdonar significa terminar definitivamente con el deseo de devolver «la basura»; no recordar más el asunto. Significa renunciar a la ira y al resentimiento y, de ese modo, liberar al deudor y, de paso, romper una atadura que nos perjudica solamente a nosotros mismos. Es una decisión de la Voluntad. Y entienda definitivamente esto, por favor: nosotros podemos decidir perdonar a una persona que nos ofendió, nos guste o no hacerlo.

(Mateo 6: 14-15)= Perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. (¿Consigue entender el por qué de esa falta de relación que tiene usted con el Señor? ¿No ha podido ver, aún, que si no perdona de una vez y para siempre «esa» vieja ofensa recibida, jamás podrá establecer esa comunión divina que tanto ansía?)

(Efesios 4: 31-32)= Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como también Dios os perdonó en Cristo.

(2 Corintios 2: 10-11)= Y al que vosotros perdonáis, yo también; porque también yo lo que he perdonado, si algo he perdonado, por vosotros lo he hecho en presencia de Cristo.

Ponemos al perdón en su perspectiva correcta al darnos cuenta que cualquier injusticia que sufrimos de parte de otro es pequeña comparada con nuestro propio pecado contra Dios. En otras palabras, la «basura» que le hemos entregado a nuestro amante Padre celestial es peor que toda la «basura» que otras personas nos han arrojado a nosotros. Si queremos recibir el perdón de Dios debemos perdonar. Lo que nos ayuda a perdonar a quienes nos ofenden es la gratitud hacia Dios por su misericordia para con nosotros, y el deseo de demostrar esa gratitud obedeciendo su Palabra.

3 – HERIDAS DE ORGULLO

La falta de perdón crea una atadura entre la persona que ha sufrido la ofensa y la persona que la ocasionó. Esto se rompe con el perdón, las dos partes se liberan y el Espíritu Santo puede sanar y restaurar. De hecho, el nuevo vínculo con el Señor llena de amor a la persona. La historia tiene protagonistas.

Se cuenta de un caso en que el orgullo de una mujer fue profundamente quebrantado cuando su hija se divorció, pero cuando se enteró que estaba embarazada de su último novio, directamente se puso furiosa. Varios días luchó en contra de su ira, de su enojo y su disgusto. Después se llenó de culpa sabiendo que debía perdonar porque era cristiana.

Sentía como que el enemigo le estaba robando la familia. El marido estaba enojado, la hija avergonzada y ella tenía tanta soberbia que no podía admitir un hijo ilegal en su medio ambiente. Sabía que tenía que hacer guerra espiritual y que la llave era el perdón. Primero le dijo a la hija, cara a cara, que estaba en contra de lo que hacía, pero que había decidido perdonarla. Después le pidió al Señor que la perdonara a ella misma por su enojo, por su soberbia y por su actitud egoísta. Entró en guerra diciéndole a Satanás: No me importa lo que estás tratando de hacerle a mi familia. El amor y la provisión de Dios son mayores que todo lo que tú pu4edes hacer. Tu ataque está roto en el nombre de Jesús y Dios nos ayudará a superar esta situación y mantenernos juntos. Los veintiún años invertidos en mi hija, no se van a perder por este problema aislado…

Luego la madre oró así: Dios; te entrego todo mi ser. Cualquiera que sea tu plan para mí como abuela. Te pido que ministres a mi hija, que la acerques a tu corazón y que nos unas en tu amor. Por favor Señor; trae a este niño seguro al mundo. Gracias porque será una bendición para todos nosotros. La atadura de esa madre se rompió cuando perdonó a su hija: las emociones negativas dejaron de atormentarla. La joven siguió estudiando, vive ahora con su bebé y sus padres y el Señor está restaurando una relación entre ellos basada en el amor.

4 – EL PROCESO DE LA AFLICCIÓN

(Proverbios 15: 13)= El corazón alegre hermosea el rostro; más por el dolor del corazón se abate el espíritu.

La aflicción es causada por varios factores: una relación rota, la pérdida de un ser querido o del trabajo, por sueños que no se concretan. También puede ser consecuencia de un aborto o de esterilidad; puede deberse a malos entendidos con otras personas o desconcierto con usted misma. También podemos estar en desacuerdo con Dios sintiendo que Él nos abandona cuando más lo necesitamos.

La aflicción es la consecuencia de un proceso natural sobre una situación determinada y por un tiempo razonable. Los psicólogos dicen que normalmente puede durar entre uno y tres años. Es un proceso de sanidad que si no se resuelve, prolonga la aflicción y abre la puerta a problemas espirituales, físicos y emocionales, y es una traba para el crecimiento espiritual.

Para poder liberarse de esta aflicción, la persona debe estar en condiciones de decirle a Dios: Señor; no entiendo esta tragedia, pero decido creer en tu amor por mí y deposito mi confianza en ti. Recién entonces Dios puede, como dice Isaías: Derramar el óleo de gozo en lugar de luto.

5 – LA ESCLAVITUD DE LAS ADICCIONES

Aquella que concurre cuatro veces en la semana al instituto de belleza para mantener una apariencia exterior impecable; la que es adicta a las telenovelas; la que vive en el gimnasio modelando su figura por encima de la media habitual; la que se mata por mantener su casa impecable con prioridad sobre la atención de su esposo o sus hijos. Otra es alcohólica y otra adicta a las drogas recetadas. Todas tienen comportamientos dependientes.

El diccionario define la adicción como Rendir la voluntad a algo, de manera obsesiva. El gran peligro en la adicción es el hecho de rendirse, de entregarse a otro poder permitiendo que la voluntad se torne pasiva. Muchos adictos niegan que hayan entregado su voluntad e insisten en repetir: Puedo abandonar eso en cualquier momento. Pero las cadenas no se rompen hasta que no deciden entregarse al poder del Espíritu Santo para ser liberados.

La Escritura nos advierte en 1 Pedro 2:11: Os ruego que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma.

Ejemplo: una mujer y su marido mostraban ser un ejemplo como familia. Incluso iban, con sus dos hijos, todos los domingos a las reuniones de una congregación cristiana. Ella aparentaba ser un modelo de esposa y madre, pero lo que nadie sabía era que hacía diez años que venía consumiendo drogas recetadas y profusas bebidas alcohólicas. Trabajaba como enfermera y no tenía dificultades para conseguir las necesarias recetas de los médicos; especialmente, para bajar de peso.

Ella declaró que sabía que no tenía que hacerlo, y que cada vez que tomaba una píldora, clamaba a Dios que la ayudara, pero no se podía controlar. Sabía que como madre dejaba mucho que desear, pero no podía dejar de tomar esas píldoras. Después tomaba vino para tranquilizarse. Pero la realidad era que lo hacía para escapar.

Un día la vino a visitar su cuñada y le contó cómo hablaba con Dios. Ella pensó que también le gustaría enormemente hablar con Dios de esa manera. Después conoció a un misionero que la desafió a que invitara a Jesús a ser Señor de su vida. Recibió a Cristo en su corazón, pero siguió con sus viejos hábitos. Otro día se sorprendió al leer en su Biblia que su cuerpo es templo del Espíritu Santo. Entonces oró: Señor; si tu Espíritu habita en mí, yo no quiero abusar de algo tan sagrado. Por favor, ayúdame a terminar con esto.

Estaba determinada a liberarse de la atadura de las drogas, así que fue a su cartera y sacó de ella todas sus píldoras. Esa noche las arrojó por el inodoro de su baño y nunca jamás volvió a tomarlas. Tampoco tuvo reacciones en su cuerpo por la falta, es decir; no padeció ninguna clase de síndrome de abstinencia. Tres semanas después, mientras tomaba vino como de costumbre, escuchó una voz demasiado clara que le decía: Este será el último trago. Miró alrededor pero no vio a nadie. Pero ella sabía que era el Señor quien le hablaba y que debía dejar también inmediatamente la bebida. Arrojó al lavabo el resto de lo que quedaba en su copa y nunca más volvió a beber. El poder de Dios rompió la atadura.

6 – LAS RAÍCES ESPIRITUALES DE LA ADICCIÓN

Las adicciones, ya sean drogas, alcohol, música rock, gratificaciones personales, pornografía, perfeccionismo o negativismo, generalmente se manifiestan como el deseo de escapar a diversas circunstancias.

El doctor Archibald Hart, profesional cristiano, escribe: Todas las adicciones tienen una raíz espiritual. El ser humano es rebelde y egoísta por naturaleza: desea reconocimiento y satisfacción. La adicción es un reflejo directo de nuestra atadura interna a este pecado de rebelión. La sanidad no es completa hasta que no se haya cortado con esta atadura.

Las adicciones no solamente tienen causas espirituales, sino consecuencias espirituales. Hay muchas maneras en que las adicciones pueden ser destructivas espiritualmente. Hay formas, por ejemplo, de idolatría espiritual que crean adicción. Consumen energía y llaman la atención. Crean una barrera entre el adicto y Dios, impiden la obediencia a Dios y, finalmente, perpetúan el pecado.

Muchas veces la persona es llevada a la adicción debido al abuso del que fue víctima en la niñez. Por ejemplo: violación, rechazo, una mala imagen de sí mismo, falta de perdón, culpa o aflicción. Si en la herencia familiar existen comportamientos de este tipo, hay que tomarlo en cuenta y lidiar con él. Pídale al Espíritu Santo que le muestre la raíz que causa la adicción, ya sea suya o de la persona por quien usted está orando, y busque la sanidad y la liberación en esa área.

Este puede ser un camino largo y difícil. Las adicciones no siempre se rompen instantáneamente, como en aquel caso de la mujer drogodependiente y alcohólica que mencionáramos. Los adictos, a veces, pueden luchar bastante tiempo antes de sobreponerse a sus compulsiones. El consejo y la ayuda de grupos cristianos colaboran en parte. La victoria se logra en oración, en disposición para aceptar la ayuda de otros y, esencialmente, en experimentar la confianza precisa en la misericordia de Dios. Si deseamos ser libres, podremos romper las ataduras de la adicción por el poder de la sangre de Jesús y andando en su Espíritu.

7 – RECHAZO Y UNA AUTOIMAGEN NEGATIVA

Las palabras, ya sean nuestras o de otros, tienen el poder de sanar o de lastimar el espíritu. Una encuesta indica que se necesitan, por lo menos, cinco afirmaciones positivas para contrarrestar los efectos de un solo comentario negativo. Por eso es que Proverbios 15:4 y 18:21, expresa: La lengua apacible es árbol de vida, más la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu.

Un pastor oró en una ocasión con una atractiva mujer de alrededor de cuarenta años de edad que se creía gorda y fea. Ella, había crecido en el campo y, cada vez que la familia pasaba por otros campos donde se veían cerdos comiendo, solían hacerle bromas señalando que los que estaban comiendo eran juanitas, en relación con su nombre.

Atada a las palabras de su madre, Juana luchó con una imagen «gorda» de sí misma por toda su vida. Rechazaron y rompieron esa maldición durante una sesión de oración donde hicieron, incluso, guerra espiritual. Luego declararon que ella era creación divina, hecha para su gloria y le dieron gracias a Dios por haber hecho a Juana a su imagen. Ella fue liberada de la atadura y se comenzó a ver a sí misma desde una nueva óptica.

Otro caso notable es el de una mujer que llamaremos Rosa. Su hijo, que llamaremos Roberto, y que había sido normalmente buen alumno, cuando cursaba quinto grado, empezó a tener malas calificaciones. La opinión de la maestra, era que él podía hacer las cosas mucho mejor. Orando, Rosa recordó el día en que su suegra se enojó con su marido, porque él le reprochó que fuera tan exigente en la escuela con su hermana menor. Ella, entonces, le contestó textualmente: Espera que Roberto crezca y vas a ver lo que se siente cuando no puedes controlar a tu hijo en la escuela. Roberto, entonces, sólo tenía seis meses.

(Isaías 54: 17)= Ninguna arma forjada contra ti prosperará y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová.

Rosa usó este versículo para, en oración, romper esas palabras pronunciadas hacía tanto tiempo. Naturalmente, el muchacho mejoró y llegó a ser el mejor promedio en su colegio.

8 – RELACIONES SEXUALES ILÍCITAS

(1 Corintios 6: 16-18)= ¿O no sabéis que el que se une con una ramera es un cuerpo con ella? Porque dice: los dos serán una sola carne. Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; más el que fornica contra su propio cuerpo peca. Esto significa que cualquier relación sexual fuera del matrimonio, ya sea heterosexual, homosexual o cualquier otra, es pecado y el pueblo de Dios está continuamente siendo alertado contra ese pecado. Las enfermedades que se transmiten por contacto sexual, son lo que Pablo advierte en Romanos 6:23 cuando dice: Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. Las consecuencias del pecado sexual pueden ser la muerte física, emocional o espiritual. Este tipo de pecado abre la puerta para la influencia demoníaca.

Una víctima de incesto o violación puede creer que no tendrá relaciones sexuales normales, creyéndose atada de alguna manera a su agresor. Puede afectar su relación con Dios y con otras personas, sus emociones y su autoimagen. El perdón al agresor es lo único que puede liberarla, aunque un intenso tratamiento de consejería, aquí, podría ser necesario y positivo. La consecuencia frecuente del pecado sexual es el aborto. Los defensores de la vida insisten en que esto trae serios conflictos espirituales, tanto a las mujeres que deciden abortar como a la nación que lo autoriza.

9 – ESPÍRITU DE MUERTE

Satanás oprime a estas mujeres, inyectándoles pensamientos en la mente. Las bombardea con sentimientos de culpabilidad, condenación, remordimiento, auto-justificación, hastío, odio a sí mismas e ideas de suicidio. Los demonios vienen por la puerta abierta que el aborto ha dejado al enemigo. La mujer debe ser liberada de estos espíritus.

Una jovencita de veinte años, después de un aborto, se entregó al Señor. Comenzó a estudiar para ser médico-misionera. En la Facultad conoció a un joven que había vuelto a los caminos del Señor y quedó embarazada. Su novio no quería el bebé y ella no quería abandonar su carrera, así que lo abortó. Pero esta vez las consecuencias fueron más intensas. Ella dice que todo le resultaba muy irónico, ya que estaba dispuesta a mentir, engañar y matar para «trabajar para Jesús». Posteriormente ella se arrepintió y recibió el perdón de Dios, pero no se podía perdonar a sí misma.

Esa falta de perdón permitió al enemigo asentar su pie. El espíritu de suicidio se apoderó de ella. Estaba tan deprimida bajo su influencia que podía escuchar a los demonios cantándole: «¡Vas a morir! ¡Vas a morir!». Esto duró varias semanas. Su liberación se produjo cuando Dios le habló en la iglesia a través de su palabra. (Salmo 118: 17-19)= No moriré sino que viviré y contaré las obras de Jehová. Me castigó gravemente el señor, más no me entregó a la muerte. Abridme las puertas de la justicia, entraré por ellas, alabaré al Señor. Se dio cuenta que tenía una opción. No tenía que morir, podía vivir. Esos pensamientos suicidas habían sido del diablo. Un día llegó a su casa decidida y, en voz alta, dijo: «¡Basta! ¡Se acabó, diablo!» Se perdonó a sí misma y perdonó a los hombres que le habían hecho mal. Casi pudo ver cuando rechazando estos espíritus, «algo» se iba de ella y de su vida.

10 – ACTIVIDADES EN EL OCULTISMO

Deuteronomio 18: 9-14 declara que las prácticas ocultas son abominación a Jehová. Esto se refiere a la Astrología (Lectura de horóscopos (, lectura de las manos, tabla Guija, Tarot, adivinación del futuro, brujería, magia, sociedades secretas, hechicería, juego de la copa y más. Un gran número de cristianos, aunque usted no pueda creerlo, se exponen permanentemente a la actividad demoníaca yendo a adivinos y diciendo luego entre sonrisas: ¡Ah!, ¡Pero yo no me los tomo en serio! No le hace. Eso no cambia el hecho de que la Palabra de Dios lo condena. Los malos espíritus sí que se lo toman en serio.

Otros compran inocentemente o aceptan como regalos, objetos que tienen algún significado en el mundo del ocultismo. Ejemplo: máscaras indígenas, souvenir de Grecia con dioses míticos, mapas del mundo con los signos del zodíaco, pinturas hindúes y adornos que representan deidades orientales.

La advertencia hecha por Dios a los israelitas, es apropiada para nosotros en el día de hoy. (Deuteronomio 7: 25)= Las esculturas de sus dioses quemarás en el fuego, no codiciarás plata ni oro de ellas para tomarlo para ti, para que no tropieces en ello, pues es abominación a Jehová tu Dios. No son pocos los creyentes que ya sea por desconocimiento e incredulidad, atesoraban objetos o libros de ocultismo y Nueva Era, que pasaban por momentos malos, y que luego de quemarlos en el nombre de Jesús, experimentaron un notable cambio en sus vidas y una especie de claridad para el mejoramiento de su relación con el Señor.

Esto no es ocurrencia, moda ni invento de estos días. En el libro de los hechos 19:18-19, detalla que cuando Pablo predicaba en Efeso, los que se convertían quemaban los libros de ocultismo. Dice: .Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos. Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos ellos: y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata.

SIETE PASOS PARA CAMINAR EN LIBERTAD

1)= Identifique el área de conflicto. Pídale al Espíritu Santo que le muestre cualquier área de atadura a la que usted deba prestarle atención.

2)= Confiese y arrepiéntase delante del Señor de los pecados que el Espíritu Santo le muestre.

3)= Perdone, por decisión propia, todo lo que vea que es una atadura; inclusive, perdónese a usted mismo. Libere su enojo ante Dios, su sentimiento de que él la dejó caer.

4)= Reciba el perdón de Dios y su sanidad.

5)= Renuncie al pecado y cierre la puerta en cualquier área por donde el enemigo pudiera entrar.

6)= Pídale al Espíritu Santo que le ayude a romper con los patrones de conducta a los que está acostumbrado.

7)= Permita que el Espíritu Santo vaya formando en usted, cada día, la imagen de Cristo.

(Efesios 4: 31)= Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.

(Gálatas 5: 1)= Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

(Verso 13)= Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.

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Ataduras del Miedo

Hay veces que alguien, en su afán por servir más y mejor, intenta hacerlo de todas las maneras en que su propia inventiva le propone. Hay otras veces, en cambio, que se deja guiar por quien tiene que hacerlo y las cosas no sólo salen mejor sino que, además, completas. Porque el Espíritu Santo, de improviso, puede hacernos ver que, si bien el propósito de Dios no se altera en lo más mínimo y la visión de una misión sigue intacta, vigente y obligada, será mu7y poco y muy pobre lo que se intente hacer en su nombre para inyectar madurez, revelación y conciencia de victoria, si una gran franja de los que son sus hijos, todavía están esclavos de Satanás dándole permiso, consciente o inconscientemente, para manejar sus mentes y sus vidas. De allí que debamos revisar, aquí, el significado real y concreto de lo que pueden ser Las Ataduras del Miedo. Y lo hacemos por obediencia. Porque en esto, reitero, el único error verdaderamente grave del hombre, sería desobedecer. Todo lo demás es para la gloria y honor de Dios, que es el que manda.

Primera pregunta, entonces: ¿Cómo podemos andar con Dios si a nuestras vidas, en algún sector o en muchos, las está controlando alguna especie de miedo? Imposible. Porque el miedo tiene un control poderosísimo. Tanto que por allí nos obliga a actuar con irresponsabilidad o nos impide vivir con responsabilidad. A esto no evade nadie; ni siquiera el más encumbrado de los ministros. Cambian los factores, pero el temor es el mismo: miedo al fracaso.

Se puede afirmar – como fruto de relevamientos muy simples -, que el miedo es la razón número uno por la que los cristianos no hablan de su fe. La agorafobia, que es el temor a estar en público, es uno de los trastornos psicológicos más extendidos. Vivimos, y eso se ve claramente, en una sociedad plagada por el temor al fracaso, el de los problemas económicos, a las enfermedades, a la inseguridad pública, a las pestes, a la droga, al Sida, a la muerte. Pero estamos, como iglesia, plantados en este mundo para darle luz, no para vivir en la tiniebla del miedo al diablo, miedo al hombre y, – en fin -, miedo al miedo.

¿Usted sabía que el mandamiento más frecuente de Jesús en los evangelios, es: «No temáis»? Antes que el pueblo entrara a la tierra prometida, Dios le dice al pueblo cuatro veces la misma expresión: Esfuérzate y sé valiente. Esto, se complementa con lo que Salomón escribe en Proverbios 28:1: Huye el impío sin que nadie lo persiga; mas el justo está confiado como un león. De aquí sacamos un principio básico para empezar a desatar estas ataduras: La Valentía. Ser valiente es una característica de una vida llena del Espíritu Santo.

(Hechos 4: 31)= Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.

Dentro de las significaciones que presenta la palabra Denuedo, está la que tiene que ver precisamente con lo anteriormente dicho: Valentía. La otra, y usted lo sabe, es Sin Adulteraciones. La iglesia primitiva, convengamos, no oraba en absoluto para que la gente fuera sanada, para que profetizara, para que orara en lenguas o para que cayera tocada por el Espíritu Santo, todas cosas estas que provienen de Dios, que son tremendamente hermosas y que nadie discute. La iglesia, en cambio, oraba por valentía, pidiendo Valentía. Al reino de Dios sólo lo pueden establecer las personas fieles y las personas valientes. Hay algo que nos tiene que quedar definitivamente en claro: Dios no se complace ni con los incrédulos ni con los cobardes.

(Apocalipsis 21: 7)= El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.

(8) Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

Dígame la verdad: ¿Nunca le llamó la atención que Dios considerara en un mismo nivel a fornicarios, hechiceros, idólatras, ladrones y homicidas, con los cobardes y con los incrédulos? Haga su propio examen. ¿Usted, trataría de la misma manera que el Señor a todos estos que mencionamos o haría «ciertas diferencias»?

Vamos por partes. Parecería ser que el miedo y la ansiedad son cosas similares, pero sin embargo no son exactamente lo mismo la gente es ansiosa porque no conoce lo que va a suceder y entonces supone lo peor. El miedo, en cambio, tiene siempre un causante. L gente le teme a algo.

Por regla, para que sea legítimo, el temor puede provocarse por dos causas. En primer lugar, debe ser poderoso. Segundo, debe ser inminente. Le tenemos miedo a aquello que amenaza nuestro bienestar, pero sólo cuando está presente. Usted puede tenerle miedo a las arañas, por ejemplo, pero ese miedo se manifiesta, primero, si descubre una araña en su dormitorio. Allí es donde usted comienza a ponerse nervioso. Segundo, si la araña está viva. Porque si se da cuenta que lo que ha encontrado es una araña muerta, inmediatamente el miedo se aleja y se extingue, ¿Entiende?

Los causantes del miedo van desde cosas inanimadas, que no tienen vida, (Por ejemplo: el abandono, las alturas, el fracaso, el fuego), a personas bien reales: (Sus padres, su jefe, su patrón, Dios mismo, – me refiero al «castigador», ese que alguno inventó como dudoso método evangelístico -, o Satanás)

Aunque parezca mentira, los miedos se aprenden. Hay temores, por ejemplo, que podríamos llamar… razonables, casi preventivos. Un niño que se quema con el fuego de la hornalla de la cocina y eso le sirve para tomarle terror no al fuego, sino a cualquier cosa que ande cerca de la cocina. Quizás no es lo indicado, de acuerdo, pero mientras es niño, le servirá para no volverse a quemar. Como creyentes no podemos ni debemos buscar ese camino, pero si se da, no nos pongamos como locos: no será la primera vez que Dios hace que «todas las cosas ayuden a bien».

Ahora bien: en este terreno es donde, precisamente, está la contrapartida. Para evitar que el niño salga de noche a la calle, muchos padres les dicen que si lo hace, se va a encontrar con una bruja, con un duende, con el «viejo de la bolsa» o «ropavejero», o directamente con el diablo. Está bien: el niño no va a salir ni atado a la calle. Objetivo cumplido. El problema está en que cuando llega a adulto, tiene que empezar a batallar con el miedo a la noche, a la oscuridad, a la calle, a señoras vestidos de negro (Así se imagina la cultura popular a las brujas), a hombres que llevan una bolsa y, naturalmente, al diablo. Y él, (El diablo) feliz por todo esto, naturalmente.

En alguna época no muy lejana, andaba una onda entre los evangelistas de carpas y campañas al aire libre, de predicar una salvación por terror. «-Si no se convierte a Cristo esta misma noche, es muy probable que por la madrugada venga la muerte y le pase la hoz por la garganta, lo tome de sus piernas, le retuerza el cuello como a un pollo, lo tome de los cabellos y se lo lleve al infierno.-» La gente se atropellaba unos a otros para llegar rápido al frente a recibir salvación. Sí señor, daba resultado. Pero… ¿Sabe una cosa? Toda esa gente llegaba a Cristo con un enorme miedo. Miedo a esa muerte y a todo lo que le habían dibujado desde el púlpito. Era sincera, pero en honor a la verdad, lo que más quería era evadir de esa tenebrosa posibilidad que le habían pintado. Así que llegaban  a la iglesia con miedo. Ahora bien: si llegaban a la iglesia con miedo, ¿A que no sabe con quién llegaban acompañados? Exactamente: con aquel que tiene el imperio del miedo. Con el mismo que Cristo derrotó en la cruz pero que muchos, con esas cosas, todavía le permiten tener ciertos derechos a operar en las mentes humanas.

Lo cierto es que los temores aprendidos, no siempre son racionales y pueden terminar en fobias. Y las fobias son temores irracionales que no reflejan la realidad presente. El miedo a volar en avión, por ejemplo, en la mayoría de los casos proviene de shocks vividos ante accidentes aéreos. Y en estos casos, importa muy poco si el hecho es real o imaginario; para la persona que lo experimenta, es suficientemente real.

Se ha descubierto, entre otras cosas, que los causantes del miedo son más de uno. De estos, yo quiero referirme a tres en este trabajo. El primer que vamos a ver, es el del hombre como causante del miedo. Mire lo que dice el salmo 118.

(Salmo 118: 5)= Desde la angustia invoqué a Jehová, y me respondió Jehová, poniéndome en lugar espacioso.

(6) Jehová está conmigo, no temeré lo que me pueda hacer el hombre.

(7) Jehová está conmigo entre los que me ayudan; por tanto, yo veré mi deseo en los que me aborrecen.

(8) Mejor es confiar en Jehová que confiar en el hombre.

(9) Mejor es confiar en Jehová que confiar en príncipes.

El hombre. Pero en definitiva, si lo pensamos bien. ¿Qué nos puede hacer el hombre, de máxima? Puede abusar de nosotros, despedirnos de nuestro trabajo, humillarnos, burlarse, violarnos y hasta matarnos. Pero no más que eso.

Jesús es bien claro cuando dice que tenemos que dejar de lado esos miedos. No temáis a los que matan el cuerpo pero no pueden matar el alma. Mas bien temed a aquel que puede destruir tanto el alma como el cuerpo en el infierno, dice en Mateo 10:28. Y es muy simple: si no tomamos a Dios como nuestro refugio, el miedo controlará absolutamente nuestras vidas. Hay un ejemplo muy gráfico en la Biblia. Dios nombró a Saúl como primer rey de Israel y le ordenó que destruyera completamente a Amalec junto con toda su familia. Desafortunadamente para él, Saúl no le hizo caso.

(1 Samuel 15: 9)= Y Saúl y el pueblo perdonaron a Agag, y a lo mejor de las ovejas y del ganado mayor, de los animales engordados, de los carneros y de todo lo bueno, y no lo quisieron destruir; mas todo lo que era vil y despreciable destruyeron.

(10) Y vino palabra de Jehová a Samuel, diciendo: (11) Me pesa haber puesto por rey a Saúl, porque se ha vuelto en pos de mí, y no ha cumplido mis palabras. Y se apesadumbró Samuel, y clamó a Jehová toda aquella noche.

(Verso 24)= Entonces Saúl dijo a Samuel: yo he pecado; pues he quebrantado el mandamiento de Jehová y tus palabras, porque temí al pueblo y consentí a la voz de ellos. Perdona, pues, ahora mi pecado.

Y luego todos saben como termina la historia. El Señor rechaza a Saúl como rey de Israel. Y eso no quedó en la historia: se ha caído más de un rey por tenerle miedo más al hombre que a Dios. Y también muchas grandes figuras del evangelio se han caído por la misma razón. El medio por el cual vencemos la intimidación de la gente es santificando a Cristo como Señor en nuestras vidas. Cuando hacemos de Dios nuestro refugio, otros causantes de temor en comparación pierden toda importancia.

(1 Pedro 3: 13)= ¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguís el bien?

(14) Mas también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois; por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis, (15) sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; (16) teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo.

El segundo miembro de esta temible trilogía, es la muerte. Muchas fobias se pueden fundir en el temor a la muerte. Amenaza ser la verdadera causante de todos los miedos. Máxime cuando todos sabemos que escrituralmente, es algo inevitable e inminente.

(Hebreos 9: 27)= Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio.

¡Pero es que los cristianos no deben temer a la muerte! Jesús la quitó como causante legítimo de nuestro miedo, al quitarle su poder cuando murió por nuestros pecados. Varias escrituras dan testimonio de esto. «Y. sí. pero.» ¡¡Basta!! ¿Le creeremos a la Biblia no le creeremos a la Biblia? 1 Corintios 15: 54-55 dice: Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita; sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde tu sepulcro, tu victoria? El mismo Jesús, tal cual lo relata Juan en el capítulo 1 versos 25 y 26, donde dice: Yo soy la resurrección y la vida; el qu4e cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Usted cree esto?

Cada hijo de Dios es vivo espiritualmente; la muerte física no puede separarnos del amor de Dios. Cuando Pablo dice que para él el vivir es Cristo y el morir es ganancia, en Filipenses 1, está queriendo significar que Dios nos ha hecho nuestro santuario. Cuando morimos físicamente recibiremos un cuerpo resucitado y estaremos mucho mejor que lo que estamos hoy. Por ejemplo: haga la prueba; trate de colocar otra cosa en la fórmula que Pablo le da; mire: ¡Para mí el vivir es el éxito! Ajá. Entonces. ¿Qué vendrá a ser el morir? Pérdida. ¡Para mí el vivir es tener un buen cuerpo físico! Igual: otra vez el morir sería pérdida.

Si alguien hace una encuesta donde se le pregunte a la gente qué sería, a su juicio, lo peor que le podría pasar, muchos seguramente contestarían: «Bueno.supongo que podría morir, no?» Bueno. Si la encuesta es entre creyentes, la cosa se invierte. No hay nada que temer. La Biblia dice que eso sería LO MEJOR que le podría pasar a usted, no lo peor. El verdadero valor no está en la vida física, sino en la vida espiritual. Si nuestra vida está escondida en Cristo, no sufrimos pérdida cuando morimos físicamente. Sólo podemos ganar. La persona que está libre del miedo a la muerte, está libre para vivir hoy. Pero libre de verdad, eh? Mucho más libre que todos los más libres que se supongan libres del planeta. Porque si la muerte no los asusta ni los preocupa: ¿Qué podría asustarlos o preocuparlos por encima de eso?

El tercer miembro de esta llamada Trinidad Fóbica, es Satanás. El miedo, el temor, es una de las más grandes armas de la estrategia de Satanás.

(1 Pedro 5: 8)= Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.

Vamos a ver: los leones rugen para paralizar de miedo a sus víctimas y así podérselas comer tranquilamente . Es una amenaza que, es verdad, habrá que tener muy en cuenta, pero nunca motivo de miedo. No conozco versículo en la Biblia que nos indique que debemos tenerle miedo a Satanás. El que nos predica eso es el evangelio según «San Hollywood», pero no nuestra Biblia. El tema es: ¿A quién le va a creer usted? Lo cierto es que es un enemigo derrotado que por medio del engaño, todavía paraliza con el miedo a la iglesia. A propósito de esto, hay una anécdota muy graciosa pero muy ilustrativa en uno de los libros de un conocido escritor cristiano.

Él cuenta, que cuando era niño, vivía en el campo. «Nuestros vecinos – dice – tenían un perro muy pequeño pero muy molesto que me hacía temblar de miedo. Recuerdo un día cuando mi hermano, mi padre y yo fuimos en la camioneta a esa casa vecina. Al bajarnos del vehículo, salió rugiendo el pequeño perro ese y, ladrando como loco, me encaró directamente a mí. Aterrorizado corrí y me subí sobre el techo de nuestro auto. ¿A qué no saben, a partir de allí, a quién buscaba siempre para perseguir ese perro? Pues más que obvio; a mí. Mi padre y mi hermano sencillamente se quedaban parados y el perro ni la menor atención les prestaba; la cosa era conmigo. Yo veía la cara de disgusto de mi padre por esa reacción mía, pero nunca me dijo nada. Un día, cansado ya de huirle a ese tonto perro por todas partes y en ocasión de una de sus habituales atropelladas, cobre valor de no sé dónde, tomé una piedra y se la arrojé sin dar en el blanco. Sin embargo, el perro se quedó como paralizado. Cobre valentía y encarándolo yo a él, le lancé un puntapié que tampoco llegó a destino, pero que fue suficiente para que el perro saliera a toda velocidad, aullando como si lo hubiera asesinado y con la cola entre sus patas. Ese día – termina este autor -, y hoy relatándolo, me acordé de Santiago 4:7: Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.»

Ahora preste atención porque aquí hay un orden que es crucial respetar y seguir al pie de la letra. Solamente si hace usted de Dios primero su refugio, entonces sí podrá ahuyentar fácilmente al diablo. Ahora si quiere jugar la suya, no obedece a Dios en nada, es rebelde, centraliza todo en sus ideas personales, no espere tener éxito con los demonios. Lo más probable, es que se le rían en la cara.

Otra de las tácticas de Satanás es el trastorno psicológico común, ataques de ansiedad. Se denominan ataques de ansiedad y no tanto de miedo, porque la gente no sabe a qué le tiene miedo. Sólo se siente. Cuidado que cuando la gente no puede identificar la causa de un temor, hay un noventa y cinco por ciento de posibilidades de que sea Satanás.

Es mucha la gente que suele despertarse por las noches aterrorizada. De todos estos, algunos saben qué hacer en casos así, como pelear esa batalla personal, pero una gran mayoría trata de responder físicamente y no puede. Los ataques de ansiedad a menudo se sienten como una presión en el pecho o algo que aprieta la garganta. Entonces, como no pueden responder físicamente, les parece que el poder es arrollador. Responder en la carne no lo resolverá. 2 Corintios 10:4, dice: Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas.

Ahora bien: ¿Cómo podremos resistir esos ataques? 1) Ya que Satanás no puede tocar nuestra condición de hijos de Dios, debemos volvernos, precisamente, hacia Dios en nuestro interior.

(Mateo 10: 25)= Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al padre de familia llamaron Belcebú, ¿Cuánto más a los de su casa?

(26) Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse.

(27) Lo que os digo en tinieblas, decidió en la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas.

¿Y por qué tenemos que hacerlo verbalmente? Simple. Porque todas las prácticas ocultistas son tenebrosas, misteriosas y escondidas. Mientras más rápido las expongamos, trayéndola a la luz, más fácilmente se rompe su poder. La gente, generalmente, se siente intimidada por los espíritus engañadores, pero apenas se expone la mentira, se rompe el poder de Satanás.

Satanás no puede hacer nada al respecto a nuestra posición en Cristo. Pero sí puede lograr que creamos que no es cierto, entonces viviremos como si no fuera cierto. En nuestro resistir  a Satanás no se puede exagerar, pero sabemos qué es lo que somos como hijos de Dios.

(1 Juan 5: 18)= Sabemos que todo aquel que es nacido de Dios, no práctica el pecado, pues aquel que fue engendrado por Dios le guarda y el maligno no le toca.

(19) Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno.

(20) Pero sabemos que el hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la Vida Eterna.

Lo que nos libera para vivir una vida responsable es vencer los temores al hombre, a la muerte y a Satanás. El temor y la fe son mutuamente excluyentes. Ambos se anulan. Si vamos a caminar en fe, tendrá que haber un solo factor de un muy singular tipo de temor en nuestras vidas; y ese es Dios.

(Isaías 8: 11)= Porque Jehová me dijo de esta manera con mano fuerte, y me enseñó que no caminase por el camino de este pueblo, diciendo: (12) no llaméis conspiración a todas las cosas que este pueblo llama conspiración; ni temáis lo que ellos temen, ni tengáis miedo.

(13) A Jehová de los ejércitos, a él santificad; sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo.

(14) Entonces él será por santuario; pero a las dos casas de Israel, por piedra para tropezar, y pone tropezadero para caer, y por lazo y por red al morador de Jerusalén.

Todos los demás causantes de nuestro temor son insignificantes en comparación con nuestro Dios santo. Debemos ser como David que proclamó ante Goliat: ¿Quién es este filisteo incircunciso para que desafíe a los escuadrones del Dios viviente? El ejército de los hebreos vio a Goliat en relación a su propio tamaño y, frustrados, se achicaron de miedo. Pero David vio a Goliat en relación con Dios y venció con la fortaleza de él. Tres medicamentos. Tres medicinas efectivas. Tres claves. Tres tijeras para cortar todas las ataduras.

PRIMERO

Analice su temor. ¿Qué es lo que en realidad teme? Un problema bien definido ya está casi resuelto. La mayoría de las personas no están conscientes de lo que verdaderamente controla sus vidas. Satanás se aprovecha de las víctimas que no buscan una solución bíblica a sus problemas y crisis.

SEGUNDO

Defina en que parte de su vida ha sido usurpado el poder de Dios. ¿De qué manera le impide el temor comportarse responsablemente o le impulsa a cometer conductas irresponsables? Quizás tenga que confesar algunas situaciones en que ha permitido que a sus acciones las controla el temor.

TERCERO

Desarrolle un plan de comportamiento responsable. Defina por adelantado su respuesta a cualquier causa de temor. No se deje sorprender. «No voy a tener miedo, pero si llego a tenerlo, voy a hacer tal y tal cosa». Específico, preciso, en mente, sin hablarlo, en mudo. Satanás no le lee a usted el pensamiento, no puede. Sí se lo trabaja con algún demonio – es decir, si usted le da entrada -, desde afuera. Pero no es omnisciente. Haga exactamente eso que es a lo que más le tiene miedo. Ese acto, será la sentencia y la ejecución de muerte segura para el miedo.

(Salmo 91: 1)= El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente.

(2) Diré yo a Jehová; esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré.

(3) Él te librará del lazo del cazador, y de la peste destructora.

(4) Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad.

(5) No temerás al terror nocturno, ni saeta que vuele de día.

(Verso 9)= Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, (10) no te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada.

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