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¿Tiene Sentido tu Vida?

En la Biblia hay un libro bastante llamativo, al menos en su nombre, denominado en la lengua original: COHELET, o El Predicador,o Eclesiastés.Después de los Proverbios y antes del Cantar de los Cantares, está este enigmático libro de la Biblia, cuyo tema principal es la búsqueda de sentido, de significado en la vida. Nada menos.

A lo largo de todo el libro, el autor va transitando las mismas calles, los mismos caminos que cualquiera de nosotros camina diariamente, buscando significado y sentido en la vida; buscando saber para qué existimos, para qué estamos en este mundo. Son precisamente partes de este libro las que en este estudio Dios va a usar para que usted encuentre un verdadero sentido para su vida.

En primer lugar, hay un punto clave que debemos tener en cuenta para conseguir ese nada sencillo logro: reconocer nuestra necesidad; asumir que así como estamos y aunque podamos disimularlo muy bien, no funcionamos, porque estamos vacíos.

Salomón le había reclamado a Dios que le diera sabiduría. Que esa sabiduría que provenía de Dios fuera derramada sobre su vida. Y entonces este hombre, a quien Dios dotó de una sabiduría especial, superior a todos los hombres de su época, según la Biblia misma lo indica, se dio cuenta, a partir de esa misma sabiduría que había recibido, que su vida no tenía sentido; que estaba vacío.

(Eclesiastés 1: 2)= Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad.

Sentir que todo es vanidad; sentir que nada tiene relevancia o importancia; que no hay anda en la vida que realmente valga, que a través de ningún logro ni ninguna actividad podemos llenar ese vacío interior. Es por eso que en el capítulo 2, verso 17, decía:

(Eclesiastés 2: 17)= Aborrecí, por tanto, la vida, porque la obra que se hace debajo del sol me era fastidiosa; por cuanto todo es vanidad y aflicción de espíritu.

Todo es vaciedad. Todo es vanidad y aflicción de espíritu. Aborrecí la vida. Este hombre decía: si esto es la vida, yo no la quiero vivir. Si vivir es existir con esta sensación de vacío, de languidez espiritual, con este hueco interior, entonces la vida no vale nada.

Vacío interior; esa sensación que no sabemos muy bien como explicarla, como definirla, pero que está allí, que se mantiene de manera permanente en nuestra vida, provocándonos una continua sensación de insatisfacción.

Pero la experiencia de Salomón, no es la experiencia de un hombre aislado; es la experiencia de todo ser humano. Quizás usted mismo se siente así en este tiempo. Si usted está así frente a una situación en donde es consciente de que no hay satisfacción, que no hay plenitud, que no hay sentido de realización en su vida, que se siente vacío, está ante dos alternativas a seguir: seguir como si nada pasara, envuelto en ese sentimiento de desdicha, de infelicidad, o hacer lo que hizo Salomón.

¿Qué hizo Salomón? Emprender el camino a buscar el sentido de la vida, el propósito de su existencia. Eso es lo que Salomón empezó a hacer. Y lo primero que él creyó, fue que la búsqueda del sentido, del propósito en la vida, lo iba a encontrar en su trabajo. Muchas personas bien intencionadas, piensan que el sentido de la vida está en su trabajo. Asómese al exterior donde quiera que usted viva hoy, y podrá verlo.

Muchos, conscientes de su vacío, se encierran en sus actividades; no tanto porque vivan para trabajar, sino más bien porque pretenden ocultar, esconder su insatisfacción por medio de un activismo desmedido y hasta descontrolado. Sea como sea, Salomón creyó que en el trabajo iba a encontrar la satisfacción para su vida; pero no fue así.

(Eclesiastés 1: 3)= ¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?

Por supuesto que esta es una pregunta retórica que tiene como respuesta, nada; porque después él va a decir que todo es vanidad de vanidades, etc. Ahora, sin embargo, en el capítulo 2 y verso 18 y también en el capítulo 2 y verso 23, él se encarga de responder a esta pregunta retórica:

(Eclesiastés 2: 18)= Asimismo aborrecí todo mi trabajo que había hecho debajo del sol, el cual tendré que dejar a otro que vendrá después de mí.

(Eclesiastés 2: 23)= Porque todos sus días no son sino dolores, y sus trabajos molestias; aún de noche su corazón no reposa. Esto también es vanidad.

Salomón tomó conciencia que su primer camino escogido, la primera senda que él había elegido para encontrar sentido a la vida no le llevaba a nada, sino a más vanidad, a más vaciedad, a más desilusión y vacío.

El trabajo es muy bueno, pero no es ni puede ser el centro de la vida del hombre. Ahora bien; ¿Qué hizo Salomón? ¿Se dejó estar y vivir a lo que saliera? No. Tomó otra dirección: la de tratar de buscar conocimiento, mucha ciencia; a buscar de encontrar el sentido a su vida. Hoy, muchos piensan de la misma manera.

(Eclesiastés 1: 17-18)= Y dediqué mi corazón a conocer la sabiduría, y también a entender las locuras y los desvaríos; conocí que aún esto era aflicción de espíritu.

Porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia; y quien añade ciencia, añade dolor.

Esto no es una apología para no estudiar o para no prepararse, al contrario; pero la conclusión de Salomón fue que no sólo no llenó su vacío, sino que a causa de su conocimiento mayor, cuanto más conocimiento tenía, mayor conciencia de su falta de sentido, de su vacío interior iba adquiriendo, mayor fue su dolor.

Cuando se dio cuenta de esto, Salomón buscó el sentido de su vida por otro camino, el camino del dinero. ¿Qué hizo Salomón? Lo mismo que muchos están haciendo hoy: “.Voy a buscar ganar la mayor cantidad de dinero que pueda.”

(Eclesiastés 2: 1)= Dije yo en mi corazón; ven ahora, te probaré con alegría, y gozarás de bienes. Mas he aquí esto también era vanidad.

Buscó gozarse en los bienes, en las riquezas, en el tener; pero se quedó vacío. Y no porque no hubiera alcanzado las riquezas que perseguía, no por frustración a su ambición, sino todo lo contrario. A un pobre indigente es imposible hacerle entender esto. Porque, al igual que la salvación, sólo se entiende con la convicción y la ayuda del Espíritu Santo.

(Eclesiastés 2: 8)= Me amontoné, (Mire el verbo que usa: amontoné) .también plata y oro, y tesoros preciados de reyes y de provincias; y me hice de cantores y cantoras, de los deleites de los hijos de los hombres, y de toda clase de instrumentos de música.

Dice Jesús, cuando habla del afán y la ansiedad por las cosas materiales que Dios viste a los lirios del campo de una manera más lujosa que el rey de Israel más lujoso de todos los t98iempos: salomón. Salomón dice: amont0oné todo, pero eso no pudo comprar la felicidad para mi vida.

(Eclesiastés 5: 10)= El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad.

Pero Salomón no se conformó; buscó otro camino. La búsqueda del sentido en el placer. ¿Y qué hizo Salomón? Lo que hacen muchos que tienen mucho dinero pero no están satisfechos: buscan el placer por el placer mismo, sin otro motivo. Este es el camino preponderante en el mundo de hoy: el hedonismo.

(Eclesiastés 2: 10)= No negué a mis ojos ninguna cosa que desearan, ni aparté mi corazón de placer alguno, porque mi corazón gozó de todo mi trabajo; y esta fue mi parte en la faena.

Fíjese que Salomón está diciendo: no me perdí ningún placer. Todo lo que él pensara que podía proporcionarle placer no lo puso en duda: lo hizo, lo vivía intensamente. ¿Lleno eso su vida? ¿Le dio satisfacción? ¿Le dio sentido a su vida esa vivencia? ¿Alcanzó esa felicidad?

(Eclesiastés 2: 2)= A la risa dije: enloqueces; y al placer: ¿De que sirve esto?

No le sirvió de nada. Entonces entró en otra. La búsqueda del sentido de la vida en el status. Como vimos, tenía de todo. Había amontonado de todo. Pero cuando uno entra por este camino, no alcanza con tener mucho. No alcanza con tener lo suficiente. Se necesita tener la seguridad que uno tiene más que los demás.

Es tratar de llenar el vacío con la apariencia; con el reconocimiento de los demás, que esos demás vean que yo alcancé el éxito; que los demás vean mi nivel; que los demás m admiren, me valoren. Muchas personas inseguras sólo pueden sentirse fuertes cuando pueden aparentar que tienen, o que saben, o que mandan, o que son importantes. Y es lo que buscó Salomón.

(Eclesiastés 2: 4-7)= Engrandecí mis obras, edifiqué para mí casas, planté para mí viñas; me hice huertos y jardines, y planté en ellos árboles de todo fruto.

Me hice estanques de aguas, para regar de ellos el bosque donde crecían los árboles.

Compré siervos y siervas, y tuve siervos nacidos en casa; también tuve posesión grande de vacas y de ovejas, más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén.

Lo importante no era simplemente tener más, sino tener más que todos los que habían sido antes de él en Jerusalén. Competencia. Status. ¿Cuál fue el resultado de la búsqueda? Pues el que debía ser; no había ni la menor posibilidad que fuera otro.

(Eclesiastés 2: 11)= Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas; y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol.

Y entonces probó otra: la búsqueda del sentido de la vida en una vida sexual disipada. Algunas personas que se sienten vacías deciden actuar del mismo modo. Hombres que estiman el éxito conforme a la cantidad de mujeres con las que se acuestan. Mujeres que entienden la experiencia y la madurez femenina en relación a la cantidad y variedad de amantes que hayan tenido.

Los homosexuales, convencidos por la psicología secular de que la gran solución está en dar vía libre a su “conducta sexual diferente” y a una alternativa sexual no convencional. Pregunto: los resultados prácticos, ¿Le dan la razón a este proceder? Ore por la unción del Espíritu Santo. Después de gracias por la ciencia, pero por favor, rechace “la unción de Freud”.

Salomón entró en esa. El primer libro de los Reyes de Israel, dice que Salomón tuvo setecientas esposas y trescientas concubinas. ¿Y sabes como termina 1 Reyes 11:3? .Y sus mujeres desviaron su corazón, dice. ¿Se habrá dado cuenta, finalmente, él, de su error?

(Eclesiastés 7: 26)= Y he hallado más amarga que la muerte a la mujer cuyo corazón es lazos y redes, y sus manos ligaduras. El que agrada a Dios escapará de ella; mas el pecador quedará en ella preso.

Y entonces probó otra. La búsqueda del sentido de la vida en la familia. Y Salomón hizo lo que hacen muchos que tienen dinero, que tienen status, que vivieron el placer y las demás cosas; cuando llegan a determinada edad, buscan la simplificación.

La sencillez de la familia, rodearse de seres amados, de los hijos, de uno o dos amigos, o sea: tratar de disfrutar de todas estas cosas que antes dejó de lado por el dinero, por los placeres.  Nadie dice que eso esté mal. Lo que sí hay que aclarar es que eso no puede estar en primer lugar. Que se entienda que eso y no otra cosa le dará sentido a nuestra vida.

(Eclesiastés 6: 3)= Aunque el hombre engendrare cien hijos, y viviere muchos años, y los días de su edad fueren numerosos; si su alma no se sació del bien, y también careció de sepultura, yo digo que un abortivo es mejor que él.

Si su alma no está saciada, ni el dinero, ni el conocimiento, ni la familia, ni una vida sexual hiperactiva, ni el placer, ni ninguna cosa, por buena que sea alguna de ellas, va a poder llenar ese vacío interior. Su alma tiene que estar saciada.

Y después de probar por todos lados, Salomón, el hombre más sabio de su época, halló la clave. Uno lee este libro y aparentemente es un libro pesimista. Es un existencialista pesimista Salomón. Pero no es así, porque Salomón termina dándonos, como buen predicador que es, la clave para hallarle el real sentido a la vida, su realización.

(Eclesiastés 12: 13)= El fin de todo el discurso oído es este: teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.

La única forma en que el vacío de tu vida se llena, es con el todo. Y el todo es vivir en una correcta relación con Dios. Lejos de Dios, siempre vamos a vivir vacíos.

Viendo la vida de Salomón se me ocurre otorgarle la validez de un oficio que yo no sé si ya existiría en su época y en su zona: el de “baqueano”. ¿Sabe usted lo que es un “baqueano”? Una persona que por andar y andar (O quizás también estudiar) sobre un determinado lugar, termina conociéndolo mejor que la palma de su mano. ¿Y como aprovechará esto después? Guiando por esos sitios a aquellos que intentan pasar y saben que, si lo hacen solos, indudablemente se vana  quedar en el primer o segundo obstáculo.

Un “baqueano” es alguien que le puede guiar a usted a través de una zona peligrosa sin correr riesgos porque, – precisamente -, conoce la zona.  ¿Y como la conoce? Por haber tomado atajos, senderos, pasadizos, montes y lagos equivocados, yendo y viniendo hasta encontrar el camino más seguro para llegar a destino, que es el que hoy le puede ofrecer a usted. Prestando mucha atención a lo vivido por Salomón, hoy puede usted encontrar una guía sumamente valiosa para ayudarle a encontrar, de una vez por todas, el verdadero sentido de su vida.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez