¿Adónde está la Paz?

Preste atención: vivimos en una época en la que con el simple gesto de pulsar una llave, se ilumina o se oscurece una habitación. Allí es donde nos acordamos que las lámparas de los tiempos bíblicos brillaban e iluminaban también de una forma muy intensa, pero a diferencia de esta era de la electricidad, aquellas exigían una dedicación y atención mayor y adecuada.

Si no se controlaban, se atendían y se cuidaban correctamente, su luz iba mermando, menguando, hasta quedar solamente reducida a una pequeña llama. De allí es que la Palabra de Dios aplica, en primera instancia, la metáfora de la lámpara, para enseñarnos algo sobre la dirección para nuestras vidas. Nos provee algunas aplicaciones gráficas de esta enseñanza.

El salmista escribió en el Salmo 119:105, que Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.  Al procurar de todo corazón la buena instrucción de la Palabra de Dios, permitimos que la lámpara brille con todo ardor y nos mantenga en la senda recta. Cuando no reconocemos nuestros prejuicios teológicos y nuestra perspectiva limitada, la luz se apaga un poco y el camino se va torciendo. (Le recuerdo que TORCER, en la lexicografía bíblica, es la palabra PERVERTIR)

La lámpara parpadea cuando las formas reemplazan el fondo y cuando las tradiciones ignoran los mandamientos de Dios. LA luz pierde intensidad cuando nos alejamos de la Palabra de Dios y de la comunión con los creyentes. Pero desaparece cuando servimos a otro amo.

A veces, fíjese, ignoramos lo obvio: la voluntad de Dios se expresa en su Palabra. De pequeños, y salvo las excepciones por causas especiales, no tuvimos que luchar para conocer la voluntad de nuestros padres terrenales. Nos las expresaban con mucha claridad. Yo estoy aprendiendo, a mi edad, a convivir en paz si estoy presto a obedecerlo. Como individuo de pueblo chico, obedecer a mi viejo para establecer nuestra casa paterna, no era un esfuerzo ni una obligación, sino un hecho total y absolutamente natural. ¿Cómo puede ser, entonces, que tantos hijos de dios todavía no puedan entender que la misma naturalidad se manifiesta en obedecer al Padre para establecer su reino, que es al mismo tiempo, nuestra casa paterna? Y no lo tome como una ocurrente ilustración; tómelo como una absoluta realidad.

Los agricultores saben, por la naturaleza misma, que se cosecha lo que se siembra. Si sembramos girasol, es obvio que jamás vamos a cosechar soja, cosecharemos girasol. Y no solamente eso, también tenía, – en mis épocas de niño -, que alguna vez yo heredaría esa casa paterna. Porque así me lo había asegurado mi padre y yo a él, le creí siempre. Sin embargo, hoy me pregunto cuántos cristianos se han dado cuenta que lo que ahora están sembrando en el reino de Dios, es lo que más tarde o más temprano van a cosechar para toda la eternidad.

He aprendido, gracias a mis aciertos y mis errores, que vivo en paz con mi Padre celestial cuando estoy dispuesto a obedecerle. Jesús dice, en Juan 14:23, que: Si alguno me ama, mi palabra guardará. Y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos nuestra morada con él. Tiene mucho sentido orar: Venga tu reino, porque como hijo de Dios nuestro destino es heredarlo. En Mateo 25:34, dice: Venid, benditos de mi Padre. Heredad el reino que ha sido preparado para vosotros desde la fundación del mundo,

Sin embargo, en 1 Corintios 6:9, señala: ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? Ahora; si la justicia determina nuestro destino, no es de asombrarse que Jesús señalara este otro punto en Juan 7:24: No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio.

Quiero destacar, puntualmente, la preeminencia de la Palabra de Dios. Es nuestra guía merced a la cual podremos juzgar a los demás con juicio justo. ¿Está la persona proclamando la Palabra de Dios? ¿Es bíblicamente verdadera? Aceptando el hecho de que la Palabra de Dios es tanto fundamental como central, sin embargo, no es el único criterio. No se olvide que el mismísimo Satanás citó las escrituras. Incluso tuvo la audacia de citárselas a Jesús. Cuidado: cualquier organización puede redactar un credo doctrinal. Muchos saben que aún los satanistas militantes que se han infiltrado en las congregaciones y hasta han ocupado cargos de conducción en los ministerios, lo han hecho y, a partir de la tremenda ignorancia que a veces evidencia un pueblo ávido de milagros vengan de donde vengan, lograron su cometido de pervertirla. Pablo advierte sobre esto.

(2 Corintios 11: 13)= Porque estos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo.

(14) Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.

(15) Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia, cuyo fin será conforme a sus obras.

Cuenta el autor de un hermoso libro, que en el sur de California un falso maestro enseñaba la Biblia desde una posición autorizada y oficial. Es más: dice que la enseñaba muy bien, pero que si vida moral estaba en decadencia. Agrega que su brillante intelectualidad atrajo a dos seminaristas. Consigna además que a él no le gustaría para nada entrar en una batalla intelectual con él, aunque tampoco quisiera hacer batalla con Satanás. Ese hombre – concluye -, le daba rienda suelta a la carne en sus deseos corruptos y despreciaba la autoridad. Queda claro que estos son los rasgos que en 2 Pedro 2:10, señalan al falso profeta.

Siempre nos maravillará con la facilidad con que son engañadas algunas personas ingenuas. Salen impactados diciendo: ¡Es un predicador fantástico! ¡Qué hombre carismático! ¡Qué unción! ¡Pude sentir la electricidad del Espíritu en el aire! No se juzga por juicio justo; juzgan por las apariencias (O peor, por cómo se sienten) Juan escribió: Hijitos, nadie os engañe. El que practica justicia es justo, como Él es justo. El que practica el pecado es del diablo.

Ahora; si conocemos la verdad, la mentira es obvia. Nuestro enfoque no es disipar la oscuridad, sino encender la luz. Nuestra mayor preocupación debe ser la dirección del Espíritu Santo, quien nos guiará hacia toda verdad. La presencia del Espíritu Santo en nuestr4as vidas, sirve como único fundamento para el desarrollo del carácter santo. Note cómo se unen la verdad, la justicia y la paz en los siguientes tres textos:

(Salmo 85: 9)= Ciertamente cercana está su salvación a los que le temen, para que habite la gloria en nuestra tierra.

(10) La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron.

(Isaías 32: 17)= Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre.

(Mateo 5: 6)= Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

Con frecuencia los cristianos nos hemos valido de un sentimiento de paz como evidencia de la dirección del Espíritu Santo. Es común oír a la gente decir: «Aún no siento paz en este asunto». Yo creo que es legítimo y realmente me preocuparía la persona que procediera cuando su espíritu está perturbado y sin paz. Porque el Señor no nos guía por medio de la ansiedad, puesto que nos insta a que echemos todas nuestras ansiedades sobre Jesús, porque ÉL tiene cuidado de nosotros.

Aún así, se gasta demasiado dinero en la «cura» temporal de la ansiedad. La gente consume alcohol, tranquilizantes o ansiolíticos, toma drogas ilícitas, recurre a la heladera (refrigerador, nevera), hace el amor, repite oraciones orientales insensatas, o se escapa a viviendas de fin de semana, o navega en yates o veleros por el río, u ocupa traílles o casas rodantes, todo ¿Con qué? Con el único fin de reducir la ansiedad. Una mujer que recuerdo decía alguna vez que, cada vez que ella se sentía ansiosa, salía a comprarse cosas. Sin embargo, lo más usual es que se receten, se prescriban medicamentos para todos los males que produce la ansiedad.

La disco, el narcotraficante, el que practica las ciencias ocultas y otros personeros de la dirección del escapismo, tienen en común lo siguiente: no les interesa el consumidor, no les importa. Sólo les preocupan sus ganancias. Lo peor del caso es que cuando se disipa la «cura» temporal, tenemos que regresar al mismo mundo con el mismo problema, junto a las mismas secuelas y las mismas consecuencias negativas que tienen todas las curaciones falaces.

Tengo una palabra que le va a mostrar a usted que este tipo de «curas» no son nuevas en absoluto. Hace casi dos mil quinientos años, el profeta Jeremías se refirió a ellas.

(Jeremías 6: 13)= Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande, cada uno sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores.

(14) Y curan la herida de mi pueblo con liviandad, diciendo: paz, paz y no hay paz.

(15) ¿Se han avergonzado de hacer abominación? Ciertamente no se han avergonzado, ni aún saben tener vergüenza; por tanto, caerán entre los que caigan; cuando los castigue caerán, dice Jehová.

En lo eterno, tenemos paz con Dios: Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.

En lo externo, deseamos paz en la tierra, pero no siempre la logramos obtener. Pablo les dice a los romanos: Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, tengo paz con todos los hombres. Hay algunas cosas que no tenemos ni el derecho ni la capacidad para controlarlas. Con frecuencia, las personas inseguras buscan la paz ordenando su mundo exterior. Su paz depende de su control de la gente y de las circunstancias. No hay persona más insegura que el controlador.

Seamos sinceros: la paz exterior, no siempre depende de nosotros. Debemos siempre procurar la paz, pero nuestra autoestima no se puede basar en un mundo externo que quizás podamos o no controlar. El fruto del Espíritu es: «Dominio propio», no dominio del cónyuge, ni dominio del hijo, no dominio de la congregación ni dominio de las circunstancias. En nuestro fuero interno, necesitamos desesperadamente la paz de Dios.

(Filipenses 4: 6)= Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.

(7) Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestro corazón y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

El conocimiento de un alma atribulada nos debe guiar a buscar la paz de Dios, a volvernos a Él, y a lograr nuestra responsabilidad de usar la mente.

(Verso 8)= Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

Dice la Palabra que estar ansioso es ser de doble ánimo y que el hombre de doble ánimo es inestable en todos sus caminos. Creo que hay dos tensiones en nuestra mente que nos roban la paz de Dios y, por tanto, inhiben su dirección a nuestras vidas. Jesús se refiere a ambas en el Sermón del Monte.

Tensión número uno: dónde está nuestro tesoro. Básicamente amamos lo que creemos que es nuestro sumo bien. Hay bienes materiales que Jesús identifica como «Tesoros en la tierra». Y hay bienes no materiales que Él llama «Tesoros en el cielo». Los «Tesoros en la tierra», tienen dos características: Primera: todas las cosas se destruyen físicamente. Si no las corrompe el óxido, lo hace la polilla. Dice Joseph Weber que él tenía un amigo que poseía lo que todo americano medio sueña con tener: una cabaña en la montaña y un buen yate en el mar. Ni quieran saber, aseguraba, el tremendo desgaste de energía que le significaba darle un buen mantenimiento a las dos cosas. Tal vez hubiera tenido más tranquilidad si hubiera alquilado la cabaña o el yate y que otro se hubiera ocupado de las reparaciones.

Segunda: debido al valor de los tesoros terrenales, siempre existe la preocupación por su seguridad. Por eso es difícil estar libre de ansiedad cuando no nos preocupamos por nuestras posesiones. Mientras más tenemos, más provoca en otros la codicia. De ahí la razón por la que los ladrones «se meten y roban». Por otra parte, «Los tesoros en el cielo» no están al alcance de los ladrones y protegidos de los estragos de la polilla y el óxido. Pablo lo dice de esta manera:

(1 Timoteo 4: 7)= Desecha las fábulas profanas y de viejas, ejercítate para la piedad; (8) porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera.

Parece que a la gente le gusta lo mejor de ambos mundos. Pero cuidado: si nos concentramos en los tesoros de este mundo, vamos a perder los tesoros del otro. Si depositamos nuestros tesoros en la vida venidera, quizás Dios nos de una bendición extra en este mundo. Jesús lo dice claramente.

(Mateo 6: 19)= No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; (20) sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones ni minan ni hurtan.

(21) Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

Definitivamente: no habrá paz para el que sirva a dos señores. Nos controlará el amo al que nos rindamos.

La segunda tensión es el doble ánimo respecto al mañana. La primera tenía que ver con las posesiones, mientras que esta lo es con la provisión. El materialista lucha con la primera tensión y el que duda, batalla con la segunda. La cuestión de fondo, es: ¿Podemos confiar en Dios? Jesús ha respondido a esto.

(Mateo 6: 26)= Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?

Confiar a Dios el mañana es un asunto que vale la pena. Las aves no están creadas a la imagen de Dios. ¡Nosotros sí! Las aves no heredarán el reino de Dios, pero nosotros sí. Las aves son mortales; la humanidad es inmortal. Si Dios cuida de las aves, mucho más cuidará de nosotros. Por eso el apóstol Pablo podía escribir: Mi Dios, pues, suplirá toda necesidad vuestra, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús, según lo expresa con claridad Filipenses 4:19. Observe los lirios del campo.

(Mateo 6: 30)= Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿No hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?

(31) No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?

Dios, aquí, pone en la picota su propia reputación. Si confiamos y obedecemos, Él proveerá. Es asunto de integridad. De SU PROPIA integridad de Dios.

(Mateo 6: 32)= Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.

(33) Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

(34) Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán; basta a cada día su propio mal.

La esencia de la voluntad de Dios es que vivamos responsablemente hoy y confiemos en Él para el mañana. O somos gente de poca fe, o en realidad creemos que el fruto del Espíritu nos satisfará más que las posesiones terrenales. ¿Creemos de verdad que si tenemos hambre y sed de justicia, vamos a estar satisfechos? ¿Creemos de verdad que si procuramos establecer el reino de Dios, Él suplirá todas nuestras necesidades de acuerdo a sus riquezas en gloria? Si es así; como se dice en Mateo 6:33: Más bien, buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Supongamos que su primera prioridad sea el reino de Dios y que crea profundamente que encontrará su satisfacción en Dios y en su justicia. Ha buscado la voluntad de Dios para que lo dirija en cierto caso y cree que Él le ha conducido a elaborar planes específicos. Pero el problema es que todavía está preocupado porque salgan bien sus planes, de acuerdo a lo esperado. Está bien. Pienso que es necesario sentir un poco de ansiedad para motivarnos a la conducta responsable. Cuando nos enfrentamos a estas situaciones, tenemos que tratar de seguir los seis pasos que ahora le describo, para limitar nuestros sentimientos de ansiedad.

PRIMERO: Declare su problema.  Un problema bien definido ya casi está resuelto. La gente en estado de ansiedad está en el pueblo y no ve las casas. Ponga el problema en su perspectiva. ¿Tendrá importancia para la eternidad? En general, el proceso de afanarse causa mayores bajas en la persona que las consecuencias negativas de lo que le preocupa. Muchas de las personas que van a consejería, lo único que necesitan es aclarar su problema.

A estas alturas, el peligro es buscar consejo impío. El mundo está atiborrado de magos y hechiceros que prometen resultados increíbles. Quizás su apariencia sea llamativa. Tal vez sus credenciales sean impresionantes. A lo mejor, su personalidad es simpática. Pero su carácter está en bancarrota. Dice el Señor en Juan 7:24, que no debemos juzgar según las apariencias, porque las apariencias a veces engañan, tanto para un lado como para el otro. Y dice el salmista en el Salmo 1, que no debemos Andar en consejo de impíos ni en camino de pecadores.

SEGUNDO: Separe los hechos de las suposiciones. Quizás las personas tengan miedo de los hechos, pero esto no es ansiedad. Cuando nos ponemos ansiosos, es porque no sabemos lo que va a suceder mañana. Y como no lo sabemos, hacemos suposiciones. Un rasgo muy particular de la mente es su tendencia de suponer lo peor. Si la suposición se acepta como verdad, se presiona a la mente hasta los límites de su ansiedad. Se actúa sobre esta suposición. Entonces, ¡Usted quedará relegado entre los tontos! Por lo tanto y hasta donde le sea posible, separe los hechos concretos y reales de las suposiciones producto de su imaginación.

TERCERO: Determine a qué cosas tiene usted el derecho o la capacidad de controlar. Usted es responsable de lo que puede controlar y no lo es de lo que no puede controlar. Su autovaloración debe estar ligada sólo por lo que tenga responsabilidad. Si no mantiene una vida responsable, ¡Casi que se merece estar ansioso! No trate de echar sobre Cristo su responsabilidad porque Él se la va a devolver. Lo que sí tiene que echar sobre Él, es toda su ansiedad. Su integridad está en juego en la provisión para sus necesidades, si conduce una vida responsable.

CUARTO: Haga un listado de todo lo que puede hacer respecto a la situación bajo su responsabilidad. La gente que no asume su responsabilidad, busca curas temporales para su ansiedad. Pero recuerde lo que dice Isaías 32:17, que el efecto de la justicia será paz. Y desviarse hacia una solución impía, sólo le aumentará la ansiedad en el futuro.

QUINTO: Una vez seguro de haber cumplido con su responsabilidad, procure ver si hay alguna forma en que pueda ayudar a otros. El abandono de su egoísmo absorbente para ayudar a la gente que lo rodea, no sólo será un acto amoroso, sino que le traerá una paz interior especial que viene de saber que ha ayudado a alguna persona necesitada.

SEXTO: Lo demás, es responsabilidad de Dios. Con excepción de sus oraciones, cualquier ansiedad que queda es probablemente por asumir responsabilidades que Dios jamás quiso que usted tuviera.

Qué recurso más precioso es la paz que resulta de haber juzgado correctamente las influencias que invaden nuestras vidas. ¡Y pensar que Dios nos da su palabra y su Espíritu para que conozcamos la verdad y recibamos su calma!

Le invito a que haga la siguiente oración o, en su defecto, si no desea repetir textualmente algo que otra persona le dicta, una que contenga los principios aquí expuestos:

Querido Padre celestial: deseo tu paz. Por lo tanto, me comprometo a vivir una vida justa. Perdóname por buscar tesoros en la tierra en vez de los tesoros en el cielo. Te doy gracias por las posesiones que me has confiado en esta vida, pero elijo creer que mi vida no consiste en las posesiones que tenga. Mi vida está en Cristo y quiero que el fruto del Espíritu sea evidente en mí.

Te traigo mis pensamientos de ansiedad respecto a tu provisión para el mañana. Decido confiar en ti para suplir mis necesidades. Me comprometo a ordenar mi mundo interior en torno tuyo. Perdóname por las veces que he tratado de controlar a la gente y las circunstancias que no tenía derecho ni capacidad de controlar. Pongo toda mi ansiedad sobre ti y me comprometo a ser responsable hoy por lo que tú me has confiado. Amén.

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El Sutil Antídoto de la Fe

Mucha es la gente que dice que la fe es algo sencillo. Y es verdad. Jesús mismo demostró que con sencillez y firmeza, en materia de fe, se podía llegar muy lejos. Ahora bien: hecha la ley, hecha la trampa, dice un viejo proverbio argentino. Para cada bendición de Dios, Satanás intenta, – y a veces lo consigue -, fabricar un paralelo, una imitación que a muchos, por falta de conocimiento, discernimiento y unción, los engaña con preocupante facilidad.

Si la fe que proviene de la gracia de Dios es tan sencilla, – y de hecho que lo es -, ¿Cómo nos encontramos, (Y el propio Jesús se lo planteaba), con tanta falta de fe en los hombres? Porque la fe auténtica y real, tiene un sutil enemigo: el pecado. Pero no el pecado genérico aunque lógicamente tiene mucho que ver, sino un pecado específico, abundante y cada día más proliferante en el pueblo de Dios. De eso vamos a hablar aquí, en este trabajo: de El Sutil Antídoto de la Fe.

¿Cuánta gente ha oído usted hablar del pecado de avaricia, o del materialismo? Son reales y existen; dañan y perturban, pero no son ellos los enemigos de la fe. ¿Y la ira? ¿Y la lascivia? También hemos hablado de la hipocresía, los homicidios, el adulterio y hasta de los falsos juramentos. Son pecados, obviamente; atacan la raíz de la fe en el hombre. La hieren, la deterioran, pero no son los gestores de lo que estamos hablando porque, – y creo que salta a la vista -, estos pecados no son sutiles.

Detengámonos y pensemos. Una vez que hemos decidido confiar en Dios con una fe sencilla y permitirle una completa libertad para llevar a cabo su plan y propósito en nosotros, sólo necesitamos descansar y contar con Él para que se ocupe de las cosas que antes tratábamos de tener bajo nuestro control. “Dios es poderoso para manejar esto”, debemos decirnos. Pero en un momento de debilidad el adversario de las almas puede murmurarnos una duda o dos en el oído:

“De acuerdo… ¿Pero qué pasa si…?” Bueno: si esa duda nos hace tambalear, ese pensamiento vuelve en medio de la noche y activa nuestra imaginación metiéndonos en un nivel regular de perturbación sino directamente en el pánico, hemos sido inmovilizados en nuestra fe. ¿Ya se dio cuenta por qué? Exactamente: por el más notorio asesino de la fe en toda la vida, aunque deberíamos llamarla, en realidad, asesina: La Ansiedad.

(Mateo 6: 25)= Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?

Para entender qué significa la ansiedad, hay que ir al origen, a la raíz de la palabra. La palabra que usa Mateo, aquí, y que traducida es “afanarse”, es la palabra MERIMNAO. Es una combinación de dos palabras pequeñas: MERIZO, que significa “Dividir”, y NOUS, que quiere decir “Mente”. En una palabra, la persona que está ansiosa, sufre de una Mente Dividida. ¿Y qué ocurre con una persona que tiene la mente dividida? Entre otras cosas, lo mantiene inquieto y distraído. La palabra inglesa para Ansiedad, es la palabra WORRY, proviene del alemán WORGEN, y significa “Ahogar”. Ahora observe este texto que sigue:

(Mateo 4: 18-19)= Estos son los que fueron sembraos entre espinos: los que oyen la palabra, pero los afanes (MERIMNAO) de este siglo (KOSMOS-sistema) y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan (WORRY-WORGEN) la palabra, y se hace infructuosa.

¿Podemos entender esto? Los clásicos afanes de este mundo, ahogan la palabra, haciéndola infructuosa. Es decir: la ansiedad ahoga la buena palabra de Dios que ha sido sembrada, haciéndola inefectiva y hace que aquellos que una vez anduvieron en una fe sencilla, se conviertan en gente improductiva.

De todas las historias bíblicas que ilustran la ansiedad, ninguna es más práctica o clara que la que aparece en los últimos cinco versículos de Lucas 10. Jesús llega a la casa de sus amigos en Betania. Imaginando el día que había tenido, más que atenciones o confort, buscaba un sitio tranquilo donde descansar en compañía de gente que no lo presionara, que lo comprendiera y que, de algún modo, aunque suene medio irreverente, le posibilitara un leve “desenganche” de la presión cotidiana que llevaba sobre su carne. Marta transformó el momento ese en un verdadero frenesí. Para colmo, María que había entendido el tema, hizo exactamente todo lo contrario.

(Lucas 10: 38-40)= Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Esta tenía una hermana, que se llamaba María, la cual sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres.

Fíjese: dos posiciones totalmente diferentes. Marta veía, en la visita de Jesús, una oportunidad para agasajarlo. Entonces limpió, barrió, hizo las compras, cocinó, preparó la mesa; en fin, todo aquello que se hace cuando hay una visita. ¿Usted no la hubiera ayudado si hubiera estado allí? María, por el contrario, no hizo absolutamente nada de esto; yo me la imagino medio embobada bebiendo y tragando palabra y sabiduría. Era obvio: Marta se enojó.

…Acercándose, dijo: Señor, ¿No te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.

Vamos a ponernos de acuerdo en algo: esto no es un texto que solamente se puede encontrar en la Biblia, no es así? Es tan natural, tan vívido y, aparentemente, tan justo el reclamo de Marta que dudo que exista alguna lectora mujer que no sea capaz de comprenderla. Y si me presiona un poco, hasta le podría decir que podría apoyarla en su queja. Sin embargo, Jesús veía las cosas desde otro ángulo.

(Lucas 10: 41-42)= Marta, Marta, afanada (AHOGADA) y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.

Aquí vemos un simple caso de mente dividida. Marta tenía tanta confusión ante la presencia de Jesús, que su reacción fue la de tratar de hacer un sinnúmero de cosas, todas al mismo tiempo. Trató, – como lo hacemos todavía muchos de nosotros -, de asumir responsabilidades por cosas que están fuera de nuestro control. La respuesta de Jesús tuvo que ver con un mensaje simple: “Marta… Tú necesitas muchísimas cosas menos de todas las que te preocupas en hacer. ¡Necesitas de una sola, te diría!” Este es un ejemplo clásico de fe sencilla. Es como si Jesús le estuviera diciendo: “¡A mí me basta con un pedazo de pan, Marta! YO aquí no vine a comer ni a disfrutar; vine a dejar más de mí. Fíjate, María me entendió…”

¿Y qué hay de malo en la ansiedad? Simple. Es incompatible con la fe; no se mezclan. Agua y aceite. ¿Y cómo podemos vencerla? El texto de Marta y María nos deja tres principios que podemos extraer como ayuda:

1)= Tener expectativas realistas. Marta puso su corazón en muchas esperanzas y sueños. Fue llevada por el idealismo. María, en cambio, tenía una sola cosa en su mente: sentarse y estar tranquila en la presencia del Señor.

2)= Negarse a asumir el papel de Dios. Marta tenía un plan de acción y se convenció de que ese plan, también era el plan de Dios. Se permitió reprender a Jesús por no entenderlo. Cuando vio que María no iba a la cocina, se metió como cuarto miembro de la Trinidad y le exigió al Señor que se adaptara a eso. Muy similar a muchas conducciones eclesiásticas de nuestro tiempo, ¿Verdad?

3)= Recordar el carácter de Dios. ¿Dios es bueno? ¿Dios es justo? ¿Es bondadoso? ¿Es confiable? ¿Es fiel? Los afanosos como Marta tienden a olvidar que el Señor es siempre capaz de manejar cualquier situación.

Hay un detalle clave que le va a enseñar a usted a conocer a los afanosos o, en una de esas, a conocerse a usted mismo: Los afanosos son, generalmente, gente insatisfecha. Siempre hay algo que no está bien. Cuando una cosa se arregla, aparece algo fuera de lugar. El contentamiento con la forma en que son las cosas es un cuadro mental que les resulta extraño. Lo que es finalmente no se disfruta por causa de lo que podría ser. Cualquiera que intente vivir así, debe estar listo para una vida de insatisfacción. Le va a servir este pequeño texto que un día escribió un adolescente de catorce años llamado Jasón Lehman.

“Era primavera, pero yo quería el verano, los días cálidos y tiempo al aire libre. / Era verano, pero era otoño lo que yo quería, las hojas de color nuevo, el aire fresco, inquieto. / Era otoño, pero era invierno lo que yo quería, la hermosa nieve, el panorama opaco. / Era invierno, pero era primavera lo que yo quería, el aire tibio y la naturaleza en flor.

Yo era niño, pero quería ser adulto, ser libre y respetado. Tenía veinte, pero eran treinta los años que quería, ser maduro y circunspecto. / Era de edad mediana, pero era tener veinte años lo que quería, y la libertad de los sueños. / Era un retirado, pero quería la edad madura, la presencia de ánimo, sin limitaciones.

Un día, se me acabó la vida, y descubrí que nunca tuve lo que quise.”

Jesús incluyó el tema de la ansiedad en su mensaje en la montaña. Es más: le otorgó una importancia bastante grande. Sólo que hay que leerlo bajo la guía del Espíritu Santo, sino no puede pasar de lo dicho textual, lineal y literal.

Cuando dice: No os hagáis tesoros en la tierra, lo que quiere decir es que saque usted sus ojos de lo natural, de lo horizontal, que levante los ojos al cielo aunque no vea nada, ¡Porque es por fe, no por vista!

No podéis servir a Dios y a las riquezas. Esto no es un aval para la Teología de la Pobreza. No existe tal cosa en el reino. Es avivarlo a usted que tiene metas (O la misma mente) divididas (MERIMNAO) Por eso es que salta, – aparentemente en forma antojadiza -, de la persona afanosa a la persona esclavizada por cosas terrenales. Es lo mismo…

¿Quiere leerse el capítulo 6 de Mateo bajo una nueva perspectiva? Con subtítulos y todo: Del verso 1 al 18: No sea Fanfarrón; es una advertencia muy clara contra el exhibicionismo, contra el hacer rostro, el ser un “careta” espiritual.- Del 19 al 24, No se Doblegue; es una advertencia contra las formas de caer en las trampas del materialismo.- 25 al 32: No sea Ansioso; es un detalle de todo aquello por lo que no tiene que preocuparse y que es, curiosamente, las cosas por las que más frecuentemente vivimos preocupados.- Finalmente, los versos 33 y 34, Vaya Despacio, no se apure: le muestra que no tiene que hacerse un drama hoy por lo que tiene que ver con el mañana. Ahora bien; como texto anti-ansiedad, trate de leer muy despacio, masticando cada palabra y, si es posible, en voz alta para que al escuchar su propia voz se esté predicando a usted mismo, desde el verso 25 hasta el 34. Es su tarea para este día en cuanto termine de leer este trabajo.

¿Usted se da cuenta que en cada ocasión que le dice que no esté afanoso, lo que en verdad le está diciendo es MERIMNAO? Es decir: que no tenga su mente dividida? Mente doble, vida doble, mensaje doble. ¿Recuerda a Santiago 1:8? El dice que una mente doble, trae una vida de permanente inestabilidad. Inestabilidad emocional, anímica, espiritual, económica, por qué no?

Vivimos acosados y perseguidos sea por lo que se cree que puede pasar, o por lo que ya ha sucedido. Y lo peor es que no podemos cambiar ninguna de las dos cosas. Entonces nos volvemos miedosos e inseguros, y si esta suma no me falla, a largo o mediano plazo, también agresivos o lo que es mucho peor: violentos. Hay cosas a las que les tenemos miedo, que seguramente nunca ocurrirán. Pero mientras tanto, ¿Quién nos saca el susto vivido? Mire: si hubiera llevado usted un registro de las cosas por las cuales ha tenido miedo durante los últimos… digamos… diez años, se va a dar cuenta que el noventa por ciento de esas cosas, jamás llegaron a suceder. Pero en muchas ocasiones no le dejaron dormir por días o semanas…

Un buen ejemplo es una historian que tiene como protagonista a Thomas Carlyle. Dice que en su casa de Chelsea, en Londres, muestran una habitación a prueba de ruidos, una especie de compartimento abovedado, que Carlyle había construido en su casa de modo que el ruido de la calle no entrara y él pudiera trabajar en silencio ininterrumpido. Sin embargo, uno de sus vecinos tenía un gallo que se hacía oír vigorosamente varias veces en la noche y por la mañana temprano. Cuando Carlyle protestó ante el dueño del gallo, éste le señaló que sólo cantaba tres veces en la noche y que, después de todo, eso no podría ser de demasiada molestia. “Ah, pero usted no sabe, – le dijo Carlyle -, todo lo que sufro esperando que cante…”

Quiero que se entienda que es por algo la permanente amonestación del Señor: “¡No os afanéis! ¡No estéis ansiosos!” Entendamos, definitivamente, que esta no es una serie de blandos consejos ni discretas sugerencias: son MANDAMIENTOS. ¡No hagan eso! En otras palabras: ¡Terminen con eso!

Prestemos atención a tres aspectos muy claros que él identifica: no estemos ansiosos por nuestra vida; no estemos ansiosos por nuestras necesidades: (Qué comeremos, beberemos, vestiremos. Carlos Spurgeon le llamaba a esto “La trinidad terrenal de la preocupación”) No estemos ansiosos por el mañana: (Seguramente habrá un poco más de recesión, crecerá la tasa de desempleo, quizás van a subir los alquileres, va a faltar el dinero el año que viene, va…)

Tengo familiares en Los Angeles. ¿Se imagina cuánto han oído sobre advertencias macabras y apocalípticas sobre la probabilidad de que ocurra el peor terremoto de toda la historia? Hay posibilidades geológicas, es cierto: la famosa falla de la corteza terrestre en esa zona, pero eso no significa que los que viven en esa zona tengan que hacerlo con el corazón en la boca y clamando por no quedar en cualquier momento debajo de una pila de escombros. ¡De ninguna manera! ¡Un cristiano no puede vivir así!

Esto, sin embargo, no quiere decir que no se tengan que tomar los debidos recaudos, tanto en el tipo de construcción que se hace como en las mínimas normas de seguridad que se necesitan. Jesús jamás defendió un estilo de vida irresponsable o descuidado, pero de allí a vivir con eterno miedo, jamás. ¿Qué se ganaría con eso? Piense en todas las fuerzas anímicas que se habrían gastado en esa permanente zozobra, en toda la suma de temor desesperanzado y, fundamentalmente, lo que esa forma de vida le habría hecho a las mentes de las personas. Sí señor: la ansiedad no sólo es incompatible con la fe sino que la succiona, la absorbe, la saca de nuestros corazones. La esperanza, es el único combustible que tenemos para mirar al futuro. Si le sacamos la esperanza, el futuro se desvanece.

El texto de lo dicho por Jesús no nos da todas las respuestas a todas las preguntas, pero sí nos plantea algunas de las cuestiones más agudas. Mire:

1)= ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que el vestido? La respuesta es, naturalmente, sí.

2)= Después de mencionar a los pajaritos y cómo Dios los alimenta, aparece otra pregunta que nos tiene que inquietar: ¿No valéis mucho más que ellos? Obvio: absolutamente, sí.

3)= Luego plantea una cuestión en cuanto a la ineficacia, la completa falta de valor de la ansiedad. ¿Quién de ustedes, por más que se lo proponga, puede agregarle veinte centímetros a su estatura? ¿O un día más a sus vidas? Ah, sí; ¡Allí hay algo en qué pensar!

4)= La cuarta pregunta ataca el tema de la motivación: ¿Por qué están ustedes ansiosos por lo que visten? Esas preguntas con un “por qué” realmente son penetrantes, no?

5)= La última pregunta nos obliga a pensar teológicamente… Y son pocos los que lo hacen. ¿Dios no hará por nosotros mucho más de lo que hace, por ejemplo, por las flores del campo o por el césped que crece silvestre en la pradera?

Estas cinco preguntas prueban nuestros deseos temporales, nuestro valor en la estimación de Dios, nuestros motivos ocultos, nuestra teología, nuestra perspectiva. No se trata de meter la cabeza bajo tierra. Nadie puede predicarle a usted que deje de pensar y que pase a vivir en una especie de Tierra de la Fantasía, donde Dios cocina, sirve la mesa y lava los platos y usted sólo se sienta y come, no. Como creyentes responsables y pensantes, debemos ocuparnos de las demandas de cada día… pero lejos de la ansiedad que infesta e infecta a los paganos que no tienen a Dios.

Mirando este texto nos encontramos con dos ilustraciones que se destacan bastante. Primera, la que concierne al alimento. Mirad las aves del cielo. Me imagino un par de pájaros vulgares palestinos justo en ese momento volando en esa dirección. Él los habrá señalado con el dedo y la gente habrá recapacitado que, efectivamente, esos pájaros jamás trabajan, pero no pasan hambre. Recordarnos después que nosotros, pese a nuestras flaquezas, somos “mucho más” que esos pájaros, le tiene que dar a usted la certeza de que si el Padre cuida de las aves, cuidará también de nosotros. Pero hay algo más en relación a las comparaciones con el mundo animal:

Ningún pájaro trató jamás de construir mayor cantidad de nidos que su vecino, ni mejores, ni más llamativos.

Ninguna zorra se sintió frustrada porque tenía una sola cueva donde esconderse y criar sus cachorros.

Ninguna hormiga jamás sufrió un ataque de depresión porque no pudo almacenar suficiente alimento como para dos inviernos en lugar de uno.

Ningún oso sintió jamás envidia de otro oso porque éste tuviera una caverna más grande donde pasar el invierno.

Ningún perro jamás perdió una noche de sueño por el hecho de que no había amontonado suficientes huesos para cuando fuera viejo. Y sin embargo, nuestro Padre celestial cuida maravillosamente de todas sus criaturas. ¡Qué inútil que es la ansiedad!

Segunda: en lo que toca al vestido: Considerad los lirios del campo cómo crecen. No hacen comparaciones ni se quejan; simplemente crecen y florecen, crecen y florecen. Cada vez que son plantados, crecen… y sea que se los mire, se los alabe o se los contemple, o sea que absolutamente nadie los vea y que ni siquiera se den cuenta que existen, crecen y florecen, crecen y florecen. Como lo dijo Jesús, ni siquiera Salomón en el punto cumbre de su próspera carrera, usó ropas más principescas o coronas más enjoyadas que los lirios que adornaban los campos alrededor de su palacio. Y mientras sus esplendorosas residencias alojaban más ansiedad y dolores de cabeza de lo que podemos imaginar, esos lirios crecían y florecían afuera libres de ambas cosas.

De los pájaros y de los frágiles lirios del campo aprendemos la misma verdad, que es tan importante para aquellos que desean una vida de sencilla fe: Dios cuida de lo que es suyo. Sabe sus necesidades, conoce de antemano sus crisis, se compadece de sus debilidades, está listo para acudir en su socorro. Y en el momento justo viene y demuestra ser su Padre celestial. Y buscarlo…

(Mateo 6: 33-34)= Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

¿Realmente queremos vivir una vida libre de ansiedad? Es decir: ¿Deseamos seriamente librarnos de esas distracciones mentales y esos drenajes emocionales? Si es así, estos versículos finales de Mateo 6 ofrecen las dos palabras claves para entrar a un nuevo modo de existencia: prioridades y sencillez.

Prioridades: pongamos primero las cosas que son primeras. Cada mañana, al levantarnos para enfrentar el día, digamos al Señor: “Hoy, Señor, mi deseo es buscar… tu justicia. Pasare lo que pasare, sea lo que fuere que encuentre, que esté consciente de tu presencia y dependa de tu fuerza. Que la agenda de tu reino sea mi primera prioridad, mi pensamiento preeminente. Este día es tuyo, Señor”.

Si la lectura del versículo 33 es correcta, todo aquello por lo que una vez nos afanamos y nos inquietamos se pondrá en su lugar. A medida que nos preocupemos cada vez más por darle a Él la primera prioridad, nos cuidamos cada vez menos por las cosas que alguna vez nos “ahogaron” emocional y espiritualmente, robándonos la paz. Además, ¿Quién va a decir que las cosas son tan malas como parecen? Por lo general, he descubierto después que estaban ocurriendo cosas buenas aún cuando parecía que nada andaba bien.

Con frecuencia, créame, las cosas no son tan malas como las pensamos. Podemos ver una botella a la que le falta la mitad de su contenido o la misma botella de la cual hemos consumido esa mitad.

Sencillez: Vivamos un día a la vez. Ya lo hemos oído antes: no contaminemos el día de hoy con los problemas de mañana. Neguémonos, – Sí, neguémonos -, a permitir que el lago de los afanes del mañana vierta sus aguas en el lago de hoy. ¡El día de hoy ya es bastante desafío! Y como usted va a necesitar nuevas fuerzas y nueva visión para manejar lo que el mañana le tire en la cara, espere antes que amanezca antes de ocuparse de ello. Algunas de las cosas que hagamos hoy pueden parecer totalmente insignificantes a la luz de lo que nos espera mañana, pero siga en ellas. Mantenga la vida libre de complicaciones. Hagamos lo que debemos hacer hoy y, para nuestra sorpresa, eso quizás hará la gran diferencia en el mundo cuando nos despertemos mañana. Y mientras lanzamos este desafío, nunca subestimemos la importancia de las pequeñas tareas que debemos llevar a cabo cada día. No pensemos que alguna pequeña contribución que hacemos en un día dado no merece el esfuerzo o no hará ninguna diferencia mañana.

En un libro que se llama “La Caída de la Fortaleza”, Elmer Bendiger cuenta la notable historia de una Fortaleza Volante B-17 que fue en una misión de bombardeo sobre Alemania al final de la Segunda Guerra Mundial. Recibió algunos impactos directos de los cañones antiaéreos alemanes, de hecho, algunos en el mismo tanque de combustible. Milagrosamente, la deteriorada máquina regresó sin explotar ni quedarse sin combustible.

Después de aterrizar, once proyectiles de veinte milímetros sin explotar fueron removidos cuidadosamente del tanque del bombardero. Todos fueron desarmados y examinados. Para sorpresa de todos, no había material explosivo en ninguno de los once. ¿Por qué? ¿Cómo estaba sucediendo eso? ¿Para qué el enemigo estaría disparando con cápsulas vacías? El misterio se resolvió cuando se encontró una nota dentro de una de esas cápsulas vacías. Estaba escrita en checo, y al traducirla, decía: “Esto es todo lo que podemos hacer por ustedes ahora”.

Un miembro del movimiento subterráneo checoslovaco, que trabajaba en una fábrica nazi de municiones, había omitido deliberadamente los explosivos por lo menos en once de las cápsulas de su línea de montaje. Sin saber si alguno de sus esfuerzos saboteadores tendría efectividad, deslizó la nota en una de las cápsulas, esperando que alguno se beneficiaría con sus esfuerzos y sus riesgos y descubriría por qué.

Esa persona quizás murió preguntándose si la tranquila acción que realizaba para subvertir la maquinaria bélica del enemigo tendría alguna diferencia en el resultado de la guerra. Sin embargo, siguió en ella, haciendo lo poco que podía, día tras día, dejando que el futuro se ocupara de sí mismo… Y en verdad que fue así. Allí estaba la tripulación de la Fortaleza Volante que debía agradecerle por sus vidas y su futuro.

“Cada día tiene su mal”, dijo Jesús, insistiéndonos que hagamos sólo lo que debe hacerse hoy. Aquellos que aprenden a vivir de ese modo han dado un gran paso hacia la derrota del sutil enemigo de la fe sencilla, del antídoto que la fe tiene para que su efecto resulte menos devastador en las filas del enemigo.

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Culpa.. CULPA.. CULPA.. CULPA.. CULPA!!

Tiene distintas máscaras. Aprenda a reconocerla.

Por: Cristina Settecase

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“Entonces Pedro se acordó de las palabras de Jesús, que le había dicho: antes que el gallo cante me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente”. Mateo 26.75

“…cuando la ve, Edipo da un horrendo alarido, el miserable, afloja el nudo del que pende; después el pobre, cae al suelo, e insoportable en su horror es la escena que vimos: arranca los alfileres de oro con que ella sujetaba sus vestidos como adorno, los levanta y se los clava en las cuencas de los ojos, gritando que lo hacía para no verla, para no ver ni los males que sufría ni los que había causado…..”….” porque ahorcarme no es bastante para purgar los crímenes que contra ellos dos he cometido”. “Edipo Rey”. Sófocles

“Tenemos demasiada gente llena de medallas, pero sin cicatrices”. Warren Wiersbe

A pesar de todo tipo de tratamientos esta mujer no puede quedar embarazada. La esterilidad es una carga en su vida, en su pareja. Recuerda que siendo adolescente quedó embarazado y se practicó un aborto. Caso clínico

“Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí” Génesis 3:12

“Cuando alguien resulta muerto o lisiado, empobrecido, enriquecido, robado o vejado, puede que haya cierta sensación de que esto no hubiera ocurrido si tan solo….” “Momentos Decisivos”. Frank Pittman III


Confrontación de pecado; autocastigo; trastornos físicos; proyección hacia fuera, brillar por su ausencia, ..etc., etc. Facetas diferentes de un mismo origen: LA CULPA.

Pero, qué es la culpa?

Podemos decir que . es una vivencia interna, más o menos consciente, de haber violado una o algunas normas familiares, morales o sociales: una prohibición de no hacer algo o una exigencia de hacer algo, y por lo mismo, aparece el miedo al castigo y al rechazo. Se produce una pérdida de autoestima que es dolorosa y en algunos, tan intensa, que se la registra como un aniquilamiento psíquico.

Esas normas se han incorporado al psiquismo desde la más temprana infancia. En la relación con los padres (u otros adultos significativos) el niño va aprendiendo que hay conductas que reciben aprobación y premios y otras que producen enojo, rechazo o castigo. De manera que percibe, dentro de ésta familia, qué cosas son aceptadas y “buenas” y qué cosas son rechazadas o “malas”. Indudablemente que estas normas también están conformadas por la cultura a la cual se pertenece. Hay normas de convivencia que determinan las relaciones interpersonales en la sociedad. Se reciben normas mediante el aprendizaje, la tradición, la religión, las relaciones con otros, los medios de comunicación, etc.

Primero las normas son externas, le llegan desde el exterior, pero, a medida que crece, el niño las va incorporando como propias. Posteriormente las ha internalizado. Se constituye su “conciencia moral” que será la que aprueba o desaprueba sus pensamientos, sentimientos y acciones. Aparece un “Yo ideal”: cómo hay que actuar, pensar y sentir. Éste queda conformado en los cinco primeros años de vida, y luego, no será fácilmente modificable.

Debemos tener claro que esta conciencia no es la conciencia de la cual habla la Biblia. Por ejemplo: en una cultura africana si al bebé le salen primero los dientes inferiores debe ser sacrificado. Cuando lo hacen no hay conciencia de culpa, es la única forma de evitar el castigo de los dioses. Al contrario, la culpa puede sobrevenir si no se lo hace. La Palabra enseña que es el Espíritu Santo el que nos redarguye de pecado y toca nuestro espíritu y produce culpa espiritual.

La culpa puede emerger sobre acontecimientos pasados, pero también futuros: el haberla experimentado antes puede evitar que se realicen determinadas acciones porque ya se sabe que producirán una vivencia sumamente displacentera.

Cuando los padres enseñan con amor, con seguridad, lo hacen a la medida de la comprensión del niño; de igual modo la disciplina se adecua tanto a la falta como a la edad del niño. No se lo degrada ni avergüenza, no se le amenaza con quitarle el amor y la aceptación. La culpa aparece, también el castigo, pero juntamente aparece la posibilidad de reparación. Aprende que un arrepentimiento genuino acarrea el perdón y que puede reparar el daño (aunque haya roto un valioso jarrón que no puede arreglarse, su arrepentimiento y pedido de perdón, hacen que todo esté otra vez en orden).

Pero cuando se actúa en forma opuesta: con agresividad, amenazas, insultos, con castigos excesivos a la falta y edad del niño que no logra comprender lo que ocurre, cuando se lo avergüenza y se le hace sentir incapaz, indigno, cuando se le obliga a tomar responsabilidades que lo sobrepasan (debe cuidar a su hermanito menor aunque él tenga 5 años), dentro del pequeño se va creando una autoimagen desvalorizada, insegura, cargada de una culpa que infectará toda su vida. Siente que aunque lo castiguen una y otra vez nunca alcanzará el perdón, que nunca podrá reparar sus faltas. Es culpable. Culpable por enojar a sus padres, por la pelea de éstos, por su divorcio, por la enfermedad de un hermanos, por……….

Indudablemente que aún los padres más excelentes también se enojan, pierden la paciencia, se equivocan. De manera que a pesar de esa excelencia, igual se van creando en el niño temor al castigo, a perder el cariño de los padres sobre todo y también aparecen las autoacusaciones. Aparece la vivencia culpógena y también la espera del castigo porque cuando éste se produce, se alivia la culpa. Hay casos donde el delincuente deja todas las pistas posibles para ser descubierto: necesita el castigo para sentirse aliviado. Así puede pagar su deuda.

Entonces, en ambos tipos de familias hay culpa y castigo, pero las consecuencias son diferentes. Una culpa será saludable, la otra enferma. Así podemos acercarnos a una primera diferenciación: una culpa útil, justificada, necesaria, que nos da la posibilidad de corregir nuestros errores, que se relaciona con la salud psíquica y otra patológica, que afecta la salud integral de la persona y se encuentra en la base de muchísimos conflictos psíquicos.

Algunas Manifestaciones y Síntomas más Comunes de la Culpa

Dice el Dr. Narramore en su libro Psicología de la culpa; “la mayoría de la gente no apela al castigo físico, lo sustituye por un dolor o amenaza mental de castigo”. Esto se manifiesta en diversos síntomas cuyo sentido es el intento de manejar esa vivencia dolorosa. Difícilmente aparezcan todos o se den en estado puro; lo más común es que se superpongan y entremezclen. Algunos guardan cierto parecido entre sí.

1. Autocondena: que puede generalizarse a toda la vida de la persona. Siente que todo lo hace mal y por tanto es digna de castigo por parte de Dios, la ley, la iglesia, etc. Les resulta difícil aceptar aún el perdón divino, aunque lo reconocen intelectualmente. Tampoco pueden perdonarse a sí mismas.

2. Depresiones: pueden ser de diferente intensidad: leves o profundas; periódicas o crónicas. Pueden requerir ayuda psiquiátrica.

3. Autocastigo: acusaciones generalmente sin una base real que pueden llevar, por ejemplo, a accidentes de todo tipo, a fracasos en distintos áreas (trabajo, pareja, familia, estudio, etc.). También pueden darse intentos suicidas.

4. Enfermedades físicas diversas: por ej. el doctor David Warburton, jefe del departamento de Psicofarmacología de la Universidad de Reading, en Gran Bretaña, señala que en casos extremos la culpabilidad puede contribuir a favorecer las infecciones o los desórdenes alimentarios.(de un artículo del diario La Capital del 5-11-97)

5. Conducta de tipo ejemplar: es un intento (muchas veces inconsciente) de aplacar sus sentimientos de culpa. Realiza buenas acciones, hace beneficencia, donaciones tanto sea de tiempo como económicas. Son actitudes rígidas, estereotipadas, a veces inadecuadas y que no se acompañan de paz, gozo y una vida espiritual con la libertad de Cristo. Es necesario analizar cuando esas acciones no surgen de la manifestación de un don (el de servicio o ayuda por ejemplo) sino que son neuróticas. La persona puede escudarse en muchos pasajes bíblicos para justificar sus conductas.

6. Hostilidad y críticas indebidas: proyecta sobre otros la hostilidad que le generan sus propios sentimientos de culpa, y produce duras y ácidas críticas de actitudes producidas por los otros y que en verdad son semejantes a las que ella misma realiza. Sería “la paja en el ojo ajeno”.

7. Sentir que los otros le critican permanentemente: se sienten víctimas y no reconocen lo que realmente hacen o dicen, aún cuando lastimen profundamente a los demás.

8. Incapacidad para disfrutar, ser felices: aún en vacaciones, como si debieran correr al tiempo que se les escapa. Puede llevar a la elección de cónyuges que profundicen los sentimientos culpógenos. O una persona se “enamora” siempre de alguien inalcanzable. Si él o ella llega a acercarse, a interesarse, pierden el interés en forma inmediata.

9. No poder recibir expresiones de cariño: porque profundamente se sienten indignas. Pueden llegar a aislarse, ser muy introvertidas, de poco hablar. Es como si dijeran: “si me conocieran cómo realmente soy!!!, no me aceptarían, me rechazarían, etc. etc.”. Es lo que hicieron Adán y Eva (Génesis 3:10)

10. Incapacidad de decir “no”: temen tanto el no lograr aprobación que aceptan todo aún cuando ello le signifique un compromiso o esfuerzo que exceda sus posibilidades.

11. Necesidad de actuar siempre bajo presión: eso aparece en cualquier tipo de tarea: escolar, de trabajo, en el hogar. Las cosas se acumulan y ello aumenta el sentimiento de culpa, pero éste la paraliza. Se produce un círculo vicioso que va aumentando en presión interna. Cuando la presión de la culpa se hace insostenible, se realiza la tarea. Lógicamente, en estas condiciones el efectuarla se torna sumamente desagradable. Entonces deja de hacerlo, se acumulan, etc. etc. Se reinicia el ciclo.

12. Poner siempre a los demás antes que a uno mismo: han aprendido que todo es deber, responsabilidad y aún se apoyan en versículos bíblicos como el de Mateo 5:44,45 pero se olvidan del versículo completo de Mateo 22.39. Algunas personas tienen culpa por tener un buen pasar mientras otras mueren de hambre. No saben ser buenos administradores de lo que tienen y comprender que pueden ser usados para ayudar a algunos; no reconocen que del mundo, solo hay un Salvador.

13. Intento de ganar el perdón mediante regalos para ocultar su culpa: padres ausentes; que cometieron infidelidad; que castigaron injustamente pero no lo reconocen, etc. Ej. los regalos que Jacob manda para aplacar a Esaú. (Gen. 32)

14. Conductas inmorales: la culpa es sentida como imperdonable de modo que: “qué le hace una raya más al tigre!!”. Pueden ir de pareja en pareja, o tener relaciones sin ningún compromiso, o volver a la droga, etc. Muchas personas que han conocido el Evangelio y el amor de Dios, sienten que han cometido el pecado imperdonable y entonces….. creen que ya no hay más perdón para ellas y se mantienen en el pecado, no pudiendo acercarse a Dios (que siempre está cerca, esperándoles). Se engañan diciendo que ya que no pueden salir, van a disfrutar del pecado. Aún llegan a negar a Dios.

15. Conflictos matrimoniales: la culpa por relaciones extra o prematrimoniales pueden provocar serios conflictos: rechazo más o menos encubierto por la pareja, problemas en el área sexual (frigidez, anorgasmia, impotencia, falta de eyaculación, eyaculación retardada, eyaculación precoz, etc.). También pueden darse por abortos provocados. La culpa, aunque sea inconsciente, es de ambos. Puede aparecer una esterilidad sin base física.

16. Sentido de inferioridad por no lograr lo que exige su Yo Ideal: en esta cultura en donde “tanto tienes tanto vales”, la falta de trabajo, de progreso, de determinados bienes, de juventud, belleza, delgadez extrema, etc. produce culpa.

17. Justificar las acciones para negar la culpa: la persona se dice a sí misma cosas similares a éstas: “bueno, no es tan grave”; “si otros lo hacen no puede ser tan malo”; “en verdad no quería hacerlo, quise hacer lo mejor”. Ejemplo nos da Saúl cuando desobedeció el mandamiento de Dios. (ver 1º Samuel 15:20,21).

18. Cuando triunfan, fracasan: esto, que parece tan absurdo, ocurre más de lo que nos imaginamos. Cuando la autoimagen es de incapacidad, pobreza, fracaso, no pueden permitirse logros por cuanto éstos movilizan una fuerte culpa inconsciente. De modo que aunque no lo pueden ver, construyen su propio fracaso. Ejemplos: a veces rinden mal una y otra vez de modo que nunca llegan a recibirse; cuando van a una entrevista por un buen empleo: se traban, o dicen algo que los desmerece; aceptan tareas en la iglesia con mucho entusiasmo, son capaces, pero al poco tiempo por diversas razones, abandonan. Etc.

Un intento de diferenciar los distintos tipos de culpa

Si bien no hay una clasificación aceptada por todos podemos intentar un esquema que nos aclare un poquito sobre el tema:

Psicológica

  • Consciente justificada
  • Consciente injustificada
  • Inconsciente justificada
  • Inconsciente injustificada
  • Inexistente

La culpa puede ser

  • Civil o Legal
  • Teológica o espiritual
  • Consciente o Inconsciente, siempre justificada

Antes de analizarlas más profundamente, es importante que podamos diferenciar dos vivencias diferentes que pueden relacionarse con la culpa : arrepentimiento y remordimiento.

REMORDIMIENTO: es una vivencia desagradable, dolorosa, a veces muy sádica (re-mordimiento = como algo que re-muerde dentro). Dice el Diccionario Enciclopédico Salvat: “Inquietud, pesar interno que queda después de ejecutada una mala acción”.La presión puede llegar a ser tan intensa que la persona busca el modo de librarse de ella; una forma segura es buscando castigo y logro de perdón.

Sería un aspecto negativo del arrepentimiento, un paso previo a éste: se reconoce el obrar mal, a nivel espiritual sería reconocimiento de pecado, un autoinculparse. Pero si esto queda ahí, el dolor es estéril, una enfermiza culpabilidad que lleva a… ninguna parte. No hay posibilidad de liberación sino un rumiar constante sobre lo actuado sin poder cambiar nada.

Ejemplo claro lo tenemos en Judas, cuyo pesar y remordimientos fueron muy grandes, pero no pudo dar el paso positivo al arrepentimiento y fue y se ahorcó. (Mateo 27:3-5). Otro ejemplo es Faraón (Éxodo 9:27-30).

El remordimiento produce culpa por el mal cometido y sobre todo por sus consecuencias: por ejemplo ir a prisión, perder un buen empleo, ser avergonzado públicamente, etc. PERO NO HAY UN DESEO O ACTITUD DE CAMBIO.

ARREPENTIMIENTO: Es un pesar por haber hecho determinada cosa y se busca genuinamente reparar el daño realizado. El reo lo manifiesta mediante buenos actos, lo que constituye un atenuante. Produce un cambio de actitud.

A nivel espiritual es dolor y reconocimiento de pecado producido por la acción del Espíritu Santo y es el paso previo a la conversión (sin arrepentimiento no hay conversión, habrá convencimiento de pecado solamente, por lo tanto, no hay salvación). Dice 2 Corintios 7:9-10 : “Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte. Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.

El arrepentimiento verdadero no es pasivo sino dinámico: produce acciones.

Culpa justificada y culpa injustificada o culpa real y culpa neurótica

Dijimos que la culpa es una vivencia interna, más o menos consciente, de haber violado una o algunas normas familiares, morales o sociales. De aquí podemos analizar dos aspectos:

  1. una vivencia interna”: el sentimiento de culpa está ligado a emociones y como nos dice la Palabra “engañoso es el corazón”, de modo que la violación a una norma puede ser real, objetiva o puede ser subjetiva, falsa. Puede ser una emoción que no corresponde a un suceso o pensamiento inadecuado, pero la persona experimenta dicho sentimiento como totalmente justificado. Sería una culpa injustificada.
  2. más o menos conciente”: de modo que la culpa puede ser conciente o no. Aún falsa, como todo lo que es inconsciente, sigue influyendo en la vida de la persona.

Tomando estos dos puntos podemos hablar que existe una culpa real y justificada. Cuando ésta nos lleva, como expresamos precedentemente, a un cambio, a un arrepentimiento, esa culpa es sana. Positiva. Pero, cuando la persona no puede hacer frente al conflicto afectivo para resolverlo, y la culpa está siempre presente, sin remediar nada, se transforma en una culpa enferma, neurótica.

La culpa neurótica a veces se relaciona con cuestiones éticas de poca gravedad, a sentimientos de bronca, agresión, sexuales. No deja disfrutar de la vida y produce alteraciones psíquicas y físicas. La persona puede tener una vivencia crónica de pecado, puede estar pensando en forma obsesiva en la falla cometida o en cómo podría haber evitado realizarla, o en cómo reparar el daño a veces buscando compulsivamente el castigo. A veces se produce un placer masoquista (masoquismo = gozar mediante el sufrimiento). El problema es que aquí el castigo no se une al perdón, sino que solo provoca alivio temporal porque realmente no hay un cambio de actitud.

También existe culpa justificada pero inconsciente, de modo que, al no poder reconocerla tampoco puede tomar actitudes adecuadas, y esa culpa justificada, se transforma en patológica.

De ahí que hablamos de culpa psicológica justificada (inconsciente o conciente) y culpa injustificada (conciente o inconsciente). A veces se entremezclan.

Ahora volvamos al pequeño esquemita.

Culpa civil o legal

Surge cuando se quebranta una ley humana. Se la sienta o no, es totalmente objetiva, hay algo que no se debía hacer o algo que se debía hacer. Es concreta. Por ejemplo: pasar un semáforo en rojo; no pasar la cuota alimentaria a los hijos; alterar el medidor de la luz; adulterar un sello bancario, avalar una ley anticonstitucional, etc. etc. etc.

Creo que es importante reconocer que un alto porcentaje de la población, a nivel mundial, no siente culpa consciente por violar las leyes humanas, que son las que rigen las relaciones interpersonales y pueden dar un marco estable de convivencia. Sin dudas que hay leyes injustas, como dice el Señor: “Ay de los que en sus camas piensan iniquidad y maquinan el mal, y cuando llega la mañana lo ejecutan, porque tienen en su mano el poder!. Codician las heredades y las roban; y casas, y las toman; oprimen al hombre y a su casa, al hombre y a su heredad. ….Vosotros que aborrecéis lo bueno y amáis lo malo, que les quitáis su piel y su carne sobre los huesos, que coméis asimismo la carne de mi pueblo, y les desolláis la piel de sobre ellos, y les quebrantáis los huesos y los rompéis como para el caldero, y como carnes en la olla” (Miqueas 2;1,2 y 3:2,3). (El hijo de Dios tiene un arma contra la injusticia: el clamor a Dios en oración.)

Muchas veces el inconverso se arrepiente y repara su deuda social. Puede confesar su falta ante un juez y quedar tranquilo. Pero como vimos antes, si no es movido por el Espíritu Santo, su falta ante Dios permanece. No ha sido arrepentimiento para conversión.

¿Qué hacer?

Cuando un creyente se enfrenta con una culpa legal, en primer lugar debe arrepentirse y pedir perdón a Dios y como implica un cambio de actitud, debe repararse el daño o la actitud incorrecta: restaurar lo que sea posible por ejemplo, devolver lo que no le pertenece (muchos cristianos se quedan con libros de los hermanos, de la biblioteca de la iglesia, no los devuelven!!!); pedir perdón a quién dañó (ej. no haber ayudado a sostener a sus ancianos padres); confesar un delito ante un juez si fuere necesario, etc. etc.

Culpa Teológica o Espiritual

Es la que produce en nosotros el Espíritu Santo. El es quien nos “redarguye de pecado”. Su objetivo es llevarnos al arrepentimiento. Hay confesión y cambio de actitud.

El pecado siempre produce una culpa totalmente justificada, tengamos conciencia o no de que lo cometimos. La palabra dice: “¿Quién podrá entender sus propios errores?. Líbrame de los que me son ocultos.” (Sal.19:12)

Creo que es claro el pecado conciente que crea culpa conciente. ¿Cómo podemos tener pecados inconscientes que nos producen una culpa neurótica, enfermiza?.

Ocurre que determinadas situaciones o vivencias producidas en cualquier etapa de nuestra vida (aunque muchas se dan en la infancia), originan pensamientos o sentimientos vivenciados como inadecuados, malos, y los “encerramos” en nuestro inconsciente, como si desde allí pudieran desaparecer. Como dice un refrán popular: “ojos que no ven, corazón que no siente”. Lamentablemente los ojos “no ven”, pero sí los sentimos en nuestro diario vivir!!.

Confinados en ese lugar de nuestra psiquis hay contenidos relacionados con odios, rencores, pensamientos y sentimientos destructivos, sexuales. Algunos ejemplos.

• El abandono de los padres, infidelidades (a veces uno de los padres lleva al hijo a la visita con su amante para que le sirva de “pantalla” ante su cónyuge); ausencias prolongadas de éstos, castigos injustificados o excesivos, la preferencia por uno u otros hermanos (podría ser preferencia por los varones); la presencia de un hermano discapacitado (un niño Down, o espástico, o…); etc., etc., producen odio, rencor, resentimiento. ¿Cómo mostrar el enojo a padres agresivos o no contenedores?. Padres que cuando el niño, enojado, les dice “no te quiero más”; “sos malo”, “me voy a ir”, en vez de poder enseñar les castigan y llenan de culpa: “yo tampoco te quiero más”; “con todo lo que hago por vos me decís eso?”; “cómo podés lastimarme de esa manera?”, “Dios te va a castigar”….Entonces la bronca se oculta. ¿Cómo se puede sentir bronca y rechazo por un hermano enfermo o discapacitado que nos hace sentir vergüenza delante de los amigos?. Ese rechazo hay que negarlo.

• A veces el rencor es muy fuerte y hay deseos, pensamientos violentos donde se expresa el anhelo de la muerte de una persona. Cuando esa persona es un ser querido, la culpa hace que lo anterior se borre de la conciencia.

• Hay situaciones de incesto, abuso, violación, que pueden quedar atrapados en el inconsciente. Lamentablemente estas situaciones producen en la víctima vivencias culpógenas: “cómo no le dije a mis padres”; “cómo lo seguí permitiendo tanto tiempo”; “si hubiera ido por otra calle, o me hubiera vestido diferente, o…”. Aunque la responsabilidad es la del victimario, la víctima puede sentirla igualmente, así ello haya ocurrido cuando tenía pocos años de vida. Sobre todo en la infancia, si el abuso fue de parte de un ser querido, o de la única persona que decía amarle, o le produjo placer, hay culpa. La persona se castiga de muchas maneras.

• Cuando en el grupo familiar no se habla del sexo, o se lo muestra como sucio, malo, castigado por Dios, las sensaciones sexuales normales son vividas con culpa, de modo que no sólo se la tapona sino que puede llegar a poner un manto negativo y enfermo sobre toda la sexualidad de la persona.

¿Cuál es el pecado por haber sido violado/a, o haber nacido en medio de una familia violenta, o tener un familiar enfermo?. El pecado muchas veces no es por el hecho mismo, sino por los pensamientos y sentimientos que despierta. La falta de perdón, el resentimiento, el odio, el no aceptar el perdón de Dios por tomar algo como imperdonable, el vivir la sexualidad creada por Él como mala, etc. etc..

¿Qué hacer?

Los pecados deben ser confesados al Señor y luego, en fe, aceptar la paz que su Espíritu quiere poner en el nuestro. El Espíritu Santo pone convicción de pecado para arrepentimiento, y por Su Palabra, sabemos que no hay pecado que, cuando lo confesamos, la sangre de Cristo no pueda borrar.

Cuando nos damos cuenta o nos hacen ver que en nuestra vida hay reacciones enfermizas, cuyo origen no se ve claramente pero que nos hacen infelices y que nunca podemos solucionar por más que lo intentemos, se debe pedir ayuda. Aquí entran el aconsejamiento, la sanidad interior y también la terapia. Muchas veces el Espíritu permite que se haga conciente un hecho, un sentimiento, y hay perdón y paz. Pero no siempre nuestra mente cambia de inmediato, lo cual hace que nuestras reacciones y actitudes tampoco lo hagan. Una terapia de apoyo puede ser necesaria hasta que la persona pueda lograr que su mente, día a día, quede sujeta a la autoridad de Cristo. Lo cual es un proceso. Para algunas personas, más rápido, para otras, más lento.

Cito otra vez al Dr. Clinebell en “Asesoramiento y cuidado pastoral”: “los sentimientos de culpa neurótica casi siempre fluyen de conflictos inconscientes que requieren de la psicoterapia para lograr una resolución constructiva” (pág. 159)

Y justificada Culpa consciente

Realmente se ha producido un comportamiento o se ha tenido un deseo o pensamiento que daña a otros o a sí mismo. Los ejemplos llegarían al infinito de modo que solo nombramos algunos para esclarecimiento:

• Un niño ha atropellado intencionalmente a su hermanito menor quién, al caer, se ha lastimado la rodilla.

• Jacob huye de su hogar porque realmente engañó a su hermano y a su padre.

• Una joven soltera queda embarazada, el novio “desaparece”, está sola y decide hacerse un aborto.

• Una persona está cuidando a un querido familiar que tiene una dolorosa enfermedad terminal, está cansada, apenada: tiene el pensamiento de que “ojalá muriera pronto!!”.

Se toma conciencia que hay un actuar o un desear algo que se vivencia como contrario a los valores internalizados como aceptables, correctos.

¿Qué hacer?

La pena ante lo que se hizo, o pensó, o sintió, es un paso previo a la reparación. Ésta puede requerir de variadísimas acciones (no es pasividad!!): pidiendo perdón, restituyendo lo sustraído, reconociendo que hay situaciones que pueden superar la resistencia física, psíquica y emocional de una persona. Perdonándose.
El Dr. Clinebell dice que la sanidad de esta culpa es un proceso de cinco etapas: confrontación, confesión, perdón, restitución (y cambio del comportamiento destructivo) y reconciliación.

El creyente puede buscar ayuda pastoral, realizar sanidad interior, en fin, debe animarse a enfrentar lo temido. Ya el hecho de hablar del tema disminuye la presión interna.

Culpa consciente e injustificada

Indudablemente es enferma, neurótica. La persona se culpa por hechos de poca trascendencia pero que vive como merecedores del castigo eterno. Así, una persona excesivamente perfeccionista se culpará por haber cometido un error, aunque no sea grave. La cuestión es que ha incorporado erróneamente una concepción de sí misma que le hace infeliz. Se culpa por olvidarse de un aniversario de un amigo (es distinto si siempre se olvida no?!!). Una mujer se siente culpable porque le gusta arreglarse y verse bonita, siente que está ofendiendo a Dios. Una persona logra unas ansiadas vacaciones, pero se siente triste y mal porque no puede darle lo mismo a sus padres. Se le enseñó que siempre primero los demás, que no debe ser egoísta, que no puede gozar de algo que sus padres no puedan compartir.

El origen de esta culpa no tiene nada que ver con las verdades bíblicas, sino que éstas han sido tergiversadas ya sea en el aprendizaje dentro del hogar como dentro de ciertos grupos denominacionales. Se toman actitudes fariseas: un legalismo enfermo y enfermante que crea raíces de amargura las cuales contaminan a la persona pero también a quienes están a su alrededor (ver Hebreos 12:15).

¿Qué hacer?

Cuando aparece un sentimiento de culpa que nos hace infelices a nosotros o a quienes nos rodean, debemos pararnos a reflexionar pidiendo la asistencia del Espíritu Santo. Busquemos en la Palabra para comprender lo que nos pasa. Pero también pidamos ayuda. Por qué?, Porque nuestros aspectos neuróticos hacen que podamos alterar el significado bíblico de acuerdo a nuestros conflictos. Un ejemplo: una persona que padece de anorexia justifica prolongados ayunos con versículos que hablan de realizarlo. Si no se está prevenido y guiado por el Señor, se puede caer en la trampa de justificarla.

Culpa inconsciente justificada

A veces la persona se siente culpable por situaciones que reconoce como sin peso para provocar ese sentimiento. Lo expresa una y otra vez, pero la vivencia persiste en su conciencia. ¿Por qué?. Porque está justificada. Recordemos que mucho de nuestro psiquismo es inconsciente, pero esto no es igual a pasivo. Una parte inconsciente es lo que conocemos en Psicología como Superyó, o conciencia moral. Sería como un “vigilante” interior que conoce los contenidos que no llegan a la conciencia. Y allí existe un sentimiento o pensamiento que está en contra de los valores concientes aceptados por la persona. Veamos un ejemplo.

Cuando hablamos de Culpa Consciente Justificada, hipotetizamos sobre un niño que concientemente atropella a su hermanito quién se lastima una rodilla. El se arrepiente, pide perdón y reconoce que nada ha pasado a mayores. Pero puede darse otra situación aparentemente similar. El niño está jugando y “sin darse cuenta”, atropella a su hermanito que se lastima no gravemente. Hace lo mismo: pide perdón, se arrepiente y aparentemente todo queda arreglado. Sin embargo, el niño tiene muchos celos de su hermanito y aunque no puede reconocerlo, existe en su interior el deseo de agredirlo, de hacerlo sufrir. No puede reconocer ese sentimiento porque también lo ama. Pero su conciencia moral “sabe” que el golpe dado a su hermano no fue “por casualidad” sino que actuó su bronca. Más adelante, el joven (o el adulto) recuerda el incidente, puede comentarlo, reírse, pero no entiende porqué siente culpa. Solo el Espíritu Santo o mediante psicoterapia, logra hacerle reconocer a nivel conciente que “realmente deseaba dañar a su hermano”.

Depende de la intensidad de la vivencia, la misma tendrá mayor o menor influencia en su vida. Diríamos un culpa neurótica que debe ser sanada.

¿Qué hacer?

Cuando la persona se enfrenta a situaciones semejantes a la descrita, debe pedir ayuda. Dios siempre está dispuesto a ayudarnos en esa tarea. Pero recordemos que lo que está reprimido (“encerrado”, “olvidado” en el inconsciente) no encuentra una salida tan fácil y rápida. Se lo reprimió para evitar una situación muy displacentera, de manera que siempre habrá resistencia a recordar. Ha veces se necesita una asistencia de tipo pastoral durante un tiempo prolongado, lo que puede unirse a una terapia. (Ambas ayudas no tienen porqué oponerse contra sí).

Culpa inconsciente injustificada

Pueden detectarse a través de los síntomas que presenta la persona, es decir, se debe bucear para lograr determinar el origen de los mismos. Antes de dar un ejemplo deseo dejar muy claro lo siguiente: UN MISMO SÍNTOMA PUEDE TENER DIFERENTES CAUSAS y DIFERENTES SÍNTOMAS PUEDEN ORIGINARSE EN UNA MISMA CAUSA. Así una depresión puede ser orgánica (una anemia grave, un hipotiroidismo, otra enfermedad); puede ser causada por odios, por culpa, puede ser producto de una opresión demoníaca, etc. etc. Por eso se necesita discernimiento para ministrar a una persona.

Pero un ejemplo de lo que deseo expresar. Una persona tiene estados depresivos más o menos severos, una imagen de sí sumamente desvalorizada, ideas de suicidio, aún con una familia que la quiere siente que no ha logrado nada. Cree en el Señor Jesús, se siente mal por estar así, pero no logra un cambio de ánimo por más que se lo proponga. Esto aumenta su culpa. En sanidad interior el Espíritu muestra que esta persona no era esperada, que hubo intentos de aborto que no dieron resultado. Nunca le dijeron nada. Es hija única porque la madre perdió dos embarazos posteriores y nunca más quedó embarazada.

Esta persona siente culpa por haber nacido, culpa de vivir. Su espíritu, en la panza de su mamá, supo del rechazo, de los intentos de aborto. En su espíritu, porque en un feto no podríamos hablar de psiquismo (aunque el Dr. Rasvkosky, argentino habla de “psiquismo fetal”) ella recibió ese mandato de muerte. La culpa que siente por vivir (aunque mal) no tiene justificativo, pero la ecuación rechazo-intento de aborto-muerte, ha quedado grabada en su inconsciente.

Ministrada con sumo amor, puede enfrentar la situación y rechazar la vivencia de muerte, de rechazo, sabiendo que Dios le esperaba, que El ya le conocía desde antes de la fundación del mundo, que le ha amado tanto, que Jesús murió para hacerle libre de pecado. Renuncia a esa culpa injustificada y puede entregar en la Cruz todo miedo, dolor, angustia, etc. y recibir la vida de Cristo que es “vida en abundancia”.

Ausencia de Culpa

Hay personas que carecen de este sentimiento, son llamados “sociópatas”, “amorales”, “psicópatas”. Por carecer de él no hay verdadero arrepentimiento y por tanto, no hay cambio de conductas. Siempre justifican lo que hacen, aún el matar a alguien. Son sumamente manejadores de las emociones de los otros y saben aprovechar bien de ello. Pueden llorar, decir que se arrepienten, pero el dolor es por algo que desean y no lograron, no porque exista verdadero deseo de reparación. Como estas personas no sienten carga de culpa, ni responsabilidad de sus acciones, no tienen con-ciencia de enfermedad, su afectividad es poco profunda, etc. No recurren a aconsejamiento, ni sani-dad interior, ni a terapia. Si aparecen es porque le mandan o porque esperan lograr algún beneficio propio. Lo anterior indica que personas con estas características también pueden ser miembros de nuestras iglesias.

El hogar tiene mucho que ver en la formación de estas personalidades. Pero también nuestra actual sociedad. Respecto a esto dice Juan Carlos Quinteros Ontivero (de El Expositor Bautista – marzo 2001):

Un peligroso fenómeno impuesto por las actuales corrientes ideológicas es la negación de la culpa y responsabilidad de las personas. Estas tendenciosas filosofías llegan aún a ser más trágicas y nefastas cuando influyen en las corrientes espirituales, minimizando, ridiculizando y hasta sepultando el concepto bíblico de la culpa heredada y la responsabilidad personal que tal situación conlleva. La verdad es que negar la culpa como concepto no contribuye a que la culpa (como realidad vivencial) desaparezca, y cualquiera sabe que si a una persona atormentada por el remordimiento se le somete a determinadas técnicas de manipulación mental, se le puede anular o bloquear aquellos sentimientos de culpa que le martirizan, algo que la Biblia menciona como "conciencias cauterizadas " propias de hipócritas y mentirosos (1ª Tim.4:2). [el subrayado es mío. Interesante artículo titulado “La culpa de no tener culpa”]

Dado el objetivo de este artículo, no considero necesario extenderme más en este ítem.

RESUMEN:

• Las vivencias culpógenas deben ser cotejadas con lo que nos enseña la Palabra de Dios. Esto nos permitirá determinar si tienen o no fundamento. Aquí sería el momento de la confronta-ción.

• Cuando la falta existe (sea consciente o no), ya hablamos de la necesidad de arrepentimiento, confesión, reparación, aceptación del perdón de Dios.

• Cuando la culpa es injustificada la persona debe comprender que los mandatos humanos no tienen que ver con los mandamientos divinos. Debe confesarlos y renunciar a ellos.

• Reconocer que la libertad ya la tenemos en Cristo, pero que, el cambio de nuestra mente pue-de requerir de tiempo, de ministración más o menos prolongada. Debe cambiar el enfoque de la vida, de sí mismo, debe cambiar el modo de pensar y por tanto de sentir, etc.

Recordar que;

• No hay pecado que no sea perdonado cuando hay arrepentimiento; que Dios perdona y la Sangre de Cristo puede borrar toda falta y toda culpa.

• “Tan pronto como Dios nos coloca en unión con su Hijo, somos vestidos con su justicia y Dios nos ve tan santos y sin mancha como ve a su Hijo Jesús. En la experiencia podemos ser muy imperfectos; pero la aceptación que tengamos ante Dios no depende de la manera como nos conducimos, sino del hecho de que estamos en Cristo y de que Dios lo acepta a El perfec-tamente.”. (Hal Lindsey. “Satanás vivo y activo en el planeta tierra”. Pag.203)

• Hay muchos más, Ud. podrá buscar en su Biblia, use una Concordancia, pero he aquí algunos versículos que puede memorizar y usar como “espada” en la lucha que tenga que enfrentar.

• “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan con-forme a la carne, sino conforme al Espíritu.”. Romanos 8.1

• “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8.36)

• “Yo deshice como una nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te re-dimí.” (Isaías 44.22)

• “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3.13,14)

Bendiciones.

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¿A Quién se somete su Alma?

Hay una pregunta que los creyentes, hoy, se formulan a menudo. Unos más, otros menos, pero todos en algún momento: ¿Por qué, si hago todo lo que he aprendido a hacer, si oro, ayuno, vivo en santidad, todavía sigo tan gobernado por la carne? No se aflija; no es nuevo ni es exclusivo suyo: Pablo se lo preguntó primero.

El problema, en un principio, está en que no hemos aprendido, todavía, a manejarnos en esa doctrina tan básica que es la del espíritu, alma y cuerpo. No separamos, no dividimos, no segregamos. Entonces, escrituras que van dirigidas al espíritu tratamos de aplicarlas al alma, otras que se dirigen al alma pretendemos aplicarlas al espíritu o al cuerpo y así, obviamente, no podemos progresar demasiado.

(Gálatas 5: 16)= Digo, pues: andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. (17) Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.

Este texto habla de la lucha ente el espíritu regenerado por Cristo y la carne que aun responde a la voluntad del alma. No se menciona el alma, aquí, es verdad, pero sí en la que sigue, que dicho sea de paso, es el par de versículos sobre los que vamos a trabajar en este estudio.

(Hebreos 4: 12)= Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

(13) Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.

Este pasaje es clave. Primero, porque deja la evidencia de que la Palabra y Cristo son una misma cosa. EL es el Verbo. No hay separación. Cuando estudiamos la palabra, estudiamos a Cristo. Cuando confesamos la palabra, confesamos a Cristo. Cuando asimilamos la palabra, asimilamos a Cristo. Cuando nos formamos en la Palabra, nos formamos en Cristo y cuando vivimos la palabra, vivimos a Cristo. El problema está en que muchos cristianos han crecido sin conocer los principios básicos que deben regir su vida espiritual conforme a la palabra de Dios.

El problema es que aunque el espíritu obedezca en todo, el alma no siempre está de acuerdo y se empecina en razonarlo todo y el cuerpo, mientras tanto, está siempre más proclive a negociar con el mundo que con el espíritu, porque es un cuerpo de muerte. El cuerpo siempre empieza con un poquito. Tan poquito que no llega a llamarle la atención a nadie. Cuando empieza a preocupar, ya está metido hasta las narices. El cuerpo -y un cadáver es la mejor confirmación-, si lo deja en independencia, busca su autodestrucción. El espíritu, en cambio, busca la comunión con Dios.

(1 Juan 3: 10)= En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo; todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.

Si no entendemos que hay un espíritu y un alma, ¿cómo interpretamos esta escritura que nos dice que no podemos pecar cuando, cada uno de nosotros sabe que aun después de convertidos estamos pecando continuamente y fallándole a Dios?

(1 Juan 1: 10)= Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso y su palabra no está en nosotros.

Vamos a ver. Si pecamos, dice Juan, abogado tenemos para con el Padre, Jesucristo el justo. ¿Cómo es? Porque una me dice que cuando peque, tengo listo un abogado defensor, pero la otra me dice que NO peque. ¿Cuál es la verdadera? Parece una contradicción. ¿Cómo aplico esta escritura si no defino al espíritu y al alma?¿Una es verdad y la otra es mentira?¿Las dos son mentira o las dos son verdad?

Lo que ocurre es que 1 Juan 3:10 habla del espíritu renacido que no peca, en tanto que 1 Juan 1:10 habla del alma, que es la que comete pecado. Las escrituras encajan, engranan y se concilian unas a otras sin problemas.

Es imposible conciliar muchas escrituras, textos y doctrinas sin el conocimiento pleno de la naturaleza del hombre y de su composición. Si no se entiende que el hombre es espíritu (PNEUMA) alma (PSUCHE) y cuerpo (SOMA), será muy difícil resolver esos conflictos porque no se sabrá dónde atacar el problema.

¿Cuál es el punto clave para un médico ante la dolencia de un paciente? Determinar su patología, o sea: saber qué es lo que tiene: el diagnóstico. Conflictos. Usted está confundido. Dios no lo escucha, está en pruebas tremendas, la gente no lo entiende, se le va su marido o su mujer. Dios no lo sana, ahora que está en el evangelio las cosas le van económicamente peor y casi está arruinado, los negocios le salen mal, no consigue trabajo. Conflictos, dudas, preguntas. Nadie se las responde ni se las explica. Como mucho, le dicen: "ore hermano, ore…".

El fundamento bíblico le dice que la Palabra de Dios es la única posibilidad de esclarecer primero el diagnóstico; en qué área de su vida está el problema que le frena y atacarlo mejor. Ahí es donde puede surgir otro problema extra: atacar al problema en un área equivocada. Qué enorme cantidad de veces -cuidando más nuestras imágenes que la sanidad interior de alguien-, encaramos el problema justo por el lado donde no está.

El problema, mayoritariamente, está en el alma. El espíritu no tiene problemas porque tiene la naturaleza de Dios regenerada. Al pecado le dice no y a la santidad le dice sí. De la carne ni hablemos porque -dice la Palabra- la carne no agrada a Dios más allá de ser una caja a nuestro servicio. El asunto es el alma.

La pregunta es: ¿A quién está sometida su alma? Voluntad, intelecto, razón, la mente. El alma es la que toma las decisiones. Y lo hace depende a quién se somete: al cuerpo o al espíritu. Por eso Pablo, en Romanos 12:2 dice que tenemos que renovarnos en el espíritu de nuestra mente.

En esta enseñanza ocurren algunas cosas. La Palabra va a destruirle a usted algunas vacas sagradas. Marido, esposa, ministerio, dinero, intelecto, los dones. ¡Las enfermedades!¿Sabe la cantidad de gente que hay -no digo enferma-, digo ENAMORADA de sus enfermedades? El punto es el Ego. Lo sabemos, lo enseñamos y lo aconsejamos, pero hay un problema: ¿Lo crucificamos? Dios quiere destruir al Ego. Al alma rebelde que quiere hacer lo suyo y no se sujeta al espíritu. ¿Por qué Dios puede usar a unos más que a otros? Porque están quebrantados por causa de la obediencia a la palabra.

Y no estoy hablando del precio de la salvación; a ese ya lo pagó Cristo. Estoy hablando del precio de la consagración y la dedicación, que es: sometimiento. El que quiera seguir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame. ¿Cuál es la cruz? La negación de nosotros mismos.

¿Por qué Dios no me escucha? ¿Por qué esto no me resulta? ¿Por qué no me sano? ¿Por qué ocurren tantos problemas? Es que hay muchas áreas de nuestras vidas que todavía viven independientes de Dios. Somos bien religiosos y la religión no es cosa que le agrade a Dios. El hombre es un ser creado para señorear. El alma anhela señorear y no tiene ni la más mínima gana de someterse al espíritu. Y cuando dejamos que el cuerpo también opine, el resultado es más nefasto todavía. Para que el espíritu resulte ganador de esta batalla, habrá que crucificar la carne y quebrantar el alma.

(Hebreos 4: 12)= Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Dice que penetra hasta partir. Si esta palabra no es bien interpretada, jamás nunca este verso va a significar nada para nosotros. Dice con claridad que la palabra revelada penetra hasta producir una separación, una segregación, una división. Y tiene poder para establecer una línea divisoria. Tiene vida, cambia, transforma, liberta, sana, penetra, da vida, da poder: esa es la palabra.

Yo no vine a traer paz sino división, dice el Señor. ¿El? ¡Si no está aquí ahora! El no, pero su palabra sí.¿La Biblia? Sí, la Biblia, pero no leída con rutina o monotonía monocorde: ¡Con unción del Espíritu!¡Allí es donde conmueve! No existen separadamente el espíritu y el alma: coexisten. Sólo que se debe producir ese partimiento para que cada área sepa qué es lo que debe solucionar para relacionarse más y mejor con Cristo y así trabajar en cooperación, no en disenso permanente.

PARTIR es la palabra MERISMOS, y significa:"tomar todas las facetas del hombre y separarlas o dividirlas en categorías: espíritu, alma y cuerpo. Eso es MERISMOS. En el alma están: la voluntad, el intelecto, la mente, las emociones, los sentimientos. Así que yo agarro el alma y busco la voluntad. ¿Qué es la voluntad? Muchas veces, en la Biblia, está traducida como CORAZÓN. Este verso que estamos estudiando, es uno de esos. Discierne los pensamientos y las intenciones del corazón, o sea: de las intenciones de la voluntad. En otros textos, hay que decirlo para evitar confusiones o polémicas, CORAZÓN también significa ESPÍRITU, y en otros, significa ALMA. Pero en este caso específico. VOLUNTAD.

El MERISMOS, lo que hace, es dividir y catalogar cada parte, desnudarla y dejarla en evidencia para que sea evaluada, diagnosticada y sanada. La decisión y la última palabra la tendrá, obvio, el dueño de ese espíritu, de esa alma y de ese cuerpo. Los psicólogos han tratado y han fracasado. Los psiquiatras han tratado y han fracasado. Las consejerías pastorales según seminarios y sabiduría de laureados profesores, han tratado y han fracasado. Cristo no ha fracasado en cada oportunidad que le dieron oportunidad. La parte que a ellos se les escapa la llaman "sub-consciente", algo tan invisible como el espíritu en lo cual prefieren creer porque es un invento científica e intelectualmente aprobado y apreciado, aunque jamás se haya podido probar en lo concreto su certeza.

Cuando el hombre es dominado por las emociones, los sentimientos, los dictados de su voluntad, su intelecto y su sabiduría humana, ese hombre es un almático. Cuando es dominado por sus pasiones, sus sentidos, sus sensaciones, por el sabor de una comida irresistible, por la vista de figuras obscenas, por el oír elementos lascivos, por palpar con sensualidad o por aromas incentivantes, ese hombre es carnal.

Allí aparece MERISMOS: para segregar cada parte y dejarla al descubierto para que así pueda ser tratada convenientemente, sin confusiones y sanada. Eso termina, a corto o mediano plazo con la mayor parte de los conflictos internos humanos. Lo que un cristiano almático no puede entender es que, así como el mundo es regido por una serie de leyes físicas, así también el reino de Dios, el mundo espiritual, es regido por una serie de principios espirituales que generalmente son decididamente opuestos a los naturales. Esto es fundamento bíblico, no una cátedra sobre teología, hermenéutica o exegética, que es altamente necesaria para el pueblo, pero que no ocupa sitiales prioritarios en el conocimiento de la persona de Cristo.

(1 Samuel 3: 1)= El joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí; y la palabra escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia.

Donde hay escasez de la palabra de Dios, escasea la visión de Dios. No es misticismo, es ver las cosas como Dios las ve. Dios habla, pero si no tiene la Palabra, jamás vas a entender lo que Dios está hablando. Entonces cae en frustración, decepción, impotencia, enojo, reglamentarismos y estatutismos para impedir que la gente se le vaya y, finalmente, viene la depresión. Lo que sigue, es historia vieja.

(Hebreos 4: 12)= Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Está claro. Si se sabe buscar, la Palabra tiene todas las respuestas para el hombre. Si se sabe dónde buscarla y dónde aplicarla, se la cree y se la acepta; si no se la resiste, si se la recibe con mansedumbre y se acepta la corrección de Dios. Que se permita que la palabra lo forme. La palabra dice: Hijitos amados, por quienes vuelvo a tener dolores de parto hasta que Cristo sea formado en vosotros. (Gálatas) Atención: les habla a los creyentes, no al mundo incrédulo.

Cuidado: ser formado en Cristo, no significa ser informado sobre Cristo. La información es muy importante, pero no produce cambios en nadie. Un soldado debe estar informado, pero gana una batalla y conserva su vida si se forma como soldado antes de combatir. Si sólo está informado, corre riesgos.

Formados en Cristo. En su actitud, su carácter, su vida, su pasión, su propósito, su plan. MERISMOS quiere decir: tomar todas las facetas del hombre y separarlas o dividirlas en categorías: espíritu, alma y cuerpo. Y luego tomar cada parte y verlas a cada una para tener revelación precisa para mayor entendimiento del hombre. Separa las partes y hace una distinción entre ellas. Lo único que puede hacer eso, es la palabra de Dios.

(1 Pedro 1: 4)= Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.

La vida del Ego. Quien anda en el espíritu no es controlado por sentimientos ni por emociones. Sentimientos familiares, de herencia, personas que siguen ligadas y atadas con sentimientos del pasado. Atadas a personas que ya han muerto. Atadas a tradiciones. El sentimentalismo lleva a la religión. Personas atadas a organizaciones, concilios, juntas, asociaciones, convenciones, dogmas, doctrinas denominacionales. Dios no trabaja con gente que no camine en el espíritu. Los demonios, para no salir, a veces, apelan a los sentimientos de las personas.

Los sentimientos son buenos cuando son controlados por el hombre espiritual. Si es a la inversa, es nocivo. El MERISMOS será lo que nos muestre con qué área de nuestro ser estamos operando. Pregúntese, por ejemplo, qué es el miedo. Miedo es la sustancia de las cosas que se esperan y la evidencia de lo que no se ve. Ahora pregúntese qué es la fe: sustancia de las cosas que se esperan y la evidencia de lo que no se ve. Es lo mismo, pero sutilmente tergiversado; funciona al revés. Todo lo que dice la Biblia, viene de Dios. Gírelo, inviértalo en 180 grados y ahí va a tener clarito cómo funciona Satanás.

(Gálatas 6: 7)= No os engañéis; Dios no puede ser burlado. pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.

(8) Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el espíritu, del espíritu segará vida eterna.

Estos son principios inmutables: si yo ministro en el espíritu, estoy sembrando vida espiritual y eso será lo que coseche: más vida espiritual. Si yo ministro en la carne, va a suceder exactamente lo mismo pero a la inversa. Pero esta ministración jamás irá más allá de la mente, del alma o del cuerpo. Cuando basamos todo en lo intelectual y en la memoria, el resultado a nivel espiritual, es: confusión, desilusión, frustración. Nada de lo que hagamos en nuestra mente puede producir algo espiritual.

¿Cómo empieza el Génesis? "En el principio creó Dios…" Dios es Espíritu, no? Eso quiere decir que fue el Espíritu el que creó todo lo físico que vemos. Y pensar que nosotros hoy, todavía nos pasamos la vida haciendo y exigiendo cosas físicas para ser o parecer más espirituales. Una sanidad en el cuerpo, para el creyente, por ejemplo, nunca puede hacerse una realidad física en tanto y en cuanto no lo sea VERDADERA y GENUINAMENTE en lo espiritual. Hay gente que clama por sanidad, pero en su espíritu, no termina de creerla.

Para el incrédulo, hay otros códigos.

"Quiero leer, pero no entiendo nada, no me entra en la cabeza." Jamás algo de Dios va a entrar en su vida a través de su mente, de su cabeza. Jesús dijo: El espíritu es el que da vida, la carne para nada aprovecha. Las palabras que yo os he hablado son espíritu, son vida. Y Pablo agrega: Acomodando lo espiritual a lo espiritual. La palabra ES espíritu, y allí debe ir.

Jesús jamás dijo que entendieran la palabra. Dijo que al que cree, todo le es posible. Si no, al centurión le hubiera dicho: ¡Bárbaro!¡Razonaste perfecto! Por todo eso: ¡¡¡Recibe!!!

El cuerpo se mueve por los sentidos, el alma se mueve por los sentimientos, el espíritu se mueve por fe. El MERISMO, tiene tres etapas:

PRIMERO: La Revelación por Iluminación. Sólo revelación separa su alma de su espíritu. El diablo jamás puede tentarle en su espíritu. Sí en su alma si no está totalmente regenerada. Una revelación no entra en su mente y luego pasa a su espíritu; es al revés. La palabra dice: El Espíritu Santo de Dios da testimonio a nuestra mente. Ese "yo sentí del Señor" que tantas veces oyó, en una gran parte, ni siquiera proviene del alma, la mayoría de las veces, no pasa del cuerpo. La voz del espíritu es la conciencia, la voz del alma es la razón, la voz del cuerpo son los sentidos. Por eso David habla como habla.

(Salmo 103: 1)= Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre.

(2) Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides a ninguno de sus beneficios.

(3) El es quien perdona todas tus iniquidades, el que sena todas tus dolencias; (4) el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias; (5) el que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila.

Vamos a ver: David le dice al alma que lo bendiga porque sabe que el alma no quiere saber nada con someterse. A riesgo de entrar en alguna polémica con profesionales cristianos, se puede decir que el alma es el consciente y el espíritu el sub-consciente. Las tres áreas no viven separadas. Sólo la palabra revelada las divide, segrega, parte y separa para su diagnóstico y sanidad.

SEGUNDO: Separación para Clarificación. ¿Para qué lo separa? Para clarificar. Para traer revelación. Para mostrar cuál es el problema.

TERCERO: Unificación para Cooperación. Después de haber partido, segregado, dividido, clarificado, detectado, revelado y sanado, se debe unir todo de nuevo para que, en mutua cooperación, den luz a una vida nueva, totalmente cambiada. ¿Sabe por qué hay tanta división en el cuerpo de Cristo? Por causa de las divisiones que existen dentro de cada uno de los creyentes que lo componen.

El creyente que ha sometido su alma al espíritu, resplandece en paz, sosiego, serenidad, confianza, gozo. Una suma reducida del carácter de Cristo, que es en suma el fruto del Espíritu Santo, que todos dicen tener pero que tan pocos evidencian.

Los frutos del espíritu, está hablando del espíritu regenerado, no del Espíritu Santo. Juan 15 dice que Jesús es la vid y nosotros los pámpanos. Todo pámpano que no lleve fruto será quitado. ¿Quién dice que lleva frutos, la vid o los pámpanos? ¿Y quiénes son los pámpanos? El Espíritu Santo, (que es Dios y es Cristo al mismo tiempo), no produce amor. El ES amor.

La puerta estrecha nos dice que, para entrar allí, usted va a tener que sacarse de encima todo el sobrepeso espiritual que trae. O entra como Dios quiere, o no entra.

El Espíritu le dice: "¡Dale una ofrenda a ese siervo del reino!". El cuerpo le dice: "¿Y yo? ¿Qué voy a comer después si le das lo que tienes? Y el alma complementa el cuadro: "Si le das a este no vas a poder cumplir con el otro y te vas a quedar sin nada!"

Quien se pasa más tiempo estudiando, alimentándose, escudriñando y utilizando la palabra de Dios, se vuelve más sensible a sus dictados y es capaz de ir descubriendo, sin otra ayuda, cuáles son sus puntos flojos, débiles o enfermos.

Las Coyunturas y los Tuétanos.- ¿Qué son los tuétanos en el mundo físico? Una sustancia gelatinosa, dentro de los huesos, que reproduce la sangre. Pablo no se equivocó: la vida del cuerpo es la sangre. También dice la ciencia que la vida que hay en los tuétanos, lleva los nutrientes de una coyuntura a otra para el crecimiento y la salud de los huesos.

Cuando una coyuntura del cuerpo está dislocada, se empiezan a secar los tuétanos. Esta es una tipología también, del cuerpo de Cristo. Los ministros de la iglesia de Cristo representan las coyunturas y los ligamentos, según Colosenses.

(Colosenses 2: 19)= Y no asiéndose de la cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios.

Entonces, cuando una coyuntura está dislocada, el tuétano, esa sustancia gelatinosa que produce la sangre y lleva la vida, comienza a secarse. Se afectan los ligamentos. Y esa parte del cuerpo queda inoperante.

El Señor ha puesto un ministerio en mis manos. Represento una coyuntura, sirvo para unir al cuerpo con lo que Dios me ha dado. Si me aíslo y trabajo pensando solamente en mí, el tuétano desaparece porque ya no hay posibilidades de lubricar coyunturas que están dislocadas. Cuestión de tiempo y será pura carne, y finalmente, caída estrepitosa.

Dios ve los pensamientos y las intenciones del corazón. Comprueba que a veces decimos algo con la boca y luego, en lo efectivo, hacemos la contraria. O tenemos algo en nuestro corazón para dar y cuando abrimos la boca, sale otra cosa.

Por eso Pablo dice en Romanos: Esta es la palabra que nosotros predicamos: que si creyéremos en nuestro corazón que Dios Padre resucitó a Jesucristo de los muertos y confesamos con nuestra boca que Jesús es el Señor, seremos salvos. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

Tiene que ir unido lo que se cree en nuestro corazón con lo que habla nuestra boca con lo que pensamos. De otro modo, doble ánimo, doble mensaje, doble personalidad.

(Colosenses 3: 15)= Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.

La palabra GOBIERNO, aquí, equivale a ARBITRO. Dios, a través de su Palabra, es el árbitro que puede tomar las grandes decisiones en nuestra vida. ¿Qué debemos hacer?¿Cómo lo debemos hacer?¿Cuándo lo debemos hacer? La Palabra de Dios lo decide a través del espíritu que mora en mí cuando hay armonía.

(Habacuc 1: 1)= La profecía que vio el profeta Habacuc.

(2) ¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás?

(3) ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan.

(4) Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia.

(Habacuc 2: 2)= Y Jehová me respondió; y dijo: escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella.

(3) Aunque la visión tardará aun por un tiempo, más se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.

(4) He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece, mas el justo por su fe vivirá.

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La Tienda de Agar

Vamos a distendernos un poco de los problemas comunes y vamos a introducirnos en una propuesta dirigida a su propia vida interior, a su drama cotidiano, a su necesidad más íntima. A esa que, de sobremanera y por encima de todo lo demás, le gusta al pueblo mucho más que cualquier otro estudio o mensaje. Tengo una experiencia personal transferible: son muchos los hermanos que me solicitan copias, ya sea de audio o escritas, de estudios o mensajes que han escuchado de mí en alguno de los canales por los cuales son difundidos. Lea bien y con atención: por cada pedido de uno como los que usted encuentra en la ventana de “Crecimiento”, hay cientos de aquellos que tienen que ver con la Sanidad Interior o con la Guerra Espiritual, es decir: con las necesidades individuales. No me extraña: entronizar a Cristo, a los hombres, nos cuesta muchísimo por una simple razón: el trono que el Señor debe ocupar, todavía lo tenemos usurpado por nuestro YO. Y este “buen amigo” es muy duro de abandonar sus sitios de privilegio. Por lo tanto, es muy normal que nos agraden más los mensajes que tienen que ver con nuestras vidas que aquellos que tienen que ver con la vida de la iglesia, aunque sea la iglesia auténtica del Señor y no lo que nosotros conocemos como tal.

Sé que usted tiene una Biblia y sé también que no le fastidia leerla diariamente. Sin embargo y para asegurarme que esto no será leído somera y superficialmente y que será escudriñado por dos pares de ojos en lugar de uno solo (los míos), es que le pido que esta escritura que voy a colocar aquí, la lea con mucha atención. Las acotaciones entre paréntesis, si lo desea, puede omitirlas, aunque entiendo que el Espíritu Santo que mora en su interior habrá de decirle cosas parecidas a las que allí están agregadas.

(Génesis 16: 1)= Sarai mujer de Abram no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar.

(2) Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva, quizás tendré hijos de ella. (Esto no se explica jamás porque la iglesia parece desear ser “más educada” que el propio Dios. Pero lo que aquí le está diciendo Sara a Abram, (todavía no tiene la “hache” en el medio), cuando le dice que “se llegue a su sierva”, obviamente no es que vaya a buscarla para saludarla. Lo que le está diciendo esta mujer a su marido, es que se acueste, que tenga relaciones sexuales con su esclava. Me gusta aclararlo porque a veces somos muy religiosos y solemos irnos más allá de las reglas morales para entrar, directamente, en lo que en mi patria se denomina como “moralina”) Y atendió Abram el ruego de ella. (¡Ah!)

(3) Y Sarai mujer de Abram tomó a Agar su sierva egipcia, al cabo de diez años que había habitado Abram en la tierra de Canaán, y la dio por mujer a Abram su marido.

(4) Y él se llegó a Agar, la cual concibió, (Hay dos cuestiones muy claras aquí que marcan delineadamente una época, una cultura, un grado de obediencias diferente al que conocemos: 1) Abram, bastante pillo él, no se hizo rogar demasiado para “sacrificarse”, verdad? 2) No se ve por ninguna parte que alguien se haya tomado el trabajo de consultarla a Agar si ella estaba de acuerdo con esa decisión. ¡Qué tremendo, verdad?) Y cuando vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora. (No estoy dispuesto a justificar a Agar, pero: ¿Cuántas de ustedes, hermanas que están leyendo esto, no hubieran reaccionado con un poquitín de carne como lo hizo la esclava?)

(5) Entonces Sarai dijo a Abram: Mi afrenta sea sobre ti; yo te di mi sierva por mujer, y viéndose encinta, me mira con desprecio; juzgue Jehová entre tú y yo.

(6) Y respondió Abram a Sarai: He aquí, tu sierva está en tu mano; haz con ella lo que bien te parezca. Y como Sarai la afligía, ella huyó de su presencia.

(7) Y halló el ángel de Jehová junto a una fuente de agua en el desierto, junto a la fuente que está en el camino de Sur.

(8) Y le dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿De dónde vienes tú, y adónde vas? Y ella respondió: huyo de delante de Sarai mi señora.

(9) Y le dijo el ángel de Jehová: Vuélvete a tu señora y ponte sumisa bajo su mano.

(10) Le dijo también el ángel de Jehová: Multiplicaré tanto tu descendencia, que no podrá ser contada a causa de la multitud.

(11) Además le dijo el ángel de Jehová: He aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque Jehová ha oído tu aflicción.

(12) Y él será hombre fiero; su mano será contra todos, y la mano de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará.

(13) Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú Eres Dios Que Ve; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve?

(14) Por lo cual llamó al pozo: Pozo del Viviente-que-me-ve. He aquí está entre Cades y Bered.

(15) Y Agar dio a luz un hijo a Abram, y llamó Abram el nombre del hijo que le dio Agar, Ismael.

(16) Era Abram de edad de ochenta y seis años, cuando Agar dio a luz a Ismael.

Esta historia, además de conocida y enseñada en todas las escuelitas dominicales del planeta, tiene algunos aspectos que tienen que ver con el hoy del creyente, con esta vida loca y estresada de un creyente del siglo veintiuno. ¿Un creyente estresado, hermano? ¿Qué está diciendo?? ¡Es imposible! Desde el punto de vista auténtico, de fe auténtica y de creyente auténtico, sin dudas. Pero desde la óptica de una realidad contundente, que no le quepan dudas: hay una multitud de creyentes caminando por el borde de la cornisa de sus sistemas nerviosos. ¿Por qué?

Porque estamos hablando de un creyente-tipo y modelo. No modelo por bueno, sino por mayoritario. Un creyente que la mayoría de las veces es egocéntrico, orgulloso y vanidoso, que está encerrado en sí mismo y muy lejos, por lógica consecuencia, de andar con los ojos puestos en Jesús. Hay hermanitos así. A ellos no les importa el daño que puedan hacerle a sus iglesias, ellos siempre “hacen lo que sienten”, aunque en lo más profundo de las cosas, la verdad es que ellos, lo único que quieren, es que todo se haga como ellos dicen.

Entonces nos citan “La sana doctrina” Alguien me dijo alguna vez que el problema más grande que tenía hoy día la iglesia del Señor, era la hermana Susana. – ¿Susana? Me extrañé; ¿Qué Susana? – ¡Su-sana Doctrina!, Fue su respuesta. Ahh. Y en nombre de esa sana doctrina, lo único que hacen es cubrir sus almas, su ego. ¿Frase ejemplo? “Esto se hace así porque yo lo aprendí así”. Mire; yo le diré algo en este día. No interesa cuando lo escribí, para usted es hoy, ahora, aquí: Si lo que usted aprendió hoy descubre que está mal o equivocado, lo que usted aprendió es basura, aunque haga como quinientos años que se está enseñando o que usted lo sabe.

Vamos a ver ahora una cosa muy importante: ¿Cómo se supone que actúa el alma, nuestra alma? Las variables son incontables, es verdad, pero mayoritariamente, podemos decir sin temor e equivocarnos, que el alma actúa por la Lógica. Preste atención nuevamente al verso 2 que hemos leído recién. ¿Qué dice? Dice que está hablando Sara; y que esta buena mujer declara que Dios la ha hecho estéril. Y con ese convencimiento interior, se enfrenta a Abram y le propone lo que, para ella, es lo más lógico de acuerdo con las circunstancias que se están viviendo: que conciba un hijo en el vientre de su esclava Agar.

Aquí está muy claro que lo que Sara le dijo a Abram, cuando interpretó que como ella no podía tener hijos, lo mejor que podía hacer era darle a la esclava Agar por mujer a su marido, tenía ciento por ciento de lógica. Sin embargo, había un problema que Sara no vio en lo más mínimo: esa no era la voluntad de Dios. En todo caso, era la voluntad de su lógica, que es como decir la voluntad de su alma. Nadie podrá decir que haya sido incoherente lo de Sara. Más allá de que hoy culturalmente quizás no habría mujer que obrara de ese modo, en aquellos tiempos y teniendo en cuenta que Abram no iba a ser el primer hombre que tuviera más de una esposa, la idea de Sara suena muy lógica. Bueno mi estimado hermano: deberé decirle que, generalmente, así actúa su alma y la mía en la mayoría de las ocasiones: por la lógica. Y en respuesta a esas decisiones es que la iglesia como conjunto humano, anda como anda.

Ahora bien; con todos estos elementos en la mano, vamos a ver: ¿Qué pasa cuando nosotros actuamos lógicamente? Allí es donde, simbólicamente, claro, pero no tan simbólicamente si se observa con más atención, nos metemos, nos introducimos en la tienda de Agar. ¿Por qué? Porque pretendemos producir la voluntad de Dios, cosa que es buena, pero según la carne, cosa que ya no es tan buena. ¿Usted se preguntó alguna vez cómo y por qué fue Abraham a acostarse con la esclava sin que se le moviera un cabello? Es que su alma, no su espíritu, le dijo que fuera porque lo hizo pensar en la promesa de ser padre de naciones. Entonces el viejo Abraham, pensó: “Si Dios quiere, porque así lo ha dicho, que en mí haya una tremenda descendencia y que esa descendencia mía se transforme en una enorme nación, no va a suspender esa promesa porque a mi Sara se le ocurra ser estéril. Y ahora que ella ha decidido darme a Agar, me parece muy lógico que sea esa la manera en que Dios va a hacer realidad su promesa.” Lógico. Total y absolutamente lógico el pensamiento de Abraham. El no hizo lo que hizo consciente de estar haciendo algo indebido. Él quiso hacer la voluntad de Dios y, ese pensamiento, estaba muy bueno. Pero el problema está en que lo quiso hacer con una metodología sustentada en la carne. Y eso ya estuvo pésimo.

Ismael, si usted me permite colocarlo en una tipología profética, representa lo obtenido por nuestras propias fuerzas. Ahora piense un momento: ¿Cuántos de nosotros tendremos hijos espirituales ismaelitas en nuestras vidas? ¿Cuántas cosas, en su vida, se han hecho conforme a sus fuerzas? Esos son los ismaelitas. ¿Cuántas iglesias-Ismael habrá en el mundo? Esos son los ismaelitas. Cosas que usted quiso hacer para bien, pero que no salieron como usted suponía porque las hizo según sus propias y humanas fuerzas. Es decir que usted quiso hacerlo bien, pero lo hizo mal porque no era ese el plan de Dios para su vida.

Ahora veamos: ¿Sabe usted algo? Pese a todo eso, Dios aún quiere continuar con su promesa. Aunque Abraham pecó y tuvo a su hijo Ismael fuera de la voluntad de Dios, Él no le escatimó su amor. En estas cosas es donde podemos comprobar la calidad del amor de Dios y tomar modelo válido. Dios le dijo a Abraham: “Yo te voy a dar lo que te prometí, porque Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Y aunque muchos de nosotros, por nuestra desobediencia, podamos haber tenido hijos ismaelitas por no hacer la voluntad de Dios, aún Dios permanece fiel a su promesa y nos dará el hijo de la promesa que se llama Isaac.

¿Sabe qué es lo que significa el nombre Ismael? Fiereza. Por eso Dios le dijo: “Él contra todos y todos contra él.” ¿Sabe qué representa Ismael? Toda su vida hecha fuera de la voluntad de Dios. Conflictos, dramas, marcas y estigmas traumáticos que le han servido para dolor y sufrimiento hasta el día de hoy. Y es posible que ciertos pecados que usted pueda haber cometido antes de conocer al Señor, todavía estén haciéndole pagar a usted las consecuencias. Mucho cuidado con esto: yo no le estoy diciendo que Dios no le perdona, eso no se pone en duda y es indiscutible. Lo que sí le estoy diciendo es que las consecuencias de aquellos pecados pueden tener que pagarse hoy. Él aún quiere darle a Isaac, el hijo de la promesa, el hijo de la risa, el hijo del gozo, aunque le hallas fallado engendrando a Ismael fuera de su voluntad. Un ladrón arrepentido y convertido, es perdonado inmediatamente, pero la condena que le fuera dictada, deberá cumplirla. Eso es más que evidente y la Biblia ofrece un registro exacto del asunto.

Yo me pregunto en este tiempo cuántos habrán tenido hijos ismaelitas en su vida. Cosas que han hecho conforme a su fuerza y a su razonamiento intelectual, que después le habrán hecho llorar. ¿Sabe algo? ¡Dios quiere darles ahora el hijo de la promesa que nace de su voluntad! ¡No ha quedado fuera del plan! ¡Al diablo le encanta hacernos creer que ya nos hemos quedado fuera del propósito de Dios! Pero mientras exista arrepentimiento existirá el perdón y nadie, nadie se quedará sin su promesa cumplida. ¡¡Pero es que no me lo merezco, hermano!! Basta. Ya no oiga usted más al diablo que le murmura incredulidades, desconfianzas y dudas. Crea a Dios y le será contado por justicia. Me imagino que a esto lo habrá leído alguna vez, no?

Bien; el símbolo del ismaelita representa a esos cristianos que viven de acuerdo con sus sentimientos, con sus emociones, controlados por sus almas y que aún no han sido quebrantados. ¡Qué dice, hermano! ¡Usted no sabe todo lo que yo he llorado! – Puede ser, no lo dudo. Pero llorar no siempre significa quebrantarse. La depresión, el miedo, la angustia y la tristeza también hacen llorar, pero siguen siendo emociones. Abraham tuvo la promesa, y le podría decir que hasta la creyó. Pero igual se metió en la tienda de Agar. ¡Pero es que fue Sara quien lo envió allí! ¿Ah, sí? Hermano varón cristiano; líder, pastor, músico, evangelista, maestro: si su esposa un día dice que desea que usted se acueste con su vecina para que le dé un hijo que ella no puede engendrar, usted, lo va a hacer simplemente porque ella se lo pide? ¿Será esa su integridad?

¿Cuántos cristianos, me pregunto, por no esperar la voluntad de Dios manifestada y víctimas de sus íntimas ansiedades, terminan metiéndose en la tienda de Agar obedeciendo a sus almas? Escuche esto: yo sé que a medida que le voy diciendo todas estas cosas, su espíritu se estremece cuando, sin proponérmelo, claro está, toco un punto clave que lo lastima. Y es allí donde usted tiene conciencia de que lo que digo es bien real. Pero hay un problema: Después que usted termine de leer esto, no todo el compendio, este capítulo simplemente, y otras propuestas reemplacen la presente, su alma va a comenzar inmediatamente a surtirlo de conceptos lógicos que, de improviso, pueden conseguir que usted comience a descreer de lo que había creído. ¿Nunca le ocurrió?

El peor obstáculo para el plan de Dios no es Satanás como muchos creen. Él, en todo caso, aprovecha las circunstancias y utiliza todo a su favor. El peor obstáculo para el plan de Dios lo constituyen los cristianos atravesados en el medio del camino, que están viviendo sus vidas según sus almas y sus emociones, aunque muchas de ellas, por allí, parezcan mucho más espirituales que las espirituales. ¿Sabe cuál es el problema que tiene la iglesia, y muy especialmente aquellos hermanos que tienen más de cinco años de convertidos? No es tanto el diablo ni la gente que vive mal; el mayor problema para la extensión del reino son los miles y miles de cristianos que, en las iglesias, continúan viviendo según los dictados de sus almas y dicen, para colmo de males, que “esa es la voluntad de Dios para sus vidas!”.¿Nunca lo ha visto? Ese, creo, es el error más tremendo y peligroso que retrasa la gran comisión. ¡Y ni quiera imaginarse el drama que se arma detrás de este grueso error cuando quien lo comete es un líder con gente que lo sigue!

Hacen “lo que sienten” y, si no lo “sienten”, no lo hacen aunque Dios se los esté pidiendo. Porque dependen tanto de “eso” que “sienten” que, si Dios un día les habla por otros medios que no sean sus emociones o sus sensaciones, ni cuenta se dan que es Dios quien les está hablando. A veces, incluso, llegan a lugares de autoridad y manejan los destinos de una iglesia según los criterios de su alma y sin participación del Espíritu. ¿Usted cree que un líder pueda estar manejándose así? ¡Yo me daría cuenta y lo dejaría de seguir inmediatamente, hermano! No siempre. Recuerde que en el alma no sólo están las emociones, sino también la voluntad, los sentimientos y esencialmente el intelecto. Con respecto a los sentimientos, le doy un ejemplo sencillo para que lo reflexione en su intimidad: ¿Podrá un joven Director de Alabanza resistir incluir a su flamante novia en el coro de la iglesia aunque ella desafine un poquitín? Y con relación al intelecto, deberé decirle que lo que yo llamo “Iglesias bajo el orden de Leví”, levantan a sus líderes solamente si tienen títulos universitarios, más allá de si andan en el Espíritu o no. Creo que esto no es novedad absolutamente para nadie, ya que cada uno lo habrá visto por sí mismo alguna vez. Pero sin embargo no agrada demasiado que se lo comente. ¡Es que hablando de esas cosas la gente no vendrá a la iglesia, hermano! Basta. La gente no tiene que venir a ningún templo “milagroso”, la gente tiene que venir a Cristo y en todas estas cosas, el Señor no tiene absolutamente nada que ver.

Y después están aquellos que, incluso, se atreven a juzgar a sus hermanos sobre la base de lo que “sienten” con relación a ellos. ¿Usted sabía que hay creyentes que tienen muchos años en la iglesia, que tienen actitudes que ofenden y hieren a otros creyentes más nuevos sin que les interese demasiado porque a ellos, lo que más les interesa, es hacer lo que les dictan sus sentimientos, aunque detrás suyo vayan dejando un “tendal” de gente lastimada? La sicología secular ha llegado a expresar como mandato universal que “lo más importante es hacer lo que se siente y que cada uno se haga cargo de sus problemas”. Es un pensamiento que tiene lógica, verdad? De acuerdo, pero no intente convencerme que esa es la lógica del reino de Dios, por favor! Pero con respecto a todos estos que lastiman y hieren las ovejas del Señor, aún aquellas que puedan andar más perdidas o descarriadas, ¿sabe una cosa? Un día de estos el Señor los va a sacar del camino como ya ha sacado a varios. Porque llega un momento en que Dios se cansa, hermano. ¡¡No es eso lo que me han enseñado!! ¿Ah, no? Lo lamento: eso es lo que dice la Palabra.

Son tiempos finales. ¿Nunca ha escuchado mensajes que hablan que estamos en los últimos tiempos? En principio habrá que saber: ¿Los ha creído? Sí, ya lo sé, me lo imagino: ha querido creerlos, pero mirando a su alrededor no le da la sensación, a usted, que estos sean verdaderamente los últimos tiempos, no es así? Lo que sucede, mi querido hermano, es que “últimos tiempos” no implica necesariamente expresiones apocalípticas, ni corrimientos en masa de gente incrédula hacia las iglesias. Últimos tiempos, en la Biblia, es la siega de la cizaña por parte de los ángeles, de los mensajeros, para que de esta manera, por fin, los justos puedan resplandecer. Cizaña, le recuerdo, si usted leyó mi primer trabajo ya lo sabe, es lo que está disimulado, mimetizado, camuflado con el trigo bueno. Es decir que si el trigo, como bien lo sabemos, es el alimento bueno y nutritivo, la cizaña vendría a ser un alimento falso, tóxico, mortal. Una sola duda: ¿Dónde podría estar escondido un alimento falso, en un escenario de un teatro mundano quizás? No. Los creyentes no van allí. ¿Y entonces? Lo más probable es que un alimento falso pueda estar escondido en el púlpito de una iglesia, nos guste o no nos guste. Bueno; eso es lo que Dios está derrumbando progresiva pero firmemente en este tiempo. Y eso está pasando ahora, ya, HOY.

Y en estos tiempos finales, (Que pueden ser cinco, diez, cien o quinientos años, quién lo puede saber), ¿Cuántos podemos reconocer que todavía hay áreas de nuestras vidas que aún están dominadas por nuestras emociones y nuestras almas? ¿Cuántos se dan cuenta, quizás en este mismo exacto momento, que hay áreas de sus vidas que no están sometidas al Espíritu Santo? ¿Cuántos caen en la cuenta que de un modo inconsciente o irresponsable se han introducido en la tienda de Agar cuando se habían pasado toda su vida criticando a Abraham por esa decisión? ¡Bravo! Ha ingreso usted, si experimenta eso, en la esfera de los que van empezando a alcanzar la madurez. Porque madurez es crecimiento y todo tipo de crecimiento duele en alguna parte del ser.

Le voy a pedir algo. No, mejor lo voy a desafiar a algo. Lo voy a desafiar a entrar en un tiempo de madurez y, por ende de cambio, a partir de hoy, de ahora mismo. En estos tiempos finales, en que Dios va a sacudir a su iglesia, (Porque solamente Dios puede sacudir a su iglesia, ya que las puertas del Hades, dice la Biblia, no prevalecen contra ella) solamente van a quedar adheridos al árbol aquellos que viven según el Santo Espíritu y la voluntad de Dios. Y quienes están viviendo según sus propias emociones y sus propias inteligencias, van a producir hijos como Ismael.

Agar y Sara son tipologías del alma. Por eso es que Agar, cuando sale de la tienda, causa una profunda ofensa a Sara. Es que así es el alma. El alma, de una u otra manera y por las razones que sea, siempre está ofendiendo. ¿Sabe usted cuál es la característica más sobresaliente de un cristiano carnal? Que nunca pide perdón. Tres señales seguras de un cristiano carnal, son: no pide perdón. No dice “muchas gracias” y tampoco dice “me equivoqué”. A propósito: ¿Cuándo fue la última vez que usted le ha pedido perdón a alguien por ofenderlo así fuera con alguna razón de su parte? Si usted me dice que hace mucho tiempo, tendré que decirle que está viviendo una vida demasiado carnal para el gusto divino.

Hay hermanos que parecerían estar puestos allí solamente para lastimar a otros. Otros no saben mandar, se creen que están en la iglesia para que todos los demás estén a su servicio. Hermano: si usted es una persona que se da cuenta de que cuando habla con alguien lo ofende, por favor. Póngase en línea, porque si no Dios lo va a sacar de allí y habrá muchos que, si pueden, le van a dar una mano a Dios para que lo haga.

No podemos pasarnos toda una vida ofendiendo con nuestras palabras bruscas. Porque el alma, cuando no se sujeta, tiene esa característica: ofende, se burla, se cree mejor que otros. Muchos cristianos usan el alma entronizada. ¿Sabe lo que significa tener el alma entronizada en su vida? ¿Me va a permitir usted, ahora, que le diga una palabra que nos impacta a todos? ¿Sabe a qué se parece un cristiano con su alma entronizada? Mire: un cristiano que se guía directamente por las emociones, que después de enterarse de una enseñanza como esta sigue viviendo manejado por su alma, que ingresa en un nivel de pecado que desconoce, tiene un sinónimo de dos palabras: brujería y hechicería. Porque la Biblia dice que la rebelión, el permanecer rebelde a la palabra, es igual que el pecado de adivinación, de hechicería y de brujería.

Dios va a condenar de la misma manera al creyente que se pasó cincuenta años en la iglesia pero que nunca sometió su alma, que a un hechicero o un brujo. Por mantenerse rebelde (Y no estoy hablando de hombres ni de liderazgos formales, estoy hablando de la Palabra de Dios) Por mantenerse rebelde a la Palabra de Dios y no ser humilde. Muchos cristianos usan el alma entronizada como brujos: mandan mal, hablan mal de otros creyentes; yo he dicho: Señor, ¿Qué vas a hacer con ellos? Y qué bueno hermanos, que ya estamos viendo como Dios está poniendo en su lugar a todo lengua larga que haya dentro del cuerpo.

Dijo una vez un hombre de Dios de bastante renombre una frase que me impactó por lo desestructurada. Él dijo: “No se levanten contra ciertos hombres que no hacen lo tradicional, porque esos hombres tienen la protección de Dios”. Y Dios está bajándole “los humos” a los lenguas largas del cuerpo de Cristo. ¡Cuidado hermanitos guiados por sus almas, que todo lo juzgan según sus ojos y sus emociones! Están provocando, con esa actitud, que muchos se vuelvan al mundo. Por eso le digo: ¡Cuidado! Porque antes de que usted o yo sigamos mandando gente al mundo con nuestro comportamiento, Dios va a sacarnos del camino si empezamos a perturbar su propósito. Dios, no tenga dudas, va a quebrar, va a destrozar ministerios pomposos que no viven CON sino DE las ovejas. Dios va a levantar ministerios de consolación en la iglesia.

A Abraham le pareció razonable este asunto, y Agar, mientras tanto, se comportó de la misma manera en que lo haría un cristiano carnal. Sin embargo, hay que reconocer que Agar, después de todo, llegó a tener una buena actitud. Mire lo que dice el versículo 9. Recuerde que Agar es tipología del alma y Dios, aunque nos cueste creerlo, ama el alma. Él fue quien la puso allí donde está. Entienda; Dios no tiene problemas con nuestra alma. La “bronca” de Dios, si es que se le podría llamar así, si es que Él puede permitirse tener alguna santa “bronca” de vez en cuando, no es contra su alma; es en contra de cómo ha sido formada su alma.

(Verso 9)= Y le dijo el ángel de Jehová: (Vamos por partes: ¿Quién cree usted que es el ángel de Jehová? Sin dudas; la misma persona de Cristo en el Antiguo Testamento) vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo su mano. (¿Cómo dice? ¿Cuál es la posición que debe ocupar su alma? ¿Cuál es la posición que deben ocupar sus emociones? ¿Cuál es la posición que debe ocupar su propia e íntima manera de pensar si es que desea verdaderamente servir a Dios? Ponerse sumisa. Y, naturalmente, no estoy hablando de hombre, estoy hablando de Cristo. Veamos: ¿Adónde llevó a Agar su actitud de rebelión? La llevó al desierto. Olvide la arena, los médanos y los oasis. ¿Qué es el desierto en términos espirituales? El lugar de la prueba. ¿Sabe algo? Muchos cristianos viven permanentemente en el desierto. Muchos cristianos viven sin gozo y sin felicidad simple y sencillamente porque no se someten a la Palabra. Porque viven una vida cristiana en ignorancia. Se conforman y se excusan diciendo que van a una iglesia, pero jamás les interesa si esa iglesia les ministra la Palabra de Dios o simplemente los entretiene semanalmente).

Dicen también que tienen un pastor y se llenan la boca hablando maravillas de su pastor, pero jamás llega a interesarles nada de lo que dice y les dice ese pastor. Y cuidado; estoy hablando de un hombre de Dios levantado por Dios, independientemente de algún asalariado que se haya auto-levantado. El caso concreto es que tienen un pastor mientras les conviene y el pastor se avenga a hacer lo que a ellos les gusta, colocarlos en los sitios para los cuales ellos dicen haber sido llamados y ni siquiera pensar en exhortarlos alguna vez por ciertas cosas fuera de lugar que hayan hecho.

El día que alguien se levanta en contra de estos tan particulares cristianos y los confronta con la palabra, ahí mismo se les acaba el amor y la sonrisa bondadosa que los acompaña. Jamás lo reconocerían, así que inventan inmediatamente una defensa que en muchas ocasiones ataca ministerios ungidos. Entonces, es allí donde suelen decir algo que usted quizás haya escuchado más de una vez: “¡Este hombre ataca la iglesia! ¡Este hombre no tiene amor!” Muy pocos llegan a ver y mucho menos a atreverse a decir en voz alta que ese hombre, lo que hace, apenas es decir la verdad en el marco de ese cúmulo de mentiras, hipocresías y expresiones demagógicas y voluntaristas en que parecerían haberse transformado los púlpitos modernos. Igual a Jesús en su época. Me pregunto y pregunto: ¿Se le habrá acabado el amor a Cristo cuando agarró el cuero y empezó a correr a latigazo limpio a los cambistas del templo? ¿Cómo es que no les habló tiernamente y les dijo que no debían hacer eso? ¿En nombre de qué amor él tenía que seguir haciendo caso omiso a ese mercado persa que se había erigido en la casa de su Padre? Quiero decirle, mi querido amigo, que eso es, precisamente y aunque vaya en contra de lo que nos han enseñado, una actitud de esas que se denominan: “Por amor a su nombre”.

Es natural: cuando a mí se me antoja mirar mal a un hermano, o llamarle la atención por algo, entonces ya no hay amor, ya no nos gusta. Es muy poco probable que después de leer esto, alguien me mande un e-mail para decirme: “¡Qué bueno, hermano, que usted escribió esto precisamente para que yo lo leyera, cuanto se lo agradezco!” Sin embargo, quizás haya que decir que, dentro de tres o cuatro años, quizás terminen convenciéndose que era así como aquí se les dice, pero todo eso recién después de tres o cuatro años, ¿Se da cuenta? Pero Sara y Agar no. Agar tuvo que someterse. Y le dijo, también, el ángel de Jehová: multiplicaré tu descendencia de manera tal que no podrá ser contada.

Yo quiero que en este instante recuerde que el pecado siempre trae consecuencias. No se meta nunca en la tienda de Agar. No haga la obra de Dios con sus propias fuerzas, porque tarde o temprano va a parir un ismaelita. Cada decisión que tomemos sin consultar a Dios y sin ser guiados por el Espíritu Santo, será indefectiblemente negativa. Tanto sea un negocio que podamos hacer, una actitud que tengamos que tomar hacia otra persona, una actitud que tengamos para con la iglesia, cualquier cosa de estas que no hayamos procesado según Dios, a su tiempo, va a parir un ismaelita y se va a volver aguijón, en algunos casos, para toda su vida.

Esto no tiene relación, -y debo decírselo para evitar graves errores-, con depender de las decisiones humanas para cualquier cosa de su vida. Si usted va a ponerse de novio o de novia, consulte al Padre Celestial, no a su líder casero, eso no es bíblico, es puro control humano. No se olvide que usted tiene ingreso directo al trono de la gracia por un sencillo motivo: usted es hijo amado. Pero, se lo reitero una vez más, con el Señor en persona, sin ninguna clase de intermediarios. Hemos censurado tanto a religiones que sostienen “delegados” de Cristo en la tierra; hombres que aparentemente parecerían estar”más cerca” de Dios y que, por lógica consecuencia de esa cercanía, tendrán más “sabiduría” para decirle a usted todo lo que tiene que hacer y, en algunos sitios, estamos haciendo prácticamente lo mismo. Atención con esto: la Biblia jamás habló de “aconsejamiento cristiano”. Esa es una salida que inventó el hombre a raíz de la falta de poder de Dios en la iglesia. Cuidado: no digo que sea malo, digo que no es conforme a la voluntad de Dios. No digo que no sea una necesidad, digo que es por causa de ausencia del Espíritu Santo.

La lucha, mi estimado amigo, no es entre la naturaleza de pecado y la naturaleza divina. Muchas veces he escuchado (y usted también lo habrá podido oír), que en nosotros hay una naturaleza de pecado. No es así. No puede haber dos naturalezas en nosotros, hay una sola: la divina. Pero; ¿Y entonces? ¿Cómo es que tenemos esta tremenda guerra? Hay una razón. ¿Sabe cuál es la guerra? La guerra es entre la naturaleza divina y nuestra forma de vivir conforme a aquella naturaleza pecaminosa. Los que tienen la naturaleza de Dios, tienen vida eterna. Lo que Dios tiene no es una guerra contra la naturaleza pecaminosa. Eso ya salió definitivamente de nuestro espíritu en el mismo instante en que aceptamos a Cristo como Salvador personal y como Señor de nuestras vidas. Es la manera, la forma de vida de nuestra alma en donde está la guerra.

(1 Corintios 2: 14)= Pero el hombre natural, (El que se conduce por su alma, su “psique”) no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

¡Claro! ¡Por eso el incrédulo, el mundano no entiende ni siquiera lo más sencillo de la Biblia! Sí señor, por eso es. Pero hay algo más: por esa misma razón, exactamente por la misma causa, hay muchos miembros de iglesias que tampoco la entienden. Y como no la entienden porque la mayoría de las cosas que dice en la Biblia son ciertas, para ellos significan una locura que sólo pueden creer viejas y niños, es que se inventan doctrinas más… prácticas y lógicas que en definitiva se transforman en las doctrinas humanistas que han inundado la iglesia. Pero recuerde que el problema no está en que ellos lo intenten y hasta lo concreten; el problema estará, en todo caso, en que usted sea inmaduro y se lo crea simplemente porque ellos lo dicen.

Muy bien. Entonces, ¿Cuál es la guerra real en nosotros? La guerra tiene dos contrincantes muy concretos: espíritu versus alma y cuerpo. ¿Sabe una cosa? El alma y el cuerpo son aliados naturales, siempre pelean juntos, siempre actúan juntos. Hágase una pregunta ahora: ¿Qué vida vivo yo, hermano? No o dude, pregúnteselo ahora: ¿Qué vida estoy viviendo yo? ¿Estoy viviendo mi propia vida o la vida de Dios en mí? La ecuación es casi matemática y muy precisa: si estoy viviendo auténticamente una vida según Dios, de ninguna manera y por ninguna razón puede haber lugar para el humanismo en mí.

Entienda esto: en todas las áreas que no son sometidas a Dios, Satanás tiene derecho legal sobre ellas. Hay un trato en el mundo espiritual. Dios lo sabe muy bien y Satanás también. Toda área que no se somete a Dios, no se va a quedar neutra: estará sometida a Satanás. Lo de la “independencia” esa de la que tanta gente gusta hablar, declamar y hasta disertar académicamente, es el mejor chiste macabro que el diablo inventó y muchos de nosotros aún le celebramos. Aún dentro de las iglesias. No le estoy diciendo que Satanás se vaya a meter adentro de nuestras vidas, porque no tiene acceso, no. Pero sí va a tener influencia sobre las áreas de nuestra vida en las que Dios no tenga dominio, no sé si lo puede entender con claridad. Por ejemplo: la depresión que a más de uno puede sobrevenirle por estas cuestiones, es concebida, gestada y parida desde lugares de nuestro propio ser interior en donde Satanás tiene por algún motivo un título de propiedad privada.

¿Adónde se origina una depresión? Una depresión siempre se va a originar en un área de su vida que no está sometida a Dios. ¿Por qué muchos creyentes se deprimen, por ejemplo, cuando su economía anda mal? ¿Por qué muchos creyentes se deprimen cuando tienen un problema en su matrimonio? ¿Por qué muchos creyentes se deprimen cuando tienen un problema en sus trabajos o en sus negocios? Porque esas áreas mencionadas jamás han sido descansadas ni humilladas a los pies del Señor. Porque están independientes y son fáciles víctimas de los demonios engañadores. En esas áreas no manda Cristo, mandamos nosotros. ¡Pero es lo mismo, hermano, yo estoy en Cristo! ¿Estás seguro? ¿Estás bien seguro? Solamente si lo está le podré decir que su caso es diferente. Y si no lo cree, mire el tema de la sexualidad. ¿Sabe cuántos matrimonios enfrentan el aconsejamiento cristiano con tremendos problemas en su intimidad? Cantidades. ¿Sabe por qué? Porque la mayoría mantiene los conceptos de sexualidad de la religión clásica que en muchos países es la oficial que les enseña que todo lo sexual es pecaminoso. Entonces jamás se les ocurriría orar al Señor por ese motivo. Y cosa que no se entrega a Dios, cosa que agarra el diablo y, lo que es peor, con permiso legal.

¿Le gustaría saber a usted qué cosa es la que trata con esas áreas con la mayor de las efectividades? El quebrantamiento. Dijo alguien que no recuerdo ya quien era y que oí alguna vez, algo que me quedó grabado a fuego: “Son necesarios corazones quebrantados para levar a los hombres al quebrantamiento de corazón”.Exactamente del mismo modo en que lo hizo Agar, deberemos someter todas las áreas de nuestra vida a Dios. Quiero que tenga muy en claro esto: todo lo que Dios por alguna causa no pueda usar de su vida, a eso mismo lo va a usar Satanás. No hay zonas grises ni estados neutros. El que con Él no recoge, desparrama. No lo escribí yo.

Lo que sea, eh? Sean fuerzas, pensamientos, dinero, días, tiempos, etc. Usted jamás va a manejar algo como le han hecho creer el diablo en conjunción con algunas ciencias que, sin querer o queriendo, lo respaldan. ¿Cuáles ciencias? ¡Ah, no! No he escrito esto para dejar sin trabajo a personas que por allí van a la misma iglesia que vamos nosotros. Haga funcionar el discernimiento que Dios le ha dado. No se lo voy a decir. Pero preste atención a cualquier ciencia que le hable de la independencia como un valioso tesoro y recuerde que la vida en Cristo es una vida de dependencia. Pero no de dependencia humana, eso es manipulación y esclavitud: Estoy hablando de dependencia a Cristo.

Lo que Dios no maneja, Satanás lo maneja. Es muy simple. ¿Pero cómo no lo vi? ¿Cómo pude ser engañado así? Muy sencillo; cuando le dicen a usted que algo tiene base científica, usted no lo pone en duda. Usted se saca el sombrero (Una actitud argentina símbolo del respeto máximo) y ni se le cruza por la cabeza la idea de discutirlo. Si lo dice el propio pastor y encima es científico, ¿Cómo se me ocurriría a mí ponerlo en duda? Cierto. ¿Sabe cuántos han sido víctimas de esa deducción? Lo cierto, aquí, es que usted no es propietario de nada, apenas es depositario de todo. Y si se resiste a darle permiso a Dios para que lo use, Satanás lo va a usar sin su permiso. Aunque usted sea un creyente. Recuerde lo que ha dicho la Biblia: No deis lugar al diablo.

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El Día del Perdón

A este estudio lo prediqué, por primera vez, por una de las emisoras radiales argentinas en las que trabajo, el 28 de Septiembre del año 1996. Luego fue reiterado en innumerables ocasiones, casi siempre por pedido de los oyentes. Debí desgrabarlo íntegro, paso por paso del audio original, para poder subirlo a esta página, porque en aquel tiempo aún no archivaba los apuntes. Pero lo hice porque fue, es y seguirá siendo de enorme bendición para las tantas vidas de los tantos necesitados en esta tan particular área de nuestras vidas. Aquí lo tiene; gústelo, aprovéchelo, disfrútelo y que la bendición del Rey caiga sobre su vida, AHORA.

Hermana, hermano; a ustedes les estoy hablando. Para ustedes, hoy, es el Día del Perdón. Que aunque parece sacado de una antiquísima festividad judía, puedo asegurarle que no tiene absolutamente nada que ver con ella. ¿Tiene una Biblia a mano? Sígame con ella en las manos y ante su vista, como dice la Palabra, “para ver si esto es así”. ¿Sabe cuántas equivocaciones, errores y confusiones nos hubiéramos evitado los creyentes de haber sido obedientes a ese mandato?

(Apocalipsis 12: 11)= Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.

Escuche bien los componentes de la victoria, porque esta es una victoria. El primero, es inamovible, porque es perfecto: La sangre de Cristo. Eso nos da acceso a la familia de Dios, y derecho a todas las promesas que están en la Biblia. El diablo no va a atacar ese primer componente, porque es perfecto. La sangre de Cristo, le costó todo a Él.

Pero es el segundo el que él ataca. Dice que para que la cosa funcione, para que la cosa ande, a la sangre de Cristo, hay que agregarle La Palabra de nuestro Testimonio. No nuestro testimonio, eh? Eso solo no alcanza. Es la palabra del testimonio. Es decirle al diablo, en la nariz, en la cara: “¡Oye diablo: lo que tú estás diciendo, es una mentira! Porque por la sangre de Cristo…” Y Entonces allí, declarar la verdad. ¿Se da cuenta?

Y tercero, hay que morir a la carne. Menospreciar la vida, y decir que como dicen en Gálatas 2:20: Ya no vivo yo, más Cristo vive en mí. Y lo que ahora vivo, lo vivo en el poder del Hijo de Dios, que murió y se entregó por mí.

Quizás en estos últimos tiempos, el diablo le ha estado mintiendo a usted. ¿Qué le dice? Le dice, por ejemplo: “Tu marido no se va a convertir”, “Tus hijos no van a volver al Señor”, “Tu empresa o tu negocio te va a ir mal”, o a lo mejor “Vas a perder tu trabajo”, “Tu iglesia no va a crecer”, “Esto se va a poner cada vez peor”, “Te has dado cuenta como está el ambiente, no?” Usted enciende su televisor, y el mensaje es ese. Son mentiras. Y a veces él miente tanto, que comenzamos a creer parte de la mentira.

Pero la Biblia dice que la manera de derrotarlo a él, es: después de saber lo que la sangre nos dio, decirle la palabra de nuestro testimonio. Y decirle: “No es verdad que mi familia no va a venir a Cristo, porque es promesa de mi Padre que así habrá de ser”. “No es verdad que no voy a tener con qué vivir, porque escrito está que Dios me da el pan cotidiano”. Y así en todo. Hablándole la palabra en la cara, dice que lo derrotamos.

Pero es necesario que nos fijemos muy bien como oramos. Y mucho más, si dentro de esa oración, vamos a cantarle cuatro verdades al diablo. Decía un tre3mendo predicador que no tenemos que ser como un policía afeminado, que dice: “¡Ay señor diablo! ¡Lamento decirle esto!” ¡No, no, no! ¡En el nombre del Señor! Con autoridad. No a los gritos, eh? ¿Vio que en guerra espiritual hay muchos que gustan de gritar? Bueno; debo decirle que ningún demonio se va a los gritos; se va por la autoridad que emana de quien lo echa fuera. Diciendo quienes somos, rompiendo el poder del diablo y siendo usados por el poder de Dios como canal para aquellos que están, o bien más bajos, o bien más… “desinflados”.

(1 Corintios 6: 1)= Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios.

Mire: yo quisiera que en este momento, al estar leyendo este trabajo, usted le pida al Espíritu Santo que es nuestro maestro, que nos enseñe. Si usted todavía está dudando de hombres, ministerios o revelaciones de hace mucho o poco tiempo atrás, haga como le parezca mejor. Si lo desea, no le diga “bienvenido Espíritu Santo”, ni buenos días ni nada que se le parezca. Pero dígale a ese maestro algo, como para que él también sepa que usted también ama, cree y confía, en la que hemos dado en llamar: la Tercera Persona de la Trinidad.

Ore para que esta enseñanza sea de bendición para su vida. Pero recuerde algo muy importante: yo jamás podría ser su maestro. El Espíritu Santo es su maestro. Nosotros, y me incluyo, apenas conseguimos ser ayudantes. Y a veces, cuando no nos equivocamos y servimos de piedras de tropiezo.

Ahora bien; yendo al texto. Nos dice que no recibamos la gracia de Dios en vano. ¿Qué quiere decir esto? Para muchos que creen fielmente que la Gracia de Dios no se puede resistir, ¿Cómo habrá de entenderse, entonces, que podemos recibirla en vano? Esto es lo que se puede entender, fíjese:

El diablo tiene como arma, el pecado. Y él cree, que mientras más se usa el pecado, más gana. Pero él no entiende que cuando el pecado abunda, la Gracia de Dios sobreabunda. Es decir que Dios lo deja alejarse, irse adelante, para después ganarle con la Gracia. Dios da Gracia, y el diablo no puede frenar ni impedir que Dios de Gracia. Pero lo que el diablo sí puede hacer, después que Dios se la dio, es decirle: “¡Ah! ¿La recibiste? ¡Qué bien! ¡Qué bárbaro! Pero para esto, no sirve, sabes?”

No le crea. No le crea. Por eso hay muchos creyentes que reciben la Gracia, (Que dicho sea de paso no viene en paquetes ni en bolsitas, sino global) y no pueden disfrutarla, porque le creen al diablo cuando él les dice que esa Gracia es buena, por ejemplo, para ir al cielo, porque así está escrito, pero que no es útil para hoy. Y que va a tener que estar usted en una especie de infierno permanente, hasta que el gran día llegue. Dios le da a usted una Gracia plena y entera. El diablo entonces se la fracciona. Y le dice: “Para esto sí, para esto no”. Miente. Miente.

Entonces, aunque la hemos recibido, la recibimos en vano. Porque es como si usted se estuviera muriendo de pulmonía, y le quedan dos días, sus pulmones están tomados, y a menos que tome un buen antibiótico, no va a poder salir. Y alguien viene y le da un frasco de antibiótico que es el correcto parar ese diagnóstico. Usted lo recibe a ese antibiótico, lo coloca sobre su mesa de luz, pero no lo toma. Entonces a los dos días, usted se muere. Recibió el antibiótico en vano. ¡Lo tenía allí! Pero no lo tomó. Podemos, entonces, recibir la Gracia de Dios, en vano.

Esto es lo que ocurre aquí. Y una de las áreas donde la Gracia de Dios es tomada en vano, es en el área de los pecados que otros cometen contra nosotros. Casi todos nos creemos, (Y ojalá que todos) que el pecado que yo cometo, cuando yo me arrepiento, Dios lo perdona. Perdona el pecado, y limpia la maldad. Eso está tan claro como el agua.

Pero donde tenemos dificultades en creer, es en que si otra persona peca contra mí, a menos que esa persona se arrepienta, yo estoy como condenado a vivir perpetuamente con esa carga y sus consecuencias. Así encontramos, entonces, que hay mujeres cuyos maridos las han engañado, y como ellos no se han arrepentido de ese pecado, están convencidas que ese matrimonio ya no puede ser restaurado. O hay hijos, que se han apartado y han traicionado a los padres, y dicen: “Bueno, pero hasta que él no vuelva al Señor…” Y no nos damos cuenta que la Gracia que Dios nos ha dado, es más que suficiente para revertir el proceso gangrenoso que inició el pecado. Y nos entregamos diciendo: “Bueno; en los pecados que yo cometo, yo pido perdón. Pero en el que cometen los otros, lo único que puedo hacer es orar para que se arrepientan. ¿Y mientras tanto, qué? Mientras tanto, tengo que vivir las consecuencias.

Es por eso que el diablo procura, en lo más temprano de nuestro caminar con Cristo, de lastimarnos, dura y cruelmente, por medio de alguien a quien amamos o respetamos. Puede ser una madre, un padre, un abuelo, un pastor, un referente espiritual. Porque cuando nos lastima temprano, esa lastimadura, nos marca para el resto de la vida. Si no entendemos que tenemos el poder de tornar lo malo en bueno; allí está el punto. Anótelo: Tenemos poder de tornar lo malo, en bueno. Y sepa que esto no es teología, esto es SU vida.

Esas lastimaduras, se repiten permanentemente. Hay un pastor que dice que estaba escuchando el relato de un anciano, por un problema que él había vivido, y en un momento dado le preguntó cuánto tiempo hacía que había sucedido ese asunto. ¿Sabe qué le contestó? ¡Cincuenta años! Todavía estaba cautivo, porque la maldad y el enojo, cuando nos hieren, hace que nos enojemos mucho. Y que también nos amarguemos muchísimo. Se repite permanentemente, eso.

Ahora yo le hago una pregunta. Por favor; a su corazón, no a su estructura: ¿Alguna vez, alguien, lo ha lastimado a usted profundamente? Sí, ya sé, es una pregunta re-boba. Hay cientos, miles de ustedes que ahora mismo se pondrían de pie como en el templo para responder a coro “¡Sí, a mí!” No les alcanzaría toda esta página para escribir el relato de lo que les sucedió. ¿Es verdad?

Bueno; ya que usted se acordó tan rápido y con tanta claridad de ese asunto, supongo que debe ser porque le ocurrió…veamos…esta mañana temprano, ¿Puede ser? O a más tardar, podrá haberle ocurrido…ayer, ¿Sí? No. Pasó hace mucho tiempo. Pero pasa todos los días. Porque todos los días nos acordamos, y es como si todos los días nos volvieran a hacer lo mismo. Y a menos que la Gracia de Dios revierta eso, vamos a vivir en un infierno.

Contaba un hermano, hablando de este mismo tema, que había una mujer que todos los días, o mejor dicho: todas las madrugadas, a las dos de la mañana, lo despertaba al marido. “¡Viejo! ¡Viejo! ¡Viejo!” – ¿Qué pasa? Vivían, le aclaro, en una casa de dos pisos. Ellos dormían en el piso de arriba. “¡Anda gente abajo!” ¡Huau! El hombre se levantaba, tomaba un palo o lo que tenía más a mano, descendía, y… No había nada. Todas las noches. ¡Veinte años!

Una noche, otra madrugada, otra vez: “¡Viejo! ¡Viejo! ¡Anda gente abajo!” Desciende el piso el marido y, efectivamente, ese día sí, encuentra a alguien que estaba intentando entrar a robarle. Se armó un lío, vino la policía, en realidad no sé cómo se solucionó. Lo que sí sé es que, cuando volvió donde estaba su mujer, le dijo: “Bueno; ¡Al fin se ha hecho realidad lo que tú pensabas! Esta noche, de verdad, andaba alguien tratando de robarnos” Sí. El robo había intentado producirse esa noche, es verdad, pero la mujer había sido robada durante veinte años, todas las noches! ¿Me entiende?

Por eso mi ¡hermano, mi hermano, deja que el Espíritu le influya esperanza en este día. Que eso que le ha estado atormentando por tantos años, hoy se termine. Hoy Dios va a tomar eso, terrible, y lo va a convertir en una bendición. ¿Usted puede creerlo? Porque si puede creerlo, le aseguro que tiene más de la mitad de la batalla ganada.

(2 Corintios 5: 17)= De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas.

Atención: Permítame ahora, hacerle una pregunta que tiene que ver con esta palabra: ¿En qué momento de su vida comenzaron las Cosas Nuevas? Si la respuesta que usted está pensando, es: en el momento de mi conversión, tengo que decirle que entonces, usted ha recibido la gracia de Dios en vano. ¡Guau! ¿Le he castigado muy duro? No le voy a pedir que me disculpe, ¿Sabe por qué? Porque antes que a usted, me castigó a mí. Ya sé lo que se siente. Porque cuando uno cree que las cosas nuevas comienzan desde el momento de la conversión hacia delante, tiene un problema muy serio con el pasado. Y vive diciendo cosas como estas: “¡Ojalá hubiera conocido a Cristo veinte años antes! O; “Desde que lo conocí, todo es maravilloso, pero antes de conocerlo…oh… ni se imagina el pecado…” Entonces tenemos que, lo nuevo que es realmente hermoso, está creciendo a la sombra de lo antiguo, que es odioso.

Entonces se produce un hecho que se podría ejemplificar así: es como si en una mano tuviéramos una bolsa, un recipiente lleno de cosas nuevas que le mostramos a todos. “¡Miren! ¡Miren lo que Cristo me dio!” Y en la otra mano, mientras tanto, tratamos de esconder y disimular otro recipiente, otra bolsa repleta de cosas viejas que no queremos que nadie se entere. “¡Ay! ¡Que no vayan a saber los hermanos de la iglesia que yo, antes…!” “¡Si se entera el pastor que yo, antes…!” ¡Já!

Hay gente a la cual Dios, ha llamado al ministerio y la ha ungido, pero dice: “Yo haría eso de mil amores, pero no puedo por mi pasado, entiende?” O sino, dice: “¡No! ¡Yo no puedo hacer eso por lo que me ocurrió!” O quizás: “Yo no puedo servir allí porque viene al Señor, pero después me aparté.” Y creemos que Dios nos salvó desde un determinado punto en adelante. Pero la realidad es que Dios no nos salvó desde el momento de la conversión en adelante. Él salvó la totalidad de nuestra vida. Y para hacer eso, hay que ir a esa fracción de segundo donde la vida empezó. Y ese es el momento de la concepción. Ni siquiera es el del nacimiento o de la gestación; le estoy hablando del momento de la concepción.

¿Por qué? Porque en el momento de la concepción, cuando nuestra carne empieza a formarse embrionicamente, es cuando comienzan a formarse las cosas viejas. Hay gente que, por ejemplo, experimenta rechazo. Se sienten rechazados. Entonces empiezan a buscar causas. Puede ser el padre, la madre, un tío, un abuelo, nada. No pueden sentirse aceptados. La pregunta que se hace, entonces, es: ¿Usted es el fruto de un embarazo buscado, esperado? Y allí viene el drama. Muchas veces, se dan respuestas como estas: “Es que yo soy hijo de madre soltera”, “Soy hijo de una relación adúltera o clandestina”, “Soy hijo de una mujer que ejercía la prostitución”, “Yo soy hijo de una fornicación”, o de la hipocresía.

¿Entonces que sucedió? Es probable que cuando ese bebé completo, pero sin desarrollarse, estaba en el vientre de la mamá, dos o tres semanas de edad, como mucho, la mamá dijo: “¡Ojalá que no esté embarazada!”, o sino: “¡No! ¡Odiaría estar embarazada!” “¡No quiero un bebé ahora!” Y la máxima: “¡Si hay un bebé allí, ojalá que lo pierda!” Y aunque nunca le ha visto la cara, todavía, ya fue canal de la primera mala obra. Y si esa persona se convierte a los diez años, a los veinte años, a los treinta años, y las obras nuevas empiezan de allí para adelante, va a vivir toda la vida en un espíritu de rechazo, porque la Gracia de Dios que era suficiente para restaurar eso, él no la deja volver para atrás. ¿Se da cuenta?

Escuche al Espíritu Santo. La Gracia de Dios entró a su vida en el momento de la conversión, a cualquier edad que ella se haya decidido, es cierto, pero entró, hizo un giro, y se fue hasta el mismo comienzo de su vida, tomando cada cosa vieja y convirtiéndola en una cosa nueva.

Ahora vamos a ver: un segundo antes de la conversión, le pregunto: ¿Qué porcentaje de cosas son viejas en su corazón? Cien por cien. Toda. Entonces: ¿De dónde salieron las cosas nuevas? Aquí va la buena noticia. Escuche al Espíritu Santo. De las cosas viejas, que al envolverle Gracia, Dios las convierte en cosas nuevas. ¿Ha podido usted entenderlo?

El principio, el eje, aquí, es que: lo que el diablo planeó para mal, Dios pasa a usarlo para bien. Que lo más terrible que le pueda haber sucedido a usted, o que usted hizo, cometió, va a ser, cuando sea envuelto por la Gracia de Dios, lo más precioso para su vida, una vez que le aplique la Gracia de Dios.

Le doy un ejemplo: Pablo, era el perseguidor de la iglesia. Ese era su pecado mayor. Ahora bien; cuando la Gracia de Dios lo toca, Saulo el perseguidor se convierte en Pablo, el edificador. Entonces pregunto: ¿De dónde salió el edificador? Del celo del destructor. La Gracia de Dios lo envolvió. Deje, por favor, que el Espíritu Santo quite la anestesia de esa cosa terrible que tal vez usted hizo, o que le hicieron; exactamente de eso que usted ni quiere recordar ni quiere pensar. De eso que usted ha estado guardando, protegiendo, mientras dice o piensa: “Yo de eso, no quiero hablar”. Ahora déjelo allí, a la vista. Y a la luz del Espíritu, mírela. Eso tan terrible que le hicieron, o que usted hizo, hoy, pero HOY, eh? Le va a aplicar Gracia y va a pasar a ser una bendición. ¿Lo puede creer?

Entonces me pregunto: ¿Por qué no entendemos esto? Porque somos individualistas, en lugar de ser “colectivistas”, en nuestra manera de pensar. Yo le aviso que en la Biblia, hay muy pocos versículos dirigidos a una sola persona. La gran mayoría de los versículos, están dirigidos a un pueblo, a un grupo. Entonces cuando Pablo le dice al carcelero de Filipos: “Cree en el Señor Jesucristo y tú y toda tu casa serán salvos” nosotros creemos que el carcelero creyó, que fue salvo, y que mientras caminaba para la casa le iba diciendo: “bueno, mira Pablo, si le vas a hablar del evangelio a mi mujer, trata de cazarla por el lado de los niños, por ellos tiene debilidad y se va a aflojar…” ¡¡No!! En el momento en que el carcelero creyó, toda su familia fue salva!!

Dios opera colectivamente. En muchas cosas. A veces, Dios ha enjuiciado y, de hecho castigado, o bendecido a toda una nación, a toda una tribu, o a toda una familia, por el pecado o, por la obediencia, de una persona. No importa como está su congregación; la pregunta, es: ¿Cómo está usted? Porque Dios puede bendecir su congregación, como quiera que esté, si usted está en obediencia. Su congregación puede andar en las nubes de la victoria, pero si usted está en pecado, puede recibir juicio.

Entonces, como no entendemos esto, porque nuestra teología occidental, individualista, nos ha dicho muy acentuadamente que tiene que ser una decisión personal, lo cual es verdad, pero no es TODA la verdad. Yo, cuando recibí la Gracia, puedo ser el conducto de la Gracia, para tocar a todo el grupo familiar o social del cual formo parte.

Entonces nos limitamos y decimos: “Yo me salvé, gracias a Dios, voy al cielo, y ahora estoy orando para que los otros se arrepientan y, el día que se arrepientan, van a arreglar este asunto.” No. Y no porque eso no toma en cuenta la dinámica del pecado y de la Gracia, mi hermano. El pecado es corporativo o colectivo en sus consecuencias. Una persona lo comete, muchas sufren las consecuencias.

Un hombre comete adulterio. Sí, el hombre comete adulterio. Pero sufre el cónyuge, es decir la mujer, sufren los padres de él y los padres de ella, sufren los hijos, los hermanos de la congregación si es creyente, toda la congregación, uno o más ministerios. El pecado de uno sacude y salpica a muchos. Pero si el remedio de Dios para el pecado es la gracia, tiene que ser corporativo. Tiene que ser colectivo, también. Entonces sí es efectivo en sus beneficios. De manera que, cuando el pecador se arrepiente, Dios no sólo lo perdona del pecado, sino que también lo limpia de toda la maldad que salpicó a otros con ese pecado.

Cuando Dios lo salvó a usted, Dios quiso salvarlo a usted para que fuera un conductor para bendecir a todos los que le maldijeron con algún pecado o con alguna terrible actitud. Algunos podrán decir: “¡Bueno, hermano! ¡Pero así es fácil! ¿Por qué duele tanto, entonces? ¿Por qué, si sucedió hace tanto tiempo, es que no me lo puedo quitar de encima?” La razón para eso, es: (Y tengo que decir esto con cariño porque no quiero herir a nadie, pero sin ningún tipo de vacilaciones porque tampoco quiero engañar a nadie) la razón para eso, es: que ese pecado que ocurrió hace tanto tiempo duele todavía, porque usted no le aplicó Gracia.

Y un pecado, al cual no se le aplicó Gracia, y que es activo en lugar de pasivo, recuerda que la paga del pecado es muerte. Y usted me podrá decir: “¡Bueno! ¡Pero de ese pecado se tiene que arrepentir quien lo cometió, si es otro!” Y sí, de última, sí. Pero en el aspecto en que lo tocó o lo rozó a usted, usted tiene el privilegio de remitir ese pecado. Y eso se hace viendo a esa persona, no en la carne, sino en Cristo.

(1 Corintios 5: 16)= De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aún si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así.

Pablo dice: “Yo, cuando veo una persona, no lo veo como un pecador perdido, perverso o asesino. Lo veo como alguien que, en Cristo, está perdonado. Pero que todavía no lo sabe.”

Ahora vamos a ver el caso de aquel que le hizo a usted tanto daño. ¿Cómo fue? ¿Alguien que la violó? ¿Alguien que lo engañó? ¿Alguien que le robó? Ese pecado está activo, en el sentido de que esa persona se arrepintió. Pero también está activo en el sentido de que usted no lo ha perdonado. Y la razón por la cual no podemos perdonar, es que el diablo nos está diciendo: ¡Ah, no! ¡Tú no puedes perdonarlo hasta que él o ella se arrepienta!, lo cual es una mentira. Porque el pecado que le cometió a usted, a ese, sólo usted lo puede perdonar.

Pero la otra causa, es que lo vemos en la carne, no en Cristo. En Cristo, ese pecado ya está perdonado. Y si uno puede verlo en Cristo, puede verlo perdonado. Un ejemplo: un hombre va con su familia en un automóvil por una moderna autopista. Entonces la menor de las tres hijas, de pronto da un grito: “¡Papá! ¡Hay una abeja adentro del auto!” Imagínese. ¿Nunca le sucedió? Es casi terrorífico. Y la nena grita: “¡Me va a picar!” Entonces el padre qué hace; comienza a conducir con un ojo en la ruta y el otro ojo en la abeja. Hasta que por allí, le da un manotazo y la agarra. Obvio: cuando la agarra, la abeja le clava su aguijón. El hombre se muerde los labios porque esa cosa duele, vio? No es chiste la picadura de una abeja. Pero tomándola por una de sus pequeñas alas, se la muestra a la nena.

Pero la nena sigue gritando: “¡No! ¡Sácala de aquí! ¡Me va a picar!” Entonces el padre le dice: No mi amor; ya no puede picarte a ti porque ya me ha picado a mí. Tiene un solo aguijón y ya lo utilizó conmigo. Hermana mujer: ese pecado atroz, terrible que alguna vez se cometió en contra de ti, es una abeja que ya ha picado a Cristo. Ya lo llevó Él. No puede volver a picarle a usted. De manera que usted, ahora, puede ver a esa persona y dejar que la Gracia de Dios entre en su vida, en la suya mi hermana, visite su pasado y toque a cada persona, a cada individuo, y que usted diga: “¡Padre! ¡Los perdono y los bendigo!” Porque al hacer eso, usted desactiva el pecado y el pecado deja de ser de muerte y pasa a ser vida. Porque el pecado cuando se encuentra con la Gracia, se convierte en una bendición.

Ejemplo número Uno: Hoy en día, tenemos cruces por todos lados. Y no le estoy hablando de los cementerios precisamente. Tenemos cruces por todos lados. Las llevamos en el cuello, las imprimimos en la Biblia, las colgamos en la pared, las instalamos arriba de los templos. Ahora bien: antes que Cristo muriera, nadie le regala una cruz a nadie. Porque una cruz era un símbolo de maldición. ¿Y entonces por qué ahora, es un símbolo de bendición? Porque el pecado más horrendo jamás cometido en la tierra, fue cometido usando una cruz. Cuando lo peor del mundo, con lo peor del infierno, crucificó a lo mejor del cielo en la cruz; y cuando ese pecado se materializó y se convirtió en el peor y más grande de todos, Jesús aplicó Gracia y dijo: ¡Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen! Y la cruz, que era una maldición, pasó a ser una bendición. Él convirtió la maldición en bendición al aplicarle la Gracia.

Deje que el Espíritu le hable ahora. Déjelo que le abra sus ojos, que la Gracia no es sosa, ni floja ni algo que se derrite. La Gracia es el arma más poderosa que el hombre y la mujer tienen sobre la tierra. La Gracia vence la maldad. Otorgar Gracia, no es aguantar. Es cambiar. En Colosenses 2:14 dice que Jesús, estando colgado en la cruz, anuló el acta de los decretos que el diablo tenía con nosotros. Entonces lo atacaba y le decía: ¡No puedes hacer eso! ¿Qué no puedo? Mira. Y lo clava en la cruz, y derrama la sangre, y escribe: Está perdonado. Y el diablo le dice: ¡Tú no puedes hacer eso, va en contra de los reglamentos! Entonces Dios, desde el cielo, habló y dijo: Termino de cambiar los reglamentos..!! ¡Aleluya!

Entonces el diablo dijo: ¿Qué nuevo reglamento es ese? Se llama: Gracia. ¿Y yo cómo nunca supe nada? Porque estaba escondida en Cristo. Mi unigénito hijo. Y estaba esperando que lo colgaras en la cruz y cortaras el costado, y fluyera la sangre del hijo santo de Dios. Y cuando la sangre del hijo santo de Dios fluyó, pagó el precio por los pecados, y ahora son MIOS, no tuyos. Deje que el Espíritu Santo le hable en este día. Que esto no se trata de aguantar y ver qué pasa. Esto se trata de darle un puntapié en los dientes al diablo. Esto se trata de tomar la maldad que se ha hecho en contra de usted y transformarla en bendición, golpeando a aquel que nos ha engañado. Cristo lo hizo en la cruz. Yo sé lo que usted está pensando ahora. Teológicamente, estoy totalmente de acuerdo, pero yo soy solamente un ser humano. Si eso que creo es lo que usted está pensando.

En el libro de los Hechos, en el capítulo 7, verso 37 en adelante, hay una historia que usted, seguramente, se conoce de memoria. Un joven llamado Esteban, predicando, lleno del Espíritu Santo, su rostro, dice la Palabra, como rostro de un ángel. Y él mira hacia arriba y ve los cielos abiertos. Y ve al Padre y ve al Hijo. Pero la multitud no quiere escuchar. Y decide pecar contra él. Se cubren, se tapan los oídos y lo atacan, y lo empujan. Él cae por un precipicio. Y cae al fondo, y cuando mira hacia arriba, ve a un hombre totalmente endemoniado, un sujeto de nombre Saulo, de la ciudad de Tarso, que está vociferándole a todo el mundo para que tomen la roca más grande y lo maten como a una serpiente, como a un gusano!

Y cada vez que Esteban mira hacia arriba, ve el odio, el pecado, y las piedras que le rompen los huesos, que le fracturan las costillas, que le perforan los pulmones. Y comienza a ahogarse en su propia sangre. Pero cuando mira hacia arriba, ve los cielos abiertos. Pero Jesús no está sentado a la diestra del Padre intercediendo, está de pie. Muchos teólogos interpretan esto como una posición de juicio, porque Israel estaba cometiendo el pecado imperdonable. ¿Sabe cuál era? Estaba rechazando al Espíritu Santo. Y cuando ve tanto pecado, no se aguanta y, con el último hálito de vida, dice: ¡Padre! ¡No les tomes en cuenta este pecado! Entonces, envuelve Gracia. Dos capítulos más tarde, Saulo de Tarso, se convertirá en Pablo de Antioquia. Nadie lo guía al Señor, eh? Nadie ora por él, no viene ningún evangelista y planta una carpa, ya lo hizo Esteban, cuando él lo cubre con la Gracia. ¡Por eso se convierte Pablo! ¡Está envuelto por la Gracia de la oración de Esteban! Deje que Dios le hable, ahora.

Deje que el Espíritu Santo lo convenza, que ese Saulo de Tarso que lo está torturando, que lo está persiguiendo, que lo está atacando, que lo deprime y que hace que usted diga: ¿Por qué? ¿Por qué?, ese Saulo, hoy, aquí, AHORA, se va a convertir en Pablo de Antioquia. No mañana ni esta noche, eh? Hoy. Porque usted tiene en sus manos, el poder. El poder de convertir el pecado en un trofeo de la gracia de Dios. Cuando vivimos una experiencia dolorosa, generalmente nos formulamos una pregunta: ¿Por qué? Bien; habré de decirle que esa, es la pregunta favorita del diablo. Nadie podrá contestarle esa pregunta a usted porque, para hacerlo, habría que ser Dios. Pero sí puede usted cambiarla por otra pregunta: ¿Para qué? Porque hay un propósito en la miseria que le ha tocado vivir, hermana, hermano. Y porque si hay un propósito, esa miseria, no es tan miseria.

Fíjese esto: si una mujer tiene dolor de muelas a las dos de la madrugada, es catástrofe. Pero si una mujer tiene dolores de parto a las dos de la madrugada, es buena noticia. Porque mientras más fuerte y continuo sea ese dolor, más se acerca el propósito de ese dolor. Deje que el Espíritu le muestre ese mal que alguien le hizo, o que usted mismo hizo, o que usted se pudo haber hecho a sí mismo. Y que hoy pueda aplicarle la Gracia de Dios. Usted me podrá decir que no funciona, es cierto; que ya han estado orando por usted, que le han impuesto las manos, que se revolcó, que se cayó, que oró en lenguas, que el enojo y la rabia vuelven igual, que no se van y todo lo que quiera.

Pero déjeme explicarle algo; adentro suyo hay dos círculos. Uno llamado EMOCIONES, y el otro, CONVICCIONES. Las emociones, es lo que usted siente y no tiene ningún control sobre eso. Por eso el enojo, va a volver. Usted no lo puede controlar. Pero lo que sí usted podrá controlar, es lo que entra en el círculo de las convicciones. Una convicción, es algo que usted cree, simple y solamente porque Dios dice que es verdad, no por otra cosa. Y, cuando venga el enojo, no lo niegue, pero confiese lo que cree.

Es como ir conduciendo un vehículo por una calle de doble mano, y por la noche, por allí viene un vehículo con un montón de jóvenes, con esos faros potentes, tremendos, y de pronto se los encienden de frente y usted se queda ciego y no ve absolutamente más nada. No tiene más control. Usted quiere apagar esos faros que lo enceguecen pero no puede porque el vehículo es de los otros, no suyo. ¿Qué hará, entonces? Vira hacia la derecha, busca la línea blanca que se encuentra en el centro de la ruta, y se olvida de las luces y de todo lo que viene de frente, y observando cuidadosamente la línea, conduce tranquilamente hasta que las luces pasan. Las luces, son sus emociones y la línea blanca es lo que hoy, usted, edifica aquí. Pero aquí, ya y ahora.

Tome y registre la fecha de hoy, cualquiera sea y haya pasado el tiempo que haya pasado de la aparición de este artículo ante sus ojos. Anótela donde pueda tenerla a mano. Y recuérdela siempre. Cuando esas “luces” lleguen, ese enojo y todo ese recuerdo, la línea blanca va a decir: “¡¡Tal día, de tal mes, y a tal hora, a eso, yo ya lo perdoné!! ¿Amén?

Considere lo que el Espíritu está haciendo a través de este mensaje. ¿Se da cuenta que hoy, usted puede aplicar la Gracia de Dios a su vida o a la vida de otro? Y si la va aplicar, le pido que ya mismo, en este exacto momento lo haga. El diablo teme que usted lo haga, pero usted lo va a hacer. Tome autoridad ahora sobre todo poder del enemigo, y bajo la sangre de Cristo, ate a todos los demonios mentirosos y repréndalos en el nombre de Jesús. Y ahora declárese libre. Y, si está dispuesto o dispuesta a perdonar, haga lo que tenga en su corazón: arrodíllese, cierre sus ojos, lo que tenga en su corazón de hacer. No busque métodos y haga una corta y simple oración que suene más o menos así con sus palabras:

Señor: yo hoy bendigo; yo hoy libero; yo hoy aplico gracia a ese terrible pecado. Atención que, cuando lo haga, va a sentir que ese viejo dolor va a subir otra vez contra su pecho, pero déjelo. Ese dolor está subiendo para irse, no para quedarse. Pero diga con claridad, buena voz y toda la convicción que encuentre: Yo, hoy, voy a perdonar.

Quiero que hagamos juntos esta oración. Hágala a medida que la lee y créala. Hágala despacio, donde está en este momento, tomando la actitud que quiera y desee. Si quiere arrodillarse, o postrarse, o llorar todo lo que tenga ganas, déjese y permítase libertad total, pero ore: Padre Dios: Que se sepa en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra que hoy, en este día, y a esta hora, yo perdono y bendigo a los que me maldijeron, a los que me abandonaron, a los que me hirieron. Que se sepa en el cielo y en la tierra, y, sobre todo, en el infierno, que hoy perdono, que hoy bendigo, que hoy libero, pido prosperidad y declaro que, cuando el pecado abunda, la Gracia de Dios, ¡La Gracia de Dios! Sobreabunda. Y soy libre y declaro libres a los que me esclavizaron. Y los bendigo, en el nombre de Jesús, amén, amén y ¡Amén!!

¿Lo hizo? Si lo hizo, estamos ganando por un tanto contra cero esta partida. Pero preste atención y no se descuide en absoluto, porque nos pueden empatar. Pero ahora le pregunto: ¿Usted querría, para su tranquilidad, pasar a ganar este juego por dos tantos contra cero? Si confiesa algo con su boca, lo sella. Así que ahora, ni bien termine de leer este trabajo, busque a alguien a quien decirle: ¿Sabes? Hoy pude perdonar a alguien que me había herido…

Entonces, cuando regrese el enojo, – porque le aviso que el diablo va a intentar introducírselo nuevamente -, use ese momento, el del enojo, para orar por aquella persona. Y si Satanás lo perturba demasiado, dígale sin necesidad de gritarle, porque él no se va a los gritos, él se va por su autoridad en Cristo Jesús. dígale: “¡Satanás! ¡Si tú insistes en hablarme de mi pasado, yo voy a hablarte de tu futuro! Y usted sabe cuál es ese futuro porque está escrito. Y lo que está escrito, se cumple. Es Palabra de Dios.

Esta Palabra ha sido para usted en este día. Tengo la total convicción que nadie leerá esto por curiosidad o casualidad, sino porque allí habrá sido enviado por el Espíritu Santo, que en este momento está rompiendo yugos de maldad en su vida, yugos de odio. Ha roto el trabajo de espíritus de rencor, de raíces de amargura, de resentimientos, de un no poder avanzar por causa de… “aquello”. Aquello, ya fue. La Gracia de Dios, es HOY.

¿Puede aplicar la Gracia? No lo mire con los ojos de la carne, por favor; con los ojos de la carne, no podemos hacer nada. Porque los que nos caen antipáticos, nos siguen cayendo antipáticos, pero con los ojos del Espíritu, si le decimos: “Señor, muéstrame a esa persona que me hizo tanto daño con los ojos con que tú lo estás viendo”, en algún momento, Dios va a hacer que usted los vea con los ojos con que Él lo ve. Y no me atrevería a dar un centavo de dólar por lo que usted va a sentir en ese momento.

Porque lo primero que quizás va a sentir, es una enorme culpa. Se va a censurar a sí mismo diciendo: ¿Pero con qué derecho yo, me permito odiar o guardar rencor a una creación de mi Señor? Cuando Dios dijo “El hombre es NUESTRA imagen y NUESTRA semejanza”, no habló solamente de usted, mi hermana o hermano. También habló del que la violó; también habló del que le fue infiel, también habló del que le robó, del que le hirió, del que lo defraudó, del que lo dejó en la calle, del que lo echó, de todo el que le hizo daño. ¡Del peor de los daños! A ese, también se refería cuando dijo: “Es NUESTRA imagen y semejanza.”

Pero para que eso sea posible, usted tiene que convertirse en la Esteban o en el Esteban de este tiempo. Y decir: “Padre… perdónalo. Como yo lo perdono, tú también perdónalo”. No se asombre, – Y es una pena que hoy ya no se esté escribiendo Biblia -, si dentro de dos capítulos ese hombre o esa mujer se entregan a Cristo. Podrían tener un encuentro personal con Cristo como el que tuvo Saulo. Que fue lo que lo llevó a pasar a ser Pablo. Pero cuando usted aplique la Gracia, no antes.

Lo que pasa es que usted no termina de creer que Dios pueda moverse por su oración. Todavía está convencida o convencido, que Dios sólo se mueve por la oración de los pastores, de los personajes eclesiásticos importantes. Olvídalo, eso es pura religiosidad. Dios se mueve por la oración DE LOS QUE CREEN EN EL. Y los que creen en Él, son los que creen en Él. Y ni usted ni yo podemos saber quiénes y cuáles son.

La Gracia es por fe. Entonces habrá que preguntarle: ¿Cómo está su fe? ¿Tambaleando quizás? Quizás usted ha creído mucha mentira. Cuando creemos mucha mentira del enemigo, flaquea nuestra fe. ¿Pudo perdonar? ¿Le fue difícil? ¿Está quebrado o quebrada? Es lo más lógico, lo más natural si quiere que lo llame así. Cuando se rompe un yugo de alguna fortaleza de mucho tiempo, el yugo se hace trizas en nuestro interior. No sea cosa, mi hermana mi hermano, que no sólo haya sido usted presa de ese pecado terrible que cometieron contra usted, sino que por allí y sin querer, lo haya estado usando para que la gente le tenga lástima. Para que la miren y digan: “¡Ah, esa es la hermanita a la que le ocurrió… tal cosa!” Con eso, usted no va camino a la victoria, se lo aseguro. Camino a la victoria va cuando todo eso queda sepultado bajo la Gracia. Porque esa basura, esa porquería envuelta en Gracia, se transforma en bendición.

Si usted derrama un chorro de agua fría sobre un plato con grasa, esa grasa se transforma en una pasta y el agua. Si usted derrama un chorro de agua caliente, en cambio, sobre el mismo plato con grasa, se limpia inmediatamente y queda un plato limpio. Para estar limpio, necesariamente, habrá que pasar por el fuego.

¿Le ha tocado a usted pasar por el fuego? No es para que usted se sienta la peor mugre o la peor basura. Es para que pueda aplicar Gracia a eso que tanto le ha dolido y lo pueda transformar en bendición. Yo sé que usted muchas veces ha dicho: “Sé que el Señor tiene un ministerio para mí, pero yo no lo puedo ejercer por causa de “aquello”. ¿Sabe una cosa? Dice el Señor que a ese ministerio que ya tiene, va a poder mecanizarlo sobre la plataforma de eso tan terrible que le sucedió. Cuando usted le aplique Gracia, por supuesto. Allí va a empezare a bendecir su vida el Señor.

Si yo puedo estar escribiendo estas cosas para su crecimiento y su bendición con la autoridad que el Espíritu le está mostrando a usted que yo tengo, es porque alguna vez tuve que envolver con la Gracia de Dios mucha de la basura y la porquería que alguna vez pasó por mi vida. Por eso he sido bendecido y, por esa misma razón, puedo ser usado para bendición de otros.

No grite cuando el fuego lo queme. Diga como Esteban: ¡Perdónalos! ¡No saben lo que están haciendo! Pero yo, Padre celestial; yo los perdono. Y aplico Gracia sobre eso. Cuando la Gracia sobreabunde sobre ese pecado que abunda, eso va a ser la plataforma de la cual va a salir la nave espacial que va a llegar a todos los lugares del universo con el bendito evangelio del reino de Dios. Porque para eso estamos aquí. No para vivir en lamento tras lamento, por “aquello” que nos sucedió un día. No ayer ni esta mañana; hace veinte, treinta, cuarenta, cincuenta años, y que todavía usted no ha podido perdonar y, mucho menos, envolver con Gracia.

No me puedo imaginar por más que me lo propongo porque quizás el Señor no me lo permite, cuántos, en este momento, y en cualquier remoto lugar del planeta, han sentido la certeza y la convicción de que este, indudablemente, ha sido para ellos: El Día del Perdón.

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El dolor del Rechazo

Sanando la relación con los padres

Por: Cristina Settecase

Mal. 4:6 “Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos,
Y
el corazón de los hijos hacia los padres”.

Hay muchos hijos heridos profundamente por sus padres
Tienen un corazón herido

Las relaciones conflictivas familiares no sanadas, no sólo hieren a la persona sino a todo el grupo familiar y más aún, serán como polo de atracción que permitirá la repetición de conductas conflictivas con la futura pareja y con los propios hijos. Crean “raíces de amargura” que, como dice la Palabra, afectan aún a los que están alrededor.

Quizá la idea es: “¡pero haré TODO LO CONTRARIO de lo que me hicieron a mí!!”. Y esta es la trampa. Porque para hacer eso SIEMPRE DEBE TENER PRESENTE lo que “me hicieron” a fin de hacer lo opuesto, es decir, nunca la persona es libre para elegir, sólo opta por lo contrario (que no siempre es lo mejor).

Comprender cómo muchos problemas que no podemos solucionar, se originan en la trama tejida durante nuestros primeros años de vida dentro del contexto familiar,
a) No significa justificar: porque situaciones abusivas lo seguirán siendo aunque deban ser perdonadas.
b) No significa entrar en la oposición de víctimas y victimarios: nuestros padres son responsables como padres, pero también producto de sus propias experiencias de vida. Nadie puede dar más de lo que ha recibido, salvo que haya sido sanado. Es necesario enfrentar el duelo por los padres que no tuvimos y aceptar los que tuvimos (que no significa aceptar todas sus acciones como correctas).
c) No significa negar nuestra responsabilidad: muchas vivencias nos han condicionado, pero también somos responsables de tomar decisiones: o nos quedamos prendidos a nuestros sufrimientos (que pueden ser muy justificados) o elegimos sanarnos para vivir una vida libre, con la libertad que nos da Jesucristo.

Si bien habría muchos aspectos a analizar en la intrincada vida familiar, ahora querría centrarme en una vivencia sumamente destructiva: EL RECHAZO.

EL RECHAZO Y SUS DIVERSAS MANIFESTACIONES

Rechazar: significa “separar de sí a algo o alguien…” y su resultado es: el rechazo.

El rechazo es una de las experiencias más dolorosas que vivimos, sobre todo cuando se produce en la infancia y además, cuando proviene de los propios papás. El rechazo implica que no han sido satisfechas las necesidades básicas de amor y aceptación, indispensables para constituir una mente sana y, agregaría, un cuerpo sano. En su lugar aparecen una serie de sentimientos y pensamientos negativos, tanto sobre sí mismo (“no valgo, no sirvo”, …) como sobre los demás (desconfianza, dudas, etc.). Cuando hay una personalidad de base bien fundamentada, los rechazos en edad posterior, duelen, pero pueden ser bien elaborados (1). Si no es así, todo rechazo real o fantaseado es sentido como destructivo, identificándolo con las experiencias tempranas negativas. Se ha dañado tanto la capacidad de dar como de recibir amor.

Es importante considerar que a veces, los papás han dado amor, pero por alguna razón los hijos no están seguros de ello. Por ej. Una mamá enferma, con internaciones prolongadas y frecuentes implica no sólo la ausencia de mamá sino quizá también la del papá y aunque lo amen, el niño se siente abandonado y no querido. También puede ocurrir que los padres, en función de sus propias experiencias infantiles, no puedan expresar el amor de manera que el niño pequeño pueda comprenderlo.

Por otra parte, los padres en general se niegan a aceptar que rechazaron o rechazan a sus hijos, ya que esto los llevaría enfrentar lo que suele ser realidad: que ellos a su vez fueron hijos rechazados. El “ser creyentes” suele dar un barniz de validez por cuanto se supone que el amor está presente, anulándose a veces el rencor, la amargura, etc. etc. que siguen anidando en el corazón. Por las experiencias vividas muchos papás no tienen la menor idea del daño que están causando a sus hijos.

No podemos dejar de mencionar a los papás que sufren o han sufrido de enfermedades mentales graves, lo cual ha impedido que puedan crear una familia que actúe como elemento de contención adecuada para el niño.

El Dr. Salomón dice: “la manera en que un padre rechaza a un hijo es a veces, inversamente proporcional a la manera en que él mismo fue rechazado, aunque muchas veces lo trata exactamente igual a la forma en que fue tratado”. (2)

El rechazo puede ser:

  • Manifiesto -> es cruel -> es plenamente consciente para el hijo
  • Encubierto -> igual de dañino -> pero es más difícil de enfrentar

1. EL RECHAZO MANIFIESTO

Algunas manifestaciones de este tipo de rechazo son:

• Expresarle abiertamente que no fue deseado; Aún decir a veces, cuáles fueron los intentos de aborto. Por ej. Él vino “de rebote” o “por accidente”o para reemplazar la pérdida de otro hijo.

• Expresar abiertamente que es inútil, o tonto, o que no se puede comparar con su/s otro/s hermano/s que son buenos, brillantes, exitosos.

• Decir en toda ocasión posible que esperaban y deseaban un hijo de otro sexo.

• Agresiones verbales y/o físicas que crean temor e inseguridad.

• Rechazo manifiesto por una incapacidad del hijo.(4) Vieron que cuando existe un hijo con problemas los padres se dicen uno al otro: “tu hijo..”?

• Abuso y violaciones sexuales.

• Padres que abandonan el hogar y no tienen más contacto con el hijo. Cómo esto abunda lo hemos podido ver en programas como “Gente que busca gente”(5) . Vimos también ahí las fantasías en los hijos adoptivos de poder “saber” el porqué fueron abandonados, vendidos, etc. etc. como intento de superar el rechazo. [En el programa sólo en ciertas ocasiones se ha mostrado el rencor en el corazón del hijo que, a su vez, rechaza a sus progenitores].

2. EL RECHAZO ENCUBIERTO

Como lo expresamos: es más difícil de reconocer y enfrentar porque es más sutil, aunque igual de destructivo que el anterior. Algunas de sus manifestaciones:

• Padres ausentes por actividades de interés personal [aún en la iglesia] -> problemática de los hijos de pastores y líderes que son abandonados porque su/s padre/s está/n realizando tarea “para la obra”. Influencia de la problemática actual de muchas horas de trabajo donde la ausencia (necesaria) es sentida como abandono y rechazo por parte del niño.

• Divorcio de los padres -> se produce un abandono directo o el niño es utilizado como medio de agresión entre los progenitores.

• Padres que no expresan el afecto de ninguna manera. En el hogar los besos, abrazos, caricias, no existen. Pueden darse formalmente, pero sin el cariño correspondiente.

• Sobreprotección. Actitud de los padres ante una discapacidad ya sea física o mental. Lo incapacita para enfrentar las exigencias de una vida adulta. Hacen todo por los hijos, confirmando así que el hijo es un inútil, incapaz. Problema del hijo único donde todos los afectos (amor, odio, exigencia, etc. etc.) son colocados sobre él.

• El recibir amor está condicionado con lo que se hace u obtiene, no es amado por sí mismo, por lo que él es. Ante determinadas situaciones se “quita” el amor, la aceptación. Por ej. Los padres felices si es el primero en el grado, o es elegido en un casting de la TV. Pero se enojan si el niño es mal jugador de fútbol y el padre, fanático y jugador frustrado, lo trata despectivamente cuando no ha hecho ningún gol o no se destacó en la cancha.

• Padres sobreexigentes, rígidos, con disciplina muy estricta que el pequeño no entiende pues puede exceder a su capacidad de comprensión. Ej. El castigo de “no ves dibujitos por una semana” es algo eterno para un niño de 2 años!. No puede asimilarlo.

• Padres que niegan rotundamente que hacen franca discriminación entre un hijo y otro.

• Padres muy permisivos, incapaces de poner límites adecuados lo que crea inseguridad.

• Muerte de uno o ambos padres.

CONSECUENCIAS DEL RECHAZO

• Pobre concepto sobre sí mismo – Autodesvalorización – Sensación de incapacidad.

• Sentir odio, desprecio por sí mismo, por su cuerpo, por lo que es.

• Desconfianza generalizada: si los papás lo rechazan, los demás también lo harán.

• Celos – Dudas – Culpa

• Timidez – Introversión – Tolerancia extrema con tal de sentirse aceptado. No sabe cómo decir “no”.

• Extrema dependencia de otros, por ej. del novio/a. Posesivo de los demás.

• Extrema sensibilidad para captar palabras o actitudes como agresiones hacia él.

• Sensación de ser indigno de recibir, de lograr cosas.

• A veces extroversión, intento de ser centro de cualquier manera -> ser importante

• Estados depresivos más o menos graves.

• Fantasías y/o deseos de muerte y/o de suicidio

• Dificultad para expresar sentimientos. A veces aislamiento emocional.

• La seguridad interna del rechazo hace que actúe de tal manera que provoca esa reacción, lo que a su vez le confirma que no es aceptado.

• Fracaso en lograr metas. Ej. Son eternos estudiantes.

• Rebeldía -> delincuencia.

• Dificultades en la identidad sexual -> fantasías, vivencias o relaciones homosexuales

• Problemas escolares. Problemas de aprendizaje.

• Promiscuidad sexual.

• Pueden ser aduladores o realizar críticas crueles que hieren a los demás. Rápido en condenar a otros.

• Rencorosos, con gran dificultad para perdonar.

• Dificultad para compartir, para ayudar o pedir ayuda. Les cuesta dar pero también recibir.

• Obstinación: defienden una postura “a muerte”.

• Perfeccionistas: detallistas, legalistas -> puede unirse a hipocresía

• Irresponsabilidad.

• En el ámbito espiritual: no puede confiar plenamente en Dios. Le cuesta entender Su Gracia. De alguna manera debe ganar Su favor.

• Profundas vivencias de soledad, desamparo, desprotección.

OTROS RECHAZOS

1. De la sociedad: respecto a los niños -> niños de la calle.
Respecto a adolescentes y jóvenes: se los usa por ej. Como elemento de consumo.

2. De la congregación: cuando no se les provee de las herramientas necesarias para enfrentar el mundo teniendo la seguridad y claridad de porqué creen lo que creen; cuando no se ve con claridad cuáles son sus necesidades actuales, que difieren totalmente no sólo de la generación anterior, sino de los jóvenes de 10 años atrás.

OTRO ASPECTO DEL RECHAZO: MANDATOS Y JUICIOS

Según el diccionario un mandato es: “una orden o precepto”. Mandato Imperativo: sistema de representación política en la que el elegido está obligado a pronunciarse en el sentido de las instrucciones recibidas de sus mandantes”. Los mandatos se dan en forma verbal pero también mediante gestos, tonos de voz, actitudes.

Las conductas y palabras de nuestros padres sobre todo, pero también de otros adultos significativos, quedan grabadas en nuestro cerebro como una película, un video. Cada una de esas conductas y palabras se unen a diversas sensaciones y emociones, quedando como enlazadas unas a otras. Esto ocurre fundamentalmente entre el nacimiento y los cinco años, etapa en la cual el niño carece de madurez intelectual y emocional para analizar el cúmulo de información y vivencias que recibe. Registra todo, aunque con su sello personal, es decir: lo que se registra no es una copia fiel de la realidad, sino cómo se ha percibido esa realidad y cómo se la ha grabado. (Por eso las grandes diferencias entre hermanos carnales y aún mellizos, aceptando también que jamás las circunstancias son iguales para cada uno de ellos).

Lo importante es que muchos de esos mensajes rigen gran parte de la vida de una persona (no importa su edad). Las nuevas informaciones y experiencias, los nuevos mensajes recibidos, se registran de acuerdo al código de base -> formado por los mandatos -> como se ve en la definición: el hijo está obligado a actuar de acuerdo a las instrucciones recibidas -> si no hay una sanidad que lleve a libertad, siguen presente aunque la persona se exija actuar en forma opuesta a ellos.

Ej.:

1) a una persona se le enseña a programar con un lenguaje de computación. Usará siempre el mismo hasta que pueda comprender que existen otros lenguajes y que puede decidir qué usar y cuándo hacerlo.

2) Si por oposición y rebeldía (no por una sana elección) decide usar otro programa totalmente opuesto al que le enseñaron, siempre deberá tener presente el que aprendió primero para poder cotejar el o los nuevos que aprenda.

3) la carga emocional hace que deje de lado las cosas buenas y aplicables que puede utilizar del primer programa aprendido.

Un juicio es una sentencia, y en este caso, es repetida una y otra vez, y emocionalmente, es sentida como inapelable.

Muchas veces mandatos y juicios se entremezclan, pero estos últimos pueden considerarse como verdadera maldiciones que crean profundas ataduras espirituales.

La Biblia nos aclara bien que las palabras tienen poder

Atan: Mat. 12.36,37, 18.18; 16.19; Prov. 18:21 -> de manera que a las palabras “no se las lleva
el viento”.

Logran resultados: Mar. 21-22

Pero también nos dice que “hemos sido rescatados de la vana manera de vivir que recibimos de nuestros padres” (aunque sean creyentes) -> 1ª Ped. 1.17,18.

En Sanidad Interior se apunta a detectar los mandatos y juicios que hemos recibido y a los cuales necesitamos renunciar, porque muchos se han convertido en verdaderas maldiciones.

Algunos ejemplos de mandatos y juicios:

“No mereces que te amen” -> “vos lo único que siempre traes son problemas”; “lo que hiciste
No merece perdón”;

“No vales nada” -> “para qué habrás nacido!!”; “por qué no haces como tu hermano
que siempre saca buenas notas?” “lástima que saliste con el cuerpo
De tu abuela!!”.

“Trata de hacer más para conformarme” -> “si te lo propusieras harías lo que te pido” (aunque no
te guste). “si te decidís por ……. vas a matarme” -> crea culpa

“No crezcas” -> “claro, ahora ya no me necesitas y me dejas como un trapo viejo”
“te vas a ir y me dejas solo/a?”.

“No seas sexual, niégalo” -> “siempre elegís alguien de menor valor que vos!!, busca alguien
mejor” (que nunca llega). “No te cases, quédate con papito!!”.

O: todos los hombres son iguales, todas las mujeres son prostitutas, no pidas ayuda, sé dependiente, tenés que ser perfecto, no te equivoques, sos inútil o torpe, nunca aflojes, sos culpable de todo, no llores, no pidas perdón, el sexo es sucio o malo o pecado, no servís para nada; ya verás cuando tengas hijos!!!; etc. etc.

SOLUCIONABLE???

Nada hay imposible para Dios y El ha provisto en Cristo para nuestra sanidad. Cuando podemos enfrentarnos a lo que ha originado nuestros conflictos y dificultades, podemos perdonar, perdonarnos y llevar esas cargas a la Cruz. Podemos ser libres. (3)

Que el Señor les bendiga.

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Para cualquier consulta o comentario relacionado con este artículo, dirigirlo a su autora, Cristina Settecase mediante su correo electrónico
fil.413s@gmail.com

REFERENCIAS
(1) En el aspecto psicológico “elaborar” sería semejante a “poder tragar y digerir” algo. Aún en nuestro lenguaje común cuando eso no ocurre se suele decir “lo tengo acá” (señalando la garganta).
(2) Salomón, Carlos: “Entrando y saliendo del rechazo”. Ficha
(3) Ver tema: “Sanidad Interior”.
(4) Hace un tiempo hubo un sonado caso del asesinato de una jovencita de 16 años realizado por sus padres. Testigos afirmaron que la discapacidad que sufría les resultaba insoportable para su deseo de “una familia perfecta”.
(5) Programa televisivo que se mantuvo varias temporadas donde intentaban poder hallar a hijos, padres, hermanos, etc. que por diversas circunstancias tenían paradero desconocido.

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Estampas de la Carne

En el marco de la sociedad en la cual vivimos, hay un convencimiento casi unánime: creer que las personas que van a una iglesia, creen ser mejores que sus prójimos. Pero esto no sucede por alguna divagación extraña o por incidencia diabólica en el pensamiento humano. Sucede porque una gran proporción de hombres y mujeres que van a una iglesia, efectivamente piensan, están convencidos, que son mejores que los que están afuera. Y es más: el discurso que los grupos eclesiásticos pronuncian ante esa sociedad, apunta en esa dirección. Nosotros, que creemos en Dios y vamos a tal o cual iglesia, somos mejores y, si ustedes también quieren serlo, tendrán que venir a una iglesia como la nuestra, y si es posible, a la misma que vamos nosotros.

Esto y no otra cosa, ha sido el factor más gravitante para que la sociedad no sólo descrea de las iglesias y sus miembros, sino también para que muy pocos se decidan a prestarle atención a Dios y a sus seguidores. ¡Hay cada espécimen en esos lugares!, -dicen-, ¡Se ven cada cosa! ¿A quién se le ocurre que allí haya gente mejor que nosotros? Y nosotros nos enojamos y decimos que es el diablo el que está hablando. El diablo se mete donde le dan entrada y, atención, cada vez que inicia una enorme mentira, generalmente arranca desde un poquitín de verdad. Con todo el dolor del alma y dejando de lado como aprovecha el enemigo todo esto para seguir llevándose gente al infierno, tendremos que reconocer que les asiste a esas personas algo de razón. ¿Sabe por qué?

Porque así como no es oro todo lo que reluce, ni todo lo negro es petróleo, así tampoco no todo lo que se refugia en un templo es iglesia ni todo lo que se mueve y respira es hermano. De otro modo, Dios habría mentido cuando dijo que trigo y cizaña convivirían confundiéndose unos con otros, y también habría blasfemado el hereje de Pablo cuando puso en el mismo nivel sus padecimientos, (azotes, escarnios, prisiones, amenazas), con un peligro representado por los falsos hermanos.

Bueno; hay un punto clave en el cual deberemos prestar atención: los hijos de Dios, los que tienen esa potestad por su fe y su profunda convicción en Cristo son, efectivamente, mejores, aunque no por sus méritos, sino por el trabajo del Espíritu Santo en ellos, y no lo van proclamando por allí sino que, con humildad y santidad, se limitan a brindar silenciosamente testimonio de ello y, naturalmente, se congregan en iglesias. Pero si es verdad, (y lo es), que hay cizaña, lobos vestidos de ovejas y falsos hermanos, el punto clave está en que no todos los que se congregan en iglesias son auténticos hijos de Dios. Algunos, terminan siendo más hijos del malo que los que no van a ninguna parte, porque estos lo hacen en ignorancia en tanto que los otros, “perdónalos Padre, aunque sí saben lo que hacen”.

Porque es evidente que un garaje, una cochera, una playa de estacionamiento, no fabrica automóviles; sólo les da alojamiento. Pero para alojarse allí, hay que llegar como automóvil. Nadie guardaría un avión o un buque en una playa de estacionamiento. Y si una mujer diera a luz en una playa de estacionamiento, lo que nacería sería un bebé, no un automóvil. Y si la que pariera en esa misma playa fuera una perrita, lo que nacerían serían unos hermosos cachorritos, no autos. De la misma manera, no hay creyentes por el simple hecho de haber nacido adentro de un templo o bajo la cobertura de una iglesia; tiene que traer en sí la simiente divina que lo hace creyente. Todo lo demás, es apenas una obra de la carne, factor especial que hoy y aquí vamos a aprender a dominar. Porque el dominio propio es un fruto del Espíritu, no por afán controlador humano.

La Biblia, cuando pronuncia la palabra carne, que en griego es la palabra EL SARX, no se refiere siempre a una misma cosa. Entre otros objetivos puntuales, podemos rescatar tres o cuatro, si nos da el tiempo y el espacio, que serían los que aquí pretenderemos estudiar: Nº 1)= La carne física, material, palpable.- Nº 2)= La connotación moral negativa.- Nº 3)= Lo que tiene que ver con la simiente, con la semilla que, como en toda la Escritura, siempre es el punto de partida de todo lo que Dios va a hacer.-

(1 Corintios 15: 39)= No toda carne es la misma carne, sino que una carne es la de los hombres, otra carne la de las bestias, otra la de los peces, y otra la de las aves.

Pablo, aquí habla de carne física. Establece, -con intención o sin ella-, dos principios que se relacionan con la carne física. Nº 1)= El hombre, aun en lo físico, no puede compararse con ninguna de las demás criaturas vivas de la creación. De allí que quien los iguale y pretenda darle a eso un tinte espiritual, no sólo se equivoca, (lo que sería solamente un simple error), sino que desconoce o tergiversa la palabra, lo que sí sería más grave. Puede tenerse la mejor voluntad y la más y la más loable de las intenciones, pero eso no invalida la desobediencia y los costos de la desobediencia.

Nº 2)= Deja en claro que, si tomamos con total naturalidad el hecho de la existencia de una infinita variedad de cuerpos adaptados a la vida en diferentes medios ambientes como son la tierra, el mar y el aire o el cielo, ¿Por qué se deberían tener tantas reservas o incredulidades, a la vista de lo creado, de un cuerpo resucitado? ¿Cuál sería el impedimento para que Dios no pudiera hacer esto si es que sí puede hacer lo otro?

La otra referencia a la carne física, está en la carta a los Hebreos. Allí, cuando el autor detalla lo que son las cualidades del Sumo Sacerdote, y en referencia a Cristo, que lo fue luego de haber aprendido obediencia por causa de sus padecimientos y, en razón de esto, ser perfeccionado, alude concretamente al estado carnal y humano del Cristo de ese momento, rompiendo así con esa mitología popular no bíblica donde se acepta todo lo de Jesús bajo la excusa de: “¡Bueno! ¡Pero él era Dios!. Sí, pero encarnado en la carne de un hombre como usted o como yo, en lo genérico, y sujeto a todo lo que un hombre puede estar sujeto, porque de otro modo, Dios habría hecho trampas. Él debía efectuar esa redención desde un hombre como nosotros para que esa redención funcionara, ¿Entiende?

(Hebreos 5: 7)= Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente.

Yo creo, sin temor a equivocarme, que si este no es el versículo donde se nos muestra al Jesús más carnal, al menos es uno de ellos. Rogando como un hombre de carne y hueso, suplicando, clamando y llorando por causa de que no le gustaba en absoluto la idea de la muerte. ¿En qué se diferencia con lo que usted hubiera sentido en su lugar? La carne física, esa que usted y yo todavía amamos un poquito y defendemos tanto. Ojo; es templo del Espíritu Santo y no lo podemos maltratar. Lo que sí debemos hacer, es someterlo.

Después nos encontramos con la carne bíblica puesta en un sentido de moral negativa. Este, probablemente, (Y digo probablemente porque por más que el mundo camine hacia la globalización, el hombre es una entidad única y no puede ser globalizada por nadie, mucho menos por la iglesia), es el significado más conocido por el creyente. Aquí, la palabra carne, indudablemente no está relacionada con el área del cuerpo sino de la mente, que es donde ya sabemos, entre a tallar en el alma. Es mucho más que la carne física.

(Gálatas 5: 13)= Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servios por amor los unos a los otros.

(14) Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: amarás a tu prójimo como a ti mismo.

(15) Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros.

La libertad cristiana no consiste en eliminar todas las trabas morales, sino en la libertad de servirse los unos a los otros en humildad, no en arrogancia distintiva por cargos o posiciones. El evangelio cambia la opresiva sumisión al legalismo por la más alta sumisión al amor. Esa libertad ha sido entendida por no pocos para llevar una vida que de cristiana no tiene nada, que produce un testimonio que repele a la sociedad de todo lo que huela a Dios, que impide que los necesitados caigan quebrantados a los pies de Cristo y que se aparte de su real significación: poder amar al prójimo sin condicionamientos ni discriminaciones. Tal como Cristo lo hizo.

(16) Digo, pues; andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. (De la mente, de las emociones, de la voluntad humana, de los sentimientos)

(17) Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.

La libertad muy bien puede degenerar en libertinaje, pero el Espíritu Santo nos capacita para vencer los deseos de la carne, cuando nos sometemos permanentemente a su control y dominio, con la libertad de hacerlo de una manera voluntaria. Eso es libertad. El Espíritu y la carne están diametralmente opuestos el uno al otro, tal como se evidencia en sus obras y frutos. El resultado es un fiero conflicto dentro de cada creyente, en el que ninguno podrá vencer confiando en sus propias fuerzas.

(18) Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.

(19)= Y manifiestas son las obras de la carne, (De la mente, voluntad, emociones), que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, (20) idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, (21) envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas: acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

Muchos son los siervos que han hecho hermosos estudios sobre estos puntos. Los han dividido, incluso, en varias facetas, así que no voy a ser yo quien le agregue algo porque no se justifica. No porque no haya más para decir, porque Dios siempre tiene más, sino porque no tengo mandato para detenerme en esto nada más que lo preciso. Sólo le voy a preguntar una cosa: ¿No están en una gran proporción, estas cosas, gozando de muy buena salud dentro mismo de la iglesia? Es más: hay sectores, por ejemplo, donde por una cuestión doctrinaria tradicional interna, se incentiva a disentir porque, -se señala-, los hermanos tienen derecho a no estar de acuerdo y discutir. Está bien; allá cada uno, pero: ¿No es este un modo de conducir a un grupo de personas a la conclusión de Pablo, que asegura que los que entren en disensiones no heredarán el reino de Dios? Si alguien entiende esto o cree tener una respuesta que tenga peso en el mundo del espíritu, por favor escríbame ya.

El tercer aspecto apuntado, es el que relaciona a la carne con la base de toda la creación: la semilla, la simiente. Todo lo que Dios hace, todo, siempre comienza desde una semilla, de una simiente. Mire:

(Gálatas 4: 21)= Decidme, los que queréis estar bajo la ley: ¿No habéis oído la ley?

(21) Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre.

(23) Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la libre, por la promesa.

(24) Lo cual es una alegoría (Una comparación, una metáfora, un símbolo, no es literal) pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; este es Agar.

(25) Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues esta, junto con sus hijos, está en esclavitud.

(26) Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre.

(27) Porque está escrito: Regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz; Prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto; Porque más son los hijos de la desolada, que de la que tiene marido.

(28) Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa.

(29) Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora.

Este verso alude a lo que se detalla en el libro de Génesis capítulo 21 y versículo 9, donde vemos a Ismael se burlaba de Isaac. ¿No hay burla, todavía, entre los prácticos y los espirituales? Los verdaderos creyentes, sin buscarla, deben esperar algún tipo de persecución interna.

(30) Mas: ¿Qué dice la Escritura? Echa afuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre.

(31) De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre.

Vemos aquí que Pablo defiende el evangelio que predica con una alegoría basada en la historia de Ismael e Isaac. Algunos teólogos, muy expertos, han criticado y acusado a Pablo de espiritualizar demasiado la historia. Sonría si quiere, aunque no causa gracia. Sin embargo Pablo, mucho más allá de establecer una doctrina con esto, lo que está haciendo es ilustrar algo que ya ha demostrado. La premisa de Pablo es que se entienda que la verdadera descendencia de Abraham es espiritual, no genética ni física. El real heredero de Abraham es el hijo de la mujer libre, no el de la esclava. Isaac representa a aquellos que confían en Cristo, en tanto que Ismael representa a aquellos que eligen estar bajo la ley. Por lo tanto, los creyentes, son los verdaderos hijos de Dios.

De todo este texto, y dejándonos ungir con la sabiduría, el discernimiento y la revelación de Pablo, podemos ver a continuación varios principios básicos, elementales, que siempre estuvieron allí, pero que nosotros en nuestra repetitiva costumbre de encararlo todo desde la lógica, el razonamiento o el intelecto, (Órganos del alma, si mal no se lo he explicado antes), pasamos de largo y jamás vimos.

Es más que evidente que tanto Sara como Abraham estaban intentando cumplir –según sus ideas personales-, con la promesa de Dios. Hay mucho cristiano, hoy, que anda por la vida haciendo lo mismo. De todo esto rescatamos algo muy notorio: es no sólo posible sino muy cierto que podemos estar obrando enteramente en la carne y fuera de la guía del Espíritu, con motivos muy bien intencionados y correctos en su esencia y estar, sin embargo, al mismo tiempo, desobedeciendo a Dios creyendo como alguna vez lo hizo Saulo de Tarso, que le estamos sirviendo. Es muy sutil.

Si repasamos el texto de esta historia a la luz de Gálatas 5, veremos que en la relación Abraham-Sara-Agar, existen varias obras de la carne, de la mente, del corazón, de la voluntad, de las emociones y los sentimientos:

Adulterio: Lo cometió Abraham, más allá de las usanzas, la voluntad y la decisión de Sara.-

Hechicería: Que es manipulación. La llevó a cabo Sara con Abraham. Manipuló sus sentimientos para impulsarlo a tener relaciones sexuales con Agar.-

Enemistades: Esto es notorio, después, entre Sara y Agar.-

Contiendas: Se produjeron ni bien nació Ismael.-

Herejías: Creer que todo eso estaba no sólo aprobado, sino ordenado por Dios.-

Envidias: La experimentó Sara en relación con el embarazo y el parto de Agar. Creo que no hay nada que agregar a esta contundente evidencia histórica y espiritual.
El nacimiento de Isaac por el Espíritu no habla de una concepción divina o virginal como fue la de Jesús en María, sino de la obediencia al cumplimiento de una promesa. El nacimiento de Ismael por la carne, no se refiere al contacto sexual específico, sino al desenlace motivado en ideas humanas sin participación divina.

Lo de Sara es un caso que merece ser visto aparte porque se asemeja a más de uno de los que suceden en nuestro tiempo. Ella estaba convencida que era Dios quien le había impedido tener hijos y que nunca los podría tener. Es más: estaba convencida que el propósito, la voluntad y la promesa de Dios solamente tenía como destinatario a Abraham y no para ella. Que el Señor, incluso, no la tenía en cuenta para nada, que no estaba interesado en ella. Y algo más: ella, en su intimidad, se consideraba algo menos que insignificante y totalmente periférico al propósito divino.

La conclusión vigente, es que así como Sara se apresuró, se dejó llevar por sus ideas y actuó conforme a su parecer, así también se equivocará todo aquel que no tenga la paciencia de esperar una señal del Señor, que como todos sabemos pero no siempre nos acordamos, tiene una naturaleza y un carácter donde predominan el amor y la fidelidad.

Hay un cuarto aspecto de la carne mencionado en el Nuevo Testamento y es el que tiene que ver con una ordenanza muy singular sobre la carne emparentada con el liderazgo. Fíjese que el texto que vamos a leer nos muestra algo que, ordenado por Dios, todavía es llamado “de la carne” y hasta considerado inadecuado. Este pasaje, quiero que observe, en el contexto inmediato, se refiere al sacerdocio de Aarón, pero que en un contexto más ancho y más amplio, esta aplicación de Hebreos va más allá: es un punto de inflexión que muestra una de las características de Dios menos predicadas: la del permanente cambio, la de la permanente renovación de lo anterior por lo nuevo, la de remover ciclos viejos y reemplazarlos por ciclos nuevos. El versículo que dice que Dios es el mismo ayer, hoy y siempre, muy pocas veces se entendió con fidelidad. Se entremezclaron los conceptos y siempre se interpretó como que “las cosas que hace Dios fueron las mismas ayer, hoy y siempre”, cosa que es más que evidente que jamás ha sido dicho en la Biblia. Aunque por ahí sea doctrina respetada, guardada y cuidado conque diga otra cosa porque lo expulsamos.

(Hebreos 7: 11)= Si, pues, la perfección fuera por el sacerdocio levítico (porque bajo él recibió el pueblo la ley) ¿Qué necesidad habría aun de que se levantase otro sacerdote, según el orden de Melquisedec, y que no fuere llamado según el orden de Aarón?

A propósito de esto, si se fija rápidamente en el capítulo siguiente, y ya refiriéndose al nuevo pacto, la palabra dice que “si aquel primer pacto no hubiera tenido defecto, no habría tenido razón de ser el segundo. Esto sienta un principio que quiero que tenga en cuenta para lo que resta de este estudio y para lo que resta de su vida de creyente. Cuando algo viejo, tradicional, acostumbrado, deja de tener efecto y resultado, aunque haya sido efectivamente ordenado por Dios en su tiempo, debe ser cambiado. Ayer, hoy y siempre.

(12) Porque cambiado el sacerdocio, necesario también es que haya cambio de ley; (13) y aquel de quien se dice esto, es de otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar.

(14) Porque manifiesto es que nuestro Señor vino de la tribu de Judá, de la cual nada habló Moisés tocante al sacerdocio. (Es más que notorio de que el hecho de que Cristo haya nacido en la tribu de Judá y no en la de Leví, subraya la inauguración de un nuevo sacerdocio que llegaba para reemplazar al antiguo)

(15) Y esto es aun más manifiesto, si a semejanza de Melquisedec se levanta un sacerdocio distinto.

Este es un versículo muy clave para entender el tiempo presente. Porque habrá que aclarar aquí que la palabra griega que se usa en este texto para DISTINTO, no es la corriente que encontramos en otros lugares, que es ALLOS, que significa “Otro de la misma clase”. La palabra utilizada aquí es la palabra HETEROS, que quiere decir globalmente “Otro de un orden completamente diferente”. Como se ve, la misma palabra en nuestra traducción, tienen un vocablo y por ende una significación totalmente opuesta en los originales. ¿Tendremos que aprender griego para ser salvos, entonces? No tan así porque en lo sustancial, las traducciones son fieles. El problema radica cuando se entra en caminos de revelación. Allí, en muchas ocasiones, se nota que los traductores han utilizado más la lógica del alma que el discernimiento del Espíritu. Por eso hay textos y pasajes que permanecen en total oscuridad cuando Dios decidió que sean abiertos. La Biblia, lo reitero, es un libro para ser leído, creído y practicado por gente llena del Espíritu Santo, sino apenas será Logos-más lógica-igual a-religiosidad intelectual.

El orden Levítico era el orden de la cultura, de la educación, de la preparación de hombres para ejercer el sacerdocio. Algo muy similar a lo que hoy serían seminarios o institutos que preparan para el liderazgo. Cosa que no está mal y que se debe hacer porque es necesaria para la obra, pero que no tiene nada que ver con “estudiar para pastores” como muchos gustan decir. El pastorado, antes que nada, es un llamado divino. Que luego, podrá ser fortalecido con estudio, pero que siempre tendrá su punto de partida en el mundo del Espíritu. De otro modo no será liderazgo de Dios, será gerencia humana.

El orden de Aarón, por su parte, era el del escalafón o línea familiar directa. Sacerdote el abuelo, el padre, el hijo, el nieto, etc. Siempre dentro de una familia, con un temor que parecería santo de darle mando o poder a alguien que no pertenezca a la familia. Es un orden antiguo, no un invento moderno. Es Aarón.

Y después el orden de Melquisedec, que era un orden divino, sin currículum, sin experiencia previa, sin genealogía, sin apellido ilustre o antecedentes familiares, sin títulos universitarios o de seminarios teológicos; sólo elevado por voluntad de Dios. Ese y no otro fue el orden que elevó a Cristo al Sumo Sacerdocio. ¿No será el tiempo de que la iglesia del Señor, si quiere terminar la obra, asuma ese sacerdocio y no los que ya fueron reemplazados?

(16) No constituido conforme a la ley del mandamiento acerca de la descendencia (Esto se lo confirma) sino según el poder de una vida indestructible.

En otro tiempo y bajo otras facetas, Dios estableció los dos órdenes sacerdotales anteriores, pero un día y a consecuencia del cambio de los tiempos, dijo: hay que cambiar, hay que eliminar toda carnalidad intelectual y estructurada y toda cuestión ligada a una línea de sangre humana, y darle a mi pueblo un sacerdocio levantado por mí, que haga mi voluntad, que cumpla mi propósito y que termine mi obra.

Hay hoy también una mentalidad religiosa, estructurada y casi profesional que debe ser reemplazada porque no tiene nada que ver con el carácter de Cristo. Negarse a ello, como está ocurriendo en muchos lugares, es obrar en la carne, en la mente, en los intereses sectoriales, denominacionales, eclesiásticos que, a similitud de aquellos, cada día se alejan más de Dios y, esencialmente de la base de su naturaleza, el amor. Mire como lo declara Pablo.

(Filipenses 3: 3)= Porque nosotros somos la circuncisión, los que en Espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.

Lo que Pablo decía en su tiempo y que es vigente para hoy si sabemos leer los símbolos es que la verdadera señal de una relación correcta con Dios no era la observancia de una ceremonia o rito formal, sino la manifestación de las tres características mencionadas. Cuando dice “Los que en Espíritu servimos a Dios”, no sólo se refiere a estar vivos en el Espíritu y por lo tanto calificados para adorarle, sino que también abarca las expresiones más profundas de nuestra adoración, inspiradas por el Espíritu Santo: los himnos espirituales, la oración, el cántico y la comunión con Dios.

(4) Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. (Yo he cumplido con las reglas formales de la religión, también) si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: (5) circuncidado al octavo día, (Me aprobé todos los cursillos obligatorios para ingresar como miembro) del linaje de Israel (Vengo de familia evangélica; mi abuelito era pastor y tres tíos diáconos) de la tribu de Benjamín (Soy pariente del pastor principal de…) hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; (Me sé de memoria la declaración de principios firmada por mi denominación en 1915) (6) en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; (Los que no estén de acuerdo con nuestra doctrina serán denominados como: herejes, rebeldes, insujetos, blasfemos) en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible. (O sea que tengo una conducta eclesiástica intachable).

(Verso 12)= No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; Sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.

(13) Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago; olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está adelante, (14) prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

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Los Cuatro Beneficios

La batalla más reñida que cada persona libra, es la batalla interior. Se han escrito cientos de libros y predicado miles de mensajes al respecto. Alguien, en un momento de reflexión, pronunció una frase llamada a ser célebre: “He conocido a mi peor enemigo; soy yo mismo.” Todos, en algún momento, necesitamos que el Señor nos libere de algo que nos oprime. La mayor parte de las veces, es de nosotros mismos.

Toda persona toma en algún momento decisiones que determinan el curso posterior de su vida. Desde Moisés en adelante, las personas han tenido siempre dos opciones. Es como si permanentemente estuviéramos en la pata de una “Y” griega, teniendo ante nosotros dos caminos para optar. Nos puede llevar mucho tiempo y, el día que nos decidimos por uno de ellos, ese se transforma otra vez en pata de “Y” griega. Las dos opciones fundamentales, como quieran que estén disimuladas, son dos: vida o muerte.

(Deuteronomio 30: 11)= Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos.

(12) No está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al cielo, y nos lo traerá y nos lo hará oír para que lo cumplamos?

(13) Ni está al otro lado del mar, para que digas: ¿Quién pasará por nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo haga oír, a fin de que lo cumplamos?

(14) Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas.

(15) Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; (16) porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella.

(17) Mas si tu corazón se apartare y no oyeres, y te dejares extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y les sirvieres, (18) yo os protesto hoy que de cierto pereceréis; no prolongaréis vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para entrar en posesión de ella.

(19) A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante de la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; (20) amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar.

Cuando elegimos la muerte, sabiéndolo o no, abrimos la puerta para que nos llegue un ataque del maligno. Cuando elegimos la vida, Dios nos guía por un camino que comienza con la salvación, pasa por la cruz y termina en la eternidad con el Padre.

(Romanos 7: 22)= Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios.

(23) Pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.

(24) ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?
(25) Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.

Observe que la mayor lucha de Pablo no era contra Satanás, era contra sí mismo. Su carne le provocaba más problemas que Satanás. Cuando vivimos según la carne, participamos con Satanás y vamos en contra del plan de Dios para nuestras vidas. El pecado no reside en nuestros cuerpos físicos: reside en nuestra naturaleza pecaminosa, que está dentro de nuestra persona. ¿Quién puede librarnos de nuestra naturaleza pecaminosa? ¡Gracias a Dios que hay una salida, y es por medio de la cruz de Cristo!

La palabra “carne” tiene diversas definiciones en el Nuevo Testamento, incluyendo el “cuerpo físico”. Pero cuando Pablo la utiliza en este contexto, está refiriéndose a la vieja naturaleza adámica, carnal, no regenerada, rebelde. El la llama literalmente “el viejo hombre”. Cuando venimos a Cristo, Dios nos hace nuevas personas.

(2 Corintios 5: 18)= De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

Pero antes de la nueva creación, estamos en el viejo hombre, el hombre anterior. La carne, entonces, es eso que influye en nosotros para que pequemos.

Cualquier motivación que se concentre en alimentar o promover el YO, es de la carne. En su mayoría, las personas responden a una de dos motivaciones propias. La primera es una imagen de sí mismo negativa. Las personas que no tienen una buena imagen de sí mismas, dicen: “no soy nada. No soy nadie. Nunca voy a llegar a nada.” Estos sentimientos de desprecio por uno mismo no son resultado de un complejo de inferioridad; Son resultado de un complejo de EGO. Nos concentramos en nosotros mismos, no en Cristo. No hay ninguna virtud en eso. Sin Cristo, nada podemos hacer; Pero con Cristo, podemos hacerlo todo. Pablo dijo: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

La segunda es un orgullo desmedido. Las personas que tienen el problema del orgullo piensan, erróneamente: “Yo puedo hacerlo todo… no necesariamente en Cristo”… Pero es interesante notar que también en este caso el foco de atención está en uno mismo, no en Cristo. No hay virtud en esto tampoco. El poder de Dios se perfecciona en nuestra debilidad, no en nuestra sabiduría, vanidad, títulos académicos u orgullo personal.

La clave para acabar con la carne está en la batalla por el control del YO. El YO es la parte de nosotros que decide si accederá a nuestros deseos carnales y pecaminosos, o no. El YO tiene un apetito insaciable y hay dos frases que lo identifican: “Quiero” y “Dame”. El YO dice “Quiero el mejor auto”; “Quiero más dinero”; “¡Dame el mejor asiento!”; “¡Dame el trozo más grande de torta!”. Al YO le encanta hablar de dos personas: YO y MI. Los creyentes que hacen estas cosas no han aprendido a llevar su YO la cruz. ¿Cuál es la solución? Pablo la da.

(Filipenses 2: 3)= Nada hagáis por contienda o por vanagloria; Antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo.

Primero, reconozcamos qué es lo que nos motiva a actuar. Pablo dice que NADA hagamos por contienda o vanagloria. Si hacemos las cosas que tenemos que hacer por los motivos equivocados, debemos detenernos. Debemos cambiar nuestra motivación o, de ser posible, debemos apartarnos de las responsabilidades que atraen la atención sobre nosotros hasta que podamos cumplir con esas responsabilidades por las razones correctas. Esto sólo puede hacerse después de que el YO ha sido crucificado. Si actuamos en humildad, no actuaremos por contienda o vanagloria.

La buena noticia, para todos, es que por medio de la cruz somos liberados del YO. Pablo escribe en Gálatas 2:20: Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive en Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

Pablo crucifica su YO. No podemos encontrar la plenitud de la voluntad de Dios hasta que no permitamos que nuestro YO y MÍ, mueran en la cruz.

Dos cosas suceden en mi vida antes que mi YO pueda ser crucificado con Cristo. YO debo tomar una decisión y YO debo hacer una confesión. Primero debo tomar la decisión voluntaria e intencional, en pleno conocimiento, de morir a mi EGO. La muerte de mi YO no sucede por sí sola. Si suelto a mi YO, naturalmente se dirigirá hacia motivaciones egoístas. Segundo, debo hacer una confesión personal. Pablo hace de su confesión, su testimonio personal. “Estoy crucificado con Cristo”, dice. Cuando confesamos nuestra crucifixión, ésta se vuelve parte de nosotros.

Luego, la vivimos. Una cosa es hablar de la muerte del YO en términos generales, y otra es aplicarla personalmente. Pablo dice, en Gálatas 5:24: Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Somos liberados del control de la carne, pero la responsabilidad de crucificarla, es nuestra. Morir al YO no significa golpearnos con varillas o látigos, negarnos al YO significa negarnos a seguir nuestras pasiones y deseos personales.

Es interesante observar que, aunque Pablo era una nueva criatura, continuaba batallando con la carne. En su divina sabiduría, Dios nos hace nuevos después que aceptamos a Cristo, pero no quita nuestra naturaleza pecaminosa.

Pablo nos da una lista, (aunque no exhaustiva), de las obras de la carne: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías y, como para que no queden dudas que las mencionadas no son las únicas como algunos enseñan, le agrega “cosas semejantes a estas”, esto es: lo que usted crea que es semejante a lo detallado. Y continúa describiendo el fruto de este comportamiento: Acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios, agrega en Gálatas 5:21.

¿Cuál es la solución de Dios para la carne? Gálatas 5:24: Pero los que son de Cristo, han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. No debemos llevar a nuestro viejo hombre a la Escuela Dominical, ni reformarlo, ni aconsejarlo, ni obligarlo a memorizar pasajes bíblicos. DEBEMOS MATARLO. La ejecución es la única solución para el viejo hombre. En realidad, la evidencia de que pertenecemos a Cristo es la crucifixión de nuestra carne. Al morir al YO, nuestra carne comienza a decrecer, y el Espíritu de Dios en nuestro interior, comienza a crecer.

La carne y el espíritu son enemigos; trabajan en forma opuesta entre sí. En Gálatas 5:17, Pablo dice: Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Nuestra naturaleza carnal, es decir, nuestra naturaleza antes de que Dios nos cambiara, está totalmente opuesta al Espíritu de Dios. Cuando somos controlados por la carne, por nuestros deseos y pecados, no podemos vivir una vida que sea agradable a Dios. Una parte de Romanos 8:8, dice: y los que viven según la carne, no pueden agradar a Dios.

Aun cuando hacemos lo correcto, por motivos egoístas, no podemos agradar a Dios. Jesús denunció a los fariseos por orar y diezmar. ¿Por qué haría tal cosa si era lo correcto? Porque diezmaban por motivos apartados de la voluntad de Dios; sus oraciones y sus ofrendas tenían como fin la atención hacia sí mismos.

Si deseamos vivir en Cristo, la responsabilidad de hacer morir las obras de la carne es nuestra. Pablo dice, en Romanos 8:13, que: Si por el espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Cristo ha hecho posible que muramos a nosotros mismos, pero la responsabilidad continúa siendo nuestra. La cruz implica sufrimiento y dolor. Es la forma más dolorosa de morir que el hombre ha inventado, pero es mucho mejor que la alternativa.

Un ejemplo: una joven mujer y un muchacho se conocieron y se enamoraron. Ella era creyente y él no. Por el contrario, era bastante holgazán. Sin embargo, él comenzó a ir con ella a la iglesia, cosa que a todos los miembros les parecía estupendo. Sin embargo, su transformación no era real. A él, en realidad, no le importaba demasiado Cristo ni le conocía; lo que sí le importaba era conservar a su novia. Si para eso debía aburrirse como una ostra durante un par de horas por semana, sin entender ni sentir absolutamente nada, lo haría. Se lo dijeron a la joven algunos hermanos con discernimiento. Ella oró y, finalmente, cortó esa relación. Pregunto: ¿Habrá sido doloroso para ella? Por supuesto que sí. Era como si le partieran el corazón. Cuando hay una ligazón emocional, dos espíritus se unen, creando una ligadura de alma. Es por eso que es tan difícil apartarse. Pero Dios da fortaleza para soportar hasta la victoria.

Veamos: ¿Qué hubiera pasado si se hubieran casado? Algunos líricos tienen permiso para pensar que todo se habría solucionado, pero las experiencias reales, no nos dicen eso. Probablemente, pasado un tiempo, él habría perdido todo interés por el evangelio y hubiese regresado a su estilo de vida habitual. Una joven alegre, se hubiera convertido de pronto en una mujer desanimada, que seguiría asistiendo a la iglesia, sí, pero sin involucrarse en nada. También es probable que, si no conseguía que ella se olvidara de “su religión,” al tiempo, él se divorciara dejándola quizás por otra mujer con menos… escrúpulos, ¿Usted me entiende, no? En ese caso, el dolor de ella seguiría invadiendo la vida de sus hijos y extendiéndose, quizás, a sus propios matrimonios.

Hay un dolor bueno y un dolor malo. El dolor que esta joven hubiera soportado en esa hipotética situación sería un dolor malo. Si ella hubiera tomado el dolor de la cruz, diciendo: “YO, no vas a salirte con la tuya. Morirás. Sufrirás, sí, pero Dios sigue estando en control de todo.” Habría encontrado el fruto de la vida y la justicia. Morir al YO muchas veces significa un dolor breve que produce una ganancia permanente.

Al elegir la injusticia, sufriremos un dolor permanente. Quizás nos guste seguir adelante: Ganar un poco más de dinero; Tomar algunos “atajos”. Pero a menos que mandemos a nuestro YO a la cruz para que sufra el verdadero dolor de la crucifixión, el dolor que el YO cosechará en el camino será tres veces mayor. Hay un costo a largo plazo cuando se toma la cruz, y hay un costo, mucho mayor, a largo plazo, cuando no se la toma.

Lo irónico es que podemos hacer cosas muy espirituales que están motivadas por el YO. Podemos dedicar todo nuestro tiempo a las actividades de la iglesia a expensas de nuestra familia, sin pasar jamás tiempo con ellos. El YO quería sentirse importante. Podemos cantar en la iglesia y participar en el grupo de alabanza, pero desmayar al sentir el ataque del enemigo. El YO quería ser visto por la gente. Las personas que caen bajo el control de un espíritu de Jezabel o de Lucifer no han traído sus heridas personales a la cruz. Entonces el YO comenzó a operar disfrazado de espiritualidad.

En Mateo 9:25, Jesús dice: Pues, ¿Qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo? Podemos ganar prestigio y poder, aun en el mundo cristiano, y al final, dañar o destruir nuestras vidas. Jesús precedió su pregunta con un toque de clarín de advertencia. En Lucas 9:23, dice: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. No podemos seguir a Jesús hasta que no nos negamos a nosotros mismos. El YO no desea ir a donde va Jesús. El YO desea evitar el dolor de la crucifixión. Un pensador secular, Alfredo de Vigny, plasmó una frase que ni él supo hasta dónde dejaba en evidencia algunas cosas muy profundas: “El hombre es un aprendiz y el dolor, su amo.”

Negarme a mí mismo significa decir “no” a lo que yo quiero, a lo que siento, a lo que creo merecer. El acto de tomar la propia cruz ha sido definido como llegar al punto en que mi voluntad y la de Dios se cruzan y elegir la voluntad de Dios en lugar de la mía. Cada persona, alcanza este punto en algún momento de su vida. La voluntad de Jesús se cruzó con la de su Padre en el huerto de Getsemaní. En la noche en que fue traicionado, leemos en Lucas 22:42 que Jesús dijo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Jesús podría haber dado un paso atrás, diciendo: “¡Qué el hombre se jorobe! ¡Yo no tengo ganas de hacer esto!” Él no tenía que morir por nosotros. Podría haberse quedado en el cielo. Podría haber dicho: “No tengo por qué hacer esto”. Pero lo hizo por sumisión a su Padre.

El punto de intersección entre la voluntad de Dios y la del hombre, significa diferentes cosas para diferentes personas. Algunos juegan con pensamientos lujuriosos. Otros pagan menos impuestos de los que deberían o les cuesta admitir cuando están equivocados. Otros buscan siempre sentarse en el primer banco de la iglesia. Sería imposible hacer una lista de todas las formas en que el YO levanta su horrible cabeza, pero es suficiente con decir que morir al YO se resume en la disposición para elegir a los demás por sobre nosotros mismos.

En la edad media, algunos ascetas interpretaron el “morir a uno mismo” como que debían hacer sus vidas lo más incómodas posible, esperando que así se mortificara su carne. Por lo tanto, usaban camisas hechas de camello o dormían en camas de clavos. Estas personas confundían su carne física con su carne espiritual. Mortificar, (o sea: Hacer morir) la carne, se convirtió en una pasión tan dominadora y consumidora que se volvió un ídolo al que adoraban. El cuerpo físico, en sí mismo, no es pecaminoso. Cuando Dios lo creó, lo llamó bueno. El problema no es con el cuerpo físico, el problema es con la naturaleza pecaminosa.

El primero de los beneficios de ser liberados de nosotros mismos es que somos libres del dominio del pecado. Romanos 6:14, Pablo dice: Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. Cuando vamos a Cristo, el poder que nos hace pecar da paso al poder para resistir el pecado. Dado que nacemos en pecado, antes de ir a Cristo, no podíamos evitar pecar. Pero gracias a la obra de Cristo en la cruz, tenemos el poder de vencer al pecado. Ya no tenemos que pecar. Somos libres para obedecer a Dios. Somos libres para vivir una vida de justicia, una vida que agrada a vuestro Padre celestial. Una vida de la que el Padre nos diga: Bien hecho, buen siervo y fiel.

Las personas ven las vidas de algunos cristianos y dicen: “No quiero ser cristiano, porque entonces no voy a poder hacer lo que yo quiero”. Ese es el YO que habla. En cambio, por Cristo podemos responder: “Porque soy cristiano, no tengo que hacer lo que mis deseos me dicen que haga”.

Los perritos, por ejemplo, son seres irracionales, se mueven instintivamente, van a donde sus deseos circunstanciales los llevan. Si quieren comer basura y tomar agua de una cloaca, lo hacen. Nosotros, cuando los vemos, en el mejor de los casos, sacudimos la cabeza y nos reímos de ellos. Pero lo mismo sucede con nosotros. Cuando somos ganados por nuestros deseos y nuestras pasiones, invariablemente nos dedicamos a cosas que nos consumen y que finalmente son dañinas para nuestros espíritus. Comemos basura espiritual y tomamos agua no de vida, sino de cloacas espirituales. Y Dios también sacude la cabeza cuando nos ve, pero no se ríe; se entristece. Cuando hemos sido liberados del dominio del pecado, vemos a nuestra propia vida desde la perspectiva de Dios. Sólo entonces dejamos de conformarnos con cualquier cosa que sea menos que lo mejor que Él tiene para nuestras vidas y lo mejor que podemos darle a él.

El segundo beneficio de ser liberados del YO es la libertad que nos proporciona ese estado para servir con tranquilidad.

(Marcos 10: 42)= Mas Jesús, llamándolos, les dijo: sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad.

(43) Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, (44) y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos.

(45) Porque el hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

El camino hacia la autoridad y el liderazgo en la iglesia está en el servicio. Jesús, (que es Dios revestido en carne), entró a nuestro mundo por primera vez, no para ser servido, sino para servir. La mente carnal supondría que si Dios viene al mundo, tomará el control por la fuerza. Pero cualquiera que llegue al poder sin servir, no podrá usar correctamente su autoridad porque no ha aprendido a morir al YO.

Si deseamos crecer en el reino, el camino para subir, es bajar. Pero en este “siglo malo”, no es así. El mundo nos dice: “Llega primero, consigue más.” O sino: “El que muere con más cosas, gana”. Algunos nos dicen que la meta es la independencia económica; de esa forma no tendremos que trabajar para otro. Esa afirmación, en realidad significa: “No tendremos que servir a otro”. En el reino de Dios, es lo opuesto. Si deseas vivir, mueres. Si deseas recibir, das. Si deseas subir, bajas. Es la regla por la cual opera el reino de Dios. Lamentablemente, muy pocos quieren servir y muchos quieren ser servidos. Esa es la esencia del orgullo.

Un anciano sabio solía decir que hay dos ocupaciones en las que se puede comenzar desde arriba. Cavar tumbas y cavar pozos. En todas las demás, se comienza desde abajo. Y eso es cierto en el reino de Dios: se comienza por el final. Si a las personas se les da autoridad y se las expone a la gente demasiado pronto, abusarán de su autoridad. Siempre, y eso se aplica en todos los niveles de autoridad pastoral. Primero el hombre debe ser probado. Luego se lo puede integrar al liderazgo. Cuando hemos sido librados de nosotros mismos, encontramos libertad en el servicio. Cuando no hemos muerto al YO, confundimos lo que Dios ha preparado para promovernos con lo que nosotros planeamos.

El tercer beneficio es la libertad de tener que promovernos a nosotros mismos. En su segunda carta a los Corintios, 4:5, Pablo dice: Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros, como vuestros siervos por amor de Jesús. Pablo predicaba a Cristo donde quiera que fuera. Podría haberse hecho de un nombre importante, pero no lo hizo. Con un ministerio tan exitoso, Pablo podría haberse formado su propio grupo de seguidores, pero no lo hizo. No se predicaba a sí mismo, sino a Cristo. Cuando andamos en la libertad de tener que promovernos a nosotros mismos, le damos a Dios grandes oportunidades de promovernos a su tiempo. Cuando nos promovemos, luchamos por quitarle a Dios el control de la bendición y finalmente la perdemos.

El cuarto beneficio de ser liberados del YO, es ser libres de tener que probar que tenemos la razón. Cuando morimos a nosotros mismos, no tenemos que tener la razón siempre. Un creyente que actúa a la defensiva demuestra que no ha crucificado el YO. Pero al ejecutar la carne, abrimos la puerta para escuchar lo que Dios nos dice, sea cual sea la forma que elija para hablarnos.

¿Alguna vez ha notado que aunque todos admiten que nadie es perfecto, a nadie le gusta admitir que él no lo es tampoco? Al ponernos a la defensiva en relación con nuestras debilidades, nos apartamos de los medios que Dios utiliza para moldearnos y conformarnos como los hombres y mujeres que él quiere que seamos.

Cuando recibimos una palabra que creemos que es de Dios, durante un culto en la iglesia, ¿Estamos dispuestos a dejar que esa palabra sea probada por el cuerpo y por los líderes de la iglesia? Si no es así, es evidencia de que no hemos muerto a nosotros mismos. Nadie es incuestionable. No hay nada que de más poder a una congregación que cuando una persona se pone de pie y reconoce humildemente que la palabra que dio no era en un cien por cien correcta. En lugar de arruinar los dones, esa humildad da a las personas la confianza para salir a expresarse, sabiendo que pueden hacerlo en un ambiente seguro y auténtico.

Es una gran burla para la iglesia que los creyentes luchen unos entre otros, tratando de probar que el otro está equivocado. Muchas veces lo importante para ellos no es la doctrina, sino probar que tienen razón. No tendríamos que pelearnos por el milenio, ni por el arrebatamiento, ni por docenas de otros temas conflictivos en el cuerpo. Lo único por lo que deberíamos pelear es por una iglesia gloriosa. Pronto descubriremos quién se quedó atrás en el arrebatamiento. Lo único por lo que vale la pena luchar, es para ser una iglesia gloriosa, preparada para nuestro esposo Jesucristo, y nuestro enemigo no es otro creyente; es Satanás.

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¡Hay que Evangelizar el Alma!

En este trabajo, quiero que me acompañe usted a terminar de conocer el alma. Es una manera de decir, claro está, porque al alma no la vamos a conocer en el lapso que tarde usted en leer este artículo, eso es claro. Lo que estoy tratando de explicarle es que vamos a delinear algunas cosas que nos quedaron pendientes de otro trabajo paralelo a este que usted ya habrá leído (Si no lo hizo hágalo, tiene una unidad) que se titula “Cuestión de Imaginación”. No es que haya un “continuará”, sino que ambos conforman una unidad de conceptos que muy difícil hubiese sido intentar unificar o apretar en síntesis.

El caso es que es importante conocer el alma para saber cómo obra y cómo debemos tratar con ella. La mente se renueva. Hay tres órganos. Dios toma al hombre y lo parte en tres fases iguales: espíritu, alma y cuerpo. Una vez que ha separado los tres, toma al alma y también la divide en tres partes, nuevamente: mente, voluntad y emociones. Habíamos comenzado, de estas últimas tres, a indagar sobre la mente y allí nos encontramos con que la mente tiene cinco aspectos que denominaremos “órganos”: el que ya desglosáramos: Imaginación y los cuatro restantes que nos quedan en este estudio: Razonamiento, Pensamiento, Lógica e Intelecto. Antes de seguir adelante, quiero que recuerde usted que, cuando la Biblia le habla de la mente, usted no deberá quedarse con esa palabra a secas, le puede estar hablando de cualquiera de estas cinco cosas: Imaginación, Razonamiento, Pensamiento, Lógica o Intelecto. Habiendo conocido bastante sobre su imaginación, es que ahora pasaremos a su Razonamiento.

(Proverbios 4: 20)= Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones.

Esto le estaría demostrando algo que, a veces, en la euforia espiritual ambiente, podemos muy bien pasar de largo: Dios razona. Esto lo da como cosa concreta, ¿No le parece?

(Romanos 1: 21)= Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su negro corazón fue entenebrecido.

Aquí salta a la vista un segundo aspecto importante y clave: el hombre también tiene razonamiento. Esto es más que evidente. Y además es bastante antiguo al parecer.

(Romanos 2: 15)= Mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos.

El razonamiento. ¿Usted se da cuenta por qué el alma no fue creada para gobernar su vida? ¿Entiende ahora por qué el alma no puede entender a Dios? Más concreto, cotidiano y real se lo diré: ¿Percibe el motivo por el cual USTED no puede entender a Dios aunque se lo proponga de la mejor manera? Sencillamente es porque la manera en que usted concibe las cosas es por medio de su propio razonamiento. Ahora: de la misma manera en que usted se imagina cosas conforme al patrón que afectó su vida, también razona conforme a lo que otras personas le enseñaron a razonar.

¿Se ha puesto a pensar, alguna vez, si es que sus propios problemas le dejan tiempo y margen, qué es lo que hay detrás de un criminal, de un pervertido, de un lujurioso, de un pecador en suma? Ya sabemos que hay toda una historia, el medio ambiente en el cual ha convivido, una crianza que juega un rol muy valioso, una forma de vida que quizás lo haya marcado, pero, además: hay un razonamiento preconcebido. Porque el hombre razona, siempre razona. Y es más: le canta loas a su capacidad de razonar. Que no está mal par vivir en el mundo natural, secular e incrédulo de las cosas espirituales, pero que en el mundo del espíritu, de la fe, de las convicciones, se presentan de modo muy diferente.

¿Cuál es la base del evangelio y de nuestra relación con cristo? La fe, sin dudas. ¿Y qué es la fe? Le podría dar cientos de definiciones. Cientos de comentaristas han despuntado el vicio de sus creatividades esbozando celebridades relacionadas con la fe. Algunas poéticas, otras filosóficas, otras abstractas. Mire: yo me sigo quedando con Hebreos 11:1, que creo es el texto que encierra todo lo que tiene que ver con la fe dentro de la Palabra de Dios: Certeza de lo que se espera, convicción de lo que no se ve. ¿Está bueno, no? Sí, está muy bueno, pero; ¿Me quiere decir usted cómo hago para razonar eso? – Lo entiendo, pero… No sé si usted puede verlo desde la misma óptica, pero: las cosas de Dios no son para razonar…

Después tenemos otro órgano muy importante, que es el de La Lógica. ¿Cuántos entienden lo que es la Lógica? Para describirlo de un modo muy casero, le podría decir que la lógica es aquello que usamos para hacer lo que se sobreentiende que debemos hacer. Un pájaro cantando mientras se balancea en el columpio del cable de energía eléctrica y, debajo, una vaca mugiendo en un verde campo de hierba, es lógico, ¿Me entiende? Ahora bien; si lo que se ve es a una vaca cantando y balanceándose en el cable de energía eléctrica y al pájaro mugiendo en el campo, eso es ilógico. Es decir: un milagro. Porque Milagro significa: La alteración momentánea o prolongada del orden natural que conocemos mediante el uso de nuestros sentidos naturales.

¿Qué le diría a usted la lógica con respecto a si usted viene caminando por una acera en la cual está la iglesia? ¿Por donde debe usted entrar? Por la puerta, es lógico. Si usted ingresa a un lugar en donde toda la gente presente está en silencio, ¿Cuál es la lógica? Que usted también se mantenga en silencio.

Hay dos capítulos en la Biblia que hablan muy claramente de estas cosas. Esos son los capítulos 6 y 7 del evangelio según Mateo. ¿Sabe que dicen Mateo 6 y 7? Dice que el que quiere vivir en el evangelio tiene que entender que las leyes del reino de Dios son, muchas veces, la mayor parte de las veces, total y absolutamente ilógicas a su razonamiento y manera de pensar.

¿Por qué la gente no entendió Jesús? ¿Por qué lo seguían por multitudes cuando él hacía los milagros y no eran tantos los que lo seguían cuando Él se ponía a hablar? ¿Por qué cuando las condiciones estaban dadas para llenarse la barriga no bajaban de quince o veinte mil y cuando llegaba el momento de las palabras, a veces, ni los mismos discípulos querían quedarse a oír? Porque los milagros, aún en contraposición a lo que usted pueda pensar hoy, para ellos y de acuerdo a como se había presentado ese ministerio, les parecía algo lógico, mientras lo que sí les resultaba totalmente ilógica era la Palabra, que se daba de narices con lo que escribas y fariseos le habían enseñado al pueblo por años y años. Muy parecido a hoy.

Y si no, mire cuando se le apareció ese joven rico y le preguntó: “Señor, ¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna? Y Él le dijo: me temo que para que tú seas salvo, lo primero que tendrías que hacer es vender todo lo que tienes y dárselo a los pobres… – ¿¿Eh?? ¡¡No!! ¡Eso no es lógico! – “Señor…¿Qué hacemos cuando venga un soldado romano y nos quiera hacer llevar su carga una milla?” – Se la vas a tener que llevar dos millas… – ¿”Y si te pegan en una mejilla?” – Pon la otra… No. No les cerraba. No era lógico nada de eso.

¿Por qué cree usted que muchos cristianos tienen profundos dilemas, conflictos, a veces dramas interiores? Porque no tienen paz, no tienen gozo en el corazón. ¿Por qué? Porque todavía no han entendido que el evangelio va en contra de la lógica humana. Por eso dice la Biblia que a Dios le produjo placer salvar al hombre por intermedio de la “locura” de la predicación. Hay mucha gente que no tiene demasiados problemas para escuchar esto, pero hay otros que tienen que hacer cosas rarísimas para conseguirlo. ¿Estarán locos, tal vez?

Otra: ¿Por qué hay creyentes que nunca crecen en el evangelio? Porque todo lo que oyen lo transportan, inmediatamente, a la lógica. Y después lo empiezan a razonar. Si usted va a razonar que hay que levantar la mano para ser salvo eternamente, nunca llegará a ser salvo. Si usted tiene que razonar que hay que meterse en el agua y zambullirse en el agua como simbolismo de un paso de fe, donde usted dice que muere para el mundo incrédulo y resucita en Cristo Jesús… ¿Me puede decir quién le puede razonar eso?

El mundo dice: Para ser rico, a usted le tienen que dar mucho. El cristiano dice: Si quiere usted ser rico, ¿Cuánto tendrá que dar? El mundo le predica y le pregona: feminismo, machismo. Pero resulta que viene al evangelio y Cristo le dice: Someteos los unos a los otros. El mundo le dice: usted tiene que hacer la suya, seguir su onda y que los padres y demás viejos piensen lo que quieran. Y viene al evangelio y el Señor le dice: Hijos, obedeced a vuestros padres. Por eso es que dice que sin fe es imposible agradar a Dios, porque la fe tapa el razonamiento y, naturalmente, su amor por la lógica y le hace actuar. Y una vez que usted actúa, la misma palabra que lo hace actuar por fe, le hace entender y le hace razonar.

Por eso es que muchos creyentes no son libres. Porque viven pidiéndole a Dios que los haga libres. Nunca más le pida a Dios que haga algo en su vida, porque todo lo que Dios pudo hacer por nosotros, Él ya lo hizo. Dios nunca va a hacer en usted lo que Él ha dicho que usted, que nosotros debemos hacer.

Luego tenemos Los pensamientos. ¿Cuántos saben que tenemos pensamientos? ¡Como me gusta Filipenses 4:8! ¡Qué pasaje, ese! ¿No cree? Yo creo que Filpenses 4:8 es una perla encajada en la palabra, allí.

(Filipenses 4: 8)= Por lo demás hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

¡Qué sencillo que es el evangelio! ¿Por qué será que lo complicamos tanto nosotros? – “Hermano… ¡Es que ando mal!… – ¿Y para qué piensa usted en eso? La Biblia dice que hay que pensar en todo lo honrado, en todo lo que es digno de alabar. ¿Por qué muchos creyentes tienen problemas interpersonales con otros creyentes o con sus padres, madres u otros familiares? Por sus pensamientos no sujetos a la palabra y la voluntad de Dios y al señorío de Cristo. Porque si nosotros pensáramos en lo bueno y no en lo malo, las relaciones serían muy diferentes, no cree?

Si usted se levanta por la mañana pensando en todo lo mal que le van las cosas y en todo lo mal que le van a ir, yo le voy a decir ahora mismo cómo va a ser su vida sin necesidad de unción profética. Su vida va a ser mala. Ahora bien; si usted se levanta pensando en fe, aunque no vea nada, en que todo va a ir bien y lo declara con una palabra Rema, pero bien en fe, eh? No digo que mienta o que simule, digo que lo diga con la convicción inexplicable de que así será, las cosas van a ser bien diferentes. – ¡Ah! ¡Qué bien que estoy! Y lo está diciendo en el peor momento, en el momento en que todo le está yendo, como decimos en mi patria, bien para la mona. ¿Pero es que eso no es lógico! Claro que no es lógico, pero usted ha elegido a Cristo, y lo ha aceptado, y lo ha convertido en Señor de su vida y todo eso, no es así? Con la lógica usted se podrá dar cuenta de la verdadera situación natural, pero con su fe elige pensar con todos los pensamientos de Dios, no con los suyos.

Después, también tenemos El Intelecto, que es la capacidad de recepción, que es la facultad con la que el hombre piensa, la facultad con la que el hombre tiene entendimiento de las cosas razonables. ¿Quiere que le diga otra novedad? ¡Hay que evangelizar el intelecto! Porque según el hombre piensa, el hombre es. Hemos visto a una enorme cantidad de creyentes que tienen su inteligencia desarrollado al más mínimo poder de recepción. Quizás haya sido porque en sus vidas se privilegió esa especie de teología que predicaba que mientras más ignorante, más parecido y cercano a Dios.

¿De qué traducción bíblica sacaron eso? ¡Por Dios! Eso es falso. Es falso que no se deba estudiar, que no deba usted prepararse si puede hacerlo. Sé lo que está pensando. “Un alto intelecto suele ser un obstáculo para la fe”. Eso es verdad, no se lo puedo negar. Se lo termino de mostrar; puede serlo por ese asunto del razonamiento, la lógica y los pensamientos. Pero cuidado: eso no significa que el ignorante y analfabeto total (A menos que fuera por falta de posibilidades y no por propio gusto), sea preferido por Dios. Le pregunto: ¿Qué tiene que ver este pensamiento con el Dios inteligente que tenemos? ¿Nadie podrá tener en cuenta esto y abandonar posiciones que están más cercanas al orgullo social que a una fe auténtica?

Hay que evangelizar la inteligencia. Hay que introducirle datos. Hay mucha gente que cree que cuando hablamos de inteligencia, se trata solamente de meterle versículos bíblicos en la cabeza. No. No estamos hablando de eso. Muchos creyentes no tienen trabajo y no prosperan económicamente, le piden cosas a Dios y no reciben nada porque todavía no han evangelizado su inteligencia, su creatividad. Siguen metidos en sus cuatro pensamientos y no se mueven de allí pensando que es Dios el que tiene que cambiar de idea. ¿Sabe usted cuántos hay así aunque le cueste creerlo? Es más: ¿No se ha fijado si por una de esas enormes casualidades, en algún punto pequeño, no es usted mismo uno de esos?

Conforme vaya usted ampliando su capacidad, conforme usted tome su propio intelecto y toda su capacidad que Dios ha puesto en usted y la mantenga cerrada e inmóvil, Dios jamás podrá usarla conforme a su voluntad. Por eso decimos con tanta convicción que los jóvenes cristianos tienen que ser jóvenes que estudien. La visión de un cristiano tiene que ser lo más amplia que se pueda. Y no para competir, como hace el mundo, sino para ser competente, en el reino. Está lleno de creyentes, empleados, que son mediocres, que trabajan de manera mediocre y con resultados mediocres. ¡Somos hijos de Dios!, vociferan. Y el mundo piensa: ¿Es que Dios también será así de mediocre si es que engendró estos hijos? No se trata de que usted sea mejor que los otros, se trata que sea el mejor delante de Dios. Para Él. Hay que evangelizar el intelecto.

Si usted hoy encuentra un trabajo en donde le pagan, digamos, cien dólares por mes y no hace nada por superarse, por capacitarse más, por estudiar lo que le falta y por ampliar sus conocimientos, dentro de diez años, aunque ande por la vida ungido por el Espíritu Santo y rodeado de ángeles, querubines y serafines, usted va a seguir ganando los mismos cien dólares mensuales. Va a orar a Dios pidiendo que le prospere, pero como no ha evangelizado su intelecto y lo ha puesto en obediencia a Dios y al servicio de su prosperidad, no va a recibir nada.

Si usted es el mejor en su trabajo, no espere felicitaciones de los hombres. Lo que sí va a hacer es honrar a Dios con su testimonio laboral. La Biblia dice que al que honra, se le da honra. Y si usted honra a Dios con su imaginación, con su razonamiento, con sus pensamientos, con la lógica divina y con su inteligencia, Dios le va a honrar a usted.

¿Sabe cómo lo va a honrar Dios si usted es el mejor operario de una fábrica, por ejemplo? Como lo honró a José. Del José de Egipto estoy hablando. Dice que una vez lo tiraron en una cárcel y, a los pocos meses, era el jefe de la cárcel. Allí donde lo colocaban, allí era el mejor. Lo trajeron al reino y terminó siendo el gobernador. Eso sí; él no competía con nadie. Él había tenido una visión de Dios. Y esto no es orgullo, ni “yoísmo”, ni Ego. ES ser el mejor para la gloria de Dios.

Usted no puede decir “Hasta aquí llegué”. Gente con treinta, cuarenta años de edad que no han aceptado el desafío de que todavía pueden ser mejores que lo que son. ¿Quién les ha dicho que ya se lo saben todo? Ese, en todo caso, es su razonamiento, su lógica, porque ya no va a la escuela secundaria. ¡Se puede! ¡Claro que es difícil volver a tomar los libros! ¡Pero se puede! Alimente su intelecto con cosas positivas, no con papilla para el orgullo. Dios no se opone al conocimiento intelectual, lo creó para eso. Trate de no ser más ignorante de lo que naturalmente puede ser. Hay algunos que todavía creen que la Epístola era la esposa de Pablo!! Hay mucha gente que no se preocupa en leer más para así saber leer mejor. ¿Cómo se supone que van a entender la Biblia si aún no aprendieron a leer el abecedario completo? Si Dios no tiene un campo apto, no tiene sitio para hacer llover, entiende? Es ser el mejor para la gloria de Dios.

La cuestión es muy simple: o paga el precio o se la aguanta. John Nott fue el hombre que en el siglo diecinueve transformó a Escocia para Cristo. John Nott, dijo: “Señor; dame a Escocia o si no me muero”. Y Escocia fue sacudida por este tremendo hombre de Dios. Dijo lo que Raquel con sus hijos: “Señor; dame a Escocia o me muero”. Y Dios le entregó Escocia a John Nott en sus manos y Escocia vivió el avivamiento más grande de toda su historia. Muchos años después, cuando John Nott ya era viejo, vinieron sus discípulos a verlo y le dijeron: “Hermano Nott, volvamos a llevar a Escocia para Cristo”. El viejo lobo de mar se puso de pie, ya con muchas arrugas en su cara y les dijo: ¡Cómo no! Pero… ¿Quién pagará el precio esta vez? Claro; todos queremos lo lindo, pero el evangelio tiene un precio. La salvación es por gracia, pero hay un precio a pagar para entrar al reino.

Me he dado cuenta una cosa: el hombre no tiene problemas con el Cristo del evangelio. Todo el mundo quiere al Cristo del evangelio. Pero donde tienen problemas es para llevar al Cristo del evangelio a sus vidas, y que Cristo se vuelva un modelo para ellos. Allí está el precio. Todos queremos ser prosperados, pero si es posible, trabajar menos. Todos queremos ser calificados con un diez sobresaliente y distinguido, pero nos pasamos de vivos y nos hacemos la…¿Cómo se llama en su tierra el acto de faltar a la escuela para irse a vagabundear por allí? En Argentina le decimos “ratita”, “chupina”. Usted póngale el nombre que se use en su patria, da lo mismo. ¿Entiende?

No se confunda. El evangelio no es el arte de cambiar mágicamente las cosas. El evangelio no es mágico. Nadie va a ser mejor de un momento para el otro porque empiece a ir a una iglesia, si es que no tomamos íntimamente la decisión de llevar el evangelio a toda nuestra alma, empezando por nuestra mente, el razonamiento, el pensamiento, la lógica, el intelecto. Si no renovamos nuestra manera de pensar, no habrá resarcimiento.

¿Qué sucede, sin embargo, si yo soy un cristiano que no permitió que la palabra cambie su mente? Hago todo lo que hacen mis hermanos, pero no cambio. Mi vida no es afectada. ¿Qué produce el oír la palabra de Dios y no cambiar mi vida? Produce algo que vamos a llamar: “Asentamiento mental”.

¿Usted quiere saber cuándo una persona no ha sido afectada en su vida, todavía, por la palabra? Son personas que viven diciendo “Yo siento”, o “Yo siento de parte de Dios”. Yo siento. ¿Usted sabe, mi hermano, que no he podido encontrar nunca en la Biblia, algún profeta o predicador que dijera: “Yo siento”? Pero creyentes, sí; me los llevo por delante todos los días. Nadie dice que no sea cierto que se sienten cosas. ¿Claro que las sienten! Pero las sienten porque se mueven en el nivel del alma. Los hijos de Dios no necesariamente sienten cosas, simplemente le son reveladas cosas. Cristo dijo: Estoy con ustedes, todos los días, hasta el fin de los tiempos. Nunca dijo: me van a sentir todos los días.

A veces no sentimos absolutamente nada. Las circunstancias de la vida lo golpean a usted un poco y usted se siente casi como un miserable. Pero eso no cambia las cosas. Él siempre está allí.

Entonces qué ocurre. Tiene un asentamiento mental. Se llena de la palabra de Dios, pero nunca sabe solucionar un problema conforme a la palabra de Dios. Algunos repiten cincuenta versículos bíblicos, pero resuelven sus cosas, luego, como se les da la gana. “¡Pastor! ¡Estoy muy triste!” – ¿Qué le pasa, hermano? – “¡A mi mujer se le quemó la comida, justo el día en que tenía más hambre! ¡Me enojé y le pegué un golpe! Pero ya me arrepentí…” – Bueno… Al menos se arrepintió… – Una gran mayoría de nosotros vive arrepintiéndose hoy de lo que hizo ayer, ¡Todos los días! Eso indica, entre otras cosas, que todo lo que oímos está en el área del alma, pero no ha llegado a nuestro espíritu y no ha afectado en absoluto nuestra manera de ser.

(Salmo 112: 7)= No tendrá temor de malas noticias; su corazón está firme, confiado en Jehová.

Si usted es una persona que todo lo hace porque lo siente, entonces nunca oraría, porque su alma y su carne, diga la verdad sin disimulos, nunca quieren orar, no tienen ganas, se distrae, el cuerpo tienen escozor por todas partes. Si usted viene por lo que siente a las cosas de Dios, ¿Sabe cuándo vendría? Una vez muy cada tanto. Pero un cristiano verdadero no se guía por lo que siente, se guía por lo que sabe. Nuestros conflictos íntimos y profundos, los solucionamos sabiendo como funcionamos por dentro.

Aquí dice que no debemos tener temor de las malas noticias. Hay creyentes que viven lamentándose de que les están yendo tan bien las cosas que, seguramente, en cualquier momento se les va a desparramar todo. Y en lugar de confesar la palabra de fe, en lugar de creer que se van a levantar por la mañana y van a tomar victoria sobre ese día transformando la palabra en Rema, deciden declarar lo contrario. ¿Puedo preguntar por qué? Debemos traer palabra desde el mundo espiritual y materializarla en el mundo natural.

Cuando usted confiesa una palabra invisible, creyéndola, esa palabra se hace visible. ¿Lo sabía? Si usted es un cristiano que, en lugar de estar guiado por su mente y sus pensamientos, es guiado por el Espíritu Santo de Dios, cuando usted confiesa la palabra de Dios, esa palabra de Dios cobra vida y se hace creativa y efectiva.

¿Hay un problema en su vida? Primero, se fija muy bien si usted no es el culpable de ese problema. Si es el culpable, tiene que solucionar inmediatamente el problema. Si tiene culpa ya mismo pide perdón al Señor y a quien corresponda si es necesario. Si hizo algo malo, ya mismo repara el daño y empieza a hablar la Palabra de Dios. “Señor; me he arrepentido, Señor, he cambiado de manera de vivir. Estaba equivocado/a. Señor, pero en el nombre de Jesús empiezo ahora a hablarle a esa situación y le digo que, en el nombre de Jesucristo de Nazaret, va a cambiar y yo voy a ordenar que todo espíritu que se quiera levantar en contra de esto, va a quedar derribado. Y yo transformo esta situación por tu Palabra en una situación que pueda glorificar Tu nombre.”

Ahora bien; si en cambio las circunstancias le afectan a usted de tal manera que le dejan paralizado, la situación se ha enseñoreado de usted. Y entonces va a comenzar a recordarle tres viejos patrones de vida. “¿Te das cuenta que eres un fracasado? ¿Te das cuenta que antes, cuando no ibas a ninguna iglesia, todo te salía mejor y la pasabas espectacular y no tenías que darle cuentas a nadie?” Y es allí donde a usted comienzan a caérsele las comisuras de los labios cada vez más hacia abajo. La mente necesita ser renovada.

Hablemos ahora de LA Voluntad. ¿Qué hace la voluntad en nosotros? En la voluntad, mi hermano, mi amigo, es donde están todas nuestras decisiones. Mire todos los órganos que tiene la voluntad: Las Decisiones, Los Deseos, Las Intenciones del Corazón, Los Propósitos de Vida y Los Gustos. Cinco órganos que están dentro de la voluntad. ¡Qué tremendo cómo parte el alma la palabra! ¿Verdad?

¿Qué significará evangelizar nuestra voluntad? ¿Qué significa madurar en nuestra vida cristiana? ¿Qué significa ser un cristiano victorioso? Llevar a Cristo a cada una de esas áreas. ¿Sabe por qué muchos cristianos tienen problemas y conflictos internos? Porque todavía Cristo no está en señorío sobre sus voluntades.

Ahora le haré una pregunta: ¿Es Cristo el Señor de su voluntad? ¿Las decisiones que ha tomado en su vida, siempre las ha pasado por el filtro de la palabra de Dios? Mucha gente anda lamentándose por allí: “¡Oh Señor! ¿Por qué tengo que sufrir? Yo le voy a decir algo, hermano: hay decisiones que le pueden afectar el resto de su vida. Algo es muy claro: Cristo perdona, eso es cierto, pero a veces hay consecuencias.

Aprenda esto: nada de lo que le pasa a usted, es determinante en su vida, sino conforme a como reaccione ante cada cosa, ¿Lo entiende? Si a usted en el marco de una multitud de gente le pisan el pie justo en sitio en donde tiene ese molesto callo, eso no es problemático aunque le duela horrores, Lo problemático, en todo caso, es qué reacción va a tener usted cuando se lo pisen. ¿Se muerde los labios y se aguanta? ¿Da un alarido y se lamenta? ¿Lanza un aullido y se golpea inmediatamente con aquel que lo ha pisado? Fíjese que el asunto es el mismo, simplemente un callo dolorido, pero las reacciones son bien diferentes.

Porque es así: más importante que las acciones, son las reacciones. Si yo de pronto me vuelvo loco y voy y le doy un golpe al primero que se me cruza, esa persona no es culpable de esa situación ni del golpe, aunque le duela. No va a afectarlo mucho más allá de un ojo negro. Pero lo que sí puede afectarlo es la manera en que esa persona pueda reaccionar al momento de recibir mi golpe. ¿Está entendiendo lo que quiero decirle?

Sobre Jesús cayó, de pronto, todo el pecado de la humanidad. Dice la Biblia que se hizo pecado, pero Él jamás pecó. Quiere decir esto que tuvo el pecado de todos nosotros sobre sus hombros, pero que Él no tuvo pecado en su vida. Es el modelo.

Con todo esto estoy tratando de significarle, para que lo entienda de una vez por todas y para siempre, que todas las cosas que puedan haberle pasado a usted, no justifican de manera alguna que usted sea la persona que es. Ya sé que ciertas ciencias dicen otra cosa, pero esto es Biblia, no ciencia humana. Lo malo, en todo caso, habrá sido siempre la forma en que nosotros hayamos reaccionado a las cosas que nos pasaron.

Hay un principio indestructible: Toda decisión que yo tome en mi vida, produce consecuencias. Tiene que saber que cada vez que usted decide hacer algo, tiene que vivir luego con las consecuencias de esa decisión. Por eso es que cada vez que vayamos a tomar una decisión, por pequeña que esta sea, tendremos que pasarla por la Palabra primero. Porque si Jesús es el Señor también de nuestras decisiones, eso nos va a ahorrar llorar amargamente y lamentarnos después como ancianitas desvalidas.

Lo que sucede es que nosotros creemos que Dios es una especie de albañil, de constructor, que anda con sus elementos de albañilería colocando parches, remiendos sobre todo lo que nosotros arruinamos. Entonces decimos: “Señor! ¡Bendice esto que hice!” Mire; eso queda para cuando estábamos sin Cristo y nos manejábamos con los conceptos clásicos de las religiones oficiales, donde Dios parecería ser un oso de peluche al cual podemos tocar cuando necesitamos ayuda, pero no ahora que nuestras almas van a ser renovadas. Nuestras decisiones, a partir de este momento (Antes nadie se lo había hecho ver, pero lamentablemente ya lo sabe) nuestras decisiones van a tener que pasar por Él. Si hay que evangelizar la voluntad y uno de los órganos de la voluntad son los deseos, básicos en muchos problemas que vivimos, la gran pregunta, entonces, será: ¿Cómo se evangelizan los deseos? Simple. Viendo que nuestros deseos, son exactamente los deseos de Dios, usted me entiende muy bien, ¿Verdad?

Nuestras Intenciones. Mucha gente piensa una cosa y hace otra, esto es notorio. De allí viene la hipocresía. La hipocresía es un fruto de la intención de la voluntad.

Propósitos. Otra pregunta: ¿Cuántos de ustedes tienen propósitos para el futuro? Haga como en el templo, levante su mano allí donde se encuentra leyéndome. No interesa que yo no pueda verlo. Usted no lo está haciendo para mí, Dios lo está viendo ahora. Entonces ahora pregunto otra vez: Los que no la han levantado ni siquiera con el pensamiento, ¿Me están queriendo significar que no tienen ningún propósito para el mañana, salvo el de asistir a todos los cultos para que no lo regañe el pastor? ¡Qué mal que anda, mi querido hermano! ¿Puede cambiar? ¿Se atreverá? ¡Por favor! ¡Es su vida la que está en juego, no la mía!

Ahora para los que sí han levantado sus manos. Esos propósitos que tiene usted, ¿Los ha pasado convenientemente por el filtro de la palabra de Dios? ¿Sí? ¡Aleluya! ¿No? ¡Pues hágalo AHORA!

Por último: el órgano de la voluntad, fue dicho, tiene Los Gustos. ¡Hermano! ¡No me venga con eso! ¡El Espíritu es el dueño del querer y el hacer! ¡Y además a mí me gusta! ¡Entonces va y se toma enterita toda esa botella de whisky que tenía guardada, convencido que Dios lo está avalando! ¿Por qué juega con estas cosas si usted sabe muy bien que no es esa la voluntad de Dios por más que se engañe tratando de hacerle decir a la Palabra lo que la Palabra no dice?

¿Alguna vez se ha puesto a pensar si sus gustos personales son los gustos de Dios? Sí, ya sé; está pensando que esa es una posición muy religiosa, verdad? Mire hermano: no hay ser más libre que el propio Dios, y los gustos de Dios son los que le quedan bien, los que no le hacen daño, los que le convienen y los que le dan tremenda felicidad a usted, no los otros, esos que…se usan por allí… ¿No se ha dado cuenta aún que son los gustos del hombres, generalmente, los que denigran al hombre?

Sin ir mucho más lejos, el gusto por el vestir. Yo estoy total y absolutamente convencido que el creyente (Y esto incluye preponderantemente y obviamente a las hermanas mujeres) son personas que deben vestirse lo mejor que puedan, o mejor dicho: lo mejor que les permita su presupuesto económico. No necesariamente esos trajes fúnebres, calcados, repetidos, clonados, camisas blancas, corbatas grises, zapatos acordonados, anteojos sobrios, Ellos. No necesariamente vestidos largos, negros, con blusas o camisas blancas abotonadas hasta el mentón, Ellas. La mujer cristiana tiene que ser la mujer más bella de la tierra.

Sí señor, el cristiano tiene que vestir lo mejor que pueda, pero eso no significa que se haga un esclavo de la moda. Porque los dictados de la moda, mayoritaria y generalmente, provienen de hombres o mujeres que llevan, en sus intimidades, factores tremendos que no los convierten en bendiciones, sino todo lo contrario. Y que conste que esto de ninguna manera es discriminatorio. Lo que estoy haciendo es decir en voz alta a través de un texto una verdad que todos conocemos en murmullo doméstico. Vestirse bien es correcto, ser esclavo de la moda, no. Porque en última instancia, termina usted siendo esclavo, algo que Dios no aprecia en absoluto. Y mucho menos le agrada cuando su esclavitud, aunque no sea pecado en sí misma, se materializa en representantes del pecado.

Podría decirle, en el cierre: hay que evangelizar los gustos. Pero me cansé de ir parte por parte. Mejor cerramos con el título porque es lo que realmente deberemos hacer. Ore, encomiende todos sus actos de aquí en adelante al Señor de Señores y Rey de Reyes y comience, desde el momento mismo de finalizar la lectura de este artículo, a hace aquello que ya ha entendido y dígaselo en voz alta para usted mismo y para todos los que tengan oídos para oír: ¡¡Hay que evangelizar el Alma!!

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Emociones Peligrosas

Es indudable que las emociones constituyen la parte espiritual más ligada a los sentidos físicos. Son casi el censor de ellos. De la misma manera que el espíritu se une con el alma a través de la voluntad, hay un puente similar entre el alma y el cuerpo a través de los sentidos y las emociones.

(Hebreos 5: 14)= Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.

Acá está hablando de los sentimientos, de las emociones. Dice: el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez. Es decir que la madurez cristiana se alcanza, no llega desde los aires mágicamente. Pero vamos por partes: ¿Cuántos saben qué es lo que significa madurez cristiana? Creo que hoy se le va a explotar un poco el cerebro y va a entender algo.

La madurez cristiana, en principio, no tiene absolutamente nada que ver con su edad, con el tiempo que lleva en la iglesia y mucho menos con el cargo o la posición que usted ocupa dentro de la iglesia. Cristianamente la madurez tiene que ver con el ejercicio de las emociones.

Si usted va cruzando una calle y de improviso un auto le frena al lado y le toca un bocinazo, usted no reacciona en el espíritu ni en el intelecto, usted reacciona en sus emociones. O sea: se pega un susto de aquellos. Se puede quedar paralizado, pegar un salto, brincar, pedir disculpas por andar abriendo la boca o enojarse con el conductor del auto. Bueno; es así en la vida cristiana. Su reacción ante determinadas circunstancias, marcan su madurez cristiana, de dominio de usted mismo.

Por eso dice que el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez. Para los que POR EL USO tienen LOS SENTIDOS EJERCITADOS. Es decir que la madurez cristiana, su relación con Dios, depende, va a dar como fruto, que sus sentidos estén ejercitados. La mente se renueva, la voluntad se somete a Dios, y las emociones se ejercitan. La mente se renueva por la palabra, oyendo el Logos de Dios, oyendo a Cristo.

La voluntad se somete a Dios. No existe la oración de: “Señor… cámbiame, renuévame.” Nadie puede pedirle a Dios que haga lo que Él dijo, exactamente, que tenemos que hacer nosotros. Romanos 12:2 no dice: “Permitidme que os renueve”; dice: Renovaos. Usted no puede pedirle a Dios amor. El amor no se pide, el amor se decide. Usted ama a todos aquellos que ha decidido amar. Por eso es que el amor es una orden. Usted ama a quien decide amar, odia a quien decide odiar y guarda rencor a aquel a quien decidió guardarle rencor. La palabra dice: “¡Amarás a tu prójimo!” No es una sugerencia, es una orden. Entonces, los sentidos se ejercitan. ¿Cómo? En el discernimiento del bien y del mal.

¿Qué quiero decir, que las emociones son malas? No. Para nada. Las emociones son divinas, las puso Dios allí y todo lo que puso el Señor, es bueno en gran manera. Nada más que las puso bajo patrones diferentes a lo que nosotros vivimos.

Vivimos en un mundo que actúa por emociones. Las emociones no son confiables. Nunca se deje guiar por sus emociones. Las emociones están tan ligadas al mundo exterior, que son engañosas. Por eso, cuando la Biblia dice: Engañoso es el corazón del hombre, se está refiriendo al alma; engañosa es el alma. Porque el alma, a través de las emociones, recibe contacto con el mundo exterior.

¿Nunca escuchó, a gente, decir algo así como: “Bueno; ¡Yo lo que siento, lo digo!”? O sino: “Yo soy honesto; lo que siento lo digo.” Quizás usted mismo lo dijo alguna vez, no me extrañaría demasiado. “Ah, no, yo lo que siento lo digo.” Así le ha ido, también. No se confunda por favor; Dios no nos ha mandado a decir lo que sentimos, nos ha mandado a decir lo que debemos.

Pero el alma enseguida dice. El que calla es sabio, dice la Biblia. Aun si es necio el que calla, es sabio. La Biblia dice que el necio es sabio cuando calla. Porque hay veces que hay que callar. ¿Sabe por qué? Porque las emociones hieren. Cuando usted reacciona emocionalmente, hiere a alguien. Hay veces que cuando uno reacciona en el espíritu, también hiere, pero eso es otra cosa que después vamos a ver. Cuando uno reacciona en las emociones, hiere. Porque hiere el YO, hiere el alma. Porque el alma no sabe mandar, el alma no sabe actuar. Por eso el mundo está como está.

¿De dónde vienen las guerras? ¿De dónde vienen los pleitos entre vosotros, dice, que combaten en vuestros miembros? Vienen desde adentro de ustedes. El mundo, sin ir más lejos, vive como vive porque se guía por las emociones. Por ese motivo es que en el plano jurídico penal, hay una figura que se denomina: “Emoción violenta”, y puede llegar hasta justificar de alguna manera un homicidio y atenuar su condena. Se actúa emocionalmente, incluso hasta el asesinato. Por eso es que no son confiables las emociones.

Por eso muchos creyentes han recibido a Cristo, su espíritu está lleno de Dios, pero siempre viven llenos de sus emociones. Tienen sueños, tienen revelaciones, Dios me reveló, Dios me hizo sentir, yo sentí de Dios, y andan viviendo un mundo no ya místico, porque místicos somos, sino de misticismo, que es el exceso, están en las nubes, como esos que hacen meditación trascendental, que se pasan las veinticuatro horas en éxtasis espiritual. Y después van y se acuestan con la mujer del vecino.

(Efesios 4: 11)= Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, (12) a fin de perfeccionar a los santos. (¡Un momento! ¿Para qué constituyó Dios a estos cinco ministerios? Para perfeccionar a los santos. La palabra PERFECCIONAR, en la Biblia, no significa “Sin error”, tal como nosotros la usamos; significa MADURAR. Dios ha dado ministerios para madurar a los cristianos. ¿Y cómo se madura? Dejando que la palabra de Dios sea la que en nosotros opere y nos guíe.)

En los cristianos que están creciendo en madurez, hay una característica sobresaliente: son personas que no son heridas fácilmente. Porque cuando una persona es herida fácilmente, que cualquier cosa afecta su vida, (una mirada dura, una palabra tosca, una actitud indiferente), aunque lleven diez años oyendo la palabra, es porque todavía no es un cristiano guiado por la palabra de Dios, sino por sus emociones.

¿Qué otra cosa puede ser una persona a la cual usted le dice algo y enseguida lo afecta? Por eso hay cristianos en conflictos. Tienen problemas en sus hogares, nunca crecen, viven amargados, vienen a la iglesia y la iglesia, al final, se les vuelve una tortura; ¿Sabe por qué? Porque son emocionales. A veces hemos visto que una persona, con una sola palabra, ha afectado más la vida de otra persona que mil quinientos mensajes.

Escuchan la palabra de Dios, viven el poder de Dios, hablan en lenguas, reciben la bendición, salen gloriosos, contentos, en las nubes de lo hermoso que estuvo. Llegan a la esquina y un hermanito de esos que siempre hay lo saluda mal o le da una mirada medio fuerte, o simplemente se encuentra con otro creyente que es peor que él y se le desmorona toda la gloria. ¿Por qué? Porque su vida está recibiendo información emocional y no está recibiendo información espiritual.

Muchos dicen así: ¿Pero qué se cree ese? ¿Quién se cree que es, ese? Mire: yo no sé lo que será ese, pero le sacó de la gloria, de la bendición y, en una de esas, hasta del camino del Señor, ese. Le hizo volver para atrás. Le mandó del décimo piso de su espiritualidad, con una sola mirada, hasta el subsuelo. Cero creyente. ¿Cómo puede ocurrir esto? Simple. No se han dejado perfeccionar, madurar por la palabra.

Dios los ha sacado de lugares horribles, los ha perdonado, los ha puesto sobre la peña, los ha lavado, los ha hecho una nueva criatura, hasta allí todo bien. Pero luego no se dejan influenciar por la palabra y se paran al lado de otro creyente o de una persona que no es creyente y una palabra o una mirada los afecta para el resto de su vida. ¿Por qué? Porque no está viviendo según el Espíritu, sino que están viviendo según las emociones. El gozo y la alabanza brota de sus vidas de acuerdo a como le vayan las cosas.

¿Sabe cuál es un cristiano maduro? Aquel que marca una línea de conducta, pese a las circunstancias de la vida. Aquel que permanece. Que ora a tiempo y fuera de tiempo. Sirve en la alegría y en la angustia. ¿Sabe cómo se madura? Sentaditos, dejándose ministrar por la palabra, no yendo de aquí por allá buscando aconsejamiento, oración de otros y que le digan qué es lo que tiene que hacer.
Fíjese Jesús. Todavía no había nacido y ya quisieron abortarlo. Apenas nació, se lo tuvieron que llevar urgente porque si no lo asesinaban. Anduvo dándole de comer a todos los necesitados, sanando a los enfermos y liberando a los oprimidos y lo crucificaron. ¿Por qué él pudo permanecer? ¿Por qué Satanás no pudo encontrar en él ningún punto de doblez? Porque Jesús nunca reaccionó emocionalmente, sino que siempre reaccionó conforme a la palabra de Dios.

Porque las emociones son la fuente de información que Satanás recibe para hacerle, después, un feroz contraataque a su vida. Sus emociones son el terreno donde Satanás tiende sus trampas, a veces mortales. Sus reacciones emocionales, de conflictos, de heridas, de dolor, denotan exteriormente sus áreas de debilidad. ¿Por qué? Y, de acuerdo a cómo usted ha reaccionado. ¿Quiere algo humorístico pero trágico al mismo tiempo? Los demonios llevan una planilla por cada uno de nosotros donde tienen muy bien desglosadas nuestras áreas de debilidades.

Pero a medida que la palabra de Dios va actuando en nosotros y nosotros vamos sujetando nuestras emociones a la palabra de Dios, nos volvemos impredecibles porque ya no reaccionamos según la carne. Porque dice la Biblia que el que es nacido del Espíritu, es como el viento, que nadie sabe de dónde viene y no se sabe para adónde va. Cuando nosotros tenemos el Espíritu de Dios, nosotros no vamos a reaccionar según YO, sino que vamos a reaccionar según ÉL.

Escuché una vez una expresión que me gustó mucho: un buen soldado, aprende a ignorar el dolor. ¡Mire si en medio de una guerra va a haber tiempo para que un soldado se deprima porque le duele un poco una herida! Es un punto de crisis, pero más debajo de la muerte, todo es bueno para un soldado y para su ejército.

Como cristianos, tenemos que entender que vivimos en dos mundos: un mundo físico y un mundo espiritual. Nosotros le llevamos una ventaja al mundo que no tiene a Cristo, porque nosotros podemos vivir en el mundo terrenal y en el mundo espiritual, mientras que el hombre que no conoce a Dios, sólo vive en un mundo terrenal, atado y hasta esclavizado por las emociones.

¿Sabe por qué digo y sostengo que las emociones no son confiables? Porque las emociones son manipuladoras. ¿Nunca se fijó que por medio de las emociones se puede manipular? ¿Cuántas madres, encubriendo amores enfermizos por sus hijos, terminan por manipular sus vidas a través de las emociones? Es un sinvergüenza de primera, un asesino, un delincuente de alta categoría, pero en el fondo es bueno, vio? Sí; en el fondo de la cárcel será bueno.

Mire; yo no digo que llorar sea algo malo, al contrario, llorar es bueno. Las lágrimas son buenas, por algo están. Son un elemento de escape, sirven. Algo pasa dentro de todo nuestro ser cuando lloramos. Jesús lloró. No sólo es el verso más corto de la Biblia, también es el indicador de que si Él lloró, cualquiera de nosotros puede llorar. Pero está la contrapartida de todo esto y usted lo sabe muy bien: cuando las lágrimas se vuelven un elemento de manipulación. ¿Sabe lo que es la manipulación? Ejercer una acción tendiente a conseguir imponer nuestra voluntad por sobre la de otro.

Hay creyentes monosilábicos a la hora de solucionar un conflicto. “Sí, no, sí, no.” ¿Sabe qué es lo que son estos? Personas que no han sujetado sus emociones al Espíritu Santo. Cuando un cristiano tiene un problema, habla; busca el fondo del problema. Si tiene que levantar la voz y euforizarse en lo que se trate, lo hace, pero no usa nunca a las emociones para manipular a otros.

Muchos quieren manipular a Dios con sus lágrimas y creen que llorando en un altar o delante de otros, le van a tocar el corazón a Dios. No se confunda. A Dios no lo tocan ni sus lágrimas, ni sus lamentos, ni su desesperación. Usted puede estar muriéndose y con su muerte no va a tocar el corazón de Dios. ¿Sabe lo que sí toca el corazón de Dios? Precisamente, un corazón arrepentido y humillado, no una actitud emocional manipuladora. Dios no se mueve por lástima, Dios se mueve por fe.

Cuando uno se convierte y todavía anda medio embardunado entre la fe auténtica y las tradiciones de la religión, camina más por lo emocional que por lo espiritual. Luego, con el paso del tiempo, uno madura un poco y empieza a darle preferencia a las cosas del espíritu por sobre las del alma. Pero resulta que hay gente que andaba con usted que no creció, que se quedó donde estaba al principio. ¿Sabe qué le dicen? ¡Pero hermano! ¡Usted no tiene sentimientos! Sí que los tengo, hermana. Nada más que ahora ya no me guío más por ellos. He aprendido a ponerle punto final a ciertas partes de mi ignorancia.

Mire; hay una historia. Cuando Samuel oraba por Saúl para que Saúl cambiara, para que se transformara, ¿Sabe qué le dijo Dios? – No ores más, porque ya lo deseché. Hermano: cuando las personas persisten en permanecer lejos de Dios, guiadas por sus emociones, por lo que les parece, tomando decisiones sin orar, y después traen toda esa mugre a las iglesias para que alguien se las arregle, algo no anda bien.

No mi hermano. Cualquier iglesia debe tener sus puertas abiertas para los hombres más miserables. Promiscuos, prostitutas, borrachos, drogadictos, lo que sea. Si llegan, allí les van a dar vida, palabra y todo el apoyo que se pueda. Pero la palabra de Dios está pensada para que funcione y opere en aquellos que se quieren someter a ella. Si no, no tiene sentido. Hay que madurar. No ores más porque yo lo deseché.

La gente quiere que uno reaccione ante las circunstancias. ¿Sabe una cosa, hermano? Satanás nunca va a hacer nada en su vida sin que Dios le avise primero. ¿Falló Dios. Entonces? No. Fallamos nosotros. A veces, Dios le manda a alguien para que le advierta de algo, pero como somos tan de ofendernos, por allí reaccionamos emocionalmente y repetimos la historia del pueblo: matamos al profeta. A veces, Dios le habla a usted, pero no necesariamente a través de gente importante. A veces usa a gente muy humilde para que usted también se humille. Pero si en lugar de eso elige ser necio y no oír, ya no va a poder cargarle las culpas a Dios por sus problemas.

Hay un salmo que habla de David, que era un hombre que tenía una revelación tremenda de lo espiritual. Por ser un adorador de primera clase, era un hombre que tenía una revelación del mundo espiritual, increíble. Mire la expresión que usa en este salmo:

(Salmo 103: 1)= Bendice, alma mía, a Jehová, (Quiere decir que se está hablando a él mismo. Es decir que el espíritu le está diciendo al alma, le está predicando.) Y bendiga todo mi ser su santo nombre. (Rema. Es tan Rema que quedó en la Biblia.)

(2) Bendice alma mía a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. (Es decir que al alma, hay que estar predicándole todos los días. ¡Eh! ¡Alma! ¡No te olvides de ninguno de los beneficios de Dios, eh? Ahí se levanta el Espíritu a la mañana… ¡A orar! ¡Vamos! ¡A cantar! Todos los días hay que predicarle al alma. Parece que David también había entrado en esa, pero él se predicaba. Mire lo que dice:)

(3) Él es quien perdona todas tus iniquidades, (¿Adónde están sus iniquidades? En el alma. Él mismo se está hablando. Se paró delante del espejo, que ya los había, y se empezó a predicar a sí mismo, a su alma. Y le dice que Dios la perdona, al alma, a su alma, todas sus iniquidades. No las suyas, las del alma. No las iniquidades del espíritu, las del alma. En el espíritu no hay iniquidad. Y le sigue hablando, mire:) El que sana todas tus dolencias; (4) el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias; (5) el que sacia de bien tu boca, (Ahí le está hablando, también al cuerpo.) De modo que te rejuvenezcas como el águila.

No importa qué clase de creyente te crees que eres. Importa qué clase de creyente es usted. Igualmente debe hacer razonar su alma. Es más: la debe hacer reaccionar. Debe predicarle a su alma. Debe evangelizar su alma. Hay un pasaje, que está en la segunda carta a los Corintios, que nos arroja luz sobre esto. Si partimos de la base de que en el alma están los razonamientos, vamos a leer este pasaje y vamos a entender algo muy importante.

(2 Corintios 10: 3)= Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; (4) porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, (5) derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, (6) y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.

Acá nos está hablando, el apóstol Pablo, que aunque andamos en la carne no militamos en la carne. Claro; andamos en la carne porque para estar en este mundo tenemos que estar en la carne, no? Pero no militamos, no vivimos según la carne. ¿Cómo vivimos? Vivimos según el Espíritu. Porque las armas de nuestra milicia, no son carnales.

Acá le voy a decir algo: es muy posible que a esto lo escuche por primera vez: Las armas de Satanás no son espirituales, son carnales. Las armas que Satanás usa contra su vida, no son espirituales, son carnales… ¿Sabe por qué? Porque Satanás no puede atacar su espíritu. Satanás puede atacar su alma. Pero para llegar a su alma, primero tiene que entrar por los sentidos.

Satanás, para hacerlo pecar a usted, va a usar las cinco vías de acceso al alma. Tacto, vista, oído, olfato, gusto. Deme cualquier pecado que se le ocurra y le vamos a encontrar el hilo conductor que lleva a algunas de estas cinco avenidas de acceso al alma. Porque Satanás, para afectar su alma, tiene que usar cosas carnales. ¿Cómo lo atacó a Jesús? Si postrado me adorares, reinos de la tierra te daré. Por los ojos. No fue un arma espiritual, fue carnal, a través de la vista, uno de los cinco sentidos.

Haz que estas piedras se convirtieran en pan. ¡Cuarenta días sin comer y que venga uno a hablarle de pan casero, crocante, calentito! ¿Qué le parece? ¿Se da cuenta? Satanás tiene que materializar las cosas para entrar a su vida, porque él no puede entrar a su espíritu, directamente porque él no tiene derecho legal a su espíritu. Ese derecho legal lo tiene el Espíritu Santo.

Él nada tiene en mí porque yo no tengo naturaleza de pecado. Puedo tener hábitos o hasta programas de pecado, pero no tengo naturaleza. Porque dice la Biblia que el que hace pecado no es de Dios. Nosotros podemos tener algunos hábitos de pecado que son esos que estamos evangelizando, pero no tenemos naturaleza de pecado, tenemos la naturaleza de Dios. Somos, ahora, a su imagen en nuestro espíritu.

Entonces, lo que Pablo está diciendo aquí, es que nuestras armas tienen gran ventaja sobre Satanás, porque son espirituales. Yo le voy a decir una cosa: usted no tiene un arma natural o carnal que pueda con Satanás, ni una. Las armas nuestras, para vivir una vida cristiana victoriosa en este mundo, tienen que ser espirituales.

¿Por qué, dice allí? Para destrucción de fortalezas. Y el versículo cuatro le dice que es una fortaleza. Derribar argumentos. Hermano, ¿Usted se cree que cuando nosotros hablamos de las cadenas diabólicas, cadenas satánicas, nos imaginamos a uno con un pijama rojo y cuernos largos? ¡Esa se la vendió Walt Disney! Las armas que Satanás usa en su contra, son argumentos. A eso le llaman fortalezas.

Argumentos, pensamientos, formas de pensar. ¿Cómo fue el ataque de Satanás contra Jesús? Fue una guerra de argumentos. Dime que te diré, dime que te diré, dime que te diré y, cuando no pudo decir más nada, Satanás se fue. No vino con un palo a quererle romper la cabeza a Jesús, no. Satanás trabaja con argumentos. Si postrado me adorares… – No te adoro nada, le dijo Jesús. – Convertí estas piedras en pan. – No sólo de pan vivirá el hombre. – Subite al templo y tirate de cabeza. – Y que pim y que pam; Y el que tuvo el argumento más fuerte, ese ganó.

Por eso que todas las cosas en la vida cristiana, necesitan de la revelación de la palabra. Esa y no otra cosa es la clave de la vida cristiana. No es la iglesia que usted vaya o el pastor que usted tenga, es la revelación de la palabra en su vida.

¿Por qué muchos cristianos no viven en victoria? Porque no leen la Biblia. No tienen revelación de la palabra. Muchos creyentes andan con la Biblia debajo del brazo. Mugrienta, gastada, mal cuidada y descangayada, pero nunca tienen victoria. Porque la usan como amuleto.

¿Cuántos han oído hablar de la quiromancia? ¿Sabe lo que es la quiromancia? El arte de hablar a través de las líneas de las manos. La cartomancia, que son los que le adivinan tirándole las cartas. Quiromancia, cartomancia y, entre los cristianos, Bibliomancia.

¿Usted sabía que hay muchos creyentes que practican brujería? Hay creyentes que van a orar por un endemoniado y se van con la Biblia. Pero no para leérsela al endemoniado, sino como un escudo material, como si fuera una pata de conejo, un amuleto, que asegura la victoria sobre los demonios. Muy similar a algunos símbolos que se deben usar para lo que algún sector denomina como “exorcismo”. Algunos han hecho un ídolo tan grande de la Biblia como libro en sí, que hasta la guardan en vitrinas con almohadones rojos.

¿Usted se cree que Satanás le puede tener miedo a un pedazo de cartón, papel y tinta impresa? ¡Cuidado! ¡Que no se arruine la Biblia! ¡¡¡Compre otra!!! Satanás no es impactado por la Biblia que está escrita en un papel. Satanás es impactado por la palabra que está escrita en su corazón.

Algunos cuidan mucho sus Biblias. ¡Ay pastor! ¡Hace cuatro años que la tengo y mire que linda que está, parece nueva! Eso quiere decir que no la usa mucho, hermana. Hay otros que cuando vienen al templo y abren la Biblia, a veces se pierden el mensaje porque tienen que andar despegando un montón de páginas.

Bibliomancia. Usan la Biblia como amuleto. A esto, lo ha predicado mucha gente y otros tanto lo han confirmado. Parece que es un espíritu. Hay otros hermanos que, en sus casas, abren la Biblia en un lugar determinado y la mantienen así, abierta, siempre. Se ven cada cosa por allí que no tenemos idea de que puedan existir dentro del mundo que llamamos cristiano. Pero existe. ¡Ah! ¡Yo siempre tengo mi Biblia abierta! Hermano: si lo ha estado haciendo a eso, no lo haga más. Si usted no va a abrir su Biblia para leerla y estudiarla, no la abra. Eso es brujería. Eso es hechicería. Disfrazada de Biblia. La realidad auténtica es que más de la mitad de los creyentes que no tienen victoria, es porque además de estar haciendo algunas de estas cosas, en el fondo, jamás llegan a leerla.

Y al no leerla, al no estudiarla, carecen de argumentos para batallar. Viene Satanás con el argumento más piojoso y los desparrama. Hace dos mil quinientos años que Satanás anda con un argumento del “vaya a saber si es cierto” y todavía hay varios creyentes que ni siquiera se han convencido de que “vaya a saber si es cierto”, porque no tienen un argumento mayor en su vida para someter su voluntad a la palabra de Dios.

¿Cuánta gente no actúa con autoridad porque tiene miedo? Aunque tengan el cargo o la posición que usted quiera, no tienen autoridad. ¿Sabe por qué? Porque nadie tiene autoridad sin revelación. La autoridad de Dios se la da la revelación de saber lo que está haciendo. Usted se da cuenta perfectamente cuando una persona está hablando en el Señor. Hay gente que anda por la vida alegremente dándole profecía a medio mundo y nadie se anima a decirle nada. ¿Sabe por qué? Porque no saben.

La revelación le libera. Mire a Juan, cuando tuvo la revelación de Cristo. La palabra Apocalipsis, significa “Correr el telón”. Era un término que se usaba en el teatro griego. Y la palabra Apocalipsis viene de una palabra griega, precisamente, que se escribe APOKALUPTO, y esto significa la acción que hacía la gente en el teatro para correr la cortina. Y cuando nosotros hablamos de la revelación de la palabra de Dios, lo que estamos hablando es que Dios le corrió el telón a Juan y él pudo sacarse de su mente todas las ideas equivocadas que tenía respecto a Cristo y tuvo una nueva revelación. No se olvide que Juan había sido apóstol, y sin embargo no había tenido una revelación sobre el Hijo de Dios.

(Efesios 1: 17)= Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él.

¿Para que Dios le dé qué, dice? Revelación. Abra su mente. Recíbala. ¿Cuántos quieren tener victoria real en sus vidas? Bueno, esa victoria no va a depender de la oración que cualquiera de nosotros haga por usted. No va a depender, tampoco, de que usted vaya al súper del re-súper congreso de no sé quién. La victoria viene cuando Dios le da una revelación. Por eso es que el Padre, para salvar al hombre, reveló su palabra al mundo, en la persona de Jesucristo. Siempre que Dios va a dar victoria, primero da revelación.

(Romanos 8: 16)= El espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.

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¡Señor! ¡Mira Mi Ansiedad!

Hace poco más de cinco años, y a partir de un estudio inicial, llegué a conocer a un personaje nefasto para la vida de los creyentes, titulé ese trabajo como: “La Enemiga Invisible”. Hoy, un lustro después y sin repetir aquel estudio, voy a regresar a visitar a ese mismo personaje, a esa misma enemiga invisible de nuestra fe, a esa depredadora de creyentes y asesina de incrédulos. Hoy quiero presentar y dejar en evidencia en su vida, a una de sus peores enemigas: La Ansiedad.

Un tal Gary Collins, cristiano y médico especialista, ha dicho que las causas de la ansiedad son muchas y que puede ser el resultado de conflictos inconscientes. Y que puede ser aprendida por el ejemplo, como ser, identificarse con padres que sufren de ansiedad, o puede tener su origen en el temor a la inferioridad, a la pobreza o a la mala salud. Uno de los factores, según Collins, productores de ansiedad, son las amenazas. Por ejemplo, las que brotan de un peligro percibido, una amenaza al sentimiento que uno tiene de ser de valor, la separación e influencia inconscientes. Por ejemplo, la ansiedad puede ser causada por un rechazo u hostigamiento por parte de sus compañeros de grupo, la posibilidad que sus padres se divorcien, la perspectiva de no aprobar una materia en la escuela, o cualquier amenaza real o percibida. Sin embargo, y sin menosprecio a la profesionalidad de don Gary, tendré que decirle que la Biblia tiene sus propias definiciones al respecto.

(Mateo 6: 25)= Por tanto os digo: nos afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber, ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?

(Verso 27)= ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?

(Verso 32)= Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.
(33) Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
(34) Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

Dice, asimismo, el doctor Collins, que otra de las causas psíquicas de la ansiedad son los conflictos, y detalla tres de los más probables: 1) Un conflicto causado por la tendencia a querer lograr dos metas deseables pero incompatibles, (Como sería trabajar en sus vacaciones por una buena remuneración, en lugar de salir a pasear con su familia) Tomar una decisión de esta naturaleza es frecuentemente muy difícil, y a veces produce ansiedad. 2) Por un deseo de hacer o de no hacer algo. Por ejemplo: alguien puede estar indeciso en cuanto a poner fin a un noviazgo que parece no llegar a nada. Romper la relación puede dar más libertad y oportunidades, pero también pasa a ser una experiencia traumática, dolorosa para las dos partes. El simple hecho de enfrentarse a la disyuntiva de tener que tomar decisiones así, puede producir muchísima ansiedad. 3) Aquí hay dos alternativas y las dos pueden ser desagradables. Es lo mismo que se siente entre aguantar un dolor o someterse a una intervención quirúrgica que llegado el caso podría llegar a calmar ese dolor.

(Filipenses 4: 6)= Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
(7) Y la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Otras de las causas posibles de los estados de ansiedad, son el o los temores. ¿Y qué temores pueden padecer las personas? No va usted a creer si le digo que son sencillamente, incontables. Decenas, cientos, miles. Y además de muchos, también variados. Temor al fracaso, temor al futuro, temor a tener éxito porque se basa en qué se hará una vez que se lo consiga, temor al rechazo, (Es uno de los más corrientes y abundantes) temor a la intimidad (No sabe ni se puede imaginar cuánta gente joven de ambos sexos lo padece) temor a los conflictos (Hay gente que no los enfrenta, los evade.) Temor a la falta de sentido en su vida, temor a las enfermedades, temor a la muerte, a la soledad y a una enorme cantidad de cosas tanto reales como imaginarias. A veces, estos temores se acentúan en la mente y generan una ansiedad externa, muchas veces sin que haya ningún peligro real.

Es aquí donde, generalmente, los consejeros cristianos que se acercan a dar una mano, suelen exhortar a quien está en problemas con expresiones tales como: ¡Pero por favor! ¡Estás teniendo miedo de algo que no existe! ¿No te das cuenta? No. No se da cuenta. Si se diera cuenta no viviría y sufriría lo que está viviendo y sufriendo. Es deplorable en cualquier clase de consejería tomar por el camino más sencillo que es el de las frases hechas y los lugares comunes. Más allá de aquellos que disfrutan contándole sus dramas a todo el mundo, a una gran mayoría, no le seduce en absoluto andar ventilando sus problemas. Y eso, es algo que cualquiera que desee ser útil a sus hermanos, tiene que saber y poner en práctica permanentemente.

(1 Pedro 5: 6)= Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; (7) echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.

También son productoras de ansiedad las necesidades básicas personales no suplidas. ¿Cuáles son? Muchas, pero entre esas, destacamos: 1) Supervivencia, que es la necesidad de una existencia continua. 2) Seguridad económica y emocional. 3) Sexo, como expresión de amor. 4) Significado: ser de valor, llegar a ser alguien. 5) Satisfacción, lograr metas que satisfagan. 6) Sentido de individualidad, que es estar seguros de nuestra identidad.

(2 Corintios 4: 16)= Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.
(17) Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; (18) no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.

Agrega nuestro benemérito doctor Collins, que es sabido que las personas reaccionan de diferentes maneras a situaciones que producen ansiedad. Algunos casi nunca sienten ansiedad, otros casi siempre parecen muy ansiosos y, no son pocos los que navegan entre los dos extremos. Ciertas personas sienten ansiedad en una amplia gama de situaciones. Estas diferencias pueden ser por la mente, por el entorno que los rodea, por su estado físico o, preste atención a esto, por su teología. Porque las creencias influyen mucho sobre el nivel de ansiedad.

Si uno considera que Dios es Todopoderoso, amante, bueno y está en control de todo el universo, que es precisamente lo que enseña la Biblia, entonces puede trabar confianza y seguridad en medio de las dificultades. Pero no se debe dar por hecho que el no creyente necesariamente sufra más ansiedad que el creyente, ya que hay cristianos que se preocupan tanto por complacer a Dios que terminan envueltos en la ansiedad. Es muy difícil y no puede explicarse de una manera simplista. De todos modos, lo que creemos o lo que nos creemos, contribuye notoriamente a las diferencias individuales en la medida que sentimos ansiedad.

(Hebreos 13: 5)= Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora, porque él dijo: no te desampararé, ni te dejaré; (6) de manera que podemos decir confiadamente: el Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.

Si al escritor de Hebreos le hubieran dicho que lo que estaba plasmando en ese momento iba a tener vigencia plena en el año 2002, no sé si lo hubiera podido creer, pero el caso es que así es. Porque nos está diciendo que nuestras costumbres sean sin avaricia, y si hay hoy un común denominador en la actitud de la sociedad, ese es precisamente la avaricia. Después añade que tenemos que estar contentos con lo que tenemos, y hasta las congregaciones se quejan porque no pueden tener mejores equipos de sonido, mejores luces o mejores butacas. Y, finalmente, dice que debemos tener en claro que el Señor es nuestro ayudador y que no debemos permitirnos temer lo que nos pueda hacer el hombre. ¿Sabe una cosa? Yo puedo predicar sobre los temas que predico y decir las cosas que digo porque no soy pastor, no tengo una iglesia y, por ende, no tengo temor de lo que pueda decir o hacerme el hombre.

El caso es que las falsas creencias pueden ser un factor básico de ansiedad. No sólo lo que uno cree contribuye a la experiencia de ansiedad, sino también el modo que lo cree. Hay ciertas creencias que nos parecen lógicas, pero que en realidad son falsas y nos producen ansiedad. Le cito algunas: 1) Es imprescindible que todos en mi congregación me amen y tengan un buen concepto de mí.- 2) Tengo que ser perfectamente competente y rendidor para ser de valor.- 3) Es una catástrofe terrible cuando las cosas no resultan como yo quiero.- 4) La infelicidad es causada por circunstancias externas y no tengo ningún control sobre ella. 5) las cosas peligrosas o temibles son motivo de gran preocupación y tengo que pensar continuamente en que son una posibilidad.- 6) Es más fácil evitar ciertas dificultades y obligaciones propias que enfrentarlas.-

7) Tengo que depender de otros, y tengo que contar con alguien más fuerte en quien pueda apoyarme. Esta es una creencia –financiada por mucho liderazgo, es cierto-, que ha producido cristianos inmaduros en abundancia.- 8) Las experiencias y los acontecimientos del pasado son los factores determinantes de mi conducta actual; no puedo borrar ni alterar la influencia de mi pasado. No serían tantos los hermanos que creerían verdaderamente la inalterabilidad de esto si no fuera por los oportunos consejos de cristianos profesionales o de profesionales cristianos.- 9) Debo alterarme por los problemas o las preocupaciones de los demás.- 10) Siempre existe una solución correcta o perfecta para cada problema, y tengo que encontrarla en todos los casos porque si no las consecuencias serán desastrosas.

Los padres y los líderes probablemente reconocerán estas creencias falsas como características de este tipo de personas. Tales creencias pueden, ciertamente, dar lugar a mucha ansiedad.

Ahora bien; ¿Cuáles son los efectos inmediatos de la ansiedad? Parecería ser incongruente, pero tendremos que decir que la ansiedad, a veces, puede producir efectos beneficiosos. Entiéndase bien por favor para que nadie se confunda. Lo que digo tiene que ver con un estado mediano y medido que sirve para incentivar a ciertas personas demasiado pasivas a emprender una determinada cosa que, de otro modo, quizás se hubiera limitado a mirar a la distancia. Pero, y muy por el contrario, sentir demasiada ansiedad puede producir efectos graves y aún paralizantes.

Es ampliamente conocido por las mayorías que mucho estrés y mucha ansiedad pueden producir úlceras, aún en gente muy joven, le podría decir que en niños, inclusive. Sin embargo, existen otros posibles efectos físicos de la ansiedad, tales como: dolores de cabeza sin causa aparente, sarpullidos que brotan espontáneamente y que son duros de erradicar, dolores de espalda, malestares en el estómago, falta de aire, problemas para conciliar el sueño o sueño sumamente inquieto y agitado, fatiga o cansancio inexplicable, pérdida del apetito. Además los cambios en la presión arterial, tensión muscular y los cambios digestivos y químicos causados por la ansiedad pueden, si pasan a ser crónicos, ser severamente perjudiciales al extremo de desmejorar ostensiblemente cualquier calidad de vida.

Cuando aumenta la ansiedad, dice el informe de nuestro buen amigo el doctor Collins, la mayoría de las personas inconscientemente se apoyan en conductas o pensamientos que alivian el dolor de la ansiedad y los capacita para aguantarla. Dichas reacciones pueden incluir buscar alivio en el sueño, las drogas o el alcohol, o tratar de negar la realidad o la profundidad de esa ansiedad. Algunos pueden llegar hasta el extremo de volverse sumamente desagradables cuando generalmente no lo eran, echando la culpa a los demás por todos sus problemas o “explotando” a la menor provocación. Primera pregunta: ¿Conoce a alguien así? Segunda pregunta: ¿No es usted uno de ellos?

La ansiedad nos puede motivar a buscar ayuda divina que de otro modo no buscaríamos. Pero la ansiedad también nos puede apartar de Dios en el momento cuando más lo necesitamos. Cargados de preocupaciones y agobiados por las presiones, aún los creyentes se encuentran con que les falta tiempo para orar, que les es difícil concentrarse en la lectura de la Biblia, que tienen menos interés en los cultos de la iglesia, se impacientan y a veces se amargan por el aparente silencio del cielo. Hay una enorme y muy grave confusión en nuestra gente. Es la confusión que va desde la fe auténtica y potencial y esa especie de artilugio mágico con el que los creyentes pareceríamos aguardar que Dios obre siempre en nuestros problemas.

La opinión secular con respecto a la ansiedad, es que se trata del “fenómeno psicológico más acentuado de nuestra época”. No voy a abrir juicio sobre esto, de ninguna manera, porque mi conocimiento del tema no me faculta para eso. Podrá no gustarme ni convencerme demasiado. Podré preferir escuchar mensajes brotados de la unción del Espíritu Santo y no la de Freud, pero no tengo la autoridad suficiente como para referirme a esto de manera descalificante. Pero lo cierto es que la ansiedad puede producir innumerables desórdenes tales como: desorden de ansiedad por alguna separación, que es un efecto que se manifiesta en una preocupación miedosa a separarse de los padres o de alguien cuya influencia le es importante. Desorden de evasión: que se da cuando la persona anhela relaciones cálidas, íntimas y afectuosas con sus familiares, pero evita todo lo posible el contacto con extraños, incluyendo amigos. Relaciones de fobia: Estas reacciones incluyen el miedo a estar con gente y en situaciones de las cuales sería difícil escapar (Agorafobia) el miedo a lugares cerrados (Claustrofobia) el miedo a las alturas (Aerofobia) y otras. A esto hay que agregarle la anorexia nerviosa, la Bulimia y los desórdenes en los movimientos.

La Biblia, finalmente, habla de la ansiedad de dos distintas maneras: para significar una preocupación innecesaria y para indicar una intranquilidad justificada. Se explaya ofreciendo un resumen inteligente de la perspectiva bíblica sobre la ansiedad. Tratar de ayudar a una persona que sufre de ansiedad aguda, es una tarea muy difícil, muy compleja desde lo humano y desde ese mismo plano, es beneficioso tener en cuenta estos pasos: Escuchar atentamente a esa persona. Jamás decirle algo así como: ¡No es nada! ¡Eso no es problema! Porque para la persona sí que es problema lo que le está sucediendo. Saber cuáles son las cosas que más le preocupan, qué cosas le dan más miedo, cuáles de sus preocupaciones parecen ser preocupaciones innecesarias y cuáles preocupaciones legítimas. Conocer si hay movimientos en particular cuando la persona se siente más ansiosa o nerviosa; si hay lugares en particular, o personas determinadas. Saber si hay momentos en que esos sentimientos desaparecen y cuando. Y, finalmente, saber si ha tratado de encarar sus sentimientos o de superarlos y cómo.

Sin embargo, la meta de quien quiera que sea que trata de ayudar no debe ser eliminar toda la ansiedad de la vida de esa persona porque eso, repito, desde lo humano, sería imposible. Si la persona tiene auténtica fe, (Aunque en ese caso sería muy poco probable que sufra de ansiedad), la solución es orar y clamar al respecto. La meta, entonces, tendrá que ser la de ayudar a esa persona a capacitarse para sobrellevar la ansiedad. Esto puede intentarse de varios modos. Yo le paso cinco.

1)= Ayudando a la persona a admitir su ansiedad, comprender, jamás criticar sus causas y proponerse, si es necesario con el apoyo de terceros, a aprender como sobrellevarlo.

2)= Desafiando a la persona a entregar sus temores a Dios y encontrar seguridad y paz al saber que Dios cuida de él. Recuerde 1 Pedro 5:7: Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.

3)= Instando a la persona a que piense en su prójimo en lugar de pensar en sí mismo. Cuando un individuo deja de concentrarse en sus propios problemas al ayudar a otros, su propia ansiedad disminuye.
4)= Entregando a la persona a Dios en oración. Primero: si hay fe, esto en el ámbito espiritual, funciona. Segundo: La oración brinda un verdadero alivio a la ansiedad y debe ser nuestra reacción natural en el momento en que la ansiedad empieza a aumentar.

5)= Guiando a la persona a enfocar lo eterno, no lo temporal. Animarle a no desalentarse sino a reconocer que nuestra momentánea y leve tribulación producen para nosotros un eterno peso de gloria más que incomparable. Eso es lo que sintetiza a 2 Corintios 4:16-18: Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.

Ahora bien; la pregunta normal, aquí es: ¿Y cómo se sale? Se debe lograr de la persona afectada, que indudablemente también pasa por una crisis de fe, una participación activa para organizar y ser protagonista de un definido plan de acción. El que damos como modelo, tiene algunos puntos que, tanto desde lo espiritual como de lo natural, han demostrado efectividad.

1)= Escuchar música cristiana. Hay un pequeño relato en 1 Samuel 16:23 que nos da una pista al respecto: Y cuando el espíritu malo de parte de Dios (En ese tiempo se creía que Dios era responsable de todo; de lo bueno y de lo malo por igual) venía sobre Saúl, David tomaba el arpa y tocaba con su mano; y Saúl tenía alivio y estaba mejor, y el espíritu malo se apartaba de él. Con un pequeño agregado: no crea, por favor, que todo lo que se encuentra en las casas de venta de música cristiana, es cristiano. Hay mucha mercadería en la iglesia y esto, lamentablemente, no es la excepción. Use discernimiento.

2)= Hacer suficiente ejercicio físico. Esto, más que una receta espiritual o mental, parecería tener que ver con un programa de televisión pasatista para damas, Sin embargo, se ha comprobado fehacientemente, que un programa de ejercicios físicos controlados tres veces por semana, disminuye notablemente la ansiedad así como la potencia de la misma.

3)= Dormir lo suficiente. El consejo médico de un espacio para el sueño de por lo menos ocho horas diarias es muy vigente, necesario y recomendable. El Salmo 127:1-2 hace clara referencia a esto cuando dice: Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia. Por demás que os levantéis de madrugada y vayáis tarde a reposar, y que comáis pan de dolores; pues que a su amado dará Dios el sueño. (Cabe aclarar que la palabra que en este texto se traduce como DOLORES, en los originales es la misma que en otros pasajes se traduce como ANSIEDAD.)

4)= Hacer todo lo posible para resolver el temor o problema causante de la ansiedad. Es necesario examinar atentamente las distintas alternativas que puedan haber o las posibles soluciones y no detenerse demasiado en el análisis, sino que decididamente, probar con una de ellas. Si bien en la jerga corriente esta patología se encuadra dentro de lo que se conoce como “problema psicológico”, no debemos olvidar si somos creyentes, que en lo profundo es apenas una expresión más de una guerra espiritual que, como bien se sabe, se desarrolla eminentemente en la mente de la gente.

5)= Otro elemento que puede aportar soluciones positivas, es el de hablar del tema con un amigo o amiga (Depende de si es hombre o mujer) de confianza. Se sugiere y se aconseja hacerlo por lo menos una vez por semana y centralizar el tema de conversación, específicamente, en la frustración.

6)= Tener suficiente actividad recreativa dos o tres veces por semana. Esto, que es muy similar al punto referido al ejercicio físico, ha demostrado arrojar excelentes resultados. No es conveniente que esto se canalice a través de competencias deportivas demasiado serias, porque lo que puede ocurrir es que se eliminen las causas de la ansiedad corriente que la persona traía y se cambie por la ansiedad que produce toda víspera de una competición en la que el premio o el prestigio interesan de sobremanera.

7)= Vivir un día a la vez. Es probable que el noventa y ocho por ciento de las cosas por las cuales sentimos ansiedad o preocupación nunca sucederán. Aprender a vivir un día a la vez es un arte que puede ser cultivado. Mateo 6:31-34, dice: No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

8)= Imaginarse lo peor que podría pasar. Esto, que quizás se parece a uno de esos ejercicios de control mental que propone Nueva Era, no es tan así. Porque si se considera que eso que uno imagina, después de todo, no sería tan malo ni tan horrible como nos pareciera en un principio, las causas de la ansiedad que eso nos produce desaparecerán y esta ansiedad habrá perdido su lógica razón de ser.

9)= No aplazar lo que uno tiene que hacer. Hay mucha gente que por diversos motivos, va postergando la resolución de hechos importantes en lugar de resolverlos inmediatamente. Demorar lo que tenemos que hacer, causa más ansiedad.

10)= Ponerse un límite de tiempo para sus preocupaciones.

(Salmo 139: 7)= ¿Adónde me iré con tu Espíritu? ¿Y adónde huiré de tu presencia? (8) Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. (9) Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, (10) aún allí me guiará tu mano, Y me asirá tu diestra. (11) Y si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aún la noche resplandecerá alrededor de mí. (12) Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; Lo mismo te son las tinieblas que la luz.

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¡Quebrántate!

A lo largo de mi vida de creyente, luchando contra mis propias imperfecciones, he sido involuntario testigo y hasta partícipe de muchísimas oraciones mal hechas, ya sea por ansiedad, por ignorancia, por arrogancia o por cualquiera de esas cosas que nuestra carne –o la influencia satánica-, nos pone en la mente a la hora de comunicarnos con el Padre celestial. El resultado de esas oraciones, quizás le suene a usted bastante conocido: pedir, pedir y pedir. Una trilogía reiterada de una misma palabra que puede traducirse en otra: Inmadurez.

En aquellos años en que recién me había convertido y por esa simple causa no podía pasar del clásico: “-¡Señor! Bendíceme a mí, a mi familia, a mi casa y a mi perro-“, solía reunirme en el domicilio de otro creyente, con un grupo que estaba mucho más crecido que yo. O, al menos, tenían más horas-templo que yo. Y recuerdo que uno de ellos, cuando oraba, siempre solía pedirle al Señor que lo quebrantara. A mí, esa oración me parecía muy espiritual y muy madura y casi anhelaba poder tener esa valentía delante de Dios. Yo no me atrevía, tenía –lo confieso- mucho miedo, esa es la verdad, de orar por eso, pero a él se lo justificaba porque era uno de los que me había guiado a Cristo.

Con el correr del tiempo, ese joven comenzó a tener problemas en su familia. Primero con su suegra, factor que resultó incidente a que los extendiera a su esposa. Comenzó a sentirse muy mal, se enredó en pensamientos muy extraños, se le empezaron a desmoronar todas las cosas materiales y espirituales que había construido y, en un momento, hasta llegó a perder su legendaria línea de sobriedad, serenidad y aplomo. Fue exactamente allí cuando, en su congregación, apareció una joven que al enterarse de sus problemas comenzó a dialogar con él y a “comprenderlo” mucho. Obviamente; concluyeron encontrándose todos los días, a toda hora y en todo lugar y, finalmente cayeron en el más antiguo de los pecados de la carne y terminaron apartándose de la iglesia primero y del Camino mismo más adelante, con todo lo que eso significa y que solamente puede saberlo aquel que lo haya vivido.

Pasó mucho tiempo antes que yo me diera cuenta que el Señor había respondido a la oración, que comenzó a permitir algunas cosas en su vida con la intención de que él, si realmente deseaba un quebrantamiento tal cual lo pedía en oración, pudiera crecer batallándolas. El problema fue que él ni se acordó de aquella vieja oración repetitiva, no pensó ni por un instante en que eso que de pronto se metía en su vida era para que en el final se decretara la victoria que Dios y todos sus ángeles querían disfrutar y celebrar. No lo vio y, naturalmente, se vino abajo.

La pregunta que me hice durante mucho tiempo y que seguramente usted mismo se está haciendo en este momento al leer esto, fue: ¿Cómo pudo Dios permitir eso? ¿Cómo es que, si Dios sabía que lo que iba a suceder, lo dejó caerse así? Obviamente, aún yo no sabía absolutamente nada con respecto a la importancia del quebrantamiento y sus posteriores consecuencias y frutos. Lo que sí aprendí, fue que el quebrantamiento tiene pasos que necesariamente debemos cumplir, trasvasar y vencer, si es que realmente deseamos crecer y madurar.

Cualquier persona que sirva a Dios, habrá de descubrir tarde o temprano, que el gran obstáculo en su servicio no son los demás como en algún momento supone, sino él mismo. Descubrirá que su hombre exterior y su hombre interior (¡Oh, Watchman Nee!) No están en armonía, porque los dos se inclinan en sentidos o direcciones opuestas. También se dan cuenta de la incapacidad de su hombre exterior, de someterse al control del Espíritu, lo que lo hace incapaz de obedecer a los designios más elevados de Dios. Rápidamente se dará cuenta que la mayor dificultad está en el hombre exterior, que le impide usar su espíritu.

Dijo alguien, alguna vez, que en nuestro interior conviven un león blanco y un león negro que están continuamente peleándose. El león blanco simbolizaba el espíritu y el negro la carne. Y remataba este hombre puntualizando que ganaba la batalla aquel león que estaba mejor alimentado. Bonito ejemplo, digno de los ágiles, creativos y chispeantes predicadores evangélicos. Sólo un problema: dentro nuestro no hay ningún león, ni blanco ni negro. Sólo hay un alma que no acepta sujetarse al Espíritu Santo que vive en nuestro espíritu humano. De todos modos, es importantísimo saber con qué se alimenta usted en mayor medida. ¿Ingerimos para el alma o para el espíritu?

Muchos siervos de Dios no son capaces de practicar, incuso las obras más elementales. De modo general, por el ejercicio de su espíritu, ellos deberían tener condiciones de conocer la Palabra de Dios, de discernir la condición espiritual de los demás, de transmitir los mensajes de Dios bajo su santa unción y de recibir las revelaciones de Dios. Sin embargo, debido a las distracciones del hombre exterior, nunca fue tratado. Por esta razón, el reavivamiento, el celo, las súplicas y las actividades son nada más que un desperdicio de tiempo. Como vemos, existe solamente un tratamiento básico que capacita al hombre para ser útil delante de Dios: el quebrantamiento.

CONOCIMIENTO DEL HOMBRE INTEROR Y EXTERIOR

Primero, Deberemos notar que la Biblia divide concreta y perfectamente al hombre interior (el espiritual) del hombre exterior, (el carnal). Estas tres escrituras que voy a incluir ahora, sustentan claramente lo que le estoy diciendo y dejan abiertas las puertas de un estudio mucho mayor que nos lleve, definitivamente, a conocernos primero, para saber quienes y como somos, pero esencialmente, hacia adonde vamos.

(Romanos 7: 22)= Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios. (La ley antigua, es hoy la Palabra, la Biblia. Es imposible deleitarse, disfrutar, gozar de la Biblia a través de nuestro hombre exterior. Se duerme, se aburre y se enoja. Sólo el interior lo puede entender.)

(Efesios 3: 16)= Para que os dé, conforma a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior, por su espíritu. (Dios fortalece con poder y por su Espíritu, nuestro hombre interior. El exterior, apenas puede fortalecerse con la temporalidad de un poder mundano, endeble y vulnerable)

(2 Corintios 4: 16)= Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior se renueva de día en día (Esto significa que: mientras nuestros cuerpos van envejeciendo y deteriorándose como parte de una ley natural inconmovible, nuestros espíritus van creciendo, madurando y creciendo a la estatura del varón perfecto. ¿Adónde está radicado su máximo interés? ¿Anhela crecimiento espiritual o combatir su vejez?)

Cuando Dios viene a habitar en nosotros por su Espíritu, vida y poder, él entra en nuestro espíritu humano al cual llamamos Hombre Interior. Por fuera de este hombre está el alma, donde funcionan nuestros pensamientos, emociones y voluntad. El hombre más exterior, es el cuerpo físico. Por lo tanto, hablaremos del hombre interior como el Espíritu, del hombre exterior como el Alma, y del hombre más exterior como el cuerpo físico.

Nunca podemos olvidarnos que el hombre interior es el espíritu humano, donde habita Dios, donde su Espíritu se une con nuestro espíritu. Así como cubrimos nuestro cuerpo con ropas, nuestro hombre interior “es vestido” por el hombre exterior: el espíritu “está vestido” por el alma. Del mismo modo el espíritu y el alma están “vestidos” por el cuerpo. Es evidente que los hombres en general están más conscientes del hombre exterior y del más exterior; difícilmente reconocen o entienden su espíritu.

Debemos saber que la persona que puede trabajar para el Señor es aquella cuyo hombre interior puede ser liberado. La dificultad fundamental de un siervo está en el fracaso de pasar el hombre interior por el hombre exterior. Por lo tanto, debemos reconocer delante de Dios que la primera dificultad de nuestro trabajo no está en los demás, sino en nosotros.

Nuestro espíritu parece estar cubierto por una cáscara de tal manera que él no puede soltarse fácilmente. Si no aprendemos a liberar nuestro hombre interior, haciéndolo salir a través del hombre exterior, no estaremos aptos para servir. Nada puede molestarnos tanto como el hombre exterior. Si nuestras realizaciones son fructíferas o no, depende de si nuestro hombre exterior ha sido quebrado por el Señor, para que el hombre interior pueda salir por aquella fisura. El Señor quiere quebrar nuestro hombre exterior para que el hombre interior tenga una manera de salir. Cuando el hombre interior es liberado, tanto incrédulos como cristianos, serán bendecidos.

¿CÓMO SE PRODUCE EL QUEBRANTAMIENTO?

(Juan 12: 24)= De cierto, de cierto os digo; que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.

La vida está en el grano de trigo. Con todo, existe una cáscara, una cáscara muy dura por fuera. Mientras esa cáscara no sea partida, el trigo no puede crecer. Si el grano de trigo no cae en la tierra y muere. ¿Qué es la muerte en este caso? Es la fisura en la cáscara hecha con la ayuda de la temperatura, de la humedad, etc. En la tierra. Una vez que la cáscara es partida, el trigo comienza a crecer. Por lo tanto, el problema no es si existe la vida dentro del grano, sino que la cáscara está quebrada.

(Verso 25)= El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.

El Señor aquí nos muestra que la cáscara es nuestra propia vida (vida del alma), mientras que la vida interior es la vida eterna la cual Él nos ha dado. Para permitir que la vida interior salga, es imperativo que la vida exterior sea perdida. Si el exterior permanece sin ser quebrado, el interior jamás será capaz de salir.

Fijémonos en los creyentes, en los que poseen vida en el Señor. En ellos podemos encontrar dos condiciones diferentes: una, incluye a aquellos en los cuales la vida está limitada, restringida, aprisionada, e incapaz de salir; la otra incluye a aquellos en los cuales el Señor ha forjado un camino, y por lo tanto, la vida es liberada desde el interior de ellos.

Consecuentemente, el asunto no es cómo obtener vida, sino cómo permitir que esa vida sea liberada. Cuando decimos que necesitamos que el Señor nos quiebre, esto no es meramente un modo de hablar ni una doctrina. Es vital que seamos quebrados por el Señor. No es que la vida de Él no pueda recorrer la tierra; el problema es que SU vida es aprisionada por nosotros. No significa que el Señor no pueda bendecir la iglesia, sino que la vida del Señor está tan restringida dentro de nosotros que no puede fluir. Si el hombre exterior permanece intacto no podemos esperar que la palabra sea bendecida por Dios, por medio de nosotros.

UN VASO DE ALABASTRO DEBE SER QUEBRADO

La Biblia habla del nardo puro. Dios, en su Palabra, usa a propósito el término “puro” para mostrarnos que Él es verdaderamente espiritual. No obstante si el vaso de alabastro no es quebrado, el nardo puro no va a fluir. Es extraño decirlo, pero muchos aún están atesorando el vaso de alabastro pensando que su valor excede a su contenido, el bálsamo. Muchos piensan que su hombre exterior es más precioso que su hombre interior. Este, llega a ser un problema en la iglesia. Uno atesora su capacidad, pensando que es muy importante, otro atesora sus propias emociones, sintiéndose una persona muy importante. Otros, se estiman grandemente, sintiéndose que son mejores que los demás, que su elocuencia ultrapasa a los demás, que su rapidez de acción y exactitud al juzgar son superiores. Sin embargo, no somos coleccionistas de antigüedades, no somos admiradores de vasos; somos aquellos que desean sentir sólo la fragancia del bálsamo, del contenido del vaso. Sin quebrar el exterior, el interior no saldrá. Así, individualmente, no tenemos el fluir, ni la iglesia posee un camino vivo. Entonces, ¿Por qué debemos considerarnos tan preciosos, si nuestro exterior sólo aprisiona la fragancia, en lugar de liberarla?

El Espíritu Santo no paró de trabajar: un episodio tras otro, una cosa tras otra, vienen a nosotros. Toda obra disciplinadora del Espíritu Santo no tiene otro propósito que quebrar nuestro hombre exterior, para que el hombre interior sea liberado. No obstante aquí está nuestra dificultad: nos aborrecemos por cosas mínimas, murmuramos por pequeñas pérdidas. El Señor está preparando una manera de usarnos; con todo, apenas su mano nos toca, ya nos sentimos infelices, al punto de contender con Dios y ser negativos en nuestra actitud. Desde que fuimos salvos, muchas veces y de varias maneras hemos sido tocados por el Señor, con el único propósito de quebrar nuestro hombre exterior. Si estamos conscientes de este hecho o no, el propósito del Señor es uno: destruir ese hombre exterior.

A partir de la destrucción del hombre exterior de la que estamos hablando, descubrimos algo muy importante: que el tesoro está en vasos de barro, pero si el vaso de barro no es quebrado, ¿Quién puede ver el tesoro que está dentro de él? ¿Cuál es el objetivo final del Señor en nuestra vida? Es quebrar ese vaso de barro, quebrar nuestro vaso de alabastro; partir nuestra cáscara. El Señor anhela encontrar una manera de bendecir al mundo por medio de aquellos que le pertenecen. El quebrantamiento es el camino de la bendición, el camino de la fragancia, es el camino de la fructificación; sin embargo, también es una velada rociada de sangre. Sí, hay sangre de muchas heridas. Cuando nos ofrecemos al Señor para servirlo, no nos podemos permitir ser indulgentes para guardarnos. Debemos permitir que el Señor quiebre completamente nuestro hombre exterior para que Él pueda encontrar un camino para SU obra exterior.

Cada uno de nosotros debe descubrir por sí mismos cuál es el propósito del Señor en su vida. Es un hecho muy lamentable que muchos no conozcan la voluntad o la intención del Señor para su vida. Como ellos necesitan que el Señor abra sus ojos para que vean todo lo que sucede en su vida puede ser significativo. El Señor no ha desperdiciado nada. Para que podamos entender el propósito del Señor, es necesario que veamos bien claramente que Él tiene un único objetivo: destruir o quebrar el hombre exterior.

Sin embargo, antes que el Señor levante la mano, ya están perturbados. Debemos darnos cuenta que todas las experiencias, todos los problemas y pruebas que el Señor permite en nuestras vidas, son para nuestro provecho. No podemos esperar y mucho menos pedir, que el Señor nos dé mejores cosas por una simple razón: ¡Estas son sus mejores cosas! Si alguien llega al Señor y ora diciendo: “-¡Oh Señor! ¡Por favor! ¿Déjame elegir lo mejor!-“ Creo que el Señor le dirá: “Lo que te he dado es lo mejor; tus pruebas diarias son para tu mejor provecho.” Por lo tanto, el motivo detrás de todos los arreglos de Dios, es destruir nuestro hombre exterior. Una vez que esto sucede y el espíritu sale, comenzamos a ser capaces de ejercitar nuestro espíritu.

¿CUÁNTO DURA NUESTRO QUEBRANTAMIENTO?

El Señor utiliza dos maneras diferentes para destruir nuestro hombre exterior: una es gradual y la otra es repentina. En algunos casos, el Señor opera una destrucción repentina, seguida de una gradual. Para otros, Él permite que tengan pruebas constantes y diarias hasta que un día, Él causa una destrucción en gran escala. Si primero no viene la repentina y después la gradual, entonces viene la gradual seguida de la repentina. Parece que el Señor normalmente gasta varios años con nosotros antes que Él pueda completar esta obra de destrucción. El tiempo de duración está en su mano. No podemos abreviar el tiempo, aunque ciertamente podamos prolongarlo.

En algunas vidas, el Señor puede completar este trabajo en pocos años de tratamiento; en otros, es evidente que aún después de diez o veinte años, el trabajo aún no ha sido terminado. ¡¡Esto es muy serio!! Nada es más grave que desperdiciar el tiempo de Dios. ¡Frecuentemente la iglesia es atrasada! Podemos predicar usando nuestra mente y conmover a los demás usando nuestras emociones; no obstante, si no sabemos cómo usar nuestro espíritu, el Espíritu de Dios no puede tocar a las personas por nuestro intermedio. La pérdida es grande, si inútilmente prolongamos el tiempo.

Por lo tanto, si nunca nos hemos consagrado antes al Señor de una manera cabal e inteligente, entonces vamos a hacerlo ahora, diciendo: “- Señor, por el futuro de la iglesia y del evangelio, y por tu camino y también por mi propia vida, me pongo en tus manos, sin restricciones y sin reservas. Señor; me regocijo en ofrecerme a ti, y me dispongo para que tengas pleno camino a través de mí.

EL SIGNIFICADO DE LA CRUZ

Con frecuencia hemos oído de la cruz. Tal vez estemos bastante familiarizados con este término. Pero; ¿Qué es la cruz? Cuando realmente entendamos la cruz, veremos que ella significa el quebrar del hombre exterior. La cruz reduce a muerte al hombre exterior, (Nuestras opiniones, nuestras maneras, nuestra inteligencia, nuestro amor propio, nuestro todo) el camino está claro; en verdad, claro como el cristal.

Después que nuestro hombre exterior es destruido, nuestro espíritu puede salir fácilmente. Como ejemplo, tomemos a un hermano: todos los que lo conocen saben que él tiene una mente perspicaz, una voluntad fuerte y emociones profundas. Pero, en lugar de ser impresionados por esas características naturales de su alma, ellos se dan cuenta que contactaron su espíritu. Siempre que las personas tienen comunión con él, ellas encuentran un espíritu limpio.¿Por qué? Porque todo lo que es de su alma fue destruido.

Ahora, tomemos a una hermana como otro ejemplo. Aquellos que la conocen saben que ella tiene una disposición fantástica, (Es decir: rápida para pensar, rápida para hablar, rápida para confesar, rápida para escribir cartas y rápida para romper lo que escribió). Sin embargo, aquellos que se encuentran con ella no ven su rapidez, y sí su espíritu. Ella es alguien que fue totalmente destruida y llegó a ser transparente. Este asunto del hombre exterior es un asunto básico. No debemos apegarnos a las características débiles del alma, incluso exhalando el mismo olor, aún después de cinco o diez años de tratamiento del Señor. ¡No! Debemos permitir que el Señor abra un camino en nuestra vida.

RAZONES PARA NO SER DESTRUIDO

¿Por qué después de tantos años de tratamiento, algunos permanecen de la misma forma? Algunos individuos tienen una voluntad fuerte, algunos tienen emociones fuertes, otros tienen una mente fuerte. Ya que el Señor es capaz de destruirlas, ¿Por qué después de tantos años, todavía no ha cambiado? Se cree que existen dos razones principales.

En primer lugar, muchos viven en tinieblas, no están viendo la mano de Dios. Mientras, Dios está trabajando. Mientras, Dios está destruyendo. Y mientras todo eso ocurre, ellos no reconocen que todo eso proviene de Él; están desprovistos de luz, viendo sólo que los hombres se le oponen. Ellos suponen que su ambiente es demasiado difícil, las circunstancias tienen la culpa. Por lo tanto, ellos continúan en tinieblas y desespero.

Que Dios nos concede revelación para que veamos aquello que procede de SU mano para que nos postremos y le digamos: ¡Eres tú! Desde que seas tú, yo aceptaré. Por lo menos necesitamos saber de quién es la mano que trata con nosotros. No es una mano humana, ni de nuestra familia, ni de los hermanos o hermanas en la iglesia, sino de Dios. Necesitamos aprender a postrarnos y besar y amar la mano que trata con nosotros, así como Madame Guyón lo hacía. Necesitamos tener luz, para que podamos ver todo lo que el Señor ha hecho, lo aceptamos y creemos. ¡El Señor no se equivoca!

En segundo lugar, otro gran obstáculo para el trabajo de destrucción del hombre exterior es el amor propio. Debemos pedir a Dios que quite de nosotros el corazón de amor propio. Mientras el Señor nos trata en respuesta a nuestra oración, debemos adorarlo y decirle: ¡Oh Señor! ¡Si esta es TU mano, que la acepte de corazón! Recordemos que la única razón de todo malentendido, de toda irritación, de todo descontentamiento, es que secretamente nos amamos. Así planeamos una manera por la cual podamos escapar. Muchas veces, los problemas surgen debido a nuestra tentativa de escapar; de escapar del trabajo de la cruz. Aquel que va a la cruz y rechaza tomar el vinagre mezclado con hiel, es quien conoce al Señor.

Muchos van a la cruz muy alegres, pensando que pueden tomar vinagre con hiel para aliviar los dolores. Todo aquel que dice: La copa que el Padre me ha dado, ¿No la he de beber? No beberán la copa de vinagre mezclado con hiel. Ellos sólo pueden beber de una copa, no de dos. Tales personas no tienen amor propio. El amor propio es una dificultad básica. Que el Señor hable con nosotros hoy, para que podamos ser capaces de orar: “¡Oh Señor! ¡He visto que todas las cosas vienen de ti! ¡Todos mis caminos en estos cinco, diez o veinte años han venido de ti! ¡Tú has actuado de tal manera para alcanzar tu propósito, el cual no es ningún otro sino que tu vida pueda ser vivida por mí! Pero he sido un necio. No he visto nada; hice muchas cosas para librarme, atrasando así tu tiempo. Hoy veo tu mano. Estoy dispuesto a ofrecerme a ti. ¡Una vez más me pongo en tus manos!”

ESPERA VER HERIDAS

¡No existe persona más hermosa que aquella que está quebrada! Ser porfiado y el amor propio dan lugar a la belleza, en aquel que ha sido quebrado por Dios. En el Antiguo Testamento, vemos que Jacob, aún en el vientre de su madre, luchó con su hermano.

Él era sutil, lleno de mañas y engañador. Sin embargo, su vida fue llena de tristezas y desastres. Siendo joven, huyó de su casa. Durante veinte años fue engañado por Labán. La esposa amada de su corazón, Raquel, murió prematuramente. José, el hijo amado, fue vendido. Años después, Benjamín fue detenido en Egipto. Él fue continuamente tratado por Dios, encontrando infortunio tras infortunio. Fue herido por Dios una, dos veces; en verdad, toda su historia puede ser contada como la de alguien que fue constantemente herido por Dios.

Finalmente, después de tantos tratamientos el nombre de Jacob fue transformado. En los últimos años de su vida, él era casi transparente. ¡Cuan noble fue su respuesta a Faraón! ¡Cuán maravilloso fue su fin! ¡Cuán claras fueron sus bendiciones a sus descendientes! Después que leemos la última página de su historia, deseamos inclinar nuestra cabeza y adorar a Dios. Aquí está alguien que maduró, que conoció a Dios. Varias décadas de quebrantamiento resultaron en la destrucción del hombre exterior de Jacob. En la vejez, su figura es maravillosa.

Cada uno de nosotros tiene mucho de aquella naturaleza de Jacob. Nuestra única esperanza es que el Señor abra un camino destruyendo el hombre exterior, hasta el punto en que el hombre interior pueda salir y ser visto. Esto es precioso, y este es el camino de aquellos que sirven al Señor. Sólo así podemos servir, sólo así podemos conducir a las personas al Señor. El resto no tiene valor. Las doctrinas no tienen mucha utilidad, tampoco la teología. ¿Cuál es la utilidad de un conocimiento bíblico meramente mental, si el hombre exterior permanece sin ser quebrado? Solamente es útil la persona a través de la cual Dios puede salir.

Después que nuestro hombre exterior fue herido, tratado y conducido por varias pruebas, estaremos heridos, permitiendo así que el espíritu aparezca. Tememos encontrarnos con hermanos y hermanas cuyas vidas continúan intactas, sin que hayan sido tratados ni transformados. Que Dios tenga misericordia de nosotros, mostrándonos claramente este camino y revelándonos que éste es el única camino; que Él también nos muestre que en esto es desvendado el propósito de todos sus tratamientos, que nos han sido aplicados en estos pocos años, sean diez o veinte. Por lo tanto, nadie desprecie los tratamientos del Señor. Que Él verdaderamente nos revele lo que significa la destrucción del hombre exterior. Si el hombre exterior permanece intacto, todas las cosas estarán meramente en su mente; totalmente sin utilidad. Vamos a esperar que el Señor trate completamente con nosotros.

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¡Ten Ánimo!

En este mismo momento quizás, allí, donde usted está leyendo esto porque no sabía qué otra cosa hacer, usted está viviendo un tremendo drama. De enfermedad, de angustia por algún problema grave de familia, de escasez o de pobreza o de cualquier otra necesidad apremiante. Y usted, en el mejor de los casos, recurrió a la evasión de la web no por deseos de saber más sobre la Biblia, o por recibir una enseñanza o tomar contacto con un mensaje teóricamente bien estructurado, sino porque piensa –con esa enorme sencillez de creyente fiel y simple-, que Dios quizás tenga una palabra que pueda caber en su alma hoy y ahora, que le proporcione una pequeña brisa de paz o de consuelo y que le aliente, en suma, para poder seguir adelante, algo que en este instante casi se le antoja como algo lógicamente imposible. ¡Ánimo! Las cosas de Dios, si algo precisamente no tienen, es lógica humana.

¿Por qué me tiene que suceder esto a mí? Esa es una pregunta que nadie va a responderle jamás satisfactoriamente. Le pueden aconsejar y le pueden alentar con todo el amor y con toda la sabiduría del mundo, pero es como que no le basta, como que no le es suficiente. Su corazón sigue temblando de dolor, de angustia y, nada de lo que siempre le ha sido útil para utilizar con los demás, parece venirle bien a usted mismo, para su vida. Una cosa es el problema que vive el otro y otra cosa, muy diferente, el que le toca vivir a usted en su propia epidermis.

Desearía en este artículo que Dios me permitiera fluir con la unción del pastor que no soy. Que brote de estas líneas una gracia pastoral de amor, de confianza y de poder que realmente ministren su vida. Para eso vamos a incursionar en la carta del apóstol Santiago, dejando de lado, claro está, porque no viene al caso, la especulación de si este hombre habrá sido o no un hermano carnal de Jesús.

Lo cierto, en el inicio mismo, es que él no se vanaglorió de su relación personal con Jesús ni tampoco se identificó a sí mismo como un líder religioso. Dice que su mayor honor fue ser un siervo de Dios. Y si bien en lo literal las doce tribus a las cuales él se dirige designan a la nación de Israel y que al hablar de la dispersión (DIÁSPORA), alude a los judíos disgregados en tierra de gentiles, usando discernimiento para con sus palabras al tiempo presente, su mensaje se introduce profundamente en la médula de cada uno de los cristianos del mundo, dispersos precisamente en ese mundo gentil, incrédulo y ateo, para arrimar una dosis de fe, de esperanza y de sosiego que en tantos momentos del día debemos absorber para superar todas las cosas que nos tocan vivir.

(Santiago 1: 2)= Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas.

Fíjese usted que el mandato estructural, aquí, es regocijarse; poco menos que ponerse a cantar, saltar y bailar cuando su fe sea sometida a prueba. Pero saliendo un tanto de lo estructural, podemos ver en este verso una palabra que indudablemente es clave: CUANDO. Porque no le dice que es SI se encuentra en diversas pruebas, que determinaría alguna posibilidad de que eso no sucediera; dice CUANDO, lo que le está avisando que, le agrade o no, lo entienda o no, lo acepte o no, al largo, mediano o corto plazo, alguna prueba (No puedo saber si fuerte, muy fuerte, liviana o muy liviana) le va a aparecer. Hay tres escrituras que confirman esto y la última, abre paso a una segunda fase que le lleva a usted a una mejor comprensión y, por consiguiente, le alienta y le capacita para el paso siguiente.

(Mateo 5: 12)= Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros. (Esto le está diciendo que una de las posibilidades de sufrir pruebas, radica en cuando el Señor deposita en usted la gracia de alguno de los ministerios del reino. Se es salvo por gracia y misericordia, sin mérito ni precio alguno de su parte. Pero se sirve al reino con rigor y con inclemencias)

(Hebreos 10: 34)= Porque de los presos también os compadecisteis, y el despojo de vuestros bienes sufristeis con gozo, sabiendo que tenéis en vosotros una mejor y perdurable herencia en los cielos. (Aquí se evidencia que las pruebas sobrevienen sobre el grueso de los creyentes, sobre todos y cada uno de los que un día asumieron el compromiso trascendente de seguir y servir a Cristo.)

(1 Pedro 1: 6)= En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas. (Es muy leve la mención, pero suf9iciente como para entender definitivamente que, si Dios considera NECESARIO para su crecimiento, purificación o entrenamiento, permitir determinadas pruebas sobre su vida, sin dudas que lo hará. No porque lo odie, sino porque le ama.)

La única duda que a cualquier persona puede caberle en estas circunstancias, es: ¿Por qué puede ser necesario? O mejor dicho: ¿para qué?

(Santiago 1: 3)= Sabiendo que la prueba de vuestra fe, produce paciencia. (La paciencia no se compra, no se recibe mágicamente ni se hereda. La paciencia se produce, se arma como una poderosa estructura de hierro. La paciencia, en suma, es el fruto que nace como resultado de una prueba. O de varias.)

(Romanos 5: 3)= Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia.

Convertirse en cristiano no le libera a usted, automáticamente, de todas las dificultades. La Biblia da muchas pruebas que dejan en evidencia que esto es así y que, para producir paciencia, indefectiblemente usted va a tener que pagar un precio.

La actitud madura del cristiano ante la adversidad, es enfrentarla con sumo gozo, que obviamente, no es una simple reacción emocional, sino una deliberada e inteligente evaluación de las circunstancias desde la perspectiva de Dios, para ver a la prueba como un medio para el crecimiento moral y espiritual.

No nos podemos gozar de las pruebas por sí mismas, ya que ello sería una especie de masoquismo o estoicismo humanista disfrazado con esa mentira monumental e histórica llamada “resignación cristiana”, sino en sus posibles frutos. Someter a prueba equivale a comprobar lo genuino de algo, en este caso su propia fe. Sirve como una disciplina para purgar esa fe de toda impureza nociva, extirpando lo que es falso, formal o meramente religioso. La paciencia, en suma, no es un resignarse pasivamente “a lo que venga”, sino tener firmeza, valor y hasta tozudez para poder aprender a resistir con valentía. Y no olvide que “resistir” en términos bíblicos, no es aguantar o soportar, es combatir hasta las últimas consecuencias.

(Santiago 1: 4)= Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.

Puede usted darse cuenta que la idea de Dios, es que usted resista de tal manera como para que Él tenga tiempo suficiente para hacerle semejante a Cristo por medio de la prueba. ¡Nada menos!

(Colosenses 4: 12)= Os saluda Epafras, el cual es uno de vosotros, siervo de Cristo, siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere.

(1 Tesalonicenses 5: 23)= Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

LO único que debo aclarar aquí, para evitar confusiones, es que cuando dice PERFECTOS, no se está refiriendo a la ausencia absoluta de pecado, o de algo que no tiene errores, sino a una idea que implica algo completamente desarrollado y maduro, ¿Entiende? Y CABALES, muestra una idea de plenitud y redondez que, sin Cristo, (Y sin pruebas, o sin dolor) es poco probable poseer. Simple sabiduría. Claro, usted estará pensando: “Todo esto está muy bonito, pero; ¿Qué sucede cuando mi sabiduría no alcanza, no me sirve ni me ayuda para afrontar lo que me toca padecer? LA respuesta:

(Santiago 1: 5)= Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.

¡Es tan simple! ¡Es tan sencillo! “- Está bien, hermano… Pero eso es mas bien…teórico, ¿No cree? –“ Espere. Vamos a ver:

(1 Reyes 3: 9-10)= Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque: ¿Quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande? Y agradó delante del Señor que Salomón pidiese esto.

(1 Juan 5: 14)= Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.

Veamos: la sabiduría, dice que puede recibirse pidiéndosela a Dios con fe. De ninguna manera es instrucción intelectual, información académica o especulación filosófica, sino comprensión espiritual del propósito de las pruebas.

Cuando Dios concede un don, lo hace –dice- abundantemente y SIN REPROCHE. Esto es: generosamente, no con disgusto, con desgano o con reservas. La palabra REPROCHE, aquí, es la palabra ONEIDIZO, y tiene un significado relacionado con un comportarse de modo juvenil e inmaduro. La palabra describe a los chicos que se hacen burla, se molestan y hasta se insultan entre ellos mismos.

Después, la misma palabra llegó a significar mofa, ridículo, queja, ofensa y el uso enojoso y sarcástico de palabras. Lo que Santiago nos dice aquí, en suma, es que Dios da sin recordarnos que no somos dignos de recibir algo de su parte. Todo está muy bien, pero para muchos que oyen, seguramente esto sigue siendo teoría, vana palabrería quizás, porque a la hora de los resultados y a pesar de pedirlo revolcándonos de necesidad, no recibimos nada…

(Santiago 1: 6)= Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a la otra.

Usted no se imagina la cantidad de cristianos que están orando, en estas horas, por diferentes necesidades con fuerza, con dedicación, con firmeza y disciplina. Cristianos fieles y cumplidores, pero que en el fondo de sus corazones, no pueden terminar de creer con clara convicción que esa oración pueda tener, verdaderamente, el efecto que están buscando. Jamás lo confesarán, de hecho, y ni por asomo se atreverían a dialogarlo con sus pastores, más que todo, por vergüenza. Pero muchos de los que en este momento están leyendo esto, saben muy bien en lo íntimo de sus almas, que realmente es así.

Atención: esta franja a la que me refiero, indudablemente está expuesta (De manera inconsciente) a someterse a “recetas fáciles” que le “garantizan” óptimos resultados y así, a veces, se meten en unos problemas tremendos de los que después les resulta sumamente complicado salirse. Cuando Santiago dice que de ese tipo de duda surgen los que son como Ondas del mar arrastradas por vientos, lo que preanuncia es la transgresión muy probable a ser víctimas de cualquier viento de doctrina. Y sepa, mi amigo, que no está hablando con el inefable “mundo incrédulo”, ya que todos sabemos por poco o por mucho, que la palabra Doctrina, es patrimonio casi exclusivo de la iglesia. ¿Qué ocurrirá, entonces? Observe:

(Santiago 1: 7)= No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. (No se puede negar que Santiago en este asunto, es lo bastante concreto en esta actitud como para, incluso darle un nombre.)

(Santiago 1: 8)= El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.

Yo quiero aclararle que el hombre de doble ánimo del que se habla aquí, es una persona arrastrada en dos direcciones opuestas. Sus lealtades están divididas, y a causa de su falta de sinceridad, vacila entre la fe y la incredulidad, pensando algunas veces que Dios le ayudará y renunciando en otras ocasiones a toda esperanza. Esa persona es inconstante en todos sus caminos, no sólo en su vida de oración. La falta de consistencia en el ejercicio de su fe pone al descubierto la esencia de su manera de ser. En el capítulo 4, en el verso 8, Santiago exhorta a esta clase de personas: dice: Vosotros, los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. Como sabemos, en la Biblia, corazón es igual a alma, lo que demuestra que les está diciendo que deben alinear su intelecto, su voluntad, sus sentimientos y emociones y someterlos a la voluntad de Dios y, por fe, a sus promesas teniendo en cuenta un elemento sumamente importante: sin razonarlo humanamente.

La evidencia más concreta del hombre de doble ánimo cuando ostenta posiciones encumbradas, se manifiesta pronunciando, por ejemplos, vibrantes mensajes y sermones sobre temas urticantes desde el ángulo de la integridad, pero dejando en evidencia en cada paso de su vida personal que en absoluto está viviendo conforme a lo que predica. “-¿Sabe lo que sucede, hermano? Yo soy muy pobre… No tengo escuela… A veces no entiendo muy bien estas cosas… ¡Basta! Aquí no se trata de pobreza, ni de riqueza, ni de profesionalismo ni de analfabetismo; estas cosas no cuentan para nada a la hora de la fe.

(Santiago 1: 9)= El hermano que es de humilde condición, gloríese en su exaltación; pero el que es rico, en su humillación; porque él pasará como la flor de la hierba.

Todavía caemos, dentro de la iglesia, en costumbres provenientes del sistema del mundo incrédulo. La apariencia, es uno de los errores más clásicos. ¿Cuántas veces, a la hora de invitar al frente para orar, por ejemplo, algunos pastores se inclinan, casi inconscientemente, por alguien bien vestido, que sepa hablar bien, que trasunte formación y seriedad, postergando a los que llegan con sus ropas gastadas, (Que hasta pueden haber sido regaladas por otros, tal vez) o que se expresan dificultosamente, por timidez o vergüenza? ¿Qué otra cosa sino la apariencia exterior es esto? ¿Quién puede conocer el corazón del hombre, salvo el Señor?

El final del versículo 31 del capítulo 7 de la primera carta de Pablo a los Corintios, asegura que: La apariencia de este mundo se pasa. Eso nos está diciendo que algunos de los “valores” con los cuales nos movemos y que nos resultan muy valiosos en el marco de los conceptos externos de una congregación, en el sistema del reino de Dios, carecen totalmente de bases. Algo es muy claro: Puede humillarse aquel que posee algo visible de qué gloriarse. El que no tiene ni aparenta nada, ¿De qué podría humillarse?

Salvo la soberbia, es verdad. Muchas veces encontramos más orgullo entre los muy marginados que entre los que poseen muchos bienes materiales. Porque la soberbia, si bien se puede cimentar en aspectos materiales y se origina en el alma humana, tiene notorias raíces de orden espiritual. Tenemos que reconocer con claridad que toda posesión material carece de valor eterno y que como tal, perecerá. Nadie disfruta dinero, fama, poder o bienestar opulento terrenal en el reino de los cielos. Por el contrario, (Y con mucho cuidado de no contribuir erróneamente a la denominada “Teología de la Miseria”) la Biblia muestra concretas pistas de que las cosas son exactamente a la inversa.

(1 Pedro 1: 24-25)= Porque; toda carne (Cuidado: habla de carne, no de creyentes) es como hierba, (Es decir: o verde, que crece, alimenta y embellece, o seca, que es inútil, hojarasca y candidata a la hoguera) y toda la gloria del hombre (Tiene usted permiso aquí para pensar en todos aquellos hombres que hoy, en cualquier estamento de la sociedad, e incluso dentro de las iglesias, disfrutan de gloria personal) como flor de la hierba. (La hierba tiene un período determinado de vida, pero la flor tiene muchísimo menos tiempo.) La hierba se seca, y la flor se cae, (Todo lo que no es de Dios, en este tiempo, se va a caer, se va a secar.) Mas la Palabra del Señor permanece para siempre. (¿Se da cuenta adónde está nuestra verdadera riqueza, nuestra única esperanza y nuestro certificado de victoria? En la Palabra. ¿Y qué es la Palabra, la Biblia acaso? ¡No! ¡La Biblia es el recipiente dentro del cual está la Palabra! La Palabra es el Verbo y el Verbo es Cristo, ¿Me entiende?

(Santiago 1: 11)= Porque cuando sale el sol con calor abrasador, la hierba se seca, su flor se cae, y perece su hermosa apariencia; así también se marchitará el rico en todas sus empresas.

Usted, ahora, piense en el empresario, el artista, el deportista, el político, el funcionario público o el personaje más exitoso que conozca. Reconózcame con sinceridad: ¿Lo puede usted imaginar marchitándose? Es bastante complicado, ¿Verdad?

¿Cómo se va a caer si, incluso, a la hora de la muerte, el humilde servicio fúnebre, sin vehículos de cortejo, sin flores a la vista y con un ataúd provisto por el Estado, tiene que detenerse y darle paso a la lujosa pompa que precede a la no menos pomposa procesión automotor que acompaña el sepelio de alguien muy famoso, que ahora es transportado hacia su última morada en un cofre de varios miles de dólares? Usted se pregunta cómo eso puede significar que el personaje en cuestión se haya marchitado.

Recuerde esto por favor: un hombre es un espíritu, al cual Dios le dio un alma y que vive, o ha vivido, habitando una especie de caja descartable llamada cuerpo. De lo que estamos hablando, entonces, es de una sola parte, (Dicho sea de paso: la menor de las tres) que componen esa maravillosa y perfecta trinidad que es la creación de Dios. ¿Y de las otras dos, qué? ¡Saque sus ojos de lo natural!

(Isaías 40: 6-8)= Voz que decía: da voces. Y yo respondí: ¿Qué tengo que decir a voces? Que toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo.
La hierba se seca, y la flor se marchita, porque el viento de Jehová
(Le recuerdo que VIENTO es PNEUMA y PNEUMA es ESPÍRITU) sopló en ella; ciertamente como hierba es el pueblo.
Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la Palabra del Dios nuestro permanece para siempre.

Tanto la pobreza como la prosperidad son ejemplos concretos de situaciones que ponen a prueba nuestra fe. Cualquiera de ellas puede terminar en desastre.

El cristiano que es materialmente pobre, (Y que puede haberlos, porque el Señor, por ejemplo, mezcló ambas condiciones sociales al momento de elegir sus discípulos. Pero cuidado que estamos hablando de pobreza, no de miseria que no es lo mismo, puede regocijarse en nuevos valores, comprendiendo la naturaleza temporal de los bienes terrenales en oposición a los eternos beneficios de las posesiones espirituales. Ese SE MARCHITARÁ, mientras tanto, se refiere a la destrucción de aquellos que sólo son ricos en las cosas perecederas.

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Cuestión de Imaginación

Hay elementos dentro de la vida de un creyente que, en muchas ocasiones, no pueden ser mostrados públicamente porque ello indicaría a sus compañeros de ruta, que está en un nivel que no es precisamente de nivel como para ser puesto por testimonio o ejemplo. Uno de esos elementos, serán los que habrán de encontrarse en este estudio.

(Hebreos 4: 12)= Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Dice que esa espada penetra hasta partir el alma. Nosotros, a esto, lo hemos leído cien mil veces y a muy pocos se les ocurrió preguntarse ¿Cómo caracoles podría hacerse para partir, dentro de lo que nosotros conocemos con esa palabra, algo que ni siquiera sabemos qué forma tiene, dónde está y, muchos, ni siquiera tienen certeza de que exista? Es que la palabra PARTIR, aquí, es la palabra MERISMOS. Partir, dividir. La palabra de Dios produce un MERISMOS, La palabra, dice aquí, va a partir al hombre en tres partes; espíritu, alma y cuerpo.

Pero atención: este partir que se produce aquí, no es un partir pedazos de algo para tirar a la basura. Parte para separar, para desglosar, dividir sus partes internas y posibilitar, de esa manera, que haya una solución para sus problemas internos. Separa al alma del espíritu y a ambas cosas del cuerpo. Allí es donde comienzan a aclararse las cosas.

Dijimos que espíritu, en el original, era PNEUMA. El alma es PSIQUIS y el cuerpo es SOMA. Entonces dice que la palabra de Dios parte. ¿Adónde se supone que será el primer lugar en que la espada de la palabra de Dios comenzará a trabajar? En el espíritu. La palabra de Dios viene y hace que nuestro espíritu experimente el nuevo nacimiento. ¿Y cómo sucede eso? Simple: por creer la palabra de Dios. ¿Pero yo no tengo que hacer nada para nacer de nuevo? Si pudiera hacerlo usted, no sería del espíritu, sería del alma o del cuerpo.

(1 Pedro 1: 23)= Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.

(1 Juan 3: 10)= En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo; todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.

(2 Corintios 5: 17)= De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

La palabra de Dios, lo primero que parte, es el espíritu. Trae una semilla, una simiente que va a ser sembrada en su espíritu. Esa semilla que está sembrada en su espíritu, va a producir frutos dentro de su espíritu. Esa es la simiente de Dios. Es decir que la naturaleza de pecado que antes estaba en nuestras vidas va a desaparecer, y una simiente de vida va a venir a nuestro espíritu.

Por esa razón es que cuando Nicodemo, aquel anciano doctor en teología y master en divinidad, se le acercó a Jesús en una medianoche porque por el día le daba vergüenza, y le preguntó cómo tenía que hacer para heredar la vida eterna, Jesús en Juan 3:5, le dio las dos fórmulas para ser un hijo de dios y alcanzar vida eterna. Le dijo: Debes nacer de nuevo, del agua y del espíritu. ¿Qué significa eso? El agua es la palabra; tienes que oír la palabra de Dios, recibirla y nacer en su espíritu. Nacer del Espíritu a su espíritu. Que el Espíritu de Dios se asiente en su espíritu. Entonces ya nosotros no somos de naturaleza pecaminosa, sino que al momento de aceptar a Cristo, pasamos a tener la misma naturaleza de Dios.

Este es un principio básico. Para que dos seres tengan fluida relación, tienen que ser de la misma naturaleza. Y si no, mira esto: ¿Por qué el hombre sin Cristo no puede tener comunicación con Dios aunque se lo proponga con la mejor buena voluntad? Porque son dos naturalezas diferentes. Fíjese que usted, por más que adiestre a un papagayo y le enseñe a hablar, como muchos han hecho, jamás va a llegar a tener con ese papagayo una relación fluida, sencillamente porque no es de su misma naturaleza. Es de esa misma manera en que Dios no puede tener contacto con el ser humano, a menos que ese ser humano adquiera su misma naturaleza. Y de la única manera en que se la puede adquirir, es aceptando a Jesucristo como Salvador y Señor en nuestras vidas y permitiendo que SU Espíritu venga a morar en nuestro espíritu.

Es indiscutible, cientos y cientos de testimonios lo confirman, que esta simiente de la cual le hablo tiene un potencial que lleva a gran vida. No simplemente a vida, dije “a gran vida”. Es decir que la semilla de la palabra de Dios que vino a su vida, tiene todo el poder para convertirle en una nueva criatura. Desde ya que le estoy hablando de CONVERSIÓN, no de un levantar una mano en una campaña, ser inscripto en un registro, receptor de folletería, tratados y un Nuevo Testamento de regalo y de una orden de largada para una interminable rutina religiosa de templo, banco, corito, mensaje, oración y despedida hasta el próximo domingo. CONVERSIÓN es conversión y no se parece absolutamente a ninguna otra cosa que pueda implementarse como imitación.

Por ese motivo y por todo esto que le explico es que dice la palabra: De modo que si alguien está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas. ¡Esa es una hermosa palabra, hermano! Pero en mi vida todavía no ha funcionado del todo. ¿Sabe por qué? Porque dice que es nueva criatura el que está EN Cristo, no el que conoce mucha información acerca de Cristo o del que se emociona con las cosas de Cristo. Estar en Cristo es ser un mismo espíritu con él. No me vaya a negociar por menos que eso.

La palabra de Dios, es como una semilla. Cuando usted toma una semilla, lo que está viendo con sus ojos es precisamente eso: Una semillita insignificante. Pero en cuanto usted arroja esa semilla en la tierra, ella encuentra el complemento exacto para que la vida que hay en su interior se pueda desarrollar. Es increíble pensar que toda la selva africana estuvo, antes de ser la inmensidad vegetal que hoy es, encerrada en una semillita insignificante por la que nadie hubiera dado nada, y que con el tiempo llegó a dar el fruto que hoy podemos disfrutar. Ese es el principio que Dios usó para crear todas las cosas, y el principio que Dios todavía usa para trabajar con nosotros. Él siempre va a comenzar su obra, por tremenda y monumental que sea, a partir de una semilla insignificante. Se lo digo porque si por ahí se está sintiendo insignificante, eso no quiere decir necesariamente que tenga que retirarse de la batalla. En una de esas quiere decir que tome el control, el dominio y la autoridad de esa batalla de una vez por todas.

Dios viene a nosotros, como a través de este texto, y siembra una semilla dentro de su corazón. Piense que un día cualquiera, como el de hoy, puede transformar su vida. Porque la simiente de Dios puesta en nosotros, como dice la Biblia, no es simiente corruptible sino incorruptible, porque eso y no otra cosa es la palabra de Dios.

¿Qué va a pasar? Que la semilla viene y se asienta en su espíritu, pero a la semilla hay que regarla, hay que atenderla, hay que cuidarla, hay que sembrarla en tierra propicia. ¿Para qué? Para que lleve fruto. Muchos cristianos fracasan porque oyen la palabra de Dios, les gusta la palabra de Dios, pero no la riegan, no la cuidan, no la ponen por obra, no oran sobre la palabra, no la estudian. Parece que muchos entienden que la Biblia es un elemento que fue dado para utilizar solamente en la iglesia, o mejor dicho, en un templo.

La palabra no solamente divide el espíritu, el alma y el cuerpo, sino que la palabra de Dios sigue partiendo y le divide el alma, que es de lo que hoy vamos a empezar a hablar. No creo que podamos terminarlo, pero si queda, será para un próximo artículo. No me gustan los “continuará.”

Una de las preguntas que en algún momento nos hacemos, es: ¿Por qué soy como soy? ¿Por qué tengo los problemas que tengo? No hay manera de solucionar un problema interno, al menos que no se introduzca ahí adentro y empiece a cortar, a separar. Es imposible ordenar sin separar. Por eso dice que la palabra de Dios es un MERISMO; Separa el espíritu para lo del espíritu, el alma para lo del alma y el cuerpo para lo del cuerpo.

Vamos a tomar el alma, porque es en el alma donde Dios tiene problemas con usted y conmigo. Por eso la Biblia dice que hay que salvar el alma. Pero antes de intentar salvar a alguien, usted tiene que saber qué es lo que le está pasando. No es lo mismo salvar a una persona que se está muriendo incendiada, a una que se está muriendo ahogada. Primero tenemos que localizar cuál es el problema para después adoptar el mejor método de salvataje.

Cuando el ser humano, como usted y como yo, recibe a Cristo, es tan grande el impacto que se recibe, que el alma queda anonadada, como si le hubieran pegado una trompada, un puñetazo. Y por cinco o seis meses, más o menos, anda así, como tambaleante, a punto de caer K.O. Esto, nos pasó a todos nosotros. Ese es el primer amor. Es por eso que cuando los creyentes son nuevos, cuando recién aceptan al Señor, tienen esa fe. ¡Todo lo creen!

Después de seis meses el alma empieza a reaccionar, a despertarse, y empieza a funcionar nuevamente. Estuvo callada porque estuvo en terapia, por el impacto de haber recibido a Cristo. ¿Cuántos se acuerdan que cuando recibieron a Cristo se querían comer al mundo? El diablo ni se le acercaba a usted. El problema es que después de seis o siete meses aparece otra vez ella, doña alma, que es usted mismo, su vieja manera de vivir, y comienza a usar otra vez sus órganos propios. Cuando alguien se enferma, se sensibiliza. Luego, a medida que se va mejorando, va volviendo a la normalidad. Así es el alma.

Ahora vamos a empezar, por lo menos, a conocer el alma. Para saber cómo obra y cómo debemos tratar con ella. La mente se renueva. Hay tres órganos. Dios toma al hombre y lo parte en tres: espíritu, alma y cuerpo. Una vez que separó a los tres, toma al alma y la divide en tres de nuevo: mente. Voluntad y emociones. A su vez, entonces, estas tres, también están repartidas. Empecemos con la mente. ¿Qué es la mente? La mente tiene cinco órganos: imaginación, razonamiento, pensamiento, lógica e intelecto. Cuando la Biblia habla de mente, puede estar hablándole de alguna de estas cinco cosas. Y ya va a ver como esto sí que está en la Biblia.

(Romanos 12: 2)= No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

¿Qué es lo que hay que renovar? El entendimiento. ¿Y qué es el entendimiento? La suma de todas estas cosas que te detallé antes: imaginación, razonamiento, pensamiento, lógica e intelecto. Eso es el entendimiento. Y la Biblia dice que hay que renovarlo. Y esto no es para los que conocieron a Cristo ayer, es para todos.

Vamos a ver la imaginación ¿Cuántos estarán creyendo, hasta hoy, que adentro suyo tienen una especie de órgano que se llama imaginación? A ver, imagínese un pollo al horno con papas, comida muy clásica en mi país. ¿Se lo puede imaginar? Sí se le ha llenado de agua la boca, seguramente que sí lo hizo. ¿Y como sucedió? Bueno, a todo esto, lo puso Dios, no lo puso el diablo. ¿Y por qué lo puso Dios? Porque Él sabía cómo estábamos hechos y para qué.

(Proverbios 18: 10)= Torre fuerte es el nombre de Jehová; a él correrá el justo y será levantado.
(11) Las riquezas del rico son su ciudad fortificada, y como un muro alto en su imaginación.
(12) Antes del quebrantamiento se eleva el corazón del hombre, y antes de la honra es el abatimiento.

Lo que está diciendo allí es que los ricos se imaginan que sus riquezas son su protección.

(Jeremías 9: 14)= Antes se fueron tras la imaginación de su corazón, y en pos de los baales, según les enseñaron sus padres.

¿Por qué seguían a Baal? Porque seguían en pos de su imaginación. ¿Se está convenciendo, ahora, que usted tiene un órgano llamado imaginación?

(Jeremías 11: 8)= Pero no oyeron, ni inclinaron su oído, antes se fueron cada uno tras la imaginación de su malvado corazón; por tanto traeré sobre ellos todas las palabras de este pacto, el cual mandé que cumpliesen, y no lo cumplieron.

(Jeremías 13: 10)= Este pueblo malo, que no quiere oír mis palabras, que anda en las imaginaciones de su corazón, y que va en pos de dioses ajenos para servirles, y para postrarse ante ellos, vendrá a ser como este cinto, que para ninguna cosa es buena.

(Jeremías 16: 12)= Y vosotros habéis hecho peor que vuestros padres, porque he aquí que vosotros camináis cada uno tras la imaginación de su malvado corazón, no oyéndome a mí.

(Hechos 17: 29)= Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres.

(1 Corintios 8: 2)= Y si alguno se imagina que sabe algo, aun no sabe nada como debe saberlo.

Nosotros tenemos un órgano que se llama imaginación. Y es un área a la cual habrá que atacar si es que deseamos eliminar las razones de los problemas internos, íntimos de la gente. El Señor nos salva y el Espíritu Santo viene y habita en nuestro espíritu. De pronto, el Espíritu Santo quiere empezar a obrar en nosotros, para que nosotros seamos la persona que Dios ha determinado que tenemos que ser. Dios tiene un propósito, un plan, un sueño de padre para su vida. Ese sueño viene y se estaciona en su espíritu, pero no puede llevarse a cabo hasta que también el alma sea evangelizada. Hay que salvar el alma. El espíritu se salva en un minuto; el alma puede llevarle toda una vida.

Acá hay un principio muy interesante. Salvar el espíritu, es un minuto. Usted recibe a Cristo, es salvo, es una nueva persona. ¡Paf! Un minuto. Se muere ahí mismo y ya se va al cielo. Ahora, salvar su alma, evangelizarla, es otra cosa. Mire que hemos partido el alma en tres y estamos hablando de una de las cinco que tiene. ¿Qué es lo primero que tenemos que hacer en nuestra vida? Partir el alma y empezar a evangelizarla. La imaginación es un terreno tremendamente usado por Satanás para frenarle, obstaculizarle y evitar, de ese modo, que usted sea la persona que Dios quiere que usted y yo seamos.

¿Usted sabía que nos pasamos más tiempo del día imaginando que hablando? ¿Usted sabía que pasamos más tiempo del día imaginando que orando? ¿Usted sabía que su imaginación es un órgano que empieza a trabajar al segundo que su consciente se pone en marcha cada mañana? En muchas ocasiones, cuando todavía no se ha dormido profundamente, su imaginación sigue trabajando. La imaginación ha sido programada en usted.

La imaginación es algo que si Dios no lo toma puede transformarse en un enemigo. Es una realidad tan patente que no puede esconderse. A veces tenemos una palabra que no se usa mucho, pero que es real: pensamientos pre concebidos. No tiene nada de malo imaginar. Hay un montón de cosas que si usted se las imagina no tienen nada de malo, pero hay otras imaginaciones que sí pueden perderle.

Hay muchos creyentes que, por ejemplo, tienen una imagen de Cristo equivocada. Se lo han imaginado de un modo distorsionado. Están con Cristo, cantan las mismas canciones que usted, los ve y están: ¡Gloria a Dios! Y ¡Aleluya!, Pero todavía tienen la imagen de Cristo que les vendió la religión; el Cristo muerto. Podemos hablar y hasta creer en un Cristo vivo, pero nos imaginamos, antes de darnos cuenta, a ese Cristo sufriente y colgado de la cruz que nos vendieron y nos programaron un día.

La imaginación lidera su vida. Se le ha predicado a creyentes de muchísimos años, Apocalipsis capítulo 1. Se les dice: hermanos, ¿Por qué les encanta imaginarse al Cristo que anduvo por la tierra? ¿Por qué les encanta que el mundo pinte eso? Con unas ovejitas… O uno con un corazón abierto, lleno de sangre, mientras más sangriento mejor. A Satanás le encanta ver a Cristo todo sangrante y con cara de sufrimiento. Le encanta. Mientras más sangrante y más deprimente se vea, mejor. Porque detrás de cada ídolo, hay un demonio, hay una actividad demoníaca.

¿Usted sabía, hermano, que es necesario tener una imagen de Cristo? Una. El problema es a donde. La imagen de Cristo no es verlo todos los días colgado en una pared. A la imagen de Cristo se la tiene que plasmar en su mente. Ahora, le pregunto: ¿Usted, realmente, quiere imaginarse a Cristo como verdaderamente es y sin errores? Mire. Apocalipsis 1, verso 9, una visión del Hijo del Hombre. Atención que también los discípulos tenían una imagen distorsionada de Cristo. Estaban acostumbrados al hijo del carpintero José, al cual todo el mundo le sacudía con algo por la cabeza. El día que se les presentó con cuerpo glorificado, casi les dio un ataque.

(Apocalipsis 1: 9)= Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.

(10) Yo estaba en el espíritu (¿Adónde dice que estaba? En el Espíritu. ¿Sabe como lo dice en los originales? Juan estaba Pneumátikos. Yo sé que a lo mejor esto le causa gracia porque estamos acostumbrados a los neumáticos del automóvil, del carro, pero eso es exactamente lo que significa neumático. Aire, viento, espíritu. Lo que dice la Biblia, entonces, es que Juan estaba en el Espíritu, estaba pneumátiko, no estaba almático. Juan lo vio a Cristo muchas veces almáticamente, psíquicamente, lo vio con sus sentidos naturales. Sin embargo, mire cuando lo vio en el Espíritu y tuvo una imagen correcta, lo que dice) yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, (11) que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último (Y ahora escucha y anota esta palabra que viene) escribe en un libro lo que ves, (Algo que nunca Jesús hizo cuando estuvo en la tierra con sus discípulos.

Nunca les dijo: escriban sobre el color y el largo de mi pelo, del tipo de barba que uso, del largo de mi túnica y del color que prefiero, no. Nunca dijo eso porque, si lo hubiera hecho, nosotros que somos muy religiosos, hoy andaríamos todos vestidos iguales a como él se vestía. Por eso Él no lo hizo en lo natural. Ahora, cuando se le aparece a Juan en cuerpo glorificado, allí sí le dice: ahora sí escribe en un libro todo lo que en Espíritu estás viendo. Hay algunos creyentes que andan preocupados preguntando: ¿Y cuándo cumple años Jesús? ¿Cómo es la forma correcta y bíblica de representar a Jesús en una teatralización para la escuelita dominical? ¡Qué me importa! Si Él no dejó escrito cómo era cuando estaba en la tierra, es porque eso no nos sirve para nada. A mí, lo que me sirve, es como es ahora. Y acá le dice cómo es ahora) y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: (Esto, siete, es el número de lo completo y, pese a que habla literalmente de Asia, espiritualmente significa “para todos”.)

(12) Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, (13) y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al hijo del hombre, (¿Vos querías saber bien como era Cristo? Mira) vestido de una ropa que le llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro. (¡Espérese sentado que los demonios le van a presentar una imagen de Cristo así! Le presentan la otra, la sufriente y flagelada. Le hacen cantar canciones como aquella de “Pobres manos las de Jesús”. A Satanás le encanta que cantemos así, que tengamos un Cristo deprimente. ¿Quiere saber cómo era su cabeza?)

(14) Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego. (¡Así es el Señor ahora!)

¿Sabe por qué muchos creyentes viven vidas mediocres? Todavía hay cristianos que les encanta tener una cruz en la iglesia. Esa es la altura de su Cristo. Como dijo alguien: ¿Qué tiene? ¡Pero si es una cruz sin nada! Yo le voy a decir algo: si a usted le mataran a un hijo suyo con un cuchillo, ¿Usted llevaría un cuchillo en miniatura colgado a su cuello como recuerdo? Una vez me dijo alguien: esta es una cruz cristiana verdadera, porque no está el Cristo colgado. Puede ser, lo respeto, pero… ¡Mi Cristo no está en ninguna cruz! Mi Cristo está sentado a la diestra del Padre y gobernando con su palabra. Ahora, ¿Quiere saber como son sus pies?

(15) Y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas.
(16) Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.

¿Sabe por qué muchos creyentes no cambian? Porque el Cristo que tienen, que se imaginan, en lugar de salirle una espada aguda de dos filos, le sale sangre. A los demonios les encanta verlo a Cristo sangrando, con la corona de espinas clavadas en su cabeza. Por eso no cambian. Pero el Cristo que hoy predicamos tiene en su boca una espada que parte el alma. Para sanarla, curarla, restaurarla y hacerla a su imagen.

Satanás no puede impedir que Cristo habite en su espíritu; él se va a resistir a que Cristo habite en su alma. Con toda sinceridad le pido que reflexione. ¿Cuántos de ustedes jamás habían leído este pasaje como lo hemos leído hoy?

Entonces, hermano, predicar sobre un Cristo que le prospera cuando está viendo a un Cristo con un cinto de oro, siempre va a ser más creíble que predicarlo con un Cristo sufriente, sanguinolento, con ojeras y rictus de amargura. ¿Quién le va a creer así?

Por eso el mundo llega a Cristo y peca. Por la cruz matan, por Cristo matan, por Dios matan. ¿Por qué? Porque no le tienen temor, porque un palo no le hace daño a nadie. Lo que la gente no sabe es que todo ser creado, que tenga naturaleza de Dios, tendrá que dar cuentas, pero no ante un Dios crucificado, sino ante un Dios tres veces santo y que vive eternamente. Y más vale que le empecemos a tener temor ahora y lo reconozcamos ahora, para que no tengamos que sufrir juicio.

¿Cuántos creyentes no crecen porque tienen una imaginación ya preconcebida? Se podría hablar un día entero sobre lo que es la imaginación, pero le hago una sola pregunta: ¿A cuántos kilómetros por hora anda su imaginación? Hay que evangelizarla, porque su imaginación puede ser un lugar clave donde se asienten depresiones, angustias, todo por imaginar cosas. Por ejemplo: ¿De dónde vienen los celos? De la imaginación.

Hermano: hay muchos creyentes que como yo están predicando o enseñando la palabra y que tienen áreas de su vida que nunca han oído a Cristo. Muchos no sólo hemos visto, sino que incluso hemos predicado a un Cristo sufriente y desgarrador.

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Personas Predecibles

Somos una trinidad, a esto lo sabemos. Así como la gran Trinidad es el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, así también el hombre, creado a imagen y semejanza, es una trinidad: espíritu, alma y cuerpo. Con el cuerpo tengo contacto con el mundo exterior. Con el alma tengo contacto conmigo mismo, y con el espíritu tengo contacto con Dios. Creo que ya puede ir usted examinándose y examinando su vida a la luz de estas conclusiones.

Ahora bien; ¿Qué pasa? Pasa que cuando el alma es dueña, y ha sido programada desde pequeña por Satanás, como todos nosotros, ahí lo tiene al espíritu. Como estaba muerto el espíritu, ahí lo tiene, pisado. No existía el espíritu. Pero cuando usted aceptó a Cristo, su espíritu nació de nuevo, no su alma. Ella solamente tiene que someterse, pero se resiste y pelea. ¡Vaya si pelea! Y es acá, en el alma, donde precisamente están los vicios y la programación y todo lo que conforma lo que la sociedad erudita denomina: personalidad. En suma: tu manera de ser. Por eso es que le cuesta tanto someterse al espíritu, aunque ponga todas sus fuerzas en hacerlo.

(Salmo 42: 7)= Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas; todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí.

¿Qué significa esto de “un abismo llama a otro abismo?” Significa lo siguiente: Cuando usted recibe una revelación de la palabra de Dios y la pone por obra, esa revelación, ese abismo revelado en usted, lo va a preparar para una próximo revelación. Un abismo llama a otro abismo a la voz de sus cascadas. Una revelación nos conduce a otra superior dictada por la voz de la cascada divina que es la palabra de Dios. Por eso hay enfermos psiquiátricos; porque el PSIQUIS, o sea el alma, no nació para mandar, nació para someterse al espíritu. Por eso las órdenes que Dios le dio a Adán, fueron órdenes espirituales. Que cuando el hombre murió espiritualmente, no lo pudo poner por obra.

Entonces, cuando yo recibo una revelación, Dios me va a dar otra revelación que le dará plenitud a la anterior y preparará el entendimiento a la próxima. Siempre y cuando la ponga por obra, claro está. Si no me voy a quedar estancado allí. ¿Entiende ahora por qué hay tanta gente que crecía y crecía y un día se detuvo y empezó a caerse? Porque creyó que ya había llegado a “lo más”. Y a mí me gusta usar una palabra, acá. ¿Qué pasa cuando yo recibo una revelación de una palabra y la empiezo a poner por obra en mi vida? ¿Sabe qué es lo que le pasa al alma? Sufre una metamorfosis. Empieza a cambiar. Y la gente que me conoce, empieza a espantarse. ¡Gloria a Dios!

Cuando un esperma fecunda un óvulo, lo que allí empieza a gestarse tiene un aspecto horripilante. ¿Nunca ha visto un feto? ¡Huaaa! A los dos meses, no es mucho mejor. Y tampoco lo es a los cuatro. Pero a medida que va pasando el tiempo, se va alimentando hasta que termina siendo la orden genética que traía un esperma y un óvulo. Que ni se veían. Así es la palabra de Dios. Cuando la palabra de Dios entra en nuestras vidas, al comienzo parece que no pasa nada, pero ya está sembrada. Y conforme yo voy luchando y conforme yo voy poniendo la palabra por obra, hoy un versículo, mañana otro, y mañana otro, y voy escudriñando mi vida, lo que no es de Dios. “¡Ah, Señor, a esto lo aprendí de mi tío y está mal!”. “¡Ah, Señor, esto lo aprendí de la religión y está mal. Lo saco y agarro su palabra, y la introduzco allí y empiezo a sacar lo que no es bueno, y empiezo a introducir la palabra de Dios! ¿Sabe lo que le pasa al alma? Se vuelve más fiera que antes.

Por eso es que algunos creyentes, dicen: yo no sé para qué me habré metido en esto. Y algunos se confunden y otros tienen ganas de volverse atrás. ¡Y claro! Antes, el alma hacía lo que quería. Iba para allá, venía para acá. Ahora, usted la está empezando a sujetar a la palabra de Dios y entonces empieza a ser transformada. Y eso le molesta, le duele, empieza a moverse dentro suyo. Empieza a cambiar, es una metamorfosis la que va sufriendo, porque lo que hacías antes, ya no lo hace más. Porque a esto lo aprendí, porque esto me pasó, una mala experiencia del pasado, ahí empieza.

(Romanos 12: 2)= No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Aquí, la palabra TRANSFORMAOS, equivale a METAMORFOSIS. ¿Cómo sufre metamorfosis el alma? ¿Por qué hay cambios en la vida de una persona? Lo miran y le dicen: como decimos en Argentina: ¡Che! ¿Qué te pasó a vos? ¿Qué bicho te picó? ¿Adónde vas? ¿Qué te hicieron los evangelistas tarados, esos? Esa es la metamorfosis que va sufriendo nuestra persona, nuestra manera de ser, por la palabra que va obrando en nosotros. El comienzo no es bueno, pero vale la pena.

Es importante, y ahora vamos a meternos en un tema precioso, conocer como reacciona el alma ante las circunstancias de la palabra de Dios. La clave es: ¿Por qué soy como soy? Y Dios nos va a mostrar por qué somos como somos. Hágase esta pregunta: ¿Por qué yo tengo este estilo de vida que tengo? ¿Adónde lo compré? Cálmese. No lo compró. Nuestra cultura, el medio ambiente, la crianza, la influencia de personas, dolores que hemos recibido en nuestra niñez, rechazos, raíces de amargura, traumas de malas experiencias, todo eso, ha ido formando su carácter. Ni un psicólogo ni un psiquiatra pueden llegar a la raíz del problema, porque ellos trabajan únicamente este nivel.

Yo doy gracias a Dios que hay psicólogos cristianos, porque de la misma manera en que Dios ha permitido al hombre entrar al SOMA, es decir al cuerpo, y usted cuando le duele algo va a un médico y le dice: “Oiga doctor, solucióneme el problema que tengo con el SOMA”, y entonces ahí el médico le da la pastillita medio mágica esa que le cura todo, Dios ha permitido también al hombre entrar a investigar en el PSIQUIS, que usted sabe, es el alma. Muchos creyentes han cometido el error de ejecutar a todos los psicólogos. Mire, yo le voy a decir algo: en la Psiquiatría, hay el mismo riesgo que hay en el resto de la medicina: están los médicos y están los curanderos. Claro que eso no quiere decir que porque haya curanderos usted no a ir a los médicos; Usted sabe cual es la diferencia. Pero tienen un problema que en muchas ocasiones, algunos de ellos no alcanzan a entender: por buenos que sean los psicólogos, jamás van a poder entrar a la raíz del problema, porque el problema tiene una raíz espiritual y allí, entra solamente Dios.

Entonces, cuando usted va al psicólogo, lo que le dice es lo mismo que le usted le ha dicho antes, pero con términos que usted no entiende y, encima, le cobra. Y acá viene lo que hay que conocer. ¿Sabe una cosa? Todos nosotros respetamos siempre a un mismo patrón para reaccionar, siempre. Y acá voy a usar una palabra muy linda. Somos personas predecibles. Demos vuelta como le demos vuelta, siempre reaccionamos igual. Somos predecibles. Si no hemos nacido de nuevo, el alma, que es programable, es también predecible. Usted va a una computadora, le coloca un programa y, haga lo que haga con ella, al otro día aprieta una tecla y ahí está el programa: intacto.

¿Sabe qué usa Satanás para trastornar la vida de muchos cristianos? ¿Sabe por qué muchos cristianos somos estorbados por Satanás? No es porque Satanás conozca nuestra mente, porque usted sabe muy bien que Satanás no puede conocer nuestros pensamientos. Él no tiene acceso, él no es omnisciente. ¿Sabe por qué Satanás se da cuenta, a veces, cómo tentarnos, cómo estorbarnos, cómo apartarnos del camino? Porque él usa este principio: somos predecibles por la forma en que nosotros hemos sido afectados en nuestras vidas.

Satanás sabe cuáles son nuestras áreas de debilidad. Y somos predecibles a eso. Estoy hablando de una persona que no ha conocido a Cristo, eh? Como hay áreas de su vida que todavía no han conocido a Cristo. Hay áreas de su vida que aunque lo hayan oído, jamás han creído todavía que Cristo murió en la cruz. Somos personas predecibles y reaccionamos conforme al patrón que tenemos adentro nuestro en forma de programación. El alma es predecible y aquí es donde se mueve Satanás. Satanás se mueve con cierta comodidad porque él conoce lo que te ha pasado a lo largo de toda tu vida.

Él sabe quién le formó, sabe su religión, sabe todo; tiene una excelente historia clínica personal suya. Sabe las cosas que le pasaron cuando era chico, las experiencias amargas que usted tuvo, cuál es su debilidad. Si es la lujuria, si es el sexo, si es andar por allí metiendo las manos donde no debe, si es el robo, si es el hablar mal. Él sabe todo eso y, por cuanto somos programables, él sabe también cómo atacarnos. Ese es el pie, la cabecera de playa, que Satanás tiene en nuestras vidas: nuestra alma programada desde antes de conocer al Señor.

La programación de la mente del hombre que no conoce a Cristo, en su mayoría, está programada por espíritus que a cierta edad, comienzan a manifestarse en usted. Satanás sabe a qué estímulo usted y yo vamos a reaccionar. Por eso algunos de ustedes jamás van a ser tentados por un billete de cien dólares, que su padre desde que usted era pequeño y sin ser creyente, le enseñó que jamás debía robar. Esa es una programación y usted no va a robar. Usted lo sabe, pero Satanás también lo sabe y no va a tratar de tentarlo allí. Está vencido, pero no es tonto. De allí que Satanás no le va a poner un banco a la vuelta de su casa para que usted lo asalte porque esa área de su vida ya fue programada para no robar aún antes de conocer al Señor. Pero hay áreas, seguramente, que por nuestra naturaleza de pecado, son débiles.

En sus emociones, si usted fue engañado sentimentalmente, si ha tenido una mala experiencia, allí es donde él sabe cómo y dónde atacarle. En su programación. Él sabe cuál tecla tocar. ¿Cuántos se estarán dando cuenta, ahora, porque el Espíritu Santo se los está confirmando, que tienen una tecla que con sólo ser apretada los lleva a una reacción que conocen muy bien?

¡Claro, pero yo ahora tengo a Cristo, hermano! ¡Sí que lo tiene! Pero mire lo que le voy a decir ahora. Hay una naturaleza en nosotros, que Satanás no puede predecir. Porque él no tiene acceso ni nunca estuvo allí, que es la naturaleza del Espíritu. Si usted y yo entendiéramos esto…

Escuche bien. Este súper versículo que encontré aquí. Hace mucho tiempo que está en la Biblia, pero es como si lo descubriéramos hoy.

(Juan 14: 30)= No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí.

Fíjese esto: Jesús estaba con discípulos y les dice: “miren, ahí viene Satanás. Pero ¿Saben una cosa? Quédense tranquilos y no tengan miedo, que él no tiene nada en mí”. ¿Qué significa eso? Que Satanás nunca pudo programar a Jesús. Jesús nunca fue programado por nada malo. Ni siquiera ante la vulnerabilidad que José o María podían tener, como seres humanos, para ser utilizados. Si vemos las cosas hereditariamente, no pudo ser porque él fue engendrado por el Espíritu Santo, con esperma divino, no humano. ¿Entiende?

Segundo: no pudo, tampoco, ser afectado en cuanto al medio que lo rodeaba, porque la Biblia dice que Jesús, desde pequeño, crecía en sabiduría para con Dios y para con los hombres. Ya a los doce años, Jesús discutía en el templo con los doctores, porque conocía toda la ley. ¿Qué significaba eso? Que Jesús no vivía según el alma, como nosotros, en una naturaleza de pecado. ¿Cuántos saben que todos hemos vivido mucho tiempo de acuerdo con nuestros modos de pensar? Y bueno, Satanás conoce todo eso, su comportamiento, su filosofía y cómo va a reaccionar en cada caso. La naturaleza almática, es predecible.

¿Sabe que va a desayunar usted mañana? Salvo excepciones, lo mismo que desayunó hoy. Es predecible. ¿Sabe cómo se va a peinar usted mañana? Igual que como se peinó hoy. Ya estamos programados. ¿Sabe qué va a decir usted cuando esté cansado? Lo mismo que dijo ayer cuando estuvo cansado. Somos predecibles. Pero Jesús no lo era. Ahí estuvo una de las enormes diferencias.

Satanás no pudo tentar ni hacer caer a Jesús. ¿No ve que lo probó por todos lados porque no sabía por donde agarrarlo? Porque Jesús no tenía una programación predecible, él no vivía según la carne. Él vivía según la palabra de Dios. ¿Sabe por qué, muchos creyentes, a veces caemos y pecamos? Porque nos falta precisamente eso.

¿Sabe por qué Satanás no sabe lo que hay en el espíritu y por consecuencia no puede predecirlo? Porque Satanás no tiene conocimiento de la Escritura. ¡Pero no! ¡A mí me enseñaron que Satanás conoce la Biblia mejor que yo! ¡Además, hay muchos versículos que muestran que él andaba repitiendo la palabra de memoria! ¿Cómo me dice que Satanás no tiene conocimiento de la palabra? Se lo digo porque es así. Satanás tiene letra, pero no tiene revelación de la palabra. Él agarra y la lee y la repite como un papagayo porque se encuentra con muchos creyentes que son peores que él. Si cuando dijo: “lárgate por la montaña que los ángeles te van a agarrar y qué sé yo cuanto, no tenía ni idea de lo que estaba diciendo.

Hay algo que hoy te tiene que quedar muy en claro si es que hasta hoy no lo había visto: si Satanás tuviera verdaderamente conocimiento, revelación de la Escritura, jamás hubiera crucificado a Cristo. El leyó el salmo 53, y no lo entendió. Si hubiera leído Isaías 53, y lo hubiera entendido, jamás habría crucificado a Cristo. Nunca llegó a darse cuenta que la cruz no significaba muerte, sino que significaba vida. Jesús, para él, era impredecible. Porque lo espiritual sólo es revelado a los espirituales.

¿Nunca se ha preguntado, siendo las cosas como son, y siendo él tan astuto e inteligente, cómo es que Satanás no se arrepiente nunca? Porque no le es revelada la palabra. Un borracho que anda a los tropezones por la calle y a los porrazos por las cunetas llenas de barro, si hoy levanta una mano y se entrega a Cristo, ya tiene más luz de la palabra que Satanás. Porque a él sí le será revelada la palabra por amor.

¿Cuál es el problema? Que Satanás conoce nuestras áreas de debilidad. Y sobre esas áreas trabaja. ¿Qué pasa con las tentaciones y los ataques que vienen a su vida? ¿A qué nivel vienen? A este nivel. Satanás le va a atacar en toda su área de programación. Él sabe en las partes que tuvo problemas, él sabe en las partes que tuvo dificultades. Él sabe como es su manera de pensar sobre esto y sobre lo otro porque él ha estado, durante su niñez, en su programación.

Satanás, por ejemplo, ha rebajado su autoestima diciéndole desde pequeño que no servía para nada. Pero por otro lado le ha levantado líderes que él se ha encargado de levantar, y grandes, para que usted diga: yo soy esto y nunca voy a poder ser eso. Estimula su mente distorsionando la Biblia y le enseña que el poder está en usted y empieza a fabricar un trauma dentro suyo, haciéndole sentir que no sirve para nada. La otra punta son aquellos que levanta en liderazgos de vanidades, dinero y humanismo.

Dios, lo único que quiere con esta palabra, es bajar su alma y levantar su espíritu. ¿Sabe una cosa? Une persona que es guiada por la palabra de Dios, es decir que lleva la palabra incorporada a su vida diaria, se vuelve impredecible para Satanás. Hay hermanitos que le dicen: “¡Qué le va a hacer; mi vida es así de monótona!” Entonces ya es usted perfecta carne para Satanás, porque él ya sabe cómo se va a levantar, con qué cara se va a levantar, cuál va a ser su primera queja, que si hubo sol, que si hubo frío, que si hubo calor y, al final, tengo tantos problemas que yo no sé por qué no tengo problemas, y porque no tengo problemas, tengo un gran problema. Y ya Satanás conoce todo su repertorio. Pero el que vive conectado con Dios…

La Biblia dice que el Evangelio es novedad de vida. ¿Sabe para qué? No para que seamos felices, sino que la novedad de vida en Cristo, es guerra espiritual contra Satanás. No hay nada mejor, en una guerra, que el elemento sorpresa, lo imprevisible. ¿Cuántos quieren ser victoriosos en su vida cristiana? Sea impredecible. Mañana haga algo que no hizo nunca. Mañana asuste usted a Satanás haciendo algo que no es su costumbre.

Pero no; no se sale de la rutina y Satanás ya le conoce el repertorio. “Es que esto es muy duro para mí”. Otros dicen: “Yo no entiendo la Biblia”. Pasan cuarenta y cinco años, y… “¡Me cuesta entender la Biblia!” No se dan cuenta que mientras lo sigan creyendo y encima declarando, ese principio de fe, aunque en este caso negativa, funciona y, efectivamente, su mente se bloquea cada vez más y usted entiende la Biblia cada vez menos. Escuche esto: si usted tiene un área en su vida que puede ser doblada, Satanás la va a doblar. Lleva mucho tiempo en este negocio. Va a la iglesia, tiene un culto glorioso, al otro día se levanta gozoso y glorioso, llegas a su trabajo cantando, el jefe se le viene encima y e levanta por los aires por un asunto del cual usted es inocente y ya está; ha perdido la paz y aquel culto glorioso es historia. Él le conoce.

¿Queremos tener victoria? Hagamos hoy algo que nunca habíamos hecho antes. Impredecibles. No vivamos programados. Por eso es que Dios es anti-religioso. Por eso es que nuestras reuniones siempre tienen que tener algo nuevo. Aunque sea cambiémonos de lugar en el templo. Ya sabemos qué cara vamos a poner cuando cantemos y cuál rostro cuando oremos. Sentarse, pararse, levantar las manos, aplaudir, hacer silencio, inclinar el rostro y cerrar los ojos, (¿Quién habrá inventado esto?) Mirar al cielo, abrazar a su hermano que está al lado. Hacemos un montón de cosas que no son malas, pero las hacemos tan religiosa y repetidamente que esto es precisamente lo que quiere el diablo. A él una iglesia religiosa y ritualista no le molesta. Satanás reina en el legalismo, las formas externas, las costumbres evangélicas y las tradiciones. El hombre espiritual, es impredecible.

Por eso Jesús sorprendía. ¡Un día suspendió una campaña de quince mil personas, viajo toda la noche, se liberó un endemoniado y se volvió! ¿Quién sería capaz, hoy, de suspender una campaña de quince mil personas para irse a un cementerio a predicarle a un endemoniado, sabiendo que andaba rompiendo a mordiscos todo lo que se le cruzaba por el paso?

Con Jesús nunca se sabía a qué hora iba a ser el culto. ¿Usted sabía que la iglesia primitiva, cuando comenzó andando en el Espíritu, era lo mismo? ¿Usted sabía que en los lugares de gran persecución, -contaba un pastor que vino de Ucrania-, no hay horario de culto? La gente va al culto a la hora que el Espíritu Santo le dice. ¡Y todos se juntan a la misma hora! Cientos de personas y nunca se anuncia el horario. ¿Sabe por qué? Porque si dicen a qué hora empiezan, antes de llegar, ya está la policía allí para meterlos presos a todos. Eso era antes, no? Pero así creció la iglesia. Se juntaban cientos y cientos de personas y nadie sabía el horario. Elemento sorpresa.

Aquí andamos: “¡Ya son las ocho y todavía no empezamos; Qué falta de respeto!” Promocionamos todas las reuniones por todas las radios cristianas incluida la propia. Hasta los demonios de sordera andan diciendo: ¡Ché! ¡En lo del pastor Piripichio la reunión es a las ocho! Así andan los creyentes. “Y… no sé… vaya a saber si mañana voy a tener para comer…” ¿Se da cuenta por qué el hablar es tan poderoso? ¿Se da cuenta por qué hay tantas personas con conflictos interiores? Porque hay un principio de naturaleza en nosotros que no nos permite conocer lo que somos. Hermano: si con su boca usted se vuelve predecible, esa va a ser el área donde el diablo le va a perturbar y hasta le va a doblar. Si usted no se sana de su trauma, si no sale de todo eso, jamás le va a poder pisar la cabeza al enemigo.

Y hermano, ¿Usted es cristiano? … Gracias a Dios… Cuando el Espíritu Santo toma control de su vida, Satanás no tiene áreas para predecir su vida espiritual. Por eso dice el Señor: guiados por el Espíritu. Usamos esa palabra, una mayoría de veces, sin saber muy bien por qué. “Y bueno, hermano, que el Espíritu te guíe”. ¿Sabes qué significa “que el Espíritu te guíe?” ¿Quién sabe adónde voy a estar dentro de un rato? Felipe, un día estaba predicando en Samaria, y se estaba convirtiendo todo el mundo, y el Espíritu lo agarró y ¡Flash! Mire si le pasa eso a uno que va a la iglesia. Al día siguiente, ya andaría toda la iglesia preguntando adónde lo velan. ¿Se da cuenta adónde llegamos cuando hablamos de un cristiano carnal? ¿Se da cuenta por qué nos sobrevienen muchos conflictos? Porque somos predecibles.

Satanás ya conoce su corazón con respecto a su hogar, ya conoce los odios que usted tiene, ya sabe a quién le tiene rencor porque usted mismo lo estuvo diciendo esta mañana y todo el mundo se enteró. Le voy a decir algo: lo que usted piensa aquí adentro, en el reino de los aires, sale en altoparlantes a quince mil wats de potencia cada centímetro cuadrado. Usted está murmurando algo de alguien bajito, que apenas se oye, y le está diciendo a su interlocutor lo que corresponde, es decir: que no se lo diga a nadie. Y en el reino de Dios, sale: ¡Brrraammm! Ahí está: nos volvemos predecibles.

Hay un serio problema, entonces, que Satanás tuvo que enfrentar con Jesús. Espero que lo tenga con nosotros también. Jesús fue impredecible. Por eso es que a Jesús le daba de vomitar cuando veía a los fariseos. Les dijo: ¡Sepulcros blanqueados, eh, vengan! ¡Tengo un mensaje para ustedes! ¡Se acuerdan de la cara de los discípulos, de los apóstoles, de los fariseos, de todos, cuando Jesús se fue a cenar con los pecadores? ¡Huau! Era impredecible. Un día le cayó un casamiento, se les terminó el vino y él se los multiplicó en cantidad y calidad, para que tomaran buen vino. Un día salió a caminar, a estirar las piernas un rato, y se llevó a tres discípulos. Les hizo aparecer a Elías y a Moisés como para que cambiaran un poco el día. ¿Se da cuenta? Yo me imagino la vida que debe haber llevado Satanás durante esos tres años… Nervioso. Con un estrés galopante. Con decirle que dice la Biblia que se tomó vacaciones, que lo dejó por un tiempo…

Su niñez fue perfecta, sin traumas. No fue enfermo, no tenía problemas congénitos. Pero nosotros somos diferentes. ¿Qué tenemos que hacer nosotros? ¿Qué significa esa oración que usted hace cuando dice: “Señor, quiero ser moldeado como Cristo? Yo no sé verdaderamente qué imagen tenemos de Cristo. ¿Queremos tener barba y con eso ya está? ¿Nos gusta el pelo largo, a la nazarena? ¿Andar como en las películas, en los románticos atardeceres del mar de Galilea? ¡Basta hermano! Algunos de ustedes no van a pisar Galilea en toda su vida!

¿Sabes qué significa ser como Cristo? Que su carácter, su forma, impregne nuestras vidas transformándonos, a nosotros también, impredecibles. ¡Cuándo menos se lo espere Satanás, le hablo de Cristo al señor ese que está en la esquina! ¡Cuándo menos lo espera Satanás, le mando un ayuno! Y no avisarle cuatro días antes, en el culto de oración que la semana que viene van a hacer un ayuno. ¡Sorpréndalo!

Pero nosotros arrastramos maldiciones, naturalezas pecaminosas, un pasado trabajado por Satanás. Cristo vino, nos salvó, nacimos de nuevo, pero esa alma está mal educada. El alma razona, por eso el creyente que razona todo, nunca llega a vivir con Cristo. Si usted razona todo lo que la Biblia dice, usted jamás vivirá como dice la Biblia. Y si no puede vivir como dice la palabra, usted no es un creyente, usted apenas es miembro de alguna congregación. Y eso no salva a nadie. Por eso es que dice la Biblia que a Dios le agradó salvar al hombre por la locura de la predicación.

Jesús se paró delante de ellos y les dijo: “Padre, te alabo, porque escondiste estas cosas a los sabios, a los almáticos, pero a estos pequeñitos que creen, se los revelaste".

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Principios Básicos de su Naturaleza

A veces los cristianos cometemos un error: irnos a los extremos. Usamos mucho la palabra TODO y la palabra NADA, o la palabra MUCHO o la palabra POCO. Yo creo que si hay algo que la Biblia tiene en sí misma, es un sentido de equilibrio. Yo no creo que lo que aquí vamos a compartir sea lo más importante, porque no creo que dentro del evangelio haya alguna cosa más importante que la otra. En todo caso, aprobaría que aceptar a Jesucristo es lo más importante.

Quiero que vea que en 1 Corintios 12, nos encontramos con un don que se llama “dones de sanidades”. Me gusta la palabra “dones de sanidades”, porque cuando la Biblia habla de sanidades, es porque está hablando en plural. No está hablando de una sanidad. No se trata de sanar su cuerpo solamente. También abarcan la sanidad para diferentes conflictos esos dones y esas sanidades. Esto, generalmente recibe el nombre de “Sanidad del Alma” o “Sanidad Interior”. No tendría problemas en seguir denominándolos así, pero recuerdo que, alguna vez, un hombre de Dios hablando de estos temas, dijo: Si usted está conjuntamente con Cristo crucificado, lo que quedó en la cruz, es su alma. Muy mal podríamos referirnos, entonces, a la sanidad de un alma que debería estar muerta. En todo caso, podemos llamarlo: “sepelio”.

Este es un tema muy difícil. No difícil porque Dios no sepa qué hacer, difícil por nuestro desconocimiento del tema. De la misma manera que como personas ni sabemos cómo somos por dentro de nuestro cuerpo, así tampoco sabemos cómo somos por dentro de nuestro ser espiritual. Lo máximo que conocemos de nuestro interior, es cuando nos sacamos una radiografía o nos hacemos alguna ecografía.

¿Cuántos de ustedes han visto, alguna vez, un cuerpo como el de ustedes, abierto por la mitad dejando ver todo lo que hay adentro? Salvo que usted sea un estudiante de medicina, no creo que llegues a verlo completo. Lo más probable es que se desmaye antes. Relataba un amigo que un día, cuando iba al secundario, a la profesora de Biología que daba un anexo de Anatomía, se le ocurrió llevarlos a un hospital. Dice que no comió por tres días y no porque estuviera en santo ayuno, precisamente. ¿Y qué era lo terrible que le habían mostrado? A sí mismo por dentro.

Y hasta decimos: ¡Ah, no! ¡Yo no nací para ser médico! ¡Veo una gota de sangre y me desmayo! Bueno, si usted no ha nacido para médico de su cuerpo, está bien, es posible que usted no se vaya al infierno porque no sea médico, pero hay algo que sí puede ser muy peligroso para usted y para mí, porque tiene que ver con nuestra eternidad. Que usted no conozca su ser interior. Eso es grave. Si usted se muere sin saber como es su páncreas, como es su riñón o cómo es su ojo por dentro, no hay demasiado problema. Pero si usted vive esta vida sin conocer su ser interior, sin conocer adónde Dios quiere llegar con su palabra, puede costarle su calidad de vida, su futuro o, lo peor de todo: su eternidad.

¿Por qué usted, cuando le duele algo, va al médico? Porque el médico sabe la razón de su problema, y su origen, su desarrollo, las molestias que le ocasionan, los daños que le produce y, finalmente, cómo puede solucionarse. Lo primero que ese médico le va a ver, es el síntoma, pero luego va a empezar a investigar, porque ha estudiado y la ciencia ha logrado encontrar métodos para sanar su cuerpo, gracias a Dios.

¿Por qué hay cristianos que tienen serios problemas interiores que luego van a manifestar exteriormente? ¿Por qué no los pueden solucionar? ¿Por qué repiten como papagayos versículos bíblicos, se saben todos los himnos y todas las canciones y se saben hasta las marchas militares de todos los gobiernos militares de la Argentina y todas las de los Estados Unidos en Viet-nam y, sin embargo, no pueden encontrar la paz interior que necesitan?

¿Por qué cantamos que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece y, ante la primera asechanza, ya estamos debilitados? Simple y sencillamente, porque no nos hemos introducido, porque no queremos introducirnos, en lo desconocido, pero para Dios no hay nada desconocido. Y eso es lo que me da paz.

“Señor, yo no sé cómo soy por dentro, pero tú sí sabes. Me has creado. Te doy gracias Señor porque no eres un Dios que trata con síntomas solamente. Te doy gracias Señor porque para nuestros conflictos espirituales, no hay aspirina que nos calme el dolor o nos baje la fiebre, sino que eres tú, oh Dios, un Dios que nos conoce y que nos va a ministrar para que podamos llegar a la raíz de nuestros conflictos y podamos, a través de la palabra de Dios, ser sanados".

Quiero ser bien claro; el tema del cual estoy hablando, no es lo más importante de la vida cristiana, no quiero hacer un ídolo de esto, simplemente diré que es algo importante y es una realidad. Y hablando de realidad, hay una realidad que sí es que queremos hablar, necesitamos hacerlo. Es más; pagamos para hablar y ser escuchados. Cuando usted va al médico porque le duele algo, él no le va a preguntar qué pensaba hacer mañana; ¿Qué es lo que generalmente le pregunta? Por ejemplo: ¿Qué comió? Cuando usted va a un médico , lo primero que le hace, es una historia clínica. ¿Operaciones? ¿Padres enfermos? ¿Alguien en su familia? Eso es una buena fuente de datos que hacen al diagnóstico que luego ayudará a la solución.

¿Qué problema tuvo usted cuando fue chico? ¿Tuvo alguna enfermedad? Y le empiezan a preguntar y a preguntar. Y yo creo, son embargo, que hay una realidad que nosotros, si queremos vivir una vida sana espiritualmente hablando, no podemos ignorar: La realidad de nuestro pasado. Nuestro pasado es una realidad y la tristeza más grande que nos ha dado es ver que los creyentes han empezado a creer que venir a Cristo es agarrar un montón de palas con tierra y echárselas encima a sus pasados. ¡No me importa más nada! ¡Yo me voy al cielo!

Y hemos hecho como el avestruz. ¿Conoce al avestruz? Es un ave corredora de gran tamaño que habita el sur de mi país, la Argentina. Tiene largas patas y extenso cuello. Cuando el avestruz se enfrenta a un peligro, su defensa es muy singular: mete la cabeza en un agujero y deja el cuerpo a la vista. ¡Basta que la cabeza esté bien! Metemos la cabeza dentro de un hoyo, la llenamos de versículos bíblicos y de oración bien intencionada, pero es el fruto de una vida cristiana que no cierra. Empezamos a razonar: Y por qué, y por qué, y por qué, y porqué.

Hemos aceptado un sin fin de cosas en nosotros, en nuestras vidas, que nos hemos creído que son bíblicas porque suenan bíblicas, pero que cuando empezamos a ver la palabra de Dios nos damos cuenta que no son tan bíblicas. Yo siempre hago esta salvedad cuando estudio la palabra de Dios. Hay una gran diferencia entre ser un creyente escritural y un creyente bíblico. ¿Sabe que son dos cosas distintas?

Usted puede ser escritural sin ser bíblico. ¿Qué significa esto? Que hay personas que toman un versículo de la Biblia y dicen: ¿Ve que está escrito? ¡Mire! ¡Ahí está! ¿Ve? Pero cuando usted tira esa escritura en toda la Biblia, resulta que no encaja. Y a nosotros el Señor nos ha llamado a que seamos bíblicos. Que nuestras verdades estén en la Biblia y no solamente en una escritura suelta por allí.

Y nos vamos dando cuenta que, a medida que Dios nos va revelando su palabra, nos va demostrando lo contrario a muchas cosas que a veces creíamos pero que en realidad no son así. Muchas de las cosas que más hemos defendido en la vida son, exactamente, las que Dios quería que nosotros cambiáramos. No nos manda al infierno por eso, nos tiene paciencia, pero es bueno que Dios nos de la habilidad de ordenar cosas en nuestras cabezas y para centrarnos.

Dios le está confrontando a usted en este tiempo. No enfrentando, porque Dios no tiene ningún interés ni necesidad de tener guerra con usted, confrontando. Confrontándonos con su palabra y ver como por un espejo a esa palabra de Dios en nuestras vidas. No es fácil soltar en nuestras vidas lo que por años hemos mantenido fuertemente asido. La primera palabra que aprende un bebé no es ni mamá ni papá; es MIO. Y a todo lo que recibimos lo asimos con tanta fuerza que después nos va a costar mucho soltarlo.

Hay una realidad que nosotros debemos entender: su alma, que vamos a partir de la base que está bien viva y no crucificada con Cristo, no quiere ser cambiada y moldeada a la imagen de Cristo. Lo que le quiero decir, hermana, hermano, a miga o amigo que vaya a saber Dios por qué causa está leyendo esto precisamente hoy, es que usted se resiste a ser cambiado, moldeado a la imagen de Cristo. Y si usted me dice: ¡No! ¡Yo quiero ser cambiado! ¡Yo quiero ser como Cristo! Bueno; allí está la batalla.

Hay una naturaleza dentro suyo que no le gusta para nada esto que le estoy diciendo. Pero hay otra naturaleza, también en su interior, que le está diciendo que eso es cierto. Hay un conflicto dentro suyo. El conflicto tiene un protagonista principal: su alma. A veces los creyentes usamos una expresión que ni siquiera sabemos qué quiere decir “salvar el alma” ¿Por qué usamos eso? Porque está muy bien dicho. ¡Es el alma lo que Dios quiere salvar! Pero esa alma no quiere ser moldeada a imagen de Cristo. ¿Por qué? Bueno; es aquí en donde nos vamos a empezar a meter en problemas.

Voy a usar una palabrita que, a lo mejor usted al oírla por primera vez, no le agrade mucho. No se apure; oiga y examine, después si quiere, reacciona. Pero no haga ninguna evaluación apresurada. Dios nos diseñó, cuando nos creó, espíritu, alma y cuerpo. Esto somos nosotros. Un espíritu, que tiene un alma y habita un cuerpo. No soy un cuerpo ni soy un alma, soy un espíritu. Igual que Dios. Dios es espíritu. Yo estoy hecho a imagen y semejanza de Dios. Yo soy un espíritu, Dios me dio un alma y habito en una caja descartable llamada cuerpo.

¿Qué significa esto? Que aunque este cuerpo se vaya, no importa; yo no soy este cuerpo. Soy un espíritu. Soy de la misma naturaleza de Dios. ¡Ojo! No dije como Dios, eso es Nueva Era; dije de la misma naturaleza. Él lo dice. Cuando Dios creó a Adán, lo creó un espíritu. Le dio un alma y le dio un cuerpo. Por eso es que aparecen tres naturalezas en la creación del hombre.

(Génesis 2: 7)= Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, (¿Qué formó aquí? El cuerpo) y sopló en su nariz aliento de vida, (Esta palabra, ALIENTO, equivale a espíritu en este texto. Sabemos que la palabra espíritu es la palabra PNEUMA, que quiere decir viento. Por eso cuando la palabra de Dios habla del Espíritu de Dios, en realidad habla del aire de Dios. Por eso cuando el Espíritu Santo vino en Pentecostés, hubo un sonido bárbaro como el de un viento fuerte. Le dio un cuerpo, dice. La palabra CUERPO, en la Biblia, es la palabra SOMA. Y la palabra ALMA, en la Biblia, es una palabrita que a muchos creyentes no les gusta decir, pero que está allí: No se escribe así, pero se pronuncia: PSIQUIS. Si usted hablara en griego en la iglesia, no diría ¿Cuántas almas aceptaron hoy a Cristo? Diría: ¿Cuántas Psiquis se convirtieron al Señor?) Y fue el hombre un ser viviente.

Hablemos de Adán. Dios lo creó a Adán. Como Adán no tuvo a nadie antes que él, estaba solo. Dios mismo se encargó de formar el alma de Adán. ¿Cómo formó el alma de Adán? Voy a usar una palabra que a lo mejor a usted no le gusta, pero no encuentro otra: lo programó.

Somos creados para ser programados. Somos programables. Dios lo agarró a Adán y le dijo: ahora te voy a explicar para qué estás aquí. Primero vas a hacer esto, después lo otro, ponle nombres a estos bichos. O sea: tenía inteligencia en un grado de ciento por ciento. Adán era igual a Cristo. Había sido programado para vivir en santidad. Vas a habitar en el huerto, y lo vas a guardar, y vas, y vas, y vas. Lo programó.

A lo mejor este término, a usted, le suena muy mecánico, pero olvídese de lo mecánico, porque una computadora, cuando usted la programa, es un reflejo de lo que Dios ha hecho con el hombre. A menor escala, a menor todo, pero es así. Dios creó al hombre, pero el hombre no fue e hizo todo lo que tenía que hacer. No estaba auto programado. No era cuestión de tocar un botoncito, Dios lo ministró, y si no le gusta la palabra “programó”, lo enseñó, pero le dio un programa muy claro de todo lo que tenía que hacer. Bueno; eso, es lo que nosotros llamamos VOLUNTAD.

Dios no creó a un millón de personas. Creó a dos. Adán y Eva. ¿Por qué? Porque Dios lo moldeó a Adán y le dio sentido de existencia. Le dijo para qué estaba en la tierra, le dijo cuál era el propósito para el cual tenía que estar, le dijo que tenía que señorear, que tenía que dominar. Entonces, ¿Qué iba a pasar cuando Adán y Eva tuvieran hijos? Adán y Eva se iban a convertir en los programadores de sus hijos. Y si Adán y Eva programaban a sus hijos, Adán y Eva y sus hijos y los hijos de los hijos de los hijos de los hijos, hubieran sido igual al modelo de Adán y Eva. Y Adán y Eva y toda su descendencia hubiesen sido hijos de Dios, no hay otra cosa. La Biblia no es el arte de fabricar predicadores, ni evangelistas, ni la iglesia más grande del mundo. La Biblia está escrita para que, a través de ella, hagamos hijos para Dios.

Entonces, así como Dios se convirtió en el programador de Adán y Eva, así también ellos iban a ser los programadores de sus hijos. Estoy hablando de poner las pautas, para que no me malentienda. De la misma manera que Dios le dijo a Adán: señoread la tierra, sojuzgadla, lo influenció y a todo eso, lo hacía Adán. Vaya a saber por cuanto tiempo lo hizo. Cuando Adán iba creciendo, lo iba a decir a sus hijos y los hijos le iban a decir a sus hijos y cuando pasaran mil generaciones iban a estar haciendo lo que Dios le dijo a Adán. Porque fuimos programados para seguir un programa modelo.

Ahora; ¿Qué pasó? Adán siguió el modelo divino, pero ni siquiera se reprodujo en su primera generación. Porque Satanás, ¿Qué hizo? Lo tentó, y en Adán se rompió el modelo programado divinamente. ¿Y qué pasó? La segunda generación ya no recibió programación divina, sino que recibió programación de una naturaleza de pecado. Por eso es que ya en la segunda generación, entre los hermanos, se mataron entre ellos. ¿Por qué? Porque Caín y Abel ya no recibieron la programación que Dios quería darles.

Eso, se ha ido multiplicando hasta hoy. Y ahora quiero llegar más cerca suyo. Usted se resiste a ser moldeado a la imagen de Cristo, y yo también, ¿Por qué? Porque hemos sido programados por patrones que no han sido los patrones divinos. ¿Cuál han sido los patrones que han programado su vida? Patrones sociales, morales, culturales, medio ambiente, hábitos, comportamientos del mundo natural, y esa es la programación que usted ha tenido. Religiones han programado su vida; le han aferrado en un estado demasiado tierno.

Y usted, fíjese como Dios afirma este principio en su palabra que antes que naciera yo, ya Cristo había muerto porque sabía que yo iba a pecar. Por eso dice la Biblia: Por cuanto todos pecaron, están destituidos de la gloria de Dios. El día que usted tenga un hijo, va a ser pecador. Ya está la ley, la naturaleza de pecado, ya está dentro de nosotros. Por cuanto todos pecaron, dice la Biblia. En Adán pecamos todos. ¿Por qué? Porque Dios sabía esto. Si pecó el modelo, más vale que iban a pecar todos los que venían detrás.

Esto es una realidad mi hermano. Entonces, en el alma, es a donde está la voluntad, adonde está la mente, la imaginación, y vamos a llegar a algo que yo considero, es lo más importante si es que lo podemos entender; la mente, la imaginación y otras cosas más, pero por ahí estamos.

Así como el cuerpo tiene órganos, también el alma tiene órganos, y el espíritu tiene órganos. Son parte de nuestro ser. Entonces fíjese una cosa: Su alma, ¿Por qué se resiste a ser moldeada a la imagen de Cristo? Porque ha recibido patrones opuestos. Ahora yo quiero preguntarle: ¿Cuáles son esos patrones? ¿Cómo ha sido formada su alma? Por entrenamiento.

Usted ha sido entrenado. ¿Qué significa esto? En su vida, ha pasado gente que le ha entrenado para la vida. No estoy diciendo que le hayan entrenado para bien o para mal. No voy a calificar. Simplemente usemos el verbo: entrenar, que ha afectado su vida. Han pasado sus padres, han pasado maestros en la escuela, han pasado vecinos, amigos, venerables hermanos del culto, pastores y vaya uno a saber cuántos y quiénes.

Han pasado por su lado, y un sinnúmero (escuche bien esto) de personas han aportado su granito de arena para que su vida sea lo que hoy es. Usted no es lo que es por lo que es. Por el lado suyo, sus reacciones, sus actitudes, su forma de mirar, su forma de ser, su forma de mirar la familia, su forma de mirar el matrimonio, su forma de mirar la iglesia, su forma de mirar a Dios, su forma de mirar a los vecinos, su forma de mirar el deporte, su forma de mirar televisión, su forma de caminar, de hablar, de sentarse, su forma, ha tenido el aporte de cientos de personas.

Su filosofía de vida, la manera en que se lava los dientes, la manera en que se peina, todo, todo. Porque para eso fuimos creados: para que otros formen nuestra vida. El principio de entrenamiento. ¿Qué pasó? Esas personas fueron acumulando conceptos e ideas que se asentaron de una manera inherente en nuestras vidas.

¿Qué significa esto? Que las personas han afectado tanto nuestras vidas, que ya actuamos por inercia. Yo ya no tengo que levantarme y ponerme a penar cómo voy a reaccionar si viene alguien, ¡No y no! Es parte de mi ser, no lo tengo que pensar, no lo tengo que calcular. Yo, ya pienso así. ¿Y quién me hizo pensar así? Un principio de entrenamiento. Que lo puso Dios para bien, pero como estamos en una naturaleza de pecado, no hemos tenido lo más selecto a nuestro alrededor. Y esas personas, han afectado nuestra manera de ser.

Las personas que han pasado por nuestro lado, ya son parte nuestra. Porque ellos se formaron en nosotros. Usted toma el hábito de otra persona y se le pega, se le adhiere y esa persona ya está en usted. ¿Qué hubiese pasado si Adán hubiese oído todo lo que Dios decía? ¿Hubiese estado adónde? Adán hubiese sido como Dios. En su carácter. Por eso dice: a imagen y semejanza. ¿Qué hubiese pasado si Adán hubiese guardado las leyes de Dios? Adán hubiese estado reflejado en Abel y Caín. Por eso es que dice la Biblia: por cuanto Adán pecó, por uno, entró todo el pecado en nosotros. Por cuanto uno murió, fuimos todos salvos. El principio de entrenamiento. El principio de programación.

¿No le da cierta “cosa” el saber que dentro suyo andan acompañándolo por la vida un montón de personas? Es posible que ya ni siquiera estén más y que ni siquiera se acuerde quiénes son, pero pasaron por su vida y dejaron su marca. Personas que lo afectaron con sus miradas, personas que quizás lo afectaron en algo y que ni siquiera lo saben, pero lo afectaron. Eso es una realidad. Ojo: no estoy diciendo esto para justificar su forma de ser.

Es decir que globalmente yo soy lo que soy, porque hay personas que lo entrenaron para esto. Es como quien agarra un equipo deportivo y durante una semana les habla a los jugadores, les hace dibujitos en una pizarra, los agarra uno por uno y les dice diez veces qué cosa tienen que hacer y qué cosas no tendrán que hacer. El domingo, cuando salen a la cancha a jugar el partido oficial usted lo ve y le hacen todo lo que les fue enseñado y del modo en que les fue enseñado. Principio de entrenamiento.

La segunda manera por lo que nosotros somos lo que somos, es un principio que vamos a llamar: un principio de herencia. Dios es un Dios de herencia. Por eso es que vamos a leer en la Biblia, por ejemplo, “El Dios de Abraham”, “El Dios de Isaac”, y “El Dios de Jacob”. Por cuanto le prometí a tu padre Abraham; Dios es un Dios de herencia. Funciona el principio de herencia. Si el principio de herencia hubiese funcionado en un hombre santo y sin pecado, al día de hoy nosotros estaríamos viviendo la herencia de Adán. Por eso cuando Dios encontró a un justo que creyó la promesa, como Abraham, lo constituyó heredero de la promesa y, con él, como lo dice Pablo en Gálatas 3, a nosotros.

Es decir que si yo tomo una postura de fe y nutro mi vida con la palabra de Dios, la herencia de Abraham llega a mí. ¿Por qué? Porque el principio de herencia funciona. Siempre, ¿Eh? Porque el principio de herencia fue dado para funcionar para bien, pero por cuanto el hombre pecó, funciona para mal. Se tergiversa el principio.

Hay un principio de herencia. ¿Cómo funciona? Es un principio congénito, que se puede transferir por la vía genética. Esto se da también, a veces, en las enfermedades físicas. Por eso se lo preguntan. Yo le puedo asegurar que así como pasa en el ámbito físico, así también pasa en el ámbito espiritual.

¿Usted cree en la transferencia de espíritus? Más le vale que crea. Moisés, cuando oró por Josué, le transfirió su espíritu. Por eso se usa la imposición de manos. Hay tantas cosas que hacemos y no sabemos ni para qué. Cuando Pablo le dijo a Timoteo: Aviva el don que hay en ti, que te fue dado (¿Por qué?) Por la imposición de manos. Bárbaro, pero hay un problema: así también se transfieren espíritus de hechicería y de brujería.

No digo siempre, pero muchas veces, así como se transfieren las enfermedades, hay espíritus. Yo hice una lista, acá, que nace un poco de la realidad más que de los libros: vicios, adulterios, lujuria; y muchas veces, aconsejando a la gente, y llevándolos a ver a sus antepasados, vamos a llegar a un momento en que vamos a encontrar que es posible esta realidad.

¿Pero sabe cuál es el problema? Que muchas personas, que muchos creyentes, han aceptado eso. “Yo soy así” ¿Por qué dicen eso? Han aceptado eso. Han aceptado esa programación en su vida. Ah, pero siempre nos piden que oremos. Pero ya han aceptado el programa. Y que nadie se atreva a sacarme el disquete. Ya están programados. “Amén”; “Gloria a Dios”; “Bendito sea su nombre”; “Juan 3:16”; “Filipenses 4:13”; Pero no han afectado sus vidas, porque todavía no han tratado con sus pasados.

Cristo ya los lavó, ya los limpió, pero no han tratado con sus vidas. Muchas personas dicen: Ah, hermano, ¿Usted sabe? Cuando yo no era cristiano, iba a los hechiceros. ¿Y sabe una cosa? Muchas veces me dijeron con exactitud lo que me pasaba. ¿A ver? ¿Qué es eso? ¡Diga! ¡Diga! Es muy fácil. Cuando hay espíritus transferidos de generación en generación, lo que está haciendo ese espíritu, es comunicarse con el espíritu del hechicero y transmitirle toda su vida.

¿Nunca se preguntó, o le preguntó a otros, u oyó a otros preguntárselo, “Por qué seré así?” Saúl lo hacía. ¿Por qué soy así? Pero cada día que pasaba, le gustaba más matar. Usted lee la Biblia. Saúl se arrepentía, iba y mataba a uno, lo quería matar a David, fracasaba y al rato estaba llorando: “¡No lo quiero matar a David!” Un día se puso a danzar. Se pasó todo un día alabando a Dios. David habrá pensado: “Bueno; este ya se convirtió, ahora no me va a querer matar más”. Al rato, dice la Biblia, ¡Más ganas de matarlo tenía, todavía! A veces vemos creyentes así: vienen a la iglesia, buscan a Dios, leen la Biblia, oran, ayunan, y hacer todo el mecanismo cristiano, pero nunca cambian, porque no se deciden a enfrentarse con sus conflictos interiores.

¿Por qué no se puede solucionar mi problema?, Se preguntan muchos. ¿Por qué? ¿Por qué no puedo despojarme de tal o cual flaqueza? Eso lo hace la palabra de Dios, y hasta allí todo va bien. El problema es qué palabra es la que necesito. El alma contraataca, con sus mecanismos de defensa cuando Dios trata con ella. Lo que se va contento de una reunión es su espíritu, que ha sido alimentado por la palabra de Dios. Su alma no. Su alma le agarra al otro día, cuando ya no hay música ni hermanitos cerca, y le dice: bueno, ahora vamos a negociar el mensaje de anoche de acuerdo a como soy yo. Y ahí empieza la discusión.

La conclusión para dejar, es que Dios no quiere que usted ande por allí echándole la culpa a nadie. Ahora no me venga con. “Ah, yo soy así, entonces, como producto del principio de entrenamiento”. O “Yo soy así producto del principio de herencia o de transferencia de espíritu”. Todo lo que he dicho ha sido, simplemente, para hacerle ver una realidad, pero usted y yo somos responsables de que nuestras vidas experimenten un cambio.

(Hebreos 4: 12)= Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

No sé si ha prestado atención a que no dice que la palabra de Dios ESTÁ viva, dice que ES viva. Simple. Porque todo lo que está vivo, se muere, en tanto que lo que es vivo, sigue viviendo. Principio de eternidad, un jeroglífico egipcio si lo queremos analizar. La palabra PARTIR, aquí, es la palabra MERISMOS, y significa SEPARAR. Es como quien agarra el motor de un auto y lo desarma parte por parte. No quiere decir que lo va a tirar todo, quiere decir que lo va a separar pieza por pieza para ver adonde está el problema. Y la Biblia dice que la palabra de Dios es un MERISMO, un bisturí, es una herramienta de incisión, que separa lo que es del cuerpo, lo que es del alma y lo que es del espíritu. A esto lo produce la palabra haciéndole entender quién es y cómo es. Es el único modo de ilustrarle sobre cómo quiere Dios que sea.

Cuando acepta a Cristo, su espíritu pasa a ser santo. El problema es que desde allí en adelante, Dios va a tener que tratar muy seriamente con su alma. Al alma le gusta la independencia, por eso busca religiones que no le digan que hay que vivir en santidad. La religión de “créasela que usted es mucho”, le encanta. Por eso proliferan tanto las doctrinas orientales que tienen una filosofía llamada YOÍSMO. “Tú puedes; tu mente puede dominarlo todo”. A pedir de boca del alma. ¿Puede ahora entender algunas cosas que hasta aquí le parecían incomprensibles?

(Proverbios 20: 27)= Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, la cual escudriña lo más profundo del corazón.

Quiero recordarle que corazón, en el hebreo, es sinónimo de alma. Y también creo necesario recordarle que, Escudriñar, llevado al idioma cotidiano, es lo más aproximado a investigar. Todos nosotros aprobamos que un doctor en teología se pase las horas buscando cinco patas a un gato que tiene cuatro, pero al mismo tiempo, rechazamos la idea de que a eso tengamos que hacerlo todos los creyentes. ¡¡Es que hay que estudiar para hacer eso con seriedad, hermano!! Ah, no sé. La Biblia manda que escudriñemos las escrituras, y no dice nada de cultos o analfabetos.

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La Madre de Todas las Batallas

Quiero, en este trabajo, hablar del único campo de batalla donde tú libras cada una de esas batallas tan fuertes que tienes. Y eso se llama tu mente. Allí es donde has estado librando las peores batallas, pero tengo una buena noticia: puedes ganarlas.

Lo que la Biblia denomina como mente es el lugar donde se pelean las más grandes batallas. O ganas o pierdes, pero toda batalla que empiece a gestarse en tu vida, va a comenzar inexorablemente en tu mente.

Cuando tú tienes una mente perdedora, estás derrotado antes de empezar. Antes de comenzar a hacer algo, ya has fracasado. Porque ya has perdido en tu mente. Pero si tú tienes la mente del Señor, una mente triunfadora, cualquier cosa que emprendas, será victoria.

(Isaías 55: 7) = Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.

(8) Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.

(9) Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.

Lo que acabamos de leer es profético. Isaías fue un profeta que en el Antiguo Testamento trajo una palabra del cielo, una palabra de Dios. Y esto es bien importante que lo abordemos en este trabajo. Número Uno: dice que nosotros debemos dejar dos cosas. Caminos equivocados y pensamientos equivocados.

La mayoría de nosotros, cuando recibimos al Señor, y nos hacemos hijos de Dios, y comenzamos a ser formados, abandonamos caminos equivocados. ¿Qué significa esto? Que tú dejas de hacer cosas que desagradan al Señor y que hoy ya no las haces.

Muchas conductas equivocadas. Robos, drogas, adulterio, fornicación, son algunas de las cosas que tú dejas de hacer cuando conoces a Jesucristo. Esos son caminos equivocados. Pero, el dejar pensamientos equivocados, es un proceso más largo y más lento. Nosotros podemos cambiar conductas, pero los pensamientos equivocados siguen viviendo en nosotros.

 Lo que hemos recibido de nuestros padres, por ejemplo. Dice el apóstol Pedro que nosotros hemos sido rescatados de una vana manera de vivir, la cual aprendimos de nuestros padres. A lo mejor tu mamá y tu papá ya murieron, pero siguen viviendo en tu mente, en tu estructura de pensamiento.

Mucha gente, hablando de cualquier tema, de pronto suele decir: “Como decía mi papá”. Y así nuestros padres siguen viviendo en nosotros y seguirán viviendo también en nuestros hijos. En la línea de los pensamientos, claro está.

Pensamientos equivocados. Pensamientos de derrota, de fracaso. Pensamientos de pesimismo. Pensamientos de insuficiencia, de in felicidad. Todo está allí, en la mente. Dice el Señor que nosotros debemos abandonar pensamientos equivocados.

Déjame que te repita esto, porque necesito colocar un piso sólido a todo esto, para que tú sepas con claridad de qué cosa vamos a hablar en los próximos minutos. Si puedes anotar, anota. Y si no, al final, lo vuelves a escuchar una y otra vez hasta que lo entiendas.

Isaías dice: deje el inicuo sus pensamientos. Lo que está diciendo es que dejes de pensar como pensabas antes. Esto es complejo, porque desde niños nos enseñaron a pensar de un modo determinado. A ti nunca te enseñaron a no pensar.

Nos estamos metiendo en algo bien profundo. Somos adictos a pensar. Estamos totalmente influidos por nuestra mente caída. Los psicólogos dicen que hay dos formas en las que tú puedes pensar. Uno es el pensamiento consciente.

El pensamiento consciente es cuando tú usas tu mente. Yo estoy usando mi mente ahora, estoy razonando, estoy exponiendo un tema importante. Opera en mí un pensamiento consciente. Pero la mayor parte de nuestra vida, nosotros no usamos nuestra mente, sino que es nuestra mente la que nos usa a nosotros.

Yo no sé si has visto por la calle a gente que anda hablando sola. Y no me refiero a gente hablando con celulares manos libres, a eso lo detectas enseguida. Hablo de gente gesticulando y hablando sola. Los miramos y ¿Qué pensamos? ¡Están locos!  

Mira; la única diferencia que hay entre esa persona que está hablando sola en voz alta y tú, es que tú haces lo mismo, pero en silencio. Todos nosotros tenemos pensamientos equivocados instalados en nuestras mentes por tus padres, por tu cultura.

Entonces, cuando tú enfrentas un problema, viene siempre el mismo pensamiento de derrota, como si alguien lo hubiera instalado allí para que funcione siempre que aprietes el enter de tu mente. Te resulta imposible salirte de esa línea de pensamiento.

Lo más complicado es que esos pensamientos fueron instalados por gente a la cual respetabas mucho, por lo cual de ninguna manera serán cuestionados jamás. Por eso cuesta tanto cambiar las estructuras y los pensamientos de una persona.

Siempre va a caer en lo mismo. Alguien dijo que toda persona siempre se va a dirigir hacia su pensamiento más dominante. Tú puedes estar en una iglesia, levantar tus manos, gritar y hasta danzar, pero no es difícil saber qué va a haber en tu mente mañana cuando te levantes y estés lejos de ese lugar.

Pablo dice en Gálatas que la mente, la carne, la vieja estructura, combate contra tu espíritu. Y tu espíritu fue redimido y recreado por el nuevo nacimiento. Ahora tu espíritu vive. Antes estaba como un ciego que tiene ojos pero no ve, o un sordo, que tiene oídos pero no oye.

Eso ocurría hasta que el Señor vino y sopló con Su Espíritu a tu espíritu, y tu espíritu revivió. Y el Señor le dijo a la mujer samaritana en Juan 4:14, que el que bebiera de esa agua volvería a tener sed, pero el que bebiere del agua que yo le daré no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré será en él una fuente para vida eterna. 

 Quiero decirte en este día que tu espíritu hoy es la fuente donde vive la presencia del Señor. Puedes decir tranquilamente y sin exagerar ni mentir que la fuente de todo está en tu interior. Eso te libera de esa adicción a buscar la aprobación de los demás.

Gente que depende emocionalmente de terceros. Es muy cierto que debemos amarnos los unos a los otros, pero eso no significa adoptar dependencias enfermizas los unos por los otros, eso no es Dios. No puedes levantarte cada mañana esperando a ver cómo te trata esa persona para decidir cómo pasarás el resto del día.

Y te digo más: nunca vas a encontrar una persona que esté a la altura de tus expectativas. Siempre en algún punto esa persona te va a decepcionar. Pero eso es bueno, no malo. El evangelio son buenas noticias. Y es muy buena noticia saber que hoy, la fuente del gozo, de la alegría, de la paz, de la sabiduría y de todo el conocimiento está dentro tuyo, dentro mío y se llama Espíritu Santo.

Y de acuerdo con lo que dice Pablo en Gálatas, hay un campo de batalla muy singular para ese combate, es tu mente. Tu mente, tu vieja estructura pensante, tus paradigmas, todos los argumentos que se levantan contra el conocimiento de Dios.

La altivez. Yo creo, yo opino, yo pienso, yo no estoy de acuerdo, a mí no me convence esa idea. Todo eso es lo que la palabra aúna bajo el nombre de mente. La mente es la capacidad del asiento reflexivo, cómo tú percibes tu entorno.

Como lo decodificas, cómo lo evalúas, tus percepciones, tus ideas, tu cultura, tus costumbres. Es una trama compleja. Por eso Pablo dice: ¿Cómo podríamos ser liberados de eso? Pablo dice que las armas de nuestra milicia son poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas. Y llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.

Deberías declarar cada mañana al levantarte que hoy vas a llevar cautivo todo pensamiento que se levante contra la sabiduría de Dios. Pero Pablo no concluye allí, añade que eso del combate en tu mente, es para que no hagáis lo que queréis.

Dicho de un modo más doméstico: de pronto se te forma un barullo más que regular en tun interior con una sola y simple razón: que no puedas hacer lo que quieres. “Es que yo quiero hacer esto o aquello para el Señor”. Pablo dice: “con mi mente sirvo al Señor, pero con mi carne…”

Es una batalla, Pablo dice que es una batalla interior, es una guerra. Que tu mente, tus pensamientos regresan. Es cíclico, siempre regresa. El pensamiento fatalista, el pensamiento de derrota, de escasez. Tú escuchas que Dios te va a prosperar, que Dios te va a levantar, que Dios va a hacer cosas grandes para ti y e quedas como un gigante con el pecho inflado.

Eso tal vez el domingo, en la reunión con los hermanos. Quieres salir de allí corriendo a pisarle la cabeza al diablo si te lo encuentras. Pero llega el lunes y otra vez la burra al trigo, como decían los campesinos de antaño. Otra vez los pensamientos de derrota y a empezar de nuevo.

Y llegas a amargarte mucho, porque más de la mitad de las vidas de las personas son vidas de frustraciones. Quieren hacer algo y se les aborta. Y no se dan cuenta que todo el problema está allí, en sus mentes. Alguien dijo que lo que te lastima no es lo que te rodea, sino la interpretación que tú tienes de lo que te rodea.

La gente por naturaleza es fatalista. Siempre está diciendo que está todo mal, todo mal. Vamos a ver: cuando tú dices que es un día horrible, lo que está horrible no es el día, sino lo que tú tienes adentro. Sino dime cómo es posible que esa persona que está a tu lado te diga: “¡Pero no! ¡Si este es un día fantástico!”

Uno dice que el día es maravilloso, que es el mejor día que Dios ha creado y que todos nos gozaremos en él. Y el otro dice que no, que todo está malo, estoy arruinado, no sé si quiero seguir viviendo o no.

¿Sabes por qué pasa eso? Porque estás podrido por dentro. Cuando tú escuchas hablar a alguien, esa persona no está describiendo a la ciudad, no está describiendo al día, ni a la iglesia ni al culto; se está describiendo a sí mismo. Todo lo que está adentro, sale para afuera.

Entonces Pablo dice: para que no hagáis lo que quisiereis. Es una batalla. Por eso yo, hoy, con la ayuda del Espíritu Santo, quiero dejar en tus manos algunas armas aptas para que tú puedas encarar primero y ganar posteriormente esa batalla.

Dice la palabra que somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Así que ahora cambia esa cara de indio de madera que tienes hoy, alégrate como niño y di con voz bien alta que Dios es mucho más grande que tu problema más grande.

Pablo está hablando de cómo Isaías dice: deje el inicuo sus pensamientos. La gran pregunta, entonces, es: ¿Cómo puedo yo dejar de pensar? ¡Soy un pensador compulsivo! ¿Cómo puedo yo liberarme de la mente?

Antiguamente hubo un filósofo llamado Descartes que dijo: pienso, luego existo. El caso es que él, en realidad, condujo a la humanidad a un error fatal, porque él confundió la mente con la persona. Si dejo de pensar, ya no existo. Pero si pienso, sí existo. Yo soy la mente cuando soy y, cuando dejo de pensar, dejo de ser.

Pero cuando tú lees la escritura, te das cuenta que tú no eres tu mente. Sería interesante que nos paráramos a la mañana frente a un espejo y dijéramos: “Yo no soy mi mente”. Esa es una muy buena noticia, yo no soy mi mente.

Trescientos años después de Descartes, se levantó otro filósofo y dijo: “No, Descartes está equivocado”. El filósofo se llamó Jean Paul Sartre. La mente es algo extraordinario que Dios te ha entregado a ti.

Es como conducir tu automóvil. Tú tomas tu automóvil, conduces unos cuantos kilómetros, llegas a tu destino, te bajas y dejas el auto allí, estacionado y en espera que retornes y vuelvas a usarlo. Así es como Dios pensó a nuestra mente cuando nos la dio: Para que la usáramos cuando la necesitáramos, no para que dependiéramos de ella.

El problema de la mayoría de las personas es que no usan su mente, sino que su mente los usa a ellos. Lo estoy haciendo muy sencillo. Esa voz que te habla durante las veinticuatro horas del día, es como una segunda identidad que vive dentro de ti.

Ese diálogo contigo mismo que realizas –por ejemplo- cuando vas a hablar con alguien por algo importante, es algo que se repite y renueva durante todo el día. Es como si, en palabras ordinarias, te dijera que estamos poseídos por nuestras mentes.

Somos pensadores compulsivos, es como si no pudiéramos dejar de pensar. Algunos piensan hasta cuando duermen. Por eso, la mayor bendición que tú puedes extraer de este estudio de hoy, es la de aprender cómo no pensar del modo en que normalmente lo haces.

Porque si tú pudieras dejar de pensar conforme a las rutinas de tus viejos pensamientos, la victoria sería posible. Porque entonces va a ser el Espíritu el que te va a ministrar. O sea: tú te levantas por la mañana y dejas que la mente te ministre, ese día no va a ser del todo bueno.

¿Por qué? Porque la mente es una especie de caja llena de basura. Todo lo que está en tu mente, te llegó de algún lado. No hay nada original dentro de ti. Tu nombre, tu idioma, tus costumbres, tus conceptos, tus paradigmas, todo te llegó de algún lado.

De la Universidad, de tus maestros, de tus referentes, de los autores de los libros que has leído. Mira; cuando alguien se te planta enfrente respecto a un tema cualquiera y te dice: “Mire, usted está equivocado. Yo pienso que…” Sólo mirarlo y ya te das cuenta qué libro estuvo leyendo y de dónde sacó ese pensamiento que ahora dice le pertenece.

Leemos mucho. No importa si ahora ya no se leen libros tradicionales por causa de Internet. Sigues leyendo trabajos ajenos por esa vía, independientemente de si están en papel o en informática virtual. Y con eso se alimenta y llena tu mente.

Con esto te estoy diciendo, que mal que te pese, en tu mente no hay nada original. Es una caja llena de cosas que, en su gran mayoría, no te sirven para nada. Entonces, cuando tú te levantas por la mañana, tú puedes regresar a tu mente para tomar cosas viejas, o acude al Espíritu Santo para que te ministre cosas nuevas que tú no sabías.

Si ese día, tu mente que es una caja llena de chucherías, de supersticiones, de ideas que vienen del tiempo de los colonizadores, de los próceres que la historia vende como inmaculados santos, ellos habitan en tu mente y tienen prioridad en tu vida porque tú le das prioridad a tu mente.

Y por si eso no fuera suficiente, nosotros defendemos nuestros pensamientos. Los defendemos como si fueran nuestros, sin darnos cuenta que son prestados. Te llegaron de algún lugar. De otras mentes que por ahí estaban más enfermas que la tuya.

Entonces tú dices: “No, porque yo creo”. En realidad tú no crees nada, sólo estás defendiendo algo de lo cual tú no eres el autor. Por eso cuando tú lees al profeta Isaías, él dice: Como desciende del cielo la lluvia y la nieve, y no vuelve allá sino que cae sobre la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra y pan al que come, está hablando de los pensamientos altos de Dios.

¿Cuántos quisieran tener solamente los pensamientos altos de Dios? Un solo pensamiento de Dios –por ejemplo- puede sacarte de la miseria. Un pensamiento de Dios, en un segundo, puede cambiar toda tu existencia. Cambiar tu lamento en baile, llenar tu boca de risa y tu lengua de alabanza. Un solo pensamiento de Dios puede sanarte a ti de una enfermedad incurable.

¿Cómo puedo dejar de pensar? No sé cuántos años de edad tienes tú, pero de todos los que tengo yo, la enorme mayoría me los he vivido pensando. ¿Cómo puedo sacar fuera de mi mente lo que no me edifica y decir que no voy a pensarlo más?

Somos verdaderos adictos al pensamiento, cual quiera éste sea. Y especialmente a los pensamientos viejos. Por eso, cuando tú le estás hablando a alguien del Señor, tú tienes que entender que tiene que haber una obra sobrenatural.

Tú no puedes ir con un pensamiento a romper otro pensamiento. Dice Pablo en Romanos: No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal. Por eso Pablo dice en Corintios que las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas.

¿Tienes idea de la cantidad de fortalezas que albergas en tu mente? Fortalezas culturales, de antiguas supersticiones. De eso habla, y añade que es para destruir todo argumento y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, para llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.

Las almas deslucen al Espíritu Santo, a la palabra, la gracia, la unción, la revelación. ¡Y de eso se trata lo nuestro! Que cambies tu manera de pensar, para que cambies tu manera de vivir. Estamos frente a algo inquietante y determinante en esta hora.

Hebreos dice que la palabra de Dios es viva y es eficaz, y es más cortante que toda espada de dos filos, que penetra hasta partir el alma. La palabra rhema de Dios, es una espada que divide el alma, la mente y el espíritu.

¿Cómo puedes tú luchar contra algo que no identificas? Pero la palabra del señor divide, y tú puedes percibir cuando tú estás teniendo una experiencia mental, una experiencia almática, una experiencia emocional, y cuando tu experiencia es una genuina experiencia en el espíritu.

¿Pero cómo puedes saberlo? Si cuando te pones a orar es más el tiempo que te pasas lamentándote y llorisqueando que orándole. Estás a un milímetro de ofender al Espíritu. Algunos presumen de haber orado una hora continuada, cuando en realidad lo que han hecho es fracasar por espacio de una hora.

De pronto alguien puede orar cinco minutos, pero son cinco minutos en el Espíritu. Y lo que rompes en cinco minutos orando en el Espíritu, no lo haces en horas con tu mente. Tinieblas, fortalezas, todo se rompe con la simple unción del Espíritu Santo que emana de tu boca.

Cinco minutos pueden bastar para establecer el gobierno de Dios sobre un determinado problema y acceder a una victoria inmediata sobre él. Vale más eso que estar horas llorisqueando en tu alma delante de un Dios que espera por un hijo valiente y decidido.

Muchos creen que han tenido una experiencia espiritual, cuando en realidad sólo han tenido una experiencia del alma. ¿Cómo saberlo? Es la palabra de dios lo único que te separa el alma del espíritu. Y cuando tú recibes la palabra revelada y tienes el Espíritu del Señor, tú sabes cuándo es una experiencia almática, mental y emocional y cuando una genuina experiencia espiritual.

No debes andar en tinieblas, no debes estar confundido; debes saber con certeza cuándo el Espíritu Santo de Dios te está hablando. Ahora, si tú no tienes claridad sobre lo que te está pasando, entonces sé sabio, toma la Biblia y compara tu experiencia con la Palabra.

Dice que nosotros tenemos la palabra profética más segura, y dice que es como una antorcha que alumbra el lugar oscuro. Y hacemos bien en estar atento a ella. Así que cuando tú no tengas demasiada claridad, igual lee la palabra, y la palabra te dará claridad.

La mayor de nuestras batallas radica en que somos adictos a nuestra mente. Nuestra mente ha sido nuestra discipuladora y nuestra formadora durante toda nuestra vida. Y que para nosotros ha sido todo un reto empezar a caminar en el Espíritu.

Porque siempre nos hemos apoyado en el conocimiento preliminar que hemos acumulado a través de los años, y eso determina nuestro futuro. Yo quiero decirte algo que, si lo entiendes con claridad, te va a ayudar mucho.

Anótala si puedes, porque es necesario y conveniente que la entiendas tal como te la voy a decir. Es un poco complicada al principio, pero tiene que destrabar algo en ti. Porque a menos que tú salgas de ese ciclo extraño, misterioso, que aborta tus sueños, no vas a poder ser útil para el Reino.

Tú quieres servir, ser útil y victorioso en el Señor, pero andas atrapado en tus pensamientos y tu mente parecería ser una altísima muralla infranqueable. Es como una cárcel, y sólo logrando salir de ella conseguirás ver un mundo nuevo.

Pero el Espíritu Santo está aquí para darte victoria, para que puedas saltar la enorme muralla de tu mente y para que puedas entrar en la dimensión del Espíritu. Hay un territorio virgen para explorar, hay una tierra de abundancia.

Hay un lugar para ti, llamado reposo; hay un lugar para ti, llamado gozo; hay un lugar para ti, llamado paz: pero tienes que saltar fuera de tus pensamientos. Albert Einstein, uno de los grandes científicos de nuestra era, dijo: “Si tú quiere resolver un problema, tienes que funcionar en un nivel de pensamiento más grande que el que vivías cuando creaste el problema”.

Y la respuesta está en Isaías 55, donde dice: Mis pensamientos son más altos que tus pensamientos. Y mis caminos, más altos que tus caminos. Moisés dijo: “Señor, ¿Cómo vamos a cruzar este mar?” Y Dios dijo: “Tranquilo; mis pensamientos son más altos”.

Y esto fue como un top secret, porque Dios se reserva, a veces, la respuesta para el último momento. En el último minuto, Dios le dijo a Moisés: esta es la respuesta: Extiende tu vara y divide el mar. ¡Qué pensamientos!

Moisés dijo: ¡Jamás se me hubiera ocurrido! ¿Cómo se le iba a ocurrir, si nosotros con nuestra mente, lo único que podemos generar son problemas? Todo lo que está cerrado delante de mí, Dios tiene la fórmula para abrirlo, pero los pensamientos de Él son más altos que los míos.

Esta es la frase: “Lo que yo sé determina lo que yo veo”. O sea que tú juzgas, tú evalúas, tú determinas, de acuerdo con el conocimiento que posees y los datos con los que cuentas. Lo que tú sabes, tú conocimiento de la mente, determina lo que tú ves.

Te condiciona. Tú no puedes ver algo diferente a lo que tú sabes. Lo que yo sé, determina lo que yo veo. El médico te mira y, como él sabe mucho, ya sabe lo que a ti te pasa. Y yo no podría saberlo porque yo no cuento con ese conocimiento. Lo que él sabe, determina lo que él ve.

Pero no se termina allí, esa frase. Ahora viene la parte extraña: “Lo que yo veo, determina lo que yo sé”.  Sígueme porque esto está más que interesante. Al final te voy a pasar cuatro sugerencias para que tú las anotes, porque eso viene de una mente renovada.

Lo que yo sé, o sea el conocimiento con el que yo cuento, determina lo que yo veo. Pero lo que yo veo, determina lo que yo sé. Conforma lo que yo sé. Y este es un círculo desde el que tú nunca sales. Cuando tú te haces una idea de una persona, eso es lo que tú vas a ver.

Entonces, cuando tú ves a esa persona en ciertas y determinadas actitudes, vas a decir: ¿Has visto? ¡Era así, como yo decía! Lo único que hace lo que tú ves, es confirmar lo que ya sabes equivocadamente. Lo que yo sé, determina lo que yo veo. Y lo que yo veo, reconfirma lo que yo sé.

Y no salimos nunca de eso. Si tú vienes a mi ciudad y dices: Rosario es horrible, llena de smog y de tráfico, no sé por qué hay gente que vive aquí, entonces tú ya tienes un argumento. Lo que tú sabes, determina lo que tú ves. Entonces, Rosario siempre será para ti una ciudad horrible. Aunque vivas en ella.

Cuando te levantas por la mañana, te asomas a tu ventana y ves el tráfico automotor y el humo ascendente por sus calles, vas a decir: ¿Estás viendo? ¡Tengo razón! Y ese es el ciclo donde tú quedas atrapado. Lo que yo sé, determina lo que veo; y lo que yo veo, reconfirma siempre lo que yo sé equivocadamente. Por eso, ¡Trata de convencer a alguien que está equivocado!

Eso, hasta que un día viene el Espíritu Santo de Dios y te abre la cabeza de par en par. ¡Pablo era uno de ellos! Hablas tres horas del Señor con una persona, esta se vuelve a su casa y tú te quedas pensando que ahora se convierte, pero no; sigue pensando lo mismo que antes de las tres horas.

Te escucha, pero en realidad lo que hace es reafirmar sus pensamientos previos en base a conceptos que ya antes tenían fijados en su mente. ¿Cómo sacas a una persona de esa cárcel? Sería inteligente orar diciendo: “Señor, rescátame de esta vana manera de vivir que heredé de mis padres”.

Cuando se los convoca, miles de ángeles junto al Espíritu santo vienen vertiginosamente a rescatar a personas que han sufrido un verdadero secuestro mental. Pablo fue liberado y sacado de esa cárcel de su mente. No es una batalla sencilla; se basa en un alto grado de renuncia por nuestra parte a esa clase de pensamientos.

Esa renuncia implica decidir dejar de conducirnos por nuestros pensamientos y comenzar a andar por fe en el Espíritu Santo. Aunque hasta la última célula de tu cuerpo te diga que no, que eso no es así, tú vas a decidir creerle a Dios y a su palabra, aunque eso sea irracional para tu mente.

De ese modo, la mente va a ir perdiendo a cada instante gobierno sobre ti, y será el Espíritu Santo quien comience a reinar sobre tu vida. Es la única forma que conozco de pasar a ser un hombre o una mujer del espíritu.

Pablo dijo: y la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento gobernará vuestros corazones. Hay algo maravilloso que está por encima de todos mis pensamientos y de mi propio entendimiento. Cualquier cosa que sobrepasa nuestro entendimiento, está fuera de nuestra línea pensante.

¿Sabes cuál es el problema de la mente? Que la mente todo lo transforma en materia pensante, en argumentos, en fortalezas, en ideas, en conceptos. Pero cuando tú vienes al Señor, todo se te hace realidad.

Dice Jesús: cuando venga el Espíritu de verdad, el Espíritu de realidad. ¿Qué significa pasar del concepto a la realidad? Que tú tocas, gustas al Señor, lo experimentas en tu espíritu, lo disfrutas. Dice el Señor: yo no soy una materia de análisis, no soy un enunciado teológico; Yo soy el pan de vida que descendió del cielo. El que me come nunca morirá, y yo lo resucitaré en el día postrero. Yo soy verdadera bebida, verdadera comida; el que me come, nunca morirá. La idea es disfrutar al Señor en tu experiencia.

Quiero que anotes cuatro cosas. Nº1: Dios te ha dado una imaginación creativa. El mayor regalo que el Señor nos ha dado, es el don de la imaginación. Imaginar. La mente es una pista de aterrizaje donde deberá aterrizar el avión de Dios.

Que no te quepan dudas; es un misterio cuando una idea llega a tu mente. Estás en el lugar menos indicado o más pintoresco o insólito, y de pronto te llega una idea de no sé dónde y aterriza en tu mente. Y es un misterio, porque es la idea, es un regalo divino.

Porque cuando te llega una idea, independientemente de si luego evalúas que es buena, regular o desechable, lo que sí sabes de inmediato es que eso no vino de ti. Vino de “algún lugar”. Yo creo que siempre una idea es un regalo de Dios para tu vida.

Nº2: Dios te da una voluntad independiente. ¿Qué significa eso? Que cuando tú determinas algo, te será firme. No vas a estar afectado por las opiniones ni los comentarios de los que te rodean, o de tus seres queridos.

Quiero aclararte que una idea es de Dios cuando llega a tu mente y lo primero que se te ocurre, es: ¡Imposible! ¡Eso no se puede hacer! Esa idea es de Dios. Una idea es de Dios cuando se la comentas a tus amigos o hermanos y ellos te dicen que estás bien loco.

Una idea es de Dios cuando tienes que recurrir a Dios para que te la financie.  Una idea es de Dios cuando se levantan contra ti enemigos fuera de lo común. Gene poderos te ataca. Gente que tú nunca pensaste que podían plantearse fijarse en ti para atacarte. Una idea es de Dios cuando Él mismo te manda ayudadores fuera de lo común. Dios le dio una idea a José, y ¿Sabes quién fue su ayudante? Faraón.

Voluntad independiente es cuando tú caminas y no eres afectado por la opinión ajena y no eres afectado emocionalmente por las personas y no tienes la más mínima adicción a la aprobación de los demás. ¿Sabes qué es ser adicto a la aprobación de los demás?

El cuidado estético. La gente se viste, se arregla, se maquilla y, cuando se mira al espejo, queda conforme de su aspecto. Sin embargo necesita desesperadamente que en el lugar donde va, alguien le diga que todo eso que se puso encima le queda de maravilla. Si ya estaba conforme consigo mismo, ¿Por qué necesitó que otro se lo dijera? Tienes que decir: tengo la mente de Dios, por lo tanto, tengo voluntad independiente.

Nº3: Dios te da una habilidad y una capacidad que, todo lo que te rodea, Dios hace sincronice con tus sueños. Todo, hasta el clima. Hasta la gente que te va a rodear. Dios se va a encargar que todo lo que rodea vaya sincronizando con tu sueño.

Dios va a proveer y va a poner ayudadores fuera de lo común. Dios va a proveer recursos fuera de lo común. Dios va a abrir caminos donde no los hay. Isaías 55 dice que cuando tú tienes un propósito y tienes los pensamientos del Señor, dice que aún los montes levantarán canción delante de ti. Y los árboles del campo darán palmadas de aplauso cuando te vean pasar.

Va a haber una aprobación de la creación, una aprobación de los ángeles, una aprobación de Dios sobre el proyecto que tú vas llevando adelante. A algunos, tal vez Dios tenga que enviar una tormenta para bajarlos del barco y que un pez se los trague, pero te va a llevar al propósito.

Nº4: Vendrá un nivel de revelación e iluminación divina. Viene un nivel de luz del Espíritu. A ti individualmente te estoy hablando. Tenemos que celebrar la diversidad en el cuerpo de Cristo, pero también la individualidad.

Somos el cuerpo de Cristo, pero miembros cada uno en particular. Y Dios te va a dar luz para que te conozcas a ti mismo. Autoconocimiento. Que sepas quién eres. El diablo fue al desierto para decirle a Jesús: “¡Ah! ¿Con que tú eres el Hijo de Dios?”

El primer ataque del diablo fue a su identidad. Lo primero que el diablo va a querer hacer es despojarte de tu verdadera identidad. Pero Pablo dijo: Yo sé quién soy en Cristo Jesús. Un automóvil tiene alrededor de 50 mil piezas.

Se necesitaron más de cincuenta mil partes para armar ese auto que tú usas todos los días y que, cuando se descompone, sabes arreglar sin acudir a mecánicos especializados. ¿Sabes qué? Conoces más de tu auto que de ti mismo.

La iglesia padece innecesariamente por ciertos fantasmas que a veces vienen en contra de todos nosotros. Y eso a muchos los atemoriza y abren puertas para que el enemigo penetre y los atormente, los oprima y hasta los destruya.

Tú no dependes del lugar en donde estás, sino del reino al que tú perteneces. Y ese Reino se rige por el Espíritu, no por lo que quiera hacerte creer o pensar tu mente. Cuida tu mente, es la que Dios te ha dado, pero no la adores. No se lo merece. Sólo tu Dios merece toda tu adoración.

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¿Liberamos a los Cautivos?

(Lucas 4: 17) = Y se le dio el libro del profeta Isaías¸ y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: (18) El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; (19) a predicar el año agradable del Señor.

(20) Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.

(21) Y comenzó a decirles: hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.

Quiero resaltar en este texto, dos partes que son sumamente importantes para lo que quiero ver aquí hoy, en este trabajo. La primera, es donde dice que Él vino a pregonar libertad a los cautivos, y la otra es que también dice que Él vino a poner en libertad a los oprimidos.

En Isaías 61, en el pasaje análogo a este, dice que Él vino a abrir la cárcel de los que estaban presos. Y Jesús dice sencillamente: hoy se ha cumplido esta escritura. Ahora bien; si tú te lees todos los evangelios, no ves en ninguno de ellos un relato que muestre a Jesús yendo a alguna cárcel física a abrir las puertas y dejar en libertad a los criminales allí encerrados.

Así que resulta más que obvio, entonces, que esto tiene relación con algo netamente espiritual. Jesús libertó a los cautivos, Jesús abrió las cárceles, Jesús abrió y sacó a libertad a los cautivos en una forma espiritual.

Muchas veces, cuando hablamos de cautivos, pensamos en un drogadicto, pensamos en alguien que está atrapado por pecados terribles o alguien que está atrapado por ocultismo terrible. Y suponemos que el resto de las personas no están cautivas.

Pensamos que simplemente han pecado, pero que los verdaderos cautivos son los drogadictos y los oprimidos por el diablo, los atormentados por el ocultismo. Sin embargo no es así, ahora vamos a ver cómo esto tiene que ver con todos nosotros.

Es notorio que pese a que Dios reina sobre todas las cosas, en algunas de ellas es el diablo quien parece estar reinando. Y la razón por la cual Satanás tiene un gobierno establecido en las naciones, es con el propósito de tener cautivas a las personas.

El reino de Satanás, es un reino de cautiverio. Mientras él pueda tener cautivas a las personas, estas personas jamás alcanzarán sus destinos. Dios nos llamó a ser reyes y sacerdotes para Dios Padre, pero jamás alcanzarás tu posición de rey mientras haya cautividad dentro de ti. Vamos a ver qué significa esta cautividad.

(Efesios 4: 8) = Por lo cual dice: subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres.

(9) Y eso de que subió, ¿Qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra?

(10) Y el que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.

(11) Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, (12) a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,

Quiero que anotes el orden de esto. Primero llevó cautiva la cautividad, ¿Para? Para poder dar dones a los hombres. Y muchos dones del cielo aún no pueden ser desatados sobre muchas personas, por causa de la cautividad.

Ahora, cuando leemos estas palabras: “llevó cautiva la cautividad”, nosotros que hablamos el idioma español, pensamos qué cosa podría significar llevar cautiva la cautividad. No nos cierra del todo la frase y no alcanzamos a identificarnos con eso de llevar cautiva la cautividad.

Esto significa que Jesús descendió a las partes más bajas de la tierra, para destruir todo lo que tiene que ver con las prisiones que tienen cautiva a la gente. Y en estas prisiones, la gente va a ser no solamente atormentada, sino que hay áreas de nuestras vidas que jamás van a poder salir a libertad.

¿Y cómo es que sucede esto, y por qué sucede esto? Hay un texto en Isaías 7 que te mostrará cómo es que el diablo lleva cautivas a las personas. Lo muestra a Satanás mismo, en persona, hablando y expresando lo siguiente:

(Isaías 7: 6) = Vamos contra Judá  (¿Quién es Judá? Judá tú y yo, somos nosotros. Nosotros somos la iglesia, nosotros somos la Israel espiritual, nosotros somos la descendencia de Jesucristo, de la tribu de Judá.) y aterroricémosla, y repartámosla entre nosotros, y pongamos en medio de ella por rey al hijo de Tabeel.

El diablo no está tan interesado en poseer toda tu alma para que estés cautivo de él. Con que tenga un pedacito de tu alma, él puede controlar muchas cosas de tu vida. Entonces dice: vayamos contra Judá y aterroricémosla, y repartámosla.

Quebrantemos el alma, fragmentemos el alma de Judá, repartámonosla y pongamos en medio de ella al hijo de Tabeel. ¿Quién es Tabeel? La palabra Tabeel significa “bueno para nada”. El propósito del diablo es llevar cautivo un pedazo de tu alma, para inutilizar el diseño de Dios en tu vida.

Y muchas veces, vemos que el alma se fragmenta en momentos de gran terror. Por eso dice: vayamos y aterroricémosla. En momentos de gran quebranto. Y muchas veces, seguramente, alguno de ustedes habrá dicho: “¡Es que me hicieron pedazos el corazón!”.

Otros habrán dicho: “Estoy hecho pedazos”. Otro: “Me partieron el alma”. ¿Alguna vez has dicho algo así en tu vida? Particularmente, creo que son frases altamente identificatorias para todos. Cuando te sentiste despedazado. Y esta es tú alma hablando.

Esta es tu alma que en un momento dado fue fragmentada por momentos de intenso dolor, por momentos de intenso miedo, por momentos en que quizás participaste en obras de las tinieblas. Hay pecados que fragmentan el alma, la incursión en el ocultismo necesariamente fragmenta el alma. Momentos de intensa participación en las obras del diablo, el alma es fragmentada.

En momentos en que la gente hace meditación trascendental, el diablo está ahí, listo para tomar un pedazo de tu alma. Y esta alma se fragmenta, y al ser fragmentada, el diablo toma ese pedazo y lo va a establecer en el mundo espiritual, en regiones de tinieblas.

En regiones de oscuridad. En regiones que ya vamos a ver, porque hay diferente tipo de regiones. La Biblia dice que hay lugares celestiales, en plural. Dice que estamos sentados con Cristo en lugares celestiales, muchos lugares. Así también, como hay muchos lugares celestiales, también los hay pertenecientes al reino de las tinieblas.

Entonces, ¿Cuál es el propósito del diablo al llevarse ese pedacito del alma? Quiero que veas una analogía que es muy fácil de entender. Todo el mundo sabe lo que es un muñeco vudú. Son muñecos que los agarran en ciertos países donde esto se practica activamente. Y les ponen un montón de alfileres, se los clavan al muñeco, y entonces la gente se enferma y hasta se muere.

Para que ese muñeco vudú funcione, el hechicero necesita una parte de la persona que va a hechizar. Un pedazo de pelo, un pedazo de uña, una ropa interior, algo que pertenezca a esa persona. Y entonces hace el muñeco vudú, pone la parte de esa persona, o la ropa de esa persona, y empieza a atormentar a control remoto a través de un muñeco vudú.

¿Por qué funciona esto? Esto funciona porque proviene de un diseño que está hecho en el infierno. Para que prospere un diseño, tiene que empezar en regiones espirituales. Todo lo que nos sucede, para bien o para mal, empieza primero en el mundo espiritual.

Toda bendición de Dios para ti, empezó primero en el Reino de Dios y luego descendió hacia ti. Todo mal que viene hacia ti, empezó primero en una región espiritual. Sería interesante ir al salmo 74 para ver cómo es que funciona esto.

Los salmos son libros tremendamente proféticos. David entendió el mundo espiritual en una forma impresionante. Y en la manifestación del tabernáculo de David, los salmistas veían el mundo espiritual y sabían cómo penetrarlo para, de ese modo, cambiar las circunstancias en el mundo natural.

(Salmo 74: 1) = ¿Por qué, oh Dios, nos has desechado para siempre? ¿Por qué se ha encendido tu furor contra las ovejas de tu prado?

(2) Acuérdate de tu congregación, la que adquiriste desde tiempos antiguos, la que redimiste para hacerla tribu de tu herencia; este monte de Sión, donde has habitado. (Ahora fíjate cómo va a orar Asaf, de una forma tremendamente específica y clara; dice:)

(3) Dirige tus pasos a los asolamientos eternos, a todo el mal que el enemigo ha hecho en el santuario.

O sea que, lo que le está diciendo Asaf a Dios, es: dirige tus pasos a los lugares infernales. ¿Cuáles son los asolamientos eternos? El infierno, sin dudas. Entonces, Asaf le está diciendo: Señor, dirige tus pasos al infierno, para que veas todo el mal que ha sido hecho por el enemigo, en el santuario.

¿Cómo se deshacen iglesias? ¿Cómo se deshacen ministerios? Todo empieza en una región espiritual. Levántate oh Jehová y desciende tus pasos al lugar en donde se están llevando a cabo los diseños del diablo.

En el infierno, debes saberlo, el diablo tiene diseños preparados para toda la gente. De la misma manera en que el cielo opera sobre justos e injustos, el infierno también opera sobre justos e injustos. Y mientras millones de cristianos son negligentes en orar, los satanistas se muestran muy aplicados en hacerlo a su jefe espiritual.

Dios dice que Su Hijo fue manifestado para deshacer las obras del diablo hasta lo profundo del infierno. La obra del calvario no terminó cuando Jesús expiró. Dice que Jesús descendió a las partes más bajas de la tierra, para llevar cautiva la cautividad.

O sea que no solamente Jesús vino para pagar por nuestros pecados. Jesús vino para tomar cautiva la cautividad. Esto significa que vino para darnos el derecho legal para lidiar con las prisiones en las que el diablo tiene cautiva a la gente.

(Job 38: 16) = ¿Has entrado tú hasta las fuentes del mar, y has andado escudriñando el abismo?

(17) ¿Te han sido descubiertas las puertas de la muerte, y has visto las puertas de la sombra de muerte?

(18) ¿Has considerado tú hasta las anchuras de la tierra? Declara si sabes todo esto.

(19) ¿Por dónde va el camino a la habitación de la luz, y dónde está el lugar de las tinieblas, (20) para que las lleves a sus límites, y entiendas las sendas de su casa?

Esto significa que hay gente que puede haber quedado cautiva en la sombra de la muerte. ¿Y cómo va a salir de allí? No va a salir por sí misma, tendrá que ir alguien por ellos a ese lugar ¿Y cómo va una persona a la sombra de la muerte a rescatar a alguien?

Aquí ya no puedo enseñarte algo yo, sino aquella gente que sí ha tenido esta experiencia. Búscala, porque la hay. Si luego la crees o no la crees, si te parece genuino o producto de fantasías místicas, allá tú. Pero evidentemente hay una manera sobrenatural y específica, donde los ángeles tienen bastante que ver.

No obstante, los creyentes normales, (Me refiero a los no andan en ministerios de punta o de avanzada), aceptan que las almas se fragmenten y puedan quedar cautivas en regiones de sombra de muerte, pero lo que no terminan de entender o aceptar, es que eso pase con gente que también es cristiana.

Ven conmigo al Salmo 88, y vamos a ver cómo los hijos de Dios santos y piadosos, llenos del temor de Dios, pueden ser cautivos de esta clase de cautividad tan diferente, tan tenebrosa y tan tremenda como lo es la de las regiones de sombra de muerte.

(Salmo 88: 6) = Me has puesto en el hoyo profundo, en tinieblas, en lugares profundos.

(7) Sobre mí reposa tu ira, y me has afligido con todas tus ondas.

(8) Has alejado de mí mis conocidos; me has puesto por abominación a ellos; encerrado estoy, y no puedo salir.

Este es uno de los profetas que ministra en el tabernáculo de David. Y está diciendo: encerrado estoy, y no puedo salir. El mismo David, que fuera el creador del tabernáculo de adoración más impresionante que se ha hecho, escribe de su propia inspiración lo siguiente.

(Salmo 142: 7) = Saca mi alma de la cárcel, para que alabe tu nombre. Me rodearán los justos, porque tú me serás propicio.

El creador del tabernáculo de adoración más impresionante que se haya visto, está escribiendo: saca mi alma de la cárcel porque no puedo alabar. David no podía alabar a Dios. Y él entiende perfectamente que su alma está atrapada en algún lugar, y por estar atrapada en ese lugar, no puede adorar. ¿Sabes cuánta gente dice que quiere adorar y alabar pero hay algo que no se lo permite?

Empezamos a ver que hay diversos lugares donde el alma puede ser llevada. Dice: me has puesto en el odio profundo, en tinieblas. En el pasaje anterior que leímos, hablaba de las profundidades del mar. Y debemos tener en cuenta que mar, en términos espirituales, no es océano.

El mar, no sé si te recuerdas lo que has leído en Apocalipsis, donde dice que durante el juicio, el mar entregará sus muertos. Y ahí es donde la gente piensa que esos son los que se comieron los tiburones o se fueron al fondo con el Titanic. Sin embargo, la escritura no se refiere a eso.

Porque si se refiriera al mar natural, el párrafo siguiente diría: y la tierra entregó a sus muertos. Si el mar entregó a sus muertos, la tierra también entregó a sus muertos. Es decir que, se hubiesen levantado los de los cementerios y todos los ahogados.

Pero no dice eso. Dice que el mar entregó a sus muertos, y el Hades y la muerte entregaron a sus muertos. Tres lugares espirituales donde yacen los muertos. Entonces, el mar en el sentido espiritual, tiene que ver con regiones que podríamos llamar infernales, como un adjetivo que nos permita determinar algo que pertenece al reino de las tinieblas, pero diferenciándolo así de verdaderas regiones de tinieblas.

Entonces dice: me has puesto en el hoyo profundo. Eso quiere decir que hay hoyos profundos en el mundo espiritual. El mundo espiritual es tan real, que es mucho más real que lo que puedan estar viendo tus propios ojos.

Y Dios está levantando una generación con el entendimiento del mundo espiritual, porque ignorarlo nos va a hacer caer en demasiados errores, y vamos a ser víctimas de demasiadas cosas que no tenemos por qué sufrir.

Hay lugares por los que tú puedes ir caminando, que son literales trampas de tinieblas. Hay hoyos, y tú pasas caminando por ahí y de pronto ¡Bang!, te caes en un hoyo. ¡Ay, no, hermano! Es que fui a aquel lugar y siento como una opresión. ¿Qué es lo que en realidad estás sintiendo? La opresión de un lugar angosto.

Estos hoyos son lugares estrechos. Atención con esto: no es un espíritu de opresión, se trata de que tu alma cayó en una trampa. Y eso nos sucede porque somos muy incautos y solemos meternos en lugares donde jamás tendríamos que meternos. ¿Quieres que te los describa? No es necesario, tú lo sabes. Por eso dice el Salmo 40: el Señor sacó mi alma.

(Salmo 40: 1) = Pacientemente esperé a Jehová y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. (Y fíjate ahora cómo reacciona Dios cuando oye el clamor).

(2) Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.

Dice que estaba en el pozo de la desesperación, en el lodo cenagoso. Cuando la Biblia habla del lodo, recuerda que los que tienen iniquidad son como la tempestad, van soltando lodo. Y se van haciendo pozos de iniquidad. Y en estos pozos de iniquidad, es donde cae la gente.

Es como que estás en un lugar donde tus pies no tocan tierra firme, te hundes y no puedes salir. Así es como se siente tu alma. Gente que tiene claustrofobia, necesariamente desde la óptica espiritual, está atrapada en un lugar estrecho.

Un lugar donde siente que no puede respirar. Su alma está viviendo vívidamente lo que le pasa en ese lugar. Por eso tú ves que un cristiano puede estar muy feliz el domingo, cantando, alabando, brincando, dando palmadas y hasta danzando. Y a mitad de la semana se cae en una tremenda depresión que hasta para él mismo le resulta inexplicable.

¡No entiendo lo que me pasa!, asegura a quien quiera oírlo. Y lo que le pasa es que ese pedacito suyo de alma está viviendo en ese lugar donde todo lo que respira y se mueve está relacionado con un tenebroso mundo de tinieblas.

¡Es que tengo unas pesadillas horribles y me veo muy horrible! ¿Cuántas veces escuchamos a gente diciendo cosas así? Ocurre que es muy probable que eso sea tu propia alma que está en un lugar viendo cómo se está sintiendo ella misma. Lugares de tremenda prisión.

Hay casos, por ejemplo, de personas que han tenido una serie casi incomprensible de accidentes, con violentas colisiones que los tuvieron al borde de la muerte sin que ellos hubiesen cometido tan gruesos errores como para que sucedieran.

Los que han estudiado con verdadera profundidad y no superficialmente este asunto de las prisiones del alma, aseguran que las de esta clase de personas, están atrapadas en un lugar en el Abadón. Abadón, tú lo sabes, significa destrucción.

Si los hombres o mujeres que viven esta experiencia son personas entregadas y consagradas al Señor, no van a sufrir consecuencias mortales, aunque sí verán retrasados sus planes y proyectos y aumentados sus dolores corporales como producto de esos golpes.

Estas cosas son reales, literales. Por eso vemos que hay varios lugares. El mar, el Hades, la muerte. ¡Pero no, hermano! ¿Cómo me dice que alguien puede tener su alma prisionera en el Hades si a ese lugar solamente van los muertos? No. Eso no es cierto.

El cielo tiene influencia sobre la tierra. El Hades también tiene influencia sobre la tierra; lo dice el libro de Judas. A unos rescatar del fuego del infierno. ¿A dónde estaban? En el fuego del infierno. ¿Estaban muertos, entonces? ¡No! ¡Estaban bien vivos! Sin embargo, estaban atrapados en el fuego del infierno.

Gente que está hundida en tremendos pecados  Como si fueran enormes lagunas viscosas, la gente se está ahogando allí adentro. La inmundicia está clamando sobre ellos. Son atraídos hacia la inmundicia. No es sólo que tengan espíritus pervertidos en ellos, es que están atrapados en lugares de inmundicia.

Aseguran los estudiosos de este tema en mayor profundidad, que hay una región en las tinieblas, donde son confundidos los sexos. Y así se dan las tremendas e irresistibles atracciones hacia la promiscuidad, hacia los adulterios, hacia el mismo sexo convencidos por demonios que son parte del opuesto.

He oído gente que ha dicho: “Escuche, yo quiero vivir una vida de santidad, pero cada vez que enciendo mi computadora, no puedo resistirme a entrar en páginas pornográficas”. Eso ocurre porque, -señalan- esas personas están atrapadas en un lugar en el Hades.

Entonces, la iglesia empieza a vivir una agonía porque lucha contra enemigos que parecen tener enorme poderío y ellos nada. Porque no pueden salirse de sus prisiones porque evaden pedir ayuda en la iglesia por temor a ser marginados y vituperados. Y de hecho, esto ha sucedido muchas veces.

Dios está llamando una generación en la sabiduría, en el entendimiento de Dios, con el corazón del Padre para tener misericordia e ir donde otros no van, para arrebatar a los que están hundidos, a los que llena los cielos con gritos desesperados, porque nadie los está ayudando.

Cuentan aquellos que andan en esta tarea de modo casi específico, que es muy normal que en un caso de los tantos que aparecen por las iglesias de clara posesión, los demonios que habitan en esa persona sean echados fuera, pero lo que no se hace porque se desconoce, es liberar esas almas de sus prisiones. Por lo tanto, el individuo queda sin los demonios, pero sigue estando con su alma en la cárcel.

Al poco tiempo, el liberado está otra vez como antes, y sus liberadores ahora se resisten a ayudarlo porque, sostienen con total ignorancia, que seguramente ha cometido pecados suficientes como para darles nuevamente entrada, y no fue así. Ellos regresaron porque esa alma todavía seguía encarcelada y a merced de lo que quisieran hacer con ella.

La iglesia no aprendió todavía a lidiar con la cautividad. Sostiene tremendas batallas contra los demonios que luego, en el correr de los meses, termina no sirviendo absolutamente para nada. Y eso que esos cautiverios no tienen ni siquiera custodios, ya que el diablo está realmente confiado y tranquilo con una iglesia que hasta aquí ha sido totalmente ineficaz en eso.

En el mundo espiritual, cuando tú tratas de hacer las cosas en tu ser consciente, y aplicar todas las fórmulas que conoces, lo que está peleando es una enorme proporción de tu alma, pero una mínima porción de tu espíritu.

Entonces, la guerra se vuelve tremendamente tediosa y fatigante, y es por ello que muchas personas se resisten a formar parte de equipos de liberación. Ahora, cuando tú en lugar de moverte en tus talentos naturales, te mueves en el espíritu, utilizando el don de profecía y el de palabra de ciencia, entonces el mundo espiritual se abre delante de tus ojos y puedes verlo con nitidez.

Entonces, a la hora de la pelea, el enemigo no va a verte como tú eres en la carne, sino como tú eres en el espíritu. Y la palabra dice que el que se ha unido a Jesús, es un espíritu con el Señor. ¿Cuántos espíritus son un espíritu? Uno.

Entonces, ¿Qué es lo que está viendo el diablo si tú eres un espíritu con Jesús? Está viendo a Jesús. Con esto quiero decirte que en el mundo espiritual, eres ciento por ciento poderoso. Aquí abajo, no; aquí sólo eres mitad y mitad. Por eso no vas a depender de tu sabiduría, sino del don del Espíritu Santo.

Cuando se presenta esa situación, el diablo no va a necesitar ningún liberador para irse. Con el simple hecho de verte, habrá visto la Presencia que mora en ti y eso será suficiente. No va a poder engañarte nunca. Eso ocurre cuando tratas de pelear con las armas de aquí abajo.

Allí es donde el enemigo va a empezar a decirte que no, que no puedes, que no tienes la unción de ese otro hermano, que todavía te falta capacitarte muchísimo para entrar en este nivel de guerra, que todavía necesitas entrenarte mucho más.

No sé qué puedas creer tú, pero ya has leído que a la primera de cambio y sin curso preparatorio previo, Jesús mandó a sus discípulos, algunos de los cuales ni siquiera sabían dónde estaban parados, a echar fuera demonios, sanar enfermos, limpiar leprosos y resucitar muertos. ¿Crees que lo hubiera hecho de no saber con certeza que ellos podían hacerlo?

No te olvides esto por si no has entendido bien como son las cosas. Esto que te estoy contando, pasó con unos muchachos que llevaban algo menos de tres años acompañando al Señor. Así que si tú tienes más de tres años de creyente, tú eres más antiguo y experimentado que cualquiera de los discípulos de Jesús.

Entiende: si tú sabes quién eres, el diablo no puede tocar tu mente, no te puede engañar, no puede decirte que no puedes hacer algo. Jesús dijo: “yo tengo las llaves de la muerte y del infierno”, así que si tú eres uno con Jesús, tú también las tienes.

Y mucho cuidado con esto: Él te mandó a hacerlo. Porque dijo que el ayuno que Él escogió es el dejar ir libres a los oprimidos. La unción de Jehová está sobre ti para abrir la cárcel y sacarlos. ¿Y qué debes hacer? Ir y decirle que salga de allí. Y sacarla.

¿Y luego? Luego, esa alma que padeció quizás años en tinieblas, ha sido trasladada a la luz resplandeciente. Cuando Dios llama a Pablo, le dice: “te he llamado mi siervo apóstol, para que abras sus ojos, y sean trasladados de las tinieblas a la luz.

Hoy tenemos mucha gente que dice Jesús, Jesús, ven a vivir en mi corazón, y eso está bien; pero no han sido trasladados de las tinieblas a la luz. Por eso siguen viviendo la opresión de enfermedades, angustias y de tantas cosas que están sucediendo en las regiones de tinieblas, de las cuales jamás fueron trasladados.

Sin embargo, tienes que saber que el poder apostólico, establece. Cada parte de nuestras almas tienen que ser sacadas de cautividad, y ser trasladadas a lugares celestiales. Entonces se va a levantar una generación que el mundo va a ver diferente y resplandeciente.

Pensarán en aquellos cristianitos siempre pobres, siempre enfermos, siempre tristes, y ahora has cambiado totalmente, ¿Qué te pasó? Mi alma fue rescatada. Ahora sí puedo avergonzar a los sabios. Hoy no tenemos con qué avergonzar a los sabios. Ellos escuchan que les decimos que sean creyentes y nos dicen: ¿Para ser como tú? ¡No, gracias!

Lo vil y lo necio del mundo escogió Dios para avergonzar a los sabios. Pero jamás podrás hacerlo si todavía sigues viviendo como vi, y como necio. Levántate y resplandece, porque ha llegado tu luz. Ahí sí las naciones vendrán. Hoy no lo están haciendo, tú lo sabes.

(Salmo 30: 2) = Jehová Dios mío, a ti clamé, y me sanaste.

(3) Oh Jehová, hiciste subir mi alma del Seol; (¿Dónde estaba el alma? En el Seol. El alma de David estaba en el Seol.) me diste vida, para que no descendiese a la sepultura.

Aseguran aquellos que trabajan casi en específico sobre estos temas, que las enfermedades llegan a la vida de las personas por la iniquidad y por el cautiverio de sus almas. Gente que va a todos los mejores médicos, a todas las cruzadas de sanidad y milagros y no recibe sanidad. Están atrapados en una región del Seol.

Y la muerte está ministrando sus espíritus. Y al estar la muerte ministrando sus espíritus, sus mentes lo están creyendo, y en cuanto sus mentes creen lo que esos espíritus le sugieren, sus cuerpos comienzan a enfermarse.

Hay una de las armas más poderosas que tenemos a la que no siempre prestamos atención. Se llama: la voluntad. La voluntad es una palanca que Dios puso en nuestras manos. Se llama el libre albedrío. Y se llama el libre albedrío porque Dios no lo puede tocar: es tuyo.

Pero resulta ser que el diablo te hace creer que él sí lo puede tocar. ¡Es que el diablo, hermano, me está haciendo esto, esto y aquello! Escucha. Si tú tienes esa palanca y Dios no la puede tocar, quédate bien tranquilo porque el diablo tampoco la puede tocar.

Es libre albedrío porque es tuya y de nadie más. Tú decides qué cosas permites y qué cosas no permites. Si te crees las mentiras estarás cediéndole al reino de las tinieblas una potestad que no tiene. Si no te las crees, inclinas la balanza para el lado de la luz.

(Salmo 88: 10) = ¿Manifestarás tus maravillas a los muertos? ¿Se levantarán los muertos para alabarte?

(11) ¿Será contada en el sepulcro tu misericordia, o tu verdad en el Abadón?

(12) ¿Serán reconocidas en las tinieblas tus maravillas, y tu justicia en la tierra del olvido?

Fíjate cuántos lugares ya hemos visto allí. El lugar de los muertos, el sepulcro, el Abadón, el lugar de la destrucción. Cuando en tu vida no pasa un día sin que se te destruya algo, estás atado al Abadón, el lugar de la destrucción. Pero fíjate cómo termina el texto: la tierra del olvido.

¿Sientes que no existes? ¿Qué llegas a un lugar y nadie te conoce ni recuerda jamás tu nombre o tu apellido? ¿Qué ni siquiera en la iglesia parecen registrarte para nada? ¿Pasas al frente para que oren por ti y los encargados de orar te pasan de largo sin verte? Simple: estás atrapado en la tierra del olvido.

No es una tierra geográfica, claro está; es una tierra espiritual donde muchos, créeme, muchos, están atrapados, y a menos que alguien vaya espiritualmente y los restaure, allí se quedarán. Eso se llama cautividad. Sin embargo, no toda cautividad proviene del diablo. Hay cierta clase de cautividad que proviene de Dios.

(Jeremías 13: 16) = Dad gloria a Jehová Dios vuestro, antes que haga venir tinieblas, y antes que vuestros pies tropiecen en montes de oscuridad, y esperéis luz, y os la vuelva en sombra de muerte y tinieblas.

(17) Más si no oyereis esto, en secreto llorará mi alma a causa de vuestra soberbia; y llorando amargamente se desharán mis ojos en lágrimas, porque el rebaño de Jehová fue hecho cautivo.

Está más que claro, ¿Verdad? ¡Cuántas veces el pueblo de Dios no le da la gloria a Dios! “Es que…sí, Dios me está ayudando un poco, pero…es un esfuerzo tremendo el que estamos haciendo…y merece su premio…!” ¿No se dan cuenta que la soberbia va subiendo por sus cuerpos hasta quedarse con toda su voluntad y olvidar la voluntad de Dios?

El mayor riesgo de cada ministro y me incluyo, es el de olvidar que toda la gloria es de Dios y, ante el primer halago que le formulan, empezar a tentarse con quedarse para sí con Su gloria. Bien; dice que por causa de esto seréis llevados cautivos.

(Salmo 107: 10) = Algunos moraban en tinieblas y sombra de muerte, aprisionados en  aflicción y en hierros.

(11) Por cuanto fueron rebeldes a las palabras de Jehová, y aborrecieron el consejo del Altísimo.

(12) Por eso quebrantó con el trabajo sus corazones; cayeron, y no hubo quien los ayudase.

(13) Luego que clamaron a Jehová en su angustia, los libró de sus aflicciones: (14) los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte, y rompió sus prisiones.

¿Cuántos cristianos crees tú que se encuentran en esta condición? Vivir en santidad no es una sugerencia; es el acto de inteligencia más alto que puedes hacer. Porque vivir en tus propias justicias, vivir en tus propios deleites y en tus propios pecados, te va a conducir a aflicción y a hierros.

¡Voy a ir a la campaña de sanidad! ¡Voy, a estar en sesiones de liberación! ¡Dios me va a sanar! ¡Dios me va a liberar! No. No te vas a sanar ni a liberar. Porque no tiene que ver con la unción de sanidad en la vida de alguien, tiene que ver con tus prisiones de oscuridad por causa de tu desobediencia.

Por eso es que cuando hay alguna de esas tremendas campañas y suceden tantos milagros, la gente se queda preguntándose por qué no se sanaron o se liberaron todos esos hermanos que lo necesitaban más que los demás que sí fueron sanados y liberados. Porque muchos estaban atrapados en prisiones de hierros y sombra de muerte.

(Salmo 44: 19) = Para que nos quebrantases en el lugar de los chacales, y nos cubrieses con sombra de muerte.

En el mundo espiritual existen las fieras espirituales. Hay leones en el mundo espiritual, todos lo sabemos. La traducción correcta de este versículo es dragones. Si lees una biblia en otro idioma que no sea el español, vas a ver que dice “nos quebrantases en el lugar de los dragones”.

En los países orientales, donde la gente practica diversas disciplinas como es la aparentemente más inocente e inofensiva como el yoga, la gente se vuelca a los chacras y todo eso y entra en el lugar de los dragones. Hay gente que, incluso, siente con tremenda veracidad cómo el diablo comienza a devorarlos paso por paso.

Sienten que el diablo comienza devorarles su felicidad progresiva y paulatinamente. Primero su matrimonio, luego sus finanzas, luego sus hijos. Es un intenso dolor el que los seres experimentan cuando quedan atrapados en el lugar de los chacales.

Son penas de altísimo voltaje las que se producen en esa región espiritual. Esquizofrenias, tremendas y profundas depresiones son las experimentadas en el lugar de los chacales, donde son prácticamente azotados de un lado para el otro.

Gente que ha estado en el ocultismo, es muy comúnmente atrapada en el lugar de los chacales. Es un pozo oscuro y siniestro. Hay naciones enteras sumergidas en esa clase de pozos. Por eso dice el salmo 9:15: Las naciones están hundidas en el pozo que cavaron.

¡Qué importante es entender el mundo espiritual! ¡Y cómo nos afecta! Gente que vive –por ejemplo- de manera inmunda. Gente sucia que vive en la mayor suciedad y no por falta de tiempo. Por más que las arreglen, las pinten y las decoren, esas casas siguen siendo sucias. Es que están escondidas en regiones de chacales. En lugares de inmundicia. De ratas espirituales.

Mientras más tú consientes la mugre en tu casa, más estás invitando a este tipo de situaciones. La limpieza tiene que ser no solamente en nuestro espíritu, en nuestra alma y en nuestro cuerpo, sino también en nuestras casas, que tienen que ser el reflejo de quienes somos en el espíritu.

(Isaías 49: 8) = Así ha dicho Jehová: en tiempo aceptable te oí, y en el día de salvación te ayudé; y te guardaré, y te daré por pacto al pueblo, para que restaures la tierra, para que heredes asoladas heredades; (9) para que digas a los presos: salid; y a los que están en tinieblas: mostraos. En los caminos serán apacentados, y en todas las alturas tendrán sus pastos. (¿Dónde estaban? Presos y en tinieblas. ¿Dónde los pusimos? En los caminos espirituales.)

(10) No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá; porque el que tiene de ellos misericordia los guiará, y los conducirá a manantiales de aguas.

(11) Y convertiré en camino todos mis montes, y mis calzadas serán levantadas.

Allí donde estás, puedes hacer un simple ejercicio espiritual. Cierra tus ojos para no distraerte y di en voz audible: “Yo soy un escogido de Dios, y tengo como misión celestial restaurar la tierra. Tengo como misión espiritual libertar a los cautivos, abrir las prisiones, ordenar que los que están en tinieblas se muestren. Así cambiaremos a miles de personas.”

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Los Reinos Invasores

 (Génesis 11: 1) = Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras.

(2) Y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí.

(3) Y se dijeron unos a otros: vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla.

(4) Y dijeron: vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra.

(5) Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres.

Babilonia es un reino que ha engendrado reinos y sistemas espirituales organizados. En Génesis 10 y 11 figura el nacimiento de Babilonia como reino terrenal tangible, mientras que en Génesis 18 figura la descripción de Babilonia como sistema espiritual capaz de engendrar y reproducir.

A esto es que se refiere la metáfora de las piedras y los ladrillos en la edificación de Babel. No fue hecha con la Roca, que es Cristo, lo que hubiera sido bajo inspiración y sabiduría divina, sino con ladrillo, algo que el hombre fabricó por sus propios medios y en base a su propia sabiduría humana.

Si quieres una muestra de la modalidad babilónica, puedes tomar la del desaparecido cantante de rock Elvis Presley. Él se llamaba en realidad Elvis Aarón Presley y se había criado en un hogar cristiano evangélico, siendo muy inspirado y hasta tocado por los himnos que se cantaban en ese entonces en la iglesia.

En su juventud desarrolló un impresionante talento musical que no tardó en proporcionarle una gran popularidad en su colegio. Tanto así que grabó su primer disco a los diecinueve años de edad y revolucionó al mundo de la música en su generación.

El problema radica en que él estaba destinado a revolucionar la alabanza y la adoración musical en la iglesia. Por eso, aunque su carrera profesional en la música secular le brindó un tremendo éxito, él tenía más que claro que no era eso lo que estaba dentro del propósito divino. Esa fue una frustración que lo acompañó hasta el día de su muerte.

Claro está que, de alguna manera, el sistema supo lo que Dios quería hacer con este muchacho, y vino a tocar su puerta con una tentadora oferta: comprar su talento, su propósito y su destino por ciertas sumas importantes de dinero. Él no pudo, no supo o no quiso resistirlo y cedió. Allí quedó predispuesto a lo que las compañías discográficas hicieran de su vida y como prisionero de lujo de ellas.

Ese mismo sistema está tocando a tu puerta hoy, con la misma oferta. Básicamente, el sistema babilónico hoy hace lo siguiente: exaltar lo humano por sobre lo divino. Esto se oye hasta dentro de los mismos templos cristianos y en labios de líderes.

Asimismo, el sistema ha legado a la humanidad ciertas habilidades tales como: el uso de la astrología, un alfabeto propio armado a la medida del ocultismo encerrado en formas religiosas de supuesta connotación auto denominada como cristiana.

Los escritos y registros históricos indican que de Babilonia se derivan básicamente tres grandes problemas de la humanidad. Ellos son: la doble mentalidad, la sensorialidad o el pensamiento natural. Esto implica la predominancia de los sentidos para percibir el mundo y la verdad. De este sistema han salido otros sistemas tales como Sodoma, Grecia y Tiro y Sidón.

Te doy ilustraciones domésticas para que entiendas lo que es un sistema. El primero, sería el sistema de carreteras de un país organizado del Primer Mundo. Una vez que tú ingresas a una de esas vías, entras a un sistema. No puedes ir a una velocidad inferior a la mínima, no puedes salirte a cualquier lado, sino que debes utilizar el carril de acuerdo con la velocidad que andas, es un sistema.

El otro ejemplo o ilustración también te va a resultar familiar. Quizás mucho más que la anterior porque, si bien no todos son conductores de un vehículo en una carretera, sí una gran mayoría dispone de un móvil o teléfono celular. Y un celular que no está conectado a la red, no sirve. El sistema, no sirve como tal si no está conectado a una red amplia y general. Una tarifa para cada servicio, un límite mensual, etc. Es un sistema.

La mayor parte de las organizaciones, hoy, (Y aquí debo incluir necesariamente a las ministeriales), funcionan y operan mediante redes. Facebook mismo es una inmensa y tremenda red de redes. Y vale la pena que recordemos que tanto Abraham como Moisés fueron desarraigados de los sistemas bajo los cuales nacieron, antes de poder ser llevados a sus distintos propósitos.

Porque los sistemas, sean cuales fueren ellos, generan sus propios ADN. Un ADN es como un chip que contiene la información que gobierna. Todo lo que tú eres está en tu ADN, esa es tu genética, o sea de qué clase de gen estás constituido. Por eso el trabajo de Jesús es “re-GENErar” tu vida. Esto es: no tan sólo convencerte de que Él es Dios, sino también darte su genética.

¿Por qué una persona que estando en el mundo y en pecado, supo escuchar la voz de Dios para decir “si” a Jesús, ya dentro, no se da cuenta que está atorado bajo un sistema?Porque el sistema Babilónico, como todos los sistemas satánicos, no está diseñado para los inconversos, sino para los convertidos (que es como decir para Israel) con el fin principal de que practiquen su creencia para que no dependan del Espíritu Santo.

¿Recuerdas cuando te convertiste? Cómo Dios te llevó a hacer muchas cosas “locas” y guiadas por Su Espíritu… Cómo no tenías dudas y rompías límites para obedecer sin medir muchas cosas…?
¿Recuerdas que eso fue lo primero en ser atacado y cuestionado? Y tú creíste que era Dios mismo… trayéndote a un “equilibrio”.

(Colosenses 1: 13) = El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo.

Recordemos que los dos fines principales de los sistemas derivados del diablo son corromper y esclavizar. ¿Un ejemplo claro? Egipto. ¿Qué hacía Egipto? Deificaba lo humano, deificaba la creación y compraba y vendía vidas humanas.

El principado que opera detrás de este sistema es sin duda el espíritu de la muerte. Y sino, examina algunos hechos. ¿Qué fue lo que hizo Moisés que posteriormente lo obligó a huir? Matar a un egipcio para defender a sus hermanos. Preguntas.

Babilonia, merced a sus estrategias y estratagemas que trascienden los métodos y las formas de los tiempos, intentó absorber a Abraham, a Isaac y al propio José, que aunque no lo logró, terminó metiendo a Jacob, (Que era Israel) adentro y, finalmente, pasado cierto tiempo lo absorbe.

Asimismo, y como para dejar en clara evidencia que se trata de un plan madurado y estudiado y no de algo meramente eventual o circunstancial, Babilonia y los Persas intentaron de todas las maneras posibles absorber a Daniel, estrategia similar a la que intentó absorber a Jesús y a Pablo para Roma.

Todos los patriarcas y hombres de Dios que han sobresalido en el relato Bíblico son personas queno fueron absorbidaspor los sistemas. La historia no ha cambiado…En tu vida todo iba bien hasta esa maldita tentadora oferta…

Los pastores y líderes son tentados a dejar la vida de Reino de dependencia y Amor, y cambiarla por ofertas de los sistemas. Esto suele ocurrir por varios motivos, pero uno en especial: no fueron llamados a ejercer liderazgo. Y, si quieres, otro más importante aún: no existe bíblicamente esa clase de liderazgo.

Somos tentados a no predicar la verdad en forma directa. A vender nuestros principios por “necesidades”, “recursos” o “visiones”. A amigarnos con tradiciones culturales que, en muchos casos, tienen mucho más relación con el paganismo, esoterismo u directamente ocultismo, que con el evangelio.

La mayoría de estas seducciones vienen de una tentación muy poderosa: Y es una tentación que hizo y sigue haciendo estragos en las llamadas iglesias cristianas de hoy. Es la tentación de buscar un sistema o método para hacer crecer la iglesia… cuando el método ya ha sido entregado por Dios…

Quiénes sobrevivirán en este tiempo… Definitivamente, los que no sean absorbidos por los sistemas que siguen presionando, visitando y poniéndole precio a tu vida. Las 3 ofertas de los sistemas que más han seducido a los escogidos… (Las tres Efes”) Fama, Fortuna y  Felicidad.

(Apocalipsis 11: 7) = Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará.

(8) Y sus cadáveres estarán en la plaza de la grande ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado.

(9) Y los de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sean sepultados.

Observa que dice en el verso 8 que la grande ciudad se llama Sodoma y Egipto en sentido espiritual. ¿No es esto un elemento muy valioso a la hora de interpretar debidamente este libro? ¿Vamos a seguir haciéndolo de un modo literal y catastrófico cuando Dios mismo nos está mostrando que son símbolos aptos para ser revelados en el tiempo presente?

Jesús vino predicando el Reino. La iglesia de este tiempo, que dice ser cuerpo de Cristo en la tierra, predica una serie de cosas muy atendibles, muy buenas y sanas en sí mismas, pero no predica el Reino. ¿Está cumpliendo con su misión?

Lo que sucede, entre otras cosas, es que esa iglesia no ha sido aleccionada respecto a la pertenencia a un Reino, así que no tiene novedades de él y ni siquiera lo conoce. Estará bueno, entonces empezar por enseñar qué cosa hace que un Reino sea un Reino.

(Lucas 22: 29) = Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí.

(Juan 17: 16) = No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

Un Reino es un Reino en términos espirituales, porque ha sido asignado. Es un territorio o una jurisdicción que está bajo la autoridad de un rey. Entonces, la pregunta siguiente que trae esta definición, es: ¿Qué cosa hace que un rey sea un rey?

En primer lugar, su ADN. Porque lo suyo no es ni puede ser un simple deseo, es algo sanguíneo. Por esa razón es que Jesús no solamente murió por nosotros, sino que también nos dio Su sangre. Tener su ADN es lo que nos hace más que vencedores, no cumplir con rituales, rudimentos o reglamentos humanos.

En segundo término, su mentalidad. Es el ser o no ser, paráfrasis del drama de Hamlet. La mente no es el cerebro. Yo no soy Rey porque conozco las leyes. Soy Rey porque mi vida son las leyes. Jesús, -no lo olvides-, no vino a abrogar la ley; vino a cumplirla.

Y en tercera instancia, por causa de una estructura organizada. Un territorio físico o geográfico responde necesariamente a su autoridad, leyes, principios y un plan de extensión de dominios. La palabra Rey, fíjate, viene del latín “regis”, que significa o se traduce como regir. Las monarquías modernas, por ejemplo, ya no rigen, sólo reinan protocolarmente. No es nuestro caso, en absoluto. La pregunta consiguiente, entonces, es: ¿Es Jesús un rey?

Bajo la misma óptica que hemos compartido y en base a estos tres aspectos mencionados, la respuesta es sí. Porque tiene el ADN divino. Lo dice Juan en 14:9: El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. Y también lo confirma Mateo en 3:17: Este es mi Hijo amado.

Asimismo, es Rey por su mentalidad real. Mateo 4:17 nos muestra cuando dice: Arrepiéntanse, porque el Reino de los cielos se ha acercado. Y lo único visible que se había acercado a esa gente, era Él mismo, esencia y mentalidad de rey. En Juan 14:30 destaca que: El príncipe de este mundo nada tiene en mí, expresando algo que debería ser moneda corriente en todos nosotros.

Y, finalmente, es Jesús un rey por causa de su propia estructura organizada en alineación con el Reino. Dice Mateo 29:18: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Si a eso le sumas todo lo expresado en el Sermón del Monte, ahí tienes un panorama completo de esa estructura.

Ahora bien; si Dios es indiscutible Rey de este Reino; si hemos descubierto que por la misma serie de aptitudes Jesús también lo es, ¿Qué hay de ti? Porque tú eres, -o al menos dices ser- parte del cuerpo de Cristo en la tierra, así es que deberías tener su misma esencia. ¿Eres tú un rey?

Punto primero: ¿Tienes el ADN divino? Yo creo que sí, porque Juan 1:12 y 13 dicen: Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. Conclusión: si hemos sido engendrados por Dios mismo, entonces tenemos que tener inevitablemente su mismo ADN espiritual. Somos reyes.

Punto segundo: Tu mentalidad. Primera pregunta básica: ¿Tiene algo en ti donde hacer pie legal el príncipe de este mundo? ¿Hay algún sistema que haya logrado atarte o mantenerte esclavo? Y, finalmente, en las cuestiones cotidianas, ¿Piensas cómo Rey o piensas cómo esclavo? De tus respuestas emanará tu linaje.

Finalmente, el punto tercero tiene que ver con la estructura. Y no hablo, -lógicamente-, de las conocidas como denominaciones o ministerios, hablo de la estructura de vida personal y diaria. Tienes autoridad en tu territorio? ¿Tienes unidad con el resto de la familia genuina de Dios?¿Están ejercitados tus sentidos en el discernimiento del bien y del mal? Reyes.

Claro está que estos reyes deben, necesariamente, ser entrenados. A eso es a lo que eclesiásticamente se le llama discipulado. Que en algunos casos ha sido tergiversado por los avances del humanismo y ha terminado constituyéndose en grupos de autoayuda que, si bien no son censurables en su intención sana, no forman parte del propósito de Dios para el hombre y, por lo tanto, obstaculiza y frena su obra espiritual.

Cristo mismo lo dice y sus palabras son rescatadas por Juan en su evangelio. En 15:8 leemos: En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. Esto nos otorga una verdadera identidad, lo que equivale a decir un ADN divino. Es un trabajo el discipulado que debe introducir a las personas a su realidad espiritual y natural, y formar cuadros que se conozcan, comprendan y posicionen en su identidad.

Puede, asimismo, transformar la mentalidad y, al mismo tiempo, liberar de los sistemas del mundo. Son personas que logran despegar sus almas (emociones, mente, voluntad), de las ideas de Satanás. Gente que obtiene victorias tangibles sobre los sistemas organizados y sale de la esclavitud a ellos.

También un discipulado conforme al propósito de Dios, entrena en conocer y experimentar las esferas de autoridad; espiritual y natural, con el fin de ejercer gobierno. Personas que, luego de establecerse en la identidad de Dios y obtener la mente y el carácter de Cristo, ahora ejercen su autoridad sobre todo lo que no es de Dios a su alrededor.

El panorama espiritual existente es demasiado claro para quien desee verlo. Hay dos reinos bien definidos con características, rudimentos, procedimientos, actitudes y formas más que definidas. El Reino de Dios y el reino de Satanás.

El Reino de Dios contiene eminentemente pureza y transparencia. Camina detrás de una sola idea global: Jesucristo. Está edificado sobre las bases inocultables de la verdad y presenta futuro de eternidad. Emana de sí mismo justicia, una paz como sólo este Reino puede dar y un gozo que no necesita aditamentos artificiales para manifestarse.

El reino de Satanás o reino de la tiniebla, es en realidad una aparentemente desordenada pero controlada mezcla. Esboza cualquier idea, menos la que pueda relacionarse con Jesús. Se edifica sobre bases de mentira y, mal que le pese, ya ha sido juzgado. Predica y otorga injusticia permanente, desesperanza a futuro y temor en todas sus líneas.

Las diferentes mezclas culturales, sociales y morales que habitan en el reino de Satanás pueden sintetizarse en símbolos más que claros. Al imperio de la muerte del cual habla la Biblia, así como del imperio de la mentira, podemos pasar a Babilonia, la madre de todas las rameras, Sodoma, Egipto, Grecia y Roma, como puntos de referencia espirituales de su modalidad operativa.

Respecto a esto, y si bien no podemos globalizar ni generalizar a riesgo de producir graves ofensas en personas bien intencionadas, tampoco podemos silenciar que Satanás ha utilizado, y mucho, a ciertos sectores del planeta.

Dentro de esos movimientos, corrientes, sectas, grupos, religiones o industrias, en su momento han sido utilizados para el mal el nazismo, el comunismo, el Islam, el Catolicismo, el Humanismo, la Masonería y el más esotérico movimiento de la Nueva Era.

Muchos imperios hoy en día se han parapetado detrás de la industria. Se manejan como empresas productoras y distribuidoras de productos, pero la fuerza de su fama no radica solamente en un “trabajo bien hecho”, nombre y tradición. Más bien radica en los pactos realizados con los espíritus de los sistemas. Escuchar las declaraciones privadas de los fundadores y propietarios de las mismas y ver sus frutos en la sociedad, hace esto evidente.

Tenemos el caso del Islam, por ejemplo, al cual le debemos el respeto natural que los hombres cristianos tenemos que tener por otros hombres como quiera que ellos piensen y crean, pero que no por ello deberemos silenciar sus creencias desde nuestra óptica para información y conocimiento.

El islam es una religión monoteísta, su dogma básico proviene del libro sagrado llamado Corán, supuestamente dado por el Arcángel Gabriel a Mahoma. Creen en los profetas como Adán, Noé, Abraham, Moisés, Salomón, Jesús y Mahoma, de los cuales obviamente el mayor es este último.

Mahoma predicó en La Meca, que es la actual Arabia Saudita, allá por el año 622. Su doctrina tiene cinco pilares fundamentales y básicos: La Fe, la Oración (De tres a cinco veces por día), el ayuno, la limosna y la peregrinación a La Meca al menos una vez en su vida.

Sostienen una forma de vida altamente rígida y severa para con las transgresiones. Sin ir más lejos, podemos ver en acción una de las estrategias más notables del espíritu de muerte imperante cuando lleva a esa sociedad a la ausencia total de abortos, algo impensado en el occidente cristiano que dice seguir el propósito y la voluntad de Dios.

Son, indudablemente, formas preconcebidas de seducción y control.El diablo sabe que en nuestros sistemas sociales, la mayoría tendrá el control. De la economía, la política, las comunicaciones, la educación, las artes y la cultura en fin, de todos los sistemas para introducir, diseminar, administrar, cuidar y controlar.

Por lo tanto, la estrategia básica será insertarse en esas mayorías y, desde allí, monitorear su actividad. El resultado lo vemos en nuestra vida diaria. En la tierra, en el sistema del mundo, gobierna aquel que logre tener el control de los recursos.

Un caso muy singular en la estrategia satánica, mal que les pese a las organizaciones de defensa de los supuestos derechos de las minorías, que producen acusaciones de discriminación o injuria, cuando en realidad lo que se está diciendo es una verdad cristiana que puede aceptarse o no, pero que no se puede soslayar por parte de aquellos que dicen representarla, tiene que ver con el homosexualismo.

Cuando los cristianos salen a hablar de este asunto, suelen hacerlo con muy poca calidad e inteligencia. Entonces caen en enojos, odios, agresiones y un sinnúmero de errores que producen efecto contrario, esto es: establecer como víctimas a los que transgreden las leyes de Dios. Una publicación reprodujo una declaración de principios de Michael Swift, del Movimiento Gay Community News, el 15 de febrero de 1987. Quiero leerla textual para que tú entiendas de qué estamos hablando.

“Sodomizaremos a sus hijos, emblemas de su pobre masculinidad, de sus sueños huecos y de sus mentiras vulgares. Los seduciremos en sus escuelas, en las universidades, en sus gimnasios, en sus guardarropas, en sus campos de deporte, en sus seminarios, en sus grupos de jóvenes, en los baños de sus cines, en las barracas de su ejército, en sus paradas para camiones, en sus clubes exclusivos para hombres, en sus Cámaras del Congreso.

Sus hijos serán nuestros subalternos y harán lo que nosotros les digamos. Los reformaremos a nuestra imagen. Vendrán a implorarnos y adorarnos. Todas las leyes que prohíban la actividad homosexual serán revocadas. En cambio, se aprobarán leyes que engendren el amor entre los hombres. Todos los homosexuales deben permanecer juntos como hermanos, debemos unirnos artística, filosófica, social, política y financieramente.

Aboliremos el núcleo familiar, semillero de mentiras, traiciones, mediocridad, hipocresía y violencia. El núcleo familiar, que lo único que hace es desalentar la imaginación y refrenar la libre voluntad, debe eliminarse. Los varones perfectos serán concebidos y crecerán en el laboratorio genético. Estarán ligados por un ambiente comunal, bajo el control y la instrucción de los intelectuales homosexuales.

Se cerrarán todas las iglesias que nos condenen. Nuestros únicos dioses son los jóvenes bien parecidos. Nos adherimos al culto a la belleza, la moral y la estética. Todo lo que sea feo, vulgar y trivial será aniquilado. Como nos encontramos aislados de las convenciones de la clase media heterosexual, estamos libres para vivir nuestras vidas de acuerdo con los dictámenes de la pura imaginación. Para nosotros, demasiado no es suficiente.

Saldremos victoriosos porque estamos llenos de la feroz amargura de los oprimidos que se han visto obligados a representar papeles igualmente amargos en su tonta comedia heterosexual a lo largo de los siglos. Nosotros también somos capaces de disparar armas de fuego y de levantar las barricadas de la revolución final. Tiemblen, cerdos heterosexuales, cuando nos sentemos ante ustedes sin nuestras máscaras.”

Esto, de ninguna manera debe interpretarse como discriminación, agresión o injuria, sino como una consecuencia más de una tremenda guerra espiritual que abarca todos los frentes, entre los que inevitablemente debemos incluir al de la cultura.

Cuando decimos “cultura”, muchas veces tendemos a pensar en las costumbres sociales y hasta artísticas de un territorio. Utilizamos el término “culto” refiriéndonos a una persona como alguien que “sabe mucho” de “muchas cosas”. Yo quiero hablarte  de la verdadera cultura. No la externa. La verdad.

Veamos la cadena de formación de una estructura de pensamiento una vez más. Educación, Formación, Cobertura, Identidad y Creencia. Eso determina consecuencias afines: Cosmovisión, Cultura, Estilo de Vida, Comportamiento y Conducta.

Estamos hablando, como podrás suponer, de estructuras mentales.  La cultura de la que estamos hablando hoy es el comportamiento final de un individuo, como resultado de un proceso social de aprendizaje.

Definición de cultura acorde al diccionario de la RAE: Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc. Veamos un ejemplo hipotético:

Según un censo realizado en un país latinoamericano, el 98% de su población es de alguna clase de religión cristiana.  Según estadísticas del mismo año,  ese mismo país ocupa el puesto número dos en corrupción en el mundo.

¿Qué se demuestra con esto? Se demuestra que nuestra cultura no es un país cristiano, nuestra cultura es nuestro comportamiento final, no importa lo que le hayamos declarado al censo. Porque la realidad nos dice que somos corruptos… Y de los mejores… Medalla de plata…

¿Conclusión? Cultura es igual a Comportamiento. Mi país, sin ir más lejos, tiene un porcentaje mayoritario católico romano, sin dudas, y además una numerosa iglesia evangélica, pero sin embargo ya tiene su ley para el matrimonio homosexual y va detrás de la que habilite el aborto.

Sin demasiado lejos, una pregunta que normalmente podemos hacer o hacernos a nosotros mismos: ¿Quién creemos que es Dios? ¿Cómo actuará ese Dios en cada situación? La respuesta que tengamos, cualquiera esta sea, será fruto de lo que nuestra cultura nos ha enseñado.

Es muy difícil tener un criterio “libre” de quién es Dios, a causa de todo lo que te dijeron, lo que viste, lo que te enseñaron con las acciones. O sea que la mayor parte de tu concepto de Dios no viene de estar con Él en íntima comunión, viene de tu cultura.

Por esa razón es que, cuando entramos al Reino, tenemos que aceptar que somos personas de otra cultura, independientemente del lugar geográfico en el que hayamos nacido. Amamos nuestro país, porque amamos a la gente, pero no somos de esta cultura. Yo estoy en Argentina para hacer de cada argentino o extranjero viviendo en Argentina, una persona de otra cultura.

La Biblia dice que a fin de que el hombre pueda acceder al Reino, debe nacer de nuevo. ¿Qué significa esto? Debe pasar por una reeducación. Debe aprender la cultura celestial del Reino. Muchas personas se involucran en comunidades cristianas. Pero, ¿Cuántos salen de la cultura bajo la cual nacieron naturalmente?

Podemos afirmar, con mucho respeto, que no todo aquel que asiste a una iglesia cristiana, ha nacido de nuevo. Se han convencido de que Jesús es El Señor (hasta ahí nada diferente a un demonio) pero sus comportamientos siguen mostrando las marcas de su cultura terrenal.

Amados, no saben cuántas veces he visto a jóvenes renunciar a la cultura natural. Tomar decisiones de Reino que disparaban contiendas culturales. Los he visto ser rechazados y aborrecidos por aquellos a quienes alguien engañó y ahora se quieren hacer llamar cristianos, sin cambiar su cultura.

Medianamente, todos somos testigos presenciales y directos de lo que las marcas culturales hacen en un pseudo cristiano cuando no es llevado a la verdad; las congregaciones locales están repletas de esa clase de gente. Que tal vez no sea ni mala ni desechable, pero que aún no muestra tener la cultura del Reino, y eso los retrasa enormemente en todo lo que emprendan.

Quiero marcarte un parámetro: serás de Cristo cuando tu comportamiento evidencie las marcas de Su cultura. Una cultura eminentemente de amor, de perdón, de humildad, de quebranto y, esencialmente, de siembra de paz.

Hoy las estadísticas demuestran que el noventa por ciento de los jóvenes cristianos viven una doble vida. Cuando Jesús se desarrolló en la tierra, Él no se desarrolló bajo la cultura Judeo-Romana o babilónica de su época.

A la luz de lo que explicamos, esto quiere decir que su comportamiento no era el de un judío secular ni un judío religioso. A los suyos vino, pero los suyos no le recibieron. No había lugar para Jesús en la cultura judía. Tampoco lo había para Juan el Bautista.

Jesús vino a la tierra, no a ceñirse a la cultura de la tierra, sino a ceñir la tierra a la cultura del Reino. Jesús no vino a comportarse como un judío, vino a comportarse como Su Padre. Por eso no me molesta ni me ofende que se critique algunas de las claras falencias que como idiosincrasia cultural tenemos los argentinos.

Yo soy argentino porque nací en esta tierra, pero de esencia soy hombre de Reino y ya la cultura argentina no tiene autoridad sobre mí. Comprendamos, iglesia, no estamos diciendo que Jesús no se comportaba como judío en ciertas costumbres como asistir al templo, por ejemplo, o educarse en la Palabra, o respetar festividades, ofrendas, etc. Decir eso sería lo mismo que decir que a mí ya no me gusta el fútbol o el asado de carne vacuna.

Lo que Jesús nunca hizo, indudablemente, fue ser parte de la farsa religiosa en la que los judíos habían entrado. Él habló con una samaritana, limpió el templo de mercaderes corruptos, no apedreó a la mujer adúltera, comió con publicanos y pecadores, tocó a leprosos y sanó enfermos en día sábado, le pidió a sus discípulos que dejen todo, honró a los no judíos y preparó un vino mejor para el final. Cristo. Modelo. ¿No estás tú, hoy, formando parte de ninguna farsa religiosa? ¡Gloria a Dios! ¿Lo estás? Ya lo sabes.

(Juan 8: 21) = Otra vez les dijo Jesús: yo me voy, y me buscaréis, pero en vuestro pecado moriréis; a donde yo voy, vosotros no podéis venir.

La cultura Judía de la época de Jesús era una cultura influenciada por la dureza del corazón de un pueblo absolutamente religioso y “fascinado” por las culturas vecinas Exactamente igual que la iglesia de hoy ¿No? Guardaban la mayoría de los ritos, pero habían perdido el Amor y la comunión con Aquél que les enseñó los ritos.

Los ritos judíos, los enseñados por Dios, no tenían el fin de hacer de su vida una vida práctica, tenían el fin de representar a Jesús y Su obra redentora en la tierra. No obstante, Israel pidió rey, en el desierto pidió un dios, en Babilonia se postró ante la estatua y adoraban a dioses ajenos.

Todas estas, señales de culturas paganas; culturas sin Dios. Además, doctrinariamente también tenían puntos vulnerables. Pedro no aceptaba la venida del Espíritu Santo sobre los no judíos. Y delante de los judíos no se sentaba a comer con los gentiles. Pablo mismo persiguió a los seguidores de Jesús en nombre del judaísmo. Sin embargo, después declararía en sus cartas ser “judío de judíos”, ¿Qué te parece?

No me gusta entrar en debates y mucho menos ofender a alguien, pero mucho menos me gusta callar lo que me ha sido ordenado hablar. Por tanto, así como en aquel entonces la farsa religiosa le quitaba gente al ministerio de Jesús, y lo combatía, así también hoy la Religión Católica Romana ha dejado sus marcas culturales en la mayoría de nosotros.

Entonces, de ella, de su notoria influencia en nuestras vidas, hemos engendrado la Religión Evangélica, una estructura capaz de aquietar mejor nuestra conciencia. Pero religión al fin, claro está. Por eso es que:

Decimos y no hacemos, los cultos son para nosotros, las ofrendas son limosnas, practicamos la falta de amor, nos contentamos con cumplir con obligaciones, competimos y no tenemos amor genuino, nos llamamos de una manera sin vivir lo que esa apelación demanda.

Una de las razones por las cuales la iglesia de este tiempo no está accediendo al Reino y Su Cultura, es que todavía guarda un apego muy especial y prioritario a los paradigmas y marcas culturales de la nación o etnia en la cual nació en la tierra. No es lo mismo el cristianismo genuino en Latinoamérica que en Asia, ni tampoco lo es en Argentina que en Dinamarca.

(1 Corintios 1: 23) = Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura;

(Colosenses 3: 11) = Donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos.

(Gálatas 3: 28) = Ya no hay judío ni griego; no hay ni esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.

Las marcas culturales más notorias en esta parte del continente americano, son: liviandad de palabra, ignorancia del término “compromiso”, ley del menor esfuerzo, aprovechador, receptor, pasivo, denigrante, irónico, castrador, burlador, huye de lo profundo, proyecta a otros sus responsabilidades y juega permanentemente a ser y sentirse víctima.

Después nos encontramos con otras marcas culturales muy evidentes que otorgan la certeza de una falta de nacimiento de nuevo. Reaccionar igual al mundo, bailar al ritmo de los sistemas, tener pasiones que siguen siendo pasiones, la manera de llevar relaciones, la familia (cultura familiar), amistades, noviazgos.

Los conceptos del mundo siguen siendo un punto necesario de referencia. La Biblia y la palabra de Dios sólo parece ser apta para las reuniones en la iglesia. ¿Un ejemplo? Las diversiones. Hay miles de cristianos metidos en problemas sólo por hacerle ver al mundo que no son aburridos ni amargados.

(Mateo 4: 17) = Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

Me pregunto: ¿Por qué Jesús, si era un hombre con un mensaje de moral y/o espiritualidad, inquietó tanto a los gobernantes? ¿Por qué el nacimiento de Jesús hizo temblar a un Rey? Simple;  Detrás de cada reino o imperio en la tierra, detrás de cada escuela de pensamiento hay una presencia espiritual.

Aprende de una vez y para siempre antes que sea tarde: en el evangelio no hay grises ni términos medios: o recoges o desparramas. Una idea enunciada y extendida por medio de las mentes y corazones responde a un reino. Todo reino que no responde al Reino de Dios, tuvo su inicio en una idea de Satanás.

(Daniel 10: 12) = Entonces me dijo: Daniel, no temas: porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido.

(13) Más el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia.

(14) He venido para hacerte saber lo que ha de venir a tu pueblo en los postreros días; porque la visión es para esos días.

(Hechos 4: 25) = Que por boca de David tu siervo dijiste: ¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas?

(26) Se reunieron los reyes de la tierra, y los príncipes se juntaron en uno contra el Señor, y contra su Cristo.

(27) Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, (28) para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera.

(Apocalipsis 1: 5) = Y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, (6) y que nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su padre; a él sea la gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.

(Apocalipsis 16: 14) = Pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y vana  los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso.

(Apocalipsis 17: 18) = Y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra.

(Apocalipsis 19: 19) = Y vi a  la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército.

(Isaías 9: 7) = Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.

(Hebreos 2: 14) = Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo,

(Eclesiastés 5: 8) = Si opresión de pobres y perversión de derecho y de justicia vieres en la provincia, no te maravilles de ello; porque sobre el alto vigila otro más alto, y uno más alto está sobre ellos.

(2 Corintios 10: 4) = Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, (5) derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, (6) y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.

(Juan 8: 44) = Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso.

(Apocalipsis 18: 1) = Después de esto vi a otro ángel descender del cielo con gran poder; y la tierra fue alumbrada con su gloria.

(2) Y clamó con voz potente, diciendo: ha caído, ha caído la gran Babilonia, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible.

(3) Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites.

Satanás tiene una idea para Eva. Su plan es poder introducir esa idea en la nueva creación de Dios, para poder destruirla. ¿Cómo logra “penetrar” Satanás en Eva? Se le acerca y le habla de Dios. Eva abre sus oídos a alguien que le está hablando de Dios.

Lo que le “tienta” a Eva no es la belleza de la fruta, no es el sabor, nunca la había comido. Lo que le tienta a Eva es la fuerza de la idea. La seducción está en la idea de ser “como” Dios. La seducción está en la fuerza de la idea de controlar todo o ponerlo todo bajo “su” dominio. La tentación está en la fuerza de la REBELIÓN.

Todos tenemos un código para que nuestro espíritu se “abra” a una idea. El código responde a la seguridad. Si me siento seguro, me abro. El código al que Eva respondió era “Me está hablando de Dios”. La fuerza de una idea satánica se llama seducción.

Todo lo que Satanás tiene que hacer para seducirnos es pulsar el código correcto. La fuerza capaz de vencer toda seducción se llama OBEDIENCIA. Todo lo que el ser humano debe hacer para no ser seducido es obedecer a Dios. La puerta a tu espíritu es tu oído 

(Romanos 10: 17) = Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.

(1 Corintios 1: 21) = Pues ya sé que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.(Es decir que: Dios siempre habla PRIMERO)

Eva, entonces, debió haber dicho: Serpiente, tu idea suena muy bien, lógica y atractiva, pero por más que sea la mejor idea que haya escuchado, Dios ha dicho que no. Quizás, las armas más poderosas para hacernos creer que la idea satánica es “la mejor” son la duda y el cuestionamiento.

Cuando Satanás te vende una idea, la ata a un placer. No está interesado en que sientas placer, está más interesado en que creas y te sometas a su idea. Utiliza el placer para atarte, pero no es el fin, el fin es cambiarte de posición, porque él sabe que cuando estás en tu propósito, su reino no tiene chance.

La Biblia dice que hemos recibido un Espíritu de poder, amor y dominio propio. (2 Timoteo 1: 7) =  Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Este Espíritu fue dado a nosotros primeramente para obedecer. No lo olvides, prostitución espiritual es abrirse a cualquier idea.

Quiero ahora darte un ejemplo sustentado en una enseñanza muy completa que en algún momento he compartido contigo, y es la que tiene que ver con lo que podemos llamar como el espíritu de Grecia. Que como podrás imaginar no tiene nada que ver con esta nación hoy, en lo social, político o económico, sino con bases que tienen bastante antigüedad escritural.

En el segundo capítulo del libro de Daniel, la palabra profética dice que la influencia de Grecia va a llenar toda la tierra. Dice puntualmente: “Después de ti se levantará otro reino, inferior a ti, y luego un tercer reino, de bronce, que gobernará sobre toda la tierra.”

Es evidente que está hablando de un imperio. Un imperio edificado sobre ideas.  Razonamiento, filosofía y lógica humana. Sócrates, Platón, Aristóteles entre otros. La mezcla del pensamiento griego con algunas creencias cristianas da a luz el gnosticismo, ciencia a la que muchos intelectuales adhieren sin saber del todo su procedencia.

Porque ellos sostienen que el gnosticismo representa a la ciencia pura del conocimiento, sin darse cuenta ni entender que se trata simplemente de una variante espiritual que Satanás ha puesto a disposición de los que se creen demasiado como para creer simplemente en Dios.

¿Qué es el gnosticismo, concretamente? Algunas ideas del gnosticismo, son: No todos pueden comprender e interpretar los escritos sagrados. La salvación se da por medio del conocimiento; gnosis. Nunca pueden coexistir o cohabitar; El bien y el mal – La materia y el espíritu. La espiritualidad es jerárquica.

Algunos hijos dilectos del gnosticismo, son: El humanismo, donde  el hombre es el centro de la creación. El secularismo, que enseña que Dios existe, pero que no tiene incidencia alguna en los seres humanos. Y el intelectualismo, que nos enseña que el universo es regido por la razón.

Una de las luchas más fuertes que enfrentó la iglesia, en sus primeros doscientos años, fue justamente contra el gnosticismo. Una vez, unos griegos se le acercan a los discípulos de Jesús y le dicen que quieren hablar con Jesús. Éstos se lo dicen al Maestro y Él tiene una reacción muy “extraña”.

(Juan 12: 20) = Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta.

(21) Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús.

(22) Felipe fue y se lo dijo a Andrés; entonces Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús.

(23) Jesús les respondió diciendo: ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado.

(24) De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.

El espíritu de Grecia, principalmente se manifiesta hoy en forma de estructura mental con el fin de detener a los creyentes de “entrar” y “moverse” en la dimensión del Reino; lo sobrenatural. Y no le ido tan mal, ha logrado introducir el Intelectualismo, racionalismo y lógica en el pensamiento “cristiano”.

Sin embargo, y mal que les pese a los que les pese, hay asuntos del cristianismo genuino que nadie puede limitar, tergiversar o atenuar. Jesús nació de una virgen. José y María fueron guiados por ángeles. Cuando Jesús se Bautizó se abrieron los cielos y descendió el Espíritu Santo.

Jesús venció al diablo en el desierto. Jesús sanó enfermedades incurables en segundos. Jesús resucitó muertos y resucitó de entre los muertos. Multiplicó los panes, caminó sobre las aguas, quitó una moneda de un pez, ordenó a la tempestad que se calme…

Por alguna razón muy particular, Pablo se esmera en aclarar en su carta a los Efesios, más precisamente dentro de su sexto capítulo, que nuestra batalla no es contra personas. (2 Corintios 10:3-5) = Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.

Fíjate bien, presta atención; aprende a leer la Biblia de un modo distinto a como lees el periódico. La Palabra dice en el versículo 5: Derribando “Argumentos” –  ¿Y qué serían esos argumentos? Pues nada más que “sofismos”.

Es decir que, reafirmando y confirmando lo que Pablo dice a los Efesios, nuestra guerra no es contra personas o intermediarios, sino que es contra espíritus que han logrado introducir ideas y han logrado construir estructuras mentales.

¿Quieres saber cuáles son algunas de esas estructuras mentales derivadas de Grecia infiltradas en la iglesia, en algunas de ellas, casi con valor doctrinal y bíblico? Intelectualismo, que es la negación de lo sobrenatural. Hedonismo, que es el amor por la estética, la belleza física y la apariencia exterior. Farmakheia, que es la dependencia a los fármacos.

Espectáculo, que tiene al talento humano como centro. Porneia, que son las desviaciones y degeneraciones en el área sexual. Democracia, que nos habla de la voz del pueblo en el poder, cuando sabemos que militamos en un Reino monárquico cuyo único poder es Dios y el Narcisismo, que representa el amor al yo, la egolatría en grado sumo.

Hay un evidente contrasentido entre el Reino de Dios y el Ego humano. Presta atención y toma debida nota para que no te afecte. Mientras que el Ego procura: defenderse, pensar en cuanto tengo, cuidar la apariencia, ver para creer, evaluar la capacidad humana, procurarse satisfacción como sea, someterse a la autocomplacencia, conseguir, recibir y ser el mejor o el mayor en todo, el Reino tiene características opuestas.

El hombre de Reino está formado para dar la otra mejilla de verdad y sin simulaciones hipócritas, sabe quién es en el mundo del espíritu, conoce su propia belleza interior y valora la de los demás, ha decidido creer sin ver, confía en el poder de Dios, practica una negación hacia sus apetitos carnales, realiza sacrificios mínimos con tal de estar en Su presencia, siempre prefiere dar o entregar a recibir o conseguir y, necesariamente, procura por todos los medios servir sin pedir ni exigir reconocimientos.

Algo tiene que quedar bien en claro: el espíritu de Grecia va a tomar el mundo. Esto no es un cálculo estimativo ni una opción probable; esto está profetizado. Lo estamos viendo a nuestro alrededor. Esto, lamentablemente como sensación pero ¡Gloria a Dios! por su palabra, es una realidad.

Claro está que lo que de ninguna manera es aceptable, es que también tome la iglesia. Porque la iglesia debe funcionar bajo los principios del reino de Dios y no conforme a los rudimentos del mundo secular. Cuando la iglesia avanza sobre el mundo, el gran día se acerca. Cuando el mundo invade la iglesia, se vuelve a alejar.

(Daniel 12: 3) = Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad.

(Zacarías 9: 11) = Y tú también por la sangre de tu pacto serás salva; yo he sacado tus presos de la cisterna en que no hay agua.

(12) Volveos a la fortaleza, oh prisioneros de esperanza; hoy también os anuncio que os restauraré el doble.

(13) Porque he entesado para mí a Judá como arco, e hice a Efraín su flecha, y despertaré a tus hijos, oh Sión, contra tus hijos, oh Grecia, y te pondré como espada de valiente.

(14) Y Jehová será visto sobre ellos, y su dardo saldrá como relámpago; y Jehová el Señor tocará trompeta, e irá entre torbellinos del austro.

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