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Los Viles del Mundo

Quisieran creer, pero no pueden. Se sienten tan sucios, tan viles, tan porquerías indignas que están resignados a quedarse afuera del proyecto de Dios. Son drogadictos, alcohólicos, homosexuales, jugadores, prostitutas, viciosos. Por allí, quizás, están en la iglesia, medio de incógnito, hasta que alguien se entera de sus suciedades y, en esa intención tan incomprensiblemente vigente que muchos de nosotros tenemos de pretender mostrar una inmaculada perfección que no tenemos, se los margina. Son los que odian, los que no perdonan, los subversivos homicidas de cualquier color, los adúlteros, los fornicarios. Por allí la iglesia con mucho amor los recibe, los asimila, los integra y es capaz de mostrarles la realidad del perdón de Dios, pero aquí suele comenzar el otro drama: ellos no pueden perdonarse a sí mismos. Son los más sucios, los más pecadores, los que aparentemente, no parecerían tener acceso al reino de Dios y la compañía de los santos.

LOS QUE NO PUEDEN PERDONAR

(Mateo 5: 43-44)= Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;

El primer paso para perdonar es reconocer su resentimiento contra un enemigo, rival o adversario en algo. Tiene que identificar a ese enemigo y a lo que pueda haber hecho para herirle. Allí es donde tiene que decir: “Lo perdono por tal y tal cosa”. Después arrepentirse de lo que está sintiendo y pedirle a Dios que lo perdone a usted, tal como Jesús lo hizo y dijo que debíamos hacer cuando enseñó a orar con lo que llamamos “el Padrenuestro”.

Después de eso, ore fervientemente por el bien de ese enemigo suyo. Jesús nos dijo que oráramos por nuestros enemigos y que eso nos ayudaría enormemente a amarlos. Cuando usted ora por sus enemigos, le pide a Dios que se manifieste ante ellos y llene sus necesidades, está venciendo al mal con el bien, ¿entiende? En lugar de llenar su mente de pensamientos negativos, aliméntela con pensamientos positivos sobre el amor de Dios hacia esa persona. Si Dios responde a su oración, como es su deseo, la persona por la que está orando será bendecida y recibirá usted una lección de alto nivel sobre la redención, el más alto exponente del perdón divino. Si le pide a Dios que bendiga a alguien que lo ha herido, el resultado será un pecador arrepentido y un nuevo hermano o hermana en Cristo.

LOS QUE SIENTEN CULPAS POR PERTENECER A FUERZAS ARMADAS O DE SEGURIDAD.

(Romanos 13: 3-4)= Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer a la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo.

Esto es más que cierto: hay algunos que no creen que los cristianos puedan actuar como soldados o como policías. Pero el apóstol Pablo muestra que tales “autoridades”, si cumplen justicieramente con sus atribuciones, son “servidores de Dios”, porque son barrera de contención para el mal. El policía, como “servidor de Dios”, provee un bien esencial a la sociedad. Mientras haya pecadores, harán falta policías. En tanto los hombres y mujeres no se sometan a la justicia de Dios, será necesario utilizar la fuerza para impedir los asesinatos, las violaciones, los secuestros y los robos que sufren víctimas inocentes. No es algo inapropiado, pues, que un cristiano forme parte de los cuerpos armados de una nación, ya sean de la policía o cualquier otro ámbito de las fuerzas armadas. Hay que mantener la ley y el orden, porque nadie está a salvo en medio de la anarquía. Hay quienes, por causa de creencias religiosas sinceras, sienten que nunca podrían matar a otro ser humano, aún en una guerra. La sociedad debe respetar los puntos de vista de estas personas, pero la Biblia no obliga a los cristianos a convertirse en objetores de conciencia. Y como son o al menos se dicen creyentes, esperan que Dios los libre de cualquier posibilidad de ejercer la violencia. ¿Y sabe qué? Por más que no parezca lógico, si partimos desde la base que el evangelio no tiene lógica, es muy probable que Dios lo haga y asombre a todos. ¿Lo puede creer?

LOS QUE SIENTEN REBELDIA CONTRA EL GOBIERNO DE LOS HOMBRES

(Romanos 13: 7)= Pagad a todos los que debéis; al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.

Cuando un gobierno civil priva a la gente de su derecho a adorar y obedecer a Dios libremente, pierde el mandato o la autoridad recibida de Dios. Thomas Jefferson creía que cuando un gobierno comenzaba a transformarse en tiranía, los ciudadanos tenían no sólo el derecho sino también el deber de rebelarse contra él. Sin embargo, a la luz de la Biblia, el cristiano está llamado a sufrir su gobierno todo lo posible. Jesús no llamó a la revolución contra Roma, aunque era un cruel conquistador que oprimía a Israel.

(Hechos 5: 27-29)= Cuando los trajeron, (Está hablando de Pedro y Juan), .los presentaron en el concilio, y el sumo sacerdote les preguntó, diciendo: ¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre? Y ahora habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre. Respondiendo pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.

Los apóstoles rehusaron cumplir una orden de no predicar ni enseñar en el nombre de Jesús. Siempre que el gobierno civil nos prohíba poner en práctica aquello que Dios nos ha mandado hacer, o nos inste a hacer cosas que no agradan a Dios, está plenamente justificada nuestra desobediencia civil. Porque la obediencia ciega a cualquier clase de gobierno, jamás es correcta. No obstante lo difícil o costoso que pueda ser, debemos reservarnos el derecho de decir no a las cosas que consideramos opresivas o inmorales. Hay una leve confusión en torno a una palabra, que muy probablemente es lo que a veces nos ha llevado a una sumisión cómplice con el pecado: la Biblia dice que debemos someternos a las autoridades superiores, pero en casos como el nuestro, esto indica que siempre está hablando de la función, no del hombre. Al hombre, en último de los casos, lo elige usted.

LA CULPA DE SER POBRES 

(Lucas 18: 22)= Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.

Se ha enseñado durante muchos años que la santidad y la pobreza van juntas. El apóstol Pablo dice: “Sé vivir humildemente y sé tener abundancia”. Entonces añadió: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

Puede usted ser tan santo cuando su situación financiera es confortable, como cuando es pobre. Quizás sea más fácil clamar a Dios cuando se está en necesidad. Pero si los cristianos santifican a Dios en sus corazones más allá de las preocupaciones materiales, deben ser capaces de vivir por encima de las circunstancias que los rodean, ya sean estas de prosperidad o de pobreza.

La pobreza es una maldición, no una bendición. No es ciertamente un sinónimo de rectitud. A veces es producto de los horrores de una guerra, de las malas administraciones de un gobierno injusto o poco previsor. En ocasiones es el resultado de una opresión de los ambiciosos y egoístas, o de la desobediencia humana a los mandamientos divinos, o de ignorar los principios que encierran las bendiciones de Dios. A veces la pobreza temporal es el resultado de un ataque satánico o de una seria e inexplicable calamidad. Cualquiera sea su causa, pobreza y santidad no son equivalentes.

Algunos hacen voluntariamente un voto de pobreza para poder entregarse completamente a Dios. En tal situación la pobreza se convierte en una bendición para esas personas, debido a que han renunciado a todos sus bienes materiales para servir al Señor. Esto, más que obviamente, si el Señor verdaderamente los ha llamado a esa actitud. De otro modo, es una auto flagelación que no llega a ninguna parte del mundo espiritual. Sin embargo, la simple pobreza no constituye una señal de santidad. Por supuesto, lo mismo puede decirse de la riqueza.- Los santos son aquellos que están contentos allí donde Dios los ha situado, y sirven al Señor de todo corazón, independientemente de las circunstancias materiales que los rodean.

LOS QUE ESTÁN ATADOS A ALGUNA FORMA DE JUEGO

(Lucas 4: 12)= Respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.

Es cierto; según la Biblia, se echaban suertes para determinar la voluntad de Dios. En el antiguo Israel se creía que Dios controlaba las piedritas que se usaban y que de esa manera hablaría a su pueblo. Es notable que después del Pentecostés ya no encontramos el uso de suertes para resolver problemas en la iglesia por cuanto el Espíritu Santo ahora provee la dirección que la iglesia o el cristiano necesita por medios directos y personales.

Como no existe eso que llaman suerte, y Dios tiene en sus manos todas las cosas, cuando alguien toma dinero de Dios, (Porque todo lo que tenemos pertenece a Dios), y lo apuesta a la ruleta, o a las cartas, está metiéndose en un problema. Con ello está diciendo: “¡Señor, arriesgo tu dinero y mi fe, en la esperanza de que la suerte me favorezca!” Cuando usted actúa de esa manera, pone a Dios a prueba, lo tienta, y eso es pecado.

El juego puede destruir a una persona, convirtiéndose en una obsesión y en algo que crea dependencia, al igual que el alcohol. El jugador habitual arruina a su familia y su vida, y hay quien ha robado para poder jugar. El juego puede convertirse en una enfermedad, la cual ha destruido a decenas de miles de personas.

La indulgencia con el juego en nuestra sociedad le inculca a la gente que la fama, el éxito y la fortuna se pueden obtener sin trabajar ni esforzarse. Las virtudes de la industria, las artes, la inversión inteligente y la constancia son minadas por este vicio, que abre paso a la ambición, la codicia, la avaricia, la pereza y la mentalidad de vivir el momento. Que triste es contemplar como algunas legislaturas vinculan sus futuros presupuestos a la lotería y el juego legalizado, prácticas que socavan las virtudes ciudadanas necesarias para alcanzar el desarrollo económico y la prosperidad.

LOS ADÚLTEROS Y FORNICARIOS 

(Mateo 5: 27)= Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio.

En primer término, convendrá especificar, – para quienes puedan no tenerlo demasiado claro -, cual es la diferencia entre una cosa y la otra. Adulterio y fornicación. Ambos suenan igual de pecaminosos e igual de peligrosos, pero tienen algunas diferencias.

Las relaciones sexuales entre una persona casada y alguien que no es su compañero legítimo, su marido, su esposa, constituye adulterio.

Los Diez Mandamientos contienen  la prohibición del adulterio. La razón es simple: el matrimonio constituye el fundamento de la sociedad y viene acompañado de la responsabilidad de criar a los hijos. Las relaciones extramatrimoniales fortuitas no sólo ponen en peligro el matrimonio, sino destruyen los sentimientos paternales y materiales por los hijos, y opacan los vínculos familiares.

La fornicación es sexo entre dos personas que no están casadas. No se trata meramente de un puñado de papeles firmados garantizando esa unión para que no sea considerada fornicación, se trata del pacto que se haga con genuina sinceridad delante del Señor. El apóstol Pablo dijo que ello constituye un pecado contra el cuerpo. Recomienda a los cristianos huir de la fornicación como un pecado contra Dios y contra nosotros mismos, porque el cuerpo de los creyentes es el templo del Espíritu Santo. Pablo dice que si un creyente une su cuerpo al de una ramera (O alguien inmoral), está uniendo a Jesucristo con esa persona.

Es muy importante saber que ni los fornicarios ni los adúlteros entrarán en el Reino de los Cielos. En el mundo de hoy, el término FORNICACIÓN se usa raramente y las inmoralidades entre personas no casadas son comúnmente aceptadas como parte del estilo moderno de vida. Pero la inmoralidad, aunque algo corriente, es un pecado que privará a millones de la salvación, a menos que se arrepientan.

EL DRAMA DE LA HOMOSEXUALIDAD

(Romanos 1: 27)= .Y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.

La Biblia dice que es abominación que un hombre se acueste con otro hombre como si fuera una mujer, o que una mujer haga lo mismo con otra como si fuera un hombre o con intenciones de reemplazarle. La Biblia dice que a causa de abominaciones como la homosexualidad, la tierra vomitará a sus moradores. El apóstol Pablo la llamó “inmundicia”, consecuencia de haber sido entregados por Dios a “pasiones vergonzosas”.

En el Antiguo Testamento, los responsables de estas prácticas eran expulsados de la congregación de Israel y ejecutados. En el Nuevo Testamento se nos dice que quienes practican la homosexualidad no entrarán al Reino de Dios. El apóstol Pablo se refiere a ella como la última expresión de la rebelión contra Dios. Cuando las personas cambian la verdad de Dios por una mentira, y comienzan a adorar a la criatura en lugar de al Creador, son entregados al mal.

Cuando todos los valores se invierten, y aparece la anarquía moral, los hombres se encienden en su lascivia unos con otros, al igual que las mujeres unas con las otras, pero en sus propios cuerpos recibirán el castigo de sus acciones.

Desde el punto de vista bíblico, el ascenso de la homosexualidad constituye una señal de que la sociedad se encuentra en las últimas etapas de su decadencia.

EL FLAGELO DEL ABORTO 

(Salmo 139: 13)= Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre.

El aborto constituye definitivamente un mal. Es suprimir una vida humana, ya que la Biblia muestra que la vida comienza con la concepción. Dios nos da forma cuando aún estamos en el vientre de nuestra madre. El profeta Jeremías y el apóstol Pablo fueron llamados desde antes de su nacimiento. Juan el Bautista saltó en el vientre de su madre cuando se escuchó la voz de María, la madre de Jesús. Obviamente, los niños ya poseen identidad espiritual desde que están en el vientre de sus madres.

Desde el momento en que ocurre la concepción comienza un proceso de desarrollo que continúa hasta la edad adulta. Dios condenó a los israelitas que sacrificaban sus hijos al dios pagano Moloc. Esas criaturas se consumían en el fuego del sacrificio, ofrecidas a un dios de la sensualidad y las conveniencias humanas. Lo mismo ocurre en nuestros días, y al actuar de esa manera confesamos que los seres humanos no valen nada para nosotros. Esta es una terrible mancha en nuestra sociedad.

LA Biblia no es más específica en el caso del aborto porque tal práctica era algo impensable para el pueblo de Dios. Por ejemplo, cuando Israel estaba en Egipto, un faraón cruel forzó a los israelitas a matar a sus niños recién nacidos. En la Biblia se considera este incidente como el más alto exponente de la crueldad y la opresión. La idea de matar a sus propios hijos era anatema entre los hebreos. A todo lo largo del Antiguo Testamento, las mujeres soñaban con los hijos. Los hijos se consideraban un don de Dios. Las mujeres imploraban por no estar estériles. ¿Como puede una mujer creyente, entonces, destruir a su propio hijo? El aborto no sólo es inconcebible, sino el máximo exponente de la barbarie pagana.

EL DESGARRADOR PEDIDO DE AUXILIO DE LOS ADICTOS

 

(Romanos 13: 13-14)= Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas ni envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.

Pese a que existen y conviven dos teorías, – incluso dentro del marco de algunas iglesias cristianas -, no parecería contar con una base bíblica suficiente la que aconseja el abandono gradual y paulatino de aquellas adicciones que atan a las personas a malos hábitos. El pasaje leído da a entender claramente que, aunque la ciencia diga lo contrario, (La Biblia es la palabra de Dios y Dios es el Padre también de la ciencia), con estas cosas habría que romper en forma total, porque eso significa romper con todo lo que pueda tentarle.

Tiene que confesar que ha estado haciendo algo que considera perjudicial, y que ha estado profanando el templo de Dios. Debe decirle a Dios que desea y necesita su perdón y salvación. Debe renunciar a su hábito y expulsar de su cuerpo el espíritu que opera influyéndole. Ordénele que salga y decida que, con la ayuda de Dios, nunca más se drogará o recaerá en cualquiera de los malos hábitos que ha abandonado.

Después de eso, no se reúna con aquellos que le indujeron a adquirir esos vicios, ni con quienes puedan intentar hacerle volver atrás. Quizás sea difícil, pero es necesario. En su lugar, debe usted buscar nuevas amistades, preferiblemente cristianas, que hayan abandonado esos mismos hábitos y puedan apoyar su decisión en esos difíciles momentos.

Toma alrededor de treinta días adquirir un nuevo hábito. Pasará aproximadamente el mismo lapso antes que el cuerpo quede libre de venenos o sustancias químicas que provocan dependencia. Manténgase lleno del Espíritu Santo. Reemplaza aquello que le ha esclavizado con la nueva experiencia de la plenitud del Espíritu.

(1 Corintios 1: 26-31)= Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia.

Más por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; para que, como está escrito: el que se gloria, gloríese en el Señor.

Entre todo lo que se dice aquí, se dice algo que no siempre es tenido en cuenta. Es más: en una enorme mayoría de sitios autodenominados cristianos, preponderantemente se hace al revés, se cree y se practica estoa  la inversa. Nadie acepta que lo que Dios elige para elevar en su rango espiritual pueda ser lo Necio, lo Vil o lo Menospreciado; queda mucho más elegante lo contrario. Sin embargo no podemos cambiar lo escrito. Y lo escrito nos asegura que Dios escoge lo Necio. Que es como decir que elige lo ignorante, que no sabe aquello que puede o debe saber. Un imprudente, un falto de razón, un terco, un porfiado. Todo eso es un necio. Hasta el día en que Él lo elige y lo levanta, claro. Luego pasa a ser testimonio de la Presencia Divina en su Vida.

También dice que escoge a lo Vil. Y un Vil no es similar a un Necio. Un vil es alguien bajo, no de estatura física sino de estatura moral. Alguien despreciable, indigno, infame; el que corresponde mal a la confianza que en él se deposita. ¿Eh? Sí, como lo ha leído. Eso es lo que Dios elige, levanta y respalda. Un Vil que, como aquel Necio, lo será hasta el momento en que el Espíritu Santo selle su ser interior para salvación. Y al Menospreciado. Este ser es aquel que no es apreciado y que, por el contrario, es despreciado, prácticamente un sinónimo de la palabra escrita. También un desdeñado, no estimado; Es tener a una persona en un concepto muy inferior al que se merece. Eso es lo que Dios elige. ¡¡Pero no se parece en absoluto a lo que los hombres eligen!! Es verdad. ¿Podrá Dios estar equivocado y los hombres acertados? ¡Ah, no sé! Miren los resultados, que es como decir: miren los frutos de este árbol. Y luego considere si es bueno o malo. Será justicia.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez