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El día de la cizaña

Quiero que haga, antes que cualquier otra cosa, un pequeño ejercicio de memoria. ¿Cuántas veces, en su vida cristiana, ha escuchado mensajes sobre la cizaña? Muchos, pocos, no lo sé. Depende a qué lugar ha ido usted a sentarse cada domingo. Podría darse el caso, incluso, que nunca le hayan hablado, predicado o enseñado sobre la cizaña. Hay lugares así, lo digo con la autoridad que me da este ministerio de ser testigo de eso. No interesa.

Por poco o por mucho, en todo caso, ha oído hablar de la cizaña. Y sabe de qué se trata. O cree saberlo, por lo menos. Pero tengo que decirle que todo lo que pueda haber recibido al respecto, por allí no ha estado ni mal ni equivocado, como sucede globalmente en el evangelio. Lo que sí puede haber ocurrido, es que haya sido incompleto. Puedo decir, en este trabajo, que no vengo a modificar o cambiar su conocimiento, su fe, sino, como ya se lo dijo Pablo a los Tesalonicenses, en todo caso, vengo a completarlo.

No quiero que tome a esto como una alteración doctrinal, ni mucho menos como una nueva doctrina. Quiero que lo tome como lo que es, una enseñanza que, a partir de la revelación del Espíritu, va a darle otro panorama sobre lo que ya sabe, una perspectiva diferente, fruto de una óptica, de un ángulo, también diferente. Es como completar el conocimiento, alertarle sobre las sutilezas satánicas y capacitarle para que sepa como es su batalla, contra qué enemigo y en qué terreno se pelea. Si usted me dice que la cizaña es Babilonia y que Babilonia es la iglesia falsa, la paralela a la iglesia verdadera, tendré que decirle que sí, que ha aprendido y entendido bien y que no está equivocado. Pero si le pregunto puntualmente qué es la cizaña, seguramente va a detenerse un momento a pensar y, es muy probable, no lo pueda definir con claridad.

Porque abarcativamente, hemos aprendido que a la cizaña la sembró el enemigo, que está destinada a ser quemada y que sólo cuando desaparezca, el trigo resplandecerá. Pero si le pregunto si son hombres, organizaciones, brujas, líderes falsos o algo por el estilo, usted me dirá que sí, que tal vez es un poco de cada cosa y que es muy amplio su significado. Hoy me propongo demostrarle, a partir de la Escritura, y con un mínimo de lógica, que la cizaña es algo muy puntual que es muy probable, hasta aquí, puede no haber sido visto con claridad. Vamos a escudriñar lentamente la parábola, vamos a olvidarnos por un momento de las enseñanzas clásicas, seminaristas y teológicas, y vamos a dejar que Dios nos hable a través de su Espíritu sin otra intención de, lo reitero, completar su conocimiento, no necesariamente cambiarlo.

(Mateo 13: 24)= Les refirió otra parábola, diciendo: el reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo;

Es increíble que, en sólo veintidós palabras, este versículo sea capaz de resumir la sustancia básica del evangelio. Si la iglesia, hoy, leyera atentamente estas veintidós palabras, no podría caer más en el error que ha venido cayendo y, mucho menos, tolerarlo como ha venido tolerándolo. Dice que el reino de los cielos es semejante a un hombre. Ahora bien: si el reino de los cielos es semejante, o sea: igual, de la misma sustancia, del mismo origen que un hombre, ¿Es coherente que se nos haya enseñado y que sigamos enseñando, que el reino de los cielos es un lugar medio paradisíaco a donde vamos a ir a tirarnos panza arriba a no hacer nada y disfrutar a bárbaramente, no sabemos que maravillosas cosas el día que nos muramos?

Entienda bien: ni digo que cuando muramos no vamos a estar en un sitio maravilloso, sólo quiero saber si ese es el reino de los cielos del que habla esta escritura. Porque, suponiendo que así fuera, ¿Me puede explicar usted, entonces, por qué Juan al Bautista primero, como Jesús después, predicaron un mismo evangelio que decía, textualmente: el reino de los cielos se ha acercado? Algo no me cierra. Y no me cierra porque aquí dice que es semejante a un hombre, y un hombre no es un lugar ni una nube.

Pero hay más. ¿Es un hombre cualquiera? No. Dice que es un hombre que ha sembrado una buena semilla. ¿Y qué es una buena semilla? Simple. Una buena semilla es la materia prima que produce un buen fruto. ¿De qué semilla va a hablar la palabra? De la semilla de trigo. ¿Y qué es el trigo? Un cereal del cual, por triturado y molienda, se sacará la harina, materia prima con la cual se elaborará el pan y sus derivados, básicamente. Jesús dijo, al respecto: Yo soy el pan de vida, que es como decir: yo soy el único alimento que produce vida. Vida abundante en el Espíritu, primero, Vida Eterna, después. Es decir que lo que este hombre, (Que después se verá que es Cristo), sembró, es un buen alimento, sano, puro. En términos espirituales, ¿Qué es el alimento? Anote esto por favor que es clave: La Palabra. Usted ya ha aprendido que su único alimento es la Palabra, verdad? Puede alabar, adorar, orar y tener grandes experiencias sobrenaturales en Cristo, pero si quiere estar alimentado, eso no bastará. Deberá comerse el libro.

¿Y adónde dice que sembró ese buen alimento, en cualquier parte que se le ocurrió? ¡No hermano! ¡Dice que lo sembró en el campo! No. No dice que lo sembró en EL campo. Dice que lo sembró en SU campo. ¡Pero es que más adelante dice que el campo es el mundo! ¿Cómo va a sembrar su alimento en el mundo? ¿Y adónde sino? ¿En la iglesia me quiere decir? ¡Se supone que la iglesia ya lo está comiendo, no? Además: ¿A quién amó tanto Dios que dio a su hijo unigénito por él, al mundo o a la iglesia? ¡Al mundo! A ese mismo mundo al que nosotros, muy religiosos, más de una vez despreciamos, marginamos, discriminamos y, Biblia en mano, hasta agredimos.

(25) Pero mientras dormían los hombres, (¡Ah!¡Entonces era de noche!¿Qué noche? Yo me convertí a los treinta y uno y estuve durmiendo como hasta los cuarenta y cinco) vino su enemigo (¿Quién es ese enemigo?) y sembró cizaña entre el trigo y se fue.

Escuche bien: No busque a Satanás dentro de las congregaciones. Aquí dice que sembró y se fue. Le alcanza con la cizaña para hacernos el gran lío. Primero, la cizaña no es como muchos todavía suponen, una especie de yuyo, una porquería visible que todo el mundo se da cuenta que no sirve para nada. La cizaña era una semilla que, a simple vista, era igual que la del trigo, pero no era trigo. Babilonia. Ahora bien: si hemos visto que el trigo era el alimento que Dios le da a sus hijos, su bendita Palabra que nos hace crecer, nos nutre y nos alimenta espiritualmente, ¿Qué se supone que debería ser la cizaña? Una cosa que parece alimento, pero que no lo es. Una palabra, hermano, que suena tan potente y tan linda como la verdadera, pero que en lugar de alimentarle y hacerle crecer, lo intoxica. Porque, le cuento, la cizaña era una semilla que, siendo similar a la del trigo, en realidad era venenosa.

Ahora escuche: ¿Usted sabe cómo actúa en el organismo humano cualquier clase de veneno? Puede preguntarle a cualquier médico o bioquímico. Primero lo descompone con tremendos dolores, después comienza a producirle un letargo, un estupor, un adormecimiento progresivo que, inexorablemente, termina con la muerte. ¿No ha sentido dolor, últimamente, al oír predicar desde algún púlpito una palabra que, aunque suena muy moderna, muy de onda, de muy buena intención, su espíritu te dice que no viene de Dios? ¿Y qué hizo? Lógico. Nada. ¿Qué van a decir si se niega a comer el alimento que le dan, argumentando que discierne que es cizaña, cuando todos los demás alaban y celebran coincidiendo que es trigo?

¿Qué ocurriría si usted se animara y fuera valiente? En el mejor de los casos le harían saber, con una bondadosa sonrisa, la mayor suavidad y el infaltable tratamiento de “amado hermano”, eso sí, que “la gente” (No una persona, no un líder, que “La Gente”) no está precisamente gozosa de tener comunión con usted. Se tendría que ir. ¿Y se iría? ¿Y cómo haría, de pronto, para que lo entienda su mujer que tiene un cargo importante en la comisión de damas, o su marido que es diácono y está feliz de que cuando termina cada culto, la gente esa lo busque para saludarlo porque es alguien muy influyente, o su hijo que toca la guitarra en la banda de alabanza? Si se dan estas condiciones, lo más probable es que usted se aguante el dolor y se quede a ver qué pasa, a ver si algún día cambian las cosas.

Sabe ya que está comiendo cizaña en lugar de trigo, pero no se puede liberar. Al tiempo, sin darse cuenta, caerá en una especie de sopor espiritual, de somnolencia pesada, que no sólo va a impedir que usted predique el evangelio a toda criatura, sino que incluso irá contaminándole de la idea de que, después de todo, vaya uno a saber si ese evangelio funciona y es la solución que un día le dijeron que era. Y un buen día, estará espiritualmente muerto. Yendo a un templo todos los días de reunión, saludando a tantos queridos hermanos, sosteniendo con su ofrenda o su diezmo una obra que no tiene propósito y vegetando, total y absolutamente convencido que, después de todo, es mucho peor estar en el mundo, pero que la iglesia en definitiva, no es más que eso. Muerto. Inútil. Inservible. Fuera de carrera. ¿Pero y adónde quiere que me vaya, hermano? Si me voy en esas condiciones, en todas las iglesias se sabrá que soy el conflictivo, el desobediente, el insujeto y hasta el blasfemo. ¡Nadie me recibirá! Y sí, es probable, así actúa Babilonia. El esclavo no debe pensar. El mandato de escudriñar, que es precisamente investigar, pensar, no es para todos, es para el liderazgo solamente. ¿Quién le dijo esa mentira?

(26) Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. (Aparecen juntas, al mismo tiempo, son iguales. La sutileza y el camuflaje son las armas preferidas del diablo. ¿Satanás en la iglesia? No dije Satanás, dije diablo, que es todo aquel espíritu que puede ser usado por Satanás. Un ujier, un anónimo, un director de alabanza, un diácono, un ministro, un líder inclusive.

(27) vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿No sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? (Note que los que detectan la cizaña no necesariamente son los más importantes de la casa. Dice que son los siervos, y en el lenguaje conforme a la sociedad en que esto fue escrito, los siervos no sólo no eran importantes, sino que eran, incluso, aquellos a quien ninguno de los amos del lugar les prestaba demasiada atención. Sin embargo, es a ellos a quien Jesús responde)

(28) El les dijo: un enemigo ha hecho esto. (Cuidado que no dice que EL enemigo ha hecho eso, les dice que UN enemigo lo hizo. Si le pregunto quién o cual es el enemigo, seguramente recordará enseñanzas seminaristas y me dirá: ¡Satanás, por supuesto! Y es cierto, pero en parte. Porque él está, indudablemente, detrás de todo eso, pero usando a gente que en apariencia, hasta allí, era confiable. Por eso lo pudieron engañar. ¿Adentro de la iglesia del Señor, hermano? Sí querido, adentro de la iglesia del Señor. ¡No puede ser! ¿Ah, no? ¿Y qué serán, entonces, los falsos hermanos, los lobos rapaces vestidos de ovejas, los ministros de Satanás que actúan como ángeles de luz, aquellos que estaban con nosotros pero no eran de nosotros? ¿Para qué habría sido escrito esto si luego no sucedería nunca? ¿Por qué se hace tanta diferenciación entre el profeta y el falso profeta, entre el maestro y el falso maestro y entre el pastor y el asalariado?) Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? (A la cizaña, naturalmente. ¿Qué contestaría el Señor? ¿Acaso: “Sí muchachos; vayan y hagan pedazos todo lo que les parezca que no es Palabra”?

(29) El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. (No muchachos. Ya sé que el Espíritu les está diciendo que ese alimento no es mío, que está adulterado, envenenado. Pero eso es tremendamente sutil y, pese a que no hay revelación en el enemigo, si hay letra. Y para separar una cosa de la otra no basta el discernimiento. Es necesario el conocimiento, que no es educación teológica cristiana sistemática, sino intimidad conmigo. Y a eso yo no se lo he dado a todos los que se dicen cristianos, sino a los obedientes, a los que me buscan, precisamente, en la intimidad y a los que escudriñan mi palabra. Ellos son mis mensajeros. Esto, los supera a ustedes. ¿Y entonces qué tenemos que hacer, Señor?)

(30) Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; (Ah, sí Señor; ya lo aprendimos. Hasta el día final que viene. No. Nadie habló de día final, estoy hablando del tiempo de la siega) y al tiempo de la siega yo diré a los segadores, recoged primero la cizaña (Segadores, mensajeros míos, hombres o mujeres a los que les he concedido la gracia de andar en mi palabra, empiecen ahora a descubrir, a desenmascarar al falso alimento, al falso trigo, a la cizaña) y atadla en manojos para quemarla. (La única manera de atar, de maniatar a una palabra humanista, científica, filosófica, intelectual, inteligente y hasta esotérica, es con la revelación fresca, de hoy, de la palabra verdadera, de la que viene y emana de la unción del Santo. Porque esta resistirá, como resistió Daniel, cualquier fuego de prueba, pero la falsa no, la falsa arderá porque es simple hojarasca con disfraz religioso) pero recoged el trigo en mi granero.

Ahora escuche con atención porque está en juego su futuro terrenal y hasta su futuro de eternidad en esto. ¿Sabe cuál es la palabra clave para esta instancia de su vida? GRANERO. ¿Y por qué granero? Porque la palabra usada para Granero, es ALFOLÍ, le suena? Y dice que el alimento bueno, el trigo, el que ha sembrado Jesucristo, es el que hay que guardar en el Alfolí, en el granero. ¿Y para qué? Para recurrir a él en el tiempo del hambre. ¿Cuántos saben que en el campo siempre va a sobrevivir más tiempo el campesino que tiene su granero lleno de cereal que aquel que lo tiene vacío? ¿Cuántos saben que en la ciudad, siempre va a sobrevivir más tiempo la familia que tenga su heladera, su freezer o sus alacenas repletas de mercadería, que aquel que las tiene vacías o, peor, llenas de mercadería sin vitaminas? Se entiende, entonces, que lo que dice Jesús, aquí, es que hay que reservar el alimento para el tiempo de la necesidad.

Ahora bien: ¿Qué sucede cuando en ese granero, en ese alfolí, en lugar de trigo, de buen alimento, de palabra fresca y revelada, ungida por el Espíritu Santo, lo que se está guardando es cizaña, alimento venenoso, palabra humanista, filosófica, psicológica, intelectual y teológica? Primero, se está desobedeciendo algo que ordenó el Señor. Segundo, a la hora del hambre, el pueblo que coma de ese alimento, primero no se va a saciar, segundo: se va a enfermar y va a padecer grandes dolores. Tercero, se va a ir adormeciendo, insensibilizando, entrando en un estado de sopor y estupor y, finalmente, dejará de existir en el ámbito del Espíritu.

Bueno, yo creo que no estoy descubriendo ninguna tremenda revelación si le digo que eso es, exactamente, lo que está sucediendo hoy en muchos lugares. Ah, y la última con respecto a esto. Ya se lo dije alguna vez, pero no puedo dejar de mostrárselo una vez más: la guerra es contra Babilonia, y Babilonia va a caer. ¿Está llevando usted todos sus diezmos al Alfolí, tal como te dice en Malaquías? ¿Y hay alimento en la casa como señala la continuación del versículo o hay cizaña? Porque si hay alimento, trigo, sus diezmos sustentan la iglesia del Dios Todopoderoso, pero si hay cizaña, sus diezmos mantienen a Babilonia, al enemigo que la sembró, entiende?

¡Pero hermano! ¡A mí me enseñaron que mis diezmos y ofrendas debo llevarlos a la iglesia donde me congrego! Y está bien. Es así porque se da por sentado que es en ese lugar donde recibe su alimento. ¡Y gloria a Dios si es así! Pero si no fuera así y sigue simplemente por rutina, lo que está haciendo es mantener viva a una Babilonia que lo tiene esclavizado, adormecido y, lo que es más grave, a veces hasta amenazado. Y lo que es tan grave como lo otro, al mismo tiempo está ignorando a su verdadero Alfolí (Porque alguno debe tener, de algún lugar se alimenta) sea cual fuere. Seis versos más adelante, Jesús comienza a explicar esta parábola.

(36) Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: explícanos la parábola de la cizaña del campo.

Imagínese la escena. Mientras Jesús estuvo afuera, hablándole en parábolas a la gente, aclarando que lo hacía para que entendieran el mensaje sólo aquellos que tuvieran oídos espirituales abiertos para oír. Mientras él hablaba, a mí no me caben dudas que sus discípulos asentían con sus cabezas cada palabra, cada definición, poniendo cara de “entiendo todo y estoy de acuerdo”, o sea el Amén nuestro de cada minuto. Pero ni bien terminó la conferencia, se fue el público y el predicador se va a tomar un té con su grupo de colaboradores, estos mismos no tienen pudor de preguntarle: ¡Bárbaro, Jesús! ¡Buenísimo el mensaje! ¡Hubieras visto la cara que ponía la gente! ¡Nos miraban a nosotros y no lo podían creer! Ahora… Ejem… ¿Nos puedes decir qué es lo que quisiste decir? ¿La verdad? No sé qué cara habrá puesto Jesús, pero sí sé la que yo, pura carnalidad al lado de él, hubiera puesto.

(37) Respondiendo él, les dijo: el que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.

(38) El campo es el mundo; (¿A qué sale al mundo? A llevar la Palabra) la buena semilla son los hijos del reino (O sea que estos son los portadores del alimento puro) y la cizaña son los hijos del malo. (Esto es lo que nos ha hecho entender y enseñar que la cizaña son personas. Cizaña son los hijos de Satanás. ¿Pero entonces hay que decir que dentro de la iglesia hay satanistas? Y así, sabemos que algunos van de cuando en cuando, pero aquí no dice algunos, dice muchos. ¡Pero si hubiera hijos del diablo en la iglesia deberíamos batallar y se irían! Sí señor, así sería si fueran personas endemoniadas. Pero no son personas endemoniadas. La cizaña es un alimento tóxico que intoxica, en la mayoría de los casos, a creyentes sinceros, pero ignorantes y cómodos. ¿Y a qué los lleva? A sufrir primero, dormirse después y morir espiritualmente, por último. ¿Y entonces? Sin saberlo, pasan a ser evaluados, considerados, juzgados y sentenciados como “hijos del malo”. ¡Pero es que yo no sabía! ¡Es que lo dijo un tremendo siervo de Dios y yo lo creí! ¡No me pueden culpar a mí! ¿Ah, no? ¿Y adónde tenía usted su Biblia cuando le predicaban estas cosas, debajo del brazo como símbolo de su categoría de evangélico?

(39) El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles.

Cortito. No dice que la cizaña fue sembrada por Satanás, dice que fue el diablo. El diablo es cualquier espíritu que opera para Satanás. A sabiendas o en ignorancia. Dice la Biblia que Judas Iscariote era diablo. Un médico cristiano predicando un evangélico científico o humanista, puede sembrar falso alimento y ser diablo. ¿¿El doctor?? Sí, el doctor diablo. Dice que la siega, o sea el trabajo de sacar esa cizaña, será en el fin del siglo. Siglo, aquí, no es un período de cien años, como luego se utilizará esta palabra. Siglo, bíblicamente es KOSMOS, algo que implica universo, sistema. Entonces, ¿El fin de qué sistema? Elija cualquiera. Hay muchos. O póngase a orar y Dios le revelará de qué sistema se trata. Cuál es el que llega a su fin. Para mí, mientras tanto, es el sistema eclesiástico babilónico, no veo otro. Y dice que los encargados de segar esa cizaña, son los ángeles. ¿Usted sabe quienes son los ángeles, no? Sabiendo eso, ¿Le encaja bien, esto? Porque si la cizaña es el alimento tóxico, la palabra falsa, cómo será que los ángeles van a destruirla? Espere, ya llegaremos allí.

(40) De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. (Por causa de este verso, muchos cristianos andaban convencidos que el mundo se terminaba en el año dos mil. Porque tomaban como literal del día presente la expresión “El fin de este siglo”. ¿Y ahora? Ya pasó el siglo veinte y todo ha continuado sin cambios.¿Empezaremos a predicar y enseñar la venida del Señor para el año 2100? Olvídelo. Lo que está diciendo, es que la proclamación del buen alimento por parte de los pocos que no están casados ni comprometidos ni nada con el sistema babilónico, destruirá la cizaña, el falso alimento, y con él vendrá el fin del sistema que lo mantenía en pie. ¡No puede ser, hermano! Usted me dice que el falso alimento, la falsa palabra, la cizaña, será cortada por la proclamación del buen alimento, de la palabra ungida, del trigo, y eso me dice que habrá hombres utilizados para anunciar esa palabra verdadera. ¿Adónde colocamos, entonces, la palabra que dice que los segadores de la cizaña serán los ángeles? ¿Es que los ángeles van a predicar la buena semilla? Más o menos. Ni tanto ni tan poco, mire:)

(41) Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, (42) y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Primero vamos a develar, (Y quizás revelar) la duda o incógnita con qué cosa harán los hombres enviados por Cristo con el alimento nuevo y qué cosas harán los ángeles, tal cual se nos ha enseñado. La palabra ANGEL, en hebreo, es la palabra MAL’AK y en griego, la palabra ANGELOS. En los dos casos, el significado es el mismo: MENSAJERO. Siempre hemos dado por sentado que, al decir ANGEL, la Biblia siempre se refiere a los serafines y querubines de Dios, sin embargo no es tan así. Hay textos donde MAL’AK o ANGELOS, hablan de personas, de seres humanos usados por Dios como la palabra que los define: MENSAJEROS.

(Job 1: 14)= Y vino un mensajero a Job, y le dijo: estaban los bueyes y las asnas paciendo cerca de ellos. (Mensajero, aquí, en el original, es la misma palabra utilizada para Ángel).

(1 Reyes 19: 2)= Entonces envió Jezabel a Elías un mensajero (También ángel en el original)

(Hageo 1: 13)= Entonces Hageo, enviado de Jehová, (En el original, ENVIADO, es la palabra que se traduce como ángel)

(Lucas 7: 24)= Cuando se fueron los mensajeros de Juan, (Mensajeros, aquí, también es ángeles)

(Lucas 9: 51)= (A esto se lo quiero transcribir completo, porque tiene que ver directamente con lo que estamos viendo) Cuando se cumplió el tiempo en que él (Está hablando de Jesús) había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén.

(52) Y envió mensajeros (Dice ángeles) delante de él, los cuales fueron y entraron en una aldea de los samaritanos para hacerle preparativos. (Esto termina de mostrarle algo no siempre visto: no todas las veces que la Biblia dice ANGEL, habla de los seres creados que usted y yo conocemos, que vuelan y que se dividen en querubines o serafines. Hay casos en que se refiere a personas en su carácter de mensajeros. Recuerde que cuando Jesús fue llevado al desierto para ser tentado por Satanás, en un momento dado, se habló de la protección divina que Él tenía por parte de LOS ANGELES DE DIOS, es decir: los sobrenaturales, los creados. Pero este verso no habla de los ángeles de Dios, sino de los ángeles de Jesucristo. ¿Sus mensajeros?)

(2 Corintios 11: 14)= Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz (Es decir: como mensajeros de la luz, pese a provenir de las tinieblas)

(Gálatas 1: 8)= Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, (Un mensajero del cielo) anunciare otro evangelio diferente al que os hemos anunciado, sea anatema.

(Hebreos 2: 2)= Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, (¿En alguna época predicaron los ángeles sobrenaturales la Palabra de Dios, o fueron hombres determinados como Mensajeros?)

(Apocalipsis 21: 12)= Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel. (Doce mensajeros son las doce tribus)

(Apocalipsis 22: 16)= YO Jesús he enviado mi ángel (Mi mensajero) para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.

Hasta aquí, se lo repito, no es cambio, modificación o alteración de la sana doctrina, sólo es completamiento, redondeo. Si la cizaña no es una persona como habíamos aprendido, entonces es una palabra falsa, tóxica, producto de personeros de Satanás, (No necesariamente él en persona, obviamente) El fin del sistema babilónico en contra del cual estamos batallando en este tiempo, determinará la siega y quema de la cizaña.

¿A partir de qué? A partir de la tarea de los ángeles de Jesucristo, que no serán otra cosa que mensajeros del buen alimento, portadores del trigo, gente que traerá) Y ya está trayendo) una palabra rema, fresca, que sacuda nuestras fibras íntimas, que nos atrape, que nos potencie, que nos incentive y nos motive. Muy diferente a ese discurso teológico muy hermenéutico, pero remanido, trillado, repetido, humano, aburrido, adormecedor y tóxico al que tanto nos hemos acostumbrado, hasta el límite de sospechar del que viene con algo diferente.

Es muy probable que, cuando estemos frente a uno de estos mensajeros que están empezando a segar la cizaña, intentemos hacer lo mismo que intentó el mismísimo Juan, en Patmos: adorarlo; adorar al mensajero. Pero si este es verdaderamente un enviado de Jesucristo, jamás permitirá esa adoración a su persona, sino que la derivará al Padre Celestial, único dueño de toda la honra y la gloria.

(Mateo 13: 43)= Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su padre. El que tiene oídos para oír, oiga.

Pero entonces, hermano, ¿No habrá arrebatamiento? Digo, porque según esto, lo que se va es la impiedad, la cizaña, no la iglesia como habíamos creído. No, un momento. ¿Cómo se le ocurre que no va haber arrebatamiento si la Biblia dice que lo va haber? ¿Pero cuando será ese arrebatamiento, entonces? Cuando fue siempre. Siempre estuvo escrito allí, en su Biblia y en la mía. Porque aquí hemos leído que, cuando sea segada, eliminada y quemada la cizaña, recién entonces, los justos que hayan quedado resplandecerán, no es así? Mira como lo dice:

(1 Tesalonicenses 4: 16)= Porque el Señor mismo con voz de mando (De autoridad) con voz de arcángel (De jefe de mensajeros) y con trompeta de Dios (Esto es mensaje divino) descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

(17) Luego nosotros (cuando Pablo dice NOSOTROS, no se refiere ni a él ni a sus colaboradores, se refiere a nosotros los justos, los verdaderos) los que vivimos (Los creyentes auténticos que estén vivos en ese momento) los que hayamos quedado (¿Los que hayamos quedado de qué? De la siega de la cizaña) seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes (NUBES, aquí, es NIPASH, que no significa vapor ni agua sino TESTIGO) para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

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enero 1, 2015 Néstor Martínez